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Amor de una noche

Ronan Sullivan necesitaba un lugar para vivir y Deirdre Patten, una antigua conocida, tenía una habitación para alquilar. Pero la proximidad podía encender una pasión que ambos habían negado en otro tiempo y para ella, madre divorciada, podía resultar muy peligroso abrir su hogar... y su corazón. La Deirdre real era más dulce que los recuerdos que poblaban los sueños de Ronan. Esa mujer cariñosa le ofrecía refugio para el cuerpo... y para el alma.

Capítulo Uno -¡Lee! No tires... Demasiado tarde. El hijo mayor de Deirdre Patten tiró con toda la fuerza que le permitían sus cinco años de los cereales colocados debajo del montón de cajas en la sección de desayunos del supermercado. La mujer, con la experiencia que le daban sus muchos roces con el desastre, calculó instantáneamente que se hallaba demasiado lejos para detenerlo. El corazón le dio un vuelco al ver el montón de cajas inclinarse hacia adelante. Corrió hacia allí en el mismo instante en que las cajas de cereales caían al suelo delante de ella. -¡Lee! ¿Dónde estás? -apartó las cajas con desesperación y se dejó caer de rodillas buscando un brazo o una pierna-. ¿Lee? ¿Lee? -Hola, mami. Su corazón volvió a latir al oír su voz. Se dio la vuelta. Lee la saludaba con la mano desde el otro lado del pasillo. Estaba al lado de un desconocido, un hombre de cabello castaño oscuro que le sujetaba la muñeca con firmeza. -Tesoro, ¿te encuentras bien? —saltó por encima de las cajas y se arrodilló al lado de su hijo; lo palpó, pero no parecía tener nada roto-. ¿Cuántas veces te he dicho...? -El hombre me ha salvado, mamá -señaló hacia arriba y ella comprendió que el desconocido, que ya le había soltado la muñeca, lo había apartado del camino de las cajas. Se sentó sobre los talones con una sonrisa nerviosa. -Muchas gracias. Entre éste y su hermano estoy siempre al borde de... — guardó silencio al reconocer al hombre que la miraba. -Hola... La señora Patten, ¿no es así? La voz era la misma, profunda y con un deje seductor que causaba escalofríos en las mujeres. Se fijó en ello la noche de la fiesta de Navidad en Baltimore tres años atrás, cuando estaba tan furiosa con su marido que apenas podía ver con claridad.

Se puso en pie despacio, sin apartar las manos de los hombros de su hijo. -Hola. El hombre le tendió una mano larga y bronceada. —Ronan Sullivan. Ya nos conocemos. Deirdre se ruborizó, asintió con la cabeza y le estrechó la mano. -Me llamo Deirdre, pero mis amigos me llaman Dee. Éste es Lee y el niño del carrito es Tommy -le rozó los dedos y apartó la mano con rapidez, ignorando el sobresalto interior que le produjo el contacto-. Gracias por ser tan rápido. Podría haberle pasado algo a Lee. -De nada -pasó los nudillos por la cabeza del niño-. Lo he visto venir, así que he podido llegar a tiempo. —Gracias de nuevo -miró el carro para asegurarse de que Tommy no se había movido de su postura. Un empleado de la tienda había empezado a reorganizar las cajas. -De nada -vaciló un instante-. ¿Su esposo sigue con Aceros Bethelhem? -Sí -repuso ella, que tenía esperanzas de que hubiera olvidado los detalles más humillantes de aquella velada navideña con su esposo. -Tiene un largo viaje desde aquí. ¿Viven en esta zona? Deirdre vaciló, pero decidió que no había motivo para guardar en secreto su situación. Antes o después tendría que empezar a contárselo a la gente. -Ahora estoy divorciada. Tengo una granja a medio camino entre Butler y Frizzelburg. Los ojos del hombre brillaron, pero no sonrió. -Mis abuelos tenían una granja en Virginia. ¿La trabaja usted? La mujer negó con la cabeza. -Alquilo casi todo el terreno al granjero vecino. Tengo un negocio pequeño que me mantiene muy ocupada. -¿A qué se dedica? -No es gran cosa. Diseño ropa para muñecas. -Hmmm. La joven se puso de inmediato a la defensiva. -Me permite ganar lo suficiente para vivir y estar en casa con los niños. -Eso es importante. -Para mí sí —miró a Tommy, que daba ya señales de nerviosismo-. Bien, debo irme. Ha sido un placer volver a verlo. No era cierto. Su encuentro con Ronan Sullivan le había traído recuerdos de su vida anterior, vida que estaba decidida a olvidar. -Antes de irse -dijo él-, ¿conoce a alguien que alquile una casa por esta zona? Estoy buscando...-¡Mamá! -Lee tiró de su mano-. ¡A lo mejor es él! Pregúntale. -No -adoraba a sus hijos, pero a veces pensaba seriamente en encerrarlos en algún sitio durante uno o diez días-. Estoy segura de que el señor... -Ronan —dijo él.

—De que a Ronan no le interesaría el apartamento. -¿Qué apartamento? -preguntó él, con sus ojos azules brillantes de interés. -No es nada -repuso ella-. Busco un inquilino para el apartamento de encima del establo. Es muy pequeño y rústico. Seguro que no le conviene. -Nunca se sabe. ¿Le importa que vaya a verlo? Sí le importaba, pero una voz en su interior le decía que sería una grosería rehusar. Además, no había razón para preocuparse. Había pensado alquilárselo a una mujer, ¿pero por qué tenía que ser distinto un hombre? Un hombre civilizado. Se dijo con firmeza que él no era Nelson. Una manzana podrida no estropea todo el cajón. -De acuerdo -dijo, antes de darse tiempo a pensarlo bien-. Pero no espere mucho. Es primitivo. El hombre asintió. -Aun así quiero verlo. ¿Le parece bien mañana? -Muy bien. ¿Sobre las once? —A las once, pues. Unos minutos después, cuando cruzaba el tranquilo condado de Butler de camino a su casa, se sentía muy ansiosa por dentro. ¿Por qué le permitía ver el apartamento? No quería a un hombre en su casa. No quería hablar con hombres, ni pensar en ellos. Había unas pocas excepciones: sus hermanos, el marido de su amiga Frannie, pero aparte de ellos, evitaba deliberadamente mirar a los ojos al sexo opuesto. La mera idea de salir con uno le producía mal sabor de boca. Había calculado que arreglaría el apartamento y lo alquilaría a una mujer profesional que no pasara mucho tiempo en casa. Aun así, quizá no fuera mala idea un inquilino hombre. No tendría que verlo mucho, apenas se daría cuenta de su presencia. Recordó de nuevo el momento en que se rozaron sus manos. Aquel hombre irradiaba un calor extraño. Y ella hacía mucho tiempo que no sentía calor. Cuando la camioneta de Ronan llegó a la cresta de la colina que daba a la propiedad de Deirdre Patten, éste pensó que el lugar era perfecto. Un sitio ideal para escribir. Sin periodistas ni admiradores a la vista y donde no sería fácil que lo encontrara nadie. Y además estaba al lado de lo que quería investigar. Campos a la derecha, bosques a la izquierda. Los campos se abrían con gentileza hacia un valle amplio atravesado por un arroyo. Un patio rodeaba una casa de piedra y al otro lado del camino que conducía hasta ella se levantaba el granero. Pegado a él se veían un gallinero, una porqueriza y un establo mucho más nuevo, pintado de rojo con barras blancas. Campos verdes, decorados con árboles altos y vallas cubiertas de hiedra, se extendían en todas direcciones. Parecía una postal de la Norteamérica de 1950. Y estaba muy cerca de la autopista, aunque nadie lo habría adivinado de no saberlo.

Apartó el pie del freno y dejó que la camioneta se deslizara ladera abajo. A mitad de camino, pisó el freno con brusquedad. Las ruedas resbalaron en las piedras sueltas, pero acabaron por pararse. ¿Qué diablos...? En mitad del camino se hallaban los dos niños Patten acuclillados sobre algo en el suelo, algo que levantaba mucho polvo. Uno tenía un puñado de hojas que echaba con cuidado en lo que quiera que fuera aquello. Estaban tan absortos en lo que hacían que ninguno había oído la camioneta. Pensó en tocar el claxon, pero no quería asustarlos, así que abrió la puerta y salió del vehículo con intención de pedirles que se apartaran del camino. Entonces vio las llamas. -¡Hey! ¡No era polvo, era humo! No tenía mucha experiencia con niños, pero sabía que nadie en su sano juicio dejaría que dos tan pequeños jugaran con fuego. El mayor de los dos levantó la cabeza. Le sonrió y empezó a gritar. -¡Hola, señor Sullivan, funciona! Venga a ver nuestro fuego. Como era eso lo que pensaba hacer, se acercó y se acuclilló al lado del más pequeño. Las llamas eran todavía muy pequeñas, y lamían las hojas con apetito. -¿Qué hacéis? Tommy le mostró una lupa. -En la tele, Yogui y BuBu hacían fuego con una lupa. -Hmmm, eso es interesante -Ronan se la quitó y fingió examinarla mientras observaba las llamas-. Pero no querréis que el fuego se haga muy grande. -No -dijo el más pequeño. Se puso en pie y sacó algo del bolsillo de los téjanos sucios que llevaba-. Vamos a apagarlo. Ronan miró su mano pequeña y sonrió. El niño sujetaba una pistola de agua con la que sólo habría podido apagar una cerilla. -Buena idea -repuso con seriedad-. Pero yo conozco otro modo de apagar un fuego pequeño como éste. ¿Queréis verlo? -Vale —dijeron los dos al unísono. -El fuego necesita aire para respirar, igual que vosotros -les explicó-. Lo pisaré para que no pueda conseguir más aire hasta que muera. -¿Podemos ayudarte? -Desde luego -cualquier cosa con tal de apagar las pequeñas llamas antes de que se extendieran-. Poneos a mi lado. Un, dos, tres, saltad. Mientras saltaba en el fuego, con los niños más allá, se metió la lupa al bolsillo. ¿Dónde diablos estaba su madre y en qué estaba pensando para permitirles un juego tan peligroso? No tardó mucho en convencer a los chicos de que subieran con él a la furgoneta. Aparcó en la zona de grava al lado del viejo granero. Cuando sacó a los niños vio acercarse un Bronco viejo desde el otro lado de los pastos. Deirdre iba al volante. Parecía asustada y preocupada hasta que vio a los niños. Entonces su rostro adoptó una expresión de furia.

Os he dicho claramente que no salierais del patio —su bonito rostro en forma de corazón se veía muy severo y golpeaba el suelo con un pie mientras esperaba una respuesta. -Y que lo diga -movió la cabeza con exasperación. Hasta ese momento había creído que la frase «temblaba de rabia» era una descripción literaria. -Ya os avisaré cuándo podéis salir -gritó ella.Salió del coche casi antes de que se parara del todo. Tendrá que ir . ¿De dónde habéis sacado las cerillas? ¿Dónde habéis hecho fuego? ¿Sigue ardiendo? Ronan se aclaró la garganta y sacó la lupa del bolsillo. He ido a buscarlos por allí porque el arroyo es como un imán para ellos. que no parecía arrepentido precisamente. Deirdre se estremeció. Se volvió hacia Ronan-. Señor Sullivan. Estaba segura de que habían ido allí -se metió la lupa al bolsillo-. no queríamos hacer un fuego grande -dijo Lee. No sé cómo se las arreglan para encontrar algo en lo que no se me ha ocurrido pensar. —Así es. —Sí. ¿Dónde estabais? -preguntó—. Ronan la miró fascinado. tendrá que aguantarlos. pero todavía no lo he hecho. Estoy seguro de que lo pensará dos veces cuando vea el apartamento. Señaló el establo y echó a andar hacia allí-. —¿Y se puede jugar con fuego? -preguntó ella. -Nos vamos a nuestro cuarto —musitaron a dúo. si decide quedarse. -¿Fuego? -la mujer abrió mucho los ojos-. -Pero el patio se quema -musitó Tommy. Necesita mucho trabajo. Pensaba arreglarlo. -No —murmuraron. El hombre sonrió. —Estaban muy orgullosos de su hazaña. -Debe estar de broma —le quitó la lupa como si temiera que fuera a morderla —. ¿Y cuál es la norma sobre el fuego? —Siempre tiene que haber un adulto con nosotros -dijo el mayor. —No necesitaban cerillas. Ronan soltó una risita. -¿Y qué ocurre cuando no seguís las normas? Los dos niños bajaron la cabeza y se volvieron hacia la casa. -Y el condado Butler no tiene mucha vida social que digamos. Mire. aparte de gracias -suspiró y miró la lupa—. menos experto que su hermano en captar la ira de su madre. Los dos niños se encogieron visiblemente. ¿De verdad habéis hecho fuego con esto? —Sí -gritó el orgulloso Tommy. -El trabajo no me importa -musitó él. Sólo traviesos. -No son tan malos. no sé qué decir. Yo les he ayudado a apagarlo. -Menos mal que ha llegado usted a tiempo.

Ronan no tenía otros planes. pero su cuerpo se olvidaba de ello cuando miraba a Deirdre Patten. Nunca había encontrado especialmente seductoras a las mujeres embarazadas. pero nada en el mundo habría podido separarlo de la mesa donde Deirdre Patten se sentaba sola. aunque había comprobado luego que no era así. pero puedo llamar a un taxi. Podía haberse ido entonces. Estoy acostumbrada —se puso en pie y él la imitó-. Su comentario sobre la vida social le hizo pensar en la primera vez que la vio. La pareja desapareció de repente. Al fin. la secretaria del vicepresidente y su marido y Deirdre y Nelson Patten. la primera vez que se levantó para ir al servicio. Mientras la seguía por las escaleras del granero. Deirdre estaba sentada sola con una sonrisa en la cara y la cabeza alta. Su prima Arden. con demasiada alegría. A Ronan le atrajo su belleza y se sintió incapaz de apartar la vista de ella. Deirdre guardó también silencio. sino con una secretaria a la que abrazaba de modo indecente. Las mesas eran de ocho personas y a ellos los instalaron con uno de los vicepresidentes de la compañía y su esposa. Luego le dio las gracias y se apoyó en su . -Gracias. -No es eso lo que busco. La mujer vaciló un instante. pero nunca había sido un buen conversador. Su esposa siguió sentada en un silencio embarazoso levantando los ojos del plato sólo cuando alguien le hablaba directamente. otro de los ejecutivos principales. Después de la cena comenzó el baile. Arden se acercó a preguntarle si le importaba que su compañero de baile la llevara a casa y su primo le aseguró que no y le pidió que lo llamara al día siguiente. En el vestíbulo le ofreció el brazo para bajar las escaleras. y Patten se puso tonto antes de que terminara la comida. cuando llegó la medianoche sin que apareciera su esposo. El acontecimiento social en cuestión había sido la fiesta anual de Navidad para los empleados de Aceros Bethlehem. le dijo: -Será un placer acompañarla a casa. Ronan la siguió fuera del salón. Ronan se sentó a su lado. notó que Patten había salido también a bailar. casi podía verla sentada a la luz de las velas con una sonrisa falsa y tensa en su hermoso rostro. Buenas noches. Era una mujer muy guapa de ojos verdes y cabello moreno que llevaba sujeto en un moño clásico. se dio cuenta de que estaba embarazada. señora Patten. El vino fluyó con alegría durante la cena. Ronan sacó a Arden a la pista. sin novio por el momento. pero no con su esposa. y no tardó en perderla ante un contrincante más joven.hasta Baltimore para encontrar diversiones. La mujer lo miró y él tuvo la impresión de que lo veía por primera vez. Al volver a su asiento. Llevaba un vestido negro con tirantes que mostraba bien su cuello y realzaba unos pechos generosos que en aquel momento creyó que podían deberse a su embarazo. lo había invitado a acompañarla. así que fue con ella. intentando ignorar el comportamiento de su marido.

Bolton Hill. le parecía estupendo no resultar fácilmente localizable.codo. aunque se preguntó si habría tenido niño o niña. ya que no esperaba volver a verla. Necesitaba espacio para pasear y pensar sin tener que estar continuamente pendiente de los atracadores. Y era cierto que buscaba un sitio para vivir. pero estaba rodeado de crímenes y pobreza y se hundía cada año más. cada vez le resultaba más difícil escribir en aquel entorno. entró en un cuarto de baño con bañera de patas y sanitarios de porcelana blanca. para trabajar sin que los vecinos bienintencionados lo interrumpieran a todas horas para probar a sus amistades que allí vivía un escritor famoso. Esperó un escalón detrás mientras ella abría la puerta de las habitaciones de encima del establo. A través de una puerta. el portero llamó a un taxi y Ronan la ayudó a instalarse en el asiento de atrás. Y también cuál sería su aspecto cuando no estuviera embarazada. Su conocimiento de los niños era limitado y su presencia cercana sería justo lo que necesitaba para dar vida a su novela actual. Se dijo que eso era lo último que le apetecía y que le interesaban sus hijos. La habitación principal era amplia. Esa habitación también . en el centro de Baltimore. para dormir sin el ruido de disparos ni sirenas. Pero miró la curva de sus nalgas bajo el pantalón y la coleta que recogía la mayor parte de sus rizos y decidió que seguía encontrándola igual de atractiva. —Se lo advertí -Deirdre se hizo a un lado para dejarlo entrar en la primera estancia. Vestida con una camiseta amarilla y unos pantalones cortos color caqui. no. no se parecía a la mujer elegante de la fiesta de Navidad. pensó que era una vergüenza que una mujer así tuviera que estar con un imbécil como Patten. Y en cuanto la vio en el supermercado se alegró y deseó volver a ver a sus hijos y a ella. Y ahora lo sabía. Una fantasía inofensiva. En la puerta del hotel de lujo donde había tenido lugar la fiesta. Y aunque le gustaba la zona. que presumiblemente constituía la zona de la cocina. Fue una suerte que tuviera un lugar para alquilar. Cuando se alejó. Después de la fiesta había fantaseado con ella durante meses. con un fregadero y un frigorífico en un extremo. El suelo era de madera sin pulir y las paredes estaban sin pintar. un respiro de las mujeres que se aproximaban a él en busca de una relación o una aventura. Pero no porque buscara complicaciones románticas. Ansiaba el anonimato. Después de sus últimas experiencias. Cierto que eran algo más jóvenes que los protagonistas que había pensado al principio. Anhelaba poder salir de su casa sin ser reconocido. pero la historia ganaría mucho con niños más pequeños. era un barrio rico formado por unas cuantas manzanas de casas. Y su aspecto era fantástico. Su primer pensamiento fue que no bromeaba cuando decía que necesitaba mucho trabajo. Pero dos claraboyas y una ventana ancha daban luz y aire a la estancia.

tenía una ventana grande, aunque no claraboyas. Definitivamente era rústico, pero con algunos arreglos podría quedar bien. -Es horrible —dijo ella a sus espaldas-. Tengo que arreglarlo un poco antes de alquilarlo. Se construyó hace unos sesenta años, cuando el dueño tenía caballos de carreras. Aquí vivía el mozo. Ronan asintió con la cabeza y paseó por el espacio vacío. Sabía ya que iba a quedárselo, pero no 15quería dar la impresión de estar demasiado ansioso. -Creo que podrá servir si arreglo el suelo y pinto las paredes -dijo al fin. -¿Lo quiere? -ella lo miró como si no estuviera muy cuerdo. El hombre soltó una carcajada. —Es sólido y parece estar bien aislado. ¿Le importa que lo arregle un poco? —Puede hacer lo que quiera con él. Me ofrecería a pagarle los gastos, pero... -tragó saliva y lo miró a los ojos- mis finanzas no están muy boyantes. -Lo comprendo -asintió él. -¿En serio? -Sí. -Dinero -suspiró ella-. La vida sería mucho más sencilla si no tuviéramos que preocuparnos por él. -Hmmm. -¿En qué trabaja usted, señor... Ronan? El aludido buscó automáticamente un modo de evadirse; admitir que era un novelista de suspense de éxito le había causado muchos problemas en el pasado. Y se había vuelto más cauteloso desde que el año anterior arrestaron a una fan que no lo dejaba en paz. Y el anonimato tenía el atractivo añadido de mantener a raya a los que buscaban dinero y fama. No, ya no solía decirle a la gente lo que hacía. A la larga era menos complicado y más seguro. Y Sullivan era un apellido bastante común para no llamar la atención. -Soy una suerte de periodista autónomo -No era del todo mentira. Cuando trabajaba en su primera novela, había escrito artículos para mantenerse. La mujer asintió con la cabeza. -No es una profesión en la que pueda hacerse rico —dijo, comprensiva-. El servicio de limpieza está incluido en el alquiler. -Ah, eso no es necesario; puedo limpiar yo mismo. Si ella veía lo que pensaba hacer allí, sabría enseguida que no era un periodista mal pagado. Sospechaba que al fin tendría que decirle la verdad, pero esperaba que la remodelación del apartamento la compensaría del engaño. No tendría problemas en alquilarlo cuando él se marchara. -Oh, no. Insisto... -No, insisto yo -intervino él-. Usted tiene su negocio y no quiero que pierda tiempo limpiando este sitio. Es tan pequeño que no será un problema para mí. La joven lo miró con preocupación.

-Está bien. Si se empeña... Pero si alguna vez necesita que le eche una mano, no dude en pedírmelo. -Prometido. ¿Cuánto es el alquiler? Se trasladó tres días después. Deirdre le había dicho que se iba aquel día con sus hijos a una reunión familiar en Pennsylvania y no volvería hasta la noche. -Así que no te asustes si oyes mi Bronco muy tarde en el camino. No podría haber encontrado un momento mejor. Ella se marchó a las siete de la mañana y, en cuanto vio alejarse su coche, llamó por el móvil al equipo que había contratado. Había dejado claro que la velocidad era importante y que no le importaba pagar por ella. Primero cubrieron las paredes con una madera clara. A continuación prepararon el suelo para la moqueta. El fontanero llegó poco después de la una a instalar la ducha y el jacuzzi y unos obreros alicataron la cocina y el baño entretanto. A las cuatro de la tarde, el lugar estaba bastante presentable. El electricista seguía trabajando en su equipo de oficina cuando llegaron los muebles. Acababan de instalarlos cuando aparecieron los de la mudanza seguidos de la mujer de las persianas y el decorador que llevaba litografías y cuadros de flores para las paredes de la cocina. Por fortuna, las ventanas del establo no daban hacia la casa, o habría tenido que tener las persianas siempre bajadas. A las diez de la noche se quedó al fin solo y se dejó caer en el nuevo sofá de cuero con un suspiro de satisfacción. Miró a su alrededor y pensó que el dinero hacía milagros. No había nacido rico y todavía no se había acostumbrado a ello. Al día siguiente, la compañía de teléfonos le instalaría el módem, el fax y el teléfono. Sacaría sus libros y enchufaría el ordenador y la impresora. El ruido de un coche le hizo mirar su reloj. Eran las diez y diez minutos. Lo había logrado por los pelos. Al día siguiente era domingo. Deirdre sacó a los niños de la cama y fueron a la iglesia. Luego tomó con el coche la dirección de Baltimore. El juez había decretado que su ex marido tenía derecho de visita todos los domingos. Y los domingos iba hasta casa de su amiga Frannie, donde entregaba a los niños a Nelson en presencia de su amiga Frannie o de Jack, el marido de ésta. A Nelson no le estaba permitido acercarse a ella, puesto que había conseguido una orden judicial de protección y el juez se había mostrado muy firme. Un problema más y perdería el derecho a ver a sus hijos. Debido al comportamiento de Nelson en el pasado, los niños eran entregados en presencia de testigos. Deirdre no quería volver a encontrarse a solas con él. De hecho, creía que ni siquiera sabía dónde vivían en ese momento. Recibía la correspondencia en la oficina de correos y su teléfono no aparecía en la guía. Si su ex marido tenía que decirle algo, le dejaba un mensaje a Frannie. Odiaba tener que pedir a sus hijos que no dieran la dirección ni el teléfono a su padre, pero no podía hacer otra cosa. Cuando les explicó que lo había decidido el juez, se mostraron tan impresionados que dudaba de que Nelson pudiera arrancarles la información ni

aunque les ofreciera helados. Aquel día todo ocurrió como de costumbre. Nelson los esperaba delante de la casa de su amiga. Cuando llegó Deirdre, Jack salió a saludarla. Ayudó a los niños a salir del coche y le dio un fuerte abrazo a cada uno. -Pasadlo bien hoy con papá -dijo. Jack los tomó de la mano y se dirigieron hacia el coche donde los esperaba su padre. Deirdre siempre estaba nerviosa hasta que volvía a verlos. Durante su matrimonio, Nelson había reservado sus peores enfados para cuando se quedaban solos. La joven rezaba por que sus hijos no supieran nunca de lo que era capaz. Vio que Lee le hablaba antes de que Jack le soltara la mano y adivinó que le estaba diciendo que ella había sugerido que fueran a nadar. Lo cierto era que Tommy estaba tomando medicinas por una infección de oído y no debería mojarse la cabeza, pero sabía que si le pedía a su padre que no fueran a nadar, irían con seguridad. Le producía cierta satisfacción ser más lista que él. Después de unas semanas de escribirle notas que él arrugaba y tiraba al suelo sin leerlas, había recurrido a aquel nuevo método de comunicación. Permaneció en el camino, despidiendo a los niños con la mano, hasta que el coche dobló la esquina. Se volvió hacia Jack y trató de sonreír, pero le temblaban los labios. Éste le pasó un brazo por los hombros y avanzaron hacia la casa. -Volverán antes de que te des cuenta. -Lo sé —repuso ella-. Pero soy su madre y es normal que me preocupe. ¿Cómo os va a vosotros? Jack y Frannie habían tenido su segundo hijo cinco semanas atrás. En realidad, era el primero, ya que la mayor, Alexa, era una sobrina huérfana de Jack a la que adoptaron al casarse diez meses antes. El hombre parecía pensativo. —Creo que bien, pero no tengo puntos de comparación. Lex era mucho más fácil. Deirdre soltó una carcajada. —Debe ser agradable. Ninguno de los míos han sido «fáciles». Entró en la casa delante de él. -Hola, Dee. Mira, Alexa, es la tía Dee. Alexa tenía trece meses y era una niña rubia y mofletuda. Corrió hacia la joven con los brazos abiertos. -¡Tía Dee! Deirdre la tomó en brazos y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. Frannie estaba sentada en una mecedora con el niño colgado a su pecho. Parecía serena y feliz. Deirdre no pudo evitar envidiarla un poco. -No olvides nunca la suerte que tienes -dijo. -Suerte de contar conmigo —especificó Jack. Al ver que las dos mujeres

hacían una mueca, se llevó una mano al corazón—. Estoy mortalmente herido -avanzó hacia la cocina-. Sé que es difícil, pero si podéis arreglaros sin mí, voy a cortar la hierba. -Vale, cariño —repuso su mujer—. Si lo haces bien, puede que te dejemos entrar luego -intercambió una sonrisa divertida con su amiga-. ¿Qué tal? No hemos hablado en toda la semana. Deirdre se encogió de hombros. -Muy bien. He tenido otro pedido de esa juguetería de Nueva York. Eso me mantendrá a flote una temporada. -¡Estupendo! Es la tercera vez que te llaman, ¿no? -Frannie levantó a Brooks sobre su hombro y le frotó la espalda—. ¡Vaya, pesas mucho! -le dijo. -Igual que su padre -musitó Deirdre, contestando con un asentimiento de cabeza a la pregunta anterior. Recordó entonces que tenía otras noticias. -Ah, ¿sabes una cosa? He encontrado un inquilino para el apartamento. -¡Guau! Ha sido rápido. Creí que habías dicho que tenías que arreglarlo antes de poder alquilarlo. -Sí, pero me ha dicho que lo hará él mismo. -Cuéntame. -Se llama Ronan Sullivan. -¿Y? -Y nada. -¿Cuántos años tiene? —Unos treinta y cinco. -¿Y cómo es? Dee pensó un momento. -No es tan grande como Jack, pero sí más que Nelson. Es moreno y parece muy amable. -Seguro que con esa descripción lo reconocería en cualquier sitio —dijo Frannie con sequedad-. ¿Te resulta cómodo tener a un hombre en la granja? —No del todo —confesó su amiga-. Pero no puedo ignorar a los hombres el resto de mi vida. Por si no lo has notado, están por todas partes. -Bueno, es un comienzo -Frannie colocó al niño en el otro pecho-. Uno de estos días conocerás a uno guapo y te darás cuenta de que todavía eres joven. Nunca se sabe, a lo mejor decides flirtear con tu inquilino. Las palabras de su amiga la pillaron por sorpresa; pensó en el rostro de Ronan y vaciló un instante antes de mirar a Frannie a los ojos. Capítulo Dos El lunes por la mañana sacudía las alfombras en el porche cuando Ronan dobló la esquina desde el lado del establo que daba al bosque. -Buenos días -cambió de dirección y se acercó a ella. -Buenos días. No supo qué más decir. ¿Tenía que conversar con él siempre que se encontraran? Se había acostumbrado a la soledad en el último año y no estaba

