La diaIéctica de todas Ias cosas

Nicolás G. Dell’Avo














A la gata



























¨Si todo tiempo es eternamente presente
todo tiempo es irredimible.¨
T.S Eliot, Cuatro Cuartetos







¨Your scent is still here in my place of recovery.¨
K. Cobain, Milk it













Pastoral

Mientras ella cuelga en el patio la ropa mojada
del día anterior, yo pongo a secar las zapatillas
en la ventana tapiada del lugar donde dormimos.
Vamos y venimos por la casa ocupada, mojándonos
los pies con el rocío de la mañana.
El lugar, una cabaña que parece haber sido el depósito
de la iglesia evangélica abandonada de al lado.
Mientras comemos de las plantas de frambuesas del patio
y juntamos más para el camino, del árbol del frente
de la casa vemos que nos espían.
Hay chicos subidos a las ramas del cerezo
y otros que desde abajo nos miran y se ríen.
Nos acercamos pero se esconden hasta que al final
uno de ellos viene hasta nosotros y nos convida
de su manjar.
Ya pasaron tres años de esa mañana de enero
en que fuimos amantes sagrados.










Desapego
a Rexroth
Miro una foto que me sacaste en el viaje a Chile
donde tengo puesta la polera verde
y tu gorro; y aunque no se vea estábamos
sentados frente a un río.
Me pregunto cómo era, ¿si llevaría ramas
la corriente?, ¿o si las ramas estarían quietas
momentáneamente trabadas
por piedras, como vimos en algunos?
De lo que estoy seguro es que todos los ríos
del sur de Chile que vimos eran torrentosos.
Pienso en las tardes de invierno yendo
en bici al cruce del arroyo
en la carrindanga. El curso lento
del agua formando pequeños diques
con pajitas y restos de residuos
en los márgenes - el agua yendo
hasta la orilla
para quedarse.

Alguna vez fuimos como el agua
torrentosa de los ríos de Chile,
y ahora que me acuerdo del agua
estancada del arroyo, pienso:
qué bueno que seguiste tu curso.








Diciembre

Las flores de los jacarandás
cubren el playón vacío
de la universidad.
Más adelante, el cielo cubierto de lluvia
se confunde con la bici senda - el contraste
de las flores solitarias de los cardos
con el gris del cielo, me recuerda
la escena anterior.
Hace algunos años, para esta época, un día
que pasaba por acá, corté la flor de uno de estos
cardos con una piedra; envolví el tallo con el papel
de aluminio de un atado y en casa la pegué
sobre una hoja negra de cartón con otras flores
de jacarandá.
Los contornos violetas de las flores bajo el negro
de la noche simulada en tu obsequio -
mi humilde y rústico Van Gogh.
Ahora sigo y ya en la ruta, veo
sobre el tendido eléctrico, un pájaro
negro como los cables y el cielo,
a punto de desplomarse, deja caer
las primeras gotas.
Hoy es el primer domingo de diciembre.
Muy pronto hará un año que te fuiste.





La Pérdida

Abro el estuche de la cámara para ver si todavía están
esos papeles que guardé hace unos meses
en los que escribí unos poemas.
Ahí están. Ahora que los veo me acuerdo,
eran servilletas que agarré de la Esso de Alem,
un día de lluvia como hoy en invierno.
Había salido con la cámara y en el parque me senté en las vallas
de cemento, pegado al puente del ferrocarril que cruza el canal,
a ver correr el agua.

En las paredes del canal la pintada de la Cámpora, el Néstor vive.
en los pilares del puente un Videla mutante con la consigna:
marche preso. más arriba. Juventud socialista. Bravo y del otro lado,
Carrió ARI 2003. ese collage resume un poco esta última década.
Los álamos pelados, los tonos ocres del paisaje y las palomas
en el cableado eléctrico, apenas contrastan con el color gris
del cielo. la colilla del cigarrillo que termino de tirar rueda por la tierra
y cae en el canal. El agua corre con bastante fuerza. se lleva todo
lo que alcanza.

Termino de ver un video de ese día.
Los papeles estaban en el estuche de la cámara
pero los poemas que te escribí
ese día lluvioso de julio, no.
La tinta está corrida, debieron mojarse -
quedan unos manchones azulados
que se van desdibujando hasta hacerse violetas.
Ni un solo trazo de lo que estaba escrito.



Es de madrugada.
Miro por la ventana y afuera
llovizna - el violeta es el color
de la Pérdida, pienso,
todo el cielo está de ese color.

























Marzo, veinticuatro - diario

Es de tarde,
llueve.
Marzo, seis,
siete y diez de la mañana -
tomo mate en la cocina, leo
y mientras, afuera llueve.
Siete y veinte - salgo al patio -
llueve mucho más fuerte.
Marzo, diez, una en punto de la tarde:
levanto la persiana de la pieza, llueve -
las gotas de lluvia quedan suspendidas
de los brotes del lazo de amor un rato
y caen.
Cinco de la tarde - sigue lloviendo.
Marzo, once, cinco y media
de la tarde - llueve. Hay tormenta -
las gotas caen fuerte, doblan las hojas
de los crisantemos.
El diecinueve de madrugada también llovió.

