Dante Alighieri

DIVINA COMEDIA
********************************************************************************************************
INFIERNO
CANTO I
A mitad del camino de la vida,
en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta había extraviado.
¡Cuán dura cosa es decir cuál era
esta salvaje selva, áspera y fuerte
que me vuelve el temor al pensamiento!
Es tan amarga casi cual la muerte;
mas por tratar del bien que allí encontré,
de otras cosas diré que me ocurrieron.
Yo no sé repetir cómo entré en ella
pues tan dormido me hallaba en el punto
que abandoné la senda verdadera.
Mas cuando hube llegado al pie de un monte,
allí donde aquel valle terminaba
que el corazón habíame aterrado,
hacia lo alto miré, y vi que su cima
ya vestían los rayos del planeta
que lleva recto por cualquier camino.
Entonces se calmó aquel miedo un poco,
que en el lago del alma había entrado
la noche que pasé con tanta angustia.
Y como quien con aliento anhelante,
ya salido del piélago a la orilla,
se vuelve y mira al agua peligrosa,
tal mi ánimo, huyendo todavía,

se volvió por mirar de nuevo el sitio
que a los que viven traspasar no deja.
Repuesto un poco el cuerpo fatigado,
seguí el camino por la yerma loma,
siempre afirmando el pie de más abajo.
Y vi, casi al principio de la cuesta,
una onza ligera y muy veloz,
que de una piel con pintas se cubría;
y de delante no se me apartaba,
mas de tal modo me cortaba el paso,
que muchas veces quise dar la vuelta.
Entonces comenzaba un nuevo día,
y el sol se alzaba al par que las estrellas
que junto a él el gran amor divino
sus bellezas movió por vez primera;
así es que no auguraba nada malo
de aquella fiera de la piel manchada
la hora del día y la dulce estación;
mas no tal que terror no produjese
la imagen de un león que luego vi.
Me pareció que contra mí venía,
con la cabeza erguida y hambre fiera,
y hasta temerle parecia el aire.
Y una loba que todo el apetito
parecía cargar en su flaqueza,
que ha hecho vivir a muchos en desgracia.
Tantos pesares ésta me produjo,
con el pavor que verla me causaba
que perdí la esperanza de la cumbre.
Y como aquel que alegre se hace rico
y llega luego un tiempo en que se arruina,
y en todo pensamiento sufre y llora:
tal la bestia me hacía sin dar tregua,
pues, viniendo hacia mí muy lentamente,
me empujaba hacia allí donde el sol calla.
Mientras que yo bajaba por la cuesta,
se me mostró delante de los ojos
alguien que, en su silencio, creí mudo.

Cuando vi a aquel en ese gran desierto
«Apiádate de mi -yo le grité-,
seas quien seas, sombra a hombre vivo.»
Me dijo: «Hombre no soy, mas hombre fui,
y a mis padres dio cuna Lombardía
pues Mantua fue la patria de los dos.
Nací sub julio César, aunque tarde,
y viví en Roma bajo el buen Augusto:
tiempos de falsos dioses mentirosos.
Poeta fui, y canté de aquel justo
hijo de Anquises que vino de Troya,
cuando Ilión la soberbia fue abrasada.
¿Por qué retornas a tan grande pena,
y no subes al monte deleitoso
que es principio y razón de toda dicha?»
« ¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente
de quien mana tal río de elocuencia?
-respondí yo con frente avergonzada-.
Oh luz y honor de todos los poetas,
válgame el gran amor y el gran trabajo
que me han hecho estudiar tu gran volumen.
Eres tú mi modelo y mi maestro;
el único eres tú de quien tomé
el bello estilo que me ha dado honra.
Mira la bestia por la cual me he vuelto:
sabio famoso, de ella ponme a salvo,
pues hace que me tiemblen pulso y venas.»
«Es menester que sigas otra ruta
-me repuso después que vio mi llanto-,
si quieres irte del lugar salvaje;
pues esta bestia, que gritar te hace,
no deja a nadie andar por su camino,
mas tanto se lo impide que los mata;
y es su instinto tan cruel y tan malvado,
que nunca sacia su ansia codiciosa
y después de comer más hambre aún tiene.

Con muchos animales se amanceba,
y serán muchos más hasta que venga
el Lebrel que la hará morir con duelo.
Éste no comerá tierra ni peltre,
sino virtud, amor, sabiduría,
y su cuna estará entre Fieltro y Fieltro.
Ha de salvar a aquella humilde Italia
por quien murió Camila, la doncella,
Turno, Euríalo y Niso con heridas.
Éste la arrojará de pueblo en pueblo,
hasta que dé con ella en el abismo,
del que la hizo salir el Envidioso.
Por lo que, por tu bien, pienso y decido
que vengas tras de mí, y seré tu guía,
y he de llevarte por lugar eterno,
donde oirás el aullar desesperado,
verás, dolientes, las antiguas sombras,
gritando todas la segunda muerte;
y podrás ver a aquellas que contenta
el fuego, pues confían en llegar
a bienaventuras cualquier día;
y si ascender deseas junto a éstas,
más digna que la mía allí hay un alma:
te dejaré con ella cuando marche;
que aquel Emperador que arriba reina,
puesto que yo a sus leyes fui rebelde,
no quiere que por mí a su reino subas.
En toda parte impera y allí rige;
allí está su ciudad y su alto trono.
iCuán feliz es quien él allí destina!»
Yo contesté: «Poeta, te requiero
por aquel Dios que tú no conociste,
para huir de éste o de otro mal más grande,
que me lleves allí donde me has dicho,
y pueda ver la puerta de San Pedro
y aquellos infelices de que me hablas.»
Entonces se echó a andar, y yo tras él.

CANTO II
El día se marchaba, el aire oscuro
a los seres que habitan en la tierra
quitaba sus fatigas; y yo sólo
me disponía a sostener la guerra,
contra el camino y contra el sufrimiento
que sin errar evocará mi mente.
¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme!
¡Memoria que escribiste lo que vi,
aquí se advertirá tu gran nobleza!
Yo comencé: «Poeta que me guías,
mira si mi virtud es suficiente
antes de comenzar tan ardua empresa.
Tú nos contaste que el padre de Silvio,
sin estar aún corrupto, al inmortal
reino llegó, y lo hizo en cuerpo y alma.
Pero si el adversario del pecado
le hizo el favor, pensando el gran efecto
que de aquello saldría, el qué y el cuál,
no le parece indigno al hombre sabio;
pues fue de la alma Roma y de su imperio
escogido por padre en el Empíreo.
La cual y el cual, a decir la verdad,
como el lugar sagrado fue elegida,
que habita el sucesor del mayor Pedro.
En el viaje por el cual le alabas
escuchó cosas que fueron motivo
de su triunfo y del manto de los papas.
Alli fue luego el Vaso de Elección,
para llevar conforto a aquella fe
que de la salvación es el principio.
Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga?
Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas:
y ni yo ni los otros me creen digno.
Pues temo, si me entrego a ese viaje,
que ese camino sea una locura;
eres sabio; ya entiendes lo que callo.»

Y cual quien ya no quiere lo que quiso
cambiando el parecer por otro nuevo,
y deja a un lado aquello que ha empezado,
así hice yo en aquella cuesta oscura:
porque, al pensarlo, abandoné la empresa
que tan aprisa había comenzado.
«Si he comprendido bien lo que me has dicho
-respondió del magnánimo la sombra
la cobardía te ha atacado el alma;
la cual estorba al hombre muchas veces,
y de empresas honradas le desvía,
cual reses que ven cosas en la sombra.
A fin de que te libres de este miedo,
te diré por qué vine y qué entendí
desde el punto en que lástima te tuve.
Me hallaba entre las almas suspendidas
y me llamó una dama santa y bella,
de forma que a sus órdenes me puse.
Brillaban sus pupilas más que estrellas;
y a hablarme comenzó, clara y suave,
angélica voz, en este modo:
"Alma cortés de Mantua, de la cual
aún en el mundo dura la memoria,
y ha de durar a lo largo del tiempo:
mi amigo, pero no de la ventura,
tal obstáculo encuentra en su camino
por la montaña, que asustado vuelve:
y temo que se encuentre tan perdido
que tarde me haya dispuesto al socorro,
según lo que escuché de él en el cielo.
Ve pues, y con palabras elocuentes,
y cuanto en su remedio necesite,
ayúdale, y consuélame con ello.
Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar;
vengo del sitio al que volver deseo;
amor me mueve, amor me lleva a hablarte.

Cuando vuelva a presencia de mi Dueño
le hablaré bien de ti frecuentemente."
Entonces se calló y yo le repuse:
"Oh dama de virtud por quien supera
tan sólo el hombre cuanto se contiene
con bajo el cielo de esfera más pequeña,
de tal modo me agrada lo que mandas,
que obedecer, si fuera ya, es ya tarde;
no tienes más que abrirme tu deseo.
Mas dime la razón que no te impide
descender aquí abajo y a este centro,
desde el lugar al que volver ansías."
" Lo que quieres saber tan por entero,
te diré brevemente --me repuso
por qué razón no temo haber bajado.
Temer se debe sólo a aquellas cosas
que pueden causar algún tipo de daño;
mas a las otras no, pues mal no hacen.
Dios con su gracia me ha hecho de tal modo
que la miseria vuestra no me toca,
ni llama de este incendio me consume.
Una dama gentil hay en el cielo
que compadece a aquel a quien te envío,
mitigando allí arriba el duro juicio.
Ésta llamó a Lucía a su presencia;
y dijo: «necesita tu devoto
ahora de ti, y yo a ti te lo encomiendo».
Lucía, que aborrece el sufrimiento,
se alzó y vino hasta el sitio en que yo estaba,
sentada al par de la antigua Raquel.
Dijo: "Beatriz, de Dios vera alabanza,
cómo no ayudas a quien te amó tanto,
y por ti se apartó de los vulgares?
¿Es que no escuchas su llanto doliente?
¿no ves la muerte que ahora le amenaza
en el torrente al que el mar no supera?"
No hubo en el mundo nadie tan ligero,

buscando el bien o huyendo del peligro,
como yo al escuchar esas palabras.
"Acá bajé desde mi dulce escaño,
confiando en tu discurso virtuoso
que te honra a ti y aquellos que lo oyeron."
Después de que dijera estas palabras
volvió llorando los lucientes ojos,
haciéndome venir aún más aprisa;
y vine a ti como ella lo quería;
te aparté de delante de la fiera,
que alcanzar te impedía el monte bello.
¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas?
¿por qué tal cobardía hay en tu pecho?
¿por qué no tienes audacia ni arrojo?
Si en la corte del cielo te apadrinan
tres mujeres tan bienaventuradas,
y mis palabras tanto bien prometen.»
Cual florecillas, que el nocturno hielo
abate y cierra, luego se levantan,
y se abren cuando el sol las ilumina,
así hice yo con mi valor cansado;
y tanto se encendió mi corazón,
que comencé como alguien valeroso:
«!Ah, cuán piadosa aquella que me ayuda!
y tú, cortés, que pronto obedeciste
a quien dijo palabras verdaderas.
El corazón me has puesto tan ansioso
de echar a andar con eso que me has dicho
que he vuelto ya al propósito primero.
Vamos, que mi deseo es como el tuyo.
Sé mi guía, mi jefe, y mi maestro.»
Asi le dije, y luego que echó a andar,
entré por el camino arduo y silvestre.
CANTO III
POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,
POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,
POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.

LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.
HÍZOME LA DIVINA POTESTAD,
EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.
ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA
SINO LO ETERNO Y DURO ETERNAMENTE.
DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA.
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: «Maestro, es grave su sentido.»
Y, cual persona cauta, él me repuso:
«Debes aquí dejar todo recelo;
debes dar muerte aquí a tu cobardía.
Hemos llegado al sitio que te he dicho
en que verás las gentes doloridas,
que perdieron el bien del intelecto.»
Luego tomó mi mano con la suya
con gesto alegre, que me confortó,
y en las cosas secretas me introdujo.
Allí suspiros, llantos y altos ayes
resonaban al aiire sin estrellas,
y yo me eché a llorar al escucharlo.
Diversas lenguas, hórridas blasfemias,
palabras de dolor, acentos de ira,
roncos gritos al son de manotazos,
un tumulto formaban, el cual gira
siempre en el aiire eternamente oscuro,
como arena al soplar el torbellino.
Con el terror ciñendo mi cabeza
dije: «Maestro, qué es lo que yo escucho,
y quién son éstos que el dolor abate?»
Y él me repuso: «Esta mísera suerte
tienen las tristes almas de esas gentes
que vivieron sin gloria y sin infamia.
Están mezcladas con el coro infame
de ángeles que no se rebelaron,
no por lealtad a Dios, sino a ellos mismos.

que nunca vivieron. sino mira y pasa. mezclada con llanto. y estuve cierto. Éstos de sangre el rostro les bañaban. que.Los echa el cielo.» Y él repuso: «La cosa he de contarte . y el infierno los rechaza. Ya no tiene memoria el mundo de ellos. que envidiosos están de cualquier suerte. y su vida obcecada es tan rastrera. que corría girando tan ligero. de ellos no hablemos. Y tras haber reconocido a alguno. Y luego que a mirar me puse a otros. Y venía detrás tan larga fila de gente.» Y entonces pude ver un estandarte. ¿qué les pesa tanto y provoca lamentos tan amargos?» Respondió: «Brevemente he de decirlo. que creído nunca hubiera que hubiese a tantos la muerte deshecho. No tienen éstos de muerte esperanza. porque menos bello no sea. vi y conocí la sombra del que hizo por cobardía aquella gran renuncia. te suplico que me digas quién son. iban desnudos y azuzados siempre de moscones y avispas que allí había. repugnantes gusanos a sus pies la recogían. y qué designio les hace tan ansiosos de cruzar como discierno entre la luz escasa. que parecía indigno de reposo. Los desgraciados. pues podrían dar gloria a los caídos. Al punto comprendí. que ésta era la secta de los reos a Dios y a sus contrarios displacientes.» Y yo: «Maestro. vi gentes en la orilla de un gran río y yo dije: «Maestro. compasión y justicia les desdeña.

llamándolos a todos recogía. temiendo molestarle con preguntas dejé de hablar hasta llegar al río. Y el guía a él: «Caronte.cuando hayamos parado nuestros pasos en la triste ribera de Aqueronte. Carón.» Pero viendo que yo no me marchaba.» Las peludas mejillas del barquero del lívido pantano. cuyos ojos rodeaban las llamas. Mas las almas desnudas y contritas. al fuego. y más no me preguntes. cambiaron el color y rechinaban. da con el remo si alguno se atrasa. gritando: «¡Ay de vosotras. llorando fuerte en la orilla malvada que aguarda a todos los que a Dios no temen. más leve leño tendrá que llevarte». dijo: «Por otra via y otros puertos a la playa has de ir. hasta que la rama . almas pravas! No esperéis nunca contemplar el cielo. Blasfemaban de Dios y de sus padres. vengo a llevaros hasta la otra orilla. el sitio. del hombre. Luego se recogieron todas juntas. Y he aquí que viene en bote hacia nosotros un viejo cano de cabello antiguo. con ojos de fuego. alma viva. no te irrites: así se quiere allí donde se puede lo que se quiere. Y tú que aquí te encuentras. y de su nacimiento. demonio. Como en otoño se vuelan las hojas unas tras otras. cuando escucharon las palabras crudas. no por aquí. a la eterna tiniebla. el tiempo y la simiente que los sembrara. se calmaron. al hielo. aparta de éstos otros ya difuntos.» Con los ojos ya bajos de vergüenza.

aun mirando fijo al fondo. a la señal. Oscuro y hondo era y nebuloso. la vista recobrada volví en torno ya puesto en pie. En verdad que me hallaba justo al borde del valle del abismo doloroso.» Y dicho esto. cual pájaro al reclamo. venciéndome todos los sentidos. de este modo de Adán las malas siembras se arrojan de la orilla de una en una. . y aún antes de que hubieran descendido ya un nuevo grupo se había formado. por lo cual si Carón de ti se enoja. Así se fueron por el agua oscura. no distinguía allí cosa ninguna. de modo que. pues la justicia santa les empuja. pues quería saber en dónde estaba. «Hijo mío -cortés dijo el maestro los que en ira de Dios hallan la muerte llegan aquí de todos los países: y están ansiosos de cruzar el río. la región oscura tembló con fuerza tal. me caí como el hombre que se duerme. La tierra lagrimosa lanzó un viento que hizo brillar un relámpago rojo y. de modo que cual hombre que a la fuerza despierta. mirando fijamente. y así el temor se transforma en deseo. me repuse. Aquí no cruza nunca un alma justa. que del espanto la frente de sudor aún se me baña. comprenderás qué cosa significa. CANTO IV Rompió el profundo sueño de mi mente un gran trueno. que atronaba con ayes infinitos.ve ya en la tierra todos sus despojos.

y así me hizo entrar al primer cerco que el abismo ciñe. pues están sin el bautismo.«Descendamos ahora al ciego mundo --dijo el poeta todo amortecido-: yo iré primero y tú vendrás detrás. y a Dios debidamente no adoraron: a éstos tales yo mismo pertenezco.» Así me dijo. de niños y de hombres. Vamos. que larga ruta nos espera. según lo que escuchar yo pude. antes de seguir. maestro. que no pecaron: y aunque tengan méritos. mi señor -yo comencé por querer estar cierto de aquella fe que vence la ignorancia-: ¿salió alguno de aquí. que al aire eterno le hacían temblar. Allí. mas suspiros sólo.» Y al darme cuenta yo de su color. Al cristianismo fueron anteriores. y tú a mis dudas sueles dar consuelo?» Y me dijo: «La angustia de las gentes que están aquí en el rostro me ha pintado la lástima que tú piensas que es miedo. dije: « ¿Cómo he de ir si tú te asustas. que por sus méritos . puesto que gentes de mucho valor vi que en el limbo estaba suspendidos. y es nuestra condena vivir sin esperanza en el deseo. dime. «Dime. Lo causaba la pena sin tormento que sufría una grande muchedumbre de mujeres.» Sentí en el corazón una gran pena. llanto no había. El buen Maestro a mí: «¿No me preguntas qué espíritus son estos que estás viendo? Quiero que sepas. Por tal defecto. perdidos somos. donde la fe en que crees principio tiene. no por otra culpa. no basta.

coronado con signos de victoria. y de Noé.o los de otro. su hijo. del legista Moisés. se hiciera luego santo?» Y éste. digo. El buen maestro comenzó a decirme: «Fíjate en ése con la espada en mano. mas aún por la selva caminábamos. ni un esptritu humano se salvaba. y de otros muchos. mas no tanto que en parte yo no viese cuán digna gente estaba en aquel sitio. cuando vi un fuego. y debes de saber que antes de eso. de almas apiñadas No estábamos aún muy alejados del sitio en que dormí. y con Raquel. Sacó la sombra del padre primero. que comprendió mi hablar cubierto. «Oh tú que honoras toda ciencia y arte. . el obediente. y las de Abel. la selva. por la que tanto hizo.» No dejamos de andar porque él hablase.» Cuando estuvo la voz quieta y callada. del patriarca Abraham. ni feliz era su rostro. que allí en tu mundo sigue resonando gracia adquiere del cielo y recompensa. respondió: «Yo era nuevo en este estado. y les hizo santos. que marchado había.» Entre tanto una voz pude escuchar: «Honremos al altísimo poeta. vi cuatro grandes sombras que venían: ni triste. del rey David. éstos ¿quién son. Aún nos encontrábamos distantes. vuelve su sombra. a Israel con sus hijos y su padre. que al fúnebre hemisferio derrotaba. que tal grandeza tienen. que de todos los otros les separa?» Y respondió: «Su honrosa nombradía. cuando vi aquí bajar a un poderoso.

Lo cruzamos igual que tierra firme. Y aunque a todos igual que a mí les cuadra el nombre que sonó en aquella voz. Nos apartamos a uno de los lados. tal que ver se podían todos ellos. Ovidio. con voces suaves. con gesto favorable me miraron: y mi maestro. . tal como era el hablarlas allí mismo. con ojos grifaños. Al pie llegamos de un castillo noble. Después de haber hablado un rato entre ellos. y armado a César. lentos. A Electra vi con muchos compañeros. me hacen honor. Lucano. y último. hablando cosas que callar es bueno. tercero. que sobre el resto cual águila vuela. el mayor de los poetas. Y todavía aún más honor me hicieron porque me condujeron en su hilera. Así anduvimos hasta aquella luz. y con esto hacen bien. guardado entorno por un bello arroyo. en tanto.que como el jefe va delante de ellos: Es Homero. el satírico Horacio luego viene. Gente había con ojos graves. en un claro lugar alto y abierto. sonreía.» Así reunida vi a la escuela bella de aquel señor del altísimo canto. las magnas sombras fuéronme mostradas. siendo yo el sexto entre tan grandes sabios. que de placer me colma haberlas visto. siete veces cercado de altos muros. y entre ellos conocí a Héctor y a Eneas. crucé por siete puertas con los sabios: hasta llegar a un prado fresco y verde. Erguido allí sobre el esmalte verde. con gran autoridad en su semblante: hablaban poco.

Tulio. Empédocles. Tales y Diógenes. que dicho y hecho no se corresponden. y via Orfeo. A la entrada examina los pecados. Livio y al moralista Séneca. y al que las plantas observó con tino. a Cornelia. que se sentaba con su hija Lavinia. a Marcia. que al lado de Platón. y a Saladino vi. que estaba solo. porque así me encadena el largo tema. que el mundo pone en duda. Allí el horrible Minos rechinaba. Galeno y Avicena. No puedo detallar de todos ellos. aquel que destronó a Tarquino. CANTO V Así bajé del círculo primero al segundo que menos lugar ciñe. Anaxágoras. . juzga y ordena según se relíe. que al llanto mueve. a Lucrecia. Hipócrates. vi al maestro de todos los que saben. y a Averroes que hizo el «Comentario». y al rey Latino vi por la otra parte.Vi a Pantasilea y a Camila. y tanto más dolor. de la quietud al aire tembloroso y llegué a un sitio en donde nada luce. Dioscórides. Tolomeo. Vi a Bruto. Demócrito. Todos le miran. están más cerca de él que los restantes. y al levantar un poco más la vista. a Julia. Heráclito y Zenón. sentado en filosófica familia. digo. al geómetra Euclides. El grupo de los seis se partió en dos: por otra senda me llevó mi guía. todos le dan honra: y a Sócrates.

abajo. acá y allí les lleva. si los vientos contrarios le combaten. mira cómo entras y de quién te fías: no te engañe la anchura de la entrada. allí los gritos. el llanto. todo lo confiesa. y llego entonces allí donde un gran llanto me golpea. dejando el acto de tan alto oficio-. La borrasca infernal. Siempre delante de él se encuentran muchos. Llegué a un lugar de todas luces mudo. y aquel conocedor de los pecados ve el lugar del infierno que merece: tantas veces se ciñe con la cola.» Ahora comienzan las dolientes notas a hacérseme sentir. allí blasfeman del poder divino. . Cuando llegan delante de la ruina. volviendo y golpeando les acosa. que la razón someten al deseo. así aquel viento a los malos espiritus: arriba. «Oh tú que vienes al doloso albergue -me dijo Minos en cuanto me vio. y más no me preguntes. Y cual los estorninos forman de alas en invierno bandada larga y prieta. que nunca cesa. después las arrojan. hablan y escuchan. que mugía cual mar en la tormenta. en su rapiña lleva a los espíritus. así se quiso allí donde se puede lo que se quiere. el lamento.Digo que cuando un alma mal nacida llega delante. van esperando cada uno su juicio.» Y mi guta: «¿Por qué le gritas tanto? No le entorpezcas su fatal camino. cuantos grados él quiere que sea echada. Comprendí que a tal clase de martirio los lujuriosos eran condenados.

de quien dicen que sucediera a Nino y fue su esposa: mandó en la tierra que el sultán gobierna. les tuve pena. Y yo dije: «Maestro. muy gustoso hablaría a esos dos que vienen juntos y parecen al viento tan ligeros. mas de menor pena. y me nombró. Yo comencé: «Poeta. Y cual las grullas cantando sus lays largas hileras hacen en el aire. Se inclinó tanto al vicio de lujuria. la que sigue es Cleopatra lujuriosa.y ninguna esperanza les conforta. y ve al gran Aquiles que por Amor al cabo combatiera. y casi me desmayo.» Y él a mí: «Los verás cuando ya estén más cerca de nosotros. . así las vi venir lanzando ayes. ellos vendrán.» Tan pronto como el viento allí los trajo alcé la voz: «Oh almas afanadas. a dedo. quién son esas gentes que el aire negro así castiga?» «La primera de la que las noticias quieres saber --me dijo aquel entoncesfue emperatriz sobre muchos idiomas. enamorada. no de descanso. Se mató aquella otra. a las sombras llevadas por el viento.» Y a más de mil sombras me señaló. Y después de escuchar a mi maestro nombrar a antiguas damas y caudillos. por la que tanta víctima el tiempo se llevó. A Elena ve. ve a Paris. que la lascivia licitó en sus leyes. traicionando el recuerdo de Siqueo. a Tristán. que Amor de nuestra vida les privara. para ocultar el asco al que era dada: Semíramis es ella. si les ruegas en nombre de su amor.

como ves. si el Rey del Mundo fuese nuestro amigo rogaríamos de él tu salvación. calle. con nosotros. Cuando escuché a las almas doloridas bajé el rostro y tan bajo lo tenía. El Amor nos condujo a morir juntos.» Después me volví a ellos y les dije. Amor. . y a aquel que nos mató Caína espera. cuánto dulce pensar. ya que te apiada nuestro mal perverso. que a todo amado a amar le obliga. a éstos condujo a paso tan dañoso. ambos dejaron el grupo de Dido y en el aire malsano se acercaron. a éste prendió de la bella persona que me quitaron. que el poeta me dijo al fin: «tQué piensas?» Al responderle comencé: «Qué pena. Amor. nosotros oiremos y hablaremos mientras que el viento. y comencé: «Francesca. De lo que oír o lo que hablar os guste. tus pesares llorar me hacen triste y compasivo. como ahora.» Estas palabras ellos nos dijeron. tan fuerte fue mi grito afectuoso: «Oh criatura graciosa y compasiva que nos visitas por el aire perso a nosotras que el mundo ensangrentamos. si no os lo impiden. que al noble corazón se agarra. aún no me abandona. aún me ofende el modo. al dulce nido con el ala alzada.hablad. van por el viento del querer llevadas. La tierra en que nací está situada en la Marina donde el Po desciende y con sus afluentes se reúne. cuánto deseo. prendió por éste en mí pasión tan fuerte que.» Tal palomas llamadas del deseo.

» Y mientras un espiritu así hablaba. Mas si saber la primera raíz de nuestro amor deseas de tal modo. y caí como un cuerpo muerto cae. Muchas veces los ojos suspendieron la lectura. todo él temblando. y el rostro emblanquecía. que de mí nunca ha de apartarse. lloraba el otro. tal que de piedad desfallecí como si me muriese. solos los dos y sin recelo alguno. y agua sucia y nieve . que todo en la tristeza me sumieron. y tu guía lo sabe. no seguimos leyendo ya ese día. pero tan sólo nos venció un pasaje. maldecida. nuevos condenados veía en cualquier sitio en que anduviera y me volviese y a donde mirase. la boca me besó. hablaré como aquel que llora y habla: Leíamos un día por deleite. nuevas condenas. en la edad de los dulces suspiros ¿cómo o por qué el Amor os concedió que conocieses tan turbios deseos?» Y repuso: «Ningún dolor más grande que el de acordarse del tiempo dichoso en la desgracia. Galeotto fue el libro y quien lo hizo. cómo hería el amor a Lanzarote. éste. Era el tercer recinto. Al leer que la risa deseada era besada por tan gran amante.dime. fría y densa: de regla y calidad no cambia nunca. el de la lluvia eterna. CANTO VI Cuando cobré el sentido que perdí antes por la piedad de los cuñados. Grueso granizo.

de un lado hacen al otro su refugio. fiera monstruosa y cruel. Al advertirnos Cerbero. poniendo las plantas en sus fantasmas que parecen cuerpos. Cual hace el perro que ladrando rabia. . la barba unta y negra. y uñosas sus manos: clava a las almas. antes que yo deshecho. y así creo que no te he visto nunca. En el suelo yacían todas ellas. la boca abrió y nos mostró los colmillos. no había un miembro que tuviese quieto. «Oh tú que a estos infiernos te han traído -me dijo. Rojos los ojos. caninamente ladra con tres fauces sobre la gente que aquí es sumergida. el gusano. hiede la tierra cuando esto recibe.» «La angustia que tú sientes -yo le dijetal vez te haya sacado de mi mente. que así atruena las almas. Extendiendo las palmas de las manos. y mordiendo comida se apacigua. de igual manera las bocas impuras del demonio Cerbero. que quisieran verse sordas. y ancho su vientre. los míseros profanos se revuelven. desgarra y desuella. hecho.descienden por el aire tenebroso. Íbamos sobre sombras que atería la densa lluvia. cogió tierra mi guía y a puñadas la tiró dentro del bramante tubo. Los hace aullar la lluvia como a perros. Cerbero. salvo una que se alzó a sentarse al punto que pudo vernos pasar por delante. que ya sólo se afana en devorarla. Dime quién eres pues que en tan penoso lugar te han puesto. y a tan grandes males.reconóceme si puedes: tú fuiste.

después será preciso que éste caiga y el otro ascienda.que si hay más grandes no serán tan tristes. si sabes. que tan repleta de envidia está que ya rebosa el saco. luego de tres soles. son avaricia. Alta tendrá largo tiempo la frente. tu tormento tanto me pesa que a llorar me invita. por más que de esto se avergüence y llore. por la dañosa culpa de la gula. soberbia y envidia las tres antorchas que arden en los pechos. Los ciudadanos Ciacco me llamasteis. en la lluvia me arrastro. Arrigo y Mosca. si el infierno los amarga. Y yo le dije: «Aún quiero que me informes.» Puso aquí fin al lagrimoso dicho.» Y él a mfí «Tu ciudad. Farinatta y Tegghiaio. y que me hagas merced de más palabras. no me encuentro sola. Mas yo. Yo le repuse: «Ciacco.» . tan honrados. como estás viendo. y más no dijo. si alguno es justo. en sí me tuvo en la vida serena. y el bando salvaje echará al otro con grandes ofensas. que éstas se hallan en pena semejante por semejante culpa». qué han de hacerse de la ciudad partida los vecinos. teniendo al otro bajo grandes pesos. mas nadie les escucha. con la fuerza de Aquel que tanto alaban. y los otros que en bien obrar pensaron.» Y él a mí: «Tras de largas disensiones ha de haber sangre. pero dime. Hay dos justos. pues me aprieta el deseo. o el cielo los endulza. y dime la razón por la que tanta guerra la ha asolado. dime en qué sitio están y hazme saber. alma triste. Jacobo Rusticucci.

y agachó la cara. Y yo dije: «Maestro.» Entonces desvió los ojos fijos. Papé Satán aleppe!» dijo Pluto con voz enronquecida.Y aquél: « Están entre las negras almas. los podrás ver si sigues más abajo. y venga la enemiga autoridad. retomarán su carne y su apariencia. y el dolor de igual modo. entonces. esperan serlo. me miró un poco. tratando sobre la vida futura. Pero cuando hayas vuelto al dulce mundo. más que ahora. culpas varias al fondo los arrojan. Y por más que esta gente maldecida la verdadera perfección no encuentre.» En redondo seguimos nuestra ruta. estos tormentos crecerán luego de la gran sentencia. y aquel sabio gentil que todo sabe. y oirán aquello que atruena por siempre. más no te digo y más no te respondo. CANTO VII «¡Papé Satán. y a la par que los otros cayó ciego. me quiso confortar: «No te detenga . Y el guía dijo: «Ya no se levanta hasta que suene la angélica trompa. serán menores o tan dolorosos?» Y él contestó: «Recurre a lo que sabes: pues cuanto más perfecta es una cosa más siente el bien. hablando de otras cosas que no cuento.» Así pasamos por la sucia mezcla de sombras y de lluvia a paso lento. y al llegar a aquel sitio en que se baja encontramos a Pluto: el enemigo. te pido que a otras mentes me recuerdes. Cada cual volverá a su triste tumba.

haciendo rodar pesos con el pecho. «Fueron todos tan escasos de la razón en la vida primera. Así bajamos por la cuarta fosa. así viene a chocarse aquí la gente. y si fueron clérigos todos los tonsurados de la izquierda. que por mucho que pudiese no impedirá que bajes esta roca. ¿por qué tiras?» Así giraban por el foso tétrico de cada lado a la parte contraria. . con chillidos. dije: «Maestro. ¿quién amontona nuevas penas y males cuales vi. entrando más en el doliente valle que traga todo el mal del universo. No sin razón por el infierno vamos: se quiso en lo alto allá donde Miguel tomó venganza del soberbio estupro. Al llegar luego todos se volvían para otra justa. y dijo: «Cállate maldito lobo. y después cada uno volvíase hacia atrás. se destroza con la otra que se encuentra. y por qué nuestra culpa así nos triza? Como la ola que sobre Caribdis. siempre gritando el verso vergonzoso. consúmete tú mismo con tu rabia. tal cayó a tierra la fiera cruel. ¡Ah justicia de Dios!. gritando «¿Por qué agarras?. y desde un lado al otro. quiero que me expliques quienes son éstos.» Luego volvióse a aquel hocico hinchado. y yo.el miedo. que estaba casi conmovido. Entre ellos se golpean.» Y él a mí.» Cual las velas hinchadas por el viento revueltas caen cuando se rompe el mástil. Vi aquí más gente que en las otras partes. a la mitad del círculo.

éstos han de surgir de sus sepulcros con el puño cerrado. por los que así se enzarzan los humanos. mal dar y mal tener. el bello mundo les ha quitado y puesto en esta lucha: no empleo mas palabras en contarlo. y éstos. entre tales sujetos debiera yo conocer bien a algunos.» Y él repuso: «Es en vano lo que piensas: la vida torpe que los ha ensuciado. a ninguna de estas almas fatigadas podría dar reposo. de los bienes fiados a Fortuna. Hijo. que están bajo el poder de la avaricia. ya puedes ver el corto aliento. qué grande es la ignorancia que os ofende. a cualquier conocer los hace oscuros. mondos. y existió ya. que inmundos fueron de tan grandes males. cardenales. de igual modo en las glorias mundanales dispuso una ministra que cambiase . Clérigos fueron los que en la cabeza no tienen pelo. papas. que todo el oro que hay bajo la luna.» Y yo: «Maestro. Se han de chocar los dos eternamente. Aquel cuyo saber trasciendo todo.que ningún gasto hicieron con mesura. al llegar a los dos puntos del círculo donde culpa contraria los separa. dime ¿quién es esta Fortuna a la que te refieres que el bien del mundo tiene entre sus garras?» Y él me repuso: «Oh locas criaturas. los cielos hizo y les dio quien los mueve tal que unas partes a otras se ilulninan. Bastante claro ládranlo sus voces. distribuyendo igualmente la luz. quiero que tú mis palabras incorpores.» «Maestro --dije yo-.

y en su reino provee. este arroyuelo triste.» Del círculo pasamos a otra orilla sobre una fuente que hierve y rebosa por un canal que en ella da comienzo. aunque el seso del hombre no Lo entienda. necesidad la obliga a ser ligera. No tienen tregua nunca sus mudanzas. siguiendo sus ondas tan oscuras. trozo a trozo arrancando con los dientes. Y yo. por extraño camino descendimos. y han prohibido entretenerse. con airado rostro. aquellos que debieran alabarla. Aquel agua era negra más que persa. siguiendo los dictámenes de aquella que está oculta en la yerba tal serpiente. que por mirar estaba atento. juzga y dispone cual las otras deidades en el suyo. gente enfangada vi en aquel pantano toda desnuda. Esta es aquella a la que ultrajan tanto. . No sólo con las manos se pegaban.los bienes vanos cada cierto tiempo de gente en gente y de una a la otra sangre. Hasta un pantano va. mas con los pies. cuando baja al pie de la maligna cuesta gris. Mas ella en su alegría nada escucha. llamado Estigia. y sin razón la vejan y maldicen. feliz con las primeras criaturas mueve su esfera y alegre se goza. el pecho y la cabeza. Ahora bajemos a mayor castigo. por Lo que imperan unos y otros caen. caen las estrellas que salían cuando eché a andar. y. Vuestro saber no puede conocerla. y aún hay algunos que el triunfo consiguen.

como yo vi una nave pequeñita por el agua venir hacia nosotros. y otra que tan de lejos daba señas. Flegias. Y yo le dije al mar de todo seso: «Esto ¿qué significa? y ¿qué responde el otro foco. y quién es quien lo hace?» Y él respondió: «Por estas ondas sucias ya podrás divisar lo que se espera. que mucho antes de llegar hasta el pie de la alta torre.» «Flegias.Y el buen maestro: «Hijo. Desde el limo exclamaban: «Triste hicimos el aire dulce que del sol se alegra. entre la escarpa seca y lo de enmedio. alma alevosa. se encaminó a su cima nuestra vista.» Se atraviesa este himno en su gaznate. porque vimos allí dos lucecitas. llevando dentro acidïoso humo: tristes estamos en el negro cieno. que apenas nuestros ojos la veían. mira ahora las almas de esos que venció la cólera. CANTO VIII Digo. si no lo oculta el humo del pantano. como dice tu vista a donde mire. gritando: «Al fin llegaste. al gobierno de un solo galeote. y también quiero que por cierto tengas que bajo el agua hay gente que suspira. en vano estás gritando díjole mi señor en este punto-. mirando a quien del fango se atraganta: y al fin llegamos al pie de una torre. .» Cuerda no lanzó nunca una saeta que tan ligera fuese por el aire. Así dimos la vuelta al sucio pozo. y enteras no les salen las palabras. para seguir. y al agua hacen hervir la superficie.

besóme el rostro y dijo: «!Oh desdeñoso. diciendo: «Vete con los otros perros.» . mas el maestro lo evitó prudente.tan sólo nos tendrás cruzando el lodo. y no hay bondad que su memoria honre: por ello está su sombra aquí furiosa. Mientras que el muerto cauce recorríamos uno. dejando de ellos un desprecio horrible. mucho desearía el verle zambullirse en este caldo. aquí estarán cual puercos en el cieno.» Yo le dije: «Con lutos y con llanto. pues aunque estés tan sucio te conozco. pero ¿quién eres tú que estás tan sucio?» Dijo: «Ya ves que soy uno que llora.»` Y yo: «Maestro. Subió mi guía entonces a la barca. y luego me hizo entrar detrás de él. antes que de este lago nos marchemos.» Al cuello luego los brazos me echó. hendiendo se marchó la antigua proa el agua más que suele con los otros. puedes quedarte. lleno de fango vino y dijo: «¿Quién eres tú que vienes a destiempo?» . y luego se contiene. espíritu maldito. serás saciado: de tal deseo conviene que goces.» Y él me repuso: «Aún antes que la orilla de ti se deje ver. así hizo Flegias consumido en ira. y sólo entonces pareció cargada. bendita la que estuvo de ti encinta! Aquel fue un orgulloso para el mundo.» Entonces tendió al leño las dos manos.» Cual es aquel que gran engaño escucha que le hayan hecho. Y le dije: « Si vengo. no me quedo. Cuando estuvimos ambos en el leño. Cuantos por reyes tiénense allá arriba.

Lo dejamos allí. No sin dar antes un rodeo grande. a Dios por ello alabo y doy las gracias.» Así llegamos a los hondos fosos que ciñen esa tierra sin consuelo. rojas nos las muestra.aquí es la entrada. se gritaban. hijo.» . Exclamó el buen maestro: «Ahora. Contuvieron un poco el gran desprecio y dijeron: « Ven solo y que se marche quien tan osado entró por este reino. como estás viendo en este bajo infierno. de hierro aquellos muros parecían. que le enseñaste tan oscura zona. y el florentino espiritu altanero contra sí mismo volvía los dientes.Al poco vi la gran carnicería que de él hacían las fangosas gentes. de graves habitantes y mesnadas. y de él más no cuento. que con rabia decían: «¿Quién es este que sin muerte va por el reino de la gente muerta?» Y mi sabio maestro hizo una seña de quererles hablar secretamente. que vuelva solo por la loca senda.» Y él me dijo: «El fuego eterno que dentro arde. «¡A por Felipe Argenti!». pues que tú te quedas.» Y yo dije: «Maestro. rojas cual si salido de una fragua hubieran. y miré atentamente hacia adelante. si sabe. pruebe.» Yo vi a más de un millar sobre la puerta de llovidos del cielo. sus mezquitas en el valle distingo claramente. Mas el oído golpeóme un llanto. se acerca la ciudad llamada Dite. llegamos a una parte en que el barquero «Salid -gritó con fuerza.

quien la ciudad al fin nos hará franca. pues hacia adentro todos se marcharon. tú que más de siete veces me has confortado y hecho libre de los grandes peligros que he encontrado. lector. y si seguir mas lejos nos impiden. y tu ánimo flaco conforta y alimenta de esperanza. y allí me abandonó el dulce padre.» Así se fue.Piensa. que hasta el momento se halla sin cerrojos. y se vino hacia mí con pasos lentos. pues venceré la prueba. Mas espérame aquí. y suspiraba: « ¡Quién las dolientes casa me ha cerrado!» Y él me dijo: «Tú. Sobre ella contemplaste el triste escrito: y ya baja el camino desde aquélla.» Y aquel señor que allí me condujera «No temas -dijo. no me dejies -le dije. «Guía querido. que ante menos secreta puerta usaron. . que pensé que ya nunca volvería. y yo me quedé en duda pues en mi mente el no y el sí luchaban.así perdido. Gacha la vista y privado su rostro de osadía ninguna. no te asustes. Cerráronle las puertas los demonios en la cara a mi guía. juntos volvamos hacia atrás los pasos. porque yo me irrite. por mucho que se empeñen en prohibirlo. pasando por los cercos sin escolta. y quedó afuera. No es nada nueva esta insolencia suya. el miedo que me entró al escuchar palabras tan malditas.porque nuestro paso nadie puede parar: tal nos lo otorga. que no te dejaré en el bajo mundo. No pude oír qué fue lo que les dijo: mas no habló mucho tiempo con aquéllos.

sucede que otro alguno haga el camino por el que yo ando. pues no podía atravesar la vista el aire negro y la neblina densa. pero no menos miedo me causaron.. ¡Cuánto tarda en llegar quien esperamos.si no. Verdad es que otra vez estuve aquí. el más sombrío. Es la promesa. «Deberemos vencer en esta lucha -comenzó él. por la cruel Eritone conjurado. cuando ella me hizo entrar tras de aquel muro. donde entrar no podemos ya sin ira. lo quitó de la suya con presteza. desde el purgatorio donde es pena la falta de esperanza?» Esta pregunta le hice y: «Raramente -él respondió. bien sé el camino. « ¿En este fondo de la triste hoya bajó algún otro.» Dijo algo más. que a sus cuerpos las almas reclamaba. y el lugar de los cielos más lejano.. a traer un alma del pozo de Judas. Aquel es el más bajo. porque pensaba que su frase trunca tal vez peor sentido contuviese.» Y me di cuenta de que me ocultaba lo del principio con lo que siguió.CANTO IX El color que sacó a mi cara el miedo cuando vi que mi guía se tornaba. Este pantano que gran peste exhala en torno ciñe la ciudad doliente. pues palabras distintas fueron éstas. pero no lo recuerdo. Atento se paró como escuchando. De mí recién desnuda era mi sombrío. puedes ir sin miedo. porque mi vista se había fijado en la alta torre de cima ardorosa. .

gritando tan alto. sin fiarse de mis manos. hiere el bosque y. si viniera Gorgona y la mirases nunca podrías regresar arriba. hecho de forma semejante a un viento que.mira: Meguera es esa del izquierdo lado. . Con las uñas el pecho se rasgaban. que me estreché al poeta. abate y lejos lleva. esa que llora al derecho es Aleto. Vosotros que tenéis la mente sana. que con las suyas aún no me tapase. se ceñían con serpientes verdes. que venga Medusa a hacerle piedra -las tres decían mientras me mirabanmalo fue el no vengarnos de Teseo. temeroso.» «Date la vuelta y cierra bien los ojos. y hace escapar a fieras y a pastores. su pelo eran culebras y cerastas con que peinaban sus horribles sienes: Y él que bien conocía a las esclavas de la reina del llanto sempiterno Las Feroces Erinias -dijo. delante polvoroso va soberbio.» Asf dijo el Maestro.» Y más no dijo.donde al punto de pronto aparecieron tres sanguinosas furias infernales que cuerpo y porte de mujer tenían. Mas ya venía por las turbias olas el estruendo de un son de espanto lleno. y en persona me volvió. por lo que retemblaron ambas márgenes. sin descanso. impetuoso a causa de contrarios ardores. las ramas troncha. Tesfone está en medio. «Ah. y se azotaban. observad la doctrina que se esconde bajo el velo de versos enigmáticos.

Me destapó los ojos: «Lleva el nervio de la vista por esa espuma antigua. sin guerra alguna. penetramos. y me volví al maestro que hizo un signo de que estuviera quieto y me inclinase. mas con cara de a quien otro cuidado apremia y muerde. A la ciudad los pasos dirigimos. si bien recordáis. Dentro. y sólo esa molestia le cansaba. aún hocico y mentón lleva pelados. que de mirar estaba ansioso todas las cosas que el castillo encierra.» Luego tomó el camino cenagoso. ¿Cómo es que aún conserváis esta arrogancia? ¿Y por que os resistis a aquel deseo cuyo fin nunca pueda detenerse. y con una varita la abrió sin encontrar impedimento. hasta que todas se juntan en tierra. sin decirnos palabra. en el agua se sumergen todas. hacia allí donde el humo es más acerbo. Bien noté que del cielo era enviado.» Como las ranas ante la enemiga bicha. Del rostro se apartaba el aire espeso de vez en cuando con la mano izquierda. despreciados! -gritóles él desde el umbral horrible-. ¡Cuán lleno de desdén me parecía! Llegó a la puerta. al estar dentro miro en torno mío. que a su paso cruzaba Estigia con los pies enjutos. y no el de aquellos que tiene delante. . seguros ya tras sus palabras santas. arrojados del cielo. y yo. y que más veces acreció el castigo? ¿De qué sirve al destino dar de coces? Vuestro Cerbero. «¡Oh. más de un millar de almas destruidas vi que huían ante uno.

y los túmulos arden más o menos. Como en Arlés donde se estanca el Ródano. Y yo: « Maestro. sus secuaces. cruzamos entre fosas y altos muros. sepultadas dentro de esas tumbas. pues ya están levantadas todas las losas.» Y él repuso: «Cerrados serán todos cuando aquí vuelvan desde Josafat . pues llamaradas hay entre las fosas. salvo que de manera aún más amarga. «Oh virtud suma. de toda secta. CANTO X Siguió entonces por una oculta senda entre aquella muralla y los martirios mi Maestro. y yo fui tras de sus pasos.» Y luego de volverse a la derecha. o como el Pola cerca del Carnaro. qué gentes son esas que. háblame y satisface mis deseos: a la gente que yace en los supulcros ¿la podré ver?. y llenas están las tumbas más de lo que piensas. el hierro necesita tanto fuego. y salían de allí tales lamentos. se hacen oír con dolientes suspiros?» Y dijo: «Están aquí los heresiarcas. y tanto ardían que en ninguna fragua. que parecían de almas condenadas. lleno de pena y reo de tormentos. todo el sitio ondulado hacen las tumbas. que Italia cierra y sus límites baña. y nadie vigila.y veo en todas partes un gran campo. de igual manera allí por todas partes. que en los infernales circulos me conduces a tu gusto. El igual con su igual está enterrado. Sus lápidas estaban removidas.

y como con desdén. no te oculta nada mi corazón. le verás de cintura para arriba.» . «Con fiereza me fueron adversarios a mí y a mi partido y mis mayores. tal vez. Pero aquella pregunta que me hiciste pronto será aquí mismo satisfecha. que de obedecer estaba ansioso.» Este son escapó súbitamente desde una de las arcas. harto dañoso. Su cementerio en esta parte tienen con Epicuro todos sus secuaces que el alma. ¿qué haces? mira allí a Farinatta que se ha alzado. no lo oculté.con los cuerpos que allá arriba dejaron. y también el deseo que me callas. Pero él me dijo: « Vuélvete. dicen.» Fijado en él había ya mi vista. y tú me tienes a ello predispuesto.» Como al pie de su tumba yo estuviese. me arrimé un poco más a mi maestro. y así dos veces tuve que expulsarles. y él levantó las cejas levemente. hablando tan humilde.» Y yo: «Buen guía. me miró un poco. diciendo: «Sé medido en tus palabras. con el cuerpo muere. sino que se lo dije. Y las valientes manos de mi guía me empujaron a él entre las tumbas. y temiendo.» «Oh toscano que en la ciudad del fuego caminas vivo. y aquél se erguía con el pecho y frente cual si al infierno mismo despreciase. me preguntó: «¿Quién fueron tus mayores?» Yo. si no es por hablar poco. te plazca detenerte en este sitio. porque tu acento demuestra que eres natural de la noble patria aquella a la que fui.

Mas el otro gran hombre. cayó de espaldas sin volver a alzarse. no alteró su rostro.» Sus palabras y el modo de su pena su nombre ya me habian revelado. una y otra vez. fue indiferente. me tortura. ¿por qué ese pueblo es tan impío contra los míos en todas sus leyes?» . ¿Es que entonces ya no vive? ¿La dulce luz no hiere ya sus ojos?» Y al advertir que una cierta demora antes de responderle yo mostraba. mas los vuestros tal arte no aprendieron. Súbitamente alzado gritó: «¿Cómo has dicho?. llorando dijo: «Si por esta ciega cárcel vas tú por nobleza de ingenio. eso. Miró a mi alrededor. por eso fue tan clara mi respuesta. ¿Fue?.« Si les echaste -dije. ni inclinó su cuerpo. dime.regresaron de todas partes. a cuyo ruego yo me detuve.mal supieran. ¿y mi hijo?. y cuando fue apagada su sospecha. Pero antes que cincuenta veces arda la faz de la señora que aquí reina. Y así. más que este lecho. tú has de saber lo que tal arte pesa. cual si propósito tuviese de encontrar conmigo a otro. tal vez. continuando lo de antes.» Surgió entonces al borde de su foso otra sombra. el que allá aguarda por aquí me lleva a quien Guido. ni movió el cuello. hasta la barba: creo que estaba puesta de rodillas. Y así regreses a ese dulce mundo. «Que aquel arte -me dijo. a su lado. ¿por qué no está contigo?» Y yo dije: «No vengo por mí mismo.

y el Cardenal. por lo que escucho. Y comprender podrás que muerto quede nuestro conocimiento en aquel punto que se cierre la puerta del futuro. mas usáis de otro modo en lo de ahora.» Me respondió moviendo la cabeza: «No estuve solo álli. vano es del todo nuestro intelecto. y si antes mudo estuve en la respuesta. gracias a lo que esplende el Sumo Guía. defendiéndola a rostro descubierto. dije: «Diréis ahora a aquel yacente que su hijo aún se encuentra con los vivos. como quien tiene mala luz. dentro se halla el segundo Federico.» «Vemos. nada sabemos del estado humano. y yo rogué al espíritu que rápido me refiriese quién con él estaba.» Entonces se ocultó.» «Ah.» Arrepentido entonces de mi falta. y si otros no nos cuentan. o son.» Y ya me reclamaba mi maestro. las cosas -dijo. cuando todos en destruir Florencia consentían. Cuando están cerca. Díjome: «Aquí con más de mil me encuentro. y de los otros callo. que repose vuestra descendencia -yo le rogué-. este nudo desatadme que ha enmarañado aquí mi pensamiento. Parece que sabéis.que se encuentran lejos.Y yo dije: «El estrago y la matanza que teñirse de rojo al Arbia hizo. lo que nos trae el tiempo de antemano. hazle saber que fue porque pensaba ya en esa duda que me habéis resuelto. obliga a tal decreto en nuestros templos. y yo hacia el antiguo . ni ciertamente sin razón me movi con esos otros: mas estuve yo solo.

repensando esas palabras que creí enemigas. CANTO XI Por el extremo de un acantilado. Luego volvió los pies a mano izquierda: dejando el muro.encuentra. al abrigo detrás nos colocamos de un gran sepulcro. y allí. mas porque luego baste que los mires.tres son los círculos que van bajando. como los que has visto. y luego no moleste. me dijo: «¿Por qué estás tan abatido?» Y yo le satisfice la pregunta. cuyo hedor hasta allí desagradaba. « Conserva en la memoria lo que oíste contrario a ti -me aconsejó aquel sabioy atiende ahora -y levantó su dedo-: cuando delante estés del dulce rayo de aquella cuyos ojos lo ven todo de ella sabrás de tu vida el viaje. llegamos a un gentío aún más doliente.» «Conviene que bajemos lentamente. para que nuestro olfato se acostumbre al triste aliento. Dentro. fuimos hacia el centro por un sendero que conduce a un valle. que en circulo formaban peñas rotas. por el exceso tan horrible de la peste que sale del abismo. Él echó a andar y luego.poeta volví el paso.» Así el Maestro. oye cómo y por qué se les encierra: . hijo mío.» Y él: «Ya ves que en eso pienso. donde vi un escrito «Aquí el papa Anastasio está encerrado que Fotino apartó del buen camino. Todos llenos están de condenados. y yo: «Compensación -díjele. de estos pedregales -luego empezó a decir. caminando. pues que el tiempo en balde no pase.

y es preciso que en el segundo recinto lo purgue el que se priva a sí de vuestro mundo. que el odio causa al cielo. o a aquel que la confianza no ha mostrado. a Dios. se puede hacer a quien de uno se fía. digo a ellos mismos y a sus cosas. Puede hacer fuerza contra la deidad. atormenta el recinto primero en varios grupos. que cualquier conciencia muerde. y a sus haberes ruinas. Muerte por fuerza y dolientes heridas al prójimo se dan. Puede el hombre tener violenta mano contra él mismo y sus cosas. juega y derrocha aquello que posee. en tres recintos está dividido. y así a homicidas y a los que mal hieren. De los violentos es el primer círculo. y llora allí donde debió alegrarse. y a sí. por ello son al fondo los fraudulentos aún más castigados. negándola en su alma. despreciando el amor de la natura. blasfemando. El fraude.Toda maldad. y del que habla de Dios con menosprecio. y en el segundo círculo se esconden . más lo odia Dios. y ese fin o con fuerza o con fraude a otros contrista. mas como se hace fuerza a tres personas. y al prójimo se puede forzar. tiene por fin la injuria. como ya claramente he de explicarte. mas siendo el fraude un vicio sólo humano. ladrones e incendiarios. Se diría que de esta forma matan el vínculo de amor que hace natura. incendios y robos dañosos. y el recinto menor lleva la marca del signo de Cahors y de Sodoma.

tú me contentas tanto resolviendo. y a la mente preguntas quién son esos que allí fuera reciben su castigo. y que azota la lluvia. quien hace falsedad. malicia y la loca bestialidad? ¿y cómo incontinencia menos ofende y menos se castiga? Y si miras atento esta sentencia. De la otra forma aquel amor se olvida de la naturaleza. y lo que crea.tu ingenio de lo que acostumbra?. ¿por qué no dentro de la ciudad roja son castigados. que lleva el viento. que no sólo el saber. y bastante bien distingue este lugar y el pueblo que lo ocupa: pero ahora dime: aquellos de la ciénaga. ¿o es que tu mente mira hacia otra parte? ¿Ya no te acuerdas de aquellas palabras que reflejan en tu ÉTICA las tres. muy clara procede tu razón. latrocinio y simonía. y al Círculo menor. comprenderás por qué de estos felones están aparte. adulación. rufianes.» «Oh sol que curas la vista turbada. barateros y otros tales.hipocresía.» Y yo: «Maestro. y que chocan con voces tan acerbas. incontinencia. y a menos crudeza la divina venganza les somete. donde asienta Dite. el que traiciona por siempre es llevado. ¿por qué están en tal suplicio?» Y entonces él: «¿Por qué se aleja tanto -dijo. Un poco más atrás vuélvete ahora . donde está el centro del universo. dudar me gusta. de donde se genera la confianza. inclinaciones que no quiere el cielo. si a Dios enojaron? y si no.

encontrarás. por terremoto o sin tener cimientos. el oprobio de Creta estaba echado que concebido fue en la falsa vaca.» «A quien la entiende. desprecia. sin mucho que lo busques. cualquier mirada hubiéralo esquivado. cuanto pueda. de aquel barranco igual era el descenso. tal como aquel que en ira se consume. tan hendida está la roca que ningún paso ofrece a quien la sube. a la natura y a sus frutos. CANTO XII Era el lugar por el que descendimos alpestre y. y pone en lo otro su esperanza. y el barranco a otro sitio se despeña. Mas sígueme. tal que vuestro arte es como de Dios nieto. no sólo en un pasaje cómo natura su carrera toma del divino intelecto y de su arte. cuando nos vio.-díjele--. que Piscis ya remonta el horizonte y todo el Carro yace sobre el Coro. y si tu FÍSICA miras despacio. y allí en el borde de la abierta sima. y quítame el enredo. que de lo alto del monte. porque avanzar me place. la Filosofía hace notar. del que bajan al llano. si recuerdas el principio del Génesis. debemos ganarnos el sustento con trabajo. Con estas dos premisas. que el arte vuestro a aquélla. por aquel que lo habitaba. allí donde que usura ofende a Dios dijiste. . por éste. sigue como al maestro su discípulo. Y al seguir el avaro otro camino. a sí mismo se mordía. Como son esas ruinas que al costado de acá de Trento azota el río Adigio.

ciega codicia. Iba pensando y díjome: «Tú piensas tal vez en esta ruina. y aquel prudente gritó: «Corre al paso. Mas mira el valle. pero sí un poco antes. por el que alguno cree que el mundo muchas veces en caos vuelve a trocarse.Mi sabio entonces le gritó: «Por suerte piensas que viene aquí el duque de Atenas. en el cual hierve aquel que con violencia al otro daña. y tan mal en la eterna nos sumerges! . y fue entonces cuando esta vieja roca se partió por aquí y por otros lados. bueno es que bajes mientras se enfurece. que así nos mueves en la corta vida. si bien juzgo. y huir no puede. pues que se aproxima aquel río sangriento. así yo vi que hacía el Minotauro. de que viniese Aquel que la gran presa quitó a Dite del círculo primero.» ¡Oh tú. mas de aquí a allí salta. que allí en el mundo la muerte te trajo? Aparta.» Descendimos así por el derrumbe de las piedras. esta roca no estaba aún desgarrada. que a veces se movían bajo mis pies con esta nueva carga. porque éste no viene siguiendo los consejos de tu hermana.» Y como el toro se deslaza cuando ha recibido ya el golpe de muerte. oh loca furia. bestia. Has de saber que en la otra ocasión que descendí a lo hondo del infierno. tembló el infecto valle de tal modo que pensé que sintiese el universo amor. que vigila la ira bestial que ahora he derrotado. sino por contemplar vuestros pesares.

donde sus dos naturas se entremezclan. y que abrazaba toda la llanura. Alguien cesó de cantar Aleluya. respondió: «Está bien vivo. contra sí mismo tomó la venganza. Cuando hubo descubierto la gran boca. o si no disparo.» «La respuesta -le dijo mi maestrodaremos a Quirón cuando esté cerca: tu voluntad fue siempre impetuosa. y con la punta. de la mejilla retiró la barba. más que su culpa permite. llegándole al pecho.» Nos acercamos a las raudas fieras: Quirón cogió una flecha. Y aquel del medio que al pecho se mira. el gran Quirón. y a él tan sólo debo enseñarle el tenebroso valle: necesidad le trae. «¿No os dais cuenta que el de detrás remueve lo que pisa? No lo suelen hacer los pies que han muerto. Viéndonos descender.» Después me tocó. Y por su pie corrían los centauros. y de la fila tres se separaron con los arcos y flechas preparadas. en hilera y armados de saetas.» Y mi buen guía. el que habló tan airado. dijo a sus compañeros. que murió por la bella Deyanira. flechando a aquellas almas que abandonan la sangre. . que fue el ayo de Aquiles.Vi una amplia fosa que torcía en arco. como cazar solían en el mundo. Y uno gritó de lejos: «¿A qué pena venís vosotros bajando la cuesta? Decidlo desde allí. se detuvieron. según lo que mi guía había dicho. y el otro es Folo. y dijo: «Aquel es Neso. Van a millares rodeando el foso. no complacencia.

y el feroz Dionisio que a Sicilia causó tiempos penosos. y yo el segundo. y el gran centauro dijo: « Son tiranos que vivieron de sangre y de rapiña: lloran aquí sus daños despiadados. Gente vi sumergida hasta las cejas. Asi iba descendiendo poco a poco aquella sangre que los pies cocía. es Opizzo de Este. que de veras fue muerto por su hijastro allá en el mundo.» Luego vi gentes que sacaban fuera del río la cabeza.y ésta nueva tarea me ha encargado: él no es ladrón ni yo alma condenada. pues no es alma que viaje por el aire.» Y nos marchamos con tan fiel escolta por la ribera del bullir rojizo. salir del hervidero. y dijo a Neso: «Vuelve y dales guía. danos alguno que nos acompañe. que nos muestre por dónde se vadea. es Azolino.» Al poco rato se fijó el Centauro en unas gentes.» Me volví hacia el poeta y él me dijo: «Ahora éste es el primero. y hazles pasar si otro grupo se encuentran. donde mucho gritaban los que hervían. . y que a éste lleve encima de su grupa. Díjonos de una sombra ya apartada: «En la casa de Dios aquél hirió el corazón que al Támesis chorrea.» Quirón se volvió atrás a la derecha. y yo reconocí a bastantes de ellos. y hasta el pecho. Mas por esta virtud por la cual muevo los pasos por camino tan salvaje. está Alejandro. que hasta la garganta parecían. y aquel otro rubio. Y aquella frente de tan negro pelo.

a Rinier Pazzo qué en los caminos tanta guerra hicieron. Tan tupidos. a Rinier de Corneto.quiero que conozcas que por la otra más y más aumenta su fondo. tan ásperos matojos no conocen las fieras que aborrecen entre Corneto y Cécina los campos. ni sus ramas derechas. Y el buen Maestro: «Antes de adentrarte. CANTO XIII Neso no había aún vuelto al otro lado. mas torcidas. sabrás que este recinto es el segundo -me comenzó a decir.» Volvióse luego y franqueó aquel vado. «Así como tú ves que de esta parte el hervidero siempre va bajando. cuando entramos nosotros por un bosque al que ningún sendero señalaba. así verás cosas que si te digo no creerías. sino oscura.y estarás hasta que puedas ver el horrible arenal. mas mira atentamente. Hacen allí su nido las arpías.» . cuello y rostro humanos y garras tienen. en árboles tan raros se lamentan. que de Estrófane echaron al Troyano con triste anuncio de futuras cuitas. mas con púas venenosas. No era verde su fronda. La diving justicia aquí castiga a aquel Atila azote de la tierra y a Pirro y Sexto. que arrancan los hervores. y para siempre ordeña las lágrimas. y el vientre con plumas. sin frutas.y por allí pasamos aquel foso. Alas muy grandes. hasta que al fin llega hasta el sitio en donde están gimiendo los tiranos. -dijo el centauro.

aunque fuéramos almas de serpientes. y ahora matorrales. no hubiera puesto sobre ti la mano: mas me ha llevado la increible cosa a inducirle a hacer algo que me pesa: mas dile quién has sido.» Entonces extendí un poco la mano. «Si él hubiese creído de antemano -le respondió mi sabio-. ánima herida. y no vela a nadie que los diese. y su tronco gritó: «¿Por qué me hieres? Y haciéndose después de sangre oscuro volvió a decir: «Por qué así me desgarras? ¿es que no tienes compasión alguna? Hombres fuimos. al que volver él puede. Y por ello me dijo: «Si tronchases cualquier manojo de una de estas plantas. y chirría el vapor que sale de ella. una astilla verde que encendida por un lado. Yo creí que él creyó que yo creía que tanta voz salía del follaje.» Y el tronco: «Son tan dulces tus lisonjas que no puedo callar. tus pensamientos también romperias.Yo escuchaba por todas partes ayes.» Como. aquello que en mis rimas ha leído. y corté una ramita a un gran endrino. de gente que a nosotros se ocultaba. así del roto esqueje salen juntas sangre y palabras: y dejé la rama caer y me quedé como quien teme. y de este modo algún aumento renueve tu fama alli en el mundo. y no os moleste si en hablaros un poco me entretengo: Yo soy aquel que tuvo las dos llaves . más piadosa debiera ser tu mano. gotea por el otro. por lo que me detuve muy asustado.

que a casi todos les negó el secreto. cuando un alma feroz ha abandonado el cuerpo que ella misma ha desunido . dinos. rehabilite el recuerdo que se duele aún de ese golpe que asesta la envidia. mi ánimo. al sentirse despreciado. y después: «Ya que se calla. y tanto encendieron a Augusto esos incendios que el gozo y el honor trocóse en lutos. que fue de honor tan digno. Por las raras raíces de este leño. os juro que jamás rompí la fe a mi señor.» Sopló entonces el tronco fuememente trocándose aquel viento en estas voces: «Brevemente yo quiero responderos. si es que puedes.» Y así volvió a empezar: «Para que te haga de buena gana aquello que pediste.» Paró un poco. Y si uno de los dos regresa al mundo. encarcelado espíritu. creyendo con morir huir del desprecio. de forma tan suave. si alguna se despega de estos miembros. culpable me hizo contra mí inocente. pues. La meretriz que jamás del palacio del César quita la mirada impúdica. tanta fidelidad puse en servirle que mis noches y días perdí en ello. con tanta aflicción. aún te plazca decirnos cómo el alma se encadena en estos troncos.que el corazón de Federico abrían y cerraban. no pierdas tiempo -dijome el poetahabla y pregúntale si más deseas. encendió a todos en mi contra. yo no podría. muerte común y vicio de las cortes.» Yo respondí: «Pregúntale tú entonces lo que tú pienses que pueda gustarme.

desnudos y arañados. acude. por los sangrantes rotos. muerte!» Y el otro. mas donde la fortuna la dispara. Y miro a dos que vienen por la izquierda. Como las otras. vanamente. no fueron tan raudas en la batalla de Toppo tus piernas. Igual que aquel que venir desde el puesto escucha al jabalí y a la jauría y oye a las bestias y un ruido de frondas. pues no es justo tener lo que se tira. A rastras los traeremos. como un grano de espelta allí germina. y me llevó al arbusto que lloraba. luego llevaron los miembros dolientes. sin que vistan a ninguna. que más lento parecía. vendremos. de él mismo y de un arbusto formó un nudo. por nuestros despojos. El diente echaron al que estaba oculto y lo despedazaron trozo a trozo. Y el de delante: «¡Acude. gritaba: «Lano. dolor le causan y al dolor ventana. del endrino en que sufre cada sombra. La selva estaba llena detrás de ellos de negros canes. cuando de un ruido fuimos sorprendidos.Minos la manda a la séptima fosa. de la selva rompían toda mata. . Cogióme entonces de la mano el guía. corriendo y ladrando cual lebreles soltados de traílla.» Y cuando ya el aliento le faltaba.» Aún pendientes estábamos del tronco creyendo que quisiera más contarnos. y en la triste selva serán los cuerpos suspendidos. surge en retoño y en planta silvestre: y al converse sus hojas las Arpías. Cae a la selva en parte no elegida. que en la huida.

» CANTO XIV Y como el gran amor del lugar patrio me conmovió.Decía: «Oh Giácomo de Sant' Andrea. y vi de la justicia horrible modo. Yo de mi casa hice mi cadalso. he de decir que a un páramo llegamos. hecha de igual manera que esa otra que oprimiera Catón con su pisada. y de no ser porque en el puente de Arno aún permanece de él algún vestigio. como para ésta lo es el triste foso. dijo: «¿Quién fuiste. ¿qué te ha valido de mí hacer refugio? ¿qué culpa tengo de tu mala vida?» Cuando el maestro se paró a su lado. ¡Oh venganza divina. habrían trabajado vanamente. reuní la rota fronda. que por tantas puntas con sangre exhalas tu habla dolorosa?» Y él a nosotros: «Oh almas que llegadas sois a mirar el vergonzoso estrago. Por bien manifestar las nuevas cosas. por esto con sus artes por siempre la hará triste. recogedlas al pie del triste arbusto. La dolorosa selva es su guirnalda. que de su seno cualquier planta ahuyenta. Era el sitio una arena espesa y seca. y se la devolví a quien ya callaba. justo al borde los pasos detuvimos. cuánto debes . esas gentes que la reedificaron sobre las ruinas que Atila dejó. Yo fui de la ciudad que en el Bautista cambió el primer patrón: el cual. Al límite llegamos que divide el segundo recinto del tercero. que mis frondas así me ha desunido.

Nunca reposo hallaba el movimiento de las míseras manos. Por todo el arenal. encogidas algunas se sentaban. Eran las más las que iban dando vueltas. menos las que yacían en tormento. por lo cual ordenó pisar el suelo a sus soldados. y en diversas posturas colocadas: unas gentes yacían boca arriba. Aunque Jove cansara a su artesano de quien. tal soy muerto. salvo a los demonios que al entrar por la puerta nos salieron. tú que vences todas las cosas. tomó el fulgor agudo .ser temida de todo aquel que lea cuanto a mis ojos fuera manifiesto! De almas desnudas vi muchos rebaños. tal la yesca bajo eslabón. y encendía la arena. Yo comencé: «Maestro. puesto que ese fuego se apagaba mejor si estaba aislado. todas llorando llenas de miseria. y el tormento doblaba. como nieve en los Alpes si no hay viento. muy lentamente. ¿Quién es el grande que no se preocupa del fuego y yace despectivo y fiero. así bajaba aquel ardor eterno. gritó: « Como fui vivo. llueven copos de fuego dilatados. pero más se quejaban de sus males. fiero. cual si la lluvia no le madurase?» Y él mismo. Como Alejandro en la caliente zona de la India vio llamas que caían hasta la tierra sobre sus ejércitos. repeliendo aquí o allá de sí las nuevas llamas. y otras andaban incesantemente. que se había dado cuenta que preguntaba por él a mi guía.

mas como yo le dije.» Mi guía entonces contestó con fuerza tanta. no podría vengarse alegremente.» . de Mongibelo en esa negra fragua. y no le implora. ayuda. aparte de tu rabia. cuyo rojo color aún me horripila: como del Bulicán sale el arroyo que reparten después las pecadoras. «Éste fue de los siete que asediaron a Tebas.con que me golpeó el último día. y me parece que aún le tenga. t al corrta a través de aquella arena. «Entre todo lo que yo te he enseñado. tuvo a Dios. sus despechos son en su pecho galardón bastante.» Después se volvió a mí con mejor tono. ayuda" tal como él hizo en la lucha de Flegra. ninguna cosa has visto más notable como el presente río que las llamas apaga antes que lleguen a tocarle. Sígueme ahora y cuida que tus pies no pisen esta arena tan ardiente. desde que atravesamos esa puerta cuyos umbrales a nadie se niegan. a tu furor dolor será adecuado. El fondo de éste y ambas dos paredes eran de piedra. clamando: "Buen Vulcano. mas camina pegado siempre al bosque. o a los demás cansase uno tras otro.» En silencio llegamos donde corre fuera ya de la selva un arroyuelo. desdén. que nunca le hube así escuchado: «Oh Capaneo. serás más afligido: ningún martirio. igual que las orillas. y me asaeteara con sus fuerzas. mientras no se calme tu soberbia. y por ello pensé que ése era el paso.

se llamaba Ida: cual cosa vieja se halla ahora desierta. se hallan rotas por una raja que gotea lágrimas. cuando lloraba. Hubo allí una montaña que alegraban aguas y frondas. que hacia Damiata vuelve las espaldas y al igual que a un espejo a Roma mira. y cuál sea ese pantano ya lo verás. se hace luego de cobre hasta las ingles. «Hay en medio del mar un devastado país -me dijo.que se llama Creta. salvo el pie diestro que es barro cocido: y más en éste que en el otro apoya. mandaba dar gritos. bajo su rey fue el mundo virtuoso. . del que acrecido me había el deseo.» Yo contesté: «Si el presente riachuelo tiene así en nuestro mundo su principio.Esto dijo mi guía. y no te lo describo. Sus partes. Se alza un gran viejo dentro de aquel monte. aquella gruta. por lo cual yo le rogué que acrecentase el pasto. salvo el oro. su curso en este valle se derrama: forma Aqueronte. corre después por esta estrecha espita al fondo donde más no se desciende: forma Cocito. Está hecha su cabeza de oro fino. Estigia y Flagetonte. al juntarse. y del hierro mejor de aquí hasta abajo. y plata pura son brazos y pecho. que horadan. y aunque hayas caminado un largo trecho hacia la izquierda descendiendo al fondo. por mejor guardarlo. ¿como puede encontrarse en este margen?» Respondió: «Sabes que es redondo el sitio. La excelsa Rea la escogió por cuna para su hijo y.

y el otro dices que lo hace esta lluvia. y para vernos fruncían las cejas . temiendo el viento que en invierno sopla. cuando encontramos un tropel de almas que andaban junto al dique. a fin de que huya el mar hacen sus diques.» «Me agradan ciertamente tus preguntas -dijo-. Tal los flamencos entre Gante y Brujas. no debes contemplarlas con asombro. Ya estábamos tan lejos de la selva que no podría ver dónde me hallaba. ven caminando detrás: dan paso las orillas.aún la vuelta completa no hemos dado. mas el bullir del agua roja debía resolverte la primera. aunque hacia atrás yo me diera la vuelta. ¿dónde se hallan Flegetonte y Leteo?. y como junto al Brenta los paduanos por defender sus villas y castillos. y todas ellas nos miraban cual suele por la noche mirarse el uno al otro en luna nueva.» Dijo después: «Ya es tiempo de apartarse del bosque. a uno no nombras. de igual manera estaban hechos éstos. pues no queman.» CANTO XV Caminamos por uno de los bordes. sólo que ni tan altos ni tan gruesos.» Y yo insistí «Maestro. y sobre ellas se extingue cualquier fuego. fuese el que fuese quien los construyera. por lo que si aparecen cosas nuevas. allí donde a lavarse van las almas. y tan denso es el humo del arroyo. Fuera de aquí podrás ver el Leteo. que del fuego protege agua y orillas. antes que Chiarentana el calor sienta. cuando la culpa purgada se borra.

no impidiera.» «Hijo -repuso-. para que.como hace el sastre viejo con la aguja. su reconocimiento a mi memoria. Lo dejé atrás ayer por la mañana. antes de que mi edad fuese perfecta. y alcanzaré más tarde a mi mesnada. sin defenderse cuando el fuego quema. e inclinando la mía hacia su cara respondí: «¿Estáis aquí.me perdí por un valle. que agarró mi túnica y gritó: «¡Qué maravilla!» y yo. si de la vida hermosa bien me acuerdo. aun abrasado. al verme cogido por su mano fijé la vista en su quemado rostro. Camina pues: yo marcharé a tu lado. Él comenzó: «¿Qué fortuna o destino antes de postrer día aquí te trae? ¿y quién es éste que muestra el camino?» Y yo: «Allá arriba. de uno fui conocido. y si queréis que yo. . señor Brunetto?» «Hijo.» Y él me repuso: «Si sigues tu estrella glorioso puerto alcanzarás sin falta.» Y yo le dije: «Os lo pido gustoso. con vos me pare. Examinado así por tal familia. que va llorando sus eternos males.» Yo no osaba bajarme del camino y andar con él. en la vida serena -le respondí. y me lleva al hogar por esta ruta. lo haré si place a aquel con el que ando. éste se apareció cuando a él volvía. no te disguste -me repusosi Brunetto Latino deja un rato a su grupo y contigo se detiene. mas gacha la cabeza tenía como el hombre reverente. aquel de este rebaño que se para. después cien años yace.

viendo que el cielo te es tan favorable. para hacerlo glosar.» «Si pudiera cumplirse mi deseo aún no estaríais vos -le repliquéde la humana natura separado.y si no hubiese muerto tan temprano. a la mujer que sabe. Vieja fama en el mundo llama ciegos. mas lejos pon del chivo el pasto. que entre ásperos serbales no debe madurar el dulce higo. gente es avara. mientras viva. y cuánto os lo agradezco. Las bestias fiesolanas se apacienten de ellas mismas. en que reviva la simiente santa de los romanos que quedaron. cuando hecho fue el nido de tan gran malicia. me doy. envidiosa y soberbia: líbrate siempre tú de sus costumbres. si hasta ella llego. sea cual sea. cuando en el mundo hora tras hora me enseñabais que el hombre se hace eterno. dado te habría ayuda en la tarea. que en mi mente está fija y aún me apena. a la Fortuna. junto a otro texto. Sólo quiero que os sea manifiesto que. querida y buena. que la una parte y la otra tendrán hambre de ti. conviene que en mi lengua se proclame. si alguna surge aún entre su estiércol. si obras bien ha de hacerse tu contrario: y es con razón. y aún tiene en él del monte y del peñasco. y no toquen la planta. . la paterna imagen vuestra. Lo que narráis de mi carrera escribo. Mas aquel pueblo ingrato y malicioso que desciende de Fiesole de antiguo. con estar tranquila mi conciencia. Tanto honor tu fortuna te reserva.

corriendo. si de tal tiña tuvieses deseo. al mundo sucios de un igual pecado. Sabe. y me miró. mas charla y camino no pueden alargarse. y parecía de aquellos que el verde lienzo corren en Verona por el campo. donde dejó los nervios mal usados.No es nuevo a mis oídos tal augurio: mas la Fortuna hace girar su rueda como gusta. dijo después: «Bien oye el precavido. Gente viene con la que estar no debo: mi "Tesoro" te dejo encomendado. de una turba que pasaba . y más no digo. y entre éstos parecía de los que ganan.» Luego se fue. Y él me dijo: «Saber de alguno es bueno. que a tantos como son el tiempo es corto. De otros diría. en suma. y pregunto quién son sus compañeros de más alta fama.» Pero yo no dejé de hablar por eso con ser Brunetto. no de los que pierden. Prisciano va con esa turba mísera.» Entonces mi maestro la mejilla derecha volvió atrás. de los demás será mejor que calle. podrás a quien el Siervo de los Siervos hizo mudar del Arno al Bachiglión. CANTO XVI Ya estaba donde el resonar se oía del agua que caía al otro círculo. que todos fueron clérigos y literatos grandes y famosos. cuando tres sombras juntas se salieron. en el que vivo aún. pues ya veo surgir del arenal un nuevo humo. y ver con éste. y Francesco D'Accorso. y el labrador su azada. como el que hace la abeja en la colmena.

Hacia nosotros gritando venían: «Detente quien parece por el traje ser uno de la patria depravada. cual desnudos y untados campeones. cuya voz en el mundo debiera agradecerse. antes de que se enzarcen entre ellos.» Ellos. y con la cara vuelta. de la llama ardidas! me siento aún dolorido al recordarlo. El otro. pues hay que ser cortés con esta gente. que los vivos pies tan seguro en el infierno arrastras.» ¡Ah. . es Tegghiaio Aldobrandi. cada uno me miraba de modo que al contrario iba el cuello del pie continuamente. volvió el rostro hacia mí. y cuando ya llegaron. viejas y nuevas. y en su vida mucho obró con su espada y con su juicio. acechando a su presa y su ventaja. cuántas llagas vi en aquellos miembros. de quien me ves pisar las huellas. te diría que te apresures tú mejor que ellos. nuestra fama a tu ánimo suplique que nos digas quién eres. Y si no fuese por el crudo fuego que este sitio asaetea. que tras mí la arena pisa.y la faz negra y quemada. y me dijo: « Espera. al detenernos.bajo la lluvia de la áspera pena. se llamó Guido Guerra. hacen un corro de sí aquellos tres. pues nieto fue de la bella Gualdrada. fue de un grado mayor de lo que piensas. A sus gritos mi guía se detuvo. aunque desnudo y sin pellejo vaya. Éste. «Si el horror de este suelo movedizo vuelve nuestras plegarias despreciables -uno empezó. reemprendieron su antiguo verso.

. se miraron como ante las verdades. Jacopo Rusticucci. pues de abrazarles yo me hallaba ansioso. con sus palabras mucho nos aflige. De vuestra tierra soy.y yo.» «Las nuevas gentes. desde el momento en que mi guía dijo palabras. di si el valor y cortesía aún se hallan en nuestra patria tal como solían. las ganancias súbitas. que esto oyeron por respuesta. y de ese modo venció el miedo al deseo que tenía.» «Muy largamente el alma te conduzcan todavía -me dijo aquél. Luego empecé: «No desprecio. mas pena en mi interior me causa vuestro estado. y de ello te lamentas.» Si hubiera estado a cubierto del fuego. orgullo y desmesura han generado. Dejo la hiel y voy al dulce fruto que mi guía veraz me ha prometido. pero antes tengo que llegar al centro. en ti. y no creo que al guía le importase. y los tres. Florencia. se acercaba tal gente.tus miembros. por las cuales yo pensaba que. y resplandezca luego tu memoria. el cual se duele desde hace poco en nuestro mismo grupo. mas me hubiera abrasado. me hubiera ido detrás de ellos al punto. o si del todo han sido ya expulsados. como sois. con afecto he escuchado y retenido. y es tanta que no puedo desprenderla. que en el suplicio voy con ellos. y fiera esposa más que otra cosa alguna me condena.» Así grité levantando la cara. y desde siempre vuestras obras y nombres tan honrados. que Giuglielmo Borsiere.

huyendo. Un amén no podría haberse dicho antes de que ellos se hubiesen perdido. Entonces se volvió hacia la derecha y. oímos resonar el agua roja. y no avanzamos mucho cuando el agua sonaba tan de cerca. de la roca cayendo en la cascada en donde mil debieran recibirle. antes de que en un hondo lecho se desplome. a la vertiente izquierda de Apenino. como mi guía lo había mandado. cuando decir "estuve allí" te plazca. Yo iba detrás.«Si en otras ocasiones no te cuesta satisfacer a otros -me dijeron-. Como aquel río sigue su carrera primero desde el Veso hacia el levante. por lo que el guía quiso que partiésemos.» Rompieron luego el círculo y. se la entregué recogida en un rollo. la arrojó al fondo de la escarpadura. así en lo hondo de un despeñadero. que el oído ofendía al poco tiempo. que Acquaqueta se llama abajo. alejándose un trecho de la orilla. y en Forlí ya ese nombre no conserva. Luego de haberme toda desceñido. Yo llevaba una cuerda a la cintura con la que alguna vez hube pensado cazar la onza de la piel pintada. «Alguna novedad ha de venirnos . dichoso tú que dices lo que quieres. que apenas se escuchaban las palabras. resuena allí sobre San Benedetto. alas sus raudas piernas parecían. háblale de nosotros a la gente. Pero si sales de este mundo ciego y vuelves a mirar los bellos astros.

verás sobradamente lo que espero. Y aquella sucia imagen del engaño se acercó. así no estén de larga gracia llenas. y en la espalda y el pecho y ambos flancos pintados tiene ruedas y lazadas. tal como vuelve aquel que va al fondo a desprender el ancla que se agarra a escollos y otras cosas que el mar cela. lector. porque sin tener culpa se avergüence: pero callar no puedo. que el maestro así busca con los ojos. Garras peludas tiene en las axilas. que asustaría el alma más valiente. y en lo que estás pensando: pronto conviene que tú lo descubras.» iCuán cautos deberían ser los hombres junto a aquellos que no sólo las obras. tan benigno tenía lo de afuera.» Así mi guía comenzó a decirme. que vi por aquel oire oscuro y denso venir nadando arriba una figura. y por las notas.-pensaba para mí. rompe muros y armas. y le ordenó que se acercase al borde donde acababa el camino de piedra. que pasa montes. que el cuerpo extiende y los pies se recoge. Su cara era la cara de un buen hombre.del nuevo signo. CANTO XVII «Mira la bestia con la cola aguda. de esta Comedia.» La verdad que parece una mentira debe el hombre callarse mientras pueda. mira aquella que apesta todo el mundo. y sacó el busto y la cabeza. mas por dentro el pensar también conocen! «Pronto -dijo. mas a la orilla no trajo la cola. . yo te juro. y de serpiente todo lo restante.

o allá entre los glotones alemanes el castor se dispone a hacer su caza. Y cuando ya estuvimos a su lado. se hallaba así la fiera detestable al horde pétreo. ve y contempla su castigo. ni fue tal tela hilada por Aracne. El guía dijo: «Es preciso torcer nuestro camino un poco.» Así pues por el borde de la cima de aquel séptimo circulo yo solo anduve.» Y descendimos al lado derecho. caminando diez pasos por su borde. Aquí el maestro: «Porque toda entera de este recinto la experiencia lleves -me dijo-. Al aire toda su cola movía. con el pie. hasta llegar a los penados. para evitar las llamas y la arena. con el hocico. un poco más lejos. de aquí y de allí con la mano evitaban tan pronto el fuego como el suelo ardiente: como los perros hacen en verano. que sus fuertes espaldas nos otorgue. Allí sé breve en tus razonamientos: mientras que vuelvas hablaré con ésta. Como a veces hay lanchas en la orilla. que a guisa de escorpión la punta armaba. . Ojos afuera estallaba su pena. sobre la arena vi. que parte están en agua y parte en seco. gente sentada al borde del abismo.Con más color debajo y superpuesto no hacen tapices tártaros ni turcos. que la arena ciñe. cerrando arriba la horca venenosa. mordidos de pulgas o de moscas o de tábanos. junto a aquella malvada bestia que está allí tendida.

a nadie conocí.» Como está aquel que tiene los temblores de la cuartana. que de un león tenía cara y porte. quiero estar en medio. porque su cola no vaya a dañarte. Luego. Y yo. pero me acuerdo que en el cuello tenía una bolsa con un cierto color y ciertos signos. otra advertí como la roja sangre.Y después de mirar el rostro a algunos. temiendo importunar tardando a quien de no tardar me había advertido. siguiendo de mi vista el curso. algo azulado vi en una amarilla. atrás dejé las almas lastimadas. como el buey que el belfo lame. Y uno que de una cerda azul preñada señalado tenía el blanco saco. Y como yo anduviéralos mirando. con las uñas pálidas. que ya subido sobre la grupa de la fiera estaba. de Padua soy entre estos florentinos: y las orejas me atruenan sin tasa gritando: "¡Venga el noble caballero que llenará la bolsa con tres chivos!"» Aquí torció la boca y se sacaba la lengua. a los que el fuego doloroso azota. que parecían complacer su vista. A mi guía encontré. sabe que mi vecino Vitaliano aquí se sentará a mi lado izquierdo. me puse yo escuchando sus palabras. Ahora bajamos por tal escalera: sube delante. y una oca blanca más que la manteca. dijo: «¿Qué andas haciendo en esta fosa? Vete de aquí. y puesto que estás vivo. . y me dijo: «Sé fuerte y arrojado. y tiembla entero viendo ya el relente.

ponía la cola. Encima me senté de la espaldaza: quise decir. al bajar y girar los grandes males. pero yo no noto sino el viento en el rostro y por debajo. y luego que ya a gusto se sentía. me sujetó y sostuvo con sus brazos. por lo que me encogí temblando entero. . por lo que el cielo ardió. y apagada cualquier visión que no fuese la fiera. ni cuando la cintura el pobre Ícaro sin alas se notó.» Como la navecilla deja el puerto detrás. que ante el buen amo el siervo se hace fuerte. detrás. pues fuego pude ver y escuchar llantos. cuando noté que estaba rodeado de aire. así ésta se alejaba. en donde el pecho. que aún no lo había visto. gira y desciende. Y vi después. mas la voz no me vino como creí: «No dejes de abrazarme. Oía a mi derecha la cascada que hacía por encima un ruido horrible. como aún parece. la agitaba. ella nadando va lenta. y el bajar sea lento: piensa en qué nueva carga estás llevando. luego que monté.» Mas aquel que otras veces me ayudara en otras dudas. y con los brazos recogía el aíire. gritando el padre: «¡Mal camino llevas!». Y le dijo: «Gerión. No creo que más grande fuese el miedo cuando Faetón abandonó las riendas. como anguila. muévete ahora: las vueltas largas. ya derretidas. que el mío fue. Entonces temí aún más el precipicio. y abajo miro y la cabeza asomo. muy lenta.pero me avergoncé con su advertencia. y tiesa.

el sitio en donde estoy tiene el aspecto. al mismo pie de la cortada roca. hasta el pozo que les corta y les une. del cual a tiempo contaré las partes. baja!». Como donde. de tal modo Gerión se posó al fondo. y que sin ver ni señuelo ni pájaro hace decir al halconero: «¡Ah.que se acercaban de diversos lados. y el poeta tomó a la izquierda. se disparó como de cuerda tensa. y yo me fui tras él. que la bolsa primera abarrotaban. por guarda de los muros. ya de las espaldas de Gerión nos bajamos. Como el halcón que asaz tiempo ha volado. y en diez valles su fondo se divide. escollos conducen. . Justo en el medio del campo maligno se abre un pozo bastante largo y hondo. airado y desdeñoso. A la derecha vi nuevos pesares. y a lo lejos se pone de su maestro. En este sitio. Y como del umbral de tales fuertes a la orilla contraria hay puentecillos. nuevos castigos y verdugos nuevos. así del borde de la roca. en cien vueltas. pétreo y ferrugiento. dividiendo foso y márgenes. Es redondo el espacio que se forma entre el pozo y el pie del duro abismo. igual que el muro que le ciñe entorno. CANTO XVIII Hay un lugar llamado Malasbolsas en el infierno. más y más fosos ciñen los castillos. lento desciende tras su grácil vuelo. y descargadas nuestras dos personas. tal imagen los valles aquí tienen.

con pasos más grandes. pues ninguno el segundo esperaba ni el tercero. y al punto yo me dije: «De haberle visto ya no estoy ayuno. como relaten la sucia noticia. sobre la oscura roca. si los rasgos que llevas no son falsos. . ¡Ay. que me hacen recordar el mundo antiguo. alli en el puente precisa de cruzar en doble vía. Y el condenado creía ocultarse bajando el rostro.Allí estaban desnudos los malvados. Venedico eres tú Caccianemico. De aquí. pero me fuerzan tus claras palabras. que azotaban cruelmente sus espaldas.» Y así paré mi paso para verlo: y mi guía conmigo se detuvo. pues yo le dije: «Oh tú que el rostro agachas. y de otro lado marchan hacia el monte. mas ¿qué te trae a salsas tan picantes?» Y repuso: «Lo digo de mal grado. una mitad iba dando la espalda. mas sirvió de poco. vi demonios cornudos con flagelos. cómo hacían levantar las piernas a los primeros golpes!. Fui yo mismo quien a Ghisolabella indujo a hacer el gusto del marqués. del año jubilar. que ahora tantas lenguas no se escuchan que digan "Sipa" entre Savena y Reno. en uno mi mirada vino a caer. que por un lado todos van de cara hacia el castillo y a San Pedro marchan. otra de frente. Y boloñés no lloró aquí tan sólo. Mientras andaba. mas tan repleto está este sitio de ellos. tal como en Roma la gran muchedumbre. de allí. y consintió en que atrás retrocediera.

Cuando estuvimos ya donde se ahueca debajo.» Desde el puente mirábamos el grupo que al otro lado hacia nosotros iba. abandonada. con pocos pasos. y que de igual manera azota el látigo. Con mucha ligereza lo subimos y.» Hablando así le golpeó un demonio con su zurriago. alcanzamos un escollo saliente de la escarpa. vueltos a derecha por su dorso. que aquí no hay hembras que se vendan. ¡Qué soberano aspecto aún conserva! Es Jasón. de aquel círculo eterno nos marchamos. por dar paso a los penados. y dijo: « Lárgate rufián. Con él están los que en tal modo engañan: y del valle primero esto te baste . tal culpa le condena a tal martirio. que por ánimo y astucia dejó privada del carnero a Cólquida. luego.y si fe o testimonio de esto quieres. Y sin yo preguntarle el buen Maestro «Mira aquel que tan grande se aproxima. luego que osadas hembras despiadadas muerte dieran a todos sus varones: con tretas y palabras halagüeñas a Isifile engañó. trae a tu mente nuestro seno avaro. la muchachita que antes había a todas engañado. Allí la dejó encinta. el guía dijo: « Espera. que no le causa lágrimas el daño. y haz que pongan la vista en ti esos otros malnacidos. Éste pasó por la isla de Lemmos. a los que aún no les viste el semblante. también se hace venganza de Medea.» Yo me reuní al momento con mi escolta. porque en nuestro sentido caminaban.

cual de humanas letrinas recogido. y ofendía a la vista y al olfato. Tan oscuro es el fondo. si bien recuerdo. y eres Alesio Interminei de Lucca: por eso más que a todos te miraba.conocer. Y mientras yo miraba hacia allá abajo.» Luego de esto. que no sabía si era laico o fraile. vi una cabeza tan de mierda llena. en que la roca es más saliente. de las que nunca se cansó mi lengua. Aquí escuchamos gentes que ocupaban la otra bolsa y soplaban por el morro. tal que tus ojos vean bien el rostro de aquella sucia y desgreñada esclava. la prostituta. en el foso vi gente zambullida en el estiércol. . mi guía: «Haz que penetre -dijo. excelsas". golpeándose la chola: «Aquí me han sumergido las lisonjas. Allí subimos. que repuso a su amante. y de los que en él castiga.» Y él dijo. y ahora se tumba y ahora en pie se pone: es Thais. que no deja ver nada si no subes hasta el dorso del arco. pegándose a sí mismas con las manos. Él me gritó: « ¿Por qué te satisface mirarme más a mí que a otros tan sucios?» Le dije yo: « Porque.tu vista un poco más delante. que a otro arco le sirve como apoyo. al decirle "¿Tengo prendas bastantes para ti?": "aún más. y de allá. que allí se rasca con uñas mierdosas.» Nos hallábamos ya donde el sendero con el margen segundo se entrecruza. con los cabellos secos ya te he visto. Las orillas estaban engrumadas por el vapor que abajo se hace espeso.

aquel que se enfurece pataleando más que sus consortes -dije. y el resto estaba dentro. llena la piedra livida de hoyos. y son el sitio para los bautismos. que de los buenos esposas deben ser. cuán justamente tu virtud repartes! Yo vi.y a quien más roja llama quema?» Y él me dijo: «Si quieres que te lleve . puesto que estáis en la tercera bolsa. A todos les salían por la boca de un pecador los pies. maestro. «Quién es. y de las piernas hasta el muslo. como rapaces por el oro y la plata adulteráis! sonar debe la trompa por vosotros. y tan fuerte agitaban las coyundas.» CANTO XIX ¡Oh Simón Mago! Oh mfseros secuaces que las cosas de Dios. Cual suele el llamear en cosas grasas moverse por la extrema superficie. por las orillas y en el fondo. uno de los que no hace aún mucho tiempo yo rompí porque en él uno se ahogaba: sea esto seña que a todos convenza. que habrían destrozado soga y cuerdas. Ambas plantas a todos les ardían. No los vi menos amplios ni mayores que esos que hay en mi bello San Juan.Y sea aquí saciada nuestra vista. en la tierra y el mal mundo. todos redondos y de igual tamaño. ¡Suma sabiduría! ¡Qué arte muestras en el cielo. Ya estábamos en la siguiente tumba. así era allí del talón a la punta. subidos en la parte del escollo que cae justo en el medio de aquel foso.

¿ya estás aquí plantado. y contestar no saben. él te hablará de sí y de sus pecados. para qué me buscas? si te interesa tanto el conocerme.» Caminábamos pues el cuarto margen: volvimos y bajamos a la izquierda al fondo estrecho y agujereado.» Yo estaba como el fraile que confiesa al pérfido asesino. Dijo entonces Virgilio: «Dile pronto: "No soy aquel."» Yo respondí como me fue indicado. que has recorrido así toda la roca. hasta vernos junto al hoyo de aquel que se dolía con las zancas. por no entender lo que alguien les responde. sabe que fui investido del gran manto. contéstame si puedes. Y él me gritó: «¿Ya estás aquí plantado?. y en verdad fui retoño de la Osa. Entonces el maestro de su lado no me apartó. luego gimiendo y con voces llorosas. Bonifacio? En pocos años me mintió lo escrito. no soy aquel que piensas. . «Oh tú que tienes lo de arriba abajo. ya hincado. confundidos. por retrasar su muerte le reclama. alma triste clavada cual madero. y tan ansioso de engordar oseznos.allí por la pendiente que desciende. -le dije yo-. ¿Ya te cansaste de aquellas riquezas por las que hacer engaño no temiste. eres tú mi señor y no me aparto de tu querer: y lo que callo sabes. me dijo: «¿Entonces.» Y yo: «Lo que tú quieras será bueno. Torció los pies entonces el espíritu. que. y atormentar después a tu Señora?» Me quedé como aquellos que se encuentran.

usaría palabras aún más duras. que estás bien castigado. que atrevido te hicieron contra Carlos. así ha de hacer quien Francia rige.que allí el caudal. hundiendo al bueno y ensalzando al malo. pues vendrá luego de él. Pastores. Y si no fuera porque me lo veda el respeto a las llaves soberanas que fueron tuyas en la alegre vida. me he embolsado. tal que conviene que a los dos recubra. Y bajo mi cabeza están los otros que a mí. dime ahora. como nos muestra MACABEOS. Pero mis pies se abrasan ya más tiempo y más estoy yo puesto boca abajo. al hacerte la súbita pregunta. ni Pedro ni los otros de Matías oro ni plata. y guarda las riquezas mal cogidas. cuando sortearon el puesto que perdió el alma traidora. qué tesoros quiso Nuestro Señor antes de que a San Pedro le pusiese las llaves a su cargo? Únicamente dijo: "Ven conmigo". Nuevo Jasón será. y como a aquel fue blando su rey. Allí habré yo de hundirme también cuando venga aquel que creía que tú fueses. cuando aquella que asienta sobre el agua él vio prostituida con los reyes: .» No sé si fui yo loco en demasía. desde el poniente. por simonía. y que lo estrecho de la piedra aplasta. aquí yo. precedieron. un pastor sin entrañas. Quédate ahí. os citó el evangelista. pues que le respondí con tales versos: «Ah. porque vuestra avaricia daña al mundo. del que estarán plantados sus pies rojos. aún más manchado.

Yo creo que a mi guía le gustaba. mas la dote que por ti enriqueció al primer patriarca!» Y mientras yo cantaba tales notas. por el redondo valle vi a unas gentes venir. calladas y llorando. en el escollo áspero y pino que a las cabras sería mala trocha. volvió a ascender la senda que bajamos. que me bañaba de angustioso llanto. No se cansó llevándome agarrado. pues con rostro contento había escuchado mis palabras sinceramente dichas. y luego de subirme hasta su pecho. hasta ponerme en la cima del puente que del cuarto hasta el quinto margen cruza. sino que a ciento honráis y ellos a uno? Constantino. con fuerza las dos piernas sacudía.aquella que nació con siete testas. Con suavidad aquí dejó la carga. Cuando bajé mi vista aún más a ellas. al paso con que en el mundo van las procesiones. Os habéis hecho un Dios de oro y de plata: y qué os separa ya de los idólatras. suave. Estaba yo dispuesto totalmente a mirar en el fondo descubierto. mientras que su virtud plació al marido. que es de los reos. y tuvo autoridad con sus diez cuernos. no que te convirtieses. . ¡de cuánto mal fue madre. Desde ese sitio descubrí otro valle. Entonces me cogió con los dos brazos. mordido por la ira o la conciencia. CANTO XX De nueva pena he de escribir los versos y dar materia al vigésimo canto de la primer canción.

que a todos los agarra. cuando vi ya de cerca nuestra imagen tan torcida. golpear debía antes las unidas serpientes. tal que dijo el guía: «¿Es que eres tú de aquellos insensatos?. ¿por qué la guerra dejas?" Y no dejó de rodar por el valle hasta Minos. coger fruto de tu lectura. y después. piensa por ti mismo si podría tener el rostro seco. porque vuelto a la espalda estaba el rostro. Mira cómo hizo pecho de su espalda: pues mucho quiso ver hacia adelante. y de allí le gritaban: "Dónde caes Anfiareo?. lector. Aronte es quien al vientre se le acerca. que el llanto de los ojos les bañaba las nalgas por la raja. apoyado en una roca del duro escollo. pues no podían ver hacia delante. que mudó de aspecto al hacerse mujer siendo varón cambiándose los miembros uno a uno. mas no lo vi. Mira a Tiresias. que sus viriles plumas recobrase. ni creo esto que pase. mira hacia atrás y marcha reculando. Lloraba yo.vi que estaban torcidas por completo desde el mentón al principio del pecho. que cultiva . con la vara. que en los montes de Luni. vive aquí la piedad cuando está muerta: ¿Quién es más criminal de lo que es ése que al designio divino se adelanta? Alza tu rostro y mira a quien la tierra a la vista de Tebas se tragó. y tenían que andar hacia detrás. Si Dios te deja. Por la fuerza tal vez de perlesía alguno habrá en tal forma retorcido.

Pasando por allí la virgen fiera.el carrarés que vive allí debajo. encuentra un valle. vio tierra en la mitad de aquel pantano. y todo el cuerpo cubre con su pelo. arnés hermoso y fuerte. y en el estio se vuelve insalubre. mas Mencio se llama hasta Governo. fue Manto. Se halla Pesquiera. En ese sitio se desborda todo lo que el Benago contener no puede. al pie del Alpe que ciñe Alemania sobre el Tirol. nada la vista le impedía. no ya Benago. y entre verdes praderas se hace un río. que corrió por muchas tierras. que tú no ves. Por mil fuentes. en la ribera que en el sur le cerca. frontera a bergamescos y brescianos. y la ciudad de Baco esclavizada. donde cae al Po. Tan pronto como el agua aprisa corre. en que el trentino pastor y el de Verona. donde al mirar los astros y el mar. por el agua estancada en dicho lago. En su medio hay un sitio. En el norte de Italia se halla un lago. y aún más. Y aquella que las tetas se recubre. tuvo entre blancos mármoles la cueva como mansión. por lo que un poco quiero que me escuches: Después de que su padre hubiera muerto. el Apenino ente Garda y Camónica se baña. Tras no mucho correr. sin cultivo y desnuda de habitantes. si ese camino hiciese. bendijera. ella gran tiempo anduvo por el mundo. y el de Brescia. y luego se afincó donde naci. que Benago se llama. con trenzas desatadas. . en el cual se dilata y empantana.

Se llamaba Euripilo. Esto te advierto por si acaso oyeras que se fundó de otro modo mi patria. . antes que la torpeza de Casoldi. fue. Mas dime. Mira a Guido Bonatti.» Entonces dijo: «Aquel que desde el rostro la barba ofrece por la espalda oscura. quien en verdad de los mágicos fraudes supo el juego.» Y yo: «Maestro.Allí. mira a Asdente. y vivió. que había apenas en las cunas augur. mas tarde se acuerda. si ves alguna digna de noticia. tus razonamientos me son tan ciertos y tan bien los creo. que apagados carbones son los otros. y dejó allí su vano cuerpo. Sus moradores fueron abundantes. que a la verdad mentira alguna oculte. cuando Grecia falta de varones tanto. Fundaron la ciudad sobre sus huesos. para escapar de los humanos. Mantua. y así canta algún pasaje de mi gran tragedia: tú bien lo sabes pues la sabes toda. sin otro augurio. la llamaron. de Pinamonte engaño recibiese. Miguel Escoto fue. y con Calcante dio la orden de cortar en Aulide las amarras. de la gente que camina. y por quien escogió primero el sitio. pues sólo en eso mi mente se ocupa. Los hombres luego que vivían cerca. se acogieron al sitio. pues el pantano aquel lo rodeaba. con sus siervas quedóse a hacer sus artes. Aquel otro en los flancos tan escaso. que haber tomado el cuero y el bramante ahora querría. que era fuerte.

diciendo: «¡Atento. . atento!» a él me atrajo del sitio en que yo estaba. todas hincharse y explotarse luego. y al llegar hasta la cima nos paramos a ver la otra hondonada de Malasbolsas y otros llantos vanos.» Así me hablaba. CANTO XXI Así de puente en puente. las agujas y ruecas. que navegar no pueden. por ser magas y hechiceras con hierbas y figuras. Mas ahora ven. y a la vez quién hace un nuevo leño. La veía. y mientras caminábamos. bullía abajo una espesa resina. mas no veía en ella más que burbujas que el hervor alzaba. Como en los arsenales de Venecia bulle pez pegajosa en el invierno al reparar sus leños averiados. que llega ya al confín de los dos hemisferios. Mientras allá miraba fijamente. por divinas artes. hacen otros los remos y otros cuerdas. que la orilla impregnaba en todos lados. Caín con las zarzas. quién repara mesanas y trinquetas. y la vi tenebrosamente oscura. quién remacha la popa y quién la proa. Me volvi entonces como aquel que tarda en ver aquello de que huir conviene. conversando de lo que mi Comedia no se ocupa. asi.Y a las tristes que el huso abandonaron. y la luna ayer noche estaba llena: bien lo recordarás. el poeta. y a las ondas bajo Sevilla. que no fue estorbo alguna vez en esa selva oscura. subimos. y quién embrea los costados a aquel que hizo más rutas. sin fuego.

Aquél se hundió.» No de otro modo al pinche el cocinero hace meter la carne en la caldera. por mirar. debes temer.» Abajo lo tiró. no te aparezcas sobre la resina. y no se nada aquí como en el Serquio! así que. y por el escollo se volvió. qué fiera tenía su apariencia. dicen: «Cubierto bailar aquí debes. y nunca fue un mastín soltado persiguiendo a un ladrón con tanta prisa. agarrando los pies por los tendones. y. si no quieres nuestros garfios. tal que. y parecían cuán amenazantes sus pies ligeros. y por ninguna ofensa que me hagan. no demora la marcha. con los tridentes. os mando a un regidor de Santa Zita! Ponedlo abajo. Y el buen Maestro: «Para que no sepan que estás agua -me dijo. y se salía de nuevo.» Con más de cien arpones le pinchaban. y otras veces me he visto en tales líos. mas los demonios que albergaba el puente gritaron: «¡No está aquí la Santa Faz. que por la roca corriendo venía.» . del "ita" allí hacen "no" por el dinero. que era anguloso y soberbio. que voy a por otro a esa tierra que tiene un buen surtido: salvo Bonturo todos son venales. cargaba un pecador por ambas ancas. «¡Oh Malasgarras --dijo desde el puente-. que bien conozco esto. a escondidas hurtes.ve a esconderte tras una roca que sirva de abrigo. para que no flote. si puedes. y un diablo negro vi tras de nosotros.y a quien de pronto le acobarda el miedo. sus abiertas alas! En su hombro. ¡Ah.

» «¡Que vaya Malacola!» -se gritaron. tras rendirse. que me habrías visto venir -le dijo mi maestroseguro ya de todas vuestras armas. que de pronto se para y limosnea. puedes venir conmigo ya seguro. que se adelante alguno para oírme. y en contra de él volvieron los arpones. mas él gritó: «¡Que ninguno se atreva! Antes de que me pinchen los tridentes. y cuando ya alcanzó la sexta fosa. . del puentecillo aquéllos se arrojaron. y uno salió de entre los otros quietos. de Caprona.» Y el guía a mí: «Oh tú que allí te encuentras tras las rocas del puente agazapado.» Por lo que yo avancé hasta él deprisa. y a los otros les dijo: «No tocarlo. tal que temí que el pacto no guardaran. Yo me arrimé con toda mi persona a mi guía. Con la ferocidad y con la saña que los perros atacan al mendigo. pensad bien si debéis arponearme. le fue preciso un ánimo templado. que en el cielo se quiere que el camino salvaje enseñe a otros. al verse ya entre tantos enemigos.» Su orgullo entonces fue tan abatido que el tridente dejó caer al suelo. y los ojos no apartaba de sus caras que no eran nada buenas.Después pasó del puente a la otra parte. sin el querer divino y diestro hado? Déjame andar. y vino hasta él diciendo: «¿De qué sirve?» «Es que crees. Malacola. así yo vi temer a los infantes yéndose. y los diablos se echaron adelante.

para. y dijo: «Para. que no han de molestaros. en el trasero?» Y respondían: «Sí.vayamos solos sin escolta. Patasfrías. Malchucho. ¡Adelante Aligacho. ¿no ves cómo sus dientes les rechinan. si sabes ir.» Dieron la vuelta por la orilla izquierda. qué es esto que estoy viendo! -dije. cinco horas más que en esta hora.Inclinaban los garfios: «¿Que le pinche -decíanse. el Tartaja y el loco del Berrugas. . pues hacen eso por los condenados.» «¡Ay maestro. Arrancapelos. pínchale fuerte. pues no la necesito. por esta escarpa: hay otro escollo cerca. que es la ruta. pues que yace todo despedazado el arco sexto. Arañaperros.y tú. -él comenzó a decir. Mirad en torno de la pez hirviente.» Luego nos dijo: « Más andar por este escollo no se puede. Si eres tan avisado como sueles. id con ellos. déjalos que rechinen a su gusto. y Barbatiesa guíe la decena. y su entrecejo males amenaza?» Y él me dijo: «No quiero que te asustes. éstos a salvo lleguen al escollo que todo entero va sobre la fosa. y si queréis seguir más adelante podéis andar aquí. Vayan detrás Salido y Ponzoñoso. mil y doscientos y sesenta y seis años hizo. jabalí Colmilludo. que aquí se hundió el camino. Ayer.» Pero el demonio aquel que había hablado con mi guía. volvióse raudamente. Hacia allá mando a alguno de los míos para ver si se escapa alguno de esos.queréis.

con el tronco y las ancas escondidas. y ora con campanas. . y alguna vez huir para salvarse. con santos en la iglesia. por aliviar su pena. Caminábamos con los diez demonios. mas. o la revista. y él hizo una trompeta de su culo. como se acercaba Barbatiesa. bajo el hervor volvieron a meterse. y hogueras en castillos. y el corazón se me acongoja. con tambores. ¡Oh aretinos! y he visto las mesnadas. a manera de seña. CANTO XXII Caballeros he visto alzar el campo. se encontraban así los pecadores. escondiéndose en menos que hace el rayo. ¡fiera compaña!. Cual los delfines hacen sus señales con el arco del lomo al marinero. Mas a la pez volvía la mirada. en vuestra tierra he visto exploradores.mas primero la lengua se mordieron hacia su jefe. que uno esperaba. que le preparan a que el leño salve. hacer torneos y correr las justas. mas nunca con tan rara cornamusa. así como sucede que una rana se queda y otra salta. de este modo enseñaban la espalda algunos de ellos. con cosas propias y también ajenas. comenzar el combate. por ver lo que la bolsa contenía y a la gente que adentro estaba ardiendo. Y como al borde del agua de un charco hay renacuajos con el morro fuera. mas en la taberna con borrachos. ora con trompas. moverse caballeros ni pendones. ni nave al ver una estrella o la tierra. Yo vi.

si es que puedes. Berrugas. si más deseas de él saber.aún. destructor de si mismo y de sus cosas. y en este caldo estoy rindiendo cuentas. y él repuso: «Fui nacido en el reino de Navarra.Y Arañaperros. y dijo: « Estaros quietos un momento. que me había engendrado de un bellaco. Ya de todos el nombre conocía. puedes ya clavarle los garfios en la espalda y desollarlo» gritaban todos juntos los malditos.» Y volviendo la cara a mi maestro «Pregunta -dijo.» Y Colmilludo a cuya boca asoman. intenta.» Y él: «Hace poco a uno dejé que fue de allí vecino. que a su lado estaba. di ahora si de algún latino sabes que esté bajo la pez. un colmillo a cada lado. Y yo: «Maestro. Criado de un señor me hizo mi madre. Después fui de la corte de Teobaldo: allí me puse a hacer baratertas. preguntó de dónde era. ¡Si estuviese con él aún recubierto no temería tridentes ni garras!» . mas le agarró en sus brazos Barbatiesa. le agarró por el pelo empegotado y le sacó cual si fuese una nutria.» Y junto a él se aproximó mi guía. tal jabalí. le hizo sentir cómo uno descosía. antes que esos lo destrocen». saber quién es aquel desventurado. y atento estuve cuando se llamaban. pues lo aprendí cuando fueron nombrados. El guía entonces: «De los otros reos. Cayó el ratón entre malvados gatos. llegado a manos de sus enemigos. «Ahora.

mas eximio baratero. Cogió el dinero. y cogióle el brazo con el gancho. vaso de mil fraudes. pájaro malvado. por salir a flote?» Y aquél repuso: «Fue el fraile Gomita. y fue en otros menesteres. el de Gallura.» «Si queréis conocerles o escucharles -volvió a empezar el preso temerosoharé venir toscanos o lombardos. has dicho. y soltóles de plano. a aquel que aún contemplaba sus heridas le preguntó mi guía sin tardanza: «¿Y quién es ése a quien enhoramala dejaste. siguiendo en este mismo sitio. dijo: « Hazte a un lado.Y el Salido: «Esperamos ya bastante». no chico. dijo. pero quietos estén los Malasgarras para que éstos no teman su venganza.» Malchucho en ese instante alzó el hocico.» Y vuelto hacia el Tartaja el gran preboste. como acostumbramos hacer cuando del fondo sale alguno. También quiso agarrarle Ponzoñoso piernas abajo. y yo. mas el decurión miró a su alrededor con mala cara. haré venir siete cuando les silbe. como dice. Cuando estuvieron algo más calmados. cuyos ojos herirle amenazaban. que apresó a los rivales de su amo. y hablan Cerdeña sin que sus lenguas nunca se fatiguen. tal que se llevó un trozo desgarrado. . Trata con él maese Miguel Zanque de Logodoro. ¡Ay de mí! ved que aquél rechina el diente: más te diría pero tengo miedo que a rascarme la tiña se aparezcan. consiguiendo que todos lo alabasen. por uno que soy yo.

y aquél alzó volando arriba el pecho. fijó la planta en tierra. cuando el halcón se acerca. más aquel que fue causa del desastre. que se marchó gritando: «Ya te tengo. se remonta. Airado Patasfrías por la broma. culpables se sintieron. tal que con él se enzarzó sobre el foso. mas batiré sobre la pez las alas. que muchos trucos conocía respondió: «¿Malicioso soy acaso. al contrario de los otros. yo no iré tras de ti con buen galope. oirás un nuevo juego: todos al otro lado se volvieron. deseando que aquél huyese para armar camorra. le dijo: «Si te tiras. ya veremos si tú nos aventajas. cuando busco a los míos más tristeza?» No se aguantó Aligacho. y. y al desaparecer el baratero. deja la orilla y corre tras la roca. Los separó el calor a toda prisa. y dijo: «Ved qué malicia pensó para escaparse. roto y cansado. pero era muy difícil remontarse.moviendo la cabeza.» Oh tú que lees. . sujetándole bien. Fue el otro gavilán bien amaestrado. y el primero aquel que era más contrario. y en un punto dio un salto y se escapó de su preboste. pues que al miedoso no alcanzaron las alas: se hundió éste. volando atrás. lo cogió. y éste.» Mas él. No de otro modo el ánade de golpe.» Mas de poco valió. se sumerge. Aprovechó su tiempo el de Navarra. Y por esto. volvió las garras a su camarada. y ambos cayeron en la mitad de aquel pantano hirviente.

CANTO XXIII Callados. Barbatiesa. porque igual que «enseguida» y «al instante». cual la de dentro veo. ellos vendrán detrás con más crueldad que el can lleva una liebre con los dientes.» Y él: «Si yo fuese de azogado vidrio.» Ya sentía erizados los cabellos por el miedo y atrás atento estaba cuando dije: «Maestro. se parecen las dos si se compara el principio y el fin atentamente. que mi primer espanto redoblaba. solos y sin compañía caminábamos uno tras del otro. así nació de aquel otro después. cual de un pensamiento el otro sale. Vuelto había a la fábula de Esopo mi pensamiento la presente riña. que cocidos estaban en la costra.pues tenían las alas pegajosas. lo mismo que los frailes franciscanos. enfadado cual los otros. Si sobre el mal la ira se acrecienta. Y. Por un lado y por otro descendieron: echaron garfios a los atrapados. a cuatro hizo volar a la otra parte. Yo así pensaba: «Si estos por nosotros quedan burlados con daño y con befa. donde él habló del ratón y la rana. y asi enredados los abandonamos. tu imagen exterior no copiaría tan pronto en mí. supongo que estarán muy resentidos. si escondite no encuentras enseguida. me amedrentan los Malasgarras: vienen tras nosotros: tanto los imagino que los siento. todos con grafios y muy prestamente. .

sosteniéndome encima de su pecho.» Este consejo apenas proferido. llorando fatigados y abatidos. teniendo. Si hacia el lado derecho hay una cuesta. Allí encontramos a gente pintada que alrededor marchaba a lentos pasos.tras mi pensar el tuyo ahora venía. y no cual compañero. que cierra la otra bolsa por un lado. De súbito mi guía me cogió cual la madre que al ruido se despierta y ve cerca de sí la llama ardiente. de él cuidado. No corre por la aceña agua tan rauda. para capturarnos. los vi venir con las alas extendidas. con igual acto y con la misma cara. como a su hijo. Y llegaron sus pies al lecho apenas del fondo. cual mi maestro por aquel barranco. Y desde lo alto de la dura margen. . hechas del tamaño que se hacen en Cluní para los monjes: por fuera son de oro y deslumbrantes. que coge al hijo y huye y no se para. más que de ella. no muy de lejos. huiremos de la caza imaginada. cuando más a los palos se aproxima. pues la alta providencia que los quiere hacer ministros de la quinta fosa. que un único consejo hago de entrambos. para mover la rueda del molino. de espaldas resbaló por la pendiente. aunque tan sólo vista una camisa. poder salir de allí no les permite. Tenían capas con capuchas bajas hasta los ojos. cuando aquéllos a la cima sobre nosotros. pero no temíamos. para poder bajar a la otra bolsa.

y. luego a sí se volvieron y decían: «Ése parece vivo en la garganta. y los ojos. y luego anda conforme con sus pasos. torvamente. ¡Oh eternamente fatigoso manto! Nosotros aún seguimos por la izquierda a su lado. andando. y tan pesadas que Federico de paja las puso. Tal vez tendrás de mí lo que buscabas.» Y el guía se volvió y me dijo: «Espera. Cuando estuvieron cerca.» Uno entonces que oyó mi hablar toscano. dinos quién eres sin tener reparo. mueve entorno. de ir conmigo. y cuál es vuestra pena que reluce?» «Estas doradas capas -uno dijoson de plomo. que así veo por el rostro.mas por dentro de plomo.» Me detuve. y con el cuerpo estoy que siempre tuve. que los pesos . y vi a dos que una gran ansia mostraban. venían tan despacio. mas cansados aquéllos por el peso. de detrás nos gritó: « Parad los pasos. Por lo que dije al guía: «Ve si encuentras a quien de nombre o de hechos se conozca.» «He nacido y crecido -les repuseen la gran villa sobre el Arno bello. que al colegio de los tristes hipócritas viniste. escuchando el triste lloro. si están muertos ¿por qué privilegio van descubiertos de la gran estola?» Dijéronme: «Oh Toscano. que tanto os destila el dolor. que con nuevos compañeros a cada paso estábamos. tan gruesas. en el rostro. me remiraron sin decir palabra. ¿Quién sois vosotros. los que corréis por entre el aire oscuro. mas la carga pesaba y el sendero.

sin obligar a los ángeles negros. hay un peñasco. por la cual ambos dos salir podamos. en el eterno exilio tan vilmente.» Yo comencé: «Oh hermanos.hacen así chirriar a sus balanzas. a que nos saquen de este triste foso. y que sienta es necesario el peso del que pasa por encima. por entero se agitaba. dijo a los fariseos que era justo ajusticiar a un hombre por el pueblo. Después dirigió al fraile estas palabras: «No os desagrade. que de la gran roca sale. Desnudo está y clavado en el camino como ves. soplándose en la barba con suspiros. si podéis. porque vi por el suelo a uno crucificado con tres palos. y que cruza los terribles valles. y los de aquel concilio que a los judíos fue mala semilla. yo Catalano y éste Loderingo llamados. Subir podréis arriba por la ruina que yace al lado y el fondo recubre. me dijo: «El condenado que tú miras. y en tal modo se encuentra aquí su suegro en este foso. Frailes gozosos fuimos.» Repuso entonces: «Antes que lo esperes.» . decirnos si existe alguna trocha a la derecha. vuestros males » No dije más. y fuimos tales que en torno del Gardingo aún puede verse. boloñeses.» Vi que Virgilio entonces se asombraba por quien se hallaba allí crucificado. salvo aquí que está roto y no lo salva. y elegidos en tu tierra. Al verme. como suele nombrarse a un imparcial por conservar la paz. y el fraile Catalán que lo advirtió.

mas poco dura el temple de su pluma.El guía inclinó un poco la cabeza: dijo después: « Contaba mal el caso quien a los pecadores allí ensarta. vuelve a casa. mas pronto al mal siguió la medicina. toma su cayado. pues. detrás siguiendo las queridas plantas. mirando antes la ruina bien.» Rápidamente el guía se marchó. sale de nuevo. y se acercó a empinarme. De igual manera me asustó el maestro cuando vi que su frente se turbaba. al llegar al derruido puente. y aquí y allá se duele. y las noches se igualan con los días. el guía se volvió a mí con el rostro dulce que vi al principio al pie del monte. CANTO XXIV En ese tiempo en el que el año es joven y el sol sus crines bajo Acuario templa.» Y el fraile: « Ya en Bolonia oí contar muchos vicios del diablo. cuando la escarcha en tierra se asemeja a aquella imagen de su blanca hermana. el campesino falto de forraje. con el rostro turbado por la ira. y entre otros que es mentiroso y padre del embuste. se levanta y contempla la campiña toda blanca. Y como el que trabaja y que calcula. y yo me separé de los cargados. . tras de haber tomado una resolución. y cobra la esperanza. abrió los brazos. viendo que al monte ya le cambió el rostro en pocas horas. y el muslo se golpea. tal mezquino que no sabe qué hacerse. y a pacer fuera saca las ovejas.

» No era un camino para alguien con capa. podíamos subir de piedra en piedra.» Por el derrumbe empezamos a andar. él leve.que parece que todo lo prevea. «Ahora es preciso que te despereces -dijo el maestro-. Así que arriba: vence la pereza con ánimo que vence cualquier lucha. pues que andando en plumas no se consigue fama. pero yo vencido fuera. encaramándome a la cima de un peñasco. otra roca examinaba. si con el cuerpo grave no lo impide. mostrándome provisto de un ánimo mayor del que tenía. « Vamos -dije-. el que la vida sin ella malgasta tal vestigio en la tierra de sí deja. cual humo en aire o en agua la espuma. donde la última piedra se destaca. que era escarpado y rocoso y estrecho. igual. pero antes ve si puede sostenerte. yo sujeto. procura que te sirva. . haber huido de éstos no es bastante: si me entiendes. Estoy fuerte y animoso. ni entre colchas. Y si no fuese que en aquel recinto más corto era el camino que en los otros. no sé de él. Tan ordeñado del pulmón estaba mi aliento en la subida. que sin fuerzas busqué un asiento en cuanto que llegamos.» Alcé entonces. pues apenas. la situación de cada valle hace que se eleve un costado y otro baje. Hay que subir una escala aún más larga. Mas como hacia la boca Malasbolsas del pozo más profundo toda pende. y así llegamos a la punta extrema. diciendo: «Agárrate luego de aquélla.

«Otra respuesta -dijo. . por lo que yo: «Maestro alcanza el otro recinto. Entre el montón tristísimo corrían gentes desnudas y aterrorizadas. miro así al fondo y nada reconozco. sin refugio esperar o heliotropía: esposados con sierpes a la espalda. De pronto a uno que se hallaba cerca. y cancros con anfisibenas.y mucho más pendiente que el de antes. ni con aquel que está sobre el mar Rojo.» Desde lo alto del puente descendimos donde se cruza con la octava orilla. ni tan malas. pues. y yo vi dentro terrible maleza de serpientes. se lanzó una serpiente y le mordió donde el cuello se anuda con los hombros. yáculos y faras produce. mostró jamás con la Etiopía entera. y descendamos por el muro. que incomprensibles voces profería. cuando una voz salió del otro foso. No le entendí. encima montadas. que la sangre aún me hiela el recordarlo. de especies tan distintas. ni tantas pestilencias. como escucho a alguno que no entiendo. por más que sobre el lomo ya estuviese del arco que cruzaba: mas el que hablaba parecía airado. y callando. les hincaban la cola y la cabeza en los riñones. hasta el fondo no llegaban. Más no se ufane Libia con su arena. que si quelidras. mas mis ojos vivos. luego me fue la bolsa manifiesta. por lo oscuro. Miraba al fondo. Hablando andaba para hacerme el fuerte.no he de darte más que hacerlo. pues que demanda justa se ha de cumplir con obras.

y en aquel mismo se tornó de súbito.» Y yo a mi guía: «Dile que no huya.Ni la O tan pronto. en este fiero abismo. Vida de bestia me plació. y de triste vergüenza enrojeció. que cuando fui arrancado en la otra vida. sólo de incienso lágrimas y amomo. o de otra opilación que liga el ánimo. y luego estando así deshecho en tierra amontonóse el polvo por si solo. no de hombre. y nardo y mirra son su último nido. cuán severa. y dijo: «Más me duele que me halles en la miseria en la que me estás viendo. que tales golpes das en tu venganza! El guía preguntó luego quién era: y él respondió: «Lloví de la Toscana. mas volvió contra mí el ánimo y rostro. que oyó. y Pistoya me fue buena cuadra. ¡Oh divina potencia. ni la I.» Y el pecador. no se escondía. que levantado mira alrededor. y pregunta qué culpa aquí le arroja. muy conturbado por la gran angustia que le ha ocurrido. como al mulo que fui: soy Vanni Fucci bestia. Así los grandes sabios aseguran que muere el Fénix y después renace. . que hombre le vi de maldad y de sangre. y suspira al mirar: igual el pecador al levantarse. cual se encendió y ardió. porque fuerza diabólica lo tira. y todo en cenizas se convirtió cayendo todo entero. se escribe. cuando a los cinco siglos ya se acerca: no pace en vida cebada ni hierba. no ha mucho tiempo. Y como aquel que cae sin saber cómo.

y acusaron a otro hombre falsamente. y le sujetó ciñéndose a sí misma por delante. De Val de Magra Marte manda un rayo rodeado de turbios nubarrones. sobre el campo Piceno habrá un combate. que no pudo con ella ni moverse. gritando: «Toma. alzó las manos con un par de higas. por qué niegas incinerarte. ¡Esto te digo para hacerte daño!» CANTO XXV El ladrón al final de sus palabras.Yo no puedo ocultar lo que preguntas: aquí estoy porque fui en la sacristía ladrón de los hermosos ornamentos. te las dedico. llamando: «¿Dónde. dónde está el soberbio?» No creo que Maremma tantas tenga. Pistoya. y vi venir a un centauro rabioso. así que más no dures. Dios. ni el que cayó de la muralla en Tebas. de modo que herirá a todos los blancos.» Desde entonces me agradan las serpientes. . cuantas bichas tenía por la grupa. y en agria tempestad impetuosa. y otra a los brazos. pues superas en mal a tus mayores! En todas las regiones del infierno no vi a Dios tan soberbio algún espíritu. pues una le envolvió entonces el cuello. ¡Ah Pistoya. si del lugar oscuro tal vez sales. y de repente rasgará la niebla. cual si dijese: «No quiero que sigas». abre el oído y este anuncio escucha: Pistoya de los negros enflaquece: luego en Florencia cambian gente y modos. mas porque no disfrutes al mirarme. Aquel huyó sin decir más palabra.

se le tira. hasta acabar sus obras tan inicuas bajo la herculea maza. Yo no les conocí. y a nuestros pies llegaron tres espíritus. hizo un lago de sangre muchas veces. bajo el muro del monte Aventino. que. lento en creerte lo que diré. hasta que nos gritaron: «¿Quiénes sois?»: por lo cual dimos fin a nuestra charla. tras la nuca. para que el guía se fijase. y apenas me lo creo. ¿dónde te has metido?» Y yo. y después le mordió las dos mejillas. y una serpiente con seis pies a uno.» Mientras que así me hablaba. por el hurto que fraudulento hizo del rebaño que fue de su vecino. como suele ocurrir en ocasiones. Si ahora fueras.hasta donde comienzan nuestras formas. un dragón tenía. No va con sus hermanos por la senda. no será nada raro. Los delanteros lanzóle a los muslos y le metió la cola entre los dos. se marchó. que tal vez ciento le dio. los de delante prendieron sus brazos. diciendo: «Cianfa. Los pies de en medio cogiéronle el vientre. lector. y entonces nos volvimos hacia ellos. A ellos tenía alzada la mirada. que tuvo el uno que llamar al otro. sin que ni yo ni el guía lo advirtiésemos. pero ocurrió. Encima de los hombros. con las alas abiertas. pues yo lo vi. Mi maestro me dijo: « Aquel es Caco. y la trabó detrás de los riñones. . mas no sintió el deceno. del mentón puse el dedo a la nariz. y entera se le enrosca. y éste quema cuanto toca.

luego al suelo cayó a sus pies tendida. Como el lagarto bajo el gran azote de la canícula. los muslos con las piernas. que aún no es negro y ya deja de ser blanco. Los otros dos miraban. Él a la sierpe. . con los pies quietos.Hiedra tan arraigada no fue nunca a un árbol. como se extiende a causa del ardor. vientre y tronco en miembros nunca vistos se tornaron. la otra por la boca humeaban. una sierpe airada. al cambiar de seto. El herido miró. parece un rayo si cruza el camino. Se juntan luego. como si fiebre o sueño le asaltase. y ella a él miraba. y se fue con paso lento. tal grano de pimienta negra y livida. a uno le golpea. yendo a las barrigas de los restantes. ay. bostezaba. el humo confundiendo. ese color oscuro. y en aquel sitio que primero toma nuestro alimento. tal si cera ardiente fueran. como aquella horrible fiera por otros miembros enroscó los suyos. cada cual gritando: «¡Agnel. tal parecía. no parecían ya lo que antes eran. Cuatro miembros hiciéronse dos brazos. y mezclan así sus colores. él por la llaga. antes. por el papel. mas nada dijo. y mezcladas se vieron dos figuras en una cara. donde se perdían. cómo estás cambiando! ¡mira que ya no sois ni dos ni uno! Las dos cabezas eran ya una sola. Ya no existian las antiguas formas: dos y ninguna la perversa imagen parecía.

que a poco la juntura de ninguna manera se veía. el morro adelantaba. El que era en pie lo trajo hacia las sienes. Mientras el humo al uno y otro empaña de color nuevo. sin desviarse la mirada impía. a la nariz dio forma. en fuente a ésta convirtió. de modo que ambas formas a cambiar dispusieran sus materias. y el herido juntaba las dos hormas.Calle Lucano ahora donde habla del mísero Sabello y de Nasidio. que en dos partió su cola la serpiente. el miembro hicieron que se oculta el hombre. Tomó la cola hendida la figura que perdía aquel otro. cual conviene. y de mucha materia que allí había. y pelo hace crecer por una parte y por la otra depila. y espere a oír aquello que describo. El que yacía. que eran cortos. . que frente a frente dos naturalezas no trasmutó. Vi los brazos entrar por las axilas. bajo la cual cambiaban sus hocicos. y los pies de la fiera. y su pellejo se hacía blando y el de aquélla. Calle Ovidio de Cadmo y de Aretusa. tanto alargar como acortarse aquéllos. no le envidio. Las piernas con los muslos a sí mismos tal se unieron. salió la oreja del carrillo liso. torcidos juntos. duro. y engrosó los dos labios. poetizando. lo que no fue detrás y se retuvo de aquel sobrante. cayó el uno y el otro levantóse. Luego los pies de atrás. y el misero del suyo hizo dos patas. Se respondieron juntos de tal modo. que si aquél en serpiente.

en pos de ella. si ya fuese: ¡Ojalá fuera ya. hablando escupe. y dijo al otro: «Quiero que ande Buso como hice yo.y escondió en la cabeza las orejas. . Y la lengua. tan a escondidas que no les viese bien. que estaba unida y presta para hablar antes. aunque mi vista fuese algo confusa. CANTO XXVI ¡Goza.» Así yo vi la séptima zahúrda mutar y trasmutar. y encogido el ánimo. se echó a correr silbando por el valle. te aborrece. Gaville. No fuera prematuro. no pudieron huir. ya que eres tan grande. Florencia. Puccio Sciancato -de los tres compañeros era el único que no cambió de aquellos que vinieronera el otro a quien tú. se cerró. que por mar y por tierra bate alas. lo que Prato. como del caracol hacen los cuernos. y la otra. de donde me vino vergüenza. El alma que era en fiera convertida. si oscura fue la pluma. subió mi guía y tiraba de mí. y la otra partida. y aquí me excuse la novedad. Luego volvióle las espaldas nuevas. Mas si el soñar al alba es verdadero. Y sucedió que. de aquí a no mucho tiempo. y cesó ya el humo. Nos marchamos de allí. lloras. su camino. lo que ser debe! que más me pesará. reptando. cuanto envejezco. y por los peldaños que en la bajada nos sirvieron antes. se partió. conocerás. y para ti no mucha honra. no ya otras. y en el infierno se expande tu nombre! Cinco nobles hallé entre los ladrones de tus vecinos.

como una nubecilla que subiese. y encierra un pecador cada centella. sin las manos. el recuerdo a lo que vi dirijo. y el ingenio refreno más que nunca. vio de Elías el carro al remontarse. Yo estaba tan absorto sobre el puente. y decírtelo quería: . oculto menos tiene el rostro. al escucharte estoy más cierto. cuando.Y siguiendo el camino solitario. tal se mueven aquéllas por la boca del foso. si buena estrella.» «Maestro -le repuse-. toda resplandecía en llamaradas la bolsa octava. o mejor cosa. por los picos y rocas del escollo. que con los ojos seguir no podia. porque sin guía de virtud no corra. todas se ocultan en donde se queman. Y viéndome mi guía tan atento dijo: « Dentro del fuego están las almas. Cuantas el campesino que descansa en la colina. yo mismo no lo enturbie. cuando aquel que alumbra el mundo. me ha dado el bien. que si una roca no hubiese agarrado. pero ya he notado que así fuese. Y como aquel que se vengó con osos. mas ninguna enseña el hurto. en el lugar tal vez que ara y vendimia. tal como advirtiera desde el sitio en que el fondo se veía. luciérnagas contempla allá en el valle. sin empujarme hubiérame caído. Entonces me dolió. tal que. y erguidos los caballos a los cielos. el pie no se valía. y me duele ahora. ni alguna cosa ver salvo la llama. cuando a las moscas siguen los mosquitos.

yo le escuché decir de esta manera: «¡Oh vosotros que sois dos en un fuego. mira cómo a ellos lleva mi deseo. maestro.» «Si pueden dentro de aquellas antorchas hablar -le dije. que abrió la puerta que fue gentil semilla a los romanos.» El mayor cuerno de la antigua llama empezó a retorcerse murmurando. muerta. si os merecí.¿quién viene en aquel fuego dividido. cuando altos versos escribí en el mundo. que no me impidas que aguardar yo pueda a que la llama cornuda aquí llegue. pues que comprendo lo que quieres. no os alejéis. bien fuera poco o mucho. . ya que serán esquivos por ser griegos. y valga mil mi súplica. Se llora la traición por la que. halló la muerte. mientras que estaba vivo. tal vez. y dentro de su llama se lamenta del caballo el ardid. pero procura reprimir tu lengua. y te suplico.pídote. y yo te lo concedo. a tus palabras.» Y él me repuso: «Es digno lo que pides de mucha loa.» Cuando la llama hubo llegado a donde lugar y tiempo pareció a mi guía. Déjame hablar a mí. por él perdido. luego la punta aquí y acá moviendo. aún Daidamia se duele por Aquiles. y por el Paladión se halla el castigo. tal como aquella que el viento fatiga. y así juntos en la venganza van como en la ira. si os merecí. que parece surgido de la pira donde Eteocles fue puesto con su hermano?» Me respondió: «Allí dentro se tortura a Ulises y a Diomedes. mas que alguno me diga dónde.

que no hubiera podido detenerlos. que debiera alegrar a Penélope. y dijo: «Cuando me separé de Circe. y vuelta nuestra proa a la mañana. y la isla de los sardos. mas para conseguir virtud y ciencia. ni el cariño del viejo padre. para que el hombre más allá no fuera: a mano diestra ya dejé Sevilla. con un leño tan sólo. y la otra mano se quedaba Ceuta. al arribar a aquella boca estrecha donde Hércules plantara sus columnas. vencer pudieron el ardor interno que tuve yo de conocer el mundo. . antes de que así Eneas la llamase.» «Oh hermanos -dije-. fuera sacó la voz. ni el amor debido. y las otras que aquel mar baña en torno.cual si fuese una lengua la que hablara. que tras de cien mil peligros a occidente habéis llegado. y la pequeña tripulación que nunca me dejaba. Viejos y tardos ya nos encontrábamos. y Marruecos. Considerar cuál es vuestra progenie: hechos no estáis a vivir como brutos. ni la filial dulzura. siguiendo al sol. mas me arrojé al profundo mar abierto. del mundo inhabitado. ahora que ya es tan breve la vigilia de los pocos sentidos que aún nos quedan. Un litoral y el otro vi hasta España.» A mis hombres les hice tan ansiosos del camino con esta breve arenga. y el vicio y la virtud de los humanos. negaros no queráis a la experiencia. que sustrajóme más de un año allí junto a Gaeta.

alas locas hicimos de los remos,
inclinándose siempre hacia la izquierda.
Del otro polo todas las estrellas
vio ya la noche, y el nuestro tan bajo
que del suelo marino no surgía.
Cinco veces ardiendo y apagada
era la luz debajo de la luna,
desde que al alto paso penetramos,
cuando vimos una montaña, oscura
por la distancia, y pareció tan alta
cual nunca hubiera visto monte alguno.
Nos alegramos, mas se volvió llanto:
pues de la nueva tierra un torbellino
nació, y le golpeó la proa al leño.
Le hizo girar tres veces en las aguas;
a la cuarta la popa alzó a lo alto,
bajó la proa -como Aquél lo quisohasta que el mar cerró sobre nosotros.
CANTO XXVII
Quieta estaba la llama ya y derecha
para no decir más, y se alejaba
con la licencia del dulce poeta,
cuando otra, que detrás de ella venía,
hizo volver los ojos a su punta,
porque salía de ella un son confuso.
Como mugía el toro siciliano
que primero mugió, y eso fue justo,
con el llanto de aquel que con su lima
lo templó, con la voz del afligido,
que, aunque estuviese forjado de bronce,
de dolor parecía traspasado;
así, por no existir hueco ni vía
para salir del fuego, en su lenguaje
las palabras amargas se tornaban.
Mas luego al encontrar ya su camino
por el extremo, con el movimiento
que la lengua le diera con su paso,

escuchamos: «Oh tú, a quien yo dirijo
la voz y que has hablado cual lombardo,
diciendo: "Vete ya; más no te incito",
aunque he llegado acaso un poco tarde,
no te pese el quedarte a hablar conmigo:
¡Mira que no me pesa a mí, que ardo!
Si tú también en este mundo ciego
has oído de aquella dulce tierra
latina, en que yo fui culpable, dime
si tiene la Romaña paz o guerra;
pues yo naci en los montes entre Urbino
y el yugo del que el Tiber se desata.»
Inclinado y atento aún me encontraba,
cuando al costado me tocó mi guía,
diciéndome: «Habla tú, que éste es latino.»
Yo, que tenía la respuesta pronta,
comencé a hablarle sin demora alguna:
«Oh alma que te escondes allá abajo,
tu Romaña no está, no estuvo nunca,
sin guerra en el afán de sus tiranos;
mas palpable ninguna dejé ahora.
Rávena está como está ha muchos años:
le los Polenta el águila allí anida,
al que a Cervia recubre con sus alas.
La tierra que sufrió la larga prueba
hizo de francos un montón sangriento,
bajo las garras verdes permanece.
El mastín viejo y joven de Verruchio,
que mala guardia dieron a Montaña,
clavan, donde solían, sus colmillos.
Las villas del Santerno y del Camone
manda el leoncito que campea en blanco,
que de verano a invierno el bando muda;
y aquella cuyo flanco el Savio baña,
como entre llano y monte se sitúa,
vive entre estado libre y tiranía.

Ahora quién eres, pido que me cuentes:
no seas más duro que lo fueron otros;
tu nombre así en el mundo tenga fama.»
Después que el fuego crepitó un momento
a su modo, movió la aguda punta
de aquí, de allí, y después lanzó este soplo:
«Si creyera que diese mi respuesta
a persona que al mundo regresara,
dejaría esta llama de agitarse;
pero, como jamás desde este fondo
nadie vivo volvió, si bien escucho,
sin temer a la infamia, te contestó:
Guerrero fui, y después fui cordelero,
creyendo, así ceñido, hacer enmienda,
y hubiera mi deseo realizado,
si a las primeras culpas, el gran Preste,
que mal haya, tornado no me hubiese;
y el cómo y el porqué, quiero que escuches:
Mientras que forma fui de carne y huesos
que mi madre me dio, fueron mis obras
no leoninas sino de vulpeja;
las acechanzas, las ocultas sendas
todas las supe, y tal llevé su arte,
que iba su fama hasta el confín del mundo.
Cuando vi que llegaba a aquella parte
de mi vida, en la que cualquiera debe
arriar las velas y lanzar amarras,
lo que antes me plació, me pesó entonces,
y arrepentido me volví y confeso,
¡ah miserable!, y me hubiera salvado.
El príncipe de nuevos fariseos,
haciendo guerra cerca de Letrán,
y no con sarracenos ni judíos,
que su enemigo todo era cristiano,
y en la toma de Acre nadie estuvo
ni comerciando en tierras del Sultán;
ni el sumo oficio ni las sacras órdenes

en sí guardó, ni en mí el cordón aquel
que suele hacer delgado a quien lo ciñe.
Pero, como a Silvestre Constantino,
allí en Sirati a curarle de lepra,
así como doctor me llamó éste
para curarle la soberbia fiebre:
pidióme mi consejo, y yo callaba,
pues sus palabras ebrias parecían.
Luego volvió a decir: «Tu alma no tema;
de antemano te absuelvo; enséñame
la forma de abatir a Penestrino.
El cielo puedo abrir y cerrar puedo,
porque son dos las llaves, como sabes,
que mi predecesor no tuvo aprecio.»
Los graves argumentos me punzaron
y, pues callar peor me parecia,
le dije: "Padre, ya que tú me lavas
de aquel pecado en el que caigo ahora,
larga promesa de cumplir escaso
hará que triunfes en el alto solio."
Luego cuando morí, vino Francisco,
mas uno de los negros querubines
le dijo: "No lo lleves: no me enfades.
Ha de venirse con mis condenados,
puesto que dio un consejo fraudulento,
y le agarro del pelo desde entonces;
que a quien no se arrepiente no se absuelve,
ni se puede querer y arrepentirse,
pues la contradicción no lo consiente."
¡Oh miserable, cómo me aterraba
al agarrarme diciéndome: "¿Acaso
no pensabas que lógico yo fuese?"
A Minos me condujo, y ocho veces
al duro lomo se ciñó la cola,
y después de morderse enfurecido,
dijo: "Este es reo de rabiosa llama",
por lo cual donde ves estoy perdido

y, así vestido, andando me lamento.»
Cuando hubo terminado su relato,
se retiró la llama dolorida,
torciendo y debatiendo el cuerno agudo.
A otro lado pasamos, yo y mi guía,
por cima del escollo al otro arco
que cubre el foso, donde se castiga
a los que, discordiando, adquieren pena.
CANTO XXVIII
Aun si en prosa lo hiciese, ¿quién podría
de tanta sangre y plagas como vi
hablar, aunque contase mochas veces?
En verdad toda lengua fuera escasa
porque nuestro lenguaje y nuestra mente
no tienen juicio para abarcar tanto.
Aunque reuniesen a todo aquel gentío
que allí sobre la tierra infortunada
de Apulia, foe de su sangre doliente
por los troyanos y la larga guerra
que tan grande despojo hizo de anillos,
cual Livio escribe, y nunca se equivoca;
y quien sufrió los daños de los golpes
por oponerse a Roberto Guiscardo;
y la otra cuyos huesos aún se encuentran
en Caperano, donde fue traidor
todo el pullés; y la de Tegliacozzo,
que venció desarmado el viejo Alardo,
y cuál cortado y cuál roto su miembro
mostrase, vanamente imitaría
de la novena bolsa el modo inmundo.
Una cuba, que duela o fondo pierde,
como a uno yo vi, no se vacía,
de la barbilla abierto al bajo vientre;
por las piernas las tripas le colgaban,
vela la asadura, el triste saco
que hace mierda de todo lo que engulle.

Mientras que en verlo todo me ocupaba,
me miró y con la mano se abrió el pecho
diciendo: «¡Mira cómo me desgarro!
imira qué tan maltrecho está Mahoma!
Delante de mí Alí llorando marcha,
rota la cara del cuello al copete.
Todos los otros que tú ves aquí,
sembradores de escándalo y de cisma
vivos fueron, y así son desgarrados.
Hay detrás un demonio que nos abre,
tan crudamente, al tajo de la espada,
cada cual de esta fila sometiendo,
cuando la vuelta damos al camino;
porque nuestras heridas se nos cierran
antes que otros delante de él se pongan.
Mas ¿quién eres, que husmeas en la roca,
tal vez por retrasar ir a la pena,
con que son castigadas tus acciones?»
«Ni le alcanza aún la muerte, ni el castigo
-respondió mi maestro- le atormenta;
mas, por darle conocimiento pleno,
yo, que estoy muerto, debo conducirlo
por el infierno abajo vuelta a vuelta:
y esto es tan cierto como que te hablo.»
Mas de cien hubo que, cuando lo oyeron,
en el foso a mirarme se pararon
llenos de asombro, olvidando el martirio.
« Pues bien, di a Fray Dolcín que se abastezca,
tú que tal vez verás el sol en breve,
si es que no quiere aquí seguirme pronto,
tanto, que, rodeado por la nieve,
no deje la victoria al de Novara,
que no sería fácil de otro modo.»
Después de alzar un pie para girarse,
estas palabras díjome Mahoma;
luego al marcharse lo fijó en la tierra.
Otro, con la garganta perforada,

cortada la nariz hasta las cejas,
que una oreja tenía solamente,
con los otros quedó, maravillado,
y antes que los demás, abrió el gaznate,
que era por fuera rojo por completo;
y dijo: «Oh tú a quien culpa no condena
y a quien yo he visto en la tierra latina,
si mucha semejanza no me engaña,
acuérdate de Pier de Medicina,
si es que vuelves a ver el dulce llano,
que de Vercelli a Marcabó desciende.
Y haz saber a los dos grandes de Fano,
a maese Guido y a maese Angiolello,
que, si no es vana aquí la profecía,
arrojados serán de su bajel,
y agarrotados cerca de Cattolica,
por traición de tirano fementido.
Entre la isla de Chipre y de Mallorca
no vio nunca Neptuno tal engaño,
no de piratas, no de gente argólica.
Aquel traidor que ve con sólo uno,
y manda en el país que uno a mi lado
quisiera estar ayuno de haber visto,
ha de hacerles venir a una entrevista;
luego hará tal, que al viento de Focara
no necesitarán preces ni votos.»
Y yo le dije: «Muéstrame y declara,
si quieres que yo lleve tus noticias,
quién es el de visita tan amarga.»
Puso entonces la mano en la mejilla
de un compañero, y abrióle la boca,
gritando: «Es éste, pero ya no habla;
éste, exiliado, sembraba la duda,
diciendo a César que el que está ya listo
siempre con daño el esperar soporta.»
¡Oh cuán acobardado parecía,
con la lengua cortada en la garganta,

Curión que en el hablar fue tan osado!
Y uno, con una y otra mano mochas,
que alzaba al aire oscuro los muñones,
tal que la sangre le ensuciaba el rostro,
gritó: «Te acordarás también del Mosca,
que dijo: "Lo empezado fin requiere",
que fue mala simiente a los toscanos.»
Y yo le dije: «Y muerte de tu raza.»
Y él, dolor a dolor acumulado,
se fue como persona triste y loca.
Mas yo quedé para mirar el grupo,
y vi una cosa que me diera miedo,
sin más pruebas, contarla solamente,
si no me asegurase la conciencia,
esa amiga que al hombre fortifica
en la confianza de sentirse pura.
Yo vi de cierto, y parece que aún vea,
un busto sin cabeza andar lo mismo
que iban los otros del rebaño triste;
la testa trunca agarraba del pelo,
cual un farol llevándola en la mano;
y nos miraba, y «¡Ay de mí!» decía.
De sí se hacía a sí mismo lucerna,
y había dos en uno y uno en dos:
cómo es posible sabe Quien tal manda.
Cuando llegado hubo al pie del puente,
alzó el brazo con toda la cabeza,
para decir de cerca sus palabras,
que fueron: «Mira mi pena tan cruda
tú que, inspirando vas viendo a los muertos;
mira si alguna hay grande como es ésta.
Y para que de mí noticia lleves
sabrás que soy Bertrand de Born, aquel
que diera al joven rey malos consejos.
Yo hice al padre y al hijo enemistarse:
Aquitael no hizo más de Absalón
y de David con perversas punzadas:

Y como gente unida así he partido,
partido llevo mi cerebro, ¡ay triste!,
de su principio que está en este tronco.
Y en mí se cumple la contrapartida.»
CANTO XXIX
La mucha gente y las diversas plagas,
tanto habian mis ojos embriagado,
que quedarse llorando deseaban;
mas Virgilio me dijo: «¿En qué te fijas?
¿Por qué tu vista se detiene ahora
tras de las tristes sombras mutiladas?
Tú no lo hiciste así en las otras bolsas;
piensa, si enumerarlas crees posible,
que millas veintidós el valle abarca.
Y bajo nuestros pies ya está la luna:
Del tiempo concedido queda poco,
y aún nos falta por ver lo que no has visto.»
«Si tú hubieras sabido -le repusela razón por la cual miraba, acaso
me hubieses permitido detenerme.»
Ya se marchaba, y yo detrás de él,
mi guía, respondiendo a su pregunta
y añadiéndole: «Dentro de la cueva,
donde los ojos tan atento puse,
creo que un alma de mi sangre llora
la culpa que tan caro allí se paga.»
Dijo el maestro entonces: «No entretengas
de aquí adelante en ello el pensamiento:
piensa otra cosa, y él allá se quede;
que yo le he visto al pie del puentecillo
señalarte, con dedo amenazante,
y llamarlo escuché Geri del Bello.
Tan distraído tú estabas entonces
con el que tuvo Altaforte a su mando,
que se fue porque tú no le atendías.»
«Oh guía mío, la violenta muerte

que aún no le ha vengado -yo repuseninguno que comparta su vergüenza,
hácele desdeñoso; y sin hablarme
se ha marchado, del modo que imagino;
con él por esto he sido más piadoso.»
Conversamos así hasta el primer sitio
que desde el risco el otro valle muestra,
si hubiese allí más luz, todo hasta el fondo.
Cuando estuvimos ya en el postrer claustro
de Malasbolsas, y que sus profesos
a nuestra vista aparecer podían,
lamentos saeteáronme diversos,
que herrados de piedad dardos tenían;
y me tapé por ello los oídos.
Como el dolor, si con los hospitales
de Valdiquiana entre junio y septiembre,
los males de Maremma y de Cerdeña,
en una fosa juntos estuvieran,
tal era aquí; y tal hedor desprendía,
como suele venir de miembros muertos.
Descendimos por la última ribera
del largo escollo, a la siniestra mano;
y entonces pude ver más claramente
allí hacia el fondo, donde la ministra
del alto Sir, infafble justicia,
castiga al falseador que aquí condena.
Yo no creo que ver mayor tristeza
en Egina pudiera el pueblo enfermo,
cuando se llenó el aire de ponzoña,
pues, hasta el gusanillo, perecieron
los animales; y la antigua gente,
según que los poeta aseguran,
se engendró de la estirpe de la hormiga;
como era viendo por el valle oscuro
languidecer las almas a montones.
Cuál sobre el vientre y cuál sobre la espalda,
yacía uno del otro, y como a gatas,

por el triste sendero caminaban.
Muy lentamente, sin hablar, marchábamos,
mirando y escuchando a los enfermos,
que levantar sus cuerpos no podían.
Vi sentados a dos que se apoyaban,
como al cocer se apoyan teja y teja,
de la cabeza al pie llenos de pústulas.
Y nunca vi moviendo la almohaza
a muchacho esperado por su amo,
ni a aquel que con desgana está aún en vela,
como éstos se mordían con las uñas
a ellos mismos a causa de la saña
del gran picor, que no tiene remedio;
y arrancaban la sarna con las uñas,
como escamas de meros el cuchillo,
o de otro pez que las tenga más grandes.
«Oh tú que con los dedos te desuellas
-se dirigió mi guía a uno de aquéllosy que a veces tenazas de ellos haces,
dime si algún latino hay entre éstos
que están aquí, así te duren las uñas
eternamente para esta tarea.»
«Latinos somos quienes tan gastados
aquí nos ves -llorando uno repuso-;
¿y quién tú, que preguntas por nosotros?»
Y el guía dijo: «Soy uno que baja
con este vivo aquí, de grada en grada,
y enseñarle el infierno yo pretendo.»
Entonces se rompió el común apoyo;
y temblando los dos a mí vinieron
con otros que lo oyeron de pasada.
El buen maestro a mí se volvió entonces,
diciendo: «Diles todo lo que quieras»;
y yo empecé, pues que él así quería:
«Así vuestra memoria no se borre
de las humanas mentes en el mundo,
mas que perviva bajo muchos soles,

» CANTO XXX Cuando Juno por causa de Semele . y debes recordar. y Albero el de Siena -repuso uno.» Como el otro leproso me escuchara. Mas por que sepas quién es quien te sigue contra el sienés. Mas en la última bolsa de las diez. en mí la vista fija. Verdad es que le dije bromeando: "Yo sabré alzarme en vuelo por el aire" y aquél. me echó Minos. ni la francesa llega a tanto. pero no me condena aquella muerte. que falseé metales con la alquimia. que era curioso a insensato. si bien te miro. y quita la pandilla en que ha gastado Caccia d'Ascian la viña y el gran bosque. en el huerto en que tal simiento crece.decidme quiénes sois y de qué gente: vuestra asquerosa y fastidiosa pena el confesarlo espanto no os produzca. que por naturaleza fui una mona. que el uso dispendioso del clavo descubrió antes que ninguno. por la alquimia que yo en el mundo usaba. que nunca se equivoca. y a Niccolò.púsome en el fuego. que supo hacer tan moderados gastos.» «Yo fui de Arezzo. repuso a mis palabras: «Quita a Stricca. y el Abbagliato ha perdido su juicio. quiso que le enseñase el arte. y sólo porque no le hice Dédalo. me hizo arder así como lo hizo su hijo.» Y yo dije al maestro: «tHa habido nunca gente tan vana como la sienesa? cierto. que mi semblante habrá de responderte: verás que soy la sombra de Capoccio.

Atamante volvióse tan demente. que rabioso a los otros así ataca. tal que el rey junto al reino fue abatido.» «Oh -le dije.así el otro no te hinque los dientes en la espalda. y atrapemos a la leona al pasar y a los leoncitos!». Hécuba triste. pudo advertir con tanta pena. vi. Y cuando la fortuna echó por tierra la soberbia de Troya tan altiva. que mordiendo corrían. que del padre . y a Polidoro allí. y al empujarle. luego de ver a Polixena muerta. y luego con sus garras despiadadas. y ella se ahogó cargada con el otro. mísera y cautiva. y en el nudo del cuello le mordió.odio tenia a la estirpe tebana. Mas ni de Tebas furias ni troyanas se vieron nunca en nadie tan crueles. le volteó y le dio contra una piedra. Una cogió a Capocchio. no te importe el decirme quién es antes que escape. Y el aretino. del modo que el cerdo cuando deja la pocilga. desgarrada ladró tal como un perro. agarró al que Learco se llamaba. me dijo: « El loco aquel es Gianni Schichi. que quedó temblando. junto a la orilla del mar. viendo a su mujer con los dos hijos que en cada mano a uno conducía. como lo demostró en tantos momentos. gritó: «¡Tendamos redes. cuanto en dos almas pálidas. que. ni a los hombres. ni a las bestias hiriendo. tanto el dolor su mente trastornaba. desnudas.» Y él me repuso: «El alma antigua es ésa de la perversa Mirra. le hizo arañar el suelo con el vientre.

Está Romena allí. ansío. que deforma los miembros con humores retenidos. Vi a uno que un laúd parecería si le hubieran cortado por las ingles del sitio donde el hombre se bifurca. en el mundo bajo -él nos dijo-. le obliga a que los labios tenga abiertos. y una gota de agua. . ¡ay triste!. y no es en vano. igual que osó aquel otro que se marcha. donde hice falsa la aleación sigilada del Bautista. La rígida justicia que me hiere se sirve del lugar en que pequé para que ponga en fuga más suspiros. la volví por mirar a otros malditos. se hizo querida. y el otro lleva arriba.lejos del recto amor. y hacen sus cauces fríos y apacibles. «Ah vosotros que andáis sin pena alguna. falsificar en sí a Buoso Donati. porque su imagen aún más me reseca que el mal con que mi rostro se descarna. por ganarse a la reina de las yeguas. y yo no sé por qué. que uno al mentón. testando y dando norma al testamente. La grave hidropesía. sobre los cuales puse yo la vista. no casado la cara con el vientre. Los arroyuelos que en las verdes lomas de Casentino bajan hasta el Arno. El pecar con aquél consiguió ésta falsificándose en forma de otra.» Y cuando ya se fueron los rabiosos. mirad y estad atentos a la miseria de maese Adamo: mientras viví yo tuve cuanto quise. tal como a causa de la sed el hético. por lo que el cuerpo quemado dejé. siempre tengo delante.

griego de Troya: por una fiebre aguda tanto hieden. y más.Pero si viese aquí el ánima triste de Guido o de Alejandro o de su hermano.» Y uno de aquéllos. y no menos de media de través. lleno de fastidio tal vez de ser nombrados con desprecio. apretados yaciendo a tu derecha?» «Aquí los encontré. buscándole entre aquella gente infame.al llover yo en este abismo ni eternamente creo que se muevan. otro el falso Sinón. cuando falsificabas. le dio en la dura panza con el puño. porque pesados son mis miembros. ¿mas de qué sirve a mis miembros ligados? Si acaso fuese al menos tan ligero que anduviese en un siglo una pulgada. en el camino ya me habría puesto. si las rabiosas sombras que van en torno no se engañan. Una es la falsa que acusó a José. y no se han movido -me repuso. por verlos. Una ya dentro está. diciéndole: «Aunque no pueda moverme. y maese Adamo le pegó en la cara con su brazo que no era menos duro. Fuente Branda. Ésta sonó cual si fuese un tambor. suelto para tal menester tengo mi brazo. tan veloz no lo tuviste: pero sí. no cambiase. Por aquellos me encuentro en tal familia: pues me indujeron a acuñar florines con tres quilates de oro solamente. cual las manos en invierno.» Y aquél le respondió: « Al encaminarte al fuego.» . aunque once millas abarque esta fosa.» Y yo dije: «¿Quién son los dos mezquinos que humean.

que todavía gira en mi memoria. así es que ya descarga tu tristeza. y tú por más que algún otro demonio. como acostumbra. así yo estaba.» Al oír que me hablaba con enojo. Como ocurre a quien sueña su desgracia. y no pensaba hacerlo. el cuño falseaste -dijo Sinón. el agua inmunda que al vientre le hace valla ante tus ojos.» «Si yo hablé en falso. Y piensa que estaré siempre a tu lado. te invitarían muy pocas palabras.Y el hidrópico dijo: «Eso es bien cierto. que soñando aún desea que sea un sueño.y aquí estoy por un yerro. y escusábame sin embargo.» Yo me estaba muy quieto para oírles cuando el maestro dijo: «¡Vamos. y que el mundo lo sepa y lo castigue.» Y el monedero dilo: «Así se abra la boca por tu mal. que si sed tengo y me hincha el humor. perjuro.» «Y te castigue a ti la sed que agrieta -dijo el griego. sin poder hablar. mira! no comprendo qué te hace tanta gracia. y a lamer el espejo de Narciso. tal como es. «Falta mayor menor vergüenza lava -dijo el maestro-. deseando escusarme. si es que otra vez te lleva la fortuna donde haya gente en pleitos semejantes: pues el querer oír eso es vil deseo. mas tan veraz testimonio no diste al requerirte la verdad en Troya.» «Acuérdate. del caballo -repuso aquel de la barriga hinchada-.la lengua. como si no lo fuese. te duele la cabeza y tienes fiebre. que ha sido la tuya. hacia él me volví con tal vergüenza.» .

y dijo: «Antes que hayamos avanzado. ¿qué muro es éste?» Y él a mí: «Como cruzas las tinieblas demasiado a lo lejos. sabe que no son torres. . Tras la derrota dolorosa. muchas torres muy altas creí ver. me dirigió la vista sólo a un punto. para que menos raro te parezca. cuánto el seso de lejos se confunde.CANTO XXXI La misma lengua me mordió primero. pero escuché sonar un alto cuerno. di. después de alivio. del ombligo abajo. y yo: «Maestro. cuando Carlomagno perdió la santa gesta. mas gigantes. tanto que habría a los truenos callado.» Y con cariño cogióme la mano. Orlando no tocó con tanta furia. si llegas a su vera. y en el pozo al que cerca esta ribera están metidos.» Como al irse la niebla disipando. y sin ninguna charla lo cruzamos. la vista reconoce poco a poco lo que esconde el vapor que arrastra el aire. Dimos la espalda a aquel mísero valle por la ribera que en torno le ciñe. así que marcha un poco más aprisa. No era allí ni de día ni de noche. Bien lo verás. haciéndome teñir las dos mejillas. y que hacia él su camino siguiendo. y poco penetraba con la vista. A poco de volver allí mi rostro. y después me aplicó la medicina: así escuché que solía la lanza de Aquiles y su padre ser causante primero de dolor. te sucede que en el imaginar estás errado.

quien atento mira.así horadando el aura espesa y negra. más justa y más discreta ha de tenerla. «Raphel may amech zabi almi». muy bien hizo. que les ocultaba del medio abajo. más y más acercándonos al borde. porque tales ayudas quitó a Marte. que amenaza aún desde el cielo Júpiter tronando. el pecho y gran parte del vientre. pues como sobre la redonda cerca Monterregión de torres se corona. y así la orilla. la espalda. que alcanzar su cabellera tres frisones en vano pretendiesen. el hombre no podría defenderse. coge tu cuerno. a quien más dulces salmos no convienen. y desfoga con él cuanta ira o pasión así te agita! . Y yo miraba ya de alguno el rostro. Y mi guía hacia él: « ¡Alma insensata. a gritar empezó la fiera boca. pues donde el argumento de la mente al mal querer se junta y a la fuerza. Su cara parecía larga y gruesa como la Piña de San Pedro. Y si ella de elefantes y ballenas no se arrepiente. se iba el error y el miedo me crecía. Cuando dejó de hacer Naturaleza aquellos animales. en Roma. así aquel margen que el pozo circunda con la mitad del cuerpo torreaban los horribles gigantes. les mostraba tanto de arriba. y en esta proporción los otros huesos. pues treinta grandes palmos les veía de abajo al sitio en que se anuda el manto. y los brazos cayendo a los costados.

» Y él me repuso: «A Anteo ya verás cerca de aquí. que nos pondrá en el fondo del infierno. y su intentona hizo al dar miedo a los dioses los gigantes: los brazos que movió. pero tenía atados delante el otro. decir no sé. salvo que aún más feroz el rostro tiene. si es posible. por cuya mala idea sólo un lenguaje no existe en el mundo. y a un tiro de ballesta. mira cómo tu enorme pecho aprieta.y esto ha merecido.» Después me dijo: «A sí mismo se acusa. como Efialte fue pronto en revolverse. que moviese una torre con tal fuerza. porque así es para él cualquier lenguaje. «Este soberbio quiso demostrar contra el supremo Jove su potencia -dijo mi guía. y está amarrado y puesto de igual modo. Aquel que quieres ver. Dejémosle. y hallarás la soga que amarrado lo tiene. Para ceñirlo quién fuera el maestro. y por lo descubierto le daba vueltas hasta cinco veces. Este es Nembrot. Se llama Efialte. otro encontramos más feroz y grande. Más que nunca temí la muerte entonces.» Seguimos el viaje caminando a la izquierda. una cadena que le rodeaba del cuello a abajo.» Y le dije: «Quisiera. .Mirate al cuello. atrás el brazo diestro. y no hablemos vanamente. ya más no mueve. cual para otros el suyo: nadie entiende.» No hubo nunca tan fuerte terremoto. alma turbada. que del desmesurado Briareo puedan tener mis ojos experiencia. que habla y está libre. está muy lejos.

al escapar Aníbal con los suyos. y así inclinado no hizo más demora. tal parecióme Anteo al observarle y ver que se inclinaba. Mas levemente al fondo que se traga a Lucifer con Judas. que yo te coja». y no tuerzas el semblante. si la Gracia a destiempo no le llama. «Oh tú que en el afortunado valle que heredero a Escipión de gloria hizo. pues que está vivo y larga vida espera. que se venga toda abajo. Virgilio. éste te puede dar lo que deseas. sin por ello despreciarnos. bájanos.y el miedo solamente bastaría aunque no hubiese visto las cadenas. nos condujo. y él deprisa tendió la mano. y fue en tal hora que hubiera preferido otro camino. hay quien ha pensado que vencieran los hijos de la Tierra. cuando se sintió cogido. Cual parece al mirar la Garisenda donde se inclina. sin cabeza. donde al Cocito encierra la friura. me dijo: «Ven aquí. mil leones cazaste por botín. y que si hubieses ido a la alta lucha de tus hermanos. y se alzó como el mástil en la nave. A Ticio y a Tifeo no nos mandes. luego hizo tal que un haz éramos ambos. con la que a Hércules diera el fuerte abrazo.» Así dijo el maestro. Seguimos caminando hacia adelante y llegamos a Anteo: cinco alas salían de la fosa. cuando va una nube sobre ella. y agarró a mi guía. Aún puede darte fama allá en el mundo. CANTO XXXII . inclínate.

A su corriente no hace tan espeso velo. de los pies del gigante aún más abajo. y vi por delante y a mis plantas un lago que. lívidas. mas como no tengo. como merecerfa el agujero sobre el que apoyan las restantes rocas exprimiría el jugo de mi tema más plenamente.» Por lo cual me volví. encima le cayese. Mas a mi verso ayuden las mujeres que a Anfión a cerrar Tebas ayudaron. que no es empresa de tomar a juego de todo el orbe describir el fondo. ni bajo el frío cielo allá el Tanais. mejor serla ser cabras u ovejas! Cuando estuvimos ya en el negro pozo. que el sitio ocupas del que hablar es duro. como era allí. y no de agua. del hielo. . oí decirme: «Mira dónde pisas: anda sin dar patadas a la triste cabeza de mi hermano desdichado. cuando sueña con frecuencia espigar la campesina. en el hielo había sombras. el Danubio en el invierno. fuera del agua el morro. en Austria. de vidrio. y del hecho el decir no sea diverso. ni de lengua que diga «mama» o «papa». ni «crac» hubiese hecho por el golpe. tiene el rostro. Y tal como croando está la rana. ¡Oh sobre todas mal creada plebe.Si rimas broncas y ásperas tuviese. porque si el Pietrapana o el Tambernic. no sin miedo a contarlo me dispongo. y yo miraba aún la alta muralla. hasta el sitio en que aparece la vergüenza. castañeteando el diente cual cigüeñas.

que mezclados tenían sus cabellos. y ató el hielo las lágrimas entre ellos. De igual cuerpo salieron. miré. un solo golpe. Leño con leño grapa nunca une tan fuerte. por la mano de Arturo. el valle en que el Bisenzo se derrama fue de Alberto. y no éste. y fue llamado Sassol Mascheroni: si eres toscano bien sabrás quién fue. Y uno. y en Caína podrás buscar. que sin orejas se encontraba por la friura. no aquel a quien rompiera pecho y sombra. y terror me viene. y espero que Carlino me haga bueno.Hacia abajo sus rostros se volvían: el frío con la boca. . con el rostro gacho. sabe que fui Camincion dei Pazzi. que antes eran sólo blandos por dentro. encerrándolos. Y porque en más sermones no me metas. y no encontrarás sombra más digna de estar puesta en este hielo. hasta los labios. a dos tan estrechados. y siempre me vendrá de aquellos hielos. no Focaccia. que me tapa con la cabeza y no me deja ver. su padre. los dos se golpearon iracundos. y de estos hijos. dijo: «¿Por qué nos miras de ese modo? Si saber quieres quién son estos dos. como dos chivos. los que así apretáis los pechos -les dije.» Luego yo vi mil rostros por el frío amoratados.¿Quiénes sois?» Y el cuello irguieron. chorrearon sus ojos. a mis pies. «Decidme. Después de haber ya visto un poco en torno. y con los ojos el triste corazón testimoniaban. y al alzar la cabeza. por lo que. Y mientras que hacia el centro caminábamos.

» Entonces le cogí por el cogote.» Y él a mí: «Lo contrario desearía.» Ya enroscados tenía sus cabellos. Llorando me gritó: «¿Por qué me pisas? Si a aumentar tú no vienes la venganza de Monteaperti. Bocca? ¿No te basta sonar con las quijadas.» Por lo que dijo: «Aunque me descabelles. ¿por qué me molestas?» Y yo: «Maestro mío. que halagar sabes mal en esta gruta. y luego me darás.no quiero oírte. no te diré quién soy.en el que toda gravedad se aúna. y dije: «Deberás decir tu nombre. y ya más de un mechón le había arrancado. oh malvado traidor: que en tu deshonra. ni he de decirlo. mucho fuera?» «Yo estoy vivo. aun vivo. cuando otro le gritó: «¿Qué tienes. que yo ponga tu nombre entre los otros. espera un poco pues quiero que me saque éste de dudas. y acaso te convenga -fue mi respuesta-.» El guía se detuvo y dije a aquel que blasfemaba aún muy duramente: « ¿Quién eres tú que así reprendes a otros?» «Y tú ¿quién eres que por la Antenora vas golpeando -respondió. aunque mil veces golpees mi cabeza. . si es que quieres fama. y yo en la eterna lobreguez temblaba.los rostros. márchate ya de aquí y no me molestes. mientras ladraba con la vista gacha. golpeé con el pie el rostro de una. mas paseando entre cabezas. prisa. no sé. de tal forma que. si el azar o el destino o Dios lo quiso. o quedarte sin pelo aquí debajo. si quieres. sino que ladras? ¿quién te da tormento?» «Ahora -le dije yo.

así el de arriba le mordía al otro donde se juntan nuca con cerebro. si no se seca aquella con la que hablo. Él llora aquí el dinero del francés: "Yo vi -podrás decir. «Oh tú. .y di lo que te plazca. aún en el mundo pueda yo vengarte. que aquél el cráneo y las restantes cosas. de quien tuvo la lengua tan ligera.a aquel de Duera. que si tú con razón te quejas de él. que muestras por tan brutal signo un odio tal por quien así devoras. si de aquí salieras.» «Vete -repuso. donde frescos están los pecadores. y una cabeza de otra era sombrero. pero no calles. antes que de ello hable. del cual segó Florencia la garganta. y su pecado. sabiendo quiénes sois. cuando vi a dos helados en un hoyo. Gianni de Soldanier creo que está allá con Ganelón y Teobaldelo. dime el porqué -le dije.» CANTO XXXIII De la feroz comida alzó la boca el pecador. limpiándola en los pelos de la cabeza que detrás roía. Luego empezó: «Tú quieres que renueve el amargo dolor que me atenaza sólo al pensarlo.he de llevar de ti veraces nuevas.de ese trato. que abrió Faenza mientras que dormía. No de otra forma Tideo roía la sien a Menalipo por despecho." Si fuera preguntado "¿y esos otros?". tienes al lado a aquel de Beccaría.» Nos habíamos de éstos alejado. y como el pan con hambre se devora.

Un pequeño agujero de «la Muda» que por mí ya se llama «La del Hambre». por qué soy tal vecino he de contarte. llorar sentí en el sueño a mis hijitos que estaban junto a mí. quiero decir. cuando un mal sueño tuve que me rasgó los velos del futuro. lo cruel que fue mi muerte. los Gualandis. Éste me apareció señor y dueño. Que a causa de sus malos pensamientos. enseñado me había por su hueco muchas lunas. pidiendo pan. y que conviene que a otros aún encierre. y llegó la hora . Muy cruel serás si no te dueles de esto. Tras de corta carrera vi rendidos a los hijos y al padre. Con perros flacos. mas de Florencia de verdad me pareces al oírte. mas lo que haber oído no pudiste. el arzobispo. pensando lo que en mi alma se anunciaba: y si no lloras. Debes saber que fui el conde Ugolino y este ha sido Ruggieri. Lanfrancos y Sismondis al frente se encontraban bien dispuestos.Mas si han de ser simiente mis palabras que dé frutos de infamia a este traidor que muerdo. sabios y amaestrados. y fiándome de él fui puesto preso y luego muerto. no hay que relatarlo. a la caza del lobo y los lobeznos en el monte que a Pisa oculta Lucca. Cuando me desperté antes de la aurora. ¿de qué llorar sueles? Se despertaron. escucharás: sabrás si me ha ofendido. Ignoro yo quién seas y en qué forma has llegado hasta aquí. y con colmillos agudos vi morderles los costados. al par verás que lloro y hablo.

¿por qué no me ayudas?» Allí murió: y como me estás viendo. menos nos doliera si comes de nosotros. . Yo no lloraba. y mirara en cuatro rostros mi apariencia misma. ¿qué te pasa?» Pero yo no lloré ni le repuse en todo el día ni al llegar la noche.» Por más no entristecerlos me calmaba. ¡Ah Pisa. pues vestiste estas míseras carnes. las despoja. Gaddo se me arrojó a los pies tendido. lloraban ellos. ¿por qué no te abriste? Cuando hubieron pasado cuatro días. ambas manos de pena me mordía. y al pensar que lo hacía yo por ganas de comer. bruscamente levantaron. diciendo: « Padre. y Anselmuccio dijo: «Cómo nos miras.» Cuando esto dijo. Como un pequeño rayo penetrase en la penosa cárcel. hasta que un nuevo sol salía a mundo. y yo me daba ya ciego. dura tierra. y los huesos tan fuerte como un perro. Y oí clavar la entrada desde abajo de la espantosa torre. diciendo: «Padre. tan de piedra era. padre. con torcidos ojos volvió a morder la mísera cabeza. vi morir a los tres uno por uno al quinto y sexto día.en que solían darnos la comida. a andar a tientas sobre ellos. ese día y al otro nada hablamos: Ay. vituperio de las gentes del hermoso país donde el «sí» suena!. Dos días les llamé aunque estaban muertos: después más que el dolor pudo el ayuno. y yo miraba la cara a mis hijitos sin moverme. y por su sueño cada cual dudaba.

vuelve hacia atras.» Y le dije: «Si quieres que te ayude. dime quién eres. que el último lugar os ha tocado. viendo la causa que este soplo envía. ¿No están extintos todos los vapores?» Y él me repuso: «En breve será cuando a esto darán tus ojos la respuesta. por lo que yo: «Maestro. pues hacen muro las primeras lágrimas. pues si al conde Ugolino se acusaba por la traición que hizo a tus castillos. me parecía ya sentir un viento. ¿quién lo hace?. del rostro levantar mis duros velos. y a otra gente envolvía la helada con crudeza. muévanse la Gorgona y la Capraia. almas tan crueles. la angustia acrecentando. El llanto mismo el lloro no permite.» . y hagan presas allí en la hoz del Arno. para anegar en ti a toda persona. y si no te libro.» A otro lado pasamos. Y sucedió que. y no cabeza abajo sino arriba. a Uguiccion y al Brigada y a los otros que el canto ya ha nombrado. y así como viseras cristalinas. nueva Tebas. no debiste a los hijos dar tormento. llenan bajo las cejas todo el vaso. Inocentes hacía la edad nueva. y la pena que encuentra el ojo lleno. que el dolor que me oprime expulsar pueda.pues tardos al castigo tus vecinos. aun como encallecido por el gran frío cualquier sentimiento hubiera abandonado ya mi rostro. merezca yo ir al fondo de este hielo.» Y un triste de esos de la fría costra gritó: «Ah vosotras. un poco antes que el llanto se congele.

Ella cae en cisterna semejante. y come y bebe y duerme y paños viste.que tú me engañas. ¿por qué no sois del mundo desterrados? . como yo hiciera. no tengo ciencia alguna. que por el higo el dátil he cambiado. Tal ventaja tiene esta Tolomea.» «Al pozo -él respondió. y para que de grado tú me quites las lágrimas vidriadosas de mi rostro. y ya han pasado muchos años desde que fuera aquí encerrado. y es posible que arriba esté aún el cuerpo de la sombra que aquí detrás inverna.» «Oh. donde la pez rebulle pegajosa. Branca Doria no ha muerto todavía. hasta que el tiempo suyo todo acabe. el cuerpo le es quitado por un demonio que después la rige. y el de un pariente suyo que la traición junto con él hiciera. que muchas veces caen aquí las almas antes de que sus dedos mueva Atropos. Mas extiende por fin aquí la mano.Me respondió: «Yo soy fray Alberigo. Tú lo debes saber.de Malasgarras. si ahora has venido: que es Branca Doria.» «Creo -le dije yo. soy aquel de la fruta del mal huerto. cuando éste le dejó al diablo un sitio en su cuerpo. y cortesia fue el villano serle. ¿ya estás muerto --díjele yo. aún no había caído Miguel Zanque. abre mis ojos. de toda lacra llenos!.» Y no los abrí. sabe que luego que el alma traiciona.entonces? Y él repuso: «De cómo esté mi cuerpo en el mundo. hombres tan distantes de todo bien. ¡Ah genoveses.

CANTO XXXIV «Vexilla regis prodeunt inferni contra nosotros. tal arco. y con terror lo pongo en verso. girando lejos vemos un molino. que los gigantes con sus brazos hacen: mira pues cuánto debe ser el todo . del hielo aquel sacaba el pecho afuera. y aún en la tierra vivo con el cuerpo. por aquel viento. Ya estaba. otra. luego. por sus obras su espiritu bañando en el Cocito. donde todas las sombras se cubrían. se me puso delante y me detuvo. el rostro a los pies vuelve. que no lo escribo.» De cómo me quedé helado y atónito. privado de ambas cosas. delante -dijo el maestro. Cuando avanzamos ya lo suficiente. mas vivo no quedé: piensa por ti. pues. y más con un gigante me comparo. cual me puse. mira.Porque con la peor alma de Romaña hallé a uno de vosotros. El monarca del doloroso reino. porque cualquier hablar poco sería. que a mi maestro le plació mostrarme la criatura que tuvo hermosa cara. si algún ingenio tienes.» Como cuando una espesa niebla baja.a ver si los distingues. pues no hallé otra gruta. traspareciendo como paja en vidrio: Unas yacen. y mira el sitio donde tendrás que armarte de valor. una máquina tal creí ver entonces. «Mira a Dite -diciendo-. no lo inquieras. o se oscurece ya nuestro hemisferio. y están erguidas otras. Yo no morí. busqué abrigo tras de mi guía. lector. con la cabeza aquella o con las plantas.

es Judas Iscariote. No eran plumosas. y por tres barbas corría el llanto y baba sanguinosa. Bajo las tres salía un gran par de alas. porque todo ya hemos visto. que a zarpazos toda la piel habíale arrancado. ¡Qué asombro tan enorme me produjo cuando vi su cabeza con tres caras! Una delante. En cada boca hería con los dientes a un pecador. Mas retorna la noche. como una agramadera. Si igual de bello fue como ahora es feo. y uníanse en el sitio de la cresta. que tres vientos de aquello se movían: por éstos congelábase el Cocito. que era toda roja: las otras eran dos. Al de delante. de aspecto membrudo. entre amarilla y blanca la derecha parecia. y contra su hacedor alzó los ojos. tal como convenía a tanto pájaro: velas de barco no vi nunca iguales. y la izquierda era tal los que vienen de allí donde el Nilo discurre. y ya es la hora de partir. el morder no era nada comparado a la espalda. tal que a los tres atormentaba a un tiempo. De los que la cabeza afuera tienen. y de tal forma aleteaban. con la cabeza dentro y piernas fuera. quien de las negras fauces cuelga es Bruto: -¡mirale retorcerse! ¡y nada dice!Casio es el otro. sino de murciélago su aspecto.que a semejante parte corresponde. «Aquella alma que allí más pena sufre -dijo el maestro. con razón de él nos viene cualquier luto. a aquella unidas por encima del uno y otro hombro. con seis ojos lloraba.» .

de noche a día el sol ha caminado?» . y pensé mirar a Lucifer igual que lo dejamos.Como él lo quiso. ¿y cómo éste se encuentra tan boca abajo. entre pelambre hirsuta y costra helada. y puso junto a mí su pie prudente.» No era el lugar donde nos encontrábamos pasillo de palacio. tal que al infierno yo creí volver. pues no entiende cuál es el trago que pasado había. por sacarme de error háblame un poco: ¿Dónde está el hielo?. con fatiga y con angustia. el guía. y junto a éste me dejó sentado. y al pelo se agarró como quien sube. Yo alcé los ojos. y si desconcertado me vi entonces. y el sol ya cae al medio de la tercia. «Cógete bien. y escogió el tiempo y el lugar preciso. «Antes que del abismo yo me aparte. y. Cuando nos encontramos donde el muslo se ensancha y hace gruesas las caderas. ya que por esta escala -dijo el maestro exhausto y jadeante es preciso escapar de tantos males. se sujetó de los peludos flancos: y descendió después de pelo en pelo. mas caverna que poca luz y mal suelo tenía. la cabeza volvió hacia los zancajos. el vulgo es quien lo piensa. al estar ya las alas bien abiertas. «Ponte de pie -me dijo mi maestro-: la ruta es larga y el camino es malo. y le vi con las piernas para arriba.» Luego salió por el hueco de un risco. maestro -dije cuando estuve en pie-. al cuello le abracé. y en tan poco tiempo.

él primero y yo después. en que agarré el pelo del gusano que perfora el mundo: allí estuviste en la bajada. por miedo a él. y sin preocupación de descansar. de un arroyuelo que hasta allí desciende por el hueco de un risco. que fue escalera con su pelo. que el sonido denota. cuando yo me volví.» Un lugar hay de Belcebú alejado tanto cuanto la cárcava se alarga. por el cual salimos a contemplar de nuevo las estrellas. Aquí es mañana. del mar hizo su velo. subimos. PURGATORIO . y la tierra que aquí antes se extendía. en cuya cima consumido fue el hombre que nació y vivió sin culpa. y al hemisferio nuestro vino. hasta que nos dejó mirar el cielo un agujero. y puede que por huir dejara este vacío eso que allí se ve. y arriba se alza. al que perfora su curso retorcido y sin pendiente. y no la vista. cuando allí es de noche: y aquél. Del cielo se arrojó por esta parte. aún se encuentra plantado igual que antes. tienes los pies sobre la breve esfera que a la Judea forma la otra cara.Y él me repuso: « Piensas todavía que estás allí en el centro. Mi guía y yo por esa oculta senda fuimos para volver al claro mundo. cruzaste el punto en que converge el peso de ambas partes: y has alcanzado ya el otro hemisferio que es contrario de aquel que la gran seca recubre.

mi canto acompañando con las voces que a las urracas míseras tal golpe dieron. y los Peces velados lo escoltaban. que un mar tan cruel detrás de sí abandona. que más no debe a un padre su criatura. en cuanto que salí del aire muerto. digno al verle de tanta reverencia. . y vi en el otro polo cuatro estrellas que sólo vieron las primeras gentes. ya que de su visión estás privado! Cuando por fin dejé de contemplarlos dirigiéndome un poco al otro polo. Larga la barba y blancos mechones . Parecía que el cielo se gozara con sus luces: ¡Oh viudo septentrión. puro hasta la prima esfera. Dulce color de un oriental zafiro. vi junto a mí a un anciano solitario. que se expandía en el sereno aspecto del aire. oh. y cantaré de aquel segundo reino donde el humano espíritu se purga y de subir al cielo se hace digno. santas musas. Mas renazca la muerta poesía. y Calíope un poco se levante. que vista y pecho contristado había.CANTO I Por surcar mejor agua alza las velas ahora la navecilla de mi ingenio. Me volví a la derecha atentamente. reapareció a mi vista deleitoso. que del perdón desesperaron. por donde el Carro desapareciera. El astro bello que al amor invita hacía sonreir todo el oriente. pues que vuestro soy.

Mas como tu deseo es que te explique más ampliamente nuestra condición. le ayudara. o quién os alumbraba. Bajó del cielo una mujer rogando que. y ahora pretendo las almas mostrarle que están purgando bajo tu mandato. acompañando a éste. ¿Quién os condujo. que ennegrece los valles del infierno? ¿Se han quebrado las leyes del abismo? ¿o el designio del cielo se ha mudado y venís. que le quedaba ya muy poco tiempo. Y a él. que al pecho en dos mechones le caían. al salir de esa noche tan profunda. semejante a sus cabellos. ¿Quién sois vosotros que del ciego río habéis huido la prisión eterna? -dijo moviendo sus honradas plumas. señales y manos piernas y rostro me hizo reverentes. que le veía como al Sol de frente. Éste no ha visto aún la última noche. Es largo de contar cómo lo traje. Los rayos de las cuatro luces santas llenaban tanto su rostro de luz. . Le he mostrado la gente condenada. Dignate agradecer que haya venido: busca la libertad. condenados. mas estuvo tan cerca en su locura. y no había otra ruta más que esta por la cual le estoy llevando. y con palabras. bajó del Alto virtud que me ayuda a conducirlo a que te escuche y vea. Después le respondió: «Por mí no vengo. como te he dicho. no puede ser el mío el ocultarlo.llevaba. fui enviado para salvarle. a mis grutas?» Entonces mi maestro me empujó. que es tan preciada.

y que se limpie toda la inmundicia. allí dejaste la veste que radiante será un día. crecen los juncos sobre el blanco limo: ninguna planta que tuviera fronda o que dura se hiciera. soy de la zona de los castos ojos de tu Marcia. pues por ella no fue amarga en Utica tu muerte. Ahora que vive tras el río amargo.» «Tan placentera Marcia fue a mis ojos mientras que estuve allí -dijo él entoncesque cuanto me pidió le concedía. allí donde las olas la combaten. lisonjas no precisas: basta en su nombre pedir lo que quieras. mas haz que éste se ciña con un delgado junco y lave el rostro. pues no soportaría sus embates. vaya hasta el primero de los ministros ya del Paraíso. que sigue suplicando que la tengas por tuya. le mostraré nuestro agradecimiento. Lo sabes. del monte la subida más sencilla. pues éste vive y Minos no me ata. Luego no regreséis por este sitio. no puede ya moverme. No hemos quebrado las eternas leyes. Puedes marchar.cual sabe quien a cambio da la vida. como has dicho. Deja que andemos por tus siete reinos. senos benigno. Mas si te manda una mujer del cielo. porque no es conveniente que cubierto de niebla alguna. que surge ahora.» . En todo el derredor de aquella islita. si quieres que te nombre allí debajo. oh santo pecho: en nombre de su amor. por la ley que cuando me sacaron fue dispuesta. el sol os mostrará. viviría.

que nadie ha visto navegar sus aguas. acercándome a mi guía. por estar en un sitio donde. y me levanté sin hablar. Cuando llegamos ya donde el rocío resiste al sol. súbitamente. y aquí me descubrió completamente aquel color que me escondió el infierno.Él desapareció. que de su intento me di cuenta. y la noche. CANTO II Ya había el sol llegado al horizonte que cubre con su cerco meridiano Jerusalén en su más alto punto. tal que la blanca y sonrosada cara. a la sombra. y hasta encontrarla piensa que anda en vano. . volvió a nacer otra de donde la arrancó. que esta llanura va declinando hasta su último margen. y a lo lejos divisé el tremolar de la marina. dirigiéndole entonces la mirada. Llegamos luego a la desierta playa. hijo: volvamos hacia atrás.» Vencía el alba ya a la madrugada que escapaba delante. ambas manos abiertas en la hierba suavemente puso mi maestro: y yo. Me ciñó como el otro había dicho: ¡oh maravilla! pues cuando él cortó la humilde planta. que a él opuesta gira. del Ganges se salía con aquellas balanzas. Por la llanura sola caminábamos como quien vuelve a la perdida senda. poco se evapora. volví hacia él mi rostro enlagrimado. que conserve experiencias del regreso. que le caen cuando ha triunfado. Él comenzó: «Sigue mis pasos.

como aquel que pensara su camino. que sus alas.agua. a mi guía preguntando. y cuando supo quién era el piloto. me incliné. Nada el maestro aún había dicho. A la orilla del mar nos encontrábamos. cual del alba sorprendido. . Y separando de ella unos instantes los ojos.» Después al acercarse más y más el pájaro divino. era más claro: y pues de cerca no lo soportaban los ojos. una luz que en el mar tan rauda iba. que al suyo ningún vuelo se parece. que va en corazón y en cuerpo se queda. cual si la beatitud llevara escrita. verás a muchos de estos oficiales. Apareció después a cada lado un no sabía qué blanco. por el denso vapor Marte enrojece sobre el lecho del mar por el poniente. Mira el ángel de Dios: junta las manos. y llegó a la orilla con una barca tan ligera y ágil. me gritó: « Dobla. tal se me apareció. A popa estaba el celestial barquero. la vi de nuevo más luciente y grande.donde yo estaba. y debajo poco a poco otra cosa también blanca. Mira cómo las alza hacia los cielos moviendo el aire con eternas plumas. Y entonces. y no quiere más remo ni más velas entre orillas remotas. que cual mortal cabello no se mudan. de la bella Aurora mientras crecía se tornaba de oro. que parecía no cortar el. dobla las rodillas. cuando vi que eran alas lo primero. Ve que desdeña los humanos medios. y así aún la viera.

Llegamos poco antes que vosotros. diciendo: «Si sabéis. Y yo vi que una de ellas se acercaba para abrazarme. con tan grande afecto. maravilladas. mas peregrinos somos de igual forma. De todas partes asaeteaba al día el sol. va la gente para oír noticias. casi olvidando el ir a hacerse bellas. La turba que quedó. salvo la apariencia! tres veces por detrás pasé mis brazos. y todos se lanzaron a la playa: y él se marchó tan veloz como vino. ¡Ah vanas sombras. y de apretarse esquivos no se muestran. y todo lo que sigue de aquel salmo.» Y respondió Virgilio: « Estáis pensando que este sitio nosotros conocemos. Y como al mensajero que el olivo trae. mirando en torno como aquel que contempla cosas nuevas. . que había echado con sus flechas de la mitad del cielo a Capricornio. muy sorprendida pareció del lugar. Después les hizo el signo de la cruz. de que vivía. empalidecieron. por camino tan áspero y tan fuerte. que ahora el subir parece un simple juego. mostradnos el camino que va al monte. que me movió a que hiciese yo lo mismo. «In exitu Israel de Aegipto» cantaban todos juntos a una voz. y tantas otras los volví a mi pecho.y dentro había más de cien espíritus.» Las almas que se dieron cuenta entonces por mi respiración. cuando la nueva gente alzó la cara a nosotros. así a mi vista se agolparon todas aquellas almas apesadumbradas.

y tú ¿qué haces?» «Por volver otra vez.» El amor que en la mente me razona entonces comenzó tan dulcemente.como te amaba en el cuerpo mortal. que en nada más pensaban. me ha negado el pasaje muchas veces. de justa voluntad sale la suya: mas desde hace tres meses ha traído a quien quisiera entrar. «Así -me respondió. Cassella mío. pues que siempre se congregan allí los que a Aqueronte no descienden. supe entonces quién era. libre te amo: por eso me detengo. y le rogué que. . Por lo que yo.» Y yo: «Si no te quitan nuevas leyes la memoria o el uso de los cantos de amor. benignamente fui por él llevado. maravillado. para hablarme. que mis deseos aquietaban.Creo que enrojecí. Mi maestro y yo y aquellas gentes que estaban junto a él. si aquel que lleva cuándo y a quien quiere. El vuelo a aquella desembocadura dirigió. tan complacidas parecían. se encuentra muy angustiada. allí se detuviera. viniendo con mi cuerpo a este lugar.tantas horas te han quitado?» Y él a mí: «No me hicieron injusticia. adonde estoy. que en mis adentros oigo aún la dulzura. que estaba en la marina donde el agua del Tíber sal se hace. Suavemente me dijo que parase. mas ¿por qué -le dije. viajo. sin oponerse. y yo me fui detrás para seguirla. y sonrió la sombra y se alejaba. con ellos té suplico que consueles mi alma que.

qué esperar es éste? corred al monte a echar las impurezas que no os permiten contemplar a Dios. deseoso. y el viejo venerable nos gritó: «¿Qué sucede. si algo sucede que las amedrenta. pues sus rayos en mí se detenían. cuando vi .» Como cuando al coger avena o mijo. pues un mayor cuidado las asalta. lentas almas? ¿qué negligencia. mi pensamiento. reanudó su discurso. se rompia delante de mi cuerpo. que a cualquier acto quítale el decoro. El sol. quietas y sin mostrar su usado orgullo. como quien va y no sabe dónde acabe: no fue nuestra partida menos presta. y dirigí mis ojos hacia el monte que al cielo más se eleva de las aguas. yo vi a aquella mesnada recién hecha dejar el canto y escapar al monte. a mi fiel compañero me arrimé: ¿pues cómo habría yo sin él corrido? ¿Quién por el monte hubiérame llevado? Le creí descontento de sí mismo: ¡Oh qué digna y qué pura concïencia con qué amargor te muerde un leve fallo! Cuando sus pies dejaron de ir aprisa. CANTO III Por más que aquella huida repentina por la llanura a todos dispersara. las palomas rodean el sustento. súbitamente dejan la comida. que atrás en rojo flameaba. empecinado antes. hacia el monte en que aguija la justicia.Todos pendientes y fijos estábamos de sus notas. Me volví hacia los lados temeroso de estar abandonado.

no en Brindis. el más roto barranco. y: «¿Por qué desconfías? -mi consuelo volviéndose hacia mí empezó a decirme¿no crees que te acompaño y que te guío? Es ya la tarde donde sepultado está aquel cuerpo en el que sombra hacía. dijo mi maestropueda subir aquel que va sin alas?» Y mientras meditaba con la vista baja. que eternamente ahora les enluta: de Aristóteles hablo y de Platón y aun de otros más».sólo ante mí la tierra oscurecida. no debes extrañarte. y aquí inclinó la frente. Dios ha dispuesto cuerpos semejantes. y yo miraba arriba del peñasco. igual que el cielo no detiene el camino de los rayos. es escalera. y tú has visto sin frutos desearlo a tales que aquietaran su deseo. que en vano habrfa piernas bien dispuestas. Por lo cual si ante mí nada se ensombra. y más no dijo y quedóse turbado. sobre la suerte del camino. pues. «¿Ahora quién sabe en donde la pendiente -deteniéndose. ocioso fuese el parto de María. comparado con éste. de modo que no quiere revelarnos. abierta y fácil. Os baste con el quía. Llegamos entretanto al pie del monte. si hubierais podido verlo todo. humana prole. Loco es quien piense que nuestra razón pueda seguir por la infinita senda que sigue una sustancia en tres personas. . tan escarpadas estaban las rocas. Entre Rurbia y Lerice el más desierto. sino en Nápoles se encuentra. frías y calientes. Por sufrir penas.

pues más disgusta perder el tiempo a quien su precio sabe. mas tan lentos que no lo parecía. de tres y temerosas están las otras. «Felices muertos. almas elegidas -Virgilio dijo.maestro. cuando a las duras peñas se arrimaron de la alta sima. luego de haber mil pasos caminado. la mirada: hay aquí quien podrá darnos consejo. para poder subir. y todos esos que detrás venían. según bien creo. con recatado andar y rostro honesto.por la paz aquella que todos esperáis. decidnos dónde baja la montaña.a mano izquierda apareció una turba de almas que venía hacia nosotros. simples y calmas.» Entonces miró. vista y morro en tierra. como un buen lanzador alcanzaria. que vienen lentos. así vi que venía la cabeza de aquella grey afortunada entonces. y lo que la primera hacen las otras. de dos. lo mismo hicieron.» Cual salen del redil las ovejillas de una. se detuvieron. y afirma la esperanza. no sabiendo por qué. «Alza -dije. acercándose a ella si se para. . si no puedes tenerlo por ti mismo. cual caminante que dudoso mira. quietos y apretados. y el porqué no saben. Al ver los de delante interrumpida la luz en tierra a mi derecho flanco desde mí hasta la roca haciendo sombra. dulce hijo.» Tan lejos aún estaba aquella gente. y hacia atrás se echaron. y con el rostro sereno me dijo: «Vamos pues.

la verdad. Cuando con humildad hube negado haberle visto nunca. madre del honor de Aragón y de Sicilia. mas un tajo una ceja le partía. la página divina comprendiera. que acoge a quien la implora. y esas dignas gentes: «Volved -dijeron. No os debéis asombrar. Abominables mis pecados fueron mas tan gran brazo tiene la bondad infinita. y por pesadas piedras custodiados. Si el pastor de Cosenza.y seguid un poco». . le digas a mi hermosa hija. y te suplico que. cuando regreses.» Volví la vista a él muy fijamente rubio era y bello y de gentil aspecto. haciéndonos señales con la mano. los huesos de mi cuerpo aún estarían al pie del puente junto a Benevento. vuelve el rostro mientras andas: recuerda si me viste en la otra vida.» Así el maestro. Y uno de aquéllos empezó: «Quien quiera que seas. él dijo: «Mira» y mostróme una llaga sobre el pecho.«Sin que lo preguntéis yo os comunico que este cuerpo que veis es cuerpo humano. pero creedme que no sin que lo quieran en el cielo estas paredes escalar pretende. si es que cuentan de otro modo. Después de ser mi cuerpo atravesado por dos golpes mortales. me volví llorando a quien perdona de buen grado. Mas los baña la lluvia y mueve el viento. que a mi caza entonces fue enviado por Clemente. Luego sonriendo dijo: «Soy Manfredo: la emperatriz Constanza fue mi abuela. por lo que el sol ha interceptado en tierra.

sin que pueda volver. donde él los trasladó sin luz alguna. Verdad es que quien muere contumaz. nunca se pierde. aquellas almas gritaron: «Aquí está lo que buscáis.» Mayor portillo muchas veces cierra con un manojo apenas de zarzales el campesino al madurar la uva. a mi buena Constanza revelando cómo me has visto. escuchando a aquel alma y admirando. sin darme cuenta. cuando llegamos donde. a una. y esta prohibición: que aquí. casi junto al Verde. pues bien cincuenta grados ya subido había el sol. Por eso. por los de allá. el tiempo pasa y nada el hombre advierte. porque es una potencia la que escucha. y otra la que retiene al alma entera: una está casi presa. Puede experimentar de veras esto. con la Iglesia. el infinito amor. si tal decreto no se acorta con buenas oraciones.fuera del reino. CANTO IV Cuando algún sufrimiento o alegría de alguna facultad nuestra se adueña. fuera debe de estar de esta montaña. y no atiende a ninguna otra potencia y es esto contra aquel error que opina que un alma sobre otra alma arda en nosotros. Mas por su maldición. Piensa pues lo dichoso que me harías. . y la otra libre. mucho se avanza. mientras florezca la esperanza. toda en ella se centra nuestra alma. aunque al fin arrepentido. cuando se oye o se ve algo que atraiga al alma fuertemente a ello. treinta veces el tiempo que viviera en esa presunción.

luego arriba. Estaba muy cansado y exclamé: «Oh dulce padre. Nos sentamos los dos vueltos a oriente.» «Hijo --me contestó-.¿qué camino haremos?» Y él me dijo: «No tuerzas ningún paso. vuélvete y advierte que solo quedaré. de tan alta.sube hasta allí». que me daba esperanza y me alumbraba. pero volar aquí es preciso. La vista dirigí primero abajo. hacia el sol. únicamente sígueme hacia el monte. cuyas paredes casi se juntaban. Por un girón subimos de la roca. detrás de aquel llevado. era invisible y aún más pina la cuesta que la raya que une el medio cuadrante con el centro.de lo que era la senda que subimos. donde estaba el camino que subimos. un repliegue más alto señalando que por allí giraba todo el monte. y el suelo nos pedía pies y manos. que siempre de mirar es agradable. y me admiraba que nos hería por el lado izquierdo. digo con leves alas y con plumas del deseo. . a Noli se desciende. los dos solos al partir de nosotros aquel grupo. yo detrás de mi guía.» La cima. se sube a Bismantova hasta la cumbre a pie. Cuando ya al borde superior llegamos de la alta base. a un sitio descubierto «Maestro --dije. si no te paras. que me esforcé trepando tras de él hasta que puse pies en la cornisa. hasta que llegue alguna escolta sabia. Se va a Sanleo. Tanto me espolearon sus palabras.

pensarlo puedes si atentamente observas que Sión en la tierra se opone a esta montaña. habrás llegado al fin de este sendero: . un horizonte mismo tienen ambas y hemisferios diversos. si no saliera del camino usado. y por aquella por el otro lado. Y así cuando le sientas tan suave. verías al Zodiaco enrojecido girar aún más cercano de las Osas. como lo discierno. que te haga caminar ya tan ligero como nave que empuja la corriente. si quisieras. que se llama Ecuador en algún arte. y entre sol y entre invierno se halla siempre.que hasta ahora no i claro. Mas sabría gustoso. menos daña. que entre nosotros y Aquilón nacía. que la mitad del cielo que alto gira.» Y él me dijo: «Este monte es de tal modo. y el camino que mal supiera recorrer Faetonte. pues sube el monte más de lo que subir pueden mis ojos. Cómo pueda ocurrir. cuánto habremos de andar. y cuando más se sube.Bien comprendió el poeta que yo estaba por el carro solar estupefacto. si lo ves claro con la inteligencia. cuanto en Judea lo contemplaban en la parte cálida. por la causa que dices. allí donde mi ingenio me faltaba. que siempre pesa al comenzar abajo. dista tanto respecto al Septentrión.» «Cierto maestro -dije. Por lo cual me explicó: «Si los Gemelos fuesen en compañía de ese espejo que lleva la luz arriba y abajo. podrás ver cómo en ésta va por uno.

reposar allí espera tu fatiga.
Más no respondo, y esto lo sé cierto.»
Y después de decir estas palabras,
oímos una voz cercana: «¡Acaso
necesites sentarte mucho antes!»
Los dos al escucharle nos volvimos,
y vimos a la izquierda un gran peñasco,
que antes ninguno habíamos notado.
Allí fuimos; y había allí personas
que estaban a la sombra de la piedra
como se pone el hombre por vagancia.
Y uno, que fatigado parecía,
se sentaba abrazando sus rodillas,
con el rostro inclinado puesto entre ellas.
«Oh mi dulce señor -dije- contempla
al que más negligente no verías
si la pereza fuese hermana suya.»
Entonces se volvió, mirando atento,
levantando su rostro de los muslos:
«¡Sube tú, puesto que eres tan valiente!»
Supe quién era entonces, y el cansancio
que aún el aliento un poco me cortaba,
no me impidió acercarme a él; y cuando
estuve al lado, alzó la vista apenas
diciendo: « ¿Has entendido cómo el sol
lleva su carro por el hombro izquierdo?»
Sus gestos perezosos y sus breves
palabras me causaron leve risa;
Después: «Belacqua -dije- no me duelo
ya de ti; pero di, ¿por qué te sientas
aquf precisamente? ¿escolta esperas,
o la antigua costumbre te domina?»
Y él: «De qué sirve, hermano, el ir a arriba,
pues no me dejaría ir al castigo
el ángel del Señor que está en la puerta.
Es necesario que antes gire el cielo
sobre mí tantas veces, cuanto en vida,

pues que dejé para el final el llanto;
si es que antes no me ayuda la oración
de un corazón surgida que esté en gracia:
porque la otra en el cielo no se escucha.»
Y ya delante de mí iba el poeta,
diciendo: «Vamos ven, mira que toca
el sol el meridiano, y en la orilla
cubre el pie de la noche ya Marruecos.»
CANTO V
De esa sombra me había separado,
y seguía los pasos de mi guía,
cuando detrás de mí, su dedo alzando,
una gritó: «iMirad, que no iluminan
los rayos a la izquierda del de abajo,
y cual vivo parece comportarse!»
Volví los ojos al oír aquello,
y los vi que miraban asombrados,
sólo a mí, y a la luz que interceptaba.
«¿Tú ánimo por qué se enreda tanto
-dijo el maestro- que el andar retardas?
¿qué te importa lo que esos cuchichean?
Deja hablar a la gente y ven conmigo:
sé como aquella torre que no tiembla
nunca su cima aunque los vientos soplen;
pues aquel en quien bulle un pensamiento
sobre otro pensamiento, se extravía,
porque el fuego del uno ablanda al otro.»
¿Qué podía decir si no: « Ya voy»?
Díjelo, más cubriéndome el color
que digno de perdón al hombre vuelve.
Mientras tanto a través de la ladera
una gente venía hacia nosotros,
cantando el «Miserere», verso a verso.
Cuando notaron que ocasión no daba
de atravesar los rayos con mi cuerpo,
por un gran «Oh» cambiaron su cantiga;

y dos de ellos, en forma de emisarios,
corrieron hacia mí y me preguntaron:
«Haznos saber de vuestra condición»
Y mi maestro: «Bien podéis marcharos
y a aquellos que os mandaron referirles
que el cuerpo de éste es carne verdadera.
Si al contemplar su sombra se pararon,
como yo creo, baste la respuesta:
hacedle honor, que acaso os aproveche.»
Tan rápidos vapores encendidos
no vi rasgar el cielo en plena noche,
ni las nubes de agosto en el ocaso,
como aquellos a lo alto se volvieron,
y junto a los demás dieron la vuelta,
como un tropel sin freno hacia nosotros.
«Mucha es la gente que a nosotros viene,
y te quieren rogar --dijo el poeta-:
mas sigue andando, y caminando escucha.»
«Oh alma que caminas con aquellos
miembros con que naciste, a ser dichoso,
-se acercaban gritando- aquieta el paso.
Mira si a alguno de nosotros viste,
para que de él allí noticias lleves:
¡Ah!, ¿por qué sigues? ¡Ah!, ¿por qué no paras?
Todos muertos violentamente fuimos,
y hasta el último instante pecadores;
la luz del cielo entonces nos dio juicio
y, arrepentidos, perdonando, fuera
salimos de la vida en paz con Dios,
y el deseo de verle nos aflige.»
Y yo: «Por más que mire vuestros rostros
no os reconozco: mas si deseáis
algo que pueda hacer, buenos espíritus,
decidmelo y lo haré, por esa paz
que, detrás de los pasos de mi guía,
de mundo en mundo buscar se me hace.»
Y uno repuso: «Todos nos fiamos

de tus bondades sin que nos lo jures,
si es que tu voluntad no es impedida.
Por lo que yo que hablé antes que los otros,
te ruego, que si ves esa comarca
que está entre la Romaña y la de Carlos,
que de tus ruegos me hagas cortesía
en Fano, y que por mi bien se suplique,
y las graves ofensas purgar pueda.
Allí nací, mas los profundos huecos
por los que huyó la sangre en que vivía,
en tierras de Antenor me fueron hechos,
donde estar confiaba más seguro:
que lo mandó el de Este, pues me odiaba
más de lo que el derecho lo permite.
Pero si hacia la Mira hubiese huido,
cuando fui sorprendido en Oriaco,
aun estaría donde se respira.
Corrí al pantano, donde cieno y cañas
estorbaron mi paso y me caí;
y vi mi sangre en tierra hacer un lago.»
Luego otro dijo: «¡Ay, así el deseo
se cumpla que te trae a esta montaña,
con piedad bondadosa ayuda al mío!
Yo nací en Montefeltro, soy Bonconte;
Giovanna y los demás no me recuerdan,
y sigo a estos con la frente gacha.»
Y le dije: «¿qué fuerza o qué aventura
de Campaldino te llevó tan lejos
que tu sepulcro nunca se ha encontrado?»
«Oh -me repuso-, al pie del Casentino
un agua corre que se llama Arquiano,
nace en los Apeninos, sobre el Ermo.
Donde su nombre ya no necesita,
llegué con una herida en la garganta,
huyendo a pie y ensangrentando el llano.
Allí perdí la vista, y mi palabra
terminó con el nombre de María,

y allí al caer mi carne quedó sola.
Te diré la verdad y tú a los vivos:
un ángel me cogió, y el del Infierno
gritaba: «Oh tú, el del Cielo, ¿por qué quieres
privarme de él, llevándote lo eterno,
porque una lagrimilla me lo quita?
mas yo tendré el gobierno de lo otro.»
«Bien sabes que en el aire se recoge
el húmedo vapor que se hace agua,
en cuanto sube donde encuentra el frío.
Llegó aquel mal querer, que males busca
con su sabiduría, y humo y viento
movió con el poder de que es dotado.
El valle entonces, cuando cayó el día,
se cubrió desde el monte a Protomagno
de niebla; y todo el cielo se nubló,
y el aire denso convirtióse en agua;
cayó la lluvia, y vino a los barrancos
toda la que la tierra no absorbía;
y como se juntara en torrenteras,
tan veloz en el rfo principal
cayó, que nada pudo retenerla.
Mi cuerpo helado, en donde desemboca
halló al soberbio Arquiano: y éste al Arno
lo arrastró, deshaciendo de mi pecho
la cruz que hiciera del dolor vencido;
me volteó en la orilla y en el fondo,
y me cubrió y ciñó con sus botines.»
«Ay, cuando al mundo regresado hayas,
y descansado de la larga ruta
-siguió un tercer espíritu al segundorecuerdame, soy Pía, me hizo Siena,
Maremma me deshizo: bien lo sabe
aquel que, luego de poner su anillo,
con su gema me había desposado.»
CANTO VI

Cuando se acaba el juego de la zara,
el perdedor se queda algo mohino
y triste aprende, repitiendo lances;
con el otro se va toda la gente;
cuál va delante, cuál detrás le agarra,
cuál a su lado quiere darle coba;
él no se para y los escucha a todos;
a quien tiende la mano, al fin le suelta;
y así de aquel gentío se ve libre.
Tal entre aquella turba me encontraba,
de aquí y de allá volviéndoles el rostro,
y prometiendo me soltaba de ellos.
Estaba el Aretino, quien del brazo
fiero de Ghin de Tacco halló la muerte,
y el otro que se ahogó yendo de caza.
Suplicaba, tendiéndome las manos,
Federico Novello, y el de Pisa
que hiciera parecer fuerte a Marzucco.
Vi al conde Orso y su alma separada
de su cuerpo por odio y por envidia,
como decia, y no por culpa alguna.
Pier de la Broccia digo; y que provea,
mientras que aún está aquí, la de Brabante
si con peor rebaño andar no quiere.
Cuando ya me libré de todas esas
sombras que suplicaban otras súplicas,
porque su salvación les llegue antes,
yo comencé: « Parece que me niegas
expresamente, oh luz, en algún texto
que aplaque la oración leyes del cielo;
y esta gente por ello sólo ruega:
¿es que vanas son pues sus esperanzas,
o es que no he comprendido bien tu texto?»
Y él me dijo: «Es sencilla mi escritura;
y en esperar ninguno se equivoca,
si con la mente clara bien se mira;
pues la cima del juicio no se allana

porque el fuego de amor cumpla en un punto
lo que satisfacer aquí se espera;
y allí donde hice tal afirmación,
no se enmendaba, por rezar, la culpa,
pues la oración de Dios estaba lejos.
No te fijes en dudas tan profundas
sino tan sólo en lo que diga aquella
que entre mente y la verdad alumbre.
No sé si entiendes: de Beatriz te hablo;
arriba la verás, sobre la cima
de este monte, dichosa y sonriendo.»
Y yo: «Señor, vayamos más aprisa,
que ya no estoy cansado como antes,
y ya veo que el monte arroja sombra.»
« Caminaremos mientras dure el día
-él me repuso- el tiempo que podamos;
mas no es la cosa como la imaginas.
Antes de estar arriba, volverás
a ver aquel que oculta la ladera,
de modo que sus rayos ya no rompes.
Pero mira aquel alma que allá inmóvil,
completamente sola, nos contempla:
el camino más corto ha de mostrarnos.
Nos acercamos: ¡oh ánima lombarda
qué altiva y desdeñosa aparecías,
qué noble y lenta en el mover los ojos!
Ella no nos decía una palabra,
mas nos dejaba andar, sólo mirando
a guisa de león cuando reposa.
Mas Virgilio acercóse a él, pidiendo
que nos mostrase la mejor subida;
pero a su ruego nada respondió,
mas de nuestro país y nuestra vida
nos preguntó; y mi guía comenzaba
«Mantua...» y la sombra, toda en ella absorta,
vino hacia él del sitio en que se hallaba
diciendo: «¡Oh mantuano, soy Sordello,

soy de tu misma tierra!», y se abrazaron.
¡Ah esclava Italia, albergue de dolores,
nave sin timonel en la borrasca,
burdel, no soberana de provincias!
Aquel alma gentil tan prestamente,
sólo al oír el nombre de su tierra,
comenzó a festejar a su paisano,
y en ti ahora sin guerras no se hallan
tus vivos, y se muerden unos a otros,
los que un foso y un muro mismo encierran.
Busca, mísera, en torno de tus costas
tus playas, y después mira en el centro,
si alguna parte en ti de paz disfruta.
¿De qué vale que el freno te pusiera,
Justiniano, si nadie hay en la silla?
Menor fuera sin ése la vergüenza.
Ah gentes que debíais ser devotas,
y consentir al César en su trono,
si aquello que Dios manda comprendieseis,
esa fiera mirad cuán indomable,
por no ser corregida por la espuela,
al poner en las riendas vuestras manos.
¡Oh tú, tedesco Alberto, que la dejas
al verla tan salvaje y tan indómita,
y debiste apretarle los ijares,
caiga de las estrellas justo juicio
sobre tu sangre, y sea nuevo y claro,
tal que tu sucesor le tenga miedo!
Pues habéis consentido tú y tu padre,
por la codicia de eso distraídos,
que el jardín del imperio esté desierto.
Ven y vé a Capuletos y Montescos,
Filipeschos, Monaldos, ah, indolente,
esos ya tristes, y estos con recelos!
¡Ven, cruel, ven y vé la tirania
de tus nobles, y cura sus desmanes;
verás a Santaflora tan oscura!

Ven y contempla tu Roma llorando
viuda y sola, llamando noche y día:
« Oh mi César, por qué no me acompañas?»
¡Verás lo mucho que se quieren todos!
y si a piedad ninguna te movemos,
ven y tendrás vergüenza de tu fama.
Y si me es permitido, oh sumo Jove
que por nosotros en cruz te pusieron,
¿es que has vuelto los ojos a otra parte?
¿o te estás preparando, en el abismo
de tus designios, para hacer un bien
que se escapa del todo a nuestra mente?
Pues llenas de tiranos las ciudades
están de Italia toda, y un Marcelo
se vuelve cualquier ruin que entra en un bando.
Puedes estar contenta, ah, mi Florencia,
por esta digresión que no te alcanza,
pues se las sabe solventar tu pueblo.
La justicia en su pecho muchos guardan,
y, prudentes, disparan tarde el arco;
mas tu pueblo la tiene en plena boca.
Muchos rechazan cargos oficiales,
mas tu pueblo solícito responde
sin ser llamado, y grita: «iYo lo acepto!»
¡Alégrate, porque motivos tienes:
tú rica, tú con paz, y tú prudente!
De si digo verdad, están las muestras.
Las Atenas y Espartas, que inventaron
las viejas leyes tan civilizadas
del bien vivir, hicieron débil prueba
comparadas contigo, pues que haces
tan sutiles decretos, que a noviembre
los que hiciste en octubre nunca llegan.
Hasta donde recuerdo, ¿cuántas veces
leyes, monedas, hábitos y oficios,
has mudado, y cambiado de habitantes?

por el cual mostró cuánto podia nuestra lengua. No entristecen martirios aquel sitio sino tinieblas sólo. enviado del cielo. oh prez eterna. mas dando vueltas calma sus dolores. Sordello se apartó y dijo: «¿Quién sois?» «Antes de que llegaran a este monte las almas dignas de subir a Dios. del pueblo natal. y se volvió hacia él humildemente..» «Por los recintos todos de aquel reino doliente. dime si acaso vienes del infierno. perdí los cielos.». son suspiros. no por hacer. Como queda quien ve súbitamente algo maravilloso frente a él.» Así repuso entonces mi maestro. salvo el no tener fe. «Gloria de los latinos. Octavio dio a mis huesos sepultura. y los lamentos no suenan como ayes. el ver el alto sol que tú deseas. aquel así. aquí he llegado -respondióy.. después bajó los ojos. Perdí. CANTO VII Los saludos corteses y dichosos por tres y cuatro veces reiterados.Y si te acuerdas bien y lo ves claro. diciendo «Es. te verás semejante a aquella enferma que no encuentra reposo sobre plumas. con él vengo. que cree y que no. mas por no hacer. y le abrazó donde el menor se agarra. o no es.. Allí estoy con los niños inocentes del diente de la muerte antes mordidos . y por culpa ninguna. Yo soy Virgilio. pues que fue tarde por mí conocido. qué mérito o qué gracia a mí te muestra? Si de escuchar soy digno tus palabras...

un indicio danos.» . quitan los deseos. cuando noté que el monte estaba hendido. de impotencia. y esperaremos allí el nuevo día. mientras que al día encierra el horizonte. o es que él mismo no pudiera? Y el buen Sordello en tierra pasó el dedo diciendo: «¿Ves?. ni siquiera esta raya pasarías después de que anochezca: no porque haya otra cosa que te impida subir. mas sin vicio supieron y siguieron las restantes. pues podrá ser gozosa la demora». que. «Allí -dijo la sombra-.¿quien quisiese subir de noche. Con aquellos estoy que las tres santas virtudes no vistieron. «llévanos -dijo.» Entonces mi señor. marcharemos donde la cuesta hace de sí un regazo. casi admirado. si lo permites. te acompaño cual gu(a mientras pueda. y me es licito andar por todos lados. Con ellas bien podrías descender y caminar en torno de la cuestra. se lo impediría alguno.» Respondió: «Un lugar fijo no me han puesto. Pero contempla cómo cae el día. a ellas te conduzco. del modo como un valle aquí los hiende. Mas si sabes y puedes. De allí poco alejados estuvimos.que de la humana culpa fueran libres. será bueno pensar en un refugio. y subir por la noche no se puede.donde nos contaste. A la derecha hay almas retiradas. sino las sombras de la noche. y te dará placer el conocerlas. con que poder llegar más pronto a donde el purgatorio da comienzo. «¿Cómo es eso? -repuso.

con su imperio. Aquel que le consuela con la vista. vi a unas almas que cantaban. Oro. y así tarde el remedio de otros llega. murió escapando y desflorando el lirio: . Otocar se llamó. que pudo. su hijo que lujuria y ocio pace. incógnito. leño lúcido y sereno. Rodolfo fue. grana y plata fina. No pintó solamente alll natura. Y aquel chatito que charla muy junto con aquel de un aspecto tan benigno. Salve Regina. «Antes que el poco sol vuelva a su nido -comenzó nuestro guta el Mantuanono pretendáis que entre esos os conduzca. fresca esmeralda al punto en que se quiebra. albayalde. sobre hierba y flores sentadas. rigió la tierra donde el agua nace que al Albia el Molda. y no mueve la boca con los otros. que no vimos por fuera de aquel valle. por las hierbas y flores de aquel valle. mas con la suavidad de mil olores. indigo. el Albia al mar se lleva. que mezclados con ellos allá abajo. uno creaba. indistinto. Mejor desde esta loma las acciones y los rostros veréis de cada uno.Entre llano y pendiente. un tortuoso camino nos condujo hasta la parte del valle de laderas menos altas. sus colores serían derrotados. sanar las plagas que han matado a Italia. Quien más alto se sienta y que parece desatender aquello que debiera. y desde la infancia fue mejor que el barbudo Wenceslao. como el mayor derrota al más pequeño.

si escucha lejos una esquila. suspirando. No es lo mismo los otros herederos. de quien Pulla y Provenza se lamentan. Aquel que está más bajo echado en tierra. Mirad al rey de la vida sencilla sentado aparte. de esto viene el dolor que les lancea. Raras veces renace por las ramas la probidad humana. y que de amor el nuevo peregrino sufre. iría la virtud de vaso en vaso. CANTO VIII Era la hora en que quiere el deseo enternecer el pecho al navegante. cuando de sus amigos se despide. es Guillermo el marqués. También esto concierne al narigudo y no menos que a Pedro. Tan inferior la planta es a su grano. de toda las virtudes ciñó cuerda. lecho. Del mal de Francia son el padre y suegro: saben su villa sucia y enviciada. . con quien canta. mirando arriba. tienen el trono Jaime y Federico. Constanza del marido se envanece. y esto quiere quien la otorga. cuanto. Aquel tan corpulento que acompasa su canto con aquel tan narigudo. mas el lote mejor ninguno tiene. para que la pidamos. Enrique de Inglaterra: el vástago mejor tiene en sus ramas. más que Beatriz y Margarita. por quien a Alejandría y sus batallas lloran el Canavés y Monferrato.¡Ved allí cómo el pecho se golpea! Mirad al otro que ha hecho a su mano de su mejilla. y si rey después de él hubiera sido el jovencito sentado detrás.

y las verdes plumas por detrás las batfan y aventaban. que no sabía por qué sitio. Juntó y alzó las palmas. cuando yo comencé a dejar de oír.» Con tanta devoción Te lucis ante le salió de la boca en dulces notas. todo helado. puestos los ojos en la extrema esfera. por la serpiente que vendrá muy pronto.» Y yo. tal que en medio las gentes se quedaron. .que parece llorar el día muerto. A la verdad aguza bien los ojos. lector. «Vinieron del regazo de María -dijo Sordello. me volví alrededor y me estreché a las fieles espaldas. Yo aquel gentil ejército veía callado luego contemplar el suelo. y a mirar hacia un alma que se alzaba pidiendo con la mano que la oyeran. y bajó el otro por el lado opuesto. de igual modo que si dijese a Dios: «Sólo en ti pienso.a vigilar el valle. Bien distinguía su cabeza rubia. y las otras después dulces y pías seguir tras ella. que el velo ahora es tan sutil. cual facultad que a demasiado aspira. como esperando pálido y humilde. dirigiendo los ojos hacia oriente. completando el himno. que es fácil traspasarlo ciertamente. y vi salir de lo alto y descender dos ángeles con dos ardientes gladios truncos y de la punta desprovistos. que le hizo a mi mente enajenarse. mas su rostro la vista me turbaba. Verdes como las hojas más tempranas sus ropas eran. Uno se puso encima de nosotros.

pareciendo conocerme. Volvióse uno a Virgilio.» Sólo tres pasos creo que había dado y abajo estuve. ¡pobre!. si la vista o el tacto no lo encienden. Tiempo era ya que el aire oscureciera.vine por los tristes reinos esta mañana. pretendo. Hacia mí vino. y yo me fui hacia él: cuánto me complació. que conviene que. en mi primera vida. cuando vi que no estabas con los reos. cuando hayas vuelto a atravesar las ondas di a mi Giovanna que en mi nombre implore. mas no tal que sus ojos y los míos lo que antes se ocultaba no advirtiesen.«Ahora bajemos -añadió Sordelloentre las grandes sombras para hablarles. Ningún bello saludo nos callamos luego me preguntó: « ¿Cuándo llegaste al pie del monte por lejanas aguas?» «Oh -dije. pues el veros muy grato habrá de serles. andando así. No creo que su madre ya me ame luego que se cambió las blancas tocas.» Y vuelto a mí: « Por esa rara gracia que debes al que de ese modo esconde sus primeros porqués. aunque la otra. aún. gentil juez Nino. . y vi a uno que miraba hacia mí. que no se entienden.» Y cuando fue escuchada mi respuesta. Por ella fácilmente se comprende cuánto en mujer el fuego de amor dura. Sordello y él se echaron hacia atrás como gente de súbito turbada. las quisiera. en donde se responde a la inocencia. Conrado! ven a ver lo que Dios por gracia quiere. el otro a alguien sentado allí y gritó: «¡Mira.

si noticia verdadera . qué hicieron los azores celestiales. acaso aquella que le dio a Eva el alimento amargo. han bajado y éstas en su lugar han ascendido» Mientras hablaba cogióle Sordello diciendo: «Ved allá a nuestro adversario». en lo alto?» Y yo le dije: «Aquellas tres antorchas por las que el polo todo hasta aquí arde.Tan bella sepultura no alzaría la sierpe del emblema de Milán. como la rueda más cercana al eje. y mostraba señalado su aspecto por aquel amor honesto que en el pecho se enciende con mesura. escapó la serpiente. pero bien vi moverse a uno y a otro. y para que mirase alzó su dedo. Entre flores y hierba iba el reptil. Yo alzaba ansioso al cielo la mirada. Yo no lo vi. hijo. Al escuchar hendir las verdes alas.» Así dijo. y por eso no lo cuento. « Así la luz que a lo alto te conduce encuentre en tu servicio tanta cera. como lo haría el gallo de Gallura. -comenzó. cuanta hasta el sumo esmalte necesites. y sus espaldas lamiendo como bestia que se limpia. Y mi guía: « ¿Qué miras. La sombra que acercado al juez se había cuando este la llamó. mientras la lucha no dejó ni un momento de mirarme.» Y él respondió: « Las cuatro estrellas claras que esta mañana vimos. volviendo la cabeza. adonde son más tardas las estrellas. y regresaron a su lugar los ángeles a un tiempo. De aquella parte donde se abre el valle había una serpiente.

por vuestras comarcas no estuve nunca. la noche. a mis deudos amé. que de Adán algo conservo. de los pasos con que asciende. dos llevaba en el sitio en donde estábamos. dímela.de Val de Magra o de parte vecina conoces. fuera ya de los brazos de su amigo. pero no hay un sitio en toda Europa que las desconozca. celebra a los señores y a sus tierras. en su frente las gemas relucían puestas en forma del frío animal que con la cola a la gente golpea. que aunque el malvado jefe tuerza el mundo. tal que sin verlas todos las conocen. que el sol no ha de ocupar siete veces el lecho que el Carnero cubre y abarca con sus cuatro patas. Me llamaba Corrado Malaspina. La fama con que se honra vuestra casa. adormecido me tumbé en la hierba donde los cinco estábamos sentados.» CANTO IX Del anciano Titón la concubina emblanquecía en el balcón de oriente. si el transcurrir dispuesto no se para. sino su descendiente. cuando yo. no el antiguo. sin que esta opinión tuya tan cortés claven en tu cabeza con mayores clavos que las palabras de los otros.» y él: «Marcha pues. Uso y natura así la privilegian. así vuelva yo arriba. . derecha va y desprecia el mal camino. que allí fui grande. Y yo os juro que. «Oh -yo le dije. y el tercero inclinaba ya las alas. y he de purgarlo. vuestra estirpe honorable no desdora el precio de la bolsa y de la espada.

tras dar vueltas. arrebatado al sumo consistorio. mas alarga tu entereza. volviendo en torno los despiertos ojos y no sabiendo dónde se encontraba. cálmate. creí ver. que a buen puerto hemos llegado. con las alas abiertas y dispuesta a descender. acaso recordando el primer llanto. Allí me pareció que ambos ardíamos. Sólo estaba a mi lado mi consuelo. no mengües. cuando del rostro el sueño se me fue. terrible como el rayo descendía. y acaso de otro sitio desdeña arrebatar ninguna presa! Luego me pareció que. ¡Acaso caza ésta por costumbre aquí -pensé-. cuando su madre de Quirón a Squira en sus brazos dormido le condujo. y el sol estaba ya dos horas alto. cual yo me sorprendí. de áureas plumas. . como hace el hombre al que el espanto hiela. allí donde a los suyos dejara abandonados Ganimedes. suspendida un águila en el cielo. y que arriba hasta el fuego me llevaba. y más de la carne separada. y yo la cara al mar tenía vuelta. en un sueño. donde después los griegos lo sacaron.Cuando a sus tristes layes da comienzo la golondrina al tiempo de alborada. No de otro modo se inquietara Aquiles. y el incendio soñado me quemaba tanto. «No tengas miedo -mi señor me dijo-. y me puse pálido. menos del pensar presa. casi divina se hace a sus visiones. que el sueño tuvo que romperse. y nuestra mente.

y una espada tenía entre las manos. cambié yo. y ve la entrada en donde se interrumpe. y aún con más arte si los refuerzo. que los rayos así nos reflejaba. «Decidme desde allí: ¿Qué deseáis . vino hacia arriba y yo tras de tus pasos. Y como yo aún los ojos más abriera. cuando tu alma durmiendo se encontraba. Te dejó aquí.Acabas de llegar al Purgatorio: ve la pendiente que en redor le cierra. y un portero que aún nada había dicho. y como sin preocupaciones me vio mi guía. y yo tras él hacia lo alto. vi una puerta. mas me mostraron antes sus bellos ojos esa entrada.» Como un hombre que sale de sus dudas y que cambia en sosiego sus temores. de colores varios. al alba que precede al día. y tres gradas por debajo para alcanzarla. y dijo: «Soy Lucía. observarás cómo realzo mis argumentos. y las otras formas. así le haré más fácil el camino. y luego ella y tu sueño a una se marcharon. por la escarpadura anduvo. Lector. le vi sentado en la grada más alta. como una brecha que un muro partiera. que en vano a ella dirigí mi vista. después que la verdad ha descubierto. con tal rostro que no pude mirarlo.» Sordello se quedó. deja que tome a éste que ahora duerme. vino una dama. no te maravilles. sobre las flores que aquel sitio adornan. Te cogió y cuando el día clareaba. Antes. Nos acercamos hasta el mismo sitio que antes me había parecido roto.

me pareció tan llameante pórfido. El tercero que encima descansaba.» A los pies santos me arrojé devoto.» La ceniza o la tierra seca eran del color mismo de sus vestiduras. agrietado a lo largo y a lo ancho. mas antes di tres golpes en mi pecho.» «Una mujer del cielo. que está la puerta.-él comenzó a decir. que esto sabe. diciendo: «Pide humildemente que abran el cerrojo.nos ha dicho antes. con la punta de la espada. con la blanca y después con la amarilla algo que me alegró le hizo a la puerta.¿y vuestra escolta? No os vaya a ser dañosa la venida. y el primer peldaño era de mármol blanco y tan pulido. cual la sangre que escapa de las venas. Siete P. al umbral sentado.cuando entres. Por los tres escalones. y de debajo se sacó dos llaves. que piedra de diamante parecía. y no da vueltas en la cerradura . -le respondió el maestro. que en él me espejeé tal como era. Era el segundo oscuro más que el perso hecho de piedra áspera y reseca. Era de plata una y la otra de oro. de buen grado. el guía me llevó. Allí subimos.» «Y ella bien ha guiado vuestros pasos -cortésmente el portero nos repuso-: venid pues y subid los escalones. Encima de éste colocaba el ángel de Dios. en mi frente escribió: «Lavar procura estas manchas -me dijo. id por allí. y pedí que me abrieran compasivos. «Cuando cualquiera de estas llaves falla. sus plantas.

» . Yo me volví con el sonar primero.-dijo él. «Aquí es preciso usar de la destreza -dijo mi guía.esta entrada no se abre. que ahora no. pues que finge derecho el mal camino. mientras la gente en tierra se prosterne. Tal imagen al punto me venía de lo que oía. Me las dio Pedro.» Y al girar en sus goznes las esquinas de aquellas sacras puertas.» Después empujó la puerta sagrada. antes de abrir. ¿con qué excusara falta semejante? Ascendimos por una piedra hendida. y Te Deum Laudamus parecía escucharse en la voz y en dulces sones. no rechinó ni se mostró tan dura Tarpeya. porque es aquella que el nudo desata. resonando sentí que la cerraban. que de fuertes y sonoros metales están hechas.y que nos acerquemos aquí y allá del lado que se aparta. se entiende el texto. y si la vista hubiese vuelto a ella. y díjome que errase antes en el abrirla que en cerrarla. pero os advierto que vuelve afuera aquel que atrás mirase. y quedó arruinada. CANTO X Y al cruzar el umbral de aquella puerta que el mal amor del alma hace tan rara. que ahora sí. como la que suele cuando cantar con órgano se escucha. cuando al bueno de Metelo la arrebataron. que se movía de uno y de otro lado como la ola que huye y se aleja. Más rica es una. requiera más ingenio y arte. diciéndonos: «Entrad. pero la otra.

que imagen muda no nos parecía. e impresas en su gesto estas palabras "Ecce ancilla Dei". que no daba derecho de subida. Por lo que yo volví la vista. donde el monte hacia atrás se replegaba. «En un lugar tan sólo no te fijes -dijo el dulce maestro. cansado yo. era de mármol blanco y adornado con relieves. del modo con que en cera se imprime una figura. que aquel desfiladero abandonásemos. que abrió los cielos tras veto tan largo. y los dos sobre la ruta inciertos. tanto que antes el resto de la luna volvió a su lecho para cobijarse. al pie del alto farallón que asciende. El ángel que a la tierra trajo anuncio de aquella paz llorada tantos años. tan verdadero se nos presentaba aquí esculpido en gesto tan suave. Jurado habria que él decía: «¡Ave!» porque representada estaba aquella que tiene llave del amor supremo. y hasta donde alcanzaba con los ojos. Desde el borde que cae sobre el vacío. que no ya a Policleto.Y esto nos hizo retardar el paso. y vi . tres veces mediría el cuerpo humano. mas al estar ya libres y a lo abierto. Nuestros pies no se habían aún movido cuando noté que la pared aquella. por el derecho y el izquierdo lado. nos paramos en un sitio más solo que un camino en el desierto. a la naturaleza vencerían. que en el lado donde se tiene el corazón me puso. esa cornisa igual me parecía.

para ver otra historia más de cerca. cruzando ante Virgilio. para verla mejor ante mis ojos. y las águilas áureas sobre ellos se movían con el viento. por aquella parte donde se hallaba quien me dirigía.» Y él que le contestaba: «Aguarda ahora a mi regreso». de dolor traspasada y de sollozos. más y menos que rey en ese instante. a quien Gregorio hizo por sus virtudes victorioso. y toda ella en siete coros. Delante había gente. Aquí estaba historiada la alta gloria del principe romano. que me aflige. la nariz y el ojo entre el no y entre el sí tuvieron pugna. señor. otra historia en la roca figurada. Ante el bendito vaso daba brincos el humilde salmista arremangado. de un gran palacio. Micol se asombraba como mujer despreciativa y triste.tras de María. que mis dos sentidos uno decía: «No». y otro: «Sí canta. que detrás de Micol resplandecía.» Y al igual con el humo del incienso representado. figurada en la azotea. hablo de aquel emperador Trajano. Allí en el mismo mármol esculpido estaban carro y bueyes con el arca que hace temible el no mandado oficio. La pobrecilla entre todos aquellos parecía decir: «Dame venganza. Frente a él. y de una viuda que cogióle el freno. y ella: « Señor mío . Había en torno a él gran muchedumbre de caballeros. y me acerqué. Moví los pies del sitio en donde estaba. de mi hijo muerto.

lo que veo venir aquí. Yo comencé: «Maestro. . que enfermos de la vista de la mente.» Mis ojos. ¿y si no vuelves?» y él: «Quien en mi puesto esté. infelices. y que en el peor caso. nuevo a nosotros pues que aquí no se halla.-como alguien del dolor impacientado-. Mas no quiero lector desanimarte de tus buenos propósitos si escuchas cómo desea Dios cobrar las deudas. mas con lentos pasos -murmuraba el poeta. Mientras yo me gozaba contemplando los simulacros de humildad tan grande. personas no parecen. en volverse hacia él no fueron lentos.» Aquel que nunca ha visto cosas nuevas fue quien produjo aquel hablar visible. y desentraña quiénes vienen debajo de esas peñas: podrás verlos a todos doblegados. No atiendas a la forma del martirio: piensa en lo que vendrá. más gratos aún de ver por su artesano.» Y aquel: «La condición abrumadora de su martirio a tierra les inclina. Mas mira fijamente. es preciso que cumpla mi deber antes de irme: la piedad y justicia me retienen. y no sé qué es: turbada está mi vista. y aun mis ojos dudaron al principio. no irá más lejos de la gran sentencia. y ella: « El bien que otro haga ¿qué te importa si el tuyo has olvidado?» Por lo cual él: «Consuélate. la fe ponéis en pasos que atrás vuelven. «Por acá vienen.muchas gentes: éstas podrán llevamos más arriba. lo hará». que en mirar se complacían por ver lá novedad que deseaban.» Oh soberbios cristianos.

a ti los sacrificios. Como por gusto suyo hacen los ángeles. por ménsulas a veces hay figuras cuyas rodillas llegan hasta el pecho. no circunscrito. que sin ser de verdad causan angustia verdadera en aquellos que las miran. que estás en los cielos. sino por más grande amor que a tus primeras obras tienes.¿no comprendéis que somos los gusanos de quien saldrá la mariposa angélica que a la justicia sin reparos vuela? ¿de qué se ensorberbecen vuestras almas. cantando osanna. que nosotros a ella no alcanzarnos. así los vi al mirarles más atento. si no viene. gusanos que no llegan a formarse? Como por sustentar suelo o tejado. según el peso que portando estaban. como es justo darle gracias a tu dulce vapor. alabados tu nombre y tu potencia sean de cualquier hombre. perdónanos. Cierto que más o menos contraídas. sin que mires el mérito. Y al igual que nosotros las ofensas perdonamos a todos. con todo nuestro esfuerzo. De tu reino la paz venga a nosotros. y aún aquel más paciente parecía decir llorando: «Ya no lo resisto. si cual insectos sois defectuosos. benigno. hagan así gustosos los humanos.» CANTO XI «Oh padre nuestro. El maná cotidiano danos hoy. Nuestra virtud que cae tan prontamente . sin el cual por este áspero desierto quien más quiere avanzar más retrocede.

» Las palabras que respondieron a éstas que había dicho aquel que yo seguía. amado Dueño. y. y tengo por esto que llevar el rostro gacho. contra su voluntad.no ponga a prueba el antiguo enemigo. y hallaremos algún paso que lo pueda subir un hombre vivo. bajo un peso igual al que a veces se sueña. enseñadnos aquel menos pendiente. pues a quien me acompaña. purgando las calígines del mundo. tal que puros y ligeros puedan ganar las estrelladas ruedas. angustiadas en formas desiguales y en la primera cornisa cansadas.» Para ellas y nosotros buen camino pidiendo andaban esas sombras. que os conduzcan según vuestros deseos: mostradnos por qué parte a la escalera más rápido se va. mas líbranos de aquel que así la hostiga. no se hace por nosotros. subir le cuesta. tal que podáis mover las alas. la justicia y la Piedad os libren pronto. de quién vinieran no lo supe. por la carga de la carne de Adán con que se viste. si hay más caminos. a aquel que vive aún y no se nombra. ¿aquí qué hacer y qué pedir podrían los que en Dios han echado sus raíces? Debemos ayudarles a lavarse las manchas. ni hace falta. mas por aquellos que detrás quedaron. Y si no fuese un estorbo la piedra que mi cerviz soberbia doma. . pero dijeron: «Por la orilla a la derecha veniros. Esta última plegaria. «Ah. Si allí bien piden siempre por nosotros. miraría por ver si lo conozco.

» Incliné al escucharle la cabeza. y honra de aquel arte que se llama en París iluminar?» «Hermano --dijo--. suyo es todo el honor. arrogancia tanta me dieron. Soy Omberto. La sangre antigua y las gloriosas obras de mis mayores. Y aquí es preciso que este peso lleve por ella. el de Bolonia. «Oh -yo le dije-. y en parte. vana gloria del poder humano! ¡qué poco dura el verde de la cumbre. Latino fui. que a todos mis parientes ha arrastrado consigo a la desgracia. hasta que Dios se satisfaga: Pues no lo hice de vivo. por el gran deseo de superar a todos que albergaba. se volvió bajo el peso que llevaba. y me llamó al mirarme y conocerme. No hubiera sido yo tan generoso mientras vivía. mío. y uno de ellos. y en Campagnático todos los niños. volvíme a Dios. sábenlo en Siena.ríen más las cartas que ahora ilumina Franco.para hacer que este peso compadezca. no sé si conocéis el nombre suyo. si no le sigue un tiempo decadente! . no aquel que había hablado. ¡Oh. pudiendo pecar. honra de Gubbio. pues andaba inclinado junto a ellos. de un gran toscano hijo: Giuglielrno Aldobrandeschi fue mi padre. todos los hombres despreciaba y por ello morí. De tal soberbia pago aquí la pena. que ignorando a nuestra madre común. y aun no estaría aquí de no haber sido que. con los ojos fijados con gran pena. lo hago muerto.¿No eres Oderisi. y no sólo la soberbia me dañó a mí-.

en donde era señor cuando abatieron la rabia florentina. si viejo apartas de ti la carne. que soberbia fue en aquel tiempo tal como ahora es puta. No es el ruido mundano más que un soplo de viento. en Toscana entera era famoso. y muda el nombre como cambia el rumbo. Color de hierba es vuestra nombradía. y la fama de aquel ha oscurecido. Igual un Guido al otro le arrebata la gloria de la lengua. ahora del otro. pero quién es aquel de quien hablabas?» «Es -respondió-. cuando pasen mil años? Pues es corto ese espacio en lo eterno. queda abajo y no sube sin la ayuda . Anduvo así y aún anda. y abate mi soberbia. y el mismo la marchita que la hace brotar verde de la tierra. sin descanso. ¿Qué fama has de tener. y de él en Siena apenas cuchichean. Aquel que va delante tan despacio de mí.Provenzano Salviati: y está aquí porque tuvo pretensiones de llevar Siena entera entre sus manos.» Y yo le dije: «Tu verdad me empuja a la humildad. ahora de un lado. y nació acaso el que arroje del nido a uno y a otro. que viene y va.» Y yo: «Si aquel espíritu que deja arrepentirse al fin de su existencia. desde su muerte: tal moneda paga aquel que en vida a demasiado aspira.Creisteis que en pintura Cimabue tuviese el campo. como si murieras antes de abandonar el sonajero. más que un guiño en el más tardo giro de los cielos. y es de Giotto ahora.

pues tal era el artificio. sobre las tumbas en tierra excavadas está escrito quién era cuando vivo. que tan sólo espolea a los piadosos. y ambos dos de ligereza hacíamos alarde. pero dentro de poco. Me puse a andar. Mas cuando dijo: «Déjale y avanza. para dejar memoria de ellos.» CANTO XII A la par. tus vecinos harán de modo que glosarlo puedas. con el alma cargada caminaba. con mayor semejanza. mas los pensamientos se me quedaron sencillos y humildes. lleno de figuras . mientras lo consintió mi pedagogo.de una buena oración. pues para caminar seguro es bueno ver el lugar donde las plantas pones». y de nuevo se llora muchas veces por el aguijoneo del recuerdo. como bueyes en la yunta. Más no diré y oscuro sé que hablo. Esta acción le sacó de esos confines. en la plaza de Siena libremente vencida su vergüenza. y seguía con gusto los pasos del maestro. cual para andar conviene el cuerpo todo. se plantó y allí para salvar a cierto amigo. de tal modo actuó que tembló entero. antes que pase un tiempo semejante al que ha vivido. Como. en la prisión de Carlos condenado. ¿Cómo le consintieron que viniese?» «Cuando vivía más glorioso -dijo-. que es menester que con alas y remos empuje su navío cada uno». y él dijo: «vuelve al suelo la mirada. enderecé.

Mostraba cómo huyeron derrotados. a Palas y a Timbreo. Veía a Briareo. entre tus muertos siete y siete hijos! ¡Oh Saúl. y también de su muerte los despojos. con qué dolientes ojos te veía grabada en el sendero. mirando a los Gigantes desmembrados. Veía a aquél que noble fue creado más que criatura alguna. triste entre los restos de la obra que por tu mal hiciste. de la gran obra ya casi enloquecido. . a Nemrot. los asirios. sin que le eche nadie. de los cielos como un rayo caer. allí lo abandonaron. mas lleno de espanto le lleva un carro. tras morir Holofernes. Veía a Marte. contemplando los que en Senar con él fueron soberbios. de celeste flecha herido. Mostraba aún el duro pavimento como Alcmeón a su madre hizo caro aquel adorno tan desventurado. no parece que asuste aquí tu efigie. y cómo.vi aquel camino que en el monte avanza. Veía al pie. cómo con la propia espada en Gelboé ya muerto aparecías. aún armados en tomo de su padre. que no sentiste lluvia ni rocío! Oh loca Aracne. que yacía en otra. por una parte. muerto. Mostraba el crudo ejemplo y la ruina que hizo Tamiris cuando dijo a Ciro: «tuviste sed de sangre y te doy sangre». Mostraba cómo se lanzaron sobre Senaquerib sus hijos en el templo. por su hielo mortal grave a la tierra. ¡Oh Niobe. Oh Roboán. así pude mirarte ya medio araña.

cuán abatida y despreciable mostrábate el relieve que veíal ¿Qué pincel o buril allí trazara las sombras y los rasgos. De reverencia adorna rostro y porte. ¿cómo un poco de viento os echa a tierra?» . Muy pocos a esta invitación alcanzan: oh humanos que nacisteis a altos vuelos. ¡oh Ilión. al ir mirando el suelo. cuando el que atento siempre caminaba delante. vivos como vivos: no vio mejor que yo quien vio de veras. El bello ser. dijo: «Venid. cuanto pisaba. y no inclinéis el rostro para poder mirar el mal camino! Mas al monte la vuelta habíamos dado. así que en esa materia no me hablaba oscuramente. ¡Ah. Abrió los brazos. y después las alas. piensa que ya este día nunca vuelve. caminad soberbios y altaneros. se acercaba. ya no hay más tiempo para ir tan absorto. cercanos los peldaños están y ya se sube fácilmente. que admirarse harían a cualquier sutil ingenio? Muertos tal muertos. de blanco. para que guste arriba conducirnos. con el rostro cual suele aparecer tremolando la estrella matutina. dijo: «Alza la cabeza. ve que vuelve la esclava sexta del diario oficio. hijos de Eva.» Acostumbrado estaba a sus mandatos de no perder el tiempo. Mira un ángel allí que se apresura por venir a nosotros. y su camino el sol más recorrido de lo que mi alma absorta calculaba.Veía a Troya en ruinas y en cenizas.

que busca y halla y cumple así el oficio que no pudiera hacerlo con la vista. como una de ellas. Por los santos peldaños ya subíarnos y bastante más leve me encontraba. que no sólo sin fatiga. allí batió las alas por mi frente. tan vencidos los pies de tus deseos estarán. que ninguna fatiga casi tengo caminando?» Él respondió: «Cuando las P que quedan aún en tu rostro a punto de borrarse. en donde está la iglesia que domina la bien guiada sobre el Rubaconte. Ah qué distintos eran estos pasos de aquellos del infierno: aquí con cantos se entra y allí con feroces lamentos. de un modo inefable cantaban unas voces. . Al dirigirnos por ese camino Beati pauperes spiritu. de lo que en la llanura parecía. extendiendo los dedos de la diestra.» Entonces hice como los que llevan en la cabeza un algo que no saben. Como al subir al monte. y sospechan por gestos de los otros. tal se suaviza aquella ladera que cae a plomo del otro repecho. y por lo cual se ayudan con la mano.A la roca cortada nos condujo. del subir se interrumpe la fatiga por escalones que se construyeron cuando sumario y pesas eran ciertos. a la derecha. y prometió ya la marcha segura. estén. Por lo que yo: «Maestro ¿qué pesada carga me han levantado. mas rozando la piedra a un lado y otro. sino con gozo arriba han de llevarte. apagadas.

que en mi frente el de la llave habíame grabado: y viendo esto sonrió mi guía. CANTO XIII Llegarnos al final de la escalera.cual requiere este paraje. y sentimos volar hacia nosotros espíritus sin verlos.sólo encontré seis letras. para preguntar. de su diestra hizo centro al movimiento. pues las ganas acuciaban. .» Cuanto por una milla aquí se cuenta. tanto en aquella parte caminamos al poco.mucho temo que se retrase nuestra decisión. del lívido color de los roquedos. lo rodea. y se volvió después hacia la izquierda. que subiendo purifica. donde por vez segunda se recoge el monte. No había sombras ni señales de ellas: liso el camino y lisa la muralla. La voz primera que pasó volando "Vinum non habent" dijo claramente. Y aún antes de perderse por completo al alejarse. y sobre él luces: si otra razón lo contrario no manda. «Si. llévanos -decía. serán siempre tus rayos nuestro guía. Tú calientas el mundo. y tras nosotros lo iba repitiendo. igual que la primera. gente esperarnos --me decía el poeta-. que invitaban cortésmente a la mesa del amor.» Luego en el sol clavó los ojos fijos. sólo que el giro se completa antes. Allí del núsmo modo una cornisa. «Oh dulce luz en quien confiado entro por el nuevo camino. otra: «Soy Orestes» pasó gritando igual sin detenerse.

Y al haber avanzado un poco más. lo mismo aquí a las sombras de las que hablo no quería llegar la luz del cielo. antes que el paso del perdón alcances. apoyada a lo largo de la roca. Mas con fijeza mira. Y como el sol no llega hasta los ciegos. De cilicio cubiertos parecían y uno aguantaba con la espalda al otro.» Abrí entonces los ojos más que antes. no sólo por el son de las palabras. y el muro a todas ellas aguantaba. mas por la vista que no menos pide. piden limosna en días de indulgencia. pues cuando estuve tan cercano de ellos que sus gestos veía claramente. y verás gente que está sentada enfrente de nosotros. mas dirige la caridad las cuerdas del flagelo. y la cabeza inclina uno sobre otro. a quien no le moviese a compasión lo que después yo vi. grave dolor me vino por los ojos. No creo que ahora existe por la tierra hombre tan duro.» Y el buen maestro «Azota esta cornisa la culpa de la envidia. oí gritar: «María. Su freno quiere ser la voz contraria: y podrás escucharla.Yo dije: «Oh padre ¿qué voces son éstas?» Y escuché al preguntarlo una tercera diciendo: «Amad a quien el mal os hizo. Así los ciegos faltos de sustento. según creo. por despertar piedad más prontamente. por nosotros ruega» y «Miguel» y «Pedro» y «Santos todos». . miré delante y sombras vi con mantos del color de la piedra no distintos.

y con estos . decidme. Me volví a ellas y: «Oh. y no esperando mi pregunta. así pronto la gracia os vuelva limpia vuestra conciencia. alzaba la barbilla como un ciego. pues será grato y amable.» «Oh hermano todos somos ciudadanos de una Ciudad auténtica. por la otra parte estaban las devotas sombras. deseaba hablarle. Él sabía que. y si alguno dice "¿Cómo?". aun mudo. él me dijo: «Habla breve y claramente.pues un alambre a todos les cosía y horadaba los párpados.de ver la luz suprema que vuestro desear sólo procura.» «Yo fui Sienesa -repuso-. por lo que procuré seguir oyendo. parecía que ultrajaba a aquellos que sin venne yo veía. tú dices que viviese en Italia peregrina. gentes confiadas -yo comencé-. haz que conozca tu nombre o tu patria. «Alma que por subir te estás domando. por lo cual me volví al sabio maestro. Al andar. pues ninguna baranda la rodea. tal que claramente por ella baje de la mente el río.» Virgilio caminaba por la parte de la cornisa en que caer se puede. del modo que al gavilán que nunca se está quieto. Entre otras vi a una sombra que en su aspecto esperaba.» Esto creí escuchar como respuesta un poco más allá de donde estaba. que acaso útil le sea el conocerla. si hay un alma latina entre vosotros. si eres -le dije ~ me respondiste. que por su horrible cosedura lloraban y mojaban sus mejillas.

pues escasamente he pecado de haber tenido envidia. y por la penitencia no estaría cumplida ya mi deuda. aunque Sapia me llamaron. que volver esperas?» Y yo: «Este que está aquí sin decir nada. Vivo estoy. como yo creo. y respirando hablas?» «Los ojos ---dije acaso aquí me cierren. que nuestra condición vas preguntando. si es preciso . y fui con las desgracias de los otros aún más feliz que con las dichas mías. espíritu elegido. como te digo. loca. Y para que no creas que te miento. No fui sabia. que ya parece pesarme esa carga. Mucho es mayor el miedo que suspende mi alma del tormento de allí abajo. pidiendo a Aquél que nos conceda el verle. gocé de una alegría incomparable. y yo pedía a Dios lo que El quería.» Y ella me dijo: «¿Quién te ha conducido entre nosotros. tanto que arriba alcé atrevido el rostro gritando a Dios: «De ahora no te temo» como hace el mirlo con poca bonanza. La paz quise con Dios ya en el extremo de mi vivir. al yo saberlo. ya descendiendo el arco de mis años. con los ojos libres. quien se apiadó de mí caritativo. Mis paisanos estaban junto a Colle cerca del campo de sus enemigos. ¿Tú quién eres. si no me hubiese Piero Pettinaio recordado en sus santas oraciones. oye si fui. mas poco tiempo. Vencidos y obligados a los pasos amargos de la fuga. por lo cual puedes pedirrne.otros enmiendo aquí la mala vida.

cuanto pide una cosa inusitada. decir quién soy sería hablar en balde. conversaban de mí a mano derecha.» Y yo: «Se extiende en medio de Toscana un riachuelo que nace en Falterona.» . y allí más esperanzas perderán que en la busca de la Diana.» Así dos. Y dijo uno: «Oh alma que ligada al cuerpo todavía.. Y te suplico. al cielo marchas. que a mis parientes mi fama devuelvas. y no le sacian cien millas de curso. Pero más perderán los almirantes. con tus plegarias puedes ayudarme. Están entre los necios que ahora esperan en Talamón. apoyado uno en el otro. mas sé que no está sólo. pues nos causas con tu gracia tan grande maravilla.de que Dios te ama.que allí mueva por ti mis pies mortales. que es signo --dije. por caridad consuélanos y dinos quién eres y de dónde. y recíbelo bien. por lo que más quieras. que si pisas la tierra de Toscana. pues mi nombre es aún poco conocido. para hablar alzaron. CANTO XIV «¿Quién es éste que sube nuestro monte antes de que la muerte alas le diera.hablas del Arno. junto a él este cuerpo me fue dado. luego los rostros.» «Si he penetrado bien lo que me has dicho con mi intelecto -me repuso entonces el que dijo primero. y abre los ojos y los cierra a gusto?» «No sé quién es.» «Tan rara cosa de escuchar es ésta. interrógale tú que estás más cerca. para que hable.

cual si hechizados por Circe estuvieran. su pobre curso primero endereza. porque desde su cuna. y cuanto más se acrece. tan preñado está. Yo veo a tu sobrino que se vuelve cazador de los lobos en la orilla del fiero río. que en pocos sitios le superan. esa maldita y desgraciada fosa. Bajando luego en más profundos cauces.Y el otro le repuso: «¿Por qué esconde éste cuál es el nombre de aquel río. hasta el lugar aquel donde devuelve lo que el sol ha secado en la marina. en que el macizo del que es trunco el Peloro. y será al otro útil. . y desdeñosa de ellos tuerce el morro. de donde toman su caudal los ríos. No callaré por más que éste me oiga. o por desgracia del sitio. es la virtud enemiga de todos y la huyen cual la bicha. Vende su carne todavía viva. y los espanta a todos. halla que lobos se hicieron los perros. Va descendiendo. si recuerda lo que un veraz espíritu me ha dicho. que no temen las trampas que las cacen. mas justo es que perezca de tal valle el nombre. o por mal uso que los mueve: tanto han cambiado su naturaleza los habitantes del mísero valle. pero tienen más rabia que fiereza. Entre cerdos. halla vulpejas llenas de artimañas. más dignos de bellotas que de ningún otro alimento humano. cual hace el hombre con cosas horribles?» y la sombra de aquello preguntada así le replicó: «No sé. en la bajada. Chuchos encuentra luego.

así yo vi turbar y entristecerse a la otra alma. Pier Traversaro y Guido de Carpigna? . De mi simiente recojo tal grano. que muy tarde. ¿Dónde están Lizio. entre el monte y el Po y el mar y el Reno. y Arrigo Mainardi. por lo que el alma que me habló primero volvió a decir: «Que condescienda quieres y haga por ti lo que por mí tú no haces. y ninguno de sus virtudes es el heredero. aun labrando. y él la honra se quita. y en tal modo la deja. ¿por qué te vuelcas en bienes que no admiten compañía? Este es Rinieri. me dieron ganas de saber sus nombres. cubierto de livor me hubieras visto. que en mil años no tomará a su estado floreciente.» Como al anuncio de penosos males se turba el rostro del que está escuchando de cualquier parte que venga el peligro. que vuelta estaba oyendo. prez y mayor honra de la casa de Cálboli. Tan quemada de envidia fue mi sangre. y así sabrás que fui Guido del Duca. pues están estos límites tan llenos de plantas venenosas. cuando hubo comprendido las palabras. que si dichoso hubiese visto a alguno. A una al oírla y a la otra al mirarla. la vida a muchos. Y no sólo su sangre se ha privado. e híceles suplicante mi pregunta. del bien pedido a la verdad y al gozo.luego los mata como antigua fiera. no seré tacaño. serían arrancadas. ¡Oh humano corazón. Mas porque quiere Dios que en ti se muestre tanto su gracia. Sangriento sale de la triste selva.

a los de Traversara y Anartagi (sin descendientes unos y los otros). donde ya tan malvadas son las gentes. corrompido. romañoles! ¿Cuando renacerá un Fabbro en Bolonia? ¿cuando en Faenza un Bernardín de Fosco. así la mente nuestra conversación me ha obnubilado. con Guido da Prata. y mucha gente por no ser perversa? Bien hizo Bagnacaval. se oyó una voz venir en contra nuestra: «Que me mate el primero que me encuentre».» Sabíamos que aquellas caras almas nos oían andar. y peor Conio. Nada más avanzar. oscurecerlo pueda. hacían confiarnos del camino. si es que lloro cuando recuerdo. y huyó como hace un trueno que se escapa. que deseo más que hablarte. callando. toscano. ¿Por qué no te esfumaste. y así. Y ahora vete. . llorar. si la nube de súbito se parte. los afanes de amor y cortesía. Oh Ugolino dei Fantolín. Federico Tignoso y sus amigos. cuando al fin pierdan su demonio. igual que un rayo que en el aire hiende. a damas y a galanes. si bien ya nunca puro ha de quedar de aquellos el recuerdo. a Ugolin d'Azzo que vivió en Romagna.¡Bastardos os hicisteis. cuando se hubo marchado tu familia. oh Brettinoro. e hizo mal Castrocaro. las hazañas. ya los dos solos. toscano. ya sin hijos. rama gentil aun de simiente humilde? No te asombres. seguro está tu nombre y no se espera a nadie que. Bien harán los Pagan. que tales condes en prohijar se empeña.

y me asombró tan extraño suceso. El cielo os llama y gira en torno vuestro. pues giramos el monte de tal forma. y el anzuelo del antiguo adversario.» CANTO XV Cuanto hay entre el final de la hora tercia y el principio de día en esa esfera. Como cuando del agua o del espejo el rayo salta a la parte contraria. y me dijo: «Aquel debe ser el freno que contenga en sus límites al hombre. En plena cara heríannos los rayos. que pareció un tronar que al rayo sigue. un paso di hacia atrás.Apenas tregua tuvo nuestro oído. por lo que alcé las manos por encima de las cejas. «Yo soy Aglauro. Pero mordéis el cebo. mostrando sus bellezas inmortales. que al ocaso derechos caminábamos. haciéndome visera que del exceso de luz nos protege. cuando sentí en mi frente pesadumbre de un resplandor mucho mayor que el de antes. Quieto ya el aire estaba en todas partes. y por juntarme entonces al poeta. y poco vale el freno y el reclamo. ascendiendo de un modo parecido al que ha bajado. y otra escuchamos con tan grande estrépito. aquí era medianoche. que tornóse en piedra». y no adelante. y poneis en la tierra la mirada. y os atrapa. que al igual que un chiquillo juega siempre tanto ya parecía que hacia el véspero aún le faltaba al sol de su camino: allí la tarde. y así os castiga quien todo conoce. y es tan diferente .

Porque si vuestro anhelo se dirige a lo que compartido disminuye. «¿Quién es. dejando el sitio aquel y cantar "Beati misericordes" escuchamos. Dentro de poco el mirar estas cosas no será grave. y a él me dirigí y le pregunté: «¿Qué ha querido decir el de Romaña. y en apartarse fue rauda mi vista. pues. hace la envidia que suspire el fuelle. cuanto más allí se dice "nuestro". como experiencia y arte lo demuestran.» Subíamos.no te asombres: mensajero es que viene a invitar a que subamos. con bienes que no admiten compañía?» Y él contestó: «De su mayor defecto conoce el daño. dulce padre. tal temor no tendría vuestro pecho. así que no te admires si es reprendido por que más no llore. . y yo al andar pensaba sacar de su palabra algún provecho. tanto del bien disfruta cada uno. así creí que la luz reflejada por delante de mí me golpease.del caer de la piedra en igual caso. la vista resguardar. Mas si el amor de la esfera suprema los deseos volviera hacia lo alto. y parece venir hacia nosotros?» «Si celestial familia aún te deslumbra -respondió-. y "Goza tú que vences" Mi maestro y yo solos caminábamos hacia la altura. de quien no puedo. por más que hago.» Cuando cerca del ángel estuvimos «Entrad aquí -nos dijo dulcementedonde hay una escalera menos dura. mas será gozoso cuanto natura dispuso que sientas.

me vi llegado al círculo de arriba. aún más ricos hacer de él. ¿Cómo puede algún bien.y más amor aún arde en ese claustro. al amor tal se apresura corno a un lúcido cuerpo viene el rayo. sacas tinieblas de luz verdadera. las cinco heridas que cicatrizan al estar contrito. Y si lo que te digo no te sacia. y más se ama. distribuido en muchos poseedores.que si no hubiera preguntado. y me hizo callar la vista ansiosa.» «Estoy de estar contento más ayuno -dije. como han sido ya dos. y aún más dudas me asaltan en la mente. Tanto se da cuanto encuentra de ardor.» Cuando decir quería: «Me aplacaste». Allí me pareció en una visión estática de súbito estar puesto. hay allí más amor. con dulce gesto maternal: «Oh hijo. Y así cuanta más gente ama allá arriba. y al aumentarse así la caridad. y unos y otros son como los espejos. ¿por qué has obrado esto con nosotros? Tu padre y yo angustiados estuvimos buscándote. que si pocos lo tuvieran?» Y aquel me contestó: «Como no pones la mente más que en cosas terrenales. verás a Beatriz que plenamente este o cualquier deseo ha de quitarte. y una mujer decía en los umbrales. Procura pues que pronto se te extingan. se me borró lo que veía antes. . sobre ella crece la eterna virtud. y ver muchas personas en un templo. Ese bien inefable e infinito que arriba está.» Y como ella se callara.

dando tumbos. que un gran despecho hacia otros nos provoca diciendo: «Si eres sir de la ciudad.Después me vino otra. Pisistrato. hacia la tierra. mas sus ojos alzaba siempre al cielo. que me contemplaba como a aquel que del sueño se despierta. Cuando volvió mi alma hacia las cosas que son. que perdonase a sus perseguidores. supe que mis errores no eran falsos. si a aquellos que nos aman condenarnos?» Luego vi gente ardiendo en fuego de ira. y al joven inclinarse. a pedradas matando a un jovencito. verdaderas. martiriza». con el agua que en sus mejillas el dolor destila. que benigno parecía. véngate de esos brazos atrevidos que a mi hija abrazaron. por cuyo nombre dioses contendieron. cerrados no tendría tus pensamientos. cuando las piernas me fueron tan flojas. y has caminado más de media legua con los ojos cerrados. aun los más pequeños. por la muerte que le apesadumbraba. con ese aspecto que a piedad nos mueve. Mi guía entonces. a guisa de quien turban sueño o vino?» «Oh dulce padre mío. le respondía con templado rostro: «¿Qué haremos a quien males nos desea. gritando: «Martiriza. pidiendo al alto Sir. si me escuchas te contaré -le dije lo que he visto. fuera de ella. y donde toda ciencia resplandece.» Y él dijo: «Si cien máscaras tuvieses sobre el rostro. . dijo: «¿Qué tienes que te tambaleas.» Y el Señor. en guerra tanta.

mas pregunté para animar tus pasos tal conviene avivar al perezoso. . Como el ciego que va tras de su guía para que no se pierda ni tropiece en obstáculo alguno. hasta el sumo de nubes tenebroso. que tardo emplea al despertar su tiempo. sabia y fiel. No pregunté "qué tienes". Agnus Deí.Es lo que viste para que no excuses al agua de la paz abrir el pecho. la escolta mía vino hacia mí ofreciéndome su hombro. tan denso velo no tendió en mi rostro como aquel humo que nos envolvió. sin ver nada. como empezaban todos a un tiempo y en el mismo modo. Y vimos poco a poco una humareda venir hacia nosotros. que de la eterna fuente se derrama. como hiciera quien mira. con los ojos. cuando desanimado el cuerpo yace. ni un sitio había para resguardarnos: el aire puro nos quitó y la vista. era. Oía voces como que implorasen la paz y la clemencia del Cordero de Dios que borra todos los pecados.» Por el ocaso andábamos. y nunca sentí tan áspero pelo. CANTO XVI Negror de infierno y de noche privada de estrella alguna. andaba por el aire amargo y sucio. o tal vez muera. cual la noche. pues. mirando hasta donde alcanzaba nuestra vista contra la luz radiante y vespertina. bajo un pobre cielo. No podía siquiera abrir los ojos por lo que. escuchando a Virgilio aconsejarme: «Ten cuidado y de mí no te separes».

. Para subir camina siempre recto» Me respondió y dijo luego: «Te pido que por mí implores cuando estés arriba. «Maestro.» «Cuanto me es permitido he de seguirte. criatura -le dije que te limpias para volver hermosa a quien te hizo. y si vernos el humo no nos deja. que me dan certeza de lo otro. y de nosotros hablas como si aún midieses el tiempo por calendas?» Esto por una voz fue preguntado. nos mantendrá cercanos el oírnos. dímelo.te prometo que haré lo que me pides. tanto que quiere que su corte vea de modo inusitado en estos tiempos. mas me estalla dentro una duda. de la iracundia van soltando el nudo. y amé esa virtud a la que nadie tiende ya su arco. y tus palabras sean nuestra escolta. maravillas oirás si me acompañas.» «Yo fui lombardo y Marco me llamaban. y tengo que aclararla.» «Oh. y he llegado hasta aquí desde el infierno. Y si Dios en su gracia me ha tomado. Era antes simple y ahora se ha hecho doble con tus palabras. no me ocultes quién fuiste antes de muerto.» Entonces comencé: «Con este rostro que destruye la muerte. voy arriba. «Contéstale --me dijo mi maestroy si hay subida por aquí pregunta. lo que oigo ¿son espíritus?» le dije. del mundo supe.» «Por mi fe -yo le dije.y en completa concordia parecían. y dime si el camino es éste. Y él a mí: «Bien lo pensaste.» «¿Quién eres tú que cortas nuestro humo. con la cual las relaciono.

y luego dijo: «Herrnano. la causa que buscáis está en vosotros: y verdaderamente he de explicártelo: De la mano de Aquél que la acaricia. Destruido sería así en vosotros el libre arbitrio.» Un gran suspiro que acabó en un ¡ay! lanzó primero. salvo que. que a la tierra o al cielo lo atribuyen. Cualquier causa achacáis los que estáis vivos al cielo. el mundo es ciego. El cielo inicia vuestros movimientos. una luz para el bien o el mal os dieron. cual la muchacha que llorando y riendo juguetea. aun antes de existir. obra de un gozoso artista. tal que la vea y que la enserle a otros. aquí se engaña y corre detrás de él. igual que si moviese todas las cosas él obligatoriamente.El mundo por completo está desierto de cualquiera virtud. A mayor fuerza y a mejor natura libres estáis sujetos. si el mundo os descamina. y no sería justo dar la alegría al bien. y ella cría vuestra mente. Y libre voluntad. en que el cielo nada puede. que si se cansa en el primer combate contra el cielo. si no tuerce su amor freno ni guía. y tú de él has venido. gustosa vuelve a aquello que la alegra. no digo todos. mas aunque lo diga. luego lo vence si bien se sustenta. y al mal dar luto. Primero saborea el bien pequeño. Y por esto. . y de maldad cubierto y agravado. mas la razón te pido que me digas. como tú dices. sale sencilla el alma y nada sabe.

mas no tiene partida la pezuña. que sabe que su guía sólo tiende a aquel bien del que ella come. y la gente. pues distingue las hierbas la simiente. la humana y la divina. Bien puedes ver que la mala conducta es la razón que al mundo ha condenado. de acercarse a los buenos o de hablarlos. marchan mal las cosas.bien hablaste. a la francesa. por confundir en ella dos poderes ella y su carga en el fango se ensucian.Y es necesario el freno de las leyes. antes de entrar en liza Federico. el buen Gherardo.» «Oh Marco mío -dije. que al menos vea de la ciudad auténtica la torre. les mostraban. y tardo Dios les parece en que con él les llame: Corrado de Palazzo. porque juntos no temen uno al otro: Si no me crees. Puedes decir que la Iglesia de Roma. por vergüenza. tener dos soles que una y otra senda. y no vuestra natura corrompida. y Guido de Castel. Hay leyes. que hizo bueno el mundo. y está la espada junto al báculo. Tres viejos hay aún con quien reprende a la nueva la antigua edad. recuerda las espigas. . y no busca otra cosa. pace de aquel. En la tierra que riegan Po y Adige. pues su pastor acaso rumie. valor y cortesía se encontraban. y es necesario un rey. y una y otro unidos forzosamente. pero ¿quién las administra? Nadie. Solía Roma. Ahora puede cruzar sin miedo alguno cualquiera que dejase. Uno a otro apagó. mejor llamado el sencillo lombardo.

cuando los húmedos y espesos vapores se dispersan ya. aunque suenen en torno mil trompetas.y ahora discierno por qué de la herencia los hijos de Leví privados fueron. cómo. por sí o por el Querer que aquí la empuja. Mis pasos a los fieles del maestro emparejando. si es que en los Alpes te sorprendió la niebla. ¿si no son los sentidos. -me respondió. no lo saco. si de Gaya. y no veías sino como los topos por la piel. dices.» De este modo se fue y no quiso oírme. debo retirarme (allí está el ángel) antes que me vea. que el hombre nada advierte. del buen Gherardo nunca hayas oído. quedó de aquella raza extinta corno reproche del siglo salvaje?» «Me engañan tus palabras o me tientan. que irradia por el humo ya clareando. y tu imaginación será ligera en alcanzar a ver cómo de nuevo contemplé el sol.pues. pues más no os acompaño Ved el albor. De la impiedad de aquella que se hizo el ave que en cantar más nos deleita. Oh fantasía que le sacas tantas veces de sí. Quedad con Dios. su hija. CANTO XVII Acuérdate. que estaba ya en su ocaso. la esfera del sol por ellos entra débilmente. . quién te mueve? Una luz que en cielo se conforma. Por ningún otro nombre le conozco. Más qué Gherardo es ése que. lector. por sabio. hablando toscano. a mi imaginación vino la huella. fuera de tal nube salí a los rayos muertos ya en lo bajo.

que nada le llegaba del exterior que recibir pudiese. y él a sí mismo con su luz esconde. Mardoqueo el justo. que aún antes de morir roto se agita. los tuyos. y así se moría. me faltaban así mis facultades. ¡Y me has perdido! soy la que lamento antes. Mas como al sol que ciega nuestra vista y por sobrado vela su figura. así mi imaginar cayó por tierra en cuanto que una luz hirió en mis ojos. igual que una burbuja a la que falta el agua que la hizo. Ester su esposa. Luego llovió en mi fantasía uno crucificado. madre. fiero y desdeñoso en su apariencia. tan íntegro en sus obras y palabras. cuando una voz me dijo: «Aquí se sube». que otros males. que no cejara hasta no contemplarlo.» Como se rompe el sueño de repente cuando hiere en los ojos la luz nueva. .y entonces tanto se encerró mi mente en si misma. ¿por qué airada te quisiste matar? Ahora estás muerta por no querer perder a tu Lavinia. mucho mayor de la que se acostumbra. surgió de mi visión una muchacha llorando. alrededor estaba el gran Asuero. Y como se rompiera aquella imagen por ella misma. «Es un divino espíritu que muestra el camino de arriba sin pedirlo. y dijo: «Oh reina. y tan prestas las ganas se me hicieron para mirar quién era el que me hablaba. Yo me volví para mirar qué fuese. que me apartó de otro cualquier intento.

» Ni el Creador ni la criatura. por si oía alguna cosa en este nuevo círculo. dime. y allí nos detuvimos. nunca sin amor estuvieron -él me dijoo natural o de ánimo.Nos hace igual que un hombre hace consigo. y cuando estuve en el primer peldaño.» Y él me dijo: «El amor del bien. porque sentía la fuerza de las piernas flaqueartne. A tal invitación el paso unamos. Y para que lo entiendas aún más claro. viendo un deseo. . vuelve hacia mí la mente. que en torno aparecían las estrellas. su negativa con maldad prepara. valor mío!» -decía para mí. aquí se repara. y sacarás algún buen fruto de nuestra dernora. y yo con él nos dirigimos hacia la escalera. ¿qué pecado se purga en este círculo? Si quedos están los pies. sentí cerca de mí que un ala el rostro me abanicaba y escuché: «Beati pacifici. no lo estén las palabras. por qué me abandonas.» Estaban ya tan altos los postreros rayos de los que va detrás la noche. aquí se arregla el remo perezoso. El natural no se equivoca nunca. escaso de sus deberes. ya sabes. que quien se hace rogar. Puse atención un poco. luego al maestro me volví y le dije: «Mi dulce padre. como la nave que ha llegado al puerto. Ya donde más no subía llegamos la escalera. «¡Oh. que están sin mala ira. procuremos subir antes que venga la noche y hasta el alba no se pueda.» Así dijo mi guía.

y necesita urdir el mal ajeno. el que corre hacia el bien corruptamente. y ahora quiero que conozcas. y que dicho amor de vuestro fango nace en tres maneras: Quién. Este triforme amor aquí debajo se llora. porque el vigor o poco o mucho sea. o con cuidado más o menos al bien de lo que debe. Si lento es ese amor en dirigirse o en conquistar a Aquel. Ahora bien. Todos confusamente un bien seguimos donde se aquiete el ánimo. esta cornisa. si bien divido. y se entristece y quiere lo contrario. la gracia. honor y fama teme perder porque otro le supere. quién que el poder. y por lograrlo combatimos todos. y hay quien por las injurias se enfurece. . como nunca de la dicha de su sujeto amor la vista aparta. ni por sí mismo. Entenderás por ello que el amor es semilla de todas las virtudes y de todos los actos condenables. y lo ansiamos. Mientras que se dirige al bien primero. odiar a aquel ninguno puede hacerlo.mas puede el otro equivocar su objeto. de la venganza se hace deseoso. no puede ser razón de mal deleite. Resta. a nadie del Principio. mas cuando al mal se tuerce. y en el segundo él mismo se controla. suprimido su vecino. y como dividido no se entiende. y por esto sólo quiere que derriben a aquel de su grandeza. contra el Autor se vuelven sus acciones. aguarda elevarse. del propio odio las cosas están libres. que se ama el mal del prójimo.

Hay otro bien que hace infeliz al hombre. que a amar presta fue creada. . y yo. que ya distingo claro lo que tu ciencia abarca o me describe: Y así te pido. me lo callo. vuelta hacia ella. se mueve a cualquier cosa que le place. le atormenta. Y yo: «Maestro. no es la felicidad. de seres verdaderos saca la imagen que despliega dentro. que se dio cuenta del medroso deseo que ocultaba sin hablar. a quien nueva sed atormentaba. y el error verás de los ciegos que en guía se convierten. me alentó a que preguntase.a mí las claras luces del intelecto. para que tú lo encuentres.» «Dirige -dijo. y si. se doblega. tan pronto del placer es puesta en acto. sobre nosotros se purga en tres círculos. CANTO XVIII Había terminado sus razones mi alto doctor.tras justo arrepentirse. que por gozar de nuevo entra en vosotros. Amor se llama ese doblegarniento. me expliques ese Amor al que reduces cualquiera bien obrar o su contrario. mi visión se aviva tanto en tu luz. e impulsa al alma a que se vuelva a ésta. mas por dentro me decía: «mi preguntar acaso le molesta». mirando atentamente si en mis ojos mostraba mi contento. que es el fruto y raíz de todo bien. La percepción. callaba. la buena esencia. mas cómo tripartito se organiza. caro y dulce padre. El alma. El amor que a este bien se ha abandonado. Mas el padre veraz.

una específica virtud contiene. cual la vida en las plantas por sus frondas Mas de dónde nos vengan las primeras nociones a la mente. como el fuego a lo alto se dirige. no es mérito si va torcida o recta. y el alma no procede de otro modo. ni se demuestra más que por efectos. y está a ella unida. si quieres más. porque su forma a subir fue creada donde más se conserva en su materia.Y. Ahora comprenderás cuánto está oculta esta verdad a la gente que dice que todo amor sea loable cosa. como en la abeja el arte de hacer miel. la cual no es perceptible sino obrando. que aparte de la materia está. Cualquiera fortna sustancial.ya sé qué es el amor. y este deseo no merece desprecio ni alabanza. y el umbral guarda del consentimiento. porque acaso parece su materia que es siempre buena. pues que de fe es materia. Este es pues el principio del que parte . » «Cuanto ve la razón puedo decirte -dijo-. mas no todo sello es bueno aunque la cera sea buena. lo ignorarnos. impulso espiritual. pues si el amor se ofrece desde fuera.» «Con tus palabras y mi ingenio atento -le respondí. aguarda entonces a Beatriz. presa el alma se entrega así al deseo. y no reposa hasta que goza de la cosa amada. innata os es la virtud que aconseja. que en vosotros están. pero esto de otras dudas me ha llenado. y del primer apetecer las causas. Mas porque a éste aún otros se añaden.

A esta noble virtud Beatriz la llama libre albedrío. . y al mundo le dejaron sus morales. por lo que pude ver. hacia nosotros caminaban. como un caldero ardiendo por completo. más raras las estrellas nos hacía. por quien a Piétola más que a la propia Mantua se celebra me había liberado de mi peso. y procurar debieras recordarlo por si ella te habla de esto. según que buen o mal amor tome o desdeñe. Aun suponiendo que obligadamente surja el amor que dentro se os encienda. y yo. que la razón abierta y llana tenía ya después de mis preguntas. así por aquel círculo avanzaban. mas fue esta soñolencia interrumpida súbitamente por gentes que a espaldas nuestras. se dieron cuenta de esta libertad. y para sojuzgar Lérida César.» La luna. divagaba cual hombre adormilado. Los que al fondo llegaron razonando. cuando a Baco imploraban los tebanos.en vosotros el mérito. Como el Ismeno y el Asopo vieron furia y turbas de noche en sus orillas. la potestad tenéis de refrenarlo. pues corriendo aquella magna turba se movía. casi a media noche tarda. Y la sombra gentil. quienes venían del buen querer y justo amor llevados. y dos gritaban llorando delante: «Corrió María apresurada al monte. Enseguida llegaron. corriendo por el cielo los caminos que el sol inflama cuando los de Roma lo ven caer entre Corsos y Sardos.

» «Oh gente a quien fervor agudo ahora compensa neglilgencia o dilaciones que por tibieza en bien obrar pusisteis. que pronto llorará aquel monasterio. del cual doliente aún Milán se acuerda. Y aquellos que la suerte no sufrieron del vástago de Anquises hasta el fin. Y hay alguno con un pie ya en la fosa.» Ignoro si calló o si más nos dijo. y peor de la mente. tan lejos se encontraba de nosotros. y triste se hallará de haber mandado. Y aquel que en todo trance me ayudaba dijo: «Vuélvete aquí y mira esos dos que vienen dando muerdos a la acidia. que el arte de obrar bien torne la gracia.» . en cuanto luzca el sol quiere ir arriba. tú perdona si la justicia te es descortesía. esto escuché y me agrada el recordarlo. decidnos pues dónde hay una abertura. De movernos estamos tan ansiosos que parar no podemos. a una vida sin gloria se ofrecieron.tocó en Marsella y luego corrió a España. que el tiempo no se pierda por poco amor -gritaban los demás-. ha puesto en vez de su pastor legal. y cierto no os engaño.y hallaréis el paso. Yo fui abad de San Zeno de Verona bajo el imperio del buen Barbarroja. de que el Jordán su descendencia viese. raudo. y malnacido.» Detrás todos decían: «Antes muerto estuvo el pueblo a quien el mar se abriera. éste que vive. mal del cuerpo entero. y uno de estos espíritus: «Seguidnos detrás --nos dijo-.» «Raudo. porque a su hijo.» Estas palabras díjolas mi guía.

Luego cuando esas sombras tan lejanas estaban. así mi vista le volvía suelta la lengua. y en los pies torcida. cuando yo vi una dama santa y presta al lado de mí para confundirla. tan grande es el placer que da el oírme. Virgilio. CANTO XIX Cuando el calor diurno no consigue hacer ya tibio el frío de la luna. y bien derecha la ponía al poco. del que nacieron otros y diversos. y tanto de uno en otro divagaba. se me introdujo un nuevo pensanmiento. Yo aparté a Ulises de su incierta ruta con mi cantar. Virgilio. tal que con pena habría de ella apartado mi mente. a cantar comenzó. y su semblante desmayado. que ya verse no podían.la dulce sirena. «Oh. raramente me deja: ¡Así lo atraigo!» Aún no se había cerrado su boca. que por divagación cerré los ojos. Yo la miraba. Después de haberse en el hablar soltado. que en la mar enloquece a los marinos. «Yo soy -cantaba. bizca en los ojos. ¿quién es ésta?» . -que es cuando los geomantes la Fortuna Mayor ven en oriente antes del alba. coloreaba. y quien se me habitúa. y como el sol conforta los fríos miembros que la noche oprime. surgir por vía oscura poco tiempome llegó en sueños una tartamuda. descolorida y con las manos mancas. por la tierra vencido y por Saturno. y en sueño convertí mi pensamiento. como quiere el amor.

y no puedo apartar del pensamiento.-fieramente decía. Cogió a la otra. y el buen maestro: «¡Al menos tres voces te he dado! ---dijo-. y camina más aprisa. que hace de sí un medio arco de puente. Bástete así.» Cual primero el halcón sus patas mira. que de cisne parecían. Cuando escuché «Venid. pues tendrán dueña el alma del consuelo. y mostrándole el vientre. apenas sobrepasados fuimos por el ángel. Con alas. y le abrió por delante. vuelve la vista al reclamo que mueve el rey eterno con las grandes ruedas. Miré. y cómo de ella el hombre se libera. hallaremos la entrada para que entres. «¿Qué tienes que a la tierra sólo miras?» mi guía comenzó a decirme. rasgándole el traje. llevaba la cabeza tal quien de pensanúentos va cargado. Y yo: «Me hace marchar con tantas dudas esa nueva visión. y estaban ya colmados de pleno día el monte y sus recintos. aquí se cruza» dicho de un modo suave y benigno. arriba nos condujo quien hablaba entre dos caras del duro macizo. que no se escucha en esta mortal marca. ven. levanta. Siguiéndole.» «Has visto --dijo.» Me levanté. y luego vuelve al grito.---. me despertó el hedor que desprendía. y él llegaba en la honesta fijándose tan sólo. Qui lugent afirmando ser dichosos. y se apresura . con sol nuevo a la espalda caminábamos. que a ella me inclina.aquella antigua bruja por quien se llora encima de nosotros. Movió luego las plumas dando aire.

así hice yo. y contestado fue así poco delante de nosotros. y yo descubrí en el hablar a un escondido. y por qué vuelta la espalda tenéis arriba. Luego que pude hacer lo que gustaba. y en su nombre tiene el título mi estirpe más preciado. cuanto se parte la roca por dar paso a aquel que sube. Adhaesit pavimento anima mea' oí decir con tan altos suspiros. a aquello que mi vista le pedía. ¿Quién fuisteis.» «Si venís de yacer aquí librados.P ¿Quieres que te pida algo de allí de donde vengo vivo?» Y él me dijo: «El porqué nuestras espaldas vuelve el cielo hacia sí. vi por aquel a gentes que lloraban. que apenas se entendían las palabras.por afán de la presa que le llama. «Oh elegidos de Dios. me puse sobre aquella criatura. y a los de mi sefíor volví los ojos: él asintió con ceño placentero. cuyos sufrires justicia y esperanza hacen más blandos.» Así rogó el poeta. . cuyas palabras mi atención movieron. llevad siempre por fuera la derecha. sabrás. hacia la alta subida dirigirnos. tumbados en la tierra boca abajo. anduve hasta llegar donde se cruza. y así. deja un poco por mí el mayor cuidado.en cuyo llanto eso que no puede volver a Dios madura. «Alma ---diciendo-. y queréis pronto hallar vuestro camino. Cuando en el quinto círculo hube entrado. mas antes scías quod ego fui succesor Petri Entre Siestri y Chiavani va corriendo un río hermoso.

Y como la avaricia a cualquier bien apagó nuestro amor. y él se dio cuenta. pero cuando elegido fui romano pastor. Lo que hace la avaricia. Y como nuestros ojos no pusimos en alto. Mi conversión tardía fue. y. la justicia en la tierra aquí los clava. no te equivoques: de un poder mismo todos somos siervos. aquí estoy castigado. fijos sólo en lo terreno. mísera. apartada de Dios estuvo mi alma avariciosa. y nuestras obras se perdieron. hermano! -respondió--. ¡Ay de mí!. como ves. plumas parecen todas otras cargas. Y si aquel santo evangélico texto que dice necque nubent. sólo al escucharle. de mi respeto. Vi que allí el corazón no se aquietaba. Me había arrodillado y quise hablarle. por lo cual me encendí de amor por ésta. no hay en el monte más amarga pena. «¿Por qué te inclinas ---dijo. se declara en la purga del alma convertida.Cómo pesa el gran manto a quien lo guarda del fango. provee un mes y poco más. comprenderás por qué hablo de este modo .de ese modo?» y le dije: «Por vuestra dignidad estar de pie me impide mi conciencia.» «¡Endereza las piernas y levanta. Hasta aquel punto. entendiste. nos tiene la Justicia de pies y manos presos y amarrados: y cuanto le complazca al justo Sir inmóviles. tumbados estaremos». vi que la vida era mentira. ni subir más podía en esa vida. mas cuanto comencé.

que más que el resto de las bestias matas. a causa de tus hambres desmedidas! ¡Oh.«Fuiste tú tan pobre cuanto se puede ver por el cobijo donte tu santa carga depusiste.Ahora vete. siguiendo la roca.» Estas palabras tanto me placían. que avancé un poco más por conocer . por complacerle. pues la gente que vierte gota a gota por los ojos el mal que el mundo llena. ¡Maldita seas tú. atento yo a las sombras. al borde se acercaba demasiado. antes virtud quisiste en la pobreza. Tan sólo una sobrina. no quiero que te pares más. tengo. ¿cuándo vendrá quien a ésta le haga huir? A paso lento y corto caminábamos. que gran riqueza poseer vicioso. si es que nuestra casa no la haya hecho a su ejemplo malvada.» CANTO XX Contra un mejor querer otro no lucha. saqué del agua la esponja aún sedienta. y que seguía. que se cree que cuando gira puede cambiar las leyes de aquí abajo!. «¡Dulce María!» clamar así en el llanto ante nosotros. pues turbas mi llanto con tu estancia. buena de suyo. cielo. como hace una mujer que esté pariendo. que sentía llorar piadosamente y lamentarse y por ventura oí. y ésta tan sólo de allí me ha quedado. y contra mi placer. Alagia. con el cual se madura lo que has dicho.» Oí seguidamente: «Oh buen Fabricio. Eché a andar y mi guía echó a andar por los lugares libres. cual pegados de un muro a las almenas. oh antigua loba.

De un carnicero de París fui hijo: al extinguirse ya los viejos reyes. por enmienda.» Y aquél: «Te lo diré. Lila y Brujas pudieran. Hugo Capeto fui llamado abajo. Mientras que la gran dote de Provenza no quitó la vergüenza de mi estirpe. no porque espere consuelo en ello. el cual hizo nacer los consagrados huesos. valía poco. que a la corona viuda promovida fue la cabeza de mi hijo. Gascuña y Normandía. dime quién fuiste --dije y por qué sólo repites estas dignas alabanzas. Mas si Duay y Gante.a aquel que parecía proferirlas. sino porque tanta gracia en ti luce aun antes de estar muerto. Aquel hablaba aún del generoso trato de Nicolás con las doncellas para guardar su juventud honesta. de aquella vida que al término vuela. Allí empezó con fuerza y con mentira su rapiña. tal que buen fruto rara vez se coge. y con tanto poderío adquirido. mas luego. «Oh espíritu que tanto bien proclamas. . me encontré entre las manos con las riendas del gobierno. yo la suplico a aquel que todo juzga. y con tantos partidarios. si vuelvo a completar la corta senda. salvo el que en paños grises envolvieron. Ponthieu tomó. su venganza encontrarían. Yo fui raíz de aquella mala planta que la tierra cristiana ha ensombrecido. No quedarán tus palabras sin premio. de mí nacieron Felipes y Luises por quien Francia regida fue de nuevo. pero mal no hacía.

y en su vicario hacer cautivo a Cristo. Un tiempo veo. y cuando marcha es un contrario son el que entonarnos. a su hija vender regateando veo cual los corsarios las esclavas. . A otro. hace dulce el secreto de tu ira? Lo que decía de la única esposa del Espíritu Santo. Tierras no. para que sepan más de él y los suyos. Señor mío. por enmienda. ¿Cuándo podré alegrarme. cuanto más leve el daño le parezca. tanto más graves. no muy lejos de ese. que no le sacia esto. Sale sin armas. por enmienda. veo en Anagi entrar la flor de lis. y que te hizo volverte a mí para que te explicara. si de mi sangre así te has adueñado. mas pecados y deshonra. escondida. en que saldrá de Francia aún otro Carlos. para él adquirirá. y la clava en Florencia. empujó al cielo. hiel y vinagre renovar le veo. y entre vivos ladrones darle muerte. Veo al nuevo Pilatos tan cruel. y sin decreto lleva las velas avaras al Templo. que sale preso de una nave. ¡Oh avaricia! ¿qué más hacer puedes. y el vientre le desgarra.Carlos a Italia vino y. la letanía es de nuestras preces mientras el día dura. que no se cuida de su propia carne? Por remediar lo hecho y lo futuro. Le veo nuevamente escarnecido. víctima hizo a Corradino. con la lanza sólo con la que judas contendió. mirando la venganza que. y luego a Tomás.

que el maestro se volvió hacia mí «Mientras te guíe --dijo. procurando avanzar en el camino lo que nuestros recursos permitían. en bajo el otro. que siguió a su pedir desmesurado. que será bueno reírla por siempre. y pude comprender lo que gritaban.A Pigmalión recordarnos entonces. de cerca. Luego un clamor se oyó por todas partes tal. cuando escuché. para alumbrar del cielo los dos ojos.» Gloria in excelsis todos deo decían. y del avaro Midas la miseria. Polinestor que mató a Polidoro. pues lo sabes?" Así habla en alto el uno. a quien traidor.no te asustes. de Eliodoro las coces alabamos. ladrón y parricida hizo su desmedido afán de oro. antes de que Latona hiciera el nido. temblar el monte. A Safira acusamos y al marido. cómo robó el botín. y para terminar se grita: "Craso di. según la fuerza que nos espolea a andar a paso lento o más ligero: Mas proclamando la virtud diurna no era el único. sólo que aquí cerca la voz no levantaba ningún otro.» Nos habíamos ya ido de su lado. tal que la ira de Josué parece que aún le muerda. y me asaltó tal frío como le asalta a aquel que va a la muerte. Suspendidos e inmóviles estábamos. De cierto no tembló tan fuerte Delos. ¿cómo sabe el oro. y gira en todo el monte por su infamia. como si algo se hundiera. al loco Acán después nos referimos. . por lo que escuché.

Dios os de la paz». hasta que terminó el temblor y el canto. y Virgilio le devolvió el saludo que se debe. y punzábarne la prisa por la difícil senda tras mi guía doliéndome con la justa venganza.» «¡Cómo! -nos dijo. nos dijo: «Oh hermanos míos. pensando. Dijo después: «En la corte beata. . ni a preguntar osaba por la prisa. como escribe Lucas que a dos en el camino vino Cristo.igual que los pastores al oírlo. CANTO XXI Esa sed natural que no se aplaca sino con aquel agua que la joven samaritana pidió como gracia. ni comprendía nada por mí mismo: y marchaba asustado y pensativo. caminando aprisa-: ¿si sombras sois que aquí Dios no destina. al pie mirando la turba yacente. apareció una sombra detrás de nosotros. salido de la boca del sepulcro. y que un ángel ha marcado verás que puede irse con los buenos. me apenaba. si es que no se equivoca mi memoria. Nos volvimos de súbito. Y he aquí que. que en el exilio eterno me relega. quién os ha hecho subir por su escalera?» Y mi doctor: «Si miras las señales que éste lleva. cuanta creí tener. entonces. Con tanta guerra nunca la ignorancia de conocer me hizo deseoso. vueltas de nuevo al llanto acostumbrado. y antes de percatamos de él. en paz te ponga aquel veraz concilio. Luego seguimos nuestra santa ruta. viendo yacer las sombras por la tierra.

Tiembla cuando algún alma ya limpiada se siente. ni rayos. su alma. para guiarle. y no otra causa. y se levanta o se encamina para subir. no sé cómo. y con las esperanzas aquella sed sentí más satisfecha. el granizo.?» Así dio. Y aquel dijo: «No hay cosa que sin orden pase en la santidad de la montaña. . Acaso tiemble abajo. nubes espesas no hay ni enrarecidas. que abajo cambia a menudo de sitio. donde se sienta el vicario de Pedro. ¿por qué tales sacudidas dio el monte. el rocío y la escarcha más arriba no caen de la escalera de tres gradas. aquí arriba nunca tiembla. mas por mucho que el viento allá se esconda. en todo el blanco de mi deseo. no sigue el viento seco más arriba que la más alta de las escaleras. si lo sabes. o que suceda fuera de costumbre. dime. Porque la lluvia. ni la hija de Taumente. porque no puede ver como nosotros. y por qué a una parecieron gritar hasta su base. subiendo no podía venir sola. que es hermana de las nuestras. preguntando. De toda alteración esto está libre: uno que el cielo dio y que en él recibe puede ser la razón.Mas como la que hila día y noche no le había acabado aún la husada que Cloto impone y a todos apresta. y guiarele hasta donde mi escuela pueda hacerlo. y tal grito la sigue. Mas. Y me sacaron de la gran garganta infernal. poco o mucho. la nieve.

Y yo que en estas penas he yacido más de quinientos años.Da prueba ese deseo de estar limpia. mas quedó en el camino la segunda. vengó los agujeros de aquella sangre por Judas vendida. y merecí con mirto honrar mis sienes. Antes lo quiso. y por qué hay regocijos y temblores. con la ayuda del sumo rey. y tal como disfruta más del beber quien tiene sed más grande. muéstramelo con tus palabras. que. Tan grande fue lo dulce de mi canto. Y el sabio guía: «Ya comprendo ahora la red que os prende y cómo deslazarla. toma al alma y la empuja con deseo. y por qué tantos siglos has yacido aquí. a Roma me trajeron.» «En la edad que el buen Tito. que me quemaron. libre ya para mudar de sitio. que. de la Eneida te hablo.» Así nos dijo. mas sin fe. Semilla de mi ardor fueron las ascuas. Por Estacio aún la gente me conoce: canté de Tebas y del gran Aquiles. no podría explicar mi gran contento. y lo impidió el talento pues contra ese deseo. alabando a aquel Señor. con el nombre que más dura y más honra vivía yo» -repuso aquel espírituya bastante famoso. como fue en el pecar. pone al castigo. sólo ahora anhelo libremente un mejor solio: por eso el terremoto y los piadosos espíritus oisteis. la Justicia. tolosano. que pronto los reclame. la cual madre . de la llama santa en que han sido encendidos más de miles. Ahora quién fuiste plázcate contarme.

y sólo vino de las palabras que le prodigaste. un sol consentiría más del debido aún antes de marcharme. es el mismo Virgilio. no lo hagas. Este que arriba guía mi mirada. Así que sonreí como al secreto. dijo: «Calla». y: «así tanto trabajo en bien acabe -dijo.» Y él alzando: «Ahora puedes comprender la cantidad de amor en que me enciendes. en quien las fuerzas tomaste de cantar dioses y héroes. mas la virtud no puede cuanto quiere. Y por haber vivido cuando allí vivió Virgilio. olvídala por falsa. y «No tengas ningún miedo de hablar --me dice-. pero aún quedarás más admirado. porque somos los dos sombras. y me miró los ojos que revelan más el alma.» Se volvió a mí Virgilio a estas palabras con rostro que. y se calló la sombra. más él le dijo: «Hermano. háblale y revela lo que con tanto afán ha preguntado» Por lo que yo: «Quizás te maravilles de por qué me reí.me fue. oh antiguo espíritu.» Para abrazar los pies ya se inclinaba a mi doctor.¿por qué hace un rato tu semblante me ha mostrado un relámpago de risa?» Ahora estaba cogido por dos partes una me hace callar. . la otra me pide que hable. y me fue nodriza en la poesía: sin ella no valdría ni un adarme. callando. que al querer menos sigue en los sinceros. y yo suspiro y me comprende mi maestro. Si de otra causa pareció mi risa. que risa y llanto siguen tan de cerca la pasión que genera a cada uno.

Pero dime. yo fui contigo tan benevolente como nunca con alguien que no has visto. y trato como sólidas las sombras. desde el punto en que vino con nosotros Juvenal hasta el limbo del infierno. acaso pues me viste en aquel círculo. junto a tanto saber que por estudios poseías?» A Estacio estas palabras le causaron primero una sonrisa. lo proclamaron. En verdad muchas veces pasan cosas que dan materia falsa a nuestras dudas. y a los que tienen ansias de justicia llamó beatos. aquel que al sexto círculo nos trajo. una señal quitando de mi frente. siempre a otro prende con tal de que su llama manifieste. porque la causa cierta está escondida. Y yo más leve que en los otros pasos caminaba. y perdona como amigo si excesiva confianza alarga el freno. y esta escalera me parece corta.cuando olvido que somos cosas vanas. pero sus palabras hasta el sitiunt. luego dijo: «Me prueba tu cariño lo que dices. no más. y como amigo explícame la causa: cómo pudo encontrar dentro de ti un sitio la avaricia.» CANTO XXII Ya el ángel se quedó tras de nosotros. cuando Virgilio comenzó: «El Amor prendido en la virtud. Tu pregunta me muestra que pensabas que en la otra vida hubiera sido avaro. y cuánto te admiraba me dijera. . tal que sin pena alguna seguía a los espíritus veloces.

Sabe pues que alejado de avaricia fui demasiado. maldita hambre de oro. Supe entonces que mucho abrir las alas puede gastar las manos. pues quien peca en esto. al comprender allí donde escribías. enderezaron detrás del pescador luego tus velas?» Y aquél a éste: «Tú me dirigiste a beber en las grutas del Parnaso. juntamente con él su verdor seca. Hiciste como aquél que va de noche con una luz detrás. y esta desmesura miles de lunas castigada ha sido. el afán de los mortales?» en los tristes torneos diera vueltas. casi irritado con el ser del hombre. y luego junto a Dios me iluminaste. ni al extremo se arrepiente? Y sabrás que la culpa que replica. «¿Por dónde no conduces tú. . cuando dijiste: «El siglo se renueva. qué luminarias. disipando la sombra. y de esa falta me arrepentí cual de las otras. mas hace tras de sí a la gente sabia. que a él no le sirve. ni en vida. Si esto es así. por lo cual si con esa gente estuve que llora la avaricia. no parece que fueses todavía fiel a la fe sin la que el bien no basta. ¿qué sol. por purgarme justo de lo contrario me encontraba. y diametral se opone a algún pecado. Y si el rumbo no hubiese enderezado.» «Cuando contaste las peleas crueles de la doble tristeza de Yocasta -dijo el cantor de bucólicos versospor aquello que te inspirara Clío. ¿Cuántos renacerán todos pelados por ignorancia.

si lo sabes: y si están condenados y en qué círculo.» Esos y Persio. y mientras que en mi mano hacerlo estuvo les ayudaba. que sembraron los mensajeros del eterno reino. y hablarnos muchas veces de aquel monte donde nuestras nodrizas se hallan siempre. tuve mi bautismo. nueva progenie de los cielos baja. Varrón. y con sus rectas vidas me hicieron despreciar toda otra secta. También están Simónides y Eurípides. Tú pues. dónde está. sin mis lágrimas ellos no lloraban. y bastantes otros -le respondió. Antifonte. pero por miedo fui un cristiano oculto. y tomé por costumbre el visitarles. mientras que de subir nos ocupamos. dime. mostrándome pagano mucho tiempo. y yo. Plauto. por ti cristiano: mas para ver mejor lo que dibujo. que ya este velo has levantado que me escondía cuanto bien he dicho.» Por ti poeta fui. aquel Terencia antiguo. Cecilio. Agatón y muchos otros .se encuentran con el Griego a quien las musas más amamantaron. y esa tibieza en el recinto cuarto me recluyó por más de cuatro siglos. y tus palabras que antes he citado con las prédicas nuevas concordaban. que en la persecución de Domiciano. Preñado estaba el mundo todo entero de la fe verdadera. en el primer recinto de la cárcel. para darle color la mano extiendo. Tan santos luego fueron pareciendo. Y antes de poetizar sobre los griegos y sobre Tebas.y el primer tiempo y la justicia vuelven.

Mas pronto rompió las dulces razones un árbol puesto en medio del camino. pienso. de nuevo atentos a mirar en torno. que se extendía por las hojas altas. lo subiera. Allí se ven aquellas gentes tuyas. cuando mi guía: «Creo que hacia el borde volver el hombro diestro nos conviene. y al timón la quinta enderezaba a lo alto el carro ardiente. Vemos a aquella que mostró Langía. Deífile y Argía y así como lo fue de triste.» Ya se callaban ambos dos poetas. » Así fue nuestro guía la costumbre. que en poetizar me daban su intelecto.» «Más pensaba María en que las bodas -siguió. a Ismene. . y así corno el abeto se adelgaza de rama en rama.griegos que de laureles se coronan. Ellos iban delante. Del lado en que el camino se cortaba. caía de la roca un licor claro. dando la vuelta al monte cual solemos. y a Deidamia con todos sus hermanos. ya libres de subir y de paredes. escuchando sus palabras. que en su boca. Al árbol se acercaron los poetas. y emprendimos la ruta más tranquilos pues lo aprobaba aquel alma tan digna. Antígona. para que nadie. esa que ahora intercede por vosotros. y habían cuatro siervas ya del día atrás quedado. con manzanas de olor bueno y suave. aquel abajo hacía.fueran honradas. a Tetis y la hija de Tiresias. y solitario yo detrás. y una voz desde dentro de la fronda gritó: «Muy caro cuesta este alimento.

Y en esto se escuchó llorar y un canto labia mea domine. junto a los sabios. que en tal forma hablaban. cual si pariera gozo y pesadumbre. ¿qué es lo que ahora escucho?». al encontrar extraños en su ruta. en tal modo. La edad primera. ven pronto. el más que padre me decía: «Hijo. yo comencé. «Oh dulce padre. así tras de nosotros. y Daniel. más aprisa. que me hicieron andar sin pena alguna. y él: «Sombras que caminan de sus deudas el nudo desatando. Miel y langostas fueron las viandas que en el yermo nutrieron al Bautista. No creo que a pellejo tan extremo . conquistó la ciencia. al llegar y pasamos. que se vuelven a ellos sin pararse.» CANTO XXIII Mientras los ojos por la verde fronda fijaba de igual modo que quien suele del pajarillo en pos perder la vida.» Volví el rostro y el paso sin tardarme. hizo con hambre gustar las bellotas.Las antiguas romanas sólo agua bebían.» Como los pensativos peregrinos. bella como el oro. y néctar con la sed cualquier arroyo. se asombraba de ánimas turba tácita y devota. por lo cual es tan grande y tan glorioso como en el Evangelio se demuestra. de pálidos semblantes. y tan flacos que del hueso la piel tomaba forma. que despreciaba el alimento. pues el tiempo que nos dieron más útilmente aprovechar se debe. Todos de ojos hundidos y apagados.

» Y él a mí.la piel. cuando María devoró a su hijo! Parecían sus órbitas anillos sin gemas: y quien lee en la cara "omo" bien podría encontrar aquí la eme. y conocí la cara de Forese.seco. o el de una fuente. cuando de lo más hondo de su rostro fija su vista me volvió una sombra. pues la razón aún no conocía de su piel escarnada y su flaqueza.«Del querer eterno baja un efecto en el agua y en el árbol . ¿Quién pensaría que el olor de un fruto tal hiciese. ni por la falta de carne que tenga. mal podrá hablar quien otra cosa quiere. por Dios que así os deshoja. ¡no te quedes aquí sin que me hables!» «Tu cara.» «Ah. no te fijes en la seca roña que me destiñe -rogaba. con no menos dolor ahora la lloro -le respondí. Y pensando decíame: «¡Aquí viene la gente que perdió Jerusalén. ni cuando fue su ayuno más severo. no pidas que hable. Pero dime. no sabiendo cómo? Maravillado estaba de tal hambre. que lloré cuando moriste. pero en la voz se me hizo manifiesto lo que el aspecto había deformado. luego fuerte exclamó: "¿Qué gracia es ésta?" Nunca el rostro le hubiese conocido. Esta chispa encendió de aquel tan otro rostro del todo mi conocimiento. hubiese llegado Erisitone. dime en verdad de ti. el anhelo produciendo. pues estoy atónito.al mirarla tan cambiada. y de quién son esas dos ánimas que allí te dan escolta.

mitiga nuestra pena: pena digo y debiera decir gozo. Si antes se terminó el que tú pudieras pecar aún más. Tanto más cara a Dios y más dilecta es mi viudita.» Y él respondió: «Tan pronto me ha logrado que beba el dulce ajenjo del martirio mi Nela con su llanto sin fatiga. ¿cómo es que estás arriba ya tan pronto? Yo pensaba encontrarte allí debajo. Toda esta gente que llorando canta. cuando nos redimió la sangre suya.que dejasteis atrás. que aquel deseo al árbol nos conduce donde Cristo gozoso dijo 'Eli'. Con devotas plegarias y suspiros me trajo de la playa en que se espera. por seguir a la gula sin medida. cinco años aún no han transcurrido. y me ha librado de los otros círculos. donde el tiempo con tiempo se repara. de que llegase la hora del buen dolor que a Dios volver nos hace. puesto que la Barbagia de Sicilia es más púdica ya con sus mujeres que la Barbagia en donde la he dejado. a la que tanto amaba. . desde el día que el mundo por mejor vida trocaste.» Yo contesté: «Forese. Dulce hermano ¿qué quieres que te diga? Ya presiento unos tiempos venideros de que esta hora ya no está lejana. Y ni un solo momento en este espacio dando vueltas. santa se vuelve aquí con sed y hambre De comer y beber nos da el deseo el olor de la fruta y del rocío que se extiende por sobre la verdura. que así enflaquece. cuanto en su bien obrar está más sola.

ya para aullar sus bocas abrirían. aún será triste el recordar presente.» Por lo que yo le dije: «Si recuerdas lo que fui para ti. Virgilio es quien tal cosa me ha contado -y se lo señalé-. Ahora ya no te escondas más. De allí con sus auxilios me ha traído. De aquella vida me sustrajo aquel que va delante. y para mi fuiste. subiendo y rodeando la montaña. oh hermano. más toda esta gente. cuando redonda se mostró la hermana de ese --señalé el sol. el otro día. Y aquél por la profunda noche llevóme de los muertos ciertos con esta carne cierta que le sigue. y aquél la sombra por quien se ha conmovido cada cuesta de vuestro reino del que ya se marcha. Dice que habrá de hacerme compañía hasta que esté donde Beatriz se encuentra.en que será en el púlpito vedado el que las descaradas florentinas vayan mostrando en público las tetas. pues si el vaticinar aquí no engaña. ¿Qué bárbara hubo nunca o musulmanas que precisaran para andar cubiertas disciplina en el alma o de las otras? Mas si supieran esas sinvergüenzas lo que veloz el cielo les depara. que no sólo yo. que os endereza a los que el mundo tuerce. allí es preciso que sin él me quede. mira el lugar donde la luz no pasa.» CANTO XXIV . sufrirán antes de que crezca el bozo a los que ahora con nanas consuelan.

Bonagiunta de Lucca.es Bonagiunta. y dime si estoy viendo a alguien notable entre esta gente que así me contempla. que ocasión tuvo de beber en Forlí sin sequedades. y que nunca veíase saciado. Ese -y le señaló. continuando mis palabras dije: «Y asciende acaso más despacio de lo que en otro momento lo haría. tuvo la santa iglesia entre sus brazos: nació en Tours. alegre triunfa en el Olimpo ya de su corona. y esa cara a su lado. Vi por el hambre en vano usar los dientes a Ubaldín de la Pila y Bonifacio.» Uno por uno a muchos me nombró. Mas dime de Piccarda. Y yo. cosida más que otras. hice al luqués. y no vi ningún gesto de tristeza. admiración ponían en las cuencas de los ojos.» «Mi hermana. más muertas pareciendo. que entre hermosa y entre buena no sé qué fuera más. Vi a Maese Marqués. si es que sabes.Ni hablar a andar. y al nombrarles contentos parecían. Mas como hace el que mira y luego aprecia más a uno que otro. sabiendo que vivía. y las sombras. que apacentara a muchos con su torre.» Dijo primero. que de mí más curioso parecía. . y aquí purga con ayunos el vino y las anguilas de Bolsena. y luego: «Aquí podemos a cualquiera nombrar pues tan mudado nuestro semblante está por la abstinencia. mas hablando a prisa íbamos cual nao que empuja un viento favorable. ni andar a aquel más lento hacía.

» «¡Ah hermano.el nudo que al Notario.» Y yo le dije: «Soy uno que cuando Amor me inspira. por su flaqueza y su deseo raudas. Pero dime si veo a quien compuso aquellas nuevas rimas que empezaban: «Mujeres que el Amor bien conocéis. «Alma -dije.que tal deseo muestras de hablar conmigo.» «Hay nacida. la realidad en claro ha de ponerlo. así toda la gente que allí estaba. y de esa forma voy expresando aquello que me dicta. ya comprendo ---dijo. lo que no sucedía con las nuestras. dejó que le pasara la grey santa . a veces en el aire hacen bandadas.» Y se calló bastante satisfecho. y a los dos satisfaz con tus palabras. Tú marcharás con esta profecía: si en mi murmullo alguna duda tienes. y pasea hasta que calma el resollar del pecho.Él murmuraba. y no sé que «Gentucca» sentía yo. aún sin velo. hazlo claramente. Y como el hombre de correr cansado deja andar a los otros. una mujer --él comenzó. a Guiton y a mí separa del dulce estilo nuevo que te escucho! Bien veo ahora cómo vuestras plumas detrás de quien os dicta van pegadas. anoto. y luego aprisa vuelan en hilera.que hará que mi ciudad te plazca aunque otros muchos la desprecien. volviendo el rostro apresuró su paso. Cual las aves que invernan junto al Nilo. y quien se ponga a verlo de otro modo no encontrará ninguna diferencia. donde él sentía la plaga de la justicia que así le roía.

Ahora quédate aquí. porque el lugar donde a vivir fui puesto. con pasos aún mayores nos dejó. siempre más.» Y él: «Ánimo. No mucho han de rodar aquellas ruedas -y miró al cielo. y a quien piden no responde.» Como al galope sale algunas veces un jinete del grupo que cabalga. pues veo al más culpable. arrastrado a la cola de un caballo hacia aquel valle donde no se purga.y conmigo detrás vino Forese.y claro habrá de serte esto que más no puedo declararte. se despoja. como en vano anhelantes chiquitines que piden. que es caro el tiempo en este reino. y me quedé con esos dos que fueron en el mundo tan grandes mariscales. mas por hacer sus ganas más agudas. hasta que ella le golpea. de día en día. . Y cuando estuvo ya tan adelante. y ya perdí bastante caminando contigo paso a paso. que mis ojos seguían tras de él. y parece dispuesto a triste ruina. del bien. como mi mente tras de sus palabras. por ganar honra en los primeros golpes. cuánto viviré. La bestia a cada paso va más rauda. diciendo: «¿Cuándo te veré de nuevo?» «No sé -repuse-. y deja el cuerpo vilmente deshecho. mas no será mi vuelta tan temprano. vi las ramas cargadas y frondosas de otro manzano. que antes no esté a la orilla mi deseo. no mucho más lejos por haber sólo entonces hecho el giro Vi gentes bajo aquel alzar las manos y gritar no sé qué hacia la espesura.

Alcé mi rostro para ver quién era. más de mil pasos nos llevaron lejos. Ya en la senda desierta. de hierba y flores toda perfumada. apretados seguimos caminando por la cuesta.» Entre las frondas no sé quién hablaba. «Seguid andando y no os aproximéis: un leño hay más arriba que mordido fue por Eva y es éste su retoño. como a quien vi diciendo: «Si os complace subir. del albor anunciadora. y así Virgilio. quien marcha hacia la paz. «Solos así los tres ¿qué vais pensando?». y jamás pude ver en ningún horno vidrio o metal tan rojo y tan luciente.les muestra su deseo puesto en alto. que. borrachos. que tanto llanto y súplicas desdeña. como el hombre a quien guía lo que escucha. con dos pechos lucharon con Teseo. y a los hebreos. cuando a Madián bajó de las colinas.» Así arrimados a uno de los bordes. y nos aproximamos al gran árbol. por aquí pasa.» Me deslumbró la vista con su aspecto. los tres mirando sin decir palabra. Y como. . aquí debéis de dar la vuelta. Estacio y yo. por lo que me volví hacia mis doctores. y me agité como un caballo joven y espantado. distanciados. Decía: «Recordad a los malditos nacidos de las nubes. dijo una voz de pronto. sopla y aroma la brisa de mayo. Luego se fueron ya desengañadas. oyendo fuimos culpas de la gula seguidas del castigo miserable. por beber tan flojos. que Gedeón no quiso de su ayuda.

sino dijo mi padre: «Suelta el arco del decir. y sentí un mover de plumas. y si pensaras cómo. que hasta el hierro tienes tenso. Por ello no dejó de andar aprisa. y las repliega. pues su estrechez separa a los que suben. puesto que el sol había ya dejado la noche al Escorpión. el día al Toro: y así como hace aquél que no se para. Y como el cigoñino el ala extiende por ganas de volar. que el amor del gusto en su pecho no alienta demasiado. por la necesidad aguijonado. subiendo la escalera uno tras otro. tal mis ganas ardientes y apagadas de preguntar. Sentí decir: «Dichosos los que alumbra tanto la gracia.» Ya entonces confiado abrí la boca.» «Si recordaras cómo Meleagro se extinguió al extinguirse el ascua aquella -me dijo. Mas para que el deseo se te aquiete. como sea. así fuimos por el desfiladero. claro verás lo que parece oscuro.» CANTO XXV Dilación no admitía la subida. también tu imagen dentro del espejo. . y dije: «Cómo puede adelgazarse allí donde comer no es necesario. apeteciendo siempre cuanto es justo. que hizo oler a ambrosía el aura toda. sigue su camino. mas. y no se atreve a abandonar el nido. si te mueves. haciendo al fin el gesto que hacen aquellos que al hablar se aprestan.yo así sentía un viento por en medio de la frente.de esto no te extrañarías.

Allí se mezclan una y otra juntas. desciende. y avivando lo que hizo consistente su materia. Aquí se extiende. La sangre pura que no es absorbida por las venas sedientas. Digerida. donde es bello más callar que decir. . sólo diferente que una en camino está y otra ha llegado. en la mente guardas y recibes. y así con su doctrina separaba del alma la posible inteligencia. a hacer la otra. y organiza esas potencias de las que es semilla.aquí está Estacio. toma en el corazón a cualquier miembro la virtud de dar forma. hijo.» Y después comenzó: «Si mis palabras. y allí destila en vaso natural sobre otra sangre. Alma ya hecha la virtud activa cual de una planta. como un hongo marino. el no poder negarme me disculpe. hijo. se equivocaba en este punto. darán luz a aquel "cómo" que dijiste. una a sufrir dispuesta. y una vez que ha llegado. y se despliega la virtud que salió del corazón del generante. y uno más sabio que tú. y se queda cual alimento que en la mesa sobra. sigue obrando después. y yo le llamo y pido que sea el curador de tus heridas. se mueve y siente. pues que procede de un lugar perfecto.» «Si la visión eterna le descubro -repuso Estacio-. Mas cómo el animal se vuelve hablante no puedes ver aún. a obrar comienza coagulando primero. y forma da a los miembros. estando tú delante. como aquella que a hacerse aquellos vase por las venas.

y virtualmente lo divino y lo humano se lo lleva. Sin detenerse. cuanto está muy húmedo. que lo que encuentra activo aquí reúne en su sustancia. memoria en acto quedan mucho más agudas. Cuando más lino Laquesis no tiene. Y por que no te extrañen mis palabras mira el calor del sol que se hace vino. junto al humor que nace de las vidas. y en esa misma forma que le imprime virtualmente el alma allí parada. y hace un alma sola. y de antemano sabe su camino. A la verdad que viene abre tu pecho. en la que inspira nuevo espíritu. . incluso el de la vista. y luego aquí organiza cualquier sentido. En cuanto ese lugar la circunscribe. la nueva forma al espíritu sigue. tan pronto se termina de articularle al feto su cerebro. y sabrás que. Ya enmudecidas sus otras potencias.por no encontrarle un órgano adecuado. voluntad. lleno de virtudes. la virtud formativa irradia en torno del mismo modo que en los miembros vivos: y como el aire. se suelta de la carne. por sí misma cae maravillosamente en una u otra orilla. con diversos colores se engalana. inteligencia. así el aire cercano se dispone. a la llama semejante que sigue al fuego al sitio donde vaya. Y como aquí recibe su aparencia. sombra se llama. Y después. que vive y siente y a sí misma mira. complacido el Primer Motor se vuelve a esa obra de arte. por otro rayo que en él se refleja.

y estábamos atentos a otras cosas. y vi almas caminando por las llamas.» Y ya llegado al último tormento habíamos. Según que nos afligen los deseos y los otros afectos. así que a ellas miraba y a mis pasos. «Por este sitio -guía iba diciendoa los ojos un freno hay que ponerles. Una vez que aquel himno terminaron gritaron alto: «Virum no cognosco». cual la virtud y el matrimonio imponen. pues errar se podría por muy poco. y por esto debíainos andar por el lado de afuera de uno en uno. y es la causa que te admira. Aquí dispara el muro llamaradas. y el himno repetían en voz baja.Por esta causa hablamos y reímos. toma forma la sombra. Y al terminar gritaban: «En el bosque Diana se quedó y arrojó a Elice porque probó de Venus el veneno. y vuelto a la derecha. y suspiros y lágrimas hacemos que has podido sentir por la montaña.» Luego a cantar volvían. y por el borde sopla un viento a lo alto que las rechaza y las aleja de él. Y de esta forma creo que les baste en todo el tiempo que el fuego les quema: Con tal afán conviene y en tal forma que la postrera herida cicatrice. y de esposas y de maridos castos proclamaban. Summae Deus Clamentiae en el seno del gran ardor oí cantar entonces. y yo temía el fuego o la caída. . repartiendo la vista por momentos. que no menos ardor dio de volverme.

me llevó a observarlo. y así empezaron «Este cuerpo ficticio no parece». respóndeme. pues mayor sed tenemos todos de ella que de agua fría la India o la Etiopía. de tal manera que no hubieses aún entrado en las redes de la muerte. mas tal vez reverente. luego vueltos a mí cuanto podían. que en este fuego ardo. sobre el hombro derecho el sol me hería. . No sólo a mí aproveche tu respuesta. y al darse cuenta vi que.CANTO XXVI Mientras que por la orilla uno tras otro marchábamos y el buen maestro a veces «Mira --decía. así por medio de su hilera oscura una a la otra se hocican las hormigas. lo cual. andando. radiando. y hacía con mi sombra más rojiza la llama parecer. felices de tal fiesta. se cercioraron de ello.» Así me hablaba uno. si no estuviese atento a otra novedad que entonces vino. Dinos cómo es que formas de ti un muro al sol. que por medio de aquel sendero ardiente vino gente mirando hacia los otros.como te he advertido». todo el occidente el celeste cambiaba en blanco aspecto. suspenso. Esta fue la ocasión que les dio pie a que hablaran de mí-. Apresurarse vi por todas partes y besarse a las almas unas a otras sin pararse. con cuidado siempre de no salir de donde ardiesen. no porque tardo seas. «Oh tú que vas. tras los otros. miraban muchas sombras. y yo me hubiera ya explicado. que ya.

no han quedado ni verdes ni maduros allí mis miembros. una mujer me obtuvo la merced. una gente se va y otra se viene. a fin de que escribirlo pueda.» No de otro modo estúpido se turba el montañés. quiénes seáis. que de las altas almas pronto sale. los otros: «En la vaca entra Pasifae. Yo que dos veces viera su deseo. que en su apariencia todas esas sombras. rudo y salvaje. Subo para no estar ya nunca ciego. . Mas vuestro anhelo mayor satisfecho sea pronto.» Después como las grullas que hacia el Rif vuelan en parte. decidme. vuelven llorando a sus primeros cantos y a gritar eso que más les atañe. y quién es esa turba que se marchó detrás a vuestra espalda. de venir con el cuerpo a vuestro mundo. o del hielo o del sol haciendo ascos. antes de dar siquiera el primer paso. y así os albergue el cielo que lleno está de amor y más se espacia.por saber de su suerte o su camino. y mira y enmudece. cuando va a la ciudad . y parte a las arenas. para que el toro corra a su lujuria. En cuanto dejan la acogida amiga. y acercáronse a mí. «Oh almas ya seguras --comencéde conseguir la paz tras de algún tiempo. como hace poco esos otros habíanme rogado. más ya de su estupor recuperadas. deseosos de oír en sus semblantes. mas aquí los traigo con su sangre y sus articulaciones. en vocear se cansan todas ellas: la nueva gente: «Sodoma y Gomorra».

y pues que no observamos ley humana. tus ganas: Soy Guido Guinizzelli. cuando escuché nombrarse él mismo al padre mío y de todos. Ya sabes nuestros actos. Hermafrodita fue nuestro pecado. mas. . decirlo no sabría. que no puede borrarlas el Leteo. nuestras culpas: y si de nombre quieres conocemos. por nosotros se oye cuando partimos el nombre de aquella que en el leño bestial bestia se hizo. en nuestro oprobio. pecó de aquello por lo que en el triunfo César oyó que "reina" lo llamaban: por eso vanse gritando "Sodoma". sin oír ni hablar. y él me dijo: «Tú dejas tales huellas en mí. con su vergüenza el fuego acrecentando. el mejor que rimas de amor usaron dulces y donosas. sin aproximarme. así hice yo. y aquí peno por bien antes del fin arrepentirme. pero sin tanto ímpetu. reprobándose a sí. para mejor morir sapiencia adquieres! La gente que no viene con nosotros. por el fuego. me ofrecí enteramente a su servicio con juramentos que a otros aseguran.» Igual que en la tristeza de Licurgo hicieron los dos hijos a su madre. contemplándole anduve un largo rato. y tan palpables. Luego ya de mirarle satisfecho. por lo que escucho. como has oído. siguiendo el apetito como bestias.«¡Dichoso tú que de nuestras regiones -volvió a decir aquel que habló primero-. Apagaré de mí. pues no hay tiempo. al menos. y pensativo.

rme y hablarme tanto aprecio. Así hicieron antaño con Guittone. y dije que a su nombre mi deseo un sitio placentero disponía. que nos es necesaria en este mundo. y su opinión conforman de este modo antes de oír a la razón o al arte. que lícito te sea ir hasta el claustro del colegio del cual abad es Cristo. a vei jausen lo joi que'esper. hasta que la verdad se ha impuesto a todos. de un padre nuestro dile aquella parte. Y comenzó a decirrne cortésmente: «Tan m'abelfis vostre cortes deman. A las voces se vuelven. denan. per aquella valor . se perdió en el fuego. Ieu sui Arnaut.» Y yo le dije: «Vuestros dulces versos.» Luego tal vez por dar cabida a otro que cerca estaba. como en el agua el pez que se va al fondo.-. no a lo cierto. dirne por qué razones me demuestras al mira. que plor e vau cantan. y deja a los tontos que creen que el Lemosín le aventajaba. harán preciada aun su misma tinta. Ara voz prec.» «Oh hermano --dijo. qu'ieu non me puesc ni voil a vos cobrire. Yo me acerqué a quien antes me indicara. donde poder pecar ya no es lo nuestro. que. mientras duren los modernos usos.Mas si en verdad juraron tus palabras. Ahora si tienes tanto privilegio. ése que te indico -y señaló un espíritu delantefue el mejor artesano de su lengua. En los versos de amor o en narraciones a todos superó. de voz en voz corriendo su alabanza. consiros vei la passada folor.

Luego: «Más no se avanza. cuando el ángel de Dios alegre vino. puede aquí haber tormento. sovenha vos a temps de ma dolor.» Y en contra yo de mi conciencia. ¡Acuérdate. seguro entra. con tus manos al borde del vestido. acuérdate! Y si yo sobre Gerión a salvo te conduje. humanos cuerpos que quemar he visto. Y si tal vez creyeras que te engaño vete hacia ella. ¿ahora qué haría ya de Dios más cerca? Cree ciertamente que si en lo profundo de esta llama aun mil años estuvieras. igual que aquel que meten en la fosa. vuélvete y ven aquí. Por protegerme alcé las manos juntas en vivo imaginando. depón ahora cualquier miedo. mas no muerte. Fuera del fuego sobre el borde estaba y cantaba: «¡Beati mundi cordi!» con voz mucho más viva que la nuestra. Dejón. CANTO XXVII Igual que vibran los primeros rayos donde esparció la sangre su Creador. vete a hacer la prueba. cayendo el Ebro bajo la alta Libra. por lo que yo me puse. Hacia mí se volvió mi buena escolta. al escucharle.» Luego se hundió en el fuego que le salva. y a nona se caldea el agua al Ganges. el sol estaba. si no muerde almas santas.» Nos dijo así cuanto estuvimos cerca. inmóvil.que vos guida al som de l'escalina. y se marchaba el día. al ver el fuego. . no te podría ni quitar un pelo. el fuego: entrad en él y escuchad bien el canto de ese lado. y Virgilio me dijo entonces: «Hijo.

benedictis patris mei!' se escuchó dentro de una luz que había. así. al extinguirse mi sombra. me hablaba de Beatriz mientras andaba: «Ya me parece que sus ojos veo. Y él movió la cabeza.Al ver que estaba inmóvil y reacio. me volví al sabio guía oyendo el nombre que en nú memoria siempre se renueva. llegamos fuera. Y por reconfortarme el dulce padre. atendiendo sólo a ella. hijo: entre Beatriz y tú se alza este muro. Luego delante de mí entró en el fuego.» Iba recto el camino entre la roca hacia donde los rayos yo cortaba delante. y dijo: «¡Cómo! ¿quieres quedarte aquí?». y me sonreía. que en el largo camino estuvo en medio. al estar dentro. y antes de morir la vio. adonde se subía. '¡ Venite. cuando el moral se convirtió en bermejo. que me venció y que no pude mirarla. pues el Sol ya estaba bajo. como a un niño a quien vence una manzana. . pidiendo a Estacio que tras mi viniese.» Corno al nombre de Tisbe abrió los ojos Píramo. En el vidrio fundido. pues tanto era el ardor desmesurado. acelerad el paso. mientras que el occidente no se adumbre. por detrás los tres sentimos. mi obstinación más ablandada. me hubiera echado para refrescarme. Y poco trecho habíamos subido cuando ponerse el sol.» Nos guiaba una voz que al otro lado cantaba y. no os detengáis. «El sol se va --siguió.y la tarde viene. dijo un poco turbado: «Mira.

y como el rabadán se alberga al raso. aquí y allí guardados de alta gruta. y cantaba: «Sepan los que preguntan por mi nombre que soy Lía. en sus picachos. antes que el hecho. de un escalón cada uno hizo su lecho. las estrellas vi mayores y más claras que acostumbran. joven y hermosa aparecióme en sueños una mujer que andaba por el campo que recogía flores. el sol hirviendo. y adquiriese la noche su dominio. Por gustarme al espejo me engalano. que desde el oriente irradiaba en el monte Citerea. creo.Y antes que en todas sus inmensas partes tomara el horizonte un mismo aspecto. el sueño que a menudo. guardando que las fieras no lo ataquen. tácitas en la sombra. así los tres estábamos entonces. Poco podía ver de lo de afuera. que la natura del monte impedía el poder subir más y nuestro anhelo. de lo poco. yo como cabra y ellos cual pastores. y que voy moviendo en torno las manos para hacerme una guirnalda. Ella de ver sus bellos ojos goza . y pemocta junto al rebaño quieto. Como quedan rumiando mansamente esas cabras. y todo el día está sentada. en el fuego de amor siempre encendida. Mas mi hermana Raquel nunca se aleja del suyo. mas. sabe su noticia. A la hora. guardadas del pastor que en el cayado se apoya y es de aquellas el vigía. indómitas y hambrientas antes de haber pastado. me tomó el sueño. De este modo rumiando y contemplándolas.

en mi clavó Virgilio su mirada. cuando al regreso duerme menos lejos. ismo. por mí m. puedes sentarte. huían las tinieblas. hoy logrará saciar toda tu hambre.» Y ya en el esplendor de la alborada. y has llegado a un sitio en que yo. Tantas ansias vinieron sobre el ansia de estar arriba ya. y fuera error no obrar lo que él te diga: y por esto te mitro y te corono.» Volviéndose hacia mí Virgilio. ni consejos ya. por lo cual me levanté. o puedes ir tras ellas. que es tanto más preciado al peregrino. y nunca hubo regalo que me diera un placer igual a éste.» CANTO XXVIII . «El fuego temporal. los arbustos y las flores que la tierra produce por sí sola. a mí el hacer complace. Mira el sol que en tu frente resplandece. viendo ya a los maestros levantados. Te he conducido con arte y destreza. Hasta que alegres lleguen esos ojos que llorando me hicieron ir a ti. Cuando debajo toda la escalera quedó. estas palabras dijo. a ella el mirar.como yo de adornarme con las manos. No esperes mis palabras. el fuego eterno has visto hijo. y con ellas mi sueño. «El dulce fruto que por tantas ramas buscando va el afán de los mortales. que a cada paso plumas para volar crecer sentía. sano y recto es tu albedrío. ya no entiendo. tu voluntad ahora es ya tu guía: fuera estás de camino estrecho o pino. y llegarnos al peldaño sumo. libre. las hierbas.

por ver al otro lado del arroyo aquella variedad de frescos mayos. . la esperaban cantando entre las hojas. me hería por la frente con no más golpe que un suave viento. Lentos pasos habíanme llevado ya tan adentro de la antigua selva. que no podía ver por dónde entrara. mas con toda alegría en la hora prima. y vi que un río el avanzar vedaba. Me detuve y crucé con la mirada. Un aura dulce que jamás mudanza tenía en sí. que a los ojos ternplaba el día nuevo. mas no de su estar firme tan lejanos. que hacia la izquierda con menudas ondas doblegaba la hierba a sus orillas. por el campo a paso lento por el suelo aromado en todas partes. que no dejan nunca paso a la luz del sol ni luna. a ésta que nada oculta comparada. por más que ésta discurra oscurecida bajo perpetuas sombras. dejé su margen. con el cual tremolando los frondajes todos se doblegaban hacia el lado en que el monte la sombra proyectaba. arrastrar impurezas pareciera.Deseoso de ver por dentro y fuera la divina floresta espesa y viva. como de rama en rama se acrecienta en la pineda junto al mar de Classe. Toda el agua que fuera aquí más límpida. cuando Eolo al Siroco desencierra. sin esperar ya más. andando. que bordón a sus rimas ofrecían. que por sus copas unas avecillas dejaran todas de ejercer su arte.

si creer debo al semblante que dar suele del pecho testimonio. para que pueda escuchar lo que cantas. hermosa dama.» Como se vuelve con las plantas firmes en tierra y juntas. maravillados. como aparece algo súbitamente que nos quita cualquier otro pensar. una mujer que sola caminaba. que el dulce canto llegaba a mí. no de otro modo que una virgen su honesto rostro inclina. más color disponiendo con sus manos. y un pie pone delante de otro apenas. Cuando llegó donde la hierba estaba bañada de las ondas del riachuelo. pues tanto se acercó. volvió sobre las rojas y amarillas florecillas a mí. tengas a bien adelantarte ahora -díjele. la mujer que baila. que amorosos rayos te encienden. y el Helesponto que Jerjes cruzó aún freno a toda la soberbia humana. Ella reía en pie en la orilla opuesta. «Oh. fuera de su costumbre. entendiendo sus palabras. perdida por su madre.y allí me apareció. por su hijo.lo bastante hacia la orilla. cuando perdió la dulce primavera. traspasada. Me apartaban tres pasos del arroyo. que esa elevada tierra sin semillas. Tú me recuerdas dónde y cómo estaba Proserpina. de alzar sus ojos hízome regalo. cantando y escogiendo entre las flores de que pintado estaba su camino. no soportó más odio de Leandro . Tanta luz yo no creo que esplendiera Venus bajo sus cejas. y así mis ruegos fueron complacidos.

Y tú que estás delante y me rogaste. «Sois nuevos y tal vez porque sonrío en el sitio elegido --dijo ellacomo nido de la natura humana. tanto puede la planta golpeada. El sumo bien que sólo en Él se goza. al hombre no le hiciese guerra alguna. despejando la niebla que te ofende.cuando nadaba entre Sesto y Abido. donde se cierra. por su falta en gemidos y en afanes cambió la honesta risa. que puede disipar vuestro intelecto. que resuene la selva en su espesura. pues no me daba paso. que cuanto pueden van tras del calor. mas luz el salmo Delestasti otorga.» Y ella: «Te explicaré cómo deriva de su causa este hecho que te asombra. me hacen pensar en una cosa nueva. . Pero aquí poco estuvo por su falta. subió tanto hacia el cielo esta montaña. Mas como dando vueltas por entero con la primera esfera el aire gira. Y para que el turbar que abajo forman los vapores del agua y de la tierra. en esta altura libre. el agua. que su virtud impregna el aura toda. de otra cosa distinta que he escuchado. si el círculo no es roto en algún punto. el dulce juego. asombrados os tiene alguna duda. «El son de la floresta -dije . hizo bueno y al bien al hombre en este lugar que le otorgó de paz eterna. dime si quieres más oír. pues presta a resolver tus dudas he venido. que aquel de mí. y libre está de él. el aire vivo tal movimiento repercute y hace.

por su cielo y por sí. Y aunque bastante pueda estar saciada tu sed para que más no te descubra. un corolario te daré por gracia. y según la otra tierra sea digna. y tiene frutos que allí no se encuentran. repleto está de todas las simientes. Y sabrás que este campo en que te hallas. aquí la primavera y fruto eterno. si te da más que prometo. no creo que te sea menos caro mi decir. Luego no te parezca maravilla.» Me dirigí yo entonces hacia atrás y a mis poetas vi que sonrientes escucharon las últimas razones. Aquí Leteo. cuando vierte en dos partes separada. Tal vez los que de antiguo poetizaron sobre la Edad de oro y sus delicias.y ella luego la esparce dando vueltas. igual del otro lado Eünoé se llama. concibe y cría de diversa virtud diversas plantas. este es el néctar del que todos hablan. . oído esto. Fue aquí inocente la humana raíz. por el otro de todo el bien la otorga. El agua que aquí ves no es de venero que restaure el vapor que el hielo funde. cuando alguna planta crezca allí sin semilla manifiesta. Por este lado con el don desciende de quitar la memoria del pecado. en el Parnaso este lugar soñaban. como un río que adquiere o pierde cauce. que tanto del querer de Dios recibe. y no hace efecto si en un sitio y en otro no es bebida: este supera a todos los sabores. mas surge de fontana estable y cierta.

bajo el cual si sumisa hubiera estado. Y ciento ya no había entre nosotros. y me quedé mirando hacia levante. Tampoco fue muy largo así el camino. CANTO XXIX Cantando cual mujer enamorada. no consintió vivir con velo alguno. pasa. siguiendo lentamente el lento paso. Pero como éste igual que viene. más y más lucía. Mientras yo caminaba tan absorto entre tantas primicias del eterno placer.' Y cual las ninfas que marchaban solas por las sombras selváticas. recién creada. escucha y mira. ante nosotros . cuando a mí la mujer se dirigió.?» Resonaba una dulce melodía por el aire esplendente. caminando por la ribera. y deseando aún más deleite. y aquel.luego a la bella dama torné el rostro. «¿Qué cosa es ésta. habría yo gozado esas delicias inefables. diciendo: «Hermano mío. y yo al compás de ella. pues donde obedecían cielo y tierra. se dirigió hacia el río. tan sólo una mujer. al terminar de hablar continuó: 'Beati quorum tacta sunt peccata. cual un fuego encendido. aún antes y más tiempo. decía para mí. cuando las dos orillas dieron vuelta. cuál recibirlo. que acaso yo pensé fuera un relámpago. durando.» Y se vio un resplandor súbitamente por todas partes de la gran floresta. y con gran celo yo a Eva reprochaba de su audacia. buscando cuál evitar el sol.

y que Urania me inspire con su coro poner en verso cosas tan abstrusas. y tanta albura aquí nunca la vimos. La mujer me gritó: «¿Por qué contemplas con tanto ardor las vivas luminarias. la virtud que prepara el intelecto. y lo que viene por detrás no miras?» Y tras los candelabros vi unas gentes venir despacio. Volví la vista a aquellas maravillas que tan lentas venían a nosotros. de blanco vestidas. me hizo ver que eran siete candelabros. y Hosanna era el cantar de aquellas voces. si se miraba en ella cual espejo. que sólo el río de ellos me apartaba. El manar de Helicona necesito. que una recién casada las venciera. el izquierdo costado devolviéndome. Yo me volví de admiración colmado al bueno de Virgilio. que repuso con ojos llenos de estupor no menos. Oh sacrosantas vírgenes. Por encima el conjunto flameaba más claro que la luna en la serena medianoche en el medio de su mes. y el dulce son cual canto se entendía. si fríos por vosotras sufrí. Más adelante. vigilias y hambres.el aire se volvió bajo el ramaje. razón me urge que a favor os mueva. siete árboles áureos falseaba en la mente el largo trecho del espacio que había entre nosotros. pero cuando ya estaba tan cercano que el objeto que engaña los sentidos ya no perdía forma en la distancia. Cuando estuve en un sitio de mi orilla. . Brillaba el agua a nuestro lado izquierdo.

tales eran aquí. como luz a otra luz sigue en el cielo. Seis alas cada uno poseía.para verles mejor detuve el paso. y eternamente benditas sean las bellezas tuyas. . más rimas. y diez pasos separaban. si vivo estuviese. pero léete a Ezequiel. un carro triunfal. como si fueran trazos de pinceles. veinticuatro ancianos avanzaban por parejas. pues que me urge otra tarea. en mi opinión. con fuego. los de Argos tales serían. Los pendones de atrás eran más grandes que mi vista. Juan se aparta de aquel y está conmigo. Cantaban: «Entre todas Benedicta las nacidas de Adán. de verde fronda todos coronados. de todos los colores con que hace el arco el Sol y Delia el cinto. que de un grifo venía conducido. y vi las llamas que iban por delante dejando tras de sí el aire pintado. con viento. salvo en las plumas. A describir su forma no dedico lector. con nubes. a los de los extremos Bajo tan bello cielo como cuento. de modo que en lo alto se veían siete franjas. que desde el otro lado contemplaba. sobre dos ruedas. cuatro animales por detrás venían. con ojos en las plumas.» Después de que las flores y la hierba. que te lo pinta como él los vio venir desde la fría zona. y no podría aquí alargarme. En el espacio entre los cuatro había. y como lo verás en sus escritos. se vieron libres de esos elegidos. coronados de lirios.

Uno se parecía a los discípulos de Hipócrates. ni aun a Augusto. . cuando fue Jove arcanarnente justo. tal que me amedrentó desde mi orilla. Luego vi cuatro de apariencia humilde. extraviado. Detrás de todo el nudo que he descrito vi dos viejos de trajes desiguales. Otras cuatro a la izquierda solazaban. tan pronto la de rojo. mas igual su ademán grave y honesto. con el ritmo de una de ellas que tenía tres ojos. Subían tanto que no se veían. cual purísima nieve la tercera. otra cual si los huesos y la carne hubieran sido de esmeraldas hechos. raudas. y tan pronto guiaba la de blanco. de púrpura vestidas.Hacia arriba tendía las dos alas entre la franja que había en el centro y las tres y otras tres. y blanco lo demás con manchas rojas. aquel del sol que ardiera. No sólo Roma en carro tan hermoso no honrase al Africano. lentas. iluminado. de oro tenía todo lo de pájaro. a quien natura hiciera para sus animales más queridos. que venía durmiendo. Tres mujeres en círculo danzaban en el lado derecho. mas sin tocarlas. y de todos detrás un viejo solo. contrario afán el otro demostraba con una espada aguda y reluciente. mas el del sol mezquino le sería. por petición de la tierra devota. una de rojo. y a su acento caminaban las otras. que en el fuego sería confundida.

y se pararon junto a las enseñas. tal que. date ilia plenis' Yo he visto cuando comenzaba el día rosada toda la región de oriente. . y las dignas gentes parecieron tener su andar vedado. Cual los salvados al último bando prestamente alzarán de su caverna. que ardían por encima de los ojos. ministros y enviados del Eterno. aun vistas no muy lejos. y después los otros. del cielo mensajero.Y estaban estos siete como el grupo primero ataviados. tirando flores por todos los lados '¡Manibus. sobre el divino carro de tal forma cien se alzaron. un trueno se escuchó. sino con rosas y bermejas flores. que no sabe de ocaso ni de orto. oh. Y cuando el carro tuve ya delante. como a su paz se dirigió hacia el carro. en la tibiedad de los vapores. bellamente sereno el demás cielo. CANTO XXX Y cuando el septentrión del primer cielo. '¡Benedictus qui venis!' entonaban. cantando gritó tres veces. ad vocem tanti senis. y que a todos hacía sabedores de su deber. como hace aquí el de abajo al que gira el timón llegando a puerto. aleluyando en voces revestidas. inmóvil se quedó: la gente santa que entre el grito y aquel primero vino. ni otra niebla que el velo de la culpa. 'Veni sponsa de Libano'. y uno de ellos. y aún la cara del sol nacer en sombras. mas con lirios no adornaban en torno sus cabezas. se juraría.

sentió del viejo amor el poderío. al volverme escuchando el nombre mío. ya limpias. a quien me dieran por salvarme. por encima del carro. no sirvió a mis mejillas que. de olivo. me volví hacia la izquierda como corre confiado el chiquillo hacia su madre cuando está triste o cuando tiene miedo. hacia la izquierda. no se volvieran negras por el llanto. . Virgilio. Nada más que en mi vista golpeó la alta virtud que ya me traspasara antes de haber dejado de ser niño. Y el espíritu mío. pues deberás llorar por otra espada. por oculta virtud de ella emanada. dulcísimo padre. temblando. «Dante. no llores todavía. contemplé una mujer de manto verde vestida del color de ardiente llama. Virgilio. todo lo que perdió la madre antigua. por decir a Virgilio: «Ni un adarme de sangre me ha quedado que no tiemble: conozco el signo de la antigua llama.» Mas Virgilio privado nos había de sí. que ya tanto tiempo había pasado que sin verla no estaba de estupor. que por necesidad aquí se escribe.» Cual almirante que en popa y en proa pasa revista a sus subordinados en otras naves y al deber les llama. herido. sobre un velo blanquísimo. antes de conocerla con los ojos.el ojo le miraba un largo rato: lo mismo dentro de un turbión de flores que de manos angélicas salía. porque Virgilio se haya ido tú no llores. cayendo dentro y fuera: coronada.

mis suspiros y lágrimas cesaron antes de aquel cantar de los que cantan tras de las notas del girar eterno. Domine. Ella calló. y los ángeles cantaron de súbito: 'in te. sí. y es como el fuego que funde una vela. pues me abatió la cara tal vergüenza. y con angustia se salió por la boca y por los ojos. por qué lo avergüenzas». no me dejase verla claramente. más que si dicho hubiese: «Mujer. cuando la tierra sin sombra respira. Como la nieve entre los vivos troncos en el dorso de Italia se congela. soy yo. mas me volvía a la yerba al reflejarme. ceñido por la fronda de Minerva. mas luego que entendí que el dulce canto se apiadaba de mí. Tan severa cree el niño que es su madre. ¿cómo pudiste llegar a la cima? ¿no sabías que el hombre aquí es dichoso?» Los ojos incliné a la clara fuente. así me pareció. azotada por vientos boreales. volver la vista a mí de allá del río. . pero del 'pedes meos' no siguieron. luego. licuada. se hizo vapor y agua. el hielo que en mi pecho se apretaba. en sí misma rezuma. soy Beatriz. Aunque el velo cayendo por el rostro.vi a la mujer que antes contemplara oculta bajo el angélico halago. puesto que amargo siente el sabor de la piedad acerba. con regio gesto todavía altivo continuó lo mismo que quien habla y al final lo más cálido reserva: «¡Mírame bien!. speravi'.

que no pueden mirarlos nuestros ojos. a las sustancias pías dirigió sus palabras de este modo: «Veláis vosotros el eterno día. ese fue tal en su vida temprana potencialmente. fui para él menos querida y grata. que cualquier virtud maravilloso efecto en él hiciera. Cuando de carne a espíritu subí. y por errada senda volvió el paso. de mí se separó y se entregó a otra. que en tan altos vapores hace lluvia. con la cual en un sueño o de otros modos lo llamase: ¡tan poco le importaron! Tanto cayó que todas las razones . sin que os roben ni el sueño ni la noche ningún paso del siglo en su camino. No sólo por efecto de las ruedas que a cada ser a algún final dirigen según les acompañen sus estrellas. e igual medida culpa y duelo tengan. Tan pronto como estuve en los umbrales de mi segunda edad y cambié de vida. Mas tanto más maligno y más silvestre. inculto y mal sembrado se hace el campo. mas por largueza de gracia divina. así pues más cuidado en mi respuesta pondré para que entienda aquel que llora. Le sostuve algún tiempo con mi rostro: mostrándole mis ojos juveniles.Ella. No me valió impetrar inspiración. y virtud y belleza me crecieron. cuanto más vigorosa tierra sea. parada encima del costado dicho del carro. junto a mí le llevaba al buen camino. que ninguna promesa entera cumplen. imágenes de un bien siguiendo falsas.

pues las memorias tristes en ti aún no están borradas por el agua. que fue preciso ver para entenderlo. que cosa no hay de aspiración más digna.» CANTO XXXI «Oh tú que estás de allá del sacro río.» La confusión y el miedo entremezclados como un «sí» me arrancaron de la boca. pues de tan seria acusación debieras confesarte.» Estaba mi valor tan confundido. por demasiado tensos cuerda y arco. le dirigí mis súplicas llorando. lágrimas y suspiros despidiendo. Fui por ello a la entrada de los muertos. y sin fuerzas la flecha al blanco llega. y se murió mi voz por el camino. ¿qué fosos se cruzaron. Esperó un poco. salvo enseñarle el pueblo condenado. qué cadenas hallaste tales que del avanzar perdiste de tal forma la esperanza? . así estallé abrumado de tal carga.para su salvación no le bastaban. Una alta ley de Dios se habría roto. «Por entre mis deseos --dijo ellaque al amor por el bien te conducían. si el Leteo pasase y tal banquete fuese gustado sin ninguna paga del arrepentimiento que se llora. que mi voz se movía. y se apagaba antes que de sus órganos saliera. que aun de filo tan duras parecieron. Cual quebrada ballesta se dispara. y me dijo: «¿En qué piensas? respóndeme. -dirigiéndome en punta sus palabras. y a aquel que le ha traído hasta aquí arriba. volvió a decir sin pausa prosiguiendodi si es esto verdad.

esperando más golpes. en tierra ahora esparcidos. en nuestra corte hace volver contra el filo la piedra. para que te avergüences ahora de tu error. Arte o natura nunca te mostraron mayor placer. ni mocitas. igual se sabría tu culpa: ¡es tal el juez que la conoce! Mas cuando sale de la propia boca confesar el pecado. y si el placer supremo te faltaba al estar muerta. pues yo no era de tal modo. ni cualquier novedad de breve uso. formada a duras penas por los labios. ¿qué cosa mortal te podría arrastrar en su deseo? A las primeras flechas de las cosas falaces. Sin embargo.» Y dijo: «Si callaras o negases lo que confiesas.¿Y cuál ventaja o qué facilidades en el semblante de los otros viste. deja ya la raíz del llanto y oye: y escucharás cómo a un lugar contrario debió llevarte mi enterrada carne. apenas tuve voz que respondiera. y ya otras veces seas fuerte. que ante los ojos de los bien plumados la red se extiende en vano o la saeta. bien debiste alzar la vista tras de mí. escuchando a las sirenas.» . No te debían abatir las alas. para que de ese modo los rondaras?» Luego de suspirar amargamente. Llorando dije: «Lo que yo veía con su falso placer me extraviaba tan pronto se escondió vuestro semblante. cuanto en los miembros donde me encerraron. El avecilla dos o tres aguarda.

que enemigas me hizo esas cosas que más había amado. aún poco seguros. escuchando. y lo que pasara lo sabe aquella que la culpa tuvo. Y vi a aquella mujer. y vencido caí. Al acercarme a la dichosa orilla. mudos están con ojos gachos. conociendo su falta arrepentidos. . Bajo su velo y desde el otro margen a sí misma vencerse parecía.Cual los chiquillos por vergüenza. con el viento norte o con aquel de la tierra de Jarba. y ella dijo: «Cuando te duela el escuchar. «Asperges me» escuché tan dulcemente. como esquife ligera sobre el agua. y pude ver al levantar la cara que las criaturas que llegaron antes en su aspersión habían ya cesado. Abrió sus brazos la mujer hermosa. cógete a mí!» diciendo. alza la barba y aún más dolor tendrás si me contemplas. como el mentón alcé con su mandato.» Con menos resistencia se desgaja robusta encina. Y tal reconocer mordióme el pecho. puesta encima «¡cógete a mí. que había visto sola. pues cuando dijo «barba» en vez de «rostro» de sus palabras conocí el veneno. y tirando de mí detrás venía. a Beatriz vieron vuelta hacia la fiera que era una sola en dos naturalezas. Me picó tanto el arrepentimiento con sus ortigas. y mis ojos. al recobrarme. vencer a la que fue cuando aquí estaba. Hasta el cuello en el río me había puesto. ni escribirlo. que recordar no puedo. así yo estaba.

saciando de sí. mas a su luz gozosa han de aguzarte las tres de allí.y hundióme la cabeza con su abrazo para que yo gustase de aquel agua. «¡Torna. que miran más profundo. en el cielo estrellas. aún puestos en el grifo.» Mil deseos ardientes más que llamas mis ojos empujaron a sus ojos relucientes. aún de sí da ganas. con una o con la otra de sus formas. ante las esmeraldas te hemos puesto desde donde el Amor lanzó sus flechas. torna. cuyos brazos me cubrieron. como sus siervas fuimos destinadas.a tu devoto que para verte ha dado tantos pasos! Por gracia haznos la gracia que desvele a él tu boca. donde estaba Beatriz vuelta a nosotros. las tres se adelantaron. antes de que Beatriz bajara al mundo. Beatriz. Imagina. y luego hasta el pecho del grifo me llevaron. demostrando que de otro rango eran en su actitud. lector. la doble fiera dentro se copiaba. y que vea de este modo . Mientras que llena de estupor y alegre mi alma ese alimento degustaba que. y en el ídolo suyo transmutarse. y mojado me puso en medio de la danza de las cuatro hermosas. «Somos ninfas aquí. tus santos ojos -decía su canción. danzando con su angélica cantiga. mi maravilla al ver estarse quieta aquella cosa. Lo mismo que hace el sol en el espejo. Me dijeron: «No ahorres tus miradas.» Así empezaron a cantar. Me sacó luego. Te hemos de conducir ante sus ojos.

esa milicia del celeste reino que iba delante. hasta poder del todo dar la vuelta. si tratara de describirte cual te apareciste donde el cielo te copia armonizando.» Oh resplandor de viva luz eterna. cuando a la fuerza me hicieron girar aquellas diosas hacia el lado izquierdo. Y topaban en todas partes muros para no distraerse -¡así la santa sonrisa con la antigua red prendía!-. cuando en el aire abierto te mostraste? CANTO XXXII Mi vista estaba tan atenta y fija por quitarme la sed de aquel decenio. . Cuando pude volver a ver lo poco (digo «lo poco» con respecto al mucho de la luz cuya fuerza me cegara). llevando el sol y las antorchas en el rostro. y la disposición que hay en los ojos que el sol ha deslumbrado con sus rayos. sin vista me dejó por algún tiempo. vi que se retiraba a la derecha el glorioso ejército. que mis demás sentidos se apagaron. no estuviera ofuscado. y la bendita carga llevó el grifo sin que moviese una pluma siquiera. A las ruedas volvieron las mujeres.la segunda belleza que le ocultas. pues las oí decir: «¡Miras muy fijo!». desfiló del todo antes que el carro torciera su lanza. ¿quién que bajo las sombras del Parnaso palideciera o bebiera en su fuente. Cual bajo los escudos por salvarse con su estandarte el escuadrón se gira.

Y como nuestras plantas. se hizo nuevo el árbol. porque nada picoteas del árbol dulce al gusto. Su copa.La hermosa dama que cruzar me hizo. Yo no entendí. Anduvimos acaso lo que vuela una flecha tres veces disparada. grifo. porque aquí no usa el himno que cantaron esas gentes. . menos que rosa y más que violeta color tomando.» Y volviendo al timón del que tiraba. Estacio y yo. «Bendito seas. y un árbol rodearon. túrgidas se hacen. y el animal biforme: «Así de la virtud se guarda el germen. cuando del carro descendió Beatriz. Así cruzando la desierta selva. ni pude oír la melodía entera. que antes tan sólo tuvo la enramada.» Así en tomo al robusto árbol gritaron todos ellos. despojado de flores y follajes en sus ramas. mezclada con aquella que irradia tras de los celestes Peces. que en tal forma se extendía cuanto más sube. cuando baja la hermosa luz. culpa de quien creyera a la serpiente. fuera por los indios aun con sus grandes bosques. antes que el sol sus corceles dirija hacia otra estrella. porque mal se separa de aquí el vientre. ritmaba el paso un angélico canto. admirada. seguíamos la rueda que al dar la vuelta hizo un menor arco. y arrimado dejó el leño a su leño. Yo escuché murmurar: «Adán» a todos. junto a la planta viuda lo condujo. y después renuevan su color una a una.

como dejada en guardia de aquel carro que vi ligado a la biforme fiera. no lo sé. oyendo de Siringa.?». y digo que una luz me rasgó el velo del dormir. .» Y si fueron más largas sus palabras. Mira la compañía que la cerca. dije con miedo. y se encontraron sin la compañía tanto de Elías como de Moisés. Y «¿dónde está Beatriz. detrás del grifo los demás se marchan con más dulce canción y más profunda. Pedro. con las siete antorchas que de Austro y de Aquilón están seguras «Silvano aquí tú serás poco tiempo. piadosa conductora fue de mis pasos antes junto al río. y esponsales perpetuos en el cielo. sentada sobre las raíces.» Como por ver las flores del manzano que hace ansiar a los ángeles su fruto. y una voz: «¿Qué haces?. porque estaba ante mis ojos la que otra cualquier cosa me impedía.Si pudiera contar cómo durmieron. mas otro sea quien el sueño finja. y al maestro la túnica cambiada. En torno suyo un círculo formaban las siete ninfas. bajo la fronda nueva. Sola sobre la tierra se sentaba. Por eso paso a cuando desperté. y vi sobre mí aquella que. como un pintor que pinte con modelo. los cien ojos a quien tanto costó su vigilancia. Respondió: «Véla allí. así me recobré. tornóles la palabra que sueños aún más grandes ha quebrado. levanta. Juan y jacob fueron llevados y vencidos. cómo me adormecí dibujaría.

Por eso. y yo que a pie juntillas me encontraba sumiso a sus mandatos. cuando llueve de aquel confín del cielo más remoto.» Así Beatríz. Aquello que quedó. en pro del mundo que mal vive. Y luego por el sitio que viniera. mente y ojos donde ella quiso puse. así volviendo la cola maligna. y cual sale de un pecho que se queja. De un modo tan veloz no bajó nunca de espesa nube el rayo. mi dama la hizo huir de tal manera. como de grama la tierra. vi descender al águila en el arca del carro y la cubría con sus plumas. y lo que veas escríbelo cuando hayas retornado. de las plumas. e hirió en el carro con toda su saña. a babor o a estribor de olas vencida. la corteza. y él se escoró como nave en tormenta. cuanto huesos sin carne permitían. y salió un dragón que por cima del carro hincó la cola. qué mal cargas!» Luego creí que la tierra se abriera entre ambas ruedas. rompiendo. mas. y se marchó contento. las florecillas y las nuevas hojas. tal voz salió del cielo que decía «¡Oh navecilla mía. cual vi calar al pájaro de Júpiter. y cual retira el aguijón la avispa. Y luego vi que dentro se arrojaba de aquel carro triunfal una vulpeja. que parecía ayuna de buen pasto. pon la vista en el carro.habitarás conmigo para siempre esa Roma donde Cristo es romano. arrancó el fondo. ofrecidas . árbol abajo. sus feos pecados reprobando.

lo escuchaba de forma que no mucho más se mudara ante la cruz María. Segura. en menos tiempo que un suspiro la boca tiene abierta. puesto a su lado. Las primeras cornudas como bueyes. y en cada esquina una.» . puesta en pie. vi un gigante de pie. Mas al volver los ojos licenciosos y errantes hacia mí. Al edificio santo. se recubrió. hasta que de mis ojos se perdieron la ramera y la fiera inusitada. desató al monstruo. Mas cuando las doncellas la dejaron lugar para que hablase. y lo llevó a la selva. ya las cuatro. et vos videbitis me. Crudo de ira y de recelos lleno. llorando comenzaron las mujeres. su salmodia. tres salieron en el timón. así mudado le salieron cabezas.tal vez con intención benigna y santa. sobre él apareció. modicum. con el cual a menudo se besaba. et iterum . cual castillo sobre un monte. las otras en la frente un cuerno sólo: nunca fue visto un monstruo semejante. alternando ya las tres. y Beatriz. el feroz amante la azotó de los pies a la cabeza. et non videbitis me mis queridas hermanas. y también se recubrieron las ruedas y el timón. respondió. y como si estuviera protegiéndola. colorada como el fuego: «Modicum. piadosa y suspirando. CANTO XXXIII 'Deus venerunt Gentes'. sentada una ramera desceñida. mirando en torno.

a mí me sucedió y. en que un cinco. Que ciertamente veo. Así marchaba.» Y al ir. estés para escucharme bien dispuesto. que la voz no les sale de los dientes. mas crean los culpables que el castigo de Dios no teme sopas. y qué es bueno para ello. y no creo que hubiera dado apenas diez pasos en el suelo. y que no me hables como aquel que sueña. díjome: «Hermano. en que un diez. ya que vienes conmigo.» Y dijo: «De temor y de vergüenza quiero que en adelante te despojes. monstruo y presa hecho. Tal vez estas palabras tan oscuras. como debía. No estará sin alguno que la herede mucho tiempo aquel águila que plumas dejó en el carro. . cuando me hirió los ojos con sus ojos. dije: «Señora lo que necesito vos sabéis. de impedimento y trabas ya seguro. conigo. Sabe que el vaso que rompió la sierpe fue y ya no es. y me hizo andar tras de ella con un gesto. a la ramera matará y al gigante con quien peca. las estrellas cercanas a ese tiempo. junto a ella. y lo relato. si quisiera hablar. Mas Náyades serán pronto los hechos. balbuceando. ¿por qué no te atreves. y con tranquilo gesto: «Ven deprisa para que. pues a su modo el intelecto ofuscan. y a la mujer y al sabio que quedaba. a preguntarme?» Como aquellos que tanta reverencia muestran si están hablando a sus mayores. cual de Esfinge o de Temis. no comprendas.Luego se puso al frente de las siete. en que un quinientos enviado de Dios.

Y si no hubieran sido agua del Elsa los vanos pensamientos por tu mente.que han de explicar enigma tan oscuro sin daño de rebaños ni cosechas. oscura. en penas y en deseos el primer ser más de cinco mil años anheló a quien en sí purgó el mordisco. cuando lo relates. con blasfemias ofende a Dios. Por morder de él. Y ten cuidado. y te ciega la luz de mis palabras. y no olvides que has visto cómo el árbol ha sido despojado por dos veces. y empedrada. moralmerite. Mas como veo que tu inteligencia se ha hecho de piedra. Cualquiera que le robe o que le expolie. si no aprecia por qué extraña razón se eleva tanto. ¿Pero por qué tan fuera de mi alcance vuestra palabra deseada vuela.aquella escuela que has seguido. que más la pierde cuanto más se obstinad» «Por que conozcas -dijo. si no escritas.» Y yo: «Como la cera de los sellos. pues santo sólo para su uso lo ha creado. y lo mismo que las digo. por vos ya mi cerebro está sellado. solamente por estas circunstancias la justicia de Dios conocerías. lleva así mis palabras a quien vive el vivir que es carrera hacia la muerte. dentro de ti las lleves por lo mismo que las palmas se traen en los bordones. Toma nota. al hacer prohibido el árbol. y que veas cómo puede . sí pintadas. y el placer como a Píramo la mora. Tu ingenio está dormido. quiero que. donde no cambia la figura impresa. y tanto se dilata por su cima.

como hace quien de culpa se libera. lentos separarse. Estarán desde ahora ya desnudas mis palabras. si encuentran novedades o vestigios. junto a un lugar sombrío. ni me remuerde nada la conciencia.» .» Por lo que yo le dije: «No recuerdo que alguna vez de vos yo me alejase. cuanto se separa el cielo más lejano de la tierra. ¿qué agua es ésta que mana en este sitio de un principio. cambia. como lo miran. y de seguro que las aguas del Leteo escondidas no le tienen.seguir a mis palabras su doctrina. casi amigos. concluye esta olvidanza claramente que era culpable tu querer errado. las mujeres. oh gloria de la estirpe humana. y que a sí de sí se aleja?» A tal pregunta me dijeron: «Pide que te explique Matelda». Y si del humo el fuego se deduce. cual bajo fronda verde y negras ramas se ve en los Alpes sobre sus riachuelos. la hermosa dama: «Esta y otras cosas le dije. Delante de él al Éufrates y al Tigris creí ver brotando de una misma fuente. y. y respondió.» «Si acordarte no puedes de esas cosas acuérdate -repuso sonrienteque hoy bebiste las aguas del Leteo. y veas cuánto dista vuestra senda de la divina. «Oh luz. como aquellos que van a la vanguardia de una tropa. que allá y aquí.» Fulgiendo más y con más lentos pasos el sol atravesaba el mediodía. cuando se detuvieron. cuanto lo necesite tu ruda mente para comprenderlas.

que muchas veces privan de memoria. y dijo a Estacio con femenina gracia: «Ve con él. echó a andar la mujer. más largo espacio para escribir. de igual forma. puro y dispuesto a alzarme a las estrellas. y resplandece en unas partes más y en otras menos.Y Beatriz: «Acaso otros cuidados. al llegarme junto a ella. nuestro intelecto tanto profundiza. que no puede seguirle la memoria.» Si tuviese lector. en parte cantaría de aquel dulce beber que nunca sacia. los ojos de su mente oscurecieron.» Como un alma gentil. sino su gusto al gusto de otro pliega. reaviva su virtud amortecida. Pero allí va fluyendo el Eunoé: condúcele hasta él. PARAÍSO CANTO I La gloria de quien mueve todo el mundo el universo llena. De aquel agua santísima volví transformado como una planta nueva con un nuevo follaje renovada. y como sueles. En el cielo que más su luz recibe estuve. mas como están completos ya los pliegos que al cántico segundo destinaba. En verdad cuanto yo del santo reino atesorar he podido en mi mente . porque mientras se acerca a su deseo. no me deja seguir del arte el freno. tan pronto una señal se lo sugiere. y vi unas cosas que no puede ni sabe repetir quien de allí baja. que no se excusa.

con mejor curso y con mejor estrella sale a la par. La lámpara del mundo a los mortales por muchos huecos viene. Entra en mi pecho. triunfando como césar o poeta. como exiges al dar tu amado lauro! Una cima hasta ahora del Parnaso me fue bastante. pero ya de ambas ha menester la carrera que falta. Tan raras veces. Gran llama enciende una chispa pequeña: quizá después de mí con voz más digna se ruegue a fin que Cirra le responda. cuando Beatriz hacia el costado izquierdo vi que volvía y que hacia el sol miraba: nunca con tal fijeza lo hizo un águila. y habla por mi boca igual que cuando a Marsias de la vaina de sus núembros aún vivos arrancaste. y el otro negro. si me ayudaras tanto que las imágenes del cielo en mi mente grabadas manifieste. y coronarme con las hojas que merecer me harán tú y mi argumento. en la última tarea hazme de tu poder vaso tan lleno. que debiera ser causa de alegría en el délfico dios feliz la fronda penea. Allí mañana y noche aquí había hecho tal hueco. ¡Oh divina virtud!. pero de ése que con tres cruces une cuatro círculos. ¡Oh buen Apolo. culpa y vergüenza del querer humano. me verás junto al árbol que prefieres llegar. eso se logra. y casi todo allí era blanco el hemisferio aquel.será materia ahora de mi canto. cuando alguno a aquélla aspira. y la mundana cera sella y calienta más al modo suyo. padre. .

produjo el mío. lo sabes tú. y de súbito fue como si un día se juntara a otro día. Mucho no lo aguanté. Allí están permitidas muchas cosas que no lo son aquí. y Quien lo puede con otro sol el cielo engalanara. cual un hierro candente el fuego deja. En las eternas ruedas por completo fija estaba Beatriz: y yo mis ojos fijaba en ella. mas no tan poco que alrededor no viera sus destellos. La novedad del son y el gran destello de su causa. amor que el cielo riges. infuso por los ojos en mi imaginación. que lluvia o río nunca hicieron un lago tan extenso. un anhelo me inflamaron nunca sentido tan agudamente. así pues baste este ejemplo a quien tal experiencia dé la gracia.Y así como un segundo rayo suele del primero salir volviendo arriba. y miré fijo al sol cual nunca hacemos. Por dentro me volví. Trashumanarse referir per verba no se puede. cual peregrino que tomar desea. al mirarla. mi atención llamó con el canto que afinas y repartes. este acto suyo. Cuando la rueda que tú haces eterna al desearte. . lejos de la altura. pues con tu luz me alzaste. pues ese sitio para la especie humana fue creado. tanta parte del cielo vi encenderse por la llama del sol. como Glauco al probar la hierba que consorte en el mar de los otros dioses le hizo. Si estaba sólo con lo que primero de mí creaste.

Ya no estás en la tierra. mas un rayo que cae desde su altura no corre como tú volviendo a ella. también a aquellas que quieren y piensan. y esto es causa de que sea a Dios el universo semejante. al verme cual yo mismo. . de diversos modos.Y entonces ella. de su principio más o menos cerca. con sus breves palabras sonrientes. La Providencia. y éste es la meta a la cual esa norma se dispone.» Y ella. y a cada una les fue dado un instinto que las guía. como piensas. tras suspirar piadosamente. abrió la boca. Al orden que te he dicho tiende toda naturaleza. y ata en una las partes de la tierra. y dije: «Ya contento requïevi de un asombro tan grande. Aquí las nobles almas ven la huella del eterno saber. mas me asombro cómo estos leves cuerpos atravieso. y comenzó: «Tú mismo te entorpeces con una falsa idea. y no comprendes lo que podrías ver si la desechas. que ha dispuesto todo. sin que yo preguntase. me dirigió la vista con el gesto que a un hijo enfermo dirige su madre. y no sólo a los seres que carecen de razón lanza flechas este arco. y dijo: «Existe un orden entre todas las cosas. Éste conduce al fuego hacia la luna. envuelto me encontré por una nueva. y a puertos diferentes se dirigen por el gran mar del ser. y mueve los mortales corazones.» Si fui de aquella duda desvestido. para aquietarme el ánimo turbado.

y condúceme Apolo y nueve musas la Osa me señalan. CANTO II Oh vosotros que en una barquichuela deseosos de oír. Vosotros. Más no debe admirarte. podéis hacer entrar vuestro navío en alto mar. seguís mi leño que cantando navega hacia otras playas. pues la materia es sorda a responderle. cual la forma no se pliega a menudo a la idea del artista. abajo te sentaras. Asombroso sería en ti si. como a un sitio ordenado. que un río que bajara de la cumbre del monte a la llanura. nos lleva la virtud de aquella cuerda que en feliz blanco su disparo clava. porque puede torcer. así el primer impulso. como en el fuego el aquietarse en tierra. y cual fuego que cae desde una nube. Cierto es que. volved a contemplar vuestras riberas: no os echéis al océano que acaso si me perdéis. . en el cual gira aquel que va más raudo. Minerva sopla. ahora hacia allí. los que. No fue surcada el agua que atravieso. tu subida. estaríais perdidos. pocos. así impulsada. la abate por tierra. que desvían falsos placeres. a salvo de impedimento. si seguís tras mi estela antes de que otra vez se calme el agua. hacia otra parte. si bien juzgo.» Volvió su rostro entonces hacia el cielo.con su luz pone en calma siempre al cielo. os alzasteis al angélico pan tempranamente del cual aquí se vive sin saciarse. así de este camino se separa a veces la criatura.

que al primer astro nos condujo.» Pareció que una nube nos cubriera. Dentro de sí la perla sempiterna nos recibió. nos llevaba tan veloces cual puede verse el cielo. y es inconcebible cómo una dimensión abarque a otra.Los gloriosos que a Colcos arribaron no se asombraron como haréis vosotros. La innata sed perpetua que tenía de aquel reino deiforme. os agradezco que del mundo mortal me hayáis sacado. me vi llegado a donde una admirable cosa atrajo mi vista. «Dirige a Dios la mente agradecida -dijo. y acaso en tanto en cuanto un dardo es puesto y vuela disparándose del arco. Yo respondí. no demostrado. Mas decidme: ¿qué son las manchas negras de este cuerpo. cual la verdad primera en que cree el hombre. entonces ella que conocía todos mis cuidados. y yo hacia ella miraba. como el agua recibe los rayos de la luz quedando unida. como un diamante al cual el sol hiriese. Podremos ver allí lo que creemos. viendo a Jasón convertido en boyero. sólida y pulida. más debiera encendernos el deseo de ver aquella esencia en que se observa cómo nuestra natura y Dios se unieron. que a algunos en la tierra hacen contar patrañas de Caín?» . espesa. cual si penetra un cuerpo en otro ocurre. brillante. «Señora. Beatriz arriba. mas por sí evidente. vuelta hacia mí tan dulce como hermosa. Si yo era cuerpo. tan devoto cual me sea posible.

pues sabes la torpeza con que va la razón tras los sentidos. si bien escuchas el argumento que diré en su contra. y «Si no acierta -me dijo. o. que. si fuera causa de la sombra la menor densidad. en tu opinión destruyes. en desiguales formas repartido.la opinión de los mortales donde no abre la llave del sentido. Y no sucede así. y si lo otro rompo. o tan ayuno fuera de su materia en la otra parte este planeta. La esfera octava os muestra muchas luces. verás tu parecer equivocado. y de allí el otro rayo se refleja . punzarte no debieran ya las flechas del asombro. igual tendría de éste el volumen hojas diferentes. por ello lo otro examinemos. Mas dime lo que opinas por ti mismo. Si lo raro y lo denso hicieran esto. cuerpos densos y raros lo producen. Si no traspasa el trozo poco denso.» Y ella: «En verdad verás que lo que piensas se apoya en el error. un poder semejante habría en todas. las cuales en el cómo y en el cuánto pueden verse de aspectos diferentes. tal como comparte grueso y delgado un cuerpo. Deben ser fruto las distintas fuerzas de principios formales diferentes. debe tener un límite del cual no le deje pasar más su contrario. se vería al eclipsarse el sol y atravesarla la luz como a los cuerpos poco densos.» Y yo: «Lo que aparece diferente.Rió ligeramente. salvo uno. Si fuera lo primero. Aún más.

que tiene tantas luces.como el color regresa del cristal que por el lado opuesto esconde plomo. notarás que de la misma forma resplandece. El siguiente. porque de más atrás viene el reflejo. Vuelto hacia ellos. si alguna vez lo pruebas. Coloca tres espejos. al quedar de igual forma tu intelecto. Aunque el tamaño de las más distantes pueda ser más pequeño. parte el ser en esencias diferentes. De esta objeción pudiera liberarte la experiencia. haz que tras tu espalda te pongan una luz que los alumbre y vuelva a ti de todos reflejada. mas de él distintas. y otro. Dentro del cielo de la paz divina un cuerpo gira en cuyo poderío se halla el ser de las cosas que contiene. Ahora. de una luz tan vivaz quiero llenarle. Observa atento ahora cómo paso de aquí hacia la verdad que deseabas. que dan abajo lo que arriba toman. Dirás que se aparece más oscuro el rayo más aquí que en otras partes. Los círculos restantes de otras formas la distinción que tienen dentro de ellos disponen a sus fines y simientes. . que entre los dos encuentre tu mirada. de grado en grado. Así van estos órganos del mundo como ya puedes ver. más lejano. contenidas en él. como a los golpes de los rayos se desnuda la tierra de la nieve y del color y del frío de antes. que en ti relumbrará cuando la veas. dos que disten de ti lo mismo. que es la fuente en que manan vuestras artes.

Como en vidrios diáfanos y tersos.para que sepas luego seguir solo. mezclada con los cuerpos la virtud brilla cual la alegría en las pupilas. al contemplarla. lo turbio o claro. cuanto convenía. Los giros e influencias de los cielos. y yo por confesarme corregido y convencido. Cada virtud se liga a su manera con el precioso cuerpo al que da el ser. deben venir de los motores santos.» CANTO III El sol primero que me ardió en el pecho. Por la feliz natura de que brota. de la mente profunda que lo mueve toma la imagen y la imprime en ellas. así la inteligencia en las estrellas despliega su bondad multiplicada. y el cielo al que embellecen tantas luces. no tan profundas que el fondo se oculte. . tan fuertemente a ella fui ligado. conformados al ejercicio de potencias varias. Y como el alma llena vuestro polvo por diferentes miembros. mas vino una visión que. y sobre su unidad va dando vueltas. el dulce rostro. y en él se anuda. igual que vuestra vida. no lo raro ni lo denso: y es el formal principio que produce. de la verdad habíame mostrado. cual del herrero el arte del martillo. que aquella confesión puse en olvido. conforme a su bondad. o en las límpidas aguas remansadas. Esto produce aquellas diferencias de la luz. probando y refutando. para hablar claramente alcé la vista.

que sientes de los eternos rayos la dulzura que. «No te asombre -me dijo-. fijo en la luz de aquella dulce guía que. y si hace algún esfuerzo tu memoria. y nada vi. creyendo que eran rostros reflejados. vi así rostros dispuestos para hablarme. no gustada. mas reconocerás que soy Piccarda. feliz me harías si me revelaras cuál es tu nombre y cuál es vuestra suerte. pues tus plantas en la verdad aún no has asentado. ardía en su mirada. que perla en blanca frente no más clara los ojos la verían. En cuanto me hube dado cuenta de ellos. Mas háblales y créete lo que escuches. .» Y a la que parecía más dispuesta para hablar. me volví. puestas aquí pues rompieron sus votos.» Y ella.que sonría de tu infantil creencia. al momento y con ojos risueños: «Puerta ninguna cierra nuestro amor a un justo anhelo.se vuelven de los rostros los reflejos tan débiles. mas vuelves a lo vano. sonriendo. como el de quien quiere que se parezca a sí toda su corte. porque la cierta luz que las aplaca no deja que sus pies se aparten de ella. Fui virgen religiosa en vuestro mundo. por lo que yo sufrí el contrario engaño de quien ardió en amor de fuente y hombre. no ha de ocultarme a ti el ser aún más bella. y comencé casi como aquel a quien turba un gran deseo: «Oh bien creado espíritu. como sueles: lo que ves son sustancias verdaderas. y miré otra vez delante. nunca se comprende. para ver de quién eran me volví.

haciendo que queramos sin más ansiar. como verás. este deseo sería contrario a lo que quiere quien aquí nos puso. y ya te reconozco fácilmente. puesta aquí con estos otros santos santa soy en la esfera que es más lenta. gozan del orden que él nos ha dispuesto. cual si de amor ardiera al primer fuego: «Aquieta. que en parte fueron vanos. para que se hagan unos los quereres. Nuestros afectos.» Y dije: «En vuestros rostros admirables un no sé qué divino resplandece que vuestra imagen primera transmuta: por ello en recordar no estuve pronto. a todo el reino place como al Rey que nos forma en sus deseos. Si estar más elevadas deseásemos. si estar en caridad aquí es necesse y consideras su naturaleza. que sólo se inflaman con el placer del Espíritu Santo. Mas dime: los que estáis aquí gozosos ¿deseáis un lugar que esté más alto y ver más y ser más de Dios amigos?» Sonrió un poco con las otras sombras.que. hermano. y así el estar en uno u otro grado en este reino. Esencial es al bienaventurado con el querer divino conformarse. Y nos ha sido dado este destino que tan bajo parece. nuestra voluntad la caridad. Y en su querer se encuentra nuestra paz: y es el mar al que todo se dirige . aquello que tenemos. y luego me repuso tan alegre. pues quebramos nuestros votos. pero ahora me ayuda lo que has dicho. es imposible. lo cual.

» Así me dijo. lo que dije de mí. Y aquel otro esplendor que se te muestra a mi derecha y a quien ilumina toda la luz que brilla en nuestra esfera. . etsi la gracia del sumo bien no llueva de igual modo. Hombres no al bien. refugiándome en sus hábitos. que uno pedimos y otro agradecemos. Mas cuando fue devuelta luego al mundo contra su voluntad y buena usanza. Esta es la luz de aquella gran Constanza que engendró del segundo al ya tercero y último de los vientos de Suabia. nunca el velo del alma le quitaron. y prometí seguir por su camino. Mas como cuando sacia un alimento y aún tenemos más ganas de algún otro. fue monja. para saber cuál fuese aquel tejido que hasta el fin no labró su lanzadera. hice yo así con gestos y palabras.a una mujer por cuya regla se visten velo y hábito en el mundo. acostumbrados.» Vi claramente entonces cómo el cielo es todo paraíso. también lo digo. Dios sabe cómo fue mi vida luego. «Perfecta vida y méritos encumbran -me dijo-. por seguirla. jovencita me escapé.lo que él crea o lo que hace la natura. y luego: «Ave María» cantó y cantando se desvaneció como en el agua honda algo pesado. y de igual forma le quitaron de la frente la sombra de las tocas. al mal. luego del dulce claustro me raptaron. para que hasta el morir se vele y duerma con esposo que acepta cualquier voto que a su placer la caridad conforma. Del mundo.

ya perdida. y preocupado tú mismo no los dejas que se muestren. si me callaba. CANTO IV Entre dos platos. Y dijo: «Bien conozco que te atraen uno y otro deseo. pero ella fulgió tanto ante mis ojos. El serafín que a Dios más se aproxima. Callé. Estas son las cuestiones que en tu velle igualmente te pesan.Mi vista que siguió detrás de ella cuanto le fue posible. la violencia de otros. y mi pregunta. igualmente ricos y distantes. ni me alabo. se dirigió al objeto más querido. . ¿por qué causa del mérito recorta la medida?" También te causa dudas el que el alma parece que se vuelva a las estrellas. por hambre moriría un hombre libre sin probar bocado. Te dices: "Si perdura el buen deseo. Hizo Beatriz lo mismo que Daniel cuando aplacó a Nabucodonosor la ira que le hizo cruel injustamente. era así más intensa que si hablase. así un cordero en medio de la gula de fieros lobos. porque era necesario. pero pintado mi deseo en la cara tenía. y así estaría un perro entre dos gamos: No me reprocho. que al principio no pude soportarlo. pero antes la que tiene mas hiel he de explicarte. siguiendo la doctrina de Platón. pues. y por esto fui tardo en preguntarle. de igual modo suspenso entre dos dudas. y por entero se volvió a Beatriz. por igual temiendo.

Así se debe hablar a vuestro ingenio. mal comprendido. y también María.Moisés. y de igual modo al que sanó a Tobías. a través de los sentidos. y gozan de manera diferente sintiendo el Soplo Eterno más o menos. este principio a casi todo el mundo. Torció. y aquel de los dos Juanes que tú prefieras. Lo que el Timeo dice de las almas no es similar a lo que aquí se muestra. y acaso lo que piensa es diferente del modo que lo dice. mas parece que diga lo que siente. mas como indicando que en la celeste ocupan lo más bajo. Mercurio y Marte fueron invocados. Samuel. Si él entiende que vuelve a estas esferas de su influjo el desprecio o la alabanza. Si aquí los viste no es porque esta esfera les corresponda. porque su malicia . y ser pudiera que su intención no sea desdeñable. mas piensa de otro modo. Por esto condesciende la Escritura a vuestra facultad. Menos veneno encierra la otra duda que te conmueve. y así Jove. pues sólo aprende lo que luego es digno de intelecto. pues desde allí supone que ha bajado cuando natura su forma le diera. Él dice que a su estrella vuelve el alma. y nuestra Iglesia con figura humana a Gabriel y a Miguel os representa. ni más o menos años lo disfrutan. mas todos hacen bello el primer círculo. quizá a alguna verdad el arco acierte. y pies y manos le otorga a Dios. no tienen su acomodo en otro cielo que estas almas que ahora se mostraron.

mas voluntad tan sólida es extraña. a su camino habrían regresado del que sacados fueron. Mas ahora se atraviesa ante tus ojos otro obstáculo. la voluntad no cede. Si su deseo firme hubiera sido. Aun cuando aquel que la violencia sufre a quien la fuerza nada le concede. y después escuchaste de Piccarda que Constanza guardó el amor del velo. como deseas. Y por esta razón. Si se doblega. Mas como puede vuestra inteligencia penetrar fácilmente esta verdad. sigue la fuerza. pues cerca está de la verdad primera. se rompe el argumento que te habría estorbado aún muchas veces. El que nuestra justicia injusta sea a los ojos mortales. y así hicieron éstos. sin querer. huyendo de un peligro. y así parece que me contradice.no podría apartarte de mi lado. o mucho o poco. pues. la violencia. tal que por ti mismo no salvarías. argumento es de fe. que al lugar santo regresar pudieron. ha acontecido que. aunque sea mil veces. . o con su mano a Mucio hizo severo. como fue el de Lorenzo en su parrilla. al ser libres. no están por ello estas almas sin culpa: pues. mas hace como el fuego. si le tuerce. no de herética perfidia. Yo te he enseñado como cosa cierta que no puede mentir un alma santa. he de darte gusto. sin cansarte antes. hermano. Muchas veces. de mal grado se hacen cosas que hacerse no debieran. si como debes la comprendes.

mas consiente cuando teme que en más penas caerá si lo rehúsa. y enardecen. no son mis facultades tan profundas que a devolverte don por don bastasen. al pie de la verdad. nos lleva de este modo. reverente. «Oh amada del primer Amante.como Almeón. cuyas palabras --dije así me inundan. Esto me invita y esto me da fuerzas a preguntar. mas responda por mí Quien ve y Quien puede. que más y más me avivan.» Fluyó así el santo río que salía de la fuente en que toda verdad mana. que.» . y las dos te dijimos la verdad. cual retoños. señora. Así. cima a cima. al suplicar su padre que lo hiciera. La Voluntad absoluta no consiente el daño. cuando Piccarda dijo aquello de la primera hablaba. reposa en ella en cuanto que la alcanza. y a lo más alto. si no. aún por otra verdad que me es oscura. Cual fiera en su cubil. frustra sería los deseos. así mis dos deseos se aplacaron. y puede hacerlo. oh diosa. que no pesaran poco en la balanza. sin la cual no hay ninguna certidumbre. y yo de la otra. Por ello nacen dudas. y por piedad se hizo despiadado. En este punto quiero que conozcas que la fuerza al querer se mezcla. Quiero saber si pueden repararse los votos truncos con acciones buenas. haciendo que no tengan disculpa las ofensas. Bien veo que jamás se satisface sino con la verdad nuestro intelecto. mató a su propia madre.

llenos sus ojos de amorosas centellas tan divinas.» Así Beatriz principio dio a este canto. y si otra cosa vuestro amor seduce. que. mi fuerza dio la espalda. tal que venzo la fuerza de tus ojos. del cual. Quieres saber si con otras ofrendas. casi perdido con la vista en tierra. . que. fueron y son dotados solamente.Y Beatriz me miró. no debes asombrarte. ¿Así pues qué reparo se hallaría? Si piensas que usas bien lo que ofreciste. y lo hace un acto suyo. el gran valor del voto. y él más lo estima. que antes te dije. si se hace cuando consiente Dios lo que consientes: porque al cerrar el pacto Dios y el hombre se hace holocausto de aquel gran tesoro. halla reparo quien rompe su voto. CANTO V «Si te deslumbro en el fuego de amor más que del modo que veis en la tierra. una vez vista. y el que más conforme está con su bondad. que allí se refleja. de aquella luz tan sólo es un vestigio. mal conocido. si tú deduces de esto. amor por siempre enciende. que. y como el que el discurso no interrumpe. a los que dio la inteligencia. Ahora verás. tal que en el juicio su alma esté segura. vencida. prosiguió así sus santas enseñanzas: «El don mayor que Dios en su largueza hizo al crearnos. pues procede de un ver perfecto. como comprende. tal fue la libertad del albedrío. Bien veo de qué forma resplandece la sempiterna luz en tu intelecto. así en pos de aquel bien mueve los pasos.

Abre tu mente a lo que te revelo y guárdalo bien dentro. . para su digestión requiere ayuda. y con respecto a ella antes te hablé con toda precisión: por ello los hebreos precisaron el seguir ofreciendo. que hacer peor cumpliéndolo. aunque la ofrenda se pudiera cambiar. y sabrás que los cambios nada valen. sed fieles. y tan necio podrás llamar al jefe de los griegos. mas puesto que la Iglesia los dispensa y esto a lo que te digo contradice. si la cosa dejada en la cogida como el cuatro en el seis no se contiene. pues no hay ciencia si lo que has aprendido no retienes. La otra. Y por ello a las cosas tan pesadas que la balanza inclinan por sí mismas. como ya sabes. bien puede ser de un modo que no hay yerro si por otra materia se permuta. pues el seco alimento que comiste. y la otra el pacto mismo. quien hubiera mejor dicho "Mal hice". Esta segunda nunca se cancela si no es cumplida. como Jefté ofreciendo lo primero. satisfacer no puede otra ninguna No bromeen con el voto los mortales. Mas la carga no debe transmutarse libremente. mas no hacerlos ciegamente. Ya lo más importante te he explicado.con latrocinios quieres dar limosna. en la mesa es preciso que aún te sientes. que te mostré como materia. y precisa de la vuelta de la llave amarilla y de la blanca. Dos cosas intervienen en la esencia de este gran sacrificio: una es la cosa que se ofrece.

así yo vi que mil y aún más fulgores venían a nosotros. y escuchamos: «ved quién acrecerá nuestros amores». y el pastor de la Iglesia que os conduce. para que no se burlen los judíos! ¡No hagáis como el cordero que abandona la leche de su madre. Su callar y el mudar de su semblante a mi espíritu ansioso silenciaron. y no penséis que os lave cualquier agua. Si otras cosas os grita la codicia. . Tenéis el viejo y nuevo Testamento. y no ovejas insensatas. ¡yo qué no haría que de mil maneras soy por naturaleza transmutable! Igual que en la tranquila y pura balsa a lo que se les echa van los peces y piensan que es aquello su alimento. que se volvió el planeta aún más luciente. que ya nuevas preguntas preparaba. Allí vi tan alegre a mi señora. luego se dirigió toda anhelante a aquella parte en que el mundo más brilla. Y si la estrella se mudó riendo. y por simpleza. cristianos. y con ella las necios y los sabios que han escuchado de tal sacrificio. así corrimos al segundo reino. consigo mismo a su placer combate!» Así me habló Beatriz tal como escribo. ¡sed hombres. más firmes al moveros: no seáis como pluma a cualquier soplo. y esto es bastante ya para salvaros.por quien lloró Ifigenia su belleza. y así como la flecha da en el blanco antes de que la cuerda quede inmóvil. Sed. al encontrarse en la luz de aquel cielo.

se ocultó en su propio fulgor la santa imagen. al aumentar su gozo. antes de que dejase la milicia. CANTOVI «Después que Constantino volvió el águila contra el curso del cielo. y verás por ti mismo qué deseo tenía de saber quién eran éstas.Y así como venían a nosotros se veía el placer que las colmaba en el claro fulgor que desprendían. y cree todas las cosas que te diga. y Beatriz: «Habla sin miedo. y que la desprendes por los ojos. sáciate a gusto. lector. y entonces ella se hizo más luminosa que al principio. si lo que aquí comienza no siguiese. en el grado de la esfera que a los hombres ocultan otros rayos.» De este modo una de esas almas pías me dijo. si quieres de nosotros saber. Y como el sol que se oculta a sí mismo por la excesiva luz.» «Bien puedo ver que anidas en tu propia luz.» Esto dije mirando a aquella lumbre que primero me habló. y así me respondió. «Oh bien nacido a quien el ver los tronos del triunfo eternal fue concedido. porque cuando te ríes resplandecen. de la luz que se extiende en todo el cielo nos encendemos. mas no quien eres. por lo cual. cuando disipa el calor los vapores más templados. toda encerrada del modo en que el siguiente canto canta. que ella antes . en qué forma sentirías de saber más un anhelo angustioso. Piensa. cuando las vi delante de mis ojos. ni por qué te encuentras alma digna.

Sabes que en Alba tuvo su morada más de trescientos años. y claramente veo lo que había en su fe. que fue señal de que en él reposara. hasta el día que por él combatieron tres y tres . Y en cuanto que eché andar ya con la Iglesia. inspirado del Espíritu. ya desde la hora en que murió Palante por su reino. y esta fe me era bastante. para que veas con cuánta injusticia se mueve contra el signo sacrosanto quien de él se apropia o quien a él se opone. que fue sumo pastor. Mira cuánta virtud digno le hizo de reverencia. a la fe verdadera me encaminó con sus palabras santas. quien gozó tanto del favor del cielo. junto al monte en que naciera. a la sombra de las sagradas plumas gobernó el mundo allí de mano en mano. más de cien y cien años se detuvo en el confín de Europa aquel divino pájaro. lo excesivo y superfluo de las leyes. y así cambiando vino hasta las mías. y a Belisario encomendé las tropas. por gracia a Dios le plugo el inspirarme la gran tarea y me entregué de lleno. como tu ves en la contradicción lo falso y cierto. Y antes de que a esta obra me entregara. una naturaleza en Cristo sólo creía. mas aquel santo Agapito. César fui.siguió tras el esposo de Lavinia. soy el mismo Justiniano que quitó. Ahora ya he contestado a tu primera pregunta: mas me obliga a que te añada su condición algunas otras cosas. Yo le creí.

De allí fue como un rayo contra Juba. vio otra vez. y partió para mal de Tolomeo. en el infierno ladran Bruto y Casio. contra Pirro. fue tan aprisa que ni pluma ni lengua alcanzarían. Y lo que obró desde el Varo hasta el Rin. Luego humilló el orgullo de los árabes que tras Aníbal las alpestres rocas de las que bajas tú. y las otras repúblicas y príncipes. triunfaron Escipión y Pompeyo. donde Torcuato y Quincio. y el lugar que a Héctor sepulta. del mal de las Sabinas a Lucrecia. César por gusto de Roma lo obtuvo. Y lo que obró llevado contra Breno por los magnos romanos. Luego. Lo que obró luego al marcharse de Rávena y cruzó el Rubicón. lo vio el Isara. y desde allí se volvió al occidente donde escuchó la trompa pompeyana. venciendo en torno a los pueblos vecinos. Por lo que obró en las manos del siguiente. Po. el Era y lo vio el Sena y los ríos que al Ródano engrandecen. cercano el tiempo en el que el cielo quiso ordenar el mundo a su manera. Bajo aquél. que hasta el Nilo se dolió del daño. le fue amargo. Decios ganaron fama que con gusto incienso. . A Antandro y al Simoes. Luego marchó con sus tropas a España. y tal golpe en Farsalia dio. a quien dio nombre su pelo descuidado. Fabios.Y sabes lo que obró en siete reinados. luego a Durazzo. patria suya. y a ese monte a cuyo pie naciste. siendo aún jóvenes. y se dolieron Módena y Perugia. atravesaron.

pues la viva justicia que me inspira. y otro se lo apropia. que. la gloria de vengar su santa cólera. ¡Muchas veces los hijos han llorado por las culpas del padre. y no se crea que Dios cambie su emblema por las lises! Esta pequeña estrella se engalana . urdan tretas bajo otro signo.Aún lo llora la triste de Cleopatra. que son causa de todas vuestras penas. mas tema de sus garras que a leones más fuertes han vencido. con él en tanta paz al mundo puso. hizo primeramente y luego haría. Ahora puedes juzgar a esos que antes me escuchaste acusar. Mas lo que el signo del que estoy hablando. Carlomagno la socorrió. si en manos del tercer César la vemos con vista clara y con afecto puro. con sus alas. que las puertas de Jano se cerraron. con la culebra se dio la muerte atroz e inesperada. venciendo. Uno al signo común los amarillos lirios opone. que mal sigue a éste aquel que de él aparta la justicia. escapando de aquél. Urdan los gibelinos. y que este nuevo Carlos no lo abata con sus güelfos. Con él llegó a la orilla del mar Rojo. se vuelve en apariencia oscuro y poco. en las manos del que digo. y sus pecados. y es difícil saber quién más se engaña. Y al morder los lombardos a la Santa Iglesia con sus dientes. por el reino mortal al que subyuga. Y asómbrate de lo que digo ahora: corrió después con Tito a hacer venganza de la venganza del pecado antiguo. le concedió.

más apagados del verdadero amor los rayos sienten. y las cuatro reinaron. quien devolvió siete y cinco por diez. viejo y mendigo. sobre la cual doble luz se enduaba. desviándose así. y más lo alabaría. y por ello no se puede ya a la malicia nunca desviarlo. pues camina erradamente el que se duele del bien de los otros.de los buenos espíritus activos para que fama y honra les alcance. y esto lo hizo Romeo. . Raimundo Berenguer. Cuatro hijas tuvo. y si el mundo supiera su coraje mendigando su vida hogaza a hogaza mucho lo alaba. superilunstrans claritate tua felices ignes borum malacth!» De este modo. tras de lo cual partió. no viéndolos mayores ni menores. tal los diversos grados de esta vida dulce armonía en estas ruedas forman. y cuando a esto dirigen sus deseos. de quien fue su gran obra mal agradecida. Tal nos endulza la viva justicia el afecto. volviéndose a sus notas. un hombre humilde y peregrino Y luego las calumnias le movieron a pedirle las cuentas a este justo. Y dentro de esta perla en la que estamos luce la luz de Romeo. escuché que cantaba esa sustancia. Pero sus enemigos provenzales no ríen. sanctus Deus sabaoth. Diversas voces cantan dulces notas. CANTO VII «Ossanna. Mas comparar los méritos y el premio de nuestra dicha también forma parte.

mas yo desataré pronto tu mente. Y así la pena de la cruz. cual fue creada fue sincera y buena. añadió a su persona. iluminándome su risa. sólo por obra de su amor eterno Ahora atiende a lo que ahora se razona: a su hacedor unida esta natura. medida con la naturaleza que asumiera.» Mas el respeto que de mí se adueña tan sólo con la B o con el IZ. se condenó a sí mismo y su progenie. pues torció el camino de la verdad y de su propia vida. el no nacido. y empezó. y la naturaleza extraviada de su creador. aplicóse más justa que ninguna. estás pensando.y reemprendió su danza con las otras. por lo cual los humanos muchos siglos en el error yacieron como enfermos. dile -decía.a mi señora que mi sed sacie con su dulce estilo. mas desterrada fue del Paraíso estando sola. porque lo que te diga te hará el regalo de una gran certeza. . y como velocísimas centellas las ocultó la súbita distancia. que aun en el fuego me haría dichoso: «Según mi parecer siempre infalible. Por no poner a la virtud que quiere un freno por su bien. como el sueño la frente me inclinaba. hasta que al Verbo descender le plugo. y escúchame. Poco tiempo Beatriz consintió esto. Dudoso estaba y me decía: «¡Dile! Dile. cómo justa venganza justamente ha sido castigada.

ardiendo en sí. se me esconde. mas porque Dios quisiera. pues más se le asemejan. hermano. Mas ahora veo oprimida tu mente de un pensamiento en otro por un nudo. Y en verdad. y si uno falta. La divina bondad. hizo temblar la tierra y abrió el cielo. que el santo amor que toda cosa irradia. Te dices: "Bien comprendo lo que escucho. es más brillante en la más parecida. Mas tuvo un acto efectos diferentes: plació una muerte a Dios y a los judíos. al escuchar que una justa venganza castigó luego un justo tribunal. este decreto a los ojos de aquellos cuyo ingenio en la llama de amor no ha madurado. Ya no te debe parecer extraño. Tiene ventaja en todos estos dones la humana criatura. que ardientemente desatar esperas. de redimirnos esta forma sólo." Sepultado está. privada debe ser de su nobleza. Lo que sin mediación de ella destila luego no tiene fin. destella las eternas bellezas desplegando. si a la persona que sufrió atendemos. Lo que sin mediación llueve de ella del todo es libre porque no depende de la influencia de las nuevas cosas.y así ninguna fue tan injuriosa. a la que se juntara esa natura. Más le placen. diré por qué este modo fue el más digno. Sólo el pecado es el que la encadena . como en este punto mucho se considera y poco se comprende. que de sí aparta cualquier rencor. porque su impronta nunca se borra en donde pone el sello.

Mas pues la obra es tanto más querida por quien la hace. Y entre la última noche y el primero de los días. de proceder por todos sus caminos gustó para volvernos a lo alto. No podría en sus límites el hombre satisfacer.del sumo bien haciéndola distinta. como del paraíso. por ningún camino que por estos dos vados no atraviese: o que Dios solo generosamente perdonara. Vuestra naturaleza. la divina bondad que el mundo sella. para hacer digno al hombre de elevarse. convenía con sus medios al hombre devolver la vida entera. fue apartada. o con los dos acaso. a mis palabras cuanto puedas atentamente fijo. ni hubo ni lo habrá: pues fue más generoso al darse él mismo. de estas dignidades. y es esta la razón que incapacita a reparar al hombre por sí mismo. cuanto desobediente quiso alzarse. pues. al pecar tota en su simiente. pues no puede ir abajo luego con humildad obedeciendo. Ahora clava la vista en el abismo del eterno saber. cuanto más nos muestra el pecho bondadoso del que sale. o el hombre por sí mismo diese satisfacción de su locura. por lo que con su luz poco se adorna. un hecho tan sublime por uno y otro. si lo piensas bien sutilmente. con uno digo. . A Dios. sin poder recobrarla. y a aquella dignidad ya nunca vuelve si no llena el vacío de la culpa con justas penas contra el mal deleite.

fueron hechos tal como son. como yo. si otra vez piensas cómo la humana carne fue creada al ser creados los primeros padres. pero sin mediación la vuestra exhala la suprema bondad. y este puro país en el que estamos. si es verdad lo que me has dicho de corrupción debieran verse libres. tal que por siempre la desea. entenderlo.Dios. por lo que. Ahora para calmar cualquier deseo. pero los elementos que has nombrado y aquellas cosas que proceden de ellos de creada potencia toman forma. y ningún otro modo le bastaba a la justicia." Los ángeles. Creada fue la materia que tienen. que si hubiera sólo perdonado. en su entera existencia. Las luces santas sacan con su rayo de su virtualidad y con sus giros el alma de las plantas y los brutos. vuelvo para aclararte sólo un punto para que puedas. la tierra. hermano. Tú dices: "Veo el fuego. creada fue la potencia formante en los astros que en torno suyo giran. Y deducir aún puedes de este punto vuestra resurrección. y la enamora de sí. si el Divino Hijo no se hubiese humillado al encarnarse. el aire y sus combinaciones que se corrompen y que duran poco. y veo el agua.» CANTO VIII Solía creer el mundo erradamente que la bella Cipriña el amor loco desde el tercer epiciclo irradiaba. y creadas han sido sin embargo. .

tan raudos. en esa luz vi yo otras luminarias dar vuelta más o menos velozmente. de la cual tú en el mundo ya cantaste: «Los que moveis pensando el tercer áeio». ya visibles. dejando aquella danza que empezaba en los altos serafines.y por esto no honraban sólo a ella con sacrificios y votivos ruegos en su antiguo extravío los antiguos. acordes. por complacerte. por madre a una. Y cual la chispa se observa en la llama. que las ansias de escucharlo otra vez nunca he perdido. es el pararnos.» Luego de haber mis ojos reverentes . Entonces uno se acercó a nosotros y dijo: «Estamos todos preparados para darte placer y recrearte. ya invisibles. De fría nube vientos no descienden. que no menos dulce. si una se para y otra el canto sigue. que ni lentos ni torpes pareciesen a quien hubiese esas luces divinas visto venir. mas a Dione honraban y a Cupido. al otro como hijo. y en el seno de Dido lo creían. Hasta ella ascendí sin darme cuenta. y tal amor nos colma. pienso. y una voz se distingue entre las voces. pero me confirmó que en ella estaba el ver aún más hermosa a mi señora. a su visión interna. y en los primeros que se aparecieron tal hosanna se oía. Girarnos con los príncipes celestes con un mismo girar y una sed misma. le pusieron el nombre a aquella estrella que al sol recrea de nuca o de frente. y por la que he citado en el comienzo.

muchos males que habrá. así transformada: «Poco tiempo del mundo fui.puesto en mi dama. de Cataluña la pobreza avara . por Gaeta. y si más hubiera sido. hubieras visto de mi cariño más que sólo hojas. Mucho me amaste. que atormenta siempre a los pueblos sujetos no forzase a gritar a Palermo: "Muerte. aún hubiera esperado sus monarcas. en el golfo que el ímpetu del Euro más recibe. no los habría. por Baria. pues si hubiese vivido. Y aquel cuerno de Ausonia limitado por Catona. donde el Verde y el Tronto desembocan. que se anubla entre Peloro y Pachino. Y la hermosa Trinacria. ¡Y cuánto y cómo vi que se crecía con esta dicha nueva que aumentaba su dicha. volviéronse a la luz que una tan grande promesa había hecho. no por Tifeo sino del azufre." Y si mi hermano hubiese esto previsto. Mi contento no deja que me veas porque brillando alrededor me oculta como animal en su seda encerrado. muerte. Ya lucía en mi frente la corona de aquella tierra que el Danubio riega cuando abandona la margen tedesca. al dirigirle mi pregunta! Dijo. y: «Quiénes sois» dijo mi voz de gran afecto llena. Aquella orilla izquierda que al mezclarse bañan el río Ródano y el Sorga. y que ella les hubiera satisfecho mostrando su aquiescencia. y tuviste motivos. de Carlos y Rodolfo en mí nacidos. si el mal gobierno. por señor a su hora me esperaba.

Y su carácter que de largo a parco bajó. Si así no fuese. donde se inicia y cesa todo bien la ves del mismo modo que la veo. precisaría capitanes no preocupados de amasar dinero.» .» Esto le dije. cual se clava la flecha en su diana. y torpe aquel que las creó imperfectas. a tu pregunta el rostro le darás y no la espalda. si los ingenios que las estrellas mueven no son torpes. me ha causado. ponme en claro ahora. Y no sólo provistas las naturas son en la mente que por sí es perfecta. pues proveer debieran ciertamente. Gusto me diste.» «Puesto que creo que la alta alegría que tu hablar. pues me han causado dudas tus palabras. con su providencia hace que influyan estos grandes cuerpos. y esto no puede ser. mas su conservación a un tiempo mismo: por lo que todo aquello que dispara este arco a su fin previsto llega. y él a mi «Si puedo mostrarte una verdad. el cielo que recorres tendría de este modo efectos tales que no serían arte. cómo dulce semilla da amargura. El bien que todo el reino que tú asciendes alegra y mueve. ¿Quieres que esta verdad te aclare un poco?» Y yo: «No. aún otra carga no se agregue. me es más grata. pues ya sé que es imposible que a lo que es necesario Dios faltase. sino ruinas.evitaría que daño le hiciese. señor mío. a fin de que a su barca cargada. él u otros. y también me causa gozo pues contemplando a Dios la has advertido.

y hacéis rey del que gusta de sermones. La circular natura. y de un vil padre nació Quirino. y el otro aquel que. ¿no sería para el hombre peor si no viviese en sociedad?» «Sí -respondí. Por eso ya en el vientre se apartaron Esaú de Jacob. que es el sello de la cera mortal. y otro Melchisedec. La natura engendrada haría siempre su camino al igual que la engendrante. como todas las simientes fuera de su región. y luego concluyó: «Luego diversas serán de vuestros hechos las raíces: por lo que uno es Solón y el otro es Jerjes. Mas vosotros hacéis un religioso de quien nació para ceñir espada. perdió al hijo. Ahora tienes delante lo de atrás: mas por que sepas que de ti me gozo. mas no distingue de uno al otro albergue.» «¿Y puede ser así. si no se tienen diversamente oficios diferentes? No. siguiendo a éste habría gente buena.y la causa no preguntó. a Marte atribuido. si el divino poder no la venciese. que tu Carlos .» CANTO IX Después. volando en el aire. da malos frutos. Si la naturaleza encuentra un hado adverso.Y él: «Dime. obra con tino. si bien lo escribió vuestro maestro. y así pues vuestra ruta se extravía.» Fue hasta aquí de este modo deduciendo. Y si el mundo de abajo se atuviera al fundamento que natura pone. Bella Clemencia. quiero añadirte aún un corolario.

sólo que un justo duelo vendrá detrás de vuestros males.las dudas me aclaró. no muy alto. contó los fraudes que debiera sufrir su descendencia. desde el profundo seno en que cantaba. y esto tal vez el vulgo no lo entienda. santo espíritu y muéstrame -le dijeque lo que pienso pueda en ti copiarse. asintieron dando consentimiento a mi deseo. De la resplandeciente y cara joya de este cielo que tengo más cercana . y no me duelo. nada pues os diré. Y ya el alma de aquel santo lucero se había vuelto al sol que le llenaba como aquel bien que colma cualquier cosa. que estaban fijos sobre mí. De una misma raíz nacimos ambos: Cunizza fui llamada. desde el cual descendió una mala antorcha que infligió un gran estrago a la comarca. dijo como quien goza el bien haciendo: «En esa parte de la depravada Italia que se encuentra entre Rialto y las fuentes del Brenta y del Piave.» Y aquella luz a quien no conocía. mas dijo: «Calla y deja andar los años». y que quería complacerme el brillo que esparcía me mostraba Los ojos de Beatriz. ¡Ah criaturas impías. que el corazón torcéis de un bien tan grande. un monte se levanta. igual que antes. hacia la vanidad volviendo el rostro! Y entonces otro de los esplendores vino a mí. Mas alegre a mí misma me perdono la causa de mi suerte. «Dale compensación pronto a mis ansias. y aquí brillo pues me venció la lumbre de esta estrella. necias almas.

Arriba aumenta el resplandor gozando. ante mis ojos era cual un rubí que el sol hiriese. tal que otra vida a la vida suceda. y donde el Silo y el Cagnano se unen.quedó gran fama. y mis dichos certifican. que en Malta no hubo semejante. . alguien aún señorea con orgullo. como la risa aquí. y dones tales al vivir del país se corresponden. Llorará también Feltre la traición de su impío pastor. «Dios lo ve todo. y me hizo un gesto de volverse a otra cosa. al par que aumenta la tristeza. y no puede para ti estar oculto algún deseo. y antes de extinguirse. y Dios por medio de ellos nos alumbra. y ya se hace la red para atraparle. cansando a quien pesara onza por onza.» Aquí dejó de hablar. Hay espejos arriba que vosotros llamáis Tronos. El otro gozo a quien ya conocía como preciada cosa. porque son al deber gentes rebeldes. y la sombra crece abajo. y tan enorme será. la que dará tan cortés sacerdote por mostrar su partido. y tu mirar se enela -le dije santo espíritu. Y esto no piensa la turba presente que el Tagliamento y Adigio rodean: ni aun siendo golpeada se arrepiente. mas pronto ocurrirá que Padua cambie el agua del pantano de Vincenza. pues se puso una vez más en la rueda en la que estaba. Muy grande debería ser la cuba que llenase la sangre ferraresa. se quintuplicará este mismo año: mira si excelso debe hacerse el hombre.

y se comprende el bien que hace que influya abajo lo de arriba. Ribereño fui yo de aquellas costas entre el Ebro y el Magra. no la culpa.» «El mayor valle en que el agua se vierte -sus palabras entonces me dijeronfuera del mar que a la tierra enguirnalda. mas se ríe. . Aquí se admira el arte que se adorna de tanto afecto. ¿por qué no satisface mis deseos? No esperaría yo a que preguntaras si me intuara yo cual tú te enmías. que alegra el cielo con el cantar de aquellos fuegos píos que con seis alas hacen su casulla. que ya hace meridiano donde antes horizonte. ni Alcides cuando encerró en su corazón a Iole. yo ahora ilumino. Casi en un orto mismo y un ocaso están Bugía y mi ciudad natal. Y a fin de que colmados tus deseos lleves que en esta esfera te han surgido. Era llamado Folco por la gente que sabía mi nombre. debiera referirte aún otras cosas. como él me iluminó. entre enemigas playas contra el curso del sol tanto se extiende. Pero aquí no se llora.Por lo tanto tu voz. que aquí no se recuerda. hasta que mi edad lo permitía. ni aquella Rodopea que engañada fue por Demofoonte. que yo. sino el poder que ordenó y que provino. a Siqueo y a Creusa dando enojos. que divide en corto trecho Génova y Toscana. que enrojeció su puerto con su sangre. y a este cielo. que más no ardiera la hija de Belo.

de la alta victoria obtenida con una y otra palma. en que la sombra acaba de vuestro mundo. Tu ciudad. aún antes que alma alguna por el triunfo de Cristo. De esto el Papa y la curia se preocupa. Mas pronto el Vaticano y otros sitios elegidos de Roma. y a Nazaret no van sus pensamientos. pues al pastor en lobo han convertido. cual sus márgenes indican. crea y propaga las malditas flores que han descarriado a ovejas y a corderos. Por esto el Evangelio y los Doctores se olvida. que poco tiene el Papa en la memoria. y nada más las Decretales se estudian. A nuestro cielo. en su más sumo grado resplandece. fue subida. del adulterio habrán de verse libres. cuya envidia ha causado tantos males. y en compañía de este coro. contemplando al Hijo la Potencia primera e inefable cuanto en espacio o mente se concibe con tanto orden creó. que estar no puede . Convenía ponerla por trofeo en algún cielo. pues ella el primer triunfo de Josué favoreció en la Tierra Prometida. Sabrás que en su interior se regocija Raab. que es retoño del primero que a su creador volviera las espaldas. cementerios de la milicia que a Pedro siguiera.Quieres saber quién hay en esa hoguera que aquí cerca de mí lanza destellos como el rayo de sol en aguas limpias.» CANTO X Con el Amor que eternamente mana del uno al otro. allí donde Gabriel abrió las alas.

vano sería el influir del cielo y casi muerta aquí cualquier potencia. con su luz. como aquel que nota. mas del subir no me di cuenta. hacia las altas ruedas con la mía tu vista. satisfaciendo al mundo que los llama. meditando en aquello que sugiero. que a ella reclama todos mis cuidados esa materia de que soy escriba. y allí comienza a disfrutar del Arte de aquel maestro que tanto lo ama en sí. lector. por luz era visible! . sobre tu banco. Pues no siendo inclinado su camino. a aquella parte arriba mencionada junto. ¡Cuán luminosa debería ser por sí. y si más o si menos se alejara girando. Era Beatriz aquella que guiaba de un bien a otro mejor. Quédate ahora. tras la idea. lector. Te lo he mostrado: come tú ahora de ello. si quieres disfrutar y no cansarte. Mira cómo de allí se aparta el círculo oblicuo que conduce los planetas. giraba por las espirales que le traen cada día más temprano. tan raudamente que el tiempo no medía sus acciones. que nunca de él quita la vista. de dónde le ha venido. que la virtud del cielo imprime al mundo y es la medida. Alza. y yo estaba con él. de la perpendicular. se rompería el orden de los mundos. hacia aquel sitio donde dos movimientos se entrecruzan. del tiempo. De la naturaleza el gran ministro. la que en el sol donde yo entraba no por color.sin gustar de ello aquel que vuelve a verlo.

en voz más dulce que en rostro lucientes: ceñida así la hija de Latona vemos a veces. no hay por qué extrañarse. puesto que a éste sensible te ha traído a gusto suyo. Luego. cantando así. . Y si son bajas nuestras fantasías a tanta altura. ingenio y arte invoque no diría lo nunca imaginado. No se enfadó. que el esplendor de sus risueños ojos mi mente unida dividió en más cosas. mas se rió en tal forma. Tal se mostraba la cuarta familia del Alto Padre. mostrando cómo espira y cómo engendra. y retiene los restos de su halo.» Nunca hubo un corazón tan entregado a devoción y a someterse a Dios prestamente con toda gratitud. como yo al escuchar esas palabras. como de un mudo espera las noticias. Y comenzó Beatriz: «Dale las gracias al angélico sol. mas puede ser creído y desear verlo. bellas y ricas se hallan muchas joyas que no pueden sacarse de aquel reino.Aunque costumbre. quien no tiende sus plumas a lo alto. que más que el Sol no hay ojos que hayan visto. cuando el aire es denso. Muchos fulgores vivos y triunfantes vi en torno nuestro como una corona. y tanto todo en él mi amor se puso. y de éstas era el canto de las luces. cual astros cerca de los polos fijos. que siempre la sacia. los rojos soles a nuestro alrededor tres vueltas dieron. eclipsó en el olvido. que a Beatriz. En la corte celeste que he dejado.

Quien cerca de él adorna nuestro coro fue el Pedro que al igual que aquella viuda. Sale aquel resplandor de la sonrisa de Graziano. que al uno y otro fuero dio su ayuda. que si lo cierto es cierto. a tanto ver no surgió aún un segundo. en la que tanto saber latió. que todo el mundo saber aquí desea sus noticias. más libre no sería que el agua de correr hacia los mares. de todas la más bella.pareciendo mujeres que no rompen su danza. La quinta luz. él es Alberto de Colonia. dentro está la alta mente. tanto ilumina en ti multiplicado. respira tanto amor. y escuché dentro de una de ellas: «Cuando el rayo de la gracia. Ve la luz de aquel cirio. Y si quieres saber de los demás sigue con tu mirada mis palabras dando la vuelta en este santo círculo. en que se enciende un verdadero amor que amando aumenta. ganando el paraíso. Quieres saber qué flores engalanan esta guirnalda con que se embellece la hermosa dama que al cielo te empuja. su tesoro ofreció a la Santa Iglesia. y yo soy Tomás de Aquino. quien te negase el vino de su bota para tu sed. que por esa escalera te conduce que nadie baja sin subir de nuevo. junto a ella . más calladas se detienen para escuchar la nueva melodía. Este que a mi derecha está más cerca fue mi hermano y maestro. Yo fui cordero del rebaño santo que conduce Domingo por la senda que hace avanzar a quien no se extravía.

En la luz pequeñita está riendo el abogado de tiempos cristianos cuyos latines a Agustín sirvieron. tintineando con tan dulces notas. Ahora si el ojo de la mente llevas de luz en luz tras de mis alabanzas. qué mezquinos son esos silogismos que las alas te arrastran por el suelo! . que tan sólo se escucha donde el gozo se eterniza. ya de la octava te encuentras sediento.» En fin. lo mismo que un reloj que llama cuando la esposa del Señor despierta a que cante maitines a su amado. CANTO XI ¡Oh cuán vano el afán de los mortales. y a esta calma vino desde el martirio y el destierro ve más allá las llamas del espíritu de Isidoro. enseñando en el barrio de la Paja. Viendo todos los bienes dentro goza el alma santa que el mundo falaz de manifiesto pone a quien le escucha: el cuerpo del que fue arrojada yace allá abajo en Cieldauro. así vi yo la rueda gloriosa moverse. que una pieza a la otra empuja y urge. de Beda y de Ricardo. es la luz de un espíritu que tarde meditando. silogismo verdades envidiadas. que el alma bien dispuesta de amor llenan. pensaba que moría: esa es la luz eterna de Sigiero que. que en su contemplación fue más que un hombre. Esa de la cual pasa a mí tu vista.que aun en carne mortal por dentro supo la angélica natura y sus oficios. voz a voz dando respuesta tan suave y templada.

sonriendo. . dos príncipes mandó para ayudarla. así. La Providencia que gobierna el mundo de modo que derrota a cualquier mente creada. de todas estas cosas libre. se detuvo. o tras del sacerdocio o del mandar por fuerza o por sofismas. Todo en fuego seráfico uno ardía. para que caminase a su deleite la esposa de quien quiso desposarla con su bendita sangre a grandes voces. y en una cosa y otra la guiasen. o en la vida ociosa. cuando. y es necesario distinguir en esto. Y yo escuché dentro de esa lumbrera que antes me había hablado. por su saber el otro fue en la tierra de querúbica luz un resplandor. Después que cada uno volvió al punto del círculo en el que antes se encontraba. palabras que le daban aún más lustre: «Igual que yo con sus rayos me enciendo. tras negocios civiles o robando. antes que llegue a ver el fondo. o envueltos en el gozo de la carne se fatigaban. sintiéndose más fiel y más segura.Tras de los aforismos o los Iura iban unos. cual vela en candelero. con Beatriz por el cielo caminaba de forma tan gloriosa recibido. adivino el porqué de lo que piensas. mirando en esa luz eterna. o donde dije: «No nació un segundo». donde antes dije: «Por donde se avanza». Tú dudas y deseas que te aclare con un lenguaje claro y manifiesto. para entender aquello que te digo.

si quiere ser exacto. si bien de ambos se habla alabando a cualquiera de los dos. pues esto es poco. y ante toda su corte espiritual et coram patrem a ella quiso unirse. . hasta aquél. cual a muerte. Francisco y la Pobreza estos amantes has de saber que son de los que te hablo. que el frío y el calor manda a Perugia por la Puerta del Sol. no valió oír que al lado de Amiclates segura la encontró. ni le valió haber sido tan constante y firme. Por donde esta ladera disminuye su pendiente. la convidase. Pero para no hablarte tan oscuro. privada del primer marido. fértil ladera pende de alto monte. que al quedar María abajo. aún jovencito. a la cual las puertas del gozo. nacióle un sol al mundo. cuando a la tierra por su gran virtud logró hacer que sintiese algún consuelo. no abre nadie. ella sobre la cruz lloró con Cristo. puesto que a un mismo fin se encaminaron. Ésta. No se hallaba del orto muy distante. como hace a veces éste sobre el Ganges. aquel que fue el terror del mundo entero. al oír sus voces. y detrás lloran Nocera y Gualdo su pesado yugo. Entre Tupino y el agua que baja de la cima escogida por Ubaldo. mil cien años y más vivió olvidada sin que nadie. que por tal dama. en guerra con su padre incurrió. Su concordia y sus rostros tan felices. sino Oriente.De uno hablaré. luego la amó más fuerte cada día. Y así pues quien a aquel lugar nombrara que no le llama Asís.

a sus hermanos. como justa herencia. santo deseo de este archimandrita. tras del esposo. y de aquél obtuvo el permiso primero de su orden. que sus miembros llevaron por dos años. aquel Honorio II aprobó definitivamente la Orden en . tanto que aquel Bernardo venerable se descalzó. para no estar inactivo. y detrás de tanta paz corrió. aquel maestro con su mujer y su demás familia que el humilde cordón ya se ceñía. y corriendo tardo se creía. Y después que. en la presencia del Sultán soberbia predicó a Cristo y quienes le siguieron. el buen Silvestre. . cuya admirable vida mejor gloriando al cielo se cantara. ¡Oh secreta riqueza! ¡Oh bien fecundo! Egidio se descalza. Después creciendo ya los pobrecillos detrás de aquél. así a la esposa place De allí se fue aquel padre.amor y maravilla y gestos dulces. inspiraban muy santos pensamientos. sediento de martirio. volvióse al fruto del huerto de Italia. por mediación de Honorio. y encontrando a esas gentes demasiado reacias. en el áspero monte entre Arno y Tiber de Cristo recibió el último sello. No le inclinó la frente la vergüenza de ser hijo de Pietro Bernardone. de segunda corona el Santo Espíritu ciñó. mas dignamente su dura intención a Inocencio le abrió. ni porque pareciera despreciable. Cuando el que a tanto bien le destinara quiso hacerle subir al galardón que él mereció por hacerse pequeño.

Ahora. y verás por qué causa yo te dije "Que hace avanzar a quien no se extravía". que es difícil que por pastos errados no se pierda. y les mandó que fielmente la amasen. y para el cuerpo otra caja no quiso. como él manda. más tornan al redil faltas de leche. si recuerdas aquello que te he dicho. de nuevas viandas se encuentra tan ansioso. cuando otra rueda giró en su redor. por lo cual. y este segundo fue nuestro patriarca. Ahora piensa en quien fuese aquel colega digno con él de mantener la barca de Pedro en alta mar derechamente. Mas su rebaño. Aún hay algunos que temen el daño y a su pastor se estrechan. quien le sigue. canto que tanto vence a nuestras musas y sirenas en esas dulces trompas. y cuanto sus ovejas más se apartan y más lejos de aquél vagabundean. y aún su vuelta no había completado. si te han bastado mis palabras y si me has escuchado atentamente. y de su seno el ánima preclara quiso salir y volver a su reino. en parte habrás tus ganas satisfecho al ver por qué la planta se marchita. mas tan pocas que a sus capas les basta poca tela. como la luz primera a sus reflejos. CANTO XII Tan pronto como la última palabra la bienaventurada llama dijo.recomendó su dama más querida. sabe que carga buenas mercancías. a girar comenzó la santa rueda. . uniendo canto a canto y giro a giro.

como los ojos se abren y se cierran juntamente al placer que les conmueve. . respondiendo una a la otra.Como se ven tras la nube ligera dos arcos paralelos y de un mismo color. así luzca su gloria juntamente. cuando a su sierva envía Juno. Cuando la danza y otro gran festejo del cántico y del mutuo centelleo. no por merecerlo. Y. y comenzó: «El amor que me hace bella me obliga a que del otro jefe trate por quien del mío aquí tan bien se ha hablado. La milicia de Cristo. del corazón de una de aquellas luces se alzó una voz. que tan caro costó rearmar. detrás de sus banderas marchaba escasa. al modo del hablar de aquella hermosa que agostó Amor cual sol a los vapores. por el pacto que Dios hizo a Noé. Justo es que. que al mundo nunca más anegaría: así de aquellas rosas sempiternas las dos guirnaldas cerca de nosotros giraba. a cuyas palabras y obras reunióse el pueblo descarriado. luz con luz jubilosa y reposada. que aquel de fuera nace del de dentro. ya se ha dicho. haciendo que la gente esté segura. lenta y recelosa. esté el otro: y así pues como a una combatieron. que como aguja al polo me hizo volverme al sitio en que se hallaba. a un mismo tiempo y voluntad cesaron. cuando el Emperador que siempre reina ayudó a su legión en el peligro. donde esté el uno. socorrió a su esposa con dos caudillos. por gracia sólo.

la mujer que por él dio asentimiento.Allí donde se alza y donde abre Céfiro dulce los follajes nuevos. aun de nombre. y hablo de él como del labrador que eligió Cristo para que le ayudase con su huerto. y porque fuese cual era. está la afortunada Caleruega bajo la protección del gran escudo del león subyugado que subyuga: allí nació el amante infatigable de la cristiana fe. Bien se mostró de Cristo mensajero. y en cuanto fue creada. el sol se oculta a todos ciertos días. un espíritu vino a señalarlo del posesivo de quien era entero. vio en un sueño ese fruto prodigioso que saldría de aquél y su progenie. Muchas veces despierto y en silencio lo encontró su nodriza echado en tierra cual diciendo: «He venido para esto. de los que luego Europa se reviste. fue repleta tanto su mente de activa virtud que. aún en la madre. si se interpreta tal como se dice! No por el mundo. la hizo profetisa. el atleta santo fiero al contrario y bueno con los suyos. por el cual se afanan . por su larga caminata. pues el primer amor del que dio prueba fue al consejo primero que dio Cristo. Fue llamado Domingo. Al celebrarse ya en la santa fuente los esponsales entre él y la Fe. la mutua salvación dándose en dote.» ¡Oh en verdad padre suyo venturoso! ¡Oh madre suya Juana verdadera. no lejos del batir del oleaje tras el cual.

quae sunt pauperum Dei. si el viñador es perezoso. cuando la cizaña . que el de delante al de detrás empuja. ha cambiado tanto. y ahora es vinagre lo que era antes vino. emprendió su apostólica tarea cual torrente que baja de alta cumbre. no dispensas de dos o tres por seis. con voluntad y con doctrina.hoy detrás del Ostiense y de Tadeo. mas por amor del maná sin mentira. Después. De él se hicieron después diversos ríos donde el huerto católico se riega. Si fue tal una rueda de la biga con que se defendió la Santa Iglesia y su guerra civil venció en el campo. y en el retoño herético su fuerza golpeó. y más vivos se encuentran sus arbustos. Y a la sede que fue más bienhechora antes de los humildes. Mas la órbita trazada por la parte superior de su rueda. que Tomás antes de venir yo te alabó tanto. y pronto podrá verse la cosecha de tan mal fruto. por aquel que la ocupa y la mancilla. Su familia que recta caminaba tras de sus huellas. está olvidada. no por ella. no el primer cargo que libre quedara. que marchita pronto. sino pidió contra la gente errada licencia de luchar por la semilla donde estas veinticuatro plantas brotan. no decimas. por vigilar la viña. en poco tiempo gran doctor se hizo. bien debería serte manifiesta la excelencia de la otra. con más saña en aquel sitio donde la resistencia era más dura.

Yo soy el alma de Buenaventura de Bagnoregio. y el Donato que puso mano en el arte primera. y el arzobispo Crisóstomo y Anselmo. Está Rabano aquí. los primeros descalzos pobrecillos con el cordón amigos del Señor. imagine aquel carro a quien el seno basta de nuestro cielo noche y día y al dar vuelta el timón no se nos marcha. y conmigo movió a quien me acompaña.lamente que le cierren el granero Bien sé que quien leyese hoja por hoja nuestro Ebro. y luce a mi lado el abad de Calabria Joaquín dotado del espíritu profético. que en los altos cargos los errados afanes puse aparte. . como firme rocaquince estrellas que en zonas diferentes el cielo encienden con tanta viveza que cualquier densidad del aire vencen. Aquí están Agustín e Iluminado." Pero no de Casal ni de Acquasparta. A celebrar a paladín tan grande me movió la inflamada cortesía de fray Tomás y su agudo discurso. que uno la huye y otro la endurece. y Pedro Mangiadore y Pedro Hispano. Está con ellos Hugo de San Víctor. el profeta Natán. de donde tales vienen a la regla. un pasaje aún hallaría donde leyese: "Soy el que fui siempre.» CANTO XIII Imagine quien quiera comprender lo que yo vi -y que la imagen retenga mientras lo digo. que con sus doce libros resplandece.

al que da vueltas la primera esfera. cuanto está del fluir del río Chiana del cielo más veloz el movimiento. y atentas nos miraron esas luces. por eso miras a lo que antes dije. y una de ellas con la Humana. Crees que en el pecho del que la costilla se sacó para hacer la hermosa boca y un paladar al mundo tan costoso. a tres personas de naturaleza divina. haciéndose dos signos en el cielo. Las vueltas y el cantar se terminaron. a trillar otra un dulce amor me invita. Allí cantaron no a Pean ni a Baco. como hiciera la hija del rey Minos sintiendo el frío hielo de la muerte. y en aquel que. alegres de pasar a otro cuidado. pasado por la lanza antes y luego tanto satisfizo. . y uno poner sus rayos en el otro. y dar vueltas los dos de tal manera que uno fuera detrás y otro delante. dijo: «Cuando trillada está una paja. cuanto al género humano se permite tener de luz. Rompió el silencio de concordes númenes luego la luz que la admirable vida del pobrecillo del Señor narrara. y tendrá casi sombra de la cierta constelación y de la doble danza que giraba en el punto en que me hallaba: pues tan distante está de nuestros usos. que venció la balanza de la culpa.imagine la boca de aquel cuerno que al extremo del eje se origina. cuando su grano ha sido ya guardado. del todo fue infundido por el Poder que hiciera a uno y a otro.

por su bondad su iluminar transmite.cuando conté que no tuvo segundo quien en la quinta luz está escondido. Lo que no muere y lo que morirá no es más que un resplandor de aquella idea que hace nacer. si perfecta la cera se encontrase. De aquí desciende a la última potencia bajando de acto en acto. que aquella viva luz que se desprende del astro del que no se desaúna. Por lo que ocurre que de un mismo árbol. y verás lo que crees y lo que digo como el centro y el círculo en lo cierto. ni del amor que tres hace con ellos. conservándose en uno eternamente. amando. mas la natura siempre es imperfecta. e igual el cielo en su virtud suprema. y por ello allá abajo más o menos se traslucen los signos ideales. y nacéis con distinta inteligencia. Tal fue creada ya la tierra digna de toda perfección animalesca. la luz del sello toda brillaría. salgan frutos mejores o peores. a nueve subcriaturas. Abre los ojos a lo que respondo. hasta tal punto. toda la perfección aquí se adquiere. No es siempre igual la cera y quien la imprime. Y si el ardiente amor la clara vista del supremo poder dispone y sella. . que no hace más que contingencias breves. que produce con simiente o sin ella el cielo móvil. nuestro Sir. obrando de igual modo que el artista que sabe el arte mas su mano tiembla. y entiendo que son estas contingencias las cosas engendradas. como un espejo.

y la Virgen preñada de este modo. Mas porque veas claro lo confuso. y que pidió sabiduría a fin de ser un rey capacitado. piensa quién era y la razón que tuvo. el que sin distinguir niega o afirma en el uno o el otro de los casos. "¿pues cómo aquél no tuvo par alguno?" me dirían entonces tus palabras. si lo que dije y esto adviertes. Con esta distinción oye mis dichos. si necesse con contingentes hacen un necesse. y así casan con eso que supones de nuestro Gozo y del padre primero. al pedir cuando "pide" le dijeron. y la pasión ofusca el intelecto. puesto que encuentra que ocurre a menudo que sea falsa la opinión ligera. que muchos hay. de tal forma yo apruebo lo que opinas. pues la humana natura nunca fue ni será como en esas dos personas. no si est dare primum motum esse. Y así. como el hombre cansado. no por saber el número en que fuesen arriba los motores. No te he hablado de forma que aún ignores que rey fue. al sí y al no de lo que ignoras: pues es de los idiotas el más torpe. . Plomo a tus pies te sea este consejo. Ahora si no siguiese mis razones. y pocos son los buenos. o si de un semicírculo se hacen triángulos que un recto no tuviesen. y si al "surgió" la vista clara tiendes. para que andes despacio. es real prudencia aquel saber sin par donde la flecha de mi hablar clavaba. la verás sólo a reyes referida.

Más que en vano se aparta de la orilla.» CANTO XIV Del centro al borde. Y Arrio y Sabelio y todos esos necios. el que sin redes la verdad buscase. Briso. que uno puede caer y otro subir. y engalanarse luego con las rosas. Y de esto son al mundo claras muestras Parménides. viendo robar a uno y dar a otro. después de aquél. la recta imagen de las Escrituras. cuán rígidas mostrarse. que deforman. porque no vuelve como se ha marchado. según se le golpea dentro o fuera: de igual manera sucedió en mi mente esto que digo. Decidle si la luz con que se adorna . al callarse de pronto el alma gloriosa de Tomás. verlos igual en el juicio divino. y vi derecha ya y veloz la nave correr el mar en todo su camino. que caminaban sin saber adónde. y muchos. indagar la raíz de otra certeza. Meliso. por la gran semejanza que nacía de sus palabras con las de Beatriz. le plugo: «Le es necesario a éste. ni con la voz ni aun con el pensamiento. igual que las espadas. a quien hablar. No crean seor Martino y Doña Berta. como aquel que aprecia el trigo sembrado antes de que haya madurado. y perecer cuando llegaba a puerto. y desde el borde al centro se mueve el agua en un redondo vaso. y no lo dice. No se aventure el hombre demasiado en juzgar. que las zarzas he visto en el invierno cuán ásperas.

eternamente. decidle cómo. y es una luz que verlo nos permite. pues se acrecentará lo que nos dona de luz gratuitamente el bien supremo. luego de que seáis de nuevo hechos visibles. por lo que la visión más se acrecienta. justo precio de mérito cualquiera. a aquel devoto ruego las santas ruedas mostraron más gozo en sus giros y notas admirables. aún serán más gratas. Que al uno y dos y tres que siempre vive y reina siempre en tres y en dos y en uno. y esa es tanta. Cuando la carne gloriosa y santa vuelva a vestirnos. Quien se lamenta de que aquí se muera para vivir arriba. podréis estar sin que la vista os dañe.» Cual. es que no ha visto el refrigerio de la eterna lluvia. Y escuché dentro de la luz más santa del menor círculo una voz modesta. estando completas nuestras personas. a veces los que danzan en la rueda alzan la voz con gestos de alegría. tres veces le cantaba cada una de esas almas con una melodía. responder: «Cuanto más dure la dicha del paraíso. quizá cual la del Ángel a María. por la visión ardemos. durará en vosotros igual que ahora se halla. .vuestra sustancia. De nuestro ardor la claridad procede. por más grande júbilo empujados. cuanta gracia a su mérito se otorga. y si es así. crece el ardor que en ella se ha encendido. nunca abarcado y abarcando todo. tanto nuestro amor ha de esplender en tomo a estos vestidos. de igual manera.

por sus madres. y sobrepasa a aquella por su brillo.y crece el rayo que procede de éste. igual que un horizonte se ilumina. por sus padres y seres más queridos. Pero como el carbón que da una llama. Bien advertí que estaba más arriba. y que fuesen también eternas llamas.» Tan acordes y prontos parecieron diciendo «Amén» el uno y otro coro. de forma que es visible su apariencia. nació un fulgor encima del que estaba. mucho más rojo de lo acostumbrado. cual si sus cuerpos muertos añoraran: y no sólo por ellos. me pareció que en círculo dispuestas unas nuevas sustancias contemplaba por fuera de las dos circunferencias. así este resplandor que nos circunda vencerá la apariencia de la carne que aún está recubierta por la tierra. y no podrá cegarnos luz tan grande: porque ha de resistir nuestro organismo a todo aquello que cause deleite. Recobraron mis ojos la potencia de levantarse. Y como a la caída de la noche nuevos fulgores surgen en el cielo. ciertos e inciertos ante nuestra vista. por el ígneo esplendor de aquella estrella. . ¡Oh resplandor veraz del Santo Espíritu! ¡qué incandescente apareció de pronto a mis ojos que no lo soportaron! Mas Beatriz tan sonriente y bella se me mostró. De claridad pareja entorno entonces. que entre aquellas visiones que no recuerdo tengo que dejarla. y nos vi trasladados solos mi dama y yo a gloria más alta.

Aquí vence al ingenio la memoria. Y cual arpa y laúd. aun no entendiendo el himno. con tantas cuerdas afinadas. tal de las luzes que allí aparecieron a aquella cruz un canto se adhería. cortos y más largos. . cuando supe que era mi ofrenda fausta y recibida. por protegerse. rectos o torcidos. hícele a Dios un holocausto. moviéndose en el rayo que atraviesa la sombra a veces que. así formados hacían los rayos en el profundo Marte el santo signo que del círculo forman los cuadrantes. dispone el hombre con ingenio y arte. como a la nueva gracia convenía. lentos o raudos renovar su aspecto los corpusculos. y a los sabios pone en duda. que con tan grande brillo y tanto fuego un resplandor salía de sus rayos que dije: «¡Oh Helios. con la palabra común. resuenan dulcemente aun para quien las notas no distingue. De un lado al otro y desde arriba a abajo se movían las luces y brillaban aún más al encontrarse y separarse: así aquí vemos. que aquella Cruz resplandecía a Cristo. que arrebatóme. cómo los adornas!» Cual con mayores y menores luces blanquea la Galaxia entre los polos del mundo.De todo corazón. Y apagado en mi pecho aún no se hallaba del sacrificio el fuego. podrá excusarme de eso que no cuento viendo en aquel albor radiar a Cristo. mas quien toma su cruz y a Cristo sigue. y no encuentro un ejemplo digno de ello.

al posponer el gozo de los ojos. y atrae la vista que está distraída. cesan mis deseos. aquietando las cuerdas que la diestra del cielo pulsa y luego las acalla. por amor de cosas que no duran. y dura poco: tal desde el brazo que a diestra se extiende hasta el pie de la cruz. silencio impuso a aquella dulce lira. como en la inicua la pasión insana. que si los miro. ¿Cómo estarán a justas preces sordas esas sustancias que. de ese amor se despoja eternamente. por darme aliento para que hablase. Tal vez son muy atrevidas mis palabras. y saber que no miento: que aquí el santo placer no está excluido. pues más sincero se hace mientra sube. corrió una estrella . a una se callaron? Bien está que sin término se duela quien. podrá excusarme de lo que me acuso por excusarme. Cual por los cielos puros y tranquilos de cuando en cuando cruza un raudo fuego. y es como un astro que de sitio mude. pero escucha. pues llegaba hasta mi «Resurgi» y «Vinci» como a aquel que no entiende. CANTO XV La buena voluntad donde se licúa siempre el amor que inspira lo que es recto. que hasta ese entonces no hubo cosa alguna que me atrapase en tan dulces cadenas. mas el que sepa que los cielos vivos más altos más acrecen la belleza. Y me sentía tan enamorado. y que yo aún no me había vuelto a aquéllos. sino que en el lugar donde se enciende no se pierde ninguno.Bien me di cuenta que era de altas loas.

como sale del uno. . que pensé que los míos tocarían el fondo de n-ú gloria y paraíso. luego volví la vista a mi señora. Tú crees que a mí llegó tu pensamiento de aquel que es el primero. pues ardía en sus ojos tal sonrisa. el uno y trino. y una y otra dejáronme asombrado. mas por necesidad. has satisfecho. de tan profundas. tomado de leer el gran volumen del cual el blanco y negro no se mudan. al conocerlo. mas pasó por la línea radial cual fuego por detrás del alabastro. hijo. Luego gozoso en vista y en palabras. «O sanguis meus. que tan cortés has sido con mi estirpe!» Y siguió: «Un grato y lejano deseo. la cosa que escuché primeramente «¡Bendito seas -fue tú. Y cuando el arco del afecto ardiente se calmó. en esa luz desde la cual te hablo. y se abajaron sus palabras a la diana de nuestro intelecto. pues su concepto al ingenio mortal se superpone. Y no es que por su gusto lo escondiera. no se apartó la gema de su cinta. Fue tan piadosa la sombra de Anquises. reconociendo a su hijo en el Elíseo.de la constelación que allí relumbra. el seis y el cinco. sicut tibi cui bis unquam celi ianüa reclusa?» Dijo esa luz llamando mi atención. si a la más alta musa damos fe. gracias a ésa que alas te dio para tan alto vuelo. el espíritu dijo aún otras cosas que no las entendí. o superinfusa gratia Dei.

Luego me dijo: «Aquel de quien se toma tu apellido.» «¡Oh fronda mía. y por qué causa más alegre me ves. y yo. . por causas de vosotros conocidas. que antes que hablara me escuchó. mas por que el sacro amor en que yo veo con perpetua vista. pues que gozáis de la unidad primera. suene tu anhelo. que otro símil sería inoportuno. me siento en esta desigualdad. Dije después: «El juicio y el afecto. que soy mortal. precioso engaste de esta joya pura. que algunos otros de este alegre grupo. y sonrió con un semblante que hizo crecer las alas del deseo. tienen las alas de diversas plumas. y por ello agradezco sólo de corazón esta acogida. Crees bien. pues los menores y mayores de esta vida se miran al espejo que muestra el pensamiento antes que pienses. en vosotros operan de igual modo. no me preguntas.y por ello quién soy. ¡segura ya tu voz. Te imploro con fervor. porque el sol que os prendió y en el que ardisteis. en los mortales. alegre y firme suene tu voluntad. vivo topacio. en su calor y luz es tan igual. y que me llena de un dulce desear. que me quede saciado de tu nombre. mejor se calme. yo fui tu raíz!»: comenzó de este modo a responderme. y cien años ha girado y más el monte en la primera cornisa. al que ya decretada es mi respuesta!» Me volví hacia Beatriz. que eras mi delicia aguardándote. Mas querer y razón.

y vi a los Nerli alegres y a los Vechio de vestir simples pieles. donde ella toca aún a tercia y nona. o los troyanos. y fue tu bisabuelo: y es conveniente que tú con tus obras a su larga fatiga des alivio. y. como ahora Cornelia o Cincinato. Aún no estaba vencido Montemalo por vuestro Uccelatoio. y volver del espejo a su mujer sin la cara pintada. No había casas faltas de familia. que cayendo lo vencerá al igual que en la subida. y ninguna aún se encontraba abandonada por Francia en el lecho. Una cuidaba atenta de la cuna. otra. ni faldas recamadas. tirando a la rueca del pelo. un Lapo Saltarello. por consuelo. pues la edad y dote ni una ni otra excedían la medida. charloteaba con sus familiares de Fiésole. No tenía coronas ni pulseras. Aún no le daba miedo si nacía la hija al padre. Florencia dentro de su antiguo muro. ni cintillos que gustara ver más que a las personas. en paz estaba. A un tan hermoso. usaba el idioma que divierte a los padres y a las madres. y a la rueca atendiendo y al huso sus esposas. a un tan apacible . Vi andar ceñido a Belincione Berti con piel de oso. sobria y pudorosa. ¡Oh afortunadas! estaban seguras del sepulcro. aún no había enseñado Sardanápalo lo que se puede hacer en una alcoba. de Roma.fue mi hijo. Entonces por milagro se tendrían una Cianghella.

Luego seguí al emperador Conrado. nunca habrá de admirarme: porque donde el apetito nuestro no se tuerce. tan de su agrado fueron mis hazañas. por culpa del pastor. a gritos invocada. Con el «vos» que primero sufrió Roma. si no se agranda día a día. vuestra justicia. ya desligado del mundo falaz. y vine hasta esta paz desde el martirio. cuyo amor muchas almas envilece. de la cual se origina tu apellido. al reírse parecía. yo me glorié. y a un tan dulce albergue. y soy más que yo mismo. y en el antiguo bautisterio vuestro fui cristiano a la par que Cacciaguida. desde el valle del Po vino mi esposa.vivir de ciudadano. que de ti se gloríen aquí abajo las gentes donde es débil nuestro afecto. comenzaron de nuevo mis palabras. por lo cual Beatriz. CANTO XVI Oh pequeña nobleza de la sangre. Yo le dije: «Vos sois el padre mío. al primer fallo escrito de Ginebra. Allí fui yo por esas torpes gentes. Moronto fue mi hermano y Eliseo. que estaba aparte la que tosió. . vos infundís aliento a mis palabras. el tiempo va en redor con las tijeras. digo en el cielo. vos me eleváis. a una tan fiel ciudadanía. Eres un manto que pronto se acorta: tal que. Marché tras él contra la iniquidad de aquella secta cuyo pueblo usurpa. y él me armó caballero en su milicia. y que sus descendientes no conservan. me dio María.

así vi a aquella luz brillar con mi hablar respetuoso. decidme cómo era en aquel tiempo el redil de san Juan.Por tantos cauces llena la alegría mi mente. que la gravaba. se vio libre de mí. me dijo: «Desde el día en que fue dicho "Ave". así con voz más dulce y más suave. Mis mayores y yo nacimos donde primero encuentra el último distrito quien corre en vuestros juegcos anuales. mas no con este lenguaje moderno. a su León quinientas y cincuenta y treinta veces este fuego vino a inflamarse otra vez bajo sus plantas. ahora mezclada de Campi. y haciéndose más bella ante mis ojos. hasta el parto en que mi santa madre. .esto: quiénes fueran y cuál su procedencia. Mas la ciudadanía. de los mayores vuestros y los años que dejaron su huella en vuestra infancia. ¡Oh cuánto mejor fuera ser vecino de esas gentes que digo. Habladme pues. de Certaldo y de Fegghine. y quiénes eran los dignos de los puestos elevados. eran el quinto de los que hay ahora. y a Galluzzo y a Trespiano tener como confines. mi caro antecesor. pura se hallaba hasta en los artesanos. y de sí misma se recrea pues soportarlo puede sin fatiga. Todos los que podían aquel tiempo entre el Bautista y Marte llevar armas.» Como se aviva cuando el viento sopla el carbón encendido. De mis mayores basta escucha-. más conviene callar que declararlo.

que ya su fama en el tiempo se esconde. cual del vuestro el comer más de la cuenta. Filippi. donde pidiendo su abuelo vivía. y mejor que cinco espadas y más corta una sola muchas veces. a Simifonte habría regresado. los Buondelmonti acaso en Valdigrieve. mas se oculta alguna que dura mucho. oír cómo se pierden las estirpes no te parecerá nuevo ni fuerte. y vi tan grandes como los antiguos. mas cual benigna madre para el hijo. ya en decadencia. . y cómo van Sinagaglia y Chiusi tras de aquéllas. Tienen su muerte todas vuestras cosas. Yo vi a los Ughi y a los Catellini. como vosotros. ilustres ciudadanos. los Cerchi habitarían en Acona.que tener dentro y aguantar la peste de ese ruin de Aguglión. de tan aguda vista para el fraude! Si la gente que al mundo más corrompe no hubiera sido madrastra del César. así hace la Fortuna con Florencia: por lo cual lo que diga de los grandes florentinos no debe sorprenderte. y del de Signa. Siempre la confusión de las personas principio fue del mal de las ciudades. de los Conti sería aún Montemurlo. Si piensas cómo Luni y Orbisaglia han desaparecido. quien es ya florentino y cambia y merca. y más deprisa cae si ciega el toro que el cordero. Y cual girando el ciclo de la luna las playas sin cesar cubre y descubre. Orrnanni y Alberichi. ya que también se acaban las ciudades. Creci. y son cortas las vidas.

y los que el nombre del alto Bellinción después tomaron.con el de la Sanella. y ciudadanos eran ya buenos Guida e Infangato. de los cuales descendió el conde Guido. y a Soldanieri y Ardinghi y Bostichi. Ya hasta el mercado había el Caponsacco de Fiésole venido. Esa insolente estirpe que se endraga tras los que huyen. y ya fueron llamados los Sizzi y Arrigucci a las curules. engordan acudiendo al consistorio. Los que hoy ostentan esa bella insignia del gran barón con cuya prez y nombre . que se carga ahora de nueva felonía tan pesada que hará que vuestra barca se hunda pronto. a aquel del Arca. Los de la Pressa sabía ya cómo gobernar. se amansa cual cordero. ¡Cuán altos vi a los que ahora están deshechos por su soberbia! y las bolas de oro con sus gestas Florencia florecían. La cepa que dio vida a los Calfucci era ya grande. mas de humilde origen. Giuochi. Fifanti y Barucci. Diré una cosa cierta e increíble: daba la entrada al recinto una puerta que de los Pera su nombre tomaba. cuando queda vacante vuestra iglesia. junto a la puerta. y tenía Galigaio ya en su casa dorados pomo y funda. y a Ubertino Donati no placía que luego el suegro con ella le uniese. Sachetti. y a quien muestra el diente o la bolsa. Era ya grande la columna oscura. Galli y a quien las pesas avergüenzan. Así hacían los padres de esos que. los Ravignani estban. iba ascendiendo.

ni fue hecho rojo por las disensiones. Por lo cual mi señora «Expulsa el fuego de tu deseo -dijo. si al Ema Dios te hubiese concedido. por el justo rencor que os ha matado. Con estas gentes. y aún estaría el Burgo más tranquilo. que no había motivos para el llanto. y el consuelo nos quitaste! Alegres muchos tristes estarían.y que éste salga por tu imagen interna bien sellado: . tanto que su lirio nunca al revés pusieron en el asta. y otras con aquéllas. mal de aquellas bodas huiste. Mas convenía que en la piedra rota que el puente guarda. aunque se ponga hoy junto a la plebe quien la rodea con franja de oro. a consultarle de aquello que escuchara en contra suya.la fiesta de Tomás se reconforta. La casa en que naciera vuestro llanto. y puso fin a vuestra alegre vida. de él recibieron mando y privilegio. con todos sus secuaces: ¡Oh Buondelmonti. vi yo a Florencia con tan gran sosiego.» CANTO XVII Como acudió a Climene. hiciera un sacrificio Florencia al terminarse ya su paz. era honrada. Ya estaban Gualterotti e Importuni. quien remiso hace al padre aún con el hijo. cuando llegaste allí por vez primera. ayuno de estas nuevas vecindades. y tal lo comprendían Beatriz y aquella luz santa que antes por causa mía se cambió de sitio. tal me encontraba. Con esas gentes yo vi glorioso y justo al pueblo.

y aunque yo me sienta a los golpes de azar como el tetrágono. antes de que muriera el Cordero que quita los pecados. cual saben los hombres que no caben dos ángulos obtusos en un triángulo. me viene hasta mi vista el tiempo que te aguarda. me respondió el amor paterno.» Así le dije a aquella misma luz que antes me había hablado. manifiesto y oculto en su sonrisa: «Los hechos contingentes. «Cara planta que te alzas de tal modo que. igual sabes las cosas contingentes antes de que sucedan. donde se enviscaba la gente loca. en la mirada eterna se dibujan. o por el reino difunto bajando. lo mismo que viene al oído el dulce son del órgano. y otros te ayuden». igual que la mirada que refleja el barco al que se lleva la corriente. mientras que junto a Virgilio subía por la montaña que cura las almas. que no salen de los cuadernos de vuestra materia. Como se marchó Hipólito de Atenas . y como quiso Beatriz. No con enigmas. mas con palabras claras y preciso latín. dichas me fueron respecto al futuro palabras graves.no para acrecentar lo que sabemos al decirlo: mas para acostumbrarte a que hables de tu sed. viendo el punto en quien todos los tiempos son presentes. fue mi deseo confesado. De allí. Mas esto no los hace necesarios. mi deseo estaría satisfecho sabiendo la fortuna que me aguarda: pues la flecha prevista daña menos.

tanto. como se suele hacer. mas antes que el Gascón engañe a Enrique. pues nueve años sólo esta rueda gira en torno suya. así tendrás que salir de Florencia. no tú. esto es esa flecha que antes dispara el arco del exilio. al nacer. tendrá las sienes rojas. Esto se quiere y esto ya se busca. que te dará tan benigna acogida. El refugio primero que te albergue será la cortesía del Lombardo que en la escalera tiene el ave santa. que de hacer y pedir. de su virtud veremos los fulgores. Probarás cuán amargamente sabe el pan ajeno y cuán duro es subir y bajar las ajenas escaleras. En él nadie repara todavía por su temprana edad. antes irá el que entre otros el postrero. impía y loca contra ti ha de volverse. De su bestialidad dará la prueba su proceder. por esta fuerte estrella. entre vosotros. que ingrata.por la malvada y pérfida madrastra. Se atribuirá la culpa a los vencidos. y grato habrá de serte haber hecho un partido de ti mismo. Tú dejarás cualquier cosa que quieras más fuertemente. y pronto lo han de ver los que esto piensan donde se vende a Cristo cada día. mas al poco tiempo ella. y. . que hará notables todas sus acciones. mas el castigo testimonio será de la verdad. Con él verás a aquel que fue signado. será la ruin y necia compañía con la que has de caer en ese valle. Y lo que más te pesará en los hombros.

despreciando la playa y las fatigas. yo comencé lo mismo que el que anhela. temo perder mi fama entre esos hombres que a nuestro tiempo han de llamar antiguo. aprendí muchas cosas. mudando condición rico y mendigo. Dijo después: «La explicación es esto de lo que te fue dicho.» . en la duda. que sus enemigos no podrán evitar el referirlas. y por el monte desde cuya altura me elevaron los ojos de mi dama. de previsión por ello debo armarme. por él será cambiada mucha gente. mas si amo la verdad tímidamente. Por el amargo mundo sempiterno. pues sabrás que tu vida se enfutura más allá que el castigo de su infamia. que es más grave a quien más se descuida. y dijo cosas que no creyese aun quien las escuchara. yo no pierda los otros por mis versos.» Cuando al callar mostró que concluido ya había el alma santa el entramado de la tela en que yo puse la urdimbre. y llevarás escrito sin decirlo en tu memoria de él». ve las trampas que se esconden detrás de pocos años. Mas no quiero que envidies a tu gente. y en el cielo después. de fuego en fuego. Y sus magnificencias tan famosas serán entonces. el consejo de personas que ven y quieren rectamente y aman: «Bien veo padre mío. cómo aguija contra mí el el tiempo. Pon la esperanza en él y en sus mercedes. y si el lugar más amado me quitan. para darme un golpe tal. que un agriado sabor daría a muchos si las cuento.

temperando lo amargo con lo dulce. centelleó primero. Este clamor tuyo hará como el viento.La luz donde reía mi tesoro. alimento nutritivo dejará luego cuando lo digieran. No obstante. sin una gracia. Por ello se han mostrado a ti en los cielos. y deja que se rasquen los sarnosos. Sólo puedo decir de aquel instante. y esto no poco honor ha de traerte. aparta toda la mentira y pon de manifiesto lo que has visto. y la mujer que a Dios me conducía dijo: «Cambia de idea. Porque si con tu voz causas molestia al probarte. ni razones que no son evidentes.» Yo entonces me volví al son amoroso de mi consuelo. que allí encontré. pues fe no guarda el ánimo que escucha ni observa los ejemplos que escondidas o incógnitas tuvieran las raíces. lo que la supera. sino que la memoria no repite. porque estoy cerca de aquel que lo injusto repara. por la propia vergüenza o por la ajena turbada. y no he de referiros el mucho amor que vi en sus santos ojos: no sólo es que no fíe en mis palabras.» CANTO XVIII Se recreaba ya en sus reflexiones aquel beato espejo. en el monte y el valle doloroso sólo las almas de notoria fama. será brusco lo que digas. y yo en las mías. como al rayo de sol un áureo espejo. que las más altas cumbres más golpea. . después me replicó: «Sólo a una mente.

si es tan grande. Después vi a Rinoardo y a Guillermo y al duque Godofredo con la vista por esa cruz. Yendo a mezclarse luego con los otros. estuvo libre mi afecto de cualquier otro deseo. supe el deseo que tenía aún de hablarme un poco más. que da fruta siempre y que nunca pierde su follaje. no sé si fue primero el ver que el nombre.que. ella me dijo: «Vuélvete y escucha. Vencido con la luz de su sonrisa. nada más dicho. y él comenzó: «En este quinto grado del árbol de la cima.» Por la cruz vi un fulgor que se movía al nombre de Josué. que en la tierra. me mostró el alma que me había hablado . que por él todo el alma es poseída. que directo irradiaba en Beatriz. y a Roberto Guiscardo. así en el flamear del fulgor santo al que yo me volví. hay almas santas. Así con Carlo Magno y con Oriando siguió dos luces mi mirar atento como a su halcón volando sigue el ojo. y era cuerda del trompo la alegría. mientras el gozo eterno.» Como se ve en la tierra algunas veces el afecto en la vista. no está en mis ojos sólo el Paraíso. tan famosas fueron que harían rica a cualquier musa. antes que vinieran al cielo. Contempla pues los brazos de la cruz: los que te nombraré aparecerán como el rayo veloz hace en la nube. volviendo a mirarla. Y al nombre de aquel grande Macabeo vi que otro se movía dando vueltas. desde sus ojos con su segundo aspecto me alegraba.

cuando su rostro de la vergüenza el peso se descarga. Y como se transmuta en poco rato en blanca la mujer. mi deber mostraba. Y cual aves que se alzan de la orilla. Yo vi en aquella jovial antorcha el destellar del amor que allí estaba signando el alfabeto ante nosotros. tal fue en mis ojos. así yo me di cuenta que girando junto al cielo mi círculo crecía. y haz que muestre tal como aparecieron sus figuras: y en breves versos tu poder demuestra! . así en las luces las santas criaturas al revolotear iban cantando. callaban deteniéndose un momento. hacen bandadas largas o redondas. ilústreme tu ayuda. tan gozosas. una I. ¡Oh pegasea diosa. viendo aún más luminoso aquel milagro. o por su gesto o sus palabras. una L. casi alabando ya el haber comido. que en ella habíame acogido. cuando me volví. Al compás de su canto se movían. Y contemplé sus luces tan serenas. que a los demás vencía su semblante y al último que tuvo. haciéndose una D. por su blancura la templada estrella sexta.qué clase de cantor era en el cielo. que a los sabios los haces gloriosos y longevos. Me volví entonces hacia la derecha para ver si Beatriz. y al formar luego uno de aquellos signos. Y como por sentir mayor deleite obrando bien. el hombre día a día se da cuenta que aumenta su virtud. y ellos contigo a reinos y a ciudades.

pareció que de allí surgían miles de luces que subían. y en cuanto se formaban las leía. Luego en la eme del vocablo quinto ordenadas quedaron. mucho o poco. Y vi otras luces que a la parte alta bajaban de la eme. ¡Oh dulce estrella. cuántas gemas me demostraron que nuestra justicia es efecto del cielo que tú enjoyas! Y yo pido a la mente en que comienza tu virtud y tu obrar. las postreras. y se quedaban cantando. surgen chispas a millares. sino que guía. . y de aquél se origina la virtud que a los nidos da su forma. moviéndose siguieron la figura. cuáles. vi de un águila el cuello y la cabeza representada en el fulgor distinto. que vuelva a ver de dónde sale el humo que te nubla. y en su lugar ya quietas cada una. donde los necios suelen ver augurios. el bien que las traía. tal que se encolerice nuevamente del comprar y el vender dentro del templo murado con milagros y martirios. Las otras beatitudes. como al chocar de los tizones ardientes. tal como el sol que las prendió dispuso.Se me mostraron cinco veces siete unas vocales y otras consonantes. verbo y nombre fueron los que primero se formaron. y tal plata bañada en oro Júpiter lucía. «QUI IUDICATIS TERRAM». «DILIGITE IUSTITIAM». Luego. Quien pinta allí no tiene quien le guíe. que dichosas de enliliarse en la ema parecieron. creo.

» Como un solo calor de muchas brasas. ni escrito.» CANTO XIX Apareció ante mí la bella imagen con las alas abiertas. Y comenzó: «Por ser justo y piadoso estoy aquí exaltado a aquella gloria que vencer no se deja del deseo.¡O milicia de cielo que ahora miro. la veneran. de entre muchos amores. que formaban las almas agrupadas en su dicha. «Oh perpetuas flores de la alegría eterna. y que la voz decía «mío» y «yo» y debía decir «nuestro» y «nosotros». Puedes decir: «Tan fijo está mi amor en quien quiso vivir en el desierto y fue martirizado por un baile. salía un solo son de aquella imagen. Y lo que debo de tratar ahora ni referido nunca fue. y ahora se hace quitando a unos y a otros el pan que a nadie niega el santo Padre. que abajo los malvados aun sin seguir su ejemplo. que uno sólo . pues vi y también oí que hablaba el pico. un rubí parecía cada una donde un rayo de sol ardiera tanto. que en mis ojos pudiera reflejarse. que al Pescador y a Pablo desconozco. y dejé tan completa mi memoria en la tierra. de igual modo. Y entonces respondí. muertos por la viña que ahora tú devastas. Pero tú que borrando sólo escribes. ruega por los que se hallan en la tierra detrás del mal ejemplo desviados! Antes se hacía con armas la guerra. piensa que aún viven Pedro y Pablo. ni concebido por la fantasía.

con cantos que conoce el que lo goza.me hacéis aparecer vuestros aromas. Dijo después: «El que volvió el compás hasta el confín del mundo.» Como halcón al que quitan la capucha. espirando. y dentro de éste guardó lo manifiesto y lo secreto. . se adentra. que de toda criatura fue la suma. Por lo cual nuestra vista. que tan sólo ha salido de un rayo de la mente de que todas las cosas están llenas. sabéis cuál es la duda que en ayunas me tuvo tanto tiempo. que con loas a la divina gracia era formada. igual que el ojo por el mar. que mueve la cabeza y bate alas ganas mostrando y haciéndose hermoso. pues ningún alimento hallé en la tierra. no podía imprimir su poderío en todo el universo. Sabéis que atentamente me: dispongo a escucharos. por no esperar la luz cayó inmaduro. Bien sé que si en el cielo de otro reino la justicia divina hace su espejo veladamente el vuestro no la mira. es sólo un corto receptáculo del bien que no se acaba y no se mide. que no sepa que está mucho más lejos su principio de lo que se le muestra. Y esto confirma que el primer soberbio. de tal modo que su verbo no fuese aún infinito. el gran ayuno que largamente en hambre me ha tenido. Por eso en la justicia sempiterna la vista que recibe vuestro mundo. contemplé a aquella imagen. no puede valer tanto por sí misma. mostrando que cualquier naturaleza menor. aclaradme.

de sí. y como la contempla el ya cebado. aunque en la orilla puede ver el fondo. o su veneno. y yo los ojos levanté. no lo ve en alta mar. están sin culpa en vida y en palabras. por sí buena. Y muere sin la fe y sin el bautismo: ¿Dónde está la justicia al condenarle? ¿y dónde está su culpa si él no cree?" ¿Quién eres tú para querer sentarte a juzgar a mil millas de distancia con tu vista que sólo alcanza un palmo? Cierto que quien conmigo sutiliza. No hay luz. hizo así. diciendo: "Un hombre nace en la ribera del Indo. y no está menos allí. y fuera es la tiniebla. si sobre él no estuviera la Escritura. si no procede de la calma imperturbable. y todos sus deseos y actos buenos. que es sumo bien. Bastante ya te he abierto el escondrijo que te escondía la justicia viva.» Igual que sobre el nido vuela en círculos tras cebar a sus hijos la cigüeña. pero aquella. o sombra de la carne. esa bendita imagen. que las alas movió impulsada por tantos espíritus. espiendiendo. que con tanta frecuencia cuestionaste. nunca se mueve. pero lo esconde el ser profundo. los produce. ¡Oh animales terrenos! ¡Mentes zafias! La voluntad primera. por lo que entiende la razón del hombre. su dudar llegaría hasta el asombro. .que. Sólo es justo lo que a ella se conforma: ningún creado bien puede atraerla. y no hay allí nadie que hable de Cristo ni leyendo ni escribiendo.

quien no creyera en Cristo. quien por un jabalí hallará la muerte. que otros que a Cristo no conocen.Dando vueltas cantaba. la moneda falseando. donde Anquises su larga edad dejara. sin poder aguantarse en sus fronteras. antes o después de clavarle en el madero. Mas sabe: muchos gritan "¡Cristo. serán por el etíope afrentados cuando los dos colegios se separen. en abreviadas letras su escritura .» Al aquietarse las lucientes llamas del Espíritu Santo. y me decía: «Lo mismo que mis notas. ¿A vuestros reyes qué dirán los persas al contemplar abierto el libro donde escritos se hallan todos sus pecados? La que muy pronto moverá las plumas y que devastará el reino de Praga. volvió a decir aquél: «No sube a este reino. que ni supo ni quiso del valor. Veráse al cojo de Jerusalén su bondad señalada con la I. que no entiendes. Veráse la avaricia y la vileza de quien guardando está la isla del fuego. tal es el juicio eterno a los mortales. de Alberto podrá verse entre las obras. La insaciable soberbia podrá verse. que al de Inglaterra y al de Escocia ciega. y con la M el contrario señalado. Cristo!" y estarán en el juicio menos prope de aquel. los para siempre ricos y los pobres. La pena podrá verse que en el Sena causará. Veráse la lujuria y vida muelle de aquel de España y del de la Bohemia. aún en el signo que a Roma hizo temible en todo el mundo.

el cielo. si es que no se deja mal conducir! ¡y dichosa Navarra. qué ardiente en esos sistros te mostrabas. súbitamente vuelve a hacerse claro. que aquél solo iluminaba. que a una reflejan. Enseñará las obras indecentes de su tío y su hermano. CANTO XX Cuando aquel que da luz al mundo entero del hemisferio nuestro así desciende que el día en todas partes se consuma. que mucho anotarán en poco espacio. El que está en Portugal y el de Noruega allí se encontrarán. y aquel de Rascia que mal ha visto el cuño de Venecia. creí escuchar el murmurar de un río que claro baja de una roca en otra. de santos pensamientos inspirados! Cuando las caras y lucientes piedras de las que vi enjoyado el sexto cielo sus angélicos sones terminaron. con muchas luces. cantigas que se han borrado ya de mi memoria. pues que todas aquellas vivas luces entonaron. ¡Dichosa Hungría. que del lado de aquéllas no se aparta. Recordé este fenómeno celeste. si se armase del monte que la cerca! Y creer se debiera como muestra de esto. cuando calló aquel símbolo del mundo y de sus jefes su bendito pico.para dar a entender cuán poco vale. luciendo aún más. . que una estirpe tan egregia y dos tronos ensuciaron. mostrando la abundancia de su fuente. que Nicosia y Famagusta se reprueban y duelen de su bestia. ¡Oh dulce amor que de risa te envuelves.

sin tardanza alguna. por el cuello del águila el murmullo subió. cual si estuviese perforado.Y como el son del cuello de la cítara toma forma. esos por los que brillan mis pupilas. y por el pico salió en palabras. conmigo y con las leyes. y así del orificio de la zampoña por donde entra el viento. fue el gran cantor del Espíritu Santo. son los más excelentes de entre todos. que el arca trasladó de pueblo en pueblo: ahora sabe ya el mérito del canto. bajo buena intención que dio mal fruto. en lo más alto del arco. en donde las retuve. por ceder al pastor se tornó griego: . Ese que en medio luce como el iris. pues de los fuegos que hacen mi figura. consoló a aquella viuda por su hijo: ahora sabe lo caro que resulta el no seguir a Cristo. De los cinco del arco de mis cejas. en cuanto efecto fue de su deseo. El que sigue. «La parte en mí que ve y que al sol resiste siendo águila mortal -me dijo entoncesahora debes mirar atentamente. con penitencias aplazó su muerte: ahora sabe que el juicio sempiterno no cambia. como lo esperaba mi corazón. de igual manera. por el pago que le ha correspondido. Allí se tornó voz. Y aquel que sigue en la circunferencia que te digo. quien del pico se encuentra más cercano. conociendo esta vida tan dulce y su contraria. aun cuando dignas oraciones de lo de hoy abajo hace mañana.

Haces como ése que sabe de nombre las cosas. él no puede conocerla. aun creyéndolas. a cuyo gusto todas las cosas adquieren su ser. aquel bendito signo me repuso para que yo saliera de mi asombro: «Ya veo que estas cosas has creído pues yo lo digo. mas no ves las causas. y en el brillo de su semblante así lo manifiesta.» Como la alondra que vuela en el aire cantando. con la vista más ardiente. ¿Quién creería en el mundo en que se yerra que el troyano Rifeo en este arco fuese la quinta de las santas luces? Ahora ya sabe más de eso que el mundo no puede ver de la divina gracia. Y aquel que está donde el arco desciende. no pude estar callado mucho tiempo. y luego calla satisfecha de la última dulzura que la sacia. tal pareció la imagen del emblema del eterno poder. ocultas. no le es dañoso aunque por ello el mundo se destruya. a quien llora aquella tierra que a Federico y Carlos ahora sufre: ahora sabe en qué modo se enamora de un justo rey el cielo. aunque su vista el fondo no discierna. Regnum caelorum sufre la violencia .ahora sabe que el mal que ha derivado de aquel buen proceder. pero si otros no le explican su sustancia. fue Guillermo. y te están. Y luego. Y aunque yo con mis dudas casi fuese cristal con el color que le recubre. mas por la boca: «¿Qué cosas son éstas?» me impulsó a echar la fuerza de su peso: por lo cual vi destellos de alegría.

¡Oh predestinación. que nadie ha podido ver su vena primera con los ojos. mas cristianos. pues las ves pintando las angélicas regiones. Dios le abrió. así vencida. y esto fue en premio de esperanza viva: de una viva esperanza que dio fuerzas a la súplica a Dios de revivirle. como piensas. antes del bautizar más de un milenio. y no toleraba la peste de su antiguo paganismo. y con su amor. Pues una del infierno. que en su segunda muerte. Las tres mujeres que viste en la rueda derecha le sirvieron de bautismo. gentiles. La primer alma y quinta de las cejas ha causado tu asombro. El alma gloriosa de que hablo. cuán alejada se encuentra tu raíz de aquellos ojos . pues. de gracia en gracia la vista a la futura redención. mas la vencen pues quiere ser vencida. en la que estuvo un poco. donde nunca se vuelve al buen querer. y creyendo encendióse en tanto fuego de verdadero amor. para poder corregir su deseo. fue digna de estas alegrías. creyó en aquel que podía ayudarla.de ardiente amor y de viva esperanza. y reprendía a las gentes perversas. vuelta a la carne. No dejaron sus cuerpos. que vencen la divina voluntad: no como el hombre al hombre sobrepuja. por gracia que de tan profunda fuente destila. puso todo su amor en la justicia: y así. La otra. con fe firme en los pies por clavar o ya clavados. tornó a los huesos. y él en ella creyó. vence.

a sus fulgores. cuanto más sube. No se reía. aún no sabemos todos los que elige. como has podido ver.te ocurriría como cuando fue Semele en cenizas convertida: pues mi belleza. de cualquier otro asunto retirado. Fija tu mente en pos de tu mirada. rama sería que el rayo desgaja. mas «Si me riese -dijo. si no la templo. por lo que aún más placer adquiere el canto. tanto brillaría que tu fuerza mortal.» . me fue dada suave medicina. deseamos. mientras hablaba. sed prudentes juzgando: pues nosotros. y nos es dulce ignorar estas cosas. llamear al compás de las palabras.» Por la divina imagen de este modo. que bajo el pecho del León ardiente con él irradia abajo su potencia. pues lo que Dios desea. y haz de aquélla un espejo a la figura que te ha de aparecer en este espejo.que la causa primera no ven tota! Y vosotros mortales. Y como a un buen cantor buen citarista hace seguir el pulso de las cuerdas. que en los escalones del eterno palacio más se acrece. y nuestro bien en este bien se afina. yo recuerdo que vi a los dos benditos resplandores. y mi espíritu con ellos. así. Al séptimo esplendor hemos subido. que a Dios vemos. CANTO XXI Volví a fijar mis ojos en el rostro de mi dama. igual que el parpadeo se concuerda. para aclarar mi vista tan escasa.

y yo bien hago y. que no alcanzaba con la vista. Mas aquella en que espero el cómo y cuándo callar o hablar.Quien supiese cuál era la delicia de mi vista mirando el santo rostro. por su natural costumbre. alma santa que te hallas escondida . aunque quiero.» Por lo cual ella. después unos se van y ya no vuelven. se mueven calentando su plumaje. era tan luminoso. sabría de qué forma me era grato obedecer a rrú celeste escolta. y los demás se quedan dando vueltas. En el cristal que tiene como nombre. rodeando el mundo. el de su rey querido bajo el que estuvo muerta la malicia. no pregunto. mas por aquella que hablar me permite. Y como. al poner mi atención en otro asunto. de color de oro que el rayo refleja contemplé una escalera que subía tanto. me parecio que igual aconteciese en aquel destellar que junto vino. con el ver de quien puede verlo todo.» Y yo comencé así. juntos los grajos. que me dije: «Bien conozco el amor que me demuestras. al llegar y pararse en cierto tramo. otros toman al sitio que dejaron. viendo en mi silencio. si un placer con el otro parangono. que pensé que la luz toda del cielo allí se difundiera. al romper del día. me dijo: «Aplaca tu ardiente deseo. Y aquel que más cercano se detuvo. «Mis propios méritos de tu respuesta digno no me hacen. Vi también que bajaba los peldaños tanto fulgor. estáse quieta.

que nos convierte en siervas de aquel que el mundo gobierna aquí nos destinó. luego dijo el amor que estaba dentro: «Desciende sobre mí la luz divina.» «Bien veo. tal como el flamear te manifiesta. que veo la suma esencia de la cual procede. y por qué en esta rueda se ha callado la dulce sinfonía de los cielos. De allí viene esta dicha en la que ardo. mayor amor más presta no me hizo. Pero el alma en el cielo más radiante. como estás viendo. que tan piadosa en las de abajo suena. haz que yo sepa por qué de mí te has puesto tan cercana. que es ya tan clara. dando vueltas veloz como una rueda. la claridad de la llama se añade. en ésta en que me envientro penetrando. hizo la luz un eje de su centro. el serafín que más a Dios contempla. que tanto o más amor hierve allá arriba. puesto que a mi visión.dentro de tu alegría. Mas la alta caridad. que un libre amor -le dije basta en esta corte para seguir la eterna providencia. mas no puedo entender tan fácilmente por qué predestinada sola fuiste tú a este encargo entre todas las restantes.» «Mortal tienes la vista y el oído. por eso no se canta aquí -repusoal igual que Beatriz no tiene risa. unida a mi intelecto. la cual virtud. . tanto me eleva sobre mí.» Aun antes de acabar estas palabras. sacra lámpara. Por la santa escalera he descendido únicamente para recrearte con la voz y la luz que me rodea.

y pronto se pondrá de manifiesto. Vino Cefas y vino el Santo Vaso del Espíritu. contarás esto. bajo el cual hay un yermo consagrado para adorar dispuesto únicamente.» Por vez tercera dijo de este modo. y Pedro Pecador en la morada de nuestra Reina junto al mar Adriático. tomando en cualquier sitio la comida. que al creado intelecto se le esconde. después me dijo: «Allí tan firme servidor de Dios me hice. «Álzanse entre las costas italianas montes no muy lejanos de tu tierra. alegre en el pensar contemplativo. flacos y descalzos. y un alto forman que se llama Catria. mas ahora está vacío. así que piensa cómo allí podrá lo que no puede aun quien acoge el cielo. La mente. y. que de malo a peor ya se transmite. Cuando ya me quedaba poca vida. a la fuerza me dieron el capelo. y solamente humilde pregunté por su persona. en tierra humea. Y al mundo de los hombres. Yo fui Pedro Damián en aquel sitio. que sólo con verduras aliñadas soportaba los fríos y calores. cuando vuelvas. siguiendo. tanto que el trueno suena más abajo. porque se oculta tanto en el abismo del eterno decreto lo que quieres. a fin que no pretenda a una tan alta meta dirigirse.no podrá responder a tu pregunta.» Tan terminantes fueron sus palabras que dejé aquel asunto. Dar solía a estos cielos aquel claustro muchos frutos. que aquí luce. .

y prorrumpieron en clamor tan alto. y si hubieses su ruego comprendido. y mi sonrisa. como madre que socorre rápido al hijo pálido y ansioso con esa voz que suele confortarlo. tan gordos son. en él conocerías la venganza que podrás ver aún antes de que mueras. y a cada giro estaban más hermosas. hacia mi guía me volví. tal que bajo una piel marchan dos bestias: ¡Oh paciencia que tanto soportas! Al decir esto vi de grada en grada muchas llamas bajando y dando vueltas. ni yo lo oí. . Mas dirígete ahora hacia otro lado. sujetos a los lados.» Como ella me indicó. tan grande fue aquel trueno. Se detuvieron al lado de ésta. puesto que tanto el gritar te conmueve. Con mantos cubren sus cabalgaduras. La espada de aquí arriba ni deprisa ni tarde corta. dijo: «¿No sabes que estás en el cielo? y ¿no sabes que el cielo es todo él santo. CANTO XXII Presa del estupor.Los modernos pastores ahora quieren que les alcen la cola y que les lleven. puedes ver ahora. si vuelves la mirada como digo. como el niño que se acoge siempre en aquella en que más se confía. y sólo lo parece a quien teme o desea su llegada. que verás muchas almas excelentes. y de buen celo viene lo que hacemos? Cómo te habría el canto trastornado. que aquí nada podría asemejarse. y aquélla. volví los ojos.

Los otros fuegos fueron todos hombres contemplativos. habré de responderte al pensamiento sólo que así guardas. para dejar satisfechas mis ganas. y está Romualdo. y brilló tanta gracia sobre mí. padre. El monte en cuya falda está Cassino estuvo ya en su cima frecuentado por la gente engañada y mal dispuesta. . Dentro de ella escuché luego: «Si vieses la caridad que entre nosotras arde. Te ruego pues. y la mayor y la más encendida de aquellas perlas vino hacia adelante. como hace al sol la rosa cuando se abre tanto como permite su potencia. que retraje a los pueblos circundantes del culto impío que sedujo al mundo. concédeme si merezco gracia semejante. que se hacían aún más hermosas con sus mutuos rayos. esperando.y vi cien esferitas. porque teme excederse. Mas para que. Está Macario aquí. y yo soy quien primero llevó arriba el nombre de quien trajo hasta la tierra esta verdad que tanto nos ensalza. Y yo a él: «El afecto que al hablarme demuestras y el benévolo semblante que en todos vuestros fuegos veo y noto. no demores el alto fin. y no se atreve a preguntar. y aquí están mis hermanos que en los claustros detuvieron sus almas sosegadas. Yo estaba como aquel que se reprime la punta del deseo. lo que piensas habrías expresado. de igual modo acrecientan mi confianza. de ese ardor quemados del que flores y frutos santos nacen. y tú.

nadie aparta ahora de la tierra los pies. Es tan blanda la carne en los mortales. por subirla. por lo cual se te borra de la vista. tu alto deseo ha de cumplirse allí en la última esfera.» Y aquél: «Hermano. cuanto aquel fruto que hace tan loco el pecho de los monjes. y con ayunos yo y con oraciones. ni tiene polos. y hasta aquella conduce esta escalera. y el mar huyendo. cuando la vio de ángeles colmada. En verdad el Jordán retrocediendo. todo es de la gente que por Dios lo pierde. Sin el oro y la plata empezó Pedro. Los muros que eran antes abadías espeluncas se han hecho. que aquí el remedio. más fue. que allá abajo no basta un buen principio para que den bellotas las encinas.» . sólo en ella cada parte está siempre donde estaba. admirable de ver. donde se cumplirán todos y el mío. y las cogullas de mala harina son talegos llenos. no de parientes ni otros más indignos. que aquello que la Iglesia guarda. y miras luego el sitio al que han llegado. y si el principio ves de cada uno. al Dios mandarlo. y su orden Francisco humildemente. Allí perfectos.que pueda ver tu imagen descubierta. pues no tiene lugar. Mas. maduros y enteros son los deseos todos. y se ha quedado mi regla para gasto de papel. Pero la usura tanto no se alza contra el placer de Dios. podrás ver que del blanco han hecho negro. Hasta allá arriba contempló el patriarca Jacob que ella alcanzaba con su extremo.

cuando sentí primero el aire de Toscana. lector. hubo un vuelo tan raudo que a mis alas se igualase. puesto y quitado en tanto tú no habrías del fuego el dedo. y luego. y nunca aquí donde se baja y sube por medios naturales. a aquel devoto triunfo por el cual lloro con frecuencia mis pecados y el pecho me golpeo. en cuanto vi aquel signo que al Toro sigue y dentro de él estuve. ante las legiones se presente que alegres van por el redondo éter.que deberías tener los ojos claros y aguzados. voló hacia arriba. Con devoción mi alma ahora os suspira. cual sea. gozoso cuanto pueda. y luego fue a reunirse con su grupo. vuestra misma region me cupo en suerte.» . luz preñada de gran poder. tal que tu corazón. venciendo su virtud a mi natura.Así me dijo. Así vuelva. y el grupo se juntó. Oh gloriosas estrellas. que mi ingenio debo. vuelve hacia abajo. al otorgarme la merced de entrar en la alta esfera en que girais. al cual yo reconozco todo. antes que tú más te enelles. después. Mi dulce dama me impulsó tras ellos por la escalera sólo con un gesto. para adquirir la fuerza suficiente en este fuerte paso que la espera. por lo tanto. y mira cuántos mundos debajo de tus pies ya he colocado. «Ya de la salvación están tan cerca -me dijo Beatriz-. como un turbión. nacía y se escondía con vosotras de la vida mortal el padre.

por ver los objetos deseados y encontrar alimento que les nutra -una dura labor que no disgusta-. dirigiéndose hacia el sitio bajo el que el sol camina más despacio: y viéndola suspensa. y el que piensa en el otro. vi con sus montes y sus mares. ensimismada. Vi encendida a la hija de Latona sin esa sombra que me dio motivo de que rara o que densa la creyera. me puse como aquel que deseando . luego volví mis ojos a los ojos bellos. El rostro de tu hijo. así erguida se hallaba mi señora y atenta. y con ardiente afecto al sol espera. La era que nos hace tan feroces. y de todos los siete puede ver cuán grandes son. que. cerca y en su redor Maya y Dïone. y por mejor el parecer apruebo que lo tiene por menos. al tiempo se adelanta en el follaje. y cuánto son veloces. y la distancia que existe entre ellos. que reposa en el nido entre sus dulces hijos. la noche que las cosas vela. de cierto es virtuoso. mientras con los Gemelos yo giraba. mirando fijo a donde nace el alba. CANTO XXIII Igual que el ave. entre la amada fronda. y vi cómo se mueven. y este globo vi en tal forma que su vil apariencia me dio risa. aquí afronté.Recorrí con la vista aquellas siete esferas. Hiperïón. Y se me apareció el templar de Júpiter entre el padre y el hijo: y vi allí claro las variaciones que hacen de lugares.

. Igual que en los serenos plenilunios con las eternas ninfas Trivia ríe que coloran el cielo en todas partes. y contra su natura cae a tierra. ¡Oh Beatriz. hecha más grande salió de sí misma. se calma en la espera.algo que quiere. tan radiante a mi vista. mi guía dulce y cara! Ella me dijo: «Aquello que te vence es virtud que ninguno la resiste.» Yo estaba como aquel que se resiente de una visión que olvida y que se ingenia en vano a que le vuelva a la memoria. tanto tiempo deseado. vi sobre innumerables luminarias un sol que a todas ellas encendía. mi mente así. Y Beatriz dijo: «¡Mira las legiones del tyiunfo de Cristo y todo el fruto que recoge el girar de estas esferas!» Pareció que le ardiera todo el rostro. que te han hecho capaz de sostenerme la sonrisa.» Cual fuego de la nube se desprende por tanto dilatarse que no cabe. digo. has contemplado cosas. y recordar no sabe qué se hizo. y por la viva luz transparecía la luciente sustancia. y tanta dicha llenaba sus ojos. Mas poco fue del uno al otro instante de que esperara. igual que el nuestro a las altas estrellas. después de aquel manjar. que es mejor que prosiga sin decirlo. y de que viera que el cielo más y más resplandecía. que no la soportaba. Allí están el poder y la sapiencia que abrieron el camino entre la tierra y el cielo. «Los ojos abre y mira cómo soy.

me entregué de nuevo a la batalla de mis pobres ojos. ni un ápice dirían de la verdad. que no censure si tiembla debajo: no es derrotero de barca pequeña el que surca la proa temeraria. Y así al representar el Paraíso. benigna virtud que así los colmas. en mi ayuda. y yo. en la sombra.cuando escuché esta invitación. están aquí los lirios con cuyo olor se sigue el buen sendero. tan digna de gratitud. ni para un timonel que no se exponga. debe saltar el sagrado poema. que a sus consejos estaba pronto. sin ver de dónde procedían.» Así Beatriz. desde arriba encendidos por ardientes rayos. te elevaste! . como el que halla cortado su camino. ya un florido prado mis ojos. para darme ocasión a que te viesen mis impotentes ojos. «¿Por qué mi rostro te enamora tanto. Si ahora sonasen todas esas lenguas que hicieron Polimnía y sus hermanas de su leche dulcísima más llenas. vi así una muchedumbre de esplendores. cantando la sonrisa santa y cuánto alumbraba al santo rostro. que al hermoso jardín no te diriges que se enflorece a los rayos de Cristo? Este es la rosa en que el verbo divino carne se hizo. que nunca ha de borrarse del libro en que el pasado se consigna. ¡Oh. Como a un rayo de sol. Mas quien considerase el arduo tema y los humanos hombros que lo cargan. vieron. que puro escapa desgarrando una nube.

que más hierve y más se aviva al aliento de Dios y a sus mandatos. que su apariencia desde el sitio en que estaba aún no veía: y por ello mis ojos no pudieron seguir tras de esa llama coronada que se elevó a la par que su simiente. y las restantes luminarias repetían el nombre de María. que esparzo la alta alegría que nace del vientre que fue el albergue de nuestro deseo. mientras sigas tras de tu hijo. y así lo haré. por entre el cielo descendió una llama que en círculo formaba una corona y la ciñó y dio vueltas sobre ella. Cualquier canción que tenga más dulzura aquí abajo y que más atraiga al alma. tan encima tenía de nosotros el interno confín. El real manto de todas las esferas del mundo.» Así la melodía circular decía. semeja rota nube que tronase.El nombre de la flor que siempre invoco mañana y noche. «Soy el amor angélico. y hagas santa la esfera soberana en donde habitas. los fulgc>res arriba se extendieron . reina del cielo. luego de mamar. Y como el chiquitín hacia la madre alarga. y cuando reflejaron mis dos ojos el cuál y el cuánto de la viva estrella que vence arriba como vence abajo. me empujó del todo a la contemplación del mayor fuego. los brazos por el amor que afuera se le inflama. si al son de aquella lira lo comparo que al hermoso zafiro coronaba del que el más claro cielo se enzafira.

tal que el alto afecto que a María tenían me mostraron. bajo el alto Hijo de María y de Dios.con sus penachos. que de más claridad no hubo ninguno. al igual que los cometas. cuánta es la abundancia que se encierra en las arcas riquísimas que fueron tan buenas sembradoras aquí abajo! Allí se vive y goza del tesoro conseguido llorando en el destierro babilonio. estar atentos a su gran deseo y refrescarle un poco: pues bebéis de la fuente en que mana lo que él piensa. antes de que la muerte el tiempo agote. Y cual giran las ruedas de un reloj así que. así aquellas coronas. con el antiguo y el nuevo concilio el que las llaves de esa gloria guarda. Permanecieron luego ante mis ojos Regina caeli. y las gozosas almas se hicieron una esfera en polos fijos. diferentemente danzando.» Así Beatriz. me hacían apreciar sus excelencias. la primera parece quieta. si por gracia de Dios éste disfruta de aquello que se cae de vuestra mesa. Allí trïunfa. a quien lo mira. cantando tan dulce que el deleite de mí no se partía. lentas o veloces. y la última que vuela. el cual os nutre de modo que dais siempre saciadas. De aquella que noté más apreciada vi que salía un fuego tan dichoso. de su victoria. en que el oro desdeñaron. ¡Ah. . llameando. CANTO XXIV «Oh compañía electa a la gran cena del bendito Cordero.

y tres veces en torno de Beatriz dio vueltas con un canto tan divino. buen cristiano. que él llevó abajo. preparado a tal cuestionador y a tal examen. «¡Oh Santa hermana mía que nos ruegas devota. y hazlo sin rodeos: ¿qué es la fe?» Por lo cual alcé la frente hacia la luz que dijo estas palabras. Y ella: «Oh luz sempiterna del gran hombre a quien Nuestro Señor dejó las llaves. a éste examina en torno de esa fe. mientras ella le hablaba. Si él ama bien. pues la vista tienes donde se ve cualquier cosa pintada. dirigió a mi señora sus palabras. «Di. y aquella un presto signo me hizo de que derramase afuera el agua de mi fuente interna. yo me armaba con todas mis razones. y bien cree y bien espera. . argumentando. hablando de ella. por tu afecto tan ardiente me he separado de esa hermosa esfera. que hablaron en la forma que ya he dicho. no se te oculta. Y así salta mi pluma y no lo escribo: pues la imaginativa. tiene un color burdo. no ya el lenguaje.» Tras detenerse.» Tal como el bachiller se arma y no habla hasta que hace el maestro la pregunta. luego volví a Beatriz. a tales pliegues. de esta ingente dicha. sobre cuestiones serias o menudas. por lo cual sobre el mar tú caminaste. mas sin definirla. que mi imaginación no lo repite. pero como este reino ha hecho vasallos por la fe verdadera. aquel bendito fuego. es oportuno que la gloríe más.

» Escuché entonces: «Si cuanto se adquiere por la doctrina abajo. mas dime si la llevas en la bolsa. sobre la cual se funda la esperanza.» Así me dijo aquel amor ardiente.» «Sí -dije . que en su cuño no cabe duda alguna. están a los de abajo tan ocultas. y por ello sustancia la llamamos.» Y respondí: «Las cosas tan profundas que aquí me han ofrecido su apariencia. y tan brillante y tan redonda. que sólo está su ser en la creencia. fe es la sustancia de lo que esperamos. luego añadió: «Muy bien has sopesado el peso y la aleación de esta moneda. Y de esto que creemos es preciso silogizar. si comprendes por qué entre las sustancias. el silogismo que esto me confirma . padre.«La gracia que me otorga el confesarme -le dije con el alto primopilo. ¿de dónde te ha venido?» Y yo: «Es la lluvia del Espíritu Santo. no cabría el ingenio del sofista. haga que bien exprese mis conceptos. así entendierais. difundida sobre viejos y nuevos pergaminos.» Luego salió de la luz tan profunda que allí brillaba: «Esta preciosa gema que de toda virtud es fundamento. luego en los argumentos la coloca.» Y luego: «Cual la pluma verdadera lo escribió. pienso que ésta es su esencia verdadera. y el argumento de las invisibles. de tu caro hermano que contigo fue guía para Roma.» Entonces escuché: «Bien lo has pensado. sin más pruebas visibles: por ello la llamamos argumento.

» Y después escuché: «¿La antigua y nueva proposición que así te han convencido por qué las tienes por habla divina?» Y yo: «Me lo confirman esas obras que las siguieron. y espíritu que ves aquello en que creíste. ha hecho que abrieras la boca hasta aquí como abrirse convenía. cerca ya de los últimos frondajes. mas explicar qué crees debes ahora. y también su motivo preguntaste. esto es uno aún cien veces más grande que los otros: pues tú empezaste pobre y en ayunas en el campo a sembrar la planta buena que fue antes vid y que ahora se ha hecho zarza.que manifieste aquí la forma de mi fe tan presta. y de dónde te vino la creencia. examinando. me había llevado. a las que natura ni bate el yunque ni calienta el hierro. volvió a decir: «La Gracia que enamora tu mente. lo jura. que al más joven venciste hacia el sepulcro.con agudeza tal. de tal forma que apruebo lo que has dicho.» «Santo padre. Y aquel varón que así de rama en rama. sin más.¿quién te confirma que hubiera aquellas obras? Pues el mismo que lo quiere probar. que frente a ella cualquier demostración parece obtusa. tú quieres --comencé.» «Dime -me respondió.» Esto acabado.» Si el mundo al cristianismo se ha inclinado. que los cielos todos mueve . Y te respondo: creo en un Dios solo y eterno. de tal modo. -le dije sin milagros. la alta y santa corte cantó por las esferas: «Dio Laudamo» con esas notas que arriba se cantan.

ciñéndome tres veces al callarme. y brilla en mí cual en el cielo estrella. cuando aquél se calla. con amor y con deseo. también me la da la verdad. Con la profunda condición divina que ahora toco. venciera la crueldad que me ha exiliado del bello aprisco en el que fui cordero. por profetas y por salmos. poeta volveré. la mente me ha sellado la doctrina evangélica a menudo. y luego Pedro mi frente rodeó por ella. de este modo. Aquí comienza todo. . y sobre la fuente de mi bautismo habrán de coronarme. después abraza al siervo. que el "son" y el "es" admite a un mismo tiempo. porque en la fe. y en una esencia que es tan una y trina. aquí vine. y por el Evangelio y por vosotros que con ardiente espíritu escribisteis. de los hostiles lobos enemigo.inmóvil. y a tal creer no tengo sólo prueba física o metafísica. y creo en tres personas sempiternas. que hace que conozcan a Dios las almas. cantando. esta es la chispa que en vivaz llama luego se dilata. que me hizo hablar: ¡tanto le complacieron mis palabras! CANTO XXV Si sucediera que el sacro poema en quien pusieron mano tierra y cielo.» Como el señor que escucha algo agradable. complacido por la noticia. y me ha hecho enflaquecer por muchos años. me bendijo. que aquí nos llueve por Moisés. con otra voz entonces y cabellos. la apostólica luz.

Y la piadosa que guió las plumas .» Tal como cuando el palomo se pone junto al amigo. y di cómo florece en tu mente: y de dónde te ha venido. y mi Señora llena de alegría me dijo: «Mira.» Este consuelo del fuego segundo me vino. y viendo la verdad de este palacio. Mas concluyendo ya los parabienes.» Así continuó la luz segunda. y uno y otro muestra su amistad. tan ígneos que la vista me vencían.» «Alza el rostro y sosiega. en nuestros rayos debe madurarse. Entonces dijo Beatriz riendo: «Oh ínclita alma por quien se escribiera la generosidad de esta basílica. mira ahí al barón por quien abajo visitan Galicia. así yo vi que el uno al otro grande príncipe glorïoso recibía. haz que resuene en lo alto la esperanza: puedes. y yo miré a aquellos dos montes que me abatieron antes con su peso. al girar y al arrullarse. a ti y a otros pueda consolaros.Después vino una luz hacia nosotros de aquella esfera de la que salió el primer sucesor que dejó Cristo. callados coram me se detuvieron. que abajo os enamora. dime qué es. «Pues nuestro emperador te ha concedido que antes de muerto puedas con sus condes avistarte en la sala más secreta. pues tantas veces la has mostrado. pues quien viene desde el mundo mortal hasta aquí arriba. cuantas jesús os prefirió a los tres. loando el pasto que allí se apacienta. la esperanza.

de mis alas a vuelo tan cimero. mas para que muestre lo mucho que te place esta virtud. que él os responda. Los otros puntos. y me complace que me digas . "Que esperen en ti --dice en su divino cántico. previno de este modo mi respuesta: «La iglesia militante hijo ninguno tiene que más espere. mas quien primero la infundió en mi pecho fue el supremo cantor del rey supremo. pues te gozas con ella.los que saben de tu nombre": ¿quién que tenga mi fe no lo conoce? Y con su inspiración tú me inspiraste con tu carta después. a él se los dejo. que produce la gracia con el mérito adquirido. aún quiere que te hable. que no por saber le preguntaste. y ahora estoy lleno.» Como el alumno que al doctor secunda pronto y con gusto en eso que es experto. de aquel incendio tremolaba un fuego raudo y súbito a modo de relámpago. antes de concluir en su milicia. Muchas estrellas me han dado esta luz. para que se demuestre su valía. «La esperanza -repuse es cierta espera de la gloria futura. pues que son sencillos y no se jactará.» Dentro del vivo seno. y en los otros revierto vuestra lluvia. Luego dijo: «El amor en que me inflamo aún por la virtud que me ha seguido hasta el fin del combate y el martirio. cuando hablaba. y esto merezca la divina gracia. como escrito está en el sol que alumbra nuestro ejército: por eso le otorgaron que de Egipto venga a Jerusalén para que vea.

de quien desea ser de Dios amigo.» Y yo: «Los nuevos y los viejos textos fijan la meta. y atenta los miraba mi señora. mas por esto su vista no dejó de estar atenta despues como antes de que hubiera hablado. después de estas palabras. «Sperent in te» se oyó sobre nosotros. para honrar a la novicia. Como es aquel que mira y que pretende ver eclipsarse el sol por un momento. por ver. así vi yo al encendido esplendor acercarse a los dos que daban vueltas al ritmo que su ardiente amor marcaba. no vidente se vuelve con el último fuego hice lo mismo hasta que se me dijo: «¿Por qué ciegas para ver una cosa que no existe? . «Es éste quien yaciera sobre el pecho de nuestro pelicano. y replicaron todos los benditos. si en Cáncer tal fulgor hubiese. Y como se alza y va y entra en el baile una cándida virgen. Se ajustó allí a su canto y a su rueda. y éste fue desde la cruz propuesto al gran oficio.qué es lo que la esperanza te promete. al hablar de las blancas vestiduras. Dice Isaías que todos vestidos en su patria estarán con dobles vestes: ¿y es que esta dulce vida no es su patria? Y tu hermano de forma aún más patente. y que. Luego tras esto se encendió una luz tal que. sólo un día sería el mes de invierno. y no por vanagloria. y esto me lo indica. como una esposa inmóvil y callada.» Dijo así mi señora. Y primero. esta revelación nos manifiesta.

y di a dónde diriges tu alma. todos se aquietan al sonar de un silbo. al volverme a Beatriz para mirarla. aunque estuviese en el mundo feliz. pues que fueron puertas que ella cruzó con fuego en que ardo siempre El bien que hace la dicha de esta corte. de la fúlgida llama deslumbrante salió una voz a la que me hice atento. y lo será con todos los demás.» Aquella misma voz que los temores .Mi cuerpo es tierra en tierra. Empieza pues. ¡Qué grande fue mi turbación entonces. y date cuenta que tu vista está en ti desmayada y no difunta: porque la dama que por la sagrada región te lleva.--. en la mirada tiene la virtud de la mano de Ananías. los remos que en el agua golpeaban. es Alfa y es O de cuanta escritura lee en mí el Amor o fuerte o levemente. hasta que el número al eterno propósito se iguale. y esto habrás de decir en vuestro mundo. «En tanto que retorna a ti la vista que por mirarme -dijo.has consumido.» Con esta voz el inflamado giro se detuvo y con él la mezcolanza que se formaba del sonido triple. bueno será que hablando la compenses.» «A su gusto -repuse pronto o tarde venga el remedio. y junto a ella! CANTO XXVI Mientras yo deslumbrado vacilaba. como para evitar riesgo o fatiga. Con las dos vestes en el santo claustro sólo están las dos luces que ascendieron. y no la pude ver.

y dijo: «Por aún más angosta criba te conviene cerner. Tal verdad demostró a mi entendimiento aquel que me enseñó el amor primero de todas las sustancias sempiternas. nos enciende el amor.del súbito cegar me hubo quitado. más que a otra es preciso que se mueva la mente. que todo bien que esté fuera de ella no es nada más que un brillo de su rayo.» No estaba oculta la santa intención del Águila de Cristo. Por eso repliqué: «Cuantos mordiscos pueden volver a Dios un corazón. Y escuché: «Por la humana inteligencia y por la autoridad con él concorde. decirnos debes quién a tal blanco dirigió tu arco. de modo que me digas con cuántos dientes este amor te muerde. Mas dime aún si sientes otras cuerdas que a él te atraigan. de tu amor tiende a Dios lo soberano. amando. y me di cuenta a qué tema quería conducirme. . a que siguiese hablando me animaba. al conocerse.» Y tú lo demostraste. de los que conocen la verdad que esta prueba fundamenta. al comenzar el alto pregón que grita el arcano de aquí allá abajo más que cualquier otro.» Y yo: «Por filosóficas razones y por la autoridad que de ellas baja tal amor ha debido en mí imprimirse: que el bien en cuanto bien. Y así a una esencia que es tan ventajosa. tanto más grande cuanta mayor bondad en sí retiene. Lo demostró la voz del Creador que a Moisés dijo hablando de sí mismo: «Yo haré que veas el poder supremo.

asombrado. me han sacado del mar del falso amor. y lo que esperan como yo los fieles. lo mismo de mis ojos cualquier mota me quitaron los ojos de Beatriz. . antiguo padre de quien cualquier esposa es hija y nuera. «Oh fruto que maduro únicamente fuiste creado --dije . santo». decía con los otros. hice yo mientras ella estaba hablando. Las frondas que enfrondecen todo el huerto del eterno hortelano. Y como ahuyenta el sueño una luz viva. y mi señora «Santo. y del derecho me han puesto en la orilla.» Como la fronda que inclina su copa del viento atravesada. con rayos que mil millas refulgían: y vi después mucho mejor que antes. Y mi señora: «Dentro de ese rayo goza de su hacedor la primer alma que hubo creado la primer potencia. y al despertado aturde lo que mira. con el conocimiento que antes dije. pues la vista se acerca al resplandor que atraviesa membrana tras membrana.juntos mi caridad han fomentado: que el que yo exista y el que exista el mundo. la muerte que Él sufrió y por la que vivo. y después me recobré con las ganas de hablar en las que ardía. cuanto es el bien que de Él desciende a ellas. un dulcísimo canto resonó por el cielo. y la levanta por la misma virtud que la endereza.» Cuando callé. yo amo tanto. y casi estupefacto pregunté por una cuarta luz tras de nosotros. pues tan torpe es la súbita vigilia mientras la estimativa no le ayuda.

Quieres oír cuánto hace que me puso Dios en el bello Edén. por el placer humano que los muda siguiendo al cielo. que no lo expreso para oírte antes.» Un animal a veces en un saco se revuelve de modo que sus ansias se advierten al mirar lo que le cubre. duran para siempre. no el probar del árbol fue en sí misma ocasión de tanto exilio. desde donde ésta a tan larga subida te dispuso. y el idioma que usé y que inventé.con la más grande devoción te pido que me hables: advierte mi deseo. cuatro mil y tres cientas y dos vueltas de sol tuve deseos de este sitio. cuando en tierra estaba. mas las otras en él no se reflejan. hijo mío. Y dijo: «Sin que lo hayas proferido. Donde tu dama sacara a Virgilio. y le vi que volvía novecientas treinta veces a todas las estrellas de su camino. y la cierta razón de la gran ira. mas sólo el que infringiese lo ordenado. La lengua que yo hablaba se extingió aun antes que a la obra inconsumable la gente de Nembrot se dedicara: que nunca los efectos racionales. y cuánto fue el deleite de mis ojos. y de igual forma el ánima primera escondida en su luz manifestaba cuán gustosa quería complacerme. mejor he comprendido tu deseo que tú cualquiera cosa verdadera. Ahora. . porque la veo en el veraz espejo que hace de sí reflejo en otras cosas.

¡Oh inefable alegría! ¡Oh dulce gozo! ¡Oh de amor y de paz vida completa! ¡Oh sin deseo riqueza segura! Delante de mis ojos encendidas las cuatro antorchas vi.Al Padre. mi lugar que está vacante . desde la hora primera a la que sigue a la sexta en que el sol cambia el cuadrante. que allí distribuye cargas y oficios. al Hijo. cual cambiaría jove si él y Marte cambiaran su plumaje siendo pájaros. y la que primero vino. al dichoso coro puesto había silencio en todas partes. I se llamaba en tierra el bien supremo de quien viene la dicha que me embarga.Es obra natural que el hombre hable. Antes que yo bajase a los infiernos. Quien en la tierra mi lugar usurpa.» CANTO XXVII «. pues a todos éstos verás cambiarlo mientras hablo. mi lugar. cuando escuché: «Si mudo de color no debes asombrarte. que cae y que otra brota. que es el humano uso como fronda en la rama. y mi embriaguez por esto me entraba por la vista y el oído. empezó a avivarse de repente. En el monte que más del mar se alza. de tal modo que el canto me embriagaba. y su aspecto cambió de tal manera. Lo que vi parecía una sonrisa del universo. La providencia. al Espíritu Santo -empezó. con vida pura y deshonesta estuve. pero en el cómo la naturaleza os deja que sigáis el gusto propio. Y Él después se llamó: y así conviene.Gloria» -todo el Paraíso.

o la de Cleto. Luego continuaron sus palabras con una voz cambiada de tal forma. en cloaca mi tumba ha convertido de sangre y podredumbre. de Lino. así cambió el semblante de Beatriz. para ser en el logro de oro usada. se sentara parte del pueblo. que más no había cambiado el semblante: «No fue nutrida la Esposa de Cristo con mi sangre. En traje de pastor lobos rapaces desde aquí pueden verse prado a prado: Oh protección divina. ruborizan. de privilegios vendidos y falsos. mas por lograr este vivir gozoso Sixto y Urbano y Pío y Calixto tras muchos sufrimientos la vertieron. y culpas de otras. ni que yo fuera imagen en los sellos. se goza abajo.» Del color con que el sol contrario pinta por la mañana y la tarde las nubes. entonces vi cubrirse todo el cielo. Y cual mujer honrada que está siempre segura de sí misma. así el perverso que cayó desde aquí. se volvieran escudo en los pendones que combatieran contra bautizados. que tanto me avergüenzan y me irritan.en la presencia del Hijo de Dios. No fue nuestra intención que a la derecha de nuestros sucesores. ¿por qué duerme? Cahorsinos y Gascones se apresuran a beber nuestra sangre: ¡oh buen principio. ni que las llaves que me confiaron. sólo con escucharlas. a qué vil fin has venido a parar! . y parte al otro lado. y así creo que el cielo se eclipsara cuando sufrió la suprema potencia.

pasado Cádiz. y la playa donde fue dulce carga Europa al otro lado. pronto nos salvará. y si es el cebo el arte o la natura que atrae los ojos.» Cual vapores helados nos envía abajo el aire nuestro. y la mente atrapan ya con la carne viva o ya pintada. cuando el cuerno de la cabra del cielo el sol tropieza. Y hubiera descubierto aún más lugares de aquella terrezuela. hasta que la distancia. Con mis ojos seguia sus semblantes. y tú no escondas lo que yo no escondo. Por ello mi señora.Pero la providencia. la insensata ruta de Ulises. así yo vi que el éter adornado subía despidiendo los vapores triunfantes. al dirigirme a sus ojos rientes. al verme libre de mirar hacia arriba. que requiebra siempre a mi dama. que de Roma con Escipión guardar la gloria pudo. hijo mío. abre la boca. pero el sol bajo mis pies distaba más de un signo. que estuvieron con nosotros. que a la tierra vuelves por tu peso mortal.» Desde el momento en que mire primero vi que había corrido todo el arco que hace del medio al fin el primer clima. según lo pienso. les impidió seguir detrás de ellos. más que nunca ardía por dirigir de nuevo a ella mis ojos. y tú. al ser ya mucha. dijo: «Baja la vista y mira cuánta vuelta has dado. viendo. La mente enamorada. . juntas nada serían comparadas al divino placer que me alumbró.

tiene aquí su principio como meta. y luego traga. ¡Oh tú. pero los otros se miden con éste. guarda ayuno. me dio impulso hasta el cielo más veloz al separarme del nido de Leda. concupiscencia que en tu seno los mortales ahogas. aún balbuciente. y cómo el tiempo tenga en este vaso su raíz y en los otros la enramada. empezó con sonrisa tan alegre. Su movimiento no mide con otro. cual si Dios en su rostro se gozase: «El ser del mundo. luego escapan antes de que se cubran las mejillas. La inocencia y la fe sólo en los niños se encuentran repartidas. Sus partes mas cercanas o distantes son tan iguales. sin que puedan sacar los ojos fuera de tus ondas! La voluntad florece en los humanos. y solamente a este círculo entiende quien lo ciñe. Mas ella que veía mis deseos. El amor y la luz. a éste rodean como a los otros éste.Y el vigor que me dio aquella mirada. y tal. aún balbuciente. cualquier comida bajo cualquier luna. que decir no puedo la que escogió Beatriz para mi entrada. cual se divide el diez por dos o cinco. mas la lluvia constante hace volverse endrinas las ciruelas verdaderas. ahora podrás saberlo claramente. donde prende la influencia y amor que él llueve y gira. y este cielo no tiene más comienzo que la mente divina. que detiene el centro y hace girar en torno a lo restante. ama y escucha . con la lengua suelta. Tal.

a su madre. cual la llama de un hacha en un espejo ve quien con ella por detrás se alumbra. CANTO XXVIII Luego que contra la vida presente de los ruines mortales. verla en la sepultura desearía. por la centésima parte olvidada. Y al volverme y al golpear los míos lo que en aquellos cielos aparece. antes de que la vea o la imagine. Así se vuelve negra la piel blanca en el rostro de aquella hermosa hija de quien lleva la noche y trae el día. y teniendo el habla entera. y así se pierde la humana familia. si se pusieran una junto a otra. me mostró la verdad quien mi mente emparaísa. que la tormenta que tanto se espera. que la vista que enfocaba en ella por tan grande agudeza se cerraba. donde la popa está pondrá la proa. piensa que no hay quien en la tierra mande. y ve que casa con ella cual la música y su texto. Y tú. y la estrella que aquí menor parece. vi un punto que irradiaba tan aguda luz. de tal manera rugirán los cielos. y así la flota marchará derecha. cada vez que en sus giros se repara. y atrás se vuelve para ver si el vidrio le dice la verdad. luna parecería junto a ella. para que de esto no te asombres. de igual forma recuerda mi memoria que hice mirando a los hermosos ojos donde hizo Amor su cuerda para herirme. Mas antes de que enero desinvierne. . y tras las flores vendrán buenos frutos.

Al verme preocupado mi señora y sorprendido. y sabrás que tan rápido se mueve por el amor ardiente que le impulsa. mas el mundo sensible nos enseña que las vueltas son tanto más veloces.Acaso tanto cuanto cerca vemos de su halo la luz que lo desprende cuando son más espesos sus vapores. que en vano por mí mismo pienso en ello. Por lo cual. yo creo. cuanto estaba en número del uno más distante. distante de ese punto un círculo ígneo giraba tan veloz. y el nono. que vencería el curso que más raudo el mundo ciñe. si debiera terminarse mi desear en este templo angélico que sólo amor y luz lo delimitan. y por un sexto el quinto. El séptimo seguía tan extenso sobre ellos. aún debiera escuchar cómo el ejemplo y su copia no marchan de igual modo. pues más. y cada uno más lento se movía. cuanto del centro se hallan más lejanas. Ve el círculo que está de él más cercano. y de un tercero aquél. que de Juno el emisario abarcarlo del todo no podría. y éste de un cuarto. de ella participa.» «Si estuviera dispuesto --dije el mundo con el orden que veo en estas ruedas. dijo: «De ese punto depende el cielo y toda la natura. y una más clara llama desprendía el más cercano de la lumbre pura. satisfecho me habría lo que dices. de un quinto el cuarto.» . Y el octavo. y aquél era por otro rodeado.

y no a las apariencias de los seres que en círculo se muestran. que el número de ellas más que el doblar del ajedrez subía. y sonríe el cielo con las bellezas todas de su corte. a lo que digo. y luego: «Atiende si es que quieres saciarte. corresponde con aquel que más ama y que más sabe: y si aplicaras pues a la virtud tus medidas. Su incendio cada chispa propagaba. Yo escuchaba hosanar de coro en coro . y de menor con menos. Así pues este círculo que arrastra todo el otro universo. y a un bien mayor contiene un mayor cuerpo. después que mi señora tan claro respondió. cual los círculos hicieron. Da una bondad mayor mayores bienes. Y cuando terminaron sus palabras. cada cielo. siendo sus partes igual de perfectas. no de otro modo el hierro centellea candente. ¡tan difícil lo ha hecho el no intentarlo!» Dijo así mi señora. con cada inteligencia. la proporción perfecta admirarías de más con más. y como en el cielo brilla una estrella supe la verdad.» Como se queda espléndido y sereno el aéreo hemisferio cuando sopla Bóreas con su mejilla más suave.«Si tus dedos no son para tal nudo suficientes. no debes extrañarte. y tantas eran. y sobre estas cuestiones sutiliza. Las esferas corpóreas son más amplias o estrechas según sea la virtud que se difunde por todas sus partes. y se disuelven y limpian las brumas que le turbaban. así hice yo.

Esos amores que en torno se encuentran. Y Dionisio con tanto deseo a contemplar se dedicó estos órdenes . que detrás de aquél viene. que genera la gracia y buen deseo: así es como sucede grado a grado. todo el último de ángeles dichosos. y abajo tanto influyen. de Potestades es el tercer orden. El siguiente ternario que florece en esta sempiterna primavera que nocturno carnero no despoja. Luego en los dos penúltimos festejos Principados y Arcángeles dan vueltas. y tanto pueden cuanto están más altos. perpetuamente «Hosanna» jubilea en triple melodía.al punto fijo que los tiene ubi y siempre los tendrá. dijo: «Los primeros círculos te muestran Serafines y Querubes. llámanse Tronos del poder divino. y deberás saber que todos gozan cuando se profundiza su mirada en la verdad que aquieta el intelecto. en que siempre fueron. En esa jerarquía hay otras diosas: Dominaciones. y después Virtudes. Tras sus vínculos siguen tan aprisa por parecerse al punto cuanto puedan. y del ver son los méritos medida. por los tres órdenes de alegría en que se enterna. De aquí se puede ver cómo se funda la beatitud en el acto de ver. Estos órdenes miran a lo alto. que hacia Dios son arrastrados y de todo arrastran. y acaba en ellos el primer ternario. Y aquella que las dudas de mi mente sabía. no en el de amar.

salieron a existir sin fallo alguno. . cambiando de hemisferio. la risa pintada en su rostro. Y si mostrado fue tanto secreto por un mortal. mas porque su luz pudiese. y otras muchas verdades de este mundo!» CANTO XXIX Cuando uno y otro hijo de Latona. No es porque antes ocioso estuviera. como de arco tricorde tres saetas. que es imposible. sin que preguntes. No por acrecentar sus propios bienes. en ámbar o en cristales el rayo resplandece. cuanto hay desde el momento de equilibrio hasta que el uno u otro de aquel cinto. Y como en vidrio. en su esplendor decir "Subsisto". por debajo de Libra y del Carnero. allí en su eternidad. libremente. lo que quieres oír. pues ni después ni antes precedió el discurrir de Dios sobre estas aguas. fuera de toda comprensión y de tiempo. Forma y materia. se desata. y en cuanto abrió los ojos en el cielo de sí mismo por esto se reía. tanto. ya puras o juntas.que como yo. de tal modo que el llegar y el lucir es todo en uno. Pero de él se apartó luego Gregorio. los nombra y los distingue. Dijo después: «Diré. porque lo he visto donde convergen todo quando y ubi. muda estuvo Beatriz mirando fijo el punto que me había derrotado. se abrió en nuevos amores el eterno. no quiero que te admires: porque se lo enseñó quien vio aquí arriba. son límites los dos de un horizonte.

La otra quedóse. y tienen voluntad constante y plena. Jerónimo escribió que muchos siglos antes fueron los ángeles creados de que el resto del mundo fuera hecho. La ocasión de caer fue la maldita soberbia de quien viste que oprimían las pesadumbres todas de este mundo. Ya sabes dónde y cuándo estos amores y cómo fueron hechos: ya apagados tres ardores ya están en tu deseo. mas en muchos parajes que escribieron los inspirados. Hasta veinte. y si bien juzgas te avendrás a ello. Esos que ves aquí fueron humildes. contando. y del mundo cima fueron aquellas hechas acto puro. no se llega tan pronto. que de sus giros nunca se ha apartado. a la potencia pura puso abajo. y no quiero que dudes. y dio comienzo el arte que puedes ver. y en parte la razón también lo prueba. en medio. y con tanto deleite. Concreado fue el orden y dispuesto a las sustancias. se halla esta verdad. admitiendo existir por la bondad que a tanto conocer hizo capaces: por lo que fue su vista acrecentada por méritos y gracia iluminante. la potencia y el acto. pues no admite motores que estuviesen sin su perfecto estado mucho tiempo.de igual forma irradió el triforme efecto de su Sir a su ser a un tiempo mismo sin que hubiese ninguna diferencia. atadas tal nudo que jamás se desanuda. como parte de los ángeles turbó el más bajo de los elementos. mas que sepas. .

y se interpuso para ocultar la luz del sol abajo. pero éstos tienen más vergüenza y culpa. Por lo que a este colegio se refiere ya comprendes bastante. para que pura sepas la verdad. y que en la India y en España . que allí abajo se confunde. Y aún esto es admitido aquí en lo alto con un rigor menor que si se olvida la sagrada escritura o se confunde. Que se volvió la luna. dice el uno. Mas como en las escuelas de la tierra se enseña que la angélica natura es tal que entiende. aún te diré. Estas sustancias.que recibir la gracia es meritorio según como el afecto la recibe. No meditáis en cuánta sangre cuesta sembrarla allá en el mundo. no apartan de ella la mirada. y otro que por sí misma se escondió la luz. en la pasión de Cristo. sin dormir. porque equivocan los significados. a quien nada está escondido: Así pues no interceptan su mirada nuevos objetos. Vais por distintas rutas los que abajo filosofáis: pues que os empuja tanto el afán de que os tengan como sabios. creyendo y no creyendo en lo que dicen. desde que gozaron de la cara de Dios. que recuerda y quiere. y cuánto agrada el que con ella humilde se conforma. y así allá abajo. Por la apariencia pruebas dan de ingenio y de imaginación. se sueña. si entendiste lo que te dije. ya sin otra ayuda. y no necesitan recordar con conceptos divididos. y quien predica dase a esto y se calla el Evangelio.

la capucha se hincha y más no pide. La luz primera que toda la alumbra. sino les dio cimientos de certeza. que no saben. Esto engorda al cebón de San Antonio. de tantas formas ella en sí recibe. corren tras de ellas. Esta naturaleza tanto aumenta en número al subir. de modo que luchando por la fe del Evangelio escudo y lanza hicieron. verás que en sus millares y millares su número se esconde. aquí y allá en los púlpitos se gritan: y así las ovejuelas. allí vería qué indulgencias tendrá confiando en ése: que en la tierra acrecientan la estulticia. y con tal que cause risa. No hay en Florencia tantos Lapi y Bindi cuantas fábulas tales en un año. Mas tal pájaro anida en el capuz. que si lo viese el vulgo. y se abrevien el tiempo y el camino. y si recuerdas lo que se revela en Danïel. Mas como es larga ya la digresión. de tal manera que. sin prueba alguna de su certeza. y ésta sonó en sus bocas solamente. Y ahora con bufonadas y con trampas se predica.hubo eclipse lo mismo que en Judea. que pagan con monedas no acuñadas. vuelve los ojos a la recta vía. y a otros muchos más cerdos todavía. que no hay palabras ni conceptos mortales que las sigan. vuelven del prado pacidas de viento. . y que el daño no vean no es excusa. No dijo a su primer convento Cristo: "Id y patrañas predicad al mundo".

La belleza que vi no sobrepasa solamente a nosotros. Ve pues la excelsitud y la grandeza del eterno poder. así el recuerdo de su dulce risa a mí mismo me priva de mi mente. por lo cual el amor y el no ver nada me hicieron que a Beatriz volviera el rostro. mas yo creo que sólo su creador la goce entera. No de otro modo el triunfo que se goza en torno al punto que antes me cegara. Y así. que en el fondo van desapareciendo las estrellas. Vencido me confieso en este paso más que nunca en un punto de su obra fue superado el trágico o el cómico: pues. apaga el cielo una por una hasta la más hermosa. se pone de tal forma. permaneciendo en sí uno como antes. se apagó poco a poco de mi vista. como el sol la vista menos firme. y este mundo horizontal reclina ya la sombra. puesto que tantos espejos hizo en que multiplicarse. cuando el centro del cielo. al igual que al acto que concibe sigue el afecto.cual son las llamas a las que se une. CANTO XXX Acaso a seis mil millas de distancia hierve aquí la hora sexta. de amor la dulzura ardiente o tibio en ella es diferente. tan profundo. y cuando se adelanta la sirviente clarísima del sol. poco sería a conseguir mi intento. creyéndolo incluido en lo que incluye. Si cuanto de ella he dicho hasta el presente fuese encerrado todo en una loa. .

Salían del torrente chispas vivas. he podido seguirla con mi canto. que con mis ojos no la resistiera. . amor del cierto bien. Aquí verás a una y otra milicia del paraíso. que ninguna luz es tan brillante. plena de amor. entre sus dos orillas pintadas de admirable primavera. con ademán y voz de guía experto «Hemos salido ya -volvió a decirmedel mayor cuerpo al cielo que es luz pura: luz intelectüal. «El amor que este cielo tiene inmóvil siempre recibe en él de igual manera. poetizando. cual yo la dejo a voz más digna que la de mi trompeta. y una de igual modo que en el juicio final habrás de verla. así circumbrillóme una luz viva. Y ella. y vi una luz que un río semejaba fulgiendo fuego. hasta esta visión. mas es forzoso que desista ahora de seguir su belleza.Desde el día primero que su rostro en esta vida vi.» Como un súbito rayo que nos ciega los visivos espíritus. e impide que vea el ojo aun cosas muy brillantes. que nada pude ver. por disponer una vela a su llama.» Apenas penetraron dentro de mí estas breves palabras. comprendí que sobre mi virtud estaba alzado. pleno de dicha. y de una vista nueva disfrutaba tal. que se acerca a dar fin a materia tan difícil. y cubrióme la cara con tal velo de su fulgor. cual todo artista que a su extremo llega. dicha que es más que todas las dulzuras.

así en mayores gozos se trocaron las chispas. al raudal asombroso se arrojaban de nuevo. que para enmejorarnos van fluyendo. como la gente enmascarada.» De este modo me habló el sol de mis ojos. ¡Oh divino esplendor por quien yo vi el alto triunfo del reino veraz. sólo de su verdad velados prólogos. y el prado riente. Y después: «Son el río y los topacios que entran y salen. más me complace cuanto más intento. Después. como embriagadas del aroma. que aún no tienes visión tan elevada. «El gran deseo que ahora te urge y quema. y las flores. si despierta mucho más tarde de lo que acostumbra. cual rubíes que el oro circunscribe. que otra que antes parece. ayúdame a decir cómo lo vi! Hay arriba una luz que hace visible el Creador a aquellas crïaturas .» No hay un chiquillo que corra tan raudo con la vista a la leche. para hacer mejor espejo mis ojos. de que te diga qué es esto que ves. si se quita el semblante no suyo que la esconde. mas de este agua es preciso que bebas antes que tanta sed en ti se sacie. agachándome a las ondas. y en el momento que bebió de aquellas el borde de mis párpados. como yo. después.que entre las flores se desparramaban. y ver pude las dos cortes del cielo manifiestas. creí que redonda se hacía su largura. y si una entraba otra salía. No que de suyo estén aún inmaduros. más el defecto está de parte tuya.

vendrá a sentarse el alma. que de él recibe su poder y vida. Y si el último grado luz tan grande abarca. las leyes naturales nada pueden. Y en circular figura se derrama. A lo amarillo de la rosa eterna. ¡cuál la anchura no sería de esta rosa en las hojas más lejanas! Mi vista ni en lo ancho ni en lo alto desfallecía. vi espejearse en más de mil peldaños cuanto arriba volvió de entre nosotros. que poca gente más aquí se espera. que a guiar a Italia vendrá sin que a ésta encuentre preparada.que en su visión tan sólo paz encuentran. Y en el gran trono en que pones los ojos. que se degrada y se extiende y transmina loas al sol que siempre es primavera. Y cual loma en el agua de su base se espejea cual viéndose adornada. superando a la luz en torno suyo. por la corona que está sobre él puesta. como a aquel que se calla y quiere hablar me llevó Beatriz y dijo: «¡Mira el gran convento de las vestes blancas! Ve cómo abre su círculo este reino. . antes de que a estas bodas te conviden. tanto que al sol sería demasiado cinturón con su gran circunferencia. comprendiendo todo el cuánto y cómo de aquella alegría. mira nuestros escaños tan repletos. De un rayo reflejado en lo más alto del Primer Móvil viene su apariencia. cuando de hierba y flores es más rica. abajo augusta. Allí el cerca ni el lejos quita o pone: que donde Dios sin ministros gobierna. del gran Enrique.

Este seguro y jubiloso reino. que no es por nieve alguna superado. Sus caras eran todas llama viva. y de aquí subía donde su amor habita eternamente. no seguirá con él la misma ruta. cual bandada de abejas que en las flores tan pronto liban y tan pronto vuelven donde extraen el sabor de su trabajo. y tan blanco el resto. CANTO XXXI En forma pues de una cándida rosa se me mostraba la milicia santa desposada por Cristo con su sangre. bajaba a la gran flor que está adornada de tantas hojas. Mas Dios lo aguantará por poco tiempo en la santa tarea. que oculto o manifiesto. Y habrá un prefecto en el foro divino entonces tal. y será echado donde Simón el mago el premio tiene.Esa ciega codicia que os enferma os ha vuelto lo mismo que al chiquillo que muere de hambre y echa a la nodriza. El que se interpusiera entre la altura y la flor tanta alada muchedumbre ni el ver nos impedía ni el fulgor: pues la divina luz el universo penetra. de oro las alas. . Al bajar a la flor de grada en grada. hablaban de la paz y del ardor que agitando las alas adquirían. y hará al de Anagni hundirse más abajo. de tal modo que nada se lo impide. mas la otra que volando ve y celebra la gloria del señor que la enamora y la bondad que tan alta la hizo. según éste lo merece.

con su risa y la luz de otro encendidos. y me volví con ganas redobladas de poder preguntar a mi señora las cosas que a mi mente sorprendían. y espera referir lo que haya visto. que desde lo humano a lo divino. y su semblante . las alegras! ¡Mira esta gran tempestad en que estamos! Si viniendo los bárbaros de donde todos los días de Hélice se cubre. en quien se goza. y de Florencia a un pueblo sano y justo. sin haberse fijado en parte alguna. vista y amor a un punto dirigía. estupefactos se quedaban cuando superaba Letrán toda obra humana. ¡lleno de qué estupor no me hallaría! En verdad que entre el gozo y el asombro prefería no oír ni decir nada. llevando por las gradas mi mirada ahora abajo. La forma general del Paraíso abarcaba mi vista enteramente. veía rostros que el amor pintaba. Y como el peregrino que se goza viendo ya el templo al cual un voto hiciera. y de decoro adornados sus gestos. Una cosa quería y otra vino: creí ver a Beatriz y vi a un anciano vestido cual las gentes glorïosas. ¡Oh llama trina que en sólo una estrella brillando ante sus ojos. ahora en redor. ahora arriba. yo.que pueblan gentes antiguas y nuevas. girando con su hijo. Por su cara y sus ojos difundía una benigna dicha. desde el tiempo a lo eterno había llegado. viendo Roma y sus arduos edificios. yo paseaba por la luz tan viva.

y vi que ella formaba una corona con el reflejo de la luz eterna. tan lejana como la vi. «Oh mujer que das fuerza a mi esperanza. vuelven tus ojos por estos jardines. La libertad me has dado siendo siervo por todas esas vías.» Así recé. luego volvió hacia la fuente incesante. y por mi salvación has soportado tu pisada dejar en el infierno. volverás a verla en el trono que en suerte le ha cabido. En mí conserva tu magnificencia y así mi alma. De la región aquella en que más truena el ojo del mortal no dista tanto en lo más hondo de la mar hundido.. Y el santo anciano: «A fin de que concluyas perfectamente -dijo. «¿Dónde está ella?» Dije yo de pronto.tu camino. al que un ruego y un santo amor me envían. de tantas cosas cuantas aquí he visto. de tu poder y tu misericordia la virtud y la gracia reconozco. Y él: «Para que se acabe tu deseo me ha movido Beatriz desde mi Puesto: y si miras el círculo tercero del sumo grado. que al mirarlos tu vista se prepara más a subir por el rayo divino. me sonrió mirándome.era como el de un padre bondadoso. . como allí de Beatriz la vista mía. y esos medios que estaba permitido que siguieras. mas nada me importaba. te sea grata cuando deje el cuerpo. pues su efigie sin intermedio alguno me llegaba. y aquélla.» Sin responderle levanté los ojos. que por ti ha sanado.

» Alcé los ojos. viene por ver el paño de Verónica. de ella tan devoto. así.Y la reina del cielo. Dios veraz. y allá y aquí su luz se debilita.» Igual que aquel que acaso de Croacia. «Oh hijo de la gracia. el ser gozoso -empezó. estaba yo mirando la ferviente caridad del que aquí en el bajo mundo. Vi con sus juegos y con sus canciones reír a una belleza. de aquella paz gustó con sus visiones. . hasta que veas sentada a la reina de quien el reino es súbdito y devoto. más se enciende. y lo restante de igual manera su llama extinguía. vi al extremo una parte que vencía en claridad a todas las restantes. pues soy Bernardo. cual quien del monte al valle observa. y en aquel centro. en el cual ardo por completo de amor. que era el gozo en las pupilas de los otros santos. pero mira hasta el último los círculos. la celebraban más de un millar de ángeles. con abiertas alas. a quien no sacia un hambre tan antigua.no es posible que percibas. ¿de esta manera fue vuestro semblante?». dará su gracia. si no te fijas más que en lo de abajo. Y como allí donde el timón se espera que mal guió Faetonte. mas va pensando mientras se la enseñan: «Mi señor Jesucristo. así aquella pacífica oriflama se encendía en el medio. está más encendida que la otra. y cual de mañana la porción oriental del horizonte. distintos arte y luz de cada uno.

porque. y comenzaron sus palabras santas: «La herida que cerró y sanó María. junto a Beatriz. En esa parte donde está colmada por completo de hojas. Rebeca y aquella del cantor bisabuela que expiando su culpa dijo: "Miserere mei". se encuentran los que en Cristo venido fe tuvieron. En el orden tercero de los puestos. quien tan bella a sus plantas se prosterna de abrirla y enconarla es la culpable. separando las hojas de la rosa. se suceden las hebreas. son esas la muralla que divide los santos escalones. Y como allí el escaño glorioso . a ella con tanto amor volvió los suyos. de puesto en puesto pueden contemplarse ir degradando. se acomodan los que creyeron que Cristo vendría. Judit y Sara. libremente hizo de guía aquel contemplativo. Y del séptimo grado a abajo. Raquel está sentada bajo ésa. Cuando Bernardo vio mis ojos fijos y atentos en lo ardiente de su fuego. por la otra parte por donde interrumpen huecos los semicírculos. como bien puedes ver.y aunque si para hablar tan apto fuese cual soy imaginando. según la mirada pusiera su fe en Cristo. que los míos ansiaron ver de nuevo. CANTO XXXII Absorto en su delicia. como hasta aquél. mientras que al nombrarlas voy la rosa bajando de hoja en hoja. no osaría lo mínimo a expresar de su deleite.

sino por los de otro. hasta abajo. hambre o tristeza: y por eterna ley se ha establecido tan justamente todo cuanto miras. como no existen sed. de igual manera enfrente está el de Juan que. y bajo él separando de igual modo mira a Benito. Y desde el grado que divide al medio las dos separaciones. y así esta gente que vino con prisa a la vida inmortal no sine causa está aquí en excelencias desiguales. a Agustín y a Francisco y a otros de grada en grada hasta aquí abajo. Dentro de la grandeza de este reino no puede haber casualidad alguna. Dudas ahora y en tu duda callas. que más no puede osar la voluntad. si los miras atento y los escuchas. Ahora conoce el sabio obrar divino: pues uno y otro aspecto de la fe llenarán de igual modo estos jardines.de la reina del cielo y los restantes tan gran muralla forman por debajo. que corresponde como anillo al dedo. y luego el infierno por dos años. todas las almas con su hermoso aspecto creando. en ciertos casos: porque son todas almas desatadas antes de que eligieran libremente. nadie por propios méritos se sienta. mas yo desataré tan fuerte nudo que te atan los sutiles pensamientos. a su placer de gracia dota . desierto y martirio sufrió. El rey por quien reposan estos reinos en tanto amor y en tan grande deleite. Bien puedes darte cuenta por sus rostros y también por sus voces infantiles. santo siempre.

. pues su brillo sólo a ver a Cristo puede disponerte. Y esto claro y expreso se consigna en la Escritura santa. que todo lo que había contemplado. y aquel amor que allí bajara antes cantando: «Ave María. no me colmó de tanta admiración. gratia plena» ante ella sus alas desplegaba. y bástete el efecto. Ahora contempla el rostro que al de Cristo más se parece. Así es que sin de suyo merecerlo puestos están en grados diferentes. Mas según el color de los cabellos. circuncidarse a más de la inocencia era preciso. de tanta gracia. para adquirir virtud.» Yo vi que tanto gozo le llovía. distintos sólo en su mirar primero. tal inocencia allá abajo se guarda. llevada por aquellas santas mentes creadas a volar por esa altura. dejando el dulce puesto que ocupas disfrutando eterna suerte. la altísima luz dignamente conviene que les cubra. Era bastante en los primeros siglos ser inocente para estar salvado. ni de Dios me mostró tanto semblante. con la fe únicamente de los padres. y todos parecieron más radiantes.diversamente. en los gemelos movidos por la ira ya en la madre. Respondió a la divina cancioncilla por todas partes la beata corte. pero llegado el tiempo de la gracia. «Oh santo padre que por mí consientes estar aquí. sin el perfecto bautismo de Cristo. al completarse los primeros tiempos.

y mira los patricios de este imperio justísimo y piadoso. por no ver. contemplando a su hija tan dichosa. Los dos que están arriba. Mas sigue con la vista mientras yo te voy hablando. a quien Cristo las dos llaves de esta venusta flor ha confiado. Contempla al otro lado al viejo padre de la Iglesia. toda está en él. Mira a Ana sentada frente a Pedro. porque es aquel que le llevó la palma a María allá abajo. a su lado se sienta y junto al otro el guía bajo el cual comió el maná la gente ingrata. . más felices por sentarse tan cerca de la Augusta son casi dos raíces de esta rosa: quien cerca de ella está del lado izquierdo es el padre por cuyo osado gusto tanta amargura gustan los humanos. que la vista no mueve en sus hosannas. que moviera a tu Señora cuando a la ruina.¿quién es el ángel que con tanto gozo a nuestra reina le mira los ojos. de la bella esposa con lanzada y con clavos conquistada. cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro cuerpo. necia y obstinada. y frente al mayor padre de familia. y que fuego parece. Y aquel que vio los tiempos dolorosos antes de muerto. enamorado?» A la enseñanza recurrí de nuevo de aquel a quien María hermoseaba. Lucía. y así es nuestro deseo. corrías. como el sol a la estrella matutina. Y aquél: «Cuanta confianza y gallardía puede existir en ángeles o en almas.

cuyo calor en esta paz eterna hizo que germinaran estas flores. con tus alas la gracia orando es preciso que pidas: gracia de aquella que puede ayudarte. en ti bondad. como el buen sastre que hace el traje según que sea el paño. oh Hija de tu hijo. Mujer. a los mortales. eres tan grande y vales tanto.» Y entonces dio comienzo a esta plegaria. mirándole. y abajo. y muchas ocasiones se adelanta al pedirlo generosa. y el corazón no apartes de mis ruegos. que quien desea gracia y no te ruega quiere su desear volar sin alas. Dentro del viento tuyo ardió el amor. creyendo adelantarte. en ti magnificencia. CANTO XXXIII «¡Oh Virgen Madre. de la esperanza eres fuente vivaz. en ti se encuentra todo cuanto hay de bueno en las criaturas. que su autor no desdeñara convertirse a sí mismo en su creación. Ahora éste. Mas tu benignidad no sólo ayuda a quien lo pide.Mas como escapa el tiempo que te aduerme pararemos aquí. penetres en su fulgor cuanto posible sea. tal que. alta y humilde más que otra criatura. Aquí nos eres rostro meridiano de caridad. En ti misericordia. término fijo de eterno decreto. y tú me has de seguir con el afecto. ha visto paso a paso . que de la ínfima laguna del universo. Mas para que al volar no retrocedas. Tú eres quien hizo a la humana natura tan noble. y alzaremos los ojos al primer amor.

por gracia. cede y a tanto exceso la memoria. más alto a la divina salvación. solicita. tal que el sumo placer se le descubra. Bernardo me animaba. que pueda con los ojos elevarse. Fue mi visión mayor en adelante de lo que puede el habla. te pido. que tras el sueño la pasión impresa permanece. tal virtud. volviéndose pura. . Venza al impulso humano tu custodia: ve que Beatriz con tantos elegidos por mi plegaria te junta las manos!» Los ojos que venera y ama Dios. Y yo que nunca ver he deseado más de lo que a él deseo. que a tal vista. Y yo que al final de todas mis ansias me aproximaba. y te pido que te basten. en la que es impensable que penetre tan claramente el ojo de ninguno.las formas de vivir espirituales. tú que puedes lo que deseas. más y más penetraba por el rayo de la alta luz que es cierta por sí misma. fijos en el que hablaba. puse fin al ardor de mi deseo. demostraron cuánto el devoto ruego le placía. y el resto no recuerda. Como aquel que en el sueño ha visto algo. mis plegarias te dirijo. tal como debía. sonriendo a que mirara abajo. luego a la eterna luz se dirigieron. mas yo estaba ya por mí mismo como aquél quería: pues mi mirada. después de lo que ha visto. sus impulsos. que conserves sanos. También reina. para que tú le quites cualquier nube de su mortalidad con tus plegarias.

. tanto que junté con el valor infinito mi vista. que más largo se me hace mi deleite. mas destila todavía en mi pecho el dulzor que nace de ella. atado con amor en un volumen.así estoy yo. por la agudeza que sufrí del rayo. si devuelves algo a mi memoria y resuenas un poco en estos versos. Creo que vi la forma universal de este nudo. hubiéseme perdido. recuerdo. pues. que me dio valor para mirar la luz eterna. Me causa un solo instante más olvido que veinticinco siglos a la hazaña que hizo a Neptuno de Argos asombrarse. pues siento. Y esto. mientras hablo. me hizo más osado sosteniéndola. tanto como la vista consentía! En su profundidad vi que se ahonda. Creo. a mi mente di otro poco. de tal modo que es sólo débil luz esto que digo. de cómo apareciste. lo que en el mundo se desencuaderna: sustancias y accidentes casi atados junto a sus cualidades. que casi se ha extinguido mi visión. que si hubiera retirado la vista de él. y haz que mi lengua sea tan potente. tu victoria mejor será entendida. Así la nieve con el sol se funde. ¡Oh suma luz que tanto sobrepasas los conceptos mortales. que una chispa tan sólo de tu gloria legar pueda a los hombres del futuro. así al viento en las hojas tan livianas se perdía el saber de la Sibila. ¡Oh gracia tan copiosa.

y cuán mezquino a mi concepto! y éste a lo que vi. al que va la voluntad. que es siempre igual que como era primero. que por ver otra cosa es imposible que de ella le dejara separarse. que las de un niño que aún la leche mama. Pues el bien. cambiando yo. toda suspendida. En la profunda y clara subsistencia de la alta luz tres círculos veía de una misma medida y tres colores. en su interior. Han de ser mis palabras desde ahora. Quien ve esa luz de tal modo se vuelve. y esto sólo a mi recuerdo. de igual color pintada. ante mí se transformaba. examinado un poco por mis ojos. me pareció que estaba nuestra efigie: y por ello mi vista en él ponía. No porque más que un solo aspecto hubiera en la radiante luz que yo veía. y fuera de ella lo que es perfecto allí. mas por mi vista que se enriquecía cuando miraba su sola apariencia. es defectuoso. Cual el geómetra todo entregado . y otro un fuego que de éste y de ése igualmente viniera. Y reflejo del uno el otro era. te amas y recreas! El círculo que había aparecido en ti como una luz que se refleja. atenta. y por ti entendida y entendiente. inmóvil. en ella todo está. ¡Cuán corto es el hablar. sola te entiendes. miraba fijamente.Así mi mente. más cortas. y siempre de mirar sentía anhelo. lo es tanto que no basta el decir «poco». ¡Oh luz eterna que sola en ti existes. como el iris del iris.

El sol. o leopardo. como en otras discutidas alegorías dantescas. superación del error doctrinal y evocación de la actualidad política son tres constantes de este viaje de ultratumba. pensando. De hecho. Como sabemos. Dante nació en y se consideraban los treinta y cinco años como la mitad de una vida normal. pero no fue del todo contemporáneo. superación moral. al igual que en primavera tuvo lugar su redención con la muerte de Cristo. y acabará siete días después.C. La onza. la pluralidad de significados. por tanto. e incluso la turbulencia política. según la mayor parte de los intérpretes el Viernes Santo. en tiempos de Julio César (a. poema en que a través de la historia de Eneas se glorificaba a la ciudad de Roma y al emperador Augusto. La acción de la Comedia tiene lugar en la Semana Santa de . «error»/«verdad» aquí alegorizado. pero mis alas no eran para ello: si en mi mente no hubiera golpeado un fulgor que sus ansias satisfizo. es una alegoría de la lujuria. pero también la confusión de su pensamiento. Virgilio nació en el a.al cuadrado del círculo. Virgilio fue conocido en la Edad Media sobre todo como autor de la Eneida. Faltan fuerzas a la alta fantasía. mas ya mi voluntad y mi deseo giraban como ruedas que impulsaba Aquel que mueve el sol y las estrellas. y murió en el a. el pecado. No debemos tal vez excluir. dando comienzo. La loba alegoriza la codicia en la mayor amplitud de su significado.). de abril. Notar la antítesis «oscuridad»/«luz» con que se acentúa el contraste «vicio»/«virtud».C. llegó a . ese principio que precisa. Se creía que el mundo había sido creado en primavera. Nació.C. El monte alegoriza la vida virtuosa que tanto esfuerzo requiere para ser alcanzada por el poeta. estaba yo con esta visión nueva: quería ver el modo en que se unía al círculo la imagen y en qué sitio. El león representa la soberbia. Eneas fue un principe troyano que huyó de la ciudad destruida llevando a sus dioses tutelares y tras de un largo viaje por el Mediterráneo (en cuyo relato Virgilio imita la Odisea). y no encuentra. La selva oscura es la vida viciosa.

El padre de Silvio es Eneas. que con tanta fuerza abrazó el Dante de sus años últimos. Alrededor de se casó con Simone dei Bardi y murió en Su dueño. en el v. dando así fin a la epopeya. pero la fantasía popular le adjudicó a partir de esto. . Niso y Euríalo. en el Friuli y Montefeltro. El cielo de esfera más pequeña es el de la luna. principales rivales de los troyanos. La histórica Beatriz. es decir. fue elegida como sede de los papas y cabeza del mundo cristiano. Se trata de Beatriz. amigo y protector de Dante. y que fue el comienzo de su conversión. cuando aún era un niño. ocupa el libro VI de La Eneida. La Virgen María. El «Vaso de Elección» es San Pablo.la peninsula Itálica. amigos proverbiales. rey de los rútulos. dando así origen a la estirpe fundadora de Roma. «Entre Feltro y Feltro». en sentido genérico. murieron juntos combatiendo contra los volscos. a imitación de la que narra de Ulises la Odisea. que vendría a acabar con las discordias que asolaban Italia y con la corrupción de la misma Iglesia. Virgilio será el guía de Dante en el Infiemo y el Purgatorio. Beatriz excede a todos los mortales. Feltre. era hija de Folco Portinari. Turno. a la restauración del poder civil representada por la figura del emperador. La Eneida es una exaltación de la idea imperial. se interpretaría como «nacido entre paños humildes». y se enamoró de ella en . fue muerto por el propio Eneas. amada por Dante en la tierra. descritos según el modelo de la Ilíada. es Dios mismo. noble florentino. Muchas son las teorías acerca de la identificación de este Lebrel que conseguirá expulsar a la loba. Virgilio se hallaba en el Purgatorio. desposó con Lavinia (Infierno. de la que Dante fue un ferviente devoto. Se ha pensado también en Cangrande Della Scala. La imaginación medieval daba crédito al rapto celeste que San Pablo narró en su segunda carta a los corintios. La codicia ha sido directamente enviada por Lucifer. Señor de Verona. El lector que lea estas notas se podrá dar cuenta de cuánta verdad encierran las palabras humildes de Dante. en vez de darle una interpretación geográfica. entre aquellos que se encuentran suspendidos entre el deseo de ver a Dios y su falta de esperanza de lograrlo. y su bajada a los infiemos. e incluso en un futuro papa que restaurara la pureza evangélica y que tuviese una humilde procedencia. un viaje al Infiemo. pero se tiende a pensar que Dante se refiera. lo que significaría que el Lebrel procedería de la Italia septentrional. bajo el cual se halla la tierra. en el original «il signor mio». Santa Lucía de Siracusa. a quien Dante atribuyó la curación de una enfer medad de la vista que a ella estaba encomendada por la . en la Romana. El poeta la vio por vez primera en . donde tras largas guerras con los habitantes de la misma. el Envidioso por antonomasía. la ciudad fundada por los descendientes de este héroe. Son todos personajes de la segunda parte de la Eneida: Camila fue una doncella guerrera muerta en combate contra los troyanos. III). a quien por vez primera se alude en el poema. Roma. pero en el cielo necesitará la guía más digna de lo misma Beatriz.

en la estatua del viejo de Creta (Infíerno. que fue elegido papa a los setenta y nueve años de edad y que abdicó seis meses más tarde por considerarse indigno de la tarea. sino en otra que le llevará desde la desembocadura del Tiber hasta el Purgatorio (Purgatorio. Más adelante encontraremos. por ello está sentada junto a Beatriz. II). il gran rifiutto» sirve de título a un célebre poema de Cavafis. autor de Las Metamorfosis y Las Heroidas. llevaba sólo cincuenta y dos años cuando vio llegar a Cristo redentor. donde se encuentran aquellos que no han recibido el bautismo. nace. representa la vida contemplativa. y que tan fatal había de ser para el poeta. Como . y de los ángeles que en la lucha suscitada por Lucifer. llamado en la vida Pietro da Morrone. bastantes excepciones a esta regla. Horacio.C. estaba según la mitologla encargado de cruzar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia. o entre güelfos negros y blancos. a la manera de la época. son las tres personas de la Trinidad cristiana. por ejemplo. permanecieron neutrales. sin embargo.... Se trata de los indiferentes. Más que la de los indiferentes se trata ahora de los pusilánimes. Raquel. Anoto sucintamente los personajes del engorroso catálogo con que. en efecto. dedicándose a cantar a su amada con poemas excelsos. El primer círculo del Infierno es el Limbo. Se comprende que Dante que vivió toda su vida en la necesidad de tomar partido en una Italia desgarrada. de los grandes modelos de Dante: Homero con sus dos grandes poemas Ilíada y Odisea. Dante se apartó de los poetas vulgares. VII). En la Comedia representa la gracia iluminante. corno única manera de encontrarla paz? Es posible que se trate del papa Celestino V. asustándole con voces nocturnasque tomaría el nombre de Bonifacio VIII. autor de La Eneida y. antes de poder desposar a Raquel.forma de su suplicio. Por el amor a Beatriz. como el resto de ellos. Un fragmento del verso original «Chi fece. ¿Qué pensaría. condene en el Infierno a los que no se comprometen con causa alguna. Caronte. la sabiduría y el amor. y Lucano. Dante va a ilustrar este pasaje. Cuando muera Dante no vendrá a montar en la barca de Caronte que le lleve al Infierno. mujer de Jacob. de las Sátiras. de los florentinos que intentaron permanecer ajenos a la lucha entre gibelinos y güelfos. autor de La Farsalia. Ovidio. XIV) y desemboca en la Estigia (Infierno. el propio Dante. o haber muerto antes del tiempo. Se trata. Fue este un eremita con gran fama de santo. bajando a los infiemos gloriosamente después de su crucifixión. El poder. que separaba la vida de la muerte. bien por haber nacido antes de Cristo. haber vivido sin conocer la Revelación. El Aqueronte es el primero y más grande de los rios infernales. Virgiilo murió en el a. dando así lugar a la elección del cardenal Caetani -a quien las malas lenguas hacían culpable de haber provocado la renuncia del anciano. a los que se van a añadir Virgilio. que añade así su Comedia a la Lista de los grandes poemas épicos precedentes. por oposición a su hermana Lía. completando el sexteto. hijo de Erebo y de la Noche. Jacob sirvió catorce años a su suegro Labán.

Después de los personajes heroicos. después de haber reinado prudentemente en Creta. Al círculo donde se castiga el pecado de la lujuria. muerta por Aquiles. según la antigua mitología. sultán de Egipto. Salah-ed-din. fue también considerada como el modelo de virtudes de la matrona de la Roma republicana. Orfeo y Lino son músicos y poetas de la mitología griega.Electra es la hermana de Orestes. representaría el amor interesado. Héctor y Eneas. Aquiles. hija de Júpiter y Leda. Como veremos. hijo de Príamo y raptor de Elena. Paris. junto con Radamante y Eaco (Eneida. cuya muerte no pudo evitar la guerra entre los dos caudillos. la mujer de éste último. que se dio muerte para huir de la deshonra. . rompió por su amor hacia Eneas la fidelidad debida a su antiguo marido Siqueo. representaría el amor ambicioso. no es el único musulmán de que da cuenta este pasaje. para vengar la violación que su hijo había hecho a Lucrecia. Se trata del `Comentario' a las obras de Aristóteles. Para algunos representa en la Comedia el amor vicioso. -).Camila ya apareció en Infierno. cuyo sitio en el Infiemo.apunta el maestro Borges. VI. reina de Egipto (. príncipe troyano. Julia es la hija de César y mujer de Pompeyo. empezando por Aristóteles. Semíramis. Dioscórides observó las cualidades medicinales de las plantas. I. I. Representaría el amor apasionado. pero aquí Dante lo transforma en una fiera un tanto grotesca. . que expulsó a Tarquino el Soberbio de Roma. Elena. fue considerado como uno de los jueces infernales. Dante nos muestra a los filósofos y científicos. comparable a los caballeros cristianos (ll-ll). Tristán.Tulio es Marco Tulio Cicerón. Lucio Junio Bruto. .C. como amante de Polixena. Dido. sólo en el episodio de Francesca del canto siguiente Dante superará estas frías enumeraciones. nombre griego de una reina asiria famoso entre los medievales por su vida licenciosa y violenta. y modelo de mujer virtuosa. Cleopatra. César es el dictador romano. causante de la guerra de Troya. a quien Dante considera el primer emperador. dadas sus relaciones con César y Marco Antonio. considerado como modelo de caballero musulmán. Su historia fue celebérrima en la Edad Media. Minos. pues ésta se desposó finalmente con Eneas. como veremos en Purgatorio. dando la voz a personajes concretos y humanizándolos.a. . Cornelia es la hija de Escipión el Africano y madre de los Gracos. Marcia es la mujer de Catón de Utica.). esposa de Tarquino Colatino. El rey Latino y Lavinia son personajes importantes de la Eneida. sobrino del rey Marcos de Comualles y amante de Iseo. príncipes troyanos. reina de Cartago. Pantasilea es la reina de las Amazonas. no es tal vez el que más convendría a su figura heroica. el más célebre griego de la guerra de Troya.

Como veremos. IV. que será condenado en la Caína. ). amigo de ser invitado a los festines de sus paisanos. Pues fue un famosísimo poeta en el mundo. sin esperanza de salvación. hija de Guido da Polenta. Renunciamos a escoger una entre las numerosísimas explicaciones dadas a las palabras de Pluto. Junto con la de Tristán e Iseo. la Florencia dividida en bandos políticos. una vez atravesada la laguna Estigia. sin saber su secreto amor. Cerbero es el perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Infierno. con la ayuda de Bonifacio VIII. dirigido por la familia Cerchi. es la historia de amor más conocida del ciclo artúrico popularizada por la novela. o Galeotto. hermano del marido de ésta. capitaneados por los Donati. . nos los iremos encontrando a lo largo de nuestro viaje por la Comedia. del grupo de pecadores arrastrados por la pasión amorosa. el feroz Gianciotto Malatesta. con quien Francesca había sido casada por motivos políticos alrededor de . Cuando el arcángel Miguel derrotó a los demonios rebeldes. hijo de Démeter y de Casón. como apuntamos antes. los amantes fueron muertos alrededor de por el marido burlado. y amigo de Dante. el de los pródigos y los avaros. en que se reunirán las almas que ahora penan con los cuerpos que aún se hallan en la tierra. El perso es un color mezcla de púrpura y negro (Convivixm. el primer florentino que Dante encuentra en el Infiemo.» A Paolo. Ciacco. el de los glotones. señor de Rávena. en uno de los pasajes más bellos y conocidos de toda la Comedia. zona del círculo noveno donde se castiga a los asesinos de consanguíneos (Infierno. debió ser un conocido parásito de la ciudad. Eco del verso de Guido Guinizzelfi: «Al cor gentil rimpaira sempre amore. condujo a uno a la presencia del otro. que preside el próximo círculo. La ciudad partida es. y ahora una sombra más en el Limbo. No es del todo convincente el que Dante aluda a sí mismo y a Guido Cavalcanti. El bando salvaje o de los blancos. la de Lancelot y la reina Ginebra. Descubierta. Toda la historia parece ser un ejemplo vivo de la teoría amorosa del «Dolce stil novo». no por la sensualidad a otras razones. por supuesto. El pasaje aquí aludido es aquel en que el caballero Gallehault. Se trata del dios romano de la riqueza. su pasión amorosa. e indujo a la reina a que besara al caballero. Hay quien le identifica con el poeta Ciacco dell'Anguilliaia. la propia Francesca narrará a Dante el amor desdichado que les ha condenado. en efecto. Es decir.Francesca. Dante lo hace sólo guardián del tercer círculo. XX. que podemos resumir en una exclamación de rabia ante la presencia de los viajeros. derrotará en a los negros. No encontrarán la verdadera perfección. pero su castigo será más perfecto después del Juicio Final. pero en serán éstos quien logren expulsar a los blancos. En efecto. XXXII). y Paolo Malatesta. lo que provocará el exilio del poeta. señor de Rímini. Se trata de una de las novelas escritas en francés que tan famosas fueron en toda Europa a partir del siglo XII.

. También es una referencia virgiliana. servidoras de Proserpina. Flegias era un hijo de Marte. Según algunos antiguos comentaristas. Dante habría escrito los siete primeros cantos en Florencia. Las furias han hecho mal en no tomar venganza de los humanos que intentaron entrar vivos en el Infiemo. para justificar así la experiencia de Virgilio como guía del viaje. . No era permitido estar en el Infierno más que una noche (Eneida. . Dante llama así a Lucifer y a la ciudad donde se castiga a los pecadores por malicia. Según la antigua mitología. Porque creen que la Fortuna es la señora de los bienes terrenos. que junto con Piritoo intentó rescatar a Proserpina siendo hecho prisionero y posteriormente rescatado por Hércules (Eneida. cerrándole la puerta que desde entonces quedó sin cerrojos. procura disimular su turbación para reconfortar al poeta.Virgilio. VI. La acidia es el vicio que entristece el ánimo sin motivo. como Teseo.El estrecho de Mesina. dios de los infiemos. acidiosos. Descienden al quinto círculo. no por incontinencia. Los demonios intentaron oponerse a la entrada de Cristo en los infiernos. que es el de los iracundos. cuando únicamente su distribuidora. soberbios y envidiosos. De la cabeza de Medusa. donde se hallaban las mitológicas rocas de Scila y el torbellino de Caribdis. ya conocemos su virtud de petrificar a aquellos que miraba. y de la que no existen fuentes literarias. VI). Su nombre significa «El incendiario» Filipo Argenti dei Adimari fue contemporáneo de Dante. Los comentaristas no se ponen de acuerdo en qué alma fue a buscar Virgilio al pozo de los traidores. Era famoso por su carácter soberbio. Dante se vale de esta supuesta bajada de Virgilio a los infiemos. Son las Erinias. pero no olvidemos que fueron los Adimari quienes se quedaron con la casa de los Alighieri al partir Dante al exilio. El sobrenombre de «Argenti» se debe a que en alguna ocasión hizo herrar a su caballo con herraduras de plata. Dite es un nombre latino de Hades. Estigia era una laguna que separaba el mundo de los vivos del reino de los muertos. No parece ser una hipótesis demasiado fiable. como el mal se opone al bien. una de las tres Gorgonas muertas por Perseo. incendiando su templo de Delfos. antes de partir al exilio. que volvió a su poder en continuando de este modo la obra.Eritone es una hechicera mencionada por Lucano en Farsalia. al ver a Dante empalidecer de miedo. conjurado por la maga. y allí habrían quedado dentro de un cofrecillo. Mezquitas en oposición a iglesias. VI). que vengó una afrenta hecha por Apolo a su hija Coronide. incluso después de ser cortada por el héroe. hijas de Aqueronte y de la noche. pero no deja de ser atractiva. sumergidos en las fangosas aguas de la Estigia.

Muchas son las interpretaciones a las que se ha prestado la alegoría de la cabeza de
Medusa: la herejía, la desesperación, el miedo,
o los bienes terrenos, que endurecen el corazón del hombre. Dada la oscuridad que Dante
mismo confiere al pasaje, no han faltado
interpretaciones relacionadas con el ocultismo. Pero es posible que, en el fondo, la
cuestión, de tan ambigua, carezca de interés.
A raíz de ser encadenado por Hércules, al que intentó impedir su entrada en el Hades
(Eneida, VI, -).
En Arlés y en Pola, ciudad del norte de Italia, junto al golfo de Carnaro, existían gran
número de sepulturas de la época romana.
- En cada sepulcro se encuentra el jefe de una recta herética y sus seguidores, sometidos a
mayor o menor castigo en razón
de la gravedad de sus doctrinas. En efecto, como bien sabemos, el castigo de los herejes
en el mundo, no sólo en el Infierno, era el ser
quemados en la hoguera.
Es decir, después del Juicio Final.
Epicuro (- a.C.) es el jefe de la escuela epicúrea, tan mal entendida por la posteridad, y
que, en efecto, proclamaba la
mortalidad del alma. Esta última fue seguida en la Edad Media por muchas sectas y estuvo
particularmente extendida entre los
gibelinos, o al menos eso afirmaba la propaganda güelfa. Esto explica los personajes que
escoge Dante para ilustrar este círculo.
El de saber si en aquel lugar había paisanos suyos.
Farinata degli Uberti, por quien Dante ya preguntó a Ciacco (Infierno, VI), fue uno de los
más importantes personajes de la
Florencia del siglo XII. Fue uno de los jefes de la facción gibelina y expulsó a los güelfos
en , fue expulsado por éstos en , y
tras el triunfo gibelino de Monteaperti volvió a expulsar a sus rivales en , oponiéndose a la
destrucción de la ciudad que
proponían otros jefes gibefinos. Murió en . Dante hace de él una figura inolvidable y
grandiosa en medio de su tormento.
Cavalcante dei Cavalcanti, padre de Guido Cavalcanti, el gran poeta amigo de Dante y jefe
de filas del dólce stil novo, pertenció a
los güelfos y era bien conocida su confesión epicúrea.
Es posible que Guido no hubiese tenido gran admiración por Virgilio, pero algún
comentarista piensa que a quien Guido
desprecia fue a Beatriz, es decir, a la teología, pues sostuvo ideas cercanas al ateísmo.
Esta es la versión que hemos elegido; si, en
cambio, optáramos por la primera, podría leerse: «quien allá aguarda por aquí me lleva; /
vuestro Guido, tal vez, desdén le tuvo». La
versión original dice: «colui ch' attende là, per qui mi mena / forse cui Guido vostro ebbe a
disdegno». Como vemos, la interpretación
depende del valor que demos a «cui»
Guido murió pocos meses después del supuesto viaje infernal, en el otoño de . Esto explica
las palabras de Farinata en v.
.
No pasarán cincuenta meses lunares, de abril de a junio de , sin que sepa Dante lo duro
que es para un exiliado intentar

el regreso a su patria. En efecto, Dante, desterrado en , intentó regresar a Florencia por la
fuerza inútilmente, antes del verano de
.
Los Uberti fueron excluidos de la paz firmada en entre las facciones florentinas. En el solar
de sus torres abatidas por
güelfos, surgirá la actual Piazza del Popolo, símbolo del bando popular.
La batalla de Monteaperti, a la que ya hemos aludido, el de septiembre de entre sieneses
y gibelinos florentinos contra
güelfos que resultaron derrotados por completo.
- En efecto, Farinata conoce el futuro de Dante, pero Cavalcante ignora la suerte de su hijo
Guido.
Es decir, tardó en contestarles porque se extrañó de que no conociese que Guido aún vivía.
Federico II tuvo, en efecto, una gran fama de epicúreo entre los cronistas de la época y al
parecer afirmaba que el hombre nada
es después de exhalar el último aliento. Fue también amigo de musulmanes, y
excomulgado por Roma.
Ottaviano degli Ubaldini, obispo de Bolonia a los años, desde a , y posteriormente
cardenal, murió en , aunque
combatió a Federico II y a Manfredo, debió ser gibelino en el fondo. Fue notable por su
riqueza y su cultura y muy odiado por los
güelfos de Florencia.
Naturalmente, Beatriz.
El papa Anastasio II (-), según una tradición no comprobada, aceptó las doctrinas de Fotino
de Tesalónica, que negaba el
nacimiento divino de Cristo.
Aquí comienza la descripción de la geografía y la estructura moral del Infiemo
dantesco. Espero que el lector no encuentre demasiadas dificultades para hacerse una idea
del mismo. Tres son los círculos infernales que restan: el séptimo está dividido a su vez
en tres recintos: el primero castiga a los violentos contra el prójimo; el segundo, a los
violentos contra sí mismos; y el tercero, los violentos contra Dios y sus designios:
blasfemos, homosexuales y usureros.
Como veremos, el octavo círculo llamado Malasbolsas es donde se castigan las muy
diversas formas de fraude. En el noveno, por fin,
se condenan las diversas formas de traición.
La bíblica Sodoma, destruida a causa de sus pecados (ver XVIII-XIX) da nombre a la
homosexualidad; Cahors, ciudad francesa
famosa por los usureros.
La Ética de Aristóteles.
Los pecados que se castigan en los primeros círculos son aquellos causados por la
incontinencia, no por la maldad. Tienen un
alcance individual y no colectivo y por ello merecen un castigo más leve, aunque no por ello
menos eterno.
En efecto, las palabras de Aristóteles en las que se basa este pasaje se encuentran al
comienzo de su Física.
La naturaleza actúa imitando a Dios y el hombre siguiendo a la naturaleza.
Traducido libremente, pero conservando la idea que Dante quiere expresar, siguiendo las
palabras de Génesis, III, : «Comerás
el pan con el sudor de tu frente.» El verso original es «... convene / prender sua vita ed
avanzar la gente».

El usurero, en efecto, busca su sustento en el préstamo de dinero, lo que contradice el
mandato divino.
Nos hallamos en el amanecer del nuevo abril, cuando la constelación de Piscis surge sobre
el horizonte, y la Osa Mayor se
encuentra en la dirección del Coro o viento del nordeste.
Dante parece referirse a una región entre Verona y Trento llamada Slavini di Marco, para
describir la pendiente entre el sexto y
el séptimo círculo.
El Minotauro, que concibió Pasifae, mujer de Minos, rey de Creta, de un toro del que se
había enamorado por instigación de
Neptuno, para lo cual hizo que el arquitecto Dédalo le fabricase una vaca artificial.
El Duque de Atenas es Teseo, que mató al Minotauro encerrado en el laberinto, gracias a la
ayuda de la princesa Ariadna,
poniendo así fin al tributo humano que los atenienses debían pagar al rey de Creta.
Esta ruina se produjo cuando Cristo murió y, según Mateo, XXVII, , tembló la tierra. La gran
presa alude a la posterior bajada
de Cristo a los infiernos ya comentada en Infierno, IV. Virgilio, en efecto, en su primer viaje,
pudo ver aún intacto este lugar.
Virgilio sigue aquí la doctrina de Empédocles que sostenía que el cosmos se mantenía por
la discordia de los cuatro elementos, y
que el amor entre ellos los llevaría a mezclarse y regresar al caos primigenio. Virgilio creyó
que aquel terremoto pudiera ser la vuelta a
dicho caos.
Se trata del río Flegetonte, que ya había descrito Virgilio en la Eneida.
Los centauros, con su doble naturaleza humana y equina, representan las fuerzas de la
violencia ciega, al igual que Minotauro.
Neso se enamoró de Deyanira, esposa de Hércules, a la que ayudaba a vadear un río
sobre su grupa, a intentó violarla, por lo cual
Hércules lo mató con sus flechas.
Quirón no era hermano del resto de los centauros y fue maestro y educador de Aquiles y
otros héroes griegos. Destacaba entre
los otros por su sabiduría y prudencia.
Folo fue uno de los centauros que intentaron violar a las mujeres de los lapitas en las bodas
de Piritoo a Hipodamia.
Alejandro de Macedonia, o acaso Alejandro, tirano de Fero, en Tesalia (siglo IV a.C). El otro
tirano es Dionisio el Viejo, tirano
de Siracusa (- a.C.)
Ezzelino III da Romano (ll-), señor de Verona, Padua y Vicenza, fue durante muchos años
tirano en la Marca de Treviso
y fue el principal sostenedor de la causa gibelina en el norte de Italia.
Obiao II de Este, señor de Ferrara, fue muerto al parecer por su hijo bastardo Azo VII.
En este círculo Virgilio aconseja a Dante que escuche las palabras del
centauro que le serán de más provecho que las suyas.
Guido de Monforte mató en una iglesia de Viterbo a Enrique, sobrino que dio
del rey Eduardo I de Inglaterra, para vengar la muerte injusta que este último fue
había dado a su padre. El corazón del príncipe fue trasladado a su patria y colo- cado en
una copa que sostenía una estatua en la abadía
de Westminster. El hecho ocurrió en y Guido murió prisionero en Sicilia dieciséis años
después.

Atila es, por supuesto, «El Azote de Dios»; jefe de los hunos, muerto en .
Pirro es acaso un hijo de Aquiles de quien habla VirgiLo en Eneida, II que dió muerte a
Polixena, hija de Hécuba, sobre la tumba
de su padre. Sexto hijo de Pompeyo, que manchó con su crueldad la memoria respetada
de su padre.
Raniero de Cornetto y Ranier Paso fueron dos nobles de baja condición que se dedicaron
al bandidaje en la Toscana.
Confines de la Maremma toscana.
Las arpías, hijas de Taumante y Electra, tenían cuerpo de pájaro y rostro de mujer. Virgilio
en Eneida, III, las colocaba en la isla
de Estrófade, de donde echaron a los troyanos de Eneas, ensuciando la mesa en que
comían.
Este juego de palabras parece inspirado en el estilo cancilleresco, o diplomático, en el que
fue muy experto el personaje que
conoceremos a continuación y debe tener, por ello, un carácter paródico.
Escondida detrás de los árboles, naturalmente, y no que fuesen los árboles mismos.
Para este episodio, Dante se inspira de nuevo en Virgilio, Eneida, III. De igual manera lo
recogerá T. Tasso en su Gerusalemme
Liberata.
Pier della Vigna, nacido en ll, poeta y protonotario de Federico II. Fue el más íntimo de sus
mensajeros reordenando toda la
legislación del estado en . En perdió la gracia del emperador y fue encarcelado acusado de
traición dándose la muerte en
, rompiéndose la cabeza contra el muro.
La envidia de los cortesanos fue, según el diplomático, la causante de su desgracia junco al
emperador.
Aparecen ahora otros dos condenados, no como suicidas, sino como dilapidadores de sus
bienes (ver Infierno, XII). Se trata de
Ercolano Maconi de Siena miembro de la cofradía de dilapidadores de la que Dante hablará
en Infierno, XXIX que murió en la batalla
de Toppo contra los aretinos en ; y de Giacomo de Sant Andrea, riquísimo noble de Padua
que gastó su fortuna de una manera
escandalosa, llegándose a contar que arrojaba monedas a los peces.
El suicida cuya alma se ha transformado en este arbusto es un florentino de difícil
localización; acaso un tal Rocco dei Mozzi.
Florencia, según cuenta Dante en varias ocasiones, había estado puesta en la antigüedad
bajo el patronato de Marte, a quien
estaba dedicado el templo que luego sería transformado en el Baptisterio de San Juan, que
pasaría a ser el nuevo patrono de la ciudad.
En venganza de ello, Marte no deja de enviar castigos a la ciudad, y aún más enviaría de
no ser porque en el Ponte Vecchio aún
quedaban vestigios de una estatua suya rescatada del fondo del río. Dicha estatua al
parecer, estaba dedicada en realidad al rey
ostrogodo Teodorico (Paraíso, XVI, ).
Según la leyenda, Atila habría destruido Florencia para reconstruir Fiesole y vengar así al
romano Catilina. Pero al parecer se
confundía a Atila con el ostrogodo Totila, que asedió la ciudad en .
Nos encontramos ahora, y en los dos siguientes cantos, en el segundo recinto del círculo
séptimo, donde se castiga a los violentos

contra Dios en un arenal ardiente sobre el que cae una incesante lluvia de fuego:
blasfemos, que yacen boca arriba; homosexuales,
caminando sin tregua; y usureros, sentados.
Lo cuenta Lucano en Farsalia X, y ss.
Dante unifica aquí dos hechos que cuenta la apócrifa Epístola de Alejandro a Aristóteles:
una nieve copiosísima, que los
soldados debían pisar para fundirla; y una lluvia de fuego.
Se trata de Capaneo, uno de los siete reyes que lucharon contra Tebas en ayuda de
Eteocles. Blasfemando contra Júpiter y el
resto de los dioses nos lo presenta Estacio en Tebaida, X, y ss.; y ss.
- Los Gigantes habían intentado expugnar la morada de los dioses, dándose una gran
batalla entre unos y otros hasta ser
precipitados, por los rayos que Vulcano fabricaba para Júpiter, al valle de Flegra, en
Tesalia. Volveremos a ello en Infierno, XXXI.
Se trata nuevamente del Flagetonte.
Fuente termal cercana a Viterbo, donde según la costumbre se bañaban las prostitutas.
Las puertas del Infiemo.
Alude a Satumo, bajo cuyo reinado tuvo lugar la paradisiaca Edad de Oro.
Rea o Cibeles, mujer de Saturno, escondió de éste a su hijo Júpiter, para que no lo
devorase como había hecho con el resto de sus
hermanos, en la isla de Creta. Allí ordenó que cuando el niño llorase, los habitantes
prorrumpieran en gritos, para que Saturno no se
diera cuenta de la presencia de quien posteriormente habría de derrotarle.
Es muy posible el recuerdo de la visión de Nabucodonosor en Daniel, III. En este pasaje,
como en aquél, la estatua del Viejo
debe representar la historia de la humanidad: la estatua vuelve la espalda a Damiata, en el
Oriente, de donde vino la civilización; y
mira a Roma, que es la meta espiritual del hombre. El pie de barro es el poder espiritual y el
otro el temporal. El oro señala una época
de inocencia primigenia; la plata y el cobre no señalan ninguna época concreta, sino dos
sucesivas etapas de corrupción. Existen,
como el lector podrá suponerse, muchas otras interpretaciones.
Las culpas del hombre tras la pérdida de la pureza originaria dan forma a los ríos infemales,
de los que ya conocemos tres:
Aqueronte, Estigia y Flegetonte.
Es, como veremos, el río del noveno círculo.
Dante no ha caído en la cuenta de que el Flegetonte fuera el río de sangre que ha
contemplado en los cantos precedentes: el Leteo
nos lo encontraremos en la cima del Purgatorio (Purgatorio, XXVIII).
El Brenta es el río que riega Padua.
Al parecer, territorio del ducado de Carintia, en Austria.
Se trata de un grupo de pecadores contra la naturaleza, es decir, de homosexuales que no
siguen las leyes naturales de la
procreación. Este primer grupo, en el que Dante encontrará a Bruneto Latino, está formado
por gente de Iglesia y de letras; en el canto
siguiente encontrará un segundo grupo de hombres dedicados a la polltica.
Bruneto Latino nació en Florencia alrededor de . Perteneció al partido güelfo y ocupó
importantes cargos políticos, entre

ellos el de embajador ante Alfonso X de Castilla, aparte de su dedicación a la tarea
filosófica. Exilado en Francia tras la batalla de
Monteaperti, escribió allí su libro Tresor en francés. Regresó a Florencia donde debió
mantener relaciones cordiales con el joven
Dante y murió en , rodeado de prestigio entre sus contemporáneos. Con Bruneto se abre
en Florencia la gloriosa sucesión de
políticos humanistas, que supieron conciliar la vida de acción con la especulación
intelectual, contribuyendo así a dar gloria a la
ciudad. Como vemos por el pasaje, Dante conservaba por él una enorme admiración y
cariño. El colocarle a pesar de ello en este
círculo de condenados, da cuenta del rígido sistema moral con el que Dante concibe su
Comedia.
El pueblo de Florencia, que parecía conservar de sus legendarios orígenes fiesolanos la
dureza del monte en que esta ciudad está
colocada.
Güelfos y gibelinos, que se disputarán el apoyo del poeta.
Se refiere a las palabras de Ciacco en Infierno, VI, cuya explicación espera obtener de
Beatriz.
Prisciano de Cesarea fue un gramático latino que enseñó en Constantinopla a comienzos
del siglo VI, y tuvo una gran influencia
en el Medioevo, pero es posible que Dante lo confunda con el hereje Prisciliano, a cuya
secta, como a tantas otras, se acusaba de
sodomía, o a un Prisciano que enseñó en Bolonia en el siglo XIII, lo cual parece más
probable, dado que Dante sólo cita aquí personajes contemporáneos.
Francesco D'Accorso fue profesor en la universidad de Bolonia y posteriormente en Oxford,
donde fue llamado por Eduardo I,
murió en , con una gran fama de jurisconsulto.
Andrea dei Mozzi fue obispo de Florencia, de donde fue trasladado por el papa a la sede de
Vicenza, sobre el río Bachiglión,
donde murió en . Aparte de sodomita, no debió ser un hombre de mucho juicio a juzgar por
los antiguos comentaristas.
«Il Tessoretto» es un poema didáctico escrito en lengua vulgar, elogiado por Dante; los
Livres du tresor; escrito en francés, es
una gran enciclopedia de saber medieval.
Era una carrera pedestre típica de las fiestas de las ciudades italianas. El «Lienzo verde»
era la bandera con que se premiaba al
ganador, mientras que el que llegaba el último era premiado con un gallo y un guante.
Para algunos comentaristas Dante alude a los luchadores grecorromanos, mas para otros,
a las prácticas de los juicios de Dios de
la Edad Media En todo caso, la imagen de estos tres nobles florentinos, desnudos y
agarrados dando vueltas, no puede ser más
humillante para su dignidad.
- Guido VI Guerra fue un nobilísimo capitán de los güelfos florentinos, famoso por su valor y
sus hechos de armas; en
fue el general de los güelfos que derrotaron a los gibelinos de Arezzo, después de haber
sido nombrado benefactor de la Iglesia por el
pontffice Inocencio IV. Exiliado tras Monteaperti, volvió a Florencia en y murió en . Fue, en
efecto, nieto de Gualdrada dei

Ravignani, mujer considerada un modelo de virtudes domésticas, pues en ll se había
negado a dar un beso de bienvenida al
emperador Otón IV. Gualdrada era a su vez, lejana parienta de los Alighieri, pues una
hermana suya casó con Alighiero, hijo de
Cacciaguida y fue, por tanto, bisabuela de Dante.
Tegghiaio Aldobrandi degli Adimari, podestá de Arezzo, y ya muerto en , aconsejó a los
florentinos que no atacasen a los
sieneses, con lo que hubieran evitado la derrota de Monteaperti.
Jacoppo Rusticucci, también güelfo y contemporáneo de los anteriores, debió estar
desposado con una mujer de muy mal
carácter, que justificaría sus prácticas homosexuales.
También Bocaccio habla en el Decamerón (I, ) de este noble y virtuoso florentino muerto
cerca de , y por tanto acabado de
llegar al Infierno.
La gente de los alrededores de Florencia ha invadido la antigua ciudad, donde se enriquece
súbitamente (ver las palabras de
Cacciaguida en Paraíso, XVI).
Dante compara la caída del río infemal Flegetonte del séptimo al octavo círculo con la
cascada del Montone, río de Romagna,
que cae desde el Apenino antes de unirse con el Po, cerca de un gran monasterio
benedictino donde debería ser recibido por mil
monjes, pero que ahora se encuentra despoblado.
Esta cuerda que Dante lleva ceñida y con la que pensó vencer a la onza, símbolo de la
lujuria, es el cordón que se ceñían los
miembros de la orden tercera franciscana, es decir, los laicos que, como Dante debió hacer,
seguían la regla de San Francisco. Tras
haber dejado atrás todos los círculos donde se purga la lujuria, Dante ya no necesita este
símbolo de la castidad, y Virgilio la usa para
llamar con ella a Gerión, como veremos más adelante.
«Comedia» no como título de la obra, sino como descripción genérica en oposición a
«Tragedia», pues, como Dante escribe,
empieza mal y concluye bien.
Gerión, monstruo con cuerpo de serpiente y rostro humano, es el símbolo del fraude según
Virgilio (Eneida, VIII, ) y otros
antiguos, Gerión es un rey famoso por su crueldad, que Hércules mató en uno de sus doce
trabajos.
Aracne, a quien ya veremos en Purgatorio, XII, es la famosa princesa que desafió a Atenea
a medir su arte como tejedoras, y
convertida en araña por la diosa ganadora (Metamorfosis, VI).
- Se trata de los condenados por el pecado de la avaricia, a quienes describe por medio de
sus escudos de armas. El poeta
nos presenta en primer lugar . un miembro de la familia Cianfigliacci, güelfos de Florencia; y
de los Obriachi, ambién florentinos.
Tal vez Reginaldo Scrovegni, de Padua, cuyo hijo encargó a Giotto los frescos de la capilla
de la Arena, levantada en
satisfacción de la avaricia de su padre.
Vitaliano del Bente, paduano, podestá de Vicenza en .

Giovanni dei Buiamonti, florentino, como los primeros, murió en , es decir, que aún lo
esperan en el Infierno.
- Faetón a Ícaro, como bien sabemos, son dos ejemplos, consagrados por la tradición, de
caídas trágicas, el uno del carro
del sol, que conducía, y el otro al deshacerse sus alas de cera.
A partir de este canto Dante va a narrar su viaje por el círculo octavo, el más extenso de
todos, que recibe el nombre de
Malasbolsas (en el original «Malebolge»), que está dividido en diez bolsas o valles
circulares, concéntricos, donde se castigan los
diferentes tipos de fraude, y tan separado del círculo de los violentos que se precisa de
Gerión para pasar de uno al otro. Los diferentes
valles están unidos por escollos a manera de puentes. El lector no se debe extraviar por
este pasaje, que Dante se esfuerza en
describimos tan detalladamente.
Es el círculo noveno.
El primer valle de Malasbolsas es el que castiga a los seductores.
En efecto, tal ordenación del tráfico de pergrinos fue adoptada en Roma en el jubileo de .
Venedico Caccianemico dell' Orso, violento noble de Bolonia, parece que favoreció los
amores de su hermana Ghisolabella con
Azzo VIII de Este, señor de Ferrara, para ganar su amistad.
En dialecto boloñés -ciudad situada entre los ríos Savena y Reno- «sipa» equivale al verbo
«sia», que sirve como afirmación.
Jasón, jefe de los Argonautas en busca del vellocino de oro, sedujo a la princesa Hipsipila o
Isifile, en la isla de Lemmos, donde
las mujeres habían dado muerte a todos los varones, menos al rey Toante, gracias a la
astucia de su hija. Posteriormente Jasón
abandonó a la muchacha. Lo relata Estacio en Teaida, V.
Jasón había seducido primeramente a Medea, hija del rey de la Cólquide, a quien
abandonó para casarse con Creusa, hija del rey
de Corinto.
Nada sabemos de este noble luqués, salvo que vivía en .
En el original «zucca».
Tais, cortesana ateniense, es un personaje de la comedia de Terencio Eunuco, pero aquí
Dante parece confundir dos pasajes
distintos de la misma comedia a través de un texto que cita Cicerón.
Simón es, según Hechos de los Apóstoles, VIII, el mago de Samaria que, una vez
bautizado, quiso comprar a Pedro y Juan el don
de transmitir el Espíritu Santo, con la imposición de las manos, como ellos hacían. Por él se
llama «simonía» a la compra de cargos
eclesiásticos u otras cosas sagradas.
El baptisterio de Florencia estaba provisto de unos pozos donde se efectuaba antiguamente
el bautismo por inmersión.
- El hecho acaeció siendo Dante prior de Florencia, y acaso levantó algunos malévolos
comentarios entre sus enemigos,
acusándole de sacrilegio.
Era el suplicio llamado «propagginazione», que consistía en introducir al condenado en un
hoyo que se recubría de tierra, a fin
de asfixiarle; cuando se llegaba a la altura de la boca se detenían un momento para la
confesión del reo.

- Quien habla es Nicolás III Orsini, papa desde a , que está esperando a Bonifacio VIII, con
el cual confunde a
Dante y que no llegará a empujarle más al fondo hasta , siendo a su vez hundido por el
francés Clemente V en . La fama de
simoniaco de este último fue proverbial en la época, y con él comenzó la residencia de los
papas en Avignon y tuvo lugar la horrible
persecución de los templarios por deseo de Felipe IV el Hermoso.
A sus relaciones con este rey aluden los siguientes versos, cuando compara al papa con
Jasón, sumo sacerdote de los hebreos, y al rey
francés con el Antioco de Siria, que según Macabeos (IV, -) ofreció a aquél su cargo de
sacerdote a cambio de dinero.
Matías fue elegido tras la muerte de Jesús para completar el número de doce apóstoles
que había dejado libre la traición y muerte
de Judas (Hechos, I).
Se decía que Nicolás III había conspirado por dinero contra Carlos de Anjou, dando lugar a
las famosas «Vísperas sicilianas».
Se refiere al pasaje de Apocalipsis, XVII, en que San Juan ataca a la Roma pagana y a
Dante le sirve para aludir a la Iglesia
corrompida de su tiempo.
De nuevo la Iglesia, pero esta vez armada con los cuernos de los Mandamientos y los siete
sacramentos.
Alude Dante a la supuesta cesión que del dominio de Roma hizo Constantino al papa
Silvestre tras su conversión, y que se tenía
como el fundamento real del poder temporal del papa. Hasta el siglo XV esta cesión fue
tenida por histórica, hasta que Lorenzo Valla
demostró científicamente que carecía de todo fundamento.
«Perlesía» es parálisis.
- En el original: «chi a piu scellerato the collui, / che al giudicio divin passion porta?».
Algunos comentaristas refieren estos
versos no a los condenados, por adivinos, sino a los que, como Dante, se apenan de sus
cuitas, con lo que podríamos traducir. «¿Quién
es más criminal que fuera ése / que del juicio divino se apenara?»
Anfiareo, uno de los siete reyes que combatieron contra Tebas, había huido
anteriormente de la lucha, pues sus dotes adivinatorias le hablan predicho que moriría en
ella, hasta que se vio obligado a combatir de nuevo por la traición de su esposa Erifile
(Purgatorio, XII). Fue entonces cuando la tierra se tragó su carro, provocando la burla de
los tebanos (lo cuenta Estacio en Tebaida, VII).
Tiresias es el más conocido de los adivinos de la antigüedad, sobre todo por su
participación en los episodios del ciclo tebano
correspondiente a la historia de Edipo. Ovidio cuenta en Metamorfosis (III, -) que habiendo
separado con su vara a dos
serpientes que copulaban, fue convertido en mujer durante siete años, hasta que volvió a
encontrar a la misma pareja de serpientes y
las volvió a separar.
Aronte fue un arúspice etrusco llamado a Roma durante la guerra civil, y según Lucano
(Farsalia, I) predijo la victoria de César.
Manto fue hija de Tiresias. Tras la caída de Tebas, para huir de Creonte, llevó una vida
errante hasta aposentarse, como leemos,
en el lugar sobre el que más tarde sería fundada Mantua, llamada así en honor suyo.

IV-XVI. cuyas sedes confluían en dicho sitio.En efecto. Como veremos. . Bonturo Dati. Graffiacana. . Se trata de un dicho popular. su ciudad natal fue fundada por Ocno. Farfarello y Rubicante. ll-. . Verona y Brescia. muy perseguidas en su tiempo. fue considerado como el mayor de los estafadores. X). jefe de la facción popular de Lucca a comienzos del siglo XIV. de donde este condenado era magistrado («anziano»). y ya lo cita Dante con ironía en Cornvivium.Piamonte dei Bonacolsi arrebató con engaños la señoría de Mantua a Alberto da Casoldi y gobernó la ciudad de a . hip del río Tiber y de la propia Manto. fortaleza de Verona contra Bérgamo y Brescia en la orilla sur del lago de Garda. Barbariccia. Se refiere a la bajada de Cristo a los infiemos. ll-ll Miguel Escotto fue astrólogo de Federico II. Según Virgilio (Eneida. Calcabrina.Una antigua talla de Cristo. que invita a adaptarse a todo tipo de circunstancias. Dante alude genéricamente a las brujas. . Ciriatto. Santa Zita es la patrona de Lucca.Los obispos de Trento. . Sin hacer ningún tipo de rito mágico. «Ita» es «sí» en latín. Cagnazzo. En efecto. los demonios nunca hablan en serio. Dante participó en las correrías militares de los florentinos por tierras de Arezzo. Los nombres originales de estos demonios que envía Malacola (Malacoda) son: Alichino. cerca de la cual cruza el río Serquio. Peschiera. sobre cuya exacta localización no se ponen de acuerdo los comentaristas. asediada durante ocho días por los güelfos de Florencia y de Lucca. Euripilo fue un adivino griego en la época en que todos los varones partieron a la guerra de Troya. se veneraba en la iglesia de San Martín de Lucca. especialmente amañando elecciones políticas. II. En el original «Malebranche». Hemos de suponer que nos encontramos a las seis de la mañana del nueve de abril. Asdente de Parma era zapatero y adivino. Libicocco. tras la batalla de Campaldino en . Todavía hay quien ve en las manchas de la luna la figura de un hombre cargado con un haz de leña. Draghignazzo. y junto con Calcante aconsejó el momento propicio para que partiera la flota congregada en Aulide. al igual que Guido Bonati. como era costumbre en la remota antigüedad. supuestamente obra de Nicodemo. y junto a dicha ciudad nace el río Mincio. Dante estuvo presente en la rendición de los pisanos de la plaza de Caprona en . como ya hemos visto en otros pasajes. En el original «Scarmiglione». «In chiesa coi santi e in taverna coi ghiottoni». como ahora a la compañía de los demonios. El pasaje al que alude Virgilio es Eneida.

XXXIII. ). fue una Orden militar y religiosa fundada en .Era creencia vulgar de la época que los delfines avisaban a los marineros de la cercanía de una borrasca. pues pronto se derrite. pues los hipócritas tienen una apariencia por fuera y otra por dentro.Entre el de enero y el de febrero el sol entra en la constelación de Acuario y los días comienzan a alargarse. el cual le mató a traición (Infierno. Miguel Zanque. casó con una hija de Branca Doria. ¿Hay una velada alusión a la hipocresía de los cluniacenses? Los comentaristas apuntan que Federico II usaba unas capas de plomo con las que recubría a los traidores de lesa majestad y luego les sometía al fuego. como veremos por su castigo. aconsejó en el Sanedrín la crucifixión de Cristo con estas palabras. constituida para evitar las disensiones civiles en la Italia de la época. pero ningún dato nos dan los documentos ni los cronistas de la época. Se refiere a la pluma con que escribe el copista.Anás y todos los que participaron en aquella reunión del Sanedrín. no comprobadas. gibelino.Los Frailes Gozosos o Caballeros de la Gozosa Virgen María. vicario de Ugolino Visconti. El rey Teobaldo de Navarra reinó de a . Pintada por sus ropas. Dante parece aludir a una fábula que puede resumirse de este modo: una rana quería ahogar a un ratón fingiendo ayudarle a pasar un río. Ciampolo de Navarra. de quien apenas sabemos más que lo que el mismo Dante relata. o simplemente por la naturaleza del castigo. Tal vez porque en su anterior bajada no se encontraba allí. también sardo. Al poco tiempo la facción güelfa se levantó contra los gibelinos. sumo sacerdote de los judíos. Malacola le había asegurado que encontrarían un paso. fueron llamados a ocupar juntos el cargo de podestá en Florencia en con la misión de pacificar las discordias entre los bandos. donde se dejó corromper por los enemigos pisanos del Visconti. que tras ejercer muchos cargos públicos en diversas ciudades. en el momento en que está tirando del roedor aparece un halcón que se lo lleva por los aires. Cuando algún condenado sale a la superficie y ve que no hay demonios cerca avisa a los otros para que salgan. de haber favorecido secretamente a los güelfos. Fray Gomita de Cerdeña. ll-ll Caifás. pero que Dante confirma. a los que había puesto en prisión. La etimologia griega de Hipócrita es «Bajo el oro» (Ypocrisis). fue juez de la ciudad sarda de Gallura de a . y tienen que subir trepando. cuando en realidad se encuentra roto. y a la rana con él. . A esta Orden pertenecieron los boloñeses Catalano dei Catalani. . pues la escarcha copia la nieve. y Loderingo degli Andalo. güelfo. . En Florencia. . Luego ambos abandonaron la ciudad en medio de las sospechas. pero por poco tiempo. destruyendo las casas de los Uberti en el barrio del Gardingo. pues se encuentra agarrada a éste.

Se pensaba que Pistoia había sido fundada por los supervivientes de la rebelión de Catilina. Pucio dei Caligai. Caco robó fraudulentamente un rebaño a Hércules. en figura de serpiente. un hombre violento. Así lo pensaban al menos los florentinos. el otro se hinchó hasta hacer estallar la coraza. XIII. . El mito del Ave Fénix aquí aludido es uno de los más conocidos y divulgados de la antigua mitología a través de la Edad Media. jefe de los luqueses aliados de los negros. dirigiendo así la mano hacia el escarnecido. que se trasmuta con Buoso. Hércules le dio la muerte. IX. cambiando las herraduras a las reses. como ya sabemos). sus vecinos. IX. VIII. separado de los otros debido a sus hurtos. En efecto. . Capaneo (Infierno. Antiguo nombre de Pistoia. Como sabernos. -) que Dante transforma en centauro. Caco era hijo de Vulcano. Los cinco vivieron a finales del slglo XIII. Marte. que se abalanza contra Agnello. con la ayuda de los Cerchi de Florencia. y cometió un robo sacrílego en la sacristía de la catedral de Pistoia. y es Virgilio quien le da naturaleza de medio hombre y medio animal (Eneida. en que combatió duramente a los blancos de Pistoia. Buoso dei Donati. la cuenta Lucano en Farsalia. Vanni Fucci fue hijo bastardo del pistoiés Fucci dei Lauari y fue. como vimos en Infierno. Cianfa dei Donati. siendo castigada por ello gente inocente. Epilepsia. por lo cual sus descendientes se caracterizaban por su carácter cruel y pendenciero. a la que no deja de combatir. que consiste en poner el dedo pulgar entre el índice y el corazón.El monte del Purgatorio. . -: uno cayó convertido en cenizas. Todo este pasaje está tomado de Lucano. . Ver nota a Infierno. XIV). No es muy seguro que sea este el Vanni Fucci que pronto conoceremos. Sirvió también de alegoría de la Resurrección. y de hacer invisible. su nombre ha quedado en castellano para denominar a los ladrones. y en los blancos lo fueron de Florencia (Dante entre ellos. ahora en la persona de Moroello Malaspina. Las últimas noticias que de él tenemos son de . Farsalia. Hierba y piedra preciosa que según los antiguos tenía el poder de curar las picaduras de serpientes. y Francesco dei Cavalcanti. en efecto. fue el primer patrón de Florencia. Cinco son los ladrones florentinos que nos va a presentar Dante en esta bolsa infernal: primeramente Agnello dei Brunelleschi. El desierto de Arabia. después. Las muertes de estos dos soldados del ejército de Catón. que perteneció al bando de los güelfos negros. en venganza. mordidos por serpientes en la campaña de Libia. para que pareciese que caminaban en dirección contraria. XXV. Es un conocido signo de burla.En los negros de Pistoia fueron expulsados de la ciudad.

se encuentra con la montaña del Purgatorio. es el conde Guido de Montefeltro. y cuya pérdida ocasionaría. Creencia común de los antiguos. que requiere a Dante noticias de su patria. por lo cual la muchacha se dio la muerte. por boca de éste. -. pequeña ciudad cercana a Florencia. ascender al cielo arrebatado por un carro de fuego ( Reyes. Según cuenta Estacio en su Tebaida. Gido nació en torno a y fue tenido como el más astuto y sagaz hombre de guerra de su tiempo. aun en la muerte. de una manera bastante original. . fundidor griego. Dante cuenta.Ovidio cuenta la tranformación de Cadmo en serpiente en Metamorfosis. II. como veremos. .Ulises se atreve a sobrepasar la barrera del estrecho de Gibraltar. al ser quemados en una pira los cuerpos de Eteocles y Polinice. siguiendo la facción gibelina. como así ocurrió. vio a su maestro. y en la que llegó a ser excomulgado se hizo franciscano ya en y murió dos años después. que se vengó. cerca de la ciudad napolitana de Gaeta. el tirano mandó que el primer atormentado fuera el mismo Perilo (Ovidio. en memoria de la nodriza de Eneas (Eneida. y se interna en la inmensidad del océano Atlántico. demostrando así su odio. y cruelm vengada su muerte en sus habitantes. y ss. II. Tristia. Dante aquí nos recuerda la astucia del caballo de madera. IV. de unos muchachos que se burlaban de él llamándole calvo ( Reyes. La maga Circe residía en el monte Cirgello. como ellos. más amplio que el mar Jónico. ofreció a Falaris de Siracusa un toro hueco de bronce. y el robo del Paladión. III). cuando levantó las columnas con la divisa de NON PLUS ULTRA. estatua de Palas Atenea que veneraban los troyanos. así llamada. tras cinco meses de navegación y habiendo llegado a las Antípodas. Después de una larga vida guerrera. Prato. se separaron en dos. desearía su ruina. Francesco dei Cavalcanti fue muerto por gente de Gaville.. -). los dos hermanos rivales. y la de Aretusa en fuente en Metamorfosis. la caída de la ciudad. Ulises y Diomedes llevaron a cabo muchas empresas juntos. Se trata de uno de los pasajes más bellos de la Cantiga. El Mediterráneo. Quien habla. el profeta Elías. y sin embargo también. según Virgilio. haciendo que los devoraran unos osos salvajes. las llamas. Perilo. V. el límite permitido por el propio Hércules. . para atormentar a los condenados introduciéndolos en él y encendiendo fuego bajo el horrendo aparato de tortura. donde.El profeta Eliseo. el haber inducido a Aquiles a que dejara a su mujer Daidamia en Seiro y les acompañase a la guerra troyana. el fin del héroe homérico. VII). La Romaña. ll-). no se contaba entre los peores enemigos de la ciudad del Amo. Para probarlo.

Tito Livio. III. Dante alude a la batalla de Benevento. mandó asediar el castillo que dicha familia tenía en Palestrina. XXIII. por mediación de Bonifacio VIII. Constantino. o bien los bizantinos. Referencia a la abdicación de Celestino V (Infierno. ). Silvestre bautizó al emperador y éste quedó curado. conquistada por los sarracenos en . junto a Roma. . San Francisco. que cambiaba de bando entre güelfos gibelinos con mucha frecuencia. enviados por Martín IV. ya contemporáneas a él. padre de Francesca. a ser república libre. y no pudiendo tomarla por la fuerza. hizo buscar al papa Silvestre que se encontraba refugiado en el monte Siratti. Se trata de una leyenda muy difundida en la Edad Media. dejando el paso franco a Carlos de Anjou. Malatesta y Malatestino de Verruchio eran los tiranos de Rímini. que sosteniendo en una dura lucha contra la familia Colonna. que aconsejó a Carlos de Anjou fingirse derrotado y luego cayó sobre las tropas de Corradino de Suabia cuando éstas se hallaban desprevenidas. Entre y la ciudad sostuvo el fuerte asedio de los güelfos italianos y franceses. en el siglo XI. jefe de los gibelinos de la ciudad. Faenza a Imola. que pasa de ser posesión de los Montefeltro. aunque algunos cronistas lo seguran. y por último. cuyo escudo era una garra de León verde sobre campo amarillo. atacado por la lepra. fundador de la Orden a la que perteneció el conde Guido. y dominaba la pequeña ciudad de Cervia. La ciudad de Forlí se encuentra bajo el dominio de los Ordelaffi. para huir de la persecución. cuya casa se encontraba junto a la basílica de San Juan de Letrán. y aprisionaron y dieron muerte a Montaña di Parcitade. junto a Roma. No está probada la intervención del conde Guido en semejante hecho. Promesa de perdón a quien se entregara y castigar luego a quien se rindiera confiado en sus palabras. El puente de Ceperano. sobre el río Liri. Se trata de Erardo de Valery. regidas por Maghinardo Pagani da Susinana. Casena. Según los comentaristas. En Rávena estaba regida por Guido da Polenta. era la puerta del reino de Nápoles: se dice que en esta ocasión los nobles napolitanos traicionaron a Manfredo. La última posesión cristiana en Tierra Santa. Dante se va a referir en los siguientes versos a las terribles guerras que tuvieron como escenario el sur de Italia las guerras samníticas y la segunda guerra púnica (el botín de anillos hace referencia a la batalla de Cannas) y posteriormente la lucha entre el normando Roberto Guiscardo y los árabes.En los tiranos de Romaña habían firmado una paz que puso aparentemente fin a sus crueles disensiones. la guerra entre Carlos de Anjou y la dinastía suaba. cuyo emblema es un león azul en campo blanco. Bonifacio VIII. lo hizo mediante el engaño. Su escudo era un águila roja en campo amarillo.

Lo cuenta Ovidio en Metamorfosis. vivió en la segunda mitad del siglo XII y sembró la discordia entre Enrique II de Inglaterra y su hijo primogénito. y por el: propensos a enfermedades como la malaria y el paludismo: Val di Chiana es una región cercana a Arezzo. según cuenta Lucano en Farsalia. El obispo de Novara. que dieron lugar a una fuerte rebelión contra la que el papa lanzó una cruzada a comienzos del siglo XIV. o bien por haber dado muerte a su vez a otro miembro de dicha familia. Sembrador de discordias políticas en Bolonia y la Romagna. hombre de carácter violento e incordiador. azuzó a Absalón a que se rebelara contra su padre (II Reyes. a causa de los vientos. para vengar la ofensa que éste les había hecho al no desposar a una muchacha de la familia (ver Paraíso. Geri del Beelo. fue el jefe de una famosa secta milenarista: los hermanos apostólicos. Los Lamberti fueron exiliados de Florencia con el resto de los gibelinos en . -. consejero del rey David. la Maremma es el litoral toscano.). dando así lugar a la sangrienta guerra civil contra Pompeyo. VII. lugar en la costa del Adriático. es el fundador de una corriente cismática dentro del propio islamismo. señor de Rímini. Murió en Reggio en . y ss. de Novara. Mosca dei Lamberti aconsejó a la familia de los Amidei que mataran a Buondelmonte Buondelmonti (). Bertrand de Born. pariente y discípulo de Mahoma (-). pero los dos nobles de Fano no necesitarán pedir una buena travesía de regreso. era de difícil navegación.Mahoma es el fundador del islamismo (-) a quien Dante considera más como un cismático del cristianismo que como el fundador de una nueva religión. Bertrand de Born.. hermano de Dante. XV-XVI). firmó la paz con los Sacchetti. Juno. Dante cita tres lugares famosos por su condición pantanosa. El cabo de Focara cercano a Católica. y ss. Vercelli está en el Piamonte y Marcabó en la desembocadura del Po. de quien poco dicen los antiguos comentaristas. fue un tribuno que aconsejó a César que atravesara el Rubicón. o bien a causa de las discordias que sembró en ella. que les convocó a una conferencia en Católica. Dolcino da Romagnano. El hecho debió de acaecer sobre . I. Angiolello da Carignano y Guido dal Cassero fueron traicionados por Malatestino Malatesta. XVI. entre Rímini y Pésaro. Hechos fuertes los rebeldes en el monte Zibello se vio obligado a rendirse en . porque serán asesinados antes. mandó una peste que asoló toda . en que Francesco. La llanura del norte de Italia. el famoso trovador provenzal. que dirigía la cruzada contra Dolcino. Alude ahora a los sucesos florentinos que dieron lugar a la guerra ente güelfos y gibelinos. rey de Egina. primo carnal del padre de Dante. Curión. celosa de la hija de Eaco. Enrique. Alí. señor de Altaforte. fue asesinado por un miembro de la familia Sachetti. y posteriomente quemado por hereje. Ambas familias permanecieron enemistadas hasta . Aquitofel. conocido por el nombre de «El joven rey» y que murió en ll.

patrón de la ciudad. mató así a su hijo Learco. X. a causa de los celos que le causaban los amores de Júpiter y Semele. en efecto una pandilla de jóvenes y ricos dilapidadores. Aghinolfo a Ildebrandino. Capoccio fue amigo personal de Dante. hija de Cinira. causó muchas desgracias a sus habitantes (Metamorfosis. fue convertida en planta olorosa de Arabia (Metamorfosis. IV. Juno. fue al parecer hijo secreto. Mirra. en el Casentino. y en multado por habérsele hallado borracho en una taberna. rogó a Zeus que la repoblara convirtiendo en hombre a las hormigas. XVI. III. Hécuba. fingiendo ser perseguido por sus compañeros. y siguientes). convenció con sus falsas palabras a los troyanos de que introdujesen en la ciudad el caballo de madera (Eneida. rey de Orcomene. Los florines tenían la imagen del Bautista. por lo que el rey. que según Génesis (XXXIX. que vivía en Bolonia en y que se dedicó a falsificar florines florentinos en el castillo de Romena. Las propiedades de la lanza de Peleo y de Aquiles son muy conocidas en la literatura clásica y medieval. Ino se arrojó con la otra. muerto antes de . enloquecido por Juno. rey de Chipre. Melicerta. reina de Troya. Tal vez una fuente cerca de Casentino. Una vez descubierto. siendo muchas veces comparada al beso o la mirada de la mujer amada. hecha esclava por los griegos tras la caída de la ciudad enloqueció de dolor tras la muerte de sus hijos Polixena y Polidoro y. se convirtió en perra (Metamorfosis. La mujer de Putifar. a lo que éste accedió. Este Buoso Donati fue tío del que hemos encontrado en Infierno. XIII. según Ovidio. Como veremos.la isla. Gianni Schichi dei Cavalcanti. -) acusó a José de haberla querido forzar.. fue hombre público de cierta importancia. de quien estaba enamorada. Algunos estudiosos modemos le identifican con un Adam inglés. Bartolomeo dei Faolcacchieri. huyendo de éste una vez descubierta. y era famoso tanto por sus prácticas alquímicas cuanto por sus habilidades como imitador de personas. Los hijos del conde Guido. -). El espejo donde Narciso se rniraba es el agua. llamado el Abbagliato («Alucinado»). dos alquimistas célebres en la época de Dante. . tomó la figura de otra muchacha para gozar de su padre. se trata de Griffolino de Trezzo y de Capoccio de Siena. Albero de Siena. al que se debe la fechoría más adelante relatada. al mar (Metamorfosis. hija de Cadmo. -). del obispo de Siena e hizo condenar por herético al alquimista. señor de Romena (lnfierno. Cuatro ejemplos de la vanidad y el amor desenfrenado por el lujo de los sieneses. rey de Tebas. único superviviente. El griego Sinón. ). fue quemado en Florencia en . Stricca y Niccoló dei Salimbeni eran hermanos y fundaron. desposado con Ino. hija del rey Cadmo. II. XXV. Guido Alessandro. o protegido. florentino. -). Atamante. -). a la que también perteneció Caccia D'Ascian.

que levantó las murallas de Tebas haciendo venirlas piedras con su canto. Anteo. en cuyo hielo tienen los pies. asimismo hijo de Neptuno y de la Tierra. Tifeo. hijo de Urano y de la Tierra. por el que sobresalen. está sepultado bajo el Etna. Tiene una altura de . según los clásicos. metros y una inclinación de . Sus dimensiones eran de cuatro metros. Nembrot habla una lengua producto de la confusión de Babel. donde se castiga en el hielo a los traidores. del de Cocito. Unos veinte metros. conduco). Briareo. fue uno de los centimanos. donde se castigan los traidores a sus familiares (como Caín mató a Abel a traición). Monte incierto.Alude al conocido episodio de Roncesvalles del cantar de Roldán. alguna interpretación a estas palabras. se encontraba en tiempos de Dante ante la antigua basílica. suco. Dante puede hablar bien de ellos a su regreso a la Tierra. denominado Caína. Al último circulo. detalle que Dante prefiere suprimir en este pasaje. como Góngora recuerda. El Tanais es el río Don para los latinos. uno por cada puente de Malasbolsas. Al llegar la hora de describir la región más profunda del Infierno. En el original. levantada en ll por Oddo dei Garisendi. según la tradición patrística. Se ha buscado. La Piña de San Pedro. pues al contacto con su madre recuperaba las fuerzas. pues este personaje es quien mandó construir dicha torre. Dante invoca a las musas para que le ayuden en su empresa. es famoso por su combate contra Hércules. Efialte. donde fue derrotado Aníbal por Escipión.. acaso de Escandinavia o de Rusia. como a Anfión. En la actualidad se encuentra en un patio de los palacios Vaticanos que lleva su nombre. Castillo sienés levantado en contra Florencia. hijo de Neptuno. y que aún se halla junto a la Asinelli en el centro de la ciudad. sin provecho. intervino en la famosa batalla contra el Olimpo poniendo el monte Osa sobre el Pelión. por no haber nacido todavía (Lucano. Anteo vivía cerca de Zama. Los gigantes que se levantaron contra Júpiter fueron derrotados en la batalla de Flegra (Infierno. buco. Los gigantes están colocados alrededor de las paredes del pozo infernal. las rimas de los dos primeros tercetos intentan dar una sensación de rudeza (chiocce. Los viajeros se encuentran en el primer recinto del último círculo. Aunque Dante nombra a seis debe imaginarse acaso nueve. Ticio fue muerto por Apolo. ) con los rayos fabricados por Vulcano. o el Panteón. coronado por catorce impresionantes torres. abbo. XIV. La Garisenda es una torre de Bolonia. quien debía sujetarle en el aire para vencerle. y no estuvo en la batalla de Flegra. que acaso nada signifiquen. . Farsalia. IV). en la línea que separa el círculo de Malasbolsas. rocce. que al parecer había coronado el Mausoleo de Adriano.

VIII. -: Tideo. Gianni dei Soldanier. que en la famosa batalla de Monteaparti traicionó a los güelfos de Florencia. los genitales. . pues a dicho personaje se atribuía el haber entregado el palacio a los griegos. y dando muerte a su vez a éste. Vivió en el último cuarto del siglo XIII. XXII). al contrario que el anterior. bis Toebaldello Zambriasi. gibelino florentino. traicionó al partido gibelino en . pues la vergüenza se manifiesta en la cara. legado pontificio en Toscana fue acusado de conspirar a favor de los gibelinos florentinos. que se mataron el uno al otro en por cuestiones políticas. Sassolo Mascheroni de Florencia dio muerte a un joven sobrino para apoderarse de su herencia. Ganelón o Gano es el traidor en la historia de Roldán.» En efecto. Dante no podia olvidar semejante castigo. aunque Homero en la Ilíada le presenta como a un hombre sabio que recomienda la devolución de Helena. El episodio lo cuenta Estacio en la Tebaida. dejando pasar un rayo de sol a través de la herida. este Carlino traicionó a los blancos vendiendo a los negros el castillo de Piantra Vigui. sobrino o hijo del rey Arturo. El segundo recinto es Antenora. donde se castigan las traiciones a la patria. En efecto. cuando encargado por Manfredo de detener a Carlos de Anjou se dejó comprar por éste y no le combatió. que mordió rabiosamente mientras agonizaba. mandó que trajeran la cabeza de su enemigo. de Bocca degli Abati. se pasó al bando güelfo junto con su yerno Giovanni Visconti. Hasta la cabeza. de Pistoia. durante el gobiemo de Catalano y Loderingo (Infierno. «Carlino hará menor mi culpa con la suya. tras el destierro de éstos en . de nobilísima famifia gibelina de Pisa. fue ajusticiado dentro de un tonel lleno de cuchillas al que se dio vueltas. Buoso di Dovera.Pietrapana es un monte de los Alpes. pero el rey lo atravesó de parte a parte de un lanzazo. Se trata. se pasó a dirigir la facción güelfa. Camincione di Pazzi mató a su pariente Ubertino de una puñalada. y luego decapitado. como veremos. príncipe troyano. hijos de Alberto de Mangona. que fueron derrotados. Descubierto el hecho. señor de Cremona. en . al cortar la mano de quien llevaba el estandarte de éstos. Tesauro dei Beccheria. mientras paseaban a caballo. Mordec. y decapitado por los güelfos. fue herido mortalmente por Menalipo. para otros. Sobrenombre de Vanni dei Cancellieri. intentó matar a éste. uno de los siete reyes que atacaron la ciudad. Alejandro y Napoleón. Al comienzo del verano. abrió Faenza a los güelfos de Bolonia. en la madrugada del de noviembre de . Aún vivía en . Ugolino della Gherardesca. que asesinó a su primo Detto y fue un hombre cruel. llamada así por Antenor. por su enemistad con la familia gibelina de los Lambertazza.

XXX. fue encerrado en una torre. aquí aplicadas a las alas de Lucifer. el brigada. consiguieron arrebatarle a traición el poder. La de fray Alberigo. pecado por castigo. Como propone Borges comentando el pasaje. fraile gozoso. . asesinó a su suegro Miguel Zanque (Infierno. aludía a la muda de los pájaros. Llama a Pisa nueva Tebas a causa de la crueldad proverbial de sus moradores (Infierno. El primitivo nombre de la antigua torre que se alzaba en la actual plaza de los Caballeros. y tras la derrota naval de Meloria () ante genoveses. Tal vez esté condenado en el Infierno por la traición hecha a su yerno. Branca Doria murió sobre . Los condenados de la Tolomea (así llamada por el Tolomeo que asesinó a los Macabeos a traición). Gaddo sí era realmente hijo del conde. cediendo a Lucca y a Florencia una serie de castillos. en su mayoría gibelinos. aquellos que traicionaron a sus propios amigos. pero crea en el lector una turbia sospecha.). a quien había invitado a comer. como.Posteriormente. XXII. el demonio (Infierno. era hijo de Guelfo. XXVI. ya que no había muerto de dolor. VIII). aunque sólo pretenda decir que el conde murió de hambre. y era ya un hombre maduro. hijo de Ugolino. Uguiccione era hijo del conde. Murió en Viterbo en . también durante un festín. Dite es. Vueltos a Pisa los prisioneros de la batalla Meloria en . Las tres cabezas (roja. etc. en la que los cinco murieron de hambre en junio de . de Génova. Personaje no localizado por los comentaristas. Atropos es una de las parcas. este verso tan debatido no alude a que el conde comiera los cadáveres de sus hijos. tomó el poder en Pisa. que ejerció de manera tiránica. Alberigo dei Manfredi. fue arzobispo de Pisa des-de . traicionándole a su vez. Se trata de la Judea. al contrario de los antiguos pensaron los comentaristas románticos. posesiones de Pisa. es decir. XXXI). Anselmuccio. Los comentaristas le calculan unos mil metros (Infierno. el más joven de los cuatro. y aún vivía en abril de . ). Palabras de un himno religioso debido a Venanzio Fortunato (siglo IV). era hijo de Guelfo y hermano de Anselmuccio. junto con dos hijos y dos nietos. Ruggieri degli Ubaldini. Ahora ha cambiado higo por dátil. y falta así a la palabra dada al traidor. bajo la dirección del arzobispo Ruggieri. que era de Faenza. en el momento de traer la fruta a la mesa. para arrebatarle su posesión de Logodoro. Dante respeta la condena divina. Branca Doria. de familia gibelina. Tres familias gibelinas aliadas contra Ugolino. siguiendo a Virgilio. El monte de San Julián. ya aparecida esta parte de la Comedia. región infernal en la que se castiga a los traidores supremos. hizo asesinar a su pariente Manfredo. Ugolino. Está condenado por traicionar a Ugolino. Islas del mar Tirreno. por nombre Ugolino. y tras la muerte de Ugolino dirigió los destinos de Pisa de manera que suscitó la condena del papa Nicolás IV. Nótese el parentesco de la figura infernal que pinta Dante. con las representaciones plásticas de la época.

que vendió a Cristo y sufre por ello mayor castigo. se refiere al ángel portero de la montaña del Purgatorio. y ss. Se trata de la Cruz del Sur. La gran seca es la tierra. se suicidó en el a. Como veremos en Purgatorio. que con su luz oculta a la constelación de Piscis.» El Aqueronte. Dante le elige a pesar de ello y de ser pagano por sus altas virtudes morales. que lleva hasta el Infiemo las penas olvidadas de los que se purguen en la montaña. Las tres cantigas de la Comedia concluyen con esta misma palabra: «estrellas» Calíope es la musa de la poesía épica.C. es este el momento en que pasan del hemisferio norte al hemisferio sur. «me hizo que me arrodillara ante él». Los hombres de la Edad de Oro. Los tres supremos traidores son Judas Iscariote. Así en Farsalia. enemigo de la polltica de César contra la constitución republicana. Como veremos. o Adán y Eva. se ha levantado en forma de la montaña del Purgatorio. Catón. antes que caer en manos de éste. vv. Lucifer fue arrojado del cielo por el hemisferio austral y las tierras que allí se encontraban. XVI. Las Piérides. los asesinos de César. se trata del río Leteo. . II. En todo lo que se refiere a este personaje. Sobre las siete y media de la mañana.amarilla y negra) pueden considerarse como una parodia de la Trinidad.que tu esposa Marcia. bajando. por lo que de nuevo encontramos la alusión a los supremos poderes. de quien Dante espera una ayuda para su canto. Es decir. En el Paraíso la musa deberá ayudarle aún más. en que fueron derrotadas por Calíope y convertidas luego en urracas por su osadía. Dante se inspira en Lucano. por miedo a él. «Yo vengo del mismo lugar -el primer círculo infernal donde se encuentran los no bautizados. Como veremos en el canto IX. Todo el hueco que sirvió para formar el embudo del Infiemo. cuyo punto culminante es el Calvario. que alegoriza las cuatro virtudes cardinales. comienza a subir desde lo más profundo del otro hemisferio. y al llegar aproximadamente a su mitad. pues Lucifer ocupa el centro de la tierra. XXVIII. En una esfera que se corresponde con la región infernal de la Judea. Por ello «un poco». El planeta Venus. La Osa Mayor Se trata de Catón de Utica. y acaso con el cordón de los franciscanos. hijas del rey Pierio de Tesalia. Estamos entre las cuatro y las cinco de la madrugada del ll de abril de . se retiraron hacia el boreal (donde según el pensamiento de la época. Bruto y Casio. que tiene encomendada la vigilancia del Purgatorio. desafiaron a las musas a un certamen. se hallaban todas). La leyenda está en Ovidio. El junco simboliza la humildad y acaso se encuentre en conexión con la cuerda que aparece en Infierno. Metamorfosis . justo en las antípodas del Calvario. espiritual y temporal: la Iglesia y el Imperio.

sin embargo.Es decir. tras haberle sido negado el pasaje en varias ocasiones. la montaña del Purgatorio en el hemisferio Austral que ocupan las aguas es la antípoda exacta del monte Calvario. Recordad que. en Jerusalén. Virgilio parece disgustado por haber merecido él también el reproche de Catón por entretenerse en cosas banales. La sorpresa de encontrar a Dante vivo en el Purgatorio hace que las almas llegadas a purgar sus culpas se entretengan indebidamente para saciar su curiosidad. Cuando la noche «ha triunfado». como veremos. son totalmente inmateriales. va contra el decoro que deben guardar las personas nobles y sabias. La noche. compositor de discutido origen toscano. pues si bien. Comienzo de una canción del propio Dante. no sucede de igual manera en otras muchísimas ocasiones. está anocheciendo en la India. como vigilante del Purgatorio. libre ahora del cuerpo tras la muerte.) Dante pregunta a su amigo por qué si ha muerto hace mucho ha tardado tanto tiempo en venir al Purgatorio para dar comienzo a su penitencia. y ss. No olvidemos que habla un alma. no llega a expplicar claramente el porqué. XXVI. Reaparece Catón. . personificada. La prisa. en el que se celebra la liberación de la esclavitud de Egipto. al igual que el reírse o cualquier otra desmesura. Cassella. En el hemisferio Boreal. . Fue compuesta no mucho después de y puesta en música por Cassella. Jerusalén ocupa el centro y España y la India los extremos occidental y oriental. «le caen» porque esta constelación no se descubre entonces por la noche. «me lavó la cara de toda la suciedad acumulada durante el viaje infemal».con el signo de Libra. respectivamente. en que es el latino quien reprocha a Dante el entretenerse con naderías. Dante muestra muchas contradicciones a lo largo de la obra. en el que se reunirán con sus cuerpos verdaderos). es decir. (Cfr. Alusión al último viaje de Odiseo. Como veremos en el v. el de la tierra firme. ha podido aprovecharse del jubileo que comenzó en la Navidad anterior. que puso música a alguna de las composiciones juveniles de Dante. que vimos en Inferno. Los muertos destinados al Purgatorio se congregan en la desembocadura del Tíber. y allí deben aguardar el tiempo que Dios decida para cada caso. III. En el recuerdo de su amigo Cassella o en el reproche de Catón. XXX. Purgutorio. Con respecto a la corporalidad de las almas (antes del juicio final. pues. XXV. sale del Ganges --es decir. como es propio del equinoccio de primavera en el que nos encontramos. Su cruda reconvención a las almas distraídas nos pone sobre aviso de los peligros de los deleites sensuales en el camino de la salvación. como en este caso. en el equinoccio de otoño. por lo que ambas se hallan en el mismo meridiano. según la cosmología de Dante. antes de emprender el viaje. Recordad el episodio en Infierno. Comienzo del Salmo CXIII. Cassella. vv. que él mismo comentó en Canvivium. se trata de la sombra de Cassella.

y en Nápoles algo después del mediodía. fue esposa de Pedro III de Aragón. Según ésta. hora del amanecer. que le excomulgó. y la imposibilidad de ver a Dios y satisfacer sus ansias de conocimiento. con su padre. Lerice es un castillo. en el confín de la comarca. Federico II. su cuerpo enterrado fuera de lugar sagrado fue cubierto de grandes piedras que arrojaron sus barones. y tienen que dar vueltas en torno a la montaña antes de iniciar su penitencia. papa desde hasta . Debió nacer en torno a y murió cerca de Benevento en . ambos en la costa de Liguria. pero casi todos coinciden en su atractivo y su nobleza. obviamente. obispo de Cosenza. Esposa de Enrique VI de Alemania (hijo de Federico Barbarroja). . si en el Purgatorio son aproximadamente las seis de la mañana. . cosa que no hace. Se trata de Manfredo. Alejandro IV y Urbano IV) y contra Carlos de Anjou. se encontraban bajo la excomunión. el hermano de Luis IX. tras haber intentado asumir la herencia de su padre y haber luchado encarnizadamente contra el papado (Inocencio IV. La historiografía de la época trató su figura con comprensible disparidad según sus opiniones políticas. Dante utiliza aquí un neologismo. fue sepultado en Nápoles por orden de Augusto (Purgatorio. al que atribuye un arrepentimiento salvador antes de la muerte. muerto en Brindisi. rey de Sicilia. en cambio. por ser éste de jurisdicción eclesiástica. que le sucedió en la corona peninsular. Su hija. también llamada Constanza. y lo mandó enterrar cerca del río Verde. y a Jaime II. hasta que el obispo mandó trasladarlo fuera de su territorio. Se refiere ahora a sí mismo. Manfredo va a referirse en los siguientes versos a la no comprobada leyenda acerca de su muerte. en Jerusalén son las seis de la tarde. y Rurbia un pueblecillo. ahora este deseo insatisfecho les atormenta.«Tú mismo has visto desear el saber aún más. Clemente IV. bajo cuyas tropas sucumbió el joven caudillo gibelino. y tiene que conformarse con el «quia» (el qué) sin preguntarse por otras cuestiones inalcanzables para las fuerzas humanas sin el concurso de la fe. se trata de un grupo de almas de aquellos que. Virgilio.El Purgatorio es la montaña más alta de la tierra. fue la madre de Federico II. que comparte con los filósofos de la antigüedad el lugar de los no bautizados. Bartolomé Pignatelli. VII). durante un tiempo treinta veces mayor que aquel que duró la excomunión. a pesar de haberse arrepentido de sus culpas antes de morir. «si dislaga». En efecto. Mas por haber carecido del auxilio de la fe. se muestra muy favorable al personaje. de quien tuvo a Federico. hijo natural de Federico II y de Blanca Lancia. Dante. La razón no puede alcanzar el porqué de los designios de Dios uno y Trino. sin resultado alguno. a algunos hombres de tanta altura intelectual que hubieran podido conseguirlo.

vivió hasta . que sale entre nosotros y el Austro. porque cuando el sol está en Capriconuo es inviemo en el hemisferio norte. habían pasado tres horas y veinte minutos desde el amanecer. Los fenómenos del hemisferio austral y boreal son totalmente contrarios. y ve que el sol se alza por su izquierda. El camino que mal supo seguir Faetón con su carro es la eclíptica que lleva los signos del Zodiaco. Otros leen en lugar de «cacume»: "cumbre". a oriente. hija de Manfredo. Dante se vuelve hacia la playa. como veremos. El sol.Manfredo quiere decir que si el obispo hubiese leído atentamente el pasaje evangélico (Juan. de Belacqua. Para mirar con satisfacción el camino recorrido o tal vez porque es de buen augurio mirar a oriente para orar. VI. Cuando Dante temió que Virgilio le hubiese abandonado había pasado una.» En el original «Cástor a Poluce». aceptada esta lectura. donde se encuentran las almas de aquellos que fueron tardos en el arrepentimiento. o viento sur. otras dos mientras andaba hasta la montaña y se encontraron el grupo de los excomulgados y hablaban con Manfredo. Esta idea es constante en esta etapa del viaje. había subido cincuenta grados. De Virgilio. El círculo que divide en dos el cielo cristalino es llamado en astronomía Ecuador y está siempre entre el sol y el invierno. y Dante por su boca. pero recordemos que se encuentran en el hemisferio austral. es decir. que recorre quince grados en una hora. de quien debió ser conocido en su . la traducción del verso sería «se sube a Bismantova y a Cacume». Si el sol estuviese en Géminis se vería la rueda del Zodiaco girar más al norte. Por haber sido excomulgado. Constanza. el norte. al contrario que en el otro hemisferio. Manfredo. Belacqua fue tal vez un fabricante de instrumentos florentino contemporáneo de Dante. En este terceto Dante compara la subida a la que se ven obligados en el Purgatorio con tres de los lugares más abruptos de la geografía italiana. Dante y Virgilio han llegado al antepurgatorio. es decir. pero ahora el sol se encuentra en Aries. Contra las doctrinas platónicas o maniqueas. Se trata. «El sol salía entre nosotros y el Aquilón. monte del Lacio cerca de Frosinone. ) sobre el arrepentimiento. La ladera del monte tenía una inclinación mayor de °. Noli en la Liguria. no hubiese obrado de esta manera. Antes de la diáspora. pide las oraciones de los vivos para acortar las penas de las almas del Purgatorio. Cacume. con lo que. y cuando está en Cáncer lo es en el hemisferio sur. El perezoso habla irónicamente a Dante por esforzarse tanto en una estéril disquisición astronómica. Bismantova es una montaña de los Apeninos en la región de Reggio. llamado acaso Duccio di Banavia. Sanleo está cerca de Urbino.

su hija Manentessa (esposa luego de Guido Selvatica. Obviamente. El propio diablo. Se trata del valle superior del Arno que ya hemos visto en Infierno. XXVII). Porque desemboca en el Arno. Irritado el diablo por no haberse podido llevar el alma de Bonconte. . de una noble familia de Fano perteneciente a la facción güelfa. entre la Romaña y Nápoles. donde ahora es medianoche. Es decir. Su esposa Giovanna y «los demás». No nos dice nada Dante de en qué círculo debía terminar luego su purificación. el mismo tiempo que estuvo con vida. hasta en el pequeño detalle del pantano. XXII. . Virgilio le insta para que no se detenga a pesar de los ruegos de aquellos que vienen a implorarle que lleve al mundo noticias de sus penas. príncipe troyano (Eneida I. el indolente le contestó con palabras de Aristóteles que «sentado se adquiere la sabidurla» a lo que Dante replicó que entonces no habría hombre tan sabio como él. aún debía estar vivo en . Es un eco de la Eneida. Marruecos equivale al norte de Africa. que al parecer tenía buenas razones en su rivalidad con Jacobo. que se creía había sido fundada por Antenor. perdonando incluso a sus verdugos. ruborizándose. muriendo en la batalla de Campaldino. ya que aún sigue con vida. Según algún documento de la época. con la posible intervención de Malatestine de Rímini (Infierno. Se trata de Jacobo del Cassaro. decide apoderarse de su cuerpo. -). El nuevo grupo que se acerca es uno de aquellos que fueron muertos violentamente y se arrepintieron de sus pecados en el último momento. Bonconte de Montefeltro era hijo de Guido (Infierno. VI. En Padua. fue muerto a traición por sicarios de Azzo VIII. «Stat ferrea turris ad auras». Tiene que aguardar el comienzo de su auténtica purgación en el antepurgatorio como todos los tardos en arrepentirse. La Mira es un pueblecito entre Padua y Oriaco. que tuvo lugar el ll de junio de y en la que tomó parte el propio Dante. El citado Azzo VIII de Este. que acogió a Dante en ) y su hermano Federico. Enemigo acérrimo de los Este de Ferrara.juventud de poeta trovadoresco. se ajusta muy estrechamente a la geografía de la zona. Arrepentidos de sus pecados. a quien encontramos en Paraíso. Dante. Perteneció al partido gibelino y luchó al servicio de Arezzo contra Florencia. a causa de su postrer arrepentimiento. El salmo L. XXX. XXVII). en efecto. en este pasaje. Es ya el mediodía. Se trata de una altísima cordillera del Apenino que separa el Val d'Arno casentinense del Val d'Arno superior. El Arquiano es un afluente del Arno que nace cerca del famoso convento de Camaldoli fundado por San Romualdo. Se cuenta que reprochándole Dante su pereza. con todo lo que el río llevaba en aluvión. y perdonando a sus asesinos. La Marca de Ancona está situada.

lo que ha dado pie a infinitas conjeturas y controversias. jurisconsulto del siglo XIII. debe tratarse de Pia dei Tolomei. fue muerto. tras la muerte de su hijo. salvo su nombre y los lugares de su muerte y su nacimiento. por Ghin de Tacoo (caballero sienés dedicado al bandidaje y citado por Boccaccio en el Decamarón). decidió deshacerse de ella arrojándola por una ventana del apartado castillo de la Pietra (). y al parecer. muerto a instancias del conde Ugolino della Ghererdesca en . Fue hijo del a continuación citado Marzucco Scornigniani. En acusó a la segunda esposa de éste. fue un famoso médico francés de los reyes Luis IX y Felipe III. Otros comentarios le prefieren muerto en . XV. La familia de los Alberti di Mangona. fue muerto por su primo Alberto en . XII) y de Orsello Orsini. que Felipe habia tenido de su primera mujer. Que se arrepienta de su falsa acusación antes de morir (no lo hizo hasta ) si no quiere ir a parar a un lugar peor que éste donde se encuentra su víctima. güelfos de Arezzo. Este cruel Nello había ya estado casado en dos ocasiones. XXXII. Federico Novello. a la que ambos pertenecían.Aunque apenas nos dice nada de ella. Su fortaleza consistió en hacer las paces con el temible Ugolino. Es decir. deseando desposarse con Margarita Aldobrandeschi. luchando contra los güelfos. en efecto. o Pierre de la Brosse. Pier da la Braccia. es decir. muerto en ó . El de Pisa debe ser Gano Scomigniani. y Felípe III le mandó ahorcar por traición. desposada con el despótico Paganello Panochieschi. a cuyo padre conoceremos en Purgatorio. repitiendo las jugadas para ver en qué ha consistido su fallo. en la comarca de Arezzo. hombre de gran reputación muerto en tras haber profesado como franciscano en Santa Croce de Florencia donde Dante debió conocerlo. Otros comentadores aseguran que la reina denunció al médico por haber atentado contra su castidad. pues Castilla y Francia se encontraban en guerra (). A su vez la reina acusó a Pierre de estar en tratos con el rey Alfonso X de Castilla. para facilitar la reconciliación entre las facciones rivales. Se trata de Guccio dei Tarlati. y viuda a su vez de Guido de Monforte (Infiemo. El propio Nello. en las Malasbolsas donde se codean los falsos acusadores. Maria de Brabante. señor del castillo della Pietra en la Maremma sienesa. ni que la causa de su muerte fuera su infidefdad o los celos de su marido. en venganza por haber aquel condenado a muerte a un hermano y a un tío de éste. belllsima muchacha sienesa. tras la batalla de Campaldino. Benincasa da Laterina. de la muerte del primogénito. padeció un verdadero destino trágico durante varias generaciones. luego Felipe el Hermoso. por uno de los Bostoli. No es admisible la opinión de algunos de que Pia muriese de fiebres palúdicas. Orso degli Alberti. hijo del conde Napoleón que vimos en Infierno. señor de Pietramala. y podestá de Volterra y de Lucca. para asegurar la sucesión de su hijo. que se ahogó en el Arno. . partidario de los güelfos.

Bonitafio. pues como veremos en el siguiente canto es Sordello quien guía a los otros dos poetas al valle de los reyes. el jardín del imperio. Tanto Rodolfo como Alberto se dedicaron a los asuntos de Alemania. hermana de Ezzelino III. escribe Virgilio «Desine fata deum flecti sprerare precando».» cuando es rápidamente interrumpido por el trovador. Huyendo luego de la venganza del noble anduvo errante por las principales cortes de la época. Dante le reprocha su desinterés y su abandono de las cosas de Italia en manos de Bonifacio VIII. La vida de Sordello es digna de la mejor novela de aventuras. y esposa de Ricardo di S. donde parece negar la posibilidad de cambiar el designio divino mediante la oración. Los paisanos de una misma ciudad. desgarrados entre las facciones politicas de su tiempo. despreocupándose de Italia. Dante ahora pasa revista a una serie de familias italianas célebres por sus opiniones contrarias. del alma del trovador Sordello de Goito. a quien veremos más adelante. como veremos. Escribió su brillante obra poética en provenzal. obtuvo cinco castillos en recompensa a sus servicios. y aparte de numerosos poemas de carácter amoroso. Fue elegido para la dignidad imperial en y muerto en por Juan de Suabia. bien de la misma ciudad. Esta es al parecer una de las principales razones que le movieron a Dante a encomendarle papel tan preeminente en su obra. Se trata. La identificación de estas familias ha sido bastante discutida por los comentaristas.. . a cuyo servicio se encontraba el poeta. hijo del emperador Rodolfo. Al parecer. Porque eran paganos. donde el imperio se consideró vacante desde la muerte de Federico II hasta la llegada de Enrique VII. En se encontraba prisionero en Navarra y fue liberado poco después por intercesión del papa Clemente IV. Virgilio iba a comenzar su respuesta a Sordello con algo así corno «Mantua me vio nacer. Nunca estuvo en Italia. raptó a la bella Cunizza da Romano. Alberto I de Austria. muriendo poco después. compuso una célebre obra titulada Ensanhament d'onor en la que pasaba revista a la mayor parte de los soberanos de su tiempo. «¿De qué vale que Justiniano te hubiera dado prudentes leyes si ahora no hay nadie para aplicarlas?» Los italianos deberían consentir la autoridad imperial que unificaría la multiplicidad de estados siempre en discordia. XXII-): «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Dante lo cita en «De vulgare eloquentia» como poeta y orador político. Los Capuletos . bien fueran de ciudades diferentes. en este caso el citado Enrique VII.» Probablemente se refiere a los religiosos ávidos de riqueza y poder. ya liberado. VI. mantuano nacido a comienzos del siglo XIII. Dante amenaza con el castigo divino a su descendencia.En Eneida. Se refiere al precepto evangélico (Mateo. La invectiva de Dante contra las discordias políticas de Italia parece estar inspirada en el propio Sordello. siendo muy apreciado como hombre de armas y como poeta por Carlos de Anjou.. En .

C. y aquí tomado como ejemplo de oposición a la política imperial. Rodolfo de Austria. acérrimo enemigo de la política de César. el Albia es el Elba. . En efecto Florencia había cambiado de constitución política en . a quien ya había aludido en el canto anterior por desatender los asuntos italianos. sino por no haber conocido la doctrina de Cristo. Porque Virgilio no conoce las leyes del Purgartorio. y caer de nuevo en el pecado. que había pasado al poder de Siena. al pequeño valle en que descansan los grandes monarcas. Sin esta luz bien se puede bajar. El trovador Sordello había compuesto un planto a la muerte del caballero Blacatz.). De su sucesor Enrique VII. . ahora en decadencia. Se refiere. Según los usos del tiempo. Nótese el carácter alegórico de las palabras de Sordello. o mejor. Fue emperador de Alemania entre y . La elección del «Salve Regina» puede estar justificada porque son reyes o grandes de la tierra quienes la entonan. los menores abrazaban a los mayores en los muslos o en las rodillas. que había sido en el mundo enemigo del anterior. los que tenían una pareja condición se abrazaban estrechándose la espalda. el propio Cristo Dante debe aludir al romano Claudio Marcelo (cónsul en el a. a invitaba a los reyes europeos de la anterior generación a comerse su corazón para que heredasen su valentía. Los primeros abrazos que se cruzan Sordello y Virgilio son los de dos simples paisanos que se encuentran. como veremos. los mayores en dignidad abrazaban a los menores por el cuello. Otokar II Bohemia.y Montescos no está claro que sean los mismos que recoge la leyenda de Romeo y Julieta. El Molda es el río Moldava. «Me encuentro en el infierno no por haber cometido falta alguna. Comienza ahora un largo repaso a los principales monarcas que reinaron en la segunda mitad del siglo XIII. También hace referencia a los continuos exilios. y a partir de este año la política florentina está como sabemos marcada por las discordias entre güelfos blancos y negros. por las distintas facciones de negros hasta la muerte de Corso Donati. pero no es probable que Sordello muriese asesinado. habiendo derrotado su candidatura las pretensiones imperiales de Alfonso X de Castilla.» No está del todo claro por qué razón se encuentra Sordello en el antepurgatorio. o dar vueltas sin emprender el camino de la purificación. Roma invoca la presencia del emperador como garantía del poder civil. Dios. de Verona. Los Monaldos y Filispescos eran de Orvieto. le demuestra toda su reverencia. . Al conocer ahora Sordello al autor de la Eneida. y posteriormente de a . Algunos opinan que se encuentra entre los muertos de muerte violenta. Sólo con la luz de la gracia es posible el progreso hacia la perfección espiritual. en el que afirmaba que con la muerte de éste se acababan las virtudes caballerescas. Fue rey . Posesión de la antigua familia gibelina de los Aldobrandeschi.

Murió en . El mal de Francis es el citado Felipe IV. marqués de Monferrato. región que Carlos I había heredado por su matrimonio con Beatriz. XX. La postura de Dante con respecto al personaje es bastante ambigua (Purgatorio. o literalmente: cuanto Constanza. El sucesor de Pedro III fue su hijo Alfonso III. tiene mayor razón de envanecerse de su marido. Wenceslao IV. llamado el Grande. murió en . Su hija Juana fue esposa de Felipe IV el Hermoso. dejando una fama. antes que su padre. En el planto de Blancatz Sordello. hermano de Luis IX. Enrique I de Navarra. nacido en . III). Valiente en la guerra y tirano como gobernante. Carlos II que gobemó indignamente Apulia y la Provenza. Paraíso. Lo conocemos ya como rival de Manfredo al que derrotó en la batalla de Benevento. acaso injusta. Casado con Constanza. recomendaba a Enrique que comiese grandes cantidades de corazón del héroe. Pedro. murió en . Jaime II de Aragón y Federico II de Sicilia comparten el desprecio de Dante por sus figuras como gobemantes. Dame afirma que ya de joven era mejor que su hijo en edad adulta. sucedió a su hermano Tebaldo (Infierno. fue rey de Sicilia tras la rebelión de las Vísperas Sicilianas en . Fue un rey muy afamado por su virtud. Enrique III de Inglaterra. Fue padre de Carlos de Anjou y de Felipe IV. muerto en . Murió en . VIII). de vida corrupta. Guillermo VII Sapalunga. que ocupa una posición más baja que los monarcas. XXII) en y murió en . Nació en y sucedió a su padre Luis IX en . el Atrevido que conversa con Enrique I de Navarra. segunda mujer del de Anjou. que murió a los veintisiete años en dejando tras sí mala fama. Murió en tras una . para que le infundiese valor. Es posible que Dante aluda aquí al hijo menor. como éste lo es respecto a Pedro III. derrotado por Roger de Lauria en su lucha contra los aragoneses. Ilamado el Justiniano inglés. fortaleza y sabiduría. el Gordo. El narigudo es Carlos I de Anjou. El detalle de su nariz chata lo confirma la iconografía de la época. rey de Bohemia a la muerte de su padre. se le atribuye el haber aconsejado a Carlos de Anjou el asesinato de Corradino (Purgatorio. nacido en . Dios mismo Lo dicho sobre la sucesión de Pedro III vale para la de Carlos de Anjou. la tienen para hacerlo del suyo. Felipe III de Francis. muerto muy joven. Pedro III de Aragón. hija de Manfredo (Purgatorio. su esposa. príncipe inepto y débil a quien sucedió Eduardo I. tras seis años de reinado. hija del último duque. XX).desde y murió en . Fue hijo de Jaime I al que sucedió en . Coronado rey de Nápoles por el papa. que la citada Beatriz y Margarita de Borgoña. Quiere decir Dante que tanto menor es Carlos II de Anjou en relación a su padre Carlos I.

«Te lucis ante terminum. Víbora y gallo se oponen también como simbolos negativo y positivo. Sordello se vuelve a Virgilio. de quien hablaremos más adelante. como ya sabemos. hijo de Giovanni Visconti y de una hija de Ugolino della Gherardesca. Las espadas truncas son la defensa contra la tentación. Beatriz de Este hija de Obizzo II. Las virtudes teologales.La necesidad de aguzar bien los ojos viene dada por el peligro de interpretar de una forma errónea una alegoría en apariencia muy simple. Acaso Dante lo conociera en el cerco de Caprona en (Infierno. son las cardinales. de la que el hombre puede defenderse. La víbora del escudo de los Visconti de Milán. En realidad. Murió en . encerrado en una jaula. perdiendo algunas tierras en su posesión de Monferrato y Canaves. fue conocidísima en toda Europa. como pidiendo una explicación. las almas del Purgatorio ya no necesitan pedir la ayuda divina para vencer la tentación. ¿No había advertido Sordello hasta ese momento que Dante estaba vivo? Su sorpresa y el no haber preguntado nada al encontrarse así lo hace suponer.rebelión popular. en efecto. hijo de Mateo Visconti. Representación de la justicia y la misericordia divinas. Conrado Malaspina fue hijo de Federico I. ¡unto al que ocupó el gobierno de Pisa en . güelfos (recordemos que Nino había sido gobemador de Gallura. Se preocupó tanto de favorecer a los suyos que no se preocupó de salvar su alma. himno compuesto por San Ambrosio y que se canta a la hora de completas para implorar protección frente a las tentaciones nocturnas. Villafranca se encontraba en el centro de Val de Magra. . De las discordias entre ambos se aprovehó el arzobispo Ruggieri. Para vengarle su hijo hizo la guerra de la ciudad de Alejandría. Fue gobemador de Gallura. en . en la Liguria. señor de Milán. honrará menos la tumba de Beatriz que el gallo del escudo de los Visconti de Pisa. marqués de Villafranca. en la comarca de Lumiguiana. Su hija Juana había nacido en torno a de su mujer Beatriz de Este y tuvo a la muerte de su padre una vida llena de sinsabores. tanto por su valor como por su liberalidad con los trovadores. Conrado Malaspina el Viejo vivió en la primera mitad del siglo XIII. pero con ello se quiere alegorizar la necesidad de la oración para las almas que en la tierra emprenden el camino de la penitencia. Dante no visitó las posesiones de los Malaspina hasta . respectivamente. Tuvo un papel de suma importancia en las discordias entre güelfos y gibelinos en Toscana. gibelinos. . XXI) o acaso en la misma Florencia. Ambos compartían las mismas ideas güelfas. La mujer de Nino. La casa de los Malaspina. muriendo alrededor de . casó tras la muerte de aquél con Galeazzo. que vivió hasta . En efecto. Ugolino Visconti. Las «Blancas tocas» eran la indumentaria propia de las viudas. en Cerdeña). en Cerdeña. Nino Visconti a Conrado Malaspina. pero a la que no puede atacar. rerum Creaton». Las otras cuatro.

Una por cada uno de los pecados capitales que se purgan en las siete cornisas del Purgatorio. Dante nos dice que en Italia está amaneciendo en estos momentos. pues hasta el momento Dante y Virgilio han estado recorriendo el Antepurgatorio. La espada puede significar la justicia o las palabras del sacerdote que mueven a la penitencia. Dante fue huésped de dicha familia. ) que mientras él soñaba con el vuelo en las garras del águila le había realmente transportado hasta la puerta del Purgatorio. El color del hábito simboliza la humildad del sacerdote. Recordemos ya la citada fábula ovidiana de Progne y Filomena. convirtiéndose en un eterno anciano. a medida que vaya completando su ascensión.a raptar al bello Ganimedes para que le sirviera de copero en el Olimpo. que alcanzó de los dioses el don de la inmortalidad. la satisfacción de la penitencia. El primer peldaño alegoriza el examen de conciencia. Ya que todo este pasaje alegoriza el sacramento de la penitencia. La esfera del fuego se suponía colocada entre la del aire y el cielo de la luna. una por una. Dante se verá libre de ellas. Eran las ocho de la mañana del de abril. pero no de la juventud. la confesión propiamente dicha. profetizada la muerte del joven Aquiles si marchaba a la guerra de Troya. «Me venció el sueño porque aún me pesaba el cuerpo con sus necesidades materiales. Como veremos.La inclinación natural y la educación. que el joven héroe se apresuró a recoger. La Aurora estaba desposada con Titón. sin poder ocultar su instinto bélico. Que fuese más incliado a la indulgencia que al rigor. El águila del sueño le recuerda a Dante la que Zeus enviara al monte Ida -acaso él mismo metaforseado. La firmeza de la autoridad eclesiástica.» Recordemos que los cinco son Virgilio. Es decir. . ofreciendo a las muchachas ricos presentes entre los cuales había deslizado un puñal. símbolo de la gracia iluminante (Infierno. mientras aquí en el Purgatorio son alrededor de las tres de la mañana. el ángel guardián acaso represente al sacerdote. Lucía. la de plata la ciencia y prudencia del sacerdote para examinar y juzgar las faltas. Sordello. ¿De nuevo un ataque al papado? Conrado predice a Dante que no pasarán siete años sin que conozca personalmente la virtud de los Malaspina. como hemos visto. en efecto. el segundo. su madre. al verdadero Purgatorio. Conrado y el propio Dante. alzándose con la constelación de Piscis. la de oro simboliza la autoridad derivada de Dios para perdonar los pecados. donde fue disfrazado de muchacha y educado como tal. le condujo mientras dormía de la custodia del centauro Quirón a la ciudad de Squira. En . o de Escorpión según otros comentaristas. el tercero. Dante se refiere a la leyenda según la cual. Nino. Tetis. se muestra especialmente generoso en sus alabanzas. II. con la que. hasta que Ulises vino a buscarle y supo astutamente reconocerlo. De las dos llaves.

. ). donde le encontraremos (Paraiso. como siempre en el Purgatorio. pues su escultor es. en este caso se trata de la Anunciación. «giustizia vuole a pietà mi ritene». en la superación de la pena. aplastados por el peso de las piedras que les humillan. Es decir.La segunda historia esculpida es la de David bailando ante el arca de la Alianza (Samuel. obviamente. En ellos encontramos ejemplos de mansedumbre. El oído decía «no». consiguió que Dios sacase a Trajano del Infierno. En el original: «già scorger puoi come ciascun si picchia». que como no bautizado le estaba destinado. casi como una cura de humildad. la roca resonó en señal de protesta ante el atropello. no seguirán tras el Juicio Final. En el original. puesta en boca de los soberbios. lo superan con creces. referido a María. ya en las paredes del círculo. tras cumplir el castigo. avergonzada ante la conducta de su esposo que considera impropia de un rey. Expulsado de allí éste y poniendo César las manos en el tesoro. según se pensaba en tiempos de Dante. por duras que éstas sean. que Dante sigue paso a paso. Escultor griego del siglo V a. La historia la cuenta Lucano (Farsalia. Sobre las diez y media de la mañana. pero la vista decía «sí». tal era la perfección de la escultura.Quien aún tuviese nostalgia del pecado. y lo llevase al Paraíso. se atribuye a San Ambrosio y a San Agustín. el propio Dios. himno de acción de gracias. . que ha existido antes que cosa alguna. XX). La tercera historia. Como veremos. Estos relieves. esposa de David. Recordemos la prohibición angélica de volverse hacia atrás que vimos en el canto anterior. ambiando de lado según los vericuetos del camino. que algunos explican como si los condenados fueran golpeándose el pecho. Las almas de los soberbios. Dios. Las penas del Purgatorio. ya en el suelo. hasta la llegada al primer círculo. La escena representa también a Micol. Han pasado dos horas desde el despertar del poeta a la puerta del Purgatorio. Fue muy difundida en la Edad Media. -) cuyo contacto indebido podía causar la muerte del infractor (v. lo que hace suponer en él afinidades con el cristianismo de todo punto improbables. César quiso apoderarse del tesoro público custodiado en la roca Tarpeya al cuidado de Cecilio Metelo. y ss. VI. pues no se escuchaba nada. El famoso Te Deum. esta actitud se contradice con el propio castigo al que están sometidos.. y el primero de ellos está. ). III.C. -). famoso por su canon dórico. Tienen que caminar procurando no chocar con las estrechas paredes. De tan escarpada como era no podía ser escalada. El papa Gregogio Magno. El canto comienza con una paráfrasis del Padrenuestro. II. fue atribuida a Trajano por Dion Casio (XIX.

Provenzano SaJviati. pero de igual manera que tas reciben las plegarias de los vivos. ruegan a su vez para que éstos no caigan en tentación. por quien Dante mostró gran admiración. El original «anzi che tu lasciassi il 'pappo' e' 'dindi'» hace referencia al lenguaje infantil. famoso gibefino muerto a mediados del siglo XIII. . El de las estrellas fijas. pero su cabeza entró en Siena en lo alto de una pica. miniaturista de la segunda mitad del siglo XIII muerto en y conocido de Dante. tarda siglos en completar su vuelta. Muerto en la batalla de Colle di Valdelsa (). castillo cercano a Siena. Dice la leyenda que el diablo había profetizado a Salviati que su cabeza sería la más alta de los sieneses. Para ejemplificar lo dicho anteriormente. La oscuridad del pecado. representante aún de la influencia bizantina. con lo cual su nombre queda preservado más largo tiempo. fue superado totalmente por las nuevas formas plásticas de Giotto. Dante. Las almas del Purgatorio ya no pueden pecar. hecho Prisionero a un amigo suyo. Fue decapitado por los florentinos. Nada sabemos apenas de este Franco de Bolonia. lo que pondría aún más de manifiesto la aprendida humildad de éste. en efecto. vencedor en Montaperti. El pintor florentino Cimabue. Él creyó asegurada la victoria. Los Aldobrandeschi fueron. El Sol.«No que estés dentro de los cielos. Trabajó para los papas y fue muy celebrado en su tiempo. pues estás en todas partes. II. se dedicó al bandidaje y fue muerto por los sieneses en . de Siena. hijo de Gughelmo. que se sabe de carácter altivo y soberbio. que según Convivium.Carlos de Anjou había. en efecto. Omberto. reconoce en el círculo de los soberbios su propio lugar en el Purgatorio (Purgatorio. de dos ejemplos. por boca de Oderisi. señor de Campagnatico. Virgilio. jefe de los gibelinos toscanos. tomados uno de la pintura y otro de la literatura. o según otros ahogado en su lecho. Dante se vale. . sino porque aquí demuestras más tu poder y tu amor hacia los ángeles. a menos que le siga una época de decadencia. o bien defendiendo su castillo. Está hablando Omberto Aldobrandeschi.» La caridad divina. y a su vez será superado por otro poeta. Oderissi da Gubbio. borraron toda la fama que de él quedaba en la ciudad. La fama del artista dura poco. Vueltos al poder los güelfos. acaso el propio Dante. XIV. por cuyo rescate exigía una suma desorbitada. una antiquísima y soberbia familia feudal. Guido Cavalcanti superó a su maestro Guido Guinizzelli. Porque se vende por dinero. II. XIII). acaso fuera un alumno de Oderisi. Estaría en el Antepurgatorio.

y ss. ofreció a Erifile un collar si conseguía que su esposo acudiera a la batalla. Holofernes. Un ángel exterminó su ejército y sus hijos le asesinaron ( Reyes. IV. que desafió a Atenea a tejer y fue convertida en araña por la diosa. ss. -). Eco de Mateo. aleccionan a los soberbios. a quien el persa Ciro había matado a su hijo. en su arrogancia. no disponiendo de esa cantidad. que borrará a Dante la primera P de su frente. El último ejemplo es el de la soberbia Troya incendiada y arrasada por los griegos. En los versos aparecen las tres variantes.Se abre aquí una larga serie de estrofas acrósticas. Roboán. fue convertida en piedra. «hombre». se vengó de éste. XXII. En toda la serie se recogen los ejemplos de soberbia castigada que. Según algunos comentaristas. XIX. Tebaida. las cuatro siguientes comienzan con V. Niobe. esculpidos en el suelo de la comisa. El segundo grupo los que causaron su ruina con su propia vanagloria. castigados por sus propias víctimas. sublevado contra él por no haber querido. provocando la presagiada muerte del esposo (Esta cio. Palas Atenea y Apolo. luchando contra los gigantes.II. También en Metamorfosis y en Eneida). Marte. Erifile fue muerta por su hijo Alcmeón en venganza por haber traicionado ésta a su esposo Anfiarao. II. . las cuatro siguientes con . La torre de Babel. es decir. XII.» . hijo de Salomón. reina de los masegetas o escitas. David maldijo aquel valle con la sequía ( Samuel. El tercero es el grupo de los soberbios contra el prójimo. decapitado por Judit en el cerco de Betulia. -). se puso a mendigar públicamente en la Plaza de Siena. . Han pasado seis horas del día. El ángel guardián del primer círculo. Ha pasado. que debe inspirarse en un pasaje de Herodoto..Oderisi profetiza tal vez la necesidad que tendrá Dante de mendigar en el exilio. Aracne. Saúl se suicidó tras su derrota en Gelboé a manos de los filisteos. que se sublevó contra los dioses olímpicos. sabía que moriría en caso de acudir a luchar contra Tebas. Briareo. Este terceto resume no sólo el acróstico. Argia. castigados por él mismo. XXXVII). mujer de Polinice. mientras que ésta sólo tenía a Apolo y Diana. que exterminaron a los nióbidas. : «Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Tamiris. que se ensoberbeci ante Latona por tener siete hijos y siete hijas. tuvo que huir del pueblo. una vez derrotado. sino los tres tipos de soberbia a los que hemos aludido anteriormente. las cuatro siguientes con M. dando como resultado Vom.Salviati. -). El rey asirio Senaquerib se había burlado de la confianza del rey Ezequía en el Dios de los hebreos. Isaías. la hora del mediodía cuando los dos viajeros se aprestan a subir a la segunda cornisa. cortándole la cabeza. disminuir los impuestos ( Reyes. que dada su condición de adivino (Infiemo. Dante lo cita de Orosio (Historia. pues. XX. los cuatro primeros son los soberbios contra Dios. ). como en efecto hizo.

Sapía dei Salvani. Principio de la primera bienaventuranza del Sermón de la Montaña (Mateo. De la Ciudad de Dios.en Telamón. A continuación tres casos de amor al prójimo. como en el resto de las cornisas. con la derrota de estos últimos. cuando lo peor está aún por pasar. el mirlo viendo un buen día ya a finales de enero canta «ya no te temo. según algunos contemporáneos suyos. que se hizo pasar por su amigo para salvarle la vida. ). que ya estaba predestinada por Dios. recuérdese. El primero referido a María. pues decía que podía ser engañado. Al parecer. ambos en . V. De nuevo los temores de Dante de ser condenado a purgar su soberbia al parecer con razón. A pesar del plural en el original «voci». El tercer ejemplo son palabras del propio Jesús en el Sermón de la Montaña (Mateo. o Jerusalén Celeste. ): «Amad al que os ofende. El siguiente ejemplo hace referencia a la proverbial amistad entre Orestes Pílades. Según la fábula. Compraba peines en Pisa y en Siena y tiraba los de mala calidad. es una ciudad del interior. que acabaron en fracaso estrepitoso. porque al tener la montaña forma cónica va disminuyendo hacia la cumbre. Piero da Campi. como ejemplos en contra de la envidia. XXXI). La una es la construcción de un puerto -Siena. Los viajeros han llegado al repecho donde se purga el pecado de la envidia Éste es lógicamente menor que el primero. pues salí del inviemo». era tía del Provenzán ya conocido por nosotros (Purgatorio. El sumario y las pesas hacen referencia a dos grandes escándalos que entre la magistratura y los comerciantes respectivamente tuvieron lugar en Florencia. al parecer mostró su satisfacción ante la derrota y vergonzosa muerte del sobrino. debe ser entonada por un solo ángel. Murió en . localidad muy insalubre. como hemos visto. pero no engañar a su vez. XI). llamado Pettinaio a causa de su profesión de vendedor de peines. esposa de Ghinibaldo di Saracino (Infierno. hace referencia a las bodas de Caná. Dios. por el podestá que comenzó su construcción. En estos últimos versos alude Sapia a dos empresas descabelladas de lo sieneses. La batalla de Colle tuvo lugar en . La otra era la . Da cuenta de ello Federico II en «De arte Venendibus cum avibus».La iglesia de San Miniato domina la ciudad de Florencia (la irónicamente llamada «bien guiada») al otro lado del Arno. Envidiosa de la prosperidad de éste en Siena. que es preciso cruzar por el puente llamado Rubaconte.» Se trata de una práctica común en cetrería para amansar a las aves de presa. La derrota de los sieneses. Para evitar que Dante corra peligro de caerse. murió a los ciento nueve años en con una extraña fama de santidad. entre los florentinos güelfos y sieneses gibelinos.

En la Rornaña. el tiempo y las esperanzas. que lamentará la decadencia de las grandes familias feudales. y fue amigo de Guido. en nombre de los negros y dirigiendo una feroz represión contra blancos y gibelinos. que dejó una gran fama de hombre envidioso y murió en . de Rávena. tras la visita al círculo de los soberbios. podestá en varias ciudades italianas que gobernó con gran crueldad Florencia en . Circe es la famosa hechicera que convertía en bestias a los hombres d Ulises. murió en y tuvo gran fama de hombre sabio. Nótese el tono de humildad que. Pier Traversaro. Bernardino di Fosco. «là "v" é mestier di consorte divieto». que debe escuchar la maldad de su sobrino. perdieron la vida a causa de la malaria tan frecuente en Telamón. corta carrera literaria. Recuérdese que Dante no ha contestado aún a la pregunta de Guido al principio del canto. Guido del Duca. Veremos esta cuestión en el próximo canto.búsqueda infructuosa de un río subterráneo llamado Diana. Ahora es esta comarca la que va a sufrir la repulsa de Dante por medio de Guido.El Arno nace en la región más abrupta e intrincada de los Apeninos (macizo del que los antiguos pensaban que Sicilia se había desgajado por un terremoto). gibelino. Porque el lugar impulse naturalmente al mal a sus habitantes. que luego van a originar las lluvias de las que se generan los ríos. en dicha isla. güelfo muerto hacia . ). En defendió Faenza contra Federico II. por el momento (). El sobrino de Rinier es Fulcieri da Calboli. Guido di Carpigna. . El sol evapora el agua del mar formando las nubes. gibelino muerto en . junto al dinero. Murió en una batalla en . acaso los encargados de la construcción del puerto que. En el original. Guido da Prata vivió entre los siglos XII y XIII. . Los que hablan son: primero (v. el otro (v. Monte del Apenino en que nace el Arno. güelfo de la región de Romaña. Ahora se refiere a Dante. de Rávena. El propio Rinier. y llegó también a ser podestá en varias ciudades. Fabbro del Lamberza. Ahora se refiere a Pisa. más malignos aún que los perros aretinos. ) es Riniero dei Paolucci. que abasteciera de agua a la ciudad. e Montefeltro. de la familia de los Onesti. señor de Calboli. El Peloro es el cabo de Faro. Lizio da Valbona vivió en la segunda mitad del siglo XIII y fue amigo de Riniero. Es decir. era de origen humilde. bienes que quien los obtiene no quiere compartir con nadie. podestá de varias ciudades. adopta Dante para referirse a su. o por la costumbre arraigada en éstos. Arrigo Mainardi vivió en los primeros años del siglo. «Los almirantes». Los lobos son ahora los florentinos. Se refiere ahora a la ciudad de Arezzo.

Una vez terminado el discurso de Guido y dejados atrás este grupo de envidiosos. «Otra» es otra mujer. las de los iracundos. de la familia Ubaldino. Beati misericordis. cuyo estigma en la frente impide que le mate nadie (Génesis. Al llegar a la tercera comisa. es el comienzo de la quinta bienaventuranza (Mateo.Ugolino de Azzo era toscano. El ángel guardián de la segunda cornisa. y dan motivo a la envidia. La del Sol. En Italia era la medianoche. La cualidad de joven atribuida al santo no procede de la escritura. rey de Atenas. «bienaventurados los misericordiosos». XXVII. Maghinardo (Infierno. ext. sino de la iconografia. -). II. II. pues no tuvo descendencia. que relata Valerio Maximo (V. Dos principales familias de la Romaña. ). Goza tú que vences se refiere a la victoria sobre la envidia. Lo que da pie a una obvia disquisición dantesca sobre la diferencia de los bienes materiales. Notar cómo en este paso Dante ya no advierte la desaparición de la P correspondiente. Ambas frases son cantadas por el ángel. famosas. Personaje casi desconocido. perdido en el templo de Jerusalén (Lucas. güelfo de Faenza. La primera es la de Caín. Que el del Sol. ). que les mostrará el paso a la tercera. ) o a una antigua familia extinguida en . y los bienes espirituales. La estirpe de los Malvicini. Aglauro. a quien los hijos no podrán deshonrar. La segunda visión corresponde a una anécdota de Pisistrato. por su forma de vivir los ideales caballerescos. La tercera escena es el martirio del protomártir San Esteban que éste acepta perdonando a sus asesinos (Hechos. Dante es sorprendido por tres visiones que ejemplifican la mansedumbre. . IV. hija de Cécrope. tirano de Atenas por cuyo patronato lucharon Atenea y Poseidón. Comienza la tarde en el Purgatorio. con el dios Hermes (Metamorfosís. fue convertida en piedra por oponerse a los amores de su hermana. I. que disminuyen al compartirse. los viajeros escuchan en el aire unas voces que amonestan contra la envidia. Pequeña ciudad cerca de Forlí. El rayo se refleja con un ángulo igual al ángulo de incidencia. ). condes de Beguacavallo se había reducido en a tres hijas. VII. -). Su familia acaso aluda a los Mainardi (v. como el amor divino que se acrecienta al repartirse. como dice Dante. murió en . que parece oscilar entre los trópicos. Dante aprovecha la subida para aclarar una duda surgida de las palabras de Guido del Duca (Purgatorio. V. Ugolino dei Fantolín. Señores gibelinos de Faenza. ). La primera es la de Jesús niño. -). Los herederos de las otras dos ciudades son indignos de sus antecesores. famosa por la liberalidad de sus caballeros. a quien envidiaba. XIV). mientras la piedra cae verticalmente. una de ellas esposa de Guido Novello da Polenta. que mejorarán de condición cuando haya muerto su demonio.

pero luego consigue obrar libremente. entre lo espiritual y lo temporal. pero únicamente en su interior. o más bien se debe al propio carácter de los hombres. a la imprecación de Guido del Duca contra la Romaña. Así debían hacer los sacerdotes . -) con una explicación de Santo Tomás a una alegoría que contiene dicho pasaje. para el de Aquino. Los levitas no podían poseer bienes terrenales. distinción que los papas han olvidado. Frente a los «dos soles» aquí citados. Corrado III da Palazzo. y vivió en la segunda mitad del siglo XIII. Para los franceses el término «lombardo» era igual a italiano. XI. pues estaban encargados del culto hebreo. Murió en Treviso en . Los hombres están sujetos a Dios. XIV. que Dante alaba en Convivium IV. donde se refugió al ser expulsado de Reggio por ser gibelino. Sin la libertad no habría ocasión para el castigo o la recompensa a las acciones humanas. como veremos. y la pezuña partida representa la distinción entre el bien y el mal. Al principio el alma encuentra ciertas dificultades para vencer el influjo de los cielos. Guido da Castel. Este personaje fue. Es decir. cuyo poder venía como un reflejo del poder de Roma. El humo simboliza que la ira ofusca el entendimiento de no puede discernir el bien del mal. condena la confusión del poder espiritual y político que ha llevado a cabo el papado de su época. político y diplomático que frecuentó a los soberanos del norte de Italia. La observación de Marco de que la gente no se inclina a la virtud. «rumiar» significa conocer bien la doctrina. XVI. murió en torno a . por quien fue excomulgado en . nunca la determinan. El poder público debe orientar a los hombres hacia el bien. Bonifacio VIII hablaba del Sol y la Luna. sin perder por eso su libertad. Marco va a ejemplificar sus palabras con las discordias entre Federico II y Gregorio IX. Habla. Dante mezcla aquí un eco de la escritura. IV. dando lugar a innumerables desórdenes. Dante posiblemente lo conoció en Verona.Las visiones eran verdaderas. que acaso hubieran podido evitarse. De él se conservan algunas anécdotas que demuestran su rectitud. gibelino. Los astros únicamente influyen en los impulsos iniciales de una acción. para referirse al papado y al imperio. «semplice» equivale tal vez a «leal». un sabio cortesano. según los antiguos comentaristas. En efecto. Dante había escrito sobre el tema en su obra «De Monarchia». por lo que Dante pide al cortesano que le explique la causa de que el mal se enseñoree de la tierra una inclinación forzada por los astros. Marco de Lombardía. La ciudad auténtica es la Civitas Dei agustiniana. Marco Lombardo. A los bienes terrenales. El Buen Gerardo es Gherardo Da Camino. de las que se salva este personaje: en el original. Sabemos de él que fue capitán de la facción güelfa y hombre muy admirado por sus virtudes. señor de Brescia. y tenía connotaciones muy negativas. también mencionado laudatoriamente en Convivium. En Lombardía. cualquier malvado. . -.

Si no «El Buen Gherardo». . Llora más la muerte de su madre que la de Turno. Dante debe confundir en este pasaje a las dos hermanas. La primera es la historia de las hermanas Progne y Filomena. Progne en golondrina y Terco en abubilla. sólo podría llamarle «El padre de Gaia». III-VII). Amata.cristianos (Números. bien sea por sí misma. pasara a las manos de Eneas. como los escolásticos. piensa que o le engaña o es un ardid para que le cuente cosas de él. . y Progne. no dejó muy buena fama entre sus contemporáneos. bien sea directamente inspirada por el Querer divino. Dante. Cuando no son los sentidos los que mueven a la facultad imaginativa (aquí «la fantasía») es una fuerza («una luz») que procede del cielo. ministro del rey Asuero (Ester. siendo al fin condenado a muerte. donde se describe la conformación del mismo. en forma de influencia astral. Las cosas deben amarse forzosamente a ellas mismas. sino Progne. Dante. a modo de ejemplo de los daños causados por la ira. muerta en . las doctrinas escolásticas. se suicidó al conocer la muer:e del rey Turno. La hija de este noble. Comienza ahora una serie de visiones que Dante debe compartir seguramente con los condenados a purgarse en este círculo. El ángel que guarda la tercera cornisa y muestra el camino de la cuarta. pues no fue Filomena la impía. el amor natural. en venganza. en la que los naturalistas de la antigüedad no advirtieron una pequeña abertura que les permite la visión. a quien su hija estaba prometida. se corresponde en cierto modo con el canto XI del Infierno. -). Dante sigue. como realmente sucedió. Se trata ahora de Amán. el tío de Ester. muy amigo de los Donati florentinos. Es la voz del ángel del tercer círculo que les muestra la subida del cuarto. trata. sirvió de comer a éste el cuerpo de su hijo. Según la leyenda. mujer del rey Latino y madre de Lavinia. temiendo que ésta. en el Convivium. XVIII). VI) y que gozó de amplísima fama. Sobre las seis de la tarde del de abril. Los rayos del sol poniente ya sólo alumbran la cima de la montaña Esta larga digresión en tomo al amor y a su mal uso como causa de todo pecado posible. Al pasar al circulo cuarto Dante se encuentra libre del peso de otra de las P que el ángel portero había marcado en su frente. como es habitual en él. III. Los tres personajes de la historia fueron posteriormente convertidos en pájaros: Filomena en ruiseñor. y a la población judía. Sorprendido Marco de que Dante no conozca al buen Gherardo da Camino. distingue una ira mala y otra buena. que relata Ovidio (Metamofosis. en efecto. XII. que intentó perder a Mardoqueo. La Bienaventuranza de Jesús está en Mateo V. Filomena fue violada por su cuñado Terco. El topo tiene los ojos cubiertos por una pielecilla. El tercer ejemplo procede del propio Virgilio (Eneida.

como ya hemos visto que hace el fuego dirigiéndose a lo alto necesariamente. Pero la bondad del amor depende del objeto al que se dirija. Intentaré explicar brevemente su argumento: toda alma.No puede entenderse a ninguna criatura que se valga por sí misma. y como nadie puede desear su propio mal. nadie puede odiar a Dios. que marchó diligente a visitar a su cuñada Isabel al saber que ése encontraba encinta de San Juan . en los círculos quinto. en sentido contrario al del Sol. La avaricia. y el alma se dirige a dicha imagen. La razón es quien termina por dar el consentimiento o no a una acción que se presenta al alma. corriendo noche y día por el cuarto círculo de la montaña. pues ya es materia de fe. como veremos más adelante. moviéndose de occidente a oriente. corriendo de noche con grandes antorchas encendidas a las orillas de los ríos Ismeno y Asopo. Se inicia aquí una larga digresión virgiliana acerca de la naturaleza de amor. Los bienes mundanos. Los sentidos forman en nuestro interior la imagen de bienes apetecido en el exterior. El alma ha sido creada con la potencia de amar. La luna tardó en salir casi hasta la media noche. o ira. el llamado pecado de acidia que se purga en este cuarto círculo. la gula y la lujuria. que en Roma se pone en dirección a Córcega y a Cerdeña durante el invierno. donde se encuentra la propia esfera ígnea. Es decir. se purgan en los tres primeros círculos que ya conocemos. su patrón. para disfrutar de dicho bien. Existe aquí cierta correspondencia con los condenados en la laguna Estigia del Infierno. y no merecen alabanza ni desprecio. y cualquier imagen de bien hace que esa potencia se convierta en acto. posee una virtud que únicamente se pone de manifiesto mediante sus efectos. gritando ejemplos de solicitud y pereza. soberbia. Opinión de los filósofos epicúreos. sexto y séptimo de la montaña. deseando gozar de ella. Es decir. El resto tendrá que aguardar a que se lo explique Beatriz. El fuego por naturaleza tiende hacia lo alto. De igual manera el alma tiende a aquello que considera un bien. es decir. de Dios. que debe tender hacia el primero y rechazar el segundo. pues éstos son instintivos. Nada sabemos de la procedencia de la conciencia o de los apetitos. unida al cuerpo pero diferente de éste. Virgilio nació en el pequeño pueblecillo de Pietola. si va hacia la cosa amada sin poder evitarlo. Se trata de una turba de los que purgan el pecado de acidia. María. Virgilio sólo puede explicarle lo que ve la razón. Pero en el hombre también es innata la razón. y este es el fundamento de toda la rnoralidad. Los tebanos celebraban a Dionisos. y la voluntad. que le hace discernir el bien del mal. envidia y afán de venganza. junto a Mantua. o que se encuentre separada de su prircipio. Estas tres formas de amor desviado de su objeto.

Dante. cuando el calor del día anterior. cercano ya de la muerte en . se duerme. El segundo ejemplo se refiere a los compañeros de Eneas. XX. Símbolo de los vicios de la avaricia. hijo bastardo del anterior. La quinta cornisa es la de aquellos que purgan el pecado de la avaricia. V.» Tal vez Gherardo II. sino al padre. y no nos detenemos para indicaros el camino. que murió en . Los geomantes son los astrólogos. Es su segunda noche en el monte del Purgatorio.» .La comparación viene dada por la palabra «reclamo» del v. V. Recordar la fábula recogida en la Odísea. Notad la independencia de criterio del poeta mostrándose tan crítico con el padre de sus protectores y admirados Cangrande y Bartolomé della Scala. . «Perdona si nuestro deseo de reparar nuestra acidia nos hace ser descorteses contigo. La Fortuna Mayor es una constelación entre Acuario y Piscis. El Primero el de los hebreos que murieron sin ver la tierra prometida por haber sido remisos a obeceder a Moisés. pues murió en . Salmo CXVIII: «Mi alma se ha postrado en el suelo. Llorará el haber impuesto a su bastardo como abad de San Zenón. Como en el sueño de la noche anterior le había despertado el fuego donde parecieron arder él y el águila. Es curioso que Dante se valga de un sueño para dejar a su maestro en posición bastante desairada. Es la voz de un nuevo ángel que les conduce al quinto círculo Bienaventurados los que lloran porque serán consolados (Mateo. La mañana del de abril.). de cuya hospitafidad gozó Dante en el exilio. Poco antes del amanecer. Al final de la comitiva dos ejemplos de los males que acarrea la acidia. Las bellezas del cielo. o como la mirada del amante embellece a la persona amada. ). y ss. Giuseppe. y abad de San Zenón desde a . Milán fue arrasada por oponerse a Federico Barbarroja en . . partidarios de Pompeyo (De bello civili. que decidieron permanecer en Sicilia y no participaron con él en la gloria de la conquista de Italia (Eneida. l). e imaginamos que agotado por la caminata de todo el día. Es la templanza que viene a proteger a Dante contra el vicio y que reprocha a Virgilio el que no la haya expulsado él mismo (v. Vivifícame según tu palabra. que se purgan en los tres círculos restantes.Ya hemos visto cómo César mandó a Bruto incendiar el puerto de Marsella al dirigirse hacia España. Nada sabemos de este personaje. O bien como al estar enamorada una persona parece embellecerse. ya agotado no puede combatir con el frío que viene de la luna. Sin embargo. Era contrahecho y de escasas luces intelectuales. S). ya caída la noche. Para atacar a Afranio y Petreyo. Dante no culpa al hijo. señor de Verona. gula y lujuria. Alberto della Scala.

o de otro modo. pero sincera. I. cónsul de la época republicana que rechazó el soborno de los samnitas. perteneciente a una riquísima familia genovesa. Como en los restantes círculos de la montaña. obispo de Mira entre los siglos III-IV. -. siendo aún joven. a las tres hijas de un hombre pobre. por un personaje de baja extracción. pero en cuyo origen está la usurpación de la corona. sobre a qué marido pertenecería tras el juicio Final una mujer que se hubiera casado con siete hermanos muertos consecutivamente. de hecho. San Nicolás. bajo los carolingios Luis IV y Lotario y murió en . habiendo hecho coronar aún en vida a su hijo Roberto II «El Piadoso». tras lo cual volvió a Génova con los suyos. en Liguria. movido por la codicia. que rodeen hacia la derecha «Sabe que yo fui sucesor de Pedro. Jesús contestó que ni ellas se casarían tras el juicio (Neque nubent neque nubentur). II. llamado Capeto por la capa que vestía por ser abad laico de S. conde de París y de Orleáns. El condado de Lavagna. Así pues. El segundo alude a Fabricio Luscinio. . primer monarca de la dinastía reinante en Francia tras haber puesto fin al gobierno carolingio en . dando la derecha al precipicio y no a la pared rocosa. que sin ser rey gobernó. sin recibir siquiera la tiara. Hugo I el Grande. sino que todos serían como los ángeles de Dios.Es decir. I. hija de Niccoló dei Fieschi. Pero el poeta confunde a este Hugo. Vv. posesión de los Fieschi. su conversión fue tardía. ). El primero alude al parto de María en el establo de Belén (Lucas. El texto está en Mateo. de quien quedó viuda en . hermano de Ottobuene. y se refiere a un problema que plantearon los saduceos a Jesús. ofreciéndoles a escondidas una considerable suma de dinero para su dote. -. Según una leyenda muy extendida en el medievo. con su padre. Al parecer. Muy duro es el juicio de Dante sobre la familia Valois. que expulsará a la loba de la codicia. De saber algo más acerca de Adriano V. y cuya política siempre había sido fuertemente antiimperial. Infierno. que junto a reyes crueles o codiciosos había dado también otros santos -Luis IX. Alagia. Dante debió ser huésped del matrimonio en Lunigiana. Alusión al Lebrel de Infierno. Cfr. según Valerio Máximo. y patrón de Bari. .» Ottobuene dei Fieschi. por lo que Ottobuone teme no vaya a contaminarse de su avaricia.y prudentes. Martín. aquí escuchamos ejemplos que exaltan la pobreza. fue elegido papa con el nombre de Adriano V en y muerto en Viterbo aquel mismo año. XXII. salvó de la prostitución. en el más allá se borran todas las diferencias entre los mortales. El personaje que está hablando con Dante ahora es Hugo Capeto. dejando sus bienes a la Iglesia y a las Ordenes mendicantes. casó con Moroello Malaspina.

Acabada la diatriba contra los Valois. como vernos. pero no puede justificar la vejación de la que es objeto la figura del vicario de Cristo. dando fin a la dinastía suaba. en un discurso que Dante pudo haber conocido. para adueñarse de sus muy cuantiosas posesiones. hermano de Luis IX. su odio contra Felipe IV. con la ayuda del papa francés Clemente V a quien conocimos en el Infierno. Dante odiaba personalmente sin disimulo a Bonifacio VIII. obligado a la profesión monástica por Hugo Capeto.es un rey de Tiro que mató a sus parientes para adueñarse de sus bienes (Eneída. -. o como una prueba más del triunfo de la humildad. estaba desposado con Beatriz. Ahora se abre un pasaje lleno de sarcasmo donde se da cuenta de las rapiñas y latrocinios cometidos por los últimos Valois. a los años. El último carolingio vivo a la muerte de Luis V era su tío Carlos. XIX. muerto en . a manos de Guillerrno Nogaret. Carlos de Valois. Estuvo prisionero de los aragoneses desde a . por qué repite las alabanzas de la pobreza con las que ha comenzado el canto. VI. Hugo Capeto contesta a la segunda pregunta de Dante. tras una batalla naval. I. Bonifacio murió pocos meses después. La traición y la mentira. por el papa Benedicto XI en . tras la batalla de Tagliacozzo. siendo la principal causa de la ruina de los güelfos blancos y del propio Dante. . hijo del último conde de Provenza. -. Corradino. cual fue la cautividad de Bonifacio VIII en . En el rey francés disolvió el Temple. hijo de Carlos I. Este dato pertenece por completo a la leyenda. es decir. Pigmalión --no confundir con el escultor de la leyenda. Recuérdese que Carlos de Anjou. llegó a Florencia en . Por la noche estas alabanzas se vuelven excecraciones contra la codicia. hermano de Felipe IV. La leyenda de que Carlos de Anjou hizo envenenar a Tomás de Aquino carece de fundamento. Así fue llamado. tras quemar a sus dos maestres. Alude a uno de los hechos más vergonzosos de la historia de la época. . Es citado por Dante en otros lugares de la Comedia: Purgatorio. VII. El propio Felipe el Hermoso. a la que Dante se acoge o bien dándole crédito. hijo de Corrado IV y nieto de Manfredo fue hecho decapitar por Carlos de Anjou en . Por otra parte. Ramón Berenguer IV. llamado a Italia por Bonifacio VIII. -. Porque la boda había sido realizada mediante la coacción y el engaño. a quien derrotaron en Coltray en .Ciudades flamencas sublevadas contra Felipe el Hermoso. que puso fin a una antigua rivalidad llena de excomuniones por una parte y de intentos de revocar al pontífice por la otra. Carlos II de Anjou. y casó a su hija Beatriz con Azzo VIII de Este. por lo que esta riquísima comarca pasó a la familia real francesa. señor de Ferrara en a cambio de una grandísima dote. Paraíso. -). es aún mayor y sin condiciones. enviado de Felipe el Hermoso.

Es decir. V. luchando contra los partos que le hicieron beber oro derretido (Cicerón. Cuando un alma se siente del todo purificada siente un deseo irrefrenable de ascender. El hecho es citado en Josué.El conocido Midas. retórico de los tiempos de Nerón. famosísimo por sus riquezas-. Se trata de M. cuando fue derribado por un ángel montado a caballo ( Macabos. ). El nombre de poeta. y hasta ese mismo siglo era confundido con Lucio Estacio Ursolo. su voluntad condicionada de espiar la culpa. por sus poemas épicos la Tebaida y la Aquileida que quedó inconcluso. El designio infalible de Dios. en efecto. esposo de Dido (Eneída. Tito destruyo Jerusalén durante el reinado de su padre Vespasiano en el año . De officiis. III. El episodio de la samaritana está en Juan. en Lucas. Hasta el siglo XV no fue conocida su obra Selvas. -. dirige el ángel a los pastores de Belén. XXXV. se lo impedia. La Tebaida trataba de la rivalidad entre Eteocles y Polinice. Virgilio está condenado a permanecer en el limbo. y VII. Latona. la Aquileida pretendía narrar todo el ciclo de . . que pidió a los dioses que lo que tocase se convirtiera en oro. VI. Licinio Craso. Heliodoro intentó adueñarse de los tesoros del templo de Jerusalén. -). mató por codicia a su tío Siqueo. Porque se encuentra llena de las almas tendidas de los avariciosos. Safira y su marido quisieron estafar a San Pablo en la venta de un campo (Hechos.C. -. XXX. El episodio de la aparición de Cristo resucitado a unos discípulos en el camino de Emaús está. madre de Apolo (el sol) y Diana (la luna) se refugió en Delos para huir de los celos de Hera (Metamorfosis. y en la Edad Media estimado al par que Virgilio. III. XI. y murió de inanición (Metamorfosis. pero el talento. creada en el ciclo. y ss. Cloro prepara la lana. I. Publio Papinio Estacio nació en Nápoles hacia el año y murió en la misma ciudad en torno al . VI.ll ). -. Fue uno de los principales representantes de la llamada edad de plata romana. descubierta en un monasterio suizo por el humanista Poggio Bracciolini. Láquesis la hila. -). es decir. nacido en Tolosa. la puerta del Purgatorio. murió en el a. . -. Se trata de la sombra de Estacio. como veremos más adelante. Se refiere a Iris. De las tres parcas que rigen la vida de los mortales. Polinéstor era rey de Tracia. -). Son las palabras que en Lucas II. hijo de Príamo y Hécuba (Infierno. IV. que compartió el triunvirato con César y Pompeyo. El innato deseo humano de saber sólo se sacia con la revelación divina. Otro personaje de la Eneída.). hijos de Edipo. -). al cielo retorna después de haberse purificado. Polidoro. Un alma que. y Atropos se encarga de cortar el hilo cuando el hombre muere. Antes también lo deseaba.

el libro IX. al igual que la de gran cantidad de imitadores». de la Iglesia. pues cuando acabe tendrán que separarse. fue la prodigalidad. Es la primera noticia (y el único caso) que conocemos de esta particularidad del Purgatorio. De San Pedro. El verso de Virgilio (Eneida. sólo con manifestarse externamente suscita otro. igualmente incompleta: «Y antes de que a los griegos condujera / a los ríos de Tebas. vicio impropio de un hombre sabio. o de rico Polión protector del poeta. que consta de veintiocho años. La doble tristeza de Yocasta son los gemelos Eteocles y Polinices. «el ejemplo de la Eneída fue lo que me impulsó en mi labor de poeta épico. En el círculo de los avaros y los pródigos. fue el famoso poeta de las Sátiras. comúnmente admitida desde el siglo II. -) dice: «Quid non mortalia pectora cogis / auri sacra fames». Alusión a una nueva bienaventuranza: «Bienaventurados los que tienen sed y hambre de justicia. de tu Eneida. es decir. Corta para estar más tiempo con Estacio. o un cielo solar. donde «sacra» tiene el significado de «execrable». contraponiéndole a Estacio poeta épico. La gente de natural sincero. que el pecado de Estacio fuese la avaricia. lo que contribuyó a sacralizar la figura de Virgilio y ponerla la par de los profetas bíblicos. como ya hemos visto Dante alude ahora a Virgilio como poeta bucólico. En el original. Su persecución contra los cristianos. Décimo Junio Juvenal.que en las cornisas del Purgatorio se purifica un vicio y el exceso contrario. porque ellos serán saciados» (Mateo. no puede disimular sus sentimientos. El ángel sólo llega al «tienen sed». el primer poema es una de las fuentes principales de la Comedia No así el segundo. Cualquier amor nacido de la virtud. en el Purgatorio. hijo de Vespasiano. fue emperador del al . es hoy en día puesta en entredicho por los modernos historiadores. Domiciano. pues. Por prodigalidad. atravesando de esta forma toda la Edad Media. Es decir. Virgilio ha pensado. ). Infierno. porque el pasaje que encaminó a Estacio a la salvación fue la famosa supuesta profecía mesiánica de la égloga IV (ver más abajo) en la que Virgilio debía aludir al nacimiento de un vástago de la familia imperial.» . «Por ejemplo. más de lo debido. y las palabras de la citada égloga» (vv. contemporáneo de Estacio y admirador de la Tebaida. el pecado de Estacio. Es decir. protagonistas de la Tebaída de Estacio. sino. Apunto otra posible traducción.leyendas sobre este héroe griego. «E pria ch'io conducessi i Greci a'fiumi / di Tebe poetando». que es considerada pecado pocas veces. en concreto. como Dante. lógicamente. Como vemos en estas notas. no sólo antes de comenzar el poema (como se desprendería de la traducción). VII. Por haber conocido a Virgilio. pero no pudo concluirla. I. bauticeme. -). Estacio hubiese consentido permanecer un año solar. pues no sabe -ni nosotros lo sabíamos hasta ahora. V. y posteriormente se tomó como anuncio de la venida de Cristo.

hasta el punto de devorar a una hijita suya y a sí mismo. el adivino tebano. Cita ahora Virgilio a varios autores griegos y a diversos personajes del poema la Tebaída de Estacio.d. pues. -. . Lo cuenta Ovidio en Metamorfosis.Acabada la historia de su vida. habiendo cortado una encina consagrada a Ceres fue condenado por ésta a padecer un hambre insaciable. pues ya alude a ella Dante en dicha tensón juvenil. que para la época. y mi boca cantará sus alabanzas. Vario Rufo fue amigo de Horacio y Virgilio. recordémoslo. que cita Estacio en la Tebaida es Manto. es decir. y ss.. tenían todas las garantías de haber sido personajes reales. que no quiso comer en la mesa de Nabucodonosor para evitar contaminarse (Daniel. mis labios. Referencia a los padecimientos de los judíos en el cerco de Jerusalén por Tito. XXI. Porque la purgación les conducirá al Paraíso. Tenía la forma de cono invertido. Se conserva una tensón de seis sonetos satíricos que ambos se intercambiaron en . Todos están. Bicci el joven. es decir el salmo L : «Abre. Persio. Señor. los moradores de la edad de oro. III. hermano del cruel Corso y de la joven Piccarda que encontraremos en el Paraíso (Paraiso. Varios ejemplos de templanza: María. Se trata de un verso del famoso Miserere. al que aludió en Purgatorio. corno los de la Eneída o el resto de las leyendas mitológicas. que en las bodas de Caná no pensaba en comer. Estacio pide a Virgilio noticias de algunos de los principales poetas latinos: los comediógrafos Terencio.» Son las almas de los glotones. del que hablan Marcos (. ). que sólo se alimentaban de bellotas (recuérdese la alabanza de Don Quijote) y finalmente Juan el Bautista. Era llamado Bicci Novello. María es la hebrea María de Eleazar Lo cuenta Flavio Josefo. Tetis y Deidamia son personajes de la Aquileida Eran sobre las once de la mañana. en el limbo. Su mención aquí ha provocado una larga disputa entre los comentaristas. ) y Mateo (III. fue amigo de la juventud florentina del poeta. . hijo del rey de Tesalia.C. Dante quiere que antes de contarle a Forese su vida. llenos de burlas no siempre inocentes. Opinión difundida entre predicadores medievales. Forese Donati. VI. a la que Dante ha colocado junto a su padre en el círculo octavo (Infierno. Del Parnaso. I. . El cazador. el eco de cuya virtud llega hasta el propio Quevedo. XX). ivd. el autor de las célebres sátiras (. el profeta Daniel. Plauto y Cecilio. Erisitone. VIII.) Homero.). Bell. Su gula debía ser probervial. que estaba casado con su prima Gemma. -). ésta le explique cuál es la forma de su castigo. La única hija de Tiresias. las matronas romanas de la república. y murió en . en donde están las musas. sino en la verguenza de los novios.

a lo que él contestó: «¿Por qué no dicen que siempre tengo sed?» Gentucca Morla. Dios mío. Estacio sube más despacio de lo que lo hubiera hecho si no se hubiese encontrado con su admirado Virgilio. que seguía la convenciones de la escuela siciliana y provenzal. Marcos. XVI. Se cuenta que al preguntar qué opinión tenía de él el pueblo le respondieron que se hablaba de lo mucho que bebía. dentro de unos quince años. XXXIII. XXVII. ) y de Ugolino de Azzo (Purgatorio. Favoreció la política proangevina en Italia. Las palabras de Forese contradicen aquel viejo ataque. por qué me has abandonado» (Mateo. -). aún vivo en pertenecía a la corriente poética contraria al dolce stil nuovo. Porque así puede llevar noticias de ellos a la tierra. La luna. Es decir. Dante tenía al parecer muchos motivos para reprocharse el tipo de vida que llevaba en los años de su amistad con Forese. El primer verso de la primera canción de La Vita Nuova «Donne ch'avate inteletto d'amore». El papa francés Simon de Bries. El castigo del látigo. y ss. Encontraremos a Piccarda en Paraíso. frente a lo artificioso y retórico de la vieja escuela de Buonagiunta o de Guittone de Arezzo (Purgatorio. pero la profecía de Forese acaso tenga un valor genérico. Bonagiunta Orbiciani. en que tuvo lugar la batalla de Montecatini. Estaba casada con Buaccorso Fondora. de Forlí. cuyo báculo estaba rematado por una torre. Bonifacio dei Fieschi fue sobrino del papa Inocencio IV y llegó a ser arzobispo de Rávena en . En . llamado Martín IV (-). dicen que remojaba las anguilas en vino para que resultaran más sabrosas. En efecto. que representa la . ) y padre del cardenal Ruggieri que vimos en Infierno. Ubaldino degli Ubaldini. III. donde fueron derrotados los negros florentinos. fue podestá de Faenza en . El poeta y notario de Lucca. Fue atacado por Dante en «De Vulgari elocuentia». Marchese degli Arglioso. hermano de Ottaviano (Infierno. Apenas sabemos nada de la mujer de Forese.Recordad las palabras de Cristo en la cruz-. Murió en . Lo que diferenciaba la nueva poesía de la antigua era la espontanceidad y la sinceridad. XXVI. -). y le dan pie a una invectiva contra la corrupción de las florentinas. Este amor reconciliará a Dante con una ciudad con la que siempre había sido renuente (Infierno XXI. como tantos otros pasajes de la Comedía ll La sombra que proyecta Dante. ). que aún era una niña en . comparada aquí con la misma Florencia. . una de sus composiciones juveniles preferidas por el propio Dante. En el Antepurgatorio de los tardos en arrepentirse. fue una mujer amada por Dante que la conoció en Lucca en . «Dios mío. sólo que Dante en el primer soneto cruzado con su amigo le había presentado sola y abandonada por éste en su lecho. Región semisalvaje de Sicilia. XIV. X.

en el gremio de los médicos. Son alrededor de las dos de la tarde «Tienes tensada la cuerda del arco hasta tocar el hierro de la flecha. dado el giro a la curva del monte. el principal enemigo de Dante y causante de su ruina. dando lugar al proceso de la generación.» «Cómo pueden adelgazar los que ya son sólo espíritus. va a intentar ahora una explicación convincente. V.» La leyenda contaba que un oráculo había profetizado la muerte de Meleagro. La sangre que no es necesaria para el alimento de los órganos adquiere en el corazón del padre la virtud de crear miembros nuevos. -). junto con Guido Gunizzelli. lo pinta arrastrado hasta el Infierno atado a la cola del caballo. intentaron raptar y violar a las mujeres de los lapitas. VI. VI. y al descender a los testículos se convierte en semen que se une con otra sangre perfecta en la matriz de la mujer. embriagados en las bodas de Piritoo e Hipodemia. . y ss. En el semen del hombre está ya el germen de la vida vegetativa. En este proceso la sangre femenina es el principio pasivo y la masculina. : el hambre y la sed de justicia se oponen a la gula. dejando al resto que había bebido inmoderadamente (Jueces. arrojó al fuego el tizón que se consumió rápidamente y con él la vida de su hijo (Metamorfosis. hermano de Forese. ). el activo. ) El ángel que les indica el paso al séptimo recinto. o contra los catalanes. siendo vencidos por Tesco. que antes impedía ver el árbol. que representa la siciliana. que procede de corazón. Los centauros. que con sus alas perfumadas borra la P de la gula de la frente de Dante. por boca de Estacio. no sin razón. VII. Guido Cavalcanti y Lapo Gianni. príncipe de Caledon. Paráfrasis de Mateo. El segundo ejemplo está tomado de Jueces. que era la muerte propia de los traidores. VII. Pero mientras en las plantas es su estado perfecto. Gedeón sólo llevó al combate contra los madianitas a trescientos de sus hombres que tomaron el agua con las manos. Ejemplos de intemperancia puestos tal vez en la boca de un ángel. . Dante cruelmente. o del notario Jacobo Lentini. Es decir. secretario de Federico II. Dante. y de Ixión (Metamorfosis. el día que se extinguiese un tizón que su madre había guardado. Los centauros habían nacido de una nube a la que Zeus dio la forma de Juno. sensitiva y racional. Airada la reina contra su hijo por haber matado a dos hermanos de aquélla. que es cristiano a diferencia de Virgilio. Siguiendo el son de la voz que ha escuchado. A Corso Donati. Para el comienzo de este pasaje recuérdese que en la Florencia democrática Dante se había inscrito. De este verso ha salido el nombre de la escuela poética a la que perteneció el propio Dante. Murió en en una escaramuza contra los propios negros.poesía toscana. . XV. en el hombre es el comienzo de una larga evolución que describe seguidamente: vegetativa. El problema de la relación entre el cuerpo y el alma era central en la filosofía de la época. por boca de un impávido Forese. Su muerte es narrada de diversas maneras.

El primero son las palabras de María poniendo de manifiesto su virginidad al ángel que le anuncia su próximo parto (Lucas. muy apropiado para los lujuriosos. un principio intemporal. Las almas que han aparecido antes van en la misma dirección que los viajeros -de izquierda a derecha. Lo cuenta Suetonio en su vida de César. a diferencia del estadio vegetativo y sensitivo. dejando un estrecho camino a los viajeros. -). La voz popular aludía a las relaciones que el joven César había mantenido con Nicomedes. Las ninfas que acompañaban a Diana debían guardar. Summao. -). renovó la escuela poética doctrina del norte . que evolucionan espontáneamente desde el principio de la concepción. como ya veremos. Años después sus legionarios le cantaban: «César sometió las Galias y Nicomedes a César. en Bolonia. como veremos. en el cual la vida vegetativa y la sensible pueden volver a encontrar una especie de acomodo. en la desembocadura del Tiber si es digna del Purgatorio. y el intelecto posible. que da el intelectivo. Unos son los lujuriosos que pecaron de homosexualidad. Deben ser las cuatro o cinco de la tarde.Averroes (Infierno. con sus tres facultades superiores («lo divino»). el de los lujuriosos. I. el intelecto agente. Una vez muerto el cuerpo. entre hombre y mujer. dejando al alma completamente pura. ) negaba la doctrina aristotélica recogida por los escolásticos de que nuestra razón fuera doble. y perteneció al bando obelino. a su condición de pecadores contra natura. El alma entra ahora en acción irradiando en torno suyo como una especie de cuerpo aéreo. II. rey de Bitinia.y éstas vienen de frente. Es el ama de Guido Guinizzelli. Esta doctrina. que dirige el conocimiento sensible. Los viajeros han llegado ya al séptimo círculo. la vida vegetativa y la sensible («lo humano») quedan mudas porque carecen de órganos para sustentarse. El viento que sopla desde el exterior hace que las llamas se plieguen contra la pared. pues. el pecado de los otros es. ). Esto alude.» Guido Guinizzelli nació en torno a . como se verá más adelante. anulaba la idea de la vida ultraterrena del alma invidual. Recuérdese que Laquesis es la Parca que teje el hilo de nuestra vida. como ella misma la castidad. IV. En la del Aqueronte si está condenada. El ya citado intelecto posible. Como ya estamos acostumbrados. o de ectoplasma. Para no dejar de purificarse. abstracto y común para todos. separado de un alma únicamente sensitiva y particular (vv. Deus clementiae. es decir. para el filósofo musulmán. La razón recién formada integra ahora los dos estadios anteriores. es un himno propio de la mañana del sábado. Este segundo era. aparecen ejemplos de castidad. hermafrodita. que es el único deseo de estas almas. pero Elice fue seducida por Zeus (Metamorfosís. La creación de la inteligencia racional humana es obra directamente de Dios. Fue autor de un breve cancionero amoroso.

Isifile (Purgatorio. «il miglior fabbro». «Tanto me complace vuestra cortés pregunta / que no puedo ni quiero esconderme de vosotros / Soy Arnaldo que llora y va cantando / pensativo veo la pasada locura / y alegre veo el gozo que espero. El Limosín es Giraut de Bornelh. ya dejará atrás todo sufrimiento. Recuérdese que este apelativo. -. Se refiere Dante a un pasaje de la Tebaída de Estacio. cosa que tal vez hubiese ocurrido de haber caído el poeta exiliado en manos de sus perseguidores. ). fue aplicado por T. Cfr. Fue especialmente admirado por Dante. V. IV.de Italia y se acerca al nuevo estilo florentino (ver Purgatorio. XXIV). ésta. se opone a la «gramática» o latín. Guirtone de Areno nació en tomo a . Es decir. mediodía. Condenada a muerte la esclava. V. por las misma razones que respecto a Giraut Bornelh. como se demuestra en De Vulgari Eloquientia. Infierno. y en la India. . En España era medianoche. que floreció entre y en la corte de Ricardo Corazón de León. No olvidemos que Dante había sido condenado a morir en la hoguera por los negros. como sería natural. XXII. -). ferviente admirador de la poesía provenzal y stilnuovista. Infierno. esclava del rey Licurgo. en su propia lengua. En el original «parlar materno». fue rescatada de la hoguera por sus hijos (Tebaída. delante / Ahora os pido por aquel Valor / que os guía hasta lo alto de la escalera / que os acordéis a tiempo de mi dolor. La leyenda está en Metamorfosis. XIX. o lengua vulgar. abandonó al hijito de éste mientras iba a enseñar a los griegos la fuente Langía. ).. » El trovador provenzal habla. Al que escucharán mientras estén cruzando el fuego en señal de purificación. Habiéndose citado a las afueras de Babilonia los amantes Píramo y Tisbe. Porque el vestido no se quemará. vivió en Florencia y murió en . Es una exhortación a la castidad. Cfr. pero una vez vivida. salvo el final: «No nos dejes caer en la tentación . -. mientras amanece en Jerusalén. XIV. S Eliot a Ezra Pound. y la cabeza de la escuela doctrinal (Purgatorio. ). Guido Guinizzelli señala a Arnaut Daniel. Fue un escritor fecundísimo. lntrodujo en la poesía provenzal formas más populares y cultivó gran variedad de géneros. conocido entre y . Dante debe reprocharle la simpleza de su estilo. el famoso poeta provenzal del Trovar clus. la del fuego va a ser la que le cueste un mayor esfuerzo para vencer su miedo. Dante no le fue muy favorable en sus juicios.. XVII. Comienzo de la sexta bienaventuranza «Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» (Mateo. y el niño murió picado por una serpiente. De él se nos ha conservado sólo un pequeño cancionero.» Está anocheciendo en la montaña del Purgatorio. Dentro de las pruebas iniciáticas que Dante está atravesando a lo largo de este viaje.

Si en la selva salvaje del canto I del Infierno le impedían el camino tres fieras. muerto trágicamente (Metamorfosis. Por tercera vez duerme Dante en el Purgatorio y por tercera vez tiene un sueño premonitorio. en Sicilia. Proserpina fue raptada por Hades. O tal vez. pero que junto con Beatriz puede formar la pareja dantesca equivalente a Lía y Raquel que vimos antes. también Tisbe. las figuras femeninas son de una importancia capital en su gran poema épico cristiano. me has alegrado el corazón con tus obras. Heroidas.que había llegado primero. ). El espejo de Raquel es Dios mismo. XVIII. Como Raquel o como Lía. se vio forzada a huir de una leona. guardándolos en una caverna. mejor. respectivamente. Hacia occidente. para Dante. que Leandro atravesaba todas las noches a nado para reunirse con su amada Hero. Como vemos. El Helesponto. Se trata de Lía. dios de los infiernos. la una. pero luego fue derrotado por los griegos. y a su regreso.» De lo que Estacio había dicho acerca de la ausencia de fenómenos meteorológicos en el Purgatorio. -). Al llegar el joven pensó que su amada había muerto. dejando detrás su velo desgarrado. tiñendo de rojo un moral que había allí cerca. . la segunda. fea y fecunda. XX. Estacio. Las palabras que atribuye Mateo a Cristo (Mateo. que anticipan su próxima despedida. XXV. Eolo es el dios que gobernaba los vientos.). y ss. Jedes pasó el estrecho en un puente de barcas después de haber mandado azotar al mar. se suicidó. Salmo XCI: «Señor. yo me gozo en las obras de tus manos. en esta selva antigua lo hace un manso arroyo. Bueno e inclinado al bien. se enamoró perdidamente de Adonis. Quien las entona es el ángel que guarda el último círculo y que debe haber quitado la última P de la frente de Dante. se coloca ahora detrás de éste para darle protección. representar la santa felicidad terrena. Herida Venus casualmente por una flecha de su hijo Cupido. XXIX). siempre a la hora antes del alba. ) es el planeta Venus. como las evangélicas Marta y María. que alegorizan la vida activa y la contemplativa. Es el amanecer del de abril. Citerca (v. hermana de Raquel y esposas ambas de Jacob (Génesís. La Felicidad. Bellísimas estas palabras de Virgilio. La aparición de esta muchacha ha sido anticipada por el sueño del canto anterior. dirigiéndose a sus elegidos en el juicio. personaje sobre cuya formación mucho se ha discutido. bella pero estéril. cuando recogía flores con sus compañeras. que había caminado entre Virgilio y Dante. Se trata de Matelda. hasta su trágica muerte en una tempestad (Ovidio. El pinar de Classe se encuentra muy cerca de Rávena. Se trata del Leteo. el antiguo poeta del dulce estilo nuevo. representada en el Paraíso Terrenal.

hombre). El Aire gira junto al Primer Móvil. y éste luego las esparce. I. león. En la luna llena. Las dos ruedas del carro vuelven a aludir al viejo y nuevo testamento. Luego me di cuenta de que eran candelabros. La propia Iglesia. colocó éste en un lugar tan alto que no le alcanzaban. . sino de cuatro animales iguales. que anuncian la Iglesia. o los dos mandamientos que resumen todo el decálogo: el amor a Dios y el amor al prójimo. toro. lo impregnan de sus semillas. Los griegos consideraban al Leteo como un río infernal. sobre todo a Urania. Las plantas movidas por el aire. «La distancia me hacía creer que veía siete árboles de oro. Los cuatro animales de la visión de Ezequiel (Ezequiel. de invención dantesca. y da lugar al suave viento del que allí se goza. y del Apocalipsis de Juan (Apocalipsis. El otro río. con quien Dante concuerda en el número de alas. Dante lo coloca en el Edén y sólo le hace quitar la memoria del pecado. Representan los cuatro Evangelios. las alas del grifo tienen en medio el don de la fortaleza y el Sacramento de la Eucaristía. devuelve la memoria de las buenas acciones. Advertir cómo Dante se complace en hacer concordar la cultura clásica con la concepción bíblico-cristiana. musa de la astronomía habitadoras del monte Helicón del cual manaban las fuentes Aganipe e Hipocrene. el Eunoé («Buena mente»). ).» Dante invoca a las musas.Para que las perturbaciones meteorológicas no molestaran al hombre en el Paraíso terrenal. El agua del Leteo no procede de la lluvia. Salmo XXXI. y van alabando a María. Para algunos comentaristas. El hemisferio de los vivos. El arco Iris y el halo de la luna. llamada Delia por la isla de su nacimiento. Porque procede de las semillas que el viento trae desde el Paraíso terrenal.» Acaso alegorizan los siete dones del Espíritu Santo o/y los Siete Sacramentos. con cuádruple rostro y compuestos con distintos elementos. : «Bienaventurados aquellos a los que se han perdonado sus pecados. ). cuyas aguas hacían olvidar la vida pasada a los muertos. mitad águila-. Se va a abrir ahora una larga y compleja alegoría de la iglesia representada en la larga procesión cuya descripción ocupa el resto del canto. No debe tratarse de cuatro animales distintos (águila. IV. pero se encuentra con el obstáculo de la selva del Edén. Para la Edad de Oro Dante se inspira en el Libro I de las Metamorfosis. que simboliza a Cristo con su doble naturaleza. cuyas aguas tenían virtudes de inspiración poética. En la puerta del Purgatorio. sino del propio Dios. ¿Los diez mandamientos? Los ancianos del Antiguo Testamento. La percepción sensible. frente a las cuatro que le atribula el profeta. arrastrada por un grifo -mitad león.

justicia.La parte de águila es de oro. como el anterior.Dante habla de los siete candelabros como si fuesen la constelación de la Osa Mayor del cielo empíreo. . San Lucas. San Juan. Alusión a los triunfos de Augusto o de Escipión el Africano. la esperanza. San Juan y San Judas Tadeo. Las tres virtudes teologales: la caridad. XXI). . como autor del Apocalipsis. perdidas por culpa de Eva. como ejemplos de fastuosos carros humanos: y al carro del sol que condujo Faetón antes de ser fulminado por Júpiter a causa de los daños causados por su inexperiencia (Metammfosis. la fe. Habían pasado diez años desde la muerte de Beatriz. con el que Anquises. En el juicio Final. de verde. y los franciscanos sostenían una opinión contraria. porque siempre señala el septentrión. no bastaron consolarme de la pérdida de Virgilio. San Pedro. Todas las bellezas del Edén. aquel de ellos que ahora canta es el correspondiente al Cantar de los Cantares. que hiere. de blanco. Los veinticuatro ancianos simbolizan los veinticuatro libros del Antiguo Testamento. De esta pasión infantil ya nos había hablado en la Vita Nova. tienen también un valor alegórico. fortaleza y templanza. . VI. -). el presente y el porvenir y poder juzgar y obrar por ello rectamente. de rojo. Se trata de una invitación dirigida a Beatriz para que aparezca. símbolo de la humana que sufrió el tormento de la cruz siendo inocente. Símbolo de la caridad cristiana y del martirio. San Pablo. el norte. y con el canto de cuál de ellas se acompasan. padre de Eneas. verso de la Eneída. Canto entonado por los habitantes de Jerusalén a la entrada de Jesús el Domingo de Ramos (Mateo. autor del mayor número de epístolas. Los «animales más queridos» por la naturaleza son los hombres. con la espada de su elocuencia. Virgilio ha desaparecido sin decir ni una sola palabra. II. Dante había conocido a Beatriz cuando ésta tenía nueve años y él no era mucho mayor. autores del resto de las Epístolas. Quién de las tres guía la danza.» El Cantar de los Cantares estaba atribuido a Salomón. pues simboliza la naturaleza divina. «Dad lirios a manos llenas». Dicha constelación en el cielo terrestre guía siempre a los marineros. la de león roja y blanca. que era médico. en lugar de curar. Los dominicos pensaban en la primacía de la fe sobre la caridad. «A la voz de tan importante anciano. Las cuatro virtudes cardinales: prudencia. autor de los Hechos de los Apóstoles. recibía a un sobrino de Augusto en los Campos Elíseos. Santiago el Menor. justo en el momento en que Beatriz hace su aparición. La primera posee tres ojos para ver el futuro.

al faltar yo qué otra cosa podía satisfacerte. es decir. Cristo. Dante se desmaya. «La sua vita nova». . ). Lo cuenta el propio Dante en Vita Nuova. puede indicar la inchnación. sino al contrario. de Dante por el saber filosófico. que quita la memoria del pecado. «Porque va no eres un niño » La iconografía de Dante nos lo presenta siempre afeitado. En el original. que simboliza la paz. Cualquier poeta que bebiera de la fuente Castafia que mana del monte Parnaso. Es la única vez que se escucha el nombre del poeta en toda la Comedia. cuando conozco la vida extraviada que has llevado después de mi muerte». No para afilar la espada. Los ángeles cantan siempre en conformidad con las esferas celestes. al uso florentino que seguía la moda de la Roma republicana. va a hacer ahora referencia a hechos relatados por Dante en dicha obra. Las virtudes teologales son superiores a las cardinales. El grifo no cambiaba. XXIX y XLII. De otra manera hubiese sido síntoma de orgullo. A los ángeles que habían entonado el salmo apiadándose de Dante. que las angélicas voces no concluyen. «La otra» puede referirse a una real anécdota amorosa de Dante. en efecto. salmo I. que cuando hablaba con los ángeles me habían parecido tan duras. Las virtudes cardinales que formaban la Cruz del Sur (Purgatorio. con lo que es posible que el poeta se la dejara crecer posteriormente para dar mayor relieve a su figura de hombre sabio.» Por el río Leteo.Es posible que el tono que emplea aquí Beatriz en las primeras palabras que dirige a su antiguo enamorado no sean de dulzura. por lo que no puede contar lo ocurrido mientras duró su pérdida de conocimiento. La primera belleza son los ojos. para atemperar su rigor. los mundanos. I) Las tres virtudes teologales. Beatriz. por tanto la perífrasis significa el viento del sur. Porque Beatriz se levanta el velo que hasta el momento la cubría. es decir. Hacia el grifo.» . Por la influencia natal de los astros y por especial favor de la divinidad. De los otros bienes. En el resto de Italia la barba era distintivo de autoridad. El olivo. Matelda.El pajarillo inexperto no sabe huir a tiempo. Los diez años que desde a ha estado sin ver a su amada tras la muerte de ésta (cfr. la sonrisa. de la que ha sido hasta ahora bastante avara para con Dante. pero también si Beatriz simboliza la teología. «Cómo has podido venir a este lugar destinado a los virtuosos. la segunda. parece ser el sentido del nuevo reproche de esta rigurosa Beatriz que Dante encuentra. peligrosa. . «Rocíame con el hisopo y quedaré limpio». Salmo XXX (-). contrariamente a lo que hacen los pájaros maduros y experimentados. y lo escucha en un momento de reproche. sino tan sólo su reflejo en los ojos de Beatriz. XXX. «Si cuando yo vivía era tu sumo placer. si no más bien de severidad y aspereza. Jarba era rey de Libia. y del cual Dante no ha bebido aún. «Dirigiendo directamente a mí sus palabras.

) contándole la historia de la ninfa Siringa (así en Metamorfosis. naturalmente. Es oscuro el valor simbólico de esta escena. XIX. No pude seguir escuchándola al ver allí cerca a Beatriz. lo que puede sirnbolizar el suceso de Anagni. tras la constelación de Piscis. Al mirarle la ramera es castigada por el gigante. I. los más leves. Los dones ofrecidos por Constantino acaso fueran ofrecidos con buena intención. Ahora el águila de Roma no persigue a la Iglesia. cuando llega la primavera. Así enriquecida la iglesia se convirtió en un monstruo. o acaso mejor. Desierta porque no la habita ningtín ser humano por culpa del pecado de Eva. se acrecentó el poder y la riqueza de la Iglesia. el cisma de Oriente. -). pero sus flores tienen el color de la pasión. Hermes adormeció a Argos antes de matarle (Purgatorio. con su naturaleza humana. La Curia romana de la época de Dante. es decir. el árbol con el que se fabricó la cruz procedía del árbol de la Ciencia. cuya nueva religión apartó a tantos pueblos del cristianismo. . símbolo de Roma. y ahora cubren todo el carro. Felipe IV de Francia. Mahoma. Dante compara la sorpresa de despertar con la que experimentaron los tres apóstoles cuando cesó la transfiguración de Cristo (el manzano) en el monte Tabor. ira) se representan con dos cuernos. Así es posible que el timón del carro simbolice la cruz de Cristo. Caminando hacia oriente. Cristo. El árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Según una vieja leyenda ilustrada por Piero della Francesca en Arezzo. Se refiere quizás a la apócrifa donación de Constantino. es decir. La rueda derecha. origen del poder temporal de Roma y con él de todas sus actuales desgracias. En el cielo La visión que ahora sigue es una alegoría de la historia de la Iglesia. que también ha sido capaz de resucitar a los muertos. víctima de los siete pecados capitales. fue. ahuyentadas por la revelación divina. En primer lugar el águila.La luz de los candelabros. envidia. Acaso como custodia del vínculo entre Cristo y la Iglesia. dispuesta a entregarse al mejor postor. con el que Bonifacio VIII había estado primeramente aliado. concebido sin pecado original. eje de la Iglesia misma. Los apóstoles volvieron de su desmayo por la palabra del propio Cristo. La labor redentora de Cristo hace que el árbol vuelva a florecer. como Lázaro. sino que la colma de sus riquezas. sólo con uno. A diferencia de otros muchos himnos que ha escuchado durante su viaje por el Purgatorio. Los pecados más graves (soberbia. que es «poco» en cornparacion con la vision de Beatriz. representa las primeras persecuciones. La vulpeja simboliza las herejías de los primeros siglos del cristianismo. Dante representaba el partido antifrancés. La de Aries.

y por tanto sus huesos eran las piedras. VII. otro. El llanto de Beatriz por la Iglesia se compara al de María por Cristo en la cruz.no dieron demasiada razón al augurio. Una por el pecado de Adán. pues la madre de Deucalión era la tierra. que si Dante no la entiende es como si tuviese la . ). La cifra en números latinos nos da la palabra DVX. El enigma fue resuelto por Prometeo. Para entender este pasaje tenemos que comprender un poco el problema de la transmisión de los textos en el medievo. pues ésta es irremisible. aquel asesino que lograba comer una sopa nueve noches seguidas sobre la tumba de su víctima. la corona imperial llevaba sin ser ceñida oficialmente desde la muerte de Federico II hasta la coronación de Enrique VII. En Metamorfosís. se veía libre de la venganza que pudieran buscar los parientes del muerto. leyéndose «nayades» por «laiades». Temis. XVI. La Esfinge que proponía el enigma que sólo Edipo fue capaz de resolver. Por primera vez desde su aparición Beatriz aparece tranquila y calmada.» Aquí sirve para lamentar la suerte de la Iglesia. que puede hacer de nuevo referencia a Enrique VII. Se trata del salmo LXXXVIII. «jefe». : «Oh señor. Como es habitual. La justicia de Dios es inaccesible e inviolable. resolvió con su ingenio el enigma. que volverá a ayudar a la reforma de la Iglesia. diosa de la justicia. Cinco mil años aguardó Adán en el limbo la bajada de Cristo a los infiernos tras la crucifixión. o a un hipotético caudillo mesiánico. Pero lo cierto es que los hechos -sobre todo la muerte prematura de Enrique VII. Aquí puestas en boca de Beatriz como representación de la teología. se lee «Carmina Laiades non intellecta priorum / solverat ingeniis». pues. sobre la otra no se ponen de acuerdo los comentaristas. sabrán resolver lo oscuro de las palabras de Beatriz. es decir. dando lugar a la destrucción de los ganados y las cosechas de Tebas. Refiriéndose a que Edipo. De hecho. Las palabras de Cristo a los discípulos: «Dentro de un poco no me veréis y luego de otro poco me veréis» (Juan. existen otras muchas interpretaciones a este enigma. Pero el texto de Ovidio que Dante debió manejar debía estar corrompido. hijo de Layo. El imperio no estará vacante por mucho tiempo. y habla con Dante con indulgencia. Según una tradición supersticiosa de la época. Dante dice que los hechos futuros serán como las náyades. y pensé que las náyades resolvieron el enigma de la Esfinge. de aguas muy calcáreas.El traslado de la corte papal a Aviñón en es el último suceso importante acaecido a la Iglesia en la época que Dante escribe el Purgatorio. que tras el diluvio de la mitología griega ordenó a Deucalión y Pirra que arrojasen huesos de su madre para que nacieran nuevos hombres. Beatriz dice. Un grupo de virtudes cantaba un verso y el otro grupo. El Elsa es un afluente del Arno. pero los culpables de esto deben temer la venganza divina. La Iglesia era libre y ahora ya no lo es. han venido ¡os gentiles.

la desdeñosa amada de Apolo. XXXI. Con la primavera y el signo de Aries. Los peregrinos que volvían de Tierra Santa colocaban como testimonio de su viaje hojas de palmera en el bordón. Las dos cumbres del Parnaso son Nisa y Cirra. Acabada la invocación. pues mientras unos piensan que enlaza directamente con el final del Purgatorio (mediodía del de abril) para otros no comenzaría hasta el alba del . Dante va a especificar la hora en que comenzó su ascensión a los cielos. -. en la tierra. Dante dice que Apolo debería alegrarse cuando alguien aspira a la gloria poética. Los comentaristas no terminan de ponerse de acuerdo al interpretar las palabras del poeta. Recuérdese que el sátiro Marsias retó a un certamen musical a Apolo tañendo una flauta que Minerva había arrojado al ver cómo le deformaba el rostro al tocarla. Dante. En el hemisferio austral el sol sale por la izquierda. Mediodía del de abril. y cuán lejanos son los caminos de Dios y los de los hombres. XXVIII. la eclíptica y el círculo equinoccial. Por Dafne. sino del mismo Apolo. También puede suponerse un valor alegórico de las virtudes teologales y cardinales. Hasta aquí no se conocía el nombre de la hermosa muchacha. aquí. el ecuador. Apolo. La lámpara del mundo es el sol. que en cada época del año sale por una parte del horizonte. parece haberse olvidado de las palabras de Matelda en Purgatorio. Allí. Calíope o Urania. XXVII). como es sabido. en la montaña del Purgatorio. Para que Dante se dé cuenta de que la filosofía únicamente es insuficiente para conocer los misterios de la fe. con tantas emociones vividas. Acaso con ellas se alegorizan las ciencias humana y divina. En el Empíreo. Seguimos esta interpretación. que corona a los poetas y a los generales victoriosos. hija de Peneo.mente petrificada por el error o bien oscurecida. En primavera lo hace por un punto en que coinciden el horizonte. no se acuerda de su dedicación a la filosofía humana en detrimento del saber teológico. Las palabras de Beatriz son deliberadamente oscuras. El hemisferio austral es «todo blanco» y el boreal «negro». o cielo de pura luz. Para relatar lo que Dante vio en el cielo no necesita sólo ayuda de las musas. Leteo y Eunoé surgen de una misma fuente y se separan al igual que el Tigris y el Éufrates. Se trata del halcón peregrino. ). El laurel. Antes del pecado de Eva. La primera dedicada a las musas y la segunda a Apolo. como la mora con la sangre de Píramo (Purgatorio. convertida en laurel. Apolo tocaba la lira y las musas le dieron la victoriaEl dios terminó desollando al sátiro aún vivo. tenía en Delfos su oráculo y principal santuario. Dante. al haber perdido la memoria de sus pecados bebiendo el agua del Leteo (Purgatorio. .

unión de la naturaleza divina con la humana en Cristo. III.» Antes de entrar en materia. aunque lo haga de formas diferentes. y ss. Beatriz comenzará refutando el error del poeta y posterior- . es decir. millas por minuto. siguiendo a Averroes. No «sobre» la luna. El Ciclo Empíreo es inmóvil y contiene la esfera del Primer Móvil. El ansia de llegar al Empíreo. Según los cálculos de la antigua astronomía. Dante las atribuye equivocadamente.Otro caso de metamorfosis contada por Ovidio (Metamorfosis. -). que es la más veloz de las nueve. a elevarte hacia Dios. Un rayo que cae desde lo alto hacia la tierra. como el fuego. «decansé». observando que unos peces volvían a la vida al contacto de unas hierbas. La voluntad divina. a la mayor o menor densidad (no olvidemos que «ralo» significa «poco denso») de sus partes. IV. Para Dante (Monarchia. metonimia común por «barco». pero no menos real tampoco. advirtiéndoles de la solemnidad y complejidad de su nueva materia no tratada antes por ninguno. El Norte. En latín. a unas . las probó y se convirtió en una deidad marina. ). y fue refutada por Aristóteles y sus discipulos medievales. XX-. Según la leyenda ya aludida en Infíerno. Al ciclo de la luna. La idea de la música celeste es pitagórica. no lo hace con tanta rapidez como tú asciendes ahora hacia los cielos. del cuerpo de Dante con el de la luna. La libertad puede llevar a los hombres al mal. La maravillosa unión. la luna está dotada de luz propia. nos debe hacer pensar en la no menos inexplicable. viendo a Jasón (Infierno. es decir. todo lo creado. la meta de mi Canto. XVIII. Glauco era un pescador que. Toda la naturaleza. «Tú tiendes por naturaleza. y reservada sólo a los iniciados en sutilezas teológicas. «Si mi ascensión era sólo en alma. Los ángeles. inexplicable en cualquier otro caso. en las manchas de la luna puede verse a Caín llevando unas zarzas.) la sorpresa de los argonautas en la Cólquida. condenado por Dios por haberse éste excusado de la muerte de Abel.» La esfera del fuego. Cuenta Ovidio en Metamorfosis (VII. Dante debe tomarla de Boccio. Dante dirige una admonición a sus lectores. por tanto no te debes maravillar de tu ascensión más que de que un río descienda de la montaña al llano. tiende hacia su creador. XIII. . que está situada entre la tierra y el cielo de la luna. o también con el cuerpo. Va a comenzar ahora una larga y acaso ociosa digresión (la primera de las muchas con las que de ahora en adelante vamos a encontrarnos) a causa de las manchas lunares. Leño. pues ésta es como una nube que los cubre. sino dentro de ella. -) arando un campo con una yunta de bueyes que expulsaban fuego por la nariz.

» . por tanto.«La primera se demuestra errónea en los eclipses. o que partes densas y raras se alternasen como lo grueso y delgado en el hombre. De su capacidad de convicción y clandad. a partir de un hecho un tanto banal. como sucede con el espejo que es un cristal (que equivale a la zona poco densa de la luna) con una cara recubierta de plomo (equivalente a la zona de mayor densidad). Si la mayor o menor densidad fuera la causa de las manchas podrían ocurrir dos cosas: que la luna estuviera atravesada por las partes menos densas de lado a lado.» . la inteligencia divina se diversifica y cada estrella tiene encomendada una distinta misión que ejercita mediante sus diversas influencias. que toman su poder del poder divino.«Desde este límite debe reflejarse el rayo. lo inútil de la ciencia humana (Averroes) para comprender las cosas divinas (de las que bien se encargaría Tomás de Aquino. .Las sucesivas esferas van disminuyendo jerárquicamente respecto a la primera y difunden abajo el poder que adquieren de arriba. es decir.«Si la zona poco densa no agujerea la luna. pero nos deje a nosotros un tanto ayunos. Beatriz. pues entonces los agujeros dejarían pasar la luz. debe estar limitada por otra zona densa. como de tantos otros de este pasaje). cuyos distintos órganos están al servicio de distintas actividades.» . Comienza ahora la explicación de Beatriz. sino de una especie de cavidad.«Pero al producir influjos diferentes. De nuevo el de las Estrellas fijas. de los diversos grados de influencia que reciben de las estrellas.El experimento de los espejos que propone ahora Beatriz es de fácil comprensión. es más débil. Las manchas de la luna proceden. sino por el herrero que lo maneja.» . debe juzgar el lector. como creía Averroes. El martillo no obra por sí mismo.» . tras la refutación de la creencia de Dante. aunque mucho me temo que. acaso convenza al sumiso poeta. De nuevo el Primer Móvil.Igual que el alma se une al cuerpo.«Tú acaso pienses que el rayo que se refleja desde este límite entre lo raro y lo denso. pues viene desde más lejos. cosa que no ocurre. y ss. de mostrar. en el ánimo de Dante. Acaso la razón de esta probia y enojosa disertación de Beatriz tenga la misión. .mente dará una explicación convincente. El de las Estrellas fijas.«Si esto fuera causado por mayor o menor densidad supondría la existencia de un solo poder o principio desigualmente repartido. .«En la esfera de las estrellas fijas vemos que éstas son diversas en cantidad y en cualidad. no de la superficie de la luna. girando dentro del Empíreo.» . Intentaré anotar paso a paso su razonamiento. la verdad que Beatriz le propone. inspirador.«Más aún.» . quiere esto decir que cada una de ellas tiene un principio cualitativamente diferente. .» .

Según dicha leyenda. Constanza (Purgatorio. en las diversas estrellas. aquella que es la más peligrosa para la fe.» La esfera de la luna es la que gira más lentamente y la que está más alejada de Dios. y ss. aunque él niegue que puedan existir dos cosas perfectamente iguales e igualmente atrayentes. Dante conocía esta doctrina platónica a través de San Agustín y Santo Tomás. Dios. como veremos. Este problema está planteado por Tomás de Aquino. Constanza habría dejado los hábitos después de los años y habría dado a luz a Federico II a los . Beatriz. hijo de Federico Barbarroja. La leyenda güelfa de la época le atribuyó una falsa profesión religiosa. Por el contrario. -). En el «Timeo» Platón coloca las almas.). . es capaz de ver el interior de las personas. Dante. pues con su idea de la trasmigración de las almas contradecía el dogma de un alma individual creada por Dios en cada momento de la concepción (Purgatorio. nació en Asís en y murió en . Dante piensa que son reflejos las almas que se dirigen ahora hacia él. «Nuestro amor que refleja el amor divino. Constanza casó con Enrique VI a los . a las que después de la muerte habrán de retornar. de donde fue sacada a la fuerza por su hermano Corso para ser dada en matrimonio al despótico Rossellino della Tosa. ) fue hija del rey Ruggero II de Sicilia. en cuya minoría ejerció el poder en Italia. hermana de su amigo Forese y de Corso. como Daniel. III. Santa Clara. a cuya Orden perteneció. Daniel aclaró a Nabucodonosor el sentido de un sueño que el propio rey había olvidado. Velle es un término escolástico que significa querer.) . quizás debida a la fama de Federico II como Anticristo. Piccarda.Todos los bienaventurados se encuentran de igual forma en el Empíreo. XXV. como veremos más adelante. De las dos dudas. particularmente a un voto religioso. y calmó el enojo de éste que le había llevado a condenar a muerte a los sabios del reino incapaces de descifrarlo (Daniel. Neasse es una fórmula escolástica y expresa la consecuencia de un proceso lógico. Aquellos que faltaron a algún voto. voluntad. Enrique V y Federico II. Los tres vientos de Suabia son los tres emperadores ya citados: Federico Barbarroja. creadas antes que los cuerpos. compañera de San Francisco. Etsi conjunción latina de carácter concesivo: «aunque». Nació en y casó en con Enrique VI de Suabia. se dirige a la sombra de Piccarda Donati (Purgatorio. XXIV.Narciso creía que su reflejo en el agua era un rostro verdadero. II. Fue madre de Federico II. Se refiere Piccarda a Santa Clara. muchacha de gran belleza. Murió en . personaje al que se le atribuía el ser concebido por una monja. El que Dante se los vaya encontrando en las diversas esferas que constituyen las etapas de su viaje celeste es sólo para que con su pobre mente humana . En realidad. ingresó en un monasterio de Santa Clara.

-).) y es una figura muy conocida de esta legendaria etapa romana. se quemó la mano por haber fallado en su intento de asesinar al rey etrusco Porsena. no apartamos del camino de la fe. III. y ss. Mucio Scevola. De la autoridad eclesiástica (Purgatorio. De la visión de Dios. -. la ofrenda de la virginidad. . La nueva materia del voto no puede ser de menos valor que la primera. El caudillo hebreo Jefté ofreció como prenda de la ayuda divina en la lucha contra los ammonitas el sacrificio del primer ser que saliera a su encuentro al regresar a casa. La otra duda no contiene el peligro de la herejía. según la versión de Cicerón que Dante debe manejar. que se sacrifica al hacer el voto libremente. Para contentar a la diosa Artemisa que mantenía paralizada la escuadra griega en Aulide. Agamenón prometió sacrificarle. Hay otras versiones del sacrificio de la princesa micénica. La duda es el camino que lleva a la certeza. Únicamente el hombre y los ángeles son libres. término escolástico que equivale a en vano.entienda mejor la disposición del paraíso. Existe una voluntad absoluta que siempre quiere el bien y rechaza el mal. El consentimiento del hombre al hacer el voto debe ir acompañado del consentimiento divino. II. obtuvo de su padre el plazo de un mes para gozar de los últimos días de su vida en compañía de sus amigas. Dios. IX. De la misma libertad. Las almas se aparecen en la luna. nos debe hacer creer más aún en los secretos designios del incanzable orden divino.El fuego siempre tiende a recuperar su natural tendencia hacia lo alto. San Lorenzo aguantó el tormento de la parrilla sin quebrantar su fe. la justicia divina. mató a su madre Erifile a instancias de su propio padre. En el voto hay dos elementos: uno material y otro formal Levítico. . En lugar de éste fue su hija. aún doncella. Frustra. ). el ser más hermoso que hubiese nacido ese año. La ciencia divina. Por ejemplo.El que parezca iniusto al hombre con su estrecho conocimiento. XXVII. tal vez pensando en su fiel perro. Dante sigue aquí a Cicerón que condenaba el proceder del caudillo aqueo (De officiis. y otra relativa que escoge un mal menor para evitar uno mayor. Antes de ser sacrificada. Aicmeón. XI. hijo de Anfiarao (Purgatorio. . Lo cuenta Tito Livio (Ab uerbe ondita. ). joven romano de los primeros tiempos de la ciudad. que no encuentra substitución por otro voto. Los Padres de la Iglesia condenaron este voto y su cumplimiento. que resultó ser su hija lfigenia. XII. pero no están allí. Recuérdese la historia narrada en Jueces. a pesar de la fuerza que se haga por mantenerlo a ras del suelo. . quien salió a recibirle.

y aunque no pudo conseguirla. La herejía monofisita. Evandro. y posteriormente a la del imperio germánico. A su dedicación legislativa. que acrecentará nuestro amor cuando gustosamente resolvamos las dudas que nos plantee. Más que por sus intentos de reconstruir el imperio de sus mayores. Dante se complace en unir la historia del Imperio con la redención y la Iglesia. Anotaré brevemente las etapas del relato. papa desde a . se encontraba cerca de la región de la Tróada. Agapito I. hijo del rey del Lacio. Dante nos lo presenta como legislador. que negaba la unión hipostática. o el propio Empíreo. legítimo sucesor de las glorias de aquélla. Los éxitos de Belisario permitieron que él se dedicara a su tarea de recopilar el «Corpus luris civilis». en el Asia Menor. donde se encontraba la ciudad de Troya. simbolizados ambos por el águila emblemática. Belisario (-) fue el más importante de los generales de Justiniano. Es decir. Los gibelinos y los güelfos. hasta el combate de los Horacios . por boca de Justiniano. Esta digresión enlaza. Hacia el Ecuador. la nueva capital del imperio. enviado por Teodato. en el norte de África y en Italia. extendidisima en las provincias de Siria y de Egipto. Justiniano. «Ved a Dante. donde se encuentran los espíritus activos. Su actividad se encaminaba a dejar mayor memoria de sí mismos y esto los coloca en un lugar inferior del Paraíso.» Constantino trasladó la capital a oriente. al parecer sí logró convertir a Justiniano. a Constantinopla para pedir la paz a Justiniano. Dante pertenece a la iglesia militante. nacido en . rey de los rútulos. pues. va a dedicar una larga digresión a la historia de Roma. al que llama «mío» en el original. Parece que Dante no conociese las desavenencias entre el emperador y su general. Los hebreos practicaban una religión más austera que los cristianos. El cielo de Mercurio. apoyando la causa de Eneas. Constantinopla. rey ostrogrodo. Como veremos. se trata del emperador Justiniano. mítica ciudad a la que Roma estuvo sometida en los primeros años de su historia. Personaje de la Eneida. «Para ejercitar hacia mí su caridad. Combatió gloriosamente en el frente persa. antecedente de Roma.Algunos religiosos desligaban de los votos de difícil cumplimiento a cambio de dinero. ahora cree en la doble naturaleza de Cristo con la misma claridad que en un juicio contradictorio si uno de los términos es verdadero el otro es necesariamente falso. que murió en la lucha contra Turno. Alba Longa. con el final del poema de Virgilio. cuya tarea de recopilar y depurar todas las leyes romanas se atribuye a una inspiración divina. Dante. fue elegido emperador de oriente en y murió en . de donde muchos siglos atrás había salido Eneas para dar lugar a la fundación de Roma.» La vida.

XXXIII. Recuérdese que en tiempos de paz las puertas del templo de Jano permanecían cerradas. colaboró en la empresa de la Redención. y posteriormente al resto de los partidarios de Pompeyo en Munda. de donde había partido. vencieron a los segundos. Roma. . legítimo sucesor de las glorias de Roma. venció a Bruto y Casio. vencedor de los galos. -. en la que Octavio. pasando a Roma la supremacía imperial.Con la conquista de Egipto se inició la paz octaviana. De aquí César marchó a Egipto y puso -a Cleopatra como reina. sino al imperio Romano Germánico. impropiamente. se explicará en el siguiente canto. . Pirro. y acabada la guerra regresó pacíficamente a sus tareas agrícolas. . romanos. Son muchos los Fabios y los Decios que merecieron las alabanzas de Justiniano. el cónsul Fiorino destruyó la ciudad etrusca de Fiésole. en que los primeros. -). Dante necesita llevar el agua al molino de . por medio de Poncio Pilatos. que dio lugar al comienzo de la etapa republicana. volvió a visitar los lugares de Asia Menor. . donde fue asesinado por orden de Tolomeo. sucesor de César. aunque esté hablando Justiniano. .Va a aludir ahora a la muerte de Cristo en la época de Tiberio. así llamado por su pelo rizado.El águila. en manos de César. tras la violación de Lucrecia. España. Ahora se refiere a la guerra civil entre César y Pompeyo. César se hizo con el poder algunos años antes del nacimiento de Cristo. en lugar de su hermano Tolomeo. para congraciarse con el triunfador. . Posteriormente venció a Marco Antonio en Módena y asedió Perugia.Cleopatra se suicidó tras la derrota naval en Accio. a través de Carlo Magno.Tito destruyó Jerusalén en el año . XV. la ciudad de Antandro y el río Simoes. la idea del imperio. el cual huyó a Egipto. delimitada por esos ríos. Algunos grandes hombres de la etapa heroica de Roma: Tito Manlio Torcuato. defensor de las ciudades griegas atacadas por Roma en su proceso de expansión por la península Itálica. Breno. Paraíso. Esta contradicción entre apoyo a la crucifixión y venganza de la misma. jefe de los galos que invadieron Italia en el siglo IV a. Alusión a la conquista de las Galias.César venció a Juba de Mauritania.contra los Curiacios. . de Alba.Publio Cornelio Escipión Africano obtuvo a edad muy temprana sus principales triunfos en España contra Cartago. Batalla en que César derrotó a Pompeyo. Cincinato. para burlar la prisión que Octavio le había impuesto. XV. -). los asesinos de su tío (Infierno.Alusión a la batalla de Filipos. . junto a Florencia (Infierno.C. desde el rapto de las Sabinas hasta la caída de los Tarquinos. a César. Cneo Pompeyo luchó también muy joven en el partido de Sila contra Mario y obtuvo el triunfo a los años. vengando así la muerte de Cristo. fue dictador contra los samnitas. rey de Epiro. que llevó a cabo César. Durante la época de los siete reyes. no va a pasar al imperio bizantino. tercer emperador si contamos. africanos: los cartagineses.Como vemos. . Es decir.

VIII. a la naturaleza divina. elegido Rey de Romanos. «s'addua». señor de los ejércitos. Romieu de Villeneuve. del verbo neológico «adduarsi».» En el original. Es decir. que la casa de Anjou triunfe sobre el Imperio. heredera de Provenza y esposa de Carlos I de Aujou.sus nuevas opiniones políticas. con la que el Verbo se unió. ). Desde el principio del mundo al día del juicio Final. en cambio. y XX. Margarita. -). Con cualquier parte del nombre de Beatriz. a diferencia del hombre. Va a comenzar ahora Beatriz un largo discurso acerca del misterio de la encarnación de Cristo. se hizo merecedora de la muerte en la cruz. cuyo emblema era un león. A su persona divina añadió la naturaleza humana. Aquí acaba la digresión de Justiniano sobre el imperio. Murió en . Tal vez alusión a la muerte de Carlos Martel (Paraíso. -. VII. v. de los espíritus que emplearon su actividad en obtener gloria y fama. que encontraremos próximamente. sino que fue directamente creado por Dios. líder del partido güelfo. hacerse dos. Si atendemos. que no nació. XX. libertad y conformidad con Dios. . los güelfos negros. Adán. esposa de Luis IX de Francia. y la citada Beatriz.Las cosas que crea Dios directamente son eternas y libres. . . nacido en torno a . por justicia. los ángeles o el ciclo.). La crucifixión satisfizo a los judíos. casada con Enrique III de Inglaterra. ministro de Ramón Berenguer IV de Provenza. Leonor. aquí vencido por las garras del águila.Los elementos no fueron. pero también a Dios. se condenó por no poner freno a su voluntad. casada luego con Carlos I de Anjou. y posteriormente regente de su hija Beatriz (Purgatorio. que iluminas desde lo alto con tu luz a los felices esplendores de este reino. Los que se apropian del signo imperial para sus intereses particulares. o por ambas a un tiempo. Dante se apoya en una leyenda de la época. Justiniano pasa de la crónica de la antigúedad a la actualidad palpitante. Como ya anotamos. . es decir. y los que se oponen a él favorecen la política francesa de los Valois. . en su posterior caída en desgracia. pues así se cumplían sus planes de redención. esposa de Ricardo. por lo que ocupan un lugar más bajo en la jerarquía celeste. VII.Carlos II de Anjou (Purgatorio. Eternidad. Por misericordia. se identifique con esta víctima de las ajenas calumnias. Como vemos. Sancha. y ss. Al haberse extraviado en el pecado la naturaleza humana. Cfr. directamente creados por Dios. como tampoco el alma de las plantas y lo animales . la cruz fue una monstruosa injusticia. «Salve a ti. hijo de Carlos II de Anjou. y acaso. que creo de fácil comprension para el lector y por ello no anoto.

diferente para cada . aprovechando esta ocasión para infundirle el trágico amor por el héroe troyano. Venus precede al sol por la mañana y lo sigue en el ocaso. reina de Cartago. llamada Trinacria por su forma triangular. Pachino y Peloro (Hoy Passaro y Faro) son dos cabos sicilianos uno al norte y otro al sur. . así llamada por haber nacido en Chipre. para que Dido. Cuenta Virgilio en Eneída.Ya había sido coronado rey de Hungría. Dione. Roberto de Anjou. Si no hubiese muerto joven hubiese evitado muchos males que acaecieron. Carlos II. sino que también crea la manera desenvolverse hacia un fin determinado. hijo de Eneas. Fue coronado rey de Hungría a la muerte de su tío. hija de Tetis y el Océano. Durante este periodo conoció a muchos catalanes que al parecer llevaría posteriormente a Nápoles. no como cuenta la leyenda. en la costa oriental. El gobierno de Roberto de Anjou en Nápoles se caracterizó por las grandes cargas impuestas al pueblo. que se encuentra enterrado bajo el Etna -recuérdese el comienzo del Poliferno gongorino-. Esto va a llevar a Dante a preguntar por qué de un padre bueno puede salir un mal hijo.» . Estuvo en Florencia en . madre de Venus según algunos mitógrafos. . y su propio cuerpo.El grito de los palermitanos en la jornada de las Vísperas sicilianas «Muerte a los franceses» con el que se sublevaron contra la tiranía angevina. Las nubes que oscurecen Sicilia se deben. ofreciendo Sicilia a la casa de Aragón. aún de corta edad. sino a las emanaciones de azufre.También debería haber sido rey de Sicilia. II. Estamos en el tercer cielo. hija de Rodolfo de Habsburgo. y a los dieciseis años casó con Clemencia. donde dejaron una mala memoria de avaricia. -. Dios. estuvo como rehén de los aragoneses de a . comentada por él en Convivium. Murió en . lo que permite la idea de la resurrección. en el cuerpo de los primeros padres. que Cupido tomó la figura de Ascanio. pero esta coronación no se llevó nunca a efecto.. . . al gigante Tifeo. «Voi chè intendendo il terzo ciel movete» es el comienzo de una canción de Dante escrita en . . fue creada directamente por Dios. rebelde contra Júpiter. por lo cual tanto el alma como el cuerpo son inmortales. Se trata del ya citado Carlos Martel.«Mis hijos. Recuérdese que los dos jóvenes se habían conocido en Florencia. hermano pequeño de Carlos Martel. Venus. Su padre.Provenza. lo tomara entre sus brazos. Los planetas. Nació en . I. rey de Hungría. que serían nietos de Carlos II de Anjou y de Rodolfo de Habsburgo. hermana de Ladislao IV.El alma humana. donde debió conocer y estimar a nuestro poeta. el de los espíritus amantes. hijo de Carlos II de Anjou y de María.El reino de Nápoles. fue un rey generoso. Dios no sólo da el ser a las cosas.

También este último puede ser el Roberto aludido en vv. como veremos. Rialto es una de las islitas sobre las que surgió Venecia. el poeta alude a la esposa. -. . donde murió a una muy avanzada edad. su paternidad fue atribuida a Marte. Cunizza afirma que la fama de éste se extenderá aún quinientos años más. nacida en torno a . Los ángeles. que pese a haber nacido de un padre humilde. casada con Luis X de Francia en y muerta en . El planeta Venus. del que se nos han conservado innumerables textos religiosos. entre Vicenza y Treviso.uno. El monte Ramano. Aristóteles.Estadista como Solón. después de . señor de Verona. «Que puedes ver en mi interior sin que yo necesite hablarte. . La «resplandeciente y cara joya» que se encuentra más próxima a Cunizza es la sombra de Folco de Marsella. de quien hablaremos más adelante. Quirino es Rómulo. Se trata. hija de Ezzelino II y hermana del cruel Ezzelino II. o sabio como Dédalo. de donde procedían los Ezzelini. Carlos Martel pide al poeta que guarde en secreto su revelación. Para otros. y a Roberto. de Cunizza da Romano.» En la marca de Treviso. lo que hace preferible su identificación. tirano de dicha comarca. Se refiere a la derrota de los paduanos en a manos de Cangrande della Scala. y cuya ciencia teológica alaban Petrarca y Boccaccio. la ya citada Clemencia de Habsburgo. ya conocido por nosotros (Purgatorio. que se extiende entre Venecia y los Alpes de Trentino y de Cadore. cuyos ríos son el Adige y el Tagliamento. Cunizza va a profetizar a continuación una serie de desgracias que ocurrirán próximamente en dicha marca. hecho rey de Nápoles en . Se debería permitir que el hombre siguiera sus inclinaciones naturales a la hora de ejercer alguna actividad. nacida alrededor de . que Dante ve como un castigo a sus errores. a la que Cunizza fue al parecer tan inclinada. general como Jerjes. Pero no olvidemos que la primera aún vivía. sacerdote como Melquisedec. Ezzelino III da Romano. La naturaleza de los hijos seguiría a la de los padres si no fuese por la providencia divina que actúa mediante la influencia de los astros. I. Se trata de su hija. Ya casada con el señor de Verona fue raptada por el trovador Sordello. VI). en Política. hecho obispo de Tolosa en . Los habitantes de la marca de Treviso.Acaso Carlos Martel alude aquí a sus propios hermanos: Luis. . dedicada a la caridad. recordémoslo. trocó el influjo de Venus del amor mundano por el espiritual. es el planeta que rige la pasión amorosa. El agua se cambiará en sangre a causa de la derrota. es decir. y tras llevar una vida sentimental bastante escandalosa y contraer dos nuevas nupcias se recluyó en Toscana.

hacerse yo.. pero ya desde antes se había mostrado como hombre soberbio. que en entregó al obispo de Ferrara algunos ferrarenses gibelinos que se habían exiliado de su ciudad y que fueron posteriormente decapitados.. «aquí» y «abajo». Como en v. El que aún señorea del v. «inmi». hijo de Tesco y Fedra (Ovidio. El río Marra separa la Toscana de la Liguria. es decir. ) y marido de Giovanna Visconti (Purgatorio. Bruto conquistó Marsella por orden de César (Purgatorio. Se extiende entre enemigas playas. hacerse tú. hija de Sitón. que vivía junto al monte Rodope. VIII. ciudad de la costa argelina. cargo en el que se ocupó en la persecución de los albigenses.El Silo y el Cagnano se unen en Treviso. III-. En el original «intuassi». Alude a la traición del obispo de Feltre. antes de la reina fenicia. en el original «inluia». nació en Marsella. hijo del buen Gherardo (Purgatorio. XVI. esposa de Siqueo. nació poco después de la segunda mitad del siglo XII. . neologismo dantesco con el sentido de «hacerse él». el partido güelfo. Filide. «Arriba». Prostituta de Jericó que ayudó a escapar a los espías que Josué había enviado a dicha ciudad (Josué. a medio camino entre Italia y España. Hiroid. dirigida entre cánticos religiosos por el obispo de Tolosa sucesor de Folquetto. Su partido era. Creusa es la esposa de Eneas. y en la misma longitud que Bugía. hay cierta inexactitud en los cálculos cartográficos de Dante en este pasaje. De nuevo Foico de Marsella. en el cielo. IX). Es decir. siguiente es Rizzardo da Camino. poseen seis alas. las cristianas y la sarracenas. Los tronos angélicos certifican la veracidad de la profecía de Cunizza. el más grande de los mares si exceptuamos el Océano que abarca toda la tierra y ocupa todo el hemisferio austral. Malta es el nombre de una prisión destinada a los condenados por causas notoriamente graves. murió creyéndose abandonada por Demofoonte. VI -). con ayuda de la recién creada Inquisición. II Alcides es Heracies o Hércules. ). Entre compuso gran cantidad de canciones trovadorescas. naturalmente. suscitando así los celos de su esposa Deyanira. . «Enela». Sucedió a su padre en . Folco o Folchetto. en la tierra. mujer del conde de Marsella. Los comentaristas ponen de manifiesto la similitud entre la toma de Jericó al son de las trompetas y la conquista de la ciudad albigense de Lavour en . y tras la muerte de su amada Adalasia di Roquemartine. pues Dante le supone una extensión de º cuando en realidad no tiene más de º. se hizo cisterciense. Alessandro Novello. según Isaías. Los serafines. Fue muerto por una conjetura en . Murió en . respectivamente. que se enamoró de Yole. siendo elegido abad en y obispo de Tolosa en . XVIII. ). Heroid. que provocaron su muerte con la tunica envenenada (Ovidio. El «Mayor valle» es el mar Mediterráneo. Tres ejemplos de pasión amorosa: la hija de Belo es Dido.

«Mi mente. perteneció a la Orden de los dominicos o predicadores. El sol. el florín. De acumular riqueza. Invitado al Concibo de Lyon por el Papa murió mientras se dirigía a . acuñado con una flor de lis. Folquetto reprocha ahora el desinterés del papado por la recuperacion de los Santos Lugares. en el mismo sol. que se encuentra en la esfera del sol. y avanza en su materia. La avaricia ha desviado al papado de su tarea de cruzada.» La cuarta familia es la de los espíritus sabios. . El Padre genera al Hijo y de ambos procede el Espíritu Santo. La constelación de Aries. con San Alberto Magno. Nació de noble familia en . Dante no quiere insistir más en consideraciones astronómicas. sin saber cómo había llegado. . Recordemos de nuevo su celo antiherético. Las malditas flores son la moneda de Florencia. El maestro es Dios. como muchas profecías de Dante. del derecho canónico. con las manos de Cristo clavadas al madero. es decir. «Yo me encontraba. es decir. Florencia es el retoño de Lucifer. como lo muestran las anotaciones en los márgenes de estos tratados. Como quien tras tener una idea advierte de dónde procede ésta. a un futuro hipotético en que la Iglesia recupere su primitiva pureza. de oriente a occidente.La «alta victoria» más que la toma de Jericó es la propia Redención.La potencia primera es el Padre. Dante invita al lector a levantar la vista a las esferas superiores donde se encuentran dos movimientos celestes contrarios: el diurno ecuatorial. Fue teólogo de la corte pontificia y posteriormente profesor de nuevo en París. conseguida «con una y otra palma».» La luna. Recuérdese que nos encontramos en el equinoccio primaveral. O mejor. Ambos giros coinciden en los puntos equinocciales. Entró en la Orden dominica en y posteriormente estudió en París y Colonia. El «angélico sol» es el propio Dios. recordemos. que rige la sabiduría. que deja al cuidado del lector. que va de occidente a oriente. Si así no fuese no existiría la rotación de las estaciones. se anularían las influencias astrales y la vida en la tierra sería difícil. el ángel rebelde a Dios. el Amor. Por la avaricia los estudiosos abandonan el Evangelio y los Santos Padres y sólo se preocupan del estudio más lucrativo de las Decretales. el Hijo es el Verbo.El círculo zodiacal es oblicuo con respecto al ecuador terrestre. Los mártires. unida. el Espíritu Santo. sólo ocupada en Dios. se dividió interesándose por los moradores de la esfera solar. Habla Tomás de Aquino que. Se refiere a la muerte de Bonifacio VIII o al traslado de la Curia a Aviñon. y el de los signos zodiacales. anual.

autor del Decretum sive concordia discordantíum canonum en torno a . senador romano nacido alrededor de .dicha ciudad. escrita en la cárcel en una mezcla de prosa y verso. XXI. Sigiero de Brabante. elevado a los más altos cargos del reino y luego condenado por Teodorico a muerte en . XX). y por ello se discute el porqué de haberlo Dante elegido entre los santos del saber teológico. Su influencia en la Comedia es enorme. a quien se atribuyen tratados apócrifos sobre la organización de los ángeles. En el prólogo de dicha obra P. Su obra más famosa es De consolatione filosophíae. y su obra ejerció una enorme influencia. autor de Ethymologíae. que apreciaba su estilo latino. ¿Alusión a sus enemigos florentinos? . Fue el más grande filosofo y teólogo de su siglo. ). Se trata del español Pablo Orosio. L. La quinta luz es Salomón. de la libertad. como la viuda que relata Lucas. También dominico y maestro del Aquinate. El medioevo lo consideró como uno de los mártires de la fe. con su obra Historiarum adversus paganos. representada como una comunidad monástica. XVII. aunque no es seguro que llegase a estar bautizado. Se trata de Dionisio Aeropagita. autor de Hístoria eclesíastíca gentis Anlgiorum. por los aforismos de Hipócrates. Acaso Dante premie con el cielo la honesta y perseguida tarea filosófica. cuyo espíritu debió compartir. Los «aforismos» hacen referencia al estudio de la medicina.). en ). donde intenta hacer un primer compromiso entre el paganismo y la doctrina cristiana. de la creación ex nihilo. que tuvo una enorme influencia en la conversión del santo de Hipona. autor de Sententíarum liber IV. San Alberto Magno (-). normando (-). Isidoro de Sevilla (-). etc. Graciano fue un célebre canonista del siglo XII. Fue contradictor de los postulados escolásticos y atacado por Santo Tomás. afirma que ofrece su tarea a la Iglesia. los «iura» representan el estudio del Derecho. Fue profesor en París y murió asesinado en Orvieto por su secretario loco. Su obra ha sido recientemente descubierta y revalorizada por los estudiosos de la filosofía medieval a causa de su valor precursor del pensamiento moderno (negación de la inmortalidad del alma. La Iglesia. como veremos más adelante. místico escocés llamado «Magnus contemplator». ). ofreció a Cristo toda su hacienda. Ricardo de San Víctor (m. antecesor del Cívítas Dei agustiniano. sin tener en cuenta sus conclusiones heterodoxas. También se ha pensado en San Ambrosio de Milán. -. convertido por San Pablo (Hechos. libro teológico de enorme difusión e influjo en su tiempo. El alma de Boecio. El «uno y otro fuero» son el derecho civil y el canónico. Pedro Lombardo (m. Beda el venerable. muy conocida por Dante. filósofo seguidor de Averroes y por ello perseguido. se dice que acaso envenenado (Purgatorío.

San Ubaldo. En caridad y en sabiduría. siendo hecho prisionero en San Juan de Acre. . V. El primer marido de la pobreza es Cristo. lugar de nacimiento del santo. por deseo del mismo. (Farsalia. Francisco tenía años cuando comenzó su vida de santidad en . San Francisco viajó a Palestina con algunos de los suyos en . Después de esto el Papa dio su aprobación verbal. luego obispo de Gubbio. al encontrar la puerta abierta.La dama a la que todos cierran las puertas como a la muerte. llamado seráfico por su sabiduría. por donde entran los vientos fríos y calientes que bajan del monte Subasio. y en primer lugar nos localiza la ciudad de Asís. . enfrentándose con su padre.El primer seguidor de San Francisco. Bernardo da Quintavalle. En el monte Verna. sino porque se encuentran en una desventajosa situación geográfica.) . cuando aquél le pidió que renunciase a los bienes que le correspondían por herencia. Porque el nombre de Asís se emparenta con «scesi» del verbo «scendere»: «subir» Muy joven aún. Santo Domingo. Otros seguidores de la primera hora. en el suelo antes de morir. . amenazada de ruina. Ocurrió este hecho en . Amiclates es un ejemplo de la virtud de la pobreza. El padre de San Francisco era un rico comerciante. .La Iglesia.l.Tomás de Aquino. Como Dante dice. acaso de lana. y . fue ermitaño en el monte Inzino.Paraíso. Del seno de la pobreza el alma de San Francisco marchó al cielo. intentó en vano convertir al sultán. según Lucano. puesta en boca del dominico Tomás de Aquino. Una puerta de Perugia de donde salía el camino de Asís. Inocencio III se mostró primeramente reacio a aprobar la Orden. . donde el santo se había retirado a hacer penitencia en . Se trataba. en la Umbría. No porque estuviesen bajo el dominio de Perugia. La primera interpretación ha sido también sostenida por algún comentarista San Francisco es comparado en todo este pasaje con el sol en el que se encuentran ahora los viajeros. San Francisco nació en . hasta que tuvo un sueño en el que la basílica de San Juan de Letrán. Santo Domingo. recibió los estigmas de la pasión de Cristo. desposada con Cristo mediante su agonía en la cruz. sin ningún miedo. X.San Francisco. es la pobreza. llamado querúbico por la fuerza de su caridad. de un pobre pescador en cuya cabaña entró un día César. . Comienza ahora la biografía y panegírico de San Francisco. era salvada por el pobre de Asís. a la que Francisco se entregó desde muy joven. al quedarse desnudo delante de una enorme concurrencia y del propio obispo. mientras el cuerpo fue depositado.

el de la madre. aproximadamente. Domingo (Dominicus) significa «Del Señor».Acabado el panegírico de San Francisco. -. Su madrina tuvo un sueño profético sobre la suerte del santo y sus herederos los dominicos. Alusión al Papa. consumida por el amor imposible de Narciso. Se trata de San Buenaventura. luego que un dominico ha hecho la alabanza de San Francisco. Santo Domingo lo hace con la fe. y a la inversa en la parte contraria. El nombre del padre de Domingo acaso fuera Félix. claro está. y los predicadores gustaban llamarse «Domini Canes» o perros del Señor (así aparecen representados en los frescos de Santa María Novella. IX. donde Domingo se dirigió en . destinada a la lucha contra los albigenses y murió en . o la de los Frari y santos Giovanni y Paolo en Venecia) que llenaron la historia de ambas en la época de su desarrollo e implantación en Europa. El escudo de Castilla está formado por cuatro cuarteles. Dios. A la sede pontificia. estando la madre del santo encinta de éste como reflejo de la sabiduría de su hijo soñó que daba a luz un perro blanco y negro. Como la ninfa Eco. o Cristo. de quien hablaremos más adelante. se hizo teólogo. comenzando en su predicación contra los albigenses. que se muestra en el cielo con su arco. «agraciada de Dios». sino que puso todo su talento al servicio de la causa de Dios: es decir. En fundó la Orden de los predicadores. Santo Tomás se vuelve contra la corrupción de su Orden. La mensajera de Juno es. los más lucrativos de la época. Según la leyenda.) Al igual que San Francisco desposa a la pobreza. Juana. . Dante sigue a los antiguos biógrafos. que significa. Recuérdese que el hábito dominico es blanco con manto negro. El amor a la pobreza. Recuérdese Génesis. Tras el golfo de León donde ciertos días -los de solsticio de verano--se oculta el sol. Las desavenencias históricas o la simple competencia de dominicos y franciscanos (piénsese en las iglesias de Santa María Novella o Santa Croce en Florencia. A un lado. lugar de Europa en que primero comienza la primavera. a quien corresponde hacer el panegírico de Santo Domingo de Guzmán. Fue condenada por la celosa Juno a repetir únicamente la última sílaba de las palabras de los otros. Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega en . Iris. Domingo no siguió los estudios de Derecho (como los alumnos de Eurico de Susa llamado el Ostiense) ni de Medicina (como los de Tadeo Alderoto). uno ocupado por un león rampante se encuentra bajo otro donde figura un castillo. En España. Dante compara la atracción que sobre él ejerce la voz del santo con la que ejerce siempre el polo norte sobre la aguja imantada de la brújula. quedan totalmente superadas en el cielo.

como se sabe. Su obra sigue la línea mística de Hugo y Ricardo de San Víctor. lisboeta. Dante reprueba. nacido en torno a . es decir «comilón») fue un teólogo francés del siglo XII. San Buenaventura. llamado Giovanni di Fidanza. Domingo no se dirigió al Papa en busca de prebendas o cargos. mas no la obtuvo hasta de Honorio III. primera de las disciplinas de la enseñanza medieval. Uno y otro representan las dos posturas extremas en la interpretación de la regla franciscana: los espirituales. En la gramática.El papado era antes protector de los humildes. donde. o partidarios de la línea rígida. por boca de San Buenaventura. escritor de orientación mística. Pedro Hispano. Anselmo de Aosta. como tantos otros. Murió en Lyon en . San Juan Crisósotomo (Boca de Oro). respectivamente. Elio Donato enseñó en Roma a mediados del siglo IV. Fue elegido Papa en con el nombre de Juan XX. . nació en . En Provenza. -). les han vuelto la espalda. Domingo solicitó la aprobación de la Orden a Inocencio III. Sus escritos fueron muy criticados por la Iglesia por su potencialidad revolucionaria. más conocido como Joaquín de Fiore. por la malicia de aquellos que lo ocupan. Acabado el panegírico de Santo Domingo. ni de Mateo de Acquasperta. Pedro Mangiadore («comestor» en latín. Hugo de San Víctor (-). Representa una de las cimas de la iglesia griega. y los conventuales. San Buenaventura vuelve su vista a la degradación de su propia Orden franciscana. XI. una y otra interpretación. Dante hace hincapié en la pobreza de Domingo y Francisco frente a las otras riquísimas órdenes y frente al mismo papado. como de hecho ocurrió. llegando a ser obispo de York. Rabano Mauro de Magonza. En entró en la Orden franciscana en la que ocupó altos cargos. Es el escritor apocalíptico. obispo de Canterbury a finales del siglo XI a quien se debe el famoso argumento ontológico. Pero estos buenos observadores de la regla que aún quedan no serán los seguidores de Ubertino de Casale. Agustín de Asís. sino permiso para luchar contra la herejía. Joaquín da Celico nació en torno a y murió en . y dicen que murió el mismo día y hora que el santo. benedictino del siglo VIII. Los bienaventurados que forman las dos coronas que rodean al poeta. Fue llamado «Doctor Seraphicus». pero ahora. Los dominicos (Purgatorío. patriarca de Constantinopla entre los siglos IV y V. uno de los primeros seguidores de San Francisco. fue llamado «Preceptor Germaniae». o relajados. como prueba de la existencia de Dios. Murió al año siguiente en un accidente del palacio papal en Viterbo Natán es el profeta que reprochó a David el adulterio con Betsabé (II Samuel). que ejerció una enorme influencia en todos los movimientos milenaristas medievales. con su interpretación de los textos bíblicos sobre la venida del Anticristo. los albigenses o cátaros se habían hecho más fuertes. Iluminado de Rieti acompañó al santo en su viaje a Oriente.

y quien la imprime. hecho de tierra.Según cuenta el libro de los Reyes. sabiduría para resolver vanos problemas metafísicos o lógicos. sino prudencia para regir a su pueblo derechamente y poder así seguir el camino trazado por su padre.l). cuyo pecho fue traspasado por la lanza. -. -). X. de cuyo pecho salió Eva. tenía un curso lentísimo a causa de los pantanos que atravesaba.Adán. La cera. David. que han dado motivo a la duda del poeta y a su aclaración. . Salomón. que una vez solucionada una duda de Dante (el camino que hace avanzar al que no se extravía). las veinticuatro almas de la doble corona reemprenden su danza. sólo se referían a aquél en cuanto rey. -). es el Espíritu Santo. . quien le prometió otorgarle el don que el muchacho pidiese. la materia de las cosas. De nuevo Santo Tomás. son los más perfectos seres humanos creados por Dios. Si la materia fuese elaborada hasta la perfección y el cielo obrase con toda la fuerza de su influjo sobre ella. junto con las siete de la Osa Mayor (-) y las dos más brillantes de la menor (. sino a La Trinidad. es el Hijo que procede del Padre. porque no contaban con la asistencia divina. acerca del rey Salomón (Paraíso. Santo Domingo. fue transformada en constelación. En el original «ad inveggiar»: «envidiar». es decir. Las nueve jerarquías angélicas. es decir. . X-). y el propio Cristo. y el amor que hace tres con ellos. IX). una vez muerta ésta. Arrio (-) negaba el carácter divino de Cristo.La luz que sin hacerse diferente se desprende del astro. y para hacemos imaginar este prodigio alude Dante a las quince estrellas de mayor grandeza según Tolomeo (vv. en la región de Arezzo. dice Dante. demuestra su libertad de juicio con respecto a las opiniones oficiales de su tiempo.Los santos no cantaron a Apolo ni a Baco. Éste no pidió. III. y Cristo en cuanto hombre. Esta herejía. con lo cual no está en contradicción con que Cristo y Adán sean los seres humanos más perfectos. «tan gran paladín» es. las influencias celestes. que girasen en círculos como la corona que Dionisio ciñó a Ariadna y que. Ejemplos de filósofos errados en el camino hacia la verdad. .Terminadas las palabras de San Buenaventura.Dante. en total. claro está. siendo Salomón aún muy pequeño recibió la visita de Dios. . El río Chiana. va a resolver la segunda. .Las palabras de Tomás de Aquino sobre que no surgió nadie equiparable a Salomón (Paraíso. como en el caso de Sigiero de Brabante (Paraíso. extendidísima en los tres siglos siguientes.En ciertos casos puede alcanzarse la total perfección como en el de Adán. Esta petición fue muy apreciada por Dios. fue condenada en . .

regido por Marte. . desde la que ha hablado Tomás de Aquino. La hoja de la espada deforma la imagen de quien se refleja en ella.Igual que vemos una estrella fugaz. y presuntamente bien pensante. sí. lógicamente. Espero que su razonamiento sea suficientemente claro y no necesite de anotación. Se refiere a la Vía Láctea. incluido los ojos de Beatriz tal como hasta allí los había visto. como ya veremos. con lo cual los sentidos corporales restituidos podrían darlarse con semejante luz. .No olvidemos que Dante y Beatriz se encuentran en el centro de la doble corona. . por la alegría que les produce aclarar alguna duda al poeta. VI. Sabelio. Aquí nos encontramos con los espíritus militantes que lucharon por la gloria de Dios y de la Iglesia. La respuesta del rey Sabio es. Al cielo quinto. San Alberto Magno. fenómeno para cuya explicación Dante no encuentra ejemplo ninguno.Las partículas de polvo que se ven en un rayo de luz que penetra por un toldo o una persiana. Pero al ascender a una esfera superior la belleza de la muchacha se ha acrecentado. No que Cristo resplandezca en la Cruz. -. . .La duda que Dante no necesita expresar es si este resplandor de los bienaventurados durará tras la resurrección de la carne. Ahora Beatriz habla desde el centro al borde. siguiendo a su otro gran maestro.El cuerpo resucitado poseerá órganos superiores a los de la vida terrena. . El encuentro de Anquises y Eneas lo cuenta Virgilio en Eneida. Quien ahora viene a recibir a nuestro poeta es su tatarabuelo Cacciaguida. . también había negado dicho misterio y fue condenado en el concilio de Alejandría en .La contemplación de la maravillosa cruz le produce un placer mayor de lo que hasta el momento había sentido. donde se definió el dogma de la Trinidad ().Quien habla con la misma dulzura que la de Gabriel anunciando el parto de María ha sido identificado como el propio Salomón. que nos hace pensar que algún astro haya cambiado de sitio si no fuese porque todos siguen en su lugar. cosa que Dante no había advertido por no haberla mirado aún. Como siempre.De nuevo alaban a la Trinidad. -. Dios mismo. como antes del borde al centro.el concilio de Nicea. para resplandecer y gozar más aún. II. Seor Martino y Doña Berta valen como nombres genéricos que representan la opinión del vulgo iletrado y presuntuoso. . aptos para los nuevos gozos que les ofrece el Paraíso. XIV. medio siglo antes. planeta rojo. sobre cuyo origen y naturaleza se produjeron en la ciencia antigua muchas controversias. . sino que la Cruz producía un resplandor que era el propio Cristo. Dante mismo trató del tema en Convivium. Cual si descaran resucitar ya en el juicio. identificado con la divinidad solar de los griegos.

padre a su vez de Alighiero II. XVI.Porque estaban seguras que morirían en el mismo lugar en que habitaban y porque Francia aún no era la meta de los comerciantes florentinos. Alighiero I debió morir poco después de . Tres ciclos legendarios muy queridos de los florentinos. Contado II. Pero Florencia superará aún más a Roma en su caída. . el dictador romano célebre por su integridad. Debió pertenecer a la familia Elisei. lleva por tanto casi un siglo en la cornisa de los soberbios. . que luchó en Calabria contra los sarracenos. al contrario que la romana Cornelia. La sabiduría y el amor. sólo que un siglo antes. de supuesto origen romano. mujer célebre por su vida disipada. Las campanas que suenan aún a tercia y a nona son las de la vieja Badía. no superaban a la Roma divisada desde monte Mario (Montemalo). padre de la Bella Gualdrada (Infierno. Cacciaguida era el más lejano pariente del que Dante conservaba noticias. Belincione Berti fue uno de los grandes señores florentinos del siglo XII. Pues mi sabiduría escasa no logra comunicarlo con palabras. el cual lo fue de Bellincione. si es que Dante no confunde una serie de datos históricos relativos a otro emperador.Aún el esplendor de los edificios florentinos. entregada al lujo y a los placeres sensuales. Porque la edad de la novia al desposarse no era excesivamente corta. . María. Dos antiguas familias güelfas.«Oh sangre mía. refiriéndose a César en Eneída. Sardanápalo (el histórico Asurbanipal) era el ejemplo de la vida disoluta. que dio nombre a la familia. merece su desprecio por corrupto y deshonesto en los asuntos públicos. Dios es como un libro inmutable para los bienaventurados. cuando aún era una ciudad de pequeños límites dentro del antiguo muro sustituido en por un segundo y en por un tercero. ni la dote excesivamente cuantiosa. No había palacios desmesurados para las necesidades reales de sus moradores. ).Cianghella della Tosa. . y nació en torno a . combatió acaso en la segunda cruzada junto al emperador Conrado III. oh sangre divina infusa de tal manera. Lapo Saltarello. pues se relacionaban con la fundación de la ciudad. madre de los Gracos. casó con una mujer del valle del Po. .. De Cacciaguida apenas sabemos más de lo que el propio Dante nos dice. en la que murió cerca de . a pesar de ser correligionario de Dante. que dio nombre a su hijo Alighiero. ejemplo de las virtudes republicanas. contemplados desde el monte Uccilatoio. II. frente al ya conocido Cincinto. Va a comenzar ahora Cacciaguida una alabanza de las viejas virtudes florentinas. invocada en el parto por mi propia madre. ¿a quién como a ti fue abierta alguna vez dos veces la puerta del cielo?» Lo dice el propio Anquises. Fue el padre de Alighiero I. el padre de Dante.

era de pura casta florentina. le trata de «vos». La capacidad de dicha es limitada en el hombre. Como ya sabemos. límites de la vieja ciudad. un pueblo en el camino de Siena. según las diversas opiniones.Su hermano Moronto. Dante no busca la exactitud del dato. El uso del «vos» que Dante atribuye acaso dirigido primeramente a Julio César -que era simplemente un hombre.alrededor de dos mil.y la también conocida iglesia de San Juan. De los citados pueblos. Cavalcante Cavalcanti y Beatriz. mientras que de él salió la rama de los Alighieri. como quieren otros comentarios). Dante. de las grandes familias hasta el último humilde artesano. el poeta poco más sabía de sus antepasados.a Alfagrani. O por su insignificancia o por su grandeza. se sintió envanecido de su noble ascendencia. Galluzzo. con lo cual los pueblos citados en el terceto anterior serían afortunadamente sólo vecinos de Florencia. aún en el cielo. En la época de Dante el tuteo estaba más generalizado en Roma que en otras ciudades italianas: «hasta a los emperadores y a los papas».«Desde el día de la Anunciación hasta mi nacimiento. fiesta de la Anunciación y primer día del año civil. Porque el Pontífice no hace nada para recuperar los Santos Lugares. A Cacciaguida primeramente le trató de «tú». la población era de unos seis u ocho mil habitantes. . Porque habla un dialecto florentino más arcaico que el del tiempo de Dante. conservó el nombre de los Elisei (o acaso Eliseo se refiera a un hermano diferente. y aptos para las armas -de a años. del que nada sabemos.» Según los cálculos pertinentes. Trespiano en el camino de Bolonia. Marte volvió veces al signo Leo.no se regularizó en Roma hasta el siglo III. Farinata. dice un cronista de la época. el último al que llegaban los corredores del palio anual celebrado en honor del santo patrón. A la entrada del distrito sexto de Florencia dentro de la antigua muralla. Toda la población. Florencia. puesta bajo el patronazgo del Bautista. En realidad. para indicarles que les estaba escuchando. mezcla de respeto y vanidad. pero ahora. Dante sólo trata con el «vos» («voi» en el original) de respeto a Bruneto Latino. nos da la fecha del de marzo de . al igual que la dama de Malehaut en la novela de Lanzarote del Lago -la misma que leían Paolo y Francesca. insignificantes en la época de Cacciaguida. ahora mezclada de pueblos vecinos. vinieron a Florencia algunos personajes que contribuyeron a su ruina. La nobleza de la sangre tiene que ser acrecentada por las sucesivas generaciones. ambos muy cerca de la ciudad. pero ahora Dante se ha superado a sí mismo. . pero dice que entre Pontevecchio -donde se encontraba la ya citada estatua atribuida a Marte. La vanidad de Dante provoca la risa de Beatriz.tosió discretamente al advertir el amor de la reina Ginebra por el famoso caballero. siguiendo --como hace siempre el poeta en sus cálculos astronómicos.

Dante debe aludir a la familia de los Velluti. es decir.Tres grandes familias feudales que. ) y Guido Guerra VI (Infierno. por la familia que vivía junto a ella. El escudo de los Lanberti (Infierno. jurista.En el barrio de San Pedro. XV. . marqués de Toscana. donde vivían los Ravignani.Otros dos enemigos de Dante pertenecientes a familias de origen campesino. La llamada porta Peruzza. Otras dos familias que posteriormente seguirían el partido feudal.Cuatro antiguas y ricas ciudades etruscas ya desaparecidas y en completa decadencia. . Alude al escudo de la familia Pigli: una barra oscura sobre campo rojo. Alude ahora Cacciaguida a las familias a las que Ugo de Brandeburgo. . no le satisfacía que su suegro. considerados casi como los padres de la ciudad (Infierno. promovida por Florencia. Bellincione Berti. Los Uberti. famosos comerciantes procedentes de Simifonte. junto a la puerta vieja. . los Buondelmonti fueron despojados de su castillo de Val di Greve en . familia güelfa de humilde origen alemán. -).Los Adimari. desaparecida ya en tiempos de Dante. X. familia gibelina. que administraban los bienes del obispado cuando éste se encontraba vacante.) Dos familias güelfas. familia gibelina. Algún miembro de la familia gibelina de la Pressa había obtenido ya cargos públicos. Fazio de Signa. . Dante ve en las luchas del papado contra el Imperio una de las causas de ese extralimitarse de Florencia que ha terminado por corromper sus antiguas virtudes. ). entroncada con las familias más importantes de la ciudad. terminaron emigrando a dicha ciudad. gúelfo blanco que se pasó a los negros posteriormente. A Ubertino Donati. XVI. vencidas por la causa popular. «Se endraga» (en el original «s'indraca»). marido de una Ravigniani. autor de la ley de amnistía de de la que Dante fue excluido. a la que perteneció un tal Lippo. de carácter violento. de la facción negra. XXVIII. se hacen fieros como dragones. familia a la que pertenecía el citado Belincione Berti (Paraíso. Los que se avergüenzan de las pesas falseadas por uno de los suyos son los Chiaramontesi. otorgó su escudo a finales del siglo . familia luego gibelina. -). viven ahora los advenedizos Cerchi que en sus luchas con los Donati ensangrentaron la ciudad. Baldo de Aguglión. Otra familia gibelina que ya había obtenido el orden de la caballería. Los Conti abandonaron Montemurlo en . . vivían junto al Mercado Viejo. contribuyendo a su engrandecimiento territorial y a su degradación moral. los Cerchi emigraron a mitad del siglo XII.Los Visdornini y los Tosinghi. . En estas luchas la Iglesia empujó al pueblo llano contra los señores feudales partidarios del Imperio. (Purgatorio. familias güelfas negras.Todas ellas antiguas grandes familias ya en extinción o desaparecidas del todo. Los Caponsacco. casase con un Adimari a otra de sus hijas. XV.

acerca de su verdadero origen.» . debido a la política del Papa Bonifacio VIII.) Como siempre. pero al pertenecer a una familia noble. Este noble murió en en la festividad de Santo Tomás y fue enterrado en la Badía de Florencia. Los antecedentes del exilio de Dante podían ya rastrearse tiempo antes. Estas dos familias habitaban en el Burgo de los Santos Apóstoles donde luego vivieron los Buondelmonti. En las batallas los vencedores acostumbraban a pasear el estandarte enemigo puesto al revés. que consultaban los oráculos. Fedra. quien acusado por su rival Epafo de no ser hijo de Apolo.El lirio blanco sobre fondo rojo era el emblema de Florencia. por el sacrificio de una víctima humana.«Si Dios te hubiera hecho ahogar en el río Emma. Climene. donde en el aniversario de su muerte se celebraban grandes fiestas. dando lugar al trágico episodio del carro. No con lenguaje ambiguo como el que confundía a los paganos. pues. según los cronistas. con cuyo ejemplo los padres deben mostrarse cincunspectos a la hora de consentir en las peticiones de sus hijos (Metamorfosis. junto con otras nobles familias. dando lugar a que estallasen las sangrientas luchas entre guelfos y gibelinos.X. lo asesinaron el domingo de Pascua. y ss. cuyas respuestas eran siempre enigmáticas. I. El tetrágono es el cubo. . XIII. dios del Sol. la visión de los bienaventurados halla su origen en Dios mismo. que aquí eiemplifica la firmeza ante cualquier adversidad. ) a la que se le atribuía un influjo maligno sobre la ciudad. que dio origen a la división entre güelfos y gibelinos. segunda esposa de Teseo.). Gianno della Bella había tomado el partido popular en . corrió a interrogar a su madre.De nuevo la presencia divina no supone una cortapisa a la libertad. XV. El final de la tranquilidad florentina está marcado. La familia de los Amidei. ). aunque su origen fuera más antiguo. .Dante se parangona al joven Faeton (ya citado en otros lugares de la Comedia). de igual manera que el que mira un barco arrastrado por la corriente no es el causante de dicho movimiento. el pueblo no confió en él y lo expulsó de la ciudad. Los Amidei. . se habrían ahorrado muchas desgracias. Los guelfos triunfantes en cambiaron el emblema por un lirio rojo sobre campo blanco. cosa que a los florentinos les ocurrió en ocasiones. Buondelmonte fue asesinado al pie de dicha estatua. XXVIII. por ello. como quedó para la posterioridad. que dieron lugar a numerosas luchas ciudadanas. y ss. antes de venir a Florencia. a la cual abandonó en para desposar a una Donati (Infierno. . . en venganza de haber éste rechazado su insano amor: el muchacho fue desterrado por su padre y posteriormente muerto a causa de un monstruo marino que hizo volcar el carro en el que marchaba (Metamorfosis.De nuevo la estatua de Marte (Infierno. Buondelmonte Buondelmonti estaba prometido a una Amidei. acusó a su hijastro Hipólito de haberla intentado seducir.

pone de manifiesto que comparte con ellos su condición de tal. obedece la indicación de no referir el resto de la revelación sobre el destino de Cangrande. A continuación se harán presentes al ser nombrados por el viejo florentino. Fue señor de Verona de a y representaba para Dante la posibilidad de restaurar el poder gibelino en Italia. nacido en bajo el signo de Aries. . como la imagen (el segundo aspecto) en un espejo. El normando Roberto Guiscardo liberó el sur de Italia y Sicilia de los sarracenos y luchó contra Enrique IV de Alemania en defensa del Papa. XV. pertenece el gigante Ricardo. centrado en sus luchas contra los sarracenos. XXIV. personaje histórico que dio lugar a un amplio ciclo de la épica francesa.Guillermo de Orange. O mejor. Los años siguientes Dante gozó de la hospitalidad de otras grandes familias como los da Camino. Cangrande. no asi con la munificencia de los Escalígeros. como vernos por su silencio. Dante. -).La mezquindad de sus principios correligionarios del exilio. los Malaspina. . a muchos de cuyos miembros he visto en mi viaje de ultratumba. Posteriormente. señor de Verona y caudillo gibelino (lo que explica la figura del águila en su escudo) dio albergue a Dante desde mediados de hasta su muerte en marzo de . Junto a Bartolomé Dante conocerá a Cangrande. Por una parte la amargura del exilio. y que por lo que de ellos refiero podrían molestarse los vivos. Murió en . Cacciaguida.La culpa de las desgracias de Florencia será atribuida a los blancos vencidos. -) y del Papa Bonifacio (Purgatorio. Bartolomé della Scala. pero ya totalmente ficticio. y de la dimensión ética y testimonial del poeta. es decir. no vaya a perder otros posibles a causa de mis versos demasiado duros para alguna de las grandes familias italianas. que otorgarán a Dante sus mercedes antes de que éste las solicite. antes que el favor de sus a contemporáneos. por otra la gloria literaria y el favor divino.La luz divina irradiaba por los ojos de Beatriz. XX. -). A este mismo ciclo. en regresará a Verona donde residirá seis años bajo la tutela del hermano de Bartolomé. Para la demás gente suele ser primero el pedir que el recibir lo que se pide. al ir a reunirse con los héroes citados. Cacciaguida. la gloria que le ofrecerán los hombres futuros. . antes de . las muertes de Corso Donati (Purgatorio. Antes de que el Papa gascón Clemente V (Bertrand del Got de verdadero nombre) engañe al joven emperador Enrique VII fingiendo apoyarle y traicionándole después. . Godofredo de Bouillon condujo la primera cruzada que conquistó Jerusalén. .«Si pierdo un hogar. Los espíritus militantes del cielo de Marte darían ocasión para una gran cantidad de poemas épicos que narrasen sus hazañas. etc. pero el mal gobierno que posteriormente harán los negros pondrá en evidencia la inocencia de los primeros. de los que terminará apartándose tras la derrota de Lastra en (Infíerno.» Es siempre de admirar la conciencia de la posteridad que tiene Dante. que prefiere. al que rige Marte.

al estar compuesta de innumerables almas. asociada como ya sabemos a su culto. y tendría que hacerlo en plural. la cual formarán los bienaventurados posteriormente llegados. Si esto no es así. antes de unirse con el resto. IX. sin culpa alguna. El espejo de la justicia divina es el reino de los Tronos (Paraíso. La gloria de los sabios inmortaliza también a sus ciudades (Virgilio a Mantua. terrible arma en manos del pontífice. . «cerca». Aún formando la imagen del águila. . aunque de poco le valió contra Felipe el Hermoso. no se comprende por qué hayan de ser condenados los gentiles que. ya citado en Purgatorio. la justicia divina parece una injusticia. Dante a Florencia).. se encontrará injusta la invasión de Bohemia en . tal vez Euterpe. -). como si fuera un solo ser. llamada aquí Pegasca porque la fuente Helicona. otros tres con V (en el original «Vedrasi».Del rojo de Marte al blanco de Júpiter. En este pasaje Dante va a utilizar de nuevo el artificio del acróstico. La duda que Dante no necesitaba expresar es que si no hay salvación fuera de la fe cristiana. Tres tercetos comienzan con I. «Amad la justicia los que gobernáis la tierra». VI. Con la excomunión. brotó de una patada del caballo Pegaso. la respuesta del águila sobre tan arduo problema sólo puede convencer a los ya previamente convencidos. . Así. . Otros comentaristas siguen viendo a Bonifacio VIII.El águila va a pasar revista ahora a los gobernadores inicuos -casi todos. moneda que tenía impresa la figura de San Juan Bautista. ya forma el esquema del águila con las alas desplegadas. . y ss. Los condenados y los bienaventurados. Aunque Dios difundiera todo su saber entre los hombres seguiría siendo inalcanzable para ellos. pero aún sin cabeza. en esta ocasión al cahorsino Juan XXII. no conocieron la verdadera doctrina. Habla en singular.Invocación a una musa. al que achaca un desmesurado afán por los florines. por lo que vamos a ver. es decir. pues. que la utilizó en muchas ocasiones. los tres siguientes por E (en el original la conjunción copulativa «e»).Está aún más hermosa de lo que estaba antes. todos los hombres deberían estar en condiciones de conocerla y de bautizarse. que he podido conservar). «peste» Entre las hazañas de Alberto I. versículo con el que comienza el libro biiblíco de la Sabiduría. En latín. (en el original «Lí si vedrá»). Las tres forman la palabra LVE.de su época. o más generalmente al papado de su tiempo. De nuevo alusión al Papa Bonifacio VIII. Como hemos podido ver. Pensar que la M en cuyo dibujo se detienen los espíritus. lo cual prueba que han ascendido a otro cielo. Ahora se dirige al Papa directamente.«DILIGITE IUSTITIAM QUI IUDICATIS TERRAM».

. Acon VII de Noruega. debía saber bastante poco. -. que ensucian el recuerdo de Pedro III el Grande. el águila podía mirar al sol directamente. Rifeo sabe algo más de la insondable voluntad divina. . -). VII. que obtuvo por mediación de Isaías el don de vivir quince años más. . los cuales tiempo más tarde padecen a Carlos II de Anjou y a Federico de Aragón. XXXII. (Infierno. para dejar Roma al Papa. aunque no la comprenda . Finalmente Dante. rey de Castilla desde a . rey de Sicilia en y muerto en . -. Carlos II de Anjou. . y al mismo tiempo es símbolo de los grandes caudillos. El águila es el signo del mundo.Dionís. Purgatorio. Su tío es Jaime de Mallorca. el político. -). . -). en la que aparece como un hombre «justísimo».) . rey de Escocia de a . el hermano es Jaime II (Purgatorio. VII. cuñado de los anteriores. X.Rifeo es un personaje de la Eneida (II. rey de Sicilia. Sus buenas obras se anotan con el I (la unidad) y las malas con M (mil). -. llamado «El Emplazado». Eduardo II de Inglaterra. padre de Eneas.Guillermo II el Bueno. que acuñó astutamente una moneda muy parecida a la de Venecia. motivará las lógicas dudas de Dante y las consiguientes explicaciones del Aguila Santa. rey desde a . . Una y otra cayeron en manos de la casa de Anjou. en palabras de Virgilio. Su muerte dejó desconsolados a sus vasallos. aún más que la de Trajano en el cielo. y Roberto Bruce. ).Al caer la noche es cuando pueden verse las estrellas que iluminan el cielo difundiendo la luz que reciben del mismo sol. Ezequías.Trajano. Federico II de Aragón. Fernando IV. el rey murió en en una cacería. . La presencia de éste. en Nápoles y Sicilia respectivamente (Paraíso. por lo demás. una vez extinguidas sus dinastías originarias. rey de Nápoles y de Jerusalén. XIX. rey desde a . XIX. Wencestao IV (Purgatorio.El mal gobierno de Enrique II de Lusignan en Chipre (-) es buena muestra de lo que podría ocurrir en esos dos países si cayeran en la órbita francesa.David (Purgatorio. rey de Portugal de a . que trasladó la capital a Constantinopla.) . cuyo poder civil representa el imperio. Al haberse salvado. Los ojos. .Constantino. tan odiada por nuestro poeta. . y del que Dante. X. Recuérdese todo lo que dijimos acerca de este emperador «cristiano» en Purgatorio. anima a Hungría y a Navarra que no caigan en la órbita francesa. -.El rey de Judá. Del lado de los otros injustos monarcas. Según creencia muy común. el de Regusa (en el original Rascia) es Esteban II de Serbia occidental.De nuevo Felipe IV el Hermoso y el dudoso episodio de la falsificación de la moneda. rey desde a . nacido en . en la que según Virgilio murió Anquises.

cargos a los que renunció tras haber mostrado un gran celo contra la simonía y la corrupción eclesiástica (vv.Divertida y llena de plasticidad esta caricatura que Dante nos presenta de los lustrosos personajes de la curia papal. El reino de los cielos se deja por su propio gusto vencer por el amor y la esperanza de los hombres. famoso éste por la severidad de la regla. como veremos enseguida. ). para que su alma recibiera la enseñanza del cristiano. como produjo en Sernele la aparición de su amante Zeus en todo su esplendor (Metamorfósís. produciría en Dante los mismos efectos devastadores. .Cfr. A los treinta años ingresó en el convento camaldulense de Fonte Avellana. que tuvo fe en el Cristo por venir. -. Tal vez se refiere a la transformación del monasterio en abadía en la época de Juan XXII. . Como veremos.» «No he descendido más cerca porque sienta mayor amor por ti que las otras.» Nuevamente se plantea el problema de la predestinación. Es decir. donde se encuentran los espíritus contemplativos. . XXI. San Pedro y San Pablo. XXVIII. es sombra allá abajo: así que piensa cómo podríais entender los hombres lo que ni siquiera entienden por completo los elegidos. el segundo vuelto a la vida por intercesión del Papa Gregorio Magno. ). volviendo de nuevo a su monasterio. XI. En realidad el uso del capelo como símbolo de la dignidad cardenalicia no se prescribió hasta la mitad del siglo XIII con Inocencio IV. Lucas. y muerto por segunda vez ya salvado (Purgatorio. Purgatorio. «La inteligencia que aquí es luz. ). En la abadía de Santa María de Rávena. . es la voz de San Pedro Damián. son por completo inexcrutables (Mateo. «Porque tus sentidos mortales no podrían soportar ni la risa de Beatriz.» San Pedro Damián nació en de una familia muy humilde de Rávena. ni el son de nuestros cantos. . Saturno. III. XVI. Trajano. Fue prior y posteriormente obispo y cardenal. que da nombre a la séptima esfera («cristal») fue el dios que rigió la mítica edad de oro. que según la tradición visitó el propio Dante. Paraíso. -). y sus designios. aludida ya en varias ocasiones (Infierno. Murió en Faenza en . Solía firmar como Pedro Pecador y representa la figura del antihumanismo. XXIV. Al cielo de Saturno. El primero fue milagrosamente instruido por Dios en los misterios de la fe. . en el monte Catria. XIV. La risa de Beatriz. que ahora se halla en conjunción con la constelación de Leo.Rifeo.tampoco él del todo. que tuvo fe en Cristo ya venido. Las virtudes teologales que Dante encontró en el Paraíso Terrenal. . lo que aquel grito pedía. ). Tantas almas de bienaventurados. que predicaron el evangelio con suma pobreza. cercano a Gubbio. tan hermosa ya en este punto del viaje.

donde todos los deseos. fue el promotor del monaquismo en oriente. en cuya cima se encontraba un templo de Apolo y donde el santo comenzó su labor evangelizadora. «Así pueda yo volver a ver el Paraíso. de las que Polimnia formaba parte. Los apóstoles. Trivia es la luna. Todas las lenguas de los poetas alimentados por las musas. El hijo de Hiperión es el sol. que fundó la Orden de los camaldulenses.» El Empíreo es inmutable. El monte Cairo. el tuyo de verme y el mío de ver a Dios se ven cumplidos. el de las estrellas fijas. En el original «aiuola». su hijo. su padre. diminutivo de «aia»: «era» (de trillar). dice el poeta. Ya hemos visto que Dione era la madre de Venus. Jesucristo. . a la muchedumbre de los bienaventurados. «Podrás verme enteramente en el cielo Empíreo. como un rayo las flores de un prado.» La constelación de Géminis. La palabra «rosa» que Dante ha dado a la Virgen. Entre Saturno. según San Pablo. «A contemplar el divino espectáculo con mis débiles ojos. Sale antes del amanecer para encontrar presas. La Virgen María. . Estos milagros son menos asombrosos. Los benedictinos. mereciendo la reprobación de su fundador. . Júpiter mitiga el frío del uno y el calor del otro. despojada de las manchas. Habla ahora el alma de San Benito de Nursia el gran fundador del movimiento monástico de la Iglesia de occidente (-).La usura no es tan grave pecado como la codicia de los sacerdotes.El Jordán volvió su curso para permitir el paso de Josué. lo hacen por el lado en que se encuentra dicha constelación. Se trata del Arcángel San Gabriel. bajo la cual nació Dante. . la vieja Orden benedictina ha degenerado con el tiempo.» La luna. y las ninfas las estrellas. Mercurio era hijo de la ninfa Maya. -«Mi parecer está con el de aquellos que la menosprecian y piensan sólo en el cielo. pues representa la perfección divina. Por dicha escala ascienden al octavo cielo. «potencia de Dios y sabiduría de Dios».La venganza divina sólo parece que tarde en venir o que llega demasiado pronto a quien la espera o la teme. La tierra. en términos a los que ya Dante nos tiene acostumbrados. y Marte. aunque no conozca aún el día exacto.Como los franciscanos y los dominicos. a pesar de ser órdenes recientes. de modo parecido a como antes se había abierto el mar Rojo. discípulo de San Antonio. Es uno de los frutos de la caridad mutua que existe en el Paraíso. San Romualdo de Rávena (-). Al entrar en la esfera de las estrellas fijas. que el remedio de la corrupción.» Es la luz de Cristo la que ilumina desde lo alto. San Macario de Alejandría.

y los que creyeron en Cristo ya venido. . (Recordad la admiración de Dante por Giotto. La corona más bella de todas es la que pertenece a los apóstoles. y luego de dónde le ha venido. . en los frescos de la Capilla de la Arena de Padua. aún en el cielo octavo. La Virgen se eleva tras de Cristo.El mayor milagro. Como escribió San Pablo en la Epístola a los Hebreos. se había esforzado en estas sutilezas. no necesita mayores pruebas de que los libros en que se basa su fe están inspirados por Dios. que interrogarán a Dante acerca de la fe. «¿Quién te garantiza que esos milagros existieran? Porque lo cuentan aquellos mismos que quieren convencernos. y está más cerca del Empíreo. El maestro proponía una cuestión que era discutida por los alumnos con diversos argumentos («approvare» en el original) y otro día el maestro la resolvía dando su dictamen (en el original «terminare»). San Pedro le pregunta si él la tiene.) . por la que lógicamente llegan los viajeros que proceden de la tierra. -. de la que van a salir San Pedro. en el original «interna riva» es la parte cóncava del cielo. . La Vida terrena es como el exilio judío en Babilonia. . la esperanza y la caridad. que no podía verlo. No ya el lenguaje. que debía ser más joven. y como ese hecho es evidente.El primer Móvil. sino la propia imaginación es insuficiente para representar lo que vi. XX. Los bienaventurados que creyeron en Cristo por venir. como un color burdo es inadecuado para representar los matices que presentan los pliegues de una vestidura. Estaba aún tan lejano de Dante y Beatriz. aunque otro no hubiera habido. Como vernos.Después de preguntarle qué es la fe y de haber sido respondido por Dante. sin ningún otro testimonio ajeno. según normalmente se admite. y luego Santiago y San Juan.» . el argumento dantesco no es excesivamente sutil. El «Interno confín». «sustancia» es el fundamento de las cosas que se esperan y «argumento» es la adhesión del intelecto a la verdad que no se comprende sin pruebas. XXII. o noveno cielo. llegó al sepulcro de Cristo antes que el propio evangelista. que contiene todos los restantes. luego nos encontrarnos en un peligroso círculo vicioso. Los milagros y el resto de obras maravillosas son la garantía del origen divino de las Escrituras. cristianismo. XI. como los apóstoles en su lucha por la fe. es para Dante la propia difusión del. . el cual. Los que iniciaban el combate. respectivamente. Los primopilos eran en el ejército romano los centuriones de la primera escuadra de triarios.Según Tomás de Aquino.Se trata de una práctica común en las escuelas de teología y filosofía medievales. comparada con el Cielo. según Juan. pues no son obras de la naturaleza. San Agustín. Cfr. El Viejo y Nuevo Testamento. San Pedro. Civítas Dei. San Pedro.

) Jesús y la Virgen. . a Juan y a Pedro de manera especial -resurrección de la hija de Jairo. presenta a los bienaventurados vestidos de blanco. pues se pensaba que San Juan había sido arrebatado en Patmos por un águila y llevado al cielo antes de morir. se contenía un pasaje que hablaba de la misericordia de Dios y de su generosidad a la hora de salvar a los hombres. atribuida ahora a Santiago el Menor. y recibe el encargo de cuidar de María en el Calvario. estarán con doble vestidura. y por ello es símbolo de Cristo. La basílica es el ciclo . ). . sería sólo un día. o bien alguna estrella de Cáncer. . en cualquier punto del horizonte se encuentra o bien el sol. gracias al éxito de su Comedia. la oración en el huerto-. Dante explica que en su patria verdadera. es decir. . VII. . Durante este mes. si alguna de ellas brillara tanto corno Santiago. La citada epístola de Santiago. durante ese mes habría siempre luz. . Beatriz alude ahora al propio Dante. pero sobre todo por los salmos de David. en cuerpo y alma.. Comienzo del salmo IX ya citado. hermano de Santiago.Dante siempre conservó las esperanzas de volver triunfante y rehabilitado a su Florencia natal.Por muchas autoridades sagradas conozco qué es la esperanza. San Juan. Jerusalén es el cielo. cantor del Espíritu Santo. en el Apocalipsis. así miraba yo a San Juan. pues todas las veces que Jesús te eligió a ti.» A San Pedro y a Santiago. sino sobre todo las fuentes de la sabiduría revelada. San Juan se apoya en el pecho de Cristo en la última Cena. patrón de Galicia. transfiguración. que antes me habían hecho inclinar la cabeza. en el cielo. (Dante quiere ver si el evangelista está en el cielo con su cuerpo.No sólo las pruebas de la razón. Dante desmiente esta leyenda.Como aquel que mira al sol durante un eclipse parcial y por ello queda ciego. De este animal se pensaba que se desgarraba el pecho para dar de comer a sus crías. . que Dante puede ver antes de morir. Como está escrito en la propia sabiduría divina. que se une a los otros dos apóstoles preferidos de Cristo. que se extiende entre el de diciembre y el de enero.«Puedes hacerlo. Santiago el Mayor. a los que hemos visto ascender en el canto anterior. es decir. Así pues. Isaías había hablado de que los elegidos poseerían «el doble» de lo que antes poseyeran (LXI. La gracia divina y las buenas obras que aseguran la salvación.» En la llamada Epístola Católica. Para festejar a la novia.El signo de Cáncer es el opuesto al de Capricornio. tú representabas la esperanza. Como antes a Babilonia. Es la luz de San Juan Evangelista. la vida terrena es ahora comparada a la permanencia de los hebreos en Egipto. Paráfrasis del salmo IX. La meta es el propio Paraíso. no para lucirse ella. «Frente a mí.

que dio origen a la confusión de las lenguas (Purgatorio. principio y fin de todas las cosas. la creación del hombre. -). que demostró racionalmente cómo Dios es la causa eficiente y final del universo. la mente debe moverse. Elí en hebreo. XIV. . como si el blanco planeta Júpiter se volviera rojo como Marte (Paraíso. y la redención. Según la mayoría de los comentaristas. -). amando.. pasar una prueba más difícil y contestar quién dirigió su amor hacia Dios. Ananías. Se va a abrir ahora una dura invectiva del primer vicario de Cristo contra el papado de su tiempo. -. devolvió la vista a San Pablo (Hechos. por tanto el bien supremo al que tienden todas las criaturas amorosamente. Son varios los pasajes del Acocalípsís a los que Dante quiere aludir. cristiano de Damasco. El Diablo se goza de la corrupción de Roma.» «Dios. dice el Señor . : «Yo soy el alfa y la omega. Dante se atiene a la más estricta. Cuando Cristo fue crucificado el cielo se volvió como de sangre.Porque se ha quedado ciego por mirar a San Juan tan fijamente. Antes aún de que comenzase la construcción de la torre de Babel. Lino (Papa del al ) y Cleto (del al ) son los sucesores de San Pedro en el obispado de Roma y ambos fueron .De nuevo la razón y la revelación. la de Adán. conclusión. o mejor. Ahora sabemos que su color rojo es producido por la santa cólera. Entre las varias opiniones dadas en la época sobre esta cuestión. Adán señala a Beatriz. segunda premisa: Dios es la esencia misma de la bondad y supera a cualquier otro bien. » . se refiere a Aristóteles.Advierta el lector el carácter silogístico que tienen los siguientes tercetos: primera premisa: el bien enciende el amor tanto más intensamente cuanto mayor es. hasta el día de la muerte de Cristo y vivió . Mientras duró su ceguera se ha añadido una cuarta luz a las tres anteriores. y cuánto tiempo hace de ello. «Mis ojos fueron puertas por donde me entró el amor de Beatriz. Desde el amanecer hasta poco después del mediodía.Los tres apóstoles y Adán.» . -) despues de haberle cegado Cristo en el camino hacia dicha ciudad. Es un invento de Dante. I es el número romano que designa la unidad.Adán pasó años en el limbo. «Cuánto tiempo estuve en el Paraíso.» . Mientras Dante está ciego San Juan le interroga sobre la caridad. pero sobre todo al versículo I. XI. Hasta que cobra del todo el conocimiento después de despertar.. . La voz de Dios que habló a Moisés en Éxodo. San Pedro se toma más encendido. Infierno. XII. y por qué fui expulsado y qué lengua hablaba. hacia Dios. es la meta de mi amor.Dante tiene ahora que explicarse más claramente.La creación del mundo. principio y fin. XXXIII. XXX. . .

¿La naturaleza humana? ¿La luna? ¿Circe. El arco iris. El sello pontificio que convalidaba las bulas o las ventas de cargos eclesiásticos. en los pendones del Papa en la lucha contra Federico II. mayor que cualquier otra. XXVI) y al otro lado las costas de Fenicia en que Europa fue raptada por Zeus transformado en Toro. Para heredar sus bienes. Desde entonces ha recorrido en el octavo cielo un cuarto de su circunferencia. aun sumada la belleza natural con la que el arte produce. ya de sobra conocidos. Escipión obligó a Aníbal a retirarse a África y le venció en Zama. que es tan perfecto que carece de partes diferenciadas. el sol no ilumina más allá de la costa de fenicia. En pleno invierno. Así.La belleza de Beatriz. Dante está en el signo de Géminis. En medio está Tauro. y si antes estaba sobre el meridiano de Jerusalén ahora lo está sobre el de Cádiz. Dante miró la tierra al final del canto XXII. bajo el signo de Capricomio. pues Zeus para poseerla se convirtió en cisne) y ascender al cielo cristalino o Primer Móvil. Por qué no sucede lo mismo en el Cielo y en la Tierra.martirizados. . y nacieron de un huevo. De nuevo cuatro pontífices mártires de los primeros tiempos en diferentes persecuciones. ° .En el calendario Juliano. En efecto. Iban girando con más lentitud progresivamente. como ya veremos. la hechicera? En cualquier caso. El centro es la Tierra. El cahorsino Juan XXII y el gascón Clemente V. Que el Papa favoreciera a una parte de los cristianos y despreciara a la otra. . Este punto. el año constaba de días y seis horas. que tienen una correspondencia inversa con las nueve esferas. Por tanto. las esferas celestes son tanto más rápidas cuanto más se alejan de ella. Muy discutidos por los comentaristas son estos versos. Sumadas estas centésimas de cada año. el sentido de los versos es muy claro. es Dios mismo en torno al cual gira un nuevo sistema de círculos concéntricos: los nueve coros angélicos. habría dejado de ser invierno. Los climas eran siete zonas en que los geógrafos dividían la tierra. es decir. y el Sol en Aries. con una diferencia aproximada de una centésima de día. impulsa a Dante a dejar el signo de Géminis (Cástor y Pólux eran hijos de Leda. en torno a la que giran todos los demás planetas. junto al que la estrella más pequeña parecería la luna. aunque está claro que éste sea el Sol. y ve a un lado el océano Atlántico que navegó Ulises (Infierno. vigente en la época. pues no se ponen de acuerdo en quién sea «La hermosa hija de quien lleva la noche y trae el día». llegaría un momento muy lejano en que estando oficialmente en enero. impidiendo ver más a Dante. hasta llegar a la novena esfera que es la que imprime el movimiento a todas las restantes. con respecto a la tierra. Este Primer Móvil esta redeado por el Empíreo. por el poder que recibe directamente de Dios. o verdadero Paraíso. .

en que es la visión de Dios lo que produce la beatitud. Dante sigue a Tomás de Aquino. . Estos tres rangos fueron creados simultáneamente.San Jerónimo estaba equivocado. y cuyo tratado no fue creído por el Papa Gregorio Magno. porque si los ángeles son acto puro. Recuérdese la vieja leyenda de la progresión geométrica. los ángeles a los que puso en el cielo. II. con lo que se llegaba a una cifra astronómica de trigo.» Según vayan a recibir un mayor o menor poder para influir en la Tierra. según la cual el inventor del ajedrez pidió como recompensa. . y su misión es mover los . ya materia o potencia pura. . uno para salir y otro para ponerse a un lado y al otro del horizonte. es decir. pues aún nadie ha tratado este tema. había seguido la opinión del Papa Gregorio. Dante en Convivium. no el amor de Dios. El Primer Móvil. Es decir. Ahora explicará Beatriz el origen de los ángeles. cuatro en la tercera. al volver del cielo al que había sido arrebatado (Infíerno. es decir. pues los once restantes. v. dieciséis en la cuarta y seguir así poniendo en cada una el cuadrado del anterior. se corresponde con el coro de los serafines. lo cual acaso sea mucho para la intensidad de su luz. no pudo por menos de reírse por su error. pues enseguida uno sube y el otro baja. -). y ss. el trigo que resultara de poner un grano en la primera casilla.coinciden en un momento de equilibrio en que ambos asoman. la primavera está siempre en su primer mes. II. que el número de ángeles es incalculable..«No es extraño que tu ingenio sea torpe para comprender esto. Lógicamente Tomás de Aquino y su terminología están en la base de su exposición. Beatriz ahora va a enumerar las jerarquías angélicas.Dionisio Aeropagita ya citado en Paraíso. el más alejado de la Tierra. Aries está bajo el dominio de la noche. que describió estas jerarquías. -. cuando el sol está en Aries. X. más próximo a Dios. ya forma o acto puro. Quiere decir Dante. . el mundo material que quedó abajo. naturalmente. ya forma y materia unidas. aparentemente insignificante. Es decir. imposible de pagar. ese breve momento duró la mirada de Beatriz hacia el punto divino. dos en la segunda. En latín: «donde». como pensaba Duns Escoto. La Luna y el Sol. según Santo Tomás. Este momento es apenas un instante. San Pablo reveló la verdad sobre los ángeles a Dionisio. el hombre que quedó entre uno y otro.Antes de la creación no existía el tiempo. Los méritos adquiridos son la medida de la visión de Dios que es concedida a cada bienaventurado. Al mismo tiempo que las sustancias fue creado el orden que las regía. de modo que cuando éste llegó al cielo y vio que Dionisio tenía razón. situados en Libra y Aries --signos opuestos-.

. Daniel VII. que se hincha de vanidad. al describir la belleza de Beatriz». Recordad que el famoso eremita San Antonio era representado con un cerdo. pues las conservan todas. si se trata en cambio de traer a la mente una cognicion pasada. Los monjes antonianos. . Que su existencia dependía de la voluntad de Dios. va a aludir a las indulgencias.Cada uno de los ángeles recibe la luz divina con un diferente grado de intensidad. pues entonces estarían sólo en potencia. terminan por desaparecer todas ellas. que se te mostrarán tal como son. para cuya resolución hay que distinguir el doble significado de la palabra «memoria». «Los autores de tragedias o los de comedias nunca tuvieron que superar un escollo tan insalvable en algún pasaje de sus obras como el que yo debo atravesar ahora. El antecedente de «la» es «esta naturaleza» del v. está claro que la tienen. «diez mil millares le servían. Enseguida se produjo la rebelión de Lucifer y sus secuaces. muy dados a inútiles disquisiciones teológicas. Si ésta significa la facultad de conservar en la mente una cognición. que sólo los has visto en forma . . cosa que en los ángeles es imposible. . carecen de ella. y aún hoy es el patrón de los animales. Así es que la razón confirma la autoridad de la doctrina. Nombres muy comunes en la Florencia de la época. Estas falsas doctrinas hacen que el rebaño de los fieles no sepa a qué carta quedarse y se extravíe. donde nos encontramos nosotros es una hora antes del alba. ¿Tienen memoria los ángeles? Ardua cuestión ésta para los teólogos medievales. Ahora Beatriz. y diez mil decenas de millares estaban ante él». »Los ángeles y los bienaventurados. pues para esto deberían haber primero olvidado. sin saber ellos mismos si en realidad sirven para algo. trayéndolo un poco por los pelos. meta de su viaje. en ese momento el ciclo comienza a esclarecer y algunas de las estrellas van desapareciendo. y no sólo en Jerusalén. .Ejemplos de discusiones inútiles que hacen olvidar las simples enseñanzas evangélicas.Cuando es mediodía a seis mil millas de distancia. El pájaro que anida en el capuz es el propio diablo. Unos dicen que la luna eclipsó al sol cuando murió Cristo. De igual manera desapareció de su vista el coro de los ángeles que rodeaban a Dios. Alusión a la capa de los dominicos o predicadores. y la tierra proyecta un cono de sombra horizontal en dirección opuesta al sol. Beatriz equipara el afán de saber con el orgullo de los ángeles rebeldes. con las que el clero engaña al pueblo sencillo y crédulo. Los que enseñan aquello en lo que ellos mismos no creen. que turbaron la paz de la tierra. Otros que la luz se apagó por sí misma. no podían estar inactivos si hubieran sido creados antes que el resto del universo. por lo que el cielo se oscureció por igual en todas partes. y no como hasta ahora.cielos. luego. con la llegada de la aurora. ahora que van a pasar del Primer Móvil al cielo Empíreo.

Clemente V murió en . para reverenciarlo. Un supuesto paño de la Verónica se guarda en San Pedro de Roma. promotor de la segunda cruzada e impulsor del culto mariano en la Edad Media. el cual compuso el famoso salmo conocido como «Miserere» para expiar la muerte de Urias. glosa esta sonrisa en una página memorable. por ejemplo de Croacia.» Es la última sonrisa que Beatriz dirige a su antiguo enamorado. donde siempre brillan Helice y Bootes. Al mismo centro de la rosa. «Mi libertad.» Brilló alrededor mío. . ahora también Beatriz abandona al poeta peregrino sin despedirse y viene a su encuentro San Bernardo de Claraval (-). Sobre su suerte en los infiernos recuérdese el canto XIX. que fingía ayudar a Enrique cuando en realidad lo estaba traicionando (Paraíso. Y de nuevo una alusión a Clemente V. tantas veces aludido ya en estas notas.Una milicia es la de los mortales que han alcazado la salvación. que luego se convertirán en una inmensa rosa que imaginaremos mejor como un anfiteatro. la otra que vuela en torno a la rosa que aquéllos forman igual que las abejas. bisabuela de David. Una vez haya vuelto de su peregrinación. En la superficie convexa del Primer Móvil. de la primera cantiga. no nos impedía verla a nosotros ni al mismo Dios derramar su luz sobre la rosa. -. Enrique VII. Los bienaventurados. De la más alta región de la atmósfera hasta lo más profundo del océano. la Osa Mayor.de luces diversas. . ). pero digamos que las dos orillas suelen ser interpretadas como los dos testamentos. Cfr. Se trata de Ruth. y supone que toda la ingente obra de la Comedia sea sólo un pretexto para alcanzar este brevísimo momento. son los ángeles. que morirá . Infierno.n . Lo mismo para Bonifacio VIII. II. La belleza de la propia María. Letrán era el palacio imperial y posteriormente el de los Papas. se sienta a los pies de la Virgen. las chispas son los ángeles y las flores los bienaventurados. siete años antes que Dante. el viejo dantista. «Aun colocada entre la rosa y el trono divino. Como antes Virgilio. que representa la vida contemplativa. es decir. Es el río de la gracia divina. Fue una de las más grandes lumbreras de la espiritualidad medieval. Con la luz de Dios. La hermana de Lía (Purgatorio. XVII. Eva. Borges. Por donde sale el sol. XXVII). allí acudían innumerables peregrinos hasta de los más remotos lugares.» Del norte. El significado alegórico de esta visión casi entorpece su belleza. culpable de la muerte de Cristo por su pecado.

y el Espíritu Santo es el vínculo que une a la Primera con la Segunda persona. el Hijo es reflejo del Padre. Dante cree ver una figura humana. que fue admiración del propio Neptuno. Ana. pero al ir transformándose Dante. sino por los de sus padres. IV). sino sólo lo que puedo recordar. cuyo escaño hace pareja con el de la Virgen y bajo el cual hay una línea de santos varones que separan también una de otra zona de la rosa. III).y ss. Porque aún quedan bienaventurados por venir.Son las condiciones aludidas en el v. por ser el primer navío que surcaba los mares. desde Abraham a Cristo era menester la circuncisión. San Bernardo enumeró a bienaventurados ya conocidos por nosotros. Como se ve. desde Cristo hasta ahora se necesita el bautismo. «Para que atiendas mis plegarias. la imagen está en correspondencia con la del geómetra empecinado en cuadrar el círculo.. pero sin poder recordar los detalles. Cómo se unía la naturaleza divina de Cristo -el círculo. .» De todas maneras. . la luz divina acrecienta la capacidad de ver en aquel que la contempla y ciega si se apartan los ojos de ella. En el círculo que corresponde a la persona del Hijo encarnado. Moisés. es un terceto que ha suscitado muchas controversias. San Juan Evangelista. . La Virgen nuevamente celebrada por el arcángel Gabriel. madre de la Virgen. San Pedro. Pues se está acabando el tiempo concedido a tu contemplación. No por sus méritos. Esta serie de santas mujeres bíblicas sirve de separación entre aquellos que creyeron en Cristo antes de su llegada -el Viejo Testamento-. pero ahora ocupando el verdadero lugar que les corresponde en el Empíreo: Adán. que el viento no tardaba en llevarse (Eneida. Santa Lucia (Infierno. como Dios quiere. II.Dios es inmutable y también su luz. La diferencia puesta por Dios entre los hombres se ejemplifica en el caso de Esaú y Jacob. IX) se encuentra frente a Adán. Purgatorio. «El breve instante que pude contemplar la luz divina ha causado en mí más olvido que veinticinco siglos a la hazaña de los Argonautas. al igual que hace a unos rubios y a otros morenos. Al contrario que las otras luces que se ha encontrado en el Paraíso que le han obhgado a cerrar los ojos. San Juan Bautista. Desde Adán hasta Abraham bastaba con la fe de los padres. Es decir. . parece que la luz también cambiase.y los que creyeron después y pudieron ser bautizados. pues o bien no han muerto aún o están en el Purgatorio. Cuenta Virgilio que La Sibila de Cumas escribía sus oráculos en hojas de árboles.Las tres personas de la Trinidad.» Que sólo conserva una vaga impresión del sueño.con la humana -la imagen del hombre. que es casi como un sueño. haciéndose más perfecto. y los que mueren sin él deben permanecer en el Limbo (Infíerno. No para decir lo que vi.

que por un momento colmó todos los anhelos de saber de Dante. .Un nuevo rayo de la sabiduría divina. Fin. aunque luego lo haya olvidado.