USAL - FCEyCS

Cátedra Unificada, 2009

Análisis de la Opinión Pública

La Opinión Pública- V. Price

Vincent Price (1992)

La opinión pública. Esfera pública y comunicación
Barcelona, Paidós, 2001.

Sumario
Prefacio: 1 1. Introducción: 2 Esquema del libro: 3 2. Problemas respecto a la opinión pública: 4 Orígenes de la idea: 4 El nacimiento de la opinión pública: 6 La opinión pública como objeto de estudio: 9 Principales problemas relativos a la opinión pública: 10 3. El concepto de “público”: 13 Multitud, público y masas: 14 Las cuestiones y los públicos: 17 La observación del público: 19 4. Conceptualización de las opiniones: 25 Opiniones y actitudes: 26 La inferencia de bases psicológicas para las opiniones: 28 Observación de opiniones: 33 5. Conceptualización del proceso de la opinión pública: 39 Aspectos colectivo e individual: 40 La noción de debate público: 41 Actores de la política, periodistas y público atento: 43 Observación de la opinión pública: 45 Observación del proceso de debate público: 49 Conclusión: la opinión pública como concepto comunicativo: 50 Bibliografía: 50

Prefacio
A través del análisis y la interpretación de las publicaciones universitarias, especialistas de cada área investigan hasta dónde se ha llegado en el uso de un determinado concepto y señalan prometedoras direcciones para trabajos posteriores. En este volumen dedicado a la opinión pública, Vincent Price analiza uno de los temas principales de nuestro campo. La comunicación, en muchos aspectos, ha estado inextricablemente unida al análisis de la opinión pública durante generaciones, pro gran parte de los vínculos no se han explicado hasta ahora. Price aclara las muchas formas en que la opinión pública es, en lo esencial, un concepto relacionado con el proceso y los efectos de la comunicación. Para los estudiantes de la comunicación, esto realza la relevancia del libro; para los que se acercan al tema procedentes de otros campos, esta

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característica les proporciona un fácil acceso a las publicaciones sobre comunicación. El análisis de Price ocupa una posición destacada entre los tratamientos típicos de la opinión pública por parte de los especialistas en ciencias políticas, sociólogos y socio-psicólogos. El texto empieza con una visión histórica del concepto de opinión pública tal como surgió en la filosofía de la Ilustración. Esto implica tener en consideración las variadas concepciones de lo que significaba público en la teoría democrática clásica. Este primer estudio va seguido de una cuidada explicación de los diversos usos, en el siglo XX, de opinión y otros conceptos relacionados. Queda claro que la aparición de la industria de encuestas de opinión y la conexión, investigada por los psicólogos, entre opinión y actitud han removido la opinión pública de sus raíces intelectuales al tiempo que han abierto nuevas y fascinantes líneas de investigación. El libro integra estas visiones divergentes en un modelo discursivo de opinión pública, enfocándolo a las interacciones entre (y dentro de) las agrupaciones sociales, lo que anticipa la discusión sobre cuestiones públicas. Price presenta una interpretación convincente de modelos reunidos basados en datos de nivel individual y modela “un público” que se define respecto a una situación. Su modelo revisa lo publicado actualmente y señala el camino a futuras investigaciones que quisieran incorporar el papel de periodistas, políticos y encuestadores en el modelo del discurso público. El libro yuxtapone el trabajo de historiadores, filósofos, psicólogos, especialistas en ciencias políticas y sociólogos de varias tendencias y ofrece a los estudiosos en tales disciplinas una visión de la opinión pública tal y como se utiliza en los estudios sobre comunicación. Para el estudiante que aún desconoce la materia, proporciona una concisa introducción a un vasto tema y, además, también considera intrincados problemas conceptuales que continúan ocupando las mejores mentes de este campo. Ellen Wartella, editor asociado Steven H. Chaffee, director de la serie

1. Introducción
El concepto de opinión pública es uno de los más importantes y vitales de las ciencias sociales. Se aplica extensamente en psicología, sociología, historia, ciencias políticas y comunicación, tanto en investigaciones universitarias como en el entorno de su aplicación. Pocos conceptos han creado un interés social y político y un debate intelectual tan extensos. Pocos tienen, ciertamente, unas raíces tan profundas en el pensamiento occidental. Pueden encontrarse ideas respecto a la opinión pública en la filosofía del siglo XVIII, en la literatura del Renacimiento, e incluso en trabajos de Platón y Aristóteles. Las publicaciones sobre opinión pública abarcan el paisaje completo de la información social, desde los argumentos de influyentes teóricos de la democracia y críticos sociales (por ejemplo, Rousseau, 1762; Bentham, 1838; Bryce, 1888; Lowell, 1913; Lippmann, 1922) hasta destacados trabajos de sociología y psicología social (por ejemplo, Tarde, 1890; McDougall, 1920; Allport, 1924) y los estudios empíricos seminales sobre los efectos de los medios de comunicación de masas (Lazarsfeld, Berelson y Gaudet, 1944; Hovland, Lumsdaine y Sheffield, 1949). A pesar de su uso, el concepto de opinión pública continúa siendo controvertido. Desde el advenimiento de las técnicas de encuestas y su aplicación a la opinión pública, a principio del siglo XX, los analistas se han visto continuamente forzados a refinar, adaptar y ampliar viejos conceptos y nociones teóricas a la luz de esfuerzos empíricos de investigación. A lo largo del camino, los investigadores se han enfrentado frecuentemente por sus aproximaciones conceptuales, e incluso en sus propias definiciones de opinión pública. ¿Es la simple suma de puntos de vista individuales (Childs, 1939)? ¿O es, por el contrario, un nivel colectivo, producto emergente del debate y la discusión que no puede reducirse a individualidades (Cooley, 1902; Blumer, 1948)? La dificultad de definir la opinión pública como un objeto empírico de estudio quedó mejor expresada, tal vez, por Key, en 1961.
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“Hablar con precisión de opinión pública”, escribió, “es un empeño no muy diferente de vérselas con el Espíritu Santo” (p. 8). Las publicaciones sobre investigación en torno a la opinión pública son ya muchas, van en continuo aumento, y dependen del debate teórico. Incluso para los investigadores activos de este campo, el trabajo de clasificación de los escritos dedicados a la opinión pública puede ser bastante desalentador. Por tal razón, el presente libro está pensado como un plano para este extenso terreno de investigación, diseñado para servir como introducción a los principales caminos conceptuales y los puentes que unen la investigación sobre opinión pública a través de diversas disciplinas. Esquema del libro Baker (1990) sugirió que la idea de opinión pública, como se concebía durante el siglo XVIII, era implícitamente paradójica. Al otorgar el título de “pública” a la opinión, los pensadores de la Ilustración implicaban universalidad, objetividad y racionalidad. Por otra parte, el propio concepto de opinión sugiere una considerable fluctuación y una gran incertidumbre. Unir los conceptos de pública y de opinión representó un intento filosóficoliberal de unir el “uno” y los “muchos”, unir el bienestar colectivo a las ideas y preferencias individuales. No es extraño, pues, que los esfuerzos para definir el concepto vacilen entre puntos de vista tan opuestos que localizan la opinión pública en el reino de la colectividad, y definiciones reduccionistas que la encuentran en los individuos. En vistas de su compleja, incluso paradójica naturaleza, la opinión pública se analiza en este libro mayoritariamente en forma dialéctica. Este método es evidente en el esquema general del libro, que primero trata separadamente y después intenta unir los aspectos colectivo e individual del concepto. La discusión intenta asimismo aclarar otras dialécticas importantes –entre estabilidad social y cambio social, entre pensamiento y acción, entre elite y masa– que encuentran su expresión, sino su resolución, en el concepto de opinión pública. Se previene a los lectores que el libro no propone una sencilla y comprensible definición de opinión pública. Se propone, en cambio, identificar los temas principales que circulan a través de las diversas publicaciones que invocan el concepto. El libro sigue asimismo una trayectoria cronológica. Empieza presentando algunos de los conceptos más afianzados, cuestiones filosóficas y problemas políticos que han modelado el pensamiento sobre la opinión pública. El capítulo segundo investiga la historia que tras el desarrollo del concepto, especialmente sus orígenes en la filosofía político-democrática de los siglos XVIII y XIX, e identifica algunas de las principales cuestiones e intereses normativos sobre la opinión pública que han motivado la investigación científica social. El capítulo tercero trata aproximaciones conceptuales para el entendimiento de público como una entidad colectiva. En él se investigan concepciones sociológicas –desarrolladas principalmente en la primera parte del siglo XX– que definen al público como un grupo social transitorio e imprecisamente organizado que emerge de la discusión y debate sobre un asunto. Esta formulación de público, considerándolo esencialmente como un ejemplo de conducta colectiva, quedó eclipsada por la investigación de la opinión en el nivel individual tras el advenimiento de las técnicas de encuesta y los avances en la medición de la actitud. Sin embargo, una revisión de los agrupamientos colectivos, que se invocan de forma diversa en la investigación contemporánea sobre opinión pública, sugiere que los modelos sociológicos tradicionales, aún implícitamente, aún no nos han abandonado. El capítulo cuarto trata sobre aproximaciones conceptuales para el entendimiento de opiniones. El refinamiento de las técnicas de investigación y medición de la actitud llevó a la investigación sobre opinión pública a la vanguardia de las ciencias sociales en América en los años treinta y cuarenta, y con este florecer de la investigación llegó un aumento de la atención conceptual y teórica hacia la opinión de los individuos y sus determinantes. Los temas tratados en el capítulo cuarto incluyen las principales propiedades de las opiniones tal como se conceptualizan y miden en la mayoría de las investigaciones; el origen y desarrollo

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Como veremos en los capítulos subsiguientes. El concepto continúa utilizándose en investigación. El propósito de este capítulo es. ciertamente. 1838). 14).FCEyCS Cátedra Unificada. A continuación. 188). acabando con una revisión sobre las formas en que los investigadores de la opinión pública intentan observar este proceso tal como se despliega en el tiempo. no significa. y las relaciones entre opiniones y otros conceptos íntimamente relacionados tales como actitudes. sin embargo. colectivo e individual. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Admitir que una definición general aceptable del concepto queda fuera de nuestro alcance. en ningún sentido. se revisan los orígenes históricos de la opinión pública como concepto. sino que continúan reflejando las mismas preocupaciones fundamentales sobre su solidez. carente de significado. Price de las opiniones a través de la comunicación. juristas. El capítulo 5 se enfoca hacia una explicación del concepto de debate. Bentham. en consecuencia. El capítulo final se dirige hacia un punto de vista integrador de la opinión pública que implique los dos aspectos. historiadores. tanto desde el punto de vista científico como desde cualquier otro. se comenta la intensa relación entre el interés por la nueva fuerza de la opinión pública en la sociedad. por hacerse la pregunta básica: ¿qué entendemos exactamente por opinión pública? Cualquier búsqueda de una definición clara y simple del concepto se demostrará. infructuosa. Más que llegar a una definición simple de la opinión pública. específicamente. La idea esta íntimamente ligada a las filosofías políticas de finales del siglo XVII y del siglo XVIII (por ejemplo. Las principales secciones del libro abordan la opinión pública en términos de conducta colectiva (capítulo 3) o como un fenómeno individual (capítulo 4). Como indicó Kaplan (1964): “El significado de un término es un asunto de familia entre sus varios sentidos” (p. extendiéndose a lo largo de varios siglos. 1690. que “opinión pública” sea algo. y el crecimiento expansivo de los medios de comunicación de masas a finales del siglo XIX y principios del XX. 2. con bastante razón. Aunque no es mi intención realizar una revisión del de4 . Rousseau. Se atiende.USAL . Locke. creencias y valores. avanzando en el tiempo. y observó que lo publicado en este campo está “plagado de intentos entusiastas” (p. Noelle-Neumann (1984) señala que “generaciones de filósofos. y en explicaciones de la conducta social humana. 1762) y especialmente a la teoría democrática del siglo XIX (por ejemplo. en artículos sobre el gobierno. Davidson (1968) anotaba que “no hay una definición generalmente aceptada” del término (p. doble.V. En un artículo sobre investigación de la opinión pública preparado para la Internacional Encyclopedia of the Social Sciences. Childs (1965) consiguió reunir cuatro docenas de definiciones diferentes del significado de opinión pública. sin embargo. 58). Primero. Los problemas que originariamente dieron vida al concepto de opinión pública no son necesariamente los mismos problemas que afectan a su uso hoy en día. nuestro objetivo es entender sus diferentes usos. Aun así hay muchos temas comunes que aparecen en artículos sobre la opinión pública. Orígenes de la idea El concepto de opinión pública es claramente un producto de la Ilustración. La ausencia no se debe. observando las varias formas en que se aplicó tal idea al formularse modelos democráticos de sociedad en los siglos XVIII y XIX. Y el propio hecho de su uso continuado puede considerarse como firme testimonio de la existencia del significado. teóricos de la política y periodistas universitarios se han estrujado el cerebro en un intento de proporcionar una definición clara” (p. Problemas respecto a la opinión pública Muchos escritores sobre el tema de la opinión pública comienzan. a una falta de interés. prestando especial atención a algunas preocupaciones y miedos recurrentes sobre el status de la opinión pública moderna. a los procesos comunicativos que permiten a las personas organizarse como público y ejercer su influencia. 48). muchas aplicaciones de la investigación contemporánea no sólo comparten el legado conceptual de la opinión pública en su evolución histórica.