—He ido a dar un paseo a lo largo del arroyo -sonrió él-. no! ¡Espera! Se colocó delante de su inquilino mirando al animal con severidad. Hemos olvidado que la puerta estaba abierta. A Dee no le gustaba nada asustarlos. Iban corriendo. se puso serio. No le gustan los extraños. -Creo que voy a escribir algunas tarjetas con el cambio de dirección y alquilar un apartado de correos. aunque sin dejar de enseñar los dientes. -Ya basta -dijo ella. Y aunque deseaba consolar a sus hijos. Es muy hermoso. El animal obedeció y ella le acarició el lomo. Siéntate. no dejes que se lo lleven. -Muy bien. Una rodó por su mejilla. . -¡Murphy. -Dentro de un rato iré a la oficina de correos -comentó-. Suele estar en la casa o en la zona vallada. mamá. pero los niños han debido dejarlo salir. —Perdone. sabía que tenía que inculcarles aquello a toda costa. -Por favor. -Sólo era una expresión —repuso él. pero yo utilizo otra. -Hay una en Frizzelburg. pero se detuvieron al verla y siguieron acercándose más despacio. El perro se dejó caer sobre el vientre y ella se volvió hacia Ronan. -No se mueva -le dijo a Ronan-. mamá. -El señor Sullivan estaba dando un paseo.habituada a ver a alguien cada vez que salía de casa. La interrumpió un ladrido agudo que se acercaba cada vez más a ellos. La joven enarcó las cejas. -Perdona. Deirdre no supo lo que había dicho para provocar aquel cambio. pero puede que yo vaya más tarde. Muy inspirador. Sus dos hijos doblaron en ese momento la esquina. Túmbate. Por la esquina de la casa apareció un perro grande y peludo que no dejaba de ladrar. pero tenían que aprender a pensar antes de actuar. Prometemos cerrar la puerta la próxima vez. La mujer era consciente de que su inquilino no había movido un músculo y dio gracias a Dios por ello. Para alivio suyo. ¿Desea algo? -No. -De acuerdo. -¿En serio? Quizá debería haberle alquilado el apartamento a un artista. el perro se detuvo en el acto. acercándose-. así que no podré recogerle la correspondencia. El hombre asintió. ¿Qué creéis que habría hecho Murphy si yo no llego a estar aquí? Los ojos de Tommy se llenaron de lágrimas.

Los dos niños asintieron con la cabeza. -Puede ser buena idea -la miró con curiosidad-. ¿Por qué creen los niños que se lo llevará alguien si escapa? No sabía muy bien qué contarle. -No. Ronan se había arrodillado y frotaba con vigor las costillas del perro. mi ex marido. . mi marido.-Espero que no haya una próxima vez. -Una vez mordió a un hombre —dijo-. puede hacerlo. ¿Qué ocurrió? —Pasó diez días en cuarentena hasta que se aseguraron de que no tenía la rabia. yo busqué un abogado para que me ayudara a convencer a las autoridades de que no era un mal perro. Pero también dijeron que era probable que volviera a morder si me creía amenazada. De todos modos. —Creo que le gusta usted -dijo ella con sequedad. Llegaron de la perrera y se lo llevaron delante de los niños. -¿Nos lo llevamos? —preguntó Lee. pero no creo que le haga daño a usted. Entretanto. Ahora está clasificado como «perro peligroso» y. de todos modos tengo que presentarle al señor Sullivan. Los niños se alejaron corriendo y ella se inclinó y colocó una mano en el collar de Murphy. Ronan emitió un ruidito de simpatía. -Y él también a mí... Llevó a Murphy hasta él y dejó que lo investigara. Lo examinaron dos entrenadores y dos veterinarios. sólo la que da al otro extremo del porche. Murphy se dejó caer hacia atrás y mostró su vientre blanco. llamó a la policía y les dijo que había que acabar con el perro -notaba que le temblaba la voz. Ronan se incorporó y lo mismo hizo el perro. No podéis usar esa puerta. —Si no le importa. lo matarán. Su último comentario parecía superfluo. Pero -levantó un dedo en el aire-hay que hacer las dos camas y no quiero encontrar ropa en el suelo cuando entre en vuestras habitaciones. Pero no fue culpa suya.. indicando al perro. tenía que saberlo. El perro cerró los ojos y se apoyó contra sus piernas-. así que hizo una pausa y acarició al animal-. voy a dejar que lo huela para que conozca su aroma. pero teniendo en cuenta que el perro era peligroso. Ronan asintió. —Si quiere llevárselo alguna vez de paseo. -No me extraña que estén preocupados —Murphy le olía las manos en ese momento y él le rascó las orejas con gentileza. si vuelve a morder. Ese hombre estaba golpeando a alguien y Murphy sólo intentaba protegerme. Y los cuatro dijeron que tenía instintos protectores y probablemente sólo se mostraba agresivo en determinadas circunstancias. Hizo una pausa y tragó saliva. se sacudió y lanzó pelos en todas direcciones. No le gustan mucho los extraños.. Es obvio que no lo mataron. -Murphy me protegía del mal genio de mi marido.

su esqueleto se deshace. Eran las cuatro y media. como Lee. De hecho. Deirdre tenía los ojos más hermosos que había visto nunca y una figura soberbia. si de él dependía. Pero ella no sabía que tenía dinero y. Había aceptado ya varias veces la oferta de llevarse a Murphy con él y en ese momento tomó el camino de piedra que llevaba a la parte de atrás de la casa. y él se había prometido buscar sólo mujeres ricas en el futuro. El cabello suelto enmarcaba su . así que tendría que esperar al día siguiente. A lo largo de la casa y la valla se veían peonías y rosales en flor. Cada personaje necesitaba un estilo bien definido. probablemente debería empezar ya a buscar una casa pequeña en algún lugar aislado como aquél. no era rica. Había aprendido que el super glue. Cuando empezaba a subir los escalones del porche. Al verlo. No podía consentir que Deirdre fuera algo más que una fantasía. Pero para eso necesitaba un periódico. Y supongo que le vendría bien el ejercicio -lo miró con aire crítico-. Su hermana pequeña lo adoraba y estaba dispuesta a hacer todo lo que él quisiera. salió Deirdre por la puerta de atrás. El que solía tener las ideas. mirándola con una expresión extraña-. pero no vio a Murphy en el patio. La mujer sonrió y se secó las manos en un paño de cocina. Era más bien cuestión de estilo. Entró por la puerta blanca de la valla. Miró su reloj. más vale que me ponga a trabajar o habré perdido la mañana. Se miraron por encima de la cabeza del perro. Tenía trabajo. Ronan se levantó de la mesa y se estiró. Así sabría que no lo querían por su dinero.-Me encantaría. Miró su reloj-. una vez usado.Bien. antes de volverse hacia el establo. Y además había un perro. no lo sabría nunca. No le gustaba el aspecto anoréxico que tanto parecían buscar las mujeres actuales. Además. yo también -pero no se movió. Se dijo que debía tener cuidado. Pensó con afecto en Murphy y eso lo llevó a pensar en su dueña. Me gusta su perro -repitió. Unas frases aquí y allá podían dar a sus lectores la sensación de que conocían a los personajes. aunque oyó un ladrido procedente del interior de la casa. siguió allí. ¿Es un perro lobo? -Es un pastor de Alaska -repuso ella. -Sí. Cuando terminó el primer capítulo. abrió más la puerta y Murphy bajó los escalones corriendo a saludarlo. Su casera tenía pechos grandes y caderas redondeadas y muy tentadoras. permanece para siempre. Se marcharía de allí en cuanto terminara el libro. Llevaba cuatro días allí y los dos niños le habían dado ya material suficiente para varios capítulos. El mayor de los niños de su libro era un líder. Bajó las escaleras y empezó a cruzar el patio. Ronan pensó una vez más que era muy hermosa. que las chocolatinas olvidadas en los bolsillos causan un desastre en la lavadora y que cuando sacas de la tierra una salamandra muerta. En ese momento le apetecía dar un paseo. Tampoco necesitaba demasiado.

La mujer enarcó las cejas con aire interrogante. Llevaba un mono vaquero corto y una camiseta minúscula de tirantes. -¿Has comido ya? -le preguntó Tommy. A Ronan no le importaba lo que fuera. -Lo traeré de vuelta dentro de una hora —dijo despacio.rostro en una oleada de rizos y. Si a tu madre le parece bien -dirigió sus palabras a Tommy. Se acercó a abrir la puerta y vio que Ronan llevaba una botella de vino en la mano. llenos de preguntas sin contestar. algunas enrolladas por los niños con cera natural. se formaban hoyuelos en sus mejillas. Es temprano. -Todavía no. Será un modo de darle las gracias por sacar al perro. venía a buscar al perro -dijo. A su inquilino le gustaban los vinos caros. Si había algún modo de pasar más tiempo en su compañía. -Será usted bienvenido -repuso ella. Olvidó al instante su sentido común. En el otro extremo del . decoraban el estante superior. pero no podía hacer nada por evitarlo. Luego apareció Tommy y se volvió hacia él. pero miraba a Deirdre. supo que habían vuelto. manojos de hierbas y flores colgaban boca abajo en las vigas del techo. -Me gustan los espaguetis. El hombre miró a su alrededor desde el umbral y ella sintió cierta satisfacción. por un instante se mostró tan confusa como él.. Ronan vio los labios de ella formando las palabras y comprendió que necesitaba responder. pero se sentía feliz allí. al sonreír. Alrededor de la chimenea de piedra colgaban cacharros de cobre y una variedad de velas a medio consumir. Cuando se alejó. La atmósfera entre ellos pareció de repente tan íntima como un primer beso. Tenía la sensación de que debía parecer un pez fuera del agua que abría la boca en busca de aire. -A lo mejor puedes comer con nosotros si ayudas a hacer un pastel -el niño miró a su madre esperanzado-. -Irá bien con la pasta -dijo. Cuando oyó a Murphy ladrar en el patio. podía ver todavía en su mente los ojos de ella. Una mesa de madera ocupaba casi todo un lateral de la estancia y delante del fuego había una alfombra ovalada. -Muy bien. Se había esforzado mucho por construir un hogar para los niños y ella y estaba orgullosa del resultado. apartando la vista-. -Gracias -tomó la botella y se sobresaltó un poco al reconocer la marca. —Ah. ¿Hay bastantes espaguetis para todos? La mujer volvió a mirarlo y él pudo ver la negativa que empezaba a cobrar forma en sus ojos.. . lo aprovecharía. Ronan negó con la cabeza. Carraspeó y miró al perro. sin dejar de mirarla. La casa necesitaba todavía algunas cosas.

un sueño lleno de detalles vergonzosos del que despertó excitada y con ganas de que la besara y acariciara. —Parece que sí —dijo en el auricular-. Tu padre tiene entradas para el circo para mañana. Deirdre tendría que terminar la cena a solas con Ronan. Nelson comía raramente con ellos. Puso el resto de la comida en la mesa. La parecía muy raro estar de nuevo sentada a la mesa con un hombre aunque. Apartó el auricular de la cara. Tommy. Su cabello castaño parecía rojizo bajo el sol y su barbilla. Se dijo que se debía a que llevaba mucho tiempo sola y él estaba muy cerca. con una mirada clara. así tendrían tiempo de jugar un poco hoy y bañarse en la piscina antes de acostarse. La noche anterior había soñado con él. El hombre desapareció detrás de Tommy y ella lo observó alejarse en silencio. Su invitado abrió el vino y lo sirvió en los vasos. -Supongo que estaría bien. añadió dos vasos de vino y le tendió un sacacorchos a Ronan antes de cortar los espaguetis de los niños. -Hola. lámparas y una mecedora. -¿Queréis pasar la noche con los abuelos e ir mañana al circo? Los dos niños gritaron su asentimiento. ¿Qué ocurre? -Tengo que pedirte un favor. mamá. La proposición no podía haber llegado en peor momento. . Nos vemos dentro de un rato. No es mala idea -musitó Ronan. ésa era su cocina. -¿Diga? -Hola.cuarto había más alfombras. —Hay un lavabo en el pasillo. -Espero que te guste -musitó. una situación que le parecía muy incómoda. Era alto y sus ojos se parecían a los de un felino que embrujara a su presa.. Pero no se le ocurría una buena razón para rechazar el plan. Había puesto ya la mesa con platos de cerámica. si había de ser sincera.. Era guapo. —La cena está casi lista. Nos gustaría llevar a los niños si no tienes otros planes. llama a tu hermano y lavaos las manos. a la derecha –dijo ella. Además. claro. Los dos niños y su invitado entraron entonces en la cocina. era cuadrada con un hoyuelo en el centro. a menudo cubierta por una pelusa de barba. La mayoría de las veces estaba sola con los niños. mamá. Si su madre se presentaba en treinta minutos. querida. O puede que te lo haga yo. Mejor aún. Si ellos quieren. directa y afilada que parecía hecha para sacar a la superficie los secretos de la gente. un tesoro que había rescatado del ático. Deirdre asintió con la cabeza. depende del punto de vista -su madre soltó una risita—. ¿por qué no voy a buscarlos y duermen aquí? Puedo estar ahí en media hora. sabía desde la noche de la fiesta de Navidad que era un hombre bueno. Colocaba el queso y la ensalada en la mesa cuando sonó el teléfono.

Lee le mostró con orgullo el hueco de su diente. A lo mejor la semana que viene podéis venir de paseo conmigo. A veces jugamos a que vivimos allí. Aprendió que el color favorito de Lee era el verde y que Tommy dormía con un cocodrilo de peluche que tenía desde bebé. al organizar que su madre se llevara a los niños para poder terminar la velada solos. donde le habían dado puntos después de caerse de un árbol. -Sí -saltó Lee en su silla-. Aunque eso no importaba por el momento. -dijo ella.. -Y el mío el claro del pinar -dijo su hermano-. Es mi fuerte.. pero Lee no le dio tiempo a contestar. Es un poco. Decidió que no era buena idea pensar en lo que podía ocurrir más tarde y se empeñó por devolver su atención a la comida. Miró a Ronan-. -Nelson Lee —dijo su madre—. Es biólogo. Su piel marfileña daba la impresión de que no hubiera conocido nunca la caricia del sol. Notó por primera vez que a Lee le faltaba un diente delantero. No podrás guardar ningún secreto — tomó el vaso de vino y dio un buen trago. perdido en un choque con un columpio. —¿Y mamá tiene un lugar especial? —preguntó Ronan. -Una vez nos quitamos todo y entramos en el agua -intervino Tommy.. Ronan sonrió.-Dinos a dónde vas cuando sales a pasear. pero el hombre notó que no lo miraba a los ojos. Tommy le enseñó una cicatriz pequeña en un lado de la rodilla. Se preguntó si habría tenido alguna relación desde la separación. Le gusta el arroyo. El mío es la roca grande de la colina. La cena resultó bastante animada. -¿No recuerdas la norma de no contar cosas privadas de la familia? -preguntó a Tommy. distinto. -Ah. Se sentía verdaderamente admirado. ¿Has encontrado ya un lugar favorito? El hombre pensó en la pregunta. Nunca tengas hijos. La idea le hizo fruncir el ceño. Esperaba que no hubiera dado a otros hombres la oportunidad que le daba esa noche a él. -Es de mi padre -le explicó Deirdre-. . A veces se quita los zapatos y se mete. -Todos tenemos un sitio especial -dijo—. no re.. Deirdre se sonrojó. Decidió-que parecía una muñeca de porcelana. -¡Vale! -Lee apretó un puño en el aire y lo disparo lateralmente. ¿Conoces a mucha gente que regale cocodrilos de un metro a un niño de tres kilos? Ronan admitió que era un regalo original. -Tenéis que enseñármelos algún día -pidió-. No olvides tus modales. ¿Cómo conseguía ella conservar la cordura con aquellos dos? Pero le costaba trabajo concentrarse en la conversación y no mirar a su anfitriona con la lengua fuera. Descubrió que los dos niños habían sido hospitalizados el verano anterior después de preparar una ensalada con hiedra venenosa.

-Hola. Llévate a los niños antes de que espantes a Ronan. Había visto la receta en su revista de Barrio Sésamo. ¿No necesitan una bolsa? —Para dormir en casa de su abuela no -repuso ella-. Soy Ronan Sullivan. le rellenó el vaso y se lo devolvió. —Buenas tardes —sus ojos. señora Halleran. Y la idea no tenía nada de desagradable. Sus dedos se rozaron y sintió carne de gallina por todo el brazo. lo miraron de arriba abajo. Se detuvo al ver a Ronan sentado a la mesa con Tommy en una rodilla y una mancha verde en la mejilla. Ronan dejó a Tommy en su silla y se puso en pie. ¿Cuándo llegó aquí su familia? -¿Aquí? -preguntó él. -Encantado. Un buen apellido irlandés. Supongo que no tendrás muchas ocasiones de descansar con esos dos aquí.. un pastel con la parte de arriba verde. Los Halleran abandonaron. -Madre -intervino Deirdre-. sino que empezó a quitar los platos y llenar el . Murphy empezó a ladrar cuando terminaba el segundo trozo y la madre de Deirdre apareció en la puerta. Es un buen inquilino y si se marcha. Su pelo era blanco como la nieve y lo llevaba recogido en un moño descuidado en la parte de atrás. El hombre comprendió que tenía ante sí a Deirdre treinta años después. Le tendió la mano con cortesía. -Un momento -dijo él-. Nosotros no hace mucho que salimos. -Ven a sentarte. Ronan probó el pastel con cautela y le sorprendió comprobar que sabía bastante bien. tan verdes como los de su hija. Tommy presentó con orgullo el postre que había hecho. Quizá alguien como tú. el inquilino de Deirdre. Lo único insustituible es el cocodrilo. te presento a mi madre. Marua Halleran. Mi abuela O'Leary nació allí. Y lo excitó aún más saber que aquella noche podrían tocarse más íntimamente. -Sullivan -dijo-. sin comprender. Los niños se despidieron a gritos y desaparecieron con la abuela después de ir a buscar el cocodrilo al cuarto de Tommy.. -De Irlanda -los ojos verdes lo miraban con seriedad-. -Ronan. Había anticipado aquel momento desde que ella anunciara que se quedarían solos. Allí tienen ropa. -Ah. quién sabe con qué clase de maniaco terminaré -besó a la mujer en la mejilla y empujó a los niños hacia la puerta-. La mujer sonrió. No se llevan nada. La mujer era de la misma estatura de su hija y conservaba una figura muy agradable. -Supones bien —no se sentó. Deirdre se movía con nerviosismo por la estancia y él señaló un asiento a su lado.Cuando terminó el vino. conseguida con una mezcla de colorante y vainilla.

Murphy se alejó hacia el patio para asegurarse de que ningún otro perro había invadido su territorio. así que es justo que yo ayude a limpiar. en el apartamento. antes te sentarás a descansar. Deirdre había estado mucho tiempo en sus pensamientos y él no esperaba volver a verla ni mucho menos que lo invitara a su cama. Pero suponía que era normal. Cerró los ojos y se obligó a pensar en su novela. Ronan observó fascinado a Murphy tragárselo todo en menos de diez segundos. no lo había invitado todavía. Además. Ronan soltó una carcajada y ella se volvió hacia él. Siento lo de mi madre. Un pájaro emitió un quejido desde algún punto y los grillos . La mujer le lanzó una mirada sobresaltada. El objeto de sus pensamientos lujuriosos salió por la puerta con el tazón del perro en la mano. -¡Eres un cerdo. Tomó con mano temblorosa la botella de vino y los dos vasos. Se inclinó a sacar un tazón enorme de debajo del fregadero. La mujer no habló y él tampoco. para ser exactos. -Antes tengo que dar de comer al perro. Resistió el impulso de agarrarla por las caderas y estrecharla contra sí antes de arrancarle la ropa y sentir su cuerpo palpitar contra aquellas nalgas que serían tan blancas como la porcelana y tan suaves como el resto de ella. pero no hizo ningún comentario. Esperaba que tardara un poco. Casi podía oír cómo corría su sangre por las venas y sentía su cuerpo excitándose. Deirdre movió la cabeza con cariño. no hagas eso! El animal movió la cola con satisfacción. cuanto antes quitemos la mesa. Tú has cocinado. Movió el columpio hasta que se balanceó suavemente. en la llamada de su agente aquel día. Eran más de las ocho y el cálido día de junio se acercaba a su fin. y no estaba seguro de que le gustara. ¿pero qué otro motivo podía tener para enviar a sus hijos a pasar la noche fuera? No era el tipo de mujer que se acostara con alguien con sus hijos durmiendo al lado. Si necesitaba tiempo para echarse en sus brazos. Estaba tan excitado que los pantalones cortos le resultaban de repente estrechos e incómodos. -Enseguida salgo. al suelo. No había tenido una reacción así desde los diecisiete años. tomó un vaso de vino y sentó a su lado en el amplio columpio. Bueno. en cualquier cosa que le impidiera ceder al impulso primitivo de apretar aquel cuerpo en el acto. -Me gusta tu madre -se puso en pie y llevó los vasos al fregadero. La visión de su trasero al inclinarse lo dejó clavado en el sitio. -No tienes por qué hacer eso -dijo ella. -Voy a sacar esto al porche -dijo. Le volvió la espalda y giró hacia la mesa.lavavajillas-. Le interesa mucho la historia irlandesa. -Claro que sí. Deirdre metió un pie debajo de su cuerpo y a Ronan le complació ver que el otro no le llegaba. muy bien.

al que eso no le gustaba. -Aquí te sientes segura —musitó él. -¿Qué más da? Eso no importa. La mujer se levantó y el enarco las cejas. Está casado con una de mis mejores amigas y están tan enamorados que a veces da vergüenza mirarlos. -Jamás volveré a casarme. Se acercó a ella con lentitud. sintiendo cómo la abandonaba poco a poco la tensión. La joven tardó un rato en hablar. se acordó de éste -hizo una pausa-. A veces me siento la persona más afortunada del mundo cuando me siento aquí después de que los niños se hayan acostado. que esperaba tumbado delante de la madera. Deirdre se acercó a abrirle la puerta a Murphy. Ronan se sintió mejor. Le debo un favor enorme. ¿alguna vez has pensado en volver a casarte? -¿Estás loco? Su reacción fue tan fuerte que el estuvo a punto de derramar el vino con el balanceo del columpio. sin apretárselo todavía. le puso las manos en los hombros y le masajeó lentamente los músculos del cuello. Cuando se enteró de que buscaba un sitio. llevado por un instinto que él mismo no entendía. una mujer desgraciada demasiado bien educada para montar una escena. -Esto es muy hermoso -comentó ella con voz reverente-. fuera o no marido de su amiga. Capítulo Tres Era la primera vez que mencionaba la fiesta de Navidad en la que se conocieron. -Algunas personas dan por sentada su seguridad -comentó-. Tu viste el precio que tuve que pagar la primera vez. —Sí que lo es. -El marido de mi amiga conocía al dueño anterior. vio que seguía furiosa. Para mí es un regalo. No la había visto nunca perder el control de ese modo. Levantó el brazo hasta el respaldo del columpio y lo dejó descansar con aire casual en el hombro de ella. Deirdre se encogió de hombros. -Es un hombre afortunado -comentó. Frotó un rato su cuello en silencio. Cuando volvió hacia él. Haría cualquier cosa por él —bebió de su vaso y Ronan tomó la botella para volverlo a llenar. Hasta en la fiesta. acaban de tener su segundo hijo.empezaron a cantar. Luego. -¿Cómo encontraste este sitio? La joven se relajó de un modo palpable. dejó su vaso de vino sobre la barandilla y tomó el de la joven con cuidado. La rigidez de sus hombros se relajó y su cuerpo se movió ligeramente con la . permaneció tranquila y serena. -¿Qué clase de favor? -preguntó él. donde tenía motivos para ello. La miró y se dio cuenta de que estaba temblando.

pero la realidad era más de lo que esperaba. conservó los brazos en torno a su cuello y se dejó tocar. y él bajó la cabeza y la besó con suavidad. El segundo beso fue más atrevido. Todo aquello no era para tanto. Una sensación extraña lo envolvió. los hombros y ella echó la cabeza hacia atrás. Su aceptación pasiva sirvió para inflamarlo más. lo que hizo que su cabello se derramara sobre las manos de él. Se hizo más fuerte cuando apartó la cara y la enterró en su cabello. -Lo siento -le dijo al oído-. Abrió los botones mientras seguía besándole el cuello. Sus ojos se veían grandes y oscuros a la luz del atardecer. Cuando sus labios se tocaron. -No tienes que hacerlo —repuso él. tuvo que controlarse para evitar devorarla allí mismo. La atrajo hacia sí y ella lo tocó por primera vez. Ardía de deseo por ella. Tenía los nervios de punta. como el clima o -la tomó por el codo y la volvió hacia sí. un leve olor floral que hacía pensar en lluvia de primavera y capullos que se abren. y se dijo que debía calmarse y dejar de exagerar. La había imaginado así muchas veces. Bajó la cabeza y la movió de lado a lado. más firme. se limitó a mirarlo. Ronan apartó los labios de su boca y le besó la cara desde la barbilla hasta la oreja bajando luego por el cuello hasta la base de la garganta. saboreando la presión dulce de la forma femenina contra su cuerpo. la oreja. Movió las caderas sin proponérselo. Deirdre bajó el brazo para sacar el codo y volvió a subirlo hasta el cuello de él. pero tampoco lo detuvo. Se sentía como un rey. abrió el último botón. Deirdre no hizo ademán de resistirse. La mujer no le ayudó. apretándose contra su cuerpo en una caricia poco satisfactoria que sólo sirvió para inflamarlo aún más. Ella no dijo nada.podemos dejar de hablar. Sólo sentir. Su aroma era fresco y limpio. La estrechó contra sí y le bajó con la mano libre los tirantes del mono. dejó al . Podemos hablar de algo inofensivo. eran sorprendentemente suaves y sedosos y acariciaban su rostro como una cortina tenue. La tela vaquera del mono detuvo su camino y tiró de ella con los dientes deshaciendo luego el camino hasta llegar de nuevo a su boca. besándole el cuello de nuevo-. que repitió la operación con el otro brazo. Le besó la mejilla. colocando sus manos en los hombros de él y luego en su cuello. pero dio un respingo cuando él introdujo la lengua en su boca.presión de las manos de él. Tenía una mujer en los brazos y ella era todo lo que había soñado y un millón de cosas más que ni siquiera había imaginado. Ronan respiró hondo y suavizó aún más su caricia. Lo único que lo separaba ya de sus pechos era la blusa blanca que se abrochaba por delante. Sus rizos salvaje-. —No puedo pensar -susurró. La sintió tragar saliva y siguió bajando hasta los pechos. El hombre le rozó la mejilla.

