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cultura_03_03_13

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■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 3 DE MARZO DE 2013

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

CHARLA SOBRE LITERATURA CON PABLO JUDKOVSKI

“El mundo sólo promueve el bienestar y evita el malestar, aunque es inocultable”
Juan José Saer y Juan Carlos Onetti se cuelan, cual fantasmas inspiradores, en esta charla con el autor de “Mar para Bastián”. El para qué de la literatura, la importancia de los espacios y la influencia de la poesía en su escritura, los temas desgranados.
gonistas. -Claro, porque los escenarios también son personajes. Son tan protagonistas como Bastián, como Bernabé o Passa. Rosa, un “Algunos poetas pueblo costero me invitan a del sur del Brasil; Chillar, un puesentarme a blo agrícola de la escribir, son provincia de Buepartícipes de mi nos Aires, así como un palomar tarea. Pienso en alineado sobre el Borges, en cablerío de un barrio porteño en Pessoa” enero y a la siesta, o un corredor de plátanos o tipas que acompañan el andar de una cuadra de Buenos Aires, esos sitios son piezas centrales en mi escritura porque aportan el tono, permiten que la obra encuentre su propio registro, más allá de los verbos que la hagan andar. -Passa, Bastián, la pampa, la playa del sur de Brasil, componen un cuadro que recuerda a la Santa María de Onetti o al litoral de Saer. ¿Los leíste, te interesan, esta idea es disparatada, tiene alguna consistencia? -De ninguna manera es una idea me gusta pensar mi tarea como disparatada. Onetti es un maesescritor en esa clave. Esa saga tro, un maestro de escritores. Josecomparte los mismos persona- fina Ludmer ha dicho que Onetti jes, los mismos escenarios, que “escribe, sobre escritura, para esme dieron el tono para que la es- critores”. Y yo estoy de acuerdo. critura se desplegara. La escritura, cuando es genuina, -En todas las novelas el espa- no se dedica más que a interpelarcio geográfico da forma a las se a sí misma como su única meta, subjetividades o se correspon- su exclusiva ambición. de, de alguna manera, con el (Continúa en página 4) estado espiritual de los prota-

Pablo Judkovski.

L

ejos del ruido mediático, el escritor Pablo Judkovski, de quien pronto se conocerá una nueva novela, “Rugh Rujfsh”, construye una obra narrativa sólida, deudora del legado de Juan Carlos Onetti y de Juan José Saer, caracterizada por un estilo tan austero que como el desasosiego de sus personajes no necesita declamarse más que como un efecto. Sus libros, publicados por Crack-Up, componen una suerte de saga con personajes que aparecen y desaparecen, donde puede suscribirse el paisaje mismo, sea una playa al sur de Brasil, una

villa costera en invierno o una localidad en la desolación pampeana. Judkovski nació en Buenos Aires en 1971; graduado en leyes, enseña en la Universidad de Buenos Aires. Publicó las novelas “Mar para Bastián”, “Hiemal”, “Passa” y “Enero en Bernabé”. -¿Escribís sin un plan previo? -No tengo un plan preestable-

cido a la hora de sentarme a escribir. Prefiero pensar que la obra se va construyendo al ritmo de su propio avance. Proust consideraba que un escritor no crea nada, sino que es traductor de sí mismo, traductor de una obra, muy única, muy personal, que lo preexiste. E inexorablemente no tendrá otra opción más que sentarse a escribirla. Yo coincido y

Las 8 preguntas para Sergio Morale (*)

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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿Cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?

-A mi modo de ver no los llamaría “errores” porque siempre he sido muy respetuoso de lo que escribe cada autor. Lo que podría destacar siendo profesor de idioma son las malas traducciones con las que me he encontrado a lo largo de mi carrera, aun en clásicos de la literatura inglesa. Hay traducciones que tergiversan por completo lo que el autor quiso expresar o cambian el tono en algunos diálogos. Otro aspecto que destacaría son los finales predecibles y supuestos en ciertas ficciones. Por tal motivo me fascinada leer a Paul Auster una y otra vez, mi libro favorito “The New York Trilogy”. Este ilustre escritor nacido en Nueva Jersey maneja, manipula y reinventa el género policíaco, del que hace una lectura posmoderna con tintes metafísicos. Me motiva la idea de romper con los convencionalismos.

(*) Sergio Morale es docente con casi veinte años de experiencia en educación Primaria, Secundaria y Superior. Profesor de Lengua Extranjera adscripto a la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Su experiencia profesional también abarca el teatro. Tomó cursos de actuación y diversas disciplinas artísticas en esta ciudad y en Buenos Aires con destacados maestros. Es representante de la compañía “Buenos Aires Players”, pionera en Argentina de Teatro Educacional en Inglés desde 1992, con más de 70 obras presentadas año a año a distintas instituciones educativas. Es productor ejecutivo y asistente de la Compañía de Danza Montserrath Oteguí.

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C U LT U R A DIARIO DE LECTOR

Domingo 3•3•2013

Instrumento
GABRIELA URRUTIBEHETY

www.gabrielaurruti.blogspot.com

E

l lector que escribe un diario piensa en su relación con el lenguaje. “Instrumento de comunicación”, señala el manual de escuela secundaria que conserva entre sus libros. El lector, que es un lector que escribe, piensa en esa definición y en la palabra “instrumento”. El diccionario de la RAE dice que es “Aquello de que nos servimos para hacer algo” o también “Aquello que sirve de medio para hacer algo o conseguir un fin”. Y se queda prendido, ahí, de la pa-

labra “medio”: Un medio, piensa el lector que escribe un diario, instala una tercera realidad: un uno, un dos y, en el medio, el medio. Tres instancias separadas que se relacionan por una de ellas: el medio. Al lector que escribe un diario le cuesta pensar en esa separación. ¿Cuánto de externa, cuánto de ajena puede llegar a ser la herramienta, piensa? Y empieza a suponer: ¿cuán ajeno al violinista es el violín? ¿Cuán ajeno al tenista es la raqueta? Duda, el lector que escribe un diario, que pudiera definirse a un violinista sino por su relación con el violín o al tenista por su raqueta. No hay ajenidad posible, porque no hay posibilidad de definirlos co-

mo tales sin referencia a su instrumento. ¿Qué serían sin esa herramienta? Cualquier cosa menos violinista, menos tenista. Esa manera de ser se desvanecería en el aire, como cualquier cosa sólida. El lector que escribe un diario vuelve a leer lo escrito y se piensa a sí mismo. Lector que escribe. ¿Cuán ajeno le es el lenguaje? ¿Qué sería un lector sin la letra? ¿Cómo sobrevivir en la ajenidad a la palabra? El lector que escribe un diario se sabe una criatura de papel, hecho de la etérea naturaleza del lenguaje. No hay posibilidad de exterioridad en algo que le es elemental, ya no sólo para vivir, sino para ser.

El lector que escribe un diario levanta la vista de la hoja y mira más allá. ¿Qué hay? Hay mesa, ventilador, cortinas, la ventana, la calle, un auto que pasa, la vecina barriendo la vereda. Y es de suponer que hay tierra y pasto y pájaros y orugas, que no ve pero puede mencionar. Palabras, más palabras, palabras que sientan el lugar de lo que no está, de lo que no existe porque fue y de lo que no existe porque no ha llegado. Palabras en la mente como correlato de la imagen del ventilador, de la voz de la vecina, del olor que deja el caño de escape roto del auto que pasa por la calle. Huellas que son -van a seguir siendo- presencias de lo que será ausencia en cuanto doble la es-

quina, se meta en su casa o sea sepultado en el fondo del altillo cuando se consolide el invierno. ¿Cuánto de ajenas les son las palabras a las orugas, a los pastos, a la tierra? Absolutamente ajenas, como nunca le serán a la mesa en la que escribe un lector, bautizado así en función de eso que no es un instrumento, una herramienta, un medio. El 75% del cuerpo humano está compuesto de agua. ¿Verdad? El lector que escribe un diario se sumerge en una historia aún no nacida de un hombre que construyó la máquina para medir el porcentaje de palabras que constituyen a la especie que se alimenta de palabras, casi con exclusividad ■

SUS INTERLOCUTORES: RUSHDIE, SONTAG, GREENE, HERZOG Y OTROS

Publican en español las cartas del escritor inglés Bruce Chatwin
ajo el sol. Las cartas de Bruce Chatwin”, una selección de la correspondencia del escritor británico fallecido en 1989, por fin verá la luz en castellano en una edición cuidada por su viuda, Elizabeth, y por su amigo (y también escritor) Nicholas Shakespeare. La edición, que publica la casa Sexto piso, engloba casi toda su producción bajo formato de misiva, y entre sus interlocutores no solo se encuentra el triunvirato top de su generación (Martin Amis, Julian Barnes e Ian McEwan) sino también Salman Rushdie, Susan Sontag, Graham Greene, Paul Theroux, Gregor von Rezzori, W.G. Sebald, James Ivory, Jacqueline Onassis, Werner Herzog y Roberto Calasso, entre otros notorios. La correspondencia abarca cuatro décadas. Desde su período en el Marlborough Collage; su estancia como niño prodigio en Sotheby`s Londres; su paso por el Sunday Times en Edimburgo y por supuesto, los viajes por todo el mundo, solo o acompañado. La Toscana italiana; el desierto australiano; el africano; la Patagonia argentina; su paso por Gales; Benin (donde se familiarizó con la magia negra); y la China, donde supuestamente comió un hongo que lo envenenó a los pocos días. Después se supo que

“B

Chatwin fue una de las primeras víctimas famosas del síndrome de inmunodeficiencia adquirida. En el prólogo, escribe Elizabeth Chatwin: “Bruce y yo nos conocimos a finales de 1961 en Sotheby`s, cuando llegué para trabajar allí un par de años. Era la primera mujer estadounidense que la casa de subastas había contratado en Londres y, como es natural, desperté mucha curiosidad (…) “A lo largo de los años siguientes pasamos muchos fines de semana en las montañas Negras, paseamos por las colinas de Malvern con su padre y, un verano, estuvimos a punto de tener una cita en Libia. Nos casamos en 1965”. “Sus cartas y postales de esa época no han llegado hasta nosotros, pero conseguí guardar casi todas las posteriores. Me produce una gran emoción que se vaya a publicar una selección de su correspondencia. No hay escritura más inmediata que la que encontramos en las cartas. Su madre conservó las misivas que él le mandaba todas las semanas desde la escuela secundaria, en las que ya se aprecia cuántas cosas le interesaban y le entusiasmaban”. El día de la muerte de Chatwin, casualidad o como quiera llamarse, se dictó la fatwa contra Salman Rushdie por la publicación de “Los versos satánicos”. El nómade más famoso de la literatura solo tenía 49 años ■

Las 8 preguntas para Sergio Morale

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? -Muchísimas, sobre todo para los que somos cinéfilos, puedo destacar una película donde más

me sentí reflejado. Se trata de “Lección de Honor” (titulo original “The Emperor’s Club) me identifiqué muchísimo con el profesor que interpreta el actor Kevin Kline, quien a lo largo de su carrera docente se debe enfrentar a ciertos dilemas que ponen en juego su desempeño como

docente y su ética profesional y un día se encuentra con la llegada de un nuevo alumno que desafía las reglas de la clase. En una parte del argumento el profesor debe tomar una decisión salomónica que pondrá en juego su carrera.

Domingo 3•3•2013

C U LT U R A

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Poetas y poesías de vanguardia

RECIENTE LIBRO DEL CRÍTICO ALEMÁN HELMUT BÖTTIGER

La poesía después de Auschwitz o una nueva historia del grupo del 47

China: símbolo y paradigma
POR STELLA ALVARADO

apofantica@hotmail.com

L

a tradición literaria de China no es de las más antiguas del mundo. Es superada en miles de años por las tradiciones literarias del Cercano Oriente y Egipto. Sin embargo se puede afirmar que es la tradición que puede presumir de mayor continuidad a lo largo de la historia. Los primeros testimonios literarios, o al menos considerados literarios en China, son las inscripciones encontradas en los caparazones de tortuga utilizados para la adivinación durante la dinastía Shang (siglo XVI a XI a.C.) y las oraciones grabadas en los bronces sacrificiales de esa misma dinastía. En estas inscripciones ya aparecen los primitivos caracteres chinos que, con sus variedades y evoluciones se seguirán utilizando hasta hoy en día. La literatura china abarca una asombrosa variedad de géneros, muchos de los cuales, en Occidente, no son considerados obras literarias. Una buena muestra de los mismos y la forma en que deben utilizarse se puede tener con la lectura del libro El Corazón de la Literatura y el Cincelado de Dragones, una ambiciosa obra de crítica literaria escrita por Liu Xue, que en el siglo V de nuestra era, nos permite asomarnos al complejo mundo literario de la China antigua. Los más antiguos poemas de China están contenidos en el Libro de los Cantos (Shi Jing), una antología de las baladas populares de las diversas regiones de China. Puede que los más antiguos de ellos hayan sido compuestos antes del siglo XI a. C. En cualquier caso su transmisión fue oral hasta el siglo VI a.c. Su temática variada refleja con una impresionante belleza la vida del pueblo chino en aquellos tiempos lejanos: el paso de las estaciones, las guerras con los bárbaros, el amor y el desamor, el buen y mal gobierno, la forma correcta de realizar determinados rituales. Todo tiene cabida en el Libro de los Cantos. En el siglo XX, Lu Xun, con su magistral Diario de un Loco, quien describe como nadie las contradicciones de la sociedad china de principios de siglo; Ba Jin, cuya romántica novela Primavera en Otoño nos describe la trágica historia de amor de una pareja inmersa entre la cultura tradicional de China y las nuevas ideas que llegan de Occidente y Mao Dun, autor de Medianoche, sobre el Shanghai de entreguerras, han sido los autores más ensalzados, leídos y publicados. Lao She, Bing Xin, Xu Zhi Mo son otros de los autores que han marcado este siglo. En los últimos años la China intelectual se ha visto envuelta en un gran torbellino con el surgimiento de temas y formas hasta entonces vedados. Entre los autores más destacados se puede mencionar a Wang Shuo o Yu Wei y a quien fuera en el año 2000 Premio Nobel de Literatura, Gao Xinjiang, cuya magnífica novela La Montaña del Alma se ha traducido a decenas de idiomas. Esto ha contribuido para

sacar a la literatura china de su aislamiento tradicional y difundirla entre los lectores de todo el planeta. Un aspecto curioso de la literatura china contemporánea al alcance de los lectores occidentales es la divergencia que se está produciendo entre los escritores chinos que son reconocidos en su propio país, y los que lo son en el extranjero. Y aunque parte de esta extraña divergencia puede ser debida a la censura (todavía no se ha publicado en China ninguna obra de Gao Xinjiang), no cabe duda que los intereses de los grandes grupos editoriales ha creado una literatura china de consumo para Occidente (como antaño se creaban las porcelanas destinadas a la exportación), en la que los temas, en algunas ocasiones, parecen recurrentes. Los poetas, en particular los contemporáneos, son los reformadores de la milenaria tradición china, ya que la expresión poética hasta principios del 1920 era el de una poesía desprovista de metáforas. Era más bien descriptiva o narrativa. En general, la poesía actual es de ácidos comentarios sobre el mundo moderno y el lugar que en él ocupa el poeta. El resultado es una poesía simbolista, deslumbrante, existencialista e imaginista. Paradigmática poesía que, en el caso de la poeta Liu Maliu compara al poeta con la ‘efímera’, un insecto neuróptero, cuya vida transcurre en el decurso de un día: Sufre y se congela la poesía le damos la espalda a los recuerdos distantes están los peces en peligro las obras maestras de la espuma un narrador melancólico bajo la línea de flotación. Los días viven en oscura reclusión y no oyen crujir los dientes de los peces. Ah humanos, por qué tan ávidos dénme un solo día un día es suficiente para mí. Dénme un día de eternidad. La medida no existe no es necesario excitarse sobre el principio o el fin. La muerte es sólo un ritual el ritual de dejar la vida. Volamos en grupo al atardecer ante la misma puesta del sol Vuelo quiere decir esta actitud que acoge la tierra y los humanos para el mar y la piedad por un grano de sal nuestro vuelo existe sin límites. Tomamos nuestras vidas como unas vacaciones en el mismo día ponemos huevos, copulamos y morimos. Los poetas chinos contemporáneos, valiéndose de las imágenes surrealistas, expresan el horror y la oscuridad de la naturaleza humana alienada por el mundo moderno, acentuando de esa manera el concepto bretoniano acerca de surrealismo y poesía: ‘Es el rayo invisible que algún día nos permitirá superar a nuestros adversarios. Deja ya de temblar, cuerpo. Este verano, las rosas son azules; el bosque de cristal. La tierra envuelta en verdor me causa tan poca impresión como un fantasma. Vivir y dejar de vivir son soluciones imaginarias. La existencia está en otra parte’ ■

Paul Celan, uno de los integrantes del grupo del 47.

Un libro reconstruye la historia de los autores que formaron parte del grupo del 47, que afloró en Alemania tras la macabra experiencia del Holocausto. Más que un recconto, es un análisis sobre la literatura germana después de 1945.

L

a famosa pregunta de Theodor W. Adorno sobre cómo era posible escribir poesía después de Auschwitz flota sobre el reciente libro del crítico alemán Helmut Böttiger en el que hace una nueva aproximación al grupo del 47, considerado como el germen de la literatura alemana de la postguerra. “Die Gruppe 47” (El grupo del 47) es el lacónico título del libro de Böttiger, finalista en la categoría de ensayo para el Premio de la Feria de Leipzig. El libro, pese a su título, es más que una historia del grupo del 47 puesto que, a partir de los análisis de los autores que formaron parte del mismo y de las relaciones entre ellos, termina tejiendo un panorama general de la literatura en la República Federal de Alemania. Ello va desde la presentación de autores concretos -desde Günter Eich a Günter Grass pasando por Heinrich Böll, Ingeborg Bachmann, Paul Celan o Hans Magnus Enzensberger- hasta el análisis de fenómenos como la difícil recepción de Thomas Mann en los primeros años de la postguerra. El grupo se reunió al menos una vez al año entre 1947 y 1962 en sesiones en las que los autores leían sus textos, todavía inéditos, en voz alta y luego se sometían, sin tener derecho a responder, a la crítica de sus compañeros. Entre los textos que se leyeron en esas sesiones puede destacarse el célebre poema de Paul Celan sobre el Holocausto, “Todesfüge”, en 1952, o, años más tarde, fragmentos inéditos de una novela que más tarde se conocería en todo el mundo como “El tambor de hojalata”. Böttiger insiste en su libro en que en sus comienzos el grupo del 47 estaba lejos de representar la posición dominante en la literatura alemana. Los escritores del grupo no eran necesariamente jóvenes -Hans Werner Richter, su iniciador, había nacido en 1908 y Eich en 1907-, pero si relativamente desconocidos. Richter tuvo la idea de crear ese tipo de sesiones en una lectura de Rudolf Alexander Schröder, un poeta de moda en la época que en cierta manera representaba una continuidad con respecto a la literatura anterior a la guerra. Richter sintió que el lenguaje de Schröder, y de otros muchos, nada tenía que ver con la experiencia de la guerra ni con la catástrofe a la

que había llevado las culpas que habían ido acumulando los alemanes desde 1933. El mandato del momento, para Richter, no podía ser restauración sino algo así como la constatación de una hora cero a partir de la cual se pudiera empezar otra vez a escribir. La idea de la hora cero ha sido relacionada frecuentemente con dos poemas de Günter Eich, “Inventario” y “Letrina”. En el primero se van mencionando casi notarialmente las escasas posesiones de un prisionero de guerra. En el segundo, lo que más suele comentarse es una cuarteta en la que “Urin” (orina) rima con Hölderlin, uno de los poetas más emblemáticos de la literatura alemana. La idea es que la idea de la vida superior había quedado enterrada en barro, excrementos, sangre y orina. Para Richter, la conclusión debía ser buscar una literatura emparentada con el reportaje, que diera testimonio de lo que había ocurrido y de lo que estaba ocurriendo. Es claro que no todos los escritores del grupo siguieron ese ideal pero con el tiempo terminaron generando, desde variadas posiciones estéticas, una especie de versión de la realidad y de la cultura que se oponía al discurso oficial de los años cincuenta, marcado por la voluntad de olvido y de la escasa o nula disposición a confrontarse con la era nazi. “Nuestros hijos no saben lo que pasó hace diez años. Aprenden nombres de ciudades que relacionan con un desabrido heroísmo: Leuthen, Waterloo, Austerlitz; pero de Auschwitz no saben nada”, se quejaba Böll en un artículo sobre Celan publicado en 1954 en “Die Literatur”, una de las varias revistas creadas por el grupo. El caso Celan dentro del grupo 47 merecería un capítulo aparte puesto que su concepción del poeta como una especia de vidente molestaba a Richter -le recordaba la idea del poeta sacerdote de Stefan George a quien muchos ven con un antecedente del nazismo- y en un comienzo hubo un conflicto entre los dos. Los nombres con los que más suele asociarse el grupo del 47 suelen ser actualmente los de Grass, que sigue defendiendo el proyecto de Richter, y Martin Walser, que renegó del mismo. Sin embargo, para Böttiger el escritor que mejor representa el espíritu del grupo es Enzensberger ■

Las 8 preguntas para Sergio Morale

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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

-Teniendo el mar como una privilegiada fuente de inspiración se me hace muy difícil evitar este paisaje para contar una historia. También me inspira mucho la Villa Victoria Ocampo para contar su vida y obra en una

película. Se hizo un film de esta escritora, si mal no recuerdo fue “Cuatro caras para Victoria” (1992). No obstante, me gustaría que se filmara algo más.

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C U LT U R A
POR EDUARDO BALESTENA lapalabrainconclusa-literatura.blogspot.com

Domingo 3•3•2013

C U LT U R A
Corina Noya haber si no me olvida y me escribe. Las saludo resp”. “Lejos de ti, de noche en mi retiro/ es cuando estoy más cerca de ti/ Porque tu imagen en el sueño miro bañada de pureza junto a mí/ Lejos de tí, mi frente está abatida;/ Lejos de ti, mujer, no soy feliz;/ Lejos de ti, no quiero ni la vida, que vivir no es vivir lejos de ti. Emilio”. Que habrá sentido ella al recibirlo. Habrá contestado. Qué se habrían dicho antes. Como habrá seguido la historia. El diario consistía en unas pocas hojas de papel cuadriculado. Llegado de España (él era español y no vasco como mi abuelo) a trabajar al campo había visto de pronto, como una aparición, a la hija del dueño. La describía como eso: una aparición, la de alguien con una aureola de irrealidad. Todas sus sensaciones estaban allí: intensas, íntimas, silenciosas, sólo confiadas al papel. Día tras día. Semana tras semana. Pronto ella se transformó en el centro de su vida y planteaba aquellas visiones y aquellas esperas directamente, sin rodeos, sin retóricas, con una hondura que nunca hubiera podido reconocer en ese otro hombre en que se transformaría después. De pronto, la escritura cesaba, abruptamente. Vagas pistas, como el nombre (Corina Noya) en la tarjeta postal y algunos otros nombres que venían en hebras dispersas y sobrevivientes de ese remoto pasado permitían concluir que su historia de amor había tenido final feliz, que él, después de todo, había podido llegar a casarse con Corina Noya pero que ella había muerto. Cuándo. Cómo: nunca lo sabré. Las pistas permitían suponer que él, perdido el campo, perdido el posible socio, se había ido a Mendoza y allí se había casado pero que, al cabo del tiempo, había debido separarse. Habrá sido entonces que decidió volver sobre la otra pista, la de Mamina, la bella viuda de su amigo y regresar a una Mar del Plata que aunque cercana a él no era el campo donde había vivido. Tampoco sabré nunca si fue eso lo que lo impulsó. No sé si es necesario saberlo. Seguramente el abuelo Emilio hubiera tenido muchas cosas para contar pero no había nadie para escucharlo. O puede que hubiera querido guardar silencio. El diario permitía abrir aquella historia pero no cerrarla y terminaba por decirme que nada es lo que parece, que la distancia entre un chacarero y un repartidor de garrafas quizás haya sido demasiado grande, tanto como el amor que lo inspiró a escribir ese diario. El amor todo lo puede. Puede convertir a un ser en otro, puede llevarnos al centro de su historia, a sus palabras íntimas, a sus sueños íntimos y también al más crudo territorio del silencio y el olvido ■

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“El mundo sólo promueve el...
emocionantes donde puedo abrevar. En relación al desasosieSu principal inquietud es asir el go es mío. El mundo solo proalcance de la palabra, esa herra- mueve el bienestar y repele, evita mienta indócil e incompleta en la presencia del malestar, aunque su esencia, que utilizamos los es- es inocultable. Una de las razones critores en nuestra tarea sin saber por las que escribo, es para medirmucho por ni para qué. me con esa cierta incomodidad Yo no puedo ser objetivo cuan- que propone la vida cotidiana. do hablo de Onetti; solo puedo No le temo al dolor, a la tristeza, a hacerlo fanáticala angustia. mente. El Son un cacreó su pital de Santa Magran valor. ría porque, Onetti, dis e g ú n ce : “…porBrausen -su que no tealter egonemos el había estacoraje sudo allí alguficiente na vez y se para pohabía sentiner otro do feliz. Es objetivo su paraíso en lugar perdido. de la feliPienso que cidad”. escribió par¿Cuál es te de su obra el empusolo para injón que tentar volver h a c e periódicaque almente a ese guien lugar imagique cree nario. En el en la ley caso de Saer se ponpasa algo siga a esmilar. Tantos cribir? años viviendo - N o en Francia. sé, tenImagino que, go tantas dudas. desde su propio exilio, se sentaba A veces me pregunto cuál es la raa escribir para, de algún modo, zón por la cual me siento a escribir. volver a su Serodino natal. En el Sacá de lado la vanidad, la ambicaso de ambos, las tramas de sus ción de ser leído por otros. Eso está, obras, son apenas excusas para re- siempre. Pero, detrás de eso, ¿qué tornar a sus propios paraísos per- hay? Sucede que en la escritura se didos que coinciden con los luga- juega la identidad, la necesidad de res donde transcurrieron sus in- encontrar otras respuestas más fancias. profundas que las que brinda el -El estilo suave, demorado, re- mundo binario que nos envuelve. petitivo, el retorno sobre las fra- Vuelvo a Saer. En “El concepto de ses, ese “efecto de ficción” dice que, pensamiento” lejos de existir una convierte a tu lioposición entre “La ficción teratura en un realidad y ficción, programa extrala ficción tiene la tiene la ño a la media locapacidad de descal. El desasosiecribir a aquella capacidad de go supongo no es con mayor prodescribir a tuyo. Pero ¿cómo fundidad. Por evitar que alotro lado, tu preaquella con guien que te lee gunta apunta, semayor no lo piense? guramente, a la -En cuanto a mi compatibilidad profundidad” estilo, la escritura, entre mi tarea de a medida que escritor y mi traavanza, a través bajo como abogadel uso de las palabras, se busca, se do. Una vez un colega se sorprenindaga a sí misma. Entonces la dió al verme sentado en un bar estrama, los personajes, los sucesos cribiendo. En un mundo en el cual se erigen apenas como un sostén la meta es la eficacia, qué hace un para que aquella se despliegue. tipo sentado en un bar, perdiendo Además, un disparador de mi es- el tiempo en una tarea tan inútil, critura es la poesía. Algunos poe- que no da recompensa económitas me invitan a sentarme a escri- ca. Cerré mi cuaderno, me paré y bir, son partícipes de mi tarea. nos pusimos a hablar de nuestras Pienso en Borges, en Pessoa, en cosas, de la profesión, de eso que Juarroz, pero también en poetas nos unía. Para quien no tiene el háamigos que no son célebres ni co- bito de escribir, es sumergirlo en lo nocidos, que han escrito cosas desconocido ■
(Continuación de página 1)

P

ara nosotros era el abuelo Emilio; para los demás, Don Emilio, a secas.

Era el segundo marido de Mamina, la abuela. Viuda de José Ramón a los veintinueve años, bella y con tres hijos, pensó que nunca toleraría que alguien que no fuese su padre pudiera levantarle la mano a un hijo suyo, y decidió no volver a unirse a nadie hasta que ellos no se hubieran casado, y cumplió. Hizo lo que ningún hombre hace y lo que quizás muchas mujeres no puedan hacer: arreglárselas sola en una época y en unas condiciones muy duras, anteponer sus hijos a toda ocasional pareja y, como buena vasca, lo cumplió. La impronta de ese sufrimiento creo que la marcó para siempre, pero aun le restaba perder a su segundo esposo y a un hijo. A todo sobrevivió y se fue como había vivido: en silencio, con belleza y elegancia, sin quejarse, sin pedir ni lamentar nada. Ahora que lo pienso, el abuelo Emilio era como un agregado a la familia; alguien que no acababa de encajar y que, siempre de malhumor, protestaba por todo y a quien sólo lo alegraban el vino y el truco, donde se revindicaba como un soberano. Recuerdo el Pontiac 38 que trabajaba de taxi en una parada en la Terminal, estacionado en la vereda del chalet del Dr. Gil, en Viamonte y entre Almafuerte y Laprida, que cuidaban en invierno. En los veranos se iban a una casilla, en Corrientes y Juan B. Justo. En el terreno había un garaje que habían traído del campo que era como un gran techo curvo de chapas. Al lado había una casa de madera donde vivía Norma, hija del “abuelo Emilio” (nunca se habló de ese matrimonio anterior de él). Decían que también a la casilla la habían traído desde el campo, lentamente, montada sobre ejes y ruedas de carro. De ser así, habrán tardado semanas y la imagen resultante es bellísima: la casa de madera verde con ruedas deslizándose, lentamente tirada por bueyes, en el campo extenso y virgen en los años veinte o treinta. El “abuelo” Emilio se ayudaba con distintos trabajos: componiendo las pizarras del diario el Día, de La Plata, en verano, como chofer de “la señorita María Luisa” en un Valiant II verde claro y, finalmente, repartiendo garrafas en un motofurgón Siambretta. Así lo recuerdo llegando a casa desde que yo era chico y hasta que cumplí los dieciséis años. Mi mamá lo recibía con una ginebrita y ante ella era como si él se convirtiese en otro ser, uno muy diferente a ese otro abuelo de

Publican la nouvelle “En la atmósfera” de Daniel Moyano
POR JORGE BOCCANERA

El diario
cuando estábamos todos. Con su saco grueso verde oscuro y su poncho llegaba a dejar garrafas llenas y a llevarse las vacías, porque nosotros le vendíamos en el barrio. Se refugiaba, en ese alto con una ginebrita, no sólo de la inclemencia del frío, entiendo ahora, sino de otras. No creo que Mamina haya sido feliz a su lado, al menos no mientras lo conocimos. Quizás antes sí. La historia aquí plantea el beneficio de la duda: quizás antes ella haya sido feliz con él. Fue sólo después, cuando murió, que pude enhebrar algo de su historia: él y José Ramón habían estado por comprar un campo cuando mi abuelo murió. Luego perdió el suyo, primero fundido, como otros chacareros, por los precios de Bunge y Born y luego expropiado para hacer el camino a Miramar. Más tarde intentó otros negocios que fracasaron. Había enviudado y vuelto a casarse y se separó luego de su segunda esposa, en aquella época en que no había ley de divorcio vincular. Su eterno enojo venía de un eterno desarraigo: el de haber debido abandonar el campo y nunca haber podido regresar. Cuando murió, en octubre de 1971, fue desocupada la casilla. Mamina se fue a vivir con una de mis tías que conservó algunas de las cosas que había allí: un reloj de péndulo; un grueso banco de madera; un bello recipiente de bronce. Yo me llevé las fotos viejas. Aún las conservo bajo el vidrio de mi escritorio: seres desconocidos miran desde una eterna niñez o una eterna juventud que ya transcurrió, fijados para siempre en ese instante único, silencioso y lleno de misterio. Siento que si me deshago de esas fotos habrán desaparecido y habrán muerto para siempre y con ellos ese misterio. También había otras: el abuelo Emilio en Mendoza, joven, con el Chevrolet 36, con niños, en paisajes lejanos de una vida desconocida para nosotros. Desde pequeños lo habíamos visto como un hombre de edad, grueso y huraño. Pero había tenido otra vida. ¿Qué habría podido suceder en esa otra vida? ¿Eso legitimaba ese eterno malhumor o ese trato brusco para con Mamina cuando, desde la remota y fantástica Mendoza, que era para él una especie de territorio mitológico y encantado, llegaba su hijo Osvaldo, el exitoso contador público nacional y perito partidor? Todos esos rastros del pasado surgían ahora, firmes y silenciosos; instalaban otra visión de la historia, una en la que el abuelo Emilio se transmutaba en otra persona, más joven e impenetrable. Él, después de todo, igual que mi mamá, había sido un náufrago y por eso ella lo entendía. Fue entre aquellas fotos que encontré, además de una suya a los diecinueve años, una que no se parecía en nada al ser que habíamos conocido (¿lo habíamos conocido?), un diario que había llevado y una tarjeta postal: un hombre soñaba con una mujer con vestido de encaje y sombrero negro. En el reverso había escrito: “17-10-15 Señorita

En un clima onírico de maqueta, con figuras de cartón pintado que se mueven en las vitrinas de una panadería de pueblo chico y confituras de sueños que resisten el mosquerío de la rutina, se desarrolla “En la atmósfera”, una nouvelle de Daniel Moyano (1930-1992) que en parte permaneció inédita. Editada por un sello cordobés “El Mensú”, este relato de Moyano -nació en Buenos Aires en 1930, se crió en Córdoba, residió en La Rioja y falleció en Madrid en 1992- tiene una historia singular ya que en forma abreviada apareció incluido en la novela póstuma “Dónde estás con tus ojos celestes”, de 2005. El ensayista y narrador Pablo Heredia, autor del texto crítico que acompaña a “En la atmósfera”, señala que al momento de leer aquella novela le llamó la atención ese relato intercalado: “Si bien coincidía con el ‘clima’ de la novela, estaba como incrustado. Ya Moyano había explicado su origen y el contexto incómodo que lo llevó a publicarlo dentro de la novela; a mí me gusta más como un relato independiente”. Esa explicación la había dado Moyano a Mempo Giardinelli en una entrevista de 1988; de la que se desprende que “En la atmósfera” surgió cuatro años antes, en momentosenqueseencontrabadesempleado. En el mismo diálogo Moyano señala que considera a esta nouvelle como su mejor texto: “el que escribí con más fuerza, es un texto adulto”, y agrega que está basado en una frase de Macedonio Fernández: “la vida es el susto de un sueño”. Autor de una profusa obra a partir de 1960 que comprende una decena de títulos de cuentos y siete novelas -entre ellas “El Oscuro”, “El vuelo del tigre” y “Tres golpes de timbal”- Moyano dejó varios libros inéditos que poco a poco han venido saliendo a la luz en distintos países. Puesto a reflexionar sobre las pautas que singularizan esta narrativa, Heredia considera a Moyano un escritor marcado por Juan Rulfo y vinculado al existencialismo, al uso de la alegoría, “los absurdos kafkianos y algo del neorrealismo

propios de los 60”. “Moyano fue el escritor que con mayor efectividad logró, en el siglo XX, escribir desde el lugar de su propia lengua social y cultural, es decir, un artista que escribió en las provincias y sobre su mundo sin caer en el ‘regionalismo’ -ideológicamente feudal y estilísticamente costumbrista’; camino que marcaron también Di Benedetto, Conti, Tizón, Juan José Hernández y algún otro”. Del amplio registro de obras de Moyano, Heredia enumera sus preferencias: “El estuche del cocodrilo” (“un libro de cuentos estupendo”), y las novelas “El trino del diablo”, “El vuelo del tigre” y, sobre todo, “Tres golpes de timbal”: “Cuando escribí mi tesis doctoral, dije que era la mejor novela de la década del 80, y que cerraba magistralmente el ciclo de los 60-70-80”. “En ese libro están presentes los temas de la dictadura, la represión y la censura, conjuntamente con las alegorías (es una novela muy simbólica) de la resistencia en el lenguaje y en la música; también presentes en las dos novelas antes mencionadas”. Detenido y encarcelado el mismo día del golpe militar –el 24 de marzo de 1976y liberado meses después, Moyano se exilió en España donde dio cuenta de su extranjería eludiendo un realismo lineal y con una rica provisión simbólica de la que hace gala en “En la atmósfera”. En el relato, la repetida mención de un “jardín amurallado”, remite de modo especial al exilio: “Se dice que Moyano sufrió mucho el exilio y que en 1984 quiso volver pero su familia se negó a acompañarlo. Volver solo se convirtió en un desgarramiento insoportable. Ese ‘jardín amurallado’ es un lugar del que no pudo salir”. Para el crítico cordobés no habría diferencias entre esta novelle y el resto de la obra: “En absoluto. Remite a la novela ‘Libro de navíos y borrascas’ y a su producción de los 60, a cuentos como ‘La espera’ en el que un niño aguarda infructuosamente a su padre recién salido de la cárcel, o a ‘Para que no entre la muerte’, en el que un niño experimenta su pubertad en medio de sus tías en un pueblito de las sierras” ■

La estancia de Unamuno en París propicia una ruta cultural multimedia
La estancia en París en 1924 del escritor y pensador español Miguel de Unamuno propicia una nueva ruta cultural multimedia lanzada recientemente en la capital francesa, con la que se pretenden recuperar sus pasos literarios durante su exilio. Consiste en un paseo, entre otros lugares, por el Sena o por la tranquila plaza des Vosgues en la antigua judería del Marais, el barrio artístico y bohemio de Montparnasse en los años veinte. El Instituto Cervantes de París presentó esta nueva ruta literaria de Unamuno, que invita a redescubrir la ciudad por la que el escritor deambuló durante trece meses en su exilio en la capital francesa. El recorrido empieza en el parisino café de La Rotonde, en Montparnasse, que Unamuno frecuentó casi a diario y donde se reunió con otros intelectuales de la época para discutir sobre política, tras haber escapado de la dictadura de Primo de Rivera. Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes en París, declaró a Efe que esas reuniones eran una “tertulia de exiliados espectacular, una ‘tertulia de conspiradores’, como diría el propio Unamuno, un punto de referencia de todos los españoles y latinoamericanos y donde pasaba todo tipo de gente”. El director del Cervantes justificó esta nueva presencia literaria en las rutas multimedia del Instituto debido a que Unamuno es no solo “una de las figuras más importantes de la literatura española del siglo XX”, sino además “la más importante de ese exilio español de los años veinte, junto con Vicente Blasco Ibáñez”. El matrimonio compuesto por Jean-Claude y Colette Rabaté, expertos en el autor, recordaron a su vez que Miguel de Unamuno llegó a París en 1924 a los sesenta años y después de una “aventura muy rocambolesca”, tras haber escapado en un barco velero de Fuerteventura, donde Primo de Rivera le había desterrado. El Unamuno que llegó poco después a París, gracias a la ayuda de Henri Dumay, director del diario francés Le Quotidien, es un hombre dividido, que “llevaba su España en la cabeza”, adujo Bonet. “Tenía tal nostalgia de España que se fue a Hendaya”, lo más cerca posible de la frontera, donde vivió el resto de la dictadura, añadió Bonet. A pesar del poco tiempo que pasó en París, Unamuno “es uno de los cantores españoles” de esa ciudad, del “París romántico, simbolista, que tiene que ver con el de su amigo Pío Baroja, de Azorín, de Solana”, declaró Bonet. Sin embargo, su relación con París es “ambigua”, según la señora Rabaté, porque, si bien “le fascinan los intelectuales y los monumentos, siente repulsión por ser una gran ciudad”, la misma sensación de “prisión” que Unamuno sintió en Madrid en sus años de estudiante. Por otro lado, la ausencia de su familia y de las montañas, de la sierra de Gredos y del bilbaíno río Nervión, sumada al color gris permanente del cielo parisino, le producían una profunda nostalgia. Pero allí escribió artículos polémicos contra la dictadura, participó en mítines y creó poemas de su libro “El Cancionero”, relativos tanto a España como a París. “Unamuno se comprometió con la vida política, una faceta que se ha ignorado y ocultado durante los años del franquismo”, denunciaron los Rabaté, considerando sus obras completas “muy incompletas” por no incluir esa “dimensión periodística y política” que incluye más de 4.000 artículos. Esta nueva ruta multimedia de Unamuno recoge quince puntos muy céntricos que incluyen paradas como el Arco del Triunfo, la estación de metro de Passy, las librerías antiguas a orillas del Sena o el Jardín Botánico, entre otras, debido a que al escritor le encantaba “caminar, caminar y hablar”, según los Rabaté. El Cervantes ofrece en su página web videos, fotografías y extractos de textos sobre la estancia del autor en la ciudad, pero también organiza reuniones gratuitas para recorrer con un experto la ruta en grupo. Bonet adelantó además el próximo nombre al que el Instituto dedicará una nueva ruta multimedia: nada menos que al escritor Julio Cortázar, autor de “Rayuela”, uno de los artistas que “más han contribuido a la mitología de París”, según Bonet ■

Las 8 preguntas para Sergio Morale

Las 8 preguntas para Sergio Morale
este autor es el referente del teatro del absurdo, hay un diálogo riquísimo en esa obra entre una mujer y un hombre ingleses, quienes se conocen en una mesa y a lo largo de muchas coincidencias en la vida de ambos se terminan dando cuenta que son marido y mujer. Es un diálogo muy peculiar para trabajar en ejercicios de improvisación teatral. La pieza en sí es una parodia a la cotidianeidad de la vida del hombre, Ionesco a través de su obra rompe con toda ley literaria, en la que sus personajes carecen de lógica.

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?

-Como teatrero no puedo olvidar el dialogo entre dos personajes en “La cantante calva” de Eugene Ionesco, si bien

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?

-Acabo de ver la nueva película de coproducción Argentina-Española, “Tesis sobre un homicidio”, me

pareció un muy buen thriller. Ingresaría a una escena donde se pierde un elemento que puede ayudar al personaje principal, un abogado retirado interpretado por Ricardo Darín, a resolver toda su hipótesis en su ardua lucha por descubrir a un asesino psicópata que

está a punto de volver a matar a otra joven.

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C U LT U R A

Domingo 3•3•2013

Grandes libros, pequeños lectores
Don Hipólito, navegante, de Alejandro García Schnetzer – Antonio Seguí (ilustrador), Córdoba, Comunicarte. 2012
POR ELENA STAPICH

LA ESCRITORA ESTÁ ENCANTADA CON LAS NOVELAS POLICÍACAS

Isabel Allende: “En Chile no se perdona que vendas libros”
“Empecé a escribir una novela policíaca que al principio la imaginé simple, pero se fue enredando”

Integrante de la ONG Jitanjáfora

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stamos frente a un libro-álbum donde los textos breves y aparentemente sencillos parecieran quedar en segundo plano frente a las ilustraciones, que cobran una gran importancia por su carácter plástico, las técnicas empleadas –crayones, pasteles- y el estilo impresionista de su autor. Más aún para los lectores que conocen la obra de Antonio Seguí, artista cordobés de trayectoria relevante. Sin embargo, existe una gran complementariedad entre ambos lenguajes, que juegan a la par en la narración de una historia donde prima el absurdo: “Don Hipólito vive en una gran ciudad. Anda siempre ocupado. Se pasa los días extrañando el mar. Por eso, cuando llega el verano, se marcha con su maletín al desierto”. Las imágenes se hacen cargo de contar lo que calla el texto, cumpliendo así con la regla de oro del libro-álbum, la que establece que no es posible separar el texto de la ilustración ■

Isabel Allende.

“¿Quién es quien para decir lo que es literatura de alto vuelo? ¿Unos cuantos críticos que no han escrito en su vida?”, cuestiona la chilena, considerada la escritora de habla hispana que más libros vendió.

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“Planeta Letras”
El próximo martes a las 14, en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante, Esmeralda Longhi Suárez presentará la antología “Planeta Letras”, edición XVII, de la que es su compiladora. Esta obra nuclea trabajos de José Guzmán, Cayetano Bandiera, José Delgenio, Luisa Cappelluti, Elena Luna, Pablo Ríos, Inés Vegara, Clara Barbosa, Juan Carlos García Paraje, Ester Rivadavia, Aurora Olmedo, Mónica Alonso, Olga Ferrari, Alicia Belloso, Marta Vega, Mabel Gondín, Norma Aristeguy, Isabel García, Guillermo De Francesco, Dora Fernández, César Arnau, Nelly Muñoz, Mónica Boccia y Teresita Fernández. Este compendio poético cuenta con comentarios de la directora del Sistema Municipal de Bibliotecas: María Marta Arrechea, del presidente del Honorable Concejo Deliberante Ariel Ciano, del secretario de Cultura, Luis Reales, del conductor Ricardo Pérez Bastida, de la periodista de Buenos Aires, Nora Mares Persson y del coordinador del Consejo Municipal de Cultura, Jorge Núñez Ascuaga ■

ace más de 30 años Isabel Allende (1942) escribió su obra más emblemática, “La Casa de los Espíritus”, su primera incursión literaria, que se convirtió en un éxito rotundo a poco de publicarse. Desde entonces, ha escrito una veintena de obras y se convirtió en la escritora de habla hispana que más libros ha vendido. “En este país (Chile) no se perdona que tú vendas libros. Eso significa que no eres escritora, no estás en la literatura. Estás en otra cosa si acaso vendes libros, eso no se perdona”, afirmó la autora en una entrevista concedida en Santiago. Su pretensión, explica, no es “ser incluida en un club exclusivo de literatos”, sino “llegar al público” y que “la gente lea”. “Que los niños lean, que no le tengan miedo a un texto, a un libro. Ahora, si lo que van a leer es algo que los entretiene a morir como ‘Harry Potter’, ¡Bienvenido sea ‘Harry Potter’! ¿Por qué les vamos a dar ‘Moby Dick’ si lo que quieren leer es ‘Harry Potter’? Empecemos por allí”, manifestó. “¿Quién es quién para decir lo que es literatura de alto vuelo? ¿Unos cuantos críticos que no han escrito en su vida?”, se pregunta la ganadora del Premio Nacional de Literatura de Chile en 2010. En su carrera literaria, Isabel Allende ha

abarcado multitud de géneros, como el biográfico, la novela juvenil y el policíaco, su última incursión. “Es un género que no me interesaba, mayormente porque no leo mucha novela policíaca, pero he visto a mi marido durante seis años escribiendo novelas policíacas y es entretenido plantar las claves e imaginar un argumento que lleva al lector hasta su última página. Era un desafío”, asegura. En un principio, Allende iba a escribir el libro junto a su marido, William C.Gordon, pero a los pocos minutos se dieron cuenta de que sus métodos de trabajo eran bien diferentes. “Willie tiene una capacidad de trabajar de once minutos y yo trabajo once horas seguidas, investigo a fondo, me meto completamente, se me acaba la vida cuando empiezo a escribir. Willie no, él escribe en cualquier parte, a toda hora, se le ocurren ideas, las anota, escribe a mano”, dice entre risas. “Pero yo no tenía ningún otro tema y entonces empecé a escribir una novela policíaca que al principio la imaginé bastante simple, pero se fue enredando. Hay tantas capas de conflicto y de situaciones que traté de contárselo a mi mamá y no pude porque era demasiado complicado”, agrega. “Ripper” (Destripador), que es como se llama el libro que sale próximamente a la venta en Chile, parte de un juego de rol del mismo nombre. Un abuelo y cinco niños ‘nerds’ repartidos por el mundo “empiezan a resolver una serie de crímenes que suceden en San Francisco jugando el juego”, cuenta la escritora. “Se adelantan siempre un paso a la Policía porque ésta tiene que seguir un cierto protocolo para todo, y los niños tienen imaginación y son libres de crear lo que les dé la gana”, añade la autora de “De Amor y Sombra”. Arrepentida de haber comenzado a escribir novelas policíacas “tan tarde”, Allende señala que no descubre el sentido de sus obras hasta que las termina y que, para ella, “Ripper” es “como un juego”.

“Es muy lúdico porque lo escribí en sentido de humor y un poco en broma, a pesar de que los crímenes son horrorosos y la trama es real. Pero es como reírse del género”, sostiene. Allende, que acaba de publicar “Amor”, una antología de relatos románticos y escenas eróticas recogidos en sus libros anteriores, cree que no volverá a escribir “unas memorias” de “una tribu”. “No tengo derecho a apoderarme de las vidas de otras personas. Puedo ficcionalizar lo que quiera porque eso es mío, pero si estoy hablando de la vida de otra persona con nombre y apellidos, me he apoderado de algo que no es mío. El problema con una memoria es que ese momento queda fijo para siempre, como una fotografía”, apunta. Aunque para ella “el placer de contar es maravilloso”, las dudas todavía rondan en su mente cuando comienza un nuevo libro y persisten hasta que lo termina. “Cuando empieza a rodar ya me siento más segura de que lo puedo contar. Eso no significa que me sienta segura de que lo que he escogido contar sea apropiado o valga la pena (...). Siempre me planteo eso. ¿Vamos a estar matando árboles para publicar esta cosa? ¿Sirve para algo?”, se cuestiona. Sobre las nuevas tecnologías como el libro electrónico o el audiolibro, Isabel Allende considera que deben “popularizarse” y lo van a hacer porque “hay toda una generación joven que le tiene miedo a una página, pero lee en pantalla”. “Va a llegar un momento en que la mayor parte de los libros se van a publicar de forma digital, y los libros en papel van a ser obras raras, de coleccionista y de biblioteca”, augura. Según Allende, las historias que le interesan son las de aquellas personas “que se levantan del barro y de la sangre, y salen adelante a ayudar” a otros. “Mujeres que han sido violadas, que les han matado a los hijos, que les ha pasado de todo. (...) Eso es lo que hay que contar, lo que quiero contar. A mí no me interesa el tipo que la mató y violó a sus hijos”, concluye ■

Las 8 preguntas para Sergio Morale

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

-Bueno, jamás he robado un libro. Recuerdo que en

una escuela que trabajé se desarmó la biblioteca y pedí permiso para llevarme la única obra de Oscar Wilde que me faltaba en inglés “All were my sons”. Me encanta este libro por el amarillo intenso de sus páginas y por

la coincidencia de que me faltaba solo ese para completar mi colección.

Domingo 3•3•2013

C U LT U R A ES EL AUTOR DE LA TRILOGÍA DE NOUVELLES “EL CENTRO DEL MUNDO”

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La literatura erótica del uruguayo Ercole Lissardi
“Tengo en claro que no escribo pornografía”, definió el escritor, que descubrió la literatura a sus cuarenta años. El deseo, la necrofilia y los alcances de su estética.
mo tiempo que se confrontaba con el fin de la vida: erotismo y muerte, la clásica formulación de Georges Bataille que testimonia la experiencia de disolución del yo condensada en el acto sexual, traza las primeras coordenadas de la trilogía de nouvelles reunidas en el libro de Lissardi. Este hombre que descubrió la literatura a los 40 años y apostó al cambio de identidad para sellar un pasado que prefiere mantener oculto, ofrece una cartografía eclipsada por el erotismo, aunque no es ajena al registro político y social que recorre de manera subterránea historias como “La educación burguesa”, último de los relatos de “El centro del mundo” (Planeta). “Hay un sustrato común entre las tres historias, pero al mismo tiempo creo que exponen aspectos diferentes -relata Lissari-. ‘El centro del mundo’ es fantasiosa y barroca, ‘La diosa idiota’ tiene que ver con la angustia metafísica y ‘La educación burguesa’ muestra una dimensión política dentro de mi literatura”. “El centro del mundo es el cadáver. Así dice un antiguo proverbio del lugar del que provengo. Con cada hombre que expira se apaga un mundo, y el cadáver -efímeramente magnífico en su belleza y pletórico de significados- es el punto de fuga por el que ese mundo se abisma y desaparece. El cadáver es el instante de esplendor de un mundo que colapsa. Su supernova”, escribe. Este escritor nacido en 1951 imaginó de joven un futuro asociado a la economía, pero al iniciar los estudios universitarios sobrevino la dictadura militar y debió exiliarse en México. Se desempeñó como secretario en un sanatorio, docente de cinematografía y director de un noticiero, hasta que en 1995 descubrió la literatura y exploró sus posibilidades en obras como “Interludio, interlunio”, “El amante espléndido”, “El secreto de Romina Lucas”, “Ulisa” y “La bestia”, entre otras. En su narrativa, Lissardi plantea una aproximación a lo erótico que elude la imaginería clásica del género y apuesta a una prosa cuyo poder subversivo se concentra en alegorías que vinculan mundos en apariencia irreconciliables, lejos de la adjetivación pirotécnica o el regodeo impúdico. “El primer relato narra las peripecias de un cadáver y toda la progresión que llevó a un joven a convertirse en ese cadáver. El fuerte de la historia es ese contrapunto que ilustra al deseo como una fuerza transgresora difícil de manejar cuando se libera. El protagonista descubre la naturaleza de su deseo, pero como es un ser débil no soporta el grado de abyección que implica”, apunta. ¿La necrofilia es una variante legítima del erotismo? Lissardi recorre con su escritura ese cuerpo que aún inerte es capaz de encender el deseo y se pregunta hasta qué punto la condición vital es atributo excluyente para la belleza. No conforme, se interroga sobre los alcances del arte y su condición para estetizar esa anatomía hercúlea que parece desafiar la morbidez de la muerte. “No es habitual que se trabaje en la literatura la cuestión de la necrofilia.

Ercole Lissardi.

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istorias potentes capaces de relegar el erotismo a un segundo plano definen la narrativa del escritor uruguayo Ercole Lissardi, que en la flamante trilogía de nouvelles titulada “El centro del mundo” elude las convenciones del género para trazar un recorrido que subraya el poder de lo no dicho en sociedades atravesadas por la angustia metafísica y las tensiones de la moral burguesa.

La arena esparcida sobre el cadáver de Elías no llega a disimular los ángulos perfectos del adolescente que horas antes descubrió el amor casi al mis-

EL FALLO SE PODRÁ SEGUIR POR INTERNET

El 20 de marzo se sabrá quién ganó el premio Alfaguara

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l nombre del ganador del XVI Premio Alfaguara de Novela, dotado de 175 mil dólares, se dará a conocer el 20 de marzo próximo, informaron hoy desde la editorial. Manuel Rivas -novelista, ensayista, periodista y poeta españolencabezará este año un jurado cuya composición se mantendrá en secreto hasta que se dé a conocer el fallo, indicaron desde Alfaguara. En tanto añadieron que el texto ganador se distribuirá en 19 países de habla hispana en simultáneo; y que el fallo podrá escucharse en directo por Internet, en las direcciones www.alfaguara.com/es, www.elpais.com, www.cadenaser.com y www.prisa.com. El galardón, uno de los más importantes de la lengua española, registró en su última edición un récord de presentaciones con 802 manuscritos provenientes de España y 18 países de América,

entre otros Argentina, desde donde se enviaron 99 novelas. Argentina es uno de los tres países que más manuscritos presentaron en el certamen -detrás de México y España-, seguida por Colombia, Estados Unidos, Chile, Venezuela, Ecuador, Perú, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Bolivia, El Salvador, Uruguay, Paraguay y Puerto Rico. La distinción creada en 1998 recayó entre otros, en los coterráneos Tomás Eloy Martínez, Graciela Montes, Ema Wolf y Andrés Neuman; los chilenos Santiago Roncagliolo y Hernán Rivera Letelier; la mexicana Elena Poniatowska, la colombiana Laura Restrepo y la española Clara Sánchez. Por las filas del jurado, en tanto, pasaron escritores de la talla de Carlos Fuentes; de los Nobel José Saramago y Mario Vargas Llosa; Ángeles Mastretta y Rosa Montero ■

Recuerdo un cuento del chileno Roberto Bolaño y el filme ‘Viridiana’ de Luis Buñuel. En mi caso, traté de atenuar su impacto con cierto humor negro y un trasfondo policial”, señala. Esta trilogía también pone en circulación una idea de lo erótico que jerarquiza el valor de lo no dicho, de lo que los personajes callan y esconden, una formulación que Lissardi consuma en “La educación burguesa”, relato de orden político sobre la tensión entre el deseo y los mandatos sociales. “En el mundo burgués mientras las apariencias funcionan todo está bien. En este caso, dos matrimonios se llevan bien y conciben la idea de que sus hijos deben estar juntos -explica-. La historia juega a mostrar la subtrama de lo que no se dice, se escamotea y escapa a las apariencias”. Lissardi suma otro juego de opuestos que altera las convenciones del género: son los personajes femeninos los encargados de desafiar lo establecido, generando en sus congéneres masculinos un repertorio de efectos indeseados que va desde la radicalidad de Elías hasta el estupor del protagonista de “La diosa idiota” -al no comprender la naturaleza del deseo disparado por la mujer de su amigo- y la perplejidad del joven que en “La educación burguesa” se enamora de la mujer menos pensada.

“En la mayor parte de la literatura erótica, los personajes funcionan literalmente como objetos, no tienen la densidad que tienen en el mundo real. Por el contrario, en la mayoría de mis relatos los personajes femeninos son complejos, se rebelan y son los que imponen el signo de la acción”, concede el escritor. ¿Cómo describir el punto de encuentro entre la faena sexual y un relato que contempla problemáticas ajenas al diálogo entre los cuerpos? “Tengo en claro que no escribo pornografía -afirma-. A la pornografía sólo le interesa mostrar cuerpos en acción sexual”. “El arte erótico, el que me interesa, nunca muestra sexualidad sola sino al servicio de personas que ven irrumpir en su vida el deseo como una fuerza salvaje. Y aunque parezcan fuertemente sexuales, los personajes de mis libros tienen problemas y una angustia metafísica que los define”, apunta el escritor. “En ‘La diosa idiota’, por ejemplo, el tipo tiene una exasperación de índole metafísica porque no comprende qué lo lleva a estar metido en una relación que lo irrita tanto. Me interesa mostrar los efectos de la educación burguesa y los hábitos sexuales en ese contexto. El acto sexual y el contexto en que eso sucede es lo mismo”, concluye n ■

■ Lecturas

Fuente entretenimiento.ar.msn.com

Los libros más vendidos de la semana
Ficción
1- CINCUENTA SOMBRAS MÁS OSCURAS, 2- CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS, 3- AMOR, ISABEL ALLENDE, 4- CINCUENTA SOMBRAS DE GREY, 5- UNA VACANTE IMPREVISTA, 6- TESIS SOBRE UN HOMICIDIO, 7- UN FINAL PERFECTO, 8-LOS LITIGANTES, 9-CABALLO DE FUEGO 2- Congo, 10- CABALLO DE FUEGO CONGO - Gaza, E.L.James, Grijalbo E.L. James, Grijalbo Sudamericana E.L. James, Grijalbo Joanne K. Rowling, Salamandra Diego Paszkowski, Sudamericana John Katzenbach, Ediciones B John Grisham, Plaza & Janés Florencia Bonelli, Suma Florencia Bonelli, Suma

Las 8 preguntas para Sergio Morale

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Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles

los salvados?
-Esta pregunta es fantástica. Tendría que sacrificar las tres obras principales de William Shakespeare, total esos clásicos ya son memorables y admiro a este genio dramaturgo que escribió todo hecho que pueda devenir en los siglos posteriores, a través de las historias, la tragedia y la comedia. Así

quemáramos todos sus libros es imposible de volver a imitar a este célebre de la literatura universal. Finalmente, los tres que salvaría: “El Principito”, porque fue el primer libro que leí a los 9 años. En segundo lugar conservaría un libro de Borges y por último “Tiempos difíciles” de Charles Dickens.

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C U LT U R A

Domingo 3•3•2013

Figuras
POR MATU KOCENS

Barcos de agua
POR MATU KOCENS

San Jorge
POR JORGE CHIESA

Ni vos ni yo matamos al dragón ni salvamos a la princesa. Sabemos que ella era buena aunque llevara en la sangre eso de buscar un sitio frío para el desove mientras lo que la cría procura es el abrigo de un agua mucho más tibia. ¿Por qué hablar de este modo acerca de las cosas escritas en el más absoluto silencio? No importa que mi intención fuera otra. Después de tantas mudanzas y de cuidar tanto aquella madera cada uno talló bien adentro la réplica del combate entre el sapo y la bestia. Como si no lo supieras, como si quisieras engañarte mirando hacia afuera.

Figuras envueltas en miradas van hacia el camino sábanas de colores cuelgan de los troncos a un lado del camino lejanas las miradas se dan vuelta a veces muy pocas carretas con gente siguen muchos quedan aplastados o borrados o sin fuerzas Figuras envueltas en miradas siguen caminos sin volver jamás atrás

Hay sentimientos Colgados de los árboles Y bosques llenos de misterios

Curiosa Lengua

Buhardilla bohardilla
Por Mavira Dillon

Estas dos palabras junto a guardilla son prácticamente sinónimos y significan “ventana que se levanta por encima del tejado de una casa” y desván. Es también una habitación contigua al tejado, un cuartito que, sin condiciones de habitabilidad, lo cedían los caseros a los inquilinos para que esto que tuvieran allí los trastos inservibles. Fue refugio de pintores, músicos o literatos, artistas en general, ya que por unas pocas monedas podían trabajar lejos de los rumores de la calle. Es una palabra con un suave aroma a dejá vu, aunque en Mar del Plata todavía subsisten muchas casas con altillos que quizás, en otras épocas, hayan sido vivienda de artistas célebres o anónimos ■

VINCENT EN MAR DEL PLATA VINCENT EN MAR DEL PLATA

La figura renacentista
POR NÉSTOR VILLAR ERRECART (*)

Mar del Plata, 22 de agosto de 1890

Querido hermano Theo: Ya se presienten algunas sensaciones primaverales. El canto de los pájaros tiene un tono especial, como el aire, que arrastra una deseada y esperada luminosidad de estimulante carga espiritual. He continuado con los trabajos en la posada, preparando especialmente los bocetos de “mateando”, composición de la que ya te comenté en carta anterior. Es notable como los personajes nos producen descargas pictóricas distintas. Cuando comencé con la idea de “mateando”, su estructura inicial me la figuraba como la de “Comedores de papas” y así inicié los bocetos de los personajes conformando en pensamiento y a priori, una composición a ese estilo o a esa forma. A medida que fui sintiendo la carga espiritual de los personajes, esa composición estimada fue desvaneciéndose y apareció otra, muy borrosamente todavía, no me apuro con este estudio, quiero que esa imagen en gestación vaya fortaleciéndose dentro de mí.

Ayer volví a la costa. Llegué a media mañana al mirador de Santa Cecilia, debajo de unas nubes delgadas y muy estiradas, formando una extraña ruta en el cielo azul. El maravilloso mar lucía una ondulante calma de un pleno verde esmeralda. Cuando está calmo, me recuerda los campos de trigo, con sus cargadas espigas ondulando al compás de los sonidos del viento. La vista era espléndida, mis ojos parecen cargarse de energía y me da la sensación de poder descubrir con mayor facilidad, el espíritu de las cosas, como que después de cada visita al mar, mi visión se refuerza, con el consiguiente beneficio pictórico. Me quedé un buen rato tomando apuntes de las estructuras del mar, de esa especial textura, cambiante como sus tonos y sus formas. Me pregunto casi siempre cuando llego a la costa, si habrá por esta zona pintores y si los hay, adonde van a buscar sus cargas espirituales. Mientras estaba ahí arriba de la loma, mis ojos iban desde el ancho mar a la angosta playa, recorriéndola nerviosa y esperanzadamente, en busca, es obvio decirlo, de aquella imagen renacentista. Recordé entonces que tenía en la mochila, aquellos bellos poemas del día de la fogata en la playa:

En donde hallarte, amor que ya desmayo de tanto ambicionar que me sorprendas; de aquel deseo que me puso riendas el corazón se convirtió en lacayo. Y día a día nuevo ensayo de darte alcance en las humanas sendas; para ofrecerte hincada mis ofrendas humilde espero el milagroso rayo. Así buscando la criatura mía el sol me encuentra y me abandona el día con brotes nuevos la esperanza vieja. Voy como niño que alcanzar procura mariposa veloz y en su locura le ve más oro cuanto más se aleja
Alfonsina

Me miró y su prolongada sonrisa acompañó a mi sobresaltado corazón. Quise levantarme para ir hacia ella y no pude. Ella, en cambio, vino hacia mí, se sentó muy junto y recordó, en voz muy baja: Levantado sobre sus dos piernas como la torre en la llanura tu cabeza perfecta cazaba paisajes. Y caminamos, reímos, contamos y cambiamos trozos de nuestra vida y no sé que más, querido Theo, no recuerdo que más, pero sí que soy enormemente feliz; hoy aprendía un nombre, Alfonsina, que tiene contenido y lo disfruto. ¿Puedo pedir algo más, querido hermano? Un apretón de manos en pensamiento, mi recuerdo y cariño para todos ■ Tuyo, Vincent
(*) Ultima carta de una serie que imaginó el hipotético viaje del pintor Vincent Van Gogh a Mar del Plata. La poesía que se transcribe es autoría de Alfonsina Storni.

Hay imágenes que durante mucho tiempo circulan dentro nuestro, buscando una forma y un escenario en donde descargarse. Me preguntaba si la imagen renacentista no sería una de ellas. Trabajé un buen rato, luego bajé a caminar por la playa, prendí la pipa, me senté en la orilla frente al mar y me quedé entregado a su movimiento, a su color, a su transparencia, sintiendo la carga de su energía. No sé cuando sucedió, pero a pocos metros, vi sentada a la figura renacentista.

Las 8 preguntas para Sergio Morale

8

Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?

Le preguntaría a cualquiera de mis autores predilectos qué sentirían cuando uno de sus libros es atacado.

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