SANTO TOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INMÓVIL

Aquinos ond the Unmoved Mover
David Torrijas Castrillejo
UPdellaSanto Croce (Romo)
RESUM EN
Dcbió dc ser Alejandro de Afrodisia quien introdu jo la idea de que el motor inmóvil de Ari stót c-
lcscra causa eficiente sólo en la medida en que fuera la causa final del alma del ciclo quc.moviéndcsc,
aspira ba a imitar la quietud di vina. Santo Tomás de Aquino parece estar de acuerdo. Sin embargo , su
solución es ori ginal y logra dar una explicación filosóficament e más cohere nte: Dios es causa eficiente
dcl mundo no sólo co mo creador. sino tambi én como su gobe rnante. Por es a misma razón es tambi én
causa final.
Pal a bras cla ve: Ari stótele s, aristotelismo. motor inmó vil . providencia, ca usalidad . Dios. met afí sica,
participación .
AlI STRAC'f
Alc xander of Apbrodisias undc rstood thc Aristorlcs Unmoved Mover as cfftcicnt cause onl y to
thc extcnt that it is thc final cause of hcavcn. which by moving smv cs lO imitare thc divino rcst
Aquinas sccms lO agree with him. However his intcrprcuuion is ori ginal and philo sop hieall y more
satis factcry: God is thc effieient cause of thc wcrld. not onty as cre aror.b ut also as its ruler oIn thi s
way God is alsc Ihe final cau se.
Keywords: Ari stotle . aristotclism . unmovcd mover. providcncc , cau sality . God . ructaph ysic s. parti ci-
pation .
El libro doce de la Mclafí.\iclI de Aristóteles es conocido por versar temát icamente sobre
las sustanci as sepa radas. Por esta razón. ningún pensador cr ist iano medieval podía excusar el
juicio sobre pasajes tan cruciales. toda vez que ya se habían pronunciado los árabes al respec-
to. Por esta razón. en estas páginas nos interesamos por la valiosa aportac ión de santo Tomás
de Aquino sobre este particular.
Nuestro propósito no es presentar el entero comentario de l Aquinare a este libro, ' sino que
nos conformamos con un proyecto mucho más modesto. Intentaremos tan sólo examinar su ex-
plicació n de un punto oscuro de l texto aristotélico. En efecto . a la hora de aclarar cómo mueve el
cielo el motor inmóv il. el Estagirita nos sorprende con una enigmática sentencia. diciendo que lo
1 Esta tarca ha sido rcalinda por: Rolfcs. E.. «In ExposilionemS.Thomae super Aristotelis Metlll,hy., icmn .
Libr. 12. cap. 6 se<j " .. en Xellio ThomÚtica. ed. Sado,: Szabó. Romae. Typis polyglottis vaticanis. 1925. pp. 389-
410: Ducoin. G.. «Saint Thomas. Commemateur d' Aristote. Étude Sur le eomment aire thomiste du livre L des
Métaphysi<jue.. d"Aristote». en Archi, 'e.' de Phi/osol' hi e. 20 ( 1957). pp. 78-1t7. 240·27 1. 392-445: Mau.otta.
G.. Teología orislOte!iw e metafi .<icll delte.<.•ere. Ermene,uíw IOmi.'w dí Metalisiea Lambdo. Roma. Urba-
niana Unive)';ily Prcss. 2000.
Re!'is/(! E.<l' m,o la de Filo.",fia Medi e",,/. 18 (20 1/ j . 15NN: 1133-0902 . pp . 123 -/3 5
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hace como «Jo dese able y lo inteligible».1Estas palabras han hecho que. desde la Ant igüedad. se
precipitaran torrentes de tinta. Una explicación que nos es bastan te conoc ida es suponer que el
ciel o . según Aristóteles. estaría animado. de manera que experimentase un deseo [a) por parece r-
se a Dios que se pusiera en movimiento circul ar. pues presunt amente sería eso lo más semejante
que hay a la divina qui etud. Sin embargo. de esta explicació n se sigue que . en realidad. Dios no
ser ía causa eficiente sino sólo en cuanto causa final . según la conoc ida sente ncia de Ross." En los
últ imos años. el destacado intérprete de Aristóteles Enrien Bertr' ha demost rado que seme jante
idea no es propi amente aristotélica sino que. más bien. habría que atribufrsela a Aleja ndro de
Arrodís¡e. ' Para el est udioso de la Univers idad de Padua. Dios no es ot ro que el prime r motor
inmóvil de la Física . que ejerce excl usivamente una causalidad eficie nte . El texto de Aristóteles
ci tado sólo ofr ecería una comparación con el espíritu humano. De lo cual se seguirfa que el mo-
tor inmóvil no serfa en abso luto causa final del movimiento." El mismo autor se ha ocupado del
comen tar io de santo Tomás.' cuya postura sitúa j unto a la alejandrina puesto que. corno veremos .
exp lica la sentencia diciendo que el cielo se mueve «para parecerse a Dios en el causar».'
El propósito que nos fijamos en estas páginas cons iste . pues . en acl arar tan curiosa afi r-
mación. poco exp licit ada en el discurso del Comentario , Esto nos obligará a dar una mirada un
poco más honda a dicho comentario para observ ar hasta dónd e llega el infl ujo de Alej andro
y nsf resaltar lo per sonal de la respuesta romasíana . En efecto. el Aquinate no por admitir la
causal idad final niega la ca usa lidad efic iente y. en ese sent ido . nos permite configurar una
respuest a filosóficamente co herente para el prob lema aristotélico del movimiento del ciel o.
Dejemo s dicho des de este momento que tal eficaci a divina no se restrin ge a la creación. sino
que se ver ifica también a nivel de lo que Tomás ca lifica de gob ierno . Esto. como vere mos.
podría ser compat ible con una interpretación no creacionist a de Ari stóteles.
/ . Me tafísica XII , capítulos / -6
Para el Aquinate. el argu ment o del libro Lambda es el estud io de la sustancia inclu yendo
las sustancias separadas . que no había n sido exami nadas hasta ento nces ." El capít ulo sexto
2 Met aph .. Xtt. 7. 1072 a 26; sigo siempre la lraducc ión de V. Garda Yebm.
J «God is lhe efficienl cause by bcing lhe finat cause. bul in no olhe r way» (Ross. W. D.. Ari swlle.
New York. Roultedge. 1995, p.186).
4 Cf. Berti. E.. «Da chi e amaW it Molore Immobite?Su AristOlele. Meraph . Xtl 6-7», en Mélhcxis . 10
(1997) . pp, 59-82; id., «De qui est fin te Moleur tmmobile?», en Es.mi.• sur la théologie d 'Ari stot e. Ac tes du
col/aq ue de Dijon, ed. M. Bastil el J. Follon , Louvain-la-Neuve , Peder;. t998, pp. 5-28; id. , »Vnmo\'ed mover(s)
as efficienl cause(s) in MetophJ-'ic.• L 6», en Ari slotle :. Md aphysics Lmnmla . Sympo.<Ímn Ari.•rote/i eu",. ed.
Michae l Frede and David Charle. Ox ford , Clarendon. 2000. pp. 181-206; id.. «La cau sal ita del MOlOre Im-
mobi le se('ond o Ari slole le» , en Gre gori",,,,", , 83 (2002),637-654; id. , «11 dio di Ar islolelc ». en Hu"" m ild,<.
60 (200 5) , pp. 732-750 .
5 Otros estudios han corro borado la auloridad alejandrina de la idea: cf. Genequand , Ch.. Jlltml1uelioll , en
Alexander of Alemnder afAphrodisias atl the Casmo", ed. Charle s Gcnequand, Leiden. Brill. 20<Xl .
pp. 6·t O; FaLlo. S.. «L'exé gese du Ií>'reLambda de la Métaphysique d'Aristole dans le De ¡,rinÓpi;.• el dans la
Quae.•tio Lt d'Alexandre d' Aphrodise ». en ulmllhéologique el phil asophiq"e. 64 (2008), pp. 607-626.
6 Cf. Bert i, E.. «Ancom sulla causa lita del Motore immobi le». en Mélhexis, 20 (2007) , pp. 7-28.
7 Cf. id.. »11 movimcnto del cielo in Alcssandro di Afrodi sia» , en La filo .wji" in etit imp erial e: le sCllole
e le Iradi zilme ji/osofi che (AtI; del col/oquio Rama. 17-J 9 Giug 'lO J999) , ed. Aldo Bmn('acei, Naples , Biblio-
pulís , 20<Xl , p. 242. Según él. sanlo Tomás es el más aristoléli eo de los intérprete s no modern os: d . Berti, E..
«Aristotélisme et néoplatoni sme dans le commcOlaire de Sainl Thomas sur la en Dialectiqu e,
ph}'siq¡¡e et mélnpll}'sique. Érude" "ur Aristote , Louvain-la-Neuve. Peeters. 200 8. p. 311.
8 «VI assimi lel Se ei in causando » (111 Merapl! .. XJl , lee!. 7. §2521).
9 Cf.III MeUlph.. XII. lccl. l , §24 t 6.
RCl'i.'la E.•pw'a/a de Filosofí" Medie""I , 18 (20 11J, /SNN: ffJj -0902.pp./ 2J -/35
SAWTO TOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 125
del libro sirve como preparaci ón para el problema que est amos est udiando . En él se da. seg ún
santo Tornás .wun punto de inflexión . puesto que se abandona la invest igación caus al respect o
a las substancias sensibles para abordar el estud io de las inmóviles . La prueba de su existen-
cia parte de la perpetui dad del movimiento." Por esto . naturalme nte está referido al octavo
libro de la Física . En este capít ulo. pues . se demuestra la necesidad de rechazar las formas
plat ónicas. porque su actividad no es suficiente para poder produci r una acción efic iente. La
plurali dad ex istente en el mundo no puede ser expl icada por las Ideas, sino por las sustanci as
eternas de los or bes y sus motores. Tales agent es actúan de maneras diversas a lo largo del
año. depend iendo últimame nte de la esfera de las estre llas fijas. movida dir ectament e por el
pri mer moto r inmóvil;'?
11. Me ta física XII , capítulo 7
Para expl icar por qué se hace referencia en este punto del discurso a lo dese ab le y lo
inteligible .'! santo Tomás disting ue entre do s tipos de mo vimient o . El primero es el mov i-
miento natural. segú n el cual se mueven los seres inanimados loca lmente: el grave hacia la
tierr a y el leve hacia el cie lo . etc. Por otra parte. existe el mo vimient o volu ntario o según el
apetito. " En este caso , la pot enci a apetitiva act úa como un moto r movid o. Ahora bien. la
causa motri z de ésta es un motor no movido.
El primer motor mueve por tanto no co mo una causa suscept ible de est ar de diferent es
maneras. " sino como algo apetecible . Aquí se adj udica por primera vez la causal idad fi nal
al motor inmóv il. en tanto que el movimiento se produce "para él. como para un fin». 'ó
El movi mie nto de cada esfera está asi mismo causado por un motor próxi mo. puesto que si el
motor inmóvil mueve como lo amado. entonces ha de haber algo que . siendo movido por él.
mueva el cie lo .'? Este motor ob ra últi mamente en vistas del primer motor y busca asimilarse
10 CL ibíd.. le<·1. 5 , §2488.
11 CL ibíd.. lecl. 5. *2496.
12 Sanlo Tomá•. siguiendo a Tolomeo. nO comparte que la primera esfcra sea la de las e'lrel la. fijas.
aunque con.idcre que Sea ésa la Ilpini6n de Ari st61eles; d. ibíd.. led. 9. §2SS8. De lodas maneras. afinna
explícilamente que Dios mueve directamenle la primera esfera: cL ibíd.. §2S60. Al menllS por esla raz6n
hay que admilir que el primer molor e. causa eficieme. Al re.peclo: d. Twellen , D. B.. and lhe
Prime Mover Ilf Aríslolle: A Study of lhe Medieval Demllnslrmion of God 's exislence fmm Motion». Ph.D.
Di.sertalilln , Universily of Tomnlo. 1993. pp. 277-279.
13 CL /" Meta"II .. Xll.lecl. 7, *2S20 . Sllbre la idenlificación del mllHlr movido con el agenle "Illunla-
rioquizá haya una influencia del fragme nlo 21 (Ross ) del Peri I'"il,,-,opl<i,,_,. rcre rido por Cicerón ; vem
dici polesl vi quadam maiore fieri ut Comra naluram aslra moveanlur ( . . .) . Re'lal igilur ul molu s astrorum Sil
volunla rius» (De ""lIIra deorllm. 11 . 16). Santo Tomá s está al lamo de que tal obra recoge fragmenlo s del
diálo go ","iSlotélico, cf'. S. Th.1. 103. l. in c .; Super P.,,,/mo VIII. n. 3; S. Th. L 103. l. in C.
14 Estamos ante la distinci6n enlre la potencia raciona l y la irracionaL en virtud de la apertura a los
conlrari o. de la primera y su delermina('i6n lId """m de la segunda (cf. e.S, 1048 a 8-11). La aplicación de
esle teXl0 a ul1l1bd" la enconlramos lambién en De Koninck, T.. Ari.,rolle, / 'imellixellce el Die", Parí s. PUF,
2008. p. 130.
IS Este tipo de (·au.a serían las esfera s inferiores. 'lue se mueven según la edíplica. Como Se ha recor -
dado un 1""' 0 anle. (cL 1" M eUlpll .. Xl1, lec1. 6, §2SI1) 'lue. estando de diferentes maneras , obran según
su forma de opem r, pero lambién según una ajena , eS decir, la de la primera esfera , que siempre eslá igual y
produce la perpel uidad 'lue a a'l uéllas se les escapa (cf. ibíd.. §2SI2) .
16 caeli esl propler ipsum. sicut pmpler finem» (111 Mefllpll .. XII. led . 7. §2521 ).
17 Ésta eS la causa voluntaria próxima de la 'lue se está hablando. Para 'lue se dé el amor , ha de su-
P',nerse cie rto conocimiento del primer molor inm6vil, lesli arí slolelici 'luindi risulta che le inlelligenze
motrici dei cieli hanno come oggello , da cui Sono moSse acciden.», il Motore immobile » (Giacon , C"
UI c" "", /ira del MOlOre I",mohile, Padova , Amenore , 1969, p. 69) .
Rel'isl</ E.<I'<IIlol" de Fil"-' ofi" Medi e""l. 18 (2011 j , 15NN: 1133-0902 . pp. /23 -/35
126 DAVIDTORRIJOS CASTRI LLEJO
a éste al causa r y desarrollar en acto cuanto existe virt ualmente en el primer motor." Este
movi miento. aunque sea causa eficiente de la gener ación y la corr upción, no se ordena hacia
ellas como hacia un fin. pues to que el fin ha de ser lo más noble .
Hemos llegado al núcleo de la cues tión. Obser vemos que no se est ima que el cielo se
mueva circ ularmente tratando de imitar la quiet ud del mot or inmóvil. como ha ente ndido la
tradic ión. sino más bien cada motor segundo mueve una esfera por imitar la acci ón caus al
del primer motor. Así pues. la semejanza que logran las sustancia s separadas respec to del
prime ro no es la imitaci ón de una forma . sino más bien de una activ idad.!"
Para aclara r por qué es amado el motor inmó vil. aparece en 1072 a 3 1 e l tér mino
OU01:OlZ(U Que Moerbeke traduce como coelememut¡o y cuyo significado resulta difíc il
refer ir. Santo Tomás lo exp lica di ciendo Que, al igual que los movimientos de las diferent es
es feras poseen una coordinación entre sí. también las cosas inteli gi bles tienen la suya. De
manera que el sentido de la coelemcmatio es el de la coordinaci ón." Hay pues un para le-
lismo entre el orden del movimiento y el de la inteli genci a del ser. Son más inteli gi bles las
substancias. ya que los acci dentes se conocen a través de ellas. Además. ent re las sustanc ias .
las más inteli gi bles son las simples . que no están mezcla das con la potencia. porq ue el acto es
más inteligible que ésta . Por eso . lo más inteligi ble. a sabe r, la sustancia simple, coincide con
el primer motor Que es acto puro.