Los dos contuvieron el aliento. La tomó por las axilas para poder colocarla contra la barandilla. Ella abrió mucho los ojos y aumentó el ritmo de sus movimientos. pero la increíble sensación de su unión era tan exquisita que estuvo a punto de terminar allí mismo. introdujo una pierna entre las de ella hasta que la joven se encontró montada sobre ella. primero uno y luego el otro y. Comenzó a moverse despacio. Se acercó al columpio con ella en brazos y se dejó caer sin salir de ella y con la convicción sorprendida de que podía repetir aquello con muy poca provocación. Ronan se perdió un instante en la pasión de su mirada y bajó una mano para rozar su pubis. Se lo quitó en el acto. Los cubrió con sus manos y acarició los pezones con el pulgar hasta que se hincharon. Aceleró entonces aún más el ritmo hasta alcanzar a su vez el orgasmo y enterró el rostro en el cuello de ella. 43-Abre los ojos —gruñó. La levantó en el aire y la estrechó contra sí. mientras lo hacía. Deirdre no había dicho nada. Metió la mano entre los muslos de ella y le subió una pierna hasta su cintura. Ronan volvió la cabeza y le . Luego dio un paso atrás. simplemente apoyó la cabeza en su hombro cuando se sentó. Tardó un momento en percibir que recuperaba las fuerzas. En otro momento se habría detenido a mirarla. Los lamió a continuación con la lengua.descubierto los pechos y se apartó para observar el resultado de su trabajo. La mujer lanzó un gemido y él le bajó el mono por las piernas al tiempo que le arrancaba las braguitas en el mismo movimiento. Ronan lanzó un gemido y la penetró. El hombre sonrió y siguió acariciándola sin apartar los ojos de los de ella hasta que la sintió estremecerse y notó que sus piernas apretaban de modo compulsivo sus caderas. La joven levantó lentamente las pestañas y lo miró. pero estaba ciego y sordo a todo lo que no fuera su necesidad. pero se contuvo. confiando en que él la sujetara. Notó por primera vez que se alejaba de él. apretando los dientes. Deirdre hizo lo mismo con la otra y se abrazó con ellas a sus caderas. una forma cremosa con pezones rosa pálido. La mujer dio un grito y se movió contra él. con una voz que le resultó irreconocible. La blusa quedó enganchada por la cintura y lo único que llevaba ella era un sujetador sin tirantes que se sujetaba delante. así que se abrió el cinturón y desabrochó los pantalones sin dejar de lamerla. Sus pechos eran grandes y redondeados. privándola de su montura. Separó luego la boca y se inclinó hacia atrás para verla bien. moviéndose de forma rítmica. Y lo que necesitaba era ella. pero le sujetó las muñecas para impedir que apartara los brazos de su cuello. Los brazos de ella se cerraron en torno a su cuello y él la sujetó con un brazo en torno a las nalgas mientras sacaba con la otra mano su miembro masculino. Cada vez le resultaba más difícil ignorar las necesidades de su propio cuerpo. darle tiempo a aceptarlo. con los brazos aún en torno a su cuello. Deirdre había cerrado los ojos y él quería verla y ser visto. La intención de él había sido avanzar despacio. La besó de nuevo hasta que la lengua de ella respondió a la suya.

¿verdad? La mujer achicó los ojos y negó con la cabeza. -Nunca he hecho esto con nadie -protestó ella contra su pecho-.. ¿En qué estaba pensando? -En nada -Ronan empezaba a irritarse. -se interrumpió.. -A mí el ahora no me parece tan malo. -¿Por qué? ¿Qué tiene que ver esto con que alquile tu apartamento? -Será incómodo. de repente le pareció tan lejana e inalcanzable como la luna. -Me refería al ahora. Dios! Espero que no -apartó el rostro. -Sí. No podré mirarte a los ojos. Cada vez que te vea. Que he bebido demasiado vino —suspiró—. —Viniendo de ti.. La mujer guardó silencio un momento. Obviamente.. -¡Oh. El hombre la abrazó un instante en silencio. -No es ése el único riesgo que hemos corrido -continuó—. para ella había sido sólo sexo. relación de negocios. pero sí sabía que ella era algo más que un cuerpo. Esto arruinará nuestra. Ronan se sobresaltó. -Ya sabes a lo que me refiero. pensaré en esto.. -Menos mal. ¿Pero qué sentía ella? -¿En qué piensas? -preguntó.. -¿Quieres que me haga unos análisis médicos?. ¿Qué diablos le ocurría? Él no tenía intención de que aquello fuera una aventura de una noche. -Me has dejado que te haga el amor. Aunque seguían unidos. Tengo dos hijos en los que pensar. Somos dos personas que sabíamos que nos entenderíamos muy bien a ese nivel. No puedo correr riesgos con mi vida. No sé nada de ti y te he dejado. Que es la situación más horrible en la que he estado jamás. Avísame si te quedas embarazada. Para él. Tú no estás tomando anticonceptivos. Se sintió herido y la tomó por la cintura. ¿Tan horrible ha sido? -No ha tenido nada de horrible. la colocó a su lado en el columpio y se . Eso no tiene nada de malo. -En que ha sido la experiencia más increíble de mi vida —repuso luego—. -No tiene por qué ser incómodo. Tenía la sensación de llevar toda su vida esperando aquello. -Ha estado mal -repuso ella con voz temblorosa-. no lo sabía con exactitud. eso es un insulto grave. Estoy de acuerdo. Aquello era lo mejor que le había ocurrido en años y ella empezaba a estropearlo-.besó la frente.

No permanente. lloró mucho en la cama. volvió a cerrarla y la abrió de nuevo.arregló la ropa. con su padre —se volvió y abrió con fuerza la puerta de atrás—.. Apretó los puños con el cuerpo rígido. A ella no le gustaría mucho que echara la puerta abajo. sin embargo. Sabía que era una grosería. Nadie. Ronan se encogió de hombros. Cuando cruzaba el patio. ha llamado ella. ¡Maldición! Vaciló un instante. Entonces oyó un sonido extraño. Era un milagro que no le hubiera azuzado al perro. después de intentar consolar a su hijo mayor porque su padre había olvidado su cumpleaños. Si no hubiera estado tan involucrado emocionalmente en aquello. Empezaba a sentirse incómodo. quedándose él apoyado de brazos cruzados en la misma barandilla donde un momento atrás había sido el hombre más feliz del mundo. El ruido de la llave en la cerradura le dio ganas de golpear algo. Para él había sido el comienzo de algo especial. La mujer se quedó quieta con el mono a medio poner. Para tu información. Se abrochó el pantalón con rabia y cruzó hacia la barandilla a buscar las prendas de ella. pero sí especial. No eres tan irresistible. Estaba llorando. lo habría encontrado fascinante. Bajó los escalones y oyó ladrar a Murphy. los achicó luego y le lanzó una mirada asesina. -Hace unos minutos parecía que sí. Abrió mucho los ojos. -Lárgate. -¿Qué? -Ya me has oído. -¿Qué quieres decir con eso? -preguntó ella con rabia. Esa noche. He estado a punto de no dejarles ir porque ya pasan todos los domingos sin mí. se dio cuenta de que todavía no le había dicho quién era.. sal y dime algo. —Yo no le he pedido a mi madre que se llevara a mis hijos para poder seducir a mi inquilino. La última vez que había llorado fue más de un año atrás.. pero se sentía con ganas de insultar. -Teniendo en cuenta que has montado todo esto a propósito. no te entiendo. Había sido una niña contenta y . La oyó dar un respingo y cerrar la puerta tras de sí.. no había nadie que pudiera oírla. -¿Qué otra razón podía haber para que enviaras fuera a los niños? Nunca la había visto tan aturdida. La joven abrió la boca. eso iba contra sus normas. Por favor. —Lo siento —dijo a través de la puerta-. Después de todo. ¿Estaba llorando? Si la había hecho llorar. La palabra más triste del diccionario. no se lo perdonaría nunca. Pero hacía todavía más tiempo que no lloraba por sí misma. Aquello no había salido como esperaba. Hizo un montón con ellas y se las lanzó. Y le habían arrancado el sueño antes de que se iniciara.

una buena estudiante. -¿Sí? -Tienes que traer al bebé. Se duchó. mientras siga mamando. Abrió el frigorífico y sacó un zumo de naranja. Y esa noche había permitido que un hombre al que apenas conocía la sedujera hasta hacerle sentirse como una gata en celo que sólo busca su propio placer. Nunca más permitiría que un hombre jugara con ella. Pero con una condición. una buena hija y una buena madre. Entonces. No había excusa posible. Apenas se reconocía en ese comportamiento. se vistió y se hizo una trenza con el pelo. Había bebido vino. lavar ropa o coser un poco más. -Buenos días. nos vemos luego. Se había mostrado amable y cortés la mayor parte del tiempo. pero la atmósfera cambió cuando se marcharon sus hijos. Me encantaría verte. Ronan Sullivan era el hombre más seductor que había conocido. Llorar nunca arreglaba nada. esforzándose por no pensar en Ronan y luego. recuperaría a los niños por la tarde y haría lo que solía hacer entonces: limpiar la casa. Una velada de sábado muy emocionante. su beso no la pilló por sorpresa. ¿Te importa que me pase esta tarde? -En absoluto. Desde luego. Trabajó hasta la hora de comer. Y tenía que admitir que no le había disgustado. ¿vas a estar hoy ahí? -Sí. pero todo el mundo sabía que ella se levantaba al amanecer. pero tampoco excesivamente mala. Lo que sí la pilló por sorpresa fue la intensidad del deseo que provocó en ella y su propia respuesta. Dee -dijo Frannie. Al día siguiente trabajaría por la mañana. -Tengo un encargo extraño de una cliente y necesito tu ayuda. Y saber que un hombre podía hacer que ella también lo deseara. Vale. Estaba preparando una tostada cuando sonó el teléfono. -¿Diga? —era temprano. Se dio la vuelta en la cama. estamos condenados a estar juntos. Pero había sido muy agradable ver que un hombre la miraba con admiración. Frannie soltó una carcajada. pero ha sido Jack el que ha estado despierto -comentó su amiga—. Ver en él deseo. —Ya me acuerdo de esos días. ¿Una noche en blanco? -Sí. -Hola. . Era su modo de indicarle que necesitaba salir. Oye. así que no resultaba demasiado raro. No una persona perfecta. ¿por qué su vida se había estropeado tanto en los últimos años? ¿Qué había hecho para merecer que los hombres la trataran como a una basura? Nunca más. El día siguiente llegaría en cuanto se quedara dormida. así que saltó al suelo y bajó a abrirle la puerta del patio. A la mañana siguiente se despertó con Murphy jadeando al lado de su cama. pasión y necesidad. pero no podía echarle la culpa a eso. Su matrimonio había sido una farsa durante la mayor parte de los casi tres años que había vivido con Nelson Patten.razonablemente agradable.

que había pasado varias semanas en un crucero. os presento a Ronan Sullivan. Frannie lanzó un silbido. -Yo soy Frannie. Su tono era cordial. y éste es mi hijo Brooks. horrorizada—. La furgoneta de Frannie aparcó delante de la casa. -¿Ése es tu inquilino? Tienes mucha suerte. Deirdre sintió como si acabaran de darle una puñalada. Si el establo le resulta muy rústico. El perro rodeaba el vehículo. Hola. Se sentía más contenta que en todo el día. ¿Cómo podía coquetear con su amiga delante de ella? Sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas y miró al suelo para contenerlas. -Eh. -¡Hola! -Jill! ¿Cuándo has vuelto? -Deirdre corrió a abrazar a su otra amiga íntima. se comió una manzana de pie al lado del fregadero. Se dispuso a preguntarle a Frannie si necesitaba ayuda. -Buenas tardes. Ese sitio es una ratonera —se adelantó y tendió su mano sonriendo con coquetería-. -Entrad. ladrando como siempre que reconocía a un amigo. Entonces se abrió la puerta del acompañante y surgió una cabeza rubia seguida de una figura esbelta que se acercó a ella con los brazos abiertos. La noche anterior había sido especial. cállate. señoras -Ronan se detuvo a unos pasos de ellas. aunque todo hubiera empezado bajo una presunción equivocada por parte de él. Deja de llenarme de babas. El hombre vaciló un instante y luego avanzó hacia ellas. Frannie salió del vehículo y la saludó con la mano antes de dar la vuelta para sacar al niño. -¡Guau! ¿De dónde lo has sacado? —preguntó Jillian en voz baja.como no tenía apetito. No está disponible para las madres casadas -musitó Jill-. -¡Dee! —exclamó Jill. pero no sonreía. Ha alquilado el apartamento de encima del establo. Se subió las gafas de sol a la cabeza para mirar mejor. Se estaba lavando las manos cuando los ladridos de Murphy anunciaron la llegada de alguien. Cuando las vio. -Anoche. Ronan enarcó las cejas y sonrió. -Jill. Ronan acababa de doblar la esquina del granero en dirección al bosque. -Seguro que sí. . Frannie. Deirdre lo miró. He llamado a Frannie esta mañana y me ha dicho que iba a venir -la soltó y abrazó a Murphy-. pero un movimiento atrajo su atención y se volvió automáticamente a mirar. perrazo. Jill lo saludó con la mano de manera entusiasta. Lo mismo hicieron sus amigas. pero apartó la vista casi en el acto. ¿Alguien tiene un pañuelo? Se me cae la baba. agitando la cola de un lado a otro. Jillian Kerr. seguro que puedo encontrarle una habitación en mi casa. Llámeme y lo arreglaremos.

cierta tensión en el aire -sugirió Jillian-. Tengo una cliente que quiere una réplica exacta de su vestido de novia para una Barbie. -¿Queréis limonada? Jillian asintió con la cabeza. Deirdre había hecho también patines de hielo de cuero y tejido manoplas. que le iría muy bien porque . Pero supongo que me he confundido. por favor. -No suelo hacer diseños para muñecas tan pequeñas. ¿Puedo llevarme a Murphy? -Sí. Desde que estoy dando el pecho. A lo mejor es divertido. Frannie asintió con la cabeza. así que tenían que llevar mucha ropa. Tres semanas después.. no puedes engañarnos. Tu inquilino y tú sois muy corteses entre vosotros. Su tono no era sugerente. bufandas y gorros minúsculos. gracias. Los vestidos habían sido encargados por una tienda de juguetes famosa en todo el país. Iban a colocar las muñecas en una escena invernal. Estaba ansiosa por terminar. echa un vistazo a esto. -Vosotras hablad de vuestras cosas. -Yo también. Hubo un momento de silencio atónito. No sólo por el dinero. —Voy a dar un paseo —dijo-. Deirdre mantuvo los ojos fijos en los vasos. Luego sacó un papel de su bolso. El rostro de Ronan estaba inexpresivo. cuando creía que ya no podía seguir siendo fuerte. -Antes de que olvide la razón de mi visita. pero creo que éste puedo hacerlo. en torno a un estanque helado. el pedido de Nueva York estaba casi acabado. No puedo hablar de eso ahora. -Está bien.. Yo sé detectar una atracción a kilómetros. Su amiga soltó una carcajada. Este calor no puede ser bueno para Brooks. ¿Qué telas vas a usar? Jillian tomó al niño en brazos. Brooks y yo vamos a jugar un poco. —Vamos a entrar -dijo a sus amigas—. -Seguro que sí. ¿Qué pasa entre el guapo Ronan y tú? No podía contárselo ni siquiera a aquellas dos amigas que la habían apoyado durante los días horribles de su divorcio. querida. lo siento —dijo con voz temblorosa-. Nadie dijo nada hasta que estuvieron en la cocina y Deirdre sacó unos vasos. Deirdre tomó el papel. -Es. Necesita hacer algo con su exceso de energía. —A mí me ha parecido detectar.. siempre tengo la boca seca -Frannie carraspeó-. Luego Jillian se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros. Pero ya sabes dónde estamos si nos necesitas.. pero ella se sonrojó y apartó la vista con rapidez. Sus dos amigas la miraban con curiosidad.Deirdre levantó al fin la vista. -Dee. -Yo prefiero agua fría.

¿Qué quieres? Los dos niños estaban viendo una película en el cuarto de al lado. cuanto menos quería ella que lo molestaran. Sería un reto usar aquellas telas en miniatura y necesitaba un reto en el que ocupar su mente en ese momento.al mes siguiente debía dar uno de los pagos de la hipoteca. ¿Qué haría si iba a tener un hijo? Otro niño limitaría aún más sus recursos económicos aun en el caso de que su abogado consiguiera que Nelson pagara al fin las mensualidades que le debía. Pero no dudó ni por un momento de lo que haría si ocurría. Esa era una palabra que solía reservar para mujeres que frecuentaban bares en busca de lo mismo que ella deseaba borrar de su recuerdo. Sabía que lo querría cuando llegara. evitando por los pelos un montón de telas nuevas que acababa de recibir. Le preocupaba todavía pensar que había sido una mujer fácil. así que suponía que no era problema suyo. mamá! —Lee entró a la carga en el cuarto de costura. El aborto no era una opción. si estaba embarazada. -Está bien. más empeñados parecían en buscarlo. Lee le agarró la mano y tiró de ella hasta la puerta de atrás. -Tienes que ayudarnos a cortar la sandía. incapaz de centrar mucho tiempo su atención en nada. -¿Qué sandía? —se pasaban el día inventado historias y ella solía llevarles la corriente siempre que eran inofensivas. Pero en cierto modo. No quería que lo molestaran. Intercambiaban un par de frases cuando iba a buscar a Murphy y alguna vez llamaba a los niños cuando salían en su busca. -La sandía de Ronan. aunque lamentaba su comportamiento. Lee la miró con impaciencia. Se sentía preocupada. su familia tendría un miembro más. Pasaba la mayoría de los días encerrado en el establo. Su velada con Ronan seguía muy clara en su memoria. Necesitaba un par de años más para afianzar su negocio y eso le resultaría muy complicado si volvía a ser madre en ese momento. pero pagaba puntualmente el alquiler. sino también porque quería hacer el vestido de novia de la Barbie antes de iniciar otro pedido. Apenas lo había visto desde aquel día. Cuando vio a Ronan de pie en el porche con una sandía enorme en los brazos. agradecía haber dejado de pensar en Nelson y en su modo de hacer el amor. ¿Y si estaba embarazada? No podía hacerse la prueba hasta que pasaran unas semanas y la consumía la ansiedad. Eso le hacía pensar que quizá no tenía mucho éxito con sus artículos. -¡Eh. -Cuidado. Sólo tenía que pensar en él para que le cosquilleara el cuerpo. Y agradecía saber lo intenso que podía ser el sexo con un hombre que entendía sus respuestas. el corazón se le subió . pero de momento rezaba por que no fuera así. Sus hijos estaban encantados con el inquilino.

No sería fácil ir de picnic con él. -Mami. Supongo que subiremos a la colina. La tía Jill me dijo que serán pronto. tenía que ser pura fantasía. estoy seguro de que Ronan tiene planes para ese día -lo miró con la esperanza de que aceptara la salida que acababa de ofrecerle. -Soy demasiado vago. Y eso. Capítulo Cuatro El cuatro de julio pensó en el comportamiento de Ronan mientras cortaba la sandía en trozos manejables. -Y nos llevamos un picnic como el año pasado. vio que se había roto el cristal de la ventana que había a su derecha. Adivinó en seguida que los niños habían exagerado con uno de sus juegos. -Dentro de tres días -confirmó-. ¿Os gustó? El niño asintió con la cabeza. así que ha decidido rifarla y entregar los beneficios a la Sociedad contra el Cáncer. Deseaba poner fin a aquella conversación. -Ronan. Suspiró. -Niños. Pues parece que deberías hacerlo más a menudo. La joven se volvió hacia sus hijos. A veces incluso se permitía imaginar que se convertía en un marido perfecto que adoraba a sus hijos y a ella.a la garganta. Deirdre asintió. -¿Te ha tocado? —Sí. -Puedo prestarte uno de los cuchillos más grandes para cortarla. Ronan la miró a los ojos. -¿Le habéis dado las gracias? —Sí -confirmó Ronan. —No tengo ninguno —dijo él. confusa por el cambio de tema. El hombre negó con la cabeza. Al mirar a su alrededor. Deirdre no supo qué contestar. -Hola -repuso él con voz profunda y mirada intensa-. Me ha tocado esto en el mercado. Se la he dado a Tommy y Lee. -Parece que sí. Yo sólo he comprado un billete por cortesía. . Te gustarán mucho los fuegos artificiales. Lo cierto era que se había sorprendido más de una vez fantaseando con él. ¿vamos a ir a ver los fuegos artificiales el cuatro de julio? -preguntó Tommy—. como el año pasado. El día anterior se hallaba trabajando en las plantas del patio cuando la sobresaltó un ruido fuerte. puedes venir con nosotros -intervino Lee—. La mujer de la frutería ha recibido un camión lleno y ésta era mucho más grande que las demás. desde luego. -Hola —musitó con toda la calma de que fue capaz.

-Ya la llevo yo —musitó Ronan. —No hace falta. ¡Y le ha dado! —a Tommy le brilló el rostro un segundo antes de recordar los resultados catastróficos del experimento. pero Deirdre dudaba de que fuera a quererlos si tuviera que vivir siempre con ellos. De hecho. Ronan se la colocó sobre una cadera y tomó la cesta de picnic en la otra mano. así que lo hemos puesto y hemos lanzado la pelota -clarificó Lee. seguido por su hermano. El cristal era muy antiguo y sería difícil de reemplazar. ése era uno de los motivos por los que no pensaba volver a casarse. los niños se acercaron corriendo por el camino de piedra. -¿Qué ventilador? -preguntó su madre. -Hemos entrado en la casa a beber agua. que había seguido a los niños. La joven no encontraba divertida la situación. Cuando cerraba la puerta. Y queríamos ver si podía darle a la pelota de béisbol. -Mamá. -¿Qué ha pasado? Ronan se acercó corriendo desde el establo. cuando menos de quince minutos atrás los había dejado jugando en el campo de hierba de detrás de la valla. Deirdre no se dejó impresionar por su curiosidad científica y los envió a su cuarto. El del techo de la sala -repuso Tommy. —Tendré todo el pelo blanco antes de los cuarenta. -¿Qué ha pasado? -miró el cristal roto-. -Estoy aprendiendo muchas cosas de esos dos. -¿Quieres que las deje en la parte de atrás del Bronco? -preguntó . Deirdre no tuvo más remedio que entregársela para impedir que sus manos se juntaran en el asa. La joven negó con la cabeza. Eran muy traviesos pero ella los adoraba. Pero él se colocó delante y le quitó la nevera. Sin duda los consideraba muy graciosos. No sólo porque la mera idea la repelía. -Sí -se guardó las llaves en el bolsillo y tomó el asa de la nevera. Cuando se volvió. -¡Muy bien! -Lee desapareció tan rápido como había llegado. vio sorprendida que salían de la casa. -Y hemos visto el ventilador. Respiró hondo y tomó la cesta de picnic y la nevera de mano. El hombre se alejó riendo y moviendo la cabeza. ¿Cómo lo habéis hecho? Lee respiró hondo.Cuando los llamó. sino por sus hijos. Y a cualquiera que no fuera su padre biológico le costaría mucho aceptar sus travesuras. ya la tengo. vio que Ronan se partía de risa. ¿nos vamos ya? -Lee le había preguntado lo mismo unas cincuenta veces en las últimas tres horas.

