John Steinbeck

De ratones y hombres
Traducción de Román A. Jiménez

Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2.003 http://biblioteca.d2g.com

CAPÍTULO 1

Unas millas al sur de Soledad, el río Salinas se ahonda junto al margen de la ladera y fluye profundo y verde. Es tibia el agua, porque se ha deslizado chispeante sobre la arena amarilla y al calor del sol antes de llegar a la angosta laguna. A un lado del río, la dorada falda de la ladera se curva hacia arriba trepando hasta las montañas Gabilán, fuertes y rocosas, pero del lado del valle los árboles bordean la orilla: sauces frescos y verdes cada primavera, que en las junturas más bajas de sus hojas muestran las consecuencias de la crecida invernal; y sicomoros de troncos veteados, blancos, recostados, y ramas que se arquean sobre el estanque. En la arenosa orilla, bajo los árboles, yacen espesas las hojas, y tan quebradizas que las lagartijas hacen un ruido semejante al de un gran chisporroteo si corren entre ellas. Los conejos salen del matorral para sentarse en la arena al atardecer, y los terrenos bajos, siempre húmedos, están cubiertos por las huellas nocturnas de los coatíes, y por los manchones donde se han revolcado los perros de los ranchos, y por las marcas en forma de cuña partida dejadas por los ciervos que llegan para abrevar en la oscuridad. Hay un sendero a través de los sauces y entre los sicomoros; un sendero de tierra endurecida por el paso de los niños que vienen de los ranchos a nadar en la profunda laguna, y por el de los vagabundos que, por la noche, llegan cansados desde la carretera para acampar cerca del agua. Frente al bajo tronco horizontal de un sicomoro gigante se alza un montón de cenizas, resto de muchos fuegos; el tronco está pulido por los hombres que se han sentado en él.

Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2.003 http://biblioteca.d2g.com

CAPÍTULO 2

El atardecer de un día cálido puso en movimiento una leve brisa entre las hojas. La sombra trepó por las colinas hacia la cumbre. Sobre la orilla de arena, los conejos estaban sentados, quietos como grises piedras esculpidas. Y de pronto, desde la carretera estatal llegó el sonido de pasos sobre frágiles hojas de sicomoro. Los conejos corrieron a ocultarse sin ruido. Una zancuda garza se remontó trabajosamente en el aire y aleteó aguas abajo. Por un momento el lugar permaneció inanimado, y luego dos hombres emergieron del sendero y entraron en el espacio abierto situado junto a la laguna. Habían caminado en fila por el sendero, e incluso en el claro uno quedó atrás del otro. Los dos vestían pantalones de estameña y chaquetas del mismo género con botones de bronce. Los dos usaban sombreros negros, carentes de forma, y los dos llevaban prietos hatillos envueltos en mantas y echados al hombro. El primer hombre era pequeño y rápido, moreno de cara, de ojos inquietos y facciones agudas, fuertes. Todos los miembros de su cuerpo estaban definidos: manos pequeñas y fuertes, brazos delgados, nariz fina y huesuda. Detrás de él marchaba su opuesto: un hombre enorme, de cara sin forma, grandes ojos pálidos y amplios hombros curvados; caminaba pesadamente, arrastrando un poco los pies como un oso arrastra las patas. No se balanceaban sus brazos a los lados, sino que pendían sueltos. El primer hombre se detuvo de pronto en el claro y el que le seguía casi tropezó con él. El más pequeño se quitó el sombrero y enjugó la badana con el índice y sacudió la humedad. Su enorme compañero dejó caer su frazada y se arrojó de bruces y bebió de la superficie de la verde laguna; bebió a largos tragos, resoplando en el agua como un caballo. El hombre pequeño se colocó nerviosamente a su lado. -¡Lennie! -exclamó vivamente-. Lennie, por Dios, no bebas tanto. Lennie siguió resoplando en la laguna. El hombre pequeño se inclinó y lo sacudió. -Lennie. Te vas a enfermar como anoche. Lennie hundió toda la cabeza en el agua, sombrero y todo, y luego se sentó en la orilla, y el agua de su sombrero chorreó por la chaqueta azul y por la espalda. -Está buena -afirmó-. Bebe algo, George. Echa un buen trago. Sonrió entonces alegremente.

con rápidos movimientos. Me acuerdo de los conejos. Lennie. Tenía los párpados enrojecidos por el resplandor del sol. Se echó agua con la mano en la cara y la extendió con la palma bajo la mandíbula y en torno al cuello. Parece un poco sucia. -Bueno. Es demasiado perezoso el condenado para acercarse hasta allá. Apenas un trecho. lo imitó exactamente. Nunca deberías beber agua que no corre. -Podíamos haber seguido hasta el rancho -dijo con ira. que lo había estado mirando. eh? ¿Te lo tengo que decir otra vez. Lennie miró el movimiento. Nos echa del autobús y dice: «Apenas un trecho por la carretera». Se arrastró hacia atrás. sobre todo en la nuca. «Apenas un trecho por la carretera -dice-.si ese bastardo del autobús hubiese sabido lo que decía. hasta dejarlo tal y como estaba el sombrero de George. George miraba malhumorado en dirección al agua. George. Traté de no olvidarlo. se retiró del río. Te lo diré otra vez. Lo juro por Dios. bueno. Apuesto a que eran más de cuatro millas. -No estoy seguro de que esté buena –dijo-. Luego volvió a calarse el sombrero. -¿George? -Síii. verdad? ¡Jesús! ¡Eres un verdadero idiota! -Lo olvidé -dijo Lennie suavemente-. las rodeó con los brazos. -¡Al diablo con los conejos! Eso es todo lo que puedes recordar. No importa que pierda el tiempo diciéndote las cosas para que las olvides. Lennie metió una manaza en el agua y agitó los dedos de manera que el agua se elevó en un chapoteo.pero no pude. George se arrodilló junto al agua y bebió de su mano. miró a George para ver si lo había hecho bien. -¿Así que ya lo olvidaste.» ¡Casi cuatro millas! ¡Ése era el maldito trecho! No quería parar en la puerta del rancho. Bajó el ala del sombrero un poco más sobre sus ojos. ahuecada. y volviéndotelas a decir. George? El hombrecito dio un tirón del ala de su sombrero y miró a Lennie con el ceño fruncido.d2g. Pero no parece que corra.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Mira lo que he hecho. alzó las rodillas. No tengo nada que hacer.com George desató su hatillo y lo posó suavemente en la orilla. se ensancharon los círculos a través de la laguna hasta llegar a la otra orilla y volvieron de nuevo. Pero tú beberías de un desagüe. -El sabor es bueno -admitió-. ¡Qué calor! Lennie le dirigió una tímida mirada. Me pregunto si parará en Soledad siquiera. -Mira. George. si tuvieras sed. alzó las rodillas y las rodeó con los brazos. George. Lennie -agregó sin esperanzas-. ¿Qué quieres? -¿Dónde vamos. -Intenté e intenté no olvidarlo -se excusó Lennie. eso es lo que pasa.003 http://biblioteca. .

Lo tienes en la mano. yo creía que la había puesto en el bolsillo. Ahora me acuerdo. claro. eh? -Podría acariciarlo con el pulgar mientras caminamos -explicó Lennie. -No la tenías. ¿Crees que te iba a dejar que llevaras tu tarjeta de trabajo? Lennie sonrió aliviado... ahora? Lennie lo miró con asombro y luego.. Bueno. No tengo mi tarjeta. entre los matorrales.com los conejos.. -Vamos.. para que no nos veamos en apuros.. ocultó la cara contra las rodillas. déjame que lo tenga. ¡Bueno! Ahora me escuchas y la próxima vez tienes que recordarlo. George.. George. ¿Recuerdas cuando nos sentamos en aquella alcantarilla de la calle Howard y miramos aquella pizarra? La cara de Lennie se quebró con una encantadora sonrisa. a la otra orilla. -¡Dámelo! La mano cerrada de Lennie obedeció lentamente. Yo tengo las dos aquí. -¿Para qué quieres un ratón muerto. ¿qué hicimos después? Recuerdo que pasaron unas chicas y tú dijiste. Debo de haberla perdido. -No tengo nada en el bolsillo -contestó Lennie astutamente. dame eso. -¡Dámelo! -Oh.d2g. avergonzado. Lennie estiró el brazo para alejar su mano de George. ¡De veras! Lo encontré. George cogió el ratón y lo arrojó. -Yo. -Bueno.. -Pues claro. dijiste.. Miró al suelo lleno de desesperación. ¿Recuerdas que fuimos a donde Murray y Ready.. George.. mirándolo fijamente. -Al diablo con lo que dije. no vas a acariciar ratones mientras caminas conmigo. imbécil. -No es más que un ratón.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Dios mío -dijo George resignadamente-. por encima de la laguna.. George. Lo encontré muerto. y nos dieron tarjetas de trabajo y billetes para el autobús? -Ah. -Ya sé que no hay nada. de eso me acuerdo.003 http://biblioteca.. Yo no lo maté. ¿Recuerdas adonde vamos. pero. Introdujo rápidamente las manos en los bolsillos de su chaquetón y agregó suavemente: -George.. -¿Qué has sacado de ese bolsillo? -preguntó George. mira: vamos . ¿Qué estás escondiendo en la mano? -No tengo nada. -Lo olvidé otra vez.. George. George. De veras. Y su mano fue otra vez al bolsillo. -¿Un ratón? ¿Vivo? -¡Aja! Es sólo un ratón muerto.

pero no nos encontraron. tres veces para estar seguro de no olvidarlo.. Ya lo has entendido. El día moría rápidamente. Yo. tan tranquilamente. Yo le daré las tarjetas de empleo. Si descubre lo imbécil que eres. ¿verdad? Bueno. -De eso no me he olvidado. quizás. Sólo las cimas de las montañas Gabilán llameaban con la luz del sol.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -¿Como en Weed? -preguntó Lennie con expresión de perplejidad. Nosotros fuimos los que corrimos. No voy a decir nada. pero levantando la cabeza para comprobar si estaba haciéndolo bien.. estamos contratados. -Bueno -interrumpió George-. para que no lo hagas de nuevo. -Nos echaron fuera de Weed -estalló triunfalmente. No voy a hacértelo recordar.d2g. Las cañas se movían con pequeñas . Lennie soltó una risita feliz. Una culebra de agua se deslizó por la laguna. Pero vamos a dormir aquí porque tengo mis razones para hacerlo así.. George se tendió de espaldas en la arena y cruzó las manos bajo la nuca. pero tú no dirás ni una palabra. No voy a decir nada. pero si te ve trabajar antes de oírte hablar. Te quedas quieto y no dices nada.. ¡Lo pasaría tan bien. -Bien.. yo -empezó Lennie pensativo. Una luz de comprensión apareció en el rostro de Lennie. -¡Eso es! Ahora. y de pronto dijo lleno de esperanza: -Vamos a trabajar en un rancho. Ahora. claro. no voy a decir nada. cuando vayamos a ver al patrón. -Bueno. si no te tuviera pegado a mis talones! Podría vivir tan bien. George. -El rancho adonde vamos está muy cerca. ¿Lo has entendido? -Claro. -Dios. hasta tener una mujer. -Ah. Nos buscaban. Me quedo allí quieto. Ahora.. Su rostro quedó tenso de tanto pensar-.com a trabajar en un rancho como aquel donde estuvimos en el norte. fíjate. Por un momento Lennie yació quieto. Claro que lo he entendido. Y tampoco vas a hacer disparates como en Weed. no nos va a dar trabajo.003 http://biblioteca. y Lennie lo imitó.. qué diablos -dijo George con rabia-. repítelo dos.. de modo que también has olvidado eso. ¿qué vas a hacer? -Yo. Ya recuerdo.. En Weed. Iremos a ver al patrón. que ya había desaparecido del valle. mira que causas complicaciones -se quejó George-. -No nos echaron.. -¿El norte? -En Weed. alzada la cabeza como un periscopio diminuto. -Ah. sin decir nada. Lennie canturreó suavemente: -No voy a decir nada. George..

Lennie vaciló. Al cabo de un momento Lennie volvió ruidosamente por entre las matas. Lennie metió de mala gana la mano en el bolsillo. George dejó de silbar y escuchó. Su voz se quebró al decir: -No sé por qué no puedo guardarlo. George permaneció donde estaba. -Bueno. o tengo que darte un puñetazo? -¿Darte qué. ¡Dame ese ratón! Pero Lennie adoptó una cuidadosa expresión de inocencia. basta -dijo bruscamente-.. Esto es lo que me gusta. -Bueno. Muy lejos. Y no te entretengas. . -¿Qué ratón. Prepara el fuego. Entonces calentaremos las judías y comeremos. retrocedió. Lennie se puso en pie torpemente y desapareció entre los matorrales. He visto máquinas trilladoras mientras veníamos. No vas a engañarme. en la dirección que había tomado Lennie. -George.d2g. diablos. Yo no lo robé. Dámelo. Lennie se acercó. -Me gustan las judías con salsa de tomate -dijo Lennie. -¿No vamos a comer? -Claro que sí. Esta noche voy a quedarme tendido aquí mirando al cielo. miró azorado hacia los matorrales como si pensara huir en busca de libertad.003 http://biblioteca. hacia la carretera. Con lentitud. George insistió fríamente: -¿Vas a darme ese ratón. Quiero ese ratón. George chasqueó los dedos y. Eso quiere decir que vamos a cargar sacos de cereales hasta reventar. Se oyó el ruido de un chapoteo en el río. nada más. retrocedió un paso. al oír este sonido. silbando suavemente. George? -Sabes bien qué. Las hojas de sicomoro susurraron con una ráfaga de viento que murió inmediatamente. Tenía en la mano una ramita de sauce. y siguió silbando. Me gusta estar aquí. ¿Por qué no vamos al rancho y comemos algo? En el rancho hay comida. Mañana vamos a ir a trabajar. Lo encontré tendido junto al camino. Lennie depositó el ratón en la palma de su amigo. Lennie se puso de rodillas y miró a George. -¡Pobre bestia! -susurró con dulzura. George se recostó de lado. un hombre gritó algo y otro hombre gritó la respuesta.. Este ratón no es de nadie. -Por ninguna razón que puedas entender. George? Yo no tengo ningún ratón.com sacudidas en la corriente. -Vamos. La mano de George siguió imperiosamente tendida. George se sentó en seguida. si recoges algunas ramas secas. pero no tenemos tomate. Tengo tres latas de judías en mi hatillo. porque muy pronto será de noche. Te daré una cerilla cuando juntes las ramas. Ve a buscar leña. Lo estaba acariciando. como un perrito que no quiere entregar la pelota a su amo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. George. se acercó otra vez. -No hacía nada malo.

Lennie alzó tristemente la vista. disculpándose-.. y yo les apretaba un poco la cabeza. cerca de la llama. Cuando consigas otro ratón más fresco. Hay mucha ahí. Me gustaría tener pronto esos conejos. Cógela. -¿Señora. y además. -Hay bastante para cuatro -afirmó. George deshizo su hatillo y sacó tres latas de judías. eh? -se burló George-. -¡Al diablo los conejos! Y no se te pueden confiar ratones vivos. Las alas de una paloma silbaron sobre el agua.003 http://biblioteca. No son tan pequeños.. Las arrojó en montón sobre las cenizas y volvió a buscar más. Siempre los matabas.d2g. tragó aire y luego se hundió misteriosamente otra vez en el agua oscura. -No servía para acariciarlo -explicó Lennie. Más arriba. -¡Lloriqueando como una nena! ¡Jesús! ¡Un grandullón como tú! Temblaron los labios de Lennie. -Eran tan pequeños -dijo. . tras ese sicomoro. desconsolado. dejando unos círculos que se ensanchaban en la laguna. Todos los que conseguía. Ya era casi de noche. pero sin que la tocaran. La llama de la puesta de sol se elevó desde la cumbre de las montañas y el crepúsculo entró en el valle. te lo dejaré un tiempo. Las colocó en torno al fuego. Pero esa señora no está aquí. y en sus ojos aparecieron unas lágrimas. Ese ratón se estaba pudriendo. y entonces se morían. -¿Vas a buscar esa leña? —preguntó George-. -Idiota.com George se puso de pie y arrojó el ratón tan lejos como pudo hacia los matorrales ya oscurecidos.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Yo los acariciaba y en seguida me mordían los dedos. Era tu tía Clara. ¿Creíste que no iba a ver que tenías los pies mojados por haber cruzado el río para buscarlo? Oyó el lastimero sollozo de Lennie y giró en redondo. Recuerdo que una señora me daba ratones. y la penumbra se extendió entre los sauces y los sicomoros. Lennie lo miraba por encima del fuego. Y ella misma dejó de darte ratones. La llamarada crepitó entre las ramitas y empezó a quemarlas. Ni siquiera te acuerdas de quién era esa señora. vamos. George. después se acercó al agua y se lavó las manos. porque eran muy pequeños. Tu tía Clara te dio un ratón de goma y no quisiste saber nada. lo habías roto de tanto acariciarlo. las hojas susurraron de nuevo. George puso una mano sobre el hombro de Lennie. George caminó hasta la pila de leña y encendió las hojas secas. -No sé dónde habrá otro ratón. y unas hebras de algodón cayeron suavemente y se posaron en la superficie del agua. Una carpa enorme subió a la superficie de la laguna... Lennie se sentó en el suelo y dejó caer la cabeza. Lennie fue detrás del árbol y trajo un manojo de hojas y ramitas secas. -No te lo quito para hacerte sufrir. Es leña de la crecida del agua.

... George. La cara de Lennie tenía una expresión aterrorizada. ¿qué hago? -siguió George con rabia-. Y podría hacer todo eso cada mes.d2g. Cualquier cosa que no tengamos. -George -dijo muy suavemente. Grita. No haces más que obligarme a recorrer el país entero. No quiero salsa de tomate. Podrías . -Pero no la comería. Haces cosas malas y yo tengo que sacarte de apuros. George adoptó los modales primorosos de las niñas cuando se mofan unas de otras. y tenemos que escaparnos en la oscuridad y salir de allí escondidos. Conseguiría un empleo y trabajaría sin tropiezos.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Sí. Lennie se arrastró lentamente. No hubo respuesta. alrededor de la hoguera hasta que estuvo junto a George.. bajó los ojos hacia las llamas. Se alzó su voz hasta ser casi un grito. -Sólo quería tocar el vestido de esa chica -imitó-. -Bueno. Y eso no es lo peor.. Y siempre es igual. y tú sigues agarrándola como si fuera un ratón. George hizo girar las latas de judías para que el fuego les diera del otro lado. pero ¿cómo diablos iba a saber ella que no querías más que eso? La pobre da un tirón. avergonzado. y entonces. La ira lo abandonó súbitamente. Me compraría tres litros de whisky. -¿Qué quieres? -Estaba bromeando. -Si la tuviéramos podrías comer una poca. -Y en cambio. siempre. Miró a través del fuego la angustiada cara de Lennie. Te metes en líos.. o me pasaría la noche jugando a las cartas o a los dados. pero el fuego iluminaba los troncos de los árboles y las curvas ramas más arriba. ¡Dios del cielo! Si yo estuviera solo. Quería acariciarlo como a los ratones.. y me haces perder todos los trabajos que me dan. miró al enfurecido George. pero no tenemos -explotó George-. Te la dejaría toda a ti. -¡George! -insistió. con cautela. ¡Podría estar toda la noche en un burdel! Podría comer donde se me antojara. Nada de sustos. hijo de perra. en un hotel o en cualquier parte. Me tienes siempre sobre ascuas. Se sentó entonces sobre los talones.. y pedir todo lo que me gustara. viviría tan bien. -Imbécil. ¡Te tengo a ti! No puedes conservar un empleo... por encima del fuego. George. No comería salsa de tomate aunque la tuviera aquí al lado. Era muy oscuro ya. Fingió no haber advertido que Lennie se encontraba tan cerca de él. y nos tenemos que esconder en una zanja todo el día mientras nos buscan.003 http://biblioteca.com -Me gustan con salsa de tomate -dijo pacientemente. y cuando llegara a fin de mes podría cobrar mis cincuenta dólares y podría ir a la ciudad y comprar lo que quisiera.. Desearía poder meterte en una jaula con un millón de ratones para que te divirtieras. Lennie se arrodilló y. eso es lo que quieres.

. Dímelo. Porque yo quiero que estés conmigo... -Hizo una pausa-. te quedas conmigo. Nadie me lo quitaría... Recitó las palabras rítmicamente. George lo miró rápida. No tienen familia. me vuelvo loco. George. como si las hubiera dicho muchas veces ya.. Tu tía Clara no querría que anduvieras solo. George -rogó Lennie-. -¿Te gusta mucho. que trabajan en los ranchos. -No. -¿He sido malo contigo. eh? ¿Qué ibas a comer? No tienes suficiente cabeza ni para buscar qué comer. háblame. eh? Bueno.. y yo no la tocaría siquiera.. Lennie. Lennie.. -George. ¿quieres que me vaya y te deje solo? -¿Dónde diablos ibas a ir? -Bueno. No necesito buena comida con salsa de tomate. y después comeremos. George replicó bruscamente: -No me vas a engañar. -¿Que te hable de qué? -De los conejos. -Cuando pienso lo bien que lo pasaría sin ti. a la oscuridad al otro lado del río.. Y podrías acariciarlo con más fuerza. Se hizo más profunda la voz de George.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Y nadie me robará los ratones. -¿Sí. -Háblame -dijo mañosamente Lennie-. No me dejas en paz nunca. En algún sitio encontraría una cueva. Podría irme a esas montañas.com tapar tus judías con salsa. Por favor. como lo hacías antes. Y si encontrara un ratón podría guardarlo. a esas de allá. -Quiero que te quedes conmigo. Como me lo dijiste antes. no tienes más que decirlo y en seguida me marcho a las montañas. Lo malo de los ratones es que siempre los matas.. George. En cuanto tenga una oportunidad te regalaré un perrito. Llegan a un rancho y trabajan hasta que tienen un poco .. Miró a lo lejos. lo más probable es que te mataran como a un coyote si vivieras solo. -Vamos. Puedo marcharme en seguida. -Los hombres como nosotros. No. -Algo encontraría. te lo diré. Me tendería al sol y nadie me haría daño.. Lennie eludió el cebo. aunque esté muerta. ¡mira! Sólo hablaba en broma. Subo a las montañas y vivo solo. Lennie -dijo George-. Sería mejor que los ratones. No son de ningún lugar.003 http://biblioteca. Lennie seguía arrodillado.d2g. puedo irme a las montañas y encontrar una cueva. Oye lo que te digo. inquisitivamente.. son los tipos más solitarios del mundo. Había intuido que tenía ventaja. George seguía mirando empecinadamente el fuego. eh? -Si no me quieres. -Si no quieres estar conmigo. Tal vez no lo mates. Jesús.

