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Paidós Básica

KENNETH J. GERGEN REALIDADES Y RELACIONES Aproximaciones a la construcción social

Índice PREFACIO.......................................................................................................................................1 PRIMERA PARTE DEL CONOCIMIENTO INDIVIDUAL A LA CONSTRUCCIÓN COMUNITARIA 1. El punto muerto del conocimiento individual..............................................................................6 2. La crisis de la representación y la emergencia de la construcción social...................................29 3. El construccionismo en tela de juicio.........................................................................................58 4. Construcción social y órdenes morales......................................................................................85

SEGUNDA PARTE CRÍTICA Y CONSECUENCIAS 5. La psicología social y la revolución errónea............................................................................105 6. Las consecuencias culturales del discurso del déficit...............................................................128 7. La objetividad como consecución retórica...............................................................................147

TERCERA PARTE DEL YO A LA RELACIÓN 8. La autonarración en la vida social............................................................................................163 9. La emoción como relación.......................................................................................................184 10. Trascender la narración en el contexto terapéutico................................................................207 11. Los orígenes comunes del significado....................................................................................221 12. Fraude: de la conciencia a la comunidad................................................................................240

BIBLIOGRAFÍA..........................................................................................................................253

Prefacio

Prefacio Mi compromiso con el construccionismo social experimentó un gran vuelco tras la edición de mi libro Toward Transformation in Social Knowledge. Durante mucho tiempo había estado compartiendo un análisis crítico de la psicología empírica, pero en este volumen observé cómo los elementos de una alternativa construccionista social iban tomando lentamente forma. A medida que estas ideas empezaron a impregnar las posteriores lecciones y conversaciones, acabé encontrándome inmerso en lo que cabría caracterizar como una epifanía relaciona!. Al prolongar los diálogos construccionistas, empecé a reparar, con una frecuencia estimulante, en originales giros de la teoría y en formas creativas de practica. Y esta exploración perspicaz reverberaba a través de las disciplinas, las profesiones y los continentes. Los escritos que se presentan a continuación en gran medida surgieron de esta inmersión y son un reflejo de algunos de sus principales derroteros. En un sentido, se trata de artefactos congelados, pero mi ferviente esperanza es que puedan inyectar el espíritu de las conversaciones pasadas en el futuro. Situemos ahora estos desarrollos en un contexto histórico más amplio. En su Discours de la Méthode, Rene Descartes se hizo eco de sensaciones que resonaban desde hacía siglos. En primer lugar, estaba la incerteza angustiosa. Si adoptamos una posición de duda sistemática, ¿existe algún modo de establecer un fundamento? ¿Existen fundamentos sobre los que poder apoyar un conocimiento firme y seguro? El peso de la autoridad afirma el conocimiento, sostenía Descartes, pero las autoridades están sujetas al error, y tampoco existe una razón convincente que nos permita confiar en las vaguedades de nuestros sentidos, ya que a menudo nos embaucan. Las ideas que ingresan en nuestras mentes procedentes de fuentes diversas también pueden hacernos errar. Así pues, ¿en qué podemos basar nuestra certeza? Una vez planteada la dolorosa pregunta. Descartes pasó entonces a ofrecer la preciosa expresión de tranquilidad: no puedo dudar que soy quien duda. Aunque mi razón puede llevarme a dudar de todo cuanto examino, no puedo dudar de la razón misma. Y si puedo hacer descansar mi fe en la existencia de la razón, también puedo estar seguro de mi propia existencia. Cogito, ergo sum. El ensalzamiento de la mente individual —su capacidad para organizar los datos sensoriales, de razonar lógicamente y especular de manera inteligente— ha servido durante siglos para aislar la cultura occidental de los asaltos mutiladóres de la duda. Resulta alentador creer que los individuos dotados con las facultades de la razón y atentos a los contornos del mundo objetivo pueden trascender las ambigüedades de los avalares continuamente cambiantes y desplazarse hacia una prosperidad autodeterminada. Y en gran medida a través de esta fe en la razón nos vemos impelidos a buscar fundamentos racionales del conocimiento. Desde el positivismo del siglo XIX hasta el realismo trascendental del siglo actual, los especialistas han apoyado la tradición fundamentadora, asegurando que la razón individual sigue estando firmemente al mando de la acción. Examinemos, con todo, un vínculo singular en la convincente tesis de Descartes. Aunque puede que vibremos con su declaración de la duda, ¿en qué fundamentos se basa para igualar el proceso dubitativo con el proceso de la razón? ¡¿Sobre qué base concluye que el proceso dubitativo es una actividad de la mente individual, apartada del mundo pero que reflexiona sobre el mismo? ¿Por qué razón esta ecuación misma escapa al escepticismo cartesiano, pues, no es mas evidente que la duda es un proceso que se lleva a cabo en el lenguaje? Escribir sobre las falibilidades de las autoridades, de los sentidos, de las ideas que se reciben y otras muchas cosas similares es tomar parte en una práctica discursiva. Que la práctica también demuestre ser una emanación o expresión de algún otro dominio, digamos, del raciocinio, sigue siendo una conjetura no decidida. Sin embargo, difícilmente podemos dudara del discurso sobre la duda. 1

Prefacio

Con todo; si la duda es un proceso discursivo, nos vemos llevados a la conclusión dé un tipo muy diferente de aquellas otras que en su momento alcanzara Descartes, ya que también hallamos que el discurso no es la posesión propia de un individuo singular. El lenguaje significativo es el producto de la interdependencia social, exigiendo las acciones unas coordenadas formadas al menos por dos personas, y hasta que no existe un acuerdo mutuo sobre el carácter significativo de las palabras, no logran constituir el lenguaje. Si seguimos esta línea de argumentación hasta la ineludible conclusión, hallamos que la certeza que poseemos no la proporciona la mente del individuo singular, sino que más bien resulta de las relaciones de interdependencia. Si no existe interdependencia —la creación conjunta de discurso significativo— no habrá objetos o acciones o medios de hacer que sean dudables. Con toda corrección podemos sustituir el dictum cartesiano por la siguiente formulación: communicamus ergo sum. Este último punto de partida proporciona una base unificadora para una diversidad de intentos recientes, que rodean las disciplinas especializadas, para generar una alternativa a las explicaciones de carácter fundamentador del conocimiento humano. Estos intentos —diversamente cualificados de pos-empiristas, posestructuráles, no fundamentadores o posmodemos— sitúan el lenguaje en la vanguardia de sus preocupaciones. Con independencia de nuestros métodos de procedimiento, lo que damos en llamar «exposiciones» informadas del mundo (incluyéndonos a nosotros mismos) son esencialmente discursivas; Y dado que las disquisiciones sobre la naturaleza de las cosas se moldean en el lenguaje, no existe fundamento de la ciencia o de cualquier otro conocimiento que genera empresa salvo en las comunidades de interlocutores. No existe ningún recurso al espíritu o a la materia —a la razón o a los hechos— que tome prestada su validez trascendental a las proposiciones. (En realidad, tanto «espíritu» como «mundo» son entidades completas en el interior del código lingüístico occidental.) Igualmente, el intento de articular los principios universales de lo justo y del bien, que se sitúan por encima y al margen del tumultuoso intercambio cotidiano, es también errático. Al fin y al cabo, todo cuanto es significativo proviene de las relaciones, y es en el interior de este vórtice donde se forjará el futuro. Aunque cambiantes en cuanto al detalle y al énfasis que muestran, una serie de suposiciones ampliamente compartidas en el seno de estas discusiones sumamente difundidas queda bien asida con el término «construcción social». En los capítulos que componen este volumen, intento articular y sintetizar los principales elementos de un construccionismo social viable; responder a diferentes desafíos que se plantean a esta perspectiva; ilustrar su potencialidad a través de la teoría, la investigación y la aplicación; y abrir el debate sobre el futuro de los afanes construccionistas en psicología y, de manera más general, en las ciencias humanas. En vista de tales fines, he organizado estos ensayos en tres grupos. La primera parte proporciona una introducción al pensamiento construccionista. El primer capítulo desbroza el camino demostrando por qué el enfoque individualista del conocimiento, ejemplificado por la psicología cognitiva contemporánea, ha alcanzado un impasse. El segundo capítulo, a continuación, expone la emergencia de la alternativa construccionista social frente al enfoque individualista del conocimiento. Subraya las críticas tajantes de las últimas décadas, destilando de ellas un conjunto de proposiciones que nos permite ir más allá del marco de la crítica para centrarnos en las posibilidades de una elaboración construccionista de las ciencias humanas. El tercer capítulo recoge una diversidad de críticas del construccionismo social. Para muchos, el construccionismo es un equivalente del nihilismo; a juicio de otros, su relativismo, tanto ontológico como moral, es algo seriamente objetable. Al replicar a estas y otras acusaciones, espero perfilar los contornos de la perspectiva. Las críticas de la moral y de la anemia política son tan graves que les dedico todo el capítulo 4, donde exploro tanto cuáles son las imperfecciones de la crítica como el potencial positivo inherente en un relativismo construccionista. 2

Prefacio

La importancia de la evaluación crítica no sólo de los avances culturales contemporáneos, sino de los esfuerzos de la comunidad científica, es esencial para un enfoque construccionista de las ciencias humanas. La crítica no sólo expande las posibilidades de la construcción, sino que constituye un origen significativo para la transformación cultural. En este contexto, los ensayos caracterizados en la segunda parte son primeramente críticos en cuanto a su enfoque. Haciéndome eco de los temas desarrollados en la primera parte, exploro en el capítulo 5 errores significativos en la exposición cognitiva de la acción humana y subrayo los resultados para la psicología cuando este enfoque se ve sustituido por una epistemología social. El capítulo 6 se centra en la producción del discurso del déficit en el ámbito de las especialidades dedicadas a la salud mental y sus devastadores efectos en la cultura. Al construir tanto las «patologías» como las «curas», las especialidades nos lanzan a una carrera que es tanto más devastadora cuanto irrefrenable. El capítulo 7 presta críticamente atención a los medios a través de los cuales los mundos científicos se hacen tangibles y objetivos. Mi propósito aquí no es sólo revelar el artificio retórico por medio del cual los mundos objetivos se construyen, sino abrir también la discusión sobre alternativas posibles. En la tercera parte, el acento se desplaza de la crítica a la transformación. Estos capítulos intentan superar el marco de lo programático y de la crítica para comprometerse en la reconstrucción teórica. El construccionismo sustituye al individuo por la relación como el locus del conocimiento. La significación del individuo ha cautivado tanto a la tradición occidental que el discurso de la relacionabilidad se ha desarrollado bien poco. Estos capítulos intentan, por consiguiente, generar los recursos para reconstruir la realidad de la relación. Tres de estos capítulos prolongan el hincapié hecho anteriormente en la retórica, convirtiéndolo ahora en una herramienta descriptiva. Se centran en la base narrativa de la autocomprensión. Las identidades se construyen ampliamente mediante narraciones, y éstas a su vez son propiedades del intercambio comunal. El acento puesto en la narración se prolonga al capítulo 9, donde retomo el tema de las emociones, proponiendo que las emociones no son posesiones de mentes individuales sino constituyentes de pautas relaciónales —o narraciones vividas. En el capítulo 10 la discusión de las narraciones se efectúa en el ámbito práctico de la terapia. Tras aplicar algunos de los argumentos precedentes a las relaciones paciente terapeuta, sostengo la trascendencia de la realidad narrativa. Las consecuencias de esta propuesta exceden al contexto terapéutico. Los capítulos finales extienden aún más la teorización relacional. La preocupación central del capítulo 11 es la comunicación humana. ¿De qué modo generamos y sostenemos el significado? El problema crítico aquí consiste en sustituir el enfoque intratable del significado como intersubjetivo por una respuesta relacional. Aunque la teoría literaria de índole posestructuralista parece hacer comprensible una imposibilidad, una refundición social de la metáfora desconstructivista permite avanzar significativamente. Con el fundamento para una teoría del significado en su sitio, el capítulo 12 se enfrenta al problema del fraude. ¿Si el construccionismo desafía el concepto de verdad objetiva, entonces cómo hemos de entender las construcción social de la falsedad? Una respuesta relacional a esta pregunta abre nuevos enfoques con que hacer frente a los problemas del fraude en la vida tanto pública como privada. Albergo la secreta esperanza de que estos ensayos puedan servir como recursos a psicólogos y especialistas haciendo frente a los retos críticos que actualmente tienen planteados en general las ciencias humanas. Como recursos, los capítulos puede que se dirijan a una diversidad de públicos distintos. Los capítulos de la primera parte se dirigen de manera más directa a aquellos que se encuentran incómodos con la ciencia conductista y se sienten interesados en posibles alternativas. Estos capítulos también intentan hacer inteligible al científico tradicional una serie de movimientos intelectuales, que, en conjunto, plantean un profundo desafío a las prácticas 3

21 (1988). En ellas exploro una diversidad de sendas sugeridas por un punto de vista construccionista. Al mismo tiempo. sobre «Las dimensiones históricas del discurso psicológico». he complementado este libro con un cuerpo manejable de citas. una vez restringidos a los pequeños sectores académicos. Intentan sustituir los escombros que la crítica desconstructivista ha dejado tras de sí con los esfuerzos que se hacen en el sentido de la reconstrucción. 19 (1989). la sustitución de la orientación individualizadora por una comprensión y acción con una valencia relacional. El capítulo 5 es una prolija revisión de un artículo presentado en el congreso celebrado en 1987 en París bajo el título «El futuro de la Psicología Social». para el lector que quiera ahondar aún más. y dedicado monográficamente al problema de la objetividad. estos capítulos van más allá del profundo escepticismo fomentado por estos movimientos. A fin de lograr la línea amplia e integradora de pensamiento que a menudo ha sido uno de mis objetivos. Los ensayos que aparecen en el presente volumen se han beneficiado grandemente de las valoraciones de amigos. a los que las ideas les llegaron de una forma más primitiva. De manera análoga. aferrándose así productivamente a la crítica significativa. donde se presentaron por primera vez muchas de estas ideas. & (1991). Las partes segunda y tercera demostrarán ser más útiles para aquellos especialistas ya comprometidos en los afanes constructivistas. editores y colegas. Los asistentes al congreso celebrado en 1991 en Georgetown sobre «Valores en las Ciencias Sociales» dieron un gran impulso a las ideas que se presentan en el capítulo 4. de entrar en diálogos interrelacionados que actualmente ponen en relación a especialistas de todo el mundo y ofrecer nuevas e interesantes vías de partida. Las secciones del capítulo 2 se vieron estimuladas por la presentación en 1983 de una conferencia en la Universidad de Chicago sobre las «Potencialidades para el conocimiento en las ciencias sociales» (ulteriormente editada en Fiske y Shweder. o simplemente sienta el deseo de explorar el contexto más amplio en el que estos argumentos aparecen. algunos fragmentos de los cuales se publicaron en la revista Advances in Experimental Social Psychology. Poco queda que no esté sujeto a una controversia continuada.Prefacio establecidas. Soy bien consciente de que las cuestiones abordadas en este volumen son el tema de un cuerpo de especialización enorme y rápidamente en expansión. Estos movimientos. El capítulo inicial surgió de una presentación hecha en 1983 ante el Bostón Colloquium on the Phitosophy of Science. Mi esperanza estriba ante todo en demostrar las ventajas de romper con las fronteras disciplinares. a menudo pasando por alto los innumerables crujidos que el movimiento emitía al hacerse. espero contribuir sustancialmente a algunos de los diálogos todavía vigentes en el seno de la confluencia existente y abrir así el estudio de aquello que creo que es uno de „ los retos más importantes de toda teoría y práctica futuras. y me siento profundamente estimulado por las perspectivas de diálogos futuros. el capítulo 7 pasa revista a una serie de argumentos desarrollados en un número especial de la revista Annals of Scholarship. El capítulo 6 surge de las conferencias pronunciadas en el congreso de Heidelberg celebrado en 1991. Para aquellos científicos sociales que acaban de adentrarse por estos derroteros. A Mary Gergen le debo su inestimable ayuda a la hora de generar muchos de los argumentos presentes en los capítulos 8 y 9. a saber. He intentado no suprimir las principales líneas de crítica. Además. John Kaye. 1986). 4 . pero he tenido que elaborar muchos juicios difíciles en relación «al peso de los argumentos» hasta la fecha. ha sido necesario patinar ágilmente sobre una delgada capa de hielo. cuyas actas se publicaron en el European Journal of Social Psychology. Las secciones del capítulo 3 se han ido perfilando a través de las discusiones en diversas reuniones de la Society for Theoretical Psychology. Estos capítulos señalan sólo un inicio de este intento. especialista y terapeuta. deshacen sus límites y provocan una discusión estimulante en el mundo especializado. aunque lo mismo vale para los muchos textos que se truecan en calificación.

Una excedencia del Swarthmore College como catedrático fue también inestimable. Cari Graumann. Herb Simons. Sin la ayuda como secretaria y bibliotecaria de Lisa Gebhart y de Joanne Bramiey. la Alexander von Humboldt Foundation. Ben Bradley. Diana Whitney y Stan Wortham. Wolfgang Frindte. Pablo Boczkowski. difícilmente este volumen se hubiera materializado. estoy enormemente en deuda por su entusiasmo y destacados esfuerzos editoriales. Barnett Pearce. Sissela Bok. De manera similar. 5 . El capítulo 11 se debe en gran medida a las discusiones celebradas en las reuniones de 1991 de la Jean Piaget Society. Gun Semin. Son muchas las personas que han contribuido a la preparación de estos capítulos. Tom Andersen. en 1988. Sheila McNamee. críticas. Peggy Penn. A Mary Gergen le expreso mi más sincera y profunda gratitud. Con Linda Howe. infatigable aliento y capacidad de realizar la reconstrucción positiva. Wojciech Sadurski. Jerome Bruner. Rom Harré. Dora Fried Schnitman. Arie Kruglanski. John y Anne Marie Rijsman. Harry Goolishian. Estoy profundamente en deuda con algunas instituciones por proporcionarme el tiempo y los recursos necesarios para cumplir con los empeños que dictan estos temas. Harlene Anderson. entusiasmo o su perdurable presencia intelectual. Margaret y Wolfgang Stroebe. Shepley Orr. Jack Lannamann. Por sus agudos comentarios. Esther Cohén. de la Harvard University Press. Don McCIosky. 1992). y también lo fue el calor y el apoyo de los miembros de la facultad mientras ejercí la docencia como profesor numerario en la Fundación Interfas de Buenos Aires. Dan Robinson. David Cooperrider. Tomás Ibáñez. Richard Shweder. quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Al Aischuler. el capítulo 12 fue sometido a una intensa crítica por parte de los asistentes a las reuniones de Bad Hamburg sobre «Psicología social societaria». Gabi Gloger Tippeit.Prefacio resultó ser un inestimable aliado en el momento de producir una de las primeras versiones del capítulo 10 (actualmente editado en McNamee y Gergen. por su compañía catalizadora. Gerishwar Misra. Saúl Fuks. Lynn Hoffman. en cuyo seno se presentaron inicialmente las ideas. Entre las más destacadas cabe señalar la ayuda del Netherlands Instituto of Advanced Study. la Fulbright Foundation y el Rockefeller Study Center en Bellagio. Mick Billig. John Shotter ha sido una fuente continuada de apoyo e inspiración para mí. Peter Dachier.

PRIMERA PARTE DEL CONOCIMIENTO INDIVIDUAL A LA CONSTRUCCIÓN COMUNITARIA .

Dedicaremos el resto del volumen a explorar una alternativa construccionista social. los negocios. se enfrenta ahora a un impasse. Las mentes individuales se han utilizado como el lugar de explicación. Se precisa una concepción alternativa del conocimiento y formas relacionadas de práctica cultural. las fusiones. Es el individuo quien abriga la capacidad de libre elección. Y mientras la cultura occidental ha intercambiado bienes y servicios. Un torrente de nuevas tecnologías —el teléfono. se encuentra en un punto en el que han dejado de ser convincentes tanto las cláusulas de conocimiento de la especialidad como el enfoque individualista del conocimiento que aquéllas sostenían. Hasta ahora nunca nos hemos planteado tan plena e intensamente los valores. Allí donde las alianzas. en materia de ecología. la radio. Nuestras creencias acerca del individuo singular proporcionan la base lógica a la mayor parte de nuestras principales instituciones. sus tendencias. las investigaciones conjuntas. el sentido de la superioridad y las tendencias hegemónicas de siglos anteriores. Durante siglos ha sido factible distinguir una tradición cultural únicamente occidental. la antropología. y las redes todavía no están formadas. por ejemplo.. La ciencia psicológica. Los intereses culturales prácticamente quedan absorbidos por la naturaleza de las mentes individuales: sus estados de bienestar. Si había de producirse difusión cultural. energía. las condiciones mundiales han cambiado espectacularmente durante el último siglo. el individuo ha ocupado un lugar de importancia abrumadora. economía y salud.. y por consiguiente invertimos en instituciones educativas para formar y expandir la mente individual. y preparó viajes hacia aquellos que estaban fuera. los estudios literarios y la comunicación. -A la luz de estos espectaculares cambios. Estas creencias e instituciones asociadas han surgido y se han desarrollado poderosamente en el seno de un contexto cultural de relativa insularidad. De manera progresivamente creciente las redes de interdependencia se extiende a los mundos de la política. por sólo citar algunas— lleva a que los habitantes de este planeta tengan una familiaridad y alcancen una interdependencia mucho mayor de las que nunca se alcanzaron. las inversiones y la práctica de aquellos que «no son exactamente como nosotros». no sólo en psicología. creemos que el libre mercado puede prosperar porque el individuo está motivado a buscar el beneficio y minimizar las pérdidas. opiniones y valores. las comunicaciones. la televisión. sus capacidades y sus deficiencias. No 6 . como pondrá de manifiesto esta exposición. y sobre estos fundamentos erigimos tanto las practicas informales de la responsabilidad moral y las entidades formales de la justicia. y las instituciones del matrimonio y de la familia pueden constituir las piedras sobre las que se asienta la comunidad porque los individuos abrigan la capacidad de amar y entregarse. de antiguo. En la cultura occidental. sino en muchos sectores de la filosofía. Es el individuo quien adquiere el conocimiento.El punto muerto del conocimiento individual Capítulo 1 El punto muerto del conocimiento individual En las últimas décadas la psicología ha sufrido una de las principales revoluciones en su enfoque del conocimiento individual. no ha querido considerar a otras culturas como superiores o incluso iguales. la economía. primero sería «desde Occidente al resto». el automóvil. Y podemos depositar nuestra fe en las instituciones individuales porque el individuo tiene la capacidad de razonar y evaluar. no parece ya posible sostener la insularidad. dialogante con otras tradiciones pero separada de ellas en todo el mundo. el transporte aéreo a reacción. la historia. progresivamente van surgiendo sigilosamente interdependencias más sutiles. la sociología. los ordenadores y los satélites. Con todo. Un repliegue a las presuposiciones de tiempos anteriores parece excluido. la ciencia. Su condición interior de individuo sirve también como criterio prominente a la hora de determinar la política pública. las opiniones.

la política. un siglo de investigación científica esencialmente nos ha dejado en un punto muerto conceptual. la disciplina intenta. ¿qué se ha conseguido? ¿Dónde se encuentra ahora la disciplina. apreciación y tolerancia que se exige cada vez más. Sin creer que los individuos puedan reflexionar fiablemente sobre el mundo que les rodea. La tradición racionalista. para dar cuenta de los avalares de la ciencia psicológica en el presente siglo se ha de escrutar detalladamente en el interior del lugar sagrado de la justificación cultural. en la medida de lo posible. actualmente manifiesta en los latidos hegemónicos del movimiento 7 . que en muchos aspectos es una piedra de toque cultural. No podemos descansar cómodamente en la suposición de que la herencia occidental. de su adquisición y su despliegue. se precisa una evaluación autorreflexiva de las tradiciones. la economía. solucionar problemas. ha aceptado el desafío de hacer válidas y fiables las exposiciones de los procesos mentales individuales. Se trata más bien de favorecer un proceso de investigación que puede realzar la posibilidad de recuperar y absorber selectivamente: de determinar aquello que retendríamos de estas tradiciones y de qué forma suavizar las aristas de nuestros compromisos de manera que otros puedan ser oídos de un modo más completo. Con este encargo. es el lugar donde quiero considerar el status del conocimiento individual en el seno de esta disciplina. Por consiguiente. recoger y almacenar información. un salto en lo ajeno y lo desconocido. resulta difícil ver qué valor deriva de la decisión individual en los ámbitos de la moralidad. No se trata con ello de optar por una transformación radical. La primera se expresó con mayor plenitud en el movimiento conductista que dominó la psicología durante la mayor parte del siglo XX. proporcionar a la cultura intuiciones y conceptos útiles en los procesos de adquisición de conocimiento y utilización. Si el conocimiento no es una posesión individual. y demás. pueden participar efectivamente en un mundo de plena interdependencia. Las conclusiones de esta investigación no serán optimistas. Las instituciones edificadas en esta confianza simultáneamente perderían su justificación. Por consiguiente. que conduzcan por sí mismas al proceso de comprensión mutua. Ello equivale a entrar en el Fort Knox del individualismo y aquilatar nuestra condición de riqueza. hacer planes racionales. Al mismo tiempo.Conocimiento individual y construcción comunitaria podemos presumir sin más que las tradiciones occidentales sean las idóneas para un contexto de globalización intensiva. La psicología científica. Como argüiré. Algunas de estas imperfecciones ocuparán un lugar predominante en los últimos capítulos. recordar los hechos necesarios. el derecho y la economía a la religión y la vida familiar. más que cualquier otra disciplina de investigación ordenada. existe una preocupación creciente en muchos sectores del mundo académico de que la presuposición del conocimiento individual está en la antesala de la bancarrota. La investigación psicológica ha surgido como una consecuencia de dos tradiciones principales del pensamiento occidental: la empirista y la racionalista. una indagación en los beneficios y en las deficiencias de nuestras creencias y prácticas. y poner esos planes en acción. dado que este libro ha germinado y se ha desarrollado primero y ante todo en el campo de la psicología. considerar detalladamente las contingencias. y qué cabe esperar del futuro? Existe una buena razón para esta evaluación. la vida familiar. Con todo. Habida cuenta del siglo de compromiso científico en la exploración del conocimiento individual. Todas las instituciones auxiliares antes citadas. desde la educación. entonces las elecciones individuales en estos ámbitos pueden ser poco fiables. con su énfasis en el individuo singular y sus instituciones requeridas. Tan hondo ha calado la idea de que la cultura occidental corre el peligro de andar a horcajadas por la tierra desnuda. Es en este espíritu con el que quiero reconsiderar la presuposición del conocimiento individual. para dotar a la cultura con los medios más efectivos a través de los cuales las personas pueden conseguir conocimiento de sus entornos. así como una exploración de posibilidades alternativas. deben estar alerta para beneficiarse de esas intuiciones y conceptos.

nos es precisa la investigación». idealmente. para lograr la potencia discursiva. Ni el repliegue en el pasado conductista (empirista) ni una adicional evolución de la orientación racionalista parecen posibles. nos encontramos en una posición mejor para examinar concepciones alternativas del conocimiento. Los psicólogos han suavizado el impacto de esta ironía afirmando la necesidad de indagar en este aspecto vital del funcionar humano (la declaración de ignorancia). los psicólogos han unido sus explicaciones de la vida mental tanto con las justificaciones de índole metateórica como con las de índole metodológica. se enfrenta al punto de la terminación. cabría que uno razonablemente depositara su confianza en una disciplina que empleaba tales métodos. Los psicólogos se han dirigido a justificar sus agresiones a otras disciplinas. al igual que una teoría de la ciencia o una teoría del método. En efecto. entonces difícilmente puede afirmar que conoce o sabe. las comprensiones filosóficas de la ciencia —y más en especial la de los empiristas lógicos— ofrecían unos medios convenientes y convincentes de justificación. Al explorar el surgimiento de esta situación. entonces nos vemos obligados a presumir que esta declaración se afianza en un conocimiento del proceso de generación del conocimiento. nuevos enfoques de las ciencias humanas. 8 . Saber acerca del conocimiento Una ironía dislocante obsesiona a una disciplina comprometida en comprender la naturaleza del conocimiento individual. de su adquisición. metateoría científica y teoría de la metodología— como constituyentes de un núcleo de inteligibilidad.El punto muerto del conocimiento individual cognitivo. de su adecuación. En la primera. el científico afirma el conocimiento del conocimiento. nuevos y frescos discursos acerca del funcionar humano. 1 Tales fundamentos filosóficos no sólo eran consistentes con una gran parte de la comprensión propia del sentido común. la primera metateórica y la segunda metodológica. En segundo lugar. Participar en el núcleo de inteligibilidad es «interpretar/dar sentido» mediante 1 Para una elaboración de los desarrollos que unen la psicología científica con el empirismo lógico véase Koch (1963) y Toulmin y Leary (1985). y similares. estas disciplinas descansaban en la lógica de la metodología empírica y. forma un conjunto de proposiciones interrelacionadas que dotan a una comunidad de interlocutores con un sentido de la descripción y/o de la explicación en el seno de un ámbito dado. Si alguien no sabe nada del conocimiento. todo se alojaba en el supuesto previo de ignorancia acerca de los procesos y los mecanismos en juego: «puesto que ignoramos de qué modo las personas adquieren conocimiento. más en especial. Si alguien afirma el privilegio del conocimiento. Dado el manifiesto éxito de las ciencias naturales y la aparente confianza de estas ciencias en los métodos empíricos. Una teoría de la vida mental. al hacer afirmaciones durante nuestro proceso de investigación. sino que estaban unidos a importantes tradiciones filosóficas (a saber el empirismo británico y el racionalismo continental) que por sí mismas suponían un mundo de vida mental que merecía su exploración. Al afirmar que el proceso de investigación produce conocimiento. así como las transformaciones de la práctica cultural. Estos cuerpos auxiliares o de apoyo del discurso han sido primariamente de dos variedades. restan pocos recursos en el interior de la tradición. Y cuando el impulso racionalista queda exhausto. Pasemos ahora a considerar cada uno de estos cuerpos de discurso —teoría psicológica. Por otro lado. con pies más sólidos y con un poder de argumentación más cautivador. rebatimos nuestro estado de ignorancia. Por un lado. su utilización. en el experimento de laboratorio. aunque sacan la justificación de sus exigencias del conocimiento de otras fuentes.

diversas sectas religiosas protestantes pueden actuar en apoyo mutuo por razones de supuestos compartidos en este caso. Esto es. si los resultados similares (implicaciones) se ven favorecidos por dos sistemas —por lo demás. a medida que el diálogo ha avanzado. dado que las redes suposicionales son ampliamente independientes o antagonistas. la medida del apoyo proporcionado por un núcleo de inteligibilidad vecino dependerá del grado en el que los constituyentes proporcionales sean comunes a ambos núcleos. Por consiguiente. las redes proposicionales son constituyentes esenciales de formas de acción más completas. 9 . la teoría psicológica ha sufrido una importantísima transformación desplazando su base conductista hacia una base cognitiva. los psicólogos científicos no pueden derivar apoyo de una ontología espiritual. y otros similares). predicar. Esta transformación en el nivel de la teoría no se ha visto acompañada por cambios en los niveles ni de la metateoría ni de la metodología. y. El apoyo puede depender. Ampliamente. también cabe que estén relacionados. sino de las similitudes en los derivados. pero tienden a darse más apoyo entre sí que a la Iglesia católica. por el otro. cabe que dirijan un acuerdo amplio (como en las comprensiones comunes del proceso democrático) o apelen a una pequeña minoría (como en una secta religiosa). en razón de las creencias compartidas en la Santísima Trinidad. un compromiso con la metodología fenomenológica (haciendo hincapié en la función organizadora de la experiencia humana) sería perjudicial para la teoría psicológica al considerar el conocimiento individual como un acrecentamiento de inputs. el discurso de la metodología experimental. En efecto. votar. Al mismo tiempo. a veces hablan con consejeros espirituales). Por consiguiente. cabe sostener que durante la primera mitad del presente siglo hubo una estrecha alianza y apoyo recíproco entre las teorías psicológicas del funcionamiento individual y las exposiciones disponibles tanto en el nivel de la metateoría como en el de la teoría. las exposiciones cognitivas del conocimiento individual son ampliamente aisladas y vulnerables. o como completos antagonistas en el otro. Por ejemplo. las distintas denominaciones cristianas tienden a darse más apoyo entre sí que no al islam o al budismo. Al nivel más elemental. Con todo. (No hay lugar en el mundo científico de la causa y el efecto sistemáticos para Dios como «moviente inmóvil». un tema al que volveré en ulteriores capítulos. puede que varíen en la medida en la que prestan apoyo a otro. porque carecen de justificación convincente —tanto en términos de una teoría fundacional del conocimiento como en los de la 2 Ciertamente hay muchos otros procesos que operan determinando el grado de apoyo en cualquier caso concreto. dado que el ámbito de suposiciones comunes es menos extenso.Conocimiento individual y construcción comunitaria criterios propios de una comunidad particular. Tales núcleos puede que sean ilimitados y totalizantes (como en el caso de las cosmologías universales o de las ontologías) o localizados y específicos (como en la teoría del proceso educativo en la Universidad de Swarthmore). por ejemplo. o bien actuando como plenas confirmaciones de cada uno en un extremo. por ejemplo. no sólo de los supuestos o suposiciones compartidas. tales formas de inteligibilidad están característicamente incorporadas en el seno de una más amplia gama de actividades pautadas (artículos escritos. Las transformaciones en ambos registros están bloquedas por una barrera de crítica. experimentación. independientes (u opuestos)—. Para nuestros propósitos presentes es esencial que. puede que operen apoyándose mutuamente. En mi opinión. El núcleo de la teoría conductista era capaz de prosperar en un contexto de discursos de fuerte justificación: metateoría empirista por un lado.) De manera similar. Además. 2 Situada en este contexto. y si viven todavía. si bien tales núcleos de inteligibilidad puedan existir con independencia relativa unos respecto a otros (los estrategas de la guerra. la investigación psicológica en el conocimiento individual puede justificarse mediante redes auxiliares de discurso hasta el punto en el que las suposiciones o los supuestos se sostienen en común.

un cuerpo de proposiciones interrelacionadas compartidas por los participantes en los diferentes enclaves científicos. este tipo de sistemas de comprensión son algo equivalente a las matemáticas o a la escatología teológica. uno puede aprender dónde y cuándo aplicar las tablas de multiplicar o el concepto de Espíritu Santo. La idea misma del conocimiento individual se vuelve sospechosa. La ontología afirmada (junto con su red de relaciones putativas) proporciona las razones para su propia defunción. todo discurso científico propone una gama de hechos particulares (junto con diversas proposiciones explicativas que den cuenta de su carácter). Estos grupos de núcleos de inteligibilidad pueden relacionarse con los acontecimientos que están fuera de ellos en modos diversos. En efecto. Si éstas adquieren en realidad su estatuto como comunidades en virtud del tipo de lenguajes de descripción y explicación que comparten. moldearé las cuestiones en términos de la idea familiar de cambios de paradigmas. Este esbozo preliminar es doblemente importante. valores. tecnologías o condiciones sociopolíticas. ¿cómo hemos de comprender la estabilidad y el cambio en las perspectivas teóricas que se producen en las comunidades que generan conocimiento? Actualmente la literatura que existe sobre este tema es voluminosa. la confianza en la perspectiva cognitiva se marchitara. el punto proposicional se presenta como inteligible sin que se den los vínculos necesarios con los acontecimientos que tienen lugar fuera del núcleo. Allí donde este tipo de análisis a menudo se centran en personalidades particulares. Tal como propuso. Sin embargo.El punto muerto del conocimiento individual teoría de la metodología— lo hacen con tiempo prestado. Los niños. ¿Por qué es así? Examinemos el argumento que Kant expone en la Crítica de la razón práctica. entonces centrándonos en el carácter de las prácticas discursivas podemos hacernos con intuiciones y conceptos significantes en la transformación teórica. quisiera traer al primer plano los procesos discursivos que operan en el seno de las comunidades científicas. más bien. descubrimientos. al contener los ingredientes de algunos temas críticos que organizarán e influirán en el curso de los últimos capítulos. Para mis propósitos actuales. el carácter autocorroborador del núcleo de inteligibilidad no es sólo aparente. por otro lado. Por el momento retornemos al núcleo de inteligibilidad. Como dominios discursivos. no podemos abrirnos camino en la sociedad sin una concepción de aquello que se «debe» hacer. es decir. (La teoría darwiniana sigue viva y activa en el seno de la cultura a pesar del hecho de que hay un escaso acuerdo acerca de cómo y a qué se aplica ahora. pueden dominar versiones de la teoría del Big-Bang acerca de los orígenes del universo o aquello que podría aguardarles en el cielo al mismo tiempo que aprenden las tablas de multiplicar. por ejemplo. quiero centrarme en una dimensión particular de la actividad científica poco tratada en la literatura existente hasta la fecha. Por consiguiente. el núcleo no requiere estos vínculos a fin de ser comprendido o para ser convincente. en estas líneas no estoy tratando de ofrecer ni una crítica plena ni un sustituto para las muchas opiniones actualmente existentes. la formulación misma de un núcleo discursivo simultáneamente establece el potencial para su disolución. modos que no se dan en los sistemas mismos. En todos los yasos. A medida que la crítica contemporánea se va articulando de forma más plena y no se puede ubicar.) Con todo. y. Prácticamente. La dimensión discursiva de los cambios de paradigma A fin de apreciar la base para estas opiniones. actuar en contradicción con el «deber». En importantes aspectos. es necesario esbozar el amplio marco de comprensión del cual procede este análisis. tener una concepción de qué se debe hacer comporta también comprender que es posible actuar de otro modo. La acción actúa y sólo es inteligible vista 10 . De un modo más concreto. el lenguaje crea una ontología imaginada y una estructura para hacer inteligible cómo y por qué los constituyentes de la ontología se relacionan. Con todo.

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al trasluz de su negación. Esta línea de argumentación quedó también reflejada en los escritos sobre el ser y la negación de Hegel (1979). La comprensión misma del ser exige una comprensión simultánea del no ser o ausencia. Comprender que se trata de algo exige darse cuenta de que puede ser de otro modo. En una fecha más próxima, encontramos un argumento similar en la formulación semiótica elaborada por Saussure (1983). Tal como éste nos propone, los significantes lingüísticos consiguen su significado a través de su diferenciación de otros significantes. El lenguaje, y por consiguiente el significado, dependen de un sistema de diferencias. Para la semiótica más estructuralista, estas diferencias se han escogido de manera binaria. La palabra hombre alcanza su capacidad comunicativa gracias a su oposición con la palabra mujer, arriba porque contrasta con abajo, emoción con razón, y así sucesivamente. Para ampliar las implicaciones de estos diversos argumentos, permítanme proponer que cualquier sistema de inteligibilidad descansa en lo que es característicamente una negación implícita, una inteligibilidad alternativa que se plantea como rival de sí misma. Ya se trate de religión, de teoría política o de una perspectiva científica, todas se distinguen en virtud de aquello que no son. Las tensiones producidas por un núcleo de inteligibilidad dado pueden apreciarse de un modo más pleno recurriendo al concepto de «cuadrado semiótico» de A. J. Greimas (1987). En lugar de centrarnos en la base binaria singular del significado (el objeto y la oposición), el «cuadrado» muestra gráficamente la posibilidad de formas alternativas de diferencia. Consideremos la estructura dibujada en la figura 1.1. Tal como se indicó antes, el término empirista de un modo característico se contrapone a racionalista. Las grandes batallas epistemológicas en la filosofía de siglos pasados pueden en gran medida exponerse en términos de esta oposición binaria. Los análisis dentro de un ámbito a menudo se sostienen o afirman mediante falacias demostrativas en otro ámbito. Con todo, además de la tensión tradicional, las oposiciones transversales también indican posibilidades adicionales: empirista puede contraponerse a todo cuanto es no empirista (que podría, aunque en cambio no lo precise, incluir posiciones filosóficas), y racionalista puede contraponerse a todo cuanto es no racionalista. Existe una última distinción que examinar, una distinción que acabara ocupando una posición central en los argumentos que cerrarán este capítulo; a saber, uno puede amortiguar los elementos que constituyen la tensión tradicional —al ser tanto la filosofía empirista como la racionalista exclusivamente occidentales— y contrastarlos con la polaridad budismo-sintoísmo, amortiguada como filosofía oriental.

Figura 1.1. Posibilidades en el contraste de inteligibilidades Tal como podemos percibir, la elaboración de cualquier núcleo dado de inteligibilidad depende, en cuanto a su significado y significancia, de aquello que no es, inclusive sus contrarios, sus ausencias, y aquellas posiciones que sus diversas apariciones han hecho posibles. Del mismo modo que se establece la ontología dentro del núcleo, también son múltiples las posibilidades para la negación. Proponer una teoría del funcionar humano, una filosofía del conocimiento o una teoría de la metodología equivale al mismo tiempo a establecer múltiples razones para la

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recusación. En muchos casos los sistemas de inteligibilidad se pueden sostener sin que pese la amenaza de antagonismo. Las comunidades que comparten un sistema dado de inteligibilidad a menudo se apartan de aquellos que «aguan la fiesta» al rebelarse contra las convenciones prevalentes. Por ejemplo, la estructura de los sistemas de comunicación profesional (periódicos, sistemas de correo electrónico), junto con el perfil físico de la universidad característica (ubicando cada uno de sus departamentos en sedes separadas), prácticamente garantiza que en raras y contadas ocasiones los miembros de las comunidades constituyentes que generan conocimiento entrarán en conflicto. Los dispositivos sancionadores en sus variedades informales y formales (como, por ejemplo, la promoción y el sostenimiento de talentos del «pensamiento correcto» o la concesión de ayudas a los investigadores «prometedores») funcionan también para conservar la santidad de los paradigmas existentes. Expresándolo en los términos de M. Foucault (1980), existe una conexión estrecha entre saber y poder. Las estructuras de poder (aquí los núcleos de inteligibilidad) son fundamentales para la ordenación de los diversos enclaves culturales y, por consiguiente, para la distribución de los resultados en los que algunas personas se ven más favorecidas que otras. Los discursos de una disciplina son rasgos constitutivos de sus estructuras de castigo y de concesión de prerrogativas. Al mismo tiempo, del mismo modo que se establecen jerarquías de privilegio, asimismo se pueden poner en marcha discursos de negación. El discurso dominante, por el hecho mismo de su dominación, puede activar las polaridades, algo que puede ir en ascenso a medida que cualquier discurso dado se codifica y canoniza; en su composición más ambigua y permeable, los órdenes discursivos incorporan más fácilmente los márgenes. De manera general, su institucionalización formal servirá para excluir. Una tendencia hacia la negación puede que se exacerbe a medida que se encuentren los medios dentro de enclaves marginales que puedan generar una expresión coherente. A medida que los grupos marginales encuentran vías para fundamentar lo que de otro modo sólo serían inteligibilidades dispares, la voz de la crítica puede verse amplificada. 3 De la crítica a la transformación Establecido este punto, podemos pasar a examinar la posibilidad de transformación teorética en el interior de las ciencias. Existen muchos recursos disponibles en la lucha contra los discursos hegemónicos —honestos y deshonestos, taimados y toscos—. Con todo, para las comunidades generadoras de conocimiento que se han desarrollado en el suelo sembrado por el pensamiento de la Ilustración, los principales motivos para la recusación son racionales o, expresado en términos contemporáneos, guiados por convenciones discursivas. Es el intercambio discursivo el que debe revelar la promesa y el peligro de cualquier posición, teoría u ontología. Las reglas de este intercambio —las definiciones de aquello que constituye un argumento ganador— son objeto de un debate continuo. 4 Pero si consideramos el asunto en términos de los núcleos de inteligibilidad, cuanto menos una conjetura resulta clara: los intentos para contener, reducir o anular el poder de cualquier estructura discursiva dada tienen que llegar óptimamente en términos que estén fuera de la propia estructura. Utilizar los términos de una ontología contra esa misma ontología es o bien
El caso más preclaro de expulsión en el ámbito de la psicología tal vez sea la parapsicología. La psicología de la religión, la psicología existencia!, la psicología humanista, así como la fenomenológica, han pululado en los márgenes de la aceptabilidad. Y cada vez más, a medida que sus vínculos con los apoyos dominantes de la metateoría y el método se ven cortados, la psicología clínica también se está volviendo sospechosa como constituyente de una «psicología propiamente dicha». 4 En cuanto a la esquematización de las reglas para este tipo de intercambio, véase Van Eemeren y Grootendorst (1983).
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autocontradictorio o bien logra sólo restablecer los términos de la ontología. En el ejemplo anteriormente expuesto, el empirismo no puede demostrarse que sea no verdadero recurriendo a la vía de la investigación empírica, ni la fenomenología puede ser desacreditada recurriendo a la experiencia personal. En uno y otro caso, ganar el argumento al mismo tiempo equivaldría a perderlo. Por consiguiente, y volviendo a las alternativas esbozadas en el cuadrado semiótico, observamos que las contrariedades efectivas frente a un núcleo de inteligibilidad dado tienen que descansar de manera óptima en las suposiciones contenidas en el seno de núcleos alternativos —o bien vinculados por oposición dual, proporcionados por contraste o derivados de nuevas distinciones. Para resistir el empuje hegemónico del discurso empirista, por ejemplo, uno puede desarrollar argumentos en términos de una filosofía racionalista (en cuanto dual), una fenomenología (como diferencia), o un budismo (como no occidental). Consideremos cada una de estos elementos contrarios como convenciones de negación, básicamente estrategias argumentativas propuestas para desplazar un sistema de inteligibilidad dado. Sostener un estado de cosas dado es, por consiguiente, como una invitación a bailar. Otros pueden unirse al baile a través de la afirmación, pero la invitación por sí misma no sólo activa sino que legitima un cuerpo de convenciones de negación. A continuación entraremos de pleno en la capacidad de las convenciones de negación para desplazar una forma de inteligibilidad dada. En las primeras fases del intercambio, las convenciones de negación acrecientan su influencia mediante sus ataques críticos al discurso dominante: al apuntar a factores o procesos que dicho discurso excluye, demostrando las deficiencias y defectos según diversos criterios, censurando los diversos efectos opresivos, condenando los motivos subyacentes, por citar sólo algunos. En este punto cabe hablar de una fase crítica del cambio de paradigma, en la que se emplean las convenciones de negación para socavar la confianza en la forma de inteligibilidad dominante. Durante esta fase, sin embargo, la crítica empleará de modo necesario fragmentos de lenguaje procedentes de un núcleo alternativo, de la gama de proposiciones que hacen factible criticar la inteligibilidad. La justificación de una negación exigirá fragmentos que no están dados en el núcleo que se ataca. En efecto, la crítica admite en el diálogo términos presentes en un núcleo de inteligibilidad superpuesto o en contraste. Por consiguiente, criticar una teoría de la cognición porque no da cuenta de las emociones no es sino presumir y justificar simultáneamente una ontología en la que las emociones son esenciales. Reprobar una teoría científica apoyándose en las razones de sus sostenes ideológicos es condenar la presuposición tradicional de que los hechos son ideológicamente neutros. Estas interposiciones de una realidad alternativa son anticipos significativos de una fase transformacional en el cambio de paradigmas discursivos. Al persistir en la mera crítica, los términos de la inteligibilidad alternativa siguen siendo esquemáticos. El impacto pleno de la crítica sólo se alcanza con la articulación de un subtexto tácito, aquel cuerpo de discurso del cual depende la crítica en relación a su coherencia pero que por sí permanece no especificado en el seno de la crítica. Efectivamente cabe argumentar contra las teorías cognitivas dada su insensibilidad a las emociones. Con todo, el enfoque cognitivo sólo se sustituye cuando la plena «realidad de las emociones» se hace tangible (por ejemplo, dividiendo la mente en ámbitos cognitivos y emocionales, así como demostrando la prioridad biológica de este último). Así la plena transformación en comprensión teórica depende de que se deshaga de las implicaciones de la «crítica de las emociones» de tal modo que un «mundo alternativo» sea

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palpable. 5 En una forma esquemática, empezamos con un sistema dado de inteligibilidad (Inteligibilidad A en la figura 1.2) que contiene una gama de proposiciones interrelacionadas relativas a un ámbito dado (por ejemplo, una teoría de la astronomía, del razonamiento humano, del gusto estético, y demás). Esta gama de proposiciones en el caso ideal es coherente e independiente; es decir, sus proposiciones son no contradictorias y no justifican otros mundos. La fase crítica empieza con diversas convenciones de negación. Una o más de una de las proposiciones que contiene el sistema A se ven recusadas por argumentos que recurren a términos que no están incluidos en A. La fase crítica da cabida a la transformacional cuando se elaboran las consecuencias discursivas de las formas críticas. A medida que la red inferencial se articula progresivamente, emerge un sistema alternativo de inteligibilidad (B). A medida que este sistema se utiliza cada vez más en la «ontología» del mundo (por ejemplo, en nombrar e interpretar lo que hay), su credibilidad rivaliza gradualmente con la de la inteligibilidad A; se aproxima a la condición de habla corriente o de sentido común. Por consiguiente, en el seno de las ciencias, aunque la inteligibilidad alternativa puede asignarse a productos que logran triunfar (como son las predicciones, la tecnología, o los remedios), lo herético puede que lentamente dé paso a lo plausible, y lo plausible a lo cierto. El sentido del conocimiento en proceso se hace tangible.

Figura 1.2. Fases en la transformación de la inteligibilidad Desde luego, estoy discurriendo aquí de un rumbo idealizado de la transformación teórica y no de las desordenadas y disyuntivas transacciones de la vida erudita. Esta idealización demostrará su utilidad, sin embargo, a la hora de comprender la bitácora vital de las teorías en la psicología contemporánea. Antes de llevar a cabo esta aplicación, puede ser útil una breve comparación de las exposiciones alternativas que se dan acerca del tema del cambio de paradigmas. Apenas me atrevo a proponer el esquema antes mostrado como una exposición general de la transformación teórica, pero su alcance y consecuencias bastan para evidenciar la utilidad de estas comparaciones. Ante todo hay que reconocer las deudas que este análisis contrae con los argumentos de Quine (1960) y Kuhn (1970), que hacen hincapié en la relación problemática existente entre las explicaciones del mundo y sus objetos putativos. Siguiendo a Quine, las teorías científicas no están «determinadas por los datos» ni pueden estarlo, un tema en
Una cuestión interesante es la de saber si todas las modalidades discursivas son potencialmente contenciosas, de modo que una exposición —por ejemplo, de la historia malasia— pudiera desacreditar una teoría del movimiento estelar. Para que un argumento sea significativo y relevante es precisa una gama de supuestos mutuamente aceptables o susceptibles de coincidir. Así, por ejemplo, la oposición en la historia de la filosofía entre racionalistas y empiristas se debe en primer lugar a la creencia compartida en el conocimiento individual y en la importancia que le concedían en los asuntos culturales. Si no hubiera un acuerdo sustancial en la ontologia, y/o en los valores, la argumentación estaría ampliamente prohibida. De un modo más general, por consiguiente, la diferencia puede que dependa de la similitud, la negación de la afirmación.
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el que entraré más a fondo en el capítulo siguiente. Siguiendo a Kuhn hay pocas razones para sostener que la revolución científica vaya de la mano en un sentido profundo de la aplicación sistemática de reglas para la comprobación de las hipótesis y su modificación. La presente exposición difiere de la mayoría de análisis sociológicos e históricos, con todo, en el mayor hincapié hecho en los procesos de argumentación como opuestos, digamos, a las cuestiones del contexto económico, del poder, de la motivación personal o de las influencias sociales. Aunque las cuestiones de la economía, del poder, y similares, puedan transformarse en representaciones discursivas y ser así tratadas en el proceso de argumentación, el presente análisis se ve de modo necesario restringido en su importancia. A mi entender, la presente exposición ayuda también a compensar determinadas deficiencias de la formulación kuhniana. Para Kuhn, la fuerza rectora del cambio de paradigma es la intrusión de lo anómalo: hechos que son independientes de los sistemas de inteligibilidad. Tal como Kuhn propone, empiezan a surgir las anomalías tácticas que no son inteligibles en términos del paradigma prevalente, o no pueden ser predichas por éste. En cierto punto, a medida que se acumulan estas anomalías, un cambio de «Gestalt» se produce en la perspectiva teórica. Surge una nueva teoría que puede dar cuenta de la gama de anomalías, así como, de ser verdaderamente efectiva, de todos los hallazgos generados en el seno del paradigma previamente existente. Con todo, este enfoque kuhniano adolece de algunas contrariedades. En primer lugar, no hay modo de explicar la génesis de las anomalías. Kuhn caracteriza las anomalías como «fenómenos inesperados», «novedades fundamentales de carácter tactual» y «episodios extendidos con una estructura regularmente recurrente» (pág. 52), concretamente como formas de datos brutos que hacen que el científico reconozca «que la naturaleza de algún modo ha infringido las expectativas inducidas del paradigma que gobiernan la ciencia normal» (págs. 52-53). Con todo, si los paradigmas de la comprensión determinan (como el propio Kuhn también sostiene) de qué modo construimos, interpretamos o traducimos un hecho, entonces ¿cómo los «fenómenos inesperados» infringen o desafían las comprensiones aceptadas? 6 En efecto, un paradigma de la inteligibilidad tiene que preceder al descubrimiento de una anomalía y no al revés. Desde este punto de vista, la anomalía como fuerza rectora se ve sustituida por una tensión entre inteligibilidades, es decir, por negaciones que se plantean contra afirmaciones. Tales tensiones son un resultado inevitable del hecho de nombrar y explicar, y prácticamente garantizan una inestabilidad en las comprensiones teóricas. Tal como este enfoque hace patente, los cambios de paradigma en la ciencia son en grados relevantes asuntos de evolución en formas socialmente negociadas de significado. Los hechos, las
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Una problemática similar en la exposición de Kuhn es la misteriosa metáfora del cambio de «Gestalt» en la comprensión. La metáfora la toma prestada de los estudios de las ilusiones visuales en las que una única figura conduce a dos sentidos mutuamente exclusivos de interpretar la realidad (la figura se convierte en fondo y el fondo se vuelve figura). Con todo las teorías son construcciones inherentemente lingüisticas. Así, pues, se plantea la difícil pregunta de cómo afectan al lenguaje los cambios a nivel perceptivo (o viceversa). ¿Los cambios en la percepción visual necesitan alteraciones de las exposiciones que se hacen del mundo? ¿Los cambios en los sonidos y las marcas que denominamos lenguaje cambian nuestras percepciones sensoriales? Se trata de proposiciones difíciles de justificar. Tampoco soy optimista en lo que respecta a las últimas refundiciones de Kuhn (1977) de su explicación social, en la que sustituye la corriente fundamentadora empirista recurriendo a una gama de lo que da en llamar «valores epistémicos». Tal como Kuhn propone, en la evaluación de la teoría unos criterios tradicionales como la exactitud predictiva, la comprensión explicativa y la consistencia interna pueden justificarse en términos del valor puesto en los resultados, a saber, el perfeccionamiento en la explicación y la predicción. Aunque se guarda mucho de reafirmar los fundamentos racionales para la ciencia, esta explicación sigue estando abierta a la critica sobre las razones de su base individualista (el actor individual como aquel que elige los valores), y su alojarse en un enfoque de la referencia en la que la exactitud descriptiva es posible.

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tales criterios son en esencia movimientos en el seno de diversos dominios de discurso: dispositivos retóricos para conseguir eficacia discursiva. el enfoque que a continuación expondré sensibiliza respecto a los aspectos del contexto discursivo. debemos considerar la enorme popularidad de la perspectiva conductista durante la primera mitad de este siglo.El punto muerto del conocimiento individual anomalías o la tecnología pueden desempeñar un papel significativo a la hora de alterar las formas de comprensión científica que las constituyen. su presencia en los manuales. Tal como se reconoce generalmente. Durante estas décadas los tres cuerpos de discurso se apoyaban y sostenían mutuamente. De hecho. Con todo. Se ha visto sucedida por un cluster de teorías cognitivas. cabría preguntarse. ¿de qué modo el movimiento conductista fue racionalizado o apoyado por estos enfoques? Lo más chocante en este caso es que cabe reconocer un elevado grado de superposición entre la teoría conductista y la exposición prevalente de la metodología experimental. abanico de perspectivas teóricas. Las convenciones de discurso están a menudo sedimentadas. Las exposiciones teóricas del funcionamiento humano se podían justificar recurriendo tanto a las inteligibilidades de orden metodológico como a las de carácter metateórico. La transformación teórica en la ciencia psicológica Durante el último siglo los psicólogos profesionales han formulado un impresionante. se ha producido una transformación discursiva de enorme alcance. la empresa cognitiva —juntamente con todas las exposiciones individualistas del conocimiento humano— se vacía de toda justificación. durante la mayor parte del presente siglo un determinado cluster de teorías conductistas dominó el paisaje científico. Ello no significa que cualquier cosa funcione. otro. todas las perspectivas teóricas ocupaban posiciones de significado marginal. Sin embargo. la probidad filosófica del esfuerzo científico («la 16 . La labor inmediata consiste en elucidar esta transformación en términos del proceso discursivo que ya he descrito: ¿cuál es la relación entre las inteligibilidades conductistas y las cognitivas?. la exhaustividad y similares no hacen que la ciencia sea racional. estaban en ascenso durante ese período? Y. en las últimas décadas. uno justificando la base tactual de las afirmaciones («los experimentos demuestran las relaciones causales entre estímulos y respuestas») y. Al mismo tiempo. si no asombroso. ¿de dónde procede su apoyo discursivo? y. Aunque uno puede explicar esta ascendencia de diversas maneras. Se ha de ser perpetuamente sensible a las consecuencias tanto opuestas como potencialmente debilitadoras de las convenciones y obligaciones existentes. en virtud del carácter de esta transformación. al menos en la práctica. Los criterios de la lógica. su representación en las estipulaciones vigentes o la solicitud de fondos de investigación). junto con la perspectiva metateórica articulada por los filósofos del empirismo lógico. ¿por qué era necesaria la transformación? Como espero poder mostrar. muchas de estas teorías caen en clusters que se solapan —ejemplos de inteligibilidad compartida— y estos clusters varían grandemente en su centralidad respecto a la profesión (por ejemplo. Un vacío se crea para el surgimiento de una nueva perspectiva sobre el conocimiento. la teoría conductista ha perdido buena parte de su capacidad arrolladora. El cuerpo de verdades acerca del comportamiento humano se podía sostener a través de discursos auxiliares. En la práctica. El período conductista: simbiosis y sonoridad Ante todo. son restrictivas y están unidas a la práctica social de maneras irresistibles. desde esta perspectiva se nos invita a examinar con detalle las convenciones justificadoras de cualquier época. ¿Qué otras inteligibilidades.

Dadas las proposiciones generales similares a leyes relativas a las relaciones entre antecedentes y consecuentes —junto con las explicaciones hipotéticas de la relación que mantienen—.». «el objeto del científico consiste en comprender el fenómeno con el que [sic] trabaja.Conocimiento individual y construcción comunitaria ciencia descansa en fundamentos racionales»). rectifican o descartan las proposiciones que han adoptado inicialmente. o cuando su conocimiento le permite controlar su expresión para conseguir determinadas metas» (1955. bien diferenciada y bien validada de proposiciones interrelacionadas. el relato esencial del conocimiento progresivo descrito en la metateoría se ve encarnado en las exposiciones y explicaciones conductistas del aprendizaje humano. Dado este esbozo de la orientación hipotético-deductiva del conocimiento. Cuando los psicólogos se proponían «observar» y «descubrir» la naturaleza de la conducta humana. Estas proposiciones. eso creían— de hecho «derivaban de la naturaleza» la misma teoría del conocimiento que racionalizaba sus actividades como científicos. podemos considerar de entrada la relación existente entre la recepción en psicología del enfoque del empirismo lógico y la teoría conductista.. y debe facilitar la predicción y el control de la actividad humana. son portadoras o transmisoras del «conocimiento objetivo» en tanto en cuanto es obtenible.. La observación inicial se considera que facilita al científico una rudimentaria familiaridad de trato con los fenómenos que centran su interés. A fin de ampliar esto. De manera ideal el proceso de observación-proposición-someter a prueba-afinar se puede seguir de manera indefinida.. La metateoría científica afirma primero una independencia fundamental entre el mundo natural y el observador científico. Tal como demostraré.. entonces. los científicos toman confianza. modificar o invalidar las proposiciones inicialmente presentadas. 1955). El enfoque recibido también dota al científico con algunas capacidades importantes mediante las que se puede adquirir el conocimiento objetivo. el científico una vez más se adentra en el mundo de la naturaleza. En la terminología de Brown y Ghiselli. 17 . permite al científico formular una serie de hipótesis provisionales relativas a las condiciones en las que se producen los diversos fenómenos. ya que forman los elementos sobre los que descansa todo su trabajo» (Brown y Ghiselli. Esta exposición esquemática de lo que suele llamarse el proceso hipotético-deductivo se representa mediante diagramas en la figura 1. Un tipo de observación como éste. se dice. La labor del científico consiste en desarrollar la teoría que cartografía con fidelidad los contornos del mundo dado: «la labor esencial del científico consiste en identificar los hechos con la mayor precisión posible. redundando en una red cada vez más precisa. con sus sentidos libres de compromisos de orden teórico —o por lo menos. Los resultados de este nuevo conjunto de observaciones sirven para sostener.3. 35). el científico entonces ha de emplear la lógica deductiva para derivar las predicciones acerca de las pautas que sigue la naturaleza y que todavía no se han observado. hace las veces de consecuente para el que las condiciones del mundo real funcionan como antecedentes. Sobre la base de estas hipótesis derivadas deductivamente. por consiguiente... «si X es el antecedente.. podemos pasar a considerar ahora sus relaciones con las concepciones conductistas del funcionamiento humano. La conducta individual. Éste considera que lo ha comprendido cuando logra predecir sus expresiones. Entre las más importantes están las capacidades para la observación minuciosa y la lógica. entonces y es el consecuente» que den cuenta de las regularidades en la relación entre los acontecimientos observados. de la observación un conjunto de proposiciones (normalmente de la variedad... Idealmente el científico debería derivar. cuando se combina con los cánones de la lógica inductiva. Estas predicciones se enuncian a continuación en la forma de proposiciones del tipo «Si. Así. utilizando la observación controlada para poner a prueba la validez del conjunto inicial de proposiciones. En el caso de la psicología el centro de interés es la conducta del individuo. pág. a través del conjunto observacional.

3). Las equivalencias con los procesos psicológicos como son la «observación» y la «lógica» resultan difíciles de asignar. Por consiguiente. Por consiguiente.. adquiere hábitos» (pág. 224). Estadios paralelos en el avance del conocimiento científico y el aprendizaje Conductistas radicales como Watson y Skinner habían asimilado tan a fondo la «cultura de la ciencia» y su preocupación por lo observable que evitaron enunciados acerca del dominio hipotético de los estados psicológicos. En relación con los procesos de observación y la lógica (fase II). la especie humana actúa como si maximizara su capacidad adaptativa. la rehabilitación del segundo estadio del proceso hipotético-deductivo no es fácilmente evidente. controladas o estimuladas por inputs de carácter medioambiental. Los inputs de estímulos como determinantes preeminentes de la actividad humana son prácticamente idénticos en su función al estado de naturaleza (como estímulos para la construcción de la teoría) en el seno de la metateoría (véase figura 1. es decir. Sin embargo. debemos distinguir entre los dos paradigmas prominentes en el seno del conductista movimiento conductista. Aunque nada se dice acerca de los procesos internos del pensamiento racional. encontramos «inputs de estímulos» a nivel de la teoría que sirven de sustituto para el «estado de naturaleza» al nivel de la metateoría. suple a la selección natural.. no en los enunciados acerca del funcionar interno de los organismos sino como descripciones de los fines a los que esa conducta sirve. [el hombre] aprende rápidamente a aventajar a los demás animales gracias al hecho de que.3. Watson (1924) lo describió así: «Aunque nace más desprotegido que la mayoría de los demás mamíferos. Figura 1... el segundo estadio se manifiesta de hecho. actúa de un modo racional. con el conductismo radical.El punto muerto del conocimiento individual Consideremos lo siguiente: al principio la teoría conductista posee un fuerte sesgo medioambientalista. Las importantes 18 . Desde la perspectiva medioambientalista se considera la actividad humana como una serie de «respuestas» guiadas. Y como Skinner (1971) avanzara: «El proceso del conocimiento operante.

tienen un lugar para los términos teóricos que no se refieren directamente a lo observable. Allí donde la metateoría científica apela ahora a la comprobación de hipótesis como la siguiente etapa en el avance del conocimiento (figura 1. Ajzen y Fishbein. Thorndike (1933) y Bandura (1977). la extensión y/o revisión de la teoría no es sino una etapa posterior del proceso de «afirmación de conducta» para los seguidores del enfoque de Skinner o una etapa individual en un proceso de «expectación de la confirmación» para los teóricos del aprendizaje más orientados en la línea cognitiva. de manera disimulada. las ciencia maduras. los teóricos del aprendizaje introducen el concepto de refuerzo. el conductismo radical fue lentamente sustituido por la teoría neoconductista (E-O-R). En deuda ampliamente con la liberalización de la metateoría del empirismo lógico (Koch. Las pautas de la primera variedad a menudo se denominan «adaptativas» mientras que aquellas pertenecientes a la última son «inadaptativas». 1966. se alcanza la segunda etapa del proceso hipotético-deductivo. al ser tomadas en diversas combinaciones junto con condiciones antecedentes relevantes. Hull recita la letanía hipotético-deductiva (las etapas se numeran con cifras romanas al margen): I. La observación empírica. términos que se referían a los estadios psicológicos hipotéticos que intervienen entre estímulo y respuesta. 1980). Para teóricos como Skinner (1971). Esta liberalización del nivel metateórico permitió a los psicólogos desarrollar el concepto de «constructos hipotéticos» (MacCorquodale y Meehí. términos como «resistencia al hábito». los resultados de la puesta a prueba de las hipótesis cumplen la misma función que el refuerzo: son medios de la naturaleza que informan de la adecuación de las propias acciones. Términos como «gravedad». fueron considerados demasiado constrictivos. Por consiguiente. 1948). Los primeros dogmas empiristas. 1966). 46). para Clark Hull (1943). De hecho. 19 .3).Conocimiento individual y construcción comunitaria consecuencias de la conducta que no podrían desempeñar un papel en la evolución en razón de su carácter de rasgos insuficientemente estables del entorno se hacen efectivos a través del condicionamiento operante durante la vida del individuo cuya capacidad para tratar con el mundo se ve por consiguiente ampliamente acrecentada» (pág. «campo de fuerza» y «magnetismo» son todos altamente útiles en el contexto de las ciencias de la naturaleza. Con la puerta abierta para dar entrada al hablar sobre «la mente». que daban gran importancia a la correspondencia precisa entre los términos teóricos y lo observable. Al hablar primero de la naturaleza de la ciencia. complementada con la conjetura prudente. pero aporta al arsenal de la psicología procesos adicionales a la «solución de problemas disimulados» y «verificación a través del pensamiento». «fuerza incentiva» y «potencial inhibidor» operaron de consuno para producir respuestas adaptativas a circunstancias dadas. En ambos casos el funcionamiento mental del individuo se vuelve cada vez más adecuado a los contornos medioambientales. el refuerzo selecciona y sostiene determinadas pautas de respuesta mientras desalienta o «extirpa» otras. Tal vez no haya mejor conclusión para el presente argumento que un par de citas sacadas de Principies of Behavior de Clark Hull. el término expectativa proporcionaba un paralelo al nivel teórico para las «hipótesis» al nivel metateórico. Como se argumentó. Tales formulaciones. es la fuente principal de los primeros principios o postulados de una ciencia. y con todo carecen de referente observable inmediato. de hecho. los conductistas tenían las manos libres para desarrollar términos que estuvieran en correspondencia funcional con los procesos de observación y aquella lógica tan esencial para la metateoría. aunque no se identifica proceso mental específico alguno. En este sentido. De este análisis se sigue que la cuarta etapa del modelo hipotético-deductivo. Con formulaciones de valor de expectación (Rotter. El teórico del aprendizaje social Albert Bandura (1977) emplea el concepto de «expectación» del mismo modo. los conductistas radicales describen la conducta humana como racional y solucionadora de problemas en relación a sus efectos. Así.

finalmente se vuelven altamente fidedignas. Las manipulaciones del científico de las 20 . a la que ha dado inicio la acción de energías medioambientales estimulantes. aunque en absoluto es adaptativamente infalible. Tanto la ciencia como los procesos de aprendizaje humano.. págs. 382). dictados por la evolución orgánica. mientras que aquellas que no lo están se rechazan o bien se modifican. activa diversos II. Tal acción.. cuyas consecuencias acompañantes es más probable que estén de acuerdo con las observaciones relevantes. los paralelismos con las etapas del modelo hipotético-deductivo se señalan al margen): i I. dé como resultado la reducción de una necesidad dominante en el momento. La teoría del aprendizaje humano es una réplica de la teoría de la ciencia. 386-387). aunque nunca son absolutamente ciertas. la adquisición de esas relaciones receptor-emisor contribuirá a la supervivencia: es decir. dé como resultado la reducción de una necesidad dominante en el momento. surge de manera gradual una serie limitada de principios primarios IV. pág. La sustancia del proceso elemental de aprendizaje tal como la ponen de manifiesto la mayor parte de los experimentos realizados parece ser así: una condición de necesidad existe. 1943. En el caso de que una de estas respuestas aleatorias. Se retienen aquellas proposiciones primarias que conducen a deducciones lógicas que están de acuerdo de manera consistente con el resultado empírico observado. al que se denomina refuerzo. cuando la misma necesidad surge de nuevo en esta u otra situación similar. Las deducciones hechas a partir de los postulados que sobreviven al proceso. a largo plazo reducirá la necesidad de un modo más seguro que no lo haría una muestra aleatoria de tendencias de respuestas no aprendidas. Hull resume sus opiniones como sigue (de nuevo. los métodos observacionales y la experimentación controlada en particular se vieron favorecidos por la filosofía empirista.El punto muerto del conocimiento individual II. Desde luego. el segundo se conoce como aprendizaje por reflejo condicionado. Esto. Por consiguiente. A lo largo de las primeras décadas de este siglo. los estímulos activarán los mismos emisores de un modo más cierto. De hecho. más rápido y más vigoroso que en la primera ocasión. o una secuencia de ellas. Como resultado. será adaptativa (Hull. Este efecto consiste en 1) un refuerzo de las relaciones particulares del receptor-emisor que originalmente media la reacción y 2) una tendencia para toda(s las) descarga(s) del receptor que se producen casi al mismo tiempo a adquirir nuevas relaciones con los emisores mediando la respuesta en cuestión. (Hull. las condiciones experimentales existen con independencia del organismo y son anteriores lógicamente a su conducta en estas condiciones... Para los psicólogos. y algunos puede que no. tanto la metateoría como la teoría se mantuvieron en sincronía con la concepción de metodología prevalente. de hecho. conducen a inferencias o teoremas. potenciales de reacción vagamente adaptativa. de los que algunos puede que estén de acuerdo con el resultado empírico de las condiciones en cuestión.. IV. las propiedades del mundo real («los antecedentes materiales» para los empiristas lógicos. operan de una manera análoga y tienden hacia fines similares. A medida que se prosigue la criba llevada a cabo mediante este proceso de prueba y error. III. por consiguiente.. se sigue un efecto indirecto una secuencia de ellas.. 1943. «mundo de estímulos» para el conductista) fueron captados en el lenguaje metodológico por medio del concepto de la «variable independiente». Las similitudes entre esta exposición de la ciencia y la teoría del aprendizaje de Hull son asombrosas.. El primer efecto se conoce como aprendizaje primitivo por prueba y error. se sigue un efecto indirecto III. En cuanto a esta última.

La metateoría suponía un mundo ordenado de entidades mecánicamente relacionadas. la lógica de la verificación (Popper. Feyerabend. 1976). 1958. Salvo unos pocos supervivientes más bien extraños. La fase crítica del proceso de transformación ha sido amplia e irresistible en los tres niveles. la teoría y el método. el empirismo lógico siempre había tenido más predicamento en su traducción a otras disciplinas que en el seno mismo de la filosofía. 1953). todo se desenvuelve en una sonora armonía. el carácter no partidista del conocimiento científico (Habermas. la separación entre hecho y valor (Macintyre. La «actividad resultante» del organismo es captada por el concepto de «variable dependiente» — causado por. 1979. 1971) y la aplicabilidad del modelo de cobertura de ley a la acción humana (White. Cada uno de los cuerpos interdependientes de discurso ha soportado una extensa crítica. 1962). la crítica que Feyerabend (1976) hace del empirismo. Quine. resulta útil contrastar la exposición predominante de lo que ocurre en un procedimiento experimental con otras posibilidades. 1961). el hecho de dar cuenta de lo que sucede en un experimento. afirmar que «variables independientes» tienen efectos «causales» es un compromiso metafísico de cierta magnitud. 1959). la posibilidad de vincular lo observable con el lenguaje. aunque es potente. la posibilidad de una teoría falsadora (Quine. Por ejemplo. y más cosas. también sirve para sostener su fundamentación. incluyendo la separación tradicional entre proposiciones analíticas y sintéticas (Quine. la racionalidad fundacional de los procedimientos científicos (Barrett. la relación de los acontecimientos materiales con la experiencia. la conmensurabilidad de las teorías en competencia (Kuhn. a partir de mediados de siglo. 1960). Se formularon argumentos efectivos contra toda la gama de supuestos empiristas. Afirmar que los experimentos «demuestran las relaciones causales» es poco más que una comodidad retórica. a nivel de la metateoría. En efecto. y la imagen resultante del funcionamiento humano era aquella en la que la conducta dependía de sus condiciones antecedentes. Al basar su crítica —orientada a informar al lector acerca de cómo se alcanza realmente 21 . 1959). la manipulación de la variable independiente. 1963). la inducción como método para desarrollar la teoría (Hanson. La variable dependiente en términos metodológicos pone en paralelo los conceptos de «consecuente material» en la metateoría del empirismo lógico y «respuestas conductistas» en la teoría conductista. Sin embargo. está en plena consonancia con las perspectivas metateóricas y teóricas de aquel período. 1958. 1979). 1960). «percibidas» como opuestas a las «condiciones reales» o como «invitaciones a una danza ritual». junto con la elección de la terminología que describe los particulares de carácter experimental. la interdependencia de la comprensión teórica y la predicción (Toulmin. Hubo un debate filosófico que se prolongó en el tiempo relativo al lugar de la experiencia personal en la ciencia. La metateoría. 8 7 A fin de apreciar los efectos de apoyo mutuo de los discursos metateóricos.Conocimiento individual y construcción comunitaria variables independientes liberan las fuerzas que dirigen o limitan la conducta del organismo. 7 La fase crítica: deterioro de las inteligibilidades Actualmente es muy poco lo que resta del optimismo y del sentido de misión que impregnaron ese período de discursos que se apoyaban mutuamente. el método prometía un trazado preciso de los vínculos causales. 1978). la filosofía del conocimiento científico ha entrado en una etapa posempirista (Thomas. la correspondencia mundo-objeto (Quine. la posibilidad de hechos teóricamente no saturados o brutos (Hanson. Popper. teóricos y metodológicos de aquella época. y dependiente de. la posibilidad de definiciones opcracionales (Koch. 8 En cierto sentido. Primero. Como muchos filósofos concluyen ahora. Por un igual cabe considerar las «condiciones de estimulo» como «disponibilidades». 1973). 1953). el intento de basar la ciencia en una racionalidad fundacional agoniza en todas partes. la filosofía de la ciencia se vio dominada por una gama cada vez más articulada e incisiva de críticas.

formular hipótesis y orientarse por metas. Buena parte de la primera crítica fue articulada u orquestada por Sigmund Koch (1963). Había aún otros. Finalmente. por sólo citar algunos). la actitud manipulativa de los experimentadores hacia sus temas (Ring. el organismo parece tener sus propias tendencias inherentes —para buscar y procesar información. 1985). Para Piaget (1952) y sus colaboradores. 1969. 1970. se argumentó. la teoría y el método— empieza a deshacerse. preparar «experimentos decisivos» y la generalidad de las leyes conductistas se contaban entre algunos de sus objetivos. la validez ecológica de los experimentos y el grado en el que los resultados experimentales se alcanzaban gracias a una hábil puesta en escena (McGuire. ¿no se ha producido una fase transformacional en la que se ha forjado un nuevo conjunto de inteligibilidades entrelazadas? ¿Cuál es nuestra situación actual y qué cabe anticipar del futuro? A fin de explorar estas preguntas resulta útil volver al cuadrilátero semiótico (véase la figura 1. la tupida tela característica de la época anterior —la metateoría. entre otras. los psicólogos han llevado a cabo también un asalto a gran escala a la teoría conductista. plenamente madura. 1968). Más espectacular en lo penetrante de su impacto ha sido la proliferación de los argumentos innatistas similares a los planteados por los psicólogos de la Gestait a finales de la década de 1930. 1967). acompañando el deterioro del compromiso con la metateoría empirista y la teoría conductista se extendió un amplio descontento en relación al método experimental. o de ambas cosas (Hampden-Turner. la cadena unidireccional de la causalidad —desde el mundo estimulador a la respuesta conductista— se rompe. Con la aparición de estos argumentos. Los críticos también expresaban su preocupación por la ética de la manipulación experimental (Smith. Con todo. Kelman. Segmentos con un peso específico importante de la comunidad científica buscan ahora alternativas que sean viables a la metodología experimental (incluyendo la investigación de campo. Críticas posteriores desafiaron las suposiciones conductistas de generalidad transespecífica en leyes del aprendizaje. Reinharz. 22 .El punto muerto del conocimiento individual En el nivel de la teoría. Los problemas que planteaba la explicación variable intermedia (o E-O-R). métodos dialógicos. 1973). las capacidades para el pensamiento abstracto no se aprendían a través del aprendizaje sino que se desplegaban a través del desarrollo natural del niño. Como demostró efectivamente Chomsky (1968). entre los que cabe contar a psicólogos críticos y las feministas. La metateoría empirista.3). que plantearon cuestiones ideológicas. 1981). todas ellas han sufrido el impacto de una amplia crítica. en principio. el organismo alberga sus propias causas autónomas. De una manera más general. la vinculación de los constructos con lo observable. La fase transformacional: cognición sin consenso Como vemos. En muchos aspectos. La fase crítica de la transición discursiva está. y los puntales ideológicos de la teoría del conductismo. derivarse del refuerzo medioambiental. por consiguiente. En esta figura el progreso científico— en lo que significa una gama de hechos históricos. la contingencia histórica de los principios conductistas. las capacidades para el uso hábil del lenguaje no podían. implícitamente socava el ataque que hace al uso de la observación como justificación científica. argumentando que los experimentos eran una réplica del sistema de dominación y control inherente a la sociedad capitalista. Las primeras críticas hacían hincapié en el grado en el que los hallazgos experimentales estaban sujetos al sesgo propio del experimentador o las características exigidas que establece el experimentador (véase el resumen de Rosnow. la teoría conductista y la metodología experimental. la investigación cualitativa con métodos de casos. que afirmaban que no se puede dar cuenta de la actividad humana sólo en términos de inputs de estímulo. o de la personalidad masculina.

A fin de poner ejemplos de ello. Por consiguiente. de manera simultánea. hay hebras de crítica dual tejidas en la fase crítica. difícilmente podríamos acreditar que poseemos conocimiento. los conceptos mentales tienen que preceder a la identificación de los hechos. están dirigidas no por los datos sino por tendencias mentales inherentes. Es decir. De hecho. Existe. es decir. crítica dentro del paradigma. aunque abandonando algunos de los dogmas de la corriente fundamentadora del empirismo. Examinemos primero la posibilidad de transformación al nivel de la metateoría. y el conservadurismo 23 . Laudan (1977) y Bhaskar (1978) en una categoría similar. intentos de revisar determinadas suposiciones en la metateoría existente sin que con ello se sacrifique la presunción de la racionalidad fundacional del esfuerzo científico. el carácter inherente de la mente humana es esencial para el desarrollo del conocimiento. del conocimiento innato. ¿qué filosofía de la ciencia alternativa se puede generar a partir de la penumbra de las comprensiones sobre las que se basaban las críticas? A mi entender. Aunque es sostenible en algunos aspectos. A mi juicio. es decir. la búsqueda de una base lógica trascendente. el racionalista. Las consecuencias e implicaciones discursivas de las críticas racionalistas ¿pueden desarrollarse y formar una teoría alternativa del conocimiento científico? Resulta interesante el hecho de que ningún filósofo se haya pronunciado en el sentido de extender las suposiciones subyacentes a una teoría hecha y derecha del conocimiento. Los problemas del solipsismo. yo pondría también las principales obras de Lakatos (1970). de la separación mente-materia. Sin una capacidad innata para la racionalidad o para organizar el mundo de determinados modos. tal crítica no consigue provocar lo que yo consideraría como una transformación radical en la perspectiva. la historia de las teorías del conocimiento que se dan en Occidente puede escribirse ampliamente en términos de un movimiento pendular entre las exposiciones del conocimiento humano como un depósito de inputs experienciales y aquellas otras exposiciones y explicaciones que sostienen que la mente es una fuente originaria de conocimiento. Como se acostumbra a sostener. Popper las sustituyó por un enfoque igualmente fundacional caracterizado como «racionalismo crítico». las transformaciones de paradigma están emparentadas con los cambios de la Gestait. Para Hanson. Spinoza. Se trata a todas luces del intento de Popper (1963) cuando condenaba las presuposiciones inductivistas del empirismo tradicional. los Mili) el conocimiento individual se construye ampliamente a partir de la experiencias de los acontecimientos medioambientales. sin contacto experimental con el mundo. En estos términos.Conocimiento individual y construcción comunitaria podemos intentar situar inteligibilidades alternativas sobre las que se forman las premisas de las críticas actuales. y examinar la posibilidad de una fructífera transformación. en algunos aspectos las criticas tanto de Hanson (1958) como de Kuhn (1962) han recurrido al uso de suposiciones que se originan en el dominio de la tradición racionalista. para Kuhn. pero. dada la historia del debate a lo largo de la dualidad. conservan todavía determinadas suposiciones clave (como la independencia sujetoobjeto) y sostienen. El individuo llega a conocer a través de la observación. para los filósofos que con mayor asiduidad se identifican con la tradición racionalista (Descartes. Kant). con todo. En segundo lugar. la filosofía empirista-lógica de la ciencia significa en gran medida un refinamiento característico del siglo XX de las concepciones empiristas tradicionales. es decir. Por consiguiente. Con el acta de defunción de los fundamentos empiristas. a saber. en primer lugar. la mayoría de los argumentos antiempiristas pueden agruparse en tres categorías principales. poco es cuanto el individuo puede decir que sabe o conoce. las críticas de tipo racionalista se habían de anticipar. para los principales filósofos de la tradición del empirismo clásico (Locke. Al contrario. Hume. esta posibilidad queda prácticamente imposibilitada por los últimos tres siglos de debate filosófico. argumentos que derivan en gran medida del punto de vista tradicionalmente más antagonista del empirismo.

tanto el empirismo como el racionalismo formaran el polo rechazado de una nueva dualidad —ambos sostienen que el conocimiento es una posesión individual. En gran medida lo mismo cabe decir de la crítica social. en la medida que 1) aquellos que reciben el ataque tienen pocos medios con que defenderse. El mismo resultado se ve favorecido por el examen que Feyerabend (1976) hace de la racionalidad como forma de tradición cultural. los procesos sociales son inefectivamente declarados como no interesantes. o fuera del diálogo. al hacer hincapié en la base comunitaria del compromiso de un paradigma. Para los empiristas. tangenciales. y las reducen a una única unidad que por sí misma se convierte en un polo de la nueva polaridad. los psicólogos se han trasladado rápidamente a un período de transformación teórica. con recursos adicionales. no consiguen valorarse mediante estándares morales y políticos. Al mismo tiempo. Sin embargo. Tanto Macintyre (1981) como Habermas (1971). mientras que la nueva polaridad tomará el conocimiento como un producto resultante de las relaciones comunitarias. En este caso. apuntan en el sentido de que las concepciones empiristas del conocimiento son contrarias al bienestar humano. tales críticas son las más efectivas. A mi juicio. y discurriendo al nivel metateórico. Estas críticas sostienen la incapacidad de la teoría conductista para tomar en 24 . la crítica que apunta a los diversos procesos sociales que operan en la generación de inteligibilidades científicas. interfirientes o irrelevantes y las condiciones están maduras para que el proceso social se convierta en la base para una teoría alternativa del conocimiento. De nuevo. es decir. La inteligibilidad alternativa se comprende bien y sus deficiencias se hacen evidentes. En efecto. En marcado contraste con la incapacidad de los filósofos para montar una alternativa convincente al de la corriente fundamentadora del empirismo. por sólo citar algunos (véase para más detalles el capítulo 5). por ejemplo. Por consiguiente. de hecho. dos de las principales líneas de la crítica antiempirista encuentran sus raíces en una modalidad alternativa. En efecto a menudo aparecen como «críticas hechas desde lo inmediato». aquellas perspectivas que difieren tanto de la explicación empirista-lógica como de la racionalista. ninguna de estas condiciones las incumbe. han desalentado efectivamente este empeño. la sustitución del empirismo por una corriente fundamentadora racionalista es improbable. Las críticas de la variedad ideológica se centran en los sesgos morales y políticos inherentes al enfoque empirista. en el caso de las críticas que se ejercen desde el exterior de la dualidad. las críticas del tipo racionalista son en la práctica rituales. y 2) las razones de la argumentación empiezan a ofrecer alternativas significativas a los enfoques existentes. han evitado de manera sistemática entrar a participar en el diálogo sobre los bienes morales o políticos. combinaré la crítica ideológica con la social y. Tales críticas son a la vez las menos y las más efectivas. En gran medida la razón se encuentra en que las críticas de la teoría conductista estaban incluidas en el interior de la polaridad tradicional empirista-racionalista y descansaban en diversas suposiciones surgidas de la tradición racionalista. En el capítulo siguiente. De hecho.El punto muerto del conocimiento individual político. y los problemas inherentes a las alternativas se encuentran fuera del alcance de la comprensión. Son inefectivas al punto de que simplemente no se dirigen a aquellos que están dentro de los sistemas dominantes de inteligibilidad de un modo que sea compatible con sus preocupaciones. Finalmente. Kuhn (1962) sostiene esencialmente una explicación social del conocimiento científico. Se trata de los tipos de crítica ideológica y la de tipo social. el empirista no está listo para la refutación. Las refutaciones no han sido bien preparadas. se distingue entre crítica y modalidades alternativas. Los empiristas no disponen de medios bien desarrollados para demostrar que carecen de sesgos morales y políticos. es decir. sentaré los preliminares para un proyecto alternativo hecho y derecho: construccionismo social. los argumentos y contraargumentaciones han sido como un flujo y reflujo durante siglos con una reiteración tal que «un nuevo asalto» apenas es desasosegador.

a través de la experimentación de campo. En el caso de la teoría psicológica. en consecuencia. Más bien. Además. más en general la acción humana) no puede entenderse en términos de refuerzo medioambiental. la fiabilidad. el movimiento cognitivo representa una reaparición contemporánea de la tradición filosófica racionalista. los psicólogos empiezan a vaciar la preestructura de tales críticas. reflexivas. Sin embargo. todo ello inherente a la mente individual. son intentos por realizar una concepción alternativa tanto de las personas como de la ciencia. dialógicas. 9 25 . encontramos una trayectoria similar a la de la metateoría empirista. Y lo que es más importante para nuestros propósitos. las transformación en inteligibilidades teóricas es prácticamente completa. los intentos de demostrar una igualdad con los métodos empiristas característicamente apenas culminan. sólo da una sanción Como examinaré en el siguiente capítulo. la exploración medioambiental. en el procesamiento de la información. atacar el experimento por su falta de validez externa. interpretativistas y demás que buscan una alternativa genuina a los métodos empiristas se encuentran luchando por demostrar que sus métodos son adecuados a los estándares empiristas de rigor (como son la validez. Por consiguiente. 9 La principal razón por la que la transformación ha fracasado es que la mayoría de las críticas existentes se han dado «dentro del paradigma». cuando Chomsky (1968) sostuvo que la producción del lenguaje (y. Por consiguiente. para considerar el dominio de los procesos de pensamiento.Conocimiento individual y construcción comunitaria consideración las propensiones racionalistas inherentes. por ejemplo. por consiguiente. procedimientos double-blind. no es concluir que los experimentos son en principio problemáticos. están llevando a cabo una investigación científica. transformando así la crítica en una ontología alternativa. la neutralidad y demás). el mismo intento de demostrar. estaba haciendo una contribución importante a la literatura de la crítica. la ontología positiva de una teoría racionalista estaba en curso. Cuando pasó a dar cuenta de la enorme flexibilidad del niño a la hora de construir frases bien formadas en términos de tendencias inherentes (la «estructura profunda» del conocimiento gramatical). todos ellos argumentos compatibles con el marco racionalista. Es decir. fenomenólogos. así como por sus impropiedades éticas. Al no lograr demostrar su adecuación a estos fundamentos (empiristas). la invitación del crítico no consiste en abandonar la experimentación como un programa que fracasa. por ejemplo. y. la crítica no ha logrado producir una alternativa de amplia credibilidad. feministas. sino en asignar los medios de mejorar su eficacia (por ejemplo. desde luego. durante la última década ha surgido una amplia gama de alternativas metodológicas: feministas. grupos de investigación ética). de hecho. no se trata de ofertas en el interior del esquema dual existente. les ha resultado difícil convencer a la comunidad científica de que. Aunque reduciendo efectivamente la confianza en el método experimental. Por ejemplo. que los métodos cualitativos son tan rigurosos como los métodos observacionales o de cuestionamiento. o para abarcar cuestiones como la conciencia y la intencionalidad. Poniendo nuestra atención en la exposición predominante de la metodología. por ejemplo. el hecho de que están presentes el sesgo del experimentador y las características exigidas. por consiguiente. la metodología dialógica (que intenta generar nuevas aportaciones conceptuales a través del diálogo entre el sujeto y el científico) no parece ser creíble como instrumento de investigación «científica». Nada se dice en este caso que impugne su potencial de producción de conocimiento. abandonando en su conjunto la dualidad tradicional. Y. Así pues. En el énfasis puesto en los esquemas. la memoria dirigida por esquemas. aquellos que intentan una transformación en la metodología se enfrentan a un problema común: el concepto mismo de metodología como dispositivo garantizador va unido a la tradición empirista y el hincapié que la caracteriza en «la verdad a través del método». En realidad. La floración de la ontología positiva constituye lo que ahora vemos como «la revolución cognitiva».

que poseen sus propias tendencias o requisitos. 10 26 . El teórico cognitivo conceptualiza el funcionar humano de un modo que esencialmente destruye la garantía de los métodos empiristas. que busca información y sustentador de conceptos se extendieran al nivel de la práctica científica. planes mentales abstractos y que sirven de guías para las acciones. El resultado es una disyunción peculiar entre la metodología contemporánea (que congenie con un enfoque empirista de la ciencia y un enfoque conductista de la persona) y la teoría cognitivista prevalente.El punto muerto del conocimiento individual tácita a la concepción empirista de la ciencia. En efecto los psicólogos cognitivos se encuentran en una posición incómoda para abarcar las teorías que niegan la posibilidad de que La focalización de la atención en los procesos cognitivos activos (opuestos a pasivos) o determinativos. los psicólogos dieron forma al individuo en el mismo molde que al científico. Pero no hubo intento en la época de la revolución cognitiva para generar tal coherencia: ninguna deliberación sobre la naturaleza del conocimiento científico tomaría en serio el enfoque prevalente del funcionar humano. el experimentador pierde justificación para hablar de manipulación experimental y control. desde la perspectiva de la teoría cognitiva. un esbozo. esperar selectivamente. pues. La psicología humana y la ciencia formaban un todo coherente. El individuo pierde su capacidad para afirmar un conocimiento exacto de un mundo independiente. como marcos organizados para la resolución de problemas» (Reber. En Miller. Esta disyunción entre el método contemporáneo y la teoría alberga una irónica incoherencia. Nadie ha explorado los tipos de métodos que resultarían si el enfoque de que el individuo es algo inherentemente racional. construir modelos mentales y procesar la información han desempeñado todos un papel central en las formulaciones cognitivas desde esa época. ha sido el sello del movimiento cognitivo desde sus primeros pasos. Mas bien. 1985). un marco. Los procesos de emparejar plantillas. todos estos tipos de procesos son tratados como originarios. la conducta individual se. Un esquema que ha sido igualado con «un plan. Los métodos experimentales no podrían «corregir la tendenciosidad cognitiva» porque el experimentador inevitablemente conduciría la investigación en aquellos sentidos exigidos por las demandas del sistema cognitivo. detectar rasgos.retraía a planes internos que ordenaban jerárquicamente la estructura de actividad. una estructura. Galanter y Pribram (1960). los experimentadores a su vez harán interpretaciones consistentes con sus propios esquemas iniciales y problemáticamente relacionados con las actividades de sus sujetos. las representaciones que el individuo tiene del mundo no están determinadas por la experiencia —qué hay «allí fuera»— sino por los requisitos del propio sistema cognitivo. toda la lógica de as variables «dependientes» e «independientes» queda obviada. como estructuras para interpretar la información. como son. Igualmente. por ejemplo. 10 Aplicando este enfoque del funcionar humano al nivel de la practica científica. un programa. encontramos que el científico pierde credibilidad como una «autoridad sobre la naturaleza». Además. La persona común era simplemente un científico que operaba menos sistemáticamente o menos rigurosamente que el profesional. por ejemplo. En todos estos significados la suposición es que los esquemas son cognitivos. no ha habido florecimiento de lo que cabría llamar «métodos de investigación racionalistas». El concepto ampliamente utilizado del esquema cognitivo funciona típicamente en este mismo sentido. emplear los experimentos al servicio de esquemas a los que ya se ha adherido e interpretar todos los datos precisamente del modo exigido por las propias proclividades en cuanto al procesamiento de la información. Así. al punto que los teóricos afirman que los procesos cognitivos se encuentran fijados genéticamente y operan de «arriba abajo». en el sentido de que no están exigidos por los contornos del mundo tal como es. En este caso. con el individuo tamizando y ordenando la información sobre la base de requisitos inherentes y estructurales. En la era conductista. los sujetos llevan a los experimentos procesos que determinaran qué deben desechar y derivar de las condiciones.

Sin embargo. pues. ¿Adonde nos lleva el conocimiento individual? Este capítulo empezó expresando la preocupación por la presuposición de larga duración de que el conocimiento es una posesión individual ¿Puede sostenerse este enfoque. pero lo hace en una posición de precariedad. a la luz del cambio de las condiciones globales. en la línea central de este siglo la posición de la psicología sobre las cuestiones del conocimiento ha cambiado marcadamente.4. seguirá siendo sólido? Esperamos comprender mejor estas materias explorando la condición de la psicología científica. Y descansar en métodos empíricos es. Se trata de una perspectiva sobre el conocimiento que adolece de la falta de apoyo de una filosofía de la ciencia (metateoría) y que emplea una metodología antitética para sus suposiciones básicas. los psicólogos cognitivistas están desprovistos de dos formas principales de sostener el 27 . Así. Tanto la filosofía fundacional como la confianza predominante en los métodos se han erosionado en la actualidad. Teoría cognitiva sin apoyo auxiliar En efecto.Conocimiento individual y construcción comunitaria estén sujetas a evaluación empírica. y.4. como demuestra la figura 1. por consecuencia lógica negar las concepciones mismas del funcionamiento humano sobre las que se ha basado la revolución cognitiva. Tal como hemos visto. La teoría conductista surgió en un contexto discursivo plenamente compatible con sus principales dogmas. Estuvo ampliamente apoyada por la fiosotia dominante de la ciencia y reforzada por un oportuno discurso sobre los métodos. la teoría cognitiva actual existe. Se ha producido una importante transformación en la sustitución de la teoría conductista por la teoría cognitiva. esta transformación se cumplió pagando un coste enorme. aunque no tienen sucesores significativos que diluyan el apoyo que tiene la concepción individualista del conocimiento. disciplina en su mayor parte comprometida sistemáticamente en generar un conocimiento firme sobre las capacidades del individuo para generar conocimiento. Figura 1.

y una metodología que garantice propiamente sus pretensiones de verdad. ¿podemos anticipar una vuelta a cierta forma de conductismo? Tal retorno podría ser anticipado a través de la historia precedente de la psicología. como subrayaré en el capítulo 5. ninguna filosofía fundacional. utilizando el ordenador como un medio para la modelización de la toma de decisiones y concluir que los modelos por ordenador que logran fructificar demuestran que la mente opera precisamente de este modo. Entonces. tal como sugiere el presente análisis no habría ninguna filosofía de la ciencia como base de justificación sólida sobre la que hacer descansar tales enfoques del funcionar humano. son pocos los recursos existentes para la resistencia: ningún hecho inflexible. Desde luego. tanto como metáfora para la construcción de la teoría como en calidad de una base para la puesta a prueba tecnológica. y unas pocas suposiciones que pueden sostenerse ante los argumentos filosóficos generados por los siglos anteriores. las afirmaciones de modalidad cognitiva establecen las condiciones para la negación. al igual que le sucediera a su predecesor el mentalismo del siglo XIX. Al igualar los procesos cognitivos con el funcionamiento computacional. tal oscilación está contraindicada. los cognitivistas han desarrollado un medio efectivo. La posibilidad de una hegemonía parece dudable. A mi juicio. Incluso ahora la metáfora del ordenador estimula un abanico de críticas y. también. sería necesario desviar la creciente indignación del cambio intelectual. pronto seguirá su rumbo. aunque a veces de una circularidad viciosa. ¿Qué hay que evitar si no otra oscilación del péndulo intelectual? A mi entender. A la luz de esto podemos anticipar que la psicología cognitiva. Finalmente. es posible que. moviéndose como lo hizo desde el mentalismo del siglo XIX al conductismo del siglo XX y luego dejando espacio al cognitivismo. el cuerpo de la literatura autocrítica está haciendo que el paradigma se aproxime a una situación de implosión.El punto muerto del conocimiento individual discurso: una filosofía de la ciencia que justifique la racionalidad de la teoría cognitiva. la vitalidad presente del movimiento puede atribuirse a su alianza con los ordenadores. y a medida que estas negaciones van siendo progresivamente articuladas. desde el polo racionalista de la dualidad y desde los sectores ideológicos y sociales. En el momento presente nos enfrentamos a la posibilidad de trascender la herencia de la Ilustración y su dualidad empirismo-racionalismo. Ante todo. incluso desprovisto del apoyo de una base racional. Además. de prestar credibilidad a sus empeños. el movimiento cognitivo pueda seguir sosteniéndose. A medida que esta nueva fase sigue su curso. debates que se han ido repitiendo a lo largo de siglos sin que hayan llegado a una solución. corrientes que favorecen en conjunto la sustitución del enfoque individualista del conocimiento por una formulación comunitaria. sería esencial asignar modos de trascender la panoplia de críticas a la que se ha expuesto hasta ahora al conductismo —desde el interior del paradigma. También cabría anticiparlo en términos de los debates en la filosofía entre los partidarios del empirismo y los del racionalismo. el paisaje académico está cubierto de enclaves autónomos que siguen aprovechándose de iconos que están ausentes desde hace mucho del intercambio común. Y a este empeño volveremos en los capítulos siguientes. 28 . Basándonos en los análisis precedentes.

Sus acciones son proteicas. Este capítulo ante todo bosqueja estos diálogos emergentes y sus consecuencias para el enfoque construccionista social de las ciencias humanas. ¿En qué sentido. elásticas. se deterioraran las intimidades. Más bien. expandiendo sustancialmente el alcance y la significación de los empeños de las ciencias humanas. 29 . ¿podemos adecuadamente anticipar que «almacenará» la verdad para generaciones futuras? ¿Sobre qué razones sustentamos estas creencias? La duda nos asalta cuando examinamos las descripciones cotidianas de la gente. los científicos socioconductistas se comunican estas exposiciones entre sí y a la sociedad primero a través del lenguaje. con todo. Y. cuando están adecuadamente seguros de sí mismos. Prestaré especial atención al deterioro de las creencias tradicionales en la representación verdadera y objetiva del mundo. nuestras descripciones siguen siendo estáticas y gélidas.Conocimiento individual y construccion comunitaria Capítulo 2 La crisis de la representación y la emergencia de la construcción social En la medida en que el enfoque del conocimiento como posesión individual entra en un punto muerto.. Y si es el lenguaje el que transporta la verdad a través de las culturas y al futuro. Las describimos como «inteligentes». pues. etc. del poder y la sumisión. detengámonos a examinar las obligaciones que tradicionalmente se asignan al lenguaje. los sitúa en un marco diferente. Las ciencias ofrecen explicaciones tanto del amor como de la hostilidad. La misión de las ciencias socioconductistas ha sido tradicionalmente proporcionar explicaciones objetivas de la conducta humana y explicar su carácter. preocupaciones que se extienden a las acciones de todas las personas de todas las culturas y a través de la historia. ¿Puede el lenguaje soportar la gravosa responsabilidad de «representar» o «reflejar» cómo son las cosas? ¿Podemos estar seguros de que el lenguaje es el tipo de vehículo que puede «transmitir» la verdad a otros? Y cuando está impreso. cómo prosperará el aprendizaje. el término es mimético? Disyunciones semejantes entre la palabra y el mundo se pueden discernir a nivel profesional. el construccionismo no precisa del abandono de las empresas y empeños tradicionales. siempre cambiantes y. el enfoque del conocimiento como residiendo en el seno de la esfera de la conexión social. de la enfermedad y el bienestar. cómo se reducirán los prejuicios. ¿En qué sentido. cómo se acrecentará el producto nacional bruto. pues. a menudo. los científicos. sugiriendo cómo se desarrollarán los niños. que sugieren una alternativa a la concepción individual del conocimiento. el lenguaje representa nuestras acciones? ¿O si utilizamos el término «hostil» para referirnos a la expresión facial de Sarah. junto con explicaciones de amplio alcance de su funcionamiento. Al igual que otros colegas en las ciencias naturales. aventuran predicciones. «cálidas» o «deprimidas» mientras sus cuerpos están en estado de movimiento continuo. Las críticas ideológicas. Al lenguaje las ciencias confían el deber de pintar y reflejar los resultados de sus investigaciones. literario-retóricas y sociales pasan a primer plano. al tono de voz de Eduardo y la relación entre los católicos y los protestantes irlandeses. exploraré los contornos de la investigación a la que invita ese tipo de suposiciones. del trabajo y el juego. de la racionalidad y la pasión. Estos cambios de sensibilidad comparten determinados temas. Aunque esto parece casi cómodamente convencional.. el construccionismo invita a nuevas formas de investigación. Y lo que es aún más importante. exactamente de qué es una imagen el término «hostil»? Las fotografías reales de los acontecimientos no tendrían ninguna similitud entre sí. Como propondré. las transformaciones han ido tomando cuerpo en otros ámbitos de especialización. Tras destilar de estas críticas una serie de suposiciones construccionistas esenciales. a saber. cabría concluir razonablemente que la supervivencia de las especies depende del funcionamiento del lenguaje. con un cambio resultante en el acento y las prioridades.

apenas podemos encontrar una teoría conductista que ha sido abandonada porque ha sido desmentida por las mismas observaciones. ya que. quienes lo ejercen demuestran tener una capacidad extraordinaria para aplicar un léxico restringido de descripción a un abanico de acciones insólito y siempre cambiante. o deja de existir. todos los sujetos analizados se pueden caracterizar como «reprimidos». los investigadores son capaces de retener un compromiso teórico dado con independencia de la gama y la variabilidad de su observación. reduciendo así las proposiciones científicas a informes de experiencia privada. Carnap (1928) propuso que los predicados de cosas representaban «ideas primitivas». Efectivamente. En el corazón del movimiento positivista. Russell (1924) propuso que el conocimiento objetivo podía reducirse a conjuntos de «proposiciones atómicas». La esperanza de que el conocimiento puede ser superior a través de la observación sistemática resulta ser vana. Para Neurath (1933). Desde los cobayas a los estudiantes de segundo año de universidad. estos intentos de establecer relaciones seguras y determinadas entre las palabras y los referentes del mundo real dejan una diversidad de problemas esencialmente irresueltos. pues. Aun así. En esta multiplicidad de aspectos. Todos estos enunciados en este enfoque son reducibles al lenguaje de la física. «conflictivos» y «defensivos». Schiick (1925) propuso que el significado de las palabras individuales en las proposiciones debía establecerse a través de medios ostensivos («mostración»). las proposiciones habían de verificarse a través de «proposiciones protocolarias» que estaban. Nuestra preocupación inicial es. El problema no carece precisamente de consecuencias. cuya verdad descansaría en hechos aislados y discriminables. entonces ¿qué proporciona su garantía? Esta pregunta es crítica. Si el lenguaje científico no comporta ninguna relación determinada con los acontecimientos externos al propio lenguaje. cabe poner en entredicho la objetividad fundamental de las exposiciones científicas. desde hace tiempo somos conscientes de que una teoría se aquilata con el valor que tiene en el mercado de la predicción científica en la medida en que el lenguaje teórico corresponde a los acontecimientos del mundo real. sosteniendo que el significado de una proposición descansa en su capacidad de ser verificado a través de la observación. como filósofos de la ciencia. dado que la pretensión de objetividad ha venido proporcionando la base principal para la amplia autoridad que durante el siglo pasado han afirmado las ciencias. Si este tipo de exposiciones explicativas no se corresponde con el mundo. ¿la proposición es sólo momentáneamente verdad? Las proposiciones tienen significado durante y por encima de la capacidad referencial de las palabras individuales que las constituyen. ¿Cómo 30 . y la teoría científica no puede perfeccionarse mediante la observación. en el laboratorio conductista. la relación existente entre el lenguaje descriptivo y el mundo que proyecta representar. su contribución a la predicción se vuelve problemática.La crisis de la representación En el psicoanálisis. ¿Las proposiciones que toman parte en el principio de verificabilidad están a su vez sujetas a verificación? En caso negativo. existía una unidad fundamental entre todas las ramas de la ciencia. el problema consistía en dar cuenta de la relación entre proposiciones y observaciones. A pesar de las vicisitudes de las trayectorias vitales. directamente vinculadas a los procesos biológicos de percepción. los filósofos del empirismológico ansiaban establecer una estrecha relación entre lenguaje y observación. De un modo más general. Con todo. ¿en qué medida son significativas o fidedignas? Si el objeto al que se refiere una proposición está en un estado de cambio continuo. En cambio. a su vez. las proposiciones que no están abiertas a la corroboración a la enmienda a través de la observación carecen del valor necesario para entrar a participar en una ulterior discusión. por ejemplo. De manera similar. se encuentra el «principio de la verificabilidad del significado» (denominado «realismo del significado» en su versión revisada). Y a pesar de los métodos rigurosos de observación utilizados en esos laboratorios. por ejemplo. el teórico sostiene que todos realizan la misma respuesta (como es eludir) las pautas de castigo.

Las formas presentes de crítica. Tales críticas invitan a una reconsideración completa de la naturaleza del lenguaje y cuál es su lugar en la vida social. o sólo los términos individuales? ¿La verificación es un estado mental. De un modo más específico. no encontramos los medios para vincular ostensivamente los términos y precisar así las características del mundo. en particular. Si un término como «gavagai» lo utilizan los indígenas para referirse a un conejo que corre. así como de los conceptos aliados de verdad y racionalidad. empiezan a formar la base de una alternativa a la presuposición del conocimiento individual. y lo que aún es más importante. la posibilidad de una definición ostensiva. La crítica de Quine (1960) causó estragos incluso a la posibilidad de una sólida fundamentación en el contexto de justificación. en qué sentido las proposiciones sobre estados mentales son a su vez verificables? ¿Sobre qué bases se han de distinguir los átomos tactuales entre sí? Estas y otras preguntas irritantes han seguido siendo recalcitrantes a una solución ampliamente convincente. Quine demostró la imposibilidad de hacerlo. surgen de las inteligibilidades discursivas que caen ampliamente fuera de los ámbitos filosófico-científicos. La definición ostensiva puede ser operativa para muchos propósitos prácticos. 1974). hallamos que el trabajo crítico en la filosofía de la ciencia producía simplemente una nueva iteración en un debate cíclico que ha durado siglos. posestructuralistas o posmodernos. los argumentos de Popper (1959) y de Quine (1960). se preguntó. 31). transmitir o almacenar el conocimiento objetivo. más bien. Entonces. Para Quine. reflejar. en cada caso. Mientras tanto. Actualmente se ha aceptado en general que el modo en el que se logra la representación objetiva en cuestiones de descripción y de explicación sigue estando insatisfactoriamente explicado (Fuller. Bames. El primero sostuvo que no había medios lógicos para inducir enunciados teóricos generales de la observación. 31 . 26-57). Cuando sus consecuencias se elaboran y sintetizan. sientan las bases para una completa transformación de nuestro enfoque del lenguaje. pero la descripción científica no puede fundamentarse o afirmarse mediante el significado-estímulo. entonces ¿cuál es la configuración de estímulos que garantiza la traducción del término en tanto que «conejo»? En el caso extremo. El contexto del descubrimiento —ese espacio en el que el científico establece sus pretensiones iniciales de correspondencia— era. justificaban reexaminar la base empírica de las declaraciones científicas en cuanto a la descripción. Estos movimientos. cada vez que el indígena utiliza el término puede que se esté refiriendo al conejo como un todo. 1993. y de serlo. de definir los términos científicos a través de la designación pública de los referentes materiales? ¿Los términos de una ontología científica pueden fundamentarse a través de las características del estímulo al que se refieren? En su célebre ejemplo gavagai (págs. Esto condujo a que Popper abrazara la distinción de Reichenbach entre un «contexto del descubrimiento» y un «contexto de la justificación». En el capítulo anterior. De hecho. Para muchos. los medios con los que un científico establece las afirmaciones ontológicas que han de someterse a estudio no están a su vez racionalmente justificados. la teoría científica se encuentra «notoriamente subdeterminada» por cómo son las cosas. a menudo adjetivados como posempiristas. sin embargo. «irrelevante para el análisis lógico del conocimiento científico» (pág. para Popper. contener. con insistente intensidad han venido sonando redobles de tambor con otro ritmo. los argumentos plantean un desafío más fundamental a la suposición de que el lenguaje puede representar. o simplemente los signos de la presencia de un conejo. fuera de las filas de la filosofía de la ciencia. es decir. ya no buscan una base lógica racional para una vinculación precisa de la palabra y el mundo. es decir. de desplazarse de un modo lógicamente fundamentado desde una explicación lingüística de lo particular a una explicación general o universal de las clases.Conocimiento individual y construccion comunitaria hay que entender ese significado? ¿Las proposiciones están sujetas a verificación. Tampoco la crítica de la metodología produjo alternativas viables. a un conejo muerto o a un conejo en una olla. ¿Qué es.

el ultraje moral de la guerra de Vietnam empezó a socavar la confianza en este enfoque existente desde hacía mucho tiempo. sino que el establishment científico a menudo entregaba sus esfuerzos a mejorar las tecnologías de la agresión. Las pretensiones de verdad científica. controlar la población o la previsión política) tiene que ser una preocupación vital para los científicos. dejan de ser fidedignas o pasan a ser directamente perjudiciales. En primer lugar. La critica ideológica Durante la mayor parte del presente siglo se ha hecho un intenso esfuerzo —tanto por parte de los científicos como de los filósofos empiristas— para apartar a las ciencias del debate moral. De un modo más inequívoco. Para muchos especialistas esta búsqueda de reforma moral despertaba el interés por una forma mortecina de análisis filosófico: la crítica moral de la racionalidad de la Ilustración. ya que buscan emancipar a la cultura de la esclavitud de la ideología capitalista. propiamente podían evaluarse en términos de los sesgos ideológicos que revelaban. Horkheimer y Adorno (1972). pero tal como se ha dejado claro con frecuencia. el establecimiento de las relaciones de dominio. véanse. por ejemplo. En la década de 1930 los escritos de la Escuela de Francfort —Horkheimer. consiste en proporcionar unas exposiciones precisas de «cómo son las cosas». La meta de las ciencias. 32 . Esta forma de análisis. como medusas en un océano. Las cuestiones relativas a «cómo deberían ser» no son una preocupación científica principal. Para muchos científicos sociales. Sullivan (1984) y Thomas (1993). el deterioro de los valores morales.La crisis de la representación proporcionan medios para revisar la psicología y las ciencias humanas con ella relacionadas. las decisiones acerca de estos temas no pueden derivarse de la ciencia en cuanto tal. se ha dicho en general. El compromiso con la filosofía positivista de la ciencia. estos teóricos salían de un linaje intelectual significativo: del acento puesto por Kant en el primado de la libertad individual y de la responsabilidad moral sobre el mundo científicamente concebido de contingencias materiales. distorsionan la verdad. estos escritos trazaron efectivamente un amplio espectro de males de la búsqueda ilustrada de una racionalidad histórica y culturalmente trascendente. Había una ampulosa razón para restaurar y revitalizar el lenguaje del «deber ser». Adorno. El propósito de este tipo de análisis era la emancipación ideológica. Benjamín y otros— fueron especialmente catalizadores. 1 Aunque los escritos de la escuela crítica eran —y son— predominantemente marxistas en su orientación. la renuncia al placer y la utilización de la naturaleza. Que las tecnologías científicas deban utilizarse para diversos propósitos (como hacer la guerra. Marcuse. Para cualquier grupo preocupado por la 1 Las contribuciones clásicas incluyen Adorno (1970). La apreciación crítica por consiguiente nos liberaba de los efectos perniciosos de las verdades mistificadoras. En cuanto a las prolongaciones de esta perspectiva en fecha más reciente. esta forma de argumentación ha roto sus amarras marxistas. parecía ser algo moralmente corrupto. De algún modo la neutralidad de las ciencias. denominado «teoría crítica». por ejemplo. se dice. Parker (1992). y Mareuse (1964). estaba dirigida al cuerpo de creencias o ideología que apoyaba o racionalizaba estas instituciones. el enfoque hegeliano de la razón y la moralidad como incrustadas en las prácticas culturales y la demostración que Marx hiciera de los sentidos en los que las formas de racionalidad estaban influidas por los intereses de clase. el capitalismo y el liberalismo burgués —manifestaciones contemporáneas de la visión ilustrada— se prestaba a males como la erosión de la comunidad (Gemeinschaft). Cuando la explicación y la descripción teórica se ven recubiertas de valores. No sólo no había nada acerca del aspecto científico que diera razón al rechazo de la brutalidad imperialista.

