Opinión

Carlos J. Guízar

El Holocausto y la fuerza del espíritu

EL 27 DE ENERO SE CELEBRÓ EL DÍA INTERNACIONAL EN MEMORIA DE LAS víctimas del Holocausto, fecha en la que, hace 66 años, los presos del campo de concentración y exterminio de Auschwitz, en Polonia, fueron liberados, viendo la culminación de una lucha personal y colectiva para preservar su vida, demostrando con su testimonio lo que un día dijera Albert Einstein “hay una fuerza más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. La conmemoración fue establecida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 1 de noviembre de 2005, pero más allá de dicha resolución, los efectos del exterminio nazi se han hecho patentes en las vidas de millones de personas a través del tiempo. Durante el régimen nazi se construyeron un gran número de campos de concentración, como los de Lichtenburg y Dachau, edificados en 1933, o el campo de Sachsenhausen que fue erigido cerca de Berlín, en Oraniemburgo, Brandeburgo en el verano de 1936, justo cuando se celebraban los Juegos Olímpicos en la capital alemana. Sachsenhausen se caracterizaba por su papel “selectivo”, ya que era un campo de concentración pequeño en comparación de otros, en donde en un triángulo casi equilátero de 18 hectáreas, que en su totalidad (Oraniemburgo-Sachsenhausen) llegó a medir 400 hectáreas. En éste se privó de su libertad y en muchos casos de sus vidas a personas de más de 30 países, que fueron catalogados de la siguiente forma: 1) prisioneros en custodia: comunistas, socialdemócratas, opositores, clérigos, testigos de Jehová y denunciados
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por la GESTAPO como homosexuales; 2) prisioneros preventivos: personas con delitos menores, que normalmente habían infringido un delito contra el régimen (también incluía homosexuales); 3) vagos: personas que habían participado en huelgas, gente sin empleo, pobres, alcohólicos, etc.; 4) prisioneros judíos y 5) otros (incluía gente de otros campos). El caso de Auschwitz, en Polonia, es el ejemplo más claro de la crueldad a la que se puede acceder cuando la dignidad de la persona humana es pisoteada hasta su más mínima expresión. Estaba dividido en tres campos: Auschwitz I, establecido en mayo de 1940; Auschwitz II o Auschwitz-Birkenau, establecido en 1942 y Auschwitz III o Auschwitz-Monowitz establecido en octubre de 1942. Fueron muy variadas las deportaciones de distintos países que llegaban principalmente a Auschwitz-Birkenau, dividiéndose aproximadamente de la siguiente forma (1942-1944): Hungría: 426,000; Polonia: 300,000; Francia: 69,000; Países Bajos: 60,000; Grecia: 55,000; Bohemia y Moravia: 46,000; Eslovaquia: 27,000; Bélgica: 25,000; Yugoslavia: 10,000; Italia: 7,500; Noruega: 690; otros: 34,000. Gracias a los medios de comunicación, películas o libros como “El Diario de Ana Frank” (quien también falleció en Auschwitz), hemos podido conocer los horrores de la guerra, así como los de los campos de concentración y exterminio, encabezados y llevados a cabo no por una nación, sino por el régimen nazi y sus simpatizantes. Más allá de las desgarradoras historias que podemos leer, conocer y, en muchos casos, escuchar de quienes vivieron el horror de los campos de concentración y exterminio nazis, resalta sobre

Ante el Holocausto. un prisionero escapó de Auschwitz por lo que. oficiando misa en su celda con el pan ácimo y el vino que algunos oficiales le conseguían de manera clandestina. Sachsenhausen. la fuerza del espíritu. hermanos o hasta la vida. pero nunca la fuerza de su espíritu. les fueron amputadas partes del cuerpo. ya que los campos de exterminio nazis fueron fruto de la intolerancia y de pequeñas faltas que día con día fueron escalando de nivel y dieron píe a las atrocidades que ahí se vivieron. Con caridad y convicción cumplió su sentencia. De esta forma. esos son imprescindibles”. sólo que en este caso morirían de inanición. Al darse cuenta de ello. Por ello. no sólo debe ser recordado para darnos cuenta de la crueldad a la que el ser humano puede llegar. LN Carlos J. y aunque estos actos dieron frutos en su momento y a largo plazo. 53 . San Maximiliano Kolbe. pero cuando sus captores se dieron cuenta que seguía con vida después de varios días de no ingerir alimentos. vale la pena recordar las palabras del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. las libertades políticas o garantías individuales sean respetadas. madres. La noche del 3 de agosto de 1941. nacido en Polonia el 8 de enero de 1894. Debemos tratar de impedir el dolor evitable y no perder la capacidad de sorprendernos ante transgresiones a la dignidad de la persona humana.ese dolor. Pero hay los que luchan toda una vida. Hay otros que luchan un año y son mejores. Auschwitz. los oficiales escogieron a 10 presos al azar para ser asesinados y cambiar su lugar por la persona que había escapado. pero más aún. Mauthausen-Gusen o cualquier ejemplo de estos. padres. siendo historias particulares y no sólo cifras. no podemos dejar en la memoria pasajera los sufrimientos de millones de personas a los que. la determinación de vivir y actos de heroísmo como el caso del sacerdote católico. el Padre Kolbe decide intercambiar su lugar por uno de los condenados a muerte. quien tenía hijos y esposa. quien decía que “hay hombres que luchan un día y son buenos. el sargento polaco Franciszek Gajowniczek. Guízar es director de Relaciones Internacionales del CEN del PAN. Así como el caso del Padre Kolbe existen una infinidad de historias que muestran la solidaridad y la fuerza del espíritu humano ante las adversidades. debemos trabajar continuamente para que las violaciones a los derechos humanos. perdieron pertenencias. como una medida común de intimidación y castigo. nos queda el testimonio de hombres y mujeres de distintas nacionalidades y credos quienes sabían que Auschwitz o cualquier otro campo podrían contener su cuerpo y libertad. Del horror de los campos de concentración y exterminio nazis nos quedan las historias y el recuerdo de aquellos que sufrieron interminables atrocidades. el día internacional en memoria de las víctimas del Holocausto es un recordatorio permanente para que la sociedad internacional tome su respectiva responsabilidad y no permitamos que sucesos similares o de menor magnitud vuelvan a ocurrir. el 14 de agosto de 1941 le fue suministrada una inyección de fenol para terminar con su vida.