Ahora bien. ya que lo inteligi ble y lo apeteci ble por parte de la voluntad son correlativos .
entonces lo más inteligi ble ha de ser también lo más ape tecible . La diferencia se enc uentra en
Que lo inteli gible está en acto en cua nto se halla present e en el entendimiento, mientras que lo
apetecible lo está por encont rarse en las cosas . O sea . la sustancia más inteligible que es el pri-
mer motor será también lo primero en el orden de lo apetecible y lo mejor. Así es como retorna
la cuestión de la fina lidad: la co ndición de fin había sido puesta en duda en B (2. 996 a 27-29)
para las cosas inmóviles. por lo Que se debe exponer en qué manera se puede dar entre ellas.
Santo Tomás encue ntra que Aristóteles resuelve la apor ía distingu iendo dos formas para
ejerc itar la causal idad final respec to de algo. En primer lugar. una cosa es fin de otra cuando
es preex istente al efec to. es deci r. existía antes de que el efecto comenzase a produci rse. Un
ejemplo de este tipo de ca usal idad es el ce ntro de la tierra. haci a el cual tiende n los graves.
Puesto que Aristót eles se ñala que el centro de la tierra es de suyo iomóvil (y no solamente
está eo reposo) , cabe predic arse la causalidad fioal respecto de alguna cos a inmóvil. En
efec to. se aprecia aquí que el ente que apet ece como causa final una cosa inmóvil busca
participar de la Quietud Que aquella posee . Por el cont rario , la segunda forma de hablar de ca u-
sal idad fina l hace referencia al fin de alguna cosa (se correspondería a '[oo ú iivaxu -nvóg) . el
cual, antes de ser alcanzad o e- pues es un fin practica ble - , tan sólo preexiste en la intención
del agente . Un ejemplo de esto sería la salud que, siendo el fin de la acción del méd ico. tan
sólo preexiste en la ment e de éste: ésta es alcanzada después por el pacie nte."
t8 ah aliquo pm"imo movente quod mo\'et propter primum mo\'en S immobile. ul assimilet
se ei in eausando. el e"pli eet in ad um id 'luoJ est virtule in primo mOveme» (In Mewph. , XII. leet. 7.
19 Sohre la eondi e i6n ' dinámica' de eSla imilaeión: ef. Brock. S.. eau'alitil del mOlOreimmohile nel
('ommento di Tomma so d' Aquino a Mewp/¡. XII». Hllmanil<l s 66 (20 11) 657 ss. Apm ve('ho para agradecer al
profesor Bro<:"k su inestimahle ayuda para esnihir estas página s.
20 hahenl suam eoordinationem: 'lu arn quidem ..oeiememalionem intelli gihilem vocal ..
(lo Mewp!!.. Xl l,led. 7. §2523). Esta lmdueeión pone en rela('i6n el preseme le"I OCon la cno rdinat i" (tmd.
Moe rbeke de ou vt éruxr c r: 1075 a 19) estudiada en to Metal'!! .. XI I. leel. 12. §§2632-2637.
21 Santo Tomá s recOnoce que AverToe, advierte la condici ón extrínseca de la causa final en este caso :
seeundum Commentatorem , essc ndi in cae lo e,t ex principii s Suae naturae. non aulem
Rel"i.,¡a E.' pall ola de Fil osnfí" Mediem l. 18 (20 11J. /SNN: ffJj -0902. 1'1'.123-/35
SAWTOTOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 127
Que Aristóteles quería remover la duda acerc a de la presencia del fin en las cos as
inmóv iles . se demues tra porque él mismo presen ta después la refutació n de la doct rina de los
pitagóricos y de Espeusipo. para quienes el bien de cada cosa es posterior a ella. Para ellos.
el bien no actua ría como causa final precedente. sino más bien sería efec to de l desenvol-
vimiento de los procesos fisiológicos (1072 b 30-34). Sobr e ello ya se ha hablado en el
capítulo sexto. cuando se exponía que la potencia posee menor dignidad que el acto." De
esta manera . cada ser humano procede de su padre. por más que nazca a través del semen Y
Esto signif ica que la caus al idad final es ejer cida por el mismo sujeto que es la causa eficien te:
en cuanto el age nte tiene de manera virtual la forma Que se imprime en el efec to."
Se indica que el primer motor inmóvil no se mueve junto con la primera esfe ra Que es
movida por él." Sucede lo mismo que co n la ca usa de la primera alterac ión - los astros - que
no padece este tipo de cambio. Por eso el so l produce calor sin calentarse ." De este modo. el
motor puede mover por necesidad y no por violencia. Pensemos que cierta neces idad es im-
prescind ible para poder habla r de una perpet uidad del movi mien to. de la cua l part imos. En
este caso se puede hablar de neces idad en cua nto que la primera esfera no puede estar de
otra manera que en movi miento ya que así se encuent ra bien."
Para ente nder est o. santo Tomás aclara las tres formas de necesidad de que habla Ari stót e-
les." Un movi mien to resulta necesario cuando se fuerza algo hacia una acció n determinada
semp itemitas motus. sed ab (De potemía. q. 5. a. 5. ad 9). Así pues. pare"e proba ble que esta
interprelaci6n del paso Sea tomada de Alejandro. según noS lo transmite Avermes: «Alnander says that
¡hese words Were inserted lesl it be ¡hought that he meam by this the perfection which is an a""ident of
lhat which a"quires perfeeti on; Sorneof the perfections for the sake of which the lhing acquir ing thesc p"rfections
moveS are qualitie s which lhe moving lhing acquire s as perfeclion s. for instance moving for the sake of health.
and Olhers are substances external to the thing moving towards them by making itself simi lar to them. for
ins¡ance all the actions of the slave s imitaw the and his aim. and the people of the Same kingdom
in accordance with the goal of lhe king; it is said that ¡he only for the sake of the master : the
same applie s w ¡he p"0ple of a kingdom with regard lotheir king. and to all beings with regard 10this first
prin{·iple. J mean that which lhe universe desireh (lb/1 1(IIshd:. Metaph y.•íc.•. A tras/alíOl' ,";tlr imrodllctío" of
lb" 1(,,-,hd:. Comttte/1l<lry 0/1 ArislOtle 's Metaphysics, 800k últtt. ed. Hans Daiber. vol. l. 1,,/lIt/1í c Plri/osophy
(/ltd Tlre% gy . Leiden. E. J. Brill. 1986, p. 154. COmm. 1605). Sea dicho de paso que. a diferencia del de
Afrodi sia, santo Tomás prescinde en este CaSode aludir a la imita"i6n.
22 CL /" MeUlplr.. XII. lect. 6. **2500 -2509.
23 CL ibíd.. lecl. 8. §2546.
24 El padre ejer"e la causalidad final de modo eXlrínseco en ,'uanto de él depe nde la causalidad for-
mal. pues ya goza de la quididad (q"od quíd erat e-'S,,); en modo intrínseco. se podría decir que la
,'ausalidad final coincide Con la formal en cuanto la forma producida. el alma. eS el fin de la genera{'i6n: d.
ibíd.. VIII, led. 4. *1737. La distinción entre fin extrínsceo e intrínsceo . que sc comentará más adelante. apar,,,,e
anteriormente en el Colttemario (cL ibíd .. I, led . 4, §7l; Xl l,led, 12, §2627).
25 CL ibid.. vm. t, « . 7. H2530-2531.
26 CL ibfd.. XI I. leet. 3. §2444. Es ésta una doctrina aristotélica; cr. Meteor. 1. 3. 341 a 19-20; De
m e/o. 11. 7. 289 a 19-32; De ge" . et corr .. 1. 7, Samo Tomás extr.1C de ella el prin"ipio según el eual el
primer motor en cualquier género ha de ser inmóvil al género de moción que produce; cL Lin. T..
Les corp" cé/esres d",,-. I'rmi ver.' de ,,,,illt Thotttas d ·Aquí". I'aris, Bémri{·e-Nauwelaerts . 1963. pp. 189-1%.