muchos escritores anteriores incluyeron “anticipaciones y aproximaciones a la teoría moderna sobre la opinión pública” (Palmer. aparece mucho después.FCEyCS Cátedra Unificada. 1987). con significado político. útil revisar las formas originarias de uso de este término.1 Anticipaciones y aproximaciones. Esta forma de entender la opinión quedó cristalizada en los escritos de Locke (1690). menos aún revisar la evolución de la filosofía política– es. la distinción moderna entre Estado y sociedad en general y entre funcionarios especializados y el público común. En estos casos se destaca el papel de la opinión popular como una clase informal de presión y control social. 1985) y Held (1987). La filosofía política de la antigua Grecia. por ejemplo. de la filosofía política de Atenas (Held. Platón menospreció pronto a los políticos democráticos. podemos señalar dos. La opinión. “opinión general” y “opinión vulgar” (incorporando este último el latín vulgus. es generalmente perjudicial y no racional. usado en esta forma epistemológica. 5 . considerando la filosofía como la legítima rectora de los asuntos humanos. La palabra latina publicus fue. Tratamientos de la longitud de un libro aparecen en Noelle-Neumann (1984) y Habermas (1962). son también valiosos para entender el desarrollo del concepto. Price sarrollo histórico del concepto de opinión pública –y. y poniendo en cuestión la competencia de cualquier grupo numeroso de personas para deliberar asuntos filosóficos. Opinión es equivalente a reputación. el término toma a veces un sentido peyorativo que se refleja en expresiones tales como “opinión común”. sea por demostración o fe. en las filosofías democráticas y liberales del siglo XVII. por otra parte. El término público tuvo muchas acepciones diferentes en su uso primitivo. con una especie de sentido común. Aristóteles. 1962). de nuevo aquí. en las obras clásicas. la ley civil y la “ley de opinión o reputación” (que él denomina “ley del uso” y “ley de la censura privada”). sin embargo. una forma menor de conocimiento. ciertamente. Concepciones primitivas de público. existían. con mucha probabilidad. 1979. que aún persisten (Habermas. Pateman (1970). bajo esta luz. que merecen destacarse. Cuando se une a la sociedad en general. a consideración y a visión general de los demás. sin embargo. opinión. un derivado de poplicus o populus. a los asuntos políticos (Minar. morales y costumbres (Noelle-Neumann. en general. al menos. Minar (1960). A pesar de sus connotaciones. Un segundo sentido de opinión. de interés principalmente porque restringe la conducta humana (Speier. El primer sentido es esencialmente epistemológico y proviene de su uso para distinguir una cuestión de juicio de un asunto de hecho. se relaciona esencialmente con un estado cognoscitivo. Pero había. relacionada con el sentimiento como opuesto a la razón (Ozouf. la considera equivalente a maneras. trataba de los peligros y beneficios potenciales del gobierno popular. Concepciones primitivas sobre la opinión. Ozouf (1988) y Baker (1990). ciertamente. que aparece en algunas consideraciones contemporáneas más estrechamente relacionadas con sus connotaciones modernas. pero. 1960). a veces negativas. que identifica tres leyes generales que gobiernan la conducta humana: la ley divina. creía que los sentimientos colectivos de la demos podían contribuir.V. 1971. 1950). Aunque menos directamente interesados por la propia opinión pública. que quería decir “el pueblo”. 1936). Dahl (1956. en particular. Gunn (1983). dos sentidos discernibles de la palabra opinión. Aunque el concepto no se propuso explícitamente hasta el siglo XVIII. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. no formaban parte. Otros tratamientos históricos de utilidad incluyen Speier (1950). la multitud”). cuando alguien se refiere a una aserción en particular como “una cuestión de opinión” más que a un hecho (Hume. A pesar de las referencias. 1777). Más que considerar la opinión como una forma de conocimiento. con el significado de “gente corriente. o algo incierto de algo que se sabe ser cierto. Esta noción –tomada de la expresión latina opinio y tal vez el sentido primitivo del término– se refleja aún hoy en su uso general. dos sentidos diferentes de “el pueblo” presentes en los primeros usos de la palabra público. trabajos sobre la teoría democrática. 1984). En un 1 La disertación doctoral de Palmer de 1934 (resumida por Palmer. 1936) es un análisis muy citado de la historia del interés por la opinión pública. 1988). este sentido del término se enfoca hacia una aprobación o censura social: opinión como una manera informal de condonar o condenar. a fenómenos que se asemejan a la opinión pública. La combinación de los términos opinión y pública en un concepto compuesto. tales como los de Schumpeter (1943).USAL . Bastante antes de su definición en términos liberales y democráticos.

económicas y sociales europeas (Speier. el término hacía referencia al acceso común. lordly (“señorial”) y público se utilizaban como sinónimos y publicare significaba pedir al señor (Habermas. Aunque al menos un historiador acredita que los ingleses usaban frases tales como “opinión del pueblo” y “opinión del público”. Lazarsfeld. 1962/1989. Price sentido. a asuntos relacionados con la administración y el Estado (Speier. “conciencia pública” (conscience publique). Principalmente. El término público pasó a referirse más tarde al Estado. refiriéndose sin embargo a interés común o bien común. dualidad que ha pasado virtualmente a todos los escritos subsiguientes sobre la opinión pública. los equipos personales y actividades de los mandatarios se consideraban públicos. 11). NoelleNeumann. hacia 1780 los escritores franceses hacían uso extensivo de la opinión pública para referirse a un fenómeno más político que social. Tal vez tuvo mayor predominio el uso del término “público” en referencia a cuestiones de interés general y.FCEyCS Cátedra Unificada. Este desarrollo tecnológico per6 . Un edificio gubernamental puede considerarse público. Noelle-Neumann (1984) acredita a Rousseau como primer usuario de la frase l’opinion publique. y otros términos relacionados (Ozouf. utilizada para referirse a juicios colectivos fuera de la esfera del gobierno que afecten a la toma de decisiones políticas. utilizándola en el segundo sentido de opinión anteriormente definido. múltiples usos que continúan relacionados a nuestro entendimiento contemporáneo de tales conceptos. Hoy día. la mayoría de las veces. El concepto fundamental es de apertura o accesibilidad. apareció siguiendo varias tendencias políticas. en época tan temprana como 1741 (Gunn. 1988). Aunque la noción de opinión pública no emerge hasta la Ilustración. realizado por la gente corriente. l990). la res publica era cualquier propiedad generalmente abierta a la población. Este segundo sentido del término tiene poco que ver con acceso común. 1957. hacia 1744. 1962.V. como referencia a las costumbres y modos de la sociedad (véase también Baker. En su gran mayoría esta noción continúa en uso en la actualidad. a menudo en unión con “bien público” (bien public). la palabra “público” significaba originalmente dos cosas: “del pueblo” (al referirse a acceso común) y “para el pueblo” (al referirse al bien común). 1983). Según Habermas (1962). 1984. predominante en Europa antes del siglo XVIII. 1962). Los hechos históricos involucrados comienzan en época temprana. 1988). cuando por ejemplo empleamos la expresión hacer público para referirnos al proceso de hacer algo ampliamente accesible. Antes de la evolución del concepto contemporáneo de gobierno. en el siglo XV. p. 1986). El término público comparte una dualidad de uso similar. como en “lugar público”. a menudo. Siguiendo las famosas palabras de Abraham Lincoln. individual”). los términos opinión y público llevaban consigo. Tal como señala Ozouf (1988). opinión se utilizaba para referirse a racional/cognitivo y a no racional/proceso social. como inventores y popularizadores del concepto (Habermas. al evolucionar hacia “una entidad que tiene existencia objetiva sobre y contra la persona que gobierna” (Habermas. el monarca era considerado la única persona pública: “origen y principio de unidad en una sociedad particularista” (Baker. 1950). con el advenimiento de la imprenta de tipos móviles (Childs. pensamos en el término hoy día) mucho más tarde. “espíritu público” (esprit public). La misma idea persiste hoy día en referencia a “trabajos públicos” y “leyes públicas”. se considera a los franceses. antes de 1830 los diccionarios franceses oponían público no a privé (“privado”). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. inspirándose en gran manera en estas conexiones primitivas entre el término público y el bienestar colectivo. 1990). 1950. sino a particulier (“particular. En los escritos medievales. Ginsberg. Según la teoría del absolutismo real. en el sentido en que. apenas se puede evitar la asociación de asuntos públicos con asuntos gubernamentales. 1965). El nacimiento de la opinión pública La combinación de público y opinión en una expresión única. incluso si no está permitido el acceso a nadie. más específicamente. antes de dicho tiempo. Sólo llego a significar “por el pueblo” (es decir.USAL . De cualquier forma. Ozouf. y en los tiempos feudales ciertos espacios comunes se consideraban públicos porque se proporcionaba acceso abierto a la fuente y a la plaza del mercado.

A lo largo de finales del siglo XVII y principios del XVIII. una diversidad de nuevas instituciones sociales empezaron a destacar: los cafés de Inglaterra (se decía que había más de 2000 en Londres a principios del siglo XVIII). al principio. así como un conjunto de estándares con los cuales. y hacia finales del siglo XVII la literatura moral y política era bastante popular entre las clases cultas (Speier. las ideas desencadenadas por la Reforma habían evolucionado hacia filosofías liberales más profundas (por ejemplo. especialmente la literatura. la opinión pública emergió como una nueva forma de autoridad política. reemplazó el primitivo sistema de mecenazgo por otro en el cual autores y artistas dependían. El debate es. El estudio de Habermas (1962) ha tenido mucha influencia. el bien común. que afirmaban que los individuos deberían ser libres de seguir sus propias preferencias en todos los aspectos de la vida: religiosos. si no totalmente asegurada. y las sociedades de tertulias de Alemania (Tistchgesellschaften). Park. 1962. 1950). el proceso es “público” en el sentido de que la participación abierta. asimismo. Es soberano e igualitario. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública.FCEyCS Cátedra Unificada. Locke.V. Las enseñanzas de Calvino y Lutero cuestionaron el orden sociopolítico de la autoridad y la jurisdicción papal. 1962). opera independientemente del status económico y social. A finales del siglo XVII. del apoyo popular (Habermas. debe ilustrarse a través de una publicidad de los asuntos políticos y sus consecuencias. excepto en los dominios directamente morales o religiosos de la vida. Habermas (1962) destaca las características de igualitarismo y raciocinio de la opinión pública durante la Ilustración. Mills. el debate. que creó un amplio público lector. la conversación activa y el debate. Lazarsfeld.USAL . aunque los historiadores se han preguntado respecto a la 7 . más allá de sus efectos en la circulación de la literatura. Tal vez de forma más crítica. estas nociones tendrán mucho que ver con los últimos intentos sistemáticos de los sociólogos (por ejemplo. económicos y políticos. 1956) por definir de forma más precisa la naturaleza del público como un colectivo social (capítulo 4). de tan larga permanencia. Ambigüedades en cuanto al significado de opinión pública. para su sustento. Emergencia de una esfera pública. sin mediación formal de la iglesia. los salones de París. El debate es “público” en el sentido de intentar determinar la voluntad común. 1987). Como veremos. se juzga a veces a la opinión pública. a través de la circulación de publicaciones políticas y su amplia discusión en salones y cafés. 1690). con la cual la burguesía podía desafiar al gobierno absoluto. con el tiempo dieron como resultado una esfera pública de razonamiento crítico. se la considera como procedente del discurso razonado. y apoyaron la idea de que los individuos son “dueños de sus propios destinos” (Held. que se reforzaron en el siglo XVI con el incremento de comerciantes y clases dirigentes y una expansión de la alfabetización. Darnton. Finalmente. La Reforma fue importante por varias razones. y el razonamiento abierto se convirtieron en los instrumentos de la “afirmación pública” en cuestiones políticas (Nathans. La profesionalización de las artes. Price mitió una amplia difusión de las publicaciones. es lo que se desea. 1950. 1946. el público ilustrado del siglo XVIII ganó fuerza pública al consolidarse la burguesía y empezar a articularse una crítica liberal del Estado absolutista existente. 1957). Sociedades de lectores y librerías de segunda mano empezaron a florecer. llegaron a convertirse – especialmente los salones franceses– en lugares donde la autoridad de la argumentación suplantó a la autoridad de un título. 1982). abierto. Habermas (1962) indicaba que estas tendencias históricas. Blumer. íntimamente unidas al crecimiento del capitalismo y el dominio de una burguesía europea. incluso en las sociedades modernas. 1990). Con el incremento de una esfera pública política activa. Sancionaron la autoridad seglar en todo. no es un simple encuentro de intereses individuales. Según Habermas. en los que la devoción a la literatura y el arte de la conversación se tenían en gran estima. Habermas. las enseñanzas protestantes contenían en su esencia una nueva concepción individualista de la persona. Estas características proporcionaron el esquema de lo que se llamaría más tarde el modelo “clásico” de opinión pública (Berelson. con respecto a la literatura religiosa escrita en lenguas vernáculas (Speier. Primero. Estos sitios de reunión. 1950. La última tendencia fue impulsada por la Reforma protestante. 1904. El libre intercambio de información y crítica. si persigue opiniones correctas. abriendo camino al mérito de las ideas más que al poder político.

profundamente ambivalentes respecto al individualismo y el valor de la contestación abierta en política.USAL . La razón innata de la autonomía de la opinión pública fue una solución.V. sometían sus intereses privados y sus asuntos al bienestar común. crítica y racionalidad. una gran mayoría de escritores indicaba claramente que no era la opinión de la multitud. raramente fueron explícitos en relación a lo que se referían. Price exactitud de su interpretación. De alguna forma. Por ejemplo. Otros historiadores han sugerido que los intelectuales de la Ilustración distaban de ser igualitarios incondicionales (Nathans. p. sólo es discernible por medio de la participación continua y directa de individuos libres que debaten elecciones colectivas. Los que escribieron al principio sobre opinión pública.FCEyCS Cátedra Unificada. una considerable renuencia a la hora de aceptar la emancipación completa del individuo (Ozouf. Un segundo grupo sociológicamente calificado de portadores de opinión eran los parlements. implícitamente equiparada por los franceses con la opinión de “los hombres de letras”. Baker. Utilizaba el término para referirse a una creciente de8 . Darnton indica que gran parte de las publicaciones políticas que circulaban en la Francia prerrevolucionaria no eran de una filosofía liberal imparcial. una nueva corte que tenía muchos de los mismos atributos –“infalibilidad. sin embargo. 171). Baker indica que el concepto arraigó como consecuencia de una disipación gradual de la autoridad absoluta. la opinión pública era más que un simple instrumento de la naciente burguesía. sino bastante sensacionalistas y de un criticismo moral orientado hacia las celebridades (“político-pornografía” en términos de Darnton) que abordaba temas de depravación sexual y corrupción. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. que se tomaron la licencia de hacer circular sus protestas contra el rey en un esfuerzo por ganarse el “entusiasmo” público en su favor. Lowell. Ozouf (1988) sugiere que la opinión pública fue. sirvió a la corona francesa como Ministro de Hacienda. 1990. refiriéndose a su papel (en gran parte autoconcedido) de árbitros de los asuntos sociales y políticos. la aplicación que Necker hace de la frase es bastante moderna en su espíritu. Aunque imprecisos para indicar exactamente qué era la opinión pública. especialmente su lectura marxista de la esfera pública como un aspecto del dominio burgués-capitalista (Nathans. con frecuencia. Había. la corona francesa así como sus oponentes. adscritas a la opinión pública del siglo XVIII. Esta noción –que la opinión pública trasciende la opinión individual y refleja un bien común abstracto. la persona a la que normalmente se atribuye la popularización de la frase l’oponion publique durante la década de 1780/1790. En medio de una crisis del absolutismo. Muchos eran. 186). aunque decía que el bien común. Rousseau (1762). confrontación sin fin e inestabilidad política. “inventaron y apelaron a un principio de legitimidad más allá del sistema (existente) para presionar sobre las demandas de sus competidores” (Baker. Era. 1988. 1913. de hecho. en cambio. “Ciertamente uno puede entender los conflictos de la prerrevolución como una serie de luchas para fijar el referente sociológico del concepto en favor de uno u otro grupo competidor” (Baker. la opinión pública no se invocó únicamente en el contexto de la crítica a la monarquía. 1950). 1990. p. externalización y unidad”– que caracterizaban a la antigua autoridad absolutista (Ozouf. creía que los miembros del pueblo. no abogó por la unión de los intereses individuales. Baker (1990) indica que los pensadores políticos franceses de mediados del siglo XVIII se mostraban cautelosos de la libertad extrema que disfrutaban los ingleses. 1990). 1988). el análisis de Darnton sobre el periodismo francés del siglo XVIII cuestiona la imagen racional del discurso público. El público era principalmente una creación política o ideológica sin un referente sociológico claro. decidiendo juntos lo que es mejor para su comunidad. 1990). casan bien con los puntos de vista sobre la opinión pública que prevalecían (especialmente en Francia) en aquel momento. que parecía invitar a la división. pues. Berelson. A pesar de Habermas. El problema de cómo adivinar la opinión pública a partir de una masa contradictoria de opiniones individuales era el dilema central de la filosofía política liberal. proporcionó un nuevo sistema implícito de autoridad en el que el gobierno y sus críticos tenían que pedir el juicio de la opinión pública para asegurarse sus respectivos objetivos. Es igualmente debatible si las características de igualitarismo. Sin embargo. o “voluntad general”. Tal como Ozouf (1988) y Baker (1990) señalan. más que un mero compromiso de intereses individuales– continuaría influyendo en el pensamiento sobre la opinión pública hasta bien entrado el siglo XX (por ejemplo. 1990). Necker. un “tribunal anónimo e impersonal”.

El primitivo pensamiento liberal (por ejemplo Rousseau) vio la opinión pública como una forma de realizar la voluntad común. tales como los de Madison (1788) y especialmente los del teórico utilitarista inglés Bentham (1838) y Mill (1824). Esto no quiere decir. como una salvaguarda contra los abusos del poder.V. Bentham consideró a la prensa como un órgano especialmente importante de lo que él llamó “el tribunal de la opinión pública”. “dejan de tener en cuenta a la opinión pública” (citado en Palmer. no son claros respecto al mecanismo preciso por medio del cual habría de influir en los asuntos del gobierno. Necker puede. estos escritores opinan que la gente actúa primariamente para satisfacer sus deseos individuales y para evitar el dolor. abogaba por la publicidad total de las actividades estatales. En la nueva formulación. Aunque los cafés y salones de la Ilustración dieron lugar a la idea original de opinión pública. Price pendencia del status financiero del gobierno con respecto a la opinión de sus acreedores. Baker. La sociedad consiste. sin embargo. se suponía que reflejaba el bien común. la opinión pública se resuelve. los escritos del siglo XVIII dejaron el concepto indefinido en muchos aspectos. establecido por medio de elecciones regulares y plebiscito. pidió la publicidad regular de todas las actividades del gobierno. 36). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. véase también Macaulay. en consecuencia. en cambio. El Estado había de desempeñar esencialmente el papel de árbitro sobre individuos y grupos que rivalizan en conseguir el máximo de sus intereses por medio de la competencia económica y el libre intercambio. 1947. Tal visión de la prensa anticipó en forma significativa nuestra noción contemporánea de libertad de información y la moderna condición de los medios de comunicación como vigilantes públicos (Comisión para la Libertad de Prensa. La idea más fiel a la voluntad general deja paso en la estructura utilitaria a la idea más comúnmente sostenida. Opinión pública y dominio mayoritario. p. 1950. y se modeló como un nuevo y poderoso tribunal para revisar las acciones del Estado. “Sólo los locos. haber sido de los primeros en proponer relaciones sistemáticas entre público y gobierno. los trabajos de Mill y Bentham atribuyeron un papel político mucho más formal a la opinión pública en el gobierno. La opinión pública iba unida a la discusión y al libre flujo de información. en esta visión mayoritaria. Pero otros aspectos clave de nuestra concepción contemporánea sobre la opinión pública tienen sus orígenes en escritos posteriores de la democracia representativa. ni mucho menos. 1990). Siguiendo el punto de vista de Necker. p. A lo largo de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Publicó un informe de las cuentas del gobierno (Compte Rendu de 1781) principalmente para calmar a los acreedores públicos y reafirmarles en la seguridad del tesoro nacional (Speier. Con este fin.USAL . En contraste con Rousseau. Escritos del siglo XVIII. que emplean generalmente el término opinión pública referido a la conducta social. Minar (1960) indica que el modelo democrático utilitarista es la visión moderna más característica de la opinión pública. pues. 1960. Se necesitaba un mecanismo que armonizase estos intereses dispares. o los aprendices”. La respuesta al problema de resolver intereses distintos y opuestos fue el gobierno dé la mayoría. y básicamente subyace en los esfuerzos del siglo XX por medirla y cuantificarla regularmente a través de la institución del sondeo de opinión.FCEyCS Cátedra Unificada. 1936). 67). quedó mejor expresada como “la reunión de intereses de los hombres de una comunidad” (Minar. La libertad de prensa fue vigorosamente apoyada por Bentham y Mill. Los puntos de divergencia entre la concepción utilitaria de la opinión pública y las primeras nociones de la Ilustración residen principalmente en las diferentes propuestas para determinar el bien común. que el debate público activo no forme ya parte del conjunto. De ahí que “el voto libre y el mercado libre fueran el sine qua non” (Held. generalmente. 1898. en una serie de individuos que intentan satisfacer al máximo sus propios intereses y servicios. bien discernida por medio de la implicación popular continua en forma de debate igualitario y razonado. 1987. a través del gobierno de la mayoría. basado en términos legislativos y electorales. Necker reconocía que era necesario el apoyo de la elite francesa para el éxito de la política del gobierno. observó en 1792. o cuando se refieren a su impacto político. sobre la prensa como cuarto poder). esto es. los teóricos puros. extremando la función de las voluntades de individuos diversos. La opinión pública. Volviendo a las nociones de opinión común como presión social. Pero la implicación popular continua en el debate de las cuestiones 9 .

A consecuencia del crecimiento de las ciencias sociales en la universidad. Los partidarios de las reformas liberales democráticas la veían como la voz de la clase media ilustrada. por la habilidad pública para seleccionar o rechazar representantes que por su capacidad de sostener opiniones políticas informadas en cuanto tales. se identifica en las nuevas estructuras con el electorado deseable. 1943). Schumpeter. mientras que críticos más conservadores la entendían antitéticamente. en absoluto.V. que parecía ir ganando poder y expandiéndose hacia prácticamente todas las clases sociales. insiste Pateman (1970). Algunos sugieren que el modelo de democracia de Bentham – como el de Rousseau– asume que todo ciudadano debería ser competente para formarse opiniones políticas en los asuntos urgentes de cada día (por ejemplo. Price públicas no fue. la opinión pública se encontró enfrentada a crecientes análisis sistemáticos a la manera empírica característica de las ciencias sociales en desarrollo (Lazarsfeld. al evaluar la competencia de la opinión pública. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Mientras que muchas de las primeras disquisiciones sobre opinión pública habían tratado principalmente sobre el problema filosófico de transmutar deseos individuales e independientes en la voluntad del Estado. como potencialmente peligrosa. superficial y transitoria. Estos teóricos estaban más preocupados. Hacia el final del siglo XIX. y como un agente de progreso. 10 . expresada a través de elecciones regulares. El resultado fue una considerable expansión en el tamaño y heterogeneidad del “público”. los “diputados” del pueblo. hubo un cambio de enfoque y método en el análisis de la opinión pública. 1928. Cooley. conducta política e investigación sobre los medios de comunicación de masas.FCEyCS Cátedra Unificada. la mayor parte de las publicaciones que trataban sobre opinión pública eran normativas y filosóficas en su naturaleza. como una salvaguarda contra el desgobierno. investigación sobre la actitud y la opinión. Tarde.) Aunque la teoría democrática representativa ganó apoyo creciente a lo largo del siglo XIX. El propio público. en gran medida desinformada. con mayor frecuencia. 1957). (Los escritos de Necker son una notable excepción. análisis de la propaganda. 393). más que políticas o filosóficas. los medios con los que puede modificarse o controlarse. con muchos logros en educación y con la aparición de medios de comunicación de masas más eficientes (Bryce. Un segundo cambio en la conceptualización acompañó también a la filosofía democrática mayoritaria. su atención al problema de comprensión de aspectos sociales y de conducta de la opinión pública. La opinión pública como objeto de estudio Hacia mediados del siglo XIX. al ser estudios de política teórica más que estudios de la propia opinión pública. y la relativa importancia de los factores emocional e intelectual en su formulación” (Binkley. Esta línea de investigación llevó al estudio de la opinión pública en nuevos campos académicos: conducta colectiva y psicología social. ahora los analistas vuelven. firmes. y necesitada de limitaciones prácticas como fuerza política (Palmer. p. los trabajos del siglo XX sobre opinión pública reflejan con más claridad preocupaciones sociológicas y psicológicas. El interés se ha vuelto hacia “la cuestión de la función y los poderes de la opinión pública en la sociedad. 1890. Lowell. resueltas. Al aproximarse 1900. Los escritores estaban intrigados por la “nueva fuerza” de la opinión pública en la sociedad. en sí misma. 1913). Pateman (1970) concluye que ni Mill ni Bentham abrigaban expectativas especialmente elevadas respecto a la habilidad de este amplio electorado para deliberar activamente en política. la resolución de los deseos populares estriba en la elección de la mayoría. Sin embargo. 1936). propuesta como el mejor o el más práctico mecanismo para determinar el bien común. es más. 1902. 1888. Bentham abogaba en sus últimos escritos por el sufragio universal y las elecciones parlamentarias anuales para mantener una vigilancia pública cercana sobre los representantes.USAL . definido vagamente en las primeras publicaciones como aquellos miembros de las clases ilustradas que frecuentaban los cafés y salones. las publicaciones de esta época no eran.

no dejaron de comprender los aspectos no racionales y emocionales de la opinión pública. Podemos organizar esta discusión alrededor de cinco problemas básicos que acosan al público moderno: dos relativos a su potencial superficialidad –falta de competencia y falta de recursos– y tres relativos a su potencial susceptibilidad. LeBon. Los descubrimientos empíricos que tratan sobre cómo se desarrolla y opera la opinión pública en la sociedad no pueden por menos que interpretarse a la luz de cómo consideramos que debería funcionar la opinión pública (Berelson. 1957). el papel de la opinión general como valedora de tradiciones y costumbres sociales. cumpliendo con la “ley del uso” de Locke. Lasswell (1941). Speier (1950) refiere el esfuerzo de algunos pensadores de la Ilustración para establecer espectáculos públicos y celebraciones nacionales deliberadamente dirigidos a conseguir sentimientos patrióticos más que apoyo razonado.V. “las cuestiones públicas ocupan el tercer o cuarto lugar entre los intereses de la vida” (p. y hacia una sutil dominación por parte de elites minoritarias. de Lippmann (1922). las huelgas generales y los motines del siglo XIX dieron a los estudiosos de la opinión qué pensar sobre el asunto de la supuesta naturaleza racional de la opinión pública. Para cerrar este capítulo –y fijar una estructura alrededor de los conceptos científicosociales y las investigaciones aplicadas de los próximos capítulos– consideraremos brevemente algunos de los principales miedos y preocupaciones que han motivado y sostenido la investigación sobre la opinión pública. en cierta medida. Lippmann (1922). a pesar de su énfasis en la razón humana y el progreso de la sociedad a través de la educación. otros sentidos importantes. en los que deben basarse las opiniones sólidas. en la estimación de Lippmann. es sencillamente inalcanzable para el ciudadano ordinario. que sean activos y se impliquen en todos los asuntos importantes del momento. Tal como Bryce (1888) había observado. El principal argumento de Lippmann es que la teoría democrática pide demasiado a los ciudadanos ordinarios. 1890. 1950). de una u otra forma. Aunque basada principalmente en términos de debate informado y gobierno mayoritario (como un legado de la Ilustración y de la teoría democrática representativa. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Schattschneider (1960) y Ginsberg (1986). Las personas invierten poco tiempo y poca energía en aprender los necesarios “hechos no visibles” del mundo político. Los escritores de la Ilustración. la investigación científica social y el análisis filosófico normativo de la opinión pública han seguido caminos separados desde principios del siglo XX.USAL . Aunque. muchos de los conceptos subyacentes y distinciones conceptuales que aparecerían en las últimas publicaciones teóricas e investigaciones empíricas sobre la opinión pública habían. respectivamente). Price Principales problemas relativos a la opinión pública A comienzos del siglo XX. 1895).FCEyCS Cátedra Unificada. como hemos visto. salido ya a la luz (Lasswell. y fueron importantes durante la Ilustración. Complicando el problema aparece la forma en que las opiniones –basadas en las “imágenes que tenemos en la cabeza”. El mundo 11 . Pero tal vez las críticas más fuertes al gobierno de la opinión popular sean producto del siglo XX: Public Opinion. Tarde. A lo largo del siglo XVIII y XIX. han continuado apareciendo a lo largo del siglo XX: Lowell (1913). hacia la tiranía de la mayoría. Dewey (1927). y su secuela The Phantom Public (1925). Serias consideraciones de las cuestiones normativas subyacentes que conciernen a la opinión pública. al menos desde Platón. Por ejemplo. son sólo unos pocos ejemplos de tales pensadores. El conocimiento exacto de los asuntos públicos. 8). Los aspectos no racionales de la conducta pública fueron cuidadosamente estudiados en la última parte del siglo XIX por escritores que dedicaron especial atención a la conducta imitativa y al “contagio” emocional en las multitudes (por ejemplo. No puede esperarse de ellos que actúen como legisladores. es la desatención general del público y su falta de interés por las cuestiones políticas. Ciertamente. hacia la propaganda o la persuasión de masas. también. Falta de competencia. la expresión “opinión pública” llevaba consigo. aún hay una importante y animada conexión entre ambos. como dijo Lippmann– se desarrollan. Mills (1956). Las reservas respecto a la capacidad del público en general para dirigir los asuntos públicos datan de antiguo. Parte del problema. no escapó a la atención crítica.

Cooley. Schattschneider (1960) proclamaba que si en realidad hay un problema con la opinión pública. p. Aunque en sociedades más simples el gobierno dirigido por la opinión pública pueda tener éxito. Soñaba con una red de agencias de recolección de información (una para cada gabinete federal) con fuentes de fondos independientes. Otros han considerado también un objetivo principal el proporcionar recursos adecuados al público. “y cuando consideras la naturaleza de las noticias. con personal de “ciencias políticas”. 1927.V. discusión y persuasión. y “organizar la opinión pública” para la prensa (1922. Lippmann no fue el primero en señalar la discrepancia entre la imagen de la participación pública en la democracia –heredada de los salones y cafés de la época anterior– y los trabajos sobre la opinión pública en una nación legislativa moderna (véase Tocqueville 1835. para cumplir tales tareas (1922. La prensa. En una línea similar. “La necesidad esencial. y un “acceso a los hechos” sin restricciones. filtran lo que ven y oyen a través de sus propios prejuicios y temores. sólo contribuye a los males de la opinión pública. Éste es el problema del público” (Dewey. de su vista y de su mente” (Lippmann. no en el propio público. aunque no en desacuerdo con el retrato general de Lippmann sobre la opinión pública moderna. 1888). p 386). en otras palabras. observó irónicamente Lippmann. p. en su lugar. No proponía un sistema de información de alto nivel sino.. 362). Abandonando la esperanza de una opinión popular competente. Dewey creía que ello era realmente concebible. es la mejora de los métodos y condiciones de debate. que consideraba que la “Gran Sociedad” nunca podría convertirse en la “Gran Comunidad” que se requería para una auténtica democracia nacional. 1922. únicamente debían tener la habilidad de juzgar el conocimiento proporcionado por expertos en tales asuntos. p. especialmente. la necesidad de ciudadanos omnicompetentes). en parte. 180). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. un tipo de ciencia social basada en la comunidad que difundiera sus interpretaciones al público por medio de ingeniosas presentaciones en la prensa popular. “llega a sentirse como un espectador sordo de la última fila. considerada por los demócratas progresistas un instrumento para educar y formar al público (por ejemplo. “La gente 12 . no es ni siquiera pensable. Los ciudadanos forman sus ideas a partir de informaciones gravemente incompletas. p. “Los medios físicos y externos de recoger información”. p. 13). Al contrario que Lippmann. Estaba de acuerdo con Lippmann sobre que las ciencias sociales desempeñarían un papel central en la corrección del Estado democrático. 1909). “No es factible”. que debiera mantener su atención fija en la trama general.FCEyCS Cátedra Unificada. por su recomendación de una radical remodelación de la gobernabilidad democrática. 208). pero sus escritos fueron notables por su vigor y penetración y. seguro que fracasarán. No es necesario que la gente tenga el conocimiento y la habilidad necesarios para llevar a cabo investigaciones sistemáticas para cada asunto general. pueda hacer “inteligibles los hechos invisibles” para quienes hubieren de tomar decisiones. pues están condenados al fracaso. 29). aunque nunca pudiera poseer todas las cualidades de una comunidad local. sino más bien una falta de métodos suficientes para la comunicación pública. es la educación. Bryce. indicó terminantemente. reside en las asunciones pretendidas por la teoría democrática clásica (por ejemplo. el mundo industrial moderno se ha convertido en demasiado grande y complicado. Críticos posteriores. Lippmann cree que la opinión pública moderna no puede mejorar a menos que una organización independiente y experta. sugería Dewey. Con mayor insistencia. según el punto de vista de Lippmann. observó. Falta de recursos. consideran una excepción su valoración de la capacidad del público para el gobierno democrático. “han sobrepasado con mucho la fase intelectual de investigación y organización de los resultados” (p. Price político queda “fuera de su alcance. pero Dewey pensaba en un tipo de papel muy diferente. y en cualquier futuro continuarán fracasando” (1922. el título de un capítulo del libro de Lasswell (1941) Democracy Through Public Opinion presenta el asunto de forma sucinta: “La democracia necesita una nueva forma de hablar”. sin embargo. manteniendo poco o ningún contacto con los hechos reales. Si se ha de confiar a los periódicos el deber de interpretar toda la vida pública de la humanidad. 32). La respuesta. pero apenas puede conseguir mantenerse despierto” (1925.. ocupación garantizada. Dewey (1927) consideraba que el problema no era la incompetencia por parte del público.USAL . “El ciudadano privado de hoy día”.

