Te pido que me disculpes si te daño, porque jamás eso he pensado hacerte, solo quiero que la vida te dé más y más

alegrías, como tú me la diste a mi aquel primer día que cruzaste tus labios con los míos y sellaste la más bella relación de amor.
Reconozco que no soy perfecto, acepto que a veces... no soy ni la sombra de lo que desearías que fuera. Que sin darme cuenta y aun sin querer... despierto en ti la ira o quizás la tristeza por no saber controlar mis impulsos... ni tampoco respetar tu amor… Por herir tu orgullo y traicionar lo más sagrado… que un día me regalaste y no supe cuidar. Bien merecido tengo todo esto y muy caro lo estoy pagando. Pero es tanto el dolor y la pena, que no encuentro forma alguna de reparar el daño que te he hecho. Mil veces quisiera pedirte, mil veces quisiera rogarte y aun así serian pocas las penas que habría de pagarte Es por eso…que con el corazón en la mano y con honda tristeza y arrepentimiento, me postro ante ti derrotado y humillado reconociendo mi culpa y pidiendo perdón por todo el DOLOR que hay en tu pecho. Sí... ese dolor que no se quita, te agobia, ahoga, te quita el sueño y no te deja sonreír aun a pesar del tiempo te preguntarás... “¿Cómo es que yo sé que sientes eso?" Sencillamente porque con tu partida yo también lo siento. No sé si esto que digo sirva de algo, pues con unas cuantas palabras no puedo borrar el pasado. Te pido y te ruego me des una oportunidad (sólo una) para demostrarte que he cambiado. Para gritar al mundo a los cuatro vientos que tú eres el amor de mi vida y que soy sólo yo un pobre diablo.

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