República Bolivariana de Venezuela Instituto Bíblico Teológico “Dios es Amor” Inscrito en el Ministerio del Poder Popular Para Relaciones

Interiores y Justicia. Dirección General de Seguridad Jurídica e Instituciones Religiosas Bajo el n° 7,755. Rif.: j- 30950119-4

CARRERA ECLESIÁSTICA MAESTRIA EN TEOLOGÍA Facilitador: Rafael Rodríguez Estudiantes: Erasmo Marturett C.I. 11744392 Gladys Russo de Marturett C.I. 12767763

Tinaquillo-Cojedes

1

República Bolivariana de Venezuela Instituto Bíblico Teológico “Dios es Amor” Inscrito en el Ministerio del Poder Popular Para Relaciones Interiores y Justicia. Dirección General de Seguridad Jurídica e Instituciones Religiosas Bajo el n° 7,755. Rif.: j- 30950119-4

CARRERA ECLESIÁSTICA MAESTRIA EN TEOLOGÍA Facilitador: Rafael Rodríguez Estudiantes: Erasmo Marturett C.I. 11744392 Gladys Russo de Marturett C.I. 12767763

2

"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo". 1 Corintios 3:11

"En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu". Efesios 2:21-22

"Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad". Colosenses 2:6-10

3

CONTENIDO

Pág. Introducción 1. Definición de Psicoanálisis 2. Psicoanálisis y Cristianismo 3. Religión y Omnipotencia 4. La Representación de Dios 5. Omnipotencia, Sacrificio y Redención 6. Culpa y Pecado 7. Sexualidad, Agresividad 8. Las Relaciones de Obediencia y Autoridad 9. La corriente Psicoanalítica de la Psicología, El legado de Freud en Psicología Cristiana 10. ¿Qué es Psicoanálisis y Conductismo 11. ¿En algún momento Cristo uso la Consejería? 12. Explique Lucas 11.17 y de sus punto de vista 13. Explique 2 de Co 10.5 y de su punto de vista 14. ¿Qué es la Fe? 15. ¿Cómo influye la Fe en la Vida Cristiana? Conclusión Citas Bibliográficas 35 44 56 62 64 65 68 72 4 5 8 15 17 21 25 29 32

4

INTRODUCCIÓN

El psicoanálisis ha supuesto un fuerte impacto en la visión del ser humano que pudiéramos tener antes de Freud. Constituye, sin duda, una revolución antropológica de la que la filosofía y otras ciencias humanas se hicieron eco, pero que no encontró siempre en la teología y la espiritualidad la misma resonancia. Miedos y fantasmas de todo tipo impedían dejarse interrogar por la gran cuestión psicoanalítica del inconsciente. Por lo tanto, en un esfuerzo por abrir el campo de la experiencia cristiana a dicha interrogación, se plantea de modo incisivo lo que puede significar de cara a temas tan fundamentales como la imagen de Dios, la salvación, el pecado, entre otros.

El psicoanálisis no viene a negar la fe ni a confirmarla. Viene a ofrecer una interrogación para quien desee vivir de modo más coherente y adulto sus posiciones más personales en la vida. Entre ellas, la de la experiencia de fe.

El estudio del psicoanálisis puede contribuir de modo saludable a que dicha experiencia gane en autenticidad, honestidad y congruencia. Sea pues conocido y aplicado a la racionalidad de cada uno las finalidades y conclusiones desde los efectos puntuales de la materia

5

1- Definición de Psicoanálisis. El Psicoanálisis es la teoría de Sigmund Freud que abarca tres ámbitos de conocimiento: la investigación, el tratamiento terapéutico y el conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas derivadas de la investigación y el tratamiento, que dieron lugar a una nueva disciplina científica.  El método de investigación consiste en descubrir el significado inconsciente de las palabras, acciones, imágenes mentales como los sueños, las fantasías, los delirios; de un individuo.  El método terapéutico está basado en las asociaciones libres de cada paciente y se caracteriza por la interpretación controlada de la resistencia del paciente, de la transferencia con el terapeuta y del deseo,  y el método de sistematización de datos aportados por la investigación y el tratamiento.

Sin embargo, Psicoanálisis es una palabra que se utiliza usualmente como sinónimo de tratamiento terapéutico, que sólo tiene ese sentido cuando el terapeuta es Psicoanalista especializado en la teoría de Sigmund Freud.

En un principio Freud denominó a su técnica “análisis”, “análisis psíquico”, “análisis psicológico” y “análisis hipnótico”; pero al abandonar la técnica de la hipnosis que utilizaba para lograr la “catarsis” de los pacientes, la denominó “Psicoanálisis” recurriendo a la técnica de la asociación libre para obtener que los sujetos sometidos a esta forma de tratamiento hicieran consciente, lo inconsciente reprimido.

6

Según Freud, la investigación de los procesos mentales es inaccesible de otro modo; resultando este método eficaz para el tratamiento de los trastornos neuróticos. El término psicoanálisis se refiere a la tarea mediante la cual se revela a la conciencia del enfermo el componente psíquico reprimido en él. Así como en el campo de la química, un profesional fracciona, descompone y analiza una sustancia natural en su laboratorio, así también el Psicoanalista trata de analizar los síntomas y manifestaciones patológicas de su paciente, que en definitiva son motivaciones o pulsiones que el sujeto no conoce.

El Psicoanálisis enseña a comprender estas formaciones psíquicas, relaciona los síntomas a las pulsiones que los motivan. También, basándose esta teoría en la importancia de la represión sexual, interpreta los sueños como deseos inconscientes reprimidos, manifestados como una totalidad simbólica factible de traducir a partir de la asociación de sus elementos aislados. A diferencia de los análisis químicos, cuando se llega a analizar un síntoma y a liberar una pulsión de un conjunto de relaciones, este síntoma no permanece aislado sino que ingresa a formar parte de un nuevo conjunto.

Es también inevitable que el sujeto bajo este tratamiento realice la psicosíntesis sin intervención del terapeuta, en forma automática. La teoría de los sueños es lo más característico y singular del Psicoanálisis, algo nuevo surgido del saber y de las creencias populares y también de la mística.

Freud distingue entre el contenido manifiesto del sueño y las ideas latentes del mismo, sosteniendo que aún los sueños de angustia se refieren al cumplimiento de deseos inconscientes. El contenido manifiesto no se

7

refiere directamente a lo que le interesa al terapeuta sino que expresa en forma simbólica un contenido latente perturbador. Es absolutamente necesaria para la interpretación de un sueño las asociaciones que haga el paciente, porque el terapeuta sólo puede identificar el significado de un símbolo que puede ser el mismo para todos, lo que varía totalmente es la interpretación de ese símbolo en la vida de cada sujeto.

8

2- Psicoanálisis y Cristianismo.

Hay importantes similitudes en la comparación entre Psicoanálisis y Cristianismo, las razones son incontables. Veamos: el Psicoanálisis sigue un patrón lógico similar al Cristianismo. Previamente situamos un doble marco de referencia para explicar brevemente los dos fenómenos. Este doble marco viene determinado (aquí, no en la Teoría General de la Conciencia de la Temporalización), en base a dos ESPACIOS: -El Espacio de la Representación -El Espacio de la Repetición

Analizamos primero el paralelismo "estructural" (si se permite este término) entre el ESPACIO de REPRESENTACION del Cristianismo y del Psicoanálisis.

El Espacio de Representación, viene definido según la Teoría G.d. La conciencia de la temporalización por la siguiente ecuación: Lo recordado (pasado) Conciencia (Presente) Lo deseado (futuro)

En el caso del Cristianismo, tenemos que el "pecado original" es "lo recordado del pasado", la "Conciencia cristiana en el presente" es la conciencia de ser cristiano en cuanto sabemos de la Bona Nova (buenas nuevas) que es la llegada de Jesús como Salvador de la humanidad. Y por último, en cuanto al futuro deseado tenemos "la salvación" como esperanza depositada por la fe cristiana.

9

En el caso del Psicoanálisis, nos encontramos con la siguiente ecuación de la temporalidad. La "culpa como recuerdo del pasado", la Conciencia psicoanalítica en el Presente, ante la llegada del Psicoanalista como Curador. Y por último, la esperanza en la futura "curación por la terapia".

Ahora pasamos al ESPACIO de REPETICIÓN, es decir, el Espacio propio del Inconsciente (sea éste freudiano o cristiano). Tenemos que el Espacio de Repetición se constituye por la siguiente ecuación: Lo reprimido del Pasado-Inconsciente como Presente, lo obsesivo como Futuro.

Del Psicoanálisis. Cuanto más reprimimos (menos recordamos), más repetimos una acción fóbica de rechazo a una situación indeseable asociada al recuerdo reprimido. La curación vendrá originada por la búsqueda de ese signo que reprimimos del pasado y que nos hace repetir a cada futuro como manía u obsesión. La salida de ese espacio de repetición en el que el inconsciente está, solo será posible cuando contemos nuestros recuerdos escondidos ante el Psicoanalista. Esta estructura del inconsciente sirve para explicar el espacio de repetición del inconsciente afectado por una neurosis obsesiva.

Del Cristianismo. Cuanto más olvidamos la muerte del hijo de Dios hecho hombre para salvarnos, más repetiremos nuestras acciones futuras en el pecado, en tanto “manía mala” o "vicio", es decir como “pecador reincidente”. Esta estructura de olvido/repetición, sirve para explicar el espacio de repetición del inconsciente cristiano, afectado por una neurosis obsesiva. La propia neurosis se suele curar con una terapia o tratamiento consciente que purifica. Solo puede salirse de ella, el inconsciente cristiano, cuando acude al psicoanalista (Confesión de Pecado, arrepentimiento y convertimiento).

10

El sitio ideal sería la presencia de Dios, en oración y confesión, aceptando por la fe, el perdón, ese el espacio donde se produce la tarea de rescatar del inconsciente, aquellos pecados escondidos/reprimidos que al salir a la luz, pueden sacarnos de esa manía reincidente en el pecado cometido.

Psicoanálisis versus Cristianismo. La psicología y el estudio del psicoanálisis, acerca de la religión católica.

En los cánones de la religión católica dice que un sacerdote puede estudiar cualquier carrera hasta psicología, menos psicoanálisis, esto debido a que Freud dice cosas que para nada le conviene a la religión.

Principalmente dice que la religión surgió como un tipo de mecanismo de defensa, ya qué la cultura demandaba el control de los impulsos (sexuales y de agresión) y así la religión promete una postergación, algo así como si te controlas ahora y trabajas, cuando mueras y vayas al cielo podrás disfrutar de una eternidad en paz.

En la figura de Dios y del diablo se depositan mociones pulsionales, deseos, y casi siempre se oculta en estos dos al padre protector y al padre perverso. Analiza a los fieles como Masas, llama a las religiones como neurosis obsesivas colectivas, y llama a la religión y a la creación de Dios como ilusión, que hacen sentir bien al individuo ante su desvalimiento, el padre protector todopoderoso, que le resuelve la vida y otras cosas.

11

Es importante tener claro qué el psicoanálisis no es psicología, ni escuela de esta. La confusión está en que la psicología toma muchas cosas del psicoanálisis.

Freud vs Dios: Dan Blazer ha escrito un libro importante e interesante. El subtítulo (Cómo la Psiquiatría ha perdido su alma y el cristianismo perdió su mente) resume su tesis. Durante la primera mitad del siglo XX hubo una controversial discusión, y la lucha entre los teólogos y psiquiatras. Para las últimas décadas, los consejeros cristianos devotos y devotas pastorales psicoterapeutas dinámicos se han comportado el uno hacia el otro. Durante dos años se han dedicado a "hacer las paces" juego paralelo, en la búsqueda de la renovación de una animada conversación entre la psiquiatría y el cristianismo.

Blazer señala que la conversación anterior "agrió y luego desapareció" a causa de demasiada ideología y no el suficiente valor. El debate productivo consiste en invitar en asalto frontal contra las creencias queridas de unos, ya sean neurocientíficos positivismo o infalibilidad de la Biblia. Freud vs Dios tiene como objetivo reavivar ese debate y restablecer a la psiquiatría de su alma y su mente al cristianismo. Blazer escribe en primera persona y proporciona suficiente información biográfica para que el lector pueda apreciar la lucha dialéctica entre la religión y la psiquiatría que ha sucedido en su propia mente. Como un anciano de la Iglesia de Cristo Brooks Avenue, se refiere a sí mismo como un "médico fundamentalista cristiano evangélico."

Su profundo compromiso con el lado espiritual de la humanidad, sin embargo, no impidió que la Universidad de Duke lo haya nombrado Decano de la Educación Médica. Él es también el JP Gibbons Profesor de Psiquiatría

12

y un epidemiólogo de clase mundial, un médico que trata a los enfermos mentales graves con ambos fármacos y la compasión. En resumen, no ha perdido ni su mente ni su alma.

