El nuevo esp´ ıritu del capitalismo

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` Luc Boltanski y Eve Chiapello

´ INTRODUCCION GENERAL: Del esp´ ıritu del capitalismo y del papel de la cr´ ıtica Este libro tiene por objeto los cambios ideol´gicos que han acompa˜ado o n a las recientes transformaciones del capitalismo. Propone una interpretaci´n o del movimiento que va de los a˜os que siguieron a los acontecimientos de n mayo de 1968, durante los cuales la cr´ ıtica del capitalismo se expres´ con o fuerza, pasando por la d´cada de 1980, donde, con el silencio de la cr´ e ıtica, las formas de organizaci´n sobre las que reposaba el funcionamiento del capitao lismo se modificaron profundamente, hasta la vacilante b´squeda de nuevas u bases cr´ ıticas en la segunda mitad de la d´cada de 1990. No se trata de e un libro meramente descriptivo, sino que pretende tambi´n, mediante este e ejemplo hist´rico, proponer un marco te´rico m´s amplio para la compreno o a si´n del modo en que se modifican las ideolog´ asociadas a las actividades o ıas econ´micas, siempre y cuando no demos al t´rmino de ideolog´ el sentido o e ıa reductor –al que lo ha reducido frecuentemente la vulgata marxista– de un discurso moralizador que tratar´ de ocultar intereses materiales que queıa dar´ ıan, no obstante, continuamente puestos en evidencia por las pr´cticas. a Preferimos acercarnos al sentido de ideolog´ desarrollado, por ejemplo, en ıa la obra de Louis Dumont, para quien la ideolog´ constituye un conjunto de ıa creencias compartidas, inscritas en instituciones, comprometidas en acciones y, de esta forma, ancladas en lo real. Tal vez se nos reprochar´ el haber abordado un cambio global a partir a de un ejemplo local: el de Francia en los ultimos treinta a˜os. No creemos, ´ n ciertamente, que el caso de Francia pueda, por s´ solo, resumir todas las ı transformaciones del capitalismo. Sin embargo, no satisfechos con las aproximaciones y descripciones esbozadas a grandes rasgos que suelen acompa˜ar, n generalmente, a los discursos sobre la globalizaci´n, dese´bamos elaborar o a un modelo del cambio que fuese presentado aqu´ a partir de un conjunto de ı an´lisis de orden pragm´tico, es decir, capaces de tomar en consideraci´n a a o las distintas maneras en las que las personas se comprometen en la acci´n, o sus justificaciones y el sentido que dan a sus actos. Ahora bien, semejante
* La obra ha sido publicada en castellano por la Editorial Akal en abril de 2002. Reproducimos la introducci´n completa con permiso de la editorial. o

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empresa es, por cuestiones de tiempo y sobre todo de medios, pr´cticamente a irrealizable a escala mundial o inclusive a escala de un continente, habida cuenta del peso que las tradiciones y las coyunturas pol´ ıticas nacionales contin´an teniendo sobre la orientaci´n de las pr´cticas econ´micas y de u o a o ´ las formas de expresi´n ideol´gica que las acompa˜an. Esta es sin lugar a o o n dudas la raz´n por la cual los enfoques globales terminan a menudo dano do una importancia preponderante a factores explicativos –con frecuencia de orden tecnol´gico, macroecon´mico o demogr´fico– que son considerados o o a como fuerzas ajenas a los seres humanos y a las naciones, que se ver´ ıan de esta forma obligadas a padecerlos del mismo modo que se soporta una tormenta. Para este neodarwinismo hist´rico, las ((mutaciones)) se nos imo pondr´ como se imponen a las especies: depende de nosotros adaptarnos o ıan morir. Sin embargo, los seres humanos no s´lo padecen la historia, tambi´n o e la hacen y nosotros quer´ ıamos verles manos a la obra. No pretendemos afirmar que lo que ha pasado en Francia sea un ejemplo para el resto del mundo, ni que los modelos que hemos elaborado a partir de la situaci´n francesa tengan, tal cuales, una validez universal.Tenemos, o sin embargo, buenas razones para pensar que procesos bastante similares al franc´s han marcado la evoluci´n de las ideolog´ que han acompa˜ado a e o ıas n la reorganizaci´n del capitalismo en otros pa´ o ıses desarrollados, seg´n mou dalidades sujetas, en cada caso, a las especificidades de la historia pol´ ıtica y social que s´lo an´lisis regionales detallados permitir´n iluminar con la o a a precisi´n suficiente. o Hemos tratado de aclarar las relaciones que se establecen entre el capitalismo y sus cr´ ıticas, de forma que podamos interpretar algunos de los fen´menos que han afectado a la esfera ideol´gica a lo largo de los ultimos o o ´ decenios: el debilitamiento de la cr´ ıtica mientras que el capitalismo conoc´ ıa una fuerte reestructuraci´n cuya incidencia social no pod´ pasar desapero ıa cibida; el nuevo entusiasmo por la empresa orquestado por los gobiernos socialistas a lo largo de la d´cada de 1980 y la reca´ depresiva de la d´cae ıda e da de 1990; las dificultades encontradas en la actualidad por las iniciativas que tratan de reconstruir la cr´ ıtica sobre nuevas bases y su escasa, por ahora, capacidad movilizadora a´n cuando no faltan motivos para la indignaci´n; u o la profunda transformaci´n del discurso de gesti´n empresarial y de las juso o tificaciones de la evoluci´n del capitalismo desde mediados de la d´cada de o e 1970; el surgimiento de nuevas representaciones de la sociedad, de formas in´ditas de poner a prueba a las personas y a las cosas y, en consecuencia, e de nuevas formas de triunfar o fracasar. Para realizar este trabajo, la noci´n de esp´ o ıritu del capitalismo se nos ha impuesto r´pidamente. Esta noci´n nos permite articular, como veremos, a o los dos conceptos centrales sobre los que reposan nuestros an´lisis –el de a capitalismo y el de cr´ ıtica– en una relaci´n din´mica. Presentamos a cono a tinuaci´n los diferentes conceptos en los que se basa nuestra construcci´n, o o as´ como los resortes del modelo que hemos elaborado para dar cuenta de ı 2

las transformaciones ideol´gicas relacionadas con el capitalismo a lo largo de o los treinta ultimos a˜os, que parecen, no obstante, tener un alcance mayor ´ n que el simple estudio de la reciente situaci´n francesa. o

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El esp´ ıritu del capitalismo

Una definici´n m´ o ınima del capitalismo
De las diferentes caracterizaciones del capitalismo (hoy por hoy quiz´ m´s a a bien capitalismos) realizadas desde hace un siglo y medio retendremos una f´rmula m´ o ınima que hace hincapi´ en la exigencia de acumulaci´n ilimitae o da de capital mediante medios formalmente pac´ ıficos. La perpetua puesta en circulaci´n del capital dentro del circuito econ´mico con el objetivo de o o extraer beneficios, es decir, de incrementar el capital que ser´ a su vez reina vertido de nuevo, ser´ lo que caracterizar´ primordialmente al capitalismo ıa ıa y lo que le conferir´ esa din´mica y esa fuerza de transformaci´n que han ıa a o fascinado a sus observadores, incluso a los m´s hostiles. a La acumulaci´n de capital no consiste en un acaparamiento de riquezas, o es decir, de objetos deseados por su valor de uso, su funci´n ostentatoria o o como signos de poder. Las formas concretas de la riqueza (inmobiliaria, bienes de equipo, mercanc´ moneda, etc.) no tienen inter´s en s´ y pueden ıas, e ı suponer incluso debido a su falta de liquidez, un obst´culo para el unico a ´ objetivo realmente importante: la transformaci´n permanente del capital, o de los bienes de equipo y de las distintas adquisiciones (materias primas, componentes, servicios. . . ) en producci´n, la producci´n en dinero y el dinero o o en nuevas inversiones (Heilbroner, 1986). Este desapego que muestra el capital por las formas materiales de la riqueza le confiere un car´cter verdaderamente abstracto que contribuye a a perpetuar la acumulaci´n. En la medida en que el enriquecimiento es evaluao do en t´rminos contables y el beneficio acumulado en un periodo se calcula e como la diferencia entre los balances de dos ´pocas diferentes1 , no existe e l´ ımite alguno, no hay saciedad posible2 , justo lo contrario de lo que ocurre cuando la riqueza se orienta a cubrir las necesidades de consumo, incluidas
1 El balance es el instrumento contable que contabiliza, en un momento dado, todas las riquezas invertidas en un negocio. La importancia fundamental de los instrumentos contables para el funcionamiento del capitalismo es un rasgo por lo general muy subrayado por los analistas, hasta el punto de que algunos han hecho de su sofisticaci´n uno de los o or´ ıgenes del capitalismo. Cf., por ejemplo, Weber (1964, p. 12) o Weber (1991, pp. 295296). 2 En efecto, como se˜ala Georg Simmel, unicamente el dinero no decepciona nunca, n ´ siempre y cuando no sea destinado al gasto, sino a la acumulaci´n como un fin en s´ mismo. o ı ((Como cosa desprovista de cualidades, [el dinero] no puede ni siquiera aportar aquello que contiene el m´s pobre de los objetos –con qu´ sorprender o con qu´ decepcionar)) (citado a e e por Hirschman, 1980, p. 54). Si la saciedad acompa˜a a la realizaci´n del deseo en el n o conocimiento ´ ıntimo de la cosa deseada, este efecto psicol´gico no puede ser provocado o por una cifra contable permanentemente abstracta.

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las de lujo. Existe sin duda otra raz´n que explicar´ el car´cter insaciable del proceso o ıa a capitalista, que ha sido se˜alada por Heilbroner (1986, p.47 s.). El capin tal, al ser constantemente reinvertido y al no poder seguir creciendo sino siendo puesto en circulaci´n, hace que la capacidad del capitalista para reo cuperar su dinero invertido incrementado con alg´n beneficio se encuentre u perpetuamente amenazada, en particular debido a las acciones de otros capitalistas con quienes se disputa el poder de compra de los consumidores. Esta din´mica genera una inquietud permanente y ofrece al capitalista un a motivo de autopreservaci´n muy poderoso para continuar sin descanso el o proceso de acumulaci´n. o Sin embargo, la rivalidad existente entre operadores que tratan de obtener beneficios no genera autom´ticamente un mercado en el sentido cl´sico, a a es decir, un mercado en el que el conflicto entre una multiplicidad de agentes que toman decisiones descentralizadas se ve resuelto gracias a la transacci´n o que hace surgir un precio de equilibrio. El capitalismo, en la definici´n m´ o ınima que manejamos, debe ser distinguido de la autorregulaci´n del mercao do que descansa sobre convenciones e instituciones –sobre todo jur´ ıdicas y estatales– que est´n encaminadas a garantizar la igualdad de fuerzas entre a los operadores (competencia pura y perfecta), la transparencia, la simetr´ ıa de la informaci´n, un banco central que garantice un tipo de cambio inalterao ble para la moneda de cr´dito, etc. El capitalismo se apoya en transacciones e y contratos, pero estos contratos pueden no amparar m´s que simples arrea glos en beneficio de las partes o no comportar m´s que cla´sulas ad hoc, sin a u publicitarlo ni someterlo a la competencia. Siguiendo a Fernand Braudel, distinguiremos, por lo tanto, el capitalismo de la econom´ de mercado. Por un lado, la econom´ de mercado se ha ıa ıa constituido ((paso a paso)) y es anterior a la aparici´n de la norma de acuo mulaci´n ilimitada del capitalismo (Braudel, 1979, Les jeux de l’´change p. o e 263). Por otro lado, la acumulaci´n capitalista s´lo se pliega a la regulaci´n o o o del mercado cuando se le cierran los caminos m´s directos para la obtenci´n a o de beneficios, de tal forma que el reconocimiento de las cualidades beneficiosas del mercado y la aceptaci´n de las reglas y las obligaciones de las que o depende su funcionamiento ((armonioso)) (libre intercambio, prohibici´n de o las alianzas y de los monopolios, etc.) pueden ser considerados como una forma de autolimitaci´n del capitalismo3 . o
Los ejemplos de las formas con las que los actores del capitalismo transgreden las reglas del mercado para obtener beneficios, que no cabe comparar con los de las actividades de intercambio ordinarias, abundan en Braudel (1979, Les jeux de l’´change) para quien ((los e grandes juegos capitalistas se sit´an en lo no habitual, en lo fuera de serie o en la conexi´n u o lejana, a meses o incluso a a˜os de distancia)) (p. 544): utilizaci´n de protecciones para n o ((introducirse por la fuerza en un circuito reticente)) o ((alejar rivales)) (p. 452); ((privilegios de informaci´n)) y circuitos de informaci´n confidenciales, ((complicidad del Estado)) que o o permite ((invertir constantemente y de la forma m´s natural del mundo [. . . ] las reglas a de la econom´ de mercado)) (p. 473), etc. Del mismo modo, la gran burgues´ del siglo ıa ıa
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El capitalista, en el marco de la definici´n m´ o ınima de capitalismo que estamos utilizando, es en teor´ cualquier persona que posea un excedente y ıa lo invierta para extraer un beneficio que supondr´ un incremento del excea dente inicial. El arquetipo ser´ el accionista que invierte su dinero en una ıa empresa y espera por ello una remuneraci´n, aunque la inversi´n no tiene o o porqu´ cobrar necesariamente esta forma jur´ e ıdica: pi´nsese, por ejemplo, en e la inversi´n dentro del sector inmobiliario de alquiler o en la compra de bonos o del Tesoro. El peque˜o inversor, el ahorrador que no quiere que ((su dinen ro duerma)) sino que ((se multiplique)) –como se dice popularmente–, forma parte, por lo tanto, del grupo de los capitalistas con tanto derecho como los grandes propietarios que solemos imaginar m´s f´cilmente bajo esta denoa a minaci´n. En su definici´n m´s amplia, el grupo de los capitalistas engloba o o a al conjunto de poseedores de un patrimonio4 , grupo ´ste que no constituye, e sin embargo, m´s que una minor´ desde el momento en que tomamos en a ıa consideraci´n la superaci´n de un cierto umbral de ahorro: aunque sea dif´ o o ıcil de estimar teniendo en cuenta las estad´ ısticas existentes, podemos pensar que no representa m´s que alrededor del 20 por 100 de los hogares en Frana cia, que es, sin embargo, uno de los pa´ m´s ricos del mundo5 . A escala ıses a mundial, el porcentaje es, como podemos imaginar, mucho m´s d´bil. a e En este ensayo reservamos, sin embargo, la denominaci´n de ((capitalistas)) o para los principales actores responsables de la acumulaci´n y crecimiento o
XIX, pese a su adhesi´n formal al ((credo liberal)), como dice Polanyi (1983), s´lo apoyaba o o verdaderamente el laisser faire [dejar hacer] en el caso del mercado de trabajo. Por lo dem´s, en la lucha que les enfrentaba, los capitalistas utilizan todos los medios a su a disposici´n y, en particular, el control pol´ o ıtico del Estado, para limitar la competencia, para obstaculizar el libre comercio cuando les es desfavorable, para ocupar y conservar posiciones de monopolio y para favorecer desequilibrios geogr´ficos y pol´ a ıticos con el fin de absorber hacia el centro el m´ximo de beneficios (Rosenvallon, 1979, pp. 208-212 ; a Wallerstein, 1985). 4 Esta noci´n [patrimoine de rapport] engloba, seg´n la definici´n del INSEE, ((al cono u o junto de las inversiones f´ ısicas y financieras que realizan los particulares cuando ponen a disposici´n de otros inmuebles, dinero o tierras en contrapartida de un pago monetario)), o excluyendo el patrimonio para el disfrute (residencia principal, dinero l´ ıquido, cheques) y el patrimonio profesional de los independientes (agricultores, profesiones liberales, artesanos, comerciantes). 5 En enero de 1996, el 80 por 100 de los hogares dispon´ de una libreta de ahorro ıan (libreta A o azul, libreta B o bancaria, Codevi, libreta de ahorro popular), pero las cantidades en ellas depositadas alcanzan pronto su techo y son destinadas prioritariamente al ahorro popular; el 38 por 100 pose´ un plan o una cuenta de ahorro vivienda (la mayor´ ıa ıa con vistas a adquirir la residencia principal). Por el contrario, las inversiones capitalistas t´ ıpicas no afectan m´s que en torno a un 20 por 100 de los hogares: el 22 por 100 pose´ a ıa valores mobiliarios (obligaciones, pr´stamos del Estado, SICAV [Sociedad de Inversi´n en e o Capital Variable] o FCP [Fondos Comunes de Inversi´n] o acciones fuera del SICAV) y o el 19 por 100 un bien inmobiliario diferente de la residencia principal. (INSEE Premi`re, e n´m. 454, mayo de 1996). Dicho esto, los hogares que pueden extraer de su patrimonio u una renta igual a la renta media de los franceses, lo que les asimilar´ a los rentistas acoıa modados, representan menos del 5 por 100 del conjunto de los hogares, estando sin duda m´s cerca del 1 por 100 que del 5 por 100 (Bihr, Pfefferkorn, 1995). a

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personas particulares que por su propio peso son susceptibles de influir en la marcha de los negocios. detentan una influencia evidente sobre el proceso capitalista. o fone dos de inversi´n. Las figuras de los grandes patrones. que obtiene ingresos por la venta de su fuerza de trabajo (y no por la venta de los productos resultantes de su trabajo). finalmente. Dejando por ahora de lado la cuesti´n de las limitaciones sist´micas que pesan sobre el o e capitalista y. que a su vez es trasladada a las personas. no obstante. por supuesto. a nos limitaremos a retener que se adaptan a estas reglas y que sus acciones est´n guiadas en gran medida por la b´squeda de beneficios sustanciales a u para su propio capital y/o para el que les han confiado6 . aunque el comportamiento de los directores no consiste necesariamente en maximizar los intereses de los accionistas. fondos de pensiones). en particular. que abandona. un n´mero mucho m´s reducido. que va a parar ´ ıntegramente a manos de los detentores del Desde los trabajos de Berle y Means (1932) sabemos que. este grupo merece recibir el o nombre de capitalistas en la medida en que asume como propia la exigencia de maximizaci´n de los beneficios.del capital que presionan directamente a las empresas para que obtengan el m´ximo de beneficios. en el marco de la relaci´n salarial y a o cambio de su remuneraci´n. sobre las pr´cticas de las empresas y las tasas de a beneficios extra´ ıdas. sino tambi´n a las personas morales (representadas por algunos individuos e influyentes. A pesar de que constituya una poblaci´n atravesada a a o su vez por grandes desigualdades patrimoniales –partiendo siempre. a diferencia de lo que ocurre con los peque˜os inversores n evocados m´s arriba. sobre las que ejercen un poder de control. que adem´s no dispone de medios de producci´n y que depende para trabajar. una remuneraci´n satisfactoria a falta de una ı o remuneraci´n m´xima. a u a Reagrupan no solamente a los grandes accionistas. de las decisiones de quienes los detentan (pues en virtud del derecho de propiedad. Nosotros consideraremos el r´gimen o e salarial con independencia de las formas jur´ ıdicas contractuales de las que pueda revestirse: lo importante es que existe una parte de la poblaci´n que o no detenta nada o muy poco capital y en cuyo beneficio no est´ orientado a naturalmente el sistema. todo derecho de propiedad sobre el resultado o de su esfuerzo. a o por lo tanto. de una situaci´n favorable en general–. e Tanto Marx como Weber sit´an esta forma de organizaci´n del trabajo en el u o centro de su definici´n de capitalismo. ante todo. o f´ ısicas o morales. Son. estos ultimos pueden negarles el uso de dichos me´ dios) y. Otro rasgo por el que caracterizamos al capitalismo es el r´gimen salarial. s´ tratan de proporcionar a estos. de los gestores de fondos o de los grandes inversores en acciones. al menos. la cuesti´n de saber si los directores de empresa o no pueden hacer otra cosa m´s que adaptarse a las reglas del capitalismo. los directores de empresa) que detentan o controlan mediante su acci´n la mayor parte del capital mundial (holdings y multinao cionales –incluidas las bancarias– a trav´s de filiales y participaciones. o de los directores asalariados de las grandes empresas. o a 6 6 .

a los cuales habr´ a´n que a˜adir un 11. vuelve a manos del capitalista en virtud de las reglas de propiedad correspondientes al contrato de trabajo. sea cual o sea su montante.capital7 . El trabajo asalariado progresa igualmente entre las profesiones tradicionalmente liberales. 7 . un an´lisis muy e e a detallado del movimiento de salarizaci´n seg´n categor´ socioprofesionales. la relaci´n es desigual en la medida que el trabajador o no puede sobrevivir mucho tiempo sin trabajar. El movimiento de salarizaci´n est´ ligado en e ´ n o a parte a la aparici´n de grandes empresas en sectores tradicionales como el comercio. la poblaci´n activa ha aumentado considerala agricultura o blemente como consecuencia de la salarizaci´n de las mujeres. entre quienes en 1975 son casi tan numerosos aquellos e que poseen el estatuto de asalariado (sobre todo en los hospitales) como los que ejercen libremente su profesi´n. pp.7 por 100 del empleo total frente al 76.6 por 100 o ıa u n de parados (tabla C. como los m´dicos. 122). hasta el punto de que en la actualidad afecta a un porcentaje de la poblaci´n activa o a la que nunca antes hab´ alcanzado8 .. La importante reducci´n del n´mero o o n o u de asalariados en la agricultura y en los empleos del hogar confirma que la mayor parte del crecimiento del trabajo asalariado se encuentra vinculado al crecimiento de las actividades de una patronal cada vez m´s ((an´nima)) y menos ((personal)). El INSEE (1998 b) estima que en 1993 hab´ un 76. Su tasa de actividad (porcentaje de las mujeres mayores de 15 a˜os que pertenecen n a la poblaci´n activa) ha crecido de forma continua desde hace 30 a˜os (Jeger-Madiot. o y m´s del 80 por 100 hoy. No obstante.) retrocedieron. el 40 por 100 en 1906. agricultores. 9 Th´venot (1977) ha realizado. todas las e dem´s categor´ (patrones de industria y de comercio. o de forma cada vez m´s numerosa. 8 Seg´n las cifras citadas por Vindt (1996). ya que todo el margen restante obtenido del producto. o n 1996. p. aquellos que emplean menos de tres empleados. que o supone una destrucci´n de los aut´nomos peque˜os. el 50 por 100 en 1931. por otro lado.9 por 100 a ıa de asalariados en la poblaci´n activa.. un trabajo fuera del hogar 10 . es decir. no ha e ı dejado de desarrollarse a lo largo de toda la historia del capitalismo. a las sociedades a o de la industria y de los servicios. a ıas n es decir. a la cabeza del cual encontr´bamos hist´ricamente a o a o 9 . la situaci´n o es bastante diferente de la del trabajo forzado o la esclavitud y presupone siempre por este motivo una cierta dosis de sumisi´n voluntaria. as´ como al desarrollo del servicio p´blico (en particular ı u la ense˜anza). en lo que respecta a la d´cada de 1970. En 1975 los o u ıas asalariados representaban el 82.01-1). seg´n Heilbroner (1986. Por un lado. que realizan. a 7 Este ultimo aspecto es. as´ como a escala mundial.5 por 100 de 1968. asistencia familiar. el menos visible de la ´ u explotaci´n capitalista. a escala de Francia. reemplaza poco a poco ıa al trabajo aut´nomo. el trabajo asalariado representar´ en Francia u ıa el 30 por 100 de la poblaci´n activa en 1881. mientras que los m´dicos asalariados constitu´ apenas poco m´s o e ıan a de la mitad de ´stos ultimos siete a˜os antes. al igual que ´ste es tambi´n e e libre de no proporcionar empleos en las condiciones demandadas por el trabajador. o El r´gimen salarial. Sin embargo. La unica categor´ de no asalariados que creci´ fue la de las profesiones liberales –aunque ´ ıa o ´sta creciese lentamente debido a las barreras de entrada a estas profesiones–. artesanos y peque˜os comerciantes. 35-45). n 10 Las mujeres representan hoy el 45 por 100 de la poblaci´n activa frente al 35 por 100 en o 1968. Un segundo rasgo importante del r´gimen salarial es que el trabae jador asalariado es te´ricamente libre de mostrar su rechazo a trabajar en o las condiciones propuestas por el capitalista.

