G uillermo C astro Herr er a Ma g a l y C abr o lié V ar gas

JOHANNA VON GRAFENSTEIN

Nuestra América: crítica de los signos ocultos de la modernidad

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOM A DE MÉXICO

Nuestra América: crítica de los signos ocultos de la modernidad

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GUILLERMO CASTRO HERRERA MAGALY CABROLIÉ VARGAS JOHANNA VON GRAFENSTEIN NUESTRA AMERICA: CRÍTICA DE LOS SIGNOS OCULTOS DE LA MODERNIDAD UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO .

F.R. México. Impreso y hecho en México ISBN: 968-36-3708-6 . 04510.Primera edición: 1994 D. © Universidad Nacional Autónoma de México CONACYT PFPN/97/92 Facultad de Filosofía y Letras Ciudad Universitaria. D.

coadyuva a develar crítica­ mente los signos ocultos de la modernidad en América Latina. Y así sucedió con los trabajos aquí reunidos. eslabonando la cuestión ambiental a la praxis social. Magaly Cabrolié Vargas. La recomendación de su publicación fue propuesta por los profesores del posgrado en estudios latinoamericanos que participaron en dicho evento: Horacio Cerutti Guldberg. Los textos que aparecen compilados en este volumen. Castro explora con agudeza los caminos de un replanteamiento epis­ temológico de la problemática a analizar. Los tres trabajos que presentamos en esta oportunidad se inserta­ ron desde distintos ángulos en la temática general del evento. la pobreza y la memoria histórica sobre el primer paradigma anticolonial (Haití). Guillermo Castro Herrera en “Naturaleza. se inscriben para sus autores dentro de investigaciones de mayor alcance y en proceso de desarrollo.Presentación Pensar nuestra América es por lo general una aventura polémica. así como un modelo teórico para configurar una historia ambiental de la región. en la perspectiva de configurar sus respectivas tesis doctorales. Y no podía ser de otra manera. que posibilite una relectura de la historia continental. sociedad y cultura en la historia de América Latina" nos propone un ámbito de investiga­ ción sugerente e innovador. en un continente con una densidad histórica y cultural de suyo problemática. en su texto “La pobreza en América 7 . Javier Torres Parés y Liliana Weinberg. Mario Miranda Pacheco. no obstante guardar cada uno en particular visible unidad temática y rigor crítico. Replan­ tear la historia ambiental. que se llevó a cabo los días 7 y 8 de diciembre de 1993. los cuales fueron presentados y discutidos por sus autores en el curso del Primer Coloquio de Estudios Latinoame­ ricanos “Nuestra América: crítica de los signos ocultos de la moder­ nidad”.

las claves para rediscutir la historia colonial. esperamos poner al alcance de la comuni­ dad académica interesada en los tópicos latinoamericanos los avances más significativos de nuestros alumnos del posgrado. el brasileño Leonardo Boff. el político (los movimientos independentistas y las polí­ ticas coloniales). como la historia de la plantación y de la esclavitud desde un mirador no occidental. Pero.8 Presentación Latina: el pensamiento de Leonardo Boff". Ricardo Melgar Bao Asesor del Departamento de Estudios Latinoamericanos . Johanna von Grafenstein. y el de las representaciones (la percepción de los observadores). la agenda política más reciente en México y otros países ha repolitizado el debate acerca de la pobreza y sus diversas incidencias. pasando por la mediación del pensamiento de uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación. Von Grafenstein prefiere particularizar las conflictuadas irradiaciones de este proceso haitiano en el entorno caribeño. Para ello. propias de las modas intelectuales posmodemas. Dr. en “El impacto económico. sitúa sus reflexiones sobre un tópico que alude a la quemante realidad continental. a contracorriente de las temáticas hegemónicas. ubica en la rebelión de esclavos de 1791 y la creación de la primera república independiente en América Latina (1804). Sin embargo. como ella misma lo dice. La autora marcha. En próximas entregas. en realidad. político y social de la revolución haitiana en la región circuncaribe”. rastrea tres ámbitos: el económico.

de "Serie de artículospara La América" Whenit was firstsaid thatthe sun stood stilland the worid tumed round. Donald Worster.. y que toda la historia es solamente la narración del trabajo de ajuste. sociedad y cultura en la historia de América Latina1 Guillermo Castro Herrera Cuando se estudia un acto histórico.2que propicia un constante incremento en el ritmo de 1 Resumen del informe de investigación del proyecto “Hacia una historia ambiental de América Latina.. Charles Darwin.Naturaleza. o un acto indivi­ dual. desarrollado como tesis para aspirar al grado de Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Recuento Uno de los problemas más graves que plantea la crisis por la que atraviesa América Latina consiste en la exacerbación de una econo­ mía de rapiña.. 2 La expresión ha sido tomada de Jean Brunhes. cannot be trusted in science. José Martí. La geografía humana. 1992-1993. y los combates. se ve que la interversión humana en la naturaleza acelera. México. cambia o detiene la obra de ésta. The Origin of Species History is always easier to understand than it is to change or escape. 9 . Elementos para un marco de referencia ".. but the old saying o f V ox populi. the common sense o f mankind declared the doctrine false. vox Dei as everyphilosopher knows. Rivers of Empire 1.. entre la Naturaleza extrahumanay la Natu­ raleza humana. Madrid.

por otra parte. 1992. no es del todo novedosa: por el contrarío.. En la actualidad. para el 10 de agosto de 1993. publicado originalmente en Francia. sección Ideas. a su vez. mientras 94 millones de latinoamericanos sólo cuentan con recursos económicos para comer lo mínimo indispensable”. “hay un deterioro de la distribución del ingreso” en todos los países de la región. En el primer caso. Serie INFOPLAN. Santiago de Chile.4Por lo que toca al mundo natural..3Combinada con 1953. p. se ha señalado que “estamos registrando un importante aumento en la incidencia de la pobreza”. y continúa a una tasa cercana a los 50 mil km2por año. 9 de noviembre de 1993. tanto en las acciones humanas como en los fenómenos naturales”. provocó una grave pérdida de recursos . 4 Gert Rosenthal. las regiones que mayores recursos forestales perdieron en ese período. Temas Especiales del Desarrollo.10 Guillermo Castro Herrera destrucción a que se ven sometidos los recursos humanos y naturales de los que tendrá que depender la región para encontrar salida a sus problemas. en 1910. en c e p a l. 3 CEPAL. como sucedió en el período 1980-1990. a un ritmo anual de 7. y atribuyó este fenómeno a la pobreza. todo lo cual implica que “casi 200 millones de personas sólo pueden acceder a los mínimos necesarios. 1990. la FAO informaba que entre 1980y 1990 habían desaparecido “más de 150 millones de hectáreas de bosques tropicales**. agrega enseguida que nadie “puede negar que el costo social del ajuste económico ha sido muy elevado”. desarrolló el concepto a partir de su previa formulación como “tropikalRaubwirtschaft” por geógra­ fos alemanes a fines del siglo xix.. aunque haya sido en fecha reciente que se iniciara un cambio en “la percepción y calificación” de esos “impactos negativos del deterioro ambiental”.. Esa situación. por ejemplo. 21. La deforestación. hoy va siendo común reconocer que sus manifestaciones han estado presentes en la región “desde mucho antes de la crisis. 5 Así. Reseñas de documentos sobre desarrollo ambientalmente sustentable.3 En el debate asociado a ese cambio de percepción figura de manera destacada. " Antecedentes y propuestas para un desarrollo ambientalmente sustentable”. uno de los ejemplos más dramáticos de este empobrecimiento puede ser el de la deforestación de América Latina.4 millones de hectáreas. en situación de “extrema pobreza o indigencia”. siendo ‘‘Amé­ rica Latina y el Caribe. en Excélsior. que se expresa en el hecho de que el 44% de la población latinoamericana vive en situación de “pobreza extrema” y 20% más. El señor Rosenthal. El autor. quien es Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ( cepa l ). México. a su vez. que alcanzó en todo el mundo un ritmo anual de 15. que en los últimos 30 años afectó unos 2 millo­ nes de km2 — equivalentes a la totalidad del territorio mexicano—.4 millones de hectáreas entre 1981 y 1990. el problema planteado por la coinci­ dencia del incremento en la pobreza social y el empobrecimiento de la naturaleza en América Latina.

en Panamá. En esta perspectiva. Panamá. pp. sociedad y cultura en la historia de América Latina 11 técnicas inadecuadas de utilización y conservación de suelos. vol. 1992. otras opiniones. Ministerio de Obras Públicas y Urba­ nismo (m o p u ). año 2. México. en particular a lo largo de los últimos esenciales para el desarrollo y puso en peligro la biodiversidad del planeta”. Madrid. 20-21. pp. México. Científicos sociales de trayecto­ rias académicas y enfoques ideológicos muy distintos —como Feman­ do Tudela. 6 Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). CECADES. en afirmar que la pobreza social es un importante factor en el empobrecimiento del mundo natural. El país más afectado en la región fue Brasil. Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. con 678. por ejemplo —. como se lo entiende en las políticas de “ajuste estructu­ rar* promovidas por las instituciones financieras internacionales y ejecutadas con singular entusiasmo por la mayoría de los gobiernos de la región—.Naturaleza. seguido por México. no obstante. 7 Juan Jované. más complicadas en sus implicaciones políticas.7 Lo que esto quiere decir es que los problemas de que hablamos son el resultado de las formas en que nuestras sociedades han sido organizadas para cumplir determinadas funciones dentro del sistema mundial realmente existente. Una visión evolutiva. unos 2.900 hectáreas. 46. “que.000. a principios de la década de 1980. en Ecológicas.08 millones de km2de territorio —equivalentes al 10 por ciento de la superficie total de la región— se encontraran “en proceso moderado o grave de desertificación”. económicas y culturales para nuestras sociedades.500 hectáreas”. como todos sabemos. la reducción de la pobreza — especialmente a través del crecimiento económico. 14-16. y Juan Jované. en México. y bastante menos populares entre nuestros gobiernos. por supuesto. coinciden en que tanto el empobrecimiento social como el del mundo natural son el resultado de un mismo conjunto de causas estructurales que han venido operando a lo largo de períodos muy prolongados en la región. Fernando Tudela. p.6 La respuesta más fácil a las preguntas que resultan de la relación que pueda existir entre esos procesos simultáneos consiste. Boletín Bimestral del Instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas. Ajuste y medio ambiente. “Diez tesis sobre desarrollo y medio ambiente en América Latina y el Caribe”. Existen. esa deforestación ha contribuido además a que. más complejas en su modo de plantear las cosas.670. 11 de agosto de 1993. 1990. Desarrollo y medio ambiente en América Latina. Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). en el mismo período reforestó 7. La Jomada. 2. con 6. debería bastar para preservar a la naturaleza de un deterioro aún mayor. . septiembre/octubre de 1991.

debido a su ignorancia y a su irresponsailidad. diciembre de 1991. Sin embargo. cuando observamos que en 1991 los diez produc­ tos más importantes de exportación de América Latina eran esencial­ mente los mismos que en 1891 —en cantidades mucho mayores. Siglo xxi. Ligia Herrera. ni era exclusivamente panameño. 9 Desde azúcar a petróleo. sus propósitos y sus ritmos de desarrollo a la manera en que la vida económica.12 Guillermo Castro Herrera 150 años. Balance preliminar de la economía de América Latina y el Caribe (1991). Santiago de Chile. Véase. todos provenientes del sector primario-exportador de nuestras economías. además. Cuadernos nacionales. la investigación de la Dra. la Dra. político y cultural también..8 Con ello. 1992. México. FCE. mayo de 1990. Universidad de Panamá. por supuesto. Aun así. ha señalado el hecho de que se hubiera destruido tanta selva tropical entre 1950y 1980 como entre 1550y 1950. La población del Istmo de Panamá. edición del autor. 1989. y de la discusión del primero de esos textos por Fernand Braudel en el libro La dinámica del capitalismo.5a. Ligia Herrera.. no. por el contrario. este enfoque hace resaltar aún más el contraste entre el optimismo oficial y los reiterados fracasos de nuestras tecnoburocracias en sus intentos para dar respuesta a los crecientes problemas ambientales de nuestra región.1 0 8 Se utiliza aquí la noción de sistema mundial a partir de su elaboración por Inmanuel Wallerstein en textos como El moderno sistema mundial. el severo proceso de deterioro ambiental que viene afectando a nuestra región al menos desde la década de 1950. 2 t. En este sentido. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (c epa l ). Por supuesto. el problema distaba mucho de agotarse en ese nivel. creándose ya la posibilidad de las selvas tropicales de Panamá desaparez­ can por completo para el año 2000. sino —y al propio tiempo— social. Del siglo x v i al siglo XX. en Medio ambiente y desarrollo en Panamá. La presencia simultánea de aquellas continuidades y estas ineficiencias. sugería la necesidad de intentar el desarrollo de una perspectiva de análisis en el estudio de nuestra historia que nos facilitara entender mejor. por ejemplo.4. Herrera demostraba que los princi­ pales agentes de esa devastación no eran en realidad los grandes terratenientes dedicados a la ganadería extensiva. social y política del país habían venido siendo organizadas a partir de la construcción del Canal de Panamá por el Estado norteame­ ricano. 10 En el caso de Panamá. “El impacto sobre el medio ambiente de las actividades ganaderas en Panamá”. Cambridge University Press. Instituto de Estudios Nacionales. parece evidente que un mayor crecimiento económico — ocurrir en el marco de esas formas de organizaciónde no constituye por sí mismo garantía alguna en la solución del proble­ ma planteado y. 1986. y Geopolitics and Geoculture. México. en su origen y sus tendencias. Hay importantes observaciones también en Ornar Jaén Suárez. . y que el predominio de esa actividad se encontraba íntimamente vinculado en sus formas. geógrafa. 1978. la explicación más sencilla consiste en culpar de esa destrucción a los campesinos. ciertamente. bien podría contribuir a agravarlo aún más. y con precios unitarios mucho menores9—. sino latinoamericano. Panamá. ni era meramente económico. ed. se proyectaba mucho más hacia el pasado y.

El Trimestre Económico. sino múltiple.. por ejemplo. Instituto Nacional de Antropología e Historia-Secretaría de Desarro­ llo Urbano y Ecología. Siglo xxi. Panamá. ser “objetivo” significa. Tierra profanada. México. y la de producir resultados abiertos. Esa “constelación”. que puedan ser incorpo­ rados a visiones de la realidad tan integrales como sea posible. Ecología y subdesarrollo en América Latina. con su énfasis en las nociones de estructura y proceso. en el estudio de los procesos de génesis de civilizaciones. como sabemos. No. por razones culturales. Toynbee. FCE. 1980. Alicia Castillo. sólo expresa su verdadera riqueza de significado en cuanto se hace explícita su relación con el conjunto de la “galaxia” de conocimiento pertinente al campo de estudio en el que se trabaja. Selección de O. que esperaban quizás por una lectura de conjunto.1 por otro. 3a. Arnold J. Nicolo Gligo y Jorge Morello. 1986. Siglo xxi. Historia ambiental de México. por su parte. Madrid. en Estilos de desarrollo y medio ambiente en América Latina. y su concepción de los fenómenos a estudiar como expresión de las rela­ ciones que subyacen tras ellos.Naturaleza. en lo más esencial. no una entidad. Olivier. Isabel Fernández. 12 Véase al respecto. Richard White y Alfred Crosby—. . ser lógicamente leal al “objeto de estudio” que ha sido definido como una “constelación de relaciones” que.1. 11 Por ejemplo. Santiago R. 1981. Tiempof realidad social y conoci­ miento. p.1 2 En esta tradición. “el factor que intentamos identificar no es un hecho individual. 105). José Ortiz Monasterio y Alfonso Bulle Goyri. sociedad y cultura en la historia de América Latina 13 De este manera. cuando la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM me aceptó en su programa de Doctorado en Estudios Latino­ americanos — sin saber nada aún del trabajo de autores como y Donald Worster. Gligo. a algunos aportes latinoamericanos tempranos. De este modo. Fernando Ortiz Monasterio. 1989. 13a. 2 tomos. al tiempo que para José Martí el hecho particular era usualmente diferente a las relaciones a las que servía como medio de expresión. Editorial Universitaria. la “constelación” que yo buscaba debía ser descu­ bierta en el interior de una “galaxia” en la que lo ambiental se definía y Hombres y ecología en Panamá. a nuestra tradición académi­ 1 ca.. ed. México. Para ello. Sunkel y N. Alianza. Smithsonian Tropi­ cal Research Institute. me propuse trabajar en la creación de un modelo teórico que me facilitara el estudio en perspectiva histórica de los problemas ambientales de nuestra región. de lo que a su vez resulta una tensión característica entre la necesidad de construir conceptos muy específicos para el estudio. 36. México. Por un lado. 1981. sino una relación” (Estudio de la historia. “Notas sobre la historia ecológica de América Latina”. ed. México. Sergio Bagú. resultan especialmente significativas para el investigador. observaba cómo. a su vez. 1987. acudí a dos fuentes principales.

Para la definición inicial del campo de estudio. tanto en lo relativo a la caracteriza­ ción de los rasgos básicos de cada etapa en el desarrollo del campo. 5) Una forma característica de organización y desarrollo de las relaciones entre esa sociedad y su ámbito natural. Esos problemas fueron: a) La definición del campo de relaciones que resultara de la interacción entre las sociedades latinoamericanas y el medio natural en el que se desenvuelve su existencia. así como el despliegue espacial de las mis­ mas”. en Sunkel y Gligo (comps. finalmente. La interacción entre los estilos de desarrollo y el medio ambiente en América Latina*’. finalmente. Se trata. en efecto. a la que normalmente designamos como la “sociedad’'.). a la que normalmente llamamos “la política”. intercambio y consumo internas y externas a esa sociedad. como en la identificación de las relaciones de cambio y continuidad entre esas etapas a lo largo del tiempo. y de sus relaciones con otros grupos humanos y con el mundo natural. 3) Una forma peculiar de institucionalización de las relaciones de poder asociadas a aquella organización social y económica. permitía concebir a una historia 4 ambiental como el resultado de la investigación de los procesos de 13 Esto es. 4) Una forma característica de conciencia de sí de esa sociedad. capaz de expresarse en conductas y manifestaciones materiales características. b) La construcción. 14“Introducción. del más valioso aporte temprano a la discusión del tema en la región. integrada por un conjunto de campos de estudio como los formados por: 1) Una forma característica de organización de los seres humanas con vistas a producir y reproducir su propia existencia.1 Esta perspectiva. cit. hecha en términos que facili­ taran la identificación de un conjunto de categorías con las cuales interrogar a un amplio número de fuentes acerca del origen histórico de los problemas ambientales contemporáneos en la región. y de ejercicio del poder así institucionalizado por quienes lo detentan —o de lucha por obtenerlo por quienes están excluidos del mismo—. a su vez. lo económico. con la ayuda de las categorías así identificadas. cuyas respuestas permitieran carac­ terizarlo en sus distintas etapas de desarrollo.14 Guillermo Castro Herrera por su relación con lo social. de un conjunto articulado de preguntas a plantear al campo de relaciones previamente definido. c) La creación de un esquema de periodización que facilitara la organización de esas respuestas. op. me llevó a definir tres problemas básicos para la creación del modelo teórico en que deseaba trabajar. lo político y lo cultural. y. 2) Una forma característica de organización de las relaciones de produc­ ción. a la que —en este caso y para estos propósitos de estudio— llamamos “el medio ambiente”. . me resultó de extraordinaria utilidad el concepto de “medio ambiente” elaborado por Osvaldo Sunkel en 1980: “el ámbito biofísico natural y sus suce­ sivas transformaciones.1 3 Esto. a la que usualmente llamamos “la cultura** y. que sigue siendo de consulta imprescindible a más de diez años de haber sido publicado. probablemente. a la que normalmente designamos como “la economía”.

Así. la hegemonía parece corres­ ponder a la esfera de lo tecnológico. en el que el objeto de estudio resulta de la interacción de esos campos a lo largo de un eje de tiempo. la sociedad y la producción —. La historia ambiental emergió de esa interacción como parte de la cultura. en otras. sea al nivel de cada sociedad. y la Cuba de la década de 1990. como en los “tiempos” que puedan coexistir dentro de una misma era histórica. A partir de allí. que en su interacción generaban además un cuarto campo. que impone su lógica y sus necesidades a las otras dos. Finalmente. que resultaban de estilos de desarrollo sucesivos en una región dada. Esto me llevó a distinguir en la “constelación” a la que había llamado “medio ambiente” tres campos de relación —los del mundo natural. Una interacción así. llevó a formular el modelo que presento en la siguiente página. De este modo. el pensamiento y las creencias. según la vieja división que todavía pervive de algún modo entre nosotros. Esto. tanto a lo largo del tiempo común que todas comparten en la evolución de la especie humana. dentro de la cual se constituye como un espacio de diálogo entre las ciencias que integran los campos de lo “humano” y lo “natural”. subdesarrolladas pero bien organizadas. no existe verdadera contradicción entre el alto nivel de racionalidad en el campo de la tecnología en las sociedades noratlán- . lo social y lo produc­ tivo.Naturaleza. predomina la esfera de lo social — lo hace además a niveles muy altos en tiempos de especial tensión. como la del sistema mundial que conocemos hoy. en sociedades que usualmente con­ sideramos primitivas lo natural resulta hegemónico. enfatizando lo estrecho de los vínculos entre la acción. y el equilibrio que resulte de ella es siempre transitorio y relativo a múltiples factores internos y externos al modelo. por ejemplo. y como en el Vietnam del Norte en las décadas de 1960 y 1970. por supuesto. se hacía necesario indagar en la identificación de medios y vías adecuados para el diálogo entre una historia ambiental así concebida y otras disciplinas del campo de las ciencias humanas. por otra parte. Esa interacción entre lo natural. es por naturaleza conflictiva. sociedad y cultura en la historia de América Latina 15 transformación artificial de “medio biofísico natural” y sus expresio­ nes en el espacio. es diferente en sociedades diferentes. entendida —con Antonio Gramsci—como una visión del mundo dotada de una ética acorde a su estructura. a su vez. en sociedades como las de la cuenca del Atlántico Norte (y en Japón). el de la cultura. sea al de las regiones en que esas sociedades existen.

arte. sociedad. folklore) Interacciones A. a su vez. producción: producción/economía B. y al papel desempeñado por diferentes factores —económicos. Cultura. naturaleza: actitudes e intereses hacia la naturaleza/ciencias naturales ticas y la (aparente) irracionalidad de la “economía de rapiña’*que permite a las regiones periféricas abastecer al centro del sistema con recursos naturales y trabajo humano abundantes y baratos. y en lo que toca a las preguntas a plantear a partir del modelo. la primera parece ser por qué las “esferas” ingresan a un estado particular de (relativo) equilibrio en una sociedad. a su vez. La segunda. En lo más elemental. historia. Cultura (ciencia. naturaleza. podría referirse a los límites de ese equilibrio. sociedad: estructuras social y polí­ tica/ciencias (humanas) sociales C. En este sentido. permitió plantear las pregun­ tas imprescindibles para el abordaje del estudio.16 Guillermo Castro Herrera HISTORIA AMBIENTAL Esquema básico para un modelo teórico 1. Sociedad 3. producción. Producción 4. leyes. esas preguntas fueron encaminadas al esclarecimiento de cinco pro­ blemas principales: . Cultura. Naturaleza 2. culturales. región o civi­ lización dadas. políticos y naturales—en el proceso. El modelo teórico descrito. Cultura.

b) Las formas de organización social y del espacio correspondien­ tes a los estilos de desarrollo subyacentes tras esas modalidades de artificialización del medio natural. Definidos así el qué.c. hasta dónde y cuándo de las formas sucesivas en que se expresa el despliegue del campo de rela­ ción que nos interesa abordar.). todo lo cual se expresaría en los siguientes términos: Fase I: El desarrollo separado (¿20.).000-5.c. En el caso de la América que hoy llamamos Latina —cuya conformación histórica se inicia tras su incorporación a la economía-mundo europea en el siglo xvi —.c. y nuestras opciones de acción frente a esos problemas. Subfase 2: Del desarrollo de la agricultura al surgimiento de Estados tributarios de base agraria (900 a. definida a partir de los propósitos que los animan. incluyendo tanto las relativas a la creación de premisas socio-políticas para el paso de uno a otro.?/ siglo XVI d. procedimos a formular un esquema general de periodización que facilitara la organización de las respues­ tas a esas interrogantes en una visión de conjunto del proceso some­ tido a estudio. y sus correspondientes expresio­ nes en paisajes característicos. c) La racionalidad histórica de esos estilos. y e) Los términos en que los factores antes mencionados explican y condicionan nuestras posibilidades de comprensión de los problemas ambientales contemporáneos en América Latina. parece evidente la utili­ dad de plantear ese esquema de periodización a partir de dos grandes fases. d) Las circunstancias que originan y orientan las transiciones entre esos estilos.Naturaleza.. dos subfases adicionales dentro de cada una de ellas./ 7. como las que determinan la posibilidad de rearticulación de elementos de cada uno en los subsiguientes.000 a. cómo. y de los conflictos internos y externos y las modalidades de ejercicio del poder que sus formas características de organización social han debido enfrentar y resolver en su desarrollo.c. . y los períodos de transición entre unas y otras./ siglo XVI d.c.). para qué.c. Subfase 1: Del poblamiento original al desarrollo de la agricultura (20.000 a. sociedad y cultura en la historia de América Latina 17 a) Los rasgos característicos del medio biofísico natural en su relación con las modalidades de artiflcialización de que es objeto a lo largo de etapas sucesivas.000 a.

Es evidente que este esquema señala apenas momentos en el desarrollo de estructuras de larga duración. cuya influencia en los . entre su desprendimiento de la Pangea original hace unos 650 millones de años. este esquema facilitó la creación de una hipótesis de interpretación de conjunto del proceso histórico que nos interesa. b) Las modalidades de relación con el medio natural a lo largo del período de desarrollo separado permitieron sustentar procesos civilizatorios a partir de una base ecológica que combinaba de manera muy eficiente la agricultura con la recolección. a cambios demográfi­ cos.18 Guillermo Castro Herrera Fase II: El desarrollo articulado a la economía-mundo europea y el mercado mundial (siglo XVI/ siglo XX d. por otra. Aun así. cada una de las fases y subfases indicadas se caracteriza por modalidades diferentes de organización social — asociadas por un lado a los propósitos que guían la relación con la naturaleza y.) Subfase 3: El desarrollo en la periferia de la economía-mundo euro­ pea (siglo xvi/ circa 1870). y su poblamiento por humanos ya evolucionados hace unos 20 a 30 mil años. que se expresan como grandes tenden­ cias generales en el desarrollo histórico. para la cual: a) Una historia ambiental de América Latina ha de tomar en consideración las peculiaridades que marcan el proceso de formación del medio biofísico natural de la región.c. y la de sistema mundial en lo que se refiere a las relaciones de estas sociedades entre sí y con las que hegemonizan sus economías. económicos y tecnológicos. en los siguientes términos: Fasel Desarrollo separado Fase II Desarrollo articulado Endodeterminado Autosuficiente Disperso Diversificado De policultivo y recolección Exodeterminado Dependiente Centralizado Especializado De monoproducción Utilizando la noción de economía de rapiña en lo que hace a la relación de las sociedades latinoamericanas de nuestro tiempo con el mundo natural. Subfase 4: El desarrollo articulado al mercado mundial contemporá­ neo (circa 1870/1990). que dan lugar a una presión creciente sobre los recursos naturales—.

resalta la importancia de com­ prender mucho mejor.Naturaleza sociedad y cultura en la historia de América Latina 19 . cabe afirmar que la crisis ambiental que hoy conoce la región resulta justamente de ese predominio de la economía de rapiña. la naturaleza de esa relación entre América Latina y el sistema mundial. para contri­ buir a la tarea de identificar tanto las modificaciones que la relación requiere.). crea las premisas que harán de la economía de rapiña la forma hegemónica de relación con el mundo natural hasta el presente. en el plano ecoantropológico y en el cultural. 1492 y la población indígena de las Américas. FLACSO. Por el contrario. en perspectiva histórica. y Aníbal Quijano. lo que hace imposible enfrentarla mediante el sólo recurso a medidas de orden tecnológico. Y esto. Tercer Mundo Editores. con la producción especializada para el mercado exterior en enclaves bien delimitados. “Colonialidad y modernidad-racionalidad”. Amé­ rica Latina sólo podrá empezar a revertir esta crisis en la medida en que consiga modificar sus términos de relación con el sistema mundial del que forma parte. por último. salud y nutrición aztecas. a su vez. como las opciones que la misma crisis abre para luchar por ellas. Siglo XXI. Colombia. mediante el ingreso masivo de capitales y tecnología provenientes del mundo noratlántico propicia­ do por el triunfo de la Reforma Liberal. 15 Dos ejemplos recientes de esta evaluación nueva de aquel proceso civilizatorio son. en Heradio Bonilla (comp. En este sentido. Bernardo Ortiz de Montellano.1 5 c) El paso al desarrollo articulado en la economía-mundo europea a partir del siglo xvi alteró sustancialmente tanto aquella base eco­ lógica como las modalidades de relación con el mundo natural aso­ ciadas a la misma. Ediciones Libri Mundi. desarrollos socioculturales de esas civilizaciones aún está pendiente de verdadera evaluación. que pasaron a ser objeto de las formas más primitivas de economía de rapiña que ha conocido la región. inaugurando una situación que combinaba la producción diversificada para el auto y el mercado interior en amplias extensiones. 1992. Ecuador. d) Esa combinación de producción “tradicional” para el propio consumo y producción especializada en enclaves para el mercado ex­ terior se prolonga como rasgo de la relación sociedad-mundo natural hasta la década de 1880 cuando. . Medicina. México. Los conquistados. 1993. lo que convierte a la dimensión ambiental de la agenda internacional latinoamericana en un factor clave para el futuro de la región.

Nueva York. Toward an agroecological perspective in history”. de Donald Worster. “Transforma­ tions of the Earth: Toward an Agroecological Perspective in History” y “Seeing beyond Culture”. y donde el ambientalismo como movimiento social y cultural había iniciado su gestación a partir de la década de 1860. 1991. 1989. Semillas de cambio. . The Ends o f Earth. Rivers of Empire. John Wiley & Sons. 1993. separata de la Pacific Historical Review. . 1973.). Una conmemoración quintacentenaria. Perspectives on modern environmental history. 900-1990. Cambridge University Press. pueden ser consultados en la biblioteca de la Universidad de las Américas. The biological expansion of Europe. 1860-1915. y en estrecha interacción 16 Dedicado a una discusión del ensayo “Transformations of the earth. México. Theformativeperiod. Cambridge Uníversity Press.20 Guillermo Castro Herrera 2. El título completo del libro de Crosby es Ecological Imperialism. en el fondo de reserva del Seminario de Historia Latinoamericana a mi cargo. que se incorpore a la natura­ leza en la historia como un agente tanto o más activo que la economía. 1992(a). Consecuencias biológicas y culturales a partir de 1492. Carolyn Merchant y Stephen Pyne. Marzo de 1990. 1984. la historia ambiental propone. Nature and History in ihe American West. William Cronon. los conflictos sociales y la cultura. con aportes de Richard White. Oxford University Press. Washington y Londres.).. Hay edición española. y la antología comentada American Environmentalism. Oxford University Press. 1979. Nueva York-Oxford. Water. 1990. en Donald Worster (comp. México. "The vulnerable Earth: toward a planetary history” y “Appendix: Doing Environmental History*. en Hermán Viola y Carolyn Margolis (comps. Oxford University Press. con lo que mi propio trabajo empezó a moverse en una dirección ligeramente distinta. De Crosby ha sido publicado en México El Intercambio transoceánico. Tal como es practicada en el mundo noratlántico. 17 Lo más conocido de la obra de Worster incluye: The Wealth of Nature. y de la lectura del libro EcologicalImperialism. Algunos hallazgos Al llegar a esta etapa de mi trabajo. Alfred Crosby. Cambridge University Press. Dust Bowl. en parti­ cular17— me ofrecieron acceso a un campo en desarrollo desde la década de 1970. Aridity and the Growth of the American West. la política. Nature’ s Economy. descubrí para mi alivio —a través del número de marzo de 1990 del Journal o f American History. The Southern Plains in the 1930s. Nueva York-Oxford. Nueva York-Oxford. Estos textos. A history o f ecological ideas. 1992(b). Oxford University Press. “History as Natural History: an Essay on Theory and Method”. En efecto. en Journal of American History. Under Western Skies. UNAM 1991. Instituto de Investigaciones Históricas. Inc. Imprenta del Instituto Smithsoniano. de Alfred Crosby16—que ya existía una historia ambiental que disponía de una formulación básica de su teoría y sus métodos. en lo más esencial. y puede obtenerse en español también “Metamorfosis de las Américas”. 1992(c). esos histo­ riadores norteamericanos y británicos —Donald Worster. en el seno de sociedades donde el interés por lo ambiental venía desplegándose desde fines del siglo XVIII. Environmental history and the ecological imagination. como los de otros autores del campo.

algo falta aquí. el uso de la misma por los seres huma­ nos a través de estructuras económicas. entendida como un sistema de valores y formas de percepción con importantes implicaciones éticas para la conducta social con respecto ai mundo natural.. sociedad y cultura en la historia de América Latina 21 con todos ellas. conciben a la historia como el resultado de los vínculos que la evolución de la especie humana establece entre la naturaleza.. o un acto individual. La Habana.. estar de acuerdo con Worster cuando afirma en su ensayo “The Vulnerable Earth” que si cada uno de nosotros tiene ahora dos países de qué ocuparse — suyo. en efecto. Y. viviendo aislado de los demás. como es natural.. pp. de un modo que no dejó de recordarme el modo en que nuestro José Martí entendía que Cuando se estudia un acto histórico. pero ninguna de ellas es realmente comprensible sin las otras dos. Cada una de estas dimensiones tiene su propia legitimidad. tomo 23. sociales y políticas. Con todo lo atractivo que resulta ese planteamiento en su formu­ lación más abstracta. Es posible. sino además en la historia de todos los pueblos. en efecto. Los países. y que toda la historia es solamente la narración del trabajo de ajuste.. y el planeta común el a todos—. 1975. se ve que la intervención humana en la naturaleza acelera..18 Autores como Worster. que esa historia ambiental ha sido concebida desde la perspectiva de unas sociedades que. cambia o detiene la obra de ésta. sin embargo. con lo que el campo de estudio de la historia ambiental viene a ser definido como el punto en que ellas interactúan entre sí. chocando y cooperando unos con otros en una isla cada vez más pequeña en el espacio”. el examen de textos dedicados a situaciones y problemas históricos específicos revela.. no se relacionan directamente unos con otros a escala planetaria. ‘‘tenemos también dos historias qué escribir. en Obras completas. y los combates. Y ya es tiempo de que empecemos a preguntamos por lo que ha sido de esa segunda historia. sino a través de estructuras intermedias de nivel 18 En “Serie de artículos para La América”..Naturaleza. 44-45.. de empezar a indagar ya no tan sólo en la historia de éste o aquel pueblo. por supuesto.. han venido a ser también muy distintas a las latinoamericanas. Editorial de Ciencias Sociales. si bien comparten con las nuestras un planeta común. entre la Naturaleza extrahumana y la Naturaleza humana. . y la cultura.

comparten una misma era en la historia. “precedieron”. . abastecimiento que depende a su vez del adecuado manejo de la cuenca que drena el río. “planetario”. que sostiene a la historia que reclama Worster. La ecología y la economía. de los conflictos socio-ambientales asociados con la presencia en mi país del Canal de Panamá. voL 23. construido y administrado por el Estado norteamericano en el más auténtico estilo “wittfogeliano” desde 1904 —coexiste también con el resto de la sociedad panameña. Es en este sentido. octubre de 1991. y De la economía ecológica al ecologismo popular. Privados de acceso a la tierra en otra partes del país por grandes empresas agropecuarias capitalistas. “Ecology and the poor: a neglected dimension of Latin American history” en Journal of Latin American Studies. Y. pueden ser explicadas ha­ ciendo referencia a “tiempos” regionales que. parte 3. Tratándose de un canal de esclusas. estos campesinos pobres han 19 Al respecto. quizás. en su coexistencia. Icaria. siendo distintas. tanto al nivel nacional como al regional. con Klaus Schlupman. en el que antes afirmamos que las diferencias que resultan de los modos distintos en que la naturaleza. incluyendo a nuestros campesinos más pobres. dan lugar a otro tiempo. visiones y prácticas sociales no capitalistas coexisten en conflicto con un capita­ lismo al que en otras regiones.22 Guillermo Castro Herrera regional que actúan como instancias de articulación central. depende para su funcionamiento del agua dulce que le proporciona el río Chagres. semiperiférica y periférica en un sistema mundial. por ejemplo. Cambridge University Press. por ejemplo. FCE. por ejemplo. En nuestra región. México. Puede decirse en este sentido que —dentro de este sistema mun­ dial común—los mismos procesos que han tendido a hacer cada vez más homogéneas a las sociedades noratlánticas han hecho a las nuestras cada vez más heterogéneas y conflictivas.1 9 Tal es el caso. sin embargo. la economía y la cultura interactúan a lo largo del tiempo en sociedades que. Barcelona. el Canal —concebido. Esto es lo que permite a autores como el economista catalán y anarquista “verde” Joan Martínez-Alier referirse a una "ecología de los pobres” que actúa en países de la periferia del sistema desde fuera y en contra de la economía de mercado. Cambridge. esa muestra sin par del tipo de institución burocrática altamente centra­ lizada que se desarrolla en asociación con las obras hidráulicas de gran escala a que se refiere Worster en su libro Rivers o f Empire. 1991. 1992. constituyéndose así en uno de los factores que hace relativo el equilibrio a que antes se hacía referencia.

tal como lo sugiere el propio Worster en su ensayo “Transformations of the Earth”. Con ello. Al propio tiempo. también parece evidente que ese tipo de análisis debería tomar en cuenta que el desarrollo del capitalismo en América Latina ha recorrido ya un largo camino desde que se inició a través del predominio del capital finan­ ciero —sobre todo de origen europeo en un comienzo— sobre la explotación y la comercialización de los recursos naturales de la región a partir de la década de 1870. Para fines de la década de 1930. asociado además a las necesidades militares que ese tipo de desarrollo acarrea consigo. De igual modo. recurrente. sino. sociedad y cultura en ¡a historia de América Latina 23 venido migrando lentamente a la cuenca del Canal. Las partes están articuladas. y sobre todo. lo que a su vez ha propiciado un incremento de la erosión que ya merma la capacidad de almacenamiento de agua del lago Gatún. dependerán también de transfor­ maciones de escala local y global que generen las condiciones que permitan hacer un uso distinto de la cuenca. y su mutua relación es por necesidad conflictiva e inestable. Si se observa este tipo de problemas desde la periferia del sistema mundial. porque ambos representan diferentes tipos de desarrollo capitalista: mercantil en pequeña esca­ la. y tiene su origen en un estilo de desarrollo capitalista maduro que no es característico de Panamá. la organización . y ese tipo de perspectiva aún está por ser creada en el caso de la disputa por el Canal entre Panamá y los Estados Unidos. en el caso de los campesinos. pero no integradas. por ejemplo. el conflicto es inevitable. Así. especial­ mente cuando entra en escena el ejército de los Estados Unidos de América. y de escala global y alcance multina­ cional en el del Canal. endémico. parece evidente la necesidad de un análisis comparativo entre las formas de evolución de las relaciones de las sociedades humanas con el mundo natural en las regiones noratlánticas y en América Latina. sino del modo en que el país existe dentro del sistema capitalista mundial.Naturaleza. Pero esto sólo puede ser comprendido desde una perspectiva histórico-ambiental y sistémica. la estabilidad y la armonía —si es que llegan a ser producidas—. deforestándola para crear campos de ganadería extensiva y producción agrícola de pequeña escala y métodos muy destructivos de uso del suelo. esta disputa en torno a la tierra y el agua es al mismo tiempo local y global. mutuamente excluyentes en el orden de cosas vigente en el país. y a veces muy violento. Tanto los campesinos como el Canal necesitan el mismo espacio para propósi­ tos no sólo distintos.

y es posible afirmar que son muchos otros los historiadores de lo ambien­ tal en el mundo noratlántico que ya se mueven en la misma dirección. y las expresiones de ese hecho en los problemas asociados a la expansión del monocultivo. y la virtual ausencia de verdaderas estructuras estatales de apoyo al campesinado. por ejemplo. sin embargo.24 Guillermo Castro Herrera capitalista de la agricultura panameña. sino de la monoproducción para la exportación. sobre todo en sus tiempos de necesidad. tomar en cuenta el grado extremo de control de los aparatos estatales por las oligarquías de la región y la debilidad de tas sociedades civiles en nuestros países. y la cultura regional asociada con ese tipo de desarrollo capitalista fueron todos definidos en lo esencial hace más de 65 años. pues. recuerda aún de sus años de infancia cómo llegó la United Fruit Company a nuestra provincia de origen. Alfred Crosby ha hecho ya importantes contribuciones en este sentido. Herrera. estaban claramente establecidos tanto en calidad de hechos como en la de tendencias dominantes cuyo desarrollo posterior fue esencialmente cuantitativo. 21 Sería necesario. Chiriquí. como el hecho de que la “economía de rapiña” sea hegemónica precisamente en las áreas “modernas” de nuestra agricultura. Mucho ha pasado desde entonces. investigando y debatiendo acerca de los efectos diferenciales que resultan de la des-acumulación. que una historia planetaria podría ganar mucho si asume a lo natural. pero ha consistido sobre todo en el despliegue de los resultados acumulados por las realidades que entonces fueron establecidas. en este sentido.2 1 De algún modo. el de la preeminencia no ya del monocultivo. una parte significativa de mi labor de investigación pasó a ser la de evaluar la posibilidad de aplicar algunos 20 La Dra. Y ta UFCo. aquí al Sur. por ejemplo. en nuestro litoral atlántico.2 Los paisajes. con la forma en que efectivamente funciona el sistema mundial que conocemos. . siga siendo el de re-crear el rostro oculto del sistema mundial que ambos compartimos. lo social y lo económico como niveles de análisis en contacto explícito con el factor que los hace “planetarios” y abiertos a comparación: esto es. por supuesto. para entender mejor algunos aspectos muy importantes de nuestras formas peculiares de participación en ese proceso global. nada de esto excluye que nuestro deber. —“mamita yunaí”. como la llamaban sus trabajadores— ya era la empresa capitalista moderna que sigue siendo hasta hoy. en busca de nuevas tierras después de que una plaga de hongos devastó sus plantaciones de banano en la provincia de Bocas del Toro. y que han venido actuando como premisas de larga duración en las relaciones de la sociedad panameña con su mundo natural. las actividades productivas. la organiza­ 0 ción social y económica. Y. Todo indica. la de-socialización y la de-culturación de que han sido y son objeto nuestras sociedades dentro de ese sistema.

Por ejemplo. como un factor de larga duración en lo que pudiera ser considerado como el “modo latinoamericano” de relación con el mundo natural. Si bien el uso destructivo de algunos recursos naturales no reno­ vables es un factor inherente a todo modo de producción. características de las regiones coloniales de su tiempo. publicado originalmente por el geógrafo francés Jean Brunhes en 1910. el capitalismo conserva siempre “una identidad reconocible. aquello a . la importancia que Worster le asigna al hecho de que. aun así parece posible en cuanto ambas regiones hacen parte de un mismo sistema capitalista mundial dentro del cual esas mismas diferencias resultan en buena medida de la interacción entre ambas. sociedad y cultura en la historia de América Latina 25 de los conceptos elaborados por los historiadores de lo ambiental en el mundo noratlántico a la definición de la historia ambiental como un nuevo campo de estudio en América Latina. Algunas especificidades regionales En el intento de identificar lo que pudiera ser considerado como especificidades del capitalismo como marco de relación con el mundo natural en el caso latinoamericano. variando de un país a otro.. Por otra parte. que otorga continuidad a la cultura económica”.. sin embargo. En ese texto.. de una re­ gión a otra. descubrí una fuente de especial valor en el libro La geografía humana. me permitió plantearme una parte de mi tarea como la de intentar identificar de la manera más precisa posible cuáles habían sido esas variaciones en el caso latinoamericano con respecto a lo ocurrido en el de las sociedades noratlánticas..Naturaleza. de una década a otra”. 3. Brunhes utilizó el concepto de Raubwirtschaft o “economía de rapiña” para referirse a lo que consideró como formas extremas del “uso destructivo” de recursos naturales.: un núcleo de valores y premisas más perma­ nente que esas formas externas —un ethos permanente. a lo largo de todas sus variantes. Y.. considerándolo como una compleja cultura económica que se expresa como “un modo de producción que está en constante evolución de múltiples maneras particulares. me llevó a intentar caracterizar ese “ethos” en las circunstancias de nuestra región. Esa tarea no tiene nada de sencillo. toda vez que implica contrastar experiencias deriva­ das de realidades muy distintas. el modo en que Donald Worster se refiere al capita­ lismo y sus consecuencias para el medio ambiente en Dust Bowl..

generalmente bajo la forma de oligarquías de terratenientes ansiosas de asociarse con él. particularmente la británica entre la década de 1870 y la Primera Guerra Mundial. Por el contrario. las demandas y los precios generados en las sociedades noratlánticas. a cambio de capital de inversión. en el campo de lo político. Y yo agregaría que esa Raubwirtschaft ha sido. y dispuestas a ofrecer a cambio abundantes tierras “subdesarrolladas”. De este modo. a su vez. La segunda. pero no necesariamente cul­ tural y política— del capital extranjero. esto es. uno de los ejes fundamentales en el desarrollo del capitalismo en América Lati­ na. tecnología y acceso a los circuitos de comercialización controlados por las economías centrales. uno nun­ ca. recursos naturales y fuerza de trabajo barata y dócil. debe subestimar la capacidad pasada y presente de esas oligarquías para entender y defender sus propios intereses. los intereses. cuando el capitalis­ mo noratlántico empezó a dar forma al mercado mundial bajo su hegemonía. La “de­ pendencia”. Estas oligarquías no se limitaron a entregar su poder a los extran­ jeros. En efecto. Con todo y lo que ello finalmente vino a significar en cuanto a pérdidas en la capacidad de autodeterminación de nuestras sociedades. encontró contrapartes políticas ya organizadas en la mayor parte de nuestros países. nunca. subordinada a las necesidades.26 Guillermo Castro Herrera lo que se refería Brunhes era al saqueo de todos los recursos de valor para las economías industrializadas en lo que hoy llamaríamos las regiones periféricas del mercado mundial. tiene que ver con el hecho de que la Raubwirtschaft se desarrolló entre nosotros como una modalidad característica de relación con el mundo natural bajo la hegemonía —financiera y tecnológica. a diferencia del caso de África y la mayor parte de Asia. lo que viene a definir la primera de las especificidades que yo intento identificar. y sigue siendo hasta nuestros días. viene a ser un término tan útil como peligroso para la definición del tipo de relaciones que pasó a carac­ terizar los vínculos entre las oligarquías latinoamericanas y las del Atlántico Norte de allí en adelante. . A esas dos cabría agregar una tercera especificidad. los estados nacionales latinoamericanos fueron organizados en lo fundamental como la expresión institucionalizada de las rela­ ciones de poder realmente existentes en nuestras sociedades a lo largo de la primera mitad del siglo XIX. utilizaron ese poder como un recurso y como una garantía en su asociación con los inversionistas del exterior. en este sentido. y la norteamericana de allí en adelante.

sociedad y cultura en la historia de América Latina 27 La historia de las ideas ecológicas en el mundo noratlántico entre los siglos x v iii y XX que nos ofrece Donald Worster en su libro Nature's Economy resulta especialmente útil para entender lo ante­ rior e identificar. Co­ mo sabemos.). Lo ocurrido aquí fue. sobre todo comunidades indígenas y campesinas. una vez expropiados. México. entre “liberales” y “conservadores” al interior de las élites oligárquicas de estas sociedades. y de tierras sujetas a formas no capitalistas de propiedad por parte de la Iglesia católica. FCE. tuvo lugar aquí a través de la expropiación violenta. sin la presencia de los pequeños y medianos productores rurales capitalistas del tipo descrito por Wors­ ter en Dust Bowl. como se recordará. el político y escritor liberal argentino Domingo Faustino Sarmiento expresó de modo admirable esa escisión entre los sectores capitalistas y no capitalistas de nuestras 22 Y el proceso no se ha interrumpido. Ensayos sobre el desa­ rrollo económico de México y América Latina. diferenciadas yarticuladas a lo largo de fracturas históricas de persistencia casi geológica. como una de sus consecuencias en el terreno cultural. que los productores no capitalistas. que colonizaron y explotaron las planicies del Centro-Sur de los Estados Unidos antes de que las grandes corpora­ ciones agroindustriales establecieran su imperio sobre esa región a partir de la década de 1930. sobre todo a partir de la década de 1850. en Enrique Florescano (comp. desde sus comienzos.Naturaleza. por el contrario. de modo que las mejores pudieran ser utilizadas para la monoproducción de bienes exportables en gran escala. . recursos naturales y neoarcaísmo organizativo en la economía latinoamericana del siglo xx”. fueron parcialmente convertidos en trabajadores libres y parcialmente expul­ sados hacia las peores tierras. de sectores no capitalistas muy importantes en nuestras sociedades. una cuarta especificidad de nuestra historia ambiental. que se vieron al propio tiempo oscurecidas por la turbulencia del conflicto entre modernidad y tradición o.2 2 Todo esto significó que el capitalismo fuera desarrollado en Amé­ rica Latina. 1987. En fecha tan temprana como 1845. Esta diferencia consistió en la reconstitución de sociedades nue­ vamente escindidas. lo que es igual. si Sergio Bagú tiene razón en lo que observa en su ensayo “Población. de lo que resultó una quinta diferencia en los campos econó­ mico y tecnológico. el proceso de creación de las condiciones básicas para el desarrollo del capitalismo en América Latina —un mercado de tierras y un mercado de trabajo—. que a su vez tuvo importantes consecuencias en el campo cultural.

hicieron suyo el papel de 23 México. y de dos visiones distintas del papel de la naturaleza en la vida de la sociedad. Con excepciones notables como la del interior argen­ tino. observar que este conflicto evolucio­ nó en América Latina de una manera muy distinta a la de la guerra de los euroamericanos contra los nativos norteamericanos en el mismo período. en efecto. Esta exclusión de la experiencia no capitalista del campo de la cultura dominante tuvo otras consecuencias importantes para noso­ tros. Editorial Porrúa. donde los nativos fueron completamente barridos en la década de 1860 — la entusiasta colaboración de Sarmiento. define una sexta diferencia a considerar en el análisis. el Noroeste de México y el extremo Sur de Chile.2 un 3 documento imprescindible para comprender lo que estaba ocurrien­ do en la región en el período. de dos maneras distintas y virtualmente antagónicas de relación con el mun­ do natural. por otro lado. La subsecuente coexistencia. al interior de nuestros países. que siempre con consideró a los Estados Unidos como un modelo absoluto a seguir en la ruta del progreso —. bajo la cual las oligarquías no optaron por el exterminio de nativos y mestizos. de ser o no ser salvajes”. por ejemplo—. Allí. Civilización y barbarie (1845). señalando que el destino de nuestras sociedades dependía del resul­ tado del conflicto entre la civilización y la barbarie que consideró decisivo en aquel momento. en la mayor parte de América Latina el conflicto tendió a ser resuelto mediante una transacción. Es interesante. las oligarquías latinoa­ mericanas hicieron suyas las segundas desde mediados del siglo XIX hasta el presente. . En efecto. y el modo en que lo hacía.28 Guillermo Castro Herrera sociedades en su libro Facundo. 1989. elaboradas a partir de la experiencia de los sectores no capitalistas de nuestras sociedades. excluyendo —de manera vehemente. Nuestras élites oligárquicas. Sarmiento declaraba: “De eso se trata. sino por la recons­ trucción de una hegemonía interior que implicó la reelaboración del ethos capitalista que esas élites habían llegado a conocer bien en sus tratos con sus pares noratlánticos. y en contraste con la interacción conflictiva entre visiones “arcádicas” e “imperiales” del mundo natural en el seno de las sociedades noratlánticas a partir del siglo xviii —descrita por Worster en Nature'sEconomy. y a menudo violenta —de lo que entendían como el campo de la cultura lo que en otras circunstancias quizás hubiera podido evolucionar como el equi­ valente — aunque no el igual— de las primeras.

también. se identificaron con las formas más extremas de la visión “imperial”. . encontraba tan amenazadora. no nace civilizado. concibiéndose a sí mismas como destinadas a encabezar a sus sociedades en la marcha por la ruta del progreso. de modo más preciso. Worster agrega enseguida que. entre la década de 1860 y el fin del siglo pasado. En verdad. De hecho. representantes regionales de la civilización de una manera tan pecu­ liar como selectiva. resulta difícil exagerar lo ubicuo y significativo de este impulso hacia la civilización en el pensamiento Angloamericano del período. En Nature'sEconomy.2 4 Como partícipes de ese mismo impulso.. . y a las diferentes estrategias desarrolladas para enfrentar ese problema dentro de esa cultura... resuelta. al igual que el resto de la naturaleza. incluso violenta. Al considerar esta manera de concebirse a sí mismas y de entender a la naturaleza por parte de las oligarquías latinoamericanas. pareció surgir una determinación inusualmente feroz encaminada a lograr que el proceso civilizatorio se consolidara de una vez y para siempre. por ejemplo.Naturaleza sociedad y cultura en la historia de América Latina 29 . y a defender esa ruta en una lucha feroz por la existencia en contra de la barbarie y de la naturaleza a un mismo tiempo o. nuestra élites oligárquicas se vieron a sí mismas. en esa circunstancia. Esto ayuda a entender por qué. ubicadas en el lado equivocado del “enorme golfo existente entre la barbarie y la civilización”. la demanda que definía a la época podría haber sido la de la necesidad de una fuerza cultural agresiva. contra una naturaleza definida como el medio ambiente de la barbarie. resulta 24Op. tras observar que la civilización “nunca ha encajado bien en el esquema humano. cit. (pues) el hombre.m 170. p. resulta esclarecedora para comprender el modo en que se veían a sí mismas — a su papel como organizadoras de la sociedad y y la naturaleza en nuestros países—las élites oligárquicas latinoame­ ricanas. domado ya para ser montado y firmemente ensillado” —por lo cual “parece inevitable que el proceso de civilizar a la humanidad se reinicie sin cesar. para domeñar y dirigir la naturaleza que Darwin. La forma en que Worster describe a la civilización como un problema para la cultura victoriana. como muchos otros.. sin alcanzar nunca un asidero firme o un encaje realmente ajustado” —.

En su misma amplitud. 1990. la violencia —desde la conquista europea en el siglo xvi hasta las guerras de independencia. 27 Es posible. encontrar trazas de otras estrategias “imperiales” en casos específicos. por ejemplo. o de las demandas más contemporáneas de un “desarrollo sustentable” que concilie las aspi- . Sin embargo. este papel de lo político en la reorganización de lo ambiental resulta probablemente común a las relaciones de toda sociedad humana con su mundo natural.30 Guillermo Castro Herrera tentador decir que existe una séptima especificidad latinoamericana. cuyas raíces pueden ser rastreadas a tiempos muy anteriores a la conquista europea. después. por lo demás. primero. Religión e imperio. en acontecimientos como las transiciones mesoamericana y andina desde la coexistencia (antagónica o no) de comu­ nidades agrícolas. Conrad y Demarest en su libro Religión e imperio. parece haber sido un factor decisivo en la creación de las precondiciones —político-culturalesy socio-económicas—indispen­ sables para poner a la región en condiciones de responder a la demanda externa de sus recursos naturales. 26 Al respecto. definida por el papel desempeñado por la política — su instrumento y más extremo. Euclides Da Cunha. por ejemplo.25 En cualquier caso. Caracas. según lo describen. que devastaron la región entre las décadas de 1810 y 1870—. esta . Los Sertones. notas y cronología de Walnice Nogueira Galvao.2 7 25 Geoff rey W. Demarest. y de reforma liberal. 1980. asociados con modalidades de relación con la naturaleza “inviables” respecto a la tendencia dominante de articu­ lación en el sistema mundial— ha sido siempre necesario para pre­ servar la funcionalidad de aquellas precondiciones incluso en áreas marginales de la economía primario-exportadora. como en el caso del entusiasmo de nuestros tecnócratas de la década de 1950 con la necesidad de un manejo "racional" de los recursos naturales que optimizara su potencial para el crecimiento económico. aun así. hacia el surgimiento de imperios tributarios. México. esto podría corresponder a un fenómeno mucho más am­ plio. la violencia— en la creación de las premisas que han hecho posible la continua reorganización de la naturaleza y las socie­ dades de nuestra región a lo largo de los últimos cien años. véase.2 6 De este modo. Biblioteca Ayacuchó. el verdadero factor a considerar aquí es el de la hegemonía virtualmente absoluta de las formas más extremas de aquella visión “imperial” y su propuesta ética fundamental: trabajar contra la naturaleza con el propósito de saquearlam Y. En efecto. por supuesto. Alianza Editorial Mexicana/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Dinámica del expansionismo azteca e inca. Prólogo. Conrad y Arthur A. entonces o después. el continuo recurso a procedimientos autoritarios de gobierno —incluyendo la represión a menudo violenta de visiones e intentos alternativos de organización social.

ciertamente muy distinto al de la “economía de mercado” a la que se encuentran sujetos hoy. Cinco de los 28 volúmenes de sus Obras Completas están dedicados a las “Escenas norteamericanas”. Con todo. durante sus años de residencia en Nueva York. Entre 1881 y 1895. la valo­ ración y el desarrollo que merecen. la creación de una visión así cuenta ya con importantes antecedentes aún pendientes de la exploración. raciones de la periferia y el centro en ese mismo propósito de crecimiento. Una lectura atenta de esas “Escenas norteamericanas” revela. popular y democrática— de nuestras relaciones con el mundo natural. Henry David Thoreau o el propio Donald Worster. sobre todo. Henry George. que recogen su obra periodística acerca de los Estados Unidos. organizado en torno a un ideal de autosuficiencia complementada con los intercambios externos imprescindibles para cubrir sus necesidades. . en la que se muestra como un observador agudo y bien informado de la vida en el Este y en la región Sur-central de ese país. Por otro lado. como ocurre por ejemplo en el caso de José Martí. una visión alternativa — también inclusiva. que Martí — inspirado sobre todo por sus fuentes y simpatías norteamericanas—fue el más importante de los contados voceros que cuestionaron la visión y las prácticas oligárquicas en relación con el mundo natural en periódicos latinoamericanos de fines del siglo XIX.Naturaleza. muy familiarizado además con la obra de autores norte­ americanos como Ralph Waldo Emerson. Walt Whitman. son muchos los signos que indican que. Henry Ward Beecher. el hecho de que entre nosotros nunca haya llegado a existir el tipo de clase media que da de sí intelectuales como Gilbert White. De hecho. Venezuela y. en ausencia de este tipo de coerción interna y externa. Henry David Thoreau. y con la acti­ vidad de personalidades sociales como el padre McGlynn. desde nosotros mismos y en diálogo con ellos. amplios segmentos de nuestras sociedades retomarían de manera espontánea a un modo de vida más austero e igualitario. además. Argentina. Martí trabajó como corresponsal y colaborador de periódicos de México. sociedad y cultura en la historia de América Latina 31 situación debe ser explicada en sus vínculos con la ausencia en América Latina — particular durante el último cuarto del siglo en XIX— de un sector intelectual equivalente al que desarrolló la visión “arcádica” de corte más popular y democrático en las sociedades noratlánticas. no excluye en ningún caso que seamos capaces de producir. como se sabe. un diri­ gente espiritual de los inmigrantes irlandeses católicos pobres de Nueva York.

En primer término.C. por ejemplo.2 9 28 Todavía en 1975. políticas y sociales de América Latina. —Nuestra América. con su lucha a favor de la autodeterminación de los Estados nacionales latinoamericanos. En segundo — incorporar como lo hace el diálogo desde las realidades al latinoamericanas con las corrientes más democráticas de la cultura norteamericana—. una lectura de la obra martiana desde nuestros conflictos sociales y ambientales — su evolución futura previsible—. utilizado en un notable esfuerzo por trascender la dicotomía planteada por Sarmiento. la mayor parte de las ideas martíanas relativas al medio ambiente fueron simplemente clasificadas como “periodismo diverso" en la edición cubana de sus Obras completas. el bienestar social y la autodeterminación nacional. sino otro entre “la falsa erudición y la naturaleza”. remitiéndola en cambio al proceso histórico que la conformó y a los mecanismos políticos. Pero. mediante la afirmación. la revolución cubana—podría ser designado como una “cultura popular alternativa” en América Latina. sin la cual nunca serán resueltos los problemas ambientales del hemisferio que comparten.2 Y ese razonar tiene al menos dos virtudes de singular 8 importancia para nosotros. y algunos de los problemas que plantea. ese razonar nos ofrece también un campo fértil para la búsqueda de mecanismos que hagan posible la colaboración entre las Américas latina y sajona. la participación popular. Este estilo de razonamiento martiano dejó una huella profunda y duradera en lo que — menos hasta la revolución mexi­ al cana de 1910-1940 y. de hecho. octubre de 1991). de que en nuestros países no existía en realidad un conflicto entre la civilización y la barbarie. son objeto de una sugerente exposición en el documento Pacto para un Nuevo Mundo (Washington. los Estados Unidos y Canadá.. también. elaborado por la organización Diálogo del Nuevo Mundo sobre Medio Ambiente y Desarrollo en el Continente Americano y firmado por un notable grupo de personalidades académicas.32 Guillermo Castro Herrera Es importante señalar. culturales y económicos que la sustentan. 29 La necesidad de esa colaboración. publicado simultáneamente en Nueva York y México en enero de 1891—. la “naturaleza” se convierte en un con­ cepto político. D. por ejemplo. Otro plantea- . ese razonar martiano cuestiona la naturalidad aparente de la hegemonía oligárquica sobre nuestras sociedades. En el más importante de sus ensayos sobre la región. que Martí vinculó estrechamente su propia visión de lo natural. por supuesto. World Resources Institute. en el terreno político. y permite encontrar un modo nuevo y sugerente de razonar los proble­ mas que hoy plantea nuestra relación con el mundo natural en los vínculos que ella implica con los temas de la identidad cultural. y sobre todo.

cit. Madrid. una vez más. p. 19. como la nuestra. pp. por ejemplo. ed. elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo. en Tareas. “América Latina frente a los desafíos globales”.. con vistas a la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992. Earth in the Balance. 2a. Xabier Gorostiaga. sep­ tiembre-diciembre de 1991. Al Gore.Naturaleza sociedad y cultura en la historia de América Latina 33 . De ello resulta. Boston-Nueva York-Londres.. por ejemplo. Medio ambiente y desarrollo en América Latina. “The shaky ground of sustainable development” y “The wealth of nature”. Y esa actitud. una visión dominante de la naturaleza que proclama como “natural” — no como histórica— la forma en que las prácticas y valores de la y gestión empresarial organizan las acciones y las relaciones humanas. al calor de la demanda de nuestros mercados externos. 79. una historia ambiental latinoamericana debería empezar por cuestionar tai “naturalidad”. que sin­ tetiza las dificultades de nuestras sociedades para enfrentar las trans­ formaciones en curso en el sistema mundial del que forman parte. op. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambien­ te/Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Revista del Centro de Estudios Latinoamericanos “Justo Arosemena”. se despliega cuando son cada vez más las fuentes que coinciden en considerar que lo que empezó en 1982 como una simple crisis econó­ mica está en vías de convertirse en una crisis de civilización. de corte más tecnocrático. Algunas tareas para una historia ambiental latinoamericana La presencia de lo ambiental en la vida cultural y política de la América Latina contemporánea reproduce. además. 1991). a una actitud de marcado pesi­ mismo e incertidumbre respecto a su futuro. 1990. 1992. . no. cit.3 0 4. Joan Martínez-Alier. 83-112. Houghton Mifflin Company. Donald Worster. ha transitado en poco más de una década desde un optimismo casi desmesurado acerca de sus posibilidades para el progreso económico y social. Ecology and the Human Spiri t. FCE. 30 Véase. Una visión evolutiva. en The Wealth o f Nature. Todo esto tendría que resultar especialmente sugerente en una región que. Ed. el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente de América Latina y el Caribe. a la luz de las relaciones miento. Siendo esto así. se encuentra en el libro Nuestrapropia agenda sobre desarrollo y medio ambiente (México. lo que resu lta d e las viejas dificultades q u e h an conocido y conocen n u estras sociedades para integrarse a sí mismas. incluyendo aquéllas bajo las cuales la naturaleza es reducida a la pura condición de un reservorio de recursos a ser explotados tan intensa­ mente como sea posible. Panamá.

1 . resaltando que — según autores como Juan Jované— “bajo ciertas condiciones de organización humana. Es por eso que resulta tan importante la creación del tipo de conocimiento histórico que. La primera. En este nivel más amplio. como es natural. Por el con­ trario. una relación armónica. cit. sólo tendrán alguna oportunidad de éxito en la medida en que sean realizadas con una clara comprensión de los vínculos que guarden entre sí lo que haya de específico en los problemas regionales con lo que hay de global en los que caracterizan la crisis ambiental contemporánea. será única­ mente trabajando con el mundo — no sin él. para hacer eso una historia ambiental latinoameri­ cana tendría que enfrentar otras dos tareas. sinergética. ni contra él—. en las que las relaciones sociales resultan asimétricas. por ejemplo.34 Guillermo Castro Herrera efectivamente existentes entre las estructuras socio-económicas y el mundo natural. y discurriendo por lo mismo en un vacío social cada vez mayor.3 1 Sin embargo. al propio tiempo. Estas tareas de nivel regional. por otra parte. p. que hoy constituye quizás el más impor­ 3 Op.. Y. que y seremos capaces de crear un nuevo tipo de conciencia pública sobre nuestros problemas ambientales. 21. Las especificidades regionales de ese terreno común de entendi­ miento serán de importancia decisiva para el diseño de las estrategias de acción social y cambio cultural sin las cuales será imposible garan­ tizar la eficacia de la acción política. haga posible entender el tipo de sociedad que podemos aspirar a ser. las relaciones entre la pro­ ducción y la naturaleza resultan contradictorias también. A menos que esto ocurra. entre la producción y la naturaleza sólo podría ser posible en una sociedad en la que las relaciones sociales sean armónicas también”. en un momento en el que — como nunca antes—nuestro destino particular coincide en una medida tan grande con el del resto de nuestra especie. y con sus propias sociedades. no tan dependiente del aval y el apoyo gubernamentales como la existente hoy. y las transformaciones económi­ cas indispensables para hacer frente a la crisis socio-ambiental que nos aqueja. el debate sobre los problemas ambientales seguirá evitando los inconvenientes de tomar en cuenta las contradicciones de que habla Jované. una historia ambiental latinoamericana podría aportar una importante contribución al debate sobre el llama­ do “desarrollo sustentable”. consiste en desarrollarse a sí misma en un diálogo simultáneo con sus contrapartes de otras regiones del mundo.

Para Donald Worster. Westview Press. desde la que quizás sea una de las perspectivas más democráticas dentro del mundo industrializado. sino de encarar de un modo nuevo el tema al que ese asunto alude. que es el de la insustentabilidad ya evidente de las formas vigentes de relación entre el mundo humano y el mundo natural a escala planetaria.33 Para Worster. El primero. en efecto. se nos dijo. podrían unirse ahora sin mayores dificultades en tomo a un ambientalismo nuevo y más progresivo. Worster se refiere a su uso como categoría discursiva doscientos años después. T ras ra stre a r el origen d e la noción de sustentabilidad en proble­ mas asociados al manejo de bosques madereros en la Alemania de fines del siglo xviii. véase por ejemplo Gareth Porter y Welsh Janet Brown. señalando que su atractivo mayor consiste “en su aceptabilidad política internacional. consiste en la idea de que “el mundo natural existe ante todo para servir a las demandas mate32 Para una caracterización de conjunto de la crisis ambiental y su incidencia en las relaciones internacionales. San Francisco. en The Wealth of Nature. y su potencial para estimular amplias coaliciones entre numerosas partes enfrentadas”: El Norte y el Sur.3 2 No se trata aquí tan sólo de intentar aún más variaciones sobre un asunto cuyo mismo éxito de prensa ya tendría que inspirar sospechas en tiempos como tos que vivimos. sociedad y cultura en la historia de América Latina 35 tante de los espacios disponibles para la creación de un nuevo con­ senso Norte-Sur en tomo a los fines y los medios a emplear para hacer frente al deterioro de la biósfera. la noción de sustentabilidad vino a ser vinculada a la de desarrollo a partir de la década de 1980. 33 “The shaky ground of sustainable development”. 1991. Global Environmental Politics. pp. Boulder. dice.Naturaleza. tanto para las naciones ricas como para las pobres. como parte de una solución de compromiso que permitiera a los grandes centros de poder político y económico del sistema mundial asumir y mediatizar a un tiempo la inquietud social y cultural que provocaba —sobre todo en las socie­ dades noratlánticas—. aunque no sustentable. . la creciente percepción de una amenaza am­ biental a lo que hasta poco antes había parecido la posibilidad de un crecimiento económico sostenido. Oxford. las masas empobrecidas y las élites urbanas. El capitalista y el socialista. 143-144. si no hacían preguntas molestas acerca del destino al que se dirigían. por ejemplo. el ideal del desarrollo sustentable se apoya en tres equívocos. podrían ahora marchar felizmen­ te juntos por una vía recta y fácil. el científico y el economista.

el socialismo y el industrialismo. a la que considera “del todo benigna mientras pueda ser hecha sustentable”. 35 En Osvaldo Sunkel. y de la periferia. con lo cual consigue que Las instituciones asociadas a esa visión del mundo.). finalmente.3 Trece años después. escapen también a toda crítica y todo escrutinio verdadero. transformaciones culturales y de valores. sino la civilización misma que creó el concepto como eje de relación entre sus partes más y menos afortunadas a partir de la Segunda Guerra Mundial. “Introducción. ameritaría por nuestra parte un examen tan crítico al menos como el que él dedica a la sustentabilidad. Worster dedica escasa atención a ese componente del ideal que critica que. 10. cambios en la estructura de clases y grupos y en la organiza­ ción social. ha venido a ser cada vez menos sustentable en términos ambientales. destaca en 5 34 Ibid. la elevación de los promedios de productividad por trabajador y de ingresos por persona. y cambios en las estructuras políticas y de poder”. por lo mismo. en la de 1980— ha venido a quedar reducido en la práctica a la pura demanda de crecimiento económico en un contexto social e internacional cada vez más inequi­ tativo. que no sólo el “desarrollo”. “depende de la premisa de que podemos calcular fácilmente la capacidad de carga de ecosistemas locales y regionales”. en que “el ideal de sustentabilidad reposa sobre una aceptación acrítica de la visión del mundo tradicional en el materialismo progresista. Se nos conduce a creer que esa sustentabilidad puede ser lograda con esas instituciones y sus valores intactos. en la década de 1970. op.. en la misma medida en que —tras las crisis del centro. . Hacia 1980.34 Parece un hecho. Y el tercero. la noción de desarrollo designaba en América Latina “un proceso de transformación de la sociedad” que debería conducir a una “elevación de los niveles medios de vida” a través de “una expansión de su capacidad productiva. en la víspera de su ingreso a lo que quizás pudiera calificarse como su tercera edad. en que si bien ese ideal reconoce algún tipo de limite a esas demandas. La interacción entre los estilos de desarrollo y el medio ambiente en América Latina’*. incluyendo las del capitalismo. cit.36 Guillermo Castro Herrera i r ales de la especie humana”. El segundo. pp 155-154. secu­ lar”. sin embargo. en Sunkel y Gligo (comps. en efecto. p. constituye la parte más significativa de la ecuación en la cultura latinoamericana y.

ese diálogo tendría que asumir al menos dos direcciones principales. Es mejor. cuando el problema planteado es por el contrario el de r e d u c i r e s o s niveles de consumo del Norte a niveles que permitan disminuir la presión que implica sobre los recursos naturales del planeta entero.3 6 En los hechos. evi­ dentemente. y nadie puede ver como una bendición que China. la par­ ticipación política. para contribuir a llevarlo más allá de su tendencia a encarar el deterioro ambiental como el resultado de un manejo poco eficiente de los recursos naturales. hoy sea en cambio “motivo de éxito y muestra palpable de que se es buen empresario*’. Entre las décadas de 1950 y 1970. antes que como un problema que pone en evidencia la necesidad de entender de manera nueva el origen y la racionalidad de las formas de relación con la naturaleza 36 Al punto en que el Secretario Ejecutivo de la c epa l puede resaltar la importan­ cia cultural de que si “hace 20 o 30 años pertenecer a los estratos de mayores ingresos era un motivo de vergüenza”. así. Todo eso pertenece ya al pasado. y una asignación de sentido a esa relación. la autodeterminación nacional. lo que hoy se entienda por “desarrollo” en América Latina ha dejado ya de sugerir la necesidad de algún tipo de vínculo deseable entre el crecimiento económico. cit. países “en desarrollo” significó a un tiempo una modalidad específica de relación entre las naciones de la periferia y las del centro del sistema mundial.Naturaleza. Gert Rosenthal. . el bienestar social. Y para que ello sea así — particularmente en el caso del hemisferio que habitamos—. en efecto. si ello fuera posible. Tanto la sustentabilidad como el desarrollo han venido a ser. por no hablar de una relación más responsable con el mundo natural. la India o Brasil lleguen a alcanzar niveles de consumo equivalentes a los del mundo noratlántico. que ese diálogo resulte del ejercicio de una voluntad consciente que del choque inevitable entre realidades y demandas antagónicas. La primera de esas direcciones tendría que consistir en facilitar la comprensión de la historicidad del propio debate en que el diálogo tiene lugar. op. sociedad y cultura en la historia de América Latina 37 cambio lo notable de la distancia que la noción guarda con respecto a las realidades de una América Latina cuyas élites se expresan a través de un discurso organizado en tomo al culto del crecimiento económico como único criterio verdadero de éxito en la gestión pública y privada. nociones sujetas a un proceso de replanteamiento que discurre a lo largo de un diálogo entre culturas obligadas a reconocerse en sus afinidades y diferencias si es que desean sobrevivir.

38 Guillermo Castro Herrera que sustentan al modelo de crecimiento económico vigente. en América Latina.. deba ser asumida en términos muy distintos a los que caracterizan la raciona­ lidad de nuestras burocracias gubernamentales. distinto y antagónico al de la economía de rapiña. además. . 38 Y no es la menor de las dificultades que presenta esta tarea la de que. Con ello. 30. en el que un uso previsor de los recursos naturales coexista en estrecha relación con la necesidad de incorporar a las mayorías sociales a la solución de sus propios problemas. particularmente aquéllos en los que la pobreza y la marginación social y política contribuyen a hacer aún más graves los procesos de deterioro que ya afectan al mundo natural de la región. dentro del cual nuestra región sigue siendo vista esencialmente como una “frontera económica” de recursos ilimitados. puede entenderse que la incorporación de esa reserva cultural al debate en curso se ha convertido ya en una tarea — urgente como fascinante— que espera por las contribuciones tan de un amplio número de disciplinas de las ciencias humanas y natu­ rales de nuestra región. Y. p. en ambos mundos está planteada ya la deman­ da de un ethos nuevo.) plantean que sería necesario reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles. depender más de fuentes de energía renovables. supone en 8 37 Una vez explorada. Porque ocurre que. facilitará mu­ chísimo la identificación precisa de las presencias y ausencias en el debate.3 Y esto. Definir los perfiles de quienes dialogan. una historia ambiental latinoamericana tendría que en­ frentar. Al respecto. para ser lograda. y la adecuada evaluación de aquella pluralidad sin la cual América Latina no podría aportar ideas e iniciativas realmente nue­ vas en la búsqueda de mecanismos globales de cooperación. demandan un tipo de crecimiento económico que no depende simplemente del “capital natural” de recursos renovables y no-renovables de la Tierra. de corto plazo. tan proclives siempre a encerrarse a sí mismas —y a sus sociedades— en la búsqueda de soluciones "prácticas”. enfrentar con rapidez la transición a sistemas sustentables de manejo de los recursos y buscar acuerdos encaminados a estabilizar la población del planeta al nivel más bajo posible. sino de los “intereses” del mismo. bajo costo y buena imagen en los medios de comunicación. esa frontera cultural ofrecerá sin duda elementos muy sugerentes de coincidencia con posturas que. en efecto. Portery Welsh (op. y con aquellos otros que enfrentan problemas y preocupaciones de origen semejante en sus propias regiones. en efecto. la tarea de caracterizar las diferencias entre nuestros ambientalismos y los de las sociedades noratlánticas.3 7 Este tipo de coincidencias entre ambos mundos constituye una reserva aún desconocida de elementos que sin duda facilitarán mucho el diálogo entre nosotros mismos. en un debate así historizado. cit. en el mundo noratlántico.

Asia y América Latina. en lo cultural como en lo social y lo económico. en el mundo noratlántico. .40Y eso significa. y a una promesa todavía más rica. para mencionar ejemplos en ambas riberas del Atlántico. Departamento Ecuménico de Investigaciones. como eje fundamental de la cultura creada por nuestra especie. ecological hegemony and popular resistance: towards a global synthesis”. Parece ser. hoy es más necesario que nunca que empecemos a trabajar con aquellos que podrían facilitamos el conocimiento de lo que para nosotros es aún el lado oculto de la cultura ecológica del Norte: aquélla que se permite plantear la nece­ sidad de enfrentar el hecho de que “a pesar de toda la retórica en con­ 39 Al respecto. en la conformación del ambientalismo en tanto que movimiento social y cultural. julio de 1992. Manchester University Press. 40 De Grove. en efecto. 1990. Ecología y política en América Latina. el nuevo tipo de desafíos que enfrentamos hoy está creando con rapidez una nueva circunstancia. no. por ejemplo. caracteriza nuestras relaciones con el mundo natural. en Imperialism and the Natural World. 267. cabe citar ensayos como "Colonial conservation. vol.3 y superar 9 finalmente la escisión que. capaz de apuntar a un problema aún más amplio. 1. Manchester y Nueva York. para mencionarlos en este hemisferio. Todo esto implica que una historia ambiental latinoamericana debería desarrollarse a sí misma a través del esfuerzo por avanzar mucho más en la continuación de los esfuerzos pioneros de autores como Nicolo Gligo y Jorge Morello. Femando Mires. por ejemplo. y Alfred Crosby y Richard Grove. entre muchos otros. la búsqueda de nuevas formas de comunica­ ción y colaboración entre las ciencias naturales y las humanas. en Scientific American. en los que destaca el papel del colonialismo europeo de los siglos xvi i y XIX en África. de modo que resulte posible combinar sus aportes en un nuevo tipo de empresa intelectual. que podría contribuir a restaurar a las ciencias humanas en el lugar que merecen. que los académicos de América Latina no estamos solos en la pérdida creciente de nuestra capacidad para ejercer el modo ecuménico de aprendizaje y razonamiento que carac­ terizó en otros tiempos a hombres como José Martí y Charles Darwin. Para que ello llegue a ser posible. también. Y. primer término rescatar la legitimidad negada por los Estados oligár­ quicos de ayer y de hoy a las múltiples expresiones del ambientalismo popular a que se refieren autores como Femando Mires. El discurso de la naturaleza.Naturaleza sociedad y cultura en la historia de América Latina 39 . San José. 1990. Costa Rica. y “Origins of Western Environmentalism”. o del propio Martí y Henry David Thoreau. entre nosotros. sin embargo.

comprometida con la sobrevivencia y el bienestar de nuestras sociedades. p. . de hacer — y no sólo de escribir— una historia planetaria capaz de ir más allá de la tendencia. y su creciente incapacidad para producir reaccio­ nes políticas de alcance equivalente. Es necesario hacer una clara opción cons­ ciente. y maximizar al mismo tiempo la democracia y la libertad. en breve. Este programa de trabajo. a considerar a la biosfera como un mero contexto para el desarrollo de relaciones económicas y políticas entre las sociedades humanas. Se trata. En tanto seamos capaces de actuar en este sentido como gente de cultura. Rivers o f Empire. tendría que ser traducido a una pluralidad de iniciativas de investigación. hoy dominante. de hecho. además.”4 1 Así definido. la investigación histó­ rica de largo plazo hacia el pasado. Una perspectiva ambiental e histórica como ésta podría ser. no se puede tener lo mejor de dos vidas posibles — es posible no maximizar la riqueza y el predominio. 334. y el análisis de las tendencias de mediano plazo en el desarrollo de los acontecimientos que la crisis ha puesto en marcha. derivado de la inocencia y las ensoñaciones de la juventud. El desdén por reconocer este hecho ha sido un rasgo característico de los Estados Unidos y del conjunto de Occidente. Y esto no sería poca cosa en una circunstancia marcada por el conflicto creciente entre la capacidad cada vez mayor de identificación y previsión de problemas que nuestra civilización ha logrado en el plano del conocimiento. Pero ya no puede ser así. Al hacerlo como latinoamericanos. ese diálogo facilitaría mucho la identificación de los obstáculos y oportunidades de orden político y cultural para una cooperación internacional que pudiera incluir a las sociedades invo­ lucradas. habremos sabido atender a la advertencia hecha por Simón Bolívar en el contexto de otra crisis. debate y organización. si llega a ser ejecutado. y no sólo a sus gobiernos. beneficios y esfuerzos entre las regiones involucradas. habremos contribuido a la solución de uno de los grandes problemas de nuestra región en nuestro tiempo. la más adecuada para promover una política de colaboración internacional capaz de enfrentar el deterioro de la biosfera con el énfasis que requieren los problemas asociados al reparto equitativo de costos. 41 Donald Worster.40 Guillermo Castro Herrera trario. a un tiempo. conservando siempre su carácter multidisciplinario me­ diante un enfoque que combine.

sociedad y cultura en la historia de América Latina 41 también decisiva en nuestra historia: “A la sombra de la ignorancia trabaja el crimen”. . dejar de hacer será el crimen mayor de nuestro tiempo.Naturaleza. Y no cabe duda de que. sabiendo al menos cuánto está aún por ser hecho.

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constituye un avance parcial de aquélla. 2Término que utiliza Boff para referirse a la brutalidad del sufrimiento de la mayor parte de la población de América Latina. es mostrar su relevancia para explicar. ya que parte de una constatación ineludible. organizado por la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Nuestra América: crítica de los signos ocultos de la modernidad. por lo que espero que la oportunidad de mostrar aquí este primer acercamiento sirva a todos nosotros para entrar en contacto con la obra de Leonardo Boff. La pertinencia de sus análisis y su propuesta de liberación son lo que convierte a su pensamiento en un aporte esencial e indispensable para quienes pretendemos entender la realidad. desde una reflexión teológica particular. políticas y económicas concretas que permiten la existencia y persistencia de la pobreza en América Latina. “los tratados de libre comercio”. El objetivo principal del estudio en torno a las ideas y obra del teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff. las condiciones sociales. 43 . “la crisis de paradigmas”. y para muchos obvia y hasta “natural”: existen pobres. Hablar de “pobreza” en momentos en que la reflexión académica está centrada en cuestiones como “la globalización de la economía”. “los procesos de modernización”. o antirrealidad. y particularmente para ir dilucidando cuestiones aún oscuras en mi propia comprensión de su pensamiento. o las disquisiciones en tomo de “la 1 Ponencia presentada at Primer Coloquio de Estudios Latinoamericanos. por ser un producto de la investigación de tesis que se está realizando.La pobreza en América Latina: el pensamiento de Leonardo Boff1 Magaly Cabrolié Vargas Introducción El presente trabajo.2 latinoa­ mericana. Esto significa que la reflexión está en pleno proceso de búsqueda y madu­ ración. los días 7 y 8 de diciembre de 1993.

producto de los procesos históricos de todos conocidos.40% de la humanidad vivía “en un régimen socialista. ayudar a desvelar. De Medell n a Puebla.44 Magal Cabrolié Vargas y modernidad y la posmodernidad”. particularmente aquellos que permiten comprender el contexto en el cual fueron escritas sus principales obras. los cuales pusieron nuevamente a la pobreza en el centro de la discusión académica. el 20% en los países ‘centrales' del capitalismo y el restante 40% en los países dependientes y periféricos del mercado capitalista”. p. y en 1992. 4 United Nations Development Programme (UNDP). con la consiguiente concentración del poder mundial en el capitalismo central. puede parecer anacrónico y fuera de contexto. la incapacidad del sistema capitalista para resolver los graves problemas de pobreza y miseria que afectan a la mayor parte de la población mundial. . humildemente. 60% de los de Asia y 50% de los de África. Human Development Repon 1992. más aún. que en 1990 era 60 veces más. México. en 1993. el tema aparece absolutamente pertinente y de la mayor actualidad. í 1968-1979. parafraseando el nombre de este coloquio. Oxford University Press. el 20% más rico de la población mundial obtenía ingresos 30 veces mayores que los del 20% más pobre. la situación es totalmente diferente. 5 Enrique Dussel. 6 Human Development Repon 1992.3 Sin embargo. Edicol-Centro de Estudios Ecuménicos. Antecedentes generales sobre Leonardo Boff y su obra En el presente trabajo queremos referimos primero a algunos aspec­ tos relevantes de la vida de Leonardo Boff. 1979. Nueva York-Oxford. que la pobreza es uno de los signos ocultos de la modernidad. Una década de sangre y esperanza.6 Podríamos decir. si consideramos que en 1960. que nos proponemos. más que nunca. 1992. situa­ ción q u e se ve agravada. ya que estamos hablando del 80% de la población mundial. Esto no ha hecho sino dejar en evidencia. política y social. ha habido un drástico cambio en la correlación de fuerzas a nivel internacional. 150 veces más.4 En 1979.5 Hoy. p o r el alto g rad o de destrucción del ecosistema. lo cual corresponde al 80% de los pobres de América Latina. 20. Al respecto habría que agregar que la gran mayoría de los pobres vive en las áreas ecológicamente más vulnerables. deteniéndonos por ahora en aquellas que le han 3 Esta afirmación fue redactada antes de que se produjeran los acontecimientos del día 1 de enero de 1994 en el estado de Chiapas.

En un segundo momento. al recibir el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas. Ministéri o das Relacôes Exteriores. teólogo. Italia. dado lo excelente escritor que es Boff en lengua portuguesa. entraron a Brasil cerca de 4. Les siguen portugueses. especialmente sus conceptualizaciones de la pobreza y la cuestión de la dominación en América Latina. Después de la secundaria.800. y en Munich con el teólogo jesuita alemán Karl Rahner. y ayudaba en las faenas diarias. 7 En cien años. entre 1851 y 1950. llevar el trigo o el maíz en grano para molerlo y hacer harina. Y era difícil en el frío de los inviernos rigurosos» con las manos heladas y a veces por mitad de la nieve.8Un aspecto importan­ te de su infancia. Fue ordenado en la orden de los franciscanos en 1964. No debemos olvidar. por lo que el lenguaje que utiliza muchas veces podrá parecemos ajeno a la reflexión teórica habitual en cien­ cias sociales. .000. que Leonardo Boff es.400. acompañaba frecuentemente a su padre. Estudió filosofía y teología en Brasil. juez de paz y enseñaba portugués a los miembros más viejos de la comunidad. y que levantaron rústicos poblados donde sólo se hablaba el dialecto italiano véneto. 116. es que él no aprendió a hablar portugués sino hasta los diez años de edad. p. 1960.La pobreza en América Latina: elpensamiento de B off 45 generado censura por parte del Vaticano.000 inmigrantes. españoles. antes que nada. alemanes y japoneses. Leonardo Boff presentó su tesis doctoral en alemán. Brasil. De ese total se establecieron 3. levantarse temprano y hacer tres o cuatro horas a caballo hasta el molino más próximo”. En 1972. Leonardo Boff nació en 1938 y es nieto de emigrantes italianos que llegaron a vivir al sur de Brasil a fines del siglo pasado y comienzos del presente. El mismo año en que fue ordenado sacerdote (1964). partero. Brasil: 1960. ocupando el primer lugar los italianos. 8 Discurso pronunciado el 26 de noviembre de 1990. se produjo en Brasil el golpe de estado de Castelo Branco (1 de abril de 1964). Su padre era maestro. farmacéutico. El mismo nos lo describe así: “Me tocaba ir al molino. Leonardo es el mayor de once hermanos. Su madre era analfabeta y se d e d ic a b a principalmente a las tareas del campo. en la Universidad de Munich. sin embargo. otorgado por la Universidad de Turín. estudió lenguas clásicas. por ser el mayor. “rezador en la capilla”. Leonardo. nos referiremos a algunas de las principales preocupaciones que aborda Boff a lo largo de sus escritos. Deseo que esto último no constituya un obstáculo en la comprensión de este trabajo.7Sus padres formaron parte de los grupos que coloniza­ ron nuevas regiones en la zona guaraní. latín y griego.

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En ese momento, Boff tenía 26 años. Este dato es relevante por cuanto la Iglesia brasileña es, cuantitativamente, la más importante no sólo de América Latina, sino de todo el mundo, y una considerable parte de su jerarquía ha sido progresista, crítica al sistema capitalista y comprometida con el pueblo.9 A raíz del golpe de estado, muchos sacerdotes y religiosos fueron perseguidos, encarcelados, torturados y otros buscaron refugio en el exilio. Leonardo Boff ha sido profesor de Teología Sistemática en el Instituto de Petrópolis de Filosofía y Teología (cerca de Río de Janeiro), y un prolífico escritor de temas de cristología y eclesiología. Es hermano del también teólogo de la liberación Clodovis Boff, sacerdote de la orden de los Siervos de María, y tiene también una hermana religiosa, Lina Boff. El filósofo latinoamericano Enrique Dussel (1986) sitúa la apari­ ción de Leonardo Boff como figura relevante del pensamiento teoló­ gico brasileño y latinoamericano, en lo que llama fase de “cautiverio” y “exilio como momentos de la liberación”1 de América Latina ante 0 las condiciones de represión y p e r s e c u c i ó n q u e y a s e m a n i f e s t a b a n y se manifestarían fuertemente en la década de los setentas. Este período será especialmente importante para Boff, ya que es cuando inicia su trabajo pastoral con los sectores más pobres. Al respecto recuerda: “a partir de los años 70, vino la inserción en la pastoral popular, en los medios pobres, el descubrimiento de la lógica perversa del sistema capitalista dependiente y asociado, productor de

9 En la década de los ochenta se estimaba que por lo menos 70 de los 350 obispos brasileños estaban al lado de los teólogos de la liberación. Es el caso de Monseñor Helder Cámara, Arzobispo de Olinda y Recife; Cardenal Aloisio Lorscheider, Arzo­ bispo de Fortaleza y Presidente del celam en Puebla; Cardenal Pablo Evaristo Arns, Arzobispo de Sâo Paulo; y Monseñor Pedro Casaldáliga, Obispo de la Prelatura de Sâo Félix de Araguáia (Mato Grosso), entre otros. 10 Enrique Dussel, Hipótesis para una historia de la teología en América Latina. Bogotá, Indo-American Press Service, 1986. (Col. Iglesia Nueva, 71). pp. 44, 49 y ss. En esta obra Dussel divide la historia de la teología en América Latina en seis épocas, y al mismo tiempo identifica tres momentos de la Teología de la Liberación. El primero a partir de 1511, y lo llama “Primera teología de la liberación. Teología profética ante la conquista y la evangelización”; el segundo: “Segunda teología de la liberación. Teología revolucionaria ante la emancipación contra España y Portugal (desde media­ dos del siglo xviii)”; el tercero: " Tercera teología de la liberación. Teología ante la segunda emancipación latinoamericana (desde 1959)”; aquí señala seis fases: la prime­ ra de 1959 a 1968; segunda de 1968 a 1972; tercera de 1972 a 1976; cuarta de 1976 a 1979; quinta de 1979 a 1984; y la sexta desde 1984, a partir de la Instrucción Libertatis Nuntius.

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la miseria de grandes mayorías, y la elaboración de la teología de la liberación...”.1 1 En esta época aparecerán las obras de Boff que abordan el tema de la esclavitud y la liberación (Jesús Cristo libertador, 1974; Vida para Além de morte, 1974; O destino do homen e do mundo, 1974; A vida religiosa e a Igreja no processo de liberaçâo, 1975), y la serie de ocho artículos Teología da graça libertadora, aparecidos en la revista brasi­ lera Vozes, entre marzo y diciembre de 1975. Su trabajo pastoral lo ha desarrollado principalmente en las zonas marginales de Petrópolis y Río de Janeiro, en especial en la comuni­ dad de San Juan Bautista, en Petrópolis, que corresponde a una inmensa “favela” que subsiste de la recolección de basura. En este lugar ha vivido y trabajado Leonardo Boff, ligando permanentemente su reflexión con las experiencias de las comunidades de base con que tiene contacto o en que él mismo participa. Es a partir de que se involucra con los pobres que su teología va perfilándose cada vez más como de “liberación”. El mismo Boff señala que no siempre vio clara la vinculación entre “Iglesia y sociedad, pobreza y liberación”:
Porque con la formación teórica que el seminario da, con la forma­ ción académica, uno se empantana en ideas y conceptos que acaban ocultando la realidad. Pero, en la medida en que uno se da cuenta, sale del centro de la ciudad, donde están los grandes conventos, donde están las grandes iglesias, y va en la dirección de las barriadas, ya siente el impacto tremendo en la conciencia, y empieza a dar vueltas para trabajar y retrabajar ese impacto de la conciencia, hasta cambiar su vida... Yo creo que la teología de la liberación supone previamente la conversión del teólogo.1 2

Uno de los acontecimientos que marca el fin de la década de los setentas, es la reunión del c e la m en Puebla, a la cual asistió Juan Pablo II, a comienzos de 1979. A pesar de que ninguno de los teólogos de la liberación reconocidos había sido invitado a la reunión, éstos se presentaron, extramuros, y dieron a conocer sus ideas, entre ellos estaba Leonardo Boff, quien se mantuvo cerca de los obispos brasi­ leños Aloisio Lorscheider y Evaristo Arns. Si bien los teólogos de la liberación estaban excluidos de la conferencia, fueron invitados por
11 Discurso del 26 de noviembre de 1990. Universidad de Turín, Italia. 12 “Leonardo Boff: la Iglesia es el sacramento de la liberación’*, entrevista apare­ cida en la revista Proceso, no. 118, México, 5 de febrero de 1979.

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obispos y “comenzaron a ser aceptados como ayuda para aquellos que lo solicitaban”.1 3 En dos oportunidades Boff ha sido “cuestionado” o censurado por el Vaticano a causa de sus escritos. La primera vez fue por sus libros Jesucristo liberador (1974), Pasión de Cristo, pasión del mundo (1977) y Eclesiogénesis (1977). En esa primera ocasión, la Congregación para la Doctrina de la Fe analizó las obras señaladas y entabló una larga correspondencia con Boff que se extendió desde 1975 hasta julio de 1982. En esos siete años, Boff fue sometido a un profundo interroga­ torio que no llegó a convertirse en un proceso, pues él se comprometió a redactar un artículo sobre los puntos que estaban en cuestión: “la conciencia que Jesús siempre tuvo de ser el Salvador, el hecho de que Jesús nunca perdió el sentido salvador de su muerte y el que no se puede consagrar la Eucaristía sin el sacramento del orden”.1 4 Boff escribió dicho artículo y lo llamó “Aclaraciones acerca de algunos temas de Teología”.1 Este artículo es considerado por algu­ 5 nos sectores conservadores como una “retractación” de parte de Boff, como es el caso de Vekemans1 y Cordero17 sin embargo Boff nunca 6 utiliza el término “retractación”, sino que se refiere a “aclaraciones” o “precisiones” que “dejarán más claras mis posiciones expuestas en los libros Pasión de Cristo, pasión del mundo y Eclesiogénesis”.1 Estos 8 autores, contrarios a la Teología de la Liberación, afirman que Boff formula tesis discordantes con la fe de la Iglesia universal, y que si se acepta el contenido de por lo menos los tres libros sancionados por el Vaticano en esa primera ocasión, se puede caer en errores teológi1 3 EDussel, op. cit., p. 527. . 14 “Entrevista con Leonardo Boff. Teólogo de la Liberación responde a críticas”. Entrevista realizada por ISTO (Semanario Noticioso Brasilero), y reproducida en E Noticias Aliadas, Lima, nos. 31-32, septiembre de 1983. 15 Fue publicado por las revistas Grande Sinal (Petrópolis-Brasil) en julio de 1982 y Sal Terrae (España) en mayo de 1982. 16 Roger Vekemans es sacerdote jesuita belga. De triste reputación a raíz de la acusación de estar vinculado a la CIA y de haber recibido de ella la cantidad de 5 millones de dólares para apoyar la campaña presidencial del democratacristiano chileno Eduar­ do Frei, en 1963. Luego de la precipitada salida de Vekemans de Chile a comienzos del gobierno popular de Salvador Allende, el centro que fundara en Chile, d esa l (Centro para el Desarrollo Económico y Social de América Latina), pasó a Bogotá (Colombia), bajo el nombre de CEDIAL (Centro de Estudios para el Desarrollo e Integración de América Latina). 17 Roger Vekemans S.J., Juan Cordero, “Teología de la liberación” (Dossier)t en Roberto Jiménez, Joaquín Lepeley, Roger Vekemans SJ. y Juan Cordero, Teologí a de la Liberación (Análisis y confrontación hasta Libertatis Nuntius). Bogotá, Centro de Estudios para el Desarrollo e Integración de América Latina-CEDIAL, 1986. p. 507. 18 Vekemans y Cordero, op. cit. p. 515.

2 En esta obra critica 0 principalmente el ejercicio del poder y la estructura jerárquico-vertical de la Iglesia. por ejemplo. o en su trabajo pastoral. en ese momento Boff ya se encontraba en conflicto con “la autoridad 19 “Entrevista con Leonardo Boff" en op. . por editorial Sal Terrae. Éste es el principal motivo por el cual la Congregación para la Doctrina de la Fe lo procesó en esta ocasión. Han habido por lo menos dos ediciones más en español.La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 49 cos e incluso en herejías. a comienzos de 1984. en 1982 y 1984). perteneciente a la empresa periodística de la derecha tradicional chilena El Mercurio. problemas y desa­ fíos de la Teología de la Liberación”. 21 El documento habría sido dado a conocer inicialmente en Chile. Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ensaios de Eclesiología militante)y editado por primera vez en portugués en 1981. Casi como un relato. el día 5 de enero de 1984. entra en conflicto con la doctrina tradicional y los dogmas de la Iglesia Católica. Esta respuesta fue difundida en diversos medios. . adelantado en tres años. publicaron un artículo respuesta en Folha de Sâo Paulo (24 de marzo de 1984). Vozes. por el periódico La Segunda. Ensayos de Eclesiología militante (versión original: Igreja: carisma e poder. que Jesús a los tres meses de edad tuviese conciencia de que era el salvador del mundo”. a veces bajo el título en español “El grito de la pobreza a partir de la Fe”. llamado “Presupuestos. Petrópolis. Boff describe. sólo planteó que hubo “un crecimiento en esa conciencia”. Con motivo de filtrarse y conocerse públicamente un documento privado del Cardenal Joseph Ratzinger. explica y cuestiona los procedimientos utilizados para “juz­ gar” a un religioso que en su ministerio presbiteral. Ensaios de eclesiología militante.2 Leonar­ 1 do Boff y su hermano Clodovis. Roberto Jiménez (1987).1 9 La segunda oportunidad en que el Vaticano cuestionó a Leonardo Boff sí constituyó un proceso. y fue a raíz de la publicación de su libro Iglesia: carisma y poder. de lo que sería su propio proceso. cit. el cual fue reproducido después en la Revista Eclesiástica Brasileira (REB). ya que “no se puede exigir. Boff señala que él nunca negó “que Cristo tuviese la conciencia de ser el salvador”. 20Igreja: carisma e poder. Santander-España. ya que su cuestionamiento toca directamente a la alta jerarquía vaticana y a los medios que utiliza para ejercer el poder sobre el clero. bajo el título de “Cinco observaçáos de fundo á intervençâo de corte marxista”. 1981. en su producción teológica. Según el analista contrario a los teólogos de la liberación. además de la violación de los derechos humanos al interior de ella.

concep­ ciones del dogma y de la revelación. . Esta instrucción habría consti­ tuido una posición oficial contra la Teología de la Liberación. Centro Antonio de Montesinos. el 3 de septiembre de 1984 (cuatro días antes del “coloquio” con Leonardo Boff). 23 Carta del Cardenal Ratzinger.f.000 miembros de Comunidades Eclesiales de Base de Brasil.. de seis páginas. La “teología latinoamericana” en capilla. . En dicha respuesta. El texto se refiere a algunas opciones generales (fuentes. en Ratzinger y Boff. CEDIAL y Caracas. Ensayos de Eclesiología militante. . Bogotá. Boff tomó la iniciativa de enviar a Roma. y a algunos contenidos doctrinales (estructura de la Iglesia. t r íp o d e . Roma comenzó a mirar con más inquietud la teología de Boff”.2 2 En febrero de 1984. el Cardenal Ratzinger le envió una carta. lenguaje. A partir de la publica­ ción de su libro Igreja: carisma e poder. ejercicio del poder sagrado). s. 7. 1987. 44 (los subrayados son nuestros). La carta finaliza convocando a Boff a un “coloquio” en Roma para el día viernes 7 de septiembre de 1984. el Cardenal Ratzinger había dado a la publicidad la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la “Teología de la Liberación ” (Libertatis Nuntius) (redactada con fecha 6 de agosto de 1984). la cual había criticado su libro Iglesia: carisma y poder.50 Magal Cabrolié Vargas y eclesiástica”: “Leonardo Boff se encontraba a dvertido por la Congre­ gación para la Doctrina de la Fe desde 1975. contando además con el apoyo de 300 obispos brasileños y de 150. ruino­ sos para la fe y para la vida cristiana”. una copia de su respuesta a la Comisión Arquidiocesana para la Doctrina de la Fe de Río de Janeiro. Como respuesta a la que le mandara Boff. Leonardo Boff concurrió a Roma en compañía de los cardenales brasileños Evaristo Arns y Aloisio Lorscheider (ambos franciscanos). el 15 de mayo de 1984. . donde expuso sus críticas y reservas sobre el libro. Anteriormente. razón por 3 la cual se dirigía a la instancia superior en Roma. a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y en particular a su prefecto. p. Boff declaraba que la crítica de la Comisión para la Doctrina de la Fe de Río de Janeiro “contenía graves errores de lectura e interpretación”2 que él no podía pasar por alto. p. disciplinas culturales). Estudio sobre el pronunciamiento de la Santa Sede y los teólogos de la liberación. En dicha fecha. donde llamaba la atención sobre “las desviaciones y los riesgos de desviación. México. si el propio Vaticano no hubiera precisado que se trataba sólo de un 22 Roberto Jiménez. el Cardenal Joseph Ratzinger.

Jiménez. haciendo notar incluso imprecisiones en las citas de su propio libro y de otros. Domingo. en Amigo del Hogar. un periodista ha dejado la siguiente crónica: Fray Leonardo Boff fue conducido en un coche del Santo Oficio hasta la sede del mismo. respaldado por sus obispos. Sto. Boff respondió punto por punto a los cuestionamientos que le hacía Ratzinger en su carta. Según autores contrarios a la Teología de la Liberación. p. brasileños. 25 Respuesta de Leonardo Boff en Ratzinger y Boff. esto no disminuyó el impac­ to que tuvo en los sectores más conservadores del clero latinoameri­ cano. en mayo de 1985. seis folios.La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 51 documento de reflexión.2 4 Ya ante el Cardenal Ratzinger. 454. pensaba ir a la sede del colo­ quio. Diálogo con Ratzinger”. el cual no es un texto único. “El Vaticano publica la Instrucción sobre la Teología de la Liberación. 26 R.2 silencio que también han llamado “obse­ 6 quioso”. “el coloquio del Cardenal Ratzinger con el teólogo Leonardo Boff en Roma. ambos franciscanos como Boff y. desde la casa generalicia de los franciscanos. Boff afirmó que ama a la Iglesia y que se somete a ella. religiosa igualmente. octubre de 1984. sin embargo. monseñor Jorge Mejía. Después entraron el cardenal Lorscheider y Arns. No fue posible. vestido con el sayo franciscano. El coloquio se celebró con el Cardenal Ratzinger y el experto artino. se presentó con cincuenta folios que leyó ante el prefecto Ratzinger como respuesta a la carta. donde explica la estructura orgánica del libro. 67. . como él. a pie. Boff fue “castigado”. En relación con la reunión entre el entonces Fray Leonardo y el Cardenal Ratzinger. muestra la voluntad y la decisión 24 Guillermo Martín Rodríguez. que le había enviado el cardenal alemán. Boff habría sido “conminado a guardar un silencio peni­ tencial durante un año”. no.2 5 Como resultado de este coloquio en Roma. con la prohibición de publicar o enseñar por un período indefinido. y de su hermana Lina. pues “prefiero caminar con la Iglesia que caminar solo con mi teología”. cit. op. Boff leyó su respuesta. dando un paseo. Leonardo Boff. teólogo de la liberación también. Finalmente. que han usado ampliamente la Instrucción en sus ataques a la Teología de la Liberación. sino que está constituido por 13 ensayos escritos a lo largo de 12 años de reflexión (la mayoría ya publicados entre 1972 y 1981 en diversos medios). p. acompañado de su hermano Clodovis. Según Roberto Jiménez. Él. El padre Boff. en su defensa. 44. de los Siervos de María.

por el Cardenal Arzobispo de Río de Janeiro. se le prohibió enseñar teología) en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. 9 30 Esta declaración fue publicada bajo el título “A voz da resistê ncia”. O. 102.3 un artículo llamado “Em Vista do Novo Docu­ 1 mento Vaticano sobre a Teologia da Libertaçao”. 50 (subrayado nuestro). en Tempo e presença. fue privado de su missio canonica (es decir. 198.3 0 Si bien los teólogos de la liberación han dicho que el marxismo es válido para interpretar el acontecer del cual se nutre su teología.29 En reacción a la medida tomada contra Boff. Siglo XXI.M. un grupo de diez obispos brasileños dieron a conocer. también han dicho que se basan sobre todo en los postulados del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín. mayo-junio de 1985. p. México. el libro Iglesia: carismay poder. 2 Ibid. y fijan su posición respecto de ella.. Teología de la Liberación.. el 10 de mayo de 1985. de la cual fuera director. junto con su hermano Clodovis. En este artículo. señalando que “tanto la medida en sí como el procedimiento usado en su aplicación nos parecen poco evangélicos. . En abril de 1986. una declaración en la que manifestaban públicamente su inconformidad. Éste ha sido el principal argumento que ha usado en su defensa Leonardo Boff. p. coincide con la “visión polaca del papa Juan Pablo II del marxismo como inevitablemente en con­ flicto con la Iglesia”. ambos teólogos exponen sus comentarios ante la Instrucción. la Congregación para la Doctrina de la Fe.52 Magal Cabrolié Vargas y de la Santa Sede de poner ciertos cotos a las corrientes más extremas de la Teología de la Liberación”. lesivos de los derechos humanos y de la libertad de investigación del teólogo”. 101. 1989. Río de Janeiro. 31 En agosto de 1984. Boff publicó a fines de 1984. un “coto” que se le impuso. y aseguran que la fuente fundamental de la Teología de la Liberación es el “grito de los oprimidos” y las mismas Sagradas Escrituras. Clodovis Boff.2 De tal forma. “contiene algunas de las más agudas y específicas críticas sobre el sistema de la Iglesia Católica” que haya surgido de América Latina. p. no. En opinión de Berryman.S. 28 Phillip Berryman. en la Revista Ecle­ siástica Brasileira (REB). Con posterioridad al coloquio en Roma.2 Este autor 8 también sostiene que el ataque sistemático del Vaticano destinado a invalidar la Teología de la liberación. Don Eugenio de Araujo Sales. el “silencio obse­ 7 quioso” que se le habría solicitado no es tal. y con motivo de la Ins­ trucción Libertatis Nuntius. publicó la Instrucción sobre libertad cristiana y liberación (Libertatis 27 Ibid.. sino.

Perspectiva dos Opri­ midos.3 5 El 28 de junio de 1992. de la Teología de la Liberación. El misionero aculturaba. La evangelización fue entonces colonizadora. 1990. entre la del invasor y las presentes en tierras amerindias”. más habitable y fraterna para to­ dos”. Lumen. indios y negros fueron sometidos a los trabajos forzados. 33 Ibid. En el mismo mes. el 26 de noviembre de 1990. 1990. Una vez aculturados. 32 Nova Evangelizaçâo. que presentó una visión más benigna. Ese mismo año fue publicado su libro Nova Evangelizando. Leonardo Boff recibió el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas. La ideología del orbis christianus — único orden legítimo y posible a los ojos de Dios— unió a los mercaderes con los misioneros.32en vísperas de las actividades de conmemoración de los 500 años de colonización de América Latina. al cabo del cual el silencio impuesto a Leonardo Boff desde mayo de 1985. que parta de las culturas oprimidas y marginadas y que se oriente a la defensa de la vida y de la cultura de los pobres. Buenos Aires. La catcquesis destruyó al otro como otro. Vozes. p. aunque abstracta. el mercader esclavizaba. 31. 90. concedido por la Universidad de Turín. los obispos brasi­ leños tuvieron un encuentro de tres días con Juan Pablo II y los funcionarios del Vaticano. Italia. que se caracterice por la voluntad de servicio de la Iglesia y no de poder. Boff propone una “nueva evangelización”. Petrópolis.La pobreza en América Latina: elpensamiento de B off 53 Conscientia). p. Como un reconocimiento a su trabajo. Boff es enfático en señalar que lo que hubo fue una “destrucción de la alteridad”:3 3 La evangelización significó el adoctrinamiento a través de una fe ya codificada y acabada. forzado por la “persecución” en su contra. Perspectiva dos Oprimidos. A partir de constatar en la historia latinoamericana que no hubo un “encuentfo de culturas. que diera origen a una posible versión nueva de la fe con los instrumen­ tos culturales indígenas y negros. y que sea partícipe “en la búsqueda de la constitución del sujeto histórico capaz de construir una sociedad distinta. Las citas se refieren a esta edición. y donde afirma que la evangelización de América Latina fue un proceso de transculturación marcado por el sello de la violencia. pues lo compelió a amoldarse a los usos y costumbres ibéricos. 34 Ibid. No se produjo un diálogo intercultural.3 4 En consecuencia. Edición en español: Nueva Evangelización.. Edita. fue levantado. .

Y cuando hablamos del pobre. culturas —como nuestras culturas indíge­ nas — desestructuradas y despreciadas. son los grupos marginados. todo cobra. Estas anti-realidades colectivas son conflictivas.3 7 Es a partir de esta colectividad conflictiva que Boff “percibe la urgencia de que la política se oriente siempre hacia los intereses objetivos de las mayorías y que para ello tenga que ser transformadora 36 La Jomada. especialmente cuando hablamos de pobreza material y no solamente de la evangélica pobreza espiritual. lo entendemos como una realidad colectiva y conflictiva. pero no la Iglesia. nada perdona. clases enteras oprimidas. en la Universidad de Turín. Concepción de pobreza desarrollada por Boff A no pocas personas les llamará la atención que nos interesemos por lo que pueda decir un teólogo respecto de la pobreza. . ecología. en sus propias palabras. ya que se producen por relaciones injustas. Boff afirmó: “dejo el ministerio presbiteral. Italia. teorías e instituciones que intentan dar cuenta de la magnitud de la pobreza. pero no del sueño fraternal de San Francisco de Asís. continúo y siempre seré teólogo. Boff también señaló que en el futuro su trabajo como teólogo lo enfocaría especialmente a cuestiones de espiritualidad. contra la pobreza y en favor de la liberación”.. y para eso se toma el tiempo necesario y se da los medios para alcanzar su objetivo: el encuadramiento de la inteligencia teológica”. “nada olvida. ética y justicia internacional en la relaciones Norte-Sur. 37 Discurso pronunciado el 26 de noviembre de 1990..3 6 En esta ocasión. lo específico del pensamiento de Boff es que habla. ha llegado a la conclusión de que ésta es una institución “cruel y sin piedad”. “a partir del pobre. su sexo o sus enfermedades. las mujeres discriminadas y otros muchos que se ven reprimidos por su raza.. estudios. señala que tras 20 años “de relación con el poder doctrinal” y de una “incansable persecu­ ción” de la Iglesia Católica. El pobre ocupa el centro de la teología de la liberación. En la carta que él escribió para este efecto. porque representan un grito de protesta y presentan una exigencia de transformación histórica”. A pesar de esta dolorosa declaración. 29 de junio de 1992. Si bien hay numerosos científicos. me aparto de la Orden Franciscana.54 Magal Cabrolié Vargas y Leonardo Boff hizo pública su decisión de abandonar el sacerdocio.

Madrid. la fanfarronería y/o la auto-afirmación del yo. 41 Ibid. 42 Hace también un llamado de atención que bien podría aplicarse a muchos dentistas sociales: "No conseguimos nada con la simple reflexión. teología y pastoral). en conseguir un desahogo que le permita vivir más humanamente.. El rico material encuentra mayores dificultades para confiar y esperar en 38 Ibid. El pobre no se cuestiona acerca de la pobreza. pp. 1975).La pobreza como actitud de humildad. 1976). El pobre tiene toda la importancia de un lugar social y epistemológico”. en reconquistar su dignidad humillada. 292. cuya versión en español es Teología del cautiverio y de la liberación.4 3 Luego de estas consideraciones. “La pobreza se toma aquí en otro sentido. .-feb. sin la preocupación duradera de tener que sobre­ vivir”. No piensa en hacerse más pobre. ésta sólo cobra sentido si informa una praxis de pobre y puede ser reflejo de una vida pobre. "Pobreza y liberación: espiritualidad de compromiso y solidaridad”.4 1 A partir de esta constatación. pero no conseguimos llenar el plato del hambriento ni sus hijos dejarán de verse afectados en su cerebro por culpa de la anemiay la subnutrición”.42 Al respecto señala muy acertadamente que con la habitual creencia de que “más vale la felicidad en medio de la pobreza que la riqueza desgraciada”. Su problema consiste en salir de la pobreza.. Boff distingue y sistematiza tres acepciones fundamentales: 1. pastoral y social de Leonardo Boff. Paulinas. Ibid.La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 55 y democrática”. Desde sus escritos iniciales manifiesta su preocupación. Boff trata de ordenar y de desmiti­ ficar las ideas que tienden a sublimar la situación de pobreza.el pobre material posee una situación que posibilita más fácilmente la apertura y la confianza en Dios. sólo se consigue adormecer “nuestra conciencia. 40 La primera reflexión de Boff en torno al tema de la pobreza apareció en Teología do cautiveiro e da libertaçâo (Petrópolis. es llevado a esperarlo todo de la Providencia.. x ii . En caso contrario.3 9 Entendemos ahora por qué la cuestión de la pobreza es el pilar central en la reflexión teológica. donde lo contrario es el orgullo.. 1978. Al no tener nada. cap. xii (capítulo aparecido como artículo en la revista Grande Sinal. 291-292. p. (Col.3 De aquí entonces que concluya que “el pobre es 8 mucho más que un tema de reflexión teológica y política. cap. se trata de un lujo de personas ricas que ofenden al pobre con sus ricas especulaciones sobre la riqueza de la p obreza y la pobreza de la riqueza". 39Ibid. en un primer momento (1975)4 señala que “el mero hecho de plantearse la cues­ 0 tión de la pobreza demuestra que vivimos fuera de ella.. ene.

el rico se vuelve generoso. p. hace suyas las palabras de Gustavo Gutiérrez: “La pobreza cristiana. en 1980. como privación que oprime. 298. 312. 1981. Boff complementa esta idea con la afirmación de que se deben buscar relaciones más justas entre los hombres.. Esta pobreza-humildad exige un compromiso contra la pobreza-pecado”. Asimismo enfatiza que “la pobreza no es ningún valor en sí misma. el hambre. 1980). compromiso que puede llevarse a cabo en dos niveles distintos: —el primero es el de la limosna. Sin embargo. presencia teológica). p . como forma de solidarizarse con el pobre. fueron publicados en español en La fe en la periferia del mundo. que impidan la aparición de ricos y pobres.. luchar con ellos). 45 Ibid. —en el segundo nivel se asume la pobreza despojándose de todos los bienes. 1978). Posee bienes que le dejan satisfecho. Santander. p. . La pobreza concreta incluye la escasez.56 Magal Cabrolié Vargas y Dios. p. Boff. que le preocupan y le ocupan”. pero que puede ser entendida como ascesis para poder vivir la pobreza-humildad..4 Boff distingue cinco acepciones. 48 Esta segunda reflexión de Boff acerca de la pobreza apareció en O caminharda Ig rea com os oprimidos (Río de Janeiro.La pobreza como compromiso contra la pobreza que deshuma­ niza (compromiso con los pobres. En este momento. 47Ibid. y es que no suprime la división entre ricos y pobres..293. E l caminar de la Iglesia con los oprimidos. Sal Terra e.4 7 Más tarde. no implica un desprecio de los bienes. que junto c o n A f na periferia do mundo j é (Petrópolis. (Col. o “rostros” 8 44 Ibid. expresión de amor. esta forma tiene una gran limitación. sino un uso mo­ derado de ellos así como de la acumulación que esclaviza. pero sigue conservando su situación de clase.4 4 2.4 Aquí es cuando Boff 6 señala que “la historia del Reino se concreta en nuestra historia de liberación. como un movimiento de amor y como compromiso con los pobres. es solidaria con lospobres y es protesta contra lapobreza”. Esta lucha “por la justicia en las relaciones entre los hombres y en la distribución más equitativa de los bienes terrenos es una de las formas que asume la vivencia concreta de la pobreza-humildad”. 46 Ibid.3 10..4 5 Y finalmente: 3.La pobreza material como un mal. la sumisión a la enfermedad y a toda clase de limitaciones que podrían ser superadas si no existiera la pobreza”.

Incluye también la participación en el pro­ ceso cultural. d) Nivel teológico.. en conse­ cuencia. Luego. supone el esfuerzo de crear las condiciones de autonomía y de reproducción de la vida.”5 0 La segunda acepción lapobreza como maly pecado de injusticia. c) Nivel ético de denuncia de la pobreza generalizada como situa­ ción de injusticia. 1982. lo cual supone el uso de instrumentos teóricos más sofisticados y donde se concluye que ella no es una etapa casual. sociales y políticas. 196.. ordenando y caracterizando las cinco acepciones de la pobreza. es decir.49 Boff siste­ matiza y amplía lo dicho anteriormente. 14). usando lo que llama “método dialéctico”. Aquí se refiere a la carencia de recursos y servicios destinados a satisfacer las necesidades fundamen­ tales de la vida humana. según Boff. social y político. sino un producto de determinadas situa­ ciones y estructuras económicas. Servidores y testigos. . así se deslegitima su carácter pretendidamente humano y bueno.La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 57 de la pobreza.. Sal Terrae. en una obra posterior. Santander. considerada como privación injusta. Para Boff. es la riqueza-abundancia. estad o escandaloso e intolerable a la luz d e la fe. producido p o r las relaciones sociales de explotación. 50 La fe en la periferia del mundo. el atraso tecnológico o cataclismos naturales. b) Nivel analítico de la situación de pobreza. no la producen sólo las personas. cuya versión en español es San Francisco de Asís: ternura y vigor. A la realidad de esta pobreza-injusticia es posible acercarse. La primera de estas acepciones es la pobreza como falta de medios. en esta acepción. 1981). sino también el medio físico. “Optar por los pobres. Vozes. y dialécticamente enfrentada a la riqueza en cuanto que supone el empobrecimiento de una parte y el enriquecimiento de la otra como mecanismos generadores de injus­ ticia. con el cual identifica cada rostro de la pobreza recurriendo a la determinación de su realidad contraria. donde la Iglesia discierne una situación de peca­ 49 Nos referimos a Sâo Francisco de Assis: ternura e vigor (Petrópolis. entendida como riqueza de medios de producción y reproducción de la vida y la sociedad. este rostro de la pobreza constituye un verdadero pecado social y tiene como realidad contraria a la justicia. Esta pobreza como carencia. (Col. p. donde se percibe la brecha entre ricos y pobres como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano. Su realidad contraria. desde cuatro niveles de aproximación: a) Nivel intuitivo. pobreza material o real.

3. es decir. por 51 Pedro Sembrador. hay mucho de imprevisión. mantener libre el espíritu para que pueda realizar las obras que le son propias: la libertad.5 De esta forma se 2 despoja a la pobreza de su carácter de pecado social. vagancia. que debe ser asumi­ da como ley natural. Es decir. En contraposición a estos dos primeros “rostros” de la pobreza explicados por Boff. p. 3 (el subrayado es nuestro). ignorancia. la generosidad. 618. reduciéndola a una situación de origen estrictamente individual. afirman que “en toda situación desesperada de pobreza o miseria. de una ruptura con Dios. La cuarta acepción es la pobreza como virtud. vicio. la ascesis. etc. abril de 1985. Teología de la Liberación. uso que podrá variar según los diferentes lugares y culturas. México. “Significa concebir todo lo que somos y tenemos como entrega y servicios y como superación de todo egoísmo”. derrotismo.. este significado se refiere al uso moderado y sobrio de los bienes. pues es ley natural el sufrir las consecuencias de nuestros propios actos. al camino de infancia espiritual. existe una situación depecado.58 Magal Cabrolié Vargas y do social. p. etc..5 asimis­ 1 mo. fornicación. que es la pobreza como modo de ser humilde o disponibilidad total. 4 la arrogancia”. porque de ellos es el Reino de los Cielos". la fanfarronería. Mateo 5. la oración.5 Su realidad contraria es “el fariseísmo. la creativi­ dad cultural. están quienes. “espíritu evangélico de total disponibilidad y entrega con­ fiada a Dios y a los hermanos”. 52Ibid. “sentido de la bienaventuranza de los pobres de espíritu en Mateo”. No hay nada gratis en el orden natural creado por Dios. 4 (los subrayados son nuestros). Esta pobreza-ascesis significa “sapiencia vital”. Ya desa­ rrollada por Boff anteriormente. pero cuyo sentido se conserva siempre. afirman que esta situación se superará si se hacen “buenas decisiones.. 198. pues ni al Cielo ni al Infierno se va de gratis". “condición indispensable para entrar en el Reino”. llegamos al tercer rostro de ella. en una franca actitud fatalista de resignación nada liberadora. por lo tanto no se trata sólo de una ruptura de los lazos sociales (injusticia).V. C o n tin u an d o con las acepciones de la pobreza de Boff. que impiden hacer los esfuerzos necesarios para salir de tan lamentable situación”. p. 54 Se refiere a la bienaventuranza “Felices los que tienen espíritu de pobre. 53 La fe en la periferia del mundo.C. Curia del Arzobispado de México.5 Aquí 3 se refiere a la pobreza de espíritu. Folleto E. dentro de la doctrina tradicional. sino de algo mucho más grave... .

es lógico y necesario que se demande con urgencia la vivencia de la pobreza entendida como compromiso de solidaridad Algunas nociones generales de la Teología de la Liberación Tal vez se debió haber iniciado este trabajo con una somera explica­ ción de qué es la Teología de la Liberación. De Medellín a Puebla. son este último y el segundo significado del término pobreza (pobreza-injusticia y pobreza-solidaridad) los que han sido más profundizados y vividos en América Latina. El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe: implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión. Con el nombre Teología de la L iberación (en adelante T.5 según el teólogo Gustavo Gutiérrez Merino. se designó a la reflexión teológica y pastoral propia y original de América Latina.L. pecado que adquiere dimensiones universales. La quinta y última acepción de la pobreza desarrollada por Boff. Se refiere al compromiso de solidaridad con los pobres históricamente existentes que lleva a asumir su pobreza y que “nace de una sagrada ira y expresa una protesta: esta pobreza que es empobrecimiento y deshumanización.). ya que en una realidad social donde la pobreza-injusticia se convierte en el clamor de grandes masas de la población. quien a partir 5 de la Conferencia Episcopal de Medellín (donde tuvo un destacado papel en la redacción del documento sobre la pobreza en la Iglesia). Señalamos especialmente la obra del filósofo Enrique Dussel. Existe abundante bibliografía al respecto.La pobreza en América Latina: el pensamiento de Boff 59 lo tanto no puede considerarse como una virtud específicamente cristiana. Lo contrarío a esta forma de pobreza es la dilapidación y el despilfarro irresponsable. y la de Samuel Silva Gotay. “sino que se impone como exigencia de toda ascensión espiritual y de toda verdadera creatividad en cualquier dimensión de la 'poética’ humana”. por lo que no nos extenderemos aquí. es la pobreza como expresión de amor a los pobres y contra su pobreza. sin embargo se ha dejado para el final con el propósito de no cansar la atención de los lectores antes de haber expuesto lo medular de este trabajo. 55 La aparición y desarrollo de la Teología de la Liberación. Para Boff. Esta noción de pobreza tiene su realidad contraria en “el egoísmo y la insensibilidad”. que es el propio pensamiento de Boff. no debería existir”. . está intrínsecamente ligada a la trayectoria de la Iglesia en América Latina a partir del Concilio Vaticano II.

5 Tal vez sea ésta una de las 9 características más importantes de la T. Y con esas categorías intentamos juzgar. y teológicas.. porque la pobreza no nace por generación espontánea ni cae del cielo. pocas semanas antes de la reunión de los obispos en Medellín. En un momento posterior a la constatación de la situación extrema de pobreza. cit.56 La T.: haber surgido primero como una práctica de los propios cristianos y haberse transformado después en una reflexión teórica. por la otra. 0 6 “Leonardo Boff: la Iglesia es el sacramento de la liberadón”. . Siglo xxi. busca en la fe cristiana y en el Evangelio de Jesucristo la inspiración para el compromiso contra su pobreza y en pro de la liberación integral de todo hombre”. apareció ante la contradicción que ha vivido el continente.6 0 56 Lo cierto es que el sacerdote jesuíta peruano Gustavo Gutiérrez utilizó por primera vez el término en una charla que diera en el puerto pesquero de Chimbote en Perú. “nace de una indignación ética.. la T. leer esta realidad de la miseria. s.L. Principalmente. y para hacerlo “utiliza categorías científicas. comunión. que se profesa mayorítariamente cristiano y donde viven grandes mayorías en situación de pobreza. las cuales se verifican en las relaciones de justiciay solidaridad entre los hombres. 59 Miguel Concha. sino que es generada por relaciones injustas entre hombres.. sentido social de la propiedad.L. miseria e injusticia.p.L. junto con sus aliados. “lo cual contradice la fe cristiana”. por una parte.18Esta reflexión teológica parte de la praxis “y dentro del ingente esfuerzo de los pobres. frente a la pobreza y marginación de las grandes mayorías de nuestro continente”. noviembre de 1988.L. en el sentido de analizar con ellas las causas de esta pobreza y miseria. intentando captar los temas de la fraternidad. México. el sentido de los fieles a lo largo de la historia. porque “asume la tradición bíblica.5 7 El propio Leonardo Boff nos dice que la T. hace una elaboración más crítica. y categorías teológicas. por la mediación de los bienes terrestres”. Científicas. ahora ya interpretada científicamente”. “Teología de la liberación” en Norberto Bobbio et aL. pretende que los cristianos tomen conciend a de los dos aspectos fundamentales del cristianismo: la relación con Dios y la relación con los hombres. 1988. Arzobispo de Guatemala. en op.. 57Monseñor Próspero Penados del Barrio.L. la enseñan­ za del Magisterio.60 Magal Cabrolié Vargas y acuñó el término. donde relacionarse con Dios implica vivir de acuerdo con sus ense­ ñanzas. cit. como un todo único e inseparable. en op. la T.i.. Suplemento. 58 “Leonardo Boff: la Iglesia es el sacramento de la liberación”. Diccio­ nario de política.

incluidas las religiosas. Entre las categorías científicas que utiliza. conviertiéndose en una preocupación central en América Latina. que explica el f subdesarrollo latinoamericano como una situación natural y “que en definitiva lleva a responsabilizar al mismo Dios de la injusticia so­ cial”. por otro. por un lado. la T. 61 M. Los teólogos de la liberación salen al paso de quienes cuestionan el uso que hacen del marxismo. el método social de análisis genético-estructural. A partir de ese momento. La T.L. y que es a partir y en función de la liberación integral de los pobres que hacen de él un uso instrumental.L. entonces. En la incorporación a su discurso de las ciencias sociales. en la cual existen pers­ pectivas y categorías de análisis que han tenido su origen y desarrollo en los escritos de Marx y en las diferentes corrientes marxistas que han enriquecido a la ciencia social. rechaza la sociología u n cionalista. la T. con los marxistas y el marxismo. rechazando críticamente sus aspectos filosóficos incompatibles con una visión cristiana del hombre y de la historia.La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 61 De tal forma que la T. cit.L. la autocrítica generada a partir de él hizo surgir cuestionamientos sobre la pobreza mundial y sobre la actitud de la Iglesia hacia la riqueza y la pobreza. que explica la situación de pobreza como un retraso transitorio debido sobre todo a razones culturales. Entre ellas están la importancia de los factores económicos. los católicos latinoamericanos (religiosos y laicos) adoptaron una mirada mucho más crítica hacia la sociedad y hacia su propia iglesia. y teológico. es decir. una cultura tradicional frente a otra moderna. que explica el subdesarrollo del llamado tercer mundo y de América Latina como un subproducto del desarrollo del denominado primer mundo.L. op. la aten­ ción a la lucha de clases y el poder mistificador de las ideologías. señalando que es en la praxis donde se encuentra la T. Concha. como una de sus mediaciones. asume. .L. se caracteriza por la convergencia o conjun­ ción de un esfuerzo racional. Incorpora. Si bien en el Concilio Vaticano II (1962-1965) la pobreza no fue tratada especialmente.6 Tampoco se contenta con asumir en forma exclusiva y funda­ 1 mental la teoría de la marginalidad. e incorporando algunas de sus indicaciones metodológicas que han probado ser fecundas en la comprensión del mundo de los oprimidos. incorpora el marxismo como instrumental teórico necesario para el conocimiento de la realidad social. en cambio. la mediación socioanalítica de la teoría de la dependencia.

que es la comunión con Dios y con otros seres humanos. que predique y viva “la pobreza espiritual como una actitud de niñez espiritual y apertura al Señor”. el término “liberación” contiene tres significados que se interconectan. se propone una Iglesia pobre que denuncie la “carencia injusta de bienes de este mundo y el pecado que la causa”. De esta forma. entendida como la habilidad de los seres humanos para hacerse cargo de su propio destino. teológicamente. del paradigma de la teoría de la dependencia para plantear la necesidad de una liberación que suponía el rompimiento con el orden capitalis­ ta. se refiere a las aspiracio­ nes del pobre en un sentido que equivale ala crítica de la ciencia social de la noción de “desarrollo”. En el documento de Medellín sobre la pobreza. y como sinónimo de fe. . Un tercer sentido lo encuentra en la imagen que el apóstol Pablo da de Cristo salvando a la humanidad haciéndose pobre. En segundo lugar. También señala un segundo sentido bíblico de la pobreza. como el resultado de la opresión de algunos individuos sobre otros y que la pobreza que deshumaniza al ser humano es una ofensa a Dios. de forma tal que los países latinoamericanos pudieran establecer una autonomía suficiente para rehacer sus economías y satisfacer las necesidades de la mayoría pobre. donde participó Gustavo Gutiérrez. la pobreza tiene. compromiso en solidaridad. a una actitud de autosuficiencia. Para Gustavo Gutiérrez. Y en un tercer nivel. De esta manera. se entendió “libe­ ración” por contraste con “desarrollo”. de abandono y confianza en el Señor. como ya se señaló. señala que La Biblia entiende la pobreza (pobreza material) como un mal. Los tres significados que son el punto de partida del trabajo desarrollado por Leonardo Boff. apertura a Dios. se refiere a la expansión gradual de la libertad. y qué deben hacer la Iglesia y los cristianos al respecto? Gustavo Gutiérrez. intentando dar una respuesta. Ante la desgarradora realidad de la pobreza en América Latina. se refiere a la plenitud de la liberación como don gratuito de Cristo. los teólogos de la liberación se nutrieron. el cual la entiende como opuesta al orgullo. Primero. surge inevitablemente la pregunta ¿qué significa el ideal de pobreza en una situación en que la mayoría de los indivi­ duos sufren una pobreza deshumanizadora.62 Magal Cabrolié Vargas y Es así como frente a la bienaventuranza “Bienaventurados los pobres de espíritu”. tres significados interrelacionados: deshuma­ nizante carencia de bienes materiales. y que se comprometa “ella misma con la pobreza material”.

que tenga como resul­ tado una sociedad menos inicua. De esta forma. de conciencia de sus derechos y de transformación de su situación. de indiferencia. una ineludible posición ética. quisiera manifestar mi deseo de recuperar para las ciencias sociales la conceptualización de la pobreza que realiza Leo­ nardo Boff.. de inviabilidad de al­ ternativas. no se conforma entonces con una ayuda individual a los pobres. asumen el carácter de un desafío.. el análisis que de nuestras sociedades hace la T. a quienes pretendemos objeti­ vidad científica. sino que son diferentes niveles de un sólo proceso. cit . sino descender a una práctica efectiva que ayude a la Iglesia a encon­ trar caminos. continúan recordándonos que no debe cesar la lucha por el cambio en las condiciones globales de vida de América Latina.. junto al pueblo. particularmente la teología de Leonardo Boff y su propuesta de emancipación. de liberación..La pobreza en América Latina: el pensamiento de B off 63 Gutiérrez señala que lo anterior no son tres procesos paralelos o sucesivos. 62 “Leonardo Boff: la Iglesia es el sacramento de la liberación*’. como en el caso del reformismo. forman parte de un movi­ miento más amplio: la liberación integral.L. La T. donde sean más fáciles el amor y la fraternidad”. ya que en las actuales condiciones de desesperanza. ni tampoco con una mejoría parcial de su situación que deje incólumes las relaciones económico-sociales y la estructura básica de la sociedad. de organización. como el asistencialismo. en op.62 De esta forma.L. Lo anterior constituye el sello distintivo de la T. ya que ella nos propone. Para finalizar. de ausencia de “utopías”.L. valorando en ellos su capacidad de resistencia. aún las acciones más pequeñas por la liberación como los esfuerzos de un pueblo para organizarse. ya que su objetivo fundamental “es no quedarse al nivel teórico de una teología. Sino que considera a los pobres como sujetos activos de su propia liberación.

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Entendemos como tal una amplia zona que está delimitada al oeste por las costas del Golfo de México y del mar Caribe. político y social de la Revolución haitiana en la región del circuncaribe Johanna von Grafenstein Gareis En el presente trabajo nos proponemos dar una breve y muy panorá­ mica visión de la irradiación de la Revolución haitiana en el mundo caribeño.El impacto económico. Dichas características. consecuencia de la destrucción y el 65 . Nos basaremos en una serie de estudios monográficos que se han ocupado del tema en diferentes zonas del Caribe además del uso de fuentes cubanas y mexicanas que dan cuenta de la influencia de “los trágicos sucesos” de Haití en Cuba y la Nueva España. basada en la mano de obra esclava. por otra parte. propias de una región. 3) su impacto en las políticas coloniales de las potencias europeas con intereses en la región y 4) su percepción por observadores contemporáneos. Esta zona tiene características históricas comunes. 1. El impacto del colapso de Haití como productor de azúcar y café La desaparición de Saint-Domingue como primer productor de azú­ car en el mercado mundial. 2) su influencia en movimientos independentistas y levantamientos esclavos de la zona. determinan que las repercu­ siones de la Revolución haitiana tuvieran una irradiación similar en diferentes puntos de esta región del Pancaribe o Circuncaribe. al sur por las costas de Colombia y Venezuela y al este y norte por el arco de las Antillas. Bus­ caremos dilucidar sus efectos en los siguientes niveles: 1) su impacto en el campo económico. Sus rasgos principales tienen que ver con su desarrollo a partir de la plantación tropical colonial.

Cambridge University Press.3 Este boom azucarero produjo en pocos años una transformación de los marcos jurídico-administrativos. 67. vol. Los cambios más drásticos ocurrieron sin duda en Cuba: como señala Moreno Fraginals. Puerto Rico.4 Al lado del crecimiento del azúcar se produjo también una notable expansión de la producción cafetalera. que era Saint-Domingue. 2 Manuel Moreno Faginals. París. El valor de las exportaciones de la pequeña porción isleña. Jamaica. 100. 98. 1978. 1. en 1789. al mismo tiempo que desbordó la capacidad metropolitana de comercialización empujando hacia la liberalización del comercio colonial. concentraban capitales y mano de obra. 3Ibid. La cosecha de café se cuadruplicó en la zona santiaguera entre 1792 y 1805. en la década 1790-1800.000 a poco más que 45. The Cambridge History of Latin America. Description topographique. Cfr. La Habana. p. cit. 3. ascendía en 1789 a 27 millones de pesos anuales. p. Cambridge. Los nuevos ingenios surgieren como grandes empresas que hicieron uso de todas las innovaciones tecnológicas conocidas en la época. civil . Méry. . supeditaban todas las demás actividades económicas a su dinámica y provocaban la quiebra de los pequeños trapiches de antaño. 1984. Entre 1792 y 1802 las exportaciones de azúcar cubana subieron de 15. en Leslie Bethell. se realizó la transformación azucarera de la isla.2 La sacarocracia cubana recibió con júbilo la caída del gran competidor que representaba Saint-Domingue en el mercado internacional e inició una gigantesca expansión de la producción azucarera. pp. aumentó el número de ingenios en el Obispado de La Habana de 237 a 416. El ingenio.000 toneladas. “Bourbon Spain and its American Empire”. Louis Félicité Moreau de St.000 a 20. 1 (original publicado en Filadelfia en 1797). Manuel Moreno Fraginals. 2 . op. vol. 3. 1. para situarse en los años 1 Recordemos que Saint-Domingue con sus 793 ingenios de azúcar. vol.66 Johanna von Grafenstein Gareis abandono de la economía de plantación.1 cambió las estructuras económicas de las islas vecinas y zonas adyacentes: Cuba. sucinté de l'Histoire des Colonies Françaises. En 14 años. 789 plantaciones de algodón y 50 plantacio­ nes de cacao produda el 65% del azúcar que se vendía en el mercado libre en la época. un cifra no muy inferior a los 34 millones que producían todas las posesiones españolas de América juntas. p. la Luisiana y. e politique et historique de la partie française de l 'Ile de Saint-Domingue. 1958. con sus centros alrededor de Habana-Matanzas y de Santiago de Cuba en el oriente de la isla. 417-418.117 planta­ ciones de café. Editorial de Ciencias Socia­ les. entre 1792 y 1806. Santo Domingo. vol. cerca de dos tercios del comercio exterior de Francia estaban concentrados en la isla caribeña.150 plantaciones de añil.000 arrobas. en menor medida Nueva España y Venezuela. . tomo 1. David Brading. su “conversión en plantación”. pasando de 2.

8 En los interrogatorios. Louisiana.E l impacto de la Revolución haitiana 67 siguientes en 75. año XIV. no pudieron comprobar una estancia suficientemente larga en la isla. 1793-1815”. se convirtió en im­ portante exportador. muchos de ellos gente de color.000 arrobas. abastecido hasta entonces en gran parte por SaintDomingue. en cambio. 8 v (continuación). pudieron quedarse. op. 54. XXXV. “Les colons de Saint-Domingue réfugiés à Cuba. año XIII.. no. 1954. no. 1 Sólo entre mayo y agosto de 1809 llegaron a Nueva Orleans. que a menudo se habían vinculado a la oligarquía local a través del matrimonio. .000 y 30. 9 Cfr. and other Host Societies. Gabriel Debien. pp.9 La mayoría de los franceses eligieron para su segundo exilio a la Luisiana. Muchos grandes propietarios. cuando la animosidad hacia los franceses alcanzó proporcio­ nes grandes. Revista de Indias. Baracoa y Santiago más de 6. muchos de ellos tuvieron que abandonar la isla en 1809. University Microfilms International. "Les réfugiés de Saint-Domingue expulsés de La Havane en 1809". vol. 1791-1850: PuertoRico. 593. aportaron también al cultivo de café su experiencia y conocimientos. En menos de tres meses se embarcaron de los puertos de La Habana. 274. ni convencieron en cuanto a sus buenas costumbres y su fidelidad a la fe católica. Los cálculos sobre el número de inmigrantes franceses de SaintD om ingue a Cuba e n los años 1792-1803 fluctúan entre 10.. incluidos gente de color y esclavos. “Les colons. 5 5 . Cuba.6 Los refugiados franceses de Saint-Domingue. i Debien. p. 7José Morales. 1. Fueron técnicos franceses que construyeron los mayores ingenios en los alrededores de La Habana a fines del siglo xviii y principios del XIX. 58Z 6 Moreno Fraginals. a los que fueron sometidos todos los franceses residentes. 18.5Cuba. Todo este proceso de transformación no sólo se basaba. .641 quintales. 1978. p. que hasta los años noventa había importado de Puerto Rico el café que consumía. tanto para el mercado norteamericano como para el europeo. vol. TheHispaniola Diaspora. 72. 555-610. a nivel macroeconómico. La exportación total de café en 1798 había ascendido a 4.1 donde su presencia tuvo efectos similares que en Cuba: 0 5 Gariel Debien. " p. sus capitales y esclavos.1953. sino que contaba con la activa participación de muchos emigrantes franceses de la isla vecina que se asentaron tanto en el oriente como en el occidente de Cuba. 1986. cit.7Sin embargo. en la eliminación de Saint-Domingue y el vacío que dejó entre los productores de azúcar y café. p. Revista de Indias. en Anuario de EstudiosAmericanos. Ibid. The University of Connecticut. p.000.600 franceses. estableciendo plantacionesmodelo que pronto destacaron por su gran productividad. provenientes de 0 .

p. en The Americas. p.1 4 Muchos españoles emigraron. La ganadería que se había desarrollado como actividad complementaria a la eco­ nomía de plantación de Saint-Domingue. p. 1991. “The Haitian Revolution in Santo Domingo (1789-1809)”. cit. 11 Alfred Hunt.1 3 De las posesiones españolas en el Caribe. Baton Rouge. ib id . es decir la parte este de la isla Española. en Jahrbuch f ur Geschichte von Staat. La población quedó reducida a 70. conoció un auge extraordinario de su produc­ ción azucarera y cafetalera como consecuencia de la revolución hai­ tiana. Éstos se establecieron sobre todo en las municipalidades del occidente de la isla: Mayagüez. 402. sobre todo a Puerto Rico y Cuba. 4. Las noticias del levantamiento de esclavos en el norte de Santiago de Cuba. p .000 habitantes en 1809. donde fueron tolerados y relativamente rápidamente integra­ dos a la sociedad que juzgaba indispensable su experiencia en el cul­ tivo y comercio internacional de café y azúcar pero también en el manejo de capitales.1 1 También en Puerto Rico. en cambio. alcan­ zada a la sombra del auge de la colonia francesa vecina. cfr..68 Johanna von Grafenstein Gareis destacarán por fomentar el cultivo de la caña de azúcar que sustituirá el añil como principal producto de exportación. Wir t chaft und Gesellschaft Lateinamerikas. Slumbering volcano in the Caribbean. la crisis política peninsular de 1808 2 afectó menos a los franceses que habían buscado exilio en Puerto Rico. cuando en 1789 contaba con 125. Baur.. después de la cesión de la colonia a Francia en 1795 y en los años de 1801 a 1805. nacidos en Santo Domingo o con una larga residencia en esta isla antes de emigrar.1 A diferencia de Cuba.754 franceses. xxvi. John E. abril 1970. 401. “International Repercussions of the Haitian Revolution”. p. no. Tomo 28 .000. 12 Morales. 1988. habían llegado a Puerto Rico en los años de 1800 a 1805. fue la única para la que la revolución haitiana significó una caída brusca de su precaria prosperidad. Santo Domingo. Baur. vol. 167 14 Frank Moya Pons. . p. op. . el auge de la caña y del café durante las primeras décadas del siglo X se debe en gran parte a la inmigración IX de franceses de Saint-Domingue. Un censo de Mayagüez de 1848 muestra que la mayoría de los propietarios de plantaciones eran personas de origen francés. Haitís Influence on Antebellum America. quedó arruinada. Londres. 13 Ibid. 77 y John E. Louisiana State University Press. durante la guerra y las invasiones en años posteriores. 5. Ponce y Guayama. 160. fueron destruidas muchas de sus ciudades del interior. Jamaica. 174.

. p.. Porrúa. 21 Javier Ortiz de la Tabla Ducasse. este producto no podría competir en precio con el de las islas. México.284 y 286.300 toneladas en 1805. 1985. Publicación Conmemorativa del V Centenario. E l comercio exterior y su influjo en la Nueva España. 226.1 “Hace unos años”. Colec­ ción de Documentos para la Historia del Comercio Exterior.1 7 También en la Nueva España. 106. 1966.1 Otro dato impor­ 6 tante es el crecimiento de la producción de azúcar entre 1792y 1805: 55. 222. 20 Juan Vicente Güemes Pacheco. hace hincapié en las ventajas productivas que surgieron en las colonias españolas del continente a raíz de la destrucción de Saint-Domingue. el impacto de la Revolución haitiana era notorio en lo que respecta a la producción azucarera. julio de 1981. 177. pero también con regocijo sobre la eliminación de su principal competidor. no.20 Como documentos posteriores que reflejan una apreciación similar. “el 8 azúcar mexicana era casi desconocida en Europa. el 9 virrey Revillagigedo había relacionado el auge azucarero de la zona de Veracruz con la caída de Saint-Domingue aunque juzgaba. escribe. 87.2 1 15 David Geggus.464 toneladas en la primera fecha y 99. “Jamaica and the Saint-Domingue Slave Revolt. 1796-1822. 1791-1793”. 45. p.000 en 1792 y casi 26. México. pp. 18. Quirós. Veracruz solamente exporta más de 120.000 en 1793. b . En su opinión. 1 9 Iid . 1960. Humboldt le había atribuido la mayor importancia: en varias ocasiones de su ensayo sobre el virreinato. pp.000 quintales. acer­ tadamente. en TheAmericas. 16 Ibid. tenemos las memorias del consulado de Veracruz. 17 Moreno Fraginals. p. vol. op. Memoriaspolíticas y económicas del Consulado de Veracruz. conde de Revillagigedo. Sevilla.662 esclavos importa­ dos en 1787. resalta el crecimiento de las exportacio­ nes azucareras del virreinato a raíz de la ruina de “los ingenios que poseían los franceses en la isla de Santo Domingo” y continua: “se han embarcado por este puerto [Veracruz] para los de la península 2 millones 780 mil 330 arrobas [de azúcar]. José Ma. 2. que las crecidas exportaciones del azúcar novohispana iban a ser pasajeras. 254 y 160.El impacto de la Revolución haitiana 69 Saint-Domingue fueron recibidas por la plantocracia jamaiquina con temor. Ensayo político sobre el reino de la Nueva España. y hoy. cit. 242. IV. xxxviii. Banco Nacional del Comercio Exterior. p.. [siendo] su valor 8 millones 249 mil 533 pesos fuertes”. p. 18 Alejandro de Humboldt. vol.1 El aumento de esclavos introducidos entre 1787 y 1793 5 da cuenta de la expansión del aparato productivo de la isla como consecuencia de la caída de Saint-Domingue: 5.”1 Ya anteriormente. En sus intervenciones de 1808 y 1812 el secretario del consulado. 1. p.

Davis. la república de Haití comprendía toda la isla de Santo Domingo. 23 Quien gobernaba la parte norte del país entre 1806 y 1819. . 1944. Pero quizá una chispa del fuego que nos abrasa brotará en vuestra alma. 2. p. 81. Journal o f Inter-American Studies. en su trabajo sobre la esclavitud en la época de la revolución. Lubin. 278. The Probiem of Slavery in the Age o f Revolution. en 1822 anexó la parte este de la isla. en Secuencia. hasta 1844.25 También la Constitución imperial. Dessalines había renunciado expresamente a intervenir en apoyo de los esclavos de las colonias vecinas. no. 5.2 La revolución de Haití 4 sólo puede ser ejemplo para ellos: Desafortunados martiniquenses. 24 Johanna von Grafenstein Gareis. x.22 Existen indicios de una cierta cautela por parte del emperador Dessalines y del rey Christophe2 en fomen­ 3 tar rebeliones esclavas en el exterior. mayo-agosto de 1986. p. Jean Pierre Boyer. opina que el ejemplo de Haití dio poco impulso a la causa antiesclavista.70 Johanna von Grafenstein Gareis 2. 280. En una proclama del 28 de abril de 1804. quizá al ruido de esta conmoción. p. 1770-1823. Cornell University Press. 25 Jean Baptiste Saint-Victor. con Alexandre Pétion en los años 1806-1818. no. Deux concepts de I'indépendance á Saint-Domingue. Su sucesor. unificó el país en 1820.. proclamada por Dessalines en 1805. vol.. por otra parte. 121. reivindicaréis las armas en la mano. p. 1975. ¿No puedo correr en vuestro au­ xilio y romper vuestras cadenas? Desgraciadamente un obstáculo invencible nos separa. Vínculos entre la Revolución haitiana con los movimientos de independencia y levantamientos de esclavos en la región David B. mandó arrestar en 1807 algunos indi­ viduos que habían establecido comunicación clandestina con “negros 22 David Brion Davis. reza: El Emperador no emprenderá jamás paso alguno con miras de hacer conquistas o de perturbar la paz y el régimen interior de las colonias extranjeras. de manera que durante 22 años. "Jean Jacques Dessalines. mientras que el suroeste se encontraba bajo un gobierno republicano. abril de 1968. Puerto Príncipe. vuestros derechos sagrados e imprescriptibles. debido al aislamiento del estado independiente haitia­ no y al temor de sus primeros gobernantes ante una posible recon­ quista por parte de Francia. Londres. “Les premiers rapports de la nation haïtienne avec l’étranger”. 26 Maurice A.2 6 Christophe. sobresaltados de vuestro letargo. fundador de la nación haitiana".

El impacto de la Revolución haitiana 71

descontentos” de Jamaica con el objetivo de planear una revolución.2 7 La política probritánica del rey y su esfuerzo por romper el aislamien­ to, impuesto tanto a su reino en el norte de la isla como a la república del sur, podría explicar esta negativa de “exportar” la experiencia haitiana. En cambio, los presidentes haitianos Alexandre Pétion y Jean Pierre Boyer dieron un apoyo abierto a los independentistas venezo­ lanos. Es bien conocida la generosa ayuda en armas, dinero y hombres que Pétion dio a Bolívar en 1815-1816.2 Sin duda este apoyo fue dado 8 por un estado soberano que había ya superado los años iniciales de mayor fragilidad. Hay que subrayar que también los independentistas mexicanos buscaron establecer contacto con ambos estados haitianos de los que se esperaba ayuda significativa.2 Por otra parte, en 1820, 9 el agente de comercio de la república de Colombia, John B. Elbers, consiguió mil fusiles y seis mil libras de plomo que le entregara en calidad de préstamo el gobierno de Boyer.3 0 En cuanto a las múltiples rebeliones que estallaron en diferentes lugares y momentos a fines del siglo x v iii y primeras décadas del X IX , era una constante la acusación de los gobiernos coloniales de que ésas recibieran apoyo desde Haití. En muchos casos, efectivamente, es posible demostrar la intervención de alguna “persona de color”, proveniente de Haití: pensemos en el levantamiento de los negros loangos en la Serranía del Coro de 1795 en Venezuela, lidereado por José Leonardo Chirinos quien tuvo contacto estrecho con haitianos de su etnia; otro ejemplo es la sublevación de Maracaibo en 1799, aparentemente de filiación haitiana.3 De las rebeliones de esclavos 1 en Luisiana en 1794-1795 y 1811, la última fue encabezada por el mulato Charles Deslandes de Saint-Domingue.3 2
27 John E. Baur, op. cit., p. 409. 28 Eleazar Córdova Bello, La independencia de H aitíy su influencia en Hispanoa­ mérica. Caracas, Instituto Panamericano de Geografí e Historia, 1967; Paul Vema, a Pétion y Bolívar, Caracas, 1980. 29 Cfr. documentos contenidos en J.E. Hernández y Dávalos, Historia de la guerra de independencia de México. México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1985, tomo vi, pp. 902-912 y pp. 1038-1039; Isidro Fabela, Los precursores de la diplomacia mexicana. México, Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, 1926; Ernesto de la T one Vilar, Labor diplomática de Tadeo Ortiz. México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1974, (Colección del Archivo Histórico Diplomático Mexicano). 30 Cfr. Paul Verna, op. cit., pp. 356-363 y Johanna von Grafenstein “México y el Caribe a la hora de la revolución haitiana”, en Horizontes, IVEC, voL 1, no. 4,1991, p. 19. 31 Eleazar Córdova Bello, op, cit., p. 141. 32 Morales, op. cit. p. 270. ,

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Los esclavos en Jamaica, por otra parte, se enteraron inmediata­ mente de la gran rebelión en la colonia vecina en 1791; compraron armas y pólvora, planearon rebeliones, pero la unidad y la fuerza de la clase propietaria impidió que prosperaran.3 En Puerto Rico, en 3 repetidas ocasiones se denunciaba la presunta infiltración de agentes haitianos que iban a sublevar a los esclavos, pero no fue sino hasta la década de 1820 cuando se dieron las primeras conspiraciones que también se relacionaban con instigadores haitianos.3 4 Incluso se proyectaba un desembarco en las costas de Veracruz por revolucionarios haitianos, encabezados por un médico francés, de nombre Mateo Corte. La expedición debía salir del Cabo Francés en 1794. Con la ayuda de los “negros de la isla de Santo Domingo”, de “algunos ingenieros” y “misionarios de las nuevas doctrinas”, la expedición debería dirigirse a algún lugar cerca de la Antigua. De allí debería emprender la liberación de los habitantes de la Nueva España “extremadamente oprimidos por el gobierno español y los ministros de la religión católica” y “dispuestos a sacudir este doble yugo.” Sin embargo, el proyecto no se realizó, fue denunciado por el gobernador de La Habana y Mateo Corte tuvo que “limitarse a enviar por correo las hojas de un ejemplar de los discursos de Voltaire, deshojados y distribuidos en una veintena de cartas”.3 5 En ninguno de los casos referidos, los estallidos sociales tuvieron éxito. Herbert Klein apunta que la revolución haitiana “demostraba ser un evento único en la historia afro-americana, uno que nunca se repitió”.3 6 A pesar de que el ejemplo haitiano no logró repetirse como tampoco se repitieron las condiciones en las que se desarrolló la revolución haitiana: el impacto de la Revolución francesa en la colo­ nia a través de los plantadores y gente de color, la división del campo de los amos entre republicanos y realistas, entre “grandes” y “peque­ ños” blancos; la extrema concentración de la mano de obra esclava, el desarrollo de importantes figuras dirigentes, la fuerza cohesionante del vodú, constituyeron una fuente de inspiración para un sinnúmero
33 David Geggus, op. cit., pp. 224-225. 34 Luis Díaz Soler, Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico. Río Piedras, Editorial Universitaria, 1981, pp. 210-215. 35 Luis Castillo Ledón, Hidalgo, la vida de un héroe. México, Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1985, vol. 1, p. 101. 36 Herbert Klein, A ican Slavery in Latin America and the Caribbean. Nueva York, fr Oxford University Press, 1986, p. 211.

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de conspiraciones y revueltas. Su filiación no era siempre obvia, pero a partir de la Revolución exitosa de los esclavos de Saint-Domingue se creó un impulso hacía la libertad que no se logrará ya detener, a pesar de que los levantamientos fueron ahogados en sangre por las élites dominantes. Éstas habían aprendido del ejemplo haitiano cuan importante era mantener la unidad para seguir ejerciendo el control sobre las masas esclavas.

3. El impacto de la Revolución haitiana en la política colonial de las metrópolis europeas con intereses en la región
El impacto de la Revolución haitiana en la política colonial no sólo de Francia, sino de las demás potencias colonialistas y esclavistas de la zona, fue extraordinariamente complejo. Abarcó niveles diversos que van desde aspectos de defensa de las posesiones a medidas tomadas con miras a políticas imperiales.3 Las primeras reacciones 7 ante el estallido de esclavos en Saint-Domingue comprenden accio­ nes precipitadas de defensa, como en Jamaica, donde se aumenta el número de tropas y se arma a la milicia. Los gobiernos metropolitanos mandan órdenes de prohibir la entrada a sus colonias de esclavos y libres de color provenientes de Santo Domingo. En la correspondencia oficial novohispana, por otra parte, no detectamos muestras de excesiva alerta a causa de los acontecimien­ tos de la colonia francesa del Caribe. Con relativa calma se observan desde México los acontecimientos de Santo Domingo; encontramos en la correspondencia consideraciones acerca de la seguridad de tránsito en el Golfo más que expresiones de preocupación sobre el levantamiento en sí. En este sentido, el intendente de La Habana, Juan Pablo Valiente, en carta de 26 de julio de 1793, da cuenta al virrey de los acontecimientos ocurridos en la colonia francesa,
de la grande revolución en el Guaricó en la cual dominó el partido de diez y seis mil Negros y no pudiendo ya la asamblea municipal de­ tenerse por mas tiempo huyó a las colonias del Norte de América
37 Existen trabajos importantes que analizan este aspecto: José Luciano Franco, La batalla por el dominio del Caribe y el Golfo de México. Vols. 1 a 3, La Habana, Academia de las Ciencias, 1964-1965. David Geggus, Slavery, War and Revolution. Oxford, Clarendon Press, 1982.

de sus consecuencias para la navegación y segu­ ridad en el Golfo-Caribe. vol. AGN. Pero.74 Johanna von Grafenstein Gareis en los Buques de guerra que allí estaban dejando clavados algunos de los" y dado fuego a las casas. dejando del lado sus encontrados intereses y rivalidades. AGN. United States European rivalry in the Gulf-Caribbean. Correspondencia de Diversas Autoridades. Informantes importantes sobre el desarrollo de las hostilidades en el Caribe y Golfo.062 franceses y su conducción a Puerto Rico. La Revolución haitiana apa­ recía como una amenaza común que sólo se podía combatir uniendo las fuerzas. México. vol. si bien prevaleció en la administración virreinal el frío cálculo estatista y militar frente al estallido de la revuelta esclava en Saint-Domingue y no hay muestras de gran inquietud. eran los capitanes de barcos que llegaban a costas mexicanas y cuyos informes fueron recogidos por las autoridades del puerto de Veracruz y enviados a la ciudad de Méxi­ co. 26 de julio de 1793. Struggle for the American Mediterranean.4 El interés por evitar una catástrofe tal como la conoció 0 38 Juan Pablo Valiente a Revillagigedo.ib id . Otro aspecto importante es la colaboración de la que fueron capaces las diferentes administraciones coloniales. Historia. 18 de mayo de 1793. por otra parte. 38. Athens. Universidad de Georgia.3 6 A través de copias de las actas levantadas en las Juntas celebradas en La Habana. Georgia.3 En ellos encontramos noticias sobre el movimiento de la escua­ 9 dra de Barlovento. foja 60. 40 Lester Danny Langley. 51. 52. 1976. 39 Miguel del Corral al conde de Revillagigedo. . 1776-1904. p. fojas 451-453 y los mismos. vol. 45. cuyo incendio parece siguió en los días sucesivos con ruina general de la Ciudad pero su relato está en función de que se esperaba que el navio San Telmo llegado a La Habana desde Cádiz lograse regresar pronto con caudales “por la distracción en que se hallaban los buques franceses del Guaricó con la última decisiva sublevación de los Negros”. sobre la huida de los franceses blancos del Santo Domingo francés a Estados Unidos y a la isla de Trinidad a raíz de “la preponderancia de los de color” sobre el aprisionamiento de 1. fojas 345-346. México. se tomaron todas las precauciones para la defensa de la propia colonia en la isla de Santo Domingo y para su oportuno aprovisionamiento. el virrey queda al tanto de los acontecimientos en el Caribe a raíz de la guerra con Francia y de la sublevación de esclavos de Santo Domingo. 19 de octubre de 1793.

xxxiii. Correspondencia de Virreyes. p o r o tra p a rte . enero de 1928.4 3 La correspondencia de los ministros plenipotenciarios de Francia ante los gobiernos de los Estados Unidos y de Gran Bretaña. México. 1795-1808*’. p. pero para que este arreglo pueda ser completo y efectivo ustedes deben (primero) establecer la paz con Inglaterra. The North American role in the Spanish imperial economy. p.4 Jefferson responde: 4 Sin problema. “en el caso de que Francia estuviera en posición de actuar. Manchester University Press. 42 Jaques A. 324. que tanto el presidente Jefferson como el ministerio inglés aprobaron los planes de Napoleón Bonaparte de retomar el control sobre la colonia de Saint-Domingue: a la pregunta de Pichon.4 1 Significativo es también el apoyo a la expedición de Leclerc que manifestaron los gobiernos de España. mientras que de Caracas llegó una parte empleada en bestias. las autoridades cubanas accedieron a apoyar la expedición con dinero y bienes. folio 198 y 199. “Anglo-American Investors and payments on Spanish imperial treasures. era posible lograr un arreglo con los Estados Unidos con el fin de llevar a cabo más rápidamente la conquista de la colonia”. 1984.000 pesos como pago de dichos adelantos.000 pesos al general Leclerc. El préstamo autorizado por el Virrey Branciforte asciende a 100. 1760-1819. 3 de julio de 1797. Estados Unidos y Gran Bre­ taña.000 pesos y es entregado al agente francés Rondineau en La Habana. American Historical Review. “Jefferson and the Leclerc Expedition". 244.000 pesos de Cartagena. vol. Así. ofreció 400. el virrey Branciforte al Príncipe de la Paz. con el m inistro francés T alleyrand m uestran. después nada sería más fácil que proporcionar todo a su ejército y flota y dejar morir de hambre a Toussaint. en 1797. 2. p. 44 Carl Ludwig Lokke. en Jacques A.4 5 Y. llevó a convenios de colaboración y ayuda en repetidas ocasiones. la Nueva España auxilia a través de Cuba a las autoridades coloniales del Cabo Francés en Santo Domingo. 188. previendo la participación inglesa en un posible acuerdo añade: 41 AGN. Documentos para la historia de Haití en el Archivo Nacional de Cuba. Kuethe. 140. no. de los que el capitán Plassant trajo 18. 45Ibid . Barbier y Allan J. por otra parte. 43 Arango en José Luciano Franco. A instancias de Madrid. Las siguientes citas entre paréntesis que aparecen en el texto se refieren todas a esta obra.42 El virrey de Nueva Granada.El impacto de ¡a Revolución haitiana 75 la isla más rica y productiva en la región. Barbier. Pichon y Otto. vol. de si. A mediados de 1804 habían ingresado a las arcas reales de España 728.

4 Ibid. y de establecer un imperio colonial que comprendería además a la Luisiana. carne y otros productores que normalmente suministraban los Esta­ dos Unidos. en cambio.. ya bajo control de Toussaint Louverture. ella está observando cómo Sto. concluye de los informes que le son enviados: la empresa hoy en preparación [la expedición a cargo de Victor Emmanuel Leclerc] no puede ser demasiado rápida. sin embargo.. demasiado completa o demasiado favorable a todos los estados que poseen coloniasy comercio [. 325. La paz de Amiens.48 Las citas anteriores hacen necesaria una breve mención del pro­ yecto napoleónico de reconquistar Saint-Domingue.47 Talleyrand. que restablece a Fran­ cia todas sus posesiones coloniales. estoy seguro de que. .. los ingleses y los americanos miran la república negra con el mismo temor. p. así como Saint-Domingue habían quedado fuera de su control. Buscando una alternativa para sus colonias productoras de frutos tropicales y subtropicales del Caribe. Los años noventa habían significado para Francia la desintegra­ ción de su imperio colonial en el Caribe: Martinica y Guadalupe.46 En efecto. como nosotros. por su parte. Addington. Martinica y Guadalupe. Napoleón dirigió su mirada hacia Egipto donde. le asegura al repre­ sentante de Francia ante la corte británica: El interés de los dos gobiernos es absolutamente el mismo.] Los españoles. 327. abre la posibilidad de poner en práctica su nueva política colonial: las islas productoras de azúcar y café serían aprovisionadas por la Luisiana en madera. no logró realizar sus ambiciones imperiales. De esta manera se consolidaría un imperio colonial 46 Ibid. p. la destrucción del Jacobinismo [en general] y del de los negros en particular.76 Johanna von Grafenstein Gareis Ella [Gran Bretaña] sin duda participaría en un acuerdo para reprimir esta rebelión e independientemente de sus temores por sus propias colonias. es decir. trigo. Domingo se convierte en otro Argel en las aguas de América. 7 48 Ibid.. el ministro inglés. ocupadas por los ingleses.

pp. Ella ha sabido la situación 4 y necesidades de este ejército. sufre una derrota tras otra.5 0 En cuanto a la actitud del gobierno norteamericano con respecto a los planes de Napoleón en la región habría que subrayar lo siguiente: en un primer momento. El temor ante una haitianización del territorio recientemente adquirido fue el principal móvil para esta política cambiante. o lo que es lo mismo. La negación de España de ceder la Florida. y nada le ha remitido en muchos meses.El impacto de la Revolución haitiana 77 autosuficiente. que viene a ser la cuarta parte de lo que cuando menos se necesita*’. comprada en abril de 1803 por Estados Unidos por tres millones de dólares. . en su informe sobre la situación de Saint-Domingue en primavera de 1803. “cuyo gasto anual pasa de diez mil duros”. los Estados Unidos apoyaron a ToussaintL ou v ertu re en su adm inistración cuasi-independiente. 4Yo no puedo entender los designios de la Francia. así como algunos protagonistas de la inde­ pendencia mexicana sobre la revolución de esclavos haitianos. 49 Nos basamos para este párrafo en g la n d e William. la fiebre amarilla arrasa con las tropas. 245-252. ante la hostilidad de Estados Unidos que se acerca a Gran Bretaña.4 9 Nuevamente los planes de fortalecer la presencia colonial de Francia en el Caribe se frustraron: después de algunas victorias iniciales en Saint-Domingue. . doscientos mil duros mal contados. 4. Napoleón se ve además en la necesidad de abandonar a la Luisiana. Difusión y percepción de la Revolución haitiana por observadores contemporáneos Iniciaremos este apartado con el análisis de la imagen que se forjó la élite criolla y peninsular. pero una vez que Napoleón inició la venta de la Luisiana. sucumbiendo el propio Leclerc. temiendo la presencia francesa en la región del Mississipi. arguye que Francia no hacía todos los esfuerzos necesarios para atender las necesidades del ejército de Leclerc. ahora ofrece hacer los mayores esfuerzos y envía por junto un millón mensual. el ejército invasor. sobre todo si España cediera la Florida con sus puer­ tos de Panzacola y Móbila. . Nueva York. The Expansion o f Europe in the Eighteenth Century (Oversee 's Rivalry. comandado por Victor Emmanuel Leclerc. Walker and Co„ 1966. 50 Arango y Parreño. Discovery and Exploitation). la venta de la Luisiana y finalmente la derrota definitiva de las fuerzas francesas en Saint-Domingue marcaron el punto final de los sueños imperiales de Napoleón en el Caribe. el gobierno norteamericano le aseguró todo el apoyo para recobrar el control sobre Saint-Domin­ gue.

México. ó fueron sacri­ ficados. . quien sucedió en 1805 a Valdés en la edición de la Gazeta de México. J. extendiendo su fuerza motriz de uno á otro extremo.78 Johanna von Grafenstein Gareis Encontramos los testimonios de varios representantes o defenso­ res del poder colonial en la Nueva España. y quien. Cancelada insiste en la importancia de la unión entre los habitantes blancos en una colonia donde viven “negros y otras castas”. un texto racista y difamatorio atribuido al francés Dubroca. 1-2. y acabarán de confirmar­ lo con lo acaecido en Santo D om ingo.. ¡Dichosa Nueva España. En la introducción a la traducción del libro. Hera fuerza que los Españoles Americanos escarmentaran con la orrible escena que bieron hace pocos años en la Ysla de Santo Domingo de donde uhieron primero los Franceses.. la revolu­ ción de los esclavos de Santo Domingo constituye una lección impor­ tante para la élite española y criolla de la Nueva España: No hay política mas errada que la de mantenerse indiferente sobre el bien ó el mal que acaece en las demás Naciones porque no nos toca personalmente. dichosa mil veces por el sosiego y tranquilidad que la caracteriza!. Ed.. Dessalines. No han tenido ni tienen aquí entrada las extravagantes ideas que han perturbado la paz de otras regiones. Se engaña mucho un Estado quando cree que no le interesa lo que ha pasado á dos mil leguas de su continente: es el Mundo político como el físico: el primer móvil da impulso á la masa general. Mencionemos en primer lugar el editor y periodista Juan López Cancelada. conseguido esto. por Juan López Cancelada. los blancos patricios quisieron mandar á 51 Vida de J.52 Un segundo testimonio es el reporte dirigido por el capitán José Manuel de Salaverría. 1. El conocimiento de estas verdades hará mas apreciable la lectura de este compendio de los horrorosos sucesos de la isla de Santo Domingo. en 1806.. exclama Cancelada. que demuestran el rechazo y la angustia que provocaba la revolución de los esclavos de Santo Domingo entre los peninsulares residentes en la Nueva España. feroz defensor del orden establecido. oficial español. Tienen siempre presente que padecerá deso­ lación qualquier Reyno dividido entre sí. p.. publicó un libelo sobre Jean Jacques Dessalines.51 Para Cancelada.. 52 Ibid. pp. al virrey Calleja en 1816: . 1806..

Documen­ tos históricos mexicanos. la ruina y devastación del país. la parte francesa de la Isla de Santo Domingo. tenemos en el obispo electo de Michoacán. Abad y Queipo hace referencia a los sucesos de Santo Domingo como resultado “natural” en caso de una revolución si prevalece la heterogeneidad de clases. Señor Don Félix María Calleja”. manifestando el estado de fermentación en que se encuentra la Nueva España y medios para evitar un trastorno”. 1910. nuestra flore­ ciente agricultura. destruyéndolo todo por el fuego y por el fierro. III.5 3 Otro defensor del orden colonial. 55 “Edicto instructivo del obispo electo de Michoacan D. en caso que prosiga la anarquía desatada por el cura Hidalgo entre indios y castas: Y he aquí la explosión de la mina que se está preparando lentamen­ te. despobladas y sin cultivo. en Genaro García. “La destrucción recíproca de unos y otros. que comparte la visión apocalíp­ tica de las dos figuras anteriores. pero los criollos no escarmientan para seguir en su sistema. y solo reynará el furor de la ira y la venganza. p. y en poco tiempo nuestras ciudades. como sucedió en Santo Domingo en iguales circunstancias. 920. Tal debe ser el principio de vuestra ruina y devastación de todo el Reyno.. Escrita por el Capitán del Escuadrón Provincial del México. villas y lugares. como se convirtió en nuestros días por la misma causa. el Exmo.5 5 53 “Relación ó historia de los primeros movimientos de la insurrrección de Nueva España y prisión de su Virrey Don José de Iturrigaray. “Representación á la regencia del reyno. . 893. se convertirán en bosques y zarzales. to m o II. en Hernández y Dávalos. la “oposición y contrariedad de intereses y pasiones”. Teman los americanos aquí en todas las demás partes en donde hay estas mezclas. En varios escritos. porque las mismas causas produ­ cen siempre los mismos efectos.”5 4 En su edicto dado el 30 de septiembre de 1810. Todo lo que ha de seguir será espantoso y tremendo: cesarán todas las leyes divinas y humanas. Manuel Abad y Queypo”. op. Historia y Etnología.El impacto de la Revolución haitiana 79 los mismos que ellos los habían sublevado y tuvieron que sufrir igual suerte que los primeros. p. p. Documentos para la historia de guerra de independencia de México. Museo Nacional de Antropología. 54 Manuel Abad Queipo. 329.vol. Don José Manuel de Salaverría y presentada al actual Virrey de ella. c i t . funestos resultados como ya se nota en su obrár que lo mismo destrozan las posesiones de los Europeos que las de sus propios paisanos. Nadie puede prever hasta donde llegarán las atrocidades y desgracias de esta anarquía. ibid. Abad y Queipo evoca el espectro de la destrucción y violencia com o fu tu ro inexorable para la Nueva España. tomo II. y al cavo los Negros y las Castas que­ daron dueños de la Ysla.

Ontiveros”. considera la unidad entre los blancos de la colonia como medio eficaz para evitar la destrucción de su domina­ ción. tomo vil... Melchor Talamantes y Fray Servando Teresa de Mier. que tienen entre sí prevenciones odio­ sas”. los demás observadores citados. 57 Hernández y Dávafos... acerca de la revolución haitiana contrasta con la expuesta en lo anterior. víctima. p. cit. 107. ven con desesperación que esta unión e ra quim érica al m ism o tiem po que presencian la fuerza des­ tructiva de las “castas” que les evoca irremediablemente la compara­ ción con los “trágicos sucesos” de la colonia francesa de SaintDomingue. Los autores citados ven en las “horribles escenas” del Santo Domingo francés una ame­ naza posible para la Nueva España. ni á improbar la independencia que han logrado. las mas sin domicilio. 6 5 " . sin moral. todavía optimista en 1806. Menciona diez razones que legitiman la separación. 1813. p. Las citas precedentes muestran la asimilación de la revolución haitiana como paradigma de violencia y destrucción del poder co­ lonial en el discurso político de la élite española. “cuando las metrópolis son opresoras de sus colonias” y continua: Qualquiera que sepa el cruel tratamiento que daban los Franceses á sus negros en la Isla de Santo Domingo no se atreverá á acusarlos de rebeldes. Abad y Queipo alerta del peligro de “anarquía como la de Santo Domingo” que podría producir el pueblo de Nueva España “compuesto de quatro clases tan diferentes. op.80 Johanna von Grafenstein Gareis Nuevamente en 1813. entre ellas. Documentos. componiendo “las dos últimas las ocho partes de diez” y estando “sin costumbres. Talamantes defiende el derecho de las colonias de crear cuerpos de representación nacional y de separarse de sus metrópolis en casos precisos. según ellos. La visión que tienen dos protagonistas de la independencia mexi­ cana. Discurso filosófico. quienes conocieron los prime­ ros movimientos insurreccionales. de la desunión de los blancos y del “furor” de las “castas”. después de tres años de guerra. 389.57 La revolución victoriosa de Santo Domingo aparece en Talaman56 “Carta pastoral del ilustrísimo Señor obispo electoral y goberna or del obispado d de Michoacan. ignorantes en lo absoluto de las obligaciones sociales que constituyen la libertad y la independencia. En su escrito Representación nacional de las colonias.. Pero mientras que Cancelada.. .

op. Otra voz favorable a la causa de los esclavos liberados de Santo Domingo y las llamadas castas se encuentra en los escritos de Fray Servando Teresa de Mier. 241. La denuncia de esta discriminación ocupa un espacio considerable en la obra de Fray Servando y la alusión a los “acontecimientos trágicos”. para procurar la extinción de todas estas distinciones sobre el color. 60 “Sobre las castas de América’*. 339 y 349.. escrita en 1820 en prisión. México. o verdadero origen y causas de ella con la relación de sus progresos hasta el presente año de 1813. que podrán repetir en otras partes sobre los blancos la tragedia de Santo Domingo. a la “carnicería de Santo Domingo” aparece varias veces en su argumentación60 con el fin de amenazar a los defensores del orden colonial en el caso de que continuaran a rehusar a los ameri­ 58 Fray Servando Teresa de Mier. Brading. El Colegio de México. comparable a la separación de las Trece Colonias de Norteamérica de su metrópoli y su constitu­ ción como Estado independiente o la separación de Holanda de España bajo Felipe II.58 La cita aparece en un escrito cuyo argumento central consiste en comprobar que era absurdo excluir a las llamadas castas de las Cortes de Cádiz. . en Fray Servando Teresa de Mier. antiguamenteAnáhuac. cit. José Guerra. Negando a la gente de color americana los derechos del ciudadano y en consecuencia el derecho de representación política. Cambridge. University of Cambridge. aseguraba a la península una mayoría abrumadora frente a las colonias. 1944. decretada por los diputados españoles ante las Cortes de Cádiz en 1812: Nuestros diputados [americanos] alegaron las órdenes que tenían casi todos de sus respectivas provincias de Nueva España. México. . p. Historia de la revolución de Nueva España. 290. Escritos inéditos. Cámara de Diputados. p. 1985. Dr. Y amenazaron de lo contrario con la venganza de estas gentes agraviadas. Fray Servando discute la exclusión de los habitan­ tes de América de ascendencia africana de los derechos del ciudada­ no. 59 D . tan quiméricas como injustas y perjudiciales. The origjns o f Mexican Nationalism.El impacto de la Revolución haitiana 81 tes como una empresa justa y ejemplar. En su obra Idea de la Constitución. Center of Latin A American Studies. Mier demuestra a través de la historia (Brading habla de su método histórico5 ) que en la España misma la población tenía más 9 sangre africana que la de América. la Constitución de Cádiz. votada en marzo de 1812 por 133 diputados españoles y 51 americanos. Escritos inéditos. pp. 1922.

17. Es interesante ubicar la percepción de la Revolución haitiana por la élite peninsular y criolla en México en un contexto más amplio de su apreciación por observadores contemporáneos de la región circuncaribeña. pp. y los que formulan juicios más razonados. se habla de una “escala del miedo” que podría establecerse para la zona de plantación. los segundos recurrían a ella para justificar sus aspiraciones de independencia. que calibran el peligro pero sin caer en la histeria de los primeros. 1789-1795”. Como en México. Los autores defienden la tesis de que “el miedo fue instrumentalizado” por la oligarquía cubana para obtener mayor control sobre negros y mulatos libres.6 al mismo tiempo que se tomaron medidas 2 concretas para enfrentar el peligro de posibles rebeliones de esclavos.6 El trabajo hace hincapié en el papel del 1 Saint-Domingue como dinamizador del “complejo de miedo” que existía desde antes en la isla. Reacciones mejor documentadas y analizadas las encontramos para Cuba. este punto no encuentra mayor desarrollo en el trabajo. abocado más a mostrar la política “razonada" de las autoridades coloniales. tanto de las posesiones españolas como de Jamaica. podemos observar dos tendencias: los que pro­ pagan los acontecimientos de Saint-Domingue con ánimo de presen­ tarlos como el gran espectro de la destrucción y violencia. constituía un punto de referencia tanto en el discurso político de los defensores del orden colonial como en el de los partidarios de la independencia. 62 Sin embargo. es comparado con un “epicentro” cuyos “impulsos” alcanzaron pronto a Cuba. tanto de defensores del orden colonial como de protagonis­ tas de la independencia americana. 68-69. aunque se trata de alusiones breves y esporádicas. “Die grosse Furcht in der Karibik: Frankreich. Munford.82 Johanna von Grafenstein Gareis canos sus legítimos derechos políticos de que les esperaría una suerte similar a la de los blancos de Santo Domingo. . no. la revolución de Haití es evocada frecuentemen­ te en las discusiones. entre Virginia y Brasil. vol. como en cualquier sociedad esclavista.1991. Saint-Domingue und Kuba. Las citas anteriores muestran que. Iberoamerikanisches Archiv. 1. Un trabajo reciente se ha abocado a estudiar la irradiación de la revolución haitiana en Cuba en los primeros momentos del es­ tallido revolucionario. los primeros buscaron en su ejemplo la fundamentación de temores en cuanto a un desarrollo no deseado de los acontecimientos. 61 Michael Zeuske y Clarence J. Saint-Domingue es llamado la “Francia del Caribe”.

“aunque pareciera chocante a primera vista. pre­ sentó al capitán general de la isla de Cuba. 250).El impacto de la Revolución haitiana 83 Según los autores citados. En este asunto Arango maneja el interés que pudiera tener Francia 63 Se trata del documento citado en la nota 43.. carácter de su administración. 249) y “creo que es mayor el interés de la nación española que el que debe tener la francesa para la tranquilidad de Santo Domingo” (p. enviar un representante a la vecina isla “que siendo testigo de lo que pase. También aboga en favor del otorgamiento de un préstamo anual de cerca de dos millones y medio de pesos al gobierno francés que debería usarse en la pacificación de su colonia Saint-Domingue... el miserable estado del comer­ cio de La Habana. los muchos y graves males con que se ve amenazado el comercio de toda esta parte de la América y de la tranquilidad de nuestras Antillas”. conocedores de la parte francesa y en contacto con las autoridades francesas de la colonia. que debería irse aun antes de obtener la resolución de la corte para su envío (p. etcétera. Arango apunta “que por ningún motivo creo que nos conviene seguir con la indiferencia y descuido con que hemos estado hasta aquí” (p. especialmente con el general Rochambeau. representante de la sacarocracia cubana en ascenso. Arango elabora uno de los testimonios más impor­ tantes sobre la revolución de los esclavos de la colonia Saint-Domingue. Veamos a continuación un ejemplo concreto de las reacciones que se dieron en Cuba a raíz de la revolución haitiana.6 Su visión de la revolución es la de un “empresario” ilustrado 3 que analiza con objetividad y pragmatismo los acontecimientos de la colonia vecina. Recomienda entonces. sobre ingresos y gastos de los franceses. . un informe sobre el estado de la isla de Santo Domingo en la prima­ vera de 1803. prevenga con sus oficios o con sus oportunas noticias. Ante su gravedad. Después de cuarenta días de residencia en Guaricó y Puerto Príncipe. Arango ofrece en su informe datos de primera mano sobre la composición de los ejércitos en pugna. sabiendo. 249).” (p. Francisco Arango y Pareño. el peligro real de un “contagio” era mínimo al lado del positivo efecto dinamizador de la economía cubana por la caída de la producción de café y azúcar en la vecina colonia francesa. la escasez de su Tesorería y los reiterados encar­ gos que el Soberano ha hecho para que de todas maneras se excusen en numerario los socorros pretendidos por la colonia francesa. Marqués de Someruelos. posibilidades de éxito de pacificar la colonia. Acompañado por dos refugiados del Santo Domingo español. 250). a cambio de acep­ tar un comisario francés en Cuba..

. especialmen­ te para Cuba: la República debe abandonar una empresa que va a costarle más de lo que puede producirle y que si bien se mira. y todavía se obstina en enviar. la Francia lo que va a conquistar es un montón de tierra que puede quizás servirle para fundar después una colonia nueva. a los que verdadera­ mente importa es a los soberanos que tengan en la vecindad colonias que conservar [. dos navios de los mejores y treinta mil guerreros que lleva perdidos hasta ahora [. que la ha de mirar. con mesura y conocimiento. El siguiente extracto ilustra este aspecto además de que muestra esta enorme capacidad de Arango para juzgar. Entonces que los tenía y que en lugar de prever los riesgos con que los empleaban en Santo Domingo..84 Johanna von Grafenstein Gareis para mantener la guerra contra los rebeldes y la necesidad de que España la socorra con bastante ambigüedad: expone largamente las razones que hacen en su opinión necesario el otorgamiento del préstamo. pensará del mismo modo. la situación económica y política de la vecina colonia y sus consecuencias para el imperio colonial de España. a un país de que tanto daño ha recibido y que. al menos con desconfianza.. sin histeria. ¿cuál será la suerte de la España o la de sus colonias en estas regiones? Yo no pongo en cuenta la trascendencia que el mal ejemplo de aquellos esclavos pueda tener en los nuestros. y este interés a mi vista no vale quince m illones de pesos.] El comercio de Francia carece hoy de los grandes medios que poseía en la dichosa época de 1763 a 1788. tardó cuarenta años en dar a su colonia el fomento que la hacía tan apreciable. Hoy que aquel comercio se halla en notoria decadencia. no tanto en el interés de Francia. como se asegura. ve que las demás colonias producen ya más azúcar y café que el que quizá consume actualmente la Europa. Y si el gobierno de Francia sostiene hoy por punto de honor una empresa que le es tan ruinosa.. No quiero creer tampoco que esos guerreros de doce años que ya se hacen respetar y aun temer de los soldados de Bonaparte y Moreau. sólo veía las ganancias que en una tierra nueva producía un cultivo también nuevo. o lo ejecuta con la pobreza y lentitud que son precisas. ¿qué va la Francia a sacar de los sacrificios que hace? [. otros veinte mil en el presente año.] Cualquiera que vea el país y con juiciosa imparcialidad profun­ dice la materia. ¿cuanto tiempo tardará para restablecer la cultura de la desgraciada Santo Domingo? Y si no la restablece. pero con objetividad y pragmatismo.. por último.. no ha de querer repetir nuevas tentativas y esfuerzos.. sino en el de la misma España y de sus colonias. cuando no con horror. Y en tal caso.] Arruinadas como se hallan todas las haciendas de Santo Domin­ go. me temo que no sean bastantes y que si así sucede.

Se constata que “la independencia sola de los negros de Santo Domingo justifica en gran medida nuestro actual susto y cuidado” (pp. por el otro lado. Se estudia con acuciosidad la situación de la población en el campo y se proponen medidas preventivas para evitar una rebelión de esclavos en las plantaciones de la isla. 1944. que es a través de la imagen de sus líderes en el exterior: en su estudio arriba 64 José Antonio Saco. pp. La Habana. estamos más interesados que ella en al ruina de un enemigo que por sí solo es temible. Por ese solo temor dije y repito que la Francia. con el fin de evaluar el efecto de la revolución en la colonia vecina y el peligro real de “contagio”. 133-134). tomo 5. 251-252). pasen algún día a nuestras colonias a hacer que nuestros esclavos adopten sus funestas máximas: lo que yo temo.6 4 En ella se da todo el peso a la “insurrección de esclavos de las colonias francesas” y su influencia en la creación de la Junta. y. 131-149. y no menos lisonjeras esperanzas. El pragmatismo de la plantocracia cubana frente a la revolución haitiana y la formación del estado independiente de Haití encuentra también expresión en la “Representación dirigida por el Real Con­ sulado de La Habana al ministro de Hacienda el 10 de julio de 1799”. en la posesión de inmensos terrenos. los miembros del Real Consulado buscan vías para disminuir el peligro del contagio. .. Los propietarios deberían mejorar la situación de los esclavos. estarían encamina­ das a aumentar la seguridad en los campos “desolados donde viven un puñado de blancos con gran número de esclavos. y que infestadas nuestras costas de tan atrevidos piratas. 145). Existe otra forma de acercarse al tema de la percepción de la revolución haitiana en los diferentes puntos del Circuncaribe. que ya no tiene que perder. o no seguirá o no llevará sola el peso de esta funesta guerra. ya que con ello se esperaba disminuir su deseo de libertad.El impacto de la Revolución haitiana 85 o por sí mismos o excitados por alguna nación enemiga. el de la isla de Cubay el del Seno Mejicano. que son los que actualmente hacen la riqueza de esta colonia” (p. ya que parecía imposible cerrar del todo la isla a la entrada de los “negros de Santo Domingo”. y que nosotros que estamos en la vecindad. que pelea por esperanzas remotas y quizás aéreas. lo que veo de cerca es que volvamos al tiempo de los filibustiers y bucaniers. Editorial Alfa. por un lado. Por otra parte. Historia de la esclavitud desde los tiempos más remotos hasta nuestros días.. que lo será mucho más con el auxilio de los ingleses y de los angloamericanos (pp. se acabe la seguridad que necesita el comercio de la Costa Firme.

Hunt analiza la prensa. 66 Puesto en vigor en 1800 y que implantaba un rígido sistema de trabajo según el cual los ex-esclavos. los hizo elogiar a un líder negro de una rebelión de esclavos (p. . su generosa filantropía (p. Juzgaban su reglamento agrario66 como un instrumento eficaz para ejercer control sobre la mano de obra ex-esclava y para garantizar la producción en gran escala. quien además lograba actuar con una independencia sorprendente con respecto a la metrópoli francesa. según ellos. citado en el texto de Hunt. revisada por Hunt: Lydia María Child. veían en él un “símbolo de estabilidad y razón” (p. Toussaint está también ampliamente presente en la literatura abolicionista. no podían abandonar la plantación a la que estaban adscritos sin permiso expreso del propietario o del comandante militar de la zona. 87). 88). que “los negros sólo trabajaban si se les obligaba” (p. antes y después de la emanci­ pación. si bien eran personalmente libres y no podían ser castigados con penas corporales por incumplimiento de trabajo. creó una imagen román­ tica de Toussaint. Según Hunt. 93). tenían que trabajar de sol a sol. 90). fue ella quien propagó el mito de que Toussaint se abocó a liberar a su pueblo porque había leído al Abate 65 Las atas siguientes en el texto se refieren al libro citado en la nota 11. en cambio. eran remunerados en especie (recibían en conjunto una cuarta parte de la producción) de manera que sus condiciones de vida y trabajo no eran muy diferentes a la época de esclavitud. Según Philip Foner. Hunt observa también que los propietarios de esclavos del sur de Estados Unidos eran más antifranceses que antinegros (p. por ejemplo. 91). admiraban los talentos militares de Toussaint Louverture.6 Alfred N. Los activistas de la abolición resaltaban su capacidad de trabajo. su inte­ lecto. llamados cultivadores. La visión que se tenía de este líder de la revolución haitiana parece hasta cierto punto paradó­ jica: Toussaint tenía admiradores tanto entre los plantadores escla­ vistas del sur. temían más una eventual expansión de los franceses en el valle del Mississippi que la presencia de una figura tan reconcilatoria con los plantadores blancos como Toussaint. En sus argumentaciones racistas recurrían a dicho reglamento porque comprobaba. panfletos de activistas y 5 obras literarias del sur de Estados Unidos con el fin de estudiar en ellos la imagen de Toussaint Louverture. la preocupación de los plantadores esclavistas por la estabilidad de su mano de obra. como entre los abolicionistas: los primeros veían en él un símbolo para mantener la esclavitud en el Nuevo Mundo (p.86 Johanna von Grafenstein Gareis citado. su valentía. Los abolicionistas. bajo la vigilancia de capataces militares. su capacidad de poner orden en la colonia francesa. 89). de lograr que regresaran los antiguos esclavos a las planta­ ciones.

recurrieron a su ejemplo para justificar planes de insurgencia y mostrar las terribles consecuencias que podría traer consigo una prolongada dominación colonial. el desafío haitiano provocó complejas ma­ niobras p a ra c o n te n e r su efecto y se levantaron voces de alarm a para alertar del peligro que representaba. en cambio. 95). a pesar de que no se logró una repetición de su ejemplo. op. Por otra parte. La eliminación del primer productor de azúcar que había sido Saint-Domingue. a lo largo del trabajo. cit. 67 Herbert Klein.. un cristiano honesto. un pacifista (p. 96). Para esta autora. Toussaint era un antiguo esclavo lleno de gratitud.El impacto de la Revolución haitiana 87 Reynal y su profecía de que vendrá un líder valiente que liberaría a los negros (p. p. que las repercusiones de la Revolución haitiana en la región circuncaribeña fueron múlti­ ples y profundas. 113. Consideraciones finales Tratamos de demostrar. la Revolución haitiana constituyó una fuente de inspiración para múltiples conspiraciones y rebeliones. un padre de familia. . Los defensores de la inde­ pendencia. A nivel de la política colonial e ideología de los sectores dominantes. llevó a un “renovado crecimiento del régimen de plantación y de la esclavitud"67en la zona.

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........ 43 Johanna von Grafenstein Gareis El impacto económico................9 Magaly Cabrolié Vargas La pobreza en América Latina: el pensamiento de Leonardo B o f f ..... 65 ........................................................ sociedad y cultura en la historia de América L atin a......................................... 7 Guillermo Castro Herrera Naturaleza.................................. político y social de la Revolución haitiana en la región del circuncaribe.........Índice Ricardo Melgar Bao Presentación......................................

Nuestra América: crítica de los signos ocultos de la modernidad se terminó de imprimir el mes de abril de 1994 en los talleres de Contabilidad RUF Mexica­ na. S.A. . La tipografía estuvo a cargo de Gustavo Ortiz Millán. El tiraje consta de mil ejem­ plares.

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