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Colón, Aníbal- Filosofía de la técnica

Colón, Aníbal- Filosofía de la técnica

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ANÍBAL COLÓN ROSADO

FILOSOFÍA
DE LATÉCNICA
i
EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD
DE PUERTORICO
1992
Primera edición, 1992
©1992 Universidad de Puerro Rico
Arúbal Colón Rosado
Universidad de Puerto Rico
Sistema da Bibliotecas
Sección de Adquisiciones - Prog. cente
Box 23302 UPA Station
Río Piedras, Puerto Rico 00931·3302
Catalogación de la Biblioteca del Congreso
Library of Congress Cataloging in Publications Data
cultura Libre
Colón Rosado, Aníbal
La filosofía de la técnica / Aníbal Colón Rosado.
p. cm.
ISBN 0-8477-2832-3
1. Teclmology-Philosophy. l. Tittle.
T14.C574 1990
601-dc20 90-13966
CIP
Tipografía y diseño: José Luis Díaz
Portada: Nívea Ortiz
Impresoen PuertoRíco
Printed in Puerto Rico
CONTENIDO
Presentación IX
1 Técnica y fenomenología 1
II. Técnica y racionalidad 40
III. La máquina: perspectivas filosóficas 70
IV. La técnica: consideraciones éticas 93
V. Hacia una cosmovisión artificial 133
EDITORlAL DELAUNIVERSIDAD DEPUERTORICO
Apartado 23322
Estación de la Universidad Glosario 161
RíoPiedras, Puerto Rico00931-3322
PRESENTACIÓN
Damos a laluz pública estos ensayos como una primicia
defuturas vendimiasfilosóficas. Hemosquerido recoger
en un solo volumen algunos escritos relacionados con
temas filosóficos. El libro contiene cinco piezas
dedicadas a la filosofía de la técnica. Estas son fruto de
un esfuerzo reciente y forman parte de un proyecto de
investigación aún inconcluso. Nuestro propósito
consiste en iniciar una crítica - en el sentido filosófico-
de la razón eficiente, es decir, de ese paradigma que se
abre paso enlas entrañas de la cultura contemporánea.
Podríamos decir que la técnica se ha convertido en
una especie de cripto-metafísica que domina los
esquemas mentales de la época actual. Tal vez exista
alguna relación entre esta hegemonía tecnocéntrica yel
proceso denunciado por Heideggeryque consiste enla
reducción de la metafísica a una mera técnica. En otras
palabras, la técnicacomometafísicareflejaríaunvínculo
íntimo y profundo con la metafísica como técnica.
Percibimos aquí un juego muy sugestivo entre la
metafísica de la técnica y la técnica de la metafísica.
Angel J. Cáceres, siguiendolas líneas fundamentales
del pensamiento heideggeriano, concluye que, desde
Platón y Aristóteles, filosofía, metafísica y lógica, como
pautas y elementos de la tekhne, han sellado el destino
de Occidente. "En el marco de esta tekhne, entendida
x
como dominación, de la cual es instrumento el Iogos, e
instalada en el dominio del ente, surge la concepción
'metafísica' del hombre".
No es necesario comulgar con las especulaciones
heideggerianas para percatarse de la seriedad del
fenómeno técnico. El tema incide, de algunamanera, en
las preocupaciones clásicas de lafilosofía. Sabemos que
existen excelentes tratados que recogen siste-
máticamente los tópicos fundamentales del pen-
samiento técnico. Sirvan nuestras meditaciones como
un modesto aporte en este diálogo fecundo del
conocimiento.
Algunos de estos ensayos han sido publicados en
revistas filosóficas de Puerto Rico. Agradecemos
sinceramente la gentileza de la direccióndeesas revistas.
Parte del escrito"Técnica yracionalidad" sirvióde base
para la ponencia del autor en el Primer Congreso de la
Sociedad Puertorriqueña de Filosofía, y el escrito "La
técnica: consideraciones éticas" recibió el primer premio
de la FundaciónCultural Hispanoamericana. También
deseamos expresar nuestra gratitud a las siguientes
personas que han colaborado con nosotros para llevar
a feliz término esta obra: Roberto Torretti, Amneris B.
de la Mata, Carola Llompart, Idalia Cordero, Félix
Santa y la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.
I
TÉCNICA YFENOMENOLOGÍA
1
Don Idhe publicó una serie de ensayos bajo el título
Technics and Praxis. Algunas piezas de la antología
discordaban con la unidad temática, pero el lector
podía aislar un bloque de escritos que un
esquemafenomenológico uniforme. El autor slgue
de cerca el modelo de Edmund Husserl (Ego - cogita -
cogitatum) y el concepto In-der-Welt-sein de Martin
Heidegger.
Idhe simplifica loscomplejos laberintos dela filosofía
europea con el propósito de adaptarla al
norteamericano. De esta manera, expresa la pnmera
intencionalidad con unaflecha que parte del ser humano
yapunta hacia el mundo (Human-+Warld). El esquema
quedaría incompleto si excluimos una.
endireccióncontraria, que representa [amrencionalidad
refleja (Human World). La segunda flecha recoge el
movimiento "from that which is experienced towards
the position from which the experience is had". 1
A la verdad que Idhe no exagera al decir que ha
simplificado las intrincadas ideas husserlianas y
heideggerianas al reducirlas a una relación
entre dos polos. La primera línea supone un sujeto
virginal-quam tabularasa-muy lejos de lo que nos revela
'Don Idhe.Techllics alld Prnx;s. Dordrecht: D. Reidel. 1979, p.16.
2
la psicogénesis. Lasegundaflechatampoco es adecuada
para reflejar la rica experiencia del Umwelt. Ahora bien,
el investigador es consciente de lo anterior, y nos
presenta varios ejemplos de una nueva fenomenología
que complica el esquema fundamental, e integra los
elementos de la tecnología en el análisis del
conocimiento.
El primer ejemplo coloca la máquina entre el sujeto y
el objeto de experiencia: Human - machine --+ World. En
este sentido la máquina es un "medio" de experiencia
en el foco primario. Nuestra experiencia se realiza a
través de las máquinas. Aquí cabe la pregunta: ¿Es la
máquina parte del mundo? El guión que separa"ser
humano" de "maquina" señala una relación de
transparencia parcial entre el yo y la alteridad del
instrumento, v.g.la tiza, el lente, etc. Volveremos sobre
estepuntocuandolleguemos alas páginas deHeidegger.
Conste desde ahora el contraste entre la acción a ojo
desnudo y la mediación instrumental. Por un lado, la
instancia intermediaria confiere extensión y
amplificación a la experiencia; por el otro lado, trae
reducción y transformación. Piénsese, por ejemplo, en
el uso del teléfono. El uso del instrumento noes neutral
en lo que concierne a la experiencia: hay correlación
entre el objeto de experiencia (noema) y el modo de
experimentarlo (noesis).
El segundo paradigma fenomenológico responde al
siguiente patrón: (Human - machinerwvoríd. Nóteseque
ahora el sujeto y la máquina se enfrentan como una
unidad al mundo. El aparato o instrumento no se
encuentra tematizada en semejante coyuntura, y se
podría considerar como una parte simbiótica del acto
noético o de laexperienciadelcorrelacionadonoemático
en el mundo. Si la experiencia del primer ejemplo era
mediatizada a través de la máquina, esta vez la relación
es In-corporada, encarnada. En el caso del piloto,
3
verbigracia, la máquina muestra cierta transparencia
parcial enel sentido de que ella misma noes objetivada
o tematizada, sino que es asumida ensu experiencia de
la alteridad en el mundo.
El tercer ejemplo se refiere a la relación llamada
hermenéutica: ííuman-« (machine- World). El termínus ad
quem experimental primario recae en la máquina. En
esta categoría entran los ingenieros, pues se trata de
unaexperiencia de o sobre la máquina. Esta deviene "lo
otro", y tiene diversas posibilidades. "The closer to a
focal thematized 'other' the machine becomes the more
the significance of world must take on machine -Iíke
appearance characteristics".'
Finalmente, el cuarto modelo indica la constitución
tecnológica de nuestro siglo:
Human --+ (MnChine )
World
Hoy nos rodea una especie de tecnosfera; estamos entre
máquinas, que sirven de trasfondo a la existencia total.
Proponemos otros modelos adicionales quena aparecen
enla obra de DonIdhe. Podríaconcebirse una situación
enlaque no sólo vivamos dentro y entremáquínas, sino
tambiénalbergasaparatosartificiales dentro denosotros
física y psicológicamente. Tal hipótesis ya es una
realidad a nivel físico, si pensamos en los diversos
artefactos que emplea la medicina moderna para
sustituir o regular órganos internos. En la perspectiva
psicológica, la mentalidad mecanicista y automatista,
sea condicionada explícitamente sea aspirada por
ósmosis, nos permite parodiar el deus ex machina con la
machina ex persona. Sí, porque tanto ha penetrado el
'Véaso:- Abraharn Moles y André Noiray. HEI pensamiento tecnico
N
, l.D
filusofiR. Bilbao: Ediciones Mensajero, 1974,. p.504.
4
maquinismo en la psique actual, que va formando una
segunda naturaleza que brota ad extra en solidaria
comunión con el sujeto. Ilustremos gráficamente esta
nueva realidad con un modelo semejante al cuarto
ejemplo de Idhe, pero alterando los términos. La
máquina se funde con el sujeto frente al mundo como
campo de intencionalidad:
(
HUman)
Machine - World
La ciencia del futuro o el futuro de la ciencia nos dirá
cuáles han de ser las interesantes implicaciones
fenomenológicas de dichos cambios en el plano
antropológico. ¿Cómo se afectarán los sentidos y los
órganos vitales al intervenir factores artificiales en su
constitución íntima? ¿Qué transformaciones sufriránla
percepción y el resto de las actividades psicológicas?
Dejemos estas preguntas al cuidado de los
investigadores que ya han dado ala luz las primicias de
una nueva fenomenología de la percepción. Mientras
tanto, examinemos brevemente los últimos modelos
que hemos prometido. Aunque parezca descabellado,
quizás podamos intuir un esquema en el que todos los
elementos queden trenzados en una unidad orgánica,
representada así:
(
HUman)
Machine
World
Claro está, surgirá la objeción de que aquí falta el
mínimo margen de distancia entre el Egoy el cogítatum
requerido por la intencionalidad. Aun así, dada la
extrema complejidad de las máquinas y la interrelación
evolutiva de loselementos, seimpone por lomenos una
5
relacióncircular queincluya la dinámica delfeedback. No
se interprete este esquema como un ensayo de
panmaquinismo o una simple fusión mística. El hecho
es que el mito de Leviatán desaparece paulatinamente,
y el sentimiento de amenaza cede su lugar a una
integración del objeto y del hombre gracias a la idea de
funcionalidad dentro de un sistema coherente. Se llega
a pensar queel medio artificial seráel verdaderohabitat,
a medida que la "naturaleza" se transforma en vestigio
histórico. Todo depende del alcance de la definiciónde
natura y si se descarta el artificio como una etapa o la
punta de lanza de la evolución natural. En caso de que
se conserve la realidad del llamado mundo natural, se
establecerían unos vínculos dialécticos entre éste y el
hombre marcado por las creaciones artificiales.
2
Si bien es cierto que el mito de Leviatán pertenece al
pasado, no es menos cierto que la tecnología deja su
huella en la mitología contemporánea. Habiendo sido
superada la imageningenua de la naturaleza, urge una
interpretación fenomenológica de la física que tome
muy en cuenta el factor instrumental. Esta exigencia
nos remite, en parte, a la fenomenología de la
instrumentalidad segúnla filosofía heideggeriana. Nos
remite igualmente al tema del status de la técnica como
corresponsable de los instrumentos de observación e
investigación y como elemento digno de la reflexión
filosófica. Tal vez exista el temor de que el pensamiento
técnico degrade la sublime misión de la filosofía y de la
ciencia. Por consiguiente, predomina la tendencia a
dejarlo en manos de historiadores y sociólogos.
Robert Coheny Mark W. Wartofsky sondelaopinión
de que la filosofía de la técnica, "as an analysis and
critique of the concepts, methodologies, implicit
epistemologies and ontologies of technological praxis
6
and thought has remained underdeveloped". 1
Es difícil medir el grado de subdesarrollo de la
"tecnofílosoña". Por lo menos en Francia y Alemania
hay evidencia de un esfuerzo serio y sistemático en ese
ámbito de la actividad intelectuaL El estancamiento
estriba, como bienapuntan Cohen y Wartofsky, enque
se aplican los modos clásicos de interpretación y
reconstrucción filosófica. Este es el caso, por ejemplo,
de la praxiología de Kotarbinski, quien ha estudiado la
lógica del pensar y del hacer técnicos. ¿Por qué no
considerar la técnica como un fenómeno sui generis?
Cuandose analizan las relaciones entre la ciencia y la
técnica, esta última suele mostrar un carácter vicario,
peor aún, una carencia ante los cánones del modelo
nomológico del saber científico. Sin embargo, tenemos
filósofos, como Martin Heidegger, que han ido más allá
de las simples apariencias vulgares de la técnica y han
defendido una tesis un tanto radical y peregrina: la
primacía de la praxis o tekhne respecto de la ciencia y la
filosofía.
En cierto sentido, la idea de que una teoría de la
acción preceda o fundamente una teoría del
conocimiento, no es tan extraña. Ultimamente se abre
camino como un signo de los tiempos. Desde el
materialismo marxista hasta la psicología genética de
Piaget, se reconoce cada vez más la primacía de la
acción. Ylas palabras de Goethe inilla tempere resuenan
frescas en los oídos modernos: "Im Anfang war die
Tai",' En el presenteésta sigue vigente, pero encarnada
'Don Idhe, Technics and Praxis, p.XL Ihde agrega, más adelante, que la
tradición filosófica supone que la tecnología se reduce, en el mejor de los
casos, a una ciencia aplicada. Esta suposición alberga un juicio ontológico
latente: la preferencia filosófica pare! "platonismo" (Ibid" p.XVIIl).
• Esta frase resume la línea simple de Fausto. Si la primera parte expone
el goce de la vida en la pesadez de la pasión, la segunda parte propugna el
g.oceconsciente de la belleza que conduce al goce en la acción. La escena que
serve de marco al texto nos presenta a Fausto en el gabinete de estudio,
7
en innumerables instrumentos y orientada escru-
pulosamente hacia la eficiencia. La técnica se ha
convertido en el prototipo de la acción eficiente.
A tono conla tesis heideggeriana, DonIdhe propone
una fenomenología de las relaciones hombre-máquina
"as the basis for subsequent understanding of the
fundamental possibilitieswhichpose themselves within
technological culture".5 Como veremos más adelante,
Heideggerplanteólacuestióntecnológicaensucontexto
de razonamiento calculador y al nivel más básico del
análisis de los utensilios. Ambas perspectivas quedan
englobadas en una preocupación más profunda que
alcanza el significado ontológico del tema.
3
El autor de Sein undZeirinvestiga, efectivamente, los
fundamentos ontológicos de la técnica. Los rudimentos
traduciendo el original del Nuevo Testamento a su amada lengua alemana.
Esta tarea, de corte luterano. lo lleva a proponer varias interpretaciones al
logos bíblico: palabra, sentido, fuerza, He aquí. el
íntegro:Gescrieben steht: "1m Anfang war das Worl / Hle: lCh.,schon.
Werhilft mi. weiter for?/ reh kann das Wort so hoch unmoghch schatzen.j
Ich muss es anders übersetzen./ Wenn Ich ven Geist recht erleuchtet bin/
Geschrieben steht: Im Anfang war der Sinn/ wohl die ZeileJ
Oass deine Feder sich nicht übereilel/ Ist es der Smn der alles wirkt und
schafft?/ Es sollte stehen: Im Anfang war die Kraft! Doch ich
dieses niederechreíbe/ Sehon wamhnich was, dass lch dabel rucht bleibe.y
Mir hilft der Geist! auf einmal seh'ich RatjUnd schreibe getrost: Im anfang
war die Tal. (Escritoestá:"Ene! principio era la paiabra..." Aquí me detengo
ya perplejo. ¿Quién me ayuda a proseguir? No puedo en manera alguna dar
un valor tan elevado a la palabra; debo traducir esto de otro modo si estoy
bien iluminado por el Espíritu. Escrito está: "En el era el ..."
Medita bien la primera línea; que.tu plumano ..
lo que todo lo obra y crea? ... Debiera estarasí: En pnncipio la fuerza...
Pero también esta vez, en tanto 'lue esto consigno por esento, algo me
advierte ya que no me atenga ello. E.I mi auxili?!?,e
ímprovésoveo la solución, y escnboconfmdo: En el la .J.
K. Marx recoge, en una tesis lapidaria, .el d.e su filosofm: DIe
Philosophen haben die Welt nur verschieden mterpretiert, es aber
darauf an,siezu verandern" ("Thesim ü!Jer Feuerbach,MEGA, Lv). Los filósofos
simplemente han interpretado el mundo de diversas maneras; ha llegado el
momento de transfonnarlo.)
>[lon Idhe, Technics and Praxis. p.3.
8
de dicha investigación se encuentran en el "análisis de
los utensilios", primicia de unafenomenologíaderasgos
antihusserlianos. La consideraciónde los instrumentos
parecería un modesto apéndice de una elucubración
harto abstracta. Sin embargo, es una pieza muy
importante en el rompecabezas del pensamiento
heideggeriano. Notemos que el tema es parte de la
etapa"DieAnalyse der Unweltlichkeitund Welt1ich1<eit
überhaupt". La mundanidad del mundo es algo más
que la res extensa y la res cogitans de Descartes. El
fenómenoconocidocomomundosenosrevelanotanto
en el estudio de la constitución de las cosas según
procedende lanaturaleza (das VorJumdene),cuantoenel
análisis de los utensilios cotidianos (Zeug, das
Zuhandene). Por ende, el mencionado proceso acaece
comoel medio por el cual se hace fenomenológicamente
aparente la mundanidad del mundo.
De esta manera la praxis óntica es condición sineqUfl
non hacia la relación ontológica con el mundo:
"Bewandtnis selbst als das Sein des Zuhandenen ist je
nur entdeckt auf dem Grunde der Vorentdecktheít
eíner Bewandtnisganzheit... Diese vorentdeckte
Bewandtnisganzheit birgt einen ontologischen Bezug
zur Welt in sich". ó
Los utensilios, que en el sentido lato abarcan todos
los productos del hombre enestado de civilización, nos
hablan del carácter instrumental (Zeug) de las cosas y
de un arco intencional distinto al de la fenomenología
tradicional. La realidad del ln-der-vvelt-eein exige un
compromiso concreto y práctico con las cosas. Ya
"Martin Heidegger, Sein und Zeit, Tlibingen: Neomarius Verlag, 1949,
p.85. La conformidad núsma en cuanto ser de lo Hala mano" s610es en cada
casodescubierta sobre la base del previo "estado de descubierto" de una
totalidad de conformidad... Esta predescubierta totalidad de conformidad
alberga en sí una relación ontológica COn el mundo. Consultamos, con ciertas
reservas, la traducción realizada por Iosé Gaos, Elseryel tiempo. México: Fondo
de Cultura Econ6mica, 1951.
9
podemos vislumbrar las implicaciones existenciales de
estaposturaylos preámbulos deunsistema queconcede
prioridad a la técnica en su relación con la ciencia.
Esnecesario observar el ambiente delacotidianeidad
para percatarse de que la primacía no recae sobre el
puro conocimiento perceptivo, sino sobre el interés de
manipular y utilizar las cosas. Tales entidades no sonde
ese modoobjetos paraconocer teóricamenteel "mundo",
sonsimplemente lo que es usado, 10que es producido.'
Se esboza aquí una ontología deja acción, en la que lo
presente (Vorhnndenheit) descansa sobre lo que está a
mano (Zuhandenheit).
Como era de esperarse, Heidegger se remonta a los
umbrales griegos con el fin de palpar la raíz de las
observaciones ontológicas que culminaron con el
destierro de la primacía de la praxis y con la
identificación del ente con la res. Señala que los griegos
tenían un término apropiado para"cosas": pragmata, es
decir, lo que uno tiene que hacer con sus propios
asuntos (praxis). Pero ontológicamente los griegos
dejaron en la oscuridad el carácter específica-
mentevpragmético" de los pragmata."
"Ibid., p. 67. "Die niichste Art des Umganges ist, wie gezeighl. wurde,
aber nicht das nur noch vemehmende Erkennen, sondem das hantierende,
gebrauchende Besorgen,das 'Erke.:mtnis' hat. (...) Im
jetzigen Analyse ist als das das das un
umweltlkhenBesorgensich;<elght.DiesesSeiende 1St dabel níchrCegenstend
eines theo""tischen 'Welt' Erkennens, e5 ist das Gebrauchte, hergestellre u.
dgl.
H
(pero la forma inmediata H uno eS, se most.ró, el
conocimiento no más que p<;rceJ'tlVO, el u curarse de que
que usa y que tiene su peculiar conOCll1uento . (...) Dentro del cHculo del
análisis actual, se sientan como lo previo al tema aquellos entes que. se
muestran en el "curarse deHcircunmundano. Estos entes no son el ?bjetlvo
de ningúnconocimienlo teorético del u mundoN<son lo usado, lo producido, etc.)
oM...Und beslimmtensie'zunachst' als 'blosse Dinge'. das
Besorgen8egegnendeSeienedasZeug.
H
(Yloedefinieron inmediatamente
como "meras C05aS
u
' Nosotros llamamos al ente que hace frente en el
M
cu rarse
ae-. Mútir.) Ibid., p. 68. La critica a la cosista está
vinculada con la critica a la ontologia de la substancia. Recordemos que,la
substancia fue por mucho tiempo la palabra fundamental de la ontolog¡a.
Tanto es así que aún se habla de dos. ontologías c?ntrapuestas:
Funklionenontologie vs. Substanzenontolog¡e. Pero lo más ¡nte""sante del
10
Contrariamente a la cosa desnuda, pura-blosses Ding-,
no existe, estrictamente, uninstrumento. Lafenomeno-
logía heideggeriana encuadra los entes en uncontexto
determinado, en un trasfondo de totalidad. Al ser de
cualquier instrumento pertenece una totalidad de
equipo (ein Zeugganzes), dentro de la cual aquél puede
ser precisamente lo que es. El instrumento es esencial-
mente "algo-apto-para": "Die verschiedenen Weisen
des "Um-zu" wie Dienlichkeit, Beitraglichkeit,
Verwendbarkeit, Handlichkeit konstituieren eine
Zeugganzheit"."
Enresumidas cuentas, la dialéctica entre la totalidad
y el individuo trae como resultado el descubrimiento
caso es que la nueva tendencia no ha logrado establecer sus propios
conceptos, por lo cual se ve obligada a emplear la terminclogja y las
de la de.la -r», Ontologie
bildest sich ohne esgene Begriffhchkeit; sre bIeibt (zurn Teil bis heute)
überdeckt du rch Terminologien und Gedankenformen der
Substanzenontologie." (Heínrich Rombach, Substlmz, System, Struktur: Die
Ontotogie des Funktionalísmus und der philosophische Hinlergrond der modernen
Wissensdlllft. Freiburg im Breisgau: K. Alber Verlag. 1965, p. 11; d. Anibal
Colón "Filosofía de la substancia", DiáIogfJS 41 (1983) pp. 95--116)
Hemnch Rombach haacentuado -tal vez exageradamente-la influencia
de las categorías metafísicas tradicionales en el desarrollo del pensamiento
científico moderno, según se desprende de las siguientes palabras.
"F.LU: uns folgt heraus die Einsicht, dass die Entseehung der
neuzeltlichen WlssenschaitruchtemProzess aus Erfahmngs<latenistsondem
vor allem und in¡ Grunde ein met8physischen Ereignis und dass man auf
keinen anderen Wege zur Natucwissenschaft der Neuzeit konunen kann als
durch einen l!mbau .der M
7taphysik.
d.h. durch eine philosophische
Gedankenarbeit (...) Die Verruchtung der metaphysischen Kategorien von
Kausa.Iitiit und Substanz liisst eine mechanistische Welt zUTÚck,die wir els
die Welt der klassíechen Me<:hanik und Physik erkennen." [lbid., p. 112.
(para nosotros se deduce de ello además el conocimiento de que el origen de
ciencia moderna noconsisteenun proceso extrajdodedatos deexperiencía,
sino que y una experiencia metafísica, y que
no existe otro carmno hacía Ias CIencias naturales modernas a no ser a través
de una reconstrucción de la metafísica,es decir, a través de una lucubración
filosófica. (...) La aniquilación de las categorías metafísicas de causalidad y
substanaa abandona un mundo mecanicista al que conocemos como el
mundo de la mecá mca y de la 6ska clásica).
St:irJ u.nd Lit. p. 67. totalidad del equipo está
constitu;ida por vanas modahdades del 'aplo-p.llra', tales como utilidad,
aportación. aplicabilidad, manejabilidad." En ef "Um-zu" como estructura
radica referertcia de algo haciaalgo. En otras palabras. cualquier pieza
del conJUIlto adquiere su significado propio en el canfe>;to del equipo y
aparece en su 115pecto especifico respecto a dicho ceneextc.
11
implícito del mundo a través del uso de una pieza del
complejo instrumental. El contexto de la instru-
mentalidad es la condición para la manifestación del
"utensilio" como Zuhandenheit. El martilleo mismo,
verbigracia, descubre la manejabilídad específica del
martillo. Heidegger llama Zuhandenheil al tipo de ser
queposeeel instrumento, ser-en el que semanifiesta por
su propia cuenta. Sólo porque el instrumento tiene ese
An-sich-sein,yno acaece meramente, es manejable enel
sentido más amplio y está a nuestra disposición. 10
Ahora bien, la simple mirada teórica sobre las cosas
carece delentendimientodel Zuhandenheit. Por otrolado,
la actividad centrada en el uso y la manipulación no es
ciega; posee su propio tipo de visión, por el cual se guía
nuestra manipulación y del cual obtiene su coseidad
específica ("seine spezifische Dinghaftigkeit").
El análisis instrumental de Heidegger ha insistido,
hasta el momento, enla descripción noemática. Es hora
de fijar la atención en el aspecto noético del proceso
fenomenológico. La visión sui generis que surge de la
praxis es también un horizonte propio del quehacer
humano: la circunspección (die Umsicht). Yase dijo que
la aceióntiene su propio tipo de visión. Esto no significa
que la conducta práctica sea ateórica en el sentido
carencia de vista. Su diferencia de la conducta teórica
va más allá; no es sólo"dass hier betrachtet und dort
gehandelt wird, und dass Handeln, um nicht blind zu
bleíben. theoretisches Erkennen anwendet", sino que
"das Betrachten ist so ursprünglich ein Besorgen wie
das Handeln seineSicht hat". 11
'"Idheapunta,atinadamente, que"itisfrom I-f.eidegger
contends one can detect a kind 01 prlUiCtll knowkdge which IS (mm
what we ordinariIy think of theoreticaI knowledge" (DonIdhe, and
Praxis, pp. 119-120). En efecto, un simp!l; conodmientoNde cOSllS.?escntas a
base de propiedades deja de lado semejante slralum: Das schiirfste Nur-
noch_hinsehen auf das so und so beschaffene "Aussehen' ven Dingen
vermag Zuhandenes nkht zu entdecken" (M. Heidegger. Se;1I und le;!. p. 69).
11 Ibid., p. 69.
12
4
Curiosamente, M. Heidegger rastrea el alcance
etimológico delas palabras theórein y thecríaensuensayo
"Wissenschaft und Besinnung". Observa que los
romanos tradujeron theóreín por contemplar, theória por
contemplatio. Las raíces griegas thea y horaii guardan un
significado profundo. Thea es el aspecto, la apariencia
externa en la que se presenta algo. Platón señala este
aspecto enel cual lo que se hace presente muestralo que
es: eídoe. Haber visto este aspecto-eideinai-equivale a
conocer (wissen). A propósito, el verbo wissen procede
en última instancia de la misma raíz indoeuropea que
eidenai. Horaii significamirar algo atentamente. Theóreín
es, pues, mirar atentamente la apariencia externa en la
cual lo que se hace presente deviene visible y, a través
de esavisión, permanecer conéste. 12 Encontrasteconel
bios theorétikce. el bias praktikos es un modo de vida
dedicado a la acción y a la productividad. Debemos
tener encuenta que, para los griegos, la vida teorética o
del mirar es, especialmente en su forma pura como
pensamiento, la acción más sublime. La teoría es pura
relación conaquellas apariencias que ensuresplandor,
interesanalhombre encuanto hacen brillar lapresencia
de los dioses.
Si leemos las raíces de manera diferente-thea y óra-,
entonces thea es diosa y ora significa respeto y honor.
(Véase alétheia en la acepción de diosa, según la mente
deParménides.) Eneste contexto, theória es el reverente
prestar atención a la develación de lo que se hace
presente (An-wesen). 13
12 -o.:n Anblick,. worin das Anwesende erscheint, ansehen und durch
5lcht be¡ ihm. $l"hen,? verweílen". Una tradición inglesa de
und Besmnung aparece en Martin Heidegger. The Question
Conarmng Tromologytmd OtJwr EssRys, trad. de Williarn Lovilt. New York;
GaT1and Pub., 1977, pp. 155-182-
. verteral lasllgestiva riqueza del concepto
heideggenanoAn_Wesen. En Washeisst DC/km? Heideggerescribe: N Anwesen
und Anwesenheit heiss!; Gegenwart. Diese meint das Entgegenweilen'"
13
Teoría, en su sentido primigenio aún vigente, es el
mirar que custodiaopastorealaverdad (n ...das hütende
Schauen der Wahrheit").
Tododaa entender que la traducciónromanaarruinó
el significado esencial y original de las palabras.
Contemplar consiste en dividir algo en una parcela
separada y cercada. Templum procede de temenoe.
iemneín, o sea cortar, dividir. El templum designó
originalmente el sector labrado en los cielos y en la
tierra, el puntocardinal, la región de los cielos marcada
por el paso del sol. Ernout-Meillet, en su Dictíonnaire
étymologique de la langue latine, definió el templo como
"loco qui ab omni parte aspici, vel ex qua omnís pars
videri potest, quem antiqui templum nominabant".
En la interpretación latina salta a la palestra un
impulso, ya preparadoenel pensamientogriego, de un
mirar que separa y compartimentaliza. Pero sigue en
piela distinción entre lavitacontemplativa ylavitaactiva.
El lenguaje de la piedad cristiana medieval compara la
vida monástica meditativa con la existencia mundana
activa.
latraducciónalemanade contemplatio-Betrachtung-
acentúa la observación de lo real. Algunos usos de la
palabra Betrachtungse acercanal significado dela the6ria
griega. No sucede lomismoconla"teoría" de laciencia
moderna. Para demostrar esto, Heidegger sigue
exprimiendo el alcance de Betrachtung. Por este camino
va aconfrontar el supuestocarácter teórico de laciencia
actual. Trachten (esforzarse) viene de traetare, es decir,
manipular, elaborar (bearbeiten).
(Tübingen: Max Niemeyer Verlag, 1974, p. 141). Presenciar y
signilkan: presencia-de-tiempo-presente. Tengamos enmentequeel térmmo
Gegenwart indica a la vez "presencia" y "el presente". Véanse
adicionales en las notas de las páginas 9, 158, 159, 160 de The Question
Conceming Technology and Other Essays.
A.J. Casares analiza magistralmente las implicaciones filosóficas de las
etimologías de pr(ll!-{;etltia y ab-sentia. "Sobre la interpretación de Aristóteles",
Diálogos 38 (1981) pp. 17, 23.
14
Nach etwas trachten heisst: eich auf etwae ze-erbeíten, es
verfolgen.ihmnachstellen, umes sicher zu stellen. Demnach
ware die Theoríe a1s Betrachtung das nach-stellende und
sicherstellende Bearbeiten des Wirklichen. Diese
Kennzeichnungder wíssenschart dürfte aber offenkunding
iluemWesen zuwiderlaufen. Denn die Wissenschaft ist als
Theorie doch gerade "theoreñsch". Van einer Bearbeitung
des Wirklichen sieht sie doch aboSie setzt alles daran, das
Wirk.liche reín zu erfassen. 5ie greift nicht indas Wirk1iche
ein, umes zu verándern. Die reine Wissenschaft, verkündet
man, ist "zweckfrei". 14 (Esforzarsepor algosignifica: abrirse
camino hacía algo, perseguirlo, atraparlo para asegurarlo.
De esta manera, la teoría como observación sería una
elaboración entrampadora y aseguradora de lo real. Pero
esta presentación de la ciencia tendría que oponerse
obviamente a la esencia de la ciencia. Porque, en todo caso,
la ciencia como teoría es ciertamente "teorétíca". Rechaza
cualquier elaboración de 10 real. Arriesga todo para
comprender puramente 10 real. No invade 10 real para
cambiarlo. La ciencia pura, pura, pregonamos, es
"desínteresada"]
¿No late en estas líneas un juicio ontológico de corte
platónico? Paradójicamente, los caminos queconducen
a una reivindicación profunda de la técnica parecen
coincidir con las aseveraciones de los que prefieren
reducirla a una anciIla scientiae. Pero procedamos con
calma. Heidegger agrega, a renglón seguido, que la
ciencia moderna, como teoría en el sentido de un
observar que se esfuerza es una elaboración de 10 real
,. Martín Heidegger. Vortrsige ulIdAufsiitu. Pfullingen: Neske, 1954, pp.
55s. En T1u! Queslivn COlIcemillg Tedmology, p.167,el traductor inglés observa,
Can acertada agudeza, que el filósofo alemán comienza a usar aquí formas
del verbollrbeiten,sin abandonar el usodedas Wirkliche(loreal). Su propósito
consiste en exponer el modo en que la ciencia moderna, "in corresponding
to the manner in which the real now presents itself as object in a causal
sequence, performs the doing that brings the real forth into it presencing in
the modemage" . (Ibid.) Laestrategia heideggeriana de emplearlosderivedos
de Ilrbeiten en esta coyuntUTa nos remite a una afirmación previa: "Das
Erwirkte ¡m Sinne des Erfolgten zeight sich a1sSache, die sich in einen Tun,.
d.h. jetxt Leisten und Arbeiten herausgestellt hat". (Aquello que se ha
producido, es decir, ha acontecido, se muestra a sí mismo como una
circunstancia que ha sido expuesta en un obrar, esto es, ahora, en un hacer
y ejecutar).
15
que lo penetra extrañamente. Precisamente a través de
esta elaboración corresponde a una característica
fundamental de lo real mismo. Lo real es "das sich
herausstellende Anwessende", el pre-senciarse" como
auto-manifestación.
Pero el ;;pre-senciarse" se manifiesta en la época
moderna de tal manera que lleva su "pre-senciarse" a
una posición en objetividad.
Diesem des entspricht
die Wissenschaft, insofern sre ihrerseíts als Theone das
Wirkliche eigens auf se i ne hi.n
herausfordert. Die Wissenscllaft stellt das wlrkllche. Sle
stellt es darauf hin, dass sich das Wirldiche jeweils als
Gewirk, d.h. in den übersehbaren Folgen van angesetzten
Ursachen darstellt. 15 (La ciencia tiene proporción con este
dominar de la presenciaci6n en clase de objetos, tanto en
cuanto aquella, por su parte, como desafía I? re:u
específicamente al ponerla mira en su objetidad. La CIenCIa
se impone sobre lo real. Lo encaja en el lugar de
que en cualquier momento lo real se a sl.mISmo
como una red de acción redproca, Le. ensenes medíbles de
causas conexas.)
Percibimos aquí una correspondencia entre la
elaboración de lo real forjado por la ciencia como un
ejecutar y el "trabajo" de lo real en cuanto a sí mismo.
1> Vortnige und Aufsiitu, p. 56. En este texto H,:,id,:,gger concluye q.ue el
esquema nopresentativode laciencia moderna no comcldecon el.pensam.lenlo
griego: "DasssíchdasAnwesende, z.B. dIe Natur, der die Ceschichte.
dieSprache a1s das Wirkliche in seiner herausstellt,. dass
in einem damit die Wissenschaft zur Theorie wJrd, d,e dem Wlrkhchen
nach- und es im Gegenstandigen sicherstellt, wáre fi.ir den
Menschen ebensobefremdlich, wie es fUrdas griechische Denken besturzend
sein müsste." (Ibid., p. 57.). Para una mejor inteligencia de la
heideggeriana, ch. las notas del lo que concierne
a las palabras Stel/en y Gewirk, The Quest",n COlIcernmg Technology, pp. 15,
167-168. (El hecho de que presenciante" - e.g.1a naturaleza, h.omb.re,
la historia, el lenguaje _se ponga en marcha como lo real en su objehdad,
hecho de que, corno complemento a esta ciencia, es en la teona
que entrampa lo real y lo asegura enobjetividad, hubiera Sido tan al
hombre medieval como hubiera sido de espantoso para el pensanuento
griego.)
16
Lo real deviene, por consiguiente, rastreable, en su
objetidad. Comoresultadodelo anterior tenemos esferas
o arcos de objetos -Gebiete von Gegenstdnden-. que la
observación científica puede atrapar a tono con su
estilo. La característica fundamental del representar
por medio del cual la ciencia moderna corresponde a lo
real sedesglosaentres aspectos, asaber: la representación
captadora, que asegura todo en aquella objetidad que a
su vez puede ser rastreada.
5
Fue la diferencia entre la mirada préxica y la
observación teórica la que nos obligó a remontarnos a
los contrastes entre la vida contemplativa y la vida
pragmática y, por este camino, a preguntarnos sobre la
esencia de la ciencia moderna. Heidegger, consu estilo
tan peculiar, nos transporta a un mundo de ideas
interesantes y agudas. Pero el ropaje de tanta metáfora,
de tantos juegos etimológicos tiende a enredar
platónicamente la realidad. No nos extrañe, pues, que
en su afán de des-cubrir y des-velar el ser, terminemos
por arroparlo con su rebuscada terminología. Lo peor
del caso es que la ontología del Anweseny la teoría de la
prioridad de la praxis necesitan el complemento de
estudios palpables al estilo de [ean Piaget y sus
asociados.
Después de esta primera impresión hemos de
reconocer, no obstante, que el análisis heideggeriano
trasciende los planteamientos triviales y los lugares
comunes que ahogan al pensamiento técnico en la
actualidad. Cuando habla de la técnica, el autor quiere
partir de las mismas raíces ontológicas que vinculan la
obra del hombre con la revelación del ser. Y es aquí
dondeencontramosel quiddel asunto, ya quelas veredas
del ser (Holzwege) pasanpor las preocupaciones ónticas,
yta1es preocupacionesno seencarnanenacercamientos
17
teóricos o abstractos a las cosas; tampoco en una
clasificación estática de propiedades in vacuo.
Volvamos al análisis de los utensilios para verificar
el contraste de los enfoques. La fenomenología de Sein

en la herramienta como objeto adornado de CIertas
propiedades, por una parte, y la mira.da práxica que
acentúa la manifestación peculiar delmstrumento en
uso. De hecho, el instrumento goza de cierto grado de
transparencia mientras se utiliza. Esta o cuasi-
disipación trae una connotacíon distinta al objeto, .que
ya no aparece simplemente como algo -para-ser-visto.
Nuestra vida cotidiana se las arregla no tanto con las
1 be¡ "
herramientas per se, cuanto con e tra aJo.
"MartinHeidegger, Seinund Zeit, p. 69. "Das Eigentümlichedes
Zuhandenen isl es, in seiner Zuhandenheit sich gleichsam
um gerade eigentlich zuhanden zu sejn. Das, wobei der anfaghche Umgang
sich zunachst aufhált, sind auch nicht die Werkzeuge ;elbst, sondern das
Werk. .." (Lo peculiar de lo inmediatamente "a la Inan? es el
decirlo así en su" ser a la mano"' para Ser justa y pfl?plamente a la rr.t
ano
.
Tampoco 'aquello cabe lo cual se detiene inmediatamente el cotidiano
"andar" son los útiles mismos para obras, sino que es la obra [lo que
producir en cada caso...]) Vid. a este respecto los sugeslivos anahsls
fenomenológicos de D. Idhe en tomo a los objetos, apa.ratos .y
máquinas: tiza, tinta, teléfo,:,o, telescop.ío, microscopio, automóvil, traje
espacial, ordenadores (Techmcs and Pra.us, pp. 9-19, 23, 30, 58). . _
Ya Maurice Merlau-Ponty habla estudiado el papel de los utensil,lOs en
el desarrollo del esquema corporal, amén del bastón como prolonga.Clón de
la mano. La dinámica perceptiva de los en
lugares de elaboración y como de unacierta VISIón mundo. La Vida de
nuestra comunicación _ vie ouverle - "s'annexe des na.turels en les
détournant de leursens inmédiat,elle se construit des outils, desmstruments,
elle se projelle dans le milieu en objets culturels... le corporel
lacorrespondance ímmédicre de ce qu'i1 vott fall;et d,:cequ 11 fal!
et que par la l'utensile se precise come un ttUlmpuUlndum deterrnméet autrUl
cornme un centre d'acfion humaine" (Se apropia de objetos
cuando los desvía de su sentido inmediato, const-.:uye herram.entas,
. trumentos, se proyecta en el medio ambiente en objetos culturales..: el
corporal asegura la correspondencia inmediata entre lo que el niño
quiere hacer y lo que hace, y que por eso el utensilio se como un
m¡mipulllndum detecminado.y una c,:ntro de acción humana).
(Phénomeno1ogie de111 pen:ephon,Paris. Ed.tions 1945, pp:-
En otra obra, Merlau-Ponty afirma que la perspecti,:,a del. es
un hecho cultural, que la percepción c?mo tal es p?limórfica. S.I es::
se toma euclidiana, es porque penl'llte que el sistema la onen. .
direo:ión. (1ñe Visible and the Invisible, gvanstorc Nor!hwestem Umver5lty
18
El ejemplo clásico es el martillo. Aunque éste sirve
paraexplicar la transparencia parcial del das Zuhandene,
creemos que responde a un modelo un tanto artesanal
y equivale al esquema fenomenológico" ser humano-
máquina --+ mundo". La revolución de los instru-
mentos ópticos, telecomunicadores, ordenadores, el
automatismo y la cibernética en general traen una
ruptura no s6lo epistemológica, a la manera de G.
Bachelard, sino tambiénfenoménica. Los instrumentos
ylas máquinas nosonneutraleso indiferentes. Tampoco
debemos inferir que a esta altura el modus vivendi
tecnológico constituya unmodoabsoluto deexistencia.
Peroesinnegablequelosaparatosmodemosmodifican
profundamente la experiencia humana, bien en lo que
concierne a las categorías espacio-temporales, bien en
lo que mira a la frontera entre fantasía y realidad.
Paulatinamente, el ser-en-el-mundo toma el aspecto de
una inmersión tecnológica, que pretende avanzar hacia
una configuración en clave de totalidad.
Semejante pretensión tecnocrática o pantécnica no
logrará tragarse la individualidad del sujeto ni su
intencionalidad. Por esa razón, mutatis mutandis, el
análisis heideggeriano de la intencionalidad conserva
su vigencia. Elsujeto activo seremite, vía el instrumento,
al mundo donde aparece el resultado de su esfuerzo.
Dado que para el hombre las cosas no estánmeramente
presentes, sino también a mano (zu-Jumden) el entorno
aparece como un "mundo" la naturaleza queda al
descubierto y accesible. Al llegar a este punto, las
intrincadas meditaciones del filosofador tomanungiro
más sencillo. Observa que en el ambiente ciertos entes
devienenaccesibles,entesquesiempreestána-la-mano,
pero que en sí mismos, no necesitan ser producidos.
Press, 1968, p. 212). Siendo así las cosas, colegimos que el sistema técnico
puede elaborar una percepción de corte tecnológico.
19
Vgr. el martillo, las tenazas, la aguja, aluden de por sí al
acero, hierro, metal, mineral, madera.encuantoaquellos
consisten en estos. 17
Por otro lado, la naturaleza a-la-mano contrasta con
la naturaleza meramente presente. El autor ilustra este
contraste con una hermosa imagen: Las plantas del
botánico no sonlas flores del prado; la"fuente" que fija
el geógrafo para un río no es el manantial en la cañada.
(Die Pflanzen des Botanikers sind nicht Blumen am Rain,
das geographischfixierte "Entspringen"eines Flusses istnicht
die "Quelle in Grund".) Sí, botánicos, geográfos,
ingenieros y demás grupos sociales desnudan la
naturaleza en la praxis del Zuhandenheit. Porque esta
tarea no es patrimonio exclusivo del taller doméstico.
Es además una obra del mundo público ("¡n der
éffentlichen Welt"). En las obras públicas - carreteras,
puentes, edificios, etc. - nuestra ocupación descubre la
naturaleza como revestida de una dirección definida.
Unandén techado previene las condiciones del tiempo;
el alumbrado eléctrico apunta hacia la amenaza de
oscuridad. El reloj toma en cuenta una determinada
constelación del cosmosistema. Cuando usamos el
17Martin Heidegger, Sein und Zeít, p. 70. Elcorolarioque brota de dichas
observaciones reza as!: En el instrumento empleado, se descubre la
M naturaleza" juntoa aquél. gracias a ese uso,lau naturaleza" queencontramos
en los productos naturales. (Im gebrauchten Zeug íst durch den Gebrauch
die "Natur" mitentdeckt, die "Natur
N
im Lichte der Naturproducte). D.
Idhe cree captar aqul una anticipaci6n de la idea de Ge-steJl en una
intefJ?retaci6n de la naturaleza que está a Zu1w.nden'!fit.
sígníñca maceo, aparato, esqueleto. La importancia de este término consiste
en que define la esencia de la tecnologia en el pensamiento heideggeriano:
NWic nennen ;etzt jenen herausfordemden Anspruch, der den Menschen
dahin ven;.ammelt, das Sichentbergende als Bestand zu bestellen - das Ce-
steJl". (Vortrigeund Aufs4lu, p. V. (Ahoranombramosesereclamodesafiante
que reúne al hombre a ese fin para ordenar lo autorrelevante como re!ll'rY8
permanente: Ge-skI/.) Como bien señala el traductor y se deduce del texto,
el Ge-sIl!U, (" en_racionalizadón
w
para algunos) tiene un sentido activo, como
reclamo desafiante que reúne y ordena. Se trata de un reclamo que coloca en
configuración todo 10que emplaza a través de un ordenar enCilminado al
uso que reestructura permanentemente.
20
instrumento-reloj, que es en primer lugar e incons-
picuamente a-la-mano, la naturaleza circundante está
a-la-mano junto con éste. 18
Sería conveniente auscultar las implicaciones del
carácter público e intersubjetiva del descubrimiento de
la naturaleza. En el proceso también conocemos a los
sujetos tomados individual ycolectivamente. Enel caso
del reloj vemos otros signos que revelanla configuración
del sociosistema. Aunque se dice que el reloj mecánico
apareció en el siglo XIV, los chinos lograron construir
uno en el siglo XL ¿Por qué el reloj chino murió en el
silencio en lugar de marcar la hora de una nueva
cronología técnica? Hay explicaciones culturales. Los
astrónomos de la corte no difundieron la noticia, pues
de otramanera hubieranconmovidolascimientos dela
autoridad imperial. A ésta le correspondía la
prerrogativa de promulgar el calendario. En otras
palabras, el reloj del imperio era el garante misterioso
del imperio del reloj. La autoridad política se adueñaba
así del tiempo y del espacio.
El movimiento de la relojería mecánica condensa la
manifestación delas tendenciaslatentes enlacultura de
Occidente y un gran impulso a la llamada civilización
delcapitalismo.Encontramosundatocuriosoquerefleja
una disparidad de actitudes. Por unlado, sabemos que
la Europa occidental aceptó positivamente la exactitud
del reloj mecánico. Por otro lado la cultura cristiana
bizantina resistió ese tipo de medición cronológica
comosifuera una herejía contra su noción de eternidad.
Las torres de las iglesias ortodoxas le han negado
posada a ese extraño pájaro de ruedas, resortes y
manecillas que es el Jwrologium.
La tradición católica, en cambio, miró con buenos
. ISNIrnGebrauch <;les zunachst und unauffiilligzuhandenen Uhrzeugs ist
dll.' Urnweltnatur Mitzuhanden". (Martin Heidegger, &in und Zeit, p. 71)
21
ojos la innovación y respaldó con sus campanadas
cronométricas un nuevo estilo de concebir y organizar
la vida. Tal vez el camino fue allanado por la presencia
del orden en las instituciones eclesiásticas,
particularmente enlas reglas monásticas. A. Whitehead
subrayó la importancia de la creencia escolástica en un
universo ordenado por Dios, como uno de los
fundamentos de la física moderna. Y L. Munford
apuntaba que los monasterios "helped to gíve human
enterprise the regular collective beat and rhythmof the
machine: for the dock is not merely a means of keeping
track ofhour. but of synchronizing the actions of men" .19
En suma, que para algunos el reloj mecánico es la
máquinaclave delacivilizaciónmoderna. Ciertamente,
es una máquina omnipresente, con un alto grado de
perfección. El reloj es una especie de fiscal de la técnica
y un elemento imprescindible en el desarrollo de la
automatización y normalización.
Así constatamos cómo se adquiere una sinopsis o
imagen holística asomándonos por una pequeña
ventana de la praxis humana. Un modo de revelación
conduce a la totalidad, aunque sea implícitamente o in
obliquo.
6
El descubrimiento del mundo a través del
instrumento no es explícito. Sin embargo, esta función
"Lewis Murnford. Teclmicsand Civilization. New York: Harcourl, Brace
and Co., 1934, p. 14. Murnford defiende otra tesis un tanto atrevida, sin
ponderarotrasexplicaciones. Dicequela aplicación de
de pensamiento al estudio de la naturaleza tuvo su marufes.taClón
en la medición regular del tiempo; y que la.nuev,,: concepcIón del
tiempo surgió en parte de la rutina monástica. {Ibíd.. p'.12) ¿Cuál ha la
función primigenia de la medición de la tierra,:s decir, .de la !?eo-metna?
Bueno, a la verdad que tiempo yespacio son térrnmos relativos'.S,? tener que
elevamos a las alturas de la teorta einsteiniana el quehacer cotidiano delata
la relación entre el y el Si. el. r.ío Nilo se hincha
espacialmente, el hombre práctico establece la periodicidad del fenómeno
colocándolo en la escala del tiempo.
22
heurística fundamental - heurística en el sentido más
ontológico de la palabra - exige que los entes en-el-
mundo producidos por el trabajo permanezcan
descubribles en diversos grados de explicitación y con
unapenetracióncircunspectivavariable.. Naturalmente,
existeunacondiciónsubjetiva,. puestoque dichafunción
(die Entdeckungsfunktion) depende de la manera en la
que nos encontremos absortos.
Decíamos anteriormente que el componente noético
acusa un ámbito de compromiso humano que
denominamos circunspección. Gracias a la
circunspecciónestamosencondiciones deidentificar la
otra cara fenomenológica del a-la-mano o su contrario:
Unzuhandenheit. Expliquemos estos pensamientos
aparentemente bizantinos. Resultaq uela Zuhandenheit
descansa sobre una paradoja fenoménica: los entes o
utensilios se manifiestan precisamente enla medida en
que se esfumanenla acción. El instrumentoen uso pasa
casi desapercibido, como oculto en su parcial
transparencia, ante la observación directa.
Heidegger intenta demostrar que el contexto
instrumental se hace evidente negativamente cuando
el utensilio deja defuncionar.Descubrimos la inutilidad
de un equipo por medio de la circunspección de las
relaciones enlasquelo usábamos. lO Y, por obray gracia
de esa inutilidad, aparece indirectamente la respectiva
transparencia parcial. En el mismo párrafo que
acabamos dedtar,Heidegger describeCómolos defectos
o la ausencia de un instrumento iluminan su función
auténtica. Cuando un utensilio se hace inservible,
iI "was aber die Unverwendbarkeít enldeckt, Ist nicht das hinsehende
Feslslel1en von Eigenschaften. sondem die Umsicht des gebrauchenden
Umgangs". M. S.ein und Zeit, p. 73 (Subrayado nuestro). (pero lo
que la mempleabilidad no es el constatar "dirigiendo la vista"
pecuhandades, "ver en torno" del Nandar" usando.) Elaulor logra un
doble. electo: .dellrllr la característica estructural del modo Zuiumdenheit y
excluir del nusmo un acercamiento tecnco-metañsíco.
23
entonces adquiere conspicuidad. Es aquí donde resalta
el no-a-la mano. "Das AuffaIlen gibt das zuhandene
Zeug in einer gewissen Unzuhandenheit". (Énfasis
suplido).
Tomemos un ejemplo sencillo y realmente "a la
mano" para nosotros. Supongamos que eneste preciso
momento, mientras escribimos estas líneas, se estropea
el bolígrafo o la pluma fuente. Mientras escribíamos,
apenas notábamos la presencia de la pluma. Ahora el
medio instrumental resalta ante nuestros ojos y nos
distrae del propósito primario, es decir, de la reflexión
filosófica. Quizás la concentración es muy profunda y
contamos con más plumas a la mano. Entonces la
distracción será efímera y la transparencia del medio
sufrirá una leve explicitación.
Algo semejante sucede en el caso de los espejuelos.
Pero la realidad de los ante-ojos (guión adrede) es más
complejay sugestiva. Echamos de menos los espejuelos
cuando se rompen o se extravían. En situaciones
regulares nos acostumbramos a ellos de tal manera que
ni siquiera sentimos su peso físico. Lo más curioso o
ridículo de la experiencia es que buscamos deses-
peradamente los quevedos perdidos con los mismos
quevedos puestos literalmente enlas narices. Son parte
dela personay dela personalidad: no llamanla atención
explícitamente ni a usuarios ni a observadores. A ese
extremollegala transparencia del objeto intermediario,
una transparencia que trasciende la limpieza de los
lentes. A veces el lente ni siquiera está limpio. Hoy las
cosas van más lejos. Los lentes de contacto, en tanto
sean permanentes, ya no son tanto anteojos cuanto
intraojos. El sujeto cobra conciencia de ellos en raras
ocasiones bien sea por alguna molestia, bien sea por
algún cambio.
Cuandoaludimos al cambio, debemos aprovechar la
coyuntura para hacer hincapié en tres momentos de la
24
teoría de los objetos. Estos momentos revisten cierta
importancia para el análisis de los utensilios. El primer
momentose refiere a la adquisicióno primer encuentro
con el instrumento. Hay una especie deluna de miel, de
curiosidad infantil, a la hora de estrenar los objetos. Por
consiguiente, el grado de conciencia y de explicitación
es mayor que en las etapas posteriores, inclusive si el
sujeto "prueba" activamente el instrumento.
Análogamente sucede enel segundo momento cuando
cambiamos o desechamos el utensilio. Este se hace
conspicuo, aunque todavía sea útil. El dueño le obliga
a entrar enotraetapa deexistencia, por di versas razones.
Finalmente, un instrumento puede desembocar en un
tercer momento que llamaremos "<museológico". El
momento museológico reclama un elevado nivel de
conspicuidad, puesya el objetosirve paraotropropósito-
estético, comercial, etc., que no coincide con su función
original. Elinstrumentodevieneprenda decoleccionista
y generalmente está-a-la-vista. No obstante, sufunción
original puede seguir en pie, al igual que su potencial
transparencia.
Creemos que estas simples apostillas complementan
las agudas observaciones heideggerianas. Los
momentos extraordinarios que hemos descrito
brevemente confirmaron los resultados del análisis del
contexto instrumental y de la circunspección. Tales
momentos anuncian indirectamente la cuasi-
transparencia del instrumento. Si en el momento
"museológico" el utensilio se convertía en una cosa
frente a nosotros, en una cosa dotada de ciertos valores
culturales, el aparato defectuoso también deviene una
"cosa" abandonada, simplemente presente después de
perder su transparencia funcional.
Siguiendo esta pista fenomenológica vamos a dar
nuevamente en la primacía de das Zuhandene frente a
das Vorhandene. Lo meramente presente surge de un
25
proceso montado sobre la base de la praxis. El equipo
defectuoso se revela como algo meramente presente y
nada más, algo que no puede suponerse sin la cosa
ausente. La impotencia que nos sobrecoge frente a él es
unmodo deficiente de preocupaciónycomotaldescub
re
el ser-sólo-presente-y-nada-más de algo a-la-mano. 21
Aparentemente divagamos por laberintos extraños.
Mas la finalidad del discurso no es permanecer atados
a lo manipulable, sino alcanzar el mundo que se
encuentra más allá de la negatividad del instrumento,
la morada del Besorgen. Cuando un reclamo o unatarea
encuentra algún estorbo, cuando algo es inútil para
algún propósito, entonces la tarea se hace explícita. La
explicación no toca todavía la estructura ontológica,
sino el aspecto óntico relativo a la circunspección que
choca conel defecto de la herramienta. La encomienda
"hacia algo" ya bajo la mirilla de la circunspección, nos
permite captar el terminusadquemde la tarea y, con él,
todo el taller como la morada permanente del cuidado,
Besorgen ("..die ganze und das,
worin sich das Besorgen rmmer schon aufhalt ).
El taller incluye todo lo que está vinculado con el
trabajo. De ahí se sigue que el foco de la revelación
instrumental es el mundo como un todo. El contexto
instrumental se íhrmína, no como algo nunca visto
anteriormente sino como una totalidad vista
constantemente con anterioridad en circunspección.
"Mit diesem Ganzen aber meldet sich die Welt". 22
II NEs enthüllt sich als nur noch Vorhandenes, das ohne das Fehlende
nicht vor der Stelle gebracht werden kann. Das radose Davorsteh,,:n
entdecktaladefizienter Modus emes
eines Zuhanderen". (Se desemboza como algo N no más que ante los Ojos. '
que sin lo que falta no puede moverse de su lugar. El permanecer de1ant';, 13m
saber qué hacer es un modo de de" descubre.el ser
no más que ante los oj05 de algo a la mano.) Ibld. En la 74,
Heidegger concluye que los modos .de y
obstinación (Auffiílligkeit, Aufdringlid1h:it, AufssiissWheit) tienen la fuIlClón
de hacer despuntar la característica del Vurlumdenheiten loq.ue es a_la.-mano.
"'Ibid, p. 75: "'ner Zeugzusammenhang leuchtet aud nicht als em noch
26
("Con esta totalidad, empero, se presenta el mundo.")
El mundo es, consecuentemente, algo"en donde" ya el
Dasein se encontraba como ente. He aquí en suma, el
alcance del Ser-en-el-tiempo: "...das untematische,
umsichtige Aufgehen in den für die Zuhandenheit des
Zeugganzen konstitutiven Verweisungen.">
7
Las décadas que siguierona lapublicaciónde Seinand
Zeit vieron cambios fundamentales en la ciencia y la
tecnología. Las transformaciones tocaron elrecinto más
íntimo de conceptos tales como objeto, substancia¡ las
relaciones entre la ciencia y la técnica ya no son tan
simples y maniqueas como antes. Y Heidegger supo
acomodar su ontología etérea a las nuevas
circunstancias, es decir, continuó vislumbrando el Seín
en los avatares del Zeit.
Examinemos decerca, por ejemplo, el caso del objeto.
En Sein und Zeít, éste es lo que aparece o es constituido
por la ciencia metafísicamente fundada. "That which
just stands there and which can be made the theme for
presence-at-hand is the object. The object, which is
characterized by predicates, is the noema of science..."24
nie gesehenesscndernin der Umsicht standíg im vcrhinein schon gesichtetes
Ganzes".
ZI Ibid. p. 76. En cuanto al Dasein, Heidegger ha rechazado la traduo:ión
corriente: "Ser-ahi. En una carta dirigida a ]. Glenn Gray (10-X-19n)
lo "" ?hned.ie,in .SeinundZeit anbahnende Wendung von
Bewusstseín indas Da-5eln wlrdalles,waslChversuchte,miS5verstanden".
Se acentúa, pues, la aperlura-al-Ser y se desaprueba la traducción del
como "ahí'·. (William Lovitt, Introducción a Heidegger, The Questio"
CO."'7
rnin
g TechrwlogyIltidOther E55IlYs, p. >:>:xv). El hombre puede dejar de
exlStin:omo Da-seln, tragado porel Ge-stel1, y reducirnea un serautoconsciente
que se conoce a sí mismo sólo como un instrumenlo a-la-mano. Sería
despojar al hombre de Su verdadero. esencia y convertirlo en alguien que se
manufactura a sí mismo (cfr. M. Heidegger, "The Question Conceming
Technology", Ibid. p. 26 ss).
• 2< Don Idhe, Technícs and Prexie, p. 125. En la página anterior Idhe había
dicho que la praJ(is en Seín und Zeít actúa como un estradoexistencial básico
a través del cual se revela el mundo, y como un ámbito de acción desde el
cual puede surgir la ciencia ("as prooesses of theoretically developing
presence-at-hand).
27
Pero hoy se afirma que el objeto ha desaparecido del
horizonte de la ciencia. Heidegger ha tomado nota de
tales cambios, según lo verificamos en sus ensayos
"Wissenschaft und Besinnung" y "Die Frage nach der
Technik" .
En el primer escritocomparala representaciónde los
objetos elementales y sus coherencias enla física clásica
y en la física contemporánea, para concluir que la
objetividad de la naturaleza material muestra
característicasfundamentalescompletamentediferentes
en la moderna física atómica. Esta aseveración tal vez
repique como una perogrullada, si nos hacemos cargo
de los grandes y sutiles avances de la investigación
científica. Sin embargo, Heidegger se mantiene firme
en su convicción de que la física actual sigue siendo
física, i.e., ciencia, teoría, que atrapa a los objetos que
pertenecena 10real, ensuobjetividad, paraasegurarlos
enlaunidad delaobjetidad. A lafísicamodernatambién
le interesaafianzar esosobjetoselementalesqueintegran
a todos los demásobjetos. AquíHeideggercitaaWemer
Heisenberg con el propósito de subrayar el hecho de
que el tipo de representación de la física. moderna
resuelto a lograr escribir una sencilla ecuación
fundamental de la cual se seguirían todas las
propiedades de las partículas elementalesy el proceder
de toda la materia. 25
" Werner Heísenberg "Die gegenwartigen der
Atomphysik", in den G_rul1d1agen dt;.r Natunmssenschaft (1948), p.
98, citado por M. Heidegger, Vortrageund Aufr"'-tze, p'.61.
libros de W. Heisenberg hemos topado con una cunosa entre
la primacía de la pea>:is en Heidegger y la negación de la
teoría como fuente de la actividad en el mundo OcCidental. Heisenberg,
empero, encuentrael origen de la acción en la fe; y cita de Freyer:
"Credo ut agam; ago ut intelligam". Este es una vecs.,ón del
famoso principio de San Anselmo: "neque erum quae,:, mtelhgere ut
credam, sedcredo ut intelligam". Claro está,. en Freyer y Heisenberg el Credo
se aplica al itinerario secular de los en la fe "an unsere
Aufgabe in díeser Welt" (en nuestra misión en el mundo) ..EI de
Heísenberg reza as!: "Die ganze Activitit des Abendlandes rührt la rucht
28
La microfísica obliga a repensar algunos
planteamientos de la ontología y epistemología
tradicionales. Lasubatomizaci6ndelos objetostambién
repercute en los sujetos. por 10 menos en su vertiente
material. El proceso de demolición alcanza las esferas
clásicamente constitutivas del hombre, pues algunas
antropologías estructuralistas y de otro género
pretenden desmantelar la unidad del sujeto. Estos
intentos de reducir la realidad a sus últimos elementos
constitutivos y conseguir una fórmula fundamental
explicativa evocan la preocupación original de la
filosofía griega: el arkheTales de Mileto y sus sucesores
preguntabansobrela posibilidad de reducir lo múltiple
alouno,deencontrarunprindpiocomúnalaphüsis.Esta
cuestión tiene sus implicaciones en lo que respecta a la
eonfiabilidad de las fuentes del conocimiento.
Haciendo los debidos ajustes, podríamos decir que
el gran problema de los primeros filósofos griegos
todavíaselevantacomounairunensacruxphilosaphorum.
La cruz también arropa a algunos científicos. Sí, a los
científicos que afinan modernas linternas de Diógenes
con la intención de alumbrar más allá de la
Elementarteilchen o partícula elemental. Si el átomo ya
no es atómico, tampoco se detiene la indagación
científica enlas partículas elementales que constituyen
a los seres naturales (electrones, neutrones, protones
neutrinos...). Surgen teorías que quieren penetrar en la
von einer theoretischen Einsícht her, auf Grund deren unsere Vorfahren sich
berechtigt gefühlt hiillen zu handeln, sondeen es war ganz andera. Am
stand w:'d steht in Fallen immer der Glaube". (Toda la
actiVidad de OcCIdente no proViene, en efecto, de un conocimiento teórico,
sobrecuya nuestros tendríanque haberse sentido capaces
obrar, sino que sucedl6 lo contrario. En el principio está y. permanece
SJempre la fe en tales Irances.) (Das Nlllurbild der heutiger Plrysik, Hamburg:
Verlag GmbH, 1955, p. 45). Heisenberg trata el tema
de la UnIversalIdad de las f6nnulas matemáticas y la fundamentaci6n de los
"actos de fe" en Phisirisl's Conception ofNature (New York: Harrourt, Brace
and Ca. 1958), p. 28.
29
constitución misma de la Elementarteilchen. Por ahí
vemos físicos como Weisskopf tras las huellas de los
quarks, supuestos componentes de las partículas
elementales y que hasta la fecha permanecen sobre la
mesa de las hipótesis matemáticas.
W. Heisenberg había señalado que en la modema
teoría cuántica, no hay duda de que las partículas
elementales serán en último término también formas
matemáticas, perode unaíndole muchomáscompleja.:u;
La alusión comparativa se refiere a las filosofías
platónicas y pitagóricas. En términos generales, el
pensamiento antiguo concebía formas estáticas que
remitían a los sólidos regulares. A raíz de los cambios
de la ciencia moderna - siglos XVIy XVII - se desplaza
la atención hacia la ley dinámica. Hay una constante
con ribetes de eternidad: la ecuación del movimiento.
Así pues, las formas matemáticas que representan las
partículas elementales seránlas soluciones de ciertaley
eterna de movimiento para la materia.
Por este camino regresamos a la intención de
Heidegger cuando cita el pensamiento de Heisenberg.
El primero desea dejar claramente establecido que el
paso de la física clásica a la nuclear no supone un
cambio en el hecho de que"die Natur zumvoraus sich
den nachsteIlendenSicherstellenzu stellen hat, das die
Wissenschaft als Theorie vollzieht.?" ("la naturaleza
'" Werner Heisenberg. Physics and PhiJowphy, New York. Harper and
Brothers, 1952, p. 71. El autor apunta, más adelante, que las EigrnsoJutions
representarán finalmente a las elementales. fonnas
matemáticas que sustituirán a los sólidos regulares de los pitagóricos (p. 72).
Afinna, además, que la ciencia contemporánea es mucho más abstracta que
la filosofía griega. La ciencia pregunta, por ejemplo, por qué no pueden
dividirse las partículas elementales (p. 73). Heidegger señala en "Die Zeit
des weltbíldes" que lafísica actual procede matemáticamente porque, en un
sentido profundo, es yaen sí matemática (TheQuestion Conceming Technology,
p.118). ._..'
71 Martin Heidegger, Vortrage und Aufsiitze, p. 61. El filósofo alude al
desvanecímíento del objeto en física at6mica, y al modo enel que la relación
sujeto-objeto como pura relación adquiere precedencia sobreel objeto y el
sujeto, para devenir asegurada como "en-racionalizaci6n" (Ge-stelJ). Pero
30
debecolocarseellamisma Por adelantado enlugar para
el entrampar asegurado que la ciencia, como teoría,
lleva a cabo"). y, efectivamente, por lo menos las
reflexiones de Heisenherg apuntan en esa dirección.
Recordemos que en la mente de Heidegger, la
naturaleza, tomada ensuobjetidadparala cienciafísica
actual, es sólo un modo enel que la phüsisse revela a sí
misma y se coloca en posición para la elaboración
característica de laciencia. Pero existenotros modos de
alétheuein. Y uno de ellos, muy fundamental, es la
tekhne. En esta encrucijada ontológica donde
encontramos el nodus quaestionis de la filosofía de la
técnica. Más que una gestión instrumental y
antropológica-óntica-, la técnica es un modo de la
verdad. El análisis de la técnica nos llevará de la mano
a entender los rasgos distintivos de nuestra época de la
verdad y, por ende, del ser.
La técnica revela todo lo que no salta a la luz por sí
mismo ni yace todavía ante nosotros. Lo esencial de la
tekhnenoradicanienlamanipulaciónnienlafabricación;
ni en el uso de ciertos medios. Su verdadera naturaleza
mira hacia la invariable estructura de la verdad que
consiste en "ocultación-revelación". Ya hemos visto
que la figura de la verdad tecnológica se denomina Ge-
stell. Esteconcepto recoge las notasfundamentales de la
técnica contemporánea y le concede a ésta la primacía
como modo de la verdad en la era actual. En la
terminología heideggeriana 'revelar' equivale a "pre-
sencíarse" dentro de un marco.
Heidegger no considera este tópicoconmás precisión enel presente ensayo.
En la conferencia "Die Frage nach de. Tecknik" el autor advierte que "was
des Bestands steht.steht uns njcht mehralsGeJenstand gegenüber"
(Ibid. p.24). (Lo que se mantiene listo. en el sentido de reserva permanente"
ya no queda aplazado contra nosotros como objeto). Ahora los objetos y el
equiposon absorbidos en la nueva totalidad: la máquina es completamente
inautónoma, pues su posición brota del ordenar lo ordenable.
31
8
A veces da la impresión de que el filósofo alemán
juega mucho con las palabras y los conceptos. En un
campo tan práctico como la técnica necesitamos una
filosofía profunda. Sin embargo, la teoría de la verdad
enHeidegger se nos antoja, envarios pasajes, como una
"en-racionalización" metafísica, como una "teología
cristiana sintrascendencia". Ala verdad que Heidegger
no rechaza en principio la metafísica. Al contrario, en
"Die Zeit des Weltbildes" identifica la esencia de la
técnicamodemaconlaesenciadelametafísicamoderna.
.Logra superar la construcciónaérea de un platonismo
;util? Nos choca ese contraste entre la primacía de la
praxis y las tortuosas especulado.nes, el
pensamiento riguroso y el m:ta[¡slco.
Entendido, hay que ir más allá de las apanencías. En un
sentido transfenoménico.Ia esencia de la técnica no es,
de ninguna manera, nada técnico. Pero en el plano real
sí podemos identificar rasgos técnicos que entranensu
definición. Dejar de lado este hechosería abrir el camino
a entelequias del topos hyperouranios o a inspiraciones
poéticas.
Yes precisamente a la poiesis a la que se el

de la tekhne. La técnica gnega denota no solo las
actividades y destrezas del artesano, sino también las
destrezas de la mente y las bellas artes. La tekhne
pertenece a la creación, a la poíéeis; es algo poético. La
poiesis produce y revela al mismo tiempo. Ahora bI.en,
la técnica responde a untipo derevelaciónmuy peculiar,
marcada por la relación intencional específica del
hombre con una determinada imagen del mundo. ¿En
2llMartinHeidegger, Vo,t,ilgeundAujsalze, p.21;d. p.19. Poiisissignifica
a la vez hacer y traer a laluz. De ahí que la técnica 9ue ver, por. ufllado,
con la verdad praxica y, porelorro,.con la véase la relaCIón entre
tekhne y epistrore en Aristóteles, E/lea a NiCOltUlCO, hbro VI, capítulos 3 y 4.
32
qué consiste esta configuración técnica del mundo?
Para Heidegger se trata de un conjunto de condiciones
que proyectanalmundocomo Bestand. Conesta palabra
quiere acentuar no tanto la permanencia, cuanto el
carácter ordenable y sustituible de los objetos. El objeto
(Gegenstaná) pierde su carácter como tal cuando es
atrapado en el Bestand. "Das in der modernen Technik
waltende Entbergen ist ein Herausfordern, das an die
Natur das Ansinnen stellt, Energie zu liefern, die als
solcheherausgef6rdertundgespeichertwerdenkann":l9
(El modo de revelación que señorea en la técnica
moderna es un reclamo que impone a la naturaleza la
exigenciairrazonable dequeproveaenergía que pueda
ser extraída y acumulada como tal.)
Bajoestaperspectiva, la naturaleza se presentacomo
una reserva potencial para el uso humano. Todo 10cual
resulta gráficamente claroenla industria de la minería
En esta óptica, la mirada a la tierra no es virginal ni
sagrada. En la base de las tecnologías contemporáneas
yaceunainteligenciaparticular del mundoqueestablece
la posibilidad de las primeras. El río se convierte en
fuente fluvial de electricidad, es decir, en una reserva
ordenada de energía. Pero al mismo tiempo el río se
encuentra bajo nuestro dominio, gracias a la técnica.
Estaabrecarninosliteralmente, yconstituyela condición
de la posibilidad de la configuración del mundo en el
sentido actual.
Las actividades del hombre, consecuentemente con
l>lbid., p. 22. En cuanto a las consideraciones etimológicas de Bestlmd y
Herausfordern consúltese The Questi"" Concerning Technology, pp. 17, xxix y
14,. respectivamente. Algunos usan la palabra "ectancia" para traducir
Bestllnd. Aunque a un nivel más superficial, los tecnócratas norteamericanos
propusieron una teoría del desarrollo de la civilización y de los cambios
sociales tomando como punto de referencia los cambios en el uso de la
energía. Howard Seoll y sus epigonce opinaban que la teoría del campo
unificado de Einstein era más simple que las matemáticas de la teoría
tecnocrálica. (Henry Elsner, The TedmocTllfs. Syracuse: Syracuse Universily
Preee, 1967, pp. 4,. 31, 33, 138).
33
estavisión del mundocomo"reserva permanente" van
por la línea de la penetración, transformación, el
almacenamiento, la distribución... El hombre es
protagonista en el proceso de la ordenación, promotor
delatécnica; nuncaes transformadoenmero Bestand. Por
otro lado, la técnica no permitirá ser dominada, sea
positiva o negativamente, por el hacer humanofundado
meramente en él mismo. A este respecto, Heidegger
corona unintrincado argumento en"Die Kehre" conla
siguiente conclusión: "Die Technik, daren Wesen das
Sein selbst ist. Iasst sich durch den Menschen niemals
überwinden. Das hiesse doch, der Menschsei der Herr
des Seins."" ("La técnica, cuya esencia es el ser mismo,
nunca se permitirá ella misma el ser dominada por los
hombres. Eso significaría, después de todo, que el
hombre era el señor del Ser.") Esto no quita que la
cooperación de la manifestación del hombre sea
imprescindible paraque el alumbramiento de la técnica
lO Martin Heidegger. uDie Kehre", en Die Technik und die Kehre, Pfulligen:
Neske, 1962, p. 38. Dos párrafos más abajo, el filósofo nos remite a los rasgos
fundamentales de la ontología de Sein und Zeit. "Damit aber das
Menschenwesen achtsam werde "uf das wesen der Technik, damit zwischen
Technik und Mensch hinsichtlich ihres Wesens sich ein WesensverhiiltIlis
stifte, muss der neuzeitliche Mensch zuvor a11ererst in die Weite seines
Wesensraumes zuriickfinden." (Si se desea lograr que el hombre en su
esencia contemple la esencia de la y que se establez.:a una relación
esencial entre la técnica y el hombre respecto a sus esencias, el hombre
moderno debe, primero y sobre lodo, recobrar la plena holgura del espacio
propio de su esencia.] Ciertamente, el camino hacia la esencia de la técnica
y la fundamentación de una relación esencial entre la técnica. Yel
exígenqueésterecobre la plenaholgura desu WesenSrllUm,es decir, del espacio
apropiado a su esencia.
Este espacio esencial recibe la dimensión que lo une a algo más allá de
sólo desde fuera de la relación vinculante [Ver-halttnis] quees el modo en
el que la custodia del ser mismo concierne a la esencia del homb.re como
aquel que es útil y necesario para el Ser. Al extremo contrano de la
autenticidad cuelga la amenaza de que el hombre sea tomado como una
"reserva permanente
u.
A la ilusión de ser el señor de la tierra sigue la
desilusión de encontrarse sólo consigo mismo. Heidegger secunda a W.
Heisenberg en esta percepción y agrega que hoy el hombre no encuentra su
esencia en ningún lugar. Para captar la relaci6n entre la esencia. de la técnica,
el destino y la libertad, véase 1M Qu5tio11 Qman!ing Tedrnology tmd 0tMr
F.ss8ys, pp. 25-26.
34
sea dirigido hacia el cambio de su destino (telos).
Semejante realidad descansa en el hecho de que el Ser,
como esencia de la técnica, se ha adaptado a la "en-
racionalización" (Ge-stell), y enque la manifestación del
hombre pertenece a la manifestación del Ser. No
olvidemos que en la metafísica heideggeriana la
"parusta" del ser - perdónese la redundancia - necesita
la manifestación del hombre si quiere pernumecer seguro
comoSer conservandosupropiamanifestaciónenmedio
de todo 10 que es, y así en cuanto Ser perdurar como
presente.
Todo da a entender que la esencia de la técnica es de
índole existencial sin perder de vista la relación que
media entre los factores ónticas y los ontológicos. De
estas hondas consideraciones surge una aparente
paradoja. Aunque la tecnología moderna es
cronológicamente posterior a la ciencia moderna, la
primera precede históricamente desdeel punto devista
dela esenciaque gobierna sufuturo interno. Laprioridad
ontológica de la técnica sirve de fundamento para
definir el modus essendi de la época contemporánea.
Si es cierto que la técnica actual supera a la antigua
porque descansasobrelaexactitud de la física moderna,
no es menos cierto que la física, por ser experimental,
depende del progresoenlaconstruccióndelos aparatos
técnicos. Este razonamiento podría colocarnos en un
callejón sin salida o en un camino ad infinitum. Los
instrumentos también nacen para responder a
necesidades teóricas. Regresamos al puntode partida y
nos preguntamos si en el principio era la acción, la
praxis.
Indudablemente, la ciencia contemporánea se
encuentra inmersa o encarnada en el contexto
instrumental que provee la técnica. Más todavía: el
espíritu de la técnica inspira y hace posible el carácter
calculador de la ciencia hodierna.
35
Ihre Art des Vorstellens stellt der Natur als einem
berechenbarenKraftezusammenhangnach. Die neuzeitliche
Physik ist nicht deshalb Experimentalphysik, weil síe
Apparaturen zur Befragung der Natur ansetzt, sondern
umgekehrt: weil die Physikundzwar schonals reineTheone
die Natur daraufhin stellt, sich als einen
vorausberechenbaren Zusammenhang von Kriiften
darzustellen, deshalb wirddas Experiment bestellt, namllch
zur Befragung, ob sich die so gestellte Naturundwie sie sich
meldet. JI (El modo de representar de la ciencia moderna
persigue y entrampa a la naturaleza como una coherencia
calculable de fuerzas. La física moderna no es una ciencia
experimental porqueaplicainslrumentos a la investigación
de la naturaleza. Más bien debemos decir lo contrario.
Puestoque lafísica, realmente ya comoteoríapuraconstituye
la naturaleza para mostrarse así mismacomored de fuerzas
calculable previamente, organiza, por consiguiente sus
experimentos previamente para preguntar si y corno la
naturalezase presentacuandoes colocada de esta manera.)
