Selección de poemas de Claudio Rodríguez

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I
SIEMPRE la claridad viene del cielo; es un don: no se halla entre las cosas sino muy por encima, y las ocupa haciendo de ello vida y labor propias. Así amanece el día; así la noche cierra el gran aposento de sus sombras. Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega y es pronto aún, ya llega a la redonda a la manera de los vuelos tuyos y se cierne, y se aleja y, aún remota, nada hay tan claro como sus impulsos! Oh, claridad sedienta de una forma, de una materia para deslumbrarla quemándose a sí misma al cumplir su obra. Como yo, como todo lo que espera. Si tú la luz te la has llevado toda, ¿cómo voy a esperar nada del alba? Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca espera, y mi alma espera, y tú me esperas, ebria persecución, claridad sola mortal como el abrazo de las hoces, pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.
(De Don de la ebriedad. Libro Primero)

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aunque no esté detrás la primavera. ¿Quién podría decir que es suyo el viento. este de no poder ser hostia para darse. Invierno. Sobre el abierto páramo. saca fuera de mí lo mío y hazme parte. que todo acabe de una vez para siempre! La flor vive tan bella porque vive poco tiempo y sin embargo. suya la luz. inútil polen que se pierde en tierra pero ha sido de todos y de nadie. cómo se da. el relente es pinar en el pino. unánime. más cuando llega la noche y en los chopos arde tan peligrosarnente retenida? ¡Que todo acabe aquí.IX COMO si nunca hubiera sido mía. el canto de las aves en el que esplende la estación. (De Don de la ebriedad. dad al aire mi voz y que en el aire sea de todos y la sepan todos igual que una mañana o una tarde. Ni a la rama tan sólo abril acude ni el agua espera sólo el estiaje. dejando de ser flor y convirtiéndose en ímpetu de entrega. Sobre la voz que va excavando un cauce qué sacrilegio este del cuerpo. Libro Primero) 62 . aire en el aire. relente sólo para mi sequía.

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¿Qué me han hecho en la mirada? ¿Es que voy a morir? Decidme. qué pocos días faltan.. el agua. a sus obras. se lo dan. es una amplia llanura sin combate. sin duda. almas inmortales? Sí. Pues bien: el aire de hoy tiene su cántico. no sólo seguir fuera quizá. sino a distancia. casi desconocida porque en cada lugar donde antes era sombra el tiempo. ¡Si lo oyeseis! Y el sol.VIII CÓMO veo los árboles ahora. ebrio estoy. al mar. Libro Tercero) 64 . No sólo el aire deja más su aliento: no posee ni cántico ni nada. Y hasta a la brisa que los quema a ráfagas no la siento como algo de la tierra ni del cielo tampoco. el fuego.. a las montañas. cómo dan posesión a estos mis ojos. y él empieza a rodearle con fugaz esplendor de ritmo de ala e intenta hacer un hueco suficiente para no seguir fuera. ¿Es que voy a vivir? ¿Tan pronto acaba la ebriedad? Ay. No con hojas caedizas. casi eterna. sino falta de ese dolor de vida con destino. ahora la luz espera ser creada. ¿cómo veis a los hombres. No. Y a los campos. no con ramas sujetas a la voz del crecimiento. muy por encima de su clara forma los veo. y cómo veo ahora los árboles. (De Don de la ebriedad. La mañana no es tal.

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qué blancura? Como al atardecer el cerro es nuestra ropa desde la infancia. Huele a la misma agua. hoy. en la cima. más y más oscura y ved la mía ahora. en aquel río donde se lava todo. ¿Quién es? ¿Qué es esto? ¿Qué lejía inmortal.. la que era sólo un remiendo y ya no le servía. seguro. a cuerpo mío. mañana que es la fiesta! Mañana todo el pueblo por las calles y la conocerán. que se la ponga! Sé que le ahogaría. ¡Ved mi ropa. bajo el puente. ¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?». y dirán: «Ésta es su camisa. para ya no lavarla más. y qué perdida jabonadura vuelve. ropa tendida al sol. por el rey siempre! He dicho así a media alba porque de nuevo la hallo. ¡Yo que desde aquel día la eché a lo sucio para siempre. tendida. (De Conjuros) 66 . mi aposento de par en par! ¡Adentro con todo el aire y todo el cielo encima! ¡Vista la tierra tierra! ¡Más adentro! ¡No tendedla en el patio: ahí. aquélla. ahí. ¡Y ya sin mancha! 1Si hay algún valiente. Fue en el río.A mi ropa tendida (El alma) ME la están refregando.. Bien sé que al pie del corazón no es blanca pero no importa: un día. alguien la aclara. ¡Qué un día. ropa pisada por el sol y el gallo. y me servía! ¡Si hasta me está más justa! No la he puesto pero ahí la veis todos. de nuevo al aire libre sana y salva.

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vuelve a su casa alegre y siente que alguien empuña su aldabón. y abre su taller verdadero. pone el oído al mundo y oye. y no lo espera y. ¿qué es esto?. como tantos días más de su vida. y sigue. (De Conjuros) 68 . y cuando se ha dado cuenta al fin de lo sencillo que ha sido todo. anda. y en sus manos brilla limpio su oficio. mira a lo alto y ve.Alto jornal DICHOSO el que un buen día sale humilde y se va por la calle. y va al trabajo temblando como un niño que comulga mas sin caber en el pellejo. y nos lo entrega de corazón porque ama. de pronto. y no es en vano. y siente subirle entre los pasos el amor de la tierra. ya el jornal ganado.

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frente al dique. (De Alianza y condena) 70 . donde existe amor surcado. en su madeja donde el mar cobra ser como en la cima de su pasión el hombre es hombre.Espuma MIRO la espuma. El dolor encarcelado del mar se salva en fibra tan ligera. su delicadeza que es tan distinta a la de la ceniza. y allí naufrago. Como quien mira una sonrisa. renovado en las espumas imperecederas. Es el momento bronco y bello del uso. brocal de la materia que es manantial. el roce. ileso. Y es en ella donde rompe la muerte. con entera aceptación. A este pretil. nace la espuma. me asomo ahora cuando la marea sube. allí me ahogo muy silenciosamente. fuera de otros negocios: en su leche viva. no desembocadura. el acto de la entrega creándola. miro ahora la modesta espuma. aquella por la que da su vida y le es fatiga y amparo. como en tierra la flor. bajo la quilla.

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alzar los ojos. los aligera y puebla. Ya sin fe y sin nadie. tras este seco mediodía. No que me salve. Y es la misma verdad de antes aunque el testigo sea distinto. Vale por mi amor este don. ni siquiera ese azul que hay en mi patria. alzo los ojos. aceptar una gracia que no cabe en los sentidos pero les da nueva salud. sí que me acompañe. Riesgos de una aventura sin leyendas ni ángeles. Vale dinero respirar el aire. Hoy necesito el cielo más que nunca. ver sin recompensa.Cielo AHORA necesito más que nunca mirar al cielo. (De Alianza y condena) 72 . esta hermosura que no merezco ni merece nadie.

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su cascada canción.Ajeno LARGO se le hace el día a quien no ama y él lo sabe. y cojea en seguida porque anda sólo con su fatiga. Entrará. con peligrosa generosidad. Y él oye ese tañido corto y duro del cuerpo. Y dice aire: palabras muertas con su boca viva. Pero el alba. Prisionero por no querer abraza su propia soledad. y él bien sabe que nunca vivirá aquí. por un momento. (De Alianza y condena) 74 . en la tierra. más seguro que nadie porque nada poseerá. Mentirá al sacar la llave. Y está seguro. Está muy clara su calle y la pasea con pie oscuro. Y nunca habitará su casa. siempre sonando a lejanía. A quien no ama. le refresca y le yergue. sus rodillas se le van hacia el suelo. sale y. Cierra su puerta y queda bien cerrada. ¿cómo podemos conocer o cómo perdonar? Día largo y aún más larga la noche.

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junto al ladrillo al lado. gracias a este rocío de estos papeles. ya fugitiva. la entraña de la danza: las suaves cabriolas de una hoja de periódico. las piruetas de un papel de estraza. con la celeridad tan musical. aún muy sereno.Y va el papel volando con vuelo bajo a veces. del pulso del papel bajo las nubes grosella oscuro. ligeros y descalzos. con la soltura de su soledad. del halcón. tan libre y tan usado. Todos los envoltorios con cuerpo ágil. que se van de puntillas.Ballet del papel A Francisco Brines . siempre abiertas las alas sin destino. casi emprendiendo el vuelo.. tan fiel. y el cartón con pies bobos. con sonrisa y con mancha. y buena suerte. por esta calle. tan sediento y meciéndose. antes de arrodillarse en el asfalto. ahora aquí. a media ala. bailando todavía este momento. y con él el enjambre y la cadencia de la miel. Y vivo la armonía. sin nido. cuando la tarde cae y se avecina el viento del oeste. otras con aleteo sagaz. (De El vuelo de la celebración) 76 . de rapiña. Adiós. El viento huele a lluvia y su compás se altera. Buena suerte. muy cercano de mi niñez perdida y ahora recién ganada tan delicadamente. Va anocheciendo.. las siluetas de las servilletas de papel de seda.

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está aquí. y está recien lavada. con el amanecer nunca tardío de la ropa y la obra. en el alba del brazo. y el pelo muy castaño tan bien trenzado. cantando su viveza. Éste es el campo del milagro: hélo aquí. Junto a la luz del aire la camisa ya es música. (De El vuelo de la celebración) 78 . con su moño y su cinta. sin mentira. aclarada. de espaldas. sin pliegues. con el taller. en el destello de estas manos. bien ceñida al escorzo risueño y torneado de la espalda. con un amor tan mudo y con retorno. del cuadro de Velázquez) TANTA serenidad es ya dolor. con su feraz cosecha.Hilando (La hilandera. y la falda segura. con su celebración y con su servidumbre. y la nuca sin miedo. tan acariciadoras devanando la lana: el hilo y el ovillo. Con la velocidad del cielo ido. con el ritmo de las mareas de las calles. color jugo de acacia.

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su verdad misteriosa.. (De Casi una leyenda) 80 .Revelación de la sombra SIN vejez y sin muerte la alta sombra que no es consuelo y menos pesadumbre. junto al recuerdo ya en decrepitud. ¿Pero qué te he hecho si a ti te debo todo lo que tengo? Vete con tu inocencia estremecida volando a ciegas. y la vida que enseña su oscuridad y su fatiga. Aire en mi aire. la nube opaca. quieta. más joven que la luz. con piedad y sin fuga en la mirada. muy descalza. deslumbrado. tallado casi en curva. en el níquel y el cuarzo. Ya nunca es tarde. tan cercano en los hilos de la miel. sin muros. oliendo a alma abierta y a cuerpo con penumbra entre los labios de la almendra. Y no me sigas y no me persigas. con ansiedad de entrega? Si yo pudiera darte la creencia. de la sombra sin sueño. poro a poro. con su esperanza y su polilla en torno de la pequeña luz. joven. fresco en la higuera y en la acacia blanca. Quieta. Está temblando. ¿Por qué la luz maldice y la sombra perdona? El viento va perdiendo su tiniebla madura y tú te me vas yendo y me estás acusando. entre los ojos del halcón. cierta. hondo en la encina. me estás iluminando. en el acero.. el poderío limpio. se ilumina y se cierne cercada ahora por la luz de puesta y la infancia del cielo. ¿Y dónde la caricia de tu arrepentimiento. de esta tarde serena. azul templado de ceniza en calles. muy tenue en el espino a mediodía.

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lo que es. lo que aún espera remordimiento. Es la miseria serena. y luce el día con la ceniza en lluvia. con destello de vergüenza en tu cara y en la mía. Mari. ¿Es lo que fue. ni ingenuidad que dé más libertad a la belleza. salvación mentirosa. este viento. reconciliación o desprecio o piedad? Y ya no hay celos que den savia al amor. La primavera vuelve mas no vuelve el amor. que la verdad no fue nuestra verdad? ¿Quién buscó duración? ¿Quién despedida? Ya no hay amor y no hay desconfianza. Mari. Y menos mal que voy tan de mañana que el cuerpo no se entrega. ¡Qué temprano. esta mañana! (De Casi una leyenda) 82 . alegre. cuando la luz herida se va a ciegas en esta plaza nunca fugitiva que la pureza era la pureza. Y menos mal que ahora todo aparece y desaparece. cuando aún hace frío de alto páramo. está perdido. ¿Quién nos lo iba a decir? ¿Y quién sabía. con sombra que maldice la desgracia. qué tarde. tras la delicadeza envejecida.Lamento a Mari CASI es mejor que así llegue esta escena porque no eres figura sino aliento. cuánto duran esta escena. cuando ya sin dolor no hay ilusión.

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