El propio Mariscal Lannes describía así el sitio: Una muralla en cada calle, parapeto en cada esquina, una mina

en cada casa, ¡qué guerra!, inhumana y antirrazonable... (LANNES, 1. "Cartas al Jefe del Estado Mayor, Berthier" El coronel Rogniat, segundo Jefe del Cuerpo de Ingenieros ftancés, hombre capacitado y serio: ... estas ruinas malditas se convertirán en nuestras tumbas, antes de que hayamos expulsado al último de esos fanáticos de su reducto final (ROGNIAT, Barón de, "Relato de los sitios de Zaragoza y de Tortosa por los franceses'). El coronel Brandt, oficial polaco del Regimiento del Vistula: ... entrábamos en una habitación y se nos disparaba desde el techo o desde la pared inmediata, a quemarropa, a través de improvisadas aspilleras hechas por los defensores desde el cuarto de alIado... (BRANDT, H. von, "Recuerdos de un militar polaco: escenas de la vida militar en España y en Rusia de 1808 a 1812'). El barón Lejeune, ... las andanadas convierten los parapetos en piezas como de encaje, por tantos agujeros... para desalojarlos hundimos el muro que nos separaba de la pieza contigua, aplastando así a los defensores resguardados detrás, y todo para descubrir entre medio del polvo una habitación similar, y así una y otra vez... al acometerlos, volvieron a repasar con gran velocidad el agujero abierto en la pared, y desde su primitivo refugio, nos tirotearon, sin dejamos tan siquiera asomar... (LEJEUNE, BELMAS, BILLON y otros., cit. en RUDORFF, R. Los Sitios de Zaragoza 1808-1809: Guerra a muerte. Ed. Grijalbo, Barcelona, 1977, y en GARCIA MERCADAL, J. Palqfox, Duque de Zaragoza (1775-1847). Ed. Gran Capitán, Madrid, 1948).