Había preparado pollo frito con alubias y una ensalada. -Supongo que puedes darles las bengalas y enseñarles tú las demás cosas sin que las toquen —repuso ella. Sé que no fue idea tuya. Confiaba en él más que en el padre de los niños. Hasta que no estuvo sentada al volante. Deirdre se sintió conmovida. estaba segura de que ni siquiera se molestaría en verlos si no supiera que así hacía sufrir a su madre. La joven sonrió. no se le ocurrió pensar que confiaba en Ronan lo suficiente para permitirle que introdujera a sus hijos en el arte de los fuegos artificiales. -Me gusta verlos molestar a otra persona para variar. pero supo que él había captado su reacción. La mujer tendió una manta y comenzó a sacar comida. -¿Qué es eso? -Bengalas y algunas cosillas más. así que. . Quería que disfrutaran de una sesión particular de fuegos. El hombre depositó ambas cosas en el interior y sacó una bolsa oculta detrás de la rueda de repuesto. -A los niños les gusta que vengas con nosotros. Se instalaron debajo de un roble grande aislado en la colina más alta de la propiedad. metiendo los platos de plástico en la bolsa de la basura—. -Gracias. así que el suelo estaba mullido a causa de la hierba y podían ver los campos que rodeaban la casa a cierta distancia. además de postres de gelatina. por favor. patatas fritas y la sandía. Retrocedió un paso. Había sido un verano lluvioso. Y era cierto. Gracias por dejarme venir. Te agradezco tu amabilidad —dijo. eran casi las siete. Cuando se sentaron a comer. Le puso una mano en el brazo sin pensar lo que hacía y de inmediato sintió una descarga eléctrica por todo el cuerpo. Apartó la mano. faltaban todavía más de dos horas para que anocheciera y empezaran los fuegos. Se había vuelto muy vengativo desde que lo dejó. -Eso había pensado yo. Los tres varones tardaron muy poco en devorar la comida. galletas de chocolate. No quería enseñárselas a los chicos hasta haberlo consultado contigo. -Pero a ti no. Salió delante para abrirle la puerta del coche. Los niños se alejaron a investigar un agujero que Tommy había descubierto en el suelo. A Nelson no se le habría ocurrido nunca hacer algo tan sencillo por sus hijos. De hecho. Ronan asintió. cuando terminaron. -Estaba todo delicioso -dijo Ronan.-Sí.

mordisqueándole el labio inferior y lamiendo después la misma sección. él apartó la boca y le acarició brevemente el pecho al retirar la mano. podría besarlo. Luego. Pero a diferencia de la última vez. en. cerrando los ojos. Dime que tú también me deseas. Cometimos un error. si se ponía de puntillas. le hizo el amor sólo a su boca. jugó un rato con ella y luego se introdujo más. Quiero disponer de horas para tocarte y sentir tus manos en mi cuerpo. pero no siento lo que ocurrió -su dedo rozó el labio de ella y su voz bajó de tono—. con voz ronca. -Sí lo es —repuso él—. A lo mejor creí lo que quería creer. ¿Tú sí? Deirdre quería apartarse. justo cuando se disponía a echarle los brazos al cuello. _¿Sí? -Quiero pedirte disculpas. pero esta vez en una cama. Estaba muy cerca. —La realidad es muy inoportuna -sonrió el hombre. -Eso ha sido un comienzo. -No es necesario. La miró con intensidad—. Y no quiero hablar de eso. Su lengua buscó la de ella. —Yo también te deseo. -Te he dicho que sentía haberte interpretado mal. -¡Ronan! -gritó Tommy-. en la suavidad de tus pechos. Siento haberme equivocado aquella noche. Después se sentó en la manta abrazada a sus rodillas para intentar aclarar . Ronan la miró a los ojos.Ronan sonrió. Ven a jugar con nosotros. entregándose a la sensación. No se te ocurra fingir que esto no ha ocurrido. Pienso en ello todo el tiempo. con excepción de las galletas de chocolate y unas uvas que había llevado para picar más tarde. -Basta -suplicó ella. —No -admitió. Los labios de él bajaron hacia su rostro. -¿Estás segura? -En este momento no estoy segura de nada. Ronan sonrió.. Abrió los ojos y vio que él sonreía. Deirdre sintió palpitaciones en el abdomen y cerró los ojos. La mano de él yacía en la parte de atrás de su cuello y sentía el calor que emanaba de su cuerpo. aunque en sus ojos se leía un deseo muy similar al que sentía ella. —Quiero volver a hacer el amor contigo. Se alejó a jugar con los niños y ella terminó de guardar las cosas del picnic. pero su cuerpo tenía otras ideas y sus pies estaban clavados al suelo. ¿Podemos olvidarlo? -Yo no -levantó una mano y rozó el labio inferior de ella-. -No importa. La mujer dio un respingo y él soltó una risita. -Deirdre.. En los ruiditos que haces.

excepto que. Ni tan obedientes. cuando la tocaba. mamá! -Lee señaló el cielo-. Se quedó en pie con Lee mientras ella colocaba una mano sobre la de Tommy y hacían girar las bengalas en el aire. pero de repente se sintió incómoda sentada en su abrazo delante de sus hijos. Todo aquello era una locura. ¿Se podía amar a alguien con quien nunca se había pasado un día entero? Lanzó un gemido y apoyó la frente en las rodillas. apoyó los brazos en el círculo de los de él y saboreó el momento. Y se estaba enamorando de un hombre del que apenas sabía nada. Mira o te los vas a perder. Cuando la luz empezó a declinar. se tumbaron sin protestar. Y mientras miraba. escondería los fuegos y no los verían mas. Luego él cerro las manos en torno a la cintura de ella y la sensación de protección fue tan intensa que no pudo resistirla. Al comienzo gritó con los niños. Ronan sacó su bolsa y Deirdre pensó que nunca había visto a sus hijos tan emocionados. Se sentó con la espalda apoyada en el árbol y la colocó entre sus rodillas dobladas. Obedeció y Ronan aprovechó la oportunidad para tirar de ella hacia sí hasta que su espalda quedó apoyada contra el pecho de él. tomarse tiempo. Ronan tiró de la mano de ella hacia la manta. Se había prometido a sí misma ser sensata. ¿Por qué lo creían a él? Si era ella la que decía aquello. —¡Mira. y cuando terminaron había anochecido por completo. Sus hijos gritaban y reían y su corazón olvidó toda prevención y voló directamente hacia el hombre de sus sueños. Los fuegos duraron casi una hora. Repitieron varias veces la operación. que ya estaban cansados. Ronan avanzó corriendo hacia ella por el campo con un niño sujeto boca abajo en cada brazo. Si alguno desobedecía. -Échate hacia atrás. Los fuegos artificiales de la ciudad empezarán pronto. llegar a conocer bien a un hombre antes de meterse en otra relación. Los niños. -Vamos a ponernos cómodos en la manta -dijo ella-. hasta que la caja estuvo vacía. con la cabeza sobre su hombro. No sabía nada de Ronan aparte de que un beso suyo bastaba para excitarla. Los divirtió un rato con los fuegos y luego sacó la caja de bengalas.sus ideas. El hombre les dijo con firmeza que tenían que quedarse sentamos en un sitio mientras él encendía la mecha de las «serpientes». seguro que alguno se levantaba y se acercaba para ver mejor. Deirdre le dejó hacer. pero después . Su cuerpo se relajó. Lo encontraba tan atractivo que no podía dejar de mirarlo. La primera vez que se enamoró era joven y estúpida y resultó ser un sentimiento superficial que no tardó en evaporarse. En ese momento estalló el primer fuego en el cielo en una mezcla de rosa y oro. las «bombas cerezas» y las «ruedas» en un lugar sin vegetación cerca del arroyo. comprendía al fin lo que se había perdido antes.

Tenía razón. Se puso en pie con brusquedad y tiró de ella hacia el otro lado del árbol. pero. La mano de ella bajó más y la sensación de sus dedos en su sexo casi bastó para hacerle perder el control. -Voy a acostarlos en el asiento trasero del coche. Si se quedan mucho aquí. La mujer sonrió. pero ella lo detuvo colocando una mano sobre sus calzoncillos. Deirdre decidió que dejaría las preocupaciones para el día siguiente y disfrutaría del momento. le aseguró que los niños dormían y se sentó exactamente como estaba antes. pero se quedó inmóvil al darse cuenta de que no llevaba nada consigo. Deirdre sintió la palma de él sobre su vientre desnudo. pese a su excitación. -Tenemos que detenernos -musitó con voz ronca. Lo oyó gemir y se dio cuenta de que estaba moviendo las caderas en respuesta a la caricia de él. Ronan la besó como antes. buscando su respuesta con la lengua y animándola a explorar la boca de él en la misma medida. Se abrió los pantalones con mano temblorosa. No había motivo para seguir allí y sabía que debería moverse. -Me alegro —le levantó la barbilla y bajó la cabeza para buscar su boca. pero le costaba trabajo convencer a su cuerpo. Le enseñó lo erótica que podía ser una oreja si se combinaban en ella los lametones con las succiones. Ha sido un día inolvidable para mis hijos. -¿Y para su madre? -la besó en la sien. Ronan dio un respingo. fue capaz de recordar que los niños dormían muy cerca de ellos. negó con la cabeza. Ronan apartó la mano de entre sus piernas y ella soltó un grito. —No podemos -musitó con desesperación—. Deirdre no podía pensar en nada que no fueran sus caricias. Ronan se puso en pie y. que él ahogó con su boca mientras le desabrochaba los pantalones. -También para su madre -confesó. Le acarició un pezón con un movimiento rítmico al tiempo que su otra mano descendía hacia la parte inferior del cuerpo de ella. No he traído nada conmigo. La joven comenzó a acariciarlo y él colocó su mano sobre la de ella y la guió en su búsqueda de un ritmo . No podían. La mujer se estremeció en sus brazos y luego se quedó inmóvil.notó que sus voces se reducían a un murmullo adormilado. pero a ella le admiraba que hubiera pensado en ello. Uno de los dedos se introdujo en su interior y sintió que su cuerpo acumulaba un remolino de tensión que estalló al fin bajo las caricias de él. cuando ella hizo ademán de imitarlo. Volvió la cabeza. Deirdre sintió una oleada de deseo. -¿No vas a aprovechar tu turno? El hombre vaciló. Sería una estupidez correr el mismo riesgo por segunda vez. -Gracias por venir con nosotros. Al fin terminaron los fuegos. Empezó a volverse. Cuando volvió a la manta. Ronan apartó lentamente la mano y la besó en la boca una vez más. los acribillarán los mosquitos.

pasara lo que pasara. Deirdre lo soltó y él la oyó moverse. El hombre sonrió aliviado. Ronan no quería que lo hiciera. sabiendo que las piernas no lo sostendrían si se alejaba del árbol. -Vale.más rápido. La joven sonrió y lo abrazó con fuerza. se acercó. Deirdre lo miró un instante a los ojos y él contuvo el aliento. Pero había vuelto a apresurarse. le rodeó la cintura con un brazo y se apoyó contra él en silencio. Esto va tan deprisa que no puedo creer que esté ocurriendo. -No tienes que disculparte de nada —bajó los ojos-. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Deirdre le lanzó una mirada interrogante. Sólo tengo que olerte y pierdo el sentido. Sus caderas se movieron una y otra vez en respuesta a la caricia de ella hasta que al fin soltó su esencia en las manos femeninas. -No lo sé. abrochó los téjanos de ella y los suyos propios y tiró de la joven. Yo no quería que esto se nos fuera de las manos. pero siguió donde estaba. a excitarla sin darle tiempo a pensar si estaba preparada para él. es hora de acostar a esos niños. Una vez en la casa.. Pero a partir de ahora eres propiedad privada y está prohibido el paso a los extraños. La joven volvió casi en seguida y. preguntándose si iba a reñirlo por su presunción. Se volvió y la abrazó consciente de que. -Eso describe muy bien lo que me ocurre a mí contigo. No había duda de que lo excitaba sexualmente como nadie.. Yo nunca me había comportado así. Es como si fueras un afrodisíaco gigante. A medida que se calmaban sus espasmos. Arqueó la espalda con un gemido y se entregó a su instinto primitivo. no todo lo que necesitaba. -Si tengo que disculparme otra vez. -Créelo. ya nunca volvería a ser el mismo. Empezaba a recuperar las fuerzas y utilizó la servilleta que ella le ofreció. pero significaba algo más que eso y empezaba a descubrir lo importante que era abrazarla y conseguir que le abriera un hueco permanente en su corazón. . Podemos intentar ir despacio si así te sientes más cómoda -hizo una pausa—. para alivio suyo. dímelo ahora. pero las palabras le salieron más serias de lo que pretendía. se dejó caer contra el árbol con una mano sobre los ojos. pero sí todo lo que podía permitirse. -Pesa demasiado. Guardaron silencio. La caricia suave de su mano era más de lo que podía tolerar. discutieron un momento sobre si ella debía transportar a Tommy mientras él hacía lo mismo con Lee. pero ella le besó la garganta. Ronan se apartó. muñeca -la besó con gentileza-. Su intención era bromear. -Vamos.

Luego se relajó y lo abrazó. Por el camino. Pensó por primera vez que. Ronan la observaba sonriente desde el umbral. . Adoraba a esos niños. mientras preparaba una bolsa pequeña para sus hijos-. Abrió los ojos y se apartó con el ceño fruncido. Deirdre le contó que su amiga cosía vestidos de novia. Estoy segura de que alguien ha añadido domingos a la semana sólo para fastidiarme. Todavía no le había dicho la verdad y sabía instintivamente que a ella le costaría mucho aceptar sus razones para mentir. Los ataron juntos con el mismo cinturón y salieron hacia casa de Frannie. ¿cómo iba a saber que ella se colaría en su vida y llenaría los espacios vacíos con su presencia y la de sus hijos? Capítulo Cinco -¿Cómo puede ser otra vez domingo? -gruñó Deirdre. Ronan la siguió. exasperada. Esa noche estaba cansada. si se casaba con Deirdre. Por un lado. El corazón le dio un vuelvo. Tal vez no había querido a Sonja tanto como creía. Pero ya había encontrado a esa mujer. Le había preguntado si querían ir los tres con ella a comer fuera y Deirdre le explicó los derechos de visita de su ex marido. Puede que no hubiera obrado bien. le gustaba disfrutar de su intimidad y cuando alquiló el apartamento. Colocó la cabeza en la curva de su cuello y volvió a dormirse. -Ronan. una vez se había enamorado de una mujer que apreciaba su dinero más que a él y acabó largándose con casi la mitad de sus bienes.-No es cierto. pero. Se ofreció a acompañarla y le dijo que podían pasear unas horas hasta que volvieran sus hijos. -¿Estáis listos? -Sí. -Pásamelo a mí. Estoy acostumbrada. quería que lo quisiera por sí mismo y no por sus millones. Aunque quizá fuera mejor así. Acababa de llegar y oía cerca las voces de los niños. Frunció el ceño. mamá. Estaba tensa y distraída y la ansiedad era evidente en sus ojos. Podría dormir todos los días con la mujer a la que tanto deseaba y celebrar con ella sus éxitos cada vez que escribiera otro best seller. Se volvió hacia la casa. así que reprimió la tentación de acercarse a abrazarla. dispuesto a seguir discutiendo. -Puedo llevarlo —insistió ella. Se dijo que eran buenas razones. Además. Tú puedes abrir las puertas. pero Lee se movió contra su hombro. ¿no? Se prometió que se lo diría al día siguiente. pero fue un golpe descubrir cómo lo había utilizado y no quería dar esa oportunidad a otra mujer. Cuando encontrara a la mujer ideal. podría tenerlos a todos. no sabía todavía si podía confiar en el silencio de ella. Los dos niños corrieron hasta el Bronco y gritaron de alegría cuando se enteraron de que irían en el coche de Ronan.

No esperaba volver a verte. Le pasó un brazo en torno a los hombros y la apoyó contra sí. Frannie está en casa con los enanos. Jack. pero cuando vio a Deirdre.Llegaron con varios minutos de adelanto. Se inclinó y los abrazó a los dos. demasiado largo en su opinión. fumando un cigarrillo en el coche. Ambos soltaron a la vez. Llevaba a Brooks en brazos y daba la mano a una niña rubia que bajaba con mucho cuidado y que gritó de alegría al ver a Deirdre. El aludido lanzó en ese momento el cigarrillo encendido al camino y Ronan vio que Deirdre apretaba los labios. -Ronan Sullivan. pero su ex marido estaba ya allí. Lee se volvió hacia él con los brazos extendidos en un gesto que su hermano pequeño imitó al instante. en una muda declaración de empate. Frannie bajaba en ese momento las escaleras. -Sólo un momento -sonrió la joven—. Jack Ferris. Y divertíos. El otro aumentó a su vez la presión sin sonreír. —Lo sé -levantó la barbilla y se separó de él. Volveremos poco antes de . quien tenía lágrimas en los ojos y abrazó a cada niño con fuerza antes de decirles adiós. -Ahí está papá -comentó Tommy. -Ese es Jack -musitó ella. pero no lo miró. sonrió. Él hizo lo mismo y el apretón duró un momento más de lo necesario. que dio a la joven antes de volverse hacia los niños. Ronan se la estrechó con fuerza. Frannie lo conoció ya hace unas semanas. El hombre miró confuso el coche desconocido. quiero presentarte a Ronan. vamos a ir un rato al muelle -intervino Deirdre-. Así que era eso. -Entrad. Para su sorpresa. Queremos ir al muelle. Sonrió al hombre que volvía hacia ellos-. Se preguntó si se estaría mostrando protector o si simplemente le había caído mal. Ronan -dijo la mujer-. —Portaos bien —ordenó-. las cosas estaban bastante tensas entre Deirdre y él y seguro que se lo había comentado a su marido. Cuando se conocieron. -Ah. A él tampoco le gustó el abrazo. acariciándole la espalda. Pero aquí estoy. —Hola. -Me lo dijo -se acercó y le tendió una mano enorme-. aunque a Ronan no le pasó desapercibida la mirada de frialdad que le lanzó a él. con voz sorprendentemente tranquila. El interior de la casa estaba decorado con muebles pesados y cómodos. Ronan sintió un nudo en la garganta y ya no encontró divertidos los comentarios de Deirdre sobre los domingos. Jack se acercó a tomar al niño. . Se abrió la puerta de la casa y apareció un hombre grande. Salió y se colocó al lado de Deirdre. pero no lo paséis demasiado bien sin mí. Los niños se rieron y le dieron la mano a Jack. -Volverán dentro de unas horas -musitó. -Lo mismo digo -sonrió—.

-No -repitió. La joven pasó de largo por las tiendas de ropa cara y las joyerías. -Y seguro que le harían un montón de modificaciones. —No importa. Y te arrepentirás si los privas de ella. —Ven. -Estoy segura —oyó con alivio que respondía Deirdre—. que. Ya les caes bien. La joven se echó la trenza sobre el hombro con impaciencia. La joven se resistió. Ronan sonrió. mientras otros alquilaban botes de pedales y se metían una hora en las aguas del muelle. -No es necesario que compres regalos a mis hijos. vamos -tiró de ella-. pero pegó la nariz al cristal de una juguetería. -Seguro. tras mucho zigzaguear.las siete. te lo prometo. -¡Mira! -exclamó con alegría. Fueron hasta el muelle y aparcaron al otro lado de la calle llena de tiendas y restaurantes que bordeaba el paseo marítimo. —A los niños les encantaría -dijo ella. un dependiente lanzó una canica por una apertura de la parte superior y la bola bajó sorteando una infinidad de obstáculos hasta caer en un cono que puso en funcionamiento otra canica que. —No. El hombre le tomó la mano. Tiró de Deirdre hacia un puesto de helados italianos. o del Acuario. Mientras miraban. No puedo permitirme gastar ahora dinero en juguetes. El aire estaba lleno de melodías eslavas del festival étnico. En el escaparate había una construcción enorme hecha con piezas de plástico. -Oh. La joven asintió con la cabeza. a juzgar por los sonidos. -¿Y a su madre? -la empujó hacia el escaparate-. consiguió llegar al final. así que no contéis con nosotros para cenar. Les encantaría. En el pequeño anfiteatro de piedra actuaba un malabarista en ese momento. ¿También le gusto? . en tono suave pero decidido-. en un extremo del paseo. que fueron comiendo mientras miraban escaparates. debía estar esa semana dedicado a las culturas de Hungría y Ukrania. Había mucha gente en las sombrillas de las terrazas y los turistas entraban y salían del Centro de Ciencias de Maryland. Deirdre siguió resistiéndose. Otro día. ¿Era su imaginación o su invitación ocultaba algo? A Ronan se le ocurrían pocas cosas menos atrayentes que «charlar» con ella mientras el gigante de su marido lo observaba fijamente desde su sillón. No es ninguna molestia y así tendríamos ocasión de charlar con Ronan. -¿Estás segura? -preguntó su amiga-. Se lo compraré yo. vamos a comprarlo. no necesitan un juguete nuevo.

-Debió gustarte en algún momento. Se sentaron al sol en la proa del barco y ella le enseñó el restaurante. y allí encontré yo mi primer empleo cuando salí de la universidad. pero esa vez sin pizca de humor. Ronan quería llevarla al hotel más cercano y pasar la tarde con ella en una habitación con aire acondicionado. pero eso no lo sabías -sonrió ella. con lentitud-. ¿Tengo tu permiso para comprarles uno de esos caza mosquitos a cada uno? Sintió que el cuerpo de ella se relajaba. Y seguro que les gustan mucho. Y desde luego. Yo les compraré juguetes cuando pueda permitírmelo. -Sí lo es -insistió ella-. Y la encontraba cada vez más excitante. Ronan pensó un momento la respuesta. Sonja no comprendía su necesidad de estar horas a solas para crear y se enfadaba cuando él no quería salir a dejarse ver en los lugares de moda. —Como si necesitaras oírlo —musitó. -¿Y cuánto tardaste en darte cuenta de que no era el hombre que tú creías? Deirdre sonrió de nuevo. _Quiero llevarte a Fells'Point -dijo-. -Háblame de tu matrimonio -le pidió él. Industriosa y ocupada con su propio negocio. pero necesitaba darle tiempo para que se acostumbrara a él y aprendiera a conocerlo lo bastante para fiarse de él cuando le contara lo de su profesión. Mis padres llevan más de treinta años felizmente casados y nunca se me había ocurrido pensar que hubiera otra clase de matrimonios. Trabajaba para Aceros Bethlehem. Comenzó a jugar con su tenedor y se puso seria.La joven bajó los ojos. cuando les sirvieron el vino. no había sido así la primera vez. Soy licenciada en Empresariales. -Entonces. un sitio francés pequeño donde se sentaron en una mesa con sombrilla. hay un sitio estupendo par comer. Era atractivo y atento y yo sólo era una ayudante en el departamento de ventas. . -Me halagó el interés que mostraba en mí un de los ejecutivos de la compañía. ¿por qué no me dejas comprarles eso? No es tan grave. Deirdre era distinta. Tú ganas. Era tranquila y familiar. ¿Cuándo empezó a cambiar? -No creo que cambiara nunca -dijo ella. Y entonces podría pedirle que fuera su mujer. -Sí -sonrió-. Hasta entonces no había creído que el matrimonio pudiera funcionar con él. No te habrías casado con él si hubieras sabido cómo era en realidad. -Está bien. Poco después tiró de él hacia los barcos taxis. pero me niego a aceptar ese tipo de regalos. Además lo había vuelto loco intentando convencerlo de que se mudaran a Los Ángeles. Creo que me enamoré de la idea del amor. -¿Por qué? —preguntó con brusquedad. La joven se sobresaltó.

mirando pensativa hacia el muelle. -Sé que debí dejarlo entonces. -¿Cuánto tiempo llevas divorciada? -Ha hecho dos años en marzo.? -Me convenció de que no volvería a ocurrir y yo lo creí. -Mereces algo mejor -dijo con rabia. quedándote sentado a mi lado y . -¿A mí? -Sí. Mi madre estuvo a mi lado cuando nació Lee.. Y unas semanas después descubrí que estaba embarazada -apartó la vista—. Perdona. era un milagro que le hubiera permitido tocarla. No puede ser fácil criar sola a esos dos. -Ó sea que te separaste poco después de aquella fiesta de Navidad. pero la idea de que el niño creciera sin padre. Lo sorprendí con una mujer a la que había conocido en el bar del hotel. -¿Y por qué no. Cuando me puse de parto. El hombre movió la cabeza. -Te admiro por haber conseguido salir de ella -dijo-. pero tú haces que lo parezca. Deirdre se ruborizó y ocultó el rostro entre las manos. pero ya estoy acostumbrada. Para entonces Lee tenía seis meses y Nelson ya ni siquiera se molestaba en intentar ocultar sus aventuras. Se detuvo y tomó un sorbo de vino. Soy una imbécil. Ronan se sintió escandalizado y furioso. Y fue gracias a ti. -Tiene sus momentos duros. no lo eres -le tomó las manos-. Después fingí que todo iba bien durante una temporada. -Al fin admití que tenía un matrimonio malo y un marido aún peor. nadie pudo encontrarlo. -Al fin lo comprendí así -apartó las manos y se secó los ojos con una servilleta —..-Dos semanas. Teniendo en cuenta lo que había soportado en su matrimonio. Pero se ponía furioso si creía que yo miraba a otro hombre. —Dejé a Nelson a primeros de marzo. Me forzó -dijo.. -¿Qué? La joven bajó las manos. Ronan vio que tenía los ojos llenos de lágrimas y le acarició las manos. La joven sonrió. —tragó saliva—. También los criaba sola cuando estaba casada. cuando Tommy tenía un mes. El día anterior de volver de la luna de miel. Pero hace ya tres que lo dejé. Es humillante haber sido tan ingenua y más aún recordar todo el tiempo que toleré esa situación. -No. Fuiste tan amable aquella noche. Pero no lo bastante pronto.. Sentía náuseas. Me quedé embarazada de Tommy una noche que creyó que había coqueteado con su jefe en el picnic de la compañía. Creo que me consideraba propiedad suya. Eres una buena madre y querías lo mejor para tu hijo.

