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[I] – INTRODUCCIÓN: DE LA LÓGICA A LAS LÓGICAS
La contradicción puede considerarse «núcleo duro y fuerza propulsora del
movimiento dialéctico» [01] Constituye un tema central en el Sofista de Platón (427-347 a.
J.C.), y en el libro Gama de la Metafísica de Aristóteles (384/383-322 a. J.C.). La filosofía se
bifurcó «desde que Aristóteles con su método analítico se opuso al método dialéctico de
Platón» [02]. Sendas trayectorias de la tradición filosófica griega sellaron el devenir. Los
dialécticos siguieron el pensamiento de Platón, y adoptaron el «juego de los opuestos» como
fundamento de su filosofía. Los analíticos siguieron el pensamiento de Aristóteles, y
defendieron el análisis como la única forma legítima de ejercer «ciencia del pensamiento»
En la Edad Media, la discusión pasó por Escoto Erígena (ca. 810–ca. 877) y por
Nicolás de Cusa (1401-1464), entre los dialécticos; y por Alberto Magno (ca. 1200-1280), por
Tomás de Aquino (1225-1274), por Buenaventura (1217/1221-1274), por Duns Escoto (1265-
1308) y por Guillermo de Ockam (1280-1346/1349), entre los analíticos.
En el siglo XIX, encontramos a Fichte (1762-1814), a Schelling (1775-1854), a Hegel
(1770-1831), y a Marx (1818-1883), entre los dialécticos; y a Tredelenburg (1802-1872), a von
Hartman (1842-1906) y a Frege (1848-1925), entre los analíticos. Pero, también
encontramos, entre los no alineados, «... a los grandes críticos y opositores del sistema de
Hegel que son Schopenhauer [1788-1860], Kierkegaard [1813-1855] y Nietzsche [1844-
1900]» [03]
En el siglo XX dominan los pensadores de la razón fragmentada: Heidegger (1889-
1976), Jaspers (1883-1969), Sartre (1905-1980), y Wittgenstein (1889-1951): «El sistema ...
murió de una vez para siempre, la unidad de la razón quedó residiendo en casos, ... sólo se
formulan subsistemas en los cuales las razones particulares son estudiadas en sus lógicas
internas, todas ellas también particulares» [04] Pareciera que ya no hay más (una sola)
Lógica (en singular y con mayúscula), y que apenas hay las lógicas (en plural, y con

[01] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Sobre a contradiçao, EDIPUCRS, Porto Alegre, Brasil, 1996, p. 9
[02] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Ibíd., p. 9.
[03] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Ibíd., p. 9.
[04] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Ibíd., pp. 9 y 10.
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minúscula). Ya no tenemos razón y sistema, tenemos meros casos y fragmentos. Para revertir
esta tendencia, se pensó «procurar reestablecer la unidad de la razón», ya que «es preciso
reconstruir el gran mosaico del sentido del mundo, de su Historia y de nuestras vidas, so
pena de callarlo todo para siempre bajo el signo del absurdo ...» [05]
En nuestro medio, Florencio González Asenjo supo decir que procede que asumamos
que los asuntos atómicos tengan uno o dos valores de verdad. Así, los asuntos, atómicos o
moleculares, serán verdaderos, falsos, o verdaderos y falsos. Denominó a esos asuntos
«antinomias verdaderas y falsas», y proclamó que su propósito inmediato consistía en
ampliar el cálculo proposicional clásico, para incluir operaciones con antinomias [06]

[II] – ACERCA DE LA NO-CONTRADICCIÓN [¬(p ^ ¬p)]
Hay una ley del pensamiento tradicional que establece que «una cosa no puede ser
ella misma y su contrario, en el mismo aspecto y en el mismo momento». Su formulación
lógica expresa que «es imposible que un enunciado sea a la vez verdadero y falso» [07]
Afirma que hay un «principio cierto por excelencia ... : es imposible que el mismo atributo
pertenezca y no pertenezca al mismo sujeto, en un tiempo mismo y bajo la misma relación
...» [08]
Sin embargo, «ciertos filósofos ... pretenden que una misma cosa pueda ser y no ser,
y que se pueden concebir simultáneamente los contrarios ... » [09] Pero «... no es posible
que una misma cosa sea y no sea a un mismo tiempo ... y ... se puede refutar al que lo
niegue ... Pero si se quiere demostrar ... que las proposiciones opuestas son igualmente
verdaderas ..., será preciso tomar un objeto que sea idéntico a sí propio, en cuanto puede
ser y no ser el mismo en uno solo y mismo momento, ... y ... , sin embargo, ... no sea
idéntico» Además «... es preciso ... que cada una de las palabras sea conocida, que exprese
una cosa, no muchas, sino una sola ...». Y es menester reconocer que, «... en cuanto al que
dice que tal cosa es y no es, niega lo mismo que afirma, y por consiguiente afirma que la
palabra no significa lo que significa. Pero ... es imposible ... que la negación de la misma
cosa sea verdadera. Si la palabra designa la existencia de un objeto, y esta existencia es una
realidad, necesariamente es una realidad; pero lo que existe necesariamente no puede al
mismo tiempo no existir. Es, por tanto, imposible que las afirmaciones opuestas sean
verdaderas al mismo tiempo respecto del mismo ser» [10]

[05] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Ibíd., p. 10
[06] González Asenjo, Florencio; A calculus of antinomies, Notre Dame Journal of formal logic,
volume VII, number 1, january 1966, p. 103, versión on line:
http://projecteuclid.org/Dienst/UI/1.0/Summarize/euclid.ndjfl/1093958482
[07] Cortés Morató, Jordi y Martínez Riu, Antoni; Diccionario de filosofía en CD-ROM, Editorial
Herder S.A., Barcelona, España, 1996.
[08] Aristóteles, Metafísica, IV, 3, Espasa Calpe, Madrid, España, 1988, p. 108.
[09] Aristóteles, Metafísica, IV, 4, 1006, Ibíd., p. 109.
[10] Aristóteles, Metafísica, XI, 5, Ibíd., pp. 279 y 280.
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[III] – ACERCA DE LA CONTRADICCIÓN: (p ^ ¬p)

La «contradictio», locución latina que significa acción de contradecir, objeción, que
traduce el griego antíphasis, es afirmación y negación opuesta, y de aquí también
antipathikós, contradictorio. Se trata de un género de oposición que existe entre
afirmaciones incompatibles o inconsistentes. Aristóteles, en Categorías 11,b; en
Interpretación 17,b; y en Metafísica IV,10, distinguió cuatro tipos de oposiciones: (a) entre
cosas correlativas (doble y mitad), (b) entre contrarios (malo y bueno), (c) entre la privación
y la posesión (salud y enfermedad), y (d) entre la afirmación y la negación, que son las dos
posibilidades de todo enunciado.
La contradicción se da entre dos enunciados, uno de los cuales es la negación
respectiva del otro. El objetivo de las discusiones dialécticas entre los griegos consistía en
lograr el reconocimiento de la verdad de una proposición contradictoria a la inicialmente
propuesta por un interlocutor, consiguiendo la aceptación lógica de la tesis opuesta.
La lógica procura impedir que se produzca la verdad de un enunciado y la de su
contradictorio simultáneamente. Para ello, se vale del principio del tercero excluido (p v ¬p)
o del principio de no contradicción [¬ (p ^ ¬p)]. La oposición lógica entre enunciados
contradictorios exige que, si un enunciado es verdadero, el otro sea falso... y a la recíproca.
Una aplicación característica de esto se observa entre la afirmación (o –en su caso- la
negación) de un enunciado de tipo universal y su negación particular. Así, la contradicción
existente entre el enunciado «todos los hombres son libres» y el enunciado «algún hombre
no es libre», exige que de la verdad del segundo se deduzca la falsedad del primero, o bien
que el segundo sea la refutación del primero. Por la misma razón, cualquier enunciado
equivale a la negación de su contradictorio. Así, «algún hombre no es libre» equivale a «no
es cierto que todos los hombres sean libres».
El objetivo fundamental del estudio de la lógica consiste en saber evitar afirmaciones
contradictorias en la construcción de razonamientos. Por imperio de la aplicación de la regla
EASQ, un argumento que contenga premisas contradictorias es siempre formalmente
válido, porque nunca sucede (ni podría suceder) que sus premisas fueran verdaderas y la
conclusión falsa. Pero esto representa un gran inconveniente: permite inferir cualquier tipo
de conclusión.
A lo largo de la historia del pensamiento, la contradicción se aplicó tanto en el ámbito
de la metafísica como en el de la ontología. Parménides de Elea (s. V a. J.C.), entre los
presocráticos, fue el primero en proponer la comprensión de la totalidad bajo el principio de
no contradicción: decir que «es necesario que lo que no es, exista de algún modo» es
imposible, porque es contradictorio. Platón inició la tarea de compaginar la fuerza lógica del
principio de no contradicción con la evidencia del cambio en la naturaleza: «el no ser
también es de alguna manera» [11] Aristóteles entronizó, por un lado, la validez universal
de este principio aplicado a todos los seres, «es imposible que una cosa sea y no sea», de

[11] Platón, Diálogos, Volumen V: Sofista 240, Biblioteca Básica Gredos, Barcelona, España, 2000,
p. 389.
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modo que no hay otro principio más cierto que éste, pero, por otro lado, sostiene que «ser»
se dice de muchas maneras. La solidez del principio, en sus vertientes lógica y ontológica, es
innegable y, aún con los matices necesarios, ha permanecido inconmovible en el tiempo
como fundamento de la racionalidad humana, con excepción de los sistemas dialécticos.
Heráclito de Éfeso (ca. 550–ca. 480 a. J.C.), que explica el cambio como tensión de
contrarios, es el iniciador de esta manera de pensar. Nicolás de Cusa (en La docta
ignorancia) utiliza la noción de «coincidencia de opuestos» para describir la naturaleza
divina infinita y aún la naturaleza del hombre como representación finita suya. En la
dialéctica, tanto del idealismo de Fichte y de Hegel como del materialismo dialéctico de
Marx, la contradicción vendrá a ocupar un puesto lógico y ontológico fundamental. No sólo
es un momento dialéctico de la razón, sino que es también un momento de la dialéctica de la
realidad, es decir como estadio del desarrollo del espíritu o (según Marx) como motor de la
historia. Desde una perspectiva opuesta, Karl Popper (1902-1994) advierte sobre el peligro
histórico y filosófico que entraña desestimar el principio de no contradicción.

[IV] – LA EXPANSIÓN DE UN NUEVO CAMPO DE CONOCIMIENTO
La historia de la filosofía reciente registra unos cuantos hechos que certifican la importancia
que alcanzaron las lógicas no-clásicas. Así es, (aa) en 1997 tuvo lugar (en Gent, Bélgica) el
Primer Congreso Mundial sobre Paraconsistencia; (ab) en 2000 tuvo lugar (en San
Sebastián, San Pablo, Brasil) el Segundo; y (ac) en 2003 tuvo lugar (en Toulouse, Francia) el
Tercero. Cada uno de estos encuentros concentró un número creciente de investigadores.
Paralelamente, la prestigiosa Mathematical Reviews, publicación mensual de la American
Mathematical Society, que comúnmente presentaba reseñas de artículos provenientes de las
más variadas y prestigiosas publicaciones, comienza a indagar qué es lo que hoy debe
entenderse por matemática, al par que habilita una sección dedicada a la lógica
paraconsistente. A partir del año 2000, la mencionada sección pasó a formar parte de un
continente más amplio, el de las «lógicas que admiten inconsistencias», en cuyo seno se
reunieron (entre otras) la «lógica paraconsistente» y la «lógica discursiva».
Cambios de ese tenor son frecuentes en el ámbito de las publicaciones científicas
especializadas. De tanto en tanto, el comité editorial de la Mathematical Reviews, al igual
que su similar alemana, la Zentralblatt für Mathematik, actualiza la taxonomía de la
«matemática de nuestro tiempo», reordenando temáticas, suprimiendo algunos asuntos, o
agregando otros que han sido considerados importantes. Se puntualiza allí que lo que es
parte de una disciplina tan dinámica como la matemática, depende de múltiples factores y
cambia con el transcurrir del tiempo. Pero, ¿qué representa el hecho de que las lógicas
paraconsistentes figuren en una sección de la renombrada Mathematical Reviews?, ¿cómo
debe juzgarse la realización de los congresos mencionados? Acaso, ¿estos hechos, medidos en
términos científicos, no representan un cambio importante?
Parece que las lógicas no-clásicas pasaron a constituir un tópico «oficialmente
reconocido» de la matemática actual. Tanto el reconocimiento de la importancia, cuanto las
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perspectivas de esta especialidad lógica, se siguen de la expansión de un campo de
conocimiento suficientemente amplio y fecundo que justifica la celebración de congresos y la
difusión doctrinal sobreviniente.

[V] – LO HEREDADO Y LO INNOVADO
Fue Aristóteles quien estableció la primera sistematización de la lógica. No obstante
algunas formulaciones posteriores (poco conocidas hasta los inicios del siglo XX), los
principios básicos de la lógica aristotélica permanecerían sin alteraciones significativas hasta
el siglo XIX. Kant (1724-1804) supo decir que, en materia de lógica, no habría nada más que
agregar a lo ya expresado por Aristóteles. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XIX,
algunos matemáticos como Boole (1815-1864), como Frege, y como Peano (1858-1932),
realizarían importantes contribuciones al desarrollo de la «lógica matemática». Así, la lógica
se convirtió en una disciplina con características matemáticas, alcanzó un desenvolvimiento
extraordinario, y se difundió ampliamente con las más variadas repercusiones en casi todos
los campos del saber.
Tal como se dijo precedentemente, entre los principios de la lógica clásica de cuño
aristotélico fue proverbial el principio de no contradicción, que bien puede ser formulado de
varias maneras. Una de ellas (a), proclama que entre dos proposiciones contradictorias, si
una de ellas comporta la negación de la otra, la otra debe ser falsa [12] Dicho de otro modo,
las proposiciones contradictorias no pueden ser simultáneamente verdaderas: una
proposición que se formula como una conjunción de dos proposiciones contradictorias [13],
no puede ser nunca verdadera [¬(p ^ ¬p)]. Existen, sin embargo, importantes razones como
para evitar no sólo la presencia de proposiciones contradictorias en los argumentos, sino de
contradicciones también. Técnicamente, si en un sistema deductivo basado en una lógica de
raigambre clásica hay dos teoremas contradictorios (o si se derivase como conclusión una
contradicción), todas las expresiones bien formadas de su lenguaje podrían ser demostradas.
En un sistema así, todo podría (y puede) probarse. Un sistema de esta clase bien puede ser
considerado como trivialmente [14] inconsistente, es decir que en ese sistema es posible
deducir cualquier afirmación. Duns Escoto fue el primero en expresar esta idea mediante el
principio conocido como Ex contradictione quodlibet (ECQ) o, Ex falsum sequitur quodlibet
(EFSQ), que debe entenderse como «de lo absurdo puede derivarse una fórmula
arbitraria» (EASQ), que conduce a la lógica intuicionista.
Entre 1910 y 1913, el lógico polaco Lukasiewicz (1878-1956) [15] y el lógico ruso
Vasiliev (1880-1940) llamarían la atención, cada quien por su lado, sobre el hecho de que, tal

[12] Por ejemplo: dado un cierto número natural n, entre la proposición «el número n es par», y la
proposición «el número n no es par», una de ellas debe ser falsa.
[13] Por ejemplo «el número n es par y el número n no es par».
[14] La propiedad de trivialización se suele presentar de las dos siguientes forma: (a) A, ¬A ¦- B; y (b)
(A ^ ¬A) ¦- B.
[15] Sus estudios enfocaron la lógica matemática, los problemas filosóficos relacionados con ella y la
historia de la lógica. Para solucionar el problema de los futuros contingentes propuso la posibilidad de
lógicas polivalentes y fue el primero en desarrollar la lógica trivalente. Junto con Tarski (1902-1983),
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como sucediera con los axiomas de la geometría euclidiana, algunos principios de la lógica
aristotélica, incluyendo al principio de no contradicción, podrían ser revisados. Como se
sabe, el cuestionamiento del llamado quinto postulado de Euclides (s. IV-III a. de J.C.) [16],
el famoso postulado de las paralelas, mostró su independencia respecto de los demás
axiomas de la geometría euclidiana, pudiendo, en consecuencia, ser sustituido por alguna
forma de negación. Esto dio origen a la llamadas «geometrías no-euclidianas», de
importancia capital. En el campo de la lógica, Lukasiewicz se ciñó al análisis crítico del
principio de no contradicción, en tanto que Vasiliev [17] llegó a desarrollar una silogística
que limitaba el uso del referido principio.
Los sistemas de da Costa (1929-) (quien definió las «lógicas C», una jerarquía
sistémica con una infinidad de subsistemas) se extenderían mucho más allá del nivel
proposicional. da Costa desarrolló cálculos proposicionales, cálculos de predicados con y sin
igualdad, cálculos con descripciones, y teorías de conjuntos. Fue (y es) reconocido como el
creador de las lógicas paraconsistentes [18], que han cristalizado formando tradición en
Australia y en Brasil.
Dicho de una manera poco académica, una lógica es paraconsistente si puede
fundamentar sistemas deductivos inconsistentes, o sea, sistemas no triviales [19] que
admiten tesis contradictorias en general y, en particular, una contradicción.
En términos comparativos: si la lógica clásica concibe que

Si A y si ¬A fueran teoremas de un sistema deductivo S fundado en la lógica clásica, entonces toda
fórmula B del lenguaje de S, es teorema de S.

las lógicas paraconsistentes conciben que

En un sistema deductivo S basado en una lógica paraconsistente, puede haber dos teoremas de la
forma A y ¬A, sin que con eso toda fórmula del lenguaje S sea derivada como teorema del sistema.

en 1930 escribe Investigaciones sobre el cálculo proposicional, principal obra en la que desarrolla su
concepción polivalente de la lógica. Cf.. Cortés Morató, Jordi y Martínez Riu, Antoni; Diccionario
de filosofía en CD-ROM, Editorial Herder S.A., Barcelona, España, 1996.
[16] Se lo considera como el gran sistematizador de la matemática del mundo antiguo, ya que en sus
trece libros de los Elementos expone la geometría como un sistema formal axiomático-deductivo, que
consta de definiciones, postulados, y teoremas. El texto ha servido de modelo para todo sistema
axiomático. La importancia que adquirió Euclides de Alejandría deriva del método axiomático
utilizado, que representa un modelo de lo que significa el rigor científico. Cf. Cortés Morató, Jordi y
Martínez Riu, Antoni; Diccionario de filosofía en CD-ROM,Ibíd..
[17] Fue un discípulo de Lukasiewicz, S. Jaskowski (1906-1965), quien en 1949 construyó una lógica
no trivial que podría ser aplicada a sistemas que contemplan contradicciones. El sistema de Jaskowski,
conocido como lógica discursiva, se limitó a enfocar una parte de la lógica denominada de cálculo
proposicional. Por su parte, el lógico brasileño Newton C. A. da Costa, por entonces profesor de la
Universidad Federal del Paraná, fue quien, independientemente de Jaskowski, inició, a partir de la
década del ’50, estudios tendientes a desarrollar sistemas lógicos que contuvieran contradicciones.
[18] El término «paraconsistente», que significa «al lado de la consistencia», fue acuñado en 1976
por el filósofo peruano Francisco Miró Quesada (1918-), según se desprende (a) de la correspondencia
que mantuvieron Miró Quesada y da Costa, y (b) la propuesta que formulara en el Tercer Simposio
Latinoamericano sobre Lógica Matemática, celebrado en el mismo año.
[19] En el sentido de que no todas las fórmulas tenidas como expresiones bien formadas de su
lenguaje, sean teoremas del sistema.
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Como campo de investigación, la lógica paraconsistente se desarrolló intensamente,
habiendo llamado la atención de gran número de pensadores en todo el mundo. En Brasil (en
gran medida por la influencia de da Costa) comienza a desarrollarse una línea de
pensamiento fuerte, cultivada por lógicos de renombre internacional y extendida por casi
todo el país.
Es importante destacar que sistemas diferentes a los de da Costa, igualmente
abarcativos de inconsistencias, fueron elaborados con posterioridad por investigadores
australianos, belgas, norteamericanos, japoneses, italianos y brasileños. Algunos cultores de
esos sistemas alternativos consideran que la lógica clásica debería ser sustituida por los
sistemas alternativos. Es el caso del gran matemático holandés Brouwer (1881-1966), quien,
a comienzos del siglo XX, sostuvo que la matemática tradicional debería ser reemplazada por
la intuicionista, que él había desarrollado. No es la opinión de da Costa. Para da Costa, la
lógica clásica (que califica como la «madre de todas las lógicas») tiene valor permanente en
su campo de aplicación, y no tiene por qué ser reemplazada. Así, a pesar de ser el creador de
las lógicas paraconsistentes, da Costa no asegura que ellas sean las únicas verdaderas, sino
que su aplicación está indicada en pos del mejor entendimiento de ciertos fenómenos, de su
tratamiento en áreas específicas del saber.
En síntesis, para que un sistema constituya una lógica paraconsistente, debería
satisfacer al menos las siguientes condiciones: (a) el principio de no contradicción no debe
ser válido, esto es: ¦= ¬(A ^ ¬A); (b) la regla ECQ (Ex contradictione quodlibet) no debe
ser una inferencia válida, es decir (A ^ ¬A) ¦= B; y (c) las leyes y reglas de la lógica clásica
compatibles con A, ¬A ¦- B y con (A ^ ¬A) ¦- B deben continuar siendo válidas [20]

[VI] – MÚLTIPLE APLICABILIDAD DE LAS LÓGICAS PARACONSISTENTES
La lógica paraconsistente no se limita a circunscribir sus aplicaciones a cuestiones
meramente teóricas o filosóficas. Uno de los campos más fértiles donde ha florecido, ha sido
en la ciencia de la computación, en la ingeniería y hasta en la medicina. En inteligencia
artificial, por ejemplo, fue usada [21] en el diseño de sistemas especiales de uso médico. En
ese campo se pueden imaginar situaciones en las que un paciente puede «entrevistarse» con
un computador y, mediante preguntas y respuestas, el computador puede llegar a
diagnosticar, en su caso a distancia, y hasta indicar y llevar adelante la terapia asistida
correspondiente: un experto que trabaje con un programador de software puede crear un
programa que emule una consulta entre médico y paciente. La experiencia, las ideas y la
pericia de los mejores médicos, abogados, y especialistas se ponen a disposición de una
audiencia mucho más amplia. Con un sistema de avanzados expertos, el médico tratante
podría discutir el problema con cualquier experto de renombre, a cualquier hora del día. El
software proporcionaría las recomendaciones orientadas hacia tantísimas situaciones de la

[20] Palau, Gladys; Introducción a las lógicas no clásicas, Editorial Gedisa, Buenos Aires, Argentina,
2003, p.161.
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medicina individual o colectiva [22] En la elaboración de tales sistemas, que deben ser
desarrollados en lenguajes mediante los cuales se puedan extraer conclusiones (inferencias) a
partir de ciertas premisas, los científicos en general entrevistan a varios médicos
especialistas. Acumulan la información convenientemente organizada en gigantescos bancos
de datos modulados y dispuestos en red que contienen las opiniones relevadas y la casuística
asociada, y a partir de ese banco de datos el sistema extrae conclusiones valiéndose de las
reglas de la lógica. Empero, debido a la gran complejidad característica de la ciencia médica,
en la decisión de los médicos reside cierto ejercicio discrecional de la profesión, lo que genera
la presencia de opiniones divergentes, cuando no abiertamente contradictorias, sobre un
cuadro clínico impreciso. Si en el banco de datos se almacenó información que se
contradijera reflejando opiniones contrapuestas y, además, el sistema opera con la lógica
clásica, puede producirse una contradicción que determina la trivialidad del sistema como
un todo. Para poder considerar programas que operen bases de datos que contengan
información contradictoria, es aconsejable recurrir a la lógica paraconsistente, para
controlar el riesgo de trivialización emergente. Se puede demostrar que las lógicas
paraconsistentes (en verdad ciertas teorías de conjuntos que de ellas se originan) generalizan
la teoría de conjuntos borrosos [23] (fuzzy sets). Eso trae aparejado otra variedad de
aplicaciones, permitiendo que se construyan mecanismos que permiten considerar una
variedad de comandos mucho más abarcantes que los antiguos «sí» y «no». Ensayos
análogos de aplicaciones se han llevado a cabo en materia de control de calidad, robótica,
control de tráfico aéreo, secuenciación del genoma humano, y cirugía asistida de alta
complejidad.
Varios otros asuntos relacionados con las lógicas paraconsistentes podrían ser
mencionados. Entre ellos, la aplicación a la ciencia del Derecho de las lógicas
paraconsistentes deónticas [24]. En las lógicas deónticas, nociones como «obligatorio» y
«permitido» pueden ser tratadas formalmente, y esos operadores pueden ser interpretados
como obligatoriedad o permisividad ante la ley, o en conformidad con algún sistema ético. El
reciente desenvolvimiento de lógicas cuánticas paraconsistentes, el análisis de cuestiones
que contemplan creencia y aceptabilidad, entre otros, constituyen ejemplos importantes de

[21] Por V. S. Subrahmanian, de la Universidad de Siracusa, en los Estados Unidos, en la década del
’80.
[22] Burrus, Daniel y Gittines, Roger; Tecnotendencias (traducción al español de Alejandro
Tiscornia), Editorial Atlántida, Buenos Aires, Argentina, 1994, p. 100.
[23] Lógica multivalente que permite obtener valores intermedios para poder redefinir evaluaciones
convencionales como sí/no, como verdadero/falso, o como blanco/negro. Las nociones como «más
bien caliente» o «poco frío» pueden formularse matemáticamente y ser procesadas por computadora.
De esta forma se ha realizado un intento de aplicar una forma más humana de pensar en la
programación de computadoras. La lógica borrosa se inició en 1965 por Lotfi A. Zadeh, profesor en la
Universidad de California.
[24] Es la lógica que trata de «enunciados deónticos» que, o son normas o son enunciados sobre
normas. Antiguamente identificada con la «lógica de las normas», se tiende ahora a diferenciar la
lógica deóntica (de enunciados descriptivos sobre normas) de la «lógica de las normas» (de
enunciados prescriptivos, que son normas). Se construye con los operadores deónticos «es
obligatorio» (O) y «está permitido» (P), que se añaden a enunciados construidos según la lógica de
enunciados, aunque con reglas propias de inferencia. Su estructura refleja la de la lógica modal, siendo
en realidad una rama de la misma. Los mejores estudios de lógica deóntica de la época moderna se
deben al finlandés Georg Henrik von Wright (1916-2003).
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uso de esas lógicas. Importa mencionar también que han sido desarrolladas las bases de una
«matemática paraconsistente». Tales estudios se hallan encuadrados en el campo de la
matemática pura. El tema es promisorio y con seguridad alcanzará relevancia en el medio
científico, en la medida en que se vayan encontrando nuevas aplicaciones.

[VII] – UNA LÓGICA DISTINTA DE LA (LÓGICA) CLÁSICA
La debilidad de la negación de las lógicas paraconsistentes y la admisibilidad de
contradicciones ha permitido emplear la lógica paraconsistente, en particular la de da Costa,
en el campo de la psicología, específicamente en el análisis de la teoría freudiana sobre el
inconsciente. Uno de los primeros sistemas de lógica paraconsistente surgió en 1954, cuando
F. G. Asenjo [25], publicó un artículo titulado La verdad, la antinomicidad y los procesos
mentales, que constituye uno de los primeros esbozos de sus estudios iniciados en La Plata y
finalizados en Washington. El sistema de F. G. Asenjo es conocido como lógica antinómica
trivalente [26] (LA). Da cuenta de proposiciones antinómicas, es decir, de contradicciones.
El tercer valor de verdad, además del verdadero (V) y del falso (F), es interpretado como
verdadero y falso (V & F). Las matrices (que coinciden plenamente con las matrices del
sistema LP propuesto con posterioridad por Priest, y que involucran los mismos resultados)
correspondientes son las siguientes:

G. Asenjo establece una correlación entre antinomicidad y procesos mentales.
Parafraseando a Freud (1856-1939), sostiene que (a) las ideas más contradictorias pueden
coexistir y tolerarse mutuamente; que (b) impulsos contrarios existen en la vida mental sin

[25] «... sostiene que la no-verdad tiene que ser reconocida como una condición de la vida y la
verdad como el ‘tipo de error sin el cual el hombre no puede vivir’» Cf. Palau, Gladys; Introducción a
las lógicas no clásicas, Ibíd., p. 182.
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cancelarse ni disminuir; y que (c) la negación no es una línea divisoria que separa
tajantemente opuestos contradictorios. Es precisamente a estos efectos que propone el tercer
valor (V & F), a pesar de que, en lugar de desarrollar formalmente el sistema
correspondiente, se extiende en un análisis de la antinomicidad de la vida mental y hasta
esboza una clasificación tipológica de las antinomias mentales [27]
G. Asenjo ha investigado las trayectorias de la ontología formal, es decir sobre el
aspecto de la ontología general que estudia las ideas primitivas (categorías), mediante las
cuales aprehendemos conceptualmente la realidad. Tales ideas primitivas, en cuanto que
suponen actos de pensamiento, poseen necesariamente un lado noético y un lado noemático.
Noético representa el factor inteligente de la experiencia que nos permite interrogar con
sentido a la realidad. Noemático participa en la constitución de las objetividades de la
conciencia; son auténticas presencias de lo real tal como es aprehendido por cada nóesis
categorial ordenadora: «... las categorías ... no sólo son las ‘puertas y ventanas’ conceptuales
de la conciencia, sino también aspectos de la realidad misma que por ella asoma o irrumpe
[la conciencia] ... En esta línea de pensamiento ... ninguna adquisición de la sabiduría
humana se anula por un nuevo logro; lejos de ello cada nueva ontología supone
necesariamente las anteriores, de cuyas limitaciones es deudora» [28] La ontología formal
es ontología porque proviene y se dirige hacia lo real. Es, además formal, por cuanto es
aplicable. Pero supone la perfectibilidad del ser. Admite que el mundo que puede describir
sólo posee una región indefinida en común con el mundo existente, cuya delimitación
progresiva dentro de esquemas más amplios constituye el tema de los venideros. No es la
apariencia de los entes lo que cuenta, sino el esfuerzo por aprehenderlos en su ser con la
mayor justeza.

[VIII] – CONCLUSIÓN: NO HAY UNA (SOLA) LÓGICA (QUE SEA)
VERDADERA
«¿Qué lógica elegir -dice F. G. Asenjo- de las innumerables que ... nos ofrecen con
igualdad de validez ...? El principio del tercero excluido ha dado lugar ... a una ramificación
de la lógica y de la matemática. Hay lógicas que admiten otros valores además de la
verdad y la falsedad. Hay lógicas de clases, lógicas de relaciones, lógicas combinatorias,
lógicas algebraicas abstractas, lógicas probabilísticas, lógicas de lenguajes formalizados,
etc. En virtud de ... ello, el ... concepto de verdad posee hoy un carácter ... más convencional
... Lejos ... de estar constituida por leyes necesarias e indubitables, la lógica posee un
carácter fundamentalmente contingente... Nos enfrentamos con un repertorio de lógicas a
nuestra disposición. Una ... es la lógica aristotélica, por ninguna razón sistemática ... más
verdadera que las demás ...» ¿Con esto está comprometida la noción de ontología formal?

[26] Los sistemas lógicos con más de dos valores se denominan sistemas lógicos multivalentes o
lógicas multivalentes; así, trivalente se denomina al sistema lógico o a la lógica que opera con tres
valores.
[27] Palau, Gladys; Introducción a las lógicas no clásicas, Ibíd., p. 182.
» 11

«Sí; la existencia de un objeto genérico y el valor de verdad de la significación
correspondiente están limitados a la teoría lógica dentro de la cual hemos derivado una
proposición, eventualmente falsa en otro sistema. El ser de los objetos genéricos deja su
apariencia absoluta y necesaria y se convierte en el ser dentro de determinada teoría y [en
el] no-ser dentro de otra ...» [29]
En cambio «una teoría que a toda información que afirma agrega también la
negación de esta información -dice Popper- no suministra ninguna información en
absoluto. Una teoría que contiene una contradicción es, por consiguiente, totalmente inútil
como teoría» [30]
En síntesis, no hay una (sola) lógica (que sea) verdadera. Distintos sistemas lógicos
pueden ser útiles en el abordaje de diferentes aspectos de los tantos campos del
conocimiento: «Actualmente hay que aceptar una forma de pluralismo lógico, en el cual
varios sistemas (igualmente incompatibles entre ellos) pueden convivir, cada uno
prestándose al esclarecimiento o fundamentación de un determinado concepto o área del
saber sin que eso nos presente un problema», porque «... al final, la metalógica que rige
todo eso es paraconsistente» [31]

[IX] – BIBLIOGRAFÍA

[01] Cirne-Lima, Carlos R. V.; Sobre a contradiçao, EDIPUCRS, Porto Alegre, Brasil, 1996.
[02] González Asenjo, Florencio; A calculus of antinomies, Notre Dame Journal of formal logic,
Volume VII, Number 1, January 1966, versión on line:
http://projecteuclid.org/Dienst/UI/1.0/Summarize/euclid.ndjfl/1093958482
[03] González Asenjo; Florencio; Antinomicity and the axiom of choice, Logic and Logical
Philosophy, Volume 4 (1996), 53–95; versión on line:
http://projecteuclid.org/Dienst/UI/1.0/Summarize/euclid.ndjfl/1093958482
[04] González Asenjo, Florencio; El todo y las partes-Estudios de ontología formal, Editorial
Tecnos, Madrid, España, 1962.
[05] Jacquette, Dale ; A companion to philosophical logic, Blackwell Publishers Inc., Massachusetts,
USA, 2002.
[06] Krause, Décio; A lógica paraconsistente, versión on line:
http://www.cfh.ufsc.br/~nel/paraconsistente.html

[28] González Asenjo, Florencio; El todo y las partes-Estudios de ontología formal, Editorial
Tecnos, Madrid, España, 1962, pp. 16 y 17.
[29] González Asenjo, Florencio; El todo y las partes-Estudios de ontología formal, Ibíd., p. 8
[30] Popper, Karl R; El desarrollo del conocimiento científico, Editorial Paidós, Buenos Aires,
Argentina, 1979, p. 367.
[31] Krause, Décio; La lógica paraconsistente, Universidad Federal de Santa Catarina, República
Federativa del Brasil, mayo de 2004, versión on line www.cfh.ufsc.br/~dkrause.