“más absoluta será la autoridad de la mayoría. 1989). Lo que los ciudadanos necesitan. Los ciudadanos no necesitan implicarse en todos los detalles diarios de gobierno. 1961. Allen. Cuando es necesario. observó que “la consecución de una voluntad general de entre una multitud de deseos diferentes no es un misterio hegeliano. en particular. Otros críticos han establecido argumentos similares. indicaba (p. Tiranía de la mayoría. controversia y alternativas claras. La solución. el estudio de la opinión pública y la propaganda estuvieron muy estrechamente conectados. de una u otra forma. radica en ofrecer mejores recursos – especialmente a través de los medios de comunicación– para que los utilice el público. no al público sino a la cámara de representantes o a la oficina del editor (por ejemplo. en que Lasswell publicó su influyente Propaganda Technique in the World War. La respuesta al problema. comentada por Lowell (1913). aun siendo válidos.V. los individuos de una minoría quedarían “solos y desprotegidos” frente a la mayoría dominante. de H. 23). 28-29). en 1938 (Cantril. Wells. el problema de la conformación respecto a la opinión mayoritaria ha sido un tema persistente. un equilibrio entre la tolerancia para los puntos de vista de las minorías y la aceptación de la voluntad de la mayoría (véase su discusión de la doctrina de la armonía de intereses. culpando. Este temor lo expresó pronto. se ha sugerido. Entman. para hablar de un modelo temprano. Consiste esencialmente en el uso de símbolos que unan emociones tras haber sido separados de sus ideas” (p. Un tercer problema de importancia que concierne a los analistas de la opinión pública es el peligro de que prevalezca una mediocridad en la opinión –el menor denominador común– creada y mantenida por la presión de la mayoría. por ejemplo.USAL . los puntos de vista de minorías importantes. menos probabilidades tendrán las minorías activas de rebelarse.G. sino de descubrirla y apresurarse a obedecerla” (p. la investigación sobre opinión pública y el interés sobre la persuasión de masas hayan ido de la mano. sugiere Schattschneider. El éxito de los regímenes fascistas en Europa entre las dos guerras. 13 . a la par que su intenso uso de los medios de comunicación. políticos y comités dirigentes. es un sistema político competitivo con un liderazgo fuerte. Muchas de las primeras obras sobre este campo. y más dispuestos estarán los políticos a preocuparse. sugería Bryce (1888). llevan la palabra “propaganda” en sus 2 El cultivo de la individualidad puede presentar sus propias dificultades. al correr riesgo sus asuntos e intereses. Hasta qué punto las apelaciones emocionales forman parte de la política es algo que puede observarse bastante comúnmente. Una cuarta preocupación se centra en la susceptibilidad del público a la persuasión y. Noelle-Neumann (1984) reafirmó estas preocupaciones en la investigación sobre la opinión pública. sucede cuando. en la crítica social y en las ciencias sociales (White. no puedan hacerse valer con fuerza. el peligro es que frente a amplias mayorías. Desde 1927. una irreconciliable minoría rechaza totalmente la opinión de la mayoría. tras un debate razonable. pp. proponen Bryce y otros críticos. Price es capaz de sobrevivir en el mundo moderno aprendiendo lo que necesita saber y lo que no necesita saber”. como muchos filósofos políticos han imaginado. A lo largo del siglo XX. El pánico causado por la transmisión de Orson Welles de La guerra de los mundos. alentó un tremendo interés entre los científicos sociales de América por el análisis de la propaganda y la persuasión. en el siglo XIX. Gaudet y Herzog. “Cuanto más tiempo haya gobernado la opinión pública”. no de formar la opinión. refiriéndose al retraimiento de la minoría frente a la presión de la mayoría como “una espiral de silencio”. según estima Lowell. a llamamientos altamente emocionales y no racionales. sino un arte bien conocido por los líderes. 137). Lippmann (1925). 47). No es de extrañar que.FCEyCS Cátedra Unificada. es la apropiada socialización democrática y la educación. 1975). quedan envueltos de forma natural en el conflicto. Muchos analistas han advertido que el poder de la mayoría podría resultar crecientemente problemático con el tiempo. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. a lo largo de este siglo. Desde otro punto de vista. Una de ellas. Una democracia debe cultivar una individualidad vigorosa en sus ciudadanos para asegurar que los asuntos minoritarios sean apoyados adecuadamente. Esta preocupación parece justificada. hasta bien entrados los años cincuenta. Tocqueville (1835). Una democracia requiere.2 Susceptibilidad a la persuasión. 1940) sugirió que la capacidad de los medios de comunicación para precipitar la conducta irracional de las masas era considerable. quien advirtió que en una sociedad de iguales.

1962. Doob. 1960). 1954). una amplia. veremos no sólo cómo los investigadores en opinión pública han aproximado sus trabajos conceptualmente sino también cómo han derramado. En líneas similares. característica de una verdadera esfera pública (pp. si la “verdadera” opinión pública. que lo conduce. los regímenes occidentales convirtieron la opinión de la masa. una fina capa de elites poderosas. a pesar de sus intenciones establecidas de aumentar la voz democrática del pueblo (Gallup y Rae. han descrito más formas de dominio. Los primeros analistas estaban mucho más predispuestos a formular la opinión pública como un 14 . 1939. Otros críticos contemporáneos. 1948.V. más que en un público que produce. Hay otros asuntos importantes. Aunque algunos habían temido una sobreabundancia de poder en manos del público. Lejos de disfrutar de la idealizada y libre discusión del debate democrático. con frecuencia. 1940). realmente democráticos en el sentido implícito en las primeras nociones de la Ilustración. Cuando comparamos esta noción con las que prevalecían a principios del siglo XX. nueva luz sobre estas importantes cuestiones. Price títulos (por ejemplo. 1987.. destructiva en un fenómeno menos peligroso y más tratable” (p. masa de ciudadanos. la relación tradicionalmente adversa entre el pueblo y el gobierno se ha suplantado por una relación de dependencia. o la que influye en la elección política (Key. El concepto de “público” Tal vez la concepción más común de “opinión pública” hoy en día la equipare a una unión más o menos sencilla de opiniones individuales. Smith. impredecible y. Minar. que ven mecanismos diferentes de control de la elite (por ejemplo. por ejemplo. vio la sociedad americana compuesta de tres estratos jerárquicos: el primero. ideas y opiniones (véase también Habermas. la opinión se hizo fundamentalmente menos hostil hacia la autoridad central. como parte central de este proceso de domesticación. y cada vez con menos poder.. Habermas (1962) indica que los mecanismos de formación del consenso político en las naciones democráticas. de distintas formas. Se considera el problema desde el punto de vista de la creciente pasividad por parte del público. En resumen. Una quinta causa de interés respecto a la opinión pública se enfoca hacia lo que Ginsberg (1986) ha llamado “la domesticación de las creencias de la masa”. de los intereses públicos y las ideas a los políticos.USAL . de varias maneras. la expresión de la opinión de la masa se ha hecho menos subversiva. Ginsberg (1986) indica que con el advenimiento de la democracia electoral. pero véase también Crespi. pp. el segundo. pero estos cinco han atraído de forma más continuada la atención. Gitlin. o “lo que intentan medir los sondeos de opinión” (Converse. 3. de hecho. de arriba abajo. Ginsberg ve la propia industria de sondeos de opinión. “con el desarrollo de las instituciones electorales. está en realidad formada por una comunicación igualitaria. a muchos otros les preocupa que sea demasiado poco. un grupo estancado de fuerzas políticas contrapuestas. de una fuerza hostil. 58). Dominio de las elites. Mills (1956). Eldersveld y Lee. pues se han convertido en crecientemente dependientes de sus servicios.FCEyCS Cátedra Unificada. Katz. Tal como lo indica él. 211-222. el contraste es impresionante. Cartwright. tales como las elecciones regulares y las campañas electorales populares – aunque ciertamente aseguren una presión periódica sobre el gobierno para satisfacer las necesidades básicas de la población– no fomentan. 93-130). y el tercero. Ahora las personas apoyan voluntariamente al Estado. la argumentación racional o la discusión popular de amplia extensión. a su dominio por parte del gobierno y las elites agrupadas. Mills indicaba que la población americana había sido transformada por los medios de comunicación en un mercado que consume. cuando los ciudadanos empezaron a ver al gobierno como una fuente de beneficios. Lasswell y Casey. en otras palabras. En un nivel general. Herman y Chomsky. 1978). 1988). Cuando volvamos a nuestra discusión sobre el tratamiento científico social de la opinión pública. 1946. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. la cuestión clave es si los procesos de la opinión pública en su actuación natural son. 1989. Childs. y pueden incluso suprimir. 1961).

Los estudiosos de la vida psicológica y social humana a comienzos del siglo XX. no como una colección de opiniones públicas diversas. 1951. 1953). Blumer. Tarde. en consecuencia. El objetivo de la última parte de este capítulo es revisar. singularmente a la forma en que “el público”. 1957. la discusión y la oposición colectiva respecto a un asunto. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. escritos posteriores se han referido a veces a esta conceptualización del público como un modelo discursivo (Young. descendiente directa de las ideas de la Ilustración del siglo XVIII. 1988). 15 . Price fenómeno supraindividual inherentemente colectivo o.V. 1904. tanto en Europa como en América (por ejemplo. Cooley. fusionó ideas filosófico-políticas previas sobre la opinión pública (por ejemplo. El modelo discursivo de orientación sociológica continúa vertiendo luz conceptual sobre las formas en que la opinión pública es fundamentalmente comunicativa por naturaleza (Price. 1958. huelgas. público atento y público general– que se invocan generalmente en la investigación empírica 3 Esfuerzos analíticos como los de Park y Blumer figuran de una manera destacada en el establecimiento de la conducta colectiva como un subcampo vital en la sociología americana. estaban claramente intrigados por las importantes manifestaciones de conducta colectiva tipificadas en ese período: multitudes espontáneas. un puente de unión con los últimos estudios científico-sociales de las actitudes y las opiniones (capítulo 4). 1948. LeBon.FCEyCS Cátedra Unificada. 1988) y nos proporciona una posición ventajosa para supervisar las diferentes entidades que. en la investigación contemporánea sobre la opinión pública. la noción de que la opinión pública expresa la “voluntad general”) con modernas preocupaciones psicológico-sociales. sino como la opinión de un público. como señaló Cooley (1909). Pero la estructura analítica propuesta por Park (1904) y reelaborada por Blumer (1946) representó un avance en varios aspectos importantes. 1987. como una clase especial de producto social. como un mecanismo a través del cual las sociedades estables se adaptan a las circunstancias cambiantes por medio de la discusión y el debate. se equiparan de formas distintas con el público. el amplio campo de agrupaciones colectivas –tales como elites. Elsner. 1893. por medio de argumentos espontáneos. Foote y Hart. y la enfocaban básicamente explicando la naturaleza sociológica del público como un grupo estructurado imprecisa y transitoriamente (véase Park. a través del tiempo. campo que se ha desarrollado independientemente de la investigación sobre la opinión pública (véase Turner y Killian. se forma. manifestaciones masivas y disturbios. 1895. formando. El objetivo de este capítulo es revisar estos primeros e influyentes tratamientos del público: concepciones que identificaban la opinión pública como bastante próxima a la conducta colectiva. 1890. teóricamente. Price. Bogardus. Esta tendencia a concebir la opinión pública en términos supraindividuales era parte integrante de la época.3 Más importante aún. James. público hostil. Los primeros intentos de proporcionar un tratamiento científico social a la opinión pública se presentaron sobre un telón de interés intelectual general en fenómenos tales como la conducta de las masas y las multitudes. 1902. Los analistas estaban igualmente fascinados por el papel que los modernos medios de comunicación – especialmente la prensa– parecían desempeñar a la hora de configurar y guiar la “psicología de las masas”. 1972). a veces de forma indirecta. Por estas razones. esta formulación sociológica es. Se presta igualmente una especial atención al concepto de asunto público. 121). como una entidad social en desarrollo. tratando de entender la opinión pública a la luz de su significado sociológico más amplio. previamente comentadas. 1946. el pensamiento actual sobre la opinión pública en una variedad de disciplinas. Baldwin. como un “producto cooperativo de comunicación e influencia racional” (p. en los primeros años del siglo. Es esencial en estos tratamientos la noción de que la opinión pública podía observarse como parte de un proceso sociológico más amplio. Davison. en muchos aspectos.USAL . continúa conformando. Se desarrollaba a partir de un interés científico general por comprender las relaciones sociales humanas. a la luz de estas concepciones sociológicas del público. Aunque la existencia de los sondeos de opinión tenderá más tarde a individualizar el concepto –poniéndolo estrechamente en línea con la visión mayoritaria discutida anteriormente– la opinión pública era considerada. Con su fuerte énfasis en la opinión pública como procedente del debate. 1909). Aunque la estructura conceptual tiene ya casi un año. 1890. Price y Roberts. por lo general.

el desarrollo más significativo de la sociedad moderna. especialmente en las ideas de hipnosis y sugestión inconsciente. público y masas Es útil tener en mente que las concepciones sociológicas de “público”. que el público se forma y organiza por medio de la discusión que rodea a un asunto concreto. podían 4 Key (1961). Una comprensión científica de estas multitudes. el público operativo puede consistir en una asociación altamente estructurada. Identificó tres causas básicas de la conducta de la multitud. 1890). 11). Vio a la multitud como uno de los principales mecanismos con los que estas clases. aclara y refleja algunas de las características esenciales de dos conceptos colectivos contemporáneos: las masas y el público. mientras en otro asunto las opiniones pueden difundirse a través de un amplio público sin una organización especial” (p. se tomó en consideración. incluyendo fenómenos multitudinarios.4 Multitud. las emociones y las acciones se extienden rápidamente por imitación espontánea y “contagio” (véase también Tarde. presionaban para conseguir sus demandas. habría de ocupar. “El derecho divino de las masas”. 8-9). Al desarrollarse el campo de estudio de la conducta colectiva. p. 1895/1960. a menudo con efectos terroríficos. p. originalmente. Esta cuestión fue analizada por LeBon (1895) en su influyente libro La Psychologie des Foules. Es este estado hipnótico el que permite a la multitud actuar al unísono. LeBon (1895/1960) observó que el ascenso de las “clases populares” en la vida política era. el anonimato consistente en formar parte de una multitud relaja las limitaciones civilizadas sobre los instintos básicos de las personas.USAL . Primera. las manías y los movimientos sociales. resiste la tentación de argumentar sobre una definición de conjunto de el público. se basaba ampliamente en los descubrimientos psicológicos del momento. El rompecabezas que había de resolverse consistía en el hecho de cómo individuos por lo demás civilizados podían transformarse en multitudes coléricas o manifestantes entusiastas. Park. La intención no es argumentar a favor o en contra de ninguna concepción concreta del público. se desarrollaron junto con la nueva ciencia psicológica de la multitud. Price de la opinión. la “personalidad consciente se desvanece” bajo la influencia de una multitud. 1904/1972. Pero esta valoración de las primeras concepciones sociológicas del público es mucho menos optimista que la ofrecida aquí. 50). menosprecia los esfuerzos para conceptualizar al público como “una especie de asociación imprecisamente organizada u otra fantasmal entidad sociológica” (p. 16 . y la mayoría abandonó su marco conceptual hipnótico. es decir. Generalmente. un lugar primordial en el estudio de la sociedad moderna. de forma creciente. a finales del siglo XIX y principios del XX. por esta razón. con intensificación de la destrucción y la violencia. queda esencialmente hipnotizado por la voluntad colectiva de la multitud (LeBon. Segunda. tales como las modas. tal vez. 27. 10). Sin embargo.FCEyCS Cátedra Unificada. “está a punto de reemplazar al derecho divino de los reyes” (p. y su forma de conducta. Moscovici (1985) indica que la totalidad de la psicología social moderna puede seguirse a través de los intereses surgidos en este período sobre la “masificación” de la sociedad y sus males concomitantes: estallidos violentos. sino simplemente señalar las formas en que investigadores y analistas continúan empleando una variedad de conceptos de nivel colectivo y definiciones operacionales al describir y analizar al público. Tercera. Aunque el concepto de multitud se invoca raramente hoy en día. La multitud. en el cual buscaba sentar las bases para una ciencia de la psicología de la multitud. y las diversas funciones sociales a las que servían. Foote y Hart (1953) indicaron que diversos tipos de conducta colectiva. imprecisamente estructuradas.V. citando a Davison (1958)) como orgánico por naturaleza y de “utilidad más poética que práctica” (pp. de forma similar. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. pánico masivo y otras vívidas indicaciones de las “transformaciones radicales” que las personas pueden experimentar en entornos colectivos. 15). Los análisis posteriores de la conducta colectiva no compartieron necesariamente las terribles caracterizaciones de la vida en la “era de las multitudes”. y más importante. observó. “La ley de la unidad mental de las multitudes” de LeBon. no sólo a las multitudes sino también muchas formas semejantes. Key rechazó algunas de las principales nociones del modelo discursivo (por ejemplo. y el individuo queda sujeto a la persuasión y la sugestión inconsciente. contentándose con decir que “en una cuestión dada. Al argumentar sobre el estudio científico de las multitudes. continuaron no menos interesados por las asociaciones multitudinarias.

el público se organiza en respuesta a un asunto. tales como el debate público. p. No pueden. muchos conceptos del campo de la conducta colectiva. propuso Park. se disuelve o se transforma en multitud” (pp. 79-80). el público “carece de los rasgos característicos de una sociedad” (Blumer. pero “cuando el público deja de ser crítico. Blumer se dio cuenta enseguida de que el debate público podía darse en un marco desde “altamente emocional y lleno de prejuicios” hasta “altamente inteligente y serio” (p. mientras que el público está marcado por la oposición y el discurso racional. sino un “estado preliminar empírico” en el proceso de formación de un grupo. un “universo de discurso”. Blumer propuso que “el término público se utilice para referirse a un grupo de gente que a) están enfrentados por un asunto. especialmente en sus primeros estadios. formas sociales transitorias utilizadas por grupos sociales para “transformarse” en nuevas organizaciones. como caminos iniciales para la creación de entidades sociales totalmente nuevas. guiarse por una campaña emocional compartida. al menos parcialmente. tal como la propia idea de multitud. Un problema fuerza a la gente a actuar colectivamente para dar una respuesta. 190). considerarse una sociedad. o voluntad general. Por otro lado. El público. El concepto de público como una entidad colectiva elemental recibió.USAL . La multitud se desarrolla como respuesta a emociones compartidas. La alineación final de los miembros del público menos interesados determina. el tratamiento conceptual más completo por parte de Blumer (1946). Price estar implicados en la formación de la opinión pública.FCEyCS Cátedra Unificada. y por otra parte. 189). La conducta del público puede. Entrar en la multitud requiere únicamente “la capacidad de sentir y empatizar”. “multitud” ha servido principalmente como concepto contrario al que se define como “el público”. los modos de acción social más organizados y racionales. ambos. El logro conceptual de Park (1904) es que consideró a la multitud y al público como fundamentalmente similares en un aspecto clave: ambos son mecanismos de adaptación social y cambio. Por otra parte. en otras palabras. el público y la multitud pueden servir. preparatorios o provisionales. Siguiendo a Lippmann (1925). quien amplió y aclaró los primitivos análisis de Park. Como la multitud. pero les faltan tradiciones. pero se trata de una fuerza que aún no ha asumido el status de norma social clara. Al contrario. normas o reglas que indiquen claramente qué tipo de acción ha de llevarse a cabo. Para que esta discusión se realice. 192). Sin embargo. se empeña en un esfuerzo para llegar a una acción. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Sin embargo. b) se encuentran divididos en su idea de cómo enfocar el asunto. de los cuales emergen. finalmente. Las personas y grupos involucrados necesitan ser capaces de tener en cuenta las posiciones de los otros y deben tener la voluntad de comprometerse para determinar un transcurso de la acción colectiva aceptable (p. según Blumer. hay diferencias conceptuales importantes entre la multitud y el público. métodos por los que personas de diferentes grupos establecidos pueden organizarse en grupos nuevos. en vez de tener una actividad prescrita. 1946. finalmente. por una parte. y en consecuencia se ve forzado a crear su acción” (p. es necesario un lenguaje común de términos fundamentales. Tanto la multitud como el grupo son dominados por una especie de fuerza colectiva. En consecuencia. Sugirieron que los analistas sacarían provecho de la atención a estos procesos colectivos relativamente indefinidos. en consecuencia. a través de grupos de interés que tienen un interés inmediato por la forma en que se resuelve un asunto y que participan bastante activamente para conseguir sus peticiones. El desacuerdo y la discusión alrededor de un asunto concreto hacen existir a un público. 189) y sus miembros no tienen papeles de status fijos (recuérdense las nociones igualitarias predominantes en el pensamiento del siglo XVIII). y c) abordan la discusión del asunto” (p. Park (1904/1972) sugirió que la multitud está marcada por la unidad de experiencia emocional (según LeBon). tal vez. sugirió que el público se forma generalmente. mientras que unirse al público requiere también “la capacidad de pensar y razonar con otros”. 191). “el público es una especie de grupo amorfo cuyo tamaño y número de miembros varía según el asunto. “un grupo más independiente y con actitud de espectador”. Como indicó Blumer. no se han utilizado nunca demasiado en estudios de la opinión pública. La multitud y el público no son grupos formalmente organizados. argumentación y contraargumentación se convierten en los medios por los cuales se modela la opinión pública.V. cuál de los puntos de vista que compiten será el que 17 .

a) son muchas menos las personas que expresan opiniones que las que las reciben. excepto en la forma más limitada. el peligro de que el público se convierta en multitud es menos inquietante que el peligro de que pueda verse “desplazado por las masas” (p.USAL . A pesar de ello. regulaciones o expectativas” (p. 185). pues el conjunto de públicos se convierte en una colección abstracta de 18 . se ven conducidos a actuar separadamente. Price predomine. Lo que une a las masas no es la emoción compartida (como en la multitud) ni el desacuerdo o la discusión (como en el público). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública.V. sugiere Blumer (1946). Es extremadamente heterogénea. hacia áreas que no están definidas o cubiertas por reglas. Dado que son incapaces (o no tienen intención) de comunicarse entre ellos. y sus miembros son incapaces de actuar concertadamente. La masa. la masa. 196). Blumer sugiere también que la conducta de las masas deviene crecientemente significativa en la vida industrial y moderna urbana al “haber impulsado a los individuos a alejarse de las raíces costumbristas y haberlos empujado a un mundo más amplio”. Basándose en la noción de soberanía en la formación del público. 185). junto con la creciente movilidad. a “un sentimiento público” más que a una opinión pública. consideró al público como gradualmente sobrepasado por la masa: “El creciente desarraigo de la gente con respecto a la vida local. En sus esfuerzos por conseguir apoyo. Blumer presentó varios ejemplos de masas en la vida contemporánea: aquellos “que se excitan ante cualquier acontecimiento nacional. que indicó que la masa había suplantado al público en la vida política americana. propia de la Ilustración (capítulo 2). se distingue en varias formas importantes de la multitud y el público. los grupos interesados pueden subvertir parcialmente el discurso racional intentando despertar emociones y proporcionando mala información. no actúan bajo la guía de ningún tipo de voluntad colectiva. permitiendo a muchas personas tanto expresar opiniones como recibirlas. Tal como Park anteriormente. 196). “El objeto del interés de las masas”. más o menos autónomo en su funcionamiento” (p. en la estimación de Mills. Un tercer agrupamiento colectivo elemental. ha conducido a las personas a actuar cada vez más por selección individual. por cuatro razones básicas: En una masa. 304). La masa “consiste meramente en un conjunto de individuos que son diferentes. 192). Blumer (1946) observó que bajo condiciones de excitación emocional común. los medios de comunicación de masas y la educación. las condiciones modernas aparecen mucho más favorables a la masa que a la opinión pública. Haciéndose eco de la visión “discursiva” del público. sino un foco de interés común o atención.FCEyCS Cátedra Unificada. 186). algo que atrae a la gente fuera de los límites de su experiencia restringida. dirigiéndola hacia un universo más amplio. dando lugar. pero no necesariamente inteligente” (p. indica que en los tiempos modernos. La preocupación de Blumer fue elaborada por Mills (1956). La atención compartida es un vínculo único entre los miembros de la masa. en consecuencia. independientes. La masa se compone de individuos anónimos y se distingue por tener una interacción y comunicación entre sus miembros realmente muy pequeña. 186-187). más que participando en una discusión pública” (p. en la visión Blumer (1946). “el auténtico proceso de discusión fuerza a una cierta cantidad de consideración racional” que ayuda a asegurar una conclusión más o menos racional. la multiplicidad de asuntos públicos. Mills observó que los canales de comunicación entre un verdadero público eran abiertos y estaban dispuestos a responder. sospecha Blumer. e incluye personas de todos los estratos de la sociedad y “de todas las profesiones” (p. Peor aún. los que se interesan por un juicio criminal que aparece en la prensa. La masa es muy dispersa geográficamente. la expansión de las agencias de comunicación junto con otros factores. “la opinión pública es racional. Sin embargo. el público podría transformarse en una multitud. indicó que las instituciones autoritarias de la sociedad no penetran en el público. o los que participan en grandes migraciones” (p. Lamentablemente. anónimos” y que actúan en respuesta a sus propias necesidades (pp. “consiste en atraer la atención de la gente fuera de su cultura local y su esfera vital. el público y la masa estarán cada vez más entremezclados y serán más difíciles de diferenciar. Como resultado. que es “en consecuencia. Así pues. Está más imprecisamente organizada que la multitud o el público.

Aunque más claramente discursiva que el primer estadio. que se basa únicamente en una atención común hacia algún asunto y que está formada por respuestas idiosincrásicas formadas lejos de cualquier debate o discusión. En este punto 5 Incluso antes de comienzos de siglo. hay pocas discusiones públicas auténticas en la vida política moderna. En consecuencia. el público de este asunto. una considerable ambigüedad rodea el proceso. Fases del desarrollo. y cualquier discusión que tenga lugar no puede considerarse propiamente soberana. se ha visto en gran medida circunscrito por los medios de comunicación.5 Según estas líneas. y finalmente se resuelve (Blumer. 312). 1953. Entonces tenemos el segundo estadio. Cambia en cuanto a su tamaño y su composición al tiempo que primero se identifica un asunto. Downs (1972). tiene alguna idea de lo que quiere. Las cuestiones y los públicos La concepción sociológica del público contempla a éste como una colectividad imprecisamente organizada que surge del transcurso de la discusión en torno a una cuestión. por el contrario. “público y problema surgen juntos en el transcurso de una interacción” (p. El modelo discursivo formulado por Park y Blumer es esencialmente desarrollista por naturaleza. Véase. 1987). 19 .FCEyCS Cátedra Unificada. ondas esporádicas de rumores y presiones. emociones efímeras. Pero pueden no saber aún suficientemente bien cuál es la mejor forma de conseguirlo. 1982). Price y Roberts. Tal como sugieren Foote y Hart. en el sentido de que su “universo de discurso”. reduciendo cualquier autonomía que pudiera haber en la formación de opinión por medio de la discusión (p. porque “la gente a menudo no sabe lo que quiere en una situación” (p. analistas de una gran variedad de campos han propuesto etapas de desarrollo de la opinión pública que son aproximadamente comparables con las de Foote y Hart descritas anteriormente. agentes de las instituciones autorizadas se incorporan a esta masa. 1946. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Davison 1958). Price individuos que recibe impresiones de los medios de comunicación. y por esta razón el público pertinente es indeterminado. La primera es la fase del problema. la fase de propuesta. es que el público discursivo representa sólo una pequeña porción del electorado moderno. en el que se formulan una o más líneas potenciales de acción como respuesta al problema. la fase de propuesta aún implica “algunas de las características de la conducta colectiva: movimientos a tientas. c) La realización de la opinión en acción está controlada por las autoridades. Una inferencia mayor de esta concepción. el público se distingue por una resolución colectiva de algún problema por medio de argumentos y réplicas. en la que alguna situación es considerada problemática por una persona o grupo determinado y con el tiempo se considera generalmente como tal. clamor desorganizado” (p. 317).USAL . b) Las comunicaciones que prevalecen están tan organizadas que es difícil o imposible para un individuo responder de forma inmediata o con algún efecto. sin embargo. Bryce (1888) describió la formación de la opinión pública como procedente de una secuencia de etapas notablemente similar a aquellas más tarde identificadas por sociólogos tales como Foote y Hart (1953) y Davison (1958). pues surgen y se descartan muchas ideas. para usar la expresión de Blumer. por ejemplo. 1888. En contraste con la masa. Nimmo (1978) y VanLeuven y Slater (1991). Foote y Hart. Hacia el final de la primera fase. Foote y Hart (1953) identifican cinco fases colectivas en la formación de la opinión pública. 304). y mantiene que la opinión pública se forma a través de una secuencia de estadios (Bryce. 1948. el problema ha cristalizado en un asunto reconocido y la gente implicada. 1955). según los cálculos de Mills. 313). En este primer estadio. una falta de definición rodea tanto al problema como a sus consecuencias. pero la distinción básica conceptual entre masa y público sigue siendo muy compartida (véase Graber. que organizan y controlan los canales de tal acción. Otros investigadores han adoptado un punto de vista mucho más optimista con respecto a la comunicación pública (Katz y Lazarsfeld.V. ya evidente en las observaciones de Blumer (1946) y Mills (1956). Tal interacción es rudimentaria y provisional en este punto. se varía con la discusión. Más recientemente. De nuevo. Otra importante inferencia es que un público no es una entidad fija. d) La masa no tiene autorización de las instituciones.

en gran manera. según Foote y Hart. sugieren Foote y Hart (1953). más comparable con la conducta de masas (véase la discusión de la relación elite-masa. Los espectadores. aumentando desde los pocos que primero se dieron cuenta del problema hasta los muchos que finalmente participaron de alguna forma en su resolución (Davison. y quizá principalmente. en gran parte.V. finalmente. importante para los analistas de la opinión pública. se debaten activamente. y “hay. y los hombres pasan continuamente de uno a otro lado” (p. “lo que sucede en política depende de la forma en que la gente se 6 Siguiendo la terminología de Blumer. 1925. Los encuestadores controlan activamente las opiniones sobre el asunto durante esta fase. Taylor. la fase programática. con frecuencia. Extensión del debute público. siguiendo sus acciones con diversos grados de interés y actividad. “la gente puede encontrar que lo que buscaba no era lo que se quería. Tal como indica Schattschneider (1960). o la definición de problemas de tal forma que el público no se forme en su entorno (Cobb y Elder. en la que los miembros más activos del público buscan el apoyo de aquellos menos involucrados. debido a los esfuerzos concertados de los actores para hacer públicas sus pugnas y desacuerdos. sin embargo. 1983. estadio durante el cual los méritos y debilidades de las propuestas alternativas. 318). El éxito a la hora de conseguir una audiencia mayor se da en parte. Price del proceso. 110). en consecuencia. a continuación). Cuando hablamos de asuntos públicos. Tal como indica Lippmann. en el otro extremo del espectro. Pero la distinción entre actores y espectadores en el público no es definitiva. Los actores son aquellos que –tanto si son funcionarios como si son ciudadanos interesados– intentan influir directamente en el curso de los asuntos políticos. en la creación y supresión de asuntos: la consecución de público para problemas específicos. podríamos decir que la conducta del público es. formado esencialmente por dos niveles: los elementos activos y los elementos relativamente más pasivos. intentando conseguir un consenso para sus propuestas. verdaderamente pública (en el sentido discursivo) y. dentro o fuera del gobierno) que han conseguido obtener una audiencia más amplia entre los espectadores. especialmente por parte de las minorías de no convencidos que se formaron durante el debate público. que ya han sido determinadas.USAL . una mezcla de los dos tipos de conducta” (Lippmann. durante cuyo transcurso se realiza la acción aprobada. Los asuntos públicos surgen. Lippmann (1925) y Blumer (1946) consideran al público. proponen soluciones. o que el éxito a la hora de satisfacer deseos previos ha dado lugar a problemas imprevistos” (p. Los asuntos pueden originarse en pequeños grupos de personas que están en desacuerdo sobre alguna cuestión o que presionan para conseguir un cambio. p. la fase de valoración. no claramente delimitados. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública.6 Además. por otra parte. Aunque difícil de de6nir con límites precisos. los que formulan propuestas y debaten sus méritos. “los actores de un determinado asunto son espectadores en otro. culmina con una decisión para acometer un plan específico de acción. A lo largo de estas fases de desarrollo. en el que se realizan evaluaciones periódicas de la efectividad de la política llevada a cabo. A continuación viene la fase política. Lippmann habla generalmente de actores y espectadores. Es la fase más claramente identificable como discurso público. hay un quinto estadio. cambian con cada asunto. iniciando. Incluso si la política es generalmente un éxito. e intentan persuadir a los demás de su punto de vista. y en los medios de comunicación aparecen editoriales y cartas de apoyo o de oposición a propuestas específicas. de las acciones recíprocas de estos dos elementos. los miembros del público tantean colectivamente las dimensiones del problema y determinan una o varias formas de resolverlo. Finalmente. la distinción entre actores y espectadores es. pero un problema o un desacuerdo no se convierte en una preocupación extendida –un asunto público– hasta que no consigue el interés y la atención de un grupo más amplio. 1986). en el extremo más activo del espectro. 20 . componen la audiencia de los actores. Se dan cuenta de los problemas. 1958). nos referimos generalmente a cuestiones en pugna entre los actores (grupos o individuos. por naturaleza. el público cambia de tamaño. después de todo. hasta otros muchos que simplemente siguen la escena según se desarrolla. El público cambia también en su composición.FCEyCS Cátedra Unificada. La fase política. los miembros de estos dos estratos. ampliándose desde aquellos más directamente implicados en la definición del asunto. 110). Actores y espectadores. Numerosos analistas han observado que la política consiste.

y tiene o deja de tener existencia al mismo tiempo que un asunto. ¿Por qué unos asuntos tienen éxito en conseguir una audiencia amplia y otros no? Las posibles líneas de escisión política entre el electorado son numerosas. grupos de interés. pero otros asuntos son fácilmente relacionables con grupos de adhesiones semejantes en la misma dimensión general. importancia social o implicaciones a largo término. igual que favorecen la formación de nuevas asociaciones colectivas. “en un determinado asunto. Tal como sugiere Park (1904).FCEyCS Cátedra Unificada. tales como la American Association of Retired People. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Los primeros estadios de la formación de la opinión pública –la fase del problema y la fase de la propuesta– determinan principalmente qué facciones del electorado se activarán y en consecuencia hasta qué punto y con qué profundidad se dividirá el público durante la fase política. 74). una vez formados. el público puede ser un sector de la población. Muchos conflictos potenciales de la comunidad no consiguen convertirse en asuntos porque se ven desacreditados por fuertes antagonismos.” (p. su público. No puede esperarse muchas coincidencias entre los profundamente interesados por la política referente a la caza en las tierras altas y aquellos interesados por las prácticas de despido de los fontaneros” (p. finalmente. Por otro lado. o la National Rifle Association). 21 . Tras la resolución de un asunto.USAL . la materia prima para nuevos asuntos y nuevos públicos. arguye Schattschneider. teóricamente. retrocede debido al agotamiento y la reducción de la comunicación. Siguiendo estas líneas. 62). de este modo. se deduce la existencia de los partidos políticos y otros grupos de interés altamente organizados. alineaciones y escisiones formadas a través de la respuesta pública al problema específico persisten. la constelación de posibles escisiones ayuda a determinar si un problema específico despierta finalmente mucho interés y divide al electorado. los elementos del público más altamente activos y organizados. pueden también influir en la probabilidad de que se extienda desde el círculo de los inmediatamente interesados hacia un público más amplio. pueden funcionar por largos períodos de tiempo. con las doctrinas e ideologías que representan. La clave del éxito político. reside en las formas en que los actores definen el problema y las acciones alternativas. Cómo identificar públicos tan absolutamente diferentes a través de asuntos de amplia extensión se convierte. partidos. tales como su complejidad. Pero las asociaciones.V. clases. una vez que el asunto está debatido y decidido. “pero un asunto tiene lugar únicamente cuando se produce la batalla” (p. Como indica Key (1961). En la conclusión de la fase política. los asuntos no surgen únicamente debido al esfuerzo de los actores. estas características de un asunto pueden manipularse en el transcurso de un debate público. de este modo. observa Schattschneider (1960). las recientes investigaciones experimentales sugieren que alterar las imágenes de los medios de comunicación sobre los grupos sociales que componen las partes opuestas de un determinado asunto. 15). los públicos permiten a estos grupos estables adaptarse y cambiar. grupos. El público remanente de un asunto forma. puede producir diferencias en la forma de responder de la audiencia. y según Schattschneider. cambia en tamaño y forma según se desarrolla. Las propias características de un asunto. consiguiendo. Los actores gastan considerable energía intentando presentar el conflicto en la forma que mejor convenga a sus intereses. un sector bastante diferente. “Se hacen millones de intentos”. Del proceso de tratar públicamente una sucesión de asuntos. Está imprecisamente organizado a través de la comunicación que rodea a un asunto. etc. incluye un estrato activo y uno pasivo. en un desafío de vital importancia para la investigación sobre la opinión pública. La observación del público El público es una entidad difícil de identificar de forma precisa. Hasta cierto punto. un status casi institucional (por ejemplo. Price divida en facciones. No es extraño que las declaraciones generales respecto a la naturaleza del público sean problemáticas. en otro. Estos grupos relativamente estables y las organizaciones forman un trasfondo lentamente cambiante sobre el que se suceden los ascensos o caídas de los asuntos específicos y sus públicos.

identificarse o comprobarse. cómo puede descubrirse. un producto del pensamiento individual concertado que es diferente del promedio o consenso de puntos de vista y de la opinión de cualquier individuo” (p. la tarea desalentadora de observar empíricamente al público como un grupo fluido y complejamente estructurado. reconociendo que si estas fuerzas realmente existen. como dice Bogart? De muchas maneras. el enfoque en productos que emergen de la interacción de grupos parece invitar al sofisma de separar el pensamiento de las mentes de los individuos. aunque eclipsado por nociones globales con el advenimiento del sondeo. esencialmente una acepción global. periódicamente. La tecnología de las encuestas de opinión ha contribuido. 1940). e incluso necesaria. entonces “una formulación que hemos rechazado por estéril deviene válida. la concepción discursiva de la opinión pública. O si se cree que ciertos aspectos colectivos de la opinión pública no pueden observarse en absoluto a través de mediciones de los individuos integrantes. la implicación o la participación activa. y colocó los problemas de medición de la opinión a escala individual en el centro del campo. Cuando se emprendieron la investigación de sondeo y las encuestas de opinión. Los estudiosos contemporáneos de la opinión pública no están necesariamente forzados. los primeros investigadores que abordaron el estudio empírico sistemático de la opinión pública (por ejemplo. y quizá más importante. la opinión pública “se considera como un nuevo producto que emerge de una discusión integrada en un grupo.FCEyCS Cátedra Unificada. Blumer y otros. el modelo sociológico se demostró mal pertrechado para cualquier modo de descripción empírica. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. no sabemos dónde está. por ejemplo. o incluso Walter Lippmann en 1920” (p. empezó con las encuestas Gallup de mediados de los años treinta. de forma consecuente con el modelo sociológico. discute posibles alineaciones colectivas como fuerzas dentro del público. una formulación consecuente con las nociones mayoritarias de la opinión pública (capítulo 2) y con los ideales democráticos populistas (véase Gallup y Rae. a tal concepción. un voto”. Aunque los investigadores. 10). en general.V. Si bien es cierto que estamos predispuestos a entender la opinión pública como lo que “los sondeos intentan medir”. “una persona. “el mundo de la opinión pública en el sentido actual. 1937) acabaron por descartar muchas de las nociones principales del modelo discursivo. Alexis de Tocqueville y Lord Bryce en el siglo XIX. El rechazo de Allport del modelo discursivo proviene de varias cuestiones. 22 . 11). “Simplemente decimos que. sin embargo. hay pocas dudas de que permite a los investigadores realizar análisis empíricos sistemáticos de opiniones y actitudes en la población en general (capítulo 4): Pero el cambio de perspectiva tuvo consecuencias. “imposible retrotraernos”. sólo por adoptar el método de sondeo. como un principio de trabajo para la investigación” (pp. sin embargo. pueden emplearse otras técnicas tales como los análisis de contenidos (capítulo 5). Decir que el dominio del sondeo ayuda a establecer concepciones globales de la opinión pública no es decir nada respecto a la adecuación inherente de las técnicas de sondeo 7 Allport (1937) rechazó. no como una ficción absoluta. Allport habla de los aspectos transitorios de la opinión pública en términos bastante similares a los propuestos en el modelo discursivo. El modelo global más simple era ciertamente más práctico. Primero. investigadores rigurosos del fenómeno (incluyendo aquellos que contribuyeron materialmente al avance de las técnicas de sondeo) han continuado esforzándose por resolver los tipos de procesos colectivos analizados por Park. Price Al intentar responder a este desafío. por ejemplo. sino como un camino sin salida para la investigación. Más tarde. Tal como observó Bogart (1972). el modelo sociológico de público. en los años treinta. Y en una extensa nota a pie de página. o con qué valores ha de juzgarse” (p. llevó a su sustitución por una aproximación mucho más manejable. presentan objeciones y se resisten a este avance en la conceptualización (principalmente el propio. entresacando grupos selectos del muestreo total o ponderando diferencialmente según la importancia. estos productos emergentes no son fácilmente identificados por medio del análisis empírico. a considerar la opinión pública como una reunión de “opiniones de igual valor de individuos dispares”. nunca se ha abandonado totalmente.7 Relacionado como está con el concepto del público como una entidad cambiante y amorfa. indicó. pero no requiere forzosamente que los analistas apliquen un modelo conceptual concreto a los datos recogidos por medio de encuestas.USAL . Segundo. si existe tal producto emergente. Bajo tal modelo. Allport. Pero expresa cierta ambivalencia. Existe la opción de obtener otras mediciones de la opinión pública. ¿Es. 14). El nacimiento de las encuestas de opinión y la investigación de sondeo redirigió la atención hacia intereses psicológico-sociales por oposición a intereses ampliamente sociológicos. 21-22). y es imposible para nosotros retrotraernos al significado de opinión pública tal como lo entendían Thomas Jefferson en el siglo XVIII.

otros aún pueden equiparar ampliamente al público con el electorado o más ampliamente aún. Graber. por ejemplo. a través de diferentes situaciones de investigación. Como veremos más tarde.9 8 En la práctica. son opiniones de la masa. un voto. Algunos lo equiparan con aquellas personas y grupos que participan activamente en el debate público de una cuestión concreta. o por otros límites. Allport (1937) presentó un resumen que influyó mucho sobre la investigación futura sobre la opinión pública. podrían equipararlo. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. información trivial (capítulo 4). raramente se muestrea a toda la población. sólo dice algo sobre la forma típica de interpretar tales observaciones. 15). una cantidad tan alta como el 33% de las opiniones recogidas en los sondeos de población general son simplemente las respuestas que se les pasa por la cabeza. con colectividades muy diferentes. los sondeos permiten estimar cuánta gente no tiene ninguna opinión respecto a un asunto. La realidad del asunto es que los analistas de “el público”.8 Philip Converse (1987) observa que la adopción voluntaria de esta concepción del público no solamente se debió a su practicabilidad. 1980. Los puntos de vista dados a los encuestadores son. si no explícitamente. Según algunas estimaciones. con la población como conjunto.USAL . implícita. El compromiso de considerar al público como un conjunto de todos los miembros de la sociedad fue una decisión democrática populista. Es. los encuestadores. una. comunitaria y política. desconectados. Cincuenta años de investigación de sondeos han confirmado abrumadoramente las primeras sospechas de Bryce (1888) y Lippmann (1922) acerca de que el grueso de la población general es desinteresada y está desinformada sobre la mayoría de las materias que podrían considerarse asuntos públicos. Decía que cualquier concepto de público que no sea totalmente inclusivo –que no incluya a cada individuo de una población dada– es demasiado ambiguo. utilizando sólo a las personas de 18 años o más. respuestas individuales. 9). La identificación del público que hace Allport con la totalidad de la población. En el número inaugural de la revista insignia de la materia.FCEyCS Cátedra Unificada. no pueden asignarse al público sin convertirse en ambiguas e ininteligibles para los investigadores” (p. desorganizados.V. en ningún caso. excluyendo a los que no tienen casa o los que residen en instituciones. formadas fuera del foro del debate público. lo que no es. Una concepción extendida de público es la de que corresponde a una población dada en su totalidad. 23 . Como indicó “las opiniones son reacciones de individuos. Public Opinion Quarterly. El público en general. Roper y Crossley. Siempre se la delimita de alguna forma. a menudo. definen su trabajo como la medición de la opinión pública en la sociedad de masas” (p. Key descubrió en 1961 que casi el 10% no presta atención en absoluto ni siquiera a las más evidentemente visibles campañas presidenciales. Pero el “público en general”. Los pioneros de las encuestas de opinión e investigación de sondeos. entre otros– “eran de sólidos principios democráticos y estaban encantados de proporcionar un medio para que la voz del pueblo pudiera oírse claramente” (p. hoy día. Tal como señaló Crespi (1989). La concurrencia de votantes en elecciones presidenciales es actualmente cercana al 50%. que comenzaron a trabajar en los años treinta –Gallup. 1982. en consecuencia. no todos los investigadores –ni siquiera encuestadores– son partidarios estrictos del modelo de una persona. “entendiendo la opinión pública como la suma de las opiniones de los individuos que componen el electorado. Neuman (1986) llegó a la conclusión de que aproximadamente el 66% de la población americana tiene poco o ningún interés en la política. arraigó con fuerza en los círculos de investigación y pudo pronto considerarse como la noción subyacente de la mayoría de las prácticas actuales de encuesta. Tuchfarber y Bennett. más que como una fuerza que emerge de una sociedad organizada. En otras palabras. Neuman. 11 ). difícil aceptar que toda la población sea un grupo comprometido en una consideración o discusión seria de la mayoría de los asuntos. otros consideran al público más generalmente como aquel sector de la población que aparece informado o atento sobre las cuestiones públicas en general. o incluyendo sólo a las personas con teléfono. no es claramente un público en el sentido más tradicional del término. Oldendick. Allport conceptualizó el público como una población definida por la jurisdicción geográfica. 9 Por otro lado. Price como un modo de observación. cuando se le equipara con la población general. ofrecidas sin dedicarles ninguna reflexión o discusión previa (Bishop. 1986).

como se concebía en el modelo sociológico. O como dice Key (1961) “una parte sustancial de la ciudadanía puede ‘preocuparse’ por cómo se desenvuelven las elecciones. el problema de identificar aquel sector de la población general más dispuesta a votar en un caso específico presenta dificultades para los encuestadores: un ejemplo simplificado del problema más amplio inherente al hecho de situar empíricamente públicos variables. Otra entidad comúnmente identificada con el público es el electorado.USAL . Directamente alineado con la teoría democrática representativa (capítulo 2). Aún más. las muestras de la población general podrían funcionar bastante bien. Sin embargo.FCEyCS Cátedra Unificada. en ningún caso. 24 . Pero una fuente de error reconocida para predecir los resultados de las elecciones es la baja afluencia de votantes (Crespi. y los resultados electorales son. una hipérbole” (Neuman. Del 70% aproximado de la población general que vota. aunque evidentemente no reflejan las opiniones públicas que disfrutan de una amplia consideración o debate. En su análisis sobre formación política exterior. el electorado es una de las definiciones operacionales más comunes del público. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. p. los encuestadores. 547). Si la afluencia fuera uniformemente alