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Alfonsina Storni

(29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938) La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo». Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta». En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral. Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras. En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez. En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida. Refiriéndose a esta época, le dirá: «A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (…). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos…». Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios. Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.

me ha contado el espejo Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas. El uruguayo escribía. Su voluntad no la abandona. sus achaques de viejo Me han llenado de miedo. La inquietud del rosal. aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. «En su maleta traía pobre y escasa ropa. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo. en Caras y Caretas y era. Sus amigos los poetas modernistas Amado Nervo. En mejores condiciones publica El dulce daño. el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío. y esto da una idea de lo que significaría para ella. El nacimiento de su hijo Alejandro. También en la revista Caras y Caretas. cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros. que ayer estaban rojas He sentido el otoño. de la calle Paraná y Corrientes. Aunque los versos son apenas aceptables. Así. Al mirar mis mejillas. publicado con grandes dificultades económicas. publica sus poemas también en Mundo Argentino. evoca su hijo Alejandro la llegada. que por entonces no era común en los poetas de su generación. aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». de provincia. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela. en Florida y Sarmiento. el haber llegado hasta aquellas páginas. y lo llama en su dedicatoria «poeta divino». junto con Julio Herrera y Reissig. en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó. con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros. define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. en 1918. decide trasladarse a Buenos Aires. que empezaba a declinar. Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista. sorprende su capacidad de mirarse por dentro. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez. como lo hizo también Manuel Ugarte. como ella. en traducción al italiano de Folco Testena. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país. otro de los escritores principales de la época. hecha por Giusti. el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova. y sigue escribiendo.Poeta en Buenos Aires Al terminar el año de 1911. en esta clase de reuniones. con nostalgia. donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros. por primera vez en Buenos Aires. a veces su médico. En junio de 1916. modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo. y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su «Nocturno». su gran amigo y protector. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal. el 21 de abril de 1912. una muchacha desconocida. apareció en 1916. Su primer libro. unos libros de Darío y sus versos». ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. Trabaja como cajera en la tienda «A la ciudad de México». Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo. y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. .

Alfonsina no lo acompaña. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: «En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. la revista Nosotros. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica. consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. que usted respeta más?». a veces también sarcástica. que. La amistad de Quiroga. Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión. Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas. . donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. con motivo de la invasión alemana. sostenido por Horacio. cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925. Un hombre marcado por el destino. era ya el autor de sus libros más importantes. Su libro Languidez. e intentado allí forjar un paraíso. que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina. indecisa. lo que la colocaba muy por encima de sus pares. le dice: «¿Con ese loco? ¡No!». y todo terminó en un beso. perseguido por los suicidios de seres queridos. escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios. Un nuevo camino para la poesía En el año 1923. Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos. el escritor de la selva En 1922. y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni. en un rápido ademán. Era joven y parecía alegre. que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». de 1920. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura. La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. La pregunta está formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros. Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920). había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. En 1922. Sin embargo. junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. es decir. a veces muy aguda. durante el año 1916. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo. hombre ordenado y sedentario. Años atrás. en ese momento. por lo menos su conversación era chispeante. Aquél. pudo sentirse un poco reina». El desierto. jugaron una tarde a las prendas. adonde iban todos los escritores de la época. y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores. Misiones. mayores de treinta años. Quiroga le pide que se vaya con él y ella. Cuentos de la selva. dirigida a los que constituyen «la nueva generación literaria». seguramente. publicó una encuesta. Anaconda. Este. Allí conoció. sobre todo entre los años 1919 y 1922. se había atrevido a exiliarse en Misiones. además. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena. Levantó una ola de admiración y simpatía… Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. que había llegado de su refugio en San Ignacio. cuando empezó la guerra. al escritor uruguayo Horacio Quiroga.También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas. Alfonsina. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones.

es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina. y la piel rosada. En 1932. ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. por su sobriedad. le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». en su ciudad. Años de equilibrio Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir. un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Y sobretodo por su información. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa. pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. pero no por rasgos ingratos. en compañía de su hijo. y le impresionó gratamente su voz. colabora en el diario Crítica y en La Nación. «Extraordinaria la cabeza. Regina Pacini. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer. La escritora se sintió muy dolida por su fracaso. y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores. En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca. por su escasa manifestación de emotividad. porque la imagen contradice a la advertencia. y su rostro empieza a cambiar. porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro. En 1931. sus clases de teatro son la rutina diaria. propia de una mujer de gran ciudad. esforzadamente. Le dedicó un poema. y repitió su viaje en 1931. y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. que hace el marco de un rostro de veinticinco años». noble la condición femenina». En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega. sino por un cabello enteramente plateado. que despertaba las expectativas del público y de la crítica. el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. El ojo azul. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente. por su profundidad sin trascendentalismos. publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra. la empinada nariz francesa. Allí conoció a otras mujeres escritoras. Era dorado. y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. recuerda. «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo. Insiste: «Cabello más hermoso no he visto. la Intendencia de Buenos Aires declara. La chilena queda impresionada por su sencillez. demuestra. Como afirmación de esta limpia verdad. y esto la deja un poco más sola. muy graciosa.Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre. afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación. Por aquella época muere José Ingenieros. «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo» (1). El diario Crítica tituló «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». Está tranquila. y a los tres días tuvo que bajar de cartel. «Retrato de García . El encuentro debió ser importante para la chilena.

en una reunión sin precedentes: Alfonsina. Obligado. gran poetisa de América». que la muerte Que a las espaldas va. que luego sonreías… Allá dirán. Arturo Capdevila. en Colonia. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Divertida. Manuel Gálvez. Un rayo a tiempo y se acabó la feria… Allá dirán. Más pudre el miedo. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. Oliverio Girondo. Allí dice: «Irrumpe un griego /por sus ojos distantes (…). Leopoldo Marechal. Eduardo Mallea. Hemos construido urbes inmensas. escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta. el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. la más fecunda de la tierra.Lorca». Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Horacio. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento. Amado Villar. Esa mañana. . Alejandro Sirio. crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta». Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas (…). Horacio. Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. Tiene que prepararse en un día y. con toda nuestra riqueza. Baldomero Fernández Moreno. los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni. En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final: Morir como tú. Dejad volar la cabeza. /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras…». Bebiste bien. pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido. López Buchardo. El 21 de noviembre de 1938. Atilio Chiappori. Augusto Riganelli. Ricardo Rojas. dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. en tus cabales. Centurión. El final El veintiséis de enero de 1938. Uruguay. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». A la tarde. Y así como en tus cuentos. no está mal. Enrique Banchs. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina. publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Alfonsina recibe una invitación importante. llena de entusiasmo. Pascual de Rogatis. Horacio Rega Molina. encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj». Carlos Obligado. Pedro M. Este dijo: «Nuestro progreso material asombra a propios y extraños.

Habla con los pájaros Y lévate al alba.TU ME QUIERES BLANCA Tú me quieres alba. Más tarde. . Y cuando las carnes Te sean tornadas. Me quieres de espumas. De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo Mi sillón de paja. Fijos en la verja siguieron mis ojos. Me pretendes casta (Dios te lo perdone). De perfume tenue. Preténdeme casta. Adentro un sonido de loza y cristales: Comedor en sombra. Duerme sobre escarcha. Me quieres de nácar. Vete a la montaña. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Perfumé las manos Con zumo oloroso de diamelas. Corola cerrada Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Vive en las cabañas. Límpiate la boca. Preténdeme blanca. Renueva tejidos Con salitre y agua. Me bañé en la fuente que verdes achiras Circundan. Fijos en la verja mis ojos quedaron. Entonces. Fijos en la verja. Toca con las manos La tierra mojada. De mi falda hurtaron doradas migajas. Tú me quieres alba. ¡Me pretendes alba! Huye hacia los bosques. Luego puse traje de clarín más leve Que la misma gasa. Afuera. Te esperaba. Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros. manos que aprestaban Manteles. Garzas Quisquillosas. mojados de agua Peiné mis cabellos. buen hombre. Ni una margarita Se diga mi hermana. El reloj me dijo: diez de la mañana. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago. Que sea azucena Sobre todas. finas. Me pretendes blanca (Dios te lo perdone). Bebe de las rocas. SÁBADO Me levanté temprano y anduve descalza Por los corredores: bajé a los jardines Y besé las plantas Absorbí los vahos limpios de la tierra. casta. sol como no he visto Sobre el mármol blanco de la escalinata. Fijos. Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada. Preténdeme nívea. Alimenta el cuerpo Con raíz amarga. De frutos y mieles Los labios morados. Tú me quieres nívea. Tirada en la grama. Tú me quieres blanca. Tú que hubiste todas Las copas a mano.

no te apures.. Gusta la primavera y su tesoro. Y el néctar fino colma las corolas.. Como los vientos vaga. suelta a volar. date a volar. Anda. En el jardín florecen amapolas. de un verso en que se ruega. Come migajas en distintas manos La pulpa muerde de fragante poma. Recorre el bosque y picotea granos. camina por el mundo. He amado mucho.. el corazón se apene.. su elegancia.. Dioses que no se bajan a cegarla.. DATE A VOLAR Anda. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto. viajero? Tendré piedad de un corazón vencido. Corre. Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. date a volar. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares. sin fijar distancia. Busca la playa de los soles de oro. Dispuesta sobre el mar está tu nave: Date a bogar hacia el mejor encanto. Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella. Mudo se está a la espera del milagro. hazte una abeja. Alma que cuando está en la primavera Dice al inviemo que demora: vuelve... hazte paloma. es poco aquéllo.. sube y vuela: Gústalo todo porque todo es bello. ve. Aún quedan cosas que tu mano anhela. Callada el alma.. ¡Cómo te entiendo. Anda. Mañana el alma tuya estará vieja. una selva y una ola. pero te espero. clamando por las rosas Con que la primavera nos envuelve. Anda.. Y duerme dulcemente en una grieta. Amor. despreciar la huella... una violeta. Y les dice libad sobre las cosas. Alma que puede ser una amapola. camina. Pero se hace la noche. el corazón partido. sabe. De un suspiro. Corre. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas. sé golondrina. gira. Echa a volar. UN SOL Mi corazón es como un dios sin lengua. Caiga tu nieve sobre la pradera. Y sentir en la mano una caricia. camina más. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. ¿Cómo traerás el corazón.. Bien. Que todo amor lo conocí con mengua... corre y gira. Para que tanta sed bebiendo cures Hay numerosas sendas para tí. Alma que siempre disconforme de ella. Todas traen a mí.. Alma que no conoce valladares... Suelto tus alas. Alma que ha de morir de una fragancia. Sin perder. cómo te entiendo! Llore mi vida. Alma que adora sobre sus altares. Date a volar. Un peñasco.. todo amor fue magro. mi amor no te detiene. . Que puede ser un lirio.ALMA DESNUDA Soy un alma desnuda en estos versos.. a poderlo. yo te comprendo. La primavera es única y divina.. Mueres de sed: no he de oprimirte tanto.

perfumada: Suerte de selva virgen bajo el viento.. ¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena.He amado hasta llorar. Debió ser una arteria incontenible Y apenas es cicatriz que siempre duele. tu fiereza. dame el inefable empeño De tornarme soberbia.. Sólo el follaje suele estarse muerto. Pero yo espero algún amor natura Capaz de renovarme y redimirme. ¿En dónde está el espíritu sombrío De cuya opacidad brote la llama? Ah. Soy una selva de raíces vivas. dame tu cólera tremenda. ¡Oh tempestad. ¿En dónde está el que con su amor me envuelva? Ha de traer su gran verdad sabida. Y quiero amarlo ahora. Lejos Los bosques se han cargado de corolas.. enorme mar. dame. Hazme tener tu cólera sin nombre: Ya me fatiga esta misión de rosa. corazón malo. corazón fiero De ritmo desigual. Toda la tierra Está cantando dulcemente. Hielo y más hielo recogí en la vida: Yo necesito un sol que me disuelva.. FRENTE AL MAR Oh mar.. inalcanzable. La vida mía debió ser horrible. Allá en las tardes que la vida mía Bajo las horas cálidas se abría. Mírame aquí. la ciudad la pudre y equivoca Pequeña vida que dolor provoca. Me empobrecí porque entender sofoca. todo sueño. Se deshacen mis trenzas poco a poco.. mi esperanza vuele. ¡Que pueda libertarme de su peso! Vuele mi empeño. Vulgaridad. vulgaridad me acosa. Mar. Yo soy más blanda que ese pobre palo Que se pudre en tus ondas prisionero. Siento un vago rumor.. ¡Bendecida la fuerza de la roca! Yo tengo el corazón como la espuma. Me empobrecí porque entender abruma. piedad para el que más ofenda".. Ah. hasta morirme. Quisiera no entender. sucumbo en mi pobreza. Amé hasta odiar. oh enojo! Desdichada de mí. Está la tarde Blanda y tranquila como espeso musgo.. Y muero. yo soñaba ser como tú eres... Amor que fructifique mi desierto Y me haga brotar ramas sensitivas. Y el alma mía es como el mar. mar. Ah. Mar. mar. Algún hombre divino Que sea como un ave por lo dulce. Que haya habido mujeres infinitas Y sepa de otras tierras.. ¿En dónde está quien mi deseo alienta? ¿Me empobreció a sus ojos el ramaje? Vulgar estorbo. y florezca La palabra en sus labios. Todo dolor me vence. Yo me pasé la vida perdonando. pequeña. es eso. pálido follaje Distinto al tronco fiel que lo alimenta. ¡Aire de mar!. amé hasta la locura.. ESTA TARDE Ahora quiero amar algo lejano. Dame tu sal. miserable. Desbordan los arroyos de sus cauces Y las aguas se filtran en la tierra . Porque entendía.. Ah. Me falta el aire y donde falta quedo. Oh mar.. tu yodo.. si mis mundos con su amor inflama Yo seré incontenible como un río. me han comprado la ciudad y el hombre. soy un abrojo. yo me fui dando: "Piedad. pero no puedo: Es la vulgaridad que me envenena. Tiembla mi boca y mis dedos finos. yo soñaba ser como tú eres.

. Toda esperanza en mí.. el mío. DOLOR Quisiera esta tarde divina de octubre Pasear por la orilla lejana del mar. con las manos Hundidas en las trenzas. Y. Pequeña. Y si en las manos tibias se os aduermen Palomas blancas y canarios de oro. en algún verso. El hombre más bello. Duerme tranquilo. Como una romana.. y que nunca la vuelva a encontrar. La tarde ha de morir y él está lejos. y las rocas muertas .. Ver que se adelanta. finas. CARTA LÍRICA A OTRA MUJER Vuestro nombre no sé. como lo veis. con el alma Sutilizada. Debe estar sereno Y hermoso el rostro tuyo a toda hora. Ser alta. no desear amar. Y luego se me muere y se concluye Así. Para tu oficio de amador no es bueno El rostro ardido del que mucho llora. Con el paso lento. su criatura. Mirando las estrellas tan lejanas. que se alarga. sin duda: Vos. Débil como los brotes iniciales. Ah. Perderla. soberbia. Pensar que pudieran las frágiles barcas Hundirse en las aguas y no suspirar.. Las aves se acurrucan en sus nidos. la mirada en duelo. vos sois.. Oue la arena de oro. figura erguida.. con la boca Húmeda y temblorosa. la garganta al aire. su decir ameno. ni vuestro rostro Conozco yo. como aqueste Dolor.. alarga. Porque todo eso y más. Cuando encanta la boca seductora Debe ser fresca. Y los cielos puros me vieran pasar. ¡Cubre de bellas víctimas el suelo! Más daño al mundo hizo la espada fatua De algún bárbaro rey Y tiene estatua. perfecta. entre los negros pozos De las ojeras. Y las anchas playas que ciñen el mar.. quisiera. Bueno. Te reclaman destinos más gloriosos Que el de llevar. Y vuestras manos. Decidme si lloráis. Lejos como este sol que para nunca Se marcha y me abandona. Sentirme el olvido perenne del mar. y os imagino blanca. Ya ni sé. En vuestros ojos placidez de lago Que se abandona al sol y dulcemente Le absorbe su oro mientras todo calla. entre cielo y playa.. Divina. para concordar Con las grandes olas. y las aguas verdes... Ya olvidaste.. ardida en la esperanza De este amor infinito que me vuelve Dulce y hermosa. dejarme llevar. humildemente.. que tenéis el hombre que adoraba Entre las manos dulces. Vos. distraídamente. DUERME TRANQUILO Dijiste la palabra que enamora A mis oídos. dulce. y los ojos fríos Y la boca muda. sin saberlo acaso. Perder la mirada. Pero Ya está bajando el sol de los montes.. vos la bella Que habéis matado.. Ver cómo se rompen las olas azules Contra los granitos y no parpadear Ver cómo las aves rapaces se comen Los peces pequeños y no despertar.Así como mis ojos en los ojos Que estoy sonañdo embelesada. Si las orejas vuestras son a modo De pétalos de rosas ahuecados. ¿sois así? Decidme si en la boca Tenéis un rumoroso colmenero.

.. Para besarlas. ¿Cómo esta forma humana que costó a la materia tantas transformaciones me mata. Acaso un niño rubio vendrá luego A copiar en los ojos inocentes Los ojos vuestros y los de él Unidos en un espejo azul y cristalino. lentamente. con un dolor que pesa sobre mis fibras todas. . tal como en primavera.. ¡sí! acaso mía. sus achaques de viejo me han llenado de miedo. que yo no alcanzo a penetrarlo. Este silencio de alma en que me escudo. que al tocarla Ya me remueve este cansancio amargo. Mas ved. la que anduve Vagando por afuera de la vida..Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma Estáis gustando del amor secreto Que guardé silencioso. pues sois barrera. contenida entonces. pecho adentro.. ni ser suya. -Como aquellos filósofos mendigos Que van a las ventanas señoriales A mirar sin envidia toda fiestaMe allegue humildemente a vuestro lado Y con palabras quedas. Y acaso. estaba el alma tan gastada Que el brazo mío no alcanzó a extenderse: La sed divina. sus labios... ni tenerlo Rendido aquí a mis pies. qué amargo deleite. ¡Y él ha sido vuestro! ¿Comprendéis bien? Ahora. me ha contado el espejo que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas. Vaya pensando: aquí se aposentaron ¿Cuánto tiempo?. como él las besa. recompensarme Este horrible deleite de hacer mío Un inefable.. que nada podría. Os pida vuestras manos un momento. pone manchas de oro. Dios lo sabe Por qué. Ni dominarle el alma. sí. todas las ilusiones y me brinda la noche casi en plena mañana? LA INVITACIÓN AMABLE Acercate. bruscamente.. Y lloro lentamente. este deleite De buscar huellas suyas y seguirlas Sobre las manos vuestras tan sedosas. ceñidle la frente! ¡Era tan amplia! ¡Arrancaban tan firmes los cabellos A grandes ondas. él me dijo un día Que nada era tan dulce al alma suya Como besar las femeninas manos. que a tenerla cerca No hiciera yo otra cosa que ceñirla! Luego dejad que en vuestras manos vaguen Los labios suyos. ¡Oh. con sus venas tan azules! Oh. apasionado rastro.... Y al recubrirlas... que ayer estaban rojas.. Tan finas. poeta. Me pulió el alma. en vuestros brazos El se adormece y le decís palabras Pequeñas y menudas que semejan Pétalos volanderos y muy blancos. yo.. Esta inmovilidad del sentimiento ¡Que sólo salta. alguna vez. Os lo confieso que una vez estuvo Tan cerca de mi brazo. Barrera ardiente. y ríe en la ensondada profundiad del cielo. viva. Este dolor mortal en que me abismo. susurrantes. que a extenderlo Acaso mía aquélla dicha vuestra Me fuera ahora... con un dolor maldito.. la palida muerte que me ofrece sus bodas y el borroso misterio cargado de infinito! ¡Pero yo me rebelo!. de amor no entiende -del amor terrenosu amor es mas altivo y es mas bueno. castañean mis dientes mientras el sol. mi alma es sobria. ¡Oh. afuera. he sentido el otoño. Y allí en vos misma. cuando Nada es posible! VERSOS OTOÑALES Al mirar mis mejillas. yo. ¿cuánto tiempo En las divinas manos que son suyas? ¡Oh. ¡Que curioso destino! Me ha golpeado a las puertas en plena primavera para brindarme nieve y mis manos se hielan bajo la presión leve de cien rosas azules sobre sus dedos muertas Ya me siento invadida totalmente de hielo.. lenta.

El cofre y una urna de mis sueños idos no se ha de abrir.. A una avenida de madréporas da.No pediré los besos de tus labios. YO EN EL FONDO DEL MAR En el fondo del mar hay una casa de cristal. que he salido.. ofréndame la gracia de tus manos... poeta sin recelos. tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados. . la que te guste. un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista. Ponme una lámpara a la cabecera. no habrá en mi antojo pensamientos vanos. ¿Quieres ir a los bosques con un libro. todas son buenas. nodriza mía. Ah. din dan— se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar. Un gran pez de oro... Te pediré me cuentes tus amores y alguna historia que por ser añeja nos dé el perfume de una rosa vieja. En el bosque verde que me circunda —din don.. Déjame sola: oyes romper los brotes.. tú.. cesando su letargo. Leer podremos algun trozo ameno. No beberé en tu vaso de cristal.. las erizadas puntas del mar. religión de piedad y de armonía que hermana en todo con la cuita mía..sincera y noble. VOY A DORMIR Dientes de flores. Un pulpo me hace guiños a través del cristal. Voy a dormir. Me trae un rojo ramo de flores de coral. Acercate. Gracias.. me viene a saludar. para mostrarte el contenido amargo. La invitación esta. ¿Quieres ser mi poeta buen amigo y solo tu dolor partir conmigo? te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides. cofia de rocío. Pondré en la voz la religión de tu alma. Yo no diré nada de mi misma porque no tengo flores perfumadas que pudieran asi ser historiadas. en el crepúsculo. acuéstame. Todo lo haré buscando tu alegría y seré para ti tan bondadosa como el perfume de la vieja rosa. a las cinco. manos de hierbas... Y sobre mi cabeza arden. Duermo en una cama un poco más azul que el mar. una constelación.. nodriza fina. el vaso es frágil y ama lo inmortal. un libro suave de belleza lleno?. bájala un poquito.