Este marzo ha sido lluvioso como pocos.
Ahora que escucho la lluvia me acuerdo
de ese septiembre en que nos conocimos
que llovió una semana seguida.
¿Lloverá ahí donde estás ahora?
¿Te acordarás de mi?





Noviembre

De vuelta a Bahía del recital de Sonic Youth, vamos llegando en el tren después de
haber estado tres horas parados por un desperfecto. Todo está muy lejos de la
perfección en el Ferrobaires pero la gente no parece notarlo, o ya no les importa,
están curtidos. La vuelta se hace larga, el viaje fue una odisea - a los vagones
inundados, la ropa húmeda y el frío de la mañana lluviosa, hay que sumarle el ruido
del tren que no deja dormir. Estar tres horas parados sin ninguna información
es lo más parecido a una tragedia. Tal vez fue la misma sensación de fatalidad en
los pasajeros la que hizo que la noticia de la puesta en marcha del tren fuera
recibida como un milagro. Demos gracias a las maravillas de la mecánica que nos
concedían unas horas más de viaje y hasta en una de esas, la ansiada llegada a
destino. Que esa basura ande, posta, es un milagro.

Voy leyendo un libro de Kerouac que recuperé en La Plata. En diagonal a mi
asiento viaja una pareja de mochileros. Se los ve tranquilos, pacíficos, a pesar del
caos del viaje que no parece haberlos afectado. ¿Estarán enamorados? El chico es
rubio. Sus rasgos me llaman la atención. Lo miro varias veces. Parece extranjero.
Ella es morocha y muy linda. ¿Se habrán conocido viajando? Junto a su ventanilla
veo que cuelga un estuche como de un violín. Ella se para y lo abre. No alcanzo a
ver qué instrumento es. Parece una guitarra pero más chica, de cuatro cuerdas.
Una mujer se les acerca y se ponen a charlar, se va y vuelve con un acordeón. La
mujer camina por el vagón mientras toca. La gente se despierta. La música es
alegre, parece una polka. ¿Qué es lo que celebramos? El milagro de seguir viajando
que no es poco. Aplaudimos, nos causa gracia la escena y a los chicos de enfrente
parece que también. Cuando termina de tocar la mujer se presenta, es ecologista y
trabaja en una ONG que estudia el medioambiente. Va para Bahía, no me
sorprende. En eso se une alguien más al grupo, atraído por la música: otro
mochilero. Saca una flauta y se ponen a afinar la guitarrita. La escena es
candorosa: en la adversidad una multitud se congrega por gracia de la música.
Parece la típica película en la que a la parte trágica le sucede el momento
compensatorio. Pienso en los prisioneros que iban a Auschwitz y hacían música
para no pensar en lo que estaban pasando. Claro que esto es menos terrible, en
realidad no nos podemos quejar: nosotros viajamos contentos en el tren que paga
el Estado.







Llueve y hace frío.
Fumo un pucho en el paso de un vagón a otro.
Como Kerouac busco la ILUMINACIÓN.
En eso sale el chabón de recién. Le pregunto si pudo afinar el instrumento de los
mochileros: era un ukelele. Le ofrezco un cigarrillo pero no acepta. Me cuenta que
iba al comedor a tomar un vino pero la mujer del acordeón lo paró y le regaló una
piedra, según ella, energética; entonces pensó que ya no tenía que hacerlo.
Se llama Max, es peruano. Viene viajando desde el Cuzco. Me dice que va a buscar
su guitarra al vagón y vuelve. Nos sentamos en el comedor. Me muestra unas
canciones que grabó y un disco que anda vendiendo para bancarse el viaje. Me
cuenta que es aprendiz de Chamán y viaja a Tierra del Fuego a buscar unas fotos
de unas estrellas que solo se ven en esta época. Tiene que llegar para el solsticio
de verano, el único día en que se ven: esa es su misión. Lo que pase en el medio
no lo sabe: esa es la mística del viaje. Por la ventanilla se ven las sierras.
Max se considera nómade. Viajó durante años por distintos países y tuvo muchas
mujeres. Hace un tiempo ya que volvió a su lugar, con su mujer de siempre. Yo le
hablo de vos que también estás viajando. Me pregunta si te extraño. Claro, pero es
tu camino y no el mío, que es lo más difícil de entender. Yo busco sabiduría. Trato
de ser sincero en lo que digo. Le hablo de Kierkegaard, del sacrificio, de la
renuncia. Me dice que eso es bueno pero no es suficiente: la posesión es inevitable.
Justo un aprendiz de Chamán, un Bodhisattva, me lo viene a decir. Con lo que te
extraño Cleo, con lo que te deseo.