La habitación era bastante normal. Colocó una mano entre sus muslos. No hablaron. se limitó a apartar la colcha y se acercó a ella. con los brazos a los costados. -Era mi prima. Su docilidad resultaba tan seductora como el modo salvaje en que se había entregado a él en el pasado. No descorrió las cortinas. Tiró de la mano de ella y la puso en pie. en un armario o en el suelo del establo. -Vamos. habría podido bailar con un hombre tan atractivo como tú -su cara seguía roja-. Tomó uno de los pezones en la boca y ella emitió un gemido de placer. Ronan llevó una mano a la garganta de ella. La mujer se estremeció y abrió más las . pero siguió de pie en el sitio. olvidaré mis buenas intenciones y te llevaré a la cama ahora mismo -dijo con voz ronca. sepa lo que estoy tocando aunque no tenga tiempo de desnudarte del todo. Ronan se puso en pie. Sabía que habías ido con alguien. Tenía las pierna extendidas debajo de la mesa y las apretó contra las rodillas de ella. la contuvo. en cuanto llegaron a la acera. lanzándola hacia adelante y apoyando la cabeza en su vientre. A continuación se desnudó él muy deprisa. -Por favor -dijo con voz burlona. porque yo me pasé la noche pensando que eras la mujer más hermosa que había visto nunca. Colocó una rodilla en el suelo y le apretó las nalgas. Se sentó detrás de ella como la noche de los fuegos y tuvo la impresión de que el viaje era eterno. Pasó un momento inhalando el aroma gentil de la mujer y volvió la cabeza para besarle la piel. Y menos mal que no sabía lo que pensabas.. que lo esperaba en el centro del cuarto y permaneció impasible mientras él le quitaba toda la ropa y la arrojaba sobre una silla. y apretó la lengua entre sus rizos buscando con ella la piel de debajo. La llevó hacia el muelle de los taxis. -Quiero mirarte -dijo-. urgiéndola a abrirlos y frotando el suave nido de vello rizado de su pubis. Deirdre se sonrojó. la sacó del restaurante y. En cuanto pisaron tierra. Sacó su cartera y dejó un billete sobre la mesa. le soltó la goma que le sujetaba el pelo y lo peinó con sus dedos. creando una masa salvaje de rizos que le extendió por los hombros antes de bajar la mano hacia sus pechos. La joven sonrió y frotó sus piernas contra las de él. Tenía los labios levemente separados y podía ver cómo subían y bajaban sus pechos al ritmo de su respiración. Quiero ver tu cuerpo para que la próxima vez que estemos en el campo. Cuando se volvió hacia ella y vio que hacía ademán de echarse en sus brazos. la tomó en sus brazos y la besó hasta que los dos se quedaron sin aliento. Sin decir palabra. La miró y le costó mucho trabajo no sentarla en sus rodillas y besarla allí mismo.asegurándote de que llegara a casa que no dejaba de pensar que si hubiera estado soltera y menos gorda. se dirigió hacia uno de los hoteles. —Si no dejas de mirarme así.. pero.

así que empezó a moverse una vez más y ella levantó las piernas y pasó sus pies por las pantorrillas de él. -Esta vez estoy preparado -dijo. Nunca había sentido esa ternura que se mezclaba con la lujuria que sentía por su cuerpo. de la que extraño un paquete pequeño y plano que abrió de inmediato. Esto es tan. -Tan. -Cariño. Tardó mucho rato en colocarse a su lado y tirar de ella hacia sí. Cuando hubo terminado. Ronan bajó la cabeza y la besó con suavidad. Echó la cabeza hacia atrás. -El mismo que tú en mí -sonrió ella. -¿Sabes el efecto que produces en mí? -preguntó. ¿Pero por dónde empezar? Tengo algo que decirte y sé que te va a molestar. Emitía pequeños gemidos de placer. Se movió cada vez más deprisa y más hondo y la tensión subió en su interior hasta alcanzar una cima insoportable que explotó en espasmos musculares repetidos e interminables hasta quedar tumbado sobre ella agotado y sin energía... . maravilloso. algo que no quería pperder jamás. el hombre apartó la mano y se dejó poner el preservativo. la penetró muy despacio. ella colocó las manos en las caderas de él.. tan. ¿qué ocurre? -Perdona -sonrió de nuevo entre sus lágrimas-. y ese sonido lo inflamó aún más. pero. Y como antes. Le secó las lágrimas con la mano—. Vio con desmayo que sus ojos se llenaban de lágrimas y dejó de moverse... abrazándola con fuerza. Pero su cuerpo no le permitiría seguir así mucho rato..piernas. Pasaron un momento contemplándose en silencio. Pensó entonces que ése sería un buen momento para hablarle de sí mismo. Deirdre colocó las manos en los hombros de él y lo miró a los ojos. -¿Tan qué? —preguntó él.. -Lo sé -repuso aliviado. Se puso en pie y la llevó hacia la cama. alarmado. pero ella se incorporó a ayudarlo. y Ronan sintió la fuerza de su propia excitación en el vientre. Para mí tampoco había sido nunca así. convirtiéndola en algo más profundo. esas dos palabras basaron para hacerle olvidar todo lo demás. con una confianza completa. como antes. Se sentó sobre sus rodillas. Colocó ambas manos a los lados del rostro de ella y la miró a los ojos antes de empezar moverse con lentitud en su interior.. donde la tumbó sobre las sábanas blancas antes de colocarse a su lado con una mano en el vientre de ella. sucumbiendo a la sensación que le producían las manos femeninas. Usó una mano para palpar su humedad y guió su miembro hacia allí. -Por favor -dijo. La tumbó de nuevo y ella movió las caderas en un ademán de invitación que no dudó en aceptar. Buscó sus pantalones y sacó la cartera. Ronan le tomó los muslos y le subió las piernas hasta su cintura y ella juntó los tobillos a su espalda y aumentó el ritmo de sus movimientos. Estaba muy excitado y no quería esperar ni un momento más.

pues no te lo diré —pero en su interior se alegraba de que confiara en él-. pero he procurado olvidar los recuerdos más horribles. No podía decidirse a decirle que se había casado con él por su dinero y le había costado bastante tiempo descubrirlo así. -Vaya. me juró que no volvería a ocurrir. Le molestaba que me hubieran dado la casa. No hubo grandes peleas que requirieran la presencia de la policía. -¿Perdonarlo? -preguntó él. Ronan soltó una risita. Tienes cinco ex mujeres por todo el país. ¿Sabes lo que más me molestó? Las mentiras.. No quiero ser su amiga.. -Qué suerte la tuya. -¿No somos un poco mayores para esto? -sonrió la mujer. —Perdona -le acarició el pecho-. -En este momento no me siento viejo. ¡hey! Ronan se había colocado sobre ella.. no estaba dispuesto a mostrarse civilizado. Supongo que no quería testigos de mi asesinato. hay un motel en el camino y . -¿Murió por sí mismo? -Más o menos. Pero la primera vez fue. Más tarde. Sonja y yo. Unas horas después volvían satisfechos a casa de Frannie.. -¿Para qué? -Apretarnos en el coche. La última vez le dije que no podía entrar y echó la puerta abajo.. pude llamar a mi amiga Jillian y se marchó cuando llegó ella. asolador. -Eso no tiene gracia. así que venía regularmente a dar la lata. cuando ya no se molestaba en ocultar sus aventuras. -No quiero hablar más del ex de ninguno -dijo. -¿Tú llamaste a la policía? —Una vez -se tumbó de nuevo-. De hecho. escondernos de la familia. Es lo que más duro me resulta perdonarlo. Deirdre movió las caderas bajo él. -Debe de ser un número mágico -dijo ella-. a pesar de haberlo planeado así él mismo.. ¿Y qué pasó? No te creeré si me dices que tenías aventuras y se las restregabas por la cara. al menos conocía mi situación. Por fortuna. Y me mintió. El hombre tiró de ella hacia sí hasta que quedó sentada en el centro de los dos asientos.. Vale.. no éramos tan compatibles como creíamos. -Sí. Pero ya que has sacado el tema. débilmente. Deirdre se apoyó en un codo y lo miró.-Déjame adivinar —bostezó ella—. muy cerca de él. -No exactamente. Cuando nos divorciamos. he estado casado una vez y sólo duró tres años. poco dispuesto a seguir con discusiones íntimas. Aquello lo sobresaltó. pues tendremos que encontrar algo para llenar el tiempo. Ahora sólo me preocupa que los niños tengan que irse con él y.

Hacía mucho calor fuera y el interior de la casa resultaba muy agradable. creo que será imposible. acaba de empezar. Sois completamente diferentes. En realidad. no te estoy comparando con Nelson. -Gracias -se volvió hacia Deirdre-. ¿Dónde está Frannie? -En el taller. Y creo que me gusta. -¿A qué te refieres? —Sé que esto no durará siempre —repuso con calma-. Supongo que lo que quiero decir es que tengo que aprender a ir más despacio... ¿Son los O's? -Sí. así que suéltalo. -No temas. Deirdre había vivido antes con un dictador y confiaba en que no encontrara ninguna similitud entre el imbécil de su ex y él. Sabía que era una idiotez. fue Jack el que salió a abrirles.quizá tengamos tiempo para. Vio una televisión en el centro de la sala y se dio cuenta de que el otro miraba un partido de béisbol. -Gracias -musitó Deirdre-. Cuando llamaron a la puerta. Porque llevo semanas excitado. Va a costarme un tiempo sobreponerme a ti. ¿No te gusta que piense? —sonrió ella. La joven guardó silencio. La joven sonrió. A él no le gustaba aquello. Ronan respiró hondo y miró a su alrededor. -¿El qué? -Pensar. Así que no se te ocurra librarte de mí. . -No es nada del otro mundo. El hombre negó con la cabeza. -Eres insaciable -rió ella-. No sé lo que puedo esperar de lo que está pasando. Sólo estaba pensando que puedes ser muy dictador cuando te lo propones. siéntate conmigo mientras charlan las mujeres. pero no le importaba. Llevaba al niño dormido en los brazos. Vete -miró a Jack-. Esto es lo mejor que me ha pasado en años y siempre te estaré agradecida. Llegamos temprano. -Estás pensando algo sobre nosotros y odio no saber lo que es. pero no quiero dejarte marchar. Odio que hagas eso. Y no haré ninguna escena cuando te marches. -Pues me alegro. -No quiero que me estés agradecida -buscó palabras que expresaran lo que quería decir-. ¿Te importa? -Claro que no. —No hace falta que seas tan cuidadoso con las palabras -musitó ella. -¿Qué? -preguntó él-. -Adelante -dijo. -¿Cómo van? -preguntó Ronan. -No era ésa mi intención -comentó.

Extendió los brazos y el otro dejó al niño en ellos. le lanzó un beso.. Sabía que Jack se mostraba mucho más cordial esa tarde y se alegraba de ello. —Gracias -dijo. ¿los niños no tenían que estar de vuelta a las siete? Jack miró su reloj y enarcó las cejas. Dejó todo sobre la mesita y recuperó a su hijo. -En serio —dijo. Me gustaría ir al estadio. ¿Hablas en serio? -Claro que. Se concentró en el partido y tardó un rato en darse cuenta de que eran las siete y cuarenta minutos. Deseó que volviera Jack y éste entró casi en el acto con dos botellas de cerveza y una bolsa de cacahuetes en la mano. sobre todo si empezaba a llorar. Ronan se puso en pie. -Yo tengo abono de temporada -comentó Ronan con aire ausente. Pensó que era una mujer entre un millón.Deirdre. Jack soltó una carcajada. Y sería peor aún decirle a Jack que poseía un palco con media docena de asientos.. -A mí también. Probablemente no era buena idea hablar de eso. Se sentó en el sofá y prestó atención al juego. No te pierdas nada. -Sí. mirando el partido-. Se interrumpió. pero el niño volvió a relajarse y a mover los labios. que se alejaba ya hacia la parte de atrás de la casa. Se lo contaría después de que le explicara todo a Deirdre esa noche. No sabía qué hacer con él. -¿Dónde está Deirdre? -Probablemente en la cocina o en el taller de Frannie. -¿Te gusta el béisbol? -preguntó Jack. -Eh. -A ti. -Enseguida vuelvo. Una gota de sudor cayó de su frente. Y no tengo mucho tiempo libre últimamente. Puedes usarlo alguna vez si quieres. No sabía qué hacer con un bebé. Ronan colocó al niño en una posición más cómoda. Encontraron a las dos mujeres en la cocina y Ronan vio en seguida que estaban . -¿La idea de la paternidad te pone nervioso? -Desde luego -rió también Ronan. pero desde que construyeron el nuevo no es fácil conseguir asientos decentes -sonrió y cambió de posición al niño-. —Me encanta. ¿Quieres una cerveza? -De acuerdo. -Gracias -Jack se puso en pie-. Una mujer a la que no le importaba que el hombre viera el béisbol. Brooks apretó el rostro y estiró el cuerpo y el hombre se puso tenso.

Se levantó y se acercó a la ventana de la sala. ¿Dónde vive? La joven se lo dijo y él memorizó la dirección. Se dejó caer en el sofá de nuevo. Primero intenta localizarlo en su casa. Se sentía cada vez más impotente. A las ocho y un minuto la apartó de la ventana. Y si los niños están en su casa. Nelson lleva un mes o así pasándose de la hora. -No vuelvas a llamar -dijo-. ¿vale? -preguntó él. —¡Espera! ¡Voy contigo! —gritó ella. -Espera -dijo Jack-. La mujer asintió y los dos hombres salieron al exterior. La vio asentir con la cabeza y comprendió que estaba reprimiendo las lágrimas. Ronan le acarició la barbilla. poniéndose todos tensos cada vez que un coche entraba en la calle y pasaba de largo. más probabilidades tendremos. -Volveré dentro de un rato. —A lo mejor es cosa del tráfico -musitó. Tienes razón. El hombre negó con la cabeza. puede que se vaya. No he dicho nada porque sé que quiere provocarme. -A lo mejor. Esperaron hasta las ocho. -Le daremos unos minutos más y luego lo llamamos. La mujer cruzó los brazos con fuerza. te prometo que los traeré yo. pero no sabía qué decir. La mujer respiró hondo. pero el partido ya no le interesaba nada. Estaba tan pendiente de la ventana que no lo había oído acercarse. Capítulo Seis Deirdre se sobresaltó al sentir los brazos de Ronan en sus hombros. No lo reconocerá. -Te quedas aquí por si aparecen. Ronan la siguió. -Te prometo que iré todo lo deprisa que pueda -la besó y se volvió para salir. -Me voy con él. Noventa minutos después aparcaban delante de la casa de Jack y salían del . Cuánto más podamos acercarnos a él sin que se entere. Le pasó el auricular a Ronan y éste cortó la conexión. Si está allí. ¿Y si habían tenido un accidente? Sabía que ella pensaba lo mismo y no había nada que él pudiera hacer. Deirdre obedeció y dejó sonar el aparato hasta que saltó el contestador. pero esto ya es demasiado. Jack le pasó el niño a Frannie y la besó también. -Es hora de llamar por teléfono. Ha visto tu coche esta mañana. Le hubiera gustado poder tranquilizarla.preocupadas. —Bien -Ronan avanzó hacia el garaje-. Se acercó a la silla de Deirdre y le puso las manos en los hombros. Yo he comprado uno esta semana y estaba en el garaje.

pero una lágrima cayó por su rostro. Le llevó a la casa. Le pasaré con una agente. Mire. más alerta-. ¿quiere que me pase de camino a casa? -Se lo agradeceríamos mucho. Racionalmente. ella lo leyó en sus ojos. -Tenemos que llamar a tu abogado -dijo él-. -No puedo creerlo. también sin hablar. señor —dijo la voz. yo salgo de servicio en media hora. El hombre la abrazó con fuerza. —Nosotros no intervenimos en problemas de custodias. Vivo en esa dirección. es real.coche en silencio. -¿Un secuestro? -preguntó la voz. Esto no es una pesadilla. necesitaba dar consuelo. -¿Estaban allí? Ronan no tuvo que decirle nada. Pero no abrirán hasta mañana por la mañana -la mujer vaciló-. lleno de frustración. . Llamar a la policía hará que sea real. pero también recibirlo. Deirdre lo miró esperanzada cuando cortó la conexión. señor? -A los hijos de mi amiga. No empezó a gritar ni hizo una escena. Jack le acercó el teléfono inalámbrico. sabía que Tommy y Lee estarían bien. La puerta se abrió en el acto y Deirdre apareció corriendo con expresión esperanzada. ¿pero cómo explicarle a Deirdre que la policía no iba a recuperar a sus hijos? -¿Hay alguna agencia legal que pueda ayudarnos? -Lo dudo. -No sin antes hablar con un juez. quizá algo confusos por no haber vuelto a casa. Un momento después oyó otra voz y Ronan repitió su pregunta. -Creo que es hora de llamar a la policía. Frannie se acercó a abrazar a su amiga. ¡Dios mío! —se tapó la cara con manos temblorosas-. Ronan la abrazó en silencio.dijo cuando se identificó una voz de la comisaría. ¿No hay nada que podamos hacer? Ronan negó con la cabeza. ¿A quién han secuestrado. La ley no puede moverse deprisa en estos casos. Ronan guardó silencio. Lo que tiene que hacer su amiga es llamar a su abogado. —Hablaré yo —marcó el número-. Su padre. Había esperado aquello. -Por norma no solemos mezclarnos en disputas de custodias. Creo que tiene que ir al tribunal civil. Tengo que denunciar un secuestro. Eso es un asunto civil. Hubo un silencio al otro lado. -¿Ya quién puedo denunciarlo? -No tengo esa información. -¿Me estás diciendo que no los recuperará hasta que vaya ajuicio? Deirdre emitió un ruidito mitad sollozo mitad gemido. la sentó en la mecedora y se acuclilló ante ella. Pero su lado irracional empezaba a imponerse y hervía de rabia ante su inactividad forzosa.

El hombre tomó el papel. Ronan lanzó el teléfono a Jack y se acercó a ella. La tomó en trazos y se sentó en el sofá. Gracias. se sentó cerca de ellos. No puedo pagar eso. pero tiene que entender que tiene un equipo y ha de trabajar de incógnito -le apretó las manos-. La policía asintió y miró a Deirdre compasiva. Era una mujer de unos treinta años. sin duda. ¿eh? Ocurre muy a menudo. Cuando Frannie terminó de hablar.. Es lo único que impide que tenga miedo de la oscuridad. Ojalá pudiéramos hacer más por usted. Levantó la vista hacia Ronan. —¡Semanas! -exclamó Deirdre con desesperación. -Ya lo ha hecho -Jack golpeó la mesa con rabia-. Tommy no puede dormir sin su cocodrilo -sollozó con más fuerza—. -¿Quién es su abogado? -preguntó a Frannie-. -No puedo.—No puede llevárselos así. un antiguo agente federal que se retiró hace unos años y se especializa en buscar niños en estas situaciones. Sonó el timbre y Ronan se acordó de la agente que había prometido pasarse. de figura atlética y pelo corto castaño. Es el número de un viejo amigo mío. decidan lo que decidan. . Jack la hizo entrar en la estancia. los tendrás de vuelta en pocos días o semanas. buscó en la agenda e hizo la llamada. al ver que el otro se acercaba ya al aparato-. Asintió con la cabeza y se mordió el labio inferior-. Dependiendo del tiempo que tarde en localizarlos y de la dificultad de recuperarlos. ¿Puedes llamarlo? La mujer asintió con la cabeza. puede cobrar hasta diez mil dólares. Tenemos que pensar el modo de recuperarlos. Si no se los ha llevado a otra parte. La detective se puso en pie. Ronan escuchó la conversación mientras frotaba la espalda de Deirdre y sentía que sus lágrimas le empapaban la camisa. -Preparará algo esta noche para presentarlo mañana a primera hora -dijo-. Deirdre comenzó a llorar abiertamente. pero tengo dos hijos y sé cómo me sentiría si les ocurriera esto -sacó un papel de su bolsillo—. Ronan le tendió la mano. -Así que su ex marido se ha llevado a los niños.. No trabaja gratis. -Es la detective Sims —les dijo. -No debería decirles esto. meciéndola con gentileza. —Es mucho dinero. -Hemos hablado por teléfono. Buena suerte. ¿Tiene horas de trabajo o podemos llamarle ahora mismo? -Es el teléfono de su casa -levantó un dedo. ¿Diez mil dólares? -musitó Deirdre-.

Tenía cinco mil dólares en su apartamento encima del establo y podía conseguir más cuando abrieran los bancos. pero no le importaba lo más mínimo. pero todavía no sé si voy a necesitarlos. Deirdre se levantó y empezó a andar por la estancia. Frannie. A lo mejor era un hombre frugal que ahorraba todo lo que podía. que afortunadamente estaba casi vacía y apretó el botón de respuesta con dedos temblorosos. Por supuesto. pero Ronan la interrumpió. Sonó el teléfono. Era ya lunes y los dos tendrían que trabajar pronto. Era tranquilo y meticuloso y consiguió que le contara todo lo que sabía sobre los hábitos y lugares donde paraba Nelson. contadle todo lo que podáis. -No te preocupes por el dinero -oyó una voz al otro lado de la línea y comenzó a negociar. —Tendré que vender la granja —hablaba consigo misma-. -No. El dinero no era problema. Eran las tres y media de la mañana y se hallaba sentada sola en la cocina de Frannie con una taza de café ante ella. -¿No trabaja solo? -preguntó Ronan. mejor. Luego se puso en pie y salió hacia la puerta. Deirdre seguía en estado de shock. el antiguo agente federal.. Lo tengo en casa. Tiró la taza de café. vivía solo. Deirdre lo miró confusa. Jack y ella habían soltado un respingo cuando Ronan le prometió por teléfono cinco mil dólares esa misma noche. Más adelante se preocuparía de las consecuencias. Ya sabía lo que iba a hacer. —El dinero no es problema. Lo sé. Cuanto más fresco esté el rastro. a instancias suyas. cosas incluso que no sabía que recordaba. conseguirían identificar el origen de la llamada. Lo único importante es recuperar a los niños. Briggs le había dicho que esperara cerca del teléfono por si llamaba Nelson. Me pregunto si me dejará pagarle a plazos. Sus amigos se habían acostado por fin. volveré. Pero volvió al mismo tiempo que el hombre que había contratado. tendría que devolvérselo y.. Ronan levantó el auricular y marcó el número. —¿A dónde vas? —preguntó ella. Deirdre sabía que eso era ilegal y que probablemente había tenido que sobornar a un empleado de la compañía telefónica. Edwin Briggs. -Empezaremos ahora mismo -comentó-. -A buscar el dinero. Después de todo. La joven mencionó entonces el dinero.Cuando salió. Y si lo hacía. Si llega Briggs antes que yo. Dígame si necesita más y lo tendrá en cuanto abran los bancos. Briggs era alto y musculoso con un pelo moreno entreverado de canas. Hay gente a la que puedo llamar. y Ronan estaban buscando a sus hijos. . -Pero los cajeros no te darán esa cantidad —musitó Jack.

Los niños están bien.. Los ojos de su amiga se llenaron de lágrimas. Primero oigo un grito y luego me encuentro a mi esposo flirteando como de costumbre. sin pensar lo que decía. pero no sabía si era de felicidad por haber recuperado a sus hijos o de miedo por haberlo estropeado todo con aquellas dos palabras. Tenemos que hablar cuando vuelva.? El hombre se echó a reír. Esperó su respuesta. Los ha encontrado -repitió ella. así que más vale que sea breve antes de que pierda cobertura. -¿Dónde estáis? ¿Se encuentran bien? ¿Cuánto tardaréis en. Y en el instante que tardó en volverse a buscar a Tommy.-¿Diga? -Ya los tenemos -dijo la voz jubilosa de Ronan. -Te quiero. Gracias a Dios. -Ronan. algo que se atrevió a esperar que fuera amor. amanecía ya cuando el coche azul oscuro de Briggs apareció por fin en el camino de entrada. Sintió deseos de morderse la lengua. Tres horas después. que estaba completamente despierto.. bailando de alegría. Cuando colgó el teléfono estaba llorando. Date un beso de mi parte y lo reemplazaré personalmente dentro de unas horas. Hubo un silencio al otro lado. Ahora puedo llorar. Ronan -musitó-. ¡Los ha encontrado! Jack depositó al niño sobre una cesta que había en un rincón y la abrazó con fuerza. Estaba durmiendo en el cuarto de al lado en su cabaña de caza. —Gracias a Dios. sus ojos se encontraron. basta. Te contaré los detalles cuando vuelva. Ronan. Dijo que ahora íbamos a . -¿Qué pasa aquí? -preguntó Frannie. cariño. -Basta. Y esas palabras lo cambiarían todo. ¿Significa esto que tenemos algo que celebrar? ¡Los ha encontrado! -Deirdre se lanzó hacia ella y la abrazó también. Tu ex ni siquiera sabe que los hemos sacado. Abrió la puerta de atrás y sacó a Lee en brazos. Estoy en el coche de Briggs y vamos por una montaña. Deirdre sintió un calor especial en su interior. Hasta pronto. se dio cuenta de que su mirada contenía algo fuerte y cálido. Van durmiendo en el asiento de atrás. Cuando le pasó a su hijo. -Están a salvo. Ronan salió cuando ella llegaba a su lado. Volvieron a casa con los niños sentados entre los dos. —¿Quién era? -Jack entró en la cocina con Brooks. -¿Deirdre? -su voz sonaba insegura-. -¿Dónde se ha metido papá? -preguntó Lee-. Había hablado en un impulso. -Bien hecho. desde el umbral con los brazos en jarras —.

Sonrió para sí y bajó las escaleras con una cesta de ropa sucia en la cadera. No es verdad. Me ha dicho que te des prisa. Dijo que Ronan no nos quería —movió la cabeza—.quedarnos con él. Os quiero. ¿Cómo podía haber hecho Nelson algo así a los niños? Eran sus hijos. Vuestro padre debió entenderme mal. Tenía trabajo. -Le dije a papá que no podíamos quedarnos a pasar la noche. Te está esperando en tu cama -bajó la voz-. Para Ronan y para ella eran un don. —Puedes dormir con Gumsy todo el tiempo que quieras. me gritó que me callara. la frente alta y el mechón de pelo castaño que le caía sobre la frente. Observó su nariz. los niños parecían muy cansados. su babilla fuerte. ¿a que no? -No. Vosotros teníais que volver a casa. así que los obligó a acostarse. eran una propiedad. El hombre entraba en la carretera que conducía a la granja y tenía la atención fija en el tráfico. -Papá sigue en la cabaña -dijo su madre con calma—. pero su hermano no se dejó despistar tan fácilmente. no algo de su propiedad. Ha dicho que soy muy mayor para dormir con Gumsy y no es cierto. -Sabía que sí nos querías -apoyó la cabeza en su costado y suspiró-. Cuando fue a verlo cinco minutos después. Lo quería muchísimo. Estrechó contra sí a Tommy. al otro lado del pasillo. Después de comer. Y cuando le dije que sí nos quería. El niño soltó una risita. dormía profundamente. Dijo que nos entregabas a él porque ahora tenías a Ronan. -Y tienes razón. Para Nelson. sentado a su lado. al que le temblaba el labio inferior-. Se prometió que más tarde habría tiempo para ellos. Tiempo para hablar y hacer el amor sin prisas. Pensó que eso lo aclaraba todo. Deirdre se apoyó en el asiento acusando de repente la falta de sueño. No tienes que dormir —le aseguró a Lee-. algo que había que amar y valorar. Ya sé que eres muy mayor para siestas. Miró al objeto de sus pensamientos. La mujer apretó los dientes y contó hasta diez. Ronan apretó la mandíbula y abrazó un momento al niño con el brazo libre. amiguito -repuso con voz ronca-. pero si no hacía pronto la colada. pero me dijo que tú le habías dado permiso. -Y yo no quiero —declaró Tommy. -Papá vio a Ronan. pero si descansar en la cama. Se volvió hacia el hombre que conducía en silencio. -No tendrás que hacer nada con tu padre que tú no quieras hacer. tendrían que empezar a usar ropa . Tommy. -No quiero volver con él —dijo el niño en tono agraviado-. hacía lo mismo abrazado a Gumsy. Me gritó cuando le dije que te enfadarías si no nos llevaba contigo. Y viniste a buscarnos.

. Una pausa. Es importante. Maldición. Cuando su coche se alejó por la colina. ¿O eran seis? Ganaba más dinero en una llamada de teléfono del que podría conseguir ella en toda su vida. Allí estaba oscuro.. La oferta original era de cinco. mina de oro. Se detuvo un momento para esperar que su vista se adaptara a la oscuridad. el dinero! No sabía cuánto le había pagado al final al señor Briggs... Sullivan. tú ganas. mina de oro. No. Fue a buscar la bolsa de galletas de chocolate que había preparado esa mañana. Adiós. el hombre con el que había hecho el amor. Entre los fríos de corazón había sido un best seller el año anterior. Contesta al teléfono —el que llamaba no se identificó-. R. sé que estás ahí pensando: «ya está otra vez el pesado de mi agente». Ronan. Ronan! Buenas noticias. Guardó silencio. Al llegar a las escaleras. Quieren hacer una película de Entre los fríos de corazón. Iba todos los días a la misma hora a la oficina de correos... sin ser capaz de moverse. Deirdre se detuvo en mitad de las escaleras. Era muy predecible. ¿Cinco millones? Seguro que sí. incapaz de identificar el miedo repentino que la inmovilizaba. Y para él no debía ser nada.. pero sabía que era más del que podría reunir fácilmente. ¡Dios santo.. vio salir a Ronan del establo y subir a su coche. echó a andar hacia el establo. ¿estás sentado? Star Vision Pictures. Su Ronan Sullivan. pero sabiendo que su vida cambiaría si no se alejaba de aquella voz impaciente y. J. pero las palabras seguían resonando en la mente de ella. -Está bien. Poco después saltó el contestador. Llámame en cuanto llegues y hablaremos de los detalles..sucia.» No podía respirar. Acabo de recibir una oferta de. El momento era perfecto. llámame pronto. pero creo que podemos pedir más. Ronan. La oferta original es de cinco. . Pero tengo que hablar contigo. «Star Vision Pictures. Solía leer todos los libros que entraban en la lista del New York Times y ése había sido uno de sus favoritos. hacer una película. Pero no podía dejar de pensar en sus contradicciones. Mientras metía la ropa en la lavadora. el autor de cinco famosas novelas de suspense. -¡Eh. Y el dinero. Sullivan. Había leído otras cosas anteriores del mismo autor. Y si no estás en casa. La voz clara y masculina de Ronan invitó a dejar un mensaje después de la señal y un instante después oyó otra voz. ya que las ventanas se hallaban cerradas. así que se sentó en los escalones. Pensó que era una grosería escuchar y subió las escaleras con intención de dejar las galletas en la puerta y alejarse. oyó un teléfono y se detuvo. no obstante. Ronan era periodista. el suyo no. el hombre que conquistó su corazón el primer día que se arrodilló en el suelo para hablar con sus hijos era R. J. Se mostraba incómodo cada vez que ella mencionaba su trabajo. aunque había pensado que se debía a que no tenía mucha suerte vendiéndolo.. Las palabras de su agente seguían resonando en su cabeza.

Bajó las escaleras y se alejó del establo sin dejar de llorar. Lo envidió. había encontrado a alguien que la quisiera y a quien querer. hablas muy raro. -Decidle a Ronan que estoy enferma —dijo a los niños. después de pagar por el error de su matrimonio. -¿Eh? —Hay fresas en la nevera. Y su forma apasionada y tierna de hacer el amor tenía que ser también mentira. Se puso las gafas de sol para cubrir la hinchazón de sus ojos y se sentó en la mecedora. Murphy salió de detrás de las lilas y se tumbó a sus pies. mirando a la nada. Le había mentido desde el primer día que se conocieron. Había mentido sobre su trabajo. Le hubiera gustado poder tumbarse también sin ninguna preocupación. Subió a su dormitorio. Pero no podía hacerlo. ¿Qué has dicho? Volvió a repetirlo y ellos entraron en la cocina. donde se sentó en el borde de la cama y apretó las . El tazón de guisantes seguía esperándola. Los niños se despertaron dos horas después. Tenía dos niños de los que ocuparse. antes de entrar en la casa. Y había sido lo bastante tonta para dejarse engañar de nuevo por un embustero. Deirdre se levantó de la mecedora y los guisantes cayeron al suelo. Comenzó a pelar los guisantes y los niños no tardaron en salir con las fresas y sentarse en el escalón.Se sintió traicionada. mamá. Murphy se puso en pie moviendo el rabo y un instante después dobló Ronan la esquina de la casa. Eso era lo que contenía su futuro. Lee tenía razón. pero ella se quedó sentada. Dos niños que habían sufrido una experiencia traumática el día anterior. La bolsa de galletas cayó de sus manos y éstas se rompieron a sus pies. No podía afrontar aquello todavía. Se llevó una mano a la boca y comenzó a sollozar. -Eh. Nada. Había creído que al fin. Deirdre los oyó y salió al porche de atrás con el tazón de guisantes que estaba pelando. Había confiado en él. Excepto para una relación sexual corta. ¿podemos comer algo? —Hay fresas en la nevera. seguido por Tommy y Gumsy. Ella no era la clase de mujer que pudiera atraer a un famoso. Había mentido al decir que necesitaba un sitio donde vivir. Estaba confusa y desorientada. -Mamá. Sintió una oleada de pánico. pero no se dio cuenta. pero no consiguió contener el dolor que se extendía por su interior. No lo había oído regresar y no estaba preparada para verlo. Lee apareció en la puerta. Su voz estaba ronca por el llanto.

manos para impedir que temblaran.. -¡Sal de aquí! -repuso ella con vehemencia-. Ha muerto alguien a quien quería. Ronan lo siguió al interior del cuarto. Vamos. Se alejaron los dos y un instante después los oyeron bajar las escaleras haciendo tanto ruido como si fueran una manada de elefantes. examinándose los dedos. Luego pensó hacerlo ese mismo día y… -Has oído el mensaje. pero no en ese momento. Me has mentido -las lágrimas empezaron a rodar por debajo de sus gafas de sol-. Deirdre lanzó un respingo sobresaltado. No podía verlo en ese momento. Confiaba en ti y tú me has mentido. La joven volvió la cabeza hacia la ventana y tragó saliva. -No tengo nada que decir -susurró ella sin mirarlo. -Cariño. -¡Maldición! -dio un puñetazo tan fuerte en la pared que ésta se tambaleó. tendía a exagerar las cosas de un modo desproporcionado. No es tan sencillo. —Tengo que hablar unos minutos con mamá y luego os llevaré al arroyo si ella no lo prohíbe. Tommy. Sentía ganas de vomitar. Sabía que tendría que hacerlo antes o después. ¿verdad? La joven asintió con la cabeza y lo miró como si fuera a atacarla en cualquier momento. Antes he estado llorando. con aire triunfante. captando muy bien su significado. -Déjame que te explique. ¿Te encuentras mal? Tu voz suena terrible -a lo mejor se mostraba tan alterada porque estaba enferma. Ronan miró a Deirdre.. Oyó los pasos de los niños en las escaleras. a pesar de las gafas de sol que llevaba todavía.. -se acercó a abrazarla en dos zancadas. -¿Qué vas a hacer tú? -preguntó. ¡Qué mala suerte! Había pensado contárselo el día anterior y no había tenido ocasión. Ronan frunció el ceño. niños —dijo Ronan-. y vio que tenía la cara blanca y que. ¡Bien! —exclamó el niño-. Ya podéis volver fuera. -Está aquí -dijo Tommy. así que se concentró en respirar profundamente. Capítulo Siete —Gracias. -Dime algo -le suplicó él. Lee miró a su madre con incertidumbre. había estado llorando. —Pensaba decírtelo -musitó él.. sentada en el borde de la cama. ¿Qué iba a decirles sobre Ronan? ¿Qué sentirían cuando se marchara? Siguió respirando profundamente. -No -se volvió a mirarlo-. pero Deirdre se debatió . Cuando él no se sentía bien.

presentaciones. donde sin duda tenías servicio. El hombre la sentó en sus rodillas. -No piensas darme una oportunidad. Había pasado ya por eso con otra mujer a la que creía amar y no estaba dispuesto a permitir que Deirdre pensara que lo había destrozado. -Tú querías sexo y yo estaba cerca. Cuando la gente descubre quién soy. para vivir encima de mi establo? Lo empujó con fuerza. En los dos últimos años he intentado no llamar la atención del público. ¡Mujeres! —escupió la palabra con todo el desprecio de que fue capaz.. Bueno -corrigió-. La sombra oscura que vio en ese momento le hizo mucho daño. Aunque maldito si sé cómo es eso. -No te mentí -empezó-.. Se detuvo para calcular el efecto de sus palabras. -Yo no era «el público». -¿Esperas que me crea que decidiste irte de tu apartamento. pero no a ti específicamente. ¿verdad? Que tuvieras una mala experiencia con un hombre no significa que el próximo vaya a ser igual. Aun así. ignorando el sonido de horror que salió de la garganta . pero ella no se movía ni daba ninguna pista de lo que estaba pensando. Luego se presentó en mi apartamento y comenzó a seguirme a todas partes.. Aunque supongo que para ti sí. Ronan no la soltó y al fin ella se quedó quieta sollozando. Sin duda estaba reflexionando sobre lo que acaba de oír. Lo perdonaría. convirtió el dolor en una rabia auto protectora porque necesitaba demostrarle lo poco que le importaba su rechazo. Pero no contestó. siempre había alguien en mi apartamento esperando autógrafos. Deirdre había retorcido todo lo que le había dicho hasta crear una realidad alternativa y cerrar la mente a todas las explicaciones que pudiera darle. le colocó la cabeza debajo de su barbilla y la meció como la noche anterior en casa de Frannie. pero tú eres igual de mala. pero no quiero volver a pasar por algo así. Cuando decidí irme de Baltimore. Se acercó a mirarla a los ojos. La gente me trae manuscritos para que intente que los publiquen y esperan que tenga tiempo de leerlos y darles mi opinión. Tenía que hacerlo. Alguien con quien podías entretenerte hasta que te cansaras de la vida sencilla y volvieras a tu ambiente natural. intenta que me comporte como un famoso. No puedes imaginarte cómo es. -¿Y cuál es ése? -preguntó él con furia. Ronan -hizo una pausa y una sombra cruzó su rostro-. esos ojos en los que había creído ver su futuro. Anoche me dijiste que me querías. mentí. ¿Era cierto? La joven se llevó una mano a la boca y retrocedió hasta chocar con la pared. y se apartó de él de un salto.retorciéndose y empujando hasta que las gafas de sol cayeron al suelo. pillándolo por sorpresa. eso seguro. Tú me acusas de mentir —dijo él-. ¡Un día la encontré en mi cama! Al final la arrestaron. -Hace varios años empecé a recibir cartas de una admiradora. -Aquí no.

-No —Tommy movió la cabeza con vigor—. -Mamá. Creía que obraba bien. lo que probaba que pensaba seguir allí al menos otro mes. ¿verdad? Hay una posibilidad -confesó ella-. No habían hablado desde el día en que él salió furioso de su habitación. porque no podía hacer otra cosa y los niños no requerían su atención todo el día. El juez había dictaminado que cualquier visita futura sería decisión de Deirdre y Nelson no podía comunicarse con ella sino a través de su abogado. Se acercó a la puerta. aunque no era así. Lee y Tommy no habían vuelto a ver a su padre desde el día en que se los llevó a la cabaña de caza. El alivio que mostraron los dos niños la convenció de que estaba haciendo lo correcto y les explicó que. Después de eso. Lo único que lamentaba era que llegara la mañana. Normalmente no aceptaba cantidades inferiores a la . me lo pides antes. -Mamá. Los niños actuaban de mensajeros en las pocas ocasiones en las que necesitaban comunicarse. a la iglesia o llevar a los niños al médico o al dentista. Salía raramente de la granja excepto para ir de compras. Siguió trabajando incluso cuando pilló la gripe. Entonces Lee se dio cuenta al fin de que no habían ido a ver a su padre el domingo. dice Ronan que nos llevará al prado a volar la cometa. casera. Ronan me ha dicho que te dé esto. -Si vamos con él. Deirdre trabajaba también. Terminó el pedido de Nueva York y empezó otro de una juguetería de Ohio. Por la noche caía en la cama tan agotada que ni siquiera soñaba. Queréis a los hombres por sexo. Jillian también le pasó algún encargo. Lo cual podía considerarse una bendición. Ronan se ha llevado a Murphy a dar un paseo. por poder y lo disfrazáis de «amor». Pero vuestro padre os quiere. Si quieres ver el interior de mi apartamento. Lee era más astuto. ¿Cuándo se marcharía? Habían pasado tres semanas desde que Ronan destruyera sus sueños. Me dio miedo mamá. ¿Vale? -Mamá. así que no quiero irme con él sin ti. cuando quisieran verlo. Ronan dice que va a estar fuera cuatro días. Su abogado había solicitado que le retiraran las visitas debido a su potencial peligroso. puede llevarnos lejos. No me importa. decidido a no mirar atrás para que ella no pensara que lo había herido. A papá no le gusta Gumsy. pasó una semana y media de tranquilidad. «Esto» era el sobre que contenía el alquiler acordado. Tres semanas largas y terribles en las que se había esforzado realizando sus tareas como siempre. —No vuelvas a cotillear al establo. El cuidado de los niños requería de todas sus energías.de ella-. Sus días eran tranquilos. se lo dijeran y ella lo arreglaría. -Mami. por dinero.

Era inútil ignorar sus miedos. eso sí.docena. Siguió las instrucciones con atención. Pero no conseguía reunir la energía suficiente para alegrarse de ello. Debería haber estado encantada. En dos ocasiones esa semana lo había sacado del estante y leído las instrucciones. con los ojos fijos en el reloj. Aunque la velada hubiera terminado tan mal. Estaba cosiendo mucho. A la mañana siguiente entró de puntillas en el baño antes de que se despertaran los niños. casi siete semanas atrás. Tal vez se le retrasaba el período por la tensión de los últimos tiempos. No había tenido el período desde antes de la primera vez con Ronan. se descubría pensando en Ronan. Otros no eran tan prácticos. Siempre que se descuidaba. Se había acostado a las dos y tenía los ojos hinchados y la mente confusa. Había perdido cuatro kilos y no tenía apetito. Y las dos veces había vuelto a dejarlo en su sitio. Y lo devolvería aunque fuera lo último que hiciera. Pero no podía posponer más el tema. tenía que ir al médico. Y quizá las náuseas que combatía estaban relacionadas con la gripe que había pasado. Eran sus hijos y responsabilidad suya.» Apoyó con un suspiro la cabeza sobre la mesa. Tenía esa máquina desde que se la regalaron sus padres cuando se graduó en el instituto. «Y puede pasar más tiempo aún si lo que sospechas es cierto. Uno de sus pensamientos era práctico. le temblaban los dedos. Tenía que devolverle el dinero que pagó por encontrar a los niños. tal vez pasaran años antes de que eso ocurriera. Cuando sacó el test. En el baño tenía un test de embarazo que veía siempre que buscaba el cepillo de dientes. Comenzaban a llegar llamadas de personas de las que no había oído hablar. Seis. pero a Jill sí. Apenas podía soportar ya sentarse en el porche porque los recuerdos de su primera noche allí le hacían llorar. Pero con sus dificultades económicas. Faltaba aún medio año para Navidad. Su conciencia no se lo permitía. quería exhibir los trajes de fantasma y bruja en el escaparate de la juguetería de Downingtown Plaza. Siguió cosiendo con aire ausente. Aún no había amanecido del todo. sí quería comprar algún día una nueva y más moderna. gente que habían visto sus creaciones en otros sitios y querían que trabajara para ellos. Ella misma era su peor enemigo. y aunque le tenía cariño y nunca se separaría de ella. No quería dejar de hacerlo. tomar vitaminas y dejar de beber café. pero las jugueterías de toda la nación empezaban ya a prepararse. Apartó el pensamiento de su mente y apretó con fuerza el terciopelo morado con el que cosía a máquina una capa de princesa. Si estaba embarazada. estaban presentes en todo momento. una tienda donde solía gastar mucho dinero siempre que iba. ya sólo recordaba el deseo y le ternura. Todo lo que comía le sabía a tiza. Además. necesario. Miró el pequeño círculo y se le paró el . Le vendría bien ganar un dinero extra.

Había tenido una buena razón para hacer lo que hizo. Y los cerdos volaban. Intentó recuperar la rabia que lo había ayudado a superar la primera semana. triste y solo. Debería haber terminado ya seis capítulos. ya que tenía que empezar el guión de Entre los fríos de corazón antes de seis meses.. Sintió náuseas y supo que iba a vomitar. Querría a ese niño cualesquiera que fueran los errores que podía haber cometido en su breve relación con el padre. Ni siquiera le atraía la idea de escribir un guión de uno de sus libros. no lo odiaba. Tenía la sensación de tener que esforzarse como nunca. Lo tiró a la basura y volvió a la cama. le costaba esfuerzo trabajar. para entonces iría todavía por el capítulo cinco. Lo que iba a tener era un hijo de Ronan. pero al menos sabía que querría a su hijo. Tal vez no se alegrara de enterarse de que iba a ser padre. Pero sabía que no había otra opción. Al principio fue un reflejo genérico que luego no supo arreglar a tiempo. No podía seguir fingiendo. Y a ese ritmo. dejándolo vacío. Ronan le había demostrado desde el principio que le gustaban los niños y aquella noche captó su miedo con certeza. claro. pero se negaba a convertirla en la peor. Ronan miró el calendario.corazón. ¿Cómo era posible que ni siquiera le hubiera dado el beneficio de la duda? ¿Por qué lo había condenado sin juzgarlo? Era una bruja y se alegraba de no tener que volver a verla.. El test de embarazo estaba todavía en la en-cimera del lavabo y se estremeció. No era divertido. No podía seguir pensando que tenía la gripe en mitad del verano. Gimió en voz alta. Su cuerpo no la había olvidado y se lo recordaba así de modo regular. bueno. Una vida era algo precioso. pero hacía tiempo que había desaparecido. un don que los padres debían valorar. Como intentó explicarle. Y entonces le estalló en la cara. cada frase le costaban sudores. Sí. ¿Cómo iba a traer un hijo al mundo sabiendo que su padre odiaba a su madre? Y su madre. Pensó en la noche en que secuestraron a sus hijos y se echó a llorar.. sobre todo si en el primer trimestre iba a estar tan mal como las otras veces. Después se limpió la cara con un trapo húmedo. no le mintió adrede a ella. Estar embarazada de nuevo no era la mejor noticia que había recibido en su vida. Por primera vez desde que empezó a escribir. Y todo por culpa de ella. sólo estaba dolida. cada palabra. Incluso . ¿Qué iba a hacer? Se dio cuenta de que jadeaba y se esforzó por respirar despacio.

A lo mejor se había convencido de que lo quería. pero deja al perro fuera. los depositó en el suelo.. No le importaba su dinero. Sólo la veía una vez al día y siempre de lejos. Suspiró. Salieron corriendo hacia la casa a buscar toallas.. Después de nadar. Archivó con alivio su trabajo y apagó el ordenador. por favor. creía que era sólo un periodista. se dio cuenta de que le . Mamá quiere hablar contigo. Abrió la puerta y entró en el mundo cómodo que ella había creado en su cocina. El día en que encontró la bolsa de galletas rotas en los escalones. hasta la noche en que Deirdre se coló en sus sueños.durante los días que pasó en Hollywood negociando el contrato con su agente y conociendo chicas guapas. su vida también quedó destruida. —Casi se me olvida. Ronan asintió con la cabeza.. Dice que si puedes venir después de cenar. en que salió de la casa procurando no apresurarse. El perro ladró de alegría al verlo y él se detuvo a rascarle el vientre antes de llamar a la puerta. Deirdre se hallaba en el fregadero de espaldas a él y cuando la miró. Sólo le había pagado un mes más de alquiler para probarle que no podía espantarlo. Lo sabía porque últimamente había empezado a pasear por la noche y veía la silueta de ella por la ventana. Aunque tampoco lo había intentado precisamente. Unos olores familiares lo asaltaron: canela. Pero eso no importaba. Cenó una lata de ravioli y encendió el ordenador hasta las siete.. ¿Para qué lo querría? Seguramente para decirle que no siguiera jugando con sus hijos. Y era cierto. hierbas que colgaban del techo. -Adelante -la voz de ella sonaba bastante normal-. Si no hubiera estado con él sólo por sexo. Tal ve se le daría mejor al día siguiente. Los recibió en la parte de arriba de las escaleras y bajó con uno en cada hombro. Cuando le dijo que lo quería. Oyó risas y pasos en la escalera y supo que lo buscaban los niños. Si de verdad lo quería. ¿queréis ir a nadar conmigo? -¡Sí! -gritaron los dos. Sabía por experiencia que las mujeres podían disfrazar de amor cualquier otra razón. Lee se volvió un poco más allá. -Eh. no lo haría. Al salir del establo. las reacciones de su cuerpo fueron poco entusiastas. Había creído que sería distinta a Sonja. Y sabía que pasaba mucho tiempo en su cuarto de trabajo. Ya no la encontraba nunca en el porche cuando iba a buscar a Murphy y los niños tenían que entrar siempre en la casa para darle sus mensajes. Pero tal vez hubiera tenido otro motivo que no fuera el dinero. O que no iba a renovarle el alquiler en septiembre. pero no era así. no lo habría expulsado de su vida por algo tan estúpido como aquel malentendido. Ella no lo deseaba y él dejaría de hacerlo. volvieron a la casa y sacó a Murphy a pasear. La tarde se le hizo muy larga.

. Ya sabes lo muy importante que fue para mí. Ronan asintió. Fue un regalo. Quiero que establezcamos un calendario para devolverte el préstamo. —Me alegro de que me agradezcas todo lo que hice aquel día -dijo -. . preocupado. no aceptaré dinero tuyo. Lo primero que notó fue que había adelgazado. pero no hace falta que lo digas.. Deirdre negó con la cabeza con los ojos fijos en el mantel de la mesa. No llevaba maquillaje y sus labios se veían muy secos. Se notaba que te gustaba. Quería hablarte del dinero que gastaste el mes pasado. el día. Mira.sudaban las manos y se las secó con disimulo en los pantalones. -Sólo cansada. Con intereses. -Pareces algo más que cansada -comentó él.. Tenía los ojos hundidos y cansados. Te agradezco todo lo que hiciste aquel día. _No aceptaré un regalo de esa magnitud. Su rostro estaba muy demacrado. ¿Me has pedido que venga para eso? —Sí. -Ronan. Sabía que estaba de moda y que las mujeres se esforzaban mucho por conseguirlo. Quiero devolverte el dinero. -No. Entonces lo consideré como un préstamo y ahora lo sigo viendo igual. ¿Por qué tenía tanto poder sobre él? Había jurado que no se dejaría manipular por otra mujer. Entonces se volvió y él se llevó otra sorpresa desagradable. -No fue un préstamo -dijo él. Te agradecería que. -su voz vaciló—. -Me pondré bien -agitó una mano en el aire para dar por zanjado el tema-. pero él la prefería como era antes. Me alegró poder ayudar. Le costó mucho esfuerzo no tomarla en sus brazos y obligarla a descansar tres meses seguidos. esos niños también significan mucho para mí. He trabajado mucho. —Ya sé cuándo -la interrumpió él con dureza. allí estaba. ¿por qué no lo olvidas? Yo no lo echaré de menos —la vio encogerse y comprendió que no era lo más inteligente que podía haber dicho-. tan decepcionado se sentía que se volvió hacia la chimenea-. deja de preocuparte por eso. Su preocupación dio paso al miedo al ver que lo miraba alarmada. jugando con el Lego.. _No puedo aceptarlo. y sin embargo. ¿Prefieres sentarte aquí o en la sala? —Aquí está bien. enfermo de preocupación por aquélla. Tenía un aspecto horrible. -Entonces. Por favor. desde luego. -Hola -musitó ella-.. Le dolió oír su nombre en boca de ella.. Por lo menos espero que sea eso lo que hacen. entre dientes-. -¿Estás enferma? —preguntó sin pensar. La joven seguía moviendo la cabeza. ¿Y los niños? -En el cuarto de Tommy.

—Voy a entrar -le advirtió. Me ocuparé de los niños. -había angustia en su voz-.. No quiero que sigamos así. -Te gustaba mucho. -Ronan. atónito y todavía rabioso. consciente de que se asustarían si creían que él lo estaba-. ¿Qué le pasa a mamá? -No se encuentra bien -comentó Ronan. -¡Vamos. Prometo que cuidaré bien de ella. dispuesto a quedarse allí hasta que saliera. -¡No! No puedo acostarme. Estaba más enferma de lo que quería dar a entender y se avergonzó al recordar sus duras palabras de un momento atrás. En este momento no. -¿Deirdre? Silencio. contesta! No lo hizo. Deirdre vomitó mucho rato. Se apoyó en la pared. -Se encuentra mal a veces. por favor. Lee lo miró muy serio. Subió con ella las escaleras-. La puerta se abrió poco rato después. Puede que lo haga —se esforzó por sonreírles. Y me quedaré aquí hasta que esa gripe o lo que quiera que sea desaparezca. empezó a seguirla. -Te cronometraré. . Enseguida salgo. -No -oyó los grifos del lavabo-. al que la rabia y el dolor daban ganas de herirla a su vez-. si no me falla la memoria. —Me niego a escuchar esto -tragó saliva con fuerza-. Cuando la dejó sobre la cama. Te pagaré el dinero lo quieras o.. No digas nada o te juro por Dios que te pongo una mordaza. —Cállate -dijo él entre dientes. aparecieron sus hijos en la puerta. La joven tenía aún peor aspecto que antes. ¿Cuánto había adelgazado? Parecía una pluma. aunque oyó la cisterna.. ¿Vas a llevarla al médico? —Es una buena idea.. ¿Y cuándo? ¿Cuánto tiempo vas a fingir que no te gustó? ¿Por qué no consideramos el préstamo como un pago por los placeres de la tarde? La mujer se volvió con brusquedad. pero se detuvo en la puerta cerrada del baño de abajo. Un sonido inconfundible llegó a sus oídos. De repente abrió mucho los ojos y salió de la estancia sin decir ni una palabra más. ¿Queréis hacer el favor de bajar a buscar algo? Los dos asintieron con la cabeza.La mujer guardó silencio y él se volvió hacia ella con rabia.. —Te vas a ir a la cama -dijo él-. Ronan. -¿En este momento no? -se burló él.. Tenía los ojos llenos de lágrimas. tengo demasiado. La tomó en brazos.

¿cómo sabes que estás embarazada? Deirdre lo miró de hito en hito. -Por favor -le suplicó él-. parecían aún más llenos que antes. —No necesito un médico -dijo ella. al fin—. -No. Estoy embarazada. No tengo mucha experiencia con embarazos. -No es la primera vez. -¿Qué ha dicho el médico de tu pérdida de peso? —preguntó. -Voy a llamar al médico -dijo. pero sé que esto no es normal. Tienes dos opciones. -Sí. siguió de espaldas a ella. -Basta. La prenda quedó un instante atrapada encima de sus pechos y no pudo evitar notar que. -Aja. -Si no has visto a un médico. después de un momento. -No. o me dices a cuál o abro la guía de teléfonos y marco el primer número que vea. Se volvió y colgó la ropa que le había quitado en el perchero detrás de la puerta. en contraste con el resto de su cuerpo. Nunca había visto a nadie perder tanto peso en un mes. a la defensiva. Le puso la mano en la muñeca y empezó a desabrocharle los téjanos. Sólo dio un respingo cuando le desabrochó el sujetador y se lo quitó con la blusa. Voy a llamar al médico. Vio un camisón colgado junto a una bata detrás de la puerta y se lo metió por la cabeza. La mujer le sujetó la mano y movió la cabeza. sólo necesito descansar. -¿Qué? -se volvió con rabia-. Y una seca. Le puso una mano en la frente mientras ella tiraba del camisón hacia abajo. -No estoy enferma. Luego mojad una toalla pequeña del baño y subídmela. Ronan notó con alivio que no parecía muy caliente. La mujer guardó silencio. .-Traed un vaso grande de agua fría para mamá. Le quitó los pantalones y trató de disimular lo mucho que le sorprendía su cuerpo. Cuando terminó. No vuelvas a hablarme si eso es lo que quieres. pero déjame llamar a un médico. -Vale. ¿Estás enferma y no has ido al médico? —Tengo una cita a finales de la semana que viene -dijo ella. Se marcharon y él volvió su atención a Deirdre. Capítulo Ocho Deirdre cerró los ojos para ocultar las lágrimas que se agolpaban en ellos. -No he visto al médico -repuso ella. No había discutido sus órdenes y ésa era la prueba más preocupante de que algo andaba mal. ¿vale? -Pero tienes que ver a un médico -insistió él-. Podemos arreglar nuestras diferencias más tarde. -Sólo quiero que estés más cómoda. Ronan no había demostrado ninguna emoción ante su anuncio.

-Quiere saber si vomitas regularmente... es todo el día.. Él me llevó en los otros dos embarazos -le dio el número de mala gana. Está en su. Volvió su atención al teléfono-.! -el hombre apretó los labios-. -¡Espera! El hombre se detuvo.. Quiere hablar contigo. —Siete kilos —contestó ella de mala gana.. Sí. Pregunta cuántas veces y si es durante todo el día o a ciertas horas.. doctor Payne. La trataba como si hubiera cometido un crimen. Llamo de parte de Deirdre Patten. De acuerdo -le tendió el teléfono—. -¿Qué haces? -preguntó ella. Se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco para hacerle saber lo que pensaba de sus modales. Gracias. —Quiere saber cuánto peso has perdido. Siete kilos —dijo en el auricular.. sólo quería asegurarme -hubo un silencio-. -Dice que sí. Escuchó algo y luego miró a la joven. así es. Está bien. con voz dura-. Sigues necesitando un médico. alarmada. Irás al primer ginecólogo que pueda encontrar.. —Unas diez veces al día -dijo ella. -Sí.. La joven respiró enojada.. Si. Esperaré. no lo haré. -Compré un test en la farmacia. pero se encuentra mal. Deirdre lo miró con rabia. pero mantuvo el auricular fuera de su alcance. pero tú todavía no has visto a un médico. . Hola. Ha perdido mucho peso. Vio que apretaba la mandíbula y enarcaba las cejas mientras transmitía la información.. -Quiere saber si vomitas tanto como la última vez. —¡Siete. No estoy equivocada. señor. La joven guardó silencio. pero está enferma y necesito hablar con el doctor. Eso no es problema. Claro que puede. La frialdad de sus ojos la hizo estremecer. mirando por la ventana-. Ronan enarcó las cejas. Y sí. No. No. Ronan descolgó el teléfono de la mesilla y empezó a apretar números.-Las náuseas son bastante comunes en los primeros meses. Deirdre asintió. Podrías estar equivocada. -Voy al doctor Payne.. pero creo que puedo ocuparme de eso. -Estoy esperando al médico -le informó él. Ronan apretó los botones. ¿Quieres que llame a alguno en particular? -No. No.. Deirdre asintió. está aquí.. —Sí -no apartó la vista de ella—. -Llamar a información -repuso él. -Tiene una cita la semana que viene —dijo él al teléfono-.

-No lo hay -admitió de mala gana. Bueno. -Sí puede -el tono del médico era cálido pero firme-. Le he explicado al señor Patten que tiene que descansar una semana hasta que venga aquí. pero entonces me permitía el lujo de acostarme cuando lo necesitaba y pude controlarlo sin ir al hospital. claro que no. No era fácil. Y lo tenía en casa cuando yo estaba en el hospital. -¿Y cómo te las arreglabas cuando estabas enferma? —Me ayudaba mi madre. Deirdre vaciló.. ¿sabes? Ronan se metió las manos en los bolsillos traseros del pantalón. -¿Señora Patten? Tiene que descansar mucho. -Nunca estaba en casa. La joven deseaba gritarle que él no era el señor Patten. No será fácil explicárselo. No debe levantarse de la cama excepto para ir al baño y a mi consulta. Llámeme si no empieza a mejorar en cuarenta y ocho horas y la hospitalizamos unos días hasta que podamos controlar las náuseas. ¿Desde cuándo una mujer tiene que explicarle eso a su madre? -Desde que esa mujer lleva tres años sola. buscando un modo de explicar su situación. -Con Tommy sí. —Porque todavía no le he dicho que estoy embarazada. Pero doctor Payne. al fin se llevó el primero a la oreja. -¿Al hospital? -casi gritó él-. La veré la próxima semana. -¿La última vez estuviste así de enferma? -preguntó él. Le dio las gracias y tendió el teléfono a Ronan. Y él no cree que haya un problema. -Y supongo que tu marido no te ayudaba mucho. -Bien. Las adolescentes no son las únicas que sienten vergüenza. -¿Esperabas tener un aborto? . La expresión de Ronan no se alteró. no puedo. -¿Diga? —Hola.. señora Patten. Su esposo parece muy preocupado por su salud. -Estoy bien cuando llegan los niños. ¿Y por qué no te ayuda esta vez? La joven frunció el ceño. Sé que no quiere poner en peligro al bebé.La mujer miró primero el auricular y luego a Ronan. -No. Pero sabía que no podía cargar al médico con sus problemas personales. con Lee también. Se llevaba a Lee por las mañanas y lo traía justo antes de cenar. ¿Me estás diciendo que te han hospitalizado antes por eso? La mujer asintió de mala gana. pero tengo problemas con la fase de gestación. que lo colgó con fuerza. Deirdre se encogió de hombros.

. ¿Y por qué iba a decirte a ti que estoy embarazada? ¿Por qué iba a pedir cita con el médico? Le dolía que la creyera capaz de eso y volvió la cabeza hacia la pared para reprimir los sollozos que amenazaban con salir de su garganta. irritado por el modo en que parecía decidida a mantenerlo fuera de su vida-. Y deberías intentar comer algunas galletas. sí. -Claro que no. —Sí. Julián y Frannie lo habían echado sin contemplaciones del cuarto de Deirdre una hora atrás y estaba ansioso por ver cómo se encontraba. enfermera —Deirdre enarcó las cejas-. -He pensado que te apetecería beber algo -le dijo a ésta. Hablaremos más de todo esto cuando veas al médico. Y no pienso decírselo por teléfono.La pregunta la sorprendió tanto como el repentino cambio de tema. -Si lo pensara. están fuera hasta finales de la semana que viene. —Lo haré personalmente —dijo. ¿crees que habría esperado a estar medio muerta? -dijo entre dientes-. queso. Ronan percibió al instante su animosidad y supuso que Deirdre les había hablado de su embarazo. El hombre la miró con dureza. Ronan se encontraba en la cocina preparando un estofado de pollo. ¿por qué no cierras la hora de visita por hoy? El rostro de ella era inexpresivo. —Me gustaría estar a tu lado -repuso él. Y no hubo forma de hacerle cambiar de idea. ¿Pensabas librarte de él? Deirdre sintió una rabia intensa. —Está bien -el hombre se acercó a la puerta al oír los pasos de los niños-. —No necesito tu ayuda. -Quiero estar sola con ellas cuando se lo diga. Ronan le había sugerido llamar a sus padres para darles juntos la noticia. Llevaba ya cinco días en la cama. Hasta que veas al médico no saldrás de la cama. Es una sugerencia idiota. -¿Quieres apostar algo? Me trasladaré al cuarto de invitados. ¿Alguna otra orden? —Ahora que lo mencionas. Se agotaba fácilmente y no estaba dispuesto a consentir que la cansaran demasiado.. Yo me ocuparé de tus hijos -Pero no puedes. teniendo en cuenta el estado en que estás. donde había llenado una bañera de agua para que los niños jugaran con sus barcos. Además. Tomó la bandeja que había preparado con bebidas. pero ella se había negado. Llamó a la puerta entreabierta y Jillian tiró más de ella. También es cosa mía. Y lo mismo ocurrió con sus amigas. así que no puedo invitarlos a venir todavía. galletas y melocotones. —Es razonable. Los dos estaban bien y de las escaleras llegaban voces y risas de mujer. Miró por la ventana al patio. . ignorando a sus amigas-. Pareces cansada y tienes que dormir un poco.

J. Ronan se dejó sacar al pasillo. ¿verdad? -No.En ese momento lo miraban las tres como si fuera un alumno del instituto que se había colado en el vestuario de las chicas. -Déjalo ya -le pidió Frannie. -Eso está muy bien —comentó Jillian—. -Ya lo sé -apretó los dientes y resistió el impulso de estrangularla-. Frannie los siguió y cerró la puerta. -¿Cómo? -Frannie palideció y lo miró con disgusto—. Jillian movió la cabeza. —Pues para ella casi lo es. pero conozco mis límites y sé cuándo estoy cansada. Sullivan? —Así es. Si esperas que te pidamos un autógrafo. Dee jamás. Espera. La primera vez que nos presentaron. Frannie abrió mucho los ojos y enarcó las cejas. -Todos los hombres son unos payasos egoístas —miró a su amiga—. no contestes. ¿Estás loco o sólo eres imbécil? Esto es lo último que necesitaba Deirdre ahora mismo. —Esto es terrible. Creí que vosotras . Al menos sabemos que tienes genes inteligentes que pasarle al niño -se cruzó de brazos-. —Va a tener el niño. —Bien. claro —repuso él con sarcasmo. Los ojos azules de Jillian lo miraban con clara hostilidad. Dios mío! ¿Quieres decir que tú eres R. —Se marcharán pronto —dijo Deirdre—. -No soy un periodista autónomo. con dureza-. Tampoco entraba exactamente en mis planes. Escribo novelas de suspense. ya puedes sentarte. -¿Qué ocurre? -preguntó él.. —Quiero hablar un minuto contigo -dijo con agresividad. —Sí. Sencillamente terrible. Miró al hombre-. -¡Oh. Frannie le lanzó una mirada de preocupación y movió la cabeza. —No es el fin del mundo -dijo él a la defensiva.. —Espera —dijo su amiga-. ¿En qué estabas pensando? — levantó una mano como un guardia de tráfico—. Ronan respiró hondo. Las dos mujeres lo miraron expectantes. o por lo menos con qué parte de tu anatomía pensabas. Sé lo que estabas pensando. -¡Está embarazada! -exclamó. Jillian lo tomó del brazo. ¿vale? Y yo soy el padre y no pienso dejarla sola. pero los dos lo afrontaremos. Dee no nos dijo quién eras —achicó los ojos—. Jillian tiró de él hacia la habitación del final del pasillo. podemos darle dos puntos por la respuesta correcta —comentó Jillian. Dee nos dijo que tenía dos cosas que contarnos y que tú nos contarías la segunda. Excepto Jack en sus días buenos. -¡Maldición! -estaba harto de ellas y de su interrogatorio-. No lo sabía.

A ser posible casado con la madre de la criatura. ¿Has pensando en eso? Ronan soltó una carcajada. Ronan le examinó el dedo. Jillian fue la primera en bajar la vista. lo he pensado. -Traducción. ¿Cuáles son tus planes exactamente? El hombre respiró hondo y la miró a los ojos.dos seríais una fuente de consuelo para Deirdre. pero no creo que te hayas roto nada -abrazó al niño. -¿Con qué? -se arrodilló en el suelo y tomó la mano. -¿Te quedarás o te irás? -preguntó Frannie-. A menos que queráis que os dé una paliza por destrozar el lecho de flores de tu madre para sacar el travesaño. Se levantó. —Vamos a ponerle hielo -dijo. Dee no te habla -musitó ella. Seguro que te duele. cuyos sollozos se calmaron poco a poco. Hubo un silencio preñado de tensión. os echaría de aquí ahora mismo. —No —lo miró entre las pestañas—. Puede que acaben conmigo. -Inténtalo -lo retó Jillian. Todavía no hemos hablado de ello. -Pienso quedarme aquí y ayudar a criar a mi hijo.. Yo sé lo que es fracasar en una relación. Estaba algo púrpura y sospechó que la uña se pondría negra. Y luego. —No lo creo —repuso Ronan—. -¿Y no tenemos que ir al hospital? -Lee parecía decepcionado. -se encogió de hombros—. Casi enseguida se dio cuenta de que uno de ellos gritaba y bajó corriendo las escaleras hasta la cocina. —Tendrás tres niños por el precio de uno —comentó Frannie—. -Debe ser agradable ser perfecta -dijo él-. y es evidente que vosotras no habéis cometido ningún error en una relación. Y si no lo pensara todavía. ¿Qué va a pasar ahora? -Que Deirdre se quedará en la cama hasta que el médico diga que puede levantarse. Jillian hizo una mueca. -¿Qué ha pasado? Tommy tenía una mano levantada y sollozaba sin parar. -Sí. Creo que podemos arreglarlo después de . —Se la ha aplastado —dijo Lee. sacó un paquete de hielo del congelador.. —No somos perfectas -dijo-. —Bueno. frotándole la espalda—. En ese momento oyó la puerta de atrás y los pasos de los niños. aliviado de no ver sangre. Y dos de ellos son bastante traviesos. -¿Los travesaños del ferrocarril? ¿Se le ha caído uno en la mano? —En el pulgar -gimió Tommy. pero creo que podré soportarlo. El niño bajó la cabeza. necesitábamos uno de esos troncos. lo envolvió en un paño limpio y se sentó en la mecedora con el niño..

incapaz de apartar los ojos de su rostro. Pero.. Deirdre lo miró sorprendida. Odiaba sentirse como una inválida a la que hubiera que vigilar. -Estoy lista -dijo. Deirdre lo esperó vestida en su cuarto. —Está bien. -Nosotras nos vamos ya. no puedo besarte sin perder el poco sentido común que me queda. El jueves siguiente la llevó de nuevo al médico. Pasaron dos semanas. Durante la segunda semana. aunque no le gustara. Bájame. no había confiado en ella y sólo le interesaba el niño que llevaba en su interior. No le ofreció el brazo. Lo oyó subir las escaleras y se puso en pie. empezó a cansarse de la cama. sino que se inclinó y la levantó en volandas. Frannie estaba de pie en la puerta y le sonrió cuando sus ojos se encontraron. todavía.cenar. Se había olvidado de las mujeres. La joven se sonrojó. —No me haré daño y tú no irás andando a ningún sitio hasta que lo diga el médico. Como esperaba. Se recordó que aquel hombre le había mentido. pero Ronan no le permitía bajar hasta que el médico diera su permiso. -¡Ronan! -se aferró a sus hombros-. sin darse cuenta.. Que aquel hombre no la quería.. -No -la estrechó con fuerza. pero la vigilaba corno un halcón y le recordaba que debía descansar cada media hora. lo cierto era que ella todavía lo deseaba. -No voy a besarte —dijo él. si tú puedes levantar el tronco. pero no habría valido la pena soportar sus riñas. Ronan se detuvo y la miró en la boca. Al llegar al final de las escaleras. La joven se estremeció y respiró hondo. -¿Por qué no? -preguntó. Dee hizo poco más que dormir y comer lo que le llevaban Ronan y los niños. papaíto.. No fue un beso devorador como otras veces. el descanso ayudó a su cuerpo a resistir las náuseas. El calor de su cuerpo era tan agradable que ella no tuvo fuerzas para seguir protestando. Te vas a hacer daño. Al fin reunió una lista de artículos de su cuarto de trabajo y se los llevó para que pudiera distraerse. -Porque -seguía mirándole la boca-. vámonos. El hombre se acercó sin sonreír y supo que la estaba examinando. respiró hondo e hizo justo lo que acababa de prometer que no haría. aunque su engaño le doliera cada vez que pensaba en él. Ya te he dicho que puedo andar. Un ruido hizo que Ronan levantara la cabeza. sino una caricia más suave que . lo quería. En la primera. ducharse y vestirse la había agotado más de lo que quería confesar. -Creí que sólo me pasaba a mí. Podía haber bajado sola. Además.

Una hora de vez en cuando me ayudaría -hizo una pausa. Se volvió y vio a Ronan en el umbral. pero no tengo que subir a un coche y luego trabajar ocho horas de pie. Mis clientes empezarán a preguntarse qué me ocurre si no envío pronto los pedidos. a su lado-. El doctor se mostró complacido. Tenía los labios apretados. -Sí -susurró ella. —No te quejes tanto —se acercó al sofá y se sentó en el borde. el cabello revuelto y una intensidad en la mirada que la hizo sonrojarse como si fuera culpable de algo. Además de eso. Necesito el dinero.. Ronan vaciló. Era tan raro verlo inseguro que la pilló por sorpresa. frustrada-. ella lo quería tanto que le dolía. Para mí es importante cuidar sola de mi familia. Estaba muy confusa. Más tarde. Deberá haber aprovechado la oportunidad para insistir. Ya te debo más de lo que podré pagarte si no me toca la lotería. Deja de pensar en el dinero -dijo él al fin-. Cuando al fin terminó. Ya has oído al médico. Tengo que volver a la máquina. y sólo la mimaba por el bien del niño que llevaba dentro. -¿El qué? -No vas a entrar en ese cuarto hasta por lo menos mañana. -He terminado todo lo que podía hacer a mano -replicó ella. -Querrás decir que no me has dejado. —Tenemos que hablar -la miró a los ojos-. -Si lo preguntan. -No quiero que lo hagas. Se moría de ganas de volver a trabajar y pronto necesitaría terminar algunos de los pedidos o no recibiría dinero y lo iba a necesitar en los próximos meses. Como mínimo necesitaban discutir lo que iban a hacer respecto al niño. . Tienes un embarazo malo y no has podido trabajar. Cuando volvieron a la casa por la tarde. pero se limitó a mirarlo a los ojos. —Ni lo sueñes. Yo te traeré algo si lo necesitas. Había ganado peso y las náuseas habían disminuido. si no conseguía abrir la puerta que se cerró en su interior el día que oyó el contestador automático. a ella le temblaba todo el cuerpo. siempre que descansara tres veces al día y no empezara a vomitar más. Y aunque sabía que él no la amaba. -Sí. El hombre la depositó sobre el sofá. Se fue a la cocina a preparar unos espaguetis para la cena y ella miró la puerta de su cuarto de trabajo y pensó si podría colarse unos minutos. Sabía que su mundo se derrumbaría si él se marchaba. Y sólo por poco tiempo. ¡Qué diablos! ¿Por qué le importaba todavía lo que pensara él?—. Le dio permiso para levantarse. no podría seguir como hasta entonces.ofrecía pasión mezclada con gentileza. Lo quería.. no podía pensar en nada más. Yo me ocuparé de todo lo que surja. Pero sabía también que. Deirdre suplicó a Ronan que le permitiera estar abajo. yo les explicaré lo que ocurre -dijo él con calma—.

-¿Cómo voy a hacerlo si yo no puedo olvidarlo? -susurró ella. pero guárdate tus gestos nobles. La joven tragó saliva. Y Deirdre sabía que ignoraría cualquier otra protesta. Y al día siguiente. ¿verdad? -se levantó del sofá. así que gracias. Confió en que su próximo hijo no heredara la terquedad de su padre. -Nunca me dejarás olvidar eso.. —Si pudiera repetir este verano de nuevo. -Después de eso. -Yo puedo ser independiente sin tu dinero. Y se mostró aún más contenta cuando pudo volver a ser independiente con mi dinero. no hubo tiempo para asuntos personales. Deirdre le apartó la mano. Así no tendrás que imaginarte todas las cosas que escondo. pronto compartiremos una familia -le apartó el pelo de la frente-. cuando se acuesten los niños. al día siguiente le había llevado ella las galletas a su apartamento. —Será sólo unos minutos. te llevaré a ver mi apartamento. tú sabes que no hubo tiempo -prosiguió él. Iba en serio. La joven enarcó las cejas. Capítulo Nueve . Dejaré a Murphy en el pasillo entre sus cuartos y si se despiertan lo sabremos.-Por si no lo has notado.. A ella le encantaba depender de mi dinero -soltó una risita dura-. Eres el polo opuesto a mi ex mujer. -Tengo que ver la salsa antes de que se queme -dijo al fin-. Somos una persona que confiaba en otra y una persona que no podía molestarse en compartir su verdadera vida con ella. Excepto en la parte que pienses dedicar al niño. La miró a los ojos y se sintió catapultada en el tiempo hasta aquel día en que el sexo impregnaba la atmósfera y descubrió lo que significaba que un hombre adorara su cuerpo. pero guardó silencio un rato. Después de cenar. Tragó saliva.. Pensaba decírtelo el día que fuimos al muelle. Los hombres y las mujeres llevan siglos asociándose juntos... moviendo las manos en el aire. -No podemos dejar a los niños -protestó ella. Estás dando más importancia al dinero de la necesaria. ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros? -No somos una sociedad -levantó la voz tanto como él-. Cuando empezó la pesadilla con los niños. El hombre apretó los labios. Ronan. Deirdre tuvo que admitir que tenía razón. -Tu vida no es asunto mío. Había pensado en todo. —No era un gesto -gritó él-.. -Nunca volveré a depender de un hombre -dijo entre dientes. Quería hablarte de mi trabajo. se me ocurren muchas cosas que haría de un modo distinto. -No quiero ocultarte mi vida -insistió él. pero no tuve ocasión. -¡No es dependencia! -levantó la voz-.

Tienes que decirme cuánto te ha costado y te lo reembolsaré cuando pueda. escribiendo lo que le apetecía y dejando a su agente la preocupación de venderlo. -Deja de seguirme -dijo ella-. Subió las escaleras detrás de ella. quería que comprendiera su vida. -No me refiero a eso. La miríada de brillos representaba los cuarenta tonos distintos del verde de Irlanda. La joven avanzó un paso y luego otro. -¿Yo soy testaruda? Mira quién habla -lo miró con desdén-. el módem y el teléfono y un ordenador separado de Internet. me pareciste muy dulce. -Es precioso —dijo ella—. -Esto es algo que echo de menos -dijo ella. La joven levantó un pisapapeles de cristal verde que le regaló su madre cuando vendió su primer libro. Nunca antes había necesitado la aprobación de nadie para validar sus decisiones. Habían llegado al rellano y metió la llave en la cerradura. donde escribo. -Cuando te conocí.. las luces y el fregadero de porcelana con grifos brillantes de cobre. Ronan abrió la puerta y le hizo señas de que entrara delante. Líneas separadas para el fax. Estamos aquí porque tú te has empeñado. Pensó que su madre y la de ella lo pasarían bien juntas hablando de su tema favorito. El hombre cerró la puerta y miró la estancia a través de sus ojos. Has hecho un buen trabajo -pero su voz sonaba distante-. Me siento bien siempre que vaya despacio. El hombre sonrió de mala gana. -Lo sé. Quería mostrarle las reformas que había hecho y también su trabajo. pero. pero tengo todo lo que necesito para escribir.. —¿No hemos tenido ya esa conversación? Si no recuerdo mal. ¿qué te parece? No contestó. Espero que el niño no la herede. me diste permiso para que hiciera aquí lo que quisiera. No es gran cosa. -Bien. Miró el equipo caro.. -Y esto era lo que quería. quiero enseñarte algo.Deirdre no le permitió llevarla en brazos hasta su apartamento y temió que fuera mala idea dejarla ir. . pero tienes una vena muy testaruda. Su madre estaba orgullosa de esa herencia y no dudaba en recordárselo siempre que tenía ocasión. -Sí. Los niños son ya lo bastante mayores para habituarse al teclado. dispuesto a sujetarla si se encontraba mal. 134 -¿Te gusta? Esperaba ansioso su reacción. Ven aquí. Se lo quedó Nelson y todavía no he comprado otro.. los paneles y la moqueta. Ni siquiera había admitido compromisos en sus libros. señalando el ordenador—.

De hecho. ¡Estaba de acuerdo! Siguió adelante. -Creo que deberíamos casarnos. cuanto más pienso en el matrimonio. He pensado que deberíamos casarnos. ¿Dónde crees que podemos colocarlo? Deirdre lo miró confusa. Tus hijos necesitan un padre de verdad. -Yo les dejo jugar con el portátil -dijo-. -Supongo que no. -Nuestros cuerpos ya han decidido que hacemos buena pareja. -¿Casarnos? Ronan se encogió de hombros. De repente comprendió que muy pronto estaría haciendo lo mismo también con el suyo. -Ya lo sabes.Se volvió a examinar otras cosas y él miró la curva de sus caderas y su cabello suelto. Tú dijiste que me querías. -No me importa que la decisión me haya venido impuesta. ella le había dicho que lo quería. no hay problema. Deberíamos darle mi apellido. nublados por el deseo. Siguió sin decir nada. Siempre pensaba en lo que podía ser conveniente para ellos. Deirdre le sujetó la muñeca y él apartó la mano de su pecho. . —No es exactamente eso —protestó él-. Sintió deseos de abrazarla. Actuar como si no fuera nada del otro mundo. -¿Y se puede saber por qué quieres llevar tu ordenador a mi casa? -Viviré allí -dijo él—. Niños. La joven abrió mucho la boca. que comenzó a acariciar con el pulgar. pero sabía que tenían que volver a la casa y no dejar a los niños más tiempo del necesario. con lentitud. Era una buena madre. -Estás esperando un hijo mío. así que supuso que necesitaba convencerla más y llevó una mano al pecho de ella. Me refiero a tu embarazo. desde tu punto de vista -repuso ella. Decidió que iba a casarse con ella. más me gusta la idea. La joven cerró los ojos y él siguió acariciándola. pero puedo trasladar éste a la casa. Ella abrió los ojos. Ella lo miró sin decir nada. -No quiero que te sientas obligado a casarte conmigo —sus ojos se habían vuelto más fríos. Además. ansioso por dejar aquello arreglado y poder dedicarse a decidir otras cosas. Quería mostrarse casual. -¿Qué quieres decir con que la decisión te ha sido impuesta? -su tono era meramente curioso. Niños. Tú querrás pasar más tiempo con el recién nacido y no quiero que te preocupes por el dinero. El hombre se acercó y le tomó las manos. No estaba dispuesto a permitir que un hijo suyo creciera sin padre y sin familia. Si me quieres.

no me gustan los contratos prematrimoniales. Es una buena decisión. Era algo que iba incluido en el lote. Pero ahora que lo mencionas. Seguro que podemos casarnos a finales del próximo mes. -Nunca te dejaría. La joven palideció. —Es eso. ¡No podía negarse! ¿Por qué? Lo miró con firmeza y una lágrima solitaria rodó por su mejilla. Y aunque no lo había probado. en otra habitación. Guardó silencio. Su proposición era muy sensata. ¿Qué te parece? No contestó. -No he dicho que no por eso. frustrado. No podía creer que lo hubiera rechazado. pero se apartó de él. Has pensado en todo -respiró hondo-. porque tú nunca me harías temer por mi seguridad o la de mis hijos.-Puedo pedirle a mi abogado que prepare un acuerdo prematrimonial. Le gustaba tener una familia. no tiene sentido continuar esta conversación -repuso ella con suavidad. No creo que haya que meterse en un matrimonio con una puerta de salida. Deirdre movió la cabeza y lo miró con tristeza. ¿verdad? No quieres firmar nada que te impida quedarte con la mitad de mis bienes si nos divorciamos. —¿Y por qué no quieres casarte conmigo? —preguntó él. No podía imaginarse la vida sin ella. Ronan. pero ella se apartó. -Es por el acuerdo prematrimonial. -¿Y cómo lo sabes? Tú dejaste a Nelson -sabía que era una estupidez decir eso. Voy a rechazar tu propuesta. El hombre sintió un nudo en la garganta. Se había habituado muy pronto a vivir con su familia y le gustaba saber que Tommy o Lee lo necesitaban tanto como le gustaba imaginarse a Deirdre a pocos pasos de él. sabía que le gustaría dormir todas las noches con . Gracias pero no. pero seguro que ella tampoco. Estaba demasiado atónito para moverse. El hombre le levantó la barbilla con un dedo. ¿verdad? —se cruzó de brazos-. -Todo eso suena muy práctico. ¿Por qué tenía que dar tanta importancia a eso? La joven perdió el poco color que le quedaba en la cara y apoyó una mano en el respaldo de una silla. Siguió dando vueltas a las palabras de ella en su cabeza y no vio que se alejaba. Estaré bien. Tú no eres Nelson. Yo nunca te dejaría. Se acercó a ella. no disfrutaba especialmente cocinando. pero ella lo había colocado a la defensiva. Aunque no creo que eso vaya a ocurrir —se apresuró a añadir. ¿qué era? Sintió pánico. Y si no era el acuerdo prematrimonial lo que la preocupaba. No habría podido hacerlo aunque hubiera querido. No tengo intención de dejarte la mitad de mi fortuna si nos divorciamos. -Si no lo sabes. Vale. -No me sigas.

ella. amaba. Si no fuera tan cobarde.. Le gustaba sentarla en sus rodillas y le había costado mucho trabajo reprimir sus ganas de irse a dormir con ella en las dos últimas semanas. Le había costado trabajo dormir con otra persona encima. Deseaba tocarla continuamente. Y no sólo porque su dormitorio estuviera lejos del de ella. La rapidez con la que capituló le hizo ver lo mucho que necesitaba su apoyo. y había perdido la oportunidad. Nunca se había sentido así con Sonja. ella se mostró tan amigable y normal como si la conversación de la noche anterior no hubiera tenido lugar. diría incluso que la. Había llegado el momento de decirle lo equivocado que había estado la noche anterior y. Mientras salía del establo. Su madre iría esa tarde a llevarse a los niños y Deirdre no le había comunicado todavía su embarazo. De hecho. Supo entonces lo que necesitaba oír. pero él le había dicho que entraría a la fuerza si no lo incluía en la reunión. pero se contuvo.. en que sus padres irían a cenar.. Deirdre estaba subiendo a su coche. «Si no sabes por qué. Cuando se alejó el coche. . Necesitaba oír las palabras que él se había resistido incluso a pensar. Pero no le importaban ninguna de esas cosas con Deirdre. sabía que pensaba hacerlo al día siguiente.. pero su hija se excusó con el trabajo y la mujer se resignó porque sabía que se verían al día siguiente. No quería listas de razones prácticas para casarse. Le importaba Deirdre más de lo que le había importado ninguna otra mujer. para completarlo a él. Deirdre la estaba esperando y sacó a los niños fuera en cuanto oyó el coche. Pero ella se había alejado. El pulso le latía con fuerza. Se había negado ciegamente a considerar sus sentimientos y ya no podía hacerlo más. ¿Cómo diablos iba a convencerla de que le diera otra? Al día siguiente. No le gustaba especialmente que le hiciera cariños. renovar el vínculo del contacto íntimo. Seguía pensando que debía hacerlo sola. Necesitaba su amor. sabía que no podría dormir nada aquella noche. Estaba impaciente por hablar con ella.. ¡La amaba! No había duda.» ¿Cómo podía no haber comprendido el dolor que conllevaban esas palabras? Y la había herido aún más al incluir el amor de ella en la lista. pero Ronan notó que evitaba mirarlo a los ojos. Su madre seguramente pensó que era extraño que no la invitara a entrar a charlar. no tiene sentido continuar esta conversación. aunque no lo pidiera. inició su matrimonio consciente de que necesitaba cierto espacio propio. La necesitaba para completar su vida.. Ronan vació el fregadero y colgó el paño de secar. ¿Pero le permitiría todavía asistir después de lo de la noche anterior? La señora Halleran llegó cuando él fregaba los platos de la cena. le tomara la mano ni que se abrazara a él por la noche.

¡Ella lo amaba. pero no podía evitarlo-. —El médico no dijo que podías conducir. Un nudo de . Los dos habían hablado al unísono y se detuvieron a la vez. Cuando vuelvas de la tienda. lo quisiera ella o no. ¿Salir de su casa? Imposible. Iría a dar un largo paseo y luego hablarían. pero quiero que sepas que me mostraré flexible y podrás verlo a menudo. Quiero que nazca este niño y sé que tú también.. nos sentaremos a hablar de nuestra relación. -Tampoco dijo que no podía. de ti y de mí. Y escucharás lo que tengo que decirte antes de hacer ningún otro plan en tu cabeza. Deirdre lo miró con determinación. maldición! Y no iba a rechazar su relación sólo porque él hubiera sido un tonto. pero tendré cuidado. No tenemos que arreglar todavía lo de las visitas. ¡No puedes echarme! La mujer hizo una mueca. -Cuando vuelvas. Te agradezco mucho todo lo que me has ayudado -tragó saliva-. Me siento lo bastante bien para ocuparme de los desayunos.. así que. me pondré a trabajar -puso el coche en marcha y empezó a moverse-. ¿Qué ibas a decir tú? ¡Lo estaba echando! Y no conseguía recordar lo que había empezado a decir. Frunció el ceño y se esforzó por ver a la luz del atardecerNo esperaba a nadie. Sé que hace tiempo que no conduzco. Un utilitario de color claro apareció por encima de la colina. si no te importa. —Tú primero. Estaba saliendo del coche con la botella de leche que no necesitaba cuando oyó el ruido de otro vehículo.Salió corriendo y llegó hasta ella justo cuando giraba la llave de contacto. que lo miraba desde el porche y de inmediato corrió hacia él. me basta con que ayudes en las comidas y las cenas -sonrió con nerviosismo—. -He estado pensando. Llamó a Murphy. -No es eso lo que quiero discutir -sabía que su voz era brusca. pero ha significado mucho para mí.. Se agachó a rascarle las orejas. Y espero que hayas salido de mi casa. Y la colada. -No creo que eso sea echarte. -Al menos hay alguien aquí que se alegra de verme. -¿Adonde vas? -A la tienda —no lo miró a los ojos-. -Creo que ya nos lo dijimos todo anoche. Ronan hizo un gesto impaciente. Sé que al principio estuve antipática. —No es necesario que te quedes esta noche en la casa. Cuando vuelva de la tienda.

Y cualquier abogado sabría sacarle partido a la situación. No le tenía miedo exactamente. —Eso me recuerda. Aquello sí era una sorpresa. Era Nelson. Su ex marido la miró sorprendido. Me gustaría presentársela el domingo a los chicos. El hombre agitó una mano en el aire desechando el tema. ¿Qué es lo que quieres? No mucho. -¡Deirdre! Tienes buen aspecto. Enhorabuena. En parte se alegraba de que dejara de obsesionarse por ella. He alquilado un apartamento. No quería imaginárselo sentado en su cocina. Quiero hablar unos minutos contigo. -Está bien —dijo con cautela. No quería que ensuciara su casa con su presencia. Era más bien una especie de asco. ¿Quién es ése? Deirdre se volvió. Podemos hablar aquí. Creo que os caerá bien. ¿Y si buscaba la custodia? Ella estaba sola y embarazada de otro hombre. El hombre echó a andar hacia la casa.aprensión le apretó el estómago. ¡Menos mal que los niños no estaban en casa! Y había visto por el espejo retrovisor que Ronan se llevaba a Murphy a dar un paseo. Parecía estar de suerte. . así que quizá pudiera librarse de él antes de que ocurriera algo horrible. -Está bien —dijo. ¿cómo has descubierto dónde vivo? Pero la atención de Nelson estaba fija en el campo de la colina. mirando su reloj-. Pero también la asustaba que el juez lo considerara más estable. que tenía la puerta abierta.. Voy a volver a casarme. ¿Cómo estás? Muy bien —repuso ella. -Eso dice un juez estúpido que ni siquiera nos conoce —se acercó más y ella vio una vacilación en sus ojos-.. -No -lo detuvo ella. -Hmmm -su ex marido miró a su alrededor y echó a andar hacia el establo. Mejor así. -Gracias. si no te importa. Retrocedió y se apoyó en el coche. teniendo en cuenta lo poco que apreciaba el perro a su ex marido. Un escalofrío de repulsión atravesó su cuerpo. sacó un cigarrillo-. -Se llama Nita -dijo él-. —¿Y qué tenías en mente exactamente? —Me gustaría traerla aquí. -No sabía que salieras con nadie en serio. Su nueva deferencia le resultaba tan amenazadora como su comportamiento dominante anterior. —Es mi inquilino. con impaciencia-. Sabes que no puedes estar aquí.

debajo de las ventanas. ¡humo! Había fuego en el granero. he sido un imbécil.. Los echo mucho de menos. sabía que era bueno que contaran con su padre. No es un nombre corriente. —Aquí estaremos bien —esperó a que entrara y cerró la puerta—.. Había arruinado su vida. Y aunque no estaba dispuesta a dejarlos a solas con él. Se interrumpió. siguiéndolo de mala gana. -No veo problema en que vengas el domingo con tu prometida -dijo. Mira. —Creí que habías dicho que se lo llevaría tu inquilino —dijo el hombre. Mi inquilino puede dejarlo en la casa hasta que te marches. Le sujetó un brazo.. Se volvió y miró la puerta frontal. Tenía el rostro empapado en sudor y ella sintió cierta lástima por él. Nelson se sobresaltó y miró la puerta con miedo. Y fue una tontería llevarme a los niños a la cabaña. El humo se abría ya paso en sus pulmones y empezó a toser. Debe estar cerrada. aparte del suelo . La puerta se había cerrado bien. pero no había nada que pudiera ayudarlos. Un cuerpo pesado golpeó la puerta del otro extremo. Se sentía afortunada en comparación con él. Murphy había olfateado a su enemigo. Nelson la siguió.-¡Espera! ¿Adonde vas? —Quiero hablarte sin interrupciones. Comprendió horrorizada que sólo podían intentar salir por aquella puerta. -¡Agáchate! El hombre se resistió y ella volvió a sujetarlo. -¡Ronan! -gritó-. -No sabía que el perro estaba suelto. -Podemos hablar en tu coche -dijo ella. Los ladridos se acercaron más y los dos escucharon. espantado a su esposa y se había ganado el odio del perro. donde partían las escaleras que llevaban al apartamento de Ronan. Dio la vuelta al establo y lo oyeron arañar la pared. ¡Ronan. Nelson hacía lo mismo a su lado. Háblame de Nita. Admito que te traté como a una esclava cuando estábamos casados. perdido a sus hijos. -¡Nelson! ¡Agáchate! Es más fácil respirar cerca del suelo. -No importa -dijo él-. A Deirdre se le ablandó el corazón. Vamos a morir abrasados. -No tardará en llegar. -No tendrás que volver a ver a Murphy -dijo ella-. Voy a comprobar la puerta. pero era la primera vez que hablaba como si los niños le importaran. pero te sentirás más seguro si lo compruebo. Los dos extintores se hallaban cerca de la otra puerta y todo lo demás. ya que la otra estaba cerrada por fuera. No sé en qué estaba pensando. Oyó unos ladridos feroces a cierta distancia.. La mujer miró a su alrededor. ¿Puede entrar aquí? -No lo creo. El perro sin duda recordaba a Nelson. ¿A qué olía? Parecía. hay fuego en el establo! Estamos encerrados. Ese hombre tenía muchos defectos. Una columna de humo negro subía por ellas.

Murphy la soltó y empezó a ladrar y Nelson se echó hacia atrás. -¡Ronan! ¡Estamos en la parte de atrás! -¡Tapaos la cara! Obedecieron y un momento después un tablón rompía la ventana más cercana. -Vamos -gritó a Nelson. ya que el fuego había encontrado aire fresco del que alimentarse. pero el animal le sujetó el brazo con la boca y comprendió que no iba a permitirle que se acercara más. Murphy. tirando del brazo del otro. Deirdre sólo podía ver una mano aferrada al alféizar. Entonces vio a Ronan. Deirdre? Oyó la voz de Ronan entre los ladridos de Murphy y estuvo a punto de llorar de alivio. Capítulo Diez Deirdre protestó tanto por tener que pasar la noche en el hospital. -¡Ronan! -gritó ella una vez más. Basta. Murphy. El aludido apareció en la ventana y pudo ver que tenía un brazo en torno a Nelson. saltó al montón de heno y le agarró la camisa con los dientes. no podría encontrar a Nelson a menos que estuviera muy cerca de él. No dejó de tirar hasta que se encontraron bastante más allá y ella dijo: -Basta. La sacó a través del cristal roto.de cemento en el que se acurrucaban. tosiendo y gimiendo. La mujer protestaba porque a él no lo habían mantenido en observación y había respirado tanto humo como ella y tenía aún más quemaduras pequeñas. La joven apenas podía verlo y el calor se hizo más intenso. Murphy alejó a Ronan del heno. Lanzó un grito. Este parecía consciente a duras penas y Ronan tuvo que ayudarle a pasar los brazos por la ventana. Salía ya humo de la ventana. no sin asegurarse antes de que caería sobre las alpacas de paja que había arrastrado debajo de la ventana. las sirenas de los bomberos se oían ya en la distancia. . Gimió y se cubrió la boca con la mano. era altamente inflamable. Ronan vaciló y desapareció de la ventana. impaciente con su lentitud. La visibilidad dentro del establo debía ser nula. pero nadie la siguió. La mujer se alejó enseguida para hacerles sitio y se volvió a mirar. -Pero yo no estoy esperando un niño -repuso él. que Ronan le prometió al médico vigilarla sin tregua si le daba el alta al día siguiente. Entonces reapareció él y subió despacio al hueco. Deirdre se acercó a ayudar al perro. Su resistencia inesperada pilló a Ronan por sorpresa. La levantó del suelo. Se soltó. —¡Ronan! —gritó. de vuelta al infierno. Nelson se tambaleó y cayó hacia atrás. -¿Deirdre? ¿Dónde estás. El agotado perro se dejó caer al suelo al lado de los dos y un instante después el tejado del establo cedió con un golpe sordo que la llenó de terror. Murphy le sujetó la camisa con los dientes y tiró de ella. tiró de él hasta que quedó fuera de la ventana.

La mujer respiró hondo. Ronan le tomó una mano con firmeza. Los bomberos sacaron el cuerpo de Nelson en cuanto pudieron sofocar el incendio. Sería un alivio no tener que mentirles. -¿Por qué no me dejó ayudarlo? -preguntó él. —La mayor parte está archivado en un diskette en el coche —repuso él-. Daba gracias a Dios porque su última conversación con él hubiera sido positiva. cuando Murphy me arrastraba. Desde luego.. -Me parece raro. Se metió de nuevo en el humo y no pude encontrarlo -suspiró—. Hace años que lo hago -bajó la voz-. No es culpa tuya ni mía ni de nadie. Tenía que haberme alejado de la ventana. Fue un accidente. -¿Qué? Eso es ridículo. pero me alegro de que lo hagas. Aparcó delante de la casa y se acercaron a contemplar mejor el desastre que había estado a punto de costarles también la vida. duro. Aunque creo que yo sí tengo algo de culpa. pero no podía ver nada y tenía miedo de no volver a encontrar el alféizar si lo soltaba. con los restos calcinados del establo en el centro. al fin—. rodeados de objetos familiares. no os habría encontrado. Y a Deirdre le horrorizaba que pudieran oír alguna conversación descuidada. apoyó la cabeza en el pecho de él—. -Lo sé.Lee y Tommy seguían con su abuela. -¿Estás bien? —Sí —fue casi un susurro. La granja se extendía ante ellos. Suspiró cuando el coche de Ronan llegó a la colina.. nada ha sobrevivido al fuego. Es. Una cinta amarilla policial impedía que los curiosos que se acercaran mucho. Es un hábito lo de guardar dos copias en lugares separados. -Lo sé. Yo alenté su miedo a Murphy. Hubo un silencio. Y más tarde. Ahora sé por qué. -Tú hiciste todo lo posible. allí había muerto un hombre. Si no te hubiera oído gritar. -Deirdre -Ronan le levantó la barbilla-. seguro que pensó que me estaba atacando. Ella había pasado el tiempo en el hospital pensando cómo debía explicarles su muerte a los niños. La mujer movió la cabeza. -No es ridículo -sollozó ella. -¿Qué vas a hacer con tu libro? -preguntó ella. a la que habían conseguido convencer de que no acudiera corriendo al hospital. Estaba tan nervioso que probablemente se le cayó el cigarrillo sin darse cuenta. Carraspeó—. . Cuando les comunicara la muerte de su padre quería que estuvieran en su casa. La muerte de Nelson no es culpa tuya -suspiró-. Ahora podría estar también aquí -su tono de voz era bajo y angustiado—. Después de todo. Me estaba acercando a la parte de delante cuando te oí.

temerosa de equivocarse. La ternura que leyó en la mirada de él hizo que tragara saliva. Debí decírtelo hace semanas. Jill -Jack pensara que la mejor defensa era un buen ataque—. Roan le tomó las manos de nuevo. Pasarme la noche despierto mirando al techo porque tú no estás a mi lado es amor —se llevó una mano a los labios y la besó-. Jillian se veía menos inmaculada. No tienes buen aspecto. Y creo que ya te he dicho la mayoría. pero era demasiado estúpido para comprenderlo. Te quiero. Cruzaron el patio hasta el porche de atrás. —Pero hay una razón que olvidé decirte y que es la más importante de todas. ¿Recuerdas que anoche quería hablar contigo antes de que fueras a la tienda? La joven asintió con la cabeza. Deirdre sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas y comenzó a volverse. No quiero nada excepto a ti. -Te quiero. -Hola. Llevaba una mancha de chocolate en el hombro y en la falda de su vestido blanco lucía la huella de un pie pequeño. ¿Era eso lo que faltaba la otra noche en mi proposición? Deirdre tardó un rato en contestar. Sentir que no estoy completo sin ti es amor. -Tengo que dejar salir a Murphy -protestó ella. -Hola. Ronan le puso las manos en la cintura y la atrajo hacia sí. Levantó la cabeza despacio. Esa mujer tiene la piel más dura que un cocodrilo. pero no volveré a vestirme de blanco con tus enanos -suspiró . -Nombra la fecha. Ponte el chaleco salvavidas. Casémonos. Epílogo Ronan señaló a Jack la mujer que se acercaba a ellos desde las mesas de picnic. El otro levantó la cabeza y miró el vestido blanco de verano de Jillian Kerr. Cuando captó el significado de sus palabras. -No es una mala comparación -comentó Ronan. oh. -Sentémonos aquí un rato -propuso. sintió una leve esperanza. —Oh. Desde la primera noche que hicimos el amor aquí nos hemos estado interpretando mal el uno al otro.Ronan le tomó la mano y la alejó de allí. Querer compartir contigo las buenas noticias cuando me llama mi agente es amor. —Te pedí que te casaras conmigo y dijiste que no. -Era eso -dijo al fin-. El hombre la abrazó. Hay muchas razones que aconsejan ese matrimonio. -Me gustaría saber por qué nos va a echar la bronca ahora —movió la cabeza—. Quiero que eso se acabe. -Será poco tiempo -se apoyó en la barandilla y le sujetó las muñecas—. chicos —de cerca. pero él la retuvo. que avanzaba hacia ellos con Alexa en los brazos. ¿Los niños pueden contigo? —No.

Creo que me caes bien. no? -Ya sabes a lo que me refiero. —Oh. Deirdre necesitaba un hombre que no considere que la violencia es un modo aceptable de resolver un problema. Sabes. 153-Vaya —fingió que se desmayaba y se volvió hacia Jack—. les lanzó un beso y se alejó con una carcajada. Sólo he durado nueve meses —se echó a reír. Aunque no importa. Apartó la mano y vio que la otra sonreía con malicia-. -¿Quién. -No temas -Jack le echó un brazo por los hombros-. ¿Qué te propones ahora? —preguntó. -Caray. y yo te provoqué todo lo que pude. -El día que Dee nos dijo que estaba embarazada. Me debes cien pavos. Eres muy lista y muy pesada. -¿Amigos? —le tendió una mano. En los nueve meses que llevaba casado con Deirdre. ¿De veras? -Pero tú no lo habrías hecho nunca. —El próximo será una niña Miró a Frannie. perdona. Y el próximo también lo será. sabía que estabas lo bastante furioso para golpearme. Pero la mujer no se ofendió. pero sólo consiguió tambalearse él-. —Gracias a los dos —musitó ella. ¿Has oído eso? No sé si podré soportarlo. complacido consigo mismo. me siento halagado -no pensaba perdonarle todavía algunos de sus comentarios. Ronan estaba confuso. -¿Ah. -¿Por qué le debes cien pavos? Jack abrió su cartera con rabia y sacó cinco billetes de veinte. -Está siempre fantástica -dio al otro un empujón. Deirdre está fantástica con la niña en los brazos. -Alguien tiene que hacerlo -se volvió hacia Ronan—. así que terminó por sonreír a su vez—. —Brooks es idéntico a mí —Jack levantó un brazo y exageró su bíceps—. que acababa de anunciar que estaba embarazada y daría a luz . -Te halagas mucho -musitó Jack. yo? -se volvió a Jack-. pero creo que tú también me caes bien. Aquella mujer tenía el carácter de una víbora y una lengua muy afilada. Jillian lo miró con inocencia. -Amigos -asintió él. tengo que confesar que me has sorprendido.exasperada-. -En tu boda le aposté a que le costaría un año por lo menos conseguir que le sonrieras. Y tu hijo no podrá acercarse a mi hija si se parece a ti. pero su sonrisa era contagiosa. había alcanzado una especie de tregua con Jillian a base de ignorarla a menos que las circunstancias lo obligaran a hablar con ella. estoy fabulosa lleve lo que lleve.

-Eres de ideas fijas. guapo -dijo ella-. la que le había permitido abrir su corazón y llenarlo con el amor de una mujer. Hoy hace un año que entré en un supermercado y encontré a la mujer de mis sueños.en diciembre. La mujer sonrió y se apretó contra él con deliberación.Serie Las novias de Butler Country 2 . Allí encontró una parte de sí mismo que no sabía que le faltaba. con la niña acurrucada entre ambos. -Seis semanas lejos de ti me han excitado tanto que tardaré meses en recuperarme. Su vida cambió para siempre el día en que una enfermera le tendió a su hija recién nacida. pero no se hallaban a la vista. Anne Marie Winston . La mujer se hallaba inclinada sobre Maureen. -Tienes razón -sonrió-. Sus hijos podían hacer cualquier cosa en menos tiempo de lo que tardaba él en cerrar los ojos. Pero se equivocaba. Hasta entonces no creía que pudiera amar a Deirdre más de lo que ya la amaba. la hija de Ronan. a la que le faltaba una semana para cumplir dos meses. —Eso también -ella volvió a moverse y él le sujetó las caderas—. Miró el pequeño rostro y se vio a sí mismo. Bajó la cabeza para besarla y sintió la dulzura que siempre le proporcionaba su presencia. Supongo que tendremos que buscar el modo de celebrarlo. -Mejor -susurró. Pero no le importaba. -¿Sabes qué día es hoy? -murmuró. cariño. Hola. Deirdre se levantó de su silla y él se reunió con ella cerca de la barbacoa. Ronan soltó una carcajada. Y las dos lo querían. La mujer abrió mucho los ojos. Basta o acabaremos escandalizando a nuestros amigos -la miró a los ojos-.Amor de una noche (Harlequín by Mariquiña) . Con el amor de Deirdre. Una sensación indefinible se instaló en su pecho al mirar a sus dos mujeres. ¿Quieres que fijemos una cita para esta noche? Ronan notó que se le aceleraba el pulso. Aquello era mala señal. La abrazó. El también contaba las horas que faltaban para estar a solas con ella y mostrarle cuánto significaba aquel aniversario para él. La costumbre le hizo mirar a su alrededor en busca de Tommy y Lee. Era tan intensa que se sentía humilde siempre que miraba aquellos ojos verdes. El día que entró en aquel supermercado fue el más afortunado de su vida. -¿Un buen día para hacer el amor? -movió levemente las caderas y él contuvo el aliento.

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