En la medida en la que se demuestra que estas afirmaciones representan intereses personales o de clase. Esta forma de análisis crítico —orientado a revelar los propósitos ideológicos. representan o describen el cuerpo femenino. aceptar estas exposiciones es alienarse de su cuerpo. Según un texto. Para Martín..Conocimiento individual y construccion comunitaria injusticia o la opresión. De manera sutil informan al lector de que la menstruación y la menopausia son formas de colapso o fracaso. por los historiadores incomodados por el uso de la escritura histórica para valorizar la situación presente («historia presentista»). «la constricción de los vasos sanguíneos lleva a una disminución del aporte en oxígeno y nutrientes». estas descripciones científicas lo son todo menos neutrales. Además. Mitchell (1982). todo el revestimiento empieza a deshacerse. Harding (1986) y Haraway (1988). si no disfuncionales. Fine (1993). por ejemplo. y se inicia el flujo menstrual». tanto en el aula como en el laboratorio. «la ontología no es. Tal como la autora muestra. y «cuando empieza la desintegración. Como forma general. la ciencia es la continuación de la política por otros medios. la crítica ideológica es un arma poderosa para socavar la confianza en las realidades que se dan por sentadas propias de las instituciones dominantes: la ciencia. Fabián (1983). lo militar.3 En lo que a nuestros propósitos atañe. Está siendo utilizado por los negros. por ejemplo. Butler (1990). sino que resulta del ejercicio de la metáfora masculina de la mujer como fábrica de reproducción. Rosen (1987). actualmente existe un enorme cuerpo de crítica feminista que eclipsa la obra marxista en extensión e interés. «La pérdida de estimulación hormonal causa decrosis» (muerte del tejido). Las descripciones proporcionan razones para el autoenjuiciamiento. por los especialistas de área preocupados por el sutil imperialismo de la etnografía occidental. el cuerpo de la hembra es característicamente tratado como una forma de fábrica cuyo propósito primario es el de reproducir la especie. un fundamento sino una inyunción normativa que opera insidiosamente instalándose en el discurso político como su fundamento necesario» (pág. el gobierno. como para muchos otros científicos. A fin de ilustrar su potencial desconstructivo. La «f adicidad del cuerpo de la mujer» no requiere este sesgo negativo. la educación entre otras. tanto sobre la base mensual para la mayor parte de los años de la vida adulta de la mujer. la consecuencia más importante de este conjunto concatenado 2 3 Véanse. Para una mujer. morales o políticos en el seno de explicaciones aparentemente objetivas o desapasionadas del mundo— está floreciendo ahora en las humanidades y las ciencias. como Butler lo expresa. ya no pueden calificarse de objetivas o racionalmente trascendentes. Schwartz (1986) y Stam (1987). 148). De esta metáfora se sigue que los procesos de menstruación y de menopausia son un despilfarro. Clifford y Marcus (1986). por los homosexuales para poner de manifiesto las actitudes homofóbicas en el seno de las representaciones comunes del mundo. 33 . estas caracterizaciones podrían ser de otro modo. 1993). la crítica ideológica intenta poner de manifiesto los sesgos valorativos que subyacen a las afirmaciones de la verdad y la razón. y luego permanentemente. se trata de períodos de «no reproducción». Said (1979. Por ejemplo. para desacreditar el racismo implícito en sus miríadas de formas. Como tales tienen implicaciones peyorativas de amplia consecuencia.. Véanse. Tal como Martín las considera. una vez que sus años de fertilidad han quedado atrás. ya que. basta examinar el análisis de Martin (1987) de los sentidos en los que la ciencia biológica caracteriza el cuerpo de la mujer. y por los especialistas preocupados por las consecuencias morales y políticas de una amplia variedad de teorías sociales y psicológicas. la menstruación es como «el útero que llora por la falta de un bebé» (cursivas nuestras). 2 O. por ejemplo. Examinemos los términos negativos en los que el texto de biología típico describe la menstruación: «el hecho de que pasen a la sangre la progesterona y los estrógenos priva al revestimiento endometrial de su soporte hormonal». La preocupación particular de Martín se ciñe al sentido en el que los textos biológicos.

. acumular riqueza. el de la teoría literaria. 20). reconstituyen el lenguaje de la descripción y la explicación como lenguaje del motivo. que la ciencia puede proporcionar descripciones objetivas y exactas del mundo. Para Kuhn. Efectivamente. Efectivamente. La disposición cognitiva del científico individual (punto de vista. de quien dice la verdad. pero si insisto en que me cuente cómo es aparte de estos marcos.La crisis de la representación es su amenaza para la presunción de que el lenguaje puede contener la verdad. Establecemos límites y fronteras alrededor de lo que consideramos «lo real» a través de un compromiso a priori hacia formas particulares de lenguaje (géneros. mi interlocutor puede ofrecerse a contarme cómo es bajo uno o diversos marcos de referencia. a pesar de su peso específico. 109). No son los hechos los que producen el paradigma. Nelson Goodman sugiere esta opinión en Ways of Woridmaking: «Si pregunto sobre el mundo. una teoría científica es una amalgama de creencias a priorí que funcionan para «hablar al científico de las entidades que la naturaleza contiene o no» (pág. son análogos a los cambios de la Gestait en la percepción (pág. entre otras). Para Hanson. En la terminología de Goodman es 34 . La crítica literario-retorica Una segunda amenaza a la capacidad reflectora de la descripción y de la explicación ha ido madurando en un terreno diferente. entonces.. para Hanson el origen de las exposiciones tácticas en las ciencias descansa en la perspectiva del observador. Apuntan al intento subyacente. etc. puede sostener la fuerza de estos argumentos sin que con ello se rehabilite simultáneamente el marco individual? La respuesta a esta pregunta se encuentra en una reconsideración de lo que se considera como a priori. como demostrare en el capítulo 5. «el observador. perspectiva. sostener su cultura por encima de todas las demás. Al hacerlo destruyen el estatuto del lenguaje como portador de la verdad.. estas críticas de la ciencia como portadora de la verdad pervierten. los cambios de paradigma. Estas formas de crítica alejan la pretensión de verdad de la aseveración al cambiar el emplazamiento de la consideración en la afirmación misma a la base motivacional o ideológica de la que se deriva. piden que las pretensiones de neutralidad sean consideradas «mistificadoras». En lugar de destruir la base semántica de la descripción y la explicación demostrando sus orígenes valorativos. De manera similar. ganamos sustancialmente si consideramos el proceso de estructuración del mundo como un proceso lingüístico y no cognitivo. los teóricos de la literatura intentan demostrar que tales exposiciones están determinadas no por el carácter de los acontecimientos mismos sino por las convenciones de la interpretación literaria. construcción) sirve para organizar el mundo de modos particulares. Tal como Kuhn razonaba. ¿qué puede decirme? Estamos confinados a modos de describir cualquier cosa que se describe» (pág. a saber. Para apreciar la fuerza del argumento resulta útil volver a las críticas que Kuhn (1962) y Hanson (1958) hacían de los fundamentos tácticos de las teorías científicas. no existe una explicación viable en cuanto a cómo podría establecerse el a priori cognitivo. por consiguiente. convenciones. Sin embargo. tanto Kuhn Como Hanson consideran que el marco a priori de la observación es de carácter cognitivo: el científico literalmente ve el mundo material a través de las lentes de la teoría. y con ello socavando el poder persuasivo de la verdad como se presenta. 3). Con todo. 111). sino el paradigma el que determina lo que se tiene por un hecho. En realidad. de hecho. los aspectos fundamentales de un enfoque individualista del conocimiento. ganar poder. y así sucesivamente. Este ver es la meta de la observación» (pág. de suprimir. que la charla tactual sea indexada como «manipulación». códigos de habla. ¿Cómo. Hay pocas razones para creer que literalmente tenemos experiencia o «vemos el mundo» a través de un sistema de categorías. apunta sólo a que sus observaciones sean coherentes respecto a un trasfondo de saber ya establecido.

que intentó reducir las formas culturales y artefactos a amplia escala a una lógica dual fundamental. lo observado) y un interior (una estructura. los objetos de tales exposiciones —como independientes de las exposiciones mismas— pierden estatuto ontológico.. el principio de un argumento para el que los escritos posestructuralistas más recientes son la conclusión extrema. En este sentido. «un sistema gramatical que. y del individuo. Los escritos marxistas a menudo se consideraron estructuralistas por el hincapié que hacían en los modos de producción material que subyacían a las teorías capitalistas de la economía. la mayor parte de la teoría estructuralista subvierte el enfoque del lenguaje como conducido por el objeto. Esta afirmación allana el camino para la crítica literario-retórica de la función del lenguaje como portador de la verdad. los desparramados. lo dado. donde un inventario de un lenguaje objetivo sería un inventario del mundo tal como es. Desde este punto de vista. 14) y la parole.. El intento de Freud de utilizar la palabra hablada (el contenido «manifiesto») para explorar la estructura del deseo inconsciente (contenido «latente») es en este sentido ilustrativo. Análogos son los intentos de Chomsky (1968) para determinar una estructura gramatical «profunda» a partir de la cual pueden derivarse todas las oraciones bien construidas («estructura superficial»). 4 Más directamente vinculada con el movimiento estructuralista está la obra de Lévi-Strauss (1969). El temprano concepto de episteme en la obra de Foucault (1972) compartía buena parte del proyecto estructuralista en su suposición de la existencia de una configuración de relaciones o condiciones a partir de las cuales cabría derivar las diversas formas de saber en una misma época histórica.Conocimiento individual y construccion comunitaria la descripción y no la cognición lo que estructura el mundo factual. pág. del valor. El caso más fuerte de absorción textual es el que se da dentro del cuerpo de la teoría literaria postestructuralista. Efectivamente. En relación a nuestros propósitos actuales el movimiento estructuralista en las ciencias sociales y las humanidades pueden verse como una recusación temprana de la presuposición del lenguaje como espejo. Para aquellos que sostienen que el lenguaje puede servir de vehículo para la transmisión de 4 Esta relación la hicieron explícita Althusser y Balibar (1970). Para apreciar su significado. Cuando los requisitos literarios absorben el proceso de dar cuenta científicamente. la labor del lingüista es ir más allá de la superficie de la expresión lingüística para descubrir el sistema generativo o la estructura en su interior. Para el estructuralista. La mayor parte de la investigación en las ciencias humanas es compatible con la empresa estructuralista. resulta útil examinar brevemente los diálogos estructuralistas de los que surgió esta obra. podemos distinguir entre discurso (como un exterior) y las estructuras y fuerzas que determinan sus configuraciones. 35 . una fuerza o proceso). existe en la mente de cada hablante» (1983. Para el lingüista estructural Ferdinand de Saussure la dualidad se da entre la langue. efímeros y variados actos de comunicación abierta son expresiones de conjuntos más fundamentales y estructurados de disposiciones internas. Al considerar de este modo el lenguaje hablado o escrito. la atención primordial se dirige hacia el modo en que las representaciones lingüísticas están influidas por estructuras y fuerzas distintas al mundo representado. el exterior adquiere su figura o forma a través del interior y sólo cabe entenderlo relativamente a sus influencias. En la medida en que la descripción y la explicación son requeridas por las reglas de la exposición literaria. el «objeto de la descripción» deja de quedar grabado en el lenguaje. Como se sostiene a menudo. El estructuralismo como orientación general soporta una focalización dual entre un exterior (lo aparente. la exteriorización del sistema en términos de la combinación de sonidos o marcas necesarias para la comunicación del significado.

Roland Barthes procedió a infringir prácticamente toda regla para la representación de una vida.» ¿Por qué. todas ellas soportando significados diferentes en virtud de los cambios de consonantes).La crisis de la representación la verdad. un término como bocado se puede utilizar al poner los arreos al caballo. entonces la presunción de una «estructura subyacente» de una fuerza oculta que opera detrás del lenguaje— pierde su atractivo Los partidarios de la semiótica han flirteado durante mucho tiempo con las consecuencias radicales de esta última conclusión. Por ejemplo en su «autobiografía».Con todo el significado de cada una de estas palabras o frases depende de todavía otros procesos de diferirlas a otras definiciones y contextos. al recibir una parte importante de responsabilidad o dinero -«menudo bocado te ha tocado». La mayoría de los estructuralistas deseaban afirmar una base racional y objetiva para su conocimiento de la estructura. preguntaba. el significado de la palabra no sólo depende de las diferencias entre las características visuales o auditivas de las palabras (bocado. Para Derrida. si no son representaciones exactas. Resulta interesante que este desafío lanzado a los conceptos de verdad y de objetividad se desarrollara escasamente en los círculos estructuralistas. Querían establecer afirmaciones objetivas aceroa de la estructura determinante —el inconsciente. por ejemplo. sin embargo.hablando de teatro «tiene un pequeño bocado». maliciosamente titulada Roland Barthes. sino también de un proceso de diferición. intentó demostrar que aquello que consideramos «una historia vital real» es un producto del artificio. Para Derrida la empresa estructuralista (y en realidad. estructura o similares)? ¿Sobre qué bases suponemos la presencia de una subjectividad invisible que habita o está presente en las palabras? Las inquietantes consecuencias de tales preguntas son puestas de relieve por el análisis derridiano de los medios con los que las palabras adquieren significado. La descripción parece estar dirigida por la estructura y no por el objeto. Sin embargo. En la medida en que las llamadas «exposiciones objetivas» están conducidas no por acontecimientos. al hacer poca referencia al pasado.proporcionadas en diversas ocasiones a lo largo del tiempo. «pequeño» 36 . y similares). y en los términos de Derrida. la gramática universal. Tal vez el punto central en el giro hacia el posestructuralismo provino del hecho de darse autorreflexivamente cuenta de que las exposiciones de la estructura eran en sí mismas de naturaleza discursiva. las condiciones materiales o económicas. resulta difícil determinar en qué sentido las exposiciones científicas son objetivas. modos de producción. fuerzas inconscientes. al referirse a pequeñas secciones o elementos -«este bocado es el más divertido de todos». al hablar de sí mismo en tercera persona al insertar aleatoriamente opiniones sobre diversos temas. y así sucesivamente. y si las exposiciones de estas estructuras también están fraguadas en el lenguaje. Lentamente. toda la epistemología occidental) estaba infectada por una infortunada «metafísica de la presencia. el vínculo teórico se ha vuelto contra esta presuposición. hemos de suponer que el discurso es una expresión externa de un ser interno (pensamiento. sino por sistemas estructurados (sistemas internos de significado. tocado. más consecuente desde el punto de vista filosófico es la obra de Jacques Derrida y del movimiento de la desconstrucción. Así. entonces los enfoques empirista o realista del lenguaje son correctos y las pretensiones estructuralistas de la verdad están circunscritas. en el que las definiciones son suplidas por otras palabras -orales y escritas. Dicho de un modo más específico. ¿cuál es su status? Esta toma de conciencia invita no a la rehabilitación de una teoría gráfica del lenguaje sino al abandono de la dualidad estructuralista: un lenguaje de superficie versus un interior determinante. tendencias lingüísticas inherentes. ¿en qué sentido esas exposiciones cartografían la realidad de las estructuras? Si son imágenes de las estructuras. el pensamiento estructuralista empieza a suponer un desafío. dado que nuestro estar alojados en el discurso parece innegable. Al evitar la cronología. intención. formales e informales. entonces. Si el discurso no está dirigido por objetos en el mundo sino por estructuras subyacentes. Un bocado en teatro es un «pequeño» papel. hojear y ojear.

Leary 1990). en cuanto a su capacidad de conmover o persuadir al lector.. Muchos otros autores han puesto de relieve los dispositivos literarios con los que se construyen los textos en los que se basa la autoridad. De esta manera. que tras un prolongado uso parecen firmes. estamos experimentando ahora un renacimiento de esta tradición de 2. Este tan necesario suplemento es aportado por los estudios retóricos. Derrida acuña el término différance para referirse simultáneamente a diferencia y a diferición y. la verdad? Un ejército móvil de metáforas. antropomorfismos.500 años de antigüedad. Eliminadas las metáforas esenciales el debate se hunde. del debate filosófico (Lang.Conocimiento individual y construccion comunitaria lleva consigo trazas de usos en otros incontables marcos. Los antropólogos culturales se han interesado especial mente por las practicas literarias que guían la inscripción etnográfica sosteniendo que las convenciones occidentales de la escritura obstruyen nuestro enfoque de las mismas culturas que queremos comprender (Clifford 1983-Tyier. 1982). Al ir en busca del significado de una palabra. queda poco argumento u objeto de discurso con que proseguir. Se ha demostrado que diversas líneas de argumentación filosófica dependen. al igual que el mundo tuera del discurso. 1978). representación mental. sin embargo. Las palabras de Nietzsche siempre marcan un hito: «¿Qué es. pues. Esta línea de argumentación conduce. el perenne debate entre empiristas y racionalistas no trata de un remo que existe fuera de los textos. pálidos simulacros de las ideas presentes en la cabeza de la gente. Como Derrida intentó demostrar en el caso de diversas comentes de filosofía. al análisis de los textos filosóficos en términos de estrategias literarias por medio de las cuales se logran sus resultados. Aunque el análisis literario puede tener potentes efectos catalizadores muchos lo ven como limitado por su preocupación por el propio texto A menudo en este tipo de análisis falta una preocupación por el texto como comunicación humana. 1986). Esta línea argumentativa dota de fuerza al ataque que Rorty (1979) hace de la historia de la epistemología occidental Toda la historia. La disciplina puede seguir existiendo indefinidamente como una empresa autorreferente. una escritura así es sólo eso. una «esencia etérea» que refleja los acontecimientos en el mundo externo. más bien nos invita a entrar en el «juego infinito de los significantes». Adquiere su significado no de lo que supone que existe. o de aquello a lo que putativamente se refiere (lógica. una forma de escritura.. pues. 1990) y de la teoría psicológica (Sarbin 1986. A través de este análisis la presencia del autor (intención o significado privado) es olvidado. de la adopción de determinadas metáforas Si la metáfora se extirpa del argumento. por ejemplo.las verdades son ilusiones que hemos olvidado que son ilusiones» (1979 pág 174). Una prelusión no nos proporciona. El significado interno se sustituye por la inmersión en los sistemas de unos procesos inherentemente oscuros e indecidibles de significación. se ha venido haciendo una separación entre el contenido de un 37 . por consiguiente garantiza que el significado del término mismo queda apropiadamente oscurecido. metonimias. ideas a priori y similares). En efecto. La intención del autor deja de ser un lugar importante de significado. encontramos exploraciones de las bases literarias de "rea lldadhistórica (white> 1973. Determinar qué significa una expresión dada es retroceder a una gama enorme de usos del lenguaje o textos. Un estudio así se ha preocupado durante mucho tiempo de los medios a través de los cuales el lenguaje adquiere su poder de persuasión. sino de un combate entre tradiciones literarias en competencia. de la racionalidad legal (Levinson. canónicas y obligatorias para la gente. uno encuentra una ininterrumpida y creciente expansión de las palabras. y particularmente. Como muchos sostienen. resulta de la desafortunada metáfora de la mente como espejo. a su vez. sugiere Rorty. sino a través de su referencia a otros textos filosóficos Para la filosofía nada hay fuera del mundo de los textos. Tradicionalmente. La distancia que media entre la desconstrucción de la intención del autor y la desaparición del objeto del lenguaje es también corta.

FaustoSterling. siguiendo los esquemas propuestos por Vladimir Propp en su ya clásico Morfología del Cuento popular» (pág. a teorizar el dominio mental como estructurado (constituido de elementos interactuantes). Una vez que un teórico se ha comprometido con la metáfora del ser humano como máquina. lo que es más importante para nuestro propósito. por ejemplo. a construir la persona como algo que responde a estos inputs. y. La forma en la que viene presentado (su «empaquetado») sólo tiene un interés marginal. todas las principales exposiciones paleoantropológicas — desde Julián Huxiey a Elliot Smith— «se aproximan a la estructura de un héroe de cuento. 1985) y en la antropología (Sanday. a segmentar la conducta en unidades. a definir el entorno en términos de estímulos o inputs. Al afirmar el contenido. por comunicar el contenido puro. pero en la medida en que la persuasión depende de ella. cada una de ellas favorece determinados modos de vida sobre otros. En este contexto. en la biofísica (Keller. las metáforas organicistas. la teoría evolutiva sería esencialmente ininteligible. La ciencia. las dramatúrgicas y las del seguimiento de reglas. 1983. nuevamente se privilegia el literal sobre el metafórico. y así sucesivamente. el proyecto científico queda subvertido. cuando la capacidad de transmitir la verdad propia del lenguaje se ve amenazada por la teoría literaria posestructuralista. cada una de estas 5 Véase Pinder y Bourgeois (1982) para una expresión ejemplar de este enfoque. 38 . las exposiciones de la evolución humana no están regidas por acontecimientos del pasado (y su manifestación en diversos fósiles) sino por formas de narración o de relatar. los científicos han establecido una marcada distinción entre un lenguaje literal (reflejo del mundo) y otro metafórico (que altera la reflexión de modo artístico). 1975). sino que más bien sirven como preestructuras retóricas a través de las cuales se construye el mundo observacional. los desarrollos en el estudio retórico son paralelos a aquellos propios de la crítica literaria: ambos desplazan la atención del objeto de representación (los «hechos». la exposición teórica queda limitada de modo importante. Todo cuanto era contenido queda abierto al análisis crítico como forma persuasiva. Shottter. se preocupa por la sustancia. Por ejemplo. la «racionalidad del argumento») al vehículo de la representación. 5 Sin embargo. Con todo. todas ellas son susceptibles de una explicación inteligible (Gergen. es donde la crítica feminista ha evidenciado los sentidos en los que las metáforas machistas guían la construcción de la teoría en la biología (Hubbard. Es el contenido y no la mera retórica lo que se debe satisfacer en el debate científico. Tal como se argumenta. del mercado. Como propone Landau (1991). entonces todo el corpus científico queda abierto al análisis como metáfora. 10). En particular. A título ilustrativo. Existen otras metáforas alternativas a la mecanicista. En ausencia de la forma narrativa in situ. porque no habría forma de inteligibilidad para aquellos objetos que vendrían a ser como ejemplificaciones. si se elimina un lenguaje literal del campo. La narración heroica proporciona la necesaria preestructura para la articulación de la teoría evolutiva. la pretensión de contenido —un retrato verídico y objetivo de un objeto independiente— cede. se sostenía en esa tradición. 1988). 1977. un hecho aparente de la vida biológica. las metáforas no se derivan de la observación. Con independencia del carácter de las acciones de la persona. 1991a). Cada una de ellas lleva consigo determinadas ventajas y limitaciones. por ejemplo. examinemos el caso de la «evolución humana». 1985). Los diversos fósiles y artefactos recogidos por los científicos no servirían de prueba. En efecto. Los psicólogos se han preocupado especialmente de la amplia dependencia del campo respecto de las metáforas mecanicistas (Hollis. En el seno de la tradición empirista esta distinción también se ha utilizado para desacreditar el estudio de la retórica.La crisis de la representación mensaje dado (su sustancia) y su forma (o modo de presentación). el teórico mecanicista está prácticamente obligado a segmentarse del entorno.

la obra de Gurvitch.) Las propuestas de Kuhn no eran distintas de aquellas que Mannheim avanzó unos treinta años antes. el enfoque científico de la búsqueda de la verdad podía ser un espejismo. el que transmite el esquema más claro de las suposiciones de mayor eco. La crítica social La fuerza de los asaltos ideológicos y retórico-literarios a la verdad la y la objetividad se ve acrecentada por un tercer movimiento especializado de importancia esencial para el surgimiento del construccionismo social. demostraron con claridad los problemas que conllevaba utilizar los criterios empiristas tradicionales para decantarse entre afirmaciones teóricas concurrentes cuando los paradigmas teóricos mismos definen el abanico de hechos relevantes. cuestiones de conflictos de grupo (o políticos). Tal como propuso Mannheim: 1) es útil hacer remontar los compromisos teóricos a orígenes sociales (en oposición a orígenes de tipo empírico o trascendentalmente racionales). Tal vez en razón de los paralelismos que estableciera entre la revolución política y la científica. algo cultural e históricamente contingente. Génesis y desarrollo de un hecho científico de Fleck — publicado por primera vez en 1935— desarrollaba la idea de que en el laboratorio científico «se debe saber antes de poder ver» y hacía remontar este saber a marcos sociales. 1985). al hacer hincapié en la importancia de las comunidades científicas en la determinación de qué se tiene en cuenta como problemas legítimos o importantes.Conocimiento individual y construccion comunitaria metáforas construye una ontología diferente. Se puede hacer remontar uno de los inicios de esta historia a una linea de pensamiento que surge de las obras de Max Weber. 2) los grupos sociales a menudo se organizan alrededor de determinadas teorías. a su vez resultado de comunidades específicas. pues. retrotraía el conocimiento a marcos particulares de comprensión. La estructura de las revoluciones científicas de Kuhn (1962) hizo las veces de principal catalizador para lo que se convertiría en una discusión de consecuencias espectaculares. Los ecos y las complicidades que se anudaron con estos primeros temas tuvieron una amplia resonancia. Se han emprendido importantes investigaciones para comprender las bases retóricas de la economía (McCIoskey. 1990) y. La construcción social de la realidad (1966) de Berger y Luckmann efectivamente eliminaba la objetividad como piedra fundamental de la ciencia. En Inglaterra. Sin embargo. (En cierto sentido el libro de Kuhn fue el texto más ampliamente citado en los Estados Unidos. Y al derivar todo el espectacular potencial del problema de la «inconmensurabilidad del paradigma». Simons. Max Scheler. más en general. ponía de manifiesto los modos en que algunas proposiciones teóricas son constitutivas de los «fenómenos» de las ciencias sociales. Leary. En Polonia y Alemania. 1989. Kari Mannheim y otros pensadores que estudiaron la génesis social del pensamiento científico. Y lo expresaba 39 . el título influyente del libro de Winch. qué sirve como evidencia y cómo se define el progreso. 1988. Kuhn declaraba que. sólo en el seno del contexto de la convulsión de finales de los años 1960. Megill y McCIoskey. La idea de una ciencia social (1946). sin embargo. Los marcos sociales del conocimiento (publicada por primera vez en 1966). de la psicología (Bazerman. 1990). sustituyéndola por una concepción de la subjetividad institucionalizada e informada socialmente. y 4) lo que consideramos como conocimiento es. Las profundas consecuencias de estos enfoques empezaron a aflorar. en realidad. 1987. de las ciencias humanas (Nelson. 3) los desacuerdos teóricos son por consiguiente. En el área francesa.traducido como Ideología y utopía (1951). Cada uno de ellos estaba preocupado por el contexto cultural en que diversas ideas van tomando forma y en los modos en que es as ideas a su vez dan forma tanto a la práctica científica como a la cultu^9ÍlTT e Mannheim (1929). Y en los Estados Unidos.

En cada caso. de que los cambios de paradigma llevan a los científicos y a aquellos que aprenden de ellos. Tal como demostró este autor. y el carácter localmente situado y contingente de la descripción científica (Knorr-Cetina. 1977. Las descripciones indexan los acontecimientos con situaciones particularizadas y están desprovistos de significado generalizado. 1985). su significado puede variar a través de contextos de uso divergentes. Aunque el «programa fuerte» sigue estimulando el debate. Atkinson. 1967. 1966). el suicidio. La investigación llevada a cabo en estos diversos dominios ha demostrado ser también altamente compatible con el campo en desarrollo simultáneo de la etnometodología. 1979). El cáustico volumen de Feyerabend. En efecto. examinó la vertiente emocional de los compromisos científicos. Kessier y McKenna. explorando los modos en que los diversos juicios científicos se basan en la personalidad y el prestigio. Coulter. 1974. la enfermedad mental y otros constituyentes putativos del mundo que se da por sentado (véase Garfinkel. profesional. Contra el método. en El lado subjetivo de la ciencia (1974). 169). Fue así como a mediados de la década de 1970. la búsqueda filosófica de fundamentaciones inatacables para la metodología científica y la generación de la verdad agoniza. se sostiene. las práctica sociales que subyacen a la inferencia inductiva (Collins. Scheff. las practicas discursivas de autolegitimación en el seno de las comunidades científicas (Mulkay y Gilbert. Propusieron que prácticamente todas las exposiciones científicas están determinadas por intereses sociales de orden politicoeconómico. las influencias de grupo en el modo de interpretar los datos (Collins y Pinch.La crisis de la representación con estas palabras: «Cabe que tengamos que renunciar a la noción. la criminalidad juvenil. 1982). las afirmaciones del conocimiento científico como capital simbólico (Bourdieu. explícita o implícita. Tal como en la actualidad se acepta ampliamente. 1978. 1982). aportó una fuerza significativa a la postura kuhniana. el estado mental. las reglas localizadas concernientes a aquello que cuenta como una instancia o ejemplo del acontecimiento en cuestión se desarrollan en el seno de relaciones. los términos descriptivos tanto dentro de las ciencias como en la vida cotidiana son fundamentalmente indexantes: es decir. 40 . 1979. progresivamente más cerca de la verdad» (pág. etc. 1981). Cicourel. los sociólogos Barnes (1974) y Bloor (1976) pudieron bosquejar las posibilidades para un «programa fuerte» en sociología del conocimiento. Los diálogos rápidamente se expandieron en muchas direcciones significativas. la mayor parte de la investigación actualmente adopta una postura algo más circunspecta. En relación a la aparición del construccionismo social son particularmente significativas las elaboraciones de los procesos microsociales a partir de los que se produce el significado científico. el sexo. Es en esta veta donde los sociólogos han explorado los procesos sociales esenciales para crear «hechos» en el interior del laboratorio (Latour y Woolgar. El conocimiento como posesión comunitaria Cada una de las líneas de crítica precedentes constituye una poderosa recusación planteada al enfoque tradicional que hace del lenguaje un transmisor de la verdad. 1977). eliminar lo que hay de social en lo científico no dejaría nada que pudiera valer como conocimiento. el alcoholismo. los criterios tradicionales de racionalidad científica a menudo son irrelevantes (si no ofuscantes) para los avances científicos. La «filosofía de la ciencia» ha quedado en la actualidad prácticamente eclipsada por los «estudios sociales de la ciencia». De manera simultánea. Para Garfinkel (1967) y sus colegas. Mitroff. La inviabilidad esencial (o el carácter indefinible) de los términos descriptivos queda demostrada por los estudios de amplio alcance sobre cómo la gente se ocupa de determinar lo que se considera un problema psiquiátrico.

. La emancipación se produce. provocando el diálogo. 7 De un modo similar.. Nos encontramos. es decir hombres y gente de raza blanca. se trata de un proceso social. en el último. cuando se comprende la verdadera naturaleza de las cosas: por ejemplo.Conocimiento individual y construccion comunitaria cada una arroja ciertas dudas sobre las afirmaciones empiristas y realistas de que la ciencia sistemática puede producir exposiciones culturalmente descontextualizadas de lo que hay: lo que es verdad independientemente de las organizaciones humanas del significado. Harris. además. sin embargo. Como muchos creen. La mayor parte de los críticos de la ideología ve el valor de su obra como emancipatorio y no quiere renunciar a la posibilidad de alcanzar la verdad a través del lenguaje. Harvey (1989) y Turner (1990). todos cuantos se encuentran en posiciones de 'poder institucional'. sustituyéndolo no por la ideología sino por el texto. demuestra la intensidad de estas polémicas. Estas exposiciones no sólo difieren en aspectos importantes. 1989. En la voz feminista de Annelies Moors (1991): «Lo que nos importa a las mujeres es si la aceptación posmoderna de la 41 . con la voz de los ocupantes cansados y aburridos de una torre de marfil del poder. los analistas literarios están a 6 Para un tratamiento más profundo de la distinción entre modernidad y posmodernidad véanse Lyotard (1984). Más bien. compilado por Nencel y Peis (1991). de sexo y racista. Para un tratamiento de la relación entre la erudición posmoderna y las transformación de la vida cultural.. 98). Los críticos de la ideología se enfrentan a las acusaciones de que las posiciones textuales y sociales son política y/o moralmente insolventes. tanto para el analista literario como para el social queda poco espacio para una exposición «no sesgada». véanse Rosenau (1992). y Seidman y Wagner (1992). Krausz. aunque es algo arriesgado. el antropólogo neomarxista Jonathan Friedman (1991) escribe: «La experimentación textual es el lujo de la minoría posmoderna. se rompe de modos diferentes e incluso conflictivos. del liberalismo burgués disfrazado). Por ejemplo.. un cinismo elitista que pone de manifiesto el componente de narcisismo personal y disciplinar» (pág. Trigg. existen tensiones significativas entre quienes las proponen. saturadas como están de intereses ideológicos. 1980. No es ni la ideología subyacente ni la historia textual lo que moldea y da forma a nuestras concepciones de la verdad y del bien.. En realidad. significante y significado. El vínculo semántico entre palabra y mundo.. aquellos que pertenecen a grupos que controlan esas posiciones. en el primer caso. Las exigencias de verdad se originan en compromisos ideológicos. o por lo menos. Para la crítica de la ideología no es el mundo como es sino especialmente el autointerés lo que dirige el modo en que el autor da cuenta del mundo. Estas formas de argumentación han evocado un intercambio amplio y a veces airado en la filosofía (véanse por ejemplo. Las afirmaciones del saber. exigiendo métodos especializados de estudio. La crítica literaria también elimina «el objeto» en cuanto piedra de toque del lenguaje. Toda narración está dominada. 7 El volumen Constructing Knowledge: Authority and Critique in Social Sciences. La crítica social ofrece una exposición opuesta del lenguaje. Y estas reverberaciones son indicativas del modo en que este tipo de argumentos ha puesto trabas a las fronteras de las disciplinas tradicionales. el supuesto mismo de las disciplinas académicas —construidas alrededor de clases circunscritas y naturales de fenómenos. véase Connor (1989) y Gergen (1991b). la opresión de clase. 1987. y privilegiando sus propias lógicas y analogías— ha sido puesto de relieve. 1992). bien merecen la crítica. por tradiciones retórico-textuales y por el proceso social. No existe ninguna descripción «verdadera» de la naturaleza de las cosas. Para una discusión del giro posmoderno en las ciencias sociales. 6 Aun a pesar de la similitud en cuanto a sus conclusiones revolucionarias. Grace. Kvale (1992). llegados a este punto. y son el producto de intereses ideológicos (por ejemplo. para nosotros los jmálisis mismos se desarrollan siguiendo trayectorias bastante diferentes. porque confunden al público inconsciente. como réplica al acento textual emergente en la antropología. invitando a la innovación y generando un presentimiento vertiginoso y optimista de exploración de lo desconocido. Con todo. sino que. El sentido y la significación de las exigencias o las declaraciones de verdad derivan de una historia discursiva. esta efervescencia constituye la base del giro posmoderno en el mundo erudito.

En tanto que discurso unificante. La teoría desconstructivista ¿es el producto del proceso social? Efectivamente. sino que se hacen en el interés de todos. Deseamos. y de manera más particular. rápidamente deja su lugar a una duda renovada de que la conclusión es en sí misma una estrategia textual. ¿no se rehabilita con ello la posibilidad de que el lenguaje pueda. ninguna promesa de algo que pudiéramos llamar ciencia. sumidos en la acritud y paralizados en relación a toda acción futura. no quedaría ninguna razón superior: no habría nada más que decir. Como científico de las diferencia comporta. A mi juicio. ambas orientaciones son capaces de despojar a la otra de su autoridad ostensible. a una práctica científica comprendida como construcción social. hemos de osar ir más allá del impulso crítico. ¿Ha de afirmar el crítico una comprensión más penetrante del actor que la detentada por el propio actor? O bien: ¿es el crítico simplemente la víctima de una desconfianza alienadora? Y. En este punto la respuesta al dilema cartesiano de la duda es un momento singular de certeza: existe el texto. Si. Este momento. estos movimientos nos dejan también enredados en la duda. el analista social puede fácilmente extender el foco del análisis incluyendo a los gremios literarios.La crisis de la representación punto para desconstruir la exposición social. de hecho. aunque igualmente esencial: ¿Existe algún medio de retener la fuerza de estos intentos combinados? ¿Podemos evitar el problema de una desesperación incipiente? Aunque estos movimientos constituyen de hecho un enorme y poderoso antídoto para el empuje hegemónico del empirismo y la teoría a él asociada del conocimiento individual —y en realidad. El estadio crítico tiene que ceder el paso a un estadio transformativo: de la desconstrucción debemos pasar a la reconstrucción. la social. De entrada. el macho. la comunidad de especialistas en la «transmisión de la verdad» se cansara de hacer el tonto y resaltara el elevado fundamento intelectual de la crítica. el punto de vista literario es también defectuoso. Igualmente. 127). Como críticas. el hecho de estar en posesión de percepciones que no estén a su vez saturadas de ideología? ¿Las exposiciones del crítico son exactas y objetivas? ¿Sobre qué fundamentos pueden hacerse tales afirmaciones? Y en el caso que lo sean. ¿cómo afirmará el crítico su lucidez. Al final. sin embargo. Examinemos primero los problemas de la crítica ideológica. 42 . de cualquier pretensión de tener la última. lo que es más lógico. la que abre el camino más prometedor hacia una ciencia reconstruida. es la tercera de estas formas de crítica. una indiferencia por parte de aquellos que están en el poder respecto a la exigencia de justicia que plantean las mujeres» (pág. y. La primera es evidente a partir de lo que precede: ¿Existe algún medio de mitigar estas tensiones y desplazarse hacia un punto de vista unificador? La segunda problemática es más sutil. con todo. Llegados a este punto nos enfrentamos a una doble problemática. Es así a causa de determinadas imperfecciones en las alternativas y de las ventajas únicas ofrecidas por una exposición social. considerándola el producto de una tradición textual occidental. en su conjunto. Su principal problema es su incapacidad para escapar de la autogenerada prisión que es el texto. reflejar la realidad? Si la conclusión es afirmativa. entonces la crítica de la ciencia empírica como generadora de conocimiento queda destruida. esencialmente parasitan las afirmaciones prevalentes de la verdad. nada hay fuera del texto. Si queremos parar en seco de abandonar todo esfuerzo en las ciencias humanas. Si la diana de la crítica (el empresario. el hombre blanco) afirmara que sus críticas no tienen servidumbres particulares. no hay modo de reivindicar este tipo de crítica. por consiguiente. una síntesis que pueda abrir posibilidades más positivas. superior e incorregible palabra—. como su programa oculto y su consecuencia última. no hay modo de que el crítico pueda ser concluyente. El crítico ideológico tiene que asumir en cierta forma la misma orientación empirista que característicamente intenta subvertir.

En particular. abren nuevos panoramas al científico que trabaja en el campo de las ciencias humanas en términos tanto de teoría como de las diversas formas de trabajo práctico (como investigación. 8 Examinemos lo que sigue: ¿Qué quiere decir afirmar que el lenguaje (el texto. narración. 1991. Con todo. De hecho. DeJean. 1993. la economía. como aquel que sostiene que la comprensión del otro debe realizarse sobre la base de los procesos internos a uno. metáfora. Conceptos como. el análisis literario puede enriquecerse en términos de posibilidades abiertas a la comprensión de los textos tal como funcionan en el seno de un medio social más amplio. la historia. el conflicto. la comprensión auténtica sólo puede tener lugar con alguien que es idéntico a uno mismo. Una alternativa construccionista para los enfoques textual y psicológico queda perfilada en el capitulo 11. en la medida en que son un poder garantizado en el intercambio humano. ninguna acción que adoptar.Conocimiento individual y construccion comunitaria ciencias humanas difícilmente podría uno interesarse por la pobreza. Esto puede cumplirse mientras que simultáneamente se evitan las tendencias problemáticas al reduccionismo psicológico o a las concepciones clarividentes de lo real. es precisamente ésta. 8 En algunos aspectos se trata de la misma conclusión que se alcanzaría desde un enfoque específicamente psicológico (o cognitivo) de la comunicación. por ejemplo. no hay medio de comprender a nadie que no participe de esas mismas convenciones. y demás. 1990. tanto reflejando como contribuyendo a los procesos culturales. 1979) sea la que proporciona los medios más efectivos para asegurar el vínculo necesario entre el análisis social y el crítico. Weinstein. intervención en la comunidad). existe una íntima relación entre lenguaje (incluyendo todas las formas de texto) y proceso social (concebido en términos de relaciones de poder). Al mismo tiempo. por ejemplo. No hay crítica social a hacer. ya que la idea misma de la «acción a adoptar» es una prolongación de la convención lingüística. En realidad. Así como un compromiso con el proceso social puede acoger la mayor parte de la crítica retórico-literaria. algo pasivo y vacío simplemente sonidos o marcas sin consecuencia. terapia. metonimia. nada a lo que resistirse. Tal vez la obra de Michel Foucault (1978. al fin y al cabo. Con todo. Para Foucault. 43 . podemos retener la preocupación por la construcción retórico-textual de la realidad y beneficiarnos de las concepciones que se derivan de este tipo de análisis. la retórica) construye el mundo? Las palabras son. Requerimos la existencia de una relación entre el autor y el lector para que hablemos de la construcción textual de lo social. Además. como descubriremos. las palabras están activas en la medida en que las emplean las personas al relacionarse. el análisis retórico-literario en su pura forma no puede dar cuenta de la comunicación humana. Además del torpor inimitigable al que invita esta conclusión. las disciplinas académicas) desarrollan lenguajes que a la vez justifican su existencia y articulan el mundo social. nada por lo que luchar y. posicionamiento del autor. y a medida que estos lenguajes se ponen en práctica. el gobierno. 1988). a medida que las diversas profesiones (como el gobierno. Bukatman. la religión. pero si comprendemos sólo a través de la convención lingüística. ya que no se trata sino de términos que están incrustados en una historia retórico-textual. en realidad. se puede también abrir un camino para sostener la fuerza de la crítica ideológica. y similares. la dirección tomada por muchos análisis literarios a partir del primer devaneo con la teoría de la desconstrucción (véanse. Laqueur. No sólo la duda aparece engarzada en la idea misma de comunicación (se trata simplemente de un término en los textos). Si lo hacemos no sólo restauraremos la crítica retórico-textual de la inteligibilidad sino que daremos con una salida de la mazmorra del texto. muchos conceptos utilizados en el análisis literario y retórico pueden enriquecer el espectro teórico y práctico del científico humano.

sin embargo. el resultado de esta réplica no es una cárcel de ideología infinita o texto: cada crítica ideológica es una expresión de ideología. Sin embargo. pero eliminando su autoridad e invitando a otras voces a conversar (véase especialmente Woolgar. creo. a través de él. Dejando a un lado las cuestiones del motivo y la verdad. una posición. «es la superficie de inscripción para el poder. escribe. y un grupo de eruditos que contribuyen a «la especialidad del construccionismo social». Shotter (1993b) y Stam (1990) 44 . Longino (1990). y la atención pasa a centrarse en los modos como funciona el discurso en las relaciones que se dan. podemos ahora considerarla como aclaradora de las consecuencias pragmáticas del propio discurso. 23). simultáneamente. Lincoln (1985). es a través de una apreciación crítica del lenguaje como podemos alcanzar una comprensión de nuestras formas de relación con la cultura y. son los trabajos de Astiey (1985) Edwards y Potter (1992). Ahora vemos que la elaboración de la ontología implícita de la crítica social nos sirve aquí de fundamento para el cambio en el desarrollo discursivo desde un estadio crítico a otro transformacional. Más bien. En lugar de considerar la crítica como reveladora de los intereses sesgados que acechan en la proximidad del lenguaje. Recordemos aquí la exposición que dimos en el capítulo 1 de los cambios de paradigma. La duda reflexiva no es un deslizamiento en una regresión infinita. lo que equivale a decir. En este contexto. una oportunidad para dialogar sobre el potencial del aspecto de construccionismo social que revisten las ciencias humanas. En este sentido. De una manera más pertinente. cada desconstrucción textual es en sí misma un texto. En Surveiller et punir (Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión). La crítica de la génesis social de cualquier exposición es algo en sí mismo derivado socialmente. Foucault se sentía particularmente preocupado por «el complejo científico-legal en el que el poder de castigar toma su apoyo. dando así entrada a nuevas relaciones. Especialmente útiles para este proyecto. además. a partir de las que extiende sus efectos y por medio de las que enmascara su exorbitante singularidad» (1979. a otro dominio de relación. Este diálogo se refleja ahora en una extensa gama de escritos —que atraviesan las ciencias sociales y las humanidades— que representan. 9 9 Aunque existe ahora un enorme cuerpo de literatura compatible con la exposición anteriormente dada. Proporciona. los estudios del «sucesor construccionista» de la ciencia tradicional son menos frecuentes. pág. cuyo instrumento es la semiología» (1977. los construccionistas puede que utilicen la desconstrucción autorreflexiva de sus propias tesis. pág. «La "mente"». 1988). 102). el surgimiento de una conciencia común de cómo podemos desplazarnos desde la críti-ca a una ciencia reconstituida. declarando así. Foucault señala la subjetividad individual como el emplazamiento en el que muchas de las instituciones contemporáneas —incluyendo las especialidades y profesiones de la salud mental— se insinúan en la vida social en marcha y extienden su dominio. En este caso se eliminan de toda consideración las cuestiones problemáticas de la falsa conciencia y de la veracidad. ¿cuáles son las repercusiones societales de los modos existentes de discurso? La crítica social de este tipo adolece del mismo subterfugio reflexivo que la crítica ideológica y la textual: su propia verdad se ve socavada por su propia tesis. sino un medio de reconocer otras realidades.La crisis de la representación también los individuos pasan a estar (incluso alegremente) bajo el dominio de estas profesiones. abrir un espacio a la consideración de las alternativas futuras. recibe sus justificaciones y reglas. con cada reposición reflexiva uno se desplaza a un espacio discursivo alternativo.

Examinemos. Este supuesto de carácter orientativo se deriva en parte de la incapacidad de los especialistas para cumplir una correspondencia de la teoría del lenguaje o una lógica de la inducción por medio de la cual se pueden derivar proposiciones generales a partir de la observación. las descripciones y las explicaciones ni se derivan del mundo tal como es. de ser lo suficientemente amplia. propone que no hay limitaciones asentadas en principios en cuanto a nuestra caracterización de los estados de cosas. Las palabras adquieren su significado sólo en el contexto de las relaciones actualmente vigentes. Un segundo supuesto aduce una razón importante: Los términos y las tormos por medio de las que conseguimos la comprensión del mundo y de nosotros mismos son artefactos sociales. y traer a primer plano los topoi para una deliberación ulterior. los siguientes supuestos como algo esencial para dar cuenta del conocimiento característico del construccionismo social: Los términos con los que damos cuenta del mundo y de nosotros mismos no están dictados por los objetos estipulados de este tipo de exposiciones. hay no obstante algunas que otras ventajas en el hecho de una solidificación momentánea de la perspectiva. o. ¿cuáles son los componentes del enfoque construccionista social del conocimiento y cuáles son sus promesas de cara a la practica científica? Aunque no todas las personas que trabajan con un idioma construccionista estarían de acuerdo con las premisas. En su forma más radical. en una tradición. las palabras son inherentemente «interindividuales». De este modo. productos de intercambio situados histórica y culturalmente y que se dan entre personas. sin embargo. Más bien. Para los construccionistas. O en el sentido de Bakhtin (1981). 45 .Conocimiento individual y construccion comunitaria Supuestos para una ciencia del construccionismo social ¿De qué modo ha de caracterizarse esta comprensión en ascenso? Si explicamos con más detalle los supuestos clave que derivan de la crítica social. A un nivel fundamental el científico se enfrenta a una condición del tipo «cualquier cosa vale». en los términos de Shotter (1984). Se aprovecha directamente de las diversas formas de análisis semiótico y de crítica textual que demuestran cómo los diferentes modos de dar cuenta de los mundos y las personas dependen. Son. pues. Nada hay en realidad que exija una forma cualquiera de sonido. Sólo al sostener cierta forma de relación con el pasado podemos encontrarle sentido al mundo. son el resultado de la coordinación humana de la acción. En estos momentos atisbamos la posibilidad de una afinidad colectiva. las diferentes explicaciones inteligibles del mundo y del yo están en todas partes y en todo momento limitadas. se encuentra más allá de la posibilidad práctica. en cuanto a su inteligibilidad e impacto. y aun cuando hay otros más que por completo eludirían este gélido diálogo. de la confluencia de los tropos literarios que los constituyen. Aquello que en principio es posible. ni son el resultado inexorable y final de las propensiones genéticas o estructurales internas al individuo. Esto significa que alcanzar la inteligibilidad es participar en una pauta reiterativa de relación. para hacer acopio de colaboración y prudencia. el resultado no de la acción y la reacción individual sino de la acción conjunta. marca o movimiento del tipo utilizado por las personas en los actos de representación o comunicación. Este supuesto está especialmente en deuda con la elucidación que hace Saussure (1983) de la relación arbitraria entre significante y significado. También esta informado por el análisis centrado en las condiciones sociales y procesos en la ciencia que privilegian determinadas interpretaciones del hecho sobre otras.

sino la gama completa de relaciones de las que forma parte ese discurso en cuestión. Llevamos a cabo procedimientos sociales elaborados —por ejemplo.La crisis de la representación En gran medida. se forma un mundo conversacional respecto al cual el sentido de la «validez objetiva» es un subproducto (Shotter. La sentencia de Kurt Lewin «nada hay que sea tan práctico como una buena teoría» es un axioma general. 46 . las conclusiones decaen en meros formalismos. Con todo. se pueden aplicar a diversos marcos prácticos. expresándolo en los términos de Schutz (1962). por ejemplo. pues. Las teorías pueden ser un accesorio inestimable para la comunidad científica al desarrollar «tecnologías de predicción» o al gestionar los acuerdos relativos a qué constituye una «aplicación». prejuicio y desempleo «en el mundo» sino porque estos términos nos permiten indexar las diversas configuraciones de modos que nos son socialmente útiles. es posible mantener una profunda preocupación por la «justicia» y la «moralidad» —términos con un elevado grado de flexibilidad referencial— porque están incrustados en las pautas más generales de relación. las propias teorías no establecen predicciones. son los elementos constituyentes del orden que se da por sentado. Incluso los instrumentalistas filosóficos. y existe la suficiente univocidad en su uso. Eliminar los términos equivaldría a amenazar a toda la organización de los procedimientos. de transmitir conocimiento. 1993b). «prejuicio». desprovistas de significación en lo que damos en llamar «el mundo concreto». Esta proposición se relaciona todavía con otro argumento de cierta relevancia. las comprensiones se sedimentan culturalmente. es decir. pueden adquirir el barniz de la objetividad. las teorías que gozan del crédito de tener un valor aplicado. Al seleccionar determinadas configuraciones que serán consideradas como «objetos» «procesos» o «acontecimientos» y al generar consenso acerca de las ocasiones en las que se ha de aplicar el lenguaje descriptivo. y demás. no porque simplemente haya agresión. A pesar de ello. «desempleo». Es así cómo las comunidades de científicos pueden alcanzar el consenso. y sentirse justificadas al calificar esas conclusiones de «objetivas». «culpa y castigo» al nivel informal y procedimientos judiciales al institucional— donde términos como «justicia» y «moralidad» desempeñan un papel clave. Se suele decir que las teorías científicas adquieren su valor primeramente en el contexto de la predicción. Así. En sí mismas. Una teoría se convierte en superior a otra en virtud de su capacidad para hacer una previsión. Permanecer en el seno de la acostumbrada gama de procedimientos es conocer que se pueden alcanzar la justicia y la moralidad. O. Las proposiciones teóricas mismas permanecen vacías. los enclaves científicos alcanzan conclusiones que son portadoras del sentido de la objetividad transparente. el sentido de ser literales como opuesto a metafóricas. Sin embargo. no consiguen transmitir las reglas culturalmente compartidas de instanciación necesarias para la predicción o la aplicación. todo acento puesto en «la verdad a través de la tradición» es incompleto si no se toman en consideración las formas de interacción en las que el lenguaje está incrustado. En el mismo sentido. como los argumentos hasta ahora expuestos ponen en claro. sobre «la naturaleza de la agresión». hacen mayor hincapié en la utilidad predictiva. como científicos podemos llegar a convenir que en determinadas ocasiones llamaremos a diversas configuraciones «conducta agresiva». Por consiguiente. E incluso en aquellas ramas de las ciencias sociales en las que no se llega a la predicción en sentido fuerte. separadas de los procesos sociales responsables del establecimiento y la gestión de la referencia. En la medida que las predicciones o las aplicaciones son fundamentales en el lenguaje y son compartidas en el seno de una comunidad. es también la tradición cultural la que permite que nuestras palabras aparezcan tan a menudo plenamente fundamentadas o derivando de lo que es en realidad. que disienten de los empiristas con respecto a la capacidad de la ciencia para revelar las verdades de la naturaleza. No es simplemente la repetición ni la univocidad las que sirven para reificar el discurso. Si las formas de comprensión son suficientemente añejas. ni prescriben las condiciones de su aplicación.

Con todo. el altruismo. voces desdeñadas durante mucho tiempo por su falta de una ontología. 11 Véase Benson (1993) en cuanto a una compilación de los intentos recientes hechos por parte de antropólogos para solucionar la separación existente entre sujeto y objeto y explicar las formas de escritura etnográfica. estímulos fotográficos y similares. transmitir teorías abstractas. Para un examen más extenso. véase Sandelands (1990). descontextualizadas en revistas. 11 Al mismo tiempo. con independencia del rigor. libros. el desempleo y similares consiste simplemente en hacer un ejercicio de lenguaje. las conclusiones que se alcanzan desde microprocesos temporal y culturalmente contingentes son del más amplio alcance. epistemología y metodología subsidiarias aceptables. Hablando en términos políticos. Por consiguiente. que a su vez son libres de cambiar sin que ello comporte consecuencias necesarias para las exposiciones de orden teórico. en el seno de las comunidades científicas los métodos empíricos pueden utilizarse (y lo son característicamente) de tal manera que no ocultan las pretensiones de Por esta razón la investigación del tipo prueba-hipótesis en las ciencias de la conducta está tan falta de utilidad practica. a menos que uno participe en las formas de relación en las que estos términos han venido garantizando la referencia. hacer predicciones sobre la agresión. «capacidad razonadora». La literarura científica habla de «agresión». presiones de base. «psicopatolpgía». no actúan en tanto que correctivos basados en principios para los lenguajes de la descripción y la explicación científicas. 10 El grado en el que un dar cuenta del mundo o del yo se sostiene a través del tiempo no depende de la validez objetiva de la exposición sino de las vicisitudes del proceso social. la metodología no es un dispositivo demoledor que permita decidir entre exposiciones científicas concurrentes. De manera similar. siguiendo el tema desarrollado en el capítulo anterior. Ya que. y «memoria» como algo general y universal. conferencias y demás es una consecuencia practica limitada en términos de predicción o aplicación. «percepción». O. esto equivale a abrir la puerta a voces alternativas en el seno de la cultura. de que puede ser abandonada sin que ello afecte al cuerpo de los escritos científicos y no ha de interesarse por la credibilidad de los científicos o por el valor societal del esfuerzo científico. Efectivamente. puede que sean abandonadas sin tener en cuenta aquello que consideramos que son los rasgos perdurables del mundo. Este enfoque está en deuda con la tesis de Quine-Duhem según la cual se puede sostener una teoría gracias a la elaboración progresiva de las cláusulas auxiliares y tácitas a través de un océano de observaciones que de otro modo funcionarían como refutaciones. También se beneficia del hincapié hecho por la sociología del conocimiento en la gestión del significado en los laboratorios científicos. estos argumentos no conducen a las conclusiones peligrosas de que la metodología tradicional es irrelevante para la descripción científica. 10 47 . las conclusiones de esta variedad abstracta están vinculadas a particulares que carecen de importancia para la cultura. Sin embargo. los trastornos alimenticios. Este tipo de voces ya no son acalladas a causa de la ausencia de los datos necesarios. Sin embargo. En el presente resumen viene caracterizada primeramente para recalcar las consecuencias que el construccionismo social tiene para el proceder científico. El modo en que estos conceptos se han de canjear en la vida cultural no es determinante. los procedimientos metodológicos. el prejuicio. como esta postura pone en claro. Además refleja buena parte de la historia de la tradición científica sobre los procesos sociales enjuego en períodos de cambio de paradigma.Conocimiento individual y construccion comunitaria las teorías puede que se conviertan en algo esencial. Lo que aquí se afirma es que la metodología no proporciona una garantía trascendente o libre de las ataduras contextúales para afirmar que determinadas descripciones y explicaciones son superiores («más objetivas» o «más ciertas») a otras Sin embargo. La investigación misma se orienta alrededor de una gama de «datos particulares objetivos». confluencias únicas de clasificaciones de cuestionario. los lenguajes de la descripción y de la explicación pueden cambiar sin hacer referencia lo que denominamos fenómenos. Esto equivale a decir que las exposiciones del mundo y del yo pueden sostenerse con independencia de las perturbaciones del mundo que están destinadas a describir o explicar.

Siguiendo el trato dado a la referencia como ritual social con practicas referenciales situadas social e históricamente. en gran medida expresaran los resultados de esas actividades. Al mismo tiempo. El hecho de «describir el juego» es un derivado del posicionamiento precedente de los términos relevantes dentro del propio juego. entran en el proceso de verificación y falsación De este modo. En efecto. Un portero es sólo un portero en virtud del hecho de que uno accede a las reglas del propio juego. de memoria a corto plazo. 12 Un argumento similar se aplica al caso de la sintaxis. encontramos que el enfoque semántico puede reconstituirse en el seno de un marco social. la veracidad del investigador. La significación del lenguaje en los asuntos humanos se deriva del modo como funciona dentro de pautas de relación. y si uno participa en los rituales las predicciones pueden en realidad tener sus consecuencias. la Habilidad de las conclusiones. encontramos que las proporciones no derivan su sentido de su relación determinante con un mundo de referentes. Además. Tal como se esbozara anteriormente. es decir. y una descripción dada puede ser más o menos exacta (pensemos por un momento en el abuso del que es responsable el arbitro que señala «falta» allí donde debiera haber visto «la ley de la ventaja»). las comunidades de científicos pueden forjar ontologías locales de duración sustancial. Con todo hay que subrayar que la semántica pasa de este modo a ser un derivado de ja pragmática social. los medios de «reconocimiento». de la practica ritual y de la socialización de los neófitos en estas practicas. «Ahora bien. Y dado que los objetos los instrumentos y las representaciones estadísticas están incorporados en estas practicas (formando «el datum». Las prácticas metodológicas pueden desarrollarse para sostener la «existencia de los fenómenos». Los textos de la ciencia. el juego del fútbol existe con anterioridad al acto de descripción. «delantero». sin embargo. salen a la luz las posibilidades semánticas de la significación de la palabra.La crisis de la representación verdad. 12 Cuando se expresa en estos términos. el construccionismo social es un compañero compatible para la concepción wittgensteiniana del significado como un derivado del uso social. los miembros de la comunidad pueden construir la confianza mutua al informar acerca de esos acontecimientos y penalizar o expulsar con toda legitimidad a aquellos que juegan incorrectamente el juego o lo hacen con astucia. Desde el enfoque de Wittgenstein. Para Wittgenstein (1953) las palabras adquieren su significado dentro de lo que metafóricamente denomina «juegos del lenguaje». En este sentido. los científicos pueden establecer la presencia o la ausencia de feromonas. La forma de la relación permite que la semántica funcione. las comunidades pueden desarrollar un consenso sobre «la naturaleza de las cosas». principios o lógicas dentro de la mente individual es equívoca. A través de la gestión continuada. a través de los sentidos con que se usan en las pautas de intercambio existente. Los términos «defensa». y las consecuencias que el esfuerzo científico tiene para la sociedad. En términos de sentido común. los términos del fútbol no son descriptores disociados sino rasgos constitutivos del juego. los indicadores de Habilidad). «gol» «fuera de juego» son esenciales a la hora de describir el fútbol. su coocurrencia con otros fenómenos establecidos y la probabilidad de su existencia en el seno de poblaciones más amplias. de rasgos de personalidad y otras realidades discursivas. la búsqueda de un cuerpo fundacional de reglas sintácticas. los términos adquieren su significado gracias a su función en el seno de un conjunto de reglas circunscritas. En el seno de estas comunidades las proposiciones pueden ser verificadas o falsadas. Las convenciones sintácticas propiamente se pueden hacer remontar al proceso de relación 48 . En su crítica del enfoque del lenguaje como adecuación o correspondencia las tres lineas de argumentación abordadas anteriormente también sepultan cualquier enfoque simplista de la base semántica de la significación del lenguaje Esto es.

constituido por una diversidad de rituales tradicionales (como son hacer quinielas. Apropiado es también el concepto wittgensteiniano de forma de vida. ¿Qué gana o pierde la cultura si constituimos el mundo en términos del economista. llevar a nuestro hijo a su primer partido). en qué rituales son escenciales. ¿Cómo funcionan los diversos «modos de expresar las cosas» dentro de relaciones en curso? Es poco probable que el construccionismo pregunte por la verdad. incluyendo ahí las teorías científicas. lo que es aún más importante. en la que palabras y acciones se relacionan de manera fiable. qué actividades se facilitan y cuáles se impiden. del ecologista. del estratega militar.. los científicos de laboratorio pueden evaluar felizmente la credibilidad y la aceptabilidad de las afirmaciones en las relaciones que las constituyen. o la objetividad de una exposición dada. es posible estimar lo que damos en llamar la «validez empírica» de una aserción. Por ejemplo. la validez.? ¿De qué modo 49 . No son mapas o espejos de otros dominios —mundos referenciales o impulsos interiores— sino excrecencias de modos de vida específicos. En el mismo sentido podríamos expresarnos en relación con las de psicoanalistas y las espirituales. del psicólogo. Las principales preguntas que se han de plantear a las declaraciones generalizadas de verdad son. una pauta más amplia de actividad cultural en la que se incrustan juegos específicos de lenguaje. para el construccionista. rituales de intercambio. qué predicciones se siguen de una teoría. El significado dentro del juego depende del uso del juego en el seno de pautas culturales más amplias. De este modo se estimula la evaluación crítica de las diversas inteligibilidades desde posiciones exteriores. es esencialmente de carácter irreflexivo y no ofrece ningún tipo de medio a través del cual evaluar la propia evaluación. en la medida en que existen como comunidades de comprensión. «¿Qué se supone que muestra lo que significan si no es el tipo de uso que tienen? (6e). Más bien. las muestras de lenguaje son integrantes de pautas de relación. en general funciona como una «actividad de recreo» y se distingue del ámbito del trabajo. y demás. relaciones de control y de dominación. En una comunidad de inteligibilidad dada. en qué medida un enunciado refleja las verdaderas intenciones o emociones del hablante o cómo una prelusión se hace posible a través del procesamiento cognitivo. se utilizan en la cultura. por ejemplo. pues: ¿De qué modo funcionan. Sin embargo. y los términos y las comprensiones del estratega militar no proporcionan medio alguno para evaluar la moralidad de la guerra. se pregunta Wittgenstein (1953). de la feminista. presta atención al modo en que los lenguajes. se trata de un pasatiempo cultural. Es decir. Este enfoque del significado como algo que deriva de intercambios microsociales incrustados en el seno de amplias pautas de vida cultural presta al construccionismo social unas dimensiones críticas y pragmáticas pronunciadas. ni a la evaluación del impacto que estos compromisos tienen en las vidas de aquellos que viven en comunidades relacionadas o solapadas. El científico como tal no puede preguntar por el valor espiritual de la ciencia. explorando así el impacto de estas inteligibilidades en las formas más amplias de vida cultural.Conocimiento individual y construccion comunitaria ¿qué significan las palabras de este lenguaje?». sus propias construcciones del mundo y la relación que éstas tienen con formas de vida cultural más amplias y más difundidas.. El juego del fútbol. los criterios de validez o de deseabilidad que operan en el seno de estas comunidades no dan oportunidad a la autoevaluación y. es decir. quíen es desposeído y quién gana con tales declaraciones? Estimar las formas existentes de discurso consiste en evaluar las pautas de vida cultural. Aunque esta forma de evaluación es útil tanto en el ámbito de la ciencia como en el de la vida cotidiana. el psicoanalista por sí mismo carece de los medios para debatir las ventajas e inconvenientes de creer en los procesos inconscientes. tal evaluación se hace eco de otros enclaves culturales.

Sin embargo. contrarios y no intencionados. y a transformar las tradiciones. podemos también pasar revista a las diversas formas de prácticas científicas en términos de (1) su contribución a las instituciones o modos de vida existentes. Sin embargo. y (3) su potencial para transformar la cultura. el diálogo evaluativo puede constituir un paso importante hacia una sociedad humana. Las ciencias humanas en la perspectiva construccionista Los diversos supuestos recogidos aquí empiezan a formar una alternativa para el enfoque individual del conocimiento que en el capítulo anterior encontramos tan profundamente problemático. en un grado significativo. las fronteras relaciónales se vuelven tenues. incluso nihilistas. La pregunta que debemos abordar atañe al potencial positivo de estos enfoques. Así como los significantes de otro modo lejanos se interpenetran. el lamento moral o político. Este lenguaje 50 . ¿Qué sugieren estos supuestos para unas ciencias humanas reconstruidas? ¿Qué se ve ahora favorecido? ¿Qué debe rechazarse? Para el científico que busca certezas o para el empirista tradicional. la puerta queda abierta para un entretejimiento más completo de comunidades dispares de significado. Sin embargo.La crisis de la representación la vida cultural mejora o se empobrece a medida que los vocabularios y las prácticas de estas comunidades se expanden o proliferan? Con ello no estoy privilegiando la evaluación por encima de las inteligibilidades y las practicas en cuestión. A fin de apreciar la gama de potenciales. ellas mismas inseparables o constitutivas de las pautas relaciónales en las que están insertadas. al seguir con este acento. espero hacer el necesario hincapié en los distintos efectos y funciones. no constituye la «palabra final» sobre esos asuntos. y las prácticas a menudo tienen efectos múltiples. por ejemplo. Lo que encontramos es que. dado que este tipo de evaluaciones son esencialmente excrecencias de otras comunidades de significado —otros modos de vida—. truncado sus métodos. en la medida en que cualquier práctica científica puede funcionar de diferentes modos para distintos grupos culturales. los argumentos construccionistas pueden parecer pesimistas. Surgen nuevos horizontes a cada envite. Hablaré aquí de las tendencias a mantener. así las comunidades que de otro modo serían ajenas empiezan a formar un conjunto coherente. Por consiguiente. esta vez en términos construccionistas. del conocimiento. En lo que resta de este capítulo quiero no sólo esbozar algunas de las aperturas más destacadas generadas por el punto de vista construccionista. a poner en tela de juicio. Aquí podemos incluir formas de lenguaje. La práctica científica en una sociedad estable Consideremos de entrada el potencial de las ciencias humanas en condiciones de estabilidad relativa o de tradición duradera. de la objetividad y del progreso. (2) de su capacidad de desafío crítico. En cambio. del saber. sino también resucitar una serie de afanes tradicionales. los argumentos construccionistas contienen un enorme potencial para las ciencias humanas. lo son sólo si uno se aferra a concepciones anticuadas de la empresa científica o a concepciones ofuscadoras de la verdad. amordazado sus expresiones posibles y circunscrito su potencial de utilidad social. al disponer las prácticas de este modo. las concepciones empTristas tradicionales del oficio han reducido su alcance. y muchos están siendo explorados en la actualidad. es útil recordar el intento hecho en el capítulo anterior para dar cuenta de las transformaciones que se dan en las perspectivas de las ciencias humanas. propongo que cuando se les exige lo apropiado. Si las evualuaciones pueden comunicarse de modo que aquellos que están bajo examen puedan asimilarlas. Este análisis es sólo sugerente.

Conocimiento individual y construccion comunitaria probablemente contenga una ontología implícita. Las teorías del aprendizaje humano sugieren implícitamente que la conducta aberrante está sujeta a un reciclaje programático. la inteligibilidad teórica opera a fin de sostener o reforzar una perspectiva societaria significativa. En el interior de las realidades comunes de la cultura. del colapso esquizofrénico. podemos hablar de cultura japonesa como opuesta a la cultura noruega. por consiguiente. así. mientras que las teorías innatistas más a menudo hacen hincapié en la contención de lo que de otro modo sería inevitable. Los procedimientos de muestreo. En cada caso. Son dos las funciones principales e interdependientes a las que hay que servir. por ejemplo. predicciones razonablemente fiables acerca del éxito académico. las tecnologías empiristas tradicionales pueden desempeñar su papel más significativo. y facilitan elementos racionales para la conducta. del éxito de productos. Las teorías mecanicistas tienden a negar la responsabilidad individual. Explicar la acción humana en términos de procesos psicológicos individuales. las ciencias humanas pueden generar. y. los análisis estadísticos y similares —el legado de las ciencias conductistas— 51 . los métodos experimentales. de divorcio. La primera de estas dos funciones es satisfecha con mayor plenitud por parte de las inteligibilidades teóricas: el modo que tiene el científico de describir y explicar el mundo. sobre el PNB y demás. En ausencia de tales convenciones no habría comunidad de biólogos ni Tribunal Supremo. Como elaboradores y proveedores articulados. sobre la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana. por ejemplo. así como un acuerdo en cuanto a la acción idónea. en segundo lugar. puede permitir que las personas vivan más adecuadamente en el seno de estas tradiciones. cotas de enfermedad mental. mientras que las teorías dramatúrgicas garantizan las facultades individuales del actuar y del autocontrol. ha de tener consecuencias mucho más diferentes para las prácticas y las políticas que explicar esas mismas acciones en términos de estructuras sociales. En primer lugar. Además. ya hablemos de biólogos que estudian las moléculas del ADN o de las deliberaciones del Tribunal Supremo. la investigación en ciencias humanas puede funcionar a fin de sostener y/o intensificar la forma de vida existente. un inventario «de qué hay» y un código moral implícito (criterios «de qué debiera ser»). pautas de voto. así como sus modos de vida asociados. las ciencias humanas hacen una contribución esencial para hacerse con el abanico de tradiciones existentes. tasas de criminalidad. los dispositivos de recogida y contabilización de datos. Las teorías del primer tipo nos conducen a culpar. disponer programas y la información útil diseminada para la cultura. Dadas determinadas pautas fiables de acción. respetados y visibles del lenguaje—y muy en especial los lenguajes que abordan la condición humana—. los cuestionarios de sondeo. también es sostenible en cierto sentido a nivel nacional o continental. aquello que se puede decir de grupos de carácter local de contacto directo. en sus practicas preponderantes. Dicho con estas palabras. En este dominio de pronóstico. las ciencias humanas pueden proporcionar los tipos de predicciones que permitan constituir políticas. castigar y tratar a los pervertidos en sociedad. Este tipo de inteligibilidades califican la acción humana. tiene que haber suposiciones compartidas acerca de lo que existe. Permiten a los terapeutas relacionarse con sus pacientes de tal modo que se logren las «curas» y que los consultores de organización «solucionen problemas» en el interior de los marcos organizativos. así como las posibilidades de un acuerdo comunitario en la adjetivación. Por consiguiente. condiciones para el aborto. los científicos activos en las ciencias humanas pueden tener un influjo muy importante en las inteligibilidades dominantes de la sociedad y. mientras que aquellas otras del segundo tipo favorecen la reorganización de los sistemas responsables de tales resultados. Las ciencias humanas pueden también facilitar la acción adaptativa en el seno de los confines de lo que es convencional. de fracaso escolar. proporcionan causas para el éxito y el fracaso de la gente.

mientras que los elementos indeseables siempre aparecen predominantes. definido convencionalmente. las esmeradas practicas de edición y el hacer o deshacer carreras tienen una justificación poco convincente. No se trata de abandonar todas las formas de testación de hipótesis. Esto es así porque esta investigación está dirigida característicamente por el deseo de demostrar la validez de la teoría en cuestión. en relación a las teorías. esta investigación no puede justificarse sobre las bases tradicionales que nos permiten distinguir las teorías exactas y predictivas de las empíricamente engañosas. Convención desestabilizadora Para la mayoría de la sociedad. Para el construccionista. y de sus prácticas relacionadas. Tal como hemos visto. ya que todas las teorías pueden ser reducidas a verdaderas o falsas dependiendo de la gestión que uno haga del significado en un contexto dado. judaico y otros— siempre surgen una tras otra. al ser escogida meramente porque es conveniente o está sujeta a medición y control en condiciones de laboratorio. pues. ya sean del tipo botón presionado. La investigación no opera ni para validar ni para invalidar las hipótesis generales. Nadamos en un mar de inteligibilidades donde las corrientes discursivas de períodos dislocados de la historia —griego. sin embargo. la previsión actuarial seguirá gozando de ventajas. lo quiera él o no. cristiano. las sumas de dinero estatal. La sociedad tiene poca necesidad de mejores predicciones del tipo condicionado.La crisis de la representación están dotados efectivamente para intensificar las capacidades predictivas. pasando inadvertidas. un abogado moral y político. los métodos y las prácticas que pueden realizar la visión que uno tiene de una sociedad mejor. inevitablemente. Con todo. las pautas apreciadas demasiado fugaces para erosionar. Tampoco la vasta parte de investigación que pone a prueba hipótesis es relevante para el desafío que supone la predicción social. con independencia de las realidades culturales dominantes. se siga otorgándoles valor y los códigos de referencia sean ampliamente compartidos. estos argumentos defienden la inteligibilidad teórica como tal vez la contribución más significativa que las ciencias humanas pueden hacer a la vida cultural. Por consiguiente. éxito en juegos artificiales o excelencia con aparatos de laboratorio. tienen escasas consecuencias. los sacrificios hechos por vastas hordas de sujetos y de poblaciones de animales. siempre hay grupos cuyas realidades son desdeñadas. intentando separar difícilmente hecho y valor. La conducta específica que pasa a ser evaluada tiene un interés periférico. El científico es. al favorecer determinadas formas de actividad mientras se disuaden otras. Efectivamente. el construccionismo ofrece una base fundamental para desafiar las realidades dominantes y las 52 . Los valores culturales parecen demasiado precarios en conjunto. las realidades culturales son raramente unívocas. Afirmar la neutralidad respecto a los valores es simplemente cerrar los ojos a los modos de vida cultural que el propio trabajo apoya o destruye. el grandísimo número de horas consumidas por tales empresas. Mientras la tradición perdure. Con ello. en lugar de separar los propios compromisos profesionales de las propias pasiones. no queremos defender una inversión sostenida en las teorías generales de testación de la conducta humana. romano. En este sentido. y la mezcla de pasados dispares genera siempre nuevas y atrayentes (o espantosas) posibilidades. Al mismo tiempo. marcas a lápiz en un cuestionario. Así. Una cantidad limitada de investigación controlada puede ser útil para vivificar o prestar peso específico retórico a posiciones teóricas de carácter general. las contribuciones al bien público. el construccionismo invita a una vida profesional plenamente expresiva. los lenguajes de las ciencias sirven de dispositivos pragmáticos. siendo las visiones de cambio positivo amortiguadas por lo estable y lo mojigato.

y dado que las ciencias humanas ostentan lenguajes y practicas que afectan a la cultura. el valor de la neutralidad es un afán quimérico. la crítica interna y la erudición del desarraigo. reducción del conflicto. Sin embargo. ha empezado a reaparecer bajo formas múltiples y altamente variadas desde la década de los años 1960. se ha de dar valor a una erudición/especialización del desarraigo. los científicos activos en las ciencias humanas pueden de manera legítima y responsable extender sus valores. Tampoco en este caso la crítica interna representa nada nuevo para las ciencias. Durante la mayor parte de este siglo. menos apoyada por una posición de valor particular y más centrada en el desbaratamiento general de lo convencional. las relaciones quedan congeladas. por ejemplo. las opciones obturadas y las voces desoídas. con lo cual no llega a afectar a las ciencias humanas como tales. la valoración crítica del paradigma conductista fue esencial para la evolución cognitiva. aquella que simplemente relaja el dominio de lo 53 . y abordaré más casos en el capítulo 5. En lugar de escarbar en temas de «deber ser» desde la canónica profesional. Los especialistas tanto de las tradiciones crítica como psieoanalítica proporcionaron demostraciones tempranas y potentes de la posibilidad de un análisis de la sociedad sofisticado y de gran alcance. Tal como vemos. las ciencias orientadas empíricamente han eludido con asiduidad la toma de partido ético o político. La crítica social debe complementarse con otros medios importantes. analizar y clasificar las dudas correspondientes en el uso de sus propias construcciones de la realidad y de las prácticas a ellas asociadas. mientras este potencial quedaba durante mucho tiempo relegado al olvido (o sencillamente era menospreciado) durante la época conductista (o de empirismo fuerte). justicia. Desde el punto de vista de la actualidad. Tal vez uno de los medios más directos y ampliamente asequibles de inquietar al statu quo existente —desde el punto de vista discursivo— sea la crítica de la cultura. Como se dijo en el capítulo anterior. Y esto es así porque no logra permanecer al margen de la ciencia en sí misma. Así. es una forma importante de este tipo de expresión. En la medida en que cualquier realidad se objetiva o se da por sentada. también requieren una valoración crítica. La crítica social. y sus correspondientes implicaciones para la vida cultural. Sin embargo. Tenemos que considerar una tercera forma de erudición desestabilizadora. se invita a los científicos a controlar. Con respecto a esto. Lo que aquí se defiende es una forma de crítica que represente intereses o valores distintos a los que benefician a los generadores de realidades científicas. el construccionismo también invita a una tercera forma de investigación. El reciente surgimiento de la disciplina de los estudios culturales atestigua el vigor de este movimiento.Conocimiento individual y construccion comunitaria formas de vida a ellas asociadas. aunque apenas nueva en relación a las ciencias humanas. Tanto la crítica de la cultura como la crítica interna se basan característicamente en el valor particular de los compromisos: igualdad. mediante cierto criterio valorativo. el profesional siempre e inevitablemente afecta a la vida social tanto para bien como para mal. cuando un conflicto se resuelve somos insensibles al sufrimiento de las partes. de cualquier modo. nunca se han puesto en cuestión. abordando características de la cultura en general. En efecto. en lugar de operar como secuaces pasivos del «espejo de la naturaleza». debemos emplear activamente nuestras habilidades para hacer que aquellas cuestiones políticas y morales ligadas a nuestro dominio profesional sean inteligibles. pues. He presentado ejemplos de este trabajo al hablar de la crítica ideológica. se orienta hacia el exterior. y demás. un debate interno de este tipo tiene un significado mínimo en términos de su valor respecto a la cultura en general. la perspectiva construccionista favorece una intensa utilización de la crítica interna. del que hablaremos más extensamente en el capítulo 5. Los valores inherentes a las ciencias. Y. Examinemos tres de las formas centrales del desafío: la crítica de la cultura. Además de la crítica social. Cuando suponemos que hay igualdad perdemos la capacidad de ver las desigualdades. Esencialmente.

El trabajo histórico puede alcanzar los mismos resultados.. cuando se las examina de cerca. Sin embargo. Cuando Morawski (1988) y sus colegas describen el cambio de las interpretaciones del experimento en psicología. entonces la mayor parte de nuestras practicas culturales pueden igualmente pasar a ser consideradas como algo contingente. demostrando la validez de estas realidades ajenas en el seno de sus circunstancias particulares. A menudo. a medida que los analistas sociales exploran los procesos racionales —las gestiones. las apelaciones a la autoridad y demás. como para ponerlas en duda reflexiva. obvio y necesario está —en principio— abierto a la modificación. su significado pasa a ser indeterminado. suposiciones y garantías se va haciendo expansivo. Cuando los constructivistas planteaban colocar la aporía inquietante en el corazón de un trabajo determinado. las tácticas de poder. en sí mismos son insuficientes.La crisis de la representación convencional. Aunque las tradiciones de la crítica y del desarraigo son recursos valorables ya que generan la efervescencia. las narraciones. Todo cuanto es natural. Aquí los esfuerzos tanto de la crítica de la retórica como social son ejemplares. Estas 54 . Con todo. el resultado fue una desconfianza reverberante respecto a cualquier texto transparente. Como demuestra el esfuerzo desconstruccionista. Al colocar las metáforas. Transformación cultural: las nuevas realidades y los nuevos recursos Las ciencias humanas poseen un potencial importante tanto para sostener las instituciones culturales por un lado. las supresiones de significado. hemos de considerar finalmente una tercera gama de desafíos. defiende la causa de la magia szondi. y Danziger (1990) muestra que el concepto de sujeto experimental depende de la circunstancia histórica. normal. simultáneamente difumina la distinción entre la ciencia occidental y el chamanismo. Aquello que parecía la «única vía» de expresar las cosas —más allá del tiempo y de la cultura— se convierte en algo local y particular. Tal como se describió. aunque los análisis desconstruccionistas son asequibles a las ciencias humanas como dispositivos de desarraigo. Para la transformación social se requieren nuevas visiones y vocabularios. su inteligibilidad depende de aquello a lo que se oponen. elegantes y convincentes se desbaratan.— proclamando diversas verdades. Existen otras líneas de práctica del desarraigo. esas verdades pierden su generalidad. su lógica se hunde. los esfuerzo emergentes son retóricamente más poderosos para demostrar el carácter construido de los discursos dominantes. su objetividad o verdad. nuevas visiones de la posibilidad y prácticas que en su misma realización empiezan a trazar un curso alternativo. Particularmente importantes son las recontextualizaciones culturales e históricas. por ejemplo.. Cuando Winch (1946). la racionalidad y la objetividad pierden su poder persuasivo. parece. racional. están desafiando el enfoque contemporáneo de una metodología y un sujeto fijos y universales. cualquier principio bien elaborado o cualquier plan bien formado. Cuando los antropólogos exploran las realidades locales de otros grupos culturales. Si nuestras concepciones de lo real y del bien son construcciones culturales. la dinámica política. De manera similar. Esto es primeramente así a causa de su carácter simbiótico. aquello que empieza siendo valores de carácter local. a saber aquellos que se desplazan más allá de la investigación crítica y desestabilizadora hacia la transformación cultural. Los valores de una comunidad particular o la verdad de una ciencia particular se desplazan en la dirección de lo universal: lo bueno y lo cierto para todos en todo momento. el analista retórico se centra en los dispositivos mediante los cuales un discurso dado adquiere su poder persuasivo. las bases fundamentales claras. también destacan las limitaciones de nuestras propias racionalidades. La investigación de la asignación cultural e histórica de valores y verdades particulares son bastiones efectivos contra los estragos que causan las palabras embravecidas. su sentido de la racionalidad.

por consiguiente. 13 El desarrollo de nuevos lenguajes de comprensión acrecienta la gama de acciones posibles. Mead. Los conceptos de la conducta humana operan más como útiles para llevar a cabo relaciones. Con ello no afirmamos. se desarrollaron nuevas estrategias de defensa en los tribunales de justicia. La transformación cultural parece mejor servida mediante nuevas formas de práctica científica. fueron generativos en muchos aspectos. Siendo más explícito. la escritura de carácter teórico es una acción social sui generis. el escritor adopta la postura de la autoridad que sabe apoyando asi las jerarquías de privilegio. este tipo de escritura teórica sigue siendo también conservadora. A medida que se elaboró un lenguaje de los motivos inconscientes. En otro contexto (Gergen. sosteniendo así el enfoque de los individuos como fuentes originarias de pensamiento. En este sentido. Los nuevos lenguajes constituirian la realidad de modos diferentes. De acuerdo con mis propuestas. el trabajo teórico planteaba un desafío importante para las suposiciones dominantes y servía de impulso para nuevas formas de acción.Conocimiento individual y construccion comunitaria posibilidades transformativas pueden desarrollarse en el suelo de la ciencia social tradicional: modos reconocidos de la teoría y de la investigación. los supuestos comúnmente aceptados de la cultura y abren nuevos modos de percibir la inteligibilidad. (Por ejemplo. y a medida que se desarrollaron las teorías de los sistemas de familia también ampliamos nuestros modos de tratar el dolor individual. 14 Véase tambien los argumemtos de Astley y Zammuto (1992) contra el enfoque tradicional de los científicos de la organización como ingenieros sociales que ofrecen aplicaciones políticas a partir de una base fundacional de conocimiento. serían precisas interpretaciones innovadoras e iconoclastas de los textos canónicos para sostener hoy esa vitalidad. a medida que un vocabulario de los motivos intrínsecos fue enriqueciéndose. o contradicen abiertamente. En cada uno de los casos antes citados por ejemplo. En el siglo pasado. Examinemos. que ese tipo de trabajo siga conservando su potencial generativo en la actualidad. 14 Con todo. los trabajos de Jung. y como tal favorece determinadas clases de relaciones por encima de otras. la posibilidad de cambio social puede derivarse de nuevas formas de inteligibilidad. y en realidad les prestan poder retorico a sus realizaciones. puesto que se comprenden primeramente en términos de las inteligibilidades tradicionales. de investigación y de práctica profesional. la revisión lacaniana de Freud proporciona un medio para que la teoría psicoanalítica participe en los diálogos posestructurales. estas innovaciones siguen apoyando estas tradiciones. las teorías de Freud y de Marx se contaban seguramente entre las más generativas. Skinner. Las tradiciones culturales de larga duración reciben el apoyo de estos eruditos. se hacen afirmaciones de autoría individual. por ejemplo. estos autores consideran que la mayoría de los científicos son generadores de recursos simbolicos (lenguaje) para su uso en marcos organizativos. Cada uno ha transformado la inteligibilidad en cierto grado y se ha sumado de manera importante a la gama de recursos culturales y científicos. y con este tipo de nuevas reconstrucciones se harán inteligibles las nuevas formas de acción. se utilizan formas de argumentación culta o elitista rechazando como irrelevante o inferiores los idiomas persuasivos de los incultos. Piaget y Goffman. sin embargo. Sin embargo. cada texto Véase Kukla (1989) para una elaboración de la significación del trabajo teórico —además de las demostraciones empíricas anteriormente citadas— en el ámbito de la psicología. 1994) propuse el término teoría generativa para referirme a los enfoques de carácter teórico que se introducen contra. En cada caso.) Aunque de un impacto menos sonoro. 13 55 . en algunos sentidos importantes. incluso formulaciones más ceñidas al enfoque como la interpretación que Geertz (1973) diera de una pelea de gallos en Bali o la teoría de la disonancia cognitiva de Festinger (1957) han tenido importantes efectos generativos. el potencial inherente a las formas más audaces de teoría. también se enriquecieron nuestros regímenes educativos.

Tal como sugeríamos antes. Por ejemplo. también transforman la concepción del especialista de la academia. Los antropólogos culturales se han visto cada vez más perturbados sobre las condiciones occidentales de escribir etnografía. La invitación a la transformación se extiende. En este contexto hay que poner el mayor valor en las formas nuevas e iconoclastas de escritura que lentamente van abriéndose camino en las ciencias humanas. Gergen. 1988). la investigación todavía sugerente de Milgram (1974) sobre la obediencia apenas «pone a prueba una hipótesis» de algún modo significativo. los experimentos puestos en marcha. en la investigación comparativa (Reason. pues. por ejemplo. formas que creen que son más compatibles con la conciencia primordial femenina. las feministas francesas Irigaray (1974) v Cixous (1986) demuestran que la mayoría de las convenciones lingüísticas de la escritura erudita son falocéntricas (lineales. difuminan los géneros. autobiografía y fotografía para llevar a acabo un análisis social crítico. para inducir «temas de estudio» en la etnografía como colaboradores. Mary Gergen (1992) ha escrito un drama posmoderno. polares. en la investigación hermenéutica o interpretativa (Packer y Addison. en el análisis narrativo (Brown y 56 . Aunque los experimentos de laboratorio pueden ilustrar nuevos potenciales. Pfohl (1992) ha desarrollado un collage de teoría. Eludiendo muchos de los problemas intelectuales e ideológicos de las prácticas tradicionales de investigación florecen exploraciones en investigación de tipo cualitativo (Denzin y Lincoln. del potencial de las relaciones humanas. 1989). el hecho de apoyarse en un modelo mecanicista del funcionar humano. Cada vez más. 1988). esta viva investigación provoca la discusión sobre la deseabilidad de las jerarquías y sobre los límites de la obligación. de la naturaleza de la educación y. el tratamiento alienante del sujeto. ciertamente el mayor desafío de cara al futuro. el objetivo principal de la investigación consiste en vivificar la posibilidad de los nuevos modos de acción. privilegiando así un dominio de lo real sobre lo retórico. en la medida en que desafían los estilos tradicionales de escritura. ficción. se trata de métodos que favorecen otros valores y enfoques. finalmente.La crisis de la representación objetiva el tema del que trata. Sin embargo. y su control de los resultados les arrojan a tradiciones que tal vez se encuentren ociosas. en su capacidad de impactar en la conciencia del lector en cuanto a su propio potencial para «hacer el mal siguiendo órdenes». discurriendo que las mismas convenciones constituyen una forma de imperialismo. Por ejemplo. A medida que los nuevos procedimientos de investigación se vuelven inteligibles. 1994). Volvamos desde la expresión teórica a la metodología de la investigación. A medida que las ciencias humanas experimentan modos de expresión. 1989). comparten una tendencia culturalmente conservadora con las formas de escritura tradicional. escribir etnografía como una autobiografía utilizar la etnografía como crítica de la cultura propia. añaden visión y sonido al texto. Procedimientos alternativos de investigación alientan una transformación más radical. desapasionadas) Sus escritos experimentan con formas alternativas de expresión. a la forma de la expresión erudita. Así. se fomentan nuevos modelos de relación. y convertir la etnografía en poesía (revelando así su base en el artificio y no en el hecho). En otros experimentos textuales Mulkay (1985) ha explorado las posibilidades de escribir como unas cuantas personas diferentes en el marco de una misma obra. 1984. pues. La investigación aporta una imaginería importante para nuevas posibilidades. Las escritoras feministas se encuentran en la vanguardia de este movimiento. incluso el experimento de laboratorio puede tener su papel ahí. en la historia biográfica o vital (Bertaux. En el modo transformativo. A pesar del poder transformativo de las prácticas de investigación convencionales. Tales intentos surgen ahora con una mayor frecuencia a lo largo de todo el dominio cubierto por las ciencias humanas. Death at the Paradise Cafe. en la metodología dialógica (M. los eruditos canalizan sus talentos inventivos hacia el cine. Poikinghorne. y en un volumen demoledor.

Una orientación construccionista sustancialmente amplía el programa de trabajo. sino un agente potencial de un cambio de largo alcance. En muchos aspectos. 15 57 . por consiguiente. 1988). en la que todas las suposiciones y presupuestos acerca de la verdad. Sin embargo. Sus acciones pueden participar en prácticas relaciónales de un modo más profundo y directo que los escritos abstrusos de los profesionales. procedimientos de mediación y de revindicación (Shailor. para las ciencias humanas en un modo construccionista. Salipante y Bouwen. también vemos que esta contribución está muy limitada. Albergo la esperanza de que este tipo de inversiones propulsen la ciencia desde su status actual en los márgenes de la vida cultural al centro de sus afanes y empresas. la próxima década puede ser aquella en la que el especialista se beneficie más de habilidades contextualizadas del practicante. los especialistas en educación y similares tienen un impacto mucho mayor en la vida cultural que los académicos. Intentos específicos para poner en práctica los enfoques construccionistas empiezan a aparecer en los campos de la pedagogía (Bruffee.Conocimiento individual y construccion comunitaria Kreps. 1994. la democratización. terapia sexual y matrimonial (Atwood y Dershowitz. en la que nuevas realidades y prácticas son modeladas para la transformación cultural. análisis de la televisión y la prensa (Carey. tenemos que prestar atención al dominio de la práctica profesional. Cuando los terapeutas desarrollan nuevas formas de interactuar con sus clientes. Finalmente. implícitamente crean la realidad de la interdependencia. Lather. y la reconstrucción. En resumen. en la que la gama de voces que participan en los diálogos resultantes de la ciencia se amplifica. y procedimientos legales (Frug. las prácticas de investigación tradicionales pueden hacer una contribución valiosa. un mero servidor de las instituciones existentes o de las lógicas y de los «hallazgos» desarrollados entre las paredes de una torre de marfil. En el dominio de las prácticas modelo su impacto es tal vez el más notorio. El que practica esto no es. En efecto cuentan con un enorme potencial para la transformación cultural. lo racional y el bien quedan bajo sospecha —inclusive las de los desconfiados—. en la investigación como intervención social (McNamee. cuando los asesores crean el diálogo entre los estratos de una organización (como algo opuesto a ofrecer soluciones autoritarias). En el capitulo 10 desarrollamos un estudio detallado de las contribuciones construccionistas. la cultura puede que se vea informada por modos alternativos de ayudar a aquellos que lo necesitan. En cada uno de estos casos. en la investigación apreciativa (Cooperrider. 1990). y no al revés. 15 A mi entender. nuevas prácticas de investigación modelan nuevas formas de vida cultural. los terapeutas. los consejeros y los asesores de organización. 1993. 1992). 1988). 1990). se ha dado el paso hacia nuevas formas de relación entre el alumno y el profesor. 1993). Las más importantes oberturas a la innovación son: la desconstrucción. 1991). 1992). 1991). y la línea feminista como investigación vivida (Fonow y Cook. y cuando los investigadores de la educación siguen modos colaborativos de evaluación.

Por consiguiente. ¿no es el construccionismo moralmente vacuo? 6. como sugiere el construccionismo. Para muchos especialistas el enfoque de que el conocimiento es algo socialmente construido provoca una problemática profunda. aunque no hay ninguna forma de inteligibilidad que pueda acomodarse completamente a los múltiples recelos de todas las alternativas existentes. los queridos conceptos de intimidad. la mayoría piensa que por qué hay que molestarse en tomar parte en debates como éstos. cabe menoscabar la crítica habida cuenta de sus consecuencias ideológicas (por ejemplo. la teoría es infalsable. ¿Sobre qué bases pueden los construccionistas afirmar que la gente difiere en cuanto a las construcciones que hace del mundo? 7. ¿Abandona el construccionismo toda preocupación por el mundo real? 4. la inmersión en la ambigüedad continua. dan lugar al construccionismo. creatividad. autonomía. Al mismo tiempo. con las amenazas de la duda existencial. como hemos visto. En el caso de que el lector desee una previsión de las preguntas. para tratar estas cuestiones críticas procederé a través de una serie de exámenes relacionados. integridad y democracia también parecen amenazados. debemos abordar algunas de las críticas acuciantes del construccionismo. ¿no es incoherente el construccionismo? 5. la investigación no sesgada. ¿Acaso no es mejor proceder a sacar las consecuencias positivas del construccionismo en lugar de llevar a cabo en la retaguardia escaramuzas con las viejas tradiciones? Además. y la postura de tolerancia gelatinosa a las que parece invitar la alternativa construccionista. Puesto que estas investigaciones surgen en diferentes ámbitos y lo hacen por razones diferentes. todas las formas de crítica están sujetas a los diversos métodos desconstruccionistas que. la autoridad y el progreso científico se vean comprometidos. si es que el diálogo ha de proceder de modo productivo. No es simplemente que los conceptos de objetividad apreciados. No sorprende que la crítica del pensamiento construccionista haya sido fácilmente asequible —y algo letal en su intención—. no existe una única línea narrativa alrededor de la que se pueda desarrollar de modo efectivo la argumentación. entonces. las siguientes —en su forma más truculenta— estructurarán el examen: 1. En su relativismo. Como forma de escepticismo. la verdad. un orden de tipo androcéntrico y el predominio de 58 . Estas críticas defienden un conjunto de posiciones que el construccionismo ya ha encontrado que eran imperfectas. me gustaría examinar brevemente una reacción común de los construccionistas ante tales críticas. los fundamentos racionales y el individualismo. ¿Es el construccionismo realmente algo nuevo? 2. ¿cuál es el valor de la comprensión teórica? ¿No existe ningún sentido en el que la ciencia progrese? Antes de ir más allá. Existe una particular necesidad para reducir las concepciones erróneas tan extendidas y responder a los aspectos ampliamente molestos del pensamiento construccionista. Aunque no hay modo en el que se sojuzguen tales amenazas y apacigüen todas las dudas. la verdad. Si. Estos problemas se complican. conciencia. ¿Niega el construccionismo la realidad de la experiencia personal? 3. el hecho de defender el statu quo.El construccionismo en tela de jucio Capitulo 3 El construccionismo en tela de juicio Desafiar las suposiciones predominantes sobre la generación y la función del conocimiento y explorar una visión alternativa es algo que amenaza los compromisos de larga duración y ampliamente compartidos con la objetividad. experiencia. ni que el construccionismo no ofrezca ningún fundamento claro y evidente para una ciencia alternativa. cada uno de ellos orientado a una forma específica de crítica. además. Más bien.

Existe una buena razón. de los procesos literarios y retóricos. nos es preciso asignar —a través de convenciones actuales— diálogos relacionados o interdependientes. el primer intento hecho para forzar los préstamos dispersos del pasado para formar una única amalgama. sin embargo. En este sentido. que el mismo «pensamiento» puede expresarse de muchos modos diferentes. preguntar si el construccionismo es un parafraseo de ideas anteriores supone que las palabras son expresiones de un significado subyacente fijo. Para los construccionistas. y los medios a través de los que llega a persuadir. alimentándose de sí mismos y enrareciéndose cada vez más. los enfoques construccionistas pueden retrotraerse a las exploraciones recientes que se hacen en el campo de la crítica ideológica. los grupos antagónicos dejan de comunicarse entre sí. y finalmente al retrotraer su lógica a comunidades que están ubicadas histórica y culturalmente. ¿De dónde proceden la construcción de las conversaciones? En cierta medida ya nos aproximamos a esta tarea en el capítulo anterior. Aunque atractivas en ciertos aspectos.Conocimiento individual y construccion comunitaria Occidente sobre todo lo demás). 59 . La primera a menudo supone un punto originario para un conjunto de pensamiento: un inspirado genio individual o una fecha antes de la cual las mentes andaban a ciegas. desplaza esta suposición tradicional. el acento que se pone en la base contextual del significado y su continuada negociación a lo largo del tiempo. sostendría las relaciones a través de comunidades que de otro modo estarían alienadas y se intensificaría el potencial del discurso construccionista para informar prácticas culturales más amplias. o qué? De manera similar. considerando respectivamente que el otro está equivocado sin remedio. al elucidar su base literaria y retórica. para ser sensibles a las prácticas de la comunidad de las que surge la crítica y mostrarse activos para proseguir el diálogo con aquellos que difieren en cuanto a sus preferencias discursivas. mientras que los antagonistas se preguntan si el construccionismo no es simplemente un refrito de una teoría anterior —y reputadamente más juiciosa—. el construccionismo subvierte los intentos hechos para asignar unos orígenes precisos. Con todo. El intento de fijar el significado de un texto está equivocado. para escuchar atentamente a los críticos. Por ejemplo. a una exploración de la historia de cada una de estas empresas —las raíces de la crítica ideológica en 1 Véase Stam (1990) como compañero de viaje útil para la presente exposición. los discursos interiores se acortan. ¿debemos documentar el primer uso de cada palabra que interviene en la composición de la frase. el primer uso de la metáfora de la nave a la hora de hablar del gobierno. A lo largo del tiempo. Existe una marcada tendencia entre aquellos que comparten paradigmas y prácticas a separarse de los alienados. por consiguiente. 1 Una elaboración completa de las raíces construccionistas nos invitaría. para clarificar el construccionismo a través de la comparación y el contraste. Tal como vimos. si queremos entender los orígenes de la frase «la nave del Estado». ambas preguntas se combinan en el hecho mismo del poner en tela de juicio. el discurso construccionista podría enriquecerse. Los que son históricamente curiosos quieren identificar sus orígenes más claros. Mientras tanto. En estas formas indoctas. este tipo de refutaciones son también peligrosas. pues. y la apropiación continuada y asistemática de significados pasados para olvidar las comprensiones presentes. la primera apropiación de la frase con fines de persuasión política. El impacto del círculo sagrado en la «vida profana» externa a menudo es mínimo. En el hecho de hacer hincapié en la construcción comunitaria del significado. y la base social del conocimiento científico. Construccionismo: raíces y zarcillos Son muchos los que ponen en tela de juicio las raíces de la orientación construccionista. la indecibilidad de su significado.

De un modo similar. sin embargo. que la «sociedad existe tanto como realidad objetiva como subjetiva» (pág. 60 . véase Frindte (1991). El acento puesto en la relatividad de las perspectivas. 110-120)— es incompatible con el presente enfoque del construccionismo. La construcción social de la realidad. por un lado. Afortunadamente. la obra clásica de Berger y Luckmann (1966) en sociología del conocimiento. en su preocupación por el mundo mismo. para un análisis de sus consecuencias diferenciales para la terapia. Proponer. Y. Dos de éstas merecen especial atención. Para una comparación critica de las premisas del construccionismo frente a las del constructivismo. véase Pearce (1992). el vínculo de las perspectivas individuales con el proceso social. estas empresas tampoco se reproducen íntegramente vestidas. mientras que el papel de la pragmática social es más bien pequeño en la mayor parte de la teoría literaria. Al mismo tiempo. el intento posterior hecho por Kuhn (1977) para fundamentar la práctica científica en un conjunto de valores epistémicos es regresivo en términos de los enfoques que aquí se exponen. Para una clarificación útil de los conceptos en el uso contemporáneo. no existe un tribunal que dicte normas sobre el uso del concepto. ya que cada una de ellas supone la posibilidad de una representación verdadera y objetiva de la realidad para la que la crítica haría las veces de corrección. 119) no es sólo crear un dualismo ofuscador sino esencializar lo material y lo mental. por ejemplo. los conceptos de «subjetividad individual» y «estructura social» —ambos esenciales para Berger y Luckamnn— se han desplazado a los márgenes. a menudo denominadas con el nombre de constructivismo. la concepción de los cambios en la cosmovisión o perspectiva como algo fundamentalmente psicológico —equivalentes a un cambio en una Gestait visual (págs. y sólo en parte podrían solaparse con mi enfoque del construccionismo.El construccionismo en tela de jucio Hegel. Sin embargo. es un icono construccionista. De manera análoga. de Thomas Kuhn (1962). por ejemplo. Varían. y la reificación a través del lenguaje sigue desempeñando un papel de primera importancia en los diálogos construccionistas. véase Leppington (1991). en los análisis construccionistas desempeña un papel capital. Al mismo tiempo. 2 que hacen especial hincapié en la construcción psicológica que el individuo elabora del mundo de la experiencia. la teoría de la epistemología genética de Jean Piaget (1954) suele con frecuencia 2 Los términos «constructivismo» y «construccionismo» a menudo son intercambiables. las exploraciones en estos campos varían sustancialmente en cuando a su base suposicional. puesto que la sociología del conocimiento y la historia de la ciencia tienen una importancia central en el desarrollo de la investigación construccionista. la primera claramente de naturaleza psicológica y la segunda une mente y sociedad. De modo similar. la teoría literaria se suma sustancialmente al enfoque construccionista al desmantelar el enfoque mimético del lenguaje y su eliminación del lagos como fuente esencial de significación. Por ejemplo. En la primera existe una clase de teorías psicológicas. en el caso de la crítica ideológica. Por consiguiente. La estructura de las revoluciones científicas. las obras relevantes quedan desfiguradas y zurcidas en diversos sentidos. Existen otras tradiciones intelectuales con las que el construccionismo mantiene una importante relación intertextual. La definición de la ideología como un estado psicológico también queda eliminada del construccionismo y es sustituida por la pragmática social. Existe una profunda e importante diferencia en los contextos intelectuales en los que estos términos han venido nutriéndose y en sus consecuencias epistemológicas y prácticas. el acento tradicionalmente puesto en la «desmitificación» y la «emancipación respecto del conocimiento inválido» queda eliminado de las tesis construccionistas. Queda claro que. tiene una importancia singular al sustituir una filosofía de la ciencia de tipo fundamentalista por una exposición predominantemente social de los «avances» teóricos. Por ejemplo. a fines de coherencia y claridad. Al mismo tiempo. mucho se puede decir a favor de mantener esta distinción. en el desarrollo del construccionismo. o la influencia de Condillac o de los idéologues franceses en la concepción lingüística del conocimiento—.

el sistema cognitivo se adapta a la estructura del mundo. Al mismo tiempo. al hacer hincapié en la naturaleza construida del conocimiento. Algo más radical es el alternativismo constructivo de George Kelly (1955) y sus seguidores. Efectivamente. conoce o interpreta el mundo. 1988) y otros en el seno del movimiento cibernetista de segundo orden. y la comprensión misma del «funcionamiento individual» queda remitida al intercambio comunitario. «favorece la alternativa que parece proporcionar la mejor base para anticipar los acontecimientos que se seguirán» (pág. eliminando los supuestos fundamentadores del constructivo. El construccionismo social ni es dualista ni monista (los debates existentes sobre estas cuestiones son. Como tal el construccionismo se calla o se muestra agnóstico sobre estos asuntos. pág. en cambio. Para Von Glasersfeld. tanto uno como otro ponen en tela de juicio también la autoridad tradicionalmente asignada a la «ciencia del comportamiento» y los métodos que no tienen en cuenta sus propios efectos en el modelado del conocimiento. también expresa un saludable respeto por «el mundo tal como es». Tampoco las formas extremas de construccionismo. ni la «mente» ni el «mundo» tienen un status ontológico garantizado. Research and Reflexivity. a través del proceso adicional de acomodación. tanto uno como otro se enfrentan al enfoque de la mente individual como dispositivo que refleja el carácter y las condiciones de un mundo independiente. 64). su base cognitivista (dualista. la realidad se asimila al sistema existente de comprensiones del niño. rehabilita de nuevo el significado de un «mundo externo». representan tal vez el intento más amplio hecho para integrar una orientación cognitivista (constructivista) a una concepción social del lenguaje. nada hay que decir sobre el mundo que no es construido por la mente. The Construction of Reality. Además. Arbib y Hesse. La elección de constructos. 61 . son un sustituto satisfactorio. 4 Véase especialmente el volumen editado de Von Glasersfeld (1988) y Steiers (1991). En primer lugar. remite las fuentes de la acción humana a las relaciones. tanto el constructivismo como el construccionismo son escépticos acerca de la existencia de garantías fundamentadoras para una ciencia empírica. sin embargo.Conocimiento individual y construccion comunitaria denominarse «constructivismo». Abordaremos el problema de un «punto de partida cognitivo» con mayor detalle en el capitulo 5. Sin embargo. 83). sino que es activamente construido por el sujeto cognoscente» (1988. Este enfoque remite la principal fuente de la acción humana a los procesos por medio de los cuales el individuo privadamente construye. Y en consecuencia. Desde una perspectiva construccionista. por consiguiente. Al proponer que los procesos constructivistas son finalmente «adaptativos». individualista) somete la exposición a una metafísica impracticable e ideológicamente problemática. a los ojos del construccionista. los conceptos con los que se denominan tanto el mundo como la mente son constitutivos de las prácticas discursivas. más allá de estos puntos de convergencia. aquellas que reducirían el mundo a una construcción mental. Von Glasersfeld se ve forzado al final a retractarse del solipsismo que aguarda en esta formulación. Su principal acento teórico recae en la construcción que el individuo hace de la realidad. 4 Con todo. 3 Las literaturas constructivistas son compatibles con el construccionismo social en dos aspectos importantes. están integrados en el lenguaje y. en proceso editorial). el enfoque constructivista sigue alojado en el seno de la tradición del individualismo occidental. Sin embargo. el individuo nunca establece un contacto directo con el mundo tal como es. al final. 3 Tal como tuve la oportunidad de examinar en alguna otra parte (Gergen. Finalmente. en primer lugar ejercicios de competencia lingüística). tal como Kelly lo expresa. Para los construccionistas. «el conocimiento no se recibe pasivamente ni a través de lo sentido ni a través de una vía de comunicación. Ambos movimientos ponen en tela de juicio el enfoque del conocimiento como algo «edificado» en la mente a través de la observación desapasionada. Más extremo es el constructivismo radical de Ernst von Glasersfeld (1987. las tesis constructivistas a menudo son antagónicas del construccionismo tal y como lo desarrollo aquí. están socialmente impugnados y sujetos a negociación. El construccionismo social.

éstos son unos tiempos en los que la pureza del género puede sacrificarse útilmente a fines alternativos. Se trata de una exposición que cumple los propósitos del presente volumen. estética y claridad. En cambio. La experiencia y otras realidades psicológicas 62 . 1962). A diferencia de los constructivistas. si bien son problemáticos en términos de sistematicidad. En el presente análisis. 1985). «razones» y «metas» son centrales para la explicación de la acción. a la subversión y la transformación—. Sin embargo. esforzándome por lograr una coherencia interna en el caso del construccionismo. todos estos teóricos objetivaron un mundo específicamente mental. Y Vygotsky prestó especial atención a los procesos mentales de la «abstracción». y ha empezado a penetrar en diversos sectores de la psicología cognitiva (véase. Además. las afirmaciones del conocimiento individual se remontan finalmente al proceso social. que tienen mucho en común. Este privilegiar lo social sobre lo personal es la rúbrica de la fenomenología social (Schutz. a título de ejemplo. «generalización». «el carácter difuso de los géneros» puede en efecto ser también retóricamente potente y catalizador. estos teóricos conceden prioridad al proceso social en la modelización de aquello que se considera como conocimiento a nivel de la mente individual. 1986). son contrarios a las formulaciones fijas y finales. he saldado mis deudas con las exigencias analíticas tradicionales. «atención». De este modo el emplazamiento de la explicación que dé cuenta de la acción humana se traslada a la esfera relacional. «conciencia». Los argumentos construccionistas. el valor de diferenciaciones claras entre una orientación conceptual y otra. A pesar de la rica relación dialógica que nace de esta afinidad. estos mismos estándares pueden ser impugnados también a partir de una serie de otras razones. Y. cuestión sobre la que volvere en breve. Esto es como decir también que cualquier intento. inclusive aquellas que ellos mismos elaboran. actualmente muchos especialistas adoptan diversos conceptos y enfoques procedentes de géneros afines. «juicio». del interaccionismo simbólico (Mead. «asociación». «conceptualización» y «autoconcepto». de establecer una forma coherente de dar cuenta del construccionismo ha de considerarse como algo que tiene una situación —y está. es decir. Los argumentos construccionistas están textualmente relacionados con una serie de tradiciones intelectuales. 1934) y del trabajo de Vygotsky y sus colaboradores (Wertsch.El construccionismo en tela de jucio El construccionismo también soporta una relación intertextual con las teorías preocupadas por la base social de la vida mental (a veces denominada «constructivismo social»). y pudiéndose considerar así deseable una combinación continuada de los significantes. que postulan un mundo mental para. aunque a menudo difieren tanto en el acento puesto como en las suposiciones fundamentales. «atención». existen también diferencias sustanciales. en general. abierto a la impugnación. Schutz sostenía que los conceptos de «marco cognitivo». Arbib y Hesse. y mostrando en qué se asemeja y en qué difiere de otras perspectivas. a continuación. por consiguiente. empezando por la primera posición acordada a los procesos mentales en el seno de estas diversas perspectivas. De manera similar. una posición que es muy compatible con el construccionismo. El construccionista rechaza las premisas dualistas que dan lugar al «problema del funcionamiento mental». como el mío propio. Al depender de las consideraciones pragmáticas. En efecto. teorizar sobre su relación con un mundo externo. Mead y otros interaccionistas simbólicos elaboraron con plenitud de detalles conceptos como «simbolización». con poca preocupación por la pureza. Así. «volición». al intentar llegar a los lectores particulares que se enfrentan con problemas especiales en momentos particulares. el principal foco de interés para el construccionista es el proceso microsocial. «subjetividad». y demás. «representación». Una pregunta importante para el futuro tiene que ver con la deseabilidad de la inviolabilidad del dominio.

5 ¿Podemos afirmar un dar cuenta objetivo de la experiencia. incluyéndonos a nosotros mismos. De buen seguro esta línea de argumentación nos resulta familiar y convincente. la memoria. Todos estos constituyentes del yo se convierten en construcciones históricamente contingentes de la cultura. sino más bien sobre la experiencia misma? Si elimino todos los contenidos (¿cuáles son los referentes asignados a lo que doy en llamar «mundo externo»?). ¿no estoy informando sobre los contenidos («tengo frío». Y. 63 . ni el lector a la mía. ¿de qué modo puedo determinar si hablamos de un fenómeno idéntico? No puedo acceder a la subjetividad del lector. si refiero «mi propia experiencia». como algo opuesto a subjetivo? ¿Cómo puede nuestro lenguaje al describir la experiencia consciente ir más allá de la metáfora para describir «la cosa en sí misma»? Además. más bien diferentes tradiciones anclan la concepción en metáforas diferentes y a menudo en conflicto. motivos y demás) como construcciones occidentales. o de un modo más terminante. el pensamiento racional. Se puede establecer una distinción importante entre. Parafraseando una queja común. las intenciones. actitudes. los motivos. En épocas anteriores. los rasgos de personalidad. que «tengo experiencia de mi experiencia». La experiencia de la conciencia es real. el construccionista podría querer comprometerse en un esfuerzo desconstructivo.Conocimiento individual y construccion comunitaria Muchos especialistas acogen con alegría el construccionismo porque desafía el «culto» a lo individual que es endémico en la tradición occidental. ¿cuál es el referente del término experiencia? ¿Qué significa este término? Tal como Bruner y Feldman (1990) señalan. para muchos. ¿qué hemos de hacer de la suposición de que la experiencia puede revolverse sobre sí misma y registrar su propia existencia? ¿Qué argumentos podemos ofrecer para hacer que esta afirmación sea razonable? Además. y similares. ¿Queremos decir lo mismo cuando cada uno de nosotros refiere lo que ha «experimentado»? Este tipo de cuestiones han preocupado desde hace mucho tiempo a los filósofos y aún hoy quedan por resolver. véanse a este respecto particularmente los capítulos 8-12. a algo sentido o independientemente sentido) hasta el siglo xix. Sin mi experiencia no puedo tomar parte en el lenguaje y en la vida social». afirmar la posesión de la «experiencia» («lo he experimentado») supone una toma de conciencia de la experiencia. el concepto de experiencia consciente no tiene un significado único. La «mente individual no sólo pierde su fundamentación ontológica sino todos sus constituyentes tradicionales: las emociones. y otra es negar la realidad de mi propia experiencia. «una cosa es considerar el hablar sobre la mente (pensamiento. las tradiciones que sostienen que la experiencia consciente es «pasiva» (formada por acontecimientos del exterior) y «activa» (imponiéndose a cualquier cosa que encuentra). 5 Raymond Williams (1976) señala que el término «experiencia» no se utilizaba para referirse específicamente a un estado mental (es decir. «veo llover»). con todo. A medida que las consecuencias de una ontología comunitaria o relacional se desarrollan. muchos son también los que encuentran desasosegador el hecho de que se elimine el acento en los procesos psicológicos. se utilizaba para referirse a las circunstancias objetivas a las que había estado expuesto el individuo o que había soportado («Fue casi una experiencia»). ¿no queda algo a lo que pueda denominar «experiencia pura»? Y si resulta difícil determinar a lo que me estoy refiriendo dentro de mí mismo. por razones tradicionales. sin embargo. A fin de cuentas. Esto pone en tela de juicio las creencias firmes y fiables sobre las personas. por ejemplo. es el ingrediente esencial de la existencia personal: la experiencia privada.) Como prolegómeno hemos de enfrentarnos a la pérdida de aquello que. precede y no sigue a la construcción. y de un modo nada infrecuente hoy. es todo cuanto puedo realmente conocer. ¿Cómo debería considerarla el construccionismo? A modo de una mitigación preliminar de la ontología. (Las consecuencias completas de este enfoque se desarrollarán en capítulos posteriores.

resulta importante hacer hincapié en que nada hay en este tipo de exámenes que vaya en contra de la preocupación de tipo especializado por la naturaleza de la experiencia o el uso común del término en la vida cotidiana. podemos preguntar por la función social de las aserciones de conciencia: «¿Qué propósito tiene decirme esto a mí. seguiré hablando de «mi experiencia» en las relaciones cotidianas. En el primer caso. del investigador cuantitativo) y la preocupación humana por el individuo que fomenta este lenguaje. Hoy le digo a un médico que vuelvo a oír con esta oreja. así como las pautas de relación a las que ayuda a constituirse. pág. pueden haber funciones valorables que sean satisfechas a través de la objetivación situada del término. ¿Qué formas de vida cultural sustenta o suprime este discurso? Este tipo de consideraciones se desplazan en dos direcciones. oigo. «Hoy en día expresiones como "veo. 416). y cómo puede otra persona entenderme?». El valor del discurso psicológico no descansa en su capacidad para reflejar la verdad. explorando las funciones pragmáticas a las que sirve este discurso hoy en día. soy consciente" realmente tienen sus usos. etcétera» (1953. no porque este tipo de dar cuenta refleje otro plano de la realidad (un «mundo interior»). De manera similar. las condiciones en las que pierde o gana vigencia. Al considerar este tipo de discurso. Hablar de la experiencia se cuenta entre uno de los rituales culturales de los más importantes: pautas de revelación. El construccionismo apenas desafia la validez vivida de este tipo de usos. avanzaríamos hacia una exposición de las vicisitudes históricas del «hablar de la experiencia». Por consiguiente. Al defender la existencia de la experiencia. no aclaramos qué clase de afirmación hacemos. Este tipo de interrogaciones no sólo servirían. la relación entre lo mental y lo material. y lo hace en razón de una historia particular. para desafiar la presuposición común de que el término representa una realidad fuera de sí mismo. los modos en los que esas palabras se han utilizado (para denotar acontecimientos mentales privados. la pregunta principal tiene consecuencias sociales. Para el construccionista. el enunciado cumple un fin social. Por ejemplo. confirmar y similares. la conflacción de persona y mundo. el hecho de «explorar el carácter de la experiencia de la gente» no está libre de hipotecas como un movimiento dentro de los anales del diálogo especializado o terapéutico. Del mismo modo. Realismo: «¡pero si hay un mundo ahí" fuera!» 64 . para desobjetivar el concepto. cuyas ramificaciones en la vida cultural son muchas y notables. técnico. cabe dar crédito a las exposiciones fenomenológicas de la experiencia individual en cuanto a su riqueza en lenguaje descriptivo (contrastando con el argot plano. En cada caso. además. el dar cuenta feminista de la «experiencia de las mujeres» no informa sobre «el mundo interno de las mujeres» sino que de hecho atrae nuestra atención a un discurso marginalizado y permite que este discurso adquiera cotización política. sino porque no hacerlo reduciría mi capacidad de participar en las formas de relación que son valoradas. Dada la dificultad a la hora de asignar un referente al término «experiencia». y demás). feministas o investigadores cualitativos. una diacrónica y la otra sincrónica. Con todo.El construccionismo en tela de jucio Un análisis preliminar de este tipo reduce la fuerza de la suposición simple según la cual el término experiencia mantiene una relación inequívoca con un datum particular. o le digo a alguien que cree que estoy sin conocimiento "ya he vuelto en mí". los tipos de discurso que las han sostenido. para fenomenólogos. adoptemos un punto de vista construccionista y prestemos atención al discurso sobre la experiencia. la falta de una fundamentación ontológica del lenguaje no es ningún argumento contra su uso. sino más bien en su capacidad para llevar a cabo relaciones. En realidad. se pregunta Wittgenstein. compartir. En términos de Wittgenstein. La investigación sincrónica también comportaría las consecuencias de este análisis histórico en el presente.

Existen aquí dos cuestiones específicas que el construccionista plantearía: primero. Para los que tienen una orientación empírica en psicología. La adecuación de cualquier palabra o disposición de palabras para «captar la realidad tal como es» es una cuestión de convención social. Dejando de lado.» «¿Quiere decir que no hay un mundo ahí afuera? ¿Que somos nosotros quienes lo inventamos?» 6 Aunque revestidas de todo el poder retórico de la comunicación cotidiana. demuestran. y así sucesivamente. en general. la explicación que el chamán da en términos de fuerzas mágicas. muerte.está por sí mismo construido retóricamente. Ashmore y Potter (en proceso editorial) en cuanto a una exposición de como el modo de golpear en la mesa y dar patadas a las piedras rechazando el punto de vista construccionista. O tienen en consideración el Véanse también Edwards. sobre la experiencia o lo material. de la enfermedad y del hambre en el mundo?» «La muerte es una parte evidente de la existencia humana. este tipo de objeciones se basan finalmente en una mala comprensión de la posición construccionista. examinemos de un modo más detallado la cuestión de si echar una cerilla encendida a la gasolina producirá una explosión. Tal como indiqué. el construccionismo es ontológicamente mudo. El construccionismo no niega que haya explosiones. Y cuando estos procesos se ponen en marcha. el análisis químico de las moléculas calentadas. Al intentar articular lo que «hay». el «mundo de ahí fuera». del otro. simplemente es. La objección adopta diversas formas: «¿Quiere decir que si pone una cerilla encendida en un recipiente de gasolina el resultado es indecidible?». Precisamente es la base reificada la que presta al realista el poder retórico de la línea de crítica que adopta. y este esfuerzo está inextricablemente entrelazado con procesos de intercambio social y con la historia y la cultura. 6 65 . En ese momento da inicio el proceso de construcción. sin embargo. La psicología empírica. la cuestión de la realidad material. Los físicos. de un modo más general. es otra la cuestión que adquiere preeminencia. con toda efectividad la «talsedad» de la suposición cotidiana de que las mesas son objetos sólidos. Cualquier cosa que sea. No hay descripción fundacional que hacer sobre un «ahí fuera» como algo opuesto a «aquí dentro». las cuestiones de cariz ideológico en cuestión. tienden a avanzar hacia la reificación del lenguaje. resulta sorprendentemente fácil poner en tela de juicio la realidad de la mesa.Conocimiento individual y construccion comunitaria Aunque muchos quieren aferrarse a la realidad de la experiencia privada. por ejemplo. nos adentramos en el mundo del discurso. ¿existe un modo alternativo de describir el mismo estado de cosas? Ciertamente la respuesta es afirmativa: la exposición que un artista daría de los colores de tonalidad e intensidad cambiantes. Apliquemos esta línea de razonamiento a los ataques frecuentes que se han centrado en el construccionismo en razón de su insensibilidad ante las cuestiones del poder. es una absurdidad afirmar que es una construcción social. o. el detallar poético de las llamas inmensas. «lo que hay». los críticos afirmaran que los escritos construccionistas a menudo parecen «suaves con el poder». apenas se ha mostrado abierta al concepto de experiencia privada. por el momento. Para ilustrarlo. desde el siglo XIX y el mentalismo. Tal como indican dada una variedad de inteligibilidades convincentes. La objeción típica que se plantea al construccionismo —a menudo acompañada por una sonrisa de autocomplacencia o la exhibición de una indignación justificada— es la de su aparente absurdidad ante una realidad obstinada. y de este modo asignar identidades que trasciendan las convenciones de una comunidad particular. La multiplicidad de modos como se puede dar cuenta de ello plantea una segunda pregunta: ¿una exposición de este tipo es objetivamente más exacta que otra? ¿Si es así. Tampoco hace ninguna afirmación. no hay modo de poner en una lista las palabras a un lado del libro de cuentas y. pobreza. sobre qué razones? Tal como hemos podido ver en el capitulo anterior. «¿Niega la existencia de la pobreza. la mayoría de científicos autoconscientes todavía quieren abandonar este «atavismo de la época precientífica».

«porque los apóstoles de la ciencia fueron decididos conquistadores. masajistas. «ignición» y «explosión» en razón de su carácter construido. sostiene. ciertamente merecen nuestra atención más viva. Feyerabend pasa entonces a ensalzar los avances de los sanadores chinos. los construccionistas no pueden dar cuenta de qué modo el poder se manifiesta en este tipo de actividades como la opresión de los pobres. herboristas. Por consiguiente. a menudo con propósitos contrarios. no es la respuesta apropiada a la pregunta. 102. La crítica implacable continúa: tal vez estas descripciones sean el producto de una convención local. el construccionismo no se opone en absoluto a este tipo de preocupaciones. Este tipo de cuestiones sólo pueden enmarcarse a partir de una perspectiva dada. La duda recae en suponer que el poder debiera ser un concepto fundamentador en el marco de la metateoría. ¿no le llevaría primero a un médico que a un chamán? ¿Las palabras del doctor no nos dan una mayor y más efectiva información que las del chamán? Paúl Feyerabend (1978) trata de un argumento similar en Science ana a Free Society. ¿A qué hace referencia el concepto de poder? Es. un concepto sin el cual una sensibilidad construccionista no puede ponerse en marcha. conservadores políticos. dicho de un modo más directo. 1979). Además. A mi juicio. para un construccionista. «esencialmente impugnado». El enfoque maquiaveliano del poder difiere del modo de enfocar propio de los marxistas tradicionales. y las diferencias raciales y de clases al alfabetizarse. con importantes consecuencias para las actividades del grupo. Si la medicina occidental está capacitada para establecer la ontología de la enfermedad y los criterios de la cura. tal como lo plantea Lukes (1974). a fin de cuentas. porque suprimieron físicamente a los portadores de culturas alternativas» (pág. por ejemplo. Consideremos. del mismo modo que el construccionista difícilmente abandonaría términos como «gasolina». y de manera concomitante. que también difieren del tipo de teorías capilares que han ido apareciendo desde la publicación del trabajo de Foucault (1978. se enfrenta al problema de si la medicina científica occidental no está más avanzada que las prácticas de las culturas «precientíficas». existen enormes diferencias en cuanto a los recursos. y si se selecciona la perspectiva de la medicina occidental. los sesgos de clase en los currículos educativos. que en la concurrencia cultural en la que se entra para expresarse. así también determinados grupos pueden encontrar el concepto de poder inestimable en determinados momentos inclusive los construccionistas. Con todo. 66 . quién es propietario y controla los medios de comunicación. Y en las relaciones personales. géneros y/o razas. de si la primera tiene un conocimiento en algo superior al de estas últimas. que no remite a si la medicina científica representa un conocimiento o un saber más avanzado que sus alternativas. 136). En este punto encuentra «una gran cantidad de valioso saber medicinal que es desaprobado y menospreciado por la profesión médica» (pág. construido múltiplemente o. no es probable que se dé la amenaza de un competidor. estos diversos conceptos pasan a ser utilizados por diferentes grupos de interés (marxistas. que a su vez difieren del modo de Parsons (1964) o Giddens (1976). feministas).El construccionismo en tela de jucio hecho más básico de que el poder está desigualmente distribuido por clases. sino más bien a si los médicos saben más que los chamanes o a la inversa. La medicina sólo parece superior. se demostrará que es —a pesar de las objeciones de Feyerabend— superior. ¿pero no son algunas de estas convenciones trascendentalmente mejores que otras? ¿No avisaría a su hijo primero acerca de las posibles «explosiones» que no sobre «el despliegue de colores» que resultará de la cerilla encendida? O. Feyerabend responde festejando el conocimiento de las culturas no científicas. acupunturistas y similares. la violación o los malos tratos a menores. si su hijo tiene neumonía. Tras su seria crítica de los fundamentos racionales de la ciencia. cursiva mía). hipnotizadores. Dentro de cada grupo el concepto de poder puede reificarse. y denigrando las pretensiones de la medicina occidental.

algo esencial para los empiristas. 7 Con todo. rituales o pautas de relación. Un segundo grupo de realistas trascendentales — en los que se incluyen nombres como Bhaskar (1978. En la medicina occidental no hay simplemente «efectos de voodoo». que categoriza como «enfermedades» que. cabe decir que los participantes en cada comunidad desarrollan sus propias prácticas. 1992. Los partidarios del realismo material son sólo uno de los grupos que pone en tela de juicio el construccionismo. Los términos no son descripciones de los acontecimientos. calificarlas de síntomas de «voodoo» e intentar eliminarlas. Lo haría no porque el saber médico de Occidente sea trascendentalmente superior. seguramente es discutible. puesto bajo sospecha por la mayoría de los construccionistas. como objetivo. Así como el chamán no sería más efectivo al eliminar los efectos de hechizo si hubiera de denominarlos neumonya. La dimensión crítica de la realidad se ha de situar en los acontecimientos observables o detras de ellos. del mismo modo que el efecto «neumonía» no existe para el chamán. prefiero llevar a mi hijo al médico de mi cultura. y codifico los acontecimientos como «enfermedad» y «cura» de modo compatible con las prácticas médicas locales. sino porque participo en relaciones donde los valores occidentales predominan. y Greenwood (1991)— se unen a los construccionistas en la crítica del fundamentalismo empirista. Al mismo tiempo. El «objeto» de la ciencia «son las estructuras reales que existen y actúan de manera independiente de los modelos de Desde un punto de vista construccionista uno es alentado también a examinar críticamente lo que damos en llamar «éxito médico» en la cultura occidental. como participante en la cultura occidental. 1991. con independencia de la condición física de cada uno. 1989). En este apartado. Del mismo modo el chamán puede fijarse en otras «entidades». los tratamientos médicos occidentales no serían más o menos efectivos o «avanzados» si los médicos utilizaran las sílabas voodoo en su trabajo como opuestas a neumonya. Su ataques a los supuestos empiristas de la neutralidad frente a los valores. los resultados seguirían siendo en gran medida los mismos. En el seno de una comunidad se seleccionan determinados «acontecimientos». en un dominio de «mecanismos generativos». 7 67 . juntamente con la predilección tradicional por las explicaciones humanas de la conducta humana. Que el hecho de «sostener» la vida indefinidamente sea un éxito. Esto es así porque participo en una comunidad que valora las prácticas de la «cura» en los términos occidentales que permiten a los médicos alcanzar lo que damos en llamar «éxito». los realistas trascendentales avanzan en la búsqueda de fundamentos alternativos para la racionalidad científica. Además. Es interesante señalar que para los realistas trascendentales el mundo observable. tiene poco interés. de «tendencias inherentes» o de «poderes causales». Harré 1992).Conocimiento individual y construccion comunitaria Para el construccionista no existe un patrón culturalmente descontextualizado respecto al cual cualquiera de los dos sistemas de medicina pueda compararse. en lugar de echar por la borda el intento de fundamentación. Harré (1988). son bastante compatibles con las del construccionismo. simplemente son modos locales de hablar que se utilizan para coordinar relaciones entre la gente en el seno de su entorno. se plantea erradicar. De un modo más general. estos argumentos no agotan las afirmaciones del realismo porque hay muchas formas existentes de realismo. La terminología médica occidental no es la causa del éxito de lo que denomina «curas». Así. Las palabras utilizadas al describir o explicar los «acontecimientos» y su «erradicación» no deben confundirse con sus referentes putativos. Sin embargo. reciben nombres y son tratados de diversos modos. si estos valores y prácticas asociadas son universalmente preferibles es algo que abre un serio debate. pues. los realistas trascendentales se han mostrado antagonistas del tipo de construccionismo que aquí representamos (véanse en particular Greenwood. La profesión médica delinea determinadas configuraciones.

que son construcciones culturales. el programa realista adolece de una racionalidad fundacional. 68). es decir. ya que. todas las afirmaciones de conocimiento empírico son desde el punto de vista psicodinámico sospechosas. pág. Al mismo tiempo. ¿Los debates entre estas y otras afirmaciones y pretensiones fundamentadoras tienen una importancia sustancial? ¿De qué modo un conjunto de afirmaciones fundamentadoras determinará su superioridad sobre otro que es ajeno a sus propios compromisos lingüísticos peculiares. la materia opuesta al espíritu). para el modo en que se podría afirmar qué estructuras estaban relacionadas con qué resultados de observación y para el modo en que se podría establecer la superioridad de una exposición estructural sobre otra. inventarios incorregibles de lo real. Y lo hace no sólo en virtud de los problemas inherentes a cualquier fundamentalismo. para emparejar las pretensiones de verdad con la verdad y la falsedad tout court. 1991. desde un punto de vista construccionista. 9 Proclamar que la realidad está constituida de materialidad difama a aquellos que hablan de intenciones.. que sostienen que la realidad de la experiencia no es sino un instrumento de las energías más profundas de la psique. Como Margolis (1991) pregunta: «¿Qué razón hay para suponer que hay criterios discemibles. 153). el objetivo de la ciencia es el de descubrir y dilucidar el carácter de estas realidades ocultas. 10 Tal como Edwards. Ashmore y Potter (en proceso editorial) sostienen. Por consiguiente. Véase.. por ejemplo. El realismo trascendental hereda todos los problemas discutidos en el capítulo anterior relativos a la capacidad de la teoría científica para proporcionar representaciones exactas de la realidad. En esta exposición. «Realities and Their Relationships». atemporalmente adecuados. Cada uno lleva consigo un modo de vida predilecto y una cohorte de impulsos de supresión. ¿por qué. sino también porque no consigue proporcionar una justificación para el modo en que las estructuras subyacentes podrían identificarse. sometiendo los discursos alternativos al ridículo.El construccionismo en tela de jucio acontecimientos que generan» (Bhaskar. deberíamos avanzar hacia la clausura de todas las inteligibilidades salvo una? ¿Por qué plantear el empobrecimiento del paisaje de lenguaje en lugar de enriquecerlo? 10 Incluso los realistas trascendentales discuten entre si sobre estas posibilidades.. amenazando los modos de vida alternativos con la extinción. principalmente la incapacidad de justificar su propia ontología fundamentadora y las inversiones de valorización. Aunque atractivo para muchos pensadores marxistas deseosos de postular las estructuras subyacentes de la vida económica y personal. Y para los teóricos del psicoanálisis. por consiguiente debería ser capaz de probar o refutar si las almas de las personas influyen en sus acciones. y para aproximarse fiablemente a ellas?» (pág. Para el fenomenólogo. creatividad o profundidad espiritual y amenaza aquellas formas de vida en las que esos términos son partes integrantes. Cada uno se mueve en el sentido de la totalización. la ingeniería. Greenwood (1991) afirma que los estados psicológicos son reales y están sujetos a evaluación empírica. los realistas están dispuestos a declarar de antemano qué es real o verdadero (la física como opuesta a la brujería. defiende la posibilidad de verificar o falsar — desde un punto de vista más allá de la cultura— un mundo de objetos no observables implicado por diversos sistemas de significación cultural. y de qué modo podemos establecer un modo de lenguaje que no sea impugnable? Y. El realismo trascendental apoya una jerarquía del trabajo que relega la predicción actuarial. sostiene que estos estados están socialmente constituidos. En efecto. a diferencia de los realistas físicos. los materialistas se comportan como filisteos. 4). y de este modo 8 68 . Harré (1992) estigmatizando la exposición que Greenwood (1992) hace del realismo como «indefendible» porque la «doctrina bivalente. que considera la realidad como algo fundamentalmente experiencial. Se trata de un caso casi insólito. 9 Para una exposición de los diversos realismos como formas discursivas. véase mi articulo de 1990. de que las proposiciones de la teoría científica son verdaderas o falsas en virtud del modo como el mundo es. no puede utilizarse fructíferamente para caracterizar un realismo defendible» (pág. 8 Al final. la investigación «aplicada» y la práctica de la experiencia a las últimas filas. debemos sospechar de todos los intentos de establecer ontologías fundamentales.

el intento por anular el construccionismo en este caso se basa en las mismas premisas construccionistas que el crítico intenta anular: busca establecer el carácter socialmente construido de los argumentos construccionistas. porque si todas las inteligibilidades son construidas socialmente. ¿sobre qué bases deben aceptarse estas afirmaciones? En su propio dar cuenta. unas voces que de otro modo serían acalladas alcanzan a tomar parte en la conversación. A través de este tipo de refutaciones. en esencia. incoherente». el desvelar los dispositivos literarios de los que deriva su fuerza retórica. al adoptar esta postura. objetividad o conocimiento empírico. platónica en su origen y feroz en su eficacia. en cambio.Conocimiento individual y construccion comunitaria Relativismo ontológico: la incoherencia del escepticismo La crítica construccionista de las afirmaciones ontológicas tiene también sus costes. el elucidar los procesos sociales a partir de los que ha surgido. Para el construccionista existen algunas replicas significativas frente a esas imputaciones de incoherencia. la conversación se ensancha de nuevo. es decir. negar cualquier intercambio intelectual posterior. y utilizados por personas en el proceso de establecer relaciones. Para los relativistas construccionistas. entonces lo mismo debe decirse de las tesis construccionistas en sí mismas. «la ventaja. Los argumentos a favor del construccionismo son. y el diálogo se ensancha. artefactos sociales: unidos por la metáfora y la narración. lo que ha hecho es reivindicar la posición construccionista. para los realistas materialistas no es ningún tema debatir la existencia del espíritu. en este modo de dar cuenta. porque este tipo de incursiones —el poner en tela de juicio las consecuencias pragmáticas del construccionismo. no puede ser cierto. Las tesis construccionistas heredan esta crítica. por consiguiente. véase Trigg (1980). Uno de los más importantes es la apertura de otra línea más de crítica. 11 Y si la exploraciones autocríticas se abren a la valoración. no se presentan argumentos que sean antitéticos a la posición construccionista. 11 69 .. Tal vez el enunciado clásico de este argumento sea el proporcionado por Albert (1985). El escepticismo es. el crítico primero no consigue presentar una alternativa al construccionismo. La posición construccionista social ¿no es en sí misma una construcción social? A esta pregunta el construccionista coherente sólo puede responder afirmativamente. El construccionismo social. Como resultado. para el construccionista el proceso de desmantelamiento de la «retórica» construccionista es un fin a tener en mayor estima. 188). pues. el crítico abraza las premisas construccionistas a fin de hacer avanzar el diálogo. dado que el sentido normal de estos términos presupone el realismo» (pág. Para una discusión de la intestabilidad de las doctrinas realistas. no existe prueba observacional que pueda afectar a la verdad del realismo: «el sino del realismo no puede decidirse por "éxito o fracaso" en la ciencia. Por ejemplo. Parafraseando la crítica diríamos: «si el escéptico sostiene que no hay verdad.. Consideremos dos formas particulares de la crítica y la réplica construccionista: 1. el ataque del escéptico no puede ser verdad. y el desafiar sus valores implícitos— son las que el propio construccionismo exige. al fin y al cabo. En segundo lugar. Sin embargo. objetivo o estar basado empíricamente. el aspirante a crítico. Tal como sostiene. por consiguiente las tesis construccionistas reciben un renovado peso específico. El crítico ocupa entonces el mismo espacio ontológico que era el objeto del ataque putativo. Todas las formas de escepticismo ontológico. como los argumentos anteriormente expuestos sostienen. es que podemos adoptar posiciones y argumentar». Más importante aún. El realismo basa su defensa de las «fundamentaciones». el indagar en sus raíces culturales e históricas. por consiguiente. en una metafísica especulativa. mueren por incoherencia. limitados histórica y culturalmente. Es decir. y lo que es más importante.

Que los empiristas estén comprometidos con una creencia en las verdades objetivas no lleva consigo el valor de verdad de las proposiciones empiristas. realista. racionalista. Seleccionar esta opción es. como es bastante evidente. No existe. existe aún una respuesta más sustancial a la pregunta acerca de la validez del 12 Es este potencial para la reflexividad lo que separa el tipo de construccionismo que quiero favorecer de aquel auspiciado por otros como Guerin (1992). como «la existencia de personas». se puede sostener que no hay teoría del conocimiento —ya sea de corte empirista. racional. En primer lugar. y en este sentido opera clausurando el diálogo. o el racionalista debería buscar datos empíricos que sostuvieran el racionalismo. 12 La segunda alternativa consiste en emplear una base alternativa para la verdad de la propia teoría del conocimiento. De manera similar. al invitar a otros a aceptar un conjunto de proposiciones en virtud de una yuxtaposición particular de palabras. imperialista. Simplemente reafirman sus afirmaciones iniciales. Garantizar un conjunto de justificaciones como «atribuidoras de verdad» exigiría todavía otra gama de justificación (como sería una razón por la que pudiéramos creer que la metateoría empirista garantizaba la verdad de las proposiciones empíricas). Sin embargo.El construccionismo en tela de jucio 2. el empirista debiera buscar un fundamento racionalista para las pretensiones empíricas de verdad. Es decir. los fundamentos racionalistas desplazan al empirismo como medio primario para el establecimiento de la verdad. dado que la autora defiende la multiplicidad de conocimientos situados y el emplazamiento de estos conocimientos en «comunidades. Si el empirismo es sólo verdad en virtud de fundamentos racionalistas. pero las afirmaciones mismas quedan sin justificación. del mismo modo. Con todo. porque si una teoría del conocimiento tiene como garantía de su validez una segunda teoría del conocimiento. fenomenológico o de cualquier otro tipo— que pueda garantizar coherentemente su propia verdad o validez. 70 . desde luego. sin embargo. Al principio. fenomenológica o espiritual— en sí mismos no contribuyen a la verdad de estas premisas. Si el construccionismo social abandona el concepto de verdad ¿cómo puede reivindicar la verdad para su posición? Aunque es una forma más decidida de crítica la que se plantea. utilizar datos empíricos para justificar el empirismo o técnicas racionalistas para justificar el racionalismo). El intento de Haraway (1988) es superior en este punto. una postura que en el mejor de los casos es antiintelectual y. cuando defiende la «objetividad incorporada» de estos conocimientos frente al «error grave y al falso conocimiento». Tales justificaciones no hacen por sí mismas que un cuerpo de proposiciones sea cierto. En efecto. sus pretensiones de ser garantía pasan a ser sustituidas por la fuente de la que se derivan sus pretensiones y afirmaciones. que querrían establecerlo como una fundamentación nueva y empíricamente basada para la ciencia. Harré (1992) intenta basar el construccionismo en un conjunto de postulados básicos. De un modo más general. simplemente son auxiliares o acompañan a las afirmaciones. en el peor. destruir la validez de la teoría del conocimiento de la que se es partidario. su resonancia y vigor son breves. puede intentar utilizar los mismos argumentos propuestos por la teoría del conocimiento para validar la teoría misma (por ejemplo. hacer afirmaciones en cuanto a la verdad es un ejercicio de garantizar o justificar. Para tener confianza en los datos empíricos utilizados para apoyar el empirismo sería necesario adoptar la teoría del conocimiento que previamente ha sido puesta en tela de juicio. La argumentación racionalista como apoyo para una teoría racionalista del conocimiento sería. Sin embargo. garantía particular para este tipo de afirmación. de nuevo parece como si la autora favoreciera una clausura de la conversación. no en individuos aislados» (pág. por ejemplo. estos intentos se mueven en un círculo vicioso. Establece una frontera más allá de la cual el estudio no puede proceder. simplemente redundante («la racionalidad es verdad porque la racionalidad es verdad»). los compromisos con la verdad analítica no hacen que las pruebas analíticas sean verdaderas. 590). El teórico que aspira al conocimiento se ve enfrentado en cada caso con dos elecciones igualmente problemáticas. es importante darse cuenta de que los compromisos con una premisa de verdad —ya sea empírica.

Ilustrativamente. en este caso. Con todo. Para el construccionista la «verdad objetiva» como criterio fundacional para la adecuación de las diversas aserciones. y 3) dado que el construccionismo no ofrece ninguna posibilidad para su valoración objetiva. más bien. los argumentos construccionistas del capítulo anterior socavan la legitimidad de la primera de estas premisas. Para un fundacionalista empírico. el enfoque fenomenológico es sospechoso. Desalienta el compromiso con cualquier conjunto de valores o ideales y parece abogar por una melé general y amoral. y a evaluarlas respecto a las alternativas. por consiguiente. el racionalismo. impulsa a preguntar: ¿Cuáles son los beneficios y las pérdidas para nuestra manera de vivir que se siguen de cada enfoque? ¿En qué sentido contribuyen estos discursos a nuestro bienestar y en qué sentido ofuscan nuestros fines? Y. La orientación construccionista es un mero laissez-faire. su verdad es indeterminada. a jugar con las posibilidades y las prácticas coherentes con esta inteligibilidad. el construccionista no busca abolir las alternativas. metáforas. más bien invita al lector a participar: a colaborar en adornar un sentido y una significación. ya no es sostenible usar la «correspondencia con la realidad» como criterio a través del cual los argumentos construccionistas —o cualesquiera otros— deben evaluarse. habida cuenta de que el construccionismo no pretende ser «verdadero» — una posición que está más allá de toda pregunta—. Se trata. un fundamento que está más allá de la convención comunitaria. es simplemente algo irrelevante para su aceptación o rechazo. Los enfoques construccionistas operan como una invitación a bailar. y así podríamos continuar siguiendo el espectro de las metateorías existentes. El construccionismo no ofrece ninguna base lógica para la crítica societal y la 71 . que intenta restringir la gama de las maneras adecuadas de explicar. Parece tolerarlo todo y en sí mismo no representa nada. de una forma de inteligibilidad —una gama de proposiciones. y el espiritualismo. no elimina con ello las alternativas del campo. Por consiguiente. el crítico sostiene que 1) existen amplias razones fundamentadas para establecer las condiciones de verdad para diversas proposiciones. Poco sentido hay que conceder a la opinión según la cual las proposiciones pueden ser determinadas. narraciones y similares— que agradecen el hecho de ser habitadas. Al mismo tiempo. y atañe a los fundamentos suprimidos de la crítica. «la verdad objetiva») que es puesto entre paréntesis por el construccionismo. afirman. argumentos. este tipo de análisis no pregunta por una aplicación de la polaridad verdadero-falso. Para el empirista. los fenomenólogos y los espiritualistas podrían sentirse complacidos con la erradicación del empirismo. 2) la validez objetiva servirá de base apropiada para aceptar o rechazar una teoría dada. 1985) a fin de lograr su impacto retórico. Con todo. Igualmente. sus competidores podrían ser abandonados sin que ello comportara una grave pérdida para la humanidad. A diferencia del partidario de la fundamentación. La crítica de la incoherencia. Relativismo moral Uno de los ataques más formidables contra los enfoques construccionistas es el expresado por aquellos que tienen convicciones éticas profundas. Todos los análisis construccionistas se comprometen en una forma de «realismo selectivo». reinstala como criterio de aceptabilidad teórica el concepto mismo (por ejemplo. privilegiando determinados «objetos de análisis». Todos requieren una forma de «fiasco ontológico» (Woolgar y Pawluck. agonizante.Conocimiento individual y construccion comunitaria construccionismo. esta discusión misma no acabaría nunca. Más bien. ninguna racionalidad ineluctable. a jugar o a una forma de vida. en realidad. Esto equivale a afirmar que el construccionismo no ofrece fundamento alguno. un anatema. ningún medio de establecer la superioridad básica de todo enfoque colusivo del conocimiento. finalmente hace recaer su peso retórico en sus propias premisas.

13 Al mismo tiempo. mientras que otros lo consideran como un liberalismo añejo al hacer hincapié en la libertad y la igualdad. Algunos lectores consideran que el construccionismo es implícitamente marxista al hacer hincapié en la interdependencia comunitaria. No usemos los compromisos en cuanto a los valores como una base justificadora de un punto de vista construccionista. Exploremos. Y. de estar plenamente desplegados. evitemos establecer una vinculación determinante entre el construccionismo y cualquier conjunto de valores o enfoques políticos específicos. la naturaleza de estos enfoques sigue siendo una cuestión abierta. a medida que los científicos se hicieron cada vez más conscientes de que el «deber ser» no puede derivarse del «ser». Con todo. pues. contienen o no un punto de vista moral o político sigue siendo una cuestión abierta.El construccionismo en tela de jucio renovación. el resultado de un construccionismo que no logra «adoptar una moral». Aunque ninguna visión explícitamente moral o política se ha explicado en la presente obra. por consiguiente. determinar si los enfoques construccionistas. mientras otros consideran su crítica de la razón y la intención individual como el fin de la responsabilidad moral. ¿Cómo puede ser aceptable cualquier orientación teórica que «tolera» la aniquilación de millones de personas? Este tipo de acusaciones ciertamente exige una réplica. la filosofía moral quedó prácticamente sepultada. por consiguiente. Al principio. Algunos consideran que el construccionismo es profundamente moral al poner la condición de relación antes del yo. Encontrar los defectos del construccionismo porque no logra generar fundamentos morales. y la hegemonía de la ciencia Tampoco las contribuciones filosóficas hechas durante los siglos elucidaron alternativas convincentes a la ortodoxia religiosa. ¿Qué réplicas son. Por el momento. 13 72 . ha pasado por épocas muy difíciles. es apenas una condena mortal de necesidad cuando los fundamentos ampliamente aceptados no son en ninguna otra parte evidentes. ha pasado por un largo período de deterioro. y en el peor de los casos. posibles a la crítica abierta de relativismo moral? Resulta importante darse cuenta de que no hay un enfoque bien definido. se pueden colocar en estas líneas de argumentación preferencias morales y políticas pronunciadas. De hecho. podría proporcionar la comodidad de la clarificación moral. Muchos encuentran los argumentos construccionistas implícitamente feministas en su desafiar las jerarquías sociales tradicionales y el discurso totalizante de la ciencia empírica. sin embargo. en parte. si algo se puede decir. moralmente superficial o moralmente profundo? El resultado depende de la teoría construccionista y de la lectura que se haga de sus argumentos. a la que dedicaré. muchos sostendrían que la certeza moral. que por entonces ganaba influencia. el discurso moral. eludieron prácticamente toda responsabilidad en cuanto a cualquier declaración respecto a lo que la gente debía hacer. bien defendido y ampliamente aceptado de la moralidad al que oponer un relativismo construccionista. Hacia finales del siglo XIX hubo una esperanza-ampliamente extendida de que la ciencia. La facultad de la Iglesia para establecer dictados sobre cuestiones morales se ha ido viendo erosionada desde la época de la Ilustración la consiguiente separación Iglesia-Estado. a medida que los filósofos lograron mudar su atención hacia la clarificación del lenguaje y los fundamentos de la ciencia durante el siglo XX. los textos construccionistas son inherentemente porosos: con poco esfuerzo. no logra ni tan sólo inspirar la clase de indagación basada en principios que es necesaria para evitar el tipo de atrocidades que nuestra civilización tan a menudo ha perpetrado. ¿El construccionismo es. El examen que a continuación proponemos servirá por consiguiente sólo como preludio para una exposición más extensa. Apropiado es el intento de Critchiey (1992) de demostrar el potencial ético inherente en el desconstruccionismo de Derrida. Otros los consideran como antifeministas al criticar la epistemología del punto de vista feminista. hasta fecha reciente. el capítulo 4. Durante este siglo.

Aquellos que reprochan al construccionismo su relativismo moral. En este sentido. el análisis del conocimiento como artefacto social de Berger y Luckmann (1966). invitaron a la reconsideración de las preocupaciones morales. 28). en cuanto fuentes de las que se desprendían los prejuicios. un conjunto de suposiciones morales sobre otro. ¿Quiéa. nos es preciso plantearnos si una teoría del conocimiento que establece una jerarquía de valores (o defiende determinadas virtudes sobre otras) es algo deseable. el compromiso que quieren es aquel que repite el suyo propio. En efecto. pocos querrían disponer de una teoría del bien y de lo justo que no justificara o sostuviera el tipo de vida que en realidad se valora. humanistas. Simplemente no quieren un compromiso moral de cierto tipo. cada uno formaba una base importante para el pensamiento construccionista siguiente. para fomentar las apologías y 73 . los impulsos construccionistas pueden. para convencer a aquellos cuyas acciones encontramos reprensibles de que están equivocados moralmente. La desmitificación construccionista de las afirmaciones del «conocimiento de clase» adquirieron nuevo vigor en los lenguajes morales de las décadas más recientes. al enmascarar la frustración que resulta del hecho de que los argumentos no consiguen apoyar las propias preferencias del inquisidor y simultáneamente previenen al inquisidor de revelar la vulnerabilidad de su propio punto de vista valorativo. El constructivismo puede encargar a las feministas. estas contribuciones dieron peso retórico a las críticas ideológicas de los exponentes de la igualdad de derechos. entonces. Si se actúa conforme a la justicia hasta el límite. Como conjetura más general. o una feminista tampoco lo sería por una valorización positiva del dominio machista. la acusación de vacuidad moral es poco sincera. sin que ello garantice la validez de sus afirmaciones. ¿sería práctico para rechazar la marea de mal que asóla el mundo contemporáneo. La crítica marxiana no sería acallada mediante un compromiso construccionista con la libre empresa. sin embargo. Con todo. aunque una postura construccionista invita a la deliberación moral. ha de establecer la jerarquía del bien. De este modo. a los musulmanes y demás que hablen con atrevimiento sobre cuestiones de valor. Y aquí se encuentra el problema crítico. Al mismo tiempo. de un modo necesario. los activistas contra la guerra. o la afirmación de que algunas verdades morales son superiores. Expresándonos en términos de Rorty (1991) «la invocación ritual de la "necesidad de evitar el relativismo" no es comprensible como una expresión de la necesidad de preservar determinados hábitos de la vida contemporánea europea» (pág. todos se plantearon como desafíos a la fundamentación táctica o racional de los «cuerpos de conocimiento» establecidos. ¿desearían verdaderamente un patrón fijo de lo que es el bien? A mi entender. al actuar plenamente en su conformidad. la iniciativa individual será destruida. ideal moral. sería tachado por arrogarse un punto de vista clientelista del status de una ética universal tanto totalizadora como opresiva. marxistas y muchos más preocupados por la deliberación sobre los valores. En este punto. o bien social que. Tal como hemos visto la devaluación de los enfoques con pretensión fundamentadora del conocimiento científico de Kuhn (1970). feministas. a mi entender no debe defender. Este código. la misericordia se pierde irremisiblemente. a las minorías étnicas. a los cristianos. si se favorece la honestidad por encima de todo. aquellos que critican la superficialidad del construccionismo habitualmente no están interesados en sustituirlo por cualquier otra teoría del bien. a medida que sirvieron para socavar la autoridad científica. y el examen explorativo que Habermas (1971) hace de la relación existente entre el conocimiento y los intereses humanos. éticas o de los valores que el empirismo había desacreditado de un modo tan estridente. y con qué derecho? En efecto/si él construccionismo hubiera de buscar justificación recurriendo a un código específico de valores morales. de hecho ser elogiados por el espacio que han abierto para la deliberación moral. ya que no existe un único valor. no impida las alternativas y olvide los modelos que estas alternativas apoyan.Conocimiento individual y construccion comunitaria En cuanto a esto.

el construccionismo no podría ofrecer este tipo de posición. habíamos de postular una racionalidad común que nos permitiera reconocer que esos modos de pensar eran incompatibles. encontramos que puntos de vista por lo demás virtuosos no por ello son aproblemáticos. una «nueva y buena argucia»). Estos argumentos a menudo se emparejan también con la réplica de que. tengo que hacerme eco de un dicho familiar: simplemente. O. Desafían cualquier intento hecho por establecer primeros principios. En términos de los argumentos desarrollados hasta aquí. construido. no hay posición de relativismo en sí misma. Habíamos de disponer de un criterio de lo que es en realidad a fin de demostrar que había diferencias en relación a su construcción. que nuestras ontologías estén constituidas socialmente —y. un espacio desde el cual se pueda mirar de cerca. con todo la existencia de un sistema común contradice la afirmación de una espectacular incomparabilidad» (1973. En efecto. «no existe contra-dicción entre ser un relativista y ser alguien. tiene que haber un criterio o estándar de comparación. si el En los términos de Edwards. «la metáfora dominante del relativismo conceptual. y para sostener el orden que deseamos? Parece dudable. No defiendo aquí el punto de vista propio del relativismo ético. libre de tradición cultural. pero sólo si existe un sistema coordinado común en el que trazarlos. cuestionar. que incluyen los discursos comparativos así como los éticos.El construccionismo en tela de jucio los retraimientos. Y. o una base epistemológica para la priorización universal de cualquier postulado de realidad dada. vivimos gracias a nuestras inteligibilidades existentes. Contra esta línea de argumentación. una ontología fundamentadora. Por consiguiente. 14 74 . Los escritos construccionistas —inclusive este volumen— con frecuencia hacen hincapié en la variación en la comprensión. 1988. el hecho de que contribuyen a las pautas culturales vigentes puede ser su mejor justificación. defender. ya y antes de pensarlo real y cierto». frecuentemente operan para reducir la confianza y fomentar la alienación. Esto es lo mismo que argumentar. o una posición que ella misma dicte la acción (o como Haraway. Ashmore y Potter (en proceso editorial). al igual que los relativismos de cualquier tipo. pág. en este caso. creencias y una noción de sentido común de la realidad. 14 El enfoque según el cual se requieren los fundamentos racionales tanto para la buena vida como para la sociedad moral puede que rinda un flaco servicio a la cultura. dados los problemas asociados a la hegemonía de un código particular. la de puntos de vista diferentes. El hecho de si el discurso ético sirve a propósitos valorables en sociedad se abordará en el capítulo siguiente. Por necesidad. lo expresa. ya que nuestro código no sería su código. Me estremezco cuando pienso que tenemos que aguardar al acuerdo de los doctos o los inspirados antes de que podamos saber cómo seguir adelante. Relativismo conceptual Una forma final de relativismo queda incorporada en muchos escritos construccionistas. Piden que se preste atención a la multiplicidad de modos en los que «el mundo» es. los críticos responden con la siguiente forma de reducto: a fin de afirmar que existen diferencias en la construcción. y puede ser. decidir. una posición desde la que las demás pueden considerarse como buenas o malas. otras posiciones. y fácilmente podría ser rechazado como irrelevante o malevolente. sin la comodidad de simplemente ser. en términos de Fish (1980). nuestros sistemas de valores— no es un argumento contra el hecho de llevarlos a la practica. En términos de Davidson. ¿es posible que una teoría que escogiera no defender una jerarquía de bienes fuera más prometedora para el género humano que una moralmente comprometida? Al decir esto. Diferentes puntos de vista tienen sentido. y. parece delatar una paradoja subyacente. 6). ha evocado una amplia crítica. un miembro de una cultura particular tener compromisos.

Examinemos dos réplicas a la crítica. Tal como señala. estas formas relacionadas entre sí de crítica toman todas sus premisas de una concepción particular del lenguaje. dicen gavagai cuando nosotros decimos conejo. el construccionismo tiene que estar equivocado (véase Jennings. la forma de la argumentación (o la «naturaleza sistemática») puede ser universal. sin embargo. por un lado. Katz (1989) propone que. la idea misma de comprensión a través de esquemas conceptuales es descabellada. Tal como concluye. A mi entender ninguna de las afirmaciones de este tipo es necesaria. Así. entonces tengo que suponer la posibilidad de una racionalidad común: si puedo mostrarte que el concepto que los nuer tienen de kwoth es diferente del concepto occidental de Dios. entonces tengo que comprender el concepto nuer. primeramente como medios de evitar lo que considera un «deslizamiento construccionista en el relativismo». los construccionistas sostendrán que observadores diferentes construirán la misma circunstancia de modos contrastantes. y los nuer tienen en principio que ser capaces de entender el nuestro. no habría posibilidad de comprensión intercultural. mientras el contenido de la argumentación racional es relativo. en efecto. un estado de plena indeterminación en el que no es posible tipo alguno de afirmación de la comparabilidad. la fuerza de este argumento depende de la afirmación que hace el construccionista de la realidad de «las mismas circunstancias». si se hacen declaraciones sobre las diferencias conceptuales existentes entre las culturas.Ningún tipo de proposiciones o de nuevas percepciones o intuiciones son disponibles. en realidad. parecemos comprender otras culturas (las traducciones son una prueba efectiva). tiene que haber una forma común de pensamiento racional. Los argumentos del relativismo conceptual a menudo se utilizan. tú también llegas a conocer el mundo». difícilmente se podría afirmar que la concepción que otra cultura tiene de la realidad difiere de la mía propia sin suponer un dato común respecto al cual se podrían llevar a cabo comparaciones: si los indígenas. Ahora bien. o 16 15 75 . la ley de no contradicción. para sostener que el construccionismo puede que no dé ningún tipo de razón de la comunicación multicultural. Mínimamente. después de detallar el argumento antirrelativista esbozado aquí. En efecto. pero entonces ¿como ha de afirmar el crítico el conocimiento de las similitudes compartidas —de la naturaleza del mundo desde todos los puntos de vista o la racio-nalidad de la proporción universal-? Tales afirmaciones o declaraciones habrían de ser alojadas en cierta forma de clarividencia relativa al mundo y a la racionalidad más allá de un punto de vista cultural. por ejemplo. o de consistencia. existe un denominador común —un dato no construido— al que ambos nos referimos. «cuando llevo a cabo observaciones minuciosas del mundo y comparto mis concepciones contigo a través del lenguaje. constituiría un estándar universal. la primera de las cuales garantiza las premisas de la crítica y la segunda no. y una exposición relaciona! de la comunicación nos proporciona el antídoto necesario. Dado que. pongamos por caso. la critica no consigue ninguna realización significativa. salvo a través de nuestros propios esquemas conceptuales. por consiguiente. Algunos filósofos han devuelto la pelota que tenían sobre su tejado intentando justificar los estándares universales de racionalidad. y 2) para transmitir el pensamiento racional (conceptos internos o significados) por otro. haciendo.Conocimiento individual y construccion comunitaria construccionismo fuera cierto. pues. 1988). Estaríamos encerrados con llave dentro de nuestros sistemas locales de construcción. Sobre estas bases. Por ejemplo. Sin embargo. Si el construccionista admite la validez de estos argumentos y abandona la suposición de las diferencias ¿qué puede entonces afirmarse? El construccionismo no puede hacer ninguna afirmación fuerte de la existencia de diferencias en perspectiva.«la adhesión a (tales leyes) no es francamente determinable (para desgracia de mi argumentación) como quisiera. Parafraseándolas. desde una visión divina de la verdad y lo racional. Si no tenemos ningún otro medio de comprender otra cultura. el debate aboca a un punto muerto. una realidad que no es en si misma construida. 15 A mi juicio. 16 Harré (1992) ha expresado recientemente objecciones de esta mismo tenor. imposible de establecer una exposición «correcta». entonces nunca lograremos la comprensión. una tradición que sostiene que 1) el lenguaje es un instrumento para vehicular la verdad. aquí se aplican mis observaciones anteriores sobre el relativismo ontológico. Tal como demostraré en el capítulo 11. Por ejemplo. De ser así. exigiría cierta medida de la «igualdad» semántica. también. aunque las premisas están con-cedidas.

un instrumento para la transmisión de la verdad y. las afirmaciones hechas en el sentido de que la física aristotélica difiere de la newtoniana. Tal como hemos descubierto. por consiguiente. hemos de entender la función de la teoría sinonimia» (pág. He subrayado los profundos problemas inherentes al enfoque según el cual el lenguaje es. aquel en el que el significado de los términos o de las proposiciones depende de su uso social. Los capítulos precedentes han contribuido en buena medida a desacreditar los enfoques fundamentadores de la racionalidad científica. en lugar de alcanzar un punto muerto de indeterminación. existe poco apoyo para la inveterada afirmación de que la ciencia puede progresar abandonando las teorías que han sido falsadas mediante el concurso de la observación. lo que es aún más importante. y que las teorías. el resultado de este tipo de argumentos para las ciencias humanas significa una ampliación sustancial y un enriquecimiento de las prácticas. Katz nunca lo demuestra. 76 . Es más probable que el construccionista favorezca un enfoque pragmático del lenguaje. en cambio. es siempre un logro local. En este modo de explicar las cosas. De qué modo se puede lograr esto. el progreso científico y la posibilidad de establecer una prueba teórica mediante el concurso de la observación. sus hitos pasados y su potencial futuro. aquella que rechaza las premisas de la crítica de la diferencia. Las declaraciones construccionistas de las diferencias de carácter contextual no se basan en el hecho empírico. pueden establecer predicciones. En anteriores capítulos he planteado el construccionismo contra el enfoque tradicional del lenguaje. La utilidad teórica y el problema del progreso Finalmente. en sí mismas. del que la crítica presente depende en cuanto a su inteligibilidad. declarar una identidad exige la realización de un arduo trabajo interpretativo. hemos de volver a un puñado de preguntas interrelacionadas que afectan a la práctica de la ciencia. y que la concepción occidental de la magia difiere de la concepción szondi son de más fácil demostración que las afirmaciones tendentes a sostener su identidad. por consiguiente.El construccionismo en tela de jucio Examinemos ahora una segunda línea de refutación. sino que son simplemente más compatibles con nuestras formas contemporáneas de argumentación que sus opuestas. épocas e historias de lenguaje no es idéntico. introduciendo no sólo una circularidad viciosa en el argumento sino también reglas occidentales de retórica académica sutilmente universalizadoras. las afirmaciones de corte académico sobre las similitudes y diferencias en cuanto a los sistemas de significación son en sí mismas consecuciones discursivas. 269). Las diferencias pueden demostrarse de modo convincente de acuerdo con los estándares contemporáneos mediante un mero mostrar los textos o las prácticas. Alcanzar un acuerdo en relación a la similitud de las proposiciones o de las racionalidades. el pensamiento racional. Estas críticas de la teoría nos dejan en una posición incómoda al intentar dar cuenta de lo que hemos de ver como capacidades intensificadas para la predicción dentro de las ciencias. decir que otro sistema de significación difiere del nuestro propio es afirmar que el compuesto de las codificaciones de significación elaboración a través de los diferentes grupos. y este logro de ningún modo es menos relevante en cuanto a la vida cotidiana que en relación al argumento especializado. aprovechar las fuentes de energía y curar enfermedades ha mejorado marcadamente con el paso de los siglos. Una argumentación como ésta ¿puede darse sin el concurso de la teoría? ¿Los científicos podrían haber producido una bomba sin la teoría atómica o producir una unión genética en ausencia de una teoría genética? ¿De qué modo. Y en el contexto presente. Y. Es decir. por otro. La mayoría estaría de acuerdo en que nuestra capacidad para viajar por el espacio. por un lado. Presumiblemente descansará en la misma regla de no contradicción que quiere defender.

una risa siniestra o una apariencia aturdida en general no cualificará la observación de este modo. En este ejemplo. las prelusiones «en sus puestos. listos. En cambio. que no pueden verificarse como verdaderas o falsas. porque todos estos argumentos dispuestos contra el enfoque de la verdad como correspondencia (y la teoría del lenguaje como imagen) sirven al mismo tiempo para socavar la suposición de las proposiciones constativas. formaciones lingüísticas que no describen o no se refieren a estados de cosas. Decir «en sus puestos. Austin en 1962 entre proposiciones constativas.. unos y otras contribuyen al contexto que hace que el habla sea significativa. feliz. es también problemática. «hola».Conocimiento individual y construccion comunitaria en el seno de las ciencias? ¿Existen criterios que nos permitan afirmar que determinadas formas de teoría son mejores que otras? ¿Existe algún sentido. ya. saludar y brindar son acciones sociales significativas en sí mismas. en cambio una prelusión infeliz no. La distinción establecida por Austin es útil porque hace desplazar la atención desde las capacidades descriptivas del lenguaje a sus funciones pragmáticas en las relaciones. la prelusión sería infeliz. Con todo. dándole su status de un tipo de cláusula performativa de carácter particular. se puede verificar la prelusión a través de la observación. Un procedimiento es esencialmente cierta forma de convención social: una prelusión oportuna se adecúa apropiadamente o de un modo compatible con un estado de cosas convencional. El análisis de Austin también implica que estos procedimientos más amplios o convenciones no son meramente verbales. la oración «la caja está en el bolso» es un tipo de proposición constativa. que puede acompañar de un modo ocurrente y oportuno. el valor afirmativo de una prelusión se deriva de su posición dentro de una pauta más amplia de relación. y lo que da en llamar proposiciones performativas. En los términos que usa Wittgenstein (1953). Una mueca.». preparados. Pero su ocurrencia oportuna se restablecería si el contexto en cuestión fuera una carrera infantil. desde un punto de vista construccionista.. o «aquí lo tienes» son performativas. L. Existe sólo un número limitado de expresiones no verbales. que pueden incluir tanto acciones (diferentes a las meramente verbales) como objetos y entornos. mientras se conversa con un compañero se consideraría con profundo recelo.. podemos proponer un modo propicio de hacerlo. También se sigue que 77 . de las proposiciones que transmiten la verdad. Diciéndolo de un modo más directo. en el que el trabajo científico sea progresivo? La descripción como performativa Para desarrollar con éxito esta exposición precisamos resumir el carácter de la descripción científica. de repente y de un modo espontáneo. resulta útil volver a la distinción realizada por J. el enunciado «te amo» y lograr alcanzar la pauta relacional que denominamos amor. Austin propuso que los enunciados performativos se han de evaluar no según la correspondencia con el hecho sino según su ocurrencia oportuna en el seno de un procedimiento.. También cabe preguntar si no hay distinciones importantes a establecer entre una descripción del enemigo que se acerca y una maldición contra él. Examinando las consecuencias de las propuestas de Austin. Iniciar una carrera. sino que son en sí acciones en el mundo. En efecto. Por ejemplo. podemos considerar las prelusiones como elementos constituyentes de formas de vida más amplias. y no es éste un logro esencial para el manejo de la ciencia? Tal vez lo que necesitamos es un modo alternativo de conceptuar lo que es constativo. aquellas que se utilizan en la descripción del mundo. ¿No tiene la primera distintas implicaciones pragmáticas que la última. preparados. una comprensión adecuada del carácter performativo del lenguaje exige que centremos nuestra atención menos en los actos lingüísticos mismos y más en las pautas más amplias de interacción en las que se producen. por ejemplo.». La cuestión queda ilustrada si aludimos a los gestos y las expresiones faciales.

Frases como «usted sirve» y «treinta a nada» son elementos componentes esenciales del acontecimiento. Esto equivale a afirmar que el primer término de la distinción de Austin. pues. La proposición según la cual «la tierra es redonda y no plana» no es ni verdadera ni falsa en términos de su valor pictórico —su correspondencia con el mundo objetivo—. gritaba. cuando nos comprometemos en acciones como «describir». esta reivindicación no es una función de la capacidad mimética de las palabras. Su valor performativo está determinado por un contexto oportunamente ocurrente de palabras. levantarse. El tenis es a estos efectos ejemplar. Cuando Marvin se subía a la escalera. y aislamos el problema de cómo cabría decir que las palabras. Volvamos. En otras ocasiones había de ser seca. de modo que pudiera sellar rápidamente los contornos deseados. Su valor performativo depende característicamente de un amplio conjunto de acciones físicas tanto precedentes como consecuentes. Con un amplio análisis de la función performativa de las palabras podemos reconocer la importancia de la distinción. así como la capacidad performativa de las palabras depende de la modelación de este tipo de acciones. la precisión pictórica no está en cuestión.El construccionismo en tela de jucio diversas acciones. redes y líneas en el suelo. Más bien. pero al cabo de pocos días 17 Austin mismo se dio cuenta de los problemas inherentes en una fuerte distinción entre lo constativo y lo performativo. incluyendo las proposiciones teóricas en las ciencias. sin embargo. sus brazos trabajaban el yeso a la perfección en el techo que tenía sobre su cabeza. Desde luego. lo constativo o descriptivo es más adecuado considerarlo un caso especial del segundo o modo performativo. estas palabras me eran bastante ajenas cuando empecé en mi empleo. estamos indicando su gradiente de oportunidad o inoportunidad de su ocurrencia en circunstancias particulares. 78 . véase Petrey (1990). no la estamos enjuiciando de acuerdo con cierto patrón abstracto o idealizado de correspondencia. una vez me empleé como ayudante de yesero durante el verano.. era esencial que yo le hiciera la mezcla de agua y yeso exactamente como había especificado. Así. Para un análisis completo de la razón por la que tiene que ser asi. «explicar» o «teorizar» también nos comprometemos en una actividad performativa o forma de vida. proporcionan imágenes de una realidad independiente. ahora. sin embargo. las acciones exigen este tipo de expresiones para poder proceder de modo efectivo. pero sólo en el marco del juego local o procedimiento al que otorgamos esta función. 17 Por consiguiente. aunque significativamente reformulada. además de palabras y acciones.—. Podemos desarrollar un ritual local en el que se reivindique un enfoque del tipo «correspondencia». pueden ser todas elementos constitutivos de procedimientos interpersonales o formas de vida. el procedimiento incluye amplios conjuntos de objetos —pelotas. acciones y palabras tienen que estar todos coordinados para la consecución social del juego o para que se dé la forma de vida. sino un acuerdo situado histórica y culturalmente. según su avance en la obra. es más oportuno hacer como si «fuera redonda» cuando volamos desde Cantón a Kansas y más oportuno hacer como si «fuera plana» cuando viajamos por el Estado de Kansas. Empezamos con la distinción propuesta por Austin entre constativas y performativas. De ahí se sigue que la descripción puede funcionar como «imagen» o espejo. a su vez.. En particular. Es también importante observar en este caso que. raquetas. Permítaseme ilustrar esta idea con mayor detalle. Aquí las diferentes expresiones son en realidad elementos constitutivos del juego. Según los patrones actuales. Cuando yo era adolescente y no tenía dinero. A veces la mezcla había de estar húmeda de modo que él pudiera sutilmente trabajarla una y otra vez. al problema de la descripción. cuando decimos que una determinada expresión es «precisa» oaimprecisa». Objetos. «floja» (para la mezcla «húmeda») y «enjuta» (para el compuesto más «seco»). y se inclinó al final a ver la primera clase como una especie de la segunda. «verdadera» o «falsa». o golpear un objeto en movimiento. como correr.

las teorías tal como son propuestas no hacen por sí mismas estas predicciones. Esto es más evidentemente así en lo que damos en llamar «ciencias naturales». es la predicción fructífera. examinemos lo que se ha logrado como un subproducto de esta primitiva danza de palabras. hacemos predicciones y demás. dado que funcionan con éxito en el seno del ritual relacional. «el razonamiento evidencial siempre es dependiente del contexto. tales términos desarrollan la capacidad de funcionar en el juego de descripción y verificación. En toda esta diversidad de casos. Dado su éxito a la hora de coordinar las relaciones. de las modelos de voto.. con un pequeño margen de error podríamos haber convenido cuáles eran «flojas» y cuáles «enjutas». En efecto. Si yo decía «va una de enjuta». el mundo de la yesería) tiene que ser considerado como un subproducto resultante de su estar incrustados en la consecución conjunta de una relación. sustituiré el término «felicidad u ocurrencia oportuna» por el de verdad. de las tasas de criminalidad. mejor que el azar. a fin de evitar enigmas de representación provocados por la forma académica de moldear el término. por consiguiente.. esto informaría a Marvin de lo que cabría esperar en ese momento. diversas expresiones llegan a ocupar un lugar útil en esos rituales mediante los cuales determinamos la verdad y el error. Las palabras mismas no describen el mundo. llegan a servir como «descriptores» en las reglas de ese juego. y aplican o desarrollan diversos dispositivos estadísticos. Con todo. la posibilidad de criterios diferentes de verdad bajo condiciones diferentes). y la realización en una diversidad de marcos.. pero Margolis quiere garantizar la critica tradicional de la validez de la incoherencia critica y propo ne una forma alternativa de relativismo (denominada «relativismo robusto») en la que los valores bivalentes de la verdad y la falsedad son sustituidos por valores de verdad múltiplemente valorados (es decir. Aquí. [y] los datos son evidencia para una hipótesis sólo a la luz de suposiciones de trasfondo que afirman una relación entre los tipos de cosas y los acontecimientos que los datos son y los procesos o los estados de cosas que describen las hipótesis. pero. En estos contextos.. Más consistente con mi propio análisis es la concepción de Longino (1990) del «empirismo contextual». las comunidades diferentes bien pueden tener reglas diferentes para evaluar lo que dan en llamar verdad. en las que las tecnologías existentes nos permiten hacer cosas inimaginables siglos antes. De hecho.. pintan o cartografían (en este caso. de divorcio. La capacidad predictiva de las ciencias sociales dista mucho de imponer respeto. ambos términos formaban parte de una danza ritual en la que estábamos comprometidos: palabras alrededor de las cuales coordinábamos nuestras acciones a fin de conseguir un acabado perfecto. Según la presente exposición.Conocimiento individual y construccion comunitaria mejoré en la producción de las mezclas deseadas. 18 79 .. Esta predicción podría haberse visto confirmada o desconfirmada. tal como se han venido entendiendo tradicionalmente. Tal como esta autora propone. sin embargo. aunque hemos desarrollado tecnologías que nos permiten la predicción. Desde el presente punto de vista. el proceso de generación de la tecno-logía predictiva descansa en una comunidad de científicos que desarrollan diversas medidas. los actos de predicción no pueden de ningún modo derivarse Profeso gran admiración por la defensa del relativismo hecha por Margolis (1991). ¿Cuáles son las consecuencias para la función de la teoría en el marco de la ciencia? 18 Teorías científicas y pragmática de la predicción Al menos una de las principales metas de la actividad científica. y. las emplean en diferentes poblaciones y contextos. Si Marvin y yo hubiéramos sido emplazados ante una serie de mezclas tras dos semanas de inmersión en este procedimiento. el análisis de Margolis se resiente en su intento de sustituir una forma de fundamentalismo por otra (a pesar de ser más restrictiva) El hincapié que hace en los valores de verdad múltiplemente valorados es compatible con los argumentos que he presentado aquí. acciones y objetos. etc. 215-216). Las interacciones sociales determinan qué valores se codifican en la investigación y cuáles se eliminan. en virtud de su función dentro de la forma relacional. Decir que las palabras describen. qué valores siguen codificados en las teorías y las proposiciones que expresan el conocimiento científico en cualquier época» (págs.

en la que se elabora la implicación discursiva de la crítica. Las exposiciones teóricas pueden evaluarse de modo diferencial. por consiguiente. críticas y transformacionales pueden darse en cualquier momento. una etapa transformacional. estudiantes y similares. Al igual que «tres juegos a nada» y «ventaja». Tal como se propone. Evaluar la teoría en una etapa de ciencia normal Siguiendo este análisis. sino que permite que la comunidad de practicantes representen y comuniquen a fin de que se constituyan las predicciones. uno de los principales objetivos de las ciencias —las ciencias naturales de un modo más significativo que las 80 . lápices. entonces un conjunto unívoco de criterios evaluativos puede ser algo inapropiado. consecución de motivación y ansiedad de un modo predictivo con la realización académica sirve de comprensión icónica de nuestra capacidad para hacer predicciones. Aunque las actividades normales. primero una etapa crítica. la función primaria de las teorías puede retrotraerse al proceso de colaboración que opera en el seno de las comunidades científicas. por ejemplo. y dos etapas posteriores. la relevancia de diferentes criterios para la evaluación teórica a través del tiempo y las circunstancias. no sólo tengo que utilizar mis términos sino una serie de indexaciones adicionales que incluyan. una postura adecuada en el sentido de la evaluación exige un enfoque diacrónico de la ciencia. resulta útil retener aquí la división hipotética en relación a nuestros propósitos. en la que los retóricos de la negación desafían el discurso dominante y. ¿Cuál es por consiguiente el papel de la teoría en el marco del proceso predictivo? Tal como he sugerido. La forma de función por sí misma no predice. Si me uno a un grupo de científicos que trabajan en la predicción de lo que se da en llamar la «realización académica». dependiendo de si aparecen en la secuencia. entonces pueden derivarse criterios específicos de evaluación. Es decir. si se valora una teoría con respecto a estas capacidades pragmáticas. Sin embargo. por fin. en diversas combinaciones o en diferentes alas de una disciplina. resulta útil considerar las transformaciones científicas como si se produjeran en tres etapas hipotéticas: ciencia normal. son el argot común que permite a los científicos coordinar sus actividades entre sí. Esta posibilidad se hace más claramente evidente si recogemos ahora la exposición hecha en el capítulo 1 en torno a la transformación en el marco de las inteligibilidades científicas. una etapa durante la cual existe una inteligibilidad común entre los científicos tanto a nivel teórico como práctico. Esto es. el lenguaje teórico es constitutivo del intercambio pragmático cuya consecución final son las predicciones. «consecución de la motivación» y similares. si el proceso científico puede considerarse como más o menos una secuencia ordenada en la que la teoría desempeña diferentes papeles en diferentes momentos. claves de puntuación.El construccionismo en tela de jucio lógicamente de las premisas teóricas. «indicadores de ansiedad». Estos términos tienen también que estar incrustados tanto en el seno del conjunto de relaciones que mantengo con mis colegas como dentro de conjuntos de objetos: artículos. criterios que pueden reemplazar el «valor de verdad» como crisol para la evaluación teórica. dadas las múltiples funciones de la teoría. Hasta ahora hemos identificado dos funciones principales que la teoría desempeña en las ciencias: la primera es operativa en el contexto de la transformación social (véase a este respecto el capítulo 2) y la segunda en el contexto de la predicción y estamos en condiciones de examinar el problema de la evaluación teórica. Ante todo examinemos la fase de la ciencia normal. puede que se requieran formas diferentes de teorías en diferentes puntos del desarrollo científico. que relaciona CI. en el tenis. La forma de función resultante. «pruebas del coeficiente de inteligencia». porque nos permite apreciar la posibilidad de funciones retóricas múltiples. Ya que. y. Expresándolo con otras palabras.

La teoría inmaculada en el seno de las convenciones de la comunidad científica puede tener muy poca vigencia cultural. Su utilidad queda ampliamente limitada a un contexto específico. Aquí los ideales de la teoría favorecidos en el contexto de predicción son de una discutible utilidad. Podemos hablar entonces de teorías no sólo en términos de su función al coordinar a la comunidad de científicos. entonces determinadas formas de lenguaje tendrían mayores ventajas prácticas. la diferenciación. las exposiciones teóricas sirven como un importante vehículo pragmático para la conjunción de los esfuerzos de los individuos en la consecución de este fin común. ¿La trayectoria de un cohete confirma o desmiente las predicciones indexadas por un lenguaje teórico dado o no? En el mismo dominio de convenciones. la coherencia lógica también es un activo valorable en la codificación y en el hecho de dar un orden comunicable a lo que de otro modo no pasarían de ser comprensiones informales en el seno de la comunidad. estos valores no son generalizables a través del espectro de la actividad científica. estos desiderata teóricos no tienen valor trascendental. y la parsimonia. Tal como hemos visto. En el seno de convenciones sobre discurso acción objeto establecidas por una comunidad de científicos. Entonces. un uso primario de la teoría puede ser el de coordinar las acciones de los científicos alrededor de la labor de predicción. según la presente exposición. La relevancia predictiva. Finalmente. la relevancia predictiva de una teoría puede tener una importancia esencial.Conocimiento individual y construccion comunitaria sociales— es el de generar predicciones fiables. cabe hablar de un contexto de la predicción. por ejemplo. sino también tal como funcionan en el seno de un contexto de participación cultural. En el interior de este contexto muchos de los criterios tradicionales para la evaluación de la teoría adquieren su importancia. racionalidades y justificaciones en el seno de la vida cultural vigente. Durante esta fase normal de la actividad científica. Ampliemos el alcance de estas consideraciones. el alcance explicativo de una teoría (por ejemplo. las exigencias estrictas de coherencia lógica también establecen restricciones sobre un número de comunidades que pueden estar en resonancia con una forma dada de inteligibilidad. De un modo similar. la demanda tradicional de una parsimonia teórica gana vigencia: del mismo modo un ritmo complejo desafía la coordinación de los movimientos del bailarín (a diferencia de uno simple). un punto 81 . una teoría conceptualmente elaborada impide el ajuste mutuo de actividades dentro de una comunidad de científicos. por ejemplo son ampliamente irrelevantes y posiblemente contraproducentes. la coherencia lógica. En este estadio. Proporcionan ontologías. aquel en el cual la generación de predicciones en el seno de un dominio restringido es primordial. en el cual determinadas cualidades de una formulación teórica son superiores a otras. Los términos que o bien son indiferenciados o son imprecisos hacen que resulte difícil forjar vínculos fiables con particulares y desalientan las distinciones útiles entre acciones y objetos. Primero. y la exigencia de parsimonia trabaja en contra de la posibilidad de una teoría ricamente evocativa. Tal como ya se adelantó. las inteligibilidades científicas tambien participan de la cultura en tanto que recursos prácticos. con dos advertencias significativas. Si el lenguaje es el vehículo para la coordinación de las acciones alrededor de series de acontecimientos. la diferenciación teórica puede también ser estimada. su capacidad de integrar «hallazgos procedentes de múltiples dominios») se valora por su capacidad de dar una unidad colaborativa a lo que de otro modo no serían sino comunidades dispersas de científicos. Lo que entonces encontramos es que muchos de los ideales empiristas para el desarrollo de la teoría científica pueden justificarse. valores. Existe una segunda función importante de la teoría en este estadio de ciencia normal. su sanción deriva no de la exposición fundacional de la racionalidad científica. En segundo lugar. sino de la preocupación por la utilidad pragmática del lenguaje en el seno de las comunidades científicas. Las teorías muy diferenciadas. pueden ser incómodas y difíciles de exportar a través de circunstancias culturales de amplio alcance.

Es así a causa de la rica gama de perspectivas valorativas —morales. por la posibilidad de la existencia de proclividades innatas. El desarrollo más reciente de formulaciones «descendentes» suscitó un interés por los antecedentes genéticos de la percepción. primeramente preocupadas por los procesos psicológicos (como el psicoanálisis y la terapia cognitiva). de un modo justificable. Las teorías que realzan la coordinación de la comunidad científica y son. sin embargo. han conducido a un interés casi exclusivo por las acciones individuales. en la medida en que las teorías psicológicas de la percepción seguían en ascenso. de un modo más pleno. Recordemos que las teorías son constitutivas de modelos más amplios de relación tanto dentro de la ciencia como. La exigencia más significativa en esta coyuntura es la del diálogo en el seno de las ciencias humanas que hace frente al desafío de la participación cultural. utilizan razones de base política al seleccionar las teorías organicistas opuestas a las mecanicistas. los humanistas sostienen que las teorías deterministas tienen efectos deplorables en la conciencia común y. Los cristianos quieren conservar una dimensión espiritual en la naturaleza humana. en la sociedad. las feministas ven graves limitaciones ideológicas en las teorías que favorecen el individualismo independiente. pasando del medioambientalismo al innatismo. como lo hicieron durante muchos años. Por ejemplo. políticas. Seguir atado a una gama circunscrita de teorías limita indistintamente el potencial tanto de la ciencia como de la cultura. más en general. Parece imprudente delimitar el alcance de los criterios valorativos que se interesan por las formulaciones científicas. esto significa que la gama de predicciones interesantes o convincentes también se delimitara.El construccionismo en tela de jucio importante en términos del hincapié anteriormente hecho al forjar las inteligibilidades como algo opuesto a las predicciones en las ciencias humanas. A título de ejemplo. De hecho. los científicos prestaban atención exclusiva a los efectos de las variables del mundo de los estímulos en la percepción. coherentes con los propios compromisos dentro de la cultura tienen que considerarse superiores dentro de esta fase. durante una etapa de ciencia normal. La teoría en las etapas crítica y transformacional Tal como propongo. por consiguiente. los marxistas. Los refinamientos y las derivaciones exigirán atención. aunque no los «dominios tactuales» exteriores a la ontología circunscrita. valga decir que la estabilidad teórica favorece el mantenimiento de los modelos y pautas entre los científicos. Todo ello proporciona marcos discursivos desde los cuales se pueden evaluar las exposiciones teóricas en las ciencias humanas. o comprometida con visiones tradicionales del bien. podríamos considerar las ciencias tanto como algo estancado como estrecho de miras. En el contexto de la participación cultural difícilmente se puede ser definitivo sobre los criterios de evaluación. prefieren exposiciones en las que el organismo desempeña un papel importante. En relación con los efectos del discurso teórico en la práctica cultural. La 82 . Si la actividad científica queda fijada a una trayectoria dada de predicción. las teorías del bienestar. ¿De qué modo las inteligibilidades especializadas pueden llegar a ser asequibles para una cultura de modo que se permita la comprensión de sus potenciales prácticos? ¿De qué modo las comunidades de especialistas pueden abrirse a fin de permitir que se oigan las voces de la cultura? ¿Qué tipo de procesos autorreflexivos tienen que ponerse en marcha para que el valor cultural de las inteligibilidades científicas pueda ser adecuadamente explorado? Sólo estamos empezando a apreciar la magnitud de estos desafíos. aparecieron nuevos desafíos a la investigación. religiosas y demás— existentes en el seno de la cultura. las teorías pueden adecuadamente compararse con respecto a su capacidad para coordinar la comunidad científica alrededor de la labor de predicción y su capacidad para reflejar y expresar los compromisos culturales de una comunidad científica. Con el cambio dado en la perspectiva teórica.

cederán el paso a la estabilización. Aunque nuestras teorías no se desplacen inexorablemente hacia una fidelidad mayor con respecto a la naturaleza y no nos acerquemos más a la «verdad» a través de este proceso. al final. pues. los teóricos pueden aproximarse a los límites de lo absurdo. más en general. Entonces. En condiciones de estabilización. En este sentido. pasamos a tener la opción de considerar los problemas del individuo dentro del contexto de grupos anómalos: familias. las posibilidades de valor son realizadas en nuevas instituciones y la teoría transformacional se normaliza. crecimiento y la consiguiente estabilización. tanto dentro de la ciencia como en la sociedad. La primera opta en el sentido de la estabilización de los sistemas de significación. reconstituir los modos de expresión existentes. se desprenden del asidero de lo que se da por sentado y ofrecen nuevas imágenes y alternativas. a mi juicio. Así. y el tratamiento está dirigido al individuo anómalo. la teoría generativa puede renunciar a la ontología común. los significados se mueven en una dirección centrípeta. de la cultura). se ve ampliado.) En contraste.Conocimiento individual y construccion comunitaria conducta aberrante es el resultado de procesos psicológicos problemáticos. a medida que las consecuencias conceptuales de la crítica son progresivamente elaboradas. los criterios óptimos de evaluación teórica difieren de aquellos otros que se encuentran bajo condiciones de transformación. de hecho ofrecemos a la cultura una gama creciente de capacidades predictivas y. Una teoría generativa está diseñada para socavar el compromiso con los sistemas predominantes de construcción teórica y para generar nuevas opciones de acción. instituciones económicas y similares. inquietando las presuposiciones sedimentadas y argumentando de modo crítico y audaz. las ciencias humanas se moverán a través de períodos de estabilización. lo que es más importante para las ciencias 83 . permanecer en la fase de la ciencia normal es circunscribir el alcance de la predicción. Cuando lo audaz se convierte en tópico. y acuerdos estrictos sobre tales asuntos son esenciales para la vida y la propiedad. durante las etapas crítica y transformacional se pone mayor valor en las formas de expresión que dislocan los lenguajes convencionales. Una confianza centrífuga es puesta en movimiento. hemos de imaginarnos el proceso científico como compuesto por dos tendencias opuestas. lo metafórico se torna literal. Las características de la teoría generativa diferirán sustancialmente de aquellas otras exigidas por la teoría en la fase de la ciencia normal. (Los técnicos de cohetes suponen la existencia de anillos O. delimitar las posibilidades de solucionar los problemas y reducir la oportunidad para realizar el potencial humano. producir de un modo más efectivo un cambio transformacional. hacia la uniformidad y la exclusión. La teorización generativa frecuentemente empieza con críticas de las exposiciones existentes. cuando las teorías de los sistemas sociales pasan a formar parte del vocabulario del científico (y por consiguiente y. de la predicción más afinada y de la afirmación de los valores tradicionales. modelos y valores establecidos son desafiados y el espectro de alternativas disponibles. decadencia. El criterio generativo puede. En efecto. los contornos de una nueva ontología o construcción del mundo pueden emerger lentamente. De un modo ideal. los desplazamientos que logran moverse en el sentido de la transformación. Al mismo tiempo. La segunda tendencia apunta hacia una transformación en la que las pautas. La ciencia normal se aprovecha de terminologías literales. La estabilización favorece teorías que llevan al máximo la coordinación social y la articulación de valores. subvertir las dualidades comunes y articular nuevos dominios de realidad. sistemas educativos. incomodando a la convención y admitiendo nuevos discursos. Con todo. desafío. En este sentido empleé el concepto de teoría generativa en el capítulo anterior. vocabularios tan plenamente sedimentados por el uso común que parecen cartografiar el mundo y tan útiles para coordinar las acciones que no pueden ser sacrificados. Pero cuando la transformación tiene prioridad. En el sentido de Bakhtin (1981). induciendo y/o racionalizando nuevas opciones para la acción.

sino una sensibilidad enriquecida entre los interlocutores. albergo la esperanza de que el resultado no será una polarización exacerbada. en la medida en que críticos y construccionistas sigan examinando los potenciales y peligros del construccionismo (véanse. A mi entender. 1994.El construccionismo en tela de jucio humanas. Las críticas del construccionismo se derivan de inversiones en diversas formas de vida que parecen estar amenazadas por sus argumentos. Así. Young y Mathews. Stein. sin embargo. con frecuencia planteadas y dirigidas a los construccionistas. 1990. el construccionismo debe funcionar no como una fuerza destructiva sino transformativa. 84 . por ejemplo. Stenner y Eccieston. En conclusión He intentado responder a una serie de preguntas importantes. una gama creciente de inteligibilidades y prácticas. ni deben hacerlo. 1992). La cuestión no es eliminar formas de lenguaje o de vida sino proporcionar los medios conceptuales y prácticos por medio de los cuales las personas puedan de un modo más pleno y menos letal coordinarse entre sí. pues. Estas participaciones en los diálogos difícilmente servirán para extinguir esas diversas preocupaciones.

y los argumentos construccionistas se muestran potentes al desafiar los discursos dominantes y dominadores. el individuo sólo hace las veces de átomo del interés moral. la cultura podría ser bien servida si la comunidad especializada pudiera superar su ya larga histeria sobre el relativismo y empezar a explorar sus posibilidades positivas.Conocimiento individual y construccion comunitaria Capítulo 4 Construcción social y órdenes morales En el capítulo anterior abrí el estudio del problema de la moral y del compromiso político en un mundo construido. pronto se convierten en opresivos y dejan de comunicar. de la buena sociedad. quiero desafiar el enfoque según el cual el relativismo construccionista está moralmente empobrecido. las gentes de Occidente se muestran como psicólogos. las instituciones religiosas se preocupan por los estados de la conciencia individual. y con e numero suficiente de individuos realizando los actos que merecen la pena alcanzamos la sociedad buena. De manera similar. Tal como sostuve. En efecto. sí pretendemos evitar la utilización del construccionismo mismo como una cuña ideológica unívoca. no se favorece finalmente ningún compromiso particular. Su postura relativista es en sí inmoral. Es esta cuestión la que quiero abordar en este capítulo. pasando por la Teoría de a justicia de Rawls (1971)-. las instituciones educativas están motivadas a inculcar el carácter a su descendencia. particularmente aquellas que más estrechamente se asocian con las ciencias humanas? Por consiguiente. En la tradición occidental. por consiguiente. la mente inicua). los filósofos intentan establecer criterios esenciales para la toma de decisiones morales. En este contexto. aunque los enfoques construccionistas son significativos al estimular la deliberación moral y política. Ante todo quiero examinar brevemente algunos de los más destacados contendientes a favor de la guía moral. desde el primer trabajo de Freud sobre la formación del superego pasando a través del 85 . Al mismo tiempo. Así pues. y algunos especialistas están dispuestos a confirmar estas consecuencias. finalmente. sin embargo. dado que este tipo de disciplinas poseen los medios con los que se pueden dislocar los secretos de la mente virtuosa (y de un modo más lógico. los tribunales de justicia establecen criterios para enjuiciar la culpabilidad ndmdual. Con ello no pretendo argumentar en contra del compromiso moral y político. examinare las consecuencias pragmáticas de los diversos discursos morales: ¿Funcionan efectivamente generando lo que podemos enfocar como «la sociedad moral»? Finalmente. Por consiguiente. aquella esencia en ausencia de la cual los temas del debate ético tendrían poca razón de ser y sin el compromiso de la cual la civilizacien en realidad se desintegraría. encontramos que la psicologia y sus disciplinas aliadas desempeñan un papel fundamental en las preocupaciones de la cultura por la acción moral. ha sido la deliberación sobre las potencialidades del agente individual.la historia de la filosofía moral -desde los imperativos categóricos kantianos. En cambio. Sin embargo. en gran medida. ¿Qué fuentes para la edificación moral fueron proporcionadas por las principales contribuciones especializadas del siglo pasado. en temas de ética. Efectivamente. ya que si las tesis construccionistas sociales demuestran ser morales o políticas sobre cualquiera de los fundamentos distintos de aquellos que un lector particular prefiere. abandonar la acción moral y política sería salirse de la vida cultural —y. cualquiera de estos compromisos también comporta esfuerzo. significativa— Con todo. de moralidad y. esta línea de argumentación no logra facilitar una replica satisfactoria a la acusación de decrepitud moral: la construcción social es maligna en su incapacidad misma de adoptar una posición. quiero examinar los potenciales positivos en una alternativa construccionista. La conducta meritoria es impulsada por la mente virtuosa. Se pueden asignar diversas consecuencias ideológicas en el seno de los escritos construccionistas.

79). las «afecciones personales» y los «goces estéticos» se encontraban entre los grandes bienes imaginables..» Para Moore. la literatura.. la locura. Mientras que el romanticismo deja de desempeñar un papel regente en el mundo intelectual. En el centro de ese interior profundo estaba el alma o el espíritu humano. Sin embargo.Construcción social y ordenes morales aprendizaje social de las formulaciones de la modelacion y las teorías contemporáneas de la toma de decisión moral la investigación psicologica ha desempeñado (y sigue haciéndolo) un papel esencial al describir a base de la acción moral y proporcionar una nueva percepción de su génesis. recursos para resistir la tentación y fundamentos naturalizados para las formulaciones filosóficas y religiosas del bien.1 Para el romántico. como muchos creían. deriva su colorido de aquello a lo que en absoluto se contribuye desde una fuente externa. véanse Abrams (1971). 2 Este enfoque resuena en los Principia Ethica que G. ni en términos de una concepción viable del funcionar humano ni en lo referente a los de fundamentos éticos de una sociedad viable. 2 86 . tanto la concepción romántica como la modernista de a acción moral son imperfectas en sentidos importantes No pueden cumplir lo que se promete. el dominio más importante del funcionar humano —un dominio que en alguna otra parte he caracterizado como «interior profundo» (Gergen. Tal como lo expresara elogiosamente Shelley. inherentes al espíritu humano. ROMANTICISMO Y MORALIDAD INHERENTE Aunque son muchas las historias que se pueden contar acerca del movimiento del romanticismo en el arte. la creatividad. han aparecido en lugar destacado en diversas formulaciones psicológicas. y Schenk (1966). escribe Moore. Shelley (1967. y ambos tienen consecuencias múltiples para la acción societal. pág. relacionado por un lado con Dios (y por consiguiente tocado por un elemento divino). la inspiración. como argumentaré. «la esencia. Diversos rastros del legado romántico pueden también encontrarse en las filosofías del «expresionismo» o del «emotivismo». E. Lo que es más importante. la filosofía y la música del siglo XIX. Estamos impelidos a buscar la felicidad de los demás». 1991b)— estaba más allá del alcance inmediato de la conciencia. no se puede aducir ni prueba ni razonamiento alguno a su favor o en su contra. en realidad. Aquí se habían de encontrar las facultades primordiales de la pasión. en el seno de ese interior profundo se habrían de encontrar los valores inherentes o los sentimientos morales: orientación para una vida loable. a continuación ofreceré sólo un breve resumen de las presuposiciones románticas del ser moral. la vitalidad de las acciones [morales]. probablemente es el medio esencial a través del cual las personas en realidad justifican sus posiciones morales en la vida cotidiana. Moore compusiera a caballo del cambio de siglo. «y. su mismo silencio puede servir del mejor modo al bienestar humano. mientras el construccionismo no dicte un fundamento alternativo para la acción moral. B. P. y por el otro enraizado en la naturaleza (y por consiguiente poseyendo la fuerza instintiva). «Son incapaces de prueba o refutación». que denominaré respectivamente romántico y modernista. Furst (1969). Moore confiaba a las intuiciones profundamente alimentadas del individuo la condición de fuentes de la acción moral. En este contexto quiero considerar dos enfoques principales de la acción moral que surgen de la historia reciente en términos de lo que afirman sobre el funcionamiento individual y de lo que más en general ofrecen a la sociedad Estos enfoques. 1 Para una ulterior elaboración. Las propensiones benevolentes son. inspiración para las obras virtuosas. Tal como encontraremos. el genio y.

La tesis darwiniana Resulta difícil sobrestimar el influjo de El origen de las especies de Charles Darwin en la vida cultural e intelectual de finales de siglo pasado. Sin embargo. sencillamente no sería adaptativo. Cuatro líneas de argumentación merecen nuestra atención. o arrebatos. Al principio. perturbando así cualquier base espiritual para los impulsos del interior profundo. la teoría darwiniana dio mucho de sí a lo que había de ser el punto de vista moderno. El mal inherente y el problema de la obligación La creencia optimista en una base inherente para la acción moral seguramente encuentra su fuente en la historia religiosa. había buenas razones para dudarlo. La supervivencia de la especie humana exige que los seres humanos tengan una ventaja adaptativa sobre sus competidores en el reino animal. Al desacreditar los enfoques y opiniones creacionistas. pasiones. «perverso polimorfo» y sin conciencia. En el enfoque darwiniano. La tesis del mal naturalizado adquirió renovado impulso en los escritos de Freud. Se pueden hallar pruebas abundantes del mal en el seno del mundo natural.Conocimiento individual y construccion comunitaria Nuestras acciones intuitiva e irresistiblemente «se sienten correctas» EL MENGUAR DE LA MORALIDAD ROMÁNTICA A mi entender. por ejemplo. Para Darwin las diversas especies de vida están esencialmente encerradas en una lucha de tálente hobbesiano de todos contra todos. Las tendencias morales propias (el superego) se adquieren. El romántico no es idealmente apto para la supervivencia: un individuo movido por sentimientos. con el advenimiento del pensamiento ilustrado. y la consiguiente erosión de la influencia religiosa. después de mirar en el interior profundo. Si los humanos son las criaturas de un creador divino — probablemente creadas a «su imagen»—. Al mismo tiempo. Darwin puso en peligro el supuesto de la actuación de un Creador. y representan una defensa compensadora frente a los instintos inmorales y los temores de la castración. el funcionamiento óptimo del ser humano sería aquel que descansa de manera más clara en las facultades de la observación y la razón. también favorece un enfoque del funcionar humano que garantiza a los seres humanos esas capacidades. no a 87 . lo cual es difícil de reconciliar con la tradición religiosa. Bajo la influencia de estos textos espectaculares. reaccionaron con temeroso respeto. en amplia medida a causa del advenimiento de discursos alternativos: argumentos de fuerte atracción racional y retórica. Y dado que los sentimiento morales operan sobre la base no de lo real sino de lo ideal —están vinculados a la conciencia. las fuerzas profundas de la psique eran en realidad desalentadoras. el niño era totalmente autoindulgente. la presuposición de una moralidad inherente difícil-mente podría conservar su vigor. Y si la adaptación exige el conocimiento objetivo del entorno y una valoración sistemática de las diversas vías de acción. Existen importantes sentidos en los que el enfoque de Darwin era profundamente enemigo de los enfoques románticos de la moralidad. seguramente sus instintos han de ser leales. ni la concepción romántica del ser humano ni el enfoque a ésta unido de la dirección moral siguen siendo irresistibles. Para Baudelaire. Una concepción como ésta del funcionar humano estaba reñida no sólo con el enfoque romántico del individuo sino con su enfoque gemelo. Para Freud. las tesis de Darwin favorecían un completo secularismo en asuntos morales. el de los principios morales. Tales sospechas fueron también espoleadas por diversos escritores y eruditos románticos que. Poe y Nietzsche.

una explicación sociobiologica tiene poco de explicación ya que en manos del biólogo el concepto mismo de moralidad desaparece de la vista. Si toda conducta es esencialmente biológica (la acción de neuronas. Justificar la acción de uno según los sentimientos morales no era mejor que proclamar los gustos y deseos personales. sino que la concepción romántica de sentimientos morales universales o fundamentales también demostró ser poco convincente. no queda nada que pueda llamarse «moral». Tal vez el toque de difuntos que sonaría por la ética romántica se reservó para más adentrado el siglo xx. Al final. Los intentos por establecer sistemas universales de valor o éticas basadas en los sentimientos morales o intuiciones pasaron a ser considerados como un imperialismo occidental disfrazado. por definición. no racionales (y. hormonas.Construcción social y ordenes morales contingencias—. la ciencia retraía sus orígenes a la Ilustración y a la importancia de la observación y la racionalidad individuales Los sentimientos morales eran. nervios musculares). dos de los más francos fueron el comunismo y el nazismo. A lo largo del siglo XIX. irracionales). MODERNIDAD Y MORALIDAD A medida que la cultura occidental entra en el siglo XX. o la explotación). Las afirmaciones de probidad ética quedaban asi reducidas a poco más que a prejuicios culturales. Al mismo tiempo. el cientificismo y la envergadura de la conciencia social. la concepción romántica del ser moral fue perdiendo su ascendencia sobre la imaginación intelectual. la gama y variedad del compromiso religioso y moral eran enormes. Y dada esta variedad eran pocos los medios a través de los cuales el cristianismo. al igual que en las ciencias exigía una astuta observación y un razonamiento lógico. en consecuencia. o en realidad cualquier forma de «conocimiento intuitivo del bien». De los diversos movimientos que afirmaban la probidad trascendental en asuntos de bien humano o superioridad moral. 3 El ascenso de la ciencia Pareja a la estela del darwinismo y compatible con ella aparece el florecimiento de la perspectiva científica. pudiera reivindicar su superioridad. Sm embargo. La publicación en 1871 de Primitivo Culture de Edward Burnett Tylor. dio el paso hacia la investigación de sistemas contrastantes de creencia etica o religiosa. La acción efectiva en la vida. el «hablar moral» al reino de lo místico. por lo tanto. rehabilitando el darwinismo como teoría de la moralidad. Conciencia cultural A medida que el darwinismo y el cientificismo ganaron cada vez más ascendencia los intereses especializados fueron dirigidos al estudio objetivo de la especie humana. los sociobiólogos leñen un apuro al eludir el argumento igualmente plausible a favor de una base biológica para el mal (en la agresión por ejemplo. están también bajo sospecha en cuanto guías para la acción. se habían dado pasos de gigante en las ciencias médicas. Estos estudios sirvieron en diferentes sentidos para sustituir la autoridad religiosa por la científica. Y como esta obra demostraba. al valorizar las disposiciones comunes de este modo. El Manifiesto Comunista de En el presente siglo los sociobiólogos han propuesto que las disposiciones morales cuentan con una base biológica. tanto histórica como multiculturalmente. No sólo resultaba difícil reconciliar el enfoque romántico del interior profundo con el darwinismo. 3 88 . El reduccionismo biológico confina. en particular. la química y la física y los productos tecnológicos resultantes se habían hecho ampliamente evidentes De hecho el cientificismo hacía las veces de acompañamiento coral de la perspectiva darwinista.

adquiere su fuerza persuasiva de sus afirmaciones inherentemente morales.Conocimiento individual y construccion comunitaria Marx y Engeis. subjetivismo. de las "convicciones morales consideradas" y las diferentes concepciones de "lo que querríamos decir"» (pág. Sin embargo. Este escepticismo ha adoptado muchas formas: emotivismo y otros no cognitivismos. La primera es un dominio del discurso moderno informado por la tradición empirista que iría de las obras de Locke. Con todo. Existen movimientos significativos que demuestran que conceptos como. en la que habla de su pueblo que «suspira bajo el intolerable peso de una condición existente» y condena «las naciones que ya no encuentran una solución heroica para esta angustia» por «impotentes». En el hincapié que hacen sobre los antecedentes 4 Los argumentos en contra de la tradición romántica. capaz de realzar la condición humana— ha pasado a ser dominante en el presente siglo. en virtud de la observación y la razón. Mientras que las formulaciones de la teoría del aprendizaje constituían la persona como un organismo adaptativo en sintonía con las contingencias del entorno. y la práctica más reciente de deponer los principios morales fundamentales mediante el fiat o el mero rumor. ¿Cuál es el lugar de la acción (ética. tanto una como otra empresa sirvieron para objetivar la concepción modernista (neoilustrada) del funcionar humano. Esta concepción del ser humano —racional. la enorme opresión que resultó del movimiento comunista permitió que el mundo atisvara la presencia del potencial apocalíptico en esas afirmaciones. perspectivismo. está efectivamente dotado para construir la sociedad moralmente buena. probablemente ninguno es más importante y portentoso que su escepticismo sobre si los principios morales pueden conocerse o demostrar que son ciertos en absoluto. Hume y Mili pasando a través de Comte. desasosegada porque ha crecido en la inseguridad» (1943. el discurso sobre la libertad y la democracia en las ciencias políticas. 89 . igualdad y derechos siguen conservando una poderosa capacidad para conducir la acción humana.. la teorización moral [se ha reducido] al nivel de la afirmación y la contraafirmación: a la confrontación de intuiciones concurrentes. en su condena de un sistema económico que promueve una «explotación desnuda. han conducido a una erosión general de la filosofía moral. o por la satisfacción de su alma. En efecto. la revolución cognitiva consiguió poner los procesos racionales en el centro del funcionamiento humano. y se prolongaría a través del siglo xix. poco queda del sentido de una justificación fundamentado para este tipo de movimientos. descarada. El proyecto sucesor. Es este mismo enfoque el que fue normalizado por la mayor parte de la teoría e investigación en psicología durante el presente siglo. y. «de algunos de los diferentes rasgos que distinguen la filosofía moral del siglo xx de las décadas anteriores. justicia. por ejemplo. esta concepción modernista del ser humano es ampliamente una rehabilitación del enfoque ilustrado. 1). 4 Resulta difícil decir que la retórica de los sentimientos morales ha muerto. por consiguiente. págs. Uno se estremece de los resultados a que condujo. juntamente con el acento reciente puesto en la razón y la observación. al menos en el ámbito del mundo de la ciencia y de las letras. ideológica) moral en la concepción moderna del ser humano como ser racional-instrumental? A mi juicio. Se trata de un enfoque que ha desempeñado un papel importante en el modelar el discurso de la filosofía empirista de la ciencia. Tal como Regis (1984) describe la situación. Para Hitler es esencial luchar por la «liberación de la gente de una gran opresión. y las formulaciones sociobiológicas entre otras. o por la eliminación de la amarga angustia. Descartar la concepción romántica del ser moral sobre la base de la supervivencia de la especie y la racionalidad científica en particular consiste en suponer que existe una forma de ser humano que.. cualquier respuesta que se dé a esta pregunta tiene que distinguir entre dos influencias ilustradas principales en los enfoques modernos de la persona. 509-510). observador. Podríamos examinar también el atractivo romántico en Mein Kampf. viene prefigurado por las críticas del romanticismo que esbocé antes. intuicionismo. de Adolf Hitier. directa y brutal» y su defensa de la bondad humana y su liberación de la opresión. Tal como Habermas (1983) lo ve. las teorías del hombre económico.

El individuo según esta exposición. El único medio por el cual las acciones buenas se pueden garantizar desde este punto de vista es a través de la socialización y la educación: esencialmente mediante su impresión. pero nada hay en la ciencia misma que prevenga (o invite a) su uso. la educación religiosa. Toda preocupación por «qué debe ser» está más allá de toda respuesta: es mera metafísica o algo peor.Construcción social y ordenes morales medioambientales del funcionamiento humano. eludidas. la vida cotidiana. Al basar sus argumentos en la suposición de la existencia de una racionalidad inherente. Los valores personales. aquella que en general se identifica como racionalista (véase también el capítulo 1). dado que no existen estándares del «bien» necesariamente favorecidos por el estudio empírico. Goldman (1988) defiende un «conocimiento específicamente moral» basado en un enfoque coherente de la verdad. El científico en cuanto científico carece de punto de vista moral. las preguntas importantes y contestables son las del tipo «qué es en realidad». Spinoza y Kant. utilizada para prestar fuerza a otra más hipotética. y éstos a su vez como otros han dictado. Por ejemplo. Para los científicos y filósofos empiristas. El enfoque del individuo ideal como un científico empirista es del tipo que deja al individuo sin ningún sentido de la dirección ética. cuyos problemas se subrayaron ya en los capítulos 1 y 2. El adecuado funcionar en las ciencias. muchos especialistas aún hoy encuentran la concepción moderna del funcionar humano moralmente vacía. Una aparentemente «bien fundamentada» inteligibilidad es. en el que el individuo es visto como una pieza de una gran máquina universal. 5 En gran parte por estas razones. hacían hincapié no en las habilidades observacionales. Por consiguiente. Con todo. razonar y planificar. lo científicos conductistas y demás especialistas que trabajan en el seno de la tradición empirista. entre otros. sino en la racionalidad inherente al individuo y la notable importancia de la racionalidad al determinar la naturaleza del bien. existe una segunda tradición que contribuye a la concepción moderna del individuo. ni medios para derivar lo que debe ser de lo que es. típica del siglo xx. sin medios para evaluar lo justo y lo injusto. la ética y las pasiones políticas simplemente ofuscan el proceso. o los programas de construcción del carácter como los de los Boy Scouts y la YMCA. En la medida en que la gente actúa moralmente. y sin motivos para desafiar el statu quo. en consecuencia. Y si toda la actividad humana se comprende como una función de antecedentes medioambientales —un enfoque establecido por buena parte de la filosofía del empirismo lógico junto con el enfoque conductista en ciencias sociales—. tanto en la ciencia como. precisamente aquello que constituye la acción moral no es un asunto con el que quieran enfrentarse la mayoría de los filósofos de la ciencia. En ningún punto se hace posible una deliberación sin trabas sobre el bien. Las preguntas sobre el valor son. requiere observar. es poco más que el resultado de inputs sistemáticos. 90 . Con todo. su conducta tiene que ser retrotraída a condiciones precedentes. los filósofos modernos han planteado desarrollar las 5 Existen excepciones al intento general de separar el conocimiento del principio moral. como la socialización familiar. Actúan como prejuicios que interfieren los tipos de juicios imparciales necesarios para la acción efectiva. Flanagan (1991) intenta utilizar el conocimiento científico de la psicología humana como base para desarrollar una filosofía de la ética. así como poner a prueba hipótesis en el mundo. Tampoco queda claro qué resultados útiles se alcanzarían a través de este tipo de consideraciones. Los escritos de Descartes. por consiguiente. entonces se subvierte la cuestión de la «elección moral». Los científicos pueden generar conocimiento y saber acerca de sofisticados sistemas de armamento. la tradición empirista puso los fundamentos para una concepción. en efecto. en la vida cotidiana. El individuo singular está destinado a actuar como otros han ideado. las preguntas por el valor son siempre resueltas a un paso de distancia del actor individual.

Kohiberg defiende una teoría innatista del razonamiento moral. entonces hemos vuelto al romanticismo. el narcisismo y la explotación se cuentan entre ellos. existen más problemas. que utiliza la observación empírica para justificar su posición («el ser humano como observador astuto») pero. por consiguiente. En el caso de la psicología. En estadios tempranos y más rudimentarios del desarrollo —preconvencional y convencional—. Asignar defectos en la polaridad que separa una «mente interna» de un «mundo externo» es problematizar el concepto del «sujeto que toma decisiones morales». al fin y al cabo. la exposición empirista obtiene crédito. que argumenta en favor de una teoría de la moralidad. 91 . Al punto de que existe un estrecho vínculo entre el individualismo. Por ejemplo. afirma que una línea dada de pensamiento es moralmente superior porque es más sofisticada.Conocimiento individual y construccion comunitaria fundamentaciones racionales para la acción moral. por un lado. una gama de problemas parecen inherentes al individualismo occidental tradicional. y el pensamiento moral. estos psicólogos presumen la capacidad natural del individuo para el pensamiento moral. en lugar de verse como científicos que ofrecen soluciones al problema del bien. Por el lado filosófico.) En un estadio más maduro del desarrollo cognitivo. de Donagan (1977). Como examinaremos en posteriores capítulos (especialmente en el capítulo 9). existe una profunda incoherencia al hacer uso de la imagen del mundo científica. Dicho esto. basándose en la presuposición romántica de una capacidad inherente para la dirección moral. determinista de cara a demostrar la 6 Véase también The Theory of Morality. El desarrollo epigenético de la mente individual. por otro. pero sólo en los estadios más rudimentarios del desarrollo. 7 El estrecho vínculo de unión entre individualismo y teoría moral tradicional queda claro tanto en Taylor (1991) como en Fisher (en proceso editorial). ¿cómo se puede justificar cualquier andamiaje racional particular? Un compromiso con la justicia no tiene que. conducirá de modo necesario en la dirección del razonamiento moral abstracto. 6 La orientación racionalista a la acción moral queda también reflejada y normalizada dentro de la psicología científica. todos los puntos débiles del individualismo se plantean como condenas potenciales de una teoría moral en la que el individuo pensante ocupa el centro. descansar en un conjunto elaborado de razones relativas al porqué se prefiere la justicia. Por consiguiente. por ejemplo. simultáneamente. toda la gama de argumentos contra el conocimiento como la posesión de las mentes individuales (véanse capítulos 1 y 5) opera como un impedimento para el enfoque moderno de la racionalidad que se deriva de la moralidad. Teoría de la justicia de John Rawls (1971) y Reason and Morality de Alan Gewirth (1987) se cuentan entre los ejemplos recientes más célebres. y si nos peguntamos por qué estas razones son fundamentadoras ¿no nos saldrá de nuevo el abogado defensor con un conjunto de razones que por sí mismas necesitan justificación? Si. La alienación. la justificación demuestra estar fundamentada en el deseo («mi sensación de lo que es justo»). quisiera señalar que ni el intento del filósofo de ubicar la acción moral en una racionalidad fundacional ni el intento del psicólogo para ubicar formas superiores de toma de decisiones morales son muy convincentes. aunque sustituye los sentimientos propios del enfoque romántico por las «capacidades racionales». 7 Del mismo modo. cuya infracción seria una «violación de la propia racionalidad». el individuo generará sus propios principios éticos abstractos. sostiene Kohiberg. (En efecto. consiste en determinar empíricamente la naturaleza de las decisiones morales: ¿Cómo. El desafío. por quién y en qué circunstancias razonan las personas de un modo moralmente sofisticado? El intento más ambicioso de este tipo lo incorpora la teoría del desarrollo moral de Kohiberg (1971). el individuo tomará aquellas decisiones que sean garantizadas por el entorno social o que ha absorbido del grupo social.

