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8844091 Hipnosis Terapia Del Dolor 3

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  • Apéndice A:
  • Apéndice C

Manejo Hipnótico del Dolor

67

Inducción rápida de analgesia (IRA)

Joseph Barber (1982b, p. 168-185) desarrolló el siguiente procedimiento para evocar una

analgesia completa y relajación muscular en un tiempo tan corto como sea posible

(aproximadamente 10 minutos). Evidentemente, esta estrategia deberá aplicarse para prevenir la

ocurrencia de dolor que pueda ser provocado por un procedimiento médico o dental posterior.

Por lo tanto, no será efectiva para controlar el dolor agudo que ya está presente en el paciente.

Elicitación de cooperación.

Me gustaría hablarle por un momento para ver si usted quiere sentirse

más cómodo y relajado de lo que podría esperar. ¿Le gustaría sentirse

más cómodo ahora mismo?

Estoy completamente seguro que le parecerá que yo no hago realmente

nada, que nada ha sucedido en lo absoluto. Puede sentirse un poco

más relajado, en un momento, pero dudo que advertirá cualquier otro

cambio. Me gustaría darme cuenta, no obstante, si estará sorprendido

por otra cosa que pueda advertir. Está bien, entonces...

Iniciación

de

relajación

profunda.

Cierre de ojos.

la mejor forma de sentirse realmente estando más cómodo es

simplemente comenzar por sentarse ahora mismo tan cómodo como

pueda... Siga adelante y acomódese en la posición que más le agrade...

así está bien. Ahora, me gustaría que advirtiera cómo puede sentirse

mucho más cómodo, tomando una inspiración profunda, muy amplia y

satisfactoria. Siga adelante... amplia, profunda y satisfactoria

inspiración... Bien. Ya puedo advertir cuán bien se siente... Cuán tibios

pueden sentirse su cuello y sus hombros... Ahora, entonces... me gustaría

que tomara cuatro inspiraciones muy profundas, muy cómodas... y

mientras exhala, advierta... solamente advierta cuán cómodos pueden

ponerse sus hombros... y advierta cuán cómo pueden sentirse sus ojos

mientras se cierran... y cuando se cierren, simplemente permítales

permanecer cerrados... correcto, solamente advierta eso... y advierta,

también, cómo, cuando exhala, puede sentirse solamente esa

relajación comenzando a descender... Bien, está bien... ahora, mientras

continúa respirando, cómoda, profunda y rítmicamente, todo lo que me

Manejo Hipnótico del Dolor

68

gustaría es que usted se imaginara en su mente... solamente imaginarse

una escala del tipo que a usted le guste... con 20 peldaños, y usted está

arriba en el tope... Ahora, no necesita ver todos los 20 peldaños al mismo

tiempo, puede ver algunos o toda la escala, en la forma que quiera...

bien... solamente preste atención a usted mismo, en el tope de la escala,

y el peldaño en que se encuentra, y cualquier otro que quiera... sin

embargo, lo que ve está bien... Ahora, en un momento, pero no aun,

comenzaré a contar, suave, desde 1 a 20, y ... mientras ya puede haber

adivinado... mientras cuente cada número me gustaría que bajara un

peldaño de esa escala... viéndose bajar... sintiéndose bajar, un peldaño

para cada número que yo cuente... y todo o que necesita hacer es

prestar atención, solamente advertir, cuánto más cómodo y relajado

puede sentirse en cada peldaño mientras baja la escala... Un peldaño

para cada número que yo cuente... mientras más grande sea el número,

más abajo en la escala... más abajo en la escala, lo más cómodo que

pueda sentirse... un peldaño para cada número... Correcto, puede

comenzar a prepararse... ahora comenzaré... uno...

Diciendo cada número con el

inicio de la exhalación del sujeto,

observando cualquier señal de

relajación y comentando sobre

ellas.

Un peldaño abajo en la escala... dos ... dos peldaños abajo en la

escala... bien... TRES... tres peldaños abajo en la escala... y quizá ya

advierte cómo puede sentirse más relajado... Me pregunto si hay zonas

de su cuerpo que se sienten más relajadas que otras... quizá sus hombros

se sientan más relajados que su cuello... quizá sus piernas se sientan más

relajadas que sus brazos... No sé, y realmente ese no es el asunto... es que

se sienta más cómodo... eso es todo... CUATRO... cuatro peldaños abajo

en la escala, quizá sienta zonas de su cuerpo comenzando a relajarse...

Me pregunto si la relajación profunda, la cansada pesadez en su frente

ya está comenzando a extenderse y fluir... hacia abajo, hacia sus ojos,

hacia su cara, hacia su boca y mandíbula... hacia abajo a través de su

cuello, un descanso profundo, pesado.... CINCO... cinco peldaños abajo

en la escala... un cuarto del camino hacia abajo y ya ha comenzado,

quizá, realmente, solamente disfrutando su relajación y comodidad...

SEIS... seis peldaños abajo en la escala... quizá comenzando a advertir

que los sonidos que lo estaban distrayendo se hacen menores... que

todos los sonidos que puede escuchar se convierten en una parte de su

experiencia de comodidad y relajación... Todo lo que

Elicitación de pesadez en los pueda advertir se convertirá en una parte de su experiencia, en una

Manejo Hipnótico del Dolor

69

brazos, en forma confusa y

permisiva.

parte de experiencia de comodidad y relajación... SIETE... siete peldaños

abajo en la escala... bien... quizá se dé cuenta de la sensación de

cómoda relajación, pesada, descansada, extendiéndose hacia abajo

de sus hombros, en sus brazos... Me pregunto si advierte un brazo

sintiéndose más pesado que el otro... quizá su brazo izquierdo se siente

un poco más pesado que el derecho... quizá su brazo derecho se sienta

más pesado que el izquierdo... no sé, quizá ambos se sientan igual,

cómodamente pesados... ese no es realmente el asunto... simplemente

permítase hacerse más y más consciente de esa cómoda pesadez... ¿o

es una sensación de liviandad?... realmente no sé y eso realmente no

importa... OCHO... ocho peldaños abajo en la escala... quizá advierta

que, al igual que como usted se relaja, su corazón parece latir mucho

más rápido y fuerte de lo que usted podría esperar, quizá advierta el

hormigueo en sus dedos... quizá preguntándose respecto al agitarse de

sus

Cada número, cada sugestión

de pesadez es enunciado como

si también el hipnotista estuviera

relajándose intensamente.

pesados párpados... NUEVE... nueve peldaños abajo en la escala,

respirando cómodamente... lenta y profundamente... reposadamente,

advirtiendo esa pesadez que realmente comienza a grabarse en la

memoria, mientras continúa advirtiendo la relajación cómoda,

agradable, reposada, que se extiende a través de su cuerpo... DIEZ...

diez peldaños abajo en la escala... a la mitad del fondo de la escala,

preguntándose quizá qué podría suceder, quizá pensando si algo está

sucediendo...

La integración de la inspiración

con

la

enunciación

es

reposada... observando la

disposición a responder.

e incluso sabiendo que eso realmente no importa, sintiéndose muy

agradablemente reposado, solamente advirtiendo el desarrollo, la

expansión, la cómoda relajación... ONCE... once peldaños abajo en la

escala... advirtiendo quizá que mientras se siente crecientemente

pesado, más y más cómodo, no hay nada que le moleste, nada que le

perturbe, volviéndose más profundo y relajado... DOCE... doce peldaños

abajo en la escala, me pregunto si advierte cuán fácilmente puede

escuchar el sonido de mi voz... cuán fácilmente puede comprender las

palabras que digo... sin que nada moleste ni perturbe...

Sugestiones

para

prestar

atención.

TRECE... trece peldaños abajo en la escala... sintiendo más y más el real

placer de esta relajación y comodidad... CATORCE... catorce peldaños

abajo en la escala, quizá advirtiendo el descenso, reposadamente

agradable mientras su cuerpo parece descender hacia abajo,

Manejo Hipnótico del Dolor

70

Sugestiones más directas para

disfrutar la experiencia... dar por

seguro el hecho de más

relajación.

profundo y profundo hacia la silla, sin que nada lo moleste ni lo perturbe,

como si la silla lo sujetara, cómoda y cálidamente... QUINCE... quince

peldaños abajo en la escala... tres cuartos de camino hacia abajo en la

escala... profundamente relajado, absolutamente nada que hacer...

sino que sólo disfrutar por si mismo... DIECISEIS, dieciséis peldaños abajo

en la escala... quizá preguntándose qué experimentar en el fondo de la

escala... e incluso saber cuánto más liviano se siente ya, quedando

profundamente relajado... más y más cómodo, sin que nada que lo

moleste y lo perturbe... DIECISIETE... diecisiete peldaños abajo en la

Mencionando la excitación de

estar cerca de la base de la

escala.

escala... más cerca del fondo, quizá sintiendo su corazón latir

fuertemente, quizá sintiendo la pesadez en sus brazos y piernas, que se

hace más claramente cómoda... sabiendo que nada importa

realmente, excepto el disfrutar de su experiencia de la cómoda

relajación, sin que nada lo moleste o lo perturbe... DIECIOCHO...

dieciocho peldaños

18 a 20 dichos con más lentitud,

como en una aproximación

creciente a la base de la escala.

abajo en la escala... casi en el fondo, sin nada que lo moleste ni lo

perturbe, mientras continúa avanzando, profundamente relajado...

pesado... cómodo... reposado... relajado... realmente nada que hacer...

a nadie que agradar... a nadie que satisfacer... solamente darse cuenta

de cuán cómodo y pesado puede sentirse y continuar sintiéndose

mientras respira, suave y cómodamente... reposadamente...

DIECINUEVE... diecinueve peldaños abajo en la escala... casi en el fondo

de la escala... nada que lo moleste o perturbe mientras continúa

sintiéndose más y más cómodo, más y más relajado... más y más

descansado... más y más cómodo... solamente percatándose... y

ahora... VEINTE... en el fondo de la escala... profunda, profundamente

relajado... profundizando con cada inspiración que tome... mientras le

Sugestiones de amnesia.

hablo por un momento de algo que usted ya sabe desde hace mucho...

recordar y olvidar... usted sabe mucho de eso, porque todos lo hacemos

mucho... a cada momento, cada día usted recuerda... y después

olvida, de modo que no puede recordar algo... que no puede recordar

todas las cosas, todas de una vez, así que deja moverse silenciosamente

a algunos recuerdos hacia el fondo de su mente... me pregunto por

ejemplo, si recuerda qué almorzó ayer... adivinaría, sin mucho esfuerzo

que puede recordar lo que almorzó ayer... e incluso... me pregunto si

recuerda lo que almorzó un mes atrás... adivinaría que el esfuerzo es

Manejo Hipnótico del Dolor

71

realmente muy grande para extraer ese recuerdo, aunque, desde

luego, está allí... en alguna parte, profundo en el fondo de su mente... no

necesita recordar... de modo que no lo haga... y me pregunto si le

agradará advertir que las cosas que hablamos hoy, con sus ojos

cerrados, son cosas que recordará mañana, o al día siguiente... o la

próxima semana... me pregunto si decidirá permitir al recuerdo de esas

cosas descansar silenciosamente en el fondo de su mente... o si las

recordará gradualmente, un poco a la vez... o quizá todas al mismo

tiempo, para estar nuevamente descansando en el fondo de su mente...

quizá estaría sorprendido al advertir que la sala de recepción es el lugar

para que los recuerdos lleguen a la superficie... quizá no... quizá

advertirá que es más cómodo recordar del todo otro día... ese no es

realmente el asunto... no es el asunto en lo absoluto... cualquier cosa que

haga, cualquier cosa que elija recordar... está bien... absolutamente

natural... es no es

Sin embargo, la amnesia no es

necesaria.

el asunto en lo absoluto... cualquier cosa que recuerde mañana o al día

siguiente, si recuerda todo de una vez, o gradualmente... completa o

parcialmente... cualquier cosa que permita a los recuerdos descansar

silenciosa y cómodamente en el fondo de su mente... realmente eso no

importa en lo absoluto... y, también, me pregunto si advierte

Sugestiones de analgesia.

que se sentirá sorprendido que su visita aquí hoy es mucho más

agradable y cómoda de lo que podría haber esperado... me pregunto si

se dará cuenta de esas sorpresa... que no hay otras sensaciones...

quizá se sienta curioso respecto a la sorpresa... sorpresa... curiosidad...

me pregunto si le agradará advertir hoy... y cualquier día... cuando

sienta su cabeza descansando sobre el apoyo para la cabeza.. cuando

sienta su cabeza descansando como ahora... se sentirá recordando

cuán cómodo está sintiéndose ahora mismo... incluso más cómodo que

ahora

Sugestión hipnótica directa para

analgesia.

Mismo... cómodo, relajado... nada le molesta ni perturba... Me pregunto

si tendrá recuerdos de esta comodidad, y también relajación,

simplemente advirtiendo la brillantez de la luz de arriba... quizá esta

comodidad y relajación volverán a inundarlo, rápida y

automáticamente, cuando se encuentre comenzando a sentarse en el

sillón del dentista... no sé exactamente cómo le parecerán... solamente

sé, como quizá usted también sepa... que su experiencia parecerá

Manejo Hipnótico del Dolor

72

sorprendentemente más placentera, sorprendentemente más cómoda,

sorprendentemente más reposada de lo que usted podría esperar.. sin

nada que

Cada sensación crea la

experiencia analgésica (nada la

reduce).

moleste ni perturbe... cualquier cosa que usted sea capaz de advertir...

todo puede ser una parte de su experiencia de comodidad, reposo y

relajación... todo lo que usted advierta puede ser una parte de estar

absolutamente cómodo... y quiero que recuerde que quienquiera

(nombre del doctor) que toque su hombro derecho, así... cualquier es

apropiado

Sugestión posthipnótica de

numerosas conductas, pero con

el propósito de desarrollar un

trance... y con implicación para

amnesia.

y solamente cuando sea apropiado... quienquiera (nombre del doctor)

que toque su hombro derecho, así... o cuando yo toque su hombro

derecho, así... experimentará una sensación... una sensación de estar

preparado para hacer algo... cuando yo toque su hombro derecho,

así... o quienquiera (nombre del doctor) que toque su hombro derecho,

así... usted experimentará una sensación... una sensación de estar

preparado para hacer algo... quizá una sensación de estar preparado

para cerrar sus ojos... quizá una sensación de estar preparado e incluso

más cómodo... quizá preparado para saber aun más claramente que

no hay nada que moleste, ni perturbe... quizá preparado para ponerse

pesado y cansado... no sé... pero cuando yo toque su hombro derecho,

así... experimentará una sensación de estar preparado para hacer

algo... eso realmente no importa... quizá solamente un sentimiento de

estar preparado para sorprenderse más aun... eso realmente no

importa... realmente nada importa, excepto su experiencia de

comodidad y relajación... comodidad y relajación absolutamente

profunda... sin nada que moleste y perturbe... está bien... Y ahora,

mientras continúa disfrutando su cómoda relajación, me gustaría que

advirtiera cuán agradable es sentirse en esta forma... disfrutar realmente

de su propia experiencia, disfrutar realmente las sensaciones que su

cuerpo puede darle... y en un momento, pero aun

Preparación para el término de

esta experiencia cómoda.

No... no hasta que esté preparado.. sino que en un momento... contaré

desde 20 hasta uno... y como usted sabe, me gustaría que se sienta

subiendo de regreso los peldaños... un peldaño en cada número...

tomará todo l tiempo que necesite... después de todo, el tiempo es

relativo... sintiéndose lenta y cómodamente subiendo de regreso los

peldaños, un peldaño en cada número que yo cuente... cuando llegue

Manejo Hipnótico del Dolor

73

Sugestión para despertar.

a tres, sus ojos estarán casi preparados para abrirse... cuando llegue a

dos estarán abriéndose... y cuando llegue a uno, usted estará alerta,

despierto, refrescado, quizá como si hubiera tomado una buena siesta...

alerta, refrescado, cómodo... e incluso estará muy cómodo y relajado,

estará alerta y sintiéndose muy bien... quizá sorprendido, pero sintiéndose

muy bien... quizá preparado para sorprenderse... no se apresure, tendrá

todo el tiempo que necesite, mientras comienza a subir de

Los números con la inhalación...

elevando la entonación para

despertar

...

más

rápidamente

al

principio...

Observar

la

disposición a responder.

Si el despertar no es aparente,

descienda lenta-

mente e inyecte más sugestiones

para despertar. Después del 5,

aumentar

lentamente...

repetir

las

sugestiones para despertar y

tener experiencias positivas.

regreso esos cómodos peldaños, VEINTE... DIECINUEVE... DIECIOCHO...

Correcto, sintiéndose subir de regreso esos peldaños... preparado para

sorprenderse, sabiendo qué almorzó ayer, e incluso... DIECISIETE...

DIECISESIS... QUINCE... un cuarto del camino de regreso... más y más

alerta... No se apure, hay bastante tiempo... sintiéndose más y más

alerta... CATORCE... TRECE... DOCE... ONCE... DIEZ... la mitad de la

escala... más y más alerta... cómodo, pero mucho más alerta... NUEVE...

correcto, sintiéndose más y más alerta... OCHO... SIETE... SEIS... CINCO...

CUATRO... TRES... correcto... DOS... y UNO... correcto, totalmente

despierto, alerta, relajado, refrescado... bien ¿Cómo se siente?

¿Relajado? ¿Cómodo?

[Ya que al sujeto se le han dado sugestiones posthipnóticas como parte de la experiencia

hipnótica inicial, ahora es posible extraer estados hipnóticos aun más satisfactorios (incluido el

desarrollo de analgesia), utilizando una o más de las señales posthipnóticas sugeridas. Siempre

que las señales futuras estén dadas en forma apropiada, el sujeto desarrollo rápida y

automáticamente un estado hipnótico satisfactorio y tiene una analgesia adecuada para el

procedimiento clínico.]

Manejo Hipnótico del Dolor

74

Tercera Parte: Dolor Crónico y Dolor Recurrente

Manejo Hipnótico del Dolor

75

Una introducción al estudio y a la aplicación de la hipnosis

para el control del dolor14

Milton H. Erickson

Introducción

La hipnosis es esencialmente una comunicación de ideas y comprensiones al paciente, en

aquella forma en la cual será más receptivo para la presentación de ideas y motivarlo para

explorar sus propios potenciales corporales para el control de sus respuestas psicológicas,

fisiológicas y su comportamiento. La persona normal no se percata de sus capacidades para ese

logro, que han sido aprendidas a lo largo de sus experiencias de vida. Para la persona normal, en su

pensamiento, el dolor es una experiencia subjetiva inmediata, abarcadora de su atención,

angustiosa, una experiencia incontrolable para la persona misma. Sin embargo, como resultado de

los eventos experienciales de su vida pasada, se han estructurado dentro del cuerpo –aunque no

totalmente reconocidos– ciertos aprendizajes psicológicos, fisiológicos y neurológicos,

asociaciones y condicionamientos, que hacen posible que el dolor sea controlado e incluso

abolido.

Uno necesita pensar en situaciones cruciales extremas de tensión y ansiedad para darse

cuenta que la magnitud severa de dolor desaparece cuando el foco de consciencia del doliente

es compelido por otro estímulo más inmediato, intenso o de naturaleza amenazante para la vida.

Desde la experiencia común, uno puede pensar en la madre que sufre un dolor extremadamente

severo y que está completamente absorta en su experiencia de dolor. Sin embargo, lo olvida sin

esfuerzo o intencionalidad cuando ve a su hijo peligrosamente amenazado o seriamente

lastimado. Uno puede pensar en el hombre en combate que ha sido herido seriamente, pero que

no descubre sus heridas hasta después. Son comunes en la experiencia médica numerosos

ejemplos comparables. Esa abolición del dolor ocurre en las situaciones de la vida cotidiana,

14

“An Introduction to the Study and Application of Hypnosis for Pain Control”, in E. Rossi (Ed.), The Collected
Papers of Milton H. Erickson on Hypnosis, Vol. 4, New York: Irvington, 1980, pp. 237-245. (Traducción: Mario
Pacheco)

Manejo Hipnótico del Dolor

76

donde el dolor es sacado de la consciencia por estímulos más poderosos o de otro carácter. El

ejemplo más simple de todos ellos es el dolor de muelas olvidado en el trayecto a la consulta del

dentista, o la jaqueca perdida durante el drama de suspenso proyectado en el cine. Debido a

experiencias semejantes a éstas en el curso de la vida, el cuerpo aprende una riqueza de

asociaciones y condicionamientos psicológicos, emocionales, neurológicos y fisiológicos. Este

aprendizaje inconsciente, repetidamente reforzado por experiencias de vida adicionales,

constituye la fuente de potenciales que pueden ser empleados por medio de la hipnosis para

controlar intencionalmente el dolor sin recurrir a drogas.

Consideraciones concernientes al dolor

A la vez que el dolor es una experiencia subjetiva con ciertas manifestaciones y

acompañamientos objetivos, no es necesaria o solamente una experiencia consciente. Ocurre sin

el percatarse consciente en los estados de sueño, narcosis e incluso bajo ciertos tipos de anestesia

química, como lo evidencian los acompañamientos objetivos y como ha sido demostrado por la

exploración hipnótica experimental de experiencias pasadas de pacientes. Pero, puesto que el

dolor es primariamente un fenómeno subjetivo consciente, con todas las formas de desagrado,

amenazante, e incluso con significados y sentimientos emocionales y psicológicos vitalmente

peligrosos, puede enfrentársele con frecuencia a través del uso de la hipnosis, algunas veces con

gran facilidad y en otras con gran dificultad. Además, la extensión del dolor no es necesariamente

un factor [que juegue un rol en esto].

Para hacer uso de la hipnosis en el tratamiento del dolor, uno necesita observar el dolor en

una forma muy analítica. El dolor no es un estímulo nocivo sencillo. Tiene ciertos significados

temporales, emocionales, psicológicos y somáticos. Es una fuerza motivacional poderosa en la

experiencia de vida. Esta es una razón básica para buscar ayuda médica.

El dolor es un complejo, un constructo, compuesto del dolor anterior recordado, de la

experiencia del dolor presente, y de dolor anticipado en el futuro. Así, el dolor inmediato es

aumentado por el dolor anterior y acrecentado por las posibilidades de dolor futuro. El estímulo

inmediato es solamente un tercio central de la experiencia total. Nada intensifica tanto al dolor

como el temor a que se presente en el mañana. Es incrementado igualmente por el

reconocimiento que el mismo dolor o uno similar fue experimentado en el pasado; esto y el dolor

inmediato vuelven al futuro aun más amenazante. A la inversa, la comprensión que el dolor

presente es un evento único, el cual llegará definitivamente a un final agradable, sirve mucho

Manejo Hipnótico del Dolor

77

para disminuirlo. Puesto que el dolor es un constructo, es más fácilmente vulnerable a la hipnosis

como una modalidad de tratamiento exitoso, que si fuera simplemente una experiencia del

presente.

El dolor como experiencia se vuelve también más susceptible a la hipnosis debido a que

varía en su naturaleza, intensidad y, por consiguiente, a lo largo de las experiencias de vida

adquiere significados secundarios resultando en variadas interpretaciones del dolor. De este

modo, el paciente puede referirse a su dolor en términos temporales, tales como transitorio,

recurrente, persistente, agudo o crónico. Estas cualidades especiales de cada uno ofrecen

variadas posibilidades de acercamiento hipnótico.

El dolor también posee ciertos atributos emocionales. Puede ser irritante, inevitable,

molesto, incapacitante, amenazante, intratable, o vitalmente peligroso. Cada uno de estos

aspectos guía a ciertos marcos psicológicos mentales, con variadas ideas o asociaciones, cada

uno ofrece oportunidades especiales para la intervención hipnótica.

Uno tiene que tener en mente otra consideración muy especial. El dolor continuo duradero

en una parte del cuerpo puede resultar en un hábito de interpretar automáticamente todas las

sensaciones provenientes de esa área como dolorosas. El dolor original puede durar tanto hasta

que se vaya, pero la recurrencia de esa experiencia de dolor ha estado conduciendo a la

formación de un hábito en el carácter, que puede, a su vez, llevar a desórdenes somáticos

dolorosos reales.

En una categoría algo similar se encuentran los desórdenes iatrogénicos y enfermedades

surgidas de una inquietud y angustia respecto a los pacientes, pobremente ocultada por el

médico. La angustia iatrogénica tiene un poderoso significado, ya que puede ser una enfermedad

de origen iatrogénico y, por lo tanto, su discusión no puede ser pasada por alto: la salud

iatrogénica es completamente posible y de mucha importancia para el paciente. Y puesto que el

dolor iatrogénico puede ser producido por el temor, tensiones y ansiedad, así también puede

liberarse o ser producida por curación iatrogénica que puede ser sugerida hipnóticamente.

El dolor es un mecanismo de protección somática que no debiera ser ignorado como tal.

Motiva al paciente a proteger las áreas dolorosas, a evitar los estímulos nocivos y a buscar ayuda.

Pero a causa del carácter subjetivo del dolor, se desarrollan reacciones psicológicas y

emocionales que eventualmente resultan en perturbaciones psicosomáticas, debido a un

mecanismo protector excesivamente prolongado. Estas reacciones psicológicas y emocionales

son dóciles para ser modificadas y tratadas a través de la hipnosis en esas perturbaciones

psicosomáticas.

Manejo Hipnótico del Dolor

78

Para comprender más al dolor, uno debe pensar en él como un complejo neuro-psico-

fisiológico, caracterizado por diversas comprensiones de muchos significados para el doliente. Uno

necesita solamente pedir al paciente que describa su dolor para escuchar variadas descripciones,

tales como fastidioso, pesado, solapado, agudo, cortante, envolvente, quemante, molesto,

apuñaleante, lacerante, mordiente, caliente, fuerte, triturante, palpitante, desgastante, y una

riqueza de otros términos adjetivos semejantes.

Esta variedad de interpretaciones subjetivas de la experiencia de dolor posee marcada

importancia en el acercamiento hipnótico al paciente. El paciente que interpreta su experiencia

subjetiva de dolor en términos de variadas cualidades de diferentes sensaciones, está ofreciendo

de este modo una multitud de oportunidades al hipnoterapeuta para tratar con el dolor.

Pero es más factible la utilización de la hipnosis primero en relación al aspecto menor del

complejo total del dolor, y después tratar progresivamente las cualidades severas y angustiantes.

De este modo, el suceso menor establecerá una base para el suceso mayor en relación a los

atributos más angustiantes del complejo neuro-psico-fisiológico del dolor, y es más fácilmente

elicitada la comprensión y cooperación del paciente para la intervención hipnótica. Además,

cualquier alteración hipnótica de alguna cualidad simple interpretativa de la sensación de dolor

sirve para alterar el complejo total del dolor.

Otra consideración importante en la compresión del complejo dolor es el reconocimiento

del significado experiencial de los variados atributos o cualidades de la sensación subjetiva, y sus

diferentes relaciones en cuestiones tales como el dolor recordado, dolor anterior, dolor inmediato,

dolor soportado, dolor transitorio, dolor recurrente, dolor persistente soportado, dolor intratable,

dolor insoportable, dolor amenazante, etc. Al aplicar estas consideraciones a los variados

elementos subjetivos del complejo dolor, la intervención hipnótica es notablemente acelerada.

Esos análisis ofrecen grandes oportunidades para la intervención hipnótica a nivel más

comprensivo. Llega a ser más fácil comunicar ideas y comprensiones a través de la hipnosis y para

elicitar la receptividad y disposición a responder, tan vital para asegurar una buena respuesta a la

intervención hipnótica. Es importante, también, aceptar adecuadamente la fuerza no reconocida

de la necesidad emocional humana para exigir la inmediata abolición del dolor, tanto para el

paciente mismo y para aquellos que lo atienden.

Manejo Hipnótico del Dolor

79

Procedimientos hipnóticos en el control del dolor

Los procedimientos hipnóticos para manejar el dolor son numerosos en sus características.

El primero de éstos, más comúnmente practicado, pero que frecuentemente no es genuinamente

aplicable, es el uso de sugestiones directas para la abolición total del dolor. Este es un

procedimiento muy efectivo con un número limitado de pacientes. Pero que también falla

frecuentemente, sirviendo para desalentar al paciente e impedir el uso posterior de la hipnosis en

el tratamiento de esos pacientes. Además, sus efectos, mientras que pueden ser buenos, están a

veces también limitados en duración, lo cual puede limitar la efectividad de la abolición hipnótica

permisiva indirecta del dolor. Esto es a menudo más efectivo y, aunque es esencialmente similar en

características a la sugestión directa, es verbalizada y ofrecida en una forma mucho más

conducente a la receptividad y disposición a responder del paciente.

Un tercer procedimiento de control hipnótico del dolor es la utilización de amnesia. En la

vida diaria vemos el olvido del dolor cuando otras experiencias más amenazantes o absorbentes

atraen la atención del doliente. Un ejemplo es la instancia anteriormente citada de la madre que

sufre extremo dolor y que olvida su propio dolor y los temores ansiosos, al ver a su hijo seriamente

herido. Además de la característica psicológica totalmente opuesta, está el olvido del dolor de la

artritis, dolor de cabeza o dolor de muelas mientras uno mira totalmente absorto un drama en la

pantalla del cine.

La amnesia en relación al dolor puede ser aplicada hipnóticamente en una gran variedad

de formas. Así, uno puede emplear amnesias parciales, selectivas o completas en relación a las

cualidades o atributos seleccionados de la sensación en el complejo dolor tal como lo describe el

paciente, así como en la experiencia total del dolor.

Un cuarto procedimiento hipnótico es el empleo de analgesia hipnótica, la cual puede ser

parcial, total o selectiva. Así, uno puede agregar a la experiencia de dolor del paciente ciertas

sensaciones de entumecimiento sin pérdida de la sensación de tacto o presión. La experiencia

completa del dolor llega, entonces, a ser modificada y otorga al paciente una sensación de alivio

y satisfacción, aun cuando al analgesia no sea completa. Las modificaciones sensoriales de

aquellas sensaciones de entumecimiento introducen en la experiencia subjetiva del paciente un

aumento de entusiasmo, modorra y relajación, que sirven para intensificar la analgesia hipnótica

en un grado creciente.

Manejo Hipnótico del Dolor

80

La anestesia hipnótica es un quinto método en el tratamiento del dolor. Esta es a menudo

difícil de conseguir y algunas veces puede ser obtenida en forma directa, pero frecuentemente es

mejor conseguirla indirectamente a través de la construcción de situaciones emocionales y

psicológicas que sean contradictorias con la experiencia de dolor y que sirven para establecer

una reacción anestésica que puede ser continuada por medio de sugestiones posthipnóticas.

Un sexto procedimiento hipnótico para manejar el dolor se refiere a las sugestiones para

efectuar el reemplazo o sustitución hipnótica de sensaciones. Por ejemplo, una paciente con

cáncer que sufría un dolor intolerable, respondió notablemente a la sugestión de una increíble

picazón incómoda en la planta del pie. La debilidad de su cuerpo ocasionada por la

carcinomatosis y, por lo tanto inhabilitante para rascar la picazón, hizo que este prurito psicológico

absorbiera totalmente su atención. Después se indujeron hipnóticamente sensaciones de calor, de

frescura, de pesadez y entumecimiento en varias partes de su cuerpo donde ella sufría el dolor. Y el

procedimiento final fue la sugestión de una sensación de una picazón de quemadura menor,

irritante, perdurable, pero muy desagradable en el sitio de su masectomía. Este procedimiento de

sustitución bastó para los últimos seis meses de vida de la paciente. La picazón en la planta del pie

desapareció gradualmente, pero en el sitio de la masectomía persistió la sensación desagradable

de la picazón de quemadura.

El desplazamiento hipnótico del dolor es un séptimo procedimiento. Este es el empleo de

un desplazamiento sugerido del dolor desde un área del cuerpo a otra. Esto puede ser bien

ilustrado por el ejemplo de un hombre agonizante por una carcinomatosis prostática con

metástasis y sufriendo por un dolor intratable en ambos estados de narcosis, con drogas e hipnosis

profunda, particularmente dolor abdominal. Fue educado en algunos conceptos de medicina y

comprendió el concepto del dolor referido y desplazado. En el trance hipnótico aceptó de buena

gana la idea que, mientras el dolor intratable en su abdomen era el dolor que realmente lo

destruiría, el podría responder fácilmente con un dolor igual en su mano izquierda, el cual podría ser

del todo soportable, puesto que en ese lugar no tendría esos significados amenazantes. Aceptó la

idea de la referencia de su dolor abdominal a su mano izquierda y de este modo permaneció libre

del dolor corporal, llegando a habituarse, en cambio, al dolor severo en su mano izquierda, la cual

protegió cuidadosamente. Este dolor en la mano no interfirió en ninguna forma con su vida familiar

durante los tres meses que le quedaban de vida. Esto reveló que el dolor desplazado a la mano

izquierda a menudo disminuyó gradualmente, pero el dolor aumentaba después de preguntas

inoportunas.

Manejo Hipnótico del Dolor

81

Esta posibilidad de desplazar el dolor también permite un desplazamiento de variados

atributos del dolor que no pueden ser controlados de otro modo. Esos atributos incontrolables

disminuyen gradualmente de otro modo. Así, el complejo total del dolor se hace modificable y

dócil a la intervención hipnótica.

La disociación hipnótica puede ser empleada para el control del dolor, y los métodos

usuales más efectivos son aquellos de desorientación del tiempo y del cuerpo. El paciente con

dolor intratable a drogas e hipnosis, puede ser reorientado hipnóticamente en el tiempo a las fases

tempranas de su enfermedad, cuando el dolor era de menor consideración. Y la desorientación de

las características temporales de ese dolor pueden permanecer como una continuación

posthipnótica en el estado de vigilia. De este modo, el paciente tiene su dolor intratable

amortiguado, pero ha sido regresado a uno de menor consideración, tal como se experimentó en

el estado original.

Uno puede reorientar algunas veces al infortunado paciente con un dolor intratable a la

época anterior a su enfermedad y, por sugestión posthipnótica, efectuar una restauración de las

sensaciones normales existentes antes de su enfermedad. Sin embargo, aunque el dolor intratable

impide con frecuencia esto como un resultado total, pueden proyectarse al presente los

sentimientos agradables anteriores a la enfermedad, para anular algunas de las cualidades

subjetivas de su complejo de dolor. Algunas veces esto logra una mayor reducción en el dolor.

En la desorientación del cuerpo, el paciente es disociado hipnóticamente e inducido a

experimentarse como aparte de su cuerpo. De este modo, una mujer en el comienzo del dolor

insoportable, en respuesta a las sugestiones posthipnóticas, desarrollaba un estado de trance y se

experimentaba como estando en otra habitación, mientras su cuerpo doliente permanecía en su

lecho de enferma. Esta paciente explicó al autor cuando él hizo una visita a su lecho de enferma,

“Justo antes que usted llegara desarrollé otro horrible ataque de dolor, así que entré en trance,

cogí mi silla de ruedas, salí a la sala de estar a mirar un programa de televisión y dejé mi cuerpo

sufriente en el dormitorio”. Y ella relató agradada y feliz el programa de televisión fantaseado que

estaba mirando. Otra paciente semejante comentó a su cirujano, “Usted sabe muy bien, Doctor,

que siempre desfallezco cuando usted comienza a cambiar mis vendajes, porque no puedo

soportar el dolor, de modo que si a usted no le importa, entraré en trance hipnótico y tomaré mi

cabeza y mis pies, e iré al solarium y dejaré mi cuerpo aquí para que usted trabaje en él”. La

paciente explicó posteriormente, “Tomé una posición en el solarium en donde podía verlo (al

cirujano) curvado sobre mi cuerpo, pero yo no podía ver qué estaba haciendo. Entonces miré

hacia afuera por la ventana y cuando miré hacia atrás él había terminado, de modo que tomé mi

Manejo Hipnótico del Dolor

82

cabeza y mis pies y regresé y uní mi cuerpo y me sentí cómoda”. Esta paciente había sido entrenada

en hipnosis por el autor algunos años previamente y subsecuentemente había aprendido

autohipnosis y después de eso indujo si propio trance autohipnótico con la frase, “Usted sabe muy

bien Doctor”. Esta era una frase que ella podía emplear verbal o mentalmente en cualquier

momento y entrar inmediatamente en un trance por la experiencia psicológica-emotiva de estar

en otra parte, fuera de su cuerpo dolorido, para disfrutar por si misma y permanecer hasta que era

seguro regresar a su cuerpo. En este estado de trance, el cual protegió muy bien de la consciencia

de otros, visitó a sus parientes, pero experimentándolos como estando con ella en este nuevo

ambiente, mientras no traicionaran esa orientación personal.

Un noveno procedimiento en el control del dolor corporal, el cual es muy similar al

reemplazo o sustitución de sensaciones, es la reinterpretación hipnótica de la experiencia de dolor.

Con esto se pretende la reinterpretación para el paciente en hipnosis de un dolor solapado,

desgastante, pesado, en un sentimiento de debilidad de profunda inercia y luego como relajación

con calor y comodidad que acompaña a la relajación muscular profunda. Los dolores punzantes,

lacerantes, corrosivos, algunas veces pueden ser reinterpretados como una reacción de susto

sorpresivo, de carácter perturbador, pero momentánea en duración y no dolorosa. El dolor

palpitante, molesto, triturante, ha sido exitosamente reinterpretado como una experiencia

displacentera, pero no angustiante, de sensaciones de balanceo de un bote durante una

tempestad, o incluso las palpitaciones que uno experimenta en un corte menor en la punta del

dedo, sin grandes características angustiosas. Para una adecuada reinterpretación de la sensación

de dolor, se requiere un completo reconocimiento de cómo el paciente experimenta su dolor.

La distorsión hipnótica del tiempo, descrita primero por Cooper y luego desarrollada por

Cooper y el autor, es a menudo una medida hipnótica muy usada en el control del dolor. Un

ejemplo excelente es aquel paciente con ataques de dolor lacerante intratable, los cuales

ocurrían aproximadamente cada veinte o treinta minutos, noche y día, y que duraban de cinco a

diez minutos. Entre los ataques, el marco mental del paciente era esencialmente uno de pavor

ante el próximo ataque. Empleando hipnosis y enseñándole la distorsión de tiempo, fue posible

emplear –como es usual en cada paciente con dolor– una combinación de algunas de as medidas

descritas aquí. En el estado de trance, se enseñó al paciente a desarrollar amnesia para todos los

ataques de dolor pasados. Se le enseñó entonces la distorsión de tiempo de modo que pudiera

experimentar los episodios de dolor de cinco o diez minutos, en diez o veinte segundos. Se le

dieron sugestiones posthipnóticas para que cuando ocurriera el ataque, desarrollaría un estado de

trance de diez o veinte segundos de duración, donde tendría toda la experiencia de dolor, y

Manejo Hipnótico del Dolor

83

entonces saldría del trance sin percatarse que había estado en un trance o que había

experimentado dolor. De este modo, el paciente, conversando con su familia, entraría en el estado

de trance con un grito de dolor, y quizá diez segundos después saldría del estado de trance,

mirando confuso por un momento y entonces continuaría su frase interrumpida.

Un décimo primero procedimiento hipnótico es ofrecer sugestiones hipnóticas que

efectúan un disminución del dolor, no una remoción del dolor, después que se ha hecho evidente

que el paciente no está lo suficientemente dispuesto a responder. Esta disminución es inducida en

mejor forma sugiriendo al paciente hipnotizado que su dolor irá disminuyendo imperceptiblemente

horas después, sin que advierta que está disminuyendo hasta que hayan pasado algunos días. El

paciente, entonces, llegará a ser consciente del dolor total o de cualidades especiales del dolor.

Al sugerir que la disminución ocurra imperceptiblemente, el paciente no puede rechazar la

sugestión. Su estado emocional de esperanza, a pesar de su desesperación emocional, lo lleva a

anticipar que en unos pocos días puede haber alguna disminución; particularmente que puede

haber incluso una marcada disminución de ciertos atributos de su experiencia de dolor. Esto, en si

mismo, sirve como una autosugestión para el paciente. En ciertas ocasiones, sin embargo, se le

dice al paciente que la disminución será un grado menor. Uno puede hacer énfasis en esto,

utilizando el plan que una disminución del 1% de su dolor no sería advertido, ni un 2 %, ni un 3%, ni un

4, ni un 5%, pero que tal aumento, no obstante, sería una disminución. Uno puede continuar el plan

enunciando que una disminución del 5% el primer día y un 2% adicional al día siguiente, sin embargo

no sería perceptible. Y si en el tercer día ocurriera una disminución del 3%, esto también sería

imperceptible. Pero totalizaría una disminución del 10% del dolor original. Esta misma serie de

sugestiones puede ser continuada para una reducción del 80% de la intensidad del dolor original,

luego para el 70%, el 50%, el 40%, y algunas veces bajo el 10%. En esta forma, el paciente puede ser

guiado progresivamente a un mayor control de su dolor.

Sin embargo, en todos los procedimientos hipnóticos para el control del dolor, uno lleva en

mente la gran factibilidad y aceptación del paciente para las formas indirectas, comparadas con

las sugestiones hipnóticas directas y la necesidad de acercarse al problema con un criterio

indirecto y permisivo, así como empleando una combinación de los variados procedimientos

metodológicos descritos más arriba.

Resumen

Manejo Hipnótico del Dolor

84

El dolor como una experiencia subjetiva es quizá el factor más significativo en motivar a

las personas para solicitar ayuda médica. El tratamiento del dolor, como generalmente lo vieron

los médicos y los pacientes, es primariamente la eliminación o abolición de la sensación dolorosa.

No obstante, el dolor en si mismo puede estar sirviendo a propósitos útiles para el individuo.

Constituye un aviso, un aviso persistente de necesidad de ayuda. Induce restricción de la

actividad física, beneficiando con frecuencia al doliente. Instiga cambios fisiológicos de curación

natural del cuerpo. Por consiguiente, el dolor no es simplemente una sensación indeseable para ser

abolida; por el contrario, una experiencia para estar atendiéndolo que beneficia a quien lo sufre.

Esto puede ser hecho en una variedad de formas, pero hay una tendencia a pasar por alto la

riqueza de los significados psico-neuro-fisiológicos que posee el dolor para el paciente. El dolor es

un complejo, un constructo compuesto de una gran diversidad de interpretaciones subjetivas y

valor experiencial para el paciente. El dolor, a través de las experiencias vitales, sirve para

establecer aprendizajes corporales, asociaciones y condicionamientos que constituyen una fuente

de potencialidades corporales, permitiendo la utilización de la hipnosis para el estudio y control

del dolor. Los procedimientos hipnóticos, solos o en combinación, para efectos mayores o menores

en el control del dolor, descritos por sus aplicaciones son: sugestiones directas para la total

abolición del dolor; abolición hipnótica permisiva indirecta del dolor; amnesia; analgesia

hipnótica; anestesia hipnótica; reemplazo o sustitución hipnótica de sensaciones; desplazamiento

hipnótico del dolor; disociación hipnótica; reinterpretación de la experiencia de dolor; sugestiones

hipnóticas para efectuar una disminución del dolor.

Manejo Hipnótico del Dolor

85

Más estrategias para el manejo del dolor crónico y

el dolor recurrente

Además de los procedimientos descritos por Erickson en su artículo “Una introducción al

estudio y aplicación de la hipnosis para el control del dolor”, el mismo Erickson y otros autores han

descrito otras estrategias que contribuyen al enriquecimiento del arsenal terapéutico para el

manejo y el control del dolor.

En esta sección revisaremos algunas de esas estrategias y se ejemplificarán brevemente

las sugestiones comúnmente usadas para algunos de los procedimientos descritos por Erickson en

su artículo.

1. Técnica hipnótica de intercalación (Interspersal)

Esta estrategia fue descrita por primera vez por Erickson (1966/1980), y una versión

castellana del procedimiento aparece en Haley (1980, p. 272-277), en el famoso caso de Joe y la

semilla de tomate.

Erickson, al referirse a la racionalidad de la estrategia, afirma que “la técnica no tiene otro

propósito que asegurar y fijar la atención del paciente, creando un estado mental de receptividad

y disposición a responder y, por consiguiente, permitirle los beneficios de aquellos potenciales no

advertidos o parcialmente advertidos [...] Es decir, la técnica hipnótica sirve solamente para

inducir un ambiente favorable en el cual instruir al paciente en el uso más ventajoso de sus propios

potenciales de comportamiento... Por lo tanto, la misma técnica puede utilizarse en una amplia

diversidad de problemas...” (1966/1980, p. 262)

En términos generales, esta estrategia consiste en atraer la atención del paciente con una

historia interesante, pero irrelevante a la situación médico-paciente, con el fin de distraerlo. En la

historia misma se introducen sugestiones indirectas (a través de señales no verbales, como

cambios en la entonación de la voz) que apuntan a comodidad, descanso, relajación, etc.,

dependiendo del problema en cuestión.

2. Técnica de confusión

La técnica de confusión para la inducción de trance, descrita y desarrollada por Erickson

(1964/1980), al mismo tiempo que está especialmente diseñada para inducir trance en pacientes

marcadamente “resistentes” o muy racionales (ver el interesante análisis que hace Watzlawick de

Manejo Hipnótico del Dolor

86

esta técnica [Watzlawick, 1980, p. 83s), también ha sido usada con éxito en pacientes con dolor

recurrente y crónico.

Al analizar el reporte de Erickson, puede comprenderse el comentario que hace Yapko

(1990) de esta técnica como muy exigente para el terapeuta, tanto en el uso del lenguaje como

en los esfuerzos que hay que realizar para no entrar en trance por confusión junto al paciente.

Erickson (1964/1980, p. 284-286) describe el uso de la confusión con un paciente masculino

de 50 años, el cual padecía de cáncer terminal y sufría de intervalos irregulares, pero frecuentes,

de ataques de dolor muy penoso, que se estaban haciendo progresivamente más largos, desde 10

minutos a una hora, en donde las crisis breves estaban disminuyendo y haciéndose crecientemente

más frecuentes los ataques largos.

La actitud de este paciente era de incredulidad con desprecio y mofa, y también un

amargo resentimiento respecto a su destino y una actitud hostil hacia todos, especialmente con la

profesión médica, por ser tan “estúpida respecto al cáncer”.

El acercamiento de Erickson fue el siguiente:

Usted sabe y yo sé y los doctores saben que usted sabe que hay una respuesta que usted

sabe que no quiere conocer y que yo sé pero no quiero saber, que su familia sabe pero no quiere

saber, no importa cuánto usted no quiera decir, usted sabe que no es realmente un sí, y usted desea

que fuera un buen sí y hace saber que lo que usted y su familia saben es sí, aunque usted desea

que ese sí pudiera ser no y usted sabe que todos los doctores saben que lo que ellos saben es sí,

aunque ellos desearían que fuera no. Y lo único que usted desea es que no hubiera dolor, usted

sabe que hay, pero lo que usted no sabe es que la ausencia de dolor [no pain] es algo que puede

conocer. Y no importa que usted haya conocido la ausencia de dolor, sería mejor de lo que conoce

y desde luego lo que usted quiere conocer es la ausencia de dolor y es lo que conocerá, ausencia

de dolor.

[Todo esto dicho en forma lenta, con mucha intensidad e ignorando, aparentemente, cualquier

interrupción de gritos de dolor o admoniciones de “cállese la boca”.]

Esther (John, Dick, Harry, o Evangeline, o algún otro miembro de la familia o un amigo) conoce el dolor

y la ausencia de dolor, lo que hace que usted desee conocer la ausencia de dolor, la comodidad,

y usted conoce la comodidad y la ausencia de dolor y cuando la comodidad aumenta usted

sabe que no puede decir no, para descansar y estar cómodo, pues puede decir ausencia de

dolor y conocer la ausencia de dolor, pues usted puede decir ausencia de dolor y conocer la

ausencia de dolor pues conoce la comodidad y el descanso y es tan bueno conocer la

comodidad y el descanso y la relajación y conocerlo ahora y más tarde e incluso después,

mientras ocurre más y más relajación y para conocerla ahora y después e incluso más y más

Manejo Hipnótico del Dolor

87

relajación y el asombro y la sorpresa vienen a su mente cuando usted comienza a conocer una

libertad y una comodidad que ha deseado mucho y mientras la siente crecer y desarrollarse,

usted sabe, realmente sabe, que hoy, esta noche, mañana, toda la próxima semana y el mes

siguiente, y el 16°cumpleaños de Esther, y lo que una vez era, y aquellos sentimientos maravillosos

que usted tuvo, después parecen casi tan claros como si fueran hoy y los recuerdos de todas las

buenas cosas es una cosa gloriosa...

... Y ahora que ha olvidado algo, tal como tofos olvidamos muchas cosas, buenas y malas,

especialmente las malas porque las buenas son buenas para recordar y puede recordar la

comodidad y el descanso y la relajación y el sueño reposado y ahora sabe que necesita la

ausencia de dolor y es bueno conocer la ausencia de dolor y es bueno recordar, siempre recordar,

que en muchos lugares, aquí, allí, en todas partes que ha estado descansado y cómodo, y ahora

que sabe esto sabe que la ausencia de dolor es necesaria, no obstante todo lo que necesita

conocer, es conocer respecto al descanso, la comodidad, la relajación, el entumecimiento y la

disociación y la re-dirección de los pensamientos y energías mentales, y para conocer y conocer

completamente todo lo que le dará su libertad para conocer a su familia y todo lo que ellos están

haciendo y para disfrutar libremente el placer de estar con ellos con toda la comodidad y placer

que sea posible por tanto como sea posible y esto es lo que hará.

3. Símil del interruptor eléctrico

Sacerdote (1982a) reporta que dependiendo del nivel educacional, inteligencia y áreas

del interés del paciente, le ofrece una versión sofisticada o simplificada de la teoría del control de

puertas de Melzack y Wall.

Le solicita al paciente en hipnosis que demuestre su potencial para encender o apagar o

ajustar ciertos circuitos eléctricos o receptores de radio o televisión, o conectar ciertas líneas en

preferencia de otras. Además, comenta al paciente respecto a cómo antes, muchas veces en el

pasado, la atención a una experiencia física o emocional no placentera se apagó al absorberse

en otra experiencia o tarea.

4. Alucinaciones positivas y negativas (Sacerdote, 1982a)

Un tipo de experiencia alucinatoria consiste en usar la regresión de edad, y guiar al

paciente a un episodio placentero de su vida, en el cual estaba libre de dolor, y luego a través de

la progesión de edad llevarlo cuidadosamente a un futuro libre de dolor.

Otro tipo de experiencias alucinadas es lo que Sacerdote denomina hipnoplastía sensorial

alucinada e hipnografía.

Manejo Hipnótico del Dolor

88

En la hipnografía alucinada, se sugiere que una mano disociada haga rayas en un papel, en

una forma espontánea. Utiliza esta estrategia para sacar a la luz el trasfondo emocional de la

persistencia de un dolor que no se justifica por la patología real.

La hipnoplastía alucinada, consiste en extraer movimientos disociados en ambas manos y

hacerlas unirse para sentir alguna clase de material moldeable, como la plasticina, cuya textura,

temperatura, consistencia, color e incluso el olor, se acomode al dolor del paciente en ese

momento. Se sugiere que las manos se muevan para “sentir” el material alucinado, y

eventualmente diseñen figuras que pueden representar al dolor, la enfermedad o al ego. De este

modo, puede sugerirse y guiar a las manos para que detengan, ahoguen o sofoquen al dolor.

5. Anestesia y analgesia en guante

Sacerdote (1982a) comenta que a muchos pacientes puede enseñárseles a aumentar o

disminuir la sensibilidad en la punta de uno o más dedos, en un tiempo de cinco a diez minutos. Se

le solicita que recuerde alguna experiencia subjetiva de anestesia local (ya sea en la sala de

emergencia del hospital, o la consulta dental). Dicho aprendizaje generalmente es bien

recordado a causa de la ansiedad que precede a la anestesia local y el procedimiento dental.

También puede sugerírsele que recuerde el entumecimiento producido por el frío severo

Puede sugerírsele, también, que recuerde cuánto entorpece el sentido del tacto cuando

usamos un guante grueso (anestesia en guante). El comienzo de la anestesia puede ser indicado

por la levitación inconsciente de los dedos (señales ideomotoras).

A medida que progresa la levitación de la mano, puede sugerirse que cuanto toque la

cara, ese entumecimiento se transferirá o extenderá a la parte más sensible del cuerpo. Esto

conduce a una aceptación de la reducción de la percepción en las áreas dolorosas.

Si la aplicación directa de los dedos o la mano anestesiada sobre el área dolorosa es

imposible, ese contacto puede ser visualizado y/o alucinado.

6. Desplazamiento del locus del dolor

Barber (1982, 1989, 1996c) sugiere que el desplazamiento del dolor de un área del cuerpo

a otra puede ser lograda en el dolor bien localizado que es primariamente intolerable a causa de

su localización (v.g., el dolor abdominal es más tolerable que el dolor del miembro fantasma). A

veces también puede desplazarse el dolor fuera del cuerpo:

Manejo Hipnótico del Dolor

89

Puede haber advertido que el dolor se mueve, incluso levemente y puede comenzar a advertir que

el movimiento parece ser en una dirección circular, como una espiral que se mueve hacia afuera.

Mientras continúa prestando atención a ese movimiento, puede no advertir hasta un rato después

que el dolor se ha movido algo desde su abdomen y parece estar deteniéndose en su mano

izquierda... [un lugar menos amenazante para el paciente]

Barber reflexiona que si un dolor puede cambiar de lugar, también puede ser cambiado en

otras dimensiones y, por último, puede ser eliminado completamente.

7. Sustitución sensorial

La sustitución sensorial o reinterpretación de sensaciones consiste en que la sensación

percibida del dolor puede sustituirse por otra sensación no necesariamente agradable, como una

comezón, entumecimiento u hormigueo.

Barber (1989, 1996c) indica las siguientes ventajas de este procedimiento:

a) Permite saber al paciente que el dolor aun está presente (en un paciente con cáncer, por

ejemplo, si olvidara el dolor podría discontinuar la atención médica).

b) La sensación substitutiva no es particularmente agradable, por lo cual es más plausible que una

sensación de placer.

c) Si se obtienen ganancias secundarias con el dolor, bastaría con incomodidad en lugar de un gran

sufrimiento para conseguirlas.

Un ejemplo de esta estrategia es la siguiente (usada con éxito en un paciente parapléjico

de 42 años que sufría de un dolor quemante en las piernas):

La sensación de usted describe [agujas pinchando sus muslos] puede comenzar a cambiar, muy

levemente. Aunque parezca extraño, puede comenzar a parecer como si las agujas estuvieran

haciéndose más y más romas... grandes... como si fueran un masaje de digitopuntura. Usted puede

comenzar a tener una interesante sensación: miles de diminutos dedos masajeando sus piernas. No

completamente placentero, desde luego, pero quizá un alivio bienvenido. (Barber, 1996c, p. 91-92)

8. Uso de sugestiones posthipnóticas

El uso de sugestiones posthipnóticas en el control del dolor crónico y recurrente permitirá

que el paciente sea independiente del terapeuta en el control de su dolencia y pueda

Manejo Hipnótico del Dolor

90

reincorporarse a su vida acostumbrada, o que pueda dejar de depender (en parte o totalmente)

de los fármacos analgésicos.

Schwarz (1989b) analiza las variedades de sugestiones posthipnóticas usadas con el fin que el

impacto terapéutico se extienda más allá de la sesión de hipnoterapia. Clasifica en dos grupos

principales este tipo de sugestiones hipnóticas, a saber:

Sugestiones posthipnóticas que apuntan a variables intrapersonales

Esta categoría de sugestiones posthipnóticas la subdivide en dos:

a) Sugestiones posthipnóticas dirigidas a la percepción del dolor en si mismo: Estas sugestiones pueden

encadenarse al dolor como entidad única o a la habilidad del paciente para controlar el dolor.

Incluyen el control inicial del dolor, aumento o continuación del control del dolor, el dolor como una

señal para entrar en trance, y enfrentamiento con el dolor futuro.

b) Sugestiones posthipnóticas dirigidas a las variables psicológicas subyacentes: Están dirigidas a las

variables intrapersonales que solamente son parte de la respuesta de dolor o que ayudan a soportar

la percepción del dolor. Por ejemplo –indica Schwarz– algunos pacientes tienden a unir sus

sentimientos disfóricos al lugar de la sensación nociva, con lo cual hacen que el dolor empeore.

Sugestiones posthipnóticas dirigidas a variables interpersonales

Consisten en intervenciones que apuntan a los factores interpersonales del dolor y del control hipnótico

del dolor.

Incluyen formas en las cuales el terapeuta puede proteger al cliente de las influencias significativas de

otros, ayudar a la re-socialización del paciente, y al uso de otras personas significativas para re-inducir el

control hipnótico del dolor.

A continuación se ejemplificará una sugestión de cada tipo:

Sugestión posthipnótica dirigida a variables intrapersonales: Continuación del alivio del dolor

Hay muchas cosas diferentes que pueden ponerla cómoda. La visión del cielo azul puede traerle de

regreso todos los momentos agradables que ha tenido en la playa, relajándose sin que le importe

el mundo, disfrutando las saludables sensaciones del sol sobre su piel. Desde luego, la lluvia también

puede recordarle aquellos días o noches en que usted descansó cómodamente en la cama, quizá

con su animalito de género que tuvo cuando era niña, y con su esposo cuando era mayor. O podría

Manejo Hipnótico del Dolor

91

recordarle todo el placer de haber caminado en un cálido día lluvioso de verano... Puede haber

muchas cosas diferentes que pueden traer de regreso todos los aprendizajes que ha logrado

aquí. (Schwarz, 1989, p. 91)

En este ejemplo pueden advertirse sugestiones entrelazadas para analgesia (en itálica) que son

contingentes con variados sucesos (inevitables).

Sugestión posthipnótica dirigida a variables intrapersonales: Diferenciación del dolor emocional del

dolor físico

Para aquellos clientes cuyo dolor físico es parcialmente una expresión de su dolor emocional, puede

ser útil sugerir que pueden aprender la diferencia entre el afecto disfórico y el dolor.

Durante la próxima semana puede comenzar a darse cuenta de cómo su estado emocional afecta

a su cuerpo. Y cuando comience a advertir sus emociones placenteras y las emociones que lo

dañan, puede darse cuenta de cuán diferentes son las sensaciones que su cuerpo experimenta. Y

cuando esté aprendiendo eso, su cuerpo puede saber que no necesita dañarse, incluso si sus

sentimientos son dolorosos.

Sugestión posthipnótica dirigida a variables interpersonales: Tratando con la duda o el sabotaje de

otras personas significativas

Ahora usted ha logrado mucho de la hipnosis. E incluso es posible que algunas personas podrían

estar escépticas o dudosas respecto a su recuperación. Desde luego ese es un problema de ellas. En

aquellas situaciones usted puede permanecer internamente agradado consigo mismo y confiado en

usted mismo, y sólo sonreír sabiamente.

9. Control del dolor a través de autohipnosis

La autohipnosis es otra forma efectiva de crear independencia del paciente y alivio

persistente del dolor.

Barber (1989) comenta que el interés del paciente por aprender y desear usar autohipnosis

es un índice valioso de la motivación de éste para participar activamente en la recuperación, así

como una forma de evaluar problemas más amplio respecto a la autoestima, disposición y

habilidad para el autocuidado, actitud hacia el dolor o incapacidad, etc.

Manejo Hipnótico del Dolor

92

Barber generalmente da una sugestión posthipnótica en la cual se hace contingente una

señal posthipnótica, yel comportamiento posthipnótico es el acto para desarrollar un estado

hipnótico en donde se experimentará analgesia.

Schwarz (1989b, p. 91-92) reporta la siguiente sugestión posthipnótica en la cual el dolor es una

señal para ejecutar trance o autohipnosis:

Ahora, cuando tiene una comezón, automáticamente sucede algo. A veces, se rasca

automáticamente, incluso sin haberse dado cuenta en un nivel consciente que tuvo una comezón

o que movió su mano. Otras veces, usted automáticamente advierte que tiene un poderoso deseo

de aliviar el comienzo de una comezón, y automáticamente sigue la urgencia de hacerse cargo de

esa sensación incómoda. Y usted ¡cuán bien se siente!

Ahora, en el caso que sienta que incluso es el comienzo del dolor, eso puede servir como una

señal para que usted haga algo automáticamente. En sé qué hará usted. Su mente inconsciente

podría permitirle entrar automáticamente en trance y [ejecutar cualquier intervención que fue

utilizada durante el tratamiento] sin que su mente consciente incluso piense en eso, o sin darse

cuenta que hubo un momento breve de incomodidad y después un breve momento de trance.

Podría parecer que usted estuvo momentáneamente abstraído mentalmente. O, su mente

inconsciente ha comenzado a [ejecutar la intervención hipnótica] a la primera señal de

incomodidad, sin ningún esfuerzo de parte de su mente consciente. Es posible que usted pueda

encontrar que quiere usar automáticamente la autohipnosis, y entonces puede seguir

conscientemente la urgencia de entrar en trance y volver a tener comodidad. No sé realmente lo

que hará usted, pero sé que el comienzo de ese antiguo dolor puede ser una señal para hacer algo

en forma automática. Lo que haga es su opción.

10. Inducción de sueños

Sacerdote (1982a) ha desarrollado una estrategia para inducir sueños en el paciente en

trance. Ofrece al paciente la explicación que los sueños son literalmente una producción

dramática, en la cual él es el guionista, el productor y el director, y que además actúa uno o más

papeles. Asimismo, está a cargo de las luces, la escenografía, etc. También es la audiencia o el

crítico teatral que intenta comprender e interpretar el significado de la obra y las motivaciones

de los diferentes personajes.

Los sueños sucesivos de una o varias noches puede revelar fácilmente un pauta que

muestra los conflictos subyacentes y sugiere cómo está intentando enfrentarlos el paciente. En el

paciente con dolor, los factores físicos y emocionales del dolor inevitablemente aparecen y con

Manejo Hipnótico del Dolor

93

frecuencia se predice el resultado de la hipnoterapia. Sacerdote indica que los pacientes logran

comprender uno o varios significados de sus propios sueños.

11. Producción de estados místicos

Esta estrategia desarrollada por Sacerdote (1982a, 1977/1990) está combinada con la

distorsión de tiempo descrita por Erickson (1980). Los estados místicos inducidos son útiles para

evocar paz y serenidad, incluso en pacientes terminales agónicos con dolor.

Sacerdote recomienda que esta técnica sea utilizada por hipnoterapeutas muy

experimentados y que hayan construido un rapport verdadero con el paciente, y que éste no

presente una patología psicológica severa. Sugiere no usarla con pacientes psicóticos o limítrofes.

Ha distinguido entre estados místicos introvertidos y extravertidos. A continuación se

ejemplifican ambos tipos:

Experiencia mística introvertida

Ahora, mientras cada palabra viaja desde mis labios a sus oídos para alcanzar su cerebro, su

cuerpo disfruta una relajación más y más completa en todos sus músculos y células; y su mente se

deleita con una serenidad y calma, pacífica... Ahora, usted está rodeado de una atmósfera

sosegada, de calma absoluto... protegido del peligro, molestias y temores. Y mientras la relajación y la

pacífica serenidad penetran más y más profundo en todas las células de su cuerpo, usted está

rodeado y protegido por unas amplias y transparentes esferas concéntricas de serenidad luminosa,

de alegre calma... [La transparencia de las esferas se sugiere para comunicarle al paciente que

puede ver a través de ellas o ser visto, que no está emocionalmente aislado.] Usted está respirando

cómodamente en el centro de esas esferas transparentes, mientras la calma luminosa que todo lo

rodea penetra aun más profundamente dentro de su mente... Todas las reacciones voluntarias e

involuntarias y las respuestas se desvanecen gradualmente y desaparecen... Poco a poco, se libera

de los temores, ansiedades, de pensar, de sentir. (Sacerdote, 1977/1990, p. 65)

Experiencia mística extravertida

[Estando el paciente en un estado de disociación creciente y relajación, se le guía a escalar

hasta la cima de una montaña simbólica.]

Ahora finalmente está en la cima y es capaz de mirar hacia el lado asoleado de la montaña...

Se percata del azul del cielo y de la brillantez del sol. Disfruta el calor de la luz del sol sobre sus

hombros y su espalda, sobre sus brazos y manos, sobre sus muslos y pies. Respira lenta y

profundamente el aire frío, limpio, puro. Frente a sus ojos, bajo el tranquilo cielo azul usted ve el

Manejo Hipnótico del Dolor

94

hermoso valle verde; y más allá del valle una pintoresca cadena de montañas... y más allá de esa

primera cadena, distingue otro valle; y más allá de aquel otra cadena de montañas... y después,

más allá, más y más valles, y más y más montañas y planos, ríos y lagos y océanos, extendiéndose y

expandiéndose más y más en todas direcciones hacia el horizonte inclinado... Mientras la visión

continúa expandiéndose, sus oídos se regocijan en la música natural del viento, el murmullo de la

hierba, las hojas y las ramas de los árboles, el canto de los pájaros, el gorjeo de los grillos, la llamada

de las campanas; sus narices huelen todas las fragancias de los árboles y de las hierbas y de las

flores... y sus ojos observan maravillados la visión que se “expande” continuamente del futuro que se

expande... (Sacerdote, 1977/1990, p. 65)

Sacerdote comenta que el segundo acercamiento lo ideó al trabajar con pacientes con

cáncer muy avanzado, próximos a la muerte. Esas experiencias podrían liberarlos de los límites del

tiempo, de las restricciones de la actividad; en donde la muerte en si misma podría convertirse en

la completación de la vida, antes que en un suceso temible. En el presente y futuros expandidos,

las personas y los objetos podrían aparecer al paciente como flotando en reflexiones luminosas.

Las sinestesias de color, música y fragancia, lo distanciarían más de la “realidad” del dolor, la

enfermedad, la dependencia y la depresión. Podrían permitirle enfrentar en formas

completamente nuevas los problemas de la culpa y el castigo, de la vida y la muerte. Sacerdote

sugiere, además, que podría estimular al paciente a considerar esos problemas desde bases

filosóficas o teológicas.

12. Abriéndose al dolor y al placer

Según Poncelet (1988), los estudios clínicos en el tratamiento del dolor crónico muestran

que no todos los pacientes que sufren de este tipo de dolor pueden ser efectivamente ayudados

a transferir el alivio obtenido en la sesión terapéutica a su vida independiente del terapeuta, o

reproducir por si mismos este alivio conseguido.

Una forma de ayudar al paciente a enfrentar el dolor, es contribuir al desarrollo de la

confianza en los propios recursos para hacer frente a la experiencia dolorosa.

Otra estrategia consiste en sugerirle que puede tener acceso a experiencias placenteras,

con lo cual puede redirigirse la atención desde el dolor al placer.

La efectividad del siguiente acercamiento hipnótico –a juicio de su creadora, Poncelet–

no depende de la severidad del dolor, sino que del timing y la disposición del paciente para

recibir los mensajes, después que se han sembrado las ideas fundamentales.

La técnica es como sigue:

Manejo Hipnótico del Dolor

95

Póngase ahora tan cómodo como pueda... sabiendo que puede reacomodar su cuerpo para

aumentar su comodidad en cualquier momento que necesite hacerlo... A medida que se percata

de su respiración, sepa que puede dejar que mis palabras lo envuelvan con comodidad, de modo

que pueda descansar de todo el esfuerzo que ha dedicado a cuidarse... Y me voy a concentrar en

el sufrimiento, porque usted está aprendiendo mucho sobre el sufrimiento a medida que experimenta

este dolor y malestar en su [área del cuerpo con dolor]...

A medida que inspira y exhala, me gustaría pedirle que entrara profundo y más profundo

dentro de su cuerpo. A medida que inspira, permítase, si lo desea, respirar espacio alrededor de las

áreas de malestar en su cuerpo... Con cada respiración permita que esas partes suyas que rodean el

dolor se suavicen, se abran y se relajen delicadamente alrededor del dolor, de modo que pueda

comenzar a tener el espacio necesario para moverse. Abra esa área en igual forma como abriría un

puño que hubiera estado aferrado a algo... Eso es... Comience a darle la oportunidad a este dolor

para ir a otra parte... Lo está haciendo bien... Las áreas adyacentes empiezan a hacerse más y más

suaves con cada respiración... No hay necesidad de apurarse. Simplemente permita que su

respiración haga el trabajo. Su cuerpo sabe cuán delicadamente y a salvo puede abrirse a su

respiración...

Ahora permítase concentrarse en el área de más dolor e incomodidad, y con la respiración

siguiente, respire espacio dentro de su dolor. Con esta respiración entre en este dolor como si fuera un

explorador en un viaje. Percátese de todos los detalles y molestias, los colores, las formas, texturas, el

ritmo, el gusto y el olor de este dolor. Vea las imágenes entrelazadas dentro de este dolor. Permítase el

alivio de suspender sus juicios y el culparse a si mismo, a sus pensamientos, sus sentimientos, sus

sensaciones... Simplemente observe, aprenda y suelte lo que está experimentando, sin juicios, sin

culpas... y delicadamente, sin esfuerzo, permita que su inconsciente le traiga las lecciones valiosas

que están dentro de su experiencia, de modo que pueda retener los aprendizajes y dejar ir lo que ya

no se necesita... lo está haciendo muy bien.

A medida que continúa respirando espacio dentro de este dolor, el dolor puede comenzar a

disolverse suavemente, casi imperceptiblemente al principio... mientras más suave y completamente

usted respire, más completamente se disuelve este dolor en este nuevo espacio que ha

encontrado... Y puede hacer esto para las otras áreas de dolor, entrando en ellas, conociéndolas,

aprendiendo del sufrimiento de ellas y dejándolas ir a medida que el dolor empieza a disolverse más

y más en ese espacio que recién ha encontrado... Eso es...

Ahora, si encuentra que su atención vuelve a lasáreas de malestar y dolor, también está

correcto. Acepte su atención y con delicadeza tráigala de regreso a las áreas de comodidad y

placer, percatándose de una red que une todas las células placenteras en su cuerpo. A medida que

entra en una de ellas, puede advertir todos los detalles, matices, colores, formas, texturas y ritmos, y

Manejo Hipnótico del Dolor

96

averigüe los mensajes que están profundamente enraizados ahí, y suéltese. Sin juicios, sin culpas.

Aceptando y gozando. Aceptando y disfrutando.

Ahora, quiero invitarlo a viajar a este pequeño punto dentro de usted mismo, que es la esencia

de lo que es usted –más sabio, más amoroso, más competente. Puede estar localizado en algún

lugar detrás de su corazón, o en cualquier otra parte. Usted sabrá. Con la siguiente respiración

suave, entre en él. Es el holograma de lo que usted siempre ha sido y será –más tierno, más sabio, más

competente. Mientras está seguro, acogido y descansado en él, permita que su esencia lo nutra y lo

cuide, proporcionándole energía, con esperanza y confianza mientras usted se abre más y más. Y

sepa que es más que el dolor, más que el placer, más allá del dolor y el placer... Desde este lugar de

tranquilidad y paz, vea como los ritmos del dolor y los ritmos de la comodidad y el placer se juntan en

una danza, sus ritmos se mezclan en un fluir más armonioso y mutuamente satisfactorio. Donde

permanecen separados y sin embargo se hacen uno en esta danza, donde el que dirige la danza y

el que es guiado y la danza, son sólo uno. Experimenta profunda y cómodamente esta danza,

mientras sus oídos se llenan con la música que la acompaña...

Y descubra más y más, que el dolor puede disolverse y desaparecer o retroceder cómodamente a

un segundo plano... y que, si un nuevo dolor puede parecer más tarde, le enseñará algo y

desaparecerá, retrocederá cómodamente, pasando a segundo plano. Y la comodidad puede

venir e irse, dejando espacio para que llegue más comodidad y que también se vaya. Y así, puede

continuar aprendiendo y creciendo, expandiéndose, y llegando a ser más lo que usted

verdaderamente es.

Ahora, sin tener que moverse realmente, imagínese levantándose de este silla y moviéndose

cómodamente como muy pronto lo hará... Así está bien... y cuando esté listo, permítase despertar y

orientarse a esta habitación, y aquellas partes suyas que lo necesiten, pueden permanecer en

trance, mientras que usted se dirige a sus actividades siguientes, sintiéndose relajado, refrescado y

renovado con energía, apreciando profundamente quien es usted y quién es su cuerpo. Gracias...

(Poncelet, 1988, p. 39-41)15

¿Qué hacer si durante el trabajo hipnótico el paciente sufre una crisis de dolor?

Barber (1996c) aconseja que cuando un paciente está experimentando dolor durante la

inducción hipnótica, es mejor usar las propias sensaciones dolorosas en lugar de ofrecer

sugestiones de comodidad o distracción. Esto ofrece las siguientes ventajas: le indica al paciente

que el terapeuta sabe que está experimentando dolor, que el terapeuta no le teme al dolor y, por

último, cabe la posibilidad que el dolor cambie al prestarle atención.

15

Traducción de María E. Viveros

Manejo Hipnótico del Dolor

97

Ofrece el ejemplo de un paciente que debido a una herida sufría un dolor insoportable en

su hombro y su brazo izquierdo. Experimentaba el dolor en rachas que duraban algunos minutos, de

modo que tenía que suspender cualquier actividad en la que estuviera ocupado; se doblaba, y

aguantaba la respiración y esperaba que pasara. Para Barber, la conducta de doblarse era un

intento inútil de controlar el dolor y quizá lo intensificaba. Creía que si el paciente pudiera aceptar

el dolor y no lo resistiera, estaría menos aterrorizado y le daría menos atención.

Utilizó la siguiente estrategia en la cuarta sesión de tratamiento:

Ahora, John, cuando venga el dolor, quiero que advierte la facilidad con que puede moverse

hacia el lado derecho. Ahora mismo, tome una profunda inspiración de aire, manténgala por un

momento, y deje que salga todo el aire... Eso es. Ahora, inspire... con sus ojos cómodamente cerrados.

No se relaje demasiado, de modo que el dolor no lo tome por sorpresa. Sólo respire, cómodamente,

con sus ojos cerrados.

...Ahora, cuando venga el dolor, tome una inspiración profunda, y deje salir el aire... de modo

que permita que el dolor salga de usted... como el agua sale por una cañería. Eso es... sólo respire a

través de usted, como el agua que sale de una cañería. Ahora, respire cómodamente... está

yéndose ahora. Respire, y relájese sólo un poco más que antes. Cuando el dolor venga nuevamente,

tome una inspiración profunda de aire y no la aguante... sólo déjela salir, a igual como mis palabras

viajan hasta usted... como el agua que sale de una cañería. Correcto. (Barber, 1996c, p. 92)

En esta forma John fue capaz de acompasar la experiencia de dolor, mientras que al

mismo tiempo comenzó a sufrir menos. Por último, esta estrategia de inducción facilitó su

absorción en imágenes placenteras. Aunque el dolor continuó atacándolo en forma periódica, fue

capaz de experimentar una sensación de comodidad cuando venía el ataque.

Manejo Hipnótico del Dolor

98

Análisis de reportes clínicos en el manejo del dolor

crónico y recurrente

A continuación se transcriben cuatros casos clínicos, en los cuales se describen distintas

estrategias terapéuticas –adaptadas a la idiosincrasia de cada paciente. Se han escogido para

ejemplificar los acercamientos terapéuticos en casos de dolor con base orgánica, pues más

adelante se describirán las pautas generales para abordar dolores persistentes (de índole

emocional o psicógeno).

Caso Clínico 1

Este caso fue descrito por Erickson (Erickson y Rossi, 1979, p. 133-138), y muestra el abordaje

del control del dolor del cáncer terminal en Cathy, de 36 años, madre de tres niños, el mayor tenía

11 años. El período de sobrevida de esta mujer era de unos dos meses.

El cáncer de Cathy había comenzado en una mama, a la cual se le había realizado una

masectomía completa; y ahora presentaba metástasis a través de su torso, en el pulmón, en los

huesos de la espina dorsal y en los huesos pélvicos.

El dolor de la paciente era intolerable, y no podía ser aliviado con morfina, demerol u otro

medicamento. Cuando Erickson la fue a ver, ella se encontraba en un estado mental desesperado

y continuamente decía, “No me dañe, no me atemorice, no me dañe, no me atemorice, no me

dañe, no me dañe”.

Erickson comenta que ante ese continuo, monótono y urgente lamentarse, la oportunidad

que tenía de ponerse en contacto con ella era muy pequeña. Además, tampoco podía decirle

que entraría en trance, pues, debido a los fracasos anteriores de los médicos con los analgésicos,

la disposición a responder de ella o sus esperanzas eran muy reducidas.

Por lo tanto, Erickson pensó en un acercamiento a partir de la propia orientación de

realidad de ella. Le solicitó permanecer del todo despierta desde el cuello hacia arriba. Eso era

algo que ella podía comprender. Le dijo que dejara a su cuerpo ir a dormir. Erickson reflexiona: “[...]

en sus percepciones de niña, como una adolescente, como una joven mujer, ella había tenido la

experiencia de una pierna quedándose dormida, un brazo quedándose dormido. Ella había tenido

la sensación de su cuerpo estando dormido en ese estado hipnagógico de despertar en la

Manejo Hipnótico del Dolor

99

mañana, cuando uno está medio despierto, medio dormido. Todo lo que necesité hacer fue poner

en marcha un tren de pensamientos y entendimiento que permitiera a la mujer apelar a los

aprendizajes experienciales anteriores de su cuerpo”.

No intentó pedirle que entrara en trance o ensayar una inducción formal, sólo le pidió algo

que sin duda ella sabía hacer. Cuando se hubo percatado que el cuerpo estaba durmiendo, le

solicitó que desarrollara una picazón en la planta de su pie. “Todos hemos tenido esa clase de

experiencia, por lo tanto, nuevamente le estaba pidiendo algo que estaba en su experiencia”.

Erickson la urgió para que desarrollara esa picazón. La paciente estaba muy afligida, ya

que no podía desarrollar una picazón. Todo lo que podía hacer era desarrollar una sensación de

entumecimiento en el dorso del pie.

Erickson dice, “¿Cuál era mi propósito al comprenderla? Esa es la cosa que usted debiera

tener en mente al tratar con pacientes. Usted está buscando alterar las experiencias corporales,

su consciencia corporal, sus respuestas corporales. Cualquier cambio que desarrolle le servirá de

experiencia, ya que significa que el paciente está respondiendo.”

Cuando Cathy le dijo a Erickson que tenía el entumecimiento en el dorso del pie, él lo

aceptó como una cosa muy deseable y expresó una cortés pesadumbre, porque ella no había sido

capaz de desarrollar una picazón. Erickson indica que se comportó así porque Cathy había tenido

una larga vida de experiencias con personas que habían sido corteses y habían expresado

pesadumbre, y la aliviaron así en numerosas situaciones desde que era una niña. Puesto que había

sido tan afable al aceptar el fracaso de Cathy para producir la picazón, eso intensificó la

motivación de ella a cooperar en las tareas posteriores.

Posteriormente sugirió que el entumecimiento no solamente se extendería al dorso del pie,

sino que a la planta del pie y al tobillo. Si Cathy había fracasado en conseguir la picazón en la

planta del pie, sin duda estaría afanosa por producir el entumecimiento allí; y al hacerlo, estaría

obligada a desarrollar entumecimiento en el tobillo.

Mientras hacía todas estas cosas, Cathy no estaba prestando atención a la cama, ni a los

cuadros en la pared, ni a la presencia de otros junto a Erickson, ni a la grabadora que estaba a

plena vista. La paciente estaba dirigiendo su atención a sus propios aprendizajes corporales, no

preocupándose por la realidad externa. Es decir, estaba en trance hipnótico.

Cathy llegó a estar muy interesada en permitir que el entumecimiento progresara desde el

tobillo a la pantorrilla, al tercio inferior del muslo, al tercio medio, al tercio superior, cruzándolo al

otro lado de su pelvis y bajando a la otra pierna, de modo que tuvo entumecimiento desde el

Manejo Hipnótico del Dolor

100

ombligo hacia abajo. Una vez que estuvo orientada al entumecimiento de su pierna y la pelvis, fue

simple extender el entumecimiento hacia arriba, hacia el cuello.

A Erickson le interesaba que el entumecimiento llegara hasta el cuello, dado la condición

física de la paciente. Y al mismo tiempo, tenía que dar sugestiones hipnóticas que se incorporaran

al propio pensamiento de Cathy.

Respecto al entumecimiento del tórax lo primero que hizo Erickson fue mencionar el

cáncer que primero comenzó en su pecho derecho, y mencionar entonces que había un área de

ulceración silenciosa en el sitio de la cirugía y que esa área ulcerosa era dolorosa. Aquí incluyó una

porción de realidad externa que también era una porción de realidad corporal, ya que Cathy

podía mirar hacia abajo, hacia el área ulcerada. Hizo esto porque Cathy ya estaba consciente del

ambiente externo, y su interés, sin duda, estaba más centrado en el cuerpo que en la habitación.

Ya que Cathy había expresado excusas porque no había sido capaz de desarrollar una

picazón en la planta del pie, y ella sabía por sus propias experiencias de vida que no podía

alcanzar un desempeño perfecto, la sugestión de alivio de Erickson fue muy cuidadosa para

asegurar cierto porcentaje de fracaso.

¿En qué había fracasado Cathy? Su primer fracaso estaba en su pecho derecho, donde

comenzó el cáncer, ahí fue donde ella tuvo su primera experiencia de fracaso personal. Su pecho

derecho la había decepcionado, ese pecho la había sentenciado. De modo que Erickson expresó

su pesar, su lamento, ya que no podía quitar el dolor del sitio de esa horrible área ulcerada en su

tórax. Reconoció a Cathy que ese era un dolor menor, una angustia menor, y que estaba

horriblemente afligido porque había fallado. Utilizó un doble vínculo: mientras más dolor tuviera

ella en el área del pecho, más entumecimiento tendría en el cuerpo.

Erickson comenta que Cathy mantuvo ese dolor en el pecho hasta su muerte, mientras

estaba libre de otros dolores en el cuerpo.

Caso Clínico 2

Barber (1989) recibió a una señora de 77 años, Isadora, la cual presentaba un síndrome de

dolor talámico. La paciente presentaba una historia de 2 años de un penosísimo dolor

hemicorpóreo, secundario a un accidente cerebrovascular (ACV).

El diagnóstico era síndrome de dolor talámico, para el cual el único remedio médico es la

talatomía, un procedimiento que ella no quería recibir a causa de las probables consecuencias.

Había viajado a numerosos centros del dolor en Estados Unidos, y había recibido diversos

Manejo Hipnótico del Dolor

101

tratamientos, incluyendo hipnosis, terapia física, medicamentos analgésicos (incluso algunos

experimentales), acupuntura y estimulación eléctrica transcutánea, sin ningún resultado. Además

del dolor, el ACV la había dejado con hemiparesia, de modo que caminaba con mucha dificultad.

Sin embargo, era una persona extraordinaria, vivaz. Esperaba encontrar un tratamiento curativo,

ya que debido al dolor y la hemiparesia, estaba virtualmente recluida en su casa.

No estaba tomando medicamentos analgésicos, ya que no afectaban a su dolor, y

simplemente lo soportaba, siendo incapaz de disfrutar de cualquier actividad, porque el dolor

atrapaba toda su atención.

La primera entrevista que realizó Barber fue con fines diagnósticos, para conocerla, saber

de su vida, expectativas y obtener la historia médica pertinente de los tratamientos de

rehabilitación que había recibido.

Fue evidente que estaba deprimida, muy fatigada, llorosa en la entrevista, pero muy

esperanzada respecto al posible éxito del tratamiento que pudiera brindarle Barber. Ella había

leído en una revista un artículo sobre el control del dolor que efectuaba Barber, y había concluido

que podría regresar a su casa libre de dolor.

Sin embargo, la reacción de Barber ante la historia médica y el estado depresivo de la

paciente era de desesperanza. Ella aparecía muy angustiada por la elevada intensidad del dolor y

también muy motivada por la búsqueda de alivio.

El impulso inmediato de Barber fue sugerirle que represara a su cuidad y encontrara a

alguien ahí que la pudiera ayudar. La paciente dijo que esperaba quedarse durante dos semanas

en la ciudad donde se encontraba Barber, y que podría verlo en ese período. Barber replicó que

dos semanas no eran suficiente tiempo para tratarla apropiadamente, y le sugirió alternativas

para que regresara a casa. Rápidamente ella dijo que haría los arreglos para permanecer en la

ciudad todo el tiempo que fuera necesario.

Barber, dándose cuenta que no le quedaba otra opción que intentar ayudar a la señora, a

pesar de su poco optimismo, sugirió una entrevista para el día posterior, en la cual le mostraría

“cómo re-entrenar sus sistema nervioso y comenzar a sentirse más humana nuevamente”, y le

explicó que usaría hipnosis para alterar su procesamiento sensorial y que podría no ser

inmediatamente efectiva.

En la segunda entrevista –y la primera de tratamiento– Barber le indujo trance, le dio una

explicación de la naturaleza de su dolor, basada en las consecuencias de un infarto al tálamo, y le

dijo que el sistema nervioso podía a través del tiempo “reencaminar” los impulsos nervioso a

través de otras vías, al igual que había hecho su sistema motor (la paresia de la paciente había

Manejo Hipnótico del Dolor

102

mejorado marcadamente en los dos años posteriores al ACV, aunque ella tenía que caminar con

la ayuda de un bastón).

Barber indica que esta sugestión de disminución fue hecha para contener la creencia –y

temor– de la paciente que su dolor era solamente imaginario. Al mismo tiempo, como Isadora era

muy educada y valoraba la educación, esta sugestión también intentaba aumentar la

plausibilidad del éxito el tratamiento.

Se le ofrecieron sugestiones respecto a que no podía esperar un alivio completo del dolor

a lo largo del día, y que ciertamente no podía esperar un alivio completo hasta la siguiente

entrevista (dos días después). Sin embargo, que podía esperarse algún alivio durante ese período

de tiempo. Barber comenta que esta sugestión también implica que podía esperarse el alivio

completo transcurrido un período de tiempo.

Además, se dieron sugestiones para aumentar su confianza en su habilidad para soportar el

dolor, no importando cuál fuera el resultado del tratamiento; y sugestiones posthipnóticas para

facilitar el desarrollo del estado de trance en la sesión siguiente.

Al reorientarse a la vigilia, la paciente expresó alguna sorpresa pues su brazo y su pecho no

parecían dolerle tanto como era usual. Barber le preguntó en qué forma se sentían diferentes, y

ella indicó que la temperatura y la presión habían disminuido algo.

En la segunda sesión de tratamiento, la paciente llegó con una mirada significativamente

más jovial, y reportando que había temido menos dolor. Específicamente, que había sentido menos

impedidos el brazo y el pecho, y cómodos. Y que este alivio había durado a lo largo del día

después de la sesión anterior. Y que esa noche había dormido sin sedantes por primera vez desde

su ACV. Al día siguiente, sin embargo, despertó sintiendo tanto dolor como era usual en ella. Que el

dolor había permanecido durante todo el día y en la noche había tomado sedantes, despertando

con su dolor acostumbrado.

Barber volvió a inducir trance, usando una imagen relajante de ella estando sentada a

orillas de un lago (una escena que ella había sugerido cuando describió las vacaciones felices que

tuvo en un lago); y profundizó ese trance induciendo una catalepsia en el brazo indemne (el

derecho).

Después comentó la importancia de la analgesia que ella había creado los dos días

anteriores y dio énfasis a la implicación que: ella tenía el poder para alterar la experiencia de

dolor; y que si lo había podido hacer durante un día, entonces un día y una hora no sería mucho

para conseguirlo; un día y una hora no es mucho menos que un día y una hora y media...

Manejo Hipnótico del Dolor

103

Mediante este procedimiento fue sugiriendo un mayor monto de tiempo en el cual ella

podría esperar comodidad. Luego se reforzó la sugestión previa respecto a que podía re-entrenar

su sistema nervioso para re-encaminar el procesamiento sensorial por otras vías, aislando las

dañadas y, por lo tanto, evitando la necesidad de procesar los “impulsos dolorosos”.

Para conseguir la independencia de la paciente, Barber dio sugestiones posthipnóticas

como la siguiente:

Ahora mismo, esta experiencia de comodidad y paz, es su experiencia... no la mía. Y la

habilidad para crear esta experiencia es su habilidad... no la mía. Y puede disfrutar

aprendiendo cómo usar su habilidad para crear esta experiencia dondequiera que la

necesite. Por ejemplo, siempre que esté sintiéndose muy cansada, o incómoda, y realmente

debería gustarle volver a experimentar esta comodidad, todo lo que necesita es recostarse

en la cama, cerrar sus ojos, y recordarle a su mente esa maravillosa ribera del lago que usted

conoce muy bien. Dejaré de hablarle, y quiero que solamente disfrute tanto como quiera la

comodidad y la paz; puede brindársela a si misma, desde donde está sentada aquí, mirando

hacia el agua, o disfrutando el aroma de las flores del jardín que hay más allá.

A reorientarse a la vigilia, Isadora estaba excitada y sorprendida. Ya que no

experimentaba ninguna incomodidad. Antes que se fuera, Barber le sugirió que haría mejor su

permanencia en la ciudad si permanecía relativamente cómoda los cuatro días siguientes hasta la

próxima sesión.

En la tercera sesión, la paciente reportó que no tenía dolor desde que estuvo en la

consulta la última vez. Había dormido sin necesidad de medicamentos. En esa entrevista, Barber

usó hipnosis para reforzar las ganancias obtenidas y colocar énfasis en el importancia de la

independencia de ella en el uso de sus habilidades.

La cuarta, quinta y sexta sesiones de tratamiento se utilizaron para consolidar los logros

obtenidos e incrementar la confianza de la paciente en sus propias habilidades hipnóticas,

independientemente de la intervención clínica de Barber.

La paciente regresó a su cuidad sin querer buscar a alguien allí que continuara un

seguimiento; y acordó con Barber que se mantendría en contacto a través del teléfono y

correspondencia.

El seguimiento indicó que se mantuvo libre de dolor durante siete meses, hasta que sufría

una seria caída, fracturándose una cadera, lo cual ocasionó el regreso de su dolor talámico a los

niveles anteriores al tratamiento.

Manejo Hipnótico del Dolor

104

Regresó donde Barber un año después del tratamiento inicial; sin embargo Barber

consideró que la continuación del tratamiento sería muy complicada. Ella estaba muy depresiva,

sin querer ver a algún psiquiatra para recibir tratamiento. Trató de reforzar el éxito alcanzado con

la analgesia. El seguimiento posterior la mostraba relativamente bien, aunque muy deprimida.

Regresó a tratamiento dos años después. Las conversaciones telefónicas reflejaban el desarrollo

de una demencia. Sin embargo, su dolor ya no era un problema serio, aunque se resistía a buscar

ayuda para la depresión. Falleció un año más tarde como consecuencia de otro ACV.

Caso Clínico 3

Sacerdote (1982b) entrega este interesante acercamiento al tratamiento de un dolor en

un miembro fantasma asociado con cáncer.

La paciente, Sra. C, de 71 años, profesora primaria retirada; había sido tratada hacía 18

años de un cáncer al pecho derecho. Algunos meses después fue capaz de reasumir su carrera.

Pero después de tres años, desarrolló un dolor en el hombro derecho, descubriéndose una

metástasis a la cual se aplicó tratamiento con cobalto radioactivo. Cuatro años después fue

obligada a jubilar a causa de un dolor creciente y una incapacidad funcional gradual de la

extremidad superior derecha; progresivamente, la mano y el brazo se volvieron hematosos. A

partir de ese momento, a pesar de las numerosas intervenciones terapéuticas (fisioterapia,

ejercicios, presión rítmica intermitente, acupuntura, estimulación nerviosa, inyecciones de

novocaína y alcohol, y finalmente biofeedback), hubo un deterioro progresivo y dolor intolerable

al cual, incluso, no fue aliviado con una rizotomía (en el año 1977).

En enero de 1979, una gangrena progresiva había obligado a la amputación del brazo y de

la mano. A pesar que se le aseguró que estaría cómoda después de un par de semanas de la

cirugía, el dolor persistía, aumentando en intensidad y “localizado en el dedo meñique, la palma

de la mano, la muñeca y el antebrazo” de la extremidad amputada; alcanzando ese dolor su

intensidad máxima tres meses después de la cirugía (marzo de 1979).

Por coincidencia, el día que le entregaron la prótesis era la víspera de su aniversario de

bodas. Intentó usarla, después se la quitó y la colocó sobre una silla y de pronto de dio cuenta que

“Una parte de mi estaba sobre esa silla... Me sentía más cómoda sin la prótesis que con ella”. Para

empeorar las cosas, aunque le habían dicho que el material de la prótesis era lavable, la mano de

plástico se manchó con la tinta de un periódico. Esa mancha resultó indeleble, obligándola a usar

Manejo Hipnótico del Dolor

105

un guante. Este episodio marcó el comienzo de una depresión severa, la cual fue agravada por su

dolor insoportable que fue denominado “dolor del miembro fantasma”.

La medicamentación psicotrópica y el tratamiento activo aliviaron la depresión, mientras

que la retroalimentación biológica logró resultados temporales en el alivio del dolor.

Fue referida a hipnoterapia. Sacerdote indujo trance a través de una inducción de

levitación invertida usando la mano izquierda, seguida de un cierre progresivo de los ojos y

profundización; con movimientos disociados de los dedos al comienzo de la levitación.

Durante el período de trance, Sacerdote sugirió las siguientes ideas: que estaba

perfectamente correcto dejar que la “mano derecha” sienta y se mueva como una mano

izquierda, incluso mientras se percibe el dolor en el dedo meñique, en la palma de la mano, en la

muñeca y en los músculos del antebrazo. También mencionó que “No es muy difícil aprender a

relajarse y permanecer relajada incluso cuando no se está en trance hipnótico. Mientras más

relajada esté, menos sentirá”. También sugirió que la mente inconsciente podría comenzar a

pensar respecto a dejar que sólo desapareciera del 5 al 10 por ciento del dolor, después de cada

trance.

A pesar de las pésimas condiciones atmosféricas, los tres días siguientes fueron muy

cómodos; ella sintió muy poco dolor. Pero el dolor reapareció al cuarto día y requirió de un

analgésico. Había dejado de tomar el antidepresivo durante esos días, pues se sentía mucho

mejor.

La segunda entrevista fue dedicada en parte a una extensa y lenta discusión de las

memorias del cerebro y del cuerpo, y se dio énfasis a que ella tenía la necesidad y el derecho a

“mantener dolorida su mano y su brazo derecho”, en lugar de aceptarse a si misma como una

pieza de escultura plástica.

Después de una inducción formal de trance, a través de la repetición de una levitación

invertida de la mano izquierda, Sacerdote le sugirió que podía escoger entre retener su mano

derecha con todo el dolor, o renunciar a todo el dolor, o eliminar otro 5 a un 10 por ciento.

También podría escoger entre una corta recurrencia de dolor cada vez que fuera a la consulta de

Sacerdote.

Dos semanas después, antes de la tercera entrevista, ella había estado sorprendida al

despertarse por la mañana con una ausencia total del dolor. Temerosa que el dolor regresara al

levantarse, permaneció en la cama por algunas horas, perfectamente cómoda. La tercera sesión

fue dedicada al aprendizaje de autohipnosis. Esto incluyó la instrucción de la “posible pérdida del

hábito del dolor”, sin tener que renunciar a la memoria de su mano.

Manejo Hipnótico del Dolor

106

Un día antes de la cuarta sesión, ella tuvo una recurrencia muy intensa del dolor. Lo

atribuyó al tiempo atmosférico (una nevada temprana) y a la tensión emocional y física de haber

pintado su departamento. Antes de esa recurrencia, había sido capaz de practicar la autohipnosis

dos veces cada día, con buenos resultados.

Durante esa sesión ella comenzó una asociación libre, probablemente significativa.

Incluyó las sensaciones de los anillos que usaba en su mano derecha y la muerte de su hermano en

un accidente de aviación en Europa, lo cual había sucedido el mismo día en que falleció su padre

en una clínica para ancianos en Nueva York. Durante los últimos meses de vida de éste en la

clínica, había desarrollado el hábito de besar la mano derecha de ella; la primera y única

demostración de afecto que su padre le había mostrado alguna vez. La recurrencia del dolor

intenso había coincidido con su asistencia a una ceremonia fúnebre en la misma capilla donde

habían sido los servicios fúnebres de su hermano hacía 20 años. También mencionó, casualmente,

“Sólo recordé que en 1959, cuando el dolor comenzó a ser severo y continuo, había sido capaz de

‘separarme’ del dolor entre las 9 A.M. y las 3 P.M. todos los días en la escuela, mientras enseñaba”.

En la inducción de trance posterior, Sacerdote sugirió: “Usted aun necesita sentir su

mano... puede sentir su mano en la mejilla de un niño... o tomando un trozo de tiza, o limpiando el

pizarrón... o dando vueltas las páginas de un libro... o puede sentir la mano inmersa en agua tibia”.

También especuló en voz alta respecto a si sería fácil para ella mantener su mano con muchos,

muchos recuerdos agradables o comenzar a prepararse para no tener sensaciones en aquella

mano y brazo.

Durante la semana siguiente, ella atribuyó alguna dificultad para concentrarse en su mano

izquierda para lograr la autohipnosis, debido a sus dudas respecto a la permanencia del éxito:

“Siempre me entusiasmo al principio con un nuevo tratamiento. Después me pregunto en forma

gradual si realmente estaré bien o si lo haré por mi misma”.

El resto de la sesión Sacerdote lo reporta casi textualmente:

S: ¿No cree que esto sucede porque usted necesita tener dudas que realmente el dolor se

irá? Mire esta vez su mano derecha –no a su mano izquierda– y piense más, comprenda más,

y sepa más de este dolor en la mano y el brazo derecho. Piense más, comprenda más y NO

MASde este dolor en la mano y el brazo derecho”.

[Cada cinco a diez segundos, sacerdote repitió la misma frase, con un énfasis gradualmente

creciente en “(NO) SEPA MASde este dolor en la mano y el brazo derecho”. Observó una

intensa y silenciosa abreacción, mientras continuaba repitiendo, “Piense muy profundamente,

Manejo Hipnótico del Dolor

107

comprenda más, (no) necesita conocer más de este dolor en la mano y el brazo derecho...

Usted ya ha comprendido más, y (no) sabe más de este dolor en su mano y brazo derecho,

cada segundo continúa pensando muy, muy profundamente y comprendiendo más y (no)

necesita saber más de este dolor”]

En ese momento ella “despertó” en forma espontánea, dijo que no tenía más dolor en el

brazo derecho, pero que era incapaz de debilitar completamente el dolor de su mano

derecha.

Sacerdote volvió a inducir trance:

S: “Mire nuevamente esa mano derecha y AHORA comprende más y (no) sabe más de ese

dolor”.

Nuevamente ella salió espontáneamente de la hipnosis. La reinducción fue la siguiente:

S: “Ahora mire ESA MANO sin ningún esfuerzo, sin ninguna concentración, quizá sólo por

algunos segundos, o sólo algunos minutos, y (NO) MASde ese dolor”.

Ella volvió a abrir sus ojos y comentó: “La agudeza [del dolor] está yéndose”. Sacerdote

continuó, “Porque cada día que usted piense más, comprenda más, (NO) SEPA más, y se dé

cuenta y reconozca muchas cosas. Estará mejor y mucho mejor, y (NO) SEPA MAS de ese

dolor”.

La terapia continuó seis semanas después y se realizaron tres sesiones más. Se la entrenó

para lograr trances sonambulísticos, los cuales ella definió como “hipnosis despierta-consciente”.

Durante una de aquellas sesiones, ella aceptó la posibilidad de cambiar las ahora raras crisis de

dolor, desde un rojo ardiente a naranja, luego amarillo y finalmente al color normal de la piel.

También se le dio a escoger sentir alguna vez una mano derecha normal o nada en lo

absoluto.

En un seguimiento de ocho meses después de su última sesión, reportó que mantenía todas

las ganancias terapéuticas, y que estaba llevando una vida cómoda y normal; asimismo, que al

estar en compañía o presencia de otras mujeres era totalmente inconsciente de su prótesis y no

sentía ningún dolor.

Manejo Hipnótico del Dolor

108

Caso Clínico 4

Barber (1996c) reporta el siguiente tratamiento exitoso en un caso de dolor recurrente

debido a una osteoartritis, en un paciente varón, topógrafo, de 56 años.

El paciente fue derivado a Barber por el reumatólogo de aquel, pues sufría mucho dolor en

su cadera izquierda. No había podido trabajar durante los últimos seis meses debido al aumento

del dolor. Tomaba alrededor de 3 tabletas de aspirina con codeína al día, cuando el dolor se hacía

insoportable. Era un hombre activo que utilizaba su tiempo construyendo un chelo en su taller, el

cual esperaba aprender a tocar. Había aprendido en forma autodidacta a tocar el piano algunos

años atrás, y disfrutaba interpretando música clásica. Estaba casado, sus hijos ya mayores estaban

fuera del hogar. Según el reporte del paciente, la esposa era una amiga que lo apoyaba y que

vivía su vida en forma independiente.

El reumatólogo le había aconsejado cirugía para reemplazar la cadera, manifestando que

creía que ese era el único tratamiento aceptable, debido a la degeneración de la cabeza del

fémur. Le recomendó además que tomara anti-inflamatorios.

El paciente se había rehusado a tomar anti-inflamatorios, debido a que cuando los había

usado ante le habían provocado efectos colaterales gástricos, incluyendo complicaciones

gastrointestinales que requirieron cirugía. Tenía temor de ser dañado por los medicamentos. Se

resistía a la idea de la cirugía, puesto que dada su edad requeriría después que la prótesis fuera

reemplazada dos o tres veces, y no quería correr el riesgo de varias operaciones.

El reumatólogo esperaba que Barber convenciera al paciente para que al menos tomara

anti-inflamatorios. Y si era posible, que lo convenciera de operarse. El paciente tenía, sin embargo,

otros objetivos: quería ser hipnotizado para no tener más dolor en la cadera. Quería volver a

trabajar, no tomar medicamentos y no operarse.

Era un hombre severo, suspicaz de la comunidad médica. Barber advirtió señales de

irritación cuando le tomó la historia y le hizo preguntas respecto al trabajo y la familia, y otras

preguntas no relacionadas en forma obvia con el dolor. Barber le explicó que necesitaba esa

información para saber cómo ayudarlo en mejor forma. Respondió que él estaba dispuesto a

cooperar totalmente y aceptaba que le siguiera haciendo preguntas; que aceptaba esas

absurdas preguntas debido a que varias personas, incluidas su esposa, le habían aconsejado ir a

ver a Barber, y que probablemente lo ayudaría.

Creía que la hipnosis podía reducir su dolor, pero no creía que pudiera entrar en trance. En

la universidad había tomado un curso de hipnosis y había aparecido como no hipnotizable en las

Manejo Hipnótico del Dolor

109

pruebas de susceptibilidad. Años después buscó un psicólogo para que lo hipnotizara para aliviar

su dolor, pero había sido “una pérdida total del tiempo”, ya que no había respondido a las

sugestiones para la inducción hipnótica ni para el alivio del dolor.

Aunque la meta acordada del tratamiento fue la reducción del dolor, Barber esperaba

que ese alivio motivara al paciente a seguir las recomendaciones de su reumatólogo respecto a

la cirugía. El tratamiento hipnótico solamente podía aliviar el sufrimiento del dolor, pero no impedir

la disfunción creciente de la articulación de la cadera.

A la semana siguiente, y primera sesión de tratamiento, el paciente llegó afectado de un

severo dolor, respondiendo ácidamente a las preguntas de Barber. Le preguntó por qué no usaba

un bastón para disminuir la presión en la cadera, a lo cual respondió que no era un lisiado.

Luego Barber comenzó a mirarlo, sin hablar, de modo de atraer su atención. Podía

observarse que el paciente estaba realmente irritado y frustrado. Barber reflexionó que era un

hombre rudo que no aceptaría con facilidad un tratamiento suave, de modo que le dijo, “Usted es

un bastardo viejo gruñón. ¿Cierto?”. La respuesta a esa ruda confrontación fue el primer contacto

verdadero con el paciente, “Bien, usted sería un gruñón si se sintiera como me siento yo”.

Barber le replicó, “Estoy seguro que está en lo correcto. Y me gustaría que alguien me

quitara lo gruñón y me ayudara a sentirme mejor. Me gusta que usted sea gruñón, pero sospecho

que esto le dificultara conseguir ayuda”.

El paciente preguntó muy quedamente, “¿Cree que puede hipnotizarme?” Barber no creía

que el paciente fuera incapaz de ser hipnotizado, sino que su problema era su miedo a la

dependencia, y el temor a frustrarse con Barber o que éste lo dañara. Barber meditó algunos

momentos y le respondió que no tenía dudas acerca de su habilidad para experimentar hipnosis.

Ya que el paciente había tenido una desilusión con la hipnosis antes, Barber comenzó una

inducción que era verbalmente muy complicada, que le dificultara el monitoreo, la crítica y las

dudas, de modo para darla la oportunidad de respuestas más espontáneas, menos habituales. En

la inducción, también, se intentaba usar sus habilidades de monitoreo en una forma inocua (en

este caso, solicitarle que contara sus inspiraciones). También se esperaba confundir su tendencia a

mantener el control de la conversación.

Francisco, quiero que cierre sus ojos y apoye la espalda en la silla, de modo que yo le pueda

hablar sin interrupciones. Realmente no espero que suceda mucho hoy, dada la clase de

experiencias que ha tenido previamente. Podríamos tener muchas citas para que usted obtenga

algún beneficio. Sé que será caro, pero usted es muy persistente. [Esta sugestión paradojal fue a

propósito, para estimular la preocupación ya existente en Francisco respecto al costo del

Manejo Hipnótico del Dolor

110

tratamiento, e incrementar de este modo su motivación para un éxito rápido.] Hoy puede esperar se

desilusionado apropiadamente ya que no ha sido hipnotizado antes, pero eso puede darle la

oportunidad para experimentar alguna otra clase de alivio sin saber el cómo ni el por qué. [El alivio

de no haber sido hipnotizado –de no haber sido dejado atrás por mi.]

Es importante que preste la mayor atención que pueda a su experiencia de respirar. Sé que

puede atender a cualquier cosa que yo quiera, y ahora quiero que preste atención a su respiración.

Advierta realmente cómo se siente cada vez que inhala y cada vez que exhala. Advierta cómo

sube y baja su pecho, advierta los cambios en la tensión del material de su camiseta cuando su

pecho se llena con aire en cada inhalación, advierta ese aire fresco que entra por sus fosas nasales,

y la tibieza cuando sale. Lo ha estado protegiendo a la largo de toda su vida.

Y en un momento, quiero que comience a contar sus inspiraciones y exhalaciones... cada una...

cada vez que inhale o exhale...ese no es realmente el asunto. Le hablaré durante un rato, pero

quiero que dé toda su atención a la cuenta de su respiración.

Comience ahora. Cuente cada respiración. Si comienza a distraerse y olvidarse, eso está bien...

sólo vuelva a prestar atención y vuelva a iniciar la cuenta. Si no recuerda en qué número quedó...

eso está BIEN... sólo vuelva nuevamente al principio. Sólo cuente... no me preste atención, no estoy

diciendo nada importante por el momento, y será difícil determinar cuando lo diga, de modo que

continué contando.

Y mientras está contando, le hablaré respecto a algo que usted podría experimentar, si supiera

cómo, y lo sabrá; y le sugeriré diversas experiencias... y puede responder a esas sugestiones en una

variedad de formas. Podría responder en forma total o parcial. Podría responder en forma rápida o

con algo de lentitud. Podría responder en una forma predecible, o podría sorprenderse a si mismo. No

sé cómo responderá, y espero que se dé la oportunidad para responder en más de una forma. A le

hablaré...

[Barber le continuó sugiriendo que ignorara lo que estaba hablándole. Hizo énfasis en la

independencia del paciente, esperando que estuviera más dispuesto a responder a las sugestiones si

Barber le aseguraba su sentido de independencia.

A continuación le sugirió que no podía esperar en forma razonable mucho ese día. Puesto que

en el pasado había esperado mucho y no había obtenido nada. Al no tener expectativas, no se

desilusionaría. Barber pensaba que era ese monitoreo constante que presentaba lo que le había

impedido experimentar hipnosis antes.

Después le ofreció sugestiones que permitieran una posible sorpresa agradable (v.g., la

reducción del dolor sería, por cierto, una sorpresa agradable). Francisco sabía que la hipnosis podía

reducir el dolor, y también sabía que no había sido hipnotizado antes, pero sin duda también tenía

en algún nivel la idea que podía ser ayudado, de lo contrario no habría ido a la oficina de Barber.

Manejo Hipnótico del Dolor

111

Este necesitaba capitalizar en base a esa esperanza y desarmar su escepticismo. De modo que

continuó en la siguiente forma:]

Usted sabe cómo explicar muchas cosas. Y algunas cosas que no puede explicar, igual puede

disfrutarlas. Por ejemplo, no necesita comprender los efectos de la óptica para estar absorto en la

belleza de una puesta de sol. No tiene que saber nada respecto a la reflexión o refracción del

espectro de luz para disfrutar realmente los vívidos dorados y rojos y rosas y púrpuras y azules de la

puesta de sol.

Y por cierto no tiene que ser capaz de explicar por qué sucede para disfrutar la comodidad

que puede sentir más tarde hoy. Puesto que más tarde hoy, y no sé precisamente a qué hora –

¿Cómo puedo saber precisamente a qué hora será?–, tendrá la oportunidad de descubrir de pronto

cuán bien se siente realmente –sin ninguna necesidad de explicar cómo sucedió. Podría ser a las 2

de la tarde, o cinco minutos después de las 3, o quince minutos después de las 4, o quizá

exactamente a las 5. No sé qué hora será –de hecho, puede que no tenga relación con la hora real,

puede estar más relacionado con lo que esté haciendo en ese momento. Usted podría estar

desabrochándose un zapato, o llevando un vaso a sus labios, o dando vuelta la hoja de una

revista –no sé que estará haciendo– cuando se dará cuenta de pronto que está sintiéndose mucho

mejor de lo que esperaba. Y no tendrá ninguna forma para explicarlo, no lo necesitará. Por alguna

razón, sólo se dará cuenta que está sintiéndose mejor, sin nada que lo preocupe, y nada que lo

perturbe.

Y no tiene que memorizar que le estoy diciendo esto. E incluso no tendrá que creer que ha sido

hipnotizado. Después de todo, ¿quién dijo que usted estaba hipnotizado? De hecho, si se

preguntara, más tarde hoy, si estuvo hipnotizado, puede sentirse cómodo diciendo que usted

realmente no lo cree. Usted realmente no piensa que fue hipnotizado. ¿Y quién podría decir que lo

estuvo? El hecho es que está sintiéndose mejor de lo que podría estar. Y no tiene para qué pensar en

eso. Pero cuando nos veamos la próxima vez, estaré realmente interesado en cualquier sorpresa que

haya tenido... particularmente en las sorpresas agradables.

Ahora, en algunos minutos le sugeriré que tome una refrescante inspiración de aire, o dos, y abra

sus ojos y disfrute lo alerta que se sentirá. Y cuando deje mi oficina, aunque por cierto se sentirá alerta

y despierto, es posible que se sienta muy sediento, como si hubiese estado trabajando bajo el sol

ardiente toda la mañana. Porque usted ha estado trabajando duro. Y puede disfrutar con facilidad

cuando tome un vaso de agua fría. Y cuando esté llevándose el vaso de agua a sus labios, puede

disfrutar realmente de lo bueno que es que usted apague su propia sed, que pueda satisfacer sus

propias necesidades. [No tengo la seguridad que esas sugestiones sean terapéuticas, pero tenía

esperanzas que lo fueran.] (p. 107-109)

Manejo Hipnótico del Dolor

112

Barber despertó al paciente sin discutir respecto a la experiencia. El paciente permaneció

mirando abstraídamente, y luego se reorientó totalmente, diciendo en forma excitada que no

tenía dolor en su cadera ni en su pierna. Sin embargo Barber no apoyó esas expectativas

esperanzadoras, replicando que luego sabrían, citándolo para algunos días después. También le

sugirió que usara un bastón.

En la sesión siguiente, el paciente reportó que no había tenido dolor cuando abandonó la

consulta y se fue manejando a la casa (lo cual normalmente era muy doloroso). Aunque había

sentido algo de dolor en el atardecer, se había sentido mucho mejor a lo largo del día. El dolor

retornó a la semana siguiente, y perduró durante dos días hasta la mañana de esa sesión. Esa

mañana se obligó a segar el patio –otra actividad dolorosa–, casi como un desafío hacia el dolor.

Sin embargo, cuando se inclinó para vaciar el contenedor de hierba, de pronto se dio cuenta que

de nuevo no tenía dolor. Permaneció sin dolor a lo largo de la mañana y no le dolía en la

entrevista, a principios de la tarde. Preguntó, “¿Pero cómo pudo suceder?, ya que yo no estaba

hipnotizado la última vez”.

Barber le consultó que cómo sabría él que estuvo en trance hipnótico o no. Replicó que la

levitación de mano sería suficiente. Barber usó una sugestión posthipnótica que había dado en la

sesión anterior, y le mostró lo fácil que sería para el paciente lograr la levitación, y le sugirió que

podía desarrollar un estado hipnótico muy profundo y placentero, aunque estuviera sintiéndose

muy cómodo.

A partir de ese momento, el paciente se mostró más confiado en sus habilidades

hipnóticas y fue más capaz de controlar su dolor. En esa sesión Barber insistió en el punto de la

cirugía, puesto que la cadera podría seguirse deteriorando con el uso, ahora que él podía

controlar el dolor. El paciente se negó a operarse, insistiendo que quería perfeccionar sus

habilidades hipnóticas y controlar el dolor. Barber replicó que quizá no pudiera controlar el dolor

dentro de un tiempo, y que si lo hacía contribuiría al deterioro de la cadera.

En la semana siguiente, aunque era claro que podía ser hipnotizado, no fue capaz de seguir

aliviándose del dolor. Dentro del mes siguiente decidió consultar al cirujano que le había

recomendado el reumatólogo.

Una vez que acordó la fecha para operarse, regresó donde Barber para seguir

controlando el dolor. El y Barber habían comprendido que esto significaba que él estaba

controlando inconscientemente la anestesia y que no contribuiría al daño de cadera. Sin

embargo, fue capaz de reducir nuevamente su dolor. Cuando se operó, un mes más tarde, tuvo un

Manejo Hipnótico del Dolor

113

buen período post-operatorio, sin necesitar analgésicos (de acuerdo a las sugestiones entregadas

por Barber).

Barber indica que este caso es un buen ejemplo del poder del significado del dolor.

Cuando el dolor significaba provocarse una herida (y además sin recibir tratamiento adecuado),

fue incapaz de controlarlo. Sin embargo, cuando su dolor se convirtió en una señal irrelevante

(puesto que había decidido a operarse), fue controlable.

Barber reflexiona que nunca ha sido probada experimentalmente la premisa que el valor

de sobrevivencia del dolor es un determinante importante para su modificación hipnótica. Se

supone que el paciente siempre interpretará en forma confiable la señal correcta de su dolor,

como si hubiera un homúnculo que fuera objetivamente consciente que el dolor requiere

atención o no. Barber no se apoya en el valor de señal de protección del dolor como un criterio

para escoger tratamiento hipnótico. Cree que las discusiones que tuvo con el paciente respecto

a la naturaleza de su dolor y los beneficios de la cirugía deben haber influenciado la disposición de

aquel para ignorar ahora el dolor que había sido tan importante no ignorar antes.

Manejo Hipnótico del Dolor

114

Intervención en jaquecas

A continuación se expone un resumen de un artículo de Barber (1996d), en el cual describe

diversas categorías de jaquecas y ejemplos de intervención psicológicas para cada una de ellas.

Barber divide a las jaquecas en las siguientes categorías: migraña, jaqueca de tensión

muscular, jaqueca vascular y jaqueca postraumática.

1. Migraña

La migraña es una fuente de dolor inhabilitante que posee un mayor impacto en las

actividades sociales y laborales que todas las otras jaquecas. Se supone que este trastorno

obedece a factores genéticos, factores hormonales en el período menstrual de las mujeres,

alergia o intolerancia a alimentos. Aunque el estrés psicológico facilita los ataques de migraña en

los individuos biológicamente predispuestos, no parece ser una causa primaria común de la

migraña.

El dolor de la migraña es el resultado de la sobredilatación de los vasos en el cuero

cabelludo, meninges y cerebro. Esta sobredilatación produce estimulación de estiramiento

mecánico de los nocioceptores que rodean esos vasos sanguíneos, produciendo entonces dolor.

El dolor de la migraña es siempre unilateral, late con cada latido cardíaco, puede ser de

intensidad severa y puede estar asociada con nausea y sensibilidad a la estimulación sensorial

(principalmente luces y sonidos). Las personas que sufren ataques de migraña quedan inhabilitados

por un período que fluctúa entre 4 y 72 horas; no pudiendo asistir al trabajo ese día y quizá

tampoco al día siguiente.

Existen dos formas de esta jaqueca:

a) Migraña con aura (o clásica), en la cual el dolor es precedido (en un período menor a

una hora) por un aura que, aunque es idiosincrásica, está frecuentemente caracterizada por

síntomas visuales tempranos, los cuales pueden incluir una sensación de parpadeo o debilidad en

el brillo de la luz, y puede estar asociado con la sensación a desarrollar visión de túnel. También

pueden darse otros síntomas sensoriales.

Manejo Hipnótico del Dolor

115

b) Migraña sin aura (o migraña común), en donde el episodio de dolor no está precedido

por tal aura. Se diferencia de la anterior en la cualidad del dolor.

Estas jaquecas son tratadas con una amplia variedad de medicamentos, y aunque resultan

beneficiosos para la mayoría de los pacientes, en algunos no son efectivos o presentan efectos

colaterales problemáticos.

Racionalidad del tratamiento hipnótico

Suponiendo que se han realizado todas las evaluaciones médicas necesarias y que las

soluciones médicas han resultado ineficaces, se ha encontrado que el empleo de sugestiones

posthipnóticas es apropiado en el tratamiento del dolor. En la experiencia de Barber, el modo

exitoso de aliviar la migraña es previniéndola. Una vez que el ataque se ha desencadenado sólo

puede ser aliviado por medio de dosis substanciales de opioides.

La hipnosis puede emplearse, entonces, como un medio para prevenir el ataque. Barber

alienta a sus pacientes a interpretar el aura como una señal de dos eventos simultáneos: (a)

revertir el proceso fisiológico de conduce a la migraña, es decir, la reducción gradual de la

dilatación de los vasos involucrados; y (b) un período de descanso que hace posible lo anterior.

Cuando la migraña es sin aura, Barber les sugiere a los pacientes que tienen aura, pero que

no la han notado (esto puede no ser estrictamente verdadero, pero es una estratagema

terapéutica utilizable).

Una complicación surge cuando los pacientes están despertando del sueño durante el

principio de un ataque doloroso. En esos casos, sugiere al paciente que el aura está allí para

advertirle que lo amenaza la migraña, y que el aura que se ha manifestado en el sueño es una

señal para despertarlo. Sugiere que el aura despertará al paciente, el cual responderá a ella

iniciando el procedimiento hipnótico, sólo si el ataque ha ocurrido durante el período de

despertar.

Ejemplo Clínico: Migraña con aura

En este caso, la paciente de 35 años, había sufrido de migrañas asociadas a su período

menstrual. Los tratamientos farmacológicos que había seguido no habían resultado. El ataque de

migraña la inhabilitaba durante 3 días, quedando virtualmente tirada en la cama durante ese

tiempo.

Manejo Hipnótico del Dolor

116

Le pareció a Barber que era una buena candidata a la hipnosis, puesto que tenía jaquecas

de las cuales deseaba librarse, y tenía expectativas realistas y saludables acerca del rol del

tratamiento psicológico.

Después de inducido el trance hipnótico, Barber ofreció las siguientes sugestiones16
:

Estás próxima a comenzar un proceso muy interesante de aprendizaje, sobre cómo usar tu

capacidad mental para trabajar con miras a una mayor salud y bienestar de tu cuerpo...

En el futuro, cada vez que comiences a advertir las sensaciones del aura, ésta será la señal

para que tu cuerpo reaccione de la siguiente manera:

Cuando adviertas las primeras sensaciones de aura, detendrás cualquier cosa que estés

haciendo [se dieron ejemplos basados en las actividades en las cuales podría estar ocupada,

incluyendo el conducir su automóvil, trabajar en el escritorio, etc.], encontrarás un lugar para

sentarte o recostarte en forma cómoda. Después que estés sentada o recostada, toma una

respiración muy profunda, muy satisfactoria y... manténla... manténla por un momento. Ahora,

continúa manteniendo tu respiración, mueve tus ojos hacia arriba, tan lejos como ellos puedan ir y

sólo manténlos allí. Luego, mientras dejas que toda tu respiración salga, sin mover tus pupilas, permite

que tus párpados se cierren. Ahora... sólo permítete sumergirte profundamente en esta experiencia

de comodidad y relajación.

Cada vez que hagas esto... cada vez que descanses, en un sofá, en una cama, en una silla... y

tomes una profunda y satisfactoria inspiración de aire... y cada vez que muevas los ojos hacia arriba,

tan lejos como puedan ir, y las mantengas allí, tus párpados bajarán lentamente, más y más...

dejando que tu respiración salga totalmente, relajando a tus ojos... cada vez que hagas esto, te

encontrarás recreando repentina y placenteramente la experiencia que estás teniendo ahora, acá

conmigo.

Con tus ojos cerrados, respirando cómodamente, permitiéndote llegar a estar más y más absorta

en la comodidad de tu experiencia interna, preparas a tu cuerpo para revertir el proceso de la

jaqueca. Comenzarás advirtiendo una imagen en tu mente... una imagen de vasos sanguíneos

hinchados que ahora, muy suavemente, están comenzando a relajarse, comenzando a reducir la

hinchazón...

Sólo mira cuidadosamente cómo comienzan a relajarse los vasos sanguíneos, a reducir esa

dilatación, a organizar un flujo sanguíneo normal a través de tu cuerpo. Continúa respirando

cómodamente, y sólo mira cómo continúan relajándose esos vasos...

16

Los ejemplos de las intervenciones clínicas fueron traducidos por el Ps. José Miguel Cortés

Manejo Hipnótico del Dolor

117

Puedes encontrar, después de esto, que flotas hacia un sueño descansado, restaurador... y

puedes encontrar que después de alrededor de 20 minutos, te encontrarás sintiéndote, alerta,

relajada, y advirtiendo que el aura se ha ido lejos...

Al tomar este tiempo para permitir que tu cuerpo se relaje, estarás ayudando a que aquellos

vasos sanguíneos reduzcan su tamaño y reviertan el proceso de jaqueca. No necesitarás tener

ningún tipo de jaqueca en lo absoluto...

Pero es muy, muy importante que... cada vez que adviertas el aura, esa es la señal para que

en forma automática comiences el proceso de reducción de la dilatación de tus vasos sanguíneos.

Siempre y sin olvidarlos, si notas el aura, detendrás lo que estés haciendo y seguirás las sugerencias

que te he dado.

(Barber, 1996d, p. 162-163)

El tratamiento hipnótico fue seguido de varios minutos de entrenamiento realizado en la

consulta, en donde ella dirigía sus ojos hacia arriba, los movía y luego bajaba lentamente sus

párpados. Barber pudo observar el desempeño de ella y agregar otras sugestiones para guiarla en

una experiencia que podría repetir cada vez que se desarrollara el aura.

Para verificar el éxito del tratamiento sólo había que esperar que ella experimentara el

aura, lo cual ocurrió antes de la sesión siguiente (acordada para dos semanas después). Al

despertar por la mañana se había dado cuenta que estaba experimentando el aura, y aplicó con

éxito el procedimiento.

En el seguimiento de uno, dos y tres meses, la paciente informó que controlaba

exitosamente los ataques. Sin embargo, siete meses después pidió una cita para informar que

aunque había aplicado el tratamiento cuando percibía el aura, había sido sorprendida por el

asalto de un ataque entre media hora a una hora más tarde. El ataque la había dejado tirada en la

cama durante todo el día. Estaba desalentada, preguntándose si el efecto hipnótico se había

“agotado”.

Una discusión más detallada del hecho mostró que era probable que la paciente se había

vuelto a dormir después de despertar y no había seguido realmente el procedimiento hipnótico.

Barber utilizó sugestiones hipnóticas para restablecer lo que la experiencia hipnótica hacía

probable, y le recordó la importancia de seguir el procedimiento completo cada vez que ella

pensaba que estaba experimentando un aura. Tres semanas después llamó para reportar que

había evitado con éxito un ataque. En un seguimiento de tres meses después, continuaba

teniendo éxito, sin experimentar otro ataque.

Manejo Hipnótico del Dolor

118

Ejemplo Clínico: Migraña sin aura

El paciente, de 55 años, fue remitido por su neurólogo, puesto que había comenzado a

experimentar migrañas desde hacía unos 2 años antes. Había sufrido migrañas con auras al término

de la infancia y la adolescencia, y habían remitido cuando tenía 20 años. Después de 30 años

regresaron, esta vez sin aura. Los medicamentos administrados no habían dado resultados; y el

paciente era víctima unas dos veces al mes de violentos ataques.

Aunque el paciente quería librarse de las jaquecas, tenía renuencia a ser hipnotizado,

puesto que temía una entrega sumisa de su parte. Barber discutió esos temores y le explicó la

naturaleza de la hipnosis y su rol en el manejo de los dolores.

En la segunda sesión, Barber le recordó al paciente que emplearían el poder de la imaginación

para alterar los procesos fisiológicos que llevaban al ataque de migraña. Aunque el paciente no

experimentaba ninguna advertencia prodromal de la jaqueca, Barber le sugirió mientras estaba

hipnotizado que aunque él no tenía la clase de aura común a muchas personas aquejadas de

migraña, su cuerpo le estaba enviando una advertencia de una clase más sutil. Que no sabía que

forma tomaría esa advertencia, pero que él podía permitirse en la absorción de su imaginación

recordar una señal, sutil, que se había asociado con el inicio de la migraña en el pasado reciente.

Después, repitiendo esas sugerencias, le pidió al paciente que:

...tome un momento, a medida que dejo de hablar, y permítase concentrarse profundamente

dentro de usted mismo, en la consciencia de usted mismo que sienta más adecuada, más correcta

para usted. Permítase llegar a estar completamente absorto en la sensación que puede darse

cuenta de su cuerpo y sus necesidades.

Ahora, desde este lugar, permítase recordar la jaqueca más reciente. Recordando minutos

antes de esa última jaqueca. ¿Qué sensación puede llegar a advertir de esas señales que tuvo un

poco antes de tener jaqueca? (Barber, 1996d, p. 165)

Después de varios minutos, el paciente no fue capaz de informar acerca de alguna señal

significativa. Barber le sugirió, entonces, que fuera más atrás, a la jaqueca anterior a la última, y

una antes de esa, hasta descubrir qué podría ser común en las condiciones que antecedían a cada

jaqueca. El paciente finalmente informó que había tenido una vaga sensación de olfatear algo

metálico. Como no podía ser más específico que eso, Barber continuó:

Eso está bien. Algo cercano al proceso que crea cada jaqueca también produce

inexplicablemente un olor metálico para usted. De esta manera, quisiera que supiera esto en el

Manejo Hipnótico del Dolor

119

futuro, cada vez que llegue a advertir ese mismo olor metálico, sabrá que este olor es una señal para

usted y detendrá lo que esté haciendo tan pronto como sea posible, y hará lo siguiente... [Aquí se

entregaron las mismas sugestiones que en caso anterior.] (Barber, 1996d, p. 165)

La segunda sesión de tratamiento se acordó para tres días después, en la cual se ensayó el

procedimiento. Barber tuvo que explicarle en qué consistía, pues el paciente no había

comprendido exactamente lo que el terapeuta le había querido decir. Al practicar el

procedimiento se veía más relajado, y aunque dijo estar profundamente cómodo y observando

curioso sus vasos sanguíneos, no encontraba ninguno hinchado.

El proceso de repitió tres veces en la sesión y acordaron una nueva sesión cerca de

cuando pudiera ocurrir una nueva jaqueca. El paciente cambió después la fecha de la sesión,

puesto que no habían señales de jaqueca. Días después llamó muy excitado por teléfono,

indicando que hacía una hora había experimentado la señal del olor metálico y había seguido el

procedimiento hipnótico, había desarrollado un sentimiento mínimo de nauseas, pero no jaqueca;

y se sentía bien ahora.

Ya que parecía sentirse bien, cancelaron la cita y acordaron reunirse dos semanas

después. Esto le permitió a Barber confrontar una complicación común en el tratamiento de las

migrañas.

El paciente reportó que al regresar a su oficina después del almuerzo, había pensado en

que había advertido el olor metálico; como no estaba seguro había esperado para ver si se hacía

más notorio. Luego se despreocupó debido al trabajo, y 15 minutos después, repentinamente, se

desencadenó el ataque. Aunque tomó el medicamento prescrito, el ataque continúo durante el

resto del día y al día siguiente.

Este caso hace patente el hecho que los pacientes que no tienen certeza que realmente

están experimentado aura, ignoran las advertencias entregadas, para verse enfrentados a un

ataque posterior que ya no pueden detener. También ocurre que aquellos cuyo trabajo es muy

intenso no lo interrumpen aunque han advertido el aura, dejando de trabajar solamente cuando

se haya desencadenado el ataque.

Para Barber este punto es fundamental; una vez que se ha experimentado el aura, debe

interrumpirse cualquier actividad para realizar el procedimiento hipnótico. Según ese autor, este

tratamiento hipnótico es con frecuencia el más efectivo; aun cuando otros síndromes de jaqueca

pueden no ser tan severos, no están sujetos a ser tratados exitosamente con intervenciones

hipnóticas.

Manejo Hipnótico del Dolor

120

2. Jaqueca de tensión muscular

Es el tipo más común de jaqueca, ocasionada principalmente por la isquemia y fatiga de

los músculos del cuero cabelludo que se mantienen en tensión (debido a una postura inadecuada,

estrés psicológico, o ambos). Debido a que la tensión psicológica es frecuentemente asociada

con este síndrome, la denominación de “jaqueca tensional” lleva a creer que la tensión es

psicológica más que muscular. Sin embargo, en la experiencia de Barber, los pacientes que sufren

regularmente de jaquecas de tensión muscular pueden ser tratados más efectivamente mediante

intervenciones físicas.

Aunque la hipnosis puede ser de ayuda en la reducción del dolor de la jaqueca, la mejoría

será sólo transitoria; recomendándose el tratamiento físico como esencial para el éxito del

tratamiento. Aunque las sugestiones para relajación pueden emplearse adjuntamente, la

experiencia le indica a Barber que los tratamientos físicos son los medios más rápidos y efectivos

para reducir la tensión muscular.

Cuando la principal fuente de tensión muscular la constituye un conflicto emocional y no

una postura defectuosa, es apropiado tratar la fuente del conflicto y la forma en que el paciente

lo enfrenta.

El siguiente caso es un ejemplo de esto:

Ejemplo clínico: Jaqueca de tensión muscular

Un empleado administrativo había sufrido jaquecas desde la universidad. Su médico lo

envió después de haber intentado una variedad de tratamientos médicos infructuosamente.

El paciente era de estatura muy pequeña (alrededor de 1,30 m), vivía solo, no tenía amigos

y no estaba ligado íntimamente a su familia de origen. Aunque disfrutaba su trabajo, se quejaba

que la máquina de escribir era muy grande para él, que el mobiliario generalmente era demasiado

grande. Se preguntaba por qué la gente toleraba la incomodidad del mobiliario excedido de

tamaño. Sus quejas las expresaba con un rostro que reflejaba sinceridad y no ironía.

Llegó a estar claro que para el paciente el mundo era un lugar intimidante, lleno de

incomodidad física y con el riesgo de daño físico. La hipótesis de Barber fue que mucha, si es que

no toda, la tensión (emocional y física) del paciente estaba relacionada con el hecho de vivir con

esta constante sensación de amenaza.

Ya que el médico le había dicho que el tratamiento hipnótico sería beneficioso para él,

acordaron comenzar el tratamiento al día siguiente.

Manejo Hipnótico del Dolor

121

Al puntuar la intensidad del dolor de la jaqueca, indicó 6 (de 0 a 10) y 8 el grado de

sufrimiento asociado. Luego de la inducción hipnótica, se le indicó que su musculatura comenzaría

a relajarse muy profundamente y que el dolor se reduciría naturalmente a medida que sus músculos

se relajaran. Mientras estaba en trance hipnótico informó que se sentía muy relajado y que se

sentía muy bien.

El objetivo era extender el alivio más allá de la sesión, e idear una estrategia para que el

paciente se sintiera seguro en el mundo para mantener reducido el nivel de tensión muscular.

Como a Barber no se le ocurría ninguna solución al respecto, le preguntó su opinion*

:

Durkin, a medida que continúa descasando muy profundamente y permanece muy cómodo, e

gustaría pedirle que los músculos de su voz lleguen a sentirse independientes y activos, así podrá

conversar conmigo mientras permanece muy, muy relajado.

Permita que los músculos de su voz comiencen ahora a colocarse independientemente activos, al

igual que los músculos de su respiración... y de su laringe... y su mandíbula... y su lengua... y sus labios...

todos los músculos de su voz pueden ahora volverse independientes y activos. Y puede decirme

ahora, ¿que puede notar ahora?

“Me siente bien”.

¿Qué número es la sensación en su cabeza?

“No hay sensación”.

¿No en lo absoluto?

“No. Mi cabeza no está dañada”.

Eso está bien. Ahora Durkin, quisiera que imagine que puede hablar desde lo más profundo, la

parte más sabia de usted, y puede decirme, ¿qué necesita para sentir esta clase de comodidad

todo el tiempo?

“No lo sé”.

Eso está bien, pero ahora imagine que, profundamente dentro suyo, en esa parte suya que a

veces lo sorprende con lo que usted sabe... imagine que puede escuchar una voz desde lo

profundo de usted. Cuando piense que no sabe, sólo escuche esa voz y cuénteme lo que escuche.

[Después de una larga pausa] “Necesito ser grande”.

Correcto, necesita sentirse grande.

“No. Necesito ser grande”.

¿Cuán grande necesita ser para sentirse cómodo?

*

(Nota de Barber) Las siguientes sugestiones para una “voz activa e independiente” son hechas para
facilitar que el paciente pueda hablar mientras experimenta la relajación y disociación del estado hipnótico.

Manejo Hipnótico del Dolor

122

“Necesito ser lo bastante grande para golpear a los matones”.

¿Conoce algún matón?

[Después de una larga pausa] “La gente se ríe de mi”.

¿Qué hace que ellos se rían?

“Piensan que soy demasiado pequeño”.

Ahh... piensan que usted es demasiado pequeño. ¿Es eso cierto?

“Sí”.

¿Y qué siente acerca de eso?

(Barber, 1996d, p. 170)

En ese momento el paciente comenzó a llorar con tranqulidad. Barber mantuvo el

contacto con él, haciendo afirmaciones empáticas y contenedoras, expresando interés hacia sus

sentimientos, y agradeciéndole su disposición a compartir con él este tema tan doloroso. Barber

comenzó a formular el plan para ayudarlo a sentirse menos tenso una mayor cantidad de tiempo.

Después de todo el paciente había sido valiente al expresarle francamente su problema.

Barber comenzó a sugerirle gentilmente cuán importante era que reconociera su valentía.

Le recordó que la valentía no significaba no sentir miedo. Le sugirió que pensara sobre su valentía

en el contexto de reconocer cuan frecuentemente había sentido miedo pero había continuado

de todos modos adelante. Le sugirió que conversarían sobre este tema nuevamente. Después de

darle las últimas sugestiones para que se sintiera menos tenso y para que fuera menos crítico

consigo mismo, y para que sintiera curiosidad por la sesión siguiente, finalizó la experiencia con

sugestiones posthipnóticas para volver a experimentar trance en otra oportunidad.

A la sesión siguiente se lo veía menos belicoso; reportó tener una jaqueca cuya intensidad

puntuó en 4, y 1 en su grado de sufrimiento. Esa sesión y las restantes durante un período de 16

semanas, estuvieron dedicadas para tener conversaciones hipnóticas sobre la valentía. Al final de

las sesiones reportó sentirse más confiado en si mismo y había decidido que, de hecho, era una

persona muy valiente.

Las sesiones de seguimiento mostraron que la mejoría del paciente pareció estabilizarse.

No se quejaba mucho de jaquecas, aunque a veces las tenía.

Estas sugestiones ayudan a prevenir el término inesperado de la experiencia hipnótica, debido al intento del
paciente por hablar sin haber aprendido cómo hacerlo.

Manejo Hipnótico del Dolor

123

3. Jaqueca racimo

Al igual que la migraña, la jaqueca racimo puede resultar en un dolor severo e igualmente

inhabilitante. Es una jaqueca unilateral, intensa, acompañada por fenómenos automáticos (v.g.,

lagrimas, rinitis, rinorrea) y transpiración en la frente, todo en el lado de la cabeza en el cual se

experimenta el dolor.

El dolor comienza sin aviso y dura entre 15 minutos a 3 horas. Se le denomina “racimo”

debido a las frecuencias de las jaquecas, que tienden a ocurrir en grupos, desde un ataque con

dos jaquecas al día, hasta 8 en el día. En contraste con la migraña, la mayoría de los pacientes son

de sexo masculino, y su etiología permanece desconocida.

Existen tratamientos farmacológicos exitosos, y aunque la literatura no informa del uso de

hipnosis en este trastorno, Barber ha tratado 4 pacientes con este síndrome, y en todos los casos se

encontró con la ansiedad del paciente por anticipar el inicio del próximo ataque de dolor.

Según Barber, al igual que en todos los síndromes de dolor recurrente, el tratamiento

hipnótico de esta jaqueca requiere que el paciente sea capaz de realizar un entrenamiento en

autohipnosis y responder a las sugestiones de analgesia durante el ataque. Aunque los casos que

ha tratado han resultado exitosos, ningún paciente estaba libre de ataques cinco años después

del tratamiento.

Ejemplo Clínico: Jaqueca racimo

Le fue derivado un ingeniero de 44 años después de un prolongado e insatisfactorio

tratamiento con ensayo de medicamentos. Su historia no mostraba nada relevante, excepto que

padecía las jaquecas hacía 5 años. Estas tendían a agruparse en períodos de 1 a 3 por día, y

recurrían alrededor de cada diez días. Advertía un “mal” olor (“como goma quemada”) en los

minutos previos al inicio de la jaqueca. A veces los medicamentos lo calmaban y podía continuar

trabajando, y a veces no lo aliviaba ningún medicamento.

Ya que el tratamiento médico no había sido exitoso, el paciente estuvo de acuerdo en ver

a Barber, aunque se mostraba pesimista respecto a obtener ayuda en tratamientos psicológicos.

Barber le confirmó que las jaquecas eran de origen físico, y que era poco probable que la tensión

psicológica fuera un factor significativo en el inicio o la intensidad de las jaquecas.

Conversó con él respecto a las relaciones mente cuerpo y le sugirió que su formación

como ingeniero podía facilitar el tratamiento, puesto que Barber esperaba que aquel dependiera

del “centro ejecutivo de control” en su cerebro para ejercer influencia en las “operaciones

Manejo Hipnótico del Dolor

124

periféricas”, incluyendo la recepción y procesamiento de los mensajes de dolor. (Obsérvese aquí

la utilización de un lenguaje que pudiera comprender y motivar al ingeniero.)

Barber no usó la palabra “hipnosis”, sino que el tratamiento consistiría en “re-procesar” la

información sobre el dolor de la jaqueca, de modo que aunque el origen de aquellas continuara

persistiendo, él no tendría que sufrir tan severamente con el dolor. En el contexto de esa

conversación, Barber le recordó ejemplos cotidianos de interacciones mente-cuerpo, incluyendo

la dilatación de los vasos faciales subcutáneos cuando experimentaba dificultades. El paciente

pareció abierto e interesado en las posibilidades que se le estaban sugiriendo.

La inducción hipnótica fue en la siguiente forma:

Así, Mick, pienso que hemos logrado bastante con esta conversación esta mañana, así que

ahora encontremos la forma de acceder al centro ejecutivo de control en su cerebro, para que la

próxima vez que venga esa jaqueca no tenga que sentirla tan fuertemente. ¿Está bien eso para

usted?

[Mick dio su asentimiento, agregando que estaría muy agradecido si sólo pudiese “bajar el

volumen a la mitad” en la intensidad de la jaqueca.]

Mientras continúa y se sienta cómodamente en esa silla, ¿por qué no deja que sus párpados se

cierren de manera que pueda escucharme desde lo más profundo dentro de usted mismo?

[Luego de haber iniciado la inducción hipnótica y dado diversas sugestiones, Barber procedió a

entregar sugerencias terapéuticas, como sigue:]

Ahora usted está comenzando el proceso de alteración de su sistema nervioso, de manera que

pueda hacer una diferencia importante para su salud y comodidad futuras. Ahora hablaré con

usted sobre algunos cambios específicos que usted podría esperar.

Aunque pueda advertir un nivel general de comodidad y relajación mientras recuerda lo que

ocurrió durante el día, también puede advertir un cambio muy sutil en la consciencia de su cuerpo.

Desde hace algún tiempo hasta ahora, usted ha aprendido que ese terrible dolor en su cabeza

y cara ha venido de vez en cuando, sin aviso. Ahora, sin embargo, usted podría esperar que eso

cambiara.

Desde ahora en adelante, cada vez que tenga el más ligero indicio que el dolor puede venir

de esta manera, advertirá un curioso hormigueo que comienza en el tope de su cabeza y muy

rápidamente se extiende a través de su cabeza y la cara, creando una peculiar sensación de

comodidad.

Cada vez que desarrolle esa extraña sensación de olor, por ejemplo, que ha señalado en el

pasado que esa jaqueca estaba en camino... cada vez que advierta ese olor... también advertirá

Manejo Hipnótico del Dolor

125

esa curiosa sensación de hormigueo, extendiéndose desde el tope de su cabeza, cubriendo toda su

cabeza y cara, dejándolo con una sensación muy profunda de bienestar y comodidad.

Usted puede recrear la sensación de comodidad, puede sentirla ahora mismo. Cada vez que

quiera sentirse como ahora... quieto, descansado, relajado, cómodo... todo lo que tiene que hacer

es echarse hacia atrás en una silla, un sofá o una cama... tomar una inspiración muy profunda y

satisfactoria, y mantenerla... mantenerla por un momento. Y entonces cuando suelte todo el aire,

usted puede permitir que sus párpados se cierren, y advertir lo rápido y automáticamente que esos

sentimientos de comodidad y bienestar lo bañan completamente... como una ducha de agua

caliente.

Por razones que podrán parecerles misteriosas, al principio, usted tendrá la oportunidad de

descubrir que es un hombre que usualmente tenía jaquecas, pero ahora esto ha comenzado a

cambiar.

[Después de repetir esas sugestiones y dar otras sugestiones para incrementar la confianza en la

habilidad del paciente para reducir las jaquecas, Barber lo reorientó del trance.]

(Barber, 1996d, p. 174-175)

Barber le asignó la tarea de escuchar dos veces al día, durante los próximos siete días, una

grabación de la sesión.

A la sesión siguiente, cinco días más tarde, relató que había tenido una jaqueca muy

intensa el día después del tratamiento, pero el dolor había durado sólo unos pocos minutos, mucho

menos de lo acostumbrado. Tenía mucha curiosidad por lo ocurrido, y sobre el hecho que no había

tenido otras jaquecas desde entonces.

Repitieron el trabajo hipnótico, reforzando el tratamiento entregado y dando sugestiones

para reforzar la ganancia terapéutica obtenida.

El tratamiento se continuó las dos sesiones siguientes, y el paciente reportó una breve y

muy dolorosa jaqueca en dos ocasiones, pero la brevedad del ataque lo tenía muy satisfecho. En

un seguimiento de un mes, el paciente había tenido breves e intensas jaquecas, pero cuya

duración no había sido mucha y no parecían estar agrupadas. La brevedad de las jaquecas las

hacía más tolerables y sentía que podía continuar tolerándolas en ese nivel.

Aunque creía que podrían disminuir más a lo largo del tiempo, esto no ocurrió así, puesto

que el seguimiento a los seis meses, continuaba teniendo jaquecas cada dos semanas, pero sólo

una a la vez y por pocos minutos, y que no lo inhabilitaba.

Manejo Hipnótico del Dolor

126

4. Jaqueca vascular

Esta jaqueca difiere de la migraña en que aunque la fuente principal de dolor para ambas

parece ser la dilatación de los vasos del cuero cabelludo y el cerebro, las jaquecas vasculares no

son casi nunca tan intensas como las migrañas, y no se acompañan de otros fenómenos como

fobia a la luz ni náusea. A diferencia de la jaqueca tensional, la jaqueca vascular late con los

latidos del corazón y se intensifica si el paciente se inclina hacia arriba (alterando la presión

sanguínea de la cabeza). Su etiología es variable: cambios hormonales (ciclo menstrual), alergia o

intolerancia a alimentos, y tensión muscular.

Los tratamientos endocrinológicos, la evitación de alimentos y la terapia física pueden

lograr aliviarla. Los analgésicos son bastante efectivos, y el tratamiento hipnótico estaría indicado

para aquellos casos en que los analgésicos no surtieran efecto. Los pacientes pueden responder

bien a las sugestiones posthipnóticas de la misma clase que para la migraña, es decir, sugestiones

para reducir la dilatación de los vasos a un nivel cómodo y normal.

Ejemplo Clínico: Jaqueca vascular

La paciente, de 14 años, le fue referida a Barber por la madre, una pediatra. Carolina había

desarrollado una jaqueca vascular intensamente dolorosa seis meses atrás. Estaba asociada al

ciclo menstrual, y aunque estaba en tratamiento hormonal, la jaqueca aparecía al finalizar el día,

se desarrollaba en alrededor de 1 hora y la dejaba completamente inhabilitada. La intensidad del

dolor la puntuaba en 8 (de 0 a 10) y el sufrimiento asociado 7.

En la evaluación inicial, no se apreciaron evidencias de problemas psicológicos ni de

relación madre-hija (la madre estaba presente en esa sesión); por lo cual la hipnosis podría ser una

buena opción de tratamiento.

Los objetivos del tratamiento fueron dos: (a) Usar la hipnosis para reducir el dolor de las

jaquecas cuando ocurrieran; y (b) Reducir a través de la hipnosis el inicio de futuras jaquecas por

medio de la alteración fisiológica de su respuesta hormonal a las hormonas que están

produciendo la respuesta de jaqueca.

Después de la inducción hipnótica, en la cual se deslizaron sugerencias respecto a la

habilidad de ella para controlar su experiencia (como un modo de utilizar la tendencia de los

adolescentes por valorar la independencia personal y reducir así cualquier posible resistencia),

Barber sugirió lo siguiente para el logro del primer objetivo:

Manejo Hipnótico del Dolor

127

Carolina, puesto que ahora estás aprendiendo una nueva forma de usar el poder de tu sistema

nervioso, puedes cambiar la forma en que sientes tus jaquecas. En el futuro, si comienzas a sentir que

se desarrolla el comienzo de una jaqueca, todo lo que tienen que hacer es usar tu nuevo poder.

Cada vez que comiences a sentir que se desarrolla el comienzo de una jaqueca, detén

cualquier cosa que estés haciendo, encuentra un lugar seguro y cómodo para sentarte o acostarte,

y permítete imaginar cómo los vasos sanguíneos en tu cabeza, en forma automática comienzan muy

lentamente, muy suavemente, a reducir su tamaño.

A medida que mires tus vasos sanguíneos, comienzan a contraerse muy lentamente, muy

suavemente... casi imperceptiblemente... también puedes advertir cuán profundamente relajada

comienzas a sentirte. Comenzarás a sentir la misma clase de concentración profunda y comodidad

profunda que estás sintiendo en estos momentos.

Aun cuando no esté contigo, aun cuando te encuentres controlando el proceso totalmente por

ti misma, puedes recordar el sonido de mi voz, puedes recordar que has aprendido este proceso

conmigo, y puedes sentir cada vez más confianza en que puedes hacer todo esto totalmente por ti

misma.

[Algunos fragmentos de las sugestiones para lograr el segundo objetivo, fueron como sigue:]

A medida que continúas experimentando los cambios en tu cuerpo... a medida que continúas

madurando y desarrollándote... a veces puedes sorprenderte de algunos de los cambios que

adviertes.

Tu cuerpo continuará cambiando de manera saludable mientras te desarrollas y maduras, y tu

cuerpo continuará aceptando los cambios que estén ocurriendo de maneras más cómodas.

Parecido a cuando en ocasiones sientes dolores en las articulaciones, por el crecimiento de tus

huesos, así también sientes jaquecas debido a las nuevas hormonas que está produciendo tu

cuerpo.

Pero esas jaquecas son como el crecimiento de tus dolores de articulaciones. Sólo son

temporales. Al mismo tiempo que te has adaptado al crecimiento de tus huesos, así mismo has

comenzado a adaptarte a estas nuevas hormonas. Aunque no hayas venido a verme, advertirás,

dentro de un tiempo, que tus jaquecas se harán menores y menos frecuentes, y te molestarán cada

vez menos.

En las semanas y meses que vienen, tu cuerpo se estará adaptando a las hormonas que estás

produciendo y tus vasos sanguíneos pronto estarán más cómodos. Pronto tus vasos sanguíneos

responderán en formas más y más cómodas a las hormonas que fluyen a través de ellos. Pronto no

habrá nada que te moleste. Pronto no tendrás más jaquecas de la clase que has estado teniendo.

Manejo Hipnótico del Dolor

128

Todos tenemos jaquecas de vez en cuando, y eso está bien. Tú has tenido jaquecas antes, y tal

vez las tengas nuevamente de vez en cuando, por diversas razones. Pero estas jaquecas están casi

terminándose ahora.

Estaré muy sorprendido si llamas la próxima semana y dices que ya no tienes más de estas

jaquecas. Estaré muy sorprendido si me llamas, digamos en un mes, para contarme que no estás

teniendo estas jaquecas. Pero Carolina, no estaré sorprendido si tú y yo conversamos digamos en seis

meses, y me dices que ya no tienes más de estas jaquecas. No estaré sorprendido de enterarme, en

unos pocos meses, que es igual de difícil para ti recordar cómo eran esas jaquecas. Porque ellas

pronto serán parte de tu pasado... no tu presente, y no tu futuro. Como muchos de los cambios que

has experimentado mientras creces y te desarrollas, esas jaquecas serán sólo parte de tu pasado...

de tu crecimiento.

(Barber, 1996d, p. 178-179)

Acordaron reunirse una vez por mes los meses venideros, con el propósito de reforzar el

tratamiento y monitorear sus progresos.

Las sesiones de seguimiento mensuales mostraron al principio una disminución de la

frecuencia y la intensidad de las jaquecas, para posteriormente olvidarse de ellas y de realizar la

autohipnosis. Al año de seguimiento tenía ocasionalmente jaquecas comunes de contracción

muscular.

5. Jaqueca postraumática

Este tipo de jaqueca suele seguir a traumatismos craneanos; mientras que no hay

correlación entre la severidad del daño y la ocurrencia de la jaqueca, cuando se manifiesta la

duración de los síntomas se relacionan con la severidad del daño.

Este síndrome responde bien a medicamentos, y en aquellos casos en que los fármacos

tienen un efecto pequeño a no lo tienen, la hipnosis puede ser una buena ayuda.

En este tipo de jaqueca se debe evaluar cuidadosamente el significado del dolor para el

paciente; Barber afirma que en su experiencia, este tipo de jaqueca es la que aparece más

cargada de significado que las de otros tipos. En algunos casos el paciente no ha tenido

oportunidad de conversar sobre el significado del daño original; en casos en que el daño aumenta

la fuente de reproche o culpa, la discusión de esa fuente puede traer alivio. En los casos de

jaquecas postraumáticas persistentes que siguen a un traumatismo con daños leves, la expresión

de enojos no resueltos (a la victimización), las reacciones de evitación y/o la necesidad de

Manejo Hipnótico del Dolor

129

compensación, pueden jugar un rol significativo en la efectividad del tratamiento al dolor, y

debieran evaluarse y tratarse.

Ejemplo Clínico: Jaqueca Postraumática

Barber ejemplifica este síndrome con el caso de una joven de 26 años que después de un

accidente en automóvil, en el cual sufrió una conmoción leve, sufría de jaquecas constantes y sin

remisión. Los medicamentos y las terapias físicas no habían brindado un alivio significativo.

La paciente puntuó la intensidad del dolor en 7 y el componente afectivo en 10,

indicando que el dolor le era tan molesto como ella podía imaginar que un dolor podía serlo. No

sabía cuánto sufrimiento y dolor estaba relacionado con el accidente , ni cuánto estaba

relacionado con la estimulación dañina actual. No sabía por qué le molestaba. (Barber indica que

la puntuación que hizo la paciente es inusual).

La paciente sabía que las jaquecas postraumáticas desaparecen alrededor de un año

después del daño, lo cual no ocurría en su caso. Barber indicó hipnosis con el objetivo que si el

procedimiento no tenía resultado, poseería un valor diagnóstico.

En la inducción hipnótica, Barber sugirió que ya no era necesario seguir sintiendo el dolor,

ni siquiera era necesario seguir recordando la jaqueca. Al finalizar el trance hipnótico, la paciente

se sentía muy bien; pero a la sesión siguiente informó que la jaqueca había reaparecido dos horas

después de la sesión y se había mantenido inalterada.

La segunda y la tercera sesión de hipnosis fueron utilizadas para colocar énfasis en el

hecho que ya no era necesario seguir sintiendo la jaqueca; pero ésta volvía a reaparecer después

de la sesión hipnótica.

La exploración del significado del dolor para ella en la cuarta sesión dio como resultado

respuestas mínimas por parte de ella, pero afirmó que debía haber una buena razón para tenerlas.

En el trance hipnótico fue posible obtener respuestas más completas y descubrir que se sentía

furiosa con la amiga que conducía el auto en el accidente, la cual se jactaba de conducir bien,

cuando en realidad la poca pericia de aquella ocasionó un accidente que le costó la vida y dejó

accidentada a la paciente. La abreacción de esos sentimientos reprimidos posibilitó que la

paciente dijera que pensaba que esos sentimientos de rencor le habían estado dando jaquecas.

Barber aceptó esa explicación y sugirió que ya que había logrado encontrar una forma

satisfactoria de expresarlos, por lo tanto ya no era necesario seguir guardándolos en la cabeza.

Después de esa sesión los síntomas desaparecieron.

Manejo Hipnótico del Dolor

130

Barber resalta dos hechos que es necesario tomar en cuenta al tratar síndromes

jaquecosos:

1) Es erróneo creer que una vez que el tratamiento ha sido exitoso, continuará siendo efectivo a lo

largo del tiempo. Debido a que este no es el caso, son necesarias las sesiones de seguimiento; y

como los resultados pueden no ser instantáneos, es necesario persistir en un nuevo tratamiento.

2) El ejemplo de caso en la jaqueca traumática ejemplifica la necesidad de ser flexibles en el

tratamiento. Cuando las sugestiones para la reducción directa del dolor no son efectivas, como

ocurre frecuentemente en los casos de jaqueca postraumática, el alivio del dolor suele llegar

cuando se consideran las bases emocionales del dolor.

Manejo Hipnótico del Dolor

131

Principios generales para aliviar el dolor persistente

En la terapia del dolor crónico o persistente, pueden existir muchos factores psicológicos

que pueden iniciar, reforzar y continuar una consciencia exagerada de la incomodidad.

Rossi y Cheek (1988) afirman que es muy importante evaluar y corregir las influencias de la

identificación dramática, el auto-castigo, la hostilidad, la aceptación pasiva de la enfermedad y

la pérdida de esperanzas. Cualquiera de esos factores pueden hacer resistente al paciente en

terapia.

Esos autores afirman que todas las personas parecemos deseosas de sobrevivir y funcionar

bien, en el centro muy profundo de nuestro funcionar inconsciente. Esto obliga al terapeuta a

liberar esa fuerza muy poderosa de las formas de pensamiento incapacitantes, confusas,

frustrantes o superficiales. Esto puede hacerse –comentan– escuchando cuidadosamente,

observando atentamente y tratando en forma digna al paciente.

Estos pacientes están deseosos de mejorarse. Solamente su ambiente emocional y su

forma de ver el mundo es la que necesita ser alterada.

Rossi y Cheek comentan que hay ocasiones en las cuales se alcanza el éxito y podemos

sentirnos regocijados al haber podido ayudar al bienestar de un paciente. Otras veces,

infortunadamente, cuando el dolor actúa como una especie de pantalla contra la realidad de un

futuro sin esperanza y sin significado, donde no hay para qué mejorar o vivir, no es fácil para el

terapeuta decidir qué hacer. Sin embargo, “siempre podría haber otra persona que pueda

encender nuevamente la llama del propósito para vivir”.

Es muy importante conocer qué espera el paciente de la hipnoterapia, y qué cree que

hará el terapeuta. El paciente a menudo se encuentra en un estado hipnoide durante los primeros

momentos de la entrevista y puede tener insights de mucho valor.

Si el terapeuta puede iniciar la entrevista y se siente libre de actuar, Rossi y Cheek (1988, p.

248-249) proponen los siguientes pasos pueden resultar útiles:

1. Asegúrese que el paciente desea inconscientemente ser ayudado.

2. Descubra qué fue importante o causó la enfermedad o el dolor. Esto puede estar relacionado

con la angustia de otra persona, en lugar de una experiencia personal con el dolor.

Manejo Hipnótico del Dolor

132

3. Determine el primer momento en el cual el paciente experimentó dolor. Descubra si el paciente

estaba despierto o durmiendo en ese momento. (Durmiendo significa durante un sueño natural

o un período de inconsciencia como producto de la anestesia química).

4. Descubra qué reforzó la importancia de ese dolor inicial. Esto puede haber consistido en los

comentarios o en la consternación del médico o familiares en el momento de la enfermedad o

herida inicial.

5. Pregúntele al paciente si actualmente, en el momento de la entrevista, cree que es posible la

curación. Oriéntelo al momento en que éste llegó a esa conclusión. Según la respuesta, señale

que el origen es significativo, ya sea optimista o pesimista.

6. Pida al paciente que apague el dolor en un nivel inconsciente y que el dedo que indica “sí” se

levante cuando esto se haya logrado. Pida un reporte verbal si se sabe conscientemente que

el dolor esta yéndose.

7. Pida al paciente que traiga de regreso el dolor nuevamente, para hacerlo el doble de fuerte de

lo que era al comienzo. El paciente puede resistirse en esto, hasta que se le clarifique que el

dolor cesará nuevamente, y que es útil conocer cómo cesar el dolor aprendiendo primero cómo

activarlo. (Antes, la experiencia ha sido un miedo incontrolable al dolor incontrolable, un temor

a lo desconocido.) [Ahora se está prescribiendo el síntoma, un acercamiento paradojal.]

8. Tan pronto como el paciente haya desarrollado confianza en ser capaz de activar o desactivar

el dolor, es útil que él elija una palabra o pensamiento clave que desactivará el dolor. Esto se

ensaya varias veces en la consulta, pero se le dice al paciente que evite intentarlo hasta que

el terapeuta sepa que tendrá éxito. (En estas instrucciones hay algunas implicaciones: la

confianza implicada que ese día llegará; el aviso que la simple experiencia en el ambiente de

la consulta no indica que la tarea está terminada por ahora.)

9. Se efectúa una pseudo-orientación en el tiempo [progresión de edad] y se le pide al paciente

que levante el dedo que indica “sí” cuando se encuentre en el futuro, donde haya salud y

total liberación del dolor. (El rechazo a seleccionar una época en el futuro puede indicar

desaliento o resistencia, la cual no fue aparente antes. La aceptación de la fecha de una

próxima entrevista refuerza los otros elementos placebos de esperanza optimista.)

10. Entrene cuidadosamente al paciente con autohipnosis y use períodos breves de relajación

completa. Eso debiera restringirse a tres minutos, a lo más, desde el comienzo de un trance

medio al momento cuando los ojos se van a abrir. Cheek afirma que el paciente se adhiere a los

límites de tiempo, en lugar de irse al sueño natural o al ensueño prolongado. Si estos ejercicios

duran mucho, el paciente tiende a desacreditar los resultados y considerará a los ensayos como

un pérdida de tiempo. Los ejercicios de dos o tres minutos debieran repetirse en cada comida y

al irse a la cama, cuatro veces el día. Esto no toma más tiempo de fumarse cinco cigarrillos

durante el día.

Manejo Hipnótico del Dolor

133

Estrategia para la disminución del dolor en la artritis

Rossi y Cheek (1988) entregan una interesante estrategia para el control y disminución del

dolor y la inflamación en la artritis. Independientemente del origen de esta dolencia, el trabajo

con señales ideomotoras que proponen permite trabajar a un nivel inconsciente los factores

emocionales asociados al dolor.

Al igual que en todos los acercamientos ideomotores de Cheek, la estrategia se divide en tres

pasos, a saber:

1. Acceso y transducción de los síntomas en “luces”

a) Véase a si mismo frente a un espejo de cuerpo entero. Vea pequeñas luces en diferentes

partes de su cuerpo. Los colores representan las sensaciones de esas partes. Cuando vea

el cuadro total, su dedo que indica “sí” se levantará para permitirme saberlo.

[Al igual que en los otros acercamientos ideodinámicos de Cheek, las señales de “sí”, “no” y

“mi mente consciente no está capacitada para saberlo aun”, se obtienen antes de trabajar

con la estrategia, estando el paciente en trance hipnótico; o al solicitarse estas señales, se

produce trance pues las señales ideomotoras tienden a producir trance por disociación.]

b) Explore el cuerpo, obteniendo el color de cada luz y qué representa ese color para el

paciente. El proceso comienza con las partes no importantes del cuerpo, finalizando con la

exploración del órgano o extremidad sospechosa de tener problemas. Por ejemplo, con la

artritis reumatoídea, en la cual están implicadas múltiples articulaciones, pero algunas son más

dolorosas que otras, uno debiera proceder como sigue, seleccionando las menos dolorosas

para el primer acercamiento terapéutico. Construya confianza con cada éxito, desde la

menos a la más dolorosa.

Mire la imagen completa de usted mismo y deje que su mente inconsciente seleccione la

articulación que usted sabe que está menos inflamada, la menos dolorosa. Cuando sepa

cuál es, su dedo que indica “sí” se levantará para decirme cuál es la articulación y qué

color tiene.

Manejo Hipnótico del Dolor

134

2. Reencuadre terapéutico

a) Permita a su mente interna retroceder a la época cuando allí había una luz que

representaba comodidad y flexibilidad. Cuando esté ahí, su dedo que indica “sí” se

levantará. (Espere la señal) Ahora avance al primer momento en que ese color (luz) fue

puesto ahí en lugar de la luz cómoda. Cuando se levante su dedo que indica “sí”, por favor

dígame qué edad tiene y qué está sucediendo.

b) Ahora, ¿hay alguna buena razón por la cual debería continuar con dolor en esa

articulación?

3. Ratificación de la ganancia terapéutica

a) Ahora que sabe lo que ha estado sucediendo, ¿desea su mente interna permitirle

abandonar ese dolor inconsciente y continuar el proceso de curación? (Si la respuesta es

“no”, será necesario orientar a cualquier factor que esté presente en el camino, como en el

Paso 2.)

b) Diríjase ahora a una época futura en la cual no sólo estará libre del dolor en esa

articulación, sino que habrá suprimido el dolor en todas las articulaciones que le han

estado molestando –a una época cuando usted ya no tema más el regreso del dolor,

cuando esté realmente bien en todos los aspectos. Cuando esté allí, su dedo que indica

“sí” se levantará y verá un mes, un día, un año, como si estuvieran escritos sobre un

pizarrón.

(Rossi y Cheek, 1988, p. 232)

Cheek (Rossi y Cheek, 1988) comenta que llegó a idear esta estrategia a partir de la

experiencia que tuvo al solicitarle a un niño que imaginara una línea eléctrica desde una parte del

cuerpo al cerebro, y que después apagara una luz que representara la sensación de esa parte.

Ckeek quedó asombrado ante la variedad de colores elegidos por el sujeto.

Se preguntó si ese método asociativo sería útil para explorar la imagen corporal en

adultos. En el año 1959, en un Simposium de medicina aplicada a la hipnosis, le solicitó a un

voluntario que viera luces en su cuerpo. El sujeto –un médico– se demoró en “ver” luces en su

cuerpo y ser capaz de decir el color y la intensidad de las mismas. La cabeza estaba representada

por un color amarillo, los brazos en luces verdes de la misma gradación e intensidad, pero tenía

una gran luz roja sobre la rodilla en su pierna derecha. Al solicitársele que indicara con una señal

Manejo Hipnótico del Dolor

135

del dedo si tenía algún dolor en esa pierna, la respuesta fue “no”. Después Cheek lo orientó hacia

los años de su experiencia vital en los cuales se colocó esa luz roja en esa pierna. Hubo una pausa

y después se levantó el dedo que indicaba que había llegado a esa época. Un segundo después el

sujeto dijo, “¡Es esa maldita cosa! Yo jugaba fútbol en la escuela y tuve un moretón durante todo el

tiempo, porque me golpeaba esa pierna”. Cheek comenta y se pregunta: “Había un aparente

aplazamiento de una hiperconsciencia percibida inconscientemente, condicionada por heridas

múltiples de muchos años atrás. ¿Era esta una clave para más conocimiento que podría ayudarnos

a comprender la vulnerabilidad de un órgano-blanco al estrés?” (p. 233)

Cheek reporta, además, que este acercamiento de luces ha mostrado ser muy útil en su

práctica de ginecología y obstetricia, porque le ha revelado información valiosa. Muchas de sus

pacientes no orgásmicas han reportado “luces negras” que representan rechazo a las sensaciones

en las áreas genitales. Algunas han dicho que podían ver el zoquete de una luz, pero un trozo de

cinta adhesiva estaba cubriéndolo. Al regresarlas a la época en que se encontraba es luz ahí, o a

cuando había sido colocada la cinta, tenían acceso a información útil para el tratamiento.

Aunque estos comentarios finales nos alejan del tema específico del dolor, podría ser

atractivo probar este acercamiento de Cheek en otros trastornos psicosomáticos.

Manejo Hipnótico del Dolor

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