VIERNES, 11 JULIO 2008

POLÍTICA

LA VANGUARDIA 15

que votaron al PSC cuando estaba Pasqual Maragall y ahora están decepcionados con la dinámica española de José Montilla y compañía. Caben los que han votado a ERC y se dan cuenta de que a lo que lleva finalmente este partido es a la desnacionalización de Catalunya. Y también caben los votantes del PP a los que no gusta el concepto de izquierda o de socialismo y que tienen un sentimiento catalán. Cabe gente de todos los espectros, siempre que cumpla con la condición de que primero es Catalunya. ¿Para que cupieran todos haría falta superar las siglas de CDC? No es tanto superar las siglas de CDC, como romper las fronteras de la política. Con el poco prestigio que tiene hoy la política, todo lo que se haga desde los partidos tiene un techo relativamente bajo. Por ello planteamos el concepto de casa gran del catalanisme, que va más allá de la política y es prácticamente un movimiento civil dirigido a la sociedad. ¿CDC puede entrar en una deriva soberanista a raíz de este congreso? Depende de qué se entienda por esto. A mi no me da ningún miedo la soberanía, y creo que a un nacionalista no le puede dar ningún miedo la soberanía. Quiere decir que hablen demasiado de soberanía y poco de otras cosas. Es bastante ridículo estar pendiente de si hablamos más de una cosa que de otra. En un proyecto hay muchas cosas, y tenemos que hablar de todo. Hay autogobierno, soberanía, economía, sociedad, actitudes, maneras de hacer, valores. Todo esto es el proyecto. CiU ha ganado las dos últimas elecciones en Catalunya pero no ha conseguido gobernar. ¿La única salida es recuperar la mayoría absoluta? Nosotros no hacemos cálculos ni sobre adelantos electorales ni sobre pactos, lo único que hacemos es trabajar para tener una mayoría clara. No hace falta que CiU tenga mayoría absoluta para gobernar en Catalunya, lo que hace falta para que no gobierne el tripartito es que el tripartito no la tenga, la mayoría absoluta, que es muy diferente. El día que el tripartito no tenga mayoría absoluta, el tripartito dejará de existir, se fundirá como un terrón de azúcar. El tripartito está pensado para ejercer el poder, no para defender un proyecto. Y que conste que no lo critico, simplemente lo constato. El reto de CiU, pues, no es tanto obtener mayoría absoluta, sino ilusionar y convencer a suficientes catalanes como para que el tripartito no sea posible. Se ve gobernando solo. No necesariamente. Nunca he dicho que tengamos que ser un partido aislado, y, llegado el caso, tendríamos varios posibles aliados, porque históricamente hemos demostrado que podemos entendernos con todos. A la vista de la experiencia del tripartito, ¿ERC sería un socio fiable para CiU? Ni ERC, ni el PSC, ni el PP. Fiable al cien por cien no lo es nadie. Ahora bien, tanto ERC como el PSC son válidos para hablar de cosas. La puerta no la cerraremos a nadie, pero lo que está claro es que no tenemos ninguna obsesión por pactar ni con ERC, ni con el PSC, ni con el PP. Lo que

LA REFUNDACIÓN

“En la ‘casa gran del catalanisme’ caben hasta votantes descontentos del PP”
LA FÓRMULA DE GOBIERNO

“El día que el tripartito no tenga mayoría absoluta, dejará de existir”
LAS ALTERNATIVAS

“La ‘casa gran’ y el socialismo son dos trenes que circulan en direcciones opuestas”
EL SOCIO

“Propondré que la relación con Unió no sea menor de la que tenemos ahora”
LOS PRESUPUESTOS

“Lo que tiene que quedar claro es que CiU no está obligada a pactar con el PSOE”

MANÉ ESPINOSA

El líder de CDC, en la puerta de la terraza de la sede del partido

“El objetivo de CDC no es el poder, es el proyecto de país”
tenemos que hacer es pactar con el electorado y con la ciudadanía, y eso quiere decir conseguir el máximo de votos posibles. ¿Las próximas elecciones catalanas serán su última oportunidad para acceder a la presidencia de la Generalitat? No estoy de acuerdo. Es algo que personalmente no me he planteado, porque el que va a unas elecciones con una mentalidad de derrota sale derrotado. Y yo voy con mentalidad de victoria. La mentalidad de alguien que quiere liderar un proyecto no debe ser nunca pensar que quizá pierde. Yo voy a por todas, intentando ganar y gobernar. Sabiendo que el objetivo final no es gobernar, sino ser fiel a un proyecto, aunque es evidente que para aplicarlo es mejor poder gobernar. Pero no hay que confundir el instrumento con el objetivo. El poder es un instrumento, no puede ser un fin. Esto es lo que criticamos del tripartito, que para ellos el poder acaba siendo el objetivo. Para CDC el objetivo no es el poder, sino el proyecto de país. Pero el objetivo de todo partido político es llegar al poder. CiU no tiene que volver al poder, CiU tiene que conquistar el poder, que es muy diferente.
¿Qué diferencia hay? Volver sería volver para hacer un poco lo mismo, y ya se nos conoce un poco en este sentido. Yo, que soy un gran defensor de lo que ha hecho CiU, también digo que CiU no debe volver al poder, sino que tiene que ir de nuevo, con un proyecto renovado. Es decir, no volverían a hacer lo mismo. No digo esto. Evidentemente hay parte del proyecto que bebe de las mismas fuentes, y no renegamos de ello y, por tanto, hay cosas que las volveremos a hacer igual. Lo que digo es que la mentalidad no es la de volver, sino la de conquistar el poder, con un proyecto y un discurso puestos al día. Yo me refiero a la mentalidad del partido. No es recuperar la Generalitat, sino conquistar el Govern de Catalunya, es el espíritu de conquista la mentalidad que interesa. Esto significa saber que las cosas se empiezan a ganar desde la base. ¿Qué tiene que cambiar dentro de CDC para lograrlo? He intentado reforzar dentro de CDC el mismo concepto de casa gran que proyecto hacia el exterior. Porque si CDC quiere contribuir a hacer la casa gran del catalanisme, internamente debe orga-

nizarse como una casa grande. ¿Es cuestión de nombres? No. Tiene que haber gente representativa de este concepto de casa gran en los órganos de dirección, este es el objetivo. También gente del ámbito territorial, y sectorial..., sin renunciar a todo lo que hemos conseguido hasta ahora, porque CDC ya ha sumado mucho, si no no ganaríamos todas las elecciones catalanas. Ha tenido muchas dificultades para encontrar a mujeres para el comité ejecutivo. No es verdad. La lista de cargos que se escogerá a propuesta del secretario general cumple con la paridad, tiene el 40% de mujeres. Y esto teniendo en cuenta que las mujeres sólo representan el 30% de la militancia de CDC. Pero no tienen una De Cospedal o una Leire Pajín. Leire Pajín es un invento del PSOE para contrarrestar lo que hizo el PP, porque al final en el PSOE quien sigue mandando es José Blanco, que no creo que tenga cara de mujer. Y Zapatero. Y Zapatero. Está claro que los que mandan en el PSOE son hombres. Aunque más allá de que sean hombres o mujeres, lo que hay que ver es lo que hacen. Ser

mujer es un atributo, no es una garantía de que las cosas se harán bien. En el organigrama de CDC propuesto por el secretario general, el 40% serán mujeres, algo impensable hace diez años. Pero además de tener en cuenta el género se tiene que valorar también la capacidad. Usted compara su proyecto de ‘casa gran del catalanisme’ con un tren. ¿En este tren van también sus socios de Unió? Unió no quiere estar en la casa gran, y es muy libre de hacer lo que quiera. Pero lo que no tendría sentido es construir la casa gran y que la primera decisión fuera hacer la casa más pequeña a base de que Unió no estuviera. Es al revés. La casa gran lo que intenta es reforzar el concepto de un gran ámbito catalanista. Y Unió, que es un partido catalanista de siempre, cabe perfectamente. Que no quiere identificarse con la expresión casa gran, pues no pasa nada. Lo que no puede ser es que cada vez nosotros seamos menos y que los otros cada vez sean más. Porque el otro tren no va en ancho de vía europeo, va en ancho de vía español. Hablando de Unió, CDC quiere replantear las relaciones con sus socios una vez pasen los congresos de los dos partidos. ¿En qué sentido? Hay gente en CDC que expresa que la solución óptima, ideal, es la fusión, pero es obvio que dos no se pueden fusionar si uno no quiere. Es evidente, por otra parte, que en el ámbito municipal tiene que haber válvulas de escape para poder trabajar con más eficacia. Limitadamente, porque por fortuna CiU funciona bien en la mayoría de municipios de Catalunya. A partir de aquí, invitamos a Unió a la reflexión. Nosotros hacemos ahora el congreso, ellos en octubre, y veremos entonces donde está el punto de confluencia entre CDC y UDC, que yo siempre propondré que no sea menos del que tenemos ahora. ¿Qué pasará si usted dice que no y Josep Antoni Duran Lleida dice que sí a, por ejemplo, apoyar los presupuestos generales del Estado para el 2008? Más allá de las opiniones de cada cual, estoy absolutamente convencido de que al final seguiremos teniendo una visión única. Además, ahora mismo no podemos hablar de los presupuestos porque aún no los conocemos. Lo que podemos avanzar es que si los presupuestos, en materia de financiación, son claramente negativos para Catalunya, esto será un obstáculo prácticamente insalvable para CiU. O si las mediadas económicas que propone el PSOE para superar la crisis son un desastre, esto será también un obstáculo prácticamente insalvable para apoyar los presupuestos. De momento, lo que tiene que quedar claro es que CiU no está obligada a pactar con el PSOE. Y además CiU no tiene que tener ningún miedo a dejar al PSOE solo en las Cortes, como hemos hecho en más de una ocasión y seguiremos haciendo si conviene. ¿El PSOE ha ofrecido a CiU entrar en el Gobierno? No. A mí, no. ¿Y a otros dirigentes de CiU? Que me conste, no. A mí, rotundamente no me lo han ofrecido. Ni una sola insinuación. Y a otros dirigentes, que me conste a mi rotundamente tampoco.c

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