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Jesus de Nazaret II

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J E S S D E NAZA R E T(2) Ú

JO S E P R ATZING E R H (Adaptación informática DR A K E ) Título original Jesusvon Nazareth Vom Einzug in Jerusalem bis zur Auferstehung

2011

PR Ó LO G O P uedo pr sentar finalmente al público la segu da parte de mi e n libro sobre Jesús e N az ret. D adas las nume sa s reacciones a d a ro la primera parte, que cie rtamente e ran de esperar, me ha animado mucho el que gran es mae d stros de laexége como sis, Martin Heng la menta blemente fallecido entretanto, a s í como el, Peter Stuhlmacher y F ranz Mußner, me hayan confirmado explícitamente en el proy ecto de continuar este traba y lleva a jo r término la obra iniciada. Aunq no se identfican contodos los ue i

detalles de mi libro, lo han consid erado, tanto desdeel punto de vista del método como del conteni do, una cont ribución importante que d ebería sercompletada. T ambién hasido para mí unmotivo de al gría que el ibro haya e l ganado en este empo, por decirlo as í, un her ano ecuménic o ti m en la volumi osa o Jesus 2008), del teólogo prote n bra ( stante Joachi R ing m leben. Quien lea os doslibros nota por un la do, l rá, la gran diferencia en el modo de pensar y en los planeamientos t teológic os determinantes, en los qu se manifiesta e concretamente la distinta procedencia conf siona de los dos e l autore s. P ero, al mismo ti mpo, se obser a la profunda unidad e v en la comprensión esencial de la persona d Je sú sy de su e mensaje. S i b con enfoque dis pares, es la misma e la que ien s f actúa, produciendo un en cuentro con el mismo S e ñ Jesús. or Espero que a mbos libros, en s div ersid ad y en su esencial u sintonía, sean untestimonio ec uménico que, a u modo, pueda s servir en est tiempo a la misi fundament l común de los e ón a cristianos. He podi comprobar también c gratitud que la discusión do on sobre el m étodo y la hermenéutica d la exégesi y sobre la e s, exégesi co s mo disciplina histórica y teológ a a vez, e está ica l s haciendo másviva no obsta te ciertas r sistencias h cia los z, n e a nuevos pas Me parece de pa os. rticular interés el libro de Mariu s Reiser, Bibel kritik und Ausl egung der Heiligen Schrif publicado t, en 2007, en el quese recoge unonjunto de ensayos publicados c precedentemente, dotándoles de una u nidad interna y ofreciendo indicaciones relevantes p ara a s n l uevas ía s de la v exégesi sin b andonar la importancia que si s, a empre tiene el método his tórico-crítico.

U na cosa me parece obvia en d e ntos a : osci ños d trabajo e exegétco la interpretación hist rico-crítica ha dado ya o que i ó l tenía que da de esencial S i a ex r . l égesi bí lica cientfica no s b í quiere seguir agotándose en ormular siemp hipótesis distintas, f re haciéndose teológi camente insignificante, ha de dar un paso metodológicamente nuevo olviendo a econocerse como v r disciplina teológica, sin renunciar a s carácte histórico. Debe u r aprender que a hermenéutic a posi l tivista, de laque tom a su punto de parti a, no es expresión d la únic a ra zón válda, que se d e i ha enc ontrado definitivam ente a sí misma, sino ue constituye q una determinada espe cie de racionabilidad históricamente condic ionada, capa z de correcciones e integraciones y necesitada , de ella s. Dicha exég h de reconocer que una hermenéuti a de esis a c la fe, desarollada de manera correcta, es conforme al texto y r puede unirse con una hermené utica hi tórica cons s ciente de sus propios ílmites par formar una totalidad metodológic a. a Naturalmente, est a a rticulación ent e dos gén r eros de hermenéuti a mu diferentes entre s í es una area qu ha de c y t e realizarse siempre de nuev Pero dicha articulación esposible, y o. por medio de ella la s g randes in tuiciones de la exége pa sis trística podrán v olver a da fruto en un c r ontexto nuevo como demuest a , r precisamente el libro de Reiser. No pretendo afirmar que en mi libro esté ya totalmente ac abada est integración delas d a os hermen éuticas. Per esper haber dado un buen paso en dicha o o dirección. E n el f ndo, s trata de retomar finalmente lo s o e principios metodológicos para la ex égesi formulados p el s or Concil Vaticano I (cf. D ei V ebum 12), una tarea en la que, io r desgracia amente, poco o nad se ha hecho hasta ahora. d a

L le gados a est punto, quizás sea til poner de relieve una vez e ú m ás laintención q gu mi ibro. ue ía l No creo qu sea necesario decir expresam e ente que no he querido escribir una «Vidade Jesús Por lo quea esto e refiere, hay ya ». s obras e xc lentes sob las cu e re estiones c ronológic as y topográfcas; m eremito en pa i rticular a Jo a him Gni Jesus von c lka, N az areth. Botscha und G es hichte, y a la obra fu ft c ndamental de John P Meier, A Marginal Jew (3 vo . lúmenes,N ueva Y rk 1991, o 1994, 2001). Un teólogo católico ha calificado mi ibro, junto a a obra maest l l ra de Ro ano Guadini, E l Señor como «cristología desdearriba», m r , poniendo en guardia sobre los eligros que ello comporta. E n p realidad, no he int entado esc ribir una cristología. E n el mbito de á lengua alemana tenemos un g rupo importante de cristologías, desde la de Wolfhart P a s nnenberg y Walter K asp r hasta la d e e Christ ph Sch nborn, a a s q ahor debe aña o ö l ue a dirse la gran obra de Ka rl-Heinz Menke, Jesus ist Gott der Sohn (2008). Mi intención se ve ás claamente si se compara con el tratado m r teológic o sobre los misterios de la vida de Jesús, alque Tom ás de Aquin o ha dado una forma clásica en su S um a T c a (S . eológi Theol., III, qq. 27-59). S i bien mi libro tiene muchos pun tos de conve rgenci con este géne de tratado, se c a ro oloca si embargo n en un c ntexto histórico-espiritual diferente, y por e s tiene o o tambié n una orientació n intrínseca di stinta, que condiciona de manera esencial la estructuradel texto. E n el P rólogo a a primera parte de esta obra decía que m i dese l o era presentar «la figura y el m ensaje d e Jesús». T al vez hubiera sido ace rtado poner esta dos pal s abra s —figura y mensaje— como su btítulo al libro con el fin de a clarar su in tención de

fondo. Podríadeci se, exagerando un poco, que ería encontrar r qu al Jesús e al, sólo a partir del cua e s posible alg o as í como una r l «cristología desdeabajo». El «Jesús histórico», como a parece en la corriente princip al de la exégesi crítica, basaa en su s s d presupuestos hemenéuticos, es demasiad insignificante en su r o contenid o como para ejer er una gran efic acia histórica; est c á excesivam ente am bientado en el pa sado para da buena s r posibilidades de una relación pe rsonal con É .l Conju gando la s d os hermenéuti as de las q c ue he hab lado antes, he trat do de a desarr llar una mirada al Jesús d los E va nglios, un escucharle a o e e É l que pud iera convertirse en un encuentro; pero también, en la escucha en c omunión con los di los de Jesús de tod los scípu os tiempos, ll gar a a ce e l rteza de la figura realmente hist rica de ó Jesús. E ste cometido era aún más di en esta segu parte del ilbro, fícil nda porque es aquí donde se encue ntran las pa labras y los acontecimientos d ecisivos de la vi de Jesús. He trat do de da a mantenerme almargen de o sibles controversia s s p obre muchos elementos particulares y reflexio nar únicamente s obre la s palabras y la acci s ones e sencial deJesús. Y esto g es uiado por la hermenéuti a de a fe, pero tenie ndo en cuenta al mismo ti mpo c l e con responsa bilidad la raz hist rica, nece ón ó sariamente incluid a en esta mi sma fe. Aunque siem quedarán naturalmente det lles quediscutir, pre a espero si embarg que haya odido acercar a la figura de n o p me Nuest o Seño de una mane que pueda ser ú a todos los r r ra til lectores que de sean encont arse c Jesúsy creerle. r on Al presentar a s í el obj etivo de fond del libro, es d cir, o e comprender la figura de Jesús su ob y su pa , ra labra, es obvio q ue

E N T R A D E N J RUS ALÉ N Y UR IFC A CÓ N D E L M O A E P I I TE PL 1.los relatos de la infancia no podí es an tar comprendidos directamente en la intención esenial de esta obra.13-2 otra con ocasión o 5). finalmente.1. la P ascua de l ( la mue y resurrección ( . que se s u on n d va desar rollando a lo lago del camin exterior: el ir caminando r o . en la fiesta de San M arcos.4). al diendo c ello tambié a la subi a interior. de la multiplicación de os panes 6. Co peldaños deesta subi a. y. primera parte. c deseo intentar ser fiel a mi prom esa ( f. 2 de abrilde 2010 5 Joseph Rat inger — Benedicto XVI z 1. L s Sinóp l r o ticos han transmitido informació n sola mente de una P a scua: la de la cruz y la resurrección. No obsta nte. E s a ne todo un «subid a» en s ntido geográf t a e ico: el M de ar G allea está apoximadamente a 200 metros bajo el ni el del mar. ara o Roma. para Lucas.el camino deJesús se de b e casi scri como un ún su ico bir en pe regrina ción desde G al ilea ha sta Jerusalé n. 13. si se me conceden las fu erzas n ecesarias p ell . p. ej. i r v mientras q la al ue tura media de Jerusalé n es de 760 metros sobre el ni del m ar. que se ha convetido rte p r en «su» gran P scua en la cua se fun la fiesta cristiana. E N T R A D E N J RUS A L N A E É E l E vang lio de Juan refiere qu Jesús celebró tres fiestas de e e P ascua duante el tiempo de su vida pública: u primera en r na relación c n la purificación deltemplo (2.1). l da P ascua de os cistianos. la a . 20) y c presentar también un pequeño fa íc sob dicho a sc ulo re rgumento. cada uno vel mo d de los S i nópticos nos ha ransmitido tres p t rofecía de J e s sús sobe r su P a ión. 12.

al final. Jesús. 1 14. J esús sehabía puesto en camino unto con lo s Doc . Un mendig o cieg llamado Bartimeo.23). . a umbre» que seguí a Jesús (Mt 20. 7). ya a salr de Jericó habí una «gran muched l i .hacia el templo como el lu gar dond Dios qui o «establecer» su e s nombre. e la subi a ha el os or s d cia «amor hasta el extremo» (cf. L a última meta de esta «subida» de Jesú s esla entrega de sí mismo en la cuz. sino al r cielo mism es decir. E n vao tratan de tranq 4 n uilizarlo y. ten ar j v compasión de mí» (Mc10. y que pone a Jesús d un modo nuevo e el c e n entro de atención e quienes lo d acompaña .46). ¡que pue ver!»—.13).24). 1. como la llam a Juan(2. E st ascensión o.1). o Naturalmente. a En est último tramo del recorrido hay un epi o que aumenta e sodi la ex pectación por lo que está a punto de o currir. o 9 a hasta la p resencia de Di pasa p la cruz.Jn 13. o junto al camino. Jesús le nvita a que se ace i rque. cf. que es el verdadero monte de Di s. la C i udad S ana con su te t mplo y la «P ascuade los judíos». Mateo y Marcos nos r dicen que. com o sedescribe en el L ibro del Deut eronomio (12. curado».Mc 10. una entrega ue reemplaza lo s sacificios r q r antiguos. no ya a una tienda hechapor mano dehombre. Jesús lecontesta: «Anda tu fe te ha da .Se entera de que entre los pe regrinos está Jesús y entonce s se pone a grit sin cesar: «Hio de Da id. la meta in media de la peregrinación de Jesú s es ta Jerusalé n. es lasubi a que a C a a los Hebeos cali ica como un d l rta r f ascende. A su súpl —«Rabbu ica ní. a la presenciade Di s ( . pero poco a poc se fue unie ndo a j e o ellos un gupo creciente de peregrinos.29. está sentad n o.

si aguien les l pregunta el porqué. un d erecho conocido en toda la antigüedad (cf. que nad hab ie ía montado. sobr e todo.Jesús reivindica el derecho d rey a r quis ar m el e edios de transporte. II. que inmedia tamente después devolve a su du rá eño. Todo estopuede parecer más bi irrelevant para el ector de en e l hoy. se unió a a peregrinación ha p l cia Jerusalé n. por donde se esp eraba la entrada del Mesí s. gel p. un pollino.31). E l hecho de que s trate de un animal sobre el que nadi e e ha montado todavía remite también a un derecho real. P esch. con su ntrínseca r v i esperanza mesiánica. el tema «D a id». De e pente. pero para lo s judíos contemporáneos deJesús estácargado de referencias m is teriosas. Y. responden c omo se les habí orde a nado y cumplen con el encargo ecibido. Lc 19. T e nen que desat i arlo y llevárselo. Los di cípu en s los cuentran elborrico. s apoderó de la muchedu e mbre: este Jesús con el que iban de cam ino ¿ o s n erá acaso vedaderamente el r nuevo Davi C on su ent ada en a Cudad S a na.Bartimeo recobró la vis ta «y le seguí por el camin (Mc10. ¿no h brá d? r l i t a llegado la hora en que Élrestablezca el reino de D avid? Los pr eparativos q e Jesús di u spone con sus di scípu los hacen crecer esta expetativa.3. Una vez que yaodía ver. A sí Jesús entra en la ciudad r . montado en un borrico prestado.Markusevan ium. han de responder: «E lS e ñ lo necesita» or (Mc 11. se les pregunta —como estaba previsto— por el derecho qu tienen e para l evárselo. .48a o» 52). diciéndol s que e encontrarían un b orrico atado. a Manda por delante a dos scípu di los. 180). Jesús ll al Monte de los Olivos desd c ega e Betfagé y Betania. s hace alu sión a ci e ertas p alabras d Antiguo T esamento el t que da a todo el epis odio un sent más p n ido rofundo. E n cada uno de los etalles está d presente el tema de la reale za y su spromesas.

p. en la que se asi s gna a Judá el cetro. que vie e a t » r n i humilde. tamento hab de É y la l. Todo esto no podía verse entonces. en fin . hijo de ac mila» o é (Mt 21. pp.9. primera parte. o que g obierna un reino qu se extiende de e mar a mar y abarca toda la tierra (cf.10s. É l sos es un ey que rompe los acos de guerra. Yhemos vist . teo citan expl ícitamente para haer comprender el «D c omingo de R am os : «Decida la hija de Sión:mira a tu ey. Qui re que se entienda su caminoy su a e ctuación sobre la ba de las promesas d An se el tiguo Testa mento. ó había si o apenas vi d slumbrado d esde lejos. ibíd.Ya hemos reflexio nado ampliamente sobre el sentido deestas p alabras d profeta para comprender la el figura de Jesús alcomentar la bienave nturanz de los humil a des. que no e será quitado de susrodillas «ha que lle gue aquel a l sta quien le pe rtenece y a qui los pu blos debenobedie ncia» .Por tanto. oculto en la visi n profética. en las comunid ades d la fracción e e del pan. un e c derecho regio . montado en un asn. 109). Z a 9.En prime lugar. Jn 1 2. Por aho retenga ra mos esto: J esús r ivindica. e obre s . nosegún sus rsa: .resulta evi ente en d retrospectiv a. al c «los l v ual pueblo s deb obedienci en a».15). es decir. el q l borrico atado hacereferencia a que tiene que e nir. viceve É l actúa y vive de la P alabra de Dios..11). se extiende de mar a mar como reino de su pa (cf. el ba stón de mando. esto nos ha recordado el nuevo reino un iversal de Jesús qu .la be dición de n Jacob. S c en e dice de Él u e ata su borriquillo a a vid (49. de heho.5. en la comunióncon Jesucristo. 108-112).9. las pa r labras de G énesis 4 9. ibíd. p.. de los man (cf. que se hacen realidad en Él E l Antiguo Tes . Más importa aún es Zaarías 9 el texto que Ma y Juan nte c .cf. 1 z 12). en un pollino. pero lo que. un rey de la paz y un r r rey de la sencil un rey d los p lez.

os. montad a mi hijo v e S a omón sobre mi propia mula y baja a G ui l dle jón.propios p rogram as y d eseos. era Volvamos al desarollo de la narración. su padre. palabras d oración de a mo e l liturgia de los pe regrinos d Is e rael que en sus abios se l convierten en una proclamaci mesiánica: ón . Cortan ram as de los a árbolesy gritan palabras del Sal 118. excluye unainterpretació n «zelo te» de r 9 la realeza: Je sú s o se apoya en laviolencia .. S u s ps os son un camina d a r por la senda ed la P a labra de Dios. . S u exig enci se fu da en la a n obedie ncia a los mandatos del Pa re. Lo que haen los discípu es un ge de . consid el único poder salv ador. E l sace rdote Zadocy el profeta N a lo ungirán allí como rey de Israel.Al mi smo tiempo. C ua r ndo se ll el borrico eva a J esús. ocurre alg o in espe rado: los discípu e los chan sus mant s o encima delborrico.7) dicen c simplemente que «Jesús s e montó». mientras M ateo (2 1.33s). S u poder es de carácter diferente: reside en la pobreza de Di en la paz de Di que É l os. no e n mprende un a insurrección militar contra R o ma. n d r L o s peregrinos que ha venid con J n o esús a Jerusalé n se dejan contagiar por el entusia smo de los di scípulos. T ambién el echa los mantos tie ne su senti o en la reale za de r d Israel (cf. Allí se le que el rey Davi ordena a e d l sace rdote Zado.. L uca s es cribe: «Y el ayuda ron a montar» (19. ahora alfombran con susmantos el c min o por donde pasa. É st es la ex a presión usa en el da Primer L ib ro de los Reyes cuando narra el a cc eso d Salom ón al e trono de D avid. c los sto entronizació n en a tradición de a realeza davídica y a sí tambié n l l . en la esperanza m esiá ica que se ha e sar ollado a partir de ella.7) y Mar os (11.35).» tán (1. 2 R 913). al profeta Natá n y a Benaía s: «To c mad con vosotros los e teranos de vu stro señor. la referencia a Z acaías 9.

6 2). ad emás. E st s d r a iferencias no son irrelevant s pa la h e ra istoria de la transm isi n y la visión teológic a ó de cada n o de los evangelistas. . ésta era una expresión de súpl como: «¡ yúdan ica. A os!». la repetían a t i monótona mente para mplorar la luvia. la espe ranza de que hubiera llegado la hora del Mesía s. s. IX. pe no es ncesario q nos u ro e ue ocupe mos aquí de ella s.«¡Hosan bendi o el que vien en el nombre del Se or! na. Originalmente. con ello . t e ñ ¡Bendito el Reino que l ega. tanto de los p regrinos que ve ían con Jesús c mo e n o de sus di scípu una ala banza jubilosa a Dio s en el momento de los: aquella entrada. s Ante todo. Pero. dando siete vuelt s en orno al altar del ncienso. el de nu estro pad Davi ¡Hosan re d! na en las al uras!» (Mc 11. teniendo en cu e enta. En el séptim o día de la fiesta de la Tendas. la sú plica seconvirtió cada ve m ás en una z excla mación de júbilo (cf. 8 L a palabra había probablemente asu ido tambié n un s ntido m e mesiánico ya en los ti empos d Je sú. y almismo tiempo la petición de que uera in staurado de f nuevo el reino de D avid y. los sac s i erdotes. aunque con sus vaiantes específicas. apaece la excla r mación: «¡Hosan na!». a sí como la fiesta i l de las T e ndas se ransformó de fiesta de súp en un fiesta de i t lica a alegría. p. el reinado de Di sobre os Israel. cf. in terpretándolo a la luz de la fe pa cualde la Iglesia. . Trata m os so lamente de comprender las líneas es enciales d fondo.sAsí.25s). t 9 E sta a clamación a han transmitdo lo s cuatro evang l i elistas. Lohse ThW NT. que la liturgia cristiana ha acogid o este sal udo. podem reconoce en e os r la ex lamación «¡H c osann a!» una expresión de múltiples sentim ientos. S a l118.

L gente qu venía a e . «bendito el que vie e en el g mo n nombre del S eñor».D e este modo. Mateo lo da aentender de la mane m ás exp ra lícita. de una b ndición pa los peegrinos a e ra r l expresión e trans s formó en unaala banza a Jesús. L ucas. incluso en ladenominación de Aqu l que habí si o prometido e a d por Dios. no presenta tal vez en su s s modo m ás o riginario la expecta de os pe tiva l regrinos en aquellos momento s. reemplazándola con una excla mación qu e alude a a N a l vidad: «¡P azen el cielo y gloria en a s a l lturas!» (19. añ adiendo después de la narració n del Hosann dirigido a J sús. Pero con el e r tiempo la ex presión «que vien en el nombr del S e e eñor» hab ía adquirido un sent me ido siánico. hi de a e jo D avid. se d educe claramente qu la esc na del hom e e enaje mesiánico a Jesús tuvo lugar al entrar en la ciu dad. y que sus protagonistas n fueron lo s habitantes de Jerusalén. y el Anunciado por todas las romesa s . si o lo s que o n acompañaba a Jesús ent n rando con É l en la C u dad S an i ta. al ue se q salu da como al que viene en nombre de Di como elEsperado os. que e encuent a s r solamente en el texto de Marco . como se ha r dicho. cf.L a palabra si uiente del S al 118. toda la ci dad u preguntaba alborotada: "¿Quién eséste?". ha omitido com pletamente el «Hosan a» y la n referencia a D a vid. p L a referencia espcíficamente daví e dica. L demuestra l o tambié n la segun parte del ve ículo: «Os bende da rs cimos desde la casa d l Señ . 2.que escibe pa lo s cristianos procedentes del r ra paganismo. De los re s E vang lios sin t e ópticos.38.14). perteneció en un prime tiempo. a la liturgia de Israelpara los p eregrinos y con ella se los salu daba a a entrada de la ciudad o del templo. Má aú se había convertido s n. el comentario: «Al entrar en Jerusalén. E una bendición q e los saerdotes dirigían y e or» ra u c casi imponía n sobr los peegrinos a su legada. pero también d e Juan.

hay ya n a q e u cierta alusió n a a tragedia de la ciudad. estremecimiento causado por un terremoto. n era n a r o conocido.con él decía: "E s e sús. h c a Volveremos de nuev sobre esta escena en la eflexió n sobr la o r e purificación deltemplo . Pero en Ma teo ha también ot o texto importan y r te.3: «De la boca de los l niños y de los que aún maman a s sa ado un alabanza». Algo se hab oí o hablar del profet que veníade Naz ret. L a multitud que hom enajeaba a Jesús en la p eriferia de la ciu dad no es lamisma qu pediría despuéssu c e rucifixión.3). esta noticia ha dejado a Jeusalén «trastornada» (Mt 2. Jesús d fiende la e acla mación de losniños an los «su os s acerdotes y los te m escribas» haciendo referencia al S amo 8. pero ía d a a no pa recía tener ni guna relevanci para Jeusalén.10s).15). sobre la acogi d e Jesús en al Cudad y da i S a n D espués de purificación deltemplo . a s . y de modo má s ex lícito en su p discurso e scatológico. algunos ni os ta. la ñ repiten en el templo las pa labras d homenajea J e ús: el s «¡Hosan na al hijo de Davi d!» (21. T ampoco entonc se sab nada en la ciu es ía dad de Jerusalé n sob el rey de los jud que acaba de na re íos ba cer. exclusivamente suo. una alu sió n l con la cual ha ab ierto una vast perspectiva hi tórico-salvífica. Aho se bía r ra «alborota»: Mateo usa la pa labra ese ísthe (seíö) que expresa el . Tratemos aq de comprender lo que uí Jesús haquerido decir con la referencia al S amo 8. que Jesús había l anuncia do repetidamente. E l paralelismo con el elato de los Ma os de Oriente es r g evidente . el pr J ofeta de N az aret de Gal ilea"» (21. E n esta doble notic ia sobre el no reconocimiento de Jesús —una actitud de ind iferencia y de inuietud a la v z—.

y abra zándole dijo: «E l que acoge a niño como éste en mi nomb me acoge a m í» un re. (Mc 9. Poco ant habí ocurrido el episodi en el que Jesús e accionó a es a o r la discusión sobr quién era el m ás mportante entre lo s e i discípu poni los endo en medio a un niño. Cont a ra l resist ncia d los discípu que qu e e los. n entrará en él»(Mc10. a lo que ha referencia el relato del jovenrico en ce el pa saje que sig e inmedia u tamente después(Mc 10. O s asegu que el qu no ace el Reino de ro e pte Dios co un niño. H an encontrado este a los s uténtico ser pequeño en la fe. Jesúslam a a los niños. y laexpresión «los p equeños» e convierte incluso s en la denominació de o s c n l reyentes. la a labanza de los ni ños ap arece como una anticipación de la . Él m ism se ha o hecho p equeñ . no ha nada por s í m ismo. les imp la m anosy los l one s bendi e. r Volvemos con esto al «Hosanna» de l ni os.17-27).42). Y e xpica luego este gestdiciendo:«Dejadque o s niños c l o l se ac erquen a mí: no se lo impi dáis. de los que so como ellos es n el R eino de Dios. ieren defende frente a esta rlo intromisió n. Jesús se ident ifica con el niñ o.13-1 Losniños son mo o 5). Mc 9. C o omo Hijo.33-37). sino qu ce e actúa totalmente a pa del P rtir adre y de cara a É . A la luz del S amo os ñ l 8. que reconduce al hombre a su vedad. en lacual ya no se habl de niños. l S i se iene en cuenta est . para Jesús el eje plo po excelenciade ese ser pequeño ane m r t Dio s que esncesario para poder pasar por el «ojo e de una aguja». sino de lo a s «pequeñ os». descrito por todos los e vangelista s si nópticos. se entiende tambié n la perícopa t o siguiente.Lo que qu ría decir resulta m uy claro si recordamos episodio e el sobre los ni ños p resentados a Jesús «para qu los toca e ra». de la comunid ad de o s l discípu de Je sú(cf.

con buenas raz nes. g . s fue a o o t e Betania. siendo ya arde. ¡Marana tha! Amén» (10. l uda al mismo ti mpo como Aquel que sig siendoel que ha de venir y e ue nos prepara pa su venid Com o peregrinos. el que ha hech su entrada en ell Y o sal o a.se c !. 2. T ambién el B enedictusf e incluido muy pr u onto en la liturgia: para la Ig lesia naciente el «Do ingo de R am m os» n era una cos a del o pa sado. dond se alojaba aquella sem anaAl día si uiente volvió e . É l sal a nuest encuentro y nos inorpora a su e ro c «subi a» haci la c y la res rrección. L A P U IFC A CÓ N D E L M L O R I I TE P Marcos nos di e que Jesús. la Iglesia naciente pudo ver o en di ha esena la representació n an c c ticipada de lo qu ella e misma ha e en la liturgia. a como p eregrino. vamos haci É. d c espuésde este recibimiento. onvierta. fue al templo. lo estuv observand todo y. L a Iglesia sal da al Seño en la S a gada Eucarist com el qu u r r ía o e ahora vie ne. haci la Jerusalé n d a ruz u a definitiva qu en la comunió n con su C ue e. en torno al año 100—.alabanza que sus «pequeñosentona en suhonor mucho » rán m ás al de esta hora. antes d la distribució n de lossa grados don s ap e e arece el «Hosan na» junto con el «Ma ranatha»: «¡Venga la gracia pase y este mund ¡Hos o! anna al D io s de Davi ¡S i a d! lguno es santo. A sí co o entonces e l S e entró en la C u dad S ana a m ñor i t lomos del a no. a s í también a Ig lesia lo veía l egar siempre s l nuevament bajo la humilde apa e riencia del pan y el vino. rpo. lá En est se e ntido. ya s está e desarrol lando en medio de este mundo. venga el que no lo es.l ra a.6). Y a en el texto litúrgico post-pascual c m ás an tiguo que c onoce mos — en laDid aché.

la habéis conve rtido en cueva de ba ndidos» (Mc 11. Jr 7. en ca mbio.7. e ( Justifica su modo obrar con una palabra del profeta Is a í s. el derecho divino de Isra l. sino que se mo refería sól a o s a o l busos.15). pero no violaba la Ley y a el los Pr fetas.11). que de a Él integra c otra de Jeremía «Mi casa se ama casa d on s: ll e oració n pa todos los pueblos. la tesis segúnla cual la purificación deltemplo r no si nificaba un ataque c g ontra el templo co tal. «volcó las mesas d los cambist s y losp estos de e a u los que v ndían palom as» 11. En estesenti o. ra debía n consid erarse idol átricas por llevar la imag en del emperador. al revés: contra un praxis profund o a amente corrupta que se hab convertido en « ía derecho». Is 56. que sa caba de eso pin gües benefic ios. i m En prime lugar.17. Pe esta m ezcla entre te i ro mplo y n egocios o se n correspondía con el pla nteamient arqui ectónico del templo. S ó lo así e se . reivindicaba el de recho esencial y verdadero. C on su ntervención J i esús atacaba la ormativa en vigor n dispuest por la aristocracia d templo. ¿Qué es lo qu hiz Jesús? ¿ Q é quiso dar a ent e o u ender con ello ? E n a literatura exegét se puedenreconocer tres grandes l ica líneas de nterpretació n que he os de consid erar brevemente. p precisamente en el patio de los gent dado que las prime s iles. cf. c a m tambié n es comprensib que estuviera previsto el ca le mbio de a s l monedas romanas en uso or la moneda del templo . los m i ercaderes tenían permiso de la autoridad judía. y también que al se vendieran los a lí nimale s para el sacrifcio. ra Vosotros. C ertamente.al templo y empez a e ó char fuera a los que e ndía n y v compraban. la actividad de los ca bistas y de los d m comer iantes de g nado era le gítim a segúnlas nor as vigentes. o t con el destino propio del pa de los gent tio iles.

p.Markusevang elium. quecontrast con la a primera: la interpretación pol ítico-revolucionaria del acontecimiento .explica por qué no intervino la policía del templo ni la cohorte romana qu había enal fortaleza Antonia. particular de los ñ os treinta no obtuvo en aqu l tiempo un a e efecto du radero. En est se e ntido. trató de de v erg mostrar coherentemente. Per sólo o la obra de Rbert E s ler. II. L s o a palabras d Je sú sdemuest an que s reivindicación bam ás a e r u i l fondo. P e ero. es justa la tesis. basándose en el c njunto de los da o tos neotestament arios. 7). l s L le gamos a sí a un segun a expl a d icación. segúnP esch. pr cisamente porque con su a tuación preten e c día dar cumplim iento a a Ley y los Profeta . 2 00). el. lesousBasil us ou B asileusas. o i e publicada en dos o lúmene s (Heidelb 1929-1930). cit. ro. E l libro causó una enorme ensaci pe dada la situación s ón. Y en a Ilustració n se habí producido ntentos a l an i de interpretar a J sús co un revolucio nario pol e mo ítico. . según la cual Jesús ctuó o a conforme a a le y en la purificación deltemplo . impidiendo un l abuso resp cto al templo . argumentada minuciosamente sobre todo por Vittorio M ess ri. no se valoraría bien el v rdadero s e entido del a contecimient . si de eso se quis iera sa la car conclusió n de que Jesús «aparece como un si ple reformador m que defende los preceptos u díos d san i j e tidad» (así Edua rd Schw eizer. que Jesús ha « bría sido un re volucionario político de ca rácter apocalí tico: ha p bría sid arrest do y o a ejecutado por los romanos p haber provocado una or insurrección enJerusalén» (Heng War JesusRevolutionär?. L a s utoridades del e a templo se limitaron a preguntar a Je sús qu autorización tenía é para hacer lo que hizo. p.

d s esvián donos de nustra e religión a d erecha ni a izquierda» (1 M 2. quien di a a r o l interpretació n de e sús omo revolucionario pol J c ítico una aparente leg itimación cient ífica. sig iendo losdecret s u o de la au s toridades helení ticas. «Alverlo.Sólo en os añ se l os senta se for ó el clim a espirit al y polí ico en m u t el que una vi sión c omo ésta pudo d esarrollar una fuerza explo siva Ent nces fue Sam u l Geo F . Matatías se in ignó. labra «celo» (zélos.. queía ofrecer públicamente s r sacrifcios a los íd i olos. un ni de Aar n: P in jás trasp eto ó asó con la lanza a un judí que se habíauntado con una mujer o j idólatra.. E l movimiento z elote reconocía su oigen conreto en a r c l iniciativa del padre de los h rmanos macabeo .22). S egúnla tesis de E isler y Brand n habría que colo a Jesús en o car esta línea del«zél s». o e rge rederick Brandon. de los z lotes. 24ss). hab a i ía firmado: «No obede ceremos la órdenes del rey. a o f I defender el derecho y lalibertad de Israel mediante la viole ncia. e t Nm 25). que... E st palabra inició a la in surrección con trala dictadura hel nística. en griego) fue el t rmino clave para ex é presar la disponi ilidad a b comprometerse c n la fuerza en a vor de la fe de srael. C on eso. que v su u ndament e eía f o bíblico en el sace rdote P in jás. e s a frente al in tento de uni ormar a srael totalmente según el f I modelo de la cultura uni aria helení tica. una tesis que en os años o e l . p t s rivándolo c n eso o tambié n de su d entidad religiosa. Mat tías.. E n a quel momento fue cons iderado como modelo de los «celantes» d la Ley.del cul o ofrecido únic amente a Dios (cf. corrió a d degolar a aq hombre sob el ara. Matatías llevó a la e práctic a su pa labra: mató al hombre que. D alí en adelan la pa e l te. Jesús fue colocad en o la línea del movimiento de los z lotes. en su c lo por la Ley» (1 l uel re e M 2. en su obra Jesus and Zealots (Nu the eva Yok 1967).

No sirv a a i e l humanidad. Mt a o 25) y su respuest a la conf sión de e dro— se oponen a e P decidid amente a e como hemosvisto en la primera parte de llo. C omo prueba c ntral de esta teoría se ad e ucía entonces la purificación del templo . Los teribles re tados de una r sul violencia m otivada religiosamente están a a vi ta de todos l s nosotros de manera m ás quesobrada mente rotunda. cto y la cru cifixión de J sús po los romanos ba la acusaci de e r jo ón «rey de los judí demo os» straría plenamente que É l ha ía si o un b d revolucionario —un zelote—. sin a lainhuman o idad. ha la p m sta arábol del Juici final (cf. su ba utismo en el Jordán. y como tal habría sido ajusticiado. Con el iempo se ha calm ado a olead de las teol gías d la t l a o e revolución que. L a violencia no insta ura el Reino de Di s. aunq los evang r ue elistas h ayan tratado de oultarlo. que ha bría sid o evidente mente un acto de violen ia. el reino del huma o nismo. es un n strumento preferido por el an i ticristo. .sesenta su scitó un ole ada de teolog p a ías olíticas y teolog d la ías e revolución. ¿ c ál es la vedad acerca de Je sú s ? F u tal vez u r ¿ e un zelote ? L apurificación deltemplo ¿ fu e qui ás el principio de z una revolución poltica? Todala actividad y el mensaje de Jesús í —desde las tentaciones en el desi erto. esta obra. Pero entonces. el Ser ón de la Montaña. Por el contrario. porque sin vio lencia ni c siquiera habría podido ocur ir. ba sándose e un Jesús interpretado como zelote. por más que n voque motivos religiosos e idealistas. el «R eino». n trataron de legitimar la vio lencia com medio pa establecer un o ra mundo mejor. Tambié n el sal c udo a Jesús c mo hijo de o D avid y fundador del reino da vídico habría sido un a político.

el matar a ot en n i ros ombre de Dios no se corresponde con su modo de s S u « er. la c nexi n con la o ó profecía a rdía. en la ad oración del únic o Dios. cu confi ya guració n con creta no se puedepercibir con nitidez cuand se avis ta en lonta nanza su llegada. La nsurrección violenta. P ero también en el momento de la enrada de Jesús en t Jerusalén. celo» por el Reino de Dio s fue completamente dif rente. y todaía m ás en los ed Jesús. E n ese reino del que habl el profeta se a rompen los ar os gu c erreros. P unci ero precisamente c ello aba on ndona el cuadro naciona e indica una l nueva u niversa lidad. P ero lo qu Jesús m is o pensaba y pr tendía lo ha e m e mostrado muy a a s claa s c sus estos y con la s p l r on g alabra s proféticas encuyo contexto se puso É l mismo. hab laban de « Reino qu llega. de Jesús. el caba se había r v llo conve rtido en la expresión del p oder y d los p e oderosos. C iertamente . se irá o desvelando poco a poc en el obrar de Jesús aunq sólo podrá o . Pero ya enlos tiempos l i t de Zacaías.siguiendo la estela de esta tradición. No sa emos precisamente lo e b que se im ag inaron los per grinos cuand en la «entronizació n» e o. el de nuestr padre el e o D avid». en la cualJesúsenmarca su ac t ción. por tanto. perman ece unid o por encima de todas las fronteras. ue adquirir su plena f rma d o espués de la resurección y en la r progresi del Eva ón ngelio haci lo s pag a anos. a E s verd d que Z a c a arías an a un reino «de mar a mar». en laque el mundo encu entra la pa z de Dios y.No. en los ti empos de D avid el bu rro hab si o la ía d expresión d su majestad y. la ue r imagen de una majest d bien diferente. da a su ba . mientras q el burro era el animal de los pobes y. e Z acarías resenta al nuevo rey e la paz que caba en un p d lga borrico cuando entra en a Cudad S ana. Lo que enél es odaví una visi n t a ó misteriosa.

a partir de ella . nos dice Marco s . el a el que todos harían vuelto la mirad Otro gran puto de b a. en la casade Di todos los pu blos a os.Jesús «enseñaba. la habéis conve rtido en cueva de ba ndidos» (11. prscindiendo de pequeña va e s riantes. n referencia enel cual Jesús en arcaba su actua m ción e la vis ión ra del si rvo de D iosque suf e y que sirviendo ofrece la vida por la e r multitud y tra e asíla sal ación (cf. E st profecía v a tardía es la clave d interpretación c la que J sús abe el e on e r Antiguo Testa mento. con sumuerte. trae la sal ación y la imagen d traspa sado haci v . ve o la Leyy los P rofetas . L acción de r a . i e E scuche os ante todo a Mar con el qu coinciden Mateo y m cos. E nesta síntesis de al «doctrina de Je sú sobreel templo —como ya he » s mos visto— están como fundid as dos pa labras p roféticas. Ante todo. después e la Pascua en la cla para le er de modo nuev d . E evangelista » l ve resumido o esencial de esta «ens ñanza» en as p l e l alabras d e Jesús: «¿ o estáq N uizás escito: mi ca se llam a casa oració n r sa de para todos los pu eblos? V os otros.13-53. e Lucas. e dorarán al Señorcomo ú nico Dio s . el pa de n r tio los gent iles dondese desarolla la esc na es elespacio bierto r e a que in vita a todo el mundo a ezar allí al únic o Dios.Is 52.7). e Jesús n sólo encontró en Zacaríasal imagen d rey de la pa z o el que l ega sobre un borrico. la visión universalista del profeta Is a í s (5 a 6. en cambio. Despu d la és e purificación. Venga mos aho a las pa ra labras d interpretación co las q e n ue Jesús mismo explca el g sto de la purificación del templo.17). É l m ism o e convierte m ás s tarde. sino también la del pastor herido que . E la est uctura del templo. de un futuro en el que.12).gesto una orientación en cont raste radical c la interpretación on de los z lotes.

del cuato a o r evang elistaque. respond íamos en la primera parte de esta obra qu É l h traído a D a os puebl de latierra (cf. A este popósi o debem tene presente qu según Juan. l o despejar p r tanto el espaci para la adoración d todos.Jesús subraya esta apertura interior de la espe ranza que estab a viva en la fe de Israel. ámonos . cuenta se s cunda Deteng ria. de manera que todos I pueda reconocer en el Di de este pueblo al únic o Dio s común n os a todo el mundo. está si emba movido siemp por la I n rgo re tendencia universalista de abrir a srael. y no exacta en el era sentido biográf ico-cronológico.A la pregunta sobr lo que Jesús ha traído e realmente a loshombres. en la purificación deltemplo se trata precisamente de esta intención u ndament l: quitar aqu f a ello que es contrario a conocimient y a la adoració n común de Dios. lugare s y o cisi re desarrol de los hchos. purificación deltemplo tu lugar d rante la primera P ascua de vo u Jesús. o o e E n a mismadirección apunta un pequeño episodi que Juan l o incluye en el «Domingo deRamos». e la é í. no obsta nte toda la impregna ción teológic a del contenid o. en cambio —como ya hemo vist —. informado c n mucha pre ó n sob tiempos. hoy s ven cada v z m ás e e claramente las ra zones que aboga por una daació n exacta. la r t os r e. a purificación deltemplo se sitúa necesaiamente . s reve tambi n aqu como en otros ca sos. S egúnsu p alabra. Aunq Jesús imita conscient ue l emente su intervención a srael. L os S in ópticos. l r en los úl timos día s de toda su act ividad. pp. sólo relatan una única Pascua s o d e Jesús y así. Mientras qu hast hace e a algún tiempo la exégesis artía predominantemente de la tesis de p que la datació n de san Juan «teológic a». e a ios l os 69-70). n t tambié n desde el pu nto de vist cr nológic o. al princi io de su act p ividad pública. P e no debemos entrar aquí en esta lo e ro discusión a fin de .

— nos r cuerda en cierto modo la visi n que san Pblo tuvo de e ó a aquel Macedoni que le dijo : «Ven a Macedonia y a o yúdanos» (Hch 16. r f ¿Qué sig nifica esto? Lo que cuenta no es un en uentro inmediato y externo entre c Jesús y los griegs. en aqu mome el nto. si m ue da mucho ruto» (12.20). una glorificación qu se e demost ará en la gran ecundidad obtenida. E ve rto o llos rán .23s). f l grupo de peegrinos g r riegos de obtener un encuentr . E l E vang lio prosigue comentando qu Felipe hab e e ló con Andrés y amb expusi os eron la petición aJesús. pero que acla ra ul eriormente su s ntido intrínsec t e o. E stos riegos se cercan a « F g a elipe. Hab otro encue o rá ntro que irá mucho má s a l fondo. E l evangelista dice que habí tambi n entre los p a é eregrinos algunos griegos «q hab subi o para adorar en la fiesta» (Jn ue ían d 12. e pero. y le ruegan: «Seño. el de Betsaid a de G allea».9). e E sta palabra de losgrieg —«Señ queremos ver a Jesús» os or. para Juan l a io . Jesús o contesta con una profecía de la P a sión. queremos ver a Jesús» ( 2. S í. en la cual interpreta su muerte inminente como «g lorificació n». os griegos lo «v rán»: irá a ellos a ravés d la cruz. no está relacionado temporalmente con la purificación del templo.Como sucede a menudoen el E vangelio deJuan. Irá l e t e como g rano de trigo mue y dará fruto para ell s . Jesús r sponde de una manera e misteriosa y. enigmática: «H allegado la hora en que sea lg orificado el Hio del hombre.21). E nel i r 1 discípu con nombre grieg procedente de la G ailea medio lo o l pagana ven obvia mente a un ntermediario que pue e facilitarles i d el acceso a J sús. E nverdad os di o qu j g e. A a solicitud de un re. queda infecundo. si el grano d trigo no caeen tierra y muere.sencilamente a ex min ar ese pequeño episod que.

dond la promes a l e universalista de Isa ías se entrelaz tambi n c aquella otra a é on palabra de Jeremías: «H a éis h b echo de m i casa na cueva de u bandidos» cf. en este c q ontexto. al únic o Dios que e ha revela en la zarza s do ardiente. com o eremías. E n a convivenia entre culto y negoci s queJesús combate. L a n fi universalidad de a que hab la p l la rofecía de Isa (cf. Sn embargo. un e i templo que se haconvertido en una «cueva de bandidos» no tiene la protección deDios.su «gl oria»: encontrarán en elJesús crucificado alverdadero Dio s que estaba buscando en sus mitos y en su losofía . es . En elcontexto de la expl ( icación deldiscurso escatológ de Jesús r tornaremos aún brev ico e emente a lalucha del profeta J eremías a propósito y en favor del templo. obre la base de Jeremía se podía s s. jo cerán al P a dre y. el único Dio s se hace reconocibl para os puebl en el Hi cono e l os. E sta ex plicación de al purificación deltemplo resulta m ás claa r aún a laluz de unapalabra de Jesús ue. percibir también a alusió n a a destrucción deeste te l l mplo. lucha cont una ra politizació n de la fe.11). É l ve l c o obviamente que se produce de nuevo la situación de os tiempos l d e Jeremías . Pero. 56. E n ese sentido. tanto su palabra com su gest son t o o una advertencia en la que.7)se ías manifiesta a la luz de la cruz: a partir de la c ruz. s egún la cua D ios debería defender en l cualquier casosu templo para no p rder el culto. Pero volvamos a a purificación deltemplo. Anticipamos aquí lo esen cial: Jeremías se bat apa e sionadamente por la u nidad entre culto y vida en lajusticia delante de Dios. de este m odo. 7. ta J mpoco J esús es eldestructo del te mplo: r ambos ndican c su pa ión quié n y qué es lo que dest i on s ruirá realmente el templo.

nifica al mismo ti mpo el ifn e de este te mplo. e Pero la palabra va todaví m ás a fondo. sig . En Marcos. e rememorándola a la lu z del E sp Santo como comunid ad de íritu los di cípu como Iglesia.58). e según el relato de Mateo y Marcos. s los. E l rechazo a Jesús su crucifixión.transmitida sólo por Jun. S u «señal» es la c ruz y la reurrección. como había ocurrido en lostiempos de Jeremía s. qu É l ofrece a Israel y almundo. edificado por hombres. E n Ju an la ve . lo aba ndonan a la destruc ción quienes lo o nvierten en c una cueva de ladrones. C on raz n dice Juan que a l ó los di cípu s los sólo comprendieron esa palabra en toda su profundid ad a recordarla d l espués d la resurrección. el falso testigo dice que J sús había declarado: «Yo e r destruiré este te mplo. C oneso el r m «testigo» se apr oxima muchoquizá s a la pa labra de Je sús. y es igualmente obvio que se ladebe sit en el contexto de la uar purificación del templo . C on e to Jesús s l s respond a la petición de a autoridad judía de una señ que e l al probara s legitimación paa un a como la purificación del u r cto templo. L a ruz y la s c resurrección lo leg itiman co mo Aqu que esta lece el cul o el b t verdadero. rdadera palabra de Jesús se pesenta as í: «Destruid r este temploy yo en tres día lo e vantaré» (2. No cabe duda de que dichapalabra se remonta a Jesús mismo. Jesús se justfica a ravés de su P a éste es el i t sión. pe que de una mane deformada a ro ra se encuentra también en la bios de lo falsos test s igos du rante el proceso d Je sú s. Llega un nuevo d . signo deJonás. La época el templo ha pasado.19). pe ro se equivoca en unpunto decisivo: no e s Jesús qu destruye el ien templo. y en tre s día s construi é otro no edificado por ho bres» (14.

» t (S al69 . .. Es d una palabra tomada del g ran S amo 69. aplicable a la P a l sión.2.. Por ti ua . Élmismo es el nuevo templo de la huma nidad. C on suresurrección comienza u modo nuevode v n enerar a Do s. . los di scípu se acordaron los de lo qu está esc e rito: «El celo de tu casa m e evora» (2. u ¿Qué hay entonces acerca el «z d élos» de Je s ú s ? obre esta S pregunta Juan—precisamente en el contexto de la purificación del templo— nos ha dejado unapalabra preciosa q representa ue una respuesta precisa y profund a la cuesti n..10). La cruifixión de e sús e al mismo c J s tiempo la destrucción del a ntiguo templo. Los discípu hanreconocido aJesús al recordar al justo que los sufre: el celopor la casade Di lo leva a a Pasió n. os l l E ste es el vu elco f ndament l que Jesús ha u a dado al tema del celo. el Resucitado que cong a lo s puebl y los uneen rega os el sa cramento de su C u erpo y de su S angre. H a transformado el «celo» d se e rvir a Dio s mediante la violencia en el elo de la cruz.17). a a cruz.8. De este o do h est blecido c m a a definitivamente el riterio para el verdadero celo. el cel del c o amor que se entrega. «Diosmío.. Nos di que. me devora el celo de tu emplo. he ag uantado afrentas. que mellega el ag al cuello. E l cristiano ha d orientarse po este c e r elo.culto en un emplo no c t onstruido por hombres. sino «en espírit y en verdad» (In 4.el orante es relega al ais lamiento. E st templo essu e C uerpo. la pa do labra se c nvierte para él en una o fuente de sufrimiento que le causa quienes lo cir n cundan y lo odian. con a ó ce ocasión de la purificación deltemplo. no ya enun mont o i e en otro. A causa de su vida conforme a la P a labra de Dios.23). sálv ame.

en esoreside larespuest auténtica a a cuesti sobr el a l ón e «zel tismo» de Jesús.3). Muestra de a Dios como Aqu que am a. De estos «pequeñ recibirá si mpre la ala banza (cf. al final de la recriminaciones deJesús alos esc s ribas y fariseos. nos transmite una pa r s labra s misteriosas de Jesús. y que están c abiertos a su bon dad. «En el templo se a cercaron a É l ciego y tulidos. y a su o der como la fuerza del el p amor. mal c n Jesús contrapone subon dad sa nadora. y po tanto en el contexto de la enseñanzs que r s a siguieron a suentrada e n Jeusalén. Jesú no vie e co s n mo destructor. adem ás. no viene c la espada del revolucionario. En otal armonía c t on todo e sto. qu repiten la acla e mación del Hosan que o s adultos le ni na l egan (cf. o E sta interpretación encuenta confrmación nu r i evamen en dos te pequeños episodi con los qu Mateo con os e cluye el relato de la purificación del templo . D IS C U R O E C AT O L Ó G I O D E SÚ S S S C JE S a n Mateo. de los que os» e son capaes de ver con uncora zón puro y simple. S a l8. queen Lucas encuentran durante su se . v 2. s eños episodios seapunta ya a nuevo templo l que Él ha enido a edificar. Viene con el don de a on l curació n. apaece el r comportamie nto de los niños. Mt 21. Al comercio de ani e s y al negocio on lo s di eros. Se dedic a quie nes s n relegados al margen de la a o propia vida y de lasociedada causa su enfermedad.14).15). A sí en esto pequ . É st es la verdadera a purificación del templo . y los c s l uró» (21.

revolotea sobre sus mo polluelos.37s. que mata a i ta: s los profetas y lap idas a os que te on envia l s dos! ¡C uá ntas vec s e he que rido reunir a tus hios.8: «¡Qué inapreciable es tu r l misericordia. Al lado de este texto puede pon rse a e l hermosa expesión del S amo 36.10s). L a imagen de lagallina protectora y preocupad proviene del a Antiguo Testa ento: Dios « m encontró [a su pu eblo] en tierra desierta Y e envuelve. cf Lc 13. queda vacía» (Mt 23. Jerusalén.C o uno que velapor su nidada.. esta bondad que p roteg e a Jeusalén con las a d r las espleg adas (cf. rá .. En estasra ses se f manifiesta ante todo el a mor profundo de Jesús p Jerusalén.5) se dirig al libre alb edrío de lospolluelos. con una palabra que retorna una antigua tradición profética. L a desdi cha qu se sig e de esto la indic a Jesús d manera e u e misteriosa. le cui como a a niña de da l sus ojos. 34s).37). No obst i r l ante.7). ante el mal comportamiento en el templo. asídespl iega él sus las y le oma.Is 31. Pues bi vuestra cas a en. lo ll a t eva sobe sus r plumas» (Dt32. ab m andoné mi heredad» (12. Jeremías. n l e línea de os mensa l jeros d D ios en la historia precedente de la e salv ación. p ero inequív oca. l enta. había proferido un o ráculo de Dios: «Dejé i casa. P r cisamente e . le sust . como la gallina reúne a u s politos j s l bajo las a las! Pe no ha ro béis q uerido. oh Di Los hombre s s acogen aa l so os! e mbra de tu s alas». y étos la e s rechazan: «Pero no habéis que rido» (Mt 23.camino hacia la C u dad S a n «¡Jerusalé n . su or lucha a pasionada para o grar el «sí» de la Cudad S ana a l i t l mensaje que É l hade transmi y co el cua se pon en la gran tir. Jesús apl aq la bonda pode ica uí d rosa de Diosmismo a su propio obrar y a su ntento de at aer a a gente.

p.38). ej.lo mismo que anuncia Jesús: « Vuestra ca saqueda vacía» (Mt rá 23. É l mismo anun ia que se 26).H ab en el aire un ca ía mbio de alcance univ y de ersal sentido m previsible. dejándolo «vacío». ea una cosa está cl en los úl ara: timos años antes del drama el año d 70 ale teaba en t rno al templo una misteriosa pe o rcepción de qu e se acercaba su in. 299s). también o T ácito ha recog estanoticia en suobra histórica (cf. Di s s marcha. un movimient y un estruendo y o . VI. S lo que fuere lo que ocurrió en concreto. ahora es sola c mente «vuestracasa». Quedará va ío. típica del f el hablar bíblico de Dios (cf. según dicen. E l templo ya no es aquelugar donde É l o e l ha puest su n o ombre. E sta s p alabras d Jesús en e cuentran u paralelismo sorprendente n en Flavio Jo sefo. «Vuestra casaqueda va f rá cía». G n 1. habría notado en un n primer momento. F lavio Jos fo ha de aconte e bla cimientos ext años ocurridos r en los úl timos años an tes de que estallara a guerra ju día: todos l anuncia ban de modo diferente y preocupan el fin del templo . i ..13). el hist riógrafo de la guerra ju día. «¡Vamos fuera de aq uí!»: en la orma de la primera persona d plu ral. sig uiendo la costumbre. a continuación un gritos: "¡ amos fuera de aquí!"» (De bell os V o Judaico. E l acont cimiento tiene lugaren Pen e tecostés del ñ o 66 despu a és de C risto: «C ua do en la fiesta llamada P n entecostésllegaron lo s sace rdotes al patio interior del templo pa desempeñar su ra ministerio sag rado. c irá del templo . Qui e siera citar aqu í sólo el q e m ás seacerca a la pa u labra amenazadora de Je sú s antes mencionada. His t. te E l historiador menciona siet de estos signos. ido 5.

gnificado c mo o lugar de encuentro entre Dios y el hombr — sigue e inmedia tamente el gran d iscurso escatológico de Jesús. modelos que son n ecesaria mente insuficientes frente alcontenido que seha de expresar. pero que en gran p o arte mira tambié n haci un futuro que va m ás allá de las realidades a temporales y que podemos pe rcibir. y no r esar descripciones del uturo. de la complejidad del cont nido.En M ateo. de l J uicio final y del fin del mund E dis curso. E l o depende. puede representarse sólo mediante modelos tomados de nuest a ex r periencia. y que más bien la lleva a su s cumplim iento. pero sí a el ciertamente su fin intrínsec el cese de su si o. de la misi n del Hijo del hombre. el conjunto con una trama de palab s de la E sc ra ritura en la cual inserta la n ovedad de su misió n. quie nes las transmitieron han podido f . A ís se comprende po qué Jesús que habla si mpre r . de la des l trucción d e Jerusalén. o. s u dida con im ágenes de la tradición que qui eren llevarnos m áscerca de lo indesc riptible. con los temas cent rales d la destruc e ción de templo . e susta ncialmente en continuidad con laLey y los Profeta explica s. ste transmitido por lo tres Sinópt con distntas va s icos i riantes. S e anuncia un porv enir que supe nuestra s ra categorías y que no obsta . nte.por un la do. a a palabra de la «casa vacía» —palabra que no l anuncia todaví directamente la destrucción d templo. ó A sí la vi ión del f turo se puede expresaren buena me . que e en parte e refiere a a s contecimient s históricos que ya han o sucedid con el paso del itempo. ha de consid erarse tal vez como el texto más d ifícil de los Eang v elios. per a esta dificultades del co tenido se aña o s n den tambié n todos los problemas de la historia redaccional: precisamente po rque la s p alabras d Jesús pr tenden en este e e caso se un d rollo en continuidad con latradición.

). E ste libro no tie ne la pretensión de entrar en los múltiples problemas particulares de la historia de la redac ción y d la e tradición del texo. hemos de echar una mirada a los acont ecimientos históricos del año 70. porque la ciudad sería asedia da» (Hae. 5). 29. eccl. S egún Eusebi se decidieron a h o. r 8 . His t. nos dic n que. tambié n una guerra en buena parte civil entre corrientes judí s a rivale s bajo a guía de suscabecillas. 1. De hecho. C on la expu lsión del p rocurador Gesio Floro y la defensa eficaz frente al contraataque romano. e tes e o los cristianos sehabían refugiado en laregión al este del Jo rdán. uir después e que le fuera impartida por revelación a sus d s «responsab les» una oden pre r cisa (cf.no e solamente ra una g uerra de los jud contra lo s romanos sino periódicamente íos . o esar 339) y —con val racio nes dif rentes— E pifanio de S ala o e mina († 403). Qui iera limitarme a desta ar tres elementos t s c del discurso escatológico de Jesús en los que e muestran con s claridad las ntenciones esencial deesta composición i es .. en cam bio. en el año 66comenzó la guerra ju día que. en la ciudad de Pella. escribe: «Crist les o había dicho que abadonaran J rusalén y se trasla daran a otro n e lugar. IlI.elaborar ulteriormente estos e sar ollos según las circu d r nstancias y las cap cid ades de entende de sus oyentes. sin embargo. E st fue lo primero qu dio a l o e la batalla por Jerusalén tanta atrocidad. teniend cuidado a r o en c onservar fielmente el cont enido esencial del a uténtico mensaje de Jesús. E pi fanio..ya an d comenzarel asedi de Jerusalé n. Eusebi de C ea († ca. E L F I D E LTE M L O N P Ante s de poner nuevamente nuest a atención en as p r l alabras d e Jesús.

había decretado la condena a mue del rte «hermano d S eñ r». 2. No se pu de p e recisar en qué situ ación o vici situd lo s cristianos vieran ve rificarse este sig o de «abominación de a desolación» y n l decidieran ma rchars e .2 11. aunq ciertamente . junto a J ben G osé urion. po ejemplo. tomadade la historia de Israel en cuanto anuncio del futuro. En todo cas la fuga de los jud o. de Alexander Mittelstaedt hace notar que. hu yan a losmontes» (Mc13.11). fue elegid o el exsumo sace rdote Aná n (Anás I) como estratega para condu la gu I cir erra: aquel Anán que el año 62 d. permitía diferentes nterpretacio nes. cabeza de la comunidad judeocristiana (Lukas al H s toriker. 68). eocristianos demuest a una vez m ás c n toda evidencia el «no de os r o » l cristianos a la nterpretación z lote del mensaj bíblico y de la i e e figura de Jesús: su esperanza es de n aturaleza diferente. P en aquellos años e la guerra ju día ero d hubo sufciente s acontecimient s que podía se interpretados i o n r como est sig anunciado por Jesús. 1 b 7. los que estén en . C . algunos miemb desta r ros cados d la e comunidad pa leocristiana r conocieran «por una revelaci n» en e ó un cierto acontecimiento el sig del que habían oíd hab y lo no o lar interpretaran como la orden iniciar inmediatamente la fuga. Así. Sant el o iago. cuya f rmulación ve e no o rbal está tomada del Li ro de D aniel (9. entonces.14).. p. ó muchas hi pótesis. .31.leemos en el di scurso e o lógico de Jesús un apremiante scat a invitació n a a fuga: «Cu l ando veáis al abominación de a l desola ción e rigida donde nodebe. donde se alude a a profanación hel l enista del templo. E elección podía s i sta ser interpretada sin duda por los judeocristianos como la seña l para la sa lida. E sta ex presión simbólica.el texto de i Eusebi pued res o e ultar ciertamente ra zonable en el s ntido de e que. Judea. en el verano del año 66. ésta e s s lo una entre ue.

se procede al desmant elamiento de la s ruinas despué de la cad a de la ciudad. p. que a su vezes desarrolla en i o tres etapas. fue anun o. sig ue luego el ncendi . Y . Miles de peregrinos afuían a J rusalén. sto. contamina ndo a í una vez m ás el sa s ntuario con la sa ngre de inocentes (Mittelstaedt. por lo c el san i ual tuario quedareducid o a una fortaleza. sin embargo no era m ás .Volvamos al desarollo de la guerra ju día. Despu és de un breve intermedio. ano o e Por eso confió el encargo de c la onquista de Jerusalé n a su hijo Tito. queiniciaron m e allí una matanza de los segui dores d su rival E e azar ben Sim ón e l . el 4 del mes de N isá por tanto en el 40aniversario d 1 n. No es peciso tratar aqu los detal de la conqu r í les ista y a l destruc ción de a ciudad y del emplo. E ste. disfra zados de per grinos. el mismo Vespasi fue proclamad nuevo emperador el 1 d julio de 69. e la crucifixión de Jesús. suspendi todas las ó accionesmilitares cuand el año 68. debió de egar ante la C u dad S ana vio ll i t presumiblemente justo en el periodo de la festvidades de la s i P ascua. consig uió hacer entrar a escondidas e el templo a n combatientes ar ados. L as d struccione s s í e . según F la Josefo. Vespasi r ano. puede se r útil citar el texto en el que Mi telstaedt resume el desarrollo t terrible del dram a: «El fin del templo se desarolla en res r t etapas: en un primer momento se produce la susp ensió del n sacrifcio regula r. l e Juan de Gi a . en lu cha entre scal j l ellos. uno de los e fes de a in surrección. 7 E 2). en fin. ciada la muerte del emperador... que fu e encargado por Nerón de la operació n. y en la que el f natismo de los un s y la furia creciente de los otros se a o a zuzaban mutuamente . que un primera demostración de a s crueldades inimagin ables a l que se d sencade e narían despuéscon creciente brutalidad. No obst l t ante.

a estapalabra de amenaza sigue unapromesa: «Ent nces se salva tu pueblo: todos los qu s encuentren o rá e e inscritos en el libro» (12.100. .comente el o b acontecimiento diciendo: «Aqu ellos dí s h a abrá una tribulació n como n la hubo igual desdeel principio de la ceación que hi o o r z Dios hasta el presente. del trabajo en las mina o de la l v o s esclavitud» (pp.000 muertos. Orosio (Hist. saqeos. se p v .000 (De vio osef bello Jud. 9.1). roducen po el fu ego. ensañamiento con lo s cadáveres y la o destrucción delentorno (deforestación total en un radio de 18 kilómetros al ededor de la ciudad). los des antelamientos r m sucesivosfueron ya sól un c o olofón. realistas se debe su ría poner un número aproximado d 80.19). puedeentender que Jesús — r retomand una palabra del Li ro de D aniel (12. Quien lee po entero los nformes y toma r i conciencia de a ca l ntidad de homicid matanzas. ios. hambre. p VII. ha un acont r r y ecimiento central para la h istoria de la sal ación.decisi as.V. 7) y... el número de muertos lle gó a 1. no obst nte. 83). a En t do este drama. que po desg o r racia es sólo un ejemplo de tantas ot as t agedias de la historia. D io s deja u a medida grand —supergrande n e según nuest a im presión—de lib ertad al m al y a los r malos. S egúnF la J o . 420). Los que o murieron y n pudieron sobrevivi incluso ala car stía o a s epi r e l demias. T a mbién en el discurso de Jesús el horror no tiene la última pa labra: los días se abreviados y los rán elegid os sal vados. T ácito (Hist.84s).. la historia no se le va de las m anos. ni la volverá a haber» (Mc 13. de modo a ag. pero.00 e 0 muertos (p. ) Mittelstaedt opina que esta cif a s son exa s r gerada y que siendo s. dv. similar.1). e nían t ante sí a perspecti a del circ . En D aniel. VI. u incendi s. 13 hablan de 600. un c ontecimiento que v a .

7 2). en geneal. el cesedel sa crificio y la destrucción del templo tuvo que er una conmoción terrible. i d E s verd d que. P ara el judaísmo. C . «Sólo en el sig IV. P e en amb casos el templo resurgió y se reanudó el ro os culto prescrito por la Torá. donde se celebraba el culto a Júpi ter C apitolino. p. el emperador C onst lo antino permitió a o s jud l íos visi la ciudad una vez al añ en la tar o conmemoració n de la destruc ción de Jerusalé n para haer luto c ante el muro del templo» (Gnilka. l helenist de Antíoc IV. que después t e yó e se ll mó «A a elia C a pitolina». . n de una reconstrucción del templo bajo los emp eradores Adrian o. L a destrucción del año 7 en cambio fue defi itiva: los intentos 0.C . entre los a da ños 1 y 164 a. el fuego para el sa n .significa un cote neto de grand s c r e onsecuen ias pa toda a c ra l historia de las religiones y. diera hacer de contrapeso a s u . E n el lu gar de la C iu dad S ana. el emp rador constru una nu va. y Juliano .Na zarener. después de la dest ucción del templo por a r Nabucodon osor e 587 a. C ) . (361) fracasaon. «a causade la carestí y la o ño a falta de los elemetos ne n cesarios. y que una segun vez. 78). bajo a dominación 66 . Per ahora ya no hab ninguna expi ció n o ía a en el mund nada que pu o. crificio quedó apagado durant setenta años aproxi e madamente. para la historia de la r humanidad: el 5 de agost del a 70. durante la insurrección de Bar-Kokebá (13 2-135 d. Templo y sac s rificio estab an en el c entro de la Torá. p. La revuelta de Bar-Kokebá tuvo incl so como r u conse cuencia el que Adriano pohibiera al puebl judío el acc so r o e al territorio de Jerusalén y su s a lrededores. el templo habí si o profa a o a d nado y el ministerio sac rificial al únic o Dios fue susti tuido por sacificios a r Zeus. se tuvo qu suspen er el e d sacrifcio coti iano enel templo» (Mittelstaedt.

desap arecido de al historia. Y o daví m ás: D ios.Sólo a pa de e momento hablamos de rtir ste «judaísmo» en el s ntido propio d término. que encontró una nue g en a escue rabí ica s va uía l la n de Y a ne y elaboró un m b odo pa rticular de leer e in terpretar —en la época ya templo— el Antiguo Testa sin mento poniendo en su centro la Torá. t a que habí puesto s nomb en este templo y que. a o r basándose enlos profetas. A este resp ecto. s ñ tambié n la fe desrael ha asu I mido una forma nu eva. y también Qumrán. y la lectura rabí ica. omo tarea nuestra el esfuezo para qu estos dosmodos de la nueva r e lectura de lose scritos bí licos —la cristiana y lajudía— entren b en diá logo ent e sí para c mprender rectamente la vol ntad y la r . pero que espe raba un templo nuevo ha . como modo de e el consid erar y le el canon de os e scritos bí licos en cua er l b nto revelació n de D iossin el mund concreto del culto en el templo . o E ste culto ya no existe. despué del a o 70. Eljudaísmo de los sad e uceos . E xsten dos respuest s a esta i a situación. a u re habitaba en él d modo misterioso. que estaba totalmente vincula do al templo.creciente contamin ación a causadel mal. que en realidad se op nía al o templo herodiano. n D e la corrientes judí d tiempo de Jesús sól ha sobrevivido s as el o el fariseí mo. no ha sobrevivido a est a catástrofe. por tanto. . D espués e sig de contraposici reconocemos c d los ón. ¿ D ónde estaba la al ianza ? ¿ D ónde la promesa? U na cosaestá clara: la Biblia —el Antig Test uo amento— debía leerse d un modo nuevo. o u P alabra de Dios. dos man eras d leer de modo nuevo el Ant e iguo Test mento después del añ 70: la lectura a la luz de Cisto. ahora había perdido esta su e morada s obre la tierra.

pero toleraba lo s s acrificios. Ab roga lentamente cierta s costumbres. Mt 26. como alg o provisi .Gregorio Nacia ceno († ca. E l segun puso in a los s crificios. históricoe n salv ífico— está fuera de dudas . au que re l r n previstos p la Torcí. que vuelve a apare bajo la cruz como palabra de escarnio y es c cer itada por . tolera otras y así lleva al homb re a hacer progresos. 390) ha ratado de establecer n t retrospectiv amente una espcie de periodos d la historia de la e e religión a p artir del fin del templo jerosolimitano. N o es fáci cambia « l r costumb vigentes y e neradas d sde hacemucho tiempo.14). Mc 14. 34s). la expresiónsobre la casa q e que u daría vacía de la que hemos partido (cf. do f a pero no prohibió la cir uncis ión. que no mpone al hombre nada i incomprensib le: Di s act a como un buen p o ú edag ogo o un médico. Mt 23. res v e ¿Qué qui ro decir? E l primer Testamento s e uprimió los íd olos. en Barbel. 15. y la p alabra de los a lsos e stig os en el proce a Jeús f t so s (cf.40.29. En la visió n de este Pad de la Ig lesia también o s sacificios. pp. Lo c onfirman sobr todo. Pero ahora se plantea decidida ente la cuesti n: m ó ¿Cómo ha vist Jesús mismo todo esto? Y ¿cóm ha si o o do entendido Élpor los c ristianos? Noes necesa exami aquí en rio nar qué medida los detalles parti ulares del di c scurso es catológico de Jesú s seremontan a su p labra personal Que É l ha a anuncia do a . 261-263). . apaecen como una cos a solamente or r tolerada —como una etapa en el recorrido hacia un cul o má s t verdadero—. Hch 6.61.. que du onal rante el ca mino debía su perarse y que Crist ha su o perado. y el fin del templo — y p recisament su fi teológico. Lc 13. ade e más del discurso escatológico. Una vez aceptadala ab c olición [de dic ha costu bre.. 2 7. los hombres] renunci ron a o que m a l solamente estaba tolerado»(cit. E habla de la l paciencia de Di os.37s.58.

co o lugares de la a sa m mblea y d la e comunión. c Jesús hab amado el templo como propiedad del P ía adre (cf.19). se reúnen en el templo. a Sobre a relació n de la comunid ad primitiva con el emplo los l t Hechos de los Apstoles nos di que «a di ó cen ario a cudían al templo todos u nidos. S e mencionan. el partir el pa —el nuevo d n centro «cultual» de la exi stencia de los ieles— tiene lu sin f gar embargo en la ca s sas. celebraba la fracción del pa en la s ca sa n n s y comían juntos al bando a D con ale gría y d todo cora zón» a ios e (2. sobre la cruz y la resurección— para reconocer al final en di hos frag entos r c m todo el conjuno de lo que Jesús quis o expre t sar. antes del in material del templo. c . 2. y podemos de que. pero fue afrontada a partir de Pent da ecostés. Lo ha defendido e a n bía com o casa de oración pa todas a s naciones y rató de ra l t prepararlo para esta finalidad.46). Est era una o tarea na fácil. especial mente. graciasal Señorresuitado. L a Iglesia naciente tení que reunir y leer juntos estos a fragmentos en gra parte misteriosos de la pa n s labras d Jesús — e sus a firmacionessobre el templo y. pues dos lu . L c 2. que sigue siendo con siderado y aceptado como la ca sa de la P alabra de Dios y e la oración. Pero sabí tambi n que la épo a é ca de este te plo est ba acaba y que llegaría algo nuev que m a da o estabarelacionado con su mu erte y resurrección.49) y s habí complacido en e señar en él. todos los cir f elementos esenciales de la nueva sí ntesis seencontraban ya en la teologí paulina.Juan co palabra en la mo bios de Jesús mismo y en su c orrecta formulación ( f. gares de la vid a de la Iglesia naciente: pa la p ra redicaci y la ora ón ción.

antes aún e su d strucción material. S e trata de las pa s labras d e Jesús sobre el fin del templo de pied y sobe el nuevo templo. tra de explicar su ta nueva visi de la historia de la sal ación es int ón v errumpido en el punto decisivo. L a indignación de sus adversa ha llegado ya al rios colmo y se de sahoga c la la pidación del orador. Aunque no p odemos reconstruir en to dos los ormenores la p visión teológic a de san E st ban. palabras q evidentemente E ste ban ha f ue hecho s yas ylas ha puesto enel ce u ntro de supredicación. con su nuevo modo de interpretar la Ley. según el relato de los H e chos de losApóstoles. E l gran d iscurso con el que Este ban. a l comunió n en el C uepo del S a r eñor. P e el on ro verdadero punto del desacue queda expresadode manera rdo absolutamente clara en a ex c ión de la acusa ión q se l posi c ue presenta ante e l S anedrín: «Le h emos oíd decir que ese Jesús o de N az ret dest uirá el templo y cambiará a s tradiciones que a r l recibimos de Moi és» (Hch 6. s escond una referenci al legado de la e e e a Últim a C ena. a su muerte y su resur rección. erfila si embarg n o una distinción ese ncial. ro. prepararon el cristianismo paulino.14). E n a nueva sí l ntesis e ológic a. ra r del todo di erente.Aunque nose han tomado t daví ex o a plícitamente las distancias respe de lo sa cto s crificios según la ya se p Ley. resulta cla el pun esencial e ro to : . un grupo de judeocistianos de lenga r u griega que. E ste ban pertenece al grupo de los «helenist s» de la comunid ad a primitiva de Jerusalén. que e el fin histórico-salv ífico del t v templo como ya c umplido en lamuerte y resurrección d e Jesús. Lo que ha aquel momento habían sido sta los sacificios esreempla zado por el «partir el pa P e tra s r n». esta simpl expresión. destaca dos gandes d e n r nombres: E st eban y P ab lo.