No tienen nada que esperar del futuro.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. y no les queda más remedio que ir a molerse los huesos en otro rancho. Algún día. Se sentaron junto al fuego y se llenaron la boca con judías y masticaron poderosamente.. Vamos a tener una buena huerta y una conejera y gallinas. ¡Sigue ahora. Vamos. y después van a la ciudad y malgastan su dinero.. -Eso es. -Soltó una carcajada de placer-. Y tendremos conejos. Se le contrajo la cara en su esfuerzo por concentrarse. -¡Perfecto! ¡Eso es. Pero nosotros. ¡Tonterías! -Sacó un cuchillo del bolsillo-.. Y ¿por qué? Porque. cómo somos nosotros.. Tenemos un porvenir. pueden pudrirse allí porque a nadie le importa. No tengo tiempo para hablar más. no. George lo apuntó con la cuchara... tú. George.. Especialmente si recuerdas todo tan bien como ahora. George! -Te lo sabes de memoria. Puedes decirlo solo.. Cuenta cómo va a ser. George prosiguió: -Con nosotros no pasa así. George. eso es. Luego abrió una segunda lata.. Lennie estaba encantado. No es lo mismo si hablo yo.. Unas pocas judías se escaparon por un lado de la boca de Lennie y resbalaron por su barbilla.. y tú me tienes a mí para cuidarte.d2g. ¡Vamos. -Y viviremos como príncipes -gritó Lennie-. -¿Qué vas a decir mañana cuando el patrón te pregunte algo? Lennie dejó de masticar y tragó con fuerza. -¡Pero nosotros no! -interrumpió Lennie-. porque yo te tengo a ti para cuidarme. alguien que piensa en nosotros.. la cortó y pasó la lata a Lennie.. Si esos otros tipos caen en la cárcel. George! Cuenta lo que vamos a tener en la huerta y habla de los conejos en las jaulas y de la lluvia en el invierno y la estufa. -No... y háblame de la crema de la leche. -Yo. De otro bolsillo sacó dos cucharas y pasó una a Lennie. . Lennie! Tal vez estés mejorando. vamos a reunir dinero y vamos a tener una casita y un par de acres de tierra y una vaca y unos cerdos y.. y haremos un buen fuego en la estufa y nos sentaremos y oiremos la lluvia cayendo sobre el techo. dilo tú. Cuando tengamos ese par de acres te dejaré cuidar los conejos. ya verás.. a decir una palabra.. Metió el cuchillo en la tapa de una de las latas de judías..com de dinero. -Bueno. Ahora. No tenemos que sentarnos en un café malgastando el dinero sólo porque no hay otro lugar adonde ir.. explícame. Yo me olvido de algunas cosas. no diremos más que «al diablo con el trabajo». Y cuando lleguen las lluvias en el invierno. -No. -¿Por qué no lo dices tú? Lo sabes todo.. por eso. Cuéntamelo todo. ¿Cómo me vas a dejar que cuide de los conejos? -Bueno.003 http://biblioteca. Tenemos alguien con quien hablar. yo no voy. tan espesa que apenas la podremos cortar.

. Cállate ya. No avives el fuego. Las hojas de sicomoro susurraron con la apagada brisa de la noche. George. -Seguro -dijo Lennie-. ¿Podrás acordarte de este sitio. Deja que se vaya apagando. Si llegas a verte en aprietos. y las hojas. -Claro. -Lo mismo podrías irte al diablo -dijo George-. se hizo más pequeña la esfera de luz. -Claro que puedo recordarlo -afirmó. -Oye. y sólo un leve resplandor mostraba dónde estaban los troncos de los árboles. George. -Pero no te vas a meter en ningún lío. como siempre te ocurre. Desde la oscuridad llamó Lennie: -George.d2g.. como los vi en la feria de Sacramento. Lennie. George lo señaló otra vez. quiero que vengas a este lugar y te escondas en el matorral.. Lennie. De eso puedo acordarme. La luz roja se extinguió en las brasas. ¿estás dormido? -No. George. oye. las curvadas ramas desaparecieron. Quiero que mires bien dónde estamos. verdad? El rancho queda a un cuarto de milla en esa dirección. al disminuir la llamarada de la hoguera. Hay que seguir el río. y vivir en una cueva. Mirando el cielo. -Claro que sí -asintió George somnoliento-.. George. Esconderme en el matorral hasta que llegues. -Que me esconda en el matorral -repitió Lennie lentamente. ¿Te acordarás de eso? -Claro que sí.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. . George arrojó la lata de judías vacía entre la maleza. ¿Qué quieres? -Vamos a tener conejos de distinto color.003 http://biblioteca..com Lennie se atragantó de orgullo. -Porque lo mismo podría marcharme yo. que te escondas en el matorral hasta que venga yo. Lennie. -Bueno. -Sí. Va a ser agradable dormir aquí. Bueno. No voy a decir una palabra. bien peludos. Desde la colina al otro lado del río aulló un coyote y un perro respondió desde lejos. Trae tu hatillo junto al fuego. porque entonces no te dejaré cuidar los conejos. Conejos rojos y azules y verdes. blandiendo la cuchara. ¿No recordé que no tengo que decir una palabra? -Claro que sí. -No me voy a meter en líos. -Conejos muy peludos. Hicieron sus lechos en la arena y. George. Millones de conejos.

. Y esos estantes se hallaban llenos de pequeños artículos. Señaló con el brazo derecho. Se alzó el cerrojo de madera. Vaya condenada clase de camas que nos dan. detrás de George. cinco de ellos hechos ya con mantas y los otros tres con sus fundas de arpillera al aire. y a su alrededor se agrupaban cajones para que se sentaran los jugadores. -El patrón os esperaba anoche -dijo el viejo-. y de los clavos a los lados de los cajones colgaban unas pocas corbatas. Detrás de él entró George y. En tres paredes había pequeñas ventanas cuadradas y en la cuarta una sólida puerta con cerrojo de madera. jabón y polvo de talco. y de la manga surgió una muñeca redonda como un palo. Y también había medicinas. Se enojó como el diablo cuando no os vio esta mañana para ir a trabajar. Miró el cajón de sus estantes y sacó de dentro una latita amarilla. cargado de hombros. Por dentro. -Aquí dice «mata positivamente piojos.d2g. cuya chimenea subía recta a través del techo. y las moscas entraban y salían del rayo de luz como estrellas errantes. cucarachas y otros insectos». A eso de las diez de la mañana el sol atravesaba con una brillante barra cargada de polvo una de las ventanas laterales. frasquitos y peines. Sobre cada camastro estaba clavado un cajón de manzanas con la abertura hacia adelante de manera que formaba dos estantes para guardar los efectos personales del ocupante de la litera.003 http://biblioteca. En el centro de la habitación se levantaba una gran mesa cuadrada cubierta de naipes. -Podéis ocupar aquellas dos camas -agregó. Contra las paredes se alineaban ocho camastros. las paredes estaban blanqueadas con cal y el piso no tenía pintura.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. ¿verdad? No queremos bichitos de éstos. Se abrió la puerta y entró un anciano alto. Lennie. Cerca de una de las paredes había una negra estufa de hierro fundido. Vestía ordinaria ropa azul y llevaba una gran escoba en la mano izquierda.com CAPÍTULO 3 La casa de los peones era un largo edificio rectangular. de las que se mofan y en las que creen en secreto. navajas y esas revistas del Oeste que gustan leer los trabajadores de los ranchos. George se acercó a un camastro y arrojó sus mantas en el saco de arpillera lleno de paja que formaba el colchón. indicando dos camastros cerca de la estufa. pero sin mano. -¡Eh! ¿Qué diablos es esto? -No sé -contestó el viejo.

era de esos que ponen veneno aun cuando no haya bichos. Deshizo su hatillo y puso cosas en el estante. Es que el peón del establo es un negro. Estudió cuidadosamente la etiqueta.. simplemente. Dijo que era por la comida. Se inclinó para inspeccionar de cerca el colchón. y ya está. Inmediatamente Lennie se levantó e hizo lo mismo con su cama. Y si le daban un huevo con una mancha roja. muy limpio. -Sí. Pero lo único que quería era irse.. El último que tuvo esta cama era un herrero..com El viejo peón movió la escoba y la sostuvo entre el codo y el cuerpo. la quitaba. -¿Al peón del establo? -preguntó. Por fin George pareció satisfecho. claro. -No me convence mucho -dijo George con escepticismo-. -Creo que el patrón vendrá pronto -continuó el viejo—. el hombre.. Este herrero. nada más. Tiene la espalda torcida porque un caballo lo coceó. hasta los más pequeños. No dio más razones. George levantó la arpillera del camastro y miró por debajo. un tal Whitey. Tiene libros en su habitación. Era un tipo así..003 http://biblioteca. El patrón se las hace pasar buenas cuando se enoja. a causa de la comida. mientras extendía la mano para tomar la lata. hasta se ponía corbata. ¿Por qué dices que se fue? El viejo puso la lata amarilla en un bolsillo y se frotó las ásperas canas de la barba con los nudillos. se fue. -¿Negro. antes de comerlas. Lennie puso su hatillo en el camastro vecino y se sentó. ¿sabes? Te digo que en las comidas pelaba las patatas hervidas y les quitaba los puntitos.. como hacen muchos. un hombre condenadamente bueno. -Entonces. Miraba a George con la boca abierta. para estar seguros. aunque no fuera a ninguna parte. y el tipo más limpio que se pueda conocer. -Te lo explicaré -dijo el viejo-. y después se quedaba sentado aquí. su navaja y su barra de jabón. Pero al peón del establo no le importa nada. eh? -Sí. su peine y el frasco de píldoras.. . Los domingos se vestía del todo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Se metió aquí mientras estábamos tomando el desayuno y preguntó: «¿Dónde diablos están esos peones nuevos?». Un buen tipo. ¿cómo tenía piojos? George iba mostrando gradualmente su ira.d2g. Y le armó una buena al peón del establo.. Luego hizo la cama. -Te diré qué ocurre -dijo por fin-. también. Lee mucho. como todos. Al final se fue. George alisó de una palmada una arruga de la cama y se sentó. pulcramente. se fue. el linimento y su muñequera de cuero. Una noche dice «págueme». Solía lavarse las manos hasta después de comer... -Pues. Se enojó mucho cuando no os vio esta mañana. la comida. con sus mantas.

003 http://biblioteca. En la cabeza llevaba un sucio Stetson pardo.d2g. Tenía los pulgares metidos bajo el cinturón. Vestía pantalones azules de grueso algodón. Después de eso. uno a cada lado de una cuadrada hebilla de acero. y arrastrando los pies pasó junto al patrón y salió por la puerta. Bastante bueno. Mi cuerpo ya no aguanta.. -El conductor del autobús nos jugó una mala pasada -explicó-. Los muchachos dijeron que como el negro tiene la espalda rota. chaleco negro desabrochado y abrigo también negro. y calzaba botas de tacón alto con espuelas para demostrar que no era un mero trabajador. -Murray y Ready -prosiguió el patrón. No lo hizo mal.. y no era así. mientras con los nudillos se frotaba las patillas. sacó las tarjetas y las entregó al patrón. Smitty aseguró que si le dejaban usar los pies podía matar al negro. hay que esperar la comida. camisa de franela. ¿Tenéis las tarjetas de empleo? George metió la mano en el bolsillo. Yo no fui. Un mulero que había. Se enoja mucho a veces. Lennie estaba terminando de hacer su cama. un tal Smitty. -Acaban de llegar estos dos -afirmó. tampoco. Tuvimos que caminar diez millas. Dijo que ya estábamos junto al racho. -¡Diablos! ¿Una barrica entera? -Sí. Aquí dicen bien claro que tenían que venir a trabajar esta mañana. -Hizo una pausa disfrutando con el recuerdo-. pero no es malo.com -¿Qué clase de tipo es el patrón? -preguntó George. rápidos. El patrón entró en la estancia con los pasos breves. El patrón entrecerró los ojos..no tienen la culpa. muchachos. Te diré. Un hombrecillo recio apareció por la puerta. y por eso el negro le ganó. ¿Sabes qué hizo para Navidad? Trae una barrica de whisky y dice: «Bebed bien. No pudimos encontrar quien nos trajera esta mañana. Smitty no podía usar los pies. señor. tuve que mandar las cuadrillas con dos hombres menos. -Escribí a Murray y Ready que necesitaba dos hombres para esta mañana. George se miró los pies. El cerrojo de madera se alzó otra vez y la puerta se abrió. del hombre de piernas cortas. -Bueno. con el ceño fruncido.. arrastrando los pies. George miró significativamente. los muchachos fueron a Soledad y armaron una buena. El viejo de la escoba lo miró rápidamente luego se dirigió. a Lennie y Lennie . cómo nos divertimos! Aquella noche dejaron que el negro entrara aquí. Sólo es Navidad una vez al año». Sacó del bolsillo la libreta en que apuntaba las horas de trabajo y la abrió por donde había un lápiz metido entre las hojas. Los muchachos no le dejaban emplear los pies. -Bueno. hacia la puerta.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. se peleó con el negro. De nada vale que vayáis ahora. ¡Dios.

un caballo le coceó la cabeza.. pero la verdad es que sirve para trabajar. El patrón metió lentamente la libreta en el bolsillo. El patrón exclamó inesperadamente: -¡Eh.. Puede cargar bolsas. Pero no tiene nada. -Sí. Puede hacer de todo. hoy es veinte.com asintió con la cabeza para indicar que comprendía. Enganchó los pulgares en el cinturón y guiñó un ojo hasta cerrarlo casi.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Lennie miró a George para que lo ayudara. -¿Y tú? -Se llama Lennie Small -dijo George. Los nombres quedaron inscritos en la libreta.... el veinte a mediodía. no mucho. -Vamos a ver. Fuerte como un toro. claro que no. Lennie sonrió como para sus adentros. No lo es. Es capaz de cargar un fardo de doscientos kilos. ¿Por qué pregunta eso? -Bueno. él también -se adelantó George. eh? -No. -¿Qué es lo que sabes hacer? Lleno de pánico. Small! Lennie levantó la cabeza. -¿Tú también? -preguntó a Lennie... George repuso: -Es. -¿No es muy hablador. Sabe conducir bien un tronco de mulas. Cuando era un niño. ¿Dónde habéis estado trabajando últimamente? -Cerca de Weed -respondió George. Pero digo que para trabajar no hay quien le gane. -¡Oh! No digo que sea inteligente. Póngalo a prueba. -Oye. Pero sabe hacer todo lo que se le . George le miró con enojo. Sólo. Le prometí a su madre que lo cuidaría. El patrón apuntó con un dedo juguetón hacia Lennie. El patrón se volvió hacia George. que no es muy listo. -Sabe hacer todo lo que le digan -explicó George-. y Lennie bajó la cara avergonzado de haber olvidado sus indicaciones. nunca he visto a un hombre preocuparse tanto por otro.. -dijo cerrando la libreta-. nada más. -Fuerte como un toro -repitió. -¿Cómo te llamas? -George Milton. ¿Qué papel juegas tú en esto? -¿Eh? -Digo ¿qué es lo que ganas con este tipo? ¿Le quitas el sueldo? -No. -Entonces ¿por qué no dejas que él me conteste? ¿Me queréis engañar. es primo mío. Me gustaría saber qué interés tienes en esto.003 http://biblioteca. acaso? George interrumpió con voz muy alta. El patrón humedeció con la lengua la punta de lápiz. llevar una cosechadora.d2g.

George. Están cargando cebada junto a la trilladora. gruñendo suavemente para sus adentros y lamiéndose la piel enmarañada. Me voy a fijar en todo lo que haces. Milton. Después de esto. Después de comer salid con las cuadrillas de peones. -¿Qué trabajo era? -Estábamos. Dios sabe que no necesita mucho seso para cargar sacos de cebada. El patrón se volvió a medias para marcharse. Se interrumpió de pronto. Nos hubiéramos evitado muchos malos ratos. Pero no trates de engañarme. grande.com diga. Ahora nos va a vigilar siempre. Bien cerca estuvimos de perder el trabajo. Luego quedó en un malhumorado silencio. George? -Más valdría que así hubiera sido -dijo George malvadamente-. -Bueno. -Se sentó pesadamente en el camastro-. George. -¿Qué te pasa ahora? -Ningún caballo me coceó en la cabeza.. -Bien. ¿Por qué os fuisteis de Weed? -Se acabó el trabajo -contestó George rápidamente. Ya lo veréis en la comida. -Lo olvidé. . pero antes de salir se dio la vuelta otra vez y miró durante un rato a los dos hombres. Lennie se miró desventuradamente las manazas. ciegos ojos viejos. Se volvió de repente y se dirigió hacia la puerta. comida por la sarna. porque no vas a ir a ningún lado. Siempre te olvidas. y yo tengo que sacarte del enredo. -George. lo olvidaste. -Así que no ibas a decir palabra.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Sí. Pegado a sus talones caminaba penosamente un perro ovejero de hocico gris y pálidos. alto.003 http://biblioteca.. -Oye. Y me alegro de que sea mentira. ¿qué diablos estás escuchando ahí? El anciano entró lentamente en el dormitorio. ¿verdad. estábamos cavando una zanja. Ibas a tener bien cerrada esa tremenda boca y me ibas a dejar hablar. vas a tener bien cerrada la boca. Pero no trates de engañarme.d2g. -Bueno. Un mulero. -Dijiste que yo era primo tuyo. Ya he conocido muchos pillos. Tenía la escoba en la mano. eso es mentira. -¿Slim? -Sí. Id con la cuadrilla de Slim. George se encaró con Lennie. El perro renqueó hacia un extremo de la habitación y se tendió. Tienes que guardarte bien de hacer disparates. se acercó a la puerta abierta y miró hacia afuera. El barrendero siguió mirándolo hasta que estuvo bien acostado. Si yo fuera pariente tuyo me pegaría un tiro. Cuando se hubo apagado el sonido de sus pasos.

Pero la defensa del barrendero lo había tranquilizado. Sus ojos eran a la vez calculadores y belicosos. inmóvil. como el patrón. Fue hacia la cocina. -No. -Por Dios. -Sí. -Entra y siéntate un minuto -invitó-. algo apaciguado-. de cara tostada. El anciano. Lennie se retorció bajo esa mirada y movió nerviosamente los pies. Sus ojos recorrieron a los dos hombres nuevos y se detuvo. Lennie se encogió. Curley -repuso el barrendero-. -¿Qué te pareció el patrón? -preguntó. estabas escuchando lo que decíamos -insistió George-. -Ah. Apoyó la escoba contra la pared y se frotó con los nudillos la mejilla erizada de canas. era un buen ovejero cuando era joven. -Claro que no -dijo George. -Es un buen tipo —convino el viejo—. Hay que saberlo llevar. y George dijo: -¿Y si no quiere hablar? Curley giró el cuerpo como si hubiera recibido un latigazo. . -Veré si lo alcanzo -dijo Curley. me parece.d2g. miró a George y a Lennie. calzaba botas de tacón alto. Tensó el cuerpo y asumió una actitud casi agazapada. incómodo. incómodo. Ese perro es más viejo que el diablo. un hombre joven y flaco. No oí nada de lo que decíais.003 http://biblioteca. -¿Habéis visto a mi padre? -preguntó. Sólo me paré en la sombra para rascar al perro. En este momento entró en el barracón de los peones un hombre joven. En un rancho no se escucha lo que dicen los demás. Cielos. Miró fríamente a George y luego a Lennie. ¿Para qué te metes? -Viajamos juntos -le respondió George fríamente. El que lo hace no dura mucho.com -No estaba escuchando nada. En la mano izquierda llevaba puesto un guante de trabajo y. Lo tengo desde que era cachorro. Sus brazos se doblaron gradualmente por los codos y sus manos se cerraron en dos puños. tiene que contestar cuando se le habla. -¿Sois los peones que esperaba mi padre? -Acabamos de llegar -contestó George. -Bastante bien. -Deja que hable el grandullón. No me gustan los curiosos. -Acababa de llegar -explicó-. ¿conque es así? George estaba tenso. y otra vez a George. ojos pardos y la cabeza llena de apretados rizos. ni se hacen preguntas.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Estuvo aquí hace un momento. Curley se le acercó con paso cauteloso. Acabo de barrer el lavadero. Parece buen tipo. No me interesa nada de lo que decíais.

que se guarde de Lennie. -No vayas a decirle a Curley nada de esto. El viejo se sentó en otro cajón. Y supongamos que vuelve a hacer lo mismo y el grandullón le da una paliza. -Bueno. -Es el hijo del patrón -contestó quedamente-. Lennie no le hizo nada. George estaba vigilando la puerta. Lennie no es un tipo peleador. Se volvió hacia la puerta y se marchó. con un movimiento de cabeza.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. George lo observó mientras se alejaba. pero es fuerte y rápido y no conoce leyes. Lennie miraba desconsolado a George esperando instrucciones. -Bueno. ¿qué diablos le pasa a ese tipo? Lennie no le hizo nada. dio permiso a Lennie.. La próxima vez contesta cuando te hable. y luego se volvió hacia el barrendero. Supongamos que Curley se pelea con un grandullón y le da una paliza. es así. Lennie no es un boxeador. Con el tono de quien formula un presagio. -Está bien que sea peleón -reconoció George.com -Sí. porque su padre es el patrón. Curley es muy pendenciero -repitió escépticamente el barrendero-.d2g. ¿Qué tenía contra Lennie? El barrendero reflexionó un momento. Curley es como muchos otros hombres pequeños. Entonces todo el mundo dice que el grandullón debería pelearse con alguien de su tamaño y tal vez incluso lo vapulean entre todos. Nunca me pareció bien. George cortó el mazo de naipes y empezó a girar las cartas . -Claro -repuso George-. Curley le miró con fijeza. Ha boxeado bastante. suavemente. Habrás conocido tipos así. un poco doblados los codos aún. -Acabamos de llegar -se hizo eco Lennie. ¿verdad? Siempre buscando pendencia. -Oye. -Bueno.. Odia a los grandullones. Es peso ligero. Recogió algunos naipes y los barajó. No hace más que buscar las cosquillas a los grandullones. -Levemente. Todo el mundo dice que Curley es muy valiente. si le quiere decir algo. dijo: -Bueno. y bastante pendenciero. He visto muchos.003 http://biblioteca. Me mataría. Pero este Curley haría bien en no meterse con Lennie. Como si se enojara con ellos porque él no es grande. Es como si Curley llevara siempre las de ganar. Se acercó a la mesa cuadrada y se sentó en uno de los cajones.. El anciano miró cautelosamente a la puerta para asegurarse de que nadie le escuchaba. te diré. Nunca me pareció justo.pero no tiene por qué meterse con Lennie. pero ese imbécil de Curley va a sentirlo mucho si se mete con Lennie. -¿Y no dejas hablar al grandullón. A él no le importa nada. Nunca le van a pegar. verdad? -Puede hablar. Es bastante peleón.