Algunos podr´n evocar una motivaci´n de tipo material en la particia o paci´n. la coacci´n no es suficiente. de manera que est´n ıcil o a poco motivadas a comprometerse con las pr´cticas capitalistas. a lo sumo. que para el gran propietario cuya actividad. no s´lo a los cuadros. para vencer la hostilidad o la indiferencia de estos actores. totalmente abstracto y disociado de la satisfaci´n de necesidades o de consumo. Para estos dos tipos de protagonistas. que o a necesita de su salario para vivir. Los psic´logos del trabajo han puesto de manifiesto con o regularidad lo insuficiente que resulta la remuneraci´n para suscitar el como promiso y avivar el entusiasmo por la tarea asignada. bastanı o te poco estimulante. una raz´n para permanecer en un empleo. La hip´tesis de un ((compromiso por la o fuerza)) establecido bajo la amenaza del hambre y del paro no nos parece muy realista. o La calidad del compromiso que puede esperarse depende m´s bien de a 8 . parece dif´ conu a ıcil tar unicamente con el recurso a esta forma de movilizaci´n de la fuerza de ´ o trabajo. un sistema absurdo: los asalariados pierden en ´l la propiedad sobre el resultado de su trabajo y la posie bilidad de llevar a cabo una vida activa m´s all´ de la subordinaci´n. por s´ s´lo. en muchos aspectos. la adhesi´n al proceso capitalista requiere justificaciones. sobre todo cuando el compromiso exigido o de ellos supone una adhesi´n activa. tal y como se exige. cuando no a se muestran directamente hostiles a ellas. superado cierto nivel. no se encuentra ya ligada a la satisfacci´n de o necesidades personales. aunque en grados desiguales en o funci´n de los caminos seguidos para la obtenci´n de beneficios (por ejemplo. o Ahora bien. comerciales o financieros). se encuentran encadenados a un proceso sin fin e insaciable. Sin embargo. la acumulaci´n capitalista. algo que resulta m´s evidente para el trabajador asalariado. cada vez m´s a menudo. o o dependiendo de si se trata de extraer beneficios industriales. inventadas a lo largo de los ultimos treinta a˜os y que generan hoy una parte importante de los benefi´ n cios mundiales. e Del mismo modo. han hecho ´nfasis en lo que la gesti´n de recursos humanos e o denomina ((la implicaci´n del personal)). aunque s´lo sea porque la mayor parte de las nuevas modalidades o de obtener beneficios y las nuevas profesiones. aunque sean de lujo. iniciativas y sacrificios libremente cono sentidos. no para implicarse en o ´l. porque si bien es probable que las f´bricas ((esclavistas)) que a a´n existen en el mundo no desaparecer´n a corto plazo. El salario constituir´ ıa. En a a o cuanto a los capitalistas. exige la movilizaci´n de un gran n´mero de personas para las o u cuales las posibilidades de obtenerlos son escasas (sobre todo cuando su capital de partida es mediocre o inexistente) y a cada una de las cuales no le es atribuida m´s que una responsabilidad ´ a ınfima –que en cualquier caso es dif´ de evaluar– en el proceso global de acumulaci´n. este motor resulta. a o sino al conjunto de los asalariados.La necesidad de un esp´ ıritu para el capitalismo El capitalismo es.

hasta el punto de que la salvaguarda del proceso de acumulaci´n. El esp´ e o a ıritu del capitalismo se encuentra en Sombart m´s centrado en el car´cter demiurgico del hombre a a de negocios. escaparates de los ´xitos del capitalismo para los nuevos e admitidos de las regiones perif´ricas y elemento crucial para la movilizaci´n e o ideol´gica mundial de todas las fuerzas productivas. inspiran a los empresarios en sus acciones a favor de la acumulaci´n de capital. p. incluso transgresor. o o m´s movilizador. V´ase tambi´n Polanyi e e (1983) a prop´sito de la transformaci´n de la tierra y del trabajo en mercanc´ o o ıas. sino tambi´n las ventajas colectivas. As´ ocurre al menos en los pa´ a ı ıses desarrollados que permanecen en el centro del proceso de acumulaci´n y que pretenden continuar o siendo los principales suministradores de un personal cualificado cuya implicaci´n positiva en el trabajo es fundamental. determinada en forma de vocaci´n. a e 12 ((Hace apenas una generaci´n habr´ sido in´til esperar que un campesino de Sileo ıa u sia. 11 9 . Sin embargo. con independencia de su inter´s y de sus cualidades o e intr´ ınsecas. de tal forma que. 372). 1997.– como son los barrios residenciales de las ciudades de negocios del n hemisferio norte.los argumentos que puedan ser invocados para justificar no s´lo los benefio cios que la participaci´n en los procesos capitalistas puede aportar a t´ o ıtulo individual. que contribuye a producir para todos. ser´ con la Reforma cuando se impondr´ la creencia en u a a Parece ser que la expresi´n de ((esp´ o ıritu del capitalismo)) fue utilizada por primera vez por W. Sombart en la primera edici´n de su Capitalisme moderne. mientras que Weber insiste m´s en la ´tica del trabajo (Bruhns. ıa Este compromiso con el capitalismo conoce en la actualidad una importante crisis de la que dan fe el desconcierto y el escepticismo social crecientes. El capitalismo debe ser capaz o de proporcionar a estas personas la garant´ de una m´ ıa ınima seguridad en zonas salvaguardadas –donde poder vivir. o Para Max Weber. Llamamos esp´ u ıritu del capitalismo a la ideolog´ que justifica el compromiso con el capitalismo. definidas en t´rminos de e e bien com´n. aumentase su fuerza de trabajo dobl´ndole su salario: habr´ simplemente a ıa reducido a la mitad su prestaci´n laboral. el t´rmino –que ser´ el resultado de la conjunci´n del ((esp´ e ıa o ıritu fa´stico)) y del u ((esp´ ıritu burgu´s))– tom´ un sentido muy diferente al que le otorgar´ Weber. o a de los modos de comportamiento exigidos por el capitalismo con respecto a las formas de vida observadas en la mayor parte de las sociedades humanas12 . cada cual pueda consagrarse a ´l con convicci´n y regularidad. podemos comprender que Weber se viese obligado a postular que el surgimiento del capitalismo supuso la instauraci´n de una nueva relaci´n o o moral de los seres humanos con su trabajo. estimando que esta mitad le bastaba para ganar o el doble de lo que ganaba precedentemente)) (Weber. cuya tarea contractualmente establecida hubiese consistido en segar una superficie determinada. 105). el ((esp´ ıritu del capitalismo))11 hace referencia al conjunto de elementos ´ticos que. 1991. Teniendo en cuenta el car´cter especial. p. e o Seg´n Max Weber. educar a los ni˜os. en la obra o de Sombart. que se eno cuentra hoy por hoy amenazada por una reducci´n de sus justificaciones a o una argumentaci´n m´ o ınima en t´rminos de necesaria sumisi´n a las leyes e o de la econom´ precisa de la formaci´n de un nuevo conjunto ideol´gico ıa. si bien ajenos en su finalidad a la l´gica e o capitalista. formar una familia. etc.

108)– para consagrarse. o para la b´squeda de ganancias. de la influencia de las creena cias religiosas sobre las pr´cticas econ´micas– para. La concepci´n del a o o trabajo como Beruf –vocaci´n religiosa que exige ser cumplida– ofrec´ un o ıa punto de apoyo normativo a los comerciantes y empresarios del capitalismo naciente y les facilitaba buenas razones –una ((motivaci´n psicol´gica)).Grossein. retener sobre todo que las personas necesitan poderosas razones morales para adherirse al capitalismo14 . en contraposici´n al ´nfasis pueso e to en la vida religiosa fuera del mundo terrenal que privilegiaba el ethos cat´lico. por consiguiente. dentro de un enfoque a o weberiano. al mismo tiempo.-C. Weber (1964. no est´ a´n a u cerrada: se ha centrado por el momento sobre todo en la validez del v´ ınculo entre motivos de inspiraci´n religiosa y pr´cticas econ´micas. indisociablemente ligada a la b´squeda del m´ximo benefiu a cio. la cuesti´n de la finalidad del esfuerzo en el trabajo o (el enriquecimiento sin fin). M´s importante a´n. la percepci´n religiosa del trabajo sin a u o descanso. Ser´ esta nueva concepci´n la que permitar´ esquivar. 1964. en una profesi´n secular. a la vez. y en ıa la obra colectiva del ((Grupo de investigaci´n sobre la cultura de Weimar)) publicada bajo o la direcci´n de G.Weber consagrados a la sociolog´ de las religiones (Weber. continuo. 211). y en la presentaci´n. en la introducci´n. p. Raulet (1997) que proporciona tambi´n numerosa informaci´n sobre el o e o clima intelectual que rode´ a la redacci´n de La ´tica protestante. a su tarea. Esta controversia. o o Dejaremos de lado la importante controversia posweberiana –referida b´sicamente a la cuesti´n de la influencia efectiva del protestantismo en a o el desarrollo del capitalismo y. K. realizada por J. sistem´tico. ha podido constituir el m´s potente trampol´ para la expansi´n de esta e a ın o concepci´n de la vida que hemos llamado hasta ahora esp´ o ıritu del capitalismo)) (Weber. signo del ´xito en el cumplimiento de u e la vocaci´n13 . MacKinnon (1993). realizada por o J. postulando que el capitalismo se ha desarrollado antes de la aparici´n del protestantismo o en regiones de Europa en las que la influencia de o la Reforma fue d´bil y. entendido como el medio asc´tico a o e m´s elevado y. en las actividades temporales. en los alo a o a bores del capitalismo. m´s en general. superando de este modo el problema del compromiso que planteaban las nuevas pr´cticas econ´micas. La idea de trabajo como Beruf serv´ tambi´n en la medida o ıa e en que los obreros que la compart´ se mostraban d´ciles y firmes en su ıan o tarea. al mismo tiempo que –convencidos de que el hombre debe cumplir su deber all´ donde la providencia le ha situado– no trataban de poner en ı cuesti´n la situaci´n que les era dada. sin descanso y conscientemente. p. o o en palabras de M. Disselkamp (1994).que el deber se cumple primero mediante el ejercicio de una profesi´n en o el mundo. de un volumen que reune o los trabajos de M. ((El ascetismo ve´ el summun de lo reprensible en la b´squeda de la riqueza como fin ıa u en s´ mismo y. Schumpeter). como la prueba m´s segura y m´s evidente de la regeneraci´n y de a a a o la aut´ntica fe. 1996). bajo el efecto de una constelaci´n de fen´menos e o o 13 10 . por o o ejemplo. ten´ por un signo de la bendici´n divina la riqueza como ı ıa o fruto del trabajo profesional. 14 Podemos encontrar los principales elementos y la presentaci´n de estas pol´micas en o e Besnard (1970).-P. sin o o e duda una de las m´s prol´ a ıficas de toda la historia de las ciencias sociales. A los argumentos cr´ o a o ıticos que ponen en cuesti´n la correlaci´n entre protestantismo y capitalismo avanzado (como hacen. Samuelson o J. Passeron. para emprender la racionalizaci´n implacable o de sus negocios.

de R. el pensamiento laico de la Ilustraci´n justifica las actividao des lucrativas en t´rminos de bien com´n para la sociedad. Marshall). 13). s´lo la nobleza era juzgada capaz. Partiendo de la incapacidad de la moral religiosa para vencer las pasiones humanas. no quedaba otra soluci´n que o o utilizar una pasi´n para contrarrestar a las otras. mostrando de e u este modo c´mo la emergencia de pr´cticas en armon´ con el desarrollo del o a ıa capitalismo fueron interpretadas como una relajaci´n de las costumbres y o un perfeccionamiento del modo de gobierno. sino los cambios ıa morales y cognitivos que han favorecido la aparici´n de una mentalidad provechosa para o el capitalismo. tradin e cionalmente. en lugar de recurrir a m´viles de tipo psicol´gico y a una supuesta o o b´squeda. La idea de una erosi´n moderna de o las pasiones violentas y nobles en beneficio de un inter´s exclusivo por el dinero. Bendix o R. como dice. a trav´s de sus transacciones. Hirschman evoca motivos que habr´ alcanzado. con clientes ıa e a los que le interesaba satisfacer. Aron). est´ base a 11 . Todo el mundo sabe que cuanto semejante hombre pudiese llevar a cabo. Sin o embargo. amalgama de ego´ e ısmo y de racionalidad. Un simple plebeyo no pod´ perseguir m´s que sus propios intereses ıa a y no la gloria. a lo sumo tolerada por la moral. de medios con los que garantizar su u bienestar personal. as´ como sobre la diferencia entre el capitalismo y el esp´ ı ıritu del capitalismo (Weber no habr´ tomado como objeto de estudio las causas del capitalismo. se han opuesto argumentaciones de defensa o que hacen hincapi´ en la distinci´n entre causas y afinidades (Weber no habr´ tratado e o ıa de proporcionar una explicaci´n causal. G. 61).Albert Hirschman (1980) reformula la pregunta weberiana (((¿c´mo una o actividad. obtuvo el privilegio de o ser definido como pasi´n inofensiva en la que descansaba desde ese momento o la tarea de someter a las pasiones ofensivas15 sin relaci´n con la religi´n (sin hablar de la cr´ o o ıtica marxista que hace del capitalismo la causa de la aparici´n del protestantismo). hasta entono ı. 15 Esta inversi´n pudo llevarse a cabo gracias a la transformaci´n de esta pasi´n en o o o ((inter´s)). de virtudes heroicas y de o o pasiones violentas. Era tambi´n debido a que. ((por definici´n. La pasi´n por el dinero aparece de este modo menos o destructiva que la carrera por la gloria y las haza˜as. a la esfera pol´ ıtica antes de afectar a la econom´ las activiıa: dades lucrativas fueron revalorizadas en el siglo XVIII por las elites debido a las ventajas sociopol´ ıticas que esperaban de ellas. sino simplemente mostrar las afinidades entre o la Reforma y el capitalismo. ha podido transformarse en vocaci´n en el sentido de Benjamin Franklin?))) de la siguiente manera: ((¿C´mo o o es posible que se llegase a considerar como honorables. por ejemplo. por parte de las nuevas elites. en semejante momento de la ´poca moderna. por ejemplo. El comercio fue considerado capaz de provocar un cierto suavizamiento de las costumbres: el comerciante deseaba la paz para la prosperidad de sus negocios y manten´ relaciones beneficiosas. actividades lucrativas como el comercio y la banca e que. t´rmino dotado de las virtudes de la e constancia y la previsibilidad. En la interpretaci´n de o A. Hirschman. ser´ siempre algo “templado” comparado con las apasionadas diversiones y las terror´ ıa ıficas proezas de la aristocracia)) (Hirschman. ces situado a la cabeza en el orden de los des´rdenes. 1980. fueron reprobadas y consideradas deshonrosas por ver en ellas la encarnaci´n de la codicia. A. el lucro y de la avaricia?)) (p. como es el caso. en ıan primer lugar. de la impotencia de la raz´n para gobernar a los seres humanos y de la dificultad de someter a las o pasiones simplemente mediante la represi´n. durante siglos. p. As´ el lucro.

La constricci´n en cuesti´n ı e o o debe de ser interiorizada y justificada. 1964. el t´rmino de doux commerce particip´ en la construcci´n de n e o o la condici´n moral del primer capitalismo y de su cat´logo de virtudes. del T. rasgos todos ellos juzgados anteriormente como positivos debido a sus ventajas pol´ ıticas. En efeca to. ´ Estas. la promoci´n de una econom´ sin coacciones. por el contrario. posici´n a la que se suscribe igualmente su contempor´neo Sombart (1928).Los trabajos de Weber insisten en la necesidad percibida por el capitalismo de proporcionar justificaciones de tipo individual. hoy nos parecen absolutamente caducas. 63) tiene menos necesidades de una justificaci´n moral. las constricciones sist´micas que pesan sobre los actores no bastan por e s´ solas para suscitar el compromiso de ´stos16 .]). as´ como en el reciente libro de Fernando D´ ı ıez Utilidad. tienen como efecto o permitir que las personas no encuentren su universo cotidiano invivible. Es tambi´n de extrema importancia en los pa´ e ıses occidentales como Francia. participando en la reproducci´n del orden social. e e u Nosotros retomamos estas dos dimensiones. Argumentos pol´ ıticos en favor del capitalismo antes de su triunfo. (La locuci´n doux commerce es empleada por Montesquieu en Del esp´ o ıritu de las leyes y que tuvo gran ´xito en la segunda mitad del siglo XVIII en el debate e sobre la ´tica de la sociedad comercial. entendiendo el t´rmino justifie caci´n en una acepci´n que permita compaginar simultaneamente las justio o ficaciones individuales (gracias a las cuales una persona encuentra motivos para adherirse a la empresa capitalista) y las justificaciones generales (seg´n u las cuales el compromiso con la empresa capitalista sirve al bien com´n). sino que. Hirschman Las pasiones y los intereses. la soo ciolog´ ha adjudicado tradicionalmente a la socializaci´n y a las ideolog´ ıa o ıas. ((materialista)) y. cuya poblaci´n se encuentra a menudo integrada –hasta un o punto jam´s alcanzado con anterioridad– en el cosmos capitalista. la miseria de las ciudades obreras y de la colonizaci´n mostraba que la pasi´n burguesa no o o ten´ nada de ((atemperada)). para comprender mejor las modalidades de conversi´n al capitao lismo de los pueblos de la periferia (pa´ en v´ de desarrollo y pa´ ex ıses ıas ıses socialistas). lo cual es una de las condiciones para la permanencia de un mundo determinatante extendida. y parece tambi´n lo suficientemente consolidada como para inspirar como e reacci´n. o 16 Tomamos aqu´ nuestras distancias con respecto a la posici´n weberiana que afirma ı o que ((un capitalismo asentado)) (Weber. Junto al t´rmino de esp´ e e ıritu de comercio (tambi´n e acu˜ado por Montesquieu). desde finales del siglo XVIII. En cuanto a las tesis del doux commerce [dulce comercio] desarrolladas en el siglo XVIII. La formaci´n de la idea moderna de trabajo [N. deseo y virtud. en la actualidad. en consecuencia. una funci´n que. El debate sobre el doux commerce puede seguirse en el conocido ensayo de A. ni o ıa o brutalidades. a lo que s´ permanecemos fieles es a una sociolog´ comprensiva que haga ı ıa hincapi´ en el sentido que reviste la organizaci´n social para los actores y. mientras que los de Hirschman hacen ´nfasis en las justificaciones en t´rminos de bien com´n. la cr´ o ıtica rom´ntica al orden burgu´s. pero ya en el trascurso del siglo XIX. es decir. p. que pas´ a ser a e o considerado vac´ fr´ mezquino. o 12 . a pasional. El doux commero a ce postulaba que una caracter´ ıstica intr´ ınseca y exclusiva de las sociedades de mercado libre era la douceur. e o en la importancia de las justificaciones y producciones ideol´gicas. o o a No obstante. u La cuesti´n de las justificaciones morales del capitalismo no es s´lo pero o tinente desde el punto de vista hist´rico para aclarar sus or´ o ıgenes o. ıo. carente de todo car´cter ıo. por otro lado. produc´ estragos desconocidos ıa ıa hasta entonces. a la par que un apaciguamiento de las costumbres y la amabilidad como forma generalizada de sociabilidad. opresi´n. precisamente.

feliz o desgraciada. Si el capitalismo no solo ha sobrevivido –contra todos los pron´sticos de o quienes hab´ anunciado regularmente su hundimiento–. expresadas en t´rminos de virtud o en t´rminos de justicia– e e posibilitan el cumplimiento de tareas m´s o menos penosas y. tanto los fuertes como los d´biles. sino tambi´n. pues ´sta se limita a describir la formaci´n y la transformaci´n de las justificao e o o ciones del capitalismo. frente ı o a teor´ aparentemente irreconciliables. que han hecho de ´l un orden aceptable e incluso e deseable. Es´ o tas justificaciones deben apoyarse en argumentos lo suficientemente robustos como para ser aceptados como evidentes por un n´mero lo suficientemente u grande de gente. Estas justificaciones –ya sean generales o pr´cticas. el mejor de los ´rdenes posibles. al menos. La cuesti´n de saber si las creencias asociadas al esp´ o ıritu del capitalismo son verdaderas o falsas. relativas al impacto del capitalismo sobre la soıas ciedad. de ideolog´ dominante con la condici´n de que ıa o renunciemos a ver en ella un simple subterfugio de los dominantes para asegurarse el consentimiento de los dominados y de que reconozcamos que la mayor´ de las partes implicadas. no s´lo entre quienes oprime. para temperar este n relativismo. a trav´s de la educaci´n. Poo demos hablar en este caso. e o El esp´ ıritu del capitalismo es. entre quienes tienen la o e tarea de mantenerlo y. la adhesi´n a un estilo de vida favorable al orden capitalista. Una ideolog´ dominante e o ıa puede de este modo. precisamente. que una ideolog´ dominante en una sociedad capitalista permanece enraizada ıa en la realidad de las cosas en la medida en que. de vital importancia en numerosas teor´ de las ideolog´ sobre todo cuando ıas ıas. se debe a que ha podido apoyarse en un cierto n´mero de representaciones –susceptibles de guiar la acci´n– y de jusu o tificaciones compartidas. como se˜ala Louis Dumont. que ´stas tienen de su acci´n. tanto ser declarada ((falsa)) –si se tiene n en cuenta su car´cter incompleto por encontrarse m´s ajustada a los intereses de ciertos a a grupos sociales que de otros. a veces. de forma m´s a a general. Hirschman sugiere que ((por incompatibles que sean estas teor´ ıas. el unico posible o. los modos de acci´n y las disposiciones que son a o coherentes con ´l. por otro. no a juzgar su verdad intr´ ınseca. de manera que pueda contenerse o superarse la desesperanza o el nihilismo que el orden capitalista no deja de inspirar igualmente. se ıa e apoyan en los mismos esquemas para representarse el funcionamiento. tratan de un objeto tan conflictivo como es el capitalismo. se transforma seg´n ı u u la experiencia. u en el sentido en que cada uno de los elementos que la componen ha podido ser pertinente (y puede continuar si´ndolo) en un tiempo o en un lugar dados y ello bajo determinadas e condiciones. muestra que se puede hacer que coexistan en la misma representaci´n del mundo o siempre y cuando aceptemos la idea de que el capitalismo es un fen´meno contradictorio o que tiene la capacidad de autolimitarse y de reforzarse a la vez. o su capacidad para agrupar producciones de or´ ıgenes y antig¨edad diferentes sin articularlos de forma coherente–. sino que tampoco ıan ha dejado de extender su imperio. locae a les o globales. las ventajas y las servidumbres del orden en el cual se encuentran inmersos17 . cada una de ellas bien podr´ tener “su moıa mento de verdad” o su “pa´ de verdad”. por un lado. transmitir sus valores. este conjunto de creencias asociadas al orden capitalista que contribuyen a justificar dicho orden y a mantener. como ser declarada ((verdadera)). no es fundamental en nuestra reflexi´n. Una y otra podr´ ser aplicables en un pa´ o ıs ıan ıs 17 13 .do. Retomamos aqu´ la soluci´n aportada por Hirschman (1984) cuando. contribuye a orientar la acci´n o de las personas y as´ dar forma al mundo en el que act´an y. legitim´ndolos. A˜adamos.

raz´n por la cual nuestra ´ptica o o o ser´ diferente. que est´n ligados a ´l en la e a e obra de Weber. 14 . siguiendo la tradici´n weberiana. Sin embargo. en armon´ con las limitaciones institucionales que se imponen de alguna ıa manera desde el exterior. en t´rminos de ethos. sino e comprender bajo qu´ condiciones puede seguir atrayendo hoy a los actores e necesarios para la obtenci´n de beneficios. en tanto que constitutivos de un nuevo ethos. para abordarlo como una forma que puede ser objeto de un contenido muy diferente seg´n los distintos momentos de la evoluci´n de los u o modos de organizaci´n de las empresas y de los procesos de extracci´n del o o beneficio capitalista. de este modo. a lo largo de este recorrido hist´rico. as´ como o o ı las justificaciones del capitalismo de tipo m´s general producidas princia palmente por la ciencia econ´mica y que evocaremos m´s adelante. Estas o a justificaciones y disposiciones indican en la actualidad. Estas constituyen el z´calo o o ideol´gico a partir del cual se pueden observar las variaciones hist´ricas a´n o o u cuando no pueda excluirse que la transformaci´n del esp´ o ıritu del capitalismo implique a veces la metamorfosis de algunos de sus aspectos m´s duraderos. colocamos a las ideolog´ sobre las o ıas cuales descansa el capitalismo en el centro de nuestros an´lisis. ıses 18 Weber. o racionalidad pr´ctica. pp. la supresi´n de las condenas morales que pesaban o a o sobre la obtenci´n de beneficios y el desarrollo del proceso de acumulaci´n o o ilimitada. competencias comunes que. sistematizando y destacando e grupo de pa´ dados durante un periodo determinado)) (p. Esto nos llevar´ a desprender del concepto de esp´ a ıritu del capitalismo los contenidos sustanciales. etc. 205-206.Si. Dejaremos de lado las disposiciones frente al mundo necesaa rias para participar en el capitalismo como cosmos –adecuaci´n medios-fines. la generalizaci´n de a o la disposici´n al c´lculo. han cas a la acci´n)) o hecho posible la ruptura con las pr´cticas tradicionales. En o Weber. a Nuestro prop´sito es el estudio de las variaciones observadas y no la deso cripci´n exhaustiva de todos los componentes del esp´ o ıritu del capitalismo. la noci´n de esp´ o ıritu del capitalismo se inserta dentro del an´lisis de a los ((tipos de conductas racionales pr´cticas)) y de las ((incitaciones pr´ctia a 18 que.–. Podemos. Nosotros no pretendemos explicar la g´nesis del capitalismo. 37). citado por Bouretz (1996). daremos un a uso a la noci´n de esp´ o ıritu del capitalismo alejado de sus usos can´nicos. permaneceremos fieo les al m´todo de los tipos ideales weberianos. tratar de integrar dentro de un mismo marco expresiones hist´ricas muy distintas del esp´ o ıritu del capitalismo y plantearnos la cuesti´n de su transformaci´n. al menos entre los actores de la empresa en el mundo occidental. son constantemente reproducidas a trav´s de los e ´ procesos de socializaci´n familiares y escolares. relaci´n instrumental con la naturaleza. autonomizaci´n de las activia a o dades econ´micas. aptitud para el c´lculo. Haremos hincapi´ en la o o e forma que debe adoptar una existencia en armon´ con las exigencias de la ıa acumulaci´n para que un gran n´mero de actores estimen que vale la pena o u de ser vivida.

as´ como a una idea de bienestar. ciencia econ´mica. donde los responsables a a de las instituciones del capitalismo han buscado. 43-46). en la mayor´ El desarrollo de la ı ıa. 19 15 . ya se trate de la econom´ cl´sica o del marxismo. o o a o 15). que obedece a leyes positivas. La persistencia del capitalismo como modo de coordinaci´n de las accioo nes y como mundo de vida. desde la primera mitad del siglo XIX hasta nuestros d´ ıas. De qu´ est´ hecho el esp´ e a ıritu del capitalismo Cuando se trata de reunir las razones que hablan en favor del capitalismo. dejando de lado el hecho de que semejante convicci´n es el resultado de un trabajo ideol´gico que s´lo ha podido ser lleo o o vado a cabo tras incorporar justificaciones. al surgimiento de una representaci´n del mundo radicalmente nueva con respecto al pensamiento o tradicional. de buenas a primeras se presenta un candidato.cuanto nos parezca espec´ ıfico de una ´poca en oposici´n a aquellas otras e o que le han precedido. casi en su e totalidad. en dispositivos que le son afines. no puede ser comprendida sin tener en cuenta las ideolog´ que. independiente de la ideolog´ y de la moo ıa ral. justific´ndolo y confiri´ndole un sentido. Th´venot. no obstante. pp. que no es otro que la ciencia econ´mica. parcialmente recubiertas despu´s e por el discurso cient´ ıfico. incluso cuando. otorgando m´s importancia a las variaciones que a a las constantes. en particular. y a costa del olvido de la filosof´ ıa pol´ ıtica que le hab´ servido de matriz. en el caso de los m´s s´lidos de entre a o ellos. ((la separaci´n radical de los aspectos o econ´micos del tejido social y su constituci´n como ´mbito aut´nomo)) (p. al constituirse parad´jicamente como ((ciencia)) a partir ıa a o del modelo de las ciencias de la naturaleza del siglo XIX. en particular. ¿Acaso no es en la ciencia econ´mica y. e 1991. el orden en el que ´stos son insertados parece descansar. contribuyen a ıas a e generar la buena voluntad de aquellos sobre los que se levanta y a asegurar su adhesi´n. como sucede en el caso de los pa´ o ıses desarrollados. en o o sus corrientes dominantes –cl´sicas y neocl´sicas–. y de la transformaci´n de las convicciones subyaıa o centes a las formas mercantiles de los acuerdos en leyes positivas separadas de la voluntad de las personas. destacando. la econom´ cl´sica. Dumont (1977). como ha demostrado L. seg´n las cuales las leyes positivas de la econom´ u ıa 19 . ha sido instrumentalizada para validar acciones (Boltanski. las caracter´ ısticas m´s estables del a capitalismo. la idea de que la persecuci´n del inter´s individual cono e En efecto. estar´ al servicio del bien com´n ıan u En particular. Esta concepci´n permiti´ dar cuerpo a la creencia de que la econom´ o o ıa constituye una esfera aut´noma. por m´s que incorporen una referencia a resultados finales globala mente conformes a un ideal de justicia. sin ignorar. todo tipo de justificaciones? La fuerza de los argumentos que encontramos en ella proviene precisamente de que se presentan como argumentos no ideol´gicos y no dictados por principios o morales. ha o ıa a contribuido.

conducen a ıa. 1983. El utilitarismo de Jeremy Bentham (1748-1832) constituye el paradigma mismo de las teor´ consecuencialistas as´ como la ıas ı m´s conocida. el utilitarismo. Una de las consecuencias pr´cticas del abandono. ı raci´n a la econom´ en el mismo movimiento. Esta disociaci´n de la moral y de la econom´ as´ como la incorpoa o ıa. liberarse de la moral com´n y dar una dimensi´n moral a las acciones orientadas a la obtenci´n de u o o beneficios. Esta mezcla de creencias liberales en las virtudes del ((laisser fairer )) [dejar hacer]. 47-50). seg´n Schumpeter. de mandatos o de derechos y deberes. ya que funda la evaluaci´n de una acci´n sobre el c´lculo de la utilidad a o o a producida por este acto. desde esta perspectiva. Haciendo las actividades econ´micas por el simple hecho de ser lucrativas o un r´pido resumen que explicite un poco m´s el movimiento de la historia a a de las teor´ econ´micas que aqu´ nos interesa. Los trabajos de Pareto en el a ´mbito de la econom´ prolongando y renovando la aproximaci´n walrasiana. retomado y e profundizado continuamente a lo largo de toda la historia de la econom´ ıa cl´sica. Estas teor´ se oponen globalmente a las teor´ ıas ıas que podr´ ıamos llamar deontol´gicas y que permiten juzgar los actos en funci´n de su o o conformidad a una lista de reglas. podemos observar que la inıas o ı corporaci´n del utilitarismo a la econom´ ha permitido que se asuma como o ıa ((natural)) que ((todo lo que es beneficioso para el individuo lo es tambi´n e para la sociedad. de darwinismo social y de utilitarismo vulgar ha constituido. asociado con o ıa el liberalismo econ´mico y el darwinismo social. u 20 Seg´n las teor´ morales consecuencialistas. consiste en que esta riqueza no es el resultado de privar a otro de dicha riqueza mediante el robo. de una moral consecuenciao ıa. en el principal instrumento capaz de lograr. es que a partir de ese a 16 . Y por analog´ todo lo que engendre beneficios (y sirva. por lo tanto. considerado como un criterio del bien com´n22 . vol. o una redefinici´n del ´ptimo econ´mico e ilustran c´mo se fue haciendo cada vez m´s vana o o o o a en el seno de la econom´ cl´sica la cuesti´n de saber qui´n resulta enriquecido por este ıa a o e crecimiento de la riqueza. de la econom´ cl´sica y ıa a del utilitarismo. constituir una mejora del bienestar global de la sociedad en su conjunto. e p. este tipo de teor´ se exponen a otras dificultades. 95). Las teor´ ıas consecuencialistas permiten resolver la espinosa cuesti´n del conflicto entre reglas que o existe en las teor´ deontol´gicas y evitar responder a la cuesti´n del fundamento y ıas o o origen de dichas reglas. Sin embargo. lista20 basada en el c´lculo de la utilidad. Tan s´lo el crecimiento de la riqueza. De este modo. rico en referencias a Darwin. de manera que la suma total de la riqueza de la sociedad se ve incrementada. 1986. en la obra de a Pareto. facilitaron una garant´ moral a a ıa 21 . ıa. ıas como la realizaci´n del inventario del conjunto de consecuencias o la medida y suma de o las cantidades de bien y de mal correspondientes. supuestamente. pp. de una utilidad medible. por ejemplo. al capitalismo) sirve tambi´n a la sociedad)) (Heilbroner. como presupone. el mantillo sobre el que ha descansado la u visi´n del mundo de la burgues´ empresarial. la idea de una suma total de la riqueza estable. 21 Este consistente ensamblaje es el resultado de la alianza. en un primer momento marginal y no necesaria.tribuye al inter´s general ha sido objeto de un enorme trabajo. sea quien sea su beneficiario. o es. los actos deben evaluarse moralmente en u ıas funci´n de sus consecuencias (un acto es bueno si produce mayor bien que mal y si el o saldo es superior a un acto alternativo que no ha podido realizarse como consecuencia de haber llevado a cabo el primer acto). ha podido convertirse. en un solo movimiento. en el tr´nsito del siglo XIX al XX. 22 Una de las razones por las cuales todo incremento en la riqueza de cualquier miembro de la sociedad debe. 2. bajo una forma o vulgarizada. pero posteriormente ampliamente admitida. respaldada por un ((materialismo evolucionista)). sino que ha sido creada en su integridad. Condorcet o Comte (Schumpeter.

su nivel de actividad y de crecimiento– como un criterio de medida del bienestar social23 . 17 . ya que la p´rdida e de utilidad de ciertos miembros no se puede compensar con la ganancia de utilidad de otros. a otro tipo de gastos que son esenciales para el mantenimiento del sistema de mercado)) (1983. p. O. Este inmenso trabajo social llevado a cabo para instaurar el progreso material individual como un –si no el – criterio del bienestar momento resultaba imposible comparar las utilidades de dos elementos diferentes y. . De este modo Pareto proporcionar´ argumentos. .. el PNB no n se˜ala. Vemos pues que hay dos usos posibles de la teor´ del equilibrio de Pareto: o bien ıa reconocemos que no existe ning´n reparto de riquezas bueno en s´ mismo que pueda deteru ı minarse cient´ ıficamente gracias a la econom´ acept´ndose de este modo los repartos tal ıa. o 310). Para este tipo o o de justificaciones resulta evidente que el coste moral espec´ ıfico (entregarse a la pasi´n por el lucro) de la puesta en marcha de una sociedad adquisitiva o (coste que preocupaba a´n a Adam Smith). o bien constatamos la incapacidad de la ciencia econ´mica para resolver o semejante cuesti´n y la transferimos al plano pol´ o ıtico sin demasiado entusiasmo. etc. 1983) muestra cu´nto se aleja la noci´n de PNB a o de la de bienestar social. Giarini (1983) llega a afirmar : ((Se produce muy a menudo un crecimiento cero o un crecimiento negativo en la riqueza y el bienestar real incluso cuando los indicadores econ´micos del producto nacional bruto son positivos )) (p. beneficio individual (o local) y beneficio global. por lo tanto. a los defensores del a Estado del bienestar. ((Lo que hay m´s bien es una transferencia de a a gastos. ]. ciertamente crea beneficios monetarios pero no aumenta necesariamente los niveles de vida). dif´ u ıcilmente cuantificable. que tiene como efecto un crecimiento real neto de la riqueza y del bienestar [. por ejemplo.–. a´n cuando se acepte reducir este bienestar al simple aumento u del nivel de vida. de lo cual da fe todos los d´ el hecho de o u ıas presentar la salud de las empresas de un pa´ –medida por sus tasas de beneıs ficio. de forma ´ ıntima y a la vez lo suficientemente vaga. Otros valores a˜adidos que vienen a agregarse est´n simplemente ligados a n a la mercantilizaci´n de actividades que permanec´ anteriormente fuera de la esfera moneo ıan taria (como el desarrollo de los platos precocinados que est´n reemplazando en parte a la a cocina familiar. Giarini (1981. se encuentra ampliamente compensado por las ventajas cuantificables (bienes materiales. 308). un mercado que. 23 Lo que conduce a considerar globalmente al pa´ como una ((empresa)). Permiten tambi´n sostener que el o e crecimiento global de la riqueza. es un criterio de determinaci´n del bien com´n. Al incorporar los valores a˜adidos de todas las empresas. . de responder a la cuesti´n de saber si el crecimiento en un aspecto determinado era o m´s beneficioso para la sociedad que el crecimiento en otro aspecto. el recurso a esta vulgata permite vincular. resolviendo de este modo la exigencia de justificaci´n de las acciones que concurren en la acumulaci´n. salud. a y como se hacen. que algunos de estos valores a˜adidos se encuentran vinculados a n n mercados de reparaci´n de da˜os producidos por otros sectores a la econom´ La suma o n ıa. de los valores a˜adidos de aquellos que destruyen el entorno y de aquellos que lo protegen n no puede en ning´n caso pretender expresar una verdadera mejora para el ciudadano por u m´s que se incremente el indicador del PNB. pol´ ıticos. periodistas. La teor´ del equilia ıa brio paretiana permite tambi´n sostener que es imposible juzgar en t´rminos de bienestar e e global el efecto de un desplazamiento de la riqueza de un punto a otro. sea quien sea el beneficiario. ) de la acumulaci´n. met´fora reıs a ductora pero frecuente. . sin pretenderlo realmente.En los usos m´s cotidianos y en los discursos p´blicos de los principales aca u tores que se encargan de realizar la ex´gesis de los actos econ´micos –jefes e o de empresa.

hay que a˜adir. desde el momento en que existe. Por un lado. por s´ mismo. por otro lado. n por supuesto. los capio o talistas tambi´n est´n obligados a satisfacer a los consumidores para lograr e a sus objetivos. ha permitido al capitalismo adquirir una legitimidad sin precedentes. Los tipos de o argumentos que se presentan a este respecto evocan la liberaci´n que supone o el r´gimen salarial con respecto a la servidumbre. seg´n la cual la organizaci´n mercantil es siempre m´s eficaz. Pero admite tambi´n que el capitalismo. Aunque su principal preocupaci´n sea la acumulaci´n de capital. ya que reducen el despilfarro de recursos y obligan a anticiparse a lo que esperan los clientes 24 . del ni˜o con respecto n a sus profesores. de una mutaci´n o del aficionado al arte. a pesar tamu ıs bi´n de que tampoco todos los pa´ capitalistas conozcan dichas libertades e ıses 25 . a la justificaci´n en t´rminos o e de eficacia sin igual a la hora de ofrecer bienes y servicios. aunque no sea pura y perfecta. Claramente. orientadas ambas o hacia el bienestar material. no es una condici´n suficiente. . A los t´picos de la utilidad. del beneficiario de la ayuda social. la empresa privada competitiı va es juzgada siempre como m´s eficaz y eficiente que la organizaci´n no a o lucrativa (pero lo es pagando el precio. en consumidor). ´ n o 18 . Esta. del ciudadano. siempre olvidado. entre dos organizaciones econ´micas diferentes. Los trabajos realizados por la ciencia econ´mica permiten tambi´n soso e tener que. 8). en su c´lebre ensayo Capitalism and freedom. o o 25 Milton Friedman (1962). de o o a este modo. extensivamente. no asegura la libertad: ((La historia e ı sugiere tan s´lo que el capitalismo es una condici´n necesaria para la libertad pol´ o o ıtica. es el medio m´s a seguro para que los clientes se beneficien del mejor servicio al menor coste. del bienestar global o del progreso –movilizados o de forma casi inmutable desde hace dos siglos–. ha sido o u o a desarrollada recientemente por te´ricos de la econom´ de la burocracia (V´ase Greffe o ıa e [1979] y Terny [1980] para una introducci´n a la cuesti´n). Es as´ como. vistas socialmente como las mejores soluciones. la libertad de establecer o acuerdos econ´micos es un componente de la libertad entendida en un sentido amplio. el hecho de que las libertades pol´ ıticas en la ´poca moderna no han existido nunca. e o en ning´n pa´ abierta y fundamentalmente anticapitalista. la Alemania o n en distintos momentos de los ultimos 70 a˜os. La privatizaci´n y la mercantilizaci´n m´xima de todos los servicios son. salvo de forma epis´dica. es uno de los e m´s ardientes defensores de la t´sis seg´n la cual las libertades pol´ a e u ıticas no son posibles m´s a que en el marco de las relaciones capitalistas: ((Los acuerdos econ´micos desempe˜an un o n doble papel en la promoci´n de una sociedad libre. el espacio de libertad que e permite la propiedad privada o. la organizaci´n capitalista es siempre m´s eficaz. del estudiante. pol´ ıticas 24 Esta posici´n. Jap´n antes de ambas guerras mundiales. La Italia y la Espa˜a fascistas. o a pesar de que la libertad econ´mica es un fin en s´ misma. . incluso. la referencia a los poderes liberadores del capitalismo y a la libertad pol´ ıtica como efecto colateral de la libertad econ´mica.social. logrando legitimar al mismo tiempo sus objetivos y su motor. la libertad o ı econ´mica es un medio indispensable para la realizaci´n de la libertad pol´ o o ıtica)) (p. o a La libertad de empresa y la propiedad privada de los medios de producci´n o ´ introducen en el sistema la competencia o su posibilidad.

o o de que est´ inserto en un sistema que garantiza la libertad de empresa. lo que suele ocurrir. son todas ellas sociedades que no podemos describir como pol´ ıticamente libres. porque posiblemente le cueste establecer un v´ ınculo entre estas ventajas generales y las condiciones de vida y de trabajo propias y de sus allegados. o Frente a lo que podr´ ıamos denominar –parafraseando a M. un capitalismo que repite desde arriba el dogma a liberal. global y situado. que o la Rusia zarista antes de la Primera Guerra Mundial. la empresa privada era la forma predominante de organizaci´n econ´mica. ser´ poco realista no tener en cuenta estos tres pilares ıa justificativos centrales del capitalismo –progreso material. Es poco probable que un trabajador asalariado se regocije verdaderamente de que su trabajo sirva para incrementar el PIB de la naci´n. simultaneamente. de la vida en el trabajo. para facilitarles recursos argumentativos que les permitan hacer frente a las denuncias o a las cr´ ıticas que puedan serles dirigidas personalmente. las expresiones del esp´ ıritu del capitalismo que nos interesan deben incorporarse en descripciones lo suficientemente consistentes y detalladas. o o discurso que pretende ser a la vez formal e hist´rico. Por lo tanto. e 19 . e 27 Las ideolog´ ıas. A menos que se haya enriquecido directamente sacando partido de la libre empresa –algo que est´ reservado a un reducido n´mero a u de personas– o de que haya obtenido. Pero precisamente a causa de su car´cter excesivamente general y estaa ble en el tiempo. desde o a o nuestro punto de vista. gracias al trabajo elegido libremente. as´ como cuando no e e o o ı se encuentra ninguna justificaci´n m´s pr´xima a la disputa. as´ como comportar los suficientes asideros. modo de organizaci´n social favorable o o al ejercicio de las libertades econ´micas y compatible con reg´ o ımenes pol´ ıticos liberales– en el esp´ ıritu del capitalismo. es posible que o o se produzcan simultaneamente acuerdos econ´micos de tipo capitalista y acuerdos pol´ o ıticos contrarios a la libertad)) (p. ser capaces. cuando el esp´ ıritu del capitalismo es d´bil. han de estar incorporadas en formas o discursivas que comprendan mediaciones lo suficientemente numerosas y lo suficientemente diversas como para alimentar la imaginaci´n frente a las situaciones concretas de la vida.Weber– el capitalismo de c´tedra. de aproximarse a su experiencia moral de la vida cotidiana y proponerles modelos de acci´n en o los que puedan apoyarse. una holgura financiera suficiente como para aprovecharse plenamente de las posibilidades de consumo que ofrece el capitalismo. como para sensibilizar a aquellos ı a los que se dirige. en cada una de ellas. le faltar´n demasiadas a mediaciones para que la propuesta de adhesi´n que le es hecha pueda alimeno tar su imaginaci´n27 y encarnarse en hechos y gestos en la vida cotidiana. para poder servir a la acci´n. 10). es decir. pp. v´ase Boltanski (1993). Veremos c´mo el discurso de la gesti´n empresarial. 26 Es probable que este aparato justificativo baste para implicar a los capitalistas y sea movilizado cada vez que la discusi´n alcance un nivel de generalidad muy alto (el o porqu´ del sistema y no el porqu´ de tal o cual acci´n o decisi´n).Evidentemente. Sin embargo. estos elementos26 no bastan para obtener el compromiso de las personas ordinarias en las circunstancias concretas de la vida y. en particular. de que permita mejorar el bienestar de los consumidores. e de venta y de compra. eficacia y eficiencia en la satisfaci´n de las necesidades. 76-87. o en este sentido.

posibilidades todas ellas tanto m´s probables cuanto a m´s numerosa sea su posesi´n de recursos diversificados (escolares. . escasao mente motivados y en b´squeda de incitaciones normativas28 y. Existe a tambi´n el peligro con los hijos de la burgues´ que constituyen el vivero e ıa. en el transcurso normal de su vida profesional. como ocurre en la actualidad. El problema. en ı un primer momento. o Si. ya sea por razones financieıa ras (miedo al paro principalmente.000. Hirschman (1972). inclusive hostiles al capitalismo. 1973) se ve perturbado. arte y ciencia. es que o el alto nivel de compromiso exigido no puede obtenerse por pura coacci´n. . ventajas diversas. pueden oponer una resistencia pasiva. con la llegada a las empresas e de numerosos cuadros j´venes provenientes del sistema educativo. la e a de ((profesiones intermedias administrativas y comerciales de empresa)) m´s de 423. comprometerse con reticencias. en el sentido antropol´gico del e o 28 20 . a o la vez que. por un lado. o incluso minar el orden capitalista critic´ndolo desde dentro.000.000 personas. servicio p´blico) o incluso retirarse parcialmente del u mercado de trabajo. La categor´ de ((cuadros administrativos y comerciales)) ha ganado m´s de ıa a 189. esperanzas de promoci´n. En n o realidad. dirigi´ndose o o e hacia profesiones menos integradas en el juego capitalista (profesiones liberales. en direcci´n a los cuadros o de los futuros cuadros. ´stos son convencidos en e su mayor´ de adherirse al sistema capitalista. As´ pues. patrimoa o niales y sociales). Como demuestran numerosos estua o dios. casi natural de reclutamiento de los cuadros y pueden iniciar un movimiento de defecci´n. en la medida en que est´n menos sometidos a la necesidad que los a obreros. podemos pensar o que las exigencias de justificaci´n se desarrollar´n particularmente en los o a periodos caracterizados. sobre todo si est´n endeudados y con a cargas familiares) o por dispositivos cl´sicos de sanciones y recompensas a (dinero. sino tambi´n sobre el tipo de cultura. el crecimiento del n´mero de diplomados no s´lo tiene consecuencias num´ricas. el diploma no aporta tan s´lo informaci´n sobre el tipo de conocimientos supueso o tamente adquiridos. a resultas de un cambio en su origen social por el efecto de la democratizaci´n del acceso a la ense˜anza o n superior. sin embargo. Este tipo de discurso se dirige ante todo a los cuadros. como a es el caso de los hijos del profesorado que est´n particularmente bien preparados para a superar las pruebas escolares que abren las puertas a la ense˜anza superior y a las grandes n escuelas. u El n´mero de cuadros ha crecido de forma importante entre el censo de 1982 y el u de 1990. por un fuerte crecimiento num´rico de los cuadros.mezcla preceptos generales y ejemplos paradigm´ticos. por emplear la expresi´n de A. a Una parte de los efectivos que aseguran el crecimiento de estas subcategor´ provienen ıas de capas sociales tradicionalemente m´s distantes. cuya adhesi´n al o capitalismo es particularmente indispensable para la buena marcha de las empresas y para la formaci´n de beneficios. por otro. ). El efecto de ((se˜alizaci´n)) de los diplomas (Spence. el capitalismo debe complementar su aparato justificativo. la de ((ingenieros y cuadros t´cnicos de empresa)) m´s de 220. pero peor preparados normativamente que los hijos de la burgues´ de negocios ıa para el ejercicio de un poder jer´rquico o econ´mico. constituye hoy la a forma por excelencia en la que el esp´ ıritu del capitalismo se materializa y se comparte. sino u o e que modifica tambi´n las caracter´ e ısticas de aquellos que poseen tales t´ ıtulos.