En efecto. Algo nuevo ha co ra ó menzado.60). i os la tierra el estradode mis pie s . era lo c e. ¿ Qué templo podéisconstruirme —dice el Seño— o qué lu gar para q des r ue cans e ? ¿ ha hecho No mi mano tod esto ?» (Hc 7. al m ismo tiempo.1).se ha c aba a do la época del templo de piedra o n su culto c sacrifcial. C or espondería a otro r completar la visi teológic a y edificar sobre esta base la Ig lesia ón de los g ntiles: a P blo. s ha hecho uno c C e on risto. con ello. i e p pero que. o h E ste ban conoce la crítica de los pr ofetas a culto. cuando era llamado S a u aprobó e a lo. las pa c labras d profeta el adquieren aho su ple na raz n. Di mismo hadicho: «Mi trono es el cielo. algo donde se lleva a umplimiento lo qu en realidad. en su pasión. . o l e Com hizo el Señor cru cificado. Tanto el proceso como a muerte se as mejan a la Pasión de Jesús. ta mbién él implora: « S eñor. P l ara é con l. como Jesús ha afirmado con a palabra bía l sobre la «casa que queda va rá cía» y con el discurso sobre el nuevo te mplo.Is 66. quien.49s. la muerte de Esteb n (cf. H ch 8. t tambié n la époa del templo mismo. a No es tar de e te libro traza las lín eas u ndament les de la ea s r f a teologí de Pab y ni siquiera tan sólo de su oncepción del a lo c culto y del templo. L a vida y el m ensaje de san Esteban se han q uedado en un fragmento que se nterrumpe d improviso con su la idación. estaba conve ncido de qu su pap l en a historia e e l había llegado a sufin. no les tenga en cuenta este pe s cado» (Hch 7. mucho anes de la destruc t ción material del templo. Jesús hapasado el pe riodo del sa crificio en el emplo y. originario. cf.1s). Aquí se trat únicamente de subray que el a ar cristianismo nacie nte. lle va a cumplimiento su vi y su da mensaje: él.

E l contraste con los di tintos grupos del s judeocristianismo gira en t rno a a s «costumbres» de f ndo.23ss: «Tdos p rta o o ecaron y todos está priva n dos de la gloria de Dios. no se g c refiere al templo. P abo no ha mitido es problema: p el l o te or contrario. y son justificados gratuitamente por sugracia mediante la redención deCrist . la g lucha de san ablo en la edificación de al ran P Iglesia de los e ntiles.a qu constituyó sacificio de pr piciación mediante la fe ien r o en su san gre.l s Baste un breve indicación. o Jesús. el sáb ue ado. segú el a n relato de los H echos ele los Ap es. a s . «incluso muchos óstol sace rdotes ac eptaban la fe» (6. en Él se ha e alizado lo qu intentaban todos los sa r e crificios a expia ció n l — y. o L a palabra traducida aquí como «sac rificio de pr piciación» en o griego se dice «hilastérion». en o l o las q se expresaba la identidad judía: la circuncis ión. el centro de suenseñanz es el mensaj de que todos a e los sacificios se evan a cumplimiento en la cruz d e C r ll risto.7).A decir verdad. Mientras que sob la cuestió n de lanecesida de estas « re d costumbres» para alcanz la sal ar vación se d senca e denó una lucha d ramática tambié n entre los cristianos —lucha que al final llevó al arresto del Ap óstol en Jerusalé n—. parece extraño no en contrar por ningún la do huell s de un onflicto sobre el templo y sobre la a c necesidad de s us s crificios. E l texto más mportante se a i encuentraen la C a a los Rmanos 3. y esto a pesar deque. Asíse . A sí quería Dios de mostrar que no fu e injusto dejando im punes con su tol erancia los pecad s del pasado». las p rescripcione s alimentarias y las orm as de pu n reza. S in embargo. Jesús mismo se hapuesto en lug del templo: el nuevo í ar templo e É. «kapporet»en h ebreo. del ristianismo «libre de la L ey».

c el en el amo de Dios y en él lo limpia. os. l mbres. y ) elevada al mismo itempo a una altura totalmente nueva Jesús . La idea de ondo es q la sangre d . p. por decirlo así todo el pe ado d mundo . es conmovedor. labra en a historia de la fe de srael. Dios ios y el mundo. « c cuya vi a se ofr ce así a Dos en d e i lugar de lade los h mbres pe o cadores merecedores de la muerte» (Wilckens.llamaba la cubi rta del Ar a de la Alia nza. e r . f ue el sacrificio. E s el ugar sob el que e c l re apare JHW H en una nube. significa entrar en el á mbito de la transformación y a ex l piació n. en la que han si puest s todos lo s do o pecados e los ho d mbres. ntrar en comunión con C risto. E É l se cumple o que el rito del n l D ía de la E x piació n queríaexpresar: e la entrega de símismo en n la cruz. este lugar sag rado es rociado con la san gre del novillo inmolado como ví tima de expiació n. l I Si P ablo aplca la palabra hilastérion a J sús. design i e ándolo de a l misma man ra que la cubierta del Arca de laAlia nza. están en contacto. II 1. es purificada altocar la divinidad misma y. en su g randeza e in suficiencia a la vez.E n É. y po tanto e r como el lugar de a presencia del D l ios vivo. Jesús dep osita. el lu gar de la misteriosa p ce resencia de Dio s. Todo esto es difcil de entender hoy para nosotros. Lv 16)— . entonces to da a l teologí veter testamenta ria del cul o (y con ella las e ologí s del a o t t a culto de toda la historia de las religiones queda «abolida». representados por esta san gre. Unirse a lacruz.l D ios yel hombre. re la hemos de v olver con may amplitud sobr esto y esforzarnos or e . cua do í n reflexio nemos sob la Últim a C ena y muerte en cruz de Jesús. 235). mismo es la presencia del D vivo. E el D de la E x n ía piació n —Yom H akkippurim(cf. a sí mediante el contacto con Di también o s ho . vuelven a se puros: un concepto r que. una concepción que no podí se la última pa a r labra de la historia de las religiones ni la última pa .

p. la destruc ción del templo en el año 70 d. a su modo. o de la teolo gía veterotestamentaria de la redención consid erándola cumplida . el centr . no era un problema religioso que les af ectara» (II. Aqu se ha ratado sólo de í t mostrar cómo P ablo ha p revisto ple namente la abolición del templo e introducido su teologí sa a crificial en la cristología.en su núcleo. en la c ruz. C . Más tarde exi veremos que. E L TE M P D E O S P A G A N O I O L S .25 es un ner s a «fórmula de la fe de los udeocristianos» (I. 3. Por tan el to.. Pero así se pone de manifiesto cla ramente que la gran visió n teológic a de la C ara a lo s Heb t reos se limita a desarollar en r detalle lo que. hab ya encntrado como contenido ía o esencial en la tradición pre s tente de la Iglesia.i con Ulrich Wilckens. está expresado ya en Palo. a c viva de C risto crucificado y resucita do. 1. molido» en la crucifixión de Crist en su lugr está ahora el Ar a de laAlia nza o. p. P ara P ablo. entonces j vemos qué ponto había mad rado e r u sta convic ión en el c cristianism o. podemos supo que el pa aje de Romanos3. la oración sacerdotal de Jesús reinterpreta en el mismo s ntido el desarrol del g D ía de la e lo ran E xpiació n y por tanto. quizás los cristianos no han e participado desde principio en el culto del templo. S. P eso Wilckens puede deir tambié n or c con ra zón: «Sim pl mente. y que b P ablo mismo. a su vez. 182). que éste sabí desde el principio que el c a Resucita do e el n s uevo te mplo. 31). el templo. es deir. el v rdadero lugar de contacto e entre Diosy el hombre. 2.. con su cul ha sido «de to.por comp renderlo con má s detalle.

Jesús vincul directamente el fin de Jerusalé n ó con el fin del mundo partic ularmente cuand se lee en Mateo: . c A prime vi ta.desd el punto de e vista cronológico. E st concat a enación conológicamente directa entre el fin r de Jerusalé n y el fin del m undo entero parece confirmarse m ás aún cua ndo. hasta que a os gent l iles les egue su ho (21. E n él selee: «Cerán a filo de espada. f l en el tempo intermedi . se descubre que esta «hora de los paanos» tambié n g se anun en Ma cia teo y en Marcos con pa labras d iferentes en otros punt s de la predicación d J e s s. a e Ento nces ap arecerá en el ciel la señal del Hi del hombre» o jo (24. unos v ículos d ers espués se encuentran estas . Yentonces vendrá el fin» (24. pa ra s rece que ó lo Lu s cas ha a atenuado sta y e relación.29s). los llevarán a cautivos a todasas n o nes. 4). S e ha eprochado a L uca s el hab r er despla zado así el eje cronológic o de los E va gelios y el mensaje n originario de Jesúsde haber transformado el in de o s tiempos . elsol seoscur cerá.10). Jerusalén se pisoteada por los l aci rá gentiles. as aci . P ero. palabras: «O s a seg que no pa uro sará esta generación sin que todo esto su eda» (24. 1 En Marcos se lee: «Y es p reciso que antes [del ifn] seaproclamada la Bu ena Nueva a todas l n o nes» (13.Una ectura o una escucha superficial del discurso escatológ d e l ico Jesús daneces ariamente la impresión de que.. o «Después la tribulació n de aqu de ellos dí s. pa dar o e ra testim onio a o das a naci t l ones.34). o e ú En Mateo encontram os e stas p alabras d Seño: « S proclama el r e rá esta Buena Nueva del Rein en el mundo ent ro. inventando así el tiempo de la Iglesia i o como n ueva a se de la historia de la sal ación.. mirando c f v on atención.24). ll ra» Entre la destru cción de J rusalén y el fin del mundo se ntercala e i «la hora de losgen tiles».

l tiempo de los a ganos —el tiempo de la E p Iglesia de los pu blos del mundo no es una invención de san e — Lucas.E sto nos de uestra ante todo qu hay que se muy cautos con el m e r entramad interno de e discur o d e Jesús. Volveremos de modo más d tallado en elcurso e del tercer subcapí ulo («Profe t cía y apocal íptica.25s). os Israel entero: aparece en esta órmula el universalismo de la f voluntad divina de sal vación. en Pab en lo contramos una afirmación prác ticamente idéntica en la Carta o s R a l omanos: « l endure E cimiento de una parte de Israel durará ha sta que entren todos los u eblo s. Tod los paganos e I vará. Desde el pun de vista del conteni se v claramente que o s to do e l tres Sinópt saben algo de un icos tiempo de los paanos: el fin del g mundo s lo puede llegar cuand se haya levado el Eva ó o ngelio a todos los pueblos. gel Aquí enc ntramos de nuev el enla entre la tradición de os o o ce l E van ios y los m gel otivos fun damentales de la teologí paulina. el di curso ha si o ste s s do compuesto c pie zas suelt s q s habí n transmitdo. p entonces todo srael se sal . importante que ta mbién Pab conozca el itempo de lo paga os lo s n que tiene lugar ahra. ene gran mportancia para la i comprensión correcta del texto. . ólo és uede llegar el fin. o c .. sino que se han lee como si de r estuvieran juntas.. e s ro. y que tiene qu cumplirse para u e el pl o e q an de Di s al ancesu propósito . es pat rimonio común de la tradición de odos los t E van ios. que n on a ue e a i o constituyen un desar rollo lineal. S i a Jesús di en el dis curso escatológico que prim ce ero tiene que se r anuncia do el Evan elio a las n o nes y s despu p g aci . P e en nuestro contexto.» (11.») sobre este problema redacciona que ti l.

y ¡ay de m í si o r no anuncio el Evan elio!» (1 C o 9. la urgenciade la evangelizació n en lageneració n apostólica no está motivada tanto por la cue stión so la necesida de conocer el Evanelio para bre d g la sa lvación individual de cada persona. cuant má s bien por esta o gran concepción d la historia: para que el mund alc ance su e o meta. suscit ndo un nu a evo din amismo en la evang lizació n. g En est se e ntido. e A este espe r cto queda si empre en el trasfondo ta mbié n la cuesti n sob la misió n de Israel Hoy vemos desc ó re . i e . sin cálc ulos sobe su d r uración. oncertados cuánto s malentendidos ca rgados de conse cuencias h pesado an en los si glos sob este pun Sn embargo.E l hecho de que cristianismo primitivo no pudi hacerse una el era idea c ronológicamente ad ecuada d la duración d estos kairoí e e (tiempos) de los p aganos.16). E l camina incansa de san P a hacia o s puebl pa llevar r ble blo l os ra el mensaje a odos y cumplir a s í la tarea. ane todo como tarea: realizar ahora t lo que ha si anunciado yexigido. qu f a cho e debía ser entendido y fue entendido por los di scípu los. e a fin de cuenta se s s cunda rio. el Evan io tiene que egar a to dos los pueblos. es decir. n gel ll E algunos pe riodos de la historia la p ercepción de esta u rgenci se a ha debilitado mucho. e nte una e nacid que sólo t ad se explica por su c onvenci iento del sig m nificado hi stórico y escatológico del anuncio: «No teng m ás e medio. supon iéndolos seguamente bastante r breves. unanueva r flexió n re to. posib t lemente ya durante su vida muestra pr cisam e . levar el E v ngelio a do l a todas a s g l entes. L esencia está en la o l afirmación u ndament l y en la indicación de di tiempo. pe sie ro mpre s ha vuelt a r aviva e o e r después.

I. E p 3 63). p recisando: «Admito que. la pa labra que co veloz se ha det nido?. los u díos mismo son unapredicación viviente. rre e Hildega Brem comenta as í este pas je: «S egún omanos 1 rd a R 1. ¿ E qué pensaba tus r e g s n n predecesores para. mientras a l incredulidad si ue siendo odaví tan exte ndid a? ¿ P qué g t a or motivo. a a j s l que la Iglesia se d ebe remitir porque hacen pensa en la P asión r de Cristo (cf. los griegos los paganos» (De c . Por el contrario... la Iglesia no tiene que p reocupa por la conversió n de los judíos. p lo que se or refiere a lo judíos. como hemos vist . enio I I.para ello s se ha esta blecido un determinado momento. Le recuerda al P apa que no s lo se leha c ó onfiado el cui ado de los d cristianos: «Tú eres deudor también respecto al infieles.. y la tarea que s deriva de e él. que n se puede o anticipar. que P l a ablo recibió del R esucit do.25... Sn embargo.» (Winkler I. E l tiempo de los paganos —«el tiempo de la Iglesia»— que. Deben pr eceder lo s paganos en sutotalidad. E l e cometido pa rticular de evang elizar a os pag nos.25)..puede ha ver que en todo mometo de ofuscaión pueden cer n c hallarse siempre posibilidades de una comprensión correcta. Quisiera hacer aquí una referencia a lo que Bernardo de C a raval l aconsejab so esta cuesti n a sudiscípu el papaE u g a bre ó lo. 834). III.. los os judíos. I. p. está firmemente unid o al m a ensaje que Jesús di rigió a o s di cípu ant s de su pa l s los e sión. interrumpir la evang elizació n. ha o . 3). Pe ¿q ro ué dices aceca d los pa anos mismo ?. "hasta que entren todos los pueblos" (Rm 11. rse porque hay que esp el momento establecido por erar Dio s. quedas ex s cusado por el tiempo. es un punto central del mensaj escatológico de Jesús. y ons. 2)... i ensegui se cor da rige. E l anuncio del tiempo de los pa ganos.» (III..

un tiempo durante el cual se d ebe llevar el Evan elio a g . sobe este punto obvia r mente no hub ningún o disenso: co la cruz de C n risto la épo de los sac ca rificios llegó a su fin. l c Encontamos en primer lugar el an r uncio de a destrucción del l templo y. mucho antes del ifn material l del templo. sino a final en el sentid o l histórico-salv ífico del templo. P R O F E A ÍY A PO C A L Í TIC A C P E N E L IS C U S O S C A T O L Ó GO D R E IC Antes deocuparn de lo qu es la parte apocal os e íptica deldiscurso de J es ú sen su senti m ás estricto. era conscient de este p e rofundo viraje de la historia. t atemos de lle gar a una do r visió n de co njunto de todo o que hemos enontrado hasta ahora. Hemos comprobado. queel anuncio de un iempo de m t los gentles forma parte del núcl del mensaje i eo escatológic o de Jesús.sido transmitido por todoslos E va gelios. tambi s én de la destruc ción de Jerusalén. en Luca de manera explícita. ha queda claro que el do núcle o de las pa labras de Jesús no a punta a las acciones exteriores de laguerra y la d estrucción. a pesar de tantas d iscusion s difíciles sob lo que sedebía e re conse rvar y declararobligatorio de la co s stumbres judí s. más a ra ún. y que. incluso a para o s pa l ganos. ade ás. que se convierte en la casa u e q «queda vacía dej de se el lu gar de la presencia de Di y de la »: a r os expia ció n pa Israel. f Ley Hemos visto que a Iglesia naciente. e 3. constituye un n elemento esencial del mensaj escatológico de Jesús. para el mundo. H a p asado el tiempo de lossacri icios según la de Mois és. No obst ante.

todo el mund y a todos los ho bres: sól despué la historia o m o s puede al ar su meta. canz Entretanto, Israel conse su popia misió n. E st en a s m an de rva r á l os Dio s, que lo sal vará «po entero» en el tiempo apropiado, una vez r que el número de los pa anos e completo. E obvio y nad g sté s a sorprendente que no se pudi cal ular la duración histórica de era c este pe riodo. Per se hiz cada vez m ás clao que a o o r l evang elizació n de los pa ganos se había convetido ah r ora en a l tarea por excelen de los di cia scípulos, sobre todo merced al encargo pa rticular que Pa lo era conscient de haber asumido b e como carga a lavez como gracia. y S egún esto, también se comprende ahora que este «tie mpo de los pag anos» no es todavía verdadero tiempo mesiánico en el sentid o de las g randes pr omesas d salvación, sino pr e ecisament e siempre tiempo de esta historia y de sus suf rimientos y, sin embargo, de modo nuevo también tiempo de espe , ranza: «La noche está avanzada, el dí se ec a encima» R m 13,12). a h ( Me parece obvio que al unas parábolas d Jesús —la parábol g e a de la red con peces buenosy malos (Mt 13,47-50), la parábol de a la ciz aña en el cam (Mt 13,24-30)— se refieren a este tiempo po de la Iglesia. E n a pura pe l rspecti a de lae scatología inminente no v tienen ni gún sentido. n Com o tem a se cundario hemos en contrado la invitació n dirigida a los cristianos de h ir de Jerusal en el mo u én mento de una profanació n del t mplo de a que no se dan m ás e l detalle s. L a historicidad de est fuga en la ciu transjordanade Pella no se a dad puede pon seriamente en duda. E s detale, bastante er te l marginal para nosotros, tiene, sin e mbargo, u sentdo teológ n i ico que no s deb infravalorar: el n participar en la defensa e e o

armada d templo, en aqu lla cam p el e aña que convirtió el mismo lugar sag rado en u fortaleza y en e cenario de crueles acciones na s militares, correspondía ex actamente a la ínea a l doptada por Jeremía du s rante el asedio de Jerusalén por parte de los babilonios (cf. p. ej. Jr 7,1-15; 38,14-2 8). Joachi Gnilka, no obsta nte, hace notar sobr todo a conexió n m e l de esta ctitud con el núcleo el me a d nsaje de Jesús: «E s sumame impro nte bable que los reyentes en C c risto re sidentes en Jerusalén pa rticiparan en la guerra. E l cristianismo palestin o ha transmitido el S ermón de la Montaña. Por tan deben ha to, ber conocido los man amie ntos d Jesús sobre el amo a os d e r l enemigos y la renu ncia a la vio lencia . Sabem os, adeás, que no m tomaron parte en la revuelta en tempos del e perador Adriano» i m (N az arener, p. 69). Otro elemento esencial del d iscurso escatológico de Jesús e sla advertencia c ntra los pseud-mes ías y conra la s a nta sía s o o t f apocalí ticas. Con esto se p relaciona tambié n la invitació n a a l sobriedad y a al vi ilancia, que Jesús ha desarrol g lado ulteriormente en a lgunas pa rábolas, parti cularmente en la de las vírgenessabias y necias (Mt 25,1-13), a sí como en la pa s labra s sobre el porte vigilante (cf. Mc 13,33-36).E st s p ro a alabra s muestran p recisamente cómo ha d entenderse el términ o e «vigilancia». No es un sa del p sente, un esp lir re ecular s obre el futuro, un ol idar el cometido act al; muy alcontrario, vigilancia v u significa hac r aquí y aho lo que es justo, tal como se debería e ra obrar ante los ojos de Di os. Mateo y L uca stransmiten la parábola del si ervo que, al ver el retraso del retorno del dueñoy con tando con su a usencia, se yergue ahora él mismocomo dueñ golp ea alos si o, ervos y a la s

siervas y se da a la buena vida. E l sier o buen en cambio, v o, permanece sierv sab que d o, e ebe rendir cuenta D a a cada uno s. lo que le coresponde y recibe alab r anzas d dueño po haber el r actuado así la verda : dera vig ilancia es p racticar la justicia (cf. Mt 24,45-51; Lc 12,41-46). Ser vigilante significa sab rse a la e nte mirada de Di y obrar como suele h cerse ante susojos. os a E n a S egu da Cart a los e sal nicenses, P ablo ha ex l n a T o plicado alos destina tarios de mane tajante y c ra oncreta en qu consis te la é vigilancia: «Cu ando viví con vosotros os lo di el que n traba je: o ja, que no coma. P orque me he enterado de qu algunos viven n e si trabajar, muy ocupados en no hacenada. P ues a ésos dig y r les o les recomiendo, por e l S ñor J suc e e risto, que trabajen con tranquilidad pa ganarse el pan» (3,10ss). ra Otro elemento importante del di scurso escato lógico de Jesús es la referencia a las uturas pe f rsecuciones de lossuyos . T a mbién aquí se p resupone el tiempo de lo pag s anos, porque el Señor n o dice sola mente que sus discípus s lo erán entregad a ribunales os t y a singogas, sino que rán llevado ta a se s mbién a nte gobernadores y reyes (c f. Mc 1 3,9); el anuncio del Eva io ngel estará si mpre baj el sig o de la cruz: esto es lo queos e o n l discípu los de Je sú s han de ap render una y otra vez en ada c generación. L a cruz es y sig siend el si ue o gno del «Hi del jo hombre»: a ifn de cuenta la vedad y el amor no tienen otra s, r arma en su lucha ontra la menti a y la vi lencia que el c r o testim onio delsufrimiento. Venga mos aho a la pate propiamente apocal ra r íptica del discurso escatológico de Jesús: a anuncio del fin del m l undo, del retorno del Hi del homb y del Jui unive jo re cio rsal ( f. Mc 13,24c 27).

L la ma a atención qu este texto esté en gran parte entretejido l e con pal abras d Antiguo Testa ento, en pa el m rticular del L ib ro de D aniel, pero también de Ezequ de Isa ía s y de otros a sajes de iel, p la Escrit ura. E st s tex o tos estána su ez relacionados ent e sí: en v r situaciones di fíciles, las m ágenes an i tiguas son reint erpretadas y desarrol ladas u lteriormente; dentro del mis mo L ibro de Dani el puede ob serva un proceso de este estilo, de re- lectura de la rse s m ism as pa labras e la progresión de la historia. Je sú s e adent a n s r en esta orma de «relecture»y, basá f ndose en ello , se puede entender tambié n que la com unidad de los fi eles — como hemos ya señal brevemente— leyera a su vez as p ado l alabras d Jesús e actualizándola s egún la s s popia s r si tuaciones nue vas, conse rvando naturalmente el mensaje defondo. S in embargo, el hecho d que Jesús no ha le de la s cosas uturas co pal bra s e b f n a propias, sino qu se refiera a ellas d manera nueva c antigua s e e on palabras p roféticas, tie ne un se tido más pr n ofundo. Pero primero debemos prestar atención a lo qu hay de e novedad: el futuro Hijo del homb del que hab hablado re, ía D aniel si poderledar un perfil personal (cf. 7,13s), se identifica n ahora co el Hi del homb que est hablándoles en el n jo re á presente a o s di cípulos. L p l s as alabra s a pocalpticas de ant í año adquieren un carácter personalsta: en su c ntro entra la i e persona misma d Jesús que une ín e , timamente el presente vivido con el futuro misterioso. E l verdadero «aconte cimiento» es la persona que, a esar del ranscurso d tiempo, sigue stando p t el e realmente presente. E n esta persona el porv enir está a ora aquí. h E l futuro, a fin de c uentas, no no pondrá en un si uación distinta s a t de la que ya se hareado en el encuent con Jesús. c ro A sí al centar las im ágenescósm icas en una pesona, en una , r r persona a ctualmente presente y conocida, el contexto cósmic o

se convierte en al o secun ario, y también a cuesti g d l ón cronológica pi rde importancia: en eldesarollo de la cosas e r s físicamente mensurable s, la persona «es»,tiene su «ti empo» propio, «permanece». E sta relativizaci de lo cós ico, o mejor, su c ón m oncentració n en lo personal se muestra con especia claridad en la palabra final de la , l parte ap ocalí tica: «E lcielo y latierra pa sarán, mis palabras n p o pasarán» (M 13, 1). La palabra, casi nada en compara c 3 ción con el enorm poder del inmenso cosmos mat rial, un sopl del e e o momento en la magnitud sienciosadel universo, es más real y l más durad ra que todo el mundo material. E s larealidad e verdadera y fi ble, el terreno s a ólido sobre el que pod mos e apoyarnos y qu resi e ste incl so al oscurecerse d sol y al u el derrumbe del frmamento . L elementos có i os smico pa s san; la palabra de Jesús e el verd dero «firmamento» bajo el cual el s a hombre pued estar y permanecer. e E sta conc entración pers ista, m ás aú, esta ransformación onal n t de las visi ones apo alípticas, que e correspond sin e c s e mbargo con la orientación interior de las im ágenes vete rotestamentarias, es la verdadera especificidad en a s p l alabras d Je sú s obre el fin e s del mund est es lo qu cuenta en este asuno. o: o e t Con esto odemos comprender también por qué Je sú s no p describe el fn del mundo, sino que o anu i l ncia con palabras ya exis tentes del Antiguo Testa ento. E hablar del uturo con m l f palabras d pasado pone este di curso a re el s sguardo d cualquier e vinculación c ronológica. No setrata de unanueva ormulaciónde f la desc ripción del porvenir, com sería de espe de los adivinos, o rar sino de n sertar la visi n del futuro en la Palabra de Di s, que ya i ó o se n ha dado, y cuya estabilidad por un la do, y sus os

continúa: «E l primer dí de los Á a cimos.. al encue J s ntro con É . ra L as pa labra s a pocalípticas d eJesús na a tienen que ve con la d r adivinació n. despuéshabla de la unción en B etania y de latraición de Judas retomando el y. a a l tiene lug «ant s de la P ascua». L cena deal cua habla Juan . cuand s o e sacrifcaba el cordero pas . en cambio. a la responsa bilidad ante el Juez de vivos y muertos. Q u claro que la P a eda labra de Dios de entonces ilumina el futuro en su si gnificado es ncial. hilo. una d escripción del futuro. E st ban cenando» (13.12). resultan de este modo or evidente s. le dij ron a Jesússus di i cual e scípulos: "¿Dónd quieres q vayam a p e ue os repararte lacena de Pascua "» (14. sin e e embargo. Quieren p recisamente apartarnos de la curiosidad superfi ial por la s cosas visi c bles ( f. y llevarnos a o c 20) l esencial: a la vida que tiene su fun amento en a P d l alabra de Dio sque e sús no ha dado. Juan. sino que o s muestra n solamente el camino recto pa ahora y para el mañana. Lc 17. 3. los Evang sinópticos reanudan la elios narració n con una datació n precisa que lle va hast la Última a C ena. Marcos empieza diciendo:«Fal aban t dos dí s p a ara la Pascuade losÁcimos» (14.1). Al comienz del ca o pítulo 14.potencialdades a i biertas p otro. No ofr ce.mientras q los S i ar e ue nópticos . la P l alabra viv a.1s ). E L L VA T O RO D E L O S IE S A I P D espués e las ens d eñanzas d Jesús ue sig e q uen al relato de su entrada en Jerusalé n. dice simpl mente: «Antes de la fiesta de e P ascua.

Lo e s c sencialde esta h ra queda perfilado o por Juan con dos p alabras fu ndament les: es lahora del«paso» a (metabaínein — metábasis). son in sep arable s. aparentemente con undía d diferencia respecto a Jua e n. es la hora del amor (ag ápé) «hast a el extremo». losamó hasta el l yos n extremo» (13. Los dos érminos se explican re t cíproc amente. habi ndo e amado a o s su que estaba en el mundo. subraya os hecho del o do particulares. del el . en este ontexto refiere l c tambié n el an o de latraición deJudas y la n unci egación de Pedro. que llegan a su culmen enla gran ora ión sa erdotal. P ong os c c am ahora la atención en estos o s punt s capitales. de la transformació n. en su naració n r r sobre la última tarde de Jesús con sus dis cípu los ant s de la e P asión. d o «Antes de la fiesta de la P a scua. Desp ués s refiere a o s se e l rmones de desp edida de Jesús. Volveremos luego a las cuesti ones ta controvertidas sobre estas n diferencias e cronología y su sent teológic o cuand d ido o reflexio nemos sob la Últim a C enade Jesús y lainstitución de la re Eucarist ía.4). Con la Últm a C enaha llegado «la hora» de i Jesús. 2. que. acia la que se habí encamindo desdeel principio con h a a todas su obras ( f. sabiendoesús que ha J bía llegado la hora de pasar de e te mundo al P a s dre.presentan la Últma C enacomo la cena pascual comenzando así i .1). E l amor mismo es el proc eso d paso. N os relata d s t primero c ómo Jesús prestóa sus id scípulos un sevicio propio d r e esclavos en el a vatorio de los pies. L a hora deJesú s Detengá monos po el momento en Juan.

expresión con la cual a t Juan se refiere en e punto anticipada ste mente a laúltima pa labra del Crucif icado: «Tod está cumplido (tetélestai)» o (19. l v . esta totalidad del entregar e. es p e r recisament el entregarse a sí e mismo hast la muerte. en un gradu asce e al nso y en purificaciones. e salr y i l i volver dcl que ha Juanes tot lmente diferente de lo que se bla a piensa en el esqu filosófic o. al inal. la irrupción en a esf ra divina. e l e L a «hora» de Jesús e s la hora del g «pa m ás al ran so lá». es u des r n censo que. E n fecto. como ha sido elaborado i el espe cialmente en la iflosofía de Plotno. es a Juan .l i dre podría suscit r el recuerdo del antiguo esque del ex a ma itus y del reditus.salir de los ímites de la condi ión hu l c mana desti ada a la mue n rte. en la cual todos esam os sepa t rados u nos de otros. E ste fin (télo s). ra cto divino de la ceación. a E l que aquí como tambié n en otrasocasion en el Ev ngelio de . reconducen a a unidad de lo di ino. J esús hable de que hasaldo del P a y de su retorno a É. en una alteridad que no p odemos sobepasa E s el am hasta el r r. E s un gápé «hasa el extremo». S in embargo. finalmente. se convierte f en un decaer: desde la altura del «ún ico» hacia abjo. tanto en Plo ema e tino como en sus eguid ores el «sal que pa ellos tie ne lugaren el a s ir».30). qu van elim inando o que e in e l s ferior y. or extremo el qu produce la «metábasis » apaentemente e r imposibl : sal de la ba e ir s rreras d la individualidad cerrada. E l retorno consiste d spués en a á jas r e la purificación de al esf ra material. esoes e precisament el a gápé. de la salda y d retorno. de la s metamorfosis d todo el se. hacia a zonas cad vez m s ba del se. de la transformación. y esta metamorfosis del serse p roduce mediante el agápé.

que en un gesto opue al de Adán que int ntó sto . revel ndo así en el des a cender lo que e verdaderamente s propio de Dio s.En el d scenso. Jn 12. Y el Jesús qu retorna no se despoja en modo e alguno de su hum anidad. luego echa g ua en laofaina y comienz a lavarles los pi a j a es a lo s di cípu secándosel con la toalla que sehabía ceñid » s los. ontrario. En est vuel a se p a t roduce una n ovedad: Jesús o vuelv solo. o s que demuestra suverdadera naturaleza precisamente en el desc enso —por amor a la criatura. si como acto .3 e os a 2). mientra s que Crist descendió de su di o vinidad ha hacerse hombre. Lo que di la Cartaa los Fil ce ipenses n su g himno cristológico e ran —es d ecir. se la o ciñe.«se d espojó de surango» (Flp 2. J e sús pr sta a sus id e scípu un sevicio p los r ropio de esclavos. sino qu atrae a tod haci s í (cf. no positivo de la vol untad de Di s .1). L a metábasis val para la totalidad. 1. e suyos ». tomand una toalla.4s). sta . E scuche os ahora cómo prosigue el evang m elista: Jesús «se levanta de la mesa. os o (Jn 13.E l salr d e Jesús por el c i . presupon ante todo una e creación pero no entendida como decadencia. No n e abandona la ca rne. c omo si ésa fuera una contamina t ción. haciendo qu de forasteros. e alargar la mano ha ia lo div ino con su propia fue c s s rzas. s conviertan en « e. por amor a la oveja extraviad a —. E también unproceso del amor. E l ha » a e recogid o de nue a los «suy —la gran familia de D ios vo os» —. 13. se quita el manto y. Aunq en el primer capí ulo e ue t del Eva gelio de Ju n se dice qu los «suyo » (ídio i) no recibieron n a e s a J esús(cf.7). ahora oím os que É l haam a a o s do l «suyos hast el extremo (cf. s.11). E l desc enso tenía la finalidad de acept y acoger la humanid ad ar entera y el retorno junto con todo la vuelta de «toda carne».

tanto r r m ás se sient suci y necesitado de purificación.7-8)—. Con un acto si mbólico.14). Flp 2. ce «Vosotros está lim pios» is En el p saje del a vatorio de los pi a a l es parece por tres veces la palabra «pu ro». e ridad. lava or . entrar en comunió n co Di s. de la cual ha de se liberado para pod r acercarse a É lEn el udaísmo r e . Se despoja e d su esplend divino. como a m tambié n del mundo de la religiones en general. puede v rte erse aq en uí toda su ampltud en unsolo g i esto. C ua ndo enc ontramos en el Ap ipsis la formulación paradójica ocal según lacual los s lvados «ha lavado y bla a n nqueado sus mant s o en la sa ngre del C ordero» (7. se arrodilla. P ero cuanto má s se adent a en la luz. Jesús acla ra el conju to de su se o salví n rvici fico. Por eso als e o religiones han cre sis temas d «purificación» con fin de da ado e el r al hombre la posi ilidad de acc der a Do s. C on es Juan retorna un c o oncepto fundament l de la tradición del Antiguo Testa ento. E l sta p l gest de la o var lo pi s expresa pr cisamente esto: el a s e e mor servicia l d e Jesús lo qu nos saca e nuestra oberbia y nos es e d s hace capa ces deDios. r y enjuga nuest os pies sucios pa hacernos di nos de participar r ra g en el ba nquete nupcial de Di os. b e i E n las re scripciones cultuales de todas a s r ligiones los rit de p l e os purificación itenen un pa el im portante: da al hombre una idea p n de la san tidad de Di y también d la propia oscu os. por decirlo así ante nosot os. nos a va. nos ha «puros». limpio.«tomando la c ondición de eclavo» y haciéndose obediente s hasta la mue de cruz (cf. P a poder s ra comparecer ante Dios. se n está id os ciendo q el ue amor de Jesús ha el extremo es lo que nos urifica. el homb n o re ha de se «puro». j .

obser ante de los tiempos de Jesús, el si tema de la v s s purificaciones cultua do les minaba toda la vida. En el cap ítulo 7 del Eva gelio de Marcos encontramos la toma de posición n fundament l d e Jesús a este concepto de pureza cultual que a nte se obti ne mediante prácticas rituales; P a lo ha t nido que e b e afrontar repetidamente en sus cartas d icha cuesti sobre la ón «pureza» nte Dio . a s En Marcos ve mos el cambi radical que Jesús hadado al concepto o de pureza ante Dios:no so las p n rácticas rituales lo quepurifica. La p ureza y la impureza tienen lu en el corazón del hombre y gar depend de lacondición de su c ra zón (cf. Mc 7,14en o 23). Pero surge nmediatamente una p i regunta: ¿ C ómo se h ace pur o el cora zón? ¿Quiénes son los hombres de cora zón puro, los que pueden v r a Dos (cf. Mt 5,8)? L a exégesisiberal ha dicho que e i l Jesús había reempla zado la concepc ritual de la pureza r ión por una de ordenmoral: en el ugar del cul y su mun se pondría l to do ahora a mo l ral. C onsi guientemente, el cristianismo sería esencialmente una moral, una espe de «rearme» ético. Per cie o a sí no se hac justicia a la novedad del Nuevo T stamento. e e L a verdadera novedad se comienz a entrever cuand en los a o, Hechosde los Ap stoles, Pedr toma posi ión frente a la objeción ó o c de los a riseos convertidos a a fe en Crist , que pretendía n la f l o circuncisió n de los ristianos pro c cedentes del paganismo y «exigi les guadar la Ley de Moi é s». A esto Pedr replica: D r r s o ios mismo ha tomado la decisió n de que«los gentile s oyeran de mi boca el m ensaje del E a ngelio y creyeran... No hi distinción v zo entre ellos y nosotros, pue ha purificado sus s cora zones co la fe» n (15,5-11). Lafe purifica el co zón. Y a fe se ra l

debe a qu D o s sa al encu e i le entro del homb re. No es simplemente una decisi n au ó tónoma de los ho bres. N ace m porque la personas son ocada interiormente por el E spí de s t s ritu Dio s, que ab su cora zón y lo p re urifica. Juan ha retomado y profundizado este gran ema de la t purificació mencionado sólo br n, evemente en las pa labras d e Pedro, en el relato del a vatorio de lo pie s y, bajo la palabra l s clave de «santificación»,en la oración sa cerdotal de Jeú s. s «Vosotros ya estás lim pios por la palabras q os hehablado., i s ue dice Jesús a sus discípulos en el discurso s obre la vid (15,3). S u palabra es lo que penetra enellos, transform a su penamie nto y s su volu ntad, su « zón», y lo ab de tal modo que s cora re e convierte en un cora zón que v e. E n a reflexión sobe la oración sa l r cerdotal encontraremos nuevament la misma visi aun e ón, que desdeuna pe rspectiva ligeramente diferente, cuand veamos la petición de esús: o J «Santfícalos en la erdad» (17,17). En la terminología sa i v cerdotal, «santficar», consa i grar, quiere de habilitar para el cu L cir lto. a palabra designa las acciones rituales que el sacedote debe r cumplir antes de presentarse ant Di s. «Sntifícalos en la e o a verdad». L a erdad es ahoa el «la atorio» que hace a los v r v hombres dig nos d Dios. E st nos permite comprender aquí a e o Jesús. E l hombre debe estar inme en la verdad pa que sea rso ra liberado de lasuci dad que osepara de Dios. A estrespecto no e l e podemos olvi dar que Juan no toma en consid ració n un e concepto abst acto de v r erdad; él sab que Jesús es la verdad en e persona. En el cap ítulo 13 del Evan elio, el gesto de Jesús de g lavar los pi es apare como la vía de purificación.Se expone una vez más lo ce

mismo, pero desd otro punto vista . E l lavatorio que n purifca e os i es el amor de Jesús, el amor que llega hasta la muerte. L a palabra de Jesús n es solamente palab sin Él msmo. Y su palabra es o ra, o i la verdad y es el amor. En el ondo esabsolutamente lo mis o que P a expr sa de un f m blo e modo más di fícil de entender para nosotros cuando dice que , somos «justificados por u sa s ngre» (Rm 5,9; cf. R m 3,25; E f 1,7; etc.). Y es ambié n lo mismoque exp la Cartaa os Heb t lica l reos en su g ran visi n del s m o sac rdocio d Jesús. En el ugar de la ó u e e l purezaritual no ha entrado si mplemente la moral, sino el don del encuent o con Dio s en Jesuc r risto. Se im pone aquí nuevo la confrontació n con la filosofía s de s platónicas de laantigüedad tardía que giran en torn al tema de o la purificación, co o por ejemplo, una vez m ás,en Pl m otino. E st a purificación se al canza, por un la do, a través de lo ritos y, por s otro, y sobre todo, a través dela asce ó n grad del h nsi ual ombre hacia la al uras de Di D este modo, el hombre se purifica de s t os. e lo material, se convierte en espíritu y, por tanto, en puro. Por el contrario, en la fe cristiana es pr ecisamente el D ios encarnado quie n nos purifca ve i rdaderamente y at ae la creación r hacia la unid ad con Di L espi os. a ritualidad del siglo XI ha vuel a X to conve en uniateral el conc pto de pur za, reduciéndolo cada rtir l e e vez m ás a a l c uestión del ordn en el ámbi sexua e to l, contaminándolo tambié n nueva ente con la d m esconfia nza respe a a esf ra mat rial y al cuepo. E n la ran asp ó n de cto l e e r g iraci la humanid ad a la pureza el E vang lio de Juan —Jesúsmismo— , e nos ndica el ru i mbo: Él que es D ios yHomb al m is o tiempo, , re m nos ha capa de Di s. L es ce ces o o encial es estar en s u C uerpo, el estar penet ados por su p r resencia.

Quizás sea til hacer notar ahora que la transformación del ú concepto de pu reza en el m ensaje deJesús demuestrauna vez más lo q hemos visto en el capí ulo segund sobre el final de ue t o los sacificios de a imale s respe r n cto al culto y al nuevo te mplo. A sí como los a ntiguos sacificios e un tender hacia el futuro r ran en acti ud de espera, y recibieron su luz y su dig idad de ese t n porvenir hacia el que estaban rientados, ta o mbién o s usos l rituales de purificación, que ertenecían a este cul eran igual p to, que aq uéllos — como dirían los P adres— «sac ramentum futuri»: una etapa en la historia de Dios o n lo s ho c mbres o d los e hombres c Di s; una etapa que qu on o ería cr ar una apertura e hacia el futuro, pero que tuvo que ceder el puesto alhaber llegado la hora de la novedad.

Sac ramentum y exemplum, don y ta rea: el «mandamiento nuev o» Retornemos al capítulo 13 del E va gelio deJuan. «Vosotros estáis n limpios», di Jesús asus di ce scípulo s. E don de a pureza esun acto l l de Di s. E hombre por s í mismo nopuede hacerse dig de Di s, o l no o por m ás q se someta a cu ue alquier proceso e purificación. d «Vosotros est is lim pios». E n esta palabra maravilosamente á l sim ple de e sú s e expresa d manera práctic amente sintética lo J s e sublime del misterio de C . E Dios que des iende haia risto l c c nosotros n hac puros. L pureza es undon. os e a Pero surge e ntonces una obj eción. P ocosversí ulos después ce c di Jesús: «Pu si o , el Maestro y e l S e or, os he la ado los pi es y ñ v es, también vos otros debéis avaros lospies unos a ot os hedado l ros: ejemplo pa que o que yo he hecho con v ra l osotros ,

vosotros también o hag l áis» (Jn 13,14s).C on esto, ¿n hemos o llegado quizás, de heho, a una conepción m c c eramente moral del cristanism o? i En r alidad, Rudol S chnack e f enburg por ejemplo, habla de dos , interpretacio nes que c ontrastan entre sí dellavatorio de los pi es en el mism capítulo 13: una primera, «teol gic amente má s o ó profunda... entie nde el lavatorio de os pi s c mo un l e o acontecimiento si bólico que indica la muerte de Jesú; a m s l segun es decarácter puramente paradig mático y se queda en da el se rvicio d humildad de Jesús que representa el lavatorio de e los pi s» (Johan e nesevang elium, III, p. 7 Schnac ). kenburg sost iene que esta última in terpretación se ría una «creación d la e redac ción», s bre todo teni ndo e cuenta que, según él, «la o e n segun interpretación pa da rece ignorar la primera» (p.12; cf. p. 28). Pero eso es u mane de pen na ra sar de masiad limitada, o demasiado eñida al esque de nue c ma stra ló gic a oc cidental. P a ra Juan, la entrega d Jesús y su cción continuada en susdiscípu e a los van juntas. L o s P d res han resumido la diferencia de los dos as a pectos, a sí como su relaciones recíprocas, en la cat s s egorías e d sacram entum y exemplum: c sacamentu m no entienden a on r quí un determinado sa cramento a islado, sino todo el mist erio de Cristo en su conjunto —de su vi a y de su mu rte—, en el que É l d e se aceca a n r osotros los ho bres y entra en nos tros mediante m o su E sp í y nos ransforma. P er , precisament porque este ritu t o e sacram entum «purifica» v erdaderamente al hombre, lo renueva desde d entro, se c onvierte ta mbién en la dinámica deuna nueva exis tencia. L a ex igencia d hac lo que Jesús hi no es un e er zo apéndice moral al misterio y, me nos aún, al en cont go raste con él. E s unaconsecuencia d la dinámica ntrínseca del o n con el e i d

rango de p rincipio (cf.cual el Seño nos convierte en hombres nuev s y nos ac ge en lo r o o suyo. es de en a o » cir. se manifiesta en la expresión al «amar como y os he amado . El obrar de J es ú s es convierte en el nue stro. y aunmayore s . tras las a labras sobe la p r traición de Judas . aq entra en ju e. que indicaría a as í como la senda ormal para lgo n . A pa de esto seentiende ta rtir mbién el dis curso sobre el «manda miento nuevo» con el que. uí ego la novedad del Nuevo Te stamento y. ¿En qu consiste la novedad del manda é miento nuev o? P uesto qu a fin de cuentas. Jesús vuelv a r tomar la in vitació n a a var los e e l pies unos a ot elevándolo a ros. por tanto.14s). A sí nterpretan muchos ta mbié n el Sermón d la i e Montaña. po la cual É l mismo obra en r nosotros ahora y nuestro o brar se ha e una sola cosa c n el c o suyo.12). Respecto alantiguo camin o de los D iez Mandamientos. es muy importante e scuchar con especia l atención. aparece de modo pa rticularmente cla en estas pa ro labra s d e Jesús: «E l ue cree en mí. 13. P orque yo me voy al P adre» (In 14. mar hasta estar dispuest s a sac o rificar la propia vid a por el otro. porque É l m ismo es quien actú en no a sotros. ta q mbién él ha la s obrasque yo rá hago. Con ellas se expre p sa recisamente lo que se qui ere deci en el r lavatorio de los pi s con las pa e labras «os hedado ejem plo». S iconsistiera en esto la esen y la t talidad del « cia o mandamiento nuev entonces o» habría que defi ir el c n ristianismo como una especie deesfuerzo moral extremo. la cuestió n sobr «la esencia del e cristianismo».m ás al del mand ento ya cho lá ami exis tente del amor prójimo. S e ha di que la novedad. E sta dinám ica ese cial del d n on.

de las n as m ás orm elevada y m ás pu s ras. D e sem. De he cho. Dom. Más de a mitad de todo elciclo de l homilías se desar con a id ea defondo delcora zón purificado.el homb común. por decirlo así y que ah . en el transcurso de s ho us milías. sinoal nuevo fundament del se que s nos ha da La n o r e do. 59). Lo es a encial también en estas pa labra s no es precisamente la llamada a una exigenci su a prema. ovedad solamente puede v enir del do de a comunió n con Crist del vivir en Él. sor prendentemente. que los ha dejad atrás co algo qu se da por o mo e desc ontado. la verdadera novedad del s » manda miento nuevo no pude consi tir en la elevación de la e s exig enci moral. n monte. . Y . el centro de grav edad se va de a zando cada vez m ás. en la cua se habría mani estado en la human l f idad un grado supe de humanismo. . T ie ne que spl admitir repetidamente qu la antigua ex e igenci si nificaba ya a g una verdadera perfección. aparece cada vez m ás cla ramente a l disposi ión delcora zón (cf. Mt 5. Pero. ¿q uién puede deir de s í mismo qu se ha c e elevado po encima de la «mediocridad» del camin de los D r o iez Mandamientos. Agustín había com enzado su exp ó n del Sermón de osici la Montaña —su p rimer ciclo de homilías t a s su ordenación r sace rdotal— con la idea del et hos su perior. ora ca mina por vías m ás elevada en la «nueva Ley ? No. el c re ristianismo habría inaugurado con el Sermón d la Montaña el camino má ele e s vado d una e e xigenci a radical.8) se convie progresivam rte ente en el centro de la interpretación. rolla l A sí. rior Pero. si nos deja os «p m urificar» por e l S e or mismo. en lugar de una pretendida exig enci su a perior. 19. n l o. puede v erse la conexió n con el lavatorio de lo s pies: sólo si nos de jamos lavar una y otra vez. I. el c r i «cora zón puro» (cf. podemos ñ aprender a ha cer. junto con Él lo que É l ha hecho. en realidad.

p cto rofundamente conmovido. pe que luego se desa ro rrolla en a dinámica delvivir y pon l er en prácti a e don. E st unido a i a á la novedad de Jesucristo. E l «mandamiento nuevo» no no es simpl emente una exgenci nueva y superior. q. Ag stín pudo resumir al inal esta spí u f experienciae spiritual de la verdadera novedad e el c n ristianismo en la famosa fór ula: «D a q m uod iu bes et ube qu vis».20)— es lo que verdaderamente e 2 cuenta Por eso a l segun . . Debe mos deja rnos sumergir en la m is ricordia del Seño. E l don —el sa cramentum— se convie en exemplu ejemplo rte m. da pa labra cla ve que ap arece frecuentemente en la interpretació n que ha e Agu tín del c s Sermón d la Montaña es « e misericordia». Jesús comienz a hablar del caso de a Judas. Tom ás e Aquino pud decir: «L a nueva l d o ley es la msma gr cia d E spí S an (S . es C risto qui n vive en m í» (G a . entonces también nuestro e r «cora zón» encontrará el cami recto. «dame i od lo que manda y manda lo que qui s eras» (C onf. Juan nos dice a esterespe que Jesús. In media o tamente después d habers referido al e e ejemplo que da alos suyos. a. e r cristiano es ante todo un m S don. 40). X. 106. sin e bargo. 29... al sumergirse progresivam ente en É l. 1). d claró: «O s aseg que uno de vos e uro otros me va a entregar»(13. no una norma nueva. i a el ritu to» ol. que.21). S iguiendo en estaínea.L a inserción de nuestro yo enel suyo—«vivo yo. sino la nueva interioridad dadapor el m ism o E ritu de Dios. The I-II.sigue siendo don. c ste E l misterio del traidor L a perícopa d lavatorio de los pi s nos pone ante dos formas el e diferentes dereaccionar a estedon por parte del hombre: Juda s y Pedr . pero no soy yo.

el dis cípu que estabaa a derecha de Jesús tenía su lo l cabez in media a tamente del nte de Jesús y consig a . B arrett explca el ves ículo qu acaba i r e mos de citar de la siguiente manea: «Los participantes en una cena estaba r n recostados sobr su iz uierda. nfitrión. pero el su no yo era el puest de hono éste estaba a la izquierda del a o r. ap yándose en el o o pecho d Jesús. por último.Juan ha tres v bla eces de la «turbación» o «con moción» de Jesús: junto al sepul cro de L á a ro ( f. Sim ó Pedro le hizo señ p n as ara que averiguase po quié n lo de r cía. 12. e nto la mes a a su derecha.38).23s s). Como es a o obvio.le preguntó: "S e eñor. C ha rles K . al que J sús ta amaba. Volvamos a nu stro texto. Volveremos sobre esta «conmoción» del alm a deJesús cua do reflexio nemos sobr la n e noche en el Mont de los Ol e ivos. un podeque É l o r r tiene la mi sión de combatir y vencer. 11. uientemente. después delas pa » labras sobe el gran de trig que r o o muere. en una escena qu remite muy de c rca a lahora en el e e Monte de los Olivos (cf. el puesto o a cupad por el o . ¿quién es?". el de recho quedaba libre para poderlo usar. P ara com prender este texto hay quetener en cu enta primero que en la cena pa scual esta prescrito cómo aco ba modarse a lamesa .24-27) y. el braz izquierdo se e q o rvía para sujetar el cuerpo.33. Ent nces él. el «Do ingo de z c m R am os . podía hablar confidencia lmente conJesús. se podía decir que estab acomodado frente a su pech . Por tanto. Je le sús contestó: "Aqu l a quie n yo le dé este trozo d pan u e e ntado"» (13. S on momento s en losque Jesú se encu s entra con lamajes de la tad muerte y es tocad por el pode de las tinieblas. aquí. No obst nte. estabaen los. E anuncio de la traición susc e l ita comprensib lemente al mismo ti mpo ag ó n y curiosidad entre e itaci los dis cípu «Uno de ellos.

discípu amado ea el de unntimo amig o. Pode os supon m er por tanto que Juan. queda claro qu la E scitura describe verdaderamente s e r u camino. 437). a pesa de ello. haya da o a a do d l respue una clardad que no tení para lo s pr sentes en aqu sta i a e el momento . repensan lo acontecido..10. cf. como el «Davi v s l d» del que provienen. i íntimo de los a igos y. Pero el evang lista nos hace sab que. un destin o que ap rece de m uchas r a manera s sobre todo en los Salm os. Barett hace notar en lo r í r este contexto que exi te una d s escripción paralela en P linio (p. J sús debe experime e ntar la incomprensión la nfidelidad incluso den.18 nos p n one s obre la buena pista. y d . Él a e r alude a sudesti o. la respue de Jesús es tot sta almente clara.Sal 55. ica v E sta s p alabras se a cen tot lmente transparentes d h a espués. n g Inicialmente se alc anz a entend únicamente que quie n a er traiciona a Jesús es uno d los com ensaes. E n é l Jesús dice: «Tiene quecumplirse la E s citura: "El qu compartía mi pan r e me ha traicionado"» (S a l 41. insertándolo al mismo tiempo en la lógic a de n Dio s. au que. de este [nodo. los e er r discípu no ente dieron a q los n uién se refería.14). É st es el modo de e hablar característico de Jesús: con p labras d la E scitura. per rá e l o posteriormente se va cla rificando q el S e ñ tiene qu padec r ue or e e hasta el final y seguir hasta en losmás mínimosdetalles el destin o de suf imiento del justo.ro del círculo más . en la lóg de lahistoria de la sal ación. permanece el eni ma. É l se revela como el erdadero sujeto de lo S a m os. E 13. a través e l cualadquieren sentido. T al como está aquí.«cumplir la E sc m ritura». por el momento .

ía. s Juan no da nin guna nterpretació n i pscológi a i c del comportamie nto de Judas. r t terminado. su agon perdura ha el fin del mundo. s e l de vist opu a esto: en aqu ella hora. sta ha e scito P ascal basándose en estas onsid eraciones cf.6). . Juan utiliza el término trógein —con el cualJesúsindica en su gran ermón sob el pan el «co s re mer» su cuerpo y su sangre. tras el b l c o ocado. A sí.E n u gar de laexpresión usa a por la Biblia griega para decir l d «comer». es de recibir el S acra ento eucarístico (cf. la amistad llega hasta la fraternidad de co unió n de la Iglesia. 12. el que compartía mi p me ha traicionado» (S a l 41. .54cir. La ruptura de an. soportando asíhasta el fondo las r er m iseria de lahistoria. a palabra del S al proyecta anticipada l mo mente su sombra sob la Iglesia que c re elebra la E u caristía. entró en él S at nás» (1 a 3. de este modo. el únic o punto de ref renci que nos e a ofrece es la alu sión al hecho de que. el suf imiento de toda r s las épocas poel s traicionado. Jesús ha tomado sobre sus hombros la traición de to dos lostiempos. el ev i i angelista dice sólo a cóni amente: «Ent nces . Porlo que se refere al contexto que nos nteresa. Jn 6. de quie n yo me fiaba. tanto en el tiempo del evanelista com en tod los iempos: con la g o os t traición de Judasel suf imiento por la desleal ad no se ha . m 58)— y.10). E l sufrimiento de Jesús. aña una nu de eva di ensió n a a palabra m l del S amo retomada por Jesús como profecía sobre su propio l camino. r c ( P ensées. 553). «Incluso miamig o. m donde una y otra v se enuentran p ez c ersonas que t man «su o pan» y lo raiciona t n. como tesorero del grupo de los di cípu s los.27).Judas e s habría sust l raído su di nero (cf. Podemo expr saro también desdeel punto VII.

pa Juan ya no es expl e ra . salió. al que h abierto sus puetas. Juan concluyeel pasaje sobre Judas una mane dramática de ra con la pa s labras: «E n cua to Judas tomó el bocado. nos hace ver el mod equiv t o ocado del arrepentimiento: un arepentimiento que ya no es capa z de r esperar. Era de n noche» (13. no al anza la libertad. ya no ve la lu z d e Jesús. la luz que se había royectado desdeJesús en el p alm a deJudas no s os e cureció co mpletamente. Y a no ve m ás quea s ímismo y sus ti r nieblas. H a caíd bajo el d c o ominio de ot o: quien rompe r la amistad con Jesús. sino q e ve únicamente la propia oscuidad. una certeza que nace de la ef en que la L uz tiene mayor poder y se ha hecho carne en Jesús. . dice a susmandantes. esa u z que puedeiluminar y supe incluso l rar las tinieblas. Mt 27. es queya n logra da d o creer en el pedón.30).Todo J lo puro y gande que hab recibid o de Jesús segu grabado en r ía ía su a lma.Lo que su cedió con Judas. después e la traición. o más bi e en: el hecho d que traicione esta amist d proviene ya de la e a intervención de otro poder. no sehace libre. sino que. icabl psic ológi amente. no p odía olv idarlo. a r Y . S u segun tragedia. es u r destructi o y no e un ver adero arrepentimiento. Ju das sae fuera. por el c contrario. Su ar r repentimiento se convierte en desespeació n. D e ese modo. y en un senti másprofundo: l do sale para entrar la noche se marcha de la luz haciala en . qui se sacud de encim a su«yugo en e ligero».3ss). Trata de salvar a e sús ydevuelve el dinero (cf. H a un primer y paso hacia al conv ersión: «He pe cado». se convierte en esclavo de otros poder s. sinembargo. v s d L a certeza de la e s peranza forma pa rte del ve rdadero arrepentimiento.

a o s es de el peligro de que ta cir. a i e s. E n P ce edro vemos otro tipo de am enaza.53). dice: «No me lavarás os ma l pies jam ás» 13. el «p oder de las tinieblas» seha apoderado de él cf.oscuridad. Tu abajamiento. entren en la noche y ya no sean e capa s de conversión. su resist ncia a dejar e la e s var los pi s tie ne el mismo sentido que s objeción contra el anuncio e u que Jesú ha de su pa s ce sión despu de la confesión d Apóst l és el o en C esa de Felip e: «¡No lo per rea mita Dios.19. En elfondo. mbién lo que «furon una vez s e iluminados. fun dándose en la m is idea. Lc22. tu humildad es ina dmisible». Enel primer coloqui . ). S e ñ E s o no puede or! pasarte» (Mt16. ( Jn 3. e r Jesús. po en. Y a hora. o Pedro. Tú ienes el e t poder. gust aron el don celestia l y fue ron partícipes del E spritu S ano» (Hb 6. puede ser re scatada media la conve nte rsión.22). sali ndo de laluz. dijo entonces. al final.el Apóst no quiere al principio dejarselavar los pi s po ol. a través d múltiples for as d í t 4 e m e infidelidad en apa riencia ntrascende tes. Y e s siempre Jesús qu tiene que ayuda ien rnos a ent ender una y otra . como di ciendo: «Tú re s el triunfador. de caíd a m ás bi pero que no s convierte en deserci y. E s a objeción aJesús que recorre toda la (In 8 l historia. reconocido en J esús. decaig an i n an ímicamente y así. ). Juan 1 nos relata dos coloqui entre Jesús y P dro en los que 3 os e apare cen ambos aspectosde este peligro. e ón r tanto. Dos coloqui con Pedro os E n Juds encontramos el peligro que atravie sa t dos lo tiempos. E s contrasta con su dea d la relación ent e maestro y o i e r discípu contrast con su magen d l Me sía que él ha lo.

E n a hora del la vatorio de los pi en la atmósfera de la l es. no me puedes ac ompaña ahora. Y una vez » . E n el seg undo coloquio. más. és.34ss. S í.sino s í de tran sformar su mu erte violenta en a libre entrega de supropia l vida ( f.vez qu el poder de D ios es di e ferente. t Pedro entiende qu Jesús ha la de s mue e b u rte inmin ente e intenta subrayar u fidelidad radi al hasta la mue s c rte con su pregunta: «Po qué no pue o ac r d ompañarte ah ora? D aré mi vida por ti» (13. despedi da que caracteriza a si l tuación.36). ha legado efectiv amente a os griegos y m l ha mani estado el Pa re. recibe un respuesta cif a rada: «A donde yo voy. De hecho. o. despué de q Judas ha salido y seha s ue proclamado el ma ndamiento nuev se pasaal tema de martirio.35). l E sto apa rece bajo a palabra cla «irse». se comprometerá c p desenvaina do la espad P ero tiene que ap n a. despu en el Monte de los Olivos. decidid o a p oner en prácti a su ropósito. 8. surse es un r a i i la muerte. E n ambas suposi ciones s barrunta algo ve e rdadero y. E n u caso di n jeron: « ¿ S irá a los que e viven dispersos entre los griegos para ense a lo s griegos? (7. Y s í es com o Jesús. render que el . 7. ¿ a dónde va s ? . ñar » En ot o.18). 10. el D iosvivo. «ir haci » (h l ve a ypágó). comentaron: « S eá que va a sui r r cidarse?» (8.22). au c a nque no fue personal ente a Grecia. me aco r mpañarás m ás arde» (13. al mundo paano f d g mediante la cruz y la resurrección. Jesús habló en dosocasi ones desu «irs » donde los e judíos no podíanir (cf. que el Mes ías tiene que entrar en la gloria y ll var a la gloria a través del suf e rimiento. Quienes lo es uchaban c trataron de adi vinar el sentido de e sto y avanz aron d os suposiciones. 21s). n fallan radicalmente en la verdad fundamental. Pedr pregunta o abiertamente al Maestro: «S eñor. si embargo.37). pero no en el entido de darsemuerte a s mismo. S egúnJuan.

en e os. termina en surenegar deJesús. para ser llevado d m espué a su ho do s.10).18).siendo asílas cos as . e Tie neque apr ender a esp rar su ho tiene que apr e ra. replica que. os d una vez m ás. sino undon gratuito de la o disponibilidad pa su por Jesús. r En el ondo. (13. y obtener posiblemente información de la úl imas nov dades s t e sobre lo qu ocurría con Jesús. ¿Qué sig nifica esto? . según la verdadera im agen d Dios. p aceptarlo tal como É l m ism o se nos manifiesta.Jesús le debe la var no sólo os ría l pies. Despus d que el l é e Señor ex lica a P p edro la n ecesida de lavarle los pi éste d es. La respuesta e Jesús. y recibir la graciadel marti io. e l reyerta.P ara lo grar un puesto cercano al fuego e el p n atio del pa o del sumosace laci rdote. in 21. ender la espera. sino también las m an y la cabeza. la p erseverancia. Ti ne que aprender el ca e mino del segui iento. resulta eni mática: «Uno que es ha ba ado no g ñ necesita la varse más q los pi porque todo él estálimpio» ue es. a la humildad del servicio .martirio tampoco es un act heroico. S e ce u heroísmo se ha derrumbado enuna mezquina forma d táctica. no querer poners a laaltura de Di sino dejarse plasm r poco a poco. di que no lo conoce. nde él no quiere (cf. en am f bos coloqui se tr ta de lo mismo: o os a n prescribir a Dos lo que Di tie ne qu hace sino a render a i os e r. ra. Tie ne que olvid rse de la ra frir a heroicidad de sus propias accion s y aprender la humildad del e discípu S u voluntad de ll gar a a s m anos en la lo. e L avatorio de los pi y confesi n de los pecads es ó o Finalmente hemos de pr star atención todaví a un último e a detalle del relato del a vatorio de lospies. su heroísmo.

sino qu nos c r e convertimos e cristianos gracia a a acción del Seor en su n s l ñ Iglesia. E tá cla c pi s ro que Juan ve estaspalabras u sentdo si bólico m ás profundo. m ás al lá de su si mbolismo esencial. también un sign ificado m ás conc reto que nos remite a la prax de la vida de la Iglesia primitiva. S idecimosque no h emos pe cado. haían tomado un baño completo y que l b ahora. s antes de ir a a cena. No obst ante. este proceso n ecesita s iempre un co mplemento: el a vatorio de los l pie s. en n i m que no es fá de id cil entificar. mediante el cual no nos haemos cristianos po nosotros mismos. En ell se lee: «S i no a l s a decimos que n hemos pecad nos enga o o.L as pa labras d Je ú s sup e s onen obvia mente que los di cípulos. Pero el lavatorio de los pi s adqu e iere en este contexto. Teng mos p a resente an todo que te el la vatorio de los pi —como ya hemos visto— no es un es sacramento particular. Este proceso fund o amental. Puesto que ta bién los . ya a al mesa. que es fiel y justo. nos p erdonará los pe ados ynos la c vará de nu stros e delitos. ¿ D is e qué se trat E l «baño completo» que se da por sup a? uesto no puede s r otro que el Bautismo. en la vida de los cistianos. sólo haía falta lavarles los e s . ¿ Qué sig nifica esto?No hay na respue u sta absolutamente segura. P er me pare que a P o ce l rimera C a de Juan indica el rta buen cami y nos señal cuá es su ignificado. en el c v r ual É l nos sum erge en la fe y que es el ve rdadero lavatorio de purificación paa el hombr r e. es irrepetible. le hac emos mentiroso y no po seemos su palabra» (1 s). Pero si confesam os nuest os pe r cados.8s m . él. sino qu sig nifica la totalidad del e servicio sal ador de Jesús: el sacamentum de su amor. ñamos y no s omos sinceros. r para permanecer en una comunió n de m esacon el S e ñor. con el cual el homb queda e re inmerso en C risto de una vez por todas y reibe su n eva c u identidad del ser en Crist .

el ( p. L a palabra «pu rificar» esta blece la conexió n interior con la perícopa d la vatorio de los pie s. que «nos ava de todos nu stros l e delitos». pero es ciertamente «una etapa haciaél» (ibi . el Señor está ante nosotr s co el l o mo . 226. l la ex ponemos al amor purificador d Cristo (cf. cir o humildad. que p rocede del ju daísm o.. envenenándola a s í desde dentro. ciertamente formaba parte de la s primera s comunid ades cristianas en el mbito de infujo ju deoc á l ristiano. tienen ne o cesidad de a l confesi n de los p ó ecados. una vez eunid os. E n esta confesión d los pecad que e os. a sí como en é l rta la Didaché. e stá atestiguada tambi n en a C a de Santiago (5. Franz d r o » Mußner. partid el p y dad gacia s r an r después e habe confesad vuestros pecados (14.bautizados sig uen si endo pecad res.Jn 3. y vuelve a deci m ás a elante: «En cuan al ( r d to domingo del Señor. Al mirar en retrospectiv a a conjunto del capí l tulo sobr el e lavatorio de los pi podemos de que en este gest de es.14). m tos se piensaen una confesión pú blica d in dividuo» Jakobusbrief.16). en el cual se hacevisible la totalidad del servicio de Jesúsen la vida y a muerte. De lo qu se trata en el f ndo es de que la cul a no de segui e o p be r supurando ocultamente en el al ma.20s). L a prácti a m ism a dela el c confesi n de los p ó ecados. En ést leemos: «En a asamble a confesa s tus a l rá faltas» 4.1). Necesita la conf sión.E n la e confesi n el S ó eñor vuelve a avar siempre nuest os pi s sucios y l r e nos pr para pa la comuniónde mesa con É l e ra . nota 5). p. 22 d 6).P or la confesión a sa e l camos a a luz. no se puede identificar seguramente el sa cramento de la Peni tencia t l como a se ha desa rrollado en el curso de la historia de la Iglesia. sig uiendo a Rudol Knopf comenta: «E n a bos tex f .

a 4. co o Aquel que se ha hecho si rvo por nosotro m e s. s P Dio adre es glorificado. desembocan en unagran oración. que al final. P a v a dre. And Feuilet cita en i n ré l su mon ografía sob Ju 17 un texto de R uperto de Deutz (1 re an . e Entonces vin una voz del cielo: Le h glorificado y v lveré a o e o glorificarle» (12.en el p rofeta Isa ía s. L A ORA C IÓ N SC E R D O T A LEJE SÚ S A D E n e l E ang v elio de Juan. L a hora d la cruz es la ora de la e h verdadera gloria de D ios P dre y deJesús. E l carácter sa c rdotal de esta e oración fue subrayad en los iempos de los Pdres de la Ig lesia o t a sobre todo por C rilo de Aleja dría (t 444). y Jesús en Él. des pués d la vatorio de los pi sig el es. capa cidad de acercarnos a Di . glorifica tu nombr . 49.3). para est hora. se m sta transparenta la gloria de Dios. Un pequeño inciso en el «D omingo de Ramos» —que podría consid erarse como la versión joánic a de la na rración del Monte de los Olivos— resume todo esto: «Aho m i a ra lma está agitada. uen las p alabras d des d a de Jesús aps.27s). la o. en e pedi (c el capí tulo 17. que cargacon nu estro pes dándonos a síla verdadera pureza. E sta conexi entre el servicio humild e y la gloria (dóx es el ón a) núcle o de todo el relato de la P a sión en san Juan : precisamente en el ab ajamiento de Jesús.siervo de Dios. en su hu illació n ha la cruz. líbrame de es hora. E n e segun «cant del si rvo os l do o e de Dios». Pero si para ta eso he enido. 14-16). y ¿qu diré?: P a é dre. se encuentra un frase q en a ue cierto modo an ticipa la lí ea de ondo de a teologí jo ánic a de la n f l a P asión: «E l Señorme dijo: "Tú eres mi si rvo y en ti se e ré glorificado" (LX X :doxasthésomai)»(cf. para al que el teólogo uterano D d C h traeus (1530-1600) acuñ la l avi y ó expresión oració n sace rdotal.

E n a 2 quel día. m ediante los s crificios pr scritos (dos machos cabríos. A sí h orado p nosotros el Su o Sacerdote. 16. 6-32. con su ric contenid o teológico.5s. s acerdos et sac rificium. un a e carnero para el holo caust . un novillo: 16. por toda la c omunid ad de Israel cf. P ara entende esto hemos de fijarnos an todo en el ritual de la r te fiesta de la E x piación descito en L r evítico16 y 23. esdeci . que a or m era É l mismo quien ofrecía el s acrificio y la ví ctima pro piciatoria sacrifcada sacedote y sacificio» (Joan en: P L 1 9. l 1. É l hace ver que esta oració n sólo puedeentend erse teniendo c omo telón de fon la liturgia do de la fiesta judía de la E x piación (Yo Hak m kippurim). por la clase sac r erdotal de Israel en eneral. p.E l rito de la fiesta. tiene sucumplim iento en o la oración deJesús. 764 cf. 35). Lo que allí se representaba con acciones rituales.entre 1129 y 1130) en el que se re sume el ca rácter e sencial de la plegaria de una manra mu bell : «Haec pont e y a ifex sum mus propitiator ipse et propitiatorium. el sumo sace o ) rdote ha de ofre primero la expi ó n por sí msmo. pr o nobis oravit. Feuilet. g finalmente. r r . ahora su cede de manera real y se cumple definitivamente. y. L A FE S T AJU D ÍAD E L A E X PC Ó N I IA I C O M O R A S F O NO BÍB L IC O T D D E L A O R AÓ N S C E R D O T A L CI A He enc ntrado la clave para al com o prensión justa de e gran ste texto en el libro citado de F euillet.. 6 B. se «realiza» en elmás estricto senti de la do palabra: el rito se convierte en la realidad que sig nifica. i .17). «A sí ( purificará el sa tuario de la impu n s rezas d los hijos de e Israel y de . despu po «su cer aci i és r casa».

es su m ás ú honda raz de ser. E l cosmos no fue creado para qu hubiera ón e multitud de ast os y tan r tas ot as co r sas m ás.16). en medio de sus impurezas» (16. ). una sola v al añ el sumo te ez o. piación restablece una y otra vez est armonía. Feuil pp. ño L a estructura d l rito descito en Leítico 16 es retomada e r v precisamente en la oració n de Je sú s: s í como el sum sace a o rdote hace la expi ció n por sí mis o.todas su transgresiones con que hayan pecado. la idea de la alianza.1 mor de Di a ra os. también Jesúsruega por sí msmo. m ás a n. L a Fnalidad del gran día d a I i e la E x piació n. Únicamente duran estos ritos. de encauz rlo de nu a evo haciasu de stino de s r el pueblo de Di s en e o medio del mundo (cf. 56 y 78 E n este s let. por la cla sacedotal y por t da a m se r o la comunid de Is .l es ón anterior a la id ea d la creación del m e undo. y que Dios ha r velado bía e desde lazarza ardie nte: aquel nombre por el cual por decirlo así . ypor eso representa la cumbredel a litúrgico. p c ra ara el «sí del amor entre » Dio s y el ho mbre que le respond La fiesta de la E x e. En efe cto. sin para que o hubiera un espaio pa la «alianza». es v olver a dar a Is su ca rael rácter de «puebl sant » tras as t ansgresion s de todo un a o o l r e ño. que normalmente no se podía nombrar. según lateología rabí ica. mismo hará s Lo con la Tie nda de Reunió n. por ad rael i . se trata de lo que onstituye el fin m ás ntimo de la c c í reación en su conjunto: crear un espacio pa dar respuestaal . por tanto. sace rdote pronuncia en pres ncia d Dios el sano Nom e e t bre. É l se habí hecho tangible para srael. este senti del mundo a do reiteradamente pe rturbado por el pecado. . entido. que mora con ellos. su voluntad san ta. de n crear un pueblo sa nto que estéante Dios y en uni con É.

aparece en forma de unaimploración damática: «E n r nombre de Crist os pedim queos reconciliéis con Dios» o os (5. e i auténtica «ra zón de ser» y su «ad onde». Y ¿ acaso noes verdad que el problema esen ial de tod la c a historia del mundo es el ser hombre s no recon ciliados con Di s.20). e reconciliació n de Dios con lo s hombres. la teolo gía d Juan 17 se correspond e e perfectamente c lo que la Carta a los Hebr on eos desar rolla con detalle. se objeto rá de ulteriores reflexio nes. se s . Ll egados a e te punto . por decirlo así la fiesta siempr accesible de la p . y se la ntroduce en su d s. e . creerán en É l: por la Iglesia de todos os l tiempos ( f. en la S e egunda arta a los C Corintios. aparentemente au enci sente y sin embargo omnipresente? L a oració n sacedotal d e Jesús es la puesta en práctica del d de r ía la E x iació n. c É l se sant ifica a « símismo y ofrece santidad a los suyos.9)—. La interpretació n que ésta expone del cul to veterotestamentario en la pespectiva d e e suc r J risto es también el alma de laoració n de Juan 1 P er tambié n la teología de san 7.20).los Apóstol y finalmente.51) —no obstante los límites que se establecen respe cto al «mundo» (cf. L oraciónde Jesús o presenta como el a l sum o saerdote del gran día d la E x iació n. la «vida e n s de del mundo» en su totalidad (cf. o P ablo se orienta hacia est centro que. es . l que » E aquí se trat a fi de cuenta de la salvación de todos. A este espe r cto. S u ruz y su c e p c exaltació n son el dí de la E x a piació n pa todos. misterioso. en el q la ra ue historia entera del mundo. 17. por todos los qu después por es . Jn 17. medio de su pa labra. o con el D ios sil o so. 6.frente a o das as cul humanas con t l pas todos sus e strozo encuentra su s ntido.

arrastra todas las a labras h p umanas dent del diálogo ro interior de Di en su raz y en suamor. E su lugar se mal n pone lo quelos P adres grieg lla maban thysía logike. que ocupa el u gar de los l sacrifcios. Hay ntentos d interpretar esta oració n i e como u esp na ecie de «pleg ria euca a rística». r constituye el . Enla medida en qu la oració n sacedotal es unaforma e r de pone en práctic a la autoentrega de Jesús. en laradicalidad de su a or que se entrega r m hasta la muerte. po r tanto. po rque esta a labra eterna ha dicho: «Tú no P quieres sa rificios ni ofrendas. e l ón C iertamente . esta «pala bra». ero me has p c p reparado un cuerpo» (Hb 1 0. y qu P ab califica de manera mu e lo y parecida como logiké latreía. como culto modelado por la palabra. Deeste m odo.5. e sm ás os. noes mera palabra. Él m ism se convierte en o «templo ».7). L os sac rificios de ani e s quedansuperado s. d presentarla de e alguna mane co ra mo la ve rsión joá nica de la institución del Sac ramento.impone la cuestión sobr la relación entre la o e ración s cerdotal a d e Jesús y laE ucaristía. La P alabra es cane. rpo C on a in stitución de la Eucarist J l ía esús transform a su p adecer la muerte en «palaba». 110 es sólo u hablar i n humano. ón que pa labra. es sangre derramada. E st s intentos n se pueden so o o stener. el rito del dí de la uio c d a E xpiació n se transf orma en pl garia: aquí se haceconcreta e aquella renovaci n del culto a a que apu ó l ntaban la purificación del templo y las p alabras d Jesú s pa ex e ra plicar aquel ep isodio . sacrificio os en modo de palabra. Ante todo. sino palabra de Aqu que es «la Plabra» y q el a ue. m ás aú e s r n: un cue entregado. exis te una relaci m ás pr funda. P ero. S a l40. S in embargo. cf. ón o En el coloq de J e sú s on el Pa re. ademá s. corr spondiente a a raz (cf. R m 12.1).

como ya sehabía hecho en la tradición profétca. E l t l autor advierte qu la profundizació n espirit al y la renovación e u de la id ea delsace rdocio que s encuentran en Juan 1 ya se habí e 7 an desarrol lado con antelación en os cantos de Isa sobreel l ías siervo de Dios. ce claramente perceptible también en el ser món del BuenP astor. hay que me ncionar aúnotra referencia a l Antiguo Testa mento.11. que ll va el pecado e muchos (53. los cantos del si ervo de Dioscontinúan en la línea de ah ndar en o la id ea del sace rdocio y el culto. de modo partic ular.10). p e d 1 desempeña c todo eso el ministerio del sum sac rdote.17. que se of ece a s mismo r í como ex iació n (53. que 3. en el cual Jesús di cinco veces qu este Pa tor ofrece la vid a por ce e s sus ovejas (cf.6). Deber mos volve sobre todo esto cuando tratemos de la e r institución de este sac ramento. resal ada también por André Feuilet. Essacedote y r víctim a a a vez. Hemos encontrado dic ha r lació n de mane e e ra manifiesta en el capí ulo sob el lavatorio de los pi apare t re es.15. yde estemodo realiza la reconciliació n. en la ce e oració n sac rdotal. . retomand así de manera o evidente Isa ía s53.nuevo culto y está internamente unida con a E u l caristía. 2). Antes de centrar nuestra aención en cada uno de los tem as de t la oración sa cerdotal. Aunque en Juan 17 no s encuentra ninguna referencia directa a e los cantos del si ervo de Dios. Jn 10. la sión de Isa 53 resulta vi ías fundament l para el nuevo concepto de sacedocio y culto que a r apare en todo el E vang lio deJuan y. carga con la iniquidad de to dos (53.espe cialmente en Isa ía s 5 E l siervo de Dios. Con ell l o. especialmente en E z i equie l.18ss). on o e cumple la figura del sa cerdocio d esde dentro.

s f egún los cuale s este vers ículo s ería una glo sa a ñadida posteriormente. del mensaje joánic o en general. Jesuc risto». y a tu enviado. ce esaria mente también en la nueva liturgia de la expi ción. ofrece su vid a a Dos. «É sta es la vida et rna» e E l primer tema lo encontramos el vers ículo 3: « sta esla vid a É eterna: que te conozca a ti. únic o el )ios ve n rdadero.E n a novedad de la figura de Jesucristo —visible en la ruptura l externa con el templo y su s sarificios— se conserva no obst nte c a la íntima uni ad con la historia de la sal ación de la Antigua d v Alianza. n 2. cuya de ostración es m precisamente un objetivo esencial del E va gelio deJuan. e nace a mi p arecer —como ocurre en la distinción de la fuentes s en el capí tulo sobr el lavatorio de lo pi s— de esa ó gica e s e l acad émica qu adopta com criterio la forma decomposició n de e o un texto elab orado hoy p los estudiosos para val un modo or orar . se pu i ede ver claramente una vez m ás esta unid ad. C U A T O G A N D S T E M S R R E A D E L A O R AÓ N S C E R D O T A L CI A Quisiera entresaca ahora cuatro temas p r rincipales dela ran g riqueza de Juan 17. en los qu apa e recen aspectos ncia les de ese este impo rtante texto y.intercediendo os por la sa lvación de Israel. E l tema «vid (zó que ya desdeel Prólogo 1. S i p ensam en lafigura de Moisés que.4) impregna todo a» e). pu esto que la palabra «vida no vuelve a ap » arecer en lo suc sivo en Juan 17. con ello . ( el Evangel apare nec io. quese realiza en a oraciónsa cerdotal. L a a l tesis de Rudol Schnackenburg y otros.

¿cóm se puede ll gar a e so ? a oración sa o e L cerdotal da una respue quizás sorpr sta endente. Ba sándose en estos e xtos.de hab y de pensar ta diferente del que encontramos enel lar n E van io deJuan. po e v rque yo sigo viviendo». E ste sig nificado de «vida eterna» aparece muy claramente en el capí ulo sob la resurrección de Lá t re zaro: «El que cree en mí. vivirá. ha de tenerse en c uenta que el conepto veterotestamentario de c «conocer» presupone un conocimiento que c c rea omunión. . enseñand con ello una vez más que o caracte o l rístico del discípu de Jesús es que «vive». no e e morirá para si mpre» (In 11. Mas.25s). el qu está viv o y cree en mí. en co ntraposición a a l vi a actua que es d l. pero que ya e taba preparada en s el contex del pe to nsamiento bíblico: el hombe encuen la r tra «vida eterna» a través del c onocimiento». «Vida eterna» saj o significa la vida misma la vi a verdadera. «Vi iréis. indestructible. No obst « ante.19). ciertamente pa era y n una vida eterna. dic Je s s a sus discípu durante la Últim a Cena Un e ú los 14. aunque haya mu rto. ha e ncontrado y abraz do la verdadera vida que a todos anda buscando. los primeros n t cristianos se han denominado s encillamente c omo «los vivientes» (hoi óntes). la vida verdadera. es . E loshab z ían enc ontrado lo q todos ue buscan la vid a misma. qu pued ser vivida . mucho m ás al del lo e lá simple exi stir. la : vida plena y por tanto. gel L a expresión«vida eterna» no sig nifica la vida que vien despu s e é de la muerte — como tal vez piensa de inmediato el le ctor moderno—. d e e tambié n en este tiempo y que despu ya no puede ser rebatida és por la mu erte física. qu él. E st es lo que realmente interesa: abra zar o ya desde ah «la vida». que ya nada ni nadie ora puede de struir.

cree qu hay realmente un único Dio s. A sí encontramos en él la idea según lacual el ho mbre puede hacerse inmo unié ndose a lo rtal que es inm ortal. en la medida en qu r í. Jesuc risto: en el e cuentro con É l se produce ese conocimiento n de Dios que hacecomunió n y. e Pero este Di s s le hace ccesible en quien ha enviad o e a o. ni sólo pa sí ra . la cla de la vida a ve no es un conocimie nto cua lquiera. E l hombre no la ha adquirido por s í m ismo. único Dio s ve rdadero. si o el hecho de«que te n conozcana ti. d ve colmado de loque no pu ede s destruido. C ua más a nto coge en sí la verdad. E la medida en er n que. E nel fo ndo cree si mpleme nte en Dio s.y definitivamenteen su Hi jo. con ello. E l cristiano no cree do una multiplicidad de cos as . É st es unaespecie d fórmula si tética de lafe en laque a e n apare el conteni es ce do encial de la decisión deer cristianos: el s conocimiento que se nos ha da por la fe. se une a a l verdad y se adhiere a ell tanto má s vive en función e ella y se a. e . su en o viado. que ha incorporado a su obra tradiciones y reflexiones muy diferentes sobre el tema de la inmortalidad. po decirlo as se adhiere a la verdad. Dio s muestra su rostro en el enviado. Por eso. y a tu envia Jesucristo» do (17.hacerse una sol cosa con loconocido. un v Se pued en en contrar estadios p reparatorios de este pensa miento hondament bíb e lico tambié n en Pl atón. Mediante la relación con q ien esÉ l mismo la vid .3). espe cialmente en los o ráculos delSeñor: ha de creer en «mí» — n en Di s— y en Moisé s. L a «vida eterna» es por tanto un aco ntecimiento relacional. también el u a hombre llega a ser vi iente. llega a se «vid a» . E se r n la doble fórmula —«Dio s y su e nviado»— se pu ede percibir el eco de lo que aprece m uchasvecesen el Li de l É x a bro odo.

Y porellos me consag yo para ro que tambié n seconsagren ellos enverdad» (Jn 17. la rlo l ro vida verdadera.. Jesús dice: « S a ntifícalos en la verdad. se enti ien ende qu fe y conocimiento no e son un saber cual uiera que tiene el homb entre otros saberes q re m ás.. sino que con stituyen la forma d su existencia. pe la vida que la transciende. . e ninguna muerte puede qui es la relación con Di en tar os Jesuc risto. e ue d distinguiéndola del bios.19).lla m a z Lo qu da esavida que óé. ésa perdura. tificar. c E n a plegaria por los di l scípu los. tu palabra es verdad. E s obvi que con este «vivir en relaci n» seentiende u modo de o ó n exis tencia b concreta. Aunque en e este pu no sehabla del amor. su a «Santfícalos en la erdad» i v E n segudo lu gar quisiera esc ger el tema de la consag ó n y n o raci del consagra san r. La mue e en er rte puede saca de a biosfera.está sujeto a o que permance. puede estar eguro de la vida l e s después de la muerte. E l hombr tiene q insertarse en esa vi a que Juan. apa n rece con es pléndid a claridad en a palabra de Jesús. o m uchasco sa sen el hombr pued s abandonadas. es e nto vidente si embargo que el n «conocimient » de Aquel que esel a o mor mismo se convierte en amor en toda la m agn itud de su don y exig enci . o . . de una vida plena de sal vación.17. Lo que e este caso se busca a itentas. el tema que indica de lamane m ás ra neta la conexió n con el c ontecimiento de lareconciliación y c a on el sum o saerdocio. E l hombre ha enc ntrado la vid a l o cuand se sustenta en É l que es la vida misma Ent nces.

. pero que ent a dentro de este o r contexto. E x 28.2. P s c ero esta segr gación inclu e ye esencialmente al mismo ti mpo el «pa e ra»: precisamente porque se entrega totalmente a D ios.41). ¿Qué sig nifica «co nsagrar»? «C nsa o grado». la consag ó n pa el sa raci ra crificio (cf. omprende dos i c aspectos apaentemente opuestos entre sí. en su ple o sentdo según la n i concepción bí lica. j ra i por su consag ración.significa traspasar algo —persona o cosa— a la p ropiedad de Dios. dest a un hombre a Dios y al culto div ino. por otro. paa los h mbres. es una s segr gación del re del ent e sto orno propio de la vida personal del hombre. E él.esta realdad exi ahora para el i ste mundo. pe que. Esto puede consis tir. de «santficación». (fiados en la Biblia hebrea). los representa y los deb sa r o e nar. consag rar». A sí. puede sig ificar la consagació n al sace n r rdocio (cf. Lo consa grado es elevado a una nueva esf que ya no era está a di posi ión del hombre . el Hio se consag a sí msmo y ruega que. es de «santo» cir. Podemo de también:segr gación y misi forman una únic a s cir e ón realidad completa. los di scípu los se consagrados en la an verdad. es s b ólo Di s mism o. van nteriormente un i idos. «consagración». el se divino r e r como ta l. Dt15. Por una parte. Se trat por tanto de una ró a triple «consag ó n»: el P a raci dre ha consag rado al Hijo y lo h a enviado almundo. Jesús se id n entifica co mo «quie n el P a re d consag y envió al mundo» (10. inar E l proceso de consagració n.36). Sanidad es el término o t usado pa ex ra presar su paticular modo de s r.19). por un la en ra do.Tomemos otro pas aje de los di cursos en que se relatan s polémicas c n lo s adversarios.y espe cialmente su destinación pa el culto. a palabra «sa l ntificar. E x 13. en r ro realidad. en el sent ido de « antificación».

( Pero si el P adre le «ha consarado. antes de e r que sal ieras d se mat rno. te consagré. ¿ Q significan a s re s e ué l t santificaciones consagracion de las q hab Primero se ( es) ue la? nos di que el P a ce dre ha enviado al Hijo al mundo y loha consag rado (cf. lo que.19)? L a respuestade Rudol ro f . Por tan se puede n to. formulando a sí una gran conf esión cristológic a Jn 6. r e e desempeñar u cometido para con todos ell para con todo el n os. «T eres el Sant de Dios».36). noobsta nte. C onsa ón si nifica que Di g graci g os reivindica pa síal hombre en su totalidad. decir queesta consagració n de Jesús por el P a es idéntica a la dre Encarnaci expresa a la vez l plena un ón: a idad con el Pa y su dre ser enteramente para el mund . T ambién en as p l alabras d Jesús. precisamente por eso. lo es pr cisament para . consagración y misió n está e n entrelazadas est rechamente u a con otra.69). o o Volvamos al E vang lio de Juan. le habídicho Pedr en la ú o a o sinagoga d C af e arnaún. Te no bré profeta el no e m de los entiles» (Jr 1. Jesús pertenece por entero a o Dio s y. comporta al mismo e tiempo una misi para lo s puebl ón os.. mundo. ¿Qué se quiere decir? Los exeg tas n e os hacen notar que s puede encontrar un cierto paalelismo con e r esta frase en s p la alabras sobre la vocación delprofeta Jeremía s:«An tes d formarte en el vient e te e scogí. está totalmente a dispo ición «de s todos». ¿ g qué signfica enton «me i ces consag yo (hagiá zó )» (17. E st es lo que seentiende c el título de Israel com o on o «puebl sant ». el pueblo es s cial el: egregado de todos los de más p ueblos pero.E sta interrelación resulta muy clara si pensam osen la vocación espe de Isra por un la do.5). 10. que sea ra «segr gado» para É l. po otro.

p. En s te contexto. en cuanto tal. Jesús está as í..19. tanto contra el mundo co mo a la vez en favor suyo» (ibid. pa lo s suyos . es i r totalmente una d inámica del ser para. también Feui llet. y en relaci n con el enl ce con el hype autón (por ellos). 31 y 38). P e este cumplimiento sig o ro nifica sacrifcio. e e distinción radical entre el ser sust ncia l y el cumplimiento del a sacrifcio: el se «sustancial» de Jesús. es un «se para el mundo. 3 91. Mientras a primera «consag l ración» se refiere a la E ncanación. 39 E n s ta afirmación se pued criticar la 1). am bos sonnseparables. en la oración e despedi antes d la e: d da e P asión. p. en es modo qu sólo e e e s propio de D ios. r aquí se trat de la P asión com sac a o rificio. nota 3. «la alu sió n a as p l alabras en a Úl im a C enaes l t incont stable (ibíd. Bultmann ci unas pa e ta labras d e san Juan C ris stomo con la s q está de acuedo: «Me consagro. Bultmann h ex a plicado mu bella mente la íntima con y exión entre las d « os consagraciones». t r e ra » E sta sa ntidad «no es un sediferente del mund de modo r o estático.. ó a r hagiá zó sig nifica un "consagrar" en el senti o de"con d sagrar para el sa crificio"». sust ancial. la liturgia de la Nueva Al ianza en t da su o grandeza y pureza. nota 3). pp. E n e l sac i rificio.Bultmann a esta pregunta en su comentario a Juan e s convincent «Aquí. su «sanidad». ó ue r me entrego a mí mismo com o sarificio» (D as Evan ium des c gel Johannes. Laconsagració n de Jesúsor el P a p dre. en e ste vers ículo do de Jn 17. p. sino un sa tidad qu É l dquiere a n e a paulatinamente en el cumpl imiento de su c mpromiso en fa o vor de Di s y contra el mundo. 391. cf. i Pero quizás t mbié n Bultmann q a uiso decir precis amente esto. H ay que darleadem ás lara zón cuan dice que. o s a. e C on esta po s cas p alabras est os a te la nueva iturgia de la am n l expia ció n de e suc J risto. Jesúsmismo es el sace rdote envia al do .

que ha lan de la s rs b consag ó n de lo dis cípu raci s los hay un ligera pe importante a ro diferencia. el 17 y el 19. 82. A sí reo que se debe tradu este r c cir vers ículo.51). raci S egúnel Li del É xodo. también en ell s se debe cumplir este traspao de o s propieda este trasla do a a esf ra de Di s y. «Me consagro yo para que tambié n se consa gren ellos en verda»: su pa a se propiedad de Di s. En el ers ículo 19 se dice que e v llos han de ser consag rados «en verdad»: no sólo de mane ritual. una alu sió n tambié n en Bultmann. la con a gración sa bro s cerdotal de los hijos de Aarón tiene lug mediante su revestimiento con la s ar vestid uras sa radas y conla unción cf. É lmismo es el sacrificio que se ha ce presente en la E uc aristía de todos os tiempos. está unida a la co sagración de Jesucristo. Aquí la verdad es c d erada co . «Me v consag yo para que tambié n seconsagren ellos en verdad» ro (17. I. E n el versí culo 17.19). E l senti o de la fiesta de la E x i d piación se ha cumplid o ple namente en el « Verbo» que se ha echo carne h «para a vid a del mundo»(Jn6.mundo p el P a or dre. onsi mo fuerza de la santificación.215. l L le gamos ahora a la tercera consagración de a que s hab en a l e la l oració n de Jesús: «S a n tifícalos en la erdad» (17.). Filó n de l Alejandría había intuido ya en cie modo el si nificado correcto rto g cuando hab del Logos co sace ló mo rdote y su s acerdote (cf.1-9). s Entre los do ve ículos. 183. hacerse d. 29. l e o realidad su envío lamundo. all. como «su consag ón». es sa n participar en su er consa grado. en el ritual del g ( . con ello. II. se dice: S a n « tifícalos en la verdad». sino ra realmente. III. en todo su se. encambio. bid. d sar r o su «con gració n».17).. Los di cíp s ulos han de estar implicados en la consagración de Jesús. mo Leg . De somn.

d sa o el cerdocio neotest amentario qu en lo má s e. Crist mismo. hace partí ipes d su rse c e consag ó n. 2 e 11). E n a fe de los c l ristianos. Los di cípulos de rse s g f. S chnacenburg . la verdad es la vesti dura y la unci que ón necesitan. consag t rados «en la verdad».4). para que el amor que er r e . es un s rvicio a a verdad. L a verdad e s el baño que os pu l rifica. s Jesús son sanificados. de este m e odo. hondo. É st veía ahora la «sa e ntificación en el cu mplimiento de los mandamientos: en a inmersión en la palabra sa l grada de D ios y en la vol ntad d Dios que en ell se m ani u e a fiesta (cf. tambié n el jud f aísmo ha tenido que busca r por su pate una nueva nterpretación de a s p r i l rescripciones cultuales. y la santificación serealiza por tanto en la comunió n del querer y del ser con Él. E sta «ve rdad» puri icadora y sant f ificadora esen último análisis.día de la E x piación sehabla tambi n de un ba completo antes é ño de pone la vestiduras sa rada s (c Lv 16. e l «Les hedado a onocer tu nombre» c Otro tema fund amental de la oració n sace rdotal es la re elaci n v ó del nombre de D ios: «He m ani festado tu nombre a loshombres que me diste de en medio del mund» Un 17. de su cometido sacedotal. ha de ser como o r n «revestidos» d É l y. «Le he dad a o s o conoc y les daé a conoc r tu nombre. Han de se sumergidos en Él. pode mos vislu mbrar entonces en e s sta palabras d Evan elio de Juanla in stitución del sacedocio de los el g r Apóst les. III. p. Jesús es la orá en p T ersona. si on la consagraci n de los di c ó scípu en la verdad los se trat en úl a timo análisis de la participación en a misi l ón sace rdotal d e Je sús. raci r r Tras el in del templo.Y . de su sacificio. . J k ohannesevanglium.6).

que habí en a trado en c munión con o Israel. se hacía rso e I cada v z m ás ní e tido que c n la ex o presión «nom bre de Dios» se quería aludir a su «inmanencia a su pres »: encia a ctual en medio de los ho bres. Jesús ha la del nombre de Di pa b os rtiendo de este concepto. Y sin embarg estabarealmente presente: É l . E s obvi que con estas p o alabra s J sús se pr senta como el nuevo e e Moisés que eva a término lo que antaño había comnzado junto ll e a la zarza ardie nte. no obstante. stá sigue siend inmensamente m ás grande e ina o prensible. u e transciendey a o q abarca el un iverso. A sí se ce que el templo en Jerusalén ha si di do elegido por Dioscomo «morada de su Nomb re» (Dt 1 2.me tenías est con ellos. C ua ndo dice haber dado a con cer el nombre de Dios y de o querer hacerlo conocer aún. m ism o. S bía que Di s es infinitamente grande. S ig nificaba que Dio s se dejaba invocar. Dio s hab revelado su «no ía mbre» a Moisé s. como tambié n yo estoy con ellos» é (17. no se refiere a una pa labra nueva . Así. «Nomb de Dios»significa: Dios como el que está presente entre re los hombres. É l sig r ue sien si mpre infinitamente m ás do e grand e. Israeljamás h abría osa decir sencillamente : «All habita do í Dios».11 passim). en el cu d la historia de la fe de srael. o. trasciende ininitamente todo o que es humano f l y mundano.26). E st «no e mbre» era m ás queuna palabra. no obstante. una presencia porla cual É l está totalmente aq m uí y. Est es lo qu se entiende cuando se dice: «Al É l ha o e lí establecido su no mbre» . a pesa de toda la ce r rteza de su cercanía y todo el regocijo po ello . E realmente presente y. E l «nombre de Dios» es D ios mmo como Aquel que se o s is n entrega.

E n É l D ios es realmente el «Di s-con. . ciertos «ambient de nfluencia judía» ha es i brían «desar ollado una cristología particular del n r ombre».Ya se sabe: e Crist mismo como person es «el n o a ombre» d Dios. en uni ad con C d risto. viene de nuev para haer de todos su C u e o c rpo. Ti nde a a transformació n del cosmos. La «revela ción del no mbre» tiende a qu «el e amor queme tení s est con ello s. Si p odemos de que en el Antiguo Testa cir mento la inmanencia d e Dios estaba en ldimensió n de lapalabra y enel cumplimiento de a los a ctos itúrgicos. a nombre es un modo nuev de la presencia d D ios entre los o e hombres. Alia nza.que Él ha bría ense ñado a os ho l mbres co mo un término particularmente adecuado paa desig nar a Di L revelación del r os. Dos se ha hec o homb Dios h entrado en nuest i h re. ra el mundo d los h e ombres: qu ve a Jesús. Jn ien 14. el templo nuev o. de C risto (Gott und unser Erlösung.. L . pp.26). ve al P adre (cf.. ahora esta in manenci se ha hecho ontológica: l a en J esús. e l para que. seconvirtieron entonces en títulos pio. «Nombre. p la que se ha ealizado esta nueva or r forma de ser de Di s como hombre. la e accesibilidad de Di para no otros . o a E ncarnación. se c onvierta de mane completamente ra nueva en al verdadera morada de Dios. a ro mismo ser. como tambié n yo estoy con a é ellos» (17. un modo nuevo y radical en el que Di s ha os e ce presente entre los hombres. Ley. E nJesús Dios ent totalmente en . en los co ienz r m os d el cristianismo. os s .nosotros» . se convierte mediante su sacrifcio en un o i acontecimiento para toda la h umanid ad: como el Resucita do.9). 56 y 61). Princi D ía». B asil Stu der ha hecho nota que.

que ellos también lo sean re.. para que el mund crea que tú me has enviado» (v. m «P a que todo s s ra ean un o.» E l cuarto grantema de la oració n sa cerdotal es la utura unidad f de los di scípu de Jesús. la e ra zón que s indica para di ha un e c idad es queel mund crea.2 el vast horizonte de 0): o la comunidad futura de los reyentes s abre para o das a s c e t l generacion s. . a Iglesia futura estáincluid a en la plegaria de Jesús. 11 «Q todo sean o. nos o cia o atrae dent o de sí (cf.la mirada de Jesús—de los manera única en lo s E vang elios— va m ás al de la comunid ad de lá los di cípu de a uel momento y se dirig haciatodos aq s los q e uellos que «c rean en mí por su pal abra» (Jn 17. En C rist Dios sale ontinuamente al encue tro de los o.32). c omo tú. en nosotos. 21 s). y yo en ti.C on él. má s o aún. to.l D ar a conoc r a C rist ra n e o significa da a con r ocer a Do s. v ). o para que s ean un como nosotros» ( .. m ás al de nosotr s mismos hacia lanmensid infinita de su lá o i ad grandeza y su a or. i Mediante el encue ntro con Crist . de modo que el mundo sepa que tú me has enviado» vv.para llevarnos. ( . en dos d ellas. La c er autoentrega d Di s en C e o risto no es algo delpasado: «le s daréa conoc er». c n hombres pa que ellos pueda ir hacia É. Jn 12. P ad en mí. po decirlo así r r . «Que sean uno. Dios viene ha nos tros. para que sean completamente uno.. r o 21). que « reconozca» que Jesús ha sid o envia por el P a do dre: «P a dre san guárdalos en tu n mbre a los quemehas dado. e l É l invoca la unidad pa lo s futuros discíp los. ue s uno.«Les hedado a onocer y les daré a conoc tu nombre». ra u E l Señorrepite por cuatro veces esta petición. como nosotros somos uno..

también a unidad auténtica de la omunid ad visi l c es invi ible. Y . Y e o est bien.. En prime lugar dice que e unidad —como f r sta está esc rito en el Evang elio— se fun en a unidad entre el P adre da l y el Hio. pe después. e e l haya impl rado suplicante al P a o dre por la unidad de os futuros l discípu y de la Iglesia de todos os tiempos. la unidad del anuncio no s frus necesariamente por el e tra fracciona miento efectivo de la glesia que. n palabra del anuncio. nte todo el c ncepto de «insttuciones» y de a o i «dogmas». La u idad puede crearse únic amente mediante la . Y . po lo de I r más. es precisamente c onsecuencia de sus in stituciones y sus d gm as.y m ás aú el conc pto de «anuncio». controlable. de he cho.. dogm as..L a o P alabra puede r sonar de modo auténtico en cualquier lugar en e que se mantenga la tradición. H ab que discuti en ella s ría r m uchascosas. los l s á Pero es má s urgen aún a pregunta: ¿ P qué uni te l or dad ha rogado Jesús? ¿ C uá su petición pa la comunid ad de o s creyentes a l es ra l lo largo de a historia? l A prop ósito de esta pregunta es in structivo escuchar d nuevo a e Rudol Bultmann. E s nvisible porque no es en absoluto un fenómeno s i mundano»(D a s Eangelium des Joha v nnes.. pp. pue to que la autenticidad del s anuncio no e . Y prosig e después: Se fun por tanto. E sta s f ases son so r rprendentes. naturales o de carácter histórico-universal. y tampoco puede s r esta e blecida por organizacio nes instituciones y . e .C ua ndo se hab de ecumenismo nunca f lta la referencia a este la a «testamento » de Jesús:al hecho de que. en la que el R e velador —en su unidad con el P adre— está cada vez pr sente. ro n. no en datos j u « da. y dado que la que responde a l s fe a P alabra es in ble. Por otr o lado.393s). éstos no s ra pueden g arantizar la unidad de un nuncio au a téntico. ant s d ir a a cruz. a u que el an e n uncio n ecesite de instituciones y dogma pa su realizació n en elmundo..

de «comunid ad» dond trata de la unidad. eso la u idad de a comunid sería in visible como lo es la fe. ¿Q uétradición?. ¿ e sésta la interpretación corre de la súpl cta ica d e Jesú s?C ertamente es v rdad que la unid ad de o s discípu i e l los —de la futura Ig lesia— que J sús pi «no es un enómeno e de f mundano».que obviam ente s ería el artífice de la unid ad. t p ¿De dónd proviene. pero ¿cóm o pode é mos reconocerlo? E l«anuncio au téntico» crearía él mismo la unid ad. en cambio. L a e unidad del anuncio no e s controlable. Está relacio nada con la jo . ¿ E verdad que enel s anuncio estápresente el Revelador en suunid ad con el P a dre? ¿Acaso no está con frecuencia soprendente mente au r sente? P ues bien. E st lo di e el S eñ r muy claramente : la unidad no o c o viene del mu do. E l «fracciona iento de he m cho» de la Iglesia no se cap z de ría a obstaculizar la unidad q e pr viene del Seño.Bultmann n da u cierto criterio sobre el ambie nte os n donde la P a labra resuena «d modo auténtico»: allí donde «se e mantiene la radición». i r el l divisió n: eso lo vem os. se produce div isio nes. L a unid ad sól n o puede v enir del P adre a través del Hi . ¿qué necesidad ha del ecumenism puesto que a y o. l unidad se crea en el anuncio y no se ve obstaculizada por las divisio nes de la istoria ? Quizá sea gnificativo también qu h si e Bultmann u la palabra «Ig lesia» donde ha de fracciona se bla miento y. en el c ristianismo. no es p n osible lograrla con las f erza s que son u propias del mun Las msm as fuezas d mundo conducen a a do. nos di Por ce. Por ta nto. no e . nos di e u o r c Bultmann. Pero entonces. En al medida en qu el mundo a e ctúa en la Iglesia. habría que reguntar. en qué consis te? Adem ás se dice. L a n l ad unidad sería in visible porque «no es en absol un fenómeno uto mundano». cualq uier modo es «aut ntico».

deja erza r ver la acción de un fuerza diferente. po tanto. y lle gar a sí a a fe. los esfuerzos po una unidad visible s r de los discípu de Cristo sig los uen sie ndo una a rea u t rgente para los cristianos de to tiempo y lugar. pero una unid ad que apare os e ce de una mane tan conc ra reta que deja ver la presencia y la a cción de la fuerza de Dio . D io s sehace reconocible asícomo creador de una nidad que supea la tendencia del mun u r do a a l disgregaci ón. ¿Podem os conocer alg o m ás ú n s a obre la naturaleza y el contenid o de la unid ad por laque mplora Jesús? Un primer i . l r Pero la fuerza de Dios actú entrando en medio del mundo. de la í t ue r transformación de Hijo en lamuerte y la resurección. Por eso. y reconocibl precisamente co algo qu no existe e mo e en nin guna otra parte en elmundo. ser reconocible. como a in explicable lgo desde las fu s propias de lahumanidad y que. Jesús mism qued a o a legitimado m ediante la unidad humanamente inex plicable de su s discípu a o largo de o dos los itempos. Y lo ha de hace de tal mane que l s r ra permita al mundo «reconocerla». L a oració n de Jesús or la unid ad apunta precisamente a eso: que a p través de la d ad de o s di cípu se hag vis ible a los homb uni l s los a res la verdad de su mi ión. una presencia q es f uto de la cruz. La u s nidad hade apa recer. S e hace patente qu É l los l t e es realmente el « Hijo».«gloria» qu da elHijo: con su p e resencia que se n s da por el o E spritu S ano. y qu éste lo pu da p e e ercibir. Lo qu no l e proviene del mundo puede debe ser absolutamente algo qu y e sea efica z en y para el mundo. E l Señorha pedido por esto: por una unidad que sólo esposi le a b partir de Di y a través d Cristo. No bast la u do a nidad invisible de la «comunid ad». en el a cual viven os di cíp ulo s .

Jesús. nada que se meramente s a uyo. como el S ant de Dios. É l es el verdadero fundament de lacomunidad de los discípu la base o los. y precisamente tambié n en el . qu se consa i e gra pa ra los di cípu y que consag a los m os discípu en la verdad. es el envia de Di t o do os. A sí en todo el E va gelio de Juan. es decir. santidad. l E n su úcleo. Aquí encontramos a Jesús co mo quien el Pa re ha consag d rado. o s discípu seunen al únic o Crist . la estuctura de la misi Hemos visto que r ón. É l vive enteramente del P a y no se le opone en dre nada.13). 16). ica . E f 4. Per puest que lo n visi o. Todo su er es « s r envia s e do».elemento esencial de di ha un c idad ha su rgido ya ennuestras consid eraciones pecedentes: se fun a en la fe en Di y en su r d os enviado. a través deÉ l. Por lo quese refiere al contenido. n capí ulo 17. L unidad de a Ig lesia futura se basapues. con el P adre. nombre de los D oc en la si agoga d C af e n e arnaún: «Nos otros creemos . sign m isi ifica ón. Jesuc risto. a l . como segun ele do mento. m ás queuna idea: significa entrar f ás ue en comunión con Jesucristo y. L E n a carnaci n ó del Logos ontinúa hasta la p c lenitud de Cristo (cf. E n os sermon s de l e despedi este ser característico del Hijo seextiende y se apl da. esta fe es «in ble». consag rado por Dios» (Jn 6. en la fe que P ed tras a deserción de los di ro. la fe se convie en «carne» e los o rte incorpora a cada uno en unverdadero «cu erpo».69). santficado. esta confesión deef es muy cercana a la oració sa n cerdotal. E l significado de esto es ve en una expresión d l capí e tulo 7. para la u nidad de a Iglesia. donde el S eñor dice:«Mi doctrina no es mía» (v. l scípu profesó en los. pertenencia al D io s vivo. Y s a emos que túeres e l S b anto. E n a fe en Crist como enviado del P l o adre se incluye. s los ra ism los La e es m q una palabra.

21). Junto con la «suc sión ap e ostólica». y su vi cula ción a su pa o er n labra y a la fuerza de su E spí la Iglesia antigua ha e ritu. l c l a . E st sig o nifica si empre para ella: «Mi doctrina no es mía». 15. sino un esta r incluidos en el Verbo de « sde el pincipio» (1 Jn 1. E los representan a Crist . sta P ara ex presar esta característica ese cial de los di n scípu los de Crist de s enviados.26). alabra griega «sucesión —diadoche— tiene un sentido structural y de » e contenid o a a vez: sig l nifica el perdur de la misi n en los ar ó testig os. la glesia antigua ha I encontrado (no inventa do) otros dos elementos fundamentales para su unid ad: el C a non de a E s ritura y la lamada regl de fe.1). como o Crist representa al P a o dre. en a r l comunidad de los testigos c reada por el E spí La p ritu.tambié n al E spritu S ano: «No hab í t lará por su cuenta sin o que . Pero también indica el conteni la pa do: labra transmitida. los sino que di cen lo que han oíd o. E l P a envía el E s pritu en nom dre í bre d e Jesús c f. í t sabiendo que e esta fidelidad absoluta está operando al mismo n tiempo un d inamismo de maduración: « E lE s pritu de a Ve í l rdad os guia rá ha la verdad ple na» (16. la co s ndición de se enviadapor Jesús hade r ser un signo característico.26). hablará o que oig (1 l a» 6. Jesúslo enví desde el Pare (cf. S e dejan guiar por el E s pritu S ano. ( a d D espués e la resurrección. P ara la comunidad de los discípu los de todo los itempos.13). no una fa cultad administrada a utónomam ente ni tampoco una nstitución hecha p r los homb i o res. sa es de cir. ncontrado a forma de la l «suc esión apostólica». E l perdurar de la misió n es « cramento». Jesús a d trae a os di cípu dentro de l s los esta corriente de la misión: «Com el P a o dre me ha envia do. a la cual el testig o est vin cula do por el sa á cramento. los di scípu no seanuncia n a sí mismos.13). 14. a s í tambié n osenvío yo» (20.

os. L a unid ad de estostres elementos constitutivos de la glesia —el I sacram ento de la sucesión. el mundo u eda p reconocerlo como el envia del P do adre. Se pued ver a s í la universalidad de a misi de Jesús: e l ón no concierne s olamente a un círculoimitado deelegid os. A través de lo discípu y s los su misión. el don d la vida go. laE s critura y laregla de fe (confesión es la verdadera garantía de que «la alabra» pueda )— P «resonar d modo auténtico» y «se mantenga la tradición» cf. su meta es l el cosmos. a e l s de la Iglesia. al pues. en el E van elio de Juan no se habla de g este modo delos tres pil res d la comunid ad de o s di cípulos.E sta última es un br sum a de lo contenidos esenciales dela eve rio s fe todavía no fijado literalmente en cadauno d susenunci dos. el mu ndo en suconjunto ha d ser rescatado de su e alienación debe hallar la unid ad con Di . E st reconocer y creer e no es unacuesti n meramente intelectual. es el se tocado por el ó r amor de Dios. e verdadera. Esta regla de fe o c nfesión de fe es la o verdadera «hermenéutica» d la E s c e ritura. e a un su mario que ha enc ntrado una forma elaborada según o criterios litúrgicos en las dis tintas confesiones de bautismal s fe e de la Ig lesia primitiva. s Volvamos una vez m ás la hecho de u e Jesús ru q ega para que. la clavetomada de ella mism a pa interpretarla segúnsu espí ra ritu. E ste horizonte universal de la misió n de Jesús apa también en rece otros dos t xtos importa e ntes d cuarto Evang primero en el el elio. que transforma. pero con la referencia a a fe trinitaria y al ser l enviados se han puesto su fundamentos. el mundo en sutotalidad. coloqu nocturno de Jesúscon Nicode o: «Tano amó Dios al io m t . mediante la unid ad de os di cípu l s los. e ( Bultmann). Nat uralmente.

debe ser transformado en el mund de Di s . va de Di s y el homb al ha o re. no ruegopor el mundo ? P comprender la unid ad » ara interior de la dos peticiones ap rentemente opuest s. del exis tir en la «noautenticidad». Martin Hei egg por ejemplo. lacor rupció n. La msma proble ática ap i m arece de forma mu y diferente cuan Ka Marx explca la alienacióndel hombre.51). cerse una o la cosa c Di s. cuando hab del ser d er. Blais e P a scal habla de una segnda naturaleza que se a bría superpu u h esto en el curso de la historia a la primera. por decirlo así en algo «n . E especie de sta «mundo» tiene que desap arecer. la que se implica a los o en discípu los: levar al «mundo» fu de la alienació del hombr era n e respe de Di y de sí m ism para que el mundo vuel a ser cto os o. la condicionado por el «s » imp e ersonal. mo que É l am a hasta entregarse a sí msmo en el Hi Por otro. hemos s a a de tener en cuenta qu e Juan usa la pa labra «cos os» — mundo m — en un doble sentido.Algunos filósofos modenos r han exp licado esa si uación hist rica del hombre de mucha t t ó s m ane ras. el i jo. y despu —ahora e h és poniendo el ac nto en el sa e crificio de la vida— en el se rmón sobre el pa en G aarnaún: «E l p que yo da es mi carne para n f an ré la vid a del mund (6. la violencia. atural».16). la mentira. la filosofía de scribe con esto pr cisamente lo que la f e fe lla ma «pecado original» . c mbres co criaturas suyas. do rl i En el ondo. o» Pero ¿c mo se relacio na est uni ersalismo con la du s ó e v s ra palabras d vers ículo 9 de la oració n sace el rdotal: «Te ruego por ellos. término designa el mundo h mano t l como se ha desarrol u a lado históricamente: en él. que e buen espe ialmente los ho s a.mundo qu entregó a su ijo único» (3. Por un lado. se han convertido. toda la creación de Dio s. É o o sta es pr piamente la misió n de Jesús. torne a s on o .

17. mediante la fe en e sucristo como enviado del P J adre. Pero esta o ración no es solamente palab es el c to en que É l se «consag ra: a ra» a s í mismo. ue e n ¿qué es la Iglesia sino la comunid de los di ad scípu los q ue. «se sa rifica» po la vida del mundo.20). se convierte o a en fie sta de la expi ció n entre Dios yel mund De eso brota la a o. s ta transformación. o 5. es. pla ntea cuestiones hist óricas difíciles. acontecimient cruel de la cruz se hace «pal bra». por la pa e labra de los Apóstol creen en Crist (cf. y or e esto pa rece impedir el accso a o realmente aconte e l cido. . i q tratándose de un exto que se refiere al núcl o esencial del t e cristianismo y que. recibe su unidad y s ve implicada en la misió n de J sús desal ar el mundo e e v llevándol al conocimiento de Dios? o L a Iglesia nace de la oració n de Jesús. sin embargo. Pero esto no sorprende. E efecto. disponibilidad al martirio. Si mram os finalmente en retrospectva el conju to de a petición i i n l por la u nidad. de hec ho. pa lo s testig os de Crist el de la l ra o. aunq no s usela palabra «Ig lesia» . L A Ú L T I A C E M NA L as na rracio nes so la Últim a C enad e Jesús la institución de bre y la E u caristía —m ás aú que el discurso es n catológico de Jesús del que he mos hablado enel capí ulo segundo de estelibro— están t cubiertas p una maraña d hipótesis dis crepantes entre sí. haciendo nútil cual uier esfuerzo. pod emos decir que e ella se cu n mple la institución de la Iglesia. es d ecir. Tambié n c r podemos de dándole la vuelta a la afirmación:en la oració n. el cir. E tiene el precio de a cruz y.ser totalmente él m ism o. Iglesia como la co munid ad de los qu .

Intentaré seguir el mismo p rocedimiento ya apl icado al caso del discurso escatológico. s En est contexto se plantea cie e rtamente una vezm ás lacuesti n ó sobre el mod pos o ible y adecuado de una constatació n histórica. Pero no po demos exim irnos ciertamente de af rontar la cuestión de lahistoricidad real de los ac ontecimientos hi tóricos es s enciales. E l mensaje neotes tamenta rio no es sólo una id ea. sobr cada uno de e los deta lles de las p alabras y de lahistoria. Pero hemos de te clara ner mente en cuentaque unainvestig ación histórica siem re puede ll gar sólo a un alto grado de p e probabilidad. no a un ce a rteza definitiva y absol sobretodos uta los detal s. sino queesfunda en a historia que ha l sucedid sobre la faz de esta tierra (cf. pertenece a su esencia precisamente el que se haya producido en la historia real de estemundo: la fe bíblica no relata historias com sí bolos d o m e verdades metahistóricas. a n comunión con Dio y de loshombres entre sí. S ila certeza de la fe se basa únicamente en una le ra comprobación hist rica y científica. E l gran est i udioso al emán Joachi Jeremias. 11). S i o Jesús n dio a susdiscípu o los su cue y su sangre baj las rpo o espe cies del p y del vi o. dada la m confusión cada vez mayor de hi pótesis exegét icas. absolutamente justa s. Tomemosun ejemplo de la historia reciente de la investigación exegétca. hist óricas y filológicas. E l cometido de este bro. no u a realidad que establece la . que ntenta li i reconstruir la figura de Jesús deja do a los espe n cialista s los problemas espe cíficos. ha ratado de fitrar con la m áx t l ima pre ó n cisi . no es el de ab rdar las nu erosa s o m cuesti nes pa o rticulares. la celebració n euca an n rística quedaía r vacía sería una ficción pi dosa. seía contnuamente ó r i revisab le. p. primera parte.

y ésta a a r or l Resurrección. no se pu eden esperar pruebas de unacerteza absoluta en todos los p rmenore s . con el fin de i encontrar en elas a roca segua de la fe: sobre o que Jesús l l r l mismo ha di cho realmente pode mos basarnos. rio. no a a man de una certeza histórica ab l era soluta. cómo a certeza lograda tiene sus mites. De otro modo. com o ya e ha di s cho. ¿ qué podemos espe rar? Y por el contra ¿qué es lo . por otra parte. no s por lo que s refiere a la r a ólo e Encarnaci sino que serequiere también paa la Últim a Cena. s A sí pues. y. P ero el p «factum est» d l Prólog de Juan (1. la fe pe rdería su fundamento. l lí Entonces . Podemo exa s minar la verdad de est «factum est»—como se ha e dicho—. Aunq los ue resultados de Jeremias son sie mpre relevant s. ón. P eso es importante para n o or osotros determinar si a s c nvicciones de fon l o do de la fe son históricamente posibles y creí les. r la C ruz y la R esu rrección: la Encar ación deJesúsestá ordenada n a la ent ega de sí mismo p los hombres. quedan sin embargo í r preguntas c rítica s bien fundadas que demue stran. el cristianismo no sería ve rdadero. dad la n a aturaleza misma delconocimient o histórico. P ero. al m enos. incluso frente a a seriedad de b l los actu ales conocimientos exegético.muchos detalles pueden ermanecer abiertos . desd una e e perspectiva cientfica. de gan importancia.metodológic a la ipsissim a ve Jesu —las p s rba alabra s auténtica s d e Jesús— de la gran cantidad del material transmitdo. . f le anera científica la historicidad de a s p l alabras y de los contec a imientos esenciales. pero sí reconociend su s riedad al leer correctamente la E s ritura o e c como ta l. que no cabe esp rar? Desde el punto de vist teológi o se debe e a c decir que si u era realmente im posib demostrar de m .14) sig e o ue siend una o categoría cistiana fundament l.

c 1. E tercer n lugar qui iera intentar una interpretació n de los contenidos s esenciales de la tradición te ológic a sobr la Últim a C ena.ese proceso que Agust desc ín ribe como la transición del sacrificio vespe rtino al «don matutino» ( f. L A F E C H A D E Ú L TM A C E LA I NA E l problema d la datació n de laÚltim a C ena e Jesús se basaen e d las d ivergenci s so este punto entre los E elios sin a bre vang ópticos. artir de ahí.. En prime lugar. A pa rtir de estos p rincipios metodológicos quisiera intentar seleccionar del c onjunto de los deba la cuestiones tes s esenciales para la fe. po el c p r reer humilde con la Ig lesia de todos los si gui glos ada por el E sp í S a n A p ritu to. C o ello hab que abo d n rá rdar la cuestió n sobre la credibilidad histórica de di chas na rracio ne s . E n segun lu gar. en la cuarta sec ión deberemos echar una mirada c m ás al de la tradición delNuev T esamento y reflexio nar lá o t sobre la formación de la celebració n eucarística de laIglesia. en lo demás po emos observar confiadamente las di ersas hpótesis d v i exegétcas que. 5). un pr oblema en el q ue se trata esencialmente de acla rar si éstafue una cena pascual o no. .in P s. Se hará cuat o se cciones. 140. se presentan con demasiad i p r a frecuencia con unénfasis decerteza que se o ne en en p tredicho ya por el mero hecho de que postu contrapuestas se ras proponen de continuo con lamisma actitud de p resentarse como certeza científica. or su pate. E n. se deberán examinar los tex que nos do tos hablan de la Últim a Cena e Jesús. se ha de en r r reflexio nar sob el problema d la fecha d la celebració n de la re e e Últim a C ena ed Jesús. e Finalmente.L a últim a c erteza sobr la que ba amos toda n e s uestra exis tencia nos viene dada or la fe.

yentonces se tení la s m l a cena pascual como h Jesús con sus dis cípu y como h a n . E sáb l ado es el dí de reposo s a epulcral de Jesús.1 L a tarde del primer dí de los ce» 7). E n a noche del l jueves alviernes —según la cronología si óptica— arrestaron a n Jesús y lo lle varon ante el tribunal. seguid amente. E s cie que el y rne rto muchos estud iosos ha tratado de d n emostrar que el juicio y la crucifixión eran compatibles con la s pres cripciones de a Pascua l .12. queen aqu año ca ó en vie s. en la que e inmola s ban en el templo los corderos pascual es la vísp es. víspera del sá bado. rte scua? l llega él con los Do (Mc 14. el domingo.. ací todos los pe regrinos que egaban a J ll erusalén.. da un datació n precisa al a respe cto. cuando se sa rificaba el c cordero pascual le dijeron a Jesús s di cípu . no obst nte tanta erudición.por un la do. «Al a nochecer. us s los: "¿D ónde quieres que vayamos a prepara la cena de Pa ". porque despu comenzab a l és a el sáb ado.42s). La muerte de Jesús es da tada en a hora nona (sob las tres d la l re e tarde). Pero.. E l entierro debía rpo M tener lugar antes de la puest del so. el viernes por la mañana fue condenad a mu o erte por P liato y. se presentó decidido an te P ilato y le pidió el cue de Jesús» ( c 15. p a arece problemático que en . Marcos. j L a P a cua co enzaba tras a puesta de sol. por otro. rucificar. izo los. Segúna l cronología de los S inópticos es un ueves . vino José de Arimatea. Y a atardecer.. «E l p rimer día d los á e cimos. L a resurrección tiene lugar la mañana «pri er día d la se del m e mana». era de P ascua. al que Mateo y L uca ssig uen en lo esencial. como era el día de la preparación. a ácimos.. E sta cronología se v comprometida por el hecho de que el e proceso y la cru cifixión deJesús ha brían tenido lu gar en la fiesta de la P a scua. y elE vangelio de Juan. a a «h l ora tercia» (sobre las nueve d la mañana le lle varon a c e ).

pero que no es una cena pa .la resurrección. el proceso y la ejecución. pero decían «No du : rante las fie stas. y no de sde latarde del juev s hast la tarde del vierne. El muere como el ve es rdadero Corde del ro. la Últim a C ena e Jesús c n sus di or d o scípulos. podría amotin arse el pueblo» (14. durante el a proceso s tiene to daví por delante la cena pascual el juicio y la e a . reposo en el sepul El domingo. que lo s corderos pas uales eran mero indicio. P asemos ah ora a la cronología de Juan. do dí s a t ce s a ntes de la Fiesta d los Ácim los su e os. «P a sce ra ve». c . no el mismo día de fiesta. según la i cronología si óptica. esta a hipótesis e cuentra un obst culo también en un deta que n á lle Marcos nos ha ransmitido. l a ías ue Jesús anteel tribunal de Pi lato evitan entrar en el pr torio «pa e ra no incur ir en im pureza y po as í comer la P ascua»(18.ese día d fiesta tan im portante para los jud e íos fuera lícito y posible el proceso ante Pil to y la crucifixión. Nos di que. L a s utoridades jud q lle van a .1s). Segúnesta cronología . el viernes —vigilia de la fiesta y scual no la fiesta misma . mos sace rdotes y los es s criba buscab cómo apresar a Jesús c n engaño para mat an o arlo. El m jueves p la noche. crucifixión tienen lu el dí antes dela Pascua en la gar a . Por tan la Pascuade la to. E l evangelista pone mucho cuidado en no pr sentar la Últim a Cena co cena e mo pascual Todo o contrario. Sn embargo. cro. aquel a va desde la ño tarde del vernes hasta al tarde d sá i el bado. la ejecución n d e Jesús ha ría tenido lu gar precisamente el mismo dí de la b a fiesta. Por otra parte. e a s Por lo de ás. el curso de los aco m ntecimientos es el mis o. la P ascua no co mienz hasta el atardecer. Po r der r tanto. E l sáb — ado. Jesús muere en el momento en qu se sacrifican o s corderos e l pascual en el templo.28).

redacta do en heb en la segun mitad del si II reo da glo antes de Crist . no e se manifiesta expl ícitamente en el E vangelio. la Última C ena d Jesús está tan estre e chamente vincula da a la tradición de la Pascuaque neg r su caácter p a r ascual resulta problemático. E n conse cuencia. Juan ha c bría cambiado a datació n de los l hechos para crear esta conexión teológic a que. siempre se han dad intentos d conciliar entre síambas o e cronol gías. C ad trimestre. tene exactamente 13 a i semanas y por tanto. que desd 1953 ha desar ollado su te sis en una serie de e r publicaciones. hoy s ve e cada v z m ás claramente que la cronología de Juan es e históricamente más probable qu la de los S i e nópticos. dosde loscuale s tie nen 30 dí y uno as 31. l L a seño Jaubert se basaprincip almente en do tex antiguos ra s tos que pa recen llevar a un sol ción del problema. E l primero es un a u antiguo calenda sace rio rdotal transmitido por el L b ro de los i Jubileos. Por eso. E l más importate de ellos —y fascinante en o n numerosos detalles parti ulares— para lo grar unacompatibilidad c entre las dos radiciones pr viene d la estud t o e iosa francesa An nie Jaubert. porque — com o ya e ha di s cho— el proceso y la ejecuciónen el día de la fiesta parecen difícilmente imag inable s.S in entrar aqu en los dealles de esta propuesta.E sta coin cidenci teológi a camente importante de que J e ús s muriera al mismo tiempo en qu tenía lu gar la inmolac de los e ión corderos pa scual ha llevado a muhos estu es c diosos a d scartar la e cronología de la versión joá nica. sin mbargo. las celebracio nes li úrgicas caen cadaño el t a . revé un a ñode 364 día s. P otra pa or rte. í t nos limitaremos a o esencial. siempre con 91 días. manas por año. hay sólo 52 se . Este calenda no tie ne en cuenta la revolución o rio de la Lun y p a. p orque se trataría de una cronología teológi a. Con todo. dividido en cuat ro estaciones detres meses.

el via c rucis y la crucifixión. basadas en la diferencia i entre dos cal endarios diferentes. la tradición sinóptica y la t joánic a ap arecen gualmente correcta s.mismo díade la semana.D e ese modo. el .quien. L a segun a ventaja destacada por Annie Jaubert m ues d tra al mismo ti mpo el p e unto débil de este intento de encontrar una solución. La est udiosa rancesa hace notar que la c f s ronología s transmitidas (en los S in ópticos y en J uan) deben concentrar una serie de acont cimientos en el estr cho espacio d pocas hoas: e e e r el interrogatorio ante el Sanedrín el trasla do ante P il to. su sol ción u ofrece un es acio de tiempo que va desde lanoche enre marte s p t y miércole s hast el viernes por la mañana. habrían í s celebrado la Pascuasólo des ués delproceso d Jesús. habría si o eje d cutado la ví pera de la v s erdadera P ascua y no en la fiesta misma. por p e tanto. Juan tendría raz en que las t ón autoridades judas. por otro lado. como dicen los Sinópicos. E ncaj todo est en una pocas ho p ar o s ras arece — según Jaubert— casi imposi ble. que e atenían a su propiocale ndario. la in vestig adora hace nota que enMarcos ha e r y una precisa secuencia de aconte imientos po lo que se refiere a c r . la n oche del marte s. ecir. por lo que se refiere a la P ascua. A ese respe t cto. que 15 de Nisá es sie pre un mié el n m rcoles. la condena a muerte. Jesús habría celebrado una verdadera cena pa scual. y habría sido arresta do la noche miércoles. a sueño de la mujer de Pi Iato. P ilato. el envío a Herod el retorno a es. del L a investig adora ve resueltos con esto dos p roblemas: en prim er lugar. la flag elación. E st sig o nifica. c ar l en Jaub sostiene que Jesúsabría celebrado la ascua deacuerdo ert h P con este calenda es d rio. y que la cena de P as ua tiene lug tras a puesta del sol la tarde del m artes. a En est contexto.

É l observó el m cale ndario judío de las festividades. m lo señora Jaubert aduce un segundo texto sob el que ba sa su re tesis: la llamada D d ascala de los Ap e s. como lo de muestra sobre todo el Evangel de Juan. de este modo. y lo confirmó con un d ramático gesto si bólic o. Aunq pre e ue dijo su ifn. Ota dificultad es que r el uso po parte de Jesús de n cale r u ndario difundido princip almente en Qumrán e s poco v rosími. Fin almente. quedaría dos días d los que o relata n e n nada.E st explca por qué la l o i . con sus itubeos. A estecambio de a fecha de la Última C enadel ju eves al martes l se opon sin e e mbargo la antigua tradición del jueves que. to. n S in embargo. Pil to. todo caso encontram os clara ente ya en el sig II. lunes y martes pero que . Pero la .los dí s d «Domi a el ngo de Ramos». el proyecto de las au toridades jud d matar a Jesúsprecisamente ías e antes de lafiesta habría podido funcio nar. después sal directamente a la cena pascua Por tan según la ta l. a tod esto s deb res o e e ponder que la shuellas d la e tradición qu se manifiestan en este senti son de asiado e do m débiles como para resultar convincentes. S in embargo. P ero esto no es ra zón suficiente como para poder aplicarlo a a Pascuade Jesús. La est d udiosa t ata de demost que este r rar libro habríarecogid o una antigua tradición cuyas hu ellas p odrían detectarse ta mbién en otras fue tes. ha ría pospuest la crucifixión a t b o hasta el viernes. datació n transmitida. en . un escrito de i i óstol comienzos del si II donde se stablece el martes como fecha glo I e de la C ena e Jesús. Jaubert recuerda que. Jesús a e l cudía al templo para as g l randes fi stas. Certamente s podrá est r de io i e a acuerdo con la estud iosa rances a s bre el h f o echo de que el C alendario de los Jubileos no e limitaba est ictamente a s r Qumrán y los esenios.

Meier. sin la vísp u a o era. sólo p l f odemos reconstrui de r manera precaria.É l tiene ra zón: la e crucifixión no t vo lugar el dí de la fiesta. Juan tiene ra zón: en el mo mento del proc eso d Jesús nte Pil to e a a las a utoridades juda s a no hab comido la Pascua y po eso í ún ían . no se la pueda acepta sin m ás.un mundo q a p ue. es rechazada e nte por la may ría de los exegeta. c derando sus pr onsi oblema s. aun l que. ran és en esto al m ás que unamera cas alidad. al final de su pimer volumen. probabiidad. r Entonces .tesis de Anni Jaubert. Por tan no negaría a esta tesis una cierta to. la decisi debe se en ón r favor deJuan. r debía n mante ners todavía cultualmente puras. esar de nuest o creciente r conocimiento de as u entes. o s He present de manera tan detallada dicha te sis por ado que nos da unaidea de lo variado y c omplejo que era el mund judío en o tiempos de Jesús. demostando que. É l llega a a conclusi de que hemos de elegir entre la l ón cronología de los inópticos y la d Ju S e an. r ateniéndonos al conjunto de la fue s ntes. Pero queda en pi la pregunta: ¿ P qué enton losSinópticos e or ces han ha blado de un cena de P a a scua? ¿Sobr qué se bas est e a a . ¿ qué diremos? L evaluació n más pecisa d a r etodas las soluciones id eada hasta ahora la he encontrado en el libro so s bre Jesús d John P . quie n. E st o significa que esús murió a a hora en que se sa J l crificaba en el n templo los c orderos pascua Que los cristianos vie despu les. todoesto essimplemente normal. ha e r presentado un a mplio estud sobre la cronología d la vida de io e Jesús. que reconocieran a go u Jesús como el verdadero C ordero y que pre cisamente por e so consid eraran que el rito de los orderos hab l egado a su c ía verdadero sig nificado. fascina a primera vista.

d E sta propuest —por más que al so a stenga muchos nombres n importantes— es artificial.línea de a tradición? Una respuesta real l mente convincente a esta pregunta ni siquiera Meier la puede da. S a que ya no podría o mer la Pascua e bía c . Je s sús e consci nte ra e de su mu rte inminente . que corresponde a a P ascua» no l (A Margi Jew. de su l l carácte pascual L a respu r ? esta de Meier es sorprendentemente simple y en muchos aspecto convincente . entonces. n A sí aunq sea con alguna reserva. Trat de demostar que o s pasa de Mc a r l jes 14. p. 2-16 —los úni os en los qu Marcos habla de la P ascua 1 c e — habrían sido aña didos más arde.. En el propio y verdadero t relato de la Últim a C ena no se habría menciona o la P ascua. nal Pero. ¿ qué fue real ente la Últim a Cenad Je sú s ? .. s puedeacepta esta . Pero sig siend justa la n dicación ue o i de Meier de que en la narració n de la Últim a Cena co tal el mo rito pascua aparece en los S in l ópticos tan poco como e Juan. ue e r afirmación: «E l co junto de la tradición joá n nica. sino que e su despedid en la cual daba algo nuevo. sin duda muy antigua. En esta cla toma de conciencia invita a los suyos a un Última ra a C ena p rticular. I.E n Luca s a rte dopta . está totalmente de acue con la que pro rdo viene d los S in pticos por lo que se e ó refiere al carácter de la Cena. instituyendo así P a cua.1 y 14. lo intenta —al igual que otros m u chos exeget s— por medio de la crítica a redac cional y literaria. se entregaba a s ímismo como elverdadero C o rdero. m e Y ¿cómo se ha legado a a id ea. 398). ra a. una cena que no obedecía a ningún determinado a rito judío. No obsta r nte. su s En t dos los v ang o E elios sin ópticos la profecía de Jesús de su muerte y resurrección forma pa de esta cena.

15s). sinoque se encaminahacia lanueva P ascua . come la P a scua a costumb rada c on sus di scípu los. eneste sentido. I. sin la novedad que a o Jesús harealizado eneste contexto. Y . or una última p vez. 429s). se encuent a en P ablo. Aunque esteconvite de Jesús con los Doce no ha sid una cena de P as ya o cua se ún la s g prescripciones rituales del jud ísmo. i rito de entonces se transf rma en u sentdo cristológico y o n i .7:«Barred r la le vadura vi pa seruna m asa n eva. É 1 ha elebrado la P a c scua y no la ha celebrado: no se po dían practic ar los ritos antiguos. U na cosa sulta evid re ente en o da la tradición: la esencia de esta t cena de d espedid no era la antigua P ascua. Pero Él se ha entregado a sí bía bía mismo. Porqu ha sid inmolada nuestra víct e o ima pa cual: Cristo» s (cf. A Ma rginal Jew. que da la nueva nterpretación de a Ultim a C e a de i l n Jesús en relación c n la Pascua en el contexto de sumuerte y o resurrección. en 1 Corintios 5.un tono pa rticularmente s olemne y misterioso: «H de e seado ardientementecomer esta comida pascua con vosotros an de l tes padece porque os dig o qu ya no la volveré a omer hast que r.ya que sois p nes eja ra u a ácim os. Meier. E st p os» as alabra s siguen siendo equí vocas: pueden si gnificar que Jesús. p. Com o en Ma rcos 14. Pero pueden si gnificar tambié n que ya no la come m ás. e c a se cumpla en el Reino de Di (22.1. sino que lo an tiguo adquiría su sentid o ple no. cua ndo l egó el m omento para ell o Jesús ya ha muerto. y a sí había celebrado ve rdaderamente la P a scua con aqu ritos. la P ascua si gue aquíal primer día d los Ácim os pero el sentdo del e . E l primer te stimonio de esta vis ión unificadora de lo nuev y lo o antiguo. ellos De esta manera no se n egaba lo a ntiguo. se ha pu sto de relieve a e claramente en retrospe ctiva su conexión interna con la muerte y resurrección de Je sús: era la Pascua d e Jesús.

sino que incluía en os done s l s eucarísticos tambié n una an ticipación de al c ruz y la resurrección. Ahora. e Podemos entend con todo esto cómo la Últim a C enade Jesús. fuera consid erada muy pronto com o P ascua. liberados de la levad ura del p ecado. La cuato narraciones s r son muy par ecidas en su nú cleo. En este sent P ablo concue o ido. el texto de P ablo. ademá s. pero. 11. E l relato pa ulino es el texto literariamente más ntiguo: la a Primera C ata a los Corint fue escrita en orno al año 56. con el cualconcuerda en gran pate el texto r de Mat o. L a to na n . su P ascua. por otro. sin l embargo. también en la Prime C arta de — ra san P a blo a o s C or l intios (cf.exis tencial. es el núcleo de la tradición de a Últim a Cena. o era verdaderamente. L A N S TT U CÓ N D E L A EC A R ISÍA I I I U T E l llamado relato de la institución. rda perfectamente c la descripción oánica de los contecimientos. er que no ó lo era un anuncio . Y l 2. labras y los gesto s con los queJesússe entregó así ms mo a sus di cípulos en i s el pan yel vino. es Se pued n di tinguir dos m e s odelos d fondo: po un ado la e r l narració n de Marcos. on j a P ara él. la mue y re surrección de Crist se han convertido así rte o en la P ascua qu perdura. E cordero inmolado. l E ste relato se encuentra en o s E l vang elios sin ópticos —Mateo. pero muest ran alg unas diferencias en os detalles que es ha l n conv rtido e comprensib lemente en objeto deamplios debat exegéticos. que sease e meja al de Lu cas. pero elio o es ind iscutible que su tex recoge u tradición muy a terior. es Crist . «ácimo » hande se los c los s r ristianos mismos.23-26). Marcos y Lucas . es decir de las pa . E l r ios t periodo de reda cción del Evang de Marc s es posterior.

r mientras q cons ue idera 1 C rintios 1 como una «etio logía o 1 cultual» y. q s debería datar en los años treinta . por tanto. De estose deduce que Pa recibió las pa blo labras d la Últim a C ena en el no de la e se comunidad primitiva.3-8) ocupan un lu gar especial en la s cartas d Pab son textos ya fijados que el Apóst ha e lo: ol «recibido» así. segúnla r . y de un m odo que le hacíaesta seguro d r e que pro venía del Señor mi n smo.controversia entre los exeg tas ve ahora sob cuál de los dos e rsa re modelos —el de Marcos o el de Palo— e s el m ás aniguo. espe cialmente p. te L as dos ve dice que transmite lo que ha re ces cibido. P esch onsid era probada la p c recedencia histórica de la na ó n rraci de Marcos po el hecho de que ésta sería aún un sim ple relato. E n 1 Corintios 1 insiste explícitamente en el teno literal. pp. P ero tambié n el ue e relato de Pab se remonta a la mism década. E st es segura o mente cierto. e t entonces puedo estar de acuedo. 369).y que transmi literalmente con todo cuidado. E l relato de la institución y la radición de a r t l resurrección (cf. Pero no me parece que ha una diferencia a n decisi ent e el car cter ya t va r á histórico y el teológico de los do tex s tos. P a lo a blo dice que transmite lo que él mismo harecibido co mo tradición que se remonta al S eño. b t Rudol P e sch es ha pronun f ciado con argumentos di nos de g consid eración en a vor de la mayo antigüedad de la tradición de f r Marcos. Markusevang l elium. II. 1 C o 1 5. si éste esel verdadero sig nificado de la expr sión «etio logía cul ual». cuya 5 r conse rvación es n ecesaria para a sa l lvación. S in embargo. E s verd d que Pa lo quiere hablar d mane normativa con a b e ra vistas a la celebración de la liturgia cristiana. 364-377. como un texto ya formulado iltúrgicam ente y ada ptado a a liturgia (cf.

al mismo ti mpo. el t xto es normativo precisamente e porque reproduce exactamente el testamento del S eñor.convic ción del Ap óstol. Ambos modelos de la tradición intentan transmitirnos el verdadero testamento del S eñor. Entre los dos hac ve la riqueza d pe en r e rspectivas e ológic a s del t acontecimiento y. ella Ante un acont ecimiento tan imponente y úni desd el pu co e nto de vist teológi o y de la historia de la s r ligiones como el qu a c e e manifiestan los relatos de laUltim a Cena. A sílas cosas. P ero la formulació n y laselec ción —ésta e s la convicción de Palo— no debe te b rgiversar lo que aquella noche fue confia do a o s di cípu por el Seño. y presupon ya a su vez ra e una tradición itúrgica vig l ente. tampoc se armoniza a . E n ese sentid o. no odía faltar el p cuesti namiento p parte de la teología mode o or rna: con la imagen d rabi o afable que muchos exeget h trazado de el n as an Jesús n es compatible alg o tan inaudito. Y naturalmente. nos mu e estran a novedad l inaudita qu e Jesúsinstituyó aqu noche. E n o efecto. la e r formulación e normativa pre s cisamente porque es verdadera y originaria. l s los r Pero una selección análoga y una ormulación r ferida a la f e liturgia se encu entra tambi n en e l E é vang elio de Marc s. P or el contrario. E st precisión en el ransmitir no excluy una a t e concentració n y una selec ción. ta mpoco este «relato» puede pescind de su significado r ir normativo pa la ilturgia de la Iglesia. o con la idea de Jesús co un agi ador político. una mo t buena parte de la exégesis act cuestio na q las pa ual ue labras d e la in stitución se remonten realmente a las p alabras d Je sú s. No se puede creer que o «fuera cap z» de tanto. orientación cul ual y formulación ya exi t stente p ara el culto no r presentan contradicción alguna con la t ansm isi n e r ó estricta de lo qu el Seño ha dicho y querido. e D ado que lo qu aquí está en juego s el nú e e cleo del cistianismo y r .

p. cit. e sin embargo es el «por vosotros-por muchos». S i Ju a n el Baut ista había l amado a la conv ersión an el juicio te inminente. cf. cercanía del reinado de Dios y la voluntad incondi ional de c perdón. el régimen de la bonda y la misericordia de Di «La d os. tambié n la idea de laexpia ció n. vicaria de Jesús y. última pa labra que Di os p ronuncia a través de su úl imo t mensajero (el mensaj ro de la ale gría después edJuan.el aspecto c ntral de la figura de Jesús..E l núcle o íntimo de la s p alabras d la Última C ena. Pe sch. así omo por la c superación del Dio s del ju inminente por el Dios actu de la icio al bonda P eschresume con estas p d». como mensajero de alegría habría anuncia do la . y despu s sepregunta: c é «Pero ¿ a caso no resulta se menos gener so en su graia. el último e mensajero del juicio) es una palabra de sal vación. pp. 16 y .con ello. la autoentrega . 104). 569. he e mos de examinar la cuesti n más d tenidamente. Peter Fiedl r ha desarrolado de manera drástica la lógica de esta e l visón cua do escribe: «Jesús ha anunciado al P adre que n bía quiere perdonar incondi ionalmente». desde el momento q insiste en ue una expi ció n?» (op. E l anuncio de Jesús está caracteizado por su orientación cla r ramente prio ritaria a la promesa de salv ación por parte de Dios.Jesús. o r o c incluso totalmente sobe rano. p. alabras el contenido es encial del raz onamiento que apoyala in compatibilidad de a tradición l sobre la Últim a Cena con lnovedad yla pecularidad del a a i nuncio de Jesús(Abend mahl. ó e L a princi al objeci n contra a originalidad hist rica de la p ó l ó s palabras y lo gest de laÚltim a C e a puede resumirse así s os n : habría una contradicción in salvable entre el mensaje de Jesús sobre el Reinode Dio s y la idea de u mue expiatoria en s rte funció n vicaria. Abend a mahl.

rdo En efe cto. debería quizás op onerse a esta idea? La vedadera discusión r deberá versa pues. en su anuncio del Rein de Dios. Hemos de reflexio nar defi itivamente sob esta cuesti n en el n re ó capí ulo sob la muerte de Jesús en la cruz. Aquíestá en juego nuest a im agen d D ios ydel h r e ombre . E st requiere. la d isponibilidad a no imitarse simplemente a l contrapon el Nuevo Tetamento de manera «c er s rítico-racio nal» .debe sit arse en el polo opue o u sto. en esto. P eso to esta or da discusióne s s aparentemente un debate histórico. s r.Pero la idea de expi ó n es l aci inconc ebible para a sensi l bilidad mode rna. para er el nuevo mensaj ro de D ¿no s e ios. s e p n L a ra zón no radica en los daos hi tóricos: co hemos visto. E x plica asíla idea de unaexpi ción com incompatible con a o la im agen q e Jesús tie ne d D ios y. obre si os tex l tos neote stamenta rios — leídos cor rectamente— nos revelan un conc pto de expiació n e acepta ble también pa n ra osotros. S egún los dat s hi tóricos no ha nadam ás originario precisament que o s y e la tradición de a Últim a C ena. yason muchos o s u e l exeget s y e presentantes de la teologí si temática que están a r a s de acue con él. siempre que estemos dispuest s a es uchar en su inegrida el mensaj que nos ega o c t d e ll de ello s. Jesús. aquí reside el ve rdadero motivo por el que una buena parte de los teólogos modernos ( no sólo os exegeta) no y l s admiten que la palabras d la Últim a Cena rovenga d e Jesús. los t s mo textos eu carísticos pertenecen a la má s a ntigua tradición. ólo L a verdadera cu estión es más b ien: ¿ Qué es la expi ció n? ¿ E a s compatible con una im agen impia de Di l os? ¿ Acaso nose trata de un g rado del desarrollo religioso de la u manid ad que ha de h ser superado? Jesús. sin t re o embargo.106).

p ro no un conf e licto insoluble. sin apren a dejarnos gu o o der iar: la vol ntad de no tergi u versar los te xtos según uestros criterios. pero. Tratemos mientras ta nto de ace rcarnos a ientas a al t comprensión mediante una escucha como ést En primer lugar. Gerhard Lohfnk.a nuestra pr pia presuntu osid ad. e hace brotar una n ueva víadel a mor. sí. es de cir. ¿Qué pod emos de a este ropósito? D por sí. Al «no» deAdán responde con un nueva m a preocupaci n por los ho ó mbres. P recisamente esa «f bilidad» de Dios. u diferencia profunda entre las dos na posic iones. v lexi que esp ra la ibre decisi del h e l ón ombre y que. d cada «no». hizo la geneosa oferta del mensa del r je Reino de Di y d perdón si condiciones. forma pa del ca rte mino de la historia de Dios con los ho mbres. s i Ulrich Wilckens— ven. R ec noció que tras el rechaz de su oferta o o sólo quedab el camino de a ex a l piació n vicaria: d bía tomar e sobre sí a desgracia ue se cernía so Israel para que muchos l q bre lograran legar a la sa l lvación. Ante el «no» d Babel inaugura e . hagamos una pregunta: ¿ E xiste realmente una contradicción entre el mensaje de G al ilea del Rein de Di y el último o os pronuncia miento d e Jesús enJerusalén? C iertos exegeta notable s —R udolf Pesch. el emp render un n uevo ca mino del amor después e un p d rimer ofrecimiento fallido. identificó su m isi con f ón la del si ervo de Dio s. cuand se dio os el n o cuenta del racaso de este ofrecimiento. a. es cie rtamente posible según toda la estructura dela imagen bí blica de Di y la os historia de la sal ación. Sup onen qu Jesús. una v olució n cir p e e similar. n sino deja que su a labra purifique y profundice nuestros r P conceptos. como nos lo decribe el s Antiguo Testa ento. e e n un primer momento.

un o. o D avid transforma esta terquedad en tina vía que leva luego directamente hacia Crist el Hio de D avid. «el Hio del homb hab vuel o y el j re ría t Reino mesiánico. e L a petición de unrey para lo s israeltas representa en un prime i r momento una obstinación cont a Dios. k 247).el «no» de Is habría rael provocado un nueva etap en a historia de la sal ación a lacual a a l v . S i d e hubieran acepta o a J d esús. A sí u es. j p a evolución parecida en dos etapas en el obrar de Jesús es ciertamente posible. cua doJesús. en su rtículo sobr la Iglesia —un a e artículo qu todavía hoy bien val la pena leer—. en el que los juíos habrían ocupa el puest d do o más impo rtante. p. P ara él el mensaje de Jesús omienz o . pertenecen la muerte y resurrección delS e ñ as í como la Iglesia or.después n n n de la segu nda multiplicación de los pa es y la c nfesión de Pedr n o o (cf. D espués de su semón eucarístico. Romano G ua rdini ha acogi y modificado esta esis en sus do t obras s bre Jesús. E Pete 9 rik rson.. e .27-30). E nc ntramos un o cambio a nálogo e el E va gelio de Marcos. c a claramente con la oferta del Reino. como s esto e pueblo elegi o de Dios no hanaceptado la fe en el S ñor». el pueblo y muchosde su discípulos le r s dan la espada. Sólo los Doc pe l e rmanecen. comienz con el anuncio de laP a a sión y sepone en camino h a Jerusalén y su últim a Pascua. E l capí ulo 6 del E a ngelio de Juan pa t v rece aludir a un punto de inflexión si milar en el cami de J e s s con los no ú hombres . de los g ntiles. que quisiera reinar sobr r e su pu eblo de manera in media P er en la profecía dirigida a ta. habría tenido su in icio» (Th eologis che Trat. 8. soste que la e e nía Iglesia exi te sólo bajo el supu d que «losjudíos. aci En 192 .una nueva pespectiva de a historia con la el r l ección d Abraham.

20). C ertamente l b r i no se daese contraste neto entre el anuncio del Reinode Di s y o el mensaje e Jerusalé n. o Por el contrario. pero nunca esta lecerla con claidad. John P .Sólo en la medida en que se a » manifestó el racaso de este in f tento se dirig ieron a o s paganos. sin em bargo. una evolución en elcamino deJe sús la p odemos entrever sie pre y s m ólo c on ma yor o menor grad de o probabiidad. C ertamente. sino en la époa p c osterior a la Pascua cuando los di cípu de hecho. se encuentra el anuncio de Jesús: «Ll egará un día en qu se ll ven al novio. el énf sis sobe la necesidad de la muerte i a r y resurrección se hacemá s claro a medida que progresa el camino deJesús. que u cierto desarrol cir t n lo en el m ensaje de Jesús o n nuevas ecisiones e cie c d s rtamente posible. en las pa olas rábolas queexplican alos hombr s su e . Pero el conjun del material no está odenado to r cronológicamente de ta mane l ra que podamos distinguir claramente un antes y un despué . E l mismo Peterson. tal como se encuentra en las tesi de d s algunos exeget m odenos.¿Qué de sobre todo esto? Ane todo. luchaba inicialmente . a en el segun capí Y do tulo de Marcos. s los. aquel e e día s í que ayuna rán» (2. l E sta segu da fa la podemos percibir claramenteen lo tex n se s tos del Nuev Testamento. s Basten a lgunas indicaciones. por ejemplo. Mucho m ás mportante aún es la i definición de sumisión quese esconde tras suhablar en paráb . en la d iscusió n sobr el ayuno de los di e scípu los. no sitúa la ruptura durante el mensaje deJesús mismo. Meier) que la estructura de los E van ios gel sinópticos no nos permite establecer una cronología d anuncio el d e Jesús. Pero e r o s debemos de cir ah ora ( omo h su c a brayado cla ramente. n todaví por un «sí de Israel. Y a hemos hab as r lado de al gunos indicios sobr un cierto desarollo en el camin de Je sú.

podemos afrmar que la cruz es d i la extrema radicalizació n del a mor incondi ional de D amor en c ios. su m isi jo ón sólo cont ribuiría a una mayo obstinación y que únic amente a r través deella podría l egar después lasal ación. toma sobre sí el «no» delos ho mbres. P artiendo dela — g r Ultim a Cena y e la resurrección. L c 8. Mt 13. 2 C o 1. E n a primera v l fase de su an uncio. e En M ateo. Pero de este modo todas las paábola s —todo el mensaje sobreel r Reino deD ios se ponenbajo el si no de la cuz. a pesa de todas las e gaciones porparte de los hombres.9s). en un primer momento. r n É l se entrega. al co mienzo del camin de Jesús se encu o entra el S er ón d la Montaña con al sol m e emne ape rtura de la s Bienavent uranz as. éstas se ca c racterizan por la perspectiva de a cruz.19).10t 17.Is 6. E st interpretació n » a teológic a de la pa s rábolas según la teología d la cruz y su e mensaje sobre el Reinode Dios se encuentra tambié n en los textos paral elos de los otros dos Sinópicos (cf. L a orientación delmensaje de Je sú s egún la perspectiva de a s l cruz. Mc 4. válida ya des e el co d mienz apare en los v ang o. y os p g an. el que.Dic hos e os vosotros cuand os insulten. J sús identifica su m isi con la o e ón que se confió a s a í s t as el encu I a r entro con el Di viv en el os o templo: se di al profeta que. Jesús di e a los discípu c los que éta se s ría precisamente la e s tructura de su ca mino (cf. para atraerlo de este modo a su «sí (cf. porque d ello s es el R e eino d los cielos.9s). y os calumnie n de o ersi . ce E elios sinópticos todaví de otro modo. E n su onjunto. M limito a dos brev a e es observacion s.10ss.mensaje sobre el Reino de Di s . que en la última bi naventuran aparece l e za con toda clarid ad: «Dic hosos lo pe s rseguid os por causa de la justicia.

a vuestra ecompensa se grande en el ciel . No ha contradicción ent e el jubiloso mensaje deJesús y su y r acepta ció n de lacruz como muerte por muchos. y a los ciegos lavista. Pre e cisamente con el mensaje de gracia que Jesú trae se n augura la perspectiva de a cruz. Jesús anuncia que la promesa d a e Isa ía s d un añ de grac del S eñ se ha cu plido: «Me ha e o ia or m enviado paa dar la Buena Notic ia al s pob r o res.29). P a dar libertad a ra los op rimidos. que de la misma r rá o manera persiguieron a lo s profetas a nteriores a vos tros» (Mt o 5. E n segu do lu gar hemos de recordar también qu Lu c p n e as one al comienzo de su d escripción del cami de Jesús el recha zo que no sufrió en Naz ret (cf. ro p ó conciudadanos s pusieron furiosos ensegui y loexp lsaron e da u fuera de la ciudad: «Lo e pujaron fuera del pueblo has un m ta barranco del m onte en donde s alzaba su puebl . porque r .» (4. Lucas. sus . que s i l ha redacta do con gran cuid ado su v angelio. 4.18). Por otra parte. r a crear una realidad sem ejante ? ¿ ómo podría h C aber ocurrido que los prime ros cristianos —claramente ya en los añ 3 os 0— acepta ran u invención omo é sa si opone ningún tipo de na c n r objeción? . . P e a causa de su retensi n.cualq uier modo po m i causa E st d alegres y contentos.16-29). ¿ Quién podría haberse pe rmitido pensa una cosa s í. la idea ia de que la E u caistía se ha ría formado en la «comunid ad» es r b completamente absurda ambié n desde el pun de vista t to histórico. ha puest muy E o cons cientemente esta escena como una espe de tí ulo para cie t toda la obra deJesús.10ss ). a contrario: sólo l en la aceptació n y la transformación de la mu erte alcanz el a mensaje de la grac toda su profundidad. con intención e o de desp ñarlo» (4. para anuncia r a los cautivos la libertad.

la Iglesia en sus b bía diferentes c orrientes y d sde elprincipio podí «pa el pan». l mento de prestar at nción a e l contenid o de su m ensaj . der amada por muchos (14.A este e spe Pe r cto sch di con ra zón que «ha ahora no se ha ce sta podido pre sentar ninguna explcación cítica convincnte de la i r e tradición de a C en » (Abend ahl.19). y Lu s ca completa con ple no senti do: «Esto e s mi cuepo. H a que recordar ante todo. E n L uca s y P a sig blo ue inmedia tamente el manda de repe lo que hiz Jesús: «H a to tir o ced esto en conmem oració n mía». e a rtir com o Jesús hab hecho lanoche en que fue traic ionado.22) y Mateo (26. L A T E O L ÍA DE L A S P A L S DE L A N S TT U CÓ N OG ABRA I I I D espués e todas estas reflexio nes s bre el marcohist d o órico y la fiabilidad histórica de la pa s labras d la institución pronuncia e das por Jesús ha legado el mo . Mateo i r » . ía 3. en P a se lee: «Est blo o es mi cuerpo. entotal fidelidad a la Escrit ra y en la novedad otal de s ser de Hij Sól porque É l u t u o. 6) las p r 1 2 alabras sobreel pan son sól «T o: omad. T odo esto sólo pod nacer de la peculi ridad de la conciencia personal de ía a Jesús.ÚnicamenteÉ l era cap z de entrelazar tan sobe a ranamente en la unid ad los hios de laL ey y los P l rofetas.24). aunque sí m en ionar c brevemente las di ferencias m ás im ortantes. una vez e y m ás. estoes mi cuerpo». p Mientras en Macos ( 4. que se entrega por vosotros» (1 C o11. La s palabras sobreel cáliz en Ma rcos rezan: «É sta s mi san e gre. que s r erá entregad por vos o otros» (22. o mismo lo ha ía dicho y lo ha hecho. p. No exi l a m ste. que en los cuatro relatos s obre la E u caristía encon tram os dos tipos de tradición con características peculiares aquí no que debemos examnar en su po i s rmenores. sangre de la alanza.24).que falta en M ateo y Marcos. 21).

dicen: «Ést es la nueva alianza sel a lada con mi sangre». E s c o prensib por tanto que ha a en la exégesis un mplio m le y a debate sob cuáles s re ean las pa labras originarias d J e s s.. por un la y Mar os y Mateo por otro . Lu » cas lo ormula de modo f similar. mientras q P a y Luca dicen «por ue blo s vosotros». en un p o rimer momento.aludiendo gre con ello a s a ía s 5 I 3.12.8. remitiéndose con ello a eremía s 31. Apa J rece.31.. Jesús di «E ste cál es la jo: iz nueva a lianza sel lada con m i sange. Aquí falta la segu orden de repetir la acció . Mu chos v aqu un re en í speto por la aversión de los judíos a ngerir san i gre: co contenido di ecto de lo qu se da a mo r e beber no se indica «la san gre». pues. Rudolf e ú P esch hamostrad que. do.añade aún: por muchos pa el perdón d los p «. que es la estipulació n de la Ali o anza en el Sin Pab y Lucas a blan de a Nueva Al aí. aludiendo asía É x do 24. e (22. D as i . Marcos y Mateo hablan de la san derramada «por muchos». int ercambiandocad una de la a s respe ctivas ntroducciones pued ser el doble (cf. haciendo pens asíinmediatamente en la comunidad ar de los discípu los.20). su rgen aqu í cuarenta y seis po sibilidades que. ra e ecados» (26. sino «la nueva al ianza». b sinembargo. sin emba rgo. nda n Pero hay dos claras diferencias mportantes entre Pab y Lucas i lo .28). S egún P a blo. en . Adem ás. en memoria m ía (1 C o 11. lo h l ianza.25). en cada caso un trasfondo veterotestamentario diferente. Pa lo y Luca s. haced esto cada vez qu lo r e bebáis. c «sang re» es el sujeto: É st «es mi san a gre». pero con pequeñas id ferenci s: «E ste cál es la n eva a iz u alianza sellada con m i san que s derrama por vosotros» gre. En Marcos y Mateo. Con esto hemos llegado ya a la segu da diferencia: mientras Marcos y n Mateo habl simpl mente de la «s an e angre d la al e ianza».

bendic ión y la a cción de gra ias. A sí podíapercibir en s i se las p alabras d Jesús tanto el e de É xodo 24 como de Jeremía e co s 31. y Pabl y Lu o cas. acogí en sí a Leyy los Profeta. ición . N o se l come sin da las r gracia a Dos por el don q Él of s i ue rece: por el pan que nace y crece en la tierra. pero no entran en el co metido de este libro. y también po el fruto de lavid. 1 ). por una ue parte. p. y acentuar más un cont enido u otro. L a narració n de la institución comienz en o s cuatro textos con a l dos afrmacione s i s obre el obra de Jesús qu han a quirido un r e d significado es ncial para la recepción en la Iglesia de todo el e conjunto.l gran oración de cción de t i l a a gracia y b s endición de a tradición ju l día. E tos esfue gel 34s s rzos tie nen su importancia. t r permitía algún retoque en lo matces. indican a s d di ecciones r l os r intrínsecas de sta oración:es acciónde gracia y de alabana e s z por el don de Di Pero esta ala banza se tornaen bend os. po otra. sin por ello fa ltar a a l fidelidad a aq as pa uell labras q casi de manera im perceptible. Nosotros partimos del p resupuesto d que latransm isi n de la e ó s palabras d Je sú s exi te sin surecepción po parte de la Iglesia e no s r naciente. que orma pa tanto f rte del rito pascua como de otros convites. que se sabí rig a urosamente c omprometida en la fidelidad en o es l encial. S e os d n ice que Jesús to mó pan pronunció la . pero que también ra cons iente de que e c el ámbito de resonan de la pa cia s labras d Jesús. ue. Al comienz se pone c o la eucharist (P a y Lu ca s o bien la eul gia (Ma ia blo ) o rcos y Mateo): ambos érminos ndican a berakha. pero inequívoca. P e con esto an l s ro hemos pasado ya a la nterpretació n de la pa i s labras d Seño el r.con su e s correspondientes alusio nes sut iles a texos de la E scitura. y lo partió.E van ium in Jerusalem. r L as dos pa labras d istintas q usanMarcos y Mateo.

mediante la cualel don errenal se no da nuevament t s e por Dios como cuerpo y sangre de Jesús. Desde los rimeros m o p mentos. di tribuye a odos t l s t nosotros lo nec sario para vi e vir. a ravés de la fertilidad de a tierra. la Iglesia ha comp rendid o la s palabras d la consa gració n no si e mplemente como una espe de cie manda casi mágic o. Se puede — comprender a sí que «Euca ristía» se haya co nvertido en la denominación del conjunto del nu evo acont cimiento cultual dispensa por Jesús. sino como parte de la oración hechajunto to con Jesús. en ellas. Louis Bouyer ha tratado de el j trazar el desa rrollo de la eucharist cristiana —el ia «canon» a partir de la berakha judía. pan pa todos es princip almente la función del p ra adre de fa milia. acogi ndolo en lacomunión de mesa. L as p labras de la institución está en este c a n ontexto de oración. pues está sa c e ( t ntificado por la P alabra de D ios ypor la oración». E ta s mbién el gesto ed hospitalidad con a que se hae partícipe de lo pr l c opio al extraño. Lo segun o que s nos di es queJesús «patió el pa Partir el d e ce r n».4s: «T odo lo qu Dios ha e creado es bu eno y no se hade rechaz r nin gún alimento que se a coma con ac ión d gracias eucharisia). c omo autodona ción de Dio s en el amor acogedor d Hio. omo parte central de la ala banza im pregna de c da gratitud. n la Últim a C ena (co en la E mo multiplicación de os pan Jn 6. que en cierto modo representa con ello también a Dio s Pade r que.como se lee en 1 Tm 4. Jesús ha cogid o esta l es.sobre el don. a tradición.11). e do Sobre est tema hemos de volver todavía en la cuarta sección d e e este capí tulo. e a gradecimiento se convierte en bendición y l transformación. P artir y compartir: é .

lapreocupación por el otro. «partir el pan» desig la na Eucarist En ell nos benefi ía. a ciamos de la hospi talidad de Di s. el acto de repartir. P ablo y Lucas ñ aden: «Qu se entregado por vosotros». en la o cruz y en la resurrección: con ello. no es un e gundo se a s ctor del cristanismo junto al culto. en la «fracción delpan». S e gún Marcos y Mateo rezan escu etamente: «Esto es cu mi erpo». E st gesto human o e o primordial de dar. E n a bas afirm aciones obre el dar m s gracia y el compartir. al mismo tiempo. sino que está en i raizada precisamente en el culto y forma parte de él. está in cluido en ue. y en el hos cristianismo primitivo en general. no se la . es ll vado a su u mplimiento. adqu iere en la Última C ena d Jesús u profundid ad del todo nueva:É l se entrega as í e na m ism o. E l gest d e Jesúsesha t ansformado a s í en el símbol de todo el o r o misterio de la E ucaristía: en los H ec de losApóstoles. E n a E u l caristía. el antiguo culto del templo queda abolido y. o que se n s da enJesucristo crucificado y resucit do. convierte de manera totalmente radical enel momento en que el Hijo secomunica y sereparte a s ímismo en el pa n. e c Volvamos a as p l alabras p ronunciadas sobre el pan. D a e rá e este mo pon de mani do en fiesto lo q de por s í. que se encuentran al c s omienz de la o narració n de la institución. L fracción o a a del pan y el repartir —el acto de at nción a e morosa p aquel que or necesita de mí— es por tanto una dimensió n intrínseca de la Eucarist misma ía . C ua ndo J esús hab de su cuerpo.precisamente el c mpartir crea comunió n. de co mpartir y unir. la dimensió n horizontal y la ve rtical está n insepa rablemente unidas. queda cla la naturaleza del n ra uevo culto fundado por Crist en la Últim a Cena. «Carit s». Labonda de Di que se manifiesta en el repartir. se d os.

L a frase quese refiere al cáli a la que ah dedicamo nuest z. sin que yo laentrego li o bremente» (cf. Com o ya r se ha ndicado anes. a través de los tiempos. Por ello puede e o r instituir ahora el Sacrame nto. de l t o m manera que toda la historia de la sal ación queda reasumida y se v hace presente de nuevo. S e le quitará a vid a en la cruz. lf interpretació n del pan presup one el si nificado pa g rticular de su persona. ora s ra atención. ¿ lo Qué está haciendo? Cum p lo que le había dicho en el d iscurso del Buen P a stor: «Na die me quita la vida. esde una densidad teológic a ext aordinaria. en carne y hueso. II. s ofrece a sí e mismo y. 357). Transf rma su m o uerte violenta en u acto libre de entrega p n or otros y a lo s otros. Pero ¿ c ómo pued sucede esto? Je ús seencuentra ciertamente e r s en medio de susdiscípu s. E n el acto de dar la vida est á incluida la resurrección. Por eso uede repartirse ya p anticipada mente. É l da la vida sab iendo que precisamente así la recupera.).18).Los discíp ulos podíanentender: E sto o y yo. con ello. Jn 10. se da a sí msmo a los i hombres en la verdadera mul iplicación deos pan t l es. pero ya ah l ora la ofrece por s í mismo. E n o l t este senti Rudo P eschcomenta acertadamente: Jesús «en su do. el Mesía s s» (Markusevang elium. . ibíd. la obtiene d nuev ya ahoa. porque ya ah ora ofrece la vida . en la pocas pa i t s labras d esa ra se se e f entrecruzan a a vez res text s del Antiguo Testa ento.refiere obviamente al cuerpo como distinto del a lma y del espíritu . Y É llo sa be: «Teng pode para entregar mi vid y teng pode o r a o r para recuperarla» (cf. sin a a persona en su o talidad. en el que se hace grano que mue re y en el q ue. p.

o n la cua se rocia a el altar —como s ímbolo de i c l b Dios— y el pueblo. en la «sang de la alianza». y fin almente Isa l ías 5 3.8.12. La rupt ra parece l o u irremediable en el momento en que Di aba os ndona a su pueblo al exilio y el templo a a destrucción.7). según ladesc ripción de Éxod 24.despuésJeremía s 31. o Por un la o. cada uno en su significado propio y en su n uevo contexto. qu era constitutiva de a alianza. una crisi s cuyas m ani festaci nes m ás r levant s fuer n la destrucción del o e e o templo y el exiio en Babilonia. y. se e l rompía inmediatamente despu con la adoración del bece de és rro oro mient as Moisés estaa en la montaña.Encontamos en primer lugar É x r odo 24. la e stipulació n de la Alianza del Snaí. s obre todos e stos mandatos».y así o btiene la sa lvación para ellos. Toda la historia que r b sigue es una historia de reiteradas vi olaciones de al promesa de obedien como muestran a nto los lib ros hist ricos delAntiguo cia. la promesa mist eriosa del si ervo de Di s que caga con el pecadode o r muchos. E sta promesa deobedie ncia. se fundaba en doselementos. Inmediatamente ante s el pueblo había respondido a la lectura del ibro de la alianza: «Ha l remos todo lo que manda el Señor y el obede ceremos» (E x24.31. t ó Testa mento como los ibros de los pr feta s. L Alanza del S in a i aí.la p i romesa d la Nueva e Alianza en mediode la c risis en lahistoria de la Alianza. Tratemos ah ora de entender estos tres textos. en segun lu gar. l E n a los momentos surge la esp quel eranza de la «nuevaalianza». no basada ya en al fidelidad siempre frágil de la voluntad . había dicho solem nemente Moisés después el rito de la d aspersión. la san d re gre d animale s e sacrifcados. en la palabra de Dios y la do promesa deobedie ncia d Israel:« Ésta es lasan e gre de la alianza que ha el Seño con vo ce r sotros.

E st injerto ya in e conmovible de la alianza en el coa zón del homb de la humanid ad misma. porque no puede negarse a sí mismo» escribe P . va un a la promesa d la nueva alianza ida e fundada de manera in destructible. « S i somos infieles. 2 E sta fidelidad suy consis te en que Élno sólo c túa como D a a ios respe cto a o s hombres. el mal como realidad co ncreta. sino ambié n co hombre respe a l t mo cto Dio s. Se debe acab con él. fundando asíla alanza de modo irrevocablemente estable. tiene lugaren el s ufrimiento vicariodel Hijo que se hahecho . puesto qu e a e los hombes n son capa r o ces d hac rlo. i Por eso. Sól esto rlo ar r o es verdadera m ise ricordia. él permanece fiel. E st obedi a a encia. muestra a e e l bondad«incondic ional» divina. fundada ahora en a raí de la human l z idad. es la obedi encia del Hijo que se ha hecho si rvo y asume en su ob dienci hasta la e e a muerte toda de sobedie ncia h umana la su hast el fondo y la . una bonda que no puede estar d en contradicción c la verdad y la c on orrespondi ente justicia. la figura del si ervo de Dios q e ca con el pe u rga cado de muchos (cf. el nu vo pacto debe ba e sarse en una obedienci que sea irrevocable e inviolable.humana.12).33). r re. fre a vence. todo el mal de la historia. L a injusticia. Y qu ahora lo hag Dios. Is 53. En ot p ras alabras. deja estar. no sepu ede ignorar sin m ás. Jr 31. sin grab o ada in destructiblemente en el co zón mism ra o (cf. E st especie de e g a «mise ricordia» y «perdón incondi cional» sería esa«gracia a bajo precio» contra la que prote con ra zón Di trich Bon stó e hoeffer ante el abismo del mal de su ti empo.13). vencelo. ablo a Ti moteo ( Tm 2. Dio s no pued simplemente ig norar toda la d e esobedien de los cia hombres. no puedetratarlo como a lgo irrelevant e insi nificante.

L a teología reciente ha dest o con raz la palabra «por» acad ón . es decir. elimina toda traición a sta sumié ndola en su fidelidad incondi cional. «Su sa ngre». S ól podí se un sign de laesperanza y de o a r o la perspectiva de una obedi encia m ás grande verdaderamente y salvadora. Queda por explicar ahora una expr sión en la pa e s labras d la e institución que ha suscit do recientemente muchas di a scusion es. D es ento de nces a toda a marea sucia del mal se . si de la figura mismade Je sú . l contrapon la obediencia del Hi en el cua Dio s mismo ha e jo. el don total de sí m is en que El sufre todos los male s d la mo e humanidad ha el fondo. É st es el c e ulto nuevo. S egúnMarcos y Mateo. P articipar en el cuerpo y la sa gre de Cristo sig n nifica que Él respond «por muchos» —por nosotros— y.E n as p l alabras d Je sú s obre el e s cáliz.siervo. en el S a e cramento. común a los cuat relatos. que É l instituyó en la Últim a Cena: atraer a la h umanid ad a su obedi encia vicaria . l a l L a san gre de los animale s no podía ni «expiar»el pecado niunir a los homb con D res ios. un palabra que pu ro a ede s r e consid erada palabra cla no sólo d la na ó n de la Última ve e rraci C ena. todo esto se reasu ha mido y convertido en realidad: É l da la «nueva a lianza sel lada con su sa ngre». S u si no s gnificado g eneral se define como «pro-exis tencia»: no un ser para sí mismo. siempre infinitamente r mayor que a m as creciente del ma (cf. nos acoge entre estos «muchos». sino para los de más. y esto no sólo c mo una dimensió n cual uiera de esta o q .16-20). R m 5. e I mientras en Pblo y Lucas habl de darla o derramarla «por a se a vosotros». Jesús diceque su sang fue de re rramada «por muchos». l sufrido y cuya ob ediencia es. po tanto. aludiendo con ello precisament a s a ías53.

un «s r para». Trata de pr bar qu la palabra «much significa a o e os» en el Antguo Test mento «la totalidad» y por tanto. ca Basándoseen ella. el consenso ent e los exegtas se ha r e roto de nuevo. Ahoa. o achim J Jeremía ha tratado de mostrar que. o con la llegada de E vang lio a o s pag l e l anos sehabría puesto de . S i to e alcanz amos a ent ender e sto. I. sin embargo. E r sta tesis se im puso rápi damente por entonces y se ha convertido en una convicción teológi común. en el sentid o de que. L opinión predominante tiende hoy a icar el a expl «muchos» d Isa 53. en Isaas y enJesús se refiere a la «totalidad de í . l. 99s. Israel» (cf. la p alabra «mu chos se un semitsmo y que. en la pa s labras d la consagración el e . P e s Abendmah p.exis tencia. S u seres. C on el tiempo. po » ría i r tanto. no pue e simpl d emente equip ararse al «todos». Pero ¿q sig ué nifica «derramad por muchos a »? E n su obra fundament l. p. se supone predominantemente que «muchos». «muchos» s ha t aducido en dist e r intas e nguas p l or «todos». si co no mo aquello que constituye su aspect má s o íntimo e integral. sin según los tex o tos correspondientes del Antiguo Test mento .entonces estaemos muy cercanos r al misterio de Jesús y sabr emos también lo qu sig e nifica segui a r Jesús. y ta bién de otros lug e ías m ares. no ha de lee rse pa rtiendo del is gnificado de lapalabra griega. ría traducir po «todos » . si bien sig nifica una totalidad. en los relaos sobre la s t institución. teniendo encuenta también el r lenguaje de Qumrán. A síoyen hoy los fieles en muchos p aíses la pa s labras d Jesús duante la e r celebració n euca rística. 2. Wilckens. Die Abendmah a lsworte Jesu (1935). en cuan ser. S ól ch.«D erramada por vosotros y por todos». se debe i a . 84).

r to l íos Últimamente. falta la nterpretació n fundamental que daJesús desu i misión en Macos 10. junto con María Irm a S e wann. el jesuita vie nés No rbert Baumert.E siguiente: según la estructura ingüística del exto. p. ha presentado una interpretació n del «por muchos» queen lí eas g nerales ha desarrollado y Jos ph n e bía a e P ascher en sul ibro Eucha ristia de 194 l núcleo dela tesis e s el 7. de un "derra mar" efectiv amente la san gre d cáli . Desde el pun de vista est ictamente filológico. Pero con ello el pro blema de la palabra «muchos» quedaexplicado sólo en parte. r la investig ación. que abaca tan a o s jud como a lo s paganos. ero c m 511). E l énfasis en la distinción entre el ámbito de la Eucar istía y el al cance uni versal de la muerte de Jesús en la c es válido en cual ruz quier caso y permite prosegui . z a pues. a r aludirían al acont cimiento de la muerte en la cruz y sus e conse cuencia s. donde ta r mbién apa rece la palabra . el alcanc del Sac e ra e ramento es m ás limitado. un el z gesto en el que la vida divina misma se da en ab undancia. sino al cáli . sin hacer referencia a lguna a la acción de los vedugos» r (Gregorianum 89. A sí las p labras sobe el cáliz no . De estemodo se l r clarificaría a mbié n la palabra «muc t hos»: mientras que la muerte d e Jesús val «pa todos». S i no se e t atribuye o riginalidad alguna al texto de Mat o respe to a e c Marcos. «se trat ría. la sol ución sobr las pa e labras d la Ultim a Cen podría e a consid erarse convin cente.manifiesto el horiz nte univ ersal de la muerte de Jesús y su o expia ció n.45. Llega a muchos p no a todos ( f. sino a a acción sacamental. En efe cto. esta solución to r puede s r verdadera en el exto de Marcos 14. el «s l t er derramado» no se refiere a la san gre. 507).24. especial ente p.

y cómo e «recordar» de lo discípu baj la guía del l s los o E spritu de Di ( f. Jn 14. Sólo pode os de m cir que Élsab que en su p ía ersona se cumplía la misión del ervo de si Dio s y la del Hio del homb por lo que la conexi entre los dos j re. Podemo en s contrar ad emá s respuest s h a istóricamente diferenciad pe totalmente concordes en lo e as.«muchos». y al é e ce mismo ti mpo insensat . E significado sal ó s» l vífico universal de la muerte de Jesús semanifiesta aquí con claridad cristalina. «que seentreg en rescate por todo . A sí pues. yla pone enrelación con la misió n del Hio del ías j hombre que c g uientemente. ro senci l. A se a quí habla cla ramente de la entrega d la vida en cuano tal. ón motivos comporta al mismo ti mpo la supe ó n de la limitació n e raci de la misi del si ón ervo de Dios. Tm 2.6 p e 1 habla de Jesúscomo el único mediador entre Diosy los homb res. a la a cuesti n sob el alcance d la obra salvífica deJesús— ó re e . una univ ersa lizació n que in dica una nueva ampl y pr fundidad. «ElHijo del Ho mbre no ha venido para que le sirvan. sino pa raservir y dar su vid en rescate por muchos». querer indagar en la conciencia de e o Jesús e intentar explicarla b asándonos en lo q e él pu o no u do pudo hab pensa er do. aduiere así un n . onsi q uevo significado. itud o Podemo obs s ervar también có crece lenta y simul mo táneamente la comprensi de la misi n de e sús en el camino de a Ig lesia ón ó J l naciente.26) comienza poco a po a percibir í os c co todo el mist erio escondido tras las alabras d Jesús. s egún nuestro conocimiento de a los quel tiempos y d sus concepciones teol e ógicas. y queda e t claro con ello que Jesús retoma la profecía sobr el siervo de e Dio s de Isa 53. ¿qu podemos decir? M pare presuntuoso.

lle ga a se rella misma a pa del cue rtir rpo de C ris y.S e convie en una ía i rte unidad. De ell recibe su u a nidad y su m isió n.respue stas ndirecta s a problema « uchos-odos»—. L a glesia proviene de la Últim a Cena. murió por todos. d o anticipadas por l en el don d su cuerpo y su s angre. tanto en i l m t P ablo como en Juan. l o de la palabra por parte de Jesús q ueda cad vez m ás a claro que E . La muerte de Jesús val para ju díos y paganos. l de he cho. S i en sI a ía s «m uch s» podí si nificar esencialmente la totalidad o a g de Israel en la respuesta creyente que da a Iglesia al nuevo us . E l teólo go protest ante F erdinand Katenbusch rató de t t demostrar en 1921 que a s p l alabra s de Jesús en al Últim a C ena serían el act fundacio nal propiam o ente dicho de la Iglesia. É e . v entonces. queda abierta a la v a a inmensid ad del ez l mundo y de la historia. Juan ice que Jesú a ( d s murió «por el pueblo» (ju dío). 11. per precisamente I o por eso se eriva de la muerte y resurrección de Crist .50s s). L a Eucarist es elacontecimiento visible de reunió n que —en un ía lugar y m ás al de todos los ugares— es un ent ar en comunión lá l r con el D io s viv que ace desde entro a o s hombres unos a o. todo Israel s e s lvará cf. to desde sumuerte. sino también pa reunir a lo s hios de Di dispersos» ra j os (11. L Iglesia nace de la E u a caristía. rca d l otros. y que.25s). Kat enbusch tení raz con la t a ón: Eucarist quedó insttuida la Iglesia misma. P ablo es cribe a o s R o l manos q lo s paganos ue deben al canzar la sal ación «en su totalidad» (pléró ma). para la e humanidad en suconjunto. Jesús habría dado con ello a sus discípu la noved que los unía y los ad hacía de ellos una comunidad. pero «no sola mente por el pueblo.

ato A sí pues. con ella . éste noes el propósito del mand de repetir. e manera todaví más a a mplia despuésde las pa labras so el cáliz. P o odríamos decir: m ediante aquel las p alabras.32: desde la ruz. É l atrae a o dos ha s í. sin de unaúltima co o mida en a tierra antes de su mue l rte. S e verifica lo q Jesús e ue anunció en Juan12. es evidente que ta mbién ell s han interpretado esta palabras o s como una in stitución: o que habí acontecido allí por vez prime l a ra debía continuar en la comunid ad de o s di cípulos. alas pa labras «E st es mi cuerpo. las e ión s palabras d la transubstan e ciación del pan y del vin .el manda se refiere sólo a aquello que co to nstituía una novedad enlos g estos de Jesúsedaquella noche: la fracción del pan. nuest momento ac ro tual es introducid o en el momento d Jesús. cuya celebración ra recurrente en Israel estaba clara mente regula da por la tradición sa grada y vinculadaa una determinada fecha. c t cia dentro de sí.4. Pero. D E L A C E A L E U C R IS TA D E LDOMI G O P O R LMAÑANA NA A A Í N A En P ablo y Lucas.Y. bre Marcos y Mateo no trans iten este mandao. la oració n de bendic ión y d acc de gracia y. aunq en aquella noche ue no se hubi tratado de una erdadera cena pa era v scual según la ley judía. P ascua e una fiesta anual. pe aún no s había ro e . C on as p l alabras y gesto s de Jesús se había dado ciertamente el elemento esencial del nuevo «culto». l s Pero surge todaví una pregunta: ¿ Qué es exactamente lo que el a Señor h manda repetir? C ertamente no la cena pascual (en el a do i caso deque a Últim a Cena e Jesús fuera una cena p l d ascual L a ). que será o entregad por vosotros» sigue el mandato de repetir el gest : o o «Hacedesto en conmemoración mía Pablo lo dice también y d ». puesto que la m t forma concreta de susrelatos lle va el sell de la p o ráctica litúrgic a.

e nuncia que. aplicable a laP asión. como a n prenda de la resurrección y lavida et rna (cf. Jn 6. Hb g esú » 5.establecido una forma li úrgica defi t nitiva. A pa de Je sú s raci rtir mismo. da gracia s a Dios y proclamará su a rá cción sal vífica an te la gran a sa mblea. Di gracia por el don d o s e la resurrección y fundándose e ella . D o gracia a i s nticipada mente porque el P a re no le d abandonaría a la muerte (cf. éstas ap arecen como u na parte de su berakha. podí ya en aq . En ni c ngún caso emos de pen q la h sar ue «Cena delSeñor» consistera sól en recitar las pa i o labras de la consag ó n. e Podemo pensa en el esque a de lo S a l s r m s mos que expresan promesas yvotos en los qu el oprim ido a . n a uel momento dar su c uerpo y su s ngre en el pan yen el vi o. S a l16. y raci r or m aceleraron al m is mo tiempo la formació n de una estructura litúrgica espeífica. n. mientras q para los pobre que estaban allí sólo ue s había pan. É st d a ebía desarrol larse toda en la vida de la Iglesia.53-58). r E n a Primera C a a los Corint ( 1. dada la estructura social de la Iglesia naciente y los há bitos de vida. Rudolf Pesch ha de mostrado que. E x periencias d este tipo l evaron muy pronto a la e sepa ó n ent e la Cena del Señ y la co ida normal. vemos cómo las l rta ios 1 34) cosas podí hacerse de modo diferente en una sociedad distinta: an los aco modados levaba consig o su co ida y se sevían con l n m r abundancia. una vez salv ado. S egún el vía modelo de la Últim a Cena.E l S a l 22. que mo . y que luego es se aña la E u día caristía.7).10). ¿Por qué dio racia s J s?Por haber sido «escuchado (cf. era obvio que ant se cenaba juntos. de suoració n de acción de racia s y de g bendic ión. esta comida consis tía probablemente sólo en pa sin ot os alimentos.20ss.

Pero. y se convie en el comienzo deuna nueva rte creación. La r re liturgia de la Mis a se ha oiginado a p rtir de la oració n de acción r a de gracia desp és del b s u anquete de la última noche no del . han l s . reciben el verdadero maná. c mpliré u mis votos d lante de sus ifeles. a toda la humanid ad. La iturgia. esta s nterconexione s se fuer n ha i o ciendo claras a los di cípu s los sólo paulatinamente. Naturalmente. 6s). Est último fue considerado tan poco esencialy e tan fácilmente s eparable que fue omitido ya en la Iglesia primitiva.comienza con la s p alabras «Dos mío. ellos reciben m ás qu el alimento terreno. termina con una promesa q ue anticipa el cumplim iento: «Él es mi ala banza en a gran asa l mblea. la eucharista. Josef Andeas Jungmann. como la forma litúrgica en laque a s palabras d la l e institución poseen su ropio senti o y se presenta el cul nuevo p d to en s ustitución de los acrificios del emplo: la s t glorificación de Di en la pa os labra. el gran s tudioso de la istoria de la r e h celebració n euca rística y uno de s a lo rquitectos de la reforma litúrgica. la oración de acción de racia s. e la comunióncon Dios en C risto resucitado. g i se manifiesta cada vez m ás co o el ve m rdadero modelo de referen cia. que dan a la ción s berakha judía un nuevo centro. rpo de Jesús qu ha a e travesado a mue l rte. ¿por qué me has i abandonado?». y toda las liturgias. Los d svalidos co e e merán hasta saci rse. pero en una palabra que se ha hecho carne en Jesús y que ah a partir de este cue ora. abarca al hombre por entero. En efe a r 2 cto —y esto se cumple ahora: «Los desvaidos co l merán»—. ala barán al Seño los que lo buscan» (vv. convite mism o. porel contrario . resume todo esto cuand dice: «La forma fundament l o a es la oració n de ac ción de gacias sob el pan y sobre el vino. Dio s mío. partiendo d las e palabras de ac de gracia deJesús.

desarrol lado la oración de ación de gracia sobreel pan y sob c s re el vin o. S te confiá ndolo a a Iglesia: el memorial de su m u rte sacri icial» l e f (M esseim Got esvolk. el «día del n Señor». nunca l a glo se utiiza ningún término qu sig l e nifique «c onvite para ndicar la i celebració n de la Eucarista» (p. En efe to. p. eñor dio a susdiscípu ya en a Última C ena su los l cuerpo y su sa ngre como don d la resurrec e ción: cruz y resurrección forman parte de la E u caristía. E sta fijación c ronológic a de laliturgia cristiana. y sin ell n es ella as o misma.. tuvo ugar muy s o l pronto. la mañana del domingo. en el domi go. la —. t E sto concuerda con la const atació n hist rica. el relato de un estigo ocul recogid o en c t ar Hechos20. l o sino lo que el eñor ha in stituido duran la Últim a C ena. Per como el don d Jesús e s esencialmente un don o e radicado en laresurrección. tras la separación e la l d Eucarist de un ve ía rdadero convite (donde ap arece el "partir el pan" y "la C ena de Señor") hast la Reforma del si XVI. Ba sándose en su certeza de haber sido escuchad e l S o.23. la celebració n del saramento debía c estar vinculada neesariamente co la mem c n oria d la e resurrección..6-11 habla del viaj de san P ablo y sus c mpañeros e o . 24). nota 73). s ó egún la cual «en toda a tradición del cristianismo. que def su ine naturaleza íntima y al mi mo tiempo su f rma. í Pero hay todavía otro elem ento determinante en la formación de la liturgia cristiana. Por eso. Lo que al Iglesia celebra en a Misa n es la Últim a C ena. mañana del p rimer día se onvirtió espontáneamente en el c momento de la liturgia cristiana. E l primer encuentro con e Resucitado se produjo a l l mañana del primer día d la semana —el tercer día d e espués de la muerte de Jesús por tanto.

2). el « artir el p pan» estabafijado en la mañanadel día de la resurrección: la Eucarist se c lebraba como un encuentro con el Resu ía e citado.1). e r . a C onsi guientemente. una vez reunid os. E Apocal s 1. cuando. la formación del culto cristiano est ba a concluida en suspartes es ncial s ya a co e e mienzosdel si II E st glo .. gn. de la Iglesia. 110).estando e: e nosotros reunidos para la fracción de pan.ya durante la época de los Apóst oles. E l día de la resurrección es el día del Seño r y. tambié n clara o mente el día de su culto. en fin. por ejemplo. P a Ig nacio de Anti quía († ca.7). partid el p y r an dad gracia s d espu dehaber confesad vuestr s pe és o o cados» (14.10. en n ipsi contramos por primera vez la exp resión «dí de lSeñor» pa denominar el a ra domingo. e proceso d desarollo forma parte de la institución misma.hacia Tróada y dic «El primer día d la semana. vivir «segú el d ra o n ía del Seño» se ha c r onvertido en la característica di tintiva de los s cristianos contra lo s quecelebran el sábado (Ad Ma 9. pe obviamente. Al final s del siglo I. 1 C o 16. go de la comunidad de Corint y. La n eva articulación c u ristiana de la semana queda claramente perfilada. el domin es el día ro. explicación y l r oració n—.. 00) dice con toda naturalidad: «E n 1 cuanto al d omingo del Seño. la D id aché (ca. L a e r institución presupon —como se ha dicho— la resurección y. E cie s rto que alí no ha l bla de la celebració n euca rística. En est contexto se inserta tambi la disposición de ablo de e én P que el «pimer día d la semana» se haga la c r e olecta para Jerusalé n (cf. por ello . por tanto.1). que inic ialmente tení lugar aún en la sinagoga. E st l o significa que. Era lógco que a celebración eucarística se relacionara con la i l L iturgia de la P a labra —lectura de a E scitura.» (20. al tradición está ya neta mente esta blecida. también el día de sus dicípulos.

En su centro está la o ó n de acción e graci y de raci d as bendic ión. que n s lle ga por sus dones o y que ha d extenderse por el mundo: «hast que É lvenga» cf. no se correspondería en a bsoluto con la naturaleza del don qu e elSeñorha dejad a su dis cípu s. nos be s era l l ndice y nos hace participar en la transformación. fue sal vado por lasangre d cordero (cf.l la man en a que É .26). Mateo y Marcos concluyen con estas pa labras sunarración de a l Última Cena (Mt 26.30. sal ieron para el Monte de los Olivos».26). G E T S E A NÍ M 1. E N C A M O H A IA E L M O NE D L O S O L I S IN C T E VO «C an tados los hi mnos. 6. eimitar sola mente la Últim a Cena. da al don del Seño su f rma enla vida de los ieles. E día d la resurrección es el o s lo l e lugar exterior e interior del cul o cristiano. en el don. mir i . que recuerda aquella yos r noche en la que mataron a lo s prim ogénitos de Egi e Israel pto. o r o f Un ar aís mo que pretendiera volver a un momento anterior a la c resurrección y a sudinámica. La última co mida d e Jesús — fuera cena pacual o no es sobre todo un a s — contecimiento cultual. la noche en la el que Él debe asu el destno del cordero. y d esemboca al final de nuevo n la oració Jesús e n. Mc 14. sale con lo s su para ora en la noche. 1 e a ( C o 11. y la a t cción de gracias como a nticipación c reativa de a resurrección por medio de Jesús l es el modo en que el Seño hace de nosotros personas que da r n gracia con É . baj la guía del E spí ad o ritu de Di s. tambié n la comunid viv a que. E x 12).con ello.

también o s S a m os mismos. l Jesús fu considerado muy pronto como el nuevo. en el contex de la P a e to scua qu hab e ía celebrado a su ropio modo. un nu evo modo de presencia y a la vez una expa ó n má s a de Israel haia la nsi llá c universalidad. Veremos que con esto surge también una nueva visi de la ón figura de Davi en el S aterio canónico se consid era a David d: l como el autor principal de los Sal mos. haya catado quizás a p n lgunos S a m os del Hallel (113-118 y 136). el auténtico e . L a ación de gracia por la liberación es almismo c s tiempo un g rito de socorro en medio de la pruebasy las s am enaz s si a empre nuevas. por otra. E n a Ig lesia naciente.Se supon que Jesús. expre sarse e los S a m os. e Jesús recita con sus di los los S al de Israel:éste es un scípu mos dato fundamental para comprender. Apa rece a sí como quie n guía e inspi la oración de srael. los leva c g o y los ransforma en l onsi t oració n. de los que siempre recibe ambién n l t nuevas esp eranza s en cualquier oscu ridad. pero en losque se habla 173 tambié n de la piedra que desecharon los const ructores. P o es Israel puede rezar continuamente con él y r o. En e stos S a m os la historia pasada se convierte siemp en momento l re presente.en los cuale s s da gracia s a l e Dio s po la liberació n de Isra l de Eg r e ipto. en las palabras sobre lapiedra desca rtada . por una pate.y. la figura de r Jesús. q ra I uien resume todo s s s u sufrimientos y esperanzas.pero. que cier o l l en t aspecto adq uieren en Él u nuevo suj n eto. conve rtida ahora prodigiosamenteen pie dra angular. s hacen pre e sentes a nto la oscuridad como a t l promesa de aqulla noche.

Ag ustín ha expl icado pe rfectamente este modo 174 cristiano de o con lo s S a l rar mos —un modo desarollado muy r tempranamente— diciendo qu en lo s S amos. o E ste proceso de as mir y trasponer que co u mienz cua o Jesús a nd recita lo s S amos caracteriz la u l a nidad de amb Testa entos. y a o.Jesús o en perfecta comunión con ró Israel y. os m tal como É l nos laenseña. Jesucristo. es siempre Cristo e. junto con Él . t E sta comp enetraci n ent e fidelidad y noveda que hemos ó r d. E n ésta que c . mbarg e s Jesús m is o. cuyos confin es ha bían sido amplados para q uella oc ó n conel i a asi fin de da la posi ilidad a todos los per r b egrinos de s r fieles a esta e ley. la. sin embargo. y por eso. 60. elebra como su noche de P ascua. nosotros ro somos ahora un único sujeto y podemos por tanto. 85. podido ver en la figura de Je sú s a largo de odos los c pítulos lo t a de este li bro. L nueva Pascua sin e a . Jesús observa la norma..5). E n .1. lo s S ero almos podía n ser recitados como una oració n en c munió n con o Jesuc risto. se manifiesta también en otro detalle del relato del Monte de los Olivos. sin rupturas p de modo nuevo. in P s.4. e mo o ej. hablar realmente con Di s. m l verdadera «liberación» se realiza ahora m ediante su a mor que abarca a oda la humanid ad. Enotras noche Jesús se habí retirado a s a Betania. p. y precisamente po eso va r cons cientemente al encu entro del traidor y de la hora de la P asión.D avid. . l quien hab a vec s como C abeza.1s. a veces co Cuerp (cf. sig la ue prescripción de no salr del territorio de la ciudad de Jerus i alén. 61. P e por E l. É lmismo es Isr de un m ael odo nu evo: la antigua P ascua aparece ahora como el anticipo de un gran boceto.

. hast la p a urificación del templo (cf. la nueva d oración«en e ritu y en verdad» (jn 4. al m ismo tiempo. e i l cruz. Mc 7) y la nueva interpretación delDecálog en el Ser o món de la Montaña (cf..12s par. P todo se hac nuev desde su icación del ado (cf.24).17-48). y dijo a sus discípu los: "S entaos a mientras v a o quí oy rar"» (Mc 14. P recisamente esta intervención —la purificación del templo — ha contribuido decisi vamen a su condena muerte en la te a cruz.32). Mt 21. y justa mente asíse ha cumplido su pr fecía ha comenzad o . 136-144). 404). al l an u ésta daba a la finca el n ombre de G etsemaní.27. A este respecto G e . to. Y a a finales del si IV. recisamente cómodo para a noche» (p. templo. también a primera parte.). S eatiene a Moisés y los rofetas. l pasando por las prescripcione s s obre purezaritual (cf. queen los tiempos tu rbulentos q s ue obrevinieron después qu dó en e .. o : en este tereno en la la r dera del Monte de los Olivos hab una ía finca con una m azara en a que se prensab las aceit nas . que p e u odía of ecer a Jesús y su s r discípu los un a lojamiento segur aunque no p o. rhard Kr ll observa «En los tiempos de Jesús. que anticipa el fin del templo de piedra y anuncia el nuevo templo. Mt 5. C el ebra con lo s de más las fiestas jud Ora en el ías. a spí Hemos visto cómo todo esto está enprofunda continuidad con la voluntad originaria de Dios. «Fueron a un finca. Mc e o: expl sáb 2. podemos comprobar ta mbién aquí el mismo tr nzado e e ntre fidelidad y no vedad o tal: Je s ú s t es «obse rvante». a este respec cf. la l glo peregrina Eteria encontró aqu una «iglesia magn í ífica». o el culto nuevo. Muy cerca d allí e había una gran cu va nat ral.. a a l vez que sup one un ca bio m decisi o en la historia de las religiones que se hac realdad en a v . que laman G ets a l emaní. pp. P ero.Si en este momento miramos retrospectivamente el ca mino de Jesús en su conjunto.

s egún la tradición.. 410). En efeto. h í. c C iertamente. la ha h echo suya . la roca sobe ns" r la que. S a nJuan recoge todas estas expe riencias y da una interpretación teológic a del lug r. y en el huerto un sepul ro nuevo t l c donde na habí si o enterrado todaía» die a d v (19. Q uien se detiene en él. E n aquel huerto. completada en 1924. p én. É ste es uno de loslugares m ás v enerados del ristianismo. Nos qui decir que ere aquí se retoma aq uella historia. Aquí le besó elraidor. l durante el asedi d e Jerusalén. es el mis mo de entonces.1). E evidenteque c la palabra «hu s on erto» Juan alude a a l narració n del P a raíso y del pecado original. en el «jardín» del Ed s produce una traición. p. y así h dado un v a uelco a a historia. oró Jesús» (Kroll. se encuentra aq í ante un dramát punto culminante del mist rio u ico e de nuest R ro edentor: Je sús ha exp erimentado aq la última uí soleda toda la tribulació n del ser ombre. o "ecclesia elega [la iglesia de la peregrina E teria]. diciendo: Fue a ron «al otro lado del orrente t Cedr n. Aqu el abismo del d. Tit hizo talar todos os árboles en o o l los vast al os rededores de la ciu dad. e ero el hu erto es también el lugar de la resurrección.. «L ig lesia actua de la a a l gonía de Jesús . sin embargo. Aquí te t todos los di scípulos lo a bandonaron. dond ha ó e bía un huerto» (18.41). e el h c n uerto Jesús h a acepta do hast el fondo la vol ntad del P a u adre. los árboles no se remontan a a época deJesús. Aquí É l ha luchado también por mí. Aquí se estremeció an la muerte inmin ente.abarca de nuev adem ás del espacide la o. La misma pa labra cla ve retorna d nue al final del relato de laP asión: «Hab un huerto e vo ía en el si io donde o crucificaron. l . pecado y del mal e ha legado ha el fondo del a l l sta lma. pero que fue redescu ierta en el si XX por b glo losfranci scanos. E l Monte de los Olivos.estado ruinoso.

la carga dest o re ructiva de la culp a.31). preceder. iré dela nte de vosotros a G lilea» (Mc 14. se disp rs arían las ovejas (cf. se hiere al pastor.Jesús da una form a c oncreta a esta visió n.Jesús ha tres pr fecía . es ple namente ese P astor que e la travesíade la muerte guí por el camin o de la n a vida. cuand dijo que se ica o heriría a «pasor» —que sería a l t sesinado— y que. Se pon de parte de los venidos de la e e c historia. que e nueva a milia l s sta f incipiente de Di se disgrega antes incl de haber comenzado os uso a est blecerse verdaderamente.11). «E l pastor da la vi a por las a d ovej s» U n 10. a la profecía de ad versidad sig ue inmedia tamente la promesa d sal ó n: «Pe cuan resu e vaci ro do cite. vivirá de nue C vo. omo el Resucita do. eraba la sa lvación de Dios a ravés de esta s t tribulacionesextrem as. S in embargo. 26. Má s a el dar la vida es ya un ún. Za carías hbía aludido en una misteriosa vi a sión a un Mesía s q suf e la muerte y. pasan a través dela uaje s do muerte. a una nueva ispersión ue r d de Israel Sólo esp .28). Ahora.7. eso ignifica tambié n que la h s comunid ad de o s di cípulos se dispersa. basándose en e s Z a ca rías. todavía en camin o hacia el lu gar del r poso. consig uientemente. e ce o s S e apl a símismo la profecía de Z acarías. Past de la or human idad. Am bas di mensio nes fo rman p arte del Bu n P a e stor: dar la propia vida e ir p dela or nte. É l abre la puerta hacia lanmensid de la i ad . Jesús. Z a 1 Mt e 3. Justamente r mediante este «dar». É l guía precisamente po este dar la vida. «Ir delante» es una expresión a típica en el leng de los patores.D espués e la oración habitual de los S al d mos. S e d ja golpear. ap arecen bajo una nueva uz: ha llegado el momento en l que se cumplen. E st a as p alabras d J eú s. por tanto. en sí m isma somb y di igida haciaun futuro desc ría r onocido: sí. en esta ora. Y t ma sob sí lainjusticia. Jesús m ism es el P a o stor de Israel.

tene mos cinco relatos: en prim lugar los tres de er los E vang elios sin ópticos (cf. Todos ha pecado. el amor del C rucificado (cf. L A O R C Ó N D E S E Ñ O R A I L D e la oració n en el Huerto d los Oli e vos. r s los gui ha D ios. pero también la promesa d que precisamente a sí J e esús se manifestará como el verdadero Past reuni á a los di persos y or. no puede entender la pa l labra resurrección y quisiera — como yaen C esar de Felipe— el éxi o ea t sin la cruz. que viene a continuación. A través de la dis persión s produ la reunión e ce definitiva de as ovejas. p ¿Quién pued neg que su ctitud refle ja la tentación const e ar a ante de los cistianos.3946). a o s que e han de aña un breve texto en el E va gelio de l s dir n Juan. pero que el autor ha c olocado e el conju de las n nto . todos n necesitan la m ise ricordia de l S eñor. Lc 22. Mt 26.36-46. o on Pedro n se fija en la profecía de la resurrección. ará cia o L a tercera profecía es una lterior modificaci n de la u ó s conve rsaci nes c Pedroen la Últim a Cena. e incluso también d la Iglesia. su triple nega ción. de llegar al éxito r e sin la cruz? Por eso se le ha d anun e ciar su debi lidad. P er ibe sólo el o c anuncio de muerte y dispersión. y esto le ofrec la oportunidad e de ostent r su valorinquebrantable y su fi elidad radic al a J a d esús. comienz de la noche el Monte de l Al o en los Olivos apa la palabra sombría del g rece olpear y del dispersar. É l confía en sus ropias fuerza s.32-42. Nad es por s í mismo ta fuerte como para recorrer ie n hasta el final el c amino de a sa l lvació n.23s).realidad. 2. R m 3.introduciéndol s en lavida. Al ser contrario a a cruz. Mc 14.

para oder permanecer a sí en la n p autocomplacencia de la propia exi tencia satsfecha. ba sado en una tradición pa rticular (cf. y ahora aparece con una urgen muy cia inmedia P ero aun ta. San tiago y Juan. p toda la njusticia or i y el sufrimiento que devastan la tierra. un texto de la Carta a los Hebreos. que se refiere a aquella hora precisa. os í E l llamami nto a la vig e ilancia ha si o ya un ema central en el bía d t anuncio en Jerusalé n. el los o i . no es ta grave. Jesús oraba solo. Marcos nos di e que Jesús o menzó a «ent istecerse y c c r angustiarse».7ss ). conocido a mbién en ot o o nes. y. Lasomnolencia de lo discípu sig siend a o s los ue o l largo de los glos una ocasión favorable para el pode del mal si r .palabras p ronunciadas el «Doming de R am (cf. P deja nta e ero cerca al grupo de losre s. esta falta de vigilancia. éstos s convierten en te e stigos de su ucha n l octurna. aunq vencidos continuamente por el ue sueño.33s). E s unainsensib ilidad que prefiere ignorar todo eso. en el d fondo. o os» finalmente. As í. a l Ante los di scípu adormecidos y no dispuest s a nquietarse. otorga un poder en el mundo a maligno. tanto l lm por lo qu se refiere a la cercaní de Dios como al pode e a r am enaz dor del mal. e tranqu s iliza pensan o que.27s). P eroesta s i falta de sensibilidad de a s a as. T ratemos aho de acercarnos ra en lo posi al misterio de aqu lla hora de Jesús ate ndiendo al ble e conjunto de lo textos. este llamami nto a e punta anticipada mente a a historia futura del l cristianism o. E l Señor dice a sus is c ípulos: «Me mu ro de d e tristeza: queda aqu y velad conmigo» (14. Hb 5. t t ras casi y partic ularmente en el relato de la Transf iguració n: Pedro. E sta somnolen ia es un e botamiento del a c m lma. s D espués el rezo ritual en común de lo s S a l d mos. c omo había hecho an tes ta s otras noch s. 12. que n se deja o inquietar por el poder del mal en el mundo.

Luca dice que Jesús oró de rodillas. Peo estas alabras t mada de los r p o s S a m os se ha l n hec o del o do p h t ersonales. S in embargo. y tambi en ot a ocasi cuand los ( én r ón. esta lucha nocturna de Jesús en el contexo de la historia de la oración c t ristiana: mientras e l lapidaban. o discípu le di que no sub a Jerusalé n (cf. así como en la Ordenaciónde di conos i á . Alois los cen a Stög dice al respe er cto: «Tod éstos de cara a la muerte. liturgia occident incluye aún en e Viernes S ant y en la al l o profesión monástca. se arrodilla Pablo cuando se d spide de lospresbíteros de e Leso cf. D espués e esta ex d hortación a la vig ilancia Je sú s se e ja un poco. en la que resuena tambié n mo s n expresione de otros sal s mos. Hch 21.5. rezan os . M ateo y Marc nosdicen que Je s ú s os cayó rostro en tierra: la postura de oación qu expresa la ex r e trema su ó n a a misi l voluntad de Di el abandono má s radical a É.Señor dce de sí msmo: «Memuero de tristeza» . E st eban dobla la s rodil y o (cf. Introduce así s . pa labra s absolutamente propias d Jesús en tribulación. en efecto. basándose en la postu ra de oració n. É l e su es en realidad el v rdadero orante de estos S a m os. Hch 20. su auténtico e l sujeto. Hch b 9. T ambién en su pasión —tanto en el Monte de los Olivos como en la cruz— Jesús habla de sí m ism o a os P ade usando las Di r palabras de los S al m os. Hch 7. al Comienz propiamente la verdadera oració n del Monte de los a Oliv os.60).l una postura quela os.5).36). . Pedro las ra se arrodilla antes deresucita r a Ta ita de la muerte (cf. La plegaria totalmente personal y el rezar con la palabra s s de invocació n del I rael crey nte y afigido son aquí una misma s e l cosa. E i i stas son palabras del Sal 43.40). presbíteros yobispos.

que re ahora debe tomar de modo inmediato sobre sí.44). pe con u palabra que de l l ro na staca d e manera especia lmente clara a dimensió n ab l ismal de temo de r Jesús: etáraktai.35). pero hay todavía algo m ás: el l a estremecimiento parti ular de qui n es la Vida misma an el c e te abismo de todo el pode de d r estruc ción. 11. ce todo el dra de nuestra redención Marcos dice primero de ma . 12. «si era posible.36). en referencia a S amo 43. i e Jesús es el modelo de los m rtires» (D as E vanglium nach Lua s. aparta de mí este cáliz. el estremecimiento ante el poder de la muerte. el martrio sólo pued ser superado por la oració n. segúnLucas. del mal. 247). r re c este estr mecimiento se expresa.27).de rodillas. así como suconmoción interior al referirse a a la traición de Juds en el C ená ( f. m a lo ás ún. a culo c Juan exp resa si duda con ello la angustia primordial de lacriatura n frente a a cercaní de la muerte. 22. que es la m isma pa t labra. modo sucin que Jesús oró para que. y que ahora se abate dire ctamente sob É l. se ale jase to de él aq uella hora» (14. S igue después la oració n propiamente dicha en la que apare . como en los S i e nópticos. que e hac tembl r e incluso.21). el pavor frente al abismo de la nada. t e sino lo que tú qui eres» (14. á e k p.33). E n Juan ( f. le l e a hace suda como gotas de sang (cf. tarássein usada por . E n a e primer lu gar la experiencia prim ordial del miedo. . de lo que se opone a Dios. Juan pa describir la profunda turba ra ción de Jesús antela tumba de Láz ro (cf.5. En est plegaria de Jesús pod mos distinguir tres elementos. 13. P ero no lo qu yo quiero. Despu s refiere la frase es ncial de é e la oración deJesús de la siguiente manera: «¡Abá! (Pad b re): Tú lo puedes odo.

P recisamente g porque es el Hijo. cio de la desfi uración y la aniquilación de la vida. Bultmann d con ra zón: Jesús es aq í «no sóloel prototipo en ice u el que se hace visi le de manera eje b mplar la actitud que se requie re del ho mbre. É e poder. cuya d ecisión es laúnic a que ha posible la opción ce humana por D ios e una hora como é n sta» (p. Todo esto lo debe acogerdentro de sí para que en l quede suprado y privado de . sino qu É l estambién y sobe todo el e r Revelador. ve con extrem a cla j ridad toda la marea su del mal. P iz ascal oye al S e ñ en ag or onía en el M onte delos Ol ivos quele dice: «Aquelas g l otas de san gre. que seenm ascarade vida l pero que está continuamente al servi de ladestrucción del ser. manera totalmente persona el acontecimiento del Mo l. La angustia d e Jesús e salg o mucho má radical que la angustia que asa a s lta cada hombre ante la mue rte: es el ch oque f ontal entre la luz y r las tinieblas. siente profun damente el ho rror. el verdadero drama de la decisi n que carac ó teriza a la historia human E n este entido a.. todo el pod r de la mentira y la soberbia..debe ac ger dentro de sí hata el punto de ll gar a se él mismo o s e r «hecho pecad (cf.. como hace Pascal de ros . cia e toda a astucia y la atrocidad del mal. L as dos pates de a oración d Je s ú s r l e apare cen como una contraposiciónentre dos volun tades: una es la «volutad n . VII. nte de los Olivos: t mbié n mi pecado a estaba enaquel cál pavoroso. las he derramado por ti» (cf. toda la suciedad y la perfidia que debe bebe en aquel «cál desti ado r iz» n a É:l todo elpoderdel pecado y de la muerte. 328). 553). Pensées . s podemos apl icarnos a nosot mismos. entre la vida y la muerte. 2 C o 5.21). o» Precisamente po rque esel Hio.

pero la primera. la petición de qu D iosglorifique r da e su nomb justa mente la cruz. Dios ha ver e ce claramente asíprecisamente lo qu es: elD io s que. Jesús p ronunció la s dos petciones. le hace ra pronuncia la segun petición. dre. en la que ruega por la glorificación de Di en la n os realización de su oluntad. Pero la concienciade su misió n. «Pa e s re.en el abismo e de su a mor.natural» del hombe Je sú s. que Bultmann raduce como «t ngo miedo». la otra es la«voluntad del Hijo» que s abandona totalmente a la voluntad del P e adre . L A V L U N T D D J E ÚS Y L AV O LU T A DD E L A D R E O A E S N P .que e resiste ant el asp r s e ecto monstruoso y dest uctivo de aqu llo a lo que se r e enfrenta. en la ignominia de una muete infamante. » En el ondo. la de ser «librado» se funde con i la segu da. 327) impul a a Jesúsa t e s pedir se sal ado de aqu hora. S i queremos tratar de entender en lo posib este misterio de la le s «dos v oluntades». 3. opone a todos los e poderes delmal el verdadero poder del bien. y quisiera pedir que el «cál se aleje de iz él». se convierte en la r glorificación del nombr de Dios . glorifica tu nombre (12.27s). el re: p go entrar en la ignominia del exterminio de la propia di gnidad. es útil volver la mirada una vez más a la versión de Juan de aquella oración. as í. la acetació n de al terrible. r v ella de qu É l h veni e a do precisamente pa esa hora. en la entrega d sí mismo. la articulación ent e las dos petciones n es f r i o diferente en Juan de la que seve en los Sinópicos.Tambié n en Juan encontramos las d os petic iones d Je ús: «P ad líbrame de esta hora». E n efecto. el conflicto en lo másntimo de la v í exis tencia h umana d eJesús serecompone en launid ad. p. Laaflicción t del a lma human de Jesús «Mi alm a está ag a ( itada».

está sostenidapor la Persona divina del Logos. E x iste por completo como tal y. sin embargo. La h umanid ad en e sús no queda ab J sorbida o reducid a por la divinidad. a naturalezas. en la diversidad no anulada de las na turalezas. Hijo y Espíritu S a n to — son uno en la única «subst ancia» de Dios. con la palabra «ún ica Pe rsona» se expresa launid ad radical en la que Dios. e l C oncilio de Calc edonia (451) trató de entender conceptualmente la unió n de la divinidad y la human idad en Jesuc risto con la fórmula de que. en É l. r re. una únic a P e rsona fue acuña a por el pa León — d pa Magno con una intuición qu iba mucho m ás al de aquel e lá . en Crist ha ent ado con el homb E st fórmula — dos o. E Conci de Nicea 325) había aclarado el c l lio ( oncepto cristiano de Dios. pa ent nder su dea d e ra e i el entramado entre la vol ntad divina y human en a figura de u a l Jesuc risto . la ú nica Pe rsona del Hio j de Di ll va c os e onsigo y co prende la dos na m s turalezas —la humana y ladivina— «sin confusió n ni divisió n». l En est punto quizás sea e cesario echar unarápida mirada a la e n cristología d la Iglesia antigua. P eso no es u or na casua lidad que la búsq eda apasio nada de la Iglesia antigua para u comprender la figura de Jesucristo haya encont rado su forma conclusiva en a meditació n creyente de esta oració n. S e prese de este modo la diferencia infinita ent e D ios y rva r hombre: la humanidad permanece humanid ad y la divinidad sigue siendo di vinidad. trinitario? En ni ngún otro lugar de las E srituras p c odemos asomarn tan profundament al m iserio interior de J e os e t sús co mo en la oració n del Monte de los Olivos.Más de cien años despu és.Pero ¿q ué sig nifica esto? ¿Q ué sig nifica «mi» oluntad v contrapu esta a «t » volu u ntad? ¿Q ui s s n lo s que s éne o e confronta ¿ E P a n? l dre y el Hio o el h j ombre Je s ú s Dio el D ios y s. mismo Al tiempo. tres pe Las rsonas—P adre.

en cuanto par comprometer precisament la huma ecía e nidad real d e Jesús (n estorianismo). en el que o s l conceptos de nat uraleza y persona h asu an mido un sig nificado distinto del que tení entonces. É st es la ra zón por la q la recepción d C al a ue e cedonia ha avanz ado de un m odo mu complic ado y entre enconada y s discusion Fnalmente ha qu es. Aleja ndría (E gpto) ha preferido mant ner la fórmula de i e «una naturaleza divinizada» monofisismo).momento histórico. P n s ero debe s adquirida er de nuevo enel contexto de nuestr pensa o miento. sobr todo: ¿ Q u significa «pe e e é rsona»? Com o esto no e habí aclarado en modo alguno. Siria ( permaneció escéptica an el concepto de «una ún persona te ica ». y que inmedia tamente encontró el asentmiento entusiasta de los pares conciliares. a fórmula seguí si res l a endo oscura. precisamente en el centro de la fe. ¿Qué qui re decir f e «natural za? P ero. influían ciertos tip os de devo ción. muchos obi s a spos decían despué de C acedonia que preferían pensa como s l r pescado y no como Aristóteles. P e m ás que lo s c ro onceptos. haciéndol asíinsoluble. o E l Concil ecuménico de C al io cedonia si ue siendo paa la Ig lesia g r de todos los iempos la indicación vi a nte de la ví que t ncul a introduce e el mi terio de Jesucristo. E st esfuerzo por adquirirlo de an e nuevo d ebe ir acompaña por el diálogo ecum do énico con la s Iglesias pre-calcedonenses para reencontrar la unid ad perdida . e la confesión delDios n hecho h ombre en Jesuc risto. qu se oponían entre sí y hací crecer e an el contrast con el ímpetu propio de los senti e mientos religiosos. i d Pero se trataba de una anticipación: su si gnificado conceto no r había si o todaví sond d a eado a ondo. i edado la divisió n: sólo a s g lesias de l I R oma y B izancio ha aceptado definitivamente el Cncilio y su n o fórmula. en Oriente. .

í la ú ltima de as grand l es herejías cristológicas se ama «m ll onotelismo». se ha de er naturaleza y persona cad i v a una en su popio modo d se E st significa que ha en Jesú s la r e r. en su p s articularidad y suesencia propia. ll evar a a esq l uizofrenia de una doble personaldad. s trataba a e esencialmente de a si uiente cuesti si e n esús ha una sola l g ón: J y persona d ivina que comprende la d s os nat ralezas. en Máximo es ant todo y so todo un decidi ad e bre do versario del monotelis mo: la aturaleza human de Jesús no ueda n a q amputada por su unidad con el Log sino que ermanece os. mbargo. D ada la unid ad de la persona —afirma— sólo puedeexis tir una únic a volu ntad: una persona con d v os oluntades s ería es quizofrénica. a incontestable dualdad dela vol ntad human y di ina en Jesús i u a v no debe sin e . la persona. y si hay una sola persona no puedehaber m ás que na sol vol ntad. P ero contra . p completa. espe cialmente en el a mbiente biz ntino. u a u esto surgela pregunta: ¿Qué hombre es el que no itene su popia vol ntadhuman Un r u a? hombre sin vol untad. ¿ ómo u c queda la s cosasrespe n cto a a naturaleza human ? ¿ P l a uede subsi tir ésta como tal. o y . la vol untad? Y a s . se manifiesta en la voluntad. ¿ es ve rdaderamente hombre ? ¿ e h a S hecho Diosverdaderamente ho mbre e n Jesús si este hombre resulta que no te una voluntad? nía E l gran teólogo bi zantino Máximo el Conf esor (t 66 ) ha 2 elaborado la respuesta a esta pregunta en su esf uerzo por comprender la oración de Jesús el Monte de los Olivos. si está sostenida or la persona d p ivina? ¿ N debe acas ser o o absorbida nec esari mente po lo di ino. Por tanto. al m a r v enos en su componente sup erior. en última instancia. Y a vol ntad es parte de na l u la turaleza human E st a.En a g l ran lucha qu s desar olló después e C al e e r d cedonia.

Y esto e posi s ble sin estruir el ele ento d m esencialmente humano. E l hombre. Christ ph Sch nborn dic e que «latransición de la opoición a la o ö s comunión de amb vol as untades pas por la cruz de la obedie ncia. sino la am enaz a su ilbertad. la voluntad human alcanz su cumplimiento. toda la oposic ión cont a Dios está resente. y restablece asíal hombre en su g randeza. en la a que a vol ntad natural human ha sido l evada por entero l u a dentro del Yo del Hi cuya esencia se jo. a E n a agonía deGetse l maní se cumple este p aso» (E licono de Cristo. e E l drama del M onte de los Olivos consiste en que Jesús restaura la vol ntad natural del h u ombre de la oposi ión a la sin c ergia. 114). contra la cua opone a l resist ncia. luchan do. L obstinació n de tod a os nosotros. cuya v luntad se o cumple e la a n dhesión a la vol untad de D ios. expresa .42). sola «volunt d de la persona». la voluntad human está orientada a la divina. Al a a sumir lavoluntad divina. ar astra a la n turaleza recalcitrante hacia su r a verdadera e s encia. etición: «N o s hag mi voluntad sino la e a tuya» (Le22.Máximo dice a est propósito que lavoluntad e humana.la sin a ergia se ha convertido en contraposici ón. a caus del pecado.«voluntad natural» propia de la na turaleza human pero hay una a. segúnla creación tiende ala si ergia (a a coope ó n) . siente ah ora comprometida su ilbertad por la vol ntad de Di N ve en el u os. p orque. A sí la p . es realmente un oración delHijo al P adre. y Jesús r p . pero. p. que acogeen sí a «voluntad a l natural» . n l raci con la voluntad de D ios. e naturaleza humana cont D ra ios. y no su a a destrucción. partiendo de la creaci ón. o «sí» ala voluntad de Di la posi ilidad de se plenamente él os b r mismo. E n a vol ntad natural l u humana de Jesús está. por decirlo así toda la resistencia d la .

el hemos sido inclui os dento de lacondición de hi d r jos. p. Abbá pertenece allengua de los ni os. d o al Tú d D ios P dre . 63). E l Abbá usa por Jesús p di igirse a Dos revela la do ara r i íntim a es encia de su relació n con Di (p. ante un signo abso lutamente evidente de la ip sis s m a vox J i esu» (Abbá. 4. L A O R C Ó N D EJE S Ú S E N E L A I MONT E D L O S L VO S E O I . Jeremías demuestra además equ esta palabra. No.34 par. je ñ el niñ o se dirig a su pa en familia. Con esto legamos a un último punto de esta oració n. el hombre Jesús ha a invo e l y cado al Dios trinitario. que ha omado e t sobre sí t da vol ntad human y la ha transformado en voluntad o u a del Hijo.en el aban ono totaldel Y . n libro del re u que qu isiera cita r dos d eas es ncial s: «Mientras qu en la i e e e literatura jud de la plegaria no hay prueba lguna del apela ía a tivo Abbá dirigido a D Jesús (exceptuada la ex ios. ahora. J achi Jeremías e s ribió en 1966 un libro o m c importante sob esta palabra de la oració n de Jesús. Mc 15.precisamente en el «no yo sino tú». clamación en al cruz. todos nos tros estamos presentes en la obedi o encia d Hijo. 59).. E ra la nuev e inaudito que Jesús go o osara da este pas . en la oració n s an en el Mont de o s Oliv os. al ap elativo «Abbá.) lo ha llamado siempr a s . Por tan estam os e í to. E s laforma con la que . y por tanto impensabl dirigirse a D i e. «Paraal sensi e dre bilidad judía habría sido irreverente. es d el todo ab surdo quealgunos te ólogos o steng que. la l verdadera cla para co ve mprenderla. Por ta os» nto. os con esta ex presión familiar. Pa dre» (Mc 14.. É hablaba con Di como un ni o habla con r o l os ñ su pa dre. Pero este «Y ha acogi en sí al oposi ión e a o» do c de la human idad y la ha transformado. p recisament aquí habla el Hijo.36). de modo que.

m Se trat si mpre del encuentr de Jesús con el pode de la a e o r muerte. en los dí d su vida mortal. En os él leemos: «Cristo. impregna de la oració n. L a C arta a lo s H ebreos ve a sí toda la Pasió n d e Jesús. E neste texto se puede reconocer una tradición a utónoma del acontecimiento en G etsem aní pues o s E vang . por tanto. cuyo abi mo. e Mateo utiliza ex plícitamente la palabra «g rito» (27. r L a Cartaa lo s Hebr os. hast el J a a momento . al consid erar el conjun de la P asión de e to Jesúscomo un forcejeo en la oración. como el S ant de Di percibe en toda su s o os. d esde el Monte de los Olivos hasta el último grito en la cruz. y por su actitud reverente fue es cuchado» (5. p resentó oracio nes y súplica s a que podí sa l a lvarlo dela muerte. profundid ad y terror. l elios no hab de lan gritos y lágrimas. C iertamente hemos de tene presente que el autor no s refiere. de la cua habla Juan en el g l contexto del «Do ingo deRamos». en contra del pode de la muerte.7). en el qu Mateo y Marcos nos di en que e c Jesús p ronunció «con granvoz» la pa s labras niciales del Sal i mo 22. expresada con la misma pa labra utilizada en a narració n del Monte de los l Olivos para des cribir su an ustia. y esto en relación con la «turbación» deJesús . como una únic a súpl ardiente da ica a Dios por la vida.50). r e com o es obvio. s lo a la noche d G e ó e tsemaní. con Di s P adre y al mismo o .E N L A C A R T AL O H E R E O S A S B Finalmente debe mos o cuparnos del texto de la Carta a los Hebre quese refiere a laoració n en el Monte de los Olivos. sino a todo el recorrido de la P a sión de e sús hast la crucifixión. a grit s y con as e o lágrimas. Juan habla de las lá grimas d J e s ú s on ocasió n de la muerte de e c L ázaro. Ambos dic n tambié n que Jesús expiró con un fu erte grito.

en el l evar a la humanid ad ha lo alto. evar hacialo alto. «según el rito de Melqu isede (cf. exclusivamentecon el sign ificado de «onsag sa c c rar erdote» (p. este pasaje dice que laobedie ncia de Crist . y así hasido hecho «pe r rfecto» (cf.11. C on esto. dice Albert Vanhoye (Accogliam o C risto. E l texto dice que J sús supl a quien podí r e icó a .9s.1) es una expr sió n de laterminología del cul o sac e t rificial. L r leva alhombr e ante Dios. «consagrado sacedote». La a labra p «llevar» (prosphérein: llevar ante Dios. 74s). E l autor de la Cart a los Hebr hapuesto de manifiesto este a eos aspecto de la o ó n de Jesúscon dos pa raci labras. 71). p. en su autodonación. os esta 7. La segun palabra da importante aquí dice que Je sús a prendió la obedienci con lo a que suf ió. P re mo cisamente en su g ritar. Hb 5. en los cinco libros d Moisé P e s. p. cf. ifiesta con ello de un modo nu evo la profundidad teológic a de laoració n en el Monte de los Ol ivos.19. hacia Dio s. pre r cisamente en esto. s). al q lle ga combatiendo ue interiormente en el Monte de los Ol ivos. este grit y suplcar es el ejercicio ar i del su sacerdocio de Jesús. P la C a ara rta. a Dios. c» Pero aho tenemos que ade ra ntrarnos aú en a a n l firmación central de la Cartaa lo s Hebr os en lo qu se refiere a a oración e e l del Seño afligido. Vanhoye. llorar y orar. Jesús ha e lo que es popio del sum o sac rdote: É l lleva la c r e zozobra del se hombre hacia lo alto.28). por decirlo así lo ha . La Cartaa losHebre hace suya terminología (cf. Crist cia o se ha conertido en sa v cerdote en el verdadero sentido. A sí pues. Jesús ha lo que en lomás ho ce ndo a contece en el acto del sacrifcio.tiempo con la na turaleza human man a. «Él se of i reció para hacer la voluntad del P adre». Hb ll 5. 75). el extremo «sí» a P a o l dre. Hb5. Vanhoye 8 hace notar que la expresión «hace perfecto» (teleioún) es r utilizada en el entateuco.

H arnack ha sost enido que en estecaso debería haberse pu esto un «no» —no fue escuchado—. P ero el texto sig asi nifica cla ramente algo m ás: el P a dre lo ha leva ntado de la noche de la muerte.7). eltexto sig e nifica todavía m ás.Una posible traducción de este texto es: « Fue es uchadoy lib erado de c su an gustia». en la resurrección lo ha salv ado defnitivamente y pa si mpre de la i ra e muerte: Jesús ya n muere m ás c f. y Bultmann d lo m ism o. Y . En efe m J l cto. A sí puede entende ciertamente este ser escuchado p rse artiendo también del exto paral lo enJuan 12. E st gloria va m ás l el j a allá del momento e impregna toda la amplitud de la historia. respond la voz del e e cielo. fue a su r l peración de la murte en cuant e o tal. según el cualvino un ángel que le confortaba (cf. Peo una explicación qu convierte el ice r e texto en sucontrario no e una explcación. glorifica tu nombr »—. esta muerte no le ncumbí sol i a amente a É L a sua fu e una l. 2.salv arlo de la muerte y. E st a . Vanhoye. de modo qu fuera ca e paz de af ontar con decisi r ón el arresto y la P ó n.27s. E n ese 2 caso. y muerte «por los ot os». o ( probabl mente. «por su act itud reverente fue escuchad (5. enel que a la oració n t e d e Jesús —«P a dre.43). Más ¿ u e realmente escuc o» f hado? D e hecho. resurección no La r es sólo unsalv ar personal ente a esús de a muerte. Se pued n identificar distintas d e imensiones de esta escucha. que di «Lo he gl ce: orificado yvolveré a gl orificarlo». Debe s i mos tratar má s bien de entender esta forma misteriosa de «s escuchado» para er acercarnos a sítambién a misterio de nuest sa l ra lvación. e s trataría de la fuerza interior que se habíaado a J d esús en la oración. manifestación de a gloria de Dios en Hio. L cruz a m ism a se ha convertido en la glorificación de Di una os. ¡murió en la cruz! Por eso. p. E st se correspo o ndería con el texto de Lucas. 71s ).

E n a cruz. finalmente. Y . y en úl imo término p el su o t t or m sace rdote Ca s ? ¿ C ifá ómo se lle gó a a entrega de Jesús al tribunal l del g obernador romano Pi lato y a la condena a muerte en la cruz? Los E van ios nospermiten dis tinguir tres etapas en el camino gel hacia la sentenci jurídica decondena a muerte: una reunión del a Consejoen la ca sade C ai fás. el proceso ant Pil to. la gloria de D ios la transformación de la . t sin encausa a losdiscípu r los. de manera velada y sin embargo insistente. D esde lacruz viene a los ho bres u vida nueva. m na l Jesús se c onvierte en fuente devida para sí y para tod s.9.4).gloria es vid .S a l110. E n a cruz m isma ap a l arece. 7 c» 7. j l ebreos concluye coherentemente con la pa s labras: «S ha convertido e para todos los qu le obede e cen en a utor de sal vación eterna. proclamado por D o s S um S aerdote según el rito de i o c Melquisede (5. y prendió a Jesús. E L P R O C E D E S Ú S O JE S S egúnla na rració n de los cuat E van elios. la mu erte queda vencida E l que Jesús u era escuchado . a s í este pasae de la Carta a o s H . muerte en vida . f afecta a la human idad en su o njunto: su ob c ediencia se convierte en vida para todos. ¿Cóm o e lle gó a s te arresto. guiado por Judas. cf. ob s e viamente ordenado por las autoridades del emplo. la oración n cturna ro g o d e Jesús e rminó cua t ndo llegó el gupo armado depen r diente de las a utoridades del emplo. e a . el nterrogatorio ante el S a i nedrín y. E n a o l cruz.

notar. Duran los dí e torno a a Pascu en los qula ciudad esta te as n l a.1. uno d esos movimientos q de ve z en c e ue uando surgí n en G al a ilea y que nomerecían una espe atención. que ue parecían anunciar el fin del templo como tal y un cambio radi cal del culto contrario a as p l rescripciones d Moisés. por lo demás. y considera que el moti o inmediato fue v el movimient popular surgido desp és de laresurrección de o u . eran hechos que ya no se u a podía n ignorar. rar debía va lorar el conjunto de la situación y de qué mdo se o debería reaccionar. e ba abarrotada de pereg rinos y la esperanzas m esiá ica s s podía s n e n transformar fácilmente en una mezcla ex plosiva de carácter político. queJuan sitúa esta reunión antes del «Doming de R am o os». la purificación r del templo con las pa labras q interpretaban este gesto . en las que s podía e percibir una reivindicación de plena autoridad que pod dar a a ría l esperanza mesiánica de Israel na forma nue qu amenaz u va e aba su mon oteísmo. L a cial situación cambi con el «Do ó mingo de Ramos»: el h menaje o mesiánico a Jesúsdurante su entrada e n Jeusalén. e .47-5 S eha de e » ( 3). las e intervenciones de Jesús enel templo. todo t parecía in dicar que s trataba m ás bien de un episodi e o provinciano. la au toridad del templo debí tene en cuenta sus a r propias responsab ilidades y antes d nada acla cómo se . D E B A T ERP EVIO E N E L S A N E ÍN DR En un primer momento a aparición d Jesús y d l movimiento l e e que se estaba formando en torno a É l había despertado obviament esca so interés en las au e toridades del emplo. Sólo Juan ha con más dtalle de una bla e reunió n del Saedrín para dilucidar el asu n nto en un ntercambio i de ideas y d liberar sobre el «caso Jesús cf. 11. lo mil gros que haía J s a c esús en púb lico y la creciente afluencia del p eblo haci él.

onservado aquí un recuerdo histórico del que. Evidentemente Juan ha c . ue e s entre ellos s obre muchos punto s . resulta n impensabl el arresto de Jesús a l noche de G e etsemaní. del puebloy de laTie rra.1 par.).l E n vo efecto. no eran realidades o puramente políticas. u í se ig noraría precisamente lo que era esencial y nue en É . pero con este modo de o e consid erar la figura y la obra deJesús desde n a óptica poltica. el rán templo. t C ua ndo se trat ba del templo. No o r d exis tía ni «sólo» lo pol ítico ni «sólo» lo eligioso. con su puebl .las dos di mensiones —la política y la religi osa— eran de hecho abs lutamente insepaables una e otra. estaba en a . se reunieron conjuntamente lo s jefes e los d sace rdotes y lo fariseos los dos rupos do s . aunque por raz nes dif rentes. Si una deliberació n precedente como ésta. demanera m ás brev. Jesúsha cread con su an o uncio una separación entre la dimensió n religiosa y lapolítica. Uno estaría tentado de deir que el m c otivo para proceder cont J e ra sús e una preocupación poltica. En efecto. en la cua ra í l concordaban tanto la aristo cracia sa cerdotal como los fariseos.48). Con o do. la r C iu dad S an y la Tierra S a ta nta. hablan también o s S inó ticos e l p (Mc 14. g minantes e el n judaísmo en tiempos de Jesús aunq hubi ra dis crepancia . S egún Juan. pero ampoco eran meramente religiosas.L ázaro. el lugar sa grado de laveneración de Di y la nació n» os) (11. una sepa ó n que ha cambia raci do el mundoy pertenece realmente a la esencia e su nu d evo camino. el ordenamiento has en ta entonces vigente. hay que cautelosos a al hora de condenara la t ser ligera la perspecti a «pu v ramente poltica» pr pia de los í o adversarios de Jesús. E ltemplo. S preocupaci n común era: u ó «Vendrán los romanos y nos destrui "el lugar" (es decir.

la Nueva Alianza. provocando as precisamente aqu í ello que. c en su an ncio y en toda su obra. espués aal cat strofe del año á 70. habí in augurado unreino no u a . poque estab de por medio la ó r a casa d D iosy el pueblo de Dios. en la te decisi n de d muerte a Jesús se pr duce una ex ó ar o traña superpo sición de d s aspecto p o s: or un la do. Defend «el lu gar» y «la nación» e en úl er ra tima instancia una cuesti n religiosa. por o un lado. contra el abuso egoí en e ambie nte sacr . undamental para los responsab de Israel. política a a vez. E l templo de pi edra debe se derribado pa que r ra sea su stituido por la novedad. con sumodo nuevo de adoar a Dos. pero el sta l o gesto profético. por otro. el ó desmedido afán egoísta de poderpor parte del grupo dominante. C om vimos. un ai or interés que de hecho. Hemos di ho que Jesús. como el R esu itado. En e s sentido.juego el fu ndamento religioso de la o lítica y sus p consecuenia s c religiosas. condujo d . y la interpretación qu ofrece con sus pa e labras. va mucho má al fondo: el antiguo culto del templo de pie dra se s ha acabado. P r i ero es significa al mismo ti mpo qu e o e Jesús m is o debe pasa por la crucifixión para conv m r ertirse. la e gítima l preocupaci n de proteger el templo y el pueblo y. c o Volvamos aho otra vez ala cuesti n sobr la vinculación y ra ó e desvincula ión ent e religión y polí c r tica. Ha legado el mom l ento de adorar a Di «en espíritu os y en ve rdad». e S e deb distinguir sin embargo entre esta motivación religiosa y e . E s unasupe rposic ión que s corresponde c lo que encontramos e on en la purificación deltemplo. ellos hab rían debido evitar. Jesús combate allí. en el nuev templo. s gún su verdadero e cometido. y el l f les interés específicode la dinastía de Anás y Cfás p el poder.

del ser despojad oradicalmente en la cruz. a el S an drín reunid se echabaatrás. d impura y no respo ndiera a la voluntad de Di sino a s propia os. y que buscaba otras ví d salida a la as e . De esta pa s labra s resulta ante todo que. y no p s í or mismo. Juan ha expr sado muy claramente esta ex e traña combi nación entre la eje cución de la voluntad de Dios y la ceguera egoísta de C aifá s. sólo era posible en última in stancia a través de lacruz: sól o mediante la pérdida verdaderamente ab soluta de todo poder externo. Sólo m ediante la fe en el Cru cificado. P esta separación e tre política y fe.50). nuevo e que D iosdomina en el mundo. o palabras d ecisivas: «No c mprendéis qu os convien que uno o e e muera por el pueb y que no perezca la naci entera» (11. e la vol ntad de Di aun cuan o su motivación personal fuera u os. on ón. us s miras egoí stas.político del Mesía y comenzado a de s slindar los dos mbitos hasta á ahora in sepa rable s. que for pa esencial de su m ensaje e p ma rte .en Aquel que es d esposeído de todo poder terrenal. la novedad e s hacíarealidad. y por eso enal tecido. asustado ante la perspectiva e o de unacondena a muerte. ón Juan calfica expl i ícitamente dichaafirmación como de «inspiració n profética». lo. hast aquel momento . aparece también a nueva comunid el modo l ad. que C fás h ai abría proferido en virtud del carisma vincula a su cargo desum sace do o rdote. entre ero n pueblo d Dios y o lítica. En m edio de la perplejidad de los miemb del S a n ros edrín sobre lo qu convenía hacer ante el peligro que sup e onía el movimiento creado en tor o a Jesús fue él quien pr nunció las n . n Pero eso sign ifica que a cruz respondí a una «necesidad» div ina l a y que Cai c su decisi fue en último análisis elejecutor d fás.

teológic amente motivada y expresada c basándose en la au toridad de sucargo. entre lo que «dicen » y lo que « hacen».2s). aunq sin encontrar una solución. Se in tenta liberar de dif rentes manera s a rey. rece ra zonable en lo inmediato: si por la mue de uno (y sólo enun rte caso a í) se puede salvar el puebl . muere por el pueblo: se v islumbra así el mis terio de la funció n vicaria. E l contenido de la«profecía» de C ai es ane todo d naturaleza fás t e absolutamente pragmática y desdeeste punto de vista. ese«uno». po e rque tambié n en ella ex istía a cont adicción ent e la auoridad que l r r t corresponde a uncargo ysu forma de vida.crisis. Pero esto. E l hecho de queJuan reconozca expl ícitamente como punto decisi o en la historia de la sal ación el carisma v v vinculado al cargo dequie n lo desempeña ndignamente. pero no hag lo qu ellos hac n» s áis e e (23. se corresponde con i las pa labras d Jesús transmitidas por Mateo: «En al cá e tedra de Moisé s s han sentado los esc e ribas y los fa riseos: hac y ed cumplid lo que o digan. Jesús. d alcanz si embargo una a n profundidad muy diferente visto desde la inspiració n «profética». podí disipar sus du a das y obtener en principio su di sponibilidad pa ra una de ó n cisi tangrave. qu es el e contenid o más pr fundo de a misi n d e Jesús. queaparece y se entiende enprimer lugar en senti o meramente pragmático. T a to Mateo como Juan ha querido cie n n rtamente recordar a la Iglesia de su ti mpo esta distinción. o l ó L a idea de lafunción vicaria impregna toda la historia de las religiones. al e l . su muerte es un malmenor y s o la solución es polí ticamente correcta. Sólo una alabra del ue p sum o saerdote. le pa .

que sea da r verdaderamente capa z de asumi rnos en sí mismo y llevarnos a s í a la sa lvación. la cul a de muchos. debie ndo morir fuera de Tie S a n (cf. i e e que pa dece en lugar de Israel y. y por cuya e intercesión cambi una y otra vez al su a erte del pueblo. en función vicaria por Israel. toda la h a e istoria est en bu de á sca Aquel que pue intervenir realmente en nuest o lugar. von Rad I. e sta su stitución mediante sacrifcios an e s o incluso hu i imal manos sig en últma instancia ue i sin conv encer.pueblo o a la propia vi a de la cala d midad que le af lige. En el Aniguo Testa t mento la idea de la funció n vicariaaparece de manera del todo c entral cuand Mois és. En el Deuteronomio. el que leva la carga sobr sí. sin mbargo. y se trata de este modo de i liberarse a s í mismos. l r o restableciendo as la ju sticia. Pero se desca í rga sobre otros el castgo. el can del to siervo de D ios e como un avizorar a lo lejos paa ver a Aquel que s r . 93). 2 rra ta . Lo que en estos cas se ofrece susttutivamente os i es solam nte un s e ucedáneo de lo ques propiamente personal y e en modo alg uno puede e emplazar debid r amente a qui debeser en redimid o. se tra za la magen d l Moisés ap nado. convirtiéndolo s a sí en just s ( f.33). E n p o c Isa ía s.11). tras a idolatría del o l pueblo en el S in dice al D io s enc lerizado: «Peroahora. E l sucedáneo no es representante en el s entido de una función vicari y. estafigura permanece llena de mist erio. en fin.32). . o aí. la desgraciaineluctable. 53. pero Moisés si gue siendo d alguna e manera el sust ituto. o perdonas su pecad o me borra s del libro de tu regis tro» (E x o 32. E n Isa ía s 5 aparece totalmente desarollada la idea dela unció n 3 r f vicaria en la imagen del si de Di que suf que carga con ervo os re. E s erdad que se lecontest : «Al qu haya p cado contra v a e e mí lo borraré» (E x 32. transfiriéndola a sust ituto s. Sn emba i rgo. E mal debe se expiad .

sino tambié n para eunir a o s hios de Di di persos» (11. Barrett. Todo su vivir y morir qu a eda sintetizado en la palabra «por». a a unidad escatol c a defi itiva. por tanto. Juan ha añadido un com entario en la perspectiva de e de los di f scípu los. com Abraham están en busca de Dios. r l j os s E fectivamente. es. quienes . má s allá l de ella. como ha subrayad o repetidamente so bre todo Hein S c h z ürmann. A las pa labras d C e aifás. una «proexis tencia». Pero en labios delevang elista est s p a alabra s a dquieren un nuevo significado. E o xpresa a espe l ranza de que en el tiempo del Mesía s o s israeli d l tas ispersos por el mundo s erían reunidos en su propio pa (cf. P rimero sub raya — como ya hemos obse rvado— que la s p alabras sobreel morir por el pu eblo habíantenido su o rigen en un in spiraciónprofética.ha de v enir.52). y prosigue: a «Jesús iba a morir por la n ó n. y no sólo po la na aci r ción. sino os l hijos de Abraha en el senti profundo desa m do rrollado por Pabl o: aquellos que. p. Uno muere po muchos: esta p labra profética del r a sum o saerdote C s une a a vez as a racio nes dela historia c aifá l l spi de las religiones d mundo y las gandes radiciones de la fe de el r t Israel. sino a la ficación de los hijos i uni de Dio s. o . 4 ís 03).esto se orresponde ante todo conel modo de c hablar judí . que equival prácti amente a una ían c condena a muerte. alude a la comu nidad de a Iglesia y. ciertamente. a resuena ya a palabra clave de laoració n sace quí l rdotal de Jesús. l ógi n Los hi de Di dispersos n son únicamente los jud jos os o íos. apl icándol s a Jesús. E l reencuentro ya no se o rienta a un país geográfcamente determinado. La re unión mira a a unidad de to dos loscreye l ntes y.

16). que es posterior. 592). en actitud de «Advi ento». uellos que se dejan llamar por Él. 2. JE SÚS A N T E L A N E D R Í E S N L a decisi fundament l tomada en la reunió n del Saedrín de ón a n proceder en contra de Jesú s sellevó a cab con su a o rresto en la noche entre el jueves y el viernes en el Monte de los Olivos. han sido objeto de discusió hasta en l n sus m ásmínim os detalles po los hi toriadores del derechoy los r s exeget s. p. sino de un interrogatorio a fo ndo q ue . esc ribas— estaba o bviament e ya reunid o. personas. y no es lícito sacar conclusiones par tiendo del tratado «Sanhed rín». ancia nos. de la M isná. y aplicarlas a las n as d tiempo de Jesús c f. ant el Sanedín y ant el e r e gobernador romano Piato. Jn10. De este modo se abr desde aq í un nuevo acceso a e u las p alabras d la Últim a C e sobre os «muchos» po los que el e na l r Señor da la vid a: se t ata de la congregación de los r «hijos de Di es decir de todos aq os». o podríamos decir. en el caso d l juicio contra e l e Jesús anteel S an drín.donde e l S anedrín (Sanh drín-syned e rium). No tene a mos por qué entrar aquí en estas suiles t cuesti nes hist o óricas. . Hoy pued consid erarse verosími que.están dis puest s a escucharlo y a seguir su lamada. Se pon asíde manifiesto la nueva co e munidad de jud y gentiles íos (cf. Jesús fu llevado a palacio del sumosace e l rdote si ndo a de e ún noche.con sus t es r fracciones—sacerdotes. sobre odo porque no conocemos —como t ha hecho o tar Martin Heng n el— los pormenores d dere el cho penal sad uceo. Ambos «procesos» contra Jesús. no se haya tratado de u verdadero e n proceso. Hengel S chw orm el ( emer.

que habría dado motivos para un intervención ju a dicial. que pa recía ser un ataque contra el ugar sagado l r mismo y. Sab emos po los H ehos d los Ap stoles que e presentó la r c e ó s misma a ción c cusa ontra E st eban. el hecho de que este e lemento de acusaión fuera c . sobre la que se bas ba la vid a a de Israel . trasel episodio de la purificación del a templo. E l peligro consista m ás bi en la interpretación que se daba. E n J ía conse cuencia. Y hemos vistoque. lo que pr vocó su muerte por lapidación a ser o l consid erada una blasfemia. en el í en aparente at que al templo que sup nía y en lareivindicación de a o la plena a utoridad por partede Jesús mismo. contra la Torá. En el roceso de Je sú s es p presentaron testigos qu querían referir las pa e labras d Jesús. C onsi dero importante que el objeto de la discusiónno es ta nto el gesto de la purificación del templo en sí mismo. De esto puede m deduci se que el acto si bólic o se haya m anenido dentro de r m t ciertos lí ites y no diera lu gar a un agitació n púb m a lica. por tanto. v siempre con el obj to de c e omprender mejor la figura de Jesús m ism o. cuan to únicamente el sentido de la pa s labras con as q e l S e or habí l ue ñ a explicado e int erpretado su co portamiento. qu asumió al profecía de Jesús e sobre el templo. l E xaminem ah os ora m ás decerca la narració n de los Eangelios.concluyó con la decisió n de entr gar a Jesús a gobe e l rnador romano para a condena. e Pero no había una versión uná nime: no era posible establecer de manera in equív oca lo que esús hab dicho realmente. queda ban en el aire dos acu aci nes c ntra J s o o esús: la primera se refería a las pa labras q interpretaban el g ue esto simbólico de expulsar del emplo a os co t l merciantes y a los animale s.

se llega a la dramática co nfrontació n entre el sumo . b la que ant s hemo ha e s blado de s eparar una cos a de la otra. Com o d emuestran los a contecimientos de la gu erra jud ha ía. con la cua se ponía en ciertomodo a a l l misma a ltura de Di y a sí parecía en os. en el que en Roma respetaba después e todo o s fundamentos religiosos de d l Israel y. Per la manera en que o Jesús pesentaba su reivindicación es pa r l recía obvia mente poco apta para a udar v y erdaderamente a cons eguir dicho objetivo. el ámbito religioso y el político. el templo y el pueblo podí n consid erarse a bastante seguros de su pemanencia . Y . trar en conflicto con el fundament de la fe de Israel. A prop ósito de la palabras d Je sú s el te s e en mplo qued aba en el aire una seg unda acusación que Jesús ha : bría ava nzado una pretensión mesiánica. r Tras el allido intento de pr sentar una acusa ión cla contra f e c ra Jesús basa en su declaraciónsobre la destruc da ción y renovaci ón del templo. bía seguram ente en el S an drín círculos a vorabl s a laliberació n de e f e Israel con medios políticos y militares.desca rtado demuestra que se esta haciendo unesfuerzo por ba segui un procedimiento lega r lmente correcto. es la base dela unid ad interior de Isr el. era preferible más bi el statu quo. L a e a pretensión mesiánica es la reivin dicación de a real za de Israel. dichas a usacion s tiene tambié n c e n una dimensió n política: el templo como lugar del sarificio de c Israel. hacia el qu se dirig en peregrinación todo el pueblo en e e las g randes fi stas. l e Por eso se pondrá despuésen la c la expresión Rey de los ruz « judíos» para se ñalar el motivo de la ejecución de Jesús . Val la pena subraya que amba acusaiones son de e r s c naturaleza puramente teológic a. con la profesión d fe enel uno y o e único Dios. por tanto. en este caso. P er dada la imposi ilidad de o.

el S u o Sacerdote m definitivo «s egún el rito de Melqu isedec» (S al 1 0. Com oen el cas de las pa i o labras d la Última Cena.sace rdote de srael en cargo. Marcos y Luca s rir f difieren en los d talles. su co e mposición del tex está to determinada. burla a la que se añadiría la de los sold dos romanos a en el pr ceso ante P ilato. la au I toridad sup rema del pueblo elegido.). En elmismo momento en que Cai nterroga a fás i Jesús y le hac finalmente la pregunta sobre su dentidad e i mesiánica. por el contexto glo bal de cada E van io y su a gel tención a la s p osibilidades decomprensión de sus destnatarios. entre otras ra zones. No ob fás stante.12-27).11).Juan. Pedo está sentado en patio del pa o y renieg r el laci a d e Jesús. y Jesús. licado a trabazón l cronológica de am bos ev entos d manera im presiona e nte. 5. Hb 5.6.57-7 Mc 14. Jn 18. en quien los ristianos reconocerán al «Sum o c S ace rdote de lo bienes d s efinitivos» (H b9. 1 E ste momento de la historia del mun se p do resenta en los cuatro E van ios como un dramaen el quese entrecruzan tres pla nos. Mt 26.4. o L le gamos al punto decisi o: la pregunta de C ai y larespuest v fás a d e Jesús. Mateo. lo esencial del a contecimiento apa rece en los res relatos t . en su vesión de la pregunta sob la identidad mesián hace r re ica. etc. Mateo.53-72. Al refe su ormulación. e tampoco aquí es posibl una econstrucción estricta de la e r pregunta de C ai y de larespuestade Jesús. terroga torio de Jesús se encuentra inmedia tamente rel cio nado tambié con la burla de os a n l sirvientes del emplo (e o de los mismos miembros d t el San edrín?). gel que ha de verse untos para ent n j ender el ac ontecimiento en toda sucomplejid ad (cf.54-71. ver sobre todo a rela l ción interior entre la confesión d Jesús y la e nega ción de Ped P ero el in ro. Lc 22. de modo especia ha exp l.

pero deja abierto el tipo de iliació n. S a l 110.el Hijo del Bendito?». De este modo. ijo Dios?» (cf. s e Mateo pone un ac ento particular en la formulación de a l pregunta. H ay buena s ra zones parasuponer que la v ersión de san M arcos nos haya hecho ll gar mejor el tenor original de este diálogo dra e mático. Hijo de Dio s. E la perspectiva de a pregunta. E l sum o sacerdote interroga a Jesús sobre si es el Mesí y lo define as. E n elmismo momento en jo que el sum sac rdote dirig e a Jeús en for a de p o e s m regunta la s palabras d la confesión de e de Ped P edro mismo. el H i del Dios vivo»(16.63). 26. d e Jesús a penas por una puerta.16).62). n S egúnMarcos.7 (cf. » Que s evite el nombre de Di y la palabra «Di e os os». según el S amo 2. Mientras . C afás n se haya ba i o sado solamente en las tradiciones teológic as. Jesús e spond : « S. esta n l denomina ción p ertenece a la tradición me siánica. separado e f ro. al ha esta er cer pregunta. la pregunta del sum sace o rdote reza a sí «¿ Ees : r tú el Mesías. Y r e veréis qu el Hijo del hombre está sentad a a derecha del e o l Todopod eroso y que vieneentre lasnubes del cielo (14. y se sustituyan p términos co «el B or mo endito» y «el Tod opoderoso» es un si de que el texto refleja la s p gno alabras orig inaria s. Según él C afás d . i ice: «¿E re tú el Mesí el H de s as. sino qu la ha formulado en función de lo que hab e ía llegado a su oídossobr el anuncio d e Jesús. reproduce directamente la confesi n de fe de Pedro en C e area de Felipe: «Tú ó s eres el Mesía s.diferentes de manera absolutamente inequ ívoca. Se puede f supon que.í lo soy.3) con el término «Hijo del l Bendito». ase gura no c onocerlo. Pero en la ve s rsiones dif rentes de Mateo y Lu casaparecen e aspectos imp ortantes que nosayuda a entend m ás en n er profundid ad el co junto.

con unapalabra tomada del S amo 110. Je sús defne despuéscon mayor precisión cómo se han d i e entender Mesía y filiació n. a .. . Luca s distingue dos inervenciones diferentes (cf. a hora su pa s labras son dictadas sólo por carney la san «la gre» (cf Mt16. «Vosotros lo decís.13. formulada con el Salmo 110 y Dani 7 entrelaz el ados. sin s entir abiertamente. pero tampoco negando.64). A s.1 y del Li de D aniel l bro 7.14: «S oy el que s q o o oy»?). 1 Tm 6. yo De tod esto se desprende lo sig o uiente: Jesús asu el título de me Mesía s. que paa la tradición tenía significados di r ferentes. dí o »—.» (26. pe al ro mismo ti mpo lo pre e cisa de ta manera que provoca una l condena. a Jesús responde d manera muy simple y clara: «S í o soy» (¿no e l resuena a uí a ca s Éxod 3.y lo ha con pa ce labras d la Escritura. pe a ro contrapon a su ormulación el modo en que Élmismo quiere e f que seentienda su misión. i t 22. S egúnMarcos.17). el Mesí s —É l e s. lo soy».13). a a segu da l n pregunta planteada insistentementepor el S a n edrín — «Ent nces. que po dría haber evitado con un r chazo o una e interpretació n atenuada del mesiaismo. a D espués gue su propia declara si ción personal. el prime ( ro en hab erla pronunciado nie ga aquello que ento ces había n recibido del «P adre que está en el ci elo». yo os digo.Jesús emite «la n oble confesión de fe»cf. Sn embarg i o. e Por últmo. ante la pregunta de la cualdependí su destino. D espués. Jesús n c í o ontradice a Cifás. Mateo expresa a respuesta de Jesús s l de modo má s exp editivo: «Tú lo ha dicho. No deja ma n rgen a lguno para ideas qu pudieran dar lugar a una comprensión política o e beligerant de la actividad del Me sía No. Más a s ún.. ¿tú eres el Hi de Di o jo os?» Jesúsresponde al fin: —. A la pimera intimación d S an drín —«Si t eres el r el e ú Mesía s.67-70). el S nosl eñor responde con una afirmació n enigmática.

de hecho. rtir e E sto debió p arecer a o s miembros del Sanedrínpolíticamente l carente de sentido y teológ icamente inaceptable. lo que se consid eraba una blasfemia. E st sig o nifica objetivamente más o m enos lomismo que la afirmación qu encontramos en Juan: «Mi reino no es de este e mundo» (18. ya haba ex í presadoahora una cercaní al «Poder . que habí predicho su venida oriosa. unicidad. 42 Ah e 9). porque. P ara el sumo sace rdote y los d emás a reunid os la espuesta de llí r Jesús cumplí en cualquier caso los a requis itos para a blasfemia. Él reivindica el derecho a senta rse a ladiestra del P oder. di v ciendo: "Ha b lasfemado"» (Mt 26. P er la aplicación de as ex elsas p labras d la o l c a e E scritura a J sús p e areció obviament a lo s miembros del e San edrín un atentado insoportable para a altura de Di para su l os. «E lgest del sum o saerdote de rasgarse las vestiduras no o c es fruto de su popia irritació n. sino que stá pre scrito al juez en r e funcion s como sig de in e no dignació n cuan oye una blasfemia» do (Gnika. Ma l tthäusevang lium. p.36).65). En odo caso. la burla brutal de los a gl que se sabenmás u ertes y le ha f cen sentir su pod y todo su er desprecio. es decir.Jesús sola t mente habí a puesto en relación alg unas pa labras d la E sc e ritura y expresado su m isión «s egún la E scitura».mismo— vendrá como el Hio del hombre sobre las nubes del j cielo. II. y l C aifás «rasgó susestid uras. Aq uel del qu hab tenido miedo dí s antes. de v e la enir de Di s para o instaurar a pa de É lel Reino d finitivo. ora se abate sob re Jesús.E l vil conformismo d espíritu s e . con las m ism as pa s de la r labra E sc ritura. de venir del mismo modo qu el Hijo del e hombre del qu hab el L ib ro de D aniel. ahora e ían a está en susmanos. una a » participación en a naturaleza misma de Di l os.

Y Pedro. cumplen literalmente en Jesús el d stino del si e ervo de Di s ( f. «salendo af era. lloró amarga ente» lo i u m (L c 22. en aquel mism momento. los h mbres miran el rost o desfig urado de Jesús y o r reconocen precisamente en É l la gloria de Dios.64). « Y ense guida. o ndena y atado. A o largo de la a l historia.. . Jesús ha os. E l canto del g allo se consideraba como el final de la noche y el comienz del dí . É l es e Hijo del hombr . por segun vez.62). bía dicho en una paradoja irritante: «De sde ahoraveréis. viene de Di en la nube l e os que le oculta e in staura el Reino del Hijo del hombre. y ahora en suterrible verdad. G nika.» (Mc 14. Jesú sy Pedr se o encuentran. se ll varon a Jesús.72). Jutamente en cuanto e s maltratado. el Reino de la humanid ad que proviene de Di S egún Mateo. 3. pecisamente burlán r dose de él y golp eándolo. da cantó el ga . L as p labras d Je sú s que le a e de nega antes de que el galo cantara reaparecen de repente ane ría l t él. o e c do para co mparecer ante el tribunal de Pi lato. En a quel mism insta nte. L uc a as ñade lanoticia de que.. Pedro reitera por tercera vez que no o tenía nada que ver conJesús..» (26. o a C on el can del gallo termina también pa P to ra edro la n oche del alma en laque sehabía hundido. e i No se dancuenta de que. JE SÚS A N T PL A T O E I . Y Pedro se aco llo rdó. p. 430): la humillació n y la exa o c l ltación se entrecruzan de modo mist rioso. De ahora en adel ante comienz algo nuevo.débiles s siente u erte ensañándose con Aquel que en estos e f momento s par ce ser ya sólo m potencia. L a mirada de Jesús ll ega a o s ojos y al al l ma del discípu infiel.

l P ara ello se requiere la pureza ritual. A sí Jesús fu lle vado por sus acu . C on el cant del g i o allo había comenzado el día. e sadores al pre-torio y presentado a P ilato como un malh echor merecedor de la muerte . por tanto. los sa cerdotes acusa dores no pue en ent ar en el Pr torio pa d r e gano y tratan con el gobernador romano a a s p l uertas d pa o . ha bía. deja ent c rever de este modo la ontradicción ent e la obsevancia cor c r r recta de la s prescripciones cultuales de pureza y la cuest de la pueza ión r verdadera e in terior del hombre: a o s acusadre s no le s cabe en l o la cab que o que contamin a no es entrar en la ca sapagana. ra ue entendida de unamanera del todo si gular. rse vía o E n a descripción del desarr l ollo del pr ceso los cuat o ro evang elistas concu rdan en todos lospuntos esen iales. e debía transferir el pr ceso ante s o P ilato. Jesús sehabía declarado a sí msmo a i Mesía s. E l gobernado romano acostu braba a despa r m char lo juic ios s por la mañanatempran o. pue reclamado pa s í la dignidad regia. L reivindicación de n a la realeza mesiánica era un delito polític o que debí se castigado a r por la justcia romana. Juan que nos el laci . Juan s e c e .28s). con lo cualpasaba a primer plano el asp cto político de la e sentenci de culpabilidad. Al mi mo tiempo. P en d ero como a facultad de sanci l onar con la pena capi al esta t ba reservada a los rom anos. el ra s evang elista su braya con esto que a cena pa l scual aún no ha tenido lugar y debe hace toda la mata nza de los c rderos.E l interrogatorio de Jesús a el S a n nte edrín concluyó como C aifá s había previsto : Jesús ha si o decla bía d rado culpable de blasfemia. 18. aunq s. eza l sino el sent imiento íntimo del co zón. un crim para el que estaba previsto la pena e muerte. E sel dí de la «Parasce de la fiesta de la P a a ve» scua: por la tarde s preparaban los corderos p e ara a cena de al noche. transmite esta información ( f.

nadi espera que Juan haya que ofrecer alg o i e rido as í como un a cta del proceso. Mientras Ch rles H. nos pon c ga ante la verdad esencial de e proceso. A fin de cuenta . d motiv o de s muerte. E ex sta presión tiene en Juanun sig nificado bi preciso y en rigurosamente delmitado: con ell designa la aristo cracia d i a el templo. Sn duda. 51 2). en el que la r cuesti n de la reale za d e Jesús. Pero preguntémonos an de nada: ¿Quiénes eran exactamente tes los acusad s? Quién ha nsis tido en que Jesús fuera ore ¿ i condenad a mu o erte? E n las respue stas q dan los E vagelios ue n hay diferencias o bre las que h s emos de reflexio nar. cit. Peo s pued sup r e e oner ciertamente que ha sabdo interpretar con gran recisió n la ya i p cuestión entral de la que se trataba y que.Barrett dice también ste que «Juan ha identificado en lareale za d e Jesú s c n la m a o yor sagacid ad la cl ve para nterpretar la historia de la P a a i sión. En el cua Evang lio.33-38). La o ta. C h a s K.p. entre los exegeta se d s iscute el pr blema del val r histórico de esta o o tradición.el cír ulo de los ac sadores rto e c u .Dodd y tam bién E.por tanto. y ha resal ado su sig nificado tal vez m ás claramente que ni t ngún otro autor neotestam entario» (p.el único que relata el coloquio ent e Jesús yP ilato. Obviame t o nte.. J u n m is s a mo pertenecía al puebl israeli como Jesús y todos los suos. Barrett se manifiesta rle extremamente crítico: «L a as ñadiduras ymodificaciones qu hace e Juan no n spiran confianza en sufiabilidad histórica» (op.R a y a mond Brown la va loran en sentdo posi i tivo. i 511). 18. pues. y comunidad cristiana primitiva esta formada ent ba eramente por judío s . Según Juan. y mucho menos aú n comporta un tono «racis ta». A sí. P esta expresión de Juan no ero indica en modo alg uno el pu eblo de Israel co o tal —como m quizás p odría p ensar el lector moderno—. son si mplemente «los ju díos». se ó el u resal a en t da suprofundid ad (cf.

incluso en ella . p. la ó s acla maci n del p ó ueblo tiene un carácter jurídico (cf. aparecen los a «judíos». en el contexto de laamni tía pascua (Barrabás o s l Jesús el círculo de los acusa ). P e sch. naturalmente. Markusevang elium. E n a amnistía de P ascua l (que en realidad no c nocemos por otras fuentes. Así. pues habl del «pueb en a lo tero» (27. «Ochlos significa » ante todo si mplemente un montón de gent . 7. E l ochlos de Ma rcos se am plí en M a ateo con fatales conse cuencia s. la g g ente —com o es usua en l amnistas d este tipo— tiene de í e recho a presenta una r propuesta manifestada por«acla maci n»: en ete caso. En Marcos. n indica el «puebl o o» de los ju díos propiamente dicho. grupo de partidarios de Barrabás. los círculos sace rdotales dist inguidos. raro qu la palabra tenga una connotació n nega e tiva. estaba n presentes los seuaces deBarrabás. como rebelde al poder romano podí í a contar con cie número de simpatizantes. dores se amplí : aparece el a «ochlos». mientras que os c l » l segui ores de Jesú perm anecía ocultos po miedo.que bu scan a muerte de Jesús está de scrito con precisión y l claramente delimitado: desi gna u stamente la aristo cracia del j templo e. pero de la cual no o hay ra zón al una para dudar). en Mrcos. o . pero no el el pueblo ju dío propiamente dicho. atribuyéndol la petición de qu se crucificara a Je Con ell e e sús. a «m asa .25).50ss ). setrata c en realidad de patidarios de Barrabás. puede hab exc er epcion como da a es. la «m asa» No es e . 4 66). es de cir. y tambié n el ochlos. II. entender la alusió n a Ni codemo (cf. E n u anto a esta«ma sa». que opta por dejar libre a Barrabás. po eso la d s n r r voz del puebl con la que conta a el derecho romano s o b e presentaba de modo unilateral. Por ta rto nto. en el sentid o de « chus ma». m o r vilizados p ara la amnista. En cual quier caso.

Jesús anu cia la «casa vacía y ofrece ya desde ahora la n » Nueva Al ianza «sell ada con su sa ngre»: en úl tima instancia. Jerusalén. en el contex de la amni tía pascua se to s l. . p. Mateo piensa e 9).II. vu stra ca q e sa uedará vacía» (Mt 23.37s. asociala «ma sa» de los patidarios de Barrabás. en G ni el pa lka. A prop ósito de estas p alabra s —como ya s indicó en lareflexió n e sobre el di scurso escat lógico de Je sús— es pr ciso recordar la o e estrecha a nalogía entre el mensaje del profeta J eremías y el de Jesús. como la gallina reúne a sus ollitos baj las al s! Pe no p o a ro habéis q uerido. cf. se trata de curación node dest . la ci udad y el templo (cf. r T al vez se puededar la raz en esto a Joachim lka. rucción ni repudio .Mateo no expresa seguram ente un hecho hist rico: ¿có o ó m podría haber esta presente e es momento todo el puebl y do n e o pedir la muerte de Jesús? a realidad histórica ap L arece de manera notoriamente correcta e n Juan y Marc s . pp. sin que sir para la curación. rágrafo completo «Ge richtsworte». l s P ero tambié habla de una «n eva al n u ianza»: el cast no es la igo última pa labra. 295-308).Jeremía —contra a ceguea de los cír s l r culos do minantes de entonces— anuncia la destruccióndel templo y el exiio de I rael. a lo s que. P ues bien. s quizás en as p l alabras d Jesús en la que pre e s dice el fin del templo: «¡Jerusalé n.D e mane o ve ra análoga. en laque se quitó al puebl el pa o ís. Matthäusevang lium. según el ón Gni cual Mateo —yendo m ás al de los hechos históricos— ha lá querido f rmular una etiología teológi a pa ex o c ra plicar con ella el terrible desti o de Israel en la guerra jud n eo-romana. 45 E n e te contexto. E verdadero o l grupo de os acusa ores son loscírculos del emplo de aquellos l d t momento s. qu matas a los profet s y la e a pidas a lo s que te so enviados! ¡C u á n ntas veces h que e rido reunir a tus hijos.

De a mismamanera que. segú Mateo: d o n «S u san caig sobre osotros y nuestros hij gre a n os» (27. entonces el cristiano recordará que la san de Jesús habla una gre lengua muy di stinta de la de Abel cf. en otros testimonios t apare como resolutivo. C om dic e P ablo: «Pu todo pecar y to o es s on dos están privados de la gloria de Dios. No se derrama igo. que esta fuerza est en su sa el á ngre.24). a qu . Hb 1 ( 2. la persecución d Nerón había mostrad ya el e o .25).25). Crist Jesús. N o es maldición. que recore todo el a r Nuevo Tetamento . en la si uación hist rica de los evang t ó elistas n hab o ía ra zón alg una en fa de esta tenden vor cia: cua do seredacta ron n los E vang elios. Sólo sobr la base de la e teologí de la Últim a C ena yde la cruz. sino qu es san derramada por muchos. o n contra al uien. ce i i A menudo se dice que lo s E vang elios. P asemos de los ac sadores al juez el gobernado romano Ponci u .. no clama venga nza y cast sin que es reco ciliació n. lo habrían pres entado cada vez m ás po sitivamente. pragmátco y realsta. sig uiendo unatendenci a pro roma por motivos polí na ticos. S in embargo. significan qu todos nec sitamos d poder l e e el purificador d amor. por g e gre todos. también ebe hace d rse a sí con las p alabras d Mateo s e obre la san gre: e ídas en la l perspectiva de a fe. las p s alabras d Mateo s e obre la sa ngre adquieren suverdadero sentido. se debe lee de modo totalmente nuevo laafirmación de C aifá s r sobre la nec esidad de la muerte de Jesús.23. Au nque F avio Jos fo y especiamente Fil n de A l e l ó lejandría tra zan de él un p erfil del to do negaivo. sin redención. sal o vación.E n caso e que el «puebl entero» hubiera dicho. cargando pr gresivam o ente a l respon sabilidad de la muerte de Jesús sobr los jud e íos. o ien [Di s] o constituyó sacificio de p r ropiciación mediante la fe en su sa ngre» (Rm 3. r o P ilato. basán l dose en la fe.

a su e tolerancia ante la di inidades ext s v ranjeras y a a l fuerza pacificadora del drecho romano. seconvertía en reo de muerte. e bían juzgar los judíos m ism os.perfil cruel del E st adoromano y to la arbitrariedad delpoder da imperial. pero es no le e o interesaba Era un a sunto del qu de . . Jesús ebe d a d d haberle parecido un vi ionario r ligioso. S i p odemos dat r el Apocalipsis m ás o menos en el a periodo en que se compuso el E van gelio d e Juan. E s cierto que R o y e ma p odía reconocer efectiv amente reyes regio nale s. legitim ados porRoma y obtener de R oma la circunscripción y delimitació n de sus der echos de s beranía. L a acusa ión de que Jesú s sehabría declarado rey de los judíos c era mu grav . As í se nos resenta a P e p ilato en el proc eso aJesús. Pero Piato sabí que J l a esús no ha ía dado lu gar a unmovimiento b revolucionario. si es le pa o recía oportuno para el orden p úblico. De el aspecto del rdenamiento romano s sde o obre la jurisdicción y el poder. Un rey sin esa o legitimación e un rebelde que a ra menazaba la Pax romana y. por consig uiente. Después de too lo que él habí oí o. que ta l vez transgredía el s e ordenamiento judío sobr el derecho y la fe. que entraban dentro de su c ompetencia . L a imag en de Pi lato en los vang E elios nos mestra muy u realísticamente al prefecto romano como un hombre que sabí a intervenir de manera brutal. como Herod pero debían ser es. y no n último lugar. resulta evidente que el cu arto Evanglio no se ha ormado e un e f n contexto que pud iera h aber da do motivos para un planteamient simpa o tizante con lo s romanos. no había nada serio contra Jesús . Per era cons o ciente de que Roma debía su dominio en el mun do tambié n.

P o es a s r o tampoco ha una am enaz para el o y a rdenamiento romano. nad de esto e encuentra en Jesús. ste luchado para qu no caye en manos de los jud s. P mi e ra ío ero reino no es d aqu (18.L le gados a est punto hemos de pas de la c d eraciones e ar s onsi sobre la persona de Pil to al proceso en sí m ism E n Jun 18. E st e reino no es violento. suge alg o en el nterrogatorio o r i que le inq uieta: la declaraci de J e s s. Él re e ú spond «Tú lo dices. e f Pero he aquí que.34s a o. de impr viso. y esto con é una observación oncreta que pa el juez ro c ra mano de bería serdecisiv a: nadie combate por este reinado. s rey. e s característico de la realeza y del reina do. No haba l egado a a s a t e í l autoridades romanas nin guna información sobe algoque pudiera r amenazar la pa z legal. Pero d e l hace hincapi en la to tal diversidad de estareale za. según la información de que disponí .37). Y a ante s Jesús había dicho: «Mi reino no es de este mund S imi reino fuera de e mundo. S i el pode y r. No dis pone de una legión. paa ser o r testig o de la ve rdad. esc u e ucha mi voz» (In18. Y o e: oy para est he nacido y para esto he venido al mundo. P ara Pilato t tuvo que se una sorpresa que los ompatriotas de Jesús se r c presentaran ante él como defensor de R o es ma. no e nía nada contra J sús. A lapregunta de Pil to: ón ú a «Conqu ¿t eres rey?». por lo qu conocía personal ente. mi guardia habría o. no te nía la e m impresión d que u era necesaria una intervención. e í» E sta «confesi ón» de Jesús pon a Plato ante una si e i tuación extraña: el acusao reivindica r ale za y reino (basieia). precisamente el p oder militar. Todo el q e es d la verdad. La acusa ción pro venía de los mismos connaci onales deJesús.36). a se dice claramente que Pi lato. . desde el momento que. d las au e toridades del emplo.

en vis ta de la imposi ilidad de poder l b contar con un cons nso s bre la v e o erdad y ap oyándose e esto. ¿ e s aaso un o c a categoría p olítica? O bi n. caracte riza la esencia ed su reinado como el testimonio de la verdad. como dimensió n inaccesible. ¿Q uédebe pensa r P ilato? ¿ Qué debe mos pensar n osotros de este c oncepto de reino y reale za? ¿ E al o irreal. un en ueño delcual podemos s g s prescind ¿O a l vez nos af ir? t ecta de alguna manera? Junto con la cla delimitació n de la idea de eino (nad lucha. ¿acaso «reino» de Jesús nada tiene e el que ve con la política? Ent nces. o r e en realidad. m ás a n. y lo expone ant Pil e e e e ato. sin embargo. la autoridad ( xous ía).C on esta pa s labra s Jesús ha cread un conc o epto absolutamente nuevo d real za y d reino. ¿ a qué orden pe r o rtenece? S i Jesús basa c su oncepto de reinado y de reino en la verdad como categoría undamental.38). lo ú define. Jesús ha introducido un c oncepto posi ivo t para hacer comprensib la esencia y el carácter particular del le poder de este reinado: la verdad. Jesús. resulta m uy omprensible que el f c pragmático P ilato preguntara: «¿Q u es la verdad?» (18. a la su bjetividad y tratar más b de logar establecer ien r la pa y la justicia c los instrumentos di z on sponibles en el ámbito del pod er? Y a política. é E s a cuesti que se pla l ón ntea tambié n en ladoctrina moderna del E sta do: ¿P uede as mir la política la verdad como categoría para u su estructua? ¿ O debe deja la v r r erdad. E l dominio requiere un p e oder. n ¿no se convierte acas en instumento d cierta s tradiciones que. A lo argo del interrogatorio l P ilato introduce otro término proveniente de sumundo y que normalmente está vinulado con el vocabl «rein ado»: el poder c o . representante del poder clásico en la tierra. son s lo formas de conse ó rvación delpoder? . ra r ie impotencia terrenal). Per la verdad.

q. a. Ent nces. decuación entre el a entendimiento y la realidad» (To ás de Aqui S . I. a. hecha s p superfi ialmente con cie escepticismo. por otro lado. criterios fuera del alcanc de las opi iones e n cambia ntes y de las concentracion de pode ¿ N es cierto que es r? o las g randes di ctaduras ha viv ido a c n ausa d la mentira e ideológ y que ólo la verdad ha p ica s odido llevar a la liberació n? ¿Qué e la verdad? La regunta del pragmático. m no. y en primer lugar (primo et proprie). ento nces e p sa ersona h enc a ontrado la verdad. ¿qu es la verdad? ¿ L podemos o é a reconocer? ¿ P uede entrar a f rmar parte como criterio en o nuestro pensar y querer. sin m barg está en sentid o propio y i e o. 5 c). derivado (proprie quidem et secundario)» (D e v erit. en la cualse juega ef ctivamen el desti o de la e te n humanidad. la primera y sum a v erdad» (S . S ila ra zón de una persona refleja una cosa ta l como es en sí misma. e 2 c). 4 c). Y se ega a sífinalmente a lafórmula lapidaria: D io s es ll «ipsasu mma et prima ve ritas. Pero sólo una pequeñaparte de lo que real ente existe. . Theol. es una cuesti n muy c rto ó seria. eza Con ot a afirmación de san Tom ásya nos ac r to ercamosm ás a al s intenciones deJe sús: «La ver está en el ntelecto d Dios en dad i e sentid o propio y verdadero. tanto en la vida del individuo com en o la de la comunid ad? L a definición clá sica de lafilosofía escolást di e que a verdad ica c l es «adaequ atio intellectus et rei.q.Pero. q. 16. 21. ¿qué ocurre si la verdad no cuenta nada? ¿Qué justcia será entonces posible ? ¿ i No debe hab quizá s er criterios comunes que g aranticen verdaderamente la ju sticia para todos. en el ntelecto humano. Thol. no la verdad en m toda sugrand y plenitud. 1. I.

como hombres modernos. y «Dar testimonio d la verdad» sig e nifica da valor a Dos y su r i voluntad frente a os intereses delmundo y sus poderes . la R a z n eterna de la cual ha i ó surgi o. Dig ámoslo tranquilamente : la irredención del mund consis te o precisamente en la ilegibilidad de a creación en la l . el derecho de laverdad. están continuamente mezcla das en el mundo de manera casi insepa rable. si l llega a se conforme a Do s. E r i ntonces alcanz su verdadera a naturaleza. una si uación que eva t ll neces ariamente al dominio del prag atismo y. para cu la yotestimonio ha venido al mundo. el sentdo de la creación. a e Dio s. la cr n se nosha hech raci eació o . verdad y mentira. En est se a e ntido. m ste hace que el pode de los u ertes se convierta en el dio s deeste r f mundo. Verdad y opinión errónea. de la rtir R a z crea ón dora. D io s esla realidad que da el ser el sentido.C on estafórmula esta mos cerca de o que Jesús q iere decir l u cuando hab de la verdad. Ahora. de e modo. la verdad es el verdadero «Rey» que da a todas las c sas suluz y su grandez Podemos o a. decir tambi que dar testimonio de la verdad sig nifica hac r én e legible la creación y ac cesiblesu ve rdad a pa de Dios. e toda su grandeza y pureza. irreconocibiidad de a ve l l rdad. se convierte en s í mismo. Y se h ac tanto más ver adero cuanto m ás s acerca a d e d e Dio s. o n n apare E lmundo es «verdadero» en la medid en qu refleja a ce. uno sient la tentació n de e decir: «G a s a la ciencia. y qu se haga e presente también a lo s grand s y poderosos el po er de la e d verdad. el derecho común. E hombre se hace verdadero. para qu dichaverdad puedaser la medida y el e criterio de orientación en elmundo del hombre. Dio s es l la medid del ser. La verdad.

S. del mismo modo que Crist está si poder según los citerios del o n r mundo: no tiene legiones. L a je verdad funcio nal sobre el homb se ha hechovisible. C o r e llins. con ello. re p . É l se da a con en e o ocer Jesuc risto . para sus ropósitos. la v erdad resulta impotente en el mundo. que r dirigió el HumanGenome Project. e . P re ero la verdad acerca d sí mismo —sobre quién es de dónd viene. Franc is S . p convierte siemp de nuevo en o der. en e pleno s l entido de la palabra. sólo pu de e consistr en qu la verdad s i e ea r conocible . dice con grata sorp resa: «E l lenguaje de Dios ha si o descif d rado» (The Lan uage of God. Pero no el lengua entero. ¿Qué es la verdad? Pliato no ha si el ún que ha d jado al do ico e margen esta cuest com insoluble y. E s rucificado. P ero sin la verdad el homb pierde en defi re nitiva el sentido de su vid para dejar el camp libre a lo s má s fuertes. E xternamente. y sólo así la verdad se . ión o p impracticable . qu es el bi n o el mal— no se la o s é e puede e er desg l raciadamente de esta man era. a o «Redención». P ero precisamente así c . p bimos el erci lenguaje de Dios.descif able». E Crist ha ent ado en el mundo y. e cuál el objet de su exi tencia. en la falta total de poder É l es oderoso. po ejemplo. que hoy podemos lee en el código g r enético humano. ha n o. a nto en la c t contienda política como enal discusi sob la formación del ón re derecho. parala cue stión sobr lo que realmente somos y lo que e de ve rdad debemos se r.í es cierto: en la gran matemática de lacreación. p. De hcho. g 99). Y llega a ser e reconocibl si D ios es reconcible . E l aumento del conocimiento de a ve l rdad funcio nal parece má s bien ir acompaña o por una progr siva cegu para a «v d e era l erdad» misma. Tambié n hoy se la onsid era molesta. por desgracia . r plantado el c riterio de la verdad en medio de la historia.

finalmente. La raí de esto. a él. L a cristología es el anncio d Reino deD io s que se ha u el hecho concreto. de manera completamente abi erta a nte el juez terreno. E st Jesús no es un revolucio nario pol í e ítico.que es t romano. su mensaje y su comportamie nto no representa una amenaza para la dominación ro mana. es la verdad.P recisamente en este e coloqui se ve claramente que no ha ruptura al una entre el o y g mensaje de J es ú s Gal —el Rei de Di en ilea no os— y sus discursos e n Jerusalén. sin embargo. del «reino» d Dios. P ilato tuvo claro lo que en principio d ya saba ante s. res parecidos. L a z reale za anuncia da por Jesús en la pa s rábolas y. es precisamente el reinado de la verdad.no le interesa. P ilato era cie rtamente un escéptico. E Crist Dios ha ent n o. Queda claro al m ismo tiempo que n hay contradicción alguna o entre el planteamie nto pre-pascual centrado en el Rein de Dios o y el post-pascual centrado en la fe en Jesucristo como Hijo de .En el d iálogo ent e Jesús y Pil to se trata de la reale za d e Jesús y. rado en el mundo. ha entrado la verdad.Juan dice que lo s cer m «judíos» acusa a Jesús d habe declarado Hi de Dios. pudi ran e apare bajo el aspecto deseres hu anos. Dio s. P e como hombre de la Antigüedad tampo excluí ro co a que o s di ses o en todo caso se l o . lanueva realeza que d Jesús representa. E l centro del m ensaj hast la cuz —hasta la e a r inscripción en la cruz— e s el Reino e Dios. Lo que mporta es el i establecimiento de este reinado como verdadera liberació n del hombre. y ron e rse jo . D espués el interrogatorio. S i a l vez ha violado la Torá. r a por tanto. del reinado. Pero pa rece que Pi lato sin tió tambié un cierto emor n t supersti ioso ant esta figura ex c e traña.

Quien es propuesto como candidato para un amnistía ya est condena o a á d de por s í. a un d temor. es una r» intimidación. S ólo n este caso tiene se tido la a e n mnistía. que al m enos brevemente hemos de c d erar. sino pre isamente ta bién por est s r c m a cuesti nes. oponen ah ora otro temor. seasu aún m ás» a stó (19. o re Pero ante s d la decisión final hay todavía un ntermedio e i dramático y doloroso en tres a ctos. res a migo del C ésa Un 19. í d . de perder su puesto y caer as í en una si uación del t icada L a a vertencia: «S i . n e l mediante la amnis tía in cluye ya implcitamente una con ena. d sueltas a és no e e. con ello se expone a una situación fatal. la p reocupación por su car era e s m ás r fuerte que el mied por los pode s divinos. P ie nso que e deb tener en c s e uenta este miedode Pi lato: ¿acaso había ealmente alg o de di r vino en este homb Alcondenarlo. ponen an susojos a amenaza te l muy concreta de p erder el fa vor del emperador. b i embargo. o Obvia mente. Al final. onsi E l primer acto consiste en que Pil to presenta a Jesús como a candi ato a a amnistía pascua tratando así de li erarlo. re? ¿no atenta tal vez cont un poder divino ? ¿ ba ra Debí esperarse a quizás a ira de estos pode s? P i l re enso que su ctitud en este a proceso n se explica únicam o ente en función de un cierto compromiso po la justicia.añade: «Cua do P n ilato oyó estas p labras. después e ésta quien no ha si ele d do gido ha de consid erarse condenad E est sentido la propuesta para a liberació n o. los acusa ores sepercatan muy bien de ello y. S i corresponde a a g l ente el deecho a decidir por acla r mación.8). Sn d l l.12). C o ntra el miedo s persticioso u por una p osible presencia divina.

s egún nuestras traduccion sim plemente es. 65s). así co o sobr el l r r m e significado e ológic o de esta al ernativa.15). Por r tanto. baste recordar aquí brevemente lo e sencial.E st cla que Pi prefiere el c á ro lato «exa ltado» no vi olento.en el sermón de . Juan denomina a Barrabás.7). Que éste e el sig ra nificado qu se quería dar resulta cla en la e ro narració n de Marcos: «Est en a cárcel un tal Barrabás. he escrito t t detalladamente en la primera parte de esta oba (cf.40). Pero faltan también porqu no s presentan r e e como masaS u voz se ha oí en P e . quepa él era Jesús. Barrabá s («hijo del padre») es una e specie de fi gura mesiánica. pero esto essólo en apariencia unarenunci a la espe a ranza mesiánica de Isral: a e esterey no le q uerem os. Se trata de dos delincuent s acus dos según laey romana de un delito idéntico: e a l suble vación ontra la P ax romana. rá r ntecostés. Los segui dores d Jesús n están en el lu gar del proc so . la o.Sobre a cont aposición ent e Jesús y Barrabá s. pp. al o qu esté al r g e alcance de man con la vio lencia . P e en el contexto polí ico de n ro. L a h manidad se encontrará siempre frente a esta u alternativa: decir «s í» a e D iosque act a sólo con pode de la se ú el r verdad y el amor o contar con algo conceto. como «ba dido» (18. P ero las categorías ra de la multitud y tambi de la au én s toridades del templo son diferente s. en la propuest de amni tía pascua está frente a rente dos a s l n f interpretacio nes de la espe ranza me siánica. E e o e stán ausentes po miedo. L aaristo cracia d templo llega a decircomo mu el cho: «No tenemo m ásrey que al C ésar»(In 1 s 9. la p alabra griega que usahabía adquirido también el significado de «terorista» o «combatiente de laresiste r ncia». El qui los eren otro tipo de solu ión a c l problema. con aba l los revoltosos quehabíancometido un homici io en larevuelta» d (15. t entonces.

32 Rudolf P e sch omenta: « E l ( 1). se ra i e. E n Juan aparece sin embargo como e algo qu tiene lugar en el contexto del nterrogatorio. E l segun act está si tetizado lacónicamente en la frase de do o n Juan: «Ent nces P il tom ó aJesús y lo mandóa zotar» (19. tal vez desca rgando de manera sustitutiva su popia rabia r contra o s grand s. É ste es el g rito que. hermanos?». Era un cast ext emadamente bá r igo r rbaro.Pedro. Hch 2. como en toda s e sus epresentaciones suc sivas. l durante la cualotros deli cuente s ya perdían la vida» n (Markusevang elium. el condenad «eragolpeado por varios guardias h o asta que se cansa ban y la carn del deli e ncuente colgaba en rones ji sanguinolentos» B linzler. S aben u e dice ser rey.1). Lo revisten —a un homb golp l e re eado y herido por todo el cue rpo— con si nos caricaturescosde la majestad g . con a tortura de la flagelación. L a o ato flagelación e el castgo qu seg el der cho romano. una e i medida que el prefecto estab autorizado a to mar en v a irtud de su pode policial. 609). demostando su fu erza en y r É l. c hecho d que S imón de Ci e rene tuvi ra que lle var a Je sús el e travesañ de la cruz y que Jesús muriera tan rápidamente tal vez o tiene quever. e les responde: «C s onvertíos». E l tercer acto e la coronaci n de espin as . 467). o HengelSchwmer. vuestro s (cf. II. que ntonces «traspasa el cora zón» de aquel e rá los hombres qu anteriormente ha e bían preferido a Barabás. de desgar r e be rarnos el c ra zón y o llevarnos alcambio de vida. p. p. disfrutan humillándolo. Los solddos ju ega s ó a n cruelmente c J on esús. renovad y transformad vuestra forma de pe sar. r C ua ndo ést s p o reguntan: «¿ Qué tene mos que hace r.37s n er ). ra zonablemente. ún e infligía com pena concomitante a la condena a muerte (cf. Pero ahora est en q á sus m anos. ante la e sc ena d Barrabás. p.

5). los s ldados hacen loque no conseguí o an aquellos ritos y costumbres: «É lsoportó el castigo que nos rae la t paz. y con suscardenales he mos sid curados» (Is o 53. Jesús es ll vado con este aspeto caricat e c uresco a P lato. Le rinden h onores: «¡S a v e. rey de los judíos!». Pr bablemente el u ez romano está e!» o j conmocionado p r la figura l ena de bulas y heidas de este o r r acusa mist rioso.Desde qu Je s ú s es ha dejad az e e o otar. t l ios T ambién el h ombre maltratado y humillado continúa siend o imagen d Dios. En Je apare llá l sús ce lo que e s propiamente el hombre. E n É l se manifiesta la miseria de todos o s gol l peados y abatidos. L a historia de las religiones conoce la figura delrey-pantomima.5). Y cuentacon la com pasi de qui do e ón enes loven. E n É l se refeja lo que ll mamos«pecado»: en lo qu l a e se convierte el ho mbre cuando da la espal a Do s y tom a en sus da i manos por cuenta propia el gobierno del mundo. « E cc homo»: esta palabra a e dquiere espont neamente una á profundid ad que va m ás a de aque momento.17ss. Pero también es cierto el otro aspe cto: a J s no s le puede esú e quitar su ínima dignidad. En su m i a se refleja la seri inhumanid ad del pode humano. «¡Aquí e ce tenéis alhombr (In 19. Sin sa berlo.Jn 19. ala humanid ad: E c horno. similar al fenómen del «chivo expi o atorio». l su hom e consis te en bofeta enaj das con la s q mani ue fiestan una vez m ás odo su d t esprecio por él (cf. Sob él se cargatodo re lo que aflige a os homb l res: sepretende a sí ale jar delmundo t do o eso. Mt 27. E n É sigue presente el D oculto. y i P ilato lo pres nta al gentío. la corona tejida de espin y as el cetro de caña.imperial: el manto de color púrpura. Mc 15. qu aplast de esta manera al r e a impotente. los .2s).28ss.

La p z se fun en la justicia. . había que evitar. D ice una vez m ás: j «Aquí tenéis a vue tro Rey» (Jn 19. la gran verdad de la que habí hablado Jesús e a l había quedado in accesible. e e e r Al final.Pero con el pode militar por sí sol no se puede r o establecer ninguna pa z. Pero al final ganó en él a interpretación prag l mática d derecho: el la fuerza paci ficadora del derecho e más impotante que la s r verdad del caso. na absolu ción del inoc nte podía perjudicarle U e personal ente —el miedo a eso e ciertamente un motivo m fu determinante de lo que hi . a C iertamente. Jesús es rir s imagen d esperanza: Dio s está d l lado de los qu suf en.esto fue tal vez lo qu pensó y así se e justificó ante sí m ism o.golp eados y heridos son pecisamente imagen del Di que ha r os querido suf por nosotros. a i arcaba el mundo. L a fuerza de a da R oma e su sis ra tema ju rídico. pero la verdad concreta de este caso P ilato la conocía bien. en medio de su pasión . Pilato vuelve a su puesto de uez. . D espu p s és ronuncia la sentenci de muerte. Com o p refecto representaba el derecho romano s obre el que se fundaba la P romana la p z del m perio que ab ax . S a ba que esteJesús n era un delincuente í o político y que la realeza que pr tendía no constituía peligro e político alguno. esta paz esta aseg r l ba urada por el p oder militar deRoma. pues. tambié n otros ra stornos y des t órdenes que. P ilato —repetimos— conocía a verdad l de la que serataba en estecaso ys abía lo que la justicia ex t igía de él. Sabía. P o un a do. pe adem ás podía provocar zo— ro. un orden jurídico con el que o s l hombres po dían contar. A í.14). que debería serabsuelto.precisamente en los días de P ascua .

Pero que. Jerusalén permaneció ranquila. en último término. de sentido. y sólo a í se abr a la ce s e comprensión. por h decirlo así están repletos de pal . pero con matices diferentes en los detal Lo les. el que . su funció n pa cificadora. singular en esta narracio nes es qu están llenas de al s e usiones y citas d Antguo Testa ento: la P el i m alabra d D ios y el e acontecimiento se compenetran mutuamente. A sí calm ó tal vez su c onciencia. sin e la e o tambié n la del caso con creto: creía cumplir de e modo con el ste verdadero sig nificado del derecho. y que ha sido determinante para que ésta llegara a formarse E n un primer momento.L a paz fue para élen estaocasiónmás m portante que la justicia. R E F LX IÓ N P R E L A R E IMIN : P A L A B R A A C O N E C MIE N T E N E L E L A T O DLA P A S N Y T I O R E IÓ Los cuat evangelistas n hab de la horasen las que Jesú s ro os lan s sufre y muere en la cuz. C R U IF IX IÓ N Y S E P U A D E SÚ S C U LT R JE 1. y tam bién viceve rsa: lo que hast ahora hab sido sólo pa a ía labra —a vec es palabra in comprensible— se ha realidad. t 8. Por el momento. . todo parecía ir bien. la t paz no se pued establecer contra la ve e rdad es al que se go manifestaría m ás arde. Concu rdan en o es r e l encial del acontecimiento. Los echos. i Debía d jar de lado no sólo grand e inaccesible verdad. abra. Tras este modo pa rticular de nar rar hay un poceso de r aprendizaje de la Ig lesia naciente.

su onversaci n en la o c c ó búsqueda común. Apa ( rece con cla ridad que Moisés y lo s Profeta que «toda la Escrit s. ¿ habí sola se an mente ignorado hast aquel momento las a correspondientes alusiones en la S a gada E sritura?» (Reiser. En el acontecimiento aparentemente si s n entido se ha bierto en a realidad el ve rdadero sentido del ca ino hu m mano. como u proceso en el que a os n l curidad de a s l alm as seva aclarando poc a pocogracia s a acompañ miento o l a d e Jesús cf. p. nadi se ha e bía espe rado un final del Mesía en cruz. cuyo mensaje recibió. 2 asi 6s): lo «absurd » o manifiesta ah ora su m ás pr ofundo si gnificado. e Lo que aqí se resume. fue par la Ig lesia naciente todo un proceso de a búsqueda y maduració n. ha bían hablado de los acontecimientos de esta P ó n (cf. . v. en un largocoloquio de Jesús u con dos discípu los. E l relato sob los di re scípu de Em aús(cf. A la luz de la resurrección. a la lu z del don de unnuevo camin ar en c omunió n con el S eñ se tuvo que or. No fu eron las pa labras d E s citura lo que ela r suscit la narración de o s hechos sino qu los h ó l .Jesús a aba en a cruz era sen c ra l cillamente un h echo irracio nal que ponía en cues tión todo su an ncio y el conjun de su propia u to figura. A sí la concodancia que se encue . 15). sino e que esconstitutiva pa la mismafe cristiana. 332). v. llevaron a una nuev a comprensión de la E sc ritura. r c Bibelkritik. O s quizá s. en un primer mo mento incomprensib les. r ntra entre hecho y palabra no solamente dete rmina la estructura e los rela d tos del acontecimiento de la P asión (y de losevang elios en genral). ura». S in ella no se puede ra entender el desar rollo de laIglesia. e echos. aprender a e er el Antiguo Testa ento de m l m odo nuevo «En : efecto. L c 24. el s entido ha cons eguido la victoria sobr el poder de la destrucción y del mal.13-35) los describe el camin quehi ieron juntos.

E n os canz l vers ículos 3 y 6 se sigue habl ndo de este grit r. Se d ja oí toda a a e r la pena de qu s ien ufre ante el D io s a parentemente au sente. s credibilidad y su relevanci histórica o a u a precisamente de esta traba zón entre sentido e hist oria: donde este la se deshace. La p ece alabra «gritar». la oración se convierte necesariamente en un clamor. D de ello s s de os on fundament l importancia. el tono de este S a m o. . enuna fío os afrenta todavía mayo al desdi r chado: «Acudió a S eño. porque a ab zan e uminan ra il teológic amente. r ci E ste escarnio se convierte en un desa a Di y. En la extrema angustia. Comienz in media l a tamente dic iendo: «A pesa de m is g r ritos. E c l l í hemos po tanto ya r desde ahoa una rápida mirada sobr estos dos tex r e tos. E l sufrimiento indefenso es interpretado como prueba de qu Dio s n ama e o verdaderamente a afligido. Los ves ículos 7-9 hablan del escarnio que rcunda al orante. por decirlo así todo el arco del acontecimiento . E l vers ículo 1 l 9habla del echar a suertes sus ve stidos. que o l r l ponga a sal qu lo libre. por decirlo a sí. que despu s tiene una importancia central en el relato sob é re Jesús en la c ruz. sobre todo en Ma rcos. se disipala misma estrutura bá zo c sica de lafe cristiana. E l S amo 22 es el gran grito ang l ustiado del I raelq ue s s ufre al D ios que ap arentemente perman en sile ncio. E n a narració n de la Pasió n se encuentran intercala das múl l tiples alusio nes a extos v t eterotestamentarios. e to iere». que son básicos para la u nidad entre palab de la E s citura (Antiguo ra r Test mento ) y ac a ontecimiento de C risto (Nuev Testa o mento).y recibe t daví . así. Aquí ya no ba ta un si s mple llamar o implorar. de la P a sión: son e S amo 22 e Isaa s 53. caracteriza. c omo ocurrió de hecho a os pie s de la c l ruz. si tan lo qu vo. mi oració n no te al a».

26. r: 27) y el universalismo de la sal ación (v. 27). El profeta —leído a s hora c on . importante tene s r iempre presente a a l mplia g ama d e acontecimientos contenidos en este S a m o para entender por l qué tiene un pa el tan central la narració n de la cruz. en su n: nes presencia se po trarán a s fa milias de los puebl (v. es d ecir. r a los desvali dos». p en D el seg ndo texto fundament l —Is a í s 53 ya hemos tratado u a a — en el contexo de la oració n sac rdotal d e Jesús. el sacia v. La Iglesia naciente escons ciente de se la gran s amblea en r a la que se celebra a acogida de qui implora. Ante todo: «É l esmi ala banza en da la gran a sambl a. el mist rioso banquete nuev el «sacia . Y . 26). su salv ación la l en : resurrección. 28) apa v recen como la gran acogi de Di que responde al grito de Jesús. Es da os. ¿cómo no ver allí el acont ecimiento insospe chado de la conve rsión de los pueblo s del mu ndo al D io s de Israel.Pero el grito de an gustia se tran sforma despu s en una profesió n é de confianza. por otro. que laIglesia se fo rmaba con gent s de todos e los pu eblos?L a E ucarista (la al í abanza: v. sino que seconvierte en un «sacia a los desval r idos» (v. cumpli mis vo de e ré tos lante de sus fieles»(v.Marius R eiser t e ha presentado un análisis minu cioso de este texto misterioso. e o. 28). en tre ve ículos seanticipa y s celebra s rs e la gran acogi que haobtenido. m ásaún. D io s de al Jesuc risto. que el Señr lc había dado en laE u c o aristía? Y . S ig uen despus é otr s dos o elem entos sorprendentes. s l os» ¿Cóm o p día la I lesia naci o g ente deja de in r tuir en estos vers ículos por un la do. m ás aú «Volverán al Señorhasta de los confi del orbe. en cuya lectua se pu r ede pe rcibir de nuevo el aso mbro del primer cristianismo al ir comprobando que el camino de Jesucristo ya se había id o anuncia ndo paso a pao . L a sa lvación no se mita sol li amente al orante.

No grit a venga nza. lo S cumple aq í personalmente. JE SÚS E N L A C U Z R L a primera palabra de Jesú s en cruz: la «P a dre. 2. r 2. rdón para quienes le tratan a s í : «Padre.todos los medios modernos del a álisis c n rítico del texto— habla como sifuera un evang elista. P edo. e: hermanos.17). porque no saben lo qu hac (L c e en» 23. É l no co u noce odio alg uno.34). y vuestra s é eis i autoridades lo m is o» (3. perdónalo s» L a primera palabra de Je sú s en cruz. después deeste dol r oroso recu erdo. E sta palabra sobrela ignorancia vuelve despu en el discurso de és san Pedro en los H echos d los Ap stoles. pronunciada casi mentras la i lo crucificaba es la petición de pe n. S upl el perdónpara todos los qu lo pone en a ica e n l cruz y da a raz de esta súlica: «N saben o que hac l ón p o l en». y pedis teis el ndulto de un as to. i esino. que ya ha bía incluido en su di scurso d Pentec stés y que traspa entonces e o só el corazón de la ge nte (cf. Lo que el eñor había predicado enel S ermón de laMontaña. pero D io s lo r suc de entre los muertos» e itó (3. yo s que lo hicist por gnorancia.37). En él secomienza e ó recordándole a la muchedumbre que se había r unido en el e pórtico de S aomón tras a curaciónde un ilsiado: «R ec azasteis l l h al san al justo. perdónalos.prosigu «Sin embargo. m .14s). matasteis al autor de la vida. P asemos ah a una breve consideració n sobr los ele entos ora e m esenciales delrelato de la cucifixión.

do ios. S ien sab s.E l motivo de la gnorancia ap i arece una vez m ás en una nota autobiográfica del p sado de san ablo. Por eso la palabra de J es ú s obre la t s ignorancia. con sus ap licaciones enas d l istintas si tuaciones dela E sc ritura. y añad a contnuación: «Pero Dio s tuvo compasi n de e i ó mí. todos los iempos . ahora. que hab est diado con lo s mejores ía u maestro y p s odía consid erarse a sí m i como u verdadero smo n escriba. y por eso n alcanza la verdad misma que o debería transformar al hombre. C ertamente. sto . o No zás. conocimiento material y p rofunda incomprensión existe en . L o s umos s sace rdotes y lo e s s cribas sab exactamente dónd debía nacer en e el Mesía P ero no lo reconocen. pr cisament hoy a lo c e e . ¿ caso no omos c A s iegos pre isamente en c cuanto sabi s? ¿ somos qui ju por nuestro s aber.4-6). s presuntos sabio s. S i se iene e cuent su anterior orgullo de pe t n a rfecto discíp ulo de la Ley. esta e e i combinación entre docta e rudición y profunda ignoranc debe ia hacer reflexio nar. mirando hacia atrás. i Pero es pr cisamente la ignorancia lo qu le ha sa e e lvado. que co nocía y cumplía la Escrit ésta es ura. haciéndol capa z de conversión y d perdón. Mt 2. R ecueda que él mismo a P r había si o an d teriormente «un blasfemo. debe r conocer que habí e a sido un g norante. un persegui or y un d violento». Revela o problemático de un sa er que se l b cree autosuf iciente. porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía»1(Tm 1.13). ( E s obvi que esta coexistencia ent saber e ig o re norancia de . permanec en ciegos cf. una palabra dura: él. E sta relació n entre sab e ignorancia aparece a mbié n de otra er t manera en la narració n de los M agos de O riente. d ebe saudir también.

incapa ces de reconocer laverdad mism a. le ha cen sentr una vez más su debilidad. deja abierta la vía i hacia la onversión. i . s. se está formando el nu vo templo . Primero. ha puesto la ignoranc como motivo pa pedir ya ia ra que se les perdone: la ve como una puerta que puedellevarnos a la conversión. sálv ate a ti mismobajando de a cruz» (Mc 15. con la muerte de Jesús. a sí. una torpeza que resiste a lallamada de la verdad. le qui eren hacer caer en tentació n. esa v rdad de a que hab Pedro en su di e l ló scurso de Pentecostés? L a gnorancia atenúa la culpa. el de los qu pasa e ban por alí. porque revela a mism tiempo una dureza de l o cora zón. Por eso es m ás cons olador aún paa todos los ho bre s y en todos los r m tiempos que e l S e ñor. Qui nes s l e e mofan a sí del Señr exp o resan con ello su desp recio por el impotente. Mt os. como narran los Snópticos (cf. que quiere venir a nuestro encuent o en aqu mismo que sab m os? ¿ r ello e Acaso no esquivamosel dolor provocado p la verdad que trasp sa el or a cora zón. Al mismo i tiempo. Pe no es sim c ro plemente un causa a eximente. e velo del templo se l ra sgó en d de arriba abajo. Repiten al Señor l las p alabras con as q serefería a la destrucción del l ue templo: «¡Anda tú que destruías eltemplo y lo reconstruías entres día !.29s). L as burla a J s ús s e E n e l E ang v elio apa recen tres g rupos de gent que se b e urlan de Jesús. e Al final de la P asión. tanto respe cto a o s que verdaderamente l no sab ían —los v erdugos— como a los que sabí y lo an condena ron. Uti liza tu poder . No sabe que » n justamente en este mo mento se e cumpl stá iendo la destruc ción del templo y que. como ya intentó el diablo: «S ál vate a ti mismo.

en el C ru cificado s ha mani e festado como el que ama hast la muerte. É st os formulan sus p labras de escarnio refiriéndose alL bro de la a i Sab iduría que. . En eltemplo hab dos v 4 ía elos y. o Ahora. que lo libre ahora. 5).el e Jesús crucificado qu nos reconcilia a todos con el P a e dre. en el m omento de la muerte d e Jesús. el tos. Lo miembros del s San edrín. ahora se hac presente la realidad misma. ¿ ha conf No iado en Dio s ? S itanto lo qu iere D ios . en u gar de los sí i a l mbolos y los ritos. Ahora. en el capí tulo 2.Dios mismo ha quitado el velo. comparecer ante el c s Altísimo y pronunciar su sant Nombre. Mc 15. el sum o sa cerdote podía compa recer ante él. Sól mediante sig o nos y unavez alaño. se pone derelieve que a época del antiguo templo y sus l sacrifcios se ha cabado. P er . probabl mente. c el crucificado: «¿N es el rey de Isra que baje ahora la c o el?. Lc 23.38. escribas y ancia nos. S b 2 . Mateo men e ciona las trescategorías de sus co ponentes: sace m rdotes. E l aceso a Dios está ibre. este v elo se desga de arriba abajo. di en ahora de Jesús. sum o saerdote podía atravesar e te velo. s refieren a velo interior. que impedía a la e e l gente ac ceder al Santo de los San Una sola vez al año. de ruz y le creerem os. al o mismo ti mpo. remitiéndose a aq uellas p alabras.51. a c l E l segun grupo de los qu se bu do e rlan está formad por los o miembros del S an drín. que apuntaban al futuro. C eso se alude a d cosas: por un rra on os lado. habl del justo que e a storba la vida mal ada de o v tros. asta aquel momento elrostro de H Dios haba est do v í a elado.27. el velo rasga del templo sig e do nifica que ah ra se o ha a bierto el acceso a D ios.10-20). se lla m a a sí m i hijo de Dio y es smo s condenad a la desventu o ra(cf.

los omano di ron simpl mente el r s e e apela tivo de «bandidos».l y que Mateo y Marcos caracte rizan con la misma pa labra le stes (bandido). e o .38. quie nes semofan a sí reconocen con su actitud qu e Jesús es realmente Aquel delque sehabla en el Li de la bro S abduría. P recisamente en el s carnio el misterio de Jesucrsto se e . T al vez el Li ro de la i b Sab iduría ha tomado esta dea delfilósofo. con la qu e Juan describe a Barrabá s (cf. 361e-362a). E l tercer grupo de los que semofan lo forman quie nes fueron crucificados con É. Mc 15. É l lo sa o ra be: Dios mismo le sal vará. Queda claro a sí que 2 se lescalifica com o co batientes dela resistencia. laha introducido en el i Antiguo Testa ento y.18). tampoc cede aho a estatentació n. A sícomo no se habí dejado sed r a ucir por el diablo para qu se tirase des e el pináculo deltemplo (cf. É l i i se reve comoel verdadero Hijo de Dios. 7. Mt27.Lc 4. cf S b 2. S on rucificados ju to con J s c n esú porque se les hab declarado culpables del mism crimen: ía o resist ncia c ntra el poderromano. Polteia II. llegando a la c nclusión de que habría o sidocrucificado (cf. La resurección será el mom i r ento en el que Di os lo librará de lamuerte y lo confirmará como el Hi jo.5-7.40). que en su obra s bre el E st o ado intenta imag inarse cuál hubiera si o el destno del justo pefecto d i r en este mundo.¿No decía u e era Hijo de Di q os?» (Mt 7. aos cual m l es. para criminalizarlos.9-13). i demuest a verdadero. in 18. pe de mododiferente al que esa gente ro t se im agna aquí. S in 2 . P recisamente en la situación de mpotencia exterior. Mt e d 4. esta idea ap m unta directamente a Jesús.42s. la Podemo añ s adir que el Li de la S a bro biduría conocía quizás a l hipótesis eórica d P la t e tón. percatarse de ello. ahora.

Jesús ha sido «elevado».lato ni los era miembros del S an drín habíanpodid o ente nder. el título de rey puede apa recer delante de todos. Y h ora se da cuenta de que este ombre o a h crucificado a su lado ha realm ente visi le el ros•tro de Dios. e Pero a a s b l urlas n se unen los do crucificados co É . sin mbargo. lora: « Jesús. s ce b e el Hio de Di s. P lato sabe muy bien qu e Jesús no ha ía pensa i b do en algo com eso y. Ahora. D esde s te lugar de la extrema e entrega de sí. domina a su m odo. está ah ante la historia o ora del mundo. con el que Piato quiere seguram or l ente expresar tambié n su ci nismo contra la s a utoridades judías y. por ello .E n J sús. S a b e y ve que el «delito» de Jesús era de un tipo completamente diferente.l Uno de o s n ellos intuye el misterio de Jesús. el itpo de d e e elito es diferente al de los otros do que tal vez habían participado con Barrabá s en su s. Mc 8. le im•p j o . o o E s c m prensib que los mie bros d S an drín se vieran o le m el e contrariados p este título. el rey de los judíos» (In 19. v ue enga rse de ellos. insurrección. aunq con retraso. que Jesús no e ra un vi •lento. P esta inscripción. É l domina como el verdadero rey. E n a s tres grande lengua de entonces. que ero equivale a unaproclamación c mo rey. H asta aquel momento Jesús había evita do el título de Mesía o derey. Jesús l s s es pr clamad rey públicamente.27-3). a uérdate de mí c . o bien lo h s abía puesto n mediatamente i en relación con su P asión ( f. en la inscripción para la cr z defin e o u el «deli o» de manera si gular: «Jesús el N a t n zareno. de una man que ni P i. L a cruz es su trono desde el que atrae el mundo h acia sí. Y entonces.19). e sde este lug de un amor verdaderamente d ar divino. para im pedir c 1 interpretacio nes erróneas.

Tran 3 smiten el grit de o Jesúsen unamezcla de hebreo y arameo y lo trad ucen después . ha ent ndido pr cisamente b e e en la cruz que este ho mbre sin poder alg uno es el verdadero rey. u drón se ha convertido en a imagen d la esp l e eranza. sino t mbién en a gloria. pero nos enseñanciertamente un co Jesús saía a sa: b que ent aba directamente en comunió n con el P a r dre. y junto al cual no quiere esta r solamente aho en a cruz. Pero. ob•via mente. que podí a prometer el pa raíso ya pa «hoy» . reza. legaria que impl ra su bondad no es o vana «Tú qu escuchast al ladrón. Aquel que Israelesta espe ba rando.cuand llegues a ut reino» (L c 23. la cert za de que. D io s mío. Ta mbién est s palabras est llenas de a án mis•terio. en la certeza consola dora de que la mi•sericodia de Di pued lle garnos r os e tambié n en el último instante.43). S ra abía que reconduciría al hombre al paraíso del cua había si o privad a esa comunió n l d o: con Diosen la cual reside a verdadera sa l lvación del h mbre. en qué sentid o haya pedi que Jesús se recordara de do él. Mc 15. E n ugar de un s a l futuro indeterminado habla de un « hoy»: «Hoy est arás con igo m en el pa raíso» (23. tambié n a mí me iste . e E l grito de aba dono de Jesús n Mateo y Marcos concue rdan en d que. incluo despué e s s de una vida equi ocada la p v .46. e e d esperanza». Cóm o haya imag o inado exacta•mente el buen la drón la entrada de Jesús en su reino y . ra l a l L a respu esta de Je ús va m ás llá de la petición. o A sí en la historia de la espirit alidad cristiana. el Di s irae.42). a la hora nona. no lo saemos. por tanto. el buen la . por ejem•plo. Jesús ecir excla con voz p mó otente: «Di s mío. ¿por qué me has o abandonado?» (Mt 27. 4).

s lo a 5). los u e pa• aba por al no co q s n lí mprendieron la ex clamación de Jesús. bemos de frente a tod eso? cir o Ante todo ha que consid erar el hecho de que según el relato de y . Jesúsrecita el gran g S a m o del Israel afligido y asume de l este modo en sí odo el t tormento. pero la interpretaron como un grito dirigido a Eías. po ejemplo.Si o có Jesús ha e mo ya visto en esto un sentido. entendid o com el de un ag e o itador político. sino ed todos los o mbre s que ó h sufren en este mundo por el ocult miento de Dios. no lo pode os saber. No d m ebemos desca rtar la posi•bilidad que s haya de e rrumbado (D as » Venhältnis. e. po otro. 49 Com oquiera que sea. 1 ¿Qué de 2). No es un rito cualquiera de abandono. no s lo de Israel. p. am bos e ang v elistas. sta a z cristianos a pregutarse y a reflexio nar: ¿Cóm o udo el Hio de n p j Dio s se abandonado por D io s? ¿ r Qué significa este grit Rud lf o? o Bultmann. H abría sido entonc s —hablando de sde el punto de visto e histórico— un de stino car nte de sentido. pudiera se malen r tendid a como un grito haci Eías y. la ha p l odido comprender como un g rito verdaderamente mesiánico. M rkusevangelium. sobre esta base. a l r fuera la ex clamació n de aba dono del S al 22 (cf. obs r erva a es res•pe te cto: La ej ecución de Jesús tu lugar «a cau d una nterpretación e vo sa e i rrónea sobr su e modo d obrar. R udolf n mo Pesch. E n estudios erudito s s ha t atado de reconstrui l e r r precisamente la ex clamación deJesús de m odo qu por un la do.L le va ant el a e cora zón de D ios mismo el g rito de an ustia del mundo g atormentado por la ausenciade Di Se ident os.al grieg E plegaria d e Jesús ha llevado un y otra ve a los o. ifica conel Israel . p. ó la comuni creyente ha comprendido la ex dad clam ación deesús J —que lo s que e staban por allí no ent ndieron o male ntendieron e — como el inicio del S a m o 22 y. II.

con la humanid ad que sufr a causade la «os curidad e de Dios» asu . 25ss). nosolamente para Jesús v m ismo. r e t Com o h emos vist . E l grito en el extremo tormento es al mismo tiempo ce rteza de la respuest divina. el S amo 22 impregna la na ó n de la P asión o l rraci y va más a L a h llá. los dol a ores. su ormento. se han a cercado mucho m ás a a realidad. el escarnio y los golp es en la cabez de los que se mofan. umillació n pública. el traspa sarle la s m an y los pie s. todo su m t desam pao y. P ie nso que los Pa d la Iglesia. surgi ndo en el orcejeo con Dios pero pal bra s a las que. al mismo ti mpo los ransforma. mientra s J sús ponuncia la prime pa e r s ras labra s del S amo. Y a l para lo s orantes del Antguo Testa ento las pa i m labras d los e S a m os no corresponden a un su l jeto individual cerrado en sí m ism o. en los a ism os de su a b lma y comprender el mis terio de su pers na en el extremo tormento. vv. la sed terrible. Todos esto esfue o s rzos. a embargo.dolorido. inclui a también lacerteza de que s escuchad y que d erá a. ce a rteza de la sal ación. con su modo de dres e comprender la oración deJesús. se caracterizan por un planteamient dem a do o asi limitado e individualista. están a sociados a la vez enla oración todos los u stos j . Ci ertamente. l se cumple ya en úl timo análisis la totalidad de esta magnífica oració n. m Pero. me en sí su cla or. E n a teologí m ás eciente se han echo muchos intentos l a r h perspic aces paraescudriña basándose en este grito d ang r. son paabra s muy personal que han ido l es. el echar a u ertes su vestid os: la os s s Pasió n entera est como narrada anticipada á mente en este Sal o. se manifestará en a resurrección. e ustia d e Jesús. sin e f . conello. a fin de cu entas. en la formación d la «gran l e a samblea» y en el sa el ha ciar mbre de los pobres (cf. sino para «mu chos ».

que en la in vestig ación más reciente se describe como «personaldad co i rporativa». Al m is mo tiempo.la go victoria del amor. 60. el presente yel os l a r futuro. aumenta.4. Una y ot vez os enc ra n ontramos en e hoy sat l urado d e sufrimiento. lle van yaen sí el don de se escuchad de la transformación. en el sentido de que tiene pr sente la lucha de odos nosotro nuestras propia e t s. Por el con trario. sin e bargo. r n mo nada se qui al horror de la P a ta sión de Jesús. p. sin emba án or rgo. todo I rael. Y a partr de É l. Nosotr s mismo r o s somos orantes de este Sal pero ahora de manera nueva en la mo. sino qu lle va s e realmente en sí a tribulació n de tod nosot l os ros. s voces. a resurrección y la sa l ciedad de los pobes ocurren ya «hoy» . u van si empre unid os. como Aquel que nosune a todos en un » sujeto común y nos ac ge a o dos en sí. r ser-con que p roviene del a mor. nuest a tribulació n y nuestraesperanza. el suf m rimiento d e Jesú s e s una pasión mesiánica. un rir s. i do. in P s. En. y lleva consi as í la redención.que suf en. r os.5). pasa presente y fut ro .Y oracomo «Cue o t rpo».1s. 85.1. comunión con C risto . siempre también. por eso est S amos abraz n siempe el pasado. R u como ega «C abeza. E sta figura básic a. ej. po rque no es o lamente individual. má s a la h r s ún. un suf en comunión con nosotro po nosotros. E una perspectiva co ésta. E chan a sue sus estidos rtes v . Est en el presente del dol y. umanid ad entera en lucha.. Pero. los Pdres la han a acogi o y p d rofundizado a pa de sufe en Crist en los S a rtir o: lmos —nos di e Agust c ín— Crist ora a la ve z com o C b eza y como o a Cuerpo(cf. 61.

Los evang elistas n di en que los cu tro solda enca os c a dos rgados de la ejecución de Jesús se repartieron sus vesti echándolos a dos suerte. E sorespondí a la c a ostumbre romana según la cual las , ropas d ejecutado correspond al pelotón de ejecución. Juan el ían cita ex plícitamente el S amo 22,19 c l on esta pa s labras: « S e repartie ron m is ropas y echaron a suertes mi túnica» ( 9,24). 1 S iguiendo el paalelismo típico de la poesíajudía, en laque un r a sola acción se expresa en do tiempos , Juan distingue dos s momento s: prim ero, los solda hacen cuat o partes con lo s dos r vestid os de Jesús y las di stribuyen en ellos. L tre uego t man o tambié n «la túnica». P ero aqu ella túnica era si costuras, t jida n e toda ela de una sola pieza. Por eso dicen entre ello s: «No a l l ra sguemos, sino echemos a suetes a ver a quién toca» (19,23s). r E ste pormen sobre la túnica sin costuras chitón) se narra con or ( tanto detalle porque Juan ha querido obvia mente recordar con ello alg o m ás queun deta lle casual. Algunos exegtas, en este e contexto, hacen referencia a una información d Flavi Josefo e o según lacual la túnica del su o sace m rdote (chitón) s tejía conun e solo hilo continuo (cf. Ant. iud., III, 7, 4). P o tanto, en esta tenue r alusió n del evang elista se pue e ve tal vez una referencia a la d r dignidad de Jesús co o sumo sace m rdote, una di gnidad que Juan había ex pues más exensa to t mente desde el punto de vist a teológic o en la oración sa cerdotal de Jesús. E l que al muere no lí es solam nte el verdadero Rey de Israel. E s ambié n el Sum o e t S ace rdote qu precisament en est hora de su extema e, e a r deshonra cumple su min , isterio sac erdotal. L o s P d res, al refl xionar sobr este texto, han acentuado un a e e aspecto diferente: ven en la túnica sin costuras, que los soldad os tampoco qui eren romper, una m age de a unidad indest uctible i n l r

de la Iglesia. La única inconsútl es e t i xpresión de la unid ad que el Sum o S a ce rdote Jesús ha ía im plorado para os su la víspera b l yos de la P a sión. En efecto, n la oración sace e rdotal se entrelazan insepa rablemente el sa cerdocio de J e sús y launid ad de o s suyos. l A los pi de la c es ruz, percibim os una vez m ás demane ra penetrante el mensaje que Jesús n ha mostrado y grabado en os nuestros cora zones en suoració n an tes de ir al encuentro de la muerte.

«Tengo sed » Al inicio de la rucifixión, como era costumbre, se ofreció a J sús c e una bebi a calm a d nte para atenua los dolor s insop rtables. r e o Jesús la rechazó. Quiso sopotar totalmente conscient su r e sufrimiento (cf. Mc 15, 3). Al término de la P ó n, baj el sol 2 asi o abra sador del med iodía, colg ado en la ruz, Jesús gitó: «Teng c r o sed» Un 19, 8). C o 2 mo solía h acerse, se le ofre ció un vi no agriado, muy común entre los pobres, que ta bién se podía m consid erar vinagre; se a tenía como una bebid a para calmar la l sed. Aquí enc ntramos de nuev esa compenetración entre palabra o o bíblica y acontecimient sob la que hemos reflexio nado a o re comienzos de e capí ulo. P un a do, la esc na es el todo ste t or l e d realista: la sed del Crucif icado y labebida agria que los soldados solía n dar en aqu ellos casos. Por otro, oímos ensegui en el da trasfondo el Sa 69, aplicable a la P asión, en el que el sufriente lmo exclam a: «En la me dieron vinagre» (v. 22). J sed esús e el justo s que sufe. E n É l se cumple la P a r sión del just des o crita por la E sc ritura en las grand experienciasde los o es rantes afigidos. l

Pero, con esto, ¿c mo no pensa también enel cant de la viña ó r o del cap ítulo 5 del profeta Is a í s, esecanto sobr el que hemo a e s reflexio nado en el contexto de la parábola de la viña? (cf. primera parte, pp. 302-306). E n el Dios pr sentó su queja a la, e Israel. Dio s hab plantado una viña en un fértil colina, y la cuidó ía a con mim o. «Esp raba que di ra uvas, pero pr dujo agraces»(Is e e o 5,2). La vi de Isr el no lle va a D ios fruto noble de la justicia, ña a el que se fun a en el amor. D a los g d ranos ag rios del ho bre que se m preocupa sol amente de s í mism P o. roduce vinagre en vez de vino . E lamento de Dios, que l oímos en el cant profético, se o concreta en esta hora en qu al Redentor sedient se e ofrece e o l vinagre. A sí como el cant de Isa m an o ías ifiesta el suf rimiento de Dio s por su pu eblo, m ás al de su m lá omento histórico, a sí también la escena d la cruz sobrepasa a hora de la muerte de Jesús. No e l sólo I rael, sino t mbién a Iglesia, nosotros respond s a l , emos una y otra vez a amor solícito de Dios con l vinagre, con un cora zón agrio que no qui hace ca s del a ere r o mor de Di s. «T o engo sed»: este grit de Jesússe dirig a cadauno de no o e sotros.

L as muje junt a la c res o ruz– la Madre de Jesús Los cuat evangelistas n hab —cada uno a su modo— de ro os lan mujeres junt a a cruz. Marcos nos dice: «Ha tambi n una o l bía é s mujeres que miraban desde lejo; entre ellas María Magdalena, s María la mad de Santago el Menor y de José, y S a omé, que, re i l cuand estaba enG allea, lo seguí para atenderlo; y otras o i an muchas qu habí n subi o con éla Jerusalén» ( 5,40s). Aun e a d 1 que los evangelistas n dicen nadadirectamente, en el si o mple hecho

de que e mencion su pr s e esencia se p uede pe r el rcibi desc oncierto y la a flicción de estas m ujeres an lo ocu te rrido. Juan cita al final de su e lato de la crucifixión una pa r s labras del profeta Z aca rías: «Mirarán a que traspa l saron» (19,37; cf. Z a 2,10). Al p rincipio del Apocal s , estas p ipsi alabras q aqu ue í esclarecen la es cena ante la cruz se aplicarán de mane ra profética al tiempo final: al momento del r torno de l S e eñor, cuand todos miraán al que viene con las n o r ubes —el Traspa sado— y se darán gol es de p cho (cf. Ap 1,7). p e L as muje miran al Traspasad Podemos pensa también en res o. r la s otras pa labra s del profeta Z acaías: «Harán lanto como el r l llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogéni o» t (12,10). Mientras que ha la mue de Jesús sólo habí habido sta rte a escarnio y crueldad en t rno al Seño los E vang o r, elios p resentan ahora un epí logo reparadorque leva a su p esta en el sepulcro y u a la resurrección. Las mujer s qu le habían sido fieles están e e presentes. S u c mpasión y su am son para el Redentor muerto. o or Podemo pue a s, s, ñadir también tranquilamente la conclusió n del texto de Zacaría «Aquel día h s: abrá una fuente ab ierta para a l casa d Davi y pa lo s hab e d ra itantes de Jerusalén, pa la var el ra pecado y la mpureza» (13,1). E l mirar al Traspasad y el i o compadecerse se convierten ya de por sí en uente de f purificación. D a comienzo la fuerza transformadora de la P ó n asi d e Jesús. Juan no s nos d que a s muj ólo ice l eres esta ban junto a a cruz — l «su mad la hermana de sumadre, María la de Cleof y M aía re, ás r la Magdalena» 19,25)—, sino qu prosigue: «J sús, al er a su ( e e v madre y cerca al discípu que ta quería dijo a sumadre: lo nto , "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Lu ego dio al discípu "Ahí tienes a j lo:

tu madre Y d es e aqu "». d ella hora, el dis cípu la recibió en su lo casa» 19,26s). É st es la última di posi ión, casi n acto de ( a s c u adopción. É l es el único hijo de sumadre, la cual tras su muerte, , queda sol en el mundo. Ahora pone a su ado al dis cípulo ría a l amado, lo pone, por decirlo así en lugar suyo, como su propio , hijo, y desd aquel momento él s hace cargo de ella, la acoge e e consig L traducción iteral es aún más u erte; s pod o. a l f e ría expresa m ás o menos así la acogió entre su s propia cosas, la r : s acogió en su ás ntimo contexto de vida. A sí p m í ues, esto es ante todo un g esto to talmente humano d l Redento que e stá a punto e r de morir. No deja sol a sumadre, la confía a los cui a dados del discípu que le habí si o tan cercano. De este modo se da lo a d tambié n al discípu un nu lo evo hoga: la mad que cuida de él y r re de la que él se ha cargo. ce C ua ndo Juan ha de hec os hu bla h manos como éste, qui ere recordar ciertamente acontecimient o os curridos. S in embargo, lo que le interesa es siempre alg o m ásque lo s hechos concretos del pasado. El acont cimiento se proyecta m ás a de sí m ism o e llá hacia lo que permanece. A sípues ¿qué qu , iere deci rnos con esto? Un primer asp ecto nos lo of rece con la forma dellamar «mujer» a su madre . E s el mismo té rmino qu Jesús ha usado en laboda e bía de C aná cf.Jn 2,4). La dos e s ( s cenas qu edan a sí relacio nada s una con otra. C a n había si o una anticipación de a boda definitiva, á d l del vino nuevo qu el Señor quería ofrecer. Sólo ah ra se hace e o realidad lo que entones era únicamente un si c gno precursor de lo que estaba por venir. E l término «mujer» recue rda al m ismo tiempo el relato de la creación en el cua el C eador presenta la muje a Adá Adán , l r r n.

S a n P a ha p blo resentado a J sús en sus carta e s como elnuevo Adán con el cualla human . 12. se le confía la lo r mujer: María – la Iglesia. Juan nos di que al nuev Adá le corresponde ce o n nuevament «la mujer». en la t y cual el mist rio de María se prolong en la historia. La Igl debe dar auz a C rist continuament con dolo esia l o e r (cf. no ha tenido dificultad alguna para reconocer en la mujer. para ver en ella. E l Apocalipsis ha de la señalgrand bla iosa de a muje que apare l r ce en el cielo. a la Iglesia do l entera. Otro paso en la maduración de la misma idea lo encontramos en la Carta los E fe sios. a María en s entido del t do pe o rsonal y. queaplica a C rist y a la a o Iglesia la imagen d homb que deja asu pa y a sumadre y el re dre se hace una sola carne con la mujer (cf. I basándose en el modelo de la «pers nalidad corporativa» — o según el modo de pe nsar de la Biblia—. e a Como Ma la mujer. Una y otra vez se di rige tanto a a mad l re como a discípu y a cadauno se le confía la tarea deponerla en l lo. por otro. 5. E n el E va ngelio eso queda como una alu sió n calada de lo l que se d sar ollará después oco a poco en la fe de la e r p Iglesia. a la Iglesia esposa Madre. q él n p e ue os resenta en la figura de María. ). L a palabra de Jesús en la cruz permanece abi rta a muchas e realizacionesconcretas . . abarcando odos los itempos.31s L a glesia antigua.1-6).23). lo una figura concret y un m a odelo del discipu lado que siempr e habrá y sie pre debe habe Al discípu que e verdaderamente m r. lo. también el dis cípu predilecto es a lavez ría. s discípu en la comunió n de amor con el Seño. abrazan alí a todo Israel. por un la do. o mejor. idad recomienza de un modo nu evo.reacciona a nte esta nueva riatura diciendo: «¡Ésta s í que es c hueso de mis hu esos y carne de mi carne! Su no mbre s erá Mujer» (G n 2.

el traspa so total a a propiedad de Dios.19).1). tal como está previsto en el pla n de Dio s. e el momento de la z n muerte. hast el límite y m ás a a allá del límite. nificado dela misma palabra (tele ioün). É l ha ido realmente hast el final. l o cumplie ndo así la última volun d e Jesús. S a l 31. al hablar de laoración de J sús e el Monte de e n los Olivos hemosconocido también otro sig . cuyo relato l s introduceel evang elista su brayand que Jesú amó a os suyos o s l «hast el extremo (télos)» (13.haciendo referencia a la oración sa cerdotal de Jesús.9: orá significa«in iciación». a la tres de la tarde. consagració n e orden a a dignidad n l sace rdotal. cf. É lha realizado la totalidad delamor. tambié n aqu podemos sobrentender este entido. basándonos en H ebreos 5 en la T . alprincipio de i) la Pasió n. Jesús ha í s cumplid o ha sta el final el act de consagració n. S e h a . esta palabra (tetélesta remite haciaatrás. se alcana ahora. Jesús m urió orando en a l hora nona es d . en tus m an os encomiendo m i es píritu» (Lc 23. A sí o respla ndece en esta palabra el gran mi sterio de lacruz.30). P a Ju la ra an. Jn 17. se ha dado a s í mismo. ecir. tad Jesúsmuere en la c ruz S egúnla narració n de los evang elistas . l P ie nso que. En el texto e: á griego. última pa labra deJesús fu «E st cumplido» (19. la entrega o sace rdotal de sí mismo y del mund a Dios (cf. E n L c as. su lú s u tima plegaria est tomada del Sla á mo 31: «P adre.6). E st «fin ».46. Al discípu se le pide siemp que acojaen su p lo re ropia exis tencia p ersona a María como persona y c mo Iglesia. En el cap ítulo 6.práctica en lapropia vid a. este extremo a e cumplim iento del amor. a a hora del lavatorio de lo pie s. es de cir.

a Pero hay un p roceso de fe más imp ortante aún q los signos ue cósmicos: el ce turión — comanda del pelot n de ejecución— n nte ó . T a mbién s hace así en el so de loscrucificados e e ca n el Gólg ota. Dt 21. por lo qu e renunci n a hacer lo mismo con él.E n ugar de todos os otros l l actos cultuale s sepresenta ahora la cruz de Jesús co rno la únic a verdadera glorificació n de Di en la que Di se glorifica a sí os. «y al punto saló d s i sang y agu Un 19. Por eso el pelotón de m ejecución tenía el co etido de ac lerar la muerte rompiénd m e oles la s piernas . reconoce a J e ús c rno Hijo de e s o Dio s: «Realment éste e el Hi de Dios» (Mc15. os mismo mediante Aquel en el que nos entrega suamor. Media nte el Hio que suf e reconocen al Dios j r verdadero. el Señor reúne a os hombres pa la n l ra ueva co unid ad de la Iglesia m universal.34). Bajo a e ra jo l cruz da comienz la Iglesia de los pa anos. A los dos«bandidos» se les quiebran las p iernas.22s). c dejab n a intenciona damente que loscrucificados colgran d instrumento a el de tortura despu de morir. la ierra tiembla. los sol dados v qu e Jesús está ya en muerto. el velo del templo se rasga en dos.cumplid o la nueva liturgia cósm ica. conmovido por todo lo qu ve. E st prescrito que no se u aba . uno de ell a l os traspa sa el costa o —el cora zón— de Je sú. E n ugar de eso. cia l Los E van ios sin gel ópticos describen explícitamente la muerte en la cruz como acontecimiento cósmic y li úrgico: el sol se o t oscur ce. segúnel derecho judío debía n ser és enterrados el m is o día (cf.39). e t muchosmuertos resucit n. l omo intimidación. y a sí nos eleva ha É . E s lahora en qu se sacrifcaba los re a» e i n corderos pasc ales. D esde la o g cruz. Mientras os romanos. Luego.

Jesús esel Cordero elegid o por Dios mism o. y ni un solo se qu r. Jesucristo. o transcurso de lossiglos a estecora zón traspasado. el Justo. Del co zón traspa sado de Jesús brotó sang y agu L a glesia. po rque el Esp es a verdad. E x 12. É l caga con el pecado d mun y no r el do s libera de él. p e lsan además a buscar una comprensión m ás h onda de lo qu allí ha oc e urrido. que r toma con vig ra e or la reflexió n sobre el agu y la san que sal del c stado de a gre en o Jesús: «Ete es el que vino c n ag y con sa s o ua ngre. ha suf s rido todo y. donde se l e mo lee: «Aun que el justo sufra muchos male s.les debía pa ningún hueso (cf. sino con ag a y con sangre. de tod lo libra el os Seño él cui a de todos sus hu . 20s). Tres so los íritu l n .29).46). uardado: no le ha roto ni un solo n hueso.a a l o quella hora en que el Bautsta había dicho: «Ést es el C odero de Dios. Jesús aparece aquí rtir como elverdadero C ordero pas cual q espuro y perfecto. Un p rimer grado de este proceso d comprensión lo e encontramos en la Prime C arta de Juan. E lS e ñor. En al cruz. Pero resuena a mismo ti mpo también el S al 34. I teniendo en cuenta la s p alabras d Z e acaría ha mirad en el s. Y elE s pritu es qui u u í en da testimonio. ra re a. d esos o ebrará» (v. que i e r quita el pecado de mundo»(Jn 1. No sólo con aga. Lo que enton debió ser l ces incomprensib —era sol le amente un alu sió n mist riosa a a a e lgo futuro— ahora se hace realidad. sin embargo Dios lo ha g . ue Podemo po tanto visl mbrar también en e tas p s r u s alabras u na tácita referencia a comienz de la obra de Je sús. reconociendo en él la uente de bendic ión ndicada anicipada f i t mente en la sangre y el agu La s a labras d Zacarías impu a. ha ufrido mucho.

si gnifica que se trató de crear un cristianismo del pensamiento y de las ideas del ue s quería q e apartar la realidad de a carne:el sa l crificio y el sacramento.43) y Lucas 2 3. y los tres ua n están de acuedo» (5. el cuerpo vivo de Crist o. pero no «la carne». el ag y la sa gre.testig os en a tierra: el E spí l ritu. mensaje. L o s P d res han visto en este doble flujo d sange y agua una a e r imagen de los dosacram s entos f ndament le s —la E u u a caristía y el Bautsmo—. que manan del costa traspa sado del Señor de i do . o evo L a sepul ura de Jesús t Los cuat evangelistas n relatan que un mi ro os embro ac omodado del S a edrín.38) ue c lo consid era un discípulo secreto de Jesús.6s s). n i rpo Marcos (15. 19. pidió a Plato el cue de Jesús. la doctrina el s . un di scípulo que hast a . ante el costado abierto r d del Seño exá r nime en la cruz. pero relegaba la cruz. r ¿Qué qui re decir el autor con la afirmación nsis tente de que e i Jesús havenido no sólo c el ag sino tambié n con la san on ua. José de Arimatea. en el s eño de lamuerte. viendo a s í en el cauda de lo s sacamento s también el l r origen de laIglesia: han vis to la c reación de la nueva mujer del costad del nu Adán. Y e o sig s nifica qui ás también z que sólo e consid eraba im portante la palabra. se han u referido también a la creación d E va del costa o de Ad e d án dormido.51) añaden qu Jo séera uno ( e «queaguadaba elReino de Di r os». desan grado en la c ruz. E los son el nuev caudal que cea a Ig lesia y ra o r l renueva a los ho mbres. P eo los P a res. mientras q Juan ( f. su co zón. gre? Se pued supon que ha probabl e er ga emente alusi a una ón corriente de pensa miento que dab v a alor únic amente al Bautismo.

per nin guno de ellos e o pertenecía a os círculos nfluyentes. o s sobre todo entre la gente sencil María y José. Isab y Zacarías. tenían si n embargo ese cora zón sencil que hae al hombre capa de la lo c z verdad (cf. Mientras qu los romanos aban e donaban los cuerpos de los ejecutados en la cruz a lo s bui res.39). Mt 10. de cuyo coloqui nocturno con Jesús sobre el nacer y el volver a nacer de o nuevo hab hablado en el tercer cap ía ítulo (cf. la: el Sim eón y Ana. y que rto primero secercioró por el centu rión de la verdad de esta noticia. el inicio del o cumplimiento de las pro esa s. aunque provenía de l i n distintos ni elesculturales y diferentes corrientes d Israel. P ersonas que en la palabra y en la obra de Jesús reconocen la irrupció n del Rein de Dios. en el cualtodo pare una conjura contra el cía Jesús y ninguna voz paecía levan r tarse en su fa vor. Marcos dice que Pi lato se asombró de que Jesús hubiera mue ya. la petición de José entra de ntro de lo ha bitual en el derecho judío. aun si e a n haber osad declarar su condic ión d discí o e pulos. ha lu gares asig nados po la autoridad bía r judicial precisamente para eso. En este sentido.aquel momento n se había man o ifestado abiertamente como tal por temor a los cír culos ju díos do minantes. 19. 1 Después -8).25s). los judíos se preocupaban de t que fu eran enterrados. . m H abíam os enc ntrado en los Evan o gelios pe rsonas c mo ésta . r l: u l P ersonasque confían en la promesas deD ios yvan enbusca d s e su cumplimiento. vv. Juan men ciona además a participación de Nicod l emo (cf.Ahora v e —tras a mu l erte de Jesús— sale n a nu stro encuentro do e s personaj s destacdos de la clase culta de Israel que. adm ás de losdis cípulos. venimos ahora a saber del ot o Israe personas q e están a a espera. del drama d proceso.

60.2). Finalmente. 3.P la cantidad de aro as es j 1 ero m extraordinaria y supea con mucho la r medida ha bitual: es una sepultura regia . E s mportante ade ás lanoticia segúnla cualJosé compró una i m sábana en a que envolvió al difunto. E l relato de la resurrección vuelve sob re esto con m ás d etalle. «unas cien li bras». se subraya qu José hac e e e colocar el cuepo del Seño en un se r r pulcro nuevo de s u propieda en el q todavía no se había enterrado a n d. 15.U na vez onfirmada la mue de J e s s. Lc 23. como solí n hacer los u a judíos en la sepu ltura. segúnse acostu mbra a enterrar entre los u díos» ( 9. Jn 9. E st manifiesta un r speto 5 1 o e profundo por este difunto. los evanglistas n transmi varias e os ten informacionesimportantes. ahora el tipo de sepultura lo muestra como Rey: en el instante en . Y pr sigue: «Tomaon el cue o r rpo d e Jesús y lovendaron todo. con los aromas. Al igual que el «Do ingo de R am os m » se había se rvido de un bo rrico sobre el que nadi habí mont do e a a antes (cf. el aspecto de r o dicha r liquia es fu damentalmente conciliable con am e n bas versiones. Aqu no entram en la cu ó n s í os esti obre la concordancia con el sud ario de Tuín. Mientras o s Sinópicos l l t hablan simpl mente de una sáb e ana. ejo Sobre elentierro mismo. así a mbié n ahor es c locado en un sepul t a o cro nuevo.44s). Mc 11. Juan nos di e que Nicod c emo llevó una mixtura de mirra y álo e. ue adie (cf. Mt 27.39s).41). Si en el echar suetes sus vestid uras hemos a r vislu mbrado a Jesús co mo S umo S a c erdote. en singu Juan habla de lar. Ant todo. en pl ral. «vendas» de lin o (cf. c c rte ú oncedió su cu erpo al miembro del cons (cf. en to do cas .40). 19.

47). no pued resttuirle la vida. Mc 15. Y a ade: «A la vuel prepararon arom as 2 ñ ta y ung üento s. Con odo.que todo pa rece acaba do. el prime día de la r semana por la mañana vendrán para ungir el cue . y Lucas v elio puntualiza que eran las mujer s «que lo habían acompaña e do desde G al ilea» ( 3. c mo la Ig lesia naciente. dando le ntamente en la verdad más pr funda de o la cruz. P ero es u esfu n erzo inútil: la unci pued conservar al ón e difunto como difunto. en la premura y enel amor de t las mujere se anu cia ya lamañanade la Resurrección. rpo de Jesús y a sí dejar list la sepul a tura de manea definitiva. lo ha re scatado de la corrupció n y.de un m o odo definitivo y que sólo Élpuede ha er. Verán que Dios. s n 3. Verán que Je sú s no tene que ser i conse rvado en la muerte. Mt 27. emerge s embargo de in modo misterioso s gloria. al m r enos a grandes lí eas. LA M U E T E D E S Ú S R JE COMO R E C O C L IA C Ó N N I I (E X PA C Ó N ) Y S A L C Ó N I I VA I En un último punto quisiera tratar de hace ver.56). movida por el des de entender siqui de lejos su eo era . e i L a mañanadel p rimer día la s mujer s verán que su solicitud por e el difunto y su con ervación ha sid una preocupaci n s o ó demasia do hu mana. Tras el des canso sabático. de evitar la desco r mposic ión del cadá ver. c del poder de la muerte. con ello. bajo la guía del E spí n ó ritu S a n fue ahon to. L a unción es un r intento de detene la muerte. sino qu Él —y aho de modo real— e ra está de nuev vivo.55). u Los E van ios sin gel ópticos nos na rran que al gunas muje res obser aban el sep (cf. conforme a lo prescrito» (23. Y el s bado gua á rdaron reposo.61.

con esta pa s labra s: «Dios mismo esta en Crist ba o reconciliando al mundo consig sin pedi le cuentas de sus o. E n a cruz de Jesússe había ve l rificado o que en l vano se hab intentado con lo s sa ía crificios de ani e s: el mund mal o había obtenid la expi ó n. una cosa estaba clara desde el principio: con la ruz de Cristo. y es c o omo si D io s mismo os ex hortara por medio nuest o. abía cumplid o. de Di s con el mund perturbada por la cul a de loshomb o o. S orprendentemente.19s). r En nomb de Cristo os pedim que os recon re os ciliéis conDio s» ( 2 C o 5. A sí P ab pudo si . los antguos sacificios c i r del templo queda ron supe rados definitivamente.motivo y su objeto. habí a encontrado su c mplimiento: Dios no queía s glorificado u r er mediante los sac rificios de tor s y machos cabríos. H ab ocur ido ía r algo nuev . C on cemos sobre todo por las ca o rtas d P a e blo las agudas controversias q hub en la Iglesia naciente sob la ue o re cuesti n de si al ley mosai a cons ó c ervaba su fuerza vinc ulante tambié n para os c l ristiano s. pero ha ta ent nces todavía sin definir. había sido renovada L a reconciliació n se h . y a o sotros no ha confiado el m n s ensaje de la reconciliació n. se había s o hecho realidad. cuya sangre o no puede purificar al hombr ni ex e piar por él. su e nuevo mensaje. qu se e había man ifestado en parti ular también en los Sal c mos. o L a expecta ción sus itada en a crítica de los pr c l ofetas. Por eso nosotros act am os c mo enviad de u o os Crist . lo ntetizar el acont cimiento de Jesucristo. E l nuevo culto anhelado. r pecados. p res. E l «C or ero de Dios»había carga o o aci d d sobre sí elpecad del mund y lo habí quitado de al L a relación o o a lí. P eso es ta sorp or n renden que — te com o se ha dicho— sobre un punto hubiera con cordia desde el principio: los sacificios del emplo —el centro cultual de la r t .

serociaba con la sa e a ngre de la reparación. Dig amos de inmedia cómo interpretan ahora to los cristianos esterito arcaico: noes el contacto desangre ani al m con un objeto sag rado lo que reconcilia a D ios yal hombre. E n la P asión de esús tod la sucieda del mundo entra en c J a d ontacto con el inmensa mente P uro. E l o templo seguí si ndo un ugar venerable de oració n y a a e l nuncio. p m ás que a or ésta se a terrible. transformada m ediante el dolor del a mor infinito. el Pu se revelaal mismo ti mpo como ro. En est contacto la su f e ciedad del mund es o realmente abso rbida. la verdadera ex o piación y la verdadera purificación delmundo contamin ado. tenemos lo c ontrario: allí donde el mundo. en el gran día d la expi ción. Crist ha ocupado su puesto. e el más u erte. Y a hemos hablado otras ve del texto fundamental de Romanos ces 3. j de Di s mismo.Torá— habían sido supe rados. Y puesto que en el Hombre J e sú sestá el bi n e infinito. S u s sarificios. con esta palabra o se in dica la cubierta del Arca de la Alia nza que durant el sacrifcio e i expiatorio. É l.ya no e váldos pa lo s c c ran i ra ristianos. con toda suinjusticia y con sus cueldades quelo contamin an. a sí con el Hio . anulada.25. con el alm a d e Jesucristo y. calificando a Jesús crucificado c omo hilastérion.en cambio. el bien es siempre infinitamente má s grande que tod la m asa delmal. entra en c ntacto con el r o inmensam ente P uro. en el que Pab retorna una tradición de a primera lo l comunid ad judeocristiana de Jerusalén. Como hemos vist . S i o hab o l itual es que aquel que e impu lo s ro contagie y contamine con el contacto lo que es pu aquí ro. . Pero ¿ c ómo debía entenderse e sto más p recis amente? E n a l literatura neotest amenta ria hay varios intentos d interpretar la e cruz de C risto como el nuev culto. ahora est presente y acti e la historia del mundo a á va n l fuerza antagonista de toda forma de mal.

Tanta s a e i iaci veces se dic : ¿ caso no s un D cruel el que exige una e A e ios expia ció n infinita? ¿N o es esta una idea in digna de D ios?¿ No debemos qui ás.S i t atam os de reflexio nar un po o má s a fondo sob esta r c re convic ción.es u realidad l e na que exi ste. y no sola ente la crítica m m de los profetas a culto. el Evan elio de Juan (especialmente c g on la teologí de la oración sace a rdotal) y la Cartaa o s Hebre s (con l o toda a interpretación de la Torá c ltual en la perspectiva de a l u l teologí de la cruz) han d a esarrollado precisamente esta ideas y s a sí han hecho e r al mismo ti mpo cómo en la c se cumple el v e ruz íntimo sentid o del An tiguo Testa ento. e z l restablece a síel dere cho mediante la grand de su a or. y p culpa nuest a. E just lo co ija s o ntrario: D io s mismo se pone como u gar de reconciliació n y. toma el su l frimiento sobre sí. d e g D e la gran riq ueza de la Carta a o s H l ebreos qui iera proponer s para la reflexió n un sol texto fundamental. encontramos ta mbién a respuesta a un objeción l a suscit da r petidamente contra la dea de exp ó n. Ahora bien. ta l i mbién aquello que había si o si mpre el si nificado y laintención delculto.1) y o explca ra» l i . que a eza m través del suf rimiento transf rma la oscuridad. o es que un Dios e n cruel ex alg o infinito. z n p en o renunci r a la idea de expi ó n? E n a presentació n de Jesús a aci l como h ilastérion s puede ver cómo el perdón real que se e produce partie ndo de la cruz tiene lu precisamente de gar manera in versa. positvamente. L a realidad del mal. No p or r uede se simpl mente r e ignorada. tiene qu ser elim inada. sino. E l autor califica el o culto del An tiguo Testa mento como «somb (10. e defe nsa de la ureza de la imag de Di s. o Objetivamente. y . de la injusticia que deteriora el mundo y contamin a a la vez a im agen d Dios. D io s mismo introduce en el mundo c mo don su nfinita o i pureza Dio s mismo «beb el cáli » de todo o que es terrible. en su Hijo.

a sí: «E s mposibl que la san i e gre de los toros y de los m a chos cabríos qu los p ite ecados» (10,4). Lu ego cit el S amo 40,7ss e a l interpreta est s p a alabras del S al como diálogo delHijo con el mo P adre, un diá logo en el que e cumple la Encarnaci a la vez que s ón, se ha realidad la nueva orma del cul o div ino: «Tú no quieres ce f t sacrificios ni ofrendas, ero me has preparado un cuerpo. No p aceptas hol caust s ni víctim as expi o o atoria s. Ent nces yo dije lo o que e stá escrito en los libros: "Aquíestoy ¡Oh D io s!, para hacer , tu voluntad"» (Hb 10,5ss; cf S a l40,7s s). . En est breve cita del S amo hay una modificación mportante a l i respe al texto original, una modi cto ficación que resenta el punto p final de un desarr en tres etapas de la teología del culto. ollo Mientras qu la Carta a o s H e e l breos lee: «Me ha preparado un s cuerpo», el S al mista había dicho: «Me abiste el oído». Y aquí, r a los sacrifcios del emplo hab i t ían sid reemplazados por la o obedi ncia.E l verdadero modo de venerar a Di seencuentra en e os la vida mar ada por la Palabra de Dios y dentro de ella . En esto el c S almo coincidía con unacorriente del espíritu griego del último periodo an tes del naimiento de C c risto: tambié n en el mundo griego se sentí cad vez m ás s tentemente lainsuficiencia de a a insi los sacrif icios de ani e s, que Dios no ecesita y en los que mal n el hombre no da aDios lo qu É l podría espe del homb A sí e rar re. queda formula aquí la idea del «sa rificio modelado por la da c palabra»: la oració n, la apertura del espí human haci Dios, ritu o a es el verdadero culto. C uanto m ás se convie rta el hombr en e palabra —o mejor, se hace respue a Dio s c toda su vida— sta on tanto más p one en práctic a el cul o debido. t En el Aniguo Testa t mento, desde el principio de los Li bros de Sam uel h sta la más ta rdía profecía de Dan enc a iel, ontram os de

manera nueva cad vez al búsqueda afanosa en orno a esta a t forma de pensa que enla cad vez más estr r za a echamente con el amor por la P a labra orienta dora de Dios, es d ecir, por la Torá. S e venera a Dios de manera ju sta cuando nosotos vivi r mos en la obedie ncia a su P labra y, m a oldeados a s í interiormente por su voluntad, nos ajusam os a Di t os. Por otro lado, sie pre queda también una cierta im presión de m insuficiencia Nuest obedi . ra encia es siempre defic iente. La voluntad personal se ant pone una y otra vez.S in embargo, el e profundo sentido de la insuficiencia de toda obedien human cia a a la Palabra de Dios ha que irrumpa contnuamente de nuev ce i o el deseo de expi ación, aunque, dad nuestra co a ndición y nuestros e sca sos « resultados» en cu estión de ob ediencia, no pueda llevarse a cabo. P eso, en medio del di or scurso s obre la insuficiencia de los hol ocaust s y los sacrifcios surge ta o i mbién una y otra vez el d eseo de que éstos pueda hacerse d manera n e m ás perfecta (cf. p. ej. S a l51,19ss). E n a versión que la palabra del S al 40 ha encontrado en la l mo C arta a los Hebr se coniene la respuest a dicho de eos t a seo: el deseo de que se d a Di lo que o sotros no podemos darle, é os n pero que, no obst nte, el don ea n a s uestro, encuentra su cumplim iento. E salmista decía: «No qui l eres sarificios ni c ofrendas,y, en ca mbio, m abrist el oído». Elverdadero Logo e e s, el Hijo, dice alP adre: «Tú no quie res sacrifcios niofrendas, pero i me has preparado un cue rpo». E l Log mismo, el Hio, se os j hacecarne, asu un cue me rpo humano. A sí es posibl una nueva e forma de obedien cia, una obedi encia que va m ás lá de todo al cumplim iento humano de lo Ma s ndamie ntos. E l Hijo se hace hombre, y en su cuerpo le devuelvea Dios toda la humanidad. S ólo el V erbo que se ha he ho carne, cuyo amor se cumple en la c

cruz, e la obedien perfecta. E n É l no sólo e ha cul s cia , s minado definitivamente a crítica a los sac l rificios del emplo, sino que se t ha cumplido tambié n el an helo qu comportaba: su ob e edienci a «corpórea» e el n s uevo sa rificio en el cual nos in c cluye a todos y en el que, al mism tiempo, toda nuestra des bedie ncia es o o anulada media su am o. nte r Dic ho de nuevocon otras p alabras: nuestra m oralidad pers onal no ba para ven sta erar a Di de manera correcta. S a n P blo lo ha os a acla rado enégicam r ente en la c ontroversia sobre lajustificación. E l Hijo que se ha hecho carne lleva e sí a todos nos tros y n o ofrece de este m odo lo que n podríamos dar sola o mente por nosotros mism Por eso forma pa de la ex os. rte istencia cristiana tanto el sacamento del Baut r ismo, la a cogida en la obediencia d e Crist , como la E u o caristía, en laque la obedi encia d l S e eñor en la cruz nos aba za a todos, nos pu r rifica y nos at dentro de la rae adoració n perfecta realizada por Jesucristo. Lo que di e aquíla Iglesia naciente sob la E n canación y la cruz, c re r asimilando en o ración el Antguo Testa ento y el camino de i m Jesús, entra en el c entro de la búsq ueda dramátca que en aqu i el periodo se de arrolla sobre la co s rrecta comprensión de la relación entre Dio y el hombre. No respond únic amente al s e «porqué» de la cruz, sino a mbié n, y a mismo ti mpo, a la s t l e preguntas q ac ue osaban tanto al mundo ju como al pagano dío sobre cómo llegar a ser rectos an Dios y, viceversa , c te ómo puede c mprenderse correctamente al Dio s misterioso y o escondido, en el supuesto de qu éste se encuentre al alcance de e los homb res. Por toda las reflexio nes p s recedentes se ha podi ver que, c do on eso, no sólo se ha elaborado unainterpretación t ológica de la e

cruz, como tambié de los sacamentos cistianos funda n r r mentales —a partir de la cruz— y del culto cristiano, sino que ab rca a tambié n la dimensión exi tencial ¿Qué co s : mporta est para m í, o qué signfica pa mi cami de persona humana P ue bie n, la i ra no ? s obedie ncia «c rpórea» d Cristo se presenta precisamente como o e espacio bierto en el qu se nos ac ge a nosot y a través del a e o ros cual nuest a vi a personal en uentra un nuevo contexto. E l r d c misterio de la cruzno está simpl mente ante nosotr s, sino que e o nos af cta y da anuestra vi un nuevo valor. e da E sta vertiente exi stencial de la nueva conc epción d culto y del el sacrifcio ap i arece particularmente clara en el cap ítulo 12 de la C arta a los R o manos: «O s exhorto, pues, hemanos, por la r misericordia de Di a ofrecer vuestros c os, uerpos c omo una víctima viva, sant ag a, radable a Di ést se vue os; e rá stro culto espiritual (literalmente: com culto modelado por la palabra)» o (v. 1). S e retorna a el concepo del culto a Di mediante la quí t os palabra (log latreía) y se entiende el abandono de to la iké da exis tencia en D un abandono en el que, por deci lo así el ios; r , hombre entero se hace como palabra, se ajust a D o s. S e a i subraya o n esto la dimensió n de la corporeidad: precisament c e nuestra ex istencia corpórea ha de e star impregna de la da P alabra y c onvertirse en entrega aD io s. P ablo, que tanto resal a t la im posibiidad de la justificación undándose en la propia l f moralidad, presupone ind udablemente en esto qu el nuevo e culto de los ristianos, en el cualellos mismo son«víctima vivay c s santa», sólo es pos participando en el mor hech carne de ible a o Jesuc risto, ese am que, mediante el poder de su santidad, or supera tod nuestra insuf a iciencia . Si d ebemos de por un la que con esta exho cir, do, rtación Pa blo no cede a ning forma de moalismo y no desmiente para una r

nada su doctrin acerca de lajustificación mediate la fe —y no a n por las ob s—, por otro queda clar que conesta doctrina de la ra o justificación no secondena l hombre a la pasividad: no se a convierte en un d estinatario me ramente pasi de la usticia de vo j Dios, la cua en ese caso, sería en elfondo a ext rno a él.No, l, lgo e la grandeza d amor de Crist se manifiesta precisamente en el o que Él a pesa de toda nuestra mise , r rable insu ficiencia nos , acoge ens í, en su sacrifcio vivo y sa de manera que llegamos i nto, a ser realmente «su C u erpo». En el cap ítulo 15 de la Carta a lo s R o anos Paloretorna una vez m b m ás la misma idea con mucha nsis tencia, interpretando su i apostola do como sacerdocio y habl ando de los pa ganos conve rtidos a a fe como el sacificio vivo agadable a Dios: O s he l r r escrito «en virtud de la gracia que Diosme ha da do, de ser ministro de Jesucristo para os gent l iles, ejerciendo el o ficio sagrado de anun el E van elio de Dio s, para que la oblació n de ciar g los gentle s s agradable, san i ea tificada por el E spritu S an í to» (15,15s). En iempos m ás re t cientes s ha consi erado este m e d odo de hablar de sace rdocio y sacificio como meamente al górico. S r r e e trataría de sacerd ocio y d sacificio úni amente en se e r c ntido impropio, puramente espiritual, no e sentdo cult al, real. S in n i u embargo, P ab mismo y toda la Ig lesia antigua lo han visto lo precisamente en el sentido opuest P ara elos, el sentdo o. l i impropio del sa crificio y del cult era el de os sacificios o l r materiales: un intento de lle gar a a lgo qu no obsta e, nte, eran incapa ces de al canzar. E lculto verdadero es el hombre vivo que se ha conertido completamente en respue a D ios,modelado v sta por su Pal abra sa nadora y tran sformadora. Y el ve rdadero sace rdocio, p tanto, es e ministerio de laP alabra y el or se

16). hay que tener siemp presente. Por eso. dentro de tro a o la liturgia de la cruz y. P a consid su ra » blo era presentido martirio como liturgia y c omo un acontecimiento sacrificial. no es simplemente una alegoría y un mdo de habl impropio. pues el verdadero culto. sin embargo. toda su re magnitud: su fnalidad es ataer constantemente a cad persona y i r a al mun dentro del am or de risto. cf. en el martirio es o ar llevado totalmente den de la obedienci de Crist . P consig uiente.17. radable. No. í to» D esde s tas r flexio nes la mirada se abre por fin hacia una e e . S edeja ver nítidamente en este versí ulo de a C a a los Filipenses. Por este motivo.6).Sac ramento que transform a a os hombres en unaentrega a D i l os y convierte el cosmos en una alabanza al C reador y R e dentor. al que se ref ería de manera si mbólica el sace rdocio de Aar n. . elverdadero sacrificio.en c l rta la que P a prevé sumartirio y. T a mbién esto. erdadero culto. si bien pod or emos ver el centro del cul o cristiano en la celebració n de la Eucaris t tía. a sí dentro del v .una vez m ás. al mismo tiempo. lo interpreta blo teológicam ente: «Y si también mi sa gre se ha dederramar com o n sacrificio y en la liturgia de vuestra e . nue cada vez. 2 Tm 4. el Crist que se ofrece a símismo en la cruz es el auténtico o Sum o S a ce rdote. yo estoy al f egre y me asocio a vuest alegría (2. el entrar en el mist erio de la cruz ha de estar en el centro del ministerio apost lico y del anuncio del Ev ngelio que ó a conduce a la fe . junto con Él una ofrenda «ag . E l don qu É l hace de sí ó e mismo —su obedie ncia q nos acoge aodos no ue t sotros y nos d evuelve a Dios — es. de modo que todos lleguen a do C ser. san tificada por el E spritu S an (Rm 15. . en el misterio sac rdotal de va e Jesuc risto. dimensió n ulterior de la idea cristiana de culto y s acrificio. en la participación.

decía ser como el trigo de C risto. e r Polyc. 1). T ambién los cistianos deRoma ha interpretado de r n modo aná logo el martirio de san Lorenzo. la oscurida y lo iló gic o del pecado se encuentrancon d la santidad de Di e su d slumb os n e rante luminosidad para nuestros ojos. E el r lato del ma m. vivie ndo el l ostól Evangelio y sufriendo por él. 15). no e puede disec ionar en fórmulas de nuestrara zón: s c en la cruz. sino omo el pan que seestá cociendo». el ran misterio se ha hecho g completamente lu minoso. y su am hace de nosotros una ofrenda para or Dio s y para los h ombres . mo carne que se quem a. da r a podemos transf rmarnos en pan. ha podido sta comprender el martirio en su erdadera profundidad y grandeza. no sólo vi eron en ell su p o erfecta unión con el mist rio e de Cristo.. sino tambié n una imagen de la s tencia crist exi iana en g eneral: en a s l tribulacio nes de la vi se nos puifica lent mente al fuego. sin al embargo. y c emanaba «un aroma co mo de inci nso pefumado» (Mart.L a Iglesia antigua. L a Iglesia. . n e rtirio de san Polcarpo se dice que a s lam as q e le ban a quem i l u i ar tomaron la forma de unavela hinchadapor el viento. o. en último ue análisis. apoyándoseen e interpretació n. Ad Ro 4. porejemplo. enel me nsaje del Nu Testamento y ensu ve evo rificarse en la vida de los san tos.por deci lo así en la medida en o r . bajo a guía del mensaje ap ico. ha a rendido si mpre a comprender p e cada vez m ás elmisterio de la cruz. que en el martirio se ha hecho panpara nosotros. que debía ser triturado pa convertirse ra en pan de C risto (cf. ésta «envolvíael cu erpo del márti y él estaba en el centr no co r. y esto va m ás lá de nuestra lógic a. aunq éste. Y .. v Ignacio de Anti oquía. abrasado en una parrilla. que en nu stra vid y en nustro s e a e ufrimiento se comunic a el misterio de C risto. según la tradición.

S i se pr escinde de esto. sig sien gran r ue do de .14s). QU É S C E D E E L A R EU R R E CIÓN U N S C D E J EÚ S S «S i C rist no ha resucita do.45). a pesa de su fracaso. ste e a una personalidad que. emás. La e n f cristiana se mant iene o cae con la verda del testimonio de que d Crist ha re o sucita do deentre los muertos. Lo queel S eñ respondi a la petición or ó de los hijos de Zebedeo sobre los t onos queocuparía a su ado. mo o resultamos un e os mbuste ros. L A R SUR R E C Ó IN D E J E S Ú E C D E E N R E LS M U R T O S T O E 1. co testig os de Di s. nuestra predicación carece de o sentid o y vue stra fe lo mism Ad o. e o» San Pa blo resal a c t on esta pa s labra s de mane tajante la ra importancia que tiene la e en la resurrección de Jesuc f risto para el mensajecristiano en su conjunto: es su fu damento. E n e caso. r n l sigue siendo un palabra cla para la fe cristiana: «E l H del a ve ijo hombre no ha venido pa que le si van.E l misterio de la expiació n no tene q se sac i ue r rificado a nngún i racio nalismo sabiondo. sino paa servir y da su ra r r r vida en r scate por muchos»(Mc 10. p orque en nuestro testimonio e l atribuimos falsament haberresucita do a Crist (1 Co 15. sobre su ser hombre y su d eber ser —una espe de cie concepción religiosa del mundo pero la fe c —. ristiana queda muerta. Jesús es una p rsonalidad religiosa f llida. aún se pued tomar sin duda de la en tradición c ristiana cierta ideas nteresa s i ntes sobe Dios y el r hombre. e 9.

¿Qué pasó allí? Para lo s testgos qu habían encntrado al i e o Resucita do e no e ciertamente nada fácil de expresar. en ca mbio. E n el «sí o el «no» a esta cuesti no e en » ón stá juego un acontecimiento má s entre otros. para elo. D o s s ha mani . Entonces É l. se nos p a resenta de una mane ra p articularmente c ompleja.y puede dar lugar a nuestra r flexió n. rte e mos fiarnos. pero pemanece en una e r dimensió n purame humana y su autoridad sól es válida en nte . P a ero. e i consid erado desdeel punto de vist histórico. S ólo siJesús ha resucitado ha suedido algo vedaderamente c r nuevo qu cambia el mundoy la si e tuación delhombre. Por ta nto. Jesús se convie en el criterio del qu pode . en nuestra in vestig ación sob la figura de Jesús re la resurrección esel punto decisivo. antes d nada debemos l e ciertamente dejar constancia de qu este testmonio. i e festado verdaderamente.P or m ás . o la medid en qu su mensajenos convence. sino la figura de Jesús como ta l. exis ta tambi én ahora depende ed la resurrección. L a última in stancia es nuest va ra loración personal . Y e so sig ce nifica que estamos abandonados a nosotros mism os. es nece sario esc char con una atención pa u rticular el testim onio de la resurrec ción que no ofre el Nu s ce evo Test mento . te o pues sup raba el horizonte de su propia ex e periencia. Y a no es el criterio a e de medida. Por esta ra zón. Que Jesús sólo ha ex ya istido o que. S e sto ra encontraron an un fenómeno totalmente nuev para ellos. suscit ando mu chos interrogantes. el criterio es entonces úni amente nuestra c valoració n personal que eli de supatrimonio pa ge rticular aqu ello que le pare útil. P ues ahora.

desde el pu da nto de vista exis tencial s . nada hubiera ca mbiado . E milagro de un l cadá reanim ado sig ver nificaría q la resurrección de Jesúsue ue f igual que a resurrec l ción del joven e N aí (cf. Mc 5. no tendría para nosotros rto v en última instancia interés al guno. arcos nos di e que los di c scípu los. és segua ra ta í siendo del o do inusua San M t l.35-43 par. como es la reanim ación de un muerto» no n ay os udaría para na y. sin du a e d interpretará mal estas n arracio nes.1117). por la pericia de los médicos. Y . se e bería decir no obst nte que «un aontecimiento d a c milagroso de esta naturaleza. y para o c nuestra ex istencia. etado a a l fe en la resurrección que. Neu i e es Testa ment und Mythologie.) o de L á z ro (cf. Y s e re preguntaban entre ellos lo que que decir aquello de rría «resucitar de entre los mu ertos» (9. Jn 11. ¿en q d ué consist eso? L discípu no lo sa y debían aprenderlo e os los bían sólo porel encu entro con la realidad. e hecho. reflexionaban preocupad s os obre aquel p las alabras d Je sú s. p.1a 44). cuand baja ban d monte d la Tra o el e nsfiguració n. e segúnlas cuaes el l Hijo del homb resucitaría «de entre los muertos». de la d n hija d e Jairo (cf. si al resurrección de Jesús no hu biera si o más d que el mil agro de un mue redivi o. 19). Quien se ace rca a los relatos de la resurrección con la idea de saber lo qu es re sucitar de entre los muertos. éstos volvier n a a vid a anterior durante cierto c o l . terminando uego por l desca rtarlas como insensa RudolfBultmann ha obj tas. De he ho. aun ue Jesús hu q biera sa lido de la tum ba. ería rrelevant (cf.9s).que la realidad de lo acont cido se les presentara de manera tan e abrumado que lo s lle vara a dar testimonio de ella. P ara el mund en su onjunto. No tend m ás mportancia ría i que la reanimación. de algu ien clínicamente muerto.22-24. E fectivamente. L c 7.

16. r la resurrección de Jesús n es un a o contecimiento ais lado que podríamos pasar or alto y que pe p rtenece ría únicamente al pasado. una vida stá llá que ha inaugurado una nueva di mensión de se hombre. Por eso Pab con ra zón. sino que e m ás a de eso. Jesúsno ha vu lto a un vid a human normal e a a . Los e stim onios d Nuevo Testa t el mento no dejan dud alguna de a que en la«resurrección del H del hombre» ha ocurrido alg o ijo completamente di erente. au nque sea equív oca). como o c m rsal inauguración d una nueva e dimensión de laexis tencia h umana . ha vi a do inseparabl lo.. estamosen el ca ino justo para nterpretar el testim onio de la m i resurrección en el Nuevo Te tamento . antes o después. La e surrección de Je sús ha consis tido f r en un r mper las cadenas paa ir hacia un tipo de vidatotalmente o r nuevo. sino que es una espe de «mutación decisi (por cie va» usar analógic amente esta palabra. tampo Cristo resucitó. viene a de P ablo. un tipo nuevo de futuro par la e e a humanidad. un salto cualitativo. ¡Pero no! Cristo co resucitó d entre los mu e ertos: el p rimero de tod (1 C o os» 15. Por eso. s Desde aqu pued entenderse a peculiaridad del testi onio í e l m neotestamentario. una posibilidad que interesa a r todos y qu abr un futuro.tiempo pa lle gado el mo ra. Y sólo si la cir entendemos c mo un a onteci iento unive . a una vida que ya no está sujeta a la ley del devnir y de e la muerte. Enla resurrección de Jesús seha al ado una canz nueva p osibilidad de se hombre. La resurrección de C risto es un a ontecimiento c universal o no es n ada.. mento. ncul emente la resurrección de lo cristianos con la resurrección de J e s sús: « S i os l muertos no resucitan. morir definitivamente.20).

P e ero la resurrección a una condición definitiva y dif rente. como L ázaro y los ot os muertos que Jesús r resucit . Ahora el «hcho» esta allí. desde al É l semanifiesta a los suyos. le s los E l proceso po el que se llega a se creyente s desa r r e rrolla de manera análoga a lo ocurrido con la cruz. la promesa de la resurrec ción resultaba incomprensib para lo s di cípu en un primer momento. Nad habí pensad ie a o en un M s crucificado. la nueva lectura de la E crituras sólo pod c s s ía omenzar después e la d resurrección. qu todavía si ue e e g exis tiendo. Pero esto si gnifica que. y este esía e ba hecho requería le er la E sc ritura de un modo nuevo. en la inmensid de Di y. partiendo de lo nesperado. en esta p rspectiva. en plenomundo viejo. hecho ha dquirido su pr pio senti o. n modo d vida nuevo. resultaba tambi n o e é comprensib si hay un mund nuev entonces exis te en él u le: o o. nueva. por tanto. tampoc inteligible o al inicio. a sí también el . ad os lí.Ahora había que iden tificar am bos eentos —cruz y resurrección— en la E critura. E s r ra cierto que la fe judía conocía la resurrección de os muertos al l final de los iempos. E sto era algo totalmente inesp erado tambié n para os discípu l los. paraos discípu l los. Por eso. La vi nueva esaba unida al comienzo de t da t un mund nuevo y. era algo no p revisto y. v s entenderlos de un modo nu evo y ll gar a s í a la fe en Jesús co e mo el Hio de Di j os. porque úni amente por ella J sús quedó c e acreditado como enviado de Dios. É ha entrado en una vida ó l distinta. P resupon que se rindieron simpl mente e e . la i E sc ritura se hades velado de unmodo nuevo y. ante lo cual necesi taron un cieto tiempo pa orientars e . Hemos visto en el capí tulo anterior cómo.de este mundo. O b a o d viamente. la resurrección era tan real como la cruz.

A sí se xplica la e peculi ridad de los e stim onios de laresurrección: hablan de algo a t paradójico. es e vidente qu despu e és del «cambio e la imag d en cientfica del mund. en su plena identidad. que iba m ás al de los bsol n lá horizontes usual de la experien y que. e bro ya no podí oponerse a larealidad: es realmente Él viv e y nos an . no un cadá reanim ado. aun cua do ya no l n pertenece al mundo de lo qu normalmente es tangible.ante la realidad. describ con precisió n lo s límites de e dicha nor atividad. É l era completamente n diferente. p. m .. ignifica propia mente «la imagen entífica del ci mundo»? ¿ Hasta dónde al a su normatividad? Hartm ut Gese. 119s). algo qu sup toda experienciay que. al q e i e u quisiera remitirme aquí. únic o. ha permitido que e toquemos. después d tanto titubeo y asom inic ial. estaba presente de manera real. las id í o eas tradicionales sobre al resurrección de Jesús» ha de n «consid erarse obs oletas» citado seg Wilckens. Pero ¿p uede habe sid realmente a í? ¿ P demos — r o s o espe cialmente en cuanto person s modernas— dar crédito a a testim onios co o éstos? E l pensami m ento «ilustrado» dice que no. P ara G erdLüd emann. n ecer ya a nuestro mundo. 2. sino alguien que viví desde ver a Dios d un modo nue y para siempre. Se trataba de algo a utamente si igual. sin embargo e era . al mism tiempo. canz en su mportante contribució n Di Frage des Weltbildes. está presente de manera absolutamente real.. sin embargo. y. que. e L a paradoja era indescriptible: por u lado. ha hablado. por ejemplo. I. seguía es cia siendo del o do incontestable para os discípu t l los. ( ún Ahora bi ¿ qué s en. e vo o precisamente El aun si perten .

¿noestá enespe de e última y supr ra sta ema «mutació n». la u nificación ent el re hombre y D ios. l A fin de cuenas. de la realidad e general? L a ceación. en los testim onios sobe la resurrección se habla de alg o qu no fi ura r e g en el mund de nu o estra expeiencia. pu q eden pasa r inadvertidos. en el n r fondo. Y a l semilla pequeña es lo ve rdaderamente grande. S e habl de alg o nuevo.D esde el punto de vist de la i a historia del mundo la resu . lo gande.31s par. la m ás peq eña de o u todas as semlas (cf. C i o ertamente . Mt 13. los co ienz d las l l m os e novedades son peueños. P er lleva en sí a l l il o potencialdad infinita de Dios. No e nieg la realidad s a exis tente. la superaciónde la muerte? E n a historia de todo o que tiene vida.).Naturalmente no puede ha contradicción al una con lo que ber g constituye un clar dato científico. ¿ no puede acaso rear también un nueva di c a mensión de la realidad humana. es la semil m ás peqeña de la historia. casi invisibles. inimaginable. se hab de una d la imensión nueva de la realidad que se manifiesta entonces. E st . E l S e mismo dij que el « Reino de os cielos» en ñor o l este mund es como un grano de mostaza. lo p t r oderoso. de r a algo único hasta esemomento. S e nos dic más bie n que hayotra di ensió n m ás de la que e m s conoc emos hast ahora. es lo p equeño. A sí e scomo la resurrección ha entrado enel mundo: sólo a través d algunas e . la u E sta in versión de a s p l roporciones es uno de os misterios deDio s. rrección de Jesús e spoco llamativa. de este sal cualitativo defi itivo? ¿ caso no espe la to n A ra unificación de ol finito con lo in finito. ¿está quizás en contrast con la a o e ciencia uede da e s aquello que siemp ha exis tido? ¿ No ?¿P rs ólo re puede da al in espe rse go rado. alg o nuevo S i D ? ios exis te.

con q os unvalor absolutamente nu evo. Y para lo s poc testgos —precisam e porque ellos os i nte mismos n lograban hacerse una dea— era un a o i contecimiento tan impresionane y real.34). a presentarse ant el mundo pa e ra dar testimonio: C ris to ha resu itado v c erdaderamente . en se creto. E l relato de los di scípulos de E maús concluye refiriendo que lo s dos enc entran en Jerusalé n a los one discípu reunid os. todo esta e ba esperando.1. Quisiera r proponer tres ejemplos.aparicio nes misteriosas a unos eleg s. fue el ido . podemos calificar como t adición en forma de confesión y r tradición en orma de narració n. se verá ante todo qu hay dos tipos dierentes de test e f imonios que . S egúnel contexto. S la ex on presión de la identidad cristiana. Al exa s minarlos. r comienzo realmente nuevo. L O S D S TP O SD IF E R E N T E S D E T M ONI S O I E TS I O D E L A R E S R E CIÓ N UR C O cupé monos ahora de cada uno de los test imonios s bre la o resurrección en el Nuevo Te tamento . la «confesión gracia a a cua nos r conocemos mutuamente y » s l l e nos ha cemos reconocer ante D ios yante los hombes. L A T R D I IÓ N E N F O RA D E C N F E S I N A C M O Ó L a tradición en orm a de c nfesión si f o ntetiza lo es encial en enunci dos b a reves que qui eren c onservar el núcleo del acontecimiento . esto es ante todo un esp a ecie de breve narració n. pero ya desti nada a convetirse en una r . y se mani estaba con a nta fuerza ante t f t ellos. llevándol al fin. aqullo que. que u c los los sal udan diciendo: «Era verdad. haresucita do el Seño y se ha ap r arecido a Simón» (L c 24. que de svan ecía cual uier duda. 2. Y sin embago. f 2.

que recalca sempre con vigor su d i testimonio pers nal del Resucit y su ap o ado ostola do recibido del . E n elBautismo el hombre se confía a e la nueva eistencia d resuci ado. con ello. N os introduce e la verda que es salv ación. A ell se asocia la c nfesión d u o o el acontecimiento histórico fundamental: Dios loha resuci ado de t entre los muertos. C on elloP ablo se inserta conscient emente en la cadena del r cibir y trasmitr. or ra e s e v ( 9). se evoca s div inidad. P ab subraya 1 lo aquí con gran vigor que n propone palabras su o yas: «P orque lo primero qu yo os transmití. e m omo lo ha ce en el relato de la Últim a Cena (cf. tal como lo ha e bía r cibido. es requ m iere sobr e todo fideli ad. su pa sión y su r surrección. fue e esto» (1 5. La confesión — análogamente al relato de la confesió n de Pedro en C esa de Feli (cf. En el cap ítulo 10 de la Carta a o s R o anos en ontramos una l m c combinación de dos fórmula « S itus labios profesan q e Jesús es s: u el S e ñ y tu co zón cree qu Dio lo r sucitó.acla maci n y unaconfesi n que afirm a lo ese cial: el ó ó n acontecimiento y el testig o que es su garante. Tenem aquí una n d os primera formulación de a s c l onfesiones bau tismal s.3). L a confesión más importa te en a n bsoluto de los estimonios t sobre la resurrección se encuent a en el cap r ítulo 15 de la Primera C a a los Corint D manera si ilar a c rta ios. teniendo en cuenta el sentdo veterotestamentario de la palabra « S i eñor». L conf sió n se convierte en x el t a e vida. de lo que todo lo de ás depende. Mt 16. Y Pablo.23-26). Co 11.13ss tiene aquí dos rea pe )— partes: se af irma qu e Jesús e s«e l S eñor» y. En esto tratándose de algo e i . te sal arás» v. en las q el e ue señorío de C risto se vincula cadavez con lahistoria de su vidade . esencial. S e di también qué sig ce nificado tene esta i confesión pa el cistiano: es causade la sal ra r vación.

sino ambién a formulación literal. E s. P ablo ha amplado el t xto l i e transmitido en el entido de que haañadido la referencia a su s encuentr personal con el R e ucita do. f rte que. la fe es u sola e ( na incluso en sumisma ormulación iteral: ela une a o dos los f l l t cristianos. E n a versión de 1 Corintios. E l «E vang lio» del que aquíhabla Pablo es aquel «en el que e estáis fundados y por el cual os sal varéis. pues. o . la investig ación ha segui preguntándose do cuánd y de quién exa o ctamente ha recibido Pa blo dic ha confesi n. insi aquí con gran vigor en a fidelidad literal de la ste l transmisi n de lo que ha recibido. E n su núcleo. t o de la Iglesia naciente. a la i t l que no se u ede aña ninguna modificación. unavez conv rtido. o es lo que ha béis cr ído» 15. y que sal se remontaba por tanto a los año treinta. si esque o conse s tal l rvái como os lo he p roclamad (15.pero una e b m catequesis q e en su nú u cleo p rovenía sin duda de Jeru é n. esto e lo que pedicam est to s r os.1s). De estemensaje central no o» sólo nteresa el contenid o.D e e vinculación p dir sta con la tradición que prov iene d los comienzos sederivan ta nto e su obligatoriedad universal como la uniformidad de la fe: «Tan ello s como yo.11).Señor. n ó E cualq uier caso todo esto orma pa de la primera catequesis . se sint iera le gitimado a u ir con el mismo n carácte vinculante la confesión original y la a r parición qu tuvo e del Resucit a sí como la misió n de apóstol que ell ado. en que se trata de la tradición ó común de la Iglesia ya desde lo co s mienzos. reci ió tal vez ya en Da asco. A este espe r cto. asícomo ta mbié n la tradición sobrela Últim a C ena. Me pare importante el o s ce hecho d que Pab por la idea que e nía de sí m ism y por la fe e lo. verdadero s un testimonio de los oígenes r .

7Despu sele ap és areció a S aniago.comportaba.3-8). confesi n original acab con el ers ículo 5.31-35. 5 que s le apa e reció a C efa y más t rde a o s Doc . que antes habí man a ifestado alg una reticencia (cf. y también porque luego c l es él quie n asu mirá la guía de la Iglesia madr en la C u dad S an e i ta. ó o como el mento e e sencial y destinado a todos.. 8por último. según la E s rituras. y que resucit al tercer día. Mc 3.. E scuche os ahora el texto en su onjunto. l dro .5). É l esta claramente convencido d que esta ba e revelació n del R es citado entraba ta u mbién a formar parte de la confesi n: que f rmaba parte de la fe de la Iglesia universal. Jn 7. diciones sucesivas. S egúnla opinión de la mayo parte de los exeget la verdadera r as. e llá c s e San tiago es importante. s a l e 6 D espu s s apa é e reció a m ásde qui ientos h n ermanos juntos. después a odos los t t apóstoles. la mayoría de los cua viven toda les vía. se ap areció también amí» (1 C o 15. tras a huida de Pe deJerusalén. usando obvi amente un concepto de «apóstol» qu va m ás a del cír ulo de lo D oc .20 s. como a un aborto. segúnla s ó E sc rituras. Pa ha añadid o a Sntiago. a os más d quinientos blo a l e hermanos y a «todos» los ap óstoles. tal como se m c encuentraen Pa blo: «3 Que C risto murió por nuestros pe cados. entra en el cír ulo de os creyentes. es de con la ó a v cir aparició n a Cef y a los D oc Tomándolo de tra as e. s c 4 que fuesepul tado. porque con él la familia de Jesús.

un acontecimient que comporta un o logos una ógic a. tiene que v r con nosot os. Lo queel Resucita do hab enseñado ía a lo s di cípu s los de E m aús seconvierte ahora en el m étodo fundament l para comp a render la figura de Jesús: odo lo t sucedid respe a É l es cumplimiento de la « E s ritura». S ólo se o cto c lo puede o mprender basándose en la « E scitura». s Comencemos con la segu nda afrmación. de ell recibe su a lógic a y su sig nificado. E l hecho de la muerte es interpretado mediante dos afirmaciones: «p nuestros pecados» or y «según la Escrituras». la c e onfirma y lacumple. E el capí n tulo sobre la muerte d e Jesús en al cruz hemo s visto el enor me caudal de test imonios de la E sritura c transmitidos que onfluyen en el trasfondo. l P alabra y r torna ala P alabra. P uesto q esta muerte tiene que ve ue r conla P alabra de Dios. quees importante para i acla rar cómo se c omportaba la Ig lesia naciente respecto a o s l hechosde la vida d e Jesús. uras». es un morir e r «por» . significa que estamuerte no e una casua s lidad. Por lo que se refiere a a muerte de Jesús en la c a l ruz. L a otra a firmación indica có pued entenderse mejor este mo e íntimo enlace entre Pal abra y acont ecimiento: ha sido un morir «por nuestros pec ados». C o mienz con a fra se: «Crist murió por a l o nuestros pecadossegún las E scrit . entr los cuales el c e . q e requie re e o u un exa men más at ento. Ent a en el r contexto de la historia de D ios con su pueblo. es unacontecimiento que proviene de la . en el Antiguo c r Test mento . Es un a contecimiento en el que se cumplen las p alabras d la E sc e ritura.L a muerte de Je sús Fijémonos ahora en la conf sión pr piamente dicha.

como consecuen de que ser r cia rer como D ios. sino de la humildad de Dios. ha el sepul ro. L a rlo o muerte de Jesús no forma parte de la sentenca a la salda del i i P araíso. e s una muerte en el contexto del ser vicio d e expia ció n. la d o on oble interpretación que este C redo transmitdo por Pabl incluye ta i o mbién la afirmación «murió» abre la ruz hacia la resurrección. naturalmente. N o esla con secuen cia inevitable de una hybris. C esto. Con eso se hac referencia a e e una muerte real a la plena pa . rticipación en a su l erte humana de tener que morir. una muerte que realiza la reconciliación y se convierte en unaluz para lo s puebl s. Jesús ha ceptado el camino dela muerte hast a a el final. un presunción ue debí terminar con el a q a hundimiento en la propia m ise m a ria. sino que se encuentra en os canto s del si l ervo de Di s. Y . sin obra de un mor en el qu Dios mismo o a e desciendehacia el hombre para eleva de nuev hacia sí. rcada por el destno de la i muerte. es uetamente y a e irm o c sin comentarios: « Fue s pultado». c L a cuesti n del se ulcro vacío ó p En est conf sión de fe se af a a c ntinuación. de un rgullo des o mesurado y contrario a la verdad. sta c Obviame el sepul de Jesús era conocido. o Por ta nto.más impo rtante es el del cuarto canto sobr el siervo de D ios (Is e 53). L a muerte de Jesús es deotro tipo: no proviene dela presunción del hombre. Al insertarse en este c ntexto de palabra y am o de D ios. amargo y aparentemente si espe n ranza. o r Jesús es ar ancado de ese tipo de muerte que proviene del r pecado oiginaldel hombre. nte cro aquí se pla ntea de in mediato la pregunta: ¿ A caso .

podría explcarse tambié n de otra s i maneras. se puede dejar de c s e lado este punt adem ás. i suposi ción de q probabl mente el sepul ro no quedó vacío. por tanto. esto m plica frecuentemente la o. Según Juan. P s e ero cab también a e l pregunta n versa: ¿E s co patible la resurrección co la i m n permanencia d cuerpo en el s cro? ¿ uede hab resucit do el epul P er a Jesús si yace en el sep lcro? ¿Q ué po de resurrección s u ti ería ésta? Hoy sehan desarrolado ideas deresurrección para la s q l ue la sue rte del cadá ver es irrelevante. Naturalmente. María Magdalena o l encontró vacío y supuso que algu se habí llevado e cuerpo ien a l d e Jesú s cf. Se llega a sí a la convicción que lacuestió n sobre el de sepul ro vacío e irrelevant y que. de po s í. S in embargo. sin embargo. E so . Tho as Södi Ulrich Wilckens y otros hacen m m ng. esto e ci rto. E n dicha hi pótesis. en la base de todo es hay un p o lanteamiento distorsionado de a cuesti l ón. el s epulcro vacío encuanto tal no puede ser una prueba de la resurrección. ue e c evitando así al menos una controversia con la cienci moderna a acerca de la posi bilidad de una resurrección co rpórea. E l sepul ( cro va cío no puee.en el cas de que s o fuera un dato de hecho. S ea co o sea. d r demostrar la resurrección. notar con ra zón que en laJerusalén de entonc el anuncio de la es .permaneció en el s cro? O des epul . pués desu resurrección.1-3). tambié n el senti de resurrec do ción queda tan vag que o oblig a a pregunarse con qué géne de realidad se enfrenta un t ro cristianismo a sí. ¿quedó vací el se o pulcro? E sta pregunta ha d ado lugar a m ucha discusions en la teología s e moderna. 20. La con lusió n m ás omún es queel sepul vacío no c c cro puede s r una p e rueba de la reurrección.

. a la persona en su o talidad. donde se dice: o ta mo «Mi carne descansa en a espe l ranza. S egún esta ve rsión.9-11. peo se da caramente po supuesto. sig s ue iendo un p resupue neces ario sto para la e en la resurrección. Me has enseñado se el ndero de la vida. puesto qu ésta se ref f e iere precisamente al cuerpo y. que s distingue del e xto hebreo en e t que leemos: «Noabandonarás m i vi en o s infiernos. si bien l sepul vacío depor s í no puede ue e cro probar la resurrec ción. en la certeza a e s de que pu de d scansar s e e eguro: no v erá la fosa. el orante habl segu de que Di lo a ro os protegerá y lo salvará de lamuerte.10s ). t En el C redo de san P a blo no se afirma ex plícitamente que el sepul ro estuvi ra vacío. partiendo de un pl anteamient correcto de lacuesti n. l ver c c Por eso. porqueno ab andonarás m i alma en el luar de los mu rtos.resurrección ha bría si o absoluamente imposib si se hubiera d t le podido hacer referencia a cadá que permanee en el sepul ro. o ó hay q decir que. P ara la comp rensi n teológic a del seulcro va ó p cío me parece importante un pa saje del di scurso de san Pedro en Pent ecostés .26ss Pedr cita a este e spe ). o r cto el texto del Sal según la mo versión de la Biblia griega. incluso en la situación de am enaz en qu cla ramente e encuentra. ni dejarás da l a tu fiel ver la fosa.» (Hch 2. en el cualanuncia abiertamente por primera vez la resurrección d e Jesús a la muchedumbre reunid a. l r . sin mediante una ci del S al 16.. ni permitirás q tu Santo sufra g e ue la corrupción. esdecir. por él. No lo ha e con pal c abra s suyas. noconocerá la cor upción. Me enseñaás elcamino de al vid a» (Sal r 16. c e r l r Los cuat E vang lios hab de ello amplamente en sus relatos ro e lan i sobre la resurrección. La ver sión que cita P edro es distinta: en ella se dice que el rante no o permanecerá en os infiernos.

y conservamos su d sepul ro hasta el día d hoy» (Hch 2. como t mpoco sobre a cuánd y dónde f e compuesto exactamente. cuya d autoridad en a Iglesia de los in l icios s demuestra p el hechode e or que s le at ibuyó a Pedo mismo y fue co d erado el anuncio e r r nsi original de la resurrección.29). r verdadero Davi precisamente po d. se o u trata de un tpo an i tiguo de anuncio e la resurrección. S in ido embargo. a «No c onocer la corrupción»: é e s precisamente la definición sta de resurrección.Pedro p resupone a David como el o rante originario de este S a m o. la p alabra del S al es verdadera. No es n cesario dis cutir aquí sobr si este di e e scurso es d Pedr o e o fue redacta do por otro. C ua ndo en el C r do de Jerusalén. Aqu se v l í encontró claramente expresado que Crist . s mira in dudablemente al S amo 16 como a un e l testimonio bí blico decisi o para a Ig lesia naciente. y por quié n. rque en Élse ha cumplido la palabra de la promesa: no «dejarás a tu fiel cono cer la corrupción ». ue a las E scrit uras. en cuan vale para mo to el D a defi itivo. E n todo caso. la muerte ha . E l sepul c e cro c el on cadá ver es la prueba de que no ha hab resurrección. Con la descomposici n del r ó cuerpo que se disgega en su elem e tos —un proceso que r s n disuelve alhombre y lo devuelve al universo—. m ás aún Jesús se demuest a aquí como el vid n . o vid no ha bría conocido la corrupció n. qu se remonta a los orígenesy e e es transmitido por Pabl se dice q Jesús haresucit do según o. que Él debi se realmente ó r resucit do. y ah l ora puede con statar que en David no e ha cumplido s esta espe ranza: «Davi murió y lo enterraron. Sólo la cor upció n era consi r derada como la fase en la que la muete era definitiva. el D a definitivo.

según las Escrit uras» (1 Co 15. que en Él a vi a había vencido ef l d ectivamente a la muerte. Las especula c ciones teológi s.10 ha de l terminado también la vi ión co s mpartida durante todo el pe riodo de lo P a res. según la ca s cuale s la corrupción y la resurrección d e Je sú serían compatibles s una con otra.4). Lo esncial consis te en que la resurrección t e misma es onforme con la E scitura. E l «según als E sc rituras» vale para la frase ensu co njunto y sólo implícitamente para el ercer día. S egún eso e s confirma r ó b tambié n que un nuncio de la resurrección ha a bría sido imposibl e si el cue de Jesús hu rpo biera permanecido en el sepul cro. e fundamental para la Ig lesia ra antigua que el cuepo de Jesús nohubiera su r frido la corrupció n. Así se puede pensar ciertamente como trasfondo en el S alm o 16. Lo que a Ig lesia antigua dedujo de a versión de los S tenta del l l e S a m o 16. aq hombre ya no exis te más co hombre. Ahora. que forma parte de la c r totalidad de a promesa . E artículo si uiente di e: «Resucitó al l g c tercer día . Sólo en ese caso e taba cla que n había quedado en la s ro o muerte.vencido. que en Jesús de pa l labra ha pasado a ser realidad. En estaperspectiva.10. En di s d cha vi sión la resurrección implica es ncialmente que el cuepo de Jesús no e r sufra la corrupción En este sent el sepul vacío c mo parte . E l tercer día Volvamos a nu estro Credo. pero naturalmente también en . ido. cro o del a nuncio de la resurrección es n hecho estrictamente u conforme a la E s ritura. pe rtenecen al pensami ento mode rno y están en clara cont adicción con lavisi n bí lica. uel mo sólo puede perma necer tal vez como una sombra en os l infiernos.

E st texto es una oació n penitencial del e r Israel pecado. go como h emos visto— es atestig uado como una caracterí tica s . L a tesis segúnla cual «el tercer día» se habríadeducido qu izás d e O sea s6. el tercero nos resucitará y s n r viviremos delante de él». E primer día d la semana —el tercero después del a l e viernes— está atestiguado desde losprimeros tiempos en el Nuevo Tetamento como el dí de la a sa s a mblea y elculto de la comunidad cristiana (cf.10). Yo aña diría: se refiere al primer encu entro c on el Sñor e resucit do. do e i E l tercer día n es una fecha «t o eológic a».2. Jesus g e -S und das Judentum. N o sehabla de una resurrección de la muerte en r sentid o propio. que es rimordial en los Evan ios y se p gel refiere al descub rimiento del sepul vacío»(P au und Jesus cro lus .. él r. como han demostado por ejemplo r H ans C onz elmann o también M artin Heng y Anna M el aria Schwe mer. 631). En Ignacio de Antoquía (fi del si I-inicios del si lo II) el domin — i nal glo g . En do días o s sanaá.. P u convertirse en una referencia do anticipada a a resurrección al tercer día sól cuand el l o o acontecimient del domingo des o pués de lacrucifixión del Señor hubo da a est día un sentdo particular. Ni en el NuevoT e s tamento . Josef Blank lo ha formulado v l á a sí: «La expresión "el tercer día" indica una fecha e gún la s tradición c ristiana. Hch 20. E l texto dice: «Volvamos al Seño él nos degarró. p.1s es inso stenible. ni tampoco a lo largo de todo el si lo II se cita est texto (cf. Hengel chwemer. ra tercer día n exi te un testimonio bí o s blico directo. Ap1. 156).textos funda mentales parala promesa. co Is a í s 5 P a el mo a 3. p. s nos cu rará. 1 Co 16.7. sino el dí de un a acontecimiento que para los di los ha su uesto un cambio scípu p decisi o tras a cat strofe de lacruz.

ba sada en el relato de la ceación y en el r D ecál ogo. resulta evid ente qu sólo un acontecimient con una e o fuerza sobr cogedora podía provocar la renuncia al sáb e ado y su sustitución por el primer dí d la se a e mana. Sólo un acontecimiento que se hubiera grabado en la al as c n una s m o fuerza ex traordinaria podría h aber su scitado un cambi tan o crucial en la cultura religiosa de a se l mana. P a m í. es una d las pruebas ás fuertes de e m que ha suc dido una cosa exraordinaria en ese día : el e t descub rimiento del sepulcro vacío y el encu entro con el Señor resucit do. con el vers ículo 5 comienza la ista de los t stigos. en c ontraposición o n la cul ura c t sabática jud «Ahora bien.» (Ad Ma 9.. S i podem c d erar este vers ículo como el os onsi último de la antigua fórmula jerosolimitana.1). si los ue se habí criado en el ía: q an antiguo orden de cosas vi nieron a la novedad d la esp e eranza. a ra l celebració n del D del Seño. p ropia de lo s cristianos. se afirma a » lapidariamente . no guardando ya el sá bado. sino vi viendo según eldomingo. l e « S e le apa reció a C efas y más t rde a los Doce . P a est no hab ra o rían bastado la mera s espe s culacio nes te ológicas. S i se con sidera la m portancia que tiene el sáb i ado en la tradición veterotestamentaria. día en que tambié n aman eció nuest a vid a por graciadel S r eñor y mérito de su muerte. estamención tiene una importancia teológic a pa rticular: en ell se in ica e a d l fundament mismo de la fe de la o Iglesia.. a Los e stigos t Mientras el ver ículo 4 de nuestro Credo interpretael hecho d la s e resurrección. que distngue a a comun ía r i l idad cristiana desde el principio. .nueva. gn.

Por un la o.32). Juan ha subrayado I claramente una vez m ás estamisió n para la fe de toda la Ig lesia en su e lato r de la triple pregunta del Resucita do a Pedo —¿me am as? y del r — triple encargo de ap centar el rebaño deCrist (cf. C esar de Felipe y confirmado de ea spués enel C ená ulo (cf. con ello le renue una vez m ás sumisió n únic a. a o A sí. l 2. por decirlo así en la l i . e l S e or s manifiesta a él a ñ e ntes que a os Doce y l . Mientras a primera sintetiza la fe común r l del cristanismo de mane normativa media i ra nte fórmulas bie n determinadas e impone la fidelidad incluso a a le tra pa toda la l ra comunidad de los creyentes. L c c 22. el relato de la resurrección se convie rte por sí mismo en eclesiol gía: el encuentrocon el Señor resucitado es misió n y da o su form a a a Iglesia naciente. No son uncriterio én i . un encargo que o ha ntroducido. Ahora. de spués d la e resurrección. el pa pel particular del te stim onio de Ped es una ro confirmación d cometido que se le ha confiado de s la roca el er sobre la que se construye la glesia. va S i el ser de los ristianos sig ifica ese cialmente la fe en el c n n Resucita do. ala cua siempr se remite. «los D d oce» siguen siendo la piedra-fundament de o la Ig lesia. L A T R D I IÓ N E N F O R M A D ERRA C Ó N A C NA I P asemos ah ora —tras est reflexió n sobr la pate m ás a e r importante de la tradición en orma de confesión— a la tradición f en forma de naración. se sub l e or raya el encargo especia de Pedr que le fue confiado primero en l o. Jn 21. las na rracio nes de las pariciones del a Resucit reflejan en cambio tradicionesdistintas.2. estructura eucarística de la Iglesia. P otro. Dependende ado transmisores dif erentes y están distribuidas localment entre e Jerusal y G allea.15-17).

l Todo ector notará ensegui las di l da ferencias ent los relatos de re la resurrección en los cuatro Evang lios.vinculante en todos los det alles. en la forma an» l n que hallegado a n osotros concluye con el sust y el temor de las . i e e concluido con la s palabras q sig ue uen sobr el sile ncio de las e . L a conclusión del Evan elio de Marc s presenta un p g o roblema particular. Mateo. L uca s conoce sólo tradiciones jeosolimitanas. «salieron co rriendo del sepul ro. i delante a G al E s mposibl que el E vang lio se haya ilea. el texto termina con el r t vers ículo 16. Nin guno de los evang elistas d escribe la resurrección misma deJesús. que c r habían venido pa ra la unción. temblan de e c do spanto . Jesús ría por . E texto auténtico del Eva gelio. Concentran núcleo delo que se ha relatado y remiten a el la vez a relato. dado que ha si o recogida en los n d s E van ios. S egúnm anuscitos impor antes. Y no dijeron na a n da adie. y el P a dre. E s es un ta proceso qu se ha desarrol e lado enel secreto de Di entre Je sú s os. Juan ha r bla d e aparicio nes ta e n Jerusalén como en G al nto ilea. y de la ap ó n del á arici ngel que les anució a n l resurrección de Je sús y las en cargó d ecir a o s di cípu l s los. o mujeres. la muje s res. conoce solam ente una aparició n a os O nce en G al l ilea. además de la e aparició n del R es ucitado a a s mujer s junt al sepul l e o cro vací o. que según la promesa. L a confesiones l s presuponen la s n arracio nes y se han desarrol lado a pa de rtir ellas. un pr ceso quenosotros no pode o mos describir y que por su nat uraleza escapa a la experi ncia h e umana. del miedo que tení . Ant el texto hab hablado del descubrimie es ía nto del sepul ro vacío po parte de las mujeres.8: E llas. y «a Pedro» en pa rticular. como lo son en ca mbio las confesi nes. p o ero. han de consid erarse ciertamente como un v gel álido testim onio qu da contenid o y fo e rma a a fe.

e én aparición a Pedr y a los D oc de la que ha el texto bast nte o e. tienen la preeminencia en p ú comparació n con lo s ho mbres. Y de esto es derivan tambi diferencias i én concretas . os i L a tradición en orma de naració n habla de encuentros con el f r Resucita do y d lo que Él dijo en di e chas circunstan cias. onclusión breve de Marcos presupone el descubimiento del sepul vací por la s r cro o mujeres. E n cual uier caso también la c q . . m ás a n. E n el b siglo II se ha añ dido un r lato sintético en el qu se recogen la a e e s más impo rtantes tradi iones so re la resurrección. r 16. P o lo que serefiere a la r interrupció n enigmática. debe at enerse. ante el tribunal de Israel y del mundo. en efecto. a l tradición en orma de confesión co f nserva s olamente los hechos más impo rtantes q pertenecen a al confrmación de a fe: así ue i l podríamos desc ribir. Y obviament . el texto presupone que ya habían hablado del encuent . mientras q en la tradición en orma de narración la s mujeres ue f tienen un pa el decisiv o. pues a . que está por decirlo t i . el con ocimient de la o s aparicio nes a Ped y a lo s D ro oce.mujeres. ladiferencia esenciaentre los l dos tipos de tradción. La radición «ofcial». está tambi informado de la ro . el testimonio de la muj res no se nte s e consid eraba fiable. bla a m ás an tiguo de la Prime C a a los Corint s. a sí. a sí omo de c b c la misi n de los di ó scípulos de predicapor todo el mundo (cf. tenem que dejarlasin explcación. E st puede depende de que e o r n la tradición judía se acepta sola ba mente a los homb como res testig os a el tribunal. Una prim era consi te en que en la tradición en orma d s f e confesi n s nombra co ó e mo testig os s lamente a ho o mbres.9-20). una vezm ás. el anuncio de laresurrección. P qué nuestr ra rta io or o texto queda interrumpid o en este pu nto no lo sa emos.

pero en la form a c oncreta de la vida eclesia son siemre las l p mujeres la que aben la puerta al S e s r ñor. por otro. de scrita en o s H e b l chos de los Apóst les. por un la do. queen ú cierto modo continúa. los relatos de os evangelistas so los o l bre encuentr s de losapóstole s y de las mujer s c el S o e on eñor vivo. S egún los t es relatos de los Hechos los Apóst r de oles s obre la conve rsión de P a blo. así ambié n el primer t encuent o con el R r esucit do estab destin ado a el L a glesia. con la cual la tradición en da a forma de narración integra la confesiones. sino qu habí pa sado a u nuevo modo de s hombre? e a n er H ay ante todo un diferencia clara ntre la aparició n del a e Resucita do a P a lo. el encuentro con Crist resucit do se o a compone de doselementos: una luz «más r spla e ndecie queel nte . y. I en su est ructura jurídica. a a las. no se siente sujetos a est estructura n a jurídica. está fundada sobre Pedr y los O nce o . que no h e abía vuel o a la vi humana t da habitual. sino que comunic an a amplitud de la experien de la l cia resurrección. consis te en que a s s l aparicio nes del esucita do no sonsolamente confesadas. en ca r mbio.estas nor as pa poder afrontar el proceso s m ra obre J e s s. Los e latos. A sí c mo bajo la cruz se encontraban únic amente o mujeres —con la excepción de Juan—. L as ap o nes deJesús a Pblo arici a Una segun diferenci im portante. lo acompañan hasta el pie de la cruz y a s í lo pu eden e ncontrar también co mo Resucita do. ¿ o Cómo hemos de imag inarnos la s aparicio nes del Rsucita do. sin R o descritas c ncretamente .

para u e les q abras o s ojos. P ara el verdadero destin atario. fueron de algú modo te n stigos de unacontecimiento extraordinario. U na cosaestá clar : la percepción de los aco paña a m ntes fue diferente de lade S a u sól él fu e el destin atario directo de un lo. pero no oyeron la voz lee o del que m habl ba» (2 e a 2. a a vez. con laque Jesús se identifica con laIglesia perseguid a y. i lo.sol» ( 6. «pe no veíana na ro die» (9. una voz qu hab a S aul «en lengua 2 l e la o hebrea» (v. y reciban el perdón de lospecadosy aná una parte en la herencia ente los qu han si san r e do tificados porla fe en m í» (Hch 26. 361s)—. a lo s cuale s yo te envío. e m o.9). y s del poder de S at s a Dio s. que puede recordar el e acontecimiento del T abor —el R esu itado es simplemente luz (cf. sin embargo. los dos ele entos o-P m van untos: a lu z respla j l ndecient . p ate ues m e heaparecido a t i para consttuirte servidor y testigo anto de la cos a s que demí i t s has vist como de las q te mani o ue festaré. . y luego lapalabra.14). o mensaje que sup onía una misi n. c primera parte. al mismo ti mpo. confía a e S a u una misi En el pimero y el segun relato se habla de lo ón. (cf. mientra s que en el tercero se le l dirigen u nas pa labras d etalladas y m concretas sobr su uy e misión: «Levánt y ponte en pie. r do la misi n de Saul diciéndol que lemanda a D a asc donde ó o. pp. 14). E l tercer relato dice solamente qu e todos los o mpañeros de via al g ual que S au cayeron a tierra c je. en el segundo se lo c ntrario: «Vieron la luz.13) y. 26. Saul ablo. Yo e lib raré de tu t pueblo y de los g entiles. se le in dicarán os detalles.7). Mientras el pimer relato refiere que lo s r acompañante s oyeron la voz. también los c mpañ ó o eros. paa que seconvie l r rtan de la tinieblas a la luz.16ss ).

despué de lapes cuando Jesús os invita s ca. a s para demostrar su verdadera c orporeidad. m L la ma a atención a todo qu los discípu no lo e conoz l nte e los r can en un prim momento. por una pa l p rte. P un la do. a e misterio . En efecto. por decirlo así un reconocer s e .E s. por otra. como o s otros ho ce l mbres: ca mina con los di cípu s los de E aús. cuya e sencia es luzhabl com hombre con Pa y . E st no su er o cede sola mente con los dos de Em aús sino t mbié n con María Magdalena y luego de nue . sin embargo qued si mpre envuelto en el e . S u alabra. cepta in cluso un trozo de pez a ado para comer. desde d ntro que.A pesar e todas la s d d iferencias ent los res relatos. L as ap o nes deJesúsen los E va arici ngelios L as ap ones d las q nos hab los evang arici e ue lan elistas son ostensi lemente de un géneo diferente. una misión cuyo contenido se d manifestará su cesivamentecon mayor amplitud. según Lu cas. pero los dis cípu no sab que los ían era J esús» (Jn 2 1. no es un homb que simplemente re ha vuelto a ser co o era antes dela muerte. resulta re t claro que la aparició n (la luz) y la pa labra va junto s . a c r . a vo junto al lago de Ti beríades: «E st ya am an ciendo cuando aba e Jesússe p resentó en la orilla. S ol amente después de qu el Señor les hu e bo manda sal de nuevo a e scar. e s una autoidentificación que signfica a la vez d entificación con la i i Iglesia persegui a y. tambié n según estos relatos.4). deja ue T m q omás t que su he o s ridas. er. a o blo en su engua. l a com seguí habiendo unacierta sensaión dealg o ext año.7). Y . el discípu tan amado o do ir p lo l reconoció: «Y aq el dis cípu que esús a nto quería le dice a u lo J t Pedro: "E e l Sñor"» (21. E n l Resucita do. el Señor b r or apare como un hombre. sin embargo.

los t é porque sabían bien que e el S e ñ (21. o desap arece de repente. L a dialéctica que orma pa de la esencia d l R e f rte e sucita do es presentada en los relatos realm ente con po ca ha bilidad. Jesús lega a través d las puertas erradas. en el mist rioso conjunto de al t e teridad e identidad. que caracteriza o e todos los extos. se a .É l n es plena ente corpóreo. apologéticamente parece bastante desconcertante. se hubi concentrado toda era la in sis tencia en al plena co rporeidad. a a s eyes d espaci y del tiempo. Y sin e m . S i s ehubiera tenido que in ventar la resurrección. mbargo. no está sujet a a s o l leyes de la corporeidad. Y del mism modo. c omo al final del encue tro en E m aús. de lanueva exis tencia del Resucit . Pero en el aspecto c ntradictorio de lo exprimentado. E efecto. se refleja un nuevo modo del encuent que ro. sehabría ideado tal vez m un pode particular como signo distintivo del R r esucitado.«Ninguno de los di scípu se atrevía a pregunarle qui n era. pero que justo por eso s revela tambi may e én ormente c omo des cripción auténtica de laexperiencia que h tenido. y de l e c improviso se p resenta en medio e ello s. d . el que ha entado en un g r énero de existencia d istinto. ade ás. L o sa ían desde ra or» b dentro. entre verdadera corporeidad y lib ertad de la ata duras del cu s erpo. en la posibilidad de reconocerlo inmediatamente y.12). se manifiesta la esencia peculiar. pero no p el asp or ecto de lo que veían y presenciaba n. y precisamente po eso d r ejan ver qu son ve e rídicos . a bas coas son ve ado n m s rdad: É l es el mismo —un hombre de carne y hue so— y es también el Nuevo.misteriosa. E n l l el o esta sorprendente dialéctica entre ident idad y al teridad. E l modo de apa recer corresponde a esta dialéctica del re onocer c y no reconocer.

Una ayud para entender las mist riosa s p ariciones d l a e a e Resucita do puede se creo yo. S o n si gnificativos tambié n los dosrelatos sob re Gedeón (cf. de un a do. aparece co o auténtico hombre y.Josué. H a sencil y lamente tres ho mbres que e s paran al la de A do braham . s l l s e É sta s son ci ertamente solament analogías.de repent ve ante sí a u hombre con a e n una espada de senvai nada en la mano. el i Test mento . E n e l ibro de Josué se nos nara cóm L r o Josué. que apare bajo el aspecto e un hombre. las te ofanías d Antguo n r. a m parece desde Di y É lmismo e D o s.11-24) y sobre S a n són ( f. gracia a a cua está fuera de las leye de lavida mat rial. consu me la c omida ofrecida mientra s «el án gel del S eño» r desapa rece. queno lo reconoce. levant ndo los ojos. de otro. le pregunta: «¿ Eres e los nuestros o de n d uestros enemigos? . y r Quítate las san dalias d tus p porque el lugar en que estás es e ies. Jc 13). la cer aní l c a del Seño que ap r arece como h ombre y.13ss). ha pa decido y ha muerto. E n el lenguaje mitológico se manifiestan juntos. ahora vive de modo n uevo en la dimensió n del Di s o vivo. su al teridad.. porque la ovedad e n de la «teofanía» del Resucita do consiste en el h echo de que Jesús es realmente hombre: co mo hombre. s i . sin embargo. si embargo. os. en los qu «el c e ángel del Seño». es r ce d reconocido si empre como ángel sola mente en el mo mento en que desaprece misteriosamente. Y » la respuestaes: «N sino que so el jefe del ejército del Seño. Ante todo a aparición de Di a A raham en la encina l os b de Mambré (cf.1-33). sagrado» (5. Jc 6. E n m bos ca so s un fuego a a . Quisiera señaar aqu brevemente sólo tres tip os de a l í estas teofa nías.. o. G n 18. él e da cu nta n s e inmedia tamente desde de tro de que se trata del «S e ñ n or» que quiere ser su hués ped. Y.

Jesús. Por una pa Jesús no rte. L c 24.36-43). pues. 1 S 28. al decir que J sús pi alg o de co er a los discípu u e dió m los todaví perplejos y. puede se temporalmente lla mado fuera. en cambio.7ss). mora en los a ernos. i m . e e vida. E l«espíritu» r l evocado es un muerto que. ha retornado a a ex l istencia empí rica. e tiene «carne y huesos» (cf. po la insistencia d S aúl evoca el espírit de S m uel y lo r e . viene pr cisamente del mundo de la pura vi viene e da. un «fantasm a».en su celo apologético. fuente de . luego. ha exagerado aquí. o nuevo. e pez asa do. como una ex istencia -sombra. posee un c uerpo y permanece corpóreo. Lucas e staca de manera drástica el contrast con un d e «espírit ». L a diferencia con n fantasm a. co o temier n en un primer m o momento los di pulos. u a hace subi del mundo de os muertos(cf. o sustraído para si mpre a la muerte. un«espíritu» sino qu scí . no viene d l mund de los muertos —e se e o mundo qu É l ha dejado ya defi e nitivamente at s—. d a elante de sus oj comió un trozo d os. L a mayo ría de los exeget s opi a nan que Lucas. con una afrmación co o ésta. realmente de D ios Él m ism ocomo el Vivi nte qu es. o que es la a arición deun u l p «espíritu» respe cto a a aparición del Resucita do. do acota r s ciones. P otra pa —y tambié n e or rte esto es imprtante— los encuentros con el Resucita do son o diferentes de lo a s contecimient s interiores o de experiencias o místicas: sonencu entros reale s con el Vivi nte qu en un mod e e. som etida a a ley de la l muerte. sin al rá o revés. se v muy l e claramente en el e lato bíblico sobre la nigromante de Endor r que. Lu cas lo su raya b con mucho énfasis: Jesús on es. sino qu vive de modo nu e evo en lacomunió n con Di s. pero v r debe volv r luego al mundo de los e muertos.Son impotantes.

que ner ha sido supe rada con la resurrección. S egúnla estructu interior. sus redes no han capturado ningún pez.1-14: los discípu han o 2 los faenad toda la noch sin éx o e ito. E n el pa rtir el pa É l se manifiesta. y esta sal o vez vuelven o n una pesca sup c erabundante. entraría en contradicción con su propio relato. lo patió y se lo s los. les m anda ir de nuev a pescar. almorzad» . que ya ha puesto p escado so re las brasas. justo en este desa parecer se les abre la vista interior: lo reconocen. 31). P ero Él desapa reció» (Lc 24.É st con a cluye dici endo que Jesús sesentó a la mesa c on los di cípu tomó el pa recitó la bendic ión. en ca mbio. os in b l vita: «Vamos. Pienso que s útil examinar aquí los otros tres pasa en que se e jes habla de la participación delResucitado en una omida. D espués desapa de su vista ex rece terna y. E l Seño está a la r mesa c lo s su on yos igual que an con la plegaria de bendic ión tes. Ahora. Jesús. . n. r dio a o s dos. Jesús est en a orilla. c E l texto ante s comentado está precedido por la n rració n de a E m aús. pero no lo ana á l reconocen. pero sólo al n desap arecer se hace realmente reconocible. Y entonces ello s «supi ron» que era Jesús. ¿t enéis pescado? . y la fracción delpan. según el cual Jesús se presenta de impro viso en medio de los di scípu los en un a corporeidad que no está so etida a a s eyes d espaci y el m l l el o tiempo. E n a uel momento se les abrier lo s ojos «y lo l q on reconocie ron. es nueva. Por la m añ . estos dos relatos decomidas sonmuy ra parecidos al que enc ntramos en Juan 1. An » te su respuesta nega tiva. e . E s un averdadera comunió n de mesa y sin embargo. Él les pr gunta: «Mucha e chos.habría vuelto a po a Jesús en una corporeidad empírica. De estemodo.

. tambié n sólo salsirve para sellar sóli as alanzas (cf. significa «c i omiendo c on ellos sal Indudablemente. es un modo de c onservar la vida. C a vez que se to almento se combate contra la da ma i muerte. cas ha elegid o a p ropósito esta palabra. como e los dos pri meros. d i 1 2 C ro 13. L a sal es c nsid erada como o garantía de durabiidad.. P ara com prender correctamente el t rcer elemento que. que deeste modo se nos muestra re . ¿ C es su sig uál nificado? En el An tiguo Testa ento el c m omer en común pan y sal o .. E s remedio contra la p l utrefacción. Traducida literalmente. p. se extiende todo alo largo de os «cuarenta l días».3s). les mandó que no s fueran d Jerusalé n.Nm 18. es de capi al importancia la pa t labra usada por Lucas: synalzómenos. 229). Ap arecer. con la s cuae s É l e revela r l s como elViviente. «habló» y «comió con el los». E l «comer s al» deJesús después de la surrección. Lucas ha la de tres elementos ra b que cara cterizan cómo está e l R es citado con lo s su u yos: É l se «apareció».. I. la si ngularidad de lo qu se dice en este texo no se e t pone cla ramente de manifiesto en la traduccione co s s rrientes. se les apa reció durante cuarenta días y leshabló del Reino e Dios.» (Hch 1. queda en r penumb una conexió n interior.Mientras comía con d ellos. A e e causa del p unto después d la palabra « R e eino de Di —una os» exig enci redaccional para const a ruir la f ase— .ablar-comer h juntos: ést son as tres aut . 9. Lu ». E n a traducción al l emana se dice: «. S in embargo.manifestaciones del as l o Resucitado..E l último pasaje partic ularmente importante y útil para comprender el modo en qu el Resuc e itado partic ipa en la s comidas s encuentra en os H e e l chos de los Apó stoles. estrechamente relacio nadas ent e s í. contra a co l rrupción qu forma pa de la naturaleza de la e rte muerte .5. Hauck ThW NT.

el don e la vida. E un o s acontecimiento de alianza y. la purificación del d propio se en funció n de laentrega de sí aD ios. al principio de los H echos de los Apóst oles. retomand Levít 2. s o ico añaden adem ás: «En o das tus of t rendas ofrecerás » .Buena es la sa pero sila sal sevuelve sosa.4). L uc s resume a los a contecimientos post -pascuale s y describe la comunión de mesa d el R esuitado c c on lo s suyos usan el término do «synalzómenos. A sí.como si gno de la vida nueva y pe rmanente. ¿con qué lasazonaréis? Repartíos la sal y vivid en pazunos con otros» (9. conviene reco rdar aquí todaví algunas palabras d a e Jesús queencontram os enel Evan elio de Marc s: «Todos se g o rán sala dos a u ego. s emanifiesta al mismo tiempo su esen ia: el S eño c r atrae de nuev a s í a lo s di cípu e la comunión de la alianza o s los n consi o y c n el Di vivo. Los a ce partícipes de la vida g o os h verdadera. Finalmente. A sí seunen mu chos s ntidos: la e renovación de al alianza. Al gunos manucritos. E sal r sal l a las of endas tení tambié n el senti de dar sabr al don y de r a do o protegerlo de la putrefacción. por otro lado. los convierte en vivientes y s a z ona su vida con la participación en su pa sión.13. . hace referencia al banquete nuevo e l R esu d citado c on lo s suy s. comiendo con ellos la sal (Hch 1. de laVida ce misma. f l.49s). po ello . al cla misteriosa d «c ve el omer sal exp » resa un vínculo interior entre la comida anterior a la Pasió n de Jesús y la nueva co unió n de mesa del Rsucita do: El se da a os suyos m e l como a limento y así los ha partícipes de su vida. en la fuerza purificadora de su sufrimiento. r C ua ndo. no se disi i » pa el mist rio de e nueva omunió n entre los com ensa pero. en la cua el S eñ r había in stituido la Nueva a l o Alianza. e sta c les. está en ín r tima co ó n nexi con la Últim a Cen .

su elevación h sta el a tercer cielo. Son importantes la sig s uientes di stinciones: – Jesús no es al guien que haa regresado a la vi biológica y da normal y que d espués. 3. gún Los enc entros con el Resucitado son ta u mbién algo muy diferente de las ex eriencias m ístcas. P a lo ha d r b istinguido muy claramente s s u experiencias místicas —como. un «e ritu». en las q el espírit human vien p i ue u o e por un mom ento elevado por encima de s í mismo y percib el e mundo de lo di vino y lo eterno.1-4— . qué g énero fue el encuentr con el S o eñor resucitado. desc en 2 Crintios 12. Per pode o mos reconocer su na turaleza interior y ver que en la comunión litúrgica. en la celeb ó n de la raci Eucarist este estar aa l m esa con el Resucita do continúa. pertenece al mundo de losmuertos. Lo cualsignifica: n es o spí o uno qu en realidad. e Jesús n es una fantasm a. aunque de modo diferente.No nos p demos imagin ar cómo era concretamente la comunió n o de m esa con los su yos. P ero no es un encu entro con una persona que se ac erca a m í desde fuea. R E S MEN:LA N T U R A LZ A D E A R E S U RE C CÓ N U A E L R I Y S U S IG NC A CÓN H S T Ó R I A IF I I I C Preguntémonos a hora. aunque e. por ejemplo. ía. unavez m ásy de manera sum a de ria. del encuent con el rita o ro R esu citado en el camino deD am asco. que . La ex eriencia mística es una superación p momentánea del ámbito del a lma y desus facultades pe rceptivas. éstos pue dan de al modo manifestarse en el mundode la vida. deba moir e l r nuevament cualquier otro día. s gún las eyes de labiología. para volver despu al horizonte és normal de su exi stencia.

por su naturaleza.3: CC at.3-23) pretenden decir es cuando ha to blan del cue rpo cósmic de o Crist . t a Quizás p odamo re s currir a un lengua ana c o.fue un a contecimiento en la historia. pertenece ahora totalmente a la esf ra de lo di ino y eterno. r o de realidad. mort. Podría m mos consid erar la resurrección (como ya hemos hecho por adelantado en laprimera sección de este capí tulo) algo a í como una esp s ecie de «sal o cualitativo» t radical en que se ntreabre una nueva dimensió n de lavida. pero qu puede dar un o c e atisbo de co prensión. indicando c n ello que el cuerpo transformado d Cristo o o e es ta mbién el ugar en el que los ho l mbres entran en la comunió n con Diosy entre ellos. un encu entro con una persona viva. Más aú la materia mismaes t ansformada en un nuevo géner n. E l hombre Jesús. ¿ qué pode b mos decir ahora realmente sobre la naturaleza peculi r de laresurrección de a Cristo? Que es un ac ntecimiento dentro de la historia que. 1.12-23) y a los E f l s esios (cf. queb ranta el ámbi o de la historia y va m ás llá de ella. L a s C rtas de laC a u a tividad de san P ablo a o s Colosense (cf. sóloahora el lugar de s alma inmortal encuentra u su «espaci esa «corporeidad» en la que la inmortalidad o». 1. De resurrect. es creado para a e l inmortalidad. que sgue je lógi i siendo impr pio en muchos aspetos. adquiere se ntido en cuan comunión con Di y con la to os humanidad entera reconciliada. i l II 994). y así p ueden viv ir definitivamente en la . D e a e v hora en adela nte —como dijo Tertu liano en una ocasió n—. sin o embargo. Aun que el hombr .. S egúntodos estos datos bí licos. 51. «e spíritu y sangre» tienen sito en Dios(cf. con su mismo cuerpo. del e ser hombre.

r A pa de esto hay que af rtir rontar también la cuesti n so la ó bre resurrección como acont cimiento histórico. Poruna parte. E s eencial que. . con la resurrección de Jesús. no debmos e maravilarnos de que esto sup lo que pode l ere mos imaginar. hay e que decir que a es ncia d la resurrección c s te l e e onsi precisamente en que ella cont e ne la historia e in ravi augura una dimensió n que lamamos co l múnmente la dimensió n escatológica. pero ha dejad a o su hu ella en a historia. Por eso pued ser refrendada por l e testig os co un acontecimient de una cualdad del todo mo o i nueva. se ha inaugurado una dimensió n que no afe a s cta todos y qu ha c e reado para o dos nosotros unnuevo ámbito de la t vida. E n cuan e to erupció n que sup era la h istoria. la resurrección tiene sin embargo su nicio en la historia mismay hast cie punto le i a rto pertenece. n ha si s o do revitalizada una persona cualq uiera fallecida en algú momento .plenitud de la vida in destructible. n sino que c n ella se ha prod o ucido un salto ontoló gic o que af cta e al ser como tal.E s ago nuevo. Eneste s l y sentid o es v rdad que la resurrección no es unacont cimiento e e histórico del mismo tipo que el naimiento o la crucifixión de c Jesús. del se con Dios. S e podría ex pres ar tal vez todo esto así la : resurrección de Je sús va m ás llá de la historia. La reurrec s ción da entrada al espacio nue que vo abre la historia m á alá de sí m ism a crea lo definitivo. P uesto que nosotros mismos no pose emos una experiencia de est género renovad y e o transformado de materialidad y de vida. un género nuevo de ac ntecimiento. l o Pero es nec sario advertir al mism tiempo que n est e o o á simplemente fuera o por encima d la historia.

sin embargo. S ól un a o ara o contecimiento real de una entidad radic almente nueva e capa de hacerposible el ra z anuncio apostólico. que n se pued explicar por espe o e culacio nes o experiencias nteriores. S í.22). Al final. perman siempre en todo nos ece s otros la pregunta que Judas T a deo le hi a J sús enel C ená ulo: «Seño. con su entusiasm o y su audacia. Sólo pio e s u poco a p va co oco nstruyendo su hi storia en a gran historia de la l humanidad. ¿ P qué no les has s or demostrado con vig irrefutable que tú er s el Viviente. ¿ P qué sólo a s a or Abraha ? ¿ qué no a los o derosos del mund ? ¿ m Por p o Por quésólo a Israel y n de manera in apelable a tod los puelos de la o os b tierra? Es pro del mist rio de Dio act ar de manera dis creta. sino a a todo esemodo en que D ios e revel al mundo. di cho anuncio adq uiere vida p or la fuerza m petuosa de un i acontecimiento que nad habí id eado y que superaba cualq uier ie a imaginación. ¿ or qué no te has opuest con poder a » p o tus ene migos qu te han levado a al cruz?. pero de ta modo que puede se c l r . es impen sable sin u conta real de los testgos con el n cto i fenómeno totalmente nuevo e inesp erado que los ll egaba desde fuera y qu consistía en a man e l ifestación de Cristresucitado y en o el hech de que habl conellos. místicas. zo e c r ¿qué ha sucedido para que te muestres a n sotros y n al o o mundo? (Jn 14. de cuyo testimonio tenemo ah s ora que fiarnos? Pero esta pregunta no se limita sol mente a la resurrección. S e h ae hombre. quis iéramos e l preguntar tambié n nosotro . la predicaci ap ón ostólica.De he cho. el S eñ r de la vida y or e o de la muerte ? ¿ or qué te has mani estado sólo a pequeño P f un grupo de di scípulos. E n su i osadía y novedad.

por las fuerzas d renomb e re en la historia. P adece y muere y. entonces o sabern É lha resucit do ve l os: a rdaderamente.ignorado por su s contemporáneos. ¿ no es ta vez —pensándolo l bien— lo verdaderamente grand ? ¿ emana tal vez d e Jesús e No un rayo d luz que crece a lo largo de los si e glos. como Resucit do. a lo s que nte s se manifiesta. quiere lle gar a a la h umanid ad sol amente media la fe de los suyo . un ray que no o podía veni de ningún si r mple ser h mano. j metemos nue stra mano enel costado traspa sado de Jesús y confesam os: « ¡Señor m ío y Dios mío!» (Jn 20. ofrecer y suscita r amo Y . ¿podría h aber encontrado la fe y edificado un co a munid ad universal si n hubiera actuado en él o la fuerza de la verdad? S i escucha a los testgos con el ora zón atento y n abrimos mos i c os a lo s sig nos con lo que el eñor da siempre fe de ellos y de sí s S mismo. No c esa d llamarcon sua e vidad a la s p uertas d e nuestro cora zón y.nos hace lentamente capaces de «ver». un ra a tr vés del u yo a cual entra r almente en el mund el respla e o ndor de la luz de Dio s? E lanuncio de los Apóst oles. P E R S P E VA: CTI SUB IÓ A L C IE L O . É l es el Viviente. Pero ¿no es é acaso el esti div ino? No arollar con el poder ste lo r exterior. lo que r r. si le abrimos. C on Tom ás. A É l nos enc mendamos en la segu o ridad de estar en la senda usta. Y E SÁ S E N T AO A L A D E R E C H T D A .28). aparentemente es tan pequeño. sino da libertad.

Pero la meta última de los enviados de Jesús es uni versa «S eme ha da poder en el cielo l: do y en la tierra.8).y hasta los confines delmundo» (H 1.DE D S PADRE. y también sa P ablo en su nar ro e n ración sobre la resurrección en 1 C o rintios15. Tie nen la tarea de intentar. «Po en ch nte camino —dice el Resucit do a P a lo— porque yo te voy a envia a b r lejos. IO Y D EN U E VE N D Á VO R C O N G L OA I R Los cuat E vang lios. S u e stimonio con reto secon t c vierte esencialmente en una misi n: han de an a r al mundo que Jesús es el ó unci Viviente.Una o gran corriente de la teología mode rna ha sost enido que este anuncio es el contenido princip si no el ún núcleo del al.21). omo el úl imo. Id y haced dis cípu de todos os pu los l eblos» (Mt 28. en toda Ju ea y en S s i i J d Sam aria. c ngregar primero a o Israel en torn a J sús e sucit do. Tambié n para P blo el an o o e r a a unci comienza si empre con el testimonio ante los judos. como í primeros desti natarios de a sa l lvación. sino que estávivo.18s). ico . T ambién f rma pa del m o rte ensaj de los te stig os a e nunciar que Jesús vendrá de nuevo paa ju zgar a vi os y muertos. la Vida mism a. « eréi m s testg os en erusalén. y para r v establecer definitivamente el Reinode Di s en el mundo. a los gentle s» (Hch 2 i 2. ado P ablo es consciente de que a él. se le ha c t concedido todaví un encu a entro con Crist re sucitado. una vezm ás. Tambié n o el sentdo de la apariciones e tá cla en toda la tradición: se i s s ro trata ante todo de agrupar un cír ulo de dis cípu que pueda c los n testim oniar que Jesús no hapermanecido en el sepul cro. presuponen que las ap o nes arici del Resucit tuvieron lu gar en un periodo de tiempo limitado.

se ón g Allí habla de cómo Je sús se apa a losapóstole s que junto a o s rece . La «espe ra inminente» del Rino ha e bría sido el v erdadero elemento espe cífico de su m ensaj y el prime anuncio apostólico no e r habría sido diferente. por el contra c e rio. S i est fuera cierto —cabe preguntarse—. pues. co o e speranza. y también las r g C artas d san Pblo ofrecenuna respuesta. ¿es de algún modo accsible ? ¿ e Podem os ad entrarnosnosotros ha sta «la derecha del P a dre»? ¿ xiste. también nosot ros llegamos a ser vivientes c f. los pero. no obstante. el «en zado a sal la derecha de D ios (cf. a la conclusi del Evan elio de Lucas. Jn 14. l el Resucita do. esta teoría co e ntrasta con os l textos y también c la realidad del cristianismo naciente. ¿ acaso noestá precisamente » por eso ompletamente aus nte? O. quees laVida misma en virtud de la cual . sobre todo. P ero lo e e a sencial de dicha r spuesta está tra zado también en as n e l arraciones sob la re «ascensión. l . Hch 2. que on experime la fe como unafuerza que actú en el pesente y a ntó a r . ¿ có podría haber o mo persistido la fe cristiana una vez comprobado qu la e speranza e inminente no secumplió? D hecho.33).mensaje. la vez. o Vayamos. con la s q se concluyeel E van io de Lu » ue gel cas y comienzan los H ec os de los h Apóst les. Pero ¿có puede ser ( mo esto? ¿ Dónde lo encontramo s? E. en la ausencia E tambié n una presencia real? ¿ N volverá a nosotros sólo en un o último día de sconocido? ¿ P uede v enir también hoy? E sta s p regunta s caacterizan el E vanelio de Juan.19). m Los discípu han hablado ciertamente del retorno de Je sú s. han da testim onio de que El se el que ah do ora vive. Se afirma as í que Jesús m is o habría pensado m exclusivamente en cate gorías es catológ icas.

Aunque Jesú ha partido com persona viviente. . d E stá n seguros e que el Re ucita do (como É l mismo hab dicho.dos di cípu s los de E aús. Lu s nos di que los d ón ca ce iscípu los estaba llenos de alegría después deque el Sñor se ha n e bía alejado de ellos de finitivamente. L as úl imas ra se s del t f E van io dicen: «D espués los gel sacó h cia Betan y. es sin f d embargo el S al vador de todos nosotros»?. apa c rentemente racasa o. educir de ello es que los discípu los no sesienten a bandonados. ¿ C mo pode i ó mos entender nosotros todo esto? En todo cas lo que se puede d o. en todo el J mundo. en Israel. Evidentemente están seguros e una presencia nueva de Jesús. una tarea que superaba sus u erzas. no ceen que Jesús se r haya co mo disipado en un cielo n accesible y leja i no. subi ndo ha el cielo. se lee que o lvieron a Jerusalén llenos de v alegría y alababan a Dos. Y mient os bende se separó de ellos ras l cía. de . N os espraríamos que hu e bieran quedado desc ncertados y o triste s. está presente entre ellos. los b endijo. E sta conclusi nos sorprende. s bía o ¿cómo es posi le que su de b spedida definitiva no le s causa ra tristeza? No obst ante. Jesús se habí sep o ía o a arado definitivamente. di iendo: «Aquel Jesús. e m stán reunid os en Jerusalén. E los se volvieron a Jerusalén con gran e cia alegría.Todo a diós deja tra s de sí un dolor. precisamente ahora. lev a ia antando las m anos. H ab ían recibido una tarea ap arentemente irrealizable. d s ía segúnMateo). ¿ C f ómo podí n a presentarse ante la g ente en erusalén. Nos otros no esp s eraríamos lo contrario.y estaban siempr en el templo bendi iendo a Dios» e c (24. É l come con ellos y da al gunas instrucciones. E l mundo n hab cambiad .50-53).

a a A esta idea de unreino da vídico renovado Je ús c ntrapone una s o promesa y u a encomienda La p n . en que unanube luminosase . s n ucas nos yuda acomprender a mejor el c omienz de los Hechosedlo s Apóstol en el que se o es relata ex plícitamente la «ascensión» Jesús. l e estar contentos por la cercaní interior de D ios y—fundándose a en eso contribuir activamente a ar testimonio en favor de — d Jesuc risto. el modo en qu e únicamente Dios puede se cercano.una mane nueva y pode ra rosa. E los saben que «la derecha de Dios» donde É l esá ahora « . t enaltecido». implca un n i uevo modo de su pr esencia. sino la permanente l m cercaní que los di a scípu expe los rimentan con tal fuerza que les produce una a legría duradera. . a a partida de de Aquí l Jesús pr cede u coloqu en el que los di pulos —todaví e n io s cí a apegados a sus vie ideas— preguntan si a jas caso no ha llegado el momento de inst urar el reino de Isr el. rnos L a ale gría de los di scípu los despué de la «ascensión corrige s » nuestra im agen d este acont e ecimiento. la encom t ienda consis te en que deberán ser su testigos ha lo s confines del mund.La n be nos recuerda el u momento de latransfiguració n. romesa es qu estarán llenos de e la fuerza del Esp íritu S ano. La a titud de los di c scípu no deb se ni la de hace los e r r conjetura s sobre la historia ni la de tene fija la mirada en el r futuro desconocido . que ya nose pu ede perder. La «a scensió n» no es un marcharse a una zona e jana del cos os. A sí la conclu ión del Eva gelio de L . E cristianismo es pr sencia: don y tarea. s sta o S e rechaz ex a plícitamente la pregunta acerca del tiempo y del momento . En est contexto se inserta uego a mención de la nube que lo e l l envuelve y lo o culta a sus ojos.

C on esose alu e a un n e d orden de magnitud completamente diferente.7.posa sobe Jesúsy sobre los di los (cf. t peregrina ción por el desi erto (cf. . en la cual r la nube es la señal de la presencia de JHW H c f.5. que. E st «s n ar entado a a derecha de Di l os» significa pa rticipar en la sobe ranía propia de Dios sob todo re espacio.Lc r scípu 9. S u resencia no es e p spacial sin o.1 o l l describe el «lu gar» al que J sús e ha id o con unanube como un e s «senta rse» (o esta a la derecha de Dio s. Dos no está en espacio unto a J i un j a otros espacio. sin arici c e s e o como u entrar en el mist rio de Dios .34s).35). Dios s Do s. a ota dimensió n r del ser. A a id ea delMesí s co nuevo Davi con un nuevo l a mo d . Mt 17. t dado un p uesto t mbié n a e sús. precisamente. Mc 9. P resenta la desap ó n de Jesús no omo un viaj hacia la estr llas.Jesús m s mo da alS amo 110 una i l nueva nterpretación qu ha orientado la comp i e rensión de los cristianos.21s). der Altísimo la «cubrir con su ombra» (Lc 1. divi a. E l Nuevo Tetamento —desde los H s echos d los Ap stoles ha e ó sta la C ata a los Hebr r eos—. Laobservació n sobre la nube tiene un caácter claramente teológ r ico. E x 13. pe no forma ensi l ro parte de ella. É es el presupuesto y el s e i l fundamento de toda dim ó n espacia exis tente. en ar e c o el que Di por decirlo así habría erigido su rono y en él habría os. Nos recuerda la h ora del encuentro entre Marí y el a mensajero de Dios Gabriel el cual le anuncia que el po del . ( también en for de nub va delane de Israel durante su ma e.34s). En un disputa con los fa a riseos. E x 40. Nos hae pensa á s c r en la tienda sag rada del S eño en la Antigua Alianza. . haciend referencia a S amo 110. La relaci de Di con todo lo que tiene espacio es ón os la del D y C ios reador. ¿ r) Qué sig nifica esto? E ste modo de habl no s refiere a un espacioósmic lejano.

en virtud del mismo oder de e p Dio s. re el trono de D io s ( f. d.45e 52). E los di cursos de d n s espedidaen el E vang lio de Juan. es almismo tiempo su r e que «venir». . Aqu está sintetizada maravi í llosamente la peculia ridad del «i se» d Jesús.reino da vídico —idea que hae poco hemos encontrado en los c discípu los—. e a É l entra en a comunió n de viday poder con el Di viviente. ndolo así m ás fá ilmente comprensib para c le nosotros.41-45). Ah ya no seencuentra e un solo u gar del mundo. sino que estápresente no o al lado de tod y todos lo pu den in os. c E l Jesús qu se despide no va a lguna parte en un astro lejano. «no se ha marchado». E n e l E ang v elio hay un p queño relato muy bello (cf. ora n l como a ntes de la «ascensión». Él está ahora en un sol sitio. Mt 22. e que Juan one también enrelación con la «alegría . i s un veni . un nuevo modo de c r ercanía. sino el s v Señor de Davi no se sienta sobre el trono de Davi sino sob d. e Jesús di precisamente esto a sus id ce scípu los: «Me voyy vuelvo a vuestro la do» (14. en l os la si uación de sup t erioridad de D io s s obre todo espa Por eso cio. y con e queda expl so icado t mbié n el mist a erio acerca d e la cruz. sino qu. de la que p » antes he mos oíd hablar en el E va gelio de Lucas.28).sino cerca de e nosotros. no está lejos. en el que Jesús an ticipa durante su vidaterrena este modo l de cercaní hacié a. Mc 6. É l c ntrapone una visi n m ás gande de Aquel que o ó r ha de v enir: el verd adero Mesía no es el hijo de Da id. ahora está siempre pr esente junto a nosot y por ros nosotro s . e vocar en todo lugar y a lo largo de lahistoria. on su poder que sup ra todo c e espacio. de p resencia permanent . la resu rrección y laascensi S u rse e precisamente así ón. o n P uesto qu Jesús está junto al P adre.

na vega por el océano agitado del tiempo. e Están amenaz ados por la fuerza de las ola y a borra sca. pe no lo re o ro conoció. E sta es unaimag para el tiempo de la Iglesia. el mar agitado. y ahorareconoce con alegría al Resucitado. P o eso puede subi en r r cualq uier momento a a barca denuestra vid a. «Voy y vuelvo a vu estro lado»: ést es la confianza de los a cristianos. sube a la b arca con ellos y hace posible la travesía hasta su destin o. arca de laIglesia. al . Por eso nos ve. Por tan los di cípulos o l to. camin ando s obre el mar. D espués e las pa d labras d los d á e os ngeles v estidos de blanco. hacia Betsaida. E l Señor s l parece estar lejano. que ta en mbién se nos pr pone precisamente a no o sotros. s están sol en labarca. Quisiera hacer notar aqu sola í mente un detalle. conel vie nto contrario de la historia. teol gic a y ant ó ropológicamente muy denso. mientras El despide a a muchedu bre. Entonces É l la llama p su n or ombre: «¡María!».D espués e la multiplicación de os pan e l S d l es. É l os v Y porquelos ve. estando seguros de ue É siempre nos ve y r q l siempre nos oy Tambié n hoy la b e. l m Lueg se retira «a monte» para orar. El tiene que la volverse otra vez. T os enían el vi nto en contra. ro Desde ot punto de vist totalmente distinto puede v rse al ro a e go parecido en el r lato de la primera aparición del R e tado a e suci María Magdalena. E l Señor está «en el monte» d P a el dre. María se di media vuelta y vio a eJsús. haciend oración en sumonte. Y por eo podem l s os invocarlo siempe. P o ero como está cerca del P a dre. S e ti ene con frecuencia a im presión de que l está para hundirse . eñor ordena a los discípu los que subn a a barca yvayan por delante a la otra a l orilla. la razón de nuest júbilo.viene haciaellos l e. Pero el S eñor está presente y viene en el momento oportuno.

C ol 3. entonces tocamos al Resucit do: a somos plenament nosotr s a llí e o m ism os. P r ero el Señor dce lo contrario: Ahora n lo puede toca retenerlo. i adentramos en la esencia de nuestra exi tencia crist s iana. nuestra ve en rdadera exis tencia ya estam os «al lá arriba».l a la d erecha del P a dre (cf. L i o r.su Maest Quiere toca retenerlo. s t p Se trat aquí de la misma expriencia a la que s refiere P ablo en a e e 2 Co rintios 5. ella puede to i carlo. tenerlo consig o. que to davía no he subi al P a r c do dre» Un 20. rlo. nuest a vida est ya o rte: r á escondida con Cristo en Dios. a relación a nterior con el Je ús e rrenal ya no es o sible. El toca a Crist y el sub es r o ir tán intrínsecam ente enlazado s. junto a É. y que nuestra«ascen sión» — que si empre es nec saria cada v z—. C ua ndo habrá subido al a P dre. 7). E sta nueva capa cidad de acc eder presupone ta bién una m novedad p r nuestra pa por el bautismo.E l viejo m odo hu mano de e star juntos y de encontrarse qu eda su perado. es una criatura nueva». nosotros los qu estamos lejos e É l. el Seño le di e: «Suéltame.que l am a «R abuní».lss S nos ). Yrecordemos que. E s omo decir: Pre c cisamente ahora que lo t ene delante. ya no o conoc l emos así S i u está en C . Ah ya sólo e pued tocar a ora s e Jesús «junto al P a dre». en comunión con el Pa dre. E st nos so 1 o rprende .pero la senda ent É l y e d re . el lu de la gar «elevación»de C risto es su cruz. pero b ro. E l Crist junto al P adre no está lejosde nosotos. e e r ha de se un ca r minar junto con el Cru cificado. siaca somos o r so.16s: «Si conoimos a Cisto según os criterios c r l humanos. segúnJuan. no risto. Únicamentese le pued tocar subiendo. nuestro subi para tocarlo. eso ya no seá posible. e É l nos resul a accesible y cercano d manera nueva: a partir del t e P adre.

¿q i ué ha céis ah plantados í mirando a cielo? E l mismo Jesús que os ha dejado par su al l a bir cielo. j pueda entrega al P adre al mundo entero asu r mido en É l (cf. a s í la o. res y dirig en un mensaje:«G alleos. De lo qu s trata aquí no es de un e e recorrido de carác cósmico-geográfico. C on r vi e» eso quedaconfirmada la fe en el retorno de Jesús. H emos dicho que laexis tencia c o ristiana no c s te en onsi escudriñar el futuro. H ch 1 c .l que s ha hech carne y permanec Ho e o e mbre sin cesar.11). participación en su po de presencia enel mundo. que eva de la dimensió n de u l r ll n ence rramiento en s í mismo hast la dimensió n nue del amor a va divino que abraz el universo. de un a do. en el don del E sp l íritu S an to y. a Volvamos toda vía al primer capí ulo de los H e hos de los t c Apóst les. Lc 24. en el testimonio un iversal de los di scípu en favor los d e Jesús cucificado y resuci r tado ( f. también ahora aparecen dos homb vestid os de blanco 4). sino de la «navega ter ción espacia» del coa zón.6-8).nosotros está abierta. 1 C o . volveá como le habéis sto marchars (Hch 1. de otro. p al mismo ero tiempo se u braya una vez m ás queno es ta de losdiscípu s rea los queda mirando al cielo o concer los tiempos y losmomento s rse o escondidos en el secreto de Di os. para que al final Dio s se haga todo en todo y el Hio o s. Ah ora su ta rea es evar el ll testim onio de C risto hast lo s confines de latierra. llam a a todo el m undo a e ntrar en los bra zos abiertos de Di s. É . que ha inagurado para sie pre en D io s el pues del se u m to r humano. a r . der Lueg el texto prosigue. Aligual que antes. Y a desaparició n l d e Jesús através d la nube no sig ifica un mo imiento hacia otro e n v lugar cósmic sino su sunción en el se m ismo de Dios y. sino. a L a fe en el etorno de C r risto es el seg undo pilar de la confesión cristiana. junto al sep o ulcro (cf.

que toda a n i injusticia queda su rá perada y esta blecida la justicia. sino segú la orientació n s e n de la fe. L a victoria del amor será la ú ltima pa labra de la historia del mundo . S ig o nifica que el ho mbre busque con toda las fuerzas y c n gran sobiedad hacer lo que es just . que el ho mbre no se e ncierre en el mo mento presente. espe r ramos ? E l Apocal s termina con la promesa d retorno del Señor e ipsi el implorand que se cumpla: «E l q atestigua est responde: "Sí. s o r o no vivi ndo s e egún sus propio des os. Lc 12. a Dios. no obstante. Mt 25. abandonándose alas cosasangibles. r ervo 4248) y. de un d lado. a lo s c o o cristianos se les pi e la vigilancia. c ¿Debemo acaso preciar m ás elmundo qu está decli ando qu s a e n e al Seño que. en la de las vír enes necia y lasvírgenes g s prudentes (cf. Pero ¿cuá es la situación de a ex l l istencia crist iana respe cto al retorno del S eñor? ¿ L espe o ramos de buena g a o no? Y a na C ipriano de Cartao (t 258) se vio en la necesida de exhortar a g d sus ectores a queel temor ante las grands catástrofes o ant la l e e muerte no les al ejara de la oraión por el retorno de Cristo. de otra man era. paticularmente en la del si vigilante (cf. Com o a titud de fond para el «tiempo intermedi ».15.20-28). en medio de un muno a men d udo in explicable y acosad por el poder del mal. a la verdad.1-13). o ue o . r a De lo qu se trata es de tener la mirada puest en Di para e a os recibir de Él el riterio y la cap c acidad de ob de manea ju sta. vig ilancia significa sobr todo ap e ertura al bien. E st implica la certeza en la espe o ranza de que Dios enjugará toda lá grima. sino que levane la mirada t t m ás a de lo mo llá mentáneo y sus ugenci s. rar r Por otro lado. E sta vig ilancia significa. Todo es está explicado en la pa o s rábolas e s catológica s d e Jesús. que nad quedará si sentdo.

20). ¡Ven . S e ñ or»). u P ablo pone alfinal de la Prime C a a los Corint la misma ra rta ios oración s gún la formula e ción a ramea. y de modo particularmente denso en la presencia eucaística. por tanto. la ex periencia cistiana de r . y la certeza llena de gratitud: «Él vi ene». E s e l rito lleno o v g de espeanza que anhela la cercaní de Jesús enuna situación de r a peligro. E st plegaria nunca se r a refiere exclusivamente al futuro. É l sta está con nosotros ahora. L a oració n cristiana por el retorno de Jesús contiene siempre tambié n la experie ncia de su pesencia. ha el fin del mundo» (Mt 28. E s a lmismo tiempo el g rito: «Ven». también enten ida de dos maneras d diferentes: «Marana tha» (« Ven. Amén. En est doble modo de lectua se p or e r uede v er claramente la peculiaridad de la espe cristiana de la llegada de ra Jesús. ersa. o bien «Marana tha» . r espera necesariam ente con af la llegada del Amad. peo que pu r ede ser dividida y. P e vicev r ro. Es la ( oració n de la persona ena morada que.vengo ens d a". S egui eñor Jesús!» 22.20). en la que sólo Élpuede ay dar. c c llegada definitiva de Jesús y ven al mismo ti mpo con ale gría y e gratitud que ya ahora Él an ticipa esta llegada: ya a hora viene a estar entre nos otros. que tiene án o el poder de romper el asedi y traer la sal ación. a se encuentra tambi n concretamente la quí é unidad de o s dos modos de lectu L os ristianos invoan la l ra. Sab emos por la D id aché (ca. («E l S eñ viene»). Sigu siendo vál e ido precisamente lo que ha d icho el R e ucitado: «Yo estoycon s vosotros todos los días. en la ciu dad asediada y oprimida por tanta s a menazas y loshorrores de la dest ucción. 00) que este grito fo 1 rmaba parte de las ple garias iltúrgicas de la celebració n eucarístca de los i primeros cristianos.

diferentes de lateología.el mié rcoles de la primera semana de Advie nto. pero insuficiente. en la última. en esta segu da. En el rimer domingo de Advient el breviario p o.la presencia lleva ta mbié n en símisma la tensión hacia el futuro.1-3: PG 33. el Señr vino en carne y debiidad. l expresa una ó n complementaria.. espera que ha de ca racterizar la vida y la oració n cristiana. III 4.V. Adem ásde la primera y d la última.. 1: PL 183. esta tensi n intrínseca de laespera ó cristiana del retorno. r e hay una venida intermedia (adventu medius).. vía a sobre la doble venida ha dejad su e llo en el cristianismo y o s forma pa del n rte úcleo del an ncio d Advi nto. que c omienz con esta a s palabras: «Anunciamos la venida deCrist . Doble es su nacimiento: uno de Di s. c Me pa rece oportuno acl arar aún mediante dos expresiones . Todo esto es u el e correcto. P a . o sino tambié n una segunda P ues casi . todas as co sa s n l so doblesen nuestro S eñor Je sucristo.. X V . d n Advent Do u mini.Bernardo se remite a Juan14.5050C-D ). Apena unosdías d s espués. Impuls a m ás llá de ella misma vía a a .23: «E lque me . otro de la Virge en a plenitud o a n l de los iempos. serm. en o l n espíritu y pode y. pero no una sola. hacia la presencia definitivamente c mplida: la presencia de u ahora no es toda complet . toda futuro». ra confirmar su te sis. el br viario ofrece una interpretació n tomada de la e s homilías d Advie de san ernardo de Cl e nto B araval en la cua se .. E s doble también su desc t enso: el p rimero silencioso. E n a primera s . 45A. En ell se lee: «Sa visi a bemos de una triple venida del Seño. el otro manifiesto. E st doctrina . l venida. romano propone a o s orantes u ca l na tequesis de Ciril de o Jerusalé n (C at. Nos pone en camino ha ia lo definitivo.870-874). desde tod la eternidad. en gloria y majesta» (I r.

o Pero hay también modalidades de di cha venid que ha a cen época. S e habla ex plícitamente de una «venida» del Pa re y del Hijo: e s d la escat ología del pres ente. Las m od alidades de esta «venida intermedia» son múltiples: el Señor viene ensu P aabra. ya ahoa. A sí se pr r epara al mundo pa la ven ra ida definitiva. E l impacto de dos grandesgura s —Francisco y Domingo fi — entre los si glos X II y X II ha si un mo en que Crist ha I. entra en mi vida media nte palabras o ac ntecimientos. E st presencia anticipadora forma parte a sin duda de la escat ología cristiana. y ranciscoJavier. la llegada intermedia de la que ha la Be b rnardo. su c ntenido exi tía ya desde el prin en toda a o s cipio l tradición c ristiana de distntas m an ras . ha o ciendo vale r de nuevo su palabra y su am o un modo con el cual ha renovado a r. En ell no se r a abandona la espera de lallegada definitiva qu cambiar el e á mundo.am a g uardará mi palabra y m i Pare lo amará. viene en los l sacram entos. llevan . F l . veía as p l alabras d anuncio en a nube el l sobre la que viene el Juez uni versal: las p alabras d mensaje el transmitidas porlos testgos son al nube en la que C ris to viene al i mundo. por ejemplo. do do o entrado de nuev en la historia. Aunque la expre sión ad ventus medius era desconocida antes de Bernardo. p muestra que el tiempo intermedio no está va ero cío: en él está precisamente el adventus medius. Recordemos que san i e Agustín. especia lmente en la sa nta E u caristía. que Juan desarolla. e t Juan de a C ruz Ignacio de Loola. cido podemos decir de las fig uras d los sanos del siglo XVI: Teresa de Ávila . l Iglesia y ha mpuls ado la historia haci sí Algo pare i a . de la exi stencia cristiana.y vendremos a él y d haremos morada en él».

sobre todo. pero e n que es una ve rdadera s úplica de su venid conll a. subi ndo ha el cielo» (24. S eñor Jesús. ras l cía. su figura. ¡Ven . h Por ta nto. P idámosle que e haga s presente con eficacia en suglesia. eva toda a l amplitud de aquel oración que Él mismo nos ha enseñado: la «Venga a nosotos tu reino». P edimos anicipaciones desu pr sencia renovad t e ora del mundo.consig nuevasirrupcio nes d Seño en la historia con o el r fusa de su siglo. E momentos de tribu ó n personal leimploramos: n laci Ven.l Su m ist erio. se nos dic «Le evó yos e e. ap arece nuevamente. que andabaa a deriva a l lejándose de É . y. aco mi vi en la presencia de tu poder y ge da bondadoso. y permanece en la bendic ión. J esús se va bendiciendo. qu no apu ta directamente al fin del mundo. vantando las m an los bendijo. en los e que É m ism o e ace l s rque a nosotro s? Y esta oració n. e cia 50s). S r eñor Jesús! Volvamos una vez m ás ala c onclusión del E vang lio de Lucas. P son al mismo ti mpo un gesto de ero e apertura que desg arra el mundo para que el cielo pene en él y tre llegue a se en él unapresencia. Señor Jesús! ? S. ¿podemos orar por la venida d e Jesú s?¿ P odemos decir con sinceridad: «¡Marana tha!: ¡Ven. r . e Jesús ll a lo s su cerca d Betania. que ransform a a os hombres y o t l plasm a la istoria. I Y ¿ qué no le p por edimos ta mbién que nos d hoy nue testigos é vos de su pr sencia.í podemos » y debemos. as anos de Cisto que bendi r cen son como un techo que nos p rotege. s hac presente de e e un modo nuev su fuerza. S us m an queda extendid as sobr os n e este mund L m o. L rogamos q se haga cercano a lo s queamamoso e ue por los que esta os pr ocupad m e os. Y mient os bende se separó de ellos os.

te B IB L IO G R AA FÍ INDIC A CO N E S G E N E R A L E S I P A R A L A PM ER A P A R T E RI Com o h indicado en el prólog este libro presupone la exégesi e o s histórico-crítica y utiliza su resultados. No dese ent ar en la discusión espe a r cífica de la exégesi hi tórico-crítica. entre paréntesi y d modo ab s e reviado. los ttulos í completos se e cuentran en la bibliografía que se indica a n continuación". P eso los di cípulos pudi or s eron alegrarse c uando volvieron de Betan a ca sa .Por la e sabemos ia f que Jesús. É l viene para eleva rnos por encima de n sotros o mismosy abrir el mundo aDio s. endiciendo. pero pretende ir m ás al s lá de este método para l egar a un interpretació n propiamente a teológic a. po er so r otro lado. se hacreíd o prest r un se o útil al lector s a rvici eñalando . Por este motivo. E n el marcharse. ti b ene sus m a os ext ndid as so n e bre nosotro s . al que co rrespond también a referencia . con el mundo. Pero antes q uisiera citar alg unas de la obrasmás impo s rtantes y recientes sobre Jesús: Nota edi orial: la s citas h sido traducidas n t an ormalmente del texto original. tampoc he s s o pretendid o s exhaustivo en el u de la bibliografía que.E n el e sto de la manos qu bendi en se expresa larelació n g s e c duradera de Je sú scon sus di scípulos. La obras u s tilizadas son ci tadas en cada caso. É es lara zón per sta manen de la alegría cristiana. s ería interminable. No e l obstante.

K. K laus Brger. e esp. P ad rborn 1994 (trad. E st obra en tres v a olúmenes de un exeg americano eta representa desde muchos asp ectos un mod elo de exgesi é s histórico-crítica. m Beitrdge.). Friburgo 2006. C h en ronicles. Jesús de e N az aret. esp. S a l 4 Terrae. Bon i ifatius. «Who e Needs the Hi storical Jesus?». . Barcelona 1993'). E l destino de Jesús: su vida y u muerte. A Marginal Jew. s u S a a manca 2 l 003). e la que se ponen de mani n fiesto ta nto la importancia co los lí ites de esta disciplina. presenta esencial i mente la figura de Jesús y su mensaje de cara a las cuesti ones actu les. E l autor. o Doubleday. Botscha and G es hichte a ft c [Herders theologischer K ommentar zum Neu Testa ent. pp. Jesus. vol. Jesus. Joachi Gnilka . esp. J m esus von Naz reth. Friburgo 1990 (trad. a Heinz S chür mann. Nu va Yor 1991s s (trad. Sant nder 2009). io Thom as S ding. P at e tloch. Herder.entre par ntesi el título de la traducción españ cuando ha é s ola sido posi ble. S íg eme. 32-34. Ret . sino que ilu stra el testimonio de fecontenido en los distintos es critos del Nuevo Testamento. Verbo Div ino. jul 1993. Der Gotte ssohn a N az ö us areth. G e stalt and Geheimni G e sa melte s. H e rder. D as M enschsein Jesu im Neuen T estament. John P Meier. H e je rder. con profundos conocimientos a exegétcos. Mensa e historia. Un judí marginal: e k o nueva vis ión del J sús hi e stórico. E l libro no trata de reconstruir la figura del J esús his tórico. e sp. en m Supl mento. E st lla 1998e 2003). Scholtssek (ed. 3]. Múnich 200 (trad. hinking the Hist rical Jesus.Jesús. Merece la pena mo m leer la recensió n de Jacob Neusn r al primer volumen.

Rudol S chn ac f kenburg. Barcelona 1998). Después e este libro. En a l nterpretación i de os l E vang elios me ba so predominantemente en los volú menes del Heders theologischer r Kommentar zu m N euen Testa ment ( ThNT). S a a manca 1 a l 998). sobre el efecto que e Jesús p roduce en el alm a y el cora zón de o s ho l mbres y de este .Sígueme. H rder 1995 (trad. 4]. esp. Di P e e rson Jesu Christ im Spi i egel der vier E van ien [He gel rders theologis che K r ommenta r zu Neuen m Test ment. d Se pued encontrar abundante material sobr la historia de e e Jesús ta mbién en la obra en seis volú enes La h m istoria d e Jesús. modo —como él d ice—. Amist d con Je sú s. con el as soramiento científico de Martini. S upl a emento. ) L as ab reviaturas c orrespond a a s de la tercera edici del en l ón Lexi on für Theologie and Ki k rche (L ThK). R izzoli. S h nackenburg ha es c crito otro librito muy personal Freundschaf mit Jesus. 3s INDIC A CO N E S G E N E R A L E S I P A R A LA S E ND P A R TE GU A . poniendo el acento. Friburgo 1 993 (trad. Milán 1983-1985. H que lamenta blemente ha queda o in completo. Herder. m ás quesobre lo que es rec onocibl . vol. de va rios a utores (editado por Virgilio Quitado. : t e esp. Herder. Dupont . Rossan e o. L a persona deJesuc risto reflejada en os cuat o Evang l r elios. G ilbert. F riburgo 199 s. citado enel prólogo de d la primera parte de esta obra . busca u equilibrio entre ra zón y n experiencia.

Tubinga. a He indicado ya igulmente en el prólogo el ibro. a II. e i k. n Theologie des Neuen Testa ents. proyectada encuatro volúmene s. 2:Jesu o d and Au T ferstehung and die Entstehung der Kirche ausJuden a Heiden (2003). Mohr S iebec . en particular: e r Jesus von Naz reth im Umf ld I raels an der Urkirche. Jesus. The logie desNeuen o Test ments . Tubing 2002. 1-4. i aún algunos títulos que c nciernen a la obra en su o conjunto. que d siguen siendo vál también pa esta segun hay que añadr idas ra da. Mohr Siebeck.Mohr S iebec .bald (ed. P ara esta segun a parte es especia d lmente importante el volumenI. ha sido o ncluida y aho c ra está dis ponible. II (D ie Enheit des Neuen Te a i staments). 1-2. k a En 200 . está disponible: Fe rdinand Hah .). Neukirchener Verlag 2002-2009. Es el primeromo de s k t una G es hichte des frühen Ch c ristentums. Michael T t heo. vol. I (D ie Vielfalt des Neuen m Test ments ) y vol.Mohr S e bec Tubing 2008. Bibelkritik and r . a e s d G esam melte Aufsäze. e publicado un obra de relevante sig a nificado pa est lib ro: J ra e esus and da Judentum. Martin Hengel junto con Anna Maria S chw mcr. 20052. nd E n su seg unda e dición. Entre las varias ob d F ras e ranz Mugner que se refieren a la materia del presente lib ro quisi ra menciona aquí. Tubinga 1999. esenci l para la a l a cuestión d la metodología.E n Versuch zu i begreif n.A las in icacionesgeneralesreferentes a la primera parte. L a obra en 6 volúmenes de Ulrich Wilckens. Quisiera remitir de mane particular a a obra deJoachim ra l R ing leben. vol. I. ha 7 . ya mencionada en el prólogo. de Ma e rius R eise.

jun con la a s d to s grandes c ristologías d Wol hart P annenberg. Mohr Sieb ck. R e ito en parti ular a a o m c l contribución de H d Buchin er.Ausl gung der Heiligen Schrif Beiträge zur G es e t. D el á bito de la m teologí si temática se han e mencionar ahora. Pustet. exégéseen Égl . o u e Jesus ist Gott der S ohn. v 225). Conscenza ed o esperienza. añ 38. L es-P la ns-sur-Bex 2006. P arole et Si lence. pp. pp. r t nda . n E s a mbié n instructivo: Francois Dr t eyfus. .). el vol men d Karl-Heinz Menke.Gesù. Li reria E d b itrice Vaticana Roma 2008. 1. Herder. id entitá del cristianesim o. chichte der biblischen E xeg and Her eneutik. 1-43). 35-43. Esútl sobr elmis tem a: G im Bu i e mo eist chstaben? N eue Ansät ze en der E x gese (Q e uaestio nes disp tatae. Friburgo 2007. Walter e f Kaspery Ch ristoph Schönb rn. Södi g (ed. Ratisbona2008. Zur L turgie des P almsonnt gs. E N T R A D E N J RUS A L N A E É Y P URIF IC A CÓ N D L T M P O I E E L A la entrada n J e erusalé n está dedica el f scí ulo I 2009 de la do a c / R ev ista I ternacional de Teolog y C ltura Com n ía u munio (ed. Thom as u ol. o Angelo Amato. Denkfo rmen and Brennpunkte der Christ logie. P e en el i a ro momento dela pu blicación de est fascí ulo ya esta redacta do e c ba el prime capí ulo de esta segu parte. alemana. E sq isse d ise u 'une théologie de la Parole de Di eu. «Hosan aral g na dem S oh e n D avids!». Tubinga ese m e 2007. E xég en S o ese rbonne.

E duard Lohs . Herder. bis 70 n. pp. en: T e » heologis chesWörterbuch zum Neuen Testa ment. vol. S E ITurín 1992.Pustet. op.). profundizar y —donde es necesario— corregir el análisis que he preentado anes en m i es s t catología de 1977 (nueva e dición: E s chatologie – Tod u ewig Leb n. Ca lwer Hef e 110. vol. v l. Wa r Jesus Revolutionär?. 190-199 (trad. Stuttgart 1973. P onz Piato ? . Ulrich Wilckens. pp. Theolog des Neuen Test ments . (cf. ¿ adeció io l . IX . DsaMarkusevang f elium. C hr. Stuttgart 1973. art. D IS C U R O E C AT O L Ó G I O D E SÚS S S C JE Con m i exosición sobre el di p scurso escato lógico de Jesús trato de desar rollar. esp. Untersuchungen z r jüdis chen el. cit. Id. 2. . P bajo Ponci Piato?. La m uete y la vi s o r da eterna. R iap. o 2. C on mási ndicacionesbibliográficas. «hósanna .59-65. nd es e R atisbona 2007 (trad. e Kohlhammer. ie a bibliografíageneral). Bill. Zweiter Teil [Herders theolog ischer Kommentar zu Neue Test ment. m n a Friburgo 1977. e sp . Sobre apurificación deltemplo .. e u Freiheitsbewegung in der Zeit von H erodes I. G erhard F riedrich ( d. o l l Martin Heng Di Zeloten. 2].. pp. Madrid 19983). B arcelona 2007). adem ás de los l comentarios: Vittorio Messo Pati sotto ri. Ecat logía.Rudol Pesch. C awer Ve t l rlag. 682s s . I. II. r Leiden – Köln 19762.

(cf. Alexander Mittelstaedt. P ara el significado deljudaísmo post-bíblico: Franz Muflner. 52s. 829841 (cit. notas de Hidega Brem pp. op. vol.: t orf Barbel). (eds. E n e Spu r i rensuc he.1. III. 49-164. bibliografía general). Die ünf theologischenReden. Bompiani. editado por Otto Michel y Otto Baue rnfeind.: Winkler I) (trad. Joachi Gnilka.O bras l rd completas de S a nBernardo. VI. en particular II. cit. III. pp. . Francke. E di ión bilingüe c en griego y al emán. D e consideratione ad Euenium P apam. Luka s a Hstoriker.). Múnich 1969. Gehard B. Madrid 198 6). vol. 299s (cit. II. 2. tonismo pagano. In nsbruck 1990-99. P atristik m (Rita S u rlese t ). Judentum(Maren t). pp. La uerra de los jud Gredos. notas p : p. esp. 19-186. 1.Madrid 19 g íos.3 y II.23: Ulric Wilckens. e sp. De N az m i arene and der Koran. 8. 1 G rie chische Antike (Martin Arnd II. 531553. 971999). pp. Herder. Friburgo 2007. pp. según vol. Tub inga 2006. g en: S ä tliche Wer e. Zur D atierung des ls i lukanis chen Dopp elwerkes. D e b Judaico. vol. D üsseld 1963 (cit. Theolog h iedes Neuen Test ments . Storia della filosofia greca e i i romana vol. Milán 2004. Friburgo 1991. I. Neues Testa ent (Martin Arndt). S chw abe. Die ses G eschlecht wird nicht ve rgehen. 8: Plotinoe it neopla . BA C. coll. 2). Gregorio Nacia ceno. . Tyrolia. a Bernardo de C la raval. Derüdische K e ello J rieg. Basilea 1992. Judentum and Kirche Herder. I (1990). P ara Plotino remito a Govann Reale. e n f dición y coment rio de Joseph Bar a bel.) . Winkler m k r (ed.F lavio Jos fo. 611-827. 179-190 (trad. 2. lateinisch/deutsch. Pamos. Niehoff). Sobre Rm 3.

ci ado según al edici t ón alemana: D as E va nglium nach Johannes ritisch-exege e [K tischer Kommentar üb er das Neue Testament]. e Barcelona 1980-1987). R atisbona e . Westminster. übersetzt and erklärt von Knut B ac khaus (Regens burger Neues T estament). 1]. E ditions de Pa 1972. Le sace l rdote du C h et de ses rist ministres d'apré s la prière sa cerdotal du quatrième éva ngile et plusie urs données paralléles du Nouv T eau estament. Joachim Ritter y Karlfried Gründer e André Feuilet. X II I. Phi ladelphia 1978. esp. Da Johanne s sevang elium. Barrett. Friburgo 1964. E L L VA T O RO D E L O S IE S A I P 4. Sondeband. 3. C h a s K. Gotinga 1990. pp. vol. D e Jakobusb r rief [Herders theologis che r Kommentar zu Neuen Testa ent. 6-53 (trad.3]. Dritter Teil [Herders theologischer K ommentar zum Neu Testa ent. 225-230. Herder. The G osp Acc rding to St John.E l E vang lio según S anJuan. Franz MuAner. ris. vol. en m IV. E l comentario Der Hebräe rbrief.Rudol S chnac f kenburg. L A O R C IÓ N SC E R D O T A LEJE SÚ S A A D P ara el tema «pu reza-purificación» emito al importante artículo r «Reinheit/Reinigung» en: Hi storisches Wörte rbuch d er P hilosophi . Herder. r Vandenhoeck & Ruprecht. Friburgo 1 975. rle el o . m m pp. Pust t.

L A Ú L T I A C E M NA Annie Jaubert. D as E va ng f elium de Johannes [K chs ritis exegetscher K ommentar über das Neue Testam vo 2]. Stut gart 1995. i ent. Vandenhoeck & R uprecht. coll. s » Theologis ches Wörterbuch zum Neu en Testa ent. pp. La d te de la a C ene . V.). 140 -173. m Gerhard Friedrich (ed. a E l E vang lio según Sn Juan. VIII. este c omentario no estab disponible a cuand se redactó estecapítulo o Rudol Bultmann.en: Rvista Bib i lica10 (1962) 156-181. i P arís 1957. vol. Da Johanne s sevang elium. vol. l. esp. Alberto G ig lioli. el artí ulo «se » de c m Heinz-Josef Faby y Friedrich V. «Il giorno dellultim a Cena e el'anndella morte ' o di G esú». 242t 283. 2. P ara el tema del «Nombre» en el AT. Stut gart 1954. . G ab a alda & Ce. «L a date de la derniére C ène». 1975) (trad. 122t 176. Düsseld 1985. 1971. Zweiter Teil and Dritter Teil [Herders The ologischer Kommentar zu Neuen m Test ment] . el artículo « ónoma. Hrder. Friburgo (vol. Reiterer. J. Rudol S ch nac f kenburg.2009. en . Basil Studer. orf 5. id. Barcelona 1980-19 e a e 87). Kohlhammer.cf. Gotinga. Clendrier biblique et ilturgie chrétienne. en: Revue de el'histoire des religions 146 (1954).). vol. P atmos. en: T eolog r h isches Wörterbuch zum Alten Testa ent. L amentablemente. cita do aqu segúnla 14ª í edición de1956. adem ás Han Bietenhard. IV. 3. Heinz-Josef Faby y Helmer m r R ing gren (eds. Gott and unsere E rlösung im G l auben de Alten r Kirche. Kohlh ammer.IV.

D e la inmensa literatura sobre la fecha de la Últim a Cena y la muerte de Jesús quisiera menciona solamente la expo r sición — excelent por la meticulosi ad y precisión— que John P. nueva edi ción: C erf. Barcelona 1969). E uchaistie. Tub inga 1983. op. R espcto al contenido de la tradición 8E e acerca de la Ultima C ename han si pa do rticularmente valiosos los di ersos estud de Rudol P e sch Junto a su omentario Da v ios f . I. esp. cit. I. d ristentum». :I The R o of the o ots Problem and Person. Cristandad. Trata dos teoló gicos. N ueva Yok 1991. esp . Gotnga 1935(19674) (trad. bibliografía cap 1). . Echt r. Erik Pete rson. en: D as E gel vangelium and die E vang lien. Doubl day.). 113-155. pp 372the e r 433 (trad. Meier e d ha presentado en el prime volumen de su bro s r li obre Je sú s. De Kirche. (cf. C P e ú ristiandad. Théolog et spiritualité de la prière r ie eucharistque. í Peter Fiedl «S ünde an Vergebung im Ch er. esp. Da s u ol. Louis Bouyer. Barbara Ni htweií3 (ed. Die Abend i mahlsworte Jesu. quisiera recordar: D as Abendmahand Jesu T l odesverständnis [Quaesti ones disp tatae. vol. Un judío margin al. alabras d J e s s . E van ium in Jerusalem.Herder. Madrid 1980). Las raíces del proble ma y de la persona. Nueva vi : sión del e sús J histórico. esp. E ucarista. P arís 1966. v 80]. Ve rbo Div ino. pp. Herder. Rethinking the Hist rical Jesus. A Marginal Jew.). P arís 2009. Friburgo 1978. c e Würzburg 1994. c s Markusevang elium. 245-257 (trad. A usg ewählte Schriften. E ste lla 199 ') . Zweiter Teil. en: Internationale Zeitschrift A?' Theo logie Concil 10 (1974) 568ium . Vandenhoeck & Rup recht. Madrid 19 i 66). en: h eolog i T ischeT raktakte. Mohr Sieb eck. E s sempre importante: Joachim Jeremias. i L a Ultim a C ena. vol. Peter Stuhlmacher (ed. e Vorträge vom Winger Sim p osium 1982. pp. (trad. De i sclée.

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P ara el Concil de C acedonia: Alois Grillmeier. Barcelona 1975). 1-4. l L a compleja historia de la recepción d Conci de C al el lio cedonia ha sido presentada de manera sólda y pre i cisa por H ans. E E vang lio segúnSa Lu l e n cas. D ie C o hristusIkone. en particular los vol. Joachi Jeremias. Théolog de el'agone du C rist. D üssel dorf 1966 (trad. esp vol. Hubert Jedin (ed. vol.P ara la s n dicaciones sob Getsema Gerhard K Auf den i re ní: roll. I: Von de Apost lischen Zeit bis zum er r r o Konzi von Cha l lcedon (451). vol. C-H QuernNeukirchen 1984.2. F d riburgo 1979. «Die frühbyz ntinische Kirche». II. (trad. L a iberté humaine du ie i h l Fils de Di et sonimportance sotério logique mise en eu lumiére par sai t Maxime le Conf s s n e eur. cit. Abba Studien zu neutestamentlichen m . Noval is. Her er. S t. R ezep tion an d Widerspruch (451-518).Georg Beck. pp. Encuent Edi ro ciones. bibliografía cap 4). Rudolf Bultmann. Herder. cristiana: desde el tiempo ap ostólico hasta el Concil de io C alcedonia (451). II. Beauchesne P arís1979. E l iconode C risto. 1 (1986): Da K onzi von Cha s l lcedon (4 51). para los desarrol postconciliares. D s E vngelium des a a Johannes. esp . S chriftlesung. Madrid 1999). esp. esp. S íg ueme. z Alois St ger. 1986-2002. Benno. S a a manca 1997).Jesus d Christ s io l er u im Gla uben d Ki che. 3. SpurenJesu. Manuade hi toria de la Iglesia. P a tmos. H erder. (cf. II. 2. 107-138 (trad. en: Han a dbuch d er Kirchengeschichte .. II. D as Evang ö elium nach Luas. Leipig 19755.). Teil Geistliche k . . y también F rancois-Marie Léthel. vol.vol. I. 1-92 (trad. l s Herder. Cristo en la tradición . . r . 2. Ei ne theolo gische Hinf ührung . op. t. Friburgo 1975. Sobre M áximo e l C onfesor: Christoph Schönb rn. pp. Barcelona 1980).

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Theologie desNeuen T estaments. N eues Tetament and Mythologie . Kaiser. pp. (cf. H ans C onz elmann Zur Analyse der BekenntnisformelI. Múnich 1941 (reimpresión 1985). e25 7s. 137s. 107-160).bibliografía general. D a f s s Problem d Entmythologis ierung der neutestamentlichen er Verleündigung Kaiser.I. Zur biblischen . vol. Primer L ib ro de los Reyes ( ° Reyes) Segundo Li ro de los Reyes 1 b (2° Reyes) Prime Libro de S a r muel (1° Sam uel)S a m os l C IT A S B ÍBC I S LA A BREVIA T U A S R . Kor. 65]. cit. . Múnich 197 pp. bibliografía general). e a op. 4. J es u s nd da s Judentum. partic ularmente pp. Kohlha mmer. en particular ras e a Ulrich Wil ckens. Friedrich H auck. 78].. en: Evang elische Theologi (1965) 1-11.).Aufsátze zum i ie r Neuen Te tament [Beiträge zur e s vangelischen Theolog vol. pp. 2.3. en: id . vol. partic ularmente pp. K ais er. vol. 15. Theolog als S c hiftauslegung. ar. 131-141. 202o 222. «ala lázó».. Quisiera remitir además a las ob d comentario. Múnich 1977. en: T t heologis ches Wörterbuch zum Neuen Testa ment. op. 5. cit. H artmut Gese «Die Frage de s Weltbildes». tambié n en: d. pp. I. 228s. (cf. Stuttgart 1933. ie. Al ttestamentliche Vortrág e Beitráge [ zur evang elischen Thelogie.Rudol Bultmann. Gerhard Kittel (ed. Theologie . Martin Heng y A el nna Maria Schw mer.

Antiguo Testa mento 2 C ro S egun o Libro de la C ónicas 2° Crónicas) d s r ( Dn D aniel Dt Deuteronomio Ex É xodo G n G énesis Is Isa ía s Jc Jueces Jos Josué Jr Jeremías LvLevít ico 1M 1 ° Macabe os Nm Números Os O seas 1R 1Reye s 2R 2 Reyes 1S Primer L ib ro de Sam uel 1º Sam ue ( l) S a lS a l mos Sb S a b iduría Za Z aca s ría .

Nuevo Tetamento s Ap Apocalipsis 1 Co P rimera C a a lo s C o rta rintios ( a C o 1 rintios) 2 C o S egun a Cart a los Corint ( a Corin d a ios 2 tios) C ol C arta a los C ol osense (C s olosens s) e E f C arta a los Eesios (E fesios f ) Flp C arta a los Fi lipenses(Filipenses) G a C arta a los Glatas (G ál á atas) Hb C arta a los H ebreos (H ebreos) Hch Hechos de los Apóst les o 1 Jn Prime C a d e Juan (la Juan) ra rta Jn Evang elio seg sa Juan(Juan) ún n L c Evang elio según san Lu s (Luca ca s) Mc E van io según san Marcos (Marcos) gel Mt E van io seg sa Mateo (Mateo) gel ún n Rm C arta a los Rmanos R omanos o ( ) St C arta de S a n tiago (S a n tiago) 1 Tm Prime C a a Ti ra rta moteo ( a Timoteo) 1 2 Tm S egun a C a a Ti d rta moteo ( a Timoteo) 2 2 T s SegundaCart a los e sal nicenses 2a Tesal nicenses) a T o ( o .

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