lentamente. Parece que Curley es más gallito desde que se casó. .. -Este Curley -opinó. No me gustan los hombrecitos malos.. lo vi. con cuidado. ¿qué? -Bueno. Bonita. Muy buen tipo. -¿Sabes qué creo? -George no respondió-. una vez encontrado el gusto a sus chismes. -¿Viste ese guante que tenía en la mano izquierda? -Sí.. y habló con mayor confianza. su pobre perro levantó la cabeza y espió a su alrededor. y por fin se puso dolorosamente de pie para seguir al amo. -¿Vaselina? ¿Por qué? -Bueno. Slim es un mulero. ese guante está lleno de vaselina. -Es una vergüenza que ande diciendo esas cosas -sentenció. anda buscando la ocasión.com mirando cada una y arrojándola después en una pila. Yo la he visto buscar a Slim. -Pero.parece un buen hijo de perra. Se sintió seguro ahora. -Espera a conocer a la mujer. Slim no necesita botas de tacón alto para manejar mulas. -¿Sí? ¿Dos semanas de casada y anda buscando? Tal vez sea por eso que Curley está tan inquieto. El barrendero se incorporó de su asiento. George estudió las cartas como absorto en ellas. George cortó una y otra vez los naipes. -Bueno. Y la he visto buscar a Carlson. El barrendero continuó hablando.. Su mujer vive en la casa del patrón... creo que Curley se ha casado con una. Se casó hace un par de semanas. ¿Vais a cargar cebada? -Sí. te diré. George estudió sus naipes.. Bueno. pero... -Me parece que últimamente se ha puesto peor -añadió el barrendero-.003 http://biblioteca. -Tal vez quiere lucirse ante su mujer. Las cuadrillas volverán dentro de poco. Había obtenido de George una afirmación despectiva.. Curley no lo sabe. George fingió falta de interés. Muchos se han visto en la misma situación.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Sí. -¿Bonita? -preguntó como por casualidad.. Curley dice que quiere tener esa mano suave para su mujer. El viejo quedó tranquilo. una cualquiera. -No es el primero -comentó George-. y extendió un solitario. -Yo la he visto buscar a Slim. -Tengo que poner las palanganas para que se laven los muchachos. El anciano se movió hacia la puerta.d2g.

no. He visto a muchos como él. Un sonido de tintineantes arneses y el crujido de ejes muy cargados llegó desde afuera. George. si ese hijo de perra te . El cuadrado de sol alcanzaba ya el piso y a través de él zigzagueaban las moscas como chispas.. con el temor asomando a sus ojos.. George. el rechinar de frenos y el tintineo de cadenas de tiro.d2g.003 http://biblioteca. mirándole. luego juntó las cartas y se volvió a Lennie. Si se mete contigo.. -Me indignan esos tipos. Ya verás como es lo que yo digo. Puso cuatro cartas de bastos sobre el as. Te estuvo probando. dio vueltas a los grupos de tres naipes.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. aunque te provoque. Escucha. ¡qué diablos! -Bueno. Lennie. -Claro que sí. fue hasta el camastro de Lennie y se sentó. No voy a decir ni media palabra. George? -No estoy enojado contigo. ¿Harás lo que te he dicho? -No quiero líos -se lamentó Lennie-. -Pensó un momento-. Tienes que evitar que se meta contigo. En la distancia se oyó una clara llamada. pero de nada te valdrá eso si Curley quiere hacerse el boxeador. Te vas a meter en un lío con ese Curley. -Su tono se hizo incisivo-. No voy a decir nada.. Mírala bien. Tengo miedo.com -¿No le contarás a Curley nada de lo que te he dicho? -No. Curley no lleva nunca las de perder. Lennie! Eso no me gusta. cuando la encuentres. Esperaba que podríamos reunir un poco de dinero. Es el hijo del patrón. Éste preguntó tímidamente: -¿No estás enojado. El viejo atravesó el umbral hacia el sol brillante. pero. Lennie. Ahora cree que le tienes miedo. Lennie estaba tendido en su camastro. sentado en el camastro junto a Lennie. nos meterán en la cárcel. Si se mete aquí.. te vas al otro lado de la habitación.. Los hombres se llamaban unos a otros desde sus carros. -Bueno. Estoy enfadado por ese perro de Curley. George. tal vez cien dólares. ¿oyes? No le hables nunca. George se levantó. -¡Peón de establooo! ¡Peóoooon! -Y luego-: ¿Dónde diablos está ese condenado negro? George observó las perspectivas de su solitario. He conocido a otros como él.. trata siempre de estar lejos de él. ¿Te acordarás? -Claro. Siempre sale ganando. frunció el ceño mientras pensaba. se quejó: -No quiero líos. No le dejes que me pegue. Como bien dijo el viejo. -No pelees. Puedes estar seguro. Tienes que mantenerte siempre lejos de Curley. Ahora era más fuerte el ruido de las cuadrillas que se acercaban: el estruendo de los grandes cascos en suelo duro. Yo no le hice nada. y en cuanto se le presente el momento te va a dar un puñetazo. -¡Oye. George tendió las cartas pensativamente.

George dijo: .. De labios llenos. ¿Recuerdas dónde dormimos anoche? ¿Junto al río? -Sí. explicó: -A veces Curley está aquí dentro. eh? -Sí. George retiró la vista de la mujer. -Bueno. quebradiza. Los ojos de Lennie recorrieron el cuerpo de la mujer y. El cabello le colgaba en rizos largos. ¡Claro que me acuerdo! Tengo que ir allí y esconderme en el matorral. No dejes que nadie te vea. Lennie. Su voz tenía una cualidad nasal. -Quédate escondido hasta que llegue yo. de pie. -No es eso lo que digo. en el matorral junto al río.com da un puñetazo. de algodón.003 http://biblioteca. Escucha. -¡Oh! Puso las manos detrás de la espalda y se apoyó contra el marco de la puerta de modo que las formas de su cuerpo se insinuaron a través de la ropa. Lennie: si te metes en un lío. pintados. -Si no está. Afuera chirrió un freno de carro. Me dan rabia los tipos como ése. Ahora. No te preocupes. mirando hacia adentro. -Estuvo aquí hace un minuto. aunque ella parecía no advertirlo. Mientras se miraba las uñas. -Si me meto en un lío.. y chinelas rojas en cuyo empeine lucían ramilletes de rojas plumas de avestruz. hasta que no lo olvides. George? -Nada. Estaba allí. y luego volvió a mirarla. -¿Contestarle qué.. -Estoy buscando a Curley -dijo. pero se fue. -Me escondo en el matorral junto al río. intensamente maquillados. se irguió un poco. fascinado. Lennie la miraba.. pero ahora no está -interrumpió George bruscamente. La llamada se repitió: -¡Peón de establoooo! ¡Eh! ¡Peóoooon! George dijo: -Repítelo en voz baja. Llevaba un vestido de diario. una mujer. Los dos hombres alzaron la vista porque se había cortado el rectángulo de sol en la puerta.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Me acuerdo. no dejarás que cuide los conejos. y ojos muy separados. Ocúltate en el matorral junto al río. repítelo. contéstale. Su cara se contorsionó por el esfuerzo de pensar. Llevaba las uñas pintadas de rojo. -Si me meto en un lío.d2g. ¿recuerdas lo que te dije que hicieras? Lennie se incorporó apoyado en un codo. Ya te lo diré. -¿Sois esos dos peones nuevos que acaban de llegar. -Si te metes en un lío. como salchichas.. creo que será mejor buscarlo en otra parte -se expresó juguetona la mujer.

003 http://biblioteca. Lennie trató de liberar su oreja. -¡Dios. Lennie exclamó de pronto: -No me gusta este lugar. Lennie. No -insistió-. -Tenemos que aguantar hasta que consigamos dinero. Pero cuando estaba ahí en la puerta enseñando las piernas. -Hola. Curley va a tener trabajo. tú no mirabas para otro lado. qué bonita! Sonrió admirado. . nos iremos a río Americano a recoger oro. Slim. nada. Acabo de verlo entrando en su casa.d2g. No podemos remediarlo. Allí podremos ganar un par de dólares por día. En cuanto podamos juntar apenas unos dólares. Apuesto a que ella lo dejaría plantado por veinte dólares. Nos iremos tan pronto como podamos.com -Si lo veo. La mujer pareció aprensiva de pronto. La mujer volvió la cabeza. El mismo se tragó el anzuelo. Deja que Curley se las entienda solo. No es un buen sitio. y se alejó a toda prisa.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. George volvió la mirada hacia Lennie. -Jesús. Lennie seguía mirando la puerta donde había estado la mujer. -Sí. pero no lo busca con muchas ganas. porque es una señal de peligro. -Oye lo que te digo. George le echó una rápida mirada. -Hasta luego. Déjala tranquila. y luego lo cogió por una oreja y lo sacudió. Y apostaría a que come huevos crudos y encarga tónicos por carta. Quiero irme de aquí. guárdate de ella. -Nadie se va a enfadar porque lo busquen -se le ocurrió. -Es bonita -abogó Lennie. Las he conocido peligrosas. -Estoy buscando a Curley. Así que eso es lo que buscó Curley como mujer. -Bueno. No me importa lo que diga o lo que haga ella. -Yo no hice nada. -Hola. Sonrió ella sutilmente y dobló el cuerpo. le diré que usted lo andaba buscando. No vayas a mirar siquiera a esa perra. qué pieza -comentó-. imbécil -le espetó con fuerza—. La voz de Slim llegó desde fuera. Tampoco a mí me gusta esto. George. y quizás encontrar un depósito de pepitas. Es un cebo para la cárcel. -Sí. No me gusta. -No. -Volvió a la mesa y colocó las cartas para un nuevo solitario-. Guante lleno de vaselina —agregó George asqueado—. y no intenta ocultarlo. pero jamás he visto veneno como ésta. George. George. Detrás de ella se escucharon unos pasos que seguían de largo. ¿eh? -No quise hacer mal. De veras. Slim -saludó. muchachos -saludó hacia el interior del barracón. Ahora mismo me iría.

Del lavadero cercano llegaba el ruido de agua y de recipientes en movimiento. Éste era Slim. que se aceptaba como definitiva su opinión sobre cualquier tema. Los trabajadores llegarán de un momento a otro. Salgamos de aquí ahora. sonrió complacido por el halago. que había seguido la conversación de uno a otro hombre con los ojos. grandes y delgadas. -Espero que vayáis en mi cuadrilla -continuó.003 http://biblioteca. le hizo un surco en el medio y se lo puso. Su voz era muy suave-. no de pensamiento sino de una comprensión más allá del pensamiento. Yo no puedo cacarear mucho. Slim miró con . Había una gravedad en sus maneras y una calma tan profunda que toda charla se interrumpía cuando él hablaba. mientras se peinaba hacia atrás el cabello largo. el primero del rancho.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Tenemos que quedarnos -afirmó George secamente-. sí -asintió George-. húmedo. Tan grande era su autoridad. incluso veinte mulas con una sola rienda hasta el canal de agua. Apenas puedo ver ahora. Tengo en la cuadrilla un par de idiotas que no distinguen un saco de cebada de una planta de cardo.d2g. Slim se sentó en un cajón frente a la mesa. Podría contar treinta y cinco o cincuenta años. pero este grandullón puede cargar más sacos de cereal él solo que cualquier par de hombres. Estudió con atención el solitario. eran de movimientos tan delicados como los de una danzarina de templo. -Hay más luz que el diablo ahí fuera -dijo suavemente-. George estudió sus cartas. al otro lado de George.com Lennie se inclinó ansiosamente hacia él. negro. Su oído escuchaba más de lo que se le decía. Era un mulero. Como los demás. Era capaz de matar una mosca posada en el anca de la mula de varas sin tocarle la piel. Cuando hubo terminado de peinarse entró en la habitación y se movió con una majestad que sólo logran la realeza y los maestros artífices. el mulero. y su palabra tarda tenía tonos ocultos. capaz de conducir diez. fuera de política o de amor. a pesar de que las cartas estaban al revés para él. ¿Habéis cargado cebada alguna vez? -Uuuf. Tenía un Stetson sujeto bajo el brazo. -Tal vez tendríamos que lavarnos –dijo-. George. Un hombre alto apareció en el umbral. Este sitio no es bueno. vestía pantalones téjanos y una chaqueta corta de estameña. Su cara enjuta no tenía edad. Miró bondadosamente a los dos hombres que había en el cuarto. Pero no hemos hecho nada que ensucie. -¿Vais a cargar cebada? -Eso es lo que dice el patrón. Ajustó el aplastado sombrero. Lennie. dieciséis. Cállate ahora. Sus manos. ¿Vosotros sois los nuevos? -Acabamos de llegar -contestó George. -Vamos.

mira. ¿Por qué no convences a Candy para que mate a ese perro y le regalas a cambio uno de los cachorros para que lo críe? Ese. supongo. Todavía le chorreaba de la cabeza el agua del lavado. -Claro -repuso George-. no puede comer. Invitaba a la confidencia. Carlson agregó pensativamente. -Ahí está -anunció Carlson. trabaja como un diablo.com aprobación a George por haber hecho el halago. No le quedan dientes. Quizás todos tienen miedo de todos los demás en este condenado mundo. Quería preguntarte. Slim. No podría criar tantos. -Indicó a Lennie con el pulgar-. No sé por qué. cinco. Candy le da leche. Slim miró a George. está casi ciego. Ahogué cuatro en seguida. -Tuvo cría anoche -informó Slim-. pero no tiene sesos. Ese perro de Candy está ya tan viejo que apenas puede caminar. Le dejé los más grandes. Cada vez que entra aquí el olor permanece durante dos o tres días. hasta que el repiqueteo desapareció para ser un único sonido continuo. No puede masticar. Carlson siguió: -Cinco cachorros. He estado pensando. -Es mucho mejor viajar con un amigo -opinó George. Apesta como el diablo. Hace tiempo que lo conozco. -¿Viajáis juntos? -Era amistoso su tono. además. a través de él. ¿cómo está la perra? Vi que no iba con tu carro esta mañana. de barriga prominente. George había estado mirando fijamente a Slim. -No hay muchos hombres que viajen juntos -musitó-. ¿eh? ¿Te los vas a quedar? -No sé. Slim -saludó. Ésos eran los que más rondaban por aquí cuando la perra estaba en celo. sin exigirla. para serviros. Carlson. -¿Quedan cinco. Este otro es Lennie Small. luego se detuvo y miró a George y Lennie.. perro apesta.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Estos dos acaban de llegar -explicó Slim a manera de presentación. -¿Qué clase de perros van a ser? -No sé -repuso Slim-. -Mucho gusto -dijo el hombre-. Cesó tan pronto como había comenzado. -Yo soy George Milton. Es un buen tipo. Fuera hubo un estallido de voces al pasar de largo un grupo de . Nos cuidamos el uno del otro. Tendré que dejarlos un tiempo para que mamen la leche de Lulú.d2g. -Mucho gusto -repitió Carlson-. puedo olerlo a una milla. Una especie de ovejeros. Un hombre fuerte. De pronto comenzó a repicar afuera un triángulo. lento al principio y cada vez más rápido luego. Él no es muy inteligente.003 http://biblioteca. más allá de él. entró en la casa de los peones. eh? -Sí. -Bueno. -Hola. Nueve cachorros.. Slim. Sin embargo. Se inclinó sobre la mesa e hizo chasquear la punta de un naipe suelto..

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hombres. Slim se incorporó lentamente y con dignidad. -Deberíais venir mientras queda algo que comer. No va a quedar nada dentro de un par de minutos. Carlson se echó hacia atrás para dejar que Slim le precediera, y entonces los dos salieron por la puerta. Lennie miraba a George lleno de excitación. George juntó sus naipes en un confuso montón. -Sí, sí -dijo-. Ya lo he oído, Lennie. Le pediré uno. -Uno blanco y pardo -exclamó Lennie. -Vamos. Tenemos que ir a comer. No sé si tendrá uno de ese color. Lennie no se movió de su camastro. -Pídeselo en seguida, George, para que no mate ninguno de los que quedan. -Claro. Vamos, ahora, ¡fuera de esa cama! Lennie se deslizó de su camastro y se puso de pie, y los dos caminaron hacia la puerta. Cuando llegaban a ella, Curley apareció repentinamente. -¿Habéis visto a una chica por aquí? -preguntó iracundo. -Hace como media hora, tal vez —contestó George fríamente. -¿Qué demonios estaba haciendo? George permaneció quieto, vigilando al hombrecito iracundo. Por fin repuso, insultante: -Dijo... que lo estaba buscando a usted. Curley pareció ver por primera vez a George. Sus ojos relampaguearon sobre él, midiendo su estatura, el alcance de sus brazos, su pecho recio. -Bueno, ¿para dónde fue? -inquirió al fin. -No sé -respondió George-. No la miré cuando se iba. Curley frunció el ceño, giró en redondo y se alejó presuroso. -Sabes, Lennie -dijo George-, tengo miedo de pelearme yo mismo con ese perro. Lo odio. ¡Jesucristo! Vamos. Ya no quedará nada para comer. Salieron del edificio. El sol trazaba una fina línea bajo la ventana. De la distancia llegaba un ruido de platos. Al cabo de un momento el perro viejo entró renqueando por la puerta. Miró a su alrededor con ojos dulces, semiciegos. Husmeó, luego se tendió y puso la cabeza entre las patas. Curley apareció otra vez por la puerta y echó una mirada dentro del cuarto. El perro alzó la cabeza, pero cuando Curley se alejó, la enmarañada cabeza se hundió otra vez hasta el piso.

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CAPÍTULO 4

Aunque se veía el resplandor del atardecer por las ventanas del barracón de peones, dentro estaba oscuro. Por la puerta abierta llegaban los golpes sordos y los ocasionales tañidos de un juego de herraduras, y de vez en cuando el sonido de voces elevadas para aprobar o mofarse, según la jugada. Slim y George entraron juntos en el cuarto a oscuras. Slim estiró un brazo sobre la mesa de los naipes y encendió la lamparilla eléctrica con pantalla de lata. Instantáneamente la mesa quedó brillante de luz y el cono de la pantalla proyectó hacia abajo su claridad, dejando aún a oscuras los rincones del cuarto. Slim se sentó en un cajón y George tomó el lugar opuesto.. -No es nada -dijo Slim-. De todos modos iba a ahogar a casi todos. No tienes por qué darme las gracias. -Tal vez no sea mucho para ti -admitió George- pero para él es una gran cosa. Por Dios, no sé cómo vamos a conseguir que duerma aquí. Querrá ir a acostarse en el granero con los perros. Nos costará mucho impedir que se meta en el cajón con esos cachorros. -No es nada -repitió Slim-, Oye, la verdad es que tenías razón sobre ese hombre. Tal vez no sea inteligente, pero jamás he visto otro que trabajara como él. Por poco mata a su compañero, de tanto cargar sacos. No hay nadie que pueda seguir su ritmo. Por Dios, nunca he visto otro tipo tan fuerte. George habló orgullosamente. -No hay más que decir a Lennie lo que debe hacer y lo hará, siempre que no tenga que pensar. No es capaz de pensar por su cuenta, pero sabe hacer lo que se le ordena. Desde afuera llegó el tañido de una herradura sobre la estaca de hierro, y unas voces entusiastas. Slim se echó levemente hacia atrás para que no le diera la luz en la cara. -Es raro cómo vais juntos tú y él. -Era una calmosa invitación a la confidencia. -¿Qué tiene de extraño? -preguntó George a la defensiva. -Oh, no sé. Casi todos viajan solos. Casi nunca he visto a dos hombres que viajen juntos. Ya sabes cómo son: aparecen en un rancho y les dan un camastro y trabajan un mes, y después se cansan y se van solos. Parece que nadie les importe. Por eso digo que es raro que un chiflado como él y un hombre tan listo como tú anden juntos.

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-No, no es un chiflado -dijo George-. Es imbécil como un burro, pero no está loco. Y yo tampoco soy tan listo, si lo fuera, no estaría cargando cebada por cincuenta dólares y la comida. Si fuera inteligente, si fuera tan sólo un poco listo, tendría mi granja, y estaría recogiendo mis cosechas, en lugar de hacer todo el trabajo y no poseer nada de lo que nace en la tierra. George quedó en silencio. Quería hablar. Slim no lo alentaba ni lo desalentaba. Seguía sentado, echado hacia atrás, quieto y receptivo. -No es tan raro que él y yo vayamos juntos -dijo por fin-. Los dos nacimos en Auburn. Yo conocía a la tía de Lennie, Clara, que lo recogió cuando era un niño y lo crió. Cuando murió la tía Clara, Lennie vino conmigo a trabajar. Con el tiempo nos hemos acostumbrado el uno al otro. -Ummm -hizo Slim. George dirigió la vista a Slim y vio fijos en él sus ojos tranquilos, ojos de Dios. -Es curioso -siguió George-. Yo solía divertirme como un condenado a costa de él. Solía jugarle malas pasadas, porque era demasiado tonto para darse cuenta. Pero era tan tonto que ni siquiera sabía que le habían hecho una broma. Demonios, cómo me divertía. Junto a él me parecía que yo era el tipo más inteligente del mundo. ¿Y cómo no si hacía cualquier cosa que yo le dijera? Si le decía que saltara a un abismo, al abismo se tiraba. Pero al poco tiempo ya no era tan divertido. Y nunca se enfadaba conmigo. Le he pegado hasta cansarme, y él podría romperme todos los huesos del cuerpo con una sola mano, pero jamás alzó un dedo contra mí. -La voz de George iba tomando un tono de confesión—. Te contaré qué fue lo que me hizo cambiar. Un día estábamos con unos cuantos tipos junto al río Sacramento. Yo me creía muy listo. Me dirijo a Lennie y le digo: «Salta al río». Y él se tiró. No sabía nadar en absoluto. Estuvo a punto de ahogarse antes de que lo sacáramos del agua. ¡Y me estaba tan agradecido por haberlo salvado! Se olvidó de que era yo quien le había dicho que se tirara al agua. Bueno, desde entonces no he vuelto a hacer cosas así. -Es un buen tipo -admitió Slim-. No se necesitan sesos para ser bueno. A veces me parece que es más bien al contrario. Casi nunca un tipo muy listo es un hombre bueno. George reunió las cartas dispersas y comenzó a extender su solitario. Afuera, las herraduras golpeaban en la tierra dura. La luz del atardecer aún encendía las cuadradas ventanas. -Yo no tengo familia -dijo George-. He visto a los peones que andan solos por los ranchos. Eso no está bien. No se divierten nada. Al poco tiempo se hacen ruines. Y siempre están queriendo pelear. -Sí, se hacen ruines -convino Slim-. Tanto que con el tiempo no quieren hablar con nadie. -Claro que Lennie es casi siempre un estorbo, un pelmazo

porque es tan condenadamente estúpido. Bien se ve que Lennie no es malo en absoluto. -Claro que no es malo. sin parpadear. y es capaz de hacer cualquier cosa que yo. -Bueno vio a aquella chica con un vestido rojo.. Yo también me asustaría si me agarrara. y la chica suelta un chillido. Lennie -dijo George-. -No es malo -volvió a opinar Slim-. detuvo la mano cuando había vuelto a medias una carta. No. -No. y para entonces Lennie tiene tal miedo que sólo puede pensar en no soltar a la chica. sabes.003 http://biblioteca.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2.. A una legua de distancia se ve que no es malo.. eh? -preguntó por fin. y caminaba con el cuerpo muy inclinado.d2g. Entonces nos sentamos en una zanja de riego. Asintió muy lentamente con la cabeza.com -prosiguió George-. Como le pasó en Weed. La asustó. -No es malo -opinó Slim-. Pero uno se acostumbra a andar con otro tipo y ya no lo puede dejar. ¿Qué te parece ahora el cachorro? Lennie susurró sin aliento: -Es blanco y pardo como yo quería. nada más. y Lennie se hace un lío y sigue agarrando el vestido porque es lo único en que puede pensar. Estaba tan asustado que no soltaba el vestido.. qué diablos. Los hombres de Weed forman una partida para ir a linchar a Lennie. Sólo quería tocarle el vestido. la chica grita y grita. escondidos bajo el pasto que crece al costado de la zanja. durante el resto del día.. Llevaba su chaqueta de estameña azul puesta sobre los hombros como una capa. -¿No se lo contarás a nadie? -¿Qué hizo en Weed? -preguntó Slim calmosamente. Lennie entró por la puerta. -¿No le hizo ningún daño a la chica. Apenas asomábamos la cabeza sobre el agua. y voy corriendo.. -¿Qué hizo en Weed? -preguntó otra vez Slim. -Bueno. Y esa noche salimos disparados de allí. Se calló. Pero siempre está metiéndose en líos. Es tan imbécil que quiere tocar todo lo que le gusta. Los ojos de Slim estaban fijos en George. -¿Qué pasó entonces? George construyó cuidadosamente la línea de cartas para su solitario. -Hola. Bueno. Nada más que palparlo.. Le pegué en la cabeza con un palo de alambrada para hacer que la soltara. claro que no lo vas a contar. -Claro que no.. la chica corre a decir a todos que han abusado de ella. . -¿No lo contarás?. y oí los chillidos. bajo el agua. Slim guardó silencio durante un instante. del mismo modo que le gusta acariciar a esos cachorros. Pero no le hizo daño. Así que extiende la mano para tocar ese vestido. Yo estaba cerca. Pareció alarmarse y miró fijamente a Slim. Y es tan fuerte como el diablo.

