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27/9/12 La presidenta Cristina Fernández de Kirchner habló hoy en una conferencia de prensa armada por algunos académicos que estudian

en Harvard, (Cambridge, Massachusetts) y se refirió a las cuestiones económicas y políticas de Argentina y el mundo. Después del discurso, la presidenta se dedicó a responder preguntas (algo a lo que no nos tiene muy acostumbrados). Los responsables de realizar estas preguntas fueron los estudiantes de la universidad de Harvard, la mayoría de los que realizaron preguntas eran argentinos o latinoamericanos. La conferencia la inicio un vocero estadounidense, que contextualizó un poco la situación histórica y actual del país y arrojó datos erróneos que luego fueron corregidos por la presidenta, lo que demuestra el desconocimiento o el poco interés de Estados Unidos en la reciente historia Argentina. La primer corrección que señalo Cristina fue una oración en la que el vocero se refirió a Eva Perón como si alguna vez hubiera sido presidenta de los argentinos, cosa que nunca paso, ni siquiera llego a la vicepresidencia. La segunda corrección se dirigió a la edad de la presidenta, que desmintió haber nacido en el 64, dijo que sería una suerte haber nacido en ese entonces porque no tendría los 59 casi 60 años que tiene. Habiendo realizado estas correcciones, paso directamente al discurso antiimperialista, estadista y proteccionista de la vieja escuela peronista. Hablo de como las políticas liberales planteadas por el consenso de Washington en los Estados Unidos y dirigidas a los “países emergentes” habían generado una deuda externa que hasta el día de hoy se está pagando, y que a finales de 2001 la deuda superaba al PBI nacional en un 196 %. Luego se refirió a la hipocresía (no uso ese término pero le falto poco) con que los países desarrollados castigan las políticas proteccionistas y al mismo tiempo tienen restricciones arancelarias y subsidios agropecuarios (políticas claramente proteccionistas), un “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”. Un ejemplo de esto lo dio cuando se refirió a la calidad de la carne vacuna argentina y como esta no podía competir directamente con la estadounidense porque no la dejaban entrar al mercado. Hablo también de una nueva cultura civilizatoria, y explico con ejemplos que “la primavera árabe” era una forma de “occidentalizar” a los países culturalmente diferentes y con una cosmovisión completamente distinta a la nuestra. “A mi no me gustaría caminar 2 pasos atrás de un hombre, y me imagino que ninguno de ustedes usa turbante”, con esta y otras frases la presidenta apunto a que tal vez las personas acostumbradas a vivir en una sociedad occidental con cierta forma de expresarnos, nunca podríamos entender que a las personas que viven de esa manera es porque así lo quieren, porque su religión les dice que así debe ser y ellos están conformes con eso.

Señalo la ineficiencia en la forma de combatir el terrorismo, dijo que se lo trataba de combatir como se combatió durante la guerra fría. En ese entonces los líderes de las dos partes (el bloque oriental con la URSS y el bloque occidental con los países capitalistas) se sentaban en una mesa a dialogar, pero se tenían miedo entre ellos y la posibilidad de un holocausto nuclear, así que no hacían nada. Explico que esto no podía ser tratado de la misma manera con el tema del terrorismo porque las partes no estaban dispuestas a negociar de una manera democrática ni a llegar a un acuerdo, y señalo la necesidad de cambiar esto, aunque no dio una solución, solo dijo que era un desafío intelectual a futuro. Después se dedicó a detallar los avances que tuvo el país desde que Néstor Kirchner y Cristina Fernández asumieron, en 2003 y 2007 respectivamente. Señalo que durante la gestión de Néstor hasta la de ella la deuda externa no había aumentado, sino que había disminuido radicalmente (de un 196% sobre el PBI a un 13%) y se adjudico el hecho de que su gobierno no solo no estaba generando deudas, sino que estaba pagando las deudas de gobiernos anteriores. Comento que el desempleo había pasado de un 25% en 2001 a un 7,6% en la actualidad, y que la Argentina es uno de los pocos países que tiene universidades públicas y gratuitas. Otra de las cosas a las que se refirió en materia económica fue que en países como Estados Unidos, cuando hay una crisis económica, se centran en ayudar a los bancos y no a los ahorristas que fueron afectados por dicha crisis, la presidenta dijo que “por propia experiencia” se debe apoyar a la economía desde lo social. Luego se refirió a la asignación universal por hijo, y la defendió diciendo que los sectores de la población sin capacidad de ahorro son los que mas deben ser ayudados por el Estado. También apoyo el plan de inclusión digital. Elogió el crecimiento de Brasil, y se refirió a la confianza que tienen en su moneda, algo que no se da en Argentina, ya que somos el segundo país con más dólares por habitante después del propio Estados Unidos, 1700 dólares por habitante, mientras que Brasil solo tiene 6 dólares por habitante. Dijo que el crecimiento de Brasil también significa un crecimiento para la Argentina. Uno de los estudiantes le pregunto sobre el cepo al dólar, y cómo algunos países como Brasil o Chile pueden crecer sin cepo cambiario y sin inflación, a lo que Cristina respondió “el cepo cambiario es un titulo mediático”, y negó la existencia del cepo al dólar, acusando a los medios de transgiversar los hechos, dijo que en la Argentina existen aproximadamente 120 instituciones destinadas al cambio monetario. Otra pregunta que incomodó a la presidenta fue la de un estudiante que se refirió a la re-reelección, y si quiere cambiar la constitución para darse la oportunidad de otros 4 años de mandato, a lo que respondió que la re-reelección esta mas allá de lo que ella quiere, sino de lo que puede y debe hacer.

El clima de preguntas fue casi todo el tiempo incómodo, tanto para la presidenta como para los alumnos, que fueron tomados por tontos varias veces por la presidenta, y sus conocimientos y capacidades menospreciadas con frases desafortunadas como:”Chicos, estamos en Harvard, esa pregunta la esperaría en la universidad de La Matanza, pero no en Harvard”, o “Debes tener mala memoria que te anotas la pregunta en un papelito”. Los alumnos consideraron estos comentarios como falta de respeto, y se dieron algunos silbidos en el aula magna. Una de las preguntas que realizó un alumno comenzó con un: “Me siento privilegiado de ser uno de los pocos argentinos que le puede hacer preguntas”, a lo que la presidenta respondió con risas y cargadas hacia el alumno. Luego otra pregunta se inicio con el mismo comentario y la presidenta reaccionó. “Yo hablo con millones de personas en Argentina, no puedo creer que se dejen llevar por lo que digan 2 o 3 periodistas”, dijo además que los medios en Argentina dejaron de ser medios de crítica para convertirse en medios de oposición, y dijo que una presidenta tiene que gobernar, no tiene que contestar preguntas, que para eso sus funcionarios dan discursos todos los días. La pregunta que le siguió a ese comentario fue referida a lo poco transparente de los índices de pobreza, inflación y desempleo que nos brinda el INDEC, y le pregunto a la presidenta si no sería momento para comenzar a realizar una auto critica Cristina respondió con datos de desempleo, de pobreza, etc, y dijo que la auto critica se la realiza siempre porque falta hacer muchísimo, todavía hay un 32% de trabajo en negro en el país. Finalmente un chico le pregunto sobre una de las tantas frases desafortunadas de la presidenta: “Sólo hay que tenerle miedo a Dios, y a mí un poquito”, ¿Por qué los ciudadanos deberían tenerle miedo? La presidenta dijo que eso también fue un manejo mediático de Clarín, que ella no se refería a los ciudadanos cuando dijo eso, sino a sus propios funcionarios. La conferencia terminó con una respuesta inteligente por parte del estudiante salvadoreño, que alcanzó a acotar: “Los funcionarios también son ciudadanos…”

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