Este paso es crucial porque . quienes niegan que el motor inm6vil pueda ser causa eficiente. juzgan que si lo
fuera dejaría de Ser inmóvil; d. Owens . J.. «The Re lation of God 10 World in the Érude"
s" r /a Métaphysique d'ArÚtote. Acre.' dll VI S)'lttpas¡'"" arÚtoteliclltlf. ed. I' ierre Aubenque . I'aris: J . Vrin.
1979, pp. 216-217.
27 «Neeess itas eius est ipsum bene Se (1" Meraplr .. XII. lecl. 7. *2531). La validn de
lOmasiana. en contra de la prxx'edenle de un principio intrínseco que defienden Mauro Silvestre y
Suárez -rquc también ven alguno s autore s moderno s. COmoMugnier o Randall- ha sido argumentada filoló-
gicamente por Rolfes . E.. o, e.. pp. 398-402.
28 CL /" Meraplr .. XII. lec!. 6. *§2532-2533.
1(el'isf<! E.•pmlo/a de Fi/mafia Medi e",,/, 18 (2011j . ISNN: 1133-0902 . pp. /23 -/35
128 DAVIDTORRIJOS CASTRI LLEJO
por violencia o porque sea talla nat uraleza de una cosa , que haya de est ar obligatoriamente
de diferentes modos . Pero también queda una tercera pos ibi lidad. a saber . que algo sea
necesario. porque sin ello no se puede estar bien. Esto quer ría decir que uno que careciera de
tal cosa necesaria. como el caballo es necesario para recorrer el camino con facil idad. Puesto
que el cie lo se mueve necesariamente . habremos de admiti r que esto no sucede porque se ve
impelido violentamente , porque est o repugna a su naturaleza incorruptible; tampoco se puede
admitir que se mueva por una necesidad absoluta. ya que el cie lo se mueve a sí mismo y tiene
en su poder hacerl o o no. Por co nsig uiente. el cielo se mueve necesariamente en cuanto se ve
necesit ado por el fin que persigue, esto es . el mot or inmó vil. Deci de necesar iamen te mo-
verse . pues lo considera más co nven iente para que el movimiento circu lar guarde el orden
hacia el fin.
19
Corno volveremos a ver en el comentario al capít ulo décimo. esta necesidad
es determinada por parte de éste corno el mandato que expresa lo más conveniente para el
bien común."
Puesto que se trata de un ser personal. se habla de una semejanza comparable a la que
posee el artefact o respecto de su artífice . pues en aquel se cu mple la voluntad de éste . Nótese
por cie rto que tal analogía no es de Tomás sino de Artsrételes." Por ello se interpret a que «de
tal principio penden el Cielo y la Nat uraleza». " en función de la dob le depe ndencia que
se ha aceptado . Últimame nte . todo está refer ido al primer motor inmóvil. ya que éste mueve
corno fin del motor próximo del ciel o. El cie lo depende del motor inmóvil tanto respecto a la
perpe tuidad de su sustancia como a su movimient o."
IIJ. Metafísica XIJ , capítulos V/ IJ, I X
El capít ulo octavo trata de hacer el cómputo de las sustanci as separadas . cosa que ha re-
sultado piedra de tropiezo para los intérpretes. Dejemos dicho tan sólo que a santo Tomás no
29 Como inlérprele de Ari slóleles. Samo Tomás está con ven"ido de que aquel compartía la dodrina
de la anima"ión del cielo (d. ibíd" lecl. 8. §2536). El lexlo arist01élico más pertinenle al respedo quizá sea
De cae/o. 11 . 3. 286 a 8-10 . La animaci ón del "ie lo es admilida hoy por la mayoría de los inlérprdes. Santo
Tomá s imerprela de modo personal lal anima"i ón: pam él Ari stótele s "oin" ide "On Platón en esle punto .
porque el alma del 6 elo es más bien un alma 'de lipo plalóni"o,' eSdecir. está unida sólo dinámicamenle con él
y no eSsu forma suslan, ' ial : «Plaln vem d ArislO1eles el eomm :sequa"es posuemnt "0'l"',ra "ae lesti a eSse animata
(... ). Si qui s aulem magi s imime mnsidere!, forte inYeniel in his duabu s opinionibus aul nullam aut modicam
di ssonanl iam essc» (De "pirimalib..., cremuris . a. 6. in c. ). Al respe,'to: cL Braun. H.. «Ocr hl. Thomas und der
gest imle Himmel oder Die Slellun g des hl. Thomas von Aquin zu den aSlruphysiblist:hen Dokl rinen seiner
Zeit» , en Ange/ iellm. 17 (1940) . pp. 44-54: Litt, T" o. " .. pp- 108-109 .
m «Tola nece ssil as primi motu s subja" eat volunlali Dei» (In Metap},,, XII. lecl. 7 . §2535) .
31 CL A. 6. 1071 b 29-30. Así lambién lo emiende Beni quien. refiriéndose a A. 10. 1075 b 8-10. afir -
ma: «Arislolle . in lhis way. "ompares the a"tion of lhe unmOver mover lo lhe adi on of an arto i.e . of a forma
whi ch. exi sling aS an end in lhe mind of lhe art isl and remaining unmoved . pr<xlu"es in anolher lhing (in
lhe case of the medi"ine.lhe palienl) a m""emem. whi eh has lhal for m ilsclf as its "nd» (Bert i. E.. «Unmoved
mover (s) as effi, ' ien! cau:se(s) in Metal'h ysie.' L 6». o. e.. p. 205).
32 CL A. 6. 1072 b 13-14; In MeU1ph.. XII. lecl. 7. §2534.
33 Ésla es una de las pocas afirma"ion es expl kitas de la doctrina de la {'[eación que hallamos en LlI1l1b-
da. porque en realid ad éslC no su loell,' propi o sino más bien Alph" élmum (a l . 993 b 24-31). De lodos
modo s . "onvendría re"ordar que no es un invento loma siano el atribuir tal dodrina a Ari stóteles. ni siquiem de
los ára¡""s . pue slo que ya los "omemari stas griegos pare('en haber lo admitido a su m(xlo: eL Simplieiu s. //l
Ari stoteli.' De "aelo. vol. 7 . Commemaria i/l Ar istOlelem Gmeea . ed . l. L. Hei¡""rg. Bemlini. Georg Reimer. 1894.
p. 27 1. Vv. 4-27; id., 111 Ari.,toteli.' physieomm. \'01. 9 . Commemaria j " Aristotelem Gmeea . ed . Her mannus
Diel s. Bemlini. Georg Reimer. 1882 . p. 365. v-e, 20-2 1: ibíd.. \'01. 10. Comme" wri" j " ArislOlelem Graem.
ed. Hermannus Diel s. Bemlin;, Geo rg Reimer. 1895 . p. 1359 . v. 5 - 1363. v. 24. Sanlo Tomás se loatribu)'e a
Alejandm en 1" I'hy., ., VIII. leel. 21. §§ 1152-1154.
Rel'i.,ta E.' pll/, ola de Fi/ osofí" Mediem l. 18 (20 11J. ISNN: 1133-0902.1'1'.123-/35
SAWTOTOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 129
sólo no se le antoja n demasiadas. sino demasiado pocas.> Pero prestemos más bien atención al
capít ulo noveno. donde explícitamente se habla de la condició n inteli gent e de la causa primera.
Aristóteles pone al motor inmóvil conoc iéndose a sí mismo . debido a que su propio ser es
lo mejor que exis te. de manera que parece repugnar a tal dignidad la noticia de las cosas
inferiores ( 1074 b 25). No obs tante, santo Tomás mues tra que la autointelección de l moto r
inmóv il no signific a que ignore todo lo demás. pues se ha afirma do que es el pri mer princi pio
del cual penden el cielo y toda la naturaleza. Si es la realidad más di gna y poderosa. di sfr utar á
asimis mo de la mejo r de las inteligencias. Además. si se conoce a sí mismo perfec tame nte
y su propio ser es causante de todo lo dem és.v entonces conoce rá todos los efectos que
produ ce. ya que aque llo dado en los efec tos se contiene virtualmente en la causa. "
I V. Metafísica XII , capiruto X
Como decí amos . el objet ivo del último capítulo de La mbda; que es tambié n el último del
libro que come nta santo Tomás, es escl arece r la causal idad final de Dios. Surge la cuest ión del
problema susc itado por la misma natura leza de este tipo de causalidad. El fin de una cosa pue-
de ser bien inmanente. bien trasce nden te . El uni verso en cuanto conjunto posee . pues . ambas
formas de final idad. a sabe r. hay un bien extrínsec o que es el primer moto r inmóvil . y exis te un
bien inmanent e que es el orden del todo. Entre ambos fines exis te una subord inación . puesto
que el fin trascendent e es mejor que el inmane nte . en la medi da en que el fin inmanent e se
ordena a la consecución del trascendent e. Esto se aclara fácilmente con el mismo eje mplo que
propone Aristóteles. cuando dice que el mundo se puede comparar a un ejérc ito respecto a su
gene ral (A. 10. 1075 a 14-15): el caudillo es un fin extr ínseco que actúa como causa en la me-
dida en que su voluntad está enderezada a la consecución de la victoria: por otra parte. el orden
del ejérci to está dispuesto como un medio para alcanzar tal ñn."
Pero la relación de los med ios hacia el fin no se ve asegu rada por la sola ca usa lidad
final si no hay una causal idad eficiente . Por ello. no basta que el or den del ejérci to esté diri gido
haci a su dirige nte . sino también es menester que tal disposición proceda del líder como
causa efic iente . Éste introduce su influencia de tal modo que impo ne sobre la materia una
forma excogitada ."
34 CL /" Mewph .. XII. lec!. 10. H2587-2589 .
35 CL ihíd.• §26 15. Está aplicando aquí la relOla arisullé lica por la cual el conocimienlo pcrfecltl se
da cuando Se COnoCe el efecto a partir de la cauSa (d . An. 1',,-,/.. l. 13.78 a 22 - 79 a 16). Por lo demá s.
Aristótcles alribuye a la divinidad el con'>('imienlo de lodas las Cosas en Poet .. 15. 1454 h 5-6: Marilain.
por su parte . propone CnmOprueba B. 4. 1000 b 2-6 YDe att.. l. 5. 410 b 4-7. donde Aristóleles crilica a
Empédod es por negar al dios el conocimienlo del odio: er. Maritain. J•• Bergson;an Phi /osophy ami Thomism.
Notre Dame. Uniw rsity of Nolre Dame. 2007. p. 357.
36 In MelOph .. ibíd.. §2616. Una defen sa del conocimienlo del mundo por parte del primer m010r la en-
conlramos aetualmenle en Norman . R.. f'hT<mesí.<. 14 (1969) . pp. 63-74: De
Koninck. Th .• «Arislolle OnGod as Thought Thinkin g en Revie K'of Meraphy"ics , 47 ( 1994) . pp. 495-496:
Kosman. A. , «Metaph)"sie_, L9: Divine ThoulOhl», en Arí.<lot/e:, Mctaphysic s L.amht/a. Sym¡)()"itlm Arislotelicum,
o.e .. pp. 307-326; Brad,haw. D.. " A New Look atlhe Prime Mover».en }"'lrtw/ of¡he Histo ry of Phi/o,mphy .
39 (200 1), pp. 13-15. Por su pane. GeorlOe. R.. «An Argumem for Divine Omniscience in en Al'ei-
ron , 22 ( 1989) , pp. 61-74 considera más adecuada la poslura de AVerroes. para quien la omni sciencia nodesciende
a los particulare s (cL l hn Ru.,hd"sMewphysics. o. e.. p. 155. Comm. 1607)
37 " Pertinet ad gubematorem ul eoS<]u,"; gubemal ad Suum finem perducal» (S. Th. 111, 8. 7, in c ,; d . ScG
1, cap. 78. n. 4; 11. "al'. 23. n. 6; lIl, cap. 64. n. 9). Pero eSlo no significa que se admim <] ue el orden inmanenle
ordenado ha"ia el fm tra'¡CendenleCornosi Dios obtuviera algún benefi"io COn ello (d . seO lIl. "al" 18. nn. 4-5).
38 "TOluS enim ordo unive",i esl propler primum mo\'enlem, ul sciliee[ exp/ic<t1llr in universo ordinalo
id 'luod esl in ill1elleClu el vOluntale primi mowll1i s. El sic opone!. 'luod a primo movenle sit lola ordinalio
Re!'is/(! E.<p<ttlo/a de Fi/mofia Medi e",,/. 18 (2011 j . 15NN: 1133-0902 . pp. /23 -/35
130 DAVIDTORRIJOS CASTRI LLEJO
No se da empero tal orden en cada uno de los seres de igual manera . también porque
entre ellos existe una cie rta subordinación. Efectivamente. las plantas está n orie ntadas hacia
los animales y éstos hacia los hombres. Pero también esta variedad dentro de la naturaleza
hace pensa r que no todos los vivientes presentan el mismo grado de orde n. Tal cosa se ve
cl arame nte si se compara el universo con una soc iedad familiar (cf. 1075 a [9-22). En una
casa. el padre hace de cabeza y des pués vienen los hijos y tras ellos los siervos . En último
lugar. hay que poner a [as bestia s que sirven en el hogar. Allf es el padre el que impone un
orden . que de ningún modo viene vulnerado por part e de los hijos. mientras que los siervos
y los animales. en cuan to part icipan menos intensament e del orden. actúa n en mayor med ida
azarosame nte. La causa de que la subordinación entre los infer iores sea menor depend e de una
afinidad más exigua con el agen te principal. que es el que busca el bien comün." Así pues.
si queremo s exte nder esta imagen sobre el universo. basta considerar que el legislador de éste
es análogo al padre de Iamilia. cl cual tamb ién impone leyes en orden al bien cc mün.v Tul dis-
posici ón se cumple de diferente manera en el cielo. donde todo se aj usta mejor al control del
primer motor: mientras que en el mundo sublunar existe un espacio mayor para la casual idad
y lo ant inatural. O sea. el cielo proporciona la posibi lidad de que se rea lice mejor el proyecto
del motor inmóvil que incl uye asi mismo la generación y perfecció n de los entes sublunares .
Por su parte. éstos a veces fracasan en la consecución de sus fines . de manera que coope ran en
meno r grado con el bien toral."
El comentarista acaba tomando la última referenci a de Aristóteles a Homero como una
postrera declaraci ón de la unici dad de la causa final . Aceptando la analogía del universo con
la sociedad humana . habrá que decl arar que . de igual modo que en el hogar no conviene haya
pluralidad de gobe rnantes . tampo co ha de acaece r esto en el cosmos. Por tanto. hay un «solo
primer motor . primer inteligible y primer bien. a qui en antes se ha identi ficado con el Dios
bendito por los siglos» ."
V...Ut assimilet se ei in caus al/do, et exp ficet in actum id quod est virtute
in primo mo relite»
La curios a expresi ón que se ut iliza pa ra ex plica r en qué se nt ido tiende el entendi -
mient o hacia Dios puede esclarece rse si acud imos a otros textos pa ra le los de santo Tomás .
Durante el desarrollo histórico de est a doctrina que vamos a llevar a cabo." he mos de
universi» (In Mew" h" XlJ . lec!. 12. §§2630-263I : el subrayado es mío). El lénnino eXl' licalllr vin{'ula esle
lexto con el pasaje en que Se interpreta que Dios mueva como lo apelecible y lo inleligible (ef. ibíd.. led o7.
§252 1j . sobre el que volveremos más adelante.
39 Cf. In Mew"h., XII. leet. 12. *2633 . Para entend er esle doble régimen dentro de la familia. se
puede {'onsullar: 5ememi" Poli/ic. . L lec!. 1. n. 5: Jll, leCl. 5. n. 5.
40 Cf. In Mela"h" ibíd" §2634. En olro lexlOse apoya en esle mismo pasaje de la MeruJí.,iea para adjudic'ar
la providencia aAri sl6leles: cL De su¡','lamiis .,epnrmis . cap. 3. Sobre el valor que posee esle ejemp lo en santo To--
más.junw con el del general y e l ejél'{'ilo: ef. Blancllelle. O" The Perfe e/io" ofrh e Un¡"erse ,\ccordins ro Aqui", lS.
