P. 1
A Santiago 1

A Santiago 1

|Views: 0|Likes:
Published by JNENCINA

More info:

Published by: JNENCINA on Feb 07, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/07/2013

pdf

text

original

Camino de Santiago ( 1

)

Por recazul Enviado el 27/01/2013, clasificado en Intriga / suspense 29 visitas

Ramón y Marisa se dirigían desde Sevilla hacia Galicia, de donde él era, montados en el mono-volumen gris, pensaban hacer noche en Madrid porque el tiempo no les corría. Ramón tenía sobre sesenta, Marisa parecía algo mayor. Él cubría su poblada cabeza canosa con un sombrero, medía como uno ochenta, de complexión normal, entiéndase ni grueso ni delgado, luciendo además una poblada barba igualmente canosa. Conducía tranquilo, sin exceder nunca los límites de velocidad. Marisa, adecuadamente conservada, con unos kilitos de más. Piel blanca y delicada, con las arrugas justas y el pelo tirando a rubio tintado. Mostraban amabilidad, correctos, educados,..., ambos usaban gafas y vestían de una manera tradicional,... según su edad.

Iban escuchando las noticias de la radio. Hablaban de la aparición, nuevamente, de un cadáver en un coche abandonado, un utilitario verde botella de tres puertas robado días antes. No se trataba de un caso aislado, ya habían aparecido algunos más, de las mismas características en semanas anteriores. Escuchaban con atención las recomendaciones de la policía que estaba en plena investigación: desconfiar de aquellos que ofrezcan ayuda, no coger auto-estopistas, etc....

Marisa cambió de emisora, no quiso seguir escuchando y puso radio clásica, donde hacían programaciones muy a su gusto. Llegó la hora de comer y pararon en un área de servicio para descansar y llenar algo el estómago. Observaron que en el carril de acceso a la autovía había un joven con una mochila, una guitarra, y un cartel que debía indicar su destino. Se miraron y entraron en el restaurante. Pidieron el menú mientras observaban el exterior a través de la ventana, el joven seguía allí, esperando que alguien accediese a llevarlo. Pasó como una hora, comieron, tomaron café, pidieron un bocadillo de tortilla para llevar y una botella de agua, pagaron y salieron del restaurante. Marisa se sentó detrás. Ramón puso gasolina en la estación de servicio y se encaminó hacia la salida. A la altura del joven leyó que el cartel indicaba A MADRID, no tenía mal aspecto parecía buena gente y, desatendiendo las recomendaciones policiales, paró le invito a subir al coche ya que llevaban su misma dirección. El joven esbozó una ancha sonrisa, depositaron la mochila en el maletero, la guitarra sobre la bandeja que lo cubría, y tomó el asiento del copiloto.

de nuevo. . era una forma de realizarse y de madurar para afrontar una larga vida. devoró el bocadillo. Argumentaba que había decidido viajar en auto-estop para atesorar una experiencia más. No cabía duda de que tenía hambre. llevaba allí un tiempo. necesitaba viajar y subsistir de lo que el camino le ofreciese.Marisa. Se le había terminado el dinero y hasta que no llegara a una población donde hubiese bancos no podía sacar de la cartilla que llevaba. se lanzaron miradas a través del espejo retrovisor interior. ellos escuchaban con interés y atención. Ramón y Marisa. Eduardo. no por falta de medios económicos. Eduardo se llamaba. hambriento. Como la tarde había avanzado más de lo previsto. les agradeció su buena voluntad. se deshacía en agradecimientos. sacó el bocadillo de tortilla. Quería. Miradas que hablaban por si solas. Eduardo. tenían como un código oculto que ellos solo entendían. iba sacando de su banco el dinero siempre en última instancia. y se lo ofreció. Por supuesto que invitaron a Eduardo a cenar y a dormir. y se ofrecieron a acercarlo a la población más cercana para que pudiera sacar dinero. Eduardo hablaba y hablaba. decidieron pasar la noche en un hotel de carretera a la salida de esa población. la botella de agua. a lo que Ramón y Marisa quitaron importancia. después de que se proveyese de suficiente capital para afrontar unos cuantos días más de andanza por las calzadas.

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->