Sabía que me iban a hacer mal. George fue velozmente hasta él. -¿Qué cachorro. -Yo no tengo -contestó Slim-. entró su viejo perro. Lennie salió corriendo. George. Sus ojos tranquilos siguieron a Lennie mientras salía. Apuesto a que no viene esta noche a dormir aquí. -¿Alguno de vosotros tiene una gota de whisky? Me duele la barriga. -¡Jesús! –exclamó-. Carlson.d2g. Tiene que dormir con la madre. La oscuridad era casi total afuera. En cuanto te descuides lo vas a matar. Sólo quería acariciarlo un poco. Esos condenados nabos me hicieron daño. George. Caminó hasta el otro extremo del cuarto y encendió la segunda lamparilla. llegó del patio que ya estaba en penumbras. y no me duele nada. Llévatelo en seguida y no lo saques más. George? -Ya te dije que no debías traer aquí ese cachorro. el del grueso cuerpo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Allí no va a hacer daño. trabajosamente. Slim. -Dámelo. ¿No jugáis a las herraduras? -No me gusta jugar todas las noches -repuso Slim. Y no tiene nada de malo. lo sujetó por el hombro y le hizo girar el cuerpo en el camastro. George. -Te levantas en seguida y llevas el cachorro con los demás -ordenó George-. Por Dios. no importa. Lennie extendió las manos suplicantes. -A mí me duele mucho -se quejó Candy-.. Lennie se sentó rápidamente. Lo llevo en seguida. No quise hacer daño. -Dámelo. -Esto está más oscuro que el infierno -comentó-.. George? No tengo nada. El viejo Candy. ¿Quieres matarlo? Acaba de nacer y ya lo quieres separar de la perra. salvo que es tan fuerte. Lo bebería yo. -Lennie -llamó con severidad. Te juro que no. -Hola. George. Lo llevas de vuelta o le digo a Slim que no te lo deje tener. George le entregó el cachorro. Se inclinó y recogió el cachorrito que Lennie había estado ocultando contra el estómago. Bueno. Es como un niño. el barrendero. -¿Eh? ¿Qué pasa. aun antes de comerlos. si tuviera. como un niño. George puso lentamente las cartas sobre la mesa. Lennie dobló el cuello y miró por encima del hombro.003 http://biblioteca.com Fue directamente al camastro y se tendió y volvió la cara hacia la pared y encogió las rodillas. -Está bien. Slim no se había movido. ¿verdad? -Claro que es como un niño. entró y fue a su camastro y detrás de él. Se va a quedar a dormir junto al cajón en el granero. . Hola.

. Así no serás tú quien lo haga.com cómo ensarta herraduras ese negro.. Tendió una mano hacia abajo y palmeó al perro y luego pidió disculpas: -Estoy tanto con él que no me doy cuenta de que apesta. Apuesto a que Slim te daría uno de los cachorros. Este perro no hace más que sufrir. Candy miró a su alrededor con expresión de infortunio. Se detuvo y husmeó el aire y. -Pero si no hace más que sufrir -insistió Carlson—. Oye. Candy. Nadie lo puede ganar. -En Weed -interrumpió George. husmeando todavía. Lo tengo desde que era cachorro. Carlson no iba a dejar que se alejaran del tema. la perra de Slim acaba de criar.. -se inclinó y señaló-.. -Bueno. si quiere. pero este perro era el mejor ovejero que he visto nunca.. -Ya lo creo -aprobó Carlson-. -Juega muy bien -ponderó Slim. -Pareció sacudirse para aclarar sus ideas y poder hablar-. Ese perro no hace más que sufrir. -Oye.conocí a un hombre que cuidaba ovejas con un ratonero. pero no le haces ningún favor dejándolo vivo -intervino de nuevo Carlson-. -No tiene dientes -prosiguió-. cómo apesta ese perro. Si lo llevaras afuera y le pegaras un tiro detrás de la cabeza. Y apesta como el infierno. Y él sufre mucho.... Candy! No hay nada que huela tan mal como un perro viejo. pero yo no lo aguanto -dijo Carlson-. Ese olor queda aquí incluso después de haberse ido el perro. Cuidaba ovejas con él. Había aprendido a trabajar viendo a los otros perros.. Yo lo mataré. ¡Sácamelo de aquí. Candy echó las piernas flacas fuera del camastro.. Yo desearía . Candy? -Bueno. No sería capaz.003 http://biblioteca. no sentiría nada. Avanzó con los pasos de sus piernas pesadas y miró de cerca al perro. aquí mismo. ¡diablos! Hace tanto que lo tengo. No te sirve para nada. ¿Por qué no lo matas. -No -repuso en tono débil-.. Está todo él rígido a causa del reumatismo. Candy puede llevarse un cachorro. bajó la mirada hacia el perro.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Dios del cielo. -Estoy tan acostumbrado a tenerlo conmigo -dijo suavemente-. ¿verdad. Lo tengo desde hace tiempo. Se rascó nerviosamente los blancos pelos de la mejilla.. Slim? El mulero había estado observando al viejo perro con sus ojos tranquilos. Tienes que llevártelo. -Bueno. Candy. -Sí -admitió-. Desde que era un cachorro.. Escucha lo que digo. -Y agregó orgulloso-: Nadie lo creería al verlo ahora. Carlson tiene razón.d2g. Candy giró hasta el borde de su camastro. Candy.

sobre la mesa. ¡Es ése! -¿Te parece que él escribió esa carta? -Claro que sí. Bill dice: «Tal vez la estén guardando para más adelante». Le pondré la pistola aquí mismo. cómo si aún transportara el invisible saco de cereal. William Tenner. caídos. -Supongo que tenía razón -consintió Slim-. Mientras la hojeaba me dijo: «Escribí una carta y no sé si estará aquí». Sírvase publicar otros como el "Jinete Enmascarado". Justo detrás de la cabeza.com que alguien me pegara un tiro cuando llegase a ser viejo y tullido. Sus hombros. -¿Te había enseñado esto. Lee el nombre que hay al pie. Slim? -preguntó. No me importa seguir cuidándolo. -¿Qué? El mozo abrió la revista por una de las últimas páginas. -Del modo como lo voy a matar. Se la publicaron. Le acababa de llegar una de estas revistas. -¿Un tipo más bien pequeño? ¿Llevaba una cultivadora? -Eso es -exclamó Whit-.» -De nuevo alzó la mirada hacia Whit-. Candy buscó ayuda de cara en cara. -«Esperando que siga su buen éxito. Creo que es muy bueno.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Y así era. ¿Para qué me haces leer eso? Whit cerró significativamente la revista. estaban inclinados hacia adelante y caminaba pesadamente. -Tal vez le duela -sugirió-. Ni siquiera se moverá. Yo no escribo muchas cartas pero lo hago ahora sólo para decirle que su revista bien vale el dinero que cuesta.d2g. George tendió la mano hacia la revista. no sentirá nada. porque las opiniones de Slim eran ley. -¿Puedo verla? Whit buscó la página de nuevo pero no soltó la revista. lee esto. Señaló . -Vamos -dijo el mozo-. Pero no estaba. Me gustan los cuentos de Peter Rand. la puso sobre la mesa y señaló con el dedo. -«Señor director -leyó lentamente Slim-: Leo su revista desde hace seis años y creo que es lo mejor que se publica. Luego sacó del mismo una revista vulgar y la llevó hasta la luz. Slim se inclinó sobre la mesa. sobre los talones. Candy le miró con desespero. -Señaló con la punta del pie—. Un joven trabajador entró en la habitación. Bill y yo estábamos aquí un día. Ahí está la carta.003 http://biblioteca. -Aquí. Léelo en voz alta. -¿Para qué me haces leer eso? -Sigue -pidió Whit-.» Slim alzó la mirada interrogativamente. Fue hasta su camastro y puso su sombrero sobre el estante. -¿No te acuerdas de Bill Tenner? ¿Uno que trabajó aquí hace cosa de tres meses? Slim se quedó pensativo. La oscuridad era ya total afuera.

Carlson se mantuvo sin intervenir. Bill y yo trabajábamos juntos en aquel campo de lino.com la carta con el índice. perrito. sacó un paquete que había dejado y en su mano apareció una pistola Luger-. suavemente..d2g. George lo siguió hasta la puerta.se ha partido un casco. perrito. -Candy no se movió. No puede comer. Se echó hacia atrás en su camastro. No podemos dormir con lo que apesta ese perro. Candy lo vigilaba con inquietud. Tengo una Luger.003 http://biblioteca.. llévatelo. -Una de mis mulas -comentó Slim en voz muy alta. No va a sufrir nada. y siguió a la correa que lo tironeaba con leve insistencia. Durante la conversación. claro! Ya entiendo. esperanzado: -No tienes con qué matarlo. -¿Qué? -Ya sabes lo que tienes que hacer. -Al cuerno. -Quién sabe si Bill la habrá visto -dijo-.. Los dos manejábamos cultivadoras. El silencio ocupó también la estancia. cruzó los brazos detrás de la cabeza y miró al techo. Slim? -Llévate una pala -indicó Slim brevemente. de pie. Ni siquiera miró al perro. Por fin Carlson volvió a hablar. -Y condujo al perro a la oscuridad. Acabemos de una vez. tiesamente. Candy aventuró. hacia Candy-: No sentirá nada. disculpándose. Esperemos a mañana. Bill era un gran tipo. -¿Qué. Y el . Todos los hombres. El perro se puso lentamente. Carlson tironeó de la correa-: Vamos. mirando hacia arriba. lo miraban. -Vamos. Ya no tiene sentido que siga viviendo. -Tal vez mañana -aventuró Candy-. Candy miró largo rato a Slim intentando hallar una solución alternativa. no ve. Murió el ruido de los pasos de Carlson. Y luego. sin esperanzas: -Está bien. Había seguido mirando al perro. Del bolsillo sacó Carlson una fina correa de cuero. Fue hasta su camastro. -¡Ah. perrito -dijo con suavidad. la cerró y corrió el cerrojo de madera sin hacer ruido. -Si quieres enviaré al pobre chucho al otro mundo ahora mismo. Había silencio afuera. Se metió la pistola en el bolsillo trasero del pantalón. Y Slim no se la dio. ni siquiera camina sin sufrir dolores. Le tengo que poner algo de brea. -Carlson -llamó Slim. Vamos. Se inclinó y la ató en torno al pescuezo del perro. Por fin consintió Candy. si no. -No veo por qué -cortó Carlson. Y luego fue hasta su estante y guardó silenciosamente la revista. Se apagó el eco de su voz. Candy seguía rígidamente tendido en el lecho.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. menos Candy.

com silencio duraba. tenéis que trabajar un día y medio. Habéis venido un viernes. que venía de bajo el piso y todos los hombres miraron agradecidos hacia el lugar. Otra vez rió Whit. Tendríamos que poner una trampa. y otro minuto. mirando al techo. . Se sentaron ante la mesa. Sólo Candy seguía contemplando el techo con ojos muy abiertos.que Lennie está metido en el granero con su cachorro. Le dan de comer el sábado por la noche y tres veces el domingo. Candy no respondió. Whit tomó sus cartas y dijo: -Parece que vosotros dos habéis venido a trabajar de veras. Chasqueó nerviosamente el borde del mazo. pero George no barajó los naipes. ahora que tiene su perro. como si algún animal estuviera royendo. En la distancia sonó un disparo. y el chasquido atrajo los ojos de todos los hombres presentes. de modo que dejó de hacerlo. los juntó y estudió el lomo. Lo hagáis como lo hagáis. -Ya lo entenderás cuando hayas trabajado un tiempo en estos ranchos grandes. después del desayuno. -Candy -llamó Slim-: puedes quedarte con el cachorro que quieras. en silencio. Se oyó un ruido. Candy seguía quieto. Slim fijó los ojos en él por un momento y luego se miró las manos. -No lo entiendo -dijo George. George barajó ruidosamente los naipes y repartió una mano. Todas las cabezas se volvieron hacia él. sujetó una mano con la otra. Por un instante Candy siguió mirando al techo. -¿Por qué diablos tardas tanto? -estalló Whit-. Empieza a dar cartas. Otra vez reinó el silencio en el cuarto. Los hombres miraron rápidamente al anciano. Otra vez se hizo el silencio en la habitación. bajo la luz. -Apuesto -exclamó George con una risita. y puede irse el lunes por la mañana. -¿Alguien quiere jugar unas manos conmigo? -invitó George mostrando los naipes.d2g. sin haber trabajado ni un minuto. ¿quieres? Así no vamos a jugar nunca. -Parece como si hubiera una rata por ahí —comentó George—.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. George lo miró con fijeza. Pasó un minuto. Tenéis que trabajar dos días hasta el domingo. Luego se volvió lentamente en la cama y quedó de cara a la pared. uno frente a otro. Pero vinisteis el viernes al mediodía. George barajó bien los naipes. -Yo jugaré un rato -asintió Whit. y la mantuvo apretada. Venía de la noche e invadía la estancia.003 http://biblioteca. Cayó otra vez el silencio sobre la estancia. El hombre que quiere ver cómo es el lugar llega el sábado por la tarde. -¿Por qué? -Bueno -rió Whit-. Ya no querrá venir aquí.

¿Qué pasa? -Me dijo usted que calentara la brea para el casco de esa mula. Porque no esconde nada. Crooks. y seis sobre ellas. -Ese hombre grandote. ¿no es una preciosidad? -Tanto no he visto -repuso George. -Bueno. todavía no ha pasado nada.com -Vamos a quedarnos un tiempo aquí -aseguró-. Yo y Lennie vamos a ahorrar un poco de dinero. Eso no les va a hacer bien. -Ya entiendo lo que quieres decir -comentó Whit-. Slim siguió al peón fuera de la estancia. -Señor Slim. claro! Voy en seguida a curarla. No sé qué demonios quiere. Curley está que se lo lleva todo por delante. -¿Ha habido líos desde que llegó? -inquirió George como al descuido. y se puso de pie. quédate por aquí y ten bien abiertos los ojos. Slim. -¿Qué nena? -preguntó a su vez George.003 http://biblioteca. Le regalé uno de los cachorros. pacientes los ojos. pero eso es todo por ahora. Iré a hacerlo yo mismo -agregó Slim.. Anda buscando a Curley. No. Hasta creo que le echa el ojo al negro. la he visto. se presenta ella. o cree que se olvidó algo y . Ahora voy contigo. -Sí. -Señor Slim -volvió a llamar Crooks. Cada vez que los muchachos están por aquí. -Puedo hacerlo yo. Ya está caliente. -No les hará daño -repitió Slim-. señor Slim. Whit. una flaca cabeza negra arrugada por el dolor.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -¿Has visto ya a la nena nueva? -preguntó. y cinco sobre las seis. -Pues la mujer de Curley. -Bueno. Era evidente que Whit no estaba interesado en sus cartas. Jamás he visto una cosa igual. -¿Eh? ¡Ah! Hola. Está siempre echándole el ojo a alguien. -Si ese idiota molesta mucho. si usted quiere. pero no hace daño alguno. visiblemente impresionado. -No. George dio cartas y Whit recogió las suyas y las estudió. está metiéndose con sus cachorros en el granero. dejó las cartas en la mesa. Ya verás bastante. Dejó que George recogiera las cartas y volviera a su lento solitario: siete cartas. George alzó la vista. échalo a patadas. -Sí. -Bueno. -¡Ah. La puerta se abrió silenciosamente y el peón del establo asomó la cabeza. Slim apartó los ojos del viejo Candy. el nuevo.. -Pensé que sería mejor que lo supiera usted.d2g. Los saca de la paja y los tiene en las manos de un lado para otro.

No es de las que andan insistiendo si uno no quiere hacer nada. Clara cobra tres dólares por cada uno. -¿Por qué? ¿Qué pasa? -Lo de siempre. Parece como si no pudiera estar lejos de unos pantalones. siempre bromeando. Mis chicas son limpias. -Clara es la dueña del otro local. Susy no hace más que bromear. Es un bonito sitio. Como dijo una vez. Si un tipo no quiere hacer nada. En la bolsa. tratando de no llamar la atención. Si alguno de ustedes quiere ver una bonita lámpara de seda. pero todavía no ha pasado nada.com lo quiere encontrar. Nunca vamos allí. La puerta se abrió y Lennie y Carlson entraron juntos. Y dice: «He visto a algunos que andan por ahí con las piernas torcidas porque les gusta ver bonitas lámparas». -Ya que hablas así -dijo Whit. Como. Un rancho con una cantidad de hombres como nosotros no es lugar para una mujer.. tampoco. Pero Susy tiene su casa bien limpia. Y Curley está como si lo picaran las hormigas. Lennie se acercó a su camastro y se sentó. Vamos al local de Susy. también. -Podría ir a echar un vistazo —dijo George.. aquí viene la policía». dice: «He conocido personas que creen que tienen un establecimiento sólo porque han puesto una alfombra en el piso y una lámpara de seda sobre el fonógrafo». chicas. -Va a haber lío -opinó George-.harías bien en venir con nosotros al pueblo. -Yo y Lennie estamos reuniendo dinero -dijo George-. mañana por la noche. pero no voy a gastar dos y medio. Hay buenas sillas para sentarse. y buenas sillas. ven. -Claro. Susy abre la puerta y grita por encima del hombro: «A ponerse las ropas. -¿Cuánto cuesta? -preguntó George. Se puede echar un trago por veinte centavos. Tal vez vaya con vosotros a tomar una copa.d2g. La vieja Susy es muy graciosa. Y dice también: «Yo sé lo que vienen a buscar ustedes. -Dos y medio. ya sabe dónde tiene que ir». Carlson metió la mano bajo su cama para sacar la bolsa.003 http://biblioteca. No miró hacia el viejo Candy. y no es bromista como la otra. sobre todo como ella. Y no permite pelear allí adentro. y mi whisky no tiene agua –dice-. y treinta y cinco centavos por cada copa. Esa mujer es como un revólver con el gatillo listo. . -Bueno.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. lo que dice cuando llegamos el sábado por la noche. Tiene cinco mujeres en la casa. uno tiene que divertirse a veces. Es condenadamente divertido. pues se sienta en una silla y toma dos o tres copas y pasa el rato hablando y a Susy no le importa nada. que seguía de cara a la pared. Siempre habla así de la casa de Clara. Nunca dice palabrotas. y correr el riesgo de quemarse. Va a haber un tremendo lío por culpa de ella. Ese Curley se ha metido en una buena. por ejemplo. ¿eh? -Sí.

-Anda buscando a la señora. antes de volverse otra vez hacia la pared. Y ese Curley es bueno para pelear. Cuando Whit y Carlson se hubieron marchado y la puerta quedó cerrada tras ellos.003 http://biblioteca. Pero me gustaría ver la pelea. Los puso en la cama y luego sacó el arma del bolsillo. Después se puso a limpiar el cañón con el cepillito cilíndrico. Lennie y yo queremos juntar un poco de dinero. No quiero mezclarme en esto. Le vi dar vueltas y vueltas por fuera. -No ha estado por aquí -repuso Whit. Candy seguía muy quieto. -Se pasa la mitad del tiempo -comentó Whit sarcásticamentebuscando a su mujer. Carlson terminó la limpieza de su pistola. y el resto del tiempo es ella la que lo busca. Curley salió de un salto y golpeó la puerta para cerrarla tras de sí. Curley miró amenazadoramente en torno suyo. Claro que no es cierto. y Lennie... Cuando se oyó el chasquido del eyector de los proyectiles. vigilaba cautelosamente a George. -¿Dónde diablos está Slim? -Ha ido al granero -informó George-. guardó todo en la bolsa y colocó ésta bajo el camastro. Candy se volvió y miró un momento la pistola. -¿Alguno de vosotros ha visto a mi mujer? —inquirió. -¿Qué te ocurre? . condenadamente bueno. le quitó el cargador y extrajo de un golpe la bala de la recámara. Whit se puso de pie. Los hombros de Curley cayeron un poco y se echaron hacia atrás. Tiene recortes de diarios y todo. -Yo me quedo aquí -se resistió George-. Al menos. Carlson dijo como por casualidad: -¿Ha estado Curley por aquí? -No -respondió Whit-. desde su camastro. Nadie sabe qué es capaz de hacer Slim. Vamos. -Pensó un momento-. -¿Cree que Slim está con su mujer. verdad? -preguntó George. -¿Cuánto hace que se fue? -Cinco. Llegó a la final del campeonato nacional. haría mejor en dejar tranquilo a Slim. -Me parece que me gustaría ver eso -dijo-. George se volvió hacia Lennie. ¿Qué pasa con él? Carlson miró guiñando un ojo el cañón de su arma. de todos modos. si se produce.d2g. -Creo que yo voy a ver qué pasa -dijo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. no lo creo. -Eso parece -opinó Whit-. o diez minutos. Pero. Tenía que ponerle brea a una mula que se partió un casco. Curley está volviéndose loco o no se metería con Slim.com Carlson encontró una lata de aceite y un cepillito para limpiar la pistola. Curley entró precipitadamente en el cuarto.

