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Sergio García García. U. de Castilla-La Mancha.

Cuando éramos malos... Significados y estrategias alrededor del estigma penitenciario en Carabanchel

Michel Foucault mostró cómo la verdadera eficacia de la prisión se produjo inesperadamente en su exterior. El presente texto aborda cómo la cárcel que llevaba el mismo nombre que el barrio donde su ubicaba contribuyó de una manera especial a construir una identidad devaluada de sus vecinos. La mancha penitenciaria atravesó todas las capas de las nociones sobre Carabanchel, proporcionando una culpabilidad al entorno funcional para los dispositivos disciplinarios que aún operaban en la crisis del fordismo. El barrio obrero que devenía "barrio chungo" necesitó de múltiples operaciones arquitectónicas, discursivas e imaginarias para sacudirse el estigma, encontrando en la figura del "extranjero" un nuevo símbolo aglutinador de la culpa que liberaba a los "vecinos de toda la vida" de su incómodo peso. La nueva cárcel del barrio, el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), se hizo a medida de las estrategias de diferenciación social por criterios de clase y origen, resultando sobresemantizada para algunos e invisible para otros. Sin embargo, y pese al desplazamiento de la culpa, desde su cierre la cárcel ha ido siendo reapropiada simbólicamente por determinados movimientos vecinales que han confluido con las luchas frente a los dispositivos diferenciadores y el racismo institucional que simboliza el CIE.