A Teleol ogieal Co.\·ltlOlogy.l'ennsylvania. Pennsylvania Slalc Univcl>ily. 1992. pp. 13-19. 185-187.
41 Cf./" /I1eruph" ibíd" §§2635-2636 . Coincide en la inlerprelación del paso cOn el Pseudo-Alejandro:
d. Alexa ndri Apllrodis iensis. In Ari s!OIelis Melapllysiea. vol. l . Co"",,,emaria in Ari .</OIelem Graeea. ed. Mi-
{'Ilael Hayduek. Ber..,lini. Georg Reimer . 1891. p. 716. vv. 14-39.
42 ~ H o c esl quod concludil. 'luod est unuS prin{'eps lolius universi. seilieel primum move ns. el pri-
mum inlelligibile, el primum bonum, quod supra dixil Ocum. qui es¡ bcnedielus in sae{Cula sae{C ulorum. Amen»
(/" Mera" h" xu. ie«. 12. §2663: cr. S. TIl. 1. 103. 3, in c. ). Sobre la redu{C{Ción a la unidad del prin{Cipioen
Arislól eles: d. Peri "hilosophias. fe. 17 Ross; De ge". el m rr.. JI. 10. 337 a 20-22.
43 Par.. la {Cronología. sigo a Torrell . J.-P" I" ieiaeión " Tomás de Aqui"a: "u per."' '' '' y Sil obra, Pamplona.
EUNSA.2oo2.
RCl'i.,/a E.,pml ala de Filosofí" Medie""I , 18 (20 11J, /5NN : IIJj -0902, 1'1'.123-/35
SAWTOTOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 131
tener presentes amb os elementos que aparecen indicad os en la sentenci a: es tá la idea de
' hacerse semejante a Dios por el causar: y despu és la de 'explicar ' lo conten ido virt ua l-
me nte en Dios.
a) El Comentario a tas Se ntencias
El primer lugar en que aparece la idea que inves tigamos se encuentra en un pasaje
donde se intenta of recer una definición de la jerarquía de los ángeles . inspirada en el Pseudo-
Díontsto." Ci ta a éste cua ndo expresa que tal jerarquía se funda principalmente en el grado
de semejanza que cada criatura espiritual tiene respecto a Dios. Ello se entiende a través de
la sumisión del universo a Dios como el general del capítulo déci mo de Lambda. Además. la
similitud aquí se puede entender a parti r de la doctrina de Aristóteles . según la cual exis ten dos
formas de asimilación. La primera de ellas es sólo formal. como las cosas que reci ben la luz
del sol pasivamente se parecen a éste. Pero también puede no sólo asemejarse en una for ma
sino también en la capacidad de act uar. que es lo que le sucede a la luna: ést a recibe en efecto la
luz del sol y es capaz a su vez de comunicar la. De este modo. los ángeles . es decir . los motores
próxi mos del ciel o. se aseme jan a Dios en cuanto cooperan con Él ejercie ndo ellos mismos
la causal idad. Ésta es la razón por la que Ari stóteles pensaba que las intel igencias se parecían
a Dios en cua nto causaban. O sea. más allá de la semej anza del cielo. se piensa en el motor
subordinado . del cual la finalidad está pues ta en la contemp lación y. después . también en la
actividad sobre el cie lo.
b) La SI/milla contra Gelltil es
Quizá sea el tercer libro de esta obra el pasaje más escl arecedor con que contamos por el
tratamiento sistemá tico que of rece del problema a la luz de la causalidad fina l. Se encuen tran
allí ampliamen te desarrollados estos prob lemas cosmológicos al enco ntrarse en disputa con
el pensamient o árabe y. por tanto. con la interpretación recibi da del texto de la Metafísica.
El libro a que nos referi mos está por en tero dedic ado a estud iar a Dios como fin de todas las
cosas. Para demos trarlo. se comienza con la dirección de todos los en tes hacia un fin. que
es su bien ." Después se explica de qué manera se orientan hacia Dios. Esta tende ncia se des-
envuelve por asimilació n. en la medid a en que la causa lidad final está unida a la forma l. Las
criat uras puede n busca n la semej anza en diferentes ámbitos de su ser . entre ellos . la activi-
dad. A la vez que el efecto busca la simil itud con el agent e. el agente produ ce una semejanza
suya en el efecto . ya que el efecto se rige por la finali dad que le dicta la causa eficiente. En la
generación biológica. por ejemplo. el animal no sólo reci be su propio ser. sino también la
capacidad de generar un semejante.
Aún resulta más interesan te cuando se co ntraponen dos formas de semejanza respecto a
Dios." La primera es la de las cosas que se asemejan en tanto son movidas. como los cuer-
pos inferi ores. que sólo son movidos y gozan acc identalmente nada más de la causalidad.
En seg undo lugar. está la de aquell as que son capaces de compartir con el primer motor la
capacida d de causa r. como los cuerpos celestes . No por ello las caus as causadas deja n de
di sfrutar de la semejanza recibida por razón de ser movidas . Ocurre algo semejante a lo que
acon tece a la materia prima. que es perfecci onada en la med ida en que es capaz de ser actuali-
44 « ... etiam philosophi mownlium orbes imendunl) assim;/ll1;o-
nem dh'¡'""" in c,w."",do. El sic palel 'luO<l prima similitudo respondct Sl'ienliae, sed secunda actioni» (Su(H'r
Sen! " 11. d. 9. q. 1, a. 1. ad7; el subrayado es mío).
45 cr.seo ur. co. ai. o. s.
46 CL ibíd.• cap. 22.
Re!'is/lI E.<pm'o/a de Fi/moFa Medie",,/. 18 (201/ j. 15NN: 1133-0902. pp. /23 -/35
132 DAVIDTORRIJOS CASTRILLEJO
zada por d istintas forma s sustancia les; y esto suces ivamente . pues no puede d isfrutar de toda s
ellas a la vez. Asítambién la materia de los cuerpos celestes puede disfr utar de la única posibi-
lidad que no está agotada por su forma. a sabe r, la pote ncia respecto al lugar. Esta potencia
es actuali zada graci as al movimiento circular." Éste hace que se abrace la totali dad de l lugar
de forma sucesiva ya que todo él es apetecido y no puede ser abarcado sirnuhéneamente."
Pero la semej anza co n Dios la alcan zan los cuerpos ce lestes sobre todo porque son a su
vez causas." Esto es. en cuanto se asemejan a Dios en compart ir con Éll a acción causal. Es-
tamos ante la mi sma af irmac ió n que ve íamos e n e l Comentario a la M/!./aflsic/l. en una de s us
fo rmu laciones más anti guas. El co nte xto de la di scusión de l tratado Contra Gentil es . no s co n-
ve nce para atr ibu ir a Avic cnn'" la mo t ivación de aquella en igmát ica se ntencia . En efecto. és te
e ra tambi én e l q ue aventuraba la hi pót e sis mencionada acerca del pe rfeccionamiento s uces ivo
del ci e lo en f un ci ó n de s u po tencia hac ia e l lugar. Más ad elante . e l f ilósofo persa añade q ue
pa ra el c ie lo const it uye un ulterior acabamiento part ic ipar de la capacidad di vi na de causar.
Santo Tomás encuent ra tambi én una forma de hacerse se me j ante a Dios en la acti vidad del
cielo so bre el mundo s ubl unar. en la medida e n que e l cielo part ici pa de la tare a po r la que Él
d if unde s u propia bo ndad." Se aprecia . además. que los d iferente s agentes están ordenados
entre sí.
31
Pero ello no pued e de pender de un pro ceso casual en e l uni verso . sino q ue se debe
admit ir la presencia de un e ntendimien to q ue dirija hacia e l hombre toda generación" y se
val ga de l mo vimiento de l cielo como de inst rumento. En otro ca so. la única causa que podría
dar cuenta de su mo vimiento habría de ser s u forma . Pero ésta se encuentra en s u lugar prop io.
se vea dispue sta la esfe ra e n una posición o en otra. Además. el mov im iento natura l t ie nde
47 Cf. phys .. vm.7. 26 t a t8-22.
48 E. ta rdnen"i a recuerda a la idea avieeniana que reprobará más tarde (d. De pote" tia . q. 5. a. 5. in
" .): «El quia h,,,, nOnfuit po.s ibile "or¡x)ri "adesti in uno numero tantum. retinuit in speeie el per su"eessionem;
fad us est igilur mOluS relinens de hac perfeetione id quoJ fuil ¡x>ssibile. euius prineipium e. t desiderium
assimilandi bonitati ultimae in permanendo in perfeetione ultima seeundum possibilitatem . uam» (Avicenna.
Liber de pltilosophia prima sive Scie mi" di ,·i"a . en A"ice",,,, Lati",,_•• Lnuvain. E. Peeters. t980, pp. 458-459.
vol. 2.2. lrad. IX.cap. 2. vv. 7 1-86).
49 Cf. SeG 11 1.cap. 22.
SO «.. .intentio eius est assimilari primo. secundum quod ¡x>ssibile es!. ut sit se"undum quoJ perfec-
tius eSse ¡x)te.t in seipso. quantum ad h,,,, quod sequitur illum el qua01um ad hoc quod assimilmur primo
el 'luantum ad ea quae pro\'eniunt ab illo post illum. Igitur motus erit propter illud prineipali intentione»
(Avicenna. ibíd.. p. 459. trad . IX. cap. 2. vv. 92-99). Pero, sobre todo el siguiente texto parece manife.tar
una posible dependencia textual: .... . Cum virtu. desiderati\' a fuerit ut desiderel ali'luid. pro""niet ei ex ea
impressio propter quam mo\'entur membrn el ali'l uando alio modo ('onsimili vel paene eodem. "um fuerit h,,,,
per imaginationem, sive intentio sil aliquid quoJ assequmur. sive sit aHimi lari ei il! f acie"do quod faeit vel
in eSse» (ibíd.. p. 461. vv. 24-33. El submyado es mío). Cf. ibíd.. pp. 469-470. (·ap. 3. \'Y. 83ss.
5 1 Cf. S('G 111. cap. 22. n. 5. Más adelante afirma asimismoque el cielo bu.ea Su propio bien «ratione
generis. Et sic appetit proprium bonum i" ca"_w ,,do agens ae'l uiVl "'Um: sieut eaelum» (ibíd.. cap. 24, n. 7: el
submyado e. mío).
52 Cf. SeG 111 , car e. 23·24.
53 Hemo. ViSlo ya en el Come" tario" la MetaF , iCtl (c f. XIl. leel. t 2. §2632) que toJo el ordendel
coSmOS se diri ge hacia el hombre, idea fundada sobre argumentos del mi.mo Aristóteles: d. vg. 1'01.• 1.8.1256
b 20-22: Sedley, D.. ..Is Ari.tot e·s Teleology Amhropocentric?». en Phumesis. 36 ( t99 t). pp. t79-t 96. Sobre
el papel del hombre en el eO'moS tomasiano, ef. Blanchette. O.. o. e.. p. 147. nota t7. El antropocentrismo ha
sido también sugerido pam explicar el movimiento del ('ielo por A\'em>es y Srent aoo: ef. Canova. S.. «11 Dio
artefice. sa" i ' , e il primo motore di Metafi sica nella ltlttrina leologicad·Averroe». en Medioe,"". 32 (2007).
pp. tJ3 -138; Srentano. F.. Ari.•tóteles. Saf('elona, Labor. t983, p.t 77. Alejandro >610 se limitó a señalar la
producción del hombre por el movimiento del ,·ielo. pero no se apoya en ello para explicarlo: eL Alex" "der
01 Al'h mdi,, ;a-'" O" ¡he CO.I·""' ,', o. c.. n. 98. p. 97.
Rn;.•ta E"pal,o la de Filosofí" Medieml, 18 (20 11J, /SNN: 1133-0902.1'1'.1 23- /35
SAWTOTOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 133
más bien al reposo." El cielo se mueve por la acci ón de una inteli gencia aunque sea llamado
natural en cua nto, como se ha dicho. su forma posee una aptitud pasiva para ser movido, si
bien la fuente activ a de tal movimiento sea Dios .1
3
e) Las cuest iones di sputadas De potenti a
Volvemos a toparnos con la temática en las cuest iones dís puradas ." un texto casi co ntem-
poráneo de la SII IIIIIW contra Gentiles, Allí se busca una respuesta acerca de un posible térmi-
no temporal del movimiento cel este. Para elJo. se atiende a su caus a final puesto que es la que
determina su movimiento. El movimiento de l cie lo no puede diri girse hacia él mismo, porque
un movimiento no tiene carácter de fin: tampoco hacia la generación y corrupción sublunares:
ni a la adqui sición sucesiva de su propio ubi , como decía Avicena." porque significa ría un
regreso al infinito respec to al fin.
Después de esto, parece rechazarse la idea que hemos visto ya en varios lugares , a sa-
ber, que el cielo se hace semej ante a Dios al causa r. la cual aquí viene atribuida en general a
'cienos filósofos.' Sin embargo. si prestamos más atención al texto. vemos que no se trata
de la misma interpretación del Co me n/ario a la Metafístca. Efecti vament e , allí se dirá que ser
semejante a Dios al causar era el fin que persegufa el motor próxi mo del cie lo, mientras que
aquí esta mos ante el fin del cielo mismo.
Aquí aparece el seg undo objeto que nos ocupa, que es realizar actual ment e lo que se ha-
lla virtualmen te en la volun tad di vina texplicet in actnm id quod est vírtuse in pr imo moren /e).
Tal sentencia resulta escl arecida. en la medida en que en el DI!- potentía sólo admite como una
posi ble asi milación a Dios por causar el acto de disponer la materia en orde n a que Él pueda
infundir el al ma espirttual.v En ell o el agente esta ría cumpliendo la disposición del decret o
di vino. Pero el explicet quedará aún más cl aro en la siguiente obra que hemos de estudiar.
d) La cuest ión di sputada De spir ítuatttms creanoís
La palabr a 'ex plicación' de la sentencia que indagamos no dej a de resultar curiosa. En
todo el corpus romastano. tan sólo hallamos el verbo exptícare en tercera persona singu lar del
present e de subj untivo en alguna citación y en un para lelo del prese nte paso. Esto nos hace
pensar en una dependencia que nos remite co n bastante seguridad a san Albe rto Mag no."
54 CL Weisheip L J. A.. • The Celestial Movers in Medieval en The Tlwmi5/. 24 ( 1961). pp.
322-323. En eSICartículo, el autor demuestra que la POsil'ión de santo Tomá s eS deeidamente contraria a la
de Roberto Kilwardby, quien sostenía que la naturalela de los cuerpos explicaba suficientemente el movimiento
del mundo. Tal doctrina se fuodaría. con bastante pmbabilidad, como succde en nuestms días. en la presunta
autosuficiencia del éter para su movimiento que se expresaría en ellratado acerca del cielo. Allí. empero. santo
repone: " Non autem essci via solvendi. si moverentur per solum naturae impetum. sicut corpora gravia
et (111 De cae/o, H. lecl. 18. §458 ).
55 El razonamiento parece estar, una \'Cl más. inspirado por Avicena: cL Li ba de Phi/o .wphio primo
5il'e5ciemia dil';'w, pp. 489-490, trac!. IX. cap. 2. vv. 68-101.
56 cr. De poremio. q. 5, a. 5.
