Capitulo 1 -¿Entonces me piensas dejar tirado con esa bola de pirañas sobre mí? -Chris, no seas exagerado.

-Sabes que digo la verdad, por eso me ofende que no me vayas a acompañar. -Lo siento, de verdad. No es porque no quiera es que justo esa noche estoy ocupad a. Christopher la miró con duda. -Sabes que si pudiera te acompañaría. -Está bien, está bien. Me conformaré con que rezes por mí y me des la bendición antes de i r. Dulce soltó una carcajada. Christopher rió también. Christopher era un famoso periodista, con una vida social bastante activa; era l o único que odiaba de su trabajo. Su pasión era escribir y él había destacado por sus ho nestos y fuertes reportajes de los problemas más serios de la sociedad. Si alguien no se quedaba callado frente a las injusticias era él y las personas lo admiraban por ello. Lo malo era que normalmente todos los meses tenía que asistir a diferentes eventos , a los cuales la mayoría de las personas que asistían eran unos snobs. O se dedicab an a halagarlo hasta que ya no quedaran más palabras en el diccionario o trataban de convencerlo a que se uniera a toda clase de clubs. Muy raramente lograba esta blecer conversaciones sensatas y de su grado de interés. Su salvación en esta clase de eventos era Dulce, su mejor amiga. Juntos hacían broma s incomprensibles a las personas quienes trataban de hablar con él, por supuesto e legían a sus victimas. Tampoco quería perder su trabajo. Ella siempre lo salvaba de las personas que tanto lo molestaban y por eso le fastidiaba que ella no pudiera ir esta vez. -¿Por qué no le dices a Anahí? -Bromeas verdad. Cierto que quiero mucho a Annie pero no pienso pasarme toda la noche hablando acerca de la ropa que llevan todas las arañas del lugar. Dulce rió. -No te creas, a veces puede ser seria. -A eso le llamas cuando se olvida de la ropa y comienza a buscar a su como le lla ma ¿Otra mitad? -No seas así con ella. Nada más quiere encontrar a "Sr. Perfecto" -Pues allí no encontrará nada, y si lo hiciera le dejaría de hablar. -Vale, tienes razón. Christopher volteó a ver el reloj de la pared que se encontraba en la cafetería. Era n las tres de la tarde, y si no quería acostarse a las cinco de la mañana más le vendría ponerse a trabajar. -Bueno judas me tengo que ir. -¿Judas? dijo Dulce al momento que arqueaba una ceja -Si, ya sabes no esperaba que me traicionaras de esa manera. -¡Eres un sentido! sabes que no lo hago con querer. -No me importa. Me estas entregando a esas pirañas con moño y todo. Dulce sonrió. -Pareces un niño, pero te prometo que al próximo evento si te acompaño. -Mira que si no lo haces, juro que publico alguna foto tuya, del viaje a Los Ángel es. -Tú no escribes acerca de esas cosas, así que no me puedes chantajear.-sonrió Dulce -No, pero recuerda, la encargada del segmentos de cotilleos está enamorada de mí, y sabes que poseo un gran encanto- dijo guiñándole el ojo Dulce puso los ojos en blanco. -Deja de presumir y mejor vete. Christopher rió. -¿Tenemos un trato entonces? -Trato Christopher se despidió de ella con un beso en la mejilla y luego salió de la cafete ría. Dulce lo vio alejarse de la mesa y suspiró. No era su intención dejar a Chris solo l

además no es tarde son las ocho de la noche. apagó el computador y salió de la oficina y caminó hacia el parqueo. -¿Sebastián que te pasa? ¿Por qué te enojas tanto? Ya te dije que estaba trabajando.a noche del evento. por lo tanto mi cena no estaba servida. Caminó hacia el porche de su casa. Pero Sebastián le había prohibido ir al evento. Dulce giró sus talones dispuesta a caminar a su recamara cuando de pronto sintió com o su marido la tomaba fuertemente de los brazos. al escuchar el saludo. Dulce sabía que no era cierto. -¡Te dije por teléfono claramente que llegaría más temprano! ¿Y que me encuentro? Con que mi querida esposa no ha llegado. -Lo que no me gusta es el tono en que me hablas. -¿Se puede saber en donde demonios estabas que hasta tenías que tener el celular apa gado? -Fui a almorzar con Chris. sacó las llaves de su bolso . parece que fuera la única persona que conocieras. Sebastian se levantó de golpe. -Dul. -Hola mi vida. Sebastián colgó el teléfono. -¿No te dejó algún mensaje? -Nada más que lo llamarás en cuanto regresaras. Abrió la puerta del conductor se introdujo en el auto y m anejó a casa. parecía enojado. -Estaba terminando un trabajo. Pero lo que menos necesitaba ahora era que Sebastián se enfad ara con ella. . Dulce no sintió el tiempo pasar hasta que Maite entró a su oficina. No sabía porque utilizaba ese tono con ella. se acercó a su escritori o y tomo el teléfono entre las manos. -No quiero hablar de él. De pronto. -Sabes que es mi mejor amigo. recorrió la estancia con la mirada. Adiós. Christopher era su mejor amigo. Terminó su café y regresó a su trabajo. es más a ella le encantaba acompañarlo porque se la pasaban muy bien. Terminó de arreglar sus cosas. entonces nos vemos en unas horas. -Porque no me sorprende que hayas estado con ese tipo. -¿Para que me llamabas con tanta insistencia?-dijo algo enfadada -Solo para avisarte que voy a llegar una hora más temprano a casa. -Tienes cinco llamadas de Sebastián. Según su esposo el hecho de que ella lo acompañara provocaría la habladuría de la gente. y abrió la puerta. no hice nada malo para que me h ables así. Dulce se asustó. -Esta bien. Todos sabían quien era ella porque siempre asistía a l os dichosos eventos. ya me voy he terminado el afiche de las empresas "Ramsey". Caminó por el vestíbulo de la casa y entró a la sala. Maite salió de la oficina. y el celular se me quedó sin pila. -Esta bien May. volteo a verla y Dulce pudo ver furia en sus ojos. -Hola mi vida. -Ya hablaremos en casa. haría cualquier cosa por él. todavía recordaba como se había puesto r ojo de la cólera al contarle que acompañaría a Christopher. Dulce hizo una mueca. escupió -¿Por qué llegas tan tarde? Dulce estaba confundida. -¡No me contradigas! ¡Aquí mando yo! dictó -Sabes vengo cansada. Dulce entró a su oficina. diciendo que eran pareja. siempre estás con él. Marco el número de su esposo. tomó su bolso. -Gracias May. Sebastián se encontraba sentado en el sofá que estaba frente a la tele. ¿Estabas con ese escritorcito verdad?! gritó fúrico. nos vemos mañana. -No parece gustarte la idea. Chr istopher no tiene nada que ver. -Te cuidas. probablemente Sebas tián estaría viendo tele. Al llegar observó que las luces de la sala estaban encendidas. no quiero discutir así que me voy a la habitación.

Ahora todo eso había cambiado. Trató de dejar todos esos pensamientos atrás y continuó con su trabajo. siempre la escuchaba. Dulce suspiró. no le hablaba mal. el mayor trabajo que les llegaba era de publicidad y la verdad era que hacían un equipo excelente. -¡Suéltame! gritó Dulce -¡Que te calles! ¿No entiendes con palabras o qué? Sabes creo que no lo haces... No comprendía cuando habían cambiado las cosas. él no soportaba que llegara tarde a casa y si lo hacía era capaz de armar toda una revolución. de seguro por eso había avisado que llegaría más temp rano. antes del matrimonio su marido no le gritaba. Por eso ahora era socia ju nto con su compañera Maite Perroni de una empresa de diseño gráfico. -¡Ya estoy harto de ti! ¡No pienso aguantar una insolencia más tuya! A partir de hoy n o vendrás a la casa después de las siete de la noche gritó mientras la sacudía.-¡¿Quién demonios te crees para dejarme hablando solo?! -¡Sebastián suéltame. se enojaba cuando él llegaba a casa y no est aba su plato de cena en la mesa.¡Aprenderás con golpes! Dulce simplemente se quedó helada. me estas lastimando! -¿Crees que me importa? ¡Te mereces eso y más por ser tan insolente! -¡¿Qué te pasa?! dijo mientras el miedo recorría su cuerpo. imaginar. y el pánico se apodero de ella. Desde pequeña a ella siempre le había gustado dibujar. y si no aprendes con palabras. crear. .

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