George. -Eso mismo te lo habría dicho yo -afirmó George. Me dijiste que estaba en el granero y que te dijo que no acariciaras tanto los cachorros. ese mismo. Slim dice que no les hace ningún bien. George. George barajó los naipes y extendió su mano de solitario. al final. -Ah. Se levantó de su camastro y se sentó a la mesa. luego la volvió y la miró de nuevo con expresión reconcentrada. y acariciarlo. George suspiró. Y uno ya sabe cuánto le va a costar. -¿Estás seguro de que esa mujer no entró. ¿Qué hacía Slim en el granero cuando le viste? -¿Slim? -Claro. -¿Viste a esa mujer? -¿La mujer de Curley? -Sí. -Yo no quiero peleas -susurró Lennie. -Sí.d2g. por eso vine aquí. Allí puede ir uno y emborracharse y librarse de todo lo que le sobra en el cuerpo. No hice más que tener a mi perrito sobre las rodillas. Tenía una lata de brea y un pincel. ¿La viste entrar en el granero? -No.com -No he hecho nada. -Las dos mitades son iguales –dijo-. -A mí. estas otras son como sentarse en un barril de pólvora. ¿por qué es igual de los dos lados? -No sé. Me he portado bien. Así es como las hacen. Lennie escuchaba sus palabras admirado y. -¿Viste a Slim en el granero? -Claro que lo vi. sí. y nada de líos. Casi automáticamente. frente a George. Slim dice que por un tiempo es mejor que no ande tanto con esos cachorros. -Bueno.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. no. Me parece que esos dos no van a ver ninguna pelea. -Bueno. En cambio. igual que entró hoy aquí? -No. Procedía con una lentitud deliberada. -¿No la has visto hablar con Slim? -No. No sé para qué.003 http://biblioteca. George continuó: -¿Te acuerdas de Andy Cushman. pensativamente. Si ves alguna pelea. Lennie? ¿Aquel que iba a la escuela? -¿El hijo de aquella señora que hacía pasteles para todos los chicos? -preguntó Lennie. yo no les hacía daño. No te olvidas de nada si se trata de algo . Ni siquiera estuvo en el granero. no te metas. que me den un burdel en el pueblo. movió un poco los labios para seguir la charla. George. no estuvo allí. Lennie tomó una carta y la miró detenidamente. De todos modos nunca la he visto. Me dijo que era mejor que no acariciase más al perro.

y sobre él apiló un dos. George -pidió Lennie. -Cuéntame cómo va a ser. o . albaricoques y unas pocas fresas.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2.com relacionado con comida. manzanas. -¿Podríamos vivir como príncipes? -Claro -afirmó George-. No hay nada más sabroso que el salmón ahumado. ¿cuánto tiempo va a pasar hasta que consigamos esos dos pedazos de tierra. Podemos guardarlos para el desayuno. y todo por culpa de una de estas mujeres. podríamos ponerla en latas. pero tan espesa.. -Y podríamos tener unos cuantos cerdos. Tendríamos toda clase de verduras. -Vamos. y bastante agua para el riego. y la crema de la leche es tan. -No.. Yo podría hacer un ahumadero como tenía mi abuelo y. Y cuando los salmones remontaran el río podríamos pescar más de cien y salarlos y ahumarlos.. George. Las manos de George dejaron de trabajar con las cartas. -Ya te expliqué anoche cómo va a ser. Su voz se iba haciendo cada vez más cálida. -Y conejos. ahora no hay sitio para los conejos. Hay una pequeña cabaña y un gallinero.. y tomates. Lennie tamborileó en la mesa con sus dedos. Hay una pocilga para los cerdos. George estudió cuidadosamente su solitario.. Lennie lo miraba con ojos muy abiertos. cerezas... que para cortarla habrá que usar cuchillo. George. pero no me costaría mucho construir algunas conejeras y tú podrías alimentar los conejos con alfalfa. un tres y un cuatro. Lennie preguntó suavemente. Sé dónde hay un terreno que podríamos conseguir. Tenemos que juntar mucho dinero. El viejo Candy se volvió lentamente en su cama. Hay un espacio para cultivar alfalfa. Tiene cocina. melocotones. Puso un as separado de las demás cartas. Hay un molino de viento. huerta. y hacer embutido y todo lo demás. son unos diez acres -dijo George-. -Claro que sí -se animó Lennie-. Todos los domingos mataríamos un pollo o un conejo.003 http://biblioteca. cuando matáramos un cerdo. Te apuesto lo que quieras a que puedo. para vivir como príncipes. Tenía muy abiertos los ojos. otra vez. -Andy está en la cárcel ahora. Cuando la fruta madurase. podríamos ahumar la panceta y los jamones.. pero no lo regalan. -¿George? -¿Eh? -George. y también el viejo Candy lo miraba. y si quisiéramos un poco de whisky podríamos vender unos huevos. que son fáciles de conservar. Tal vez tengamos una vaca o una cabra. y los conejos? -No sé -repuso George-. -Bueno.. Escrutó cuidadosamente a George.d2g.

por encima de la cabeza de Lennie-. Ésa sería nuestra casa. tendremos un cama de más y le diremos: «¿Por qué no pasas la noche aquí?». No es demasiada tierra. vamos a tener una casita. Lennie respiró con fuerza. los aplastaré con un palo. o un poco de leche. Y se quedará con nosotros. Es cierto. los dos se sobresaltaron como si hubiesen sido sorprendidos en un acto reprobable. Y cuando llegue la cosecha.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. extasiado ante su propio cuadro. Por más que yo te indique. Una buena estufa de hierro y en invierno mantendremos el fuego siempre encendido. Vas a llenar el saco y a poner la alfalfa en las conejeras. Así sabremos qué resulta de lo que sembramos.. no lo podrías encontrar ni en cien años. con esos dientes que tienen -dijo Lennie-. -Van a comer y comer.com cualquier cosa. Candy preguntó: -¿Sabes dónde hay un lugar así? George se puso inmediatamente en guardia: -Supón que sí lo sé. No señor. allí estaremos nosotros para recogerla. -Déjalos que se acerquen a los conejos y les romperé el pescuezo. con una habitación para nosotros. y tendremos conejos de sobra para comer y vender. George quedó absorto. tendríamos nuestra propia casa. Yo les he visto hacerlo. -Claro -admitió George-. más o menos -prosiguió George-. de modo que no tendremos que trabajar mucho.d2g. George. pero tienes que cuidar que esos gatos no maten a los conejitos. Nada de andar de un lado para otro y comer lo que nos da un cocinero japonés. ¿Tú qué tienes que ver con esto? -No necesitas decirme dónde está. Yo los cuidaré. podremos decirle «Vayase de aquí». Y si no nos gusta un tipo. Les. -Háblame de la casa. -Y los conejos -adelantó Lennie ansiosamente-. las conejas van a parir. Y si llega un amigo. Cuando Candy habló.. excitado: -¿Cuánto piden por un lugar así? . pero continuó gruñendo para sus adentros y amenazando a los futuros gatos que se atrevieran a molestar a los futuros conejos. qué diablos. Puede estar en cualquier parte. y no dormiríamos en un barracón. Y tendremos unas palomas para que hagan nido y vuelen cerca del molino. -Claro. y tendrá que irse. Cuéntame cómo voy a hacerlo. vas a ir al campo de alfalfa con un saco. qué diablos. -Cada seis semanas. -Claro. como lo hacían cuando era pequeño.003 http://biblioteca. George -rogó Lennie. y nadie podría echarnos. Pero se acabó lo de cargar sacos de cebada durante once horas cada día. Viviríamos allí. Tendremos un perro de caza y un par de gatos. Candy prosiguió. Y todo sería nuestro. Se calmó luego. Quizás seis o siete horas por día. -Miró absorto la pared.

Serían cuatrocientos cincuenta dólares entre todos. pero podría cocinar y cuidar las gallinas y encargarme de la huerta. Son trescientos. tendremos cien dólares. Se miraron uno a otro atónitos.. George dijo con reverencia: -¡Cielo santo! Creo que podríamos comprar el campo. agregó-: Escucha.. ¿qué te importa a ti esto? Tú no tienes nada que ver con nosotros. yo. No sirvo de mucho. -Bueno. No tendré adonde ir.y dejaré mi parte a los dos en caso de que muera porque no tengo parientes ni nada. . incluso después de que no pueda moverme de viejo. y vosotros podrías vender huevos y cosas así. -Haré un testamento -aseguró Candy.. y podré trabajar nuestra propia tierra. Los dos viejos que son los dueños no tienen un centavo. Todos quedaron en silencio.. -Yo no valgo mucho con una mano de menos -dijo Candy-. Creo que con eso podríamos pagar la mayor parte. y haré trabajillos por el estilo. Perdí la mano aquí mismo. Oye. Se estaba convirtiendo en realidad aquello en lo que nunca habían creído realmente. -Y agregó lastimosamente-: ¿Habéis visto lo que han hecho con mi perro? Dicen que no servía para nada.com George lo miró con recelo. Supón que yo fuera con vosotros. En cuanto vean que no sirvo para barrer. Tal vez si os doy mi dinero me dejaréis trabajar en la huerta.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. y yo conseguiría un empleo para poder pagar el resto. Si yo y Lennie trabajamos un mes y no gastamos nada. podría conseguirlo por seiscientos dólares. Y lavaré los platos y atenderé a las gallinas... Escúchame. -Tenemos diez dólares entre los dos.. desearía que alguien me pegara un tiro. -Pero luego pensativamente.003 http://biblioteca. y la vieja tiene que operarse. me dejarán sin trabajo.. Pero no lo van a hacer. Candy se sentó en el borde de su camastro. Por eso me dan este trabajo de barrer. Cuando me echen. Habré cobrado otros treinta dólares para cuando os vayáis. Tenía los ojos como fascinados. Muy pronto me van a echar. -Tengo que pensarlo. Se rascó nerviosamente el muñón del brazo. ¿Tenéis algo de dinero? Quizás podríamos comprar la finca ahora mismo. Y me dieron doscientos cincuenta dólares por haber perdido la mano. ni podré conseguir trabajo. Pero estaré en nuestra propia casa. en este rancho. Y tengo otros cincuenta ahorrados en el banco.. —Se inclinó ansiosamente hacia George-.d2g. Siempre quisimos hacerlo los dos solos. Aportaría trescientos cincuenta dólares. -Hace ya cuatro años que perdí la mano -dijo-. ¿Qué te parece? George entrecerró los ojos. -Creo que podemos comprarlo -repitió suavemente. y tengo que cobrar otros cincuenta a fin de mes. George escupió en el suelo para mostrar su disgusto. Entonces tú y Lennie podríais ir y empezar a trabajar.

A nadie le pediríamos permiso. por Dios. -Y poner un poco de hierba para los conejos -interrumpió Lennie-. Lo sabremos nosotros tres y nadie más. No debí dejar que un extraño matara a mi perro. -No se lo contéis a nadie. Carlson y Whit. Lennie y Candy asintieron.. Sólo creí que tal vez la habrías visto. Slim -dijo Curley-.. Curley lo seguía. No tendríamos más que ordeñar la vaca y tirar un poco de comida a los pollos. ¿Cuándo podremos hacerlo. todos subyugados por la belleza del plan. Vamos a seguir actuando como si tuviéramos que cargar cebada el resto de la vida. -Pues iríamos y nada más -prosiguió George-. Todos quedaron quietos. -Claro que sí -confirmó Candy-. Me estoy hartando de tantas preguntas. -No se lo contéis a nadie -recomendó George rápidamente—. sonriendo con deleite. George exclamó maravillado: -Imaginaos que llega un circo al pueblo o que hay una fiesta. George? -Dentro de un mes. Si no puede cuidar a esa condenada mujer.com George se puso de pie. pegado a un codo. Slim tenía las manos negras de brea y el ceño fruncido de enojo.. -Bueno -contestó Slim-.003 http://biblioteca. ¿Hay una buena cocina? -Claro. Dentro de un mes. -repitió Lennie para sí.. y un día. apreciando la idea. ¿qué quiere que haga yo? Déjeme en paz. Sólo preguntaba. Arreglaremos todo e iremos a vivir allí. Volvió a sentarse. Yo no me olvidaré nunca de darles de comer. -Yo voy a llevar mi cachorro -terció Lennie-. -Lo haremos –afirmó-.d2g. -Bueno. -¿Por qué no le manda que se quede en su casa. e iríamos sin más. -¿Eh? -Debería haber matado a ese perro yo mismo. de repente. Diríamos «vamos al pueblo». Apuesto a que le gustará estar allí. George. cobraremos el sueldo y nos marcharemos. Son capaces de echarnos para que no podamos juntar el dinero. Unas voces se acercaban a la puerta. El viejo Candy asintió silenciosamente. Y Candy les enviará cien dólares como paga y señal. donde debería . Se abrió la puerta. Slim entró. o un partido de pelota. -George -llamó Candy. -Sólo intentaba decirte que no quise molestarte -insistió Curley-. no quise decir nada malo. seguido por Curley.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. ¿Sabéis lo que voy a hacer? Voy a escribir a los viejos para decirles que les compraremos el campo. ya ha preguntado demasiado. Hay un agradable fogón que funciona con carbón o leña. ocupada cada mente en imaginar ese futuro en que su sueño se haría realidad. o cualquier cosa. ni más ni menos.

Carlson rió. Lennie miró a George con desespero. Lennie conservaba las manos a los costados.d2g. estaba demasiado aterrorizado para intentar defenderse. Curley se balanceaba sobre sus pies. Slim se irguió de un salto. -Vamos. Levántate. Pero George extendió una mano y contuvo a Slim. a menos que quieras ir fuera. Dile que me deje en paz. por grande que sea. Lennie. -Usted es un condenado cobarde -repuso-. Candy se sumó al ataque con alegría. Métase conmigo y le arrancaré la cabeza a puntapiés.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Lennie dio un grito de terror. -¿Eh? Entonces estalló la ira de Curley. dispuesto ya. Formó con las dos manos una bocina en torno a la boca y gritó: -Golpéale. Entonces Curley le atacó en el estómago. Curley giró velozmente sobre sus talones para mirar a Carlson. se ría de mí. Curley lo miró con rabia. Retrocedió hasta quedar contra la pared. -Dile que pare. Curley se acercó a Lennie como un perro ratonero. Lennie se quitó las manos de la cara y buscó a George con la mirada. Quiso asustar a Slim. Me tiene sin cuidado que sea el mejor peso ligero del país.003 http://biblioteca. y le cortó la respiración. Es más cobarde que un sapo. no pasará mucho tiempo antes de que se encuentre en un buen apuro. George se había puesto de pie y gritaba: -Dale. Slim fue quien lo asustó a usted. -George -gritó-. George. -Espere un minuto -exclamó. Si la deja andar entre los peones. Lennie. . Ya me encargaré yo de él. George gritó otra vez: -Te dije que le dieras. -¡Guante lleno de vaselina! -exclamó como asqueado. y luego se incorporó e intentó retroceder. La enorme cara estaba cubierta de sangre. y luego descargó la derecha en su nariz. hijo de perra. y no lo consiguió.com estar? -reprochó Carlson-. Le brotó sangre de la nariz. y Curley le castigó los ojos. Pero sus ojos pasaron sobre él y se fijaron en Lennie. -Tú no te metas en esto. Te voy a enseñar quién es el cobarde. Lennie se cubrió la cara con sus enormes manos y chilló aterrorizado. George. -¿De qué diablos te ríes? Lennie lo miró tontamente. golpeándole el rostro. y Lennie sonreía todavía del deleite imaginando los detalles de su próximo hogar. No voy a dejar que un hijo de mala madre. y Curley siguió. Castigó a Lennie con la izquierda. No dejes que te pegue. -El muy cobarde –gritó-.

003 http://biblioteca. mirando con extrañeza su mano aplastada. Slim se volvió hacia el lloroso Lennie. Lo llevaremos a Soledad y haremos que lo curen. y su forcejeo se había debilitado. Carlson salió de prisa. Resonaron afuera las ruedas de un carro. -Tenemos que llevarle a un médico. ¿Nos echará el padre de Curley? Slim sonrió con acritud. De pronto Lennie aflojó la presión de su garra. Lennie. Me parece que tiene todos los huesos de la mano hechos pedazos. -¿Le queda sentido bastante para escuchar? Curley asintió. Se quedó encogido. perdido su puño en la gran mano de Lennie. Pero haga el menor comentario o intente echar a este hombre. Curley se sentó en el suelo. Luego Slim se enderezó y miró a Lennie horrorizado. Al instante Curley saltaba como un pez prendido de un anzuelo. Suéltalo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -No voy a contarlo -consintió Curley evitando mirar a Lennie. George le pegó una y otra vez en la cara con la palma de la mano abierta. -Vamos. George corrió a través del cuarto. acobardado.com Curley estaba balanceando el puño cuando Lennie se lo tomó. -Tú no tuviste la culpa -dijo-. Pero. Slim salió y casi inmediatamente regresó con un cazo de lata lleno de agua. -Bueno. Slim y Carlson se inclinaron sobre él. ¿nos echarán ahora? Necesitamos el dinero. . engancha el carro de las provisiones. ¡Jesús!. -Tú me lo dijiste. pues. No quise lastimarlo. Pero Lennie miraba horrorizado al vencido hombrecito a quien tenía en su poder. Lo acercó a la boca de Curley. pero Lennie seguía apretando el puño prisionero. Se arrodilló junto a Curley. y ya verá cómo se reirán de usted. nosotros no vamos a contarlo. -Carlson -indicó Slim-. Estaba llorando.d2g. nosotros contaremos lo que pasó. -Yo no quise hacerle daño -lloriqueó Lennie-. perdido su puño en la manaza de Lennie. escuche entonces -prosiguió Slim-. George -se excusó lastimosamente. Slim ayudó a Curley a ponerse de pie. Le corría la sangre por la cara. Lennie. -Suéltalo. Curley estaba pálido y encogido ahora. Si no dice a nadie qué le ha pasado. ven a ayudarme mientras todavía le quede algo de mano a ése. Ese tipo se la estaba buscando. junto a la pared. ¡Suelta! Slim. tenía un ojo herido y cerrado por la hinchazón. George gritaba y gritaba. casi no le queda mano. -Suéltale la mano. Carlson lo va a llevar a un médico. Me parece que se ha aplastado la mano en una máquina. George preguntó: -Slim.

com Acompañó a Curley hasta la puerta. me dijiste: «Mejor haría en no jugar con Lennie. George. . -Yo no quise hacerle daño -dijo. pero antes de cruzarla se volvió-.d2g. Ya te dije hoy que a nadie le conviene pelear con él. cuando Curley se metió con tu amigo. Slim entró de nuevo en el cuarto. Caminó hacia la puerta. junto a la pared. -Dios del cielo -exclamó Slim-. -Lennie estaba asustado -interrumpió George-.003 http://biblioteca. Miró a Lennie. ¿George? -¿Qué te pasa? -¿Podré cuidar los conejos todavía? -Claro. Hiciste sólo lo que te dije. Candy asintió solemnemente. No. -No quise hacerle daño. agazapado todavía. -Tú no tienes la culpa. creo que se lo dije a Candy. Al cabo de un momento. -Muéstrame las manos -pidió. no me gustaría que te enfadaras conmigo. Eso fue lo que dijiste. Esta misma mañana. No sabía qué hacer.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. si sabe lo que le conviene». -Así es. El ruido de las ruedas murió a lo lejos. Lennie. sal de una vez y lávate esa cara. -Bueno. Tal vez será mejor que vayas al lavadero y te limpies la cara. Lennie extendió las manos. Estás horrible. lleno de temor. No has hecho nada. Nada más. Lennie sonrió con su boca magullada. George se volvió hacia Lennie. No tienes por qué asustarte más.

Asimismo colgaban de las clavijas fragmentos de arneses. Y dispersos por el piso muchos efectos personales. por vivir solo. junto a la ventana. una banqueta para las herramientas de talabartería. era más fijo que los demás en el rancho y había acumulado más posesiones de las que podía transportar al hombro. más pálidos que la cara. colgaban rotos arneses en trámite de ser arreglados y tiras de cuero nuevo. Guardaba las distancias. Había unas revistas muy gastadas y algunos libros sucios en un estante especial sobre el camastro. Tenía el magro rostro surcado por hondas arrugas negras. sobre el cual estaban extendidas sus mantas. que por esa misma profundidad parecían resplandecer intensamente. porque Crooks era un hombre orgulloso. de patas agitadas. y sus ojos se ahondaban tanto en su cara. Bajo la misma ventana. de dientes mordiendo el heno. pendía un par de grandes anteojos con armazón de oro. con cuatro vidrios. Crooks tenía el cajón de manzanas que le servía de estante sobre el camastro. el peón negro. y por ser peón del establo y lisiado. un collarín roto. sobre la cama. Era sábado por la noche. y exigía que los demás también lo hicieran. que daba al granero. un gran reloj despertador y una escopeta de un cañón. solitario. y un pequeño remachador de mano. De unas clavijas fijadas a la pared. Crooks era dueño de varios pares de zapatos.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. A un lado del cuartito había una ventana cuadrada. Su cuerpo estaba doblado hacia la izquierda a causa de una fractura de la columna vertebral.d2g. una pechera partida y una cadena de tiro con su forro de cuero también roto. El cuarto estaba barrido y bastante limpio. y labios finos. curvos cuchillos y agujas y ovillos de hebra de hilo.003 http://biblioteca. y en él se apilaban gran variedad de frascos de remedios. y en el extremo opuesto una estrecha puerta. Había latas de grasa para los arneses y una sucia lata de brea con su pincel asomando por el borde. podía dejar sus cosas sin cuidado. hecha con tablas. para él y para los caballos. un pequeño cobertizo que sobresalía de la pared del granero. El camastro de Crooks era un largo cajón lleno de paja. porque Crooks. unas botas de goma. del rechinar de las cadenas . estirados por el dolor. Y tenía también varios libros: un maltrecho diccionario y un estropeado y roto ejemplar del código civil de California de 1905. tenía su camastro en el cuarto de los arneses. A través de la puerta que daba al granero llegaba el sonido de caballos en movimiento.com CAPÍTULO 5 Crooks. De un clavo en la pared. que mostraba el relleno de crin.

¿qué quiere? -Nada. Ésta es mi habitación. En un primer momento. y volvió a mirar. Crooks miró fijamente a Lennie y estiró una mano hacia atrás. Slim y George y todos. Lennie movió las grandes manos tristemente. -Bueno. Bueno. Avanzó un paso dentro de la habitación. George dice que tengo que quedarme aquí y no meterme en líos. Sólo he venido a ver mi cachorro. una lamparilla eléctrica derramaba una escasa luz amarillenta. Nadie excepto yo mismo tiene derecho a estar aquí. -Todos se han ido al pueblo -informó-. Crooks estaba sentado en su camastro. Silenciosamente apareció Lennie por la puerta abierta y se detuvo allí mirando hacia adentro. Usted no tiene nada que ver con los caballos.d2g. Y entonces he visto luz aquí -explicó. apareció otra vez. A mí no me dejan estar en el barracón y yo no le dejaré estar aquí. Encorvaba los músculos de la espalda y se estremecía. bloqueando casi el hueco de la puerta con sus grandes hombros. tengo derecho a encender la luz. -Bueno. Vine a ver a mi perrito. Allí juegan a las cartas.003 http://biblioteca.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. vaya a ver su perrito. Nada tiene que hacer con los caballos. oculta bajo la camisa. Usted es cargador de sacos y no tiene por qué venir aquí.a entrar en mi habitación. Vi esta luz y creí que podría entrar un rato a sentarme. entonces. Su mano. Dicen que huelo mal. De vez en cuando vertía unas gotas de linimento en su mano de palma rosada y la metía bajo la camisa para volver a frotar. Lennie tragó saliva y su sonrisa se hizo más aduladora. No se meta donde no le llaman. -El perrito -repitió Lennie-.com de los ronzales. pero luego recordó las instrucciones de George y . yo le digo que para mí todos ustedes tienen mal olor. Por atrás. -¿Por qué no le dejan estar allí? -preguntó Lennie. los faldones de la camisa salían fuera de los pantalones. y con la otra se frotaba la espalda. Tiene que marcharse de mi cuarto. pero al levantar la vista se quedó tieso y en su rostro apareció una expresión de enojo. En una mano sostenía un frasco de linimento. pero yo no puedo jugar porque soy negro. -No hago nada. -Porque soy negro. -No sé qué viene a hacer al pajar. recogió los anteojos y los ajustó en las rosadas orejas. En el cuarto del peón. Crooks no le vio. -Bueno. de todos modos -se quejó-. Lennie sonrió con expresión desventurada en un intento de demostrar amistad. Lennie perdió su sonrisa. -No tiene derecho -exclamó bruscamente Crooks. Yo vi esta luz.

que había entrado nuevamente en el cuarto. la perra me deja. No sé cómo la perra no los lleva a otro sitio. -Su tono era un poco más amistoso-. -Bueno. -Siéntese -volvió a invitar-.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Usted cree que es mentira -dijo-. Pero. horadando a Lennie con sus ojos profundos—. a veces. ¿No es así? -Sí. Más loco que una cabra..d2g. Siéntese ahí. -Vamos. unas cinco hectáreas. -¿Usted viaja siempre con George.él habla y usted no sabe de qué demonios está hablando. -Loco. -¿Cuentas? ¿Qué cuentas hace Candy? Lennie gritó casi: -Hace cuentas con los conejos. Todo lo que digo es verdad. los blancos. Hace bien el hombre que viaja con usted en tenerlo lejos. Lennie repuso suavemente: -No estoy mintiéndole. ¿No es cierto? -Se inclinó hacia adelante. Crooks se inclinó aún más hacia adelante sobre el borde del camastro. Mi padre tenía un criadero de gallinas. completamente loco -repitió Crooks-.. Eso es lo que vamos a hacer. Está ahí sentado en el cuarto grande. y todo lo demás. Los niños. Ya que no quiere irse y dejarme tranquilo. ¿eh? -Todos menos el viejo Candy. y cortar la hierba y darles agua. afilando el lápiz una y otra vez y haciendo cuentas. ¿De qué conejos me está hablando? -Los conejos que vamos a comprar. y a veces . pero no ha hecho más que sacarlos de la paja todo el tiempo. -Yo no soy un negro del Sur -continuó-.com retrocedió hasta la puerta. a veces. -Los estuve mirando un poco.. no siempre. puede preguntárselo a George.003 http://biblioteca. Yo y él vamos juntos a todas partes.. Crooks frunció el ceño. Crooks se arrellanó más cómodamente en su lecho. Crooks apoyó el oscuro mentón en la rosada palma. -Usted está loco. Vamos a comprar una casa y un terreno y viviremos como príncipes. Todos los muchachos se fueron al pueblo. yo tengo que cuidarlos. Nací aquí mismo... en California. -A veces -prosiguió Crooks.. -Oh. pero la apaciguadora sonrisa de Lennie lo venció. entre y siéntese un rato -invitó Crooks-. en el cajón de los clavos. puede sentarse. -¿Habla y habla y usted no sabe de qué diablos habla? -Sí. No le importa -dijo Lennie. Crooks se ajustó los anteojos. Pero no es mentira. iban a jugar allí conmigo. Slim dice que no debo acariciarlos demasiado.. Lennie se sentó encogido en el cajoncito. verdad? -Claro.

Habla.d2g. -Pero la duda era demasiado para él-. y usted no vuelve a saber nada de él. No lo van a herir. -Soltó una carcajada-. algunos eran muy buenos.que tardarán esos cachorros en ser bastante grandes para acariciarlos bien? Otra vez rió Crooks de nuevo. -No. Esta noche va a volver. -Su excitación había crecido hasta tal punto que ahora se golpeaba la rodilla con la mano-. Digamos que quiere volver y no puede. -Uno puede hablar con usted y estar seguro de que no repetirá nada. -Nadie puede decir qué va a hacer otro hombre -observó con calma-. ¿qué quiere? -gritó-. Si yo digo algo. George sabe lo que se hace. que no vuelve. A mi padre no le gustaba.003 http://biblioteca. George es muy cuidadoso. Pero ahora lo sé.. y cuando volvió a hablar su voz era más suave-: No había otra familia de color en muchas leguas a la redonda. George no haría una cosa así. Lo que yo digo no importa. -Se inclinó hacia adelante en su excitación-. -No sé.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. quedarse callado. Hizo una pausa. Después su voz se tornó suave y persuasiva. Yo no soy más que un negro.com yo iba a jugar a casa de ellos. Nunca se ha herido porque es muy cuidadoso. pero imagine. No es cierto. Suponga que se ha ido y no vuelve. -Vaciló. ¿entiende? De todos modos. Dentro de un par de semanas esos cachorros ya serán grandes. Lennie hizo un esfuerzo por comprender. es lo mismo. Y ahora sólo hay un hombre de color en este rancho y una familia en Soledad. no importa nada. ¿Qué haría usted. Eso es todo. Oiga. sin hablar. -Dije que se imagine que George fue esta noche al pueblo. no va a hacer eso -gritó Lennie-. Hasta mucho tiempo después no supe por qué no le gustaba. ¿Qué haría usted? La atención de Lennie se centró poco a poco en lo que había oído. no va a poder acordarse. -¿Qué? -preguntó. George no está . Eso no importa. porque no es más que un negro quien habla. -Bueno. Imagíneselo -repitió. entonces? La cara de Lennie se arrugó por efecto de la aprensión. -George no va a hacer eso -repitió-. George puede decir cualquier disparate. -Crooks lo apremió saboreando esta especie de victoria privada-. y no puede volver. Hace mucho tiempo que conozco a George. y un negro con la espalda rota.. ¿No le parece que volverá? El rostro de Crooks se iluminó con el placer que le producía su tortura. no importa nada. nada más. -Suponga que George no vuelve. La cuestión es hablar o. y usted no comprende nada. incluso. -¿Cuánto tiempo le parece -preguntó Lennie. imagine. y no le importa si éste no lo oye o no lo comprende. La cuestión es estar con otro hombre. Muchas veces lo he visto: un hombre habla con otro. Imagínese que lo matan o lo hieren. El caso es poder hablar.

Suponga que no pudiera ir al cuarto de los peones a jugar a las cartas por ser negro. -Nadie va a decir que George está herido -masculló. -No quise asustarle -afirmó Crooks-. para no quedar enfrentado a Lennie. y leer. Se incorporó y caminó con actitud amenazadora hacia Crooks. -George va a volver -se tranquilizó Lennie con voz asustada—. No importa quién es el otro. No puede hablar. Yo sé que George no va a hacer eso. y no tiene a nadie que le diga sí o no. No me va a dejar. Los ojos de Crooks perforaron los suyos. si ve algo. Tal vez debería ir a ver. enorme. A veces se pone uno a pensar. Un hombre necesita a alguien. alguien que esté cerca. Lennie estaba de pie. hacia la ventana. ahora. Volverá pronto. siempre. leyendo unos libros. Le digo -gritó-. Estaban siempre conmigo.com herido. Yo hablaba por mí. No puede preguntar a nadie si también ha visto lo mismo. Y no estaba borracho. George va a volver. tal vez comprenda ahora. -George no se va a ir -exclamó Lennie lastimeramente-. George no está herido. Uno se vuelve loco si no tiene a nadie. -Siéntese –dijo-. ¿Le gustaría? Suponga que tuviera que sentarse aquí y leer. o pensando. No sé si estaba dormido. y furiosos. lo atarán del pescuezo. los tres. -¿Para qué habla. no sabe si está bien o mal. Crooks se quitó los lentes y se frotó los ojos con los dedos. Pero suponga que no tuviera a nadie. Está bien. junto a él. Dormíamos en la misma habitación. en la casa de mi padre. Usted tiene a George. y quietos. -No hacía más que suponer cosas -se excusó-.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Crooks miraba a través del cuarto. le digo que uno se ve tan solo que se pone enfermo. como a un perro. en la misma cama. solamente. Pero no lo sé. pero después tendría que leer. entonces? No voy a permitir que nadie diga que George está herido. o haciendo cualquier otra cosa. Lennie volvió refunfuñado a su asiento en el cajón de clavos. Los libros no sirven. Se encogió en su camastro. Yo he visto muchas cosas aquí. Uno se sienta aquí.003 http://biblioteca. -¿Quién hirió a George? -preguntó. Claro que podría jugar a las herraduras hasta el anochecer. George no está herido. -Tal vez -continuó suavemente Crooks-. toda la noche. No tiene con qué comparar. Si hubiera habido un hombre conmigo. podría decirme si estaba dormido. Tenía dos hermanos. y todo estaría bien. Sabe que va a volver. con tal de que esté con uno. Teníamos un terreno . Crooks intuyó el peligro que se acercaba. solo. Tal vez haya vuelto ya.d2g. Quizás. El peón del establo continuó con expresión soñadora: -Recuerdo cuando era chico. De pronto los ojos de Lennie quedaron fijos. -¿Quiere que le diga lo que pasará? Lo llevarán al manicomio.

Volvió a su camastro y se tendió. siempre. ¿has visto a Lennie? -¿Ese grandullón? -Sí. Quizá sea Slim.com con fresas. pero sólo lo tienen en la cabeza. Es como el cielo.d2g. Crooks interrumpió irritado: -Puede entrar. La tienen en la cabeza. Llegan y trabajan y se van. He estado haciendo cuentas con esos conejos. -¿Es usted. Candy apareció en el umbral rascándose el pelado muñón y mirando a ciegas el cuarto iluminado. Slim? -llamó. si quiere. ¿No lo has visto por aquí? -Está dentro -indicó brevemente Crooks. pero seguía sintiéndose incómodo. Oye. y un campo plantado de fresas. Slim es un verdadero mulero. entre. . Mis hermanos se sentaban en la alambrada para mirarlas: eran gallinas blancas. —Le era difícil ocultar su placer con muestras de ira. Se puso en pie dolorosamente y avanzó hasta la puerta.. En las mañanas soleadas solíamos soltar las gallinas en la alfalfa. -¿Qué conejos? -Vamos a tener conejos. y nadie consigue su tierra. Candy entró. cuida bien a sus animales. -Slim fue al pueblo. -Vamos.003 http://biblioteca. con sus hatillos de ropa al hombro. -George dice que vamos a tener alfalfa para los conejos. Y ni uno solo de esos condenados lo ha logrado jamás. -Óyeme.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. como éste. Candy parecía incómodo. y esa misma idea en la cabeza. No hacen más que hablar de eso. He leído muchos libros aquí. Gradualmente la atención de Lennie volvió hacia lo que estaba oyendo. porque los caballos se movían inquietos y repicaban las cadenas de los ronzales. Le respondió la voz de Candy. Cientos de ellos. -Es un bonito cuartito éste -ponderó-.. Hizo una pausa y miró hacia la puerta abierta. A veces Slim viene dos o tres veces por la noche. -No sé. Y un montón de estiércol bajo la ventana. siempre. Si todo el mundo se mete aquí también puede entrar usted. -Pero es cierto. Claro. -Está loco -volvió a decir desdeñosamente Crooks—. -Creo que alguien anda por ahí -observó Crooks-. y cada uno de ellos tiene un terrenito en la cabeza. Todos quieren su terrenito. que si tú quieres. Nadie llega al cielo. He visto más de cien hombres venir por los caminos a trabajar en los ranchos. nada más. -Naturalmente -afirmó Crooks con ironía-. Claro. Pregúnteselo a George. Teníamos un campo de alfalfa. Debe de ser agradable tener un cuarto para uno solo. Un caballo relinchó. Lennie. es muy agradable. -Está loco. No intentó entrar.

Crooks los interrumpió brutalmente. y siguió rascándose el muñón. y tal vez tengamos una vaca o una cabra. -Ya lo tengo calculado -sonrió Candy-. -Ustedes no hacen más que engañarse. He sembrado para casi todos los dueños de tierra en este estado. lo tenemos ahora. He visto demasiados hombres con sus tierras en la cabeza. -No son muchos los hombres -dijo sombríamente Crooks. abrumado por su pintura. Aquí no ha entrado nadie más que Slim. se irá del rancho y volverá al camino dentro de dos. Y Crooks también está aquí hace mucho. . Lennie se inclinó hacia el viejo barrendero. Todos quieren un terrenito.003 http://biblioteca. Dentro de un mes lo tendremos todo. Candy se frotó iracundo la mejilla. pero no eran mías esas siembras y. Yo nunca he tenido un campo. George no se ha llevado el dinero. No nos falta más que un poco. y gallinas. Vamos a tener un cuarto para dormir. con mujeres.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. El dinero está en el banco. Yo y Lennie y George. Y ¿dónde está George? En el pueblo. Y George ya ha elegido el terreno. tres semanas. Me lo prometió. Vamos a plantar maíz. -Pero yo tengo que cuidarlos -interrumpió Lennie-. junto al collarín roto. yo mismo las recogía. Un lugar en donde uno pueda vivir sin que lo echen. -¿Sí? -dijo Crooks-. Slim y el patrón. no mucho. Podemos ganar algo de dinero con esos conejos si sabemos hacer las cosas. -insistió. Jesús. también. Diablos. Pero ahora es distinto. Parece como si todos tuvieran un terreno en la cabeza. y tienes que creernos. Allí es donde va a dar ese dinero. y conejos. George dice que lo podemos hacer. Ya tenemos el dinero. No hacen más que hablar y hablar. Lennie.que entran en el cuarto de un hombre de color. -¿Dice que ya tienen el dinero? -Claro que sí. pero no van a tener nunca esa tierra. Candy cambió rápidamente de tema..com Lennie intervino: -¿Qué decías de los conejos? Candy se apoyó contra la pared. -Bien sabe Dios que es cierto. muchas veces he visto lo mismo. Sólo algo que sea de uno. Crooks dobló un brazo y se exploró la espalda con la mano. -Slim es el mejor mulero que he conocido. Usted va a seguir barriendo aquí hasta que lo saquen en un cajón con los pies por delante. George dice que yo los voy a cuidar.d2g. Se detuvo. Ésta es la primera vez que entro en su cuarto. Vamos a tener un perro. he visto ya a muchos como ustedes. tampoco eran mías. éste. -Hace muchos años que estoy aquí. Pero nunca llegan a poner las manos en la tierra.. -Claro que todos quieren lo mismo -exclamó Candy-. -Esos conejos. cuando las cosechas estaban listas. Casi todo.

003 http://biblioteca. ¿por qué viene a preguntarnos dónde está Curley? Ella lo miró como divertida. Todos lo habéis visto. -Curley no ha estado por aquí -contestó ásperamente Candy. ¿Creéis que no sé adonde han ido? Hasta Curley. y al suelo el tipo. Dejó caer los brazos y apoyó las manos en las caderas. -Entonces..Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Tenía la cara muy arreglada. La mujer se encolerizó. Si encuentro a un hombre. Os enfadáis y se acabó. si ya lo sabe -repuso Candy-. No queremos líos. Lennie la miraba fascinado. No tiene por qué meterse con los demás. -Es raro -dijo-. pero cada vez las mujeres o los naipes se llevaban el dinero. pero Candy y Crooks tenían fruncido el ceño y gachas las cabezas. si ustedes quisieran alguien que trabajara sin sueldo. Contestó. Todos tenéis miedo de que los demás os hagan algo.com -Nunca he visto a un tipo que lo consiguiera -aseguró-. cualquiera. y después la derecha. ¿Acaso creéis que no me gusta hablar con alguien de vez en cuando? ¿Creéis que me gusta estar siempre metida en esa casa? Candy apoyó el muñón de su muñeca en una rodilla y lo frotó suavemente con la mano. frotándose las uñas de una mano con el pulgar y el índice de la otra. Pero en cuanto dos de vosotros estáis juntos. siempre causando complicaciones. me llevo muy bien con él. No soy tan lisiado como para no poder trabajar como cualquier hijo de vecino si me da la gana.» Hizo una pausa y su rostro perdió el enfado y expresó interés. y nadie le gusta. luego. levemente abiertos. Los labios. Sé muy bien adonde han ido. yo no hago nada. -¿Alguno de vosotros ha visto a Curley? Los tres giraron la cabeza hacia la puerta. como si hubiese venido corriendo. en tono acusador: -Usted tiene marido. esa derecha de antes. bien fuerte. ¿verdad? Se pasa todo el tiempo diciendo lo que va a hacer con los tipos que no le gustan. yo podría ir a echarles una mano. Y sus ojos recorrieron todas las caras de una en una. «Uno-dos —dice-. y está solo. sonriendo un poco. evitando la mirada femenina. He visto hombres que estaban casi locos de tanto desear tierra propia. La mujer permaneció quieta en la puerta. Un hombre formidable. eso es lo que pasa. sólo por casa y comida. ¿Creéis que me voy a quedar metida en esa casita y escuchar qué va a hacer Curley? Dos fintas con la izquierda. Al cabo de una pausa intervino Crooks: -Tal vez debería irse a su casa en seguida. -Bueno. Allí estaba la mujer de Curley. -Dejaron solamente a los que no sirven -dijo por fin-. ya no queréis ni hablar.. Si. -Claro que tengo marido. El uno-dos famoso. -Vaciló un poco-. Respiraba hondamente. -Todos os tenéis miedo. .d2g.

¿Qué pensáis que soy yo. Cree que nos vamos a ir por los caminos a buscar otro trabajo tan apestoso como éste.. ¡Todo el mundo! Y yo. si quieres. Candy dirigió una mirada a Lennie. -Había perdido el aliento a causa de la indignación-. y es nuestra. No tiene en esa cabeza de pájaro sesos bastantes para comprender que no somos pobres peones. pero ahora no..003 http://biblioteca. Si tuvierais una moneda ya habríais ido a comprar alcohol. Sábado por la noche. Pero se operó un cambio en el viejo Candy. Tenemos una casa y gallinas y frutales y un campo cien veces más bonito que éste. Se incorporó de pronto y volteó hacia atrás el cajón en que estaba sentado.. Lennie la miraba.... Con una máquina. No tenemos nada . La mujer los miró durante un instante y luego soltó una carcajada..Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Háganos echar. metió la mano en una máquina. Bueno. Os conozco bien. tápalo. No sabe que tenemos nuestro propio rancho. ¿Qué me importa? Os creéis que sois muy buenos. nuestra casa. Se rompió la mano.. Y no en cualquier cosa. ¡tonterías! Si desde que se rompió la mano no ha dicho una sola vez cómo va a lanzar su uno-dos. -Bueno -dijo despreciativa la mujer-. Tal vez hubo un tiempo en que nos asustaba que nos echaran.com -Decidme. una criatura.... semiabierta la boca. -Pues. No tenemos por qué quedarnos aquí... ¿qué le ha pasado a Curley en la mano? Hubo un silencio incómodo.? Os digo que podría estar trabajando en el teatro. Ya le pedimos que se fuera. -Debía haberlo supuesto -continuó suavemente-. Haga la prueba. -¡Qué disparate! -exclamó-. Y le digo que se equivoca cuando dice lo que somos nosotros. -¡Bah! ¡Cuentos! ¿Creéis que me podéis engañar? Lo que pasa es que Curley quiso hacer algo y no pudo. ¿qué hago yo? Aquí hablando con tres pobres peones. antes de que la mujer terminara de hablar. Tal vez sea mejor que haga revolear sus faldas por otro sitio.. Y tengo que conformarme porque no hay nadie más. El rostro de Candy había ido enrojeciendo progresivamente pero. si quiere. Conozco bien a los hombres como vosotros. señora. eso es lo que tenemos. Era dueño de la situación. La mujer de Curley se rió de él.d2g. y podemos vivir en ella. Crooks se había refugiado en la terrible dignidad protectora del negro.. ya había conseguido dominarse. un imbécil y un viejo piojoso.. Curley. tres momias: un negro. Y un tipo me dijo que podía introducirme en el mundo del cine.. -¡Basta! -vociferó enfurecido-. Tenemos nuestra propia tierra. Y tenemos amigos.. ¿Quién le rompió la mano? Candy repitió empecinadamente: -Se la lastimó con una máquina. Usted no hace falta aquí. y estaríais lamiendo hasta el fondo del vaso. Todo el mundo fuera. Luego tosió.

-Usted deje a este hombre en paz. La mujer de Curley se echó a reír. llena de desprecio. y después volvió a mirarse las rodillas. y váyase pronto. -Bueno. Ahora váyase. negro. no había un yo: nada que despertase gusto o disgusto.. No se meta con él. -¿Quién es George? ¿Ese hombrecito que vino contigo? Lennie sonrió con alegría. Sabemos lo que somos y lo que tenemos. hasta que lo obligó a bajar los ojos.. Miró la mujer de un rostro a otro. -Está bien. Ya hablaré después contigo. -Ya basta -cortó fríamente-. -Eso es –contestó-. Crooks se había reducido a la nada. Usted no tiene derecho a entrar en el cuarto de un hombre de color. negro -dijo-. luego se sentó en su camastro y se replegó dentro de sí mismo. tan condenadamente fácil hacerte colgar de un árbol que ya no sería ni divertido. guarda las distancias entonces. Si no.d2g. señora. nada. George no permitirá que se meta con Lennie. Me gustan las máquinas. De manera que lo mejor sería que se marchara de una vez. si todo lo que quieres es eso. Y miró más detenidamente a Lennie. Ella se volvió hacia el peón negro. señora. ¿Sabes lo que soy capaz de hacer si vuelves a abrir la boca? Crooks la miró con expresión desamparada. -¿Sabes lo que podría hacer yo? Crooks pareció empequeñecerse y se apretó contra la pared. Lennie volvió el rostro hacia Candy en busca de auxilio. La mujer se le acercó. De pronto preguntó la mujer: -¿Cómo se lastimó así la cara? Lennie alzó la mirada culpable: -¿Quién.com que decirle.. voy a pedir al patrón que no la deje entrar más en este granero. No tiene derecho a acercarse siquiera aquí. abochornado. Crooks se puso de pie y se irguió frente a la mujer. -Sí. y me va a dejar cuidar los conejos. Candy intervino. y todos estaban cerrados para ella. No había personalidad. -Bueno.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. y nos importa muy poco si usted lo sabe o no. -Escucha.003 http://biblioteca. Máquina. tú. yo? -Sí. -Una máquina le rompió la mano -aseguró. yo podría conseguirte también un par de conejos. porque tal vez no le guste a Curley que su mujer esté en el granero con unos pobres peones. . Ése es George. Repitió: -Sí. Voy a contarle a George todo lo que ha dicho. Me sería tan fácil.

Si se va ahora. Los caballos resoplaron en el establo y las cadenas repicaron. -convino-. váyase para no correr el riesgo. Si no está segura. -Si llegara a hacer eso -dijo suavemente. desviados los ojos. -No estoy muy segura de que los hayas oído volver. -No es nada -murmuró apagadamente Crooks-. -Claro que los oí. -No te aflijas. Y mientras atravesaba el establo repicaron las cadenas de los ronzales. -Contad. Ella se volvió hacia Lennie. con todos los demás. al venir a sentarse aquí. -Mejor es que me crea. Ustedes hicieron que olvidara. como si esperara que se moviese para poder fustigarle otra vez. Crooks eludió ahora todo el tema.no debió decirle eso.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Mejor haría en irse ahora -aconsejó lentamente-. Quiero que vuelva George. -Tal vez será mejor que se vayan -sugirió-.d2g. Crooks pareció salir lentamente de las capas de protección en que se había refugiado. Se deslizó por la puerta y desapareció en el oscuro granero.com Y su voz no tenía tono. y algunos caballos resoplaron y otros golpearon los cascos. Nadie nos escucharía. Candy cedió. El viejo Candy la miraba. Supongo que tendrá mucha práctica. Nadie os escucharía.003 http://biblioteca. Por fin la mujer se volvió hacia los otros dos. Me parece que no quiero que estén más aquí. pero Crooks estaba totalmente quieto. y lo sabéis muy bien. Durante unos instantes siguió ella de pie a su lado. qué diablos -exclamó la mujer-. no le diremos a Curley que estuvo aquí.nosotros lo contaríamos todo. y una voz llamó: . -No. Candy se acercó a él. Lo que ella dice es verdad. qué poco ruido hace esa mujer para moverse. -Bueno. Ella lo escrutó fríamente. fascinado. Se lo estaba buscando. George debe de estar ya en el cuarto de peones. Acabo de oírlos regresar. -¿Es cierto que oyó que volvían los muchachos? -preguntó. A veces yo misma querría golpearlo. -Se volvió hacia la mujer de Curley-. yo no oí nada. -La puerta dio un golpe hace un rato -informó Candy. -Quiero que venga George -lloriqueó Lennie-. retirado todo lo que podía ser herido. aunque no le gusten.. -Me alegro de que hayas golpeado un poco a Curley. Nadie os escucharía. Un hombre de color debe tener algunos derechos. -Esa perra -comentó Candy.. y continuó-: Dios.

Un segundo más tarde George aparecía en el umbral desde donde miró a su alrededor. -Bueno. Crooks se sentó en su camastro.. -Me parece que os dije que no hablaseis de eso con nadie. con expresión de desaprobación. olvídelo. bueno. Lennie. Eh.. Y respondió-: Aquí.com -Lennie. George frunció el ceño. George! He estado haciendo cuentas y cuentas. si piensa eso. -No hablamos más que con Crooks -explicó Candy. Estaba bromeando. -Bueno. -Eso les dije. Parece que no puedo dejaros solos ni un minuto. ¿por qué no los echó a patadas? -No me molestaban -repuso Crooks-.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Crooks llamó: -¡Candy! -¿Eh? -¿Se acuerda de lo que dije? ¿Del trabajo que podía hacer yo? -Sí. vertió un poco de linimento en la rosada palma y. Crooks asintió. estirando el brazo en una curva. ¿Estás aquí? -Es George -gritó Lennie. -Bueno -dijo George-. ahora los dos os marcháis de aquí. empezó lentamente a frotarse la espalda. pero entraron de todos modos. Los tres hombres salieron. No quise decir eso. Buenas noches. He calculado cómo podremos ganar dinero con esos conejos. Lennie es un buen tipo.d2g. Aquí estoy. -¿Qué estás haciendo en el cuarto de Crooks? No debías haber venido aquí.003 http://biblioteca. . Candy reaccionó en ese momento: -¡Ah. -Bueno. Al pasar por el establo. George. No me gustaría ir a un sitio así. Dios mío. miró por un momento hacia la puerta y luego buscó el frasco de linimento. alicaído. los caballos resoplaron y repicaron las cadenas de los ronzales. Candy y Lennie se pusieron de pie y fueron hacia la puerta. Se levantó la camisa hasta el cuello. Me acuerdo.

-Esto -continuó. Dobló hacia atrás la cabeza del cachorro y siguió hablándole: -Ahora quizá George no me deje cuidar los conejos. y entre las barras de cada uno se distinguían las cabezas de los caballos. Desde fuera llegaba el tañido de las herraduras contra la estaca de juego y los clamores de los hombres. metió en él al cachorro y lo cubrió con heno hasta ocultarlo. pero siguió mirando el montículo que había hecho. sentado sobre el heno. El sol de la tarde penetraba por las grietas de las paredes del granero y yacía en brillantes paralelas sobre el heno. Sólo Lennie estaba en el granero. Pero en el granero había calma y zumbido y pereza y calor. para mofarse.d2g. Los caballos en descanso mordisqueaban las restantes hojas de heno.no es algo tan malo como para tener que esconderme en el matorral. Lo miró largo rato. Lennie se había sentado en el heno junto a un cajón y bajo un pesebre situado en el extremo del granero no ocupado todavía por el heno. George siempre sabe. Desenterró el cachorro y lo inspeccionó. Y va a decir: «Ahora. Había en el aire un zumbido de moscas. miraba a un perrito muerto que yacía frente a él. si descubre que has muerto.003 http://biblioteca. ¡Oh. Era domingo por la tarde. A los lados se veían los pesebres. Lennie.com CAPÍTULO 6 Un extremo del enorme granero estaba ocupado por una alta pilada de heno nuevo y sobre la pilada pendía la horquilla mecánica de cuatro puntas. No te pegué muy fuerte. para alentar. Y Lennie dijo suavemente al cachorrito: -¿Por qué has tenido que morirte? No eres tan pequeño como los ratones. para jugar. -Pero lo va a saber.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. y volvió a acariciarlo desde las orejas a la cola. no vas a . Le diré a George que te encontré muerto. luego extendió su mano enorme y lo acarició desde la cabeza a la cola. Excavó un hueco en la paja. No trates de engañarme». El heno caía como la ladera de una montaña hacia el otro extremo del granero y había un espacio al nivel del suelo sin ocupar todavía por la nueva cosecha. Y continuó hablando acongojado. no! No es para tanto. el perezoso susurro de la tarde. suspendida de su polea. Me va a decir: «Tú lo mataste. y golpeaban los cascos y mordían la madera del pesebre y hacían sonar las cadenas de los ronzales.

Se sentó. Llegó muy cerca de Lennie antes de que éste alzara la mirada y la viera.d2g. -George -opinó tranquilamente la mujer. Bueno.te da órdenes para todo? Lennie bajó la vista hacia el heno. hijito? -preguntó ella.. No son más que las cuatro.. y murmuró: -Ahora no van a dejar que cuide de los conejos. pero yo no debo hablar con usted.. como salchichas. Lennie se incorporó y buscó el perrito. Curley tiene el brazo en cabestrillo. y si se enoja. -Bueno -dijo Lennie-. lo tendió en el heno y se sentó. Luego alzó hacia la mujer su arisca mirada. -Escucha.. Le volvió la espalda. ¿Por qué has tenido que ir y morirte? No eres tan pequeño como los ratones.. con los dedos.com cuidar los conejos». Ella se arrodilló en el heno. ni nada. Se inclinó hacia adelante y atrás. -Quizá George no se enoje -se consoló-. Pero Lennie no cedía. que no hable con usted. Llevaba su vistoso vestido de algodón y las chinelas con rojas plumas de avestruz. Caminaba muy lentamente. -¡Maldito seas! -exclamó-. Lennie echó heno sobre el cachorro.003 http://biblioteca. señora. a su lado. Volvió a acariciar al cachorro. de modo que Lennie no la vio. De pronto. Ninguno de los muchachos va a dejar de jugar. La mujer de Curley apareció dando la vuelta al extremo del último pesebre. A lo mejor no le importa. Levantó el perrito y lo arrojó a lo lejos. bien puedes romperle la otra mano. -¿George -rió ella. Ahora George no me va a dejar. Este condenado hijo de perra no era nada para George. estaban dispuestos cuidadosamente. Me siento tan sola. -¿Qué tienes ahí. Desde fuera llegaba el tañido de las herraduras contra la estaca de hierro y luego un breve coro de gritos. -No eras bastante grande -susurró-. ¿Por qué no puedo hablar contigo? Nunca hablo con nadie. Yo no sabía que ibas a morir tan fácilmente. Lennie la miraba con enojo. Tenía la cara muy maquillada y sus bucles. Lleno de pánico. No voy a hablar con usted. meciéndose en su desventura. explotó su ira. muy inclinado el busto sobre las rodillas. -No. ni . -George dice que no tengo nada que ver con usted. Tomó entre sus dedos la fláccida oreja del perrito.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Me dijeron y me repitieron que todavía no eras grande. Todos los muchachos están jugando un campeonato de herraduras.tiene miedo de que Curley se enoje. -Dice que no podré cuidar los conejos si hablo con usted o cualquier cosa. No me van a engañar con eso de que una máquina le pilló la mano.

Ella cambió de tema. Los hay a montones. -No es eso -explicó Lennie lentamente-. Ninguno de ellos va a venir hasta que terminen de jugar. -Bueno. pero yo no debo hablar. Yo podía haber hecho otra vida. Si no. -Me siento muy sola. No te hago ningún mal. Tú puedes hablar con cualquiera. no estaría viviendo como ahora. ¿Te gustaría no poder hablar con nadie? -Bueno. -¿Qué tengo yo? -gritó-. Era un perrito cualquiera. qué estupidez! ¿Qué mal te hago? Parece que a ninguno le importa cómo tengo que vivir yo. Ella se le acercó más y le habló con voz consoladora. Pero mi madre no me dejó. y él hizo como para morderme. como si debiera apresurarse antes de que le arrebataran el oyente-. -¿Qué es lo que has tapado ahí? Entonces volvió a Lennie toda su pena. Yo estaba jugando con él. No sé por qué no puedo conversar contigo.. en el mismo pueblo. -Por qué? -Porque me dijo que si hago más disparates no me va a dejar cuidar los conejos.003 http://biblioteca. Te digo que no estoy acostumbrada a vivir así.. pues? Tú eres un buen hombre. Él mismo me lo dijo. George no me dejará cuidar los conejos ahora. Me dijo que podía ir con la compañía.... -¡Pero. si está muerto! -Era tan pequeño. pero yo no puedo hablar más que con Curley. me va a reñir mucho -dijo Lennie cautelosamente-..Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Y entonces sus palabras se derramaron en un pasión comunicativa. George tiene miedo de que me meta en líos. Pero el hombre dijo que yo podía ir. -No es más que mi cachorro -murmuró tristemente-. Y quitó el heno que lo cubría. . Si hubiera ido..com nada. -No te aflijas -le consoló la mujer-. Escucha cómo gritan los muchachos ahí fuera. Mi cachorrito. Dice que era porque yo tenía quince años solamente. Bueno. -¡Bah. pasó una compañía de teatro y conocí a uno de los actores. se enfada. Puedes conseguir otro en cualquier parte. y. -Y luego añadió sombríamente—: Quizás pueda todavía. Han apostado cuatro dólares en ese campeonato.. Y entonces se murió. ¿No tengo derecho a hablar con nadie? ¿Qué os creéis que soy. puedes estar seguro.d2g. Yo vivía en Salinas. George dijo que nos va a meter en un lío. y yo hice como que le pegaba. nada más. -Si George me ve hablando con usted. y le pegué. Se enfureció el rostro de la mujer. Fui a vivir allí cuando era muy pequeña. -No te preocupes por hablar conmigo..

Dijo que yo había nacido para artista. Entonces me casé con Curley. -Y porque había puesto su confianza en Lennie.d2g. Bueno. A veces acaricio ratones. -¿Tú no piensas más que en conejos? -inquirió con rabia la mujer de Curley. Me dijo que iba a hacerme trabajar en el cine. Lennie tuvo que pensar cuidadosamente antes de llegar a una conclusión. -Miró fijamente a Lennie para ver si estaba impresionado—. Vamos a tener una casa y una huerta y un campo de alfalfa. -Me gusta acariciarlos. Porque ese hombre dijo que yo había nacido para artista. Y llevaría vestidos tan bonitos como los de todas ellas. -Alguien embocó la herradura -dijo la mujer de Curley. . -En otra ocasión -prosiguió ella rápidamente con su relato. y me dijo que no. Una vez en una feria vi unos de ésos con el pelo muy largo. -Tal vez -susurró Lennie. y el meñique se separó exageradamente de los demás.003 http://biblioteca.si llevara este perrito y lo tirara muy lejos. con el ocaso del sol. Y podría ir a esos hoteles tan grandes.. Y eran bonitos. y yo voy a coger un montón de alfalfa para los conejos. Lennie suspiró hondo. Los dedos siguieron a la muñeca doblada. sí señor. Fui al Palacio de la Danza con él. y luego un coro de vítores.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. No me gusta. y sus rayos trepaban por las paredes y caían en los pesebres y en las cabezas de los caballos. Le pregunté si me la había robado. Y entonces podría cuidar los conejos. Se acercó cautelosamente a la mujer. Desde el exterior llegó el tañido de una herradura sobre el metal. y dejarme fotografiar. como tienen todas las artistas. y esa alfalfa es para los conejos. Esto no se lo he contado a nadie. George no se enteraría. Siempre he creído que mi madre la robó. Se iba elevando ahora la luz. -Bueno. Alzó la mirada hacia Lennie e hizo un pequeño ademán grandilocuente con el brazo y la mano para demostrar su arte. Y podría ir a los estrenos y hablar por radio y no me costaría un centavo porque sería famosa. -¿Por qué te gustan tanto los conejos? -preguntó ella. -Vamos a tener un trozo de tierra -informó pacientemente Lennie-. La carta nunca me llegó. Quizá no debiera confesártelo. yo no iba a quedarme en un lugar donde no podía ir a ninguna parte o llegar a ser alguien por mí misma y donde me robaban las cartas. se acercó a él y se sentó a su lado—. Tan pronto como volviera a Hollywood me iba a escribir. Lo conocí en el Palacio de la Danza esa misma noche.conocí a un hombre que estaba en el cine. -Vamos a tener un pedazo de tierra. Pero no me gusta ese Curley.com Lennie acarició y acarició su cachorro. y conejos -explicó.. Podría estar ahora en el cine y tener bonitos vestidos. ¿Estás escuchándome? -¿Yo? Claro. hasta quedar junto a ella. antes de que la interrumpiera.

Claro que me lo cepillo mucho. Lo perdí.. Tiene el pelo como alambre. mi tía Clara. te digo! Lennie era presa del pánico. no es cierto -explicó diligentemente Lennie-. Pero el mío es bonito y sedoso. que me lo vas a enredar. un pedazo así de grande.d2g. con ojos desorbitados por el terror-. y la otra mano de Lennie se cerró sobre su boca y su nariz. y por debajo de la mano de Lennie surgió un chillido ahogado. Hace mucho que no lo veo. -Tomó la mano de Lennie y se la llevó sobre la cabeza-. ¿A ti te gusta tocar terciopelo? -Cielos. Como Curley. no haga eso -volvió a rogar-. Una señora me dio un poco. Le he dicho que no. cuando me peino. -Echó bruscamente a un lado la cabeza. Gritó entonces la mujer. hace tiempo. A veces. -¡Suelta! ¡Suéltame. -Para mostrar cómo lo hacía. -Apartó un poco la mano. cosas suaves. Me gusta acariciar cosas bonitas.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. George se va a enojar. y los dedos de Lennie se cerraron en sus cabellos y los apretaron. me quedo sentada acariciándome el cabello porque es tan suave. -Bueno -dijo la mujer. Hay quienes tienen el pelo muy áspero -comentó complacida-. me vas a enredar todo el cabello.. Lennie empezó a gritar de terror. ¿a quién no le gusta? A todo el mundo le gusta. -No.com pero sólo cuando no consigo algo mejor. no haga eso. se pasó los dedos sobre lo alto de su cabeza-. Como un niño grande. A mí me gusta acariciar la seda y el terciopelo. -Y luego gritó furiosa la mujer-: Basta ya. No siga gritando -dijo Lennie. y se sacudió todo su cuerpo para liberarse. Los grandes dedos de Lennie empezaron a acariciarle el cabello. ¡Oh! Por favor. -Y ella continuó luchando. -No me lo enredes -pidió la mujer. Toca aquí y verás qué sedoso es. por favor -rogó-. Por eso es bonito. pasa la mano por aquí. Me va a meter en un lío. qué bonito! -exclamó Lennie.. como dijo George. claro que sí -repuso Lennie alegremente-... Ella luchó violentamente bajo las manos enormes. Pero una puede comprender lo que dices. -No. y acarició con más fuerza-. No haga eso.. No va a dejar que cuide los conejos. -Se le arrugó el ceño-. La mujer de Curley se separó un poco del hombre y opinó: -Me parece que estás loco. algo tranquilizada-. Mira. Me lo regaló. Pero no eres malo. No quiero que grite. ¡Qué bonito! -Cuidado.003 http://biblioteca. -¡Oh. -Estás loco de remate -se rió de él la mujer de Curley-. Y también tuve un poco. Se contorsionó su rostro. y esa se ñora era. -¡Oh! Por favor. y se oyó un áspero grito. y . Entonces Lennie se encolerizó-. George va a decir que hice un disparate. Lucharon sus pies sobre el heno.. Me gustaría tener ahora ese terciopelo. George dice que no estoy loco.

muy levemente dormida. y la quietud de la tarde había alcanzado al rancho. A mitad del camino hacia el cajón donde estaban los cachorros captó el olor a muerte de la mujer de Curley. Cuando advirtió que no le respondía ni se movía. Los bucles. Por un instante pareció atónito. Lo voy a tirar muy lejos. y espió por las rendijas. diminutos rollos. estaban tendidos sobre el heno tras la cabeza. Y el sonido se detuvo.003 http://biblioteca. entreabiertos. Eso es lo que dijo. Sus mejillas pintadas y sus enrojecidos labios la hacían parecer viva todavía. Y luego quedó quieta. y se le erizó el pelo a lo largo del lomo. -Retrocedió y miró a la mujer muerta. Rodeando el último pesebre se aproximó una perra ovejera. flaca y larga. se acercó temerosa al cajón y saltó entre sus cachorros. y . y el cuerpo de la mujer se movió fláccidamente. He vuelto a hacer algo malo. porque Lennie le había quebrado el cuello. Lennie lo recogió-. se inclinó muy cerca de ella. Las líneas del sol estaban ya muy altas en la pared. Estaba muy bella y sencilla. Luego se deslizó hasta el extremo del último pesebre. Con sus manazas cavó el heno hasta cubrir en parte el cuerpo femenino. y ella quedó quieta.com la sacudió.. El cachorro yacía junto a ella. en un momento dado el tiempo se detuvo y ese momento duró más que cualquier otro.. dio la vuelta a éste y desapareció. hacia el juego de herraduras. Y.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Se puso el cachorro bajo el chaquetón. y la luz era cada vez más leve en el granero. La mujer de Curley yacía de espaldas.. Levantó el brazo de la mujer y lo dejó caer. Desde afuera llegó un clamor de hombres y un doble tañido de herraduras sobre metal. Con ésta ya es suficiente. No debía haber hecho eso. La mezquindad y los planes. El aire del granero era crepuscular adelantándose a la marcha del día exterior. La calma era total en el granero.d2g. Dio un gemido. Una paloma entró volando por la puerta y luego de trazar un círculo se marchó volando. y su cara era dulce y joven. me dijo. cubierta a medias por el heno. -No quiero lastimarla -murmuró-. pero George se va a enfadar si la oye gritar. Se va a enfadar. Lennie la miró. Y luego murmuró aterrorizado: -He hecho algo malo. con ubres pesadas. los labios. En el matorral hasta que él llegue. -Ahora sí que he hecho algo muy malo -repitió-. y con mucho cuidado quitó la mano de la boca. Incluso el sonido de las herraduras y las voces de los hombres que jugaban parecían haberse vuelto más suaves. avanzó agazapado hasta la pared del granero. Se agazapó en el heno y escuchó. como el de un pez. que me escondiera en el matorral hasta que él llegue. el descontento y el ansia de ser atendida habían desaparecido de su rostro. Como a veces ocurre. pendientes.. George se va a enfadar. Por primera vez tuvo Lennie conciencia del exterior. La mujer de Curley yacía cubierta a medias por el heno amarillo.

