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La Ciencia Como Mito Del Progreso

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José Guadalupe Aguilar Domínguez

LA CIENCIA COMO MITO DEL PROGRESO

En este presente ensayo, expondré el por qué considero que la ciencia es un mito, a pesar de que actualmente tenemos cantidades de artefactos que tienen la promesa de garantizarnos una vida más sencilla y más cómoda, por medio de los artefactos tecno-científicos como la garantía de mejores condiciones de vida humana cuyas construcciones son para denotar la omnipotencia y omnipresencia del ser humano, como gesto de revelación de la inmortalidad humana, por ello la ciencia es la gran promesa prometeica,1 ya que la técnica que Prometeo da a los mortales, en el mito griego, es con el disfraz de que piensen en su vida más que en la muerte, pero la técnica nos hace sentir que podemos todo y que podemos lograr todo. El mito tiene como carácter principal “[…] la necesidad de vivir el mundo de la experiencia como lleno de sentido”,2 esta es la pretensión de la ciencia, el de dar respuesta y sentido a las experiencias cotidianas de la vida. Garantizar la vida o la inmortalidad al hombre por medio de las grandes construcciones que ha hecho o construcciones de su propia auto destrucción; el bienestar humano ¿podría ser sólo una utopía más?, o el progreso científico, ¿realidad o fantasía?, eso depende de los ojos con los que se vea y también de qué se entiende por progreso, ya que se puede entender como: “[…] el resultado del trabajo creador exitoso”;3 si entendemos esto como progreso en cierto sentido el progreso es real, porque toda creación que el «ser humano» todo artefacto que arme y quede perfecto y con éxito, entonces se está cumpliendo la sentencia de progreso, o si entendemos cómo «[…] un estado feliz y lisonjero para todas las clases de la sociedad; “[…] el estacionario, triste, y el decadente melancólico”. El progreso permite avanzar hacia ulteriores incrementos de riqueza».4 Es más utópico que real, porque lo que concebimos como progreso, sólo beneficia a unos y a otros exprime par a que otros puedan tener lo sustentable en la vida, ya que la riqueza se desparrama para unos cuantos y no para todos.
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Se le llama promesa «prometeica» a lo que se construye como garantía de subsistencia o de permanencia, ya que Prometeo al dar el fuego, la técnica […] a los hombres, es con la esperanza de que dejen de pensar en la muerte. Como el Prometeo dice, […] anteriormente no estaban provistos de entendimiento, los transformé en seres dotados de inteligencia y en señores de sus artefactos. Esquilo, Prometeo Encadenado, en Tragedias Griegas, Madrid, Gredos, 2002, p. 558. 2 Leszek Kolakowski, La Presencia del Mito, Madrid, Cátedra, 1990, p. 14. 3 Thomas s Kuhn, La Estructuras de las Revoluciones Científicas, México, FCE, 1971, p. 250. 4 Eduardo Gudynas, Ecología, Economía y Ética del Desarrollo Sostenible, Uruguay, ediciones Coscoroba, 2004, p. 11.

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José Guadalupe Aguilar Domínguez Por ello la ciencia es el sistema que da respuesta a la incertidumbre o que nos hace sentirnos protegidos de ésta,5 en este sentido la ciencia es igual a religión, “[…] porque las legitimaciones genuinas del esfuerzo científico se sirven del trabajo de la conciencia mítica”. 6 Esto porque la conciencia mítica está muy relacionada con la religiosa. La ciencia queda en una utopía porque “[…] no puede ayudarnos a elegir la meta óptima […] Si no puede guiarnos en la determinación de nuestros fines más elevados, tampoco puede determinar los fines secundarios y subordinados que llamamos medios”,7 es decir, no lleva acabo la pretensión de ser protegidos o de proteger ante la incertidumbre de la realidad. Lo que comentaba anteriormente de que el progreso permite el incremento de la riqueza,8 este es simplemente el sueño fallido de la modernidad, porque vemos que la realidad es otra, debido a que la ciencia y el capitalismo son los dos «sistemas metafísicos» 9 que tenían como meta el bienestar humano, pero que en realidad son un “[…] fin proyectado hacia el futuro, justifica todos los medios del presente y del pasado […] [que consiste en] un montón de ruinas, sufrimiento y muerte”.10 Realmente el sistema capitalista que es como este «esposo o esposa»11 de la ciencia porque depende el uno del otro para su subsistencia. Si pensamos que el capitalismo por la ayuda de la ciencia traerá ese progreso convertido en bienestar, es sólo un mito más convertido en una utopía, porque –siguiendo a Ricardo Rivas– sólo queda en buenas intenciones, debido a que solamente crea ruinas por la destrucción del entorno que rodea al «ser humano» moderno,12 que sólo ha dejado ruinas porque, “[…] el progreso […] el bienestar le fascina, pero el malestar le acompaña”,13 por ello la promesa de «progreso y bienestar humano» es irrealizable, aunque en la ciencia haya buenas intenciones, sin embargo, lo que sí realmente se cumple es el desastre o malestar social, aunque esto no se prometa.

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Cfr. L. Kolakowski, op. Cit., p. 15. Ibidem, p. 11. 7 Immanuel Wallerstein, Utopística o las opciones Históricas del siglo XXI, México, Siglo XXI, 2003, p. 4. 8 Supra. 9 Comparo la ciencia y el sistema capitalista como sistemas metafísicos, porque no son algo físicos, sino más bien algo abstractos, que a la vez son absorbentes de cualquier movimiento de rebelión convirtiéndolo en moda, como un ejemplo es el rap, que su ideal primigenio era de protesta. 10 Ricardo Marcelino Rivas García, Razón, Progreso y Utopía, México, Universidad intercontinental, 2009, p. 17. 11 Porque tanto la ciencia depende del capitalismo o liberalismo económico para su subsistencia y el capitalismo de las ciencias para la manipulación de los recursos transformándolos en mercancía luego en economía. 12 Cfr. R. M. Rivas, op. Cit., p. 17. 13 José Antonio Merino, Ciencia, filosofía y existencia, Madrid, Ediciones Encuentro, 1987, p. 133.

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José Guadalupe Aguilar Domínguez Se considera que el progreso es la peor pretensión de la humanidad, porque se dice que la humanidad va a un estado mejor que el anterior; sin embargo, esto es un gran error, por la razón de que entre más se aleja de su estado primitivo más desgraciada y funesta se vuelve su suerte.14 Con esto no se pretende decir que lo anterior sea mejor que lo venidero, sino porque el hombre en lo primitivo guardaba esa inocencia que fue corrompida por la ambición y por el deseo de control y posesión. Dicho deseo que ha engañado al «ser humano» que va en progreso hacia mejor, dejando lo peor, cabe decir que el progreso, es posible verlo en tanto las grandes construcciones mecánicas, y por los avances mecánicos de nuestra época. A pesar de esto, es posible decir que el «progreso» es como una navegación en círculo, porque no lleva un rumbo claro ni fijo, sino que es un sin sentido, porque no se va a mejor ni a peor, a pesar de todo lo malo que este proceso ha llevado consigo. El progreso de las ciencias naturales, son más utópicas que Julio Verne, porque pretenden crear un «humanismo» científico y tecnológico,15 que configura la visión del hombre y de la Naturaleza, no obstante, el ideal de la ciencia como aportadora del progreso es que “[…] la ciencia y la tecnología son base y el misterio oculto de la felicidad de los hombres y que el progreso aportará a todos más humanidad, bienestar y felicidad”,16 es imposible que la ciencia y la tecnología aporten más humanidad, porque actuar en la aplicación de éstas es inhumana, mientras no cambien su forma de relación con la Naturaleza a un comportamiento humanitario, no podrá aportar más humanidad, pues la ciencia es un mito deshumanizante, porque la ciencia no hunde sus raíces en las normas trascendentales del conocimiento, 17 porque la meta de la ciencia en la civilización del entorno natural, el cual se ha convertido en un progreso “[…] ambivalente y hostil a un verdadero humanismo”.18 Dicho mito utópico de progreso y bienestar social, se ha convertido en un sueño celestial, o más bien es la secularización de la promesa divina de felicidad y realización personal,19 o es la secularización del Génesis queriendo jugar un papel del creador del universo, por medio de las creaciones mecánicas. Por ello “el progreso tecnológico se convierte en ideología y la tecnocracia en una religión redentora o en un mito sustitutivo o
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Ibidem, p. 134. Ibidem, p. 135. 16 Idem. 17 Cfr. L. Kolakowski, op. Cit., p. 17. 18 J. A. Merino, op. Cit., p. 132. 19 Cfr. I. Wallerstein, op. Cit., p. 3.

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José Guadalupe Aguilar Domínguez destructor”.20 Así, la ciencia es la secularización del sentido cristiano de redención, porque el progreso de la ciencia ha prometido la salvación de: enfermedades, vida larga, la técnica al servicio del «ser humano», etc. Por ello la ciencia parece ser la hija predilecta o la esposa del capitalismo, puesto que todo ha quedado solamente en promesas de avance y bienestar humano, que sólo queda en un utopismo. Este sueño era para todos, sin embargo en la actualidad nos encontramos que esto no ha sido así, ya que sólo los que controlan al sistema tienen ese bienestar y el aumento del capital, del cual han visto la forma de cómo poderlo poseer todo entre ellos.21 Por otra parte, “[…] la ciencia es el progreso del conocimiento, mientras que […] la tecnología es la transformación de la realidad”.22 Esto es gracias a que la ciencia hace que se acelere el proceso de conocer por medio del método científico, y a la par la tecnología transforma la realidad por la construcción de artefactos que cambian la forma de relación del «ser humano» con su entorno. Por ello, se cree que el progreso de la ciencia es la unión con la tecnología, para dar origen a la tecnociencia, a pesar de esto, me atrevo a decir que la ciencia no va rumbo a ningún progreso, sino que va navegando en círculos. A manera de conclusión el mito de la ciencia moderna, que progresa y con este progreso trae consigo bienestar humano, es sólo un sueño guajiro de nuestro tiempo, porque no progresa de otra forma más que en las construcciones mecánicas, pero estas construcciones no traen bienestar humano, sino más bien destrucción, ya que el ser humano se ha hecho servidor de la máquina y no la máquina del ser humano, también porque él ser humano trata de ser dios manifestando la perfección en sus creaciones, perfección mientras tiene «vida» útil la máquina. Por ello creo que la ciencia es un mito más, pues es sólo una forma de relación y de explicación del entorno.

Bibliografía
Esquilo, Prometeo Encadenado, en Tragedias Griegas, Madrid, Gredos, 2002. Gudynas, Eduardo, Ecología, Economía y Ética del Desarrollo Sostenible, Uruguay, ediciones Coscoroba, 2004.
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J. A. Merino, op. Cit., p. 138. Cfr. E. Gudynas, op. Cit., p. 15. 22 J. A. Merino, op. Cit., p. 150.

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José Guadalupe Aguilar Domínguez Kolakowski, Leszek, La Presencia del Mito, Madrid, Cátedra, 1990. Kuhn, Thomas s, La Estructuras de las Revoluciones Científicas, México, FCE, 1971. Merino, José Antonio, Ciencia, Filosofía y Existencia, Madrid, Ediciones Encuentro, 1987. Rivas García, Ricardo Marcelino, Razón, Progreso y Utopía, México, Universidad intercontinental, 2009. Wallerstein, Immanuel, Utopística o las opciones Históricas del siglo XXI, México, Siglo XXI, 2003.

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