57 ESla opinión había sido asumida empero en la 5"",ma co/llra Ge/llile5. Como hemos visto.
58 Como también afIrma en la 51"'111'" The% gia e: cL S. Th . l, 50,1, in c.
59 Aclara bien el sentido de la palabra cn el uSo albertino este texto: . Simplcx enim ,,/icatulo Se
producit compositulll el compositum expliCO/Ido se constituil et restituit simplex» (Albert us Magnus, Me-
laphy.<Íca, l , tracl. 3, cap. 6,ed. Bero hard us Geyer, vol . XVI, par, l. Operll Omnia, Aschendorff, 1964 , p. 36:
los subrayados SOnsiempre míos). La dependencia es demostrada por los si guientes textos: • . . . et est
anima nobilis intellectualis. quam Peripatetici vocant motmem caeli primi. in qua sunt formar , quas per
mOlum caeli explica! in mate riam» (ibíd .. l. tr.Jd . 4. cap. 2, pp.49-50) . « .. . quod iOlelligentia re('ipit inte llec-
Rel'i51<! E.<pwlo/a de Fi/,,-,ofia Medi e",,/. 18(2011). 15NN: 1l33-0902 .pp. 123-/35
134 DAVIDTORRIJOS CASTRILLEJO
Para éste. los moto res intermedios del cielo desarrollan co rpora lmente lo que se encue ntra de
manera intelectual en el bien supremo que es Dios .
El único texto en que aparece tal expresión lo encontramos en esta cuestión, cuyo
sexto artículo discute acerca de la animación del cie lo. Cua ndo se pregu nta por el moti vo del
movimiento de l ciel o. aparece el término expíicet . ya que Dios es el fin de su motor próximo.
Luego hay un espíritu que contempla a Dios y trata de lograr un «bien intel igible abstract o»,6lI
que es el propó sito divino respecto al gobierno del mundo y que está úhimamente orientado
hacia el hombre. Así pues. este espíritu trata de alcanzar la semejanza con Dios en cuanto
causa. y además trata de expl icar en acto aquello que se encuen tra virt ualmente en ese bien
intel igib le.
e) Los co me nta r ios a De causis y De caelo
En el come ntario al libro De causis se di lucida el pensamiento neop latónico. valiéndose
de principios ari stotél icos. Allí explica la ' imitación' de las sustancias separadas respecto de
Dios por razón de la causal idad . pues de modo análo go a como Dios es causa universal de l ser .
el alma de l cielo se convierte en ca usa del movimiento."
El escr ito más tardío de que di sponemos que toca nuestro tema es el Comen/ario al De
cae/o. que es poste rior al Comen/ario de la Mct ofisica. Vemos cómo retorna a la idea de la
asimilación a Dios en el causar. En efecto. en el conocido pasaje en que Aristótel es hace una
ana logía de los movimientos ce lestes con los ejercicios gimnást icos (De cae/o . 11. 12.292 b) .
santo Tomás come nta los distintos grados de cump limiento de la perfección que se dan en el
mundo." El único ser que alcanza su perfección a tra vés de un solo movimiento es la última
esfera. Lo logra por ser causa uni versal de todos los cuerpos . gracias a su cercanía con el
primer motor inmóvi l.' ) Sin embargo. aunque el resto de las esfe ras no son capaces de lograr
esta semejanza con Dios med iante un solo movimiento. pero en cuanto que a travé s de sus
dive rsos movimientos son causas de las cosa s sublunares . adqu ieren con ello una cierta
semejanza con el primer motor."
VI . Conclusi ones
Vamos a tratar de recopilar las aporta ciones de santo Tomás al deba te en que nos encon-
tramos. Para comen zar . merece la pena reconocer que el estudioso med ieval nos proporciona
una visión de conju nto. Dios se convierte en la explicación últ ima de una de las piedras
angulares indiscutibles de l aristoteli smo, que es la teleología . Lo hace. por cierto . como
tualiter. exp /ica lilr a " oel esti "i rcul o corpor aliter. el materi aliler rec ipitur a mater ia aet ivorum el
(ibíd.. par:s11.Xl. lraCI. 2. cap. 9. p. 494 ) . Eo Olwlugar . en po lémica con los árabes : " lmel lel·tus univ ersal i1er
agens . sicut dictum est. el ill i non con venit l·ogno.cere uni versale vel particulare. sed polius cogno>cere se el
modos Su." quibu s explicar seipsum in inStrumenl a quibus operatur in (ibíd.. cap. 34 . p. 526; d .
(·ap. JO. p. 496) .
60 « .. flOis huius motu s non ¡XlteSt eSSC nisi 'lu oddam honum ime/ligibi/ e ob.,¡raClilm. pmpter quod
mo\ 'el subSlantia intelli gens quae mOvel caelum. Uf .,á /icer ,u seqll{l/Ilr eius simi/imdinem. in ope rando. el Uf
exp /icel in acm id qllod "irlllle cominelUr in il/o imel/igibi/i bo" o; el praeci pue complelio numeri electorum.
pmpt er quos omnia ali a eSSe (De spirima/ibll,' crea mri". a. 6. in c.; el subrayado es mío). Puede
tambi én confronlarse eOn S. Th. l. 65 . 4. in e.
61 CL SlIper De call";". leel. 3.
62 CLItI De coelo . Il. lecl. 18.
63 CL ibíd.. §463 .
64 CL ibíd.. §465 .
ReI'i.,¡a E.,pwlo /a de Fi/osofí" Mediem/. 18 (20 / / J. ISNN: //33-0902. pp . 123- /35
SAWTOTOMÁS DE AQUINO Y EL MOTOR INM6vIL 135
garante de la causal idad ef iciente. como nadie duda se di ce en Física VIII y en el capítulo
sexto de w mbda. Así se integra tamb ién cuanto est aba expresad o en el De caelo y en De
generatione /!.I cor ruptione. sobre la causa lidad uni versal que ejerce el cie lo. Éste es el pano-
rama que permite recupera r el antropocen trismo para este co ntexto. que ha sido ignorado por
los intérpretes contemporáneos .
Sant o Tomás logra poner de ac uerdo en su teo ría la exigencia de un motor externo
que mueve como caus a eficiente y la doctrina del éter: el cielo se encuentra en su lugar
natur al y no tiene en sí ningun a razón para cambiar. Sólo puede explicarse su movi miento
ape lando. pues. a una caus a ef iciente distinta de él. Pero esta causa lidad que pod ríamos
llamar con Kosman. psíquica. del motor próximo. no nos obliga a rechazar la causalidad efi-
cient e de Dios.
Pero. ¿de qué suerte de finalidad habla santo Tomás? La ca usalidad final en el movimien-
to del cie lo hace referencia especial me nte a una inteligencia. Esto sign ifica aprecia r en todo
su valor las pal abras de Aristóteles. puesto que él no afi rma sól o que el motor inmóvil mueve
como amado -c sentenc ¡a en donde se ha ce ntrado el debate contemporáneo - . sino como lo
amado y lo conocido . En otras palabras . hay que explicar de qué manera se halla vinculado el
di scurso sobre el ente ndimiento del primer motor y su caus al idad. Justo esto es lo que logra
el Aquinate. El movimiento del cie lo se debe a un age nte intelige nte. que ejecuta un propósito
concreto para el mundo valiéndose de las es feras co mo instrumento.
De la co ndición personal de tal causal idad divina se sigue la provide ncia y el gobie rno del
mundo . Es ésta también una faceta efic iente de Dios y no sólo la creac ión. que hemos dej ado
deliberadamente al marge n. Desde Alejand ro se comienza a desli zar en el aristotelismo el
principio platoniz nnte según el cua l se tiende a tratar las sustancias separadas como agent es
unívocos. Por el co ntrario. el Aqui nate ha captado perfect amente la peculiaridad del esp íritu:
el entendi miento es capaz de di stintos efectos y de orde nar los aconteci mientos hacia un fin
(prov idencia).
La crít ica de la doc trina de las Ideas no anula la causalidad formal en el mundo. sino que
la recond uce a través de la causa eficien te. El primer agente de cada ser ie causal no cam-
bia seg ún el mov imiento que produce. lo que no obsta para que en él esté con anterioridad el
acto que transm ite. Esto significa que se puede hablar de ' imitación ' sin sal ir del aristotel ismo
más estricto.
David Torrijos Cas trit lejo
torrcas tr@hotmail.com
Recibido: 10 de febrero de 20 11
Aprobado: 15 de abr il de 20 11
Revista E.<pm'ola de Fi/moFa Medi e",,/. 18 (201/ ). 15NN: 1133-0902 . pp. /23 -/35