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UNIVERSITAT OBERTA DE CATALUNYA (UOC)    

Algunas reflexiones previas antes de


“TICar”

 
 
 

Alumna SANDRA HURTADO ESCOBAR

Ensenyament de la literatura amb eines digitals


 
 
 
 
Introducción

El uso extensivo y cada vez más integrado de las Tecnologías de la Información y la


Comunicación (TIC) se ha convertido en una característica y factor de cambio decisivo de
nuestra sociedad actual, de modo que inciden en casi todos los aspectos de nuestra vida,
produciendo toda una serie de transformaciones y cambios continuos. Así, la comunidad
educativa, como integrante de esta sociedad, debe también adaptarse a los nuevos tiempos y
asegurarse de llevar a cabo una incorporación de las TIC en el modelo educativo con un doble
propósito. Por una parte, la comunidad educativa, independientemente del nivel formativo,
debe mostrar su interés por todos estos avances que, indudablemente, proporcionan nuevos
recursos con los que poder mejorar la calidad de enseñanza tan puesta en tela de juicio en
estos tiempos que corren. Por otra parte, debe garantizar la integración de los alumnos en el
entorno o sociedad en la que vivimos y de la que formamos parte.

Enmarcados en este contexto, resultaría poco menos que desatinado el mostrarse


reticente al uso de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje. El tema de debate no
debería girar en torno a la adaptación de estas nuevas tecnologías en el sistema educativo,
sino en cómo mejorar las metodologías y planteamientos didácticos sirviéndose de todos estos
nuevos recursos que tenemos a nuestro alcance porque, tal y como señalan Guillermo Bautista
Pérez y Anna Forés Miravalles, en Las funciones y tareas de la docencia con TIC, “Todos,
pero especialmente los profesores, se enfrentan a una sociedad “aprendiente”, entendida ésta
como la define Assmann (2002) “como sociedad que aprende o sociedad discente, se pretende
expresar que la sociedad entera debe entrar en un estado de aprendizaje y transformarse en
una inmensa red de ecologías cognitivas.” Una sociedad aprendiente que nos invita a pensar
en nuevos tiempos y espacios educativos, donde el eje del aprendizaje se desplaza hacia una
dimensión más amplia y compleja.”1 Sin embargo, sería un grave error dejarse llevar por un

                                                            
1
 BAUTISTA PÉREZ, Guillermo, FORÉS MIRAVALLES, Anna. Las funciones y tareas de la docencia con
TIC [en línea]. [02/02/09].

< http://cv.uoc.es/cdocent/MG5VZWKL4JID6D1US_JS.pdf>

 
entusiasmo exacerbado por todo lo nuevo, despreciando lo tradicional por el simple hecho de
serlo. La inminente necesidad de cambios y nuevos procedimientos debe ir acompañada por
una previa y pormenorizada reflexión acerca del uso de las TIC en la docencia presencial. La
simple aplicación de las TIC no asegura una docencia de calidad.

A continuación, en este texto se pretende analizar toda una serie de aspectos que se
deben tener presentes antes de aplicar las TIC en cualquier ámbito educativo, con el fin de que
éstas cumplan con su misión de mejorar la calidad de la docencia y se conviertan en
auténticas herramientas que potencien la capacidad del alumno para crear sus propios
conocimientos.

 
Algunas reflexiones previas antes de “TICar”

La primera reflexión que se debería llevar a cabo antes de la aplicación de las TIC en
un centro educativo gira en torno a la postura del centro como institución. Es evidente que
ésta debe asumir las responsabilidades, consecuencias e implicaciones que conlleva, de
manera intrínseca, el empleo de las nuevas tecnologías como elemento clave en los procesos
formativos. Es la institución educativa la que deberá precisar hasta qué punto el uso de las
TIC se convierte en el protagonista y motor de los procesos de aprendizaje. De este modo, a la
institución educativa le corresponde el cometido de la elaboración de un plan docente en el
que, de manera exhaustiva, se especifique el proyecto integral o parcial para la incorporación
de las TIC en las aulas, porque la integración de éstas modifica, de manera sistemática, los
esquemas de la enseñanza presencial, así como también las competencias, objetivos y, en
general, el currículum del alumno. Por otra parte, es también responsabilidad de la institución
educativa y de sus administradores el proporcionar los materiales tecnológicos necesarios.
Así, una buena adquisición del material tecnológico, que el docente tenga a su alcance todos
los recursos necesarios contribuye, sin lugar a dudas, a que la aplicación de las TIC se lleva a
cabo de manera exitosa. De hecho, la escasez de recursos es quizás uno de los factores claves
que tiene en cuenta el docente en el momento en que proyecta su área para incorporar las TIC,
puesto que la falta de recursos transfigura su labor docente en un juego de malabares para
poder tener acceso a los materiales tecnológicos, sin asegurarle tampoco el cumplimiento de
las expectativas que se ha propuesto previamente.

Pero si bien es cierto que en la aplicación de las TIC las instituciones educativas son
en gran parte las encargadas de implantar y promover activamente su uso, éstas no son el
único factor a tener en cuenta en tal proceso de normalización tecnológica. La actitud del
equipo docente es primordial para la implantación de las TIC en el sistema educativo. De este
modo, los factores institucionales y los personales se complementan al mismo tiempo que se
necesitan para garantizar el éxito. La institución debe contar con un equipo de docentes
preparado para aceptar el reto de las nuevas tecnologías, convencido de las ventajas de las
TIC, dispuesto a formarse continuamente a un ritmo vertiginoso y, finalmente, concienciado
en un cambio de roles en su función como docente.

 
Sin este equipo de profesionales se hace imposible desarrollar de manera efectiva la
regularización de las nuevas tecnologías. El uso de éstas implica siempre un trabajo en equipo
que afecta a todos los niveles de actuación. Así, la labor individual del docente,
independientemente de cuál sea su área o especialidad, es significativa y adquiere un papel
relevante, siempre y cuando se englobe en un proyecto cooperativo que va más allá del área
impartida. Resulta difícil progresar como individualidad en el uso de las TIC sin el apoyo ni
el trabajo de unos compañeros con los que compartir un mismo concepto de educación y unas
mismas metodologías. El docente que aplica las TIC en sus aulas sin contar con el apoyo ni la
aprobación de las instituciones verá su tarea un tanto limitada y el éxito será siempre parcial,
lo que puede provocar cierta sensación de frustración.

Esta idea conduce también a plantearse el grado de aplicación de las TIC en las aulas,
aspecto fundamental que condiciona la obtención de resultados finales. Se debe tener en
cuenta si el proyecto se elabora partiendo de una incorporación total o parcial de las TIC. La
programación de ambos planes es posible, pero la metodología, los objetivos y los resultados
serán distintos. La práctica ocasional de las TIC dificulta la adquisición de una alfabetización
telemática absoluta, puesto que los alumnos no perciben las TIC como instrumento habitual
en su proceso de aprendizaje. Sin embargo, la práctica ocasional no debe ser descartada por la
dificultad de habituación, simplemente quizá requiera de un mayor esfuerzo por parte del
docente para ubicar los materiales tecnológicos en un proyecto de enseñanza donde se
combinan el uso de las TIC con otros procesos metodológicos. La organización será distinta
pero no imposible y los resultados pueden ser exitosos, siempre y cuando se concilien con los
procedimientos fijados sin caer en contradicciones.

De un modo u otro, sea total o parcial el uso de las TIC en las aulas, se debe ser
consciente de que la mera integración en los procesos de enseñanza y aprendizaje implica un
cambio que va más allá de la simple transposición de un soporte a otro. Así, es un error creer
que el uso de las TIC consiste en traspasar los materiales a un soporte telemático. En este caso
se obtiene, simplemente, un material digitalizado, que no implica, en ningún caso, una
docencia de calidad ni el proporcionar toda una serie de recursos válidos para el desarrollo del
conocimiento del alumno. En estas circunstancias, la inclusión de estos materiales telemáticos
no se materializa como soportes o ayudas para la comprensión de nuevos conocimientos, sino

 
que, en el mejor de los casos, simplemente actúan como elemento novedoso efímero, puesto
que deja de llamar la atención en el momento en que pasa a formar parte de la rutina del
alumno sin que le aporte nada más. En otros contextos, el mal uso de los soportes telemáticos,
incluso, llega a dificultar o entorpecer los procesos formativos.

La función del docente con soporte telemático debe cambiar de manera considerable si
se pretende sacar el máximo rendimiento de las nuevas tecnologías en el aula. La aplicación
de las TIC conlleva inevitablemente un consentimiento de nuevos roles en su tarea docente,
porque él ya no es el trasmisor de una infinidad de conocimientos, sino que se desplaza para
dejar un lugar al alumno quien, a su vez, debe tomar las riendas de su aprendizaje y
formación. Para ello, el docente debe sopesar la idea de aplicar las TIC en su metodología,
teniendo en cuenta que ello implica un cambio en su estado, porque deja de ser la fuente de
conocimiento y pasa a ser un buen planificador, un fiel acompañante en los procesos
formativos. El docente debe ser un guía que ejerza una auténtica labor de asesoramiento,
sugiriendo de manera activa una serie de caminos por los que deben ir los derroteros del
aprendizaje. Por otra parte, debe también facilitar recursos y materiales con el fin que el
alumno se sirva de sus previos conocimientos, los adapte y se establezca su propio ritmo de
aprendizaje en la creación y posterior asimilación de los conocimientos. Recursos que, al
mismo tiempo, le permitan discernir entre la información fiable y aquella que no lo es, porque
no todo lo que se encuentra en Internet es una información aprovechable ni útil. El docente
deberá lograr potenciar las habilidades y aptitudes de cada uno de los alumnos, fomentando su
autonomía, pero sin que el alumno se sienta perdido o solo en su proceso de aprendizaje,
porque tal sensación puede acarrear un sentimiento de frustración que no garantice la calidad
deseada en estos procesos. La atención individualizada, personal y directa debe ser condición
sine qua non en la docencia con soporte telemático. De este mismo modo, la planificación de
actividades cooperativas por parte del docente en estos proyectos es quizá un elemento clave
para obtener los resultados deseados. El alumno no solo se siente acompañado por el docente,
sino también por otros compañeros que se hallan en la misma situación y en igualdad de
condiciones. De manera conjunta serán capaces de construir un conocimiento.

Ante tal situación, no cabe duda que las TIC abren nuevos horizontes a los educadores,
quienes tienen a su alcance toda una serie de recursos con los que lograr una docencia de

 
calidad. Se ha insistido mucho en el papel del docente que aplica las TIC y sobre él recae el
compromiso de aceptar los nuevos roles que se le asignan. Sin embargo, se hace necesario
también hacer una mención especial a la figura del alumno, puesto que es él quien debe ser
capaz de sacarle el máximo provecho a los recursos y materiales, que le proporciona el
docente y las nuevas tecnologías. El alumno, en primer lugar, debe entender el valor y la
utilidad de las TIC. Éstas no son una simple fuente inigualable de información, sino
herramientas útiles de las que servirse para sistematizar su proceso de aprendizaje, sin
confundir en ningún momento entre conocimiento y acumulación de datos. Debe partir,
porque así también lo reclama y exige el docente, de sus conocimientos previos y, a partir de
ahí amoldarse a los caminos que el docente le muestra. Por consiguiente, ha de asumir las
nuevas pautas de autonomía, aceptar también su rol con total versatilidad y, ante todo,
adentrarse en la interacción a la que el docente pretende sumergirle, ya que la participación
activa en tal proceso es, en gran parte, garantía de éxito.

Asegurar una docencia de calidad mediante la aplicación de las TIC requiere un firme
compromiso por ambas partes, de modo que agentes educativos y alumnos formen un tándem
bien avenido en la predisposición, los roles, metodología y resultados finales. El peso de ello
no solo recae en el docente, sino que, tal y como ambos construyen conjuntamente un
conocimiento, ambos también son responsables de que éste se yerga de manera consistente y
sin resquicios. La labor de cada uno de ellos es distinta, pero se complementan, una se nutre
de la otra y viceversa.

 
Conclusión

La importancia de las TIC y su incursión en el ámbito educativo es indiscutible,


imparable y, además, necesaria. Sin embargo, tal imperante necesidad no puede privarnos de
una previa reflexión de algunos elementos fundamentales. De este modo, en este trabajo se
han esbozado algunos aspectos que creo que se deben tener presente antes de llevar a cabo la
aplicación de las TIC en las aulas. Se ha partido ya de la idea de la necesidad de éstas, ya que
creo que sería absurdo dejar al margen unas herramientas que cada día se hacen más presentes
en nuestra sociedad y de las que día a día se está demostrando su eficacia y utilidad. Pero,
ante todo, he querido hacer referencia a estos aspectos por una cuestión de justicia. No es
justo que el fervor por las nuevas tecnologías nos ciegue hasta el punto de cometer un grave
error con ellas. El uso indiscriminado, injustificado o desestructurado de las TIC nos podría
conducir a un falso fracaso. Y digo falso porque en realidad el fallo no estaría en los
resultados que éstas nos ofrecen, sino en los docentes que no han sabido aplicarlas del modo
más conveniente. Así, se hace imprescindible la previa reflexión con el objetivo de asumir los
retos pero, sobre todo, para saber potenciar los aspectos más positivos del empleo de las TIC,
sacarle el mayor provecho y, al mismo tiempo ser conscientes de los inconvenientes o
dificultades que pueden presentar, con el fin de paliar o, incluso, evitar las consecuencias.

Por último, querría señalar que la previa consideración de los aspectos aquí señalados
debería hacerse independientemente del nivel formativo o del grado de aplicación, ya sea total
o parcial, puesto que en todos los niveles y situaciones se pretende alcanzar una docencia de
calidad. En este trabajo no he hecho ninguna referencia explícita a ello, sin embargo, debo
señalar que mi experiencia como profesora de Educación Secundaria Obligatoria y también
como estudiante virtual en la UOC ha condicionado, sin lugar a dudas, mi trabajo. La
combinación de ambas experiencias ha sido crucial para asimilar la importancia de las TIC en
la docencia. Las TIC se han convertido en una herramienta de una gran fuerza, eficacia y
utilidad de la que todos deberíamos servirnos.