Los presupuestos teóricos ya establecen un marco de
aplicación, anticipación y explicación. Detrás de los
presupuestos teóricos late la técnica en su aspecto
ontológico que responde a un mundo concebido bajo el
signo del Bestand. Creemos que en esta parte de la
reflexión heideggeriana se verifica un salto o hiato
injustificado. Tal vez proceda de una ambigüedad enla
delimitación de los niveles gnoseológicos: técnico,
científico, filosófico. ¿Cuándo comenzamos a usar la
naturaleza como una reserva explotable? ¿Cuándo se
pasó del uso al acto reflexivo explícito? ¿Estánlimitadas
las teorías científicas a una cosmovisión basada en el
Bestand? ¿Contribuyeron las ciencias, por su parte, a
elaborar esa cosmovisión? ¿Cuál ha sido la función de
la filosofía eneste proceso? ¿Habrá otro modus technicus
"MarnnHeidegger, VortrQ'ge undAufsiltu, p. 29.Dospáginasmásadelante
Heidegger afirma que la física jamas podrá prescindir de este hecho: la
naturelezase del ..ta de una m¡mera u otr" que es identificable por medio del
cálculo y que permanece ordenable como un sistema. de información.
36
más importantequeel Bestand?¿Es el fenómeno técnico
el rasgo distintivo de nuestro mundo actual?
Heidegger señala que conocemos la primacía de la
técnica gradualmente. Corresponde a la ciencia
moderna, históricamente, anunciar la técnica, preparar
los caminos de su esencia; la física actual es el heraldo
de la en-racionalización, heraldo cuyo origen aún se
desconoce. ¿Se desconoce realmente? Si la respuesta es
afirmativa, podría quedar enentredicholaprioridad de
la técnica. Nuevamente entra en acción la dialéctica
ocultación- revelación, porque todo10quese manifiesta
se mantiene dondequiera oculto hasta el final. Aun así,
la técnica como Ge-stell es la condiciónde la posibilidad
de la ciencia moderna. La ilusión de que la técnica
equivale a la ciencia física aplicadahunde sus raíces en
el hecho dequelaesencia de la técnicamodema consiste
en la "en-racionalización" y debe emplear la ciencia
física exacta. Peroes necesario neutralizar las ilusiones.
9
A pesar de que la esencia de la técnica es ambigua y
misteriosa, no es indiferente. Cuando nos abrimos
expresamente a aquélla, nos encontramos ines-
peradamente embarcados en un reclamo liberador.
Para Heidegger el misterio libera, y la libertad es lo que
oculta de una manera que abre a la luz. Si olvidamos
que la revelación propiciada por la técnica es a la vez
una ocultación, entoncesnaufragamos enuna peligrosa
confusión: el totalitarismo del modus revelationis
tecnológico. No toda revelación se identifica con el
ordenar ni todo se desvelará sólo en el modo típico de
la técnica. De ser así, las repercusiones serían óntica y
ontológicamente desastrosas.
Las al ternativas para superar el peligro radical de la
técnica apuntanhacia uncuestionarniento critico tanto
enel ámbito de lo que es afín a su esencia cuanto en lo
37
que es fundamentalmente diferente a ella. En "Die
Kehre" Heidegger cita unos versos de Holderlin en el
sentido de que, donde está el peligro, también allí crece
la fuerza salvadora. J2 En "Die Zeit des Weltbildes" trae
otros versos del mismo poeta con el propósito de hacer
hincapié en la importancia del cuestionar creador y de
la reflexión genuina para conocer lo incalculable. La
reflexión transporta al hombre del futuro a una zona
intermedia en la que pertenece al Ser y todavía
permanece extraño entre aquello que es:"Wenn die
Seele dir auch über die eigene Zeit/ sich die sehnende
schwingt, trauemd verweilest du/Dann am kalten
Gestade/Bei den Deinen und kennst sie níe. ("Aunque
el alma, ansiosa, se te agite por encima del propio
tiempo, permaneces apesadumbrado en la fría ribera,
junto a los tuyos y no les conoces.") En "Die Kehre"
habíaseñaladoque sólo cuandoel hombre, como pastor
del Ser, cuida sobre la verdad del Ser, puede esperar la
llegada del destino del Ser en lugar de descender al
nivel del mero deseo de conocer. La crítica reflexiva o la
reflexión crítica es una nota constante en ese itinerario
que trasciende el almacenamiento cognoscitivo para
culminar en una misión cuasi-mística enlos predios de
J:I Martín Heidegger, Die Tech"ik u"d die Kehre, p. 41. El filósofo comenta
al respecto: "Die Gefahrist das Reltende, insofern s.ieaus verborgen
kehrigen wesen das Retiende bringt. [ "." . 1Die íst abee das
Nachstellen als welches das Sein selber m der weíse des Gestells der
Wahrnis Seins mit der Vergessenheit nachsetzt." (El f:":ligroes la
salvadora, en la medida en que aquél pone de manlflest,o la pUjanza
soteriológico de la esencia oculta del peligro. [ ... ¡.Más el radlc.a en
la acechanza, es decir, en la manera en que el propio ser, baJOla modalidad
de GesÚ'/1 procura con negligencia el cuidado:> que. corresponde.al5er.) Son
las dos caras de una realidad: la pujanza soteríológíca de la oculta del
peligro y la acechanza de esa modalid.a.d que el cUld.ado
Al final de este erulayo Heidegger crmca la universalista y
catastrófica calcada sobre el modelo de la mentalidad técnica. ¿Será una
critica solapada a O. Spengler y semejantes? En "Die Zeit des Weitbildes"
(Holzwege, Prankfurt: Klosternmann, 1950, p. 103), advierte sobn: la
uniformidad organizada coma el más seguro instrumento del total-técnico-
dominio sobre la tierra.
38
laontología. Cuando hablamos de almacenamiento del
conocimiento abrimos una brecha sugestiva sobre el
carácter técnico del aprendizaje, de la literatura, la
investigación, las bibliotecas, el sicdeceteris. Heidegger
ha insinuado algunas pistasalrespecto, específicamente
el nuevo estilo de vida del investigador ("Die Zeit de
Weltbildes").
Las amenazas congénitas del modus technicus no
desaparecerán por virtud de unfiat del ser humano. Es
posible que en la misma raíz primigenia de la técnica
demos conla salida de la aporía. La clave no consiste en
huir hacia el pasado. Pensamos, más bien, en el
parentescoentrepoiesis y tekhne, entre elarteyla técnica.
El arte remite a la praxis y a la poesía; es técnico, pero su
modus revelandi abre nuevos caminos hacia el Ser. El
siglo XXha sido testigo de una síntesis orgánica entre
los adelantos técnicos y la creación artística. Gropius,
creador de la escuela Bauhaus, pensaba que el artista
tenía el poder de insuflar vida al producto muerto de la
máquina; su sensibilidad debía combinarse con el
conocimiento del técnico para crear nuevas formas en
la arquitectura y el diseño. 33 Curiosamente, un diseño
de Gropius, levantado en acero y cristal, resalta la
transparencia de la estructura. Los edificios siguen el
esquema inconspicuo de los instrumentos. En la
experiencia de Gropius la fenomenología de la
arquitectura registró una etapa de conspicuidad ya que
sus modelos eran muy innovadores. Pero, sobre todo,
su obra representa una simbiosis de la forma y el
material, de lo estético y lo útil. La escuela Bauhaus
puede ser unparadigma de una fusión positiva del arte
ydelatécnica,conunefectosoteriológicoenlacoyuntura
actual.
"'Gillian Neylcr, The Buu!ulus, tondon: Studio Vista,. 1968, p. 34.
39
Heidegger enumera cinco fenómenos esenciales de
la modernidad: la ciencia, la técnica de la máquina, el
desplazamiento del arte hacia la esfera de la estética, la
concepción y consumación de la actividad humana
como cultura, la pérdida de los dioses (Entgdtterung) . .><
Encuantoel desplazamiento del arte a la esferaestética,
el autor lamenta el que la obra de arte se convierta en
objeto deIameraexperiencia subjetiva. Si comparamos
esta tesis con la conclusión de "Die Frage nach der
Technik" no sólo percibimos una relación entre los
cinco fenómenos y una añoranza de unarte a-estético y
a-cultural, sino también la nostalgia de la presencia de
los dioses.
Es necesario morar poéticamente sobre la tierra y
que la verdad brille enel esplendor del toekphanestaton,
lo ultra-resplandeciente. Mas la reflexión en torno al
arte ha demantener los ojos abiertosante laconstelación
de la verdad.
"M, Heidegger, "Die Zeit des Weltbildes", Holzwege, pp. 695. En este
pasaje la máquina adquiere un valor hermenéutico extraordinario. La
técnica maquinista aparece como una transformación autónoma de la
praxis, un tipo de transformación donde la praJ(is exige primero el emple<;>
de la ciencia física matemática. Por otra parte, según su propio testimonio,
la técnica de la máquinasiguesiendo,hastae¡ presente,la consecuencia más
visible de la esencia de la técnica moderna. Heidegger no explica este punto
conamplitud y profundidadni siquieraenel
a la técnica. Una incursión seria por esta vereda hubiera contribuido a
precisar ellogos de la re/chne y a evitar la carga retórica o romántica.
II
TÉCNICA Y RACIONALIDAD
Nihil est sineratione.
Leibniz
1
A pesar de que la técnica provocó una ruptura enla
imagen ordenada -cósmica- de la naturaleza, solemos
hablar de una racionalidad tecnológica. Esta
racionalidad sería la nota distintiva de la civilización
contemporánea. Yno se refiere sólo a la coordinación
efectiva entre medios y fines, sino también a la
justificación lógica de su modus essendi y a la
reagrupación de los conocimientos en tomo a sus
peculiaridades como quehacer humano.
El fundamento logocéntrico dela técnicano procede
del vacío. Es fruto de tantos conatos racionales que han
germinado en el pensamiento occidental. Tal vez la
concepción vulgar de la razón la reduce a un aparato
mentalquecapacitaalhombreparacaminarrectamente
a lo largo de unas ca-ordenadas predeterminadas. Las
respuestas no son tan sencillas cuando preguntamos:
¿En qué consiste concretamente la razón? ¿Cuál es su
psicogénesis y su fundamento real? ¿Qué diferencia
hay entre razón, racionalidad y racionalismo?
Las investigaciones científicas han dado al traste
con el determinismo universal burdo. Laplace fue
plácidamente desplazado. Aunque vive, de alguna
manera, su sueño de dar con una fórmula que abarque
los movimientos de los más grandes cuerpos del
universo y los del átomo más ligero. W. Heisenberg
41
también anhelaba encontrar una simple ecuacion
fundamental que explicara la propiedad de todas las
partículas elementalesy los procesos de todala materia.
Laplace concibe a principios del siglo XIX una
inteligencia que en un instante determinado conociese
todas las fuerzas dela naturalezayla situaciónrespectiva
de los seres existentes y fuera capaz de analizar tales
datos. Esta inteligencia alcanzaría la fórmula
mencionada anteriormente, y nada sería incierto para
ella.
Aquí late un presupuesto teórico, la suposición de
la seguridad, de la regularidad rítmica e infalible.
Precisamente,laratioinc1uyeensuabolengoetimo16gico
significados que remiten a notas de exactitud: cálculo,
cuenta, medida, regulación, constancia, peso, norma,
proporción. Más que nada, el racionalismo laplaciano
desnuda una cosmología bien establecida. Se partía de
un universo definido, imperfectamente captado por
nuestros sentidos. En palabras que E. Cassirer atribuye
a Montaigne, diríamos "Was wir Natur nennen das ist
in Wahrheit die Regel der universellen 'Vernunft'".
("Lo que denominamos naturaleza es, en realidad, la
regla de la 'razón' universal'") Correspondía alaciencia
penetrar enlos diversos niveles de la realidad, de forma
que el conocimiento humano alcanzara una completa
adecuación al orden de la naturaleza.
En la ciencia decimonónica todavía sobrevivían
algunos resabios de la cosmología aristotélica. Yesto, a
pesar de que se había superado el mito del mundo
sublunar y de la inmutabilidad de los cielos. El
descubrimiento de lasupernova-enrealidad una estrella
supervétera inestable que estalla, v.g. la estrella de
Tycho-contribuyó a desmantelar el dogma aristotélico.
Los avances de la astrofísica y de la microfísica
adelantaron la causa de los conceptos de probabilidad
y aproximación. Quedóatrásla imagende una realidad
42
estable y poseedora de estructuras fijas. Por
consiguiente, "el mundo no es sino la representación
que nos hacemos de él, representación siempre
provisional; todos estos ajustamientos o reajustes han
puesto fin al mito de una razón conquistadora que
enardecía antes la imaginación de los científicos y los
filósofos" .'
¿En qué consistía esa razón conquistadora? Tanto
racionalistas como empiristas enaltecen la razón como
facultad cognoscitiva y suponenque lo real es racional
Decía Parménides que sólo es predicable lo puramente
racional: el ser infinito e inmóvil- indivisible y único.
"Pues 10 mismo es el pensar y el Ser (...) Sólo un
discurso como vía queda: Es. En éste hay signos
múltiples de que lo Ente es ingénito e imperecedero,
pues es completo, imperturbabley sinfin. No ha sido ni
será en cierto momento, pues es ahora todo a la vez,
uno, continuo."> Con el moderno racionalismo queda
explícita la reducción de lo real a lo ideal, la identidad
de lo existente con lo inmanente.
El siglo XVIII ve el apogeo de la razón agresiva, una
'Abraham Moles y André Noiray, "El pensamiento técnico" en La Filu-
sofia (Bilbao: Ediciones El Mensajero, 1974), p_ 506. La relatividad del
llamado polo objetivo 'llaca también la clásica integridad del sujeto, Ianto en
su constitución íísica cuanto en su configuración psíquica. Hasta la cuestión
del arjé se ha complicado malamente, pues ya eSinsuficiente identificar los
últimos elementos y su principio de interacción.
2J:emando Montero Moliner, Parménides, fragmentos transcritos por
Pedro E. Badillo, Antología de la filosofia griega (Rio Piedras: Editorial
Universitaria 1974) p. 35. Aunque esta versión del fragmento ha sido
criticada porGuidoCalogero (Studi su//' Eleatismo, p. 1411, Cl'€(} que la exégesis
del es/in no afecta la intención de nuestro pensamiento, particularmente si
nos fijamos en el contexto de la relación entre lo real y lo racional sin
despreciar por eso los matices hennenéuticos. Según Ferrater Mora, el
racionalismo que atraviesa la filosofía antigua y penetra en la medieval debe
distinguirse del racionalismo moderno. El moderno racionalismo es
principalmente H un claro intento de progresiva racionalización de toda la
realidad" (Dicóonariode filosofia [México, D.F.: Editorial Atlante, S.A., 1944],
p. 576). La confianza en la razón da lugar a una cosmovisión que pasa a
través de una reducción de lo real a lo ideal. En cuanto a los desdoblamientos
del racionalismo a partir del siglo XVII- cfr. Ibid. p. 577.
43
razónque pretende modificar la naturalezaylahistoria,
irradiar luz desde su santuario profano. Ese siglo es
precisamente el escenario de un filósofo que quiso
depurar y conciliar los ingredientes del conocimiento y
del quehacer humanos. ParaKant la razónes lafacultad
que proporcionalos principios del conocimientoapriori;
contrasta, por tanto, con la mera experiencia.
Immanuel Kantconsideró laespeculaciónfilosófica
como un arma enderezada a conjurar las preguntas
fundamentales del saber,hacer,esperaryde ladefinición
del hombre. La Critica dela razón pura(Kritik der reinen
Vernunft) pretende investigar la naturaleza, las
posibilidades yfronteras del conocimientohumano. En
laCriticadelarazón práctica (Kritik derpraktischen Vemunft)
Kant plantea el asunto de laconducta humana, es decir,
la acción corno problema ético.
Los títulos de los tratados kantianos suelen
confundir al lector. Enefecto la Crítica delarazón práctica
enuncia en una primera formulación el imperativo
categórico: "Obra de tal modo que la máxima de tu
conducta pueda valer en todo tiempo como principio
delegislación universal", y le llama ley fundamental de
la razón pura práctica. Aquí aparecen los dos adjetivos
juntosmodificandoal sustantivorazón. Para desenredar
este pequeño imbroglio debemos referirnos a los tres
modos de saber que integranel esquema gnoseológico
kantiano: lasensibilidad (Sinnlichkei t),el entendimiento
discursivo (Verstand) y la razón (Vernunft). Esta última
es la que adama los títulos originales de los libros
mencionados en el párrafo anterior. Al añadirle el
adjetivo pura-reine- se indica la calidad apriorística de
la razón, en cuanto actúa independientemente de la
experiencia. Por lo tanto, la pureza se identifica con los
principios apriori. Más aún, la razón pura equivale a las
condiciones racionales de un ser racional engeneral, es
decir,másalládeunindividuoenparticular.Sedistingue
44
del entendimiento, pues le concierne investigar la
condición de todo lo condicionado.
La acepciónfilosófica de la crítica no es sinónimo de
censura, sinode una indagaciónsobre las posibilidades
cognoscitivas del horno sapiens. Es una crítica de la
facultad de larazónengeneral. ¿Puedela razónhumana
conocer la realidad? Aquí tiene vigencia la raíz
etimológica de la crítica, pues se trata de someter a
juicio la capacidad cognoscitiva de la razón. Admirado
de la ciencia y despierto del sueño dogmático, Kant se
lanza a justificar la validez, universalidad y necesidad
del conocimiento científico, amenazadas por el
empirismo inglés.
Enla Crítica delarazónpura,el filósofo deKonígsberg
no sólo acentuará la iniciativa principal del sujeto
cognoscente frente a la cosa conocida, sino que además
concluye que realmente lasmaternáticas y la física están
constituidas por juicios sintéticos a priori. Por
consiguiente, las matemáticas y la física son verdaderas
ciencias, superan los juicios tautológicos, incrementan
el saber, un saber universal y necesario. Por otro lado,
el idealismo trascendental postula que es imposible
conocer cómo son las cosas externas (cosas en sí o
nóumenos); conocemos las cosas tal como se nos
presentan por medio de las formas apriori (fenómenos).
Kant critica las teorías metafísicas, pues no es posible
formularjuiciossintéticos apriori sobreel universo, Dios
y el alma.
Si la razón pura definía el lado teorético de la mente
humana, la razón práctica mira a la manifestación de
esta racionalidad enla acción, es decir, como voluntad.
Porque además de conocer, existen el querer yel obrar.
Lograda la síntesis del racionalismo yel empirismo en
la teoría y metodologías trascendentales, los juicios
metafísicos quedan enmarcados en el ámbito de los
postulados de la razón práctica. La Crítica de la razón
45
práctica examina esos supuestos teóricos que permiten
entender los hechos morales. Se establece que los
postulados están allende el mundo fenoménico y
constituyen cuestiones de fe: inmortalidad del alma,
libertad y Dios.
Apesar dequeaKantse le señaló comoel demoledor
dela metafísica, su objetivo consistió encontrarrestar el
escepticismo introducido por los empiristas ingleses.
Kant se enfrentó a la metafísica racionalista e intentó
formular una ciencia de estricto valor universal y
necesario. Lafundamentacióncrítica del conocer explora
la posibilidad de reedificar la metafísica y se pregunta,
en más de una ocasión, ¿cómo se puede edificar la
metafísica como ciencia?'
En efecto, la Crítica de Kant es una propedéutica a
la metafísica, entendida comoconocimientofilosófico a
priori. Ahora bien, desterrar las ideas llamadas
metafísicas del marco de la razón pura especulativa
abre la brecha hacia un dualismo en el corazón de la
antropología, cuyas repercusiones tocan las riberas del
mundo contemporáneo.
Quede claro, pues, que la razón práctica no se opone
alapura. Ambas son puras. La razón práctica contrasta
más bien con 10 especulativo o teórico. "La expresión
completa sería, pues.razón puraespeculativa (o teórica)
y razón pura práctica... La razón especulativa se refiere
a una teoría, a un puro saber de las cosas; la razón
práctica en cambio se refiere a la acción, a un hacer, en
un sentido próximo a la praxis griega y es el centro de
la moral kantiana".' Aunque la praxis kantiana está
'Und nun ist auch von dierser die Frege: Wie est Metaphysik als naturan-
lage moglich? ( ... ) Diese lezte Frege. die aus der obigen allgerneinen
aufgabe Iliesst, wtirde mit Recht diese s ~ i . n : wie .isl Metapbyaik a ~ s
Wjssenschaft mógllch? Immanuel Kant, Knhk der rernen Vernunt, Kant s
gesamme lte Schriften, Band nI, Berlin: Druck und Verlag von Georg
Reímer, 1911.
'Julián Marias, Historia de la filosofía (Madrid: Revista de Occidente, 1973), p.Z78.
46
vinculada a unhacer de carácter ético, el cono-cimiento
sólido pertenece al reino de las matemáticas y la física.
habría que discernir, consecuentemente, la magnitud
de la deuda que ha contraído el ethos de la razón
eficiente con el idealismo trascendental. Por otro lado,
tal especulación se torna más sugestiva si tenemos en
mente la herencia de la Ilustración en el espíritu de
Kant. Su rechazo del racionalismo deWolffno le impide
reconocer enla razón el centro generador del progreso.
El progreso surge de la iniciativa humana y se orienta
hacia la sociedad perfecta, regida por la racionalidad.
2
Pero la síntesis kantiana no logró acallar la tensión
entre razón y fe. Algunos pensadores terminaron
negando el polo de la razón. Otros, como [ean-Paul
Sartre, optan por justificar el mesianismo marxista
mediante la razón. Sartre quiere encontrar métodos
para comprender el ser a partir de una comprensión
dialéctica. El motor de la historia ya no es la simple
razón, sino launidad práctico-inerte, integrada por dos
términos irreductibles, la praxis y la materia.
Iean-Paul Sartre intenta, en su Critique de laraison
diatectioue, conciliar las ideas del existencialismo con el
pensamiento marxista. De acuerdo con Sartre una
antropología estructural e histórica"trouve sa place á l'
indépassable philosophie de notre temps et paree que
je tiens l'idéologie de l'existence et sa méthode
'comprehensive' pour une enclave dans le marxisme
Iui-meme qui l' engendre et la refuse tout á la fois".'
'Jean-Paul Sartre, CriJiquede la raison dialectique, I (paris: Editions Galli-
mard, 1960), p. 29. Existe versión castellana, por Manuel Lamana, CríJiCJJ de
III razán dirúéclicll 1(Buenos Aires: Ed. Losada, 1963), p. 34. Judith Botti ha
escrito un interesante ensayo sobre la conceptualización cristiana de Sartre.
("Verdad y enmascaramiento en la doctrina filosófica de Jean·Paul Sartre",
en AcllISIICongm;oNacirmal deFilowfill [BuenosAires: Editorial Suramericana,
1973J, pp. 283-3(1).
47
Argüir que el marxismo es la filosofía irrebasable
de nuestros tiempos porque se han superado todavía
"les circonstances qui l' ont engendré" parece un
razonamiento endeble.
En esta obra el filósofo francés concibe la filosofía
como una manera en que la clase dominante toma
conciencia de si. Consecuentemente con el esquema
marxista, el pensamiento filosófico es un epifenómeno
de la realidad social, determinada en última instancia
por las relaciones de producción. La verdad de la
filosofía -más bien filosofías- radica, entonces, en una
instancia exógena, es decir, en la praxis que la ha
engendrado.
El autor de L'Étre el le Néant había invertido los
términos tradicionales, concediendo prioridad a la
existencia sobre la esencia. En su ensayo de ontología
fenomenológica había expresado que la relación con el
otro se manifestaba como una lucha alternante, entre él
yyo, paraconvertirnos mutuamenteenobjetos y afirmar
nuestra respectiva condición de ser -para-eí. Ahora es
necesario salir de lo concreto, justificar la existencia de
la realidad social, una síntesis que salve la coexistencia
entre los hombres. Superada la aporía existencialista,
observa Sartre, el beneficio alcanzará también al
marxismo, el cual degenerará en una antropología
inhumana si no reintegra a sí al hombre como
fundamento suyo.
La constatación de este defecto fundamental de la
ideología marxista no significa que Sartre haya
renunciado a las categorías básicas del materialismo
dialéctico, si bien subraya la prestancia del sujeto:" ...
el fundamento de la antropología es el hombre mismo,
no comoobjeto del saber práctico, sinocomoorganismo
práctico que produce el saber como momento de su
praxis"." Tomemos nota de esta dimensión pragmática
de un saber que se produce como momento de una
48
praxis. Ciertamente, la coyuntura sartreana nos coloca
a un nivel mucho más profundo que la praxeología
técnica, pero ya vislumbramos las tendencias más
elegantes de una ratiodominadapor la vertientepráctica.
Kant ySartre, con susrespectivascríticas y respondiendo
a circunstancias diversas, postulan las exigencias de
una razón ilustrada. El anciano de Konigsberg se
propuso limpiar el expediente epistemológico de la
física y delas matemáticas. Asimismo.concede primacía
a la praxis sobre el saber y aboga por una sociedad
perfectayprogresista, regidapor laracionalidadSartre,
por su parte,concibealhombrecomoorganismopráctico
que produce el saber como momento de su praxis. La
verdad de las filosofías está supeditada a la acción de
los sujetos.
Kant pensó que su edificio teórico sería la base de
cualquier metafísica futura que mereciera el nombre de
ciencia. Ironías de la vida: ni siquiera logró colocar los
fundamentos de lafísica. Lafísicamodemademoliólos
juicios sintéticos a priori. La teoría de la relatividad
cuestiona radicalmente las clásicas concepciones del
tiempo y del espacio. El nóumeno es, para la física
atómica, una estructura matemática, que se deduce
indirectamente de la experiencia. La teoría cuántica
hace revisar nuevamente la noción de causalidad.
Finalmente, con el correr del tiempo, la razón práctica
no se detienetanto en las consideraciones éticas, cuanto
6Jean-Paul Sartn:>, CriticadeIII rllzóndialéctica, p. 154. Véase Cario Augusto
Viano, "La razón, la abundancia y la creencia" en Crisis de /Il razón (México:
Siglo Veintiuno Editores, 1983), pp. 306-307.
'Weiner Heisenberg eltamina la idea kantiana de ratio. La investigación
científica rresume que, al percibir un evento, existe un hecho previo que
produce e primero siguiendo alguna regla. ¿Es legítimo aplicarestecriterio
a la física atómica? El conocimiento contiene la incertidumbre que surge de
la interacción entre el núcleo y el resto del mundo. Los conceptos kantianos
son condiciones de la ciencia, con un limitado campo de aplicabilidad.
Nunca será posible que la razón pura alcance alguna verdad absoluta. La
ciencia moderna realiza el paso del realismo metafísico al realismo práctico
(Physicsllnd Philosophy ["New York: Harper and Brothers, 1962], pp. 80-92).
49
en la efectividad técnica, en la línea de la razón
pragmática actual.
Tal vez hoy sea más evidente la mentalidad
dominadapor lapreocupaciónprácticacomorespuesta
a necesidades concretas. No cabe duda de que las
condiciones sociales o materiales han conducido al
hombre a fijar su mirada en la autonomía de las
realidades terrestres y enla solución deproblemas muy
específicos e inmediatos. Ahorano vamos aexaminar el
asunto relativo al grado de determinación que ejercen
las llamadas infraestructuras materiales sobre los
cuadros ideológicos. Perosí sabemosque, por lomenos,
a partir del Renacimiento se da un viraje continuo, en
casi todos los saberes, hacialo particular y dinámico. En
la cultura occidental se fragua un modo de pensar muy
a tono con la nueva racionalidad tecnológica.
Algunos preferirán insistir en el hiatus o salto
cualitativo que media entre el saber de corte clásico y lo
que en este ensayo bautizamos con el nombre de
"tecnociencia". Sin embargo, y aun reconociendo la
nobleza de ciertos saberes, creemos que el proceso del
supuesto conocimiento racional no es unívoconi lineal.
En la síntesis del dinamismo racional se registra,
ciertamente, la observación de la regularidad de los
acontecimientos y la relación efectiva entre las cosas.
Luego sigue un proceso dialéctico y cíclico, enel que se
integran elementos teóricos y prácticos. De esta forma
es posible concebir uncontinuumque vincula10técnico
a la ciencia y a la filosofía.
Esta perspectiva supone un cambio radical en los
planteamientos epistemológicos. Cuando el
movimiento se estudia como un proceso yno como un
hecho.entonceslas preguntaskantianas tambiénentran
encrisis. Las epistemologías tradicionales aceptaban la
imperfección de las ciencias, pero miraban el
conocimientoadquirido comoalgo estático, es decir, se
50
situabande golpe subspecieaetemitatis. Semejante actitud
noes exclusiva de las grandes doctrinasfilosóficas. Iean
Piaget esgrime el argumento de que los científicos
cayeron en la misma desgracia:
... durante mucho tiempo el pensamiento científico
creyó haber conquistado un conjunto de verdades
definitivas, aunque incompletas, lo cual permitía
preguntarse de unavez parasiempreenquéconsiste
el conocimiento (... ); incluso ciencias tan recientes
como la sociología o la psicología, si bien no han
podido presumir de un saber muy firme, tampoco
han vacilado, hasta estos últimos años, a la hora de
atribuir a los seres humanos, y por tanto a los sujetos
pensantes, objeto de su estudio una "lógica natural"
inmutable como quería Cornte (quien a pesar de su
ley de los tres estados insistía en que los
procedimientos de razonar eran constantes y
comunes paratodoeellos),oinvariables instrumentos
de conocimiento."
Según el agudo análisis de Miguel A. Quintanilla, la
cienciaes uno de los grandes mitos denuestros tiempos.
Esta veneración se traduce en la ascendencia social del
científico, el prestigio de las asignaturas vinculadas a
las ciencias naturales y, sobre todo, en el tabú de un
ámbito casi sagrado de la actividad humana. Sin
embargo, hablar sobre la mitificación de la ciencia no
equivale a menospreciar las virtudes de un método que
ha beneficiado a la humanidad.
"lean Piaget, PsiwlogÚl y epistemoJOgÚl (Barcelona: Editorial ArieJ, 1979),
p. 8. En una interesante controversia COn Lakatos, Kunh YPopper, Piaget
defiende la hipótesis de una cierta continuidad entre el sujeto "natural"
precientíñco y el sujeto científico. Suponemos que esta hipótesis debe de ser
un anatema contra la "ruptura epistemológica" de Gastan Bacbelard. Dice
Piaget que a partir de la continuidad funcional, "se puede afinnar una
generalidad mucho mayor de los dos caracteres que hemos reconocido en
todo conocimiento científico: una inconsciencia relativa de su propio
mecanismo y un devenir continuo en su construcción". (Psicogbtesis ehis!OrÚl
th 14cienci".(México: Siglo Veintiuno Editores, 1984), p. 244).
51
La concepción positiva de la ciencia supone un
dogmatismo donde el saber se identifica con el
conocimiento absoluto, definitivo. El concepto de
ciencia, afirma Quintanilla, no es algo dado de una vez
portodas,sinoprecisamentealgoquehayquecoIlStruir.
Para lograr ese propósito, es necesario superar ciertas
concepciones ideológicas, imágenes que atribuyen a la
ciencia notas fantásticas, a saber, infalibilidad,
objetividad y progresividad absolutas, neutralidad y
autonomía.
El mito de la infalibilidad de la ciencia incluye las
siguientes ideas: la verdad científica es absoluta y
definitiva; el conocimiento científico es total y seguro;
por consiguiente, las predicciones científicas son
infalibles. Pero el tiempo, maestro inefable, se encarga
de desengañar alosconstructores de supuestossistemas
definitivos del mundo. La mecánica newtoniana
sucumbió ante la fuerza gravitante de la evidencia.
La geometría euclídea ya no goza de carta de
exclusividad. Las ciencias sociales también sufrieron
las consecuencias de la corriente mitificadora.
Recuérdese, por ejemplo, la pretendida demostración
de la necesidad del socialismo (Engels).
"Paradójicamente, hoy el mito de la infalibilidad está
muy desprestigiado en las ciencias naturales, donde
nació. Sin embargo, en las ciencias sociales se sigue
manteniendo a veces de forma dogmática" ."
La historia de la ciencia nos indica que en la
evolución científica hay múltiples errores, retrocesos,
modificaciones... Por otro lado, la certeza es más una
actitud de carácter subjetivo que una nota intrínseca de
la ciencia, pues ésta carece de un medio para
proporcionar un conocimiento cuya certeza esté
"Miguel A. Quintanilla, "El mito de la tiendaN, en Dicciun"rio th filoso-
fía contempor67U'tl (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1976), p. 67.
52
garantizada. El criterio de la falibilidad o falsabilidad
de K. Popper contribuye a desmontar el mito de la
irúalibilidad. No obstante, él también cae en un nuevo
mito: el de la objetividad y el progreso absoluto del
conocimiento científico.
Enningúnmomento pretendemos negar la relación
entre los conocimientos científicos y la realidad, y el
progreso de esarelación. Pero sí cuestionamos el sentido
absoluto de una sola objetividad posible y una sola
línea de progreso. ¿Existen otros parámetros de
objetividad y otros criterios de progreso diferentes?
Dado que la ciencia es una representación del mundo,
habría que justificar la objetividad de esta creencia. Un
mismo fenómeno puede recibir interpretaciones
diferentes, avaladas por correspondientesverificaciones
jurídicas. Tampoco es plausible elcriteriodel consensus
o acuerdo de los científicos: se trata de un argumento
sociológico, relativo. En cuanto al progreso, faltan las
garantías a priori de que un derrotero determinado sea
el más adecuado.
El mito de la neutralidad corre igual suerte al
apoyarse sobre algunos prejuicios que desfiguran el
verdadero rostro de la ciencia. La postura radical de
esta concepción mítica postula la dedicación exclusiva
de la ciencia a los hechos independientes de las teorías.
Asimismo, entre el dato fáctico y los valores se levanta
una gruesa pared de cal y canto. Ahora bien, la filosofía
de la ciencia ha acorralado últimamente la tesis del
neutralismo ingenuo al adelantar la causa de estos dos
principios casi axiomáticos: no hay hechos sin teorías,
ni ciencia sin valores.
M. Bunge ha insistido en la naturaleza de la propia
cienciacomo un valor o unsistema devalares. w Conste
'"Mario Bunge, Materialismo y ciencia (Barcelona: Editorial Ariel. 1981)
pp. 141-154; E/iea y cienCÚl, 3a ed. (Buenos Aires: Edílorial Siglo Veinte.
1976). En otra oportunidad analizaremos la tesis de Bunge sobre la relación
53
igualmente la dimensión axiológica de la metodología
científica considerada como un sistema normativo
donde deben prevalecer la verdad, la sinceridad. En lo
que mira ala ontología o cuestiones últimas, el lenguaje
científico apunta hacia la existencia de determinadas
entidades, de un mundo real.
Finalmente, ¿hasta qué punto hemos de aceptar la
autonomía de la ciencia y su poder determinante o
primacía con respecto a otras esferas de la vida social?
El mito de la autonomía y de la primacía está
emparentadocon una visión idealista de la sociedad: la
idea como un motor del sistema social. La respuesta a
la pregunta depende de la ubicación del esfuerzo
científico en la superestructura o en la infraestructura
de las comunidades humanas. El estudio del carácter
institucional e histórico de la ciencia arroja un
diagnóstico realista de su lugar relativo enla compleja
red de las fuerzas sociales.
3
La matemática, la lógica y la física debieron revisar
sus posturas absolutistas. Aunque Piaget protege su
espaldacondeclaraciones deneokantianos, deP. Natorp
y de T.5. Kuhn para sostener que el conocimiento no es
un estado y queel método lo es todo, debemos tomar en
consideración que el proceso se cristaliza, y existe un
[undamentum in re. Ahora bien, la cristalización resulta
provisional, al margen de la validez de los paradigmas
de Kuhn, y la constituciónde lares parece cada vez más
indeterminada. Por otra parte, Piaget ha puesto de
manifiesto, a través de investigaciones empíricas, la
continuidad entre las formas correspondientes de
pensamiento analítico y sintético.
teoríaclentlñca-tecnoiogta, verdad-eficacia (cfr. delafisica(Barcelona:
Editorial Ariel, 1982]. pp. 20, 26; Lainvestigación científica[Barcelona: Editorial
Aríel, 1969J, parte m.)
54
El hecho de que la fuente de todo conocimiento
remita al nivel mínimo de las acciones, la continuidad
de las formas de pensamiento y la importancia de la
estructuración que procede por medio de equilibrios y
auto-regulaciones progresivasnos persuadende que el
aspecto funcional es unfactor imprescindible a la hora
de ponderar la nueva racionalidad técnica, o mejor, la
nueva dimensión delaracionalidad enclave técnica. La
técnica pretende someter a razón, en un cálculo
asegurado, todo 10que está a disposición. Los modelos
tradicionales de conocimiento se sienten impotentes
ante las complejas estructuras de un mundo cada vez
más complicado. Es necesario poner orden en este
complejosistemaintegrado por componentesnaturales
y artificiales. (¿Hastacuandoseráválidatal distinción?)
Elmétodocibemético, por ejemplo, proponeunaespecíe
de"trialéctica" para sustituir la antigua dialéctica de lo
real y lo racional, del ser y el pensamiento. Los tres
términos serían: lo real, lo racional y lo funcional. El
último fungiría de mediador entre los otros dos.
Actualmentela construccióndel modelo eficaz aparece
como algo intermedio, como puente entre dos orillas
hasta entonces tan distantes que era preciso quedarse
en una (la del sujeto: el idealismo) o en otra (la del
objeto: realismo). n
¿Será una exageración decir que la filosofía de la
técnica ha trastornado la técnica de la filosofía? En todo
caso, percibimos serias implicaciones epistemológicas,
pues se modifica la tensión sujeto-objeto, conocer-ser.
Quizásse agranda la grietaentre lafísica y lametafísica,
mientras se organizan las piezas de una metafísica
montada sobre otros postulados. Si el cientificismo se
empeñó en explicar y fundamentar toda la realidad y
todo el hombre, el tecnismo no se instalará en una
"Abraham Moles y Andrés Noiray, NEl pensamiento técnico
N
' p. 519.
55
verdad absoluta, a no ser ésta: funcionar, y funcionar
con la máxima eficacia. Más que emular la actitud de
Prometeo, la ratio tecnológica parece desembocar enel
nonplusultradeSísifo. El primero ridiculizó alos dioses
y hurtó el fuego del cielo. Fue encadenado a una roca
sobre el monte Cáucaso, donde unbuitre se alimentaba
diariamente de su hígado, El segundo, al terminar su
vida desordenada, fue castigado a llevar una pesada
piedra a la cima de una colina; la piedra rodaba cuesta
abajo inmediatamente que él alcanzaba la cúspide. A
pesar de todo, Homero llama a Sísifo "el más astuto de
los hombres". Irónicamente, la astucia y el artificio
proceden de la misma raíz etimológica. La pregunta
que late en nuestra mente es la siguiente: Si la razón
eficientese convierte enla razóndominante, ¿agonizará
el hombre en la noria del eterno retorno, en una
funcionalidad sin trascendencia? Poniendo entre
paréntesis la escatología religiosa y la teleología
especulativa, ¿cuál sería el plus ultra de la racionalidad
técnica? El hombre creó la técnica a imageny semejanza
de suinteligencia. Los profetas demal agüerocomienzan
a temer que el proceso tome un giro a la inversa, es
decir, que la técnica re-cree al hombre, que del modus
aperandi pasemos al modus cognoscendi y luego al modus
essendi artificiales.
Mas he aquí que larazón tienemuchascaras. Un día
sucumbe en profunda crisis; otro día se levanta de las
cenizas, más resplandecienteque antes. Ayer fueamicus
curíaede la civilización artificial, mañana será abogada
del diablo. Afirmar que la razón ha acompañado los
avances tecnológicos nosignificaquelasdiversas formas
de racionalismo aboguen por el conocimiento técnico-
científico. Hayopinionesquesostienentodolo contrario,
es decir, que los racionalismos del siglo XX se han
configurado como formas de crítica a ese tipo de
conocimiento. Carlo Augusto Viano señala que "el
56
tema de fondo de esta critica podrá ser indicado en el
tipo de especialización y de clausura propio del
conocimiento científico ( ... ) El recurso a la razón se
configura. por eso, como intento de hallar horizontes
más amplios en los cuales insertar el propio saber
científico". 12 En este sentido la razón se ubica en un
contexto de creencia y finalidad. De nuevo brota una
cuestión básica: el fundamento de la razón y la razón
del fundamento. Precisamente, Heidegger escribió un
libro intitulado VomWesendes Grundes. A pesar de que
Grund significa fundamento o principio, el título de la
versión inglesarezaasí: The EssenceofReasons. Este dato
es sugestivoyaque vincularazónyfundamento, si bien
Heidegger trata aquí mayormente del concepto de
"mundo". El mundo heideggeriano no equivale a la
totalidad de las cosas, sinoa aquello que les da medida,
propósito y validez en nuestros esquemas. Por eso se
remonta críticamente al arjé aristotélico, según lo
expresado enla Meta.física. En el análisis aristotélico de
la palabra arjése enumeranlas diversas clases de lo que
llamamos comúnmente fundamento (Grund): los
principios relativos a que un ser es, a qué es y a su
verdad. A la clasificación anterior Aristóteles añade la
división de las causas: material, formal, eficiente y
final." Es interesante notar que, en tiempos de
"Cario Augusto víenc, "La razón, laabundancia y la creencia", enCrisis
de /Qrezón. p. 322. Según víano, el racionalismo de base histérica ha visto en
la ciencia moderna el froto de una época particular y de una estructura
sccíoeccncecca. el racionalismo de base naturalista lareduce al extravío de
la idea de naturaleza como proceso; las teorías del horizonte teórico general
encuentran en ella un ClllIO particular de fonnas de saber más generales.
"Aristóteles, }ktufisia¡, trad. Patricio deAzcarate (Madrid: Espasa-ealpe,
S.A., 1972), pp. 99-100. Hemos seguido más de cerca la traducción de
Heidegger. Irn la versión castellana los principios son el origen de donde se
derivan o la existencia, o el nacimiento, o el conocimiento. Heidegger vierte
estos tres términos de una manera más a tono con los matices originales:
..... des Grund des Was-seins, des Dass-seins und des wahr-seíns." (VOl!
Wesm des Grundes [Evenston: Northwestem University Press, 1969", p. 4).
Patricio de Azcárate cita a Asdepio paca indicar que la palabra principio
tiene una acepción más general que la palabra causa. En general,. Aristóteles
57
Aristóteles, se llamaban también principio las artes y,
entre ellas, las artes arquitectónicas. La palabra
arquitectónica debe entenderse en toda su extensión
etimológica que alude al arjé y a la tektosine e incluye a
la misma ciencia política. La arquitectura sería el
principio del hacer. Igualmente inspirador es el dato
relativo a la familia filosófica de teknóo. La teknogonía
abarca todo lo concerniente al parto, al alumbramiento,
a la procreación. Idéntico significado encontramos en
tekno-poiéo. Pero advirtamos que aquí se emplea otra
palabra que no habíamos examinado en otro ensayo,
cuando intentábamos vincular la técnica con la poiesis
griega. Si unimos estos verbos conlos verbos afines a la
arquitectura-tektaínomai: carpintear, construir, hacer-
tenemos entonces la tónica de la producción como la
describe Aristóteles en la Metafísica (Lib. VII, Vll). Bien
seapor obra dela naturalezao del arte, siempretopamos
con un hacer concreto que implica una causa eficiente.
Aristóteles denomina creaciones (poieseis) a las
produccionesque no sondela naturaleza. Sinembargo,
a la producción del hombre se le da el nombre de pro-
creación, cosa que sereflejaenellenguajecomúngriego
(v.g. teknopoiéo).14
emplea indiferentemente estas palabras. Tam¡;lOcc;' estaba
satisfecho con la distinción de las cuatro causas ( Anstoteles hat sích auch
nichtbei den 'víerUrsachen' alsnucaufgerafften beruhigt. ..", M. Heidegger,
Ibid., p. 6).
"José M. Pab6n, DicciotUlrio Griega-EsprJñoI (Barcelona: Biblograf. S.A.,
1978), p. 578. Se nos antoja interesante el hechode que la palabra"artesano"
sea punto de convergencia o terreno común de kkhney fdnóo.
i5 Immanuel Kant, Kritik der mnm VmllJ.njf. A 322 "Al5o ist der
trarezendentale Vemunftbegriff keín anderer als der von der r:ottllitaf
lkdingungm zu einem gegebenen Bedingten. Da nun das Unbdingfe allem
die Totalitiit der Bedingungen mOglich macht, und umgekehrt die Totalitiit
der en jederzeit selbst unbedingt ist, so kann ein reiner
Vemu . überhaupt durch den Begriff des Unbedingten.. 80Íem er
einenGmn der Synthesis des Bedingten enthiilt, erklirt werden." Gtado
por M. Heidegger, Von We:;en des GnuuIn, p. 66. Heidegger cree que la
tRscendencia,. entendida a su modo, es el ámbitodentro del cual podremos
confrontar el problema del fundaml'nto: "Die Tnaswrdmz ist derrIrach del"
58
Este breve excursus no debe distraernos de la
cuestión sobre el fundamento de la razón. De ninguna
manera, ya que desde los albores del pensamiento
occidenta11a técnica mira, por unlado, a los principios,
Y, por el otro, a la praxis. Ciertamente, la búsqueda del
príncipium ratíonie nos eleva a alturas lógicas y
metafísicas. No obstante, también nos obliga a penetrar
en el humus de las realidades cotidianas, pedestres.
Leibniz hace descansar el principio de la razón sobre la
natura veritatis. ¿En qué consiste la naturaleza de la
verdad? De no encontrar un criterio definitivo y firme
entraremos en un círculo vicioso o en una fuga ad
infinitum. ¿Cuál debe ser la suprema instancia crítica?
Más alláde la conjunciónentre unsujeto y un predicado
están las condiciones reales del sujeto y del predicado.
Kant previó este escollo en la Crítica de larazón pura al
proponer el concepto transcendental de la razón, es
decir, el concepto de la totalidad de las condiciones de
un condicionado dado. Puesto que el incondicionado
sólo hace posible la totalidad de las condiciones y, a la
inversa, puestoque la totalidad de las condiciones es en
sí incondicionada, unconcepto puro de la razón puede
ser explicado generalmente a través del concepto del
incondicionadoencuantoeste contiene un fundamento
de la síntesis del condicionado."Kant quiso salvar, por
medio dela idea, la unidadsistemática del conocimiento
y la pureza de la razón, dejando la referencia del datum
alasuerte del entendimiento. Lahistoriasehaencargado
de revisar radicalmente el idealismo trascendental de
Kant.
Bezirk, innerhalb dessen das Problem des Grundes sich muss antreffen
lM5en
R
(Ibid., p. 32). Aunque sea difícil creerlo, Hegel, a quien muchos
identifican con el dimax de la especulaCión idealista, tachó de puramente
intelectual el conocimiento ineficaz de Kant y levantó sus armas filosóficas
a favor de la razón consciente y eficaz (Enciclopedia de las ciencias filosójials
(Mb:ico: JuanPablosEditor, 1974], pp296-297; DiePluienomenologiedesGeistes,
V<J7'rnk, en Siiml/idre Werk.., Jubilaumsausgabe von H. Glockner, vol. II, pp.
50-51; Fmommologill delEspirifu [Mbico: Fondode Cultura Económica,.1966], p.36).
59
Mientras tanto, seguimos tras las huellas de la
suprema instancia crítica, aunque ya no se hable de la
virginidad de la razón. Corremos tras la utopía de un
saber absoluto, no en virtud de especulaciones
filosóficas, sino penetrandoeficazmente enlos micro y
macroelementos del universo; y, sobretodo.observando
el paso concreto del hombre a 10 largo de la historia.
Dicha observacióndescribe una razón que se configura
gradualmente en procesos semejantes a la bio-
retroacción. Muchos inventos nacieron de la imitación
de la naturaleza: v.g. la fotografía, la congelación, la
transportación aérea... Distingamos, por consiguiente,
la razón fundante de la razón eficiente. La primera se
sitúa en el espacio de la creencia, enel sentido profano.
La segunda recoge los esfuerzos del hombre
encaminados a lograr unos resultados específicos
empleando unos medios efectivos.
La dimensión de la racionalidad que se ubica en la
creencia apunta hacia un saber que contiene nece-
sariamenteensísupropiajustificación. Laracionalidad
tecnológica, alacorta o a la larga, tambiénse apoyaráen
un pensamiento que le confiera legitimidad. Sin
embargo, ese pensamiento se nutre de su propio
desarrollo siempre abierto a nuevas posibilidades. Las
potencialidades estánorientadas de alguna manera en
la dirección de la evolución más que en una teleología
propiamentedicha. Consecuentemente, le repugnauna
metafísica petrificada, ya que lo que pueda llamarse ser
queda expuesto a una continua transformación. La
misma evolución pemanece supeditada a la dialéctica
de la producción técnica. Los factores de la técnica
estarán, probablemente, muy atentos a los factores
pragmáticos y a las presiones inmediatas, sin "cum-
putare" fundamentaciones metafísicas. Las críticas y
reflexiones exógenasabriránuncampoderacionalidad
más amplio a la mera efectividad del homo technicus.
60
5
Esta profecía arranca del paradigma de las ciencias
positivas. Estas no podían satisfacer las exigencias de
un saber que es a la vez saber verdadero, certeza,
creencia. Si la verdades el correlatodel completocarácter
racional de la protodoxa, de la certeza de la ciencia,
como señala E. Husserl, entonces el camino hacia el
saber absoluto cruza por predios ajenos a las ciencias
positivas. La ciencia, encambio, alenriquecer supropia
metódica, contribuye a ensanchar el trabajo de la esfera
del pensamiento simbólico.
las ciencias devienen lo que son, fábricas de
proposiciones preciosas y prácticamente útiles, en
las que se puede trabajar como obreros y como
técnicos descubridores, a las que, encalidadpráctica,
se puede llegar aun sin una íntima comprensión,
entendiendo de ella, en el mejor de los casos,
simplemente la racionalidad técnica. 16
Tememos que Husserl haya sido demasiado optimista
ensuapreciaciónde las"fábricas de proposiciones". La
racionalidad de la técnica se ha complicado
enormemente, y el abismo entre ciencia y técnica se
esfuma incesantemente en aras de la tecnociencia. El
pensamiento teórico suele juzgar la constitución de la
actividad tecnológica. Ahora la conciencia irrumpe en
los lugares más recónditos para desvelar los secretos
del pensamiento teórico. En otras palabras, la técnica
J:lusserl, relativas" Unll jenumenologúl pum Y" Unll filoso-
Júz fmollU:1lolog¡aJ.ill (Me:xICO: Fondo de Cultura Económica, 1962), par. 18.
Cario Augusto asevera que, con la crisis del positivismo, se disuelve
el círculo entre gIoball'5 de la hisloria y su marcha por unlado, yel
desarrollo la cienCia (en Comte) o de la cosmología científica (en Spencer)
por el otro. Se abren entonces d05 alternativas: 1) la ciencia es considerada
de técnica y utilitaria,. disponible para muchos fines
2) la es la forma de racionalidad que corresponde al punto
antl!rior, pero preasamente por ello depende de una forma particular de la
SIJI:il'dad.IacapililIistaoindustrial.", rLafilZÓflolaabundanciay lacreenciort, p.324).
61
pretende descifrar los mismos resortes íntimos de la
racionalidad. El cerebro ya no es una esfera misteriosa,
separada de los filósofos por una gruesa pared de
huesos y especulaciones, sino una intrincada"central
eléctrica" cuyos proceso afectan las funciones del
aprendizaje, la personalidadylas emociones. "La única
función que s610el cerebro puede realizar es aprender.
La deducción parecía inevitable: probablemente existe
alguna relación entre el aprender y la actividad física
que únicamente se encuentra en el cerebro: sus ritmos
eléctricos"."
Laracionalidadtecnológicapretendeserunasíntesis
englobante, más que una racionalidad vicaria o una
tercera alternativa entre el hombre y la naturaleza. El
modus technicus amplía los horizontes, modifica las
relacionesentre el hombrey el mundo, y de los hombres
entre sí; influye igualmente en los modelos de
aprendizaje y en las condiciones del conocimiento.
Evidentemente, esta racionalidad no procede por vía
machina excoeío. ni en una perspectiva lineal. Más bien
responde a un patrón semejante al "cierre categorial"
de G. Bueno. La técnica, como la ciencia, surge en
continuidad con operaciones anteriores, a partir de las
cuales se ha logrado construir un cierre.
Gilbert Simondon superó el análisis tradicional de
las etapas de la técnica al proponer un esquema más
orgánico.vSimondon distingue tres edades: la de los
elementos (siglo XVII!), la de los individuos técnicos o
máquinas (siglo XIX) y la de los conjuntos (siglo XX).
Por el momento, nos ocuparemos de la tercera edad,
que es cuando se verifica la independencia de las
máquinas, el control y la regulación de su funcio-
"W. Grey Walter, nla actividad eléctrica del cerebro", "n FísiC41 y quimiC41
de 1" vi¡J,¡ (Madrid: Alianza Editorial, 1969), p. 282.
lIGilbert Simondon,. Du moded'e;ristena des alljects techniques(Faris: Au-
bier-Montaigne, 1958).
62
namiento. El sistema funciona eficazmente gracias a
una relación orgánica entre las partes y el todo. La
automación es un paso adelante respecto de la
automatización, donde la función es única e invariable.
La clave hermenéutica del proceso consiste enalcanzar
uncontrol que garantice la economía y la eficacia. Pero
también se dan unas consecuencias laterales muy
interesantes. "A medida que aumentan la complejidad
y la integración de los conjuntos, se ve disminuir
progresivamente la distancia que separaba, a juicio de
los filósofos de los siglos pasados, la materia de la vida,
y la vida de la conciencia; la máquina, del organismo
biológico, y a éste del organismo social, por unlado, y,
por otro, de los comportamientos 'inteligentes' o del
pensamiento' " '"
Vivimos en una época de confluencias
impresionantes, mientras, paradójicamente, larealidad
sepulverizaenconcepcionesgranularesysubatómicas.
En un tiempo de totalismos orgánicos y, frente a la
ultraespecialización, se impone una"ciencia sintética".
Hay varios criterios de clasificación, o mejor! de
organización que quieren explicar el denominador
común de los diversos ensamblajes. La cibernética
representa una revolución frente a la clásica
configuración de las ciencias. Al igual que otras
tendencias actuales-signos de los tiempos-aquella
persigue una constante racional en las relaciones
constitutivasdelas organizaciones. Este conatoholístico
no respeta las fronteras de las clasificaciones
tradicionalesde reinos, saberesomaterias. Su aplicación
arropa todo tipo de organismo: mecánicos, biológicos,
sociales.
Para los propósitos de este ensayo, 10 más
significativo de la teoría cibernética es que utiliza la
19Abraham Moles y Andrés Noíray, "El pensamiento técnico", p. 509.
63
analogía como método de investigación y como
principio de razonamiento. A. Moles y A. Noiray han
explicado claramente este método de una ciencia que
tomapor objetoloqueescomúnatodos losorganismos,»
Consideramos que la teoría cibernética guarda en su
seno una de las vertientes más ricas y vulnerables de la
ratio tecnológica. Ricas, porque su construcción de
modelos de objetos abre nuevas alternativas a la
intención de introducir orden en un sistema complejo.
Vulnerables, porque puede ser peligroso desentenderse
de la naturaleza de los órganos o partes de un todo.
Siempre cuelga, cual nube amenazante, la tentación de
reducir los fenómenos biológicos y sociales a un sutil
panmaquinismo, hipotecar el sentido del universo a la
efectividad de simulacros.«
La analogía estructural o funcional como nueva
clave gnoseológica se vale de un modelo que a su vez
establece un diálogo entre la explicación racional y el
objeto. La noción de simulacro no es una novedad en la
ciencia. La novedad radica en que el pensamiento
fenomenotécnico acentúa el elementofuncional y traza
uncírculo de exclusiónen torno al mundoensí mismo.
La verdad de las construcciones analógicas y el sentido
del mundodependende la eficaciadel modelo. Eficacia
y perfección, dos palabras de una misma raíz, son los
valores de un saber resueltamente pragmático.
Lapreocupaciónde la ciencia de las máquinas no se
conforma con rehacer idealmente lo real, ni con
integrarse en él en vez de descomponerlo, sino que se
esfuerza por hacer realmente lo ideal. La construcción
de dispositivos caracterizados por una gran capacidad
de adaptacióny plena autonomía es un testimonio de la
ruta ascendente de ese nuevo reino de la complejidad.
"'Ibid., pp. 51()..520. El estructuralismo contemporáneo muestra ciertos
vínculos con el pensamiento técnico cibernético.
uIbid., p. 517.
64
La noción de complejidad, medida universal del
universo tecnológico, revela una dimensión esencial
del lagos, no ya como fuerza racional que suscita
obediencia (Fedro 253 d-e; Eíica aNicómaco, 1, 13, 1102 a
27-1103 ai), sino como justificación de la distinción
entre la totalidad y las partes en el mundo de los
organismos. Todavía está en pie la búsqueda de la
proporción, del criterio de semejanza yconstancia para
neutralizar la complicación en la etapa actual de la
evolución.
Lamachinaspeculatrix, la machinaphilosophíeaytantos
otros artificios que rayan en la ciencia ficción son
acercamientos a una ordenación o computacióndonde
estructura y función se funden enobjetivos específicos.
Hubo una época cuando las bibliotecas podían
almacenar, de un modo más o menos organizado, las
conquistas del ingenio humano. Ese mismo ingenio ha
debido crear ordenadores supereficientes para
computar y poner a disposición de la sociedad la
inmensa reserva de los conocimientos humanos, enun
lenguaje apto para expresar la renovación del universo
artificial. Si la complejidad era la medida del universo
tecnológico, la información es la medida de la
complejidad. G. Simondon compara la teoría de la
información con el energetismo termodinámico,
correspondiente a la primera revolución industrial, La
información, que es el pensamiento tecnológico de la
era de losconjuntos, tiene uncontenido eminentemente
reguladoryestabilizador. Lamáquinadebesuexistencia
a la organización y a la información; como la vida y con
ella rechaza el desorden y la nivelación que anula el
cambio. La máquina es instrumento al servicio de la
vida, de la energía y de la estabilización del mundo.
Una visión optimista como la de Simondon supone, a
nuestrojuicio, unlocusrationismásamplio quela miopía
del simple maquinismo. Ha deser así porquelavocación
65
de totalidad de la razón no se limita a ponderar la
efectividad delascreacionesadMe. Al contrario, se lanza
a examinar las consecuencias más amplias de la
complejidad, sabiendo que los sutiles artefactos de la
macro y microtécnica trascienden o traicionan los fines
originales. Asimismo, parece "razonable" calcular los
imponderables psicológicosy sociales de la tecnociencia
y disminuir el margen de irracionalidaddelos sistemas.
Si se desea poner ordenenel nuevo cosmos, noconviene
desordenar al ordenador principal.
6
Ahora que nos asomamos al campo de la
preocupación moral, vemos que el nuevo pensamiento
técnico se presenta como una versión ontológica y
gnoseológica de la ética utilitarista. Por supuesto, no
deja de plantear cuestiones de carácter ético, Sucede
que los conceptos de bien y de mal son sustituidos por
los binomios eficacia-ineficacia, éxito-fracaso,
consecuenciafavorable-eonsecuenciadesfavorable,etc.
La teleologíadecuñoclásico tambiénsufreuna profunda
revisión. La acción apunta hacia ciertos objetivos, pero
se descartanlosfines existentes ensí como algoabsoluto.
Los objetivos hacen referencia a otras etapas en una
jerarquía de niveles, identificándose con la función. Lo
importante, en última instancia, es la organización
científica de los medios y los fines.
En ningún momento estamos insinuando un
expediente de neutralidad en lo que concierne a la
ciencia o a la técnica. Ni siquiera es necesario recurrir a
la realidad institucional de la llamada tecnocracia para
detectar las implicaciones axíológicas. En la misma
contrastaciónde teorías se produce undesplazamiento
sutil del es al debe. Antes de pasar a la lógica de
contrastación, permítasenos aludir a la ratio de la
tecnocracia, SegúnjeanMeynaud,latecnocracia"trouve
66
son fondement initial dans le culte de I'efficacité qui
traduitle souci d' obtenir le maximundes résultats pour
le minimumd' efforts. Cette attitude (... ) implique une
grande confiance dans le valeur du raisonnement
expérimental POU! la solutiondes problems sociaux". 22
La tecnocracia, en el mejor de los casos, estaría en las
antípodas de la burocracia. El gobierno fundado en la
técnica pretende organizar racionalmente todos los
elementos del organismo social para conseguir la
máximaeficacia. Elideal delaeficaciano es impugnable
perse. El aspecto contestable sería la falta de controles
superiores, los parámetros o la definición de la propia
eficacia y la tentación de crear un superorden o una
superrazón sin referencias ulteriores. Es redundante
insistir enlacargadevalores que inyectanlas sociedades
a la actividad tecnocientífica.
Anteriormente cuestionamos la neutralidad de las
ciencias. Algunos conceden que haya una relación
externa y unilateral entre la ciencia y los valores. La
relación iría de los valores a la ciencia, pero no a la
inversa. Como la ciencia en sí misma no crea valores,
nunca trascendería a la región deontológica. Aquí es
donde acudimos a la lógica de la contrastación. J.
Muguerza, M. Bunge y M. Quintanilla han tratado de
relativizar la antinomia entre el es y el debe, es decir, la
exención deontológica de la ciencia.
J. Muguerza revisa el esquema de la lógica de la
contrastación partiendo de la lógica de la explicación
científica, la lógica de la predicción científica y la
"Jean Meynaud, La tech"'x:ra/ie: mythe o.. Tea/ile? (paris: Payot, 19(4), p.
8. Nos extraña que J. Meynaud considere el razonamiento técnico
comorfecteur d'objectívité et d'fmpartielité". El atribuye a la ideologí¡¡ la
selección de los objetivos. Debemos matizar este juicio y preguntar hasta
qué punto se dan la objetividad y la imparcialidad en la totalidad del
fenómeno. ¿No depende la objetividad de la ontología, y ésta, de la
fil000fia?Tampoconooconvence famarcada distinci6nqueMeynaudestablece
ciencia y lécniD. (Ibid.• p.l9).
67
aplicación tecnológica de la ciencia. Nos interesa
particularmente el tercer miembro de la tríada. La
aplicación tecnológica de la ciencia se suele presentar
como una variante del esquema de la explicación
científica. ElterminusaquoesunacontecimientoA,como
objetivo que se desea conquistar, y la teoría T que
proporciona un conocimiento basilar con respecto a la
producción de A La tecnología crea las condiciones C
que, obedeciendoalos presupuestosteóricos, permitirán
alcanzar el objetivoespecífico. Por ejemplo, si queremos
calentar un gas y conocemos la teoría cinética de los
gases, construiremosunaparato quecree lascondiciones
apropiadas. En este caso de aplicación existe un
enunciado normativo:
T=C--+A
A es deseable (como objetivo de la acciónde alguien)
Constrúyase C
La conclusión práctica - Constrúyase C - "es desde
luego un mandato, no una declaración, pero su
fundamento no residesóloenT(puramentedeclarativo),
sino enla conjunción de Ty 'Aes deseable' siendoaquí
ya este último un enunciado valorativo." '"La lógica de
la tecnología parece excluir, por consiguiente, el paso
axiológico. Ahora bien. el esquema de la contrastación
nos remite a un valor meta-eientífico fundado en la
misma necesidad de la contrastación. Aunque,
lógicamente, la teoría es independiente de lanecesidad
de contrastarla, "desde el punto de vista de la realidad
material de la investigación científica T y 'es preciso
contrastar T soninseparables, de lo contrario Tnosería
"'Migue1A.Quintanilla,
rontemporúne¡¡, p. 75. Téngaseenmenteque el SIStema industriabubvíertede
forma radical la lógica de la investigación científica y de su apliolci6n (cfr.
Ibid., pp. 79-81).
68
una teoría científica, sino, por ejemplo, una expresión
poética, mística, etc"." Esto significa que T es en la
prácticainseparablede " Constrúyase e": paracontrastar
T es preciso que C. La ciencia crea normas; y los valores
científicos son internos a la ciencia y consecuencias de
ella.
Nos percatamos, entonces, de lafunciónascendente
que ejercen la acción y los procedimientos operativos
en la misma esencia de la ciencia, por no decir en toda
la cultura Occidental. Precisamente, aquí resultapatente
uno de los signos más importantes de la. crisis de la
razón clásica. La contrastación, el empeño de verificar
los problemas mediante la acción, abona el terreno de
una nueva forma de racionalidad que pasa cada vez
más por la mediación de la técnica. "La disolución de
las formas jerárquicas y del orden absoluto de las
verdades, propias de la racionalidad clásica, pasa por
ese acercamiento del saber desde un plano elevado y
sublime al de las actividades intelectuales de los hombres
que sonespecificadas por los procedimientos efectivos
de lascircunstancias a través de lascualeslasformas del
saber son practicadas, construidas y vividas." z;
El interés se ha desplazado desde las categorías
teoréticas y abstractas hacia la disponibilidad
pragmática de los objetos. De ahí la importancia de las
referencias extraintelectuales, las pruebas de realidad,
las representaciones simuladas y las pruebas de
contrastación.Ensuma,larazóneficienteseabrecamino
"¡bid. Se colige que la técnica puede servir de instrumento de
contrastacíón a la ciencia y es un elemento indispensable de ésta. En la
es posible que la técnica sea el puntode partida de la investigación.
QuIenes reducen la ciencia a la técnica ven en la primera un de
racionalización dominado por el desarrollo técnico que a su vez dependerá de las
"",:""idadcs de la industria y por lo tanto la ciencia habrá perdido su primacía"
(lb,d., p. 79). Como sabemos, ésta no es la Unica manera de proclamar la primada
de la praxis.
"'Aldo Gargani,. Hlntroduceión
w
, en Crisis <kla nzuin, p. 32. En cuanto a la crisis
de la imagen clásicade la racionalidad _ imaginación dirigida a disciplinar la
InvestigacióndentmdefOl'lJ1aliideaJesaJn5Umadaseirrevoaol>b,.prec:ortitituidas
cmno estructuras naturak...- véase lbi<L p. 34..
69
hacia el sancta sanctorum de la ciencia y de la filosofía.
¿Será unsimple paradigmaal estilo de Kuhn o uncierre
categorial? ¿Se trata del último paso de una razón
decadente o la antesala de grandes horizontes de
libertad? El hombre anhelará imponerse a lo diferente
y extraño, en una captación totalizante y sistemática.
Los idealismos filosóficos son sacrificados paula-
tinamente en aras de una racionalidad tecnológica.
III
LA MÁQUINA: PERSPECTIVAS
FILOSÓFICAS
Aberauchdannmaren die Apparate eher
Teile unseres menschlichen Drganismus
als Teile deruns ungebenden.
Natur. W. Heisenberg.
(Aun los aparatos técnicos serían
primero parte de nuestro organismo
humano como parte del mundo que
nos rodea.)
1
La licencia lingüística se acerca a los límites de 10
tolerable. Hoy se habla de las "máquinas filosóficas"
para denominar a aquellos aparatos que se o c u p ~ de
una parte de pensamiento heurístico. Sinofuera porque
la filosofía es una etiqueta anchay ambigua, tildaríamos
de exageradoe irrespetuososemejante adjetivo. Más de
un filósofo se habrá escandalizado al saber que un
homeostato ha sido elevado a la categoría de machina
philosophica. Un caso menos escandaloso es el de la
machina speculatrix, un robot cuyo propósito consistía
en estudiar los efectos de la detección y la posibilidad
de una porción de tejidos cazaobjetivos en el cerebro.
Suena por doquier el tópico de la llamada inteligencia
artificial.
Así que, encuanto nos descuidemos, ya estaránlas
máquinas en los umbrales de las actividades
intelectualesmássublimes. Y,alainversa, ya los filósofos
71
handedicadolargas páginas a desentrañar los elementos
esenciales del maquinismo. Algunos, como Heidegger,
consideranquela consecuenciamás visible de la esencia
de la tecnología moderna -idéntica a la esencia de la
metafísica moderna- es la técnica de la máquina. Son
afirmaciones graves, pues los artificios creados por el
hombre entran de alguna manera enla configuracióny
constitución de las cosmovisiones.
Lamáquina-mekhane-se define comúnmentecomo
un artificio para aprovechar, dirigir o regular la acción
de unafuerza. Esta definiciónparecesimple eincompleta
cuando contemplamos las ramificaciones de la técnica
contemporánea y la finalidad ulterior de los aparatos
máseomplejos. Aveces es difícil trazar Ialíneafronteriza
entre máquinas, herramientas e instrumentos.
Conocemos libros de texto que clasifican a todas las
herramientas bajo lacategoria de las máquinas simples:
palancas, planos inclinados, cuñas, tornillos, ruedas,
ejes, poleas, engranajes. Asimismo, hay instrumentos
que responden a las características del maquinismo.
Tampoco debemos olvidar las máquinas operadas por
la fuerza muscular. La herramienta se identifica,
etimológicamente, con los instrumentos de hierro. El
sentidolatoy original de máquina abarcalas siguientes
connotaciones: ingenio, invención, medio, camino,
recurso, remedio, fabricar con arte... Tal vez podamos
recoger en una nota esencial y restringida los rasgos
comunes a todotipo de máquina, desde las más simples
a las más complejas: un arte-facto útil para ampliar la
obra del hombre.
Examinamos esta sencilla definición en sus partes.
Decimos"arte-facto" para indicar su carácter artificial.
La máquina es un artificio creado por el hombre, es
decir, manu-facturado directa o indirectamente. La
palabra "útil" se refiere al alcance pragmático del
aparato, para distinguirlo de las obras de arte
72
propiamente dichas. Esto no implica que las máquinas
carezcan de cualidades artísticas o que no entren en la
elaboracióndel arte. Algunas puedeninspirarexquisitas
experiencias estéticas o convertirse en piezas de
exhibición en un museo. Pero esa no es su función
primariaoriginal. Finalmente, empleamos Iafrase u para
ampliar laobradelhombre" conlaintenciónde acentuar
el aspecto complementario de los artefactos. Los
sentidos, las extremidades y las facultades mentales de
la persona humana sólo llegan hasta cierto punto
tornando en cuentalas limitacionescongénitasyespacio-
temporales. Por 10tanto, necesitainstrumentos capaces
de ampliar su actividad en todas las manifestaciones.
La ampliación de la obra humana incluye su
perfeccionamiento y su posible transformación
retroactiva.
Las herramientas y las máquinas contribuyen a
modificar el ambiente en beneficio -¿o perjuicio?- del
ser humano. En ciertos casos se pasa de la modificación
a la transformación radical y a la creación de un medio
artificial. Es insuficiente hacer funcionar las fuerzas
mecánicas de la naturaleza gracias a la organizaciónde
ciertas piezas relativamente resistentes. Es necesario
además crear aparatos de investigación, de
almacenamiento de conocimientos, de mutación y
perfecionamiento de la realidad.
En lo que respecta al desarrollo histórico de la
máquina, debernos adelantar varias observaciones. En
primer lugar, corno bien ha demostrado Lewis
MUITÚord, la máquina no nació ex nihilo a raíz de la
revoluciónindustrial. Por lo menos, la sociedadeuropea
occidental vio los albores del maquinismo desde el
comienzo del segundo milenio de nuestra era. En
segundo lugar, son muchas las condiciones sociales y
reorientaciones ideológicas que preceden y siguen al
alumbramiento tecnológico. Los nuevos inventos
73
suponen y, a la misma vez, favorecen un cambio de
mentalidad realmente amplio.
Leprogrestechni.que,eneffet,nemodifiepasseulment
les conditions du travaíl, il transforme aussi ses
résultats, et par conséquent, les faits économíques,
ceux-ci bouleversent á leur tour la vie de l'home.(...)
lemachinisme modífíe les condi tions traditionnelles
de vie, directement, par et dans lavie professíonnelle,
índírectement, par et dans la vie economíque.' (En
efecto, el progreso técnico no sólo modifica las
condiciones de trabajo, sino ademássus resultados y,
consiguientemente, los hechos económicos; estos
últimos, a su vez, trastornanla vida del hombre (...)
elmaquinismomodificalas condiciones tradicionales
de vida, directamente, por y enla vida profesional, e
indirectamente, por y en la vida económica.)
El maquinismoes, pues, responsable de tantos cambios
en los ámbitos económicos, profesionales yexistenciales.
Trae además una revolución en la cosmovisión y en el
lugar que ocupa el sujeto humano. El método técnico
más refinado tiende a disipar los factores subjetivos,
particularmentelos caprichos oprejuicios del yo. Quizás
no exageramos al afirmar que la simbiosis entre el
hombre yla máquina va configurando un medio nuevo.
Si queremos entender el papel protagónico de la
máquina en la civilizaciónactual, conviene discernir la
propedéutica cultural que precedióa su advenimiento.
De acuerdo con L. Mumford, la ciencia física del
siglo xvn desnudó al mundo de los objetos naturales y
orgánicos. La abstracción y el aislamiento equivalían a
la muerte de los organismos reales o por lo menos a la
'Jean Fourastié, M11chinisme el birn-itre (Paris: Les Editions de Minuit,
19(2), pp. 11-12. También cambia, por supuesto, la imagen del mundo.
Durante los primeros siete siglos de la existencia de lamáquina se trastornan
las categorías del tiempo y del espacio (cfr. Lewis Murnfocd,. Technia; Ilnd
CiviliulUm [New York: Haccourt, Brace and Co.,19341 pp. 12-14).
74
cesacióndel funcionamiento efectivo. Los herederos de
este desiertocreado por la ciencia moderna se vieron en
la necesidad de poblar el mundoconnuevos organismos
ideados para representar las nuevas realidades de la
ciencia física. Así se abre un espacio holgado para las
máquinas, las únicas que "completely met the
requirements of the newscientific method and point of
view: They fulfilled the definition of 'reality' far more
perfeetly than living organism". >
Esta postura da por sentado que la cosmovisión
mecanicista fue una condición previa que permitió la
hegemonía del imperio de las máquinas. La tesis de
Murnford es aceptable siempre y cuandomantenga los
resortes ideológicos del mecanicismo arraigados en
unas circunstancias materiales muy reales. En todo
caso, la máquina discriminó contra las cualidades
secundarias y se convirtió en paradigma de las
cualidades exclusivamente primarias, calcando una
falsificación de la naturaleza. ¿Regresamos hoy tras las
huellas de las cualidades secundarias por los caminos
artificiales? La conquista de la naturaleza no es un
sometimiento simple e ingenuo, sino una re-
construcción o re-síntesis a partir de las descom-
posiciones realizadas por el pensamiento.
2
El asunto es más serio aún. Setrata dela reconquista
del mismo medioforjado antiguamente por el hombre.
Analicemos un ejemplo literalmente"doméstico". Las
'Lew;s Murnford, Technics and Civilizali01l, p. 51. En la página 59 aparecen
contexto social e i.deológico d-:l maquinismo: -creee-
makmg: space regularity: burgeoís
order: technical devtces: prolestant Inhibjtícns: maglCal explorations: finally
Ihe order, accuracy, and .c!arity of the physical sciences
therns-:Jves'". Aquiel mezcla actividades y movimientos sin ningún
orden Jerárquxo. En la págma 70 Mumford hae una sugestiva comparación
entre la ciencia Yel mundo conceptual de los físicos del siglo XVII.
75
moradas antiguas eran concebidas mayormente como
abrigos, es decir, techos queservíanderefugioyamparo
a los que vagaban a la intemperie. Todavía las casas
conservanestafunción. peroapenas nos damoscuenta.
El hecho se hace conspicuocuandoluchamos enmedio
de una tempestad o quedamos a merced de los
elementos.
Aparentemente el domicilio moderno relega a un
segundolugar la finalidad de refugio. Tomaprecedencia
el conjunto de aparatos y objetos que co-habitanconlos
usuarios de lacasa. La incorporación deestos artefactos
hacen del hogar un centro de actividad, es decir, una
gran máquina.
Hace poco tiempo que un sector de la humanidad
logró escapar del ritmo de vida impuesto por las
estaciones. Gracias a las condiciones creadas
artificialmente por el hombre - luz, calefacción,
refrigeración y otras - la casa es un microcosmos que
goza de cierta autonomía. Los gruesos muros de las
casas antiguas eran una defensa contra el frío y los
intrusos, pero entorpecían las posibilidades de la vida
intelectual. A este propósito J. Fourastié sostiene que
"la premiere conquéte du machinisme est celle du
Verre á vitre. (... ) Seule la technique der verre avitre a
pu résoudre le dilemme et ouvrir nos demeures
nordiques ala lumiere, sans laquelle il n' est point de
civilisation écrite"» (la primera conquista del
maquinismo es aquella relativa al vidrio o cristal. (...)
Sólo la técnica del cristal ha podido resolver el dilema
y abrir nuestras moradas nórdicas a la luz, sin la cual no
se da la civilización de la escritura). Ciertamente, los
climas de tipo mediterráneo favorecieron, enel pasado,
la civilización intelectual, pero sería una enorme
exageración atribuir mayormente a las ventanas de
'lean Pcureetíé, .MWúnisme et /1im-itn, pp. 199-200.
76
cristal la ilustración de los países fríos. Las culturas
meridionales también están endeudadas con las rutas
del comercio y otras hipotecas del progreso material.
Por otro lado, la presencia indiscreta del sol puede
atrofiar la vida intelectual
Indudablemente, el maquinismo ha provisto una
base sólida para asegurar el avance de la civilización,
para neutralizar la fragilidad humana. (R. Descartes,
pensador robusto y aventurero, sucumbió ante el
invierno de Estocolmo). Sin embargo, esta apreciación
noes más que unprimer acercamiento. El pensamiento
técnico detectaunreino absoluto, totalizante queabarca
tanto al hombre como a la naturaleza, sustituyéndolos
y colocándolos en relaciones hermenéuticas. El medio
antropotécnico elaborauna síntesis enlaque se integran
el yoyel mundo. Ene! capítulo"Técnicayracionalidad"
habíamos distinguidotres etapas enla evolucióntécnica:
elementos, máquinas y conjuntos. En la edad de los
elementos sobresalen las herramientas y los
instrumentos del taller. El hombre es el centro del
progreso que se verifica paulatinamente en los
elementos. Lamáquina cancela el antropocentrismo, al
conquistar cierta autonomía como individuo técnico.
Finalmente, la edad de los conjuntos establece la
interdependencia de las máquinas¡ se acentúael control
y la regulación de sufuncionamiento. Paradójicamente,
los artificios que negaron originalmente las realidades
orgánicas, dan lugar a un tejido muy semejante a un
organismo. Este fenómeno escapa a las clasificaciones
vulgares del desarrollo de la técnica. No basta con
descubrir las características externas de los autómatas
en comparación con las herramientas y las máquinas
más heterónomas. Unanálisis realista penetra hasta las
configuraciones sistemáticas deunoscomponentes que
entran en juego de variables fundadas en estructuras y
funciones. Las partes puedenvariar sufuncionamiento
77
según el estado del conjunto y la finalidad propia. El
paso de la automatización a la automación puso en
escena la obra de los conjuntos integrados, allanándose
el camino entre la materia, la vida y el pensamiento. La
complejidad y la integraciónsonclaves hermenéuticas
enla llamada civilización tecnológica. "El concepto de
complejidad es, pues, esencial en la civilización
tecnológica, ya que el horno faber ha desplazado
lentamente su papel desde la fabricación de objetos
unitarios, hechos a mano, a la idea de ordenación o
combinación de partes simples, de elementos cuyas
propiedades trascienden de sí mismos: el todo es más
que la suma de las partes".'
En el siglo XX convergen las condiciones idóneas
para edificar una especie de"sistema modular". Es la
época dela ultra-precisióny de los moldes quepermiten
garantizar la unidad en la diversidad. Semejante
novedad de los objetos técnicos resulta patente desde
los juguetes infantiles -rtransformers"- hasta los más
complejos juegos combinatorios. Junto a esta nota de la
tecnología moderna percibimos la tendencia cada vez
más compulsiva de invertir la relación entre tamaño y
eficacia. Aunque el factor cuantitativo sigue ejerciendo
cierta fascinación en la psicología del hombre comúny
corriente-¿hombrecomúnycorriente?-, pierdevigencia
el dicho popular "Barco grande, ande o no ande". A la
verdad que los medios de transportaciónmasivaexigen
cierto volumen, pero el núcleo de la maquinaria se
reduce vertiginosamente. Tantoenlas máquinas bélicas
como en los aparatos electrónicos la funcionalidad se
mide en proporción inversa al volumen del objeto. No
sólo se reduce el tamaño de las piezas o circuitos, sino
que también se simplifican los procesos complicados,
gracias a nuevos métodos y materiales. Si la naturaleza
'A. Moles, T r o r í ~ de los objetos (Barcelona: Ed. Gustavo Gil, S.A., 1975),p. 36
78
humana tiene horror ante el vacío, la razón eficiente
siente náuseas ante el despilfarro en la consecución de
los fines.
Posiblemente fueronantimonias corno éstas las que
inspiraron las reflexiones de Pedro Salinas en torno a
los procesos técnicos. Decía Salinas, irónicamente, que
tales procesos, "complicadosy abstrusos siempre, hijos
detantoytanprofundocavilar,serematanenresultados
de tal sencillez que recuerdan a juegos de infantes".' Si
bienla técnicaes unesfuerzo para ahorrar esfuerzos, no
por eso debemos concluir que los resultados son
necesariamente sencillos. Por lo menos, éste no es el
caso de las supermáquinas contemporáneas.
Curiosamente, los mismos juegos infantiles se han
tecnificado y ya no son tan siropIes comoantes. La obra
deSalinascontiene abundantes pistasfenomenológicas,
aunque revestidas de poesía y bajo una gran armazón
ética. Nadie le restará valor a los planteamientos éticos
y sociales de la técnica, en línea optimista o pesimista,
pero creemos que se ha dedicado poca tinta a analizar
el fenómeno en sí. Las actitudes ante el instrumental
mecánico, sean románticas u optimistas, revelan una
cripto-inteligencia de la realidad técnica, es decir, una
concepciónimplícita de la civilizaciónde las máquinas.
De lo anterior se desprende la urgencia de una
fenomenología delas máquinas, particularmente delas
relaciones entre éstas y el hombre. No obstante, hemos
de aclarar desde un principio que, dada la complejidad
del maquinismo actual, esas relaciones no se limitan a
un esquema lineal hombre _ máquina -enaturaleza,
corno si sólo existieran dos reinos y un intermediario.
Yadijimos que el reino de las máquinas tiende a revisar
lPedro Salinas, Labambaincreíble(Río Piedras: Editorial Edil, 1970), p. fó.
A juicio nuestro, esta obra condensa las consecuencias de la irrupd6n de lo
sobrenatural en la supuesta panacea racional de la tecnocracia, y encuentra
el sufrimiento en la misma raiz del ser humano.
79
los términos de la dialécticayaadelantarnuevas síntesis
englobantes. Igualmente, en el capítulo "Técnica y
fenomenología" presentamos distintos modelos de la
inserción de la máquina en el mundo del hombre o de
la inserción del hombre en el mundo de la máquina.
Considerando la rica variedad de máquinas y las
diversas modalidades de la relación mecano-
antropológica, es prudente rechazar un paradigma
absoluto o primario.
3
Apesardequeeldesarrollotecnológicoestáflechado
hacia la total autonomía de la máquina, relevando al
sujeto humano de ser un del mecánic?,
sería ingenuo pensar que exíste una independencia
entre el maquinismo y las concepciones
Cadamáquina, o mejor dicho, cadacategona mecánica,
dicta las pautas de una percepción fenomenológica
particular. La relación entre el y la
varía, dependiendo de la constitución específica de
cada artificio. Varía también el tipo de inserción en el
mediocreadopor la máquinaparticular, yla proyección
hacia el mundocorno tal. Claroestá, el mundocorno tal
se confunde cada vez más con la tecnosfera.
Las máquinas estánrecortadas segúnel patrón la
precisión y del cálculo, pero los vínculos entre sujeto
y los instrumentos mecánicos no son
diáfanos, sino existenciales y ambiguos. Las rrusmas
relaciones humanas, mediatizadas a través de tantos
aparatos, sufren alteraciones por lo. menos a.
fenoménico. Es preciso aludir también a las impli-
caciones axiológicas y SOCiológicas. El ejemplo del
teléfono no deja de ser un tópico obligado. A fuerza de
uso, el invento de la comunicacióna distancia perdiósu
carácter novedoso. Sin embargo, no son muchas las
personas que conocen perfectamente los mecanismos
80
que permitenllevar la vozhumanadeunconfínal otro.
En otras palabras, el invento en sí sigue siendo una
maravilla que se perfecciona incesantemente.
En un segundo acercamiento, notamos que la
comunicación telefónica produce diversas reacciones
psicológicasy hasta físicas. Algunos deploranlafrialdad
de este contacto a distancia, la presencia de un intruso
mecánico. Otros sienten más confianza detrás de la
mediación telefónica y se adaptan profundamente al
medio a través de una especie de bio-retroacción. Con
los cómodos aparatos sin hilos y ajustados a la cabeza
se esfuma parcialmente la tematización. Más aún, la
tendencia apunta haciala eliminacióndel instrumento,
convirtiéndose el entorno en un espacio de
comunicacióntotal que incluyeciertogradode presencia
visual del interlocutor. Se quiere dar la impresión de
que la distancia es una ilusión, al igual que las
imperfecciones de la tele-eomunicación.
Así entramos al planofenomenológico. La cercanía
de la voz o de la imagen implica un cambio en nuestra
experiencia del espacio. Es evidente que la experiencia
realizada a través de la meditación instrumental
contrastará de alguna manera con la experiencia del
sentido desnudo. En los casos semejantes al teléfono
que suponen el uso de un aparato intermediario se
verifica en una doble vertiente. Por unlado, tenemos la
extensiónyla amplificación de la experiencia, gracias al
alcance extraordinario del instrumento. Por otro lado,
el proceso es más pobre, pues influyen factores de
reducción y transformación ajenos a la experiencia
ordinaria. Reiteramos la observación de que el
desiderátum de la técnica consiste en minimizar los
efectos de reducción y perfeccionar inclusive el datum
de la experiencia ordinaria.
Si pasamos delcampoauditivoal visual, se repite la
constante de la transformación del espacio como
81
distancia. La historia del telescopio y del microscopio
es muy reveladora al respecto. El telescopio sirve para
acercar a nuestra vista los cuerpos celestes que se
encuentran a una distancia considerable. En cierto
sentido, es un macroscopio, ya que su objeto suele ser
enorme. Visto a ojo desnudo el objeto puede ser
microscópico o invisible. El microscopio, en cambio,
endereza su objetivo hacia entes diminutos que se
encuentran a distancia muy corta del observador. En
ambos casos se registra un cambio tanto en el terminus
a quo como en el terminus ad quemo Por medio del
instrumento surge una mutación en la aparente
superficie del objeto y en la aparente posición del
observador."
Refutamos la opiniónde que aumenta la necesidad
de instrumentos más grandes y poderosos, y la secuela
de limitaciones reduetivas que este fenómeno acarrea.
Sí, se multiplicó el poder de las máquinas, pero la
deles" 1"
calidadtiendeaconcentrarseenmo e os compac os ,
a pesar de lo que sostiene algún autor. Hay campos de
investigación, como la astronomía, que por su rrusma
naturalezarequierenaparatos gigantescos. Sinembargo,
elmismoprogresodelacienciahodiemasehaencargado
de confeccionaruntelescopioabasedepequeños espejos
sincronizados. Siempre se impondránlas exigencias de
un tamaño deproporciones razonables, pero la potencia
dependerá fundamentalmente de la combinación más
inteligente entre materiales y métodos a la luz de
"Don Idhe ha insistido en el hecho de que a cada cambio
corresponde uncambio noético. Esto leconducea afirmarqueIasconfuslOnes
de la filosofía contemporáneau concemingsw:h
fantasies over'brain transplants' and the lile make, my pomt of vjew,
a serious calegocy mistake which fails lo take ¡nto accou.nt. th"e
phenomenological evídence al the reductive side of instrwnent mediebon .
Imd Praxis [Dordrechl-Boslon: D. C"omJ':'lnY'
1979}, p. 23).ldhetambién critica la tendencia CIentífICaa reducir la
ñsica" a la realidad medlatjzada porel instrumento y estructurada en micro-
macro categorías (Ibid, p. 22).
82
refinadas fórmulas científicas. Los primitivos
ordenadores ocupaban todo un salón. Hoy son
máquinas más discretas sobre mesas o en lugares
inconspicuos. Tampoco simpatizamos con el parecer
de que prevalecen las reducciones unidimensionales
enlos procesosfenoménicos del maquinismo moderno.
Sin menoscabar la dinámica amplificación-reducción,
se dan conatos de representar la realidad ensumáxima
expresión sensorial y hasta de corregir las imper-
fecciones de la llamada naturaleza, es decir conatos
multidimensionales y ultracósmicos.
Paulatinamente se sustituyen las fragilidades del
sujetohumano por máquinas perseverantes, efectivas y
exactas. Ahí está la fotografía con su ojo artificial. Una
vez logrado el enfoque, que también puede ser
predeterminado, obtenemos un resultado palpable y
duradero: una representación de los objetos. Mientras
el ojo natural almacena sus imágenes intangibles en la
"ideoteca" del cerebro, la máquina fotográfica prescribe
una nueva iniciativa para el sujeto y produce cierta
visión de la realidad. El fotógrafo enmarca la realidad
de unamanera diferente, conla intenciónde captarla en
unmomento dadoy fijarla parasiempre. Eneste proceso
hay margen para la obra artística cuando imperan
factores formales afines a la estética.
4
Nuestroanálisisestaría trasnochadosi permaneciera
en la fotografía bidimensional y estática. Ultimamente
la representación plana ha sido superada por el
holograma: Una imagen tridimensional creada con la
luzláser.Seguramente,laobradeDennisGabor,Emmet
Leith y [uris Upatnieks será perfeccionada. Nos dejan,
empero, uninvento paradigmáticoenel quese integran
varios frentes de la física. La holografía está más cerca
del sonary del radar que de la fotografía. Gracias a la
83
pureza de la luz del láser surge una onda luminaria de
un solo color. No es nuestra tarea describir los detalles
técnicos de la holografía. Sólo deseamos hacer constar
sus interesantes implicaciones enel arte y enla ciencia.
En el proceso de la fotografía tridimensional resulta un
dato muy curioso: la homogeneidad de la información
sobre toda la película. En otras palabras, podemos
captar la totalidad de la imagen a través de un pedazo
que se desprenda de la placa de la película.
Esta visión sinóptica a partir de una parte del todo
nos recuerda, encierto sentido, la fenomenología de la
circunspección. Enel análisis de los utensilios Heidegger
insiste enque el mundo no es la suma o clasificación de
los entes. La totalidad precede a cualquier individuo o
sección como la condición de posibilidad de dicha
parte, y esta última es el medio próximo para descub:ir
la totalidad. En el registro de la escena holográfica
desdeuna pequeñaventana, se impone unaperspectiva
determinada que no excluye a ningún componente del
universo observado. ¿Procede la memoria del cerebro a
la manera de la captación holográfica? Esta pregunta
ocupa la atención de algunos científicos en las ú l t ~ a s
décadas,al igual que el uso de las memorias holográficas
en los ordenadores. Finalmente, el arte cuenta con
nuevos métodos para superar el escorzo tradicional, y
la cinematografía se enriquece notablemente con los
hologramas integrales y parlantes.
A riesgo de caer en trivialidades, la filosofía debe
mirar con ojo avizor las conquistas más sutiles de la
tecnociencia. La circunspecciÓn, en el sentido literal,
arroja un inventario novedoso encuanto a los rasgos y
cambios de los objetos. Imaginemos por un momento
las consecuencias fenomenológicas de una exposición
múltiple y prolongada de las cosas ante la paciente
precisión de máquinas hipersensibles. Ya la astrono-
mía y demás ciencias se han beneficiado grandemente
84
de los instrumentos bidimensionales. Los modernos
hallazgos relativos a la combinación foto-objetos
prometen ricas perspectivasy prospectivasneo-ópticas.
Digamos entre paréntesis que tales resultados son
modestos encomparaciónconla intima penetraciónde
lamicrofísicay la bioquímica. Araíz deestapenetración
secuestionarealmente elcarácterabsoluto de conceptos
tales como objeto, cosa, substancia, estado!A lo sumo
se pensaría en conjuntos organizados, cuyos
componentes son dinámicos y cuyas "partículas
elementales" ni siquieraconservanla permanenciani la
identidad.
Si la cultura informa la percepción, entonces la
técnica contemporánea configura gradualmente la
perspectiva ideológica de nuestro siglo. Fue Merlau-
Ponty quien creyó ver una relación entre la percepción
y la "metafísica".s Cosa curiosa, nuestracultura giraen
tomo a la luz, la imagen y la vista. Recordemos la
prioridad gnoseológica de la visión en Aristóteles, los
diversos iluminismos e ilustraciones, el auge de la
óptica y la teología de la luz. Según Santo Tomás,
" ... nam "theos', quod secumdum Graecos Deum
significant, dicitur a 'theaste', quod est' considerare' vel
'En un pasado no muy lejano surgió una controversia sobre la naturaleza
"real" del electron: ¿Es una partícula o una onda? Algunos científicos
propusieron el principio de complementartded para conjurar dicha
contradicción. Este principio essemejanhe a la doctrina medieval de la doble
verdad, según la cual hay verdades reveladas que contradicen verdades
filosóficas, pero es necesario aceptar como válidas unas y otras. ¿ Se trata de
una doble verdad o de diversas perspectivas o dimensiones de la verdad?
¿Hasta qué punto descansa la mencionada contradicción en la falta de
precisión del conocimiento actual? J. Roberl Oppenheimer aplica el
principio decomplementaridad a laconducta humana: UTo betouched with
awe or humor, lo be moved by beauty, to make a cornmitment Or a
dehermination, to understand sorne truth - These arecomplementary modes
of the human spirit. Al! of them are part of man's spirituallife. None can
replace others, and where one is called for the others are in abeyance".
("'PhysiCllin theConhemporaryWorld", en Greal essays in 5cíence [NewYork:
The pocket Library, 1957], p. 187).
"Cfr. Maurice Merlau-Ponty, '1"IJe Visible and /he Invisible (Evanston:
Norwesh."m University Press, 1968), p. 212
85
'videre"?' (ttheos', que segúnlos griegos significa Dios,
procede de 'theaste' ,que es 'considerar' o 'ver'). Todas
las gentes, incluyendo a los paganos que admitían un
sinnúmero de dioses menores, inconscientes o ciegos,
reconocían la existencia de uno principal entre todos,
que veíatodolo que sucedíaenel mundo. Las escrituras
cristianas son explícitas al respecto: "Non est ulla
creatura invisibilis in conspectu eius: omnia nuda et
aperta sunt oculis eius" (Heb. 4, 13), (No hay criatura
invisible a su vista, todas están desnudas y patentes a
sus ojos). Nótese la relación semántica entre invisibilis,
conspectu y oculis. La iconografía religiosa, por su parte,
reafirma la primacía de lo visual al representar a Dios
por medio de la figura de unojo. Dígase lo mismo de la
escatología tomista cuando ésta corona la culminación
de la vida enla visión beatífica. Santo Tomás considera
que los griegos expresaron el nombre de Dios con un
término derivado de conocer. Precisamente, existe una
relación directa entre ver y conocer. Sin embargo,
aprendemos a ver en medio de la acción y dentro de
unas estructuras determinadas.
Sabemos que las nuevas generaciones viven
irunersasenlacuIturaaudiovisual yquefrecuentemente
se entrecruzan las experiencias personales y la "visión
cinematográfica" .Aquílas relaciones hombre-máquina
no son simples. El ojo humano y el aparato proyectase
encuentran en la pantalla. La fenomenología de la
visión detecta una modificación enel contenido y enel
procesode la experiencia: " ... inthe cinemathe world of
'magic' has againreemergedasa'normal' phenomenon
of visiono The preferred static entities of the "carteeian'
are replaced there witha new preference for dissolving
and changing images of this magical world (... ) The
'Santo Tomás de Aquino, Summa contra Gentiles, Lib. 1, cap. 44 (Madrid:
Biblioteca de Autores Cristianos, 1952), vol. 1, p. 203.
86
technology oí vision transforrns, while ' extendlng' the
vision oí hirn who sees. The 'objective" attributes oí
space and time take second place to this near-distance
which is made possible through the tubes" .» La
inmediatez delaimagennoelimina ipsojncto la distancia
que nos separa del otro en esta situación artificial. Pero
ya el mundo no conserva la clásica solidez o
inmutabilidad anta el espectador.
Hasta este momento hemos reflexionado
mayormente sobre la presencia de la máquina en la
experiencia humana por las vías auditivas y visuales.
Pero debemos ir más lejos, pues el maquinismo arropa
todos los sentidos y toda la persona humana. Las
máquinas son simultáneamente un telón de fondo, un
entomoyunaparteliteralmente integrada de la realidad
antropológica. Podemos rastrear cierta continuidad
desde el mazo primitivo hasta las naves espaciales,
desde el martillo hasta las máquinas que laten dentro
del cuerpo, desde la palanca hasta la robótica más
atrevida. Un invento resulta ser conspicuoal comienzo
de su aparición, pero luego toma el aspecto de un alter
ego en la existencia común ycorriente. La vivencia yla
expresión del sujeto no se dan desnudas, sino
IODon Idhe, "Visión and en Technics and Praxis. pp. 89-
90. M. Merlau-Ponty ha dicho en la Phinominologie de la percepfion. que la
mirada objetifica cuando toma el lugar de la posible comunicación. Idhe
analiza situaciones novedosas en las que el equipo instrumental akanza
¡;;ranautonomíay es un factor positivo-distinto y separndo---enlainvestigación
o.s. las pruebas espaciales en Marte). También examina los cases en que hay
variantes inducidas por medio del instrumento. En estos casos la mediación
instrumental parece producir una diferente de la visión
natural (v.g. la fotografia con rayos infrarrojos). Finalmente, la fotografía
espectográfic:a de una estrella remota transforma la representación misma.
Aquí se verifica la posibilidad vertical del instrumento con sus consecuencias
hennenéuticas y metafísicas. "The djvisjon of sense (perception) and reason
(hypothetical deduction) positsan ultimate. unsensed unexperienced' world"
as ultimate;and its existence is nol merely that of in prnctice unperreivability,
but of in principie unperceivability. Yet in contemporary technologícally
embodied science, it is precísely what is thought to be unperceivable that is
made present" ("'The instrument as mediator", Ibid., p. 38, cfr. pp.
87
mediatizadas y conformadas por la inmersióncada vez
más profunda en la cultura tecnológica. Sea en el
automóvil, en la luna, en la casa, bajo el mar, en la
oficina, el hombre se viste y se reviste, de alguna
manera, de ese ropaje creado por el modus vivendi
tecnológico. Evidentemente, no basta con afirmar
apodícticamente lo anterior; urge comprobarloa través
de estudios confiables.
Señalarlahuelladelamáquinaennuestroambiente,
en nuestro modo de vivir y de pensar no representa
ninguna novedad. Wemer Heisenberg narra una
leyenda china que nació hace unos 2,500 años. Tzu-
Gung viajaba por las regiones septentrionales del río
Han cuando vio a un anciano que trabajaba en su
huerto. El anciano había cavado una acequia. El pobre
agricultor cargaba agua desde el pozo hasta la acequia,
pero los resultados no eran muy halagüeños. Por
consiguiente, Tsu Gung quiso orientarle sobre un
método más efectivo y fácil para la irrigación: "Man
nimmteinenholzemenHebelann, der hintenbeschwert,
und vome leicht ist. Auf dieses Weise kann man das
Wasser schopfen, dass es nur so sprudelt. Man nennt
das einen Ziehbrurmen?» (Se coge una caña de madera
que gravite por detrás, y que sea liviana por delante. De
esta suerte se puede sacar agua, que solamente brota
así).
Al anciano no le gustó para nada la idea de esta
noria rudimentaria. Había escuchado a su maestro
decir que quien emplea máquinas trabaja como una
"Wemer Heisenberg, Dm;Naturbiiddo heutigen Physík(Hamburg: Rowohll
Taschenboch Verlag Gmbh, 1955), p.16. En elcuentc del labrodory la
el artiñcioseria una plagaespíritual y, porlo tanto, suefectoes parad6jJCaIl\ente
contrario al resultado de la peste en la novela de A. Camus. fuMa una
coincidencia, en algún sentido, en lo que respecta a la neo-cosmovisión. "'y
como lodos ellos, extendéis ahora una mirada nueva sobre los seres y las rosas
desde el dia. en que esta ciudad ha.cerrado sus murallas en tomo a vosotros y
a la plaga. En fin ahora sabéis que hay que llegara lo esenciar (Albert Camus,
LApeste[Buenos Aires: Editorial Sur, s.e., 1974J, p. 80).
88
máquina¡ quien imita a la máquina, cultiva uncorazón
a imagen y semejanza de la máquina y termina por
perder su sencillez. Prostituir la sencillez equivale a
sembrar incertidumbre en las luchas del espíritu: "Bei
wemdie reine Einfalt hin ist, der wird ungewiss in den
Regungen seines Ceistes". Y esta incertidumbre no
cuadra con el juicio verdadero. El anciano conocía los
adelantos del ingenio humano, pero se avergonzaba si
los usaba ("... ich schame rnich sie anzuwenden").
Heisenberg concluye que la narración contiene un
alto grado de verdad porque la incertidumbre en las
luchas del espíritu es quizás una de las descripciones
más adecuadas de la condición del hombre en la crisis
actual. Sin embargo, todavía no se ha perdido
completamente la sencillez de corazón y el ser humano
sigue creandosublimes obras de arte. Después de todo,
la raza humana debe su ascenso al desarrollo de las
herramientas. Si hemos dejado de lado tantos valores,
el pecado no recae sólo sobre la técnica, aunque sí
debemos culpar la rapidez de la explosión tecnológica
del presente siglo: éstano ha permitido unaasirnilación
razonable (" ... nicht die Zeit gelassen hat, sich auf die
neuen Lebensbe-dingungen umzustellen").
5
Los cuentos chinos -sinconnotaciones peyorativas-
son un manantial de sabiduría. Pero hoy los pueblos
económicamente fecundos riegan sus acequias con los
artificios de la técnica, aunque éstaamenaceconeliminar
las acequias y a sus beneficiarios. Por lo demás, si para
el gusto se hicieron los colores, para la perplejidad se
escriben las narraciones. A la leyenda china que revive
Heisenberg, hay quecontraponer la historia dela esfinge,
historia recogida en cierta ocasión por Francis Bacon.
Sumariamente, la leyenda nos habla de una esfinge,
animal fabuloso que moraba cerca de Tebas. Este
89
monstruo atacaba a los viajeros, a quienes les endilgaba
misteriosos acertijos. Si las víctimas no respondían
rápidamentealosmismos,lasdespedazabacruelmente.
Con el propósito de conjurar este mal, los tebanos
ofrecieronla soberanía de suciudad como recompensa
al primero que descifrara los acertijos de la esfinge.
Bdípo, hombre sabio y cojo al mismo tiempo, aceptó el
reto. La esfinge la preguntó qué clase de animal nacía
cuadrúpedo, luego devenía bípedo; más tarde, trípedo;
y, finalmente, cuadrúpedo. El sabio respondió que ese
animal era el hombre, y explicó las razones. Edipo mató
la esfinge y recibió la corona de Tebas. La esfinge fue
exhibida sobre el lomo de un asno. Francis Bacon
también opina que la fábula contiene abundante
sabiduría y que alude, aparentemente, a la ciencia,
particularmente en su aplicación a la vida práctica. La
descripción de la esfinge y las circunstancias que la
rodeancoincideconlas notas dela ciencia: versatilidad,
belleza, rapidez, agudeza, altura, eminencia,
omnipresencia. Dado que la esfinge obtenía sus
misteriosas preguntas de las Musas, hay un lugar para
la meditación y la investigación como mero
conocimiento; cabenla laxitud de la incertidumbre y la
pluralidad de opiniones. Ahora bien, cuandose pasa de
las Musas a la esfinge -i.e. de la contemplación a la
práctica-, entonces se requiereel proceso doloroso de la
acción inmediata, la elección, la decisión. Los enigmas
propuestoscausanlaceracióny distracción de la mente,
si permanecen irresolubles; pero si los desentrañamos,
conquistamos un reino. Hay dos clases de cuestiones
recónditas: una relativa a la naturaleza del hombre;
otra, a la naturaleza delas cosas; y dos reinos respectivos.
Eldominiosobrelascosasnaturales-euerpos,medicina,
fuerzas mecánicas, etc. -es el fin último y propio de la
verdadera filosofía natural. La moraleja de la narración
esconde una critica a la escolástica: " ... content with
90
what it finds, and swellings with talk, may neglect or
spurn the search after realities and works",12
Lapasividad y la verborreaohínchazónde palabras
desdeñaríanel caminohaciala realidady laacción. Con
esta tesis a favor de la razón eficiente, el evento de la
esfingesecolocaenIas antípodas del cuentodel labrador
chino. Son como las dos caras de las moneda
hermenéutica en el campo de la filosofía de la máquina.
Representan, de una manera simple y gráfica, el paso
sutil de la fenomenología a la ética, de10cosmológico a
lo deontológico. Los instrumentos no son necesa-
riamente neutrales, por lo menos en lo que concierne a
ciertas inclinacionesteleológicasque favorecenunestilo
determinado o una dirección particular. Este discurso
se ubica almargen de la doctrina de las causas finales o
del determinismo e incluso de la trillada controversia
filctecnia-misotecnia. En todocaso, siempretoparemos
con las consideraciones éticas, aunque sea para
cuestionar la legitimidad, fundamentaciónymotivación
del planteamiento como tal. Sea suficiente, por el
momento,señalarquelamismaopiniónsobrelarelación
fenomenológicahombre-máquinayaabrelasrutashacia
posturas utópicas o catastróficas.
Supongamos, por ejemplo que en una coyuntura
determinada se impongan los instrumentos ópticos.
Tendríamos un mundo "visual", en detrimento de las
I2francis Bacon, "The Splúm:"", en Great EssayB in Scinlce, ed. Martin
Gacdner (New York: The }>ocket LibraIY, 1957), p. XIX. Al final de la
interpretaci6n de la fábula, Bacon arremete nuevamenteen contra de la pura
especulación. La esfinge fue sometida por un cojo. Esto significa que los
hombres quieren. descifrar rápidamente los enigmas de la esfinge: "" whence
it follows that Ihe Splúm: has the better of them, and instead of obtaining the
sovereignty by !WTb and effécls. they only distraet and worcy their minds
wíth disputlltWm;N (!bid., p:50::. Subrayado nuestro). El pobre Bacon fue un
protomártir, no de las qwrestiones disputllÚ1e, sino de la investigaci6n de un
ffiIl;todo de congelación de alimentos. Murió de pulmonía después de
rellenar de nieve a un pollo bajo el azote del crudo invierno. No todos los
Edipos conquistan reinos; algunos perecen en el proceso de desenredar los
enigmas prácticos.
91
otras dimensiones sensoriales." Igualmente, si
acentuamos la superioridad del "mundo" constituido
por la mediación instrumental, desembocamos en un
realismo instrumental, menoscabando el cosmos
mundano que se reduciría a una especie de reliquia
imprecisa o al santuario de los filósofos. El llamado
mundo real no trascendería los límites mono-
dimensionales más apropiados para inspirar las
especulaciones metafísicas. Lasmáquinasnos presentan
un mundo más complejo y minucioso; pretenden
superar el factor reductivo a través de unas variaciones
que les permiten imitar el espectro de los sentidos
humanos enlas investigaciones. Por otrolado, comoen
el caso de los ordenadores, marcan una inclinación
progresiva hacia un tipo de pensamiento o de
experiencia, a lavez que reorganizan la distribución de
poderes y responsabilidades." En cierto sentido, la
técnica transtoma las bases sociales de la tradición
metafísica y da paso a nuevas actitudes existenciales.
Lapreocupaciónéticatrasciende, pues, las disputas
más comunes y evidentes-v.g. el papel de la técnica en
la guerray enlacontaminación-, paraadentrarse enlos
contenidos y en los métodos más íntimos del
"Cfr. Don Ihde, "Technics and Telos", en Technics and Praxis, p. 46. La
mediación instrumental no sólo transforma la figura y la distancia del
mundo, sinoqueademásel telos latente de las supertécnicas modernas puede
proveer, en parte, el fundamento de investigaciones tan dedicadas como las
relativas a los micro-fenómenos y micro-procesos. Aquí habrla algo más que
una simple aplicación de la leona a la práctica (Ibid., p. 48). En cuanto a las
implicaciones de amplificación-reducción de los ordenadores, vid. ¡bid. p.
57-63.
''Cfr. Albert Einstein, Mi visión del mundo (Barcelona: Tusquets Editores,
1960), p. 254. En la teoría tradicional del conocimiento se suponeque el s.ujeto
recibe las determinaciones y los cambios en el procesa cognosCIhvo.
Contrariamente, en la acción seria el objeto el que recibirla la detenninación
del sujeto. Sin embargo, ¿queda el sujeto completamente libre del sello de la
acción o de la retroacción? Si la admiraci6n movió en un principio a los
hombres a filosofar y dicho asombro les sugirió que la realidad na se agota
simplemente en su dimensión utilitaria. non sequitur que el sujeto esté
impermeable ante las detenninaciones deJa praxis.
92
maquinismo. Es allí donde comienza a perfilarse una
reorientación de la vida y del pensamiento. En todo
caso, todavía la "causa eficiente" de la máquina es el
hombre;aunquesiempresuenanalarmasquenosalertan
sobre laposibilidad de que la máquina haga al hombre.
La máquina causa eficiencia en todos los órdenes, pero
no es una eficiencia absoluta. Los seres humanos y los
artificios secorrigenmutuarnente. Lamaquina prepara
su propia materia a través de procesos sintéticos. Sin
embargo, necesitaunpuntodearranquey una"materia
prima". El hombre le confiere finalidad para sus
propósitos vitales.
Por eso debemos tomar cum mica salis los anuncios
profanossobre eladvenimientode máquinas filosóficas.
A menos que se hable metafóricamente, creemos que
los promotores de la "inteligencia artificial" cometen
abusossemánticos. Todavíanohemossalvadoelabismo
de las reducciones mecánicas, y no es lo mismo batirse
en la computaciónde unjuego de ajedrez que penetrar
con todas las facultades por las tortuosas veredas de la
filosofía. En ambos casos hay computación, pero los
factores y los fautores son distintos. Es posible que la
"máquina filosófica" adquiera carta de ciudadanía a
través de alguna versión de esa escolástica profana que
se denomina filosofía analítica.
N
LA TÉCNICA: CONSIDERACIONES
ÉTICAS
Pourouoi d'aiúeure tant de dédain pour le robot
quant on definit sí complaisamment l'intelligence
humainecommelafacultéde[airedes outils? ... Un
robot modernefait míeux une action humaine. Il
echafne plus réguiierement les actionshumainee, il
est eniiérementfideleasafinalíté.
G. Bachelard.
(¿Por qué, por otra parte, tanto desdén hacia el
robot,cuandodefinimoscondescenmentemente
la inteligencia humana como la facultad de
hacerinstrumentos? ..Unrobotmodernorealiza
mejor una acción humana. El concatena más
regularmente las acciones humanas, y es
completamente fiel a su finalidad.)
1
¿Es la técnica la expreslon más sublime de los
postulados éticos? Son las innovaciones tecnológicas
antítesis de la ética? ¿Gozanlos aparatos artificiales de
un expediente de neutralidad? Tal vez cuestionemos la
legitimidad de estas preguntas. No obstante, son
interrogaciones que insinúan las posturas extremas y
simples de una controversia harto intrincada. Porque
no basta con enfrentar las opiniones de los románticos
a las de los tecnócratas. El tema presenta varias
implicaciones que requieren un examen cuidadoso.
Tanto la ética como la técnica miran a la praxis. La
primera, en cuanto considera aquella dimensión de la
94
realidad atingente a las costumbres y a los hábitos
humanos¡ la segunda, en cuanto procura la máxima
efectividad de la accióna través de los artefactos. Reducir
la ética a su significado etimológico nos ataría a las
concepciones empiristas. Lo ético, por lo menos en la
mente aristotélica, supera el ámbito de la vida práctica
e incluye las virtudes dianoéticas o de naturaleza
intelectual. Las virtudes éticas o de hábito ayudanenla
consecución de los fines políticos, mientras que las
virtudes dianoéticas o de la razón son fundamentales,
a saber, sabiduría y prudencia.
Los fundamentos de la ética están estrechamente
vinculados conla razón, la inteligencia. Nonos extrañe,
pues, que la ética griega identifique lo bueno con lo
verdaderoyloexistente. El tomismo tambiénenlaza los
conceptos de verdad, belleza y bondad. Esta relación
troncal entre el ethos y la aletheia nos hace evocar los
rasgos ontológicos de la tekhne. Heidegger decía que 10
esencial de la técnica no radica ni en la manipulación ni
en la fabricación, ni en el uso de ciertos medios: su
auténticanaturaleza arranca dela invariableestructura
de la verdad que consiste en ocultación-revelación. Se
comprende fácilmente que la tekhne se define
esencialmente en el horizonte de la verdad y del ser.
Aun tomando la técnica ensu acepción más vulgar
de acción eficaz, sería lícito, desde luego, señalar su
parentescoconla verdad. CuandoMarioBungerechaza
uno de los dogmas de la filosofía convencional de la
física sostiene, entre otras cosas, que normalmente a
mayor verdad mayor eficacia. En este pasaje Bunge
intenta refutar la idea de que las teorías de la física no
son más o menos verdaderas o adecuadas, sino modos
más o menos simples y efectivos de sistematizar y
enriquecer nuestra experiencia antes que componentes
de una imagen del mundo. Si bien es cierto, afirma
Bunge, que las verdades alcanzables en la física son
95
relativas y parciales, no es menos cierto que los físicos
usan el concepto de verdad y ésta no es ilusión. En lo
queconcieme alarelaciónentre teoría, verdady eficacia,
observa 10siguiente:
y la eficacia práctica sólo puede ser obtenida al pasar
a lacienciaaplicadaotecnología. Seasimpleocompleja,
una teoría físicano eseficazoineficaz sino más omenos
verdadera. Una teoría groserasi seaplica con habilidad
afines prácticos puede ser tan efectivacomo una teoría
refinada, aun cuando nonnalmente a mayor verdad
mayor eficacia. En cualquier caso la eficacia no es
inherente a las teorías: es una propiedad de los pares
medios-fines; las teorías figuran entre los medios
empleadosenlatecnología, peroes sóloenrelacíóncon
las metas como puede juzgarse su eficacia.'
Sin embargo, para muchos el rendimiento tecnológico
es el criterio para evaluar la verdad que proclama una
teoría, como reconoce el mismo Bunge más adelante. La
verdad precede a la eficacia, peroesta última no deja de
ser un signo elocuente en el campo de la tecnociencia.
De modoanálogo, la ética precede, supuestamente, a la
técnica en cuanto dicta las pautas de la acción
plenamente humana; mas el pensamiento técnico
condiciona los juicios de valor al descubrir nuevas
realidades y modificar las actitudes.
A nivel teórico, semejantes postulados metafísicos
parecen coherentes y sugestivos. Ahora bien, en el
mundo de carne y hueso la praxis tecnológica no sólo
recalcala prioridadde una ratioefficiens, sinoque también
pone en entredicho los conceptos tradicionales de
naturaleza y razón El cambio de conceptos responde
supuestamente a una transformación de la realidad.
'Mario Bunge, Filosafia de lafisica (Barcelona: Editorial Ariel. 1982), p. 20.
96
Kant había desplazado a Dios, la libertad y la
inmortalidad como fundamentos de la razón práctica.
Ensuformalismoéticoquiso establecer el valor absoluto
aprioride los imperativos. Hoy también se pone entela
de juicioel apriorismo moral enaras de una efectividad
concreta y dinámica. Digamos entre paréntesis que la
ética decorte racional no constituyela única alternativa
a la hora de explicar o justificar la conducta humana. La
controversia va más allá de los clásicos binomios razón-
voluntad, autonomía-heteronorrría, forrnalismo-
materialismo. Las posibles salidas a la aporía incluyen
conatos de índole místico-mitológica y radicales
cuestionarnientos de la legitimidad de la misma
pregunta ética.'
Ene! contextodelas premisasanterioresdeberíamos
reflexionar sobre la posibilidad de una éticatécnicay su
enmercación dentro del utilitarismosubrayala primacia
o exclusividad del valor de utilidad. El utilitarismo no
se agota ensu versión práctica, sino que puede abarcar
una teoría axiológica y una metafísica ajustada a su
opción ética. [eremy Bentham traza una línea divisoria
entre la éticautilitariayel utilitarismovulgar. La primera
está ordenada a la reforma de los usos humanos. El
principio de utilidad sería como una conditio sine-qua
nonpara alcanzar los confines de la esencia humana. Sin
embargo, el utilitarismo filosófico de Bentham, basado
en el principio de felicidad, no logró purificarse del
lastre cuantitativoadscritoa la medida de las afecciones.
Gracias a la iniciativa de [ohn Stuart Mill se supera la
computación meramente cuantitativa del binomio
placer-dolor y sus secuelas hedonistas. La insistencia
'Ludwig Schajowicz opone el pensamiento trágico mítico y la filosofía
moral, y presenta las ventajas de una ética fundada en el sentido prístino y
profundo del mythos. Menciona, de pasada, Hla des-almada civilización
técnico industrial, hostila las imágenes" . (MitoyexistenCÚl [SanJuan: Ediciones
de La Torre, 1962], pp. 11-18, 26, 147-219).
97
en el elemento cualitativo y en la superioridad de los
placeres intelectuales y afectivos salva el concepto de
felicidad y la subordinación del medio al fin.
El ethos de la técnica, por su parte, no renuncia a la
preocupación eudemonista, pero la entiende en clave
fundamentalmente pragmática. La bondad radicaenel
funcionamiento eficaz de objetos, conjuntos, personas
e instituciones. Evidentemente, se espera que todo el
mundo salga beneficiado, a corto o largo plazo. Pero a
veces el prurito de eficacia resulta contraproducente, y
surgen casos en los que las innovaciones tecnológicas
complicanla existenciay obstruyenla buenamarcha de
las cosas. El uso de ordenadores enalgunas instituciones
ha traído más desorden que eficacia. Por eso formula-
mos la pregunta de rigor: ¿Seencuentra el defecto en el
aparato mismo o en suaplicación?Puede haber error en
ambas partes. Tal vez el artefacto no refleja el grado de
perfección que se requiere para su Quizás su
uso nose ajusta exactamente al lugar destmado o no ha
sido regulado adecuadamente.
En todo caso, la intención no parte del objeto, sino
de los sujetos que crean, usan y destruyenlos artefactos.
Esto se alega generalmente cuando hablamos sobre los
efectos de la guerra y la amenaza de la contaminación
ambiental. Aquí el ejemplo clásicoy sencillosuele ser la
fabricación del cuchillo. Quien hace un cuchillo puede
responder a varias motivaciones. Aunque haycuchillos
que son armas-sus dispositivos y formas los dela-
tan-, el fabricante, por lo general, se conforma con
venderlos sin importarle su uso hic et nunc. Estos
instrumentos sirven para todos los fines desde los más
plausibles hasta los más siniestros. Existen, empero,
potentes armamentos construidos para
las contingencias bélicas. Los científicos, los fabncantes
y los políticos sabenque tales máquinas sonmortíferas,
pero privan diversos intereses y la esperanza de que
9S
servirán a un fin defensivo y evitarán males mayores.
¿Prevalece, pues, la neutralidad de los instrumentos?
Tarde o temprano el dedo acusador señalará a algún
sujeto responsable en la compleja cadena de las causas
o culpas (aitía). No obstante, las máquinas se van
despojando de su neutralidad fenomenológica, y se
han creado unas condiciones peligrosas en las que
futuras generaciones absorbidas por la tecnosfera
intentarándecir impunemente: [Fuenteovejunalohízo!
Afirmamos lo anterior con la venia de Clément Rosset
amigo de la philosophie tragique y adversario de los
idólatras, i.e. los pensadores que tienden a enjuiciar a
los hombres, atribuyéndoles méritos y faltas.
2
Allende las fronteras de la ingenuidad, la mente
crítica ha de aventurarse a escrudíñar el proyecto
tecnológico en todas sus dimensiones. La técnica toca
las fibras más íntimas de la esencia humana.
Paulatinamente se da a la tarea de analizar la naturaleza
del ser humano para "hacer funcionar" el principio de
la eficiencia. Y, como advocatus diaboli, el filósofo lanza
una pregunta ineludible: ¿Es la eficiencia el criterio
definitivo del ideal ético? Más todavía: ¿QUé criterio
inapelable nos permite responder apodfcticamente a la
pregunta anterior? Para el creyente, la moral religiosa
encuentra su puntode apoyo enla ley divina y enla ley
natural. Ambas proceden de la misma fuente. Sin
embargo, no todos los creyentes de una misma religión
están de acuerdo sobre los imperativos morales de su
credo. ¿Cómo podremos exigir, entonces, unanimidad
de pensamiento en el pandemónium de la filosofía?
Muchas veceses lamisma acción,auxiliadaporlanecesidad,
laqueimpone los criterios axiológicos. Enotrosfrentes más
radicalesseentonanhimnosalainmoralidad, propugnando
su ideario al di ladel bien y del mal
99
De algúnlado debe proceder lamedida que marque
el calibre ético del honro iedmicus, a menosquese prefiera
el riesgo de un juicio imnanente al propio mundo
tecnológico. El anhelo de una regla fiscalizadora delata
los resortes de un racionalismo ético empeñado en dar
con un valor supremo como pará-metro fundamental
de todas las valoraciones particulares. Al mismo F.
Nietzsche, demoledor de las moralidades tradicionales
y promotor de la Heiligsprechung des Lebens o
canonización de la vida, se le ha acusado de semejante
actitud. L. Schajowicz arremete contra los moralistas
filosofantes que nosuelentomar encuentalos conflictos
intramorales y se consideran a sí mismos
"invulnerables":
Algunos deellos creenestarenposesíondeunainfalible
"tabla de valores" - que manejan con la misma
desenvoltura con que el matemático usa su tabla de
logarítmos - para enjuiciar cada situaciónydeterminar
laactitud humanaque lecorresponde. ¡Quéfácilresulta
construir una grandiosa pirámide conceptual con un
supremo valor en la cúspide, al que todos los demás
valores se remontan, dependiendo su rango, por
consiguiente, de su proximidad al! o su lejanía del
summum bonum! Se pretende, entonces, resolver cada
alternativa por medio de una simple operación
aritmética...'
Esta diatriba en contra de la jerarquía axiológica no
exime al autor de proponer la irreductibilidad de lo
sagrado, a tono con su teoría de las iniciativas espiri-
tuales. En última instancia siempre habrá una medida,
aunque lo sea en sí misma y no pueda a su vez ser
"mensurable".
Francisco Ayala acepta el hecho de que la técnica
'Ludwig Schajowics, Mito y eristrncUl, p. 200.
100
moderna acarrea males nuevos. Para probar lo anterior
alude a los vínculos entre aquella y las realidades
negativas de la guerra y el control político-social Tal
vez sea impropio hablar de males nuevos perse. Sería
la proporcióninusitada de riesgoy
bienestar atribuida a los magníficos artefactos de la
generación actual. Como bienobserva el autor, la nueva
técnica agiganta las consecuencias prácticas de las
decisiones humanas, sean éstas buenas o malas.' Por
otrolado, notamos que el maquinismo, en sus orígenes,
empeoró las condiciones de vida de muchas personas,
pero luego benefició a grandes multitudes. Ahora bien,
¿ha progresadola buena conducta de los individuos en
los últimos siglos gracias al desarrollarle la técnica? No
es fácil encontrar una respuesta satisfactoria a esta
El bienestar material no implica nece-
sanamente un auge en la solvencia moral. A veces trae
con:
o
condiciones ambivalentes que suelen
perjudicar la sociedad: v.g. monstruosas megépolis,
competencia desmedida, superficialidad... Si los
técnicos caen en manos de grupos nocivos o
antisociales. aumenta el grado de peligrosidad. Existen
'Francisco Ayala, Tecnología y libertad (Madrid: Editorial TaufUs, 1959),
pp. _84-85. F. A establece una dlCotorrúa exagerada entre el conocimiento
de mdole funclo.nal que procede de la técnica y el conocimiento
fruto .de 1'1 Su concepto de la lécnic<l como un Sélber práctico que
un manel0 adecuado de las fuenas naturales h<l sido superado en
los tiempos. Más adelante dice que el progreso técnico obedece a
leyes objetivas, y <lpenas podría operar la voluntad hum<lna saliéndose de
q.ue aquél contiene en sí mismo, en su probada eficacia, su propia
justificacíón pp. 86: son esas leyes objetivas? ¿Es suficiente
la probada. eficacia justificar el progreso técnico? F. Ayala contrasta el
de la. tecnologl1l y las estructuras políticas inadecuadas, pero ve en
ID eJ><X:a dáslC<l de las nacionalidades y el siglo XIX una de las etapas más
<lrmómcas y fructuosas de toda la historia nbid p -) Qu _< •
'. . \' ., . = . I"",S qwere
acen.tuar la .mcongruenCla entre los esquemas políticos y 1'1 revolución
técmca del SIglo XX. Los tecnócratas norteamericanos perciben el nudo del
problema en el hecho de que Nthe entire se! of economic concepts and lhe
that embody them are simply inadequate to handle a mecharuzed
societyN (Henry Elsner, The Technocral5 [Syracusec Syracuse
Universtty Press,I967} p. 33).
101
muchas maneras de amenazar la seguridad colectiva y
la libertad individual. Ciertamente, tales amenazas son
laexpresiónacabadadeunprocesocuajadodeintereses,
ideales y voluntades específicas. Mas he ahí los medios
técnicos al servicio del control de los sujetos y a
disposición de nuevos tipos de provocaciones y
conflictos. Eneste sentidola tecnocraciaautocráticay la
programación belicista estarían sincronizadas en un
solo objetivo. A juicio de F. Ayala el desajuste no es
entre la moderna tecnología y el estado de cultura
moral, sino entre el desarrollo alcanzado por la técnica
material y la organización política de Occidente que
sigue atadaaloscánones del sigloXVI. Los totalitarismos
se nutren, en parte, de la alteración de las relaciones del
hombre con el medio geográfico. El planeta se torna
literalmente micro-cósmico en proporción a los
abundantes y excelentes recursos de la civilización.
Mientras el mundo "se nos hace pequeño", crecen las
posibilidades de crear potentes camisas de fuerza
destinadas a someter los componentes sociales.
3
Los pasos de la técnica se dejan sentir, pues, en el
mapa de la geopolítica y en la nomenclatura de las
comunidades particulares. Dado que el esfuerzo
humano tiene efectos a largo plazo y a larga distancia,
la prudencia aconseja identificar un punto de equilibrio
entre la eficacia y la ética. La planificaciónconcienzuda
contribuye grandemente a adelantar la causa de esta
reconciliación y a minimizar el riesgo de las
contingencias. Por consiguiente, la previsión de los
elementos"irracionales" constituye un factor elemental
ala hora de fijar racionalmente las etapas de un proceso
o de un proyecto que incluye el consenso de reacciones
humanas. Ymás ahoracuandolos conjuntos mecánicos
cuentan con la potencialidad de trascender sus pro-
102
pósitos originales. De otra manera, el esfuerzo técnico
no sólo claudicaría ante las exigencias de la
responsabilidad, sino que además faltaría a los requisitos
mínimos de una inteligencia auténtica.
Una especie de cripto-maniqueísmo insiste en las
nefastas consecuencias del desarrollo tecnológico. Al
otroextremo de esta postura topamos conunoptimismo
ingenuo. Esevidente quelas máquinas permitenobtener
un alto rendimiento de los recursos en beneficio de la
humanidad. Esto es un bien, siempre y cuando no
recaiga, sobreusuarios yherederos, unapesadahipoteca
de perjuicios. En efecto, siempre habrá un margen de
riesgo en las empresas humanas. Pero la perfección
ascendente de los medios, y la armonía entre estos, los
sujetos y los fines, deben tender acancelar esabrecha de
incertidumbre. La eficacia ha de medirse en términos
cuantitativos y cualitativos, porque lo contrario
equivaldría a una eficacia a medias. El cálculo del
rendimiento toma en consideración la cantidad y la
calidad del producto, sin despreciar la magnitud de la
inversión tanto en medios materiales como en factores
ecológicos, sociológicos y psicológicos. La noción de
eficacia parece imperar cada vez más con poder
avasallador, como si fuera el valor supremo. Entonces
brotan unas preguntas de sabor teleológico: ¿Hacia
dónde se orienta la eficacia? ¿Cuál es su norte, su
significado ulterior? La eficacia puede legitimar su
razón suficiente en los fueros internos de la
funcionalidad. No obstante, sualcance integral nose da
en el vacío, sino en una compleja trama de medios y
fines.
Laspalabras de JeanMeynaudsobrelas desviaciones
técnicas son muy oportunas: "La volonté... d "imposer
aux hommes un mode de comportement au seul nom
de l'anaIyse scientifique-enignorant ou enescamotant
pour quelque motif que ce soit les implications
103
axíologlques du probleme-me semble un example
typique de déviation technícíenne"." (La voluntad de
imponer sobre los hombres un modo de com-
portamiento por el simple título del análisis científico-
ignorando o escamoteando, por cualquier motivo que
sea, las implicaciones axiológicas del problema- me
parece un ejemplo típico de desviación técnica.)
El hecho de que algún estudio de la sofocracia
platónica revele la presencia de abundantes vestigios
de tecnicidad no canoniza a los ideales de la escuela
tecnocrática, ideales encaminados a conjurar los
problemas sociales por medio de los procedimientos de
las ciencias físicas. ¿Noes unamutilación de la realidad
pretender abordar los asuntos desde un punto de vista
exclusivamente racional, o peor aún, desde la razón
pragmática? Cuando la eficacia se convierte en el Leit-
motivdel universo técnico sucede que los hechos toman
precedencia, y otras manifestaciones de la experiencia
pasan a un lugar secundario. Asimismo, cuando la
técnica se constituye encultura y en fin autosuficiente,
nos asalta la preocupación de la hegemonía de un
nuevo ethos sumamente peligroso. ¿Son estas
inclinaciones congénitas al modus technicus o simples
preferencias de los espíritus libres? .
Cualquiera que seala respuesta a esta cuestión, hay
opiniones que perciben una tendencia de la técnica a
soslayar el control del saber. A este respecto P.
Fougeyrollas establece una distinción entre eficacia y
eficiencia. La primera consiste en la aptitud del medio
para alcanzar el objetivo para el que ha sido creado. La
segundacorresponde ala totalidad de las consecuencias
engendradas, según el procedimiento clásico de la
reacción en cadena por un agente determinado."
'Jean Meynaud, Úl tec1mocrulie: mylhe ou milite? (paris: PayoI, 1964), p. 192.
.P. Pougeyrollas, Études,gevue du socjajtsme pluraJisle, 4(1962) Pp- 26-42.
104
Consecuentemente, la eficacia adquiere su valor
completoenla perspectiva de la eficiencia. Es necesario
recobrar el control de los inventos y neutralizar los
efectos de la sinrazón en el seno de las sociedades.
La influencia de la civilización técnica ha sido tan
profunda en el plano político que ya la política debería
llamarse"ciencia de la eficacia" en lugar de"ciencia de
lo posible". La mutación enla conciencia política de los
ciudadanos senotaparticularmente enla extraordinaria
importancia que adquierenlos asuntos concretos frente
a los temas ideológicos. SegúnE. Paure, "lagestion des
affaíres publiques s'appréciera désormais d'apres le
o-itere de 1'efficacité et de la competence, non d' apres
la tendance, l' étiquette ou la couleur".' (La gestión de
los asuntos públicos se aprecia y se apreciará en los
sucesivo según el criterio de la eficacia y de la
competencia y no según la tendencia, la etiqueta o el
color.)
La política se confunde cada vez más con un medio
adecuado para resolver problemas técnicos. Aquí ni
siquiera ponderamos la huella de los artefactos mo-
dernos en los comicios electorales, y la ilegalidad - o
inmoralidad - de depositar el poder efectivo de las
democracias enmanos de tecnócratas. Sólo nos interesa
escudriñar el significadode ese criterio de eficacia y sus
interpretaciones radicales.
4
En honor a la verdad, es ilógico preconizar la
apoteosis de la tecnocracia como el paradigma de la
culminación moral de la técnica. Conviene, empero,
examinar de cercalos postulados éticos de una versión
extrema de la tecnocracia, pues así captamos los
síntomas patológicos de una cosmovisión dominada
"Citado por J- Meynaud, Lotedmocrulie: mytlu! o.. -,u¡Jité? p. 217.
lOS
por el prurito de la eficacia. Henry Elsner los
principios éticos de los tecnócratas norteamencanos en
sulibroTheTedmocratss Siguiendolas teoríasdeVeblen,
estos tecnólatras sosteníanque la disciplinadel proceso
mecánico es impersonal y desapasionado; su
consiste simplemente en colmar las necesidades
humanas, sin miedo, favor ni respeto de personas,
prerrogativas o políticas. Los criterios axiol6gicos son
irrelevantes cuando se maneja el equipo mecánico,
porque10que determina las de la acciónes
el pliego de condiciones del diseño. A tono con su
materialismo vulgar, esta ideología apuesta a favor de
la unidad, del equilibrio, del crecimie:-to y del
funcionamiento dinámico en aras dela segurIdaddelos
procesos vitales. Pero tales procesos
sobre una visión monista, ya que, en última ínstancra,
todas las dimensiones de la realidad responden a una
sola medida a un solo praxema: "The stoking of a
bunsenburner, the stokingof a boiler, the stokingof the
people of a nation, are all one problem". reza el
"Study Course". libreto sagrado de los epígonos de
Howard Scott.
El ideario de los "hombres grises" - epíteto que les
endilgamos por su manera de pensar, su amor a la
civilización del acero y su uniforme grisáceo -subraya
el carácter natural del sujeto y la legitimidad de a
este último de manera tan objetiva corno cualquier
tema de las ciencias físicas. El ser humano es como
cualquier otro mecanismo, y su lenguaje no es:nás
un reflejo refinado. Por consiguiente, el cambl? SOCial
no es fruto de exhortaciones morales, SIfiO de
transformaciones enel ambiente exterior. Los controles
sociales deben asemejarse lo más posible a los cánones
del quehacer tecnológico. Semejante postura apunta
"Véanse particualrmente 1a5páginas 20, 95, 116, 124, 125, 128, 134_
106
hacia un determinismo tecnocéntrico: el medio físico y
el sistemaindustrial determinanla conduetaindividual.
Estamos ante un burdo materialismo de corte
mayormente mecánico, en el que la observación y la
medida de cantidadesfísicas constituyenelfundamento
de todo el razonamiento. "Sociological and cultural
factsarenon-existent exceptashandled byamechanistic
form of psychological reductionism or as resistance to
or interference with technological operations".9 El
hombrey la máquinase identificanbajo el lenteanalítico
de esta"filosofía acerada". Predomina aquí unideal de
eficiencia física. H. Elsner comenta, en una glosa
marginal donde se refiere a D. Bell y P. Goodman, que
el énfasis dado a la eficiencia corresponde más a una
opciónaxiológlca r value choice") que a una necesidad
lógicadela estructura teórica: resulta precisamente que
cuandolatécnica lograunaetapa avanzada, lasociedad
puede darse el lujo de ser deliberadamente ineficiente
en algunas áreas.
Evidentemente, la selección de la máxima eficiencia
como un valor plantea serias dificultades. ¿De qué
eficiencia se trata? ¿Cuál es su alcance? Parecería que el
tipo de eficiencia preferido hunde sus raíces en una
metafísicalatente. ¿Habrá otros modelos de sociedades
bien establecidas que no imiten necesariamente los
anhelos de los tecnócratas? Estos últimos predican una
noción muy superficial de la eficiencia. Su cripto-
axiología bien pudiera amparar valores de igualdad,
abundanciauniversal y funcionalidad; ycebar, almismo
tiempo, la fobia al desconcierto que brota de las
actividades políticas.comerciales, culturalesy mil itares.
Cosa curiosa, a pesar de la devoción a la objetividad y
al cálculo glacial, H. Seott declaró a la Iglesia Católica
enemiga de la revolución de los ingenieros, quienes
'Ibid., p. 134.
107
supuestamente amenazabanlas ambiciones materiales
de Roma. Lamentablemente, los tecnócratas también
promovían el "nativist - populist appeal". En otras
palabras, no quedan claras y distintas las fronteras
entre lo racional y lo pseudoracional.
Concediendo que los tecnólatras den culto a la
razón, ¿se agota en ese culto de esencia humana? El
hnmo¡aber inclina su ser hacia una ética determinada,
una ética que suele discordar con las apreciaciones del
horno íudens. philosophicus o religiosus. Donde está tu
tesoro, allí está tu corazón. Si hay dis-cordia, si los
espíritus no con-cuerdan ni están de
que el tesoron-el centrode la preocupaciónexistencial-
se encuentra desplazado en muchos frentes. En una
misma persona pueden lidiar tendencias opuestas en
un momento dado. Es posible, además, que hoy
prevalezcan en ella los intereses utilitaristas,.y más
tarde dominen otras vocaciones del ser. Pero siempre
será oportuno re-cordar, es decir, volverse hacia el
corazón, morada de la memoria- Mnemosyne, madre
de las Musas-, para subir al monte de la espiritualidad.
Por algo será que la ética alude a las costumbres, a la
traditio, al pasado. Paraalgunos partidarios de latécnica
este regressus adpraeterita es una traición al futuro. Mas
la tradición es una herencia que se entrega, que se confía
alas nuevas generaciones. Realmente, no faltan hábitos
y atavismos contrarios al pro-greso por los can;inos de
la autenticidad. Dejemos, pues, paso libre al
discernimiento, pero recibamos cordialmente la
experiencia labrada por las manos de la prudencia y la
sabiduría. Porque el pasadoes algo más que uncúmulo
de usos y abusos trasnochados, aunque se admita una
relación dialéctica entre sabiduría y experiencia.
Al margen de estas meditaciones cuasi-místicas, el
factor ético parece tener un lugar asegurado en el
ensayo de racionalización que marca el vinculo de los
108
medios y los fines Una d ..
conocimiento integrOal d 1eClSallón prudente exige un
. e as temahvas a la roan
una concrencía clara de las consecuenr-í o y
di . uenoas en todas sus
nnenslOTIes y potencialidad A
condiciones Son de por' es. unque estas dos
51 onerosas, todavía debe
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opciones. Nos en la orientación de las
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el responsable final es solucionesconcebibles

llamarla, "razonable".) , gunosprefleren
Verdaderamente, en lama or
elección será más bien u los casos la
imponderables y al hecho de ue e , debido a tantos
razón no entiende S' b q hay razones que la
. . m em argo aun en 1
mstintivos se vislumbra la vi ', os procesos
sine ratione" P d ' al rgencra de aquel "nihil est
. o na egarse contra esta .. ,
las experiencias lúdicas y los f' opnuón, que
carecen de finalidad d en.omenos semejantes
. . pre etermínada y t
Significado en el propio fu' ago an su
d ero mterno A 10 cual

arca a en una estructura axioló .
para negar otro conjunm d al gica, aunque sea
e v ores que le sirve de
'''leanMeynaud, Latech1WCrtlh'e' m"'he Ii .,
' :l' .
'"... ISe una proporrión so d e nqu1enes
de un aparato y el grado ej. grado de
!SlOnes? na al ruveJ de las
109
contrapartida. En el mundo de la técnica se persiguen
unos propósitos, directa o indirectamente, noempece a
que el punto de partida se nos antoje mezquino, y el
esquema metafísico, demasiado rudimentario. Al fin Y
al cabo, ¿cuáles son las intenciones de los propulsores
de la técnica, más allá del amor al arte o del arte del
amor? Evoquemos, de pasada, el parentesco entre la
técnica y el arte. Esunatareaultravires ytemerariajuzgar
las intenciones de los sujetos. Pero esto no nos exime de
cuestionar el alcance ulterior de cualquier empresa
humana en el horizonte de las realidades ónticas y
ontológicas.
5
Ciertamente, resulta lícito preguntar una vez más
cómose establecenlas escalas valorativas. Seríaingenuo
pensar, en cambio, que semejante procesode la génesis
delos contenidos éticos siga el patróndelas operaciones
técnicas. Cuandose quiere justificar una iniciativa, por
más profanaque sea, recurrimos a una última instancia
de fundamentación. Las decisiones particulares
responden, alacorta oala larga, a unaopciónbásica. En
una sociedad panmaquinista podrían reinar nociones
afines alaeficienciacomo criteriodefinitivo de selección;
mas el mundo es ancho y complejo, particularmente
cuando permanece en escena ese animal poli-facético e
indescifrable que es el hombre.
La elecciónde un tipo determinado de sociedad y la
misma selecciónde los medios para realizar una acción
no son empresas meramente técnicas. Actualmente se
pregona en la industria de los instrumentos de
comunicación social: "El medio es el mensaje". Esta
frase encierra elementos de verdad ya que empleamos
el instrumento adecuado a la magnitud del efecto
deseado, yaquél adquiere cierta naturalezapredicativa
per se, como una hipóstasis con significado propio.
110
Aparentemente, se esfuma la transparencia ideológica
y rnoral de los medios, por lomenos enloque concierne
al proceso de selección A lo anterior debemos agregar
que la racionalidad no se agota en la adecuación de la
acción al objetivo. Aquella incluye, además, otras
ponderaciones psicológicas y sociales que trascienden
los simples cálculos materiales. Precisamente, la
cibernética pretende reflejar la totalidad de los factores
que integran la vida real. ¿Qué sucederá cuando se
diluya completamente la línea divisoria entre la
especialidad de la inteligencia técnica y el resto de las
iniciativas humanas? A nivel ético ya afloran signos de
nuevas configuraciones en la praxis social: se desplazan
los centros de poder y responsabilidad; y disminuye el
campo de decisiones en un frente, mientras crecen las
posibilidades de creacióny selecciónenotros horizontes.
Cuando las máquinas y las instituciones caminan casi
automática y autónomamente, se cierra un espacio
notable al uso de la discreción. Las coyunturas de
discernimiento se concentranenlas elites que están a la
vanguardia de los descubrimientos y de las
conveniencias políticas y económicas de las máquinas.
Según sean las circunstancias particulares, ante el
ciudadano común también se abrirán inusitadas
avenidas de libertad, gracias a los nuevos artefactos
que agrandan los confines del tiempo y del espacio: las
decisiones multiplican los recursos.
Entiéndase bien lo que venimos diciendo en las
últimas oraciones. Aludimos a una situación utópica,
en cierta medida. ¿Qué tipo de libertad crece en la
tecnópolis?Sabemos que lasociedad tecnológicaacarrea
nuevas formas de agresividad y control. Por unlado, el
sujeto se libera de la carga de un trabajo socialmente
necesario para la subsistencia básica. De esta manera
puede "invertir" sus mejores fuerzas espirituales en
otros dominios del horno humanue, Por otro lado, y a
111
pesar del grado aparentemente elevado de
independencia, existenenla sociedad métodos visibles
e invisibles que atentan contra la autonomía y la li-
bertad individual. Parece que la antigua definición
filosófica delibertad(=reconocimiento dela necesidad)
ha tomado cuerpo en la socielas technica. La gente "es
libre de elegir los bienes, servicios y líderesquenecesita
para hacer su vida y defender y resguardar el sistema
social existente no sólo en sentido material sino en el
cultural y político"." Más que de unreconocimiento de
la necesidad, se trata de una introyección de la misma.
De acuerdocon H. Marcuse, pues, las nuevas libertades
que engendra la sociedad tecnológica menoscaban la
auténtica liberación del hombre. El autor no aduce
pruebas para confirmar esta tesis pesimista. Entre. la
hipótesis y la prueba mediarían innumerables estudios
sociológicos y las clásicas orientaciones filosóficas.
Escepticismoaparte, algunos diagnósticos de la realidad
revelan síntomas de una patología enla calidad de las
opciones trascendentales. Contrariamente a 10 que
sostiene H. Marcuse, la enajenación no concierne sólo a
la sociedad capitalista. La subordinación al mundo d.e
"Herbert Mercuse, PUbertad y agresi6n en la sociedad tecn.oI6gica
u,
en
Lasociedad industrial W1Itemporánea (México: Siglo Veintiuno Editores,
p. 53. Marcuse relaciona el estado de bienestar total con las tendencias
agresivas o bélicas [lbid., p. 58). Hemos condensado en esta f6rmula.la
postura de Marcuse sobre la contradicción básiGl de la sociedad tecnol6gtca
capitalista: [RS + DN <-->UR (RD) --> A (SI) J, donde!G. r- riqueza
social), DN dominio de la naturaleza), <--> (- contradicción], UR (-
uso represivo), RD (- riqueza. y .d,;,minio), (- produce), A (-
agresividad), SI (_ nivel social e individual). Cfr. Ibíd., pp. 67-68. .
Varias décadas atrás, Jacques ElIui había compara.do el desplazamíenrc
de las decisiones en la máquina automática con el rtusmc fenómeno en las
organizaciones: uDe meme que la machine automatique élimine l'homme
qui n'a plus qu'¡'¡ la contróler et a veiller 1u' se déregle, muemeune
organisation au point fonctionne avec e de déclSlon . (De la
misma manera que una máquina automática ehmIna al hombre que s610
debe controlarla y velar por su buen .de esa una
organización bien afinada funciona con el mmI.mo de íntervencjones.) (Úl
techniqueau I'enjeu du siede (parís: Armand Cohn, 1954).
112
losobjetosnoesunEenómenoexclusivodedeterminados
sistemas sociales, aunque sí puede ser favorecida por
ciertas ideologías y praxis. También habrá que matizar
la apodíctica afirmación marcusiana en el sentido de
que el progreso técnico significa un continuo aumento
de enajenación. Aunque Marcuse veenestaenajenación
un factor positivo y una condición del reino de la
necesidad, el ámbito del trabajo socialmente necesario
podría disminuir a la vez que se crean espacios para el
desarrollo de las facultades humanas. ¿Habrá alguna
manera de espiritualizar la tarea técnica como sucede
en las artes, para que reine allí la libertad?
Enlaperspectiva marxistaeste tipo de desiderátum
no se cumple a la manera del deus ex machina del teatro
antiguo. Laformaciónsocial responde a un determinado
desarrollo de las fuerzas de producción y al
correspondiente surgimiento de nuevas relaciones de
producción: "Eine GeseIlschaftsformation geht nie
unter, bevor alle Produktivkrafte entwickelt sind, für
die sie weit genug ist, und neue hohere
Produktionsverhaltnisse treten nie an die Stelle, bevor
die materiellen Existenzbedingungen derselben im
Schoss der altenGesel1schaft selbst ausgebriitet worden
sind" y (Una formación social no desaparece nunca
antes de que todas las fuerzas productivas para las
cuales es suficiente se hayan desarrollado, y las nuevas
relaciones de producción, más elevadas, no vienen
nunca a ocupar el lugar de esa formación, antes de que
las condiciones materiales de éstas hayan sido
engendradas enel seno de la antigua sociedad misma.).
Aunque Marx no previó todas las consecuencias de la
"Karl Marx, Zur Kritik derpol.itischen Oekonomie, en Karl Marx, Friedrích
Engels, Werke 13 Dietz 1969), p. 9. En los párrafos que
preceden a ja Cita, Marx analiza la relación entre la estructura ecOnómica y
las formas ideológicas.
113
sociedad industrial avanzada, sí logró señalar algunas
pistas para interpretar la conducta del ser en
las novedosas condiciones del mundo tecnificado. En
su obra Grundrisse derKritik der politischen Oekonomie el
pensador alemán había dicho que cuando el capital
crea la apropiación universal de la naturaleza, ésta se
convierte en pura cosa de utilidad. Entonces
naturaleza deja de ser reconocida como poder por SI
misma, "y el movimiento teórico de sus
independientes se presenta simplemente con:oasiucía,
para someterla a las necesidades bien
medio de consumo, biencomo medio de produccíón .
Hemos subrayado adrede la palabra a:n.:cia porque
ésta recoge uno de los significados orIginales de la
técnica.
La actividad del trabajador y de la máquina juega
un papel de primer orden en la ';lniversal
de la naturaleza. La génesis de la maqumarra
escala está endeudada principalmente con la dIVISIón
del trabajo, responsable a su vez de las
operaciones de los trabajadores en
mecánicas. Asílamanorítmica del obrero abre el carruno
ala hegemonía del mecanismo. Dala de que
K. Marx vislumbró el efecto del proceso técruco sobre la
accióndel trabajador y el cambiosocial. El desarrollode
la industria hace que la riqueza dependamás de agentes
(Agentien) mecánicos que del tiempo y .lacantidad de
trabajo utilizado. La poderosa efectividad ,de
agentes remite más bienal estado de
tecnológico. Aquí conviene tener en mente la teSIS que
"Karl Marx Línea;; fundamentales de la economía política, en Obras, 1"
Mitad VoL 21 (Barcelona: Grijalbo, 1978), p. 366. Es interesante
cómo Marx corona las diferentes metamorfosis del instrumento e Ira JO
con el "sistema automático de máquinas". Pero todavía nos e,:,contramos
ante autómatas rudimentarios en los que el trabajador es determinado como
miembro consciente de los mismos. (Ibíd. 2"Mitad, Vol. 22, p. 81.)
114
aparece en Zur Krítik der politischen Gekonomie: el
desarrollo de las ciencias está en relación con el
desarrollo de la producción material
Coneladvenimientodelneo-maquinismoel hombre
deviene vigilante y regulador dentro del proceso de
producción. Si bien en la actualidad las máquinas se
alterando así la presencia del sujeto enel
dinamísmr, de la producciónsuperindustrial, creemos
oportuno citar un texto de K Marx muy sugestivo a la
hora de ponderar las repercusiones sociales del
fundamento creado por la gran industria:
El.trabajador ya no es el individuo, que interpone el
objeto natural modificado como miembro intermedio
entre el objetoysí mismo; sino que interponeel proceso
natural, que él transforma en un proceso irtdustrial,
como medio sí mismo ylanaturalezainorgánica,
a la él domina El se coloca junto al proceso de
producción, en lugarde ser su agenteprincipal. Enesta
transformación, noesni el trabajo inmediatorealizado
por el mismo, ni el tiempo que él trabaja, sino
la de su propia fuerza productiva general
s.u comprensión de la naturaleza y su
domínío de la nusma a través de su existencia como
cuerpo social; en una palabra, el desarrollo del
social, el que se presenta como la gran
angular de la producciónydela riqueza. Elrobo
de tiempo de trabajo ajeno, sobre el que descansa la riqueza
actual, se presenta Como una base miserable frente a
recién descubierta, creada por la misma gran
Tan. pronto como el trabajo en forma
ha dejado de ser lagranfuente de la riqueza,
el de trabajo deja y tiene que dejar de ser su
medida y, en consecuencia, el valor de cambio tiene
que dejar deser.1amedidadel valor de uso. Elplustrabajo
delamasahadejado de ser condiciónpara el desarrollo
de la riqueza general, así como también el no-trahajo de
lospocos ha dejado de ser condición para el desarrollo
de las fuerzas generales del cerebro humano. Con ello
115
se derrumba la producción basada sobre el valor de
cambio, y el proceso de producción inmediato pierde
la fonna de la miseria ydel antagonísmo.w
Hemos copiado deverbo adverbum este extraordinario
fragmento de los escritos marxianos no sólo por las
evidentes connotaciones éticas, sino porque en él se
revela el dramático impacto revolucionario de los
avances técnicos. Las consecuencias anejas al cambio
tecnológicovandesdelamodificaciónde las condiciones
para el desarrollo de las facultades intelectuales hasta la
supuestacaída de unsistemaeconómico por vías ajenas
al antagonismo clasista. La máquina, o mejor aún, la
máquina como sistema automático no es objeto de
análisis simplemente abstracto o en sus vínculos
científicos, sino en el juego de unas estructuras socio-
económicas. De ese enfoque material y concreto brota
un filón inagotable de consideraciones éticas. El
instrumentode trabajo es transformado desde el punto
de vista de su valor de uso en una existencia que
armonice con el capital fijo y el capital en general. La
máquina, emancipada del virtuosismo del Arbeiter,
posee unalma propia enlas leyes mecánicas que actúan
en ella, consume medios de subsistencia y regula la
actividad del obrero. Si el sujeto desconoce la ciencia
que vibraencada pieza del artefacto, crece el margende
extrañeza o enajenación; y el trabajo vivo es subsumido
bajo el "trabajo objetivado". "La asunción del proceso
de trabajo como simple momento del proceso de
"Karl Marx, Líneasfundtunentalesde lacríticadela economía política,z-Mread,
Vol. 21, pp. 90-91. Anteriormente, el autor había concluido que el capital
trabaja en su propia disolución. en cuanto fOTIrul dominante de producción.
(lbid., p. 85). Más adelante Marx explica un pensamiento de Hegel cuando
afirma que la máquina es producto de la industria humana; órgano del
cerebro humano creado por la manO humana; fuerza científica objetivada
(Hegel, Georg Wi!hemFriednch, VorIesungenüberdiePhi.¡osopl,iederGesd1i.chte.
Siimtliche Werkc. [ubiléumseusgabe in 20 Biinden [Stuttgart: Hermann
Glockner, Band XI, p. 316).
116
valorización del capital está puesta también desde el
punto de vista material mediante la transformación del
medio de trabajo en maquinaria y del trabajo vivo en
meroaccesoriovivientedeestamaquinaria,comomedio
de su acción"."
Eltrueque del instrumentode trabajo enmaquinaria
realiza la tendencia del capital relativa al aumento de
productividad del trabajo y la negación máxima del
necesario. Es obvio que la capacidad de trabajo
indivídiral resulta sumamente insignificante ante el
valor objetivadoen lamaquinaria.Amodo de conclusión
de su extenso razonamiento, Marx asevera que la
máquina se presenta Como la forma más adecuada del
capital fijo. Dado que el capital fijo produce valor tanto
en cuanto es producto del trabajo y aumenta la
plus-trabajorespectoal trabajonecesario,
Marx tilda de frase burguesa absurda el decir que el
porque
este le facilita el trabajo o lo acorta. En su criterio, el
fijo es producto de trabajo ajeno apropiado por el
capital: y, enlugar de Crear el trabajo, "más bien le roba
mediante la máquina toda autonomía y todo carácter
atractivo". El uso capitalista de la máquina estaría
ordenado a el mayor provecho del trabajador
en aras del capital. Marx acepta el lado positivo de la
reducción de la cantidad de trabajo necesario para la
producciónde uncierto objeto, ya que es unacondición
de la emancipación del trabajo. Finalmente, critica la
opinión de los economistas que ven en la máquina una
. para el trabajador individual. La máquina
mterVlene donde existe, históricamente, una
. "Karl Marx, Lineas fumkrnentaJes de la crítica de la economÚl política, 2"
VoL 21, p. 82. En lo que respecta a la relación entre automación,
caP.ltalismo y desempleo, véase Herbert Marcuse, "Libermd y agresión en la
SOCiedad tecnológica", p. 84.
117
superabundancia de brazos: aparece para reducir la
fuerzadetrabajoexistenteenmasaalamedidanecesaria.
Mientras el medio de trabajo convierte al trabajador en
ente independiente, "Iamaquinaria-comocapital fijo-
lo pone como ente dependiente,comoente apropiado"."
6
Por lo que nos consta, todavía nose ha verificado el
hundimiento o la desintegración del sistema capitalista
de producción. bien sea a través de la lucha de clases,
bien sea por medio de la explosión de su base técnica.
Por otra parte, somos testigos de modificaciones,
reformas y contradicciones en el senode las sociedades
liberales. Entre las modificaciones, podemos mencionar
el supermaquinismo con sus implicaciones sociales y
antropológicas. Habría que revisar cuidadosamente el
análisis marxista y determinar hasta qué punto tiene
vigencia actualmente su reflexión en tomo a la trilogía
capital-máquina-trabajador. Piénsese.por lo menos, en
la ubicación del trabajador en los nuevos sistemas
superautomáticos, en las grandes masas que viven de
providencias sociales y en las ambiguas posibilidades
de la sociedad ociosa. La civilización artificial no sólo
seríacapaz de engendrar tareassuperfluas, sino también
de colmar los tiempos "libres" de diversiones
esclavizantes o de tedios abismales. Mutatis mutandis,
en el campo ético sucede algo análogo al dinamismo
ampliación-reducción del esquema fenomenológico.
Efectivamente, hay amenazas que cuelgancomo nubes
enigmáticas sobre la humanidad, pero no podemos
aceptar el juicio sumario de H. Marcuse encontra de la
sociedad tecnológica. Los aspectos esenciales de esta
última serían, según sus palabras, la destrucción de la
'"Ibid., p. 87.
118
paz, de la quietud y la belleza de la naturaleza, la
abolición de la intimidad. Si ese tipo de sociedad es
sinónimo de todas las aberraciones, concedimus. Si la
sociedad tecnológica es susceptible de albergar varios
modelos dialécticos deciencia-concíencia-convivencía,
distinguimus. ¿Se encuentra esta entidad social
irremediablemente condenada-ab origine ad finem- a
sufrir la perversión de la racionalidad opulenta? El
mismo Marcuse especula que algunos pueblos
atrasados, independientes, tal vez aprendan la lección
y construyan su tecnología a la mesure de l'Jwmme. En
cualquier latitud en que el hombre aspire a crecer
autánomamente,hadeplantearsealternativasquetocan
su inteligencia técnico-política y su sensibilidad ética:
¿Cómo satisfacer las necesidades humanas vitales?
¿Cómo determinar la escala de prioridades de las otras
necesidades de una comunidad específica?
Las máquinas contribuyen cada vez más a tomar
estas decisiones. Sinembargo, es el hombre el llamado
a imprimir carácter-ethikos, estilo, marca-a la obra
individual y colectiva para que ésta sea realmente
humana. En última instancia siempre habrá unsujeto o
una minoría de cerebros que conferiránfinalidad, "une
pensée de derriere la pensée", (un pensamiento detrás
del pensamiento), como diría A David. En otras
palabras, alguien será responsable de dictar la
superconsigna a esos seres artificiales que conquistan
autonomía en virtud del ser originalmente autónomo.
Dicha autonomía mecánica es relativa, si bien tiende a
ascender en efectividad. Ahora bien, cabe poner en
juicio, estrictamente hablando y con todo el rigor
semántico, la capacidad de entender, querer y decidir
de las máquinas más avanzadas:"il n'y a pas demachine
adécision, pas de machine agouverner", (no existen
máquinas que tornen decisiones ni máquinas que
gobiernen), (Prancoís Meyer). Los artificios creados por
119
el ingenio humano podrán desenredar infinidad de
embrollos y enderezar entuertos, pero difícilmente
logren plantear problemas ajenos a las consignas
recibidas oalacombinaciónde datos predeterminados.
Mal que le pese a la tecnociencia y a la cibernética,
las decisiones responden a un cúmulo de factores que
escapan a las reducciones del cálculo cuantitativo. Por
otro lado, sería obstinado cerrar los ojos ante los
proyectos de intelectrónica y empresas similares.
Hace varios años los cibernéticos prometieron que
la máquina cibernética abordaría el pensamiento
"heurístico" (propio de la facultad de invención e
inspiración) después de conquistar el pensamiento
"algorítmico" (aquel que obtiene los mismos resultados
a partir de los mismos datos)." Pues bien, ya hoy se
habla de las "máquinas filosóficas" para denominar a
los artefactos heurísticos, tales como el jugador de
ajedrez y el homeostato de Ashby. Eso no significa que
se haya superado el hiato profundo y abismal que
media entre el espíritu humano y los artefactos de la
tekhne. En todo caso, la máquina, con su inmensa
memoria y su rutinaria objetividad, será de granayuda
en el momento crucial de tomar decisiones que exigen
rapidez, eficaciay exactitud. Aunasí, aquellapermanece
supeditada a las opciones previas, simultáneas y
posteriores del horno sapiens volen.s. Este evalúa las
acciones, la adecuación de medios y fines, y efectúa las
correccionescorrespondientes. Noes preciso declararse
determinista para aceptar los datos objetivos que
influyen en el cálculo de la decisión. A menos que se
prefiera un estilo de acción dominado por la
arbitrariedad y la anarquía, el ser inteligente integrará
los conocimientosmás exactos yconfiables a su proceso
deliberativo.
''Jean Meynaud; Úlledmocratie; rny tlle ou rea/jte?, p. 238.
120
Semejante criterio tiene aplicación tanto a nivel
individual comoen el ámbito de la comunidad política.
Lasuperioridadmoralque adquiereel cientifico-técnico
frente al político no obsta para entablar un diálogo
fecundo entre sabios y dirigentes: al contrario, ambas
perspectivas deben entrar en comunión en pro de una
genuina "sofocracia". En su extenso y enjundioso
estudio, J. Meynaud concluyeque la tesis de laabsorci6n
inevitable"de la politique dans la technique n' est pas
réellement soutenable (...) I'exístence meme d'une
influence technocratique (...) ne se trouve pas
unanimement reconnue par tous les secteurs de
I'opinion".." (de la política dentro de la técnica no es
realmente defendible ( ) la misma existencia de una
influencia tecnocrática ( ) no es algo que goce del
reconocimiento unánime de todos los sectores de la
opinión). Posiblemente, una investigación más
abarcadora enel tiempo y en el espacio produzca otras
conclusionesy desoculte la tecnopolíticacomounsigno
de los tiempos. Se ha dicho hasta la saciedad que la
función técnica carece ensf de significadosocial o ético.
Sin embargo, los instrumentos técnicos crean
condiciones y disposiciones a favor de un culto a la
eficacia y al bienestar material, dando lugar a nuevos
esquemas políticos, económicos y culturales.
Sin pretender absolutizar el poder de la revolución
técnica o extender su sello hasta la esencia de la
naturaleza humana conviene auscultar el cambio de
marcha en tantas situaciones vitales, incluyendo las
nuevas perspectivas éticas del hombre comoser mortal.
Las condiciones del sigloactual traenmodos culturales
que permiten distinguir entre una forma de morir
antigua y otra moderna. "La deshumanización de la
muerte hasido, engranparte, consecuenciadel progreso
'"lbid., p. 281.
121
técnico. La renuncia a estos últimos intentos médicos,
para evitar una muerte deshumanizada, es también un
derecho del hombre que se harácada vezmás necesario
en la nueva tenatología. La aspiración a una muerte
dignase hacepresenteconfuerza ennuestrasociedad"."
El bisturí de la técnica penetra hasta las intimidades de
la hora agónica, amén de suscitar serias inquietudes
éticas a través de la ingeniería genética, la simbiosis real
de máquinas e individuos y los transplantes cada vez
más atrevidos.
Como se ha repetido en varias obras de difusión
popular, la aceleración y la transitoriedad de nuestro
tiempo afectan de alguna manera innumerables
experiencias humanas que tocan directamente el tópico
de la ética: v.g. las relaciones entre las personas, la
actitud ante las cosas, el universo de los valores. La
tecnología, entodas sus versiones, es agente de cambio
a unritmo geométrico. Las nuevas realidades provocan
maneras diferentes de ver la vida, novedosas
dificultades y soluciones. Éticamente, surge unmodelo
que no es humano ni divino: la máquina. Asombransu
exactitud, su eficacia, su fecundidad, aunque sean
artificiales. Unos valores adquierenpreeminencia sobre
otras; se trastornan los paradigmas axiológicos.
7
Cuando leemos libros sobre futurología, obras que
rayan en la ciencia ficción, o investigaciones objetivas
sobre las fronteras de la ciencia, nos invadela convicción
de que el hombre logrará hacer todo lo que sea factible
si se lo propone. Este no es el lugar de enumerar o
"F. López Azpitarle. NProblemasen tomoa lamuerte: el de.recho a m.orir
con dignidad". Proyección 32 (enero-marzo1985) p. 56. Este artículo c o n ~ e n e
interesantes reflexiones en tomo a la valoración ética de la eutanaSlil. la
distanasia y la adístanasíe, además de ricas notas bibliográficas sobre el
tema.
122
analizar todos los proyectos reales y fantásticos de la
intelligentsia contemporánea. Algunos celebran con
alegría indiscriminada tales programas científicos,
pasando tranquilamente del plano fenomenológico al
deontológico. Otros, encambio, muestranciertacautela,
y el grado de cautela coincide con las respectivas
perspectivas éticas. Mientras se perfeccionan
indefinidamente los instrumentos de trabajo, los
tecnocientíficos están en condiciones de manejar la
potencialidad delas personas yde las cosas eninfinidad
de combinaciones. Por el momento hay limitaciones
físicas... y psicológicas... Y, sobre todo, éticas. ¿Quién
trazalos límites de la iniciativahumana?¿Lacomunidad
política? ¿El fracaso o la casualidad? ¿Las fuerzas de la
evolución? ¿Nada ni nadie? ¿La moral religiosa? Son
preguntas eternas, pero el maquinismo las estruja con
más ahínco enla escena del horno technicus. Y noes para
menos. Curiosamente, a raíz del Siglo XVII la máquina
ha servido como un sucedáneo de la religión. Los
inventos mecánicos fueron el antídoto contra la
decadencia de la fe y del impulso vital. La máquina
encajaba perfectamente en una concepción de la vida
fundada en la acción yen el trabajo.
Faith had at last found a new object, not the movíng of
mountaíns, but the moving of energies and machines.
Power: the application of power to motíon, and the
applicationof mctionto production, andofproduction
tomoney-making,andonthefurtherincreaseofpower
- this was the worthiest object that a mechanícal habit
of mind and a mechanical mode of actíon put befare
men.»
"'Lewis Mumfocd. Teclmics end Civiliza/ion, p. 53. Mumford añade que
una religión vital no necesita la justificación de la mera utilidad. UThe
religión of the machine needed such supporl as liule as the tracendent<ll
f<liths it supplanled(.. _) The necessity of invention WaSa dogma, and the
ritual of a mechanical routine was the binding element in the faith". A las
palabras citadas siguen ingeniosas enalogías entre la estructura religiosa y
el mundo de las máquinas [Ibid., p. 54).
123
El vértigo de unaculturamodular, sucedáneay efímera
no parece fulminar la creencia en la eternidad de la
naturaleza humana y en la garantía de su estabilidad
obedeciendo a procesos semejantes a la homeostasis.
En un sentido, la sociedad sería como un gigantesco
homeostato que se mantiene enequilibrioa pesar delas
variaciones del medio externo y del medio interno.
Puesto que la funcionalidad no es el único criterio de
crecimiento, y puesto que pervive la fobia a las formas
híbridas, siemprerenacencorrientes purificadoras, que
a manera de leucocitos, contrarrestan las experiencias
nocivas fabricadas por la industria tecnológica. ¿Eseste
elemento de autocontrol inmanente una especulación
utópica difícil de verificar? Los sociólogos y los
clarividentes tienen la palabra. (Léase lo anterior sin
ironías ni arrogancias, porque así fue escrito)
En la práctica, ¿quién sabe adónde nos conduce la
tecnociencia, es decir, la comunidad responsable del
desarrollo técnico? De faltar una política positiva de la
ciencia, estamos estacionados en la médula de una
paradoja: los individuos y los grupos cultivan una
actividad supuestamente racional en medio de un
sistema irracional. El asunto se torna más espinosoaún
si preguntamos: ¿Quiéndebe establecer los criterios de
esa políticay bajoqué principios ha de ampararse? Son
cuestiones que pasan de la técnica a la metatécnica, a la
metafísica. Aquí notamos que es insuficiente mudar el
saber en poder. La capacidad de explicar, evaluar y
responder también es parte del poder, de un poder
superior. Porque es preciso saber si hemos de concebir
todo nuestrofuturo bajo el signo de la evolución técnica.
W. Heisenberg, al hablar de la verdad científica y la
verdad religiosa, percibía un conflicto entre la forma
espiritual- estática por esencia - de una sociedad y las
experienciasy modosdepensar científicosquerenuevan
constantemente el horizonte. Parece como si la
124
indeterminaciónenel planodelamicrofísicase infiltrara
en la total e insoportable inseguridad de todas las
normas. Añádase a esto el desfase entre la carrera
vertiginosa del progreso técnico, por unlado, y la lenta
respuesta del cerebro y de la conciencia moral, por el
otro lado.
Decir que el hombre es neutral en este proceso
equivale a degradarlo más en su dignidad, pues
supondríamos que es inconsciente ague carece de todo
fundamento axiológico. Otra cosa es aceptar la
ambivalenciaexistencial de las iniciativas humanas. Es
el hamo ambiguus quien trastoca y enreda la relación
entrernediosyfines,quien.metafóricamente,contamina
la gracia original de los objetos. El dinero, por ejemplo,
aunque corra en abundancia, puede ser un medio de
pobreza, enla medidaenque se invierta para conseguir
el biencomún Encambio,seconvierteenmediotempo-
ral rico si creamos conél mecanismos para obtener más
dinero. Desgraciadamente, el mundo actual nos hace
creer que los medios temporales ricos sonlos principales.
Ce qui fait du monde modeme un terrible tentateur,
c'est qu'il propose. il vulgarise tellement les moyens
temporels ríches, lourds, écrasants, illes emploie avee
une telle ostentation et une telle puissance qu'il fait
croíre que ce sont la les moyens príncípaux. lis sont
príncípaux pour la matíere, ils ne sont pas príncípaux
pour l'esprit,» (Lo que convierte al mundo en un
terrible tentadores el hecho de que propone, vulgariza
detalmaneralos medios temporales opulentos, torpes,
"[aoques Maritain, Rel;g;on el culture (Faris: Desclée De Brouwer et Ge.,
1930), p.78. En la página 20 Marita;n acentúa el aspecto moral-religioso del
desarrollo humano. "Paree que ce développement humain n' est pas
seulernent matériel, mais aussi et principalement moral, il va de so; que par
conséquent l'élément religieux y joue un role principal". (porque este
desarrollo humano no es sólo material, sino también y principalmente
moral, se deduce que por consiguiente el elemento religioso desempeña
aquí una función de primer orden.)
125
aplastantes, los emplea con una suerte de ostentación
y de poder que hace creer que aquellos sonlos medios
principales. Son principales para la materia, pero no
son principales para el espíritu.)
Esta denuncia atañe también a una comunidad
tecnocientífica atada por tantos hilos a los negocios de
la empresa estatal y privada. ¿Cuán abundante es la
presencia de los "inventores filosóficos" en los
laboratorios de la fábrica moderna? ¿Cuán inútil es
semejante pregunta? Indudablemente, las fuerzas
económicas hanestadoa labase del desarrollo técnico-
científico, si bien intervienen otras variables a lo largo
de la historia. La ciencia se encuentra, en gran medida,
hipotecada a los monopolios. ¿Cómo se afectan la
solvenciamoral ylacreaciónintelectual?PedroSalinas,
ensuobraLabombaincreible, nosentregóuna radiografía
de esa liturgia estéril que se arrodilla ante los dioses de
la eficacia. Si la tecnociencia es el valor supremo o la
fuentedevalores,sinosomosdignosdeella,esnecesario
sacrificar las vidas sobre su altar. Ya que el misterio no
produce ventaja alguna palpable- más bien molestia-,
arrojemos la bomba increíble lejos, muylejos enel mar.
¿Será éste el resultado de un conocimiento apátrida e
ilimitado? El saber de las medidas y del cálculo tiende
a convertirse en ciencia inmensurable e incalculable.
Sin embargo, una actividad intelectual fundada en la
libre elección exige un margende sacrificio. ¿Hasta qué
punto es posible superar el sacrificio original de la
selección primigenia? Sí, muchas preguntas funda-
mentales fueronexcomulgadas por la primerapregunta
científica.
Algunas de ellas siguen refugiadas en la teología.
La concepción profana del mundo, la creciente
desacralización sugieren un contraste abierto entre la
evolución técnica y las cosmovisiones religiosas. Para
126
sorpresa dealgunos, larespuesta teológicaal fenómeno
técnico no es de carácter monolítico. A.Z. Serrand ha
realizado un inventario de las diversas teologías y sus
respectivas reacciones ante la evolución técnica.» La
teología de derecho positivo sostiene que las estructuras
tradicionalesconservan,.asumanera, unamayoreficacia
que "les grandes DU petites machines calculées pour un
monde dénaturé" (las grandes o pequeñas máquinas
calculadas paraunmundodesnaturalizado). La teología
delderechodivinonaturalacentúa, desdeluego, la primacía
del orden moral natural De esta visión parte una
insoslayable exigencia a la técnica: la urgencia de
"A.Z. SeITand. Evolunan techniiJue et théorogies (pans: Les Editions du
Cerf 1%5), Pp- 25-94. Serrand lanza una serie de preguntas cual lanzas
candentes, que agudizan eJ disremimiento en la hora critica del compitum
íechnicum: "L'aurhenticíté prométbéene manque de enteres definissables a
priori. Qui ouquoi peutdecíders' il fautdonnerplllS depoidsau prométhéisme
actuel OU au prcspecní, fa celui qui est en plein élan, ou acelui qui, un jour
peut.....tre dominé ou las, íncapable de creer de nouveaux besoins, sentirá sa
finitude? Qui compte davantagedans lacivilisation technlque, les productions
oules consommations, OU leursenchainements? Ceux qui vant dans lessens
de OU ceux qui, gardant quelque sensibilité, se ¡ugent cancérisés
et lui résisent? Ceux qui se content de le regarder, ou ceux qui pI'étendent le
diriger? CeuJ( qui lui oppossent ]' objection de conscience on ceUJ( qui sont á
sa devotion? Et panni ces demíers, les esclaves qu'il opprime ou ceax dont
il suscitara la libre service? A qui appartient _il de trancher de ce qu'esr et
veut Prométhée, parmi tant d'hommes qu'il faitmalignement se bettre pour
sa possession, s'assurant ainsi leur maftrise? A qui ou á quoi, sinon a la
soc!ologie religieuse dt; favenir, appartiendra-t-il de decemer le priJ( de la
meilleure comprébensjon de Prométhée, panni les theclogíes actuelles?"
(Ibid., p. 236) (La autenticidad prometeica carece de criterios definibles a
priori. ¿Quién °qué puede decidir si es necesario conceder importancia al
prometeísmo actual o prospectivo; al que se encuentra en pleno impulso, o
a aquél que, un día tal vez dominado o fatigado, incapaz de crear nuevas
necesidades, sentirá Su finitud? ¿Qué cuenta más en la civilización técnica,
la producción o el consumo o Sus concatenaciones? ¿Aquellos que marchan
entre los significados de Prometeo o los que, reteniendoalguna sensibilidad,
se consideran cancerizados y lo resisten? ¿Aquellos que se confonnaron con
mirarlo o los que pretenden dirigirlo? ¿Aquellos que le oponen la objeción
de conciencia o los que lo miran con devoción? Yentre estos últimos, ¿los
ese.lavos que él o aq.uellos en los que suscitará el libre servicio? ¿A
corresponde discermr lo que es y quiere Prometeo, entre tantos
hombres que éJ lleva malignamente a batirse por su posesión, asegurándose
asI su señorío? ¿A quiér,t o a qué, si no es a la sociología religiosa del futuro,
corresponde el discernir el precio de la mejor comprensión de Prometeo,
entre las teologías actuales?)
127
respetar el orden total, a la vez que aporta su justa
contribución: "ni ses produits ni leur production n'y
doivent porter atteinte" (ni sus productos ni su
produccióndebenlacerarlo). La teología delaencarnación
muestra más simpatía hacia el proyecto técnico.
Encuentra en la protología el mandato de dominar la
naturaleza. Cuandomiraal otroextremo-laescatología-
topa con un dinamismo afronte como réplica de aquel
dinamismo a tergo. La escatología permite conferir al
impulso técnicounsentimientode la posible aportación
del prometeísmo "au décor de la Parousie et du
Royaume de l'au-delá" (a la exaltación de la Parusía y
del Reino del más allá). En el más allá se reconciliarán
los tres modos de hacer característicos del hombre:
trabajo, juego, contemplación.
En cuarto lugar, la teología de la asunción coloca el
prometeísmo en la mediación que permite al hombre
tender y llegar a su fin en el seno de la historia. Nos
referimos al finque le adjudicanlas visiones del mundo
en las que domina el "scheme assomptionnel". Estas
cosmovisiones vinculan la tarea de la técnica, su
ideología, su moral, a aquello que ellas desean que la
Iglesia asuma: "la tension vers une fin privilégiée de
l'histoire" (la tensión hacia un fin privilegiado de la
historia). La teología deinspiración escatológica distingue
entre los que han recibido la gracia de una vocación
excepcional de santidad y el resto de los creyentes. Los
primeros, libres de preocupaciones mundanas,
familiares o profesionales, sólo utilizarán la técnica en
la medida en que ésta sea necesaria. Los otros deberán
ser orientados "a la fuite du monde dans le monde" (a
la huida del mundo dentro del mundo).
La teología del dualismo, en su acepción rigurosa,
transfiere el antagonismo metafísico, que algunos
detectan entre el espíritu y la materia, al contraste entre
Evangelio y técnica. Trátase de undualismo moral que
128
se traduce enla simple afirmación de que mientras más
se abstenga el cristiano de la técnica, mejor se
desempeñará en su ética. El uso de instrumentos o
máquinas ha de restringirse a los procesos artesanales
más cercanos a la naturaleza. La tendencia dualista es
poco agresiva en sus manifestaciones, pero resulta
decididamente hostil, en su inspiración, en contra del
espíritu prometeico. Anotemos tangencialmente que
algunos textos de Santo Tomás de Aquino apenas
conceden virtud beatífica a la inteligencia práctica y a
los bienes externos.
La teología deladialéctica acepta, de una parte, que el
diálogo entre cristianismo y prometeísmo somete a
juiciociertos datos que las demás teologías tomancomo
principio de sus respuestas; y, dela otra parte, que este
diálogo hace precaria y provisional toda síntesis o
previsión de síntesis. Considera que la tensión de la
coyuntura actual provee más equilibrio al espíritu
cristiano que la vana complacencia en "des fixations,
bientót mínées" (fijaciones más bien carcomidas). La
dialéctica de la tekhne nos recuerda los atributos de dos
personajes de la mitología clásica: Proteo y Anteo. El
primero había recibido el don de la profecía y el pod er
de asumir diversas apariencias. (Por eso llamamos
"proteo" al hombre que cambia frecuentemente de
opiniones y de afectos). El segundo era un gigante,
luchador invencible mientras tocaba la tierra, es decir,
a su madre Cea. La técnica combina, pues, las
características de Proteo, insaciable en su agilidad y
versatilidad, y las de Anteo, fuerte tanto en cuanto
mantuviera los pies en contacto con el suelo.
Curiosamente, la religío technici descansa sobre un
equilibrio inestable, pero dinámico, semejante a los
comportamientos religiosos más profundos. Las
relaciones de incertidumbre enla microffsica esconden
paradojas que evocan la tensión prometeico-cristiana.
129
Finalmente, la teología del paralelismo postula que si
bien lo prometeico y lo cristiano coexisten en el mismo
hombre cada cual va por su camino: cada uno tiene su
propio sistema de reflejos y decisiones. Lo verdadero y
eficaz del mundocientífico-técnicoescapan, como tales,
a la moral y a la institucióneclesial. Los requerimientos
del cristianismo no pueden intervenir en el
prometeísmo, a no ser en aquello que este último
abandona al sentimiento"de son exécutant apres que
ses autorités onfixé l' oeuvre afaire, et ses íngénieurs. la
maniere de la faíre" (de su ejecutante una vez que sus
autoridades han fijado la obra a realizarse, y sus
ingenieros, la manera de realizarla).
El inventario de las opiniones teológicas refleja la
gama de pareceres que pugnan en el frente secular. En
las últimas décadas se nota la apertura de algunos
grupos religiosos hacia las conquistas terrestres del
hombre yel reconocimiento delarelativaautonomía de
lasrealidadesprofanas.Estaapreciaciónvaacompañada
de una crítica insobornable a las amenazas del
materialismo técnico, amenazas que atentan contra el
sentido de la espontaneidad, gratuidad y leticia. Si el
hombre escarba en su quehacer técnico, logrará dar, a
la corta o a la larga, con un signo de su dimensión
espiritual. Juan XXIII expresa esta visión optimista, a
tono conlacosmologíacatólica, ensuencíclica Pacem in
terris: "El progreso científico y los adelantos técnicos
enseñan claramente que en los seres vivos y en las
fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso
y que al mismo tiempo el hombre posee una intrínseca
dignidad, por virtud de la cual puede descubrir ese
orden y forjar los instrumentos ordenados para
adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su
servicio".
El reconocimiento de la relativa autonomía del
saber humano y la purificación de las imágenes
130
sobrenaturales arroja un saldo positivo para la
experiencia religiosa. Pero no todo ha sido miel sobre
hojuelas para el comportamiento religioso a raíz de la
revolución tecnológica. AjuiciodeKarl Rahner, Dios se
ha hecho más lejano desde que el hombre manipula la
naturaleza y parece degradarla reduciéndola a mero
material de su iniciativa.
La naturaleza ha caído bajo el poder del hombre desde el
momento en que éste, habiendo superado el
que la regía, la somete a Su control y a sus
manipulaciones. Pero, por eso mismo, parece un muro
espeso que se erige entre el hombre y Dios. Lo que el
hombre descubre en la naturaleza y ensu accióncon ella
no son, parece, más que realidades de aquí abajo: las
leyes de la materia y su propia imagen.e
Algunos piensan que la técnica es un sucedáneo de la
religión, pues confiere apariencia de orden al caos y
actúa, para la gran mayoría, como las artes mágicas.
Otros consideran que el estilo de la técnica insiste
demasiado en lo visible, en lo superficial, en la
explotación de los sentidos, cosas que socavan los
fundamentos de la fe y de la ética. Cuando la máquina
domine la vida en su totalidad, podría decirse,
paradójicamente, que ha llegado la hora del caos
universal. La vida no es sólo orden y verdad, sino
también bellezaybondad; es decir, unaverdadcompleta
y orgánica. Por esa razón debemos examinar con ojos
"Karl R.ahner, Bse-ílpossible aujourd'hci de croire (Fans: Mame, 1966) p.
76. Cfr. Mlchel Lelong. Pour un dialogue avec les athées (Fans: Les Edition du
1965), fP: 42-43: Romano Guardini, Fe en nuestro tiempo (Madrid:
EdlClo.nes Cristiandad, 1965), p. 37; jean Danielou, Escándalo de la verdiul
Ed. 1962), pp.17D-171; Klemens Brockmdller, Cultura
mdustnal y rel:8':?" (Ba,:"lona:. Editorial 1967), pp. 42-56, 13855.;
Ferrer PI, Creencia técnICa y cambio socia!''' en Canfigurad6n de la
soctl'tÚldfutura, ed. A. Dou (Bilbao: Editori,¡¡1 Mensajero, 19'77), pp. 211-237.
131
inquisidores el epígrafe o exergo que adamael presente
ensayo. G. Bachelard, autor del mencionado epígrafe,
afirma que, en el trabajo científico, todo valor dado es
un valor transformado. La inteligencia científica es una
facultad de hacer robots. Puesto que un autómata no
puede crear automatismo diferente de su función; y
puesto que el hombre crea robots, luego, jamás será él
un robot. Ahora bien, ¿es la inteligencia humana la
facultad de fabricar autómatas? ¿Realizamejorunrobot
una"action humaine" por el mero hecho de encadenar
más regularmente estas acciones y ser enteramente fiel
a su finalidad? En la reflexión ética solemos distinguir
entre "acciones humanas" y "actos del hombre". Los
primeros presuponen conciencia, voluntad y otros
ingredientes de la conducta propiamente humana. Los
segundos proceden del hombre, pero son mecánicos o
inconscientes. Tal vezestadistinciónsirvapara matizar
la tesis de Bachelard.
Exoneremos al filósofo francés de las supuestas
imprecisiones - peecata minuta - y adjudiquémosle
grandes méritos por haber dedicado su esfuerzo
intelectual a la filosofía de las ciencias. Dícese que la
filosofía llegó tarde al convite de las ciencias modernas,
aunque se alega que éstas son sus hijas rebeldes. ¿Ha
llegado tarde e impropiamente vestida al banquete de
la técnica? Los estudios desarticulados y esporádicos
dela teología yde laética respecto al vertiginosoavance
de la tecnociencia soninsuficientes si queremos estar al
día y a la altura de los compromisos del hombre total.
El aggiornamento de la philosophia perennis es, en este
sentido, un asunto ético. Porque debe despuntar el
verdaderoordenenel nuevo caos organizado, para que
se cumpla la sentencia de Santo Tomás: sapientis est
ordinare.
Así ponemos punto final - o mejor, puntos
suspensivos- a nuestras consideraciones éticas. Con la
132
esperanza de regresar a la parcela del hombre
prometeico, y descubrir en ella las huellas de Poros,
dios de la opulencia, y de Penía, diosa de la indigencia,
quienes engendran a Eros, inventor perpetuo de
artificios y vagabundo en eterna situación precaria.
v
HACIA UNA COSMOVISIÓN ARTIFICIAL
Un monde nouveau eort de l' obscuTe chrysalidede
thietoire. avecdesformes temporeIles nouvelles. . .
Jacques Maritain
(Un mundo nuevo brota de la oscura crisálida
de la historia conformas temporales nuevas...)
1
Decía F. Nietzsche que sólo podemos comprender
el universo formado por nosotros mismos. Esto podría
interpretarse en nuestros días a partir de esa
transformación del habitat del hombre que ha creado
un novísimo espacio artificial cuyo rasgo más peculiar
reside en la proliferacióndelos objetos manufacturados.
1
Debemos ir más lejos endicha apreciación, pues no sólo
se trata de un mero espacio artificial, sino también de
una metanoiaenlos recintos más íntimos dela conciencia
humana.
La aseveración de F. Nietzsche trasciende la clásica
controversia sobre los atributos apriorístícos del sujeto
cognoscente. Ahora no nos conformamos con formar
conceptos tomando como referencia los esquemas
mentales o los mensajes objetivos. La coyuntura actual
mirahacialacreacióndeunnuevouniverso,ununiverso
manu-facturado. De esta manera se superan las
metáforas gnoseológicas y la idea de una filosofía
implícita en las revoluciones tecnológicas.
lRománGubern, prólogo a la obra de Abraham Moles, Teonade losobjelos
(Barcelona: Editorial Guslavo Gil S.A., 1975), p. 7.
134
Desde el fuego y la rueda hasta las conquistas
cósmicas, el horno artifex se ha empeñado en someter 10
que solemos denominar naturaleza. La ciencia y la
técnica hancausadocambios rápidos y dramáticos enel
mundocontemporáneoyhanmodeladoengranmedida
la psicología de sus fautores. Resulta, pues, importante
comprender la revolución tecnológica para entender
nuestra propia vida, marcada por el sello técnico encasi
todas sus manifestaciones.
En las vísperas del siglo XXI, la humanidad ha
quemado la etapa de querer dominar la naturaleza.
Ahora pretende ir más lejos y estáencaminode fabricar
un mundo artificial. En este sentido, la íekhneresponde
a una de sus notas originales: arte bella, habilidad,
astucia. Ya no es la simple dimensión pragmática del
conocimiento de un objeto. El ser humano no sólo
recoge 10 que encuentra en su camino, sino que ahora
arrancalas potencialidades escondidasenlos elementos,
supera las limitaciones de sus sentidos y plasma una
especie de segunda naturaleza. La perspectiva de
nuestra reflexión toma en cuenta las repercusiones
éticasysociales del fenómeno. Sin embargo, no conviene
estancarse enel trillado debate que enfrenta la industria
ala ecología, la técnica alas humanidades. Ciertamente,
la sociedad tecnológica a veces paga el precio de un
pacto mefistofélico, a la manera del aprendiz de brujo,
y pierde el control de sus propios engendros. Produce
así un profundo desequilibrio físico que incluye la
ruina del medio ambiente y la enajenación ante la
naturaleza y el cuerpo humano. Al margen de los
planteamientos en torno a la legitimidad de conceptos
tales como naturaleza, orden cósmico, etc. tememos
desembocar en una situación acósmica, es decir,
desordenada.
Podríamos decir que la transformación es mucho
más radical de lo que parece a primera vista. Se impone
135
una nueva visión de las personas y de las cosas: una
cosmovisión diferente. En efecto, nuestra relación con
la vida ha tomado otros rumbos. La ciencia ensancha
los horizontes de los individuos, modifica su estilo de
vida y afecta la configuración espiritual de los sujetos.
hasta las enfermedades dominantes responden a un
esquema novedoso de condiciones inusitadas,
condiciones que suelenconducir de la manufactura a la
manipulación, enfin a la despersonalización. Todo da
a entender queel medioartificial seráel habitat "natural"
del ciudadano futuro. La era postindustrial o
su perindustrial más las perspectivas sideralesromperán
muchos moldes de la miopía terrícola.
Aloanterior, y enestrechovínculoconla tecnología,
hay que añadirle el gran avance del urbanismo. La
civilización del urbanismo con sus tristes notas de
inhospitalidad, se abre pasoabrazada a la uniformidad
dela industrialización. Aquí se esconden dos paradojas.
Una se refiere a la falta de comunión en las estructuras
urbanizadasa pesar dela cercaníafísica delos habitantes.
Parecieracomosi tantas ciudades fueranedificadas con
moldes de egoísmo. La segunda paradoja parte de la
anterior y consiste en la seria dificultad de planificar
libre y racionalmente la vida urbana. El lugar del
progreso y de la aplicación práctica de la inteligencia
sirve para especular cruelmente con el suelo y
comercializarlocomo un producto más. [Ay, la ciudad!
Un inmenso hormiguero inmerso en la soledad, mas
una encrucijada privilegiada de posibles encuentros.
Los pecados capitales de esta humanidad
parcialmente civilizada y secularizada penetran hasta
la raíz misma de nuestras actitudes ante la vida, el
sufrimiento y la muerte. La vida se convierte en un
objeto de la técnica, al margen del misterio y cada vez
más cerca de lo cuantitativo e indiferente. Pero las
expresiones vitales nose cancelan por decreto. De ahí la
136
abundancia de protestas contra la tecnocracia y la
tentación de embarcarse en movimientos exóticos de
dudoso calibre.
En efecto, la tecnología trae consigo un giro
copernicano en la realización y percepción de los seres
humanos. Los signos señalan hacia una nueva relación
conla naturaleza, conla sociedad, connosotros mismos
einc1usiveconDios.Aunasí,debemossuperarcualquier
actitud maniquea. Ahí está la tecnología. Declararle la
sentencia de muerte no es suficiente para erradicar el
desarraigo, el audiovisualismo, la superficialidad, el
escapismo, la manipulación, la despersonalización, la
profanación...
Conviene domesticar la técnica, neutralizar sus
vicios y evitar que se entregue a los brazos de poderes
opresivos y de especulaciones egoístas. Las recetas de
los tecnólogos y de los románticos rousseaunianos
difícilmente nos conduzcan hacia una tecnología
responsable. Los signos de los tiempos nos hablan de
un desarrollo técnico de grandes repercusiones
cualitativas, con una proyección geométrica. Hoy más
que nunca hemos de computar-Le. etimológicamente
"con-pensar"-lamagnitud de tales efectos enlareligión,
la filosofía, el arte y, más que nada, en nuestra
personalidad.
La tecnología no nos eximirá ipsoJacto de preguntar
las preguntas de fondo. Aparentemente las sepultará
entre los engranajes y los circuitos de un monstruo
artificial, peroresucitaráncualquier mañana más frescas
y agudas que antes.
2
Aun así, es necesario reconocer que la revolución
tecnológica constituye una verdadera mutación de la
evolución humana, una ruptura con el pasado. Al
mandato genesíaco y a la profecía cartesiana se suma el
137
hecho de que los hijos de este siglo consideranque son
dueños de su propia naturaleza biológica y síquica, y
proceden consecuentemente. Además, la razón y la
avaricia han establecido una alianza conel fin de lograr
uncontrol racional de la pujanza industrial y científica.
Ha nacido esa versión tal vez inédita y enigmática del
lagos: la razón eficiente.
Cuando realizamos la crítica de la razón eficiente
parecería que fuéramos a esgrimir un rechazo frontal
contra el horno technicus. Los anatemas se impondrán
por su propio peso. Lo que interesa eneste momentoes
buscar la fundamentación teórica de esta manera de
concebir el mundo; dar conuna explicaciónsatisfactoria
del fenómeno. Por consiguiente, se requiereunexarnen,
unenjuiciamiento-crítíca- de esa razónque se considera
eficiente.
La cuna de la palabrarazón -ratio-apunta hacia una
alcurnia de rico abolengo. Además de razonamiento,
incluye otros significados muy sugestivos, a saber:
cálculo, cuenta, medida, causa, regulado, decidido,
constante, pensar, ciencia ... Del verbo pensar deriva a
su vez lavozpesar. ¿Aquevienentodos estos laberintos
etimológicos? Queremos hacer resaltar el hecho de que
la actividadracional nosólomiraalos ámbitos altamente
abstractos o teóricos, sino también a las modalidades
más concretas y prácticas. Claro está, en todos sus
estratos hay cierto grado de abstracción. El pensar y el
medir son acciones específicas, pero entran factores de
comparación y escalas de generalización.
Por esta vía nos asomamos a los umbrales de la
ciencia moderna. Galileo Galilei gustaba de decir que
era necesario medir todo, como si le hubiese atacado
una nuevacondición que llamaremos tecnometría. Hoy
vivimos inmersos en un escenario de ordenadores o
computadoras (cum-putare), técnicas telemétricas ymil
artefactos que se encargan de ordenar y regular casi
138
todos los pasos del nuevo animal racional ... y sus
circunstancias.
Evidentemente, no se trata de medir por el mero
hecho de medir. El expediente del cálculo parte de la
acción y corre tras un efecto determinado. Por eso
hablamos de una razón eficiente. Eficiente (efficiens) es
el participo activo de eJficere, producir un efecto, y nos
remite a lacere, hacer. Tenemos ante nuestra
consideración una ratio cuyo objetivo esencial consiste
en producir un effectus concreto.
En todo caso, indiscutiblemente somos testigos de
unaprofundatransforrnacióndel pensamiento. Elnuevo
espíritu técnico supone algo más que una moda
superficial de aparatos prácticos; apuntahaciarupturas
epistemológicas degranalcancefilosófico yexistencial.
Nos preguntamos, como Abraham A. Moles: ¿Cuáles
son sus afirmaciones de principio subyacentes, que
constituyen de hecho una actitud filosófica y que
difunden incluso entre el gran público una
Weltanschauung más o menos consciente? ¿QUé rasgos
generales lo caracterizan? ¿Qué conceptos rectores ha
elaborado al servicio del pensamiento y de la acción?'
No se trata, por supuesto, de sugerir panmaqui-
nismo. Pero ya es lugar común señalar el aporte de la
actividad científica a la filosofía. Hablamos, claro está,
de aquel sector que todavía admite unámbito específico
al quehacer filosófico, pues se ha llegado al extremo de
expropiar la hacienda de los amantes de la sabiduría o
de leerles la oración fúnebre.
A pesar de los pesares, los filósofos tienen mucha
tela que cortar enla sastrería de la tecnópolis. Mientras
existaelhomosapiens toparemosconaxiomas, principios
y postulados que laten bajo las apariencias de la
'AbrahamMolesy AndréNoíray. HEI pensamiento técnico" en Úlfilorofia,
ed. André Noiray (Bilbao: Ediciones Mensajero, 1974), p. 498.
139
evolución tecnológica. De acuerdo con A. Moles y A.
Noiray, el marco teórico subyacente al fenómeno
tecnológico incluye la transformación del concepto de
libertad, la renovación de la idea de progreso y una
nueva relación entre acción y conocimiento.'
¿Será un privilegio exclusivo de los marxistas el
aceptar la intervención de las condiciones externas en
las realidades mentales?
Veamos, enprimer lugar, el cambioen la dimensión
de nuestra libertad. El ethos de la actualidad va a
desplazar las especulaciones metafísicas del libre
albedrío para insistir en los aspectos pragmáticos,
mensurables de la acciónhumana. Lalibertadse orienta
haciael dominio del mundo. Es comosi una radiografía
material desnudaralos resortes delalibertad romántica.
Evidentemente, también queda enentredichola visión
virginal de la naturaleza. Todo puede cambiar, para los
fines que se proponga el hombre. La natura es
simplemente el Umwelt, el mundo exterior donde el yo
realiza sus deseos. El sentido dinámico e inconcluso de
lo que llamamos sujeto y objeto motiva el
cuestionamientodel hombrecomoesencia permanente
y de la naturaleza como realidad intangible.'
'lba, pp. 499-502.
'Afirma K. Marx en sus Oe!wnomi,ch - philosoph;,che Manu,kripte que la
esencia humana de la naturaleza no existe más que para el hombre social,
pues s610 así existe para él como vínculo con el hombre, como exi,tcncia
suya para el otro y existencia del otro Faro él. .. "Das menschlicheWesen der
Natur ist erst da für den gessellschattlichen Menschen; denn erst es sie fur
ihn da als Band mit dem Menschen, als Dasein für die Anderen und die
Anderen fiirihn; "rst hieristsiedaals die Grundlageeinesmensc1Jlic1Jen Dasein,.
Erst roer ist ihm sein nallirliches Dasein, sein mensdúichen Dasein und die
Naturfürinh zumMenschengeworden. Als dieCesellschaftist die vollendete
Wesenseinheit der Menschen mit der Netur, die Wahre Resurrektion der
Natur, der durchgeführte Naturalismus des Menschen und der
durchgeführteHurnanismusder Natur". (Laesenciahumana de la naturaleza
no existe más que para el hombre :;ocU./, pues s610 así existe para él corno
vínculo con el hombre, como existencia suya para el otro y existencia del otro
paTa él; s6loasíexistecomofundamento de su propia e x j s t e ~ ; a hu:"ana.Sólo
entonces se convierte para él su existencia natural en su existencia humana.
140
La libertad se hace tangible en la progresiva
realización de los mitos de la humanidad. La utopía
moderna se nutre de anticipaciones técnicas y anuncia
lo que está en vías de tomar cuerpo. Ernst Blochanalizó
esta función anticipadora en DasPrinzipHoffnung. Allí
mismo apunta que la tesis de Bacon "Natura parendo
vincitur" conserva su vigencia, pero que debió pasar a
través del interés de una"explotación" de la naturaleza
"... doch er wurde durch das Interesse einer
'Ausbeutung' der Natur durchkreuzt. ..
JI
Más adelante
alude al carácter abstracto y artificial de la técnica
burguesa, "dasssie wohl auch, inmanchenihrer Iístígen
Erfindungen, als noch 'unnaturlich' fundiert wirken
kann und nicht nur als noch urunenschlich verwaltet"
(que probablemente en algunos de sus diestros
descubrimientos puede dar la impresiónde que todavía
tiene un fundamento "desnatural", y no sólo una
administración inhumana). Compárese este
pensamiento con lo expresado anteriormente en los
Manuscritos económicos yfilosóficos de K. Marx.
Sea 10que fuere de la índole artificial de la técnica y
sus consecuencias antropológicas, surge el mito
dinámico de una ciencia que somete la naturaleza a las
leyes y sueños humanos.
Pasemos ahora al segundo postulado subyacente a
la evolución tecnológica: la renovación de la idea de
progreso. Elmaquinismorepresentaunmodode acción
enmarcado en un progresodetectable y ascendente. La
la naturaleza en hombre. La sociedad. es pues. la plena unidad esencial del
hombre COn la naturaleza, la verdadera resurrección de la naturaleza, el
naturalismo realizado del hombre yel realizado humanismo de lanaturaleza.)
(Marx-Engels Gesamtausgabe, Sec. r, vol. 3, Berlín, 1932).
'Emst Bloch, D¡¡s PrinzipHoffnung(Frankfurt amMain: Suhrkamp Verlag,
1959), Band 5. p. 7f57. En Geistder Utopie E. Blochreflexiona sobre la finalidad
de la técnica desde una perspectiva capitalista y humanista (Ibíd., Band. 3,
pp. 2HZ).
141
obrahumana puede ser perfeccionadaindefinidamente.
Aquí entra de lleno la filosofía de la efectividad en
todos los niveles postulando la relativa adecuación de
los medios a los fines. Por consiguiente, se descarta una
concepcióndel progreso enclave imprecisa y vaga. De
ahílaimportanciadela métrica" particularmenteCl
1
ando
se dejan de lado algunos valores y el precio ele la
omnipotencia. A veces no se pondera la hipoteca de un
progreso que es exacto y efectivo en línea uni-
dimensional.
El tercer postulado se refiere a la relación entre la
acción y el conocimiento. Resulta que las relaciones
clásicas de teoría y práctica se hallan invertidas en la
actualidad. "Mientras que el pensamiento humanista
del Siglo XVI al xvrn se consolaba de su poder muy
limitado sobre el mundo a través de un conocimiento
de la naturaleza humana y de la naturaleza exterior al
hombre que pretendíacomoabsoluto, ahora es laacción
laqueprovocaelconocimiento."' Laacciónabrecaminos
en los confines de lo cognoscible.
La mente inquisidora penetra, con el pensamiento
fenomenotécnico, en los laberintos más íntimos del
microcosmos y del macrocosmos, de la microfísicay de
la astrofísica. A la verdad que el mundo granular,
frontera actual de la física, integra el tejido del ancho
universo. Pero ese universo macroscópico está
organizado, a su vez, en intrincados s i s t e m ~ s que
interactúan constantemente. Los fabulosos mstru-
mentas científicos dan acceso a una parcela de este
mundo supralunar y subliminar para trastornar los
espejismos de una cosmovisión ingenua.
La mención de los instrumentos de investigación
6Abraham Moles y André Noiray, HElpensamiento técnic.o':' I;;S02. (En
feliz sentencia de P. Valery, "comienza el tiempo del mundo finito . Regards
sur leMonde aC!ue/ [paris: Gallimard, 1945].
142
nos da pie para traer, currente calamo, el tópico
pensamiento técnico VE. pensamiento científico. Entre
estas dos esferas hay tránsito enambas direcciones. Tal
vez en el pasado predominaba una relación vertical y
l?s casos de sabios movidos mayormente
por la curiosidad y el desinterés. Todo depende de la
definición que seleccionemos para los respectivos
campos en sentido estricto o lato. Quizás algunos
limitar la técnica, cuantitativa y
al ámbito de la acción pragmática,
remontandose al modelo de los homínidos. Ennuestros
días, sin embargo, la tekhne abarca ciertos factores
racionales.
Hay infinidad de definiciones, desde las más
simples, hasta las más engorrosas. Cada definición
responde a un determinado tipo de filosofía y a un
grado específico en la escala de la profundidad del
pensamiento. Según Oswald Spengler, la técnica es la
táctica de lavida. que adquieresu sentidopor lafinalidad
de la vida misma, por 10 que la vida humana es
"Sólo partiendo del alma puede
descubrirse el significado de la técnica ... No debe
comprenderse partiendode la herramienta. Nose trata
de la fabricación de cosas, sino del manejo de ellas... '"
'Oswald Spengler, El hombre y !u técnica (Buenos Aires: Espesa Calpe,
1947p.15. A la págma33hadichoquelaherramientaseha
por figura de la mano, siete páginas más abajo afirma que los
no,se transforman, sino el hombre. En la página 35 defiende la tesis
de que mngun acto produce tanto la impresión de creación como prender
fuego. Uno de los fenómenos más desazonadores, misteriosos y poderosos
d:la naturaleza_ el rayo, el incendie del monte, el vokán - es evocado a la
Vida por .el hombre mismo contra la naturaleza. En la palestra de las
especulaciones aparece el mito del gigante Enceladus frente al famoso
Prometeo. Feldhaus describe un grabado inglés de 1773 que
representa la hlstona de Enceladus: "Jupiter, der GOttervater, betaübt den
G'ganten Enceladus durch einen gewaltigen Blitz. Umden Giganten dauemd
zu bannen, setzt Zeus den Berg Aetna auf ihn. Die vulka nischen Flammen
dt;s :"etna si,:,d der feurige Atem des machtlos gewordenen Gfgenten"
(J.uplter, el ?IOS Padre, atolondró al gigante Enceladus por medio de un
VIolento relampago, para que el conjuro del Gigante continuara, colocó el
143
Spengler intenta neutralizar la interpretación cosista a
la vez que subraya la dimensión teológica de esta
actividad humana.
Enotraparte de suobra Elhombrey latécnica,Spengler
sostiene que todo manejo técnico del hombre es un arte.
"Artificial, antinatural es toda labor humana, desde la
producción del fuego hasta las creaciones que en las
culturas superiores consideramos como propiamente
artísticas. El hombre arrebataalanaturalezael privilegio
de la creación... El hombre creador se ha desprendido
de los vínculos de lanaturaleza, yacadanueva creación
aléjase más y es cada vez más hostil a la naturaleza.v-
El autor de Elocaso deOccidente nos regala hermosas
intuiciones, pero adolece de una retórica indomable
muy a tono con el irracionalismo yel materialismo que
profesó. Cuéntese a sufavor la opiniónde que latécnica
no es la finalidad de la existencia y que su penetración
alcanza a cada una de las acciones humanas. No
obstante, echamos de menos una definición formal que
no diluya los elementos específicos del fenómeno en
elucubraciones filosóficas.
José Ortega y Gasset, por su parte, alcanza un poco
más de precisiónal dividir la técnica entres estadios. La
técnica del azar corresponde al hombre primitivo y
coincide mayormente con sus actos materiales. La
técnica del artesano marca ya una manera de hacer
diferente de las demás comunidades. La técnica del
técnico, finalmente, supone la intervención de la
máquinay una identidad propia del protagonistafrente
al artesano y al obrero.'
Monte Etna sobre él. Las llamas vclcanicas del Etna son el aliento encendido
del Gigante reducido a la ímpotencia.) Aquí resalta la primitiva lucha del
hombre con la natumleza y el poder destructor de la última. (Franz M.
Feldhaus, DieTech"ik derA"tike lI"d desMiUellllters [Leipzig: Druck Van CG.
Roder, 1931J, p.1.)
"Ibid., p. 37.
'Jo,,",Ortega y Gasset, Obrascompletas S' ed. (Madrid: Revista deOccidente,
144
Miguel Quintanilla sigue de cerca la distinción que
traza Carlos París. La técnica, en sentido amplio, es un
sistema de acciones mediante el cual el viviente animal
actúa sobre el medio, respondiendo a sus necesidades.
El sentido restringido del término señala los límites de
la técnica humana y la tecnología. La tecnología será la
técnica más estrechamente ligada a la producción
industrial, por una parte, y al desarrollo y aplicación de
la ciencia, por otra. 10 Sin embargo, otros ven en la
tecnología una reflexión filosófica sobre los
procedimientos técnicos, sus relaciones conlas ciencias
fundamentales y sus consecuencias sociales. Esta
perspectiva vincula a la tecnologíaconla epistemología
y la sociología, aunque la traduce literalmente como
ciencia de los oficios o profesiones yla compromete con
la producción industrial.
Otras fuentes de menos envergadura filosófica
acentúan el aspecto instrumental o funcional de la
técnica (procedimientos yrecursos) .Advierten, además,
tres etapas en el progreso de la tecnología: la de la
herramienta, la de la máquina y la del autómata.
Igualmente, se enumeran siete períodos secundarios:
tecnología de la madera y del agua; del hierro y del
19(1), Tomo V, Pp- 319-374. La parte que trata las etapas de la té<;nica se
encuentra mayormente en las pAginas 359 - 366. Ortega no sólo enumera las
etapas del quehacer técnico, sino que además penetra en el sustrato
antropológico de dicha actividad y en las condiciones y coyunturas que
permiten su progreso.
Vid. Unainterpretación de lahistoria universal(Madrid: Revista de Occidente,
19(6) pp. 311ss.
"Miguel A. Quintanilla, ed. Diccionario de fiíoeofta contemporánea
(Salamanca: Ediciones Sígueme, 1976). p. 468. La enciclopedia Lo. filowfill
(Bilbao: Ediciones El mensajero 1974) p. 497, define la técnica como toda
actividad por la que se adaptan los medios a los fines con rruras a un objetivo
práctico y relacionado por ello con cierta utilidad. Para Maree! Maus, la
técnica abarca un gropo de movimientos y actos que concurren al logro de
un fin conocido como fisico, químico o biológico. ("Les techniques el la
technologie·', Jo"","l de PsychologieNúm. 1, enero _marzo1948). Sin embargo,
también se habla de técnicas intelectuales, morales y religiosas.
145
carbón; del aceroy del petróleo; delaquírnicaindustrial;
de la biología; del foto-electro-magnetismo; tecnología
nuclear y cibernética.
¿Qué queda en claro después de navegar en este
maremágnumdepareceres?Lasopinionesquepreceden
arrojan luz sobre el terna, pero nos dejan en
una encrucijada de contradicciones. y el investigador
se ve en la necesidad de enfilar su nave inquisidora
hacia otros horizontes, tal vez más lejanos, enel océano
del tiempo. No nos mueve la manía heideggeriana del
regressus a las prístinasfuentes griegas.Másaún.creemos
firmemente en aquel aforismo que reza así: "Amicus
Plato, amicus Aristóteles: sed magis amica veritas"
(Amigoes Platón, amigoes Aristóteles; pero más amiga
es la verdad).
Como amigos de Aristóteles nos remontaremos a
sus escritos conel propósitodecaptar las ideas maestras
que inspiraron sus meditaciones en torno a la tekhne.
Aunque noestamos de acuerdocon puntos de su
filosofía, sí reconocemos la profundidad de sus
especulaciones si tenemos en m:nte las
concretas de su siglo. El pensamiento aristotélico dictó
la pauta filosófica por muchos siglos y servir de
marco para delimitar las fronteras ideológicas de la
realidad técnica. Aristótelescolocala técnica por encima
de la experiencia y por debajo del razonamiento. La
técnica hace posible el saber al descargar al hombre de
las necesidades que lo invaden. De este modo, aquélla
fungiría de aneilla ecientiae. entendiendo por scientia. el
saber. Pero las cosas no son tan simples...
Las primeras páginas del libro conocido como la
Metafísica de Aristóteles analizan la diferencia la
ciencia y la experiencia. Después de clasificar
escuetamente la facultad cognoscitiva de algunos
animales, Aristóteles concluye que mientras que los
demás animales apenas se elevan a la experiencia, el
146
génerohumano tiene, para conducirse, el arte (teklme) y
el razonamiento (logismós).
Aunque el Estagirita distingue entre la mera
experiencia (empeiría) y el arte o la técnica, señala que,
al parecer, aquélla se asimila casi a la ciencia y al arte, a
los que hace progresar. Acepta la tesis de Polus en el
sentido de que la experiencia hacreado el arte. "El arte
comienza, cuando de un gran número de nociones
suministradas por la experiencia, se forma una sola
concepción general que se aplica a todos los casos
semejantes.":' Si bien es cierto que en la práctica la
experiencia parece diferir del arte o técnica, la empeiría
se limita al conocimiento de las cosas particulares.
El hecho de que los teóricos cometanerrores se debe
a que todos los actos se danenlo particular. Ahora bien,
el conocimientoyIaintelígenciasonmás bienpatrimonio
del arte que de la experiencia, ya que el primerosupone
conocimientode la causa. Los hombres de la técnica, en
la acepción aristotélica, saben el porqué y la causa de lo
que existe o se hace, más allá del mecanismo natural o
de los hábitos. Ala posesión de la teoríay alconocimiento
etiológico es necesarioañadir la posibilidad de transmitir
la ciencia a través de la enseñanza. Por consiguiente, en
la opinión común, el arte, más que la experiencia, es
ciencia: los hombres de experienciano puedenenseñar.
Finalmente, las acciones sensibles son el fundamento
del conocimiento de las cosas particulares, pero no
constituyen el verdadero saber, la explicación de la
causa allende la evidencia fáctica.
Así pues, el artista, en sentido técnico, es objeto de
admiración. Trasciende las nociones vulgares de los
sentidos y produce descubrimientos útiles. Las técnicas
de multiplicarán, aplicándose tanto a las necesidades
como a los placeres de la vida. No obstante, siempre
"Aristóteles, MetafisíCll (Madrid: Espasa-eaJpe, S.A., 1972), p. 12.
147
prevaleció un núcleo que superó el utilitarismo .de las
artes: "los inventores de que se trata fueron mirados
como superiores a los de todas las demás, porque su
ciencia no tenía la utilidad por fin."" Estas ciencias
nacieron primero en los lugares donde los hombres
gozaban de reposo. La casta sacerdotal de Egipto, por
ejemplo, dedicó su gran solaz a la invención de las
matemáticas.
Permítasenos aquí una breve digresión para
ponderar laimportancia del tiempolibre enel desarrollo
de la cultura. Tal vez las palabras "reposo", "solaz",
"ocio" no expresen cabal y felizmente la dedicación de
las facultades humanas a la obra de autoafirmación
fuera de las formas de trabajo enajenado y de diversión
insubstancial. SegúnHerbert Marcuse hay una enorme
diferencia entre tiempo de ocio y tiempo libre. El
segundo es algo más que el descanso, la recreación o la
diversión; es el tiempo de la autonomía individual y del
crecimiento personal. Marcuse critica los elementos
románticos y artesanales del concepto marxista de la
desenajenación. En la sociedad industrial avanzada,
donde se caminahaciauntiempolibrecompleto, resulta,
ineludible revisar el desiderátum de los "pasatiempos
clásicos": " ... en una sociedad libre el nuevo desarrollo
cualitativo debe descansar, no tanto en el reino de la
libertad fuera y más allá del proceso tecnológico, sino
en el mismo proceso social del trabajo como proceso
tecnológico, por ejemplo.enla reestructuración total de
las ciudades, en la restauración de los medios rurales,
envencer la violencia de la industrialización, etcétera"."
La sugerencia de Marcuse podría eliminar algunos
"Ibíd., p_ 13. "
"Herbert Marcuse. "Libertad y agresión en la sociedad tecnológica ~ en
ÚI s o ~ d industrUd contemporánea, trad. Margarita Suzan Prieto y[ulieta
Campos (México: Siglo Veintiuno Editores, 1'174), p. 89. E ~ las págmas 61 y
62 había apuntado que el progreso técnico significa un continuoaumentode
enajenación. Sugiere que éste es un factor positivo ya que así el hombre
148
inconvenientes de la ideología marxista y del ocio
masivo, pero disentimos en cuanto a su afirmación de
que la libertad debería estar localizada en el mismo
mundo del trabajo técnico. Ciertamente, el mundo del
trabajo noequivale al reino de la necesidad, mas hemos
de cuidarnos de las nuevas enajenaciones que se cuelan
por las averías de latecnópolis. Es insuficienteencaminar
el trabajo mecanizado hacia metas verdaderamente
humanas; hay que conquistar un locus libertatis más
amplio, más allá del tecnismo. Urge cultivar un ocio
laborioso y meditativo, pero que no se reduzca, por
otros derroteros, a un negocio (nec-otium) de la
civilización tecnológica.
De esta manera regresamos al negocio de lafilosofía,
al que Aristóteles le adjudica el estudiarle las primeras
causas y de los principios. De acuerdo con la Metafísica,
la especulación es superior a la práctica. El filósofo se
define como el conocedor del conjunto de las cosas, en
cuanto es posible, aunque carece de la ciencia de cada
una de ellas en particular. El filósofo por antonomasia
es el que cuenta con las nociones más rigurosas de la
causa. La ciencia que se busca por sí misma, sólo por el
ansia de saber, es más filosófica que la que se estudia
por sus resultados. El filósofo no debe recibir leyes, y sí
darlas.
Da la impresión-prima Jacie-de que el pensador
peripatético habíavislumbradoproféticamente algunos
tópicos esenciales de la tecnologíacontemporánea. Cabe,
encierta medida, justificar tal opinión. siemprey cuando
enmarquemos las especulaciones aristotélicas en su
emplea menos sus facultades individuales en un proceso de trabajo que
puede ser mecanizado. El mismo Marx aceptó que hay una fonna de
enajenación idéntica al proceso de producción e inmune a la sociedad
socialista. Marcuseconcluyequela enajenación upuede serabolidasolamente
en el reino de la libertad Y más aIlá del campo del trabajo socialmente
necesario"
149
justo contexto histórico y filosófico. En el libro VI de la
Metafísica Aristóteles establece una clasificación de las
ciencias teóricas: la Física, la ciencia matemática y la
teología. Dado que toda la concepción intelectual tiene
en vista la práctica, la creacióno la teoría, sólo resta fijar
el número de las cienciascreadoras opoéticas (dialéctica,
retórica, poética) y las ciencias prácticas (política,
economía, moral). Como podemos notar fácilmente, en
estesencilloesquemaqueintenta delimitar los conceptos
de laintelectualidad humana, las fronteras sonconfusas
y lacíencíase identificaconunsaber-scire-que va desde
la teología hasta la economía. La teología habita en el
mismo compartimiento que la física, a tono con los
presupuestos de la gnoseología aristotélica. La
clasificaciónde marras prescindedela peculiaridad del
saber científico.
Ya dijimos que Aristóteles distinguía entre la
experiencia y la técnica. Notamos que esta última goza
de unas prerrogativas que la elevan al recinto del
razonamiento. La univocidad del sentido se ve
amenazada en otros niveles más relevantes. La falta de
undiscernimientorigurosoenelámbitoepistemológico
tiene como consecuencia, entre otras cosas, que la
filosofía, lacienciay la teoría formen" enel pensamiento
platónico-aristotélico un conjunto en el que a 10sumo,
la diferencia se halla solamente fundada en la mayor o
menor amplitud del objeto y, en todo caso, en el modo
desu producción"."Fuenecesario esperar la progresiva
autonomía de las ciencias para recortar los rasgos más
específicos del saber filosófico y del científico. Aunque,
"José Ferrater Mora, Diceiorwrio de Filosofia (México: Editorial Atlante,
S.A., 1944), p. 112. En la página 113 describe el itinerario de los ensayos de
clasificación de las ciencias que desembocó en la agrupación de los saberes
en cuatro grandes regiones: el saber vulgar, el saber en.
estricto, el saberfilosófico yelsabersoteriológico, Véase subroce Clasificación
de las ciencias", pp. 114 -115.
150
pensándolo bien, la técnica actual ha trazado puentes
de comunicación por lo menos entre las ciencias,
subrayando la unidad orgánica del conocimiento
científico y la relación entre la práctica y la teoría. Aun
así, la noción de Aristóteles según 10 cual la ciencia
consiste en un saber de 10 universal o en una
investigación de las causas, quedó descartada. "Pero
sólo porque hay ciencia en general, a diferencia del
saber vulgar, de la filosofía y del saber de salvación,
puede haber ciencias particulares y jerarquía de las
mismas en la esfera total del conocimiento"."
5
Si la ciencia como saber de 10 universal ha sido
rechazada, igual suerte ha sufrido la noción de técnica
comoestadointermedioy ambiguo entre la experiencia
y el razonamiento. Por lo menos desde fines del siglo
XIX, la técnica se identifica con la ciencia aplicada.
Asímismo, "los descubrimientos a nivel deinvestigación
fundamental condicionansu progreso; es la suma de la
ciencia ya hecha, interpretada en función de cierto
número de valores"." Todo lo cual indica que resulta
cada vez más difícil distinguir de iure y deJacto entre
ciencia y técnica. Y más en las coordenadas actuales,
cuando la fenomenotécnica provee un punto de
convergencia de la teoría y la práctica. Así parece
demostrarlo Gastan Bachelard cuando concluye que la
físicacontemporánea prepara, gracias a los instrumentos
científicos, la mayoría de los fenómenos que somete a
estudio. La fenomenotécnica es una síntesis bien
fundada: "L'histoire effective est la pour prouver que la
"lbid., p. 113.
"Abraham Moles y Andr'" Noiray, "El pensamiento técnico", p. 503. En
un próximo ensayo estudiaremos la curiosa tesis de Martín Heidegger-sobre
el manoseado asunto que nos ocupa. Heidegger quiere demostrar que la
técnica precede filosóficamente a la ciencia.
151
technique est une technique rationnelle, une techniqu.e
inspirée par des lois rationnelles, par des [015
algébriques"."
Percibimos una relación circular de mutua ayuda,
ya que laciencia puraoteóricasiembralos fundamentos
para la creación de precisos y potentes aparatos de
investigación. Estos instrumentos responden
generosamente para que los hombres de ciencia
escudriñan las entrañas del universo. Sabemos, por
ejemplo, del progreso de la biología celular al
microscopio electrónico; y de los avances dela astrofísica
en virtud de los supertelescopios y otros medios
extraordinarios.
Aunque algunos científicos se sientan afectados en
su dignidad profesional si los compereu los
ingenieros, muchos laboratorios muestran similitudes
con los centros de ingeniería. Si la etimología no
traiciona, el ingenio del ingeniero debe traducir cierta
capacidad para discurrir a El Jaber.
encuentramáscercadelamáquina-mekhane-omvenclOn
ingeniosa, es decir, de los artificios para
aprovechar la acción de una cosa. El hamo saplens se
desempeña principalmente en la dimensión de las
"Gaston Baehelard, Lerauonaíismeappliqué (París: Presses
de Preoce, 1949), p. lOO. Para estudiar la distinción entre y
fenomenotknica, véase p.l68. Enla página2elautorobserva que en física
y química el instrumento "est necessaire pour un
phénomene vraiment comrne un objecr .d une
phénoménote<:hnique". (es el mtermedlaI"';? para W1
fenómeno verdaderamente "instrumentado designado como un
una fenomenotécnica). El instrumento pues.' una destinación
teórica. En MateriaJisme ratwnnel, Bachelard ad[udICa meesan.te creaClón
de muchos objetos materiales a la fenomenotécmca p-esses
Uruversitairee de France, 1953; versión castellana El MatenallsfJlo
Buenos Aires: Editorial Paidos, 1976, pp. 31, 56). . .
Don lhde examina cuidadosamente las implicaciones fenomenologlcas
de los nuevos instrumentos científicos, en Technlcs and Prans (Dortrecht,
Boston: D. Reidel Publishing Company, 1979). Cfr. G?ston La
IICtiVidiuJ. racionalista de lafisiC11- ronltfJlporáneu (Buenos A,res: Ed,CIones SIglo
Veinte, 1975), p. 12.
152
formas, delas ideas, de los signos. Aveces no es fácil dar
con la línea divisoria o frontera entre ambas
abstracciones, puescomulganenlos propósitos.medios,
actitudes y contenidos. Paradógicamente, semejante
comunión brota en gran medida, por intercesión del
pensamiento técnico. A éste se le atribuía el peligro de
la superespecialidad y la automatización del
conocimiento. Aparentemente, la tendencia actual
consiste en crear y fortalecer lazos de comunicación
entre las especializaciones del saber, gracias a los retos
de la aplicación. Abraham Moles y André Noiray
proponen un esquema que recoge gráficamente la
clasificación moderna de las ciencias en núcleos de
conocimiento, más allá de la célebre clasificación de
Augusto Comte.»
Tres detalles nos llaman la atención al examinar el
mencionado esquema. En primer lugar, la
representación de los lazos rechaza la estructuración
lineal y jerárquicadel conocimiento. En segundolugar,
la clasificaciónde los núcleos gnoseológicos soslaya las
18Abraham Moles y André Noiray, "El pensamiento técnico", p. 505. A
continuación copiarnosel esquema de la "Clasificaciónmoderna en núcleos".
153
ramas del saber que escapan a las categorías de las
ciencias naturales o exactas, o sea, las que se conocen
comúnmente como ciencias humanas. Aparece allí la
psicología, pero seguramente se trata de la psicología
experimental. Ni siquiera se incluye la medicina, pues
ésta se considera más un arte que una ciencia o a lo
sumo, una ciencia compuesta. En tercer lugar, la
cibernética ocupa el centro del modelo mul tí-
dimensional.
En cuanto a este último punto, la cibernética -
ciencia del control mediante las máquinas de
información - se presta adecuadamente para cumplir
esa misión simbiótica en el corazón de las ciencias. Al
comprender los estudios relativos alas comunicaciones
y la regulación enel ser vivoy la máquina, tales teorías
identificany edifican puentes o vasos confluentes entre
los componentes deunsistema.» Más todavía, organizan
los ámbitos del saber bajo la hegemoníade la cibernética,
incluyendola sociología, la antropologíay laeconomía,
vistas también como ciencias de la comunicación. La
ciencia del piloto -kybemetes- es la glorificación de la
razóneficientey algunos la reducenal arte de conferirle
eficacia a la acción. Consecuentemente, habría que
moderar las manifestaciones de triunfalismo cuando
celebramos la moderna unidad de los conocimientos.
Recordemos que fueron las necesidades de la
defensa antiaérea las que impulsaron el rápido
desarrollo de la Cibernética. Si nació bajo ese signo y
miraparticularmente haciael expediente de la eficiencia
trivial, entonces conviene examinar el elemento
aglutinante de las ciencias modernas y no confundir el
plano fenomenológico con el deontológico.
"Ncrbert Wiener, Cybemetic5 or Control anJ Communicaticm in l1Ul1l and the
MIldIine (Parie: Hennann, 1958.).
154
6
Por otro lado, hemos de enjurcrar la postura
orteguiana en 10 que respecta al "barbarismo de la
especialización". En su libro La rebelión de las masas,
Ortega y Gasset arguyequelacivilizacióndecimonónica
engendró automáticamente el hombre masa.vl.Jno de
los factores más relevantes de ese siglo fue la técnica,
fruto del capitalismo y de la ciencia experimental Sólo
la técnica europea moderna cuenta con fundamentos
científicos, lo cual le permite la posibilidad de un
progreso ilimitado.
Citandoestadísticas demográficas, Ortegay Gasset
concluye que la técnica y la democracia liberal son
responsables del hombremasaenel sentidocuantitativo
del término. Señala que las técnicas constituyen la
aristocracia del presente. Aunque el científico es el
prototipo de este grupo, el filósofo español juega con la
manga ancha del concepto, pues coloca la enseñanza, la
medicina y las finanzas bajo el mismo manto de la
técnica. En lo que concierne a la relación causal entre la
evolución tecnológica y la vulgarización, hay autores
que hancuestionadola objetividadde dicha afirmación.
Aunque AlvinToffler no alcanza la altura intelectual de
los filósofos ni es amigo de las bibliotecas filosóficas,
recoge un arsenal de nombres y argumentos a favor de
un optimismo tecnológico. Ortega, por su parte, respira
aires aristocráticos y tal vez olvide otros ingredientes
sociológicos que fraguaron la imagen del hombre
amorfo. Lascivilizaciones pretéritas tambiénprodujeron
generaciones incoloras, si bien la población era menor
y la rebelión más solapada.
Lamentablemente, la ciencia convierte al científico
. "'José Ortega y Gasset. "lhe Barbarlsm of specialization" en Great Essays
In SC1=ce, Gardner (New York: Pocket Book, Inc., 1957), Pp- 119
-125; La rebe/wn de la¡; masas. 13" ed. Madrid: Espasa--ealpe, Ed.1972).
155
en un primitivo, un bárbaro moderno. Al momento de
detectar la coyunturahistórica de la especializacióndel
científico, DonJosé Ortega y Gasset dice de pasada que
la ciencia experimental comenzó hacia las postrimerías
del siglo XVI. Las investigaciones recientes evitan
aserciones tan apodfcticas. [ean Piaget demuestra que
el método científico tenía una larga tradición y había
logrado un notable grado de desarrollo antes del siglo
XVII. El asunto es más espinoso y complejo, ya que toca
un viraje en la cosmovisión y en el marco epistémico.
"El método científico permanece subordinado a la
concepcióndel mundoyla naturaleza de los problemas
formulados. Es en la concepción del mundo, y no enla
metodología, donde se sitúa la diferencia fundamental
entre Oresme y Galileo.?» Existe, empero, un acuerdo
en la proposición orteguista de que la ciencia empírica
queda ayuna de verdad si la divorciamos de las
matemáticas, la lógica y la filosofía.
El pensador vitalista nota que los físicos y los
biólogos hannaufragado progresivamente enla aporía
de la especialización, perdiendo así contacto con otros
campos del saber y, por ende, con la ciencia, con la
civilización. Curiosamente la miopía del especialista
coincideconel período enciclopédico, hastaque culmina
con la coronación moral del provincialismo
gnoseológico. No obstante, la ciencia experimental ha
progresado, en gran parte, por obra de sujetos
soberanamente mediocres. La razón que explica este
hecho radica en la mecanización. El trabajo mecánico y
la exactitud de los métodos permitenla desarticulación
del conocimiento; peor aún, provocan la desper-
sonalización de un investigador anónimo como una
abeja en su panal. El especialista"conoce" muy biensu
"Jean Piaget y RolandoGan:ía, Psicogmesis e historia de la ciencia (M"éxico:
Siglo XXI Editores, 1964), p.l73.
156
parcelita del universo; pero es un ignorante respecto
del resto de la realidad. He aquí la tragedia de la docta
ignorancia, la novedosa arrogancia del siglo XX. ¿Será
cierto que ahora hay más científicos y menos gente
culta que en 1750? Sí, hay más científicos. Tal vez haya
menos gente culta proporcionalmente. Ahora bien,
habría que verificar minuciosamente este dato que
adomalaretóricadeunsabiomeditabundopreocupado
por la desmoralización de Europa. El fundador de la
Revista de Occidente aboga por un progreso real de la
ciencia, lo cual exige un esfuerzo de reconstitución y
unificación. Einstein, verbigracia, debió beber en las
aguas de Kant y Mach para poder elaborar su genial
síntesis. Cae por su peso, pues, la importancia de la
filosofía y de la mente enciclopédica para salvar la
ciencia... y a los científicos.
7
Es posible que las circunstancias cambiaran
dramáticamente después de la década de 1920 en
Europa. Locierto es que lacrítica demoledora deOrtega
y Gasset no encontró eco en la opinión de famosos
filósofos de la ciencia. Gaston Bachelard repetirá hasta
la saciedadsus apologías de las profundas bondades de
la especialización. "Teniendo en cuenta que la
especialización del pensamiento científico, está
necesariamente precedida de una cultura científica
sólida, que precisamente determina la especialización,
es sorprendente que la especializacióncientífica sea tan
fácilmente, tan constantemente denunciada corno una
mutilación del pensamíento.t-La anti-especialización
"'Gaston Bachelard, La actividad racionelista de /<1 fisiCll contemporáne<l,
(BuenosAires: EdicionesSiglo Veinte, 1m), p.18. En El compromiso r<lcicm<lli¡;/<I
repite esta jeremiada; NUn método particular, un método que encara un
estudio muy especializado, si es verdaderamente fecundo, determina tales
ampliacionesdelaculturaqueunopuedeasombrarsemuchodelashabituaies
157
es una vieja historia. Coethe se había adelantado a las
filípicas y catilinarias orteguianas. Dígase 10mismo de
[érome Paturot y Louis Raybaud. Este último escribió,
en una fecha tan temprana como el 1843, lo siguiente:
"A fuerza de impulsar la ciencia en el sentido de las
especialidades, de refinar los detalles, si podemos así
expresarnos, se llega a una especie de quintaesencia
donde todo se descompone. Tengo mucho miedo que
hayamos llegado a esto en química y también en
maremática".»
¿Pecará de ingenuo G. Bachelard cuando tacha de
ingenuo enel juicio de los valores científicos a quien se
cree filosóficamente espiritual? Posiblemente sea un
juicio festinado y apasionado. Una vez más topamos
con antinomias de apreciación subjetiva, en las que se
indican caminos brumosos entre la ausencia de datos
estadísticosy la abundanciadeestimaciones axiológicas.
Luego de arremeter contra los partidarios de la
cultura general JI esos filósofos que creen poder hacerse
jueces en terrenos que no frecuentan y que son,
contrariamente ala frase célebre, esferas enlas cuales la
circunferencia está en todas partes y el centro en
ninguna" - el fautor del superracionalismo pasa a
ponderar el lado positivo y actual de la especialización.
Parte de unaconstatación: la profunda recurrencia de la
especializacióncientíficahacia el pasado del saber, que
reencuentra toda la eficacia de los pensamientos
generales y estimula las especializaciones paralelas.
Comosegundaaproximaciónepistemológica,conserva
el beneficiode la primera. Deigual manera, laperfección
de un instrumentorectifica la utensilidad y aporta una
mejor comprensión de la acción.
homilías contra la especialización" (Mé)(ico: Siglo XXI Editores, 1980, p. 40).
:Z>Louis Raybaud, férome P<lturot <1/<1 recherche d'unepositionrociale, ed. 1858,
p. 264,citado porC. Bachelard, Úladivídild racionalistade íafíeíca contemporánea,
pp. 18 -19.
158
Bachelard pretende desnudar el tipo de mentalidad
que se esconde detrás delas culturas generales. Mientras
las culturas especializadas están abiertas a las
sustituciones y a larectificación, las ideas generales son
demasiado nebulosas para que se encuentre el medio
de verificarlas. Siendo estas ideas razones de
inmovilidad, pasan por fundamentales.
El filósofo francés cree que una culturacientífica sin
especialización sería uncuchillo con el filo gastado. Al
ampliar losconocimientos científicos, laespecial ización
es prenda de una cultura profunda. Hasta el momento
Bachelard obtiene sus paradigmas de las fuentes
inmanentes de las ciencias naturales. Los humanistas
empero esquivan sus argumentos, desnudando la
superficialidad de los científicos en la cultura humana
y social. ¿Es posible conquistar una cultura profunda,
integral enel ejercicio dialéctico de unaparcelacientífica?
Otra pregunta aguijonea nuestra mente: ¿Debe ser la
eficacia el criterio supremo del pensamiento? Nuestro
autor asegura que el pensamiento no alcanzará eficacia
si no realiza el doble anclaje enel mundo del sujeto y en
el mundo del objeto.
Si bien Bachelard sostiene que un verdadero sabio
nose instala jamás ensu especialidad, sólo aduce como
prueba la mera voluntad de reforma constante en su
campo específico. Indudablemente, las especi alizaciones
científicas son tipos particulares de progreso y brotande
la sociedad de sabios. Pueden dinamizar el espíritu y
liberarlo de esclavitudes primitivas y de las bases
filosóficas generales. Por esta razón G. Bachelard evoca,
enotra obra, la culturageneral científica que incluye alas
ciencias humanas. "Con esta extensión el espíritu
científico debe presentarse como la armazón misma de
una cultura general moderna (...) Lo que es demasiado
especializado para un filósofo es, a veces, un elemento de
la cultura general delsabio".« La especializaciónes, pues,
159
una feliz necesidad, la condición de tonusracionalista. El
sabio -léase, el científico- sirve a su especialización
abriendo la mente hacia todas partes, revelando la real
fecundidad de la cultura. Con aguda ironía Bachelard
exclama que los cíentíñcos abandonarían la luna a los
ensueños de los poetas, quienes volverán a encontrarse
con una de sus especialidades.
En suma, que el campeón del rationalisme appliqué, al
igual que Ortega y Gasset y nosotros, flirtea m.ucho con
la retórica y las intuiciones. no es un elogio ,la
epistemologíabachelardiana. loes la
que pesa sobre el discurso de la 610sof13 de la ciencia que
predomina en Francia, inspirado el
pensamiento bachelardiano. Es un d1scurs? lI?preclso,
de corte marcadamente humanista. La polenuca con la
llamada filosofía de las filosofías se desinfló en una zarza
de metáforas y en un enredo de dialécticas.
•••
Comenzamos conlaconfiguraciónartificial del mundo
técnico, y terminamos con las ambigüedades de un
superracionalismo preñado de imágenes literarias. En
otra ocasión continuaremos desentrañando los filones
enigmáticos de la filosofía de la técnica.
"'Gaston Bachelard, Elcompromiso racionalista. (México: Siglo XXIEditores.
1980) p. 40. Vid. pp. 53·55,89 -90. Desafortunadarnente, Bachelard n,: logra
examinar el tema a fondo. Sólo encontramos y
desarticuladas. En otra obra, el filósofo reitera qu,,: la espeCla.hzaClónes
raíz de lacultura, y requiere profuI.1dizacia.una
de laconciencia (G. Bacbelard, El materialIsmo raclonal [BuenosAires. Ed:tonal
Paidos, 1976] pp. 322 _323). Tangencialmente, creemos la traducción de
la palabra por sabio nOes feliz. Se presta a confusH:,nen el presente
contexto, dadas las connotaciones más amplias de sabio en. la
castellana. Preferimos la palabra científico" que es uno de los slgn¡flc,,;dos
de "savant". Casi todas las traducdones de las obras de Bachelard claudican
en este detalle.
GLOSARIO
Ab origine ad finem - desde el principio hasta el
final
Aletheia - verdad, la manifestación o desvelación
del Ser
Ancilla scíentiae - sierva de la ciencia
An-sich-sein - ser en sí
Arbeiter - trabajador
Cogítatum - lo pensado
Concedimus, distinguimus - concedemos,
distinguimos (términos de la dialéctica
escolástica).
Das Vorhansene - término heideggeriano para
designar lo que está ante los ojos
Das Zuhandene - lo que es a la mano
Ego - yo o el sujeto pensante
Elementarteilchen - partículas elementales
Feedback - reacción, realimentación, reaprovecha-
miento de información
Horno ludens - el hombre en cuanto ser lúdrtco o
jugador
In-der-welt-sein - Ser-en-el-mundo
Machina philosophica -máquina filosófica
Machina speculatrix -máquina especulativa
Metanoia - conversión, cambio
Natura parendo vincitur -El que obedece a la
naturaleza, la domina
Nihil est sineratione- no hay nada exentode razón,
es decir, todo tiene causa o explicación
Quam tabula rasa - como una superficie inma-
culada, sin huellas de conocimiento
Regressusadpraeterita - retomoa las cosas pasadas
162
Res extensa - literalmente, la "cosa extensa": los
objetos fuera del sujeto pensante
Res cogitans - literalmente, la "cosa pensante": el
sujeto humano en cuanto ser pensante
Scheme assomptionnel - esquema asuncionista
Tekhne - técnica
Terminus a qua - punto de partida
Terminus ad quem - punto de llegada
Tenue - tono, carácter o modo particular de la
expresión y del estilo de una obra
Ultravires - más allá de las fuerzas o derechos
Umwelt ~ ambiente, mundo exterior
Zeug - herramienta, instrumento
Zuhandenheit - ser a la mano

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