Presagio

Apago el cigarrillo y voy a abrir la puerta. El médico entra y me da la mano con
una sonrisa. Se adelanta unos pasos, simulando cierta inseguridad. Se siente
importante, pienso. Lo sigo. Me habla y le contesto como puedo. Es grande, alto y
camina despacio. No muestra señales de disgusto por haberlo llamado a esa hora,
un domingo. Pasá, es por acá, le digo. Lo tuteo. Salimos al patio.
La perra estaba muerta. La tapamos con una bolsa y la pasamos adentro de la
cucha. Cuando vuelvan la enterrarían. Eran días muy fríos, empezaba septiembre.
El tipo se fue, me saludó con su sonrisa y se metió en la 4x4. En la televisión
seguían dando la carrera. Prendí otro cigarrillo y me tiré en el sofá. Yo tuve que
darte la noticia de que tu perra estaba muerta, y fui yo el que la cuidó estos últimos
días, hasta ayer que empeoró. darle los remedios viendo a la perra agonizando, y
hoy que cuando salgo al patio a la mañana, llovía y la perra afuera de la cucha. Me
volví loco, fui hasta tu pieza y lo primero que agarré del ropero fue tu saco azul
largo y la tapé como pude pero ya no se movía, tu piloto azul, sí, el que usabas
esos días de lluvia, la primavera que nos conocimos, que me encantaba como te
quedaba, justo ese saco, con el que empezó todo y ahora cubría el cadáver de tu
perra. Pero no te dije nada de esto por teléfono.
Definitivamente lo nuestro se iba al carajo. Ese día sentí que algo grande pasaba
- la enfermedad crecía rápidamente adentro nuestro y todavía faltaba lo peor. La
agonía duró unos meses. La muerte llegaría más tarde, cuando te fuiste.














La enfermedad

Estoy solo
no doy nada
no recibo nada de nadie.

Cuando me levanto
voy hasta el patio
y como un autómata riego
los crisantemos que me regalaste.



















Marzo

Las flores de los jacarandás
en las veredas -
muy pronto vendrán
las hojas del otoño
a taparlas.






















Otoño y deterioro

Hace un tiempo me escribiste un mail donde me hablabas
del deterioro y me quedé pensando.
Hoy salí de noche a caminar y vi las hojas de los olmos
transparentarse con las luces de la calle.
Me acordé de unas vacaciones de invierno que fuimos
al parque Cabañas de Tres Arroyos y vos levantaste del piso
una hoja de la que solo quedaba el esqueleto,
era la hoja de un olmo.
Las hojas de los olmos se secan por partes -
se les forman manchas que van haciendo cada vez más
fina la pared de la hoja hasta que parecen de filigrana
y terminan por descascararse.
Pienso que por alguna reacción biológica similar
se arruinó lo nuestro.















Confusión
Tomi abre la puerta de la pieza con bronca, como sabiendo que pretende algo más
de lo que puedo darle. Pienso que es eso aunque podría ser otra cosa.
Me mira. Me busca con sus ojos.
¿Qué querrá? Le ofrezco una de mis zapatillas, los cordones. Los huele pero sin
darles importancia.
Ahora se va y de nuevo abre la puerta fuerte, como alguien que se siente
incomprendido y se va pegando un portazo. ¿Me rechaza?
Como con Tomi ahora, así me sentía a veces con vos.






















Burroughs para principiantes

De repente, todo lo que nunca pensamos
que alguna vez diríamos
se dijo
y de la peor manera posible,
y ahora que el silencio del ambiente nos aplasta
no hay forma de salir del error.
El virus del lenguaje nos precede, pensé -
me acordé de esa frase de la Biblia en la que una sola palabra
de Jesús alcanza para curar, y de los psicoanalistas
que también creen en algo parecido -
¿y a quién mierda se le ocurre que a esta altura
las palabras sirvan para algo?
me contestaste en mi cabeza y me quedé en silencio
esperando que el virus terminara de hacer lo suyo.













Después del recital de El mató en el peladero

Otro recital que termina y la sensación de que la escena
es habitual. La energía de la gente diluyéndose
de a poco entre murmullos y bebidas -
comentarios al pasar, chistes y los movimientos
típicos - muecas intermitentes que marcan el ritmo
de lo que va dejando la noche.
Cada cosa que hacemos me dice que todo esto
es repetido y da lo mismo. Nos reímos
cuando podríamos estar llorando.
Voy caminando hasta la barra aplastado por el alcohol
y la nostalgia de saber todo lo que se terminó.
Ya no queda casi gente, y a cada paso que doy
siento la presencia constante que me acosa
de lo único que considero auténtico,
la ausencia infinita que me constituye.











La dialéctica de todas las cosas

Ya queda poca luz en la pieza. Miro por la ventana,
debe estar cayendo el sol. Los días se acortan y empieza
el frío. En la compu suena el primer tema de Glassworks -
es frío el mundo de Glass. Me hace acordar tanto a Yorke.
De un momento a otro la melodía se vuelve mayor.
La sensación de epifanía dura solo un instante, lo que tarda
el tema en volver a la melodía original, en menor.
Una frase de Cioran dice que en la música todo lo que no es desgarrador
es superfluo. Tengo la impresión de que cierta música,
la auténtica, la desgarradora, nos recuerda
la dialéctica de todas las cosas. Es un hecho -
a la Redención le sigue la Caída.















Réquiem para un sueño

Pasé de casualidad por la iglesia donde se casaron
mis viejos y sobre la puerta de entrada leí una frase
que me impactó: salva tu alma, decía.
Me da pena por ellos. Eran jóvenes, sonreían,
pensaban que todo estaba bien,
lo dicen sus caras en las fotos.
El mundo era un lugar tranquilo, ordenado,
porque otros antes que ellos se habían ocupado
de que así fuera.
No los culpo, eran jóvenes
y no sabían lo que hacían.
















La vieja angustia adolescente
Teenage angst has paid off well .

Ahora que empieza el frío y mi vieja está viniendo más seguido
a casa, me viene a la mente una imagen de antes. Me acuerdo
de verla en invierno sentada en una silla de la cocina con la gata
encima, bajo la luz amarilla, cosiendo.
Siempre me gustaron los sacos de lana que usaba.
Debió haber sido por ella también que empecé a usarlos
y no solo de vérselos a Cobain. Con el tiempo me di cuenta de las cosas
que tomé de mi vieja aunque la verdad, nos vemos muy poco y casi no hablamos.
A veces me pregunto qué compartimos. Algunas manías,
creo, y el amor por los gatos. También me pregunto
qué compartía en la adolescencia con Cobain. La búsqueda neurótica
de la Madre, pienso - la nostalgia del Útero.
Cuando viene mi vieja a casa se lleva la ropa para arreglar -
me cose los botones de las camisas y los pantalones rotos.
¿Será esa su forma de decirme que me quiere?











Poema para Daniel

El transparente del patio de atrás de casa no está más.
Lo sacaron cuando hicieron el paredón del fondo.
Tenía algo especial ese árbol - la forma de la copa,
la sombra que daba. Era tan tupido que abajo no crecía el pasto -
cuando regaban pensaba que el olor a tierra mojada venía
solo de ahí. La copa formaba una glorieta perfecta
donde los gatos pasaban las tardes de verano y yo también
jugando a la sombra.
Tenía tu edad ese árbol - me dijo mi abuela cuando lo sacaron -
lo plantó tu papá el año en que naciste.
El mismo año que se separaron con mi vieja y se fue de Bahía,
pensé. Debió haber sido duro para él pasar por eso.
Hasta hoy recuerda con tristeza esos años - siente culpa
por no haber visto mi infancia. No importa papá,
yo también sé ahora lo que es el fracaso -
tarde o temprano todo se muere.











El muro interior

Hoy en la siesta soñé con mis viejos árboles de Monte -
caminaba por el patio de atrás de casa y me quedaba quieto
junto a los dos álamos donde colgaban la soga para la ropa.
Ahora esos álamos ya no están. Hicieron una pieza ahí.
En el terreno de al lado veía gente conocida, amigos subidos a uno
de los árboles del viejo baldío. Se reían y hablaban entre ellos.
El árbol era altísimo en el sueño y trepada arriba del todo
estabas vos. Apenas te veía desde donde estaba pero sé
que eras vos - jugabas y te reías con los demás,
y yo abajo, del otro lado del paredón, quieto,
junto a los álamos, te miraba.
Es loco que te aparezcas así en mis sueños, en el patio
de mi infancia, algo tan lejano; y yo paralizado
atrás de ese paredón soy Bartleby mirando la nada
o lo que es lo mismo, el pasado. Nena, hay un muro
que me separa de vos para siempre.









Elegía en plaza Moreno

Los árboles pueden no significar nada en verdad, y de hecho pasan
desapercibidos la mayor parte del tiempo para los sentidos.
Sin embargo, a veces cuando los miro, me recuerdan tanto
a mi infancia y ni qué decir de lo mucho que me recuerdan
a nuestros primeros encuentros - esos paseos nocturnos
interminables, aquel septiembre lluvioso en que nos conocimos.
Todas las tardes que pasamos en plazas como esta,
enamorados - ¿Qué quedó de esas tardes y de esas noches
de caminatas eternas? Me acuerdo que colgábamos
mirando las formas de los árboles de noche - las ramas
eran como los brazos de los condenados al infierno de Dante.
Todo estaba impregnado de sentidos. ¿A dónde fue a parar
esa pasión por las cosas? - ¿nuestra beatitud?
En esos árboles en los que nos sentábamos a la sombra en verano,
ahora se sientan los pibes que salen de las escuelas y las parejitas nuevas.
Veo chombas de escuelas privadas y también a los chabones de siempre
que salen a la plaza a fumarse el porrito de la tarde - los amores adolescentes
son juegos de chicos bien, con tiempo y locura como dicen los 107 Faunos.
Es el élan, tirarse en el pasto a flashearla - coger no es nostálgico - ser un púber
moderno con una netbook y un juguito Baggio en la otra mano. ¡Eso es poderoso!
Tener una play 3 y ringtones nuevos para mostrarles a los amigos. Los pibes hablan
en inglés, hablan rápido, tienen la mente de un esquizo. Deliran con video-juegos
y maldades para después de la integradora. No da para estar acá -
me voy mejor -si soy un pajero triste.




Conservación
(escena invernal)

Son las ocho de la mañana en el parque.
Me siento a fumar un cigarrillo en la fuente al lado de los juegos.
En frente mío, junto a la puerta del fondo de un carrito
hay un gato blanco lavándose al sol - el poco sol de la mañana de invierno.
Los movimientos del empleado que está terminando de limpiar hacen
que el gato se aleje unos metros a un lugar más tranquilo donde poder
terminar, también él, su tarea.
Todo parece cumplir un orden - a cada cual lo suyo, a cada uno lo que le toca.
Viene gente. Tengo compañía. Se me acerca un punki y me pide fuego.
Prende un porro y me convida. Le digo que no. Se lo pasa a la novia y se sientan
del otro lado de la fuente. Son más pibes - el olor viene hasta mi
pero no tengo ganas de fumar. Eso ya tampoco me interesa,
ya no soy joven, pienso, ¿será por eso que el porro me bajonea?
Hay un momento en que caés, que el vitalismo del ¡vive rápido, muere joven!,
igual que la revolución, ya fue.
Agarro la bici para irme y enfrente, bordeando el canal,
pasa corriendo un viejo con equipo deportivo. Es un satori -
debo estar mutando en eso.











PARTE DOS


























Besos por celular
(guardo tus mensajes)

El quince de marzo me decís que ya estás acostada,
te tenés que levantar temprano y tratás de dormirte.
Me decís que soy un oso gordo y les mandás
besos a los abuelos y mimos para mi
y para los gatos.
Loca, te quiero
y te extraño.







Tomi tiene canas
como yo.
pd: no puedo estudiar.

Te mandé un mensaje
y no me contestaste.








En mayo todavía
me súper querías.













El otro yo
me hace acordar
a vos.











Me decís que comés verduras con queso
mientras escuchás los Smashing,
y me dejás un abrazo
en el chat.













Hija de puta por qué te fuiste??!!











Chateamos. Me hablás de vos -
me hacés algunas confidencias.

Que quede registrado - el cuatro de junio
me volví amigo de mi novia.










Ahora me hablás después de semanas
sin chatear -
¿y yo cómo sé con quién carajo hablo?











¿Amigos?, la chota.















Como poco, me levanto a cualquier hora,
ya ni subo la persiana de la pieza -
estoy enfermo, ¿y?









Ahora que me compré una cámara salgo a sacar fotos.
¿Te acordás de ese día que fuimos a andar en bici por la carrindanga
y paramos en ese algarrobo donde había un santuario del gauchito gil?
Hay fotos de ese día. Bueno, hoy volví a ir a ese lugar, solo.











Soy mi propio parásito -
la enfermedad vive de mi
y yo vivo de ella -
a todos lados llevo conmigo
el gusano que me parasita.
En eso te convertiste.










Volví a la adolescencia. Hace unos días que estoy escuchando
Flema - te quieero, te oodio, ne ce siito tu caalor.












Me pedís que salga más y que deje de ser tan trágico -
¡la concha de la lora!, ¿no sabés que no me identifico
con los de tu raza, los entusiastas!?









El amor el amor el amor.
Si como dijo Céline, el amor es el infinito
al alcance de un caniche,

nos queda grande,
no jodamos más con eso.











¨El mar, el mar, que siempre está empezando (.)
¡Todo va bajo tierra, todo regresa al juego!¨
El cementerio marino, Paul Valéry

Es al pedo escuchar el sonido del agua del canal
corriendo - nada me aleja de vos.
Estoy hundido en los recuerdos.







Agosto
Las copas de los jacarandás están amarillas
y caídas; la florería de Undiano cerró
y el ciruelo de la esquina de tu casa
ya está en flor.











El arlequín de Picasso que me regalaste
se descolgó de la repisa de los cd´s.
Lo puse en el estante de la biblioteca
donde no se ve -
estoy harto de los fantasmas.







Después del paso a nivel de Chile
por Undiano, hay una pequeña plaza.
Me siento a fumar un cigarrillo y miro
a una mamá jugando con su nena.
El papá sentado
fuma también.
Ahora se levanta y va hasta donde están ellas.
Las paredes de los galpones del ferrocarril ocultan
los edificios en el atardecer y yo
pienso en alguien que no está acá.

Nota: el último es un verso de Hitomaro, afanado: En las montañas solitarias
/ las hojas de bambú / susurran con el viento. / Pienso en una chica
que no está acá.









"Vos, tu casa, tus cosas, el olor de todo tu todo¨ -
eu, ¡así empieza un poema que me escribiste!







¿Qué era el amor? -
estar secándome
en la ducha, viéndote
hacer pis.












¡Gata!, guardo todos los gatos
que me dibujaste, ¡sabelo!
El que más me gusta igual es uno
que está todo vendado como una momia
y con la cola abraza una flor.









Extraño tus fantasías antropófagas, como cuando
me decías que te querías comer mis ojos.
Extraño tu locura por el chocolate,
tu gordura, tu manía de llevarte
cosas a la boca y tus petes.












¿Te acordás cuando chupábamos
piedras como Molloy?











Guardo tu sangre en un papel con el que nos limpiamos
seguro. ¡No será sangre de virgen pero es tuya, gata!













Septiembre
Iba entrando al supermercado y pensé -
nueve meses que se fue y no me dejó ni un pibe.









¨Los chicos juegan
a pisar
las hojas secas
de la vereda.¨

escribiste del otro lado de una nota
que te dejé una noche que me fui de tu casa -
no puedo creer que hayas hecho algo tan lindo
de algo tan feo. Me acuerdo del día
que viniste a casa y me dejaste ese papel.
Habías estado toda la tarde en la plaza
y yo había estado en casa esperándote.
Esa noche nos volvimos a pelear
y te pedí que te fueras.
Antes de irte lloramos un rato largo
abrazados. Estábamos
perdidos.












Mi pieza, mi cama,
tus libros en la repisa, tus cartas,
tus poemas en la mesa de luz, los discos
que te saqué y los que me regalaste, un chuflo,
la libélula que juntamos de la playa en Mar del Plata,
el blister con las pastillas de descanso,
las notas donde me decís "hola cosa¨ de cuando
te levantabas antes y me dejabas durmiendo,
tus dibujos de gatos, flores y chicos voladores
que se parecen a mi, tus hebillas y prendedores
para el pelo, el casete que me regalaste
donde cantás covers que nos gustaban,
las fotos de los viajes, las cosas que trajimos
de los viajes, la ropa que usaba en los viajes
que sale en las fotos y todavía uso, el anillo
que me regalaste y llevo puesto, las hojas
de apuntes de la uni escritas en los márgenes
por vos, las sábanas que todavía conservan
algunas manchas tuyas de sangre, el bóxer
que usábamos los dos y quedó acá . A ver,
decime - ¿por dónde empiezo a destruirte?









Me levanto y al lado de la cama ya no veo
tu ropa tirada en el piso como antes -
la farsa de dar y recibir, Fabián,
¿sabés cómo la extraño?











Cómo me gustaría mandarte un mensaje para que salgamos
a caminar, hoy que el día está lindo y los ciruelos están en flor.
Igual no te preocupes, no voy a estar solo -
me va a acompañar tu fantasma.








Insomne y paranoico (la enfermedad)

No me duermo. Tengo el sueño cambiado y ¿qué hago? - cosas estúpidas como
prender la computadora por segunda vez en menos de una hora para ver si me
contestaste un mail. ¿Qué más? - abro el facebok, veo que hace dos horas
comentaste algo y pienso que hace más de dos horas que te escribí y a mi no me
contestaste. Entro a tu muro, miro tus "recent activities¨ (sí, nunca cambié la
configuración de fb a español) y veo que ahora sos amiga de fulano: un chabón.
Pienso que lo debés haber conocido hace poco y hasta capaz te guste y ahora estés
con él, estén cogiendo. Dos horas desde que comentaste, tiempo suficiente para
chingarse a un cuate.



¿Qué harás ahora? - ¿seguirás cogiendo? o ¿estarás en algún parque tomando un
helado drogada con amigos? o ¿te habrás ido a dormir temprano porque tu día de
mierda superó a mi día mierda?



Hace un tiempo me puse a limpiar la casilla del correo con la idea de que solo
quede lo imprescindible y me encontré con que tenía mails de dos años atrás,
desde que tengo la casilla.
Si abrís mi mail ahora vas a ver que en el buzón de entrada solo hay correos tuyos.



Los leí a todos varias veces - de los primeros a los últimos, contando
desde que te fuiste.







Give up the ghost: ¿mandar a la mierda al fantasma?

Hace unos días que no paro de escuchar este tema del último disco de Radiohead
pero lo que me obsesiona en realidad es la frase del título. Busqué el significado en
los diccionarios pero no quiere decir exactamente lo que pensaba. Es una frase
bíblica que alude al momento de la muerte en que el cuerpo, en el último suspiro,
exhala el espíritu. ¨Give up the ghost¨: expirar. En el evangelio de San Lucas se
puede leer cómo en el momento de la muerte, Jesús le encomienda el alma a su
padre, en cambio Yorke, en el tema, se imagina muriendo en brazos de su amante.
Es a ella a quién le daría su alma: ¨I think i should give up the ghost into your
arms¨. Mucho más romántico lo de Yorke, ¿no?. En verdad creo que habría que
adorarlo a él pero ese no es el punto. Como decía, antes de saber el significado de
esta expresión y de ponerme a leer la letra del tema me inclinaba intuitivamente
por este otro sentido: ¨give up the ghost¨, para mi era algo así como ¨mandar a la
mierda al fantasma¨. Renunciar a lo muerto, a los recuerdos. Para el caso es lo
mismo, cuando algo se muere, lo que queda es el fantasma. Lo que mi inconsciente
reclama es una especie de exorcismo, el problema es no saber cómo carajo se
hace.
La naturaleza creo que da buenas pistas, sobre todo en esta época: los primeros
días de septiembre, el comienzo de la primavera. Ayer andando en bici miraba los
árboles brotando y pensaba que la enseñanza del cosmos es que como en el fútbol,
siempre hay revancha. Hoy cuando me levanté y salí al patio, vi que el tallo del
crisantemo violeta estaba caído y con las raíces afuera. Hace un tiempo que venía
pensando en trasplantarlo pero no lo hice, por desidia o porque no llegué a
convencerme del todo de que no iba a ser posible que sobreviviera a su competidor
inmediato, el crisantemo rojo de la misma maceta, mucho más grande. Eros y
Tánatos peleaban a muerte en la maseta que me regalaste y yo ni me rescaté. Es
una ley, algo tiene que morir para que otra cosa crezca y se desarrolle. ¿Por qué no
puedo ver así las cosas, sin sentir rencor por todo lo vivo y empatía por todo lo
muerto?, ¿por qué insisto en vivir de los desechos, y hundido en mi pequeño
mundo de 2 x 3, este patio, me quedo mirando fijo el crisantemo muerto de la
maseta?








Hoy a la mañana cuando levanté la persiana vi el piso del patio todo blanco. Las
baldosas grises estaban cubiertas de algo parecido al granizo. Le pregunté a mi
abuelo si había visto cómo estaba el patio y me dijo que todos los años para esta
época pasaba lo mismo. Según él, con el viento, las flores de algún árbol de la
manzana vuelan pasando por encima del paredón que rodea el edificio, hasta caer
en nuestro patio. Para el abuelo pueden ser de algún damasco como el que había
en la otra casa. Yo pienso en los ciruelos que vi florecidos estos días en las veredas.
Lo cierto es que se termina el invierno - empiezan los días lindos y el fresno de la
puerta de casa ya está brotando.
Como el viento que vuela las flores lejos de sus árboles, ojalá la primavera se lleve
esta tristeza.








Un mail de abril

Todas las cosas que amamos ya no existen -
el tiempo transformó nuestras cosas en tesoros brillantes del pasado.
Todas las cosas que amamos ya no nos pertenecen -
el tiempo hizo que muten hasta llegar a no reconocerlas.

Toda la tristeza del mundo soy yo
y no tengo nada que oponerle al tiempo.
¿Qué cosa? - ¿este cuerpo viejo, asmático, de gato?




Deseo vivir intensamente- con todo el cuerpo- esta muerte.









Me duele tu existencia tan distinta a mi existencia
te volviste Idea
un bonito espectro que habita en mi.










Horas tristes de pequeño sol aquí.





Kaurismaki rules!
Descubrí la cura para el virus del amor. El otro día en un programa de infinito un
científico decía que para no liberar unas hormonas que hacen que uno se enamore,
hay que evitar dormir abrazados. Después de todo, eso mismo hacen los
personajes de las películas de Kaurismaki - después de tener sexo quedarse en
silencio mirando el techo o fumando, al parecer, es lo más sano. Lo que para
algunos puede resultar frío o poco romántico, en verdad es un ejercicio de asepsia.
Me gusta la idea de ser un héroe incomprendido, absurdo, resistiendo al mal de los
abrazos.









Economía y maquine
Hoy haciendo zapping caí en un programa de política en el que estaba Martín
Lousteau, un economista langa, que decía que la economía tiene que ver con el
sexo. Su teoría no era gran cosa, algo así como que el buen rendimiento sexual
aumenta las posibilidades de la especie de alcanzar la dichosa felicidad. O sea que
si cogés bien, es más fácil que triunfes en esta fuckin vida. Obvio que el chabón lo
dice porque se la pasa curtiendo, es famoso, tiene guita y le sobran las minas.
Recién cuando me acosté, dije: "de nuevo a pensar. lo que hice todo el día¨.
Supe que me esperaba otra noche de insomnio.
Por ahí lo que le faltó a Lousteau en su teoría es un poco de marxismo para no
caer en generalidades. No habría que perder de vista el viejo invento del
capitalismo, la famosa división del trabajo - mientras unos piensan otros cogen,
Lousteau!





¨Debo ser uno de esos narcisistas que solo aprecian las cosas cuando ya no están¨,
escribió Cobain en su carta de suicidio.



¿Poesía o psicoanálisis?

Perdí a la cosa, mi cos, mi cosa (mi objeto amado),
el objeto que sostenía al "yo¨, mi narcisismo,
1

o sea, a mi .
"La imagen del otro - a la que me adhería, de la que vivía -
ya no existe.¨
2
Eso explicaría entonces esta angustia.
. el objeto (a)mado del Imaginario que encubre la Falta,
lo perdido desde el origen en tanto Falta en el Otro, dijo Lacan,
para mi consuelo . el objeto del Imaginario que encubre la Falta,
o sea, vos, cos(a), ya estaba perdido(a) desde siempre, dijo Lacan,
ese insensible. Lo cierto es que me hacés falta. Ni hablar
que estábamos perdidos y de una que terminé por perderte.
Lo choto es que te extraño, ¿o debería decir - me extraño?

1
Freud define la melancolía como neurosis narcisista.
2
Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso.








La catástrofe amorosa
Soy esclavo de mi Imaginario - me he proyectado en vos de tal forma que ahora
que me faltás, no puedo recuperarme. Estoy perdido, para siempre. (Barthes)










El paso de los días
No me acostumbro a haber dejado de compartir ciertas cosas con vos, tal vez
intrascendentes pero que eran parte del paso de los días. Ciertas charlas, tonos,
chistes estúpidos que compartíamos en lo más íntimo de lo cotidiano - saber cómo
tenés el pelo ese día, si te lo ataste o te pusiste hebillas, o de qué color es la
bombacha que tenés puesta.
Extraño el confort de la rutina, incluso de lo que no me hacía feliz con vos . las
pequeñas seguridades: dormir juntos - irme a tu cama con un libro y esperarte .
escucharte usando la compu mientras leía y saber que en un momento ibas a venir
a la cama, te iba a abrazar e íbamos a hacer el amor .o con la luz apagada,
escucharte entre dormido cuando venías a la cama, dejabas el celular en la mesita
de luz y te sacabas la ropa.. ¡y yo que me quejaba del conformismo de la pareja!
y ahora digo: ¡no hay nada malo en la comodidad!. me entretenían esos pequeños
placeres. estaba a gusto con nuestra pequeña rutina de amantes - levantarme a la
noche en calzoncillos a buscarte jugo de la heladera. pequeños episodios que
estructuraban el pequeño y frágil sistema que me sostenía.






CODA





























¨Una vez al año los muertos viven por un día. Oh, vuelve a mi de nuevo como
aquella vez en mayo.¨
Malcolm Lowry, Bajo el volcán


























¿Qué tiene que ver Radiohead con nosotros dos caminando de noche / por el centro
vos con tu piloto azul y yo con la gorra de visera a rayas? / caminando por chiclana
llueve / doblamos en gral. paz san martín las casas viejas las puertas altas de reja /
o de madera descuidadas / lavalle los plátanos pelados / los pasillos angostos los
balcones altos cerrados nos atraen / fantaseamos con ser amantes eternos viviendo
en casas viejas y grandes como estas encontramos / una valija de cuero tirada en
la vereda / nos gusta jonny greenwood su timidez de niño / la abrimos nos gusta
el forro de papel de adentro su olor/ dos amantes tímidos / silenciosos caminando
por las calles tristes de la ciudad vacía / de noche de la mano encontramos una
valija / mojada la llevamos.



Tu pelo húmedo saliendo de abajo de tu gorro de lana te roza el cuello / la lluvia
que nos mojó esa noche es eterna.




















Nunca conseguí el cuadro de Modigliani que quería regalarte -
Mujer sentada con vestido azul. Una mujer hermosa con un vestido azul
como el que te regalé, y con un cuello largo y delicado como el tuyo.






















Mirando fotos viejas

1.
En una plaza
tirados en el pasto
abrazados y riéndonos
mirando a la gente hacer lo mismo de siempre.

En una cama
los demás durmiendo
y yo arriba tuyo.

Así recuerdo esos días de octubre en Mar del Plata
cuando todo era especial.















2. Mujercita

Me encantabas con tu camisa azul a cuadritos
y la remera negra del Amnesiac que te apretaba las tets,
con tu chuflo rosa que después se estiró y usabas de pulsera,
con tu aro en la pansa y con cada una de tus bombachas
aunque de todas la roja era la más linda.

Me encantabas,
me volvías loquito.



















Devenir animal

En una colchoneta
en el patio
cojemos
y en la vereda
del otro lado del portón,
un perro
nos mira
quieto.



















De mañana.

Subir la persiana desde la cama y ver cómo
las mariposas vienen hasta la ventana, pasando
antes por encima de los malvones y los jazmines.
Nos damos un beso y después otro y otro.
entonces, volver a bajar la persiana
para evitar la presencia
de los mirones.



















Me despierto y todavía dormís. La luz se filtra
por la persiana de tu pieza. Con un dedo recorro
el espacio que va del límite de tu hombro derecho
hasta el nacimiento de tu cuello - te separo el pelo
de la nuca y te doy un beso.
Entonces, te estirás toda y me llevás
contra vos - yo te envuelvo con las piernas
y con los brazos te aprieto fuerte. Te toco la
frente y te saco el pelo de la cara -
así es como te preparo para el amor.













¨That era has passed and everything that belonged to it no longer exists.¨
Wong Kar Wai, In the mood for love

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful