Marsilio Ficino

De Amore
Comentario a «El Banquete» de Platón

Traducción y estudio preliminar Rocío de la Villa Ardura TERCERA EDICIÓN

tecnos

TITULO ORIGINAL: De Amore Commentarium in Convivium Platonis (1594)

Diseño de colección: Rafael Celda y Joaquín Gallego

1.a edición, 1986 2.a edición, 1989 3.ª edición, 1994 Reimpresión, 2001

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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................Pág. XI SOBRE LA TRADUCCIÓN.......................................................................................... XLI BIBLIOGRAFÍA......................................................................................................... XLIII

DE AMORE O COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN
DISCURSO PRIMERO: CAPÍTULO I....................................................................................................... CAPÍTULO II. Regla para alabar al amor. Cuál es su dignidad y grandeza....... CAPÍTULO III. Del origen del amor.................................................................. CAPÍTULO IV. Sobre la utilidad del amor......................................................... DISCURSO SEGUNDO: CAPÍTULO I. Dios es bondad, belleza, justicia, principio, medio y fin............. CAPÍTULO II. Cómo la belleza de Dios engendra amor................................... CAPÍTULO III. La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos.................................................................................. CAPÍTULO IV. Cómo habla Platón de las cosas divinas................................... CAPÍTULO V. La belleza divina resplandece a través de todas las cosas y es amada en todas................................................................................................. CAPÍTULO VI. De las pasiones de los amantes................................................. CAPÍTULO VII. De los dos nacimientos de amos y de la doble Venus............. CAPÍTULO VIII. Exhortación al amor. Del amor simple y del amor recíproco CAPÍTULO IX. Qué buscan los amantes............................................................ DISCURSO TERCERO: CAPÍTULO I. El amor está en todo y para todo................................................. CAPÍTULO II. El amor es el autor y el conservador de todas las cosas............. CAPÍTULO III. El amor es maestro y gobernador de las artes........................... CAPÍTULO IV. Ningún miembro del mundo odia a otro miembro................... DISCURSO CUARTO: CAPÍTULO I. Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO II. Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO III. El hombre es el alma misma y el alma es inmortal.................. CAPÍTULO IV. Que el alma fue creada ornada con dos luces, y por qué desciende en el cuerpo..................................................................................... CAPÍTULO V. Por cuántas vías el alma retorna a Dios..................................... CAPÍTULO VI. El amor lleva al cielo, distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno....................................................................................................... DISCURSO QUINTO: CAPÍTULO I. El amor es felicísimo, porque es bello y bueno........................... CAPÍTULO II. Cómo se representa el amor y porque partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor.......................................................... 5 7 10 14 21 23 26 31 35 36 38 41 47 51 53 56 60

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.... Qué comparación hay entre la belleza de Dios............... CAPÍTULO XV.... Introducción a la discusión sobre el amor..................................................................................... La belleza es algo incorpóreo...................... De los dos amores y que el alma nace dotada de verdad.. CAPÍTULO XI........................................................................................................................... CAPÍTULO VI................... CAPÍTULO VI................ el alma y el cuerpo.................................... por encima del ángel................. cinco................................. CAPÍTULO VII........ Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios.............................. Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor........................ De la virtud del amor............. CAPÍTULO V........ 91 95 98 101 105 107 110 111 113 115 117 121 123 125 128 131 133 136 140 143 151 159 163 166 168 170 175 177 180 185 DISCURSO SÉPTIMO: CAPÍTULO I................................. De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres.................................................... 189 CAPÍTULO II. Cómo somos seducidos por el amor................. La belleza es el resplandor del rostro de Dios........................................................ Del nacimiento del amor....... CAPÍTULO XIII.................. o que la belleza es incorpórea...... CAPÍTULO XVIII........................................ Cómo nacen el amor y el odio... De los dones del amor..... CAPÍTULO XVII........................................... 193 CAPÍTULO III................................................... CAPÍTULO IX... Comparación entre Dios....................... CAPÍTULO XIX............................................................... DISCURSO SEXTO: CAPÍTULO I....... Saturno castra al Cielo y Júpiter ata a Saturno............ CAPÍTULO IX.. CAPÍTULO XII...... CAPÍTULO XII........................................... CAPÍTULO VIII............. Cómo.... CAPÍTULO IV....................................... Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual....... del ángel................................................... Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor.. CAPÍTULO XI................ De qué modo la luz de la verdad está en el alma................. Cómo se debe amar a Dios......... Sobre las almas de las esferas y de los demonios................................. el ángel..... El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses................................................ En todas las almas hay dos amores...... Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti...................................................... Dios..... Del amor bestial............... pero en las nuestras.................................................................................................................................. Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor............... CAPÍTULO IV..... El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre......CAPÍTULO III. Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido............ por encima del alma.................... bajo el reino de la Necesidad............ CAPÍTULO V........................... El amor reina sobre la necesidad....................................................................... Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición. CAPÍTULO II................... el ángel.......... Retrato del amor............ del alma y del cuerpo........ CAPÍTULO XIV....................... De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios............................. CAPÍTULO XIII........ CAPÍTULO X.......................................................... CAPÍTULO VII.. CAPÍTULO X..... CAPÍTULO VIII........ que es una especie de locura. 198 ............................................................. CAPÍTULO XVI............................................. Por encima del cuerpo está el alma... CAPÍTULO III..... Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden........

......... De todos los furores el amor es el más excelente.......... II........................... CAPÍTULO VIII.......................................................................... Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar............................ CAPÍTULO VII.......................... Por qué grados los furores divinos elevan el alma................ Cuan fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes....... Proemio a Francisco............ 235 ÍNDICE DE NOMBRES...................................... CAPÍTULO XVI....... Cómo el amante se hace semejante al amado.......... CAPÍTULO XII........ 239 .......... De qué modo los amantes somos fascinados........................................ Por quiénes principalmente somos seducidos.................... CAPÍTULO XIV................. Proemio a Giovanni Cavalcanti.................................... APÉNDICES: I............... Proemio a Giovanni Pannonio........... CAPÍTULO VI............................................................ Es propia del amor vulgar una especie de fascinación........CAPÍTULO IV............ y acerca de sus cuatro especies... CAPÍTULO XIII....................................... 200 205 208 210 211 213 215 216 218 219 222 225 226 229 231 231 232 233 ÍNDICE DE MATERIAS. Cuan útil es el verdadero amante. IV......................... De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación.... El amor vulgar es una perturbación de la sangre.............. Cuan nocivo es el amor vulgar...... Cuan útil es el amor divino. CAPÍTULO IX.... CAPÍTULO XVII............... CAPÍTULO X........... CAPÍTULO V....................... Carta a Giovanni Antonio Campano.............................................................. CAPÍTULO XV................ CAPÍTULO XI.. Del modo de librarse del amor vulgar........... Cardenal Sienes................ III............................................................

forma. conoce al hijo de éste. Massai. Después. educado por Landino y Ficino mismo. En ella afirma: el banquete es «descanso de las tareas. Hay un litigio entre platonismo y aristotelismo. es demostración de amor y esplendor. Comienza el mecenazgo de Marsilio Ficino. Madrid. levadura de la gracia y solaz de la vida». hombres de Estado. Diotifeci. alimento de la buena voluntad. 1 2 M. poetas. . cast. II. Taurus. y este alejamiento de la vida pública de la ciudad el fundamento del trato «alegre y juvenil» que para Ficino conllevaba la familiaridad platónica. Opera. p. coincidiendo el esplendor de la Academia con el período laurenciano. fine. como la propuesta más incisiva de la renovado humanista. Garin. fue precisamente esta imagen de celebración la que quedó plasmada para los mitos futuros en la ficción del Comentario a «El Banquete» de Platón como la representación típica del círculo neoplatónico florentino. y el breve período continuista de Piero il Gotoso. religiosos. el joven Lorenzo de Medici. 1954. La Academia de Careggi fue la primera y el modelo de las numerosas academias no oficiales. tras insistir en la. escasa importancia de los elementos materiales del banquete. 174 y ss. si bien ritual. A. entonces. Ficino. 43.537. p. algunos escritos pitagóricos. liberación para los cuidados y nutrición del genio. y la villa de Careggi.[XI] Introducción FICINO Y LA SENSIBILIDAD CULTURAL DE SU TIEMPO En una carta dirigida a su amigo Bernardo Bembo1 Ficino trata de la sufficientia. El proyecto de la Academia surgió vagamente en Cosme de Medici3 cuando conoció a Gemisto Pletón en la «llegada de los griegos» a Florencia para el Concilio de la unión de las dos Iglesias (1439). Trad. condimento y auctoritate del convivium. Pletón no sólo era enemigo de ambas. Cosme. 1. Tras Cosme. Storia della Academia Platonica. 51. recogerá el proyecto de Careggi como algo ya perteneciente a su casa y. profesor aristotélico del Studio florentino. del Renacimiento2. era a la búsqueda de esta compartida distensión a lo que acudían los miembros de la Academia a la villa de Careggi. Cosme le regalará la Opera de Platón. a través de Landino y también de su médico personal. 3 M. y poco después. la moda de Platón pasa. a una rala disciplina. condimento de la amistad. Argirópulo. Studi e ricerche. músicos. de dilettanti. Pero no es hasta los últimos años de su vida cuando Cosme. subraya que su fin es la «dulce comunión de la vida». y hombres que a menudo eran algunas de estas cosas simultáneamente. Della Torre (1902). Bulletin de l'Association Guillaume Budé. basado en el platonismo heterodoxo de Mistra4. Bari. 5 E. modo.. junto con influencias caldeas y estoicas. comenzará a hablar5 de Platón y de Plotino. Sin duda. En definitiva. «Le problème des influences byzantines sur le platonisme italienne de la Renaissance». II. 1973. el Pimandro de Hermes Trimegisto. Medievo e Rinascimento. un joven fervientemente interesado por Platón. altos comerciantes. Letters. Laterza. en 1463. p. la de Plotino. Ficino. 4 A. parece vislumbrar la posibilidad de crear. sino que además ofrecía un sistema político-religioso alternativo. 1961. desde entonces. un utópico Estado platónico en Florencia. y la hegemonía intelectual sigue en manos de Aristóteles. bajo la continuidad del poder de su familia. como decía. el grupo neoplatónico irá unido para la posteridad con la edad lla-[XIII]-mada áurea del Magnífico. materia. Y. y que se atenían. Con ocasión de sus informales manifestaciones se reunían amigos y discípulos de Mar-[XII]-silio Ficino.

su villa y su compleja [XV] vida social— se fortalece el papel de la mujer y. va proyectándose en la ciudad florentina y. será. Fruto de la recién estrenada ociosidad de la burguesía ya asentada. como veremos. a pesar de ser un verdadero humanista en muchos de sus rasgos —como la diversidad de sus intereses y ocupaciones. pues en este tiempo son varias las repúblicas que mantienen el equilibrio social a instancias de un ambiente cortesano. También. sumada a las demagógicas acciones políticas de Lorenzo. The Continuity of Platonic Tradition. Hay en un primer momento una asimilación de la cultura romana. Basado en el intento de la síntesis de platonismo y cristianismo. el pensamiento ficiniano. es sin embargo el único pensador de su tiempo que compone un sistema filosófico completo y original. dominado por las preocupaciones éticas del hombre. pues de él se puede decir que fue médico. He aquí la auténtica capacidad de un filósofo que puede captar las preocupaciones de una sociedad y señalar el comportamiento futuro de su sensibilidad. o el eclecticismo característico aún del humanismo diseminado además en los típicos géneros literarios renacentistas. de la escolástica-tomista. este mismo trabajo lo realiza con Plotino. En el excedente de las esferas de la vida del comerciante —su casa en la ciudad. agitados por las anticipatorias palabras del De ignorantia de Petrarca. retoman los textos clásicos y deciden reinterpretarlos en otra clave. Los humanistas. en otros Estados italianos. los nuevos burgueses sustentadores del poder. filósofo y músico. se sienten impelidos a abandonar la oscuritas y ruditas medievales y a recuperar la claritas y elegantia olvidadas. más allá de la institución familiar. 6 . pero en ningún caso espontánea. Por otra. sometidas a la culpabilidad y autocensura de la originalidad medievales. astrólogo. en suma. Anterior a los descubrimientos científicos que cambiaron la faz de nuestra Tierra. con tal fortuna que es esta versión del pen-[XIV]-samiento platónico. la que se leerá hasta el siglo XVIII. el movimiento que en este momento de inestable transición y continua inquietud cambia el curso del pensamiento occidental. y otros muchos autores de la amplia tradición platónica contemplada por Marsilio. la formulación de una cosmovisión nueva que marcará profundamente las líneas generales del siglo XVI. ver R. del epicureismo al estoicismo. Studi sul platonismo medievale. formó un foco de difusión e implantación de una ideología que. como el pequeño tratado o el epistolario—. se crea una forma de pensar y de sentir. Además. verdadero enemigo del humanismo. En la Academia de Careggi. Garin (1958). la labor de Ficino adquiere una importancia capital al reavivar cuantitativa y cualitativamente la tradición platónica en la historia del pensamiento occidental. y hay un encuentro posterior con el mundo griego. a veces con su pedantería libresca y grotesca imitación de los «antiguos». las asociaciones de libre elección. traduce las obras completas de Platón. La selecta clientela de la Academia. como la amistad o el amor. es el humanismo italiano. Y es en este paso del primer humanismo al humanismo maduro donde aparece la figura de Marsilio Ficino. puntualmente comentado por Ficino. como decíamos al abrir esta introducción. hasta entonces parcialmente conocido6. Por una parte. Dentro de la amplia gama que ofrece el panorama cultural del Quattrocento. encarnando los principios del programa ficiniano. los sucesos concretos de la convivencia comienzan a adquirir una importancia desconocida. Klibansky (1939). y a la genial. que se desarrollará en los treinta años de su dirección de la Academia.Entre el Medievo y el pensamiento moderno se encuentra el Humanismo renacentista. de vivir. conspirador. afirmación de la conciencia gnoseológica cartesiana. Ficino. Surgen E. al nuevo Aristóteles de las Éticas y los libros Económicos. religioso. luego. Animados por el afán de redescubrir el sentido de las palabras de los hombres.

en tratados más específicos. añadiendo. Agustín a Sto. que es orientado por una fortísima erudición. con las consecuencias decisivas que se desprenderán de la melancolía para la teoría del genio y. y todo ello traspasado por la dimensión estética. no es un error afirmar la coherencia de su recorrido intelectual. como el De lumine o el De sole. sino más bien de definición de su naturaleza. tal [XVI] como hiciera Landino con la lujosísima edición de la Divina Comedia con ilustraciones de Botticelli.. diseña una nueva tipología de los temperamentos en el De vita. Haciendo un rastreo de algunas de sus obras más significativas es fácil imaginar a qué tipo de mentalidad está respondiendo y guiando el trabajo ficiniano: desde aspectos públicos y concretos de la sociedad a las elucubraciones más individualistas que van tomando cuerpo en la segunda mitad del Quattrocento. . Con todo este material. Tomás. da consuelo en calidad de médico a la desolación causada por la epidemia de peste en su Consiglio contra la pestilenzia. un nuevo ideal de vida. la Teología platónica. de otro.. de un lado. el tema del alma no se planteaba en términos de cuestionamiento de su existencia. de un lado. en el De amore hablará largo y tendido sobre los nuevos sentimientos y la contemplación como aspiración ideal de vida. por ceñirnos a la palabra de los textos. Pero principalmente en su obra más esforzada.nuevos sentimientos que deben conocerse y falta una ideología propia que respalde la situación de esta nueva clase dirigente. o en el concepto más extenso de pia philosophia: desde Orfeo y Hermes Trimegisto —al cual. traducciones y. Posiblemente. y una extraña cadena formada por su síntesis personal del pensamiento alejandrino e imperial de los siglos III y IV. Ficino traduce el De Monarchia de Dante dentro del programa de recuperación medicea del héroe republicano de las letras para el nuevo panorama político. con su enorme flexibilidad ante las posibles vías hasta Dios. y otros temas herméticos y mágicos que darán mucho juego hasta el siglo XVII. casi con espíritu medieval. como a otros autores. marca un parámetro más que razonable en comparación con las rigideces que se expresarían en la Reforma y la Contrarreforma. nunca se sabrá con seguridad si Ficino tuvo mucho que ver con la aceptación de este postulado como dogma por parte de la Iglesia (1512). en la Disputatio contra iudicium astrologorum hace su aportación a la controversia sobre astrología. el tono extravagante y soñador del Cinquecento. con su pretendida ortodoxia en el De christiana religione expresa la disconformidad. En el conjunto heterogéneo de la obra ficiniana hay que distinguir. Marsilio Ficino forma una nueva psicología. una nueva opción religiosa. especialmente en Francia y Alemania. Recoge. Con todo. tratados. la necesidad ambiental del paso al heliocentrismo. construcciones más personales. de otro. el cristianismo de S. la posibilidad de felicidad lejos de la incertidumbre de la muerte. y da una teoría del alma que subraya su inmortalidad. ante la situación de la Iglesia y.. Y es el pensamiento de la Academia platónica el que va a dar nombre a esos sentimientos y a ofrecer una cosmovisión legitimadora. va a ser el firme apoyo ontológico de su sistema. para Ficino. compartida con todos sus contemporáneos. trabajos más oficialistas. el seguro camino hacia la interioridad. una cosmología. El alma. Ficino crea. la autoridad indiscutida de una larga lista de pensadores que a su vez se encuentran enmarcados en la idea de tradición platónica. de una manera más general. de acuerdo con la política cultural medicea o con su carrera de clérigo y. datará sin escrúpulos filológicos en fechas muy anteriores a las reales— a un Platón superior pero reconciliable con Aristóteles. En el Renacimiento. aúna platonismo y cristianismo. por fin.

68. entonces. p. Contento en el presente. por Alberti y Landino10. y de hecho no se llegó a editar hasta 1544. la caracterización del hombre — polarizada en el alma y la situación intermedia de ésta en la jerarquía del universo— y movimientos del alma. Ficino. en cuanto a divulgaciones. Dependiente de la tradición anterior del comentario al poema. pese a su mayor sensualismo. Le Lettere. En 1475. Este mensaje de alegría terrena a través de la iniciación hacia una interioridad profunda en la que encontraremos la armonía propia en consonancia con la armonía de las estrellas y de la creación entera. Giovanni Cavalcanti.. Opera. pero su repercusión rebasó con mucho los límites de un tratado filosófico11. sigue al pie de la letra las principales ideas de Ficino en la interpretación de sus versos. como veremos. como el amor. ver M.a ed. CSIC. Niccoli y P. Marsilio compone el Comentario a «El Banquete» con su amicus unicus. Laetus in praesens neque census existimes. termine finalmente en el más allá. traducida por Ficino mismo. son. «Marsilio Ficino letterato e le glosse attribuite a lui nel codice Caetani di Dante». pp. aunque la solución última del problema. 4. la edición latina. no estimes los bienes ni desees dignidad. y N. o de la inmortalidad del alma. con al menos veintitrés ediciones hasta 1602. y como ya había hecho Ficino en el último discurso con el «Donna mi prega» de Guido Cavalcanti. Firenze. Robb (1935). No obstante. Historia de las ideas estéticas en España. ver J. «Todos son dirigidos por el bien al bien.En los umbrales de la Academia una inscripción [XVII] decía7: «A bono in bonum omnia diriguntur. La influencia del Comentario. Lorenzo también tomaría prestadas frases literales de Ficino en otras obras. contento en el presente». pues ésta es la primera vez que aparece como mecenas del círculo platónico—. Viti. laetus in praesens»8. la Teología platónica. titulada De amore. en la vida ultraterrena. A raíz posiblemente de una crisis en el temperamento melancólico de Marsilio. neque appetas dignitatem. 1984. como L 'altercazione o las Selve d"amore. 485-591. A. O. lejos de las convencionales soluciones de su época por la gloria o el patrimonio familiar. Nelson (1958). algunos personajes han cambiado y el volumen viene aumentado por todas las referencias astrológicas. huye de los negocios. corrió la misma afortunada suerte de ésta. incluida en la traducción de las obras de Platón y sus comentarios. Para su influencia en España. Lorenzo en el Commento ad alcuni sonetti. pensó que la vulgarización en italiano tendría éxito entre círculos menos doctos. Ficino entregará a Lorenzo una segunda versión con algunas modificaciones9: formalmente el manuscrito consta de una capitulación inexistente en la anterior. pero esta aceptación estaría reservada a sus variadas imitaciones. En su juventud se interesa profundamente por Lucrecio. p. huye de los excesos. fuge negotia. 7 8 M. Mientras tanto. Ch. subtitula a su compendio. 1. La preocupación por la muerte y la carencia de felicidad real y completa en esta vida guían el desarrollo intelectual de Marsilio Ficino. y de esta colaboración surge la mejor y más bella síntesis del pensamiento ficiniano. Menéndez Pelayo. ya que Ficino sólo es sobrepasado en su siglo. Al igual que la Teología platónica. estuvo bien asegurada entre las clases cultas. Además de estas dos versiones existe una tercera. Esto es interesante. . Festugiére (1941). 11 Para la influencia. en vulgar. fuge excessum. ya en su madurez. J. S. Lorenzo es ahora el verdadero an-[XVIII]-fitrión del Convivium —dato significativo. Marsilio Ficino e il ritorno di Platone. Kristeller (1981). En las obras de algunos miembros de la Academia encontramos las primeras adaptaciones del De amore. Gentile. 609. 10 P. en 1469. Cavalcanti acude a consolarle. editada en 1484. el acto se celebra en Careggi. es el impulso singular de la filosofía ficiniana. 9 S. Indudablemente. después. los que aseguran la felicidad en esta tierra y. Madrid. 1974.

Tasso. Ficino. la moda del amor desembocará en los «dubbi» sobre celos y caprichosas distinciones. A continuación.[XIX] Otra versión será la de Girolamo Bienivieni y el comentario del poema realizado por Giovanni Pico della Mirandola. I. va unido siempre a reflexiones sobre la belleza y su apreciación a través de la vista y el oído. Miguel Angel. comienza con Ficino y termina en el siglo XVII. El único tratado que puede considerarse también original es I dialoghi d'amore de León Hebreo. Pico pone en solfa muchos de los conceptos ficinianos sobre el amor. Baste afirmar que el Comentario a «El Banquete» es un pretexto para exponer el propio pensamiento ficiniano. trata indiferentemente de varias acepciones: el amor. En Salutati o en Alberti se trata el valor del amor como base de la familia. Panofsky. el tratado sobre el amor. el comentario de Pico es la primera señal de disensión entre éste y Ficino. Shaftesbury. Por otra parte. En sus epístolas amatorias recurre a menudo a imágenes recogidas de los poetas toscanos y el stil novo. y el marco del discurso promete ya la vinculación del amor. Tras I asolani de Bembo e Il Cortigiano de Baltasar de Castiglione. Con el tiempo. p. Toda la producción posterior es deudora de uno o de [XX] los dos. o estudiosos cercanos a él.. Esta síntesis y esta indiferenciación es lo que engendra la riqueza de influencias. La poética originalidad de Ficino iluminará la base iconográfica de las obras de los principales artistas italianos de la época. como André Chastel. o en su función cívica. encontramos toda una larga lista de pensadores. es cierto. 861. El De amore. que con el De amore y el De Pulchro retiene las notas más originales de Marsilio Ficino. Bruno. Así. a G. como Botticelli. EROS. y son frecuentes las explicaciones médicas y astrológicas.. conexiones ya estudiadas por miembros destacados del Instituto Warburg. pero la crítica más general es el confusionismo en la noción misma de amor. La observación más simple e inmediata sobre estos dos «banquetes» nos revela una distinción significativa. en Francesco Cattani da Diacetto. Mientras que el poema del Bienivieni se ve acentuado por la influencia religiosa de Savonarola. desde el aristotélico Nifo. la caritas cristiana. la amistad. Donne. Platón había ambientado su banquete con el pretexto de la celebración agatoniana. como género literario. manteniendo de alguna manera las características de los originales: el amor considerado es más bien un fenómeno antisexual. verdadero manual de educación del joven cortesano en el XVI. En la esfera filosófica del Quattrocento el amor ya había merecido atención. Rafael o Tiziano. A partir de Ficino el enfoque filosófico del amor queda convertido al platonismo. Opera. LA CONSTRUCCIÓN CIRCULAR: BELLEZA. y por último decaerá bajo la influencia de la Contrarreforma en el más aburrido didactismo. . Wind. Spenser. Miguel Angel. como un amor intelectual entre amigos. Y. su mejor discípulo. Gombrich. los diálogos y tratados sobre el amor se multiplican por toda Europa. con un talante más poético. BIEN La primera pregunta de carácter general que se plantea con el De amore es si nos encontramos ante el comentario de un traductor aventajado o ante la obra de un pensador original. Ficino acuña el término de «amor platónico» como verdadero fundamento de la amistad12. pero también por las metáforas lumínicas que le ponen en conexión con el poema-visión de Buonincontri. tema de 12 M. como instaurador del sentido de comunidad en la Academia de Careggi. Pero la influencia del De amore no sólo va a marcar la sensibilidad cultural del Cinquecento. con tratados del tipo Del perfetto matrimonio o Della perfetta vedovenza.

6) y «Sobre el amor» (III. Evidentemente. bajo el tratamiento. van a definir la filosofía ficiniana. como ha dicho Charrue de Plotino15. el «Sobre la belleza» (I. . Paris. no podemos menos que aceptar la originalidad del sistema de Ficino. Cuando realiza la versión definitiva del Comentario aún restan algunos años hasta su traducción de las Enéadas plotinianas. El primero. al que va poniendo su música y. [XXII] La segunda comparación se vuelve hacia Plotino. estamos abiertamente en el terreno de los misterios. Medioevo e Rinascimento. Plotin lecteur de Platon. Viti. no se comenta sólo el Simposium. sin embargo. Garin. Pero no es la estética ni la teoría del amor el centro de la filosofía platónica. cit. Ficino utiliza el Simposium de Platón como un estribillo alternativo. nos encontramos ante un material de trabajo de Ficino cara a la elaboración de su propia teoría. Sin embargo. 1978. va apareciendo toda una temática inexistente en el diálogo de Platón y. op. así. De hecho. en efecto. Y precisamente. Ficino oculta14 la importancia de la enseñanza por Argirópulo de Platón y Plotino en Florencia. cit. Amor y belleza tienen importancia suficiente en el sistema platónico. Y. y su autor es por añadidura un joven agraciado. S. como continuador de ésta. por parte de Ficino es mucho menos reconocida. La influencia. sino también el Fedro y el Fedón. La luz. sobre todo. el segundo inspira a Ficino. también de Marsilio Ficino se puede repetir que toda su metafísica se reduce a una psicología del alma. es la reinstauración de una tradición. Pero este dato no ha de confundirnos. como veremos. a desmembrar el Comentario a «El Banquete» en una remodelación del contenido del Simposium y del Fedro. 176. Giovanni Pico della Mirandola nos recuerda16 otro punto de conexión entre estos dos sistemas neoplatónicos al señalar cómo Plotino pensaba que el término eros provenía de orasis. con detalles en S. Actualmente conservamos una antología de textos griegos Sobre el amor13 manuscrita por Ficino. el amor y la belleza ocupan el primer término.so-[XXI]-bremesa de los comensales. 3. La relevancia que da al alma es también uno de los aspectos más plotinianos de Ficino. Commenta alla Canzone d'amore. una huella. ni la celebración del banquete simboliza una ocasión privilegiada. bajo el tema del nacimiento u origen del amor. En la antología citada aparecen los dos tratados que incumben al Comentario a «El Banquete». se recuerda vivamente en V. La emanación queda sustituida por la creación. 16 G. Les Belles Lettres. p. de este autor. Donde en Plotino hay una pirámide en cuyo vértice todo ele-[XXIII]-mento es absorbido. la mirada. la profetisa: esta vez. La compleja dialéctica que Platón desarrolla en este diálogo se ve sobrepasada con la inclusión de Diótima. en la que aparecen las principales citaciones del Comentario. es una conmemoración platónica. con la belleza. atraído por la belleza. op. Ficino elige la erótica. 15 J. Hay. además. En definitiva. anterior a su «descubrimiento». Charrue. en Ficino encontramos un círculo en el que cada elemento tiene su fuerza de atrac13 También existe una antología similar de textos sobre el alma. como el Hippias o la República. y de una manera secundaria se hacen referencias a otras obras. Pico della Mirandola (1942). visión. quizá incluso más profunda. la más distinguida de las artes en la Antigüedad. es decir. aquello que a Marsilio le parece más importante del pensamiento platónico en su conjunto. M. el afán del individualismo en su sistema acaba con todo misticismo nihilista. ya que el festín es una consecuencia del premio a la poesía. discurso tras discurso. bajo el enfoque particular de Ficino. es único. las cosas sobre el amor. Pero la obra no apunta únicamente a Platón. Gentile. pues. hablando del amor. y vuelve a oscurecer el influjo de Plotino en su caso. Niccoli y P. en esta celebración. 5). 14 E. el banquete de Marsilio no es una celebración cualquiera..

El Bien necesita una preparación. Queda lejos el abismo de aquella simetría imperfecta de los dos mundos de Platón. la suciedad de la culpa no aprisiona al hombre. por tanto. Al final. la iniciación en la ascensión de los furores. que Alcibíades dedica a las alabanzas de Sócrates como amante en acción. La otra alternativa será la divina locura.ción. Los siete discursos que constituyen el Comentario nos ofrecen una ontología. Ficino nos recuerda el punto del que parten las sucesivas disquisiciones en el turno de palabra del banquete platónico. la actuación de nuestra posibilidad superior. cuando se habla del amante. Sin embargo. La luz de Ficino no se mancha. en la condensación de ideas que presenta. y de fuego. Planteada la base general. material y perecedero. mejor dicho. y que sólo él hace feliz a los hombres. se habla del universo como de un enamorado más. Pero. la profundización paulatina de la Belleza hasta el Bien. su presencia en todas las cosas. una psicología. de qué modo y en virtud de qué la belleza y el amor de este mundo nos pueden conducir y traspasar a aquél. la concreción y la limitación. En esta suma. por tanto. y detenidamente. y también en la manera en que está compuesto. espiritual e inmortal. Agatón. mientras que el Bien. Pausanias dividió este amor en dos especies. sin duda. el planteamiento va a ser tajante: si sólo nos quedamos en la belleza externa. por el amor se restituyen. Esquemáticamente. y. la felicidad eterna. al hombre no le ha sido dado sino el ámbito de la Belleza. e incluso podemos perder nuestra naturaleza humana y convertirnos en bestias. divididos. El Comentario entonces se dilata en todos los matices del proceso de aprehensión y la relación de esta belleza y este amor terrenos que nos hablan del otro mundo. La Belleza es algo que le entra de una manera muy inmediata a través de los niveles más bajos de su capacidad cognoscitiva y apetitiva. y. sin aludir en modo alguno al hilo conductor de su propia composición. la inmortalidad. en alegorías. Aristófanes. «qué es el amor. Las lecturas a menudo se entrecruzan. la que da la verdadera comprensión del pensamiento ficiniano. es decir. la divinización. cómo los hombres. el otro. . o amor cósmico. Cristóforo Marsuppini hace un resumen del De amore refiriéndose exclusivamente a los discursos de El Banquete de Platón. una cosmología. que surge del caos. por fin. A la par de la recreación platónica. parece algo mucho más abstracto e inasible. o sea. cercana. eslabón intermedio de la cadena del ser. y se pasa de una clave teológica a una clave cosmológica o astrológica. dos amores: uno tiende hacia lo exterior y terreno. Como el resto del universo. a qué fines tiende y qué valor tiene». cómo es y de dónde nace. Ficino va cumpliendo un proyecto en el que desarrolla un apretado apunte de su sistema. El valor de este tratado radica. una ética. Dice: Fedro trató del origen del amor. Erixímaco nos mostró su extensión. una estética. y este movimiento cristaliza en el principio de afinidad. pues en la amplitud de la Belleza los grados ascendentes confluyen en su origen con el Bien. celeste y vulgar. Sócrates. el Comentario fundamenta en primer lugar una ontología. de la comparación entre ambos se deduce que los dos son aspectos de una misma cosa. En todos y cada uno de los discursos surge la referencia humana. a la que después dota de dinamismo. en comparación. Ficino se centra en el alma del hombre. en el que lo concreto se multiplica interrelacionándose. Al comienzo del último discurso. El tratado abunda en imágenes. pero es la metafóri-[XXIV]-ca de la luz. y una teoría del amor. una iniciación especial. la unión con [XXV] Dios y. hacia lo interior y divino. cuánta es su virtud y poder. el amor vulgar quizá desemboque en una locura enfermiza. el alma se mueve por el amor o. de la poesía al amor auténtico con el que alcanzaremos el logro de nuestras aspiraciones. Estas dos opciones son la Belleza y el Bien. cuántas partes tiene. en realidad. su nunca perdida individualidad. Ficino se demora hasta la descripción de los síntomas.

subraya con más nitidez la situación media del hombre. aquello que le interesa a Ficino es la situación del hombre en el Universo. y naturaleza. el hombre es un ser único en toda la creación. esta capacidad es una opción a elegir entre uno u otro extremo del sistema. Entre sus dos componentes fundamentales no hay una relación de igualdad. ambiguo del hombre se sigue de su misma función. que respaldará la concepción moderna del artista. es caprichosa. el mundo del cuerpo. que pueden ser bien el alma entre Dios y la materia. el hombre. En el Comentario hay dos versiones acerca de la jerarquía de los seres. el hombre puede perder su carácter de intermediario. Precisamente. es decir. para que esté dotada de razón. Es esta apertura. estética: «ornar esta tierra». En el primer discurso. adquiere tal protagonismo. Este mismo argumento será central en el Discurso sobre la dignidad del hombre de G. de lo divino. tanta fuerza. esta riqueza de capacidades. tiene un instrumento que supera su ubicación en este mundo. las huellas del camino para no perderse. de lo superior. Por añadidura. o el alma entre la naturaleza y la mente angélica. la tierra no es su lugar natural. éste es el principio y el final del Comentario. se habla del trayecto. el hombre ha sido puesto en la tierra. Más adelante el alma del mundo se desdobla en alma propiamente dicha. si el alma abraza con demasiado calor y detenimiento al cuerpo. del hombre afín con la belleza. se habla de la Belleza. se habla de cuatro estratos: Dios. el tratado que posteriormente se ha juzgado el más significativo sobre la conciencia del hombre en el Renacimiento.Esto es lo que «sucede» en el Comentario. más radical o más gradual. [XXVI] además. animal racional. De hecho. En virtud de su posición central. Los otros seres con razón o bien habitan elementos más elevados. mente angélica. que al final volcará sobre sí todos los atributos y poderes de lo celeste. la distinción fundamental del hombre con cualquier otro ser. La unión del alma con el cuerpo no deja de ser una concesión de ésta. al plantear de una manera muy general los grandes temas del De amore. basado. de los grados intermedios. Pero. sino de subordinación: el alma gobierna. Y entre tanto se habla del amor. el gran artista. y con [XXVII] este . Sin embargo. Esta reducción de las cinco jerarquías a un trío armoniza más fácilmente con el desarrollo dinámico de su sistema. Sin embargo. El hombre se va a divinizar. toda su ontología está construida en favor de esta afirmación. o están ya en la esfera supralunar. ya que a nada de lo creado puede faltarle. el alma del hombre acoge simultáneamente los atributos de los grados superiores e inferiores. el guión o la trama de la historia. Por esta libertad. el recorrido de las elecciones de Marsilio Ficino al escribir el Tratado. o flujo vital. el aire o el fuego. y su raíz última: su inmortalidad. como veremos. Este segundo esquema le permite la reducción a dos tríadas posibles. esta tensión de aquello que puede caer y también puede elevarse. cuida del cuerpo. Pero. es también ineludible: sólo la razón del hombre está tan cercana a la materia. en tres polos de fuerzas. Entre todos los seres. alma del mundo y cuerpo del mundo. con su capacidad intelectiva y generativa. La conclusión será paradójica: este pulso de lo que empieza y no llega a ser. En primer lugar. como el agua. vivifica. dependiendo del ámbito en que se encuentre el discurso. Ya hemos comentado anteriormente la importancia que tenía para Ficino este tema. se habla del hombre. Pico della Mirandola. del «transcurrir hasta». es el frágil punto de unión necesario entre los dos extremos. Hasta cierto punto la función dada al hombre por Dios. Dice Ficino: «el amor va de Bien a Bien». cuerpo y alma. El hombre no es sino alma. la belleza se espiritualiza. y en esta explosión surgirá la figura de un artista nuevo. a reforzarlo e incrementarlo. Este carácter ambivalente.

puede sumergirse en la materia y bestializarse. incluso por encima del ángel. los superiores aman a los inferiores. [XXVIII] que es el centro. Opera. y de aquí la famosa carta de Ficino a Lorenzo de Pierfrancesco sobre El nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli17. encontramos que Dios ha dotado al alma de dos luces: una. expresado en términos aristotélicos. Para Ficino. 805. Ficino no sólo invierte los atributos divinos en humanos. Allen (1975b). la Bondad es la raíz que sustenta el crecimiento de la flor. 20 G. tendrá que recorrer. Lo que en principio parece un imposible. que esté desligado. En M. por un deseo innato de atracción. Para Pico. Este es uno de los aspectos que Pico criticaría con más rudeza en su propio Comentario20. El mundo entero es un dar. su sentido. El rayo de Dios ha pintado en estos cuatro sucesivamente las ideas. la exterior. a lo largo del Comentario va disolviéndose fácilmente. su enlace. El alma. La unidad última se ha desplegado. Ver también E. tiene la capacidad de trascender todas las jerarquías hasta la unidad. un devolver. Gombrich (1972) y E. ver E. las razones. un recibir. y otra. de género a especie. Por un lado. una clara relación de subordinación de la Belleza al Bien y. la otra. potencialmente. tenemos el Bien en el centro y la Belleza en el círculo. Correspondiendo a la encrucijada que se abre ante esta situación. Habrían de pasar aún algunos siglos hasta la autonomía de la [XXIX] Estética. aunque 17 18 M. entonces. Wind (1968). materia. Ficino. 19 Sobre las Gracias. Y si el hombre quiere llegar hasta Dios.carácter ambivalente de la naturaleza humana queda bien fundada la aspiración del hombre por escapar del tiempo y de la materia. la parte más elevada del alma. de la estética a la ética. ya que el alma ve a Dios sin mediación. Ficino. J. ¿cómo puede llegar a realizarse? La explicación de este movimiento fundamental sólo la hallaremos tras la exposición del dinamismo del sistema ficiniano. o divinizarse. sino que además acorta las distancias entre el hombre y Dios. Allen18 ha demostrado suficientemente cómo Ficino borra la distinción entre la mente humana. por tanto. que se relacionarán con la Venus urania y la Venus vulgar. Wind (1968). la primera está tan capacitada como la angélica en cuanto a la contemplación de Dios. son dos aspectos de una misma cosa. Todo el universo se mueve por amor. y la mente angélica. Ficino ha traspasado al orden universal un sentimiento humano. éstos a aquéllos. los iguales comparten legítimamente su afinidad. Le parece un grave error por parte de Ficino el insistir en una cierta indiferenciación de estos dos conceptos. El universo es un enorme organismo. esto es. alma. se mueven los cuatro círculos: mente. Hay un perfecto acuerdo entre macrocosmos y microcosmos. Por tanto. pero el conjunto no ha dejado de tener el sentido de aquella unidad. se da la posibilidad. desde el mundo de las formas. armonizando con el ritmo universal. p. quiere elevarse. Pico della Mirandola (1942). uno es la perfección interior. por un principio de afinidad. No hay nada que escape. naturaleza. copula mundi. Tampoco en el ascenso gradual se ve rebajada. tal como ejemplifica la iconografía de las Gracias renacentista19. Según la utilización que haga de estas luces el hombre. natural e innata. Así pues. los cuatro anillos que le separan arrastrado por el amor. . El mundo es una gigantesca armonía. En torno a Dios. Son dos partes de un mismo proceso. su ansia de inmortalidad no es vana. «Dios es el Bien y la Belleza los cuatro círculos». Todo tiene su correspondencia. Pero. en el que está inserto. la diferencia entre Bondad y Belleza es específica. En su misma naturaleza. las aspiraciones del hombre. las semillas y las formas. B. divina e infusa. Los contrarios se ven contrarrestados.

no es el conocimiento el que nos puede llevar a la ascensión a través de los grados de belleza. La luz. Es más. gesto que resplandece por el influjo de su idea» (V. Al igual que el alma. el rayo de la belleza universal pinta «en los ángeles. lux fiat. Por tanto. la Belleza que «desciende de» ha de ser incorporal. Nieto Alcaide. Madrid. en las almas. la materia. la proportionalitas y la claritas. Marsilio Ficino es el filósofo de la luz por excelencia. De más claras a más oscuras. 6) había hecho a los estoicos y su teoría de la belleza basada en el concepto de proporción. el carácter espiritual. A la metáfora del Sol del Libro VI de la República se une toda la tradición cristiana del principio bíblico de la creación. Ficino recoge la tradición lumínica de Platón y Plotino. pero también de la filosofía medieval. Las preparaciones a la belleza en el fondo coinciden con la matematización platónica-pitagórica del universo y el arte científico que se desarrolla en el Renacimiento con Alberti o Leonardo. en este degradado. en su impulso «hacia arriba» debía ser inmortal. cantidad o color (ordo-modus-species). En su sistema circular el origen y el fin es el Bien. inmaterial de la belleza queda asegurado por el proceso cognoscitivo en el hombre. 3). la Belleza. Cátedra. la luz. El conocimiento racional no nos ayuda a conseguir el acercamiento sucesivo de unión con Dios. ninguna cosa simple sería bella. y.no llega a aislar el concepto de Belleza. Ficino toma partido por los «luminosistas» en contra de los «proporcionalistas». Plotino también había dado como prueba de su espiritualidad este otro aspecto difícilmente aprensible y vital de la belleza. no agradaría a quien la contempla» porque al espíritu al que llega finalmente toda sensación «le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida» (V. con su volumen. y el Evangelio. mucho [XXX] más de acuerdo con el arte gótico21. La luminosidad es una garantía de la participación del esplendor de Dios. Ficino recoge la crítica que Plotino (I. En la belleza universal hay un degradado de luz a través de los círculos concéntricos. que había distinguido dos componentes fundamentales en lo bello. y en esta recepción sí que tienen sentido los argumentos en favor de la proporción de longitud. La aventura del hombre es el viaje a través de la Belleza. Toda belleza visual es espiritual. sino el amor. Ficino llega a afirmar que «incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. es espiritual. Repitiendo los argumentos de que. por el mayor o menor grado de afinidad. gracia. Nos encontramos ante la figura de una esfera que. 3). Sin embargo. si la belleza residiera en la armonía de las partes. rehúsa subordinarlo al Bien y vuelve a reforzar de una manera personal el kalo kagaqÒj platónico que el mundo cristiano hasta cierto punto había escindido. símbolo y sistema visual. pero el tránsito de un punto al otro del círculo. 6). y el argumento ad absurdum de que también las partes individualmente deberían ser bellas. sino porque la misma captación es incorpórea. imágenes y formas» (V. razones y nociones. la espiritualidad lumínica de la belleza es recibida en bases más o menos aptas. y de manera muy especial la estética de la luz del siglo XIII. va desvaneciendo su claridad concéntrica hasta perderse en la oscuridad del fondo. . en la materia. En último término. agrada o 21 V. es una parte constituyente imposible de obviar. modelos e ideas. 1978. por otra parte. y sin ésta ni el ojo tiene capacidad para ver ni el objeto de ser visto. Pero no así su teoría de la belleza como luz. No sólo porque el medio que une ojo y objeto. Es decir. Es su resultado en términos voluntaristas: se co-[XXXI]-noce algo. Hay también otra caracterización de la belleza en Ficino que tuvo una amplia aceptación en los ambientes cortesanos: «La belleza del cuerpo es una cierta vivacidad.

como decía. y se genera vida. del que siempre se habla con vaguedad de su posición a medio camino entre Medievo y Renacimiento. por tanto. en autores tan conocidos para Ficino como Guido Cavalcanti y Dante. a modo de intercambio o devolución. ver E. para Ficino el objeto del deseo es Dios. como en Plotino. «hijo de Poros y Penía». En último término. Incluso en el caso de esa reciprocidad. y se muere. pues en ambas experiencias el tiempo se pierde. entonces. Aspira a algo que jamás puede llegar a poseer. pero también restringiendo el sentido específico del amor que le va a interesar. 52. además. nos lleva. a la belleza de las virtudes. es instantáneo. y muere. una aniquilación. la anulación del deseo. mucho más podremos después de muertos vivir y unirnos por amor a Dios. del spiritus del amado. una proyección ajena: Dios. también. ¿en qué consiste el amor humano? ¿Cómo llega a producirse el afecto de amor? Hay dos formas fundamentales de amor «honesto» en el hombre. Ambos siguen la imagen divina. ya no tiene valor alguno. elige el amor de hombre a hombre. se identifica con la vida en oposición a la muerte. pero también aparece en la poesía italiana del Trecento. Este es el fin del amor. tiene ahora dos» (II. en esta vida la posesión del otro no es completa. es el argumento más fuerte e inmediato de la inmortalidad. Esta insatisfacción gira hacia una proyección trascendente. y una aportación a un tema literario anterior. En el caso de Ficino. que más tarde toma unos rasgos más pesimistas en autores como Miguel Angel. elemento sutil que une alma y cuerpo en el hombre. Por vía platónica posiblemente el origen sea el Vitae philosophorum de Diógenes Laercio23. resucitará. destacando por un lado su valor alegórico. Tiene su importancia. el amor de Ficino es una tensión de infinitud entre dos conceptos antitéticos y finitos: el poder22 y la muerte. Pero. 22 23 Sobre la representación de Venus y Marte de Botticelli. y en esto consiste el amor platónico que. Sin embargo. como la muerte. otro. El amor. todos los rasgos de lo que hoy llamamos enamoramiento. El amante pierde su spiritus. Mientras se mantiene el deseo se da rienda suelta a la vida. Gentile (1983). ante el amado. Sin embargo. . El amor. Así. Y precisamente esta conclusión se sigue del mismo carácter del amor. dirigido a contemplar la belleza en Dios. Si es posible morir y revivir en vida mediante el amor. una muestra de las herencias culturales próximas de Ficino. Sólo después de la aceptación y la entrega. se ama o se odia. el deseo no se agota en el amado. 8). Este amor. es decir. aun cuando sea perecedera. un amor que encaja perfectamente con los conceptos de semejanza y espiritualidad. correspondientes a las dos capacidades del alma: uno. Gombrich (1972). el cumplimiento son. que se reproduce eternamente. a través de la contemplación de la belleza física del amado. entre los semejantes. o el tiempo pasa. El amor entre los amigos. La diferencia básica entre el amor y la muerte es que en ese mis-[XXXII]-mo «instante» el tiempo cesa. Se encuentra también en el De vita Platonis y en el De divino furore. como «amor platonicus». y así «aquel que tenía una vida. tiene necesariamente un tercer vértice oculto. cuando Ficino recuerda los tres ejemplos que Fedro pone en El Banquete platónico de las posibles combinaciones sexuales. La posesión es el resultado del poder. en el De amore. Pero el amor. El tema amormuerte es. ya que es la prueba de la inmortalidad del alma en el De amore. roza los límites del tiempo. sino que da un [XXXIII] gozar inacabado. tiene. y éste colma. y desprecia hasta cierto punto la honesta pero menos elevada capacidad generativa. a través de la muerte. es puro deseo. S.desagrada. que Ficino se demora en describir. no acaba con el deseo. p. el amor produce muerte para después producir vida eterna. La realización. Este argumento de morir para revivir en otro es algo que no aparece en ningún paso de Platón. destinado a crear la belleza en los cuerpos.

es vacilante. es cuando el alma rememora aquel ideal común. y su capacidad de plasmar con [XXXV] la imaginación figuras en el cuerpo y transformarlo. duda entre la mente y el tacto. fuego. La superioridad del spiritus sobre el cuerpo se demuestra por sus manifestaciones lumínicas. colérico y melancólico. traducida en términos astrológicos y mitológicos. el terreno del amante platónico. a la que le resulta un material aún demasiado grosero. que no pueden fijarse en el alma. 6). que es tanto como decir entre los bajos sentidos y la razón. entonces. e incluso más puras. En otras palabras. el spiritus «toma a través de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. origen de la fascinación del amor. comparada algunas veces con la naturaleza astral (VI. dice Ficino. Pero quisiera detenerme. la imaginación. 60 y ss. Esta sensación no es capaz de impresionar al alma. de ese sujeto especialmente apto para la captación de la belleza. La combinación de los cuatro elementos básicos. pituita y atrabilis. bilis. En su sustancia. que perfecciona las carencias y deformaciones aún existentes en el [XXXIV] amado en comparación con el modelo. Por tanto. Klein (1970). esas imágenes necesitan una transformación en otras «imágenes semejantes a aquéllas. Ya hemos hablado de la espiritualidad que Ficino introduce en la percepción de la belleza. da lugar a los humores predominantes en el hombre. en el primer paso de la percepción exterior por el hombre. cuando se produce la primera alianza entre la interioridad y aquella apariencia que nos habla oscura y débilmente de otro mundo. el amante atraído por su semejanza con otro —pues ambos se han formado respondiendo a un ideal común— percibe la imagen concreta del amado. en aquella escena en la que amante y amado se encuentran. concepción que parte de Aristóteles y se desarrolla en la filosofía medieval hasta el siglo XIII. Pero en determinados contextos Ficino aplica la noción platónica de imaginación como intuición contrapuesta a la razón. p. pues utiliza indistintamente dos conceptos diferentes de imaginación24. están inscritos ciertos rasgos o dones concedidos por los dioses o planetas.las ideas. El carácter mediador de la imaginación o fantasía hace que ésta vaya ligada al spiritus. lo concreto y lo abstracto. como los efluvios de la mirada. a la contemplación de aquella belleza indeterminada. «cierto vapor sutilísimo generado del calor de la sangre del corazón» (VI. Allí se realiza el salto del reino animal al humano. finalmente. Por ello. pura. Nos encontramos de nuevo en ese segmento característico del pensamiento ficiniano. Cubre el hiato entre lo particular y lo universal. es fundamental. que incide en el spiritus. y a través de él en el cuerpo y en el alma. aire. es la vista. es una facultad cognoscitiva intermedia entre sensibilidad e intelecto. como en el ejemplo de Porfirio de la 24 R. como Ficino hace. pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes» (VI. Por eso. y éstos a sus temperamentos básicos: flemático. sangre. A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía». La imaginación o fantasía en Ficino es una noción resbaladiza y confusa. por tanto. sanguíneo. En general. única. 6). El spiritus. Hay. es una especie de envoltura del alma. agua y tierra. La actividad de la imaginación dependerá de los factores prevalecientes de este conjunto. El carácter mismo del amante. pero también el delicado punto de elección. y. La mirada. el spiritus. 4). . y mediante la imaginación. es algo incorpóreo en sí mismo. una influencia cosmológica. ya abstracto. en el momento en que surge el amor. y su acción dependa en gran parte de la filiación más o menos intensa con el cuerpo. El papel de la imaginación.

en su desarrollo más negativo descrito en el caso del melancólico. a partir de esta tipología. En los Problemata (XXXII). y en el transcurso de la existencia se puede pasar de una a otra. y la atención directa o inercial que se preste a las apariencias. a la desviación enfermiza. Aristóteles fue el primero que habló de la conexión del humor melancólico y una aptitud especial para las artes y las ciencias. o de un amor voluptuoso y bestial por el hombre. Ficino. lo material. el nivel intermedio es el amor activo o propiamente humano. Las repercusiones no serán sólo artísticas. la fascinación más perniciosa. Esta innovación ficiniana se debe también a una curiosa adopción aristotélica. ayudada también por las crisis religiosas y sociales. y esta tipología. XVIII). vuelta su mirada. por ejemplo. la errada imaginación y. De hecho. concepción que ha perdurado hasta nuestro tiempo y de la que aún quedan residuos incluso en la figura actual del artista-productor. Cristóforo Landino había planteado en las Disputaciones camaldulenses la distinción y preferencia de una de ellas. los temperamentos. Hay un tipo de hombre especialmente apto para esta vida: Saturnino. los sufrimientos extremos que padecen los melancólicos. a que está sometido por la sequedad de su humor. puede alejarse en mayor o menor medida del cuerpo. ingenio. en el infierno (T. Además. fin de las almas impuras. más que a otros temperamentos. aquellos que por su inclinación a la contemplación desprecian el mundo exterior y. 9). que aún se encuentra sometida a las vanas ilusiones del cuerpo. Por tanto. los rasgos de habilidad. En Ficino. el temperamento melancólico determina a pensadores. capaz de reflejar una Belleza que proviene de otro mundo. A la del corazón se la llama comúnmente amor. Las conjunciones y aspectos negativos del astro. Ficino. puede lle-[XXXVII]-var al amante a la creencia errónea de la posibilidad de transferirse corporalmente en el otro. lo terreno. dotes artesanales. el sujeto de las penas es la imaginación. Esta locura. fijadas en la obse- . maestro de las artes. pueden llevarles. Ficino señala en principio dos clases. hombres de letras. junto con la ideología pujante del artista renacentista. se ven reducidas y modificadas por las interferencias del cuerpo. son iluminados e inspirados. a una serie de fantasías monstruosas que. a la locura. las «vacaciones del alma» de las que se habla en la Teología platónica (XIII) dependen de la actuación positiva o negativa de la fantasía. en el placer de la contemplación y la música (VI.mujer encinta. Las cualidades saturninas del artista identificado a un personaje que linda entre la inspiración y la locura. Estas libertades. la elección de un amor contemplativo o divino. parte de la inclinación de la imaginación hacia las cosas inferiores o su reposo y liberalidad hacia las superiores. más que otros. no obstante. en definitiva. que es raptado por fuerzas superiores. Estas no tienen un carácter definitivo. de temperamento melancólico. afectado por la atrabilis. se decide claramente por la vita contemplativa. P. Los terribles sufrimientos de un amor tardo pero duradero. se transforman en los atributos saturninos y se origina la idea de artista-genio. Sobre la semejanza de Dios y el hombre en el acto creativo. Estos tres diseñan esquemáticamente las tres posibles vidas en el hombre. reflejan los dos extremos posibles del humor. debidas a defectos del cerebro o del corazón. tal como había señalado Platón en el Ion a propósito del poeta. se basará [XXXVI] la idea del artista como genio. estas cualidades pasan al artista en general y. Durante el siglo XVI hay toda una moda de la melancolía. el spiritus y los humores. adoptó la teoría del «neuma imaginativo» del De somniis de Sinesio. Sin embargo. Entre las manías o locuras en el hombre. como alguien que ve más allá. Entre uno y otro amor. y en general el spiritus y la imaginación son los protagonistas de migraciones y accesos a la inspiración. poetas. los humores. en el De amore. la profecía y el éxtasis. hacen que busque su consuelo. Así.. así. que tradicionalmente venían auspiciadas por Mercurio.

El Banquete. la relación queda invertida. Subrayan el placer y la utilidad de la conversación. La espiritualización de la figura particular del amado que produce la imaginación es el inicio del batir de alas de Eros. 25 Esta opinión estaría respaldada por A. los inconvenientes señalados por Sócrates. La imagen «incluso más pura» que nos ofrece la imaginación quedará grabada en la [XXXVIII] memoria y. comparte cualidades de ambos mundos. con su sociedad. Así. el mistérico. La imagen contiene un valor simbólico que excede el contenido racional. La imaginación. es el dios alado. En el De amore. siguiendo probablemente25 el Comentario al Fedro de Hermias. la perderán. Es interesante señalar que el orden de esta ascensión no coincide con el enumerado en el Fedro. de la dialéctica. entonces. puestos por Ficino en relación con la metáfora del carro del Fedro y la ascensión del alma a través de los cuatro grados de naturaleza. como se dice en el Fedro. Al final del Fedro se discute sobre la utilidad y conveniencia de la enseñanza escrita. Para Ficino. nos recordará otra Belleza. el profético y el amoroso. o el que da alas. o furor divino. no cesarán jamás y. provocado en nosotros por la presencia de la belleza corporal» (VII. 13). Es el resultado del acto imaginativo. y las fantasías quedarán abiertas a otras realidades. mediador entre la concreción y la abstracción. queda de nuevo subrayada en esta elevación del hombre por canales iniciáticos. o al menos minimizar. monolítico. el discurso —cerrado— quedará empobrecido con el tiempo. con el mundo. . un escrito jamás podrá responder a las preguntas que acechen al lector. el furor poético viene puesto a la altura del amoroso. en estos intercambios.sión de lo corporal. Este furor se puede dividir en cuatro clases ascendentes: el poético. «el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina. lejos de aumentar su memoria. cuestionando el valor y la fidelidad del discurso lógico. 15). ITINERARIO POSIBLE PARA EL DE AMORE En los diálogos de Platón con los que se confronta preferentemente el De amore de Marsilio Ficino. opinión. del intercambio vivo entre hombres preocupados por la búsqueda de la verdad y una concepción afín de la existencia. Como resultado del amor el hombre armoniza con el cosmos. la escritura. Pero hay otro tipo de locura. sale a colación el problema del discurso racional. tal como Ficino describe la finalidad y utilidad del banquete. convertirán al hombre en bestia. el De divino furore. sino estricto. que «eleva al hombre por encima de su naturaleza y lo convierte en Dios» (VII. En uno de sus primeros trabajos. Sheppard (1980). el lenguaje. En realidad. abstraída por la razón. de los cuales «el amor es el más excelente». el Fedón y el Fedro. introduce inesperadamente una metáfora. nuestros sueños despertarán. razón y mente. aprisionando y cegando definitivamente el alma. y esto no en un sentido figurado. los diálogos platónicos son un intento de evitar. el que recibe esta enseñanza difícilmente avanzará con un conocimiento que es inflexible. para Ficino esta jerarquía era un problema que ya le venía de antes. Ante la imagen idealizada del amado. En este caso. Sócrates es tajante: los hombres. Pero el amor. el papel de la imaginación no estaría propiamente a la altura de la opinión. una imagen que rompe la tranquila línea discursiva y establece un nuevo paradigma en la conversación. A menudo Sócrates.

y el último discurso culmina con una combinación de la luz y el fuego a través del espejo. jamás creerán en la fidelidad total del aspecto fantástico e ilusorio de las imágenes que aparecen en la superficie fronteriza. Símbolo de lo escindido. más vivida.Ya he mencionado la carta26 en la que aconseja a Lorenzo [XXXIX] de Pierfrancesco de Medici el tema de la Primavera y el Nacimiento de Venus. el arco de la verdad. la iluminación más fuerte es la interior. La luz es metafórica y literalmente el principio espiritual de todas las cosas. produciéndose la refracción. La imagen que aparece en su superficie. los ojos interiores. las figuras pueden aparecer y desaparecer. su simbolismo sobrepasa la descripción lógica. Garin (1958). el conocimiento. En su origen. Pero no así el alma. que por medio de la memoria va coleccionando las imágenes del espejo. 13). La mirada es el parámetro del grado de humanidad en el hombre. el deseo. y empieza el conocimiento sintético de la imagen. Al mirar esas imágenes ya fijadas. buscando la identidad. 26 27 M. En este espejo. Es más. la luz la que ilumina la belleza interior y la exterior. es con todo más pura que la presencia que hay del otro lado. Él todo lo ilumina. los ojos del cuerpo y el spiritus necesitan de la presencia ante el espejo. E. Opera. Ficino inunda su filosofía con la metáfora de la luz. en su desarrollo se despliegan variadas ilustraciones que completan el contenido en términos de mirada. saben de una realidad más sentida. . no la que viene del lado del espejo. El espejo nunca refleja lo que representa. El calor. El Comentario se abre con una metáfora de la creación como incendio de deseo. al rayo de la luz única que le ilumina y alumbra toda la belleza del mundo. y hacia la cual el alma. convierte la luz en fuego. y el influjo de estas representaciones será beneficioso para su educación. Los ojos que miran el espejo. además. En el De Sole hay algunos paralelismos con el «Himno al Sol» del emperador Juliano27. y que guarda la memoria. Es difícil afirmar hasta qué punto Ficino fue influido por los ritos paganos de Gemisto Pletón con relación al Sol. A la luz del Sol. Todo amor comienza en la mirada. el aspecto práctico o aplicado de la luz. el amor. el Sol. p. . 190. cuando quiere. Así. De la parte de allá del espejo está la belleza iluminada por Dios. pero también de la parte de acá la fecundidad del alma reproduce un microcosmos resplandeciente: «En su seno brilla la luz eterna de Dios. sino la que procede de los ojos interiores que miran la imagen fantasmagórica que hay en el espejo. [XL] El espejo es la imaginación. La luz es la unidad última y la diversificación en todas las cosas. es tan intensa que no podemos alcanzar a verla con los ojos. Los ojos que miran de la parte de acá. Entonces se produce el efecto del espejo. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. La imagen de Venus simboliza la humanidad. la mirada responde con otra luz interior. rayo. 805. éstas palidecen. en sus diferentes formas y matices. las realidades que representan aquellas imágenes. es la atracción. p. Ficino. El espejo. Su fuente es Dios. lo vivifica. el desdoblamiento. Pero es. la imaginación. De una realidad también más amplia. se vuelve» (VI. El espejo nunca refleja todo. en todo caso. pues recuerda los episodios. espejo. de hecho rompe la linealidad del rayo de luz. sólo la parte que abarca. lo calienta. y enciende el deseo por volver a vivir aquellas realidades que oscuramente representa por un camino de interioridad.

intentando responder «a la letra y espíritu» del Comentario sigue tan de cerca como es posible la puntuación y terminología ficinianas. sin traducción. estas dos basadas en la versión toscana. sin la que esta traducción no habría visto la luz.. quizá. a cargo de Sorin Ionescu. 1944). En todo caso.. las referencias bibliográficas en las notas de la traducción y la introducción son escuetas e incompletas siempre que tienen su correlato en la bibliografía general. hoy en día. tras muchos quebraderos de cabeza. de Adolfo Ruiz Díaz. el texto latino viene comparado con la versión toscana en las notas. Meiner. Esta traducción. Aunque menos afortunadas. siempre que la evolución semántica no ha corrido caminos dispares. en las que se han señalado las omisiones. 1956). Spi-[XLII]-ritus es traducido normalmente como soplo o aliento. que tanta mano me han prestado en las notas. gracias y pese a los cuales esta edición llegó a término. Hasse (F. en perjuicio. de una recepción más agradable por parte del lector. Rensi (Carabba. Columbia. amigos. Por otra parte. Blum. alumnos.[XLI] Sobre la traducción La presente traducción del Commentarium in Convivium Platonis está realizada sobre el texto que R. De entre las diversas traducciones y ediciones en nuestro siglo se han tomado en cuenta la de R. He preferido no anular. También. los añadidos y. P. otra inglesa. 1914). Por lo demás. evocar aquellos días felices en el Istituto Nazionale sul Rinascimento de Florencia. las diferencias con el texto toscano. sin ningún aviso especial. la de K. R. Lat. Paris. el ambiguo juego de Ficino entre anima-alma y animus-espíritu. Lanciano. y. R. 1934).. Commentaire sur le Banquet de Platon (Les Belles Lettres. quisiera recordar la ayuda inapreciable del profesor José Gómez Caffarena. Se han hecho las correlaciones de los términos latinos al castellano. espacios ya ocupados en el texto del De amore. así como a mis compañeros de Departamento Guillermo Solana y Francisca Pérez Carreño. Jayne (University of Missouri. de S. de 1942. Marcel. Leipzig. entre las ediciones modernas hay que mencionar una edición rumana. como se ha hecho en otros lugares. conservado en la Biblioteca del Vaticano (Vat. bajo la dirección de Eugenio Garin. reeditada en 1984 con introducción y notas de P. familiares. la adaptación italiana de G. y reconocer el esfuerzo de todos los que me rodearon durante esta tarea. y dejar constancia de mi deuda con M.a Jesús Vacas. A la hora de los agradecimientos. Marcel consideró su versión definitiva: un manuscrito autógrafo. y sin pesar. . pero también algo más cercano a la idea de «espíritu del vino» o «humor». y también una traducción al castellano. prácticamente inencontrable. El concepto en Ficino acogería esta acepción en determinados momentos. 7705). El término spiritus ha quedado. remito a la Introducción para un posible esclarecimiento de la complejidad que reviste este término. que influyeron definitivamente en mi aprendizaje de Marsilio Ficino. finalmente. editada por la Universidad de Cuyo en 1948.

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De Amore o COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN .

Vida de Plotino. Finalmente el Bandino quiso que yo fuese [6] el noveno. cumplidos ya los ochenta y un años. el siete de noviembre. con Marsilio a aquéllos sumado. lo renovaban cada año todos los antiguos platónicos hasta los tiempos de Plotino y de Porfirio. Y entonces el héroe comenzó así su exposición. Bernardo Nuzzi tomó el libro de Platón titulado el Banquete o Sobre el amor y leyó todos los discursos de este simposio. Praep. Phaedros. Cristóforo y Carolo. Nosotros. 28). También después de la muerte de Cosme (1464) se celebraron fiestas en su memoria (Supp. Bandino. Porfirio. Ep. obligados a acudir uno al cuidado de las almas y el otro al de los cuerpos30. a Antonio el teólogo. 29 A las variantes sobre la muerte de Platón. inquit. Séneca y Porfirio. Por fin. 31 Cfr. poeta. en el 1468. hoy me ha tocado. 1958. Ficine corporibus. Cfr.. Bernardo Nuzzi. el famoso Lorenzo de Medicis. para que. Sobre la fiesta de aniversario de Platón. Cuál es su dignidad y su grandeza Gratísima suerte. la de Alcibíades. Pero el obispo y el médico. Eusebio. digo. el discurso de Pausanias. Op. 1. «Introducción». I. Los demás se volvieron hacia éste y callaron dispuestos a escucharle. recibió en la villa de Careggi a nueve invitados platónicos: Antonio Agli. Terminada la comida. las fuentes son: Cicerón. se completase el número de las Musas. el obispo de Fiésole. Cristóforo Landino. muy ilustres invitados. queriendo reinstaurar el banquete platónico. Ep. 1. Op. X. por criterios generales. el de Fedro le tocó exponer a Giovanni Cavalcanti. el del poeta Aristófanes. 227a-236a. al médico Ficino. Este banquete. 28 . y dos de los Marsuppini. Cósimo le habría dicho al padre de Ficino: «Tu. Y así. De Fedro31. de aquél cuya amistad El primer capítulo de la versión latina fue titulado en la versión italiana «Proemio». dejaron a Giovanni Cavalcanti encargado de ocupar sus puestos. designó como anfitrión a Francesco Bandino.200 años después de que Porfirio hubiese abandonado a Plotino. 657. con magnificencia real. el del joven Agatón. seguimos la ordenación latina. [7] CAPITULO II Regla para alabar el amor. 770. el del médico Erixímaco. A Tommaso Benci le fue concedida la disquisición de Sócrates. pidió a los otros convidados que cada uno expusiese uno de los discursos.DISCURSO PRIMERO [5] CAPITULO I28 Platón. a nuestro amigo Giovanni Cavalcanti. hijos de Carolo el poeta. al que por su virtud de espíritu y noble presencia los convidados le nombraron héroe. tuvieron de nuevo lugar estas fiestas (Marcel. a Cristóforo Marsuppini. at Marsilius hic tuus animis medendis coelitus nobis demissus est». 125). 5 (Marcel. padre de los filósofos. 30 Giovanni Corsi. Con referencia al simbolismo de los 9 x 9 años de vida.. el siete de noviembre. retórico. Una vez leídos. Pero después de Porfirio y durante mil doscientos años estas solemnes celebraciones se perdieron. murió al final del banquete al que había asistido. en nuestros tiempos. día de su aniversario29. que celebra a la vez su nacimiento y su muerte. 11 y 15. Op. Ficino se refiere en su Vita. Platón.. dedicat. De vita. poeta. al maestro Ficino. Tommaso Benci. a Cristóforo. 493. Vita Marsilii Ficini. 1. de la que resulta que yo represente el papel de Fedro de Mirrinonte. Todos aceptaron esta suerte. 682). 3. a Carolo Marsuppini. Evang. quizá más acertadamente. médico. IV.

Por sus antecedentes una cosa es elogiada como noble. Ep. el famoso orador. nuestro Fedro. Charioteer. Y bien. 121 s.. 1363: «Plato noster [. De las tres partes por tanto se concluirán tres alabanzas: la nobleza. ver el comienzo de IV. Allen. ya que no yo. Himno a Venus. o como dicen los nuestros36. donde aparecerá la maravillosa utilidad de éste a partir del efecto. p. expondré en la medida de mi ingenio las partes de Antonio y de Ficino.. y después de su futura utilidad. 13. me ha juzgado semejante a Fedro. 4-5 (Abel. a él el primer libro sobre la belleza que tituló Fedro. come vogliono i nostri Teologi». entre los antiguos tanto los dioses como los hombres aman. Platón. no sólo de las cosas celestes sino también de las terrestres. La alabanza perfecta. lo que le sigue. él. 34 «Di che natura sono quelle cose che vanno innanzi». alaba aquella cosa. en Phaedro. ovvero angeli. Orphica. cuando dicen que las mentes de los hombres y de los dioses son subyugadas por el amor. en «Phaedros. Y no sin razón admiramos las cosas propiamente grandes. XI. lo alabará por las cosas que le siguen. CXLIV s. Se dice. los dioses. que antes predicaba ser ignorante de todo. interpretaré con gusto en primer lugar [8] su discurso. 27 s. afirmando que es el más antiguo entre los dioses. y II 97 s. Diógenes Laercio. Introd. que se esforzó en ganarse su favor con un discurso compuesto durante muchas noches en vela. 933-935. pues tanto no me atribuyo. Platón se deleitó tanto con su ingenio que dedicó a Fedro las primicias de sus trabajos. tres partes en toda cosa: lo que le precede34. Fe[9]-dro lo alaba después por sus antecedentes. con estos felices augurios. lo que le acompaña. Y esto lo demuestran Orfeo35 y Hesiodo. Op. 32 . Cualquier filósofo platónico considera. es aquélla que examina el origen de la cosa.]. contemplando ante todo la excelencia presente del amor lo llamó gran dios. en Anthologia Lyrica Graeca I (Diehl). que a él mismo acompaña. Frg. entonces. Y es así como la alabanza del amor se ha deducido de su excelencia presente. se mencionan las tempranas traducciones de Ficino de Hesiodo y Orfeo con dos citas de los cantos órficos (para esto. Cfr. pues todos aman aquello cuya belleza admiran. pp. Orfeo. Symposio. Hippias disputatur». Sócrates admiró sus cualidades naturales hasta el punto que. cantó misterios divinos. III.). A él los epigramas. Por esto. Los dioses paganos y los ángeles cristianos son equiparados aquí. Theogonia. et de pulchritudine simul atque amore». los hombres la hermosura de los cuerpos. Pero primero trataremos de su origen antiguo y noble. además. 1270: «De pulchro». por lo que la nobleza del amor resplandece tan pronto se habla de su origen. narra la forma actual y presenta los sucesos futuros. en efecto. 89). Se dice que es verdaderamente grande aquello a cuyo poder se someten todos los hombres y los dioses. sino la suerte primero y vuestra aprobación luego. Así.tanto estimó Lisias tebano. 36 «Certamente gli dii. El Fedro se tiene como el más antiguo de los escritos de Platón. Walker. los ángeles admiran y aman la belleza divina. estando cercanos al río Ilisio y altamente inspirado. la critica. Más correctamente «el primer libro sobre la belleza»: en Hippias. Y añadió digno de admiración por los hombres y los dioses. hombres excelentes33. 29 y 31. la grandeza y la utilidad. 33 «O viri optimi» omittitur. Op. por su presente como grande. Op. En tercer lugar. Después. 7. 35 Orfeo. por sus consecuencias como útil. Si estas partes son buenas. I. que debe ser admirado. si malas. conmovido por su brillantez. Hesiodo. Y. ver también Supp. las elegías platónicas32.

en estos tres mundos se consideran también tres caos. 43 Lat. 44 El espíritu del ángel existe como lo creado de la materia inteligible y también de la luz de lo creado como forma: Plotino. Platón coloca la inteligencia en el alma y el alma en el cuerpo. Al principio Dios crea la sustancia de esa mente44. para comparar la cosmología en el Pimander.45. las estrellas. Op.: «que in corporibus istis sentimus». todo este artificio43 que vemos. Así. Y encendido. Parménides. que llamamos esencia. 3. pero afirmamos que es el principio y el fin de todas las cosas. B 13 (Diels). pues Dios que todo lo puede. Theogonia 116-122. ital. y por último el cuerpo del mundo. cive huomino: angelici». ej. 178b. que. sin embargo. y colocó el amor en el seno de ese mismo caos. Saturno. II 4 1-5. 30a-b. De ente et essentia. antes de Saturno. om. Argonautica 421-429 (Abel). por un cierto deseo innato. 42 Timaios. en el primer momento de su creación. porque mundo significa ornamento. a Dios su principio se vuelve. pero. A este mismo sumo Dios no lo llamamos mundo..: «che in questo mondo sono». Frg B 2 (Diels). Corpus hermeticum. la naturaleza de los vapores. III 8 11. Vuelta hacia Dios. 41 Symposium. Júpiter y los demás dioses. 38 37 presb utatÒn te kaˆ aÙtotelÁ polÚmhtin ”Erwta. Hesiodo. El segundo. «Orphica». compuesto de muchas cosas. cfr. Op. porque nació de Dios. al mundo caos formado. se une entera a Dios. ital. del segundo Júpi«eroi. 46 Lat. De este modo. 394. en el libro de la Naturaleza. y Acusilao el poeta coincidieron con Orfeo y Mercurio39. imprime en la mente que a él se une la naturaleza de todas las cosas que deben ser creadas. En aquélla entonces se pintan de un modo espiritual. De vita Pythagorica 267. 395). de las plantas y de los animales. no dudamos que las formas de todas las cosas46. y verdaderamente El debe ser absolutamente simple. puso el caos antes del mundo. Yámblico. Frg. 40 Timaios.[10] CAPITULO III Del origen del amor Cuando Orfeo en las Argonáuticas37. Parménides a menudo es mencionado como pitagórico (p. como Platón afirma42. . hay tres mundos e igualmente existirán tres caos. y en él colocó el amor40. y al unirse es formada. son las ideas. siguiendo la teología de Mercurio Trimegisto. Platón en el Timeo describió el caos de forma semejante. Y a la forma e idea del cielo. cantó los principios de las cosas en presencia de Quirón y de los héroes. Para ellos. es iluminada por su rayo. Y es por el resplandor de aquel rayo que su deseo se enciende. 107. Allí se generan las esferas de los cielos y de los elementos. Hesiodo. Igualmente Ficino alude a la diferencia entre esencia y existencia en los espíritus creados: Sto. El tercero. 39 «Esiodo nella sua Teologia» (sic). Y lo mismo refirió Fedro en el Banquete41. y las formas de las piedras. y Parménides. autor de los universos. es informe y oscura. Acusilao. perfecto en sí mismo y mejor consejero38. III 5 6. 1817-1819. el alma del cuerpo universal. y a la forma del primer planeta.: «machina». después el alma [11] de este mundo. 45 «Ut ita loquar».: «edifizio». El primero de todos es Dios. se basa en la metáfora de la luz. la mente angélica es el primer mundo hecho por Dios. por así decir45. 6. Los platónicos llaman caos al mundo sin forma. 252. I 4-11 (Nock). en la Teología. concebidas con la ayuda de Dios en esta mente superior. todas las cosas que percibimos en los cuerpos. 30a. el pitagórico. Esta. a menudo la llamamos dios cielo. y al que llamamos bien en sí mismo. con estas palabras: Amor es el más antiguo. Ciertamente. de los metales. 100. Este crea. primero la mente angélica. Tomás.

.: «onde propriamente deriva ogni consilio». 50 Lat. ital. El acercamiento. ella misma resplandece por su propio brillo49. y al mirar es alcanzado por el rayo. 48 Lat. desde el momento en que nació. Después de estas alabanzas apenas se puede pensar o decir otras mayores. non altro che il lume del sole è quello ch'ei vede». en la luz del sol comprende los colores y las figuras de las cosas. Y justamente. ¿Quién dudará por consiguiente que el amor no sigue inmediatamente al caos y precede al mundo y todos los dioses que están distribuidos en las partes del mundo? Puesto que aquel deseo de la mente existe antes de su formación. aunque al principio no era más que un caos informe sin ornamento de formas. de donde ha sido generada. en suma. tres caos y tres mundos. E igualmente la materia de este mundo. por el mismo amor innato a ella se dirige al alma y a ella se ofrece. y a ésta. cuando mira. A éste precedió el incendio de su deseo. y por este amor conciliante recibe del alma todas las formas que se ven en el mundo. 47 . ornamento. Y al conjunto de todas las formas e ideas lo llamamos mundo. lo [13] que significa casi que él mismo se perfecciona. 10. la infusión del rayo. y en la mente formada nacen los dioses y el mundo. Su primera conversión a Dios. aquí. La infusión del rayo. se hace mundo. Tal es la condición del amor. da vida a las cosas muertas. 41. el ímpetu del amor. mundus en latín. por tanto. y aunque antes era informe y caos.: «dipoi. con lo cual —platónico o no— la relación real de toda la creación a través de la nueva creación debe ser garantizada por las distintas formas de los distintos niveles. esto es. Por lo cual. Por esto. perfecta por ser formada por Dios. Y. La mente se dirige a Dios del mismo modo que el ojo a la luz del sol50. antes. los dioses y los elementos deben corresponder a esas ideas determinadas. e informe se vuelve hacia Dios y allí se forma. igualmente también el alma del mundo se vuelve hacia la mente y hacia Dios. y al recibir el rayo es formado por los colores y las figuras de las cosas. la primera inclinación de su deseo. a la del aire Juno. y 1449 s.: «videt deinde solis lumen». Op. despierta de la inercia. y a ésta la esencia de la mente informe. es decir. Pues parece que aquel primer instinto de la mente por su naturaleza toma su perfección de Dios y la transmite a la mente que de ahí se forma. 11 y 26. lo llamamos crecimiento del amor. 49 Plotino. kÒsmon en griego. la perfección del amor. por sí mismo perfecto. primero oscuro e informe a semejanza del caos. IV 7. en todos el amor acompaña al caos. todos los dioses asignados a ciertas partes del mundo inferior son las ideas de estas partes reunidas en la mente. atrajo y condujo de una mente antes deforme a una mente hermosa. Y el incendio que le sigue. Prácticamente igual y más completo: Comm. por ejemplo. En tercer lugar. ilumina las tinieblas. que rapta las cosas para la belleza y une lo deforme a lo hermoso. el alimento del amor. entonces. y a los dioses que de ahí se generan. perfecciona las imperfecciones. porque al volverse a Dios por amor. lo llamó el mejor consejero. Pero a esta concepción de las ideas47. Por lo que el ojo. Su formación. ital. pues toda la sabiduría de la que deriva propiamente el consejo48 se da a la mente. 1442 s.: «omnis sapientia cuius propium est consilium». dirigida con amor hacia la mente y aceptadas las formas de ésta. Hay. a la del agua Neptuno. ama la luz. ornamento. precedió el acercamiento de la mente de Dios. a éste. y así nacida del caos se ha hecho mundo. precede al mundo. Y así como la mente. in Tim. el nacimiento del amor. Y así a la idea del elemento fuego la llamamos Vulcano.ter. con razón Orfeo le llamó el más antiguo. caps. da forma a lo informe. Además. La gracia de este mundo y este ornamento es la belleza a la que el amor. Y además. y a la de la tierra Plutón. nosotros afirmamos que esta esencia no formada es el caos. Finalmente. e [12] igualmente con los planetas que siguen. Una de las cosmogonías de Ficino contempla las especies en el mundo creado como las realizaciones de la idea de un espíritu. desde el momento en que nace.

53 Lat. El amor considera el disfrute de la belleza como su fin. 57 Lat. Ficino la refiere al Timeo. nom. 1.. Sobre esto Ficino comenta a Plotino en Op. 709 D (Op. entended deseo de belleza.. Considerando entonces que la mente y el ver y el oír son las únicas cosas que podemos disfrutar de la belleza. I 6. el gusto y el tacto?60 Estos sentidos perciben los olores. la de los cuerpos por los ojos.. los ojos y los oídos..: «omnia enim in eo consistunt». la blandura o la dureza o cosas semejantes. 1. De div. 56 Está. El amor. Ahora creo que se ha de hablar de su utilidad. En ninguna de estas cosas. el gusto y el tacto de las percepciones de lo bello. ver VI 2 y VII 16. donde la definición de la belleza como simetría es criticada. Pues la vergüenza aparta al hombre de lo deshonesto. S. y la de las voces es percibida por los oídos. que se aparten de las cosas deshonestas y se ocupen de las honestas. 250d. Este comienza igualmente con la eliminación del olfato. y provoca su afán de sobresalir en las honestas. en contraposición con. Dionisio Areop. Porque la gracia que hay en los espíritus. sin referirse. siendo el amor deseo de disfrutar de la belleza. que principalmente y la mayoría de las veces nace en la armo-[15]-nía del mayor número de cosas56 Y ésta es triple57. III 5. también Phaidros. Sto. pasar a la belleza espiritual y una teoría de la imagen como representación que se ajusta en gran parte a Plotino. más adelante. entonces. Ep. Lat. 55 P. 58 Sobre música. Op. 60 Esta jerarquización de los órganos sensoriales es común. V 2. 64d. «dare tali instituti di vita». por lo tanto. el amor él solo54 lo hace en breve. Nada más fácil y rápido que el amor enseña a los hombres estas dos cosas. más abajo. 54 Lat. Y el apetito que sigue a los otros sentidos no se llama amor sino deseo libidinoso y rabia. Aquí se trata de la utilitas ética.: «perche l'offizio della vita umana consiste. Y ésa pertenece sólo a la men-[16]-te.: «amor ipso unus». nace de la concordancia de líneas y colores. Porque ésta es la definición del amor en todos los filósofos55. 1574. Cuando decimos amor. Y esto las casi innumerables leyes y ciencias53 apenas lo consiguen en mucho tiempo. Y del mismo modo la gracia altísima que hay en los sonidos. Porque la belleza del cuerpo requiere la armonía de varios miembros. La del espíritu sólo es conocida por la mente59.: «ea triple est». PG 3. Y sin embargo.: «artes».». ¿cuál es la actividad del olfato. 994. La belleza es una cierta gracia. puesto que son formas simples. V 3 y Plotino. se limita a estos tres.: «con la mente sola». I. a partir de aquí. ej. ital. ital. viene de la consonancia de muchas voces58. in Lys. ital. a la inmediatez de las percepciones más bajas. pues Ficino toma. Plotino. siempre está contento con la mente. en De voluptate y Op. Cfr. como en lo que sigue. su bien lo honesto. 1-3 y 78-3.[14] CAPITULO IV Sobre la utilidad del amor Hasta aquí hemos hablado acerca de su origen y nobleza. 1272. lo es por la consonancia de muchas virtudes.. Th. La que hay en los cuerpos. consiste la belleza humana. 1001). el calor o el frío. Cfr. 3. en donde distingue que la belleza siempre reside en las cosas mismas y no en los sentidos delectatio nominatur atque voluptas. sobre todo cuando podemos reducir todos a él. donde cualifica la «voluptate» de los sentidos correspondientemente (Op. ver III 3. Comm. 59 Lat. Sin duda. 631. esta definición como punto de partida.: «scienze». Y ciertamente es superfluo contar cada uno de los beneficios que el amor confiere al género humano. Phaidros 250 s.: «semplice». ital. todas las leyes y disciplinas se esfuerzan en educar a los hombres en esto52. al ver y al oír.. los sabores. Pues todo consiste en esto51: que una vez evitado el mal. Sin embargo. sigamos el bien. El mal del hombre es lo deshonesto. 1068).. ya que ésta concierne a la belleza visible para. Op. ital. I-II 27. 52 51 .: «animorum mente cognoscitur». como Plotino.: «è di tre ragioni». Tomás.

sino que aparecen como contrarios. Porque todo el que es bello y adecuado66 ama también justamente las cosas propiamente adecuadas. ni tan siquiera bastante. y ambos desean darse placer recíprocamente. Primero. que han atribuido a dios el nombre de amor. La fealdad y la belleza son contrarias. IV 71. «cioè la lussuria». en relación a la polémica contra los amantes de los adolescentes. y el amor no son los mismos movimientos. en donde habla de Alcestes71. y en cambio el amor a la belleza. Del mismo modo parece que las inquietudes que mueven hacia estas cosas son contrarias entre sí. Pues ningún nombre conveniente a Dios es común a las cosas deshonestas. honestos y divinos no podemos jamás atenderlos de-[17]masiado.: «condecente».» 65 Cicerón. como cosas que son contrarias a la belleza. nombre divino. mujer de Admeto. La rabia del amor62 arrastra a los hombres a los excesos y por consiguiente a la falta de armonía. de amor de una mujer a un hombre. porque el amor que busca las cosas bellas. 71 Platón. Y todo amante justo.. proceden del amor. como el de Orfeo a Eurídice. la unión carnal. que nos alienta a las empresas honestas. Pero ahora no profundizaremos en la alegoría de 61 62 «essa bellezza umana». Y para volver finalmente a la utilidad del amor. y el afán69. como jamás están libres de testigos. si el amor hacia el hombre apetece esa belleza misma61. que el desenfrenado ardor que nos arrastra a la lascivia y nos empuja a la fealdad es contrario al amor67. y la belleza del cuerpo humano consiste en una cierta armonía. si dos se aman mutuamente se observan uno al otro. siempre emprenden con apasionado empeño70 cosas magníficas. Tusc. siempre se abstienen de lo deshonesto. los placeres del gusto y el tacto. discretas y apropiadas. para no ser despreciables para el amado. sino que los abomina y los huye. Así. en cambio. que son hasta tal punto vehementes y furiosos que apartan a la mente de su estado y perturban al hombre. 69 «il desiderio della gloria». Y asimismo parece que atrae a la deformidad63. 63 «cioè la brutezza». 66 Lat.. Que se avergüence Dicearco65 y cualquier otro que se atreva a criticar la majestad platónica por el hecho de atribuir demasiado al amor. esto. 70 «con ogni sollecitudine e diligenza». cualquiera en su sano juicio debe guardarse de llamar temerariamente amor. Tercero. Después. Y esto lo atestiguan los teólogos antiguos. 67 «Bellezza». y la armonía es una justa proporción. como el de Patroclo a Aquiles. Pero este razonamiento Fedro lo explica copiosamente y pone tres ejemplos de amor. De aquí surge que todo amor es honesto. el pudor68 que nos aleja de lo deshonesto. Pues los afectos decorosos.Además. En la medida en que uno es observado por el otro. Uno. siempre desea las laudables y magníficas. 72 «fu contenta».: «decorus». de amor de un hombre a una mujer. se sigue que el amor no apetece otras cosas sino aquéllas que son moderadas. Por lo que el deseo del coito. Otro. 68 «il timore della infamia». Y también los teólogos posteriores64 lo han confirmado totalmente. a las perturbaciones insanas. Symposium. ital. no sólo el amor no los desea. En ellos demuestra que no hay nada como el amor que ha[18]-ga más fuertes a los hombres. Y aquel que odia las feas es necesario que huya siempre de las obscenas e indecentes. de amor de un hombre a otro hombre. Se considera. Por tanto. sino ser considerados dignos de la reciprocidad del amor. 179b-l80b. 64 «i Cristiani Theologi. . que deseó72 morir en lugar de su marido. Y en la medida en que se esfuerzan en agradarse el uno al otro.

a través de ella. alegre76. . Por tanto. y donde el cuerpo sea bello y el espíritu no. la estimaremos como útil y siempre nos esforzaremos en procurar esto. como siguiendo una huella75. y entreguémonos de tal modo al amor que estemos satisfechos con su fin. Y baste con esto en cuanto al discurso de Fedro. que el amor sea tan grande como haya sido la belleza. sino más bien de cualquier otra cosa que necesita el cuerpo.Alcestes o de Orfeo73. 73 Un argumento extraído del sensus de los exegetas de la Biblia. Con los otros sentidos gozamos74 no de la belleza. proclamemos unánimemente que el amor es un dios grande y admirable. 75 «cioè mezzo conveniente». que se muestra en las voces y en los cuerpos. La alabaremos. que desea el amor. con estos tres buscaremos la belleza y. Por tanto. porque ésta no se interesa nada más que por lo festivo. investigaremos el decoro del espíritu. Allí donde sólo sea bello el espíritu. Pasemos ahora al de Pausanias. y conocemos con la mente. y además noble y muy útil. 76 «letum». apenas y débilmente amaremos. om. ya que estas historias muestran mucho más la fuerza del amor narrándolas como historias ocurridas que dándoles un sentido alegórico. El sensus histórico tiene más fuerza de demostración que el sensus alegórico. como a una sombra e imagen efímera de la belleza. Pero disfrutamos con aquella parte con la que conocemos. que es la belleza misma. Y así demostraremos que ciertamente somos de la familia platónica. amaremos ardientemente lo estable y decoroso del espíritu. amaremos vehementemente. celeste y divino. 74 «possediamo». con la vista y con el oído. Pero allí donde una y otra belleza concurran.

cuando nacen. y por último se perfeccionan.: «cioè Bellezza». amor. y en tercer lugar. De aquí las palabras de Virgilio: Dios se alegra con el número impar77 Ciertamente aquel sumo autor primero crea todas las cosas. cuando perfecciona a cada uno según su mérito. Praep. Y esto lo entendieron Jeroteo y Dionisio Areopagita en aquel himno excelente en el que estos teólogos cantaron así: El amor es un círculo bueno que gira eternamente de bien a bien81. Frag. Op. Timaios. llamó a Júpiter principio. pasando al mundo. 2. Églogas.. belleza. Es allí donde el ardor de los Virgilio. ya que habiendo nacido del bien. medio. De mundo. nom. Jeroteo es el maestro del Pseudo-Dionisio. Eusebio.: «speties». Cfr. de esta perenne fuente. se encuentra entre la bondad y la justicia. Ver también: Ep. esta belleza80 divina ha engendrado en todas las cosas el amor. [23] CAPITULO II Cómo la belleza de Dios engendra el amor Ciertamente. 4... 712 d (Op. Porque él es aquel mismo Dios cuya belleza todas las cosas desean y con cuya posesión descansan. Así que un solo y mismo círculo de Dios al mundo y del mundo a Dios es designado con tres nombres. bueno. 824b (Op. medio y fin del universo. rey del universo. Evang. las da su perfección. 78 77 . justo.DISCURSO SEGUNDO [21] CAPITULO I Dios es bondad. 29e-30b. como un círculo. Praep. es decir. y también las cosas por ese número se perfeccionan. digo. placer. y estimo por esta causa que con el número ternario Dios gobierna todas las cosas. 1070).. y que. en tanto que hace retornar lo produ-[22]-cido a sí mismo. principio. III. ital. Evang. En cuanto comienza en Dios y atrae hacia sí. al bien retorna. 401a 25 ss. que comienza en Dios y pasa al mundo. 75. 79 Platón. luego a ésta refluyen. después de que regresaron a su principio. el amor es necesariamente bueno. el amor comienza en la belleza y termina en el placer. Allí nuestro deseo se enciende. En efecto. 1097). Principio en tanto que produce. 80 Lat. Aristóteles. lo rapta. De Raptu Pauli.. cuando crea. en segundo lugar a él las rapta. 715e-716b. 546e. Así.. a la que le es propio el atraer hacia sí. Ya que si Dios rapta para sí el mundo. la belleza. bello. podemos apelar a éste. 7. 5. 614. en tanto que perfecciona lo que vuelve a él.. belleza. Nomoi. fin. Eusebio. el deseo de ella misma. «Questo divinamente canto Orfeo». medio y fin Los filósofos pitagóricos quisieron que el número tres fuese la medida de todas las cosas. 9. y el mundo es raptado por él. Por tanto. De div. Op. Orphica. como se dice a menudo en las obras de Platón79. cuando intentan alcanzar su origen. vaticinando esto. bello y justo. de allí de donde partió allí retorna. cuando atrae hacia él. 705. 81 Dionisio Areop. nom. III 9. hay un continuo atraerse entre Dios y el mundo. en cuanto que retorna al autor y une a él su propia belleza. 1418 en el comentario a la República. Cada una de éstas fluye. Op. y finalmente en Dios termina. VIII. en cuanto. Orfeo78. De div. I. Así. 168 y 21/22a (Kern). Dionisio Areop. Bueno. justicia. cfr.

309 (Portus): tÕ agaqÕn prÕ toà kallouj. si la luz misma. IV 693b. En tanto atrae a las tres potencias cognoscitivas del al-[25]-ma. secondo le loro possibilità. El alma. ciertamente. Yo os diré además cómo entendemos esta comparación del sexto libro de la República de Platón83. 84 Sto. I 934. crea los cuerpos visibles y los ojos que ven. 90 «la mente Angelica».amantes reposa. V 28. La mente90 es un círculo estable. Para todo el capítulo. Y en tanto que estando dentro de la fuerza cognoscitiva. come udirete. Cfr. Infunde a los ojos el espíritu lúcido para que vean y pinta de colores los cuerpos para que sean vistos. cfr. 164). Op. Notes. El único centro de todo es Dios. Op. 965-975. Cfr. alivia y seduce. aquel primer acto de todas las cosas84. la vista y el oído a los objetos que se deben conocer. 934 (Walker. Opera. Lo que expresó divinamente Orfeo diciendo: calienta todo y a todo se extiende86. Una fuente importante sería la de Proclo: su doctrina de las hipóstasis. 89 La metáfora de los cuatro círculos no está contemplada presumiblemente porque aquí los diferentes filosofemas y modelos están entrelazados. Sobre Giorgio Trapenunzio en Op. También en el comentario al Phileb. la mente. 86 Orfeo: cfr. 8). A la bondad en un solo centro. Op. en Phileb. Cfr. 1213 y 1241 (Allen... S.. Proclo. En tanto vivifica. 87 «in quanti egli. (en Plotino. IV. Ficino. 1047. Finalmente. que se llama Dios. bello87. vivifica. Plat. sed quasi sua actione aliquid largiatur». 1. 170-174). ver II 15.. ilumina e infunde gracia. 83 82 . con la cita extraída de Phileb. además en Phileb. Como bello. móvil en Id. completa y consolida todas las cosas85. El sol. I 4. si trae». Sin embargo. Op. 271 (Marcel.5. Pero la perpetua e invisible luz única del sol divino está siempre presente. 85 «con la sua presenza da conforto. le fa deste. vita e perfectione». plat. la naturaleza y la materia. 507e y 508a-509b (la metáfora del sol). a cada una las ha dado acto y forma. excita... Frg. Op. Tomás. I 12. 1797 y 1799 ss. non sic agit quasi sua actione aliquid aequirat. no desciende en ellos y los ilumina y afirma. el propio rayo no basta a los ojos ni los propios colores a los cuerpos para que se cumpla la visión. y no se apaga. Cfr.. Op. p. 717-720 y 976-986). en Ficino: «Ordo divinorum apud Platonem secundum Proculum» (Saffrey. al haber sido recibido en cosa creada y en un sujeto pasivo. et tanto spirituali quanto esser possono. gent. 1515-1520). la aplica a lo conocido. también el tratado posterior De sole (Op. [26] CAPITULO III La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos Y no sin razón los antiguos teólogos pusieron la bondad en el centro88 y la belleza en el círculo. 64c. calienta. En cuanto es acto de todas las cosas y fortifica. Theol. se llama bueno. Resp. III y 305). Th. 1209-1211. Este acto es sin duda débil e impotente en la ejecución de la obra. 700b (Op. 2 y 9) y el De lumine (Quid sit lumine. dolci e grate. el alma. si dice Bellezza». 88 Theol. Para eso. Y no sin razón Dionisio82 compara a Dios [24] con el sol. De la misma manera. Orfeo. Orphica. y en cambio a la belleza en cuatro círculos89. «certamente in questo modo. un resumen corto de esto en el VII 13 y Op. y los cuatro círculos en torno a Dios son la mente. VI 9. Pues. como bien. XII 3. belleza. 28). Hay también referencia a Nomoi. igualmente Dios concede a los espíritus la luz de la verdad y el ardor del amor divino. rige y completa. III 18: «Deus autem qui est primun agens omnium rerum... incluyendo caps. VI 15-16 y VIII 13. X (Op. sino que se colma. que es una sobre múltiples luces y por la cual muchas y apropiadas luces han sido distribuidas a los ojos y los cuerpos. 1056-1058). vivaci. II. 24 (Kern). Plat. al producirlas. 1212 (Allen 109). crea. verdad.. así como el sol ilumina y calienta los cuerpos.

así a él retornan. ign. El alma del mundo. Proclo. sino una infinidad de círculos y. Una sombra y una huella representan la figura de aquello de lo que es sombra y huella. pues cada línea toca por su punto el punto que está en el medio del círculo. 1758. Op. en donde hay referencias a S. «Nom altrimenti. compuestas y en cierto modo móviles. como punto cardinal92. porque tanto su operación como su sustancia permanecen siempre la misma y obra de igual manera96. ita in superficie et corpore». el alma. divisibles y móviles hacia la circunferencia. V 6. 92 91 . 1972. ubicumque ipsam diviseris. Y se puede decir que la mente es móvil sólo por esta razón. a él retorna. Cusano. 1450. Porque por su naturaleza conoce discurriendo y obra en el curso del tiempo. indivisi-[27]-ble. en Op.. estar subordinada. como ya hemos dicho muchas veces. siempre entiende de un mismo modo y quiere del mismo modo.. y como ellas salen de él. V 1. Heptaplus. Timaios. 16. Y la naturaleza del centro es tal que aunque es uno. como un corte trasversal a través de los puntos de los radios. se unan al centro de todas las cosas. XV/XVI. 95 Cfr. XVIII 3. El modelo es seguramente un cono cuyo ápice unifica los radios que se forman en la base del círculo. procediendo de Dios. para que por su propio centro. Porque los cuerpos no son más que sombras y huellas de las almas y las mentes. pero no por otro. Def. se introduce en el universo. 1797. es un círculo móvil. así. a ésta su propia unidad. uno e inmóvil. simple e inmóvil94? Y todas las cosas que han sido creadas por él son múltiples. Pero ya que nada puede ser tocado por su contrario. y cualquier otra. 34b. 2-8 (Friedlin). la naturaleza y la materia. la materia podría alejarse máximamente del centro e igualmente moverse «en» y «a través» de otro. Proclo. De tal modo la mente. Doct. 18.). expondremos91 brevemente por qué llamamos centro a Dios y círculos a aquellos cuatro. móvil por otro y en otro. antes de adherirse a su creador. Agustín.. Doct. Cfr. lo que Ficino lleva a cabo en otras ocasiones. a él se esfuerzan por retornar95. estable. Y es necesario que las cosas creadas se unan enteramente a su centro. 153. Sobre la mediación en Ficino: Kristeller. 20 ss. La materia. semejante a ellas. III. en la medida de sus fuerzas. que proceden de Dios. así. círculo inmóvil. 149. se encuentra sin embargo en muchas. 94 Theol. Conf.. como las líneas o las circunferencias. El centro de un círculo es un punto único. p. centro de todas las cosas. igualmente Dios. De éste parten muchas líneas. que como todas las demás cosas. 11. Esta circunferencia divisible gira sobre el centro. 190 s. Por lo que aquellas cuatro cosas son llamadas con razón círculos. Pero en un cono se encuentran potencialmente no sólo cuatro. p. 93 Cfr. La mente angélica se eleva hacia su cima y su ápice antes de ascender hasta Dios. Plotino. I 4. II 3. no sólo porque está presente en todas las cosas. In Euclid. IV 4. muy simple y excelente. puesto que en todo es íntimamente uno. ign. III 6.otro. 1-9 (Friedlin). desde luego. y el discurso de una cosa a otra y la operación temporal se «breviter sic exponimus». o sea... ¿Quién negará llamar merecidamente a Dios el centro de todas las cosas. Op. 82-88. Ahora. 11. y la naturaleza. a saber. sino también porque a todas las cosas creadas por él ha dado una potencia intrínseca. de la mente.. 403 (Marcel. om. Plat. E igualmente hacen el alma y las otras cosas. del alma. y Cusano. Y como el centro se encuentra en cada parte de la línea y en todo el círculo. las líneas que van de la circunferencia al centro son forzadas a alcanzar cada una el centro por un punto igualmente simple. Y se mueven en torno a él. In Euclid. Pero la mente. En un modelo así. indivisible e inmóvil. en Op. 96 Los puntos medios confluyen inmediatamente en el Uno sin niveles intermedios. che un corpale tondo in un ghanghero si faccia». VI 8. «Sicut undique in linea est punctus. donde el discurso trata del proceder de y volverse a Dios. Plotino. Pico. que es la [28] unidad más simple y el acto más puro. con referencia al espíritu y al alma. que se llama unidad de las cosas: de la cual y respecto a la cual como del centro y a su centro todas sus otras partes y potencias dependen.. Plotino. incluso en todas las líneas divisibles y móviles. El círculo del mundo que nosotros vemos es la imagen de aquellos círculos invisibles. puesto que en una línea en todas partes hay un punto93.

II 312e-313a. 5. I. tercero. Se dice también que se mueve en sí porque toda operación suya termina en el cuerpo. Ya. se mueve por sí.. cuando decimos naturaleza se entiende la fuerza del alma para generar98. En sí. Op. Las segundas en torno a lo segundo. También la naturaleza es un círculo móvil. 98 97 . razones en el alma. que nosotros solemos llamar ideas en la mente. sino fuera del rey. Op. el esplendor de las ideas. Pero en torno al propio rey y a aquéllas que he dicho. En torno al rey significa no dentro. 1211 (Allen. Gracias a él existen. Ya que la bondad de todas las cosas es Dios mismo. En el segundo. el de las semillas. Y en otro. Ella nutre. Cfr. Las terceras en torno a lo tercero.. por quien todas son buenas. En torno al rey de todas las cosas está todo. En el primero. 103 «Questo testo si espone in questo modo». Puesto que en Dios no hay composición alguna. 100 Cfr. 1782 sobre Plotino. porque en la misma sustancia del alma permanece la operación de la razón y de los sentidos. om. la potencia del alma que reside en la razón y en los sentidos. cfr. nada es así. A aquella fuerza la llamaremos propiamente hombre99. Y si hay alguna estabilidad en el [29] conocimiento del alma se debe más bien a la inteligencia que al alma97. Pero la materia y la masa del cuerpo es un círculo móvil por otro y en otro. pues el espíritu habla de aquello que hay después de esto. Theol. add. infuso en aquellos cuatro círculos que en cierto modo giran en torno a Dios.llaman sin duda movimientos. y en esto se diferencia de aquella propiedad del alma. [31] CAPITULO IV Cómo habla Platón de las cosas divinas Platón reveló este misterio en la carta al rey Dionisio cuando afirmó que Dios es la causa de todo lo bello. pues todo movimiento del cuerpo se realiza en un lugar. Pero aquella fuerza de generar. Se dice ciertamente que esta facultad de generar es móvil. el de las formas. 99). caps. Ep. en tanto que principio y origen102 de toda belleza103. 102 «originem». Por otro. la interpretación de Proclo. El espíritu del hombre desea saber cuáles son aquellas cosas. según el uso de los antiguos teólogos. Por sí. pues necesariamente100 es conducida por el alma. y en el último. «più tosto è per benefizio della Mente. 99 «atta a generare». al ser una cierta potencia del alma que se mueve por sí. 1530. podemos entender claramente por qué los antiguos teólogos ponen la bondad en el centro y la belleza en el círculo. mirando a las que le son familiares. hace crecer y engendra el cuerpo. entonces. Op. La metafórica del círculo se dirige ahora a estos pasajes oscuros de Platón. Cuando decimos alma entendemos. allí mismo en la Introducción. Y lo que significa el empleo de la expresión en torno a lo expone Platón cuando añade: todas las cosas existen gracias a él y él mismo es la causa de todo En Phileb. semillas en la naturaleza y formas en la materia. A ésta ídolo y simulacro del hombre. y la belleza es el rayo de Dios. De este modo el rayo pinta en estos cuatro círculos las [30] especies101 de todas las cosas. VI 5. en que el alma se mueve por sí y en sí. IV 3. porque su obra se cumple en un espacio de tiempo. que llamamos naturaleza. Y su obra no afecta necesariamente al cuerpo. 101 Cfr. digo. El mismo es la causa de todo lo bello. porque ella es el principio de su movimiento. II. 8/9 (Saffrey/Westerink) y de su prehistoria. Por eso en estos cuatro círculos parece haber cuatro esplendores. che per Natura dell' Anima». de las razones. y entre las que ninguna le satisface. Plat.

252). Mithrin y Arimanin105. de toda la belleza que resplandece en los círculos antes mencionados. Plotino. a esta fuerza de generar. es decir. en torno a Dios. Después de estos tres esplendores de la belleza divina que brillan en los tres círculos. Plutarco. Tratado de las leyes (ed. Las primeras. y por aquellas cosas que vemos superiores en los cuerpos solemos a menudo juzgar sobre las divinas. om. 1938. Pues las verdaderas cosas son las ideas. como nacidas muy cerca de ella108. Entre las cuales nada le satisface. sino rey de todo. 109a/b (J.. Pues. las formas descienden de la naturaleza a la materia. . su sabiduría. Pues las formas de los cuerpos se reconducen a Dios por las semillas. a través del orden. 20. 0. esto es. El espíritu del hombre desea entender cuáles son estas cosas. 108 «Quasi proxime natas». De allí ciertamente se enciende el ardor del espíritu. y de nuevo unen la naturaleza al alma. Tales formas ni son suficientes. Y no dijo que alrededor de él estaban las primeras cosas sino todas. Alexandre. pp. Pero las formas de los cuerpos parecen ser más bien sombras de las cosas que cosas reales. Y estableció tres órdenes en las especies divinas: ideas.). pues interrogado por Dionisio sobre las cosas divinas. Evang. por esto están todas las cosas en torno al rey104. De todo lo bello. 130 (Marcel. Plat. pues por Dios son dadas a la mente y conducen de nuevo a Dios a la mente que han sido dadas. de la misma manera que por [32] él. Bidez/F. 279-280). Op. XI. para que no pareciera que quizá si lo lla-[33]-maba el primero. Tampoco quiso Platón llamar a Dios primer rey. cuando dice todo entiende las ideas. presentó como divinos los tres órdenes pertenecientes a las especies incorporales y omitió las formas de los cuerpos. en efecto. las formas de los cuerpos se colocan en el grado siguiente al del alma. Praep. También Theol. como principio. Enn. su bondad. mente y alma. las razones en torno a la mente.. Les mages hellénisés. esto es. París. Timaios. sino de todas. Cfr. Las terceras en torno a lo tercero. Zoroastro. ni nos muestran suficientemente las cosas divinas. Pues así como la sombra del cuerpo no da una figura fiel y distinta del cuerpo. Para Platón. En cuanto a las formas del cuerpo las llama familiares del alma. Timaios. Las segundas en torno a lo segundo. De Isis et Osiris. Pero Platón no las enumera en esta jerarquía. Zoroastro puso tres príncipes del mundo. IV 1. esto es. a los que Platón106 llama Dios. Mirando aquellas cosas que le son familiares. 30a. lo colocaba junto con los dioses que le siguen en algún orden numérico y en una cierta igualdad. igualmente los cuerpos no nos muestran la naturaleza propia de las cosas divinas109. A través de la fuerza de las cosas corporales descubrimos la potencia de Dios. 104 105 «il re di tutto». 109 «delle substanzie divine». 162 ss. 107 «l'Animo divino». las ideas. II. para que no creamos que es el gobernador de un orden particular de cosas. todas han sido creadas. 30a-b.lo bello. éstas por las razones y las razones por las ideas. p. Las segundas en torno a lo segundo. Ya que el conocimiento humano comienza en los sentidos. I. las razones y las semillas. cfr. 369d-370d. Eusebio. en torno a lo primero. Las terceras en torno a lo tercero. y son producidas por Dios en el mismo orden. a través de la utilidad. V. Cfr. Frg. razones y semillas. las semillas de las cosas en torno al alma. Cumont. puesto que pasan por la mente al alma y dirigen el alma a la mente. 106 Platón. Siguiendo el mismo orden. Y justamente. o sea. como si dijese. ya que a través del alma pasan a la naturaleza. Pletón. señores de tres órdenes: Oromasis. 1-4. pues en éstas se incluye todo el resto. infunde el amor del espíritu por aquéllos. porque todas se vuelven a él por su propia naturaleza como a su fin. o sea. Puesto que es adecuado que lo divino107 desee cosas divinas.

así también el rayo único de Dios ilumina la mente. el aire. Pues él no desea este cuerpo o aquél. desea y contempla con estupor el esplendor de la majestad divina que se refleja en los cuerpos. igualmente aquél que contempla lo bello en estos cuatro. Igual que un único rayo de sol ilumina los cuatro elementos. primero en la mente angélica. que resplandece en las cosas hermosas. pues. decimos que el bien es la existencia110 de Dios que se eleva por encima de todas las cosas. Op. tercero en la naturaleza. habla falsamente de las divinas. ya que no es algo humano aquello que les asusta. Cfr. 937: «Proculus idem in elementis Theologiae (Prop. Y así como cualquiera que observe la luz en estos cuatro elementos. lo que obliga a los hombres a temer. pues desconocen a Dios mismo. sin duda ignoramos qué es aquello que deseamos y sufrimos. [36] CAPITULO VI De las pasiones de los amantes De aquí se sigue que el ímpetu del amante no se apaga por la mirada o el tacto de ningún cuerpo. y no designa las divinas. ¿cómo pueden ser las cosas mor-[34]-tales y falsas semejantes a aquellas inmortales y verdaderas? El espíritu habla de aquello que está después de esto. para resumir muchas cosas en pocas palabras. Sino que es aquel fulgor de la divinidad. unumquenque Deum ita esse formaliter bonitatem quandam essentialem. sicut primus est ipsum bonum super essentiam». 119) probat. el alma. Así. la mente. la naturaleza y la materia. En efecto. Pues. Fecunda la naturaleza con las semillas. que incluso hombres sabios y fuertes solieron sufrir en presencia de la persona amada. Y la belleza es un cierto acto o rayo que desde allí penetra en todas las cosas. De aquí se sigue el hecho de que siempre los amantes teman de alguna manera y veneren la presencia del amado. segundo en el alma de todo111 y en las demás almas. Excerpta ex Proculo in Rempublicam Platonis. Viste la materia de formas. cuarto en la materia de los cuerpos. el fuego. sino que admira. 111 «dell'Universo». Completa con la serie de las razones el alma. les conmueve y se apodera de ellos. sino las mortales. juzgando las cosas divinas a través de las mortales. o sea. si no temiera que alguno de vosotros al oírme se sonrojara. y ama en ellos el resplandor de Dios. el espíritu. por medio de este resplandor ve y ama a Dios mismo. Con el orden de las ideas dignifica la mente. aunque fuera inferior. el alma. cuyo oculto sabor ha introducido en sus obras su olor suavísimo. . aunque atraídos por este olor manifiesto deseamos el sabor latente. la naturaleza y el cuerpo. nada es así. y a través de él se vuelve a contemplar la luz del sol. yo diría. Por esto los amantes ignoran lo que desean o buscan. Sentimos sin duda este olor. pero ignoramos el sabor. maravillarse y 110 «essenza». y es amada en todas Por lo demás. [35] CAPITULO V La belleza divina resplandece a través de todas las cosas. Pues la fuerza humana es siempre superior en los hombres más fuertes y más sabios. percibe el rayo del sol mismo.En torno al rey y a aquellas cosas que he mencionado. Este olor nos excita diariamente. el agua y la tierra.

porque así como el cielo. Y la mente es ajena a todo trato con la materia corporal. Y no sin razón. om. Y por esto aparecen a veces tímidos. 9. (Op. III 5. Oxford. y Dodds. ¿Quién no cambiaría la condición humana por la de Dios? Sucede igualmente que aquéllos que son seducidos por el amor a veces suspiran y a veces se alegran. en cuanto mueve los cuerpos celestes. 192 a 14. 116 «necessarium arbitratur». 113 «deffinizioni dello Amore». que está situada en el alma del mundo. y calor. Timaios. otras audaces. en cuanto engendra los inferiores. se dice que ha nacido de cielo sin madre119. Se alegran porque se transfieren a un objeto mejor. Pausanias. [37] Suele suceder también a menudo que el amante desea transferirse en la persona amada. ¿quién no ve con muchísima agudeza cuando inspira el rayo divino? Pero basten estas cosas acerca del amor mismo y de la belleza113. om. III 5. Saturno. Chastel. Plotino. Sobre las dos Venus. La vulgar. Pues es justo que las cosas divinas se antepongan a las humanas. Phys. III 6. Venus. Venus. Los platónicos llaman cielo al sumo Dios por esto. I 9. 114 Cfr. a veces Júpiter. cuerpo sublime. Asclepius. de su origen y de las pasiones de los amantes. engendrada de Júpiter y Dion. y 51a. 1714). VI 9. 119 Sobre la analogía madre-materia. la madre es la materia. Op. 1963.. 19. A veces sienten calor y a veces frío. según los físicos. Y con razón sienten frío aquéllos que han perdido el calor propio. 115 «l'Amore». Elements of Theology. Iconologie. porque son encendidos por los fulgores del rayo divino. Suspiran porque se alejan de sí mismos. 50d. 24 (en Symp. La celeste ha nacido del cielo sin madre. [38] CAPITULO VII De los dos nacimientos del amor y de la doble Venus Ahora disputaremos brevemente de los dos nacimientos del amor114. Júpiter y Venus. Disp. pues. 112 . Op. Plotino. Proklos. mirar II 3. También al alma [39] del mundo la llamamos igualmente Saturno. La primera Venus. A la frialdad sigue la timidez. 252 ss. Argumentum in Phileb. y para su historia ver Beierwaltes. VI 4. Cfr. para su relación con el movimiento del proceder y volverse a. 180d). la audacia. sic summus ille Deus omnes spiritus supereminet». afirma que Cupido115 es el compañero de Venus. 15 s. que está en la inteligencia. 117 «Regit et continet. Plotino. pues ciertamente desea y se esfuerza por convertirse de hombre en Dios112. 118 Sobre la triada ser-vivir-pensar. Este capítulo está parafraseado en Landino. Y dan muchos nombres a la mente. Y piensa que es necesario116 que haya tantos amores como Venus. al calor. III. 6. 28 s. 269-272. 93-113. Plat. Y puesto que la mente es. y la otra. (Lohe). Pues. cfr.. vulgar. solieron llamar a su esencia Saturno. 211-218. La llaman a veces Saturno. Aristóteles. Proclus. Así.: más abajo. 176a/b. vive y entiende. amando. 125 ss. Por esta misma razón el amante ante la presencia del amado desprecia honores y riquezas sin darles ningún valor. según Platón. 305-319. Dice que una de estas Venus es celeste. En cuanto entiende las cosas divinas. menciona dos Venus. 1206 (Allen. Además. Art et humanisme. a las que acompañarían dos amores.venerar a los amados como a una imagen de Dios. 6. XIV 1-8. Panofsky. como aquéllos a los que les invade la fiebre terciana. así el sumo Dios se eleva por encima de todos los espíritus117. Teeteto. I 2. la correspondencia en latín facilita la comparación madre-materia. rige y contiene todos los cuerpos. los más torpes se vuelven más agudos.. a veces Venus118. 485).. Júpiter. 2. La segunda Venus. Camald. ha Theol. a su inteligencia. a su vida Júpiter. 2. y se pierden y se destruyen.

y a través de ésta es incitada a menudo hacia aquél. 454-506. os lo ruego.. Aquélla es arrastrada por el amor innato120 a comprender la belleza de Dios. Estas dos fuerzas son en nosotros dos Venus.. Camald. Landino. esto es.» . 124 Orfeo. la fuerza de entender y la potencia de engendrar. Aquélla comprende en sí primero el fulgor de la divinidad y después lo transmite a la segunda Venus. y la admira y la ama con más fervor. desea engendrar una forma semejante a ésta. entonces. 125 «Io ve la dirò. Del amor simple y del amor recíproco Pero a vosotros. Este abuso del amor es lo que critica Pausanias. entonces. Allí deseo de contemplar la belleza. IV. de qué modo se deben entender estas cosas y cómo se pueden remediar. Y estos dos amores son honestos y merecedores de elogio. a crear la misma belleza en los cuerpos. que vive en un cuerpo ajeno123. Y goza del deber de la generación y la unión hasta el punto que dictan el orden natural y las leyes establecidas por los hombres prudentes. [41] CAPITULO VIII Exhortación al amor.. 123 Platón. ital.. la del espíritu. es un espíritu muerto en su propio cuerpo. En ambas. ¿Qué es. Disp. También le atribuyen una madre. Y una y otra tienen como compañero un amor semejante a ellas. pues infusa en la materia del mundo se piensa que tiene trato con la materia. de aquella virtud del alma que mueve los cuerpos celestes. 126-127 (Lohe). om. Georg. o busca esta generación con mujeres más allá de lo normal. aquello que Pausanias desaprueba121 en el amor? Yo os lo diré.: «vitupera». alaba la forma del cuerpo. Ni tampoco os turbe aquello que canta Orfeo de la amarga y miserable suerte de los amantes124. la fuerza para generar. La otra es aquella capacidad de engendrar que se atribuye al alma del mundo. pero por medio de ella conoce una belleza más excelente. La belleza de estos cuerpos es percibida a través de los ojos por el espíritu del hombre que posee dos fuerzas. os exhorto y os pido vivamente que con todas las fuerzas abracéis el amor. Lat. puesto que ésta crea la potencia que genera los cuerpos inferiores. si os parece125. Y no os asuste aquello que se dice122 que dijo Platón de un amante. la venera y ama como una imagen del ornamento divino. 122 «ferunt». Virgilio. la mente y Dios. De estas cosas trata extensamente Pausanias. dice. Cfr. hay amor. en la medida de su naturaleza. o Venus segunda. amigos míos. Si alguno demasiado deseoso de engendrar pospone la contemplación.: «improbat». aquél ciertamente hace mal uso de la dignidad del amor. en cambio. o con hombres en contra del orden de la naturaleza. cada uno de los cuerpos del mundo se muestra bello. III.nacido de Júpiter y Dion. nuestra men-[40]-te. ma pregovi. Esta irradia las chispas de este fulgor en la materia del mundo. Una es aquella inteligencia que situamos en la mente angélica. por la presencia de tales chispas. Venus es doble. Aquél. sin duda cosa divina. que van acompañadas de dos amores. aquí de generarla. 248c. y para resumir. De Júpiter. Escuchad con atención. o prefiere la forma del cuerpo a la belleza del espíritu. Tan pronto como la belleza del cuerpo humano se presenta ante nuestros ojos. Esta. por su amor. Finalmente. que lo usa rectamente. A su vez. 120 121 «naturale». Pues uno y otro siguen la imagen divina. que es en nosotros la Venus primera. Aquel amante. Phaidros. De este modo.

«amara dulcedo»: Ep. Ni obra cualquiera donde no está. ver Phaedros. Pues el espíritu humano no vive sino en cuerpo humano. teol. 316 (Abel) = 361 (Kern). ¿Dónde vive. Soneto 129: «il dolce e l'amaro ond'io mi pasco». Pues ciertamente el amor y el poder son diferentes. también. Y no sin razón. Hay dos especies de amor. Pues su pensamiento. pero en éste. entonces. 128 Sto. Pues si yo. ser y obrar128.] Si igitur anima secundum operationem suam perficitur in reliquendo corpus. no es en sí. 129 «Non è si chiaro». Y esto también parece admirable. si la indignación no le reanima. Petrarca. Frg.Platón llama al amor cosa amarga126. 79: «Operatio enim rei demonstrat substantiam et esse ipsius [. resucitan en el otro. II. y muertos en sí. Por tanto. no está en sí el espíritu del amante. ¿cómo podría vivir en otro? Por tanto. Pues quien ama muere en sí una vez. esto es.. gracias a ti me poseo. Y en esto la fuerza de Cupido difiere de la violencia de Marte130. olvidándose de sí. S. pues si no vive en aquél donde desea vivir muy vehementemente. aquél que ama a otro y no es amado por él no vive en ninguna parte. se vuelca en el amado. después de que me perdí a mí mismo. 611. Y lo mismo haces tú en mí. en cualquier otro cuerpo de una persona no amada? Tampoco. Aquél se posee. la tierra o en el cuerpo de algún otro animal? No. Un emperador posee por sí mismo a otros. [43] Cuando dos se rodean de mutua benevolencia. Si en sí no es. ¿Vive al menos en otro? Seguramente. S.. pero en el otro. La referencia más antigua: Safo. y estoy más cerca de ti que de mí. y si por ti me poseo. pues ni vive en sí. De qué modo se dan. También. Porque el amor es una muerte voluntaria. El uno se posee. no obra en sí mismo. pues la operación principal del espíritu es el propio pensamiento. y me recupero en ti que conservas lo que había perdido por mi propia negligencia. el agua. Y también revive cuando se reconoce por fin en Platón. ya que en sí mismo no obra. mucho menos poseerá a otro. gent. Sin duda cuando te amo. también poseerán al otro. Y Orfeo lo llama glukupikron. el recíproco. puesto que yo no me adhiero a mí mismo. Aquel que no obra en sí. tampoco vive en sí mismo. 127 126 . ciertamente no piensa en sí. I. Si no piensa sobre sí. es una cosa amarga. y cada uno de los amantes se aleja de sí mismo y se acerca al otro. es dulce. pues se olvidan de sí mismos. ni tampoco en el amado. Amor simple cuando el amado no ama al amante. como ya hemos demostrado.. lo veo129. uno es el amor simple. al amarte me reencuentro en ti que piensas en mí. cuando el amado lo acoge con ardiente pensamiento. Pero si ciertamente tanto el uno como el otro se poseen a sí mismos. No hay ser sin operación ni la operación excede el ser mismo. En la medida en que [42] es voluntaria. el otro. Y no resucita jamás. Y el amante se apodera de sí mismo por otro. 46e-47a. no lo comprendo. el espíritu afectado de tal manera. Y por esto el amante que no es amado está muerto completamente. el amante vive al menos en él. cualquiera que ama. Phileb. 130 Sobre el poder de Ares. Frg. allí también la asociación de lo amargo y lo dulce que sigue ahora. 130 Lobel-Page). Pero cuando el amado corresponde en el amor. Pero. incorporea substantia sua in esse suo non deficit per hoc quod a corpore separatur». 2. De este modo los hombres se cambian entre sí y ambos se dan para recibir al otro. Pero sobre cómo reciben al otro. por ti me rescato. En la medida en que es muerte. Muere. te tengo antes y más a ti que a mí mismo. Por lo cual.. I. pues el que no se posee a sí mismo. porque cualquiera que ama muere. quizá. Quien no vive está muerto. Y por tanto. al ser despreciado por éste. pues hay una identidad entre estas dos cosas. En el amor recíproco hay una sola muerte y dos resurrecciones. agridulce127. Tomás. sino por ti como intermediario. cuando se abandona. Pero al instante revive en el amado. el fuego. Op. 137 (Diehl. ¿Vive. 75. y allí donde está obra. aquél en éste. Aquí el amante está completamente muerto. «un pomo dolce amaro». Y aquí se produce ciertamente un hecho admirable. éste vive en aquél. está muerto en sí aquél que ama. 252d. entonces? ¿Vive en el aire.

en el que cada uno se confía al otro. el amante se arranca de sí y se da al amado138. y al nacer tú. hace la metáfora sobre la reflexión de una representación que guía la de la insuficiencia en el interior intuitus a la búsqueda de lo mismo en otros. Canticum. él también revive dos veces. Entonces el amado lo cuida como cosa suya. ital. ital. ver: VI 6. 8. Op. al separar el alma del amante? Y ¿quién negará morir igualmente él mismo cuando también ama al amante? Esta restitución es obligada. Amándose. 141 «o se veramente avessimo nell'ascendente un medesimo e simile segno».: «commertium». tiene al otro y no deja de tenerse a sí mismo! ¡Oh. I. el cuerpo por el espíritu. a través de la muerte. también en Ep. O Venus situada en la misma casa del nacimiento y en el mismo grado. uno al otro le da la suya y correspondiendo al amor devuelve la ajena por medio de la suya. Y quien no ama al amante ha de ser acusado de homicidio. Quien se apodera del espíritu. Además. O entre aquéllos tienen el ascendente en el mismo planeta y el mismo signo141. aquél que tenía una vida. Los platónicos añaden aquéllos cuya vida está gobernada 131 132 Lat. En este caso135. 140 Cfr. homicida y sacrílego. Añádase que el que ama esculpe la figura del amado en su espíritu. 672 s. 138 «e così diventa cosa dell'amato».6: «fortis est ut mors dilectio». por ej. homicida y sacrílego. Op. La riqueza es poseída por el cuerpo. sobre la estrella de la amistad. La semejanza engendra amor. Por tanto. si yo soy semejante a ti. . esta semejanza que me empuja a amarte.: «contratto». 139 En Ep. cuando dos se convierten de tal modo en uno que cada uno de los dos por [44] uno solo se hace dos y. es empujado a amarle. puede ser asesinado impunemente por cualquiera. por una vida ha adquirido dos133. Es más.: «qualità». igualmente una vez muere. y no duda ya de que es amado.el amado. due vite». I. Por lo cual sucede que como ladrón. y con aquél que dos veces revive.. Al homicida se le castiga con la muerte. con justicia debe corresponder en el amor cualquiera que es amado. por el que se posee tanto el cuerpo como la riqueza. ganancia inestimable. si al nacer yo. admirable intercambio131. Por esto. dos resucita. 135 «e così facendo». y como infame e impío.: «natura». Así. se apodera junto con el espíritu del cuerpo y de la riqueza. ¡Oh. a menos que él mismo por su propia voluntad cumpla la ley y ame naturalmente al que le ama. Ciertamente hay una justísima venganza en el amor mutuo. feliz muerte a la que siguen dos vidas! ¡Oh. VII 9. Al reconocerse el amado en el amante. 137 Lat. 134 «che già tolse». con aquél que ya ha muerto una vez. tiene ahora dos!132 Pues el que ha muerto una vez. Los astrólogos piensan que la reciprocidad del amor es preferente140 entre aquéllos en cuyo nacimiento hubo una oposición de los astros. la luna en Libra. esto es. es ladrón. como engendrado. Las comparaciones entre el amor y la muerte son innumerables. Y así el espíritu del amante se convierte en un espejo en el que brilla la imagen del amado139. 133 «senza dubbio per una vita. Con estas razones se demuestra que el amado debe136 amar a su vez al amante. 626. Pues a cualquiera le son muy queridas sus cosas. del sol y de la luna. es digno de tres muertes. el sol en Libra y la luna en Aries. A saber. y por uno se han conseguido dos. casi palabra por palabra. sino [45] que está forzado. Carta 141. La semejanza es una cierta cualidad137.. tú necesariamente eres semejante a mí. 136 Desde aquí hasta el final del capítulo. el sol estuviera en Aries. y ¿quién negará que el amado es un homicida. cuando éste a aquél y aquél a éste da en pago el alma que aceptó134.. también te fuerza a amarme. O si planetas favorables miran hacia el ángulo oriental. Y no sólo debe. que es la misma en muchos. Cant. a Cavalcanti.

El que es más joven alcanza con la mente la belleza del de más edad. Orestes y Pilades: Esquilo. y una perturbación propia de un esclavo. Si sólo el ojo la conoce. Vita pyth. Para el joven. 1905 s. con este trato llega a hacer también su [48] espíritu bello. entre los amantes. Para la demonología. Y este es un intercambio maravilloso. Y aquel que es hermoso sólo en el cuerpo. y Agripa. pues tan honesto es aprender como enseñar. 250 c-e... sino una especie de petulancia. costumbres y opinión. La honestidad es igual en ambos. ni el gusto.por el mismo o parecido demonio142. aquella luz y belleza del espíritu sólo la comprendemos con la mente145. 1707-1713. cfr. aquel que desea la belleza del espíritu sólo se contenta con la contemplación de la mente. Finalmente. Resp. la belleza se cambia por belleza. 144 «pulchritudine. La belleza del espíritu es el fulgor en la armonía de doctrina y costumbres. Asimismo. Op. III 4. om. El deseo de tocar no es parte del amor ni un afecto del amante. ni el tacto. 142 . Magic. III 16. de alimentación. resurge un amor como el de Pitias y Damón143. allí donde muchas causas concurren es donde se encuentra una reciprocidad más vehemente. De occulta philosophia. 145 Phaidros. también Op. Por lo cual. mayor utilidad. De mysteriis. útil y agradable. Choephoren. Allí donde coinciden todas. 617 ss. ni el olfato. pues se deleita con la vista y con la inteligencia. sólo el ojo disfruta de la belleza del cuerpo. Die Bürgchaft). Pero esta luz del cuerpo no la perciben ni las orejas. Yámblico. ¡tanto más preciosa es la adquisición de la belleza del espíritu que la del cuerpo! «aut certe similis». sino el ojo. 233-236 (ver Schiller. Además. Quien sólo es bello de espíritu. y ésta es aprehendida sólo por los ojos. Así pues. cioè Belleza». Plotino. [47] CAPITULO IX Qué buscan los amantes Por lo demás. también ambas parejas en Valerio Máximo. Pues el amor es un deseo de disfrutar de la belleza. ya que en la medida en que el espíritu es superior al cuerpo. La belleza es un resplandor que atrae a sí el espíritu humano. y el de Pílades y Orestes. ¿qué buscan éstos cuando se aman mutuamente? Buscan la belleza144. 146 «il più antico». el que ama el cuerpo se contenta sólo con la vista. Y finalmen-[46]-te. Walker. El de más edad146 disfruta con los ojos de la belleza de su joven amado. Para el de más edad hay más deleite. 143 Damón y Pithias: Yámblico. Los físicos y los moralistas afirman que la causa de afectos semejantes es la similitud de carácter. ver más abajo VI 3. La belleza del cuerpo no es otra cosa que el resplandor mismo en la gracia de las líneas y los colores. sólo él la disfruta. Facta et dicta IV 7 (De amicitia). Y como el amor no es otra cosa que deseo de disfrutar de la belleza. de educación. llena los ojos del cuerpo de belleza corporal. honesto.

angélico. Las causas aman sus obras. nom. «Atque gubernat». [53] CAPITULO II El amor es el autor y el conservador de todas las cosas El segundo punto de nuestro discurso. Los espíritus celestes veneran beatamente la majestad divina. que mueve las cosas superiores a ejercer su providencia sobre las inferiores. Pues ¿quién podrá dudar que el amor no está innato en todo y por todo? Y esto es lo que Dionisio Areopagita quería decir en el libro De los nombres divinos a través de las palabras de Jeroteo: El amor divino. las partes del aire. Igualmente. A la inversa. Esta es con«Che lo amore è in tutte le cose. 151 «mal volentieri». las iguales. obra de las superiores. y concilia las cosas iguales en una comunión social entre ellas. inferiores. en cualquier especie animal. Nos parece conveniente según el propósito de Erixímaco tratar a continuación tres cuestiones. Y por esto Dios gobierna con benevolencia los ángeles.DISCURSO TERCERO [51] CAPITULO I El amor está en todo y para todo147 Hasta aquí Pausanias.: «avidissime». Op. om. los animales de una misma especie siempre se aproximan con mutua familiaridad152. e inverso tutte». Y en esto se ve claramente el amor de los superiores a los inferiores. los ángeles junto con Dios las almas. espiritual. 148 147 . [52] Nuestros espíritus desean la felicidad celeste.: «volentieri». 150 Lat. Tercero. Las obras desean vehementemente las causas como sus conservadoras. se demuestra así. El deseo de propagar la perfección propia es una forma de amor. 153 De div. «creatore di tutte e maestro di tutte». que es creador148 y conservador de todas las cosas naturales. que es el maestro y señor de todas las artes. 152 «con iscambievole benevolenza insieme s'accostano». Segunda. Y por último. IV. invita a las inferiores a dirigirse a las mejores y más nobles153. como partes e imágenes suyas. y las almas junto a éstos rigen los cuerpos. en el que se dice que el amor es el autor y el conservador de todo. ahora como nivel intermedio. que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende. 1070. los cuerpos se unen con gran avidez150 a las almas y se separan de ellas con pesadumbre151.. Aquéllas que están por encima son causa de las inferiores. 15. ital. En la naturaleza se consideran tres grados de cosas149: superiores. comparten la misma naturaleza. del agua y de la tierra y. Primera. De donde resulta el amor entre las cosas iguales y semejantes. Y ésta es la prueba del amor de los inferiores a los superiores. Esto es lo que dice Dionisio. no es otra cosa que una cierta virtud de juntar y unir. animal o natural. 149 El cuarto círculo de II 3. las que están por debajo. 713 AB. interpretemos ahora el discurso de Erixímaco. iguales. Descendiendo. Aquéllas que están situadas en un mismo orden se aportan amor mutuo como miembros de un único y mismo cuerpo. La perfección absoluta es en su totalidad el poder de Dios. add. todas las partes del fuego se cohesionan de buena gana entre ellas.

Hymnos 58. 708 B. Y toda la tierra desciende con avidez al centro del mundo como semejante suyo. Yámblico. «per quanto in fuoco presta di sua natura all'aria». a engendrar su descendencia. por los encantos de este mismo deseo. la superficie cóncava de la esfera mayor es el lugar natural de la esfera menor. IV 10. Igualmente. y el agua la tierra. porque siempre le pertenece a él mismo la tarea de hacer y conservar. el fuego. el aire al agua. Este mismo instituto de propagación es introducido en todos los seres por aquel mismo autor. 157 Platón. cada una desea alcanzar todas las partículas de aquella otra. Además. las partes del agua son atraídas entre sí y con toda la masa del agua se mueven hacia el lugar que les conviene156. También el cielo. Y en orden inverso. Las partes de la tierra una a una se acercan a las otras partes de la tierra a ellas semejantes por este amor mutuo que las une. entonces. ej. Pues. 166 y 267. pero no una a todas. El alma del cielo está toda entera al mismo tiempo en todos los puntos del cielo. por la unidad de sus partes todas las cosas [55] se conservan. [54] Si el amor hace todo. Sólo tú entre los dioses llevas las riendas de todo. germinan plantas semejantes a ellos. Politikos. . 31 A 28. Frg. el mundo y nuestro cuerpo existen por la concordia. a fin de que cada una de sus partes alcance al mismo tiempo a las otras según sus fuerzas. nom. Por éste. los animales y los hombres son arrastrados. 154 155 De div. 160 «La concordia in questi nasce de naturale amore. se tocarían una a otra. corre y con todas sus partes disfruta de toda el alma. y por la discordia son destruidos. el agua al aire y el aire al fuego. Por esta razón dice nuestro Dionisio: El amor divino no permite al rey de todas las cosas permanecer en sí mismo sin engendrar154. Y vuela velocísimamente para poder estar en la medida de lo posible todo entero al mismo tiempo. B 17 (Diels). Corre por tanto sumamente deprisa. En fin.. Y puesto que cualquier partícula de esta esfera se corresponde igualmente158 con cualquier otra de aquella.templada por la inteligencia divina. 159 «ut ait Empedocles pythagoreus». Phys. y cada planta y cada árbol. como dice Platón en su libro el Político157. IV 5. reggi le redini di tutte le cose mondane"». 158 «sommamente». 212b-213a 10: los cuatro elementos tienen una tendencia a su lugar natural. Por éste. es como obtiene aquello que no podría conseguir reposando.. conveniente y semejante para ellos. Y también por amor estos dos elementos ascienden a la región superior. Por éste. Corriendo. como dice el pitagórico Empédocles159. y allí donde toda el alma está simultáneamente.. por el deseo de gozar del alma. conserva igualmente todas las cosas. Por esto todas las cosas son creadas a partir de este amor de propagar. queriendo propagar su semilla. Ciertamente. Per questo Orfeo dello Amore così cantò: "Tu solo Amore. mueve el aire155. om. Y la voluntad desea propagar ésta fuera de sí. comunicando su calor. las estrellas difunden su luz en los elementos. Igualmente. los semejantes son conservados por los semejantes. De aquí las palabras de Orfeo160: Monoj g£r toutwn pantwn oihka kratÚneij. la tierra atrae a sí el agua. 8 (Abel). P. entonces. se mueve por el amor innato. Y esto mismo hacen las partes del aire y del fuego. Orphica. 156 Aristóteles. El amor atrae lo semejante a lo semejante. Vita Pyth.. El cielo. Y esto mismo puede verse en los humores de nuestros cuerpos y en los elementos del mundo. 269c-e. y por su dispersión perecen. La reciprocidad les da verdaderamente una concordia de paz y amor. Si el cielo reposara. Esta «unidad de las partes es un efecto de su amor mutuo. los santos espíritus mueven los cielos y conceden sus dones a todas las cosas que les siguen.

que expongamos cómo el amor161 es maestro y gobernador de todas las artes. Combinando conjuntamente los movimientos veloces y lentos de manera moderada. Ma tra uno e tre. 173 «quasi niuno. y muestran ritmo y armonía175. se hacen amigos entre ellos. Merece. 510-529. I. I 51-56 (De rationibus musice). 165 «e sieno benevoli». om.. ésta da- «come l'amore». Aquélla es útil a quien se sirve de ella. se hacen más amigas174 entre ellas. 175 «concordia grata». De musica. 162 161 . Op. quattro. om.: «investigationibus oblectati». om. 164 «Dimmi che». En la agricultura. Saturn. Lat. qué semilla. II. Añádase que los artistas en cualquier parte no buscan ni cultivan163 otra cosa que el amor. Op.. 278-280. los afectos inmoderados aman lo contrario. cfr. además. Agustín. si no el modo en que los cuatro humores del cuerpo lleguen a ser y permanezcan amigos165. En música [58] dos son las clases de melodía: una es grave y constante. XII 6. De vita. Pero entre uno. qué movimientos ama y requiere171 el cuerpo. También en gimnasia170 se estudia qué hábitos. Pues atentamente ejecuta las obras de arte y las consuma exactamente el que ama máximamente estas obras y las personas que las hacen. Lo mismo se observa en la música172. Op. Así entre uno y dos. a esto otro jamás se debe obedecer. 168 «conventiesque». Plat.: «diletto di ricevere il vero». cinco y seis han encontrado un amor vehemente. 163 «et curant» om. 650 s. Por eso las voces agudas y graves de naturaleza diversa. Ver también Klibansky/Panofsky/Saxl. la otra blanda y lasciva. con citas de S. necesidades y otros usos ama y requiere la naturaleza166? [57] Aquellos dos amores. 167 «per similitudinem quamdam». om. Con aquello se es indulgente169.. Por lo contrario. Como se ha notado. que describió Pausanias más arriba. De aquí nace la composición armoniosa y suave. la teoría de la armonía en Supp. cuyos artistas investigan los números que aprecian más o menos a otros números. sei. con ciertos intervalos y modos. Ahora con brevedad expondremos sucesivamente las artes que menciona Erixímaco en el diálogo de Platón164. después de esto. 171 «et postulet». cuatro. fuentes en Ficino: Ep. qué suelo. en Walker. 3-15. ¿Qué es de lo que trata la medicina. qué trabajo y qué modo de trabajo precisa cada planta. 166 «atque requirat». y uno y siete. 170 «nell'arte dello schermire e d'altri giochi corporali». cinque. Theol. esta afirmación declara la postura innovadora de Ficino con respecto a la música. om. 3-4. Sobre la patología de los humores. se reencuentran en Erixímaco por una cierta analogía167. y las cosas contrarias. celeste y vulgar. tres. qué ejercicios. 174 «magis». Comprenderemos que es el maestro de las artes si consideramos que ninguno puede encontrar o aprender arte alguna si no se mueve por el placer de buscar lo verdadero162 y el deseo de invención. 172 Para la teoría de la música y su relación con la medicina.. más ampliamente. El afecto moderador en el cuerpo lleva consigo un amor hacia lo moderado y las cosas moderadas y convenientes168.[56] CAPITULO III El amor es maestro y gobernador de las artes Queda. y qué alimentos. Magic. e otto più veemente amore hanno trovato». y si el que enseña no ama a los discípulos y si los discípulos no están ávidos de tal doctrina. Y vehementísimo entre uno y ocho. llamarse gobernador. ital. om. 169 «a quello si vuol dare opera». no se encuentra más que un amor ínfimo173.

ñina. cast. De vita. De musica. otros aman la segunda. III. en suma. [60] eupal£mon. resultan los efectos contrarios. 1981). Bari. La polemica sull'astrologia dal Trecento al Cinquecento. 4 (Abel). el propósiRespublica. la salud de los animales. p£ntwn klh‹daj œconta. porque son obra de un mismo artífice y miembros de una misma máquina. Ni tampoco el agua por odio al fuego lo apaga. explica la escondida e implícita fecundidad de cada uno. Kristeller. ya lo habéis oído. Por este motivo todas las partes del mundo se unen con recíproco y mutuo amor179. 177 Astrología. según lo que demostramos. VII 2. Agustín. sino por amor a sí mismo y para no ser apagado por el frío del agua. sobre astrología y Renacimiento: Eugenio Garin. 58. Nomoi. concluir que el amor está en todas las cosas [59] y para todas. De aquello resulta la grata serenidad del aire. En qué modo sea de dos naturalezas. Al amor de los primeros se debe ceder. y los demás. VII 812d-e. y darles los sonidos que desean. 3: «appetitus naturalis est inclinatio cuiuslibet rei in aliquid. y el de los otros. 614. Y también en las estrellas y en los cuatro elementos hay una cierta amistad. VI 56. Nic. dinÁ. 176 . Eth. Sobre astrología y profecía. Unos aman la primera clase de música. E inmoderado. Esto mismo se puede conjeturar en las otras artes y. puesto que de hecho obliga a germinar fuera de sí las semillas. portador de las llaves de todo178. Symposium 187e. 1. CAPITULO IV Ningún miembro del mundo odia a otro miembro Si es así. ver. 180 Cfr. ej. tanto vivos o muertos. 293-296. 113 a 15 ss. Lo zodiaco della vita. Himno a Eros. y para ésta la musa Polimnia. En éstos se reencuentran de nuevo estos dos amores. Y en el Banquete propone para aquélla la musa Urania. Ep. semejantes entre ellas en el ser y en el vivir. Con razón el divino Orfeo le llamó Ingenioso. de dos naturalezas.. 1972. Eth. 78. porque el amor de los primeros es celeste. 179 «mutua caritate». Se debe resistir al apetito de los otros. III 6. este deseo de ampliar la perfección propia. p. 398d-399e. S. ningún miembro de esta obra puede ser enemigo entre sí de ningún modo. cuando alguno de ellos se ama demasiado a sí mismo y descuida a los otros. 1976 (trad. Eud. sino por un cierto amor de extender su propio frío es atraída a generar agua semejante a sí a partir de la materia del fuego.. que en todos es innata. También de lo dicho anteriormente podemos deducir la razón por la que Orfeo dice que tiene las llaves del mundo. que es el autor y conservador de todas las cosas.. 467c-468b. Finalmente. primero por Pausanias y después por Erixímaco. maestro y gobernador de todas las artes. Aristóteles. que considera la astronomía177. Porque. Gorgias. porque en ellos hay amor moderado cuando juntos están de acuerdo con sus mutuas y recíprocas fuerzas. Tomás. Op. Puesto que todo apetito natural tiende al bien y ninguno al mal180. de qué modo los hombres se hacen amigos de Dios y qué tipo de amor y de caridad se debe observar para con Dios. como juzga Platón en los libros de la República176 y en las Leyes. ex natura sua: unde naturali appetitu quaelibet potentia desiderat sibi conveniens». la patria. De tal modo que con razón se puede llamar al amor nudo perpetuo y cópula del mundo. vulgar. 1235 b 25-29. la fertilidad de la tierra. I. De lo otro. la facultad de los profetas y sacerdotes parece consistir en que ellos nos enseñan cuáles son las obras de los hombres amigos de Dios. la tranquilidad de las aguas. Theol. sobre la dependencia con la armonía de las esferas y sobre el furor divino. Barcelona. El fuego no huye del agua por odio. Sto. Ver S. Península. los familiares. 178 Orfeo. saca las fuerzas de cada uno de su propio seno y concibe el feto y con tales llaves deja al descubierto la concepción y la hace salir a la luz. sostén inmóvil de sus partes y fundamento firme de toda la máquina.

venerémosle como a un padre. sino generar agua semejante a sí. que es bueno. Por este juez y protector somos gobernados.to del agua no es apagar el fuego. no consumiría el fuego. Por este autor somos y vivimos. y en todo penetre. ya que él está en todas las cosas. este dios es tan grande. Por lo cual.: «perseveramus in nostro essere». . Por este conservador perseveramos en nuestro ser183. 183 Lat. y estimémosle como protector y refugio. Pues el cordero no odia la vida y la figura del lobo.: «permanemus». Porque enseña todas las artes. 181 182 «lacerat». «amore». incluso dentro de lo más recóndito. no es porque los odiemos. entonces. Y porque es también el creador de todo y el conservador de todas las cosas. Y si tenemos envidia de los que son más poderosos y agudos que nosotros. ital. pero teme su perdición. que parecen contrarias y enemigas entre ellas. Y si ella pudiese hacer esto sin apagar el fuego. sigámosle como preceptor. fuera de toda duda le temeremos como a un poderoso señor. om. y como a un juez muy sabio. sino por amor a sí. sino por benevolencia182 con no-[61]-sotros mismos. Y el hombre no teme al hombre. lo que es malo. que se sigue del lobo. nada impide que el amor esté en todas las cosas. temerosos de ser abatidos por ellos totalmente. ya que no podemos huir de su imperio. La misma razón se afirma de las otras cosas. Por este preceptor somos instruidos y formados para vivir bien y felizmente. Si. sino los vicios del hombre. lo desgarra181 y devora. Y el lobo no por odio al cordero. al cual nuestras razones no pueden esconderse.

mediador de la primitiva naturaleza. cuatro manos. de uno solo se hacen dos185. y cada cual busca su mitad. Luego que la naturaleza de los hombres fue dividida. sin embargo. El amor. om. tantas piernas como manos. pues. Al principio había tres géneros de hombres. nos es sumamente útil. sino muy diferente. En primer lugar conviene examinar cuál fue al principio la naturaleza de los hombres y cuáles sus pasiones. el mixto por la luna. Pues cada uno de nosotros es un medio hombre. dice Aristófanes. si honramos piadosamente a los dioses. tendidos los brazos. la forma de cada uno de estos seres humanos era entera y redonda.DISCURSO CUARTO [65] CAPITULO I Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre Dichas estas palabras. seccionados. el tutor. en tanto que guía a cada uno hacia su mitad. nuestro amigo puso fin a su discurso. prosiguió para explicar el oscuro y complicado pensamiento de Aristófanes. 186 «nixus». se abrazaban deseando ser devueltos al estado anterior. Y así todo deseo de unión186 y de restauración ha recibido el nombre de amor. masculino y femenino. atraído con vehemencia. que se esfuerza por hacer uno de dos y por cuidar la naturaleza humana. y de uno hizo dos. hombre distinguido por su doctrina y al que conocimos en esta época como poeta órfico y platónico. y nos inspira una gran esperanza para el futuro. Pues ésta no es ahora como era en otro tiempo. cualquiera que sea el sexo. A partir de aquí ciertamente siempre es innato el amor mutuo entre los hombres. el pensamiento de Aristófanes está envuelto en oscurísimas palabras. Este. es sobre todos los dioses el sumo benefactor del género humano. y dos rostros absolutamente semejantes unidos por un cuello cilíndrico. Por lo que eran de [66] espíritu soberbio y cuerpo robusto. no sólo dos como ahora. corre a su encuentro y. y que. cada uno deseaba su otra mitad. en la actualidad. Así. El género masculino había sido engendrado por el sol. nos restituirá a la antigua forma y. 184 185 «uovo sodo». Después. nos hará muy felices. se adhiere con ardiente amor y no soporta separarse de él ni un momento. ya que está cortado como esos pececillos que se llaman doradas y platijas. intentaban combatir con los dioses y ascender al cielo. Por esto. Cristóforo Landino. Por esto habrían muerto de hambre e indolencia si Dios no hubiera impuesto una manera de unirse. curándonos. e incluso el médico del hombre. Y después les amenazó con dividirles de nuevo de la misma manera si volvían a ensoberbecerse contra los dioses. «come que'pesci che si chiamano orate. Además. como los que cortan los huevos184 con un pelo a lo largo. i quali segati in lungo bene per il mezzo. . corrían para reunirse y. d'un pesce duoi pesci restano vivi». y requiere todavía alguna aclaración y luz. en otro tiempo perdida. tenía el dorso y los costados en círculo. el responsable. sino también un tercero compuesto de los otros dos. Y por esta razón Júpiter los dividió a cada uno de ellos a lo largo. el femenino por la tierra. Siempre que alguno está ávido de su mitad. Aunque Giovanni Cavalcanti con el celo de su exposición nos ha librado en parte de los enredos de una larga discusión.

I. Hecha la división. ver cap. que es femenina. Pero queriendo.. otras según la justicia. 188 S. II/III. Hermes Trim. Antiguamente. Y estaban enteros. 190 «ancora il lume naturale si spegnera in parte». De vera religione.. Estaban enteros. esto es. Se quisieron igualar a Dios. christiana. Pues muchas se han unido a aquéllas que tienen un significado en favor del orden y la consecuencia. fueron escindidos en dos y. I (Op. Antiguamente los hombres tenían tres sexos. ya estarán enteras y dichosas con la visión de Dios. 1129. se inclinaron únicamente a la luz innata. por la soberbia. 1531 s. Pero en Dios estas tres se llaman sol. Y efectivamente. son impulsadas a retomar por el afán de la verdad esta luz infusa y divina. que es masculina. la tierra y la luna. entonces. luna. entonces. 5 y VI 18. masculino. femenino y mixto. el prólogo al Com. y la infusa para contemplar las superiores. Completa ésta. Y así San Agustín dice que debe pensarse que no todas las cosas que se representan en las imágenes tienen algún significado188. Recibieron el fulgor de Dios unas según la fortaleza. el género humano ha de ser feliz. Perdieron el esplendor infuso. femenino y mixto. Tenían tres sexos. parecido. Vita Pyth. hijos del sol. Asclepius. para que no fueran mancillados por los profanos e impuros. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. que ya fue anteriormente la mitad de ella misma y que perdieron al caer. XV-9. igualarse a Dios. 1858). el resumen de nuestra interpretación. para que se haga la restitución de su integridad. La suma de nuestra exposición será. cuando fueron creadas por Dios. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. De trinitate. innata e infusa189. como velos. por la luz natural e innata que conservaron. bajo las cuales. de lo que nos propusimos exponer. que es mixta191. para poder hacerlo. Si se ensoberbecían de nuevo serían divididos. estaban adornadas por dos luces. Esta es la suma. tan pronto como han llegado a los años de la adolescencia. también en Yámblico. esto es. no pensamos que los hechos descritos en estas imágenes anteriores y en otras correspondan plenamente al sentido. las almas ya divididas e inmersas en los cuerpos. nacidas las masculinas del sol. Op. si confían demasiado en el ingenio natural. ha de pensarse que se esconden misterios divinos. igualmente prodigiosas y portentosas. habían de ser divididos [68] en dos partes. L-LI. Los hombres. por aquello que es su mitad. Cfr. De doctr. Hecha la división. entonces. esto es. Agustín. de Platón. Este será. se añaden al arado los otros elementos necesarios. 189 «naturale e sopranaturale». o sea. Estas tres virtudes en nosotros son hijas de otras tres que tiene Dios. Recibida ésta. cuando se volvieron sólo a la innata y al instante cayeron en los cuerpos. la natural para contemplar las cosas iguales e inferiores. Por esto fueron divididos. La tierra sólo se surca con la reja del arado pero. tierra. La segunda carta 314a. las almas de los hombres. las femeninas de la tierra y las mixtas de la luna.[67] CAPITULO II Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre Aristófanes narra estas cosas y otras entre muchas. 226 y 246. aquella luz innata y natural que ha quedado se extinguirá en cierta medida190. 187 . y en nosotros masculino.. otras según la templanza. Op. 191 Tres de las cuatro virtudes cardinales. si por segunda vez se ensoberbecían. Era costumbre de los antiguos teólogos187 cubrir con las sombras de las figuras sus secretos sagrados y puros. así. 15.

Si entonces una acción parece que conviene al cuerpo. puesto que es dicho de cada uno de nosotros durante toda la vida. Vive entonces sin cuerpo aquello que obra sin el cuerpo. Y no calienta más aquel fuego que es más extenso. siente y entiende. y el actuar a algo inmaterial. crece. como instrumentos. Op. 1925 y 1927 s. menos a causa de la dispersión. crece. ejerce varias operaciones. y ciertamente depende de otro. se levanta. ancho y profundo. De aquí se afirma que el hombre genera. en Op. si el espíritu actúa por sí mismo. Si de entender. I 2-4. las gobierna a su arbitrio y agita los pies. y estas fuerzas y cualidades no están compuestas de materia y de cantidad. 626. es el alma la que sostiene los miembros del cuerpo. ciertamente por sí es y vive. . y el cuerpo es obra e instrumento del hombre. es el alma por sí misma sin ningún instrumento del cuerpo quien alcanza la verdad. Ep. Pero el cuerpo fluye con192 Plotino. Si hablamos de crear o correr. Si. se sienta y habla. Pero ellas por sí mismas no son suficientes para obrar. porque no son suficientes para [70] existir. 4-6. se nutre. entonces. De estas cualidades proceden las operaciones de los cuerpos. sino porque es caliente. y a la materia le corresponde recibir. Excerpta ex Procli Comm. y a través de éstas. Pues el fuego no calienta porque sea largo. sino aquél que es más caliente. puesto que por ella misma entiende las cosas inmateriales. y en nuestro cuerpo el temperamento. estas fuerzas son instrumentos del obrar. por el contrario. Plat. mientras que por el cuerpo sólo se conocen las corpóreas. puesto que ellas son contenidas necesariamente en un cuerpo. Op. Op. De esto resulta que las cualidades. habla. I. es el alma quien percibe los cuerpos exteriores por los instrumentos de los sentidos. in Alcib. Cfr.. en el cuerpo y a través del cuerpo. El comienzo del capítulo es un resumen de Theol. y a la cantidad ser dividida y extendida. todo aquello que se dice que hace el hombre. Lo que está en otro no puede sustentarse a sí mismo. crea obras de arte. pues en efecto se le llama hombre a cualquier edad. corre. lo hace crecer y lo nutre. Plat. parece significar cualquier cosa que permanece estable. sean producidas y dependan de otra sustancia superior que no es el cuerpo ni está en el cuerpo. Este nombre. y el cuerpo padece. Por tanto. se sienta. [71] por esto. Op. le conviene un ser propio no común al cuerpo. Si hablamos de sentir. como en la masa del fuego el calor. XVI 8. sino en cuanto en él hay una cierta fuerza y cualidad de algún modo incorporal. 1548. Por lo cual. De este modo el alma es aquélla que estando presente e inserta en los cuerpos. queremos decir que el alma como padre y artífice del cuerpo. se sigue que el cuerpo por su naturaleza está sometido a la pasión y la corrupción. como si fueran orificios y ventanas. III 143). 75-88. y la recepción y la división son pasiones. Si decimos que el hombre genera. Sobre todo porque el espíritu ejerce preferentemente su operación. sin ningún instrumento del cuerpo. el alma extiende las manos. se sigue que el padecer pertenece al cuerpo. I 1... el alma será el hombre. en la materia del agua el frío. a pesar de que están en la materia y en la cantidad. Theol. Si decimos que el hombre está de pie. no es en cuanto cuerpo que actúa. que es sin duda la inteligencia. se nutre. 384 (Marcel. Y todas estas cosas las hace verdaderamente el alma misma. engendra éste. VI 7.. independientemente de la materia corporal. los dobla y los hace vibrar. es el alma misma quien lo hace. las operaciones tienen lugar gracias a cualidades y fuerzas. Por tanto. Porque el hombre sólo es espíritu. Plotino. Si por sí mismo es.[69] CAPITULO III El hombre es el alma misma y el alma es inmortal192 Como el cuerpo está compuesto de materia y de cantidad. se le puede atribuir propiamente el nombre de hombre. Ciertamente. subsiste por ella misma y ha dado a los cuerpos la cualidad y la fuerza de su temperamento.

e perchè ella venne nel corpo con due lumi». 200 «L'uomo». Pero el alma. siempre las mismas. «et undique permutando». I 22. alterado unas veces por el frío. 1368. om. esto es. Y éstas reunidas en una sola. entendió. más abajo. Cargada por este deseo. no de otro modo que el fuego generado en la tierra por la fuerza de seres superiores. Si el alma usara siempre la luz divina. Camald. ya que el autor del mundo. Una natural e innata y la otra divina e infusa197. christ. gracias a éste. más abajo. Así cayó nuestra alma en el cuerpo cuando. y la Tierra se vaciaría de animales racionales... y con su presencia adorna la tierra. la metáfora de la luz para la percepción de la verdad y el conocimiento. a semejanza del cual el mundo fue hecho.. II 301 s. es todo razón. dos luces. se hace propio a ella y natural. [73] como dos alas. será tan demente como para atribuir el nombre de hombre. El alma siempre permanece la misma. usó sólo de su luz y comenzó a estar con193 «calore. habiéndose acercado a Dios más por esta chispa. 199 «alla divinità». VI 7. olvidando la luz divina. otras por el calor193. según el uso platónico. creciendo. y por qué desciende en el cuerpo195 Por otra parte. Ep. De aquí se sigue que. más bien que al espíritu que es sumamente estable? De esto se puede afirmar evidentemente que cuando Aristófanes habló de hombres. región ínfima del mundo. argumento sobre la dignidad del hombre. por tanto. como claramente nos muestran la búsqueda de la verdad y la voluntad de bien. 5-6. Disp. Astron. en Op. Plat. vuelta hacia Dios. que conciernen al gobierno del cuerpo. se ocupa de sí y de sus fuerzas. I 227). cuando es recibido en la sustancia del alma que era hasta entonces informe por naturaleza. Plotino. II 470 s. om. se vuelve más oscuro. cambiando sin cesar. III 213-215 (Lohe). es iluminada por sus rayos. 5-6 (Corpus Hermeticum. moviendo y sintiendo. 20. [72] CAPITULO IV Que el alma fue creada ornada con dos luces. 246e. ¿Quién. según dicen201. El alma. donde ejercita la fuerza generando. descuidando lo divino. estaría siempre unida con ella a lo divino199. Pero este primer fulgor. desciende en el cuerpo. S. decreciendo. Op. VII 14. 196 «Deum vero et alia». se ve a sí misma y a las cosas que están por debajo de ella. XIII. entonces. VI 13. al instante por un ímpetu de su naturaleza se dirige a las regiones superiores. y la firma conservación de la memoria. Plat. 195 «Che l'anima fu creata con due lumi. VI 2. Trinkaus. 194 . vuelta hacia su propia luz. Cfr. 659 s. om. Asclepius. Phaidros. y atraído hacia su capacidad. su padre. 197 «L'altro sopranaturale». pero no ve a Dios ni otras cosas superiores196.. De doctr. y desea ejercer estas fuerzas en procrear cuerpos. Cfr. Image. el alma. Y a la que no debe faltarle la razón. Manilio. Este capítulo está parafraseado en Landino. Theol. desde el mismo momento de su nacimiento de Dios. todos los cuerpos. I. 198 Cfr. frigore».. recibe además otra luz más clara. siempre muy firme en nosotros. nuestras almas. en continua descomposición y disolución. Tiene. al cuerpo que siempre fluye y cambia194 de todos modos.. a fin de que ninguna parte del mundo esté desprovista de la presencia de seres vivientes racionales. Op. con la que conoce también las cosas de arriba. 201 «secondo i platonici».. 158 (Marcel. le permiten volar por las regiones superiores198. II 105 s.). bajo el dominio de su naturaleza. En Theol. Por esto. Agustín. por un instinto natural se vuelve hacia Dios.tinuamente. Pero la divina Providencia ha ordenado que el alma200 sea dueña de sí misma y pueda usar ambas luces a la vez o una de las dos.

dispone diversamente en varios espíritus su chispa para este fin. el alma entonces se hizo semejante a Dios cuando quiso estar contenta sólo consigo misma. 62. se esfuerza en encender de nuevo en nuestro espíritu aquella luz divina. como tres vías. vigilias y trabajos otros doman los excesos. que se llama su otra mitad. justicia y templanza. 312e.. entonces. con ayuda de la educación. gracias al cual una mitad del hombre desea la otra mitad del mismo hombre. Pero éste se contempla únicamente con la luz divina. es atraído por los sentidos y el goce libidinoso. fuese dividido. Por lo cual. 2c. per i Genitori». 205 «mossa e alletata». por lo honesto. y sobre el cual no hay nada. Estas tres virtudes están igualmente contenidas en la prudencia de Dios mismo. 209 «per la Religione. puesto que la luz natural. vuelvan su obediencia a su creador. En esta investigación. Por esto. esto es. per la Patria. se arrepiente un poco. 203 202 . Pero cuando Dios infundió su luz en el espíritu. Con ayunos. la cual consiste en la posesión de Dios. y olvidándose de sí mismo temporalmente. 206 «appetitioque». Tomás. siendo el cuerpo ya adulto. casi como guardia y tirano. Y entonces brilla su fulgor natural y busca el orden de las cosas naturales. perdura y se es suficiente. Th. 207 Platón. S. Encendidos por el deseo de éstas los hombres desean llegar hasta ellas a través de su obediencia. Las otras restantes. nos conducen a la felicidad. y que en otro tiempo fue despreciada. Dios. otros por la de la justicia y otros por la de la templanza. se da cuenta de que hay un arquitecto de este enorme edificio. Respublica. como si. no menos que Dios. I-II. [75] El espíritu del hombre desea entender cuáles son las cosas divinas considerando aquellas cosas que le son conocidas. Cartas. S. Y esto es lo que dijo Platón207 en una carta a Dionisio. Otros ordenan la vida con justicia para no hacer daño alguno ni permiten que se haga en la medida de sus fuerzas. pero todos se esfuerzan por alcanzar un mismo fin de felicidad que les muestra la prudencia210.tenta de sí misma. X. II. avanzan por tres caminos. Sólo Dios. Y la mente por la búsqueda de la luz propia es estimulada205 a recuperar la luz divina. inmerso en lo profundo del cuerpo. Tomás. S. La prudencia nos muestra primero la felicidad. Pero. [74] CAPITULO V Por cuántas vías el alma retorna a Dios202 Aristófanes dijo que esta soberbia203 fue la causa de que el espíritu. que de las dos luces después usase una y olvidase la otra. y purificados los instrumentos de los sentidos. que es la mitad del espíritu. 204 Platón. Y tal estímulo y deseo206 es verdadero amor. al que nada le falta. Ciertamente. para conducir a los hombres a la felicidad208. de tal modo que gracias a la prudencia unos. unirse a ellas y poseerlas perpetuamente. se bastase a sí misma. Llamamos a la fortaleza de los hom«e arte». como en el río Leteo204. Theol. A ésta somos conducidos por cuatro virtudes: prudencia. 208 S. 210 «secondo che la Providenza mostra». está contento consigo mismo. fortaleza. Porque unos gracias a este don con fuerte espíritu. la concedió sobre todo para esto. que nació entero. y desea verle y poseerle. I-II 84. om. otros por la virtud de la fortaleza. por la patria209 o por la religión afrontan los peligros y la muerte.

Femenina. al instante despreciamos la infusa y divina. estimándola menos. Masculina. ver S. femenina. llamamos a estas virtudes en él Sol. en un cierto momento de nuestra vida. como Marco Varrón. cada uno busca así su mitad. de igual modo. Luna y Tierra y en nosotros sexo masculino. A aquéllos. como Protágoras. om. Se dice que muchos han errado completamente en esto. mixto y hembra. a causa del dar y recibir. 128147. la Luna. femmina per la mansueta natura». mixto y femenino. Aquéllos. 216 «fastu timidi». avanzamos de manera diversa hacia su adquisición. Otros. a la templanza211. Y así hemos conservado la mitad de nosotros y hemos perdido la otra mitad. sino que incluso echaron a perder la natural a causa de su abuso. 213 «a dando et accipiendo». y de la hembra el recibir. Pero. o que era un alma215. mixta. a través de la luz [77] mixta buscan igualmente disfrutar de la virtud compuesta. om. Astron. Por esto. los estoicos. Ver también Di Dio et Anima. por consiguiente. consideran que es suficiente en cierto modo para juzgar las cosas «la Temperanza. A través de la fortaleza aquéllos que recibieron en otro tiempo de la fortaleza de Dios esta luz con inclinación a la fortaleza. cuando oscurecen con opiniones falsas también la luz natural que en ellos quedaba. perdida en otro tiempo y ya recuperada.bres masculina. Y puesto que el dar es propio del macho. vueltos hacia la luz natural. Igualmente. IV. como los epicúreos. 82 y I. los otros a través de la justicia y la templanza. M. ya que da luz a todos sin recibir de ninguno. que en su nacimiento han recibido del sol de Dios esta luz divina con inclinación a la fuerza. como Diágoras214.. llamamos al Sol macho. om. A aquéllos que la han recibido de la tierra de Dios con inclinación a la templanza. la justicia y la templanza. y otros. De Natura Deorum. II. compuesta de los dos sexos213. tan gran don lo consiguen aquéllos que después que esta chispa natural brilló en ellos en la edad adulta. Para Varrón. como dice Aristófanes. Civ. merecidamente son designadas con el nombre de macho. por consiguiente. Y. Pero. Agustín. A la Tierra la llamamos hembra. Pues. a la justicia. Lo que se ha corrompido se considera con razón roto y dividido. Y por atribuir a Dios una apelación más excelente. o pensaron que era cuerpo. quieren disfrutar de la fortaleza masculina de Dios. Ciertamente. mixta. como soberbios y henchidos de orgullo216 se confían en sus fuerzas. todos deseamos la divina. femenina. confiados en su ingenio natural. pues su inocencia no hace daño a nadie. Aquéllos que en la investigación de las cosas divinas. y unos por la luz masculina de Dios. diferentes. a través de la femenina. Por esto sus espíritus que. Dei. prestamos atención a la otra. 31. la Tierra. así. no sólo no recuperaron la luz divina en otro tiempo despreciada. el Sol. VII 6. son divididos de nuevo. 2. a causa de su energía y audacia. Diágoras y Cirenaicos. 215 «l'Anima del mondo». conducidos por la luz natural. y algunos otros. tal como la recibiera al principio. I. A aquéllos que la han recibido de la luna de Dios con inclinación a la justicia. «et severiori censura in homines iniquos animadvertit». ver Cicerón. dijeron que Dios no existe. porque no tolera que se haga a otros y censura con una [76] crítica muy severa a los hombres inicuos212. 212 211 . consideran que aquélla no es suficiente para juzgar las cosas divinas para que no atribuyan al descubrimiento de la chispa natural la prueba de la magnitud divina de las almas o de los cuerpos y piensen que aquélla es más importante que los cuerpos y las almas. por su carácter más apacible y frío y su temperamento benigno. porque recibe de todos y no da a ninguno. decimos que le fue concedida una luz masculina. y la extinguen con costumbres inicuas. La Luna que recibe la luz del Sol y la da a otros elementos. I 484. Finalmente. la fortaleza. 214 Para Protágoras. o dudaron. los cirenaicos y otros muchos. Manilio. usan rectamente de la luz natural los que sabiendo que aquélla es defectuosa e incompleta. Y. Supp. Manilio. como impíos.

Aquéllos que la justicia. y tanto dura el deleite cuanto persiste el apetito. vive contento y pleno. Además. Así que por beneficio del amor resulta que en los diferentes grados de felicidad cada uno está contento de su suerte sin envidia alguna. pues todo él está en cada una de las ideas. excelentes convidados. Su beneficencia conduce primero a los espíritus a la mesa celeste. Ciertamente. 221 Phaidros. pero pensando que las cosas que están por encima de la naturaleza necesitan una luz más sublime. «colui più che altri gli piace». sino a los que nos aman. de tal modo que la luz divina resplandezca de nuevo en ellos. 220 «la quale amò vivendo». poseyendo cada uno lo que ama. Naturalmente. igualmente de la templanza. ciertamente de la justicia. si no ha complacido al rey de los cielos. abundante en ambrosía y néctar217. Timaios 29e.naturales. 219 «et rationibus». después de conocerlo. de cualquier manera que se le conozca. quienes practicando la fortaleza cultivaron la fortaleza de Dios. 222 «nel corro de' Beati». Y todos disfrutan de Dios en su totalidad. 223 «gli animi Beati». Aquéllos que conocen a Dios no le complacen si. om. son amados por Dios no porque le conozcan. se prepa-[78]-ran con una purificación muy precisa de sus espíritus. es posible y fácil. Y así los diversos espíritus disfrutan las diversas ideas y razones219 de la Mente divina. Y como dice Platón en el Fedro221. Sucede también que los espíritus223 se alimentan de los mismos manjares eternamente sin saciarse. después acomoda a cada uno en su lugar. sino porque le aman. y no le preocupará si el otro posee un amado más bello. Y le complacen218 aquéllos que le aman por encima de todo. de esta misma disfrutan. ¿Quién negará que este apetito es un cierto [81] 217 218 «cioè cibo e liquore eterno». abrazadle con todo el corazón. Por lo que [80] aquello que nos restituye no es el conocimiento de Dios. Pues. Aquéllos que le conocen y le aman. Cada uno posee la virtud de Dios que amó220. Pues aquéllos que han amado de una manera más excelente a Dios disfrutan de manjares más excelentes. no hay envidia en el coro divino222. uno y otro descansará en la posesión de su amado. y finalmente los retiene suavemente por la eternidad. haceos propicios con toda clase de sacrificios a este dios del que dice Aristófanes que es para el género humano benigno por encima de todos los dioses. el orden de los que toman lugar en la mesa celeste siguen los diversos grados de los amantes. sino el amor. 247a. Y aquéllos que la templanza. Pues para deleitar a los convidados no bastan ni viandas ni vinos si no les incita el hambre y la sed. Pero amarle. en virtud del diverso rapto de amor. siendo lo más agradable de todo poseer la cosa amada. por cuyos rayos juzgarán rectamente sobre Dios y serán devueltos a su integridad primitiva. Pues ninguno retorna al cielo. nosotros no abrazamos con amor a aquéllos que nos conocen. no le aman. E incluso. Id. Invocadle con pías oraciones. distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno En cuanto a vosotros. . [79] CAPITULO VI El amor lleva las almas al cielo. Puesto que si dos amantes se consideran dueños de su amor. conocerle completamente en esta vida es imposible. tenemos muchos enemigos que nos conocen. De hecho. Pero poseen a Dios entero de una manera más excelente aquéllos que le ven en una idea más elevada.

que coloca a cada uno en su lugar y hace que todos se encuentren a gusto en esa distribución. y que. Para resumir brevemente entonces. . elogiamos tres beneficios del amor: que. estando divididos desde hace mucho tiempo. nos lleva al cielo. con su ardor enciende en el espíritu continuamente el deleite como si fuese nuevo y le hace feliz con esta fruición dulce y cariñosa.amor? Por lo cual el amor eterno. Además. 224 «cosa nuova». restituyéndonos la integridad. hace siempre de este goce de Dios como un nuevo espectáculo224. eliminado todo disgusto. la bondad de Dios enciende sin cesar en el espíritu este amor que hace feliz al amante. por el que el espíritu es conmovido hacia Dios.

aquello que es en toda parte perfecto. siguiendo al poeta Landino. 33.. Pero. Es por esto que afirmamos que la belleza es una flor de la bondad229. A nosotros corresponde. y del amor. y qué diferencia hay entre la bondad y la belleza.: «spetiem». Y esto ya antes lo demostró ampliamente nuestro héroe. Hay una perfección interior y otra exterior. en primer lugar. . 60c. Después de que ha expuesto lo que es el amor.: «la bellezza». 228 Lat. no entenderíamos ni apeteceríamos jamás la propia bondad inserta en el fondo de las cosas. que es su compañero. Esta diferencia la vemos en todas las cosas. Por todo esto me parece que ha quedado demostrado suficientemente que hay tanta diferencia entre la bondad y la belleza230 como entre la semilla y las flores y. si no fuéramos conducidos a aquélla por las señales manifiestas de esta hermosura exterior. A la interior la llamamos bondad. Phileb. a la exterior. 225 226 «degno allievo». Nuestro Agatón estima que el amor es dios felicísimo.: «apparenza». ital. dijo que es muy bello y bueno. los gestos y las obras.DISCURSO QUINTO [85] CAPITULO I El amor es felicísimo. La sustancia sublime de los cielos despliega en torno a ellos una luz clarísima. También parece que la virtud del espíritu se traduce en un cierto decoro honestísimo en las palabras. y para ser óptimo. el saludable equilibrio entre los humores crea la alegre apariencia228 de líneas y colores. con cuyos encantos de flor. como un alimento que está oculto más adentro. Platón. 230 Lat.31. 20b. Esto es. VI 7. como las flores que nacen de las semillas de los árboles producen de nuevo ellas mismas otras semillas. porque nace del bien y para el bien. Y éste es el resumen de su disquisición. Platón en el Filebo226 dice que es feliz aquél a quien nada le falta. investigar por qué razón para mostrar que el amor es feliz. 227 «la interiore fecondità». produce su brillo exterior. 229 Plotino. Y aquello que es enteramente bueno y bello lo llamamos felicísimo. alimenta la bondad a los que la contemplan. Y enumera aquello que se requiere para ser bellísimo. recapitula los beneficios concedidos por él al género humano. Y en los animales. cfr. como el conocimiento de nuestra mente tiene su origen en los sentidos. así los amantes producen esta flor de la bondad que es la belleza. belleza. Podemos llamar a aquélla bondad. porque es bello y bueno Carolo Marsuppini. En todas estas cosas la perfección interna produce la externa. Con estas enumeraciones hace el retrato del amor. la mezcla interior muy bien proporcionada de los cuatro elementos. Así. Y en esto aparece admirable la utilidad de la belleza. la fecundidad innata227 en sus raíces y médulas reviste a los árboles y las plan-[86]-tas con una variedad agradabilísima de hojas y de flores. aborda así el discurso de Agatón. ital. a ésta belleza. según creen los físicos. porque es el más bello y mejor. pues es perfecto en todo.: «spetiem». Igualmente. querido discípulo225 de las Musas. en las piedras preciosas.

De anima. Los hombres tienen razón y sensibilidad. cómo se deben interpretar al ser atribuidas a este dios. el sabor por la lengua. La razón por sí misma comprende las razones inmateriales de todas las cosas231. 234 Aristóteles. así como la divinidad tampoco tiene ninguna sede determinada en ninguna parte del mundo. IV 10. La razón se atribuye a la divinidad suprema233. a través de los cinco instrumentos del cuerpo. Sobre la siguiente fisiología del spiritus. ej. ágil. esto es. la vista al fuego. por los nervios las cualidades simples de los elementos. Por esto las tres que se inclinan más al cuerpo.. y De anima. Agatón enumera largamente todo aquello que requiere la hermosura de este dios. como son los olores de las hierbas. todavía. hay seis potencias del alma pertenecientes al conocimiento232: razón. Aristóteles. Metor. No sólo percibe las cosas que están en el mundo y están como presentes a la sensibilidad.. que sigue al olfato. pues se ve el rayo antes que se oiga el trueno. La razón busca las cosas celestes y no tiene su propia sede en ningún miembro del cuerpo. y sintiendo padecen mucho. oído. ya que se produce a través de todas las partes del cuerpo terreno y se realiza en los nervios. toma fácilmente estos vapores y ama sobre todo los que provienen de la mezcla del aire y el agua. como a un aire más espeso.: «Quomodo mens insit corpori». 233 Cfr. puesto que conmueven el cuerpo adecuado a ellas a su conveniencia. Plat. El olfato se asigna al aire denso y a los vapores mezclados de aire y agua. porque al estar situado entre las orejas y la lengua. por lo que respecta a nuestro propósito. ver también Walker. es manifiesto que de las seis potencias del alma. se deleita intensamente en la bebida y en los sabores húmedos? ¿Quién dudará. Por estas cosas. Theol. gusto y tacto. Op. 377 s. el oído al aire. tres pertenecen más bien al cuerpo y a la materia: el tacto. La sensibilidad. el gusto y el olfato. y como no son 231 232 Cfr. y que. Magic. que es propia del fuego. vista. el frío y lo demás. ¿Quién dudará comparar a la fluidez del agua el gusto. XV s. que son sobre todo terrenos. Hemos de buscar en primer lugar qué cualidades llevan a la belleza. y percibe por su naturaleza la luz. asignar el tacto a la tierra. cfr. tierno. el gusto y el olfato sienten solamente lo que está próximo a ellos. empapado por el continuo líquido de la saliva. 7-9. 410b 1. Aristóteles. como el aire puro sigue al fuego. cualidades que la tierra da a los cuerpos?234 De aquí resulta que el tacto. II 7-11. III 4-8.. Y aquellas cosas que son por ellas percibidas. I 5. percibe las voces que se originan en el aire fraccionado. y después. La vista percibe aún desde más lejos y hace al momento lo que el oído en el tiempo. De anima. y toca muy fácilmente aquello que es sólido y pesado. 389a 12. olfato. alcanza las imágenes y las cualidades de los cuerpos: los colores por los ojos. proporcionado y radiante. Así que. La razón comprende cosas más lejanas. difícilmente atañen al alma. el calor. donde también se mencionan los nervios. el olfato [88] al olor de los vapores.. La vista está situada en la parte superior del mundo. [89] sino también aquéllas que están por encima de los cielos y que fueron o serán.[87] CAPITULO II Cómo se representa el amor y por qué partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor Después de esto. y las otras tres pertenecen al espíritu (spiritus): la razón. la vista y el oído. concuerdan más con el cuerpo que con el espíritu. El oído conoce cosas más lejanas y no es afectado de la misma manera. por los oídos las voces. las flores y las frutas suavísimos para la nariz. El oído que sigue a la vista.. aunque el olfato parezca tomar cosas más lejanas que el gusto y el tacto. los olores por la nariz. y por el espacio del aire penetran en las orejas. p. el gusto al agua y el tacto a la tierra. Dice que es joven. . como entre el aire y el agua.

. colores. figuras y voces. verdor y alegría desbordante236. No llamaríamos a ninguna de estas tres cosas bellas si no hubiese en las tres una definición común de la belleza. la vista y el oído. y grata la consonancia de las voces. que quiere decir provoco. en las figuras y en la voz. porque ésta florece sobre todo en el verdor de la juventud. se llama kalew. Y k£lloj en griego significa en latín belleza. que están lejanísimas de la materia. I 24. que llama y rapta al alma hacia sí por medio de la razón. del cuerpo. Orfeo llama esplendor a aquella gracia y belleza del espíritu que consiste en la claridad de la verdad y la virtud237. Proclo. 239 «che la bellezza è cosa spirituale». la vista o el oído. Y se dice que amamos aquello que deseamos por nosotros mismos. la razón de la verdad inmaterial. Plat. es natural que las busque más ávidamente.: «viriditatem». Pero sobre todo estimulan a la agudeza del espíritu a indagar y orientan su deseo hacia ellas. Theol. como alimento propio. Ciertamente. sabores. Y por esto se revela que la razón misma de la belleza no Cratilo. Excerpta ex Procli Comm. 828. en la virtud del espíritu. Y es por esto que aquella gracia que sólo se encuentra en estos tres. las figuras y las voces. Pero confieren poco a la admiración y juicio del espíritu. sano y eterno que sentimos con una melodía musical. porque sobre todo provoca al espíritu. a Plotino. Por el contrario. del verbo k£lloj. esto es. no a causa de sí. [91] CAPITULO III La belleza es algo incorpóreo239 Siendo así.. sino de otro. 1927. Dionisio Areop. 1060). y como él incorpóreas. las abrace con más ardor y las admire con más vehemencia. es decir. I 6).. es preciso que la belleza sea algo común240 a la virtud. y son deseadas por él moderadamente. Los ojos sirven en gran medida para encontrarla. Así. puesto que el espíritu estima más estas cosas. 416d. que las otras tres. de la figura o de la voz. consideramos que el amor pertenece solamente a las ciencias. grata la figura de un cuerpo hermoso. De div. Merecidamente.. 235 . el espíritu busca éstas. Y esta misma gracia de la virtud. se llama muy justamente belleza. 236 Orphica. el espíritu las desea por su mismo beneficio. entonces.: «cioè verdezza». convienen mucho más al alma y captan aquellas cosas que conmueven poco al cuerpo y mucho al espíritu. El alimento del espíritu es la verdad. 1574 (Intr.en manera alguna similares a ella. 237 «nella chiarezza delle scienze e de'costumi». Llama verdor238 a la suavidad de la figura y del color. 238 Lat. y amamos muy poco aquello que deseamos por otra cosa. aquellas cosas que pertenecen a la razón. Pero. mueven nada o muy poco al cuerpo. Por tanto. para él conocidas. Nos es agradable el verdadero y óptimo carácter del espíritu. Y aquellas cosas que mueven a los otros tres sentidos son más necesarias para nutrir. provocación. nada le agradan. las figuras y las voces. calor. 240 «sia una natura comune». Hymnos 60 (Abel). IV 7. nom. los oídos para conocerla. Pero las otras tres. cuidar y engendrar al cuerpo. Estas son las tres gracias de las que habló Orfeo así: Agla…h te Q£leia kaˆ EufrosÚnh polÚobe Esplendor. Op. y cualidades semejantes o lo perjudican mucho o son muy útiles al cuerpo. ital. Op. es [90] decir235. los olores. in Alcib. 701c (p. Ver Op. Y llama finalmente alegría a aquel placer sincero.

¿De qué modo la pequeña pupila del ojo podría percibir todo el espacio del cielo si lo recibiese de manera corporal? Ciertamente. S. no agradaría a quien la contempla que fuese corporal. una igualdad de medida o proporción. puesto que éstos no son corpóreos. y muchas veces los grandes son deformes y los pequeños hermosos. om. la belleza incorporal es aquélla que agrada. cfr. III 278/279. A los colores puros. sino tampoco aquélla que está en los cuerpos y en las voces. Al espíritu le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida. Metaph. I 6. Aristóteles. co-[93]-mo ellos dicen245.. VI 7. sin embargo.puede ser el cuerpo. II 35. Theol. Esta opinión no la admitimos. la mente e Dio». Por el contrario. de donde resulta un absurdo. 64e: lo bueno y lo bello mezclado. 246 «l'anima.. 1450b 36 (la belleza se constituye en la grandeza y el orden). Frg. o al contrario. por su propia materia241. todos los cuales son simples. originan la belleza. no en cuanto yace en la materia exterior. Aristóteles quiere decir con «grande» lo limitado que se puede ver. cada miembro por sí mismo no será bello. Y aquella imagen. porque algunos cuerpos grandes y también algunos cuerpos pequeños nos parecen hermosos. ninguna cosa simple sería bella. deben ser cosas completamente diferentes. Se añade a esto que aquella proporción incluye todos los miembros del cuerpo compuesto. sino en todos juntos.1. y otra ser hermoso. incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. Sucede también muchas veces que permaneciendo la misma proporción y me241 242 «spetiosa». De aquí se concluye que el amor se refiere a algo incorporal. Estoic. Tomás. de modo espiritual y en una imagen incorporal. Hay algunos que tienen la opinión de que la belleza es una cierta posición de todos los miembros244 o. Alberti. no es sino también en éste incorporal. Y tampoco son hermosos los cuerpos por su cantidad242. Plotino. I-II 145. Pero el espíritu recibe en un punto toda la amplitud del cuerpo. entonces. y a veces transformada la cantidad. Poética. de ninguno. cfr. 243 «vel concipitur». puesto que como esta disposición de partes sólo la hay en las cosas compuestas. Cicerón. 2. incluyendo 22. que no sólo no puede ser corpórea aquélla que está en las virtudes del espíritu. Y está tan lejana de ser cuerpo. y no está en cada uno de los miembros por sí. Por tanto. la belleza por algún accidente cambia. y la belleza misma es más bien un simulacro espiritual de la cosa que una belleza corporal. la belleza permanece. cita Phileb. el alma246. XIII 3. como si una cosa fuera ser cuerpo. finalmente. no son bellos. los pe-[92]-queños feos y los grandes muy agradables. la ciencia. los llamamos bellos. VI 6. 7. bello. Porque un mismo cuerpo de hombre hoy es hermoso y mañana por cualquier accidente que le desfigure puede ser deforme. como cosas realmente bellas.. Por tanto. que no son por naturaleza bellas. porque al espíritu le gusta la apariencia de una persona. sino en cuanto la imagen de aquélla es concebida243 por el espíritu a través del sentido de la vista. Y estas cosas nos deleitan extraordinariamente. 32-35. 31. permaneciendo a menudo la misma cantidad. el brillo del oro. . Y aquello que es agradable es. También muchas veces sucede que hay la misma belleza en algunos cuerpos grandes y en algunos pequeños. ciertamente estas dos cosas. 1078b 1: de todas maneras. la pureza de la plata. y parece igual en los grandes y en los pequeños. Y ésta. porque si fuese corpórea no convendría a las virtudes del espíritu. Pero la proporción de todo lo compuesto nace precisamente de las partes. con una cierta suavidad de colores. 244 Plotino. puesto que cosas. belleza y cantidad. 4. que son incorporales. Y aunque llamamos bellos a algunos cuerpos. 245 «ut eorum verbis utamur». 30. om. las luces. Si. Además. De pictura. Tusc. 21-24 (I 6 está preconcebido por la discusión de la simetría). en la vista y en el espíritu no puede ser cuerpo. om. Sto. aunque sea semejante a un cuerpo exterior. una sola voz.

IV 3 11. he aquí el esfuerzo248. brilla con una claridad especial en los ángeles y en los espíritus. no sabemos por qué razón éste es considerado por nosotros hermoso. . como el hambre y la sed se apaciguan por el alimento y la bebida. [95] CAPITULO IV La belleza es el esplendor del rostro de Dios La potestad divina que se eleva por encima de todo infunde benignamente su rayo. el deseo de cada uno sin duda es satisfecho después de que se ha poseído lo que se deseaba. ni los colores ni las luces. 250 «a platonicis». en el ángel. en el que está más lejano se refleja de una manera más oscu247 248 Sigue comentando Plotino. Entonces. Y en los de la misma edad alguna vez sucede que aquél que supera a otro en color es superado por el otro en gracia y belleza. De lo cual resulta que ésta no puede ser una cosa corporal.dida de los miembros el cuerpo no agrada como antes. los árboles y los animales uno por uno. en el alma y en el cuerpo del mundo. que carecen de figura y de color. La misma razón nos lleva a no suponer que la belleza es la suavidad de los colores. más claras en el alma y clarísimas en la mente angélica. y la gracia es mayor en un joven. Yo os lo diré ahora. no hace arder a ninguna naturaleza corporal y no busca la belleza. I 6 1. del Sol. la Luna y las estrellas. 249 «dispositionem». Y por esto se muestra claramente que no es lo mismo figura y belleza. serían dignos de amor. He aquí por qué esta pintura toda entera del mundo. Porque muchas veces el color en un viejo es más claro. que vemos. pero la gracia no es la misma. la figura y los colores. En aquéllos aparece la figura de cada esfera. y nada más pronto que la gracia. 251 Plotino. ¿a dónde os dirigiréis entonces? ¿Quién enciende tan vivas llamas en vuestros corazones? ¿Quién apagará tan gran incendio? He aquí la dificultad. tienen sed de belleza. om. apagar tan ardiente sed. imágenes y formas. VI 129. Y todavía muchas veces vemos en alguno una disposición de las partes y una medida de los miembros mejor que en otro. en las almas. es necesario que busquen el dulcísimo humor de la belleza que aumenta su sed en otra parte que en el río de la materia o de los riachuelos de la cantidad. que no tienen una figura determinada. Míseros amantes. y es amado más ardientemente. Además. bebiendo este licor. Sin embargo. las piedras. en el cual está la fuerza fecunda de crear todas las cosas. Eneida. [94] Y nadie se atreverá a afirmar que la belleza es una conjunción de figura y de colores247. om. Pero el amor no se sacia por ninguna mirada o abrazo del cuerpo. Ciertamente hoy en nuestro cuerpo hay la misma figura que el año pasado. Por tanto. pero prestad atención. Esto parece que nos lleva a pensar que la hermosura es otra cosa diferente a la disposición de los miembros. Virgilio. de los elementos. en la materia del mundo. la disposición249 y el orden de todo el mundo con mucha más exactitud que en la materia del mundo. razones y nociones. porque ni las ciencias ni las voces. modelos e ideas251. encendidos de amor. Nada envejece más lentamente que la figura. En el que está más próximo se refleja muy claramente. que están cercanos a él. el único rostro de Dios se refleja en tres espejos diferentes colocados en orden. si al menos quieren. a los ángeles y espíritus por ella creados. Por todas estas cosas se concluye que aquéllos que. Los platónicos250 llaman a estas pinturas en los ángeles. Este rayo divino imprime en éstos. Estas están claras en el mundo.

sin ofensa alguna.» 254 «al ministero corporale». Y siempre acomoda a este trabajo la sensibilidad y también la razón más de lo que debiera. De donde resulta que toda la belleza de este 252 253 «si ad ceteras compares». ya que en un momento completa todo el orbe de Oriente a Occidente. porque las figuras y los colores de los cuerpos no se perciben jamás si no están iluminados por la luz. del fuego y de la tierra. «Iddio volessi. todo lo que recibe. Es por esto que todo este orden del mundo que se ve es percibido por los ojos. Estas condiciones no son propias de la naturaleza del cuerpo.. que está en el ángel. envuelto en el cuerpo terreno. 257 «offensione». Por tanto. volviendo a repetir lo mismo255. Por esta consideración es inducido a contemplar aquel rostro de Dios que resplandece en su interior. Y un cuerpo no penetra en otro sin molestia257 de sí o del otro o sin destrucción de ambos. 255 «ut idem sepius repetam». y amor a aquella ansiedad del ángel que le une totalmente al rostro divino. 256 «e che la bellezza è spirituale». sirve durante mucho tiempo al provecho del cuerpo. amici miei. amor universal. Y dos cuerpos a su vez mezclados se corrompen continuamente por un contagio recíproco. pintada de colores y de figuras de todos los cuerpos iluminados por ella. contemple con su pensamiento el rostro de Dios que reluce en la máquina del mundo y que es evidente a sus ojos. Entonces. y penetra en cada parte del cuerpo. Por esto recibe los colores y las figuras de los cuerpos de una manera espiritual. y que también en los cuerpos es incorporal lo demostramos más arriba y por ello a partir de aquí consideramos muy importante que el ojo [97] no ve otra cosa que la luz del sol. puesto que la luz del sol es incorporal. no del modo en que está en la materia de los cuerpos. en esta percepción. Y del mismo modo se ve que ella es recibida por los ojos. Los ojos. del aire y del agua. [96] muy oscuramente. creado con la condición de estar cercado por el cuerpo terreno. puesto que no está impedida por el gobierno del cuerpo. lo recibe según su naturaleza. se desvía a la tarea de generar254. olvida el tesoro que está escondido en su interior. Y nosotros no dudamos de que esta belleza es incorporal. Después. Y. sino del modo en que está en la luz infundida a los ojos. Y nosotros llamamos belleza a aquella gracia del rostro divino. Y esto aparece aún más evidente en el hecho que la luz por sí misma no puede ser un cuerpo. Puesto que el cuerpo no se mueve en un momento sino en el tiempo.ra. Y puesto que el rostro del padre es grato a los hijos. Y. El resplandor y la gracia de este rostro. o en el alma o en la materia del mundo. Y esto lo vemos en la mezcla del agua y el vino. En el ángel y en el alma ninguno duda de que ésta no es un cuerpo. no se mancha. gravado por esta inclinación. che. la luz única del sol se presenta a los ojos. ¡Ojalá253 que esto también nos ocurriera a nosotros! Pero nuestro espíritu. De aquí resulta que el espíritu no reconoce la luz del rostro divino que siempre resplandece en él antes de que. está necesariamente desprovisto de cuerpo. con la ayuda de un cierto rayo natural suyo perciben la luz del sol así dispuesta y. y al punto se maravilla de lo que ha visto. debe llamarse belleza universal. ven la propia luz percibida y todas las cosas que hay en ella. . parece necesario que estas cosas estén en los ojos para ser vistas por los ojos256. Sin embargo. se refleja en sí misma. om. siendo ya el cuerpo adulto y despierta la razón. ni ellos llegan con su materia a los ojos. Entonces.. en aquél que está lejanísimo con respecto a los otros252. la santa mente del ángel. om. es necesario que el rostro de Dios Padre sea gratísimo a los espíritus. y así ve el rostro de Dios grabado en su seno. y con gran ansiedad se une para siempre a él. y mezclada con la suciedad. puesto que en aquella luz se ha separado de la materia. om. Y el impulso que se vuelve hacia ésta.

260 «quel raggio divino. y en esta aprobación consiste el afecto del amor. que está lejanísima del artífice divino. él las llama en la discusión con Epicuro tÝpoj y e‡dwlon (Ep. sino incluso en la mirada de los ojos. Op. según Cicerón). también Op. El alma aprueba este acuerdo. Y puesto que la idea y la razón262 son ajenas a la materia del cuerpo. Plotino. La idea innata de la Belleza: Op.. ad.. Metaph. che si debbe generare intera». o que la belleza es incorpórea258 De todas estas cosas se sigue que toda la gracia del rostro divino. IV 3. sobre todo cuando en aquél resplandece claramente la chispa de la belleza divina.. 26. Cuando es semejante a ellos concuerda. el espíritu conmovido ama u odia a la cosa misma. 7 = Diógenes Laercio. (sobre Plotino. se muestra indigna de aquella figura perfecta. es incorporal. y cuando concuerda es be-[100]lla. sino por algo incorpóreo más digno. en la otra. Ciertamente. innatas (que surgen por la Idea). menos. porque el espíritu. 1032a 26-b 21.. se presenta incorpórea a los ojos a través de la luz incorpórea del sol. En consecuencia. Para Ficino las almas permanecen inmutables. 261 «Così si confa ancora alla ragione e sigillo che è nell'animo». 1008 («semina innata virtutum». 1576. El concepto (ratio) no es una forma (species) aristotélica. al momento le disgusta. Cfr. Op. Si alguno preguntara cómo la forma del cuerpo puede ser semejante a la forma y razón del espíritu y de la mente. impedido con el gobierno del cuerpo. que es el tercer rostro de Dios. de donde nace el amor particular a la belleza particular. Ya porque la apariencia y la figura del hombre dispuestas de manera apropiada concuerdan perfectamente con la noción del género humano que nuestro espíritu tomó del autor de todo y que guarda. Teeteto. VII 7. el cuerpo y la belleza son cosas diferentes. está en acuerdo o en desacuerdo. Al «e che la bellezza è spirituale». al instante nos gustan o nos disgustan. 259 258 . se juzga que la constitución del hombre es semejante a ellas. Plotino. si la imagen del hombre que es tomada por los sentidos y pasa al espíritu no concuerda con la figura del hombre que posee el espíritu259.6). Este afecto nace de dos causas. De voluptate XV. en este acuerdo consiste la belleza. VI 7. Op. y por esta oculta ofensa o caricia. 1251 s.. no por la materia o por la cantidad. la vera figura dell'uomo. no mira las formas [99] que por naturaleza están dentro de él. Y por esto sucede que algunos que nos encontramos. le ruego que considere el edificio de un arquitecto. sino como una impresión de una impresión de una idea (cfr. Así. X 46)— sigillum y formula innata (Theol. y como deforme. XI 3-5). no solamente en el ángel o en el alma. y como hermosa. se ama. pulsando con su imagen la forma de la cosa misma. Si concuerda. «la quale l'animo dalla sua origine possiede». somos atraídos por cualquier hombre como miembro del orden del mundo. Aquella fuerza divina infundió en el ángel y en el alma la figura perfecta del hombre a crear260. Aquella que resulta más semejante se ajusta y concuerda con la fuerza de Dios y la idea angélica. 1575 s. En la materia mejor dispuesta aparece más semejante. 191 s. formas de conocimiento (species). lo mismo que con la noción que hay en el alma261.mundo. V 8. la forma exterior de una cosa. di che sopra parlammo infuse. 1574 (Introd. se odia. en seguida agrada. Pero la composición del hombre en la materia del mundo. a Plotino. Pero sucede entonces que por una natural inconveniencia o conveniencia. Aristóteles.. Herod. 2. (sobre Parménides). sino también en sus partes. pintada en el espíritu. 1. [98] CAPITULO V Cómo nacen el amor y el odio. En consecuencia. Y conmovidos por su admiración no amamos esta faz toda en conjunto. I 6). sin que sepamos la causa de esta impresión. 46. 262 «la ragione o vero sigillo». Plat. que se llama belleza universal. I 6 2-3).

Y la preparación del cuerpo viviente consiste en tres cosas264: orden. Encontrarás que la forma de aquél que se ajusta a la razón del espíritu es simple y desprovista de materia. ciertamente. Pero. ¿qué es entonces la belleza del cuerpo? Es un cierto gesto. 267 «intervallum vero quid aliud dicemus quam distantiam partium?». Y ocho cabezas comprendan la altura de un cuerpo. por otra parte. ésta. y de las piernas y de los pies. Porque primero hace falta que cada uno de los miembros del cuerpo tenga su lugar natural. que las orejas. es entre otros utilizada por Alberti. 1078b 1. que es igual a la longitud de los brazos extendidos a los lados. Y bien263. 266 «degli occhi». estimamos que es necesaria la apariencia. y hagan esto mismo las cejas si se juntan. El orden de los miembros no es miembro alguno. atendiendo a la proporción de todo el cuerpo. a cuya semejanza ha sido hecha? Además. vivacidad y gracia. Así. separa la materia si puedes. Haz esto mismo en el cuerpo de cualquier hombre. y el brillo266 de los colores adornen el orden y la medida de las partes. junto con otras triadas. trai all'edifizio la materia». ¿Quién dirá que las líneas. las arrugas. la cual da a cada uno de los miembros la magnitud debida. Y este intervalo. la idea del edificio. es o nada. Y los dos círculos de los ojos igualen la apertura de la boca. que las dos orejas disten ambas lo mismo de los ojos. que resplandece en él por el influjo de su idea. 265 Esta teoría de la proporción. habrá el orden interior que proviene del artífice y en el artífice permanece. o un trazo de líneas. El uso de la palabra modus corresponde aquí más adecuadamente a la música. y efectivamente puedes hacerlo con el pensamiento. aunque están en la materia. De pictura. en la medida de sus fuerzas. que son necesarias al cuerpo. om. una comparación posible en la determinación de lo bello: Aristóteles. o un vacío absolutamente inútil. V 11. la medida no es cantidad. por así decirlo. la cantidad. se debe juzgar semejante al arquitecto más por una cierta condición incorporal que por la materia. Este resplandor no desciende a la materia si ésta no está antes convenientemente preparada. en S. «Ordo-modus-species». Dei. no pueden ser parte alguna del cuerpo. Los límites son superficies. esto es. Después. construye la casa tal como la concibió.principio el arquitecto concibe en su espíritu la razón y. los ojos y la nariz. además de esto. Por orden se entiende la distancia entre las partes. sino el límite de la cantidad. ¿Quién negará que la casa se muestra como un cuerpo y que ésta es muy semejante a la idea incorpórea del artífice.. Pero esta igualdad de distancias que pertenece al orden265 no es suficiente si no se añade la medida de las partes. de mo-[102]-do que tres narices a lo largo completen la longitud de un rostro. Y la longitud de la nariz iguale la longitud de los labios y también de la oreja. en fin. ¿diremos que es otra cosa que la distancia de las partes?267 Pues la distancia. II 35-36. Agustín. XIII 3. que carecen de anchura y de profundidad. para que los artificiosos trazos de las líneas. . recogida de Vitruvio. Civ. por medida. pero deja el orden. [101] CAPITULO VI Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual Finalmente. porque el orden está en todos los miembros y ningún miembro se encuentra en todos los miembros. y los otros miembros del cuerpo estén en su lugar. líneas y 263 264 «orsu. Añádase que el orden no es otra cosa que el intervalo conveniente de las partes. los dos semicírculos de las orejas juntos hagan el círculo de la boca abierta. No te quedará nada del cuerpo ni de la materia. que los ojos estén próximos y a distancias iguales de la nariz. medida y aspecto. son cuerpo? Además. la apariencia se refiere a las líneas y el color. Estas tres cosas. Metaph.

y al raptarlos los inflama de un amor ardiente. Y colocamos la apariencia. 273 Om. que mueve y deleita nuestros espíritus por medio de la razón y de la vista y del oído. tierno. Tomás. El fundamento de estas tres preparaciones es la reu[103]-nión equilibrada de los cuatro elementos. resultará más viva en una materia sumisa y obediente. vivaz y espiritual. como por tres elementos. no se consideran cuerpos. flexible. que tiene el espíritu. 272 Esta parte del discurso de Agatón que quiere describir al dios mismo es interpretada por Ficino antropomórficamente: los atributos son —correspondiéndose con V 6— sólo preparaciones. careciendo del grosor de la profundidad. los animales. ágil. si se adhirieron. Op. y los sonidos simples se preparan a la misma suficientemente por un cierto equilibrio. según la costumbre de los antiguos poetas. VII 7-15. «il discorrere». de las que hemos hablado. De modo semejante se disponen los sonidos para recibir su belleza. y las piedras. III 3 y IV 3). los metales. gent. el resplandor celeste brillará fácilmente en un cuerpo semejante al cielo. no en la materia. luce la imagen del rostro divino. sino en la alegre concordia de luces. cuartas. La medida es la progresión269 debida a través de las terceras. .puntos que. y al deleitarlos los rapta. como son los cuatro elementos. [105] CAPITULO VII Retrato del amor El poeta Agatón. sino que basta separarlo de las impurezas de la tierra. después en las almas de los hombres. bien proporcionado y brillante. 270 «la risuonanza». de modo que nuestro cuerpo sea muy semejante al cielo. concluiremos de todo lo dicho que la belleza es una cierta gracia. en las figuras. sino abandonar el cuidado y la solicitud tan ansiosa del cuerpo y apartarse de la perturbación del de[104]-seo y del temor: al instante. Así. primero en el ángel. y no se aparte de la formación de su espíritu por el exceso de algún humor268. fecundidad y claridad inherente a su naturaleza. así el espíritu no necesita ninguna añadidura para aparecer hermoso. Plat. 178-181. que el alma es complexión y armonía de acuerdo con Sto. los cuerpos compuestos de muchos miembros. y también la reunión de muchos sonidos. 271 Cfr. para no alejarnos mucho de nuestro discurso.. Pero el espíritu está por su naturaleza preferentemente adaptado a ella271. reviste a este Dios de imagen humana272 y lo pinta a semejanza de un hombre hermoso. y aquella forma perfecta del hombre. La apariencia sonora es la intensidad270 de un sonido brillante. cuya sustancia es equilibrada. ¿Por qué así?273 Esto es más bien la preparación para un carácter hermoso que la hermosura. que son explicados en el hombre por la doctrina de la complexión (cfr. puesto que de estas cin268 269 «per la esorbitanza d'alcuno umore». Por estas tres cosas. porque él es espíritu (spiritus). Theol. Pero. infundida por el rayo de Dios que ilumina. como los árboles. en los sonidos y en los cuerpos. S. Pues. Los cuerpos más simples. como más arriba dijimos. Y dice que el amor es joven. brillará la belleza natural del espíritu. se disponen a recibir la belleza. de la misma manera que no hace falta añadir nada al oro para que aparezca bello. II 63-64. sombras y líneas. y como un espejo próximo a Dios. en el cual. Su orden es el ascender y descender del tono grave a la octava. Por esto es evidente que la belleza está tan distante de la materia corporal que no participa de la materia misma si no está provista de aquellas tres preparaciones incorporales. quintas y sextas e igualmente de los tonos y semitonos.

cosa que ni la prudencia. cuando se han disuelto las partes más sutiles de los humores quedan las partes más densas. Pero. fluxum». y no pienses. porque los temperamentos amables son seducidos más fácilmente. es fluido276. cuando impera el frío. Y los que son seducidos. 274 275 «complexione». formado honestísimamente con un orden y medida de las partes. Se dice que el amor es joven. cuando la sequedad. y las otras dos indican el orden. porque muestran su fuerza y cualidad. como hemos dicho. después de éstas. 279 «quella gratia che è bellezza». de las leyes o de la elocuencia. 281 «ingiuria di fatti o villanía di parole». porque comúnmente los jóvenes son seducidos por el amor. desigual. Ágil y flexible. que ha querido referirse a la lánguida e inepta debilidad femenina. cuando lo llama suave. delicado y tierno. ni la fortaleza. duro275 y áspero. porque donde hay amor verdadero y completo. Pero ¿por qué lo llama joven? Porque este equilibrio se posee no [106] sólo por beneficio de la naturaleza. sino también por beneficio de la edad.. el cuerpo es rígido. cuando la humedad. Es tanta la fuerza de este amor que él solo puede mantener al género humano en una tranquila paz. Disipados el fuego y el aire. 280 «De le virtù d'amore». la delicadeza uniforme y firme del cuerpo indica la disposición moderada en sus cuatro humores. Agatón se calla lo restante. pueden conseguir sin la benevolencia. [107] CAPITULO VIII De la virtud del amor280 Aquellas cosas que Agatón dice de las cuatro virtudes para dar a conocer la bondad del amor. Se afirma que es justo. vacilante y alambicado. Agatón llamó al amor suave. pues ésta es contraria278 a una complexión equilibrada. «durum. pero en el poder del amor se deben entender de otro modo. ni la fuerza de las armas. Porque cuando el calor se eleva demasiado. y de la misma manera desaparece. que es el primer fundamento. Estas cinco partes parece que se han de conocer en la figura del hombre. . Suave. Después de esto añadió bien proporcionado. esto es. Es a nosotros a quienes corresponde comprender. domina un exceso de agua277 y de tierra. Brillante. 278 «diversa». el advenimiento de la gracia279. Con el paso del tiempo.. el cuerpo es árido e hirsuto. la cual no admite ni ultrajes ni injurias281. nos basta haberlo resumido brevemente. se vuelven mansos. y huye de las contrarias. Y añade brillante. puesto que Agatón expone muy elocuentemente todo esto. o sea. deben entenderse así. la medida y la apariencia. resplandeciente por la suave belleza de sus colores. Por esta razón. 276 Idem. aunque antes fueran feroces. om. las tres primeras designan una complexión armoniosa. porque desea cosas hermosas y ordenadas. om. y seducidos por sus asechanzas se acercan a los de edad joven. Y ¿por qué también ágil y flexible? Para que entiendas que es apto y pronto a todos los movimientos. Los físicos han demostrado que la señal de la armonía274 en los cuerpos es el suave y firme equilibrio de la carne delicada. porque penetra a escondidas. Proporcionado y armonioso. 277 «acque». hay una recíproca benevolencia. porque en la florida y espléndida edad inspira el ingenio del hombre y desea lo que está en flor.co partes. Por tanto. Una vez dispuestas estas medidas.

cuando Marte predomina en el nacimiento del hombre le da magnanimidad e irascibilidad. 283 «minaccia: nati dicasi infelici». y no el amor a la audacia. ni las amenazas y violencias de los poderosos pueden obligarnos a amar. sino que muchas veces. detiene. por así decirlo. Pero Marte no domina jamás a Venus. Porque si es284 la guía de la vida. donde reina el amor. o hacer que [109] dejemos de amar. aquél que ha nacido. cuando Marte colocado en los ángulos del cielo. sobre los otros planetas. y es incompatible siempre con los gestos vergonzosos. ver Gombrich. Pero el amor no se somete a ninguno de ellos. muchas veces Venus estando en su conjunción o en oposición o en exilio. pero si Venus se aproxima a continuación. Porque los hombres no son seducidos por ser audaces286. pues ¿qué hay más fuerte que la audacia? Y ¿quién combate con más audacia que el amante por el amado? Sobre los otros dioses. como si no hubiera otro premio excepto el amor que fuese digno del amor. vuelve más ardiente con su calor el ímpetu de Venus. no impide la magnanimidad concedida por Marte. Sobre Venus y Marte en el arte del Ren. el amor es libre y nace espontáneamente en una voluntad libre.Lo llama después moderado. da malos presagios a los que nacen283. será abrasado por amores muy ardientes285. 286 «perche gli uomini non si innamorano propio per essere audaci». Venus le domina282. o bien en el aspecto sextil o trino de Marte. Es. no fuerza. 282 . y sobre todo desea que el amado ame a aquél que a su vez le ama. El amor. todos los otros deseos se desdeñan. por la presencia de Marte. De donde parece que hace a Marte más clemente y lo domina. Esto lo oísteis al principio suficientemente al héroe. Igualmente. superior a todos. puesto que la audacia es la esclava que acompaña al amor. De todo esto se concluye que el amor es por esto el más feliz. pero el amor está satisfecho con el premio de sí mismo. Y por estas cosas se demuestra la sabiduría del amor. los habitantes de los cielos. om. escapa a la violencia de todos. lo que ya ha sido tratado suficientemente en el discurso de Erixímaco. Pues quien ama. en la segunda o en la octava casa de [108] la natividad. Libra o Tauro. Y tanta es su libertad que las otras inclinaciones. De modo que si al nacer alguno. la malignidad de aquél. De lo que resulta que el amor que inspira fuerza a todos. Y consta que es bellísimo porque se deleita en las cosas bellas. Por otra parte. los hombres ricos y los reyes más poderosos se someten al imperio del amor. 284 «si Venere tiene la signoria della natività dell'uomo». pero refrena el defecto de la irascibilidad. que Dios. «Venus hunc domat». artes y operaciones del espíritu. el argumento más claro sobre la fortaleza del amor. 86-89. Ciertamente. desprecia los deseos viles e inmoderados. En efecto. Marte se encuentra en la casa de Venus. sapientísimo. se vuelven muy audaces para afrontar intrépidamente cualquier peligro por el amado. porque es el más bello y el mejor. principalmente ama el amor. y él no obedece a ninguna. porque él hace a los hombres más fuertes. es que todas las cosas le obedecen. y es necesario que aquél que hace mejores a otros sea él mismo mejor. procura inclinación al amor. 285 «alle fiamme d'Amore».. Finalmente. Y si Marte influye próximamente. eligen la mayoría de las veces un premio diverso a ellas. que consiste en un cierto orden y templanza. Mysteries. Por esta razón el amor es el creador y el conservador de todas las cosas y maestro y señor de todas las artes. Por el contrario. Y también que es el mejor porque hace a los amantes muy buenos. porque doma los deseos deshonestos. los fuertes y los sabios. Añade muy fuerte. los animales y todos los cuerpos aman. al buscar la belleza. Ni los dones de los ricos compran el amor. Igualmente. En efecto. Marte sobresale en fortaleza. como semejantes a él. además. porque son heridos por el amor. esto es. ya que determinó desde el principio que sería libre. Marte sigue a Venus y Venus no sigue a Marte. Images (66-69) y Wind.

la mente angélica no recibe de su padre las ideas del planeta Saturno y de otros antes que por su amor innato se vuelva hacia su rostro. pero aquél por el que las criaturas aman a su creador. Se ha mostrado que la tranquilidad es concedida por el amor recíproco no sólo a los animales. Saturno y los otros planetas. Por el contrario. más joven291. Y Agatón lo señala aquí. elocuente para hablar. Por tanto. Al final de este discurso se dice que el amor con su canto289 dulcifica las mentes de los dioses y de los hombres. los homicidios y las luchas. a cualquiera de quien se apodere vuelve prudente para prever. pronto en los juegos. lo que entenderá cualquiera que recuerde lo que fue ya demostrado anteriormente. no hay insidias288.[110] CAPITULO IX De los dones del amor Qué es el amor se ha mostrado a partir de nuestra discusión anterior. Tercero. En primer lugar cabe preguntarse por qué razón Fedro dijo que el amor era más viejo que Saturno y Júpiter. se puede deducir fácilmente de lo dicho. de una parte. el amor es el principio y el fin. genera concordia tras alejar la discordia. Dios. lo aman. Decimos que este amor. por el que son creados los cuerpos celestes290. alegre en las diversiones. y cómo es. Segundo. 289 «col caldo suo». los robos. Además. y da felicidad evitada la miseria287. «non vi sono insidie. qué significa en Platón el reino de la necesidad y el imperio del amor. es más antiguo que las ideas. que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende.. [111] CAPITULO X El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses Pero antes de que termine. y en las cosas serias fortísimo. otro recíproco. que se llaman dioses. es más antiguo que ellos. por un cierto amor de propagar su semen y por la generosidad de su providencia ha engendrado las mentes. qué artes inventaron los dioses bajo el reino del amor y qué dioses las inventaron. 290 «le menti». Estas mentes. Así. Pues allí donde hay amor recíproco. que mueven a Júpiter. el [112] amor del ángel hacia Dios.. en el instante en que nacen. magnánimo para llevar los negocios. a partir de las palabras de Agatón. excelentes amigos. induce la felicita». sino también a los cielos y a los elementos.. 287 288 «reca sicurtà. después que las ha recibido.. El amor recíproco procura seguridad disipando los peligros. Qué dones concede a los hombres. y de otra es más joven. 292 «Dio». y Agatón dijo que era más joven. El simple. genera concordia. ne tradimenti». . Hay un amor simple. y desaparecen las querellas. después de reconocer a su padre. agudo para disputar. sus mediadores. padre de todas las cosas. y más arriba en el discurso de Erixímaco se ha tratado ampliamente. resolveré en la medida de mis fuerzas tres cuestiones que nacen de la exposición de Agatón. el primero y el último de los dioses. ama con más ardor el don del padre292. Allí todo es común. 291 «più giovane che le menti».

Puesto que el efecto no recibe jamás toda la bondad de su causa295. Deus amat et providet». puesto que la luz que desciende de Dios no es recibida por la mente. ama a su autor. aquél produce por amor y ésta por necesidad294.. El imperio de la necesidad consiste ya en este proceso necesario del efecto. porque el amor divino. Esta. genn´j dš t¦ p£nta Theol. Tomás. X 616 s.. II 23-30. pues las cosas por sí mismas. 296 «in questo atto». Hymn. Pero la mente. Y así los poderes del amor y de la necesidad se van sucediendo alternativamente. 3 (Abel). Cfr. ya incluso en la degeneración.. estimulada por esta chispa de luz. y Dios ilumina por amor a aquélla que se ha vuelto hacia él. El imperio de la necesidad en el himno de la noche297. la mente que le sigue. Pues. I 81. sin ser coaccionado. Porque ésta se eleva hacia Dios por amor. así: dein¾ g£r ¢n£gkh p£nta kratÚnei La grave necesidad domina todas las cosas Al reino del amor en el himno de Venus298. desde el instante que ha nacido. A partir de aquí Dios. Por lo cual. 293 . proceden de la necesidad y en el proceso degeneran. si hablamos de las cosas creadas por Dios. II 11-13: «Deus voluntatem habet. 294 Cfr. sin embargo porque procede de fuera de Dios necesariamente degenera respecto de la infinita perfección del padre. aunque nace de la suma bondad de Dios y. antes de volverse por amor hacia su padre. con una claridad tan grande como le es concedida por Dios. De nuevo aquí se insinúa el poder de la necesidad. 298 Id. la luz divina. Sin embargo. gent.. necesariamente se propaga. 295 Proclo. por tanto. Resp.. por la generosidad de su providencia.. desea la plenitud total de la luz. Y aquí296 resurge el reino del amor. él obra por doquier. 297 Orphica. se vuelve ardientemente hacia él y. en el cual no tiene lugar la violencia de la necesidad. Elem. Pues es forzada a recibir según la capacidad de su naturaleza y por [114] la violencia de la naturaleza receptora.. 7.[113] CAPITULO XI El amor reina sobre la necesidad Pero resolvamos ahora la segunda cuestión. Se dice que el amor reina por encima de la necesidad. ha dado origen a todas las cosas nacidas de él. igualmente lo debemos entender del alma y de las demás obras de Dios. espontáneamente293. Theol. al sembrar él. Hymn.. aquella luz se vuelve más oscura. Esta sucesión se efectúa en las cosas divinas según el principio de su naturaleza y en las otras según intervalos de tiempo. Plat. voluntas Dei necessaria simul et libera est et agit libere. 55. da generosamente además de aquella primera luz natural. Porque aquella mente encendida por este primer resplandor de Dios. la tiranía de la necesidad antecede al reino del amor. De modo que el amor es siempre el primero y el último de todas las cosas. no teniendo nada sobre sí. S. Orfeo cantó estos dos imperios en dos himnos. Y así. Sto. así: Tú mandas sobre las tres Parcas y engendras todas las cosas kaˆ kratšeij trisswn moirîn.5 (Abel). A esta necesidad sucede otra vez la primacía del amor. oscura por naturaleza. es buena. Y lo que hemos dicho de estos dos imperios.

Orfeo ha situado divinamente estos dos reinos, y los comparó mutuamente, y antepuso el amor a la necesidad, cuando dijo que éste mandaba sobre las tres Parcas, en las que consiste la necesidad. [115]

CAPITULO XII Cómo, bajo el reino de la Necesidad, Saturno castra a Cielo y Júpiter ata a Saturno
Pero de qué modo dice Agatón que mientras domina la necesidad, los dioses siguientes castran o atan a sus padres, lo entendemos fácilmente por lo anteriormente dicho. No se deben interpretar estas cosas en virtud de que la mente angélica divide y dispersa299 a Dios mismo, sino que le ha sido otorgado por Dios en sí misma. Un poco más arriba hemos demostrado suficientemente que los favores de Dios decaen necesariamente de su suma perfección en el espíritu que los recibe. De lo que resulta que aquella fecundidad de su naturaleza que es intacta en Dios, pero disminuida y de algún modo mutilada300 en el ángel, se dice con razón que fue castrada. Y esto se dice que sucede mientras reina la necesidad, porque no sucede necesariamente por la voluntad de quien da o de quien recibe, sino por esta necesidad, por la que el efecto no se puede igualar a su causa. Y así Saturno, esto es, el ángel, parece castrar a Cielo, o sea, el sumo Dios, y también Júpiter, esto es, el alma del mundo, parece atar a Saturno, o sea, restringe la fuerza recibida del ángel en él mismo a confines más estrechos por defecto de su naturaleza. [116] Pues es más amplio el poder de aquél que el de éste. Así que se estima que el poder que en aquél, por su amplitud, está libre y suelto, en éste, a causa de su estrechez, está ligado y restringido. Sin entrar en lo que los astrólogos opinan, que la malignidad del planeta Saturno es neutralizada muchísimas veces por la conjunción, recepción u oposición de Júpiter, en el aspecto sextil o trino. Pero es suficiente lo que hemos hablado sobre estas cosas. Entremos en la tercera cuestión. [117]

CAPITULO XIII Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden
Agatón estima que es a causa del amor que las artes fueron entregadas al género humano. El arte de reinar por Júpiter; el arte de lanzar flechas, adivinar y curar, por Apolo; el arte de trabajar los metales, por Vulcano; la industria de tejer, por Minerva; y finalmente, la música por las Musas. Doce divinidades están al frente de los doce signos del Zodíaco301: Palas en Aries, Venus en Tauro, Apolo en Géminis, Mercurio en Cáncer, Júpiter en Leo, Ceres en Virgo, Vulcano en Libra, Marte en Escorpión, Diana en Sagitario, Vesta en Capricornio, Juno en Acuario, Neptuno en Piscis. Todas las artes han sido transmitidas por ellos a nuestra especie. Aquellos signos infunden sus fuerzas para cada arte en el cuerpo, y las divinidades302 que están al frente de ellos, en el alma.
«et discerpat», om. «et quammodo mutilato», om. 301 Esta ordenación también en Theol. Plat., IV 1, Op. 126 (Marcel, I 153). Ficino se ajusta a Manilio. Astronomica II 439-447, cuyo sistema introduce aquí en una concepción moderna: Kaske, Zodiac, 198 s. 302 Las divinidades, om. en latín. Sobre las artes: Manilio, Astron., IV 176-188 (Löwe), 124-139 (Wilder); los atributos de Libra y de Géminis no figuran en Manilio. En Géminis puede verse una contaminación con Cosme y Damián, santos patronos de los Medici-médicos.
300 299

Así, Júpiter a través de Leo hace al hombre muy apropiado para el gobierno de los hombres y los dioses, esto es, para llevar a cabo dignamente tanto las cosas humanas como las divinas. [118] Apolo, a través de Géminis, nos enseña el arte de tirar con el arco, la adivinación303 y la medicina. Palas, a través de Aries, la habilidad de tejer. Vulcano, a través de Libra, el trabajo de los metales, y los otros, las artes restantes. Y puesto que, ciertamente, nos conceden generosamente sus favores por la benignidad de su providencia, decimos que lo hacen por el amor que los estimula. Además, estimamos que la consonancia musical nace de la revolución muy rápida y ordenada de los cielos. Y los ocho tonos de los movimientos de los ocho círculos, y que el noveno se produce como acuerdo de todos juntos. Por tanto, a los nueve sonidos del cielo los llamamos las nueve Musas a causa de la armonía musical. Desde el principio nuestro espíritu fue dotado304 de la razón de esta música, y puesto que su origen es celeste, con razón se dice que esta armonía celeste es innata. Después, ésta se imita305 con los diversos instrumentos y cantos. Y este don igualmente nos ha sido concedido por el amor de la divina providencia. Por tanto, ilustres amigos, amemos a este dios porque es el más bello, imitémosle porque es el mejor, venerémosle porque es el más feliz, para que por su clemencia y generosidad nos conceda la posesión de su belleza, bondad y felicidad.

303 304

«vaticinium», om. Sobre la armonía de las esferas, Resp. X 617b. También Macrobio, Comm. in Som. Scip., 2, 3, 1. Cfr. Op. 614 y Supp. I 54-55; Op. 1434 sobre Resp. X; Op. 1737 sobre Plotino, IV 3, 12. 305 «imita e mette in opere».

DISCURSO SEXTO
[121]

CAPITULO I Introducción a la discusión sobre el amor
Hasta aquí Carolo Marsuppini. Después Tommaso Benci, fiel imitador de Sócrates306, con agrado y el rostro sonriente, se aplicó a la reflexión de las palabras socráticas. Nuestro Sócrates, dijo, juzgado por el oráculo de Apolo el más sabio de todos los griegos, solía dedicarse más al arte de amar que a ningún otro, como si por la experiencia en este arte Sócrates y cualquier otro hubiera de ser considerado el más sabio. El decía que este arte no lo había recibido de Anaxágoras, ni de Damón, ni del físico Arquelao, ni de los profesores de retórica como Pródico de Quíos y Aspasia, ni del músico Conós, de los que había aprendido muchas cosas, sino de la profetisa Diótima, inspirada por el espíritu divino. A mi juicio, para mostrar que sólo por inspiración divina los hombres podían entender qué es la verdadera belleza, qué el amor legítimo, y de qué modo se debe amar. ¡Tanto es el poder de la facultad del amor! ¡Tanta su sublimidad! Por tanto, alejaos de estos festines celestes, alejaos, digo, vosotros, ¡oh, profanos!307, que sumergidos en las bajezas terrestres y [122] esclavos de Baco y Príapo, como los puercos308, echáis por la tierra y por el fango al amor, don celeste. Pero, vosotros, castísimos convidados, y todos los demás consagrados a Palas y a Diana, que estáis entusiasmados con la libertad del espíritu purísimo y el eterno gozo de la mente, sed bienvenidos y escuchad con diligencia los misterios revelados por Diótima a Sócrates. Pero, antes de que escuchéis a Diótima, hay que resolver una cierta controversia entre aquéllos que hablaron anteriormente sobre el amor y los que lo harán ahora. Los anteriores llamaron al amor bello, bueno, feliz y dios. Sócrates y Diótima niegan esto, y lo sitúan en el medio entre lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, lo feliz y lo desdichado, Dios y el hombre. Nosotros consideramos que ambas sentencias son verdaderas, aunque por diferentes razones309. [123]

CAPITULO II El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre310
El imán transmite al hierro una cierta cualidad suya por la cual, haciendo el hierro muy semejante al imán, se inclina hacia esta piedra311. Esta inclinación, en cuanto que nace de esta piedra y hacia ella se vuelve, sin duda se llama inclinación pétrea. Pero en cuanto está en el hierro es igualmente férrea y pétrea. Pues tal inclinación no está en la pura materia del hierro, sino en la materia ya formada por la cualidad de la piedra, pero
Biografías sobre Sócrates: Apologie, 21a (oráculo); Symp., 177d, y Theages, 128b (ignorancia y Eros); su teoría: Diógenes Laercio, II C 19, Menon, 96d, y Asioco, 366b-c, Menexenos, 235e-236a; ver también VII 2. Lysias 204c, Jenofonte, Memor., II-6, 28; Symp., VIII, 2. 307 «empii». 308 Ad. ital. 309 «Noi approviamo l'una et l'altra sentenzia, benche l'una per una ragione e l'altra per un'altra». 310 «Che lo amore è in mezzo tra la bellezza e il uso contrario: ed è Iddio e Demonio». 311 Cfr. Platón, Ion 533dc.
306

). suspendido en el aire por la cualidad del calor. llamó al amor demonio. entonces. 245c-247e (ver en Op. 202b-203a. bello y feliz se vuelve hacia lo mismo.» 315 «tra la bellezza et la privatione di quella». por esta primera degustación314.. También. en la medida que es excitado por el fuego se vuelve hacia el fuego. Resp. 1364). 1469-1471). y por las del huésped ateniense en las Leyes y los Epinomes. X 885e-903a. puesto que dependiendo de lo bueno. no puro. Apologie. Y ciertamente. que es el amor. 317 Lo siguiente es una contaminación de Phaidr. como cosa no conocida por él. según la opinión de Agatón y de los otros anteriores. 1436 s. Y de este modo consideramos que el amor. comentada en Theol. 1912 s. Así.. om.. Platón considera que toda la máquina de este mundo319 está regida y se mueve por un alma.. El lino. como el espíritu del amante posee la propia cosa bella y en parte no la posee. Pues el espíritu que no recibió la imagen de ninguna cosa bella. Porque así como los demonios están en medio de las cosas celestes y las terrenas. las esferas de las almas y las almas propiamente en sí. 316 «ragione». 1527). ya que el cuerpo del mundo como todo cuerpo está compuesto de los cuatro 312 313 «ut loquamur apertius».conserva las propiedades de ambas. por las de Sócrates en el Fedro y el Filebo. etc. La figura del hombre. sin duda en parte es bello y en parte no bello. 27c-31a (en Op. Para hablar más claramente312. Plat. Theol. partícipe de uno y de otro. por esta mezcla. feliz y dios. A esta atracción. in Alcib. 314 «e di quella gustato (trova) qualche sapore nel suo giudizio. Timaios 39e-41a. Ficino los ha interpretado como muestran los comentarios citados. 1262. Nomoi. 90a (en Op. per tal saggio è incitato. no la ama.. lo llamamos ciertamente ígneo. Op. muchas veces muy bella a la [124] vista por la bondad interior felizmente concedida por Dios. Allen 498 s. es un afecto intermedio entre lo bello y lo no bello. ¿quién desea aquello que tiene? Sólo queda entonces que el espíritu se consume de ardiente amor cuando habiendo encontrado la apariencia hermosa de alguna cosa bella. lo llamamos por naturaleza tanto del lino como del fuego. .). 318 Symposium. también. XIV 1. (en Op. Y aquél que posee la belleza entera no es conmovido por los estímulos del amor.). sobre todo Epinomis 984d-985b (en Op. X 616 s. [125] CAPITULO III Sobre las almas de las esferas y sobre los demonios Pero conoced de qué modo los demonios habitan estas zonas intermedias317 entre el cielo y la tierra por las palabras de Diótima318 en este Banquete. bueno. enciende el lino. los demonios. En efecto. Pero en cuanto está en el lino. sin ninguna duda lo llamamos bello. vuela hacia la región superior del fuego. 26b-18a (en Op. II 248). igualmente de lino y de fuego. así el amor ocupa el punto medio entre la ausencia de forma315 y la forma. atraído por esta chispa como por un anzuelo313. el fuego también por su cualidad. 1386 s. Op. Plat. cuando los textos no parece que hablen de todos los asuntos (el alma del mundo. 306 (Marcel. para volver ya a ella. De este modo.. Phileb. sino ya encendido. transmite al espíritu. se dirige hacia el que le atrae. a través de los ojos que la contemplan. Y porque él está en el espíritu ya encendido por la presencia de aquel rayo bello. también Excerpta ex Procli Comm. Cfr. el rayo de su esplendor.). El espíritu. IV 1. 319 La teoría del alma escalonada en el mundo de las almas. es incitado a la entera posesión de la belleza. al vuelo que. estamos obligados a llamarlo un cierto afecto entre lo bello y lo no bello. IV 713c-e. por esta razón Diótima. En su primer y segundo discurso Giovanni puso de manifiesto suficientemente esta región316 intermedia entre la naturaleza deforme y la hermosa. o sea por el calor.

mortales y pasibles. Dionisio Areopagita323 suele llamar con el nombre exacto de gobernadores del mundo inferior a los ángeles buenos324. III 5. hay doce esferas en el mundo. Pero la diferencia está en que en la tierra hay dos géneros de animales. Pero ahora no es cuestión de ocuparse de los malos. también podemos llamar a aquéllos que Platón llama dioses y almas de las esferas y de las estrellas. Cfr. pues ya que el agua es un cuerpo más digno que la tierra. sino ciertos afectos del espíritu. no vivirán y tendrán seres vivientes en ellos e. Tomás. ¿Quién está tan enajenado como para decir que la parte vive y el todo no? Vive. Además. ni del agua o la tierra. los brutos y los racionales. del aire puro o del aire nebuloso. no liga las almas de esta naturaleza a los cuerpos de las esferas. Algunos platónicos322 y los teólogos cristianos han pensado que hay otros demonios. Y no está compuesto del elemento entero del fuego. el alma de la materia primera. ¿Quién negará que viven la tierra y el agua. S. ministros de Dios. las cuales dan vida a los animales generados de ellas? Y si estos elementos impuros del mundo viven y están llenos de seres vivientes. puesto que siguen al sumo Dios y a la mente angélica. los cielos? Ciertamente. III 107. si como opina Platón320. que son las estrellas. Plotino. 325 Platón. 324 Cfr. por tanto. 323 Dionisio Areop. ya que tampoco percibimos el elemento puro del fuego y del aire. movimientos y propiedad. Entonces. Pero no atribuyen a los demonios las pasiones del cuerpo. por tanto. todo el cuerpo del mundo. esto es. En cambio. sobre la doctrina de los demonios buenos de Ficino. 36cd-39b. los demonios inmortales pero pasibles. vemos los animales del cielo. 966d-e. los hombres... Así. ¿por qué el aire y el fuego. 322 Plotino. ya que los cuerpos de los animales. que son partes del mundo más excelentes. Sto. 6. Así. y hombres a aquellos seres racionales que habitan la tierra. situados bajo la luna. tanto más perfecto es el cuer-[126]-po del mundo que el cuerpo de cualquier ser vivo. Los platónicos321 llaman dioses al alma del mundo. ocho cielos y cuatro elementos bajo el cielo. Una será. Timaios. 38e-39c-40ac. que son nuestros protectores.. es necesario entonces que estén presentes en ellas doce almas diferentes en belleza y virtud. X 896c-899d. 9. los diez círculos superiores del globo. de la materia primera. Hier. III 4. ni del aire. igualmente. habitan la región del fuego etéreo. Sin duda sería absurdo pensar que un cuerpo imperfecto tuviese alma y el perfecto no tuviese alma ni viviera. Pero afirma que están dotados de tanta virtud Timaios. X 617a. e igualmente en el agua. llaman demonios a los animales [127] que. El alma de todo debe ser una. como una es la materia y uno el edificio. por los que de algún modo aman a los hombres buenos y odian a los malos. cael. ángeles. Nomoi. ver la carta de Filippo Buonaccorsi (Callimacus Experiens). y las almas de las doce esferas y de las estrellas. según el uso de Dionisio. sólo son adornados por seres racionales. como a sus cuerpos las de las criaturas terrenas. porque como se muestra en el libro X de las Leyes325. no debe estar menos provista de razón que la tierra. Resp.elementos cuyas partículas son los cuerpos de todos los animales. lo cual apenas discrepa del pensamiento de Platón. o sea. Y esto no disiente de Platón. el cuerpecillo de cualquier animal es una partícula del cuerpo del mundo. viven. y doce las almas de los doce círculos. malos. 321 320 . Los dioses son inmortales e impasibles. y los animales de la tierra y del agua. y estas doce esferas son distintas entre ellas y diferentes en aspecto. Por esta labor todos parecen buenos. Nomoi X 886d-898d X 11. en tanto que el todo es más perfecto que la parte. que está cerca del agua. Pero los del fuego y del aire no los vemos. entonces. Final (cita Porfirio). gent. y muy cercana y ardientemente intervienen en el gobierno de las cosas inferiores y en particular de los humanos. a causa de su sublimidad. sino de ciertas partes de estos elementos. 6. que son parte de ese todo.

De estos dones los principales son siete: agudeza de contemplación. Por lo cual. el poder para gobernar y mandar con el servicio de los demonios jovianos. 328 «e da noisi chiamano Angeli sette. finalmente. aunque son honestos. Y aunque conceden a todos los hombres la facultad de estas cosas. Mercurio330 aumenta con la intervención de los mercurianos la habilidad en la dicción y la interpretación. para estos datos sobre los planetas Ep. para no alargarnos. de modo que cada uno recibe de uno por encima de los demás.. pueden parecer sin embargo deshonestos en nosotros a veces por su abuso.. 805. de donde se deriva la predicción. 329 «isti tradunt hominibus». y fecundidad para engendrar. generosamente. y sus cuerpos en nuestros cuerpos. Cfr.». Esta. por haber sido infundidos por voluntad divina. es estimada por los platónicos la cópula más apropiada del alma con el cuerpo terreno. potestad para gobernar. Las almas descendiendo en los [129] cuerpos desde la vía láctea. (otros documentos: Wind. 122). El Sol con la ayuda de los demonios solares la claridad de los sentidos y de la opinión. Venus inspira amor por los venusianos. y pasando por Cáncer. De aquí resulta que los espíritus de los planetas confirman y fortifican en nuestros espíritus. 327 326 . revestidas por éste.. sutilidad al interpretar. el valor. Júpiter. los presentan a los siete órdenes de los demonios que les sirven. sus dones a los hombres a través de los dioses y los demonios. son envueltas en un cuerpo celeste y lúcido y. De esta misma tarea se encargan otras tantas especies de demonios. Pues el orden natural requiere que el espíritu purísimo no pueda caer en este cuerpo impurísimo antes de haber recibido un medio y una envoltura pura. V. «a lo infimo della natura. intermediarias entre los seres celestes y los hombres. a su vez. claridad de los sentidos. La Luna. Estos dones. Pues todas las cosas pasan desde el sumo grado al ínfimo por los intermedios327 de tal manera que aquellas ideas que son concebidas por la mente divina dan. la discrepancia entre Platón y Dionisio es más de palabras que de sentido. con la contribución de los lunares. El instinto de amor. son encerradas en los cuerpos terrestres. Op.por el sumo Dios que pueden a la vez gozar de la visión de Dios. entusiasmo. y. Ciertamente. éstos los transmiten a los hombres329. Hermes (= Mercurio)-˜rmhneÚj. las fuerzas de aquellos siete dones dadas por Dios desde el principio e incesantemente. om. Finalmente. Kratylos 407 s. tienen mayor influencia en ellos según la disposición del cielo en el momento de su concepción y nacimiento. regir y mover las esferas del mundo según la voluntad de su padre. che intorno al Trono di Dio si rivolgono in modo che. el amor y la generación. Y al mover éstas. ardor del amor. 330 Según la etimología. Dios los infunde en los espíritus en el instante en que nacen. Y aquéllos. la grandeza de espíritu por medio de los demonios marciales. gobernar fácilmente las cosas inferiores. [128] CAPITULO IV De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios326 Se dice que los dioses inferiores sirven a las ideas de todas las cosas que contiene la mente divina. Lo cual es evidente en el ejerci-[130]-cio del poder. Después concede el poder de éstos a los siete dioses. que mueven los siete planetas y que llamamos328 ángeles. per debiti mezzi». Saturno fortifica el don de la contemplación por medio de los demonios saturnianos. nos viene «De' sette doni che descendono da Dio agli uomino per il mezzo de' ministri di Dio».. Marte. sin ningún esfuerzo o molestia. y los demonios a los dones de estos dioses. Mysteries. como es más densa que el alma pero más sutil y pura que el cuerpo. favorece el ejercicio de la generación. Al principio Dios contiene en sí la fuerza de estos dones.

pero de ellos. suelen amar sobre todo a aquellos hombres que han nacido bajo las mismas estrellas. no es muy parecida. comienzo I 2. De aquí que los jovianos son conmovidos vivamente por los jovianos. esto es. en esa inteligencia misma de la mente angélica. A menudo sucede que dos espíritus descienden. Los primeros lanzan las flechas de amor hacia aquellos hombres en los que predomina la bilis. que significa amor332. 333 «la collera che è umore foccoso». Y por esto. 1381 (Allen. pero en el caso contrario. pues éstas. ha sido llamado dios y. esto es. Cfr. reinando Júpiter. forma el cuerpo perfectamente según aquellas ideas primeras. 252c-253e. como está dispuesto óptimamente. justamente según Agatón. Los segundos hacia aquéllos en los que domina la sangre.. el humor colérico y fogoso333. Estos dos se llaman demonios puesto que están entre la belleza y la privación de ella. a 331 332 «Dicesi il Demonio venereo essere Amore di tre ragioni». . Scip. Si la semilla encontrada en la tierra fue igualmente apropiada. los marciales por los marciales. Op. in Phaidr. I 17. El tercero es el orden de los demonios que acompañan al planeta de Venus. 181). aunque en intervalos de tiempo diversos. 1381 s. El segundo en la Venus vulgar. En su cuerpo etéreo. que llamamos diosa. inclinadas desde los primeros instantes de su generación al amor. en la capacidad que tiene el alma del mundo para generar. 334 «la flemma e la malinconia». demonio. [131] CAPITULO V Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor Ciertamente. demonio. habiendo encontrado en la tierra la semilla idónea. de la palabra griega œrwj. y porque es confirmado por los demonios. Comm in Somn. Todos los hombres [132] son heridos por las flechas del amor. e igualmente otros por otros de modo semejante. como ya tratamos más arriba y en adelante explicaremos con más detenimiento. Y todos son llamados héroes. Febo. Puesto que desciende de Dios ha de ser llamado dios. Los terceros hacia aquéllos en los que predomina la pituita y la atrabilis. Marte y Juno. pinta en éste la tercera figura similar a la primera y a la segunda. el demonio venusiano es un amor triple331. esto es Venus336. humor acuoso y terreno334. la representa con la máxima exactitud. y uno de ellos. entendedlo de los otros tres. también para el amor como elección del Dios adecuado. otros al aire purísimo. y otros al del aire más denso y nebuloso. Charioteer. [133] CAPITULO VI Cómo somos seducidos por el amor Lo que diré de un solo tipo.del Dios soberano y de Venus. 15. cfr. Los platónicos ponen el primero en la Venus celeste. según Diótima. es decir.. amantes. 336 Hera = Afrodita (Iuno = Venus): Comm. 335 Phaidros. Op. Estos los distribuimos todavía en tres órdenes: uno los asignados al elemento fuego. cuatro tipos lo son especialmente. humor aéreo. Pues Platón demostró en el Fedro335 que sobre todo son heridas las almas que siguen a Júpiter.. mientras que el otro. y añadiré. demonio venusiano. La etimología héroe-eros: Kratylos 398c-d. Macrobio. Cualquier espíritu que desciende a un cuerpo terreno bajo el dominio de Júpiter recibe al descender una cierta figura del hombre que ha de crear correspondientemente a la estrella de Júpiter. y de los demonios venusianos.

le sería suficiente haber visto una sola vez al amado. comienza la misma obra. Pues con el paso del tiempo no ven al amado en su imagen real percibida por los sentidos. Por esto sucede que todos aman sobre todo no a los que son más hermosos. toma las fuerzas del alma y las comunica al cuerpo. Compara ésta constantemente a la suya interior. estando presente en el espíritu en todas partes.. Sobre la estrella de la amistad. Y por éstas a menudo la perspicacia del espíritu340 es incitada a contemplar las ideas universales de las cosas. sin embargo. y a través de ellas. el espíritu (spiritus). del que procedió en un principio la imagen. Op. Al espíritu. Esta es sin duda en la medida de lo posible tal como la que él mismo posee desde el principio y que queriéndola esculpir en su cuerpo. que conserva de memoria la imagen concebida una vez de un hombre hermoso y reformada según él. Pues. desean ver continuamente aquel cuerpo. En nosotros. El alma y el cuerpo. 1537). evidentemente.causa de la ineptitud de la materia. A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía. pero agrada más el que es considerado más hermoso entre éstos. 339 Cfr. e incluso mucho más puras. Mysteries. II 2. Ficino expone el valor de su estrella de la amistad con Pico. Y este conocimiento es llamado por los platónicos sensación. mientras que ve con los sentidos un hombre. espíritu (spiritus) y cuerpo339. pues le agradece su traducción de Plotino (Op. contempla al mismo tiempo con el intelecto la naturaleza y la definición común a todos los hombres a través de su idea innata de humanidad y. generado por el calor del corazón de la parte más sutil de la sangre. no la conservan. Ambos se agradan mutuamente por su semejanza natural. fácilmente ve las imágenes de los cuerpos que se reflejan en éste como en un espejo. como dijimos. Wind. 534. Aquel cuerpo será más hermoso que éste. pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes. 341 «et que fuerit comtemplata conservat». cfr. de naturaleza muy diferente entre sí. sino a los suyos. toma a tra-[135]-vés de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. para el ojo y para el espíritu (spiritus) que como espejos reciben las imágenes del 337 «che hanno avuto natività consimile». Igualmente. o sea. 338 Lat. . hay tres partes: alma. se unen por el espíritu (spiritus) intermedio. 64 s. incluso con el cuerpo ausente. Las imágenes concebidas aquí son conservadas por la memoria. El espíritu así impresionado reconoce como suya la imagen de aquél que le sale al paso. y lo concibe por la imaginación. habiéndola contemplado341. Entonces. juzga los cuerpos. ad: «quod ipso corpore pulchrius est». difundido por todos los miembros. mientras la contempla. por su propia fuerza. Sin embargo. e incluso los ojos. reformándola. sino en la imagen ya reformada por su alma a semejanza de su idea. pero no la completa con tanta semejanza respecto a su modelo. no pudo. Además. 340 «l’occhio dello intelleto». conserva en ella la imagen de aquél y ésta le es suficiente. Pero el alma. entonces. III 3. la mejora. Pues. que es un cierto vapor muy tenue y transparente. Pero. De aquí. que no pueden fijarse en el alma. concibe en sí misma imágenes semejantes a aquéllas. cuadra y concuerda en todos sentidos con aquella imagen semejante a la formada por su propia generación tanto en el cuerpo etéreo como en las profundidades del espíritu. a aquéllos nacidos de modo semejante337. aquéllos que han nacido bajo este astro se aprecian de tal modo que la imagen del más bello entre éstos. instrumentos del alma. penetrando a través de los ojos en el espíritu del otro. Esto hace que los amantes se engañen de tal modo que consideran al amado más hermoso de lo que es338. que contiene en sí. Después ama esta imagen reformada como su propia obra. aunque el alma. la conserva. De vita. en relación con Pico. [134] aunque sean menos hermosos que otros muchos. y si le hace falta algo en relación a la imagen perfecta del cuerpo joviano.

Y visto que cada uno busca lo que le falta. 345 «con la povertà. Después que hubo referido que el amor pertenece al orden de los demonios. y la pierden cuando está ausente. aquella capacidad de entender por un instinto natural suyo. Poro. hijo de Consejo. Así pues. porque es verdad y bondad de todas las cosas. que a nuestro juicio es Venus. . Saturno y Júpiter disfrutaban ya de sus propios bienes. ya existía aquel Dios supremo que llaman Cielo y también la esencia y la vida en el ángel. con todo. Este incendio. puesto que el deseo de entender nace inmediatamente después del vigor de la vida. que de nuevo llamamos Saturno y Júpiter. engendrado a la sombra de la vida. que es Poro y abundancia. esto es. «volendo a costoro servire». que por la razón ya dicha llamamos Venus. que llamamos Saturno y Júpiter. y también estaba en el alma del mundo el conocimiento de las cosas superiores y el movimiento de los cuerpos celestes. ebrio de néctar. Puesto que cuando aparecían la inteligencia en el ángel y la fuerza de generar en el alma del mundo. están contenidas las razones de todas las cosas. y el alma. si no es iluminada por Dios. el rayo de Dios. o sea. es el amor. es necesario que antes sea conocido de 342 343 «del corpo esteriore». crea el amor. es decir. se ve obligada a desearla. se unió con Penia en el jardín de Júpiter. El día del nacimiento de Venus. que propiamente llamamos dos Venus. la indigencia que antes había en éste345. que nace de la oscuridad anterior y de la chispa que salta. ¿qué buscaría más allá? Y dado que ninguno desea las cosas desconocidas. ni aquello de lo que carecemos totalmente. che prima era nello Angelo». por las razones que hemos expuesto. por así decir. estando con los dioses en la mesa344. en la cual cuando desciende Poro. De esta unión ha nacido el amor. En cuanto a estas dos cosas. como en la semilla. Tiene la capacidad de entender. falta y carencia de luz. Cielo. nacido de la pobreza y de la abundancia. Creemos que esta oscuridad es Penia. cuando la mente del ángel y el alma del mundo. Esta capacidad. Pero ¿por qué representan a Poro ebrio de néctar? Porque rezuma rocío de la vivacidad divina. y este ardor. hijo de Consejo. Pero. En éste. a causa de su indigencia. describió su origen a Sócrates de este modo. Por el jardín de Júpiter se entiende la fecundidad de la vida angéli-[137]-ca. Por su esplendor todo consejo llega a ser verdadero. esto es. exigen la presencia del cuerpo. [136] CAPITULO VII Del nacimiento del amor Pero volvamos ya a Diótima. Y ¿por qué el amor es en parte rico y en parte pobre? Porque nosotros no solemos desear lo que poseemos completamente. vuelta hacia su padre. Dios es llamado consejo y fuente de consejo. también aquéllos. En el jardín de Júpiter. nacían de la suma majestad de Dios. unido a Penia. o sea. om. El día del nacimiento de Venus. se llaman Saturno y Júpiter. Poro. esto es. Al principio el ángel es y vive por Dios.mismo estando presente el cuerpo. 344 «discumbentibus». como la capacidad del ojo antes de recibir la luz del sol. y todo consejo se dirige a conseguir su verdad. se calienten y se deleiten. condescendiente343 con ellos la mayoría de las veces. Estaban con los dioses en la mesa. esencia y vida. Poro y Penia significan abundancia y miseria. Aquel instinto natural es encendido por las llamas de este rayo. Ciertamente. es necesaria la presencia permanente del cuerpo hermoso342 para que por su luz empiecen a brillar de una manera continua. el que posee totalmente una cosa. es por naturaleza informe y oscura. toma de él el rayo divino. destello del Dios soberano.

entendemos que una es común al ángel y la otra es propia del alma. porque está en medio de la pobreza y la abundancia. en parte. La celeste para conocer la belleza divina. y genera un amor partícipe de abundancia y escasez. Pues ésta. Sin embargo. pero la mayoría de las veces lo llamamos demonio. genera formas semejantes a aquéllas en la materia de los elementos. los demonios y los hombres. Este conocimiento. ésta lo quiere dar a la máquina del mundo en la medida de sus fuerzas. la segunda. es llevada a través del amor a la entera plenitud de la luz total. Pues tal como aquélla ve aquel decoro. Y cuando ponemos dos. gracias a la fecundidad de las semillas divinas. Entonces. Ni esto parece que baste para una ardiente benevolencia. entendemos su capacidad natural. porque se dirige a lo divino. la segunda por el contrario sí es propia de la naturaleza del alma. se aclaran ya en la capacidad inherente de Venus. tanto una como otra son llevadas a generar belleza. pero cada una a su modo. cualquiera que ama algo. La celeste se esfuerza en pintar en sí con su inteligencia de manera muy exacta la belleza de las cosas superiores. Una es sin duda la capacidad de este alma para conocer las cosas superiores. juicio y esperanza es como una anticipación presente del bien ausente. pero en las nuestras. confusas y ocultas. Pero de la misma manera que es el ángel con respecto a Dios. Y no sólo conocido. es ajeno a Dios. ciertamente no lo posee todavía en su propio ser. la vulgar para generarla en la materia del mundo. lo conoce en sí con el conocimiento del espíritu. con razón se dice que el amor es una mezcla de pobreza y de riqueza. A partir de aquí. que llamamos Poro. sino una imitación de la contemplación angélica. Y uniéndose con este esfuerzo más estrechamente a su padre. no. entonces. se esfuerza en que se manifieste en la materia mundana la belleza divina. Al primer amor le llamamos algunas veces Dios. ciertamente. los astros. al instante brilla con el esplendor plenísimo de aquél. si antes no estimamos que podemos conseguir fácilmente [138] aquello que es agradable. sino también en las almas de las esferas. Hay. y las razones de todas las cosas. La vulgar. y está más inclinado a la región inferior del mundo. . lo juzga agradable y tiene la esperanza de poder conseguirlo. Ambas tienen un amor. cinco Estas dos Venus y estos dos amores no sólo se encuentran en el alma del mundo. mueve los cielos. y con su capacidad para engendrar. Y por este motivo aquella Venus superior. Y aquí de nuevo vemos dos Venus. sino también es necesario que haya sido juzgado bueno346 y agradable para nosotros. ni le agradaría si no lo hubiese probado de algún modo. pues muchas veces solemos odiar lo conocido. encendida por esa primera degustación del rayo divino. Aquélla no es propia del alma. recibe igualmente el rayo de aquéllas. vulgar.alguna manera lo que amamos. a ejemplo de ellas. [140] CAPITULO VIII En todas las almas hay dos amores. cada vez que ponemos una sola Venus en el alma. Y como 346 «utile». celeste. así es el alma del mundo con respecto al ángel y a Dios. concebida en sí por voluntad divina. Lo cual. que antes estaban en aquel rayo. adornada por las formas de todas las cosas. y apropiado a la naturaleza de los demonios. y empiezan a relucir más clara y distintamente. Por tanto. su propia Venus. porque parece tener una cierta atracción hacia el cuerpo. y se enciende. la otra es su capacidad creadora para las inferiores. Al segundo amor lo llamamos siempre demonio. Pues no lo desearía si no le agradara. ya que los amantes tienen en parte aquello que desean y. Es más. [139] dos Venus en el alma: la primera. volviéndose hacia las cosas superiores. Por esto.

decrecen y acaban. puesto que no están en el espíritu tan sumamente firmes como éstos. permanecen en la región intermedia. La vida activa y contemplativa son muy discutidas en la literatura humanista. todo amor comienza por la vista. Aquéllos son tan agudos que se elevan muy alto. es necesario que los amores de todas se vuelvan al amor de aquélla de tal modo que dependan de aquél de alguna manera. Ciertamente. El del voluptuoso desciende de la vista al tacto. humano. Diótima acostumbra a llamar a estos amores simplemente demonios y a aquél. En nosotros. gracias al cual seguimos los estudios de filosofía y la práctica de la justicia y la piedad. de los cuales uno se eleva ha-[141]-cia las cosas superiores y el otro las hace descender hacia las inferiores. El cual. están siempre presentes en nuestras almas. Cfr. efectivamente. descendemos súbitamente de la mirada a la concupiscencia del tacto. también. uno está justo en el medio entre los dos extremos. Y este amor que nos incita continuamente a reproducir en las figuras que procreamos alguna semejanza de la belleza divina. el del activo. Si a la voluptuosa. el del voluptuoso. por otra parte. cuando la figura de cualquier cuerpo. hay en nosotros tres amores. 919 s. El amor del contemplativo se llama divino. porque concuerda con aquellas razones que. que según dice Platón. aleja muchísimo al espíritu de su bien principal. a Plotino. Excerpta ex Proculo in Remp. al estar la materia bien dispuesta. es tal como la contiene la mente divina en su idea y. De éstos. es eterno. Por tanto. El del activo se queda en la mirada. demonio bueno. 347 . X. recibidas en otro tiempo por voluntad divina. perseveramos solamente en la delectación del ver y el conversar. De aquí. voluptuosa: estas tres formas de vida se consideran en Ep. Vida contemplativa. Los tres amores intermedios. como sabiduría. también pasiones. Op. Por esto. nos elevamos constantemente desde la visión de la forma corporal a la consideración de la espiritual y la divina. El de éste dista lo mismo de uno y otro. nacen esos tres amores. pero el lugar de la libertad humana está abierta al trato social. en la mente del hombre hay un eterno deseo de amor para descubrir la belleza divina. ésos tan obtusos que se hunden en lo ínfimo. El amor de aquél se dirige más al demonio superior que al inferior. esto es. crecen. Si a la activa y moral. Los dos extremos. Ciertamente. Desde el nacimiento o por educación estamos inclinados y dispuestos a la vida contemplativa. Plat..todas las almas se vuelven al alma primera de acuerdo con la sucesión del orden natural. en Comm. Op. no permite que los corazones se inmovilicen sino que los excita por doquier a amar. En medio de éstos. y el otro Cacodemón. que el segundo amor es un demonio malo es porque a menudo por nuestro abuso nos turba y. poder y poesía/música. I. Op. Disp. sino cinco. elevándose por encima del universo. como ya hemos dicho. éstos. Si se dice. poniéndose ante los ojos y penetrando por los ojos al espíritu (spiritus).. uno y otro son buenos. A decir verdad. Estos dos amores eternos en nosotros son dos demonios. pues comienzan. se les llama más correctamente movimientos y afectos que demonios. uno es Calodemón. Pero el amor del hombre contemplativo asciende desde la [142] vista a la mente. demonios. Los otros dos. que consiste en la búsqueda de la verdad y lo desvía hacia tareas más viles. como intermedios. entonces. gran demonio. al instante agrada al espíritu (spiritus). 940 s. activa. 1749: «vita contemplativa libera est: activa ministra actionum atque fortunae: voluptuosa serva corporis». Camald. Estos tres amores toman tres nombres. entre otros Landino. Ficino introduce aquí entre los demonios siempre activos un nivel intermedio que en su forma triple refleja otra vez las almas unidas. IV 4. El de ése se desvía más al inferior que al superior. no se encuentran sólo dos amores. sobre todo. conserva nuestra mente y la capacidad de generar. a los cuales. porque la procreación de hijos es considerada tan necesaria y honesta como la búsqueda de la verdad. demonio malo. como modelos de la misma cosa. bestial347. También en la capacidad de generar hay un estímulo oculto a engendrar hijos. no sólo son demonios. o sea. se inclinan hacia un extremo u otro. 44.

al sereno. lleva los pies descalzos. los mortales se vuelven pálidos y flacos por el amor duradero porque a menudo la fuerza de la naturaleza no es suficiente para hacer dos cosas a la vez. esto es. . Por lo cual. por estar próximos a Dios. facundo al hablar. Porque. más abajo. porque él mismo ha nacido en aquellos espíritus que. Y por naturaleza no es del todo ni inmortal ni mortal. 350 Ad. cuando dice que es seco. como la vida de todos los seres animados y las plantas y la fertilidad de la tierra consiste en la humedad351 y en el calor. y la menor se mande sin digerir al hígado. Por esto. Y está situado entre la sabiduría y la ignorancia. siguiendo las palabras de Diótima349.[143] CAPITULO IX Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor Hasta aquí hemos expuesto que el amor es un demonio. junto a las puertas. Y to-[145]-da la fuerza de la complexión natural está dedicada a eso. La intención del espíritu del amante se vuelca completamente en el pensamiento constante del amado. flaco y áspero. hace entender que le falta tanto la humedad como el calor. gracias a la naturaleza de su padre. 348 349 «affeti e passioni». humilde. nacido de la abundancia y de la pobreza y que está dividido en cinco especies. Y aquí también por la misma razón se digiere mal. el amor ha sido engendrado en el nacimiento de Venus. vehemente. ¿quién puede decir que la palidez y la aspereza vienen de otra cosa que de la falta del calor de la sangre? Es más. mágico y sofista. Y nos elevan a estos mismos rayos. Engendrado en el nacimiento de Venus. pasa la vida filosofando. duerme en la calle. ya que Venus es bellísima. En lo sucesivo trataremos qué afectos348 nacen en los amantes a causa de la naturaleza de este amor. Muchas veces en un mismo día vive y se propaga. el amor no es nunca ni mendigo ni rico. flaco y áspero. Es seducido por el deseo de lo bello. Por esto se reparte por las venas una sangre pobre y cruda y. I/II y. o sea. enciende las almas con el deseo de la suma y divina belleza. 351 Sigue una introducción según los tratados de medicina de los fundamentos de la patología de los humores. audaz y feroz. De lo mismo resulta que la mayor parte se elimine en residuos. Hasta aquí Diótima. por tanto. Ahora lo explicaremos tan brevemente como nos sea posible. Aunque estas condiciones existen en todos los tipos de amores. queriendo describir la pobreza del amor. Y aquello que ha [144] adquirido se escapa. sin casa. Y ¿quién puede ignorar que aquellas cosas a las que les falta la humedad son áridas y secas? E igualmente. y siempre está necesitado. engendrado con aquellos espíritus superiores que llamamos Venus.: «le parole di Diotima sono queste». Y a veces muere y de nuevo revive. dice. Ad. es deseoso de prudencia. Porque es hijo de la abundancia es acechado por lo bello y lo bueno. sin cama y sin abrigo alguno. Cfr. tantas veces como está lleno. hace volver350 los espíritus de los hombres a las cosas superiores. Además.: «convenientemente». todos los miembros se debilitan y empalidecen por la pobreza y falta de digestión del alimento. sigue a Venus. y siempre anda urdiendo nuevas trampas. ya que Venus es bellísima. Diótima. poderoso. Es viril. sagaz. es seducido por el deseo de lo bello. De vita. el alimento no se digiere bien en el estómago. cálido. sin embargo aparecen más claras para nosotros en los tres de en medio. son iluminados por el ornamento de la obra de Dios. cazador. Porque es hijo de la pobreza es seco. VII 2. encantador y fascinante.

Con razón. y los obliga a buscar un alivio mayor y con-[147]-tinuo. Los melancólicos. sino que los que son por naturaleza de esta manera nacen inclinados al amor. 360 «la collera». 361 «E quando dice Diotima arido e secco. esto es. por la pereza de humor terrestre. allí acuden los espíritus (spiritus) que son vehículos e instrumentos del alma. quien. el ayuno. 1154 b 11. 364 «le consonanza musicali e considerazioni di bellezza». Y esto pensamos que ocurre sobre todo porque los coléricos son consumidos por el incendio de la cólera. 15. cambian lo que es de la contemplación por la concupiscencia del abrazo. Esto357 les puede suceder a aquéllos que. Y allí son atraídos también los espíritus (spiritus). de la parte más sutil de la sangre. la cual con sus vapores llena la cabeza. lo que afirmó Aristóteles en el libro séptimo de la Ética363. deseca el cerebro. la bilis negra. 1150 b 25. a causa de su humor fogoso son arrastrados precipitadamente362 a amar. Y Rasis el médico recomendó que se curaran con el coito. A ningún otro entre los deleites podemos emplearnos tan asiduamente como a las seducciones de la música y la voz y los encantos de la belleza364. Los espíritus (spiritus) son creados en el corazón352. Además. sobre los otros humores. La bilis360 es caliente y negra. 355 «aridus». después que son seducidos. la bilis negra. de aquí los amantes se vuelven melancólicos. 359 «tali e quali abbiam detto». Habiendo observado estas cosas los médicos antiguos dijeron que el amor es una pasión cercana358 a la enfermedad atrabiliaria. Pero. allí donde se lleva la asidua intención del alma. Nic. espesa y negra produce la melancolía. De modo que un humor molesto angustia siempre a unos y a otros. necesita una provisión muy constante de sangre pura para recrear los espíritus (spiritus) consumidos353. 354 «per ripasare gli spiriti che continovamente volan di fuori». que llaman melancolía. o la bilis negra. «a ricreare spesso gli spiriti che continuamente si risolvono». como remedio contra la continua molestia de los humores. Por esto. Pues la sangre seca. . disuelta la sangre pura y clara. a semejanza del fuego. Pues los otros sentidos 352 353 «dal caldo del cuore». la embriaguez y el ejercicio. se representa al amor seco y pálido. Pues soportamos más fácilmente el deseo de ver que la pasión del ver y el tocar. om. y los melancólicos son corroídos por la aspereza de la bilis negra. aman más lentamente. y volando a éste continuamente. Y no sólo el amor hace así a los hombres359. perseveran durante muchísimo tiempo. En el cuerpo de los seres vivos aquélla tiene el lugar del fuego. Y éstos son aquéllos en los que prevalece la bilis. Los coléricos. intende l'huomo melanconico». VII 8. allí donde las partes más sutiles y claras de la sangre se agotan cada día al rehacer los espíritus (spiritus)354. 362 «come in un precipizio». y no deja ni de noche ni de día de afligir al alma con imágenes tétricas y espantosas. 357 «questo scandalo». seca355 y negra. que está grabada en su fantasía. queda la sangre manchada.Además. y al amado mismo. 363 Aristóteles. acabó por matarse con sus propias manos. al principio atormentado por el amor y después por la locura356. De aquí el cuerpo se seca y empalidece. seca y fría. Esto es lo que hemos oído decir que le sucedió a Lucrecio. Los melancólicos361 se conocen porque son flacos y secos. ésta el lugar de la tierra. Etic. que llaman cólera. De esta naturaleza son los placeres de la música y el amor. 356 «da furor di stoltizia». se disipan. entonces. abusando del [146] amor. el filósofo epicúreo. 358 «una spezie d'umor malinconico e di pazzia». por la estabilidad de su humor. ya que los hombres que son así suelen entregarse al amor más que los otros. El alma del amante es arrastrada a la imagen del amado.

temerariamente se deja llevar a cualquier parte. Pues ¿qué hay más conveniente a los espíritus (spiritus) del cuerpo que las voces y las figuras de los hombres? Especialmente de aquéllos que no sólo agradan por su semejanza natural. no solamente son más firmes. mientras el alma se dirige apresuradamente a otra parte. porque todo pensamiento del amante no se vuelca sobre la tranquilidad y la disciplina de su alma. 953a 26. ¡Oh. era. Y son más sensibles a las seducciones del amor. De la primera salida se sigue inquietud y locura. vuela también a otra parte. En sus andan-[148]-zas tropieza con frecuentes peligros. sino que. cuyo retrato nos muestra que fue melancólico. El alma deja atrás el gobierno de su cuerpo y de su espíritu (spiritus) y se esfuerza por pasar al cuerpo del amado. suspiros. visse sempre in amore»: Servio. Y lo mismo podemos pensar de la melancolía Safo366. el rubor y la palidez del rostro. la 365 366 Aristóteles. sale el alma y sale el espíritu (spiritus). abandonada su casa natural. agitación. taurina. porque el amante está tan ocupado en las cosas del amor que en todas las tareas tanto privadas como públicas no sólo no anda tan cauto como debiera. y los imitan en ellos mismos con palabras y gestos.. Humilde. Aquéllos se dan tan plenamente a los amados que se esfuerzan por transferirse a ellos. Proem. viven sin sentido y grandes bienes perecen por los cuidados insuficientes. La palabra griega de Platón camaipt»j significa que vuela por tierra y por lo bajo. comment. Tres son los habitantes. vida más miserable que toda muerte. . cuando el pensamiento sale de su propia casa. 367 Virgilio: «benchè vivesse casto. Los placeres de estos sentidos. la quale dipinge se stessa melancholica e innamorata». donde reposar ni con qué cubrirse. donde se saciará! Igualmente. ¿quién negará que el amor vaga desnudo y sin ropas? Pues ¿quién puede disimular el amor? A éste. La casa del pensamiento humano es el alma misma. Como cada cosa retorna a su origen. a causa del abuso del amor. lo descubre la mirada torva. vive en el exilio. los suspiros frecuentes.. donde finalmente reposará. las alabanzas inoportunas.pronto se sacian. pero la vista y el oído se alimentan durante mucho tiempo de débiles voces e imágenes vanas. debilidad y miedo a la muerte. según él mismo confesaba. Y por esto los coléricos y los melancólicos siguen. fija. Cada uno de éstos. Con los pies descalzos. sino también por la gracia de su belleza. La casa del espíritu (spiritus) es el cuerpo. cruel suerte de los amantes! ¡Oh. fue también propenso al amor. de la segunda. Y Sócrates. encendido en el deseo del amante por la vista de un cuerpo hermoso. la súbita indignación. en Verg. sino también más apropiados a la naturaleza humana. como aquéllos que no calzan sus pies con cuero. la agitación de los miembros. Probl. el más propenso de todos al arte de amar. lo declara la palabra interrumpida. evaporándose. a quien Aristóteles365 juzgó de temperamento melancólico. la queja continua. siendo raptada por la violencia del amor fuera de su cuerpo. Diótima pintó así el amor. ansiedad. el pequeño fuego del amor. tres son las casas. En este ímpetu eleva consigo volando al que es deseado y al que desea. sino a los placeres del amado. los placeres del canto y de las formas. XXX 1. en efecto. phys. También nuestro Virgilio367. Pero ¿quién es el que imitando continuamente muchachas y muchachos no se afeminaría? ¿Quién no se volvería muchacho o mujer? Sin casa. La casa del alma es el espíritu (spiritus). Pues a menudo ve que los amantes. por lo que son heridos por numerosas espinas y guijarros. Carm. aunque casto. Por otra parte. Así. como único remedio y alivio de su complexión molestísima. sin prever ningún peligro. El espíritu (spiritus) que es el vehículo del alma. desprecie la figura del amado y se retire al templo del esplendor divino. No tiene. se esfuerza en volver a ese cuerpo mismo. de la tercera. a no ser que vues[149]-tra alma. Sin cama ni cubierta alguna. Y por esto el amor está privado de Lares propios. del reposo deseado. «Saffo poetessa. de sede natural. según su propio testimonio.

. La vista es un medio entre la mente y el tacto. le cautiva con su canto. porque como temerarios están expuestos a todos los peligros. filósofo. le halaga con elocuencia. La mayoría de las veces los amantes se demoran mirando las figuras o escuchando las voces. porque no piensan en ninguna 368 369 «securitatem». desnudos. a veces el casto deseo de la belleza celeste. como dijimos. Pero aquellos que se arrojan a placeres vergonzosos o consumen más tiempo del que conviene en mirar. desarmados. Aquéllos que se postran ante las impurezas del cuerpo. se les juzga infames. Las puertas del espíritu son. El mismo amor. Pues. Y por esto se dice que se tumban a la puerta. en las cosas amatorias le hace astuto y temerario. así del íntimo incendio del amor se siguen los indicios exteriores. que en otros asuntos hace al amante descuidado y tímido. «vili». como los que yendo desnudos.jactancia. la mayoría de las veces. y ora aquél. Se dice también que se acuesta en la calle. En los otros. y no alcanzan su meta. A menudo vaga por los ojos y las orejas. vil y sin armas. maquinador. Duerme a la puerta. Al sereno. las contrarias. pero cuando ha conseguido todo. ora éste vence y le dirige. ferocidad contra los que se indignan contra el amado. Y el mismo furor que hizo al enamorado dócil para la obediencia. El amor. incauto. prevalece aquél. el fuego del amor arde. tramposo. tiene su origen en la vista. la petulancia. Y cada uno conocerá cuáles son las contrarias. los ojos y las orejas. humildes. la sospecha vana y los servicios viles. pasan la vida a la intemperie. como el primer origen del amor ha sido la indigencia. y los afectos y las costumbres del espíritu se manifiestan muy claramente por los ojos. Desnudos. siem-[150]-pre sediento. Pues por éstos llegan muchas cosas al espíritu. Secos. el mismo furor. Pues. la desfachatez. incapaces. [151] CAPITULO X Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor Estas cosas se siguen de la pobreza. y de aquí que el alma del amante siempre duda. De modo que en aquéllos que son apreciados por la agudeza de su [152] ingenio y han sido honestamente educados. sagaz. madre del amor. pues los enamorados ocupados por completo en una sola cosa. vence éste. cesando su pobreza. viril y audaz. y como muy desvergonzados. Aquí se presentan las contrarias a éstas. Más arriba se ha descrito como simple. Y con razón. A veces nace en ella el deseo de abrazar. su padre. Raras veces su mente se recoge en sí misma. el amor siempre está necesitado. en tanto que le falta cualquier cosa por conseguir. Pues como en el sol y en el fuego la luz del rayo acompaña al calor. le proporciona las armas. le trata con deferencia. mago y sofista. amigo de la prudencia. Pues la hermosura del cuerpo debe ser una cierta vía por la que comencemos a ascender a una forma más alta. digo. con razón se consideran secos. su ardor se apaga antes que subsistir sin necesidad. están expuestos a todos los peligros de la fortuna. de la abundancia. om. le enreda con engaños. y no se puede extirpar totalmente aquello que es natural. entendidas las anteriores. Humildes369. pues se le llama astuto. parece que se quedan en el camino. y por medios maravillosos capta la gracia del amado. seguridad368 y fuerza invencible para los que luchan en defensa de éste. parece. como viven al azar. no consideran sus deberes y. porque siempre se consumen y jamás están satisfechos. Siempre necesitado a causa de la naturaleza de su madre. y a veces es tambaleada arriba o abajo. facundo.

¿De dónde vienes. porque son hasta tal punto estúpidos que ignoran a dónde les conduce el amor y se quedan en el camino sin alcanzar la meta. o sea. sobre todo a través de los ojos. Y esta es la «e però nel Protagora di Platone uno famigliare di Socrate chiamò Socrate uccellatore. 370 . origen primero de su esplendor. Traducción literal de Protágoras. ¿por qué imaginamos al amor mago? Porque [154] toda la fuerza de la magia se basa en el amor. 371 Sophistes. que con los artificios de sus argucias nos demuestra lo falso como verdadero y obliga a los que con él disputan a contradecirse en sus propios discursos. 231d-e. dijo. cuando estiman a sus amados más bellos. Y así como en nosotros el cerebro. Incluso se contradicen a sí mismos por la violencia del amor. Sócrates?. y penetrando en los ojos del hombre de más edad. Aquéllos. Desarmados.cosa elevada y magnífica. y buscando así. Y al [153] instante vuela por el aire. De la común afinidad nace el amor común. Pero los contrarios parecen tener las condiciones contrarias. se elevan muy alto. que vuelve allí de donde ha venido y arrastra al amante consigo. como los más ingeniosos y prudentes de todos. todos los cuerpos del mundo unidos entre sí igualmente prestan y toman prestadas sus naturalezas. Ciertamente. Porque los amantes. filosofan de tal modo que por las figuras de los cuerpos. cegados por la niebla del amor. A esto mismo se exponen a veces los amantes y los amados. Y así incluso los que son hermosos caen en las redes por la astucia de sus amantes y se vuelven condescendientes aquéllos que antes fueron obstinados. Platón en el diálogo llamado el Sofista371. 309a. se unen entre sí por su participación de una sola naturaleza. muchas veces toman lo falso por verdadero. enciende el deseo y conduce el alma herida y el deseo encendido a su remedio y refresco. Y esta caza es la que en el Protágoras de Platón atribuyó a nuestro Sócrates uno de sus amigos. se satisfacen más y aman más tranquilamente y conservan el pudor. Este don tan grande del amor proviene de la abundancia. La obra de la magia es la atracción de una cosa por otra por una cierta afinidad natural. se favorecen recíprocamente y padecen conjuntamente si uno de ellos sufre. llama al amor sofista y mago. tiene esta virtud. brota de ese cuerpo de hombre joven. consiguen felizmente lo que desean. Incapaces. ventanas muy transparentes del espíritu. 268c. Cambian de parecer ante el dominio de la persona amada y se enfrentan a sí mismos para condescender con otros. preparado para recibir ese rayo. Además. Las partes de este mundo. este rayo desciende primero de Dios. y como si estuvieran armados apartan lejos de sí los deseos vanos y someten los sentidos a la razón. atraviesa el alma. finalmente a Dios. y pasando por el ángel y el alma. Esta es una caza útil. así los miembros de este gran animal. porque sucumben a la pasión deshonesta. Creo que vienes de aquella caza a la que la honesta apariencia de Alcibiades te suele invitar370. que es abundancia y padre del amor. el hígado y los otros miembros sacan el uno del otro alguna cosa. Pues la razón aconseja una cosa y la concupiscencia busca otra. Nace la atracción común. que son huellas y olores. segundo al alma. como por una materia transparente y descendiendo fácilmente del alma al cuerpo. como miembros de un solo animal. Pero. pues disfrutando de los bienes seguros del amor. porque el rayo de la belleza. y sagazmente investigan a partir de ellos la sagrada belleza del espíritu y de los dioses. define al sofista como un argumentador pretencioso y taimado. Socrate mio? lo credo che tu venga da quella uccellagione. prudentemente. avanzan con mucha cautela. tercero al ángel. dependiendo todos de un solo autor. primero al cuerpo del amado. a la quale la onesta apparenza di Alcibiade ti suole invitare"». Desprecian la sombría forma del cuerpo. su propio padre. el pulmón. el corazón. dicendo così: "onde vieni tu. mientras que le atrae consigo al mismo lugar del cual había descendido gradualmente. agudos y buenos de lo que son. ésta es la feliz persecución de los amantes.

y cómo se puede reinstaurar la concordia entre las cosas allí donde puede faltar. como Zoroastro y Porfirio376. Así. y las diversas hierbas atraen hacia sí a los diversos tipos de animales. 4. a causa del culto que les rindieron. están en nosotros eternamente. Por tanto. Así. Pauli Comm. y a muchos a la gula y a la lujuria de Venus. III 26. encantamientos y sortilegios. 1284. Cfr. y a otros a otras cosas. y mientras dormían. De donde aquel continuo ardor de la concu-[156]-piscencia. 31-43. a otros a los honores. que es el amor natural. Bucol. . por una cierta semejanza de naturaleza. Inmortal. 379 «nec voto vivitur». el imán atrae al hierro. Así. 570. y el arte. Los que son hermosos nos fascinan por la dulzura de su mirada378. porque los demonios conocen qué parentesco hay entre las cosas naturales y qué conviene [155] a cada una. el sol vuelve hacia sí las flores y hojas. Y se dice que esos demonios se les manifestaron estando en vela a través de sueños. No es mortal. IV. Porque los tres amores intermedios entre éstos cada día cambian. el fuego es atraído por la concavidad de la esfera de la luna a lo alto a causa de su armonía natural. Op. Como en la agricultura. en el instinto del hombre desde el principio de la vida hay un ardor innato e inextinguible. porque no se extingue jamás y cambia su materia antes que desaparecer.verdadera magia372. 40. así como los demonios son magos porque conocen la amistad de las cosas mismas. Por esta 372 El mundo como organismo está regido por la «simpatía». Pues el arte. al mismo ardor se le llama inmortal y mortal. Y toda la naturaleza es llamada maga por el amor recíproco377. voces y cosas portentosas. No es inmortal. cfr. en Epist. un instrumento. 377 Naturaleza y Eros como magos: Prefacio al Sofista (según Proclo). a otros a las costumbres honestas o a la vida religiosa. Marte suele mover los vientos. Op. Por tanto. que no deja reposar el alma y que la empuja siempre a que se aplique con vehemencia a algo en concreto. y con cuidados y regalos les hacen propicios y cautivan casi como por maleficios. como por encantamientos. 1745-1749. revive en otra. el azufre al fuego. que llamamos demonios. 17-18. a algunos a la acumulación de riquezas. 375 Cfr. el arte los prepara. Los antiguos atribuyeron este arte a los demonios. o por cambio de naturaleza. Y no es enteramente mortal.. om. y se los atraen a sí. Además. o por estar saciado por el uso frecuente de una misma cosa. IV. Mortal. e igualmente la tierra es atraída por el centro del mundo hacia las partes más bajas y también el agua es arrebatada a su propio lugar. cfr. la naturaleza produce los frutos. Op. También en las cosas humanas a cada uno le atrae su propio placer374. cuando la afinidad natural es insuficiente. porque aquellos dos amores. 374 Virgilio. números. las obras de la magia son obras de la naturaleza. Op. Los caracteres de los hombres son diversos y no se vive con un solo deseo379. Se dice que algunos de los antiguos tuvieron amistad con los demonios. 432 s. ninguno puede dudar que el amor es un mago. sino que busca nuevos deleites. Por esto. Plotino. Los hombres seducen a éstos por la fuerza de su elocuencia y la melodía de sus cantos. y su Comentario. 378 «i corpi belli fanno mal d'occhio a chi molto si bada». IV 4. el aire por la concavidad del fuego. por revelaciones y visiones. parece que llegaron a ser magos por la amistad que tuvieron con estos demonios. II. la luna a las aguas373. ni tampoco inmortal. Plotino. y aún al mismo hombre a diversas cosas en sus diversas edades. 5.. a otros a la música. empuja a algunos al estudio de las letras. lo suple en los momentos oportunos por ciertos vapores. ya que toda la fuerza de la magia se basa en el amor y la obra del amor se cumple por fascinaciones. De vita. crecen y decrecen. 65. o a las figuras. el ámbar a las pajas. 373 Plotino. 376 Sobre el culto de Apolonio de Tiana y Porfirio. 31. figuras y cualidades375. porque no se aplica siempre a lo mismo. y lo que muere en una cosa.

che si faccia l'aere nebulosa. porque la figura una vez amada. es que es delicado. porque el amor383 sigue las cosas que son bellas. y no puedes vivir sin aquél. así es odiosa la esclavitud. Delicado. Por esta causa el amor se llama inmortal. perdido. como ladrones y homicidas. estar unido a ti mismo. y cuantas veces se presenta a los ojos del alma. Por tanto el amor a la sabiduría. Diótima pone al amor también en medio entre la sabiduría y la ignorancia. desgraciado?382 ¿No sabes. Tal es. dijo Diótima. Feliz. tu non sai quel che tu ti facci». cada vez que nos reencontramos con alguno que nos fue muy querido. ¿quién buscaría lo que ya posee? Pero tampoco le falta completamente. «il volto non altrimenti di vari colori si veste. Pues esta presencia sugiere a los ojos del alma la figura latente en la mente y. Pero es considerado también mortal. reenciende el fuego dormido bajo las cenizas381. se ama en él mismo. ¿Qué puedes hacer. porque piensas que debes servir a ese simulacro de las cosas celestes. V 743 y IV 4. que antes la veías en otro y ahora sólo la ves en ti mismo. Y por esto odias y al mismo tiempo amas a los hombres hermosos. Por esto. a dónde dirigirte? No quieres estar con tu asesino. no quieres amar. ¿Quién es el que no se indignará con aquél que le ha robado su alma? Pues como es grata la libertad. Pues. y te usurpa todo entero para sí. o sea. quando per avere il sole avverso crea l'arco baleno». No puedes estar con aquél que te pierde y te mata. Por lo cual. y a ésta. ay. 383 «l'Amore per suo obietto». los ojos vibran y nuestro rostro toma ante él diversos colores380. porque no habías ardido antes por ella. que reconoce su ignorancia. Los odias. por así decir. Eneida. ¡Oh. Perfecto. 380 . sin embargo. loco!. 381 Virgilio. es sabio en esto. se sitúa entre la sabiduría y la ignorancia. A esto se añade que el amor bestial y también el humano no puede existir jamás sin indignación. porque no quieres morir. buscas fuera de ti mismo. como soplando. tiembla. siempre fija en la memoria. Pues. Pero hay una diferencia. y en parte es sabio. Te ves forzado a admirarles y amarles. desgraciado!. Entonces. al estar cerca del que te posee. la condición del amor. se ama siempre. la benevolencia parece sucesivamente calentarse y enfriarse. sin embargo no se ofrecen igualmente a los ojos de la mente. Pero aquel que desea la sabiduría no la posee del todo. a ti. desea la sabiduría. Y tampoco quieres vivir sin esa visión feliz. Pero cuando de él ha desaparecido la figura que tú amabas antes ya no está más en aquél. como espejos que resplandecen por el fulgor celeste. 382 «O misero. nos conmovemos. que estás dominado. la amas siempre. sin duda ignora tanto las cosas mismas como su desconocimiento. ¡Oh. porque. el amor se seca y reverdece. Y tampoco quieres no amar. y no busca la ciencia de la que no sabe que está privado.razón se dice también inmortal. La sabiduría es la más bella de todas las cosas. Pero la condición de lo bello. no cesas de amar la primera. perfecto y feliz. de la belleza suprema. porque está en parte privado de sabiduría. Por tanto. tantas veces te consume de amor. al menos. no ardes por una nueva. Tú deseas escapar del que con sus llamas te abrasa. Pues todo el tiempo que ésta permanece en el mismo hombre. aunque los rostros amados permanez-[157]-can siempre fijos en el pecho. en cuanto que por su dulzura atrae el deseo de todas las cosas hacia sí. Por esta alternancia sucede que casi a cada instante. nuestro corazón se estremece. el hígado se licua. que con admirables encantos te roba. y deseas unirte a él para. y te acercas a tu ladrón para recuperarte algún día. en cuanto colma las cosas iluminadas de bienes eternos. Aquel que no sabe que ig-[158]nora. en cuanto que ilumina con sus rayos lo que se acerca a él y lo perfecciona.

y provoca el deseo de procrear hijos. Preguntáis qué es el amor de los hombres384. que es obra divina. deseos. Pues. La generación. para que por los alimentos se generen los humores. Por esto el instinto de generar es innato en todos. conservado en su des384 385 «e a che giovi». ciertamente. deja algo nuevo semejante a sí mismo. Pero la reflexión. om. de manera que parece que es la misma. a fin de que aquello que no puede permanecer siempre en sí mismo. dolores. y ninguno de éstos permanece idéntico y semejante. también en el alma. 207e. sangre y el cuerpo todo entero. Cuando el cuerpo llega a ser adulto. Y. sino tenerlos siempre. al restablecer el recuerdo siempre nuevo en lugar del que desaparece. como de la adolescencia a la vejez. . éste es el fin de nuestro amor. Hay. así. como pelos. durante el tiempo en que se [160] dice que cada uno de los mortales vive y es idéntico a sí mismo. desde el principio nos obliga a comer y a beber. aunque se llame idéntico. sino que también casi cada una de las ciencias padece esto. Symposium. hábitos. deseamos recrear los que desaparecen. por tanto. Gracias a este remedio las cosas mortales se vuelven semejantes a las inmortales. Y al contrario en lo contrario. Este es el amor de los hombres que viven en la tierra. opiniones.[159] CAPITULO XI Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición Después de que Diótima explicó cuál es el origen del amor. Por esta generación el cuerpo se nutre y crece. en una y otra parte del alma. como dice Platón385. y cuál es su naturaleza. Pero todos los bienes de los mortales cambian y perecen. aquel mismo amor estimula el semen. De este modo aquellas cosas que son mudables en el espíritu y en el cuerpo se conservan. Por tanto. Todos deseamos tener bienes. parece ser casi el fin de la ciencia. Continuamente se cambia de costumbres. es sin duda un don divino. para que los bienes nos duren siempre de alguna manera. El amor que está en la parte apropiada para gobernar el cuerpo en seguida. y todos se perderían rápidamente si en lugar de aquellos que desaparecen no se produjeran cada día otros nuevos. por los que [161] se restaura aquello que se pierde continuamente del cuerpo. jamás contiene en sí las mismas cosas. Y el olvido. que también en el terreno de las ciencias. temores. y se despoja de lo viejo. Es el deseo de engendrar en lo bello para conservar la vida eterna en las cosas mortales. en aquella que concierne al conocimiento y en aquella que rige el cuerpo. sino que siempre se renueva. carne. huesos. Y lo que aún es más admirable es esto. un amor innato a la generación para conservar la vida eternamente. Por lo tanto. porque son bellas. no sólo unas se van y otras vienen. y no solamente tenerlos. Los primeros son destruidos y les suceden y se desarrollan386 otros nuevos. Esta recreación se hace generando. ni somos siempre los mismos según aquellas ciencias. no porque ellas sean siempre exactamente las mismas. semejantes y amigas. ya que esto es propio de las cosas divinas. revela hacia dónde tiende y a dónde conduce a los hombres. placeres. 386 «atque adolescunt». Y esto no sucede sólo en el cuerpo. la generación. sino porque aquello que se consume y desaparece. Platón. Porque a las cosas divinas. puesto que hace por medio de la sucesión las cosas mortales semejantes a las divinas. conserva la ciencia. en efecto. y las hermosas. las feas les son contrarias. aquella inclinación a la generación busca las cosas hermosas y huye de las contrarias. se realiza perfecta y fácilmente en lo que es bello. Pues la reflexión y el recuerdo es casi el restablecimiento de una ciencia desaparecida.

Desde el principio las semillas de todas las cosas han sido introducidas en el cuerpo. 108-110). Expongamos ahora qué distinción hay. hace que el alma busque la verdad como su propio alimento. dure para siempre. om. ¿Quién negará que el espíritu desde la más tierna edad desea cosas verdaderas. es necesario que en la mente de Sócrates haya alguna figura de Alcibíades. y en generar. también en Theol. Por esto no [162] vemos su belleza. a su modo. (Marcel. búsquedas. enseñando. el espíritu. El amor a la generación. por medio del cual. para que la ciencia generada quede en los escritos o en los espíritus de los discípulos. Por el contrario. desde el comienzo del espíritu ha obtenido las razones de las costumbres. Pero no vemos el espíritu mismo. 246 s. entre la multitud. II. con la actividad de la reflexión y la memoria. y la inteligencia del maestro y la verdad387 permanezcan eternas entre los hombres. Esto mismo se prueba por la búsqueda y el descubrimiento. 388 . es decir. escribiendo. y ha de encontrarlo algún día. una vez descubierto. artes y disciplinas y. en el espíritu [164] hay algunas nociones de estas cosas por las que. aquella misma ciencia en un espíritu bello. es fecundo y lleno. en el tiempo debido. Por tanto. juzga que son deseables. acerca del amor a partir de la fecundidad del alma o del cuerpo. gracias al amor parece que tanto el cuerpo como el alma pueden sobrevivir siempre después de la muerte entre las cosas de los hombres388. dice. Y después que el espíritu es adulto. brotan los pelos. en un espíritu generoso y excelente. y el espíritu está también lleno. se nutra y crezca. Por lo que enseñamos con más agrado a los hombres hermosos. agradables y bellos. juzgado a partir de su imagen.cendencia semejante a sí. Op. «tragli altri uomini». aquél que rige y gobierna389 el cuerpo desea nutrir su propio cuerpo con los manjares más delicados. Así que. que es sombra e imagen del espíritu. distin387 «et veritas». suponemos que en un cuerpo hermoso hay un espíritu bello. om. buenas. es fecundísimo y posee desde el principio las semillas de todas sus cosas. una ciencia semejante a la suya con un estilo adornado y bello. en cierta manera se regenera y recuerda en la mente lo que perdiera por olvido o que dormía por apatía.. [163] CAPITULO XII De los dos amores. Uno y otro amor buscan las cosas bellas. que es mucho más noble que el cuerpo. juicios y comparaciones. Y así. 390 Desde aquí hasta el final del capítulo. atribuido también a aquella parte del alma que conoce. Y si el cuerpo es fecundo y está lleno de semillas. por así decirlo. Y si alguna cosa escapa al espíritu por olvido o duerme por negligencia o descuido. y engendrar hijos bellos con una mujer bella. antes de que las desee. Si Sócrates busca a Alcibíades entre una gran multitud de hombres. El cuerpo de todos los hombres. la barba se espesa. descubrimientos. si se cultiva bien. Por tanto. Ciertamente. En un transcurso de tiempo determinado salen los dientes. saca de ello sus frutos. según Platón. como formas y razones de estas mismas cosas. Plat. ese amor lo estimula con un ardiente deseo de enseñar y de escribir. honestas y útiles?390 Ninguno desea lo que no conoce. XI 3. Que tiene en su interior las razones innatas de todas sus cosas lo comprendemos por sus deseos. de modo que sepa a qué hombre busca sobre los demás y pueda. vemos el cuerpo. literalmente. Y el amor que pertenece al espíritu se esfuerza en instruirlo en las disciplinas más distinguidas y agradables y en crear. puro. 389 «atque gubernat». fluyen los gérmenes de la procreación. y que el alma nace dotada de verdad Ya hemos hablado bastante de la definición del amor.

508e-509b. verdad. Y no sólo probamos esto por el deseo. sino también por el juicio. otros sin preceptor.. puesto que muchas veces juzgamos muy bien entre las múltiples y diferentes opiniones de los filósofos. Phaidros. Y compara el sol y Dios de tal manera. [166] CAPITULO XIII De qué modo la luz de la verdad está en el alma Pero de qué modo estas razones están en el alma. en efecto. Y aquél que comparando a Espeusipo y Jenócrates a Platón cree que Jenócrates es más parecido a Platón que Espeusipo. puesto que una cosa parece mejor o peor que otra según su mayor o menor participación de la bondad. Pues así parece que lo insinúa allí. Phaidros. Cfr. 91c-92a. el espíritu no buscaría estas cuatro cosas. y la mayor parte con poquísimos rudimentos de una doctrina recibidos de su maestro. o sea. El sol genera los ojos y les da la capacidad de ver. lo que ha sido tratado antes por vosotros y por mí. 75b-76c-81e-84a. buenas o malas. donde Ficino vuelve a dar la idea de bueno como Dios. si no tuviese alguna noción de ellas. Igualmente. como las figuras en una pared. bondad. Teeteto y Menón391. e incluso los descubrimientos de los filósofos. Por lo cual algunos en la adolescencia. ciertamente sabe cuál es el sabor dulce. si la naturaleza no les hubiese dado una razón y una forma de estas cosas? La comparación también nos demuestra esto mismo. que sería vana y estaría sumergida en las tinieblas eternas si estuviera privada de la luz del sol en el que se reproducen los colores y las figuras de los cuerpos y en el que el ojo ve los colores y las figuras de los cuerpos. 391 392 Platón. Lo que no podría suceder si la naturaleza. si se les pregunta prudentemente. que lo que es el sol a los ojos. que juzga que uno es su amigo o su enemigo. ya que están dotados por la naturaleza de las razones de todas las artes y disciplinas. tal es Dios para las mentes. 72 s. de manera que cada vez que encuentra lo que había buscado lo reconoce y lo distingue de sus contrarios. la búsqueda y el descubrimiento. honestidad y utilidad. 7. ¿De qué modo podríamos considerar cada día muchas cosas verdaderas o falsas. Los diálogos citados en cuanto al contenido forman un grupo según la opinión común hoy en día. ni las encontraría jamás. cuál es más verosímil y más probable. el Fedro está considerado por Diógenes Laercio el primer diálogo. en el sexto libro de la República393 este hombre divino pone al descubierto toda la cuestión y dice que la luz de la mente para entender todas las cosas es aquel mismo Dios por el que todo ha sido hecho. como hemos dicho. 253 s. Así. es indis-[165]-pensable que no ignoremos la bondad. Pues cualquiera que comparando la miel con el vino. Menón y Fedón392 pensará quizá que aquéllas están pintadas en la sustancia del alma. . Quien sigue aquellos libros que Platón escribió en la juventud. sin ninguna duda conoce la figura de Platón. Sin embargo. no ignora lo que es la amistad o la enemistad. como el Fedro. afirma que uno es más dulce que otro. 103e-106d. Plotino. música y pintura. Menon. y las otras artes. y considerarlas justamente. no ayudara mucho a esto. si no estuviera en nosotros de antemano el conocimiento de la verdad y la bondad? ¿Cómo muchos. Menon. Teeteto. y también de otros. Además. debe haber en nosotros una intuición de la verdad. III. V 5. Platón. 157c-186e. Esto lo demostró Sócrates sobradamente a los niños Fedón. para que sepamos qué cosas son más semejantes a ella. y les enseñó que los niños pueden responder correctamente en cada arte. Phaedon. en esto Platón parece ambiguo. 393 Resp. Pues. a menudo aprobarían o desaprobarían rectamente las obras de arquitectura.guir a Alcibíades de los otros. Cualquiera. se dice que han llegado a ser doctísimos. que no están versados en estas artes.

el cuerpo de los hombres es fecundo. fabrica la imagen de un hombre en su fantasía. por su excelente belleza. y vuelta a aquélla. y también es fecundo el espíritu. En esto consiste ciertamente toda la fecundidad del alma. Aquéllos aman por su naturaleza más a los hombres. porque la luz en él infusa. y por su naturaleza nos invita a generar tantas veces como juzgamos algún cuerpo bello. 508c-509d. Nomoi. pero no puede comprender esta luz misma en su mente. Aquéllos siguen el amor celeste. viendo con los ojos un hombre.. que sería vana y oscura si no le asistiera la luz de Dios. es mucho más apropiada para la disciplina que van a generar. está adornada con las diversas formillas de los [167] cuerpos externos. 396 Platón. [168] CAPITULO XIV De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres Por consiguiente. . bien por educación son más aptos para la generación del espíritu que para la del cuerpo. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. 256b. Respublica. porque entiende esta luz bajo diversas ideas y razones de las cosas394. en la cual ve las razones de todas las cosas. capacidad para entender. I 63b-d. otros. para calmar los estímulos de la parte generadora. por el placer del encuentro amoroso y la realización de la generación corporal. De este modo creemos que por este error ha surgido aquel crimen infame que Platón en sus Leyes396 condena enérgicamente como un tipo de homicidio. Los otros. según Platón. Sería conveniente sin embargo observar que las excitaciones de esta parte no quieren [169] echar por la borda este esfuerzo en vano. en que en su seno brilla la luz eterna de Dios. se vuelve por la pureza de su vida y por la máxima aplicación al estudio. sucede que muchas veces aquéllos que conversan con hombres. Sin embargo.en efecto. De donde entiende por la luz de Dios. Pero como la capacidad generadora. conocemos todas las cosas por la luz de Dios. Plat. al contrario. que aquél que le quita de en medio después que ha nacido. Entonces. y reflexiona largamente juzgándola. 267-268 (Marcel. éstos el vulgar. De allí. VIII 836b-838c-841d. eleva la mirada de su mente para contemplar la razón de hombre que existe en la luz divina. sino sembrar y engendrar semillas y hacerla pasar del hombre a la mujer. cuando quiere. De la misma manera Dios crea el alma y le concede la mente. XII 1. Op. bien a causa de su naturaleza. resplandece por las chispas de las ideas. porque en ellos domina mucho más la agudeza del intelecto que. a continuación resplandece una chispa en la mente y aquí se entiende verdaderamente la naturaleza del hombre. el ojo no ve otra cosa que la luz. Por tanto. «comprendere». que está en el alma. en sus límites u opuesta a Saturno. y ambos son estimulados por los incentivos del amor a la procreación. lo contrario. Phaidros. y éstos son los más numerosos. Y esto sucede sobre todo en los nacidos cuando Venus se encuentra en un signo masculino y en conjunción con Saturno. Y así sucede con el resto de las cosas. Cuando alguno. y hacia la cual el alma. II 156). Y ciertamente no se ha de considerar menos homicida aquél que impide nacer a un hombre. por carecer de conocimiento. Pero no podemos ver395 en esta vida esta luz pura ni su fuente. el ojo percibe esta luz reflejada en los cuerpos. aunque parece que conoce cosas diversas. parece que ve cosas diversas. que a las mujeres y los niños. se unen a ellos. Pero unos. y sobre todo a aquéllos que ya son casi adultos. y sólo conoce la propia luz divina. Ciertamente. es más 394 395 Desde aquí casi literal en Theol. no hace distinción entre ningún sexo.

lo demostraremos del modo siguiente. Pues. pasa por la razón de una cosa a otra. [170] CAPITULO XV Por encima del cuerpo está el alma. como dice Aristóteles399 que fue tomado por Platón. ya que él no tiene por su propia naturaleza esta capacidad. e in modo assoluto più tosto che transitivo». 1184 s. 37d-38c. justamente pone Platón en el alma el primer movimiento y el primer intervalo de tiempo401. en otro momento otras. 1211 (Allen. a veces. el crecimiento y la generación. 400 «aeternitates». 401 Timaios. sobre la mente del «Per che via si mostra che sopra il corpo è l'anima. 399 «in quel modo corporale. falta en italiano. 398 397 . sino todas a la vez en un solo momento de la eternidad400. Pero es necesario que antes del movimiento esté el reposo. sino que lo entendemos en sentido absoluto. Por lo cual. sino que es el alma la que posee esta capacidad de moverse a sí misma. Estos párrafos casi literalmente en Comm. pues no puede hacer nada por sí mismo. por encima del ángel. Le conduce del cuerpo al alma. Cfr. 101). Pero a causa de la presencia del alma parece moverse por sí mismo y a causa del alma vivir. II 15. 402 «l'Angelo». del alma al ángel. Por tanto. pero cuando está ausente. del ángel a Dios. a cualquier cosa en la que está presente. sino según una parte de sí y. el alma está por encima de los cuerpos. y de los dos amores. (contra Timaios. Pues no hay una parte del alma que mueve y otra es movida. Op. Este recorrido temporal se adecua al alma por su naturaleza. Todo cuerpo es movido por otro. Nomoi. Hablemos a continuación de los grados por los que Diótima eleva a Sócrates de las cosas inferiores a las superiores. porque aquello que está por encima de ella no entiende en un momento unas cosas. sopra l'anima è l'angelo. y al cabo del tiempo cumple las tareas de la nutrición. Y lo que presta por su presencia a otros. Dios397 Hasta ahora se ha tratado de la doble fecundidad del alma. Somn. puesto que lo que es perfecto antecede a lo que es más imperfecto. Op. sino que toda el alma por sí. necesita ser movido por otros. que el Sol luce por sí y el fuego calienta. que sea por sí conforme a toda inteligencia e inteligencia siem[172]-pre en acto. o sea. como cuando aseguramos que Dios existe por sí. y sobre la razón móvil debe encontrarse una inteligencia estable. 405a 31 s.. se mueve. La pertenencia del alma al tiempo y a la eternidad.12.audaz el que interrumpe la vida presente.. Pues el alma no comprende por sí toda ni siempre402. y cuando el alma está presente de algún modo se mueve a sí mismo. y no puede por su naturaleza moverse a sí mismo. Por tanto.. ella misma debe tenerlo mucho [171] antes y en mayor grado. el ángel. Y cuando decimos que el alma se mueve por sí misma398 no lo entendemos en un sentido transitivo. más abajo. Cfr. y por esto debe estar por encima de aquellas cosas que obtienen la facultad de moverse no por sí mismos. la réplica de Macrobio. le presta la capacidad de moverse a sí mismo. de donde pasan el movimiento y el tiempo a los cuerpos. in Phileb. I 3. por encima del alma.. y ambos II 3. ya que ella puede moverse a sí misma según su esencia. pero más cruel el que priva de la luz al que debe nacer y mata a sus propios hijos antes de nacer. ya que el reposo es más perfecto que el movimiento. Scip. para esto. para esto y lo siguiente: In Parm. I 4. 34b. la crítica al concepto del alma como lo que se mueve por sí mismo: De anima. in quale Aristotele cavillando opose al gran Platone: ma intendiamo spiritualmente. Que es necesario que haya estos cuatro grados en la naturaleza. sino por la presencia de otros. e Dio». VI 16. Esto es. por su naturaleza. ni tiene una capacidad de entender cierta sino ambigua. X 896a).

y la privación406 de las cosas se llama de alguna manera una. Además tiene la capacidad de conocer que. que se mueve por sí. nom. Op. Por el contrario. in Parm. el don de su causa y de su propio defecto. don del alma. 405 «la privazione delle forme». por lo que se ve que carecía de ella antes de entender. una oscuridad. No es propio del alma. Pues la mente da largamente una belleza artificial y un orden. y toda composición. así al alma que se mueve por sí misma le precede la mente403 estable por sí misma. Tú ves cuánta y qué variada multitud y composición hay en el ángel. Pues si por naturaleza el intelecto estuviese en el alma. Y del mismo modo que el cuerpo tiene gracias al alma su movimiento. Cfr. y extenderse por la presencia de su virtud a todo. Y es ahí donde parecen diferentes estas tres cosas: lo que entiende. como la capacidad de moverse a sí mismas. por sí misma informe. así el alma tiene gracias a la mente siempre la facultad de entender. 1185 s. ese Uno en sí está por encima de todas las cosas. Y por esto nos vemos obligados a anteponer a éste lo uno y simple. ciertamente. Por tanto. a este Uno no podemos anteponer cosa alguna. Sin embargo. El alma da la vida y el movimiento. Así. XIII. Y al depender. sea [173] entendida o sea entendimiento. antes del acto de conocimiento. Tiene. el intelecto por sí mismo y en primer lugar. porque la verdadera unidad está desprovista de toda multitud y composición. Y por esto no sería ya uno y simple. sino que estaría compuesto al menos de dos cosas. como suele todo efecto de su causa. y cada cuerpo uno. pero la materia primera e informe del mundo y la privación de las cosas están [174] desprovistas de vida y forma. Pues no sólo la mente es una. Comm. Porque si tuviese alguna cosa por encima de él. toda estable. pura y simple. Pues su propia razón es una u otra según que entienda. que Platón en el Parménides404 llama Uno. ese Uno antecede a la mente y al alma. dependería de aquello. no se da a todos los cuerpos. y cada alma una. estaría en todas las almas. Op. no es una sola cosa en sí. Por lo que es necesario que lo que está dotado de mente por sí mismo y en primer lugar preceda a ésta. una muerte. totalmente continua y muy cierta. 404 403 . se debe poner la mente angélica. También esta razón nos muestra su sublimidad. y no todos los cuerpos sino sólo los animados parece que se mueven por sí mismos. Pero sobre la mente angélica necesariamente se eleva el principio de todas las cosas y sumó bien. ya que su don se difunde más lejos. Dionisio Areopagita. Pues decimos un silencio. aunque es inmóvil. 1164. cfr. porque la vida. incluso en la de las bestias. la mente concede a todos hermosura y orden.alma que es móvil y en parte intermitente y dudosa. Pues el número se forma de la unidad. sino que incluso la materia. en sí la multitud de todas las ideas. de elementos simples. 407 «non si distendono insino a essa materia vacua e alla privazion delle forme». es por sí totalmente informe. entonces. como dice Platón y Dionisio Areopagita405 confirma. De este modo el ángel es más excelente que las almas. El don del Uno se propaga por el universo. Y entendiendo desea la luz de la verdad y la recibe. Porque sobre la multitud de cosas compuestas debe estar ese Uno simple por naturaleza. los dones de la mente y del alma no se extienden hacia ésta407. porque el don de una causa eminentísima debe ser muy amplio. y ambos piensan que el Uno en sí es el nombre más excelente de Dios. Y de igual modo que al cuerpo que es movido por otros le precede el alma. Sin embargo. o sea. De div. y conociendo se forma. 406 «Insino a essa materia vacua. Y la mente. sería menos perfecto respecto de eso.. e a la privazione delle forme». Por la misma razón la mente parece superar el alma. lo que es entendido y el entendimiento. Pues se comprende a sí misma.

Pero410 ¿qué me que408 Sino que es atribuida la eternidad a Dios. no sólo los límites espaciales. 657.. Por tanto. I 10. sobre Plotino. en cambio. la formulación en Proclo.. ni cambia en absoluto de lo que es. Op. pero es libre de movimiento y lugar. el movimiento y el lugar. . 1861 s. 1721 (Comm. ascendemos del cuerpo al alma. III 7). Op. el alma en el número y el movimiento. y el cuerpo está sometido al número. está limitada a un lugar. 410 «Ma tu mi dirai: or che mi resta egli al presente. el Uno permanece por encima del número. la forma del cuerpo. en parte en el tiempo. Plat. el Uno mismo existe por encima del reposo y el movimiento. Op. El cuerpo está sujeto completamente al tiempo. 400 s. 1184. el ángel se sitúa en el reposo. In Parm. 191: cada parte del alma tiene una esencia eterna. 409 Ep. y de éste a Dios. Proclo. y cambia por el transcurso de su razonamiento y la variación de sus emociones. quita los límites del espacio. Agustín: «Deus est auctor aeternitatis». sino incluso el paso del tiempo y conserva la composición múltiple: y ya la habrás encontrado. Y el reposo es propio a la eternidad. Theol. ¿Quieres ver también la del ángel? Quita. ej.] est fons totus aeternitatis». el ángel se [176] sitúa en el número. pero actual en el tiempo.. Plat. Contra esto. Notes. el alma en el reposo y a la vez en el movimiento. Saffrey. te essere ignorante. Pero su operación. Tú ves. aeternitas y perpetuitas con relación a intellectus. del ángel. pues su sustancia es siempre la misma sin ninguna variación de crecimiento o disminución. ¿quieres ver también la hermosura del espíritu? Quita a la forma corporal el peso de su propia materia. opinio y sensus. el ángel. el alma y el cuerpo Por tanto. pero por encima del lugar. el cuerpo sólo en el movimiento. En efecto. de ésta al ángel. como un poco más arriba demostramos. discurre a través del tiempo. ni está limitado en ningún lugar. la hay entre sus formas. I. III 16: «Deus [. del alma y del cuerpo La misma comparación que hay entre estos cuatro. se la bellezza altro che luce essere credessi». el movimiento y el lugar.. Theol. Cfr. está sometido a todas estas cosas. te lo ruego. el ángel408 está todo entero en la eternidad. El alma tiene multitud de partes y deseos. Pues su sustancia cambia y toda operación suya requiere discurso temporal. La hermosura del ángel tiene sólo el número y está libre de las otras dos limitaciones. Elem. El ángel tiene un número de partes o de formas. pero está libre de los límites de lugar. y también Theol. Theol. ¿Deseas incluso ver la belleza de Dios? Quita además aquella composición múltiple de formas y deja la forma enteramente simple: al instante habrás alcanzado la hermosura de Dios. más arriba. Puesto que el Uno en sí no tiene ningún número o composición de partes. La hermosura del espíritu padece las variaciones del tiempo y contiene multitud de partes. S. ciertamente. sobre el movimiento y el lugar. Pero la de Dios no padece ninguna de éstas.[175] CAPITULO XVI Comparación entre Dios. El alma409 está en parte en la eternidad. p. Cfr. Cfr. Op. El cuerpo. y deja el resto: ya tienes la hermosura del espíritu. Además. Op. 2. Tomás. [177] CAPITULO XVII Qué comparación hay entre la belleza de Dios.. Ya que tanto su operación como su esencia permanecen estables. también. citado en Sto. también S. Dios está por encima de la eternidad. la forma del cuerpo consiste en la composición de muchas partes. cogitatio... 174 y 180: Notas de Ficino extraídas de Proclo sobre la sempiternitas. levate via le tre cose dette? E io ti risponderò. Cfr. XVIII 2. 97. se pierde con el tiempo. II 5 y VII 13.

Y por esto se consume deshecho en lágrimas. digo. que pospone su propio aspecto. Cfr. Dios no se engaña de modo que ame la sombra de su belleza en el ángel y olvide su belleza propia y verdadera. No alcanza nunca la sombra. que es su sombra414. en comparación a su luz más clara en el aire. sin lugar y sin movimiento. lo llevó del cuerpo al espíritu. pues la ves pintada de muchas figuras y colores. pero esculpida en todas las razones de todas las cosas. 2. que es la imagen de su hermosura. manchado y oscurecido por el aire nebuloso. del cuerpo. por el límite espacial. sigue la forma del cuerpo. De aquí se sigue la miserable calamidad de los hombres. Y como no se da cuenta de este error. Dios es fuente de todo amor. por último. una e íntegra. Quita su apoyo en la materia. Ovidio. 416 «mortali». La misma comparación hay entre aquellas cuatro bellezas. es tan seducida por los encantos de la forma del cuerpo. sólo el alma. Quita. deseando una cosa y persiguiendo otra. y que es la sombra de su propio espíritu. esto es. El esplendor en el aire es igualmente una sombra con respecto al fulgor en el fuego. o sea. 412 411 . que corre como el agua. y no se sacia con el uso del cuerpo. y olvidándose de sí misma. de modo que retenido por su sombra. queriendo que Sócrates evitase esta muerte. sombra respecto a la luz del Sol.. De aquí se sigue aquel destino cruel de Narciso que canta Orfeo415. I 6. Esto es el ángel. semejante a aquella luz que permanece en la esfera misma del Sol y no se dispersa en el aire411: ya casi en cierto modo has captado la belleza de Dios. De donde Diótima. se desprecia a sí mismo. que refulge en el Sol mismo413. es atormentado por perturbaciones perniciosas416 y corrompido por las bajezas del cuerpo. 414 «ombra della spezie dell'anima». Por tanto. 315 (Abel) = 362 (Kern). frg. sobrepasa el esplendor del Sol disperso. desea su propia belleza. la luz del Sol en el agua es como una sombra. el espíritu. no puede colmar jamás su deseo. 413 «che nella ruota sua riluce». y por el cambio temporal. la cual supera al menos tanto las otras formas412 cuanto la luz del Sol en sí misma pura. Abandona su figura. dividido. lo cual es sumamente doloroso. Metam. Pues él no apetece en realidad el propio cuerpo. sino que. del espíritu. III.dará ahora. 417 «quasi affoga e muore». «fuora». Además. Quita ahora si quieres el cambio del tiempo y deja el resto y te queda: la luz clarísima. Pero persigue su sombra en el agua y se esfuerza en abrazarla. y de éste a Dios. del ángel y de Dios. deja una luz simple y pura. «le altre bellezze». eliminadas éstas? ¿Es [178] que crees que la belleza es otra cosa que luz? Pues la belleza de todos los cuerpos es esta luz del Sol. esto es la belleza del ángel. o sea. que es su sombra. que ves manchada por estas tres cosas. No considera su propia sustancia y virtud. Ficino está de acuerdo con esto con Plotino. porque es el [179] origen de nuestra miseria. Pero sí nuestra alma. la multitud de las diferentes ideas. por así decirlo. No mira su rostro. el fulgor en el fuego. Ni el ángel es jamás cautivado por el aspecto del alma. sólo transmitido aquí. como Narciso. siguiendo el cuerpo. Porque el espíritu. 510. 415 Orphica. por la multitud de formas. abandone su propia figura. o sea. porque ya parece ser más cuerpo que espíritu. después que está fuera de sí y caído en el cuerpo. admira la belleza en el frágil cuerpo. y muere417. 339. de éste al ángel. 8 y V 8. seducido por la forma corporal. de modo que más allá del lugar retenga las otras dos partes: tal es justamente la belleza del espíritu. la fuente de toda belleza es Dios. el espíritu del hombre temerario e ignorante. Narciso adolescente.

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CAPITULO XVIII Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios
Y bien, queridísimos convidados, imaginad de nuevo a Diótima hablando a Sócrates. Ningún cuerpo, Sócrates, es enteramente bello. Pues o realmente es en una parte hermoso, y en otra deforme, o bien hoy es hermoso y otro día en absoluto, o a los ojos de uno aparece bello y a los de otro feo. Por tanto, la belleza del cuerpo, corrompida por el contagio de la fealdad, no puede ser belleza pura, verdadera y primera. Además, ninguno puede pensar que la propia belleza es fea, así como ninguno puede pensar que la sabiduría es insensata, pero consideramos que la disposición de los cuerpos es a veces bella, y a veces fea. Y al mismo tiempo, unos piensan acerca de ella de una manera, otros de otra. No hay, por tanto, en los cuerpos belleza primera y verdadera. Añade a esto que muchos cuerpos son designados con un solo nombre de belleza. Una es por tanto la naturaleza de la belleza común en muchos cuerpos, por la que son llamados de igual modo bellos. Esta naturaleza una porque está en otros, o sea, en la materia, se estima que depende de otros. Pues aquello que no puede sustentarse, mucho menos puede depender de sí. Pero ¿dependerá de la materia? En absoluto. Ninguna cosa deforme e imperfecta puede ornarse y perfeccionarse a sí misma. Y aquello que es uno, de uno debe nacer. Por lo cual la única belleza de muchos cuerpos depende de un artífice incorpóreo. El único artífi-[181]-ce de todo es Dios, que por medio de los ángeles y de las almas continuamente hace bella toda la materia del mundo. Y por esto hay que pensar que la verdadera razón de la belleza se encuentra en Dios y en sus ministros más que en el cuerpo del mundo. Por estos grados, Sócrates, ascenderás, según pienso, fácilmente a ella. Si la naturaleza te hubiese dado, mi querido Sócrates, los ojos de lince, de modo que penetraras418 con la mirada todo lo que te rodea, el cuerpo de tu Alcibíades, exteriormente muy hermoso, te parecería muy feo. ¿Qué es lo que amas, amigo? Es una superficie, o mejor, un color lo que te rapta, un reflejo de luces y una ligerísima sombra, y quizá te embarga una vana ilusión, de modo que amas lo que sueñas más que lo que ves. Por lo demás, para que no parezca que te contradigo en todo, admitamos que tu Alcibíades es verdaderamente hermoso. Pero ¿en qué parte es bello? Ciertamente, en todos sus miembros, excepto en la nariz chata y las cejas demasiado altas. En cambio, estas partes son bellas en Fedro. Pero en él desagrada el grosor de sus piernas. Ciertamente, todo esto sería hermoso en Cármides, si no te molestara su cuello demasiado delgado. Así, si consideras cada hombre en particular, no alabarás a ninguno enteramente. Recogerás, entonces, lo que es correcto en cada uno, y fabricarás según tu juicio, a partir de la observación de todos, una figura irreprochable, de modo que la belleza absoluta del género humano, que se encuentra dispersa en muchos cuerpos, esté reunida en tu espíritu por la formación de una imagen. Y entonces, Sócrates, despreciarás la imagen de cualquier hombre si la comparas a ésta. Ciertamente419, no posees ésta tanto gracias a los cuerpos como al espíritu. Por tanto, ama a ésta, que fabricó tu espíritu, y al propio espíritu que es su artífice, [182] más que a aquella exterior, que es incompleta y dispersa. ¿Qué te propongo yo que ames en el espíritu? La belleza de los cuerpos es luz, y la belleza del espíritu es luz420. La luz del espíritu es verdad, la cual es la única que tu amigo Platón suele pedir a Dios en sus ruegos421. Concédeme, dice, Dios, que mi espíritu se haga bello, y
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«in modo che i corpi che in te si scontrano, non solamente di fuori, ma eziando dentro sedessi». «tu sai bene». 420 «La bellezza de' corpi è luce visibile: la bellezza dell'Animo è invisibile luce». 421 «in votis suis», om.

que las cosas que pertenecen al cuerpo no impidan la belleza del espíritu. Que yo considere rico sólo al que es sabio422. Platón declara en estas palabras que la belleza del espíritu consiste en la verdad y en la sabiduría, y ésta es concedida a los hombres por Dios. Una misma verdad dada a nosotros por Dios en sus distintos efectos, adquiere los nombres de las diversas virtudes. En cuanto muestra las cosas divinas, se llama sabiduría, que Platón pide a Dios sobre cualquier otra cosa, en cuanto muestra las cosas naturales, ciencia, si las humanas, prudencia, si nos hace equitativos, justicia, si invencibles, fortaleza, si tranquilos, se llama templanza. De donde se consideran dos géneros de virtud. Las virtudes morales, digo, y las virtudes intelectuales, que son más excelentes que aquéllas. Las intelectuales son sabiduría, ciencia, prudencia; las morales: justicia, fortaleza y templanza. Las morales, por sus obras y tareas cívicas, son más conocidas. Las intelectuales están más ocultas, a causa de la verdad escondida. Además el que es educado con costumbres honestas, como es más puro que los otros, fácilmente se eleva a las virtudes intelectuales. Por esto te aconsejo que en primer lugar consideres la belleza del espíritu, que se basa en las costumbres, para que entiendas que hay una sola razón de todas estas costumbres, por la cual del mismo modo son llamadas honestas423. O sea, una úni-[183]-ca verdad de vida purísima que, por los actos de la justicia, la fortaleza y la templanza, nos conduce a la verdadera felicidad. Ama, entonces, primero esta única verdad de costumbres y luz bellísima del espíritu. Sabe, también, que debes elevarte por encima de las costumbres a la clarísima verdad de la sabiduría, la ciencia y la prudencia, si consideras que éstas se conceden al espíritu formado en muy buenas costumbres, y que en ellas se contiene la regla rectísima de la vida moral. Y aunque examines varias doctrinas de sabiduría, ciencia y prudencia, considera, sin embargo, que en todas hay una sola luz de verdad, por la que todas de igual modo son llamadas bellas. Yo te recomiendo que ames con el mayor cuidado esta luz, como la belleza suprema del espíritu. Pero esta única verdad, que se encuentra en muchas doctrinas, no puede ser la verdad primera de todo, pues ella está en otro, al estar distribuida en muchas doctrinas. Y aquello que yace en otro, ciertamente depende de otro. Y una única verdad no nace de una multitud de doctrinas. Pues lo que es uno, debe nacer de uno. Por lo que hace falta que por encima del alma del hombre haya una sabiduría que no esté dividida en diversas doctrinas sino que sea una sabiduría única, de cuya única verdad nazca la verdad múltiple de los hombres. Recuerda, Sócrates, que aquella única luz de la única sabiduría es la belleza del ángel, que debes honrar sobre la belleza424 del alma. Aquélla, como más arriba mostramos, supera la hermosura425 de los cuerpos, porque no está limitada en lugar alguno, ni se divide según las partes de la materia, ni se corrompe. Supera también la belleza del espíritu porque es absolutamente eterna y no se mueve en el transcurso del tiempo. [184] Pero, como aquella luz del ángel resplandece426 en una serie de muchas ideas, hace falta que sobre toda esta multitud haya unidad, que es el origen de todo número, y es necesario que ésta salga de un principio de todas las cosas, que llamamos Uno en sí mismo. Por tanto, la luz absolutamente simple del Uno en sí mismo, es la belleza infinita, porque no está ensuciada por las manchas de la materia, como la hermosura del cuerpo, ni cambia por el transcurso temporal, como la del alma, ni está dispersada en una multi-

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Phaedon, 66a-67d. «belli». 424 Lat.: «speties»; ital.: «bellezza». 425 Lat.: «speties»; ital.: «forma». 426 «quella luce angelica risplende nell'ordine di più idee che sono nell'angelo».

tud427, como la del ángel. Y toda cualidad, que está separada de un elemento extraño, se llama, según los Físicos, infinita. Si hubiese un calor en sí mismo, no impedido por el frío y la humedad, ni gravado por el peso de la materia, se llamaría calor infinito, porque su fuerza sería libre y no estaría restringida por los límites de algo adicional428. Igualmente, la luz infinita es independiente de todo cuerpo, pues brilla sin medida ni límite, porque brilla por su naturaleza, puesto que no está limitada por otros. Por tanto, la luz y la belleza de Dios, que es enteramente pura y libre de toda condición, se llama sin duda belleza infinita. La belleza infinita requiere un amor inmenso. Por lo cual, te ruego, Sócrates, que ames el resto con medida y límite; pero que ames a Dios con amor infinito y no fijes al amor divino medida alguna429. Estas son las palabras de Diótima a Sócrates430. [185]

CAPITULO XIX Cómo se debe amar a Dios
En cuanto a nosotros, virtuosísimos amigos, no sólo amaremos a Dios sin medida, como imaginamos que aconsejaba Diótima, sino que sólo amaremos a Dios. Efectivamente, la mente es a Dios como la mirada de los ojos al sol. El ojo no sólo busca la luz sobre las otras cosas, sino que incluso sólo busca la luz del Sol. Si amamos los cuerpos, los espíritus, los ángeles, no amamos propiamente a éstos, sino a Dios; en los espíritus, la semejanza de Dios; en los ángeles, su imagen. Así, ahora amaremos a Dios en todas las cosas, de tal modo que finalmente amemos todas las cosas en Dios. Pues, viviendo así, llegaremos hasta el punto de ver no sólo a Dios, sino todas las cosas que están en Dios y de amarlo no sólo a él mismo sino a todas las cosas que hay en él. Aquél que en el tiempo presente se consagra con amor todo entero a Dios, finalmente se reencontrará en él. Porque retornará a la idea por la que fue formado. Allí, si le faltase algo, será reformado, y estará unido a su idea eternamente. Pues431 un hombre verdadero y la idea del hombre es una misma cosa. Pero cualquiera de nosotros que está separado de Dios en la tierra no es un hombre verdadero, porque está separado432 de su idea, y de su forma. El amor divino y la piedad nos conducirán a ella, pues como estamos aquí divididos y mutilados, unidos a nuestra idea [186] al amar, llegaremos a ser hombres completos de modo que parezca que hemos amado primero a Dios en las cosas, para amar después las cosas en él, y que honramos las cosas en Dios para reencontrarnos a nosotros mismos en él antes de todas las cosas, y, amando a Dios, parezca que nos hemos amado a nosotros mismos.

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«multitudine di forme». «creatura». 429 «Ma il Creatore ama con amore infinito e guardati quanto puoi, che nell'amore Iddio non abbi ne modo ne misura alcuna». 430 «Questi sono li ammonimenti, i quali noi abbiam figurato, che Diotima sacerdotessa castissima dia a Socrate». 431 «Io voglio che voi sappiate...» 432 «perche siamo disgiunti dalla nostra idea la quale è nostra forma».

cómo es y de dónde nace. Milano/Napoli. quien. puesto que sólo él los hace felices. 239 s. no de otro modo que la lana es encendida. captada a través de los ojos. entre otras obras. como era en la fantasía. es alcanzada por el simulacro de la belleza. y en su siglo. Antonio Manetti escribió. por el reflejo de este resplandor. casi como un resplandor de la primera imagen. alcanzado de algún modo por el rayo del sol. 437 «Si come dalla fantasia. sino que es razón común y definición de todo el género humano por igual. así considera él que la parte del alma que llama oscura fantasía y memoria. en Jayne. Aristófanes declaró lo que hace en cada uno la presencia de un dios435 tan grande. como un espejo. al mostrar que éste está en todas las cosas dividido en dos partes.DISCURSO SÉPTIMO [189] CAPITULO I Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti En último lugar Cristóforo Marsuppini. 272 s. instruido por Diótima. que iba a representar el papel de Alcibíades. da poi che ha pressa la immagine del corpo». Añade que este primer amor encendido en el apetito sensitivo es creado por la forma del cuerpo. Fedro. Favati. trató del origen del amor. exposición del concepto de amor socrático. después de imitar este amor socrático tanto en las costumbres como en sus poemas. superior a todos en las sutilezas de la dialéctica. 79). Por tanto. y ama. En este capítulo. al servicio del cuerpo. 1957. felicito muchísimo a la familia de tu Giovanni. en efecto. la cual no parece ser ya semejante a un cuerpo humano particular. Sócrates finalmente. resplandece e inflama. que surge de las entrañas del caos. a Guido433 el filósofo. de tal modo que aquélla por esta imagen reproduce para sí otra imagen. la metáfora del espejo y las menciones de «sole» y «raggio» se traen de los pelos. ed. Al igual que el espejo. tomada de un cuerpo por la [191] fantasía437. brevemente resumió lo dicho por vosotros». una biografía de Guido. se rehacen. así como de la imagen. El filósofo Guido Cavalcanti parece que incorporó en sus versos436 todas estas cosas con mucho arte. o sea. celeste y vulgar.: ver también aquí apéndice). justo merecedor de su patria434. hombre muy culto. que toma el lugar del propio Sol. G. poeta del dolce stil novo. que 433 Guido Cavalcanti. Theory of love. cuya teoría del amor se interpreta en este capítulo. se interpreta ahora la más famosa poesía de Guido Cavalcanti: «Donna mi prega» (Le rime.. Erixímaco nos reveló su extensión. . apéndice. demostrando que por éste los hom-[190]-bres. la lana colocada cerca de él. 435 «Cupidine». por el cual se enciende la capacidad de apetecer. Y que de esta imagen al instante brilla en la mente otra forma. explicó en suma qué es el amor. sino sin materia. nace en el apetito sensitivo. Marsilio. así de esta forma de la mente y de la razón común. divididos. cuántas partes tiene. de manera que es una imagen de un cierto hombre. Pausanias dividió este amor ya nacido en dos especies. «Ciertamente. se volvió a mí con estas palabras. 436 Según el punto de vista general. Agatón trató cuánta es su virtud y poder. como por un cierto rayo que entra por los ojos. Pero la interpretación es muy forzada. también en Marcel. a qué fines tiende y qué valor tiene. Ficino se apoya o en más textos o en la rica literatura de comentarios a la poesía (ver Nelson. Pero que esta forma no se imprime en la fantasía del mismo modo que en la materia corporal. situado en un lugar y en un tiempo determinado. que nos ha dado entre muchos hombres ilustres en doctrina y obras. 434 «diligente tuttore della Patria sua». el amor inclinado a los sentidos.

la de Gionozzo Manetti. Por esto. «Nondimeno quelli potenti quando per levara dinanzi a Socrate veridico. om. y segundo en la belleza de los cuerpos440. Todos cuentan que Sócrates442 más que nadie entre todos amó convenientemente. quedaba alabar a aquellos legítimos amigos de este dios. ciudadanos poderosísimos en la República. VI 1. donde las fuentes son probadas ampliamente).está lejanísima del cuerpo. Sitúa aquel amor en el placer. nace en la voluntad otro amor. hic explicat. Pues por sol entiende la luz de Dios. cfr. que os baste saber que este filósofo mezcló en la creación del amor una cierta ausencia de forma del caos. [193] CAPITULO II Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido Baste hasta aquí lo dicho sobre el amor. de 1440 (Cfr. la forma de los cuerpos. en particular Anito. Jenofonte. 440 «imperocche quando nei suoi versi dice: sole et radio».. 1979. puesto que él explica muy claramente aquello que vosotros también contasteis antes. Vita Socratis et Senecae. tal cual vosotros lo expusisteis más arriba. 23e. Y considera que aquél se vuelve sobre la figura particular de un solo cuerpo. no hubo nadie que le acusara de amar a alguien deshonestamente. . y por rayo. Ciertamente. que se compila de Platón. y a Trasímaco. Cicerón y Diógenes Laercio. ej. que et vos in superioribus narravistis. Después que los convidados habían alabado bastante al dios de los amantes. Además. Además. Ni tampoco el cómico Aristófanes. 441 «in modo che l'instinto d'Amore fa cadere alcuno infino al tatto del corpo e alcuni fa salire infino a la vision di Dio». tuvo como perseguidor muy encarnizado al cómico Aristófanes. ed. pues la instigación del amor lleva a unos hacia la forma del cuerpo.. aprox. aunque recoge en sus Bacanales otras muchas calumnias ridículas y absurdas. y a otros a la forma de Dios441. A. Melito y Licón. Y que estos dos amores combaten entre sí en el hombre. oradores. la Intr. opponendogli alcuni difetti da lui remoti». Firenze. e con falsi testimoni lo accusarono. Este. 444 «si come suol colui. de Petris. Pero. ¿quién no ve en sus palabras ese doble amor celeste y vulgar?439 Pues pone su origen primero en la belleza de las cosas divinas. al decir que la oscura fantasía se iluminaba y que de la mezcla de la oscuridad y la luz nacía el amor. Pero ni aquellos poderosos ciudadanos en la acusación que llevó a Sócrates a juicio445 hablaron de amor des-[194]-honesto ni los oradores enemigos de él reprocharon nada de esto a Sócrates. y éste sobre la belleza universal de todo el género humano. Y termina diciendo que el fin del amor res-[192]-ponde a su principio. muy distante del trato del cuerpo. ea in presentis recensere opus esse non censui». ¿O creéis vosotros 438 «Ideo istum paucis verbis absolut. 443 «seguitasse dietro al carro di Cupidine». Afirma que éste está libre de perturbación y se encuentra en pocos. como suele la verdad444 a muchos e importantes hombres. resuelve éste con pocas palabras y es más prolijo al narrar las pasiones del otro. y aquél está torturado por múltiples pasiones y se apodera de la mayoría. om. mientras que éste le hace elevarse a la vida angélica y contemplativa. no he creído necesario examinarlo ahora438. 445 Apolog. aunque toda su vida manifiestamente y sin ningún disimulo militó en los campos de Cupido443. Polo y Calías. p. Su vida austera y su frecuente crítica de los vicios ajenos le habían hecho hostiles. in alterius passiones enarrandis prolixor / Quoniam vero eadem apertissime. Vayamos ahora a Sócrates y Alcibíades. lo condussero in giudizzio. a éste en la contemplación. 442 Lo que sigue pertenece al género de las vidas de Sócrates. 439 «amorem preterea geminum illum / celestem scilicet et vulgarem quin in eius verbis non videat?». che non tace il vero». y aquél le rebaja a la vida bestial y voluptuosa.

pues la mirada de Sócrates estaba siempre fija en la tierra. 457 Apologie.. Sin casa. Poned ante vuestros ojos la persona de Sócrates. 453 Jenofonte. XI. 23bc-38b. II. sobre los otros. como dice Fedón452. E hirsuto a causa del ayuno. 458 Apologie. y que hasta su vejez tuvo que ganarse la vida con sus propias manos esculpiendo piedras. Humilde y de bajo vuelo. 455 Diógenes Laercio. 449 Aristóteles. 117b. Sócrates. 220d-221c. Que anda descalzo. y que por esto Sócrates es. Memor. cubierto por un simple y viejo mantucho450. Jenofonte. según le reprochó Calicles en el Gorgias454. Además. Frecuentaba además lugares vulgares. Y también que Sócrates andaba seguro y sin miedo. Paideia. según Platón. Era. aunque muchas veces le dijeron palabras muy injuriosas e incluso alguna vez fue golpeado. II. le concedió su triunfo de buena gana461. II. Pues era de espíritu constante y opinión inquebrantable. 1944. 18. Usaba palabras rústicas y toscas. Aristóteles. Tusc. ¿es que no habéis advertido446 en lo anterior que cuando Platón imagina el amor pinta enteramente la figura de Sócrates447. Viril. 31bc. Memor. 459 Apologie. 403. tan tranquilo que. 122 (Simon). Apología de Sócrates. habiendo obtenido la victoria en Pontidea. la forma animal vital y divina de Saturno no se ha atribuido a los melancólicos. Alcibíades lo narra abundan-[196]-temente en el Banquete. 461 Symposium. 3. 107. 447 446 . que se deleitaba en el ver y el oír. 454 Gorgias.. además. 450 Diógenes Laercio. Escopas de Cranón y Euríloco de Larisa con altivez. De vita.1. Vehemente. o sea. Op. I 2. Pues la patria está allí donde está el bien456. 22cd. Todo el discurso de Diótima es un análisis de la naturaleza socrática. al sereno. 496 s. ni bagaje costoso. XXX 1. en todo caso. p. Econom. Veréis representado en él a Sócrates. preguntando a otros y proclamando que él no sabía nada459. esto es. Era. Jaeger. V 38. recordad bien en el espíritu aquel retrato del amor. como se cuenta. que son las puertas del espíritu. según le «Ponete voi mente a quello che io sopra ho molto considerato». desnudo. como si el amor verdadero y Sócrates fueran muy semejantes entre ellos. III. 954a 7. se dice. 451 Phaidros. seco y pálido448. Siempre pobre. 28 (Symp. 460 Diógenes Laercio. 220b). en la calle. Duerme a las puertas. al ser preguntado de dónde era. 953a. Además. Respublica V. Audaz y feroz. y cuando lo necesitaba se acostaba en cualquier lugar. cfr. cuando no aceptó de ellos las riquezas que le enviaron ni quiso acudir a ellos460. Diógenes Laercio. desastrado a causa de la negligencia. 10.. como Alcibíades a Sócrates. I 4. Fedro testimonia. que Sócrates siempre solía andar así451. Problemata. II. 448 Cfr. envuelto en su manto457. ¿Quién ignora que Sócrates fue hijo de un escultor y de una comadrona.que nuestro Sócrates hubiera podido esquivar las venenosas lenguas de tales detractores si por el contrario él no hubiese estado lejanísimo de toda sospecha de este vicio? Virtuosísimos amigos. No tenía casa propia ni blando lecho. Sobre la melancolía en los literatos y en la interpretación física. Lo veréis flaco. 21d. II. W. 229a. 494d. e incluso despreció a Arquelao de Macedonia. Problemata. un hombre melancólico449 y descuidado por naturaleza. II. 456 Cicerón. pues Sócrates. se cuenta que su espíritu no se conmovía jamás455. 21. Cuánta fue su fortaleza en las cosas de la guerra. 452 Phaedon. estas cosas indican en nuestro Sócrates el pecho abierto y su corazón descubierto a cualquiera. el verdadero y legítimo amante? Vamos. respondió: del mundo. pues se le veía en los talleres de los es-[195]-cultores o de Simón el zapatero453. y que no tuvo jamás bastante con qué alimentarse a sí y a sus hijos?458 Y en todo lugar confesaba la pobreza de su mente.

222b. 474 «vero cultore di questo Dio». Ingenioso. Cuáles son las alabanzas de Sócrates. 31d-40ab. estaba en el medio entre la sabiduría y la ignorancia. Muchas veces al hablar. 29d. 80. Acecha a los buenos y bellos. Facundo. se ha de alabar a Sócrates como muy semejante al amor474 y como el amante más verdadero. dijo Sócrates. bajo el impulso de su fuerza oratoria. Durante toda la vida filosofando. [197] Encantador. 473 Apolog. Seducido por el amor de aquéllos que parecían dotados de un carácter honesto. Y que tenía un demonio familiar471 lo testimonian sus amigos y sus acusadores. Sócrates. Sócrates los cautivaba con sus razones para el estudio de la filosofía466. lo puede saber cualquiera que se acuerde de la doctrina de Diótima. Pericles y todos los otros oradores464. Al disputar. lo cual lo narra Platón en el Teages468. solía agitar las manos y tirarse de los cabellos463. estaba perdido.había considerado Zopiro el fisonomista. se ha dicho suficientemente más arriba. conmovía los espíritus de los oyentes más que Temístocles. En su defensa ante los jueces dijo a los jueces que si le absolvieran con la condición de que nunca más filosofara. de tal modo que al alabar a éste. Que Sócrates solía cazar la forma divina a partir de la forma del cuerpo. Alcibíades ha considerado que. Por todo esto. preferiría morir a dejar de filosofar469. Porque tenía la misma capacidad para persuadir y disuadir472.. ya que. conocía sin embargo su ignorancia.. 467 Protágoras. Alcibíades dice que Sócrates le acechaba siempre465. 472 Aristófanes. 114 s. y claramente se muestran en las palabras de Platón por boca de Alcibíades. como indican los diálogos de Platón.. 464 Symp. Eutidemo. De qué modo amaba Sócrates. En medio entre la sabiduría y la ignorancia. alentaba a los adolescentes. 470 Symp. Cazador hábil y sagaz. 89e. 466 Id. IV-37. 128d-129a. encontraba argumentos casi iguales tanto a favor como en contra. 242bc. yo me diferencio de los demás en esto. según dice Alcibíades en el Banquete. Y. igualmente alabamos a todos aquéllos que aman de manera semejante. Aunque todos los hombres sean ignorantes. Apolog. que yo no ignoro mi ignorancia mientras que los otros la ignoran absolutamente473. 304a. 463 462 . mago. después del amor mismo. así. 465 Id. Amigo de la prudencia. Pues fue de tanta prudencia y tan perspicaz en sus predicciones que cualquiera que obraba contra su consejo. 213c.. 471 Hippias mayor. muy vivo462. Aristófanes el cómico y también sus acusadores llamaron a Sócrates sofista. hechicero y sofista. 21d. 468 Teages. aquí las habéis escuchado. 215bc. Además. instruía a los hombres modestos. Alcibíades dice que era seducido por las palabras socráticas más que por las melodías de los excelentes músicos Marsias y Olimpo470. 272c. y Platón lo testimonia en el Protágoras467.. 215e. «strapparsi i peli della barba».. refutaba de muchos modos a los sofistas. Phaidr. aunque ignorase las cosas mismas. Y aunque usase palabras vulgares. Cicerón. 469 Apolog.. Tusc.

porque es nueva. [199] están siempre desolados476. por qué es digno de tantas alabanzas y en qué perjudica al contrario. prorrumpen sin contenerse en risas excesivas y hacen alarde en contra de las costumbres de todos. 1364. la sangre en el adolescente es sutil. retomándolo de un poco más arriba. Pero en las edades siguientes poco a poco se va trocando en las cualidades contrarias. aunque no sean injuriados por ninguno. «sempre melancolici» ver De vita. Dos son las clases de locura. la otra de Dios. [200] CAPITULO IV Es propia del amor vulgar una especie de fascinación Y vosotros ahora poned atención con los oídos y la mente a lo que voy a decir. Os lo diré. 477 «prima viventium genitura». Pues lo dulce nace de la mezcla de lo 475 476 Phaidr. Pues cuando aquellos humores se retienen en el corazón. Por esto. Aquello que es ligero y poco denso. prometen maravillas de sí mismos y se regocijan locamente cantando y saltan de gozo. por la que se afligen los que aman perdidamente. por esto se dice que está en relación con un defecto del cerebro. Pero consideramos que esta locura se produce por una enfermedad del corazón. porque es caliente y húmeda parece que es dulce. Pues con la edad. 256a. la otra del corazón. Pero ¿por qué decimos que es caliente y dulce? Porque la vida y el principio del vivir. es caliente y húmedo. Esta naturaleza está llena de fuerza en la infancia y en la adolescencia. Y por esto los hombres se vuelven locos. clara. La sangre en la adolescencia es sutil. y al contrario. se irritan violentamente. y el semen. Estas tres clases de locura se producen por un defecto del cerebro. que es el primer nacimiento de los vivientes477. Aquéllos que son atormentados por la bilis recalentada. y otras por la bilis negra. A éstas se atribuye falsamente el muy sagrado nombre de amor. clara. que es una especie de locura Pero me preguntará quizá alguno en qué es ventajoso este amor socrático al género humano. Pero cuando oprimen la cabeza a la demencia. se lanzan contra los que se encuentran y se golpean a sí mismos y a otros. I. A la primera la llama locura. Porque es sutil. caliente y dulce. cuando se han disuelto las partes más sutiles. se hace más espesa y por esto se hace más oscura. om. y se imaginan unos sueños que les asustan en el presente y les hacen temer el futuro. gracias a esta discusión.. Op. . la propia generación se basa en el calor y la humedad. es puro y transparente.[198] CAPITULO III Del amor bestial. sequedad y frialdad. Pero para que no parezca que quizá sabemos demasiado en contra de la opinión de muchos. nosotros también emplearemos el nombre de amor para estas enfermedades. El cerebro está ocupado a veces por un exceso de bilis demasiado caliente. gritan fuerte. Aquéllos que padecen la sangre recalentada. o sea. Una nace de la imperfección del cerebro. Nuestro Platón define en el Fedro475 el furor como una alienación de la mente. es caliente y dulce. y de hombre se convierte casi en bestia. Estima que una proviene de enfermedades humanas. dan origen a la angustia y la inquietud. Aquéllos que están oprimidos por la bilis negra. E indica dos géneros de alienaciones. es clara. y no a la locura. caliente y dulce. a veces por sangre recalentada. a la segunda furor divino. En la enfermedad de la locura el hombre es arrastrado más allá de la figura humana.

Por otra parte. cuyos ojos resplandecen en las tinieblas. y dirigido con atención hacia alguno. Sin embargo. Y además sucede que si uno oprime con el dedo de una cierta manera el ángulo del ojo479. desde él extiende los espíritus (spiritus) a todo el cuerpo. por su frialdad condensa en pequeñas gotas el ligerísimo vapor de aquél. agitando la sangre próxima a él en su movimiento eterno. como a través de ventanas de vidrio. Tiberio. por pequeña que sea. lo que es asombroso. como piedras. De insomniis II. como si hubiera mirado al sol. no se ve. . y en cuanto despertaban del sueño. Creo que esto tiene su origen aquí. Pues como los espíritus (spiritus) se generan de la sangre más pura por el calor del corazón478 en nosotros son siempre semejantes al hu-[201]-mor de la sangre. el espejo por su dureza fija el espíritu (spiritus) en la superficie. nascendo del sangue è tale quale è il sangue». por su brillo. y su luz resplandece más copiosamente por los ojos. vuelve a ser saliva.caliente y lo húmedo. sino que penetra. por la igualdad y suavidad lo conserva sin fragmentarlo. 483 «similia». cuando con la boca exhalamos con insistencia sobre un vidrio. favorece y aumenta el rayo del mismo espíritu (spiritus). Augusto. porque no permanece en la superficie de tal materia. De donde se muestra también que el rayo se extiende hacia el que le sale al encuentro. 79. Vitae Caesarum. pero rugosa. 481 Id. Si en una materia densa. Y a través de aquéllos difunde las chispas de luz de los rayos a cada miembro. como el sol que es el corazón del mundo expande en su curso la luz y por la luz difunde sus virtudes a las regiones inferiores. por la desigualdad de tal cuerpo se fragmenta y dispersa. También se cuenta que Tiberio481 tenía los ojos muy grandes y. condensada ya en esta materia. Y que en los ojos y en el cerebro hay alguna luz. ¿Qué tiene de sorprendente entonces si el ojo abierto. como tela o madera. y este vapor la sangre. se hace claramente perceptible. 459. y junto con éstas. los más nítidos. ¿Por qué digo todo esto? Para que entendáis que en aquella edad los espíritus (spiritus) son sutiles. entre todas las partes del cuerpo. lanza a los ojos del que está cerca las flechas de sus rayos. ladrillos u otras semejantes483. che si chiama spirito. om. a menudo con su mirada manchan un espejo con gotas de sangre. porque el espíritu (spiritus). pero sólo por un momento. Pero al igual que este vapor de los espíritus (spiritus) nace de la sangre. que el rayo que es lanzado por los ojos lleva consigo el vapor seco del espíritu (spiritus). por cuyo contagio enferma el ojo del que mira. Por la misma razón. pero al hacerse más densa en la superficie del espejo. así también manda fuera rayos semejantes a sí por los ojos. 479 «cioè la lagrimatoria». porque los ojos son transparentes y. bañamos la superficie de éste con un ligerísimo rocío de saliva. Se dice también que el divino Augusto480 tenía los ojos tan claros y brillantes que cuando miraba fijamente a alguno le obligaba a bajar los ojos. parece que se ve dentro del ojo un círculo luminoso. Porque la exhalación que se escapa de la saliva. que veían en la noche y en las tinieblas. que 478 «ma si come questo sapore di sangue. así el corazón de nuestro cuerpo. Cuando esto ocurre en una materia menos compacta. sobre todo a través de los ojos. fácilmente asciende a las partes más elevadas del cuerpo. 68. Porque al ser el espíritu (spiritus) ligerísimo. Y también. que es vapor de sangre. y junto con el rayo fluye un vapor de sangre corrupta. lo podemos entender porque los ojos enfermos y rojos comunican por la emisión de su rayo la misma enfermedad a los ojos del que [202] los mira de cerca. durante la menstruación. 482 Aristóteles. y después enrojecían. claros. parece que es una sangre tan ligera que escapa a los ojos. nos lo prueban muchos animales que ven en la noche. Aristóteles482 escribe que las mujeres. 480 Cayo Suetonio.. calientes y dulces.

. el orador. busca el pecho del hombre herido. la pleuresía. Fedro. es atraído hacia esta piedra. porque ha recibido la cualidad del imán. la oftalmía y la peste. Fedro dirige las centellas de sus ojos a los ojos de Lisias. ¿puede un rayo tan ligero. entonces. Lisias dice a Fedro: ¡Corazón mío. que la fuente del riachuelo. tan fuerte. cuatro cualidades. envenena la sangre propia de éste. se enferma. y también. de modo que. El contagio del amor se produce fácilmente y llega a ser la peste más grave de todas. Este vapor. por cuya dureza se hace más denso. El río tiene más necesidad de la fuente. porque el humor sanguíneo reclama su propio vaso y su propia sede. Metamorph. Porque tus ojos que han penetrado a través de los míos hasta el fondo de mi corazón. cautivado por el amor de éste. encienden en mis entrañas un vivísimo fuego. Pero es gravísima aquélla por la que el más joven hiere el corazón del más viejo. la tisis. así Lisias sigue a Fedro más que Fedro a Lisias. a menos que a causa de su infancia sea muy tierno. De aquí nace una fascinación doble.son el vehículo del espíritu (spiritus). queridísimas entrañas! Fedro dice a Lisias: ¡Mi espíritu (spiritus). Es claro. Lisias sigue a Fedro. [205] CAPITULO V Cuán fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes Pero dirá. alguno. 3.. Lisias se queda con la boca abierta ante el rostro de Fedro. Por tanto. como su propia morada. uno y otro prorrumpen en gri-[204]-tos. sutil. y de nuevo vuelve a su anterior estado. como hemos dicho más arriba. esta sangre de Fedro está ya en el corazón de Lisias. La mirada de un viejo repugnante y la de una mujer durante la menstruación. al mismo tiempo mi propio remedio y mi única salud. conmueve muy poco el corazón. Y por esto es una fascinación ligera. A partir de aquí. quizá. «In questo reciproco riscontro d'occhi. una cantidad tan pequeña de sangre de Fedro. Y porque el humor del más viejo es frío y más lento.. El rayo485 de Fedro se une fácilmente con el rayo de Lisias y el espíritu (spiritus) de uno se junta fácilmente con el espíritu (spiritus) del otro. [203] hiere su corazón y se condensa en su más duro dorso. Porque este vapor espiritual y esta sangre introducidos por el adolescente en el hombre más viejo tiene. dice. . eres tú. y se convierte en sangre. misericordia del que perece por tu causa». Y con estos destellos transmite a la vez su espíritu (spiritus). Ten. corromper a Lisias entero tan rápidamente. que llamamos espíritu (spiritus)? De aquí la flecha envenenada traspasa los ojos y como es lanzada por el corazón del que hiere. que es ajena a la naturaleza del herido. La de un adolescente fascina a uno más viejo. al instante se dirige al corazón de Lisias. Y envenenada la sangre. si consideráis otras enfermedades que se originan por contagio como el prurito. Porque es claro concuerda perfectamente con la claridad de los ojos y de los espíritus (spiritus) en el viejo. amigos míos. cosa asombrosa. os ruego. Pero Lisias sigue con más ardor a Fedro. y los 484 485 Apuleyo. extiende el vapor sanguíneo. Esta sangre extraña. pero él no atrae a la piedra. pues el corazón sin una mínima partícula de su humor vive más fácilmente que el humor sin el corazón propio. y el origen de mi dolor presente. en la sangre de Fedro. Lisias! Fedro sigue a Lisias. ante vuestros ojos a Fedro de Mirrinonte y a Lisias. el platónico Apuleyo484: «Toda la causa.». fascina a un chiquillo. la sarna. il raggio. generado en el corazón de Fedro. caliente y dulce. un espíritu (spiritus) tan leve. mi sangre. e incapacitado para transmitirlo. la disentería. porque el corazón reclama su humor. así como el hierro. Esto es de lo que se lamenta. X. apenas toca en el chiquillo el dorso del corazón. tan perniciosamente? Esto no parecerá asombroso. Poned. la lepra.

Esto lo insinúa Lucrecio así488: El cuerpo nos dirige a aquello donde la mente es herida por el amor pues todos comúnmente caen sobre la herida y la sangre brota hacia aquella parte donde fuimos golpeados y si el enemigo está próximo. pasan dentro de él. y para que el humor de la sangre nueva penetre en sus venas igualmente nuevas y tiernas. actúa con más vehemencia e impulsa y corrompe con más fuerza la sangre del más viejo y la convierte a su misma naturaleza. 331. Y porque éstos son ligeros. De donde su pensamiento juzga que debe vengarse. IV. éste quita al hombre lo que es suyo y lo cambia a la naturaleza del otro. porque es dulce. Si buscáis la razón de este prodigio. Patroclo mira a Héctor cuando éste lo hiere. ésta lanza sangre hacia él. conforta las entrañas de alguna manera. el humor rojo lo cubre. IV. de la misma manera que la sangre del que ha sido asesinado con una espada cae sobre el homicida. lo que sigue489. la otra calma. De natur. las nutre y deleita. Sucede también que este enfermo es afectado a la vez por el placer y el dolor. aunque el decirlo parezca absurdo490. a la que sucedió una inquietud fría»486. para habitar en sus venas. ya porque todo el calor no ha sido aún apagado y el movimiento interior no ha terminado. Porque es caliente. 489 «un efetto strano».acaricia y los seduce. y de éste se esparce fácilmente por las venas y las arterias a todo el cuerpo. Por esto sucede que es absorbido por ellos con avidez. pues la materia lo requiere. De aquí resulta que toda la sangre del hombre. os la diré. Esto lo trató Lucrecio así: «De aquí ella destiló primero en tu corazón la gota de la dulzura de Venus. sino que lo atrae siempre hacia aquél que le ha envenenado. 488 Lucrecio. De modo semejante Lucrecio insinúa que la sangre del hombre que es herido por amor se precipita hacia aquél que lo hizo. Porque es sutil. «Per l'Amore della chiarezza e della dolcezza. después que se ha cambiado a la naturaleza de una sangre juvenil. Aquella divide y desgarra las entrañas. 487 486 . muy castos amigos. y a causa de este cambio. vuela velozmente al corazón. a causa de su sutilidad y del calor. Por el placer. En estos versos Lucrecio quiere decir que la sangre del hombre herido por el rayo de los ojos cae sobre el que lo ha herido. Una atrae. y por su calor se mantienen un cierto tiempo. 1059-60. 16. Pero ¿quién podría Lucrecio. tanto para proteger como para vengarse. [206] Además. 1047-51. Si al mismo tiempo Héctor. rerum. Texto original. Al mismo lugar corren los espíritus (spiritus). acercándose al cadáver. a causa de la claridad y la dulzura de este vapor y esta sangre487. no le permite reposar en sí mismo. [208] CAPITULO VI Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar ¿Os diré ahora. pues la sangre puede en cierto modo fluir en dirección al enemigo. o mejor lo omitiré? Lo diré. ya porque poco antes estaba irritado contra él e incluso porque la sangre reclama sus espíritus (spiritus) y también los espíritus (spiritus) atraen a su sangre. apetece necesariamente el cuerpo del más joven. Y súbitamente se enciende su ira por la venganza e inflama la sangre que al instante se dirige hacia la herida. Héctor hiere y mata a Patroclo. Por el dolor. volan-[207]-do hasta Héctor. dolcezza si quello vapore di sangue». unas siete horas. Y nosotros lo confirmamos plenamente. por así decirlo. mira la herida.

los dientes apretados contra su boca: vanos esfuerzos. om. como el semen corre por todo el cuerpo. A menudo.» Estas son las palabras del epicúreo Lucrecio492. lo bebió493. en el humor de la bilis negra. o los vasos más jóvenes alcancen el humor más joven. que ninguno de vosotros se asombre si oye que un amante ha concebido en su cuerpo una imagen o figura495 del amado. como oísteis en el discurso de Sócrates. en la pituita. y la que cesa en dos. 495 «vel figuram». en la sangre melancólica. sintió en sí mismo esto: «Así ocurre con el hombre herido por los dardos del amor. pues. confían en que. X... entonces. la que cesa en un día. en la bilis.. [211] CAPITULO VIII Cómo el amante se hace semejante al amado Por esto. la que cesa en seis horas. respiran su aliento. Att. Esto les obliga a cometer entre ellos actos muy deshonestos491. mezclan su saliva a la suya. Este pensamiento vehemente conmueve los espíritus (spiritus) interiores y pinta en ellos la imagen de la cosa pensada. pues a esta sangre acompaña siempre una idea fija494. 1052-56-1108-14. Con razón ponemos. para que o bien el humor nuevo encuentre vasos nuevos. ya que nada pueden arrebatar al cuerpo que abrazan ni penetrarlo y fundirse enteros con él. «cosa disonesta». «Hinc multa inter se turpissime facere compelluntur». Porque eso es lo que por momentos parecen querer ha-[209]-cer. que redujo su cuerpo muerto a polvo y. 492 «versus». las mujeres en cinta piensan vehementemente en el vino que desean con avidez. Oprimen ávidamente el cuerpo de su amante. disuelto en agua. Lucrecio. 494 «nasce sempre il pensiero fisso e profondo». rey de Caria. Tiende hacia quien lo hiere. IV.hablar de lo deshonesto honestamente? El cambio de un hombre viejo que tiende a la semejanza del más joven es tan grande que se afana en trasplantar todo su cuerpo en aquél y en trasladar todo el de aquél a sí. es el objeto de esa lucha: tanta pasión ponen en apretar los lazos de Venus cuando sus miembros se licuan. 18. El filósofo epicúreo Lucrecio. arde por unirse estrechamente a él y lanzarle en el cuerpo el humor que brota del suyo. 493 Aulo Gelio. pasmados de voluptuosidad. el más infeliz de todos los amantes. todo el cuerpo puede dar o recibir el de otros. por la sola eyaculación o fluido de aquél. mujer de Mausolo. Noct. 491 490 . om. om. ya por una mujer que arroja amor con todo su cuerpo. o sea. Y que los amantes desean recibir en sí al amado todo entero. de la que se dice que amó más allá del sentimiento humano a su marido. lo demostró Artemisa. la fiebre del amor en la sangre. es que este ardor carece de reposo.. ya le sean lanzados por un muchacho a los miembros femeninos. [210] CAPITULO VII El amor vulgar es una perturbación de la sangre La prueba de que esta pasión está en la sangre. y los físicos establecen esta fiebre continua en la sangre.

Pero. en los que domina la bilis negra. che la donna gravide il vino?». porque el temperamento semejante produce amor recíproco. de aquella mezcla del humor suave y el agrio nace una cierta alternancia de ira y de complacencia. los deseos o los gestos? [213] CAPITULO IX Por quiénes principalmente somos seducidos Preguntará quizá alguno por quiénes principalmente y de qué modo son seducidos los amantes. sean pintados por el propio pensamiento en el espíritu (spiritus) y al instante reproducidos por el espíritu (spiritus) en la sangre? Especialmente cuando en las venas de Lisias ya se ha generado la delicadísima sangre de Fedro. p.Estos agitan igualmente la sangre y reproducen en la tiernísima materia del feto la imagen del vino. y cómo se liberan. azules y espléndidos. y especialmente si viven castos y no han manchado la serenidad de su rostro por el coito que consume la savia clara de los humores499. Cuando un sanguíneo somete a un sanguíneo. . o los rasgos. Chastel. caen más fácilmente en las redes los que han nacido cuando Venus estaba en Leo. porque todos los miembros del cuerpo cada día se secan y reverdecen. Las mujeres conquistan fácilmente a los hombres. los melancólicos. entonces. la sumisión es intolerable. de la misma manera paulatinamente se restablece. Porque la dulzura de la sangre templa la 496 «Or chi è si poco pratico. Die Kultur der Renaissance in Italien. fijos y grabados en el corazón del amante. y también aquéllos que están dotados del mismo temperamento. Además. pero el fogoso humor de la cólera los perturba por su frecuente irascibilidad. Por tanto. y tienen la sangre y el espíritu (spiritus) más claro. Cuando el sanguíneo se une a un melancólico. un sanguíneo somete a un colérico. 498 «nella qual cosa si appiccano le reti di Cupidine». Y de los varones más rápidamente fascinan a los hombres o a las mujeres sobre todo aquéllos que son sanguíneos. un amante desea más ardientemente su placer que las mujeres encinta el vino. de modo que fácilmente puede reflejarse el rostro de Fedro en su propia sangre. más caliente y más sutil. IV 7 y V 8. se necesita todo esto para lanzar aquellas flechas que justamente hieren el corazón. y no muy desgraciado. y algo coléricos. che non sappia che uno amante appetisse più ardentemente la persona amata. la suavidad de este humor da esperanza y confianza al amante. en los que domina la pituita. Cierto es que la semejanza del temperamento crea una reciprocidad de benevolencia entre ellos. y piensa en él con más fuerza y más firmeza496. no son seducidos ja-[214]-más. Cuando el colérico somete al colérico. los miembros por la sangre que corre por los arroyuelos de las venas. el nudo es perpetuo. de placer y dolor. Art et humanisme. como hemos dicho más arriba. Se restablecen. Burckhardt. en el color. 499 «il corpo fusco diventa». son seducidos con dificultad. Además. o al revés. ya que la seducción se basa en las cosas amatorias498. Los flemáticos. 297. ¿te asombrarás si la sangre pintada con cierta similitud la reproduce en los miembros de modo que Lisias finalmente parece que llega a ser semejante a Fedro en algo. 497 El «virago» ejerció una magia especial en el período del Renacimiento. ¿Quién se asombrará entonces de que los rasgos del rostro del amado. después de tomar absorbiendo el jugo del alimento. y que tienen los ojos grandes. Pues. resulta que de día en día el cuerpo de cada hombre [212] que poco a poco se ha desecado. pero después jamás pueden liberarse. y más fácilmente aquéllas que muestran un carácter masculino497. Y los hombres tanto más fácilmente en cuanto que son más semejantes a los hombres que las mujeres. o cuando la Luna estaba aspectada por Venus. por el contrario. el yugo es leve y el vínculo suave. J. Cfr. Cuando. Ahora bien.

De modo que si alguno tiene los ojos muy brillantes. a causa de la densidad de la sangre y los espíritus (spiritus) no conquista a ninguno. El humor agudísimo del más joven penetra por todas partes en las entrañas del más viejo. desgraciados. obliga a los que le miran a perder la cabeza por la razón antes dicha. Eneida. Igualmente. Dido murió en una hoguera que ella misma encendió cuando Eneas la dejó. Porque el prurito en la piel dura tanto cuanto dura el poso de sangre corrompida en las venas. cesa el picor y desaparecen las horribles manchas de la piel. La armonía de los otros miembros. IV 474 s. otra. Hay una llama suave en las entrañas y el infeliz amante arde. Queda que brevemente mostremos de qué modo nos podemos librar. aunque en los otros miembros no esté bien formado. Hero y Leandro. por la naturaleza. la inquietud503 de los amantes dura necesariamente tanto tiempo cuanto dura la perturbación de la sangre. 94. 500 . que es partícipe de la divinidad. Porque tal composición invita al que mira desde lejos a acercarse. a la tristeza y a las lamentaciones eternas. La solución es doble: una. La melancolía. y a menudo el fin del amor de aquéllos es el mismo que el de Filis. puesto que en tanto que dura comprime con una carga pesada el corazón. Purificada la sangre y dulcificada la flema. unen sus luces y. el ojo es toda la causa y el origen de esta enfermedad. provocada en las entrañas por la fascinación. 501 Museo. [215] CAPITULO X De qué modo los amantes son fascinados Del modo en que los amantes son fascinados nos parece que ya dijimos bastante anteriormente. En cuanto al amor moderado. es la peste más perniciosa de todas. o la acidez de la pituita en los miembros. La natural es aquella que cumple su obra con el tiempo. por el cuidado502. Pero cuando el colérico seduce al melancólico. sino que también concurren la armonía y el encuentro de todas las partes. La desaparición repentina o la fricción se consideran muy peligrosas. La cólera induce a la irascibilidad y va a parar en ira. aparte de los ojos. no solamente el ojo es la causa. foFilis se convirtió en un almendro después de que su hombre se ausentó mucho tiempo. Y ésta no sólo concierne a esta enfermedad. Ciertamente. Quien está formado del modo contrario invita más a una moderada benevolencia que al ardor. Por otra parte. 502 «l'altro è dell'arte». Pero sólo hiere el encuentro de los ojos al que se detiene. [216] CAPITULO XI Del modo de librarse del amor vulgar Hasta aquí hemos tratado de qué modo y por quiénes somos seducidos. 503 «agonia». no parece tener en este tipo de enfermedad la fuerza de la causa sino un impulso ocasional. No menos conveniente es su desaparición por el debido cuidado. se impregnan de un largo amor. Didón y el filósofo Lucrecio500. como dice Museo501. dirigiendo su mirada fijamente a la mirada de los otros. y del que se trata sobre todo en este banquete.amargura de la melancolía. si añadimos que los mortales son fascinados sobre todo cuando al mirarse con mucha frecuencia. sino a todas las demás. el adolescente flemático o melancólico. Virgilio. Y después retiene mucho tiempo al que mira de cerca en su propia observación.

Esto requiere en todos un largo período de tiempo. afligidos primero por el incendio de la bilis. y de las venas a los miembros. lo demuestran Lisias tebano y Sócrates en el Fedro de Platón511. 505 504 .». es una especie de locura. 231a-234e-238d-241d. en los melancólicos. Ma che può essere peggio che questo. que los físicos aplican para proteger el corazón y alimentar el cerebro. 508 «quelli nutrimenti e cattovari».. Cuando tal perturbación es suprimida. [218] CAPITULO XII Cuán nocivo es el amor vulgar Pero para que no enloquezcamos hablando mucho tiempo de esta locura. son enormemente útiles. Estos. concluyamos brevemente. Se debe interrumpir las costumbres. sobre todo si cayeron en las redes bajo el influjo de Saturno. 511 «e chiunque così ama. e incluso de vez en cuando embriagarse. o por mejor decir. de los dementes505. Este mal dura también muchísimo tiempo en aquéllos en cuyo nacimiento Venus se encontraba en la casa de Saturno o bajo el aspecto de Saturno y la Luna. por encima de todas. 506 «chiaro e odorifero». 507 «non sudando». Lucrecio también aconsejó practicar la unión carnal509. Además. hemos de guardarnos de intentar arrancar o amputar las cosas que no están todavía maduras y de correr el riesgo de cortar aquello que podemos disolver sin peligro. Se debe añadir a esta purificación natural. si fueron subyugados en el momento en que Saturno era retrógrado o estaba en conjunción con Marte o en oposición al Sol. Virgilio. evocarlo detenidamente en el espíritu. Estas cosas508. Se debe sacar sangre a menudo. mientras dura el amor. «l'affano degli stolti amanti». 509 Lucrecio. De nat.menta la aflicción en las venas504 y con llamas ciegas quema los miembros. IV. Cuán pestilente es este falso amor tanto para los amados como para los amantes... variadas y pesadas tareas. ignoran a dónde se precipitan. Phaidros. Platón. ese tiempo es amarguísimo. Eneida. Ya que pasa del corazón a las venas. IV 2: «Vulnus alit venis et caeco carpitur igni». Y sobre todo tener cuidado de que nuestros ojos no se encuentren con los ojos del amado. En primer lugar. Pues el hombre por este furor llega a convertirse en una bestia. La inquietud ansiosa510 por la que son atormentados los amantes vulgares día y noche. larguísimo. 1063-66. y aplicar el espíritu a muchas. Tomar vino claro506. che.. cesan las inquietudes de los aman-[217]-tes. por el cual todos los poros se abren y se produce la purificación. chiaro lo sente. para que evacuada la sangre vieja entre una sangre nueva y un espíritu nuevo. también la práctica de una técnica muy escrupulosa. Y si hay algún defecto en el espíritu o en el cuerpo de aquél. después por la quemadura de la bilis negra se lanzan en el furor y en el fuego y. 510 «tra le spezie della pazzia. rerum. la più strana è. como ciegos.». Es importante hacer frecuentemente ejercicios hasta el sudor507.

el cuerpo es una multitud indeterminada de partes y de accidentes516. en un acto estable. y sus contrarios. la capacidad de nutrir. y todo lo que hay en el alma deriva y tiende a esta unidad. reflexiona gracias a la opinión sobre las formas particulares y las imágenes de las cosas móviles. ma quella spezie di furore la quale Dio ci ispira. Theol. e igualmente la complexión animal. e quanto è utile.. I 2. tiene condiciones semejantes. Los caps. como las líneas del círculo derivan y tienden al centro. por medio del cual une la materia. usa la naturaleza como instrumento. 513 «Infino a qui sia detto della spezie del furore. principio de todas las cosas. e gli quattro spezie di furori divini». de los cuales el más elevado es ese Uno mismo. sus capacidades y operaciones. a los cuerpos. 517 Sobre la función intermedia del alma. 8. 119 s. adquiere una cierta unidad. La mente angélica es una [220] cierta multitud de ideas. Nuestra alma contempla todas estas cosas517. cfr. o sea. pero es estable y eterna. 1972. y a éstas con el alma entera. Theol. contempla las ideas de todas las cosas por la mente. . es necesario que todo el que pase del primero hasta el último descienda por los cuatro intermedios. Pero no sólo une las partes del alma entre ellas. habiendo en todo el orden de las cosas seis grados.. En tanto que atiende a la materia. y de la eternidad al tiempo. Plotino. se realiza a través de cuatro grados. om. Para las siguientes hipóstasis. VI 15. y los intermedios son los cuatro ya mencionados. y lo convierte en dios. y del tiempo al lugar y a la materia. digo. De aquí proceden las generaciones y los crecimientos. 512 De lo amore. entonces. En tanto que mira los cuerpos. Op.» 514 «senza dubbio». con este capítulo: I 2. la mueve y la [221] forma. que es el principio de todas las cosas. la mente. En tanto que resplandece por el rayo de la mente divina. Pues. Veis. Hermias.. también Allen. 2. 79 s. pero unida por una sustancia y un punto.. la razón. que viene del alma. sino incluso une toda el alma al Uno mismo que es la causa de todas las cosas. Op. 225 s. II 3. abrazando demasiado el cuerpo. La razón del alma es una multitud de nociones y de razonamientos. exenta de confusión y multiplicidad. recibidas por los sentidos. Plotino. considera las razones universales de las cosas y pasa razonando de los principios a las conclusiones. En tanto que se mira a sí misma. y acerca de sus cuatro especies Por el contrario513. La caída del alma desde el Uno en sí mismo515. XIII y XIV son casi idénticos al Comm. 516 Cfr. 1281-1282. El Uno mismo es el fin y la medida de todas las cosas. del Ion. 88 s. cuando se aleja de la pureza con la que ha nacido. 104. Ficino se orienta en el Comentario al Fedro de Hermias. Por éstas desciende. 8. puesto que el alma en la que está la opinión es una sola sustancia que no ocupa lugar alguno. Plat. que ha descendido de las superiores a las inferiores. 515 Cfr. y una sustancia dividida en momentos y puntos. Por el contrario.. el furor divino eleva al hombre por encima de su naturaleza. La naturaleza. Op. a la eterna multitud..[219] CAPITULO XIII512 Cuán útil es el amor divino. la opinión y la naturaleza. 4-5 y VI 3.1. que está sobre la eternidad. que une toda su esencia. III 4. VI 2. Angel. que el alma desciende de aquella unidad divina. La opinión que hay bajo la razón es una multitud de imágenes desordenada y móvil. El furor divino es una cierta iluminación del alma racional por la que Dios hace volver514 de las regiones inferiores a las superiores al alma. en tanto que es producida por el Uno en sí. Según Sheppard. Plat. Pues. pero está difundida por los diferentes puntos del cuerpo. Ella desciende. III. móvil pero ordenada. sujeta al movimiento. che da malattia procede. y el ínfimo es el cuerpo. y por éstas asciende. Ver Kristeller.

dirige la atención de todas las partes hacia la mente. en un todo por encima de las partes. Ep. Y llama a la naturaleza del alma toda entera. porque su movimiento.. el caballo bueno. 830. al Ion. unidad que hay en la naturaleza misma y esencia del alma. Se añade entonces el misterio que concierne a Baco. 1364 s. auriga. . 220-225. si él no se hace uno. 519 «all'unità della mente». presagia las cosas futuras. y con [223] la suavidad armónica calma aquéllas que están turbadas. Comm. 520 «questo gran dono. Estas partes del alma pier518 Este capítulo se encuentra en Allen. Op. que con los tonos musicales despierta las partes que duermen. y la otra el deseo del bien. y ya el espíritu de muchos se ha hecho un todo que es uno. Phaidros. Couvreur). 885). Finalmente. in Op. es necesario que por cuatro ascienda. Ep. el amor de Venus. Porque en el espíritu queda todavía la multitud. Y. 246b. reflexionando sobre su naturaleza522. Charioteer. sólo queda que se reduzca a aquel Uno que está sobre la esencia. el furor poético. el segundo. El tercero. El cuarto. VI. se ha dispersado en varias operaciones e incumbe a la multitud infinita de las cosas corporales. Op. conduce al Uno. son las especies del furor divino: el primero. Tübingen. puesto que cada una de las partes del espíritu es reducida a una sola mente. y todo el culto divino.. Hermias. om. Las cuatro artes del furor también en Leonardo Bruni (ver A. con las cuales vuela a lo sublime. Italianische Dichtungslehren von Mittelalter bis zum Ausgang der Renaissance. por el amor. que reduce la mente a la unidad misma. con traducción inglesa. modera lo desacorde y disonante. carro. El primer furor. esto es. el furor de los misterios. Por esto sus partes superiores se adormecen y las inferiores dominan a las otras. Buck. Sheppard. y 1374 s. 927. una entrada en el Comm. 1952. 522 «dum sui ipsius naturam animadvertit». De aquí en adelante. el tercero. Esto lo cumple la Venus celeste. 1368 y 1375 s. el espíritu no puede volver a esta unidad. Esto lo hace Apolo por la profecía. todo el espíritu está lleno de discordia y disonancia. entregada a las cosas divinas en el alma humana. El furor divino es aquél que nos eleva a las cosas superiores. 612-615. El segundo convierte las cosas moderadas desde sus partes en un todo. la adivinación de Apolo.[222] CAPITULO XIV Por qué grados los furores divinos elevan el alma Puesto que desciende por cuatro grados518. Y donde la consideración procede del alma. que es la parte más importante del alma. la adivinación. Platón en el Fedro521 llama a la mente. y pensamos que de éstas una es la búsqueda por la que la mente tiende continuamente hacia la verdad. cabeza del auriga. entonces. 1282. p. en Op. el misterio de Dionisos. en primer lugar hace falta el furor poético. Op. por el que nuestra voluntad siempre es provocada. 521 Platón. Por tanto. Pues cuando el alma se eleva por encima de la mente a la unidad misma519. digo. XI. y Comm. a la unidad del alma. cfr. Hace falta además el tercer furor. Ep. entonces. cfr. en suma. por la que Dios es venerado. Atribuye al espíritu dos alas. La poesía procede de las Musas. por el deseo de la belleza divina y por el entusiasmo del bien. Op. el cuarto. ci dà». I. Hermias. por así decir circular. In Platonis Phaedrum Scholia (ed. Pero se ha hecho múltiple. comen-[224]-zando de ella a ella retorna. Cuatro. al alma regresa. porque ha caído en el cuerpo. el afecto del amor. que por sacrificios y purificaciones. 84. esto es. y finalmente por la concordancia de diversas cosas elimina la discordia disonante y modera las diversas partes del espíritu. como indica su definición. el caballo malo. Ciertamente. 104. 244 s. a la fantasía confusa y el apetito de los sentidos. éstas por la confusión. Aquéllas son afectadas por la indolencia. Phaidros. que está por encima de la esencia y de todo. Y esto no es aún suficiente. Sobre la locura de los dioses. a la razón y la opinión que habla de las cosas naturales. Dios520. después que el alma se ha hecho una.

den su orden, cuando se confunden por la confusión del cuerpo. Así, el primer furor distingue el caballo bueno, o sea, la razón y la opinión, del caballo malo, o sea, de la fantasía confusa y del apetito de los sentidos. El segundo somete el caballo malo al bueno, y el bueno al auriga, o sea, a la mente. El tercero dirige al auriga hacia su cabeza, o sea, a la unidad, la cual es la cima de la mente. El último vuelve la cabeza del auriga hacia la cabeza de todas las cosas. Allí el auriga es feliz, y ante el pesebre, o sea, ante la belleza divina, deteniendo los caballos, o sea, acomodando todas las partes del alma a él, les ofrece ambrosía y además néctar para beber, esto es, la visión de la belleza divina y, mediante la visión, la alegría. Estas son los resultados de los cuatro furores; de los que trata Platón en general en el Fedro523, y propiamente del furor poético en el diálogo llamado Ion; y del amoroso en el Banquete; Orfeo se ocupó se todos estos furores, como lo pueden testimoniar sus libros. Pero sabemos que especialmente Safo, Anacreonte y Sócrates fueron arrebatados por el furor amoroso. [225]

CAPITULO XV De todos estos furores el amor es el más excelente
De todos estos furores el más poderoso y el más excelente es el amor, poderosísimo, digo, porque todos los otros tienen necesidad de él. Pues no conseguimos la poesía, ni los misterios, ni la adivinación sin una gran aplicación, ardiente piedad y solícito culto de Dios. Pero ¿diremos que el estudio, la piedad y el culto son otra cosa que amor? Por tanto, todos los furores dependen del poder del amor. Y también es el más excelente, porque los otros se refieren a éste como a su fin. Y éste nos une más estrechamente con Dios. Pero hay también cuatro afectos falsos que pueden imitar engañosamente a estos cuatro furores524. Al furor poético, esa música vulgar, que sólo es agradable a las orejas. Al mistérico, la vana superstición de muchos hombres. Al profético525, la falaz conjetura de la prudencia humana526. Al del amor, el ímpetu del goce libidinoso. Pues el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina, provocado en nosotros por la visión de la belleza corporal. El amor falso, por el contrario, una caída de la vista al tacto. [226]

CAPITULO XVI Cuán útil es el verdadero amante527
Vosotros me preguntáis, ¿por qué es útil el amor socrático? Según Sócrates mismo, en primer lugar528 le permite recuperar las alas con las que retornar a la Patria, después es muy útil a su ciudad para vivir de una manera honesta y feliz. Ciertamente, la ciudad no está hecha de piedras, sino de hombres. Los hombres se deben cultivar desde la más tierna edad, como los árboles desde que son jóvenes, y deben ser encaminados a producir los mejores frutos. El cuidado de los niños lo tienen los padres y los pedagogos. Cuando son adolescentes no transgreden los principios de sus padres y pedagogos mienPhaidr., 249 y s. «Ma sono quattro affetti adulterati: quali contraffano questi quattro furori». Cfr. Ep. I, Op. 615. 525 «cioè de' sacrifizi». 526 «arte humana». 527 «il vero amatore». En el Comm. al Phaidr., cap. I, Op. 1363: «amoris Platonici el Socratici castitatem». Ficino es seguramente el creador del concepto de amor platónico; ver Kristeller, 1972, 268. 528 «Io vi rispondo che è prima».
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tras no son corrompidos por las costumbres perversas del vulgo. Ciertamente, ellos seguirían la norma de vida más elevada recibida en casa si no fueran desviados de ésta por los usos y costumbres de hombres malvados, sobre todo de aquellos que les halagan. Ahora, decidme, ¿qué hará Sócrates? ¿Permitirá que por el trato con hombres lascivos sea corrompida esta adolescencia, que es la semilla de la futura República?529 ¿Dónde estará su amor a la Patria? Sócrates, por tanto, socorrerá a la Patria y librará de [227] la ruina a los hijos de ésta, que son sus hermanos530. Quizá escribirá leyes, por las que separará a los hombres lascivos del trato de los jóvenes. Pero no todos podemos ser Licurgo o Solón. A pocos se da la autoridad de dictar las leyes; poquísimos obedecen las leyes dadas. Por tanto, ¿qué hará Sócrates? ¿Actuará por la fuerza y apartará con su mano a los más viejos de los más jóvenes? Pero se dice que sólo Hércules ha combatido con monstruos; para los otros este combate es muy peligroso. ¿Podría quizá amonestar, reprender y castigar a los hombres desenfrenados? Pero el espíritu trastornado desprecia las palabras del que lo amonesta y, lo que es peor, muchas veces se enfurece contra el amonestador. Por esto, mientras que Sócrates probaba este procedimiento recibió golpes de uno con los puños y de otro con los pies531. Queda sólo un camino para la salud de la juventud, el trato de Sócrates. Por lo cual, éste, juzgado el más sabio de todos los griegos, movido por el amor532, se mezcla con los jóvenes por toda la ciudad, y estima a la gran multitud de jóvenes que le acompaña. Así, el verdadero amante, como un pastor, defiende a su rebaño de la voracidad y la peste de los falsos amantes, es decir, de los lobos. Pero porque los semejantes se juntan de muy buena gana con sus semejantes, se hace semejante a los jóvenes en la pureza de vida, la simplicidad de palabras, sus juegos, diversiones y chanzas. Se convierte ante todo de viejo en muchacho para convertir a los jóvenes en viejos con su trato familiar y alegre. La juventud, estando inclinada al placer, no se retiene más que por el placer533 y huye de los maestros rígidos. Por esto, nuestro tutor de la adolescencia, despreciando por [228] la salud de su Patria sus propios intereses, toma sobre sí todo el cuidado de los jóvenes. Y primero los capta con la suavidad alegre de su trato. Una vez que les tiene enredados, les amonesta un poco más severamente, y finalmente les reprende con una crítica más dura. De este modo, al joven Fedón, que se prostituía en un lupanar público534, lo sacó de tal calamidad y lo convirtió en filósofo. A Platón, entregado a la poesía, le obligó a tirar sus tragedias al fuego, y emprender estudios más valiosos535. Llevó a Jenofonte de un lujo vulgar a la sobriedad de los sabios. A Esquines y Aristipo, de pobres los hizo ricos, a Fedro, de orador, filósofo, a Alcibíades, de ignorante, doctísimo. A Cármides lo hizo austero y discreto. A Teágenes, un ciudadano justo y fuerte en la República536. Hace pasar a Eutidemo y Menón de los falsos argumentos de los sofistas a la verdadera sabiduría. De esto resulta que el trato de Sócrates no fue tan alegre como útil y, como dice Alcibíades, Sócrates fue más ardientemente amado por los jóvenes de lo que él amó.

«trapassano le leggi ricevute in casa per la iniqua usanza di quelli che ridono loro in viso». Ad.: «In che modo fara egli questo?». 531 Diógenes Laercio, II 21. 532 «caritá inverso la Patria». Las obras de Sócrates a través del ejemplo: Jenofonte, Memor., I 2, 2-3. 533 «l'esca del piacere». 534 «in Atene», om. 535 «(studi) i frutti dei quali noi tutto el giorno gustiamo». 536 «giusto e forte tuttore della patria». Para lo que sigue: Fedón: Diógenes Laercio, II 105. Platón: Ebd. HH 48. Esquines: Ebd. 62. Aristipo: Ebd. 65. Fedro: Symp. y el mismo diálogo. Alcibíades: Symp., y Jenofonte, Memor, I 2, 24. Cármides: Diógenes Laercio, II 29; Jenofonte, Memor., III 7. Teágenes: Resp., VI 486b-c. Eutidemo: Jenofonte, Memor., IV 5-6.
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CAPITULO XVII De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación
Hasta aquí, excelentes convidados, parece que hemos encontrado, primero por vuestro discurso y después por el mío, felizmente qué es el amor, cuál es el verdadero amante y cuál es la utilidad de este amante. Pero la cuestión es537 que reconozcáis que la causa y el maestro de este feliz descubrimiento es sin ninguna duda el amor mismo que hemos encontrado. Pues, como digo, encendidos por el amor de encontrar el amor, hemos buscado y encontrado el amor. De modo que a él mismo conviene dar gracias tanto por la búsqueda como por el encuentro. ¡Qué extraordinaria es la magnificencia de este Dios! ¡Qué incomparable la bondad del amor! Los otros dioses apenas se nos muestran por un instante después de una larga búsqueda. En cambio el amor se nos hace presente antes de que lo busquemos. Por eso los hombres reconocen que están mucho más obligados a éste que a los otros dioses. Algunos osan maldecir el poder divino que castiga nuestros crímenes. Algunos odian su sabiduría que observa to-[230]-das nuestras infamias. Pero no podemos no amar el amor divino, que nos dispensa todos los bienes. Por esto, veneraremos a este amor divino que nos es tan propicio de tal manera que honremos su sabiduría y admiremos su poder, para que mediante el amor como guía Dios nos sea propicio, por así decirlo, todo entero y amándole entero con un amor ardiente, gocemos de él todo entero con un amor eterno. Año 1469, mes de julio, Florencia.

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«Ditemi chi».

en Florencia. el primero que hizo volver al estro a las Musas. obispo. 87-88. ya que mi carta no puede hacerlo. compuse un libro acerca del amor. al mismo lugar hará entrar también a Platón. cuando me pareció que estaba suficientemente instruido en las cosas amatorias. me mostró cuán grande es el poder del amor. había aprendido de Orfeo que el amor existe y tiene las llaves del mundo entero. ¿de qué voy a desconfiar yo. Nueve de agosto de 1469. Pero. hombre ilustrísimo. CARDENAL SIENÉS Marsilio Ficino se encomienda al reverendísimo en Cristo padre y señor mío Francisco diácono de San Eustaquio. manifestándolo a través de una señal extraordinaria. Ojalá nuestras cosas no ofendan tus oídos. . fic. Sup. cardenal sienés. II PROEMIO A GIOVANNI PANNONIO Marsilio Ficino Florentino a Giovanni Pannonio. que estés bien. mi queridísimo Giovanni. necio? Tu amor hacia mí hará valer mis cosas ante ti. cuando esté contigo expresará mi amor hacia ti. Sup. Pero. Así pues. tu autoridad dará a nuestros escritos un crédito no pequeño de modo que si algún crédito tuvieran entre los Pannonios. Kristeller. para que lo que es tuyo vuelva a ti. sino que estás unido a nosotros por un extraordinario amor. y luego de Platón qué es el amor y cómo es. I. desde ese momento. escrito por mi mano. Ya hace tiempo. Kristeller. lat. recientemente publicado por nosotros. habremos restituido las cosas platónicas a un platónico y las relativas al amor a un hombre amantísimo. Así. 7705. el Comentario al Convivium de Platón acerca del amor. hombre instruido y amigo de ambos. el cual. Creo que esto será muy fácil si por lo menos estas cosas mías sobre el amor te agradan tanto o no menos de lo que tus elegías son apreciadas por nosotros. que no sólo eres ante todo platónico. De este modo. Que sigas bien. He decidido dedicarte especialmente a ti. III PROEMIO A FRANCISCO.[231] APÉNDICES I PROEMIO A GIOVANNI CAVALCANTI Marsilio Ficino a su amigo único Giovanni Cavalcanti. fic. he decidido dedicarte especialmente a ti. Piero Garasda. había estado oculto para mí durante treinta y cuatro años hasta que un héroe divino a los ojos celestes. a [232] ti. Que sigas bien. qué fuerza y poder tiene este dios. y tu autoridad las ponderará entre los Pannonios. Estas nos han deleitado muchísimo. Vat. I. 98. que estés bien. Además. lo deberán no menos a Giovanni que a Marsilio.

I. De este modo. Kristeller. no sólo el amor de todos se acoge a ti como a su refugio. Kristeller. . I.Dice Platón que en otro tiempo. he pensado que han de ser dedicadas a Francesco Piccolomini. 88-89. Después. Nuestro amigo Gerardo te dará con estas letras un comentario escrito recientemente por nosotros al diálogo de Platón sobre el amor. He intercalado las propias palabras de Platón. las Gracias penetraron en el espíritu del poeta Aristófanes buscando un nuevo templo para ellas. fic. cultiva el amor socrático y venera a las musas platónicas. finalmente quisieron que las delicias del género humano adornaran el espíritu de Francesco Piccolomini. huye de nuestra casa como extraña. Después de Aristófanes. tenlo en tu regazo nutricio. sin duda porque son relativas al amor. Pues es adecuado que el amor acompañe siempre a la Gracia. Que sigas bien. Mira contento desde lejos. En otro momento. esculpido recientemente por mis manos. y de cerca abrázalo con tus brazos sagrados. como quiera que sean. Tú ofrecerás en compañía de Gerardo estas cosas nuestras como pequeños presentes al cardenal sienés. Sup. y también Baccio Ugolino celebra con mucha frecuencia que ya sois llamados por todos los nuestros pilar de la Academia. Campano. de tal modo que lo realces con tus palabras y recomendaciones. templo de la gracia. Algunos dicen co-[234]-sas extraordinarias de ti y de tu cardenal. como espero. que estés bien. IV CARTA A GIOVANNI ANTONIO CAMPANO Marsilio Ficino al obispo Campano. p. te lo ruego. y aquel dulce rapto es el amor. según he oído decir. este amor lactante ávido de ti. sino que ese amor. 89. y algunas pequeñas cuestiones sin importancia que exige el contexto del diálogo. «dice». le ofreceré cosas mejores. arrebató hacia sí el espíritu de todos por amor. Y puesto que la gracia por sí misma es belleza. después del divino Orfeo. y he aquí que huye para dirigirse a la sagrada mansión de Piccolomini. casi todas excepto «digo». y la belleza arrastra suavemente hacia [233] sí el espíritu de los hombres. si Dios me ayuda. su madre. Estas. Que sigas bien. hombre no sólo muy amante de todos. sino también muy amado. resultó que el espíritu de Francesco. fic. p. pues así crecerá felizmente. Sup.

XXV. 160. XXXIII. 172. 229. 108. 157. Caos: 10. 133. 58. 16. 101. 164. 29. 111. 152. 35. 134. 33. 159. 127. 75. XXVIII. 172. 43. Alma: XVI. — dos luces: 68. 42. XXXI. 98. XXXIII. — amante-amado: XXIII. — extensión: 92. 141. 78. 117. — mente angélica: XXV. 147. 33. — origen: 8-10. XXX.61. 226. 111. 160. 114. 47. 173. — bondad: 22. 111. 213. 35. 159. 48. 129-131. 100. — alma-spiritus (Véase Espíritu). 145. 143. Conocimiento: XXXIX. 29. — nacimiento: XXIII. 98. 109. — y necesidad: 109. 184. 137. 109. 17. 87. Belleza: XXIV. 159. XIX. 8. 161. — y belleza: 85. 199. 40. 66. 223. 98. XXI-XXIII. 162. 141. Amor: XVII. 183. 224. 152. 178. 42. 224. 80. 72. Cirenaicos: 77. 28. 111. 158. Ángel: XXVII.147-149. — vulgar y celeste: XIII. 86. 99. 160. 153. XXVII. 164. 95. 5. — y poder: XXIII. 96. 92. 195. 172. 87. 22. 98. 159. 212. 139. 136. 115. 42. 173. — enfermedad: 205. 28. 16. 127. 77. 190. XXV. 94. 52. 59. XXVII. 99. 100. — ardor: 111. 104. 138. 13. 208. — afecto: 16. XXIII. 80. 41-45. 154. 153. 47. — kallos: 90. 143. — gracia: 14. 175180. 57. — cuerpo-espíritu: XXX. 113. 118. 86. Amistad: XVII. 9. 39. 44. 86. 73. 231. 116. 162. 159. 227. 148. XXXIX. 132. 206. — vacaciones: XXXV. 97. 15.ÍNDICE DE MATERIAS Adivinación: 222. 91. 79. 14. 138. 92. 10. 91. XIX. 153. 59. 104. Arquitectura: 74. 191. 206. — copula mundi. 164. 35. 165. 182. 44. 53. XXV. 57. 207. 70. 61. 155. 126. 47. — ejemplos: 17. XXVII. 217. XXV. 209. discordia: 15. 219-221. 85. XVII. 123. 147. — potencias: 87-89. 33. 168. 122. 193. XXXVII. — y muerte: XXXI. 133. 8. XXXVII. 157. Arte: 51. 118. 233. 89. Bien: XXIV. 93. 109. 207. XXXII. 46. 80. 152. 47. XXVIII. 58.56. 96. 211. 29. 136. — simple y recíproco: 41. 128. 134. 194. 159. 7. — preparaciones (ordo-modus-especies): 10. XXXVI. 18.99. 223. Cólera: 146. . 23. 23. 124. 55. — utilidad: 8. XXI. 100. 76. 136. 15. Ciencia: 89. — demonio: 129-131. Composición: 57. XXVIII. 144. 29. Círculo: XXIII. 9. 51. 149. XXIII. 164. 15. 222. 102. 54. Armonía: XVII. 40. 215. 122. 148. — amargo-dulce: 41. — innato: XXVII. 108. 181. 161. 117. 58. 110. 135. 134. — inmortal: XXIX. 87. 86. 18. 43. 144. 153. 95. XXXVIIIXL. Cantidad: 69. 96. 26. 51. 211. 129. — colores: 13. XXXVI. 125. 231-233. 151. 71. XXXVIII. Alegoría: 18. Concordia. 177. 171173. XXXIII. 107. — artista: XX. — retrato: 85. 143. 175. 126. 180-183. — hermoso: XXX. 147. 174. 175-179. 105-107. 98. 87. 173. 118. 152. Astrología: XVIII. — posesión: 43. XXIV. 102. Banquete: XI. 137. XXVI. 8. 151. 93. 141. — movimiento: XVII. 59. 219. 191. — alas: 73. 23. 41. — bello: 31. 36. — unidad: 223. 124. 24. 150. 180. 141. 148. 121. 153. 45. XXXI. 38. XXV. XXV. 12. 101. 96. 12. — definición: 92-94. Consejo: 13. 183. 26-29. 216. 104. 182. XX. 223. — deseo de belleza: 14. 99. 39. 48. 124. 18.

— microcosmos: XXXIX. XXXV. 85. 130. XL. 141. Gozo de Dios: 79. 191. 147. Generación: 39. 10. 67. 139141. 127. 158. 40. 135. 124. 201. XXVIII. 183. Eros: XXII. 177. 42. 69. Luz: XXII-XXIV. 89. 217. Cuerpo: XXXV. 126. 96. 77. 173. 178. — hacerse Dios: XXXVII. 167. 123. 134. 85. 35. 218. 100. 225. 185. 96. 86. 11. 154. 68. 56. 146. 220. 81. 47. 33. 186. 13. 225. 53. 171. 142. 103. 123. 17. 103. 156. 171. XXXV. 125. 171. 181. 51. Ignorancia: 197. 106. 220. 11. 76. 168. 214. 51. 125. Grados de belleza: XXIV. 29. Cualidad: 69. 213. XXXV. 200-202. 203. 110. 171. 177-180. 133. — chispa: 39. Imaginación: XXXIII. — esplendor: 30. 155. 72. XXXIV. 101. 190. 48. 24. 55. 138. 136-138. 205. 106. 208. 155. XXXIX. 66. 98. — cuatro: XXXVII. 79. 76. 221. XXXVI. 88. 220. XXIX. Inteligencia: 29. 35. XXXVI. 118. 222. 29. — ideas. 124. . 191. 52. — de conocimiento: 87-89. 185. 87. 68. Humanidad: — género humano: XXXIV. 12. 135. 192. 190. 136. 28. 164. 21. Inmortalidad: XVI. 99. 98-100. 154. 77. 70-73. 48. 222-225. 191. 175. 102. 216. 218. 123. 198. 135. XXXVIII. 87. XXXV. XXXI. 199. 198. 143. Goce libidinoso: 16. 184. 12. 165. Dios: XXV. 211. 32. 198. 220. Líneas: 27. 131. 185. XXXIX. XXXIV. 28. 26-29. 25. 208. 160-163. 199. 98. 201. 95. 137. Humores (bilis. Físicos: 45. 70. 135. 232. Elementos (aire. 211. 38. sangre. semillas. 152. Esferas: 125-127. 137. Lenguaje: XXXVIII. 131. Fortaleza: 75. 15. 181. XXIX. — semen: 161. Gracia: XXX. 134. 93. 191. 182. Locura: XXIV. Fuerza: 69. 107. 138. 81. 219. 141. Fealdad. tierra): XXXIV. XVII. 14. 179. 89-91. 227. XL. 128-131. 226. Felicidad: 61. 104. 74. 230. 89. 95. 66. 91. 175-180. Espíritu (Spiritus): XXXII-XXXIV. 219. 214. 73-77.135. 167. 14. 97. 35. 124. — de los seres: 128. 182. XXXVII. 79. 174. 70. Eternidad: 79-81. 156. 203. 141. 87. 159. 160. Entusiasmo: 128. 65. 208. 90. 198. 112. 98. 14. 124. 128. 148. 86. 213. — rayo: XL. 91. Magnetismo: 123. Inspiración: XXXV. 190. 183-185. 125. 136. 104. 178. 95. 86. Filosofía. XXX. razones. 35. XL. 12. 31. Corazón: XXXVI. filósofos: 5. 204. Cosmos: 12. 30. 152. 177-179. 206. 37. 147. 85. 180. 40. pituita y atrabilis): XXXIV-XXXVI. 190. 7. 198. 92. 23. XXXVII. Creación: XXII. 141. 34. 113. 137. 124. XXVII. 97. 156. Imagen: XXXIII. 134. XIII. 211. — naturaleza: XXVII. 87. 134. 147. 153. 94. 170-172. 73. XXXVI. 204. 178. 144. 155. 114. 135. 33. 95. 39. 159-161. 159. 70. 157. Idea: 11. XXXVII-XL. 217. 184. 93. 221. XXX. Fuego: 12. Furor: XXXVII. 205. 183. 75.Contemplación: XXVII. agua. 87. Fantasía: XXXIII. 65-67. Figura: XXXVII. deformación: 16. XL. 96. Magia: 151. 42. 126. 202. 153-155. 218. Estoicismo: XII. 148. 68. 141. 141. 73. 78. Epicureismo: XIII. 94. 181. 106. — divino: XXIV. Forma: 11. 69. 95. 180. 45. 224. 102. 191. 13. 55. XXXVIII. 201. 203. XXXV. 158. 152. Luna: 45. XXXVII. 146. Educación: XXXIX. 73. fuego. formas: XXVIII. 219. 86. 223. Honesto-deshonesto: 14. 128-130. 40. 77. 93. 36. 56. 165. 220. 45. 96. Demonio: 43.

224. Tiempo: XXXI. 109. Rabia: 16. 223. Percepción: 47. 91. Voces: 15. Platonismo. 65. 92. mirada: XXX. 24. 97. Sombra: 33. 85. 22. 39. 90. 190. 155. 87. 54. 76. 87-91. — contemplativa: 141. 15. XXXIX. 74. 182. Voluntad: 53. 71. 133. 71. XXXVI. 102. 68. 54. 74. 29. 45. XXXIV. Semejanza: XXXIII. 142. 104. 149. 228. 161. 154. 147. 96. 223. 223. 101. 147. 178. 115. 73. XXXIII. 215. Verdad: XXXVIII. 59. 28. 210. 183. 184. 153. 33. Razón: XXVI. 174. 23. tres: 65. 143. 220. 219. 126. 45. 56. 220. XXVI. 152. 15. Proporción: XXIX. — belleza: 12. 217. 165. 214. 25. 142. 126. 219. Tacto: 16. 138. 224. unidad: XXVIII. 53. 36. 25. 136. 128. XXXIII. 90. 26. 210. 127. 141. 76. 13. 180. 99. Mundo. 225. 142. 134. 136. 149. 225. Naturaleza: XXXVII. 29. 232. 220. XXXII. 52. 135. 74. activa. 38. 35. 180. Sensación: XXX. 17. Sensibilidad: 87. 102. 141. 154. 97. 183. Universo: 11. — alma: 11. 191. 92. 171. 89. 142. 228. 225. 66. 29. 71. 225. platónicos: XI-XIV. 65. Pintura: 95. Odio: 60. 104. Sentidos: 15. 28. 47. 201-203. 177. 125. 131. 149. 13. 157. Profecía: XXXV. — activa: 142. 118. Prudencia: 75. Ornamento: 11-13. 38. Perfección: 12. 74. 135. 18. 164. Utilidad: 8. Sol: XXXIX. 156. Poder: 116. 47. 16. 29. 95. Misterios: 67. Orden (ordo-modus-species): 101. 160. 88. Necesidad: 113-115. 129. 183. 192. Temperamento: XVII. XXX. Ritmo: 57. 104. 48. 28. Medicina: 56. 152. 58. 163-165. Virtud: 75. 227. 98. Vida (contemplativa. Mente: XXVII. Uno. 86. 183. 191. 225. voluptuosa): XXXV. Memoria: XXXVIII. 12. 224. 91. 190. 126. 37. Pasiones: 36. 220. Paz: 55. 76. XXXIX. 77. 87. 35. 171. 104. 192. 100. 172-176. Oído: 15. Rayo: XXVIII. 69. Medida: 93. Sexo. 152. Pudor: 17. 36. 197. 28. 98. XXI. 90. 86. XXXV. 173. 18. 76. 142. 147. Soberbia: 66. 21. 26. 223. 96. 87-90. 13. 171. 130. 160. 23. 39. 39. 164. 223. 90. 221. 222. 157. 152. 101-103. 220. Sabiduría: 13. Música: XXXV. Templanza: 187. Placer: 16. 173. 47. 219-223. 55. 125. 146. Teólogos: 16. 97. Poesía: 222. 157. 8. 182. — voluptuosa: 142. 182. 227. 16. XL. 71. Melancolía: XVII. 80. 39. Artificio. 222. 220. XXXIX. 33. 113. 97. . 56. 114. 147. 178. 58.Materia: XXV. 28. 218. Ojo. 164. 148. 219. 158. 156. 184. 89. Opinión: XXXVII. 127. 59. 222. 220. 151. 93. 88. 151. 223. 45. 107. 221. 87-90. 57. 190. 11-13. 177. 87-90.

: XLI. Agatón: XXIII. Benivieni. 6-8. Chastel. 147.: XX. Ficino. Espeusipo: 164.. 127. Hasse.. B. 189. Arquelao de Macedonia: 121. 5. 105 n. 58 n.: XVI.. 107.. Cármides: 228 y n. 87 n. 90 n.. B. C: 454 n. 189. Buonincontri. Damón: 121.. Cattani da Diacetto.: 27 n. 144. 180... 88 n. 130.: XLI. 124. 74. 173 y n. XIII. 24 n. A. B.. 26 n. Ficino.. 105 n. 203-205. R. Diotifeci: XII. 164.. 107 n.: XXVII y n.. 124. 194 n. Bruni.... 228. 181. 67. 189 y n. 52. 6. 51. Esquines: 228 y n. 219 n.: XX. 140. 194 n. 228 n. Conón: 121.. J.: XIX. 122.. 57 n.. A. Garin. 67 y n. 111. 157-159. Apuleyo: 203 y n. Benci. 71.. Allen.. E.... 189. 54 n. Gentile.-M. XXXII..: 5. 185. S. 197. 193 n. 21 n. XXXII. Eusebio: 5 n. XXVII n. 115. 79. Castiglione. 226 n. 77 n.. Gombrich. Cavalcanti. XX. 193. 194.. XV. 32 n. Erixímaco: XXIII. 77 n. 175 n. 111. 193. 194 n. 6. XII y n.. 194.. 130. 194. 184. 57....: 5. 189. XXXII n. 136. 190.: XIX. 87. 21 n. 133 n. 38 n. 190.. Giovanni: XVII... G. L.: XVII n.. 202 y n. A. Campano. Fedro: XXIII.. 7 n. Augusto: 201. 101 n. E.: 233. 227 n. Agli. 110.. Argirópulo: XII. L.: XIX.: XVIII n. 65..: 213 n. Aristipo: 228 y n. Escopas de Cranón: 195.. 125. 60 n. 228 y n.. 99 n. Bruno... Anito: 193...: XII n.. M. 196 n. XIX y n. XVIII. L... 92 n.: 5. 57 n. Fedón: 165. 228 y n. 147 y n. 213 n. 117 n. 85.: XVIII. 109. XIX. Cusa. 189. Diótima: XXI... 197 y n. A. Burckhardt. 117.. Artemisa: 209.. Festugiêre... Agustín. 166 n. F. Dionisio Areopagita: 14 n. Euríloco de Larisa: 195. 190 y n. M.. 231-233. XXII n.. Empédocles: 55. 219 n.. XIII n. . 17. 171 y n. Alcibíades: 6. 170. 99 n.. J. 193 n.: 222 n. 189. 58.. Dicearco: 16. XXXI n.: XI... 121 n. XIII-XVI.. 23 y n. 181.. XVII y n.. Blum. 175 n. G.. Bandino. XXXIX n. 91. S. 8.. XX. 15 n. 222 n. 124. Cicerón: 5 n. 153 y n. Botticelli.. 142 n. Aristófanes: XXIII.ÍNDICE DE NOMBRES Acusilao: 10 y n. Eutidemo: 228 y n. 179 n. 23 n. 16 n. J. T. F. B. Donne: XIX. Aulo Gelio: 209. 197. P. Buck. A. 6. 101 n... Diágoras: 77 y n. Esquilo: 46 n. 195. Dante: XV. 143 y n. Guido: XVIII. Cavalcanti. 99 n. XXXIV. 5. P.: 222 n... 101 n. 7 n. 92 n. 59 n. Bembo. 125 n. 106. 39 n. 172 n.. K.: XIX. 53.. N. 8. Aspasia: 121.: XX.. XXXVI.. 146 y n. 231. Agrippa. XXII. n. 211. XXVII.. 65.. 21 n. 212. 73 n. 26 n. XXXI n. 196. 195. XXI n. Charrue. 6. San: XV. Aristóteles: XII. J. 127 n. Anacreonte: 224. 6.. 190 n. Anaxágoras: 121. 110..: XXII y n. Diógenes Laercio: XXXII. XXIX. Alberti.: XI. Caias: 193.

. Protágoras: 77 y n. Landino: XII.. 31 y n.. XXXVI.: XIX. R. XXXII.. Ovidio: 179 n. 41 n.. Jenofonte: 121 n. 127. 160 y n.: XVIII n.: XVIII n. L. Proclo: 26 n. 228 y n. 166 n. 12. XVII. G. 198. 224. Nieto Alcaide.. 7 y n.. Jayne. XIV. 166 y n. Marsias: 197. 123 n.: 26 n. 24 y n. 232... 45 n. A. 13 n. 190 n.. 133 n. Massai... Jenócrates: 164.: XLI. 6. Licurgo: 227.. Rafael: XX.. XXX.. Porfirio: XXXV. 111. 133 n. 5. 30 n.. 10 n. 197. Jeroteo: 52.. Olimpo: 197... 28 n. 5 n. XXXII. Manilio: 73 n. 32 n. XXVIII y n. 5 y n. 171 n. 164. Medici. 207. 72 n. 135. 56 n. 148. 15 n. 169 y n.. 145. A. H. Rasis: 146. 127 n.. J. Plutarco: 32 n. XXII. 27 n. W.. XXXIX. M.: XII. 85 n.. 209 y n. 6. Marsuppini.: XLI. Héctor: 206.. 153 y n. 99 n.. F. 56 n.. 154 n.: XIX. 41 y n. 26 n. 219 n. 67 y n..: 194 n. 163. 118 n. 113 n... 132. R. 132 n. Ch. Macrobio: 118 n. 10. 193 n. 27 n. 8 y n. 206 y n. 6. Cristóforo: XXIII. Manetti.. 218 y n.. 14 n. 227 n. 155 y n.: XII n. Nelson. XIV.. Hermias: XXXVII. Marcel.. 38 n. 224. 56.. Nifo. 182. 168. XXX. 37 n. 6. Marsuppini. Miguel Angel: XIX... A. 55. XXIX. 231-234. 26 n. R. Menón: 165.. 10 y n..: XII. Lisias: 203-205. R. Piccolomini. 40.. 67 n.. 95 n. Pródico de Quíos: 121. Safo: 41 n. XXXIX. Hesiodo: 8 y n. 38.. 38 n.. 175 n. 21 y n. Pausanias: XXIII. A. XXII y n. Petrarca: XIII. 217 y n. 172 n.. Pico de la Mirandola. 224.. 77 y n... 58 n. Séneca: 5 n. XXXIII.: XVIII n. 219 n. 231. XVI.. XV. 172. 193 n.. E.: 189 n. 92 n. Lorenzo de Pierofrancesco: XXVII. 73 n. Rensi. 194. 222 n. 58.. 41 y n. V. 141.. 228. Medici. Pannoni: 231. 171 y n. 212. Shaftesbury: XIX. 17 y n. Carolo: 5...... Hermes Trimegisto: XII. 126 n. 85. 147 y n.: 232. 226 n.. Platón: XI-XIII.. 27 n. 74 n. 80. 10. Pericles: 196. C. Orfeo: XV..: XVIII n.: XIX..: XIII n. Menéndez Pelayo.. XXIII.. 85 y n.. .. de: XII. Museo: 215 y n.: XLI. 54 y n..... XXI. 228 y n.. Klern.. 173.: XLI.. Klibansky.: XXXIV n.. A. Parménides: 10 n. 142 n. 189. Ruiz Díaz.. Quirón: 10. 65. 142 n.. 59. Narciso: 179. Pletón.: XXX n. XVIII. 179 n. 207. 190 n. XXXVIII. Panofsky... P. 28 n. Medici. 94 n.: XX. 127 n. XVIII. 175 n. 5n... 24 y n.. 90. Nuzzi. 28 n. 69 n. 223 y n. Kristeller.. 175 n. 85. N... Lucrecio: XVII... Licón: 193. 208. XX. 205 y n. B. 231233. 90 n. 32 y n.. 196. 179 y n.: 5.. P. 117 n.. 5 y n. 6. 218. XX. Patroclo: 206.Hebreo. 27 n. 10 y n.. 155 n. 211.. Melito: 193. 214.. XXVI... 5 y n. G... 38 n. Plotino: XII.. Robb. XVIII. 91 n. O. 57. Medici. Saffrey. Salutati: XIX. 5. Leonardo: XXIX. D. XXXV. 59 y n. Lorenzo: XII. 114 y n. 189. 75 y n.... Savonarola: XIX.. 126. 172 n. S... 165 y n. Jaeger.. Mausolo: 209. 5. 22 y n. Kaske: 117 n. G.

136 147.. 216 n. 57 n. 75 n. 196... 214 n. Sinesio: XXXV. 67 n. 45 n. 147 y n. 180.. . 24 n. C: 201 n. XXXVIII. 74 n.. XXVII n... 7. 125. Temístocles: 196. 11 n.. Vitruvio: 101 n. 156 n. 194 y n. XXVIII n. 183.: 77 y n. 92 n. T. 133 n. 226. 129 n. Wind. 24 n. 153 y n. B. Valerio. Walker.. Solón: 227. Spenser: XIX. 15 n. Zoroastro: 32. Trinkaus: 73 n.... 87 n. 181. 175 n.. Tomás de Aquino. 55 n.. 121 y n... P.. Virgilio: 21 y n. 197.. 46 n.: XIX. 219 n.. D. 60 n. 6. 190. 154 n. 218. 113 n. 127 n..: 8 n. Tiberio: 201. 222 n.. A. Yámblico: 10 n. M. Tiziano: XX. 41 n...... E.: XV. 184.. 195 y n. 103 n.. Trasímaco: 193... 45 n. M.: XXXVII n. Ugolino. 193 y n. 165. 210.Sheppard. Suetonio. Sócrates: XXIII. 170. 164..: 46 n. 42 n.: XX.: 234. S... Tasso. 227 y n. 224. 94 n... Zopiro: 196. Teeteto: 165. Varrón. Teágenes: 228.. 155. 107 n.

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