8 Llegados a este punto cabe optar por una designación social o comunitaria de los particulares: puede que uno no esté directamente guiado por una proposición abstracta. Sin embargo. «privar de la vida» en un abanico de marcos concretos? ¿Cuando yo como y respiro no estoy con ello privando de oxígeno y alimentos a otros? ¿Qué sucede si se trata de mi vida o la de ellos? La definición exigente demuestra ser muy imprecisa. la teoría de las etapas de desarrollo es plenamente determinista.Construcción social y ordenes morales existencia de la capacidad del individuo para tomar decisiones morales.. la inteligibilidad. se repudia el concepto de actuación voluntaria (decisiones más allá de los requisitos del sistema cognitivo). significa «privar de la vida». pero la posibilidad de una ciencia determinista queda arruinada. sin lograr indicar cuándo. Como rápidamente supondremos. y. 14). El principal problema de los principios abstractos de la moralidad es que están vacíos de contenido significativo. Caputo argumenta de manera similar que los principios éticos no son guías en nuestra inmersión diaria en las obligaciones. ¿Qué significa. por la fuerza de la herencia o gracias a la educación. pero el principio mismo carece de consecuencias para la acción. y que se aplica contigentemente a otras personas de distintas convicciones religiosas. la universalidad. Con todo. Es decir. tras deliberar. justicia. Utilizar la perspectiva científica para demostrar la opinión antitética es perjudicial. como lo son los procesos que actúan en cada estadio. «Matar». salvo el estadio final de razonamiento moral posconvencional. Una definición así podría inicialmente parecer llena de consecuencias determinantes. no consiguen determinar cuándo y dónde se aplican. políticas o raciales. de la que no hay salida para la acción moral. en la medida en que la tradición racionalista queda reflejada en la inclinación del psicólogo por los mecanismos de procesamiento de la información y cognitivos. sus definiciones se mueven también en el ámbito de lo abstracto. En su interior no contienen ninguna regla de instanciación. la legitimidad.. Así uno puede declararse a favor del principio «No matarás». ¿A quién o a qué se aplica? ¿En qué condiciones? ¿Qué significa «matar» en términos de movimientos reales del cuerpo? Cabe intentar mejorar las cosas buscando el compendio para una definición precisa de la que la acción podría derivarse. cuando se definen principios abstractos. La teoría del desarrollo moral de Kohiberg parece eludir este problema. intensificara necesariamente la cualidad de la vida cultural? Pienso que no. Se aprende. Con su elegante forma de expresarse. La obligación se incrusta en la densidad de la particularidad y la trascendencia. ¿el resultado de estas capacidades y compromisos sería una sociedad moral? ¿El creciente número de personas. existe otro problema en cuestión que es relevante tanto para los intentos filosóficos como psicológicos de basar la moralidad en procesos de principio racional. Si concedemos a los individuos la capacidad de pensamiento abstracto moral y un compromiso con un conjunto de principios —a saber. pero la solución es engañosa. al fin y al cabo. 92 . dónde y cómo se aplican. la inmanencia. rescatar así los principios morales del 8 En su volumen Against Ethics (1993). la autonomía. «la ética florece en el elemento de la belleza. honestidad e igualdad—. un examen más cuidado revela que esta definición más exigente es en sí abstracta. La ética aborrece el abismo de la singularidad y la incómoda incomprensibilidad. Sin embargo. en una oscura ausencia de fundamentos en la que la ética sólo puede estorbar» (pág. por ejemplo. que el «no matarás» tiene poco que ver con «matar de risa» o personas «vestidas para matar» o «sonrisas que matan». Y lo mismo cabe decir también de las ulteriores explicaciones de las definiciones y las explicaciones de las explicaciones en una regresión infinita. Aquí la autonomía individual es sutilmente restaurada. que prohibe determinadas acciones hacia parientes y amigos. La perspectiva empirista no deja espacio para un «sujeto de toma de decisiones» (capaz de alcanzar una decisión indeterminada por los inputs medioambientales). pero tras una amplia inmersión en la cultura se llega a aprender (en la práctica) la gama de acciones relevantes.

y desarrollan narrativas autoidentificadoras que les hacen ser inteligibles para otros y para sí mismos. más bien. los gobiernos y las religiones sostengan las leyes. «Ser el sujeto de una narración que va desde el nacimiento y se prolonga hasta la muerte es. sino también al sostener esas tradiciones que aportan. económicas y materiales mudan con el paso del tiempo. dado que las exigencias sociales. su significado está sometido a un continuado proceso de enmienda. aduzco que precisamente este carácter convencional de la falta de principios es lo que permite que los tribunales. Si la cultura define como inmoral matar niños salvo cuando se trata de los hijos de nuestro enemigo. Madntyre retrae la acción moral a la tradición comunitaria. adolece de su intento de establecer principios o valores que trascienden los contextos de su uso. Además.. sin esta determinación social del significado. honestidad e igualdad —en términos de las aplicaciones conductistas— pueden variar. En particular. Al mismo tiempo. las convenciones culturales no están en oposición con los principios morales trascendentales. 202). El individuo puede ser considerado responsable moralmente en razón de las narrativas autoidentificadoras y a causa de su enraizamiento en la vida cultural. resulta útil examinar una línea de argumentación desarrollada por Alisdair Madntyre (1984) en After Virtue. El debate moral contemporáneo es para Madntyre tanto «interminable como inquietante» (pág. estas abstracciones pierden consecuencia práctica y susceptibilidad de cara a la evaluación. tanto a las 93 . Lo que está en juego en este tipo de casos no son los principios — puede que permanezcan inflexibles— sino el hecho de que las cuestiones de cómo y cuándo se aplican se encuentran en movimiento continuo.. y sus consecuencias para los negros. análogamente pueden renegociarse las convenciones. Careciendo de un contexto de uso. De este modo los principios abstractos encamados en la Constitución. las reglas morales ni determinan ni garantizan aquello que cualquier grupo particular favorecerá como acción moral. LA ACCIÓN MORAL DESDE EL PUNTO DE VISTA CONSTRUCCIONISTA Hasta ahora he destacado los contornos de una perspectiva romántica y modernista sobre el ser moral. las mujeres. El significado de los principios de justicia. los homosexuales o las madres adolescentes son en la actualidad un motivo de litigio constante.. En este enfoque. 210). La acción moral es posible cuando los individuos están inmersos en la vida comunitaria.. En este sentido. Macintyre es altamente receptivo hacia aquellos que consideran que tanto los intentos románticos como los modernistas para generar preceptos morales universales son empresas abocadas al fracaso. he recalcado cuáles son sus imperfecciones más significativas en cuanto a su potencial para generar una sociedad moral. no queda ya espacio para la deliberación individual (a menos que no sea en virtud de algún otro estándar cultural). La convención cultural sustituye a la reflexión ética como el fulcro de la acción moral. los pilares constitucionales y los principios teológicos a lo largo de los siglos. ser responsable de las acciones y experiencias que componen la vida narrable» (pág. aquello que consideramos virtudes es algo inseparable del tejido de las relaciones sociales: «Las virtudes encuentran su sentido y propósito no sólo al sostener esas relaciones necesarias si ha de alcanzarse la variedad de bienes internos a las prácticas.Conocimiento individual y construccion comunitaria bajío que supone la regresión infinita equivale a eliminar a la psique del centro de la acción moral. los tribunales de justicia o la Biblia puede seguir siendo relevantes. Aquello que es moral se define no en conformidad con los principios del individuo. Las garantías constitucionales fueron un cobijo más bien precario para los norteamericanos de origen japonés durante la segunda guerra mundial. A fin de realizar un examen abierto de la alternativa construccionista social. sino según los estándares culturales existentes en cuanto a cómo se aplica el principio moral. principios como éstos dejan de ser oportunos.

A mi entender. desontologizados. el razonamiento moral. por consiguiente. «valores» y «razón». participan en una forma de narración cultural. Uno participa en las formas culturales de acción como lo hace al participar en una danza o en un juego. Con estos argumentos. Hablar respecto a la propia vida mental es participar en una forma cultural de contar historias. como tampoco las preguntas relativas a por qué uno se mueve a un ritmo de tres por cuatro. podemos reconstituirlos como formas lingüísticas (poéticas. pautas de intercambio. De un modo más explícito. Este tipo de acciones pueden comprenderse plenamente como secuencias de acción coordinadas en el seno de comunidades particulares. 9 Desde el punto de vista aventajado del construccionismo. por consiguiente. 94 . Una vida moral. retóricas) de práctica comunitaria. la moralidad no es algo que uno posea dentro. los valores personales. Más bien. 207). El lenguaje de los sentimientos morales y de la deliberación moral no se refiere entonces a los acontecimientos mentales ubicados en la mente de individuos singulares y que dirigen sus acciones. o proyectos culturales. «sentimientos morales». ¿cómo funciona? ¿Qué es su interesarse por cuestiones de la acción moral? Desde una perspectiva construccionista. sino una forma de participación comunitaria. su contexto histórico necesario» (pág. Según esta exposición. Esta reconstitución exige tanto una desconstrucción ontológica como una reconstrucción discursiva. ese mismo es su contenido. Este tipo de oraciones. sino un acto público inseparable de las relaciones en las que se participa (o se ha participado). las preguntas relativas a por qué uno es moral o inmoral no exigen una respuesta específicamente psicológica. «una acción así infringiría mis principios». Si el lenguaje mental no adquiere su sentido y significado a partir de los estados mentales. a su modo están diciendo rasgos constitutivos de la vida cotidiana. un acto privado interno a la psique. las suele utilizar la gente al llevar a cabo diversos rituales sociales. no es una cuestión de sentimiento individual o racionalidad. La acción moral no es un subproducto de una condición o estado mental. Este contenido incluiría aquello que consideramos que son los estados mentales: cuestiones de «intención». De nuevo extendiendo la tesis de Madntyre. las intenciones? ¿Hemos de abandonar totalmente toda preocupación por este tipo de estados? Aunque esta pregunta es compleja. si las narrativas en las que estamos inmersos son producto de la interacción existente. es una acción que posee su significado moral sólo dentro del ámbito particular de la inteligibilidad cultural. cuando baila un vals o juega al tenis con pelotas y no con volantes. declaraciones como «creo que esto es correcto». ¿cómo hemos de comprender el sentimiento moral individual. cabe separar los problemas de la acción moral de las cuestiones del estado mental. por el momento sostengo que para el construccionista estos diversos términos no son tanto abandonados como reconstituidos. o «pienso que esto es inmoral». Sólo las personas en relación pueden sostener (y ser sostenidas por) un enfoque de la acción moral. afirmar una «intención» o poseer un «valor» es relacionar la inteligibilidad con otros participantes de la cultura occidental (véanse también los capítulos 6 y 9). Madntyre logra desplazar el fulcro de la acción moral desde la mente individual a las relaciones entre personas. si las narraciones mediante las cuales nos comprendemos a nosotros mismos y nuestras relaciones son formas de justificación social. Cuando psicólogos y filósofos hablan de los ingredientes psicológicos necesarios para una vida moral. Los ingredientes psicológicos —el principal punto de preocupación para románticos y modernistas— son.Construcción social y ordenes morales practicas como a las vidas individuales. Operan dentro de 9 Véanse también los trabajos enormemente útiles sobre el desarrollo del discurso moral realizados por Shweder y Much (1987) y Packer (1987). se elimina al individuo como preocupación central de la deliberación moral. Madntyre no le saca todo el rendimiento al tema. Si llevamos sus consecuencias al límite. sin embargo.

los lenguajes de la autocomprensión —y. Un discurso de este estilo puede figurar de manera prominente en nuestras acciones En su obra posterior. supuestos que. 27). el construccionista se mostraría alterado por los posibles peligros inherentes en estos mismos lenguajes y acciones. No es simplemente que este intento por trazar la «topografía moral» de la cultura occidental pueda «neutralizar las capas de supresión de la conciencia moral moderna» (pág. Estos «marcos implícitos proporcionan el trasfondo. pueden también establecer la propia identidad. En algunos aspectos estos argumentos son compatibles con las tesis desarrolladas en Sources of the Selft (Fuentes del yo) de Taylor (1989). The Ethics of Aufhenticity (1991). por consiguiente. Sin embargo.. Al mismo tiempo. Se me invita a vivir mi vida de este modo. los lenguajes ético y moral se encuentran entre los recursos disponibles para actuar en los juegos y participar en las danzas de la vida cultural. y la revitalización de los lenguajes morales tradicionales enriquece la gama y el potencial de nuestros intercambios. sino porque tal vez nos revelarían o recordarían modos potencialmente útiles de hablar (y actuar) que de otro modo podrían perderse o ser destruidos en el alboroto de la vida contemporánea. sirven de base implícita para la acción moral. y la suposición subyacente de que este lenguaje es únicamente idóneo para generar la sociedad moral. intuiciones o reacciones. éste se uniría a la empresa de reseguir el discurso moral a través de la historia..Conocimiento individual y construccion comunitaria relaciones para prevenir. 10 95 . Son «constitutivos del actuar humano». desde su perspectiva. Taylor argumenta de un modo más directo en favor de la potencialidad moral de un discurso individualizado. extravío lo que es para mí el ser humano» (pág. tal como Taylor lo entiende. la posición de Taylor es compatible con las tesis construccionistas desarrolladas aquí. Son movimientos o posicionamientos que permiten a las personas construir la cultura en lo que damos en considerar un sentido moral o ético. extravío mi vida. la personalidad humana indemne» (pág. para nuestros juicios morales.. 29). no podemos a partir de ahí concluir que el lenguaje moral sea esencial y deseable para las formas aceptables de vida social. «pienso que la autenticidad ha de ser considerada seriamente como un ideal moral» (pág. Donde la autenticidad se toma como «un determinado modo de ser humano a mi manera. Tal como declara. de la acción moral— sirven de «fuentes morales». quien intenta resucitar los supuestos que subyacen a la concepción occidental del yo.. el construccionista no defendería necesariamente este tipo de lenguajes. hasta tal punto que «salir fuera de estos límites equivaldría a salir fuera de lo que reconoceríamos como integral.. y no imitando el de ningún otro. en su valoración del lenguaje de la moralidad individual. más bien. Si no. 10 Para el construccionista los lenguajes de la moralidad individual resucitarían no porque fueran esenciales a la vida moral. 22). Articular un marco consiste en explicar qué tiene sentido de nuestras respuestas morales» (pág. el construccionista podría plantear preguntas esenciales. sino que intentaría dar cuenta de las condiciones y circunstancias en las que estas convenciones lingüísticas llegan a desempeñar un papel funcional en la vida social (e intelectual). Al proponer que el lenguaje moral es esencialmente un recurso que genera y sostiene acciones que consideramos morales en el seno de la cultura. Con Taylor. amonestar. elogiar y sugerir diversas formas de acción. En efecto. dar a otros guías de conducta futura y alcanzar la unidad dentro de un grupo.. 90). EL DISCURSO MORAL: ¿NECESARIO Y DESEABLE? Aunque el lenguaje de la moralidad individual desempeña un papel significativo en la organización y la coherencia de la vida social. 26). es decir. Ahora volveremos sobre esta perspectiva. sin embargo.

Sin embargo. permitiéndonos interceder. si se introducían los principios del bien en la situación. del «deber». Si el lenguaje moral no es esencial. había a menudo una amonestación verbal (característicamente hecha por el agresor) y el infractor putativo de la regla a menudo intentaba salvar las apariencias a través de una acción hostil. de los «principios» y similares ¿son esenciales a las formas aceptables de vida social? Parece dudable. tal como hemos visto. mejora de modo necesario la probabilidad de acciones apreciadas? En primer lugar. Por ejemplo. vacilar significativamente. A individuos convictos por crímenes de asalto con agresión se les pidió que describieran los incidentes que les condujeron a cometer ese tipo de acciones delictivas. y examinar las consecuencias amplias de nuestras acciones. Más bien. la condición humana no se realzaba. Las relaciones satisfactorias no requieren ni personas con estadios morales en su cabeza ni instituciones sociales con credos morales. propongo que este tipo de lenguajes deben su desarrollo primeramente a rupturas en las pautas aceptables de intercambio. se deterioraba rápidamente. Esta hostilidad desencadenaba entonces el asalto con agresión. una relación suave y sin problemas entre padre e hijo puede lograrse sin el beneficio de un discurso específicamente moral. sino que. valores. la mayoría retrotraía sus acciones a los incidentes en los que se consideraba que alguien (a menudo la víctima) actuaba inmoralmente (rompiendo una regla apropiada). principios constitucionales. la mayoría de las amistades. relaciones universitarias y transacciones comerciales tienen lugar recurriendo escasamente a un léxico de aprobación moral. Este tipo de lenguajes no son tanto responsables de la generación de formas aceptables de sociedad como medios retóricos para reforzar aquellas líneas de acción ya asumidas. si el lenguaje moral principalmente cumple con funciones performativas —y en particular aquellas que sostienen tradiciones particulares—. códigos de ética. De hecho. De un modo más especulativo. Tal como aquellas narrativas pusieron de manifiesto. En el mismo sentido. Y hablo de las tradiciones que intentan establecer los estándares universales del bien: principios de lo que está bien y está mal.Construcción social y ordenes morales diarias. esto no equivale a afirmar que los términos de moralidad (ética. Hay pocas razones para creer que sin el lenguaje moral la sociedad se deterioraría o recaería en la barbarie. Las personas son plenamente capaces de coordinar sus acciones sin cláusulas performativas. tenemos que preguntar si se sirven mejor los intereses comunales —y en todo caso cuáles son— mediante estos tipos de cláusulas performativas. Sin embargo. ¿Hablar de «lo bueno» y «lo moral». que aspiran a hablar superando los límites espacio-temporales. los lenguajes del «deber ser». de los «derechos». desde la temprana teología y el intuicionismo romántico a los intentos modernos de fundamentación racional. al contrario. Las repercusiones problemáticas de este tipo de enfoques quedan puestas de manifiesto en el intento que hace 96 . De hecho. el lenguaje moral funciona ampliamente como un medio de sostén de las pautas de un intercambio social que corre el peligro de erosionarse. Si un individuo o grupo viola las costumbres comunes. ¿de qué modo funciona en comparación con otros medios posibles de lograr los mismos fines? Aquí resulta útil considerar la investigación llevada a cabo por Felson (1984) sobre criminales convictos. declaraciones de los derechos universales. derechos) sean esenciales a la formación de una «sociedad moralmente buena». puede emplearse el lenguaje moral como un medio para corregir o para reencauzar la acción infractora. A mi entender este deterioro a menudo se intensifica a través de esa misma tradición que fomenta la investigación de fundamentos morales para la sociedad. Esto es como decir que los lenguajes morales tienen poca repercusión en el sostenimiento del orden existente. tenemos que preguntar si este tipo de lenguaje es el vehículo más útil o efectivo para realzar la cualidad de la vida cultural.

Por consiguiente. apenas tiene nada que ver con la cuestión La propia teoría de Gewirth se basa en lo que considera una verdad transparente de la cultura a otra ni a través de la historia. En su prefacio. en nombre de una moralidad superior. para demostrar [su] superioridad sobre las reglas morales o juicios de las culturas o tradiciones opuestas (pág. A medida que los preceptos de cualquier grupo tienden a la universalidad. que han intentado demostrar un fundamento firme. se trata de la búsqueda del dominio universal. han albergado la esperanza de desaprobar o establecer lo erróneo de los principios antagonistas» (pág. tormas que a menudo tienen largas historias y operan con una sofisticación finamente equilibrada. se trata de una metatora del conflicto -de la oposición. consideremos cuáles serían los resultados de un movimiento islámico expansionista que buscara. y la búsqueda final de un sistema o cultura que alcance la superioridad sobre el resto. cuando los misioneros cristianos llevaron el evangelio a otras tierras. es «presentar una nueva versión de la justificación raciona » que otorgue prioridad o primacía a un sistema moral sobre los demas. no relativista para la ética. en cada caso los críticos han detectado graves imperfecciones. a señalar que «este hecho ha aportado una de las motivaciones intelectuales más fuertes para los diversos pensadores. de sí mismo. O. luego.. operan desacreditando los modos de vida de otros grupos y defendiendo la sustitución de sus tradiciones propias y sus costumbres populares. cualquier cultura. tradiciones o sistemas sociales opuestos puede que afirmen individualmente la autoevidencia para sus propios principios morales. de lo que aquí se trata no es de una cuestión de ideología o moralidad.. Eliminarlo tomando como base razones o motivos de corte occidental sería amenazar la identidad cultural islámica misma. es decir.. tanto antiguos como modernos. periudicando así pautas de larga utilidad en el seno del marco local. y sostengan que sus reglas respectivas y juicios son los moralmente correctos. (A fin de poder estimar los efectos que supondría la eliminación del velo. por consiguiente. ¿Acaso no son opresivos los velos para las mujeres. el éxito de un principio moral al justificar. Unas tendencias hegemónicas como éstas a menudo actúan desbaratando lo que de otro modo serían formas de vida cultural satisfactorias. Mientras que la corrección o rectitud del principio mismo. En efecto. x). que ningún intento de establecer un sistema superior ha temdoexito. Al dar una justificación racional de uno u otro principio moral.Conocimiento individual y construccion comunitaria Gewirth (1987) de asegurar una base racional para la acción moral. justificando acciones que eran nocivas. 11 97 . Así. Gewirth pasa. x). pues el hecho de desear la igualdad de los sexos.. encuentra una grave dificultad. aquellos principios o reglas que simplemente captan o expresan la propia tradición cultural. Gewirth primero ataca las formas convencionalistas de moralidad. 11 He puesto en cursiva algunas palabras y frases en estas citaciones a fin de revelar una metáfora esencial que subyace a la mayoría del trabajo que se lleva a cabo en la tradición universalista. de la rivalidad-.. dentro de la cultura islámica tradicional el velo desempeña una función importante al constituir y sostener un amplio número de costumbres y rituales entrelazados. podemos censurar el velo con que están obligadas a cubrirse el rostro las mujeres en el mundo musulmán. Y Gewirth observa acontl: nuación. Como occidentales preocupados por la liberación de las mujeres. no queda establecida.. un tipo de procedimiento así deja aún el sistema sin garantía alguna de su corrección o rectitud. y por consiguiente injustos e inhumanos? Con todo. llevando las cosas a su extremo. poner estos velos en las caras de las mujeres occidentales ) Finalmente. Su desafio. Tal como señala: Este enfoque. Los partidarios de las culturas. sus mandatos morales sirvieron para desacreditar las costumbres y tradiciones locales. de modo necesario y sin un trabajo interpretativo considerable. ideología o tradición nada aporta.

98 . elimina del núcleo de preocupación tanto los ideales morales en calidad de guías para la acción adecuada. no sin consternación. a todo cálculo. como ya propuse. sin embargo. un conjunto de potencialidades que podrían ser absorbidas beneficiosamente de las tradiciones vecinas. ya que este análisis no exige que tomemos seriamente los procesos de conexión. sospecho. Me gustaría proponer que.Construcción social y ordenes morales del velo facial. 12 Más extremas que el deterioro de las tradiciones culturales son las hostilidades corrosivas a las que invita el lenguaje de la superioridad moral. En la medida en que aquello que consideramos como «el bien. Tales discursos. Sólo en las relaciones llegan a ser identificadas y valoradas las personas. En lugar de buscar una solución específicamente moral al ethos relativista —un valor más elevado alrededor del cual todo podría fundirse. LAS POTENCIALIDADES DE UN RELATIVISMO CONSTRUCCIONISTA Nos encontramos ahora hundiéndonos en el «pantano del relativismo moral». también nos encontramos rechazando la propia orientación psicológica que durante tanto tiempo sirvió como pilar de la responsabilidad moral. el potencial positivo de un enfoque construccionista de la «sociedad moralmente buena». en lugar de lamentar este penoso estado y utilizarlo como catálisis para otra entrada más en el desfile de vanidades con dos mil años de antigüedad. debemos centrar nuestra mayor atención en el proceso de establecimiento de relaciones. lo cual. se trata de un emplazamiento más rico para explorar los medios que nutren la «sociedad moralmente buena». Un tipo de movimiento como éste. lo bueno». La preocupación por el bienestar humano se enraiza en el ámbito de la afinidad humana. no nos deja sin medios con los que proceder. El número de muertes que resultan de las pretensiones de tener valores superiores excede. como los yoes en calidad de agentes intencionales. En este sentido. No estoy afirmando aquí que todas las formas de relativismo tengan un tipo de consecuencia igual. Más bien. Cuando modos de vida preferidos son calificados como universalmente buenos y las desviaciones son inmorales. El principal problema de que preferencias locales se atribuyan el status de principios universales es que estos últimos no permiten compromiso alguno. En este sentido. parece un momento propicio para abrir una indagación sobre las potencialidades positivas del relativismo. y los desviados emprenden una conducta inhumana. tal vez nos enfrentemos al omnipresente pluralismo de la vida contemporánea. Tal como hemos visto al centrarnos en la pragmática social del lenguaje. malas e inferiores. el construccionista desontologiza el discurso tanto de la moral como del yo psicológico. en nuestra cultura se alcanza a través de la intensificación de las relaciones. o al menos así solemos caracterizar esta situación. Existen muchos medios para un fin relativista. por consiguiente. Y. Simplemente dejan de ser el centro de las preguntas sobre las que la deliberación y el estudio revelarán respuestas útiles o necesarias. el construccionismo invita a una orientación más pragmática o con centro en la práctica para 12 Véase también la critica de Said (1993). en comparación con sus predecesores en el campo de la psicología. Examinemos. Con todo. se ha dado el paso necesario para un conflicto brutal. y cada uno debería considerarse separada y comparativamente. los preceptos valoramos se convierten en la justificación para socavar modos de vida compatibles y satisfactorios en otros mundos. un universal abstracto con el que todo estaría de acuerdo—. el pluralismo y la tiranía son fuerzas antitéticas. para colmo. pero con un sentido de tranquilidad: la misma riqueza de las pautas de relación proporciona un recurso. sino que los utilizan personas que realizan sus diversas relaciones. no describen de manera inherente el mundo fuera de sí mismo. efectivamente.

que en su forma idealizada puede considerarse como un proceso de expresión. Por ejemplo. Se trata de un medio. un sentido de lo que está bien y lo que está mal. la resolución que da a este problema supone una concepción individualista de la comunicación (véase capítulo 11). y él mismo aspira a la universalización. No hay muchas razones para considerar esta forma de actividad colectiva como únicamente femenina. un sentido de la decencia. las instancias de acción inmoral se hacen remontar tradicionalmente a los procesos mentales de los actores individuales. Tracey opta por las estrategias hermenéuticas «heurísticas y pluralistas». aunque simultáneamente permitiéndoles avanzar en el sentido de la comunidad moral. mediante el cual puede enfocarse cualquier conflicto humano. un proceso así de intercambio ampliado a veces se desplazará hacia una conclusión clara e ineluctable. En lugar de intentar abrirse paso a través de las consecuencias del aborto como una cuestión de principio moral. saber si la crítica es por si misma una pragmática que permite la creación de la comunidad (como algo opuesto a conflicto) sigue siendo una pregunta abierta. Stout responde al pluralismo predominante defendiendo las formas de crítica social que podrían representar la gama de actos de otorgamiento de sentido de la gente. enriqueciendo por consiguiente la gama de comprensiones y ampliando la sensibilidad respecto a sus múltiples consecuencias. Al abordar el problema de las religiones plurales. cada una de estas orientaciones nos confina en problemas prácticos como algo opuesto a la contemplación abstracta. En la investigación que esta autora lleva a cabo sobre las decisiones de abortar. sino que más bien me centro en el proceso social por medio del cual se alcanzan soluciones. Tal como sucede en este caso. que en sí misma tiene insinuaciones universalistas. si bien necesariamente imperfecta. fuerza de voluntad) o adolecen El hincapié hecho ahora en las prácticas sociales como opuestas a los imperativos morales ideales está en consonancia con una variedad de otras ofertas. De la retribución a la reorganización Tal como hemos visto. En su volumen Ethics after Babel (1988). Según este modo de ver las cosas. Permite que «el problema» se refracte a través de lentes múltiples. El relativismo construccionista sustituye esta pretensión de absolutismo por una búsqueda colaborativa de significado. En el marco construccionista. las mujeres se comprometían en el diálogo. el teólogo David Tracey (1987) también favorece una orientación de la acción. Sin embargo. es la «claridad moral» la que hace peligrar la conversación. representa una síntesis de las diversas relaciones en las que están comprometidas. Del imperialismo a la colaboración Ya hemos abordado el potencial imperialista de la ética universalista. los agentes inmorales carecen de las capacidades humanas comunes (por ejemplo. Su sentido de la moralidad no podía separarse de lo que percibían como un red de relaciones en las que estaban comprometidas. Efectivamente. Sin embargo. Habermas (1979) explora la posibilidad se subvertir la opresión totalitaria a través del establecimiento de condiciones pragmáticas de comunicación necesarias para una plena comprensión. No defiendo aquí una «ética del cuidado». concluía que las mujeres estaban profundamente preocupadas por sus responsabilidades para con otros y tenían un sentimiento de estar velando por el bienestar de otros. 13 Examinemos tres consecuencias particulares. Más que la búsqueda de ideales nuevos o integradores.Conocimiento individual y construccion comunitaria reconciliar los modos de vida enfrentados. una conciencia. escucha y elaboración de una solución que. La réplica de Gilligan (1982) a la formulación por Kohiberg de la toma de decisiones éticas nos viene bien como inicio. y disquisiciones sobre los bienes trascendentales con consideraciones comunitarias de alcance. sin embargo. se trata de un modo de ensanchar el número de voces que hablan de los asuntos en cuestión. 13 99 . por los modos de conversar que permiten que los participantes se transformen mutuamente a la luz de las opiniones de los demás. sea o no designado como un problema de moralidad.

la retribución. Desde el punto de vista construccionista. Más eficaz hubiera sido una ampliación del diálogo incluyendo a los fabricantes de armas. la familia y los vecinos de la asesina. No son los individuos los finalmente culpables.. sino pautas amplias de relación en las que cada individuo por sí solo puede reivindicar la probidad moral. todas estas atribuciones están desnaturalizadas. Pero si nos situamos fuera de la ontología individualista. se convierten en secundarias. las preguntas por la recriminación justa. en lugar de intentar establecer quién tiene razón y quién está equivocado o quién debe desempeñar los papeles de justo y de culpable. El compromiso en el seno de estos marcos mutuamente excluyentes es imposible. podemos ver estas verdades en un contexto relativo y reexaminar nuestro compromiso incondicional con aquellas verdades. las propias preocupaciones se desplazan fuera a las formas de interacción que hacen que la acción problemática sea inteligible. El sistema legal se desplaza lentamente hacia una tal dispersión de la responsabilidad. dados los diversos ámbitos de relación? El incentivo en este tipo de diálogos no debiera ser el de asignar adecuadamente la culpa. y cuáles son las consecuencias a sacar para una acción futura. Además. Cabe preguntarse. y sigue reteniendo también una vertiente retributiva. la instrucción moral.Construcción social y ordenes morales de deficiencias mentales (como una razón desbordada por la emoción o la demencia transitoria). el propietario de la armería que le permitió comprar el arma. presentaron consiguientemente una demanda contra una amplia gama de individuos e instituciones: la policía local. Algunas personas resultaron muertas y los heridos fueron muchos. Con todo. que tenía conocimiento del peligroso estado mental de aquella mujer. Pero las raíces tanto de la ideología antiabortista como de la abortista cuentan con una larga y compleja historia respectivamente en el seno de la tradición judeocristiana y en la tradición norteamericana de las libertades individuales. Tengo en mente aquí la polémica sobre el aborto. se prestará una atención superior al estado psicológico del individuo criminal: la perturbación emocional de aquella mujer. sino el de intentar alcanzar una comprensión mayor de tan aciago acontecimiento: cómo pudo suceder. Por consiguiente. En el caso anterior. sin embargo. Al considerar las cuestiones de un modo diacrónico. ¿Sabía distinguir el bien del mal? Y así sucesivamente. Una perspectiva construccionista también invita a indagar en las raíces históricas de problemas en desarrollo y las pautas de una interdependencia que de otro modo pasaría inadvertida. la National Rifle Association. Al estudiar sus contingencias históricas. ni siquiera esta expansión en la gama de complicidades va lo suficientemente lejos. una mujer vestida con uniforme de campaña y armada con un rifle entró en un centro comercial y empezó a disparar. Las víctimas del crimen. este lenguaje racionaliza y sostiene un sistema cultural de culpa individual. el centro comercial por la falta de protección. Desde el punto de vista tradicional. en la que cada una de las partes participantes sostiene y defiende su verdad universal. centra su atención en los modos como se generan históricamente los problemas reales. pues: ¿Cómo se usa el lenguaje de la responsabilidad individual? ¿Qué justifica? Tal como pronto se evidencia. la investigación puede poner de manifiesto de qué forma grupos que de otro modo serían cáusticos se encierran en relaciones de apoyo mutuo. En un caso reciente ocurrido en Filadelfia. Una preocupación práctica por la organización de las relaciones sustituye a la psicología individual. y los términos de las descripción se reconstruyen como funciones performativas relaciónales. y otras similares.. sin embargo. sólo han llegado a serlo en virtud de un uso prolongado y no examinado. ¿Cuál fue su contribución al horrible suceso y en qué sentido la punición sería razonable o irracional. nos abrimos a la posibilidad de modos alternativos de construir el yo y la sociedad. a menudo podemos demostrar que las verdades que hoy se dan por sentadas o se tienen por aciertos y errores tangibles. deseable o posible. En lugar de castigar al agente inmoral. qué debía hacerse ahora en relación a ello. Ambas dependen de los mismos recursos históricos 100 .

Cuando se lo utiliza. para afirmar el compromiso común en una causa justa y no como medio de asignación de culpa o de enmienda de las faltas. por ejemplo. o movimientos en los que podrían querer aunar sus fuerzas—. primeramente. sino también pautas de vida más amplias. el discurso moral puede suscitar y favorecer líneas de acción mutuamente aceptables. En un sentido más amplio. nos enfrentamos con una nueva gama de preguntas.Conocimiento individual y construccion comunitaria para justificar sus compromisos. reconstruir las narraciones y mudar lo que son posturas conflictivas en metarreflexivas son acciones que contribuyen significativamente a la reserva de recursos culturales. y. Ambas comparten tradiciones que valoran el compromiso y la expresión moral. en condiciones de conflicto o angustia. ni pueden hacerlo. acciones concretas. Este hacer hincapié en las prácticas también tiene que ir más allá de los límites del lenguaje. por establecer las virtudes universales. y si se aplica de modo perspicaz. Sin sus tradiciones compartidas serían recíprocamente ininteligibles. Nos es preciso un modo de integrar no sólo perspectivas. el discurso moral puede utilizarse para alcanzar la coordinación social. Pero de ello no se colige el abandono del discurso moral. en segundo lugar. incorporarse útilmente en la vida cultural. De hecho. y cualquier acción en cualquier momento puede construirse como buena o mala desde cierto punto de vista privilegiado. Cuando está comprometido con un lenguaje absolutista 101 . de un modo más general. Existe un sentido importante en el que el discurso moral es decisivo. De los principios a las prácticas Los enfoques tradicionales de la acción moral se han preocupado. de este modo mudamos nuestra preocupación por lo axiológico y nos ceñimos a lo práctico. la verdad y la luz». Desde la perspectiva construccionista. también precisamos explorar las formas alternativas de práctica. y este mismo hecho de compartir también establece un contexto en el que pueden empezar a entrever la posibilidad de cierto acuerdo —cuestiones sobre las que podrían estar de acuerdo. La palabra no proporcionará «el camino. Un discurso moral de este estilo es sólo un medio para lograr la coordinación satisfactoria. A menudo una ulterior toma de conciencia de su historia compartida y de su interdependencia tal vez suavizara sus reivindicaciones absolutistas. Al orientarnos hacia lo táctico de la moralidad como consecución social. En determinadas condiciones. sino que debe desplazar su atención de las teorías o principios del bien a procesos más concretos mediantes los cuales se logran resultados más ampliamente satisfactorios en el seno de la relaciones. emplearse para producir fines satisfactorios? ¿Qué recursos lingüísticos tiene a su disposición la gente en condiciones así? ¿Puede ampliarse la gama disponible de recursos? Es en este aspecto como el intento de Taylor de resucitar los lenguajes morales del pasado se puede apreciar mejor. modos de enmarcar las cosas y de hablar de los valores. por implantarlas en las cabezas de los individuos. Los principios del bien no dictan. En muchos asuntos — desde políticas locales sobre la pornografía hasta la política internacional sobre la protección del medio ambiente—. por ejemplo. los defensores de las tesis antiabortistas y de las abortistas pueden caminar cogidos de la mano. Por ejemplo: ¿Qué formas lingüísticas pueden. ¿Se pueden desarrollar nuevas formas de relación —o nuevos rituales— para reconciliar las diferencias entre las personas? Los teóricos de la comunicación y los terapeutas de las relaciones familiares han conseguido un gran éxito al desarrollar técnicas con que tratar los conflictos interpersonales: reencauzar. Ni un sinnúmero de debates sobre la naturaleza del bien ni una gran cantidad de instrucción moral garantizarían la existencia de actos buenos. las esperanzas de una sociedad buena finalmente no dependerán de que se moldee a las personas según principios. Estas formas de alcanzar un «sentido del bien» en las relaciones podría. sin embargo. tanto un afán como otro no están exentos de imperfecciones.

Esto puede ser así incluso cuando la mayor parte de las actividades cotidianas de uno son prácticamente idénticas que las del «infiel». Nada hay en el relativismo construccionista que niegue la posibilidad de compromiso moral. Existe una similitud sustancial en las actividades cotidianas que oponen a israelíes y a palestinos. intenta poner entre paréntesis «el problemas de los principios morales» favoreciendo en su lugar una exploración de aquellas prácticas relaciónales que permiten que las personas alcancen lo que entienden por un «vida moral». simplemente uno no puede proceder. indudablemente proseguiré comprometiéndome en acciones que me parezcan buenas y justas según ciertos criterios y reglas —a veces puedo incluso estar fuertemente comprometido—. dos merecen una atención particular. se dirá. el compromiso con absolutos diferentes —con formaciones alternativas de sonidos y signos— ha contribuido a acrecentar un sufrimiento y padecimiento enormes. Aunque el construccionismo pueda dar razones para una preocupación de estilo reflexivo.Construcción social y ordenes morales sostenido por un sentido de la justicia. además de una expansión de las formas lingüísticas. no es un sustituto para la vida normal. pero lo que se elimina de la mesa. ninguna razón que oponer a las más atroces inhumanidades. Tal como he sostenido. Las diversas propuestas pueden someterse a crítica. a paquistaníes y a hindúes. sin que nunca llegue a incrustarse o comprometerse con ellas. Con ello no se quiere descartar toda negociación sobre principios. a griegos y a turcos. el construccionismo es una forma de posicionamiento discursivo. no ofrece donde situarse. Con todo. Existe. el problema de la vacuidad moral. una acción en sí mismo. lo que ha sido un tópico de la crítica de las ciencias sociales durante el apogeo del empirismo. Ya he dicho mucho acerca de los fracasos de intentos anteriores de establecer los fundamentos morales para la acción y los efectos problemáticos que el «punto de vista moral» ha tenido en la sociedad. nos es preciso descubrir nuevos modos de «compartir el pan». La pregunta no es tanto «¿qué es el bien?» sino más bien. Más bien. «¿cuáles son los medios relaciónales con los que se pueden desplazar hacia condiciones mutuamente satisfactorias?». la gama de «razones sólidas» que proporcionan las 102 . el crítico puede proseguir diciendo que el tipo de relativismo defendido por el construccionista le deja siempre flotando entre moralidades. Pero —puede aventurar el crítico—. a los irlandeses protestantes y a los católicos. y no una fuente causal de acción. Para responder a este argumento he sugerido que los principios mismos no dictan la acción. Nada hay en el compromiso con una teoría de la moralidad que acabe produciendo una vida moral. nada en una vida decente y plena que exija un lenguaje moral como acompañamiento. pero tampoco se ha de suponer que esta negociación será la vía preferida que lleve a fines aceptables. Con todo. En este sentido. es la base justificativa para estos compromisos. Más bien consiste en considerar seriamente las pautas de la acción preferida en el seno de diversos grupos y los lenguajes morales por medio de los cuales estas pautas se comprenden y refuerzan. Pero esto es suponer erróneamente que la metateoría construccionista es en sí misma un «fundamento para la acción» o posiblemente «una estructura cognitiva» que dicta la conducta a seguir. de entre ellos. y deben serlo desde diversos puntos de vista. el construccionismo no intenta en sí mismo establecer o instituir un código ético ni a nivel psicológico ni filosófico. EL CONSTRUCCIONISMO: RIESGO Y POTENCIAL A mi juicio. Esto no sustituye la ética por la tecnología. según este enfoque. nada que valorar. uno queda sin compromiso y falto de dirección. Un relativismo así. dada la heterogeneidad de los mundos de las personas. sin una posición moral de cierto tipo. Los principios morales se relacionan con la acción sólo en virtud de las convenciones sociales en las que uno participa. Así pues. primero. quienes no consiguen compartir ese lenguaje se convierten en «los otros».

una sustitución de las palabras mismas por algún otro conjunto de palabras aparentemente «más genérico». tal vez la última arma del arsenal antirrelativista. ¿No son éstas. 14 103 . feminista— podemos imaginar que las consecuencias hubieran sido mucho menos desastrosas. podría llegar a opinar el crítico. ¿de qué modo pudimos llegar a creer que no podríamos actuar sin fundamentos morales? Resulta instructivo en este contexto examinar el caso del nazismo. Al haber socavado este «relativismo nuestro sentido del tabú». Con todo.. 213). 212). Desde la perspectiva presente. Dos intentos recientes de enfrentarse al relativismo moral del construccionismo posmoderno son importantes. Si hubieran dispuesto antes de los medios para una interpretación libre de sistemas de significación —nazi. Sin embargo. 14 Pero. Heller y Feher (1988) ven una peligrosa «irracionalidad» adentrándose silenciosamente en la política internacional (intercultural). que precisamente es la opuesta de la precedente. cristiano. sin embargo. de la armonía social. sino que pueden prestarse a rehabilitar los tipos de jerarquías que los argumentos del construccionismo posmodemo se esmeran en eliminar. dentro de ese sistema de comprensión. hacer enmudecer al conjunto de voces de la oposición. por consiguiente. McGowan (1991) también garantiza la significación de los diversos argumentos contra las presuposiciones universales. Dadas las formas de relación en las que la mayoría de nosotros vivimos. para combatir el relativismo hecho y derecho propone un «imperativo ético de democracia» (pág. gana la mano. No es la «falta de valores» del construccionismo lo que está en cuestión. sería prácticamente inconcebible reaccionar de otro modo.. de otro modo oculta. más bien. He hablado del bienestar humano. judío. incluso la evaluación de la deportación en masa y del genocidio se convierte en una cuestión de gusto» (pág. Recordando el tema debatido en el capítulo anterior. Estos autores proponen oponerse a esta tendencia al establecimiento de «ideas universales normativas de "libertad igual para todos" y "igualdad de oportunidades para todos" como reglas del juicio» (pág. al final proponen otro nuevo conjunto de universales abstractos sobre los que construir un futuro. los argumentos construccionistas de hecho creen en un profundo compromiso con una posición ética. de la aceptación de las personas que difieren. Existe una segunda línea importante de crítica. sino que las justifica como medios necesarios para el fin deseado de la democracia» (pág. como política preferencial. Aquello cuyo uso se elimina de la perspectiva construccionista son los tipos de justificación que invitarían. 9). Esta «democracia posliberal». sino sus compromisos de valor. aquel tipo de actividades tenía una sanción moral. «no basa las libertades civiles en una noción de los derechos naturales o de la inviolabilidad de los individuos autónomos. 131). «Si el relativismo cultural en conjunto. En Postmodemism and lis Critics. esta fuente. el problema puede hacerse remontar en gran medida al contexto histórico occidental en el que los grupos podían llegar a creer en su propia superioridad moral (apoyada por justificaciones últimas) y. referentes tanto a la moralidad como a la epistemología. marxista. a la «erradicación de los nazis». ¿Cómo puede un construccionista justificar una posición contra el nazismo? Nada hay en el relativismo construccionista que argumente contra la aversión de muchas de las actividades llevadas a cabo en nombre del nacionalsocialismo. al fin y al cabo. con diferencias entre los grupos resueltas a través de la argumentación racional. de la reducción del conflicto. no sólo estas abstracciones se eliminan del contexto práctico. El marco nazi proporcionó una base lógica para actividades ante las que retrocedemos con horror. Mientras estos dos análisis se muestran críticos frente al fundamentalismo moderno y profundamente preocupados por honrar el principio de multiplicidad de voces. atribuir cualquier compromiso de valor particular a los argumentos presentes exige la existencia de un esfuerzo interpretativo. El problema era no que el pueblo alemán careciera del nervio moral y que el resto del mundo occidental fuera muy lento en detectar el mal.Conocimiento individual y construccion comunitaria sanciones últimas para silenciar —o incluso destruir— la oposición. Aunque parezca que optan por una forma de relativismo moral. tal como McGowan la denomina. las buenas y pasadas de moda virtudes liberales que operan ahora en una relación simbiótica con el construccionismo? ¿No es precisamente el construccionismo otro florete más para el convencionalismo del statu quo? A esta acusación son posibles dos réplicas.

Sin embargo. por consiguiente. tomar el juego sin los acontecimientos. por consiguiente.Construcción social y ordenes morales ni se da transparentemente en lo que se ha escrito ni puede derivarse unívocamente de las palabras tal como se presentan. ¿En el análisis hay «valores ocultos»? Sí. la armonía sobre el conflicto. los significados locales tal vez se ramifiquen y quizá las personas lleguen a compartir o asimilar los modos de vida de los demás. erigir autoridades principales que diesen las interpretaciones autorizadas y emitieran las soluciones y juicios definitivos» (Caputo. 222). invitaciones a formas de relación. y el diálogo sobre el monólogo. pero también lo son muchas otras defensas y apoyos. que favorezca estas defensas y apoyos particulares sobre otros. eliminar la ambigüedad. aperturas a ulteriores diálogos. no existen medios a través de los cuales mi análisis pueda eludir determinadas preferencias: favorece la paz sobre la guerra. ninguna racionalidad fundamental—. La investigación construccionista. En este resultado descansa tal vez la mayor esperanza de lograr el bienestar humano. pág. En la medida en que el diálogo sigue y las construcciones continúan abiertas. no hago ningún intento por justificar estas preferencias particulares. no va en pos de soluciones para las cuestiones del bien y del mal. pero sólo si uno quiere interpretar el texto así. jerarquizarlos. 104 . son compatibles. La mayor «violencia sería detener el declinar. 1993. En efecto. Resolver los problemas del bien y del mal en cualquier caso concreto es congelar el significado en un punto dado y. Estas preferencias no son exigidas por los argumentos construccionistas. sino que más bien se mueve en el sentido de una problematización acrecentada. dada mi propia inmersión en las relaciones. En segundo lugar. acallar las voces y segmentar el mundo social. disponer los acontecimientos del juego y ordenarlos. No existe ninguna base lógica fundamental que dé su apoyo —ninguna necesidad de espíritu. son participaciones infundadas en la conversación.

SEGUNDA PARTE CRÍTICA Y CONSECUENCIAS .

Para Schachter (1964). 1958) y de la teoría de la atribución (véase Jones. Festinger. La revolución cognitiva en la psicología científica tiene muchas caras. Estas lineas de investigación construccionista ofrecen posibilidades más prometedoras para una psicología culturalmente responsable y sensible. accesibilidad categorial (Higgins y 105 . Hay quien la considera un mero mudar en el hincapié hecho en el conductismo de caja negra por un interés neoconductista por los procesos internos. ahora queda claro que la revolución cognitiva ha reducido radicalmente la investigación a una gama restringida de constructos explicativos. se podría decir que la obra de Kurt Lewin y sus protegidos (a saber. En realidad. explorar territorios alternativos. Y es la operación de estos constructos (por ejemploesquemas. Para fortalecer aún más la revolución. memoria. Como los textos de Eiser (1980) y Fiske y Taylor (1991) también demuestran. 1989). y aún hay otros que la consideran como el paso de una concepción de la conducta medioambientalista a otra innatista. la parte más amplia del trabajo contemporáneo sobre la construcción social del conocimiento tiene lugar fuera del dominio de la psicología social -la disciplina más esencialmente preocupada por el proceso de la interacción cotidiana. había una exigencia puramente cognitiva de consistencia a la cual se hacían remontar pautas de conducta de amplio alcance (y a menudo aberrantes). Cómo podía uno resistirse al mensaje fuerte e insistente que transmitía esta obra temprana. Aunque todos estos enfoques captan los elementos importantes de la transformación. 1990). 1993). la negociación. Para Festinger (1954). 1957). Schachter y Kelley) desempeñó un papel esencial en su desarrollo. ninguna «realidad física» determinaba el curso de la comparación social sino la «realidad social» del individuo. la orientación cognitiva puede ampliarse fructíferamente hasta llegar a incluir buena parte de la principal literatura sobre el cambio de actitud. esquemas sociales (Cantor y Mischel 1979).Críticas y consecuencias Capítulo 5 La psicología social y la revolución errónea Los capítulos precedentes han seguido el curso de algunos movimientos que conspiran contra los compromisos tradicionales del conocimiento como una posesión individual y se han esforzado por sustituir lo individual por la comunidad como emplazamiento de la generación de conocimiento. Los psicólogos sociales difícilmente han permanecido inmunes a esta revolución en psicología. los cuales a su vez reclaman una atención focal. heurística. la actividad humana es ampliamente el producto resultante de los procesos cognitivos. en primer lugar extender la crítica de la «mente que conoce» al dominio de la cognición social y. Y para Kelley (1972) la atribución de la causalidad era una función de heurística mental. Al traer estas cuestiones a primer plano quiero. Irónicamente. el altruismo. la atracción y la equidad. a saber: «No es el mundo en sí lo que determina la acción humana sino el modo como se percibe el mundo». las emociones dejaban de existir como acontecimientos sui generís y se convertían en el resultado del etiquetaje cognitivo. por consiguiente. memoria personal (Wyer y Srull. Y en su posterior obra sobre la disonancia cognitiva (Festinger.hay otros que la consideran un cambio de modelos «ascendentes» del funcionar humano por teorías «descendentes» de la acción.y su ausencia de los debates es un hecho particularmente desgraciado. Para el psicólogo cognitivo. accesibilidad) lo que antecede desde el punto de vista del procedimiento a la propia actividad humana. Estos temas fueron esenciales para buena parte del trabajo clásico sobre la percepción personal (Heider. un lenguaje teórico nuevo y unificador (aquel que procede más o menos de la metáfora de la mente como ordenador) ha surgido también en las «áreas con glamour» de la cognición social: prejuicio (véase Mackie y Hamilton. ya que la disiciplina a la vez gana y pierde fuertemente por la exploración y aplicación decididas del pensamiento construccionista social. atención.

Sin embargo. 1975). Los cognitivistas no habían ocultado su desesperación por la falta de hallazgos acumulativos o signos obvios de progreso en la comprensión teórica (Allport. la revolución cognitiva ha sido un logro intelectual de primera magnitud. la cognición tiene en parte que derivarse de fuentes psicológicas más fundamentales. «intelectualizado». los críticos sostienen que el sistema cognitivo tiene que motivarse si ha de funcionar en algún sentido. Dreyfus y Dreyfus (1986) detallan el fracaso del programa cognitivo en cuanto al cumplimiento de sus promesas y la incapacidad fundamental de que un pensamiento basado en reglas sustituyera a la intuición. al considerar el movimiento cognitivo como «excesivamente abstracto e impulsivo». Una grave escisión se desarrolló entre aquellos que sostenían los conceptos psicológicos tradicionales como el proceso racional y la memoria. como espero poder determinar. «descomprometido». 1980) y la inferencia social (Nisbett y Ross. «nada más que 1 Para un estudio útil de los problemas de las proposiciones mentales desde el punto de vista elimitativo materialista. y por consiguiente. Es de gran importancia señalar que se trata de una revolución en la que la psicología. ha planteado un sinnúmero de nuevas e interesantes preguntas. 106 . De manera análoga. Ciertamente.La psicología social y la revolucion erronea Bargh. en los límites. Las criticas recientes han sido aún más severas. y ha proporcionado soluciones creativas a los problemas de larga duración. 1987). véase Garfield (1988). 1983). el de esforzarse por resolver conceptual y prácticamente las complejidades de la vida social vigente. Las problemáticas de la explicación cognitiva Como sucede en cualquier movimiento intelectual importante. una minoría cada vez más ruidosa afirma la insuficiente atención prestada a las emociones y la motivación. Searle (1985) ha demostrado cuáles eran las imperfecciones en el enfoque de que los sistemas cognitivos (modelados sobre la base del ordenador) pudieran explicar la comprensión humana. en particular la social. y desde perspectivas alternativas. 1981) y computacionales (Stitch. Tal como sostendré. No sólo existen problemas capitales intrínsecos a la perspectiva cognitiva. estereotipos (Hamilton y Rose. cuyo alcance y consecuencia son mucho mayores que las encamadas en la incursión cognitiva. Ha logrado abrir un amplio panorama sobre la investigación excitante y sugerente. 1984). Algunos se habían desesperado a causa de la teoría representacionalista del conocimiento que subyace a buena parte de la teoría cognitiva (Maze. los recelos comenzaron a aparecer en diversos frentes: desde el interior. Aquellos que muestran una orientación histórica han empezado a experimentar una forma de deja vu: problemas recalcitrantes del período del primer mentalismo han reaparecido y siguen irresueltos en el seno del cognitivismo contemporáneo (Graumann y Sommer. «tecnológico». 1987). los psicólogos han sido todos demasiado propensos a «apearse de la mala revolución». Las teorías cognitivas parecen basarse primeramente en una metáfora tomada de la estadística intuitiva. 1991). podía desempeñar un papel decorativo. «impersonal». sino que hay aún otra transformación que se asienta en el mundo intelectual. el precio que ha pagado la psicología por estos logros es en realidad alto. y muchos dogmas esenciales de la psicología cognitiva recapitulan teorías profundamente imperfectas de la estadística (Gigerenzer y Murray. y aquellos otros que sostenían que este tipo de «ideas populares» y equívocas tenían que ser eliminadas y sustituidas por modelos plenamente biológicos (Churchiand. Como Freud antes que ellos. 1990). esta revolución es una desviación autoinmoladora de su principal cometido. Para los psicólogos sociales en particular. 1 En los límites.

Así. cuando se amplía. el de los orígenes.Críticas y consecuencias información que pronto será suprimida por más información» y como popular solo «porque existen fuerzas políticas y culturales que lo apoyan. y Valsiner (1991) sobre las limitaciones de las suposiciones cognitivas acerca de la teoría del desarrollo. un acto de explotación no es explotación a menos que uno reconozca que así lo es. 1987). las críticas son aún más aguzadas. ya que según me parece cuando se amplían las consecuencias lógicas de un compromiso cognitivo. Sampson (1981) ha adoptado la orientación cognitiva para censurarla por sus consecuencias ideológicas. ¿Pero cuál es la suerte de estos diversos fenómenos cuando se examinan a través de las lentes del cognitivismo? Tal como hemos visto. los grupos no existen a menos que sus propios miembros los conceptualicen como tales. de la desviación. pues. 2 107 . grupos y demás similares en sí y de por sí. industriales y militares» (Still y Costall. sino que tampoco logrará desempeñar ningún papel importante en la modelación futura de la cultura. Shotter (1991) y Bowers (1991) sobre la producción retórica de «hechos cognitivos» y la «irracionalidad» en la investigación cognitiva. Y hasta que no salgamos de la tradición en la que está sumergido el cognitivismo. problemas heredados de la tradición occidental de la propia comprensión. 1989) ha demostrado la existencia de una diversidad de incoherencias en las formas cognitivas de explicación. del poder. por ejemplo. la justificación racional de la empresa cognitiva está tristemente agotada. los cognitivistas suprimen los problemas del mundo real en el que las personas están atrapadas. Si uno viviera en una cultura donde nadie percibiera algo que contara como explotación. Gellatly (1989) ha seguido los problemas en la diagnosis de estados cognitivos. hay que reconocer simplemente que no habría explotación en el mundo. Tetlock (1991) sobre las limitaciones de considerar el «juicio cognitivo erróneo» como una equivocación. del conflicto. Efectivamente.. pues. al hacer hincapié en los mecanismos internos. que el campo diera exposiciones sugerentes y constructivas de la agresión. Recurriendo a las críticas que Wittgenstein hacía del psicologismo. actos hostiles. sino la cognición del mundo que uno tiene. 2 Sin embargo. y el de los efectos de la cognición. véanse también: Lopes (1991). un ataque hostil no es hostil hasta que es percibido así. del compromiso político y religioso. es que no existen actos explicativos. de la irracionalidad.. por ejemplo. uno se encuentra ante una serie de ineludibles callejones sin salida. Los primeros argumentos de Ryie (1949) sobre la regresión infinita de las explicaciones dualistas de la conducta han sido ampliadas por la crítica contemporánea (Palmer. de la cooperación. Skinner (1989) ha mostrado que los términos cognitivos son descriptores mal colocados de situaciones o conducta. La cognición y el mundo que desaparece Ante todo examinaremos un abanico de temas que podría iluminar una psicología social significativa. Tal como argumenté en el primer capítulo. Podríamos esperar. de la explotación. Tres de estos problemas merecen una especial atención: el problema del mundo que se desvanece. organizaciones burocráticas. Sahiin (1991) sobre la confianza de la investigación cognitiva en un inductivismo pasado de moda. hay otra gama de problemas que abordaré aquí. el principal dogma del cognitivista es que no es el mundo tal como es lo que determina la acción. y similares. todos deseamos que la disciplina aborde las principales cuestiones con las que se enfrenta la sociedad y ofrezca enfoques penetrantes y una posible guía para formas sociales perfeccionadas. 1991). Los acontecimientos mundanos tienen. Desde fuera del dominio cognitivo. su existencia asegurada gracias sólo al sistema categorial Para más criticas de la psicología cognitiva. El resultado de esta línea de argumentación. Coulter (1983. la ciencia no sólo seguirá reciclando enigmas fastidiosos e insolubles. Graumann (1988) sobre los efectos nocivos del movimiento cognitivo en la psicología social.

¿cuál es la garantía para una distinción así? ¿Sobre qué fundamentos se justifica? Ciertamente no sobre los de la objetividad (está simple y obviamente ahí para su inspección). suprime) el punto muerto conceptual. dentro de una perspectiva local. ¿Quién puede negar que respondemos al mundo tal y como lo percibimos y no al mundo como es? Examinemos las consecuencias lógicas de esta conclusión. la pregunta preeminente de la investigación es. expresándolo de otro modo. Con todo. siendo la mente lo que refleja el elemento material. Los argumentos que se exponen a continuación dan mayor peso específico a esta alternativa. puede que acabemos deseando eludirlo todo. Llegados a este punto. Efectivamente. El punto muerto del origen Comprensiblemente la mayor parte de los cognitivistas han querido o deseado al menos detenerse antes de llegar al solipsismo. «cuerpo» o «amor» son tratados como datos ontológicos. no hay ciencia. Se puede. Y por consiguiente. y la conciencia. han abandonado su compromiso teórico y han avanzado lentamente describiendo un mundo real de particularidades experienciales (más allá de sus propias construcciones cognitivas). En este contexto. En efecto. digamos. tratan la relación entre el mundo real y el conocido como un problema a explorar empíricamente. Ryie (1949 y Austin (1962) hasta Rorty (1979). somos sensibles a una larga línea de críticas conceptuales desde Wittgenstein (1953). La exposición cognitiva se desliza hacia el solipsismo. el mundo se reduce a una proyección o a un subproducto del individuo que conoce.La psicología social y la revolucion erronea del que percibe. Uno puede participar en sistemas de significación cultural en los que «guerra». representa parte del sentido común sedimentado de la disciplina y en realidad. de este modo un desafío empírico sustituye (o. y nada hay esencialmente que pueda denominarse conocimiento. el espejo de la naturaleza (véase capítulo 1). Ahora bien. la disciplina ha sido la heredera sin darse cuenta de una cosmovisión cartesiana en la que se ha hecho una fuerte distinción entre el sujeto y el objeto de conocimiento. de la cultura. 3 108 . el movimiento reflexivo en el proceso construcciomsta sirve de salvaguardia contra la reificación y la universalización. Sin embargo. la emoción y similares. según la perspectiva cognitiva. dado que el concepto mismo de objetividad tal como se lo usa en realidad (la mente que refleja con precisión la naturaleza) ya justifica la distinción. no hay mundo real. un tema de ciencia deja también de serlo. de un modo más general. recoger el estudio sobre la agresión. En el pasado hemos aceptado la distinción como algo seguro. se trata de un salto metafísico: sin que haya razones evidentes que así lo exijan Y si además. el «mundo real» en el que el individuo actúa deja de existir. Por consiguiente. atendiendo a propósitos de investigación. muchos se sienten inclinados a encogerse de hombros y concluir que el reduccionismo cognitivista puede que sea desafortunado pero se trata simplemente de un hecho de vida. y no representaciones precisas de cómo son las cosas? Cuando se extiende el cognitivismo en el resgistro de sus consecuencias. En cambio. Es decir. 3 ¿Hay algún modo de eludir esta desgraciada conclusión? No creo que la haya mientras la psicología siga comprometida con una metafísica de corte dualista. ¿Pueden estos mismos argumentos ser girados en contra de los enfoques del construccionismo social esbozados en capítulos anteriores? ¿No sustituye el construccionismo social un solipsismo cognitivo por un solipsismo lingüístico o social? La respuesta es negativa. ya que ¿cómo podemos exceptuar al científico respecto al mismo argumento? ¿No están también los científicos encerrados en sus propios sistemas perceptuales o conceptuales. ya que si continuamos reduciendo el mundo como es al mundo como mentalmente se representa. porque el construccionismo no conduce a la conclusión de que no hay ningún mundo fuera de su representación El construccionismo se queda mudo en cuestiones de ontologia. no expresan sus propias subjetividades.

a fin de que el refuerzo (resultados. el niño tiene que poseer cierta forma de estructura conceptual o hipótesis que le permita concluir que «esto es un seno y no otro objeto. Con todo. la cognición sigue aislada de su entorno y careciendo de valor ostensible de supervivencia. Y en la psicología social más reciente. cada una de las cuales se basaba en el supuesto de que los conceptos se aprenden a través de éxito y fracaso medioambiental.. Ante todo. un dar cuenta en el estilo de la ciencia natural del estimulo y de aquellas propiedades particulares que determinan sus relaciones causales con las representaciones mentales. etc. respondemos a nuestra percepción del mundo y no al mundo mismo. entonces el teórico se enfrenta a un punto muerto al tener que explicar de qué modo se pone en marcha el proceso de refuerzo (o puesta a prueba de las hipótesis). Tal como razonaba en su ensayo de 1981 «Methodological Solipsim Considered as a Research Strategy in Gognitive Psychology». Su conclusión irónica es que «sólo el cielo sabe qué relación entre yo y Robin Roberts me posibilita a mi pensar en él (referirme a él. por ejemplo.. Para que el feedback medioambiental funcione como un dispositivo correctivo o conceptual. pone a prueba la adecuación de las hipótesis frente a nuevas exposiciones. a partir de la experiencia? ¿Cómo es que llegan a reflejar el mundo de un modo que permite que el organismo se adapte? En efecto. 252-253). 4 Examinemos brevemente tres de las más destacadas soluciones al problema de los orígenes. ¿de qué modo hemos de dar cuenta del origen de los contenidos cognitivos? En ausencia de respuestas a estas preguntas. Así. esquemas internos. no habría modo de que el individuo preguntara al entorno. tendría que ser capaz de conceptualizar un mundo de acciones y/o entidades para el que serían relevantes el refuerzo o el feedback (las señales de error). a continuación. Pero todos estos intentos de dar cuenta adolecen de una imperfección importante. el cognitivista quintaesencia! Jerry Fodor se preocupa por el problema del solipsismo. juntamente con sus principales imperfecciones. Si. presentan el proceso de aprendizaje conceptual mediante la metáfora de la puesta a prueba de hipótesis. se hace hincapié en las respuestas correctas como algo opuesto a los errores. de las señales de error que proceden del entorno o del medio. Epstein (1980) ha propuesto que el autoconcepto se desarrolla de un modo bastante similar a como lo hace la teoría científica: llega a reflejar los resultados de la puesta a prueba de las hipótesis y es corregido por falsación. cómo dar cuenta de la representación mental. existen unidades temporales. ¿De qué modo el mundo real informa el mundo cognitivo? ¿Cómo se construye nuestra reserva de pensamientos. que han gozado de popularidad en el seno de la psicología general desde la aparición de la obra clásica de Hull (1920) sobre la adquisición de conceptos. Siendo más específico. De manera característica este tipo de teorías. al menos en parte. errores u otras formas de retroalimentación medioambiental) corrija o modifique el concepto de uno. cualquier intento por generar leyes acerca de la relación existente entre acontecimientos físicos y representaciones mentales exigirá una «especificación física del estímulo». Bower y Trabosso (1964) propusieron que el desarrollo conceptual depende. conceptos.Críticas y consecuencias desde luego. soy una entidad y este seno está separado de mí. aunque no de modo exclusivo. 4 109 . Simón y Kotowsky (1963) propusieron que uno forma hipótesis acerca de la pauta secuencial a la que ha sido expuesto y. posponiendo indefinidamente el intento del psicólogo por cartografiar la relación con la representación mental. De manera similar. Restie (1962) describió una diversidad de estrategias del tipo puesta a prueba de hipótesis sobre la adquisición de conceptos. Con un modelo que hace mayor hincapié en la mediación cognitiva. Pero no dudo de que hay un tipo asi de relación o que a veces pienso en él» (págs. y he dudado de la posibilidad práctica de una ciencia cuyas generalizaciones instancia esa relación. uno se enfrenta con una variedad de exposiciones de refuerzo del desarrollo conceptual.). Sin una preestructura conceptual como ésta. ni En algunos de sus escritos. y este acontecimiento se produce en un momento independiente de aquel otro». este tipo de especificación exige una exposición científica altamente desarrollada. como propone el cognitivista. En principio. el individuo tiene que poseer ya un repertorio conceptual amplio. En la obra de Levine (1966).

si no poseemos conceptos primarios sobre qué pueden significar expresiones como «bueno» y «malo» o «sí» y «no». El mundo estaría esencialmente vacío de contenido discriminante. a través de la observación de los objetos en el mundo real. las teorías del refuerzo precisamente están destinadas a explicar los orígenes de estas diversas preestructuras conceptuales. las exposiciones del refuerzo no logran ofrecer una explicación satisfactoria del desarrollo conceptual. También parecen convertirse en algo más organizado y compacto. y así sucesivamente —todas esenciales para la inteligibilidad final de una teoría diagramadora—. la exposición a los acontecimientos del mundo real produce un mapa cognitivo. crea hipótesis sobre las ocurrencias. 178).La psicología social y la revolucion erronea información que suscitara su interés. registra determinadas configuraciones y descuida otras. lo expresó. Ésta es esencialmente la postura adoptada por Fiske y Taylor (1991) en su resumen de la literatura existente sobre el desarrollo de esquemas. las personas llegan a enterarse de la estructura de las cualidades del mundo real. Finalmente. y a menudo más moderados. determinadas criaturas tienen alas. La mayor parte de los modelos de reconocimiento de pautas en psicología implican también este tipo de enfoques. El modo preciso como se produce la diagramación mental está todavía por aparecer. para discriminar el sentido en que son primitivos. El teórico se enfrenta de nuevo con el problema de comprender cómo llega el individuo a reconocer los rasgos. 108). ¿de dónde proceden los diversos conceptos que constituyen el mundo en el que el refuerzo funciona? Cómo adquiere en realidad el niño los conceptos de amonestación y elogio? En efecto. sigue estando desarticulado. una forma medioambientalmente válida de presentación mental. Una prolongada exposición a este tipo de configuración de rasgos comúnmente asociados conduce a la formación de la categoría natural de «pájaro». entonces el feedback medioambiental no lograría influir o ampliar su repertorio conceptual. picos. Si los niños no distinguen entre una «amonestación paterna» y el resto de la confusión diaria. en la medida en que se enfrentan a repetidas confrontaciones con ejemplos. Como una clase. Una importante alternativa a la teorías del refuerzo en psicología es lo que cabría denominar diagramación cognitiva. Como rápidamente discernimos. La teoría de esta variedad mejor desarrollada es la formulación de la «categoría natural» de Rosch (1978). se desplaza lógicamente desde sensaciones discriminadas a abstracciones generales. como Sandra Waxman. una teórica del desarrollo de línea cognitivista. porque el refuerzo (o la puesta a prueba de las hipótesis) no puede funcionar sin una estructura conceptual ya intacta. lo cual libera la capacidad de darse cuenta de las discrepancias y asimilar las excepciones sin alterar los esquemas» (pág. El proceso por medio del cual el individuo busca el entorno. el modelo de refuerzo exige que el individuo posea primero conceptos de clases de refuerzo. «hemos de descubrir aún un conjunto de rasgos elementales. Así. Ahora bien. Tal vez esta laguna no sea tan sorprendente. pág. entonces simplemente uno permanece ignorante de los acontecimientos que se suceden. para comprender los mecanismos por medio de los cuales se adquieren o para derivar sus reglas de combinación» (1991. Los esquemas se hacen más abstractos y complejos. plumas y garras. Tal como estos dos autores concluyen. las categorías cognitivas cada vez más se acomodan a los contornos de la realidad. este tipo de exposiciones en general suponen que la observación ilimitada del mundo externo permite que el individuo desarrolle plantillas conceptuales. «los esquemas cambian a medida que se desarrollan. representaciones cognitivas u otros sistemas mentales que capten los rasgos importantes del mundo real. Desde la perspectiva de Rosch. por ejemplo. Si no se puede conceptualizar un acontecimiento como «logro» o «error». Al fin y al cabo. Además. Observan que este tipo de cualidades no se distribuyen aleatoriamente sino que aparecen en combinaciones recurrentes. los objetos y las configuraciones de los acontecimientos a fin de que pueda dar comienzo la 110 .

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diagramación. ¿Cómo es posible reconocer los rasgos de una configuración particular sin un concepto preliminar de estos rasgos? ¿Cómo llega uno a distinguir las clases de plumas, picos, alas y demás, todas las cuales entran en la generación de la categoría natural «pájaro»? ¿No debe uno disponer ya de un sistema categorial en el que estos rasgos se hacen sensibles y discriminantes a fin de reconocerlos? ¿Cuál es el origen de este sistema categorial? O, en palabras de Waxman (1991), «el supuesto es que el [prototipo] para un concepto dado se abstrae de un conjunto de ejemplares. Sin embargo, este argumento es circular, dado que uno quisiera saber de qué modo logra el niño entresacar en primer lugar los ejemplares apropiados. ¿Qué hace que el niño (o el adulto) se abstenga de intentar abstraer una representación compendiada de un «concepto» que incluya perros, bolas de azúcar y granizados?» (pág. 108). Desde luego, no es posible salvarlo argumentando que las cualidades de los ejemplares se construyen a partir de la exposición a sus subcaracterísticas o cualidades, ya que tal refutación simplemente cambiaría de lugar la pregunta crítica. ¿Cómo se reconocerían estas subcaracterísticas? En efecto, para solucionar el problema de cómo las personas llegan a tener conceptos —por ejemplo, de aves o de otras «ocurrencias naturales»—, el teórico que traza los mapas tiene que descansar finalmente en la existencia de inputs transparentemente disponibles o no categorizados (como, por ejemplo, en este caso, plumas, picos, y demás) en el sistema cognitivo. Pero si sólo cuentan los inputs o son significantes para el individuo en la medida en que son conocidos (interpretados, etiquetados, categorizados), entonces tales entradas en el sistema mental no tienen sentido. Simplemente no se registrarían como acontecimientos identificables. 5 Frente a estos dilemas agobiantes, muchos pensadores han intentado retroceder a cierta forma de explicación innatista del desarrollo categorial (véase, por ejemplo, Markman, 1989; Carey, 1985; Foodor y otros, 1980). Ampliando una tradición que se remonta a por lo menos el planteamiento kantiano de las categorías a priori, la argumentación innatista sostiene que los seres humanos están genéticamente dotados para realizar determinadas distinciones básicas. Para Kant, la naturaleza humana permite que el individuo comprenda el espacio, el tiempo, la causalidad, y demás aspectos elementales del mundo. En la tradición neokantiana, Chomsky (1968) ha propuesto que el individuo posee un conocimiento innato del lenguaje, un conocimiento semántico que permitiría que se generaran una infinidad de oraciones bien construidas. Y, como postularon Gibson (1979) y sus seguidores, las categorías del individuo para comprender el mundo en cierta forma están en correspondencia con el mundo, ya que si no lo estuvieran, la especie humana habría perecido hace mucho tiempo. La selección natural esencialmente nos ha dejado con un conjunto de distinciones cognitivas que se adaptan al mundo tal como tiene que ser. Ésta es también la posición a la que Harré (1986) se ve finalmente conducido en su intento por defender una base realista para una filosofía de la ciencia. Con todo, la orientación innatista del origen conceptual también presenta problemas esenciales. De entrada, resulta muy difícil sostener un argumento según el cual la disposición genética pudiera proporcionar más que un conjunto rudimentario de orientaciones conceptuales (color, tiempo); a medida que el número de categorías supuestas empieza a aproximarse al
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Una alternativa a las exposiciones de tipo refuerzo o diagramación es la defendida por Vygotsky. En particular Vygotsky (1978) hace hincapié en la prioridad de lo social sobre lo cognitivo. Para él, el pensamiento de nivel superior es una forma interiorizada de proceso social. Con todo, esto le pone en una situación peligrosa cuando intenta dar cuenta de aquellos procesos que permiten que el niño entienda los procesos sociales, ciertamente una necesidad si el niño ha de incorporarlos. Tal como Colé (1985) concluye en su estudio crítico de Vygotsky, «el proceso de transformación de rasgos independientes de cultura en procesos cognitivos individuales queda con todo sin especificar» (pág. 47).

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lenguaje de una cultura resulta difícil evitar una alternativa de estilo medioambientalista. Aunque admitamos un conjunto limitado de distinciones, sin embargo, a duras penas determinaremos cómo se podría derivar una gama de conceptos que de un modo característico están al alcance y disposición del individuo. Dados determinados tipos de distinciones, ¿cómo se desarrollan otras? Si uno está genéticamente programado para distinguir entre la melodía «Dios salve al rey» y «cualquier otra cosa», ¿sobre qué bases se han de establecer las distinciones dentro del reino de «cualquier otra cosa»? ¿Cómo se distinguirá entre el concierto para piano número 21 de Mozart y el himno «Yankee Doodle»? Ambos se encuentran eficientemente situados en una categoría nula. ¿Qué provocaría un nuevo asalto al sistema de constructos existente, y cómo? 6 De manera equivalente, resulta difícil ajusfar la exposición innatista con el léxico siempre en aumento e inmenso ya de los asuntos humanos. Cada día surgen nuevas palabras («EC», «PMS», «muestra musical»), y si estas palabras entran en el mundo conceptual del individuo, ¿de qué modo tiene lugar? Nadie propondría que estamos genéticamente preparados para comprender, ni una exposición de estilo medioambientalista explica este tipo de comprensión. Enfrentados con los dilemas gemelos de un minucioso medioambientalismo y un innatismo igualmente ocioso, muchos investigadores contemporáneos aceptan como base teorías que combinan ambos procesos: una forma limitada de medioambientalismo «ascendente» y un proceso computacional igualmente limitado «descendente». Por ejemplo, los investigadores de Yaie (véase Galambos, Abelson y Black, 1986) proponen un enfoque en el que las estructuras de conocimiento operan de manera simultánea tanto sobre una base ascendente como descendente. La comprensión del mundo (y, de un modo más específico, de los textos) depende tanto del input del entorno como del procesamiento activo de esquemas mentales ricos en contenidos. Por ejemplo, cuando un lector encuentra la palabra albatros en un texto, puede desencadenar diversos esquemas, algunos de los cuales pueden contener información acerca de los pájaros. Estos esquemas se dice que afectan la comprensión subsiguiente que el lector tiene del texto. Con todo, uno ha de ponderar cómo se habían desarrollado inicialmente los esquemas. Si la comprensión se basa en la aplicación de esquemas, ¿de qué modo se podría dar sentido a «albatros» en la iteración inicial (y en las subsiguientes)? La combinación de las orientaciones medioambientales e innatistas no consigue proporcionar una respuesta viable a la pregunta por los orígenes; siempre que una orientación se enfrenta a la incoherencia, simplemente pasa el enigma a su compañero. El punto muerto de la acción Así, pues, hasta ahora encontramos que en el ámbito cognitivo no hay ningún modo viable de derivar las categorías cognitivas de la naturaleza del mundo, ni modo de construir categorías de representación desde inputs externos. Ahora tenemos que indagar en la relación entre la cognición y la conducta subsiguiente. Si los problemas precedentes pudieran de algún modo resolverse, ¿de qué modo hemos de comprender entonces la influencia de la cognición en la acción humana? A menudo se dijo de uno de los primeros cognitivistas, Edward Tolman que su
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Tal como Johnson-Laird (1988) resume, el problema de la adquisición conceptual ha conducido a Jerry Fodor a la conclusión extrema de que todos los conceptos son innatos. Fodor demuestra que los niños que comprenden una lógica simple nunca podrían derivar una lógica más compleja a partir de sus premisas, sino que ante todo habrían de comprender un nuevo conjunto de expresiones. Para Fodor, «literalmente no existe nada similar a la noción de aprendizaje de un sistema conceptual más rico que el que uno ya tiene» (citado en Johnson-Laird, pág. 135). Para combatir lo que considera como la insostenibilidad de la conclusión de Fodor, Johnson-Laird sustituye las categorías innatas por un proceso innato de maduración. Con ello aún queda sin respuesta el problema de la adquisición de conceptos.

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teoría de los mapas cognitivos era problemática porque dejaba el organismo «perdido en el pensamiento». No proporcionaba medios con que generar la acción a partir de la cognición. ¿Acaso este problema fundamental ha sido ahora resuelto? Con un ojo puesto en la historia de la filosofía, se podría sospechar que no. Los filósofos, desde Descartes, infructuosamente han ponderado en qué medida la mente es capaz de influir en la materia o en los movimientos físicos, de qué modo un dominio sin coordenadas espacio-temporales puede provocar cambios en un segundo dominio que sí posee estas características. 7 Problemas adicionales emergen de manera más clara en la investigación cognitiva actual. Uno tiene que ver con el desplazamiento desde el dominio de los conceptos abstractos al dominio de la acción concreta. Los conceptos o las categorías mentales han sido considerados tradicionalmente como abstracciones de la realidad. Por consiguiente, no son imágenes eidéticas del mundo sino categorías en las que el individuo sitúa los acontecimientos según un abanico especificado de criterios. Tal como muchos comentaristas lo expresan, la cognición es el proceso mediante el cual se organiza la experiencia sensorial; a menudo añaden que esta organización sirve como abstracción o codificación de los datos sensoriales; muchos son los que mantienen que las abstracciones tienen una forma preposicional. Con todo, si los conceptos, los esquemas y demás son superordenados, uno rápidamente se enfrenta con la pregunta de cómo este tipo de conocimiento puede ser puesto a disposición del uso en la conducta. ¿De qué modo emplea el individuo un sistema de abstracciones para generar acciones concretas o particularizadas? (véase también el capítulo 4, págs. 134-135). Los intentos para dar respuesta a esta pregunta nos llevan a un cenagoso pantano conceptual paralelo al que nos enfrentábamos en el caso del origen del concepto, y no menos penetrable. Examinemos al individuo que se conceptúa a sí mismo como una «persona simpática» y quiere poner este concepto en acción. ¿De qué modo puede determinar lo que constituye «simpática» una acción sobre una ocasión particular, dado que en este aspecto el concepto de «persona simpática» es completamente inexpresivo. En sí, la abstracción no recomienda o especifica ningún conjunto particular de movimientos corporales (por ejemplo, «extender la mano derecha hacia delante del cuerpo a una velocidad de 20 km/h...»). Y para complicar aún más las cosas, prácticamente cualquier movimiento del cuerpo puede considerarse simpático o antipático dependiendo de las circunstancias (no hay ninguna imagen eidética que comporte el concepto «simpático» de manera necesaria). Este enigma parece quedar resuelto si, llegados a este punto, se recurre a un constructo o regla de segundo orden, a saber, aquella que percibe el carácter exacto de las «acciones simpáticas» en diversas ocasiones. Este constructo de segundo orden (posiblemente considerado como una subestructura jerárquica de la clase más genérica «simpático») puede informar al individuo: «en ocasiones, cuando uno se encuentra con un amigo, una sonrisa y un saludo representan una conducta simpática». Con todo, como rápidamente se discierne, esta regla de segundo orden tiene también una forma abstracta; también deja preguntas importantes acerca de particulares sin responder. Nada nos cuenta acerca de lo que vale en una situación concreta como «encontrarse a un amigo» o qué forma de acción corporal constituye una «sonrisa» o un «saludo». Aquello que ahora se requiere es un constructo de tercer orden o regla,
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Aunque la psicología contemporánea se basa ampliamente en una metafísica dualista que se remonta por lo menos a Descartes, las suposiciones dualistas nunca han alcanzado una amplia aceptabilidad dentro de la filosofía. Y, tal como Smythies y Beloff (1989) observan en su reciente intento de defender esta posición «desacreditada», «la objección más común a la posición cartesiana (en realidad, ya preocupaba al propio Descartes) era, y es todavía, que una vez que hemos definido la mente y la materia de tal modo que no tengan nada en común, resulta difícil comprender de qué modo pueden interactuar como parecen hacerlo en la vida» (pág. vii)

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aquella que informe al individuo de qué significan estos conceptos en un caso concreto. Un tipo de constructo así podría indicar que un «amigo» es aquel que «nos apoya» y que «sonreír» es una cuestión de «mover las comisuras de la boca en una posición arqueada hacia arriba». Pero, ¿de qué modo ha de determinar el individuo qué constituye «apoyo» en cualquier ocasión, y, en términos de movimientos corporales, qué significa «mover las comisuras de la boca en una posición arqueada hacia arriba»? Tales instrucciones son, de nuevo, abstracciones que carecen de particulares específicos. El problema que comporta aplicar el conocimiento conceptual a circunstancias concretas, por consiguiente, vuelve a conceptualizaciones subsidiarias (aplicación de reglas), que a su vez tienen que ser definidas aún en términos de otras conceptualizaciones (reglas) que tienen que ser definidas en función de otras, y así sucesivamente, constituyendo una regresión al infinito. No hay lugar en que el significado conceptual pueda definirse de otro modo que con términos conceptuales y, por consiguiente, no hay salida a una gama de particulares conceptualizados. Ni con mucho el pensamiento abstracto o conceptual nos permite hacer derivaciones hacia el dominio de la acción concreta. Los enfoques contemporáneos de la cognición dejan en esencia al actor «vagando por el diccionario de la mente». Este problema va de la mano del enigma del origen del concepto. En este último caso encontramos que no hay modo de derivar las categorías de representación de los objetos del mundo real. Los particulares del mundo real no exigen que se haga por ellos ninguna conceptualización particular. Del mismo modo, una vez dentro del ámbito conceptual, no hay modo de determinar qué contaría de manera necesaria como una realización concreta de la categoría mental. En efecto, no existen relaciones de necesidad lógica entre particulares concretos, ya se trate del extremo «estímulo» o del extremo «respuesta» del continuo tradicional. Y si esto es así, ¿qué tipo de consecuencias comporta la cognición para la supervivencia de la especie? Si la observación no establece ninguna exigencia sobre la representación cognitiva, y la representación no tiene de manera necesaria consecuencias en el comportamiento, entonces ¿qué papel desempeña la cognición en la guía o dirección de la acción efectiva? La lucha del teórico por relacionar la cognición con la acción arrostra todavía una ulterior dificultad. Específicamente, tenemos que preguntar por cómo una categoría cognitiva, un conjunto de proposiciones, una estructura representacional u otros similares pueden producir una acción. Las entidades cognitivas han venido siendo típicamente caracterizadas como de carácter mecanicista, como estructuras estables y duraderas. No son en sí mismas fuentes originarias de acción. Por consiguiente, uno puede conocer una situación dada como «amenaza para la vida» y concluir «tengo que escapar». Sin embargo, nada hay dentro de este estado conceptual que exija o provoque cualquier forma particular de acción. Aun en el caso de que uno concluyera «tengo que salir corriendo», nada hay en la apreciación misma que genere el movimiento corporal. Por consiguiente, una vez dotado con una gama particular de conceptos, ¿qué es lo que finalmente mueve al individuo a la acción? Para resolver este problema, muchos teóricos han encontrado necesario postular fuentes psicológicas adicionales, de manera más característica, energías, motivos o procesos dinámicos. Se sostiene que son estas fuentes las que mueven al individuo a la acción, mientras que los conceptos o esquemas de manera más adecuada proporcionan la dirección o los criterios para la acción. Ahora bien, en el lenguaje corriente, decimos que tenemos deseos, anhelos, y necesidades, y utilizamos nuestro conocimiento del mundo para ayudarnos a satisfacerlos. Con todo, examinemos los problemas que de ello resultan: primero, el teórico tendría que admitir que la cognición la dirige un sistema motivacional, por consiguiente la centralidad de la cognición en la constitución humana queda concomitantemente reducida. Si son los motivos los que conducen el organismo, la cognición sirve meramente como «el mapa del terreno», entonces los motivos (u 114

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otras fuentes energéticas) se con-vierten en un foco crítico de estudio, sustituyendo a la cognición como la «fuente originaria» de la acción. En el caso extremo, las cogniciones se con-vierten en «meros derivados» o «peones» de energías más fundamentales. Para el cognitivista moverse en la dirección de las fuentes de energía es ame-nazar la empresa cognitivista. 8 Si la fuente motivacional se añade al compendio explicativo, entonces uno se enfrenta a la nueva pregunta sobre cómo trabajan juntos los motivos y las cogniciones. ¿Cómo, por ejemplo, el sistema conceptual «conoce» (registra o refleja) la dirección motivacional? ¿Cuáles son las metas de nuestros deseos? ¿El sistema conceptual no habría de tener un medio para identificar el estado del sistema motivacional? Con todo, si el sistema conceptual es de naturaleza descendente —si es la percepción del deseo y no el deseo mismo lo que cuenta—, ¿no se elimina de modo efectivo el deseo de la escena? El deseo desaparece como un dispositivo instigador del mismo modo que el «mundo real» era olvidado en el primer análisis. Si la cognición es, en cambio, teorizada como ascendente, ¿no rehabilita el cognitivista todos los problemas de un enfoque medioambientalista del conocimiento (ahora al nivel del proceso interno) que el concepto de una cognición descendente estaba destinado a resolver? Y si consideramos la fuente motivacional y su operación, nos enfrentamos todavía a más problemas. ¿Cómo es que, por ejemplo, la motivación puede operar careciendo de medios para (1) identificar la meta que se está intentando alcanzar (saber o conocer qué dará placer o satisfacción), y (2) sostener tenazmente esta meta durante el tiempo suficiente que permita la acción efectiva? Si a la fuente motivacional se le garantiza esta suerte de capacidades —la capacidad de «reconocimiento» y de «memoria»—, rápidamente se pone en claro que hemos generado un segundo dominio de cognición. Es decir, hemos dotado la motivación de los mismo atributos que previamente se daban po r sentados para la cognición. En la actualidad no tenemos un sistema cognitivo en el individuo sino dos, y el edificio teórico empieza a tambalearse víctima de su propio peso. La segunda revolución: la epistemología social Los argumentos precedentes amplían el campo de preocupaciones de los capítulos anteriores al extender el abanico de limitaciones a una explicación cognitiva del conocimiento humano. Tal como sugieren, la orientación cognitiva no sólo elimina del interés científico la amplia parte de preocupaciones humanas, también es incapaz de explicar tanto el origen de sus estructuras como los medios a través de los cuales la cognición afecta a la acción. Tal como he sugerido en capítulos anteriores, las principales dificultades con las que se topa la orientación cognitiva en el dominio de la psicología derivan de problemas más generales inherentes a una metafísica dualista. 9 Si un mundo real ha de reflejarse a través de un mundo mental y el único medio de
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La teoría freudiana es un buen ejemplo de cómo un acento puesto en las fuentes motivacionales (el id) reduce la importancia de la cognición (el ego) en la comprensión de la acción humana. Los cognitivistas contemporáneos son bien conscientes de la amenaza potencial que supone el «mundo energético». Existe un movimiento vivo dentro del ámbito cognitivo tendente a desarrollar medios teóricos tanto para convertir la motivación en una forma de cognición (véase, por ejemplo, Kruglanski, 1992) como para considerar las emociones como energías conocidas (Schachter, 1964), subvirtiendo así el mundo energético y sosteniendo la hegemonía del cognitivismo. Sin embargo, en todos estos casos, el teórico recapitula luego el problema presente (aunque ahora oculto detrás de la mesa): ¿Cómo las abstracciones, los conceptos, las ideas o las proposiciones internas producen en sí mismas acción? 9 En otro lugar he utilizado el término «socioracionalista» generando asi un contraste útil entre la epistemología empirista, por un lado, y la racionalista, por otro (Gergen, 1994). El término sugiere que aquello que denominamos racionalidad es un derivado no de la mente individual sino del intercambio social. La epistemología social se escoge en el presente contexto para hacer hincapié en la sustitución de la exposición del conocimiento clásica en términos de relación sujeto-objeto por un enfoque específicamente social. Aunque sin renunciar plenamente a los vínculos con la

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y centrarnos en el modo en que nuestras palabras se incrustan en nuestras prácticas de vida. 116 . Esto no hace que el científico sea más exacto en sus juicios que un niño de seis años. Si en primer lugar dejamos en suspensión la preocupación por los problemas subyacentes a cómo se relacionan la mente y el mundo. aquella que no sólo permite abandonar estos vetustos problemas. quedamos libres para trabajar en una parcela en la que los frutos se encuentran a una distancia más satisfactoria. Se trata más bien de un asunto de relaciones particulares en las que participamos. Este movimiento nos prepara para otro más. Son útiles. sino porque la relación que nos facilita cognición. sin embargo. A un niño le recompensamos por «decir la verdad». Aquello que consideramos como proposiciones que vehiculan el conocimiento («la tierra es redonda y no plana». En efecto. Se trata de una revolución que se extiende a través de las disciplinas y que sustituye la epistemología dualista de una mente cognoscente que se enfrenta a un mundo real por una epistemología social. tal como hemos visto. Con todo. para elogiar o condenar. El lugar del conocimiento ya no es la mente del individuo sino más bien las pautas de relación social. no porque haya referido con precisión un estado de sus neuronas sensoriales. Dejamos de preocuparnos por las cuestiones de fundamentación de la verdad y de la objetividad. no hay medio alguno para determinar cuándo un individuo ha adquirido un conocimiento preciso. existe otra revolución que tiene lugar dentro del mundo intelectual. hay que decir que es posible que considere los conceptos de verdad y objetividad en términos de la pragmática social. es útil subrayar algunos de los principales argumentos entresacados de capítulos anteriores. La pregunta crítica planteada por una epistemología dualista es: ¿Cómo llega la mente a reflejar la naturaleza del mundo real? Hasta que esta pregunta pueda recibir una respuesta. sino de las relaciones sociales. Al cambiar nuestro foco de atención de la mente al lenguaje. por ejemplo. los criterios de la verdad dependen de la respuesta que se dé a lo que hemos visto que es un conjunto intratable de problemas conceptuales. «las personas están biológicamente preparadas para la expresión emocional») no son logros de la mente individual. tal como lo conocemos en el quehacer cotidiano. En lugar de marearnos fútilmente con los «conceptos en nuestras cabezas» puede que sea útil que dirijamos nuestra atención más bien a la función del lenguaje (en todas sus formas). las memorias y los motivos. Es posible dejar a un lado las preguntas lóbregas sobre cómo operan los esquemas. Aquello que acabamos denominando cosas en cualquier ocasión que se nos presenta no es en absoluto un asunto de fidelidad al mundo tal como es. entonces estamos en disposición de concluir que aquello que damos por proposiciones cognoscibles sobre el mundo son esencialmente el resultado del hecho de estar relacionados socialmente. Si estas propuestas parecen razonables por el momento. entonces el mundo real siempre seguirá siendo opaco y la relación entre ambos inexplicable. y con ello queremos decir simplemente que cada individuo utiliza los términos que son más o menos adecuados a una serie de prácticas en las que se halla comprometido. A fin de dilucidar las consecuencias que este cambio tiene para una psicología social relativizada. Si un individuo dispusiera de un lenguaje que fuera exclusivamente privado no sería considerado mediante estándares comunes un lenguaje. la naturaleza de nuestras preocupaciones cambia espectacularmente. o para decidir cuáles de entre las exposiciones en competencia se aproximan mejor a la verdad.La psicología social y la revolucion erronea determinar el emparejamiento es a través del mundo mental. los prototipos. la formulación elaborada por Fuller (1988) de una epistemología social —llevando la sociología del conocimiento a sus límites epistemológicos— está en consonancia con la exposición presente. En cuanto al construccionista. ya que el lenguaje hablado y escrito es inherentemente un resultado del intercambio social. sino que invita a nuevas formas de investigación.

Cada exposición apoyará determinadas prácticas sociales y amenazará a otras con la extinción. Es decir.Críticas y consecuencias concuerda con nuestras propias convenciones como adultos. y las 117 . deteste el objeto de observación es algo irrelevante. ¿Nos permiten adoptar estilos de vida que creemos valorables. en su conjunto. Formas de exploración construccionista ¿Cuáles son las formas de la investigación en el dominio de la psicología social que se ven favorecidas por este cambio de una epistemología individual a otra social? Aquí es ante todo necesario distinguir entre un programa de investigación interno y otro externo. «libertad» y «dignidad»? Si la respuesta es negativa. una pregunta crítica a plantear a las diversas exposiciones del mundo es la que alude a cuáles son las clases de prácticas que apoyan. al contrario. se acostumbra decir. «trata de hechos. en cambio. sin embargo. habida cuenta de que una preocupación por la verdad ha sido sustituida por las cuestiones de inteligibilidad. en cuanto al proceso de adquisición de conocimiento. Si adoptamos el lenguaje teórico propuesto en este dominio. Uno de los más prometedores es el de los valores humanos. la preocupación por la ética. digamos. también invita al especialista a que explore y amplíe cualquier forma de inteligibilidad que encuentre significativa dentro de las relaciones vigentes. y de valor humano. estas conclusiones generan nuevos ámbitos de interés para el científico. hagamos un muestreo primero de las tres formas de investigación que demuestran la potencialidad de una psicología social reconstruida. Tal como destacamos en capítulos anteriores. si no ofuscante. las críticas basadas ideológicamente. Cuando galardonamos al médico especialista que descubre la terapia para una enfermedad mortal. lo hacemos no porque haya visto los procesos corporales tal como son. se invita al psicólogo a que hable claro de los asuntos que hasta ahora han lindado con lo no profesional (ya que la ciencia. la moral y la ideología es algo secundario (y para muchos. no de valores»). El problema esencial es si el científico registra con precisión el mundo tal como es. Para el epistemólogo social. extienden sus presuposiciones y tratan sus términos (respecto a todos los propósitos prácticos) como si reflejaran el mundo tal como es. las exposiciones del mundo se incrustan en las prácticas sociales. una pregunta de primera magnitud que tiene que plantear. Los análisis comprometidos con valores. En realidad. tanto en el interior como en el exterior del mundo especializado. adoptar sus suposiciones de una epistemología construccionista específicamente favorece determinadas líneas de investigación. Con todo. de utilidad social. el construccionismo no exige que toda la investigación sea llevada a cabo en sus términos. la pregunta sería más bien: ¿De qué modos se ven nuestras vidas enriquecidas o empobrecidas? ¿Queremos abandonar las diversas prácticas en las que son esencialmente constitutivos términos como «intención». Diré en breve más cosas sobre el programa ampliado. o tales exposiciones amenazan estas pautas sociales? En cuanto al epistemólogo social. Como tentativas llevadas a cabo en términos de postura epistemológica. no es la de si es objetivamente válida. que al científico le guste o. La crítica social y reflexiva Dado que el cambio a una epistemología social lleva consigo un renacimiento del interés por los valores y la ideología. Por consiguiente. entonces podemos arrimamos a otras comprensiones. algo descartable). a la teoría skinneriana de la conducta. más bien ha llevado a cabo una serie de prácticas (juntamente con modos de indexación socialmente aceptables) que redundan en lo que convencionalmente damos en llamar «la prolongación de la vida». En el caso de la epistemología dualista.

Belenky y otros. en los últimos años los críticos feministas han empezado a desafiar el edificio completo de la psicología empírica. Su investigación se afana por controlar su objeto. Aunque existe una afinidad potencial entre buena parte de la obra feminista y un punto de vista construccionista. por separar al científico de aquellos que están «bajo estudio». la mayoría de escritores de la escuela critica consideran su programa como realista y materialista. derivando su sostén del temprano ataque de Marx contra el aparente valor de neutralidad de la teoría económica capitalista. 1985. las ciencias han rodado peligrosamente por la pendiente de la mistificación: los compromisos valorativos del científico han encubierto el engañoso lenguaje de la neutralidad objetiva. No exige que los resultados de ese trabajo crítico sean consistentes con una perspectiva construccionista. Gilligan. Los primeros ataques se centraban en los prejuicios sexistas de la investigación psicológica: el excesivo uso de muestras masculinas. Wiikinson. 1991) y los fines de la investigación psicológica a los que se supone que sirven. 1991). La primera. Sin embargo. 1991) ha demostrado ser un catalizador vital. 1987. 1981. Parlee. y Maraceck. En el último caso. 1988. las críticas internalistas más importantes han sido aireadas primeramente por la «escuela crítica» y las psicólogas feministas. 10 Aunque la escuela crítica y los análisis feministas se cuentan entre las formas más coordinadas y plenamente desarrolladas de crítica. Eagly. Squire. Gergen 1989). incluyendo sus supuestos epistemológicos y metodológicos. En el ámbito de la salud mental. Horkheimer y Habermas.La psicología social y la revolucion erronea propuestas éticamente informadas en relación a modos alternativos de vida social son ahora bien recibidos entre las filas de los valores profesionales. es que un enfoque construccionista favorece tanto la crítica ideológica como la ampliación de los vocabularios de la vida social. la insensibilidad teórica a las diferencias sexuales. Tal como muchos creen. el feminismo y el construccionismo social. la metodología (Roberts. el movimiento de la psicología radical (Brown. Se han hecho también intentos de ir más allá de la sola crítica para construir una nueva forma de psicología basada en un pensamiento neomarxiano. Kitzinger. Newman. 1982. en sus afirmaciones de superioridad en temas de verdad objetiva. el enfoque que la psicología tradicional da del conocimiento está saturado de prejuicios andrócéntricos. y se muestra insensible o impermeable a la comprensión que el individuo tiene de sus propias acciones (y particularmente de las que son propias de las mujeres) (Unger. y otras cuestiones «interiores al paradigma» (Deaux. 1973. 1989. 1983) Hasta la fecha. 1986. Larsen (1980) y Ingelby (1980) son todos ejemplos relevantes. la propuesta de Wexier (1983) de una «psicología social crítica» y los volúmenes editados por Armistead (1974). Fonow y Cook. La crítica que Pión (1974) hace de la investigación de conflictos. sin embargo. 1979). De lejos la mayor parte del trabajo de base evaluativa en el campo de la psicología se ha centrado en la propia ciencia. 10 118 . 1983. 1988b. Morawski. se ha mostrado vigorosa y amplia de miras en su crítica. Tal como viene razonado. Lo que estas críticas exigen entonces son nuevas maneras de pensar el conocimiento (M. El problema es tanto más grave cuanto que la mayoría de los propios psicólogos parecen o bien estar desinteresados o estar ciegos respecto a las consecuencias sociales y políticas de lo que es simplemente «decir que esto es tal como es» (Ibáñez. Incluso más extensa es la gama de crítica ofrecida por el movimiento feminista en psicología. Hare-Mustin. Gergen. 1986. el gusto por la metodología manipulativa. 1989). 1987). En el ámbito experimental. el trabajo de Klaus Holzkamp y sus colaboradores ha sido esencial para el enfoque de una nueva psicología (véase Tolman y Maiers. los psicólogos feministas están en trance de desarrollar enfoques alternativos de la investigación psicológica (Hollway. M. 1987. El tema principal. el impulso crítico se extiende ahora a través de No existe necesariamente un acuerdo entre estas «psicologías alternativas» impulsadas ya sea por la escuela critica. el ataque de Newman (1991) de la psicología empirista. y aguijoneada por los últimos escritos de Adorno.

como Daniel Stern (Cushman. estas líneas de investigación apenas han sido abrazadas en masa por los psicólogos (por no decir que han sido escasamente leídas). Abraham Maslow (Daniels. Otros análisis se han centrado en las funciones políticas e ideológicas a las que sirven teóricos específicos. Las posteriores contribuciones de Robert Lifton. la crítica social sigue floreciendo. Sin embargo. hubo una participación vital en las polémicas acerca del bien cultural. Emparejada con la crítica interna o disciplinaria. una epistemología construccionista también alienta los análisis evaluativos de la cultura en sentido más general. Morss (1990) y Waikerdine (1993). 1990) ha demostrado cómo las teorías que representan la acción humana como motivada por un deseo de beneficio máximo y pérdida mínima estimulan las clases mixtas de actividades que predicen. Dado que a menudo sus mensajes no son nada gratos y sus fundamentos escasamente comprendidos. todas ellas han dejado huellas importantes en la conciencia pública. Tanto Larsen (1986) como Parker y Shotter (1990) han instrumentalizado docenas de colaboraciones que ponen la psicología social de corte tradicional bajo un examen crítico. Robert Bellah. Rollo May. Ivan Illich. 1993). de la investigación autorreflexiva (el desarrollo de cursos. 1991). este tipo de debates y estudios han permanecido largo tiempo ignorados o han sido considerados con antipatía por En otros dominios de la ciencia social. Hannah Arendt. junto con la obra publicada de Broughton (1987). sí tiende a favorecer la apertura de actividades científicas a un abanico más amplio de consideraciones que las que se han dado hasta la fecha. revistas. son las de una mayor expansión en el abanico de voces representadas en esta empresa y la institucionalización. Con esto. han puesto en tela de juicio. 1988) ha desarrollado una serie de potentes argumentos contra la ideología del «individualismo independiente» inconfesablemente seguido por la mayoría de las formas de teoría psicológica. a gran escala. no podemos menospreciar la importancia de un tipo de trabajo como éste. Desde el punto de vista del especialista con sensibilidad ética. 11 Sin embargo. sin embargo. Sampson (1978. 11 119 . Thomas Szasz. los psicólogos podían participar con mayor libertad (y con mayor desparpajo) en diálogos culturales sobre los valores. 1981). donde el compromiso empirista era menos intenso. Bradley (1989. no abogamos por el cese de todas aquellas actividades que se someten a examen crítico. llegados a este punto. Deese (1984) ha mostrado cómo muchas concepciones populares de la psicología contemporánea olvidan los supuestos que subyacen a las formas democráticas de gobierno. Haciéndose eco de este enfoque. redes y demás). Las principales necesidades. las políticas y las metas. Empezando con El porvenir de una ilusión de Freud y continuando con las obras de Horney. Fromm y Marcuse. en términos tanto de los nuevos modos de expresión que ofrece a los miembros de la profesión como en cuanto a la sensibilización ante la disciplina frente al impacto social y político de sus «informes objetivos».Críticas y consecuencias un amplio espectro. Vandenberg (1993). de un modo reflexivo y profundo. presuposiciones comunes en el ámbito de la investigación sobre el desarrollo. 1988) y Jean Piaget (Broughton. Barbara Ehrenreich. Apfelbaum y Lubek (1976) han mostrado de qué modo la investigación principal en la resolución de conflictos «vuelve invisible» la crisis de las diversas minorías y de las forma particulares de injusticia a las que están sujetas. prestando especial atención a sus apoyos ideológicos no examinados. Warren Bennis y Philip Slater. Christopher Lasch y David Riesman son sólo algunos de los que estimularon la conciencia cultural en el presente siglo. ¿cuáles son las imperfecciones de la sociedad contemporánea? ¿Qué alternativas han de ser consideradas? Antes de la hegemonía del programa conductista y del empirismo en este siglo. Schwartz (1986. Wallach y Wallach (1983) han sostenido que buena parte de la teoría psicológica sanciona positivamente el egoísmo. Alian Bloom. Tanto Furby (1979) como Stam (1987) han articulado los prejuicios ideológicos que subyacen a los lugares del control de investigación.

1990). En cuanto a los investigadores en la cognición social. 1990) y la representación social (Moscovici. comprende. El análisis que Dinnerstein (1976) llevara a cabo de las relaciones entre los sexos.La psicología social y la revolucion erronea parte de quienes estaban dentro de la academia. intenta seguir las consecuencias críticas de la tecnología de la comunicación en relación con la concepciones contemporáneas del yo y de la relación. mediante el análisis construccionista. Además. 1984). En primer lugar está la diferencia en las inferencias que se sacan del procedimiento de investigación al servicio al que acaba rindiéndose la investigación. Formas de construcción social Una segunda línea de la investigación construccionista se centra en la construcción del yo y del mundo. el curso de la vida (Gubrium. sus métodos y consecuencias. El intento esencial de este tipo de investigación consiste en documentar las realidades que se dan por sentadas y que son así integrales para las pautas de la vida social: cómo se caracteriza (describe. Waikerdine (1988) ha ampliado esta forma de análisis centrándose de un modo más explícito en la subyugación de los procesos de razonamiento en las instituciones educativas. esta empresa se asemeja fuertemente a la investigación en áreas de la cognición social (Semin y Krahe. el embarazo (Gardner. la infancia (Stainton Rogers y Stainton Rogers. análisis del discurso. fenomenología (Giorgi. la teoría subjetiva (Groeben. Este tipo de trabajo característicamente cae bajo las rúbricas de construcción social. Las obras de Tavris (1989) y de Averill y Nunley (1992) desplazan el diálogo desde la^academia a la cultura en la medida en que desafían el enfoque ampliamente aceptado de la emoción como algo biológicamente fijo y abren. 1994). En cada uno de estos aspectos. las muestras de lenguaje se utilizan para sacar inferencias para las condiciones mentales (esquemas. el deseo sexual (Stein. este tipo de trabajo difiere de un modo importante de 120 . cálculo social o etnometodología. la diferencia entre los sexos (Laqueur. 1987). demostró la posibilidad de vehicular un potente mensaje social sin que con ello se resintiera la integridad de la especialidad. 1994). tal vez una obra de primera magnitud. adquiere importancia en términos del acceso que proporciona a «otro mundo». 1982). la teoría de la ciencia que racionaliza este tipo de trabajo es individualista y (salvo para algunos fenomenólogos) es dualista en su origen. estructuras de argumentación). El lenguaje no es en sí mismo socialmente significante. En Changing the Subject. 1992). indexa) la gente a sí misma y el mundo con el que tratan de modo que sus acciones son inteligibles y justificables. la investigación se centra en el lenguaje hablado o escrito. y señalan sus efectos nocivos sobre la vida organizativa. 1993). Wright y Treacher. la política. 1993) y la geografía del mundo (Gregory. 1994). Henriques y otros (1984) atacan las formas individualizadas de comprensión que son comunes a las instituciones occidentales. A nivel de la superficie. En cada caso. la inteligencia (Andersen. mundos de vida. la fenomenología y la teoría subjetiva. Sin embargo. Holstein. el camino ha quedado de nuevo practicable para una crítica cultural más amplia. las muestras de lenguaje son expresiones o emanaciones de un lugar de interés científico que yace en cualquier otro lugar. Mi propia aportación. redes preposicionales. el abuso de la mujer en el entorno matrimonial (Loseke. The Saturated Self. alternativas para la acción cotidiana. 1990). En efecto. 1987. y Buckholdt. existen importantes diferencias entre las empresas. comprensión cotidiana. A medida que las exigencias empiristas han ido marchitándose y las consideraciones sociales han alcanzado el nivel de la conciencia. Ilustrativas de esta tendencia en franca expansión son las investigaciones en torno a la naturaleza construida de las concepciones que damos por sentadas acerca del cuerpo (Young. 1985). 1992). la educación y las relaciones entre los sexos. la enfermedad desde el punto de vista del médico (Bury.

Esta investigación mantiene una estrecha afinidad con muchas empresas construccionistas. 1987. el centro era macroestructural. existe un énfasis adicional de buena parte de la investigación construccionista. Dado que las construcciones que las personas se hacen del yo y del mundo son elementos constitutivos de la vida cultural. 1984). el objetivo de investigación más frecuente es la desestabilización. 1984). 1980). ¿Para quién es el alcoholismo. 251 [cursiva mía]). buena parte de la investigación asociada se ha mantenido en el contexto del marco inicial. se completa una vez que han delineado plenamente el carácter del mundo cognitivo. 1987). El construccionista concentra su atención en los «modos de decir las cosas» que las personas en general no consiguen reconocer como construcciones y que el investigador quiere desafiar. en este sentido. su meta es característicamente fijar o dar una estructura definitiva al modo de pensamiento (pauta societaria) que se considera y examina. Este tipo de documentación no tendría mayores secuelas que el hecho de documentar los recitados del Padrenuestro. y las cuestiones construccionistas de las relaciones microsociales recibían poca atención. las representaciones de las relaciones estudiante profesor (Gilly. Posteriores formulaciones (véase. La labor de los cognitivistas sociales. Aunque el enfoque cognitivo ha sido sometido a una crítica importante (véanse Parker. que la separa de muchas exposiciones representacionistas sociales. la investigación sobre los enfoques que se dan de la enfermedad y la salud (Herzíich.Críticas y consecuencias la investigación construccionista social. 1963. la fenomenología y la teoría subjetiva. el énfasis era no cognitivo y. Algunos de los primeros ejemplos del impulso desestabilizador de buena parte de la investigación construccionista fueron estimulados por la obra de Spector y Kitsuse (1987). En lugar de aceptar los problemas sociales tal como vienen dados y precipitarse en las soluciones. es decir. que no haría más que dilucidar convenciones comunes. Al mismo tiempo. la homosexualidad. por ejemplo. la representación social se definía como «la elaboración de un objeto social por la comunidad al efecto del comportamiento y la comunicación» (Moscovici. es poco atractivo documentarlos sirviendo a una teoría abstracta validadora y descontextualizada. Construccting Social Problems. un problema. Así. 1987) y otras (véase el resumen que dan Farr y Moscovici. las representaciones sociales se consideran formas de constitución mental y las representaciones de la comunidad simplemente un sumatorio de acciones individuales. La aplicación de este conocimiento —de producirse— en general se deja a otros —a los que hacen practicas o aquellos que quedan fuera del espectro científico—. 1973). La mayor parte de la investigación en estos diversos ámbitos favorece la estabilización cultural. En su fase inicial durkheimiana. para aquellos comprometidos en la investigación construccionista o discur^ siva. la drogadicción y demás. Similarmente. Moscovici. Sin embargo. todas se centran en las comprensiones públicas compartidas que se dan dentro de la cultura. 1984) adoptan una orientación distintivamente cognitiva. El caso de la representación social es más complicado. pág. El problema más desafiante consiste en asignar convenciones que no se reconocen comúnmente como tales (que son «naturales» o que se las da por algo sentado). y por qué lo es? ¿De qué modo se pueden enfrentar este tipo de cuestiones en términos 121 . McKinlay y Potter. y los investigadores activos en el ámbito de la teoría subjetiva puede que se sientan complacidos si han explicado completamente la teoría subjetiva del individuo. los fenomenólogos pueden sentirse satisfechos cuando han captado los elementos esenciales del campo fenoménico del individuo. y dado que son los instrumentos por medio de los cuales se llevan a cabo relaciones. y que en cierto modo son problemáticas o lesivas para la sociedad. exploran los modos como tales problemas llegan a definirse como son. tenía mucho en común con el construccionismo social. las relaciones televisivas (Livingstone. En cambio. por ejemplo. En efecto. por ejemplo. las imágenes del cuerpo (Jodelet. junto con la investigación relacionada en la cognición social.

1979). «cuando la gente desea actuar. la negociación social de la violación (Wood y Rennie. clasificaciones emocionales (Harré. se argumenta. el construccionismo también invita al investigador a pensar en términos de investigación políticamente juzgada. 1985). la investigación empírica en psicología tiene que emplear estas convenciones comunes. 1993). la sexualidad misma (Tiefer. el síndrome premenstrual (Rodin.1988a). 1988. Otras investigaciones se han dirigido hacia temas tales como las creencias sobre la igualdad racional (Alien y Kuo. 1989). De un modo similar. desarrollo infantil (Kessen. Este tipo de investigación es claramente política en sus consecuencias. Otra investigación ha intentado revelar el carácter construido de diversos «fenómenos» psicológicos. 1985). 1987). por mi parte. 1990). Estos estudios ponen en peligro creencias añejas sobre la existencia de procesos cognitivos (Coulter. por supuesto. las concepciones de la alfabetización (Gowen. Al revelar los modos como nos construimos psicológicamente. 1986. Holstein y Buckholt. dolor físico (Cohén. 1982. 1985. porque fracasar a la hora de interpretar convencionalmente es un absurdo. no actúa»). Utilizando argumentos similares he intentado. ya no nos es preciso estar ceñidos por creencias tradicionales. 1992). 1992) y la anorexia y la bulimia (Gordon. actitudes (Potter y Wetherell. la representación cultural del SIDA (Treichier. Tarvis. 1991) sobre las convenciones que rigen el uso del discurso psicológico. Nuckells. 1991). 1985). pero si contradice las hipótesis viola las convenciones comunes de la comprensión (como al probar que. 1991). inquietando todo aquello que damos por sentado y abriendo nuevas posibilidades para la acción. la investigación misma se convierte en un instrumento para la emancipación o la intervención. la construcción del problema de la conducta en las escuelas (Epstein. tanto en nuestro quehacer cotidiano como en el laboratorio de psicología. 1992. 1990). Urwin. Estas formas de desconstrucción se ven efectivamente complementadas por la importante investigación de Jan Smedslund (1988. Day. Semin y Krahe. 1987). 1989). demostrar la base analítica o definicional para todas las proposiciones significativas que relacionan la mente con el mundo y la acción (Gergen. 1992). a fin de ser inteligible. Siguiendo este hilo. Por consiguiente. Otros han desestabilizado las formas tradicionales de teoría organizacional (Kilduff. 1993). estructura de la personalidad (Semin y Chassein. 1990) y adolescencia (Hill y Fortenberry. en proceso editorial). Gubrium. 1993) y tabús organizacionales (Martín. Siguiendo líneas similares. 1992) y. 1994. Las consecuencias desestabilizadoras son puestas especialmente en claro en las demostraciones realizadas por Kitzinger (1987) acerca de cómo las construcciones liberales del lesbianismo socavan las consecuencias radicales de los estilos de vida lesbianos y contribuyen a la homofobia. la depresión (Wiener y Marcus. 1968. la 122 . la investigación empírica en psicología es ampliamente pseudoempírica: parece poner a prueba hipótesis. 1990) y de un modo más general las clasificaciones psiquiátricas (Gaines. Gremillon. los investigadores se han centrado en el discurso existente sobre la maduración y el curso de la vida (Spencer. 1992. Hallam. 1987). y los mitos y ceremonias que conducen la política del bienestar a afirmar estereotipos sobre los pobres (Handier y Hasenfeid. En lugar de intentar «reflejar la verdad» de un modo tradicional.La psicología social y la revolucion erronea de las matrices de significado en las que se incrustan? Otros ejemplos más de desestabilización abarcan el análisis que Kessier y McKenna (1978) hicieron de la multiplicidad de definiciones de los sexos que se oponen a la polaridad tradicional. Tal como sostiene Smedslund. 1991). hostilidad (Averill. sinceridad (Silver y Sabini. los investigadores demuestran los diversos modos como se construye el sexo (Lorber y Farrell. En el hincapié que hace en la naturaleza contingente de los postulados de realidad. Genera una postura crítica hacia lo que se da por sentado. Caplan. juntamente con los conceptos de heterosexualidad y homosexualidad (Greenberg. amor (Averill. intención (Jayyusi. 1993). 1991). 1993). 1992. la esquizofrenia (Sarbin y Mancuso. 1994). se ponen en tela de juicio los fundamentos para la angustia (Sarbin. 1980).

1990). 1983. del conocimiento y de las prácticas relacionadas. este tipo de análisis también añade una nueva y significativa dimensión al estudio histórico. Borstelman. Tal como Kessen (1979) concluye. tiene poco interés en otras culturas y períodos históricos. De un modo más específico. 1985. si el investigador puede demostrar variaciones significativas en el modo como la gente da cuenta del yo y del mundo. El construccionista. existe una fuerte tendencia a considerar las emociones como algo biológicamente fijo: como tendencias naturales comunes a todas las personas. 1983. experimentación. se trata de un objetivo realmente ambicioso. 1988). 1981. 1991) y la producción de realidad política (Edelman. puede realizarse bien o mal. estos hallazgos pueden desafiar las realidades de sentido común de la cultura contemporánea. abrir un espacio para el examen de las alternativas. Cuando empezamos a apreciar la validez local de cómo otros construyen el mundo. emoción. los investigadores se han centrado ampliamente en las variaciones históricas en la concepción del niño (véanse las recensiones de Kagan. también estamos preparados para examinar las concepciones alternativas del funcionar humano. Gergen y Davis. el conocimiento de la cognición. a la vez que está en consonancia con ella. En general. métodos correlaciónales. tiene una aguda sensibilidad respecto a las perspectivas de otras gentes y épocas. La investigación de Averill (1982) sobre el enfado constituye un excelente ejemplo. Collins y Lukes. o puede ser abandonada en su conjunto como técnica de relación. y demás. cada cultura o de la historia. Además de estimular el interés por otras culturas. Goodnow y Collins. y redunda en un amplio enriquecimiento de las teorías. y como una justificación para colonizar aún más. que están contenidos por. y una metodología unificada (por ejemplo. Esta conclusión se generaliza mediante una literatura en constante expansión. pues. por consiguiente. Heelas y Lock. El enfoque del estudio acumulativo empírico está anticuado. 1985. 1980). El enfado. al exponer las diferencias marcadas en las pautas de acción a través de las diferentes culturas. Al recordarnos la condición contingente de nuestras realidades dadas. cognición. 1990. en proceso editorial) y por una variedad de 123 . y demás). es decir. adopta la forma de una realización teatral. Para uno. las concepciones del conocimiento (Salmond. por consiguiente. Por ejemplo. los métodos y las prácticas. Esta literatura versa sobre la especificidad cultural de la emoción (véanse Harré. 1988. 1986. en cambio. Con todo. 1985). 1982) y una diversidad de otros procesos psicológicos (Bruner. la percepción. Lutz. Rosaldo. toda una retícula de recursos compartidos a través de las culturas se ve favorecida por un análisis construccionista comparativo. utilizarse para desconstruir las ontologías contemporáneas y. Así. La investigación tradicional empirista está ampliamente ocupada en establecer principios generales. y similares). la memoria. Un tipo así de investigación puede.Críticas y consecuencias construcción de las noticias en los medios de comunicación de masas (lyengar. La perspectiva defendida por Kessen se ve además apoyada por la investigación que se lleva a cabo sobre las primeras raíces históricas de las concepciones contemporáneas del proceso de desarrollo (Kirschner. 1986a. estas variaciones históricas exigen nuevos modos de conceptualizar la investigación del desarrollo infantil. Además de la luz que puedan arrojar en los procesos universales (ya sea ampliando o reduciendo una hipótesis dada). es mucho más plausibles considerarlas como subproductos culturales. este tipo de trabajo desafía el presupuesto tradicional de una psicología con un tema de estudio unificado (por ejemplo. Kirkpatrick. Habida cuenta del hecho de que estos presupuestos tradicionales a menudo se consideran como los creadores del resto del mundo según una imagen occidental. Averill demuestra que aquello que consideramos que son cosas dadas biológicamente. Carrithers. Shweder y Miller. impulsados por el trabajo innovador de Van den Berg (1961) y Aries (1962). las demostraciones del cambio histórico operan como comparaciones a través de las culturas. 1985. o son independientes de.

Antaki. Otras perspectivas se han abierto a través de las incursiones hechas en los procesos de discurso. Aunque no siempre rompe con la perspectiva individualista. ¿Por medio de qué procesos logran colectivamente las personas la comprensión. 1979). 1980. Ha renovado el interés por los procesos psicológicos dentro de individuos singulares —suerte común a la psicología social experimental— con un interés por la interdependencia. de episodios de interacción (Marsh. 1980. Duck. por los resultados determinados en común. Harkness y Super. 1988). 1985. 1983. este tipo de investigación se ha beneficiado grandemente de la obra pionera de Garfinkel (1967) sobre la etnometodología. los celos (Steams. y Berkowitz 1990). Porgas. Las conclusiones desestabilizadoras que se derivan de esta obra se intensifican gracias a la nueva investigación sobre las variaciones históricas en el amor maternal (Badinter. la pasión (Averill. 1983. 1989. 1979) a una psicología social etnogénica. 1994. Burnett. Los procesos de construcción Una epistemología construccionista invita a una tercera forma de investigación centrada en los propios procesos sociales. Miller y otros (1990) han investigado los medios a través de los cuales las prácticas narrativas afectan a la construcción que el niño hace del yo. Gergen. 1987). 1986) y el sentido del gusto (Borg-Laufs y Duda. de la exposición que da cuenta de lo social (Semin y Manstead. y de las diversas contribuciones de Harré (con Secord. Luhman. 1987) ha hecho un marcado hincapié en la interdependencia social. 1978. 1986). Potter y Wetherell (1987) han examinado los modos como se generan «objetos de conversación» a través del intercambio social 124 .La psicología social y la revolucion erronea estudios que comparan las construcciones del niño a través de las diferentes culturas (véanse Goodnow. de un modo similar. Un rasgo irresistible de esta obra ha sido su cambio en el punto de interés y explicación dejando atrás el dominio interno o psicológico y centrándose en el ámbito de la interacción. la investigación de la autopresentación y de la gestión de la impresión (Schienker. Oser y Althof (1987) han explorado la construcción social de la moralidad en el niño. 1985. Los estudiosos del desarrollo como Youniss (1987) y Berkowitz. 1972. Hasta ahora. 1984. o por la «acción mutua». de qué modo pueden reconciliarse construcciones contradictorias del mundo? El construccionismo abre un nuevo conjunto de preguntas y ofrece una gama de recursos para la investigación. Especialmente importantes para la estimulación del impulso autorreflexivo en la psicología son los trabajos que exploran las raíces sociohistóricas del concepto psicológico de persona (Buss. 1990) y del concepto de experimento psicológico (Morawski. 1979) y de la gestión del significado (Pearce y Cronen. de qué modo se producen los fracasos en la comprensión. En la obra de Mummendey (1982) y sus colaboradores se hace un mayor y sui generis hincapié sobre los modos como aparece la agresión no como una expresión de un impulso interno sino como un producto de la interacción. 1987). del sujeto en la investigación psicológica (Danziger. Felson (1984) ha demostrado efectivamente la importancia de este enfoque a la hora de comprender diversas agresiones criminales. el olfato (Corbin. 1967) a las estrategias microsociales. de las muchas intuiciones y aportaciones conceptuales de Goffman (1959. Tseelon. 1992a). 1989). Gloger-TippeIt. en el sexo como una realización que nace de la interacción. McGhee y Clarke. 1991). Schutze. Rosser y Harré. Riger (1992) se ha centrado. Una investigación así nos invita a reconsiderar nuestros vínculos profesionales contemporáneos y a ser sensibles a posibilidades alternativas. Sigman. y bajo qué condiciones es probable que cambien o resistan al cambio las construcciones comunes. de las relaciones íntimas (Hendrick. y Henwood y Coughian (1993) han hecho aportaciones sobre la construcción mutua de la «intimidad» en la relación madre-hija. 1981). Davies y Harré (1990) han teorizado sobre el posicionamiento del yo en el discurso.

Críticas y consecuencias y como se utilizan diferentes movimientos conversacionales para garantizar o justificar los diversos postulados de realidad. Los asesores de divorcio han empezado a comprender los problemas de la pareja en términos de discursos sexuales (Riesman. 1992). En buena medida por esta razón. Bhavnani (1991) se centra en el estudio de las opiniones políticas de los adolescentes y en sus consecuencias para las disposiciones de poder en la sociedad. a la vez que lo apoyaba. Rose (1985) ha analizado críticamente los modos en que se desarrolla la medida psicológica dentro de un ethos. Gray. Deetz. junto con Schnitman y Fuks (1993) ha reformado el marco del proceso terapéutico para que permita la co-construcción de mundos posibles. Edwards y Mercer (1987) y Brice Heath (1983) exploraron los modos en que se construyen las realidades en el aula. Edwards y Potter (1992) han dilucidado de qué modo los procesos de construcción social propiamente sustituyen a los enfoques tradicionales de la construcción cognitiva y demostraron la manera discursiva en que se constituyen el yo y el mundo. Desde el punto de vista de una epistemología construccionista. la investigación en el marco construccionista se vincula con mayor frecuencia a cuestiones culturales destacadas: temas de conflicto. Una diversidad de estudios surgidos de los marcos prácticos vigentes hacen hincapié en esta posición pragmática. 1990). poder y otros. 1991). Así. El examen pormenorizado de estas temáticas constituyen de por sí accesos a los diálogos culturales. y con otros colaboradores McNamee y Gergen (1992) han empezado a elaborar las consecuencias que ello 125 . haciendo hinfcapié en los procesos de elaboración del «hecho». desarrollando los rudimentos de una «psicología discursiva». El investigador científico es el responsable del primero. 1990). y habida cuenta de que este discurso y estas prácticas afectan a la vida cultural. por ejemplo. relaciones sexuales. La preocupación política también se ve reflejada en una diversidad de estudios sobre los discursos racistas (Van Dijk. Bougan y Donnellon. Los empiristas a menudo han distinguido entre la «generación» y la «aplicación» del conocimiento. Los enfoques construccionistas se han extendido a las prácticas de la dirección de gestión organizativa (Astiey. Reiss (1981) ha abierto la investigación sobre la construcción que la familia hace de la realidad. favoreciendo el control societario del individuo. 1985) y los medios con que las organizaciones forman y cambian las realidades (Srivastva y Barrett. Cooperrider. Dado que las ciencias humanas generan discurso y prácticas significativas. Otros han explorado la construcción del significado dentro de las organizaciones (véanse. la investigación en ciencias humanas es por sí misma una forma de acción social. 1992) y el acoso en la calle (Kissiing. La investigación orientada por procesos también invita al análisis histórico o diacrónico. ideología. En una investigación que plantea un importante desafío al enfoque tradicional de las personas como esforzándose por alcanzar la consistencia cognitiva. por ejemplo. Conocimiento y aplicación no son algo que sea fundamentalmente separable. la distinción entre «cognoscente» y «agente» no es ya relevante. En el capítulo 2 ya destaqué los problemas que plantea esta orientación. Tanto Gergen (1991b) como Parker (1992) se han centrado en los cambios históricos del discurso psicológico desde la época romántica hasta la posmoderna. 1985. 1992). mientras que quienes se encuentran fuera del edificio científico han de cosechar —a través de una serie de deducciones sistemáticas— los beneficios en su aplicación. Los desafíos prácticos han enervado muchos intentos construccionistas. Las consecuencias de los procesos construccionistas para la practica pedagógica han sido elaborados en las investigaciones de Bruffee (1993) sobre el aprendizaje colaborativo y en los exámenes detallados de Lather (1991) sobre la pedagogía posmoderna. Billig y sus colaboradores (1988) han demostrado las inconsistencias del discurso ideológico de las personas. la creación de la actuación en la conversación y la responsabilidad como producción discursiva. Aderson y Goolishian (1988). 1988. las retóricas del conformismo (Nir y Roeh. En este ámbito.

Hacia la distensión: el dominio externo Estos diversos intentos ilustran algunos de los potenciales de la revolución construccionista. ofrecer nuevas alternativas para la acción.La psicología social y la revolucion erronea tiene para la práctica terapéutica. En este sentido. clarificar o transformar las suposiciones. Las tentativas del tipo subrayado anteriormente no son importantes porque sean verdaderas o falsas. y no la de transportar la verdad. en la gama presente de estudios. en todo aquello que aportan a los recursos de la cultura. se presta especial atención a los procedimientos textuales o retóricos a través de los cuales las diversas realidades son comprendidas o desacreditadas. Al mismo tiempo. 1986. Sarbin (1986) ha prestado un servicio similar al demostrar la importancia de la narración tanto en la ciencia como en la vida cotidiana. Si la primera función del lenguaje científico es la pragmática. los estudios narrativos de la teoría del desarrollo (Gergen y Gergen. Una compilación de artículos editados por Shotter y Gergen (1989) y obras de Kondo (1990) y Eakin (1985) demuestran la intervención de procesos textuales y retóricos en la formación de la identidad. Traduce el lenguaje abstracto de la teoría en el argot de la vida cotidiana. entonces hemos de ensalzar las metateorías. si una epistemología social abandona las pretensiones de verdad. pues. gran parte de la investigación «empírica» es esencialmente retórica. ¿no es incoherente utilizar una diversidad de métodos empíricos de investigación? Tal como argumenté en el capítulo 3. El crítico indicará que para llevar a cabo estas labores se utilizan a menudo procesos que tradicionalmente pasan por ser métodos de investigación empírica. elaboran y extienden el enfoque construccionista del conocimiento social. Volveremos sobre el problema de la practica terapéutica en el capítulo 10. Leary (1990) ha reunido a los especialistas con el objetivo de examinar detalladamente la función de la metáfora en la construcción de la realidad social. 1992) y el examen crítico que Spence hace de las estrategias narrativas de la terapéutica proporcionan una rica gama de ilustraciones de las narraciones que actúan (véanse en este sentido los capítulos 810). al fin y al cabo. En la esfera social. Cabe. es notable que se muestren en conjunto consistentes con los supuestos de una epistemología social construccionista. Ofrecen una alternativa significativa a muchos modos contemporáneos de enmarcar el mundo y pueden. que el crítico plantee la pregunta de que. Esta orientación hacia la investigación empírica. Brown (1992) ha mostrado de qué modo este tipo de metáforas han dado poder retórico al movimiento que opta por las pruebas de inteligencia. este tipo de métodos no funcionan en el sentido tradicional en tanto que garantías de la validez de las proposiciones a las que acompañan. Sternberg (1990) ha comparado las metáforas de la inteligencia. En su intento por provocar. por consiguiente. Las conceptualizaciones relaciónales constituyen el punto focal de la parte III de este libro. las teorías y los métodos tradicionales. en cuanto a su función. proporciona un modo efectivo de dar nuevo vigor a las diversas explicaciones que dan cuenta de la realidad. Siguiendo esta línea. y 126 . Valsiner. abre el camino hacia una distensión entre los construccionistas sociales y los psicólogos sociales de línea más tradicional. Uno de los avances más significativos en los estudios del proceso social es la reasignación del proceso psicológico a la esfera interpersonal: los procesos que tradicionalmente se asignaban al mundo mental ahora se reconstituyen dentro de las relaciones. reinterpretando de nuevo esa vida. la respuesta a esta pregunta es que. su importancia deriva de la utilidad social e intelectual del hecho de construir la vida social de este modo. El objetivo del construccionismo no es eliminar todas las formas de investigación que se muestren incoherentes con sus propias suposiciones. Kleinman (1988) trabaja en estrategias narrativas de la enfermedad.

Igualmente. este estado bélico demuestra ser irrelevante. Examinemos la alternativa empirista. Con todo. fenomenológica. sería empobrecer el paisaje del intercambio social. sin embargo. cuando se adentra uno en el mundo de la epistemología construccionista. Primeramente intentan refrenar lo que de otro modo sería un impulso imparable de una forma de ciencia altamente circunscrita y no reflexiva. 127 . El juego no es del tipo suma cero con la objetividad haciendo las veces de arbitro entre los dominios. Y de este modo el dominio de la psicología contemporánea queda puntuado por campos hostiles y contenciosos y el diálogo entre los campamentos de los beligerantes es mínimo.Críticas y consecuencias hemos de criticarlos con propiedad cuando sus consecuencias parecen lesivas. la colusión o competencia entre las teorías se acerca a lo que sería un juego de suma cero: si una teoría es exacta. Dado que la función de las teorías es la de representar pictóricamente el mundo tal como es. también aumentan los recursos simbólicos de la cultura. cada forma de inteligibilidad teórica —cognitiva. las primeras críticas hechas al programa cognitivo de ningún modo hay que considerarlas letales. Tal como he indicado. conductista. Constituida así. en la medida en que este enfoque domina el paisaje discursivo. A medida que el número de inteligibilidades teóricas en el seno de la especialidad se expande y amplía. podemos evaluar también la investigación y la práctica construccionistas en términos de resultados culturales. pero. la disciplina pierde su capacidad de enriquecer la cultura en la que se inscribe. En este sentido. las voces discrepantes han de ser eliminadas. psicoanalítica y demás— da a la cultura los vehículos discursivos con los que llevar a cabo la vida social. la competencia entre el conductismo social y el cognitivismo es de hecho una lucha a muerte: las dos teorías no pueden ser simultáneamente ciertas. Liberar al mundo de la teoría psicológica. Más bien. el movimiento cognitivo ha tenido mucho que ofrecer en el sentido de nuevos e interesantes enfoques de la acción individual.

en su mismo esfuerzo de proporcionar medios efectivos para aliviar el sufrimiento humano. M. me ocuparé de las consecuencias paradójicas de la visión predominante del mejoramiento humano y la omnipresente esperanza de que estas profesiones puedan mejorar la calidad de la vida cultural.. The Prelude.. el aforamiento o el éxtasis. como serían la alegría. Hay razones para creer que. De este examen detallado podemos extraer una distinción entre dos enfoques del vocabulario de la mente. ampliemos el estudio anterior sobre las funciones del lenguaje a los temas del discurso mental.. estudiantes y amigos que participan en prácticas terapéuticas. Libro III No podemos tener. La amplia mayoría de los especialistas terapeutas también proceden de un modo similar. de un modo pictórico. los especialistas en salud mental. represiones y. conflictos. «temer». resulta claro que muchos de los que han buscado ayuda creen que la comunidad terapéutica desempeña un papel vital y humano en la sociedad contemporánea. simultáneamente. además. «sentir». por convención habitual. el enfoque pictórico y el pragmático. miedos inarticulados. Classification in Psychiatry and Psychopathology Tal como he subrayado en los capítulos precedentes. Con todo. Además. Quisiera a continuación examinar algo que considero un problema cada vez más importante en la cultura contemporánea. También se trata de un problema al que las prácticas discursivas de las especialidades del campo de la salud mental —principalmente la psiquiatría y la psicología clínica— realizan una contribución sustancial. HENRY BRILL. creo que en general comparten un compromiso fuerte y genuino con una visión del mejoramiento humano. del mismo modo que damos diferentes nombres a personas individuales o diferentes etiquetas a objetos distintos en la naturaleza.. «el mundo tal como lo experimentan». generan una red de embrollos cada vez mayores en cuanto a la cultura en sentido amplio. lo que es más importante. Escuchan a sus pacientes durante horas para averiguar la cualidad y el carácter de su «vida interior»: sus pensamientos. Este tipo de embrollos no sólo carece de utilidad para los especialistas sino que. luego consideramos que nuestras débiles fronteras son cosas que percibimos. prosigue el razonamiento. que describe un estado mental diferente de otros estados. a saber. Discurso psicológico: ¿pictórico o pragmático? A fin de apreciar la naturaleza y la magnitud del problema. aunque la investigación sobre los efectos de la intervención terapéutica llevan a conclusiones de ambigüedad interminable.D. la 128 . Y. psiquiatría sin nombres. «esperar».. utilizamos los términos mentales como si reflejaran las condiciones distintivas que imperan en el interior de la mente. WILLIAM WORDSWORTH. La mayoría emplea términos como «pensar». y no algo que hemos hecho. A juzgar por mis muchos colegas. acrecienta exponencialmente el sentido de la miseria humana. un problema que parece estar tanto acelerado en cuanto a su magnitud como carente de perímetros evidentes. emociones.multiplicamos las distinciones. Comúnmente se supone que el lenguaje del individuo proporciona un vehículo para el «acceso al interior» —revelando o exponiendo al especialista el carácter de lo que no es directamente observado—. El enunciado «estoy enfadado» se considera. el construccionismo social invita al análisis reflexivo de la vida cultural.Capítulo 6 Las consecuencias culturales del discurso del déficit .

Con todo. la química. de qué modo sabríamos a qué estado se referían? ¿Un pulso acelerado indica enfado y no amor. 1 • ¿Cuáles son las características de los estados mentales por medio de las cuales podemos identificarlos? ¿Por medio de qué criterios distinguimos. la represión o la defensa) prevenir una exacta autoapreciación? (Tal vez la ira. y de la crítica del arte. induciendo la catarsis. «sentimiento». es posible que las comunidades desarrollen acuerdos locales sobre de qué modo hay que denominar los diversos «acontecimientos» u «objetos».? Si fuéramos lo suficientemente sensibles a los diferentes complejos psicológicos. 129 . entre estados de enfado. hay pocas razones para adherirse a esta posibilidad en el caso del discurso psicológico. en el caso del discurso psicológico. de la química. «intenciones». ideológicos y literarios que son inherentes al enfoque tradicional. «ansiedad». Véase también la critica que hace Wiener (1991) del concepto de esquizofrenia. estos estándares locales de referencia ostensiva. hay pocas razones en las que basar la suposición de que el discurso psicológico es menos constitutivo de su campo referencial.Consecuencias culturales del discurso del déficit revelación es algo esencial al resultado terapéutico: ya sea proporcionando al terapeuta la información sobre la condición mental del paciente. la política. miedo y amor? ¿Cuál es su color. cuyos resultados exigirían procesos adicionales de identificación interna y así sucesivamente. generando una regresión al infinito? • Aunque todos estemos de acuerdo en el uso que hacemos de los términos mentales (que 1 Véase la cuidadosa critica que Mary Boyie (1991) hizo de las diagnosis de esquizofrenia. pongamos por caso. Examinemos algunos de los problemas concomitantes a vincular términos psicológicos —«actitudes». sea e ros. etcétera— a un estado interno de cosas. frecuencia cardíaca. en el caso de la biología. Tal como hemos visto. es que existe una buena razón para sostener que no hay referentes locales a los que se pueda vincular ese tipo de lenguaje. la crítica de arte. sino que son altamente interpretativas y están llenas de confusionismo conceptual... Con todo. el atletismo y demás se utiliza para construir aquello que damos en considerar como «los hechos de la materia». reduciendo la culpa. tamaño.) • ¿Con qué criterio podríamos juzgar que lo que experimentamos como «reconocimiento cierto» de un estado mental es en realidad un reconocimiento cierto? ¿Acaso este reconocimiento («Estoy seguro de mi evaluación») no exige todavía otra ronda de autoevaluaciones («Estoy seguro de que lo que experimento es cierto»). intensificando el sentido que el paciente tiene de su autonomía o autoestima. etc. Lo que es más relevante. Tal como esta autora muestra. Nuestro anterior estudio de las funciones del lenguaje (capítulo 2) produjo una variedad de críticas dirigidas a la teoría pictórica del lenguaje y su lugar en la concepción tradicional del conocimiento. no pueden establecerse. estas diagnosis no se hallan basadas en la evidencia. en principio. por ejemplo. en el caso del discurso mental. al fin y al cabo. forma o peso? ¿Por qué ninguna de estas cualidades parece aplicable a los estados mentales? ¿Tal vez sea porque nuestras observaciones de los estados nos demuestran que no lo son? • ¿Podríamos identificar nuestros estados mentales a través de sus manifestaciones psicológicas —presión de la sangre. ya sea provocando autointuiciones. si el lenguaje no puede servir de imagen o mapa del mundo externo. Centramos particularmente la atención en los problemas sociales. esperanza y no desesperación? • ¿De qué modo podemos estar seguros de que identificamos estos estados de un modo correcto? ¿No podrían otros procesos (por ejemplo. Las comunidades de biólogos pueden llegar a ponerse de acuerdo sobre de qué modo términos como «neurona» y «sinapsis» clasifican diversos «estados de cosas» (véase el capítulo 3). Si el lenguaje de la biología.

desempeña una función social significativa. juntamente con el pasar de las modas en la terminología del siglo actual? (¿Qué sucedió con términos como melancolía. utilizar el lenguaje mental de modo referencial es cargarlo de consecuencias injustificadas y ofuscantes. pero no en la desaparición de una mariposa de 130 . Sin embargo. podemos aventurarnos a decir que el lenguaje psicológico adquiere su significado y relevancia significativa gracias al modo en que se utiliza en la interacción humana. pongamos entre paréntesis el enfoque del lenguaje mental como un indicador referencial de los estados internos y examinemos este tipo de lenguaje como un constituyente de las relaciones sociales futuras. «Interiores de experiencia» completamente diferentes pueden tener lugar a medida que uno interpreta el papel del Rey Lear. sublimidad. u oye siniestros sonidos en la oscuridad. para conseguir apoyo y/o aliento. dicho con otros términos. la emoción del fago descrita por Lutz (1988) en sus estudios sobre los ifaluk? ¿Hemos perdido la capacidad para experimentar esta emoción? ¿Está oculta en algún lugar en el núcleo de nuestro ser. por ejemplo. Esto es. éxtasis. por ejemplo. Por consiguiente. La frase «estoy profundamente triste» puede pronunciarse satisfactoriamente con motivo de la muerte de un pariente próximo. (Basta para la mayoría de propósitos con conocer que uno está «interpretando a Lear» sin añadir descripción alguna de «apoyos» fisiológicos o psicológicos. representa o se refiere a estados mentales dentro del individuo. para hacerlas inteligibles a los demás. o para inducir una ulterior opinión. para poner coto a un conjunto de condiciones deteriorantes. sepultada debajo de las capas de la sofisticación occidental? ¿Por medio de qué estándares podríamos optar por un modo u otro? Estos problemas se han resistido desde hace mucho a toda solución y fuertemente sugieren que utilizar el lenguaje mental de un modo referencial es profundamente erróneo. podemos adecuadamente considerar la presuposición de que el lenguaje mental refleja. Uno trata como cierto el objeto putativo del significante en lugar del significante mismo. con un carácter reificativo. O. Más bien. Con ello no queremos concluir que «nada está en marcha» en el seno del individuo cuando se encoleriza.experimentamos temor. al tratar el lenguaje como si clasificara estados mentales distintos.) En efecto. en ocasiones particulares). en oposición al de Ótelo o al de Falstaff. el actor no requiere ni un lenguaje de estados mentales ni una fisiología para explicar sus acciones. nada hay en estas condiciones humanas que exija un vocabulario distintamente mental. uno se encuentra dentro de una falacia de concreción mal situada. el término «descontento» no se vuelve significativo o apropiado según su relación con el estado de mis neuronas o de mi campo fenomenológico. ¿cómo sabemos que nuestras propias experiencias subjetivas se asemejan a las de los demás? ¿Por medio de qué procesos podríamos posiblemente determinar si mi «temor» es equivalente al tuyo? ¿Cómo entonces sé que tengo aquello que cualquiera llama «miedo»? • ¿De qué modo hemos de dar cuenta de la desaparición en la cultura de muchos de los términos populares durante siglos anteriores. cuando digo «estoy descontento». a la que denominaremos pragmática. y con el complejo de inferioridad?) ¿Acaso las palabras han desaparecido porque este tipo de procesos ya no existen en las mentes de los mortales? • ¿De qué modo hemos de dar cuenta de las variaciones sustanciales en el vocabulario de la psicología desde una cultura a otra? ¿Tuvimos antaño los mismos acontecimiento mentales que los miembros de una tribu primitiva. Este tipo de orientación trata como real (como existentes ontológicos) aquello a lo que parece referirse el lenguaje. Contrastemos la orientación pictórica del lenguaje mental con otra. siguiendo los argumentos establecidos en los capítulos anteriores. en relación a un estado de cosas dado. Tanto las condiciones de la relación como las funciones que puede desempeñar se circunscriben a la convención social. A este propósito. o alegría. queda encerrado en un azoramiento. neuralgia. Sin embargo. Puede usarse. sino que. por poner un ejemplo.

estos vocabularios ¿las facilitan o las obstruyen? Y. aceptamos que la gente dé cuenta de sus estados subjetivos como algo válido (al menos para ellos). «depresión». Dadas nuestras metas en cuanto a la mejora de lo humano. y dado que la ontología predominante de la vida mental sigue careciendo en general de desafío. 2 El lenguaje del déficit mental en el contexto cultural La postura permanente respecto al discurso psicológico en la cultura occidental es decididamente pictórica. la palabras no serian inteligibles. Desde la perspectiva pragmática tiene una importancia espectacular indagar los efectos de los vocabularios predominantes de la mente sobre las relaciones humanas. y de las emociones en particular. De modo general. hay pocas razones para una apreciación crítica del lenguaje. pero no puede funcionar fácilmente como un adiós. por ejemplo. la gente utiliza los términos mentales para constituir sus propias relaciones. en el capítulo 9. «trastorno de carácter». Sostienen y apoyan determinados modos de hacer las cosas e impiden que otros surjan. puede que queramos saber la distribución de los diversos estados mentales (como. Si el lenguaje existe porque los estados mentales existen. gritos. En efecto. si tenemos inclinaciones científicas. el lenguaje mental pierde su función como «transmisor de la verdad». la soledad y la depresión) en la sociedad de un modo más general. tal vez queramos saber si tales sujetos son plenamente conscientes de sus sentimientos. 131 . sin la plena representación (a veces implicando la aparición de lágrimas. ¿qué clases de pautas sociales facilita (o evita) el vocabulario existente del déficit psicológico? ¿De qué modo los términos de las especialidades que pueblan el ámbito de la salud mental —términos como. Más se dirá acerca de la terminología mental en general. Al mismo tiempo. junto con diversas formas de conducta. a veces inquerimos sobre la utilidad o la deseabilidad de este tipo de términos en la vida cotidiana. etc. En este sentido el lenguaje mental funciona más como una sonrisa. «represión». Con todo. «neurosis». sobre todo el vocabulario de las emociones. lo que es más importante para nuestros propósitos. Si nos mostramos sofisticados. por ejemplo. Sin embargo. tampoco existe un debate muy amplio. Uno no puede afirmar el derecho al uso del lenguaje sobre la base de que los términos existentes «denominan lo que hay». si consideramos el discurso psicológico desde una perspectiva pragmática. las condiciones en las que se producen (como el estrés o el estar «quemado») y los medios a través de los cuales puede alterarse (la eficacia comparativa de las diferentes terapias). desaprobar el lenguaje de la mente equivale a encontrar desagradable la forma de la tierra. «disfunción cognitiva». no son significantes a la hora de dar una significación a los términos mentales. como una invitación a la risa o al elogio. es poco probable que pongamos en tela de juicio la existencia de la realidad a la que esos términos parecen referirse. o si se han extraviado en un intento de proyectarse a sí mismos a partir de lo que «realmente» está ahí.Consecuencias culturales del discurso del déficit primavera. «desorden de agotamiento postraumático». es más similar al modo que tienen los trapecistas de cogerse que a un mapa de las condiciones internas. La frase «estoy deprimido» puede garantizar la preocupación y el apoyo de los demás. ya que «los modos como hablamos» están íntimamente entrelazados con las pautas de la vida cultural. aceleración del ritmo cardiaco. como un fruncir el ceño o como una caricia que como un espejo del interior.). El discurso psicológico no es característicamente más que un aspecto de una representación más plenamente encarnada y. Mi propósito en este punto es menos desarrollar una respuesta última que generar un foro 2 Esto no equivale a afirmar que determinados estados del cuerpo. Y. «narcisismo»— funcionan dentro de la cultura en general? ¿Conducen a formas deseables de relación humana. si el vocabulario se amplía? ¿Existen alternativas más prometedoras? No hay respuestas sencillas para estas preguntas. nos enfrentamos a importantes preguntas relativas a las terminologías existentes. Según los criterios comunes.

para un diálogo desafiante. Las razones para este tipo de discusión han sido asentadas en algunos ámbitos relevantes. En un abanico de obras altamente críticas, Szasz (1961; 1963; 1970) ha sostenido que los conceptos de enfermedad mental no son exigidos por la observación; más bien, propone, funcionan como mitos sociales y se usan (mal usan, si nos atenemos a su perspectiva) ampliamente como medios de control social. Sarbin y Mancuso (1980) se hacen eco de estos argumentos al centrar su atención en el concepto de esquizofrenia como construcción social. De manera similar, Ingelby (1980) ha demostrado los modos en que las categorías de enfermedad mental se negocian a fin de servir los valores o los envestimientos ideológicos de la especialidad. Kovel (1980) propone que las especialidades de la salud mental son esencialmente formas de industria que operan ampliamente al servicio de las estructuras económicas existentes. Las pensadoras feministas han examinado los modos en que las nosologías de la enfermedad, las diagnosis y el tratamiento perjudican a las mujeres y favorecen la continuidad del patriarcado (Brodsky y Hare-Mustin, 1980; Hare-Mustin y Marecek, 1988). Y bebiendo del análisis que Foucault hiciera de las relaciones de saber-poder. Rose (1985) y Schacht (1985) han examinado diversos modos en que los tests mentales y las realidades que generan sirven a los intereses de control propios de la cultura. Todas estas críticas ponen en tela de juicio la capacidad de transmisión de la verdad del lenguaje mental y concretan algunas de las consecuencias opresivas del uso habitual del lenguaje. Hay mucho que decir sobre los modos en que funciona el lenguaje del déficit mental en la cultura, y no todo es crítico. Del lado positivo, por ejemplo, el vocabulario de las especialidades de la salud mental sirve para hacer que lo ajeno se torne familiar y sea, por consiguiente, menos temible. Más que considerarse como «obra del diablo» o como «espeluznantemente extrañas», por ejemplo, las actividades no normativas reciben etiquetas estandarizadas, significando que en realidad son naturales, plenamente anticipadas y desde hace mucho familiares a la ciencia. Al mismo tiempo, este proceso de familiarización induce a sustituir la repugnancia y el temor por reacciones más humanas y simpáticas del tipo de las que son idóneas para la enfermedad física. Podemos mostrarnos más cultivados y comprensivos con alguien que sufre por una «enfermedad» que no con alguien que parece intencionalmente obstructivo. Además, dada la alianza de las especialidades de la salud mental con la ciencia, y habida cuenta de que la ciencia está socialmente representada como una actividad progresiva o solucionadora de problemas, la clasificación científica también invita a mantener una actitud esperanzada de cara al futuro. No es preciso ir cargados con el peso de la creencia de que las enfermedades que hoy reconocemos como tales lo serán para siempre. Para la mayoría de nosotros, las prácticas discursivas actuales representan diferentes mejoras sobre muchas de sus primeras predecesoras (véase Rosen, 1968). Con todo, huelga el optimismo sobre estas cuestiones, ya que existe una «cara inactiva» sustancial para las inteligibilidades existentes, y, como espero demostrar, estos problemas tienen una magnitud continuamente mayor. Examinemos, en particular, la función de los vocabularios del déficit mental en la generación y la facilitación de las formas de lo que podría considerarse como una debilitación cultural. La jerarquía social ¿Cuántos defectos te encuentro? Déjame contarlos: personalidad impulsiva, fingirse enfermo, depresión reactiva, anorexia, manía, desorden de déficit de atención, psicopatía, orientación de control extema, baja autoestima, narcisismo, bulimia, neurastenia, hipocondría, personalidad dependiente, frigidez, autoritarismo, personalidad antisocial, exhibicionismo, 132

Consecuencias culturales del discurso del déficit

desorden afectivo estacional, travestismo, agorafobia... Aunque intentan ocupar una posición de neutralidad científica, desde hace mucho tiempo se reconoció que las especialidades de ayuda se basan en determinadas suposiciones sobre el bien cultural (Hartmann, 1960; Masserman, 1960). Las visiones de conjunto propias de los profesionales del campo en cuanto a lo que es el «funcionamiento sano» están recubiertas de ideales culturales acerca de la personalidad (London, 1986; Margolis, 1966) y de las ideologías políticas a ellos asociadas (Leifer, 1990). En este contexto, por consiguiente, encontramos que los términos del déficit mental operan como dispositivos evaluadores, demarcando la posición de los individuos a lo largo de ejes culturalmente implícitos del bien y del mal. A menudo podemos sentir un grado de simpatía hacia la persona aquejada de una depresión incapacitadora, de ansiedad o con un tipo A de personalidad. Sin embargo, nuestras simpatías a menudo están teñidas por un sentido de la autosatisfacción, dado que la dolencia inmediatamente nos sitúa en una posición de superioridad. En cada caso, el otro viene marcado por cierto tipo de fracaso: insuficiencia de optimismo, de juiciosidad, de calma, de control, etc. Mientras que estos resultados pueden parecer inevitables e incluso deseables como medios de sostener valores culturales, resulta vital darse cuenta de que la existencia de los términos contribuye a la proliferación de jerarquías sutiles pero no peligrosas, al estar acompañadas como están por diversas prácticas de distanciación y degradación (Goffman, 1961). En este sentido, la existencia de un vocabulario del déficit es análoga a la disponibilidad de armas —su misma presencia crea la posibilidad de que haya blancos a los que disparar_ y, una vez que se accionan, «individuos poco ideales» se ven alentados a participar en «programas de tratamiento», a ponerse bajo cuidado psicofarmacológico, o a separarse de la sociedad ingresando en instituciones asistenciales. Cuanto mayor es el número de criterios sobre el bienestar mental, mayor es el número de vías por las que se puede uno volver inferior en comparación con los demás. Y de una importancia equivalente, las mismas acciones pueden clasificarse de modos alternativos y con resultados muy diferentes. A través del uso especializado del lenguaje se podría reconstruir la depresión como una «incubación psíquica», la ansiedad como «una sensibilidad intensificada», y el frenesí del tipo A como «la ética protestante del trabajo», un uso del lenguaje que invertiría o borraría las jerarquías existentes. Erosión de la comunidad Diferentes terminologías inducen diferentes cursos de acción. Enfocar la criminalidad adolescente como un problema de «privación económica» comporta consecuencias políticas diferentes de las que derivan de definirla como un resultado de la «mentalidad de banda» o una «vida doméstica deteriorada». Los términos del déficit mental, en la medida en que operan en la sociedad contemporánea, están velados por una mística médica. Nombran enfermedades o aflicciones, y, en términos de la lógica médica, enfermedad o aflicción exige un diagnóstico profesional y un tratamiento. Con todo, en la medida en que los «afligidos» participan en este tipo de programas, el «problema» es eliminado de su contexto normal de operación y reconstituido dentro de la esfera profesional. En efecto, las especialidades profesionales de la salud mental se apropian del proceso del realineación interpersonal, que de otro modo podría producirse en un contexto no profesional. Las relaciones orgánicas con la comunidad están, por consiguiente, interrumpidas, la comunicación mitigada, y las pautas de interdependencia destruidas. En resumen, existe un deterioro de la vida de la comunidad. Cabría arriesgarse y afirmar que los procesos de realineación natural son a menudo lentos, angustiosos, brutales o atontados, y que la vida es demasiado breve como para soportar «todo aquello que no va como 133

anillo al dedo». Pero el resultado es que los problemas que de otro modo exigirían la participación de personas relacionadas comunitariamente son eliminados de su nicho ecológico. Los miembros de un matrimonio tienen una comunicación más íntima con sus terapeutas que entre sí, incluso impidiendo la revelación de significativos puntos de vista a lo largo de la hora que dura la terapia. Los padres abordan los problemas de sus hijos con los especialistas, y envían a los niños con problemas a centros de tratamiento, reduciendo, por consiguiente, la posibilidad de una comunicación auténtica (no autoconsciente) con su prole o con vecinos afectados. Las organizaciones ponen a sus ejecutivos alcohólicos bajo programas de tratamiento y con ello reducen el tipo de discusiones autorreflexivas que podrían dilucidar su propia contribución posible al problema. Las parejas de «personas con problemas» son invitadas a participar en «grupos de apoyo autorreflexivos» donde discuten la pareja ahora-objetivada con extraños. En cada caso, los tejidos de interdependencia comunitaria o están lesionados o atrofiados. Este punto está esencialmente claro para mí cuando reúno mis experiencias infantiles con Kibby, un hombre mayor que a menudo hablaba en trabalenguas, no tenía trabajo, y a veces haraganeaba con nosotros para jugar. A menudo nos divertía, a veces le evitábamos, y a veces le gastábamos bromas. De vez en cuando hablaba de él con mi madre; ella me decía que debíamos ser amables con él, pero que era un extraño y que no debía jugar con él solo. También habló con la madre de Kibby acerca de los peligros posibles y del futuro de Kibby. La madre de Kibby habló con la mayoría de los vecinos sobre su hijo. En aquella época no disponíamos de ningún vocabulario acerca de la «enfermedad mental», ni de estereotipos aterradores procedentes de las películas o la televisión, y menos aún de especialistas profesionales que dieran nombre y trataran la «enfermedad». Kibby era simplemente extraño, pero todos logramos arreglárnoslas en la barriada. Hoy sospecho que Kibby estaría sedado ante el televisor o encerrado en una institución apropiada; ya no sería un miembro partícipe de la vida de la comunidad. Autodebilitamiento Los términos de la deficiencia (déficit) mental también actúan a fin de esencializar la naturaleza de la persona que se ha de describir. Designan una característica del individuo que perdura a lo largo del tiempo y de la situación, a la que tiene que enfrentarse si es que las acciones de las personas han de ser comprendidas adecuadamente. Los términos de la deficiencia mental informan al receptor de que «el problema» no se circunscribe o limita en el tiempo y el espacio o a un dominio particular de su vida sino que es plenamente general. Lleva el déficit o la deficiencia de una situación a otra, y como una marca de nacimiento o una huella dactilar, tal como nos lo cuentan los manuales, la deficiencia inevitablemente se manifestará. En efecto, una vez que las personas comprenden sus acciones en términos de déficit mental, están sensibilizadas en cuanto al potencial problemático de todas sus actividades y cómo están éstas infectadas o disminuidas. El peso del «problema» se extiende ahora en múltiples direcciones; es tan ineludible como su propia sombra. A la edad de diecisiete años, Marcia Lovejoy, una mujer que ahora trabaja en la rehabilitación de esquizofrénicos, fue a su vez diagnosticada de una esquizofrenia. Sus doctores le hicieron saber en aquel momento que, a causa de su enfermedad, nunca podría trabajar, acabar la escuela o ser capaz de mantener relaciones satisfactorias con los demás. La situación, dijeron, no tenía esperanzas. Lovejoy comparaba este diagnóstico con la situación en la que se nos dice que tenemos cáncer. «¿Qué sucedería si nadie que hubiera tenido un cáncer sanara y fueran llamados por el nombre de su enfermedad? Que la gente dijera «¿qué se puede hacer con estos cancerosos? no sería tan grave. Enviemos a estos cancerosos al hospital, ya que no podemos curarlos» (Turkington, 1985, pág. 52). Ser clasificado en función de la terminología 134

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del déficit o deficiencia mental es, por consiguiente, enfrentarse a una vida potencial de autoduda. Estos resultados —jerarquía social, fragmentación comunitaria y autodebilitamiento— no agotan los desgraciados resultados del lenguaje del déficit mental. Los teóricos existencialistas también se habían preocupado por el modo en que este tipo de lenguaje sostiene un enfoque determinista de la acción humana. Tener una enfermedad mental, según los criterios actuales, es estar conducido por fuerzas qué exceden al propio control; es ser una víctima o un instrumento. Así, pues, para el existencialista, las personas dejan de experimentar sus acciones como voluntarias (Bugental, 1965). Sienten sus acciones como algo que está fuera del ámbito de elección, como inevitables e incambiables, a menos que se sitúen —dependientemente— en manos de profesionales. Muchos de los que actúan en el seno de las especialidades profesionales de la salud mental, están también preocupados porque el lenguaje del déficit individual desvía la atención del contexto social esencial a la creación de este tipo de problemas. Inhibe la exploración de los factores familiares, ocupacionales y socioestructurales de significación posible. La persona es condenada, mientras que el sistema queda exento de examen. Estas cuestiones también tienen que permanecer en nuestro foco de atención. El crecimiento profesional y la enfermedad mental Examinemos el problema en su perspectiva histórica, particularmente las tendencias hegemónicas del discurso psicológico, en general, y del lenguaje del déficit mental en particular. Tal como ya propuse, el discurso de la psicología a menudo procede de los lenguajes naturales o corrientes de la cultura. En efecto, son heredados a partir del lugar común de las tradiciones culturales. Como resultado, la cualidad referencial o realista de estos lenguajes ya está consensualmente validada. (Procesos de «pensamiento» y «motivación» merecen la atención profesional porque su presencia en las personas es ya transparente dentro del medio cultural.) Con todo, una vez absorbidos por las especialidades psicológicas, este tipo de lenguajes sufren dos transformaciones principales. En primer lugar, son tecnologizados, es decir, cubiertos con su riqueza connotativa y reasignados dentro de una serie de prácticas técnicas, incluyendo el análisis teórico, la medición y la experimentación. Un concepto como el de racionalidad es extraído de su contexto cotidiano, sustituido por términos técnicos como «cognición» o «procesamiento de la información», clavado en formalizaciones sobre la inteligencia artificial, medido a través de dispositivos de escucha dicotómicos y sometido a investigación experimental. Las especialidades se apropian del lenguaje en la medida en que está tecnologizado. El lenguaje de la cognición o del procesamiento de la información, por ejemplo, se eenvieften el patrimonio de las especialidades y el especialista, entonces, reivindica el saber, aquel saber que una vez estuvo en el dominio común. El profesional especialista se convierte en el arbitro de qué es racional y qué irracional, inteligente o ignorante, natural o no natural. A medida que la especialidad y los especialistas tecnologizan, etiquetan y miden los problemas de la gente, los legos son descualificados en tanto que conocedores. En consecuencia, la sensación normal propia de un yo que conoce, capta y siente se ve socavada (Farber, 1990). En efecto, quienes estén más íntimamente familiarizados con el «problema» tienen que dar cabida a las expresiones desapasionadas y delimitadas de una autoridad ajena. Esta apropiación de los lenguajes comunes, y las afirmaciones resultantes de un conocimiento superior, se ven fomentadas por un segundo proceso de autojustificación. La justificación de superioridad en temas psicológicos deriva, en primer lugar, de la alianza de las especialidades psicológicas con la tradición científica más general y la herencia filosófica más amplia a través de las cuales las ciencias se hacen inteligibles. El discurso tecnológico al afirmar 135

una posición en el interior de las ciencias (como algo opuesto, por ejemplo, a la religión o al arte) puede adquirir el peso retórico de disciplinas como la física o la química. (¿Cuántos dudan hoy en día de la existencia de la esquizofrenia?) Todo avance en un sector cualquiera de las ciencias se convierte en señal de promisión para otros ámbitos «científicos». Además, desde la Ilustración hasta el empirismo fundamentador del siglo xx nos hemos sumergido en la retórica de que la ciencia es a la vez racional y progresiva. En efecto, al afirmar de sí mismas que constituyen una ciencia, apoyadas como están por equipos tecnológicos, las especialidades de salud mental pasan a heredar una base justificativa convincente. 3 Para ilustrar los resultados simultáneos, tanto de la tecnologización como de la autojustificación, examinemos términos comunes como «las melancolías», «pereza», «tristeza», «sentimientos malos» y «desdicha». Existe un grado razonablemente alto de similitud entre estos términos, pero en la vida cotidiana cada uno tiene unas capacidades performativas o pragmáticas determinadas que no comparte con los demás. Tener «melancolía» posee unos matices honoríficos: uno ha «visto como es», «sabe de la vida porque ha vivido», «ha viajado mucho». La frase exige un cierto grado de respeto. Estos matices no son compartidos por términos como «tristeza», «enfermizo» o «desdichado». Ser «desdichado», por ejemplo, a menudo sugiere que existe un estado contrastante que es más normal y natural, y un posible anhelo o esperanza por su retorno. Sentirse «enfermizo» sugiere una condición física posible: no haber dormido la noche anterior o haber bebido demasiado. Cada término lleva consigo un gama de consecuencias y ofrece posibilidades relaciónales que no están plenamente sugeridas por las alternativas. En efecto, la plebe posee los términos que cumplen funciones altamente diversificadas en la vida diaria. Para el profesional de la salud mental, sin embargo, estos términos se consideran «indoctos», simples aproximaciones populares a cierto proceso esencial que está detrás. El término formal de,/ «depresión» se ofrece como un sustituto para las expresiones vagas e ivaprecisas de las masas. Se han desarrollado definiciones técnicas de la depresión, se han descrito casos, construido escalas, llevado a cabo investigación experimental, instituido estrategias terapéuticas y creado centros de tratamiento, todo lo cual convierte de nuevo a la depresión en un objeto de conocimiento especializado. Dado que este trabajo técnico tiene lugar en «la región científica» de la cultura, y dado que la ciencia está preeminentemente justificada, el especialista en salud mental se convierte en el arbitro de un conocimiento acerca de estos temas. El ciudadano de a pie, ahora informado de que su lenguaje es hoy «meramente coloquial» y difícilmente adecuado, queda reducido al silencio y el lenguaje común pierde su potencial pragmático. En la medida en que es devaluado deja de cumplir las funciones abigarradas que surgen más orgánicamente de los retos que plantea la vida cotidiana. Dicho con otras palabras, las especialidades que se ocupan de la salud mental tienden a ser organismos de transformación ilimitada del significado. Se nutren de todos los enclaves culturales en los que existe un hablar de la mente. A medida que estos discursos son engullidos y remodelados se convierten en propiedad de las especialidades, creando «objetos convencionales» sobre los que las especialidades y sus especialistas pasan a desempeñar el papel de expertos; Por el momento no existe límite superior para este proceso. Dada la orientación pictórica de la perspectiva científica, no hay medio a través del cual uno pueda fácilmente desafiar las realidades
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Los exámenes críticos por parte de Foucault (1978, 1979) del primer desarrollo de la racionalidad científica y de los efectos de este desarrollo en las relaciones de poder en la sociedad son apropiados. También es convincente el estudio de Murray Edelman (1974) sobre el «imperialismo profesional» de las profesiones de ayuda sociopsicológica. Para un ataque más ampliamente enunciado contra la apropiación por parte de la psiquiatría del poder durante el siglo XX, véase Gross (1978).

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000. como evaluadores de la inteligencia y como asesores de organización actúan de modo que reifican el discurso mental. No hay indicación de una asíntota. alcanzando un total de más de 63. En cada década desde 1940. el incremento de las afiliaciones a la asociación pasó de ser del 138 al 188.000. véase Castel. el sistema opera internamente hacia una absorción plena del lenguaje común. el número de proveedores de salud psicológica se dobló. entre 1972 y 1983. la principal expansión tuvo lugar durante las últimas cuatro décadas. 137 . no hay indicación de una nivelación de las cifras. A finales del siglo xix había alcanzado los 377 miembros. unas noventa y cinco veces el número que tenía a finales del siglo pasado. Durante los siguientes veintidós años (entre 1941 y 1966) la cifra creció de nuevo casi unas veinte veces más. Con todo. Castel y Lovell (1982). Para desarrollar el argumento.1. Desde luego. y no tiene medios inherentes para poner en tela de juicio sus propias premisas.000 miembros. De nuevo.Consecuencias culturales del discurso del déficit creadas desde el interior de esta perspectiva. Consideremos. A título ilustrativo. Por consiguiente. En la actualidad son más de 36. En efecto. la American Psychiatric Association fue fundada en 1844 por 13 médicos y admistradores de hospitales. como experimentalistas. 4 Para una exposición amplia de la expansión de la psiquiatría en los Estados Unidos y la consiguiente «psiquiatrización de la diferencia». para triplicarse luego. Cuando la American Psychological Association fue fundada en 1892 contaba sólo con 31 miembros. El crecimiento de la American Psychiatric Association El aumento del número de psicólogos en ejercicio en los Estados Unidos es igualmente espectacular. no todos los miembros de la Asociación está directamente comprometidos en las carreras de salud mental. la inscripción de nuevos miembros se expandió cien veces hasta superar los 3. el número había saltado a 181. Durante la primera década. añaden peso al lenguaje del profesional. el número de personal de especialización psicológica que ofrece sus servicios de tratamiento por millón de ciudadanos entre 1960 y 1983. En 1906. un desarrollo que puede considerarse sin lugar a dudas fantástico. Tal como se demuestra en la figura 6. pues. durante los treinta y seis años que siguieron. 4 Figura 6.1. examinemos el crecimiento de las profesiones que se ocupaban de la salud mental durante el siglo pasado. pero incluso aquellos que no lo están a menudo dan fuerza retórica a este tipo de profesiones directamente vinculadas con el campo de la salud mental.

Paulatinamente sabemos más acerca de la aflicción psicológica y hemos afinado las distinciones de diagnóstico de modo que podemos reconocer problemas a los que antes éramos insensibles. La terminología del déficit mental no está vinculada referencialmente a estados discriminantes de la psique. En particular. Bastantes segmentos ae la cultura — incluyendo entre ellos los futuros clientes. diseminando estos enfoques de nuevo en la culturar contando con su incorporación a la cultura para seguir consiguiendo su apoyo. una vez activado. El círculo de la enfermización progresiva Tal como hemos visto los profesionales activos en el campo de la salud mental están en una relación simbiótica con la cultura. es útil. una exposición pragmática de aquella trayectoria. encontramos que el discurso del déficit mental opera generando y sosteniendo modos particulares de vida y lo hace primero en relación con la especialidad que se ocupa de la salud mental. el panorama es optimista: el incremento del número de profesionales en ejercicio representa una mayor reacción a las necesidades culturales. el proceso que subyace a la expansión de los profesionales es sistemático y se alimenta oe sí mismo para generar una enfermización exponencialmente mayor: las jerarquías de discriminación. En efecto. Las especialidades en este ámbito son altamente dependientes de prácticas discursivas: el hecho de compartir una ontología.¿Cómo hemos de explicar esta expansión de las profesiones que se ocupan de la salud mental? Examinemos las explicaciones que favorecen dos orientaciones del discurso mental que anteriormente destaqué. 138 . Desde esta perspectiva. Desde la perspectiva pragmática no existe ningún «patrón de enfermedad» en relación al cual los especialistas puedan orientarse. etc. la posición que defiende el realista mental es profundamente imperfecta. Por consiguiente. Con todo. expande el dominio del déficit a un grado siempre en ascenso. una gama de valores. en relación a los propósitos analíticos. sin embargo. El proceso histórico al que aludimos puede ser considerado como el de «enfermización progresiva» Al examinar este ciclo más completamente. Los compromisos profesionales dependen ampliamente de un conjunto de comprensiones compartidas sobre el mundo y cómo hay que proceder (véase el capítulo 3). Para el realista mental. sino a un mundo que es construido. los legisladores. Examinemos. Tal como hemos visto. Al mismo tiempo. parece operar un proceso cíclico que. las especialidades difícilmente pueden fructificar en sus esfuerzos de «ayudar a la sociedad» sin una simpatía pública hacia sus enfoques. Hay pocas razones para apoyar el enfoque de que las especialidades han surgido como respuesta al estado de déficit de la psique de la gente o que a lo largo del tiempo se han ido haciendo más sensibles a las flaquezas de la mente. A medida que las especialidades y sus profesionales maduran. al hacer uso del lenguaje de un modo referencial. alterando estas creencias de manera sistemática. más bien la concepción de la enfermedad funciona de modo que vincula al profesional y la culti ira en una gama de actividades que se prestan mutuo apoyo. los problemas existentes han recibido una destacada atención. el deseo de los profesionales que ejercen su especialidad en el campo de la salud mental es el de acrecentar sus filas como respuesta no al mundo tal comcTes. cabe aventurar que existe también una agudización creciente de nuestra capacidad de distinguir entre la gama existente de estados psicológicos y condiciones. formas de justificación racional. los efectos de estas simbiosis parecen cada vez más sustanciales. las pautas y patrones desnaturalizados de interdependencia y un ámbito en expansión de autodesaprobación. pues. sacando apoyo de las creencias culturales. la profesión médica y las compañías de seguros— tienen que llegar a compartir la ontología de la enfermedad mental y la creencia de que las profesiones especializadas en ese campo pueden y deben proporcionar curas.

someter a la mirada del público cuáles eran las espantosas condiciones de los hospitales mentales. Una persona cuyos hábitos de limpieza son excesivos en relación a los criterios comunes puede ser clasificada como «compulsiva obsesiva». etc. el fuerte motivo que impulsa a clasificar e informar puede hacerse remontar al movimiento de higiene mental de principios del siglo xx. Fase 2: diseminación cultural Las profesiones que se ocupan de la salud mental. el especialista trata pacientes cuyas vidas se manejan en términos de un discurso común o cotidiano. En este contexto al profesional le incumbe proporcionar un discurso alternativo (un marco teórico o nosología) para la comprensión del problema. En la practica real. aquel que siente que no gusta se redefine como «paranoico». En cuanto a los propósitos que ahora tenemos. sino que elimina los significados de sus contextos culturales e históricos.). Hasta cierto punto. Las personas tienen que aprender a reconocer los signos de la enfermedad mental de modo que puedan buscar un pronto tratamiento. sino que el problema está bien reconocido y comprendido en la especialidad. tablas de elementos químicos. sirvió primero para sustancializar la enfermedad mental como un fenómeno. los acontecimientos en cada una de estas fases pueden confundirse.iespecializada que se haga responsable de su diagnóstico y su cura. y deben estar informadas de las causas posibles y de los remedios probables. aquel que se queda en cama durante toda la mañana se convierte en «depresivo». formas de comprensión más «avanzadas». y luego traducir el problema tal como se presenta en el lenguaje cotidiano al lenguaje alternativo y no común de la especialidad. A Mind That Found Itself (que alcanzó treinta ediciones en el lapso de dos décadas desde su publicación en 1908).Consecuencias culturales del discurso del déficit distinguir entre cuatro fases distintas. siguiendo el modo de análisis científico del siglo xix. de hecho. La célebre obra de Clifford Beers. más «objetivas» o «sagaces». la ordenación temporal es a veces suave y se dan excepciones en cada caso. Bajo estas condiciones. Coincidiendo con su aparición se creó el National Committee for Mental 139 . el paciente busca ayuda en un profesional o. ya que le aseguran no sólo que el profesional especialista está haciendo el trabajo que debe. El resultado final —la traducción a un vocabulario del déficit mental o profesional— es inevitable desde el principio. encontramos que el hecho de transformar toda la actividad problemática en una gama sistemática de enfermedad mental no sólo garantiza a la enfermedad individual un status ontológico. y así sucesivamente (véase capítulo 10). en proceso editorial). Alertar al público de casos no reconocidos o de los que no se es consciente se convierte en una responsabilidad de la profesión. y en consecuencia. Cuando el manejo de la vida parece imposible en función de las comprensiones cotidianas. Cuando esta inclinación hacia la categorización sistemática se aplica al ámbito de la enfermedad mental. el ciclo de la enfermización progresiva puede esbozarse como sigue: Fase 1: traducción del déficit Empezamos en una coyuntura en que la cultura acepta tanto la posioilidad de la «enfermedad mental» como una profesión. una condición cada vez más prevalente desde mediados del siglo XIX (Peeters. existen también amenazas públicas a las que enfrentarse. Esto significa que los problemas comprendidos en el lenguaje común y del mercado propio de una cultura tienen que traducirse en el lenguaje sagrado o profesional del déficit mental. Y dado que existen enfermedades en juego. han concedido gran importancia a establecer categorías inclusivas para todo cuanto existe dentro de un dominio dado (especie animal o vegetal. alertar al público general de la amenaza que representaba ese tipo de enfermedad. El paciente puede contribuir de buen grado a estas reformulaciones.

térmi-nos como «neurosis». sus causas y su prevención». el público general ha absorbido suficientemente la mentalidad higienista mental al punto que los libros de autoayuda psicológica son pilares de la industria editorial. comunidades) desarrollaran programas de prevención. Fase 3: la construcción cultural de la enfermedad A medida que las inteligibilidades del déficit se diseminan en la cultura. Nuevo México. 5 Tan sensible es la cultura al posible déficit que en algunas partes los profesionales ya no son requeridos para el proceso de «aclaración». de hecho. proporcionan servicios a los mentalmente perturbados. Han sido «obsequiados» o devueltos por la profesión al público. las revistas y los periódicos de ámbito nacional diseminan noticias sobre desórdenes mentales (como la depresión y su cura a través de fármacos). «alcoholismo» y «depresión» ya no son «pro-piedad de los profesionales».Hygiene y en 1917 vio la luz una revista cuatrimestral de alcance nacional llamada Mental Hygiene. En la actuali-dad existe más de un centenar de formas de organizaciones de autoayuda que tratan a personas que sufren de cualquier cosa. El resultado es una insinuación continuada del lenguaje profesional en la esfera de las relaciones diarias. alcoholismo. En los programas de estudios universitarios se incluyen cursos sobre la regulación y la anormalidad. Uno podría obtener ayuda no sólo para problemas evidentes como son el alcoholismo o la drogodependencia. Y 5 Véase también el análisis de Gordon (1990) de la función de los medios de comunicación en la generación de lo que clasificamos como anorexia o bulimia. ya sea en términos de servicios de salud. Del mismo modo que los signos del cáncer de mama. Forman parte de aquello que «todo el mundo sabe» sobre el comportamiento humano. los ciudadanos debieran recibir la ayuda necesaria para reconocer los primeros síntomas de agotamiento. problemas de actitud. la adicción sexual. el período de oro de la higiene mental». En este sentido. adicción al amor. 140 . Los movimientos de base popular dedicados a concienciar cada vez más a la comunidad del déficit mental. Aunque el movimiento de higiene mental ha perdido su importancia. Hoy en día. «síndrome premenstrual» y «crisis de la madurez» también disfrutan de un alto grado de popularidad. se sostenía. industrias. «nerviosismo. propensión a contraer deudas. y a desarrollar programas que mitiguen los problemas se han multiplicado en gran número y han alcanzado una expansión espectacular. Esta revista. intentaban exponer a la atención del público las cuestiones de la salud mental y alentar a que las principales instituciones (escuelas. ser codependiente con adictos al sexo. «el movimiento para una higiene mental en la industria» y «la responsabilidad de las universidades en promover la higiene mental». y me encontré con anuncios de aproximadamente catorce convocatorias de grupos dedicados a superar diversos tipos de déficit psicológico. «crisis de identidad». y los problemas mentales se popularizan a través de las series televisivas y las comedias de enredo. de la diabetes o de las enfermedades venéreas debieran formar parte del conocimiento común dentro de la cultura. «estrés». Al mismo tiempo. sino para el hecho de comer en exceso. su lógica ha sido absorbida por la cultura. Términos como «escisión de personalidad». son absorbidas en el lenguaje común. depresión y similares. de orientación psicológica. las instituciones a más gran escala. a identificar los modos en que lo insospechado contribuye a ese déficit. El mismo periódico sólo enumeraba tres convocatorias para profesionales del mundo de los negocios (tales como Rotary o Kiwanis). trabajo social en clínicas o cobertura de la terapia a través de un seguro. compulsividad sexual ho-mosexual. junto con una gama de panfletos sobre temas tales como «infancia. Recientemente tuve entre mis manos las páginas de un periódico de Santa Fe. desde la emotividad al juego.

sus síntomas llegan a servir de modelos culturales. es una forma de interpretación desviante de su papel. su «codependencia». 1979). las conferencias públicas y similares. Según este autor. Por consiguiente. En este sentido. y Douvan. las reac-ciones de los demás ante la conducta que infringe y rompe con las reglas tienen una importancia enorme a la hora de determinar si esa conducta es. podría ser considerado con recelo. Dad a la población los martillos del déficit mental. muchos participan en programas organizados de terapia o son institucionalizados. Por ejemplo. programas de autoenriquecimiento de fin de semana y regímenes de restauración de la personalidad representan una primera línea de dependencia. si alguien hubiera de responder a estas situaciones con ecuanimidad o alegría como opuesto a depresión. De manera similar. la frustración o la decepción. y el mundo social se llenará de clavos. Y. Aunque los gastos en salud mental durante el primer cuarto de siglo fueron minúsculos en los Estados Unidos. en el período de dos décadas. En efecto. ese mundo se va fraguando cada vez más conforme a un sentido del déficit. tiene «hábitos de alimentación obesa». la esquizofrenia y otros trastornos mentales representan la «imitación» del estereotipo de persona enferma por parte de aquellos que se enfrentan con problemas insolubles en la vida normal. La enfermedad mental.Consecuencias culturales del discurso del déficit tales términos siguen su curso en el seno de la lengua corriente de la cultura. A medida que los términos del déficit se infiltran en las inteligibilidades cotidianas. Examinemos la difusión de la «anorexia» y la «bulimia». y así sucesivamente. en 1980 contabilizaron más de 20 mil millones anualmente. los programas educativos. Szasz (1961) ha argumentado que la histeria. la solicitud de servicios de salud mental también aumenta. Tampoco es que el déficit adjetive todo lo que está en cuestión aquí. es «homofóbico». todo permite a las personas eludir el incómodo sentido de que «no son todo lo que debieran ser». se convierten en lentes a través de las cuales cualquier profesional laboralmente activo puede examinar su vida y encontrarla defectuosa. 1984). el porcentaje de la población de los Estados Unidos que recibía los servicios de profesionales del campo de la salud mental aumentó de un 14 a un cuarto de la población (Kulka. En la medida en que las acciones de las personas se van definiendo y modelando progresivamente en términos del lenguaje del déficit mental. la depresión se ha convertido en un tópico cultural de tal magnitud que es prácticamente una reacción inducida del fracaso. Shirley no está simplemente «demasiado gorda». En realidad. finalmente. pasan a ser asequibles para la construcción de la realidad cotidiana. Asistencia sociopsicológica. Aquello que se valoraba como una «ambición activa» puede ahora reconstruirse como «adicción al trabajo». Fred no es que simplemente odie a los homosexuales. Scheff (1966) ha establecido que muchos de los trastornos sirven como formas de oposición social. clasificada como «enfermedad mental». el predominio de la «enfermedad mental» y los gastos asociados de salud mental han sido promovidos. «pulcramente vestido» puede redefinirse como «narcisista» y el «hombre autónomo» se convierte en alguien que se «defiende de sus emociones». en este sentido. Ya que cuando las formas de «enfermedad» son representadas por los medios de comunicación. Cuando la Compañía Chrysier aseguró a sus empleados cubriendo los costes de la salud mental. exigiendo una forma de saber cultural para romper las reglas. que cubren de 1957 a 1977. las acciones antes consideradas como «buenas y adecuadas» se reconceptualizan como problemáticas. la cultura aprende a cómo estar mentalmente enferma. una vez que se reconocieron públicamente los «trastornos alimenticios». Veroff. desde luego. Otros puede que busquen grupos de apoyo para su «victimización incestuosa». el disfrute anual de este tipo de servicios se sextuplicó en cuatro años («Califano Speaks». lo que representó el tercer capítulo de 141 . Acontecimientos que antes pasaban inadvertidas se convierten en candidatos a una interpretación. Cuanto términos como «estrés» y «agotamiento laboral» ingresan en el sentido común de la lengua vulgar. o la «obsesión por el juego».

la población paciente misma ejerce una presión hacia la expansión del vocabulario profesional. En 1983. A un nivel más sutil. «estrés» y «agotamiento laboral» han llegado a ser industrias en pequeño agotamiento. El lenguaje sagrado se convierte en profano. más individuos están disponibles para convertir el lenguaje de cada día en el lenguaje profesional del déficit. de que una comprensión cada vez más sensible de la dinámica mental exija cambiar el acento puesto desde el psicoanálisis clásico al neoanálisis de las relaciones objétales. 1980). que la presencia del profesional sea redundante. nuevas formas de trastorno pueden ser altamente aprovechables para quien las practica. las ventas alcanzaron un valor de 125 millones de dólares. la «crisis de identidad» y la «crisis de la madurez». cada ola dispone de lo necesario para su propia recesión y sustitución. No existe ninguna exigencia necesaria para que esta traducción pueda realizarse en términos de las categorías existentes de la enfermedad y.) De este modo. por ejemplo. por consiguiente. 7 Véase también Kovel (1988) sobre la psiquiatría como economía de mercado. Un año después (1989) las ventas se habian casi triplicado. de los «descubrimientos» autoproclamados de la ciencia de la salud mental. En realidad. Estas presiones se generan en parte desde el seno mismo de la profesión. honorarios de despacho. entonces el status del profesional se ve puesto en peligro.000 millones de dólares en 1995. un año después de que el medicamento fuera introducido en el mercado. En este aspecto términos como «codependencia». son productos significativos de la «gran narración» del progreso científico (Lyotard. 1987). Se espera que las ventas alcancen los 1. y a medida que las filas de profesionales se expanden en respuesta a la demanda pública. el profesional está bajo la presión constante de «hacer avanzar» la comprensión. es decir. Si el cliente ya ha «identificado el problema» en el lenguaje profesional y se muestra sofisticado en cuanto a los procedimientos terapéuticos (como sucede en muchos casos). Al mismo tiempo. el terapeuta es impulsado a nuevos puntos de partida. Napolitano y Kristiansen. el Prozac. A medida que las personas cada vez más construyen sus problemas en el lenguaje profesional y buscan ayuda. suscitando a menudo ganancias editoriales. Examinemos el caso del más importante antidepresivo. los costes de la enfermedad mental. por ejemplo. 1984).gastos sanitarios de la nación (Mechanic. existen diferentes presiones que se ejercen sobre el profesional para ensanchar el vocabulario. Si nos atenemos al informe que publicara Newsweek (el 26 de marzo de 1990). 142 . se estimaba en casi 73 mil millones de dólares (Harwood. En este sentido el «trastorno de estrés postraumático». En 1981. Examinar un nuevo trastorno en el seno de las ciencias que se ocupan de la salud mental no se diferencia de descubrir una nueva estrella en astronomía: el notable honor puede corresponder al explorador. el papel del profesional se ve tanto intensificado como amenazado. A medida que la cultura absorbe el argot emergente de la profesión. contratos industriales y/o una rica cartera de pacientes. en realidad. excluyendo el alcoholismo y el abuso de drogas. 1983). 7 No se trata. el 23 del conjunto de ocupación diaria de los hospitales en los Estados Unidos se atribuía a los trastornos mentales (Kiesler y Sibuikin. El mar siempre cambiante de las novedades y modas terapéuticas ya no es 6 En estas cifras no "queda representado el enorme crecimiento de los gastos realizados a cuenta de psicofármacos. generando un volumen de negocio de 350 millones de dólares. de producir «una terminología más sofisticada» y generar nuevas ideas y nuevas formas de terapia. a medida que los vocabularios terapéuticos se convierten en sentido común. 6 Fase 4: la expansión del vocabulario El estadio está preparado para la revolución final en el ciclo del enfermar progresivo: una ulterior expansión del vocabulario del déficit. (El peor escenario tal vez sea cuando las personas aprenden a diagnosticar y a tratarse dentro de su familia y de sus círculos de amistades haciendo.

demencia precoz. En realidad. Con la publicación del DSM-IIIR. uno puede ser clasificado como enfermo mental en virtud de una intoxicación a causa de la ingestión de cocaína o cafeína. 143 .— y de nuevo no encontramos indicación alguna de la existencia de un límite superior. erotomanía. vagabundeo. Sin embargo. aversión sexual. la línea divisoria entre perturbaciones orgánicas y psicogénicas se hizo más difusa. un médico escocés. En especial. En Alemania. Son numerosos los añadidos que siguen apareciendo a la nomenclatura estandarizada en los escritos especializados destinados al público —por ejemplo. En la época en que apareció la obra de Rosanoff. 1985). agotamiento laboral. por luto excesivo y no cooperación con el tratamiento médico. estrés. se hizo una tentativa de distinción entre las perturbaciones con una base orgánica clara. misantropía. se habían reconocido unas cuarenta perturbaciones psicogénicas. 8 Con todo. como la sífilis. dilucidó cuatro clases principales del morbi nervini: comota (reducía los movimientos voluntarios. El concepto de neurosis no se originó hasta mediados del siglo XIX. trasvestismo. histeria autonómica) y algunos hoy en día parecen ser curiosos o sujetos a prejuicios (deficiencia moral. Lo más interesante desde la perspectiva construccionista. Manual of Psychiatry ana Mental Hygiene. pero estaban estrechamente vinculados a la concepción de los orígenes orgánicos. paranoia). para algunos efectos demostraba ser satisfactorio utilizar una única categoría para separar lo enfermo —incluyendo tanto la estupidez como la demencia— de lo normal (Spitzer y Williams. The Neurosos. Muchas de esas categorías nos son aún familiares (histeria. Enfermedad progresiva: ¿sin salida? 8 Véase la exposición más detallada de López-Pinero (1983). inhibición del orgasmo. etc. incluso durante el primer intento oficial hecho en los Estados Unidos para tabular los trastornos mentales en 1840. Si examinamos la expansión de las terminologías del déficit. junto con somnolencia o pérdida de conciencia). problemas académicos. En 1769. en el período de treinta y cinco años que separa la publicación del primer manual y 1987. utilizando los criterios de las primeras décadas. se hizo posible identificar unas cincuenta o sesenta perturbaciones psicogénicas diferentes. se identificó un grupo de aproximadamente unos doce trastornos psicológicos. complejo de Arlequín. spasmi (movimiento anormal de los músculos) y vesanias (juicio alterado sin coma). las cosas cambiaron considerablemente. juego. En 1987. El rápido cambio lo exige prácticamente un público cuyo discurso está cada vez más «psicologizado». el manual había pasado ya por tres revisiones y ediciones. Con la publicación en 1929 de la obra de Israel Wechsler. sin embargo. adynamise (disminuía los movimientos involuntarios). hacia 1938. masturbación). es que muchos de estos términos desde entonces se han eliminado del lenguaje común (histeria parestética. trastorno afectivo estacional. En 1952. En el momento presente. la categorización era burda. el uso de alucinógenos. por voyeurismo. Con el surgimiento de la especialidad psiquiátrica durante las primeras décadas del presente siglo. hallamos una trayectoria que es sospechosamente similar a aquella encontrada en el caso de los profesionales del campo de la salud mental y de los gastos en salud mental. conducta antisocial. sólo al cabo de dos décadas. William Cullen. dependiendo de la elección que se haga de las fronteras de definición). de aquellas que tenían un origen psicogénico. tanto Kahibaum como Kraepelin desarrollaron sistemas más amplios de clasificación de la enfermedad mental. con la publicación del primer Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders por parte de la American Psychiatric Association.Consecuencias culturales del discurso del déficit ningún defecto en la profesión. el número de enfermedades reconocidas se había más que triplicado (flotando entre 180 y 200.

dado que las especialidades proporcionan mejores alternativas que reacciones anteriores más bárbaras frente a la desviación cultural. De este modo cuantos más problemas se construyen dentro de la cultura. no es deseable. más ayuda se busca. Sin embargo. sin embargo. que se llamaba «el problema número uno de salud y social al que se enfrenta hoy nuestro país». esta alternativa es irrealista. y en el otro hacia la incipiente litigación—. La lógica de la desestigmatización depende del reconocimiento de que existen «personas mal clasificadas». Si todas estas actividades. y algunos profesionales intentan hablar con sus clientes sólo en el lenguaje común de la cultura. Difícilmente podemos ver ese ciclo como algo suave y no interrumpido. hay muchos que quieren ver los defectos básicos corregidos: eliminar los prejuicios. el trabajo y el sexo. en su mayor parte. en la medida en que las profesiones que se ocupan de la salud mental están interesadas en la calidad de la vida cultural. y el discurso del déficit de nuevo se hincha. etc. Sin este tipo de reconocimiento.Tal como propongo. Recientemente recibí el anuncio de un congreso de las últimas teorías e investigaciones sobre la adicción. Todavía hay otros que desean desestigmatizar la enfermedad mental. por el atrincheramiento de las instituciones existentes. hay muchos que simplemente quieren ver cómo se abandona el establecimiento de la salud mental. por ejemplo. muchos conceptos populares. se definen como enfermedades que exigen sus respectivas curas. Entre los críticos. Hutschemaekers. la comida. Finalmente. del sexismo implícito de sus categorías. además. cuando la cultura se dota de un lenguaje profesionalmente racionalizado del déficit mental y las personas pasan a ser cada vez más comprendidas según este lenguaje. ya que en su mayor parte es un subproducto necesario de los intentos humanos y formales por mejorar la calidad de vida de las personas. Entre las adicciones que se iban a abordar se contaban el ejercicio físico. 1990). a su vez. tanto dentro de la cultura como de la profesión. redibujar las categorías nosológicas de modo que sean menos punitivas y deshumanizadoras. Esta población. ya que el reconocimiento rehabilita la identificación negativa y atrae la 144 . cuando se realizan con intensidad y gusto. Aunque es una alternativa atractiva en muchos sentidos. pierden su valor de cambio con el tiempo (véase. Pero el impulso tendente a corregir las prácticas existentes sigue estando alojado. de la miopía cultural de sus teorías predominantes. no es diferente de las trayectorias producidas por las profesiones médicas y legales —en el primer caso hacia el acrecentamiento de las necesidades médicas y los gastos. ¿Existen limitaciones importantes que poner a los argumentos expuestos antes? ¿Existen signos de un efecto nivelador? ¿Existen modos de reducir la proliferación de un discurso debilitador? Todas estas preguntas tienen una amplia importancia. A mi entender. las afirmaciones erróneas y la inhumanidad que resulta. tiene poco sentido optar por desestigmatizar. parecería que poco puede oponerse a la traducción debilitadora. no carece de problemas. Hablamos aquí de una deriva histórica general. la religión. se debería iniciar un examen crítico de la enfermización progresiva. pero. Además. la población de «pacientes» se expande. Con algunas variaciones en la lógica del ciclo. Sin abandonarla. del efecto deshumanizador del tratamiento. en el enfoque realista de los acontecimientos mentales y la creencia de que puede haber exposiciones que den objetiva y correctamente cuenta del mundo interior (enfoque cuyos argumentos en contra hemos estudiado anteriormente). otras tienen poco interés en diseminar su lenguaje. aunque se trata de una deriva sin final evidente. De ningún modo estoy intentando culpabilizar a nadie de esta trayectoria. Algunas escuelas de terapia siguen comprometidas con un vocabulario singular. Existen muchas críticas de las profesiones que se dedican a la salud mental: de la inestabilidad científica de sus afirmaciones. fuerza a la especialidad profesional a ampliar su vocabulario. quisiera dirigir mi atención a la cuestión de la disminución. y por consiguiente la gama de términos de déficit mental disponibles para su uso cultural.

Con el desarrollo de inteligibilidades de tipo relacional puede finalmente llegar el acta de defunción de la categoría misma de «conducta disfuncional». Sin duda. El ciclo empieza cuando creemos que las palabras que se emplean para el déficit mental mantienen una relación de carácter pictórico con los procesos o mecanismos que actúan en el cerebro. y finalmente actúan eliminando el concepto mismo de «conducta problemática». Mientras la cobertura del seguro dependa de diagnósticos estandarizados modelados sobre la base del sistema médico. No existen las conductas disfuncionales independientes de las disposiciones de la interdependencia social. Más prometedor es el desarrollo de vocabularios alternativos dentro de la profesión de la salud mental. estas acciones dejarán de ser «acontecimientos en sí mismos». por ejemplo. un intento de reconocer el más amplio conjunto de relaciones en las que se insertan los juicios de la normalidad y la anormalidad. Sin embargo. En capítulos posteriores me explayare sobre estas posibilidades (véanse especialmente los capítulos del 8 al 12). Difícilmente podemos evitar caracterizar estas acciones como signos externos de estados internos. Al mismo tiempo. 10 También es importante el argumento expuesto por Sarbin y Mancuso (1980) en favor de la «trans valoración de la identidad social». podemos cómodamente caracterizarlos como «enfermos» y ponerlos bajo tratamiento. la adjetivación mediante el déficit seguirá expandiéndose. Con un diálogo suficiente —tanto dentro como fuera del ámbito profesional— debemos ser capaces de desarrollar un vocabulario de la cualidad de relación con una fuerza retórica que pueda rivalizar con la del lenguaje individualizado. rápida y seguramente recaemos en este vocabulario. la forma individualizada de autorresponsabilidad ya está disponible. se reclama cierta forma de reeducación generalizada en las funciones del lenguaje. miedo y angustia. como felicidad. No dispongo de ningún paliativo profundamente convincente para poner un término final a este ciclo. en los modos de construcción que sitúan los actos del individuo dentro de unidades más amplias de interdependencia. En el momento presente nuestra historia cultural nos proporciona un sinnúmero de términos con los que caracterizar a las personas individuales. 9 145 . 10 En la medida en que empezamos a ver que las acciones humanas están incrustadas en unidades más amplias. Cuando creemos que las personas en realidad poseen procesos mentales como son la depresión o la obsesión. uno de los desafíos importantes se origina en las inteligibilidades relaciónales. La movilización contra el diagnóstico tiene una muy alta prioridad. pues. hemos de ser cuidadosos evitando crear una nueva forma de discurso del déficit En cuanto a esto podemos celebrar el movimiento de liberación de los pacientes mentales (Chamberlin. resulta arrogante suponer que tanto los procesos de educación formales como informales pudieran modificar significativamente la teoría pictórica del lenguaje y las suposiciones del dualismo mente-cuerpo que las acompañan.Consecuencias culturales del discurso del déficit atención de nuevo hacia el grupo problemático. un intento realizado por parte de ex pacientes psiquiátricos de unirse para reclamar el poder de la autodefinición. existen alternativas para el lenguaje individualizador. siendo ambas tan esenciales para la tradición occidental. Los individuos tienen que seguir siendo considerados como enfermos a fin de que la desestigmatización sea inteligible. y la misma lógica que ciñe en profundidad el presente análisis puede sugerir aperturas posibles al cambio. que son partes de totalidades. Al mismo tiempo. el paso más importante consiste en romper el vínculo existente entre el lenguaje del déficit y la institucionalización de los pagos por seguro médico. también está garantizada una investigación más especializada. Desde luego. Tal como sugerí en el capítulo anterior. 1990). vocabularios que no reducen la conducta problemática a sus fuentes psicológicas dentro de individuos separados. Tal como propuse. la enfermización progresiva se ve favorecida por la reificación del lenguaje mental. 9 Al principio. Cuando nos enfrentamos con acciones inaceptables.

entonces su restricción puede adecuadamente resultar de la misma matriz. El profesional no necesita preocuparse por la «mejora» como un desafío generalizado o del mundo real. lo que estoy defendiendo aquí es que mudemos nuestra atención al sistema de interdependencias más amplio en el que las evaluaciones se generan. (Lo que damos en llamar depresión. No precisamos requerir un diagnóstico de la relación. de la «evaluación» y de la «culpa». por consiguiente. el lenguaje «de los problemas». algunos conceptos de terapia familiar como «familia disfuncional» o «triángulo perverso» plantean el escenario para un nuevo ciclo de deterioro. por ejemplo. Desde un punto de vista relacional. Finalmente. Este lenguaje funciona para coordinar las actividades de los individuos alrededor de fines que encuentren valorables. De este modo vemos que no hay «bienes» o metas intrínsecos o esenciales en los que los individuos o los grupos tengan necesariamente que esforzarse.que derive de una concepción de «relaciones problemáticas» o de «relaciones disfuncionales». no es inherentemente problemático y desde otro punto de vista puede servir para mantener el bienestar de un grupo o familia. es también un producto del intercambio social. Adjetivar las acciones como «disfuncionales» es. un resultado en sí mismo de procesos relaciónales. ahora dirigido a las familias en lugar de a los individuos. 146 . y reconsideremos cuál es el lugar del terapeuta en esta red. Existen sólo bienes y metas (y fracasos concomitantes) dentro de sistemas particulares de comprensión. ya que con ello no haríamos más que desplazar la culpa del individuo al grupo.) Tal como desarrollaré en los próximos capítulos. Ya que si la espiral del déficit es en sí un resultado de las relaciones entre la profesión y la cultura.

¿cómo se logra esta objetividad? ¿De qué modo pueden otros hacerse con esta habilidad? Tal como demostraré. en el que más bien quiero explorar sólo la prefiguración 147 . las políticas económicas. La objetividad y el yo mecánico El concepto de objetividad cuenta con una larga y variada historia (véase Daston. se trata primeramente de una conquista científica que se basa en la metáfora mecanicista del funcionar humano. Advancement of Leaming. Pero. la demanda de objetividad es poco más que un imperativo moral. espero poner en duda el status de este tipo de escritura y abrir el estudio de las alternativas. Libro II En gran medida los informes científicos se distinguen de las exposiciones de tópicos en virtud de su objetividad: el texto científico es privilegiado porque. vivir una vida de engaño o de falsa conciencia es no alcanzar la realización de la plena humanidad. de qué modo hemos de comprender su función en la ciencia y en la vida cotidiana? Un tratamiento completo de las concepciones existentes de la objetividad está mucho más allá del alcance de este capítulo.Críticas y consecuencias Capítulo 7 La objetividad como consecución retórica La subjetividad es un cristal encantado.tenemos que inspeccionar las presuposiciones culturales que sostienen su credibilidad. Pero. La objetividad es primeramente una conquista retórica. irrealistas. subjetivos. FRANCIS BACON. Tal como cabe creer. los presupuestos militares y los programas internacionales. y al basarla en esta retórica puede que estemos amenazando tanto a la supervivencia como a la moralidad. Al dar más explicaciones sobre las características retóricas. Su poder de dictar decisiones a través de muchos ámbitos de la cultura contemporánea es derivado. Para comprender la objetividad como una conquista. 1992) y los rastros que una miríada de conversaciones y coloquios han dejado tras de sí proporcionan ahora tanto su significado como su significación. Cuando las decisiones parecen carecer de objetividad. a diferencia del argot común de la cultura. ¿qué es lograr la objetividad en acción? ¿Qué pasa con determinadas exposiciones o decisiones a las que se les garantiza la autoridad de la objetividad. pueden resultar inadaptadas a las contingencias del mundo. lleno de superstición e impostura. la consecución de la objetividad está estrechamente vinculada a la capacidad de supervivencia: si las decisiones propias no se basan en la apreciación objetiva. no es un producto de sesgos subjetivos autoservidos. la objetividad no es inherente ni al funcionamiento mental particular del científico ni a la capacidad del científico para retratar la naturaleza con exactitud. se aloja en el seno de la preestructura de las comprensiones culturales sin las que su uso sería poco más que una exclamación. la conquista de la objetividad está sólo tangencialmente relacionada con la supervivencia y está mal relacionada con el arbitrio moral. Mi propósito esencial al examinar estas suposiciones es preguntar si son adecuadas para dirigir o guiar las formas de la acción a las que habría que atribuir la objetividad: dado un conjunto de creencias acerca de la naturaleza de la objetividad. están abiertas a una gama de epítetos funestos: ilusorios. y si no. tal como se afirma comúnmente. El concepto de objetividad tiene una enorme fuerza retórica en los quehaceres contemporáneos. los currículos educativos. mientras que otras se sostiene que son engañosas o fraudulentas? Tal como propondré. ¿puede lograrse. En muchas partes. si el científico es verdaderamente objetivo. Sirve de piedra de toque a la hora de justificar y planificar la investigación científica.

tan esenciales para la psicología contemporánea. son indicadores de una condición mental del individuo. las ideas y los motivos). a saber. Desde esta perspectiva. En el lenguaje corriente. al acento moderno en el carácter de máquina del ser humano y a las formas mecanicistas de explicación. examinemos el modo como se define la objetividad mediante sus polaridades opositivas. Por lo tanto. Ante todo. esta elección también autoriza una ampliación conveniente de nuestro examen crítico anterior de la epistemología (véanse especialmente los capítulos 1 y 5). En general no pedimos a los perros y a los gatos que sean objetivos. todas las variaciones en el mundo mental (como un dispositivo reflejo del mundo material) quedan grabadas en el ámbito lingüístico. «Engaño». Modeis of Man. pues. absorto en imaginaciones o subjetivo. Cuando uno habla objetivamente. sesgado. cada una de ellas haciendo hincapié en rasgos y consecuencias particulares. «está en contacto con la realidad». y los fracasos en la variación a nivel mental no producirán variación en el lenguaje. que la llamada a la objetividad está estrechamente unida al enfoque dualista del funcionar humano: aquel enfoque en el que los estados psicológicos del individuo se contrastan con un mundo extemo. Y lo que es más importante. La imagen del individuo como una máquina es adecuada. Las palabras. autoengañado. pero sostenemos que las personas individuales son responsables de ser engañadas. material. resulta claro que la objetividad es primero y ante todo una condición del funcionamiento humano individual. el individuo alcanza la objetividad cuando todas y cada una de las alteraciones del mundo extemo o material producen una alteración equivalente del estado mental del individuo. sesgadas o de estar absortas en imaginaciones. exacto. Se trata de una mente que está precisamente sintonizada con los matices y variaciones de las condiciones extemas. ser objetivo es estar en posesión de un estado psicológico particular. no habrá efectos consecuentes en la esfera mental. En cuanto a exposiciones más amplias del yo mecanicista. cuando no se dan alteraciones dentro de las condiciones antecedentes del mundo extemo. Además. ¿Qué imagen del yo es necesaria si hemos de interpretar el concepto de objetividad en la vida cotidiana? Aunque existen numerosas maneras de caracterizar esta visión particular del yo. De esta gama. el ensayo de Overton y Reese (1973) «Modeis of Development: Methodological Implications». Por consiguiente. la metáfora de la máquina se extiende al dominio del dar cuenta objetivo. «autoengaño» e «imaginación» son estados de la mente individual. una mente objetiva es aquella que refleja sistemáticamente el carácter del mundo extemo.La objetividad como consecución retórica significante. y mi propio libro The Saturated Self (1991b). porque aquí se rehabilita el enfoque ilustrado del cosmos como gran abanico de relaciones mecanicistas entre causas y los efectos resultantes. correcto. véanse la obra de Hollis (1977). Y dado que las palabras pueden ser reflejos exactos de los estados mentales. he escogido la metáfora de la máquina porque quiero aproximarme a los trazos continuos de la noción ilustrada de cosmos como «gran máquina». «piensa las cosas tal como son». La relación entre el concepto de objetividad y la imagen del yo se desvela en gran parte de nuestro lenguaje ordinario. Las palabras dan expresión a las propias percepciones («el modo como veo el mundo»). 1 Al mismo tiempo. ser objetivo es ser otra cosa que engañado. Aprendemos más acerca del concepto al examinar sus sinónimos más próximos: realista. 1 148 . El lenguaje está también implicado cómo principal dispositivo por medio del cual puede evaluarse la objetividad. Quien es objetivo «ve las cosas en cuanto lo que son». es a través de las palabras del individuo como podemos detectar si el individuo «está viendo las cosas de un modo claro y exacto» o está siendo «irrealista». la imagen particular del ser humano que presupone comúnmente la objetividad. las emociones («el modo como me siento») y numerosos otros estados y condiciones (como son las intenciones. sostenemos en general. Hallamos.

La separación de lo material y de lo mental Al principio. si la objetividad fuera un proceso mental interior al individuo. 2 Algo de este trabajo también está representado en las primeras críticas del conocimiento como posesión individual (capítulo 1). y el de J. es máximamente adaptativo seguir estando aislado y seguir siendo independiente. valores. habría pocos modos a través de los cuales se pudiera alcanzar. examinemos a continuación tres enigmas más con los que se enfrenta el individuo que intenta alcanzar la objetividad. Motivos fuertes. según los estándares usuales. Sin embargo. «demasiado apoyado en valores». «celoso». encontramos que este tipo de términos no simplemente indican una ausencia o un estado de no reflexión. Austin Sense and Sensibitia. añadiendo más peso a este argumento. entonces no se puede trascender la condición de subjetividad. suponemos la existencia de una variedad de procesos mentales adicionales inundados de energía que operan interrumpiendo lo que de otro modo sería un funcionamiento adaptativo del yo. «comprometido» . de William Lyons. Se trata de una diferenciación esencial. La viabilidad del yo objetivo Dada esta concepción mecanicista del yo. 149 . «demasiado «contradictorio» para ser objetivo. el procesar mental objetivo depende del mantenimiento de la interdependencia relativa respecto al medio ambiente. L. ¿cómo se ha de alcanzar la objetividad? El sistema de creencias existente exige un conjunto particular de actividades mentales. de proyecciones o demás proyectos en el mundo externo. «quedó desbordado por la muerte de su hermano» o «está atrapado en el fervor religioso»). En su mayor parte. sugieren también una diversidad de fuerzas o procesos que interfieren con la operación adaptativa del yo mecánico. estos problemas han sido bien articulados en los diversos sectores de la filosofía y de la psicología durante el pasado siglo. el aspirante a la objetividad se enfrenta con una gama de problemas tan profundos como inabordables. Además de mantener una ventana abierta a la realidad material. para conquistar la objetividad uno tiene que estar idealmente descontaminado de relaciones. En efecto.Críticas y consecuencias El hecho de no lograr el status de una máquina eficiente y efectiva del tipo input-output es clasificado mediante diversos términos irrisorios: engañado. Es decir. autoengañado y similares. decimos. por extensión lingüística. es demasiado «emocional». «está demasiado absorto». la 2 Las Investigaciones filosóficas de Wittgenstein se cuentan entre las críticas más ricas de la tradición dualista en psicología. Véase también The Disappearance of Introspection. pero ¿de qué modo han de ser llevadas a cabo? ¿De qué modo el individuo ha de sintonizar la mente con las exigencias del mundo material. uno se enfrenta con la tarea de diferenciar entre el objeto de la experiencia y el experimentar el objeto. ya que si uno no puede determinar que existe un objeto que difiere o se distingue de los estados mentales propios. Y dado que los inputs medioambientales pueden desencadenar estos procesos (como «ella le trastornó». la presuposición de la existencia de las categorías mentales (capítulo 5) y la teoría pictórica del lenguaje mental (capítulo 6). Por consiguiente. Tal como estos exámenes críticos sugieren. el de Gilbert Ryie The Concept of Mind. y emociones pueden todos servir a esta capacidad. Con todo. el libro de Richard Rorty Philosophy and the Mirror of Nature. Con todo. de qué modo ha de suprimir los efectos que interfieran y referir los resultados con exactitud? Llegados a este punto.

cómo ha de determinar el espejo su propia reflexión? 3 El control de la mente Si cierta vía ha de ser descubierta para solucionar estos problemas iniciales. ¿Cómo ha de separar uno la conciencia una vez más? Ahora bien. 150 . una concretamente que se separa de la categorización o el proceso de reconocimiento. nunca sabría que sé. ¿de qué modo puedo saber si he identificado la experiencia con exactitud? ¿Cómo puedo estar seguro de que no existo en un estado de falsa conciencia. como los filósofos han expresado esta cuestión en su forma extrema. no existe una razón convincente para poner un mundo fuera de estos estados. en realidad. no habría medios evidentes a través de los cuales se pudiera lograr. entonces. el del dominio material. si el proceso tiene lugar a un nivel inconsciente. y determina su exactitud. determinando que el sentido que uno tiene de saber o conocer es realmente objetivo? Y si es así. pues. The Disappearance of Introspection. y no la de un tigre? ¿A través de qué medios la experiencia se escinde de este modo. Si concluyo que en realidad tengo la experiencia de un oso que está ante mí. Véase también el examen crítico de la calificación de los estados mentales que se hace en el capitulo 6. véase el libro de Lyons. una representación de un oso. por ejemplo. ¿cómo se logra esta proeza? Llegados a este punto uno tiene que suponer todavía otra laminación de la psique. es decir. La observación de los estados mentales El problema de distinguir entre sujeto y objeto se intensifica cuando nos enfrentamos con el problema de reconocer. ¿a qué bases ha de confiar uno el proceso de control? ¿No podría ser también defectuoso procesar la información. Ahora bien. ¿no se requieren controles adicionales en una regresión al infinito de la autoevaluación? Tal como estos problemas sugieren.La objetividad como consecución retórica experiencia es en su conjunto una condición mental y no hay criterios para aislar determinados aspectos de esta condición y atribuirlos a otro mundo. regresar a la representación mental y reconocer que es. un mundo material distinto del mundo mental? ¿Sobre qué bases podríamos hacer descansar esta conclusión? No a partir de nuestra experiencia. que lo que categorizo como oso es un tigre? Si la objetividad es el resultado del funcionamiento mental del individuo. ¿cómo puede uno experimentar su propia experiencia. aunque no esencial. ¿cómo ha de confiar uno sus mensajes a la mente consciente? Y si esta proeza mental de algún modo ha de ser lograda. porque la propia experiencia es mental. de observar sus propias condiciones mentales y de dar cuenta detallada y exacta de estos estados mentales son todos 3 Para una elaboración de este tema. existe todavía un tercer punto muerto al que enfrentarse: determinar la exactitud de las identificaciones internas propias. ¿Cómo es que uno explora y resigue la experiencia para concluir acerca de lo que es en realidad? En efecto. El intento de la gente de separar el mundo de la representación mental. seguramente tengo que ser capaz de distinguir la verdadera conciencia de la falsa. si las condiciones mentales propias se corresponden con un mundo extemo cuando todo cuanto es disponible se reduce a un mundo interior? ¿Cómo podemos concluir que existe. de modo que sea personalmente consolador? ¿Hay otro control. ¿De qué modo puede uno determinar. Pero. si la objetividad fuera una condición mental —como sugiere el lenguaje común—. De otro modo. sosteniendo el objeto de la experiencia en un registro y el experimentar esta experiencia en otro? ¿Si la mente opera como un espejo. en realidad. categorizar o referir las propias experiencias (véase también el capítulo 3). si se parte del supuesto de que vivimos encerrados en nuestros estados mentales. por ejemplo.

¿cómo ha de hablar uno o escribir de modo objetivo? ¿Cómo puede uno aprender a ser objetivo en el uso del lenguaje? A principios de este siglo. esperando que los filósofos proporcionarían a la práctica las soluciones necesarias. descubrimos que. en realidad. Ser objetivo es «dar cuenta de una representación exacta o correcta». Siguiendo el enfoque mecanicista del funcionar humano. al extender el número de observadores. La consecución retórica de la objetividad Dentro de las comunidades de científicos. utilizando la metáfora mecanicista. de una multiplicación de las subjetividades. uno puede eliminar lo sesgos de un individuo solo. impacientes por fundamentar las ciencias en fundamentos racionales. Aunque los individuos no pueden cumplir esta tarea privadamente. si el individuo solitario está dotado de talentos especiales de sensibilidad.Críticas y consecuencias enigmas que carecen de solución. Si es así. sigue el razonamiento. este reducto es más convincente a nivel práctico que en el de los principios. Los estudios de investigación son referidos de modo que otros puedan repetirlos. ya que. los términos a nivel de la descripción teórica deben definirse con referencia a entidades o procesos públicamente observables. véase el capítulo 2. Aunque la comunidad científica generalmente ha evitado estos desafíos. La objetividad deriva. Tal como se argumentó generalmente. los demás no pueden enseñarle a uno a distinguir los estados de la mente objetivos de los subjetivos. entonces hay pocas razones para concluir que una población de individuos puedan corregir los prejuicios del individuo. que son una expresión putativa del proceso mental. de ningún modo está en posición de decir «tu condición mental se ajusta (o no) a la realidad». ya que cuando el control de la objetividad se convierte en un asunto de amplia política social. ¿de qué modo han de proceder aquéllos? No tienen acceso alguno a la condición mental de un individuo. es improbable que una población de máquinas lo sea. ciertos modos de conducta satisfacen los criterios comunitarios de la objetividad en la acción. intentaron dar precisamente este tipo de guías. la «corrección comunitaria» operaría incluso subvirtiendo la objetividad. En todas las ciencias y ámbitos con pretensiones de objetividad se da el intento generalizado de establecer las condiciones de replicabilidad pública. pueden comportarse de modo que generen imputaciones de objetividad a partir de una amplia comunidad. por consiguiente. Esta institucionalización de la objetividad no es un detalle sin importancia. Es este logro social lo que ahora pide ser examinado. Y si uno se dirige a otros en busca de indicación. En efecto. Y. en el peor de los escenarios. 151 . aunque el dispositivo mecánico del individuo aislado puede ser imperfecto. los detalles son explicados de modo que permitan a otros observar los mismos acontecimientos y recoger pruebas corroboradoras. se trata de una conquista textual. la objetividad individual es considerada según estándares públicos. Simplemente dejan al individuo debatiéndose en el aislamiento sin ningún procedimiento claro para alcanzar la meta de la objetividad. de políticos y demás. se ha intentado construir defensas de la objetividad y estos intentos son significativos. de periodistas. los filósofos del empirismo lógico. 4 en la medida de lo posible. si en principio no existe una razón convincente para creer que un individuo solo puede controlar la exactitud de sus estados mentales. Desde luego. Aunque generalmente se concede que la objetividad en un observador único puede ser imperfecta. De este modo. un lenguaje objetivo ha ser vinculable a los datos perceptibles. el 4 Para una elaboración más detallada. Ahora bien. estos juicios a menudo se basan en las palabras del individuo. La objetividad se logra de una manera más característica en la comunicación escrita y hablada con los demás.

Con todo. 10 centímetros de distancia. una descripción objetiva debería proporcionar un mapa o una imagen del mundo tal como es.68 de estatura y 77 kilogramos de peso con 14 palabras cuyo enunciado duró 5 segundos y que aludían a ciertos desplazamientos involuntarios de entre 15 y 20 milímetros. Exercises in Styie. ¿de qué modo ha de proceder el aspirante a la objetividad? En esta coyuntura resulta instructivo examinar la pequeña. O. Las impresiones que el lector tiene del incidente quedan sustancialmente modificadas a medida que Queneau se desplaza a través de los diferentes estilos lingüísticos haciendo hincapié primero en la metáfora. Un tono llorón que quiere ser agresivo. le volví a ver aquel mismísimo día. en la comedia. Está con un amigo que le dice: «Deberías llevar un botón de recambio en tu gabardina». Le acusa de empujarle cada vez que alguien pasa.La objetividad como consecución retórica compendio de términos en el seno de una ciencia objetiva debería ser un inventario del mundo. Dos horas más tarde. mediante los estándares comunes. Viendo un asiento vacío se lanza a por él. 1. luego en la narración. 57 minutos después. La mayoría de lectores. el pájaro allí se precipitó. sospecho. Luego se fue y vino a sentarse a 1 metro. Así como la objetividad no puede ser un logro de la mente individual. tal como hemos visto. obra de Raymond Queneau. en el verso. después en la notación. un pollo con un cuello largo y desplumado repentinamente pululó. 3 de ancho. un tipo de 26 años con un sombrero de fieltro con un cordón en lugar de cinta. una persona de sexo masculino de 27 años de edad. Entonces. Examinemos. interpeló a un hombre de 48 años. cargado con 48 personas. delante de la estación de Saint-Lazare. es literal con aún más precisión: En un autobús de la línea-S. el velo de opacidad ha sido levantado y empezamos a «saber» qué sucedió en realidad. en hora punta. ¿Qué pasa con la segunda narración que proporciona este sentido intensificado «de objetividad»? ¿Es el uso menos metafórico o más literal del lenguaje lo que está en cuestión? Examinemos una tercera exposición que. bebiendo la copa de humillación que le ofrecía un humilde botón. expresándolo de un modo más metafórico. y así sucesivamente.17 de la mañana. se desplegó a los cuatro vientos. que expone al lector a 195 descripciones diferentes del mismo incidente. 4 meses y 3 días. En un inhóspito desierto urbano. 6 de alto. por ejemplo. tampoco puede ser un tema de descripción exacta. de 172 centímetros de estatura y un peso de 65 kilogramos. aunque inteligente. no sienten que esta exposición sea adecuadamente objetiva. La gente se baja. moviéndose entre una multitud de sardinas trajinadas en un coleóptero con un gran caparazón blanco. Si la objetividad no es el logro ni de la mención reflexiva ni del lenguaje fotográfico. a las 12. el enfoque del lenguaje como correspondencia es profundamente imperfecto (véase el capítulo 2). como si alguien hubiera tenido un tira y afloja con él. me lo encuentro en la Cour de Rome. la siguiente exposición: En pleno día. Le muestra dónde (en la solapa) y por qué. de cuello demasiado largo. de 10 metros de largo. pacífico. 600 metros del punto de partida. El tipo en cuestión se molesta con uno de los hombres que tiene cerca. No nos cuenta lo que realmente sucede. estaba a 10 metros de distancia de la boca de metro de la estación 152 . Examinemos una alternativa: En el autobús S. 3 meses y 8 días. y su parloteo. a 3 kilómetros. Ahora en cierto sentido nos sentimos aliviados. húmedo de protesta. atraído por un hueco.

Rhetoric in Sociology de Edmondson y Literary Methods and Sociological Theory de Green. Megill y McCoskey. Una amplia y enorme gama de bibliografía desde los diversos ámbitos de la semiótica. The Freudian Metaphor de Spence. El análisis retórico de Lang (1990) de la escritura filosófica es también oportuno. por consiguiente. Rethoric in the Human Sciences y Case Studies in the Rhetoric of the Human Sciences. Mi intención no es la de ofrecer un tratamiento pleno de estas técnicas. de Simón. Como espero demostrar. 1. Booth.70 de estatura y peso de 71 kilogramos que le aconsejó. El mundo permanece esencialmente como es. Tal como hemos visto. paseando arriba y abajo de la calle recorriendo una distancia de 30 metros con un amigo de 28 años. De hecho. sus orígenes están diseminados en algunos siglos de historia de la literatura y su fuerza retórica aumenta y disminuye. la retórica y la teoría literaria abordan el problema. Al principio. la metáfora mecanicista establece la base racional para una gama de técnicas específicamente retóricas que operan conjuntamente para lograr la objetividad textual. Esta exposición esta repleta de terminología literal precisa. Fantasy and Mimesis de Kathryn Hume. Studies in European Realism de Georg Lukacs y Recent Theories of Narrativo de Wallace Martín. existe por lo menos una poderosa familia de estos dispositivos que debe su poder ilocuacional a la metáfora del yo mecanicista. estas suposiciones entrelazadas acerca del funcionamiento humano no han logrado proporcionar directrices adecuadas para la consecución individual de la objetividad. Quiero centrarme en cuatro dispositivos textuales que son tanto sostenidos como reforzados por el enfoque imperante del yo mecanicista. El principal desafío para el analista. 6 En el capitulo anterior se cita una variedad de destacadas contribuciones al análisis retórico de las escrituras en ciencias sociales. de Roland Barthes. esto no desafía la contribución de este enfoque a la consecución social de la objetividad. Es una forma imperfecta de escritura objetiva.Críticas y consecuencias Saint-Lazare. Otros títulos de importancia incluyen Shaping Wrilten Knowledge de Bazerman. es el de identificar las formas particulares de la figuración literaria que dan cuenta de las cosas con un sentido de la objetividad y les dan fuerza retórica en la ciencia y en los asuntos cotidianos. esta premisa establece la necesidad de dos formas de lenguaje. pero de algún modo el acontecimiento se desliza de nuevo en la opacidad. The Rhetoric of Human Sciencies de Nelson. El yo mecanicista y los modos de objetividad Examinemos el enfoque mecanicista del yo que tan estrechamente asociado ha estado con la objetividad. Con propósitos ilustrativos sacare los principales ejemplos de las prácticas textuales comunes en las ramas de la psicología empírica. los escritores contemporáneos disponen de un cajón de sastre de recursos dispares y diferencialmente efectivos para el logro de un sentido de realidad objetiva. con 15 palabras. una Particularmente útiles son S/Z. Con todo. 5 Particularmente pertinentes son muchas y variadas exposiciones del realismo de los siglos XIX y XX en la novela. The Rethoric of Fiction de C. y no absurda (según criterios comunes). A Rhetoric of Science de Prelli. Este tipo de obras ponen en claro que existen numerosas técnicas por medio de las cuales se pueden alcanzar efectos realistas a través del lenguaje. 5 153 . mover 5 centímetros en la dirección del punto de cénit un botón que tenía 3 centímetros de diámetro. con independencia de la disposición del agente de conocimiento. En efecto. 6 La independencia sujeto-objeto Esencial para el enfoque mecanicista es la suposición de que existe un mundo real independiente de aquellos que buscan conocer su carácter. la realidad no perece con nosotros.

en el zoológico o conduciendo por las Rocosas) el término «oso» es un descriptor objetivo. Mi opinión». denota exactamente un objeto material que está al alcance.. Las descripciones del mundo privado o psicológico tienen necesariamente que emplear muchos de los mismos términos que se utilizan en la descripción del mundo públicamente observable. véase mi articulo «Knowledge and Social Process». Los dispositivos de distensión pueden contrastarse con los descriptores personalizantes. sino que también posiblemente parecerán «imaginativos». las palabras particulares a menudo cumplen con esta función: el. «mi percepción». La objetividad y la banalidad van unidas. A título ilustrativo: el lenguaje común sostiene que bajo determinadas circunstancias (por ejemplo. en realidad. en parte a causa de las dificultades que implica observar la propia experiencia. tenemos un lenguaje único de acontecimientos públicos y no un lenguaje separado del «acontecimiento tal como se representa en la mente». La objetividad se ve amenazada cuando uno o no logra emplear los dispositivos de distensión o no logra recurrir a los descriptores personalizantes. Sin modo de hacer distinciones lingüísticas sería imposible denotar un estado de objetividad (o representación mental correcta) como opuesta a un malentendido o a una ilusión. en Bar-Tal y Kruglanski. esos. Anunciar que uno está espiando a un «mamífero carnívoro». no sólo parecerán algo menos que objetivos. el objeto putativo del 7 Para una exposición más amplia de la separación de los lenguajes del sujeto y del objeto asi como de sus consecuencias para la epistemología científica. términos que llaman la atención hacia un objeto en tanto que posesión privada de la mente. The Social Psychology of Knowledge. En la medida en que los procesos internos entran en el ámbito lingüístico. Con todo. Bajo estas condiciones. Bajo estas circunstancias los individuos serán considerados objetivos si descansan en el termino común para describir «su experiencia» Si se desvían de las convenciones comunes del hablar sobre el mundo real.. no hay ninguna posibilidad de la existencia de un «lenguaje privado». 8 Cuando el lenguaje de la experiencia personal duplica ampliamente el lenguaje común del mundo exterior u objetivo. Decir que uno ve una «tortuga» o un «águila» parecerá perverso o incluso un posible signo de enfermedad mental. o este son términos que llaman la atención del agente por acontecimientos u objetos a una distancia aparente. Porque la referencia a objetos «en el mundo» sólo se puede establecer mediante un acuerdo social. todas estas fórmulas logran este tipo de resultado. o «un Ursus americanus». 8 Resulta relevante el examen del capítulo anterior hecho sobre los medios a través de los cua. ¿de qué modo ha de establecer el hablante que lo que es su experiencia privada se equipara con el mundo tal como es? Tal vez el modo más común sea simplemente declarar (ya sea directamente o por deducción) que el lenguaje del «mundo real» de la ocasión es el lenguaje de la experiencia individual. exterior a la experiencia. sin embargo. ese.». medios lingüísticos de situar el objeto a distancia de nuestra experiencia privada. no puede haber un lenguaje descriptivo distinto para el mundo interno o perceptivo del individuo. «metafóricos» u «ociosos». el dar cuenta de su experiencia dejara de valer como objetivo. 7 O en términos wittgensteinianos. la otra clasificando los estados de representación mental. les el psicólogo empírico intenta evitar el problema de repetir «aquello que todo el mundo sabe» 154 .La objetividad como consecución retórica apropiada para los objetos en el mundo real. el hablante se enfrenta a un desafío adicional: asegurar que el referente ostensivo del lenguaje objetivo es. De otro modo. hay una ausencia de claridad a la hora de utilizar el lenguaje común: ¿Refiere uno verdaderamente aquello que es o sólo habla de impresiones subjetivas? Aquello que requerimos son dispositivos de distensión. que uno puede emplear el lenguaje comúnmente compartido para los acontecimientos externos a fin de describir las percepciones internas propias. «mi sentido de. Al nivel más simple.

Como resultado. el científico probablemente hablará de «el aparato» como algo opuesto. Términos como «desenterrado» y «traído a la luz» se utilizan similarmente sugiriendo una metáfora asociada de tesoro enterrado. Cuando funciona lógicamente.» por «Brown intenta destacar en el campo y por consiguiente busca producir hallazgos que otros consideren como únicos». Resulta importante reconocer que este tipo de elecciones lingüísticas son arbitrarias desde el punto de vista ontológico. la metáfora del continente oculto.» por «Jones seleccionó nuevos términos para su experiencia». la tierra descubierta puede recibir el nombre de quien la explora. esta imagen proporciona una base racional para caracterizaciones más específicas del mundo externo. 9 El extenso uso de la metáfora visual establece los principales medios a través de los cuales se asegura la objetividad dentro del escrito 9 Para un desarrollo de este argumento. a «mi percepción de un aparato». El científico-explorador está esencialmente ocupado en un intento por ubicar la posición exacta del continente. examinemos la diferencia en el impacto ilocuacional entre un enunciado como «una vez que este dispositivo se utilizó en la cámara experimental.. y «Brown detectó que. por ejemplo. de una pintura con su tema. véase Richard Rorty. «esa cámara experimental» como opuesto a «mi impresión de la cámara experimental». Al mismo tiempo.. consideremos «Smith etiquetó su impresión». el primer enunciado sería creíble. la mente del yo mecánico es un registro visual fiable del mundo. etc.. lo que yo imaginaba que era un tipo particular de indicador demostró aquello que yo sentía como funcional».». Examinemos. El distanciar el objeto del observador sólo puede lograrse a través del uso de metáforas distensoras que sitúan el objeto a distancia del individuo.Críticas y consecuencias discurso retrocede a la subjetividad. En muchas ciencias. Podemos apreciar los efectos retóricos de este tipo de metáforas de un modo más pleno si las contrastamos con las mismas justificaciones realizadas en el modo personal. la amplia esfera de escritos epistemológicos ha descansado fuertemente en la modalidad de la visión. Los artículos científicos a menudo citan una gama de estudios que alcanzan conclusiones similares.. y un enunciado contextualmente similar en el que los dispositivos de distensión han sido sustituidos por descriptores personalizados: «Una vez que me di cuenta de que se utilizaba un dispositivo que me impresionaba como una cámara experimental. Desde un punto de vista científico. En lugar de «Smith descubrió el hecho».. Sin embargo.». Por consiguiente. Se escribe de la relación ideal entre el que conoce y lo conocido como la relación que hay entre un espejo y el objeto que en él se refleja. todos llevan nombres de sus descubridores. uno que sugiera un mundo interno y que haga lo mismo con un mundo externo. El carácter del mundo objetivo La imagen del yo mecanicista exige un discurso dual. sustituyamos «Jones halló que. Los cuerpos celestes. esos indicadores empezaron a funcionar». o «esos cuestionarios» en lugar de «mi idea de los cuestionarios». traer consigo noticias de su existencia. Nada hay en la realidad que exija o requiera el uso de dispositivos de distensión en un caso dado. por ejemplo. y permitir a otros que también lo visiten. el cambio retórico elimina la objetividad. El continente oculto en este caso es la entidad a la que uno quiere afirmar un acceso objetivo. Al principio. Philosophy and the Mirror of Nature. demostrando de hecho que no uno sino muchos exploradores han visitado la tierra exótica o visto el tesoro por sí mismos. «Brown detectó que... En cada caso. las áreas del cerebro y los efectos de laboratorio. mientras que el segundo despertaría una profunda sospecha. uno se enfrenta con frases como «Smith descubrió primero el efecto».. «Jones halló que. 155 . Se podría atribuir igualmente bien de lo que se trate a un «aquí dentro» que a un «allí fuera».

En términos de Freud. entonces el lenguaje objetivo proporcionará imágenes de matiz sofisticado. cada una dando forma a la realidad de modo diferente. En la ciencia contemporanea nos apoyamos en la visión para reflejar como un espejo el mundo tal como es. los acontecimientos medioambientales a menudo están imbuidos de una fuerza activa. La máquina que funciona efectivamente organizará los inputs en clases. Si los sujetos experimentales se describieran en términos de olor («10 sujetos hediondos fueron comparados con otros fragantemente perfumados»). cuestionarios. Del mismo modo es labor de la ciencia objetiva evitar el detalle excesivo y ofuscador. La suposición de una relación mecánica entre el mundo externo y la experiencia del yo finalmente se presta a las atribuciones hechas tanto al mundo como a la mente. Para proporcionar detalles minuciosos. pero si un participante procede de un hogar roto. Compatible con esta base racional. estos acontecimientos difícilmente se incluirían en una descripción objetiva de las medidas. ordenando los estímulos en unidad de causa y efecto. En la psicología contemporánea esta tradición queda mejor representada por la escritura clínica.La objetividad como consecución retórica científico. si no como el resultado de un humanismo bobo. y potencialmente sesgadas y no repetibles. el autor demuestra que su observación no está sesgada. por ejemplo. estas descripciones serían rápidamente descartadas como algo meramente personal. los cuestionarios en términos de gusto. sin embargo. La técnica del detalle microscópico de vez en cuando se encuentra en los sectores más autoconscientes científicamente de la psicología. los dispositivos taquistoscópicos en términos de tacto. existen dos tradiciones dispares que informan la escritura científica contemporánea. nunca se incluyen en una descripción objetiva de la investigación. Las descripciones de los mismos «objetos» llevadas a cabo en términos de cualquier otra modalidad serían dudables. hablará de sujetos. la escritura objetiva debe ofrecer un alto grado de detalle. En este caso. El lenguaje de la objetividad es primeramente el lenguaje de la visión. usa medicamentos que generan adicción. Una descripción característica de la investigación en psicología. Si un investigador recibiera a los participantes experimentales con aullidos de macabro júbilo. y primeramente en los informes de casos individuales y la investigación cualitativa. y referirse sólo a acontecimientos dentro de las clases esenciales. o se ha pasado la noche en blanco sería considerado como algo extraño. Desde esta perspectiva. todos ellos objetos del mundo visual. Los investigadores sólo documentan aquellos aspectos del procedimiento que oficialmente cuentan como «estímulos» (antecedentes) desde una perspectiva teórica particular. En realidad. La metáfora del yo máquina también establece los fundamentos para el grado y tipo de detalles que pueden atribuirse al mundo objetivo. la mayoría de publicaciones de psicología experimental proporcionan sólo la exposición más disponible de los procedimientos y resultados experimentales. y los chimpancés en términos de sonido. y si los participantes se sintieran pronto molestos y ansiosos de irse. En particular. mientras que los observadores se caracterizan como víctimas pasivas. existe un enfoque añejo de la visión humana como dadora de pinturas altamente diferenciadas del mundo: enormes cantidades de estimulación sensorial que tienen que reducirse a través de la conceptualización para que la experiencia no se doble bajo su volumen. si el lenguaje refleja la experiencia como la experiencia refleja el mundo. ya que. Que sean de sexo masculino y no femenino puede ser algo a mencionar. Por un lado. buena parte de los cuales serán irrelevantes para sus conclusiones. Los detalles particulares de las vidas de los participantes experimentales. Si la percepción individual opera de un 156 . por ejemplo. y sólo aquellas de las acciones de los participantes que pueden clasificarse como «respuestas» (consecuentes) que resultan de esta perspectiva. la exigencia de un detalle elaborado fue una de las principales características de la escritura realista del siglo xix. el observador ha demostrado adecuadamente una «atención uniformemente flotante». como muestras de la experiencia subjetiva del investigador. Aquí un aspecto contrastante del yo mecanicista desempeña un papel importante. taquistoscopios y chimpancés.

todas ellas frases que encajan con los sentidos del científico como víctimas de las circunstancias de la naturaleza.Críticas y consecuencias modo similar a una máquina. el privilegio de la expresión se garantizaba a cualquiera que se enfrentara o se expusiera a un sector relevante del mundo. Ya no había que confiar en los pronunciamientos de papas o reyes sobre lo que era realidad.. Smith. «dar con» descubrimientos es más objetivo que buscarlos. insinuando así la presencia experimental en la actividad científica a seguir. Si el investigador se esfuerza por ver una determinada pauta. se intensifica la credibilidad de la «circunstancia» independiente de «víctima». y es más retóricamente ventajoso ser «forzado» por los descubrimientos que «buscar hallazgos que estén de acuerdo con la teoría de uno». Efectos similares se pueden alcanzar demostrando que la investigación ha sido llevada a cabo directamente por el propio autor o por ayudantes estrechamente supervisados. También es una oda a la facticidad de la naturaleza el hecho de que uno se vea prácticamente forzado por su presencia misma a tomar nota de ella. se sigue que el conocimiento interno de los acontecimientos debería resultar ampliamente del hecho de forzar externamente sus efectos en el ámbito interno. cualquiera que se haya sentido impactado.. Si uno habla de sí mismo como «víctima de las circunstancias». «los resultados se obtuvieron» y no «obtuve los resultados». aunque estudiamos conjuntamente la concepción de la investigación y comprobamos sus cálculos estadísticos». entusiasmado o limitado por la naturaleza.». por consiguiente..». De nuevo la fuerza retórica de este fraseo es finamente ilustrado por los contrastes en los que las metáforas de la pasividad se sustituyen por términos de activación mental. con ello gana autoridad. cuando los datos «hablan por sí mismos».. «nuestro intento consistió en explorar.». Los ejemplos de este giro pasivo incluyen frases como «uno es golpeado por el hecho de que. «uno se ve obligado por estos hallazgos a concluir.. de hecho. en realidad hizo la mayor parte del trabajo —por el cual ha sido debidamente recompensado con una autoría técnica—. Anunciar que.. Cabría decir. y que el autor no ha estado ausente durante la mayor parte del proceso de investigación.. asegurada al retratarse uno mismo como un integrante impersonal de «una gran máquina». «los datos hablan claramente. La objetividad está...». respondiendo a condiciones antecedentes en el mundo externo. Por ejemplo. Las formas lingüísticas son inducidas para establecer la presencia de uno en el lugar del hecho putativo. «este resultado clarifica. los efectos de la escritura científica que infringe estas presuposiciones: «Estaba muy ocupado con mi docencia y diversos congresos durante el semestre.. Presencia experimental y establecimiento de la autoridad Uno de los principales atractivos del pensamiento de la Ilustración —y su concepción aliada de la máquina mental— ha sido su capacidad de arrebatar el poder de la palabra de las autoridades de alto rango y ponerlo en manos del pueblo. En efecto. o «estamos interesados en. la conclusión es más verídica que cuando uno «prefiere la interpretación». el resultado puede que no se deba tanto a «la cosa misma» como al empeño puesto en ello por la mente.».. La presencia experimental a menudo se logra en las páginas iniciales de un informe científico utilizando pronombres personales como «yo» o «nosotros» o posesivos equivalentes («mi» o «nuestro»).. un alumno mío de tercer ciclo. de modo que tuve poco tiempo para observar el proceso de investigación. por ejemplo.». La expresión se logra estableciendo una presencia experimental. Examinemos. que uno está refiriendo resultados descubiertos 157 . o cualquiera que haya visitado esa tierra extraña directamente. Este tipo de suposiciones se prestan al uso generalizado de la voz pasiva en la referenciación de la investigación en lengua inglesa o el uso del impersonal: «Se observó la agresión» y no «observé la agresión». uno no ha llevado a cabo la investigación. por ejemplo.

los motivos. que cualquier otra forma de actividad mental puede potencialmente interferir en estas funciones esenciales de observación y categorización. no se hace referencia alguna al punto de vista. Estos procesos son del tipo que modifican la capacidad que el individuo tiene de observación objetiva. «Hermes Dilemma: The Masking of Subversión in Ethnographic Description». 10 158 . la realidad bien forjada tiene que e?ta blecer simultáneamente la presencia de la experiencia del autor de la escena y sustituir sutilmente un punto de vista trascendental La purificación de la lente El yo mecánico logra la objetividad cuando no existe ninguna interferen-cia con los procesos responsables de reflejar especularmente el mundo externo y sacar conclusiones en cuanto a su naturaleza. si sólo él ha morado en la tierra exótica y observado sus habitantes. Por consiguiente. Uno escribe. desacreditaría profundamente el informe. No son constituyentes de la máquina que funciona efectivamente. El clamor resultante hacia la acción puede intranquilizar el instrumento sensorial de la sensación y Estoy en deuda aquí con el ensayo de Vincent Crapanzano. todos amenazan potencialmente la objetividad. en los términos de la frase de Thomas Nagel «el enfoque de ninguna parte». en Writing Culture. Particularmente sospechosos son cualquiera de los procesos que vinculan al individuo con el mundo externo de un modo que altera. ¿de qué modo la exposición ha de ser de plena confianza? Ahora bien. que el punto de vista es el de cualquiera y es compartido por todos. en general se conviene en que estas sensaciones prácticamente se convierten o transforman en percepciones (o categorías mentales). deseos —tal como se conciben tradicionalmente—. por deducción. el establecimiento de la presencia experimental es simultáneamente problemática.. Si el proceso opera sin interferencia. Todos vinculan al individuo con el mundo de tal modo que determinadas líneas de acción se hacen imperativas y otras se convierten en detestables. De un modo más frecuente. Más que «observé. encontramos en la mayoría de informes científicos que la perspectiva predominante es la de la colectividad impersonal. una presencia uniformemente en suspensión y omnividente.. por consiguiente.. ¿es posible que los denominados «hallazgos» se deriven de un modo sesgado de ver el mundo? Para evitar estas amenazas el relator es invitado a adoptar un cambio trascendental de perspectiva: primero resulta útil establecer la presencia experimental. en el siglo xvm. la del punto perceptivo aventajado no del autor sino el «omnisciente ojo». la sensación sirve de espejo al mundo.. «el estímulo fue presentado». los valores y los. y las categorías resultantes son disponibles para el pensamiento racional y la comunicación a través del lenguaje. Si sólo el investigador se enfrenta al acontecimiento. Con todo. implicando. para cambiar luego al punto de vista de un agente impersonal.. «se presionó el botón» en lugar de «mi ayudante vio que e botón era presionado.. y no «observé que el estímulo era presentado». la frase cambia a «se halló que. sin embargo. intranquiliza o afecta sus acciones. que domina todo cuanto transpira. hasta los estudios psicológicos del presente siglo. Aunque esta afirmación es ampliamente debatida.La objetividad como consecución retórica por otro. las emociones.». Este conjunto de presuposiciones sugiere.» En efecto. en cada caso suponen que los hallazgos pueden finalmente retrotraerse a la experiencia directa de escritores relevantes. se ha sostenido ampliamente que la conciencia llega a conocer el mundo a través del sistema sensorial. Afirmar el yo (el «ojo») sólo equivale a sugerir que el objeto putativo de la descripción es el producto de esta misma presencia. Desde el Essay on Human Understanding de Locke. 10 Por consiguiente.». Uno es inicialmente consciente de los datos sensibles primarios. Desde luego. los científicos discuten continuamente los hallazgos de la investigación que se transmiten sólo a través de documentos escritos.

».. si se insinuara la terminología afectiva en las mismas frases. véase Danziger (1991). Examinemos el resultado de ciertas variaciones en el fraseo: «En el fondo de mi corazón sentí que se trataba de un promedio de más del 5. demasiado imaginativo o incluso loco.65. estableciendo la presencia (y la ausencia) de. amenaza la supervivencia. Poco es lo que cabría mencionar de los «objetos» de estudio.. o escolares de color de los barrios deprimidos. Estas suposiciones etnopsicológicas en cuanto a la consecución retórica de la objetividad tienen una segunda repercusión importante. posiblemente en juego en el momento de la observación. por ejemplo.. Un autor que no logra emplear estos dispositivos puede ser considerado subjetivo.. gracias a los estándares retóricos contemporáneos.. Al principio. «registramos un promedio de 6. 11 159 . valores o motivos. He aquí que demostraron estarlo.. o «los resultados demostraron. incluso cuando los temas podrían despertar una amplia atención. «Dado que la investigación sería prácticamente impublicable si no obteníamos resultados positivos. describir o explorar las diversas emociones. el acné repugnante. no se hace mención de temas tales como el atractivo sexual.. Sin embargo. la autoría. los motivos o deseos del observador.000 y me sentí rebosar de alegría cuando lo obtuve. las maneras encantadoras.». Admitir el compromiso afectivo de uno en la investigación es.. o mujeres de cuarenta o sesenta años. Este fraseo sugiere que el espejo de la mente operaba con fidelidad. la superficialidad empalagosa. Las convenciones retóricas que separan el sujeto y el objeto. La mención de estos rasgos sugeriría que los sentimientos o los motivos del observador se habrían despertado durante el período de observación. Se puede decir. Es parcialmente por esta razón por lo que los informes de investigación en las ciencias de la conducta son tan frecuentemente asépticos y desprovistos de interés humano.». o «Los resultados demostraron que en realidad aquellas acciones que nosotros los investigadores encontramos censurables moralmente conducen al fracaso del marco experimental». se encuentran entre los medios más destacados para generar el sentido de la objetividad. En la medida en que objeto de investigación posee cualidades o características que pueden estimular el afecto.Críticas y consecuencias el proceso finamente ajustado de categorización.». No sólo el afecto del observador queda sistemáticamente silenciado. Para una extensa exposición de los efectos de la metodología científica en la construcción que la psicología hace del sujeto experimental. 11 En resumen. por ejemplo. encontramos que la concepción del yo máquina opera como una preestructura racionalizadora para una gama de técnicas que permiten que los autores hablen con autoridad. mirar con gafas oscuras. y limpiando las lentes de la percepción. no hace referencia a estados internos de sensación. Invita a los perjuicios y a la distorsión. buscamos pruebas de que los sujetos se sentían molestos. los efectos sería debilitadores. con toda impunidad. caracterizando el mundo objetivo. una gama de características demográficas neutralizadas.».. la obesidad poco atractiva. «se observó que los sujetos se sentían molestos. El enfoque mecanicista del yo proporciona la base racional para las técnicas adicionales que permiten alcanzar la objetividad discursiva. Señalar rasgos secundarios como éstos sería subvertir la objetividad ostensiva del informe. salvo. deseos.. denigraría el proceso y socavaría la aparente objetividad de la descripción. motivación o deseo. En cambio. el informe objetivo suprimirá la descripción afectiva del yo. el dar cuenta que de ello resulta pasa a tener menos credibilidad que una reflexión de la realidad y ser con mayor probabilidad un producto de la excitación del observador. sino que existe también una supresión general de las características estimuladoras del objeto. la ignorancia pasmosa. Aprendemos que los sujetos de investigación eran hombres universitarios. etc. Para el retórico. la forma envidiable de vestir.

12 160 . posempirista y posmoderno de erudición en el sentido de que la concepción que Occidente tiene del yo individual ha empezado a concluir. recursos pragmáticos generados desde la historia de la cultura. y quiero aquí hacer dos observaciones. Con todo. de la política de la objetividad? Esto es. Además. está surgiendo ahora un amplio acuerdo con los ámbitos posestructuralista. 1990). pierden tanto su humanidad como el derecho de expresión (MacKinnon. Tal como sugerí. 1992). desde luego. a medida que el argumento se ha desplegado. por ejemplo. El discurso de la objetividad no logra revelar las problemáticas de sus propios orígenes y libra batalla a todos los lenguajes que no son objetivos. Schott. Pero es poco lo que de estas vías particulares de organizar el lenguaje parecería merecer la posición de prestigio que ocupan en la sociedad. Cuando se transforman en objetos de examen. encontramos poca garantía para las disposiciones jerárquicas inducidas por la dualidad objetivo-subjetivo. Sin embargo. uniéndose allí a aquellos que se permiten el lujo de las metáforas. lo romántico y lo neurótico. aún un tema nuevo. 12 Las medidas objetivas se han venido utilizando desde hace mucho para desafiar la autoridad de las diversas élites que reclamaban para sí la presciencia y la clarividencia. se convierten también en sujetos de un control creciente (Rose. de la deliberación moral. No sólo el discurso de la objetividad genera y sostiene jerarquías injustificadas de privilegio —junto con una gama de prejuicios.La objetividad como consecución retórica Objetividad y acción Empecé este capítulo recalcando la reverencia predominante que se tiene hacia el concepto de objetividad en la cultura. El enfoque que hacía del yo privado la fuente del arte y la literatura. de la actividad emocional y similares ya no es viable. sino fundamentalmente consensúales. Más bien. por consiguiente. Su conquista se considera como la clave de supervivencia y presenta matices de una obligación moral. A mi juicio. 1988). y demás prácticas de lo decadente. Las exposiciones científicas ni son objetivas ni subjectivas según este enfoque. la mera retórica. de las decisiones prácticas. 1987. el logro de la objetividad es textual: algo inherente a las prácticas de escritura y habla situadas histórica y culturalmente. Y a medida que se convierten en cada vez más en algo a «tener en cuenta». aquellas que son captadas por el lenguaje de la objetividad son consiguientemente degradadas. Menoscabar o fracasar en esta aspiración es quedar relegado a los remansos pantanosos de la sociedad. ningún medio para vincular la consecución de la objetividad a una forma elevada de procesamiento psicológico o una forma miméticamente superior de descripción. a medida que las mediciones objetivas se han ido convirtiendo cada vez más en propiedad de expertos (véase. o se deben hacer intentos concertados para romper la dualidad y abrir las prácticas del discurso común a posibilidades más variadas? ¿Qué hay que decir. este análisis invita a la evaluación crítica de las funciones y disfunciones de las prácticas discursivas de la objetividad: ¿Existen razones para sostener estos modos lingüísticos. sino que excluye muchas de las voces que se alzan reclamando la plena participación en las construcciones que en la cultura se hacen del bien y lo real. el capítulo 6). y por consiguiente se han situado del lado de la democracia (Porter. Por consiguiente. ahora nos enfrentamos con una nueva élite tecnocrática que campa a sus anchas. se pueden elaborar los argumentos más fuertes para desmantelar la dicotomía tradicional objetivo-subjetivo y sus prácticas discursivas. amenaza la rica y variada gama de formas lingüísticas alternativas. Donaid McCIoskey (comunicación personal) ha acuñado el término «conjective». hostilidades y conflictos que las acompañan—. Al final. no sólo sobre bases conceptuales A fin de eludir el completo dominio de la dualidad objetivo-subjetivo.

Esto último. tal como propuse en el capítulo 3. es en sí definido en términos morales. Dentro de este contexto el lenguaje desapasionado y corriente de la objetividad puede operar como una performativa —al igual que un apretón de manos— indicando que las palabras pueden descambiarse en una acción aprovechable. El lenguaje de la subjetividad. es ampliamente debido al sentido de la confianza mutua que se disfruta en los enclaves científicos. de modo que podríamos mostrar confianza sin con ello simultáneamente denigrar formas alternativas de hacer declaraciones. tal como vimos en el capítulo 2. Y Harré prosigue: «el producto de estas comunidades. Con tal que uno permanezca dentro de los juegos de lenguaje de la comunidad científica y se mueva con las formas localizadas de clasificación. Aquí. 8). Y. pues. Se están produciendo lentamente experimentos audaces con nuevas formas de discurso y están empezando a ofrecer alternativas a los modos tradicionales de objetivación. difícilmente es la única forma de retórica efectiva. en cambio. los movimientos reflexivos son también esenciales. En este sentido el discurso de la objetividad puede que sea útil para lograr lo que Megill (1991) denomina una objetividad disciplinar y de procedimiento. 13 Con todo. 11). Tal vez sea disfuncional sugerir un abandono a gran escala de estas convenciones de la confianza. simbolizando por consiguiente su carácter local o clientelista. hay mucho que decir de la exploración de las alternativas a estas convenciones. y Hawkesworth (1992) para una discusión de la critica feminista del concepto de objetividad. afectando a lo que es o podría ser. al yuxtaponer algunas formas diferentes de escritura dentro del mismo texto. Dado el lugar central del discurso de la objetividad en la comunicación científica. los obstáculos a las realizaciones tecnológicas serían enormes. la exposición científica es estimablemente fidedigna. o a ambas cosas» (pág. el conocimiento científico. existen rupturas concurrentes en las convenciones tradicionales de la escritura científica. y con ella una expansión de la gama de voces autorizadas en el diálogo cultural. Aunque el discurso objetivista o realista predomine. Así. puede sugerir un relajamiento de las restricciones. Para muchos. una invitación al placer o al juego. Se están desarrollando explicaciones que hacen hincapié en la incrustación social. en las formaciones relaciónales y en el proceso dialógico. cuando se siguen estos grande ejes de circulación. En ausencia de acuerdos repetitivos y corrientes en las ciencias sobre «cómo han de denominarse las cosas». las etnografías Véase Ibáñez (1991) para un examen ulterior de este tema. el efecto que se obtiene es tanto el de reducir el impacto totalizador de la voz singular como el de ampliar el número de diálogos en los que el lector (y el escritor) puede consiguientemente participar. Existen razones para anticipar un lento desplazamiento de la retórica predominante. La dependencia de esta confianza puede ser existencial. Rom Harré escribe que la «ciencia no es sólo el principal logro intelectual de la humanidad sino también el orden moral más destacable» (1988. Sin embargo. Al mismo tiempo. afectando aquello que puede o no puede hacerse. Además. nos es preciso poner en tela de juicio su provisión de confianza a las comunidades. o podría ser práctica.Críticas y consecuencias sino en términos de las pautas societales a las que invita. sostiene Harré. el desafío que tenemos planteado consiste en cómo sustituir el yo como unidad crítica de la vida social. se ganará más al dar expresión a multiplicidad de formas retóricas. Umberto Maturana (1988) propone que toda la escritura llamada «objetiva» sea puesta entre paréntesis. 13 161 . el texto se mueve no en el sentido de disminuir el espectro dialógico sino en el de expandirlo. puede que determinadas comunidades de científicos exijan el lenguaje banal del mundo objetivo para realizar sus metas colectivas. pág. Tales posibilidades son alentadas por la elucidación de Van Maanen (1988) de las múltiples formas de escritura etnográfica. Es ese conocimiento sobre el que uno ha de apoyarse. Además. En Varieties of Realism.

Lather (1991) desafía a sus estudiantes para que escriban en una multiplicidad de voces. existe una expansión en tres niveles de las inteligibilidades. una segunda escritura podría evaluar las consecuencias ideológicas del primero. Atendiendo a propósitos pedagógicos. e incluso un tercer análisis podría explorar el carácter construido del texto inicial. En cuanto a las ciencias humanas. después de llevar a cabo un análisis empírico de tipo estándar. 162 .La objetividad como consecución retórica realistas están contrastadas con el poderoso potencial de lo que Van Maanen denomina «escritura confesional» (revelaciones hechas en primera persona» y «escritura impresionista» (narración imaginativa). en realidad existen antecedentes prometedores de un futuro más responsable y creativo. Por consiguiente. En efecto.

TERCERA PARTE DEL YO A LA RELACIÓN

Del yo de la relación

Capítulo 8 La autonarración en la vida social Uno de los principales desafíos que tiene planteados el construccionismo es el de enriquecer el alcance del discurso teórico con la esperanza particular de expandir el potencial de prácticas humanas. Uno de los puntos de partida teóricos más atrayentes, a causa de su afinidad con la metateoría construccionista, surge de la teoría relacional: el intento de dar cuenta de la acción humana en términos de un proceso relacional. Intenta moverse más allá del individuo singular para reconocer la realidad de la relación. Aquí, quiero proponer un enfoque relacional que considera la autoconcepción no como una estructura cognitiva privada y personal del individuo sino como un discurso acerca del yo: la representación de los lenguajes disponibles en la esfera pública. Sustituyo la preocupación tradicional en torno a las categorías conceptuales (autoconceptos, esquemas, autoestima) por el yo como una narración que se hace inteligible' en el seno de las relaciones vigentes. Esto es, por consiguiente, un relato acerca de relatos, y, más en particular, acerca de relatos del yo. La mayoría de nosotros iniciamos nuestros encuentros con los relatos en la infancia. A través de los cuentos de hadas, los cuentos populares y los relatos de familia recibimos las primeras exposiciones organizadas de la acción humana. Los relatos siguen absorbiéndonos cuando leemos novelas, biografías, e historia; nos ocupan cuando vemos películas, cuando acudimos al teatro, y ante la pantalla del receptor de televisión. Y, posiblemente a causa de su familiaridad, los relatos sirven también como medios críticos a través de los cuales nos hacemos inteligibles en el seno del mundo social. Contamos extensos relatos sobre nuestras infancias, nuestras relaciones con los miembros de nuestra familia, nuestros años en el colegio, nuestro primer lío amoroso, el desarrollo de nuestro pensamiento sobre un tema dado, y así sucesivamente. También explicamos relatos sobre la fiesta de la última noche, la crisis de esta mañana y la comida con un compañero. Puede que creemos también un relato acerca de la próxima colisión automovilística de camino al trabajo o acerca de la cena chamuscada de anoche. En cada caso, utilizamos la forma del relato para identificarnos con otros y a nosotros mismos. Tan predominante es el proceso del relato en la cultura occidental que Bruner (1986) ha ido tan lejos como para sugerir una propensión genética a la comprensión narrativa. Ya esté biológicamente preparada o no, difícilmente podemos menospreciar la importancia de los relatos en nuestras vidas y la medida en la que sirven de vehículos que nos permiten hacernos inteligibles. Con todo, decir que contamos relatos para hacernos comprender no es ir demasiado lejos. No sólo contamos nuestras vidas como relatos; existe también un sentido importante en el que nuestras relaciones con otros se viven de una forma narrativa. Para White y Epston (1990), «las personas conceden significado a sus vidas y relaciones relatando su experiencia» (pág. 13). La vida ideal, proponía Nietzsche, es aquella que corresponde al relato ideal; cada acto está coherentemente relacionado con todos los demás sin que sobre nada (Nehamas, 1985). De una manera más convincente, Hardy (1968) ha escrito que «soñamos narrando, nos ensoñamos narrando, recordamos, anticipamos, esperamos, desesperamos, creemos, dudamos, planeamos, revisamos, criticamos, construimos, charlamos, aprendemos, odiamos y amamos a través de la narración» (pág. 5). Elaborando esta opinión, Madntyre (1981) propone que esas narraciones activadas forman la base del carácter moral. Mi análisis se detendrá antes de llegar a afirmar que las vidas son acontecimientos narrativos (de acuerdo con Mink, 1969). Los relatos son, al fin y al cabo, formas de dar cuenta, y parece equívoco igualar la exposición con su objeto putativo. Sin embargo, las exposiciones narrativas están incrustadas en la acción social; hacen que los 163

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acontecimientos sean socialmente visibles y establecen característicamente expectativas para acontecimientos futuros. Dado que los acontecimientos de la vida cotidiana están inmersos en la narración, se van cargando de sentido relatado: adquieren la realidad de «un principio», de «un punto grave», de «un climax», de un «final», y así sucesivamente. Las personas viven los acontecimientos de este modo y, junto con otros, los clasifican precisamente así. Con ello no decimos que la vida copie al arte, sino más bien, que el arte se convierte en el vehículo a través del cual la realidad de la vida se hace manifiesta. En un sentido significativo, pues, vivimos mediante narraciones, tanto al relatar como al realizar el ya En este capítulo exploraré la naturaleza de los relatos, tanto cuando son contados como cuando son vividos en la vida social. Empezaré con un examen de la forma del relato o, dicho de un modo más formal, la estructura de las exposiciones narrativas. Pasaré luego a examinar el modo como se construyen las narraciones del yo dentro de la vida social y los usos a los que se prestan. A medida que se desarrolle mi exposición se irá haciendo más claro que las narraciones del yo no son posesiones fundamentalmente del individuo sino de las relaciones: son productos del intercambio social. En efecto, ser un yo con un pasado y un futuro potencial no es ser un agente independiente, único y autónomo, sino estar inmerso en la interdependencia. EL CARÁCTER DE LA AUTONARRACIÓN Los escritores de novelas, de filosofía y de psicología han retratado con frecuencia la conciencia humana como un flujo continuo. No nos enfrentamos a series de fotografías instantáneas, se nos dice, sino a un proceso en marcha. De manera similar, en nuestra experiencia del yo y de los demás nos parece encontrar no una serie de momentos discretos indefinidamente yuxtapuestos, sino secuencias globales dirigidas a metas. Tal como muchos historiógrafos han sugerido, las explicaciones de la acción humana difícilmente pueden proceder sin una incrustación temporal. Comprender una acción es, en realidad, situarla en un contexto de acontecimientos precedentes y consecuentes. Para no divagar, nuestro enfoque del yo en cualquier momento dado es fundamentalmente absurdo a menos que pueda vincularse de cierta forma con nuestro pasado. Súbita y momentáneamente verse a uno " mismo como «agresivo», «poético» o «fuera de sí», por ejemplo, podría parecer antojadizo o enigmático. Cuando la agresión se sigue de un antagonismo de larga duración, que se ha ido intensificando, sin embargo, se deja notar. Del mismo modo, ser poético o estar fuera de sí es comprensible cuando se sitúa en el contexto de nuestra propia historia personal. Este tema particular ha llevado a una serie de comentaristas a concluir que una comprensión de la acción humana difícilmente puede proceder de otras cosas que no sean razones narrativas (Madntyre, 1981; Mink, 1969; Sarbin, 1986). En cuanto a los propósitos que aquí tenemos, el término «autonarrativo» se refiere a la explicación que presenta un individuo de la relación entre acontecimientos autorrelevantes a través del tiempo. 1 Al desarrollar una autonarrativa establecemos unas relaciones coherentes entre acontecimientos vitales (Cohier, 1982; Kohii, 1981). En lugar de ver nuestra vida como simplemente «una maldita cosa tras otra», formulamos un relato en el que los acontecimientos de la vida son referidos sistemáticamente, y hechos inteligibles por el lugar que ocupan en una secuencia o «proceso en desarrollo» (de Waele y Harré, 1976). Nuestra identidad presente es, por consiguiente, no un acontecimiento repentino y misterioso, sino un resultado sensible de un relato vital. Tal como Bettelheim (1976) argumentara, este tipo de creaciones de orden narrativo pueden
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La elaboración inicial del concepto de autonarración está contenida en Gergen y Gergen (1983).

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resultar esenciales al dar a la vida un sentido del significado y de la dirección. Antes de soltar las amarras de este análisis, tengo que decir unas palabras sobre la relación entre el concepto de autonarración y las nociones teóricas relacionadas. El concepto de autonarración en particular es portador de una afinidad con una variedad de constructos desarrollados en otros dominios. Primero, en la psicología cognitiva los conceptos de guiones (Schank y Abelson, 1977), de esquemas de relato (Mandier, 1984), de árbol de predictibilidad (Kelly y Keil, 1985), y de pensamiento narrativo (Britton y Pellegrini, 1990), todos han sido utilizados para dar cuenta de la base psicológica de la comprensión y/o para dirigir las secuencias de acciones a lo largo del tiempo. Contrariamente al programa cognitivo, con su búsqueda de procesos cognitivos universales, los teóricos de la regla-papel (como Harré y Secord, 1972) y los constructivistas (véase, por ejemplo, el tratamiento que Mancuso y Sarbin [1983] dan de la «gramática narrativa») tienden a hacer hincapié en la contingencia cultural de diversos estados psicológicos. Por consiguiente, se retiene la presuposición cognitivista de una base narrativa de la acción personal, pero mostrando una gran sensibilidad hacia la base sociocultural de este tipo de narrativas. El trabajo de Bruner (1986, 1990) sobre las narrativas cae en algún lugar entre estas dos orientaciones, sosteniendo un enfoque de la función cognitiva universal mientras que simultáneamente destaca el papel de los sistemas de significación cultural. Fenomenólogos (véase Poikinghorne, 1988; Carr, 1984; Josselson y Lieblich, 1993), existencialistas (véase el análisis que Charme [1984] hace de Sartre) y personólogos (McAdams, 1993), todos están preocupados por el proceso interno individual (a menudo clasificado como «experiencia»), aunque característicamente renuncian a la búsqueda cognitivista de predicación y control de la conducta individual, y sustituyen el énfasis puesto en la determinación cultural por un investidura más humanista en el yo como autor o agente. Contrariamente a todos estos enfoques, que hacen el mayor hincapié en el individuo, quiero examinar las autonarraciones como formas sociales de dar cuenta o como discurso público. En este sentido, las narraciones son recursos conversacionales, construcciones abiertas a la modificación continuada a medida que la interacción progresa. Las personas en este caso no consultan un guión interno, una estructura cognitiva o una masa aperceptiva en busca de información o guía; no interpretan o «leen el mundo» a través de lentes narrativas; no son los autores de sus propias vidas. Más bien, la autonarración es una suerte de instrumento lingüístico incrustado en las secuencias convencionales de acción y empleado en las relaciones de tal modo que sostenga, intensifique o impida diversas formas de acción. Como dispositivos lingüísticos, las narraciones pueden usarse para indicar acciones venideras, pero no son en sí mismas la causa o la base determinante para tal tipo de acciones; en este sentido, las autonarraciones funcionan más como historias orales o cuentos morales en el seno de una sociedad. Son recursos culturales que cumplen con ese tipo de propósitos sociales como son la autoidentificación, la autojustificación, la autocrítica y la solidificación social. 2 Este enfoque se une a los que hacen hincapié en lo orígenes socioculturales de la construcción narrativa, aunque con ello no se pretende aprobar un determinismo cultural: adquirimos habilidades narrativas a través del interactuar con otros, no a través de ser meramente actuados. También está de acuerdo con aquellos que se preocupan por el compromiso personal en la narración, pero sustituye el acento puesto en el yo autodeterminante mediante el intercambio social.
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Véanse también el análisis de Labov (1982) de las narraciones como vehículos de ruegos y respuestas a esos ruegos, el análisis de Mischier (1986) de las narraciones que funcionan en estructuras relaciónales de poder, y la obra de Tappan (1991) y Day (1991) sobre la función de la narración en la toma de decisiones morales.

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Los especialistas que se interesan por las narraciones se dividen netamente sobre la cuestión del valor de verdad: muchos son los que sostienen que las narraciones tienen el potencial de transmitir la verdad, mientras que hay otros que sostienen que las narraciones no reflejan sino que construyen la realidad. El primer enfoque considera la narración como conducida por hechos, mientras que el último, en general, sostiene que la narración es una organización del hecho o incluso una producción del hecho. La mayoría de historiadores, biógrafos y empiristas comprensiblemente hacen hincapié en las posibilidades de transmitir la verdad que tiene la narración. Dado que esta suposición garantiza a la cognición una función adaptativa, muchos teóricos cognitivos también optan por la verosimilitud narrativa. Estar en posesión del «guión de un restaurante» en el sentido de la formulación de Schank y Abelson (1977), por ejemplo, es estar preparado para funcionar adecuadamente en este local. Como debe haber quedado claro a partir de los argumentos de los capítulos precedentes, el enfoque del construccionismo social esta reñido con esta opinión. En realidad, existen límites en nuestro dar cuenta de los acontecimientos a través del tiempo, pero no pueden hacerse remontar ni a las mentes en acción ni a los acontecimientos mismos. Más bien, tanto en la ciencia como en la vida cotidiana, los relatos hacen las veces de recursos comunitarios que la gente utiliza en las relaciones vigentes. Desde este punto de vista, las narraciones, más que reflejar, crean el sentido de «lo que es verdad». En realidad, esto es así a causa de las formas de narración existentes que «cuentan la verdad» como un acto inteligible. Los sentidos especiales en los que esto es así se ampliaran aún más en las páginas siguientes. LA ESTRUCTURACIÓN DE LAS EXPOSICIONES NARRATIVAS Si ni el mundo tal como es ni la cognición exigen las narraciones, entonces ¿qué explicación se puede dar de sus propiedades o formas? Desde el punto de vista construccionista, las propiedades de las narraciones bien formadas están situadas cultural e históricamente. Son subproductos de los intentos que se llevan a cabo por relacionar a través del discurso, del mismo modo que los estilos de pintura hacen las veces de medios de coordinación mutua con las comunidades de artistas o las tácticas y contratácticas específicas pueden ponerse de moda dentro de los diversos deportes. En cuanto a esto, el análisis de White (1973) del carácter literario de la escritura histórica resulta informativo. Tal como demuestra este autor, por lo menos cuatro formas diferentes de realismo narrativo dieron forma a la primera escritura histórica durante el siglo xix. A finales del siglo xix, sin embargo, estas formas retóricas fueron repudiadas y ampliamente sustituidas por una gama diferente de estrategias conceptuales para la interpretación del pasado. Esto significa que la forma narrativa es, en efecto, históricamente contingente. Resulta interesante en este contexto indagar en las convenciones narrativas contemporáneas. ¿Cuáles son los requisitos para contar un relato inteligible dentro de la cultura actual de Occidente? La pregunta es especialmente significativa dado que una elucidación de estas convenciones para la estructuración de relatos nos sensibiliza de los límites de la autoidentidad. Comprender cómo tienen que estructurarse las narraciones dentro de la cultura es ir más allá de los bordes del envoltorio de la identidad: descubrir los limites a la identificación de sí mismo como agente humano en buen estado; es también determinar qué formas tienen que mantenerse a fin de adquirir la credibilidad como un narrador de la verdad. La estructura propiamente dicha de la narración antecede a los acontecimientos sobre los que «se dice la verdad»; ir más allá de las convenciones es comprometerse en un cuento insensato. Si la narración no consigue aproximarse a las formas convencionales, el contar mismo se convierte en absurdo. Por consiguiente en lugar de ser dirigido por los hechos, el contar la verdad es ampliamente gobernado por una 166

Más bien. Este análisis. Sintetiza una variedad de acuerdos comunes. Además. «el roce de los dedos de ella por mi manga» surge como un acontecimiento. accesible. Mi enfoque difiere de una sene de estas exposiciones en su esfuerzo por evitar las suposiciones de corte universalista. si un relato trata del hecho de ganar un partido de balompié («cómo ganamos aquel partido»). si esta descripción fuera un preludio para hallar un apartamento que queremos comprar se aproximaría a un relato aceptable. 456). Se han producido en el seno del ámbito de la teoría literaria (Frye. considera las construcciones narrativas como contingentes. Martín. al este durante tres. la articulación de un acontecimiento y su posición como un punto final se derivan de la ontología de la cultura y de la construcción del valor. por ejemplo ser el bienestar del protagonista («cómo escapé por pelos de la muerte»). 1984). no dejaría de ser una historia empobrecida.Del yo de la relación preestructura de convenciones narrativas. Un relato inteligible es aquel en el que los acontecimientos sirven para hacer que la meta sea más o menos probable. Sólo dentro de una perspectiva cultural se pueden hacer inteligibles los «acontecimientos valorados». los acontecimientos tal como los definimos no contienen valor intrínseco. Un relato aceptable tiene en primer lugar que establecer una meta. pero. reduciendo grandemente la miríada de candidatos a la «cualidad de acontecimiento». sin embargo. excluye determinadas distinciones esenciales a las demás tareas analíticas (tales como el punto de vista. Por consiguiente. que. una de cuyas subpoblaciones constituye los puntos finales. Difícilmente se podría decir que la vida misma está compuesta de acontecimientos separables. Scholes y Kellogg. 1983). 1964) y en determinados sectores de las ciencias sociales (Labov. Por consiguiente. se deslizaría en la insignificancia. Se han dado muchos intentos de identificar las características de la narración bien formada. los 167 . y luego giró a la izquierda por la calle fine. De un modo análogo. Una vez que se ha establecido un punto final. dependiendo del relato. si el relato acabara encontrando el apartamento del número 404 de la calle Pine. Mandier. el descubrimiento de algo precioso («cómo descubrió a su padre biológico») la pérdida personal («cómo perdió su trabajo»). Seleccionar los acontecimientos relevantes para el punto final. le concedemos un valor dependiendo generalmente de si sirve a aquello que consideramos como funciones apreciables (el fuego para cocinar) o no (el fuego que destruye la cocina). un acontecimiento a explicar. A través del talento artístico verbal. histórica y culturalmente. 1957. éste dicta más o menos los tipos de acontecimientos que pueden aparecer en la exposición. 1979. 1969. Macintyre (1981) propone que «la narración requiere un marco evaluativo en el que el buen o el mal carácter contribuye a que los resultados sean negativos o felices» (pág. un estado que alcanzar o evitar. los tropos poéticos) y añade los ingredientes necesarios para comprender por qué razón los relatos poseen un sentido de la dirección y del drama. Los teóricos frecuentemente hacen afirmaciones de un conjunto fundacional o fundamental de reglas o características de lo que es una narración bien formada. El hecho de narrar que uno anduvo en dirección norte durante dos manzanas. El punto final puede. Los criterios que explicitamos a continuación parecen ser primordiales en la construcción de una narración inteligible para segmentos importantes de la cultura contemporánea: Establecer un punto final apreciado. un resultado de significación o. También queda claro que esta exigencia de un punto final apreciado introduce un fuerte componente cultural (tradicionalmente llamado «sesgo subjetivo») en el relato. de la semiótica (Propp. Gallie. puede servir como el principio o la conclusión de un amorío. 1982Sutton Smith. El fuego en sí mismo no es ni bueno ni malo. 1987). de la historiografía (Mink. Rimmon-Kenan. Mi propuesta se basa en estos diversos análisis. la función de los personajes y las acciones. 1966. dicho más informalmente un «punto». y así sucesivamente. importante o vivida. Sólo cuando la búsqueda de un apartamento anhelado culmina con éxito tenemos un buen relato. 1968.

Algunos acontecimientos. Según los estándares contemporáneos. Una vez que se ha establecido una meta y se han seleccionado los acontecimientos relevantes. Uno no está libre para incluir todo cuanto tiene lugar. sin embargo.. pero una descripción del tiempo en un país remoto sería cuanto menos idiosincrático. «las 168 . sus rasgos no son exigidos por el mundo tal como es. Las fuerzas causales (como una guerra. al fin y al cabo. La estabilidad de la identidad. el relato bien formado no tolera las personalidades proteicas. valor de interés. pero la mayoría no son sino casos en los que el relato intenta explicar el cambio mismo: cómo la rana se convierte en príncipe o el empobrecido joven alcanza el éxito financiero. a menos que se pudiera demostrar que estos asuntos estaban significativamente relacionados con el hecho de ganar el partido («Juan se inspiró para la táctica que debía seguir al leer las prácticas religiosas del siglo xv»).La autonarración en la vida social acontecimientos más relevantes son aquellos que hacen que la meta se haga más próxima o que se distancie aún más («El primer lanzamiento de Tom salió fuera. Una vez más encontramos que la narración exige tener consecuencias ontológicas. La narración bien formada es característicamente aquella en la que los personajes (o los objetos) del relato poseen una identidad continua o coherente a través del tiempo. Un protagonista dado no puede cumplir con las funciones de villano en un momento y de héroe en el siguiente o demostrar poderes de impredictibilidad genial entremezclados con acciones imbéciles. la educación) pueden introducirse produciendo el cambio en un individuo (u objeto) y por mor del efecto dramático una identidad putativa puede ceder el paso a «lo real» (un profesor digno de confianza puede resultar ser un pirómano) En general. Sólo a riesgo de cometer una necedad uno introduciría una nota sobre la vida monástica durante el siglo xv o una esperanza de un futuro viaje espacial. Resulta tentador afirmar que la secuencia de acontecimientos relacionados debe emparejarse con la secuencia real en la que los acontecimientos ocurrieron. Una vez definido por el narrador. representabilidad de los acontecimientos» (pág 250) Que el ayer anteceda al hoy es una conclusión exigida sólo por un cronotopo culturalmente específico. el individuo (o el objeto) tenderá a retener su identidad y función dentro del relato Existen excepciones obvias a esta tendencia general. Vinculaciones causales. El tiempo que marca el reloj puede que no sea efectivo si lo que uno quiere es hablar de la propia «experiencia de lo que es esperar sentado en la consulta de un dentista». oportunidad y demás) pueden cambiar con la historia. Un dar cuenta del día («hacía sol y no llovía») sería algo aceptable en la narración. podemos considerar las exposiciones temporales como cronotopos convenciones literarias que rigen las relaciones espaciotemporales o «la base esencial para la. Empleando los términos de Bakhtin (1981). Tal como indica Ong (1982) la base para este tipo de orden (importancia. por ejemplo. se dice que suceden al principio del partido de fútbol. y tampoco es adecuado si lo que se quiere es describir la teoría de la relatividad en física o a rotación circular de las estaciones. la pobreza. pero esto no sería más que confundir las reglas de un dar cuenta inteligible con lo que fue en realidad. Puede aplicarse a lo que es en realidad o no dependiendo de los propios propósitos. la narración ideal es aquella que proporciona una explicación del resultado. dado que haría que los acontecimientos fueran más vividos. Tal como Ricoeur (1981) lo expresa.. La convención contemporánea más amp lamente utilizada es tal vez la de una secuencia lineal de carácter temporal. «el rey murió y entonces la reina murió de aflicción» es el principio de una verdadera trama. éstos son habitualmente dispuestos según una disposición ordenada. La ordenación de los acontecimientos. es una concesión que emplea un sistema coherente de signos. La ordenación lineal de carácter temporal. pero en el siguiente ataque envió la pelota al fondo de la red con la frente»). sino sólo aquello que es relevante para la conclusión del relato. Cuando se dice «el rey murió y en consecuencia la reina murió» no deja de ser un relato rudimentario. y éstos anteceden a los acontecimientos que se dice que suceden hacia la mitad y al final.

Bennett y Feldman (1981) sometieron a investigación a los participantes en 47 prestaciones de declaración que intentaban recordar acontecimientos realmente acaecidos o eran artilugios de ficción Aunque la cuantificación de los relatos reveló que los participantes eran incapaces de distinguir entre 169 . «a resultas de la operación no pudo asistir a su clase»).».. aunque no necesariamente. y a menudo la descripción del punto del relato basta para indicar que el mundo de lo contado se ha acabado. Tal como Young (1982) ha propuesto. todo ello moldea lo que los individuos pueden declarar de sus propias vidas. la demanda de narraciones bien formadas en la novela seria también ha disminuido. Todas estas frases señalarían al público que a continuación viene una narración. cuando los acontecimientos dentro de una narración se relacionan de una forma interdependiente. muchos científicos quieren limitar las discusiones sobre la causalidad a la variedad humeana. Así. La mayoría de relatos apropiadamente formados emplean señales para indicar el principio y el final.. los botánicos a menudo encuentran más conveniente emplear formas teleológicas de causalidad.. 1988). o «Dejadme que os cuente por qué estoy tan contento. Tal como Rosenwaid y Ochberg (1992) lo expresan: «El modo en que los individuos recuentan sus historias —aquello que recalcan u omiten... son los medios a través de los cuales las identidades pueden ser moldeadas» (pág.?». Signos de demarcación. En el ámbito de la escritura posmoderna las narraciones pueden convertirse irónicamente en autorreferenciales.Del yo de la relación explicaciones tienen que. el uso de componentes narrativos parecería ser vital al crear un sentido de la realidad en las exposiciones que pretenden dar cuenta del yo. En ReconstructmgReality in the Courtroom. Con independencia de las preferencias personales por los modelos causales. «¿No habéis oído hablar de aquél. Con ello no se supone que una concepción universal de la causalidad se insinúa dentro de relatos bien formados: aquello que ha de incluirse en el interior de la gama aceptable de formas causales es histórica y culturalmente dependiente.. ser urdidas con el tejido narrativo (pág. 278). ¿Importa si las narraciones están bien formadas en asuntos de la vida cotidiana? Tal como hemos visto. su posición como protagonistas o víctimas. la narración resulta «enmarcada» mediante una diversidad de dispositivos regidos por reglas que indican cuándo uno entra en el «mundo relatado» o el mundo del relato... «No podéis imaginar qué me sucedió en aquel camino . Mientras que en muchos contextos estos criterios son esenciales para la narración bien formada. los filósofos sociales a menudo prefieren ver la razón como la causa de la acción humana. demostrando su propia artificiosidad como textos y el hecho de que su eficacia depende aún de otras narraciones (Dipple. a través de criterios comunes. Tal como las indagaciones de Mary Gergen (1992) en el ámbito de la autobiografía sugieren.. Las historias personales no son meramente un modo de contar a alguien (a sí mismo) la propia vida. «de manera que ahora sabéis. 1). Con la explosión moderna en la experimentación literaria.».»). «Érase una vez. De manera característica se logra la explicación cuando se seleccionan los acontecimientos que... La utilidad social de la narración bien formada se revela de un modo más concreto en la investigación sobre el acto de prestar declaración en calidad de testimonio ante un tribunal de justicia.. el resultado se aproxima más estrechamente al relato bien formado... Las autobiografías de mujeres se estructuran con mayor probabilidad alrededor de puntos finales múltiples e incluyen materiales no relacionados con cualquier punto final particular. La risa al final de una broma puede indicar la salida del mundo de lo contado. Los finales pueden también ser indicados mediante frases («así es que.». resulta importante observar su contingencia cultural e histórica. la relación que el relato establece entre el que cuenta y el público—. están vinculados causalmente («porque llovía nos cobijamos dentro». los hombres es más probable que se adecúen a los criterios predominantes para la «narración de relatos apropiados» que las mujeres.».

Por consiguiente. Contrariamente a las cuatro formas maestras de la narración. aunque su final es feliz. cada una de ellas enraizada en la experiencia humana con la naturaleza y. VARIEDADES DE FORMA NARRATIVA Al utilizar estas convenciones narrativas generamos un sentido de la coherencia y de la dirección en nuestras vidas. ¿Qué explicación cabe dar de estas narraciones más estereotípicas? La pregunta aquí es similar a aquella que afecta a las líneas de trama fundamentales. Los testimonios que se aproximaban a la narración bien formada de este modo resultaban ser consistentemente más inteligibles y los testimonios más racionales. constituí yen el silabario de posibles yoes. con nuestra creciente toma de conciencia de las expectativas irrealizadas y del fracaso de nuestros sueños. y que descansa fuertemente en el enfoque aristotélico. nace la tragedia. que se enraiza en la psicodinámica inconsciente. las narraciones heroicas en sus diferentes 170 . No es necesario que una comedia tenga humor. sin embargo. En cambio. En un sentido. una familia de tramas fundacionales establecería un límite en la gama de trayectorias vitales. La novela no necesariamente tiene que estar preocupada por la atracción entre las personas. la experiencia de la primavera y el florecimiento de la naturaleza darían lugar a la comedia.La autonarración en la vida social exposiciones auténticas y ficticias. cuando experimentamos el contraste entre la vida del verano y la muerte que se avecina del invierno. Para Campbell. Desde la época aristotélica filósofos y teóricos de la literatura. Una de las exposiciones más extensas de la trama en el presente siglo. en su final armonioso. las vinculaciones causales entre un acontecimiento y otro. en un invierto. más en particular. Tal como a veces se sostiene. la libertad y la calma de los días estivales inspiran la novela como forma dramática. Por consiguiente las autonarraciones de la vida cotidiana no siempre están bien formadas' pero bajo determinadas circunstancias su estructura puede ser esencial. un análisis de aquellas exposiciones que se creyó que eran auténticas como opuestas a falsas resultó ser interesante: los participantes hicieron sus juicios en buena medida ateniéndose al criterio de si los relatos se aproximaban a lo que entendían que eran narraciones bien formadas. En la medida en que la gente vive a través de la narración. La novela en este caso consta de una serie de episodios en los que el principal protagonista experimenta desafíos o amenazadas y a través de una serie de luchas sale victorioso. han intentado desarrollar un vocabulario formal de la trama. En una ulterior investigación. En la tradición clásica la comedia implica característicamente un desafío o una amenaza. El monomito. es similar a la comedia. y la ordenación diacrónica de los acontecimientos. Joseph Campbell ha propuesto un único «monomito» a partir del cual se puede hallar una miríada de variaciones a través de los siglos. Los relatos que se creyó que eran auténticos eran aquellos en los que dominaban los acontecimientos relevantes para un punto final y abundaban más las vinculaciones causales entre los elementos. En el otoño. es el de Northrop Frye (1957). en la evolución de las estaciones. que se veía superada produciendo armonía social. son frecuentemente usadas fácilmente identificadas y altamente funcionales. la sátira se convierte en la forma expresiva relevante. Frye proponía cuatro formas básicas de narración. Determinadas formas de narración son ampliamente compartidas dentro de la cultura. afecta a un héroe que ha sido capaz de superar las limitaciones personales e históricas para alcanzar una comprensión trascendente de la condición humana. Lippman (1986) varió experimentalmente el grado en el que los testimonios en los tribunales de justicia evidenciaban la selección de acontecimientos relevantes para un punto final. entre otros. puede haber un conjunto fundacional de tramas a partir de las cuales se derivan los relatos. Adquieren significado y lo que sucede es recubierto de significación.

tribulaciones) son seguidos por un resultado positivo (iluminación). el punto final de un relato es ponderado con el valor. con el paso del tiempo la línea del relato se vuelve más positiva. queda claro que la narración de estabilidad podría desarrollarse en cualquier nivel a lo largo del continuo evaluativo. un asunto consumado.1. la vida simplemente fluye. ni mejor ni peor. o en el extremo inferior: «Me continúan persiguiendo los sentimientos de fracaso». Tal como hemos visto. una narración que vincula los acontecimientos de tal modo que la trayectoria del individuo permanece esencialmente inalterada en relación a una meta o resultado. todos ellos sirven de final apropiado para un relato. Si ampliáramos ahora los anteriores argumentos relativos a las características de la narración.] 171 . en la que el movimiento es decreciente. una fortuna dilapidada o el fracaso profesional. estas búsquedas a partir de tramas fundacionales son insatisfactorias. al igual que los criterios para contar un relato. y la narración regresiva. Podemos considerar los diversos acontecimientos que conducen al final del relato (la selección y ordenación de acontecimientos) como moviéndose a través de un espacio bidimensional y evaluativo. así también lo hacen las formas modales de la autonarración. Simplemente no hay una base racional convincente que explique por qué debe haber un número limitado de narraciones. habida cuenta de los fructíferos experimentos de los escritores tanto modernos (James Joyce y Alain Robbe-Grillet) como posmodernos (Milán Kundera y Georges Perec) en la interrupción de la narración tradicional. Del mismo modo que las modas de la expresión facial. un amor perdido. Todas las tramas. y. el individuo podría concluir tal vez que seguirá siendo atractivo en un futuro previsible. en el segundo. Esto nos permite aislar tres formas rudimentarias de narración. que los sentimientos de fracaso persistirán con independencia de las circunstancias. una fortuna descubierta. el enfoque culturalmente basado que presento aquí sugiere que existe una infinitud virtual de posibles formas de relato. cada una de estas narraciones sumarias tiene consecuencias inherentes para el futuro: en la del primer tipo. La narración progresiva es explicación panglossiana ♦ de la vida: ♦ En honor al maestro de Cándido. una victoria. Por consiguiente. Con todo. uno se desplaza. En el extremo superior un individuo podría concluir. por consiguiente. por ejemplo: «Sigo siendo tan atractivo como solía ser». existen buenas razones para sospechar que las formas narrativas. Tal como se representa en la figura 8. pero habida cuenta de las exigencias de coordinación social. pueden convertirse en una forma lineal en términos de sus cambios evaluativos a lo largo del tiempo. A medida que uno se aproxima a la meta valorada. es decir. mientras que en el polo opuesto del continuo evaluativo caería la derrota. al desengaño. en Candide. terrores. La narración de la estabilidad puede contrastarse con dos tipos más. a medida que uno se aproxima al fracaso. la narración progresiva. o un artículo ganador de un premio. en una dirección negativa. del t. aunque poseen un determinado atractivo estético. sería también posible apreciar las normas y variaciones existentes. podríamos observar que el monomito tiene una forma similar a la de la novela: los acontecimientos negativos (pruebas. que vincula entre sí acontecimientos de tal modo que el movimiento a lo largo de la dimensión evaluativa a lo largo del tiempo sea incremental. Voltaire [N. están sujetos a convenciones cambiantes.Del yo de la relación formas locales cumplen con la función vital de la educación psíquica. del vestir y de las aspiraciones profesionales cambian con el tiempo. En lugar de buscar una exposición que dé cuenta definitivamente. Para nuestros propósitos. Tal como podemos ver también. determinadas modalidades se ven favorecidas mientras otras no lo son a lo largo de diversos períodos históricos. La primera puede describirse como una narración de estabilidad. Y. al contrario.

2. para él. en este sentido.La autonarración en la vida social siempre mejor en todos los sentidos. progresiva y regresiva. y hacer un viaje. que en el presente marco adoptaría la estructura representada en la figura 8. las tramas genéricas son fundamentales para la existencia humana. representa un deslizarse continuado hacia abajo: «No puedo aparentar que controlo ya los acontecimientos de mi vida». La tragedia. de la estabilidad. B. Sin embargo. C y D. se revela un conjunto más rico de entramados. Aquí. La narración regresiva. B es la presentación del conflicto. que incluyen: establecer o consagrar un hogar. Eisbree (1982) ha intentado delinear una serie de formas narrativas fundamentales.1. En fecha más reciente. al delinear con mayor plenitud los criterios de la narración y al alterar la forma de la configuración. En 1863 Gustav Freytag propuso que no habia más que una única trama «normal». tal como sugerí. comprometerse en una contienda o batalla. contaría el relato de la rápida caída de alguien que había alcanzado una elevada posición: una narración progresiva viene seguida por una narración rápidamente Aquí resulta interesante comparar el análisis presente con intentos similares realizados por otros autores. la primera anticipando ulteriores incrementos y la última adicionales disminuciones. el tramo ascendente AB representa la exposición de una situación. 3 172 . Tal como indica el análisis. en cambio. pueden considerarse como bases rudimentarias para otras variantes más complejas. Podría representarse a través del enunciado «estoy realmente aprendiendo a superar mi timidez y a ser más abierto y simpático con la gente». En primer lugar está la narración trágica. Señala cinco «tramas genéricas». creía que estaba de acuerdo con una convención social y no con una necesidad lógica o biológica. BC la «acción creciente» o la complicación creciente. en diversas condiciones históricas la cultura puede limitarse a un repertorio truncado de posibilidades. Formas rudimentarias de la narración Como ya debe haber quedado claro. Con todo. Aunque Freytag reconocía sólo una narración predominante. y la bajada decreciente CD era el desenlace o resolución del conflicto. Figura 8. el punto álgido en C era el climax o el giro de la acción. 3 Teóricamente uno puede imaginar una infinitud potencial de variacion es en estas formas simples. Examinemos algunas formas narrativas destacadas en la cultura contemporánea. Como tales. agotan las opciones fundamentales en cuando a la dirección del movimiento en el espacio evaluativo. Cada una de estas narraciones también implica direccionalidad. estas tres formas narrativas. el análisis de Eisbree no penetra en la suposición de la convención cultural. que podia representarse mediante una linea creciente y decreciente dividida por puntos denominados A.

Si una narración progresiva viene seguida por una narración de la estabilidad (véase figura 8. es la única vez que vivís!». Narración del tipo «¡Y vivieron felices!» y epopeya heroica La principal victoria. De manera similar. Los estudios de Maslow (1961) de experiencias punta como marcadores de identidad ilustran este extremo. Otras formas narrativas. Estas palabras llevan consigo un importante sentido de validez.2.Del yo de la relación regresiva. En cambio. Figura 8. se consideran en otra parte. el retorno de un amor perdido. en la comedia-novela. nos proporcionan nuestro sentido más agudo del yo. cuando se restaura la felicidad para los principales protagonistas. Los acontecimientos de la vida se hacen cada vez más problemáticos hasta el desenlace. 173 . algo que se ejemplifica ampliamente en los noviazgos tradicionales. las narraciones de comunión y la teoría dialéctica. Narraciones trágica y comedia-novela LA FORMA NARRATIVA Y LA GENERACIÓN DEL DRAMA Nietzsche una vez aconsejó: «¡Vivid peligrosamente. el peligro que se ha resistido. Los momentos de cotas más altas de drama a menudo son aquellos que más cris talizan nuestro sentido de la identidad. En este caso. Gergen y Gergen (1987). Scheibe (1986) ha propuesto que «las personas requieren aventuras a fin de construir y mantener relatos vitales satisfactorios» (pág. tenemos lo que comúnmente se conoce como mito del «¡Y vivieron felices!». una narración regresiva viene seguida por una narración progresiva. Esta narración es calificada de comedia-novela porque combina las formas aristotélicas. Y reconocemos también la epopeya heroica como una serie de fases progresivo-regresivas. incluyendo los mitos de unificación.3. 131). 4 Figura 8. ¿Pero qué imbuye de drama un acontecimiento? Ningún 4 Véase Gergen y Gergen (1983).3). el individuo puede que caracterice su pasado como una gama continua de batallas libradas contra los poderes de la oscuridad.

Dicho de un modo más formal. contribuye a lograr un elevado grado de compromiso dramático. Primero. ¿Cuáles son las características de una forma narrativa necesarias para generar un sentido del compromiso dramático? Las artes dramáticas ofrecen una fuente de intuición. cuando consideramos la línea de inclinación de la tragedia. La capacidad que tiene un acontecimiento para producir un sentido del drama es ampliamente una función del lugar que ocupa en el interior de la narración: es la relación entre acontecimientos. un drama por excelencia (véase figura 8. Uno está profundamente comprometido. Sin embargo. Edipo Rey y . presenta una fuerte similitud con la más simple y desestimulante narrativa regresiva. Parece. Del mismo modo. examinándolo con más detalle queda claro que la intriga y el peligro son casos especiales de dos 5 Existen excepciones a esta conjetura genérica. una competición atlética o mientras se juega.2) caracteriza una narración progresiva (a veces implícita) seguida por otra regresiva. una espada ondulante. se crea el drama. que la rapidez con la que los acontecimientos se deterioran en el tipo de tragedias clásicas como Antígona. con independencia de su contexto.2). por consiguiente. el declive relativo en los acontecimientos es mucho más rápido en la narrativa regresiva prototípica que en la narrativa trágica. este cambio en la relación evaluativa entre acontecimientos. Sin embargo. un aeroplano volando a ras del suelo) pronto se convertiría en tediosa.1) existe unidireccionalidad en la pendiente narrativa. ganado la corona— y entonces es abatido. 174 . Parecería que este «giro de los acontecimientos». de acontecimientos asombrosos (un disparo de arma de fuego. por consiguiente. Dicho con términos más formales. 5 Incluso una estacionaria aunque moderada intensificación (narrativa progresiva) o decrecimiento (narrativa regresiva) en las condiciones de vida del protagonista sería algo soporífero. un caballo saltando un muro. el segundo componente principal del compromiso dramático es la alteración en la pendiente narrativa (un cambio en la dirección evaluativa). Quisiera decir una última palabra en este estudio sobre la intriga y el peligro: el sentido del drama intenso que a veces se experimenta durante una historia de misterio. Al contrario. En el primer caso (véase figura 8. aunque no haya cambios de primera magnitud en la línea de relato. Una película que representa una yuxtaposición continua. pero aleatoria. Estos casos parecen eludir el análisis precedente. puede que una narración de la estabilidad consiga un compromiso dramático en virtud de su contraste. dado que no comportan ni aceleración ni alteración de la pendiente narrativa. Por consiguiente. la rápida aceleración (o desaceleración) de la pendiente narrativa constituye uno de los principales componentes del compromiso dramático.1. los consejos moderados captan a menudo más interés gracias al hecho de situarse en un contexto de alicientes hiperestimulantes. Cuando el héroe casi ha alcanzado su meta —encontrado a su amor. en la segunda el declive es precipitado. Un drama en el que todos los acontecimientos fueran evaluativamente equivalentes (narrativa de la estabilidad) difícilmente se consideraría un drama. y no los acontecimientos en sí mismos. si uno se expone sólo al género de la tragedia. en el sentido de que cualquier presentación dada depende en cuanto a su inteligibilidad (y. Mientras que la primera se caracteriza por un moderado declive en el tiempo. su dirección no cambia con el tiempo. en cuanto a su impacto emocional) de la familiaridad que se dé con otros miembros del género y de géneros contrapuestos. Resulta interesante que uno difícilmente pueda asignar un ejemplo teatral de las tres narrativas rudimentarias ilustradas en la figura 8. El drama es también intertextual. Romeo y Julieta se encaminan a culminar su romance cuando la tragedia se abate sobre ellos. Una historia en la que hubiera muchos «arribas» y «abajos» estrechamente entremezclados sería un drama de elevado nivel según los criterios comunes. la narración trágica (figura 8. El contraste entre las narraciones regresivas y las trágicas sugiere también un segundo componente principal.Romeo y Julieta puede ser un aspecto esencial de su impacto dramático. aunque difiere también en dos sentidos relevantes.La autonarración en la vida social acontecimiento es dramático en sí mismo.

en la que uno sufre derrotas pero renace de sus cenizas para conseguir el éxito. cuando una victoria. como un «declive trágico». Este tipo de persona parecería un candidato apto para la psicoterapia. Todo este tipo de acontecimientos pueden o bien impulsarnos momentáneamente hacia una meta o punto final apreciado o apartarnos de ellos en la secuencia narrativa. Entramos en la intriga. por consiguiente. un galardón. resulta claro que existe un grado de acuerdo entre los analistas en la cultura occidental. y el resto del programa se centra en la restauración de esa estabilidad. Una condición estable se ve interrumpida. podemos empezar a trabajar en la cuestión de los yoes potenciales. el relato que uno cuenta sobre sí mismo tiene que emplear las reglas comúnmente aceptadas de la construcción narrativa. y las aceleraciones (o desaceleraciones) pueden ser rápidas. por consiguiente. Examinemos el caso de una persona que se caracteriza por medio de una narración de estabilidad: la vida es adireccional. el impacto dramático de cualquier giro en la trama se ve intensificado. La intriga y el peligro resultan. Sencillamente no aceptamos este tipo de relatos vitales como aproximados a la realidad. Al mismo tiempo. el sentido del drama depende del hecho de impedir la posibilidad de la aceleración o del cambio. el número de formas de relato potenciales tiende al infinito. El espectador es dejado a solas en una montaña rusa dramática. Las convenciones narrativas no rigen. de estas modificaciones implícitas en la pendiente narrativa. pueden ser súbitamente concedidas. FORMA NARRATIVA EN DOS POBLACIONES: UNA APLICACIÓN Con este vocabulario rudimentario para describir las formas de narración y su drama concomitante. estaríamos plenamente preparados para creer. Las construcciones narrativas de amplio uso cultural forman un conjunto de inteligibilidades confeccionadas. En ambos casos. En cambio. destrucción o muerte súbitas. premio gordo. En una programación más inventiva (como la serie «Canción triste de Hill Street. sino que inducen 175 . desafiada o inquietada. las formas de autonarración pueden igualmente ser limitadas. dado que la línea de pendiente modifica la dirección al menos en dos ocasiones.2). De manera similar. en efecto. «Northern Exposure» «NYPD». sería considerado con recelo. Uno entra en el peligro cuando se enfrenta con el potencial de una pérdida.Del yo de la relación reglas anteriores. Uno no está libre para tener simplemente una forma cualquiera de historia personal. a fin de mantener la inteligibilidad en la cultura. si uno pudiera interpretar la propia vida ahora como el resultado de una «larga lucha ascendente». A primera vista parecería que las formas narrativas no imponen este tipo de limitaciones. ofrecen una gama de recursos discursivos para la construcción social del yo. Intentos como los de Frye y Campbell delimitan innecesariamente la gama de formas potenciales de relato. una manera monótona que ni tiende a una meta ni se aparta de ella. desde Aristóteles hasta el presente. por ejemplo. y viceversa. Si examinamos un drama televisivo de los que se pasan en horas de máxima audiencia en este contexto. una amenaza. y muchas comedias de enredo). Cualquier incidente (un beso. una muerte) pueden presentarse en más de una narración. Teóricamente. muchas narraciones pueden desplegarse simultáneamente. evitando ciertas metas mientras se facilitan otras. la identidad. es meramente movimiento estacionario. u otras cosas similares. Este tipo de narraciones contienen un alto grado de compromiso dramático. Tal como señalé. con cada acontecimiento apareciendo ahora de manera central en múltiples narraciones. De este modo. o como una continuada epopeya o saga. aquel que caracteriza su vida como una pauta repetitiva en la que cada ocurrencia positiva se ve inmediatamente seguida por otra negativa. tal como nuestro análisis clarifica. vemos que característicamente se acerca a la forma comedia-novela (figura 8. que sugiere que determinadas formas de relato se emplean con mayor facilidad que otras. en este sentido.

Los períodos más positivos de su historia eran los representados por un desplazamiento hacia arriba de la línea. acosada por dificultades durante los años de adolescencia. Figura 8. ¿cómo caracterizarían su estado de bienestar general? Las caracterizaciones habían de hacerse con una única «línea de vida» en un espacio bidimensional. la forma narrativa general empleada por este grupo de jóvenes adultos es diferente a cualquiera de las conjeturadas arriba. se hizo un intento de derivar la trayectoria vital media a partir de los datos. Narraciones del bienestar de las muestras de jóvenes adultos (a) y de gente mayor (b) Por término medio. Se habían enfrentado a las tribulaciones de la adolescencia y habían salido victoriosos. Los acontecimientos positivos incluían el éxito en una obra de teatro escolar. en general. A este fin se calculó el desplazamiento medio de la línea de vida de cada individuo desde un punto medio neutral a un intervalo de cinco años. Tal como muestran los resultados de este análisis (véase parte a de la figura 8. Consideremos dos poblaciones claramente contrastadas: los adolescentes y los mayores. Los acontecimientos de la vida no parecen influir en la selección de la forma de relato. Se les pidió que describieran los acotecimientos que se habían producido en los períodos más positivos y en los más negativos de su línea de vida.La autonarración en la vida social determinadas acciones y desalientan otras. ¿la vida parece cada vez más desoladora tras los años inicialmente felices de la infancia? Para explorar estos asuntos. como personajes de una historia de final feliz. 1988). En estas exposiciones existe un sentido en el que la forma narrativa ampliamente ordena la memoria. estos jóvenes adultos tendían a considerar sus vidas como felices a una edad temprana. por un desplazamiento descendente. en cambio.4). en un amplio grado es la forma narrativa la que establece las razones de base en función de las cuales los acontecimientos son considerados importantes. ¿Qué formas gráficas podrían adoptar estas autocaracterizaciones? ¿Se retrataban a sí mismos los jóvenes adultos. Examinemos el contenido a través del cual estos adolescentes justificaban el uso de la comedia-novela. Basándose en recuerdos desde su más temprana edad hasta el momento presente. los negativos. A la luz de lo hasta aquí expuesto resulta interesante explorar cómo las diversas subculturas norteamericanas caracterizan sus historias de vida. se pidió a 29 jóvenes de edades comprendidas entre los 19 y los 21 años que trazaran la historia de su vida a lo largo de una dimensión general de carácter evaluativo (Gergen y Gergen . las experiencias con los 176 . En el primer caso. de una epopeya heroica en la que superaban un peligro tras otro? Y de un modo más pesimista. pero en el momento presente como un movimiento ascendente que hace presagiar un buen futuro. Por interpolación estas medias podían unirse gráficamente produciendo una trayectoria genérica. es más bien la característica de la narración comedia-novela. El contenido de estos acontecimientos demostró ser altamente diverso.4.

En este caso. pero una narración progresiva permitía el logro de una punta de bienestar entre las edades de los cincuenta y los sesenta. «Hacerse mayor como decadencia» no es sino una convención cultural. Los diferentes enfoques de lo que es importante al hacerse mayor —tales como los que se han adoptado en muchas culturas asiáticas— permitirían a los científicos sociales articular posibilidades mucho más positivas y capacitadoras. dan a los mayores pocas razones para la esperanza o el optimismo. a su vez. un individuo sin un sentido de la identidad nuclear carece de 177 . tener padres con problemas matrimoniales y perder un amigo. MACRO Y LA MULTIPLICIDAD EN LA NARRACIÓN Hasta ahora. y está sujeta a cambio. a cada individuo consultado acerca de sus experiencias vitales se le pidió que describiera su sentido general de bienestar durante los diversos períodos de la vida: cuándo fueron los días felices. 1980). En calidad de preocupación transitoria resulta útil considerar la cuestión de la multiplicidad narrativa y sus subproductos. sino construcciones de vida. y demás. sin embargo. reflejando el declive físico natural de la edad. En la medida en que este tipo de enfoques se abren paso en la conciencia pública. mientras que los períodos bajos resultaban de experiencias de amplio alcance como mudarse a una nueva ciudad. las «crisis adolescentes» no parecen reflejar un factor objetivo único. La narración característica de las personas de edad seguía la forma de un arco iris: los años de la juventud adulta fueron difíciles.Del yo de la relación amigos. Más bien. y podrían ser de otro modo. las ciencias humanas tienen que abordar críticamente los discursos del lapso de vida: ¿Son estos recursos adecuados para los desafíos de un mundo cambiante? MICRO. Tal como proponen correctamente Coupland y Nussbaum (1993). Las formas de inteligibilidad. un enfoque íntegramente coherente del yo con respecto al cual se puede calibrar si las acciones son auténticas o artificiosas. He defendido específicamente la sustitución de una autoconcepción privada por un proceso social que genera inteligibilidad mutua. 1988). los participantes parecen haber utilizado la forma narrativa disponible y haber empleado cualquier «hecho» que pudiera justificar y vivificar su selección. Dicho de un modo más general. de nuevo representada como una narración regresiva. La vida a partir de estos «años dorados». El enfoque tradicional de la autoconcepción supone una identidad nuclear. Estas respuestas fueron codificadas de modo que los resultados fueran comparables con la muestra formada por jóvenes adultos (véase parte b de la figura 8. Tal como se afirma. Un contraste informativo con esta preferencia lo proporciona la muestra de 72 personas de edades comprendidas entre 63 y 93 años (M. no son subproductos de acontecimientos de vida en sí mismos sino que se derivan ampliamente de convenciones narrativas disponibles. parece que cuando el joven adulto típico describe su historia de vida resumidamente para un público anónimo tiende a adoptar la forma narrativa que he descrito como el drama televisivo característico (comedia-novela). pasamos de la estructura al proceso. Este tipo de resultados puede parecer razonable. el hecho de tener un animal doméstico y el descubrimiento de la música. en qué dirección progresa ahora la vida. De hecho. fracasar en la escuela. por qué cambiaron las cosas. Pero las narraciones no son el producto de la vida misma. había seguido una trayectoria de descenso. La literatura psicológica está repleta de exposiciones tactuales de un primer «desarrollo» y un tardío «declive» (Gergen y Gergen. Ahora salimos de los recursos narrativos para abordar las prácticas existentes de autonarración. hemos explorado las diversas convenciones de narración y sus potencialidades para el drama. En este punto tenemos que cuestionar el papel de las ciencias sociales en la divulgación y difusión del enfoque de que el curso de la vida es un arco iris. Gergen.4).

como en proceso de mejora o como en declive. Uno puede ver su vida como parte de un movimiento histórico que ha comenzado hace siglos. Como mínimo. y con qué frecuencia debe uno poner en tela de juicio su propia valía? Al dejar de hacer hincapié en las autopercepciones internas del proceso de inteligibilidad social podemos abrir nuevos dominios teóricos con consecuencias diferentes para la vida cultural. Allí. una narración regresiva que les dejaba en el presente en la antesala de la desesperación. se esfuerza por dominar la micronarración. ¿Con qué asiduidad compara uno las acciones con cierta imagen nuclear. Estas líneas gráficas resultaron estar en marcado contraste con la exposición de «bienestar generalizado» anteriormente dibujado en la figura 8. en definitiva. Para ambos padres. Uno puede relatar acontecimientos que ocurren durante amplios períodos de tiempo o contar un relato de breve duración. Participamos en relaciones con el potencial de utilizar cualquiera de las formas que integran un amplia gama. con su trabajo académico a lo largo de los años.La autonarración en la vida social dirección. o en la primera adolescencia. Para ilustrar esta multiplicidad. Holstein y Buckholdt [1994] sobre las construcciones del curso de la vida). Las macronarraciones se refieren a exposiciones en las que los acontecimientos abarcan amplios períodos de tiempo. que descansa en efectos cómicos visuales. mientras que el comediante. con su padre. los estudiantes retrataron sus cursos vitales como una comedia-novela: una infancia positiva seguida por una caída adolescente del estado de gracia y la superación posterior mediante un ascenso positivo. Así como un esquiador experto que se aproxima a una pendiente cuenta con una variedad de técnicas para efectuar un descenso efectivo. seremos más ampliamente capaces en nuestras relaciones efectivas. los estudiantes tendían a dibujar su sentimiento de satisfacción para con su trabajo académico como el de un declive constante. Mi argumentación aquí. Podemos hacer uso de los términos «macro» y «micro» par referir los fines hipotéticos o idealizados del continuo temporal. se pidió a los participantes en la investigación que dibujaran gráficos que indicaran sus sentimientos de satisfacción en sus relaciones con su madre. así podemos construir la relación entre nuestras experiencias de vida en una variedad de sentidos. Nuestra participación común en la cultura. El primero pide que sus acciones presentes 178 . aunque estaban siendo educados en una universidad altamente competitiva. pone en tela de juicio todas estas suposiciones. o en el nacimiento. de un sentido de la posición o del lugar que ocupa y. por ejemplo. parámetros temporales necesarios en cuyo seno tenga que construirse una narración personal. podemos desarrollar la capacidad de ver nuestras vidas como una tragedia. desde lo rudimentario a lo complejo. aunque sea una práctica común considerar que cada uno posee un «relato vital».4. y Gubrium. de la garantía fundamental de una persona valiosa. la socialización efectiva nos debe equipar para interpretar nuestras vidas como estables. Por consiguiente. en el caso de sus padres y sus madres. Con todo. Cuanto más capaces seamos de construir y reconstruir nuestra autonarración. El autobiógrafo en general descuella en la macronarración. sin embargo. sino que no existen. nos expondrá a una amplia variedad de formas narrativas. en principio. Sin embargo. típicamente. y por qué debemos creer que no existe sino un único y duradero núcleo? ¿Por qué tiene uno que valorar un sentido fijo de la posición o del lugar. si los yoes se realizan en el interior de encuentros sociales existen buenas razones para creer que no hay ningún relato que contar. retrataron sus relaciones como de mejora constante. No sólo la gente participa en las relaciones sociales con una variedad de narraciones a su disposición. los participantes tendieron con mayor frecuencia a escoger las narraciones progresivas: lenta y continua para el caso del padre pero más fuertemente acelerada en fecha más reciente en el caso de la madre. mientras que las micronarraciones refieren acontecimientos de breve duración. Y con un poco de entrenamiento adicional. como una comedia o como una epopeya heroica (véanse también Mancuso y Sarbin [1983] sobre los «yoes de segundo orden».

convertirse en terrorista es vivir completamente las implicaciones del propio lugar en la historia cultural. El hecho de no poseer un pasado de este modo hace que la participación política sea opcional. las macronarraciones adquieren una importancia preeminente. como activistas políticamente concienciados. El dar cuenta de una noche con un amigo no parece proponer una explicación de la historia de vida de uno. desde el otro. vivir completamente el propio curso vital anidado dentro de la más amplia historia del propio pueblo. ¿En qué medida podemos anticipar la coherencia entre las narraciones anidadas? Tal como Ortega y Gasset (1941) propuso en su análisis de los sistemas históricos: «La pluralidad de creencias en las que un individuo. Toloiyan (1989) sostiene que el terrorista simplemente lleva a cabo las implicaciones de una narración culturalmente compartida con una significación de gran duración temporal. más acertadamente. Relatos similares de valentía. Con todo. Dada nuestra capacidad para relatar acontecimientos dentro de perspectivas temporales diferentes. mientras que al mismo tiempo puede verse como alguien que se ha beneficiado durante mucho tiempo del favor de unos padres a los que decepcionó cuando se hizo mayor (narración trágica). como irracionales o. después de haber examinado la actividad terrorista armenia. a su vez. el último logra el éxito saliendo de la historia. Así. Extrapolando. las personas con un amplio sentido de su propia historia pueden esforzarse más para lograr una coherencia entre una y otra narración que aquellas otras que tienen un sentido superficial del pasado. LA PRAGMÁTICA DE LA AUTONARRACIÓN Desde un punto de vista construccionista. El concepto de narraciones anidadas plantea una serie de cuestiones interesantes. un cambio de ánimo experimentado algunos momentos. o. o un pueblo. esa historia de la vida constituye de hecho la base para la comprensión de la trayectoria de la noche. o una época se basa nunca posee una articulación completamente lógica» (pág. y dentro de ésta. sin embargo. las personas de una cultura o nación recientemente desarrollada pueden experimentar un sentido mayor de libertad en la acción momentánea que aquellas pertenecientes a culturas o naciones con narraciones temporalmente amplias e históricamente prominentes. Examinemos a continuación bajo esta luz el caso de la actividad terrorista. Esa narración empieza en el año 450 de nuestra era y describe muchos valerosos intentos de proteger la identidad nacional armenia.Del yo de la relación se entiendan por referencia al telón de fondo de la historia. Parecen disponer los fundamentos sobre los que construimos otras narraciones. y como alguien que ha logrado reavivar el ardor menguante de una amiga la noche anterior (comedia-novela). 166). se hace patente que las narraciones pueden también anidar una dentro de otra (véase también Mandier. Tal como Toloiyan razona. Los terrosistas han sido considerados. los individuos pueden dar cuenta de sí mismos como portadores de una larga historia cultural. por un lado. Sin embargo. pues. Para el primer grupo es menos necesario comportarse de modo coherente con el pasado. como perturbados. como potencialmente psicóticos. la multiplicidad narrativa es importante 179 . de martirio y de persecución por la justicia se fueron acumulando durante siglos y ahora están incrustados en la cultura popular armenia. existen muchas ventajas sociales en «haber logrado que los relatos de uno concuerden». desde un ángulo distinto. Ahora bien. pero anidada dentro de esta narración puede haber una explicación independiente de su desarrollo desde la infancia. Una persona puede verse a sí misma como portadora del estandarte contemporáneo de una raza que ha luchado durante siglos (una narración progresiva). En la medida en que la cultura premia la consistencia entre las narraciones. 1984).

para ser capaz de mostrar al nivel más personal que el amor. Tal como aconsejaba Wittgenstein (1953): «Piensa en las herramientas de una caja de herramientas: hay un martillo. Siguiendo esta explicación. Teóricos como Prescott Lecky. Ahora bien. Es importante señalar en este punto un sentido importante en el que estos análisis entran en conflicto con las exposiciones más tradicionales de la identidad. En este sentido. por ejemplo. uno está «verdaderamente enraizado» en la cultura local y es parte de su futuro. En cambio. Examinemos primero la narración primitiva de estabilidad. el individuo maduro es aquel que ha «hallado». es su estabilización lo que nos permite hablar de pautas culturales. un destornillador. cuanto los resultados de la propia relación. Y dado que uno cambia de unas relaciones a muchas otras. los rasgos personales. el carácter moral y la identidad personal ya no son tanto lo dado de la vida social. Erik Erikson. Al igual que los relatos.. si determinadas características duran a través del tiempo.. clavos y tomillos. A menudo este tipo de pautas se saturan de valor. para uno. y en realidad. En aspectos importantes la mayoría de las relaciones tienden hacia pautas estables. ni tampoco hay razón en las relaciones parar sospechar 180 . Para McAdams: «La identidad es un relato vital que los individuos comienzan a construir. la capacidad de la gente para identificarse a sí mismos como unidades estables tiene gran utilidad dentro de una cultura. los ladrillos de la relación. 57. «cristalizado» o «realizado» un sentido firme del yo o de la identidad personal. Las funciones de las palabras son tan diversas como las funciones de estos objetos» (pág. Examinemos un número escogido de funciones que la autonarración satisface. el compromiso paternal. un tarro de cola. de la relación. la honestidad y los ideales morales no se han quebrado con el paso del tiempo. resulta esencial demostrar que a pesar de las amplias ausencias. instituciones e identidades individuales. En las relaciones íntimas las personas a menudo quieren conocer si los otros «son lo que aparentan». desde el punto de vista privilegiado del construccionista no existe ninguna demanda inherente en cuanto a la identidad de coherencia y estabilidad. una regla. la cursiva es mía). las identidades pueden asumir una "buena" forma —coherencia narrativa y consistencia— o pueden estar malformadas —como el cuento del zorro y del oso con sus puntos muertos y cabos sueltos» (pág. sino más bien. aun cuando su apariencia extema sea sospechosa. minimiza el desacuerdo o la inconsistencia en la propia conducta. uno puede o no lograr la estabilidad en cualquier relación dada. Aunque generalmente desprovista de valor dramático. una sierra. 6). El enfoque construccionista no considera la identidad. Casi la misma idea es propuesta por McAdams (1985) en su teoría del relato vital de la identidad personal. «Ser» una persona de una clase especial es una consecución social y exige una atención de conservación continuada. una vez lograda. esta condición es considerada como altamente positiva y.La autonarración en la vida social primeramente a causa de sus consecuencias sociales. consciente o inconscientemente. En este sentido. integral o coherente. La multiplicidad se ve favorecida por la variada gama de relaciones en las que las personas están enredadas y las diferentes demandas de contextos relaciónales diversos. alicates. Dominar diversas formas de narración intensifica la propia capacidad para su conexión. las construcciones narrativas son herramientas esencialmente lingüísticas con importantes funciones sociales. Cari Rogers y Seymour Epstein han considerado la identidad personal como algo análogo a una condición lograda de la mente. La exigencia societal de estabilidad encuentra su contrapartida funcional en la fácil accesibilidad a la narración de estabilidad. Para manejar fructíferamente la vida social uno tiene que ser capaz de hacerse inteligible como una identidad perdurable. En determinados ámbitos políticos. puede ser esencial proseguir una relación. en la adolescencia tardía. Una vía importante de expresar esa seguridad es la narración de estabilidad. En general. como un logro de la mente. racionalizarlas de este modo es sostenerlas a lo largo del tiempo. cola.

Examinemos los efectos de las historias de desgracias que solicitan atención. y se le libre de los castigos. La narración simultáneamente puede implorar lástima e interés. y el egocentrismo) han disminuido con el tiempo. sino un potencial para comunicar y representar un yo. que se le excuse a uno por el fracaso. Esta última posición se fortalece cuando consideramos las funciones sociales que cumple la narración progresiva. Por ejemplo. ¿Se puede argumentar en favor del valor social de las narraciones regresivas? Hay razones para creerlo así. Uno no adquiere un profundo y durable «yo verdadero». Por consiguiente. se soportan apuros y los recursos personales (incluyendo las relaciones más íntimas) se sacrifican en la creencia de que uno participa en un cambio positivo: una gran narración progresiva.Del yo de la relación la existencia de un alto grado de coherencia. por convención. la narración progresiva desempeña una variedad de funciones útiles en la vida social. Por consiguiente. Poseer un yo inteligible —un ser 181 . aunque haya muchas razones para dudarlo. Tal como sugiere la investigación de Kitwood (1980). con un trabajo de conversación suficiente. y al nivel individual. La sociedad valora fuertemente tanto el cambio como la estabilidad. Cuando las personas aprenden de condiciones que empeoran constantemente. la posibilidad de un cambio progresivo es la razón de ser. En términos de narración. EL ENGARZADO DE IDENTIDADES En este capítulo he intentado desarrollar un enfoque de la narración como un recurso discursivo. uno tiene que estar preparado en la mayoría de las relaciones para dar cuenta de sí mismo. En la cultura occidental las narraciones negativas pueden cumplir una función compensatoria. al mismo tiempo. la intensificación del esfuerzo es convertir una potencial tragedia en una comedia-novela. el mismo acontecimiento puede figurar tanto en una narración de estabilidad como en otra progresiva. El declive ha de ser compensado o invertido mediante un vigor renovado. cuando uno alienta el entusiasmo propio por un proyecto dado: «No me está saliendo bien. he de esforzarme mucho más». esto subraya el hincapié anterior en la variedad de autoexposiciones. opresiva u odiosa. el éxito de muchas relaciones depende en gran medida de la capacidad de las personas para demostrar que sus características indeseables (la infidelidad. así como de su riqueza y potencialidad como constituyentes de un legado histórico disponible en grados variantes para todos en la cultura. aparentemente invistiendo a la relación con más valor aún y con la promesa del futuro. cada estabilización también puede caracterizarse —desde perspectivas alternativas— como problemática. Las personas pueden retratarse de muchas manera dependiendo del contexto relacional. las personas hacen un uso especial de la narración progresiva en las primeras etapas de la relación. Las carreras se eligen. las disputas. a menudo la descripción opera. Para muchos. Tal como debiera ser evidente. por ejemplo. sino comprometerse en una clase particular de relación. demostrar que uno sigue su camino hacia una posición profesional elevada. En efecto. puede mostrar que uno siempre ha sido inteligente y. Uno tiene que ser capaz de mostrar que siempre ha sido el mismo y seguirá siéndolo. Relatar la propia historia de una depresión no es describir de entrada el estado mental. simpatía e intimidad. tanto en el sentido de mostrarse inherentemente estable como el de soportar el cambio. aunque siga mejorando. Lograr este tipo de fines diversos es primeramente un asunto de negociación del significado de los acontecimientos entre sí. El licenciarse en la facultad de medicina. Además. las narraciones regresivas sirven de medios importantes para motivar a las personas (incluyendo a uno mismo) para la consecución de fines positivos. como un reto para compensar o buscar la mejora. La función compensatoria opera a nivel nacional cuando un gobierno demuestra que la continua caída de la balanza de pagos puede contrarrestarse mediante un compromiso de base popular con productos localmente fabricados.

Resulta particularmente útil mencionar de pasada la autonarración y la comunidad moral. El punto importante aquí esfque cuando estas consecuencias se realizan en la practica. Por otro lado retratarse a uno mismo como alguien que pierde las propias capacidades a causa del envejecimiento (narración regresiva) genera la expectativa de que se será menos vigoroso en el futuro. la realización de la autonarración garantiza un futuro relacional. y dado que las convenciones de referencia son a veces unívocas. En un sentido amplio sirven para unir el pasado con el presente y significar las trayectorias futuras (Csikszentmihalyi y Beattie. ¿indica que los lamentos por envejecer eran sólo una argucia? A fin de sostener la identidad se requiere la intervención de una fructífera negociación cada vez. existe un marcado acento puesto en el intercambio existente.La autonarración en la vida social reconocible con un pasado y un futuro— exige tener acceso a un préstamo de la reserva cultural. pasan a estar sujetas a apreciación social. En efecto. El ser moral de uno nunca es un proyecto completo mientras prosigan las conversaciones de la cultura. Dicho en términos de Madntyre (1981). ponen en duda su validez y puede que el resultado que se obtenga sea la censura social. pero el hecho de lograr establecer la identidad descansara inevitablemente en el diálogo. 201). Establece la reputación y es la comunidad de reputaciones la que forma el núcleo de la tradición moral. en cuestiones de deliberación moral. Sostener que uno siempre ha sido una persona honesta (narración de estabilidad) sugiere que se puede confiar en uno. La narración puede aparecer monológica. Un último rasgo relacional complica esta negociación continuada de la identidad narrativa. Hasta aquí he tratado las narraciones como si estuvieran sólo preocupadas por la trayectoria temporal única del protagonista. En la mayoría de los casos las acciones de los demás contribuyen de manera 182 . Sin embargo. 1976. porque plantea el escenario para la evaluación moral. Puesto que las narraciones generan expectativas. Dado que la relación entre nuestras acciones y el modo como damos cuenta de ellas depende de las convenciones sociales. ser una persona inteligible requiere de un acto de ventriloquia. podemos decir que mantener la identidad —la validez narrativa dentro de una comunidad— es un desafío interminable (véase también De Waele y Harré. reunidos dentro de las relaciones ahora en curso. establece las bases para el ser moral dentro de a comunidad. una vez utilizada. inevitablemente se plantea la pregunta de si las acciones están a la altura de las expectativas. Hankiss. Dicho mas ampliamente. la negociación interminable y las identidades recíprocas. Tal como he sugerido. Construir el propio pasado como un relato de éxitos (narración progresiva) implica un futuro de avance continuado. En el sentido de Bakhtin (1981). Este concepto tiene que expandirse. En la medida en que este tipo de acciones entran en conflicto con estas exposiciones. existe una ambigüedad inherente en el modo como se han de comprender las acciones. Finalmente. 1981). Los incidentes característicamente tejidos en una narración son las acciones no sólo del protagonista sino también de otros. quiero llamar la atención en este contexto sobre los modos como se entretejen las identidades narradas en el seno de una cultura. Otros pueden encontrar las acciones y los resultados implicados por estas narraciones (según las convenciones vigentes) coherentes o contradictorias con lo contado. ¿indica que la narración progresiva ya no es operativa? Una Vitoria por tres sets a cero. las autonarraciones están inmersas en procesos de intercambio efectivo. 1979) De especial interés es aquí su significación para el futuro. ¿Una auditoria fiscal contradirá la pretensión del individuo de una continuada honestidad? ¿Que un profesor se pase un año sin publicar. «sólo puedo responder a la pregunta "¿qué he de hacer?" si estoy en condiciones de responder a la pregunta anterior "¿de qué relato o relatos encuentro que soy personaje?"» (pág. Lo cual significa que la autonarración no es simplemente un derivado de encuentros pasados. La representación narrativa también pone el escenario para una ulterior independencia. tal como se desarrolla aquí.

Este depender de los demás sitúa al actor en una posición de interdependencia precaria. en peligro. amplias. y dado qué uno a su vez es requerido para interpretar papeles de apoyo en las construcciones de los otros. los otros también exigen los derechos de definir sus propias acciones. entonces uno no puede contar con sus acciones en una narración.Del yo de la relación vital a los acontecimientos vinculados en la secuencia narrativa. también la propia identidad de los demás depende de la afirmación que de ellos haga el actor. cuando las partes en la relación retiran sus papeles de apoyo. nunca son individuales. En todos estos casos. la narración continuada del «yo como bueno» está. si el otro está presente. Por consiguiente. el actor difícilmente puede utilizar ese episodio como un peldaño en un relato que cuente el triunfo. Una amante puede decirle a su compañero que ya no le interesa como antes. por consiguiente. Las reverberaciones que tienen lugar aquí y ahora —entre nosotros— pueden ser infinitas. En estos casos. Las identidades. las construcciones del yo requieren de todo un reparto de participaciones de apoyo. el resultado es una degeneración general de las identidades. un individuo podría describir cómo un amigo intentó estafarle sin lograrlo. el momento en el que cualquier participante escoge faltar a su palabra. 183 . Si los demás no ven sus acciones que se relatan como «atractivas». por consiguiente. En el caso más simple. así fue». y destruir potencialmente así la narración de estabilidad de aquélla como «buena madre». En palabras de Schapp (1976) cada uno de nosotros está «soldado» en las construcciones históricas de los demás del mismo modo que ellos lo están en las nuestras. sin embargo. sin embargo. ya que del mismo modo que la autointeligibilidad depende de si los demás están de acuerdo sobre su propio lugar en el relato. para ilustrar un logro conseguido. cada una está suspendida en una gama de relaciones precariamente situadas. En este sentido. Un adolescente puede decirle a su madre que ha sido una «mala madre». Dado que la identidad de uno puede mantenerse sólo durante el espacio de tiempo que los otros interpretan su propio papel de apoyo. éste puede contestarle que hacía mucho tiempo que se aburría con ella y que se siente contento de ser relevado de su papel de amante. Como esta delicada interdependencia de narraciones construidas sugiere. ninguna explicación de las propias acciones puede darse sin el acuerdo de que «sí. en realidad. pasa a depender de su acuerdo. del mismo modo que los individuos generalmente disponen del privilegio de la autodefinición («me conozco mejor de lo que los otros me conocen»). de hecho amenaza a todo el abanico de construcciones interdependientes. depende fuertemente de la afirmación de los demás. El que un actor logre sostener una autonarración dada depende fundamentalmente de la voluntad de los demás de seguir interpretando determinados pasados en relación con él. las acciones de los demás se convierten en parte integrante de la inteligibilidad narrativa. La validez narrativa. Por ejemplo. en este sentido. el actor difícilmente puede hacer alarde de un carácter fuerte de forma continuada. para justificar esta exposición de honestidad continuada. al hablar de capacidades perdidas podría indicar la presteza de la realización de una persona más joven. cuando uno utiliza las acciones de los demás para hacerse inteligible. Al mismo tiempo. Si los demás no quieren acceder a los papeles que se les asignan. si los demás pueden mostrar que realmente no fueron vencidos en una competición. podría mostrar cómo otra persona fue vencida en una competición. Las consecuencias de esta necesidad de contexto son. se arriesga a que su madre le replique que siempre sintió que su carácter era tan inferior que nunca había merecido su amor. un aspecto fundamental de la vida social es la red de identidades en relación de reciprocidad. aplastando potencialmente su narración de estabilidad. En primer lugar.

De manera similar. más que definiciones de lo que es ser humano. Hobbes y Pascal el concepto de amor propio (ahora autoestima). Con Platón compartimos el concepto de ideas abstractas (ahora refiguradas como prototipos). la comunidad de investigación contemporánea está en comunicación continua rebasando los límites geográficos. muchos individuos deben sus vidas a este instrumento conceptual. religiosos y políticos. informan a la sociedad de los derechos y deberes. Las concepciones del yo han desempeñado un papel inmensamente importante en los asuntos humanos. En este capítulo desarrollaré este tema significativamente en el sentido de articular una concepción relacional del yo. sino procesos sociales realizados en el enclave de lo personal. Mientras los sabios de siglos anteriores estaban histórica y geográficamente diseminados y. La tradición occidental es profundamente afín con un enfoque del yo como unidad independiente. la legalización del aborto dependió marcadamente de la elaboración de los conceptos de «elección individual» y «sufrimiento mental». con Maquiavelo las concepciones de la estrategia social (ahora manejo de la impresión). pues. Mientras se sostiene este enfoque. la investigación contemporánea del yo sigue una reverenciada tradición de erudición. sino reconstituir las conceptualizaciones existentes. étnicos. no sujeto a las prácticas culturales. al fin y al cabo. con San Agustín. más sofisticado metodológicamente y carente de trabas políticas y económicas que se ha comprometido en un examen concienzudo del yo. qué límites pueden situarse en el funcionar humano y qué esperanzas pueden ser alimentadas respecto a un cambio futuro. de la que estos conceptos no son sino unos pocos de sus artefactos importantes. tal como lo han alimentado y desarrollado los psicólogos. En nuestro actual diálogo nuestros antepasados participan como interlocutores callados. y siguen desempeñándolo. El concepto de autoestima. Uno puede justificadamente sentir temor y respeto ante el poder intelectual dado al estudio contemporáneo del yo y sentirse también profundamente interesado por sus resultados. En particular. Además. a menudo. Las consecuencias de esta investigación podrían ser enormes. En realidad. Los especialistas preocupados por la naturaleza de los yoes individuales ahora se alinean en las ciencias sociales y las humanidades. Tales teorías informan a la sociedad acerca de lo que el individuo puede o no puede. y con Locke un concepto de base empírica de las ideas abstractas (ahora representación mental). designan aquellas actividades que han de considerarse con recelo o aprobación. En aspectos importantes su descendencia ha sido la defensa por demencia y. prácticamente. En el caso de la psicología. y las amplias prácticas sociales en las que se aloja esta concepción permanecerán incontestadas.La emocion como relacion Capítulo 9 La emoción como relación Las narraciones del yo no son impulsos personales hechos sociales. Las teorías del yo no son. con Aristóteles el concepto de formas lógicas (surgiendo como heurística cognitiva). No me propongo aquí desarrollar un vocabulario enteramente nuevo. los problemas tradicionales de la epistemología y del conocimiento social permanecerán irresueltos (e insolubles). 184 . me propongo demostrar de qué modo la concepción tradicional de la emoción puede retrazarse: cómo pueden enfocarse las emociones como rasgos constitutivos no de los individuos sino de las relaciones. participar en el juicio implícito de la sociedad. ignoraban el trabajo de los demás. Representan el grupo más avanzado conceptualmente. e indican quién o qué ha de ser tenido por responsable de nuestra condición presente. por ejemplo. Actualmente tenemos a nuestra disposición más de dos mil años de discurso acumulado sobre el yo. la articulación creciente de los conceptos de las fuerzas inconscientes y de la autofrustración ha modificado significativamente los procedimientos de instrucción legal. Definir el yo es. Éstos son sólo un puñado de constituyentes del rico y finamente matizado yo del que disponemos.

Del yo de la relación tuvo un papel central en la legislación de los derechos civiles en los Estados Unidos. cuando los historiadores dilucidan los valores y motivos predominantes de otras épocas. el concepto de autoestima. Este hacer hincapié legitima un interés preeminente por nuestra propia condición privada. 1 Estas maniobras de inteligibilidades concurrentes en el campo cultural no tienen pocas consecuencias. placeres y derechos. 185 . Dicho más genéricamente. los politólogos documentan las actitudes y opiniones del pueblo. Y si el estudio especializado es apto para las instituciones públicas de la democracia. las exposiciones eruditas de las mentes individuales desempeñan un papel pronunciado a la hora de justificar y sostener las pautas de la vida cultural. empezando por el propio estado de conocimiento y procediendo a través de las cuestiones relacionadas de las propias metas. las subjetividades o las mentalidades de otros grupos. contribuyen a una sociedad humana. ya que en las últimas décadas lo que una vez fue un tranquilo murmullo de disensión ha dado paso a un coro de crítica a gran escala. Y al situar la mente individual en el tramo central. 1990) para un análisis critico de los modos en que el statu quo psicológico contribuye al acrecentamiento del control sobre los ciudadanos. las prácticas educativas dedicadas a la formación de mentes individuales y las instituciones de la justicia. lesivo. donde la autoestima del estudiante aparece en una posición central en la planificación del currículo. la cognición o la emoción. y los psicólogos llevan a cabo experimentos sobre la percepción. la creencia en el individuo independiente —al que un compromiso con las mentes individuales que conocen hace una aportación sustancial— se presta a dar prioridad al yo en el quehacer cotidiano. la libre empresa. Al principio. El concepto se abrió paso en el ámbito educativo. todos ellos están informando al público de que la mente del individuo único es esencial para el bienestar cultural. pero sólo en la medida en que sus acciones afectan nuestro propio 1 Véase Rose (1985. Hay mucho que decir en nombre de estas instituciones y las inteligibilidades tan ricamente aportadas por el argot de la academia. ¿Continuaremos simplemente. limitar y guiar las vidas de los individuos. los antropólogos exploran las personalidades. Buena parte de lo que en la cultura occidental consideramos como valioso puede hacerse remontar. para quienes eran tenidos por distintos. Reforzado por la teoría de la supervivencia de las especies de Darwin. Para muchos psicólogos la defensa alegando demencia. Favorecen una concepción de la democracia. El posicionamiento de la autoestima al frente del bienestar personal dispuso el escenario para el argumento contra «distintos pero iguales». así como las prácticas cotidianas de la adjudicación moral en las que los individuos son tenidos por moralmente responsables de sus acciones. pues. a nuestro vocabulario rico y convincente de mentes individuales. y las medidas de la inteligencia y de los rasgos personales. necesidades. Los procedimientos de evaluación se utilizan ahora a través del espectro de la vida institucional para ordenar. De manera similar. lo que cabría preguntar a cualquier proyecto es cómo es afectado el yo: «¿Cómo gano o pierdo yo?». en aspectos importantes. en la que cada individuo posee el derecho de votar. los conceptos relacionados de nivel de inteligencia y rasgos personales han disparado el crecimiento de la industria de medición mental. un sistema de libre empresa en el que el individuo puede ejercer la facultad de la elección racional. la justicia y la responsabilidad moral tanto mejor. con las ocupaciones como de costumbre. elaborando y ampliando progresivamente los discursos del yo individual? En este importante punto nos detendremos. ciertamente. Cuando los economistas basan sus predicciones en las suposiciones de la racionalidad individual. Otros individuos han de ser considerados. por ejemplo. estas tentativas añaden una sutil fuerza a muchas de nuestras instituciones predominantes. se sostenía.

A nivel social. la ideología del individualismo también genera un sentido de independencia o aislamiento fundamental.985)• Juntamente con los Prologas Sarnoff y Sarnoff (1989). en los parques o en asambleas públicas y hablan con independencia cívica. claustrofóbicos y defensivos Otros apuntan a la desatención sistemática de amplias configuraciones sociales favorecida por la cosmovisión individualista (Sampson 1978 1981) hn la enseñanza superior existe poca conciencia de los modos cooperativos de aprendizaje. pero sólo en la medida en la que es una retribución para sí mismo. Igualmente. El libro The Culture of Narcissism. En The Fall of Public Man. los tribunales de justicia buscan asignar al individuo la culpa. que pueda interesarse profundamente por nosotros. Argumenta que nuestra preocupación individualista y miedo concomitante a la sinceridad y a la revelación de sí mismo son activamente contrarias al tipo de vida pública en la que las personas se confunden libremente en las calles. Si tales esfuerzos resultan ser personalmente arduos o desagradables. la investigación especializada (llevada a cabo para «ayudarme en mi carrera») y el discurso político (escogido para «ayudarme a ganar»). Estrechamente relacionada con esta trivialización. las personas son entidades limitadas que levan vidas distintas con trayectorias independientes: nunca podemos estar seguros de que alguien más nos comprende. de Christopher Lasch (1979). el individuo ilustrado puede que favorezca el altruismo. Para Lasch. Si uno cree que la unidad central de la sociedad es el yo individual. si cada individuo actúa maximizando los beneficios y minimizando los costes. y. y está por consiguiente impedido de invertir demasiado fuerte en sus vidas. sin azoramiento y con un sentido del bien común. Como demuestra este autor. mientras permanecen ciegos ante los procesos sociales más amplios en los que se incrusta el crimen Finalmente. necesidades sensaciones) de los otros. entonces cualquier enfoque opuesto integra frustraciones o 186 . la vida pública ha dado paso a modos de vida privatizados. tenemos que plantear la pregunta de si una ideología individuaista puede guiarnos con seguridad en el futuro. esta orientación reduce a trivialidades las relaciones emocionales y la intimidad sexual compartida (llevada a cabo para «hacerme sentir bien»). Por consiguiente. Como sostiene Macintyre (1981) no hay razón por la que alguien comprometido con el individualismo deba prestar atención a las «buenas razones» de los otros Si el individuo debe «escoger aquello que cree que es bueno y justo» -tal como favorece la perspectiva individualista-.se cuando puede que acorten la ProPia "bertad inv Saruofr?le9^ y. las consecuencias generales para la sociedad pueden ser desastrosas. Tal como Sennett lo ve. Para el individualista. la formación en economía empresarial hace hincapié en el individuo como algo contrapuesto a la realización de grupo. El análisis de los costes ocultos de la racionalidad individual llevado a cabo por Hardin (1968) es cía sico. han llegado a la conclusión de que instituciones como la comunidad y el matrimonio están profundamente amenazadas por la perspectiva individualista. Sennett (1977) traza el declive de la vida cívica a lo largo de los siglos. Las crisis medioambientales actuales nos facilitan una ilustración conveniente: la suma de los beneficios individuales es el empobrecimiento colectivo. entonces se invita a uno a que los abandone y vuelva al estado originario de aislamiento. perversas o «trabajadas».suscolTS (l. ¿Y por qué este tipo de ZTT^ ÍÍn seguir. el individuo independiente nunca puede estar seguro de que comprende la mente (pensamientos.La emocion como relacion bienestar. por consiguiente. contiene tal vez el enunciado más condenatorio de la actitud del «primero yo» generada por el impulso individualista. entonces las relaciones son por definición estratagemas artificiales. los analistas se preocupan también por los efectos de la ideo ogia individualista en el bienestar colectivo.

Del yo de la relación interferencias. Pero. El reto construccionista. Es como si tuviéramos a nuestra disposición un lenguaje enormemente elaborado para describir torres. la relacionalidad precede a la individualidad. resulta interesante observar el erado en que las relaciones en estas obras se predican sobre la base de la suposición mas fundamental del yo individual. Para el construccionista. Taylor intenta argumentar en el sentido de una forma más responsable y viable de actuación individual. En un mundo así. ya sean de tipo erótico. en lugar de intentar abrir nuevos horizontes. es interesante por contraposición. en The Fiction of Relationship (1988). por consiguiente. examina los muchos sentidos en os que las relaciones alcanzan una tangibilidad visceral en las novelas de los últimos tres siglos. inteligibilidades lingüísticas y prácticas asociadas que ofrezcan una nueva potencialidad a la vida cultural. están «cómo el yo anhela la unión pero es ciego a la realidad del otro. Taylor está de acuerdo en que el individualismo en la sociedad contemporánea ha sido discriminado justificadamente. químico o ideológico. ¿Tenemos que aumentar aún más al enorme vocabulario de los estados psicológicos? Si albergamos la esperanza de que nuestro trabajo pueda contribuir al bien común —por no hablar del enriquecimiento de la tradición erudita—. Por consiguiente. poseemos un vocabulario asombroso para caracterizar a los yoes individuales pero que prácticamente enmudece en el discurso de la relacionalidad. pero que es incapaz de caracterizar el juego del ajedrez. De ser fructífero. según Weinstein. cómo el yo evoluciona a lo largo del tiempo mientras permanece vinculado al otro cómo el yo participa en esquemas de "allanamiento de morada". el individualismo fomenta un conflicto interminable entre compromisos morales o ideológicos inconmensurables. Tal como propuse. 2 En efecto. el teórico tiene que recurrir a los recursos culturales para buscar metáforas. 187 . y el coste de esta 2 The Ethics of Authenticity. Prestar atención a «la oposición» es renunciar a la propia integridad. los problemas de la cooperación internacional se expanden continuamente. es moldear una realidad de cualidad relacional. y las armas de destrucción masiva son cada vez más efectivas. cómo el yo llega a adecuar el conocimiento del otro solo convirtiéndose en ese otro. Hacia realidades relaciónales Si los problemas sustanciales son inherentes a la cosmovisión individualista. Existen. Su discurso no contiene un lenguaje implícito de la relacionalidad que simplemente estuviera a la espera de una articulación. Por ejemplo Weinstem. este tipo de construcciones relaciónales adquirirán una validez vivida por lo menos igual al lenguaje de las mentes individuales. Hoy las culturas del mundo se ven empujadas a un contacto cada vez mayor entre sí. tenemos una razón de peso para desarrollar alternativas a las formas individualistas de descripción y explicación. muchos de estos recursos pero vanan sustancialmente en cuanto a su porvenir. de hecho. y la investigación que supone la realidad de la mente individual es la que sostiene este enfoque. narraciones y otros dispositivos retóricos. Si la relacionalidad ha de hacerse real. ¿Podemos desarrollar un lenguaje de comprensión en el que las características individuales se deriven de formas más esenciales de relación? ¿Podemos elucidar la realidad de las relaciones en las que se enraiza el sentido del yo? A estas alturas encontramos que el construccionismo mismo no ofrece ninguna exposición de los yoes relaciónales. entre las preocupaciones centrales de esta tradición literaria. existen buenas razones para hacer una pausa. Por el momento. Al mismo tiempo. la mentalidad individualista —todos contra todos— significa un peligro sustancial. peones y alfiles. de Charles Taylor (1991). las concepciones del individuo —incluyendo aquello que consideramos que es la sustancia y el contenido de las mentes individuales— se derivan del proceso social.

Aislado de la multiplicidad. Tal como Hegel lo veía: «El individuo es un individuo en esta sustancia (la cual caracteriza a una comunidad).cómo el yo puede aprehender la más amplia configuración de la que forma parte» (pag. por ejemplo Berscheid. Según este enfoque. Las relaciones son los resultados artificiales de individuos que toman sus propias decisiones privadas. con la creciente complejidad del Estado moderno. Esta exposición es prefigurada por la concepción hegeliana del Volksgeist —literalmente «espíritu de un pueblo»—. Aunque preocupada por las pautas de relación a través del tiempo. O de nuevo: «Para el individuo singular como tal es verdad sólo como multiplicidad universal de individuos singulares. Más prometedor es el trabajo mas reciente sobre las relaciones personales (Gilmour y Duck 1986) En este dominio encontramos un importante descontento con la concepción individualista de la relacionalidad (véase. no existe ni un solo capítulo sobre la psicología de grupos. Los escritos tanto de Durkheim como de Marx están en consonancia con esta novela del todo. la mayoría de teóricos interesados en el yo en relación encuentra los conceptos de estructura social (la comunidad del todo) distantes de sus preocupaciones. un yo irreal.. el yo era una parte integrante del todo. hemos de buscarlas en otra parte En la mayor parte de la obra escrita en el siglo xix. 599). Con todo. aunque la relacionalidad ha gozado en Occidente de una vida vigorosa en el ámbito novelesco. la teoría del intercambio social (Thibaut y Kelley 1959) se basaba en dar cuenta de las estrategias individuales orientadas amaximizar el beneficio. Las psicólogas feministas han demostrado un interés importante por las relaciones. Existe un capítulo sobre las «relaciones intergrupales» pero aquí la «perspectiva está integrada por el estudio sistemático de las relaciones entre los individuos tal como son afectados por su adscripción grupal» (Stephan 1985. En los primeros tiempos —sostienen ambos pensadores—. En efecto. por consiguiente haciendo hincapié en cómo los individuos conceptualizan las relaciones cómo están equipados para relaciones fructíferas o cómo los diversos factores influencian a los individuos en relación. Este tipo de unidades omniabarcantes parecen eliminadas de las exigencias más inmediatas de la vida cotidiana.La emocion como relacion transformación. por lo demás alienadas. y el yo sólo se realiza a través de la participación en el todo. incluso aquí ha sido difícil romper con el fulcro explicativo de la mente individual (véanse por ejemplo. la sociedad como estructura monolítica de relación antecede al individuo. Sin embargo. Lyons. cuando la sociedad era menos compleja (Durkheim) o estaba menos regida por la dominación capitalista (Marx). Este enfoque del yo individual que opera en el exterior hacia la relacionalidad domina buena parte de la literatura de la psicología social la disciplina mas esencialmente preocupada por las relaciones de conceptualizacíon.. la «dependencia personal» ha sido sustituida por las «relaciones de dependencia objetiva» (Marx). El concepto del grupo en cuanto grupo prácticamente desapareció de a psicología social con el advenimiento del individualismo metodológico en la decada de 1930. Las 188 . pag. aunque con nostalgia. el individuo era una derivación secundaria. la mayoría de esta obra sigue vinculada con el individuo como la piedra angular de la relación. Chodorow. 1978. 308). de hecho. 1986) Con notables salvedades. Ningún individuo puede ir más allá [de ella]». Gilligan. Entre los treinta capítulos de la edición del Handbook of Social Psychology. Con todo. el yo solitario es. la «solidaridad orgánica» ha cedido el paso a las relaciones «mecanicistas» (Durkheim). Para Hegel (1979) este espíritu omniabarcante de la comunidad era algo fundamental para la condición humana. de 1985. impotente». Este tema del yo en la relación interactiva con un todo social prosigue a través de la obra más reciente de Parsons (1964) y Giddens (1984). de hecho es una relacionalidad entre identidades. el yo se considera como un constituyente del todo. sin embargo. y Hammer 1989) En cuanto a las alternativas al enfoque de que las relaciones son un subproducto de yoes individuales.

no antecedentes. Aquí las formas de la acción interdependiente —el reino de lo que está entre— se convierte en el centro de atención. Su cuidado análisis conduce a Tseelon a concluir que «en el análisis dramatúrgico el significado del organismo humano se establece mediante su actividad y la actividad de los otros en relación a la suya. la concepción del yo que tiene uno y las acciones de uno mismo son esencialmente dependientes de las actitudes y de las acciones de los otros. Las numerosas obras de Goffman (1959.Del yo de la relación estructuras son siempre «entre bastidores». de la articulación conversacional. de la memoria lógica y de la autoconciencia. Al igual que Mead. adquieren la capacidad de autorreflexión: la conciencia de sí mismos y de los efectos de sus acciones. a nivel social. Por consiguiente. Aquí se inician las funciones mentales superiores del pensamiento. inmanentes pero nunca transparentes. En sus exploraciones de la autopresentación. 1980). 4 De importancia destacada es también la obra de Garfinkel (1967) y sus colegas sobre la etnometodología. de la atención voluntaria. Existen también dificultades conceptuales inabordables inherentes al problema de la socialización —de qué modo el niño irreflexivo se convierte en un niño consciente (véanse los capítulos 5 y 11)—. a su vez.. 1982. 1990) y la teoría y la investigación en la cultura organizativa (Frost y otros.. sin embargo. 1969) han desempeñado un papel esencial en desarrollo de esta posibilidad. la psicología cultural (Bruner. Goffman ha ilustrado la rica potencialidad que alberga el hecho de abordar la interdependencia social sin una explicación psicológica. etc. Shweder. o mentalidades coordinadas. orientación que cambia el interés por los dominios remotos de la estructura social y de la subjetividad individual por el interés hacia el ámbito de la pauta microsocial. es posible no conceptualizar las relaciones ni como intercambio de individuos autónomos ni como manifestaciones del todo? Al menos una posibilidad prometedora es la de considerar la relación en términos de interdependencia intersubjetiva. los seres humanos pueden coordinar instintivamente sus acciones. estamos preparados para abordar una orientación final hacia la relacionalidad. Para Vygotsky. El hacer hincapié en la relacionalidad intersujetiva sigue gozando de una vida salúdale en el interaccionismo simbólico y la investigación del desarrollo infantil (Kaye. del «trabajo aparente». Hechas estas reservas. muchos de los especialistas en realidad ven en Goffman una teoría implícita de la subjetividad. se produce un nuevo desarrollo. el niño interioriza el lenguaje y empieza a usarlo privada y autónomamente. a nivel individual. los yoes son resultados. de la interacción humana» (pag. 3). A lo largo del tiempo. La obra de Mead (1934) representa la principal contribución a este enfoque. primero entre personas (interpsicológico) y luego dentro del niño (intrapsicológico)» (pag. de las ceremonias de degradación. A medida que el desarrollo avanza. nunca podemos reconocer o conocer la subjetividad de cualquiera que sea ajeno a esa cultura. 1967. Resulta difícil reconciliar la epistemología implicada por esta posición con la afirmación de que podemos conocer a cualquier otro que esté fuera de nuestra cultura. a las teorías de la intersubjetividad tampoco les faltan problemas. La autoconciencia.. 189 . Tal como Tseelon (1992b) señala. cada proceso en el desarrollo de funciones mentales superiores se produce dos veces. Sin embargo. se ve influida al adoptar el punto de vista del otro respecto al yo. Youniss. 1973. «primero. La 3 4 Véase en Burkitt (1993) un interesante intento de sintetizar las diversas teorías en este dominio. cuando el niño empieza a coordinarse con los demás a través del lenguaje. si sólo conocemos desde el seno de nuestra cultura. Vygotsky argumentó en favor de determinados prerrequisitos para el intercambio humano. 3 Aunque ricas en consecuencias y se apartan significativamente de la base individualista de la mayoría de las teorías anteriores. y luego. ¿Cómo. También se refleja en el movimiento de la antropología simbólica (Geertz. 1991). Se encuentran resonancias de este tema en los escritos de Vygotsky (1978). Tal como Mead lo considerara. no hay ningún yo ni acción significativa sin dependencia. 1991). 57). pues.

como propondré en el capítulo 10. sistema. la teoría double-bind de la esquizofrenia) y el papel constitutivo representado por el individuo en el sistema como un todo. Desde esta perspectiva. Sin embargo. el trabajo que vino después se construyó ampliamente alrededor de conceptos físicos como homeostasis. favorece un recentramiento radical del esfuerzo terapéutico. 190 . pues. no corrompido por las tradiciones culturales. Con todo. 1992). En lugar de metáforas provenientes del campo de la física. Curtís. sino que 5 En Metaphors of Interrelatedness. prácticamente dio nacimiento a la terapia familiar contemporánea (véase el comentario de Hoffman. 1992). La investigación de Hochschild (1983) sobre la gestión emocional ha sacado las consecuencias de la perspectiva microsocial en relación a las emociones. 1987. este trabajo sigue poniendo un pronunciado acento en los procesos psicológicos internos o individuales (véase. jerarquía. ¿cómo puede la teoría microsocial sustituir la explicación individual? Parece. este enfoque destaca la co-construcción del significado (Goolishian y Anderson. estructura familiar. Sus consecuencias se han corroborado en una amplia gama de investigaciones sobre las formas y estrategias conversacionales (véanse. Selman y Schuitz. Sin embargo. McLaughlin. Influido por la metáfora cibernética imperante en esa época. por ejemplo. Las prácticas terapéuticas estaban destinadas a alterar la estructura familiar o los sistemas de comunicación mediante el concurso de estrategias especializadas. Olas (1992) extiende útilmente el pensamiento batesoniano a las discusiones presentes. 1990).La emocion como relacion primera obra tiene una particular importancia al demostrar de qué modo la racionalidad puede considerarse como una consecución social en oposición a individual. 1984). y las construcciones reflexivas de la realidad (Andersen. genéricamente preparadas. 5 Esta obra. Los neofreudianos. esencial que la exposición microsocial no elimina el lenguaje corriente de las emociones. las emociones individuales podrían tener efectos en el proceso microsocial. las emociones no son en sí mismas acontecimientos microsociales. Gradualmente. la concepción de los sistemas físicos ha dado paso a un enfoque más humano de la comunicación que hace hincapié en el manejo del significado dentro de la terapia (Hoffman. al hacer hincapié en las pautas de la comunicación. se habían preocupado durante mucho tiempo por la relación íntima entre el ego y el mundo social. ¿Puede ser puesta en duda esta gama de suposiciones de sentido común? Y más concretamente. 1991). Este trabajo es altamente compatible con el construccionismo y. no sólo pediría al lector que suspendiera las realidades de la vida cotidiana. 1982. Una psicología socialmente reconstituida Si el proceso microsocial pasa a ocupar el centro del interés. sin embargo. por ejemplo. Las posibilidades para una comprensión microsocial fueron presagiadas en los intentos de Sullivan (1953) por hacer remontar los síntomas aberrantes a los procesos interpersonales en oposición a los interpsíquicos. Un énfasis similar sobre lo microsocial ha aparecido en el dominio terapéutico. sus efectos en el individuo (por ejemplo. 1990). 1981). ¿cuáles son las consecuencias para la comprensión de las emociones y demás procesos psicológicos? Tradicionalmente hemos considerado las emociones como pasiones inherentes al individúo singular. con una base biológica y fundamentadas experimentalmente. no fue hasta los esfuerzos pioneros de Bateson (1972) y sus colegas por incrustar la patología en los sistemas de comunicación humana cuando se empezó a tomar conciencia del potencial de lo interpersonal. Craig y Tracy. Abandonar simplemente términos como «enfado» y «miedo» en favor de un nuevo léxico. o al contrario. las narraciones del yo (Epson y White. y más en especial los teóricos de las relaciones objétales.

los investigadores demuestran cómo las exposiciones del pasado son productos de una negociación continuada en las familias. 1990). el reto entonces pasa a ser el de reconstituir el significado de los términos mentales. véase Gergen (en proceso editorial). para muchos. pero sus consecuencias pragmáticas se han visto significativamente modificadas. 6 191 . situándolo en la esfera de la relación. más bien se compromete en las prácticas tradicionales de la argumentación. abstraído de cualquier contexto y sin potencial ilocuacional. en cambio. Esta misma posibilidad queda puesta de manifiesto en How Institutions Think. el modo como comprendemos tales términos A título ilustrativo. Esta obra está estrechamente relacionada también con diferentes exploraciones de la «memoria colectiva» (Middieton y Edwards. adoptar una En cuanto a una ampliación de esta línea de argumentación al nivel de la memoria biográfica. pensadores tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha han modificado desde entonces el contexto de comprensión. estar preocupado por la justicia social y la situación de los oprimidos. En el caso presente. según esta línea de exposición. Middieton y sus colegas (1992) en su análisis de los modos como los grupos generan opiniones legales. Una transformación similar del concepto de actitud es propuesto por Potter y Wetherell (1987). acuñando para ello el término «cognición comunitaria» para referirse a los modos como los individuos colaboran para lograr resultados racionales para el grupo considerado como un todo.. entonces podemos empezar a examinar una recolocación más importante de lo cognitivo. el término «liberal» tuvo en otro tiempo un atractivo pronunciadamente retórico en los Estados Unidos. Si confiamos nuestra teoría al lenguaje corriente tradicional. sino que son las formas sociales de argumentación las que «piensan al individuo». El término sigue teniendo su uso. en las comunidades. etc. de Douglas (1986). de modo que. espero mitigar el impacto del individualismo independiente. Para la izquierda política. Esto puede lograrse en parte eliminando el lugar referencial para tales términos de la cabeza del actor individual. Ser liberal era ser flexible y progresista. con diversas unidades o individuos contribuyendo a un resultado general que puede estimarse como racional o irracional. Aquí. En un sentido importante. Douglas demuestra que la racionalidad interna a las organizaciones está socialmente distribuida. A una conclusión similar llegaron Engestrom. al reconstruir los predicados mentales como relaciónales. por ejemplo. No es el individuo quien piensa y luego argumenta. no es un acto inherentemente privado. En lugar de elaborar trabajosamente un nuevo argot de la comprensión —términos descriptivos y explicativos carentes de valor de cambio en el mercado de la vida cotidiana— podemos dejar el léxico psicológico intacto. más bien. pero alterar. Tener una actitud es. determinan las decisiones en relación a la salud. el término connota el individualismo derechista. el sentimentalismo de la izquierda. para la derecha. producen conclusiones científicas. pilotan aviones de pasajeros. Si lo racional no es un producto de las mentes individuales sino el resultado de la participación en rutinas locales de intercambio. En lugar de retrotraer las decisiones a las mentes de directivos individuales.Del yo de la relación también redundaría en un lenguaje inutilizable. la investigación etnometodológica abrió la puerta a esta recolocación social de lo mental. Sin embargo. el término es en la actualidad similar a un epíteto. en el ámbito profesional y en la cultura en sentido amplio. Razonar. 6 La reconstrucción que hace Billig (1987) del razonamiento como participación en la tradición retórica también es oportuna. que argumentan en el sentido de que el enfoque tradicional de que las actitudes están alojadas en la mente del individuo e impulsan la acción es profundamente problemático.

Con todo. existen importantes limitaciones en el enfoque de que la creatividad literaria o científica es el producto de la mente singular. Con todo. Tal como hemos visto. la ira son diferentes porque experimento las diferencias de un modo claro y distinto». Podemos justificablemente estudiar las emociones humanas propone esta corriente. al final esta respuesta demuestra ser inconsecuente. las emociones. a causa de su existencia transparente en la experiencia humana. Y es la experiencia misma la que nos permite diferenciar entre las emociones. Empecemos con la pregunta más elemental¿Como hemos de identificar los fenómenos que investigamos. Más que responder a la duda. Si no podemos identificar los fenómenos que interesan y diferenciarlos de las otras cosas existentes. para apreciar la fuerza de mi argumento. La primera pertenece a las escuelas más humamstas tenomenológicas y subjetivamente orientadas: la experiencia personal. Ya hemos examinado una serie de razones ideológicas para desafiar la concepción prevalente de la emoción. A fin de allanar aún más el camino. «Sé que el amor. socialmente aislada. sostenemos en general. Hay buenas razones para hacerlo. el miedo. Puede ser que queramos admitir que nuestros pensamientos se derivan de sus marcos sociales y que nuestros informes de memoria están sesgados por la exigencias del contexto social. y no quisiéramos llamarnos a engaño en esta coyuntura al fundamentar nuestros estudios científicos en una mera creencia popular. ¿Como. 7 En lo que queda de este capítulo quiero avanzar en este proyecto reconstructivo de abarcar las emociones. no están incrustadas en lo profundo de la psique. A la búsqueda de la emoción: del individuo a la relación En los últimos años. Por ejemplo. para Le Fevre. hemos de identificar los fenómenos? La ciencia contemporánea nos proporciona dos respuestas capitales a la pregunta por la identificación. Tal como demuestra esta autora. aunque convincente en su atractivo intuitivo. la literatura científica sobre las emociones ha alcanzado proporciones enormes. en realidad es esta convicción la que promueve esta ingente tarea investigadora. quiero ante todo examinar las imperfecciones de la investigación tradicional sobre las emociones. hace estallar una nueva y más extensa gama de enigmas. una vez más. en una época estuvimos convencidos de la factualidad del espíritu humano. ¿cómo podemos estudiarlos? ¿No estaríamos igualmente justificados a lanzar un programa de investigación a gran escala sobre el espíritu humano? Desde luego en la cultura occidental resulta fácil suponer que hay emociones. entonces. pues. ya que son precisamente estos problemas los que invitan a una formulación alternativa y es específicamente una exposición relacional lo que nos permite abandonar los enigmas. resulta también útil examinar algunos de los problemas sustanciales inherentes a este cuerpo de literatura. difícilmente se justifica un intento de estudio científico. en la cultura occidental las emociones se consideran por excelencia posesiones individuales. no son el producto de reglas sociales y nos podemos equivocar poco sobre su presencia en la psique. 192 . Así. es decir cómo establecer que las emociones existen y son de clases diferentes? En ausencia de una respuesta dada a este nivel más básico.La emocion como relacion posición en una conversación. está saturada de historia social y exige una negociación en marcha para constituirla como invención «real». reinterpretándolas como acontecimientos dentro de pautas relaciónales: como acciones sociales que derivan su significado e importancia de su situación dentro de rituales de relación. ¿no estamos sin ponerlo en duda suponiendo un 7 La obra de Le Fevre (1987) sobre la invención como acto social es también oportuna. Con todo. La invención. Pero entonces. el reto para la refiguración social es sustancial.

y que permitan a la comunidad de científicos alcanzar acuerdos unívocos acerca de lo que es y no es en realidad. Por consiguiente incluso si estuviéramos seguros de que estábamos «sintiendo algo» en una ocasión dada. además. pero es que. 8 Volvamos ahora a Existe una réplica instrumentalista a esta forma de escepticismo. Tenemos que desarrollar medidas serias de las emociones. se acostumbra a sostener. Dicho de un modo más amplio. 8 193 . de los movimientos motores. o un «ansia». de nuestra conducta de expresión facial. una vez reificada. Con todo. a un «gusto». la mayoría de los científicos no se contenta con descansar en la experiencia personal como base para la identificación de las emociones. tenemos que sustituir las vaguedades de los informes populares introspectivos por las observaciones desapasionadas de la conducta en acción. la cual pide excusas por hablar con tanto atrevimiento sobre lo real y añade: «Desde luego.Del yo de la relación dualismo metafísico occidental con un sujeto cognoscente enfrentado a un objeto independiente de conocimiento? ¿Cómo se justifica esta suposición? Y si no damos este salto. en realidad. ¿experimentamos verdaderamente los objetos interiores del mismo modo que afirmamos percibir objetos exteriores o «del «mundo real»? ¿Cómo es que la experiencia ha de hacer las veces simultáneamente de sujeto (el percipiente) y de objeto (lo percibido)? Además ¿qué es el objeto en este caso? ¿Cuál es el tamaño. (2) de que. de las actividades molares. qué duda cabe de que nacemos en una cultura con un vocabulario finamente diferenciado de emociones. funcionará en la vida cultural. en segundo lugar. la forma y el color o la forma de una emoción. una actitud o un valor? ¿Mediante qué medios podemos diferenciar entre todos los acontecimientos mentales de los que nos reclamamos explícitamente? Estos problemas ya han sido elaborados en los capítulos 6 y 7. Si observamos un aumento del ritmo de nuestro pulso. Más bien. presión sanguínea y erección del pene. estamos satisfechos de tratarlo como objetivamente verdadero a todos los efectos prácticos». si nuestro modelo hipotético puede dar cuenta de suficientes predicciones. primero. Pero la réplica instrumentalista es múltiplemente imperfecta. En el caso presente. digamos. No sólo no proporciona ninguna salvaguardia frente a la reificación general (tal como queda ampliamente puesta de manifiesto en el cognitivismo contemporáneo) y tergiversa la función de la teoría (véase el capítulo 3). medidas conductistas de las expresiones faciales. y. Por consiguiente se ha desarrollado una enorme gama de indicadores emocionales: medidas biológicas de la frecuencia cardíaca. y todos nuestros amigos estuvieran de acuerdo en que estaban sintiéndose tristes. Esto es. Por estas y otras razones. elimina de la mesa las preguntas esenciales de cómo la teoría. suprime la discusión acerca de la elección teórica. medidas variables de las expresiones emocionales y demás. no podríamos estar seguros (1) de que en realidad ellos estuvieran sintiendo «una emoción» (como algo opuesto. Aunque se alcanzan a través de estos medios lecturas precisas e inequívocas. ¿cómo sabríamos que etiqueta los acontecimientos o de qué modo describirlos? No podríamos modelarnos a partir de los demás en este aspecto ya que carecemos de acceso a sus experiencias emocionales (cuando Alicia dice que se siente enojada. un «valor». Si fuéramos capaces de realizar la proeza de la identificación. sin embargo. de que las emociones existen efectivamente. medidas que sean precisas y fidedignas. no sabemos qué «objeto» describe). comparada con una intención. es indudable que aparece la declaración verbal «tengo pánico». todos ellos estuvieran experimentando el mismo sentimiento. va de suyo que estamos hablando realmente de constructos hipotéticos. esta focalización en las manifestaciones observables de las emociones suprime completamente la vulnerabilidad de las premisas fundamentales. y los hallazgos son a menudos repetibles. pero la investigación no justifica precisamente las conclusiones de que «existe el miedo» y de que «éstas son sus expresiones». respuesta galvánica de la piel. digamos. o (3) de que aquello que estuviéramos experimentando fuera idéntico a cualquiera de las sensaciones que ellos tuvieran. carecemos de medios viables para comprender cómo podemos incluso aprender que aplicamos el vocabulario correctamente a nuestro mundo interno. de que están manifiestas en estas medidas.

9 En resumen. Por ejemplo.aquélla se basa La investígación en primeaÍugar se nutre de la reserva de las suposiciones de sentido común. el tono de la voz y similares. Estas conclusiones sirven para objetivar las construcciones convencionales: dan un sentido de tangibn s^r. 821) y que la mayoría de las preguntas sobre la definición de emoción “quedan sin resolver”. y afirmara que a intensidad de la mirada diferencia al primero del segundo. de los informes que los sujetos hacen de sus niveles de depresión y comodidad -de hecho. Para que los biólogos puedan hablar de emociones en absoluto tienen que retroceder al lugar común de las suposiciones de la cultura. Intima 9 algo 10 Contrastemos estos enfoques realistas de la emoción con el del construccionista. no habría modo alguno de identificar las emociones. Las suposiciones de que las emociones estan ahí y que. de algún modo se manifiestan. acuerdo. sino que este tipo de procedianpentos de investigación emplea una forma circular de razonamiento que aS seTutTee d Tllto en el que. cambio de actitud. mantenimiento de una pros ximidad inima). la eficacia retórica de este tipo de investigación depende. Si la gente no refiriera el hecho de que experimentan una emoción. como por e^ Ploamor' fm . la atracción que ejerce el otro sobre el yo.^»"^^^^^^^^ ^ISES^^s^^^sss^^s zarus'( :obariTaetseonrS:rdeTte examinaí el ainforme de avances en la investigación: de ¿:. Es un axioma mcuestionado en la cultura occidental que existan emociones. la investigación puede proceder a demostrar."^. 272 La investigación empírica no sólo fracasa a la hora de abordar la pregunta fundamental en la que se sustenta. 194 . Si uno emprendiera el estudio de las emociones contando sólo con la biología.°'lra' y-demás. Que un investigador estudiara el amor en contraposición al cariño. y las encefalinas y las sensaciones de comodidad.amorado>>' q"e se expresa en la mirada que uno pone en e amado o la amada. prácm^ un "Ido Plantearla Pregu"tas• L^ creencias populares comunes atestiguan uno Id espfc d.y que sea" indicadas 0 expresadas en la e^-u. y con la ayuda de la Ín-^csercgaacdleonasoc a ^ de ? medi. Sin embargo.La emocion como relacion nuestra pregunta inicial: ¿De qué modo se han de identificar los fenómenos de la investigación? Las preguntas rudimentarias —esenciales para la base racional que sirve de guía a la investigación— nunca se abordan. Pribram (1980) realiza afirmaciones a favor de la relación entre la dopamina y la depresión. Constituyen un salto al espacio metafísico. la excitación. en último análisis.n^ \d1 ' movlmlentos corporales. este tipo de investigación tendría una importancia marginal para la comprensión de las emociones sin este tipo de apoyo popular. el estudio de los efectos de la dopamina y de la encefalina tendría poco interés para los investigadores de las emociones. una restitución del pueblo— Irónicamente mientras intenta evitar la pesadilla metodológica de los informes introspectivos. la investigación gana cre^ bilidad inicial en virtud de los axiomas culturales. Lazarus reconoce que nunca se ha dado un acuerdo sobre que emociones deben distinguirse (pág. En efecto las emociones no son elementos en la ontología de la biología. de la producción de dopamina y similares nunca se podría inducir un vocabulario diferenciado de las emociones. El estudio biológico de las emociones es finalmente es un derivado del folclore cultural.ciTtécnica procede a ^conclusiones acerca de las causas y los efectos de la emoción. se abrazan a priori con toda tranquilidad. Desde un ensayo implacable de las estructuras neurológicas de las sinapsis. De estos argumentos también se sigue que el estudio de la emoción nunca puede reducirse a la biología. la rentabilidad) y que el estado de atracción predice muchas acctones diferentes (altruismo. A pesar de prácticamente un siglo de investigación científica sobre las emociones. Para el por ejemplo. por ejemplo. ¿cuáles son los beneficios y las pérdidas para la vida cultural al traducir como emocionales términos objetivos? 9 Existen investigaciones de las emociones que no descansan en tales supuestos de sentido común. Ttar en. que el^stado de atracción se produce o se estimula gracias alconcurspo dequna variedad de factores como son. Por consiguiente. 10 Bajo esta luz es interesante examinar el informe de avance en la investigación” de Lazarus (1991) sobre la teoría de la emoción. apoyada por la convención.

Las comunidades generan modos convencionales de relacionar. Además. Si las emociones fueran simplemente acontecimientos biológicos tejidos por las hormonas o la excitación neural. Desde el punto de vista construccionista. pero significativamente si lo hubiéramos podido hacer en el siglo XVII. estas acciones mismas son consideradas adecuadamente como realizaciones o «papeles sociales transitorios».Del yo de la relación construccionista el intento mismo de identificar las emociones es ofuscante. disposición o biología). Este enfoque no sólo elimina los espinosos problemas que asedian la investigación tradicional de las emociones. Heealas y Lock. 12 Véase por ejemplo la explicación que en el siglo XVII daba Burton de la melancolía (Burton. 1989). 1990). 12 Sin esfuerzo improvisamos sobre nuestra depresión. Tal como este tipo de investigación sugiere. Harré (1986) y Armon-Jones (1986). El discurso emocional consigue su significado no en virtud de su relación con un mundo interior (de la experiencia. Ya no hablamos abiertamente de nuestra melancolía o acidia. sino por el modo en que éste aparece en las pautas de la relación cultural. más bien uno elabora emociones. Difícilmente puede uno ser condenado por la frecuencia cardíaca de su corazón o por sus secreciones vaginales. sobre lo quemados que nos tiene la ocupación laboral. aunque no fundamentalmente humana (De-Rivera 1984). la segregación de adrenalina o la actividad neuronal de actores que interpretan Hamiet en oposición al Rey Lear. por ejemplo. 1983. 1981. 11 Representar las emociones adecuadamente (de modo que las acciones sean identificables mediante criterios culturales) puede requerir una contribución biológica sustancial. aparecerían poco en estos rituales de la sanción. ninguno de estos términos Véase Fivush (1989) para una demostración del modo como los niños aprenden a dar cuenta de sus emociones a través de las relaciones con sus padres. angustia. Shweder. 1991. Lutz y Abu-Lughod. En este sentido las emociones no «motivan» o no «incitan a la acción». algo parecido a una persona. y el estrés. como Averill (1982) ha demostrado las pautas de lo que los occidentales llamamos «hostilidad» difícilmente son encontrables en otras culturas. explorar la fisiología de las diferentes emociones sería comparar la frecuencia cardíaca. Lutz (1985) ha mostrado que estas formas únicas de realización (lo que en Occidente calificaríamos de emocional) tienen significados especializados dentro de su propio marco cultural. Siguiendo a Averill (1982). tal como diversamente razonan Bedford (1957). Harkness y Super. preguntar cuántas emociones hay sería como pedirle a un crítico teatral que enumerara la serie de personajes que existen en el teatro. como causas que nos dispensarían de trabajar o de las obligaciones sociales. 1985. el vocabulario de las emociones (juntamente con sus realizaciones afines) está sujeto a la creación o erosión de la historia. las emociones no pueden separarse del ámbito de la evaluación moral. 11 195 . a menudo las pautas de acción dentro de estas relaciones son cualificaciones dadas. Por ejemplo. la posición construccionista es altamente compatible con buena parte de las investigaciones antropológica e histórica. Extraer todo el significado social de la emoción reduciría la persona a la condición de autómata. celosas o envidiosas. Algunas formas de acción —estándares occidentales —se dice que indican emociones. o participa en ellas lo mismo que haría con un papel en una obra. Además. y pautas curiosas (como «desmandarse») son totalmente desconocidas en la cultura occidental. o elogiado en función de los procesos digestivos. sino que además nos permite situar las emociones dentro de redes más amplias de significado cultural. o elegidas por su amor o su tristeza (como sucede cuando se lleva luto). Las emociones no «tienen influencia en la vida social»: constituyen la vida social misma. Las personas pueden ser condenadas por iracundas. tanto el vocabulario de las emociones como las pautas que los occidentales damos en llamar «expresión emocional» varían espectacularmente de una cultura a otra o de un período histórico a otro (Lutz. Por ejemplo.

si los celos se expresan al amante. se proponía. han explorado las diversas funciones culturales y políticas que cumplen las expresiones emocionales. Las narraciones son formas de inteligibilidad que proporcionan exposiciones de los acontecimientos en el tiempo. Por ejemplo. Aunque tales intentos son interesantes e iluminadores. alineando o realineando relaciones. las expresiones emocionales son significativas (en realidad. La investigación complementaria ha explorado los tipos de contextos sociales apropiados a las diversas expresiones emocionales (Scherer. Con todo. Por ejemplo. Armon-Jones (1986). Alcanzar la inteligibilidad de la realización emocional tiene que ser un componente reconocible de una cadena de acciones vigentes. el aficionado al fútbol americano se fija en el pase del quarterback mientras no ve los grandes esfuerzos que hacen sus companeros de equipo para protegerle. sin las acciones de los otros —ya sean precedentes. por consiguiente. prestando especial atención a la importancia pragmática de tales expresiones a la hora de adjudicar afirmaciones morales. adquieren su significación del modo como están incrustadas en el interior de la narración. a fin de valer como legítimas según los estándares contemporáneos. son constituyentes de las narraciones vividas. sino que los celos son apropiados si nuestro amor muestra signos de afección hacia alguna otra persona. Del mismo modo. o empezara a sollozar. Dado un enfoque de las emociones como construcciones culturales es importante darse cuenta de los modos como las realizaciones emocionales están circunscritas por pautas más amplias de la relación o se incrustan en su interior. Del mismo modo.La emocion como relacion habría tenido una importancia significativa incluso hace tan sólo un siglo. Si la anfitriona no pudiera dejar claro que aquella suerte de accesos estaba relacionado con una serie de acontecimientos precedentes y/o anticipados (lo que sería esencialmente un dar cuenta narrativo) —si anunciara que se sintió movida a esos accesos sin motivo particular—. primeramente porque son frecuentemente más «cromaticas» (más o menos animadas o volubles) que las acciones a su alrededor. los invitados podrían considerar que tiene lo que hace falta para un diagnóstico grave. 1984). A efectos ilustrativos digamos que. Las acciones individuales. los invitados indudablemente se sentirían intranquilos o avergonzados. para considerar las realizaciones emocionales como constituyentes de pautas más amplias o más extensas de interacción. simultáneas o subsiguientes— no habría efectivamente representación o realización alguna. Uno no puede propiamente expresar celos viendo una puesta de sol o un semáforo. Lutz y Abu-Lughod (1990) y Bailey (1983). distribuyendo poder y estableciendo identidades. las expresiones de celos tienen que ir precedidas por determinadas condiciones. fructifican al valer como emociones legítimas) sólo cuando están insertadas en secuencias particulares temporales de intercambio. si la anfitriona de una cena se levantara de repente de su asiento y saliera del comedor corriendo de rabia. éste no tiene libertad (según los estándares culturales actuales) para iniciar una conversación sobre el tiempo o para expresar una profunda alegría. El 196 . Además. En efecto. Si las realizaciones emocionales se separan de las relaciones vigentes. Este tipo de variaciones sociohistóricas son difíciles de cuadrar con la presuposición individualista de propensiones universales y biológicamente fijas. Tendemos a considerar las realizaciones emocionales como acontecimientos sui generis. En lugar de investigar las amplias funciones sociales o las condiciones desencadenantes específicas. mi análisis se mueve en una dirección diferente. Existe una buena razón. Los especialistas han dado pasos importantes en el sentido de situar las realizaciones emocionales dentro de una red social más amplia. espero poder dar una exposición de la vida relacional en la cual las expresiones emocionales son una parte constituyente. Este intento surge y se desarrolla directamente en el suelo de las formulaciones narrativas expuestas en el capítulo anterior. entre otros. o bien no se producirían o serían absurdas.

y B entonces atacaba a A. irrumpir en la privacidad de otro). Estas pautas de relación pueden considerarse como escenarios emocionales. pero. podemos útilmente examinar el papel que desempeñan en escenarios de intercambio más amplios. pero la gama de opciones que baraja es limitada. Desde este punto de vista. la violencia característicamente se considera como una expresión de sentimientos hostiles. en lugar de considerarlas acciones individuales. recordemos el estudio de Felson (1984) esbozado en el capítulo 4. B le amenazaba. incluso. es decir. los dos participantes están comprometidos en una forma de ritual cultural o juego.Del yo de la relación amante puede excusarse o intentar explicar por qué los celos son injustificados. ¿De qué modo puede ayudar la investigación a dar vida a estos escenarios y darles así un sentido de «realidad»? La tradicional metodología experimental resulta de poca ayuda en este cometido. Según los criterios comunes. la relación existente entre la violencia y las emociones es muy estrecha. véase Gergen (1984). Felson logró poner de manifiesto un escenario de interacción común o narración vivida en la que la agresión física tiene un papel fehaciente. Los análisis de la conversación también sugieren modos útiles de enfocar el problema de la modelación emocional (por ejemplo. En lugar de considerarlos como expresiones externas de sentimientos internos. 1993). La pauta típica de interacción era aquella en la que la persona A infringía una norma o regla social (como poner la radio demasiado alta. En efecto. dicho más ampliamente. la burla (Pawluk. Entre otras cosas. Los experimentos están mal equipados para interpretar las pautas de acción que desarrollan o surgen en largos períodos de tiempo. Al analizar estos relatos Felson llegó a la conclusión de que las acciones violentas no eran erupciones espontáneas e incontrolables. Más bien la violencia está caracte rísticamente incrustada en una pauta fiable de intercambio. dar un paso al frente de una línea. 14 Para una discusión más completa de las limitaciones del método experimental en una ciencia diacrónicamente sensible. se les pidió a los entrevistados que describieran un incidente en el que se hubiera producido violencia y las circunstancias que precedieron al acto violento. sin embargo el acto emocional es en un sentido más fundamental una creación de la relación e. 14 Sin embargo. La expresión de los celos no es sino un integrante singular dentro de la secuencia —el ritual sería irreconocible sin ello—. Un intercambio verbal seguía a aquel primer acto en el que la persona B característicamente censuraba a A. Y si se ofrecen excusas. 1989). condenándole y ordenándole que cejara o enmendara la conducta ofensiva. la expresión emocional es sólo la posesión de un único individuo en el sentido de que éste es el realizador de un acto dado en el marco de un escenario relacional más amplio. En este sentido la investigación de Felson proporciona una ejemplificación significativa Intuiciones útiles sobre el funcionamiento microsocial de las realizaciones emocionales se pueden hallar en los tratamientos que se dan de la creencia (Day. De hecho. asi como en los enfoques a la «enfermedad mental»(Marcus y Wiener. Y. limitado a los tipos de reacciones que cabe seguir inteligiblemente. pautas informalmente estipuladas de intercambio. 1981). más adecuadamente podemos darles el papel de modos de realización cultural: «hacer lo correcto en el momento correcto». el agente celoso está. 1990). 1993). la disculpa (Schienker y Darby. 13 Escenarios emocionales: el caso de la escalada de hostilidad Examinemos en primer lugar los actos de hostilidad. A seguía con la acción indeseable. sin el resto del ritual. a su vez. Felson entrevistó a 380 ex criminales de sexo masculino culpables y pacientes mentales para los que la violencia ha sido un problema. Auer. dado que sus métodos se centran sólo en los efectos inmediatos de un estímulo dado. provocadas por un estímulo inmediato. Schieeoff y Sacks 1973. de una historia cultural particular. 13 197 . 1989) y la pasión (Bailey. Cuando A se negaba a aceptar la culpa o se negaba a obedecer la orden. los celos serían absurdos.

Como pone de manifiesto una enorme literatura en las ciencias sociales. Igualmente. la simple reciprocidad no basta. la víctima sentirá que es algo apropiado —en virtud de la convención de reciprocidad— devolver el castigo. un argumento interesante presentado por Pearce y Cronen (1980) inspiró esta exploración. el imperativo de reciprocidad. pero simultáneamente impulsa la pauta de intercambio hacia un resultado siempre más extenso. tal vez sientan que no tienen otra elección a mano hasta la conclusión normativa: el abuso físico. Mientras es apropiado en virtud de la reciprocidad imperativa devolver actos negativos con la misma moneda. sobresale un segundo imperativo. es de aquel tipo de acciones que quedan reservados a lo espiritualmente trascendente. estos tratamientos no logran apreciar los contextos de su aparición. Un tipo de agresión así debe ser devuelta y castigada. las personas tienen un derecho. Este tipo de posibilidad parece derivarse de dos reglas culturales de amplias consecuencias. La violencia doméstica puede ser un ejemplo significativo de este tipo de pautas repetitivas no deseadas: ni el marido ni la esposa puede que deseen la violencia física. en realidad casi una obligación moral. la norma de retribución da el derecho —si no el deber— de añadir peso punitivo al esfuerzo. el de castigar al provocador. Responder a la bondad con hostilidad sería vergonzoso. No basta con que un ladrón atrapado con los bienes robados sea obligado a devolverlos al propietario a quien se los ha robado. mis compañeros Linda Harris. si no deseable. y mientras una reacción amorosa a la bestialidad de otro es admirable. cuando la hostilidad de otro no responde a ninguna provocación y carece de motivo. la bondad se devuelve con bondad y la hostilidad con hostilidad. Aunque la hostilidad y la violencia son característicamente aborrecidas en nuestros libros de texto y tratadas como anormales. pero una vez que la pauta (o escenario) ha empezado. el agente punitivo puede que se sienta justificadamente ofendido: su distribución bien intencionada y apropiada de castigos produce una revancha sin motivo. si alguien gratuitamente arremete contra la obra de otro. Con todo. a menudo lo considerará como una hostilidad gratuita. Para los participantes. Y así la pauta de agresión escalonada sigue hasta alcanzar un punto en el que la violencia física puede parecer plenamente apropiada. Al enfrentarse con tales reacciones. resulta posible comprender la amplia participación en escenarios de hostilidad intensificada. Simmel (1950) y Gouidner (1960). existen muchas pautas recurrentes de intercambio que no son deseadas por los participantes y con todo son voluntaria y frecuentemente repetidas. Para ilustrar estas posibilidades. El segundo imperativo es el de la retribución. si no extrañas. En términos ordinarios. según los estándares culturales comunes. Por consiguiente. por ejemplo. si uno cree que las acciones de otros son erróneas e inflige castigo. 198 . por un participante o más en la relación. El ladrón tiene que ser castigado por el crimen. Tal como señalaron. Con estas exigencias normativas situadas. la norma de reciprocidad invita a contraatacar. Jack Lannamann y yo mismo 15 Véase. Además. Este enfoque también sugiere que bajo determinadas condiciones la hostilidad y la violencia física pueden considerarse como algo apropiado. ¿En qué sentido las personas están atrapadas en una pauta relacional que conduce a resultados violentos? Responder a esto exige una inteligibilidad que haría inmediatas las acciones y las reacciones en sí mismas. la víctima tiene el derecho de infligir un daño punitivo. dado que la víctima puede a veces apreciar la base racional existente para el castigo. la violencia puede parecer en un momento dado en la historia vivida como no sólo apropiado sino como algo que era moralmente exigido. de devolver las acciones con la misma moneda. La presente obra intenta explorar los escenarios posibles de hostilidad y violencia en las poblaciones normales.La emocion como relacion de las realizaciones emocionales como componentes de relaciones más extensas. Ante todo. 15 Por consiguiente.

Probabilidad estimada de la agresión (linca continua) y conciliación (línea discontinua) para protagonistas de sexo masculino y femenino Sin embargo. La lista de opciones iba desde acciones muy conciliadoras. deseabilidad y conveniencia de cada una de las acciones posibles en una serie.Del yo de la relación perfilamos un estudio de investigación. 199 . Tal como se muestra. la probabilidad estimada de las opciones hostiles aumenta durante los ocho intervalos. los participantes en la investigación no sólo consideraban la hostilidad 16 Para una descripción completa de la investigación. De nuevo. los participantes se documentaban sobre una joven pareja de casados. el relato se detenía y se hacían estimaciones de las reacciones posibles que el marido podía tener ante la crítica de su esposa. Así. son ejemplares en cuanto a la pauta general de las evaluaciones de cada uno de los relatos y de todas las tres medidas. Los resultados demostraban ser altamente fiables sobre una base estadística y sugerían que interveníamos en un escenario altamente convencionalizado en la cultura. en un extremo. juntamente con su deseabilidad y conveniencia. más interesante es que esta misma pauta de hostilidad creciente y decreciente conciliación quedaba puesta de manifiesto en las estimaciones tanto de deseabilidad como de conveniencia. 16 Los participantes en la investigación respondieron a una serie de viñetas que describían una relación entre dos personas. y así sucesivamente. La figura muestra las estimaciones de probabilidad medias para las opciones más hostiles (combinadas) y las opciones más conciliadoras (combinadas). por ejemplo. En el siguiente episodio los participantes encontraban a un marido más áspero en los comentarios sobre su esposa. Ocho ejemplos de intensificación les eran proporcionados de este modo a los participantes. Es decir. y se pedía a los participantes que estimaran la probabilidad. representados en la figura 9. respondiendo a la crítica de su marido criticándola a su vez. En la primera escena el marido criticaba pacíficamente la cocina de la esposa. El relato se interrumpía en ese momento.1. Una vez que habían realizado sus estimaciones. En la primera viñeta un protagonista criticaba pacíficamente al otro. véase Harris. Figura 9. Gereen y Lannamann (1986). a la violencia física en el otro. Los resultados. que hacían sus evaluaciones tras cada uno de ellos. deseabilidad y conveniencia. mientras que la probabilidad de opciones conciliatorias decrece.1. los participantes pasaban la página y leían que la reacción de la esposa había sido intensificar la hostilidad. Los participantes entonces clasificaban cada una de las acciones de una serie (que iba desde abrazar y besar a su marido hasta golpearle físicamente) en términos de su probabilidad.

no menos que a los individuos singulares. sino también como apropiada y plausible. permitiendo así a las parejas en conflicto o a las naciones enfrentadas trascender o abandonar esa secuencia demasiado «lógica»? Examinaré estas posibilidades a continuación. ataque verbal y contraataque asalto armado y contraasalto. Aunque al principio del escenario los participantes nunca recomendaban que el marido o la esposa arrojaran los platos al suelo. Libia o Irak). En cambio el objetivo construccionista es aquí transformativo: generar alternativas a las pautas existentes de acción. parece apropiado y deseable en cuanto al objetivo responder también con hostilidad. ¿Existen otros movimientos que puedan realizar los participantes en el escenario tradicional. este primer intercambio invita a los participantes a comprometerse en un escenario cultural ampliamente compartido. Desde luego. y a medida que el escenario se despliega es poco lo que uno u otro pueden hacer —al menos dentro de los rituales de hostilidad actualmente disponibles— para cambiar la dirección de los acontecimientos. para dejar el campo de la mutua hostilidad de un modo voluntario sugiere que el ritual es ampliamente compartido. los gobiernos a menudo entran en una lucha de amenaza y contramenaza mutuas. para prevenir resultados desastrosos? ¿Puede el científico o el profesional en ejercicio asignar o inventar acciones que puedan inserirse plausiblemente en la pauta en desarrollo. Se pasa de esculpir a enriquecer la naturaleza Por consiguiente. la labor del científico se completa cuando la investigación «ha cincelado la naturaleza». pero muchos querían dejar constancia del uso de la violencia física por parte de la esposa. los que respondieron a las preguntas llegaron a recomendar y tolerar la violencia física como resultado de su intercambio acalorado. 17 Su propósito no es el de dar una base para la generalización y la predicción sino ofrecer un modo de comprender la actividad social. cuando la hostilidad pacífica se expresa. explicar las pautas de la hostilidad creciente es sólo un principio. Corea. A este nivel la pauta esta en consonancia con una miríada de otras circunstancias desde el nivel de lo doméstico al de lo internacional. Cada uno puede correctamente atacar al otro dentro de una intensidad ligeramente creciente. pero cuando se les pedía medios alternativos para resolver sus diferencias. 17 200 . Ninguno dé ellos aconsejaba que el marido golpeara a la esposa. 18 Según los criterios empiristas tradicionales. Resulta interesante señalar que la muestra en general daba más hostilidad a la esposa que al marido. Tal como sugiere esta investigación. Y aunque ni el participante puede inclinarse hacia un antagonismo cada vez más agrio. hasta que se alcanza como resultado una mayor pérdida en número de vidas y propiedades destruidas. Vietnam. La incapacidad tanto de los Estados Unidos como de cualquiera de sus antagonistas de las ultimas décadas (por ejemplo. con pocos cursos alternativos de acción. al final de los cuatro intercambios estaban bastante deseosos de confirmar esta opción. la extinta Unión Soviética. tal vez durante sus primeros estadios. Las normas de reciprocidad y de retribución puede que dejen a los Estados nación. Cuba. En un estudio mas amplio de los conflictos que se producen naturalmente en las familias Vuchmich (1984) ha demostrado secuencias relaciónales notablemente estables 18 Resulta interesante señalar que en la ulterior investigación utilizando un intercambio hostil entre dos hombres. Del mismo modo que marido y esposa entran en una relación de hostilidad que a menudo crece de un modo acumulativo entre ambos cónyuges. Si esta particular construcción parece plausible y convincente y si uno encuentra la pauta perturbadora y por tanto cambiable entonces el reto consiste en generar posibilidades alternativas. no podían dar con ninguno. esta ilustración está altamente delimitada y es artificial.La emocion como relacion creciente probable. La trayectoria dentada caracterizada en la figura es el resultado de las estimaciones que los participantes hacían de la oposición marido-esposa en el relato. salvo a través de la intervención externa.

Una emoción como es el enfado. las personas difícilmente se sienten libres para replicar a la expresión de emoción de un amigo de un modo aleatorio. es también posible determinar la función de esta investigación. Diciéndolo de otro modo.Del yo de la relación escenarios emocionales: expandiendo el espectro En un trabajo más reciente hemos ampliado y enriquecido el enfoque relacional al explorar una variedad de emociones diferentes —incluyendo el peligro. la depresión y la felicidad— como narraciones vividas. A un grupo inicial de algo más de veinte participantes. simplemente un caso aleatorio. Como resultado del análisis preliminar se hacía evidente que este tipo de expresiones engendrarían sólo una forma única de réplica: una investigación de la causa. la expresión emocional de otro es en sí misma carente de sentido. Esta técnica de exploración parece también fructífera al subrayar las diferencias existentes entre escenarios efectivos o deseados e inefectivos o defectuosos. uno tiene que buscar en la fuente. la respuesta sirve de invitación al que escucha para participar en un juego o danzas específicos. Podemos descubrir secuencias poco usadas. al usar procedimientos abiertos podemos ser sensibles a los diversos medios «populares» de evitar las pautas indeseables y repetitivas. exploramos la posibilidad de escenarios múltiples. La respuesta a la pregunta: «¿Por qué te sientes. En efecto. ofrecer a los demás una variedad de reacciones posibles.. 19 Estoy profundamente en deuda con Wendy Davidson por su ayuda en esta investigación. por ejemplo. es decir. decepción) y puede.?» proporciona al que escucha una indicación de qué relato está siendo representado. En efecto. simultáneamente. Sin esta información resulta imposible al que lo recibe responder de un modo sensible o apropiado. Hemos intenntado situar las realizaciones emocionales («expresiones») dentro de escenarios relaciónales más amplios de los que derivan su inteligibilidad. Sin embargo. Y dado el marco de las narraciones vividas. ataque. permite al actor establecer las bases para el escenario resultante. Parecía plausible que cualquier expresión emocional pudiera incrustarse en una diversidad de secuencias o escenarios comunes. se les presentó una viñeta en la que se les hablaba de un amigo que les expresaba algunas de una serie de emociones. así como un movimiento dado del torso puede figurar en una diversidad de rutinas gimnásticas. 201 . una de cuyas partes integrales es la emoción. En este caso la estrategia de investigación ha sido más abierta de miras que anteriormente. algunas pautas convencionales de intercambio conducen a las personas en direcciones no deseadas. En cada caso a los participantes en la investigación se les preguntaba cómo responderían a es expresión.. pueden haber múltiples escenarios. Para seguir siendo inteligible mediante estándares culturales. que pueden compartirse de un modo más amplio en el seno de la cultura. el amigo era un compañero de habitación que entraba en la habitación y expresaba una emoción dada (como «estoy realmente enfadado contigo». Efectivamente. como sucede en el caso de la hostilidad intensificada. Como en el caso de la hostilidad escalonada. aunque potencialmente válidas. por contraposición. «me siento muy deprimido».la respuesta «nombra el juego» e invita a participar. estudiantes universitarios todos ellos. hasta que se les proporcionan antecedentes que la hacen apropiada. o «estoy tan contento»). Lejos de ser una formalidad cultural. El procedimiento empleado en estos diversos casos era idéntico. hasta que se sitúa en un contexto narrativo. puede ser una reacción inteligible a una diversidad de circunstancias (como frustración. Dicho más metafóricamente. parece posible aislar las formas prometedoras de las. Característicamente. al ampliar la gama de rutinas posibles. 19 En lugar de intensificar una única pauta. formas malogradas de intercambio.

Efectivamente.La emocion como relacion A los participantes en la investigación se les proporcionó una respuesta preparada: el compañero de habitación estaba enfadado porque el blanco de su ira (el participante en la investigación) había mostrado una mala nota a un amigo mutuo cuando había jurado que no la revelaría. asignar las categorías en las que las diversas respuestas a las diversas coyunturas podían fácilmente ser situadas? Con este tipo de simplificación esperábamos que sería posible asignar formas ampliamente convencionales o genéricas. A fin de apreciar los hallazgos de las indicaciones de personajes o papeles. 202 . en general. a tres alternativas inteligibles. Tal como la esquematización hace evidente. examinemos los escenarios de enfado representados en la figura 9. parece que en cada punto de elección en los escenarios que se desarrollan. A este nuevo grupo se le pidió que se pusiera en el lugar del compañero de habitación (1) que inicialmente había emitido la expresión emocional. La generalidad y los límites de esta pauta quedaban por explorar. El caso resulta particularmente interesante a la luz de los resultados del primer estudio sobre la hostilidad intensificada. En la segunda interacción. en cualquier estadio de cualquier intercambio. dominaban dos formas de reencauzamiento. Tales indicaciones se consideraron como señales del cierre de un escenario. ¿Podríamos nosotros. la primera. la explicación del enfado se da (tal como se ha descrito antes) y los participantes en la investigación generan tres opciones principales. La respuesta de reencauzamiento es aquella en la que el interlocutor intenta redefinir el acontecimiento precipitador de tal modo que el enfado deje de ser la respuesta idónea. los participantes. es decir.2. A medida que esta caracterización avanzaba se hizo evidente que. se enfrentaban. incluyendo las clases y una relación íntima. A los participantes en la investigación se les pidió entonces que indicaran cómo responderían a esta explicación Llegados a este punto de la investigación se habían alcanzado dos rondas de turnos (o interacciones) La expresión de emoción de A La pregunta de B sobre la causa El establecimiento por parte de A del contexto La reacción de B Esta gama de escenarios parcialmente completos se utilizó entonces como la reserva de muestra para explorar una tercera ronda de turnos. estaba alegre porque todo iba bien. ¿Cómo responderían ahora? ¿Qué dirían ahora? (A los participantes también se les dijo —tanto ahora como antes— que indicaran si consideraban que la secuencia había alcanzado un final o no. vemos primero que la interacción inicial está compuesta por la pareja familiar: la expresión de enfado y la consiguiente investigación de su razón de ser. una excusa basada en la ignorancia relativa al deseo de que la información permaneciera en secreto («No sabía que querías que la nota se mantuviera en secreto»). si había algo más qué decir o bien si se sentían perplejos. y explicaran por qué se sentían de ese modo y luego se confrontaba con la respuesta del compañero de habitación. al menos. En el caso que nos ocupa. había tenido un desengaño amoroso no había dormido y demás. La opción escogida más comúnmente era el remordimiento («Siento mucho haber herido tus sentimientos»). La segunda reacción más frecuente fue el reencauzamiento. y la segunda. estaba deprimido a causa de un sentimiento general de que nada le salía como debía las clases habían ido de mal en peor. Los protocolos de la muestra se seleccionaron aleatoriamente a partir de un contingente inicial de intercambios y fueron presentados a un nuevo grupo de participantes en la investigación. más del 90 de las respuestas podían asignarse fácilmente o sin esfuerzo en una de tres categorías. qué podría añadirse. y no se hicieron más investigaciones.) Las respuestas obtenidas en cada fase de estas muestras de escenario fueron entonces categorizadas. una afirmación de intención positiva («Sólo lo hice porque pensé que podría ayudarte»). como participantes culturales.

se percibe una ruptura natural en el intercambio.2. sólo la reacción menos preferida (la de la compasión) consigue dar al escenario una rápida conclusión. Más bien. En realidad no importa tanto. De las tres opciones seleccionadas por los participantes. no es la que se prefiere de un modo típico.Del yo de la relación En la tercera posición en cuanto a la frecuencia con que fue seleccionada está la respuesta de enfado («¿No crees que te estás pasando un poco? No es tan importante»). es una opción posible entre muchas. por la cautela («Bien. sin embargo. La reacción más frecuente de reencauzamiento. Tal como lo demuestra la figura. una reacción muy común a esta respuesta de reencauzamiento es sencillamente mayor enfado aún Reencauzar puede ser considerado como un insulto en la medida en que desafia la capacidad del actor para comprender la situación. Por consiguiente. La respuesta de reencauzamiento en la segunda interacción es algo menos fructífera en llevar a un fin el escenario. es un intento por parte del realizador emocional de reencauzar aún una vez más en general a fin de restituir la validez de la afirmación inicial de enfado («Sabias muy bien que no me ayudaría»). Escenarios emocionales del enlado Esta última pauta señala una limitación importante en el estudio anterior de la hostilidad intensificada. supongo»). El remordimiento probablemente ira seguido de la compasión («Está bien. espero que nunca lo vuelvas a hacer»). Figura 9. a partir de la tercera interacción. dos de las tres respuestas (y las dos mas favorecidas) llevan al final de la narración. Sin embargo. y los participantes encuentran posible poner punto final al escenario. En cualquier 203 . Aunque la intensificación de la hostilidad es un escenario común en nuestra cultura. no es ni esencial ni necesario (es decir no es algo biológicamente requerido). pero por lo menos en el caso que nos ocupa. El antecedente más favorecido de la finalización es la expresión de remordimiento en la segunda interacción Si el remordimiento se expresa en este caso. reencauzar simultáneamente deslegitima el enfado. evita admitir la propia culpabilidad y denigra al actor por su pobre comprensión.

Y de las reacciones consiguientes a estos movimientos solo dos opciones conducen a un final de la historia. ofrecer consejo no es la respuesta más efectiva a la expresión de depresión. la réplica más común es la de enfadarse aún más En efecto estos últimos resultados proporcionan una contestación al estudio de la hostilidad intensificada. Escenarios emocionales de la depresión 204 . es algo que queda por explorar.3 y 9. Podemos derivar una comprensión más plena de estas pautas relacionados a partir de una breve comparación de los escenarios de enfado con aquellos que implican depresión o felicidad (figuras 9. las cosas no están tan mal como las ves») el consejo («Si quisieras sólo trabajar un poco más duro.4). el reencauzamiento («Oh. si el reencauzamiento engendra enfado. de hecho. el escenario no logra concluir Una imagen similar surge cuando examinamos la reacción airada al enfado' Cuando se produce. existe una alta probabilidad de que resulten expresiones aún más intensas de depresión.La emocion como relacion caso. existe al menos una pequeña posibilidad de que precipite el enfado. si uno expresa conmiseración por la depresión. En caso de la depresión. estoy seguro que lo lograrías») y la conmiseración («Sé exactamente como te sientes») son las reacciones mas comunes. la opción de reencauzamiento parece más prometedora para llevar a una conclusión el escenario de depresión.3.2). Si la introducción del enfado en un escenario de depresión sirve de apertura para una nueva gama de escenarios o no (implicando ahora la interpretación del enfado como en la figura 9. En esta coyuntura. Aparentemente. Además. Figura 9.

Casi el mismo resultado se obtiene si uno responde a la alegría con confirmación («Esto está realmente muy bien par tí»). depresión.4. Claro que estas exploraciones son sólo ilustrativas. La apertura de un escenario no necesariamente indica ni su forma subsiguiente ni su clausura. la tradición cultural trunca ampliamente las posibilidades de acción inteligible. Sin embargo. cualquier fragmento particular o secuencia de fragmentos puede utilizarse dentro de un escenario inteligible o más de uno. celos. la reacción de lejos más común (la del 70 de los participantes) es la de empatia («Esto me alegra a mi también»). conducir a una expresión de celos Si esta reacción se produce. el enfado y la ofensa pueden ser desencadenadas en el actor. Al mismo tiempo esta libertad no es infinita. miedo o similares. los escenarios de felicidad no siempre se completan tan rápidamente. tal como las cifras demuestran. Sin embargo. • Una vez que el escenario está en marcha. Escenarios emocionales de la felicidad En relación con las expresiones de felicidad. Esta respuesta también circunscribe las reacciones subsiguientes del iniciador. existen múltiples opciones para la transformación. y el escenario queda abierto a ulteriores iteraciones. Parece difícil en la cultura contemporánea completar un escenario con una representación de enfado. • Los escenarios emocionales de un modo casi invariable concluyen con una expresión que puede ir desde sentimientos neutros a la felicidad. El escenario rápidamente finaliza con la ulterior expresión de contento por parte del iniciador. otra expresión de felicidad por su parte característicamente conduce el escenario a una conclusión. incluyendo la culpabilidad. • Los escenarios que empiezan con una realización emocional positiva parecen ser menos 205 . dentro del presente marco sugieren que: • Se requieren marcadores de conversación (u otras pistas abiertas) para que los participantes coordinen sus acciones en un escenario único. En particular la expresión de felicidad por parte de un amigo puede con un leve grado de probabilidad.Del yo de la relación Figura 9. una gama de reacciones posibles.

el escenario típico implica una emoción negativa que se aproxima a la novela o la comedia aristotélicas. pero las convenciones están sujetas a erosión o acrecentamiento históricos. los escenarios emocionales se semejan a formas de danza cultural. Los problemas emocionales. Las consecuencias terapéuticas también tienen que elaborarse. desde esta perspectiva. o de una incapacidad para situar alternativas a aquellas otras que impulsan las relaciones al desastre. pueden provenir de precarias habilidades o precaria formación en los escenarios comunes de la cultura. Dada la dificultad de concluir un escenario con una emoción negativa. las formas disponibles pueden ser limitadas. Sería útil en este punto explorar las variaciones en los escenarios comunes. también ampliados. así como las formas comunes de las personas de subvertir o escapar a sus exigencias. éxito). Ambas formas narrativas comienzan en un nivel positivo. y el resto del relato se ocupa en restablecer un nivel positivo (armonía. 206 . Finalmente. parece que en la cultura contemporánea las emociones negativas se clasifican como «problemas a resolver» («¿Cómo podemos mitigar la depresión de Harry?»). los protagonistas entonces se ven impelidos a lo largo de una pendiente narrativa. En este sentido. De un modo más amplio. por consiguiente. cada escenario puede desempeñar un papel importante en un complejo de relaciones más amplias.La emocion como relacion extensos que aquellos en los que la emoción negativa es central. Al igual que centrarse en las emociones individuales se considera inútil. como indicadores del algún otro problema («¿Qué sucede con mi conducta que tanto te enfada?»). la exploración de los escenarios microsociales tiene también limitaciones importantes. Los horizontes de la teoría y de la práctica se ven. tenemos que prestar atención a las pautas de relaciones más amplias en las que se incrustan los escenarios emocionales. Este tipo de escenarios no simplemente se materializan dentro de la diada.

Sin embargo. la terapia construccionista finalmente tiene que llevar más allá la tarea de reconstruir las narraciones.Del yo de la relación Capítulo 10 Trascender la narración en el contexto terapéutico La terapia tradicional se ha centrado en los problemas de la mente individual. Para otros el relato tal vez concierna a fuerzas no visibles y misteriosas que se han insinuado en las secuencias organizadas de la vida. y a menudo continúan operando como amenazas para el futuro. ¿Qué opciones son asequibles al terapeuta ahora cuando contribuye al escenario relacional? Por lo menos una opción está generalizada en la cultura y. Cuando las personas acuden a la psicoterapia tienen una historia que contar. Así. Un vehículo de primera magnitud para generar significado es la narración. Con todo. para determinar su 207 . su significación se basa en la respuesta dada. De hecho. a menudo persuasiva y absorbente. para aquellos clientes o pacientes más seriamente crónicos o profundamente perturbados. En cierto momento. el asesor acepta el relato de la vida del cliente como algo que aquél tiene por fundamentalmente exacto. El relato del cliente/paciente sigue relativamente no violado. se utiliza también en el tipo de ayuda socio-psicológica. Lo que el asesor intenta hacer es localizar formas de acción efectiva «en las circunstancias» en tanto que narradas. El problema no es el de establecer una nueva narrativa. los terapeutas familiares se abren paso hacia una comprensión más amplia de los procesos sociales. y con independencia de lo que venga a continuación en el procedimiento terapéutico. simplemente siguen siendo los mismos. hiriente o airado de una vida o de una relación ahora deteriorada. bajo la ilusión de saber cómo es el mundo o cómo debe ser. el asesor buscará los modos de restablecer la eficacia. Además. de autosatisfacción o de eficacia. el asesor puede sugerir un programa de acción para superar el problema. Con independencia de cuál sea su forma. es «razonable» y probablemente efectiva. el asesor está en primer lugar preocupado por asignar un nuevo curso de acción. en escasa medida intenta enfrentarse a los amplios orígenes del problema o a los modos complejos como se sostiene. sino el de trascender su alojamiento narrativo. a veces. Es mucho lo que cabe decir en nombre de la opción consultiva. en la praxis del trabajo social y en las terapias a corto plazo: la opción consultiva. Desde un punto de vista construccionista. y concreta el problema en la asignación de formas destinadas a mejorar la acción en los términos del relato. los términos de su descripción y las formas de su explicación siguen incontestadas de un modo significativo. Y para otros aún es como si. el terapeuta se enfrenta a una narración. Para muchos se trata de un relato de los acontecimientos calamitosos que conspiran contra un sentido de bienestar. el terapeuta tiene que responder inevitablemente a la relación hecha de las cosas. que puede acabar en un breve período o prolongarse durante semanas o meses. De entrada. la opción consultiva tiene graves limitaciones. Han descubierto una realidad terrible que ahora drena la lógica de todas las comprensiones pasadas. si el individuo habla de que se siente deprimido a causa de un fracaso. sin embargo. desbaratándolas y destruyéndolas. frecuentemente un relato turbado. Con independencia de cuál sea la cadena de antecedentes. por ejemplo. tanto unos como otros siguen ampliamente comprometidos con los conceptos gemelos de unidad disfuncional y de cura terapéutica. el acento se desplaza desde la mente individual a la gestión conjunta de la realidad. la opción consultiva escasamente intenta sondear los contornos del relato. de algún modo hubieran tropezado con el trastorno para el cual la explicación favorecida de las cosas no les ha preparado. Dentro del ámbito de lo relativamente ordinario. Aquí existe una materia vital del hacer frente a las cosas cotidiano. Si el cliente o el paciente se ha vuelto inefectivo a causa de la aflicción o el dolor. y desde la cura a la pragmática del significado en el contexto social.

Las narraciones son esencialmente estructuras de lenguaje y en la medida en que se generan en el medio científico pueden. funcionar como vehículos del conocimiento objetivo. limitando por consiguiente la gama de opciones para la acción. Las narraciones que la gente hace de sus vidas. y difícilmente encuentro aquí el contexto para una revisión cabal. tal como el científico conductista proclama. buena parte del pensamiento del ámbito posmoderno —y. esta orien-tación hacia las narraciones del cliente/paciente puede considerarse como moderna (véase también el capítulo 4). el conocimiento empírico se comunica a través de los lenguajes científicos. tanto la metateoría empirista como la psicología cognitiva del tipo de la que he examinado en capítulos precedentes son quintaesencialmente modernas. asignándole un lugar aparte y privilegiado respecto al tejido doméstico de relatos de la vida cotidiana y de los mercados del entretenimiento público. ¿Podría el cliente estar desincronizado o definir las cosas de un modo algo menos que óptimo? Este tipo de preguntas a menudo permanecen inexploradas. En cambio. son tenidas en escasa consideración para la comprensión de la vida del individuo y muchos menos preferibles que las explicaciones empíricamente basadas del diestro científico. poco reconocido y desesperado durante un período de años. Desde el punto de vista moderno. se engranarán opciones tendentes a restablecer el éxito. examinar brevemente un conjunto de supuestos que han guiado las actividades en las ciencias y las especialidades afines de la salud mental. En su depender de diversas suposiciones neoilustradas dominantes en las ciencias de esta centuria. el del enfoque construccionista posmodemo— constituye un poderoso reto para la concepción moderna de la narración. qué les ha sucedido y por qué. las narraciones del novelista son calificada de «ficción» y tenidas por poco importantes para los serios propósitos científicos. La primera la representan las formas más tradicionales de psicoterapia y práctica psicoanalítica. o los procesos de percepción. Las especialidades que se ocupan de la salud mental en la actualidad son en gran medida una 1 Para estudios más detallados sobre la modernidad. La época moderna en las ciencias ha sido aquella que. ante todo. pero. Tal como debiera quedar claro. En el caso crónico o grave. a la explicación científica de estas cosas se le otorga la más alta credibilidad. y otras posibilidades se abrirán paso en los márgenes de la plausibilidad. no son necesariamente ficciones. Por consiguiente. Con independencia de cuál sea el carácter del átomo. el simple consejo de vivir puede que no pase de ser palabras lanzadas al viento. Por consiguiente. por ejemplo. ya que para alguien que se sienta frustrado. el objetivo primero ha sido el de establecer cuerpos de conocimiento sistemático y objetivo. de un modo más específico. 208 .Trascender la narración en el contexto terapéutico utilidad relativa o viabilidad. En el capítulo 1 quise explorar dos alternativas más sustanciales a la opción consultiva. 1 Con todo. la literatura y las artes. de la toma de decisiones en la economía o el desarrollo organizativo en el de las ciencias sociales. según la exposición moderna de las cosas. véanse Berman (1982) Frisbv (1985) Giddens (1991) y Gergen (1991b). En consecuencia. del gen o de la sinapsis en las ciencias naturales. son notoriamente inexactas e informales. ha estado comprometida con la elucidación empírica de las esencias. asignar alternativas de acción parece demasiado a menudo un paliativo superficial. El aceptar «el relato tal como es contado» asegura que la definición del problema también quedara fijada. resulta útil. ya que esta gama de suposiciones son las que han dado ampliamente forma al tratamiento terapéutico de las narraciones del cliente/paciente. Si el problema fuera el fracaso. Narraciones terapéuticas en un contexto moderno Mucho es lo que se ha escrito sobre la modernidad en las ciencias.

Y. las teorías terapéuticas (ya sean conductistas. Por ejemplo. de modo que. 129). operando bajo un 209 . sistémicas. y siempre se requiere más investigación. el relato de fracaso con el que el cliente entró en la terapia se ha intercambiado por una invitación a un relato de éxito. Tal como Spence resume: «[el terapeuta] está constantemente tomando decisiones sobre la forma y la condición del material del paciente. entonces "oirá" el material en ese sentido y hará cierto tipo de evaluación sobre la marcha del estado de la transferencia» (pág. el conocimiento de la literatura científica y las incontables horas de observación sistemática. En virtud de la formación científica. Estos procedimientos de sustitución tienen de hecho algunas ventajas terapéuticas. El psicoanalista transforma la exposición del cliente/paciente en un relato de familia o en una novela.. de metáfora. aunque inevitable. sino más bien. al igual que la opción consultiva que antes perfilé. de ilusiones y recuerdos distorsionados. la narración del cliente/paciente o es destruida o queda incorporada —pero en cualquier caso sustituida— por la exposición especializada del profesional. Si supone que la transferencia predomina y que el paciente siempre habla. sustitución del relato del cliente/paciente por el del terapeuta. En efecto. cuando las preguntas se plantean y se responden. puede que haga una interpretación que haría que esta suposición se explicitara. Desde esta atalaya resulta claro que el proceso terapéutico tiene que redundar inevitablemente en la lenta. en algún momento posterior. el nuevo relato probablemente sugerirá líneas alternativas de acción. En efecto. (2) la ubicación de esta causa en el paciente/cliente o en sus relaciones. La narración científica. psicodinámicas o experimentales/humanistas) contienen suposiciones explícitas relativas a (1) la causa subyacente o base de la patología. entonces oirá una secuencia de enunciados desconexos como una cadena causal. y (4) los medios a través de los que la patología puede ser eliminada. El cliente/paciente pasa entonces a estar dotado con una realidad alternativa que sostiene la premisa de un futuro bienestar. ayudan a guiar esas decisiones. (3) los medios a través de los que los problemas pueden ser diagnosticados. Pero el conocimiento del especialista contemporáneo es muy superior al de los terapeutas de finales del siglo XIX. Por consiguiente. tejida con la liviana materia de los relatos cotidianos: plena de extravagancia. cuenta con el sello de la aprobación profesional de la especialidad. desde Freud a los terapeutas cognitivos contemporáneos. del analista.Del yo de la relación excrecencia del contexto moderno que comparte profundamente sus suposiciones. según se dice. el seguidor de Rogers en una lucha contra la consideración condicional. las descripciones y explicaciones se reencauzan y la afirmación y la duda son diseminadas por el terapeuta. en cambio. En relación a una de ellas.. el saber contempera^ neo es incompleto. la creencia general ha sido que el terapeuta profesional funciona (o idealmente debe funcionar) como un científico (véase también el capítulo 6). el especialista está armado con el saber. Ciertamente. con pocas excepciones. y así sucesivamente. la narración problemática queda eliminada. El relato del cliente/paciente no sigue siendo una reflexión independiente sobre la verdad. cuando el cliente alcanza «la intuición real» de sus problemas. el futuro sólo puede deparar mayores perfeccionamientos. de una forma más o menos disfrazada. Por consiguiente. Este proceso de sustituir el relato del cliente/paciente por el del especialista profesional ha sido ampliamente descrito por Spence en su Narrativo Truth ana Historical Truth (1982). Las convenciones específicas de escucha. al fin y al cabo. ya que la narración del cliente está. y a través de la situación terapéutica. si el analista supone que la contingüidad supone causalidad. Este trasfondo establece la postura que adopta el terapeuta respecto a la narración del cliente. la experiencia de investigación. como es formar o disolver relaciones. el especialista profesionalmente adiestrado ingresa en el ámbito terapéutico con una narración bien desarrollada que goza de un amplio apoyo en la comunidad de colegas científicos.

. Además de estos problemas. a menudo es ciego a las condiciones sociales en las que se desarrollan los problemas. En cambio. La situación es especialmente lamentable debido al hecho de que. por mencionar uno. Y al dar al cliente una formulación científica. al ocupar el papel superior. casi en ningún lugar salen a la luz las dudas personales. sometiéndose a procedimientos terapéuticos. «el espacio de búsqueda [en la interacción terapéutica] puede expandirse infinitamente hasta que la respuesta [del terapeuta] sea descubierta y. y más optimistas. el fracasado y el débil buscan consejo en el sabio. esta narración está relativamente cerrada a toda modificación. Y de este modo el cliente se enfrenta a una visión de la posibilidad humana que es tan inalcanzable como el heroísmo de una película de Hollywood. y así sucesivamente. No sólo la narración del terapeuta nunca se ve amenazada. sofisticación y valor de la exposición que haga el cliente/paciente de las cosas. supone un enfoque empirista injustificado del conocimiento mental. Con todo. una imperiosa confianza sustancial en el enfoque moderno. la autorrealizacion.Trascender la narración en el contexto terapéutico régimen cotidiano. En realidad se trata de un ritual de consolación para todos aquellos que quieran someterse. de decidir que la búsqueda [del terapeuta] ha fracasado» (pág. insensible o emocionalmente incapaz de comprender la realidad. existe una razón sustancial de preocupación. Tal como perfilé en capítulos anteriores. el enfoque tradicional favorece una forma de culpa personal. y así sucesivamente. con independencia de la complejidad. ya que al final. pero el sistema mismo lleva el peso de la doctrina establecida. que hacer. las opciones de vida quedan gravemente truncadas. Con todo. Tal como hemos visto. Utilizando los términos de Spence. Aunque en ninguna parte se han hecho conocer fundamentos inseguros de la exposición del terapeuta. En general. la meta final de la mayoría de escuelas de terapia es hegemónica. las manías y las inferioridades del terapeuta. La orientación moderna también adolece de una fijeza de formulaciones narrativas. En virtud de las ontologías limitadas. Por consiguiente. prácticamente ha de ser sustituida por una narración creada con anterioridad a su entrada en la terapia y según los contornos sobre los que el cliente/paciente no tiene control alguno. el superior y el fuerte. un modelo al que podría aspirar el cliente/paciente. sucumbirán. los enfoques modernos de la terapia comienzan con una narración a priori justificada por pretensiones de poseer una base científica. sino que el procedimiento terapéutico prácticamente asegura que se trata de una narración que será justificada. los terapeutas conductistas-cognitivistas consideran la terapia de sistemas como equivocada. En el relato del profesional existen nuevas cosas. los psicoanalistas quieren erradicar la modificación de la conducta. De todos los modos posibles de actuar en el mundo uno se sitúa en un curso que hace hincapié en la autonomía del ego. el terapeuta no logra revelar sus debilidades. frecuentemente se muestra insensible u opresivo al tratar a las mujeres o a las minorías. la 210 . 108). Todas las demás escuelas de pensamiento y sus narraciones asociadas. la mayoría de las consecuencias inmediatas y potencialmente perjudiciales se reservan al cliente/paciente. no haya posibilidad de hallar una solución negativa. a pesar de estas ventajas. Al cliente/paciente se le informa indirectamente de que es ignorante. Pueden realizarse modificaciones de orden menor. Al ser sancionada como científica. No es simplemente que los terapeutas de una escuela determinada garanticen que sus clientes saldrán creyendo en una exposición particular de las cosas. y al reificar el trastorno mental puede generar y sostener el déficit cultural. existen imperfecciones específicas en la orientación moderna de la narración del cliente/paciente. Existe. En la medida en que este tipo de narraciones pasan a ser la realidad del cliente/paciente y guían sus acciones.. Las principales imperfecciones en la orientación moderna de la terapia ya han sido señaladas. el terapeuta se posiciona como el omnisciente y sabio. la estructura del procedimiento da al cliente/paciente una lección de inferioridad. el terapeuta ha desempeñado su papel fijado en la familia de rituales culturales en la que el ignorante.

la televisión y demás. y demás. Las narraciones del terapeuta por consiguiente ocupan su lugar a lo largo de Para una exposición amplia de los Problemas de la orientación moderna (o empirista fundamentalista) de psicoterapia. las artes. La escritura científica. Ibáñez (1992) y Lax (1992). Todas las exposiciones del mundo —míticas. y estas convenciones determinan ampliamente el modo como comprendemos el objeto putativo de la representación. por ejemplo. Tal como argumenté en el caso de la escritura. En un sentido importante el construccionismo es hijo del «giro posmoderno» en la vida cultural. el sentido de la objetividad es ampliamente un logro literario. con un jefe atractivo que es sexualmente solícito. de todas. Socavan el status incuestionado del terapeuta como autoridad científica con un conocimiento privilegiado de la causa y la cura. y no logran registrar las particularidades de los compromisos vitales del cliente/paciente. 2 211 . La narración del terapeuta es una tormalización abstracta separada de las circunstancias culturales e históricas.Del yo de la relación evaluación racional y la expresividad emocional dependiendo de la marca particular de la terapia que se escoja. la más problemática porque está descontextualizada. En contraste con los complejos detalles que coronan los ángulos de la vida cotidiana -que son en realidad la propia vida-. con un hermano que es enfermo de SIDA. científicas. al igual que un figurín de moda. Hacer hincapié en la plena autorrealizacion de una mujer que vive en un hogar con tres niños pequeños y una suegra con la enfermedad de Alzheimer es probable que no sea beneficioso Presionar a un abogado de Park Avenue para que incremente su expresiva dad emocional durante sus rutinas diarias sera una dudosa ayuda. los criterios para las representaciones exactas u objetivas son puestos en tela de juicio. cada estilo o género literario opera según reglas o convenciones locales. 2 Realidades terapéuticas en un contexto posmoderno Tal como describí en los primeros capítulos. Este tipo de argumentos constituyen un desafío importante par la orientación moderna de la terapia. En cuanto al estudio de la relación particular entre posmodernidad y práctica terapéutica. véase el capitulo 2. Tal como subrayé en el capítulo 8. pues. En principio eliminan la justificación tactual de las narraciones modernas de la patología y la cura. O dicho de otro modo cada una de las formas de terapia moderna lleva consigo una imagen del «pleno funcionamiento» o del «buen» individuo. Tal como vimos en el capítulo 7.toscas e insensibles. En este sentido son . A medida que se presta más atención al problema de la representación. con un hijo que tiene el síndrome de Down. véanse Gergen (1991b). los argumentos que conducen al construccionismo plantean un reto importante al enfoque moderno del conocimiento y de la ciencia. misteriosas— están guiadas por convenciones basadas histórica y culturalmente. proporciona una imagen de la realidad que no es más exacta que la ficción. sino dispositivos a partir de los cuales se construye la realidad. 3 Este tipo de argumentos también se extienden a la crítica de la psicoterapia en el marco moderno. véase Ryder (1987). o a los medios a través de los cuales la «realidad» se expone en la escritura. estas narraciones se encuentran precariamente insinuadas en las circunstancias de la vida de un individuo. esta imagen sirve de modelo guía para la obtención del resultado terapéutico. Aspiran a una universalidad y dicen muy poco acerca de las circunstancias particulares Por consiguiente. las narraciones modernas no son específicas. las exposiciones narrativas no son réplicas de la realidad. 3 Para referencias más amplias del giro posmoderno. Esta constricción de las posibilidades de vida es. Las narraciones modernas no tratan de condiciones específicas de vivir en la pobreza de los barrios degradados. transformando estas exposiciones en formas de mitología cultural.

mitigan o ponen entre paréntesis el interés por los constructos individuales. 1992). Igualmente. Sin embargo. en cambio. No existe justificación fuera de la pequeña comunidad de terapeutas animados por los mismos sentimientos para el hecho de hacer que el complejo del cliente y una vida ricamente detallada vaya comprendiéndose en una narración única y preformulada. El construccionista coincide con el constructivista tanto en el rechazo del dualismo sujeto-objeto como en la presuposición relacionada de que el conocimiento es una representación exacta del mundo. Y. Del proceso mental al social. de la cenizas de la desconstrucción lentamente está cobrando forma una nueva concepción de la terapia. y de von Glasersfeld—. ha hecho también un pronunciado hincapié en los procesos conceptuales o cognitivos individuales. Estas concepciones fueron luego reforzadas por la cibernética y sus enfoques de los sistemas autoorganizativos y su pronunciada invitación a los terapeutas para buscar pautas de relación —especialmente en las familias— de las que los problemas del individuo no son sino un síntoma localizado. Efran. Olds. en cambio. una narración que puede ser de poca importancia o poco prometedora para las condiciones de vida subsiguientes del cliente/paciente. La obra pionera de Watziawick. no existe ninguna amplia justificación para la jerarquía de status tradicional que tanto degrada como frustra al cliente/paciente. Lukens y Lukens. por consiguiente. construcciones. ¿De qué modo se 212 . Esta obra se ha convertido en un trabajo multifacético y ricamente laminado (véanse Hoffman.Trascender la narración en el contexto terapéutico miríadas de otras posibilidades disponibles en la cultura. Tanto terapeutas modernos como constructivistas trabajan en la fontanería de las profundidades de la subjetividad del cliente: por ejemplo. Este cambio es de importancia decisiva en cuanto a las consecuencias que tiene para la terapia. Reiss. 1990). cada uno hacía un pronunciado hincapié en el mundo como algo construido por el sujeto individual. tienen que plantearse preguntas significativas acerca de la práctica tradicional consistente en sustituir los relatos del cliente/paciente por las alternativas fijas y estrechas del terapeuta moderno. Aunque estas diversas críticas cubren con un paño mortuorio la aventura moderna y desacreditan el optimismo que la acompaña. esta obra. Sin embargo. La construcción del mundo tiene lugar no dentro de la mente del observador sino en las formas de relación. Los escritos construccionistas. finalmente. Tal como indiqué en el capítulo 3. Para el construccionista. sin ser trascendentalmente superiores sino diferentes en cuanto a las consecuencias pragmáticas. 1981. la cognición del cliente. mientras que los constructivistas tienden a sustituir el dualismo por una forma de monismo cognitivo. el acento muda al dominio más accesible del discurso del cliente/paciente. La obra de Bateson y de sus colaboradores también hizo hincapié en las concepciones bolistas de la acción humana. 1992. los construccionistas se desplazan del mundo mental para pasar a centrarse en el dominio de lo social (véase el capítulo 3). Beavin y Jackson (1967) sobre la pragmática del lenguaje terapéutico ha tenido una importante repercusión en el campo terapéutico. y centran su atención en el lenguaje como proceso microsocial. Sus primeros estadios encuentran su sostén en los escritos construccionistas de diferentes tipos —de Kelly y Maturana. significados. al igual que muchos de sus nietos (véase. El construccionismo —uno de los resultados más sugestivos del pensamiento posmoderno— proporciona ahora a estas aventuras nuevas formas de conciencia que ponen determinadas líneas de razonamiento en tela de juicio e introducen nuevas concepciones y prácticas. desafiando el enfoque modernista de los individuos como esencias aisladas abrigando enfermedades que son sólo suyas. cada uno desafiaba el enfoque moderno del conocimiento como una imagen exacta del mundo. El terapeuta y el paciente/cliente forman ambos una comunidad a la que tanto uno como otro aportan recursos y a partir de la cual se puede dar forma a los contornos del futuro. por ejemplo.

para la mayoría de los constructivistas el terapeuta sigue siendo independiente de la subjetividad del cliente/paciente y desde este punto de vista remoto e implícitamente superior intenta «perturbar el sistema» del cliente. Goolishian y Anderson (1987) y Lax (1992). Ya que si se sacrifica el concepto 213 . En su lugar. pero este tipo de términos siempre se consideran que califican la realidad sólo desde una perspectiva particular. Para Kelly (1955) habían constructos problemáticos. Por un lado. El interés se desplaza a «los modos en que una pluralidad de perspectivas se coordinan en pautas coherentes de interacción. En el enfoque moderno. No son modos de vida. la pérdida de autoridad del terapeuta es un dato primario. el terapeuta de un modo característico asigna la enfermedad y la destruye: el proceso es el del diagnóstico y la cura. 191).Del yo de la relación estructura la vida? ¿Qué palabras se escogen? ¿Cuál es su repercusión? Los nuevos conceptos analíticos se están abriendo paso ahora en el ámbito terapéutico: conceptos de metáfora. No hay problemas más allá del modo en que una cultura los constituye como tales. es innecesario. metonimia. véanse Andersen (1991). el terapeuta ingresa en el ámbito no con una verdad superior sobre el mundo. los argumentos desarrollados en el capítulo 6 sugieren que la existencia misma de categorías nosológicas y de cualificación de la enfermedad se suma incrementalmente al sentido cultural de debilitamiento. juntamente con las acciones del cliente. sino más bien formas de vida que. pág. Del diagnóstico y la cura a la responsabilidad cultural. Este tipo de conceptos invitan a formular nuevas preguntas y nuevos modos de arranque terapéutico. Si en la naturaleza no hay «enfermedades». 1991. de sufrimiento y de alivio. Por consiguiente. la jerarquía tradicional es desmantelada. Igualmente problemático es el concepto relacionado de «cura». En realidad. esta conclusión sugiere primero que el proceso de diagnóstico. sin embargo. Dejan de estar «ahí» como constituyentes de una realidad independiente y se sitúan entre la gama de construcciones culturales (véase el capítulo 6). El modelo médico de enfermedad sigue siendo robusto. El enfoque moderno del terapeuta como un cognoscente superior ha sido puesto en tela de juicio por los escritos constructivistas (Mahoney. cada una de las cuales potencia y contrasta simultáneamente formas particulares de acción» (McNamee. Pero. las enfermedades y los problemas pierden el privilegio ontológico. o de «localizar el problema». forma narrativa y similares. Con todo. entonces ¿qué quiere decir «cura»? Con todo. el terapeuta se convierte en un colaborador. permaneció el omnipresente interés por los «problemas» que exigen «soluciones». Tampoco estos modos de ser son inherentemente superiores a los del cliente/paciente. 1991). Tal como los comentaristas expresan cada vez más. sino en diversos modos de ser. ¿Hay narraciones alternativas que interpreten igualmente bien los hechos de la vida como algo dado? ¿Se puede dar cabida a una voz que ha sido marginada en el discurso para lograr una articulación mayor? ¿Puede ponerse entre paréntesis el contenido de los argumentos de una pareja («modos inefectivos de expresar las cosas») y dirigir su atención a las condiciones o a las pistas de que inducen a argumentar en sentido contrario a la cooperación? ¿Cuáles son los medios de desconstrucción y reconstrucción efectivas de la realidad del cliente/paciente? Para estudios pormenorizados de estas cuestiones. Un terapeuta puede preguntar si los elementos de una autodescripción dada pueden incorporarse a través de la metáfora o la metonimia a una nueva forma de dar cuenta. incluyendo una gama de lenguajes. Hacia la igualación y la coconstrucción. para los estructuralistas sistémicos hay pautas familiares disfuncionales. un co-constructor de significado. pueden engendrar alternativas útiles. a medida que el acento se desplaza a la construcción lingüística de la realidad. Desde el punto de vista construccionista. Aunque los constructivistas ofrecían una recusación importante de este enfoque. formular la pregunta a este nivel hace que la profesión toda se vea sacudida por ráfagas de dolor. White y Epston (1990). uno puede hablar de problemas. y así sucesivamente.

para la mayoría de los terapeutas formados en las perspectivas posmodernas. tenemos que explorar ante todo la dimensión pragmática del significado narrativo. sino permitir que los clientes/pacientes participen en el proceso continuo de creación y transformación del significado. Sin embargo. En efecto. La verdad narrativa no puede distinguirse de la verdad histórica. las personas y la naturaleza de la enfermedad y de la cura. es sensible para con sus posibles efectos. ¿Sólo porque existe una justificación adecuada?). la función de la reconstrucción narrativa? Las exposiciones más estimulantes actualmente apuntan 214 . entonces. Para apreciar esta posibilidad. Las consecuencias plenas para un enfoque construccionista distan mucho de estar claras. hemos de ir más allá de la construcción narrativa. no podemos quitarnos de en medio para preguntar cómo actuaríamos en un mundo que está sin construir. si la narración refleja una pauta recurrente de acción inadaptativa. pues. no existe ningún argumento rotundo contra «los problemas del tratamiento» y hacer afirmación de la «cura» y el «progreso» terapéutico. en último análisis no podemos eludir la cultura. y demuestra una apertura a generar alternativas. Pero si el potencial del construccionismo posmoderno ha de realizarse completamente. no es tanto sustituir una narración impracticable por otra útil. uno debe hacer algo?. Si no hay problemas en realidad y tampoco soluciones. en un punto de partida radical respecto a las suposiciones tradicionales sobre el conocimiento. la narración del terapeuta cuenta con un status privilegiado a la hora de prescribir un modo de vida óptimo. Si las exposiciones son exactas. sin embargo. En el sentido más amplio esto es reconocer la cualidad de uno como miembro de una cultura. el interés moderno por la exactitud narrativa no es convincente. Aquello que la perspectiva construccionista añade. En algunos aspectos. Por consiguiente. aventuraría. La pragmática de la narración Las exposiciones narrativas en un marco moderno sirven como representaciones potenciales de la realidad: son verdaderas o falsas en la medida en que se equiparan con los acontecimientos en la medida en que se producen. la propia participación continuada en los múltiples enclaves de significación. En el seno del enfoque moderno. uno se ve así alentado a examinar las conclusiones de las propias elecciones. En cambio... al fin y al cabo. Nos encontramos en una coyuntura crítica. son dimensiones reflexivas y creativas: reconoce la naturaleza contingente de las construcciones propias. se prescriben paliativos. en la terapia. no tendría fin. Ahora requerimos una deliberación y un examen esenciales. idealmente. o podemos ubicar o desarrollar realidades alternativas. en principio. la discusión de este tipo de preguntas carece de límites (¿Por qué. por qué uno entraría en la especialización profesional.Trascender la narración en el contexto terapéutico de cura. ¿cómo se justifica la terapia? ¿Por qué la gente buscaría ayuda terapéutica. las decisiones actuales acerca del significado narrativo en la terapia todavía conservan vestigios significantes de la cosmovisión moderna. Ahora bien. la función de la terapia también es puesta en tela de juicio. Podemos continuar representando los rituales en los que aceptamos a los demás como seres que tienen dolor real para el que existen curas reales. El último desafío para la terapia. si capta los procesos formativos para una patología dada. Es en este espíritu que presento los argumentos restantes. incluso el último concepto resulta ser problemático. y por qué la gente sería gravada por estos servicios? Seguramente. e incluso entonces tendremos sólo el combustible adicional para una conversación que. y si se examina de cerca. y el potencial de empeños alternativos. también sirven como pistas para la acción adaptativa. sus resultados y sus consecuencias para una variedad de puntos de vista. ¿Cuál es. uno empieza a explorar los modos alternativos de comportamiento. Por consiguiente. Pero no podemos vivir fuera de una constitución de lo real.

a veces pueden regir la conducta en una interacción compleja en marcha. Con todo. Los relatos de esta variedad son. Por un lado está la metáfora del lenguaje como una lente. Por consiguiente. dirige o informa un lenguaje de la autocomprensión las líneas de acción? ¿Qué hace el relato por el cliente? Dos respuestas a esta pregunta impregnan en el momento presente los campos posempiristas. Así pues. como quien simplemente se cuece en la salsa de sus propias construcciones. la narración opera simplemente como una estructura perdurable que informa y dirige la acción. Según esta exposición. pero llena de riesgo? Los relatos como modelos interiores no solo están faltos de directrices específicas o implicaciones. por ejemplo el individuo desarrolla esta lente? ¿De dónde proviene la primera construcción? Ya que. por consiguiente.Del yo de la relación en la dirección del potencial de tales reconstrucciones para reorientar al individuo. Hemos de plantearnos ahora una pregunta: ¿En qué sentido o sentidos. idealizados y abstractos. acciones y demás. Es esta imagen transformada la que ha de guiar sus acciones subsiguientes. Una vez más. El argumento en favor del lenguaje como lente parece pobremente sostenido. por consiguiente. y no del mundo tal como es. aquel que ve la vida como una caída trágica percibiría los acontecimientos que en ella se desarrollan en estos términos. de la mejor reacción al deseo de su esposa de que se pase menos horas trabajando y más en casa con la familia? ¿Cómo responderá él a una nueva oferta de empleo. por ejemplo. el cliente/paciente puede modificar o mover anteriores narraciones no porque sean inexactas. una construcción narrativa es un vehículo a través del cual se ve el mundo. Aunque esta posición expresa una cierta prudencia. no se argumenta en favor de la verdad del modelo. sino que trabaja contra los sentimientos de estrecha intimidad e interdependencia con su esposa y sus hijos. Alcanzará su heroísmo a través de los sentimientos de felicidad de aquéllos y. ¿Cómo podemos defender el enfoque de que los sonidos y marcas empleados en el intercambio humano son de algún modo transportados en la mente para imponer orden en el mundo perceptivo? Ésta era. justamente una narración es «útil»? ¿Cómo guía. Elabora un nuevo relato en el que llega a considerarse a sí mismo como paladín no de sí mismo sino de su familia. para abrir nuevos cursos de acción que son más satisfactorios y más idóneamente adecuados a las capacidades y propensiones del individuo. La principal alternativa a este enfoque sostiene que las construcciones narrativas son modelos internos. ya que no hay escapatoria a la encapsulación dentro del sistema interno de constructos. Y cabe argumentar que es sobre la base del mundo en tanto que visto. una persona que se caracteriza a sí misma como un héroe cuyas gestas de valentía e inteligencia prevalecerán contra toda probabilidad encuentra la vida impracticable. adoptar esta posición equivale a considerar al individuo como aislado y solipsista. si no existe mundo salvo el que es internamente construido. Mediante la terapia se da cuenta de que un tipo de enfoque así no sólo lo sitúa en circunstancias imposibles. sino que siguen siendo estáticos. tal como vimos en el capítulo 5. Es a través de la lente de la narración como el individuo identifica objetos. como el individuo determina un curso de acción. un hijo cae en las drogas una vecina atractiva 215 . dependerá en un mayor sentido de las valoraciones que ellos hagan de sus acciones. formas de relato que pueden ser cuestionadas por el individuo como guías para la acción. Las posibilidades de supervivencia son mínimas. tal como subrayé en el capítulo 3. de desarrollar o moldear la lente. pero se trata de un enfoque que nunca logro ser algo más que controvertido. Como tales. en realidad la propuesta de Whorf (1956). sugestiva y beneficiosa. ¿Qué dice el nuevo relato acerca. es también problemática. en sí. y las dos son imperfectas en sentidos significativos. Por consiguiente. sino porque son disfuncionales en sus propias circunstancias particulares. una exposición como ésta genera una gama de problemas epistemológicos notorios. Además. ¿Cómo. El individuo se mueve a través de diversas situaciones y relaciones: uno de los padres muere.. personas. por ejemplo. no habría modo de comprender y.

Consideremos. Sin embargo. permitiéndole efectivamente que sea una «madre». estas concepciones son precarias en tres aspectos importantes. Con todo. Por ejemplo. Actúa para crear. que primeramente está en juego. Tal como propuse. Existe todavía un tercer modo de comprender la utilidad narrativa. Análogamente. una performación con efectos ilocuacionales. No es la danza del significado en el contexto terapéutico lo. relacionar el propio relato de fracaso con la propia madre puede provocar una alarma y una reacción compasiva. las narraciones alcanzan su utilidad primeramente en el seno del intercambio social. Trascender la narración El centrarse en la pragmática narrativa dispone el escenario para lo que puede ser el argumento más crítico. Existen componentes constitutivos de las relaciones vigentes. Muchos terapeutas al hacer el giro posmoderno en la terapia siguen considerando la narración o bien como una forma de lente interna. por ejemplo. Si un amigo acaba de contar un relato de gran logro personal. pero sin lograrlo. pero compartirlo con la esposa que se preocupa siempre por hacer llegar el dinero a final de mes puede producir tanto frustración como enfado. Es en sí mismo una acción emplazada. Pero 216 . resulta insuficiente que el cliente/paciente y el terapeuta gestionen una nueva forma de autocomprensión que parezca realista. un relato de fracaso: cómo alguien hizo todo cuanto pudo para pasar una examen profesional. Primero. Los relatos del yo nos permiten establecer identidades públicas. qué tipos de danzas se engendran. compartir los propios sentimientos probablemente sería tranquilizante y fortalecería la amistad. en la medida en que este relato se inserta en diversas formas de relación —en los juegos o danzas de la cultura—. El «modelo en la cabeza» es ampliamente inoperante. para un jefe que es una «mujer que se ha hecho a sí misma» o para un hijo rebelde? ¿Qué formas de acción debe inducir el relato en cada una de estas situaciones. el modelo narrativo sigue siendo inflexible. En estos términos. Expresándolo de otro modo. esenciales para el mantenimiento de la inteligibilidad y la coherencia de la vida social. cada una de ellas retiene el estrabismo individualista de la modernidad. sus efectos son notablemente variados. ¿cómo se representa el relato de uno mismo como «héroe del grupo familiar» para una esposa a la que no le gusta su status dependiente. sino más bien si la nueva forma de significación es útil en el ámbito social fuera de estos confines. se ven facilitadas o sostenidas como resultado? Es la evaluación a este nivel lo que terapeuta y cliente deben confrontar. al crear la distancia y demás. determinando el modo como se ve la vida o como un modelo interno que guía la acción.Trascender la narración en el contexto terapéutico actúa seductoramente. A la luz de nuestro estudio crítico de la pragmática. el relato de otro acerca de su fracaso es probable que actúe como una fuerza represiva y aliene al amigo que de otro modo anticipaba una reacción de felicitación. hacer que el pasado sea aceptable y seguir los rituales de la relación con facilidad. un relato no es simplemente un relato. es simplemente una construcción de los acontecimientos entre muchas. rígido y de pertinencia oscura. útiles al reunir a las gentes. La utilidad de estos relatos deriva de su éxito como movimientos dentro de los ámbitos relaciónales en términos de su adecuación como reacciones a movimientos previos o como a instigadores de lo que viene a continuación. Tal como hemos visto. y demás. el relato no es ni verdadero ni falso en sí. estética e inspirada en el seno de la diada. en cambio. el amigo hubiera precisamente revelado un fracaso personal. en el sentido de que el lugar de descanso último de la construcción narrativa se da dentro de la mente del individuo singular. sostener o modificar mundos de relación social. aquel en el que se desarrolla el énfasis construccionista en la pragmática del lenguaje (queda detallado con mayor plenitud en el estudio de las autonarraciones del capítulo 8). Si.

aunque no es necesario comprometerse en modo alguno con alguna de ellas. Expresando la cuestión de otro modo. y cada una de ellas puede fructificar dentro de un abanico particular de contextos y relaciones. para quien ejerce profesionalmente en el ámbito posmoderno se induce una multiplicidad de autoexposiciones. Hemos encontrado 217 . ambas tienden a presumir la funcionalidad de una única formulación de la autocomprensión. hemos abandonado la mente individual para situarnos en las relaciones constituidas por la narración en acción. siguen siendo fluidas. A nivel metateórico induce a una multiplicidad de formas de dar cuenta de la realidad. pero conducir a pobres resultados en otras Disponer de un único medio para hacer que el yo sea inteligible. el relato transformado del yo es «la nueva realidad». Por consiguiente. tanto la concepción de la lente como la del modelo interno favorecen una creencia en la narración o un compromiso con ella Ambas sugieren que el individuo vive dentro de la narración como un sistema de comprensión: uno «ve el mundo de este modo» y la narración es por consiguiente «verdadera para el individuo». se dice. Creer que uno es un éxito es por consiguiente tan debilitador a su modo como creer que uno es un fracaso. Al fin y al cabo. adoptarlo como «verdadero para mí» es gran medida en limitar las propias relaciones posibles. las metáforas de la lente y del modelo interior favorecen ambas la singularidad en la narración. Ahora bien. son elementos constituyentes de formas relaciónales En segundo lugar. la creencia y el compromiso pasan a ser sospechosos. una y otra perspectiva son sólo relatos. y esos relatos para bien o para mal. ¿Podemos tolerar una conclusión así? ¿Se reduce el individuo a ser un estafador social. Desde el punto de vista pragmático. Las narraciones existen en la acción del relato. reducir la gama de contexto y relaciones en las que se alcanza la adecuación. la presuposición de la singularidad opera contra la adecuación funcional. Así. aunque reconociendo la contingencia histórica y culturalmente situada de cada una. estar sobrecapacitado o sobrepreparado en este aspecto de modo que el enfado sea prácticamente el único medio para hacer avanzar las relaciones. la multiplicidad narrativa ha de ser ampliamente preferida Por ultimo. adoptando cualquier postura de identidad que recoja la mayor recompensa? Ciertamente el construccionista hace hincapié en la flexibilidad de la autoidentificación. Las construcciones narrativas. constituye una «nueva creencia acerca del yo» que puede apoyar y sostener al individuo. por consiguiente. se debe alentar al cliente/paciente para que explore una variedad de formulaciones narrativas. Avanzar a rastras en una y enraizarse en ella es prescindir del otro y. no una reserva de lentes -y a través de la terapia uno llega a poseer «una nueva verdad narrativa» tal como a menudo se dice. Sólo existen exposiciones de la verdad dentro de conversaciones distintas. y no una multiplicidad de verdades. puede resultar muy útil ser capaz de «realizar» escenarios furiosos efectivamente y formular exposiciones que al dar cuenta de ello justifiquen esta actividad. aunque ello no implica simultáneamente que el individuo posea una especie de duplicidad intrigante. por consiguiente es limitar la gama de relaciones o situaciones en las que puede funcionar satisfactoriamente. y ninguna conversación es trascendentalmente privilegiada. la conciencia posmoderna favorece un relativismo minucioso en las expresiones de la identidad. en gran medida reducirá estas relaciones.Del yo de la relación tal como hemos reconsiderado la utilidad de la narración. Existen determinados momentos y lugares en los que el enfado es el movimiento más efectivo en la danza Al mismo tiempo. por ejemplo. Desde la perspectiva presente. Hablar de duplicidad es suponer que es de otro modo asequible un «decir la verdad». Estar comprometido con un relato dado del yo. Cada narración del yo puede funcionar bien en determinadas circunstancias. El individuo posee «una lente» para comprender el mundo. Desde este punto de vista. pero disuadiéndole del compromiso con cualquier «verdad del yo» particular. abiertas a los vínculos cambiantes de la relación. sin embargo si examinamos la utilidad social de la narración. De nuevo. por consiguiente.

la terapia como medio para una reconstrucción narrativa o sustitución no logra ni realizar las plenas consecuencias de la teoría construccionista ni tampoco facilitar la plena gama de posibilidades para el funcionar humano. Para aquellos que llevan vidas satisfactorias dentro de un conjunto estable y delimitado de narraciones.Trascender la narración en el contexto terapéutico que este enfoque era profundamente problemático. pero estas adscripciones son. cambiar la forma y el contenido de la autonarración de una relación a otra. Desde un determinado punto de vista. 5 4 En este capitulo hago el máximo hincapié en el cambio y la flexibilidad en la construcción narrativa. sino un enfoque terapéutico de segundo orden. por consiguiente. 4 Movimientos terapéuticos Tal como hemos hallado. uno no sólo es disuadido de explorar posibilidades alternativas sino puede quedar preso en pautas transaccionales angustiosas con los demás. y la posibilidad de que la rigidez aberrante pueda desarrollarse como relaciones disminuye y los otros ya no desafian o proporcionan las alternativas a una construcción existente. 218 . la relación adquiere prioridad sobre el yo individual: los yoes sólo se realizan como subproductos de la relación. la cual podría también servir para confirmar la ilusión de que es posible desarrollar un conjunto de principios o códigos que pueden aplicarse invariablemente. es honrar los diversos modos de relación en los que uno está cogido. una aceptación de la indeterminación. cabría aventurar también que esta misma rigidez es constitutiva de las dificultades que se aportan a la situación terapéutica. Esto implica una apreciación de la relatividad contextual del significado. 5 En este sentido son relevantes las descripciones que Shotter (1993a. incluyendo un cálculo racional de autopresentación (la base psicológica de una «estafa») es de nuevo sostener el enfoque moderno del individuo independiente. Análogamente. He insistido en el cambio primeramente porque aquellos que buscan terapia están característicamente descontentos con el stutu quo. en códigos de conducta y convenciones constitutivas a partir de las cuales se moldean los contornos de su vida. en ningún sentido trato de establecer un argumento asentado en prin cipios para estos fines. así la gente que describe sus vidas como problemáticas a menudo parece atrapadas dentro de un vocabulario limitador. La atención también tienen que cambiar de rumbo en el sentido en que este tipo de construcciones funcionan dentro de relaciones existentes. Esta posibilidad merece nuestra atención. Al actuar en términos de una narración singular y sus acciones asociadas. este resultado lleva consigo las semillas de una rigidez prescriptiva. «Recomponer» o «volver a relatar» no parece. Por consiguiente. Desde el punto de vista construccionista. al fin y al cabo. Sin embargo. Es tomar en serio las múltiples y variadas formas de relacionalidad humana que constituyen una vida. Uno puede interpretar las propias acciones como fingidas o sinceras. 83-86) hace de las falacias ex post jacto. la exploración generativa de una multiplicidad de significados y la comprensión de que es innecesario adherirse a un relato invariante o buscar una identidad definitiva. enfoque que implica la sustitución de una narración dominante disfuncional por otra más funcional. el acento puede en realidad pasar a los medios de controlar rigurosamente un mundo que amenaza constantemente con la desorganización. con independencia del contexto relacional. Las acciones adecuadas y satisfactorias sólo lo son en términos de los criterios generados en las diversas formas mismas de relación. Así como los psicoterapeutas puede ser disuadidos por un código limitador. no es ni fraudulento ni egoísta en el sentido tradicional. simples componentes de relatos diferentes. Al mismo tiempo. suponer que el individuo posee motivos privados. págs. aunque seria un error referir todas las dificultades a una construcción autorreforzada de la vida. Más bien. Un construccionismo minucioso hace hincapié en la narración dentro del proceso social más amplio de generación del significado.

sirve de validación contextual para una exposición particular. generando un proceso dialógico en el seno de los relatos de los clientes/pacientes a fin de forjar nuevas aperturas a las conversaciones con los demás. Hoffman (1985) plantea los contornos para «un arte.de las lentes». sino también a la diferente concepción del significado que surge al mismo tiempo. de ser comprendidos tanto en su punto de vista como en sus sentimientos. 1988. Tal liberación puede verse facilitada por un diálogo transformativo en el que se gestionan nuevas comprensiones. pág. 159) (nivel 3). entonces la psicoterapia puede ser construida adecuadamente como «actividad lingüística en la que la conversación acerca de un problema genera el desarrollo de nuevos significados» (Goolishian y Winderman. desarrollar lo que Keeney denomina «un cambio de las premisas que subyacen a un sistema completo de hábitos de puntuación» (1983. White y Epston (1990) emplean cartas (y otros documentos escritos) para ayudar a los clientes a recomponer sus vidas. 139). se desarrollan modos alternativos de narrar los acontecimientos y evolucionan posturas respecto al yo y los demás. Estas cartas pueden ser escritas tanto por el cliente/paciente como por el terapeuta. Se trata de una progresión desde aprender nuevos significados hasta desarrollar nuevas categorías de significación para transformar las propias premisas acerca de la naturaleza misma del significado. Al principio hay mucho que decir en favor del hincapié hecho por Goolishian y Anderson (1987) en la creación de un clima en el que los clientes/pacientes tengan la experiencia de ser escuchados. ¿Cómo ha de proceder este proceso? No existe una única respuesta a esta pregunta. los terapeutas sensibles a los diálogos posmodemos han sido muy creativos a la hora de desarrollar practicas que sean conceptualmente compatibles. al igual que no puede haber ninguna limitación de principio sobre el número de conversaciones posibles. pág. la psicoterapia puede pensarse como un proceso de semiosis: la forja de un significado en el contexto de un discurso de colaboración. Utilizando las distinciones de Bateson (1972) entre niveles de aprendizaje. planteando preguntas que simultáneamente den crédito a la realidad del cliente/paciente y le urjan a evolucionar. una validación que permite que cliente y terapeuta reconstituyan esta realidad como un objeto conversacional. la escucha interesada no implica simultáneamente un compromiso por parte del terapeuta con las premisas del cliente/paciente. Un componente esencial de este proceso puede ser inherente no sólo a los modos alternativos de dar cuenta de las cosas que se generan por el discurso. Una transformación en el discurso puede con frecuencia proporcionar una liberación de la tiranía de la autoridad implícita de las creencias regentes. Dicho con otras palabras. los individuos que observan el encuentro terapéutico y luego comparten sus opiniones tanto con el terapeuta como con el cliente. El equipo de reflexión reduce la autoridad (el terapeuta). es ir más allá del aprendizaje para sustituir una puntuación de una situación por otra (nivel 1).Del yo de la relación Si el lenguaje proporciona la matriz de la que se deriva la comprensión humana. Más bien. ahora vulnerable a una nueva infusión de significado. Estas transformaciones también exigen un contexto que las facilite. aprender nuevos modos de puntuación (nivel 2). Sin embargo. Penn y Frankfurt (en proceso editorial) también se apoyan en la carta escrita por el cliente/paciente. 0'Hanlon y Wilk (1987) esbozan una gama de medios conversacionales a través de los cuales la gestión cliente/paciente-terapeuta puede 219 . genera una apreciación de las realidades múltiples y facilita al cliente/paciente una variedad de recursos para proceder. Se trata de un proceso en el que el significado de los acontecimientos se transforma a través de una fusión de los horizontes de los participantes. aunque sin duda la ayuda al terapeuta para comprender las premisas de las que surge el punto de vista del cliente/paciente. Con todo. Goolishian y Anderson (1992) emplean una forma de investigación interesada. Andersen y sus colaboradores (1991) han desarrollado la practica del equipo de meditación. de sentirse confirmados y aceptados. juntamente con un nuevo conjunto de premisas acerca del significado.

«es objetivo» y «es más fructífero a la hora de generar curaciones» pueden ser eliminados del proceso de comparación crítica. atención positiva. de la calle. Igualmente podemos considerar el intento moderno de sustituir los lenguajes laicos (de la «ignorancia) por lenguajes científicos —característicamente. esto no significa que todas las demás terapias estén pasadas de moda o tengan que ser abandonadas. un punto de vista construccionista —a diferencia de sus predecesores metateóricos— no intenta erradicar lenguajes alternativos de comprensión y sus prácticas asociadas. y suprimen otras. Inducen determinadas líneas de intercambio y acción. Los lenguajes de salón. Durrant y Kowaiski. Con todo. nuevos modos de relacionar conductas y acontecimientos. estos y otros lenguajes son motores primordiales de la cultura. De un modo más general. un lenguaje unívoco de la verdad— como algo innecesario y perjudicialmente limitador. sencillamente por el hecho de que estas formas terapéuticas crecen en el suelo de un construccionismo posmodemo. puesta en tela de juicio circular. Restringir su participación en el marco terapéutico es reducir las posibilidades de conversación. La creencia no está en cuestión aquí. Prefijos como «es verdad». permitiéndoles una plena flexibilidad de relación. tienen que considerarse en términos de lo que añaden a (o sustraen de) la matriz conversacional que denominamos terapia y sus ramificaciones en cuanto a la vida cultural más en general. esta postura ofrece la perspectiva de una participación creativa en el significado interminable y en desarrollo de la vida. Lipchik (1993) hace hincapié en la exposición hablada del cliente tratando de equilibrar los diferentes pros y contras en las alternativas existentes para sustituir una orientación del tipo «o bien / o bien» por otra de la forma «no sólo / sino también». Fruggeri (1992) alienta descripciones diferentes de acontecimientos dados. Sin embargo. Para otros aún. Muchos terapeutas hacen un pronunciado hincapié en la construcción positiva del yo y de las circunstancias de vida (véase. todas las teorías de la terapia. ya que el concepto de creencia (ca ificando un estado mental) es en sí profundamente sospechoso. intervenciones estratégicas. la postura respecto al propio significado puede tal vez evolucionar. ¿Pueden esas coyunturas decisivas para el terapeuta en épocas de problemas trascender las limitaciones impuestas por su dependencia antigua de un determinado conjunto de significados? ¿Pueden ser liberados los terapeutas de la lucha que resulta de imponer sus creencias sobre el yo a los otros? Para algunos. Para aquellos que la adoptan. y un proceso de reflexividad continua. De Shazer (1991) alienta la conversación sobre las soluciones (en oposición a los problemas) y Friedman y Fanger (1991) sobre las posibilidades positivas. Visitas al psicoanalista. Al contrario. Más bien. aparecerá un conjunto más rico de significados narrativos. los lenguajes espirituales o de la New Age. el principal desafío concierne al potencial de la conversación terapéutica que hay que llevar a cabo en las relaciones fuera de este contexto. 220 . para otros.Trascender la narración en el contexto terapéutico avanzar hacia una disolución del problema putativo. 1993). tal como subrayé en los capítulos anteriores. por ejemplo. Los lenguajes comunes mediante los cuales las personas viven sus vidas cotidianamente tienen un potencial pragmático enorme. podemos preguntar si nuestros lenguajes y prácticas terapéuticos pueden liberar a los participantes en ellas de convenciones estáticas y delimitadoras. todas las formas de práctica terapéutica. Coelho de Amorim y Cavalcante (1992) ayudan a adolescentes incapacitados a producir teatro de títeres a través de los cuales narran sus condiciones de vida y sus posibilidades. las nuevas soluciones a los problemas serán visibles mientras que. dando paso a aquella tolerancia de la incerteza y a la liberación del yo que resulta de la aceptación de la relatividad ilimitada del significado. análisis de los sueños. todas ellas son otras tantas entradas del más amplio vocabulario de la profesión.

a mi juicio. nace el lenguaje. sino que también nos dejaría con la desgraciada paradoja de que no podemos comprender la propia teoría. finalmente tienen que ser capaces de dar cuenta del significado en relación con otros. la del significado en relación con otros. plantearé una cuestión derivada. Así pues. 1993). podemos distinguir dos orientaciones: una que cuenta con una tradición a la vez rica y venerable. a saber. si nos centramos en el problema del significado en relación con otros. a la vez que son sostenidas por estas pautas. Así. En gran medida. las herramientas de la tradición están mal formadas para solucionar la pregunta tal como se plantea. conceptualización). nos queda por abordar el problema del significado: ¿Cómo adquieren las palabras y los gestos significado para la gente? ¿Cómo es que alcanzamos comprensiones comunes o que a menudo no conseguimos llevar a buen puerto nuestros intentos de comprender? Los enfoques psicológicos tradicionales se muestran incapaces de resolver estos problemas esenciales. Con independencia de las soluciones que se ofrezcan a las variantes iniciales sobre «el problema del significado». lograr comunicarnos y comprendernos mutuamente. Habida cuenta del fuerte atractivo intuitivo. así como también de porvernir societario. y las aserciones de sistemas alternativos seguirán sin ser reconocidas. A través de la coordinación relacional. Si el problema del significado se estructura mediante un sistema de suposiciones alternativo ganamos no sólo en términos de coherencia intelectual sino también en términos de panoramas de investigación ampliados. Desde esta posición básica los especialistas derivan no simplemente un «problema del significado». Más bien. y a través del lenguaje adquirimos la capacidad de hacernos inteligibles. Con todo. Entre los más destacados: ¿Cómo es que el mundo externo llega a tener un significado para el individuo (el problema de la epistemología)? ¿Cómo podemos dar cuenta de lo que parecen ser diferencias entre las personas en el significado de los acontecimientos (psicología cultural)? ¿De qué modo el significado individual llega a expresarse en el lenguaje (psicolingüística)? Con todo. pues. aunque igualmente importante. Asimismo. y la otra. Cualquier teoría del significado individual que sea incompatible con la posibilidad del significado compartido no sólo nos dejaría la conclusión insatisfactoria de que la comprensión social es algo imposible. para muchos especialistas —incluyendo ahí a los psicólogos— se define preeminentemente en términos de significación individual o de la simbolización interna del mundo extemo (representación. Aquí la principal pregunta es cómo podemos percibir o comprender los significados de cada uno de nosotros. el modo en que se articulan los problemas circunscribe simultáneamente la gama de resultados posibles. su 222 . sino un conjunto de enigmas interrelacionados y profundamente sugestivos.Los orígenes comunes del significado Capítulo 11 Los orígenes comunes del significado En los capítulos precedentes he argumentado que las concepciones del yo y de los otros se derivan de las pautas de relación. esta venerable tradición enmarca la cuestión del significado de un modo que imposibilita una respuesta viable. que tiene un origen reciente y más humilde. la relación sustituye al individuo como unidad fundamental de la vida social. Un problema enunciado en un sistema dado de comprensión se limitará a soluciones originadas en ese sistema. el problema del significado en las ciencias humanas se ha enmarcado en una tradición particular de la epistemología occidental (véase Overton. Aunque el concepto de «significado» es una colina más en una variedad de paisajes intelectuales. ¿De qué modo pueden solucionarse desde la perspectiva relacional? Los problemas especializados están invariablemente unidos a perspectivas particulares: lenguajes que los enmarcan como «problemas» y exigen algo que damos en llamar «soluciones». mi argumentación no se dirigirá a abordar ninguno de estos problemas desalentadores. Con todo.

tampoco del significado. que se preocupaban por la actividad significativa de los seres humanos. una creencia en un «Yo» fenoménico. el problema de la intersubjetividad no pudo volver a integrarse en el programa especializado. pasaré a considerar en primer lugar la orientación tradicional.. entonces cada palabra del que explica es comprendida. La orientación tradicional en este caso se deriva de una creencia fundamental en la significación individual. En términos de Dilthey (1894): «En los estudios de humanidades. la comunidad.Del yo de la relación dominio sobre la psicología contemporánea y su papel esencial en la esfera del desarrollo. Hasta que el movimiento cognitivo rehabilitó el ámbito de la vida mental. tal como generalmente hemos venido comprendiendo el término. o en la autoría privada de las ideas. así pueden comprenderse sólo haciendo referencia a ella» (pág... en las obras de Jean Piaget. Es el «yo» consciente el que puede significar. la religión. 1988). El pasaje que citamos a continuación del libro El lenguaje y el pensamiento del niño de Piaget da un marco claro a esta cuestión: La comprensión entre niños sólo se produce en la medida en que hay contacto entre dos esquemas mentales idénticos ya existentes en cada niño. cuando el que explica y el que escucha han tenido. Así como el sistema de la cultura —la economía. lo cual es bastante interesante. los procesos necesarios para comprender los objetos físicos (entidades no significativas) tenían que diferir necesariamente de aquellos otros que intervenían en la comprensión de los agentes intencionales. Johnson-Laird. Tal como a menudo se ha sostenido. y viceversa. Cuando la inadecuación de esta perspectiva se hace evidente. Una de las principales excepciones a esta tendencia se ha de hallar. Ya que a diferencia de los cognitivistas modernos. preocupaciones e ideas comunes. los intentos hechos para resolver el problema de cómo puede transmitir un «sistema cognitivo» sus contenidos a otros son escasos (véase. y las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). no en la psicología social sino en el ámbito de la teoría del desarrollo. o dicho más directamente. porque se adecúa al esquema ya existente y bien 223 . Piaget se preocupó por cómo se podía transmitir el significado de una subjetividad a otra. como punto fijo de apoyo de actuación individual. el derecho. Dicho con otras palabras. Con todo. las respuestas abiertas sirven como estímulos para las acciones de los demás. y. «Conocer las intenciones de otro» desde este punto de vista es acceder a la subjetividad del otro o a su sistema simbólico. la hegemonía del conductismo norteamericano ha puesto en gran medida estas cuestiones en los márgenes del interés principal. Si hemos de lograr comunicarnos. por ejemplo. por consiguiente. sencillamente no hay problema de la intersubjetividad. El problema de la comprensión intersubjetiva ha tenido una historia escabrosa durante el siglo pasado. comprender lo que el otro «quiere decir» o intentar subjetivamente a través de sus palabras y escritos. Si bien el interés de la psicología por la intersubjetividad ha continuado vigente en el presente siglo. Comprender a otro es ir más allá de la superficie visible hasta penetrar en el interior del otro.. Para el conductista. la metáfora dominante del individuo como «procesador de información» ha seguido oscureciendo el problema. Desde este punto de vista. Para los filósofos alemanes del siglo xix era esencial separar las ciencias naturales (Naturwissenchaften).. abrimos la vía a la consideración de la alternativa. el nexo de la vida psíquica es el dato originalmente primitivo y fundamental. Explicamos la naturaleza. la Iglesia y el Estado surgen del nexo vivo del alma humana (Menschenseele). pero comprendemos la vida psíquica. tenemos que adquirir un estado de transparencia intersubjetiva. según esta exposición. tal como sostiene Bruner en Acts o/ Meaning. que se centraban en el mundo físico. ya que esta metáfora sitúa los procesos psicológicos del individuo en el centro mientras remite las preocupaciones interpersonales a los extremos. 76). Sin embargo. y es el «yo» el que vehicula el significado a través de palabras y escritos. el arte y la ciencia— y la organización externa de la sociedad en los vínculos de la familia..

estaba esencialmente preocupada por los medios gracias a los cuales el individuo podía «habitar» o «digerir» la experiencia del otro. El punto muerto hermenéutico Existen muchas razones para dudar del enfoque intersubjetivo del significado humano. de las teorías que afectan a la interpretación adecuada o válida de los textos. Aunque estos y otros problemas de la epistemología han estado durante mucho tiempo conectados a la tradición dualista. 1986). Éstos eran también los problemas de Piaget. ahora pasaré a considerar otros argumentos. empezar por la suposición de que el significado es una significación individual nos conducirá a la conclusión insostenible de que la comprensión interpersonal es imposible. ya que una teoría adecuada de la interpretación textual. Este enfoque se desarrolla en el suelo del dualismo. a pesar de su atractivo intuitivo. Es decir. cuando intentó compensar las consecuencias debilitadoras de su compromiso racionalista con amplias dosis de pragmatismo y funcionalismo (Kitchener. comprender al otro es experimentar en cierto modo la subjetividad ajena. Estos exámenes críticos son de cosecha reciente y están de un modo más distinto vinculados a cuestiones de la significación humana. Y si la teoría hermenéutica no puede hacer frente a este reto. mediante la empatia o aprehendiendo cierto aspecto de la «experiencia vivida» del otro. Desde el punto de vista romántico. Siguiendo esta línea. Con todo. es como Dilthey (1894) propuso un proceso de Verstehen gracias al cual el individuo de un modo prerreflexivo se transpone en el otro. la teoría hermenéutica debe proporcionar la dirección mediante las cuales el individuo puede ir más allá de la superficie fenoménica para asir el impulso intencional del hablante. El hecho de que si empezamos con la conciencia humana (un «ahí dentro». seguirá siendo resistente a tener una solución. Tal como hemos visto. No tenemos modo alguno de trascender la subjetividad. El primero deriva de la tradición hermenéutica y. al distinguir una mente (logos. La teoría hermenéutica es central para la cuestión del significado humano. por ejemplo. alma. Por un lado. En efecto. algunas de las cuales son tan antiguas como la propia tradición. fenomenólogos y seguidores de Wittgenstein indistintamente han optado desde entonces (aunque por razones diferentes) por abandonarla. los problemas de la epistemología dualista son tan graves que materialistas. debe proporcionar comprensión de los medios a través de los cuales se logra la comunión intersubjetiva. conciencia) como separada de lo material. un interior) no tengamos modo de estar seguros de una realidad extema —que incluye también la posible existencia de otras mentes— ha sido un problema irritante para los filósofos. de un modo más particular. Permítanme reforzar esta aseveración con dos líneas molestas de crítica. los enfoques románticos de las 224 . Con todo. que alcanzó su punto álgido en el siglo anterior. Existen por lo menos dos corrientes del pensamiento hermenéutico que apoyan decididamente todo dar cuenta intersubjetivo del significado humano. la hermenéutica romántica. de situar un punto de vista privilegiado extrasubjetivo desde el que podamos ver la relación entre lo subjetivo y lo objetivo (o entre dos subjetividades aisladas) para determinar cuándo y cómo lo uno se relaciona con lo otro. un «interior» de un «exterior». a pesar de la importancia histórica de esta obra y de la riqueza de la tradición que representa. Mientras el problema del significado o sentido interpersonal se deriva de una creencia en el individuo como centro del significado o del sentido.Los orígenes comunes del significado definido en la mente del que escucha (pág. 113). en principio. tendremos toda la razón para sospechar de la presunción misma de una transparencia intersubjetiva. temo que su elaboración culmina en un punto muerto.

y por lo menos una importante razón para su fenecimiento es la extensión de los argumentos heideggerianos por parte de su discípulo. Esta fusión de horizontes se logra cuando se posibilita a la voz del texto plantear preguntas del lector y mediante ello le permite que tome conciencia de la gama de prejuicios. un medio lógico sustituye a otro romántico. la creencia en el captar empalico las subjetividades de otros fue dejada de lado en favor de la razón y la observación. como diría Gadamer. 25). según este enfoque. sino aquella que representa una fusión del texto y del lector. Para el moderno. no existe ningún medio evidente gracias al cual pueda permanecer fuera de este sistema y permita al texto 225 . en efecto. la comprensión se alcanza a través de las mentes individuales que buscan el significado en el otro. Este abanico de prejuicios es históricamente contingente. Aunque convincente. combinados con la inferencia lógica y la puesta a prueba de las hipótesis. los enfoques modernos de la racionalidad y de la puesta a prueba de las hipótesis. que. su carácter ha evolucionado con el tiempo y el mudar de las circunstancias. Para el moderno. Para Gadamer «comprender es siempre más que la mera recreación del significado de alguien distinto» (pág. sino que se desarrolla a partir de la interacción dialógica entre texto y prejuicios. no tiene lugar en la cabeza del lector. En su ampliamente debatida obra Validity in Interpretation. El emblema de la hermenéutica moderna es la obra de Hirsch. en parte porque los teóricos no podían dar cuenta de un modo convincente de cómo podía tener lugar un proceso como el Verstehen. el del solipsismo. Por consiguiente. Tal como propuso Gadamer (1975). Con el menguar progresivo del romanticismo en el siglo xx y su sustitución por una mentalidad moderna. la labor del lector no es «sentir con» sino utilizar procedimientos analíticos sistemáticos en su aproximación al significado central que está detrás del texto. la fusión de horizontes tiene lugar entre el lector y el texto. ¿El lector simplemente recapitula sus propios sesgos en cada nueva confrontación con un texto? ¿De qué modo cambiaría entonces el horizonte con el paso del tiempo? ¿Cómo podría uno escapar de las paredes en las que le encierra el prejuicio? Para responder. las preguntas que planteamos al texto y suposiciones sobre el abanico de respuestas posibles. Ahora bien. 338). Hirsch (1967) propuso que los autores están en una posición privilegiada respecto al significado de sus palabras. el resultado no es una lectura exacta o correcta. A mi juicio. ¿Mediante qué facultad se produce esa transposición mental? ¿Cómo capta un campo experimental la esencia de otro? ¿Cómo puede determinarse la exactitud? Las respuestas a estas preguntas siguen estando veladas en el misterio. «el significado (meaning) de un texto es la intención (meaning) del autor» (pág. Gadamer no logró resolver ni el problema que se había autoim-puesto del solipsismo ni el problema más general del significado social.Del yo de la relación subjetividades compartidas no podían sostener. un impulso de autoría que tengamos que captar necesariamente a fin de derivar la interpretación correcta del texto. Hans Georg Gadamer. no obstante. El texto por consiguiente pasa a ser capaz de influir en los propios prejuicios y su significado se ve simultáneamente influido por ellos. esta conclusión precipita a Gadamer en un nuevo problema. Gadamer propone que los propios horizontes pueden ampliarse hasta unirse con el texto en una relación dialógica. para Gadamer no existe ningún significado en sí mismo. Ya que si el individuo sólo puede comprender en términos de un sistema de significado que está al pairo con un texto. La preestructura de comprensiones del intérprete no puede dar forma al significado. Del lado de los lectores o de los intérpretes está la labor de desplegar procesos de cuidadosa observación. En el debate contemporáneo se han abandonado. nos enfrentamos al texto (y analógicamente con cada uno de los demás) con una «preestructura de comprensión» —una gama de prejuicios o precomprensiones—. La interpretación. de pasar del texto como algo dado a las interpretaciones cada vez más exactas de la intención del autor.

Además. «Es imposible». ¿de qué modo se relacionan estos estados con formas de expresión (cuáles son los estados que producen qué palabras o acciones)? Se sigue que el sentido de una lectura exacta o traducción sólo puede proceder a través de un proceso circular de autoverificación (el «círculo hermenéutico» en forma viciosa). Pero todo cuanto tenemos a nuestra disposición en el proceso de comprensión es un dominio de discurso público (o acción). Pero esta conclusión no logra ser convincente. ¿De qué modo «las preguntas del texto» se comprenderían si no dispusiéramos de una preestructura? En realidad. Por consiguiente. Habría pocas y muy concretas posibilidades para una comprensión transcultural. El problema se desata cuando uno trata el texto (u otra acción social) como algo opaco y supone un segundo nivel (un lenguaje interno) que tiene que ser situado a fin de hacer transparente lo disimulado. estaríamos en condiciones de proceder de un modo eficaz. Gadamer supone que el lector puede de algún modo tomar contacto con una esencia que está detras del texto. «desea».Los orígenes comunes del significado plantear sus propias preguntas o generar una conciencia de sus propios pre-juicios como individuo. las variaciones meteorológicas estarían tan mudas como la mente de Dios. Si no hay ningún «impulso interno» al que podamos 226 . creo que al intento intersubjetivista de establecer la validez en la interpretación subyacen dificultades de principio. la herencia cultural en la que se incrusta el texto asegurará que los miembros de esa cultura trasciendan el horizonte contemporáneo a la vez que induce al intérprete a nuevas formas de comprensión. segundo. y en lo que a mí respecta. Una vez en su lugar las suposiciones imaginadas. Piaget nunca soluciona el problema. ¿cómo pasaría uno a tomar conciencia de sus propios prejuicios salvo en términos de un conjunto ya existente de comprensiones? Como respuesta. los pensamientos de Dios serían transparentes. primero porque reintroduce sutilmente la suposición de la transparencia intersubjetiva. cualquier intento de traducir (o asignar significado) tiene que basarse en un conjunto a priori de suposiciones y tiene que sacar conclusiones. Sin una gama de presuposiciones difícilmente podríamos proceder. no creo que la teoría de Gadamer constituya un recambio viable. En El lenguaje y el pensamiento del niño se pregunta cómo podía estar seguro de que sus propias estructuras mentales se correspondían con las de sus sujetos. «tiene voluntad». admitía. acuerdos a priori en cuanto a la ontología del mundo mental (qué puede haber posiblemente «en las mentes de las personas») y. Gadamer no logra ofrecer un medio a través del cual cualquiera pudiera comprender a cualquier otro que no participara de la misma herencia cultural o cuyas experiencias en la cultura estuvieran en desacuerdo con las de sus predecesores. si pudiéramos comprometernos primero con una ontología mental del Sagrado Uno (Dios como un ser que «quiere». El niño tiene mil y un modos de pretender comprender. Esto es. etc. y a menudo complica las cosas aún más al pretender que no comprende» (pág. lo serían sólo en virtud del sistema de suposiciones que hemos construido para llevar a cabo la labor. limitadas a estas suposiciones y a la vez determinadas por ellas: primero. un significado que puede plantear preguntas o informar a una conciencia sobre los prejuicios. Suponemos que existe un ámbito de mención privada del que el discurso público es una expresión. Sin embargo. Gadamer propone que todos aquellos que están en una cultura comparten experiencias similares. el cielo se oscurece). «a través de la observación directa estar seguro de que [los niños] se estén comprendiendo unos a otros. aunque plantea importantes preguntas sobre la suposición de la relación intersubjetiva. Piaget (1955) mismo abordó el problema hermenéutico. 93). Por consiguiente. Nos enfrentaríamos con un problema similar si intentáramos leer la mente de Dios a través de las condiciones meteorológicas. aunque no tenemos acceso ni al dominio privado mismo ni a las reglas a través de las cuales se traduce en el ámbito público.) y segundo con un conjunto de reglas para vincular estados del lenguaje corriente mental con las condiciones meteorológicas (cuando Dios se «enfada». Sin embargo.

El interés del analista es el de situar el significado interno de la obra literaria. no sería más que un pequeño paso en el sentido de erradicar en conjunto a la mente individual. es decir. Una preocupación esencial son las reglas para la crítica textual: ¿A través de qué criterios ha de juzgarse una obra literaria? O. se detiene súbitamente antes de llegar a una exposición plenamente social (imbuyendo al lector con procesos de razón. Cuando las disposiciones del lector llegan a dominar el significado que se deriva del texto. [las acciones de otro] no puede sino desplazarse en el círculo hermenéutico. Aunque Fish. la intención del autor empieza a menguar en importancia. un poema es por sí mismo una entidad independiente y que se autosustenta (Krieger. Tengamos en cuenta el hincapié que recientemente se ha hecho en la respuesta del lector (Sulieman y Crossman. el significado privado que el autor intenta expresar públicamente. esta sensibilidad individualizada es sustituida por una comunidad de intérpretes. Si un interlocutor no comprende este tipo de lectura. De la interpretación a la textualidad Examinemos una segunda línea de discusión. y derivada en este caso de la crítica literaria. relacionada con ésta. Con el declive del punto de vista de la autoría en el período moderno. Pero estas lecturas no pueden explicarse o justificarse salvo haciendo referencia a otras lecturas como éstas. Sin embargo. Lo que el autor llega a pensar o sentir acerca de la obra es de escaso interés. Tal como vimos en el capítulo 2. sin intervenir. la intención del autor llega a ser insignificante. razonando atentos a los intereses hermenéuticos. En este mismo sentido Charles Taylor (1981) concluye que. o no la acepta como válido.. Son las reglas de la interpretación incrustadas en el seno de la comunidad lo que determina cómo se lee el texto. intención y similares). ¿existen reglas racionales o fundacionales para privilegiar determinadas interpretaciones sobre otras? Tradicionalmente. los sentimientos o las disposiciones cognitivas que determinan la interpretación que el lector hace de los textos. 1980). también empezaron a dar una alternativa al subjetivismo que obsesionaba a (y finalmente subvirtió) la orientación gadameriana. Tal como la nueva crítica sostenía de modo convincente. juntamente con la mayoría de los analistas de la reacción del lector.. apropiarse plenamente del texto. el argumento no llevaría a ninguna parte» (pág. los teóricos se centran en las presuposiciones. la teoría literaria de las últimas dos décadas representa una importantísima disyunción respecto a sus formas precedentes. la mente individual del intérprete se uniría a la de la subjetividad individual del autor 227 . y a su relación con el todo. todos los intentos para interpretar lo «interior» en virtud de lo «exterior» tienen que ser inherentemente circulares. «interpretar. en las labores internas. el lector aportaba al texto un horizonte o una preestructura de comprensión que podía. algunos teóricos de la respuesta del lector como Fish (1980). 1956). La interpretación debe apropiadamente centrarse en su estructura. una obra literaria es una unidad en sí misma. la coherencia y similares. situando simplemente el conjunto del peso explicativo en los criterios comunitariamente generados. las heurísticas. se había dado paso para el movimiento más radical posmoderno. las ideologías. Uno podía dar cuenta de las acciones del lector individual sin con ello recurrir a su «mente». 127). Reflejando la preocupación de Gadamer por la participación del lector en el proceso de generación de significado.Del yo de la relación acceder. Por ejemplo. Nuestra convicción de que una exposición tiene sentido es algo que depende de nuestra lectura de la acción y de la situación. Para Gadamer. Para Fish. En este sentido. con el advenimiento de la nueva crítica en la década de 1950. la crítica literaria ha participado en el enfoque intersubjetivo del significado. y el diálogo en desarrollo es de importancia esencial para el problema del significado. En un sentido importante.

de un modo más radical. incluso según las reglas desconstruccionistas uno es también libre de rechazar este tipo de invitación —no por ninguna 228 . tal como esbocé en el capítulo 2. Tal como propuse en el capítulo 2.Los orígenes comunes del significado desapareciendo del espectro analítico. Incluso con este situarse fuera más ampliamente de las suposiciones intersubjetivistas. El verdadero responsable en los escritos de Derrida (1976. Cada comunidad de lectores comparte las reglas de interpretación a través de las cuales uno se apropia del significado de los textos. los textos basados en los criterios comunitarios de otro grupos no lograrían ser comprendidos en sus propios términos. Tradicionalmente hemos venido procediendo como si los otros se nos presentaran con un lenguaje hablado o escrito (un abanico de significantes) y este lenguaje nos informa acerca del estado de la mente del comunicador (por ejemplo. 1978) es esencialmente el enfoque logocentrista del funcionar humano. Pocos quedarían satisfechos con este enfoque de la comunicación humana. la reacción del lector no consigue llevarnos lo bastante lejos. encontramos que cada significante está en sí mismo vacío. algo que logra en parte al demostrar la fatal incoherencia de los textos que sostienen la tradición logocentrista. Por consiguiente. y la comprensión entre los grupos sería imposible de alcanzar. Desde luego. en los asuntos cotidianos? Actualmente. Si nada hay fuera del texto. vacíos también. Al final. y en el lugar antes ocupado por el aislamiento impenetrable de la subjetividad humana —inventada por la exposición tradicional— con una forma de solipsismo social. Sin embargo. estructuras y similares) —es decir. Lo significado ha perdido sus dominios y se nos deja a solas con el texto. su significado está desplazado. se nos deja sin una exposición viable del significado humano. sin embargo. cada elección nos deja en un estado de indecisión. sino de su relación con otros significantes. Desde el punto de vista desconstruccionista. Finalmente. significados y demás) y del mundo (objetos. cuando exploramos el dominio de los significantes para colocar el significado. Sin embargo. simplemente. son en esencia gamas de significantes dentro de un cuerpo de textos interrelacionados. ¿cómo hemos de entender entonces el proceso a través del cual los seres humanos se comunican a través de las palabras? ¿De qué manera logramos lo que pasa por ser una comprensión? ¿Por qué razón la búsqueda interminable de significado tiene un punto final. los reinos de lo significado—. no deja de ser otro ejercicio más textualmente determinado (o meramente académico). Constantemente se nos conduce a otros significantes. el significado no puede fijarse. Pero este aplazamiento del significado es de nuevo sólo temporal. Su significado no se deriva de su relación con un proceso real de intercambio significativo (incluso el término «real» es abandonable). tras un examen más detallado. el desconstruccionista podría replicar poniendo en tela de juicio en general el concepto de significado humano. las teorías del significado no versan sobre el mundo. a menos que sean complementados aún por otros significantes. sus escritos avanzan hacia la erradicación de la subjetividad individual en el proceso de comunicación. En este sentido. No nos cuenta nada. según dicho enfoque los actores poseen facultades de razonamiento capaces de fijar el significado y de generar el lenguaje. los teóricos del desconstruccionismo no consiguen dar respuesta a este tipo de preguntas. Derrida demuestra la futilidad de la búsqueda de lo significado —el significado— detrás o en el texto. que nos informan de la naturaleza precisa del significante en cuestión. ya que los significantes que pretenden clarificar o elucidar lo significado se hallan. sin embargo. se nos invita a abandonar la presente búsqueda teórica porque. En breve volveré a retomar esta posibilidad. La teoría literaria desconstruccionista es más radical en su subversión de la exposición intersubjetivista del significado. por lo común. En terminología neocibernética. En un sentido. los textos del «otro» simplemente provocarían procesos autoorganizativos internamente determinados de la comunidad de lectores. intenciones.

aunque las entidades se disuelven. En resumen. y este juego está incrustado en las pautas de la acción humana. Significado en relación Los recientes desarrollos en la teoría hermenéutica y literaria nos dejan en la situación siguiente: el enfoque tradicional. sino como una acción infundada en sí misma. no sólo a causa del fin inmóvil y autoingurgitado alcanzado a través del análisis desconstruccionista. ¿Por qué debemos circunscribir así el concepto de «texto»? ¿Son los textos necesariamente formas de escritura (o sonidos pronunciados)? ¿Qué nos evita introducir aquello que llamamos «acciones» u «objetos» en el dominio de la textualidad (como significantes)? Esta posibilidad fue en realidad demostrada en el estudio de la referencia en las ciencias naturales que abordamos en el capítulo 3. Existe un modo alternativo de enfocar el problema del significado social: eliminar al individuo como punto de partida abre una gama de posibilidades prometedoras. la pregunta por el significado no es preciso enmarcarla en la tradición individual. seríamos incapaces de comunicar. Con todo. en lo que damos en llamar contextos materiales Podemos entonces abandonar el texto en su sentido tradicional y examinar la manera en la que un proceso de puesta en relación es continuamente operativo generando un mundo de particulares tangibles. aplicándolo a un «mundo» más allá de los textos. Los desconstruccionistas tienden a confinar sus análisis al mundo de los textos pero si extendemos las consecuencias de estos análisis. si ampliamos el «juego de significantes» de este modo. es profundamente problemático. Si el significado fuera preeminentemente un proceso de establecimiento de la intersubjetividad. tras un examen detallado. si destacamos determinadas premisas. Cada significante singular. haciéndonos eco de los capítulos precedentes. Este enfoque ha tomado impulso gracias al movimiento 229 . Cuando el significante se encuentra a la luz reflejada de otros significantes —una reflexión de la cual es en realidad el elemento constituyente— alcanzamos una claridad momentánea. abrimos nuevas alternativas en el ámbito social. Consideremos primero que hay tres entidades no fijas en el marco desconstruccionista.Del yo de la relación razón (meramente otro gesto textual. Ningún significante por sí mismo es informativo. se da una constante en el análisis al nivel de la relación. tampoco sería posible comprender nada exterior al propio sistema preexistente de significados. Con todo. Avancemos en este análisis. y en una transferencia simbiótica. Este rechazo es convincente. según el cual el significado se origina en la mente individual se expresa en el seno de las palabras (y otras acciones) y se descifra en las mentes de otros agentes. Parece no haber modo de ir más allá inferencial o intuitivamente de las palabras (o acciones) de otro hasta la fuente subjetiva. podemos tal vez empezar nuestro análisis al nivel de la relación humana en la medida en que genera tanto el lenguaje como la comprensión. encontramos que el argumento desconstruccionista mismo contiene el núcleo de una teoría del significado. El «intersticio» efectivamente da forma a sus límites. desde el punto de vista construccionista). también se muestra como un encubridor. En lugar de empezar por la subjetividad individual y operar deductivamente hacia una exposición de la comprensión humana a través del lenguaje. un doble de otro significante. con su concepto mas general de «forma de vida». empezar a resolver el problema del significado humano asumiendo la subjetividad individual no deja vía alguna para la solución. sino también porque. Cuando nos acercamos a la entidad real que hay detras del significante. ello converge primero con el concepto wittgensteiniano de «juegos del lenguaje» y. lo que es aún más importante. En efecto. se llega a considerarlo como un impostor. nace el significado. sino que es el proceso de aplazamiento lo que genera el significado. El juego de los significantes es esencialmente un juego dentro del lenguaje.

la mente del individuo sirve como fuente originaria. pues. Sería prematuro en esta coyuntura ofrecer una exposición plenamente articulada del significado social a partir de la perspectiva relacional. Eco. Las prelusiones de un individuo no poseen en sí mismas ningún significado. y tienen que ser el lugar esencial de interés. Con todo. permite que se establezcan importantes vínculos entre las tradiciones textuales y el análisis social. En este caso la atención se dirige más al sistema del lenguaje o a los signos comunes a una cultura dada. De manera similar. la «prueba» en este caso depende de las suposiciones problemáticas de una mente interior. 1986). la comunidad genera el significado del texto al apropiárselo en su sistema de signos. La sociedad se mantiene unida. la fuente de toda lógica para el conjunto de la humanidad» (pág. ni en la tradición semiótica de un modo más general se dan exposiciones unívocas de este proceso. esbozar una gama de suposiciones rudimentarias. La teoría de la reacción del lector abandona el problema del significado en la mente del autor. Resulta útil. de hecho. Sin embargo. atribuye la producción del significado a la modelización lingüística (o textual). haré uso de la tradición semiológica y las corrientes más próximas. Para ello. la teoría literaria que acabamos de estudiar es compatible con la tradición semiótica.. sin embargo. El 1 Piaget era plenamente consciente de la posibilidad de una invasión social de lo mental. Este cambio nos permite reestructurar mucho de lo que hasta ahora se ha dicho acerca del significado en los textos como un comentario sobre las formas del estar en relación. no logran comunicar. Sólo parecen generar significado en virtud del lugar que ocupan en el ámbito de la interacción humana. sino que es. «en ningún ámbito de la semiótica el sentido de la incerteza es más obvio y profundo que en relación al significado» (pág. 1 Al mismo tiempo. ampliando los argumentos del capítulo 2. En este sentido. tal como también hemos visto. sino que son las convenciones de relación las que permiten que se alcance la comprensión. este foco oscurece el emplazamiento desde el que se deriva el significado. y muchos otros.. algunas estipulaciones rudimentarias para teoría relacional del significado humano. En aspectos importantes. Examinemos. ampliando el diálogo existente y prefigurando un futuro posible. Tanto Piaget como Inhelder proponen pruebas con que rebatir esta posibilidad y restituir la conclusión individualista de que «el lenguaje no constituye la fuente de la lógica. al contrario.. es estructurado por ella» (pág. Quiero. en el texto). en la forma que revisten actualmente este tipo de teorías no logran dar cuenta satisfactoriamente de los medios a través de los cuales los seres humanos generan o sostienen el significado. Las palabras (o los textos) en sí mismas no llevan significado. para Derrida. no es el individuo quien preexiste a la relación e inicia el proceso de comunicación. Con el sistema de signos por consiguiente subrayado.. En la exposición intersubjetiva del significado. esencial en el aprendizaje de la lógica. 87). 88). o se basa fuertemente en ella. sustituir la textualidad por la comunalidad. pero con una orientación principal. Es el intercambio humano el que da al lenguaje su capacidad de significar. pues.Los orígenes comunes del significado semiótico encabezado por Peirce y Saussure y significativamente ampliado por Barthes. Como observa un comentarista (Siess. centrándose más bien en los sistemas de signos compartidos de la comunidad interpretativa. cabe enfocar la comprensión social como un subproducto de la participación en el sistema común. Sin embargo. él e Inhelder avisan de la amenaza que suponía la «escuela sociológica de Durkheim» y el argumento de que el «lenguaje constituye no sólo un factor. 90). mediante la participación común en un sistema de significación. dado que el significado siempre se difiere a otros significantes y es finalmente difundido a través del sistema completo de significación. cuyas suposiciones también operan circularmente para garantizar la conclusión. 230 . en efecto. sino que. el significado de cualquier significante dado es a la vez evanescente y contingente. En La psicología del niño. Greimas. La tradición semiótica se centra principalmente en las propiedades del lenguaje (y de un modo más característico. En efecto.

En solitario. encontramos que un individuo aislado nunca puede «significar». Uno puede generar una variedad de excepciones aparentes a esta suposición inicial —grito de «ayuda» en la oscura noche. un tonto aparentemente. prácticamente a cualquier forma de prelusión se le puede otorgar el privilegio de ser significativa o. os. cariño» que proporciona al sonido el significado de llamar a alguien por su nombre. el significado se genera cuando oímos una voz que responde a «Woo» con «Sí. inversamente. En el caso relacional. «cierto») de que en realidad la prelusión inicial ha logrado comunicar. no hay propiamente un inicio. cuando añaden cierta forma de acción suplementaria (ya sea lingüística o no). El complemento puede ser tan simple como una afirmación («sí». En este aspecto. qué quieres decir con "llanta plana"?»— demuestra la posibilidad de abortar incluso a los candidatos más evidentes y sofisticados al significado. ninguna región específica en la que el significado alce el vuelo. sin embargo. como en el caso textual como un significado de posición libre. Para muchos semióticos. Si los otros no tratan las prelusiones de uno como comunicación. por ejemplo. El potencial para el significado se realiza a través de la acción complementaria. de ser una candidata al absurdo. se exige otro que complemente la acción y darle así una función en la relación. es decir.Del yo de la relación significado se genera en la mente y se transmite a través de las palabras y de los gestos. no son autosuficientes. opaco e indeterminado. Puede tal vez adoptar la forma de una acción (cambiando la línea de mirada tras oír la palabra «¡Cuidado! »). elimino la vinculación de su ubicación textual 231 . Utilizando los términos de Bakhtin (1981). gesto y demás) sin incrustación relacional. Examinemos el sonido «woo» que emite con los labios una damisela en un claro cercano. Concediendo este caso idealizado. el morfema no consigue ser nada más que él mismo. finalmente es opaca. Las prelusiones aisladas empiezan a adquirir significado cuando uno u otro se coordina con la prelusión. sino en el vínculo entre ambas. muy). alcanzan la profundidad a través de los creyentes que le rodean. Being There. En el caso de la damisela. nos aporta numerosos ejemplos. En términos semióticos. encontramos que la prelusión sola de un individuo no logra por sí misma poseer significado. si no logran coordinarlas alrededor del ofrecimiento. este tipo de prelusiones queda reducido al absurdo. Incluso en el contexto sigue siendo intraducibie. Los ejercicios de Garfinkel (1967) al poner en tela de juicio los rituales de rutina de la conversación cotidiana —«¿Exactamente. la unidad fundamental de significado se halla contenida en la relación entre significante y significado. no está colocada dentro en una de las dos unidades individualmente. Aquí. o secuencias de palabras más extensas como «Coman en casa de Joe». maliciosos a veces. desempeñan un papel a la hora de coordinar los asuntos humanos. son conscientes de las otras y se reflejan mutuamente» (pág. Por consiguiente. 91). Opera. Aunque la prelusión se emite con un potencial de significación. en la que gritos y vallas publicitarias. Por consiguiente. de Kosinski. ninguna fuente originaria. Ahora bien puede extender la prelusión en cierto sentido (cuando «se» emitido por un interlocutor va seguido por «acabó» emitido por un segundo). de cómo las palabras de Chauncy Gardner. ya que siempre estamos ya en una situación relacional con los otros y el mundo. las «prelusiones no son indiferentes unas de otras. Comunicar es por consiguiente el privilegio de significar que otros conceden. sin embargo. Pero el valor comunicativo de este tipo de excepciones inevitablemente demostrara que dependen de una historia a priori de relaciones. para hablar de los orígenes tenemos que generar un espacio hipotético en el que haya una prelusión (marca. Se trata de algo que es más evidente en el caso de cualquier morfema seleccionado (como son el. estoy intentando eliminar el significado tanto de las estructuras impersonales del texto como del «sistema del lenguaje» y situarlo en el proceso de relación.

simultáneamente actúo acortando su potencial para muchos otras. mientras invito a mi interlocutor a existir como portador de significado (como «agente intencional»). De este modo. Primero. como situando determinadas demandas en oposición a otras. Los complementos actúan tanto para crear como para limitar el significado. por consiguiente creo dirección y reduzco temporalmente las posibilidades de la identidad y actuación de mi interlocutor. puedo responder «sí» e irme. dado que el 232 . 1980). La trata como significando esto y no aquello. no puede significar aquello. por consiguiente. pues. sino que hace las veces de un elemento funcional temporal y anulable. a la inversa. garantiza un potencial específico a la significación de la prelusión. cada uno de ellos concediendo un significado diferente a la prelusión. podemos considerar las acciones de un individuo como un «significante» primitivo. Cualquier complemento (o acción-y-complemento) es un pretendiente a una complementación adicional. se corre el peligro de abortar las posibilidades mismas del significado dentro de la relación. gesto y demás) no exige. creando la significación del interlocutor de una de estas diversas formas. o puedo incluso gritar y ponerme en posición fetal. como induciendo una forma de acción en oposición a otra. Del enorme abanico de posibilidades. mientras que las acciones crean y limitan la posibilidad de complementación. mientras que las respuestas de otra persona ahora ocupan el lugar del «significado». Esto no equivale a decir que el complemento sea un acontecimiento aislado similar a la «acción» hipotética con la que empezamos —una acción que no tiene significado hasta que se ve clarificada mediante una complementación ulterior—. Por consiguiente. Por consiguiente. Por ejemplo. ninguna forma particular de complementación. Utilizando los términos de Shotter (1993b). En este sentido. En estado más o menos ordenado de la vida cultural corriente. Por consiguiente. y es sólo en la relación de la «acción-y-complemento» como se ha de situar el significado. en el ámbito hipotético que he desarrollado hasta aquí. si me preguntan «tiene fuego» puedo reaccionar mirándole con asombro (y por consiguiente negando aquello que usted ha dicho como acción significativa). El acto de complementariedad por consiguiente opera de dos modos opuestos. Así. Esta relación «significa» —en términos semióticos el significantevinculado-con-el-significado— es ahora sustituida por acción-y-complemento. las acciones significantes cumplen su capacidad de significar. Al estar solo carece de fuerza lógica (Pearce y C roñen. Pero este acortamiento no tiene que ser considerado unidireccional. el complemento finalmente no añade significado. O. puedo reaccionar en una variedad de modos diferentes. también actúo de tal modo que niego el potencial de mi interlocutor. Las acciones parecen tener una fuerza lógica —exigir determinados complementos en oposición a otros— porque sólo estos complementos se consideran sensibles o significativos. al crear y delimitar el complemento aquello que ha precedido. Sólo en virtud de la complementariedad de los significantes. Más bien. La acción inicial del individuo (prelusión. puedo decirle «no despacho cerveza». Su función de complemento. las coordinaciones acción-complemento están ya dispuestas. puedo pedirle qué quiere realmente. Al mismo tiempo. puedo buscar nerviosamente en mis bolsillos y responder «no». la relación acción-complemento es más indicado considerarla como recíproca: los complementos operan determinando el significado de las acciones. Dado que lo he creado como significando esto. el significado no nace de la acción y la reacción de la acción conjunta. El complemento una vez realizado llega a ocupar la misma posición que la acción inicial o prelusión.Los orígenes comunes del significado y la sitúo en el ámbito social. clarificación u olvido a través de las acciones consiguientes del actor inicial (o de otros). aunque es posible en principio caer en una posición fetal. es tanto transitoria como contingente en lo que sigue. Está abierto a más especificación.

tus risas nos otorgan una forma particular de potencial. mi complemento hace las veces de una reacción malévola e insensible a la pregunta que me hiciste). cuando ella intenta presentarse como una «persona acomodadiza» (en cuyo caso la definición de las acciones previas se alteraría). Los significados están sujetos a una reconstitución continua a través del dominio en expansión de la complementación. Sarah anuncia. 1992). ahora bien. porque encuentras a Bill muy atractivo»). redefine toda su trayectoria matrimonial o. no obstante. la reacción entre los interlocutores se ha visto ampliada en su potencial y de nuevo constreñida. los conocidos estructuran las identidades respectivas (Shotter. terapeutas. Estos ejemplos de negación y modificación están sujetos a un cambio continuo a través de la interacción con y entre los demás (amigos. Sarah. 1990). los psicólogos elaboran trabajosa y colectivamente una visión del sujeto humano (Danziger. hemos formado una unidad que ha de ser resignificada por ti. si me pides si tengo fuego. Esto es. el medio. estas últimas posturas en la secuencia vigente están sujetas a la negación («Steve. Y al igual que sugiere un futuro. negando por consiguiente el acto-y-complemento en tanto que comunicación. La temprana obra de Garfinkel (1967) sobre el carácter de indexación del significado y el carácter ad hoc del tener sentido en una relación son aportaciones clásicas en este ámbito. A la luz de estas consideraciones encontramos que «aquello que se quiere decir» y lo que se comunica entre dos personas son algo inherentemente indecidible. las familias establecen visiones mutuamente aceptables del pasado (Middieton y Edwards. tengamos en cuenta las deliberaciones del Tribunal Supremo sobre el significado del Bill of Rights [Acta de derechos]). vemos que es la relación entre acción y complemento lo que pasa a estar sujeto a una futura revisión y clarificación. 1984) y las figuras políticas renegocian el significado de sus discursos públicos (Edwards y Potter. hasta que Steve anuncia que la risa de Sarah es «antinatural y forzada». por ejemplo. «eres tan superficial. Si me miras fijamente con asombro. que realmente no te comunicas» (negando así el intercambio mismo como forma de actividad significativa). el significado se presenta como un logro temporal sometido a continuo acrecentamiento y modificación a través de significaciones suplementarias. restituyendo al intercambio un status significativo. Ahora bien. Si. y respondo que «sí» y me voy. un fruncir el ceño o una breve réplica. retrospectivamente. afirmas que la acción y el complemento tenían significado (en este caso. Estudios acerca de los modos en que las comunidades de científicos elaboran enfoques mutuamente aceptables de «los hechos» (Latour y Woolgar. por consiguiente. dejas de garantizar un intercambio significativo. Steve. puedes quedarte asombrado por mis comentarios sobre servir cerveza. Del mismo modo. eso es un disparate») y a la modificación («Sólo lo dices. Al mismo tiempo.Del yo de la relación complemento se produce en el contexto de la acción inicial. cierra también temporalmente la puerta a otros. En este sentido. por ejemplo. 1990). tu risa nos constituye como habiendo hecho una broma juntos. De todos los significados posibles que pueden darse a la pregunta planteada y mi respuesta en términos de servir cerveza. 1979). algo que no nos proporciona. y similares). parientes. Sarah y Steve tal vez se encuentran frecuentemente riendo juntos. El carácter fundamentalmente abierto de «lo que se quiere decir» con-duce a una exploración de la gestión social del significado.. puede que reacciones riendo (garantizando mi acto de referencia alusiva a la luz de los comerciales de cerveza) y. todo ello sirve para 233 . por ejemplo. Todo aquello que queda fijado y establecido en un ejemplo tal vez puede ser ambiguo o deshecho en el siguiente. También puede que sean eliminados temporalmente del intercambio mismo (consideremos una pareja divorciada que. Simultánea a la instigación del complemento de segundo orden. Así. y ha sido creado y limitado por esa acción. reniegas en voz alta mirándome mientras me voy.

Y. te lanzo otra y te la guardas en el bolsillo. así. 3 Aunque el presente análisis sugiere una considerable libertad en cuanto a la propia capacidad de crear y restringir el significado. de un modo potencial el sentido que hemos logrado. Sólo cuando el intercambio desarrolla orden de modo que la gama de contingencias se restringe. Si el intercambio entre dos individuos es aleatorio. demostrando que aquello que damos en llamar comprensión en una relación se consigue no accediendo a la subjetividad del otro. alterando. Derivamos nuestro potencial para significar en la diada. uno no está impedido de participar en formas 234 . salvo en virtud de la existencia de un mundo potencialmente aprobado de relaciones. estos intercambios puede que sean complementados y transformados en su significado por otros más. Llegados a este punto. que se extiende. y te vuelvo a lanzar otra más y la aplastas bajo tu pie. Todos nosotros estamos de este modo interdependientemente Íntervinculados sin la capacidad de significar nada. El funcionamiento efectivo del grupo depende del hecho de mantener un lenguaje relativamente estable de descripción y explicación (véase el capítulo 3). cabría decir. 4 No debe concluirse que estamos. Las acciones. difícilmente podemos llamar al intercambio significativo. asimismo se desarrollan las antologías y sus instanciaciones. Las nuevas formas de relación siempre son posibles. avanzamos hacia el significado. los investigadores en astrofísica no cambian su vocabulario de un momento a otro. por lo menos. de poseer un «yo». no hemos logrado según las reglas comunes generar significado. 3 Esto también significa que los participantes en una relación tenderán a desarrollar una ontología positiva o una gama de «apelaciones» mutuamente compartidas que crean el mundo como «esto» y no «eso». demasiado estrecho. la existencia de pautas de larga duración de intercambio en el seno de la cultura prácticamente garantiza que no «todo vale». Por consiguiente. encontramos que el foco exclusivo puesto en las relaciones microsociales es. Esta modelización reiterativa es lo que precisamente permite a los especialistas tratar el lenguaje como un «sistema» o como una estructura fija con implicación lógica y/o como regido por reglas. sin embargo. En términos más amplios. que permiten que la interacción prosiga aproblemáticamente. y viceversa. 4 2 Dicho de otro modo. ellos también sirven de complementos a nuestra pauta relacional. por consiguiente. por consiguiente. 2 Si te lanzo una pelota y la envías a otra parte. La relación es una prolongación de anteriores pautas de tener sentido. llegan a tener significado dentro de secuencias relativamente estructuradas. cuando nos movemos hacia afuera desde nuestra relación para comunicar con otros. de modo que cualquier acción por parte de uno puede servir de preludio a cualquier reacción del otro. de nuestra inmersión previa en una gama de otras relaciones. ya que al hacerlo destruirían la capacidad del grupo para alcanzar lo que dan en llamar «resultados productivos de la investigación». a las condiciones relaciónales de la sociedad como un todo. encerrados en sistemas de significado conflictivos más o menos permanentes. entonces has dado a mi lanzamiento el significado de una invitación que te hacía para que devolvieras el lanzamiento. En efecto. si te lanzo una pelota y la coges y me la devuelves. y a cada lanzamiento que prospera haces lo mismo. la comunicación significativa en cualquier intercambio dado depende finalmente de una gama prolongada de relaciones. Existe una estrecha relación entre significado y orden. sino llevando a cabo una acción apropiada dentro de una secuencia establecida.Los orígenes comunes del significado llenar la imagen del significado en vías de formación. Al igual que las relaciones se coordinan (ordenan) cada vez más. pero tampoco está determinado por uno o por el proceso diádico en el que el significado se abre camino hacia la realización. Si «tengo sentido» es algo que no cae finalmente bajo mi control. Sin embargo. la ontología positiva pasa a ser el abanico que una cultura muestra de comprensiones sedimentadas o de sentido común.

Hasta ahora he hecho hincapié en la consecución de la coordinación en las diadas o los grupos. el «hecho de no comprender» nace de un problema en la coordinación mutua. una pareja podría alcanzar una rutina perfectamente coordinada de polémica. o de un fallo en su propio funcionamiento mental. Sin embargo. Con todo. las relaciones tienden hacia secuencias ordenadas y recursivas en las que el significado se vuelve transparente a los diversos participantes. en muchos casos. pero encuentra el proceso de generación de la comprensión (coordinación mutua) cargado de dificultades. estas disarmonías pueden comprenderse en parte como un resultado del carácter continuamente en desarrollo de la cualidad relaciona! humana. Así. relevante para personas que comparten formaciones culturales similares. Aquí la gente emplea un lenguaje común. aunque según las reglas culturales diremos que se «malentienden» entre sí. Desde nuestra perspectiva. Por tradición marcamos diversas formas de coordinación en términos de si se ha producido la «comprensión» y lo hacemos en función de diversos propósitos sociales. una ristra de palabras arrancadas de contextos familiares e insertadas precariamente en la realización que surge en el momento presente.Del yo de la relación Cuando el consenso se establece. Consideremos una tercera fuente de desavenencia o malentendido. continuamente nos enfrentamos a cierto grado de novedad —nuevos contextos y nuevos desafíos—. Tal como vemos. De un nuevas o ajenas de inteligibilidad. Sin embargo. Los individuos no crean malentendidos en virtud de la inaccesibilidad del contenido mental del otro. nuestras acciones en cada momento pasajero necesariamente representarán cierto simulacro del pasado. aunque afines. la exposición relacional desarrollada aquí sugiere respuestas muy diferentes. En efecto. La formación en lengua inglesa y sus pautas asociadas de coordinación es una preparación escasa para hacerse entender en la China rural. Pero si dirigiéramos una obra de teatro en la que la pareja tuviera que pelearse. Este último punto está directamente relacionado con una segunda base para la tergiversación y el malentendido. estas suposiciones en sí mismas nos dejan sin una justificación de los significados erróneos — casos en los que las personas afirman no comprender o no lograr comprenderse entre sí— A tenor del anterior análisis. En ambos casos. castigar a un estudiante que no «consigue comprender la aritmética» no está más justificado que considerar responsable al maestro por su fracaso docente. existen múltiples contextos en los que se forman las relaciones y se desarrollan las ontologías locales. pues. A medida que la gente se abre paso a través de la vida. La participación en un conjunto como éstos de actividades coordinadas no es ninguna preparación necesaria para otros. 235 . Con todo. Así. Primero. tomamos prestadas. también lo son las bases tanto para la comprensión como para el malentendido. el dominio de las relaciones característicamente se expande y el contexto de cualquier relación dada cambia. es importante señalar que el concepto de «comprensión» es un indexador occidental. Según la presente exposición. de la misma manera que toda una vida dedicada a jugar al ajedrez no nos impide ser socializados jugando al croquet. queda claro que los problemas de incomprensión no pueden solucionarse recurriendo a las subjetividades individuales. Tanto los niños como los estudiantes tienen que hacer una inmersión en las convenciones de coordinación antes de que pueda producirse una «comprensión adecuada». los fracasos en la comprensión puede que se constituyan como tales a través de procesos particulares de calificación propios a la cultura. reformulamos y remendamos diversas piezas de relaciones precedentes a fin de lograr la coordinación local del momento. podríamos concluir que los actores logran una perfecta comprensión cuando la pelea se hace más intensa. Este tema es especialmente importante en casos en los que los individuos son condenados por desavenencia. Significar en ese ahora es siempre una tosca reconstrucción del pasado. y de manera más simple.

cada instrumento cultural para generar significado (palabras. Existe una cuarta fuente significante de malentendidos en las culturas y en muchos sentidos es la más sugerente en cuanto a sus consecuencias. probablemente no conducirá a la comprensión. la vigilancia y la defensa van aduciendo razones para un malentendido sistemático. he intentado exponer los rudimentos de una justificación relacional del significado. Cada término en el lenguaje pasa a ser polisémico. su vida relacional. el fascismo. imágenes y demás) está sujeto a una recontextualización múltiple. «una comprensión del otro» —una coordinación con la ontología negativa— amenazaría su realidad y. Simultáneamente. tienen que estar siempre vigilantes y negar discursos como el ateísmo.. El teórico ruso de la literatura Mikhail Bakhtin (1981) reconocía dos tendencias principales en las pautas lingüísticas de una cultura: una centrípeta (que se mueve hacia una centralización o unificación del significado) y la otra centrífuga (descentrando e inquietando la unidad existente). Comprender no es. ahora repetidas. democracia. En la medida en que las comunidades se sostienen en virtud de conceptos como Dios. «Cada prelusión participa en el "lenguaje unitario". pues. las tendencias lingüísticas hacia la estabilización están por siempre compitiendo con las que se apartan de ella. adquieren nuevos significados. ya que cada parte colocará un medio para sostener la «maldad» del otro.. 272). en un sentido amplio. Cuando la ontología positiva se constituye. podemos enmarcar esta dinámica opositiva en términos de ámbitos discursivos en competencia: la confianza centrípeta se manifiesta como un dominio de ontología positiva. El significado en el contexto del estudio del desarrollo Tejiendo las diversas líneas recientes de investigación y ampliándolas. Tal como propuse en el capítulo 1. Discutir. cada comunidad de significado desata el potencial de su propia destrucción. Así. La inicial diada o comunidad de elaboradores de significado se enfrenta a la persistente posibilidad de negación —siendo sus premisas sustituibles por premisas opuestas— y por consiguiente a la amenaza de exterminación relacional. Por consiguiente. el racismo. por consiguiente. los acuerdos sobre «lo que hay» se hacen siempre contra el telón de fondo de «lo que no hay». gestos. Ya que para aquellos que están dentro de la ontología positiva. En este sentido. deliberar o argumentar con la oposición. en este sentido. y al mismo tiempo tiene rasgos de heteroglosia social e histórica» (pág. en el que la comprensión del lenguaje (o de las acciones) del otro es la consecución de una coordinación fructífera —en términos de reglas locales de juicio—. igualdad.. La exigencia de la ontología negativa tiene consecuencias importantes para el problema de la comprensión. Esta posición antagonista no existiría si no fuera por la articulación inicial de la ontología positiva. sin embargo. nos encontramos con la siguiente situación: cada movimiento en una secuencia coordinada es simultáneamente un movimiento en las otras secuencias posibles. Por consiguiente. un acto mental que se origina en la mente sino una 236 . pues. La formulación prevé la generación de significado como un proceso tenue y dinámico. y la centrífuga en una generación constante de la marginalidad: significados contrapuestos o subvertidores de la ontología positiva. cada significado es potencialmente algún otro. u oposicional. y la posibilidad para el malentendido o la desavenencia está permanente y constantemente al alcance de la mano. cada acción es por consiguiente una invitación posible a una multiplicidad de secuencias inteligibles. a cada nueva relación la propia identidad lleva una relación metafórica con la propia identidad pasada: una translación del yo a partir de un contexto previo (literal) a uno nuevo en el que las acciones anteriores..Los orígenes comunes del significado modo más personal. con una multiplicidad de significados. genera las bases sobre las que cimentar una ontología negativa.. En el contexto presente.

El enfoque tradicional del significado como producto de la mente individual genera un conjunto de problemas inmanejables en relación con la comprensión social. También estoy en contra de las teorías del significado que se basan en las suposiciones de la intersubjetividad. tal como los críticos podrían argumentar. cada coordinación localizada depende de las vicisitudes de los procesos sociales más amplios en los que está incrustada. sobre cómo lo interno se transforma en sonidos y señales para el consumo de otros. encontramos una relación íntima interdependiente entre el consenso y el conflicto: el hecho de generar comprensión social pone las bases para su disolución potencial. que otra que estuviera forjada en términos de física atómica. sino de la acción coordinada. las respuestas a este tipo de cuestiones parecerían requerir una teoría de la psicología individual. por consiguiente. Mi argumentación en este capítulo sostiene la crítica del cognitivismo que está presente en toda esta obra. el resultado de mi deliberación personal. Con todo. «¿Y no es esto esencial al determinar lo que hace la persona?» Ciertamente. tal vez sea infructuoso plantear el problema en estos términos. haciéndonos eco de mi argumento inicial. Además. Ninguna es exigida a fin de hacer que las acciones del individuo sean comprensibles. En efecto. pueden añadir los críticos. ¿Cómo adquiere el niño capacidades lingüísticas? ¿Cómo consigue la coordinación? Seguramente cierta exposición de este proceso es necesaria. En realidad ésta es la opinión de Nelson (1985). evitamos las críticas planteadas por la hermenéutica contemporánea y la teoría desconstruccionista. tampoco son solucionables en principio. así también el enfoque comunitario nos deja con el problema de cómo el individuo adquiere capacidades sociolingüísticas. los críticos pueden responder que así como la exposición tradicional deja al individuo incapaz de entrar a formar parte de relaciones. tal como la expresa en Making Sense: The Acquisition of Shared Meaning. sin embargo. cada consecución de significado en un grupo pone en movimiento fuerzas que trabajaran desestabilizando y generando desavenencia o malentendido. incluso. algo sucede de hecho. y tal como he intentado demostrar. Tal como hemos visto. Al mismo tiempo. las exposiciones psicológicas son esenciales a la vida cultural de Occidente. 9). Con ello no se extingue el derecho de derimir toda hipoteca de «psicologización» futura. Ambos problemas caen fuera de la tradición individualista. confiesa esta autora. proporcionar una plena justificación de la acción humana. un enfoque relacional del significado nos permite plantear la pregunta por la adquisición de un modo diferente. y es nuestra consecución primeramente en virtud de los procesos culturales en que estamos inmersos. pero ninguna es fundamental para generar un sentido de la comprensión. «depende de la determinación de cómo la sistematicidad interna surge de la experiencia externa del significado en el contexto» (pág. si son plenamente desarrollados. Con todo. inclusive de la socialización del individuo. «El estudio del desarrollo del significado». El problema de cómo lo «externo» se infiltra en lo «interno» es un enigma tan intratable como otro. «¿No sucede nada en el interior del individuo cuando es expuesto a las acciones de otros?». pero una justificación únicamente psicológica o cognitiva de esta cosa que sucede no es más esencial que una explicación de carácter neurológico o.Del yo de la relación consecución social que tiene lugar en el dominio público. Una descripción de la «esencia interna» del individuo no parece más necesaria para avanzar en los tipos de relaciones en que se logra la comprensión que una exposición de las propiedades atómicas de una pelota de tenis individual lo es para ganar el trofeo de Wimbledon. Todas ellas son modos de caracterizar al individuo en movimiento. afín a éste. Al comenzar con la coordinación comunal y no por la subjetividad individual. y es. pues. vulnerable a la reconstitución como un proyecto suspendido. Los vocabularios descriptivos y explicativos del teórico relacional deben. Y. Al mismo tiempo. sino porque son rasgos constitutivos de las pautas 237 . La consecución de la comprensión no es. no a causa de su exactitud descriptiva.

por ejemplo. desde luego. políticas. y Wertsch (1991). puntos de partida afines e importantes disponibles ya en el ámbito del desarrollo. El reciente renacer de la teoría de Vygotsky es también un testimonio del «cambio hacia lo social». tímida ante la perspectiva de entrar en el ámbito relacional. En particular. El mundo social se dice que influencia el desarrollo cognitivo o emocional del niño individual. intenciones. Y puede en realidad que haya un lugar para un vocabulario específicamente «cognitivo» dentro de la estructura relacional que he subrayado. Esto es. independientes. Pueden ser consideradas con más utilidad como resultados de una amplia pauta de relaciones que inmediatamente conectan al adolescente con sus amigos y la familia. pero tiende a tener la misma cualidad sumergida que «la mente del niño». Ya que en la mayoría de estos casos. en lugar de considerar el desarrollo en términos de un despliegue ontogenético (naturaleza) o de impacto medioambiental (educación). Las relaciones pueden adecuadamente describirse y explicarse sin referencia a los conceptos de causa y efecto. sentimientos. Las obras de Kurtines y Gewirtz (1987) sobre las dimensiones sociales del desarrollo moral. Rogoff (1989) sobre el aprendizaje infantil. las relaciones seguirán siendo secundarias y sintéticas. la política 238 . Existen. y Hinde (1988) sobre las relaciones en las familias. Sin embargo. Ni la causalidad formal ni la eficiente son necesarias en cuanto a los propósitos explicativos en este tipo de casos: todos los elementos en el proceso relacional pueden relacionarse como piezas de un rompecabezas o instrumentos en un cuarteto de cuerda. o a los amigos y la comunidad. mis argumentos se abren enérgicamente paso hacia exposiciones relaciónales del desarrollo humano. o al revés. Si no puedo hablar de «mis pensamientos. la investigación sobre el desarrollo humano puede ampliarse últimamente a las esferas más amplias de la socialidad. Es decir. con una reconceptualización de la «cognición». términos como éstos podrían utilizarse para dar cuenta de las acciones sociales implícitas: ensayo privado. A mi juicio. actuación o actividad anticipadora que de otro modo adquiere su significado e importancia de su ubicación en las secuencias relaciónales. Harré (1986). existen muchas formas de vida cultural en las que difícilmente puedo participar. Mientras el funcionar del individuo siga siendo la base para una comprensión de las relaciones del niño. pero la psique del niño individual sigue teniendo un interés central. esperanzas. las relaciones padre-hijo son. pero también con la economía (disponibilidad de trabajo). Los ejercicios de un adolescente para tomar decisiones. la mayoría de este tipo de obras se queda inmóvil. entre otros. una preocupación por lo social es secundaria respecto de un interés por lo individual. Corsaro (1985) sobre la amistad en los primeros años. etc. Youniss y Smollar (1985) sobre las relaciones adolescentes.Los orígenes comunes del significado relaciónales. el análisis puede de un modo más provechoso centrarse en las unidades y procesos relaciónales. El desarrollo humano puede ser considerado de un modo más fructífero como un rasgo constitutivo de un proceso social más amplio. plenamente enredado en las prácticas económicas. y funcionan de manera importante en su seno (en la comunidad. La relación madre-hijo es seguramente un punto de partida importante. Ante todo. a las conclusiones de un enfoque relacional del significado para la teoría y la investigación sobre el desarrollo. a veces. a mi entender. De hecho. se cuentan entre las más destacadas. el lugar de trabajo.). los lugares de ocio. se constituyen mediante pautas circundantes de vida cultural. la relación madre-hijo tiende a ser considerada de un modo aislado respecto al resto de la esfera cultural. por lo menos. Un enfoque como éste es coherente con la obra de Shotter (1993a). Esto nos conduce. Tres cuestiones tienen especial importancia. son sólo en el sentido más limitado posesiones de la mente adolescente. También es insuficiente extender el campo de interés al conjunto pleno de relaciones familiares. deseos» y similares. educativas y tecnológicas de la cultura. La especialidad profesional de la psicología es —para bien o para mal— una aportación importante a la reserva de recursos simbólicos de la cultura.

la teoría piagetiana y su repercusión en las prácticas educativas y en los manuales de educación infantil. Defender el aborto sirve de modelo a otros. una decisión local puede tener un efecto resonante de amplias consecuencias. Tal como he intentado sostener. y galvaniza la resistencia contra el aborto. el centrarse en la exposición relacional persuade al profesional a adoptar una postura de autorreflexión. Ampliar las consecuencias de las propuestas de Wittgenstein relativas al significado lingüístico como un producto del uso social llama la atención por la manera como la teoría y la investigación del desarrollo están ellas mismas inmersas en pautas de relación más amplias. (Consideremos. las decisiones individuales sobre el aborto son inherentemente colectivas. La psicología del desarrollo ha ocupado una posición de importancia central en la información de la cultura acerca de la naturaleza del niño. 239 . Al mismo tiempo. Un enfoque relacional favorece una extensión significativa del estudio del desarrollo.) Considerar cómo en el ámbito de la profesión escogemos caracterizar las vidas humanas constituye un tema de gran importancia ética y social. tanto en cuanto a sus orígenes como en sus reverberaciones. permite que las clínicas funcionen. Finalmente. hay mucho que decir en favor de dejar atrás un enfoque individualizado del funcionar humano. La teoría del desarrollo a menudo salta las fronteras de los círculos profesionales y toma parte en las prácticas más amplias de la sociedad.Del yo de la relación (políticas de planificación familiar). En este sentido. por ejemplo. los medios de comunicación (obras sobre el aborto) y demás. insistiendo de nuevo en las preocupaciones expuestas en el capítulo 2.

¿La fiebre moral de la cultura desgasta? Para el construccionista. sin embargo. se incrusta en una enorme red de acciones discursivas y no discursivas. Dado que la duplicidad se considera una acción inmoral. sabios y eruditos han hecho cuanto han podido por reforzar esta opinión. como concepto y como fenómeno cultural tiene que examinarse cuidadosamente. Al mismo tiempo. La suposición del engaño o fraude depende de una creencia gemela en «narraciones verdaderas y honestas». finalmente. El uso común de los términos no implica nada más que un enfoque del orden social como derivado y dependiente de las mentes y corazones de los individuos. a pesar de las graves penas que a menudo resultan. y pasa a ser exigible una concepción alternativa de lo que comúnmente consideramos como decepción. ya que es efectivamente una traición de la naturaleza propia más profunda. y al decepcionar a los demás infringe las reglas de la acción moral. Socava la confianza o a fe común necesaria para la buena sociedad y destruye la base misma de la relación humana. quien tiene que ser considerado responsable y. con esta reformulación volver a este problema societal con un nuevo enfoque de sus orígenes y consecuencias. Es el individuo quien defrauda.siglo XX. Sissela Bok (1978) incorpora este enfoque en su general «principio de veracidad» (pág 32) y lo hace remontar a los escritos de Cicerón a través de las filosofías de la moral del. el fraude. entonces el engaño también se vuelve problemático. la expulsión de la profesión de aquellos científicos que falsifican sus datos. el fraude es una forma de dominación. una debilidad de carácter. inclusive la posibilidad tanto de la justicia como del amor. «mendacidad». Un individuo es fraudulento cuando es (1) conocedor de la verdad y (2) intencionalmente oculta o distorsiona este conocimiento al comunicarse con otros. tal como sugieren los anteriores capítulos. El individuo expresa su plena naturaleza moral a través de la acción moral. En efecto. las principales características definitorías del fraude son esencialmente psicológicas. de Kant (1971). los especialistas. para Kant mentir era algo inmoral en gran medida porque infringía el deber del individuo para consigo mismo. tenemos 1 2 Véase sobre todo La doctrina de la virtud. todo ello sugiere una animosidad enorme y omnipresente respecto al responsable.Fraude: de la conciencia a la comunidad Capítulo 12 Fraude: de la conciencia a la comunidad La decepción. el castigo ritual de lo fraudulento constituye una realización espectacular de la ideología del individualismo. Ahora quiero prolongar este razonamiento al reino del engaño y. la incapacitación de las figuras políticas que defraudan al público. El simple concepto de fraude. por consiguiente. de la emoción y de la comunicación. Existen pocos términos en inglés que lleven la fuerza crítica de deceit engaño o de sus variantes: «fraude». Si esta última presunción es puesta en tela de juicio. 2 Además. Hemos considerado los rudimentos de un enfoque relacional del yo. Así. el engaño. socava la posibilidad de la igualdad en la relación. dando al mentiroso una injusta ventaja sobre los demás. todo parece predominar cada vez más en nuestras vidas cotidianas. Engañar es por consiguiente cobarde. 240 . el fraude. una capitulación a las bajas inclinaciones. A la luz de los argumentos desarrollados en los primeros capítulos. «trampa» «duplicidad». Desde la época de Aristóteles hasta ahora. El curiosamente irrestricto reprender a los niños cuando mienten a sus padres. su aparición se atribuye característicamente a una condición de conciencia subdesarrollada o deteriorada. 1 Otros sostienen que mentir es una ofensa que el individuo hace a otros. la hipocresía. es el individuo quien tiene que ser sometido a enmienda y castigo.

Si el lenguaje no representa lo que es en realidad —ni exacta ni inexactamente—. Además. Es poco el apoyo que cabe dar a la suposición de que el lenguaje puede reflejar o ser un espejo de los estados de cosas independientes. y están por consiguiente. Mucho se ha dicho ya contra los enfoques tradicionales de la verdad como reflexión exacta en la mente del mundo o como espejo que refleja la realidad. por la concepción de la verdad como construcción cultural. Ya hemos descubierto que los enormes problemas son inherentes a las distintas formas psicológicas de explicación. juntamentente con la enemistad con la que se sostiene. términos como «fraude» y «engaño» se utilizan en los asuntos cotidianos con cierto grado de fiabilidad. la vía más prudente es la de la reconstitución: reconceptualizar el fraude o el engaño y. por consiguiente. sujetos a influencias culturales e históricas. expresar su significado en términos de prácticas relaciónales. el concepto de verdad objetiva es problemático. como el subproducto de relaciones que se dan entre personas. espero mostrar que la tradición de la aprobación moral es de una utilidad limitada y problemática. al enfrentarnos con el engaño. ambos son anulables y ninguno está sujeto a una justificación fundamental. sale perjudicado el enfoque tradicional del lenguaje como portador de la verdad. Realidades múltiples y el surgimiento del fraude Un análisis del fraude depende primero de que se disponga de una justificación de la verdad: reglas adecuadas respecto a las cuales puedan contrastarse las desviaciones y las falsedades. Existen acontecimientos públicos que pueden calificarse con estos términos y merecer un amplio acuerdo. Finalmente. Y si el lenguaje no es el portador de la verdad. podemos tal vez afirmar 241 . nuestra atención puede que útilmente mude su temática de las cuestiones de la conciencia y la corrección a temas de lealtad social conflictiva. es problemática. En consecuencia. de un modo más específico. He roto una lanza. vemos que sus ingredientes psicológicos centrales. Tal como desarrollé en los capítulos precedentes. dado que el concepto de falsedad también depende en cuanto a su inteligibilidad de un concepto de la verdad. Los cambios tecnológicos están afectando a la vida social de modos que harán que el fraude o el engaño se convierta cada vez más en el resultado posible. Desde la perspectiva relacional. son puestos ambos en tela de juicio Ambos parecen ser construcciones peculiares de la concepción occidental de la mente. la ideología del individuo independiente favorecida por la explicación psicológica. Cuando estos argumentos apuntan al concepto de fraude o engaño. Para el construccionista esta exigencia es la más acuciante de todas. En lugar de argumentar a favor del abandono de estos términos. En este caso.Del yo de la relación que detenernos brevemente. mi exposición amplía los argumentos de los capítulos precedentes para una reconstrucción microsocial de los predicados psicológicos. Sin una suposición firme del hecho de «decir la verdad» ¿cómo podríamos identificar qué es «decir una mentira»? Con todo tal como han puesto en claro los capítulos anteriores. los intentos de representar el mundo mental como un espejo del mundo físico y considerar los actos mentales como causantes de los actos físicos son profundamente imperfectos Las suposiciones acerca del funcionar mental pueden de un modo más convincente hacerse remontar a procesos de intercambio social. autoconocimiento e intención. que considera a las personas como fundamentalmente solitarias e incapaces de comprender a otros. en cambio. entonces ¿qué significa decir una mentira? ¿Cómo puede uno engañar o embaucar si no existe ninguna exposición que justifique viablemente lo que es una representación exacta? Al mismo tiempo. argumentaré también que podemos anticipar una aceleración del engaño en las próximas décadas. Al hacerlo. No existen medios ni conceptuales ni psicológicos que garanticen las afirmaciones acerca de la mente. lo que vengo a sostener es que poner en tela de juicio la base psicológica del fraude o el engaño exige una reconsideración de su carácter.

véase Carbaugh (1990). Por consiguiente.Fraude: de la conciencia a la comunidad que cuando las personas interactúan en el tiempo tenderán a generar una ontología local. pero no por ello deja de ser menos absurdo. Ahora bien. el fraude es prácticamente una imposibilidad. Es físicamente posible ser indulgente con una comida como ésa. un lenguaje de representación que les permita llevar a cabo sus relaciones de formas satisfactorias. porque «rangible» no es un término que tenga un significado en el núcleo relacional. y no hay otro modo de describirlos. si estamos de acuerdo en que «es un día bonito y soleado». ¿cómo hemos de comprender la naturaleza del engaño? Si la verdad no se logra emparejando adecuadamente ni palabras ni la mente con el mundo. de indexar los modos convencionales o aceptables de representación. ya que lo que está en juego es nada menos que la vitalidad continuada de un modo de vida. no habría robo. Derivando del capítulo 1 la preocupación por las formas integrales de inteligibilidad. Si un grupo de personas creyera en la propiedad privada y un segundo grupo pudiera sólo conceptualizar la propiedad de un modo comunitario. Si sólo hubiera comprensiones locales de la realidad. No puedo disponer de una exposición privada de lo que no era sino una exposición pública. En una cultura en la que siempre y en todas partes se ha convenido en que cada individuo tiene derecho a determinados bienes y no a otros. asi como Gergen (1991b). Ampliando este ejemplo. para que el fraude se produzca. 3 4 Para más detalles. no dispongo de ninguna descripción privada que discrepe de esta exposición. digamos. En cualquier núcleo. porque ningún individuo podría tener sentido realizando un acto así. Las comunidades harán un gran esfuerzo —incluyendo tanto a la censura pública como al castigo público— para sostener la verdad y lo real. en segundo lugar. Es así porque primeramente para las personas que están plenamente de acuerdo sobre la naturaleza del mundo sería absurdo decir una falsedad. Al principio. 3 no habría modo alguno de comprender que alguien pudiera coger este tipo de bienes de alguien distinto. Por ejemplo. Para un estudio critico útil de las realidades subculturales. estamos plenamente de acuerdo en que determinados tipos de días son «calurosos y soleados». los participantes tal vez sean capaces de identificar lo que es «verdadero». tiene que haber primero múltiples núcleos que posean exposiciones discrepantes de la realidad y. véanse Cooperrider y Pasmore (1991). en otros términos. Difícilmente podría albergar la opinión de que son en realidad «rangibles» como opuesto a caluroso y soleado. en las que hay un consenso pleno en cuanto a lo que es en realidad. Cualquier descripción que no fuera integral para las pautas existentes del núcleo carecería de sentido. es importante considerar que bajo las condiciones de unanimidad ontológica. que un europeo se comiera su perro como desayuno. Y ello no porque esos días verdaderamente sean bonitos y soleados (desde otros puntos de vista podrían ser «agresivamente brillantes». Dada la ausencia de criterios de verdad universales. Por otro lado. sino porque estamos de acuerdo en cómo hablar del «tiempo». consideremos esta unidad inicial de elaboración de la realidad como un núcleo relacional. la gente pagaría por la inmunidad. 4 De ello se sigue que. «idealizaciones burguesas» o «cargados de la culpa de deseos insatisfechos»). es decir. la posibilidad de una participación simultánea en múltiples núcleos. sino que es más bien un producto de la coordinación microsocial. el fraude seguiría siendo imposible. Coger los bienes de otro en una sociedad como ésa tendría como equivalente. podríamos considerar el caso del robo. el fraude no podría nunca producirse en un núcleo relacional aislado. 242 . En estas condiciones. si desarrolláramos culturalmente una base racional para una conducta así. y sigo haciendo este tipo de informes en los momentos en que hayamos convenido en que debo hacerlos. entonces se requiere una reconceptualización. me convertiré para ustedes en un hombre del tiempo veraz.

si uno de los participantes en la relación A es también miembro de un segundo núcleo. Mientras los miembros de A quieran seguir permaneciendo en sus sistemas de comprensión. de los mismos «acontecimientos». por ejemplo. hizo bien en coger el coche». Fraude: Como queda claro. Si la alternativa fuera plenamente inteligible. Sin embargo. De hecho. pero no podrían culparme de ser mentiroso. podrían estigmatizarme como ignorante o descuidado. En particular. La posibilidad de fraude surge cuando un individuo comparte su calidad de miembro en al menos dos núcleos relaciónales: uno en el que un acto es inteligible y otro en el que no lo es. Para mentir. una especificación de la verdad y del bien intrínsecamente tejidos en las pautas que rigen la vida cotidiana. En el primer grupo podría conservar la propiedad para mí mismo. es la de denegar a quienes forman parte del grupo acusador que la acción haya tenido lugar en los términos a través de los cuales la comprenden. la existencia de múltiples núcleos dispone el escenario para exposiciones mutuamente exclusivas. La opción inducida. no hay medio alguno a través del cual pueda justificarse un enfoque alternativo. el 243 . Desde luego. el acto por consiguiente dejara de ser considerado un «crimen»: «Sí. Sin embargo. La primera asegura el castigo y la negación de una comunidad alternativa en la que uno se tiene por miembro. no lo haría (y en realidad no podría hacerlo) de un modo subrepticio a menos que también estuviera en disposición del conocimiento del conjunto alternativo de convenciones. el grupo A le pide que rinda cuentas de precisamente ese tipo de actos. La posibilidad de engaño surge cuando a un individuo que es miembro de ambos grupos. las comprensiones compartidas en la comunidad A ya no serían las mismas: la comprensión alternativa y sus prácticas correlativas las sustituirían. porque los ricos son avaros y no me dejan otra elección que sacar partido»). robé el coche»). tal vez se esté de acuerdo comúnmente en que las personas tienen ciertos derechos de propiedad. y cambiaremos nuestros modos y nuestras leyes». La inmersión en esta realidad deja en desventaja cualquier alternativa. y normalmente así lo será. si los participantes en B creen que el sistema de propiedad privada es injusto u opresivo y que librar «a los que tienen» de sus posesiones es un acto que merece todos los honores. En la relación A. Dicho de otro modo. por consiguiente. «usted ha sido injustamente tratado. Confesión: El sospechoso puede confesar su crimen («Sí. 2. B («Este coche me pertenece. el robo nunca se produciría. engañarles. podrían concluir entonces los acusadores. 3. La segunda es improbable que fructifique. actuando por consiguiente de un modo a todas luces incomprensible para el otro grupo. existe la posibilidad de negar la ontología específica a A. uno tiene que estar inmerso en al menos dos formas de inteligibilidad: una en la que un acto es comprensible y otra en la que no lo es. así como de las relaciones asociadas sobre las que descansa esta realidad. ninguna de estas opciones es óptima para el acusado. un resultado de este tipo es improbable. B.Del yo de la relación ambos grupos serían capaces de infringir las convenciones del otro grupo sin por ello incurrir en engaño. Si no lograse ajusfarme a las convenciones locales. Si el sospechoso consigue plenamente enseñar esta nueva ontología. aunque igualmente aciertas». en que coger los bienes de otro es una infracción de esos derechos y en que ese tipo de acciones deben ser castigadas. Ya que el núcleo de realidad A es una inteligibilidad vivida. El resultado será no sólo el castigo sino la negación de una realidad alternativa. Tal como hemos visto. Si el engaño tiene éxito. si todos los participantes en la relación compartieran estas y sólo estas opiniones. Explicación: El sospechoso puede intentar educar a sus acusadores en el sistema alternativo de inteligibilidad. Puede demostrar la razón por la que tenía una «razón buena y válida» en emprender esa acción. Examinemos las principales posibilidades abiertas al individuo sospechoso de «robar» en el sistema A: 1. existe una buena razón en la relación B para hacer aquello que en A sería repugnante. y por consiguiente estar de acuerdo únicamente con el enfoque de la realidad compartido en el sistema A.

Una formalización más adecuada se podría hacer en un espacio tridimensional con clusters de núcleos interrelacionados. Amplía la gama de acciones justificables y. Por consiguente. ejército. el engaño se convierte en algo atractivo. el procesamiento de la información a partir de microtransistores y otras innovaciones tecnológicas. Antes de pasar a explorar estas posibilidades. las intimidades compartidas o no. por sus valores. habida cuenta de los altos costes de la confesión (castigo y negativa a aceptar formas alternativas de relación) y la dificultad de explicación (los grupos. cada una con su forma potencialmente única de construir la realidad.—. por ejemplo. sino que seguirá disfrutando de su cualidad de miembro de buena reputación en la comunidad de acusadores. 5 Esta expansión en los ámbitos de la relación y la conectividad humana esencialmente multiplica la gama de núcleos relaciónales en los que participamos: los sentidos posibles que pueden adquirir lo real y lo correcto. Aunque no está en mi mano ofrecer grandes soluciones a la expansión societaria del engaño. el automóvil. 1991b). prevaricación. sin embargo. filtraciones organizacionales. ligas deportivas. Así. 244 . para los propósitos del argumento presente. el número de modos en los que podemos «ser atrapados». donde las amistades. espionaje. protegerán característicamente sus realidades a fin de sostener sus modos de vida). donde la interconexión global se está convirtiendo en una necesidad. reúnen gentes de lugares dispares. por consiguiente. sus opiniones y sus personalidades. y actualmente a través de los ordenadores. habría una fuerte invitación al engaño. políticos y étnicos. A estos impulsos que nos llevan a la interdependencia tenemos que añadir los miles de organizaciones populares —grupos religiosos. infiltración. actuando racional y correctamente según las pautas de una relación. pues. El aumento de nuestra capacidad de estar en relación conduce por sí mismo a la discreción y el engaño. las tecnologías del siglo XX han acabado produciendo un incremento exponencial de nuestra capacidad de relacionarnos. uso fraudulento de información privilegiada. luego a través de la aviación a reacción y la televisión en fecha más reciente. Sin embargo. clarificar las cuestiones y sus posibles consecuencias. doble juego. sino que tambien lo es a nivel institucional —negocios. En estos términos hay una razón contundente para creer que las ocasiones de engaño se multipliquen en los años venideros. de este modo. y los vínculos familiares puede generarse y sostenerse a distancias planetarias. Desde luego.Fraude: de la conciencia a la comunidad individuo no sólo evitará el castigo y sostendrá sus vínculos con el grupo alternativo. falsificación de documentos y plagio. ¿no nos enfrentamos a la posibilidad de una más importante erosión de la confianza pública? Muchos son los que creen que la erosión es ya muy profunda. organizaciones medioambientales y similares— que. las transmisiones vía satélite. En una sociedad altamente compleja en la que los individuos participan en relaciones múltiples. basta con dos dimensiones. etc. educación. Engaño y la controversia iran-contra 5 Estos diagramas son sólo ayudas analíticas. quiero examinar un caso singular de escándalo público desde la perspectiva relacional y. así es como estamos asediados por instancias de duplicidad. Sin embargo. Y esto es así no sólo en el ámbito de la vida cotidiana. buena parte del engaño será de naturaleza baladí (las «mentiras veniales» de la vida cotidiana). hemos acabado saturados por los otros. pero de un modo impropio según las de otra. Como tuve la oportunidad de detallar en alguna otra parte (Gergen. y la radio a principios de siglo. Empezando por el teléfono. el enfoque relacional que desarrollé aquí abre nuevas perspectivas al diálogo. gobierno. sus actitudes. cada vez más.

Los escándalos periódicos se pueden convertir en una característica común del paisaje político. Las palabras y los escritos de quienes ocupaban altos cargos no parecían dignos de confianza. su equipo. desde la reunificación de las dos Alemanias. las revelaciones de fraude y engaño entre los comunistas de la Alemania Oriental se han convertido en un pilar del quehacer periodístico. Mientras el presidente. Tampoco estas sangrías son algo exclusivo de la cultura norteamericana. Con todo. para evaluar las dimensiones de fraude en la rama ejecutiva del gobierno (incluyendo al presidente Reagan. tanto por parte del Congreso como de la prensa. si es que no se intensifican. el fraude y el engaño es probable que hagan un rápido negocio durante cierto tiempo en el futuro. y en lo público. La confianza pública. He intentado explicar este cambio en 245 . la prensa norteamericana se ha mostrado muy sensible a la posibilidad de duplicidad a nivel de altos cargos. Tal como especialistas de la talla de Habermas (1979) y Lyotard (1984) han argumentado. el pueblo y los aliados de la nación habían sido gravemente engañados acerca de las acciones del ejecutivo. el análisis precedente nos da una buena razón para creer que los recelos generalizados de la época contemporánea es probable que continúen. La prensa británica ha sido inquebrantable en su intento por situar la mendacidad. y la sensibilidad predominante hacia las amargas lecciones del pasado. fueron luego destinados a apoyar las actividades militares de la Contra. el establecimiento de penas y garantías. el escándalo Iran-Contra es en escasa medida un acontecimiento novedoso. de quienes están en el poder ya no se confía que «apelen a la ontología» en sus relaciones con el pueblo. De manera similar. un ejército armado de insurgentes cuyo objetivo era derribar al gobierno socialista de Nicaragua. A causa de esta pérdida de confianza. él y sus colegas estaban haciendo justamente lo contrario. esta deslegitimación tiene bases morales y lógicas. ni en relación a los políticos norteamericanos ni en ninguna otra parte. cuando las acusaciones sobre la ayuda a la Contra se formalizaron. después de que el Congreso promulgara leyes contra un nuevo apoyo militar a la Contra nicaragüense. Se declaró que el Congreso. el proceso de gobernabilidad se vio gravemente impedido. esta omnipresente preocupación por la duplicidad en la gobernabilidad puede hacerse remontar a lo que muchos creen que es una deslegitimación generalizada de la autoridad en la cultura occidental. La trama del subterfugio consistía en que los fondos conseguidos de la venta de armas a Irán. El fraude es una mercancía que procura elevados beneficios en el mundo de las noticias. a cambio de sus favores respecto a los rehenes norteamericanos. Como revelación del fraude gubernamental. Desde el debacle del Watergate en la época de Nixon. Los franceses desde hace tiempo se han mostrado profundamente recelosos respecto a las actividades de sus cargos gubernamentales. el brazo ejecutivo del gobierno negó rotundamente la existencia de todas aquellas actividades. al gabinete y a los organismos y agencias asociados). Al mismo tiempo. parece haber entrado en decadencia. el presidente y sus colaboradores procedieron de modo privado y subrepticio recogiendo fondos y armas exactamente para financiar y equipar a ese movimiento insurreccional. En cierto grado. Ronaid Reagan. Sus «invitaciones al realismo» parecen de manera creciente orientadas a su propio beneficio.Del yo de la relación Durante la primavera de 1987 la capacidad del gobierno de los Estados Unidos para llevar a cabo sus diversas misiones se vio gravemente comprometida. primeramente a causa de los intentos. En efecto. las revelaciones públicas de traición interna abundan con frecuencia en la prensa. aconsejaba a otras naciones «no pactar con los iraníes que habían tomado rehenes y hacía promesas públicas en nombre del gobierno de los Estados Unidos. A pesar del carácter de aquellos que tienen un cargo. el doble juego y el espionaje en los niveles de la esfera gubernamental. y la confianza pública en la gobernabilidad puede seguir deteriorándose. Finalmente.

Y. sino un dispositvo artificial diseñado para tener el máximo impacto en los ámbitos de la realidad pública. la autenticidad de las palabras del presidente se vería socavada. con un único miembro de la prensa. una nueva complicación se afianza. Una relación no laminada existe sólo entre dos interlocutores: se trata de la condición del núcleo relacional. 246 . Esto es. un resultado auténtico de la relación del presidente con la prensa (o público). el fraude o el engaño sería una imposibilidad lógica. De hecho. tal como también he sostenido. Si los dos participantes no tuvieran ningún marco de referencia fuera de lo que comparten.Fraude: de la conciencia a la comunidad términos de la tecnología y la proliferación de realidades. sería una opción ininteligible. Puede que haya una discrepancia entre la realidad negociada en la relación del presidente con la prensa y aquella forjada en las habitaciones y despachos interiores de la Casa Blanca. digamos. por consiguiente. Las acciones condonadas en un ámbito pueden ser censuradas en el otro. El hecho de que el presidente no puede confiar en la prensa asegura que las presentaciones públicas del presidente (en este caso. examinemos lo que cabría denominar laminaciones de realidad en el marco de la organización: las capas de relaciones nucleicas en una burocracia compleja. La posibilidad de fraude es más amplia en este caso en virtud del hecho de que la prensa está comprometida en al menos otro núcleo más. Esta laminación adicional significa que el presidente no puede confiar en que las negociaciones de la realidad desarrolladas con un periodista permanecerán inalteradas cuando sean recreadas por el consumidor del medio de comunicación. la realidad que le está permitido negociar en el dominio público será el resultado calculado de las deliberaciones privadas en el interior de la Casa Blanca. a medida que la prensa y el público se fueran haciendo cada vez más conscientes de tal deliberación (como sucedió con las revelaciones del Watergate). Tal como hemos visto. Tratemos su relación con los asesores presidenciales como un segundo núcleo. sus encuentros con la prensa) recibirán una atención preliminar en el seno de su grupo de asesores. En este punto. el representante del medio de comunicación es también capaz de fraude o engaño — obteniendo opiniones de buena fe pero explotándolas («distorsionándolas») en función de los propósitos de uno o de su grupo (crear controversia. Si las deliberaciones que se llevan a cabo en la Casa Blanca fueran asequibles para el público. las actividades que se dan en el núcleo deben abrirse paso hacia el desarrollo de un conjunto de creencias que estén más allá de cualquier puesta en tela de juicio local. el formado por sus propias relaciones con los consumidores del medio de comunicación.1). vender artículos) al dirigirse al público. Sin embargo. las presentaciones públicas se irían haciendo cada vez más sospechosas. Si no existieran realidades en competencia. el escándalo Irán-Contra añade una dimensión importante a la discusión al elucidar las realidades múltiples de la vida organizativa. se han establecido las condiciones para el surgimiento de una segunda ontología (véase figura 12. Ante todo. precisamente en este punto se crea la posibilidad de fraude: aquello que se afirma en compañía de un periodista no es necesariamente aquello que se pronuncia en las habitaciones y despachos interiores. el fraude. La conferencia o el discurso público ya no es. Pero añadamos un elemento de realismo a esta situación hipotética «laminando» el campo de relaciones del presidente. Con la posibilidad de un fraude o engaño sistemático multiplicado de este modo. ganar premios. Un tipo de condición como ésta podría existir si el presidente desarrollara plenamente y hasta el último detalle todas sus políticas.

De hecho. cuyos miembros no se reunían ni con el equipo presidencial ni con el presidente. Los miembros del gabinete. y así sucesivamente. ya que 247 . todos presiden personalmente organizaciones notables: el Departamento de Estado. el Departamento de Defensa.2). Laminaciones de la realidad política Examinemos. los efectos que comporta extender las laminaciones de la realidad a los diversos niveles del gobierno. Multiplicidad en las realidades presidenciales En este punto la posibilidad de fraude en el ámbito ejecutivo se acrecienta aún más. el consejero de Seguridad Nacional está simultáneamente comprometido al menos con dos núcleos relaciónales. por ejemplo. además.Del yo de la relación Figura 12. el asesor de Seguridad Nacional encabeza una amplia organización (que creció constantemente durante los años de gobierno de Reagan). Figura 12.1. A su vez. Un miembro crítico del equipo de la Casa Blanca es el asesor en Seguridad Nacional.2. en los que se hacen posibles al menos dos realidades enfrentadas (véase figura 12.

puede convertirse en 248 . su partido político. Las transformaciones ontológicas son alteraciones del significado que se producen cuando dominios diferentes del discurso (o sistemas ontológicos) son puestos en contacto entre sí. Aquello que es negociablemente «real» y sensible en una relación puede que sea reformulado en un sistema de realidad alternativo para parecer simplista. Por ejemplo. que en aquel momento estaba en el Consejo de Seguridad Nacional. cada uno de estos individuos (o grupos) está vinculado con otras relaciones. el Congreso. sino también horizontalmente. cada núcleo en un sistema gubernamental está vinculado no sólo en dirección vertical. ingenuo. tomando prestado de los dos. Esta multiplicidad de interdependencias exacerba grandemente el potencial de fraude. En cualquier relación dada sólo hay «sentido común». es probable que desarrolle una amalgama de los dos sistemas. un piloto habla de las misiones secretas en las que se entregan armas a los Contras. Con todo. pero también esta vinculado interdependientemente con los miembros del gabinete. Por consiguiente. Este proceso se repite a cada laminación gubernamental. la comunidad comercial y empresarial. tanto en sentido vertical como horizontal. como el apoyo ilegalmente proporcionado a la Contra— pasaron a ser minuciosamente examinadas.Fraude: de la conciencia a la comunidad la ontología que se genera en el seno del Consejo de Seguridad Nacional difiere de la que se genera en el equipo de la Casa Blanca. las acusaciones de fraude pueden anticiparse incluso cuando aquellos que están en el poder están comprometidos con el bien común. Los ejemplos más evidentes de subterfugio sistemáticamente generado adoptan la forma de «filtraciones» y «confesiones». Un contacto en la Casa Blanca revela las deliberaciones de los otros miembros del equipo. a su vez. predomina el potencial de «fraude». una vez que esta realidad se transpone en contextos alternativos de comprensión. Faith Hall es una eficiente secretaria que hacía lo que tenía que hacer correctamente al ocultar documentos en su vestido cuando pasaba por los controles de seguridad. las acusaciones de duplicidad se suscitaron incluso cuando aquellos que estaban en el gobierno creían firmemente estar prestando un servicio al pueblo norteamericano. Las actividades del Consejo d. pero sin duplicar ninguno. Los individuos en cualquier nivel dado de gobierno revelarán a la prensa las realidades mantenidas en secreto en el interior del santuario. se convierten en pruebas de un enorme encubrimiento. Esta gama compleja de posibilidades en realidad absorbió el interés de los norteamericanos durante muchos meses. habla del frenético intento de destruir documentos antes de una investigación. aquello que era «esencial para la Seguridad Nacional» en una realidad y «una grave infracción de los derechos de otros» en otra realidad. porque cada miembro de cada núcleo puede renegar potencialmente de la realidad de ese núcleo en sus relaciones alternativas. cuando las mismas palabras y escritos se transforman en la realidad de la prensa. Sin embargo. Tal como sugeriré. el mundo se construye de modo que parezca apropiado y correcto. si un individuo participa en dos sistemas con diferentes concepciones de la realidad. Además. Hasta aquí hemos visto cómo las laminaciones en los núcleos relaciónales en el gobierno condujeron por sí mismas al fraude y a la pérdida de confianza. que de nuevo puede diferir del que se genera en la relación del equipo con el presidente y. la relación del presidente con la prensa. El presidente prosigue con su relación con su equipo. etc. La aparente duplicidad de este grupo también acabó amenazando la credibilidad del presidente y la de sus asesores. etc.e Seguridad Nacional —tanto en cuanto al canje de armas a cambio de rehenes. ¿Cómo es así? En gran medida este resultado puede hacerse remontar a unas sutiles transformaciones de la antología que se producen cuando uno se desplaza a través de diversas laminaciones o a través de la gama horizontal de relaciones. Sin embargo. el Tribunal Supremo. los participantes llevan a cabo actividades que parecen razonables y correctas. Es decir. En los núcleos internos. una secretaria de Oliver North. equivocado. inmoral o incluso traidor.

simplemente tenemos que resignaros ante él? ¿Por qué deberíamos adoptar una teoría que parece disculpar a aquellos que engañan o rompen la confianza pública? ¿De qué modo puede una sociedad organizada proseguir si no logramos tener gente moralmente responsable de acciones fraudulentas? Este tipo de preocupación está seguramente más que justificada. y cambian su significado aún de nuevo cuando se mueven en un tercer contexto. mi análisis de ningún modo debe leerse como una aprobación. los compromisos esenciales pueden abandonarse discretamente. Tal como los documentos indicaron luego.Del yo de la relación «una política prudente aunque imperfecta». si era necesario. digamos. la inteligibilidad en el núcleo inicial queda además disipada. En efecto. ¿no hay algo repugnante en este análisis. El fraude y el lugar del juicio moral Los lectores tal vez objeten a esta exposición microsocial del fraude tal como se presenta. tal como las pruebas acumulativamente fueron sugiriendo. las solapará lo suficiente para que uno pueda sentir que se explica en el seno de una única realidad. Las palabras que significan una cosa en un contexto llegan a significar otra en un segundo contexto. Tampoco quiero proporcionar un apoyo ni tan sólo indirecto a las mentiras y fraudes de Hitler. Las suposiciones se van haciendo cada vez más abstrusas y flexibles. se fue haciendo progresivamente evidente que había de haber un quid pro quo: armas a cambio de rehenes. dado que el fraude es inevitable. a medida que las realidades se multiplicaron y transformaron a través del sistema. Más bien consideramos las 249 . Otro dominio de transformación ontológica tiene que añadirse. el presidente también declaró que querría conseguir la libertad de los rehenes que tenían presos los terroristas iraníes y que. se trata del nivel que surge con el proceso de negociación internacional mismo. obteniendo una relación más duradera con las facciones moderadas. En particular. este mensaje abstracto a nivel del equipo de la Casa Blanca se transformó de nuevo a nivel del Consejo de Seguridad. la realidad pública se había disipado entonces por completo. el Consejo de Seguridad creía que si se podían proporcionar armas a Irán se reduciría tal vez la dependencia iraní de la Unión Soviética. Sin embargo. Examinemos de nuevo la petición de Reagan de que sus aliados evitaran negociar con los terroristas y su consiguiente negación de que estuvieran comprometidos en hacer justamente lo contrario. Con todo. Allí el mensaje se tradujo como una invitación a buscar la negociación con el gobierno iraní. Al fin y al cabo. se habían hecho conscientes de las discrepancias existentes entre las ontologías. de modo general cabe conjeturar que a cada nivel de organización encontramos decisiones que eran a la vez «razonables y buenas» según cierta pauta local. esta realidad pública era sólo parcialmente reproducida en el seno de la Casa Blanca. En las reuniones con su equipo. se habrían de tomar medidas contundentes. aquello que se tiene como «real» a nivel público no puede reconciliarse con la realidad al nivel de los núcleos más profundos o más remotos. todas ellas fueron decisiones de personas que se consideraban a sí mismas justas y de gran entrega. Stalin y similares. y. en un sentido. Cuando nos desplazamos a través de laminaciones sucesivas de una organización (o una sociedad compleja). Cuando los representantes de Estados Unidos y de Irán se reunieron. de los diferentes papeles de la farsa Irán-Contra. Con todo. En cierto punto. Tal como los noticiarios sugerían. e indirectamente induciría a que los iraníes liberaran a los rehenes. De este modo. el resultado fue una «duplicidad detestable». Sin embargo. los corredores de realidad en estos niveles alterior dieron pasos para asegurar que esta conceptualización no iba a traducirse en su forma tosca cuando de nuevo atravesara el sistema. una sugerencia de que. el individ