Te diré lo que podemos hacer. en lo más hondo de mí mismo. Al no obtener respuesta. y hacían sonar las cadenas de sus ronzales. Luego. tendremos que decírselo a los. Curley va a hacer que lo maten. -¡Eh. despertó otra vez el tiempo y prosiguió perezosamente su marcha. -Creo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -. -¿No te lo imaginas? -repuso George. Pero Candy afirmó. tenemos que dejar que se escape. Frotó la tersa muñeca contra la áspera barba blanca-. Los caballos golpearon los cascos del otro lado de los pesebres e hicieron sonar las cadenas de los ronzales.. Curley va a querer que lo maten. Curley querrá lincharlo. las voces de los hombres se hicieron más fuertes y más claras. y entonces llegó a su altura y. pero ahora con George. y entonces se detuvo.. George la miró con ojos muy abiertos. Al momento volvió Candy. ¡Eh. -¿Qué le ha pasado? -inquirió Candy. lenta. Y por fin. lo sabía. -¿Qué vamos a hacer ahora. gradualmente. y sus ojos estaban endurecidos. -Y luego trató de consolarse-. mucho más tiempo que un momento. excitado: -No. Yo debía haberlo sabido -masculló George desesperanzado-. azorado. Candy señaló hacia la mujer de Curley. George miró los labios de Candy. -¿Para qué me has traído aquí? -preguntó George. -Lennie -llamó-. Se acercó más y entonces repitió las palabras de Candy-: ¡Oh.com el momento se detuvo durante mucho tiempo. Lennie! -llamó otra vez. Dios! —Miró a su alrededor. ¡Oh. -No debería dormir aquí -expresó con desaprobación. Pero el granero estaba vivo ahora. se acercó más... Le colocó una mano sobre el corazón. Tú no conoces a ese Curley. Llegó la voz de Candy desde el extremo del último pesebre. Dios! —Se puso de rodillas al lado del cuerpo tendido. Por fin dijo: -Sí. Luego saltó y salió rápidamente del granero. masticaban la paja de sus camas. Tal vez lo encierren y sean buenos con él. No sabía que usted estuviera aquí -dijo a la mujer de Curley. y su cuerpo se puso rígido. Y los demás lo . No podemos dejar que se escape. Creo que vamos a tener que encontrarlo y encerrarlo. ¿Qué vamos a hacer? George tardó mucho en responder. Fuera. tiesamente. mirando fríamente a Candy. muchachos. cuando se incorporó.d2g. Lennie. Apareció el viejo Candy al rodear el último pesebre. George? -exclamó Candy-. Los caballos coceaban y resoplaban. quien guardó silencio-. -¿Qué le pasa? -preguntó.003 http://biblioteca. es cierto... Tal vez allí. El pobre diablo se moriría de hambre. su rostro estaba duro y prieto como madera. Lennie! ¿Estás aquí? He estado haciendo más cuentas. y se frotó la barba..

su pena y su ira cobraron vida: -Perra maldita -exclamó rencorosamente-. y vamos. ahora. El viejo Candy lo siguió con la vista. cobraré mis cincuenta dólares y me pasaré la noche entera entre las mujeres de alguna casa piojosa. Quizás no le hagan daño. George se volvió y salió rápidamente del granero. bruscamente. -Y luego. añadió-: No voy a dejar que le hagan nada. George? Tú y yo podemos ir y vivir bien allí. -Hizo una pausa y prosiguió en un canturreo. No tenemos que pedir permiso a nadie. que miraba todavía a la mujer de Curley-.. George no respondió a la pregunta. -Claro. Claro que lo haré. George? Antes de que George respondiera. Escucha... entonces. ¿Lo harás como te he dicho? Así los muchachos no pensarán que yo he participado en esto. -Entonces.003 http://biblioteca..com van a matar. -Bien. Dame un par de minutos.d2g. y sal corriendo y di que acabas de encontrarla. No creí jamás que podría hacer una cosa así. y en .. podemos ir a verlo. sin más. gradualmente.. en cambio: -Trabajaré todo el mes.. Ya conseguiste lo que querías. Ahora me voy al cuarto de los peones.que yo lo sabía desde el primer momento.. -Y volvió la mirada a la mujer de Curley. Los muchachos pueden creer que yo estuve complicado en esto. O me quedaré en una sala de juego hasta que todos los demás se vayan. Dijo. entonces yo vendré y haré como que no sé nada. George -asintió Candy-. -Es tan bueno -ponderó Candy-. Le gustaba tanto oír hablar de eso que yo llegué a pensar que quizás lo hiciéramos. ¿verdad.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -Lennie no lo hizo por maldad -aseguró George. y cobraré otros cincuenta dólares. -Se irguió y miró a Candy-. Tú sal dentro de un minuto y di a los muchachos lo que pasó. no hacemos más que decir «al diablo con el trabajo».. ¿se acabó todo? -preguntó Candy. -Creo -murmuró George suavemente. ¿verdad. -Le acometió un sollozo y se le quebró la voz-. Supongo que lo querrán detener. George? ¿Verdad. Ya me voy. pero nunca por maldad. Escúchame.. Candy dejó caer la cabeza y miró el heno. Y entonces volveré y trabajaré otro mes. las palabras consabidas-: Si llega un circo o hay un partido de pelota. ¿verdad? Supongo que estarás contenta. Ya sabía la respuesta. huraño. Y ahora no sirves para nada. Tenemos que decírselo a los muchachos. Y repitió. Es un hombre tan bueno. Yo podía haber cuidado la huerta y lavado los platos para ellos. Muchas veces ha hecho cosas malas. Después miró con expresión desesperanzada a la mujer de Curley y. No hay más remedio. Ahora Candy habló de su más grande temor: -Tú y yo podemos comprar el terreno. Creo que ya sabía que jamás podríamos hacerlo. Todos sabíamos que eras la ruina. No servías para nada. como una cantinela.. perra piojosa. Y podíamos tener una vaca y gallinas. ahora.

creo que tendremos que encontrarlo. de modo que habrá ido para el sur. Lennie es capaz de hacer eso. hubo un estruendo de pies al correr y los hombres irrumpieron en el granero. Pero Curley va a querer matarlo. como me contabas. Curley está furioso todavía por el asunto de su mano. Slim. George volvió a asentir. Corrió desaforadamente fuera del granero. Curley volvió de pronto a la vida. que le cubría los ojos. podríamos hacerlo. y la lluvia en el techo. E imagínate . Pero ya se las verá conmigo. los hombres se acercaron y el encanto quedó roto. se detuvieron todos y quedaron quietos y miraron. y se volvió... ¿Qué otro podía haber sido si todos los demás estaban allí.. y Crooks más atrás.com invierno. habrá ido hacia el sur. muchachos. Los hombres corrieron en torno al último pesebre. y al marchar se frotaba la cerdosa barba con el muñón del brazo. Le abriré las tripas a tiros. Tiene el cuello roto. -Tal vez -siguió Slim. -¿No podríamos traerlo aquí.haya sido como lo que ocurrió en Weed. y le palpó la muñeca. Tan metido tenía el sombrero sobre la frente. y salió débilmente del granero.. Voy a buscar la escopeta.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. pero asintió lentamente con la cabeza. -Se cegaron sus ojos por las lágrimas. Se alzaron voces interrogantes. -Creo que tendremos que encontrarlo -repitió Slim. Slim y Carlson y el joven Whit y Curley.. Candy llegó tras ellos y el último de todos fue George. la cocina. ¿Dónde crees que habrá ido? Pareció que George necesitaba un rato para hablar. Esto no lo ha hecho por maldad. -Y también salió corriendo. -Sí. Slim se volvió lentamente hacia George. Carlson dijo: -Voy a buscar mi Luger.003 http://biblioteca. George no respondió. Slim suspiró: -Bueno.. Veníamos del norte. -Habrá. y encerrarlo? Está loco. Sus ojos encontraron a la mujer de Curley en la semioscuridad. ese hijo de perra fue quien la mató. George se acercó a él. Ese grandote maldito.d2g. podríamos -asintió Slim-. para quedar fuera de la atención de los otros. Vamos. Cuando Slim se irguió. Si consiguiéramos inmovilizar aquí a Curley. y luego la mano bajó a la nuca levemente torcida y los dedos exploraron el cuello. George se había puesto su chaqueta de estameña azul y la había abrochado. y nosotros allí sentados. -Yo sé quién ha sido -exclamó-.. jugando a las herraduras? -Su ira aumentó paulatinamente-. maldito hijo de perra. Yo mismo lo mataré. Un dedo flaco tocó la mejilla.. y su negro sombrero estaba muy hundido sobre los ojos. Yo sé que fue él. -Creo que fue Lennie -afirmó-. Luego Slim se acercó lentamente a la mujer. Afuera se interrumpió el ruido del juego. quizás.

aunque sea con una sola mano. -Tal vez Carlson haya perdido su pistola -sugirió débilmente George. Ya lo sé. -¿Que no lo matemos? -exclamó Curley-. George. El negro tiene una escopeta. Por fin. me la han robado.com que lo encierran y lo atan y lo ponen en una jaula. No lo maten. -Entonces -dijo Slim volviéndose hacia Candy. amigo. Slim seguía mirando a la mujer. Tú vienes con nosotros. El ruido de los pasos de los hombres se hizo más lejano.. -Ese perro me ha robado mi Luger -gritó-. Los demás podríamos ir saliendo ya.quédate tú con ella. Tírale a las tripas. Todos empezaron a caminar. Llévala tú. -Bueno muchachos -dijo-. -Tú ves a Soledad y busca a la policía. -No. enrojecida la cara-. El granero se oscurecía gradualmente y. Voy. -Yo no tengo armas -saltó Whit excitado. George se detuvo un momento junto a Candy y los dos miraron a la mujer muerta.. Curley. El viejo Candy se tendió en el heno y se cubrió los ojos con un brazo. Yo mismo le volaré las tripas a ese hijo de perra. Cuando lo veas.. Está claro que vamos a matarlo. yo voy también -repuso Curley. . Ese pobre diablo está loco. y sus pies se arrastraban pesadamente. George caminó lentamente tras los otros. en sus pesebres. George! Tienes que venir con nosotros. No está en la bolsa. Carlson entró corriendo. hasta que Curley lo llamó: -¡Tú.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. -¡Pobre diablo! -susurró dulcemente. Busca a Al Wilts. Candy se puso en cuclillas sobre el heno y escrutó la cara de la mujer de Curley. Candy. quizás sería mejor que usted se quedara con su mujer. Eso sería peor. No sabía lo que hacía. Curley lo seguía. -Sí -consintió George-. para que nadie crea que has tenido algo que ver con esto. Yo mismo lo voy a matar. -Curley se volvió con expresión de sospecha hacia George-. Carlson. No. se dirigió a Curley: -Curley. -Ya lo sé -murmuró George-. no le tengas lástima. que es el jefe. Pero escuche. Y cuando todos se hubieron alejado. y Curley llevaba una escopeta en la manó sana. -Esta mañana la vi -aseguró Carlson-.003 http://biblioteca. Vamos ya. los caballos movían las patas y hacían sonar las cadenas de los ronzales. Tiene la pistola de Carlson.d2g. Curley estaba calmado ya.

com CAPÍTULO 7 La honda laguna verde del río Salinas estaba muy calmada a la caída de la tarde.d2g. -Tiró del ala del sombrero para bajarlo más sobre los ojos-. George va a decir que le gustaría estar solo. y el pico engulló el reptil mientras la cola de éste se agitaba frenéticamente. murió el viento. y el claro quedó otra vez en calma. entre los veteados sicómoros. Se arrodilló y bebió. tocando apenas el agua con los labios. Se abrazó las rodillas y en ellas apoyó el mentón. Otra culebrita de agua nadó por la laguna. Se dejó oír una lejana ráfaga de viento. Tan rápido como había llegado. Las hojas de sicomoro volvieron hacia arriba sus dorsos de plata. y las cumbres estaban rosadas de sol.003 http://biblioteca. irguió de repente la cabeza y buscó el origen del sonido con ojos y oídos hasta que vio el ave. volviendo de un lado a otro su cabeza de periscopio. en filas sucesivas. las cimas de las montañas parecieron encenderse con un brillo creciente. y el aire se movió por entre las copas de los árboles como una ola. la verde superficie del agua. había caído una sombra placentera. La culebrita se deslizó entre los juncos de la orilla. haciendo serpentear de un lado a otro el periscopio de su cabeza. Siguió trepando la luz fuera del valle y. Lennie se acercó silenciosamente al borde de la laguna. nadó todo el largo de la laguna y llegó hasta las patas de una garza inmóvil que estaba de pie en los bajíos. Cuando un pajarito corrió a saltos por las hojas secas a su espalda. Una cabeza y un pico silenciosos bajaron como una lanza y tomaron a la culebra por la cabeza. -No me olvidé. luego volvió a inclinar la cabeza y a beber. al irse. Esconderme en el matorral y esperar a George. sobre la tierra. Y pequeñas ondas surcaron. En los bajíos permanecía la garza. dando el costado a la laguna de manera que pudiera vigilar la entrada del sendero. tan en silencio como se mueve un oso al acecho. secas. De pronto apareció Lennie entre los matorrales. inmóvil y esperando. las hojas parduscas. revolotearon un poco.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. se sentó en la orilla. Cuando hubo terminado. Pero junto a la laguna. George me va a reñir. se alzó fuera del agua y voló río abajo. El sol había dejado ya el valle para ir trepando por las laderas de las montañas Gabilán. La garza castigó el aire con sus alas. Una culebra de agua se deslizó tersamente por la laguna. Diablos. sin que yo le molestara . no señor -dijo suavemente Lennie-.

No vales ni siquiera el asador con que te tostarán en el infierno. te da siempre la mitad. pero no me importa. -Volvió la cabeza y miró las encendidas cumbres de las montañas-. Ella lo interrumpió: -¡Y George podría pasarlo tan bien si no fuera por ti! Cobraría su sueldo y se divertiría como un loco con las mujeres de cualquier pueblo. Bien sabe Dios que George ha hecho lo posible para sacarte del pantano. pero no le ha servido de nada. Lo intenté y lo intenté. -También podría irme -susurró Lennie-. Eres tan chiflado que no sirves ni para lustrar las botas de un conejo. No te va a dejar. -Ya lo sé -murmuró Lennie lastimeramente-. -Sí. lo hizo con la voz de Lennie: -Te lo dije y te lo dije. Quise y quise. Si George no me quiere.. -Cuidar los conejos -dijo burlonamente-. Y Lennie respondió: -Le quise obedecer. Y entonces. te la da toda. Se sentó frente a él. siempre cuidándote. y estaba almidonada y limpia. Puedo irme para allí y encontrar una cueva.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Usaba gruesos lentes y un enorme delantal de cretona con bolsillos. Si crees que George va a dejarte cuidar los conejos. No pude evitarlo. Me voy a ir a las montañas y encontraré una cueva y viviré allí para no darle más trabajo a George.d2g. -Y continuó tristemente-: Y no tendré nunca salsa de tomate. Y cuando habló. Y habló también con la voz de Lennie. siempre. condenado. Los olvidarías y les dejarías pasar hambre.com tanto. No haces más que decir eso. Intenté portarme bien. -Nunca piensas en George -siguió la viejecilla con la voz de Lennie-. con el ceño fruncido. me iré. señora. tía Clara. George no me dejará cuidar los conejos ahora. Me iré. ¿que pensaría George? -Yo no me olvidaría -repuso Lennie enérgicamente. Pero tiene que cuidarte a ti. Se puso frente a Lennie. Desapareció la tía Clara. Cuando él consigue un trozo de torta. Eso es lo que harías. Y entonces salió de la cabeza de Lennie una viejecilla gorda. estás más loco que antes. Y él. y se pasaría la noche jugando a los dados y al billar. tía Clara. Te va a moler los huesos con . Te vas a quedar junto a él y vas a seguir haciendo de su vida un infierno. que jamás lo vas a hacer. siempre.. se llevó las manos a las caderas y lo miró desaprobadora. -Diablos que no -insistió el conejo-. Siempre haciendo disparates. y de la cabeza de Lennie surgió un conejo gigantesco. Y si hay salsa de tomate.. y bien sabes. -Ya lo sé. Pero tú nunca prestas atención.003 http://biblioteca. y agitó las orejas y encogió el hocico. tía Clara -gimió Lennie abrumado de pena-. porque es bueno y te cuida»... eso es lo que dices siempre -exclamó bruscamente la viejecilla-. Mil veces te dije: «Obedece a George.

Podría conseguir un empleo y no pasar apuros. -George -volvió a llamar Lennie. -George -llamó Lennie. pero jamás te olvidas de una palabra que digo yo.. Te digo que no -gritó. Te va a moler a palos. y después te va a dejar solo.. ya he olvidado desde cuándo. Conozco a George desde. Lennie se puso de rodillas. -Bueno. -¿Por qué diablos gritas? -preguntó quedamente George.d2g.. como has hecho siempre.. pero está harto de ti. George no va a hacer eso. -Ya lo sabía. -Se detuvo aquí. Luego dijo. No va a ser malo ahora. Es bueno conmigo. verdad? Yo sé que no me vas a dejar.003 http://biblioteca. -¿No me vas a dejar. George volvió la cabeza y escuchó los gritos.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. chiflado. y volvió a quedarse en silencio. ¿no lo vas a decir? George se estremeció. George guardó silencio. Así: «Si no te tuviera conmigo cobraría mis cincuenta dólares. La sombra era azul y suave en el valle. . George. -¡Por los clavos de Cristo.. -No. Pero el conejo repitió con suavidad. no va a hacer nada de eso.. Y luego-: ¡Oh. No va a hacer nada de eso. Te va a dejar... -Bueno. -¿Sí? -¿No me vas a reñir? -¿A reñirte? -Claro. y jamás me ha alzado la mano con un palo. Yo conozco a George.. chiflado. Lennie se tapó las orejas con las manos. ¡George! George salió silenciosamente de los matorrales y el conejo corrió a meterse otra vez en el cerebro de Lennie.. quedo: -Si estuviera solo podría vivir tan bien. -No importa -dijo George. eso es lo que va a hacer.com un palo.. Ahora respondió agresivamente Lennie: -No. Tú no eres capaz de eso. -¿Sí? -Otra vez me he portado mal. George! George.». -No -gritó frenéticamente Lennie-. Lennie! No te acuerdas de nada de lo que sucede. George se acercó con pasos torpes y se sentó junto a él. Te va a dejar solo. una y otra vez: -Te va a dejar solo.. Desde la distancia llegó el rumor de hombres que se gritaban los unos a los otros. -Su voz era monótona-. -No. Yo y él trabajamos juntos. Sólo las cimas más altas estaban ahora al sol.

ahora. Y cuando llegara fin de mes.d2g. y yo te lo explicaré de manera que casi puedas ver lo que te cuento. George se quitó el sombrero. -Sigue. Podría irme ahora mismo a las montañas y buscar una cueva. -Explícame cómo vamos a vivir -suplicó Lennie.. Lennie volvió la cabeza y miró a través de la laguna y hacia las laderas de las montañas Gabilán. Ganan un poco de dinero y lo gastan.. Metió la mano en un bolsillo lateral y sacó la Luger de Carlson.. Lennie se quitó obedientemente el sombrero y lo dejó en la tierra. esta vez mucho más cerca que antes. un burdel. -Bueno. y la noche se acercaba velozmente. por eso. oscurecidas ya. y hay alguien a quien le importa un bledo lo que nos pase -exclamó Lennie triunfalmente. Quiero que te quedes conmigo. Lennie dijo mañosamente: -Háblame como antes. Nos tenemos el uno al otro.. Miró la nuca de Lennie.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. No tienen en el mundo nadie a quien le importe un bledo lo que les ocurra. Dijo. -Vamos a comprar un trozo de tierra -dijo George..003 http://biblioteca. George. -Y cuando llegara fin de mes podría cobrar mis cincuenta dólares y gastármelos en. Al momento siguió hablando apresuradamente. y luego mano y arma descansaron sobre la tierra detrás de la espalda de Lennie. George había estado escuchando los distantes sonidos.. frente a sí. -Pero nosotros no -repitió. con voz quebrada: -Quítate el sombrero. Lennie le miró ansiosamente. yo podría irme.com -Sigue -pidió Lennie-. -Porque yo te tengo a ti y. -¿Qué quieres que te diga? -Cuéntame eso de los otros hombres y de nosotros. Más azul estaba ahora la sombra en el valle. La escasa brisa del atardecer sopló sobre el claro y las hojas susurraron y las pequeñas olas surcaron la verde laguna. -Porque.. en el sitio .. George se estremeció otra vez. ¿No me vas a reñir más? -No -afirmó George. George permaneció callado un momento.. Y los gritos de los hombres resonaron nuevamente.. Llevado por el viento llegó a ellos el sonido de pisadas en los matorrales.no tienen familia. si no me quisieras tener contigo. Lennie.. -Pero nosotros no -gritó Lennie con felicidad-.. -Se detuvo otra vez. -Los hombres como nosotros -empezó George. quitó de un golpe el seguro. -No. Este aire es muy agradable. -Mira al otro lado del río Lennie. Habla de nosotros. -Y yo te tengo a ti.

río arriba. -Para los conejos -repitió George. -Y yo tengo que cuidar los conejos. y puso la boca del cañón cerca de la nuca de Lennie. No estoy enfadado. Nadie va a hacer daño a los demás ni a robarles.. Una voz de hombre llamó desde lejos.. y menos ahora. Lo tenemos que hacer. La mano tembló violentamente. George se volvió y miró en esa dirección. La voz de Slim llamó: . al otro lado del río. Se acercaron las voces. Lo tengo que hacer. ahora mismo. -Vamos ahora -pidió Lennie-. Quiero que sepas eso.. -Para los conejos -gritó Lennie. -Creí que te habías enfadado conmigo. Todos van a ser buenos contigo.d2g. No van a haber más líos. Mira allá a lo lejos. Lennie.. ¿Cuándo lo vamos a comprar? -Pronto. Vamos a comprar un trozo de tierra. Lennie. -No. y yació sin estremecerse. George. cerca de la orilla..003 http://biblioteca. Y George elevó la pistola y la afirmó.. Lennie se estremeció. -Tú. -Sigue -rogó Lennie. -Tendremos una vaca -continuó George-. y luego fue cayendo lentamente hacia adelante hasta la arena. y tendremos un pedazo sembrado. -Y tú tienes que cuidar los conejos. George tuvo un temblor y miró el arma.. En ese momento se oyeron pisadas que aplastaban ramas en el matorral. y luego la arrojó lejos de sí. -Sí.com donde se juntaban la columna vertebral y el cráneo. Y tal vez podamos tener un cerdo y gallinas. Apretó el gatillo. y otro hombre respondió.. Lennie lo obedeció. -Vamos. -Claro. un poco de alfalfa. El matorral pareció llenarse de gritos y del sonido de pies en carrera. Lennie volvió la cabeza. Nunca me enfadé. -Yo y tú. y otra vez dejó caer la mano al suelo. -Y viviremos como príncipes. George alzó la pistola y escuchó las voces. y yo. Vayamos ahora a ese lugar. pero se endureció la cara y la mano se calmó. Lennie rió de felicidad. junto al montón de cenizas viejas... George bajó la mirada hacia la pistola. Dime cómo va a ser. George alzó la pistola y su mano tembló. para que puedas ver casi el terreno.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. El estampido del disparo rodó laderas arriba y regresó laderas abajo. -No. -Sigue -insistió Lennie-. George.

com -George. Slim se acercó directamente a George y se sentó a su lado. -¿Tenía él mi pistola? -Sí. Ven conmigo.Digitalizado por kamparina y edehozvi para Biblioteca-irc en Noviembre de 2. Slim dio un tirón del codo a George. ¿qué diablos les pasa a esos dos? . -Lo hice. se sentó muy cerca. -Vamos. -No importa. George dejó que lo ayudara a ponerse de pie.003 http://biblioteca. -¿Cómo lo hiciste? -preguntó. y Curley estaba al frente. no te aflijas -le consoló Slim-. La tenía él. fijamente. El grupo irrumpió en el claro. por Dios. su mano derecha. Bien en la nuca -dijo suavemente. Y Carlson comentó: -Ahora. Juro que tenías que hacerlo. Vio a Lennie tendido en la arena. George.d2g. la mano que había arrojado el arma a lo lejos. un trago. -Lo has matado. -Sí. Así fue. Pero Carlson estaba de pie junto a George. -Era casi un murmullo la voz de George. -Tenías que hacerlo. ¿Dónde está. George -dijo Slim-. Curley y Carlson los siguieron con la vista. nada más -repuso George fatigosamente. la mano que había empuñado la pistola. -Se acercó y miró a Lennie allí tendido. George? Pero George se sentó endurecido en la orilla del agua y miró su mano derecha. -Condujo a George hasta la entrada del sendero y por él hacia la carretera. y luego volvió la vista hacia George-. -¿Y tú se la quitaste y lo mataste con ella? -Sí. Miraba aún. A veces el hombre tiene que hacer cosas como ésta. Tú y yo vamos a echar un trago.

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