]. en particular. en una etapa anterior. a a mandar sobre los O. 29 Ouvrier Sp´cialis´: obrero descualificado. en el punto de inflexi´n hist´rico de la d´cada o o e de 1970. a Las justificaciones del capitalismo que aqu´ nos interesan no ser´n. El mero conocimiento de la posesi´n e o de un diploma ya no proporciona las informaciones t´citas y laterales que permit´ a ıan. las justificaciones en t´rminos de bien com´n que necesitan dee u ben apoyarse en espacios de c´lculo locales para poder ser eficaces. en la medida en que son al mismo tiempo asalariados y portavoces del capitalismo. ((hacerse una idea)) intuitiva –es decir. algo que les resultar´ m´s sencillo si logran dar un sentido a los a a cambios de orientaci´n que les son impuestos y vivirlos como fruto de la o libre elecci´n. respecto al bien com´n de la colectividad geogr´fica y u a pol´ ıtica en la cual est´ inserta. aquellas que los capitalistas o los economistas universitarios puedan desarrollar de cara al exterior y. o Los cuadros. del T. El O. durante mucho tiempo la fuerza hegem´nica del movimiento obrero. secundariamente. sobre el tipo de seres humanos. Una de sus necesidades de justificaci´n es el mantenimiento de una separaci´n culturalmente tolerable o o entre su propia condici´n y la de los trabajadores que tienen a sus ´rdenes o o (como muestran. de cara al mundo pol´ ıtico. un objetivo prioritario de la cr´ ıtica –en particular de la efectuada por sus subordinados–. Sus juicios a hacen referencia. porque los titulares de a un mismo diploma pueden diferir fuertemente unos de otros en el resto de aspectos (sobre todo con respecto a las generaciones anteriores poseedoras del mismo diploma). sino las justificaciones destinadas prioritariamente a los cuadros e ingenieros. fueron los o protagonistas del importante ciclo de luchas que tuvo su momento ´lgido a lo largo de la a d´cada de 1960 [N. asignados a tareas muy repetitivas y sometidos a una severa disciplina de f´brica). debiendo vincular las preoa t´rmino y. o a Los O. por lo ı a tanto. de forma m´s general.S. figura caracter´ ıstica del capitalismo de la producci´n en cadena de la gran f´brica o a fordista. conformaba un trabajador asignado a una tarea repetitiva dentro de la cadena de montaje en la que se insertaba como una simple extensi´n de la m´quina.S.. finalmente. en primer lugar. formados de manera m´s permisiva que las generaciones anteriores. las reticencias de numerosos j´venes ingenieros de las grandes eso cuelas. No les basta tan s´lo con las ventajas materiales que se les conceden. A diferencia de los dogmas liberales.por profundas transformaciones que obligan a los cuadros m´s veteranos a a reciclarse. Ahora bien. o sino que deben tambi´n disponer de argumentos para justificar su posici´n e o y. constituyen. fundada sobre la experiencia social ordinaria– del tipo de persona ((a la que nos enfrent´bamos)). [obrero descualificado]29 . una cr´ ıtica a la que a menudo ellos mismos est´n dispuestos tambi´n a prestar un o´ a e ıdo atento. T´rmino acu˜ado en la sociolog´ del trabajo e e e n ıa francesa. por ejemplo.S. por su posici´n –sobre todo si los o comparamos con otros miembros de las empresas–. los procedimientos de selecci´n de los que son proa o ducto o que ellos mismos han puesto en marcha. e 21 . a la empresa en la que trabajan y al grado en que las decisiones tomadas en su nombre son defendibles en cuanto a sus consecuencias sobre el bien com´n de los asalariados empleadas en la misma u y. estas a justificaciones situadas est´n sujetas al cambio.

en e t´rminos hist´ricamente variables. de posibilidades de autorrealizaci´n y de u e o espacios de libertad para la acci´n. De este modo. este anhelo o de autonom´ suele encontrarse con otra demanda con la que suele entrar en ıa tensi´n: la b´squeda de seguridad. necesarias a e u para responder a la cr´ ıtica y explicarse frente a los dem´s. Al mismo tiempo. frente a las acusaciones de injusticia. como los empresarios o e weberianos. necesitan tambi´n. que en las situaciones sociales alternativas a a las cuales han renunciado con su adhesi´n al capitalismo) y de garantizar o a sus hijos el acceso a posiciones que les permitan conservar los mismos privilegios.. la participaci´n en la o e u o empresa capitalista y defender. o Sin embargo. el capitalismo debe presentarse ante ellos en actividades que. para que les resulte atractivo. El esp´ ıritu del capitalismo propio de cada ´poca debe proporcionar. los cuadros. portadoras. En efecto. si no m´s. en cada momento hist´rico. en t´rminos de bien com´n. encontrar motivos personales para el compromiso. Para que el compromiso valga la pena. el capitalismo debe ser capaz o u de inspirar a los cuadros la confianza en la posibilidad de beneficiarse del bienestar que les promete de forma duradera para ellos mismos (de forma al menos tan duradera.cupaciones expresadas en t´rminos de justicia con las pr´cticas ligadas a e a las diferentes etapas hist´ricas del capitalismo y con las formas espec´ o ıficas de obtener beneficios caracter´ ısticas de una ´poca. elementos capaces de apaciguar la inquiee o tud suscitada por las tres siguientes cuestiones: ¿De qu´ manera puede el compromiso con el proceso de acumulaci´n e o capitalista ser una fuente de entusiasmo incluso para aquellos que no ser´n los primeros en aprovecharse de los beneficios realizados? a ¿Hasta qu´ punto aquellos que se implican en el cosmos capitalista e pueden tener la garant´ de una seguridad m´ ıa ınima para ellos y para sus hijos? ¿C´mo justificar. es decir. estas e justificaciones deben suscitar disposiciones a la acci´n y proporcionar la seo guridad de que las acciones emprendidas son moralmente aceptables. con variaciones seg´n las ´pocas. como veremos a continuaci´n con mayor detalle. pueden ser calificadas de ((excitantes)). la forma en que es animada y gestionada? 22 . el esp´ o ıritu del capitalismo se manifiesta indisociablemente en las evidencias de las que disponen los cuadros en lo que respecta a las ((buenas)) acciones que han de realizar para obtener beneficios y a la legitimidad de estas acciones. en comparaci´n con oportunidades o alternativas. Adem´s de las justificaciones en t´rminos de bien com´n. a en particular los cuadros j´venes.

el libro de Charles Moraz´ (1957). u a La primera descripci´n. Las justificaciones de mayor generalidad que hacen referencia a formulaciones del bien com´n. La figura del emprendedor. el c´lculo y la a previsi´n). u tendr´ menos que ver con la referencia al liberalismo econ´mico. del a conquistador (Sombart. 526-527) –que ser´ denunciado como paternalismo– donde las formas a de subordinaci´n contin´an siendo de tipo personal. las primeras que ha conocido. p. por ejemplo. del sometimiento a la tierra y del arraigo familiar. esp´ n o ıritu de ahorro. concentra los elementos heroicos de la descripci´n30 . e e e sobre todo el pr´logo y la parte consagrada a los ferrocarriles (pp. pp. el tipo de gran aventura dinamizadora que pudo representar el o capitalismo. 1993). 1979. para su momento n a hist´rico. disponemos al menos de dos descripciones estilizadas o tipificadas del esp´ ıritu del capitalismo. desde luea go. o 23 . Adem´s de esa especie de reconstrucci´n a o arqueol´gica del ethos inspirador del capitalismo original que encontramos o en la obra de Weber. disposiciones dom´sticas tradicionales: la importancia otorgada o e a la familia. En contrapartida. desarrollo de las capacidades necesarias para la contabilidad. el car´cter familiar o a o patriarcal de las relaciones mantenidas con los empleados (Braudel. ante todo espacial o o geogr´fica. a la castidad de las hijas para evitar las uniones desafortunadas y la dilapidaci´n del capital. el riesgo y la o e o innovaci´n. la figura del burgu´s y de la moral e burguesa aportan los elementos de seguridad gracias a una combinaci´n orio ginal que a˜ade a las disposiciones econ´micas innovadoras (avaricia. haciendo ´nfasis en el juego. los s´lidos cimientos que eran necesarios de cara al futuro y las o respuestas al ansia de una sociedad justa que el capitalismo pudo representar. etc. Cada una de ellas especifica los diferentes componentes se˜alados m´s arriba e indica. 1928. llevada a cabo a finales del siglo XIX –tanto o en la novela como en las ciencias sociales propiamente dichas– coloca su epicentro en la figura del burgu´s emprendedor y en la descripci´n de los e o valores burgueses.Las diferentes etapas hist´ricas del esp´ o ıritu del capitalismo Las transformaciones del esp´ ıritu del capitalismo que se perfilan en la actualidad –y a las cuales est´ consagrado este libro– no son. del capit´n de industria. A un nivel m´s general. en el seno de empresas o u generalmente de reducido tama˜o. tendencia a racionalizar la vida cotidiana en todos sus aspectos. (Procacchi. al merıan o 30 V´ase. la aveno a ıas a tura capitalista significa en primer lugar la liberaci´n. 205-216). del gueto y de las formas tradicionales de dependencia personal. al patrimonio. 55). Les Bourgeois conqu´rants. posibilitada por el desarrollo de los medios de comunicaci´n y a o el avance del trabajo asalariado. Son estas diferentes combinaciones entre autonom´ seguridad y bien ıa. para categor´ m´s numerosas. que permiten a los j´venes emanciparse de o las comunidades locales. al linaje. la especulaci´n. com´n las que recordaremos ahora de forma muy esquem´tica. el papel concedido a la caridad como alin vio del sufrimiento de los pobres. y posibilitan la huida del pueblo.

se encuentra atravesado por la voluntad de hacer crecer sin l´ ımites el tama˜o de la empresa que tiene a su cargo. En esta versi´n. las cuales se convierten en ambientes protectores que ofrecen no s´lo o oportunidades de hacer carrera. 1979. p. centros de vacaciones. o o el consumo de masas. para la gran mayor´ de conseguir liberarse del reino de la necesidad. por el gigantismo mismo de las organizaciones. 32 V´ase Bearl and Means (1932) y Burnham (1941) para una primera descripci´n. Preıa ıa cisamente esta amalgama de disposiciones y valores muy diferentes e incluso incompatibles –sed de beneficios y moralismo. la realizaci´n de los deseos gracias a la producci´n en masa y a su corolario. sobre todo. en la t´cnica o en las ventajas de la industria.) o siguiendo el modelo del ej´rcito (tipo de organizaci´n del que IBM fue el e o paradigma durante los a˜os 1950-1960). n La referencia al bien com´n est´ asegurada no s´lo por su imbricaci´n u a o o 31 Hablando del liberalismo econ´mico. 222). En este caso el ´nfae e sis apunta no tanto al empresario individual.. organismos de formaci´n. explica lo que ser´ denunciado m´s un´nime y duraderamente en el a a a esp´ ıritu burgu´s: su hipocres´ e ıa. en la estandarizaci´n de los productos. a diferencia del accionista que busca aumentar su riqueza personal. cientificismo y tradicionalismo familiar– que constituye el eje principal de la divisi´n o de los burgueses entre s´ mismos de la que habla Fran¸ois Furet (1995. e o Chandler (1977) para un trabajo hist´rico m´s reciente sobre el advenimiento de los dio a rectivos empresariales asalariados. avaricia y caridad. fascinada por el gigantismo. ı c 19-35). de manera que n pueda llevarse a cabo una producci´n en masa que encontrar´ su raz´n de o ıa o ser en las econom´ de escala.. sino a la organizaci´n. logrando ıa. Esta o segunda caracterizaci´n gira en torno al desarrollo –a principios del siglo o XX– de la gran empresa industrial centralizada y burocratizada. la dimensi´n securitaria queda garantizada por la fe o o puesta en la racionalidad y la planificaci´n a largo plazo –tarea prioritaria o de los dirigentes– y. en el futuro. pp. en la ıas o organizaci´n racional del trabajo y en las nuevas t´cnicas de extensi´n de o e o los mercados (marketing). 24 . en particular en Adam Smith. Este segundo esp´ ıritu del capitalismo tiene como figura heroica al director32 quien. sino que tambi´n intervienen en la vida coe tidiana (vivienda oficial.cado31 o a la econom´ cient´ ıa ıfica –cuya difusi´n continuaba siendo bastante o limitada– que con la creencia en el progreso. P. Una segunda caracterizaci´n del esp´ o ıritu del capitalismo encuentra su pleno desarrollo entre la d´cada de 1930 y la de 1960. en la ciencia. tal y como lo encontramos en la econom´ pol´ o ıa ıtica inglesa del siglo XIX. Rosanvallon escribe : ((La sociedad industrial del siglo XIX dio forma a un mundo opuesto por completo a esta representaci´n)) o (Rosanvallon. Se trataba de un utilitarismo vulgar e que pretend´ justificar los sacrificios que exig´ el avance del progreso. Para los j´venes diplomados resultaban particuo larmente ((excitantes)) las oportunidades que ofrec´ las organizaciones de ıan acceder a posiciones de poder desde las que poder cambiar el mundo y.

sino a u o tambi´n a trav´s de un ideal que podr´ e e ıamos calificar de c´ ıvico. la productividad e y la eficacia– m´s rico de significados a´n que en la anterior versi´n. esperanza puesta en la ciencia y la t´cnica. en la medida en que hace hincapi´ en la solidaridad institucional. Las transformaciones del esp´ ıritu del capitalismo acompa˜an por conn siguiente a las profundas modificaciones de las condiciones de vida y de trabajo. en la medida en que parte de las capacidades a de supervivencia del sistema y se limita a plantear simples reorganizaciones dentro del marco del r´gimen del capital –del que. de ((organizadores)). Tendremos ocasi´n de volver una y otra vez sobre las especificidades de este ((segundo)) o esp´ ıritu del capitalismo. siguiendo nuestro an´lisis. La existencia de directores asalariados y el desarrollo de las categor´ de ıas t´cnicos. 1968) y por la aparici´n de o un nuevo capitalismo animado por un esp´ ıritu de justicia social. El ((primer)) esp´ ıritu del capitalismo. en Francia. tras el e fin de la ilusi´n comunista. a la clase media. sin llegar a ser o los beneficiarios m´s privilegiados de estos. mientras que las formas de a o acumulaci´n se han visto de nuevo profundamente transformadas. asociado como hemos visto a la figura del burgu´s. por el momento. en la formaci´n en los pa´ desarrollados de un a o ıses esp´ ıritu del capitalismo m´s movilizador (y. Los propietarios o patrones eran conocidos per25 . las jubilaciones se encuentran amenazadas y posibilidades de promoci´n no est´n aseguradas. la seguridad proporcionada a por los diplomas ha disminuido. la constituci´n. que dentro de las empresas pasan a desempe˜ar un pan pel significativo en los procesos de acumulaci´n capitalista. de la categor´ de e o ıa los cuadros (Boltanski. 1982). no se ven v´ de salida practicables–. la socializaci´n de la e o producci´n. Hoy. de una ´poca en la que no se buscaba el gigantismo. de la distribuci´n y del consumo. o Una de las evoluciones ideol´gicas de la situaci´n actual que puede cono o siderarse como m´s probable. b´sie a camente de tipo familiar. 1952. la multiplicaci´n de propietarios constituidos o por personas morales m´s que por personas f´ a ısicas o las limitaciones a la propiedad privada de la empresa a causa del desarrollo de los derechos de los asalariados y de la existencia de reglas burocr´ticas que restringen las a prerrogativas patronales en materia de gesti´n de personal. son interpreo tadas como muestras de un cambio en profundidad del capitalismo que se caracterizar´ por una atenuaci´n de la lucha de clases.con un ideal de orden industrial encarnado por los ingenieros –creencia en el progreso. estaba vinculado a las modalidades del capitalismo. por lo tanto. as´ como en la colaboraci´n o o ı o entre las grandes firmas y del Estado en una perspectiva de justicia social. tambi´n m´s oriena e a tado hacia la justicia y el bienestar social) que intentase volver a movilizar a los trabajadores y. por una disociaci´n ıa o o de la propiedad del capital y del control sobre la empresa (que es transferido a la ((tecnoestructura))) (Galbraith. e salvo casos excepcionales. consistir´ o ıas ıa. La potencia de movilio a zaci´n del ((segundo esp´ o ıritu)) est´ en cuesti´n. as´ como a los cambios en los anhelos –para ellos o para sus hijos– ı de los trabajadores. como m´ ınimo.

en gran medida. lo que significa que el esp´ ıritu del capitalismo incorpora otros esquemas diferentes de los heredados de la teor´ econ´mica. animada por Gustav o Schmoller. No obstante. absoluto de la historia y de las transformaciones sociales. Ning´n operador del mercado quiere ser el primero u en ofrecer una ((buena vida)) a quienes contrata.sonalmente por sus empleados. Aunque ıa o ´stos ultimos permiten –ajenos a toda especificidad hist´rica33 – defender el e ´ o Cabe destacar como la microeconom´ en su corriente dominante. en particular. Sin embargo. El origen de las justificaciones incorporadas al esp´ ıritu del capitalismo Hemos llamado la atenci´n sobre la importancia que reviste para el cao pitalismo la posibilidad de apoyarse en un aparato justificativo ajustado a las formas concretas adoptadas por la acumulaci´n del capital en una ´poo e ca determinada. 17). s´lo algunas de entre ellas (una minor´ o ıa) podr´n ser calificadas como multinacionales. a Las diferentes modalidades de salida de la crisis ideol´gica que comenzao ron a ponerse en marcha en la segunda mitad de la d´cada de 1930 –momento e en el que comienza a perder fuerza el primer esp´ ıritu– no pod´ haber sido ıan previstas. est´ ligado a un capitalismo de grandes a empresas. permitan conservar la adhesi´n de aquellos de los que o depende la realizaci´n del beneficio. 1985. a la cual pertenec´ Werner Sombart y Max o ıan 33 26 . El ((segundo)) esp´ ıritu del capitalismo. el destino y la vida de la empresa estaban fuertemente relacionados con los de una familia. no se preocupa en ıa. Podemos pensar que la formaci´n de o o un tercer esp´ ıritu del capitalismo y su encarnaci´n en diferentes dispositivos o depender´. con la tensi´n existente entre el inter´s o e colectivo de los capitalistas en tanto que clase y sus intereses particulares en tanto que operadores atomizados en competencia en el mercado (Wallerstein. lo suficientemente importantes ya como para que la burocratizaci´n y la amplia utilizaci´n de cuadros cada vez m´s diplomados sean o o a elementos centrales. La necesidad de volver a dar un sentido al proceso de acumulaci´n y de vincularlo a las exigencias de o justicia social choca. sobre todo en lo que a respecta a los cuadros. del inter´s que tenga para las multinacionales. a e hoy dominantes. la Escuela hist´rica alemana. p. porque sus costes de producci´n se ver´ incrementados. precisamente en contraposici´n a Carl Menger y a la Escuela austr´ o ıaca se constituy´. lo cual supondr´ una desventaja para la o ıan ıa competencia que le enfrenta a sus iguales. y numerosas empresas se han deshecho del nombre y del desa o tino de una familia en particular. citar m´s que los dos aspectos m´s frecuentemente mencionados para definir a a al capitalismo contempor´neo. a la clase capitalista en su conjunto le interesa que las pr´cticas generales. criar a sus hijos y vivir con seguridad. El accionariado se ha vuelto a m´s an´nimo. Por otro lado. que se organiza en torno a la figura central del director (o dirigente asalariado) y de los cuadros. El ((tercer)) esp´ ıritu deber´ ser isomorfo a a un capitalismo ((mundializado)) que se sirve de nuevas tecnolog´ por no ıas. el mantenimiento de una zona pacificada en el centro del sistema-mundo dentro de la cual los cuadros encuentren un espacio donde poder formarse. Algo similar ocurre en la actualidad.

de la obra de los reformadores. consecuencias a menudo muy alejadas de todo aquello que se hab´ propuesto alcanzar. pero que han sido desarrolladas en la mayor´ de los casos. 101-102). de las ideas puras y o libres de todo compromiso que permitir´ criticarla. no ya a un bien o ı) com´n. no queridas. pues a menudo son los ıan mismos paradigmas los que se ven implicados a la par en la denuncia y en la justificaci´n de lo denunciado. no poseen suficiente poder movilizador. sin lugar a dudas. La justificaci´n del capitalismo implica o referencias a construcciones de otro orden del que se desprenden exigencias completamente diferentes de las que impone la b´squeda de beneficios. con fines e ıa totalmente ajenos a la justificaci´n del capitalismo34 . Lo que preocupaba a estos economistas-soci´logos era articular una posici´n ino o terpretativa que se ubicase entre el empirismo hist´rico puro y la abstracci´n marginalista o o para ((poder tratar los hechos econ´micos desde el ´ngulo de una teor´ es decir. Podemos rastrear las huellas de este proyecto intelectual que trata de conciliar la perspectiva te´rica y la hist´rica. pp. acercarse a las creencias que disfrutan. de un importante poe der de persuasi´n. De este modo. con el proceso Weber. en un momento determinado de la historia. para formular argumentos orientados hacia una exigencia de justicia. o El capitalismo. los principios mismos de los sistemas y de los procesos econ´micos)) (H. 34 Seguimos aqu´ la actitud adoptada por Weber: ((debemos contar con que los efectos ı de la Reforma sobre la cultura. lo que explica. Bruhns. en gran medida –por no decir preponderantemente– hayan constituido consecuencias no previstas. El capitalismo es. en principio.principio mismo de la acumulaci´n. el hecho de que estas corrientes ıa se vean marginadas por las modalidades predominantes de la microeconom´ ıa. en la medida que encuentra su finalidad en s´ misma ı (la acumulaci´n de capital como un fin en s´ sin apelar. pp. enfrentado a una exigencia de justificaci´n. 1964. lo cual dar´ un nuevo sentido asoci´ndolo a la exigencia de acumulaci´n de a a o capital. posibilita el proceso de acumulaci´n. en la econom´ de la regulaci´n y en la ecoo o ıa o nom´ de las convenciones. de descubrir. o o 1997. con la ayuda de conceptos y de tipos ideales construidos a partir de material hist´rico. el esp´ ıritu que. ıa u o destinadas a servir para la acumulaci´n capitalista. y tomar en consideraci´n las ideolog´ m´s importantes o o ıas a –incluidas aquellas que le son hostiles– que se encuentran inscritas en el contexto cultural en el cual se desarrolla. tratando o a ıa. le eran ajenas. 95-120). moviliza algo o ((que ya est´ ah´ algo cuya legitimidad se encuentra ya garantizada y a a ı)). m´s a en concreto. Ser´ in´til tratar de separar las construcciones ideol´gicas impuras. sino incluso a los intereses de un ser colectivo como pudiera ser el u pueblo. no puede encontrar en s´ mismo ning´n ı u recurso que le permita proporcionar razones para el compromiso y. la principal forma hist´rica o organizadora de las pr´cticas colectivas que se encuentra absolutamente alea jada de la esfera moral. sin embargo. o Podemos comparar el proceso a trav´s del cual se incorporan al capitalise mo ideas que. cuando no hostiles. el Estado o la clase social. o El capitalismo. ıan a veces incluso en contradicci´n con estos fines)) (Weber. u As´ pues. o 27 . por otro lado. el capitalismo deı o be incorporar recursos que no se encuentran en su interior. para mantener su poder de movilizaci´n. en una ´poca determinada. se encuentra impregnado por producciones culturales contempor´neas o a a ´l.

29). y. . Lo fundamental ser´ lograr a que resulten seductoras las nuevas formas de acumulaci´n (la dimensi´n exo o citante que requiere todo esp´ ıritu).de aculturaci´n descrito por Dumont (1991). los miembros de una cultura holista cona frontados a la cultura individualista son cuestionados y sienten la necesidad de defenderse y justificarse. una ((vuelta hacia dentro)). 30). Sin embargo. principalmente de tipo autojustificador. precisamente. de inspiraci´n holista y aut´ctonos. una mayor fuerza)) (Dumont. por un lado. p. En el an´lisis de Louis Dumont. es decir. frente a lo que les parece una cr´ ıtica y un cuestionamiento de su identidad. 1991. sino que. De este proceso de seducci´n-resistencia-b´squeo u da de autojustificaci´n nacen las nuevas representaciones capaces de generar o compromiso. como dice Dumont. [. aquello que el capitalismo no puede ofrecer: razones para participar en el proceso de acumulaci´n ancladas en la realio dad cotidiana y en contacto con los valores y preocupaciones de aquellos a quienes le conviene movilizar 35 . pueden sentirse atra´ ıdos por los nuevos valores y por las perspectivas de liberaci´n individual o y de igualdad que ofrecen. Si trasladamos este an´lisis al estudio del capitalismo (cuyo principio de a acumulaci´n est´ de hecho ligado a la modernidad individualista). Pueden hacerse las mismas observaciones a prop´sito del esp´ o ıritu del ´ capitalismo. 29). algo as´ como una alianza de dos tipos a ı de ideas y de valores: unos. 35 28 . vinculados a la sociedad tradicional en el caso o del nacimiento del ((primer esp´ ıritu)) o a un esp´ ıritu precedente en el caso del paso a los esp´ ıritus del capitalismo posteriores. veremos o a c´mo el esp´ o ıritu que le anima posee dos caras. Del encuentro entre dos conjuntos de ideasvalores y de su conflicto. recibidos como herencia cultural. y la otra vuelta hacia la cultura dominante. p. al contrario. en el o proceso de acumulaci´n capitalista. en un momento determinado. Un efecto notable de este proceso de aculturaci´n consiste en o que ((las representaciones individualistas no s´lo no se diluyen ni se edulcoo ran a trav´s de las combinaciones que las recorren. que se˜ala c´mo la ideolog´ o n o ıa moderna dominante del individualismo se difundi´ forjando compromisos o con las culturas preexistentes. nacen nuevas representaciones que son ((una especie de s´ ıntesis. sin embargo. sus valores y representao ciones. ] m´s o menos radical. por otro. 1991. . pero teniendo en cuenta su necesidad de autojustificaci´n (apoy´ndose en la referencia a un bien com´n) y leo a u ((Estas nuevas representaciones tienen dos caras: una girada hacia adentro. hacia el proceso de acumulaci´n que se ve leo gitimado. est´n todav´ asociados a formas a ıa de acumulaci´n anteriores. e extraen de estas asociaciones con sus contrarios. y otra orientada a las ideolog´ de las que se ha impregnado y ıas que le aportan. En otros aspectos. p. otros too o mados prestados a la configuraci´n individualista predominante)) (Dumont. o 1991. universalista)) (Dumont. una adaptabilidad superior. Este se transforma para responder a la necesidad de justificaci´n de las personas comprometidas.

cit´ ha sido empleado asimismo para referirse al Estado desde un punto de vista jur´ e ıdico. sin embargo. en la medida en que est´n sometidas a a un imperativo de justificaci´n.]. 1983). e e e conviene matizar que dicho concepto no es equiparable al de ciudad actual (que en franc´s e suele expresarse con el t´rmino de ville). Diferentes dispositivos o o de control regular del reparto del valor a˜adido entre el capital y el trabajo n ser´n puestos en funcionamiento a trav´s de la contabilidad nacional (Desa e rosi`res. lo que resultar´ tranquilizador para la e a reacci´n tradicionalista: respeto y deferencia a cambio de protecci´n y ayuda o o forman parte del contrato jer´rquico en sus formas tradicionales. e las seis ciudades enumeradas en esta obra: la ciudad inspirada. En e a cuanto al funcionamiento jer´rquico en las grandes empresas planificadas. Las ciudades36 como puntos de apoyo normativos en la construcci´n de justificaciones o Las concatenaciones societales. la ciudad c´ ıvica. el principio de o acumulaci´n ilimitada encontr´ puntos de convergencia con sus enemigos y o o el compromiso resultante asegur´ al capitalismo su supervivencia. Th´venot. 1991). el concepto de droit de cit´ [derecho de ciudadan´ El concepto de e ıa]. modelizadas con u el concepto de ciudad (Boltanski. ofrecieno do a las poblaciones reticentes la oportunidad de adherirse a ´l con mayor e entusiasmo. quienes. o En muchos aspectos. 36 29 . lo cual es coherente con los an´lisis marxistas. aspiraci´n com´n a todos ellos. la ciudad comercial. as´ como para toda construcci´n ideal u ı o como la Ciudad de Dios de San Agust´ La Cit´ des dammes de Christine de Pisan o ın. trae consigo caracter´ ısticas a las que no se habr´ opuesto ıan ni el comunismo ni el fascismo. de hecho. a ´stas mantendr´n durante mucho tiempo el distintivo de un compromiso con e a los valores dom´sticos tradicionales. tienden a incorporar la referencia a un tipo o de convenciones extremadamente generales orientadas hacia una noci´n de o bien com´n y que pretenden tener una validez universal. 1993. 383). a una comunidad pol´ ıtica o a una rep´blica (1630). El capitalismo no es e Hemos decidido traducir el t´rmino franc´s de cit´ por el de ciudad.vantando defensas contra aquellos que perciben en los nuevos dispositivos capitalistas amenazas para la supervivencia de su identidad social (la dimensi´n securitaria). El t´rmino cit´ es un t´rmino acu˜ado a finales e e e e n del siglo XI (citet) proveniente del lat´ (civitas. El dirigismo econ´mio o co. el ((segundo esp´ ıritu)) del capitalismo. p. del T. eran los movimientos cr´ ıticos con el capitalismo m´s poderosos de la ´poca en la que este a e ((segundo esp´ ıritu)) inici´ su marcha (Polanyi. la ciudad industrial y la ciudad por proyectos [N. m´s que a a el intercambio de un salario a cambio de trabajo que expresa la forma anglosajona liberal de pensar la relaci´n laboral. De ´l se e deriva. No obstante. De este modo. civitatis) que hac´ referencia a toda ın ıa ciudad importante pero considerada fundamentalmente como persona moral. edificado al mismo tiempo que el establecimiento de la supremac´ de la gran empreıa sa industrial. va a encontrar su materializaci´n en el o u o Estado del bienestar y sus ´rganos de planificaci´n. la ciudad de renombre.

evidentemente. los actos del primero. El esp´ ıritu del capitalismo. e Para que la escena se desarrolle armoniosamente conviene. ni podr´ forjar tampoco las justificaciones necesarias para hacer ıa frente a estas cr´ ıticas. en nombre de principios universales. a lo largo de las disputas que les oponen. diremos que las o disputas que versan sobre la cuesti´n de la justicia tienen siempre como o objeto el orden de la escala de ((grandezas)) vigente en cada situaci´n. vamos a detenernos con m´s detalle sobre el trabajo en el que se a present´ dicho modelo. Teniendo en cuenta el car´cter central del concepto de ciudad en esta a obra. o Tomemos. El concepto de ciudad est´ imbricado con la cuesti´n o a o de la justicia. durante una comida. la ´ n realizaci´n de este orden puede presentar problemas espinosos y dar lugar o a agrias pol´micas cuando concurren varios principios de orden diferentes. del problema consistente en distribuir los alimentos entre las personas presentes.una excepci´n a esta regla. u A menos que neutralicemos la significaci´n de este orden mediante la introo ducci´n de una regla que ajuste el orden temporal sobre el orden espacial o (cada cual se sirve por turnos o ((a la buena de Dios))). Trata de modelizar el tipo de operaciones a las que se entregan los actores. Sin embargo. a o Para definir lo que debemos entender aqu´ por justicia y para reunir en ı una misma noci´n disputas en apariencia muy diferentes. cuando se encuentran confrontados a un imperativo de justificaci´n. por lo tanto. implica una a referencia a dos niveles l´gicos diferentes. a un mismo actor al que se le presupone susceptible de comprometerse en operaciones de elevada generalidad. Estos dos actantes remiten. como cuando se sirve prio mero a las personas mayores y en ultimo lugar a los ni˜os. Lo que hemos denominado esp´ o ıritu del capitalismo contiene. para que pueda comprenderse qu´ es lo que entendemos por e orden de la escala de grandeza. dotado de un grado de reflexividad superior. Esta exigencia de justificaci´n o o est´ indisociablemente ligada a la posibilidad de la cr´ a ıtica. La justificaci´n o es necesaria tanto para apoyar a la cr´ ıtica. juzga. La cuesti´n del orden temporal en el que el plato es presentado a o los convidados no puede ser ignorada y debe estar regulada p´blicamente. Sin esta competencia. o mientras que el segundo contiene un actante que. le ser´ imposible comprender las cr´ ıa ıticas dirigidas al capitalismo como dispositivo orientado hacia la b´squeda de u beneficios. como para contestarla cuando denuncia el car´cter injusto de una situaci´n. un ejemplo trivial: es el caso. considerado desde un punto de vista pragm´tico. necesariamente. al menos en sus aspectos orientados hacia la justicia. la referencia a semejante tipo de convenciones. el orden temporal del servicio se presta a ser interpretado como un orden de precedencia en funci´n de la grandeza relativa de las personas. que los comensales se pongan de acuerdo sobre la grandeza relativa de las per- 30 . El primero contiene un actante o capaz de llevar a cabo acciones que conducen a la realizaci´n del beneficio.

est´n encaminados hacia una validez a de tipo universal. Aunque en una sociedad exista. poseen un elevado nivel de coherencia l´gica que las hace susceptibles de ser aprovechadas en la o tarea de modelizaci´n de la competencia com´n38 . suele acompa˜arse de una reflexi´n sobre el o o n o lugar que ocupa la tradici´n en nuestra sociedad y. por otro lado. ilimitado. sabemos desde Arist´teles que la igualdad en la ciudad no significa necesao riamente una distribuci´n absolutamente id´ntica.sonas afectadas por el orden del servicio37 . etc. a la vez que proporcionaban un corpus de argumentos y dispositivos de situaciones. Su car´cter leg´ a ıtimo depende de su robustez. medios de comunicaci´n de masas o incluso conciertos. podemos demostrar c´mo las construcciones de la filosof´ pol´ o ıa ıtica est´n. en nuestro universo o a pol´ ıtico. una definici´n de aquello que da el valor a las cosas y o o a las personas. e Estos principios de grandeza no pueden surgir de un acuerdo local y contingente. guiaban la intuici´n o hacia el tipo de justificaciones empleadas a menudo en la vida cotidiana. por ejemplo. en un momento determinado. hoy por hoy. una escala de valores que exige ser clarificada en caso de litigio. talleres. sin embargo. a efectuar una serie de vaivenes entre dos tipos ı de fuentes. hemos recurrido a construcciones que. Hemos u identificado seis l´gicas de justificaci´n. este acuerdo sobre el orden de las grandezas presupone otro acuerdo a´n m´s fundamental sou a bre un principio de equivalencia en relaci´n al cual pueda ser establecida la o grandeza relativa de los seres presentes. o Sin embargo. debe estar lo suficientemente claro y presente en el esp´ ıritu de todos para que el episodio pueda desarrollarse con naturalidad. una pluralidad de grandezas leg´ ıtimas. colegios a electorales. en el trabajo que a aqu´ nos sirve de referencia. de su validez en un n´mero a priori ilimitado de situaciones particulares. se ha procedido. En efecto. A´n cuando el principio de equivau lencia no sea mencionado expl´ ıcitamente. por lo tanto. La ciudad inspirada se ha constru´ apoy´ndose en La ıdo a 37 31 . entre todos los miembros de la misma o e de aquello que posee valor –ya se trate de bienes materiales o inmateriales– sino. en las u que est´n presentes seres con propiedades muy diversas. Es ´sta la raz´n por e e o la cual los principios de equivalencia que. 38 El acercamiento de los datos recogidos sobre el terreno a trav´s de personas normales e y de los textos cultos pertenecientes a la tradici´n cultural (un trabajo que no asusta a o los antrop´logos de las sociedades ex´ticas). Para definir estas grandezas. su n´mero no es. pretenden ser leg´ ıtimos. de principios superiores comunes. Estos principios de equivalencia son designados mediante el t´rmino. Por un lado. en la sociedad cono o tempor´nea. reuniones de o familia. seis ((ciudades)). p. inscritas en instituciones y dispositivos (como. o u La exigencia de justicia puede ser puesta en relaci´n con una exigencia de igualdad. en una sociedad y en un momento determinados. e e Definir una relaci´n como equitativa o no equitativa –que es lo que hacen la cr´ o ıtica y la justificaci´n– supone. como bien dice Michel Villey (1983. m´s en particular.) que informan continuamente a los actores sobre aquello que tienen que hacer para comportarse con normalidad. tomado de Rousseau. datos emp´ ıricos recogidos mediante un trabajo de campo en torno a los conflictos y disputas que. de una ((justa proporci´n entre la cantidad de cosas o distribuidas y las diferentes cualidades de las personas)) (v´ase tambi´n Walzer [1997]). habiendo sido objeto de una elaboraci´n sistem´tica en la filosof´ pol´ o a ıa ıtica. Ahora bien. es decir. 51).

el ((grande)) es aquel que se enriquece proponiendo sobre un mercado competitivo mercanc´ muy codiciadas. o Cuando hace referencia al bien com´n. . En la ciudad industrial. superando con ´xito la ıas e prueba comercial. autenticidad. Como tendremos ocasi´n o o de ver. sino que hemos recurrido a un corpus o Ciudad de Dios de San Agust´ y los tratados consagrados por ´l al problema de la gracia. ın e La ciudad dom´stica ha sido establecida a partir de un comentario de La Politique tir´e des e e propres paroles de l’´criture sainte de Bossuet. . es decir. hemos tenido que dar forma a una s´ptima ciudad que permitiese crear equie valencias y justificar posiciones de grandeza relativas en un mundo en red. El ((grande)) en la ciudad c´ e ıvica es el representante de un colectivo del que expresa la voluntad general. e mientras que el primer esp´ ıritu del capitalismo se apoyaba m´s bien en un a compromiso entre justificaciones dom´sticas y justificaciones comerciales. el lazo pol´ e ıtico entre los seres es concebido como una generalizaci´n del lazo generacional que conjuga tradici´n y proximidad: el ((grande)) o o es el primog´nito. a quien se debe respeto y fidelidad e a cambio de protecci´n y apoyo. La ciudad c´ ıvica –o colectiva– es analizada en El contrato social de Rousseau. ininterpretables en el lenguaje de las ciudades ya existentes. del n´mero de pera o u sonas que otorguen su cr´dito y estima. la ciudad industrial ha sido establecida a trav´s de la obra de Saint-Simon. el ancestro.En la ciudad inspirada. La ciudad del renombre se ha constituido e a partir del Leviathan de Hobbes. la grandeza se funda en la eficacia y determina la configuraci´n de una escala de capacidades profesionales. la grandeza no o depende m´s que de la opini´n de los otros. ) la forma de expresi´n privilegiada. no nos hemos a apoyado en un texto capital de filosof´ pol´ ıa ıtica para realizar la sistematizaci´n de los argumentos empleados39 . El la ciudad del renombre. En una f´rmula de subordinaci´n establecida a partir de un modelo o o dom´stico. En la ciudad dom´stica. a diferencia del trabajo mencionado m´s arriba. pero hay a que confesar que el car´cter tan contempor´neo de la construcci´n que hemos tratado de a a o acotar. el padre. en particular a partir del cap´ ıtulo consagrado al honor. En la ciudad comercial. Para describir e los ((residuos)). Esta grandeza se revela o en el propio cuerpo preparado mediante la ascesis y tiene en las manifestaciones inspiradas (santidad. as´ como el papel desempe˜ado por las mismas ciencias sociales en la elaboraci´n ı n o de esta nueva esfera de legitimidad hacen que la elecci´n de un autor y de un texto o 32 . creatividad. ´ e 39 Quiz´ existan uno o varios textos que hubieran podido sernos de utilidad. e Debemos ser capaces de identificar las convenciones con vocaci´n unio versal y los modos de referencia al bien com´n de las que se sirve el tercer u esp´ ıritu de capitalismo actualmente en formaci´n. los nuevos discursos justificativos del capitalismo se expresan de forma imperfecta a trav´s de las seis ciudades ya identificadas. el segundo esp´ u ıritu del capitalismo invoca justificaciones que descansan en un compromiso entre la ciudad industrial y la ciudad c´ ıvica (y de forma secundaria la ciudad dom´stica). la grandeza es la del santo que accede a un estado de gracia o la del artista que recibe la inspiraci´n. Sin embargo. sentido art´ ıstico. La ciudad comercial ha sido formulada a partir de La riqueza de las naciones de Adam Smith. la grandeza de la o e gente depende de su posici´n jer´rquica en una cadena de dependencias pero a sonales. Por ultimo.

habr´ que demostrar c´mo el nuevo esp´ ı. que al estar destinao e dos a los cuadros se convierten en un recept´culo particularmente evidente a del nuevo esp´ ıritu del capitalismo. As´ pues. a diferencia de lo que ocurr´ con los textos cl´sicos. . sobre todo para poder resistir a la cr´ o ıtica anticapitalista. El esp´ e ıritu del capitalismo debe responder a una exigencia de autojustificaci´n. a´n pretendi´ndo ser realista –es decir.de textos de gesti´n empresarial de la d´cada de 1990. el capitalismo tuvo que incorporar o o un esp´ ıritu susceptible de proporcionar perspectivas de vida seductoras y excitantes. las esperanzas con las cuales han crecido. Es necesario que precisemos. hasta dar luz a una nueva configuraci´n ideol´gica. posee un car´cter normativo en la o a medida en que se orienta hacia una mejora de la justicia. de los discursos o cr´ ıticos que le son dirigidos– se estructura y endurece progresivamente este nuevo esp´ ıritu. as´ como en funci´n de las formas adoptadas por la acumulaci´n ı o o en las diferentes ´pocas. ajustada u e a la experiencia que las personas tienen del mundo social en el cual se encuentran inmersas y compatible con un cierto n´mero de lugares comunes u considerados. No podemos obviar que somos contempor´neos de un intenso trabajo –en a el que participan activamente las ciencias sociales– de reconstrucci´n de un o modelo de sociedad que. pero tambi´n a n e trav´s de qu´ proceso de aculturaci´n de temas y de construcciones ya pree e o sentes en el entorno ideol´gico –provenientes. con raz´n o sin ella. imposible en este a caso.. para lograr la adhesi´n de las personas indispensables o o para la continuaci´n de la acumulaci´n. o o El esp´ ıritu del capitalismo legitima y limita el proceso de acumulaci´n o Hemos visto c´mo. que el esp´ a ıritu considerados como paradigm´ticos sea algo delicado. apoyarse en una tradici´n ıa a o exeg´tica y justificar su elecci´n por un efecto de consagraci´n y por las consecuencias que e o o pudiera ejercer en la inscripci´n de temas de la filosof´ pol´ o ıa ıtica en la realidad del mundo social. a estas alturas del an´lisis. )–. Esta amalgama de motivos y razones var´ en el tiempo de acuerdo con las expectativas de ıa las personas a las que hay que movilizar. lo que implica un recurso a convenciones de validez universal en cuanto a lo que es justo e injusto. 33 . mediante una serie de procesos de prueba y error. a o ıritu del capitalismo se˜ala principios de equivalencia hasta ahora inusitados. y que ofreciese a la vez garant´ de seguridad y argumentos ıas morales para poder continuar haciendo aquello que se hace. as´ como al an´lisis de las diferentes proı a puestas concretas presentadas hoy para mejorar la justicia social en Francia. que el sistema de pensiones redistributivas no podr´ durar tal cual mucho tiempo. en particular. . Era. como incuestionables (que las empresas o tienen necesidad de flexibilidad. por otro lado. que el paro de los trabajadores noa cualificados es de larga duraci´n.

Ya Max Weber se dedic´ a mostrar c´mo el capitalismo. Sin o estos dispositivos. Por un lado. que los dota de este modo o de un marco espec´ ıfico. la justificaci´n de las formas de o realizaci´n hist´rica del capitalismo debe. la interiorizaci´n por parte de los actores de un esp´ ı o ıritu del capitalismo determinado implica la incorporaci´n a los procesos de acumuo laci´n de constricciones no meramente formales. Asimismo. de tal forma que los trabajadores puedan beneficiarse de las ventajas asociadas a esta condici´n (Gaudu. Weber (1964. 1991. una justificaci´n al capitalismo (que se opone a los cuestionamieno tos que pretenden ser radicales) y un punto de apoyo cr´ ıtico. al mismo tiempo. no todo beneficio es leg´ ıtimo. no toda acumulaci´n. no todo enriquecimiento es justo. 1997). lejos de ocupar simplemente el lugar de un ((suplemento del alma)). es l´ o a a ıcita. la justificaci´n del capitalismo recurre a dispositivos. en el propio o interior del proceso de acumulaci´n. obstaculizado de esta suerte. las justificaciones planteadas que permiten movilizar a las partes implicadas obstaculizan la acumulaci´n. el segundo esp´ ıritu del capitalismo es indisociable de los dispositivos de gesti´n de las posibilidades promocionales en las grandes o empresas. 160).del capitalismo. o a ensamblajes de objetos. p. Para resistir a ´ estas pruebas. Si considerao mos seriamente las justificaciones planteadas por el esp´ ıritu del capitalismo. o As´ pues. es decir. a un n´mero cada vez mayor de situaciones. por m´s que sea importante y r´pida. como ıa. se o o distingu´ claramente de la pasi´n por el oro cuando uno se entrega a ella de ıa o forma desenfrenada. de reglas o de convenciones –de los que el derecho puede ser una expresi´n a escala nacional– que no se limitan a la b´squeda o u de beneficios. p. El esp´ ıritu del capitalismo proporciona. a e o Por este motivo. El capitalismo tendr´ desde su punto de vista. la interiorizaci´n de las justifio caciones por parte de los actores del capitalismo introduce la posibilidad de una autocr´ ıtica y favorece la autocensura y la autoeliminaci´n. 58-59. para ser tomada en serio. frente a las numerosas cr´ o o ıticas de las que es objeto este ultimo. determinados enfoques marxistas de las ideolog´ ıas–. que permite denunciar la separaci´n entre las formas concretas de acumulaci´n y las o o concepciones normativas del orden social. en efecto. de un ((pundonor espiritualista)) o de una ((superestructura)) –como lo definir´ ıan. Las limitaciones que el esp´ ıritu del capitalismo impone al capitalismo se ejercen de dos formas distintas. que n a consiste en limitarlo: en efecto. sino que est´n tambi´n encaminadas a la obtenci´n de justicia. Por otro lado. de la forma jur´ o u ıdica del contrato de trabajo asalariado. 373. p. la puesta en marcha de dispositivos constric40 Cf. desempe˜a un papel central en el proceso capitalista a cuyo servicio est´. someterse a pruebas de realidad. de la puesta en marcha de la jubilaci´n redistributiva y de la o extensi´n. de las pr´cticas no conformes con dichas o a justificaciones. 1996. nadie habr´ podido creer realmente las promesas del ıa segundo esp´ ıritu. 34 . rasgo espec´ ıfico la moderaci´n racional de este impulso40 .

por ejemplo. de o acuerdos previos y de c´rteles o. Podemos o realizar observaciones similares a prop´sito del modo en que la referencia a o la ciudad industrial permite justificar las formas de producci´n capitalistas. Tales son. permite incorporar pruebas de realidad que ofrecen elementos tangibles con los que responder a las denuncias. confundiendo elementos de apoyo normativos y realidad. o la planificaci´n a largo plazo.tivos. Entre las limitao ciones impuestas podemos citar. los unicos que son capaces de proporcionar credibilidad al esp´ ´ ıritu del capitalismo. En el primer caso. al que le acompa˜an sus dos derivados: legitimaci´n y legitin o midad. lo que justificar´ por ejemplo. Estos dos planteamientos no son ajenos a la ambig¨edad del calificativo u de ((leg´ ıtimo)). la tributaci´n ıa. la transparencia de la informaci´n y a o de las disponibilidades de capital en el momento previo a la prueba para que no sean demasiado desiguales. Daremos dos ejemplos particularmente apropiados para comprobar c´mo o la referencia a las exigencias expresadas en t´rminos de bien com´n (en e u t´rminos de una ciudad. incluso. las medidas encaminadas a reducir riesgos o a evitar el despilfarro. todas aquellas destinadas a garantizar la competencia: la ausencia de una posici´n predominante. se hace 35 . nos alejamos tanto de los enfoques cr´ e u ıticos que s´lo estiman real la tendencia del capitalismo a la acumulaci´n ilimitada a o o cualquier precio y por cualquier medio (para los cuales las ideolog´ tienen ıas como unica funci´n ocultar la realidad de las relaciones de fuerza econ´micas ´ o o que siempre se imponen en toda la l´ ınea). o imponi´ndoles al mismo tiempo limitaciones que no se derivan directamene te de las exigencias inmediatas de la acumulaci´n. Sin embargo. sino que puede llegar a frenarla. en este caso. solo bajo ciertas condiciones muy restrictivas la prueba comercial puede ser considerada como leg´ ıtima. se hace de la legitimaci´n una simple operaci´n de o o ocultamiento que conviene desvelar para ir a lo real. en primer lugar. si seguimos el modelo que estamos utilizando) llega e a poner trabas al proceso de acumulaci´n. a la capacidad de aprovechar las oportue nidades ofrecidas por el mercado y al poder de atracci´n de los bienes y o servicios propuestos– y no a una simple relaci´n de fuerzas. etc. Por lo tanto. o de las herencias. el cumplimiento de estas condiciones no s´lo no contribuye de forma espec´ o ıfica a la formaci´n de beneficios. de tal forma que el ´xito de una persona pueda ser atribuido e al m´rito –es decir. En el segundo. como de los enfoques apolog´ticos e que. En la ciudad comercial el beneficio o es v´lido y el orden resultante de la confrontaci´n entre personas diferentes a o en b´squeda de beneficios s´lo es justo si la prueba comercial responde a u o las estrictas limitaciones impuestas por la exigencia de la igualdad de oportunidades. Cuando tomamos en serio los efectos de la justificaci´n del capitalismo o en t´rminos de bien com´n. el aprovisionamiento de recursos de cara al o futuro. ignoran los imperativos de obtenci´n de beneficios y de acumulaci´n que pesan sobre el o o capitalismo y sit´an en el centro de ´ste las exigencias de justicia a las que u e se ve confrontado.

entre teor´ a menudo de inspiraci´n nietzscheanoıas. o o ıas inspir´ndose m´s bien en filosof´ pol´ a a ıas ıticas contractualistas. que no ven en la sociedad sino violencia. constituida. todo poder que logra imponer significaciones como o leg´ ıtimas disimulando las relaciones de fuerza que fundamentan su fuerza. que es en gran medida la adoptada hoy por Pierre Bourdieu. sin interrogarse sobre las condiciones de realizaci´n o de las pruebas de realidad gracias a las cuales los grandes –es decir. a˜ade su propia n fuerza a estas relaciones de fuerza)) (Bourdieu. explotaci´n. p. tal y como nosotros la definimos. en un mundo capitalista. La noci´n de esp´ o ıritu de capitalismo. pero con frecuencia. 1969. desprovistas de autonom´ no son m´s que la expresi´n disfrazada ıa. clases. En este sentido esta corriente se autointerpreta como un radicalismo cr´ ıtico. pero sin concederle una dimensi´n normatio va. p. La segunda tiene en cuenta las exigencias morales que se derivan de un orden leg´ ıtimo pero. o 36 . Pero en las obras que se inscriben ıa dentro de la segunda corriente. relaciones de fuerza. los ricos– han adquirido su grandeza cuando ´sta es cone siderada como leg´ ıtima. a o de las relaciones de fuerza e incorporan ((su fuerza a las relaciones de fuerza)). es decir. Passeron. a costa de un d´ficit en el examen de las relaciones sociales efectivas y de e las condiciones de realizaci´n de las exigencias de justicia (con respecto a las cuales son o poco consistentes) y de una subestimaci´n de las relaciones de fuerza. individuos. demasiado de color de rosa para ser cre´ ıble. tal y como hoy la conocemos. 1970.). o marxistas. dominaci´n y lucha de intereses41 y. cuyos contornos se difuminan fundi´ndose con los rasgos de las convenciones sobre e las cuales reposa siempre el orden social. por otro lado. En las obras provenientes de la primera corriente la descripci´n del social o mundo resulta demasiado negra para ser verdad: un mundo semejante no ser´ soportable durante mucho tiempo. tiende a ignorar la especificidad del capitalismo. en la d´cada de 1950 e y que recoge la herencia del marxismo en la interpretaci´n de la Escuela de Frankfurt y o del posnietzscheismo apocal´ ıptico del primer tercio del siglo XX. tiende a reducir todas las exigencias normativas al plano de los conflictos de intereses (entre grupos. de desdoblamiento o de mala o fe (el primer axioma de ((Fundamentos para una teor´ de la violencia simb´lica)) es: ((Todo ıa o poder de violencia simb´lica. etc. hay que reconocerlo. lo cual supone partir de unos actores en una perpetua situaci´n de mentira. teor´ que. al subestimar la importancia de los intereses y de las relaciones de fuerza. el mundo social es. desarrollada durante estos ultimos 15 a˜os en gran medida ´ n como reacci´n a la primera y partiendo de las apor´ a las que conducen las hermeneuticas o ıas de la sospecha (Ricoeur.´nfasis en la pertinencia comunicativa de los argumentos y el rigor jur´ e ıdico de los procedimientos. 148) ha profundizado considerablemente en el an´lisis a de los principios de justicia y de las bases normativas del juicio. 42 Esta segunda corriente. nos permite superar la oposici´n que ha dominado o buena parte de la sociolog´ y la filosof´ de los ultimos treinta a˜os –al meıa ıa ´ n nos en lo que respecta a los trabajos que se ubican en la intersecci´n entre o lo social y lo pol´ ıtico–. pueblos. 41 Esta primera corriente. La primera orientaci´n te´rica a o o menudo aborda el capitalismo. las o exigencias normativas. Desde esta ´ptica. 18). hay que confesarlo. han hecho hincapi´ en las formas del debate democr´tico y las condiciones de la justicia e a 42 .

ıdo con el resultado parad´jico de que durante los periodos en los que el capio talismo parece mostrarse triunfante –como ocurre actualmente–.2. de aclarar los puntos de apoyo normativos que la fundamentan. Para dar a la cr´ ıtica el lugar que se merece en el mundo social. precisamente. escapa a la polarizaci´n te´rica o o entre las interpretaciones concebidas en t´rminos de relaciones de fuerza o e de relaciones leg´ ıtimas. pero esta robustez se debe tambi´n al hecho de que el e capitalismo ha encontrado en sus cr´ ıticas la manera de garantizar su supervivencia. por otro lado. manifiesta una mayor fragilidad. El concepto de cr´ ıtica. la cr´ tendr´ la cr´ ıa ıtica? ıtica escenifica un mun43 En lo relativo a esta cuesti´n podemos retomar la posici´n de J. Bouveresse: ((En la o o medida en que existe una dial´ctica de la “Aufkl¨rung” [Ilustraci´n]. El capitalismo no puede prescindir de una orientaci´n hacia el bien o com´n de la que extraer razones por las cuales merece la pena adherirse u a ´l. podr´ hablarse iguale a o ıa mente de una dial´ctica del discurso democr´tico. en virtud de la cual ´l mismo termina e a e denunciando como ilusorios y falsos sus propios ideales. sin embargo. de aquellos a quienes indigna y se oponen a ´l. De este modo. por otro lado. elementos ´stos sin los cuales no e dispondr´ de la menor pertinencia. debemos renunciar a reducir la justicia a la fuerza o a dejarnos cegar por la exigencia de justicia hasta el punto de ignorar las relaciones de fuerza existentes. El sistema capitalista se ha mostrado ıa infinitamente m´s robusto de lo que hab´ pensado sus detractores –Marx a ıan en primer lugar–. Cuando los intelectuales que se definen como dem´cratas convencidos proclaman abiertamente que la unica realidad que o ´ 37 . El capitalismo y sus cr´ ıticas La noci´n de esp´ o ıritu del capitalismo nos permite asimismo asociar en una misma din´mica la evoluci´n del capitalismo y las cr´ a o ıticas que se enfrentan a ´l. La idea de cr´ ıtica s´lo cobra sentido dentro del difeo rencial existente entre un estado de cosas deseable y un estado de cosas real. su indiferencia normativa impide que el esp´ e ıritu del capitalismo sea generado a partir de sus propios recursos. el capitalismo necesita la ayuda de sus enemigos. ¿Acaso el nuevo orden capitalista resultante de la Segunda Guerra Mundial no tiene en com´n con el fascismo y el comunismo. en nuestra construcci´n haremos jugar a la cr´ e o ıtica un papel central en los cambios del esp´ ıritu del capitalismo. ya que si la justicia no fuese m´s que un se˜uelo ¿qu´ sentido a n e 43 . en un momento en el que los competidores reales han desaparecido. sobre todo cuando se enfrenta a las justificaciones que hacen de sus acciones quienes son objeto de la misma. fragilidad que surge. Para que la cr´ ıtica sea v´lida debe estar en condiciones de poder justificarse. para encontrar los puntos de apoyo morales que le fale tan e incorporar dispositivos de justicia. es a decir. En efecto. sin embargo. u el ´nfasis en el Estado y en un cierto dirigismo econ´mico? Probablemente e o esta sorprendente capacidad de supervivencia gracias a la asimilaci´n de una o parte de la cr´ ıtica ha contribu´ a desarmar a las fuerzas anticapitalistas. por ejemplo. La cr´ ıtica no deja de hacer referencias a la justicia.

38 . 1983. la vida de trabajo. de autocr´ o ıticas.do en el que la exigencia de justicia es transgredida sin descanso. anta˜o a o u n mucho m´s eficaz.. de la franqueza y del valor. Como segundo efecto. repletos de todo tipo de reservas esc´pticas. p. a criticar– con los valores de laboriosidad y ahorro que supuestamente sosten´ ıan. de igualdad y de justicia no logran obtener m´s que una aprobaa ci´n y un compromiso meramente formal. al menos impl´ ıcitamente. Cuanto m´s virulenta y convincente se e u a muestre la cr´ ıtica para un gran n´mero de personas. o o Los efectos de la cr´ ıtica sobre el esp´ ıritu del capitalismo El impacto de la cr´ ıtica sobre el esp´ ıritu del capitalismo parece ser potencialmente al menos de tres tipos. el desarrollo a de un modo de vida basado en el goce inmediato a trav´s del consumo. m´s obligadas se ver´n u a a las justificaciones planteadas como respuesta a insertarse en dispositivos fiables que garanticen una mejora efectiva en t´rminos de justicia. e estimulado por el cr´dito y la producci´n en masa. de o e sobreentendidos ir´nicos. En efecto. obliga a quienes act´an como sus portavoces a justifiu carlo en t´rminos de bien com´n. En primer lugar. si e los portavoces de los movimientos sociales se contentasen con declaraciones superficiales no acompa˜adas de acciones concretas –con palabras huecas. si la expresi´n de o buenos sentimientos bastase para calmar la indignaci´n. al oponerse al proceso capitalista. 384). . de autosospechas y de autodesmitificaciones. que se vio parcialmente deslegitimada. de la explotaci´n y de la dominaci´n. afirmando con claridad aquello que saben a y que la mala conciencia de sus adversarios ya ha admitido y confesado sobradamente de forma impl´ ıcita)) (Bouveresse. la cr´ ıtica es capaz de deslegitimar los esp´ ıritus anteriores y privarles de su eficacia. por otro lado. ] Cuando los a principios de libertad. minando de este modo las modalidades de adhesi´n asociadas a la o forma del esp´ ıritu del capitalismo por aquel entonces dominante. que los asalariados de e o las empresas capitalistas se ve´ incitados a abrazar en su vida privada. . Muestra la hipocres´ de las pretensiones morales que disimulan la realidad de las ıa relaciones de fuerza. los potenciales dictadores no tienen m´s que recurrir ante la opini´n p´blica al juego. u a sis. n como suele decirse– como respuesta a sus reivindicaciones. El ıan hedonismo materialista de la sociedad de consumo vendr´ seg´n este an´liıa. no habr´ ninguna o ıa raz´n para que los dispositivos que se supone hacen de la acumulaci´n cao o puede constatarse y con la cual se puede contar es la del poder y la dominaci´n ¿qu´ pueo e de objetarse a aquellos que deciden quitarse la m´scara definitivamente? [. podemos observar que la cr´ ıtica. resultado de una transformaci´n de o o sus expectativas y aspiraciones. a chocar de lleno –es decir. Daniel Bell (1979) sostiene que el capitalismo estadounidense se encontr´ con grandes dificultades a finales de la d´cada o e de 1960 derivadas de la existencia de una tensi´n creciente entre las formas o de ubicarse en el trabajo provenientes del ascetismo protestante sobre las cuales continuaba apoy´ndose el capitalismo y. La consecuencia de todo ello es una desmovilizaci´n importante de los asalariados.

El viejo mundo que denunciaba ha desaparecido. los objetos de denuncia bastante variados en el caso del capitalismo) y de su virulencia. La primera representa la cr´ ıtica y puede ser definida en funci´n de lo que deo nuncia (siendo. los cuales entrar´n en tensi´n con las expeco a o tativas de los asalariados formados sobre la base de los procesos anteriores. escapar a la exigencia del reforzamiento de los dispositivos de justicia social haci´ndose cada vez m´s dif´ de descifrar. El coste que la cr´ ıtica ha de pagar por ser escuchada. e 39 . la respuesta aportada a la cr´ o u ıtica no conduce a la configuraci´n de dispositivos m´s justos. pero a´n no sabemos qu´ decir del u e nuevo. dan o satisfacci´n parcial a la cr´ o ıtica e integran constricciones en el capitalismo que se corresponden con los puntos que preocupaban a la mayor parte de sus detractores. sin poner en cuesti´n el o principio mismo de acumulaci´n ni la exigencia de obtener beneficios. La segunda corresponde al capitalismo. es ver c´mo una parte de los valores que hab´ movilizado o ıa para oponerse a la forma adoptada por el proceso de acumulaci´n es puesta o al servicio de esta misma acumulaci´n mediante el proceso de aculturaci´n o o que hemos evocado anteriormente. Frente a las nuevas concatenaciones cuya aparici´n no ha sido anticipada –y de las que es dif´ decir si son o ıcil m´s o menos favorables para los asalariados que los dispositivos sociales a precedentes–. sino a una transforo a maci´n de los modos de obtenci´n de los beneficios tal que deja al mundo o o momentaneamente desorganizado con respecto a los referentes anteriores y en un estado de enorme ilegibilidad. Un ultimo tipo de impacto posible de la cr´ ´ ıtica se fundamenta en un an´lisis mucho menos optimista en lo que a las reacciones del capitalismo a se refiere. ((sembrando e a ıcil la confusi´n)). procede en esa misma operaci´n a incorporar en su seno una parte o de los valores en nombre de los cuales era criticado. como veremos. caracterizado por los dispositivos de organizaci´n del trabajo y o las formas de obtenci´n de beneficios espec´ o ıficas de una ´poca determinada. al menos parcialmente. la cr´ ıtica se encuentra desarmada durante un tiempo. o u Cuando el capitalismo se ve obligado a responder a los puntos destacados por la cr´ ıtica para tratar de apaciguarla y para conservar la adhesi´n de o sus tropas –que corren el peligro de prestar atenci´n a las denuncias de la o cr´ ıtica–. lo que llamar´ a una recomposici´n ideol´gica destinada a mostrar que el a o o mundo del trabajo tiene todav´ un ((sentido)). bajo determinadas circunstancias. n El modelo de cambio que utilizaremos es un modelo a tres bandas. Podemos suponer que el capitalismo puede. El efecto din´mico de a la cr´ ıtica sobre el esp´ ıritu del capitalismo pasa por el reforzamiento de las justificaciones y de los dispositivos asociados que. Seg´n esta posibilidad. La cr´ ıtica act´a aqu´ como un acicate para acelerar la transformaci´n u ı o de los modos de producci´n. ıa Deberemos invocar estos tres tipos de efectos para dar cuenta de las transformaciones del esp´ ıritu del capitalismo a lo largo de los ultimos treinta ´ a˜os.pitalista un fen´meno conforme al bien com´n debieran ser perfeccionados.

Cada uno de los polos de esta oposici´n a tres bandas puede evolucionar: la cr´ o ıtica puede cambiar de objeto. en tal proceso. los puntos de referencia a los que se aferraban para tener alg´n asidero sobre su trabajo. el capitalismo ı puede conservar o cambiar sus dispositivos de acumulaci´n. as´ como perder o ganar virulencia. como en el o caso analizado por D. pero esta vez desde el punto de vista de la integraci´n de dispositivos destinados a mantener una separaci´n o o que resulte tolerable entre los medios empleados para generar beneficios (el segundo de los elementos que hemos se˜alado) y las exigencias de justicia n que se apoyan en convenciones reconocidas como leg´ ıtimas. la introducci´n de dispositivos que garanticen una mayor o justicia apacigua a la cr´ ıtica en lo que respecta a los objetos de las reivindicaciones planteados hasta ese momento. El estudio del esp´ ıritu del capitalismo y de su evoluci´n es una v´ de entrada pertinente para analizar la din´mica o ıa a conjunta del capitalismo y de sus cr´ ıticas. Este movimiento suele ir acompa˜ado. Bell (1979).La tercera remite asimismo al capitalismo. tambi´n pueo e de mejorarlos dot´ndolos de una mayor justicia o desmontar las garant´ a ıas mantenidas hasta entonces. Se abren as´ para el capitalismo o ı nuevas posibilidades de transformar las reglas de juego. constituya –si el entorno pol´ ıtico y tecnol´gico se lo o permite– una incitaci´n a transformarse. encontramos al esp´ ıritu del capitalismo. en la mayor´ de los casos. por el contrario. pero a la par puede tambi´n e conducirla a desplazarse hacia otros problemas. funcionando como un dispositivo de registro. lo que entra˜a una n degradaci´n de las ventajas obtenidas previamente y provoca a medio plazo o un relanzamiento de la cr´ ıtica. a la formulaci´n de un nuevo esp´ o ıritu del capitalismo con el fin de restaurar la implicaci´n de los asalariados que o han perdido. a medio plazo. o El cambio de los dispositivos de acumulaci´n capitalista tiene como cono secuencia el desarme temporal de la cr´ ıtica. a no ser que. En el centro de este juego a tres bandas. caja de resonancia y crisol donde se forman nuevos compromisos. Una cr´ ıtica que se agota. confundiendo las reglas de juego. es vencida o pierde su virulencia permite al capitalismo relajar sus dispositivos de justicia y modificar con toda impunidad sus procesos de producci´n. a la par que por la continua metamorfosis de las necesidades de justificaci´n bajo el fuego de la cr´ o ıtica. que hemos situado en el centro 40 . como de aquellos orientados a la consecuci´n de o o la justicia. Una cr´ o ıtica que gana en virulencia y en credibilidad obliga al capitalismo a reforzar sus dispositivos de justicia. por un descenso de la vigilancia en n ıa torno a los antiguos puntos de contestaci´n. un esp´ ıritu del capitalismo renegociado –puesto en cuesti´n o incluso aniquilado antes de un o nuevo surgimiento– por la transformaci´n tanto de los dispositivos dirigidos o a la obtenci´n de beneficios. Por otro lado. Asimismo no es imposible que una u transformaci´n de las reglas de juego capitalistas modifique las expectativas o de los asalariados sin socavar los dispositivos de acumulaci´n. pero tiene tambi´n bastantes poe sibilidades de conducir.

la atribuci´n de una grandeza o o presupone un juicio que no s´lo ata˜e a la fuerza respectiva de los seres o n presentes. Cuando a e a la situaci´n se encuentre sometida a las constricciones de la justificaci´n y o o los protagonistas juzguen que estas constricciones son realmente respetadas. esp´ ıritu del capitalismo y cr´ ıtica. en distintos grados. de qu´ est´n hechos. que al final de la prueba. La prueba es siempre una prueba de fuerza. las situaciones de la o 44 . Una noci´n que nos ayudar´ a articular estos tres t´rminos de capitao a e lismo. de las relaciones de o fuerza a los ´rdenes leg´ o ıtimos. a un nivel m´s profundo. en el segundo (prueba leg´ ıtima). en un juicio sobre la grandeza respectiva de las personas. por ejemplo. ya se funde en la omnipotencia de las estructuras. En la medida en que las posibilidades de los objetos (como cuando se habla de probar las posibilidades de un veh´ ıculo) y las capacidades de las personas son. que constituye. Diremos. un excelente dispositivo para integrar en un mismo marco. dentro de una ´ptica culturalista. a por otro lado. sin caer en reduccionismos. la revelaci´n de las potencias se traduce en la determinaci´n de un cierto grado o o de fuerza y. inciertas (nunca sabemos con exactitud de lo que la gente es capaz). ser´ la de prueba. objetos o personas y. vida social Para nuestro proyecto. la noci´n de prueba presenta la ventaja de pero mitirnos circular. a sus respectivas potencias de las que depende su ubicaci´n en los dispositivos que enmarcan o la acci´n.de este trabajo. Para que pueda ser apreciada desde el punto de vista de la justicia. donde o los objetos fuesen inmutables (donde. sino tambi´n al car´cter justo del orden revelado por la prueba. Mientras que la atribuci´n de una fuerza define un o estado de cosas sin ninguna coloraci´n moral. o 44 41 . En un mundo en el que toda potencia fuese fijada de una vez para siempre. esta prueba de fuerza ser´ considerada como leg´ a ıtima. una prueba debe. no estuviesen sometidos al desgaste) y donde las personas actuasen seg´n un programa estable y conocido por todos. habita. en particular. e a El paso de la prueba de fuerza a la prueba de grandeza leg´ ıtima presupone un trabajo social de identificaci´n y cualificaci´n de los diferentes tipos de o o fuerzas que deben ser distinguidas y separadas unas de otras. en la dominaci´n de normas interioo o rizadas. desde e la perspectiva de la acci´n. Esta incertidumbre apunta al estado de los seres. midi´ndose e (imagin´monos un pulso entre dos personas o el enfrentamiento entre un e pescador y la trucha que trata de escapar de ´l) muestran de lo que son e capaces e incluso. las exigencias de justicia y las relaciones de fuerza. es decir. ya lo haga. pues la certitudumbre que existir´ sobre sus resultados la har´ ıa ıa ıa innecesaria. en el primer caso (prueba de fuerza). el acontecimiento en el transcurso del cual los seres. El concepto de prueba hace hincapi´ en la incertidumbre que. la prueba u ser´ siempre esquivada. con las mismas herramientas te´ricas. Pruebas de fuerza y pruebas leg´ ıtimas La noci´n de prueba rompe con una concepci´n excesivamente determio o nista de lo social. los seres entran en relaciones de enfrentamiento y de confrontaci´n en las que se revela su potencia. por naturaleza.

sin embargo.para empezar. La noci´n de prueba nos sit´a en el centro de la perspectiva sociol´gica. La noci´n o de prueba posee tambi´n la ventaja de hacer posibles los cambios de escala e seg´n se tome como objeto de an´lisis situaciones de prueba consideradas u a en su singularidad en el transcurso de interacciones tratadas como acontecimientos unicos (como el intercambio entre un candidato a ser contratado y ´ 42 . En una sociedad en la que un gran n´mero de pruebas est´n sometidas a u a constricciones que definen en qu´ consiste una prueba leg´ e ıtima. Hay que renunciar a salirse con la suya a cualquier precio. la prueba de fuerza y la prueba leg´ a ıtima no deben ser concebidas como oposiciones discretas. por ejemplo. sin que los examinadores lo tengan en cuenta expl´ ıcitamente). De este modo. y al car´cter m´s o menos justo de esta distribuci´n (y aqu´ la sociolog´ cona a o ı ıa verge con los interrogantes planteados por la filosof´ pol´ ıa ıtica). etc. pretende ser leg´ ıtima (como ocurre. por ejemplo. De este modo. No se o e o puede. se componen y se desplazan sin m´s l´ a ımite que la propia resistencia de otras fuerzas. la prueba de grandeza s´lo es v´lida (justa) si pone en juego fuerzas de la misma naturaleza. Ya no o a podemos reconocer por el arte la fuerza del dinero. pueden desplazarlas. la fuerza de los fuertes se ve bastante disminuida toda vez que la tensi´n de las pruebas o tiende a obstaculizar las posibilidades de aquellos que. asegurar la justicia de una prueba es formalizarla y controlar su ejecuci´n o con objeto de impedir que sea parasitada por fuerzas exteriores. Existe de una a otra un continuum. Si lo que es puesto a prueba no es predefinido. estar especificada. reconocer por el dinero la fuerza de la reputaci´n o de la inteligencia. y que siempre sea a posible descubrir la acci´n de fuerzas subyacentes que vienen a contaminar o una prueba que. ser prueba de algo. con la manifestaci´n de las ventajas y desventajas sociales que inciden o sobre los resultados de la prueba escolar. confundirlas o extenderlas en funci´n de las necesidades estrat´gicas de la situaci´n. comprar a los cr´ ıticos literarios y ser reconocido como un escritor dotado de gran inspiraci´n. la prueba ser´ juzgada como poco s´lida. las fuerzas se encuentran. Adem´s. para no o ser simplemente fuerte. de esto o de aquello. de tal forma que las pruebas pueden ser juzgadas m´s o menos justas. o convertirse en director de gabinete o por el simple hecho de ser el primo del ministro. Es necesario. disponiendo de fuerzas diferenciadas pero poco espec´ ıficas. hacerse con la fuerza de la e naturaleza adecuada a la prueba a la cual uno se somete. sino tambi´n grande. o u o uno de cuyos interrogantes m´s constantes –que ninguna teor´ ha eludido– a ıa ata˜e a los procesos de selecci´n por los cuales se efect´a la distribuci´n n o u o diferencial de las personas entre lugares dotados de un valor desigual. poco fiable y sus a o resultados ser´n cuestionables. mientras que en la l´gica de la a o prueba de fuerza. de una carrera a pie o de lat´ y no permanecer indeterminada y abierta a ın un enfrentamiento entre seres considerados desde cualquier tipo de relaci´n o e implicando cualquier tipo de fuerza (lo que podr´ constituir una de las ıa caracterizaciones posibles de la violencia).

el contratante) –cuyo tratamiento recuerda a los procedimientos de la microsociolog´ o bien nos limitemos a describir clases de pruebas relativamente ıa–. Es e el caso. desplazarse entre lo micro y lo macro. Las pruebas instituidas como. en la medida en que se orienta tanto hacia dispositivos sectoriales o situaciones singulares. conecıa o tan con los interrogantes cl´sicos de la macrosociolog´ La noci´n de prueba a ıa. por lo tanto. lo que les procura una ventaja inmerecida. que descubre las injusticias suscitadas por la acci´n de fuerzas o ocultas. en ultima instancia. de cr´ ıtica. las pruebas de selecci´n que dan acceso a posiciones consideradas m´s o menos o a favorables. en la naturaleza de las o ´ pruebas que una sociedad reconoce en un momento dado. desde una perspectiva de la sociolog´ de la acci´n. estas o pruebas permanecen perpetuamente susceptibles de mejora y. de las pruebas de las que depende el reparto entre salarios y beneficios dentro de un determinado estado del derecho laboral y del derecho de sociedades que se supone que respetan. por ejemplo. de tal forma que no se permita pasar m´s que a las fuerzas que sean a consideradas coherentes con la calificaci´n de la prueba. El objetivo de la cr´ ıtica es. aumentar su nivel de convencionalismo. en particular. la prueba –sobre todo cuando pretende la legitimidad– se expone a la cr´ ıtica. transgrede la justicia y. No obstante. De este modo. las elecciones pol´ ıticas. mejorar la justicia de la prueba –tensarla. por ejemplo. y por los conflictos que apuntan u o al car´cter m´s o menos justo de estas pruebas. La primera tiene una intenci´n correctiva: la cr´ o ıtica desvela lo que. La cr´ a ıtica conduce a la prueba en la medida en que ´sta pone en cuesti´n el orden e o existente y coloca bajo sospecha el estado de grandeza de los seres presentes. podr´ ıamos decir–. en este caso. no ser´ exagerado considerar que se puede definir una sociedad (o un estado ıa social) por la naturaleza de las pruebas que se da a s´ misma y a cuyo trav´s ı e se efect´a la selecci´n social de las personas. por ejemplo. las fuerzas que algunos de los protagonistas movilizan a espaldas de los otros. las pruebas deportivas y las negociaciones paritarias entre agentes sociales. El papel de la cr´ ıtica en la din´mica de las pruebas a Podemos considerar que existen dos maneras de criticar las pruebas. como hacia concatenaciones societales. o permite. en las pruebas cuestionadas. o. por lo tanto. El impacto de la cr´ ıtica sobre el capitalismo se realiza a trav´s de los e efectos que ´sta produce sobre las pruebas centrales del capitalismo. son el resultado de semejante trabajo de depuraci´n de la justio cia. ya que las grandes tendencias de selecci´n social descansan. A su vez. a a Cr´ ıtica y prueba est´n estrechamente ligadas una con otra. desarrollar su marco reglamentario o jur´ ıdico. El trabajo de depuraci´n es un trabajo sin fin porque las relaciones o bajo las cuales pueden ser aprehendidas las personas son ontol´gicamente o 43 . los ex´menes a escolares. estabilizadas que.

en oposici´n a una cr´ o ıtica radical que hist´ricamente o se ha afirmado como revolucionaria. les ser´ imposible detectar las fuerzas parasitarias y corregir la graduaci´n de la ıa o prueba. Th´veıas e not. para demostrar que su realizaci´n se aleja. En el segundo caso. reema plazarla por otra. en un mundo atravesado por fuerzas m´ltiples. una prueba absolutamente impecable es imposible desde un punto de vista l´gico. que es precisamente lo que da sentido a su existencia. o o lo cual es imposible material (el tiempo consagrado a la negociaci´n ser´ mayor que o ıa el tiempo consagrado a la acci´n) y l´gicamente (habr´ tambi´n que definir. bien en mostrar que la cr´ ıtica se equivoca (y para ello debe entonces aportar Toda vez que no se opera en un universo abstracto. es imposible que quienes tienen como tarea controlar su realizaci´n pr´ctica ignoren eternamente las observaciones de las que son o a objeto estas pruebas. de su definici´n o. sino en el mundo real. o ya que supondr´ el establecimiento de un procedimiento espec´ ıa ıfico para cada situaci´n o singular (y para cada persona). sino en suprimirla y. la situaci´n de negociaci´n mediante un ejercicio especular infinito). ıa Lo fundamental ya no consistir´ en corregir las condiciones de la prueba ıa con el fin de hacerla m´s justa. Vamos a evocar. la prueba m´s cuidadosamente dispuesta no u a puede impedir por completo el paso de fuerzas que no entran en su definici´n. es la validez misıa ma de la prueba.. Esta respuesta puede consistir. Inversamente. Un mundo perfectamente justo supondr´ una o ıa especie de codificaci´n previa de cada situaci´n y un procedimiento de negociaci´n para o o o que los actores pudieran converger hacia un acuerdo sobre la definici´n de la situaci´n. Desde el punto de vista de esta segunda posici´n o o cr´ ıtica. eventualmente. Con respecto al modelo de las econom´ de grandeza (Boltanski. frecuentemente. porque a las personas. mediante o o ıa e negociaciones. Nada o o garantizar´ adem´s que la codificaci´n ad hoc as´ obtenida fuese realmente adecuada a la ıa a o ı situaci´n. En la medida en que las pruebas criticadas pretenden ser consideradas como leg´ ıtimas (lo que provoca que recurran para justificarse a las mismas posiciones normativas que son invocadas por la cr´ ıtica). principios provenientes de otra ciudad diferente de aquella sobre la que la prueba. la cr´ ıtica radical es una cr´ ıtica que se ejerce en nombre de otros principios. o en determinado n´mero de aspectos. pretende o basar sus juicios. en ausencia de precedentes y de aprendizaje por prueba o y error. de su u o ı concepto. la cr´ ıtica toma en serio los criterios que se supone que satisface la prueba. criticada como reformista. En el primer caso. ya que para continuar siendo leg´ ıtimas deben ser capaces de plantear una respuesta a la cr´ ıtica. tratando de contribuir a hacerla m´s conforme a las pretensiones a que supuestamente deber´ satisfacer. la cr´ ıtica que pretende corregir la prueba es. el destino posible de una cr´ ıtica correctiva con pretensiones reformistas. 45 44 . ıtica correctiva es una cr´ ıtica que toma en serio la ciudad en referencia a la cual ha sido construida la prueba. 1991) en el que nos basamos aqu´ la cr´ ı. Una segunda forma de criticar las pruebas podr´ denominarse radical. en su definici´n admitida habitualmente.ilimitadas45 . s´ se quiere. en un primer momento. lo que es puesto en cuesti´n. lo cual impedir´ el juicio bajo el principio de equivalencia ıa y la constituci´n de un orden justificable. Por otro o lado.

por lo tanto. por ejemplo. operaciones de bolsa (d´lits d’initi´s e e Pero puede producirse otra reacci´n ante la cr´ o ıtica correctiva de una prueba que no consistir´ en satisfacerla. un cierto n´mero de actores puede tener inter´s en reducir u e la importancia concedida a una prueba. las comunicara a un tercero fuera o del marco habitual de su profesi´n o de sus funciones. 45 . en primer lugar en t´rminos de legitimidad–. cuando. por otro lado. etc. sobre todo o si parece dif´ poner fin al trabajo de la cr´ ıcil ıtica. El coste recaer´ sobre las empresas. los diplomados de determinadas escuelas. el coste se ha vuelto prohibitivo. los beneficiarios son los n asalariados y los capitalistas. Estos desplazamienu tos pueden ser geogr´ficos (deslocalizaci´n hacia regiones donde la mano de a o obra es barata y donde el derecho laboral se encuentra poco desarrollado o respetado) si. en funci´n de proporciones que son precisamente el objeto o de la disputa. en el ejercicio de su profesi´n o de sus funciones. se hace an´nimo un examen que anteriormente no o lo era o cuando se prohibe la divulgaci´n de informaciones procedentes de o 46 ). sino en tratar de esquivarla. tratan de buscar e nuevos caminos para la obtenci´n de beneficios realizando desplazamientos o locales. 47 En el caso de la prueba de seleci´n. pero tambi´n sobre el Estado en la ıa e medida en que ´ste es el encargado de hacer respetar las reglamentaciones y de interponer e los controles necesarios para proteger los respectivos derechos de las partes implicadas. precauciones. por un lado. del T. bien en estrechar el control sobre la prueba y depurarla para hacerla m´s conforme con el modelo de justicia que sostiene los a juicios que aspiran a la legitimidad. poco visibles y m´ltiples. En lugar de poner frontalmente en tela de juicio las pruebas instituidas –lo que ser´ demasiaıa do costoso. o mientras que los principales beneficiarios son. En el caso de la prueba del reparto del valor a˜adido. cuyo relanzamiento obliga de continuo a tensar aquella y a aumentar sus costes. en su legitimidad– no compensa el mayor coste de la misma (reforzamiento de los controles. en su marginalizaci´n. Cabe ıa esperar este movimiento.]. tras las denuncias. su secretario general o su administrador [N. es la empresa la que soporta el coste directo. por ejemplo. entre los ıan organizadores de la prueba o entre aquellos sobre quienes descansan mayoritariamente los costes de su organizaci´n47 . por ejemplo. de una informaci´n o o privilegiada sobre las perspectivas o la situaci´n de un emisor de t´ o ıtulos.pruebas convincentes). Es lo que ocurre. ya que ven. Son considerados ((iniciados)) el o dirigente de una sociedad. las empresas no quieren introducir las mejoras propuestas por la cr´ ıtica en el reparto de salarios/beneficios (podr´ ıan hacerse exactamente las mismas observaciones con respecto a las nuevas 46 As´ se denominan a las infracciones cometidas en la bolsa por todas aquellas personas ı que disponiendo. por consiguiente. o incluso que. con independencia de las ventajas obtenidas desde el punto de vista de la justicia. como merman las ventajas de las que dispon´ y. pero que la cr´ ıtica ha demostrado hasta qu´ punto e ´stos la superaban de manera ileg´ e ıtima. entre aquellos que resultan beneficiados por la prueba. perfeccionamiento de los criterios de enjuiciamiento). de escasa amplitud. sobre las perspectivas de evoluci´n de un valor inmobiliario. que consideran que el aumento o esperado de la justicia de la prueba –y. De este modo..

La cr´ ıtica y los aparatos cr´ ıticos propios de una etapa anterior del esp´ ıritu del capitalismo son incapaces de aferrar las nuevas pruebas que no han sido a´n sometidas a un trabajo de u reconocimiento. clarificar o empujar a los protagon nistas a aclarar los principios subyacentes a las mismas para. tests psicot´cnicos) considerados como demasiado cose tosos. como suele ocurrir con las pruebas m´s institucionalizadas. que modifican el recorrido de las pruebas48 . Estos desplazamientos. la acumulaci´n capitalista se ve en parte liberada de los obst´culos o a que hac´ pesar sobre ella la noci´n limitadora de bien com´n. hallarse en condiciones de proceder a una cr´ ıtica correctiva o radical. donde los fuertes son los poseedores de capital. el acceso a una prueba est´ cerrado. es decir. A resultas de la multitud de microdesplazamientos desplegados con objeto de evitar localmente las pruebas m´s costosas o las m´s sometidas a la a a cr´ ıtica. tiene tambi´n por efecto el desarme temporal de esta ultima. precisamente. lo que es una condici´n para que la equivalencia sobre la cual descansa la o prueba sea juzgada como v´lida. Pero. identificar las pruebas m´s a rese˜ables vigentes en una sociedad dada. a 48 46 . y en la que la historia ha demostrado con regularidad que. condicionado a la a a superaci´n de una prueba anterior. que se ve frente a un e ´ mundo que ya no es capaz de interpretar. Tambi´n puede tratarse de una e modificaci´n de los criterios de medici´n del ´xito en la empresa para eso o e capar a los procedimientos vinculados a la gesti´n de las promociones o de o la supresi´n de pruebas formales en los procesos de selecci´n (resoluci´n de o o o los casos por escrito. evidentemente es el partido del beneficio el que suele salir n ganando de estos microdesplazamientos. Un desplazamiento de este tipo pierde en legitimidad desde el punto de vista de los antiguos Podemos hablar de recorrido de pruebas cuando.exigencias en materia de medio ambiente). porque una de las o o primeras tareas de la cr´ ıtica es. de institucionalizaci´n y de codificaci´n. se ve despose´ de las justificaciones que hac´ de ella algo ıda ıan deseable para la mayor´ de los actores. sin trabas legislativas y reglamentarias. Este modo de reaccionar ante la cr´ ıtica mediante desplazamientos. al objeto de unificar las propiedades de los competio dores presentes. En una sociedad capitalista. reformista o revolucionaria. posteriormente. ´stos tienden a usar su poder econ´mico para e o conquistar una posici´n dominante en todos los ´mbitos y para no dejar o a a los asalariados m´s que lo indispensable para su supervivencia del valor a a˜adido extraido. seg´n las opciones y estrategias de aquellos que la u llevan a cabo. tienen por efecto la reducci´n de los costes asociados al mantenimiento de o las pruebas puestas en tensi´n y la mejora de los beneficios de aquellos que o pueden disponer de recursos diversificados y que se encuentran liberados de las trabas que limitaban hasta entonces los usos que pod´ hacer de sus ıan fuerzas. excepto si esta reorganizaci´n de las ıa o pruebas resulta estar en armon´ con tem´ticas planteadas por una cr´ ıa a ıtica radical encaminada (tambi´n en nombre del bien com´n aunque invocane u do valores diferentes) a suprimir las antiguas pruebas. al misıa o u mo tiempo.

la otra. a la puesta en marcha de o una nueva cosmolog´ que permite ubicarse y deducir algunas reglas eleıa mentales de comportamiento. exigencias de justicia. el unico destino posible de la cr´ ´ ıtica radical (cuya cerraz´n o en el mantenimiento de una postura de oposici´n testaruda e interminable o suele ser f´cilmente calificada de ((irreal)) por sus detractores) parece ser su a utilizaci´n como fuente de ideas y de legitimidad para salir de un marco o demasiado normativizado y. porque la evoluci´n de las ideas ı o dominantes va en un sentido que ella reclamaba y que en parte satisface. porque las pruebas a las cuales se ajustaba desaparecen o caen en desuso. a Francia en la d´cada de 1980. este esquema va a depur´rse en direcci´n a una mayor justicia. nuevas desigualdades o y nuevas injusticias. pues en realidad ambas fases se encuentran profundamente imbricadas. para determinados actores demasiado costoso. ıritu del capitalismo se realiza en dos tiempos. el nacimiento de un nuevo esp´ ı. una situaci´n de este tipo ha caracterizado. que aqu´ hemos calificado de correctiva (lo que no quiere decir que se ı conciba necesariamente como reformista). la cr´ o ıtica reformista va a esforzarse por tensar las nuevas pruebas identificadas. A nos ser que logre una salida completa del r´gie men del capital. no porque sea intr´ ınseco a su naturaleza ser injusto. En un segundo momento. aunque sea ´sta una distinci´n fundamentalmente de tipo e o anal´ ıtico. Progresivamente van reconstituy´ndose diferentes esquemas de interpree taci´n. Una vez que sus principios a o de organizaci´n se han establecido. Asistimos. en un primer momento. Como veremos a continuaci´n. Este compromiso se afirma en la expresi´n o de una nueva forma de esp´ ıritu del capitalismo que contiene. De este modo.principios. al esbozo de un esquema de interpretaci´n general de los nuevos dispositivos. permitiendo dar sentido a estas transformaciones y favoreciendo un o relanzamiento de la cr´ ıtica al facilitar la identificaci´n de las nuevas modao lidades problem´ticas de la acumulaci´n. podemos considerar posibles situaciones en las que el conjunto de la cr´ ıtica se ve desarmada como resultado de un mismo movimiento: una. 47 . al igual que aquellos que le precedieron. sino porque la cuesti´n de la justicia no es pertinente dentro del marco en o que se despliega –la norma de acumulaci´n de capital es amoral– a no ser o que la cr´ ıtica le obligue a justificarse y autocontrolarse. e Sin embargo. o o desde nuestro punto de vista. As´ pues. que hemos denominado radical (lo que no significa tampoco que s´lo sea cosa de aquellos que se o denominan a s´ mismos ((revolucionarios))). tal situaci´n no parece destinada a durar mucho tiempo: la o reorganizaci´n del capitalismo crea nuevos problemas. pero puede apoyarse en principios de legitimidad aportados por otros sectores de la cr´ ıtica. La recuperaci´n de la cr´ a o o ıtica trae consigo la formaci´n de nuevos puntos de apoyo normativos que el capitaliso mo ha de ser capaz de integrar. heredado de una etapa anterior del capitalismo.

As´ pues. La formulaci´n de una cr´ o ıtica supone previamente la vivencia de una experiencia desagradable que suscita la queja. Dado que sabemos que el trabajo de la cr´ ıtica consiste en traducir la indignaci´n al marco de teor´ o ıas cr´ ıticas para proporcionarle voz posteriormente (lo que implica. que permite mantener o la lucha ideol´gica y que constituye la fuente de conceptos y esquemas que o permitir´n ligar las situaciones hist´ricas que pretenden someterse a cr´ a o ıtica a valores susceptibles de universalizaci´n. Por otro lado. 1995. por su parte. te´rico y argumentativo. Esta se encuentra especialmente 48 . la o expresi´n m´s importante del capitalismo)) (Baechler. sin buscar con ello en ning´n caso la u paradoja. a fuerzas cr´ ıticas de gran potencia. reflexivo. no obstante. 268). desde un punto de vista hist´rico. casi sentimental. La necesidad de aportar justificaciones al capitalismo y de mostrarle bajo una luz atractiva. El anticapitalismo es tan antiguo como el propio capitalismo. 1990. existen realmente dos niveles en la expresi´n ı. otras condiciones que no examinaremos aqu´ comprendemos que a´n ı). Podemos sostener. para comprender la formaci´n del nuevo esp´ o ıritu del capitalismo. Es lo que aqu´ denominaremos la fuente de la inı dignaci´n. la capao ´ cidad de indignarse permanezca intacta. ya sea ´sta padecida persoe nalmente por el cr´ ıtico o el resultado de una conmoci´n por la suerte de o otro (Chiapello. recordar los principales vectores sobre los que se han construido las principales formas de anticapitalismo y que han permanecido bastante perennes desde la primera mitad del siglo XIX. porque la orientaci´n de un movimiento particular de ´ste y o e el sentido de las transformaciones que afectan a su esp´ ıritu no pueden comprenderse en profundidad si no tomamos en consideraci´n el tipo de cr´ o ıticas a las que se ha visto y se ve expuesto. p. 1993). desde sus or´ ıgenes. ((le acompa˜a como su propia sombra a lo largo de n todo su desarrollo. o de una cr´ ıtica: un nivel primario. no se impondr´ con ıa tanta urgencia si el capitalismo no estuviera enfrentado. el espect´culo del sufrimiento a no conduce autom´ticamente a una cr´ a ıtica articulada. que el anticapitalismo es. u cuando las fuerzas cr´ ıticas parecen estar en total descomposici´n. Sin este primer movimiento emotivo. que a es imposible hacer callar y que siempre est´ dispuesto a inflamarse ante la a presencia de la menor situaci´n novedosa que fuerce la indignaci´n.Las formas hist´ricas de la cr´ o ıtica del capitalismo Para interpretar la coyuntura hist´rica que aborda nuestro trabajo. ya que necesita de un apoyo te´rico y de una ret´rica argumentativa para dar voz y traducir el o o sufrimiento individual en t´rminos que hagan referencia al bien com´n (Bole u tanski. ninguna o cr´ ıtica puede emprender vuelo. deo bemos ahora definir con mayor exactitud el contenido de las cr´ ıticas dirigidas al capitalismo. y un o o nivel secundario. situado en el ´mbito de las emociones. 1998). o a Sin entrar con detalle en la historia de las cr´ ıticas de las que ha sido objeto el capitalismo –tarea que superar´ con mucho el marco de esta obra– ıa debemos. Cuando hablamos de desarme de o la cr´ ıtica hacemos referencia a este segundo nivel. 2. vol.

pudiendo conformar el sustrato a partir del cual se hace posible un relanzamiento de la cr´ ıtica. Son b´sicamente de cuatro tipos: ´ a a) el capitalismo como fuente de desencanto y de inautenticidad de los objetos. de la destrucci´n de la naturao e o leza y de los modos de vida aut´nticos. convirtiendo a los seres m´s sagrados. Una de las mayores dificultades del trabajo cr´ ıtico consiste en la cuasi imposibilidad de mantener unidas estas diferentes causas de indignaci´n e o integrarlas en un marco coherente. c) el capitalismo como fuente de miseria de los trabajadores y de desigualdades de alcance desconocido en el pasado. favoreciendo solamente intereses particulares. e b) el capitalismo como fuente de opresi´n. quienes no han experimentado a´n el cierre del o u campo de posibilidades constitutivo del envejecimiento. de la disciplina de f´brica y de la e a burocracia). del dinero todopoderoso que hace que todo sea equivalente. Desde su formaci´n –y a pesar de las transformaciones del capitalismo– o la ((naturaleza)) de la cr´ ıtica (Heilbroner. De este modo. de tal forma que las mismas cr´ ıticas podr´ tambi´n ser apliıan e cadas a una denuncia del socialismo real. a las obras de arte y. de las personas. de tal forma que la mayor parte de las teor´ cr´ ıas ıticas privilegian uno de los ejes. act´a como destructor de los u lazos sociales y de las solidaridades comunitarias. en general. a las formas de subordinaci´n de la condici´n salarial (disciplina de empresa. unas veces se o hace hincapi´ en las dimensiones industriales del capitalismo (cr´ e ıtica de la estandarizaci´n de los bienes. 1986) no se ha transformado radicalmente. de los sentimientos y. de la t´cnica. Aqu´ es donde reside la garant´ de un trabajo cr´ ı ıa ıtico renovado de forma continua. mientras otras veces se privilegia la cr´ ıtica de sus dimensiones mercantiles (cr´ ıtica de la dominaci´n impersonal o del mercado. designa los hombres y los productos-servicios deseables y rechaza al resto. a la dominaci´n del mercado o como fuerza impersonal que fija los precios. en particular de una solidaridad m´ ınima entre ricos y pobres. en detrimento de los otros. d) el capitalismo como fuente de oportunismo y de ego´ ısmo que. a la autonom´ y a la creatividad de los seres humanos ıa sometidos bajo su imperio. a los a 49 .presente entre los j´venes. hasta el punto de que las fuentes de indignaci´n que la han o alimentado de forma continua han permanecido bastante similares a lo largo de los dos ultimos siglos. en la medida en que se opone o a la libertad. del tipo de vida que se encuentra a ´l asociado. en funci´n del cual desplegar´n o a su argumentaci´n. o o estrecha vigilancia por parte de los jefes y encuadramiento mediante reglamentos y procedimientos). por otro. por un lado. sobre todo. y.

la opresi´n. dominar y someter a los seres humanos a un trabajo prescrito con el objetivo de obtener beneficios. pero invocando hip´critamente la moral. podemos distinguir entre una cr´ ıtica artista y una cr´ ıtica social 50 . a La cr´ ıtica artista descansa en una oposici´n.seres humanos. frecuentemente. la p´rdida del sentido e a e de lo bello y de lo grandioso que se desprende de la estandarizaci´n y de la o mercantilizaci´n generalizada y que no s´lo afecta a los objetos cotidianos. cuando no dif´ o ıcilmente compatibles. su rechazo a una contaminaci´n de la est´tica por la ´tica. De este modo. la estabilidad y la movilidad. perpetuamente preocupados por su reproducci´n. que hunde sus ra´ en la invenci´n de un modo de ıces o vida bohemio (Siegel. verles asociados en una coyuntura hist´rica o determinada. condenados de este modo a una previsi´n meticulosa. o la pol´ ıtica. cuya expresi´n ejemplar o o podemos encontrar en Baudelaire. as´ como. la indignaci´n frente a la opresi´n y la miseo o ria en una sociedad rica se apoya en los valores de libertad e igualdad que. entre el apego y el desapego. e 49 50 . m´s en concreto. y al desarrollo del mismo Por tales razones. Por otro lado. estar´ los intelectuales o o ıan Como demuestra Fran¸ois Furet (1995. poseedores de tierras. por otro. Mientras que la cr´ ıtica del ego´ ısmo y del desencanto suele ir acompa˜ada de una nosn talgia por las sociedades tradicionales o sociedades de orden –sobre todo por sus dimensiones comunitarias–. Por otro lado. que caracterizan al o mundo burgu´s asociado con el ascenso del capitalismo. 1986). los valores burgueses han servido c para proporcionar un fuerte impulso a la cr´ ıtica de la burgues´ ıa. a la que se opondr´ la libertad del o ıa artista. Esta cr´ e ıtica pone en primer plano la p´rdida de sentido y. por todo tipo de trabajo. recurre sobre todo a las dos primeras fuentes de indignaci´n que hemos se˜alado brevemente hace un instante: por un lado. de mujeres y esclavos del tener. su despreo e e cio por toda forma de sometimiento en el tiempo y en el espacio. La primera de ellas. pp. 50 V´ase Grana (1964). las referencias normativas movilizadas para dar cuenta de la indignaci´n son diferentes. los portadores de estos diversos motivos de indignaci´n o y puntos de apoyo normativos han sido grupos de actores diferentes. a o una gesti´n racional del espacio y del tiempo y a una b´squeda casi obsesiva o u de la producci´n por la producci´n. o n el desencanto y la inautenticidad y. o o sino tambi´n a las obras de arte (el mercantilismo cultural de la burgues´ e ıa) y a los seres humanos. han estado hist´ricamente asociados al ascenso de la burgues´ o ıa 49 . pese a ser ajenos al principio de acumulaci´n ilimitada que caracteriza al o capitalismo. ı en sus expresiones m´s extremas. pese a que podamos. Bourdieu (1992) y Chiapello (1998). objeto de marketing y de publicidad como cualquier otro producto). 20-31). en mercanc´ que somete a procesos de mercantilizaci´n a ıas. Por un lado estar´ los burgueses. su explotaci´n o o y su crecimiento. de ıan f´bricas. Esta cr´ ıtica insiste en la voluntad objetiva del capitalismo y de la sociedad burguesa de incorporar. obnubilados por la conservaci´n de a o sus bienes.

en favor de un juicio puramente est´tico que o e tenga como unico principio la visi´n del artista (Fridevaux. sin entretenerse ni atarse. En la alienaci´n. en los marxistas. cuyo modelo –el del dandy. tal y como se expresa en una revista como Les Temps Modernes. alej´ndose de todo juicio de valor a del que pudiera brotar una intenci´n moral. Aquel cuya libertad se manifiesta pasando de un lugar a otro. posteriormente. o. hizo de la ausencia radical de toda producci´n o que no fuese la producci´n de s´ mismo. en una tem´tica de inspiraci´n cristiana. ((las corrupciones f´ ısicas)) y el ((esc´ndalo de la complacencia a perversa y de la indiferencia c´ ınica frente a la infamia y a lo escandaloso)) (Bourdieu. una vida aut´nticamente humana. La primera est´ muy presente en el joven a Marx y en franco retroceso –aunque no completamente ausente– con respecto a la cr´ ıtica social en El Capital. y de la cultura de la incertidumbre o ı ideales insuperables (Coblence. seg´n las coyunturas a u hist´ricas. 1986)51 . el individualismo. ambas cr´ ıticas: la artista y la social. las cuatro o tem´ticas de la indignaci´n. a su humanidad m´s profunda. misterio que encontrar´ su a explicaci´n en las teor´ de la explotaci´n52 . 53 V´ase. es e e n ı decir. la cr´ a ıtica de la alienaci´n es. el artista es. sin ıa ıa privilegiar un lugar con respecto a otro y. que se preocupaba de mantenerse en la primera l´ ınea de todas las luchas y lograr as´ conciliar el obrerismo y el ı De la ausencia de ataduras se desprende la idealizaci´n de un uso particular del espacio o y el tiempo. por el contrario. ıs. o o as´ como la forma en que la sociedad capitalista impide a los seres humanos vivir una ı ((verdadera)) vida. 1992. no son compatibles autom´ticamente y pueden. Como han repetido las m´ltiples glosas del tema del transe´nte (de los pasajes u u de Par´ etc. Apoy´ndose en la moral y.) en Baudelaire. al d´ siguiente en casa de una marquesa. inclusive el ego´ ısmo o egotismo. por lo tanto. estigmatiza las e costumbres de los artistas y condena ((los cantos a la fealdad y a la inmundicia)) que re´nen u ((las ignominias morales)). as´ como entre la mayor´ de los pensadores de la moı ıa dernidad. por ejemplo. El segundo tipo de cr´ ıtica. cuyos rasgos principales acabamos de recora o dar. tambi´n o e una cr´ ıtica de la ausencia de autenticidad del mundo nuevo. Recurriendo a fuentes ideol´gicas y emocionales diferentes. construido a mediados del siglo XIX–. a menudo al precio de un malentendido f´cilmeno a te denunciable como incoherencia. en primer lugar. hace referencia preferentemente a las dos ultimas fuentes de ´ indignaci´n que hemos identificado: el ego´ o ısmo de los intereses particulares en la sociedad burguesa y la miseria creciente de las clases populares en una sociedad con una riqueza sin precedentes. sobre todo. o establece un v´ ınculo entre la pobreza de los pobres y la riqueza de los ricos. Los conceptos de alienaci´n y de explotaci´n hacen referencia a estas o o dos sensibilidades diferentes. el inmoralismo o el neutralismo moral. a o ıas o a menudo. de una situaci´n a otra. fundamentalmente. 1989). La explotaci´n. ´ o 52 Podemos encontrar en Marx. a veces con violencia. entrar en tensi´n. volvi´ndoles extra˜os a s´ mismos. verse asociadas. ya que los ricos son ricos unicamente porque han empobrecido a los pobres. 51 51 . La explotaci´n pone en ´ o relaci´n la cuesti´n de la miseria y de la desigualdad con la del ego´ o o ısmo de los ricos y su falta de solidaridad. aquel que no hace sino pasar. la manera en que Proudhon. o Un ejemplo de amalgama nos lo ofrece la cr´ ıtica intelectual en la Francia posterior a la Segunda Guerra Mundial. de los artistas53 . inspirada en los socialistas y. por su parte. la cr´ a o ıtica social rechaza.y los artistas libres de toda atadura. 160). un o d´ en un burdel. p. lo primero en ser denunciado es la opresi´n.

rigurosamente m´ ıtica. a la que los intelectuales y artistas o e eran particularmente aficionados. e e 54 52 . que reconoce abiertamente los cr´ o ımenes de los que se le acusa. ejemplos de la metamorfosis de una misma transgresi´n del orden burgu´s? o e Sin embargo. desde comienzos de la d´cada de 1940 hasta mediados e de la d´cada de 1960. del liberalismo. lo mismo que ocurre con la democracia. en otras coyunturas pol´ ıticas. la cr´ ıtica esencialmente de tipo econ´mico o que denuncia la explotaci´n burguesa de la clase obrera va acompa˜ada de o n una cr´ ıtica de las costumbres. chocaba con el moralismo y el clasicismo est´tico de las elites obreras. procesos que trata de interrumpir o suprimir. o a como ocurri´ en la d´cada de 1980 con numerosos intelectuales provenientes o e de la extremaizquierda. por otro lado. las diferentes tradiciones cr´ ıticas del capitalismo pueden diverger f´cilmente. se presenta como una contestaci´n radical de los valores y opciones o b´sicos del capitalismo (Chiapello. en el fondo. aunque comparta con la modernidad su individualismo. de Sade en la Bastilla. Obreros que secuestraban a su patr´n.moralismo del partido comunista. con el libertinaje aristocr´tico de la vana guardia art´ ıstica. Cada una de estas dos cr´ ıticas puede ser considerada como m´s radical a que la otra en cuanto a su posici´n con respecto a la modernidad ilustrada o de la que el capitalismo se reclama. convirti´ndose e as´ en s´ ı ımbolo de la transgresi´n. de malentendidos y conflictos cuando la transgresi´n sexual o est´tica. aunque desde puntos de vista diferentes. La cr´ e ıtica Sobre la figura. 1998): la cr´ a ıtica artista rechaza el desencanto resultante de los procesos de racionalizaci´n y de mercantilizaci´n del o o mundo inherentes al capitalismo. mientras que la cr´ ı. En este caso. homoe o sexuales que se besaban en p´blico o artistas que expon´ objetos triviales u ıan desplazados de su contexto habitual en galer´ de arte o en un museo. entrar en tensi´n o ina o cluso oponerse violentamente entre s´ De este modo. no pudieron prever o no supieron reconocer el nuevo predominio liberal en el mundo occidental. v´ase Boltanski (1993). la cr´ e ıtica de la opresi´n puede conducir lentamente a o quienes la atacan hacia la aceptaci´n. como v´ ıctima de la opresi´n. ¿no ıas eran todos ellos. en la literatura de izquierdas de las d´cadas de 1940-1960 o e (en particular en Bataille o en torno a ´l). La insistencia en la transgresi´n (de la que la figura o de Sade constituye. ıtica del individualismo y su corolario comunitarista pueden dejarse arrastrar f´cilmente hacia derivas fascistas (como ocurri´ entre los intelectuales de a o la d´cada de 1930). denunciando el car´cter opresivo e hip´crita a o de la moral burguesa –particularmente en lo que respecta a la sexualidad– y de una cr´ ıtica est´tica que desacredita el sibaritismo de una burgues´ de e ıa gustos academicistas. el s´ e ımbolo obligado movilizado por un gran n´mero u de escritores de la izquierda no comunista)54 sirvi´ de puente entre estos o diferentes temas no exentos. que habiendo reconocido justamente en el r´gimen e sovi´tico otra forma de alienaci´n y habiendo hecho de la lucha contra el toe o talitarismo su principal combate. La cr´ ıtica artista. buscando de esa forma una salida al r´gimen del capital. cuanto menos t´cita.

a diferencia [de las formas sociales que le han precedido]. La cr´ ıtica artista es antimoderna cuando insiste en el desencanto y moderna cuando se preocupa por la liberaci´n. 56 Sobre la utilizaci´n. impide a la gente la direcci´n de sus o o propios asuntos. p. ya que no puede serle util ´ m´s que obstaculiz´ndolo. o o participaci´n que ´l mismo trata. 1997). sin embargo. por otro lado. Aunque algunas de estas soluciones pueden parecer radicales no suponen. La organizaci´n capitalista de la sociedad es contradictoria. Sin embargo.. una paralizaci´n de la producci´n industrial.social. 1974. Coupat. por lo tanto. lejos o de llevar a cabo el proyecto de liberaci´n de la modernidad. se yergue sobre una contradicci´n intr´ o ınseca. pp. una verdadera contradicci´n. no hace sino o traicionarlo: en lugar de liberar las potencialidades humanas de autonom´ ıa. Podemos obsere varlo situ´ndonos en el nivel de la producci´n: el sistema capitalista s´lo puede sobrevivir a o o tratando de reducir continuamente a los asalariados a simples ejecutantes y s´lo puede funo cionar en la medida en que esta reducci´n no se lleve a cabo. en los mismos t´rmie o e nos que un individuo neur´tico lo es: la organizaci´n capitalista es incapaz de realizar sus o o intenciones si no es a trav´s de actos que la contradicen constantemente. constituye. Hundiendo sus ra´ o ıces en los valores liberales provenientes del esp´ ıritu de la Ilustraci´n. semejante tensi´n condujo a una autodisoluci´n o o o del movimiento tras la ruptura entre Debord (cr´ ıtica antimodernista) y Vaneigem (cr´ ıtica modernista) (Coupat. de la met´fora de la ((jaula de o ıa a hierro)). se construye como una cr´ ıtica del Por tomar un ejemplo reciente. 106. del enriquecimiento de la naci´n y del progreso material. 110. de autoorganizaci´n y de creatividad. trata de resolver ante todo el problema de las desigualdades y de la miseria. a a 55 53 . La exigencia de la participaci´n activa de los productores en el capitaliso mo no es sino la negaci´n y destrucci´n de ´sta57 . o constituyendo. en la medida en que consiste en movilizar a o las iniciativas para un proceso que no puede movilizar por s´ mismo. 15 s. el del situacionismo –estudiado por J. denuncia la falsedad de un orden que. El concepto mismo de esp´ e e ıritu del capitalismo est´ basado en esta contradicci´n. de la invenci´n de o o o nuevos artefactos. acabando con el juego de los intereses individuales. de quien tomamos prestada esta oposici´n–. e 57 ((El capitalismo. La tensi´n entre una cr´ o ıtica radical de la modernidad que conduce a ((contestar su tiempo sin participar en ´l)) y una cr´ e ıtica moderna que corre el riesgo de ((participar en su tiempo sin contestarlo)). v´ase Wagner (1996). bien hacia la salida del r´gimen del e capital. de hacer imposible)) (Castoriadis. o e p.). a pesar de la inclinaci´n predominante de cada una de eso tas dos cr´ ıticas bien hacia la reforma. somete a los seres humanos a la dominaci´n de las racionalio dades instrumentales y les mantiene encerrados en una ((jaula de hierro))56 . por su parte. La cr´ o o e ıtica social tiende a ser moderna cuando insiste en las desigualdades y antimoderna cuando. v´ase tambi´n Castoriadis. en el sentido literal del o t´rmino. insistiendo en la ausencia de solidaridad. El capitalismo se ı encuentra tentado sin descanso a destruir el esp´ ıritu que utiliza. ambas poseen una vertiente moderna y una vertiente antimoderna. sobre todo en la filosof´ moral. 1979. una constante de los movimientos cr´ ıticos55 . un rechazo menos total de los marcos y opciones del capitalismo. El capitalismo est´ obligado o a a solicitar constantemente la participaci´n de los asalariados en el proceso de producci´n. de este modo.

La cr´ ıtica. 1984). explican la ambig¨edad intr´ u ınseca de la cr´ ıtica. en muchos aspectos. Estas mismas razones son las que dan cuenta de la falibilidad de la cr´ ıtica. al hecho de que las referencias normativas en las que se apoya la cr´ ıtica se encuentran a su vez parcialmente inscritas en el mundo58 . debe desplazarse sin descanso y forjar nuevas armas. 59 Karl Polanyi. que se apoye equitativamente sobre las cuatro fuentes de indignaci´n que hemos o identificado. o La dial´ctica del capitalismo y de sus cr´ e ıticas se muestra por estas razones necesariamente sin fin. parcialmente ignorada o contrariada en otros. o o a o incluso ver con buenos ojos los cambios en curso porque implican una mejora de un aspecto importante que era fuente de indignaci´n. idea que constituye en s´ misma una concepci´n bastante reciente ı o (Hirschman. En o el periodo que a nosotros nos interesa. de tal forma a que se mantenga lo m´s cerca posible de las propiedades que caracterizan a al capitalismo de su tiempo. podemos verlo en el hecho de que el capitalismo ha evolucionado en direcci´n a una reducci´n de las formas m´s o o a antiguas de opresi´n. que puede. Por otro lado. sin darse o cuenta de que al mismo tiempo la situaci´n se degrada en otros aspectos. retomar sin cesar sus an´lisis. lo cual parece la eventualidad m´s probable a medio e a plazo. combinada con un determinado estado de la sociedad y de la legislaci´n (las o 58 54 . de una forma sofisticada del suplicio de S´ ısifo. escuchada hasta cierto punto e integrada en determinados aspectos. simplemente. Walzer (1996. los efectos de la cr´ ıtica son reales: la piedra logra subir hasta lo alto de la pendiente.individualismo. al precio de un reforzamiento de las desigualdades. observar sin intervenir c´mo el mundo avanza hacia una situaci´n que acabar´ siendo desastrosa. El car´cter incompleto de la cr´ a ıtica Estas caracter´ ısticas de las tradiciones cr´ ıticas del capitalismo y la imposibilidad de construir una cr´ ıtica total. o la grandeza. a´n u Los trabajos de M. perfectamente articulada. Esta ley. haciendo por el contrario del arraigo de la cr´ ıtica en la sociedad la condici´n de posibilidad de la o actividad cr´ ıtica y de su eficacia. que trataba de asegurar una renta de subsistencia m´ ınima para todos. la cual –a´n u en los movimientos m´s radicales– comparte siempre ((algo)) con aquello que a trata de criticar. aunque corra siempre el riesgo de volver a caer por otro camino cuya orientaci´n depende en la mayor´ de las o ıa ocasiones de la forma en que se ha subido la misma59 . en las p´ginas que consagra a la ley de Speenhamland de 1795. sobre todo) ponen precisamente en cuesti´n la o representaci´n de una cr´ o ıtica construida en torno a una exterioridad absoluta. Esto se debe. se˜ala a n ya. las trampas y la imposibilidad de la realizaci´n del trabajo cr´ o ıtico y de las medidas reformistas. al menos mientras permanezcamos dentro del r´gimen del capital. un suplicio al que se encuentran condenados todos aquellos que no se contentan con un estado social dado y que piensan que los seres humanos deben tratar de mejorar la sociedad en la que viven. Se trata. No obstante. a prop´sito de acontecimientos muy anteriores a los que nos interesan en este libro. por ejemplo.

con el abandono de la ayuda a domicilio y permiti´ la creaci´n. en la manera mediante la cual se produce o la formulaci´n de la indignaci´n y la denuncia de la transgresi´n del bien o o o com´n. Polanyi: ((¿Por qu´ la victoo ıda e ria final de una tendencia tendr´ necesariamente que confirmar la ineficacia ıa de los esfuerzos destinados a ralentizar su progreso? ¿Por qu´ no ver que e estos esfuerzos han alcanzado su objetivo precisamente por haber logrado ralentizar el ritmo del cambio? Desde este punto de vista lo que es ineficaz para detener una evoluci´n no es del todo ineficaz. hace hincapi´ en una parte esencial del trabajo de e la cr´ ıtica que es la codificaci´n de lo que ((no va bien)) y la b´squeda de las o u causas de esta situaci´n al objeto de encontrar soluciones. esto no impide que ´ dependa de nosotros el ritmo impreso a aquel. en particular la ıan o legalizaci´n de los sindicatos en 1870. Y si bien ´sta o e ultima tiende a escapar por lo general a nuestra voluntad. 113 s. leyes contra las coaliciones.118). 60 Se˜alemos. pero. Se trata adem´s o a del nivel de an´lisis pertinente para un estudio consagrado al esp´ a ıritu del capitalismo. el acceso a los medios de comunicaci´n de masas y la o o posibilidad de que existan los movimientos sociales cr´ ıticos las que evolucionar´n m´s proa a bablemente seg´n la din´mica que hemos dibujado. es decir. La derogaci´n de esta ley en o 1834 trajo consigo importantes sufrimientos. ((condujo al ir´nico resultado de que la traducci´n o o financiera del “derecho a vivir” acab´ por arruinar a la gente a la que dicho “derecho” o trataba supuestamente de socorrer)) (Polanyi. La situaci´n de las clases populao o o res. Aunque no o o ignoremos el conjunto de factores de los que dependen la virulencia y la eficacia de la cr´ ıtica. inexorable. u a 55 . parad´jicamente. medida por la renta en dinero conoci´. seg´n la cual. pp. que evidentemente son las sociedades democr´ticas que gan a rantizan la libertad de expresi´n. el ritmo del o cambio no es menos importante que la direcci´n del mismo. 63-64).). una mejora. De este modo. sin embargo. pretendemos centrarnos principalmente en su dimensi´n o propiamente ideol´gica. Esta elecci´n nos hace correr el riesgo de ser acusados de no inteu o resarnos m´s que por los ((discursos)). a fin de cuentas. podemos encontrar un consuelo en la o observaci´n siguiente extra´ de la obra de K.admitiendo una interpretaci´n pesimista de la din´mica del capitalismo y de o a sus cr´ ıticas. nos referimos a un desarme ideol´gico (la cr´ o ıtica ya no sabe qu´ decir) y no a e un desarme f´ ısico (la cr´ ıtica sabr´ qu´ decir pero no puede hacerlo. sobre todo). no logra ıa e hacerse o´ ır). Los desastrosos o o efectos resultantes del funcionamiento del mercado de trabajo aparecer´ con posterioıan ridad y conducir´ al establecimiento de nuevas medidas de protecci´n. en oposici´n a lo que constituir´ lo a o ıa ((real)). no obstante. p. sin pretender. 1983. cuando evocamos un desarme de la cr´ ıtica. destinadas a poner un l´ o ımite a la violencia. no abordaremos directamente en este libro la cuesti´n –desarrollada por la ciencia o pol´ ıtica y la historia social– de las condiciones que intervienen en el grado de eficacia de la cr´ ıtica en una situaci´n hist´rica determinada60 . eliminarla por completo (Polanyi. pp. A menudo. 1983. ((el capitalismo –como fuente de u indignaci´n– siempre sale adelante)). Por m´s que reconozcamos a la cr´ a ıtica una eficacia innegable. del mercado de trabajo. 1983.)) (Polanyi. sin embargo.

el rechazo por parte del trabajador asalariado potencial de ser contratado. de este modo. de la competencia. no es. El esp´ ıritu del capitalismo. al menos tal y como nosotros la hemos entendido hasta ahora: la cr´ ıtica como aquello que da voz (voice en la conceptualizaci´n de A. La din´mica misma del capitalismo est´ ligada s´lo parcialmente a la cr´ a a o ıtica. tenemos que reconocer que no todos sus desplazamientos est´n relacionados con la cr´ a ıtica. Pero hemos visto asimismo que el impacto de la cr´ ıtica pod´ ıa ser indirecto. pero los desplazamientos del capitalismo est´n ligados tambi´n a todas las oportunidades que surgen de a e incrementar las ganancias. de tal forma que la soluci´n m´s ventajosa en un o a 56 . Se trata de un tipo de cr´ ıtica a la que el capitalismo acepta someterse m´s f´cilmente. la unica raz´n de los desplazamientos del capitalismo. que se traduce en un endurecimiento y un mayor coste de las pruebas. la b´squeda de nuevos proe o o u ductos o servicios. no se ver´ alcanzado m´s que por la repercusi´n de los cambios ıa a o que se hubiesen producido en primer lugar sobre el capitalismo. El impacto e n de la cr´ ıtica voice sobre los beneficios es real. a a a cambiar la naturaleza de las pruebas centrales en su orden para escapar. Hirschmann.Las modificaciones del esp´ ıritu del capitalismo independientes de la cr´ ıtica Nos queda a´n por tratar una ultima ambig¨edad con respecto a la u ´ u din´mica del esp´ a ıritu del capitalismo. la mejora de aquellos que ya existen o la modificaci´n de o los modos de organizaci´n del trabajo–. o ıan La rivalidad que mantiene viva la competencia entre los capitalistas les obliga a buscar sin descanso una posici´n de ventaja frente a sus competidores o –ya sea a trav´s de la innovaci´n tecnol´gica. la cr´ a ıtica obliga tambi´n a reforzar los dispositivos de justicia que le acompa˜an y a hacer e n referencia a determinados tipos de bienes comunes al servicio de los cuales dice estar. La cr´ ıtica exit consiste en el rechazo de comprar por parte del consumidor o del cliente en un sentido amplio. incitando al capitalismo a ((moverse)) m´s r´pido. es decir. etc. siguiendo a Hirschman. as´ como en un descenso de los beneficios. Hemos hecho de la cr´ ıtica uno de sus motores m´s potentes: al obligar al capitalismo a justificarse. ı por lo tanto. a a pese a que busque tambi´n en este caso escapar a los obst´culos que suscita. con el fin de ignorar los a movimientos de defecci´n que no podr´ ya encontrar forma de expresarse. pudiendo ver en ella una causa de o cambio perpetuo del capitalismo seg´n el proceso de ((destrucci´n creadora)) u o descrito por Schumpeter. La eficacia de la cr´ ıtica voice. e a constituyendo monopolios o c´rteles. pese a ´ o que en determinadas ´pocas pueda desempe˜ar un papel crucial. Pero si las modificaciones del capitalismo son asimismo una de las fuentes m´s importantes de transformaci´n de su esp´ a o ıritu. o el rechazo de continuar sirviendo por parte del prestatario independiente. es decir. o 1972). a la cr´ ıtica a la que es sometido. Para dar cuenta de la din´mica del capitalismo convendr´ tambi´n a ıa e agregar el impacto de la cr´ ıtica de tipo exit. en este caso. por ejemplo.

son un poderoso impulso para la b´squeda u incesante. o podemos emprender ahora la descripci´n de los cambios experimentados por o el esp´ ıritu del capitalismo en el transcurso de los ultimos treinta a˜os en sus ´ n relaciones con las cr´ ıticas dirigidas contra el proceso de acumulaci´n durante o este periodo. hasta el punto de que la competencia ser´ presentada como justifia caci´n m´ o ınima de las transformaciones del capitalismo. 57 . por parte de los responsables de las empresas. pues hace de ellos simples juguetes. por razones v´lidas a pero poco aceptables para aquellos que se han adherido al proceso capitalista. Al contrario. la visi´n angustiada de los movimientos estrat´gicos o e que se operan en los mercados. la presi´n constana o te de la competencia. de nuevas formas de hacer. Una vez definidas las principales herramientas de nuestra investigaci´n.momento determinado no siempre consiste en recuperar el espacio perdido con las ventajas concedidas tiempo atr´s.

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