Blazer en sus argumentos en la discusión de casos clínicos reales, no entrega nada de lo que ha aprendido del psicoanálisis o de la neuropsiquiatría. Pero ayuda al lector a darse cuenta de que con el fin de escuchar a los cristianos evangélicos que lo consultan, otros principios también son necesarios: Jesús, la infalibilidad de la Biblia, la participación en la comunidad cristiana, y, por último, las herramientas de la oración, el perdón y la Comunión.

Sin embargo, a pesar de su franca admisión de que se ha comprometido a "nacer de nuevo” (conversión al cristianismo) desde el nacimiento, Blazer no es de ninguna manera intolerante de otras tradiciones de fe. Él sinceramente resume su filosofía: "La vida es dura (mi propia infancia no fue tan agradable) por igual para cristianos y no cristianos- Sin embargo, aprender a contar la historia de la vida parecía fundamental para la curación y el oír la historia parece central para el rascador".

Señala que durante la mayor parte de la historia humana, el sufrimiento ha sido una preocupación de la comunidad, más que de los profesionales y que la tendencia de la medicina para individualizar el sufrimiento humano puede ser antiterapéutico. El cristianismo es acerca de las personas que viven en relaciones con otras personas y con Dios. Por lo tanto, Blazer nos recuerda que "el cristianismo es sobre el cuidado por el sufrimiento emocional a través de la perseverancia en una comunidad de cuidado".

13

Blazer es imparcial. Deplora que el cristianismo evangélico se preocupa tanto por la comunidad que pretende reformar, que la comunidad en general políticamente. De la psicología cristiana pop, señala, "Es más fácil escribir libros y realizar seminarios, cuando el encuentro es breve y optimista, lo cual es trabajar día a día con alguien que sufre una enfermedad mental crónica y grave". Al mismo tiempo, deplora que los expertos psiquiátricos tienen un enfoque unilateral en el individuo que a veces ignora la comunidad en conjunto. El debate es necesario, sugiere Blazer.

Creo que desde William James, Las variedades de la experiencia religiosa tiene un médico de la mente, psicológicamente para jugar de manera uniforme a ambos lados de la calle. Los lectores de otras tradiciones religiosas, en especial el psicoanálisis, quien decía que Blazer era tan desapasionado como James, pero la falta propia de James del compromiso religioso era una debilidad tanto como una fortaleza. Por el contrario, Blazer está impregnado de su propia fe, y es precisamente porque Blazer es tan profundamente comprometido con los dos mundos dispares que su libro es tan gratificante.

Blazer hace que sea muy claro que cuando se ven obligados a elegir siempre ha puesto "cuidarse" por delante de su "tradición de la fe." Sin embargo, señala que esta opción tiene un precio. La ventaja de su elección es que se "me impidió entrar en relaciones que no son terapéuticas y me animó a utilizar el medicamento, a menudo con resultados dramáticos, al escuchar y hablar son en vano." Como él señala, sin embargo, el precio ha sido alto. "Creo en mis pacientes y he perdido todo lo que hemos ganado yo no los conozco, y ellos no me conocen, y la psiquiatría es, francamente, sólo que no es tan gratificante. He retirado mi alma en gran parte de mi práctica."

14

Si se ve obligado a elegir, no hay duda de que elegiría Blazer de Darwin sobre el Génesis, pero él no quiere tener que elegir. Él quiere que haya diálogo y la lucha. Blazer no cree que el juez debe elegir entre Darrow y Bryan en el juicio de Scopes, sino que quiere una síntesis humana. La humanidad vive en un estado de lucha por el significado. En la actualidad, la neuropsiquiatría, el psicoanálisis y el cristianismo son, cada uno con pasión, pero autista comprometidos en esta búsqueda. Blazer sugiere que la interfaz entre la neuropsiquiatría y la religión puede llegar a ser la relación más importante de todos, sobre todo si, en su lucha por el sentido del sufrimiento emocional, se debe comparar y sacar resultados qué produzcan beneficios para todos.

15

3- Religión y Omnipotencia. El psicoanálisis cuestiona las conexiones existentes entre la

formulación de tal o cual creencia y los eventuales contenidos inconscientes que puedan estar condicionándola en un sentido u otro. El inconsciente determina siempre cualquier tipo de formulación consciente, religiosa o no.

La cuestión que se plantea es la de la dirección más sana o más patológica, más elaborada o más primitiva, más madura o más regresiva o infantil en la que se está produciendo esa ineludible determinación inconsciente.

Esas conexiones entre la creencia religiosa y los dinamismos del inconsciente son innumerables. En cada historia singular poseerán una estructura única y específica. De toda la crítica freudiana al hecho religioso se deduce la cuestión de la omnipotencia infantil, motor que alimenta el posible dinamismo de la religión, como ilusión o como intento de solventar la problemática de la ambivalencia afectiva y la culpa que de ella se deriva. En el sentimiento de omnipotencia tendríamos que encontrar la raíz común de esos dos grandes temas en los que Freud insistió a la hora de intentar comprender el hecho religioso.

Freud nos conduce hasta la infancia, enlazada al narcisismo como estadio infantil de la evolución libidinal. De él procede este alto valor concedido a las propias ideas, sentimientos o afectos. El neurótico, deudor de su pasado infantil, se resiste a conceder a la realidad una causalidad que de modo tan importante le afecta y prefiere atribuírsela a su propio mundo de deseos. Sólo considera eficaz lo que él previamente ha pensado o sentido.

16

La madurez del ser humano pasa por la renuncia a esta primacía del mundo interno de los deseos sobre el de la realidad. El adulto ha realizado un duelo por sus antiguos e infantiles sentimientos de omnipotencia. Este duelo no resulta fácil. Según Freud, la religión se presta, en su doble vertiente protectora y de lugar camuflado, para perpetuar el conflicto paterno.

La figura idealizada del padre (omnipotente por la identificación proyectiva que realiza el narcisismo) es transferida a Dios, salvaguardando la omnipotencia. En algún lugar existe el todo poder, el todo saber y la ilimitación de la inmortalidad. Es la omnipotencia infantil jugando en el corazón de la ilusión religiosa.

17

4- La Representación de Dios. La representación de Dios se ofrece al ser humano como una tentación para proyectar los sueños infantiles de omnipotencia. Ninguna otra aparece ante los ojos del deseo y de su demanda de plenitud tan exenta de cualquier tipo de limitación. Ese deseo empuja hacia la búsqueda de una totalidad que, fantaseada primero en la madre, va progresivamente desplazándose hacia el padre y otras figuraciones sucesivas.

Dios entre ellas. Desde un punto de vista evolutivo, el deseo infantil es forzado a enfrentar la realidad y sus limitaciones en áreas muy diversas del desarrollo. El descubrimiento de las leyes de la naturaleza le obliga a corregir su visión egocéntrica de la realidad; el intercambio con los otros le fuerza a despojar a los adultos, primordialmente a sus padres, de los caracteres de omnisciencia, omnipotencia y omnibenevolencia que les atribuyó.

En el pensamiento religioso, en la representación de Dios, sin embargo, todo funciona de otro modo: Dios, por esencia, es ajeno a toda limitación. Lo sabe todo, lo puede todo, es todo también en el orden del amor. No conoce ninguna diferencia ni está sometido a ninguna norma, ya que lo juzga todo.

La correspondencia es casi perfecta con la demanda de los deseos omnipotentes infantiles. La representación de Dios se nos transmite a través de imágenes pertenecientes a las esferas más íntimas del mundo afectivo, enlazadas a su vez, con la cuestión de la omnipotencia. Los cristianos confiesan a Dios por medio de imágenes que tienen su raíz en la afectividad profunda: lo llaman Padre, Hijo, Espíritu. Imágenes que pueden estar llenas de ambigüedad, porque se pueden referir tanto al nivel de lo imaginario como de lo simbólico. La imagen paterna, indica Duquoc, corre el peligro de

18

provocar graves ilusiones, si no se mide bien su función afectiva. Para muchos, el Padre, revestido de todo poder y saber, sólo podría ser una proyección del deseo de, no deber a otro la propia existencia. La condición humana se inicia plenamente cuando el sujeto es capaz de ponerse en camino hacia un lugar desconocido, aquel en el que todos somos convocados tras dejar atrás la casa del padre y de la madre. El Dios de la omnipotencia, refugio del fantasma arcaico, cierra el camino de la propia autonomía. Sólo cuando Dios aparece como “principio de realidad”, qué separa el fantasma del símbolo y se revela como palabra de un otro que cuestiona el deseo o como alteridad que se abre al intercambio, se hace posible un encuentro en el que el ser humano puede salir auténticamente con vida.

Sólo en la fragmentación histórica de Jesús de Nazaret, la totalidad atemporal de Dios deja de ser un riesgo para el creyente. Jesús, Dios que baja a la condición humana con todas sus consecuencias y a la espaciotemporalidad de la historia con todas sus limitaciones, es la Palabra que cuestiona al deseo y revela a un Dios cuestionante de ese mismo deseo humano. El Dios, representado en Jesús no se corresponde con la totalidad ansiada por el deseo. No viene como el omnipotente ni se presenta como el omnisciente que imagina el deseo infantil. No explica el mundo con una respuesta para cada problema que plantea la existencia. Es un Dios que oye: “Hágase tu voluntad y no la mía”, o “Dios mío, Dios mío ¿porqué me has abandonado?”. Exige el respeto a su libertad, ya que sólo así somos fieles a la nuestra. El Dios en Jesús, no desconoce la muerte como cómplice del niño que la niega. No liberó a su Hijo de su condición

19

humana ni de la muerte que pertenece a esa condición. Jesús acoge el deseo para descentrarlo en una apertura hacia los otros.

El cristiano tiene que emprender una enorme reconversión desde el Dios común, tan ligado a las aspiraciones de la infancia, hasta este otro del que nos habla Jesús. Por otra parte, resultaría muy cuestionable la negación de la omnipotencia de Dios. No encontramos tal atribución a Dios en los evangelios. Pero encontramos formulaciones equivalentes (Lc 1,37; Mc 10,17; Mt 28,18). El NT no plantea problema alguno para llamar a Dios Padre, Rey, Juez o Señor del cielo y la tierra, ni para confiar este poder a su Hijo. Se trata de un poder real, que supera a todos los poderes humanos.

También en diversos pasajes paulinos es atribuido a Dios o a Cristo imperio, poder. El Dios en Jesús cuestiona radicalmente las imágenes de poder que el ser humano tiende a formular sobre la divinidad, sin qué se cuestione la cualidad de omnipotencia que, tanto la filosofía como la teología, han atribuido tradicionalmente a Dios. La omnipotencia que debemos proclamar del Dios de Jesús guarda un sentido muy particular, inteligible sólo desde el contexto general de la Revelación que Jesús nos trae.

Cuando situamos el atributo de la omnipotencia junto con el del amor y la misericordia, como se nos da a conocer a través de las palabras y la vida de Jesús, podemos entender el sentido cristiano de la afirmación de Dios como Todopoderoso. La teología paulina lo expresa de un modo rotundo. La sabiduría de Dios se ha hecho manifiesta, no en el ejercicio del poder, sino en la locura y el escándalo de la cruz (1Cor 1,23.25).

En la debilidad extrema del crucificado podemos entender el sentido de la omnipotencia de Dios, no como dominio de la fuerza sobre la debilidad,

20

sino como una expresión del amor. Sólo la fuerza del amor, la misericordia y la entrega, que se hace capaz, como en Jesús, de soportar la más extrema de las debilidades, puede transformar el mundo. Sólo ante el crucificado los cristianos podemos confesar abiertamente la “omnipotencia de Dios”, que es la del amor y que se ha expresado en la más rotunda de las debilidades. No encontramos en Jesús crucificado el Dios del poder qué se impone, sino el Dios del amor que se expone a la mayor de las debilidades, porque el amor significa admitir la posibilidad de verse rechazado y sumergido en la mayor de las impotencias. Sólo en el “poder inerme del amor”, Dios manifiesta su fuerza. “El ser de Dios consiste en la soberanía de su amor... en el vaciamiento de sí muestra su condición de Dios”

21

5- Omnipotencia, Sacrificio y Redención. La comprensión de la omnipotencia de Dios deriva de una nueva sensibilidad teológica qué capta el potencial destructivo qué anida en las concepciones totalitarias y omnipotentes. El Psicoanálisis nos brinda la posibilidad de comprender hasta qué punto la omnipotencia infantil proyectada sobre Dios puede guardar una íntima relación con determinados modos de concebir la salvación que de Dios nos viene a través de Jesús. La omnipotencia infantil, en la situación edípica, introduce el conflicto de la ambivalencia afectiva frente al padre.

La aspiración a serlo todo, de no encontrar ningún tipo de límite al propio deseo, conduce a establecer una relación con el “padre imaginario” en clave de lucha a muerte, en un “o tú o yo”. Conflicto que genera de inmediato una intensa culpabilidad inconsciente, dado que ese padre, detentador de un poder ilimitado es, al mismo tiempo, admirado y amado. Desde esta problemática, se plantea las íntimas relaciones qué pueden establecerse entre ella y las diversas maneras con las qué la teología interpretó la salvación que nos viene de Jesús.

Freud resalta la genialidad de Pablo al haber encontrado en el orden dogmático una “solución” al problema de la culpa inconsciente qué anida en lo más hondo de los seres humanos. Sin embargo, Freud pone en boca de Pablo interpretaciones posteriores de la muerte de Jesús. Existe un determinado modo de entender la salvación que viene a introducir a Jesús en el esquema fantasmático del “padre imaginario” y en la dinámica de la omnipotencia infantil. El mensaje cristiano de salvación y el papel que dentro de ella se le asigna a la muerte y resurrección de Jesús, han ido

22

asemejándose a la dramaturgia concerniente al “asesinato del padre primordial”: el padre descarga sin compasión sobre la persona de Jesús el castigo por un pecado original que sólo el dolor, la muerte y la sangre podían redimir. Todo esto se asemeja al mundo fantasmático del Edipo. Por ello, después de Freud, otros psicoanalistas han querido ver en la concepción cristiana de la salvación una proyección, en el nivel dogmático, de la problemática edípica infantil.

Se malentiende así el sentido sacrificial de la muerte del Señor. Un sacrificio de su vida, una ofrenda que expresó una disposición de entrega sin límites en el cumplimiento de la voluntad del Padre. Voluntad que no podemos entender como deseosa de la muerte de su Hijo, sino de la manifestación plena de su amor.

El hecho histórico de la muerte de Jesús ha sido interpretado por la comunidad cristiana según diversas ópticas y sensibilidades. Entre ellas, la que vio en esa muerte el sacrifico redentor que nos libera del pecado. La Carta a los Hebreos es una pieza clave en esa comprensión de la muerte de Jesús. Ya no tienen sentido los antiguos sacrificios del templo qué vanamente intentaban ganar una salvación (Hb 10, 1-18). La antigua Alianza es sustituida por una nueva, sellada con la sangre de Cristo (Hb 9,15-27). Es la ofrenda de su propia vida la que convierte a Cristo en Sumo Sacerdote que nos da salvación, nos libera de toda angustia y de la necesidad de ofrecer a Dios sacrificios y holocaustos al modo de la antigua Alianza.

La expiación que se intentaba obtener mediante sacrificios en el templo, es sustituida por la entrega de Jesús, clave fundamental para la salvación de la humanidad. Los temas de la expiación, junto con los de la apropiación o

23

rescate, reciben en el NT un sentido radicalmente nuevo. Nos ha liberado un nuevo modo de sacrificio: el de la entrega sin límites de Jesús como ofrenda existencial de sí mismo en favor de todos los seres humanos. Pero a esta interpretación se añadieron con los siglos nuevos elementos que vinieron a oscurecer esa nueva significación qué el NT confirió a los temas de la expiación o el rescate.

La obra de San Anselmo tuvo una repercusión de primer orden en esas nuevas comprensiones de la redención, al añadir perspectivas ajenas al pensamiento bíblico (las del derecho romano y germánico sobre la justicia, el honor y la reparación). A partir de ahí, se expande por el cristianismo una visión de la salvación que pervierte la imagen de Dios y el sentido de la vida y la muerte de Jesús, el crucificado, como víctima emisaria, ofreció a la fantasía de toda su tradición teológica un magnífico cauce para llevar a cabo esa operación proyectiva mediante la cual la omnipotencia de las ideas cree desembarazarse del mal, de la propia culpa, localizándola sobre la víctima emisaria inmolada.

No puede atribuirse a la obra de San Agustín, de San Anselmo o de Lutero la responsabilidad de esa “teología de la sangre”, qué transforma al Dios Padre de Jesús en un Dios juez implacable y que confieren al concepto de redención un tono severo y aterrador. Según el psicoanálisis, las estructuras infantiles inconscientes han determinado esa comprensión de la salvación, dejando de lado otras interpretaciones de la muerte de Jesús que, con igual fundamentación teológica, quedaron en un segundo plano u olvidadas.

24

Se olvidó que la muerte de Jesús no fue responsabilidad de Dios, sino de quienes le quisieron representar; que Jesús vivió esa muerte desde una situación de desamparo; que su ejecución en la cruz se debió a la incapacidad de un sistema religioso para entender de un modo nuevo las relaciones de Dios con los hombres, en el que lo primario no es el respeto de una norma sagrada, sino el bien de la persona humana (Mc 3,1-6); un modo nuevo de relación con Dios que asume el proyecto utópico de su Reino, el cual, iniciado en este mundo, encontrará su plena realización en un más allá que nos excede.

Una dosis excesiva de AT se introdujo en la comprensión del viernes santo, acentuando los aspectos sacrificiales y reparatorios de la muerte de Jesús. Una obsesión de culpa y perdón, de amor y odio, de rebelión y sometimiento a Dios Padre ha pervertido la espiritualidad cristiana, dejando traslucir temas inconscientes que guardan relación con la ambivalencia y la culpa tal como vienen a desarrollarse en el seno de la relación edípica.

La teología del siglo XX ha replanteado la soteriología (salvación), resituando en sus justos términos el sentido expiatorio que podemos aplicar a la muerte de Jesús. Cuando la fe se desarrolla en una sensibilidad abierta a las cuestiones psicoanalíticas, estas nuevas interpretaciones de la salvación han de ser saludadas como benéficas aportaciones para una vivencia sana de la experiencia de la fe.

25

6- Culpa y Pecado. La dinámica de la omnipotencia infantil introduce la ambivalencia frente al padre y una dinámica patológicamente sacrificial en la vida del ser humano, religioso o no. La aceptación del padre, como ley que organiza y modula las aspiraciones infantiles, se hace difícil. La situación queda bloqueada en una permanente relación de ambivalencia, en la que todo parece quedar reducido a una especie de “o tú o yo”, como única alternativa para sostener la omnipotencia.

La experiencia religiosa puede venir entonces a ofrecerse como un espacio óptimo para mantener y repetir indefinidamente ritmos y cadencias de un proceso que no encuentra resolución. Anclado en su ambivalencia de amor-odio frente a lo paterno, el sujeto construye necesariamente un Dios que se le opone y frente al cual no cabe sino una relación de rebelión permanente o de perpetua sumisión, m arcada por ese subterráneo “o tú o yo”, que impone una espiritualidad de constante (y costosa) afirmación de lo divino como necesaria negación (nunca aceptada, por lo demás) de lo humano.

La agresividad y la culpa impregnan toda la espiritualidad. En el sacrificio anida, simultáneamente, el odio al otro y la vuelta de ese odio contra sí mismo bajo la forma de culpa. La mortificación preside la experiencia religiosa del sujeto: «tú eres, yo no soy. Por ello me ofrezco y destruyo simbólicamente en el don presentado y sacrificialmente destruido».

La

espiritualidad

queda

impregnada

por

una

magnificación

y

sacralización del dolor y deja ver una estructuración esencialmente superyoica. La ley y la norma marcan toda la experiencia cristiana. Una ley

26

sacralizada que ha perdido su naturaleza mediadora y que desplaza a un segundo término la celebración gozosa, el encuentro festivo y la misma comunicación con Dios. Todos podemos reconocer esta dinámica de culpabilización patológica que ha impregnado la espiritualidad cristiana. La movilización de los sentimientos de culpabilidad que acompañan a la conciencia de pecado puede dar lugar a procesos internos muy morbosos y a situaciones éticamente muy cuestionables.

Se pueden experimentar sentimientos de culpa sin que haya pecado alguno (caso del escrupuloso) y también cabe vivir una situación de pecado sin tener conciencia de ello, y por tanto, experimentar culpa alguna. Existe una especial dificultad para enfrentar los propios sentimientos de culpabilidad. La exacerbación de este tipo de sentimientos en épocas pasadas ha creado un recelo especial ante la experiencia de la culpabilidad.

Por otra parte, la sensibilidad postmoderna actual parece empeñarse en proteger al Yo de todo sentimiento adverso, como el de la culpabilidad. La proclamación de la autoestima propicia poco la apertura al sentimiento de culpa, paso obligado de un proceso de cambio y conversión. En el concepto de autoestima se resaltan, casi con exclusividad, las dimensiones amorosas respecto a uno mismo, dejando muy en segundo plano cualquier autocrítica.

El psicoanálisis nos ha llamado la atención sobre la dificultad de hacernos conscientes y responsables de nuestros sentimientos de culpabilidad. Actúa una defensa en forma de negación qué pretende evitar el dolor psíquico y la herida que supone para nuestro narcisismo. Aprender a soportar el displacer ocasionado por una sana autocrítica es un reto en el logro de nuestra maduración y una necesidad para emprender un proceso de

27

progreso y transformación espiritual. Sin reconocimiento de la culpa no existe posibilidad de cambio ni de conversión.

Cuando la culpa no es reconocida, por impedirlo el propio narcisismo, fácilmente se proyecta sobre los demás. Es la proyección sobre otros de los propios sentimientos de culpabilidad. Se eligen unos “bucos emisarios” sobre los que se proyecta el propio mal interno y así se intenta aliviar el íntimo malestar y peso moral. El mecanismo de proyección de la culpa es una tendencia inherente a individuos y grupos que, de ese modo, intentan descargar su propia insatisfacción, frustración y culpa sobre otros que, por alguna razón, son elegidos para ello.

Dado su carácter, en buena parte inconsciente, la culpa puede pervertir la conciencia del creyente, pudiendo deteriorar el proceso al que es invitado, saber articular sus sentimientos de culpa con una auténtica exigencia ética y de fe será una tarea que, probablemente, exigirá un fino discernimiento a lo largo de toda la vida. No basta con reconocer la culpa, lo cual puede responder a dinámicas psíquicas y espirituales de signo muy diverso. Se hace obligado diferenciar entre una sana culpabilidad, que mueve a la transformación y al cambio, y otra cuyo objetivo parece ser el del auto castigo y la autodestrucción.

Los psicoanalistas hablan de una culpabilidad depresiva y de otra muy diversa, que dieron en llamar persecutoria. Existe una culpa con tonalidad depresiva que surge como expresión del daño infligido al otro, ruptura del encuentro, pérdida del amor y de los valores de nuestra vida y comportamiento. Esa culpa, que tiene su origen en las mismas pulsiones de vida, busca el cambio, la reparación y el restablecimiento del vínculo roto por la transgresión. Pero existe también una culpabilidad “persecutoria” que tiene

28

su raíz en las pulsiones de la muerte y guarda el único objetivo de la autodestrucción y el daño. No busca el cambio ni la reconciliación, sino la autodestrucción y la muerte. Lejos de abrirse a la posibilidad de un futuro diferente, se queda atada al momento pasado de la transgresión. La dinámica de la omnipotencia y de la ambivalencia que ésta desencadena es su motivación inconsciente.

29

7- Sexualidad, Agresividad. El psicoanálisis nos ha hecho ver que los campos de la sexualidad y la agresividad movilizan la culpabilidad de modo casi automático e irracional.

Amor y odio son los padres de la omnipotencia y, en íntima relación con ello, sexualidad y agresividad generan una culpa que, desde el punto de vista cristiano, habría que discernir y analizar para comprender la relación existente que pueda, o no, existir entre esos sentimientos de culpa y lo que sería una auténtica situación de pecado. Los temas concernientes a la sexualidad y a la agresividad cobran una relevancia muy particular cuando la concepción de Dios y su salvación se desarrollan en ese nivel infantil de la omnipotencia y de sumisión al padre imaginario.

El Dios que allí surge es especialmente celoso y sensible a los temas de la sexualidad y agresividad, tal como sucede en la dinámica de la situación edípica. Pero parece, según una lectura elemental de los evangelios, que al Dios de Jesús le preocupan también muchas otras cosas del comportamiento de sus seguidores. Para muchos creyentes, la sexualidad se ha convertido en el capítulo más importante de su experiencia moral. Pueden vivir situaciones éticas muy cuestionables en el terreno profesional, sin experimentar por ello especial culpa. Cualquier transgresión de la norma en el campo de la sexualidad despierta en ellos la incomodidad de la culpa y la necesidad de buscar remedio mediante el sacramento de la reconciliación.

Parece como si Dios fuera especialmente sensible a esta dimensión de la conducta y como si la relación con Él tuviera en este terreno el campo fundamental que habría que atender de modo preferente. La interpretación

30

psicoanalítica, que enlaza la sexualidad con la cuestión del “padre imaginario”, podría clarificar mucho estos comportamientos. En el mensaje de Jesús el amor y la apertura generosa y solidaria ante los otros se presenta como lo más importante. Ese amor es el principio fundamental que configura la dinámica de la sexualidad y los demás aspectos de la existencia. La convergencia de sexualidad y amor se convertirá en el principio ético fundamental para determinar la vida del cristiano en este terreno.

Más allá de su dimensión puramente corporal o genital, la sexualidad ha de ordenarse en una dinámica de encuentro y amor. Punto en el que una visión profunda de la teoría psicoanalítica vendría a coincidir con la posición más honda también de la ética cristiana. Aunque existen elementos dispersos en los restantes escritos del NT, no encontramos en los evangelios un código de ética sexual ni de ética política o económica. La elaboración de una ética sexual no ha resultado nunca una tarea fácil. “La moral cristiana del pasado fijó la sexualidad demasiado unilateralmente en función de la procreación, desestimó el placer sexual y empleó con excesiva rapidez las categorías de pecado y pecado grave” (Karl-Heinz Peschke).

Por otra parte, la dinámica social imperante banaliza y descontextualiza la sexualidad de sus obligadas relaciones al encuentro y la alteridad. Tras este problema de orden ético, debemos interrogarnos sobre las conexiones existentes entre los posicionamientos morales en este campo (sean “conservadores” o “progresistas”) y las representaciones de fondo que pueden darse sobre Dios y la salvación.

Hay, en efecto, determinados modos de pensar y sentir a Dios y de representarse la redención que de Él nos viene, que necesariamente, inciden en las posiciones profundas que adoptamos ante la sexualidad.

31

Las vinculaciones que el psicoanálisis ha puesto en evidencia entre lo paterno, la culpa y la sexualidad obligan necesariamente a pensar en este sentido. Dogma y moral cuentan con relaciones más íntimas de lo que generalmente pensamos. La agresividad, junto con la sexualidad, es el dinamismo qué más fácilmente desencadena una culpa no siempre suficientemente razonada. Con frecuencia acarrea más problemas íntimos (y no sólo conscientes) que la misma sexualidad. El conflicto y la agresividad son sistemáticamente negados, a veces, incluso antes de ser identificados y valorados crítica y evangélicamente. También en ese campo, la culpa se suele suscitar de un modo casi automático y fácilmente irracional.

El resultado de esta negación sistemática es operar una falsificación importante del mensaje evangélico. El amor total, el amor “químicamente puro” (inexistente como bien sabemos por el psicoanálisis) resulta una falacia y una coartada para negar la dimensión esencialmente conflictiva de la realidad y de la sociedad en la que vivimos. La agresividad negada sólo parece disponer de un camino en la vida de muchos creyentes, o la violencia frente a los que no participan en la propia creencia.

Confundimos agresividad con destrucción y violencia física, olvidando que la agresividad constituye también una fuerza vital qué puede y debe estar trabajando en nosotros en favor de la vida. Como en el caso de Jesús, debemos recordar que las palabras que dirige a los fariseos (Mt 23) expresan una sana agresividad en favor de la vida y del Reino de los cielos al que Dios nos llama. Por no hablar del episodio del Templo, al que solemos referirnos con los términos de “ira santa”, olvidando quizás que, aunque santa, era también manifiestamente ira.

32

8. Las Relaciones de Obediencia y Autoridad.

La cuestión del poder y del ejercicio de la autoridad en el seno de la institución religiosa es otra cuestión importante para una teología post freudiana. La dinámica de la omnipotencia puede encontrar también aquí un lugar propicio por la excesiva insistencia en los polos de lo jerárquico, de lo magisterial, de la fidelidad a la tradición, etc. La totalidad puede emerger de nuevo como tentación en las esferas del poder y del saber institucional. La autoridad guarda una íntima relación con la cuestión del todo-saber y, por tanto, también con la búsqueda de la totalidad y de la omnipotencia.

Durante períodos importantes de la infancia, el padre imaginario lo sabía todo, como una faceta más de su incuestionable plenitud de poder. La ambivalencia, sin embargo, qué marca toda relación, y en particular la paterno-filial, juega aquí un papel importante. Por una parte, la necesidad de buscarse en el otro, a través de la identificación, contribuye a asignarle a ese otro, el saber y el poder. Pero, al mismo tiempo, si es el otro el qué todo lo sabe y lo puede, me está impidiendo a mí poseer aquello que tanto deseo.

La agresión surge como una expresión más de la ambivalencia general, también en este terreno, cuando la realidad puso de manifiesto el carácter esencialmente falible del padre, fue necesario realizar el duelo, dar por terminada esa supuesta omnisciencia que se le atribuyó con la secreta esperanza de conquistarla algún día. La tentación de recuperarla puede también ser muy fuerte. La tentación de pensar que el todo-saber está en algún lado, que alguien posee y garantiza de algún modo la omnisciencia, puede ejercer una intensa fascinación. La totalidad que habita por los espacios de lo religioso puede prestarse fácilmente a facilitar la creencia.

33

Esa totalidad de lo paterno puede generar una doble dinámica infantil en la relación con ella: la de la permanente sumisión acrítica, infantilizante, o la de la perpetua actitud de revuelta y resistencia para asumir las relaciones de autoridad y obediencia. Actitud ésta igualmente acrítica e infantil. Para el creyente post-freudiano, el tema de la obediencia a la autoridad se hace especialmente sospechoso por la posibilidad de encubrir infantilismos profundos y tentaciones camufladas.

La comunidad cristiana no es una agrupación acéfala. Cristo es la Cabeza a la que esta comunidad se debe y se refiere. A nivel visible, esa referencia básica de Cristo se manifiesta sacramentalmente en los ministerios eclesiales, con sus funciones pastorales y de magisterio. Existen unas instancias de decisión que la comunidad cristiana está llamada a reconocer, porque su fe es una fe participada, que se recibe desde la comunidad eclesial y apostólica y que en ella vive y se desarrolla. Por otra parte, desde una perspectiva psicosocial, en la vida individual y social, son necesarias unas relaciones de obediencia, por más que esto pueda suponer una cierta herida a nuestro narcisismo qué tantas veces sueña con una libertad omnímoda en las relaciones con los otros.

La responsabilidad exige el respeto a leyes y normas necesarias para el bien común, y determinadas posiciones de corte anarquista esconden la misma tentación de omnipotencia qué descubriremos en ciertos tipos de personalidades autoritarias. Las relaciones de autoridad u obediencia han constituido siempre un capítulo problemático dentro de la teoría y práctica de la Iglesia. La difícil tarea de articular la libertad cristiana con el sometimiento a unas leyes o normativas determinadas, o a la fidelidad a la propia conciencia con la disponibilidad exigida por la institución religiosa respecto a

34

sus disposiciones, plantea problemas de no fácil resolución y es fuente permanente de conflictos en la vida eclesial.

Los estudios bíblicos, eclesiológicos y dogmáticos han centrado con frecuencia su atención sobre toda una serie de núcleos problemáticos que surgen en el intento de conciliar esos dos polos referentes a una necesaria libertad y obediencia cristiana. Desde la perspectiva psicoanalítica, la cuestión verdaderamente decisiva es la del modo de vivenciarse esas necesarias relaciones de autoridad y obediencia en las que el creyente cristiano se ve involucrado, por una parte o por otra. Y la gran interrogación surge ante unos modos de ejercitarse la autoridad y la obediencia (o desobediencia) a la misma en las que, con demasiada frecuencia, parece anidar el fantasma de totalidad que nos devuelve, de nuevo, a la cuestión primera y básica de la omnipotencia, eje vertebrador a partir del que hemos planteado estas cuestiones a una teología post-freudiana.

35

9. La Corriente Psicoanalítica de la Psicología, el legado de Freud en “Psicología Cristiana.

Psicoheregía, el legado de Carl Jung La abrumadora mayoría de cristianos probablemente nunca habrán oído hablar de C. G. Jung, pero su influencia en la iglesia es enorme y afecta a los sermones, libros y actividades, como en el prolífico empleo del Indicador de Tipo Myers-Briggs (MBTI) por parte de los seminarios y organizaciones misioneras. Un actual y popular ejemplo del legado de Jung se puede ver en el libro de Robert Hicks The Masculine Journey [El viaje masculino], que fue dado a cada uno de los 50.000 hombres asistentes a la conferencia de 1993 de los Promise Keepers. Los cristianos necesitan aprender lo suficiente acerca de Jung y sus enseñanzas para quedar advertidos y prevenidos.

El legado de Jung a la psicología cristiana es a la vez directo e indirecto. Algunos profesantes cristianos, influidos por las enseñanzas de Jung, integran aspectos de la teoría jungiana en su propia práctica de la psicoterapia. Puede que incorporen sus conceptos acerca de los tipos de personalidad, del inconsciente personal, del análisis de los sueños y de varios arquetipos en su propio intento de comprender y aconsejar a sus clientes (o creyentes).

Otros cristianos han sido influidos más indirectamente al implicarse en sanidad interior, en el seguimiento de programas de doce pasos, o al haber asumido el Indicador de Tipo Myers-Briggs, que está basado en los tipos de personalidad de Jung y que incorpora sus teorías de introversión y extroversión.

36

Jung y Freud.

El legado de Jung no ha sido positivo para el cristianismo. Desde su principio, la psicoterapia ha minado las doctrinas del cristianismo. Las actitudes de Sigmund Freud hacia el cristianismo eran evidentemente hostiles, porque creía que las doctrinas religiosas son todas ilusorias, y designó a toda religión como neurosis obsesiva universal de la humanidad.

Su seguidor durante un tiempo y colega Carl Jung, por otra parte, puede no ser tan evidente en su desdén del cristianismo. Sin embargo, sus teorías han disminuido desdeñosamente las doctrinas cristianas al situarlas al mismo nivel que las de todas las religiones. Aunque Jung no llamó a la religión una neurosis obsesiva universal, sí que consideró a todas las religiones, incluyendo el cristianismo, mitologías colectivas no reales en esencia, pero ejerciendo un efecto verdadero sobre la personalidad humana.

El doctor Szasz describe la diferencia entre las teorías psicoanalíticas de los dos hombres de esta manera: Así, en opinión de Jung las religiones son apoyos espirituales indispensables, mientras que en la de Freud son muletas ilusorias. En tanto que Freud argumentaba que las religiones son engañosas y por lo tanto malas, Jung mantenía que todas las religiones son cosa imaginaria pero buena. Ambas posturas son anticristianas: la una niega el cristianismo, y la otra lo mitologiza.

Tras haber leído la interpretación de los sueños de Freud, Jung contactó con Freud y se estableció una amistad de mutua admiración que persistió alrededor de ocho años. Aunque Jung sirvió durante cuatro años como primer presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, la ruptura entre Jung y Freud fue total. Jung divergía de Freud en varios puntos,

37

en particular, de la teoría de Freud acerca del sexo. Además, Jung había ido desarrollando su propia teoría y metodología, conocida como psicología analítica.

El inconsciente colectivo.

Jung enseñaba que la psique se compone de varios sistemas, incluyendo el inconsciente personal con sus complejos y un inconsciente colectivo con sus arquetipos. La teoría de Jung de un inconsciente personal es muy similar a la creación freudiana de una región que contiene las experiencias reprimidas, olvidadas o ignoradas. Sin embargo, Jung consideraba el inconsciente personal como una capa más o menos superficial del inconsciente.

Dentro del inconsciente personal se encuentran lo que él denominó complejos con tonos de sentimientos. Dijo que constituyen la faceta personal y privada de la vida psíquica. Se trata de los sentimientos y de las percepciones que se organizan alrededor de personas significativas o acontecimientos relevantes en la vida de la persona. Jung creía que había una capa más profunda y más significativa del inconsciente, que él designó como el inconsciente colectivo, y que identificaba como arquetipos, que consideraba innatos, inconscientes y generalmente universales.

El inconsciente colectivo de Jung ha sido descrito como un almacén de trazas de memorias latentes heredadas del pasado atávico del hombre, un pasado que incluye no sólo la historia racial del hombre como especie separada, sino también sus antepasados prehumanos o animales.

38

Por tanto, la teoría de Jung incorpora la teoría de la evolución de Darwin así como la antigua mitología. Jung enseñó que este inconsciente colectivo es compartido por todas las personas, y que por tanto es universal, sin embargo, por cuanto es inconsciente, no todas las personas son capaces de acceder al mismo. Jung contemplaba el inconsciente colectivo como la estructura fundamental de la personalidad, sobre las que se edifican el inconsciente personal y el ego.

Debido a que creía que los fundamentos de la personalidad son ancestrales y universales, estudió las religiones, la mitología, los rituales, los símbolos, los sueños y las visiones. Dice él: “Todas las enseñanzas esotéricas tratan de aprehender los acontecimientos invisibles en la psique, y todas demandan una autoridad suprema para sí mismas. Lo que es cierto del folklore primitivo es cierto incluso en mayor grado de las religiones de influencia alma”. mundial. Contienen un conocimiento revelado que fue

originalmente oculto, y exponen en gloriosas imágenes los secretos del

El concepto de Jung del cristianismo.

Sin embargo, debido a que Jung dejó lugar para la religión, muchos cristianos se sintieron más cómodos con sus ideas. Por esto es importante considerar las actitudes de Jung hacia el cristianismo. El padre de Carl Jung fue un ministro protestante, y Jung experimentó aspectos de la fe cristiana mientras fue creciendo. Escribió lo siguiente acerca de su temprana experiencia con la Santa Comunión, que parece estar relacionada con sus ideas posteriores acerca de que las religiones son sólo mitos: Lentamente llegué a comprender que esta comunión había sido una experiencia fatal para mí. Había resultado hueca; más aún, resultó ser una pérdida total.

39

Sabía que nunca podría volver a participar en esta ceremonia. Bueno, esto no es religión en absoluto, pensé: Es la ausencia de Dios; la iglesia es un lugar al que no debería ir. Ahí no hay vida, sino muerte.

En base de aquel significativo incidente, Jung pudo haber procedido a negar todas las religiones; pero no lo hizo. En lugar de ello, vio evidentemente que la religión era algo muy significativo para muchas personas y que las religiones podían ser útiles como mitos. Su decisión de considerar todas las religiones como mitos fue posteriormente influida por su perspectiva del psicoanálisis. Según Viktor von Weizsaecker, C. G. Jung fue el primero en comprender que el psicoanálisis pertenecía a la esfera de la religión.

Que las teorías de Jung constituyen una religión, se puede ver en su consideración de Dios como el inconsciente colectivo, y por ello presente en el inconsciente de cada persona. Para él, las religiones revelaban aspectos del inconsciente y podían así acceder a la psique de la persona. También empleó los sueños como vías de entrada a la psique para la propia comprensión y autoexploración. La religión era sólo un instrumento para acceder al yo y si una persona quería emplear para ello símbolos cristianos, pues ya le estaba bien.

El espíritu guía de Jung.

Debido a que Jung transformó el psicoanálisis en un tipo de religión, es también considerado como psicólogo transpersonal así como teórico del psicoanálisis. Se implicó profundamente en ocultismo, practicó la

necromancia y tuvo contacto diario con espíritus descarnados, a los que designó como arquetipos. Mucho de lo que escribió fue inspirado por estas

40

entidades. Jung tenía su propio espíritu familiar al que llamaba Filemón. Al principio pensaba que Filemón era parte de su propia psique, pero más adelante descubrió que Filemón era más que una expresión de su propio ser interior. Jung dice: Filemón y otras figuras de mis fantasías me dieron a saber el conocimiento crucial de que hay cosas en la psique que yo no produzco, sino que se producen a sí mismas y tienen su propia vida. Filemón representaba una fuerza que no era yo mismo. En mis fantasías tuve conversaciones con él, y él dijo cosas que yo no había pensado de manera consciente. Porque observé con claridad que era él quien hablaba, y no yo. .. Psicológicamente, Filemón representaba un conocimiento superior, para mí era una figura misteriosa. En ocasiones me parecía muy real, como si fuera una personalidad viviente. Paseaba con él jardín arriba y abajo, y fue para mí lo que los indios llaman un gurú. Se puede comprender por qué Jung es tan popular entre los seguidores de la Nueva Era.

La meta de Jung para el psicoanálisis era que llegase a ser una religión integral.

La influencia de Jung sobre AA

Jung también abrió el camino para el desarrollo de Alcohólicos Anónimos. El cofundador Bill Wilson escribió lo siguiente en una carta a Jung en 1961: Esta carta de inmenso agradecimiento ha estado pendiente durante mucho tiempo. ... Aunque seguramente habrá oído acerca de nosotros [AA], dudo que usted sea consciente de que una cierta conversación que tuvo una vez con uno de sus pacientes, un tal señor Roland H., en la década de los treinta, tuvo un papel crucial en la constitución de nuestra agrupación.

41

Wilson prosiguió la carta recordando a Jung de lo que le había contado abiertamente [a Roland H.] de su situación desesperada, que estaba más allá de la ayuda que le pudiera ofrecer la medicina o la psiquiatría. Wilson escribió: Esta declaración sincera y humilde de su parte fue indudablemente la primera piedra fundamental sobre la que nuestra agrupación ha sido entonces edificada. Cuando Roland H. preguntó a Jung si había alguna esperanza para él, Jung le dijo que podría haberla, siempre que pudiera pasar por una experiencia espiritual o religiosa: en resumen, una conversión genuina. Wilson proseguía en su carta: Usted le recomendó que se situase en una atmósfera religiosa y que tuviera esperanza. Por lo que respecta a Jung, no había necesidad de doctrina ni contenido de fe, sino sólo una experiencia.

Los cristianos se implican en la religión de Jung cuando integran sus conceptos acerca del hombre y de la deidad al asimilar sus teorías, terapias y conceptos.

Es importante observar que Jung no podía referirse a la conversión al cristianismo, porque por lo que respecta a Jung toda religión es simplemente mito, una manera simbólica de interpretar la vida de la psique. Para Jung, la conversión significaba sencillamente una dramática experiencia total que alteraría profundamente la perspectiva de la persona acerca de la vida. Jung mismo había rechazado abiertamente el cristianismo y se había lanzado a la idolatría. Reemplazó a Dios por una miríada de arquetipos mitológicos.

La respuesta de Jung a la carta de Wilson incluía la siguiente afirmación acerca de Roland H.: Su deseo por el alcohol era el equivalente, a un nivel bajo, de la sed espiritual de nuestro ser por la plenitud; expresándolo en lenguaje medieval: la unión con Dios.

42

En su carta, Jung menciona que en latín se emplea la misma palabra para alcohol que para la más elevada experiencia religiosa. También en inglés, lo mismo que en castellano, se hace referencia al alcohol como espíritu. Pero conociendo la teología de Jung y sus intimidades con un espíritu familiar, se debe llegar a la conclusión de que el espíritu al que se refiere él, no es el Espíritu Santo, y que el dios al que se refiere no es el Dios de la Biblia, sino un espíritu fraudulento que se presenta como ángel de luz y que lleva a muchos a destrucción.

La blasfemia de Jung

El neopaganismo de Jung y su deseo de reemplazar el cristianismo con su propio concepto de psicoanálisis se puede ver en una carta que escribió a Freud: Me imagino una tarea mucho más delicada e integradora para [el psicoanálisis] que la alianza con una fraternidad ética. Creo que debemos darle tiempo para que se infiltre en personas de muchas procedencias, que avive entre los intelectuales un sentimiento hacia los símbolos y los mitos, para que muy gentilmente transforme a Cristo de vuelta al hechicero dios del vino, que era, y de esta manera absorber aquellas fuerzas extáticas instintivas en el cristianismo para el propósito único de hacer del culto y del mito sagrado lo que habían sido antes: una fiesta borracha de gozo donde el hombre recuperaba el carácter y la santidad de un animal.

De esta manera, la meta de Jung para el psicoanálisis debía ser una religión global superior al cristianismo, reduciendo la verdad del cristianismo a mito y transformando a Cristo en un hechicero dios del vino. La respuesta de Dios a tal blasfemia se puede ver en el Salmo 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la

43

tierra, Y los príncipes consultarán unidos Contra Él Señor y contra su Ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira.

Los cristianos se implican en la religión de Jung cuando integran sus conceptos acerca del hombre y de la deidad al asimilar sus teorías, terapias y conceptos que se han filtrado a través de otras psicoterapias, a través de programas de doce pasos, a través de la curación interior, a través del análisis de los sueños, y a través de los tipos y pruebas de personalidad. ¡Cuidado! Con la Apostasía; 2 de Tesalonicenses 2:3 Nadie os engañe en ninguna manera pues; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía… Hechos 21:21…enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar… Afistemi palabra griega que significa: desertar, apartar, remover instigar a la revuelta. 1Tito 4:1 apostataran de la fe escuchando doctrinas de demonio…

44

10. ¿Qué es Psicoanálisis y Conductismo?

El Psicoanálisis y el Conductismo, como dos teorías opuestas, constituyen las principales escuelas de la Psicología.

Conductismo.

El Conductismo, también llamado Behaviorismo (derivado del vocablo inglés “behavior” que significa “comportamiento”) es una corriente de pensamiento científico orientada al estudio de la conducta objetiva, es decir, todo aquello que puede ser observable, medible y cuantificable. Trata de explicar cuáles son los mecanismos intrínsecos de las personas a partir de que el hombre adquiere más conocimiento. Manifiesta una oposición científica, teórica y técnica al Subjetivismo; dejando de lado el estudio de la consciencia y del subconsciente.

El conductismo diverge en dos versiones que proponen una explicación de cómo las personas aprenden. Por un lado, el Conductismo Clásico tiene su origen a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Uno de sus principales exponentes es John B. Watson quien explica el comportamiento por medio del aprendizaje y reflejos condicionados. Considera que los seres humanos nacemos con un grupo de reflejos innatos que son conexiones entre estímulos y sus respuestas y que somos capaces de crear y aprender nuevas conexiones entre estímulos-respuestas mediante condicionamiento.

Si un nuevo estímulo actúa junto con el estímulo que produce la respuesta refleja, después de repetidas veces, el nuevo estímulo producirá por sí sólo la respuesta, gracias a la asociación. Otro de los teóricos del Conductismo Clásico es Ivan Petrovick Pavlov, quien estudia los estímulos

45

condicionales e incondicionales y sus respuestas. Establece que ante diferentes estímulos (incondicionales, como lo son los filogenéticos y condicionales, como lo son los ontogenéticos) se pueden obtener respuestas similares. Las respuestas incondicionales son aquellas que se obtienen a partir de los estímulos incondicionales siendo éstos filogenéticos, es decir, que son transmitidos a través de los genes y son propios de la especie; por ejemplo, el reflejo rotuliano. En cambio, las respuestas condicionadas son las que se obtienen a partir de un estímulo condicionado (siendo éstos ontogenéticos, es decir que se aprenden) que se ha generado gracias a un proceso de aprendizaje y relación con el estímulo incondicionado.

Para explicar el proceso de asociación, Pavlov realiza investigaciones acerca del aparato digestivo y nervioso, utilizando el modelo de salivación del perro. En un principio, los perros de laboratorio salivaban ante la presencia de carne como respuesta refleja; luego los hambreaba por unos días y posteriormente realizaba el condicionamiento haciendo sonar, por ejemplo una campana y segundos después les entregaba la carne. Al comienzo, el animal no salivaba ante los sonidos, pero al cabo de sucesivos apareamientos entre el estímulo sonoro y la carne, los perros comenzaban a salivar ante sólo la presencia del sonido y sin la presencia de la carne.

A partir de dicha investigación, Pavlov concluye que los reflejos salivales habían sido condicionados a responder ante la presencia de un estímulo nuevo (el sonido). Éste era neutro en sus efectos pero con el proceso de condicionamiento se convierte en estimulante para la secreción salival como si fuera la propia carne, ya que durante el Condicionamiento Clásico el organismo aprende una nueva asociación entre dos nuevos hechos o estímulos.

46

De los estudios realizados se elaboran los principios de validez universal de las respuestas condicionadas:

Principio de frecuencia: para que un proceso de condicionamiento se establezca con eficacia, la presentación de los estímulos, tanto condicionados como incondicionados, debe ser frecuente.

Principio de recencia: la aplicación del estímulo condicional debe ser reciente en el tiempo con el estímulo incondicional.

Principio de extinción: los condicionamientos deben repetirse ya que lo aprendido se extingue si los condicionamientos no son reiterado.

Principio de recuperación espontánea: si se extingue la respuesta, y luego se reanuda la asociación se recupera rápidamente el aprendizaje.

Principio de generalización: la respuesta condicionada a cierto estímulo tiende a producirse frente a estímulos semejantes.

Principio de discriminación: el sujeto está condicionado a responder a determinado estímulo y no a otro.

La otra versión es el Conductismo Operante o también llamado Neoconductismo, que pone énfasis en la relación entre las conexiones de la conducta y las respuestas del medio. Uno de los principales exponentes de esta corriente es Edward L. Throndike, quien toma el Principio del Placer de la teoría del Hedonismo, que indica que los seres vivos tienden a realizar aquellas cosas que les producen placer y a evitar aquellas que les producen displacer. Este fenómeno implica el aprendizaje gradual de la respuesta correcta, mediante la Ley de Efecto, la cual establece que la fijación de las conexiones estímulo-respuesta dependía no sólo de que éstos se presenten juntos (como en el Condicionamiento Clásico), sino también del refuerzo que da el medio. Si la respuesta era seguida de un factor-satisfacción la

47

conexión estímulo-respuesta se fortalecía. Si el refuerzo seguido era un factor-perturbador, la conexión entre estímulo-respuesta se debilita.

Otro de los teóricos de esta versión es B. F. Skinner quien distingue dos tipos de conductas:

Conducta Respondiente: es producida por estímulos específicos y está formada por las conexiones estímulos-respuestas, denominados reflejos. Ante estímulos específicos el organismo produce una conducta refleja específica. (Propia del Conductismo Clásico).

Conducta Operante: es el comportamiento que opera sobre el medio ambiente y su aprendizaje se produce por un proceso de condicionamiento, determinado por el refuerzo dado por el medio.

Para la realización de sus investigaciones elabora la Caja de Skinner, que contiene en cuyo interior un manipulador junto a un dispositivo electrónico que facilita los reforzadores otorgados por el panel de control. El mecanismo proporciona reforzadores que podrán producir satisfacción o desagrado, y las respuestas que da el individuo son llamadas Operantes Libres ya que puede producirlas cuantas veces quiera.

Los reforzadores pueden clasificarse en positivos (aquellos que producen satisfacción y aumentan la probabilidad de que la conducta se repita) y negativos (aquellos que producen displacer y que debilitan las conexiones entre estímulos respuestas). A su vez, también pueden dividirse en primarios, que refuerzan de modo innato, y secundarios, que poseen un valor social. Es de suma importancia establecer que su propiedad reforzante no es universal sino que cada individuo, según sus particularidades, es proclive a ser estimulado por ciertos factores y no por otros.

48

Existen

diversos

programas

de

refuerzo

(programas

de

condicionamiento), que divergen en: Refuerzo continuo: para cada respuesta al manipulador se da un reforzador.

Refuerzo intermitente: sólo algunas respuestas son seguidas por el refuerzo.

Programa de razón: la frecuencia de los reforzadores depende de la cantidad de respuestas emitidas. Puede ser fijo (el sujeto es reforzado después de un número específico de respuestas) o variable (se refuerza un promedio de respuestas).

Programa de intervalo: la frecuencia de los reforzadores depende del paso del tiempo. Al igual que el programa anterior también se puede dividir en fijo (el sujeto recibe un reforzador luego de haber transcurrido un período de tiempo estipulado, por ejemplo cada 10 minutos) o variable (el reforzador se puede obtener en diferentes períodos de tiempo, es decir que el intervalo puede acortarse o alargarse).

A través de la aplicación del Conductismo Operante se pueden producir variaciones en la conducta:

Extinción: se puede lograr la extinción de una conducta por medio de la supresión del refuerzo positivo que la mantenía vigente.

Imitación social: se aplican refuerzos positivos a figuras destacadas con el fin de que el sujeto imite su comportamiento para obtener sus mismos reforzadores.

Aprendizaje

discriminativo:

se

usan

refuerzos

positivos

para

recompensar respuestas deseadas a determinados estímulos, y refuerzos negativos para castigar respuestas no deseadas.

49

Modelado de la conducta por aproximación sucesiva: se utiliza para lograr una conducta inexistente en el repertorio conductual del sujeto. Implica un refuerzo positivo para aquellas conductas que se aproximan al objetivo deseado y un no refuerzo a las conductas no deseadas.

Condicionamiento evitativo: se extingue la conducta no deseada a partir del uso de reforzadores negativos.

Psicoanálisis.

Es una teoría propuesta por Sigmund Freud que nace a fines del siglo XIX. Es la contracara del Conductismo ya que estudia todas las significaciones internas y sirve para entender la conducta objetiva, es decir lo consciente.

En su primera tópica, Freud plantea que el aparato psíquico, que es lo que llamamos nuestra vida mental, se compone por aspectos tanto conscientes como inconscientes. Se divide en:
 

Consciente: es un estado fugaz Preconsciente o Subconsciente: son aspectos que se pueden tornar conscientes fácilmente, aunque dejen de serlo pueden volver a la consciencia sin dificultad.

Inconsciente: son los procesos y contenidos que no tienen acceso a la concienciación y que por ello se deben inferir, adivinar y traducir a la expresión consciente. Es decir que son todos los deseos reprimidos, lo que no se pude designar y se vuelve consciente a través de nuestros esfuerzos.

50

Posteriormente, elaboró una segunda tópica constituida por:

Ello: es la instancia más antigua del aparato psíquico que concentra los instintos organizados en la organización somática y tiene por contenido todo lo heredado, lo innato. No se comunica directamente con el mundo exterior. Es lo inconsciente, lo no accesible, que tiene un propio mundo de percepciones donde actúan los instintos. Se rige por el Principio del Placer.

Yo: es una parte del Ello que experimenta una transformación bajo su exposición al mundo exterior. Es una instancia mediadora entre el Ello y el mundo exterior que acumula experiencias y enfrenta los estímulos moderados modificando el mundo exterior según su conveniencia. Hacia el interior y frente al Ello, gobierna las exigencias de los instintos y decide si suprimirlos o no. Tiene como función la Autoconservación.

Super-yo: es la conciencia moral, constituida por normas, mandatos y leyes, las cuales les impone al Yo. Desempeña el papel de mundo exterior y representa el pasado cultural que el niño deberá reexperimentar en sus primeros años de infancia. Se rige por el Principio del Deber.

Freud también realiza dos teorías para clasificar a los instintos. Un instinto es una fuerza impulsora regida por las necesidades del Ello. En su Primera Teoría de los Instintos, supone el instinto de Autoconservación (fuerzas que protegen la integridad del individuo) y el instinto Sexual (fuerzas destinadas a conservar la especie). Más adelante, en su Segunda Teoría de los Instintos, los distingue entre Eros, que reúne los instintos de autoconservación y sexuales, tiene como fin conservar la unión y es llamado también instinto de amor; y Thánatos, es decir el instinto de destrucción, también llamado instinto de muerte.

51

Para el Psicoanálisis es necesaria la diferenciación entre sexual y genital, ya que la sexualidad es un concepto mucho más amplio que incluye otras actividades que no tienen relación con los órganos genitales. Además, considera que la vida sexual abarca tanto una función de obtener placer como otra de procreación. Por último, la vida sexual se inicia luego del nacimiento en la llamada temprana infancia y es allí donde se manifiestan ciertos signos de actividad corporal vinculados con un fenómeno psíquico llamado (fuerza en relación al amor, el deseo y lo sexual).

A partir de ello, Freud clasifica las diferentes etapas del desarrollo psico-sexual en:

Etapa Oral (de 0 a 1 año): la libido imanta la zona bucal, la cual origina el placer. Con la aparición de los primeros dientes, el niño entra en la Etapa Oral Sádica, durante la cual se produce satisfacción a través de las agresiones.

Etapa Anal (de 2 a 3 años): comienza cuando se produce el control de esfínteres y se busca la satisfacción en las funciones excretoras. Más adelante, en la Etapa Anal Sádica, la satisfacción está dada por las agresiones.

Etapa Fálica: la libido llega a su máximo para luego descender. El niño descubre su órgano genital y tanto el varón como la mujer giran en torno a la existencia universal del pene. El varón ingresa al Complejo de Edipo y luego descubre la falta de pene en la mujer. La mujer se inicia en el Complejo de Electra y luego descubre su falta de pene.

Etapa de Latencia (de 7 a 11 años): la libido no se manifiesta y se produce un período de reposo.

Etapa Genital (pubertad): se produce la maduración del aparato genital para la reproducción.

52

Por otra parte, Freud estudia las diferentes vías para acceder al inconsciente y descubre que se manifiesta a través de los actos fallidos, las asociaciones libres y los sueños. Los sueños son concreciones formadas por impulsos instintivos procedentes del Ello (deseos inconscientes reprimidos) o por deseos insatisfechos de la vida diurna procedentes del Yo. El sueño está constituido por dos niveles: el contenido manifiesto, que es lo que recordamos del sueño, y el contenido latente, que es todo lo reprimido que no se recuerda.

Los sueños pueden ser confusos, incomprensibles y hasta absurdos, ya que sus contenidos contradicen todas nuestras nociones de la realidad. Al dormir, el material inconsciente del Ello se impone al Yo, se torna preconsciente y, bajo el rechazo del Yo, sufre transformaciones que se conocen como deformaciones del sueño. Dichas deformaciones se clasifican en: condensación, entendida como la tendencia a formar nuevas unidades con elementos que en el pensamiento vigil habríamos mantenido separados; desplazamiento, es la tendencia a que un elemento accesorio de las ideas del sueño aparezca en el sueño manifiesto como el más claro e importante o bien a la inversa, es decir que las intensidades psíquicas de desplazan de un elemento a otro; y por último el simbolismo, a través del cual se traen recuerdos que el soñante ha olvidado y que no le son accesibles en la vida diurna y también recurre a símbolos lingüísticos cuya significación generalmente ignora el soñante.

Ejemplos: 1. Ámbito cercano:

Familiar: En el caso del Conductismo encontramos varios ejemplos

de cómo los padres le imponen o restringen conductas a sus hijos. Cuando se desea extinguir una conducta en un individuo, se

53

suprimen los refuerzos positivos que la mantenían vigente; así los padres o hermanos de un bebé dejan de responder al llanto del niño cuando se lo acuesta, y de ésta manera con el transcurso del tiempo se producirá la extinción del llanto ante el hecho de ser acostado. Otro ejemplo podría ser el de un niño de 3 años al que se le quiere enseñar a utilizar el baño. En este caso, los padres le otorgarán un refuerzo positivo (felicitaciones, demostraciones de aprobación o alegría, etc.) cuando la conducta del niño se aproxime al objetivo deseado (la utilización del baño).

En el caso del Psicoanálisis vemos como influye el entorno familiar en un niño que está en proceso de formación de lo correcto y lo incorrecto. Los padres le imponen a su hijo a través de normas y reglas de apreciación que el niño debería tener, conformando así el Super-yo.

Amistades: En relación al Conductismo vemos como influyen las formas de imitación en la conformación de la conducta; por ejemplo estamos delante de un comportamiento de copia cuando en un grupo de amigos hay una figura que por algún motivo se desea imitar, produciendo las mismas conductas con el fin de obtener esos refuerzos positivos. También podemos encontrar un tipo de

comportamiento dependiente del compañero donde en un grupo de amigos hay un líder o figura destacada a la cual se remite para saber cómo, cuándo y de qué manera debe ser realizado el acto con el fin de obtener lo que éste ha logrado.

Respecto al Psicoanálisis un ejemplo sería el cómo un niño que tuvo una pelea con un amigo en el día, cuando está dormido sueña que se pelea

54

con su madre como resultado de un desplazamiento generado en el sueño del Yo.

Vecinal: Un ejemplo de cómo se utilizan las premisas del conductismo en el ámbito vecinal sería cuando a un vecino de un edificio con departamentos se le impone una penalidad por hacer demasiado ruido; al recibir este tipo de refuerzo negativo (castigo) el vecino no volverá a repetir esa conducta para no ser castigado nuevamente.

En relación al Psicoanálisis vemos como un hombre enojado porque su vecino le ocupa su lugar de estacionamiento reprime su instinto incentivado por el Ello de responder con violencia (instinto de destrucción o Thánatos).

2. Educacional: Con respecto al Conductismo podemos citar el ejemplo de una maestra que amonesta a un estudiante que ha transgredido una norma de convivencia escolar que es una conducta no deseada que para extinguirla hay que utilizar reforzadores negativos. En el Psicoanálisis podemos tomar el ejemplo de un niño que se encuentra en el período de latencia de su evolución psico-sexual y que resalta en clase por canalizar su libido en sus estudios; también puede ser el caso de un niño revoltoso que canaliza para el lado de las travesuras.

3. Mediático: Respecto al Conductismo, tanto en TV como en radios o medios gráficos, etc. vemos como a través de la propaganda o publicidad se busca generar un tipo de imitación social para que las personas (consumidores) compren determinados productos, para así obtener los refuerzos positivos que venden los medios. Vemos como las personas interesadas en mejorar el

55

estado de su salud dérmica compran productos como la “Baba de caracol” o cremas varias para obtener los resultados que muestran las publicidades de la TV.

En relación al Psicoanálisis, los medios influyen en la formación de valores o ideales sociales con los cuales los individuos parte de una sociedad deben cumplir para estar dentro de lo aceptado; así el Super-yo toma estos modelos y busca seguirlos.

56

11. ¿En algún momento Cristo utilizó la Consejería? Una de las características del cuidado del alma que Jesús practicaba era la de sorprender a la persona con sus actitudes (se puede recordar a Marta y María, a Zaqueo, a la mujer que ungió la cabeza de Jesús, la mujer del pozo). En psicoanálisis se diría que Él supo manejar adecuadamente la transferencia.

Esta sorpresa induce a traer al primer plano lo que estaba al margen (la “parte buena” de María, hermana de Marta, el corazón sufrido de Zaqueo, el amor de la mujer que lo ungió, la sed de la mujer del pozo). Recordemos las parábolas que narró Jesús sobre encontrar lo que estaba perdido, en Lucas 15. Esto nos lleva a pensar en Cristo como aquél que cuida de nuestra alma, rescata en nosotros lo que estaba perdido, oculto por las apariencias, por las defensas (en psicoanálisis, lo que está en el inconsciente). Es interesante que este cuidado de Jesús no sea en el sentido de revelar el pecado oculto, sino por el contrario, mostrar el amor que estaba oculto; la sed de ser amado, la capacidad de amar (recuerden a María, Zaqueo, la mujer del perfume, la mujer del pozo).

Como consecuencia el pecado aparece, pero en otra dimensión que no es el de la acusación sino el pecado vinculado con el amor oculto, como aquello que se desvió del blanco del amor. Tal vez hasta haya sido una tentativa de buscar lo que faltaba (el dinero de Zaqueo, los hombres de la mujer samaritana) En psicoanálisis se dice que cuando relacionamos el síntoma con el contenido reprimido, ocurre la cura, porque el síntoma pierde el poder de representar lo que está escondido. Esto es lo que sucede con las personas que son cuidadas por Jesús (Zaqueo devuelve el dinero, la samaritana sabe de qué tiene sed, Marta no puede esconder más su fuga

57

hacia el activismo). De este modo, Jesús deshace la caparazón de defensa que estas personas montaron en torno a su alma.

Imaginemos, qué habría pasado si Jesús hubiese ido por el camino de denunciar directamente el pecado: ¿Cómo hubiera sido la conversación con Zaqueo y con la mujer del pozo? ¿Habría llegado a este impacto en sus vidas? ¿Habría logrado la transformación de sus vidas? Entonces, ¿qué había detrás de la actitud de Jesús? ¿Sería algo que podemos aprender nosotros o era parte de las capacidades sobrenaturales que sólo Él tenía? En Juan 17, cuando Jesús resume en la oración sacerdotal la esencia de su ministerio dice: “ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado”.

El cuidado que Jesús daba al alma tenía como objetivo revelar al Padre como aquel que va a saciar la sed del alma. No revelar el pecado en sí, o el error, sino el amor del Padre y dejar que la percepción de este amor revele entonces todas las búsquedas incesantes que se hicieran. Este amor del Padre no es percibido mientras miramos sólo hacia el pecado, o hacia lo que está errado. Este mirar crítico es característico de una de las dolencias más comunes en el medio religioso: la neurosis obsesiva. Teóricamente se trata de una persona que regresó de la fase edípica, donde el amor fue demasiado intenso y por esto tan amenazador que tuvo que ser reprimido y transformado en formas de expresión de la fase sádica anal. Como consecuencia de esta represión, la persona se preocupa de preguntar hasta las minucias para cumplir las reglas, se acusa meticulosamente de todo, se controla a sí misma y a otros; es crítica severa de sí misma y de todo, lleva todo al plano intelectual, no siente ni expresa afecto.

58

Es interesante que Jesús justamente viniera a mostrarnos que distorsionamos el amor del Padre, nos apegamos a las reglas, a los rituales obsesivos que expresan toscamente, en forma de síntoma aquello que no conseguimos vivir cerca del ABBA PADRE. Tomemos las críticas contra los fariseos: “sepulcros blanqueados” son ejemplos de quien reprimió todo y pintó de blanco por fuera, pero por dentro hay muerte, hay envejecimiento de lo vivido. ¿Será que consejería de Cristo, en última instancia es ayudar a nuestra alma a percibir el amor del Padre? 1º Juan 4:10: “En esto consiste el amor, en que Dios nos amó primero…”.

En la parábola del hijo reencontrado, ¿con quién nos identificamos? ¿con el hijo que perdió todo? ¿con el padre amoroso que acoge nuestro lado que estaba perdido, acoge a otros que se habían perdido? ¿o con el hermano juzgador? Ahí entramos en el otro plano: ¿cuál es la representación de Dios que tenemos en nosotros? ¿Ha pensado en el tercer mandamiento de no hacer para sí imágenes de Dios? Tal vez no las hacemos en esculturas de piedra, pero a veces hay imágenes mentales de Dios tan duras como la piedra dentro de nosotros, tan frías que impiden que nosotros y las personas qué nos rodean reciban el amor del Padre.

El Lugar Santísimo era un lugar completamente oscuro ¿no será que si conseguimos desligarnos de las viejas imágenes encontraremos a Dios en la oscuridad total? Fue lo que María hizo al aceptar la propuesta “indecente” del ángel de quedar embarazada siendo novia: “hágase en mí según tu palabra”. Si intentáramos un ejercicio: caminar con los ojos vendados durante algunos minutos. ¿Cómo nos sentiríamos? Es difícil abrir la mano y soltar las representaciones visibles terriblemente seguras, ligadas a nuestros miedos infantiles. Es difícil abrir la mano y dejar los canales de percepción habituales, y aceptar otros modos de escuchar, oler y saborear la presencia

59

de Dios. ¡Cuanto más difícil será invitar a otras personas a hacer lo mismo, sin pretender que adoren la imagen esculpida por nosotros!

Cuidar del alma no es mostrar nuestra representación de Dios a otro (esto solamente Jesús puede hacerlo con fidelidad), sino ayudar a esta alma a abrirse para que Dios mismo se revele por su Espíritu. Por esto el riesgo de sustituir “cuidar del alma” por “aconsejar” (implica mucho esta palabra de nuestra parte). María dijo: “que se cumpla TU PALABRA”. En psicoanálisis vemos siempre una alerta para que no se influencie a la persona, pues ella está depositando en nosotros mucho de su amor y odio infantil (está “transfiriendo” sobre nosotros estos sentimientos). Esto nos coloca en un lugar de mucho poder, pues la persona se coloca en sumisión infantil.

Richard Rohr, religioso americano, resalta cómo este Dios Padre que aparece representado en la parábola del hijo pródigo se parece a una madre (siempre dispuesta a perdonar y acoger). Hay muchas actitudes de Jesús que se identifican más con el universo femenino y precisamente por aparecer en un hombre es que sorprenden: el limpiar el ojo del ciego con saliva, contar historias en términos domésticos (fermento, lámpara, alegrarse con las vecinas, acoger el hijo que estaba perdido). ¿No será que estamos dejando que nuestro lado más tierno sea usado para dar paso a otros de estos aspectos maternos de Dios? Enjugar toda lágrima de los ojos (Apocalipsis), descansar el alma en el regazo de Dios, dejar el alma amamantada (Sal.131).

¿Cómo está nuestra imagen de Dios? ¿Es padre o madre? ¿Pasa por nuestro corazón? ¿Por el lugar oscuro en que fuimos formados, como dice el Salmo 139 donde narra que Dios estaba (nos formó) en el útero? ¿Será que cuando estamos hablando con una persona hecha a imagen y semejanza de

60

Dios, dejamos que este hablar simbolice los lugares corporales que más recuerdan el proceso materno de cuidar? Para el psicoanálisis, la salida del complejo de Edipo para la niña pasa por abandonar la fantasía de casarse con el padre, renunciando a tenerlo para sí, iniciando un largo camino de crecimiento que consiste en volverse hacia la madre: entonces se identifica con ella, adquiere características femeninas y así forma la base para crecer como mujer. Y para el niño, la resolución edípica consiste en identificarse con el padre y desarrollar sentimientos sublimados de ternura para ambos progenitores. Ésta será la base de los sentimientos de amistad para la vida.

¿En nuestro proceso hacia la fe madura hemos conseguido que nuestra imagen de Dios haga ese largo camino? ¿Habremos conseguido juntar los aspectos más superyóicos del padre, nuestro afecto? ¿Hemos dejado que nuestra alma, nuestra ánima (tanto la del hombre como la de la mujer) adquieran estas cualidades más maternales, de ternura? ¿Hemos

conseguido integrar estos aspectos que Jesús poseía para cuidar de las almas de los otros? Nuestra estructura del alma está fundada en representaciones; el tercer mandamiento es una tarea imposible en el plano mental, pero necesitamos concienciarnos de estas imágenes y

transformarlas, permitir llegar más a Dios y conocer mejor quién es Él.

En este sentido, se puede tomar del psicoanálisis la idea de que la palabra libera, parecido al pasaje bíblico: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. ¿Cómo lograrlo? Jesús dio a conocer al Padre por sus palabras, historias, pero principalmente por estas actitudes sorprendentes. Hablar con liviandad alimenta la neurosis obsesiva, por la racionalización, intelectualización, aislamiento. Es cierto, Dios nos dio Su Palabra, pero además de eso, Él dejó algo mucho más vivo, Su Espíritu.

61

Sorprendentemente es el Consolador que revela a nuestro espíritu quién es Dios. Por esto la palabra “consejero” puede generar polémica pues quien tiene el Espíritu no precisa de consejos, precisa alguien que lo ayude a oír al Espíritu, precisa el silencio para escuchar en sí mismo y en la palabra la voz que le enseña quién es Dios. En este sentido la actitud analítica de escuchar más que hablar parece muy apropiada, ella confía en que la persona tenga la capacidad propia de discernir y con esto deja libre el camino para el Espíritu. Vale la pena releer los evangelios y analizar en ellos el modo por el cual Jesús reveló al Padre. Nos hemos preocupado en tantas cosas menos esenciales que “crecer en la gracia y en el conocimiento de Dios”. Juan 17:3: “Y ésta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. La finalidad mayor era que el amor del ABBA Padre estuviese en nosotros.

62

12. Lucas 1:17 (explique) “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto ”.

Este solo versículo nos enseña grandes cosas. Vamos por parte:

Primero dice qué; irá en el espíritu y poder de Elías. En el nuevo testamento se puede tipificar “La Ley” y El Espíritu” con dos personas, La Ley con Moisés y El Espíritu con Elías. Y no dice que vendría con el poder de Moisés sino con el poder de Elías, en otras palabras con el Espíritu Santo.

Dios estaba preparando el terreno para el nuevo pacto, estaba preparando el camino para el pacto de la gracia, en el cual la Ley nada tenía que ver y manda a Juan en el Poder de Elías.

El segundo punto es que dice; que todo ese poder es para volver el corazón de los padres a los hijos. No dice de los hijos hacia los padres sino de los padres hacia los hijos. Un fenómeno que se da en las sociedades es que los padres abandonan a sus hijos, o en la parte material, o un abandono espiritual. Tenía que preparar un simbolismo para decirle al mundo “Dios Padre está volteando hacia sus hijos”. Eso es gracia, en el antiguo pacto constantemente les decía “Pueblo tienes que volver a mi” y cosas por el estilo donde el pueblo judío tenía que arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, pero en este caso Dios está diciendo Yo Dios Padre busco a mis hijos. Y manda a Juan para que los corazones de los padres se vuelvan a sus hijos.

63

Después dice; que los rebeldes a la prudencia de los justos. Según el diccionario de la real academia española, prudencia es templanza, cautela, moderación, sensatez, buen juicio. Pero además dice que es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello. Cuando alguien es rebelde hace todo lo contrario, realmente se necesita un poder sobrenatural para que un rebelde discierna lo que es bueno y malo y huya de lo malo.

La prudencia de los justos está precisamente en el poder distinguir lo bueno de lo malo y huir de lo malo. Eso es prudencia y por eso viene acompañada de templanza, cautela, sensatez y buen juicio. Al final de este versículo dice; “para preparar un pueblo bien dispuesto”. Se necesitaban dos cosas para que el pueblo estuviera preparado, primero que los padres se volvieran a sus hijos, enseñándonos con esto que Dios Padre estaba tomando la iniciativa por gracia de buscar y rescatar a sus hijos. Y se necesitaba que la rebeldía se convirtiera en prudencia, que la gente pudiera distinguir lo bueno de lo malo.

Una de las cosas que genera la religiosidad es una ceguera que con el paso del tiempo es imposible distinguir lo bueno de lo malo. Con estos dos cambios el pueblo estaría dispuesto para el camino que vendría a revolucionar todo el planeta. Haga un esfuerzo por establecer lazos de comunión con sus hijos. Dedíquele un tiempo exclusivamente a cada uno, se va a asombrar los resultados. Ejercite sus sentidos todos los días para desarrollar un buen juicio. Que después de un tiempo pueda distinguir fácilmente entre lo bueno y lo malo.

64

13. 2 Co 10:5 (explique)

2 Corintios 10:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

La Iglesia de hoy, al igual que Pablo, está integrada por frágiles humanos, pero la Iglesia debe saber qué no necesita usar planes y métodos humanos para ganar las batallas espirituales. Las poderosas armas de Dios están disponibles para pelear contra las "fortalezas" de Satanás. Los cristianos deben decidir qué métodos emplearán, los de Dios o los del hombre. Pablo nos asegura que las poderosas armas de Dios son efectivas: oración, fe, esperanza, amor, la Palabra de Dios, el Espíritu Santo (véase Efesios 6:13-18).

Estas armas pueden destruir el argumento del orgullo humano que se levanta contra Dios y los muros que Satanás construye para que la gente no encuentre al Señor. Al enfrentar al orgullo que aparta a las personas de su relación con Dios, podemos vernos tentados a utilizar nuestros propios métodos. Pero nada puede derribar estas barreras como las armas que Dios nos ha dado. Pablo usó términos militares para referirse a esta guerra contra el pecado y Satanás. Dios debe ser el comandante en jefe, inclusive nuestros pensamientos deben someterse a su control si vivimos para El.

65

14. ¿Qué es la Fe?

- Según el diccionario, fe es la creencia confiable en la verdad, la validez o seriedad de una persona, idea o cosa.

- Según la Biblia: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

La fe es un concepto atacado por intelectuales y sobrestimado por personas religiosas alrededor del mundo. Es por tanto conveniente comprender más acerca de ella y evitar, cuando la utilicemos, que nuestra fe sea referida como “fe ciega.” La mayoría de la gente que vuela en un avión desconoce si cada uno de los elementos que permiten su correcto funcionamiento está en perfectas condiciones, sin embargo confía, tiene fe, en que el equipo mecánico de la empresa aérea realizó correctamente su tarea de mantenimiento y revisión y actúa en consecuencia: haciendo planes sobre lo que va a realizar luego de un aterrizaje normal. Sin fe, nos paralizaríamos.

Ahora bien, la fe no es una esperanza supersticiosa, la fe es la confianza derivada de la verdad, o al menos, de nuestro entendimiento de las verdades que gobiernan la vida, tanto en el pasado, como en el presente y en el futuro. En este sentido, la fe es individual. Nadie puede tener fe por otro, o transferirle fe embotellada. Es cierto que la verdad es un concepto elusivo, especialmente cuando se discute lo que ocurrirá en el futuro. Por ello es importante distinguir a la fe de la presunción y de la obstinación.

Supongamos que el clima ha estado agradable (soleado y sin viento), pero que el pronóstico del tiempo habla de un cambio repentino para el

66

siguiente día a lluvias y vientos fuertes. Presunción sería hacer planes para el día siguiente basados en cómo ha estado el clima (soleado, sin viento) en los días anteriores, esto es, tomar en cuenta sólo lo que vemos hasta ese momento. Si en cambio, hacemos planes para el día siguiente basados en cómo deseamos que esté el clima, sería obstinación. De hecho, si nos agradan las nevadas, podríamos adquirir ropa apropiada, palas,

anticongelantes, etc., sin siquiera considerar que no haya nevado en años: obstinación.

En cambio, fe es confiar en que los meteorólogos saben lo que están pronosticando debido al gran número de aciertos en el pasado y prepararnos en consecuencia para las lluvias. La fe es también ver lo que nadie más ve y actuar en consecuencia. Todas las personas somos diferentes y cada una visualiza el futuro de manera particular. Tomemos como ejemplo a Samuel Morse, el inventor del telégrafo. Él era un artista, no un inventor o científico, ni siquiera ingeniero, pero cuando escuchó casualmente una plática acerca de la electricidad y el electromagnetismo, apenas en desarrollo por ese entonces (esto ocurrió a principios del siglo XIX), visualizó un medio de comunicación a distancia en base a dichos conceptos.

Y más aún, confiado en que funcionaría, abandonó su carrera de pintor y dedicó su vida a desarrollar su idea. Padeció muchos rechazos y pasaron 12 años antes de que el Congreso Americano aceptara tender una línea de telégrafo entre Washington y Baltimore. El resultado, un medio de comunicación que acercó al mundo. Esta “visión” má s allá de los sentidos, es fe. La fe no es “un salto a ciegas en la oscuridad” como dijera Soren Kierkegaard a principios del siglo XIX y cuya frase se simplificó posteriormente a “la fe es ciega.” La verdadera fe se basa en algo seguro.

67

Hay quienes dicen que la fe en Dios es ciega, pero en realidad hay tanta evidencia que señala a la existencia de un Creador, que la real ceguera sería no tener fe en Dios. Así como la razón respalda la fe en Dios, debe respaldar a cualquier persona, trabajo o idea en la que coloquemos nuestra fe. Fue el científico Blaise Pascal quien dijo: “La fe nos dice con seguridad lo que no dicen los sentidos, pero no lo contrario a lo que los sentidos ven; está por encima de ellos, no en contra.”

Es gracias a la fe que podemos estar confiados en el mañana. Un estudio sobre preocupación y ansiedad efectuado en la Universidad de Pensilvania reveló que un 15 por ciento de los norteamericanos pasan más de la mitad del tiempo (sin contar horas de sueño) preocupándose, ya sea por la salud, las finanzas, la familia, el empleo, la seguridad, o las relaciones con los demás. Si bien, una pequeña dosis de preocupación es sana, debemos contrarrestar el exceso con una buena dotación de fe.

Finalmente, la fe debe reflejarse en nuestro carácter. La confianza en Dios, en nuestra familia, en nuestros compañeros de trabajo, nos permitirá concentrarnos en nuestras propias responsabilidades sin preocuparnos desmedidamente en cuestiones fuera de nuestro control, aún cuando de momento los resultados nos sean adversos. Debemos tener siempre presente, que un buen carácter, con su dosis de fe incluida, produce frutos a su debido tiempo. Y por supuesto jamás olvidar la fuente de la fe: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17).

68

15. ¿Cómo influye la Fe en la vida Cristiana? Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros... por cuanto vuestra fe va creciendo (2.Tes..1:3)

La fe en a la vida cristiana influye para: Creer la Palabra de Dios, La Palabra de Dios anunciada. Insta a Servir a Dios. A Progresar espiritualmente, a la Edificación espiritual. Alguien ha comentado: "Cualquiera puede contar las semillas que hay en una manzana. Hay que ser una persona de fe para contar las manzanas que hay en una semilla."

La fe hace posible el llevar una vida cristiana triunfante y es un requisito indispensable si se ha de agradar a Dios. Es lo que nos permite creer que Él existe y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). La fe cree en lo imposible porque "para Dios todo es posible" (Mateo 19:26). La fe bíblica no es una fórmula mística y mágica que podamos usar para lograr todos los deseos. Es una fuerza poderosa en la vida para el servicio espiritual al Señor. La fe implica obediencia basada en la confianza en la Palabra, el carácter y las promesas de Dios.

Mediante la fe, el Espíritu Santo da el poder, la confianza y la ayuda que necesitamos cada día a fin de vivir para agradar a Dios.

¿Qué significa arrepentimiento? Arrepentimiento significa cambiar la mente y la actitud, apartarse de lo malo y volverse a Dios. Una persona arrepentida debe lamentar sinceramente su pecado y cambiar su manera de vivir. La fe incluye el confiar en Dios y depender de su perdón y su ayuda en la vida. El Señor quiere que todas las personas crean y se salven (2 Pedro 3:9). En la

69

parábola del sembrador (Marcos 4:3-20), la semilla representa la Palabra de Dios; el sembrador, el que predica el evangelio; y los terrenos, las distintas condiciones del corazón humano. Jesús presentó cuatro condiciones del corazón: duro, poco profundo, entre espinos y fructífero.

El corazón duro resiste a la Palabra de Dios. El corazón superficial no tiene profundidad espiritual alguna. El corazón entre espinos permite que los afanes e intereses del mundo estorben la obra poderosa de la Palabra de Dios. El corazón fructífero está plenamente preparado para oír, recibir la Palabra y aplicarla a su vida. Algunos no creen qué existe el infierno. Otros temen perder a sus amigos o renunciar a placeres terrenales. Muchos pasan por alto la necesidad de ayuda espiritual. Otros oyen el evangelio, pero no lo entienden y "viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón" (Mateo 13:19).

El crecer por la fe incluye el oír el evangelio anunciado (Romanos 10:17). Debemos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a creer. Además, tenemos que desear que la Palabra nos ayude a crecer en la fe (1 Pedro 2:2). El crecer en la fe abarca más que simplemente escuchar lo que la Biblia dice. Hay que entender y aplicar la verdad de Dios a todas las circunstancias de la vida. La Palabra de Dios resulta poderosa y eficaz cuando la creemos, aceptamos y aplicamos a la vida diaria (Hebreos 4:12).

La fe "es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17 la gente busca sentido en la vida y satisfacción espiritual.

70

Fe fructífera Lucas y Mateo transcribieron la enseñanza de Jesús acerca del perdón (Lucas 17:1-4; Mateo 18:21,22). Mateo indica que esa enseñanza se presentó debido a una pregunta que hizo Pedro. Él consideró que siete veces era suficiente para perdonar algo malo que le hubieran hecho.

Algunos rabinos de la época de Cristo enseñaban que se debía perdonar sólo tres veces. La respuesta de Jesús, "setenta veces siete", quería decir perdón ilimitado (Mateo 18:22). No hay límite alguno donde hay fe y amor genuinos. ¿Por qué es a veces difícil perdonar? La naturaleza humana y la dureza del corazón por la falta de la Fe. Durante el discurso de Jesús acerca del perdón, los apóstoles le pidieron que les aumentara la fe (Lucas 17:5). Comprendían su falta de fe para perdonar como había enseñado Jesús. Como respuesta. Jesús puso de relieve la potencialidad y el poder de la fe (v. 6).

¿Por qué es importante la fe para la vida cristiana? La fe viva, poderosa y activa es el fundamento sobre el cual se edifica toda la vida cristiana. Una forma en que se ejemplifica eso es mediante el perdón que Jesús enseñó. La fe en Jesucristo se expresa en el servicio sincero y en la victoria espiritual. Jesús comparó la fe con la semilla de mostaza, la cual es pequeñita, pero crece hasta convertirse en árbol con grandes ramas y mucho fruto. Una pequeña cantidad de fe es eficaz para romper las cadenas de la falta de perdón. Jesús ilustró este concepto enseñando que una pequeña cantidad de fe podía arrancar de raíz un sicómoro y echarlo en el mar.

En esta ilustración. Jesús empleó una figura de dicción llamada hipérbole. Una hipérbole es una exageración de un concepto o una

71

verdad para captar la atención y subrayar un punto importante. La proposición que estaba tratando de establecer era que una pequeña cantidad de fe, posee una potencialidad extraordinaria. El sicómoro tiene fuertes raíces. Esa ilustración puso de relieve que una pequeña cantidad de fe es más poderosa que las raíces de la falta de perdón o la dificultad.

Cuan emocionante es la verdad que se revela en este pasaje: Dios, deseando obrar en nuestra vida, responde a la fe que tenemos en Él, aun a la "fe [tan pequeña] como un grano de mostaza" (v. 6).

72

CONCLUSIÓN

No es tan sencillo concluir, por lo que se ha compartido en este trabajo, respecto al tema del “Psicoanálisis y la fe Cristiana”, con una valoración qué deje por sentado la aplicación efectiva de esta materia en la ministración sobre la vida de las personas. La expectativa sobre este tema se relaciona con una serie de eventos, criticas, formulaciones, entre otras. Tema qué debe ser ampliamente observado y discutido, ya qué en la práctica y en el contexto evangélico, el carácter de la Fraternidad Teológica debe llevarnos al campo específico de la reflexión bíblico-teológica. Por otro lado, nuestro contexto latinoamericano ha visto el desarrollo de un tipo de reflexión teológica donde la lectura de la realidad social está muy marcada por algunas instancias, como lo político, lo económico. Por ejemplo, no se puede evadir el hecho de lo “extraño” que resulta, a esta tradición teológica nuestra, la inclusión del psicoanálisis. En parte se debe al hecho de que estamos en un campo que ni siquiera cabe dentro de la psicología (donde se estudia el comportamiento en un sentido amplio) sino que, con el psicoanálisis estamos ante el hecho de lo inconsciente, y lo inconsciente siempre ha despertado sospechas en el campo de las ciencias sociales. Por otro lado, la “ajenidad” del psicoanálisis respecto a la reflexión teológica latinoamericana quizá también se relaciona con cierta “representación social” que se tiene del psicoanálisis: asociado al estilo de vida o a cierto elitismo en cuanto a su accesibilidad como método terapéutico, en los diversos esfuerzos que el psicoanálisis ha tenido.

¡Bendiciones al 1000%!

73

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

http://psicologia.laguia2000.com/psicoanalisis/definicion-de-psicoanalisis http://es.scribd.com/doc/14134762/psicoanalisis-y-cristianismo http://e-n-r-r-i.blogspot.com/2011/11/el-psicoanalisis-y-el-cristianismo.html http://ar.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080929202923AAqDtZH http://ajp.psychiatryonline.org/article.aspx?articleid=173285 http://www.psychoheresy-aware.org/e books/el_fin_psicologia_cristiana.pdf Biblia versión Reina Valera de 1960. http://www.psychoheresy-aware.org/e-books/el_fin_psicologia_cristiana.pdf http://letrasuruguay.espaciolatino.com/nazabay_hamid/oskar_pfister_y_john_ c.htm Concordancia de la biblia Strong editorial Caribe del 2002 Nueva Concordancia Strong edtorial Caribe, palabras consultadas las numero 646,647 y 868. En la sección del idioma griego http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090516125800AAZKvR1 http://www.alfinal.com/Temas/conductismo.php Psicología y Comunicación, Capítulo 2 y 3, 2007. http://www.dioshablahoy.com.ar/recursos-cristianos/articulos/38-ies-laconsejeria-cristiana-igual-a-la-consejeria-de-cristo.html http://asilodijolucas.blogspot.com/2007/09/en-el-espritu-y-poderlucas117.html http://blogdesergioalonso.blogspot.com/2007/05/fe.html http://adorador.com/estudios/eb2008/11_como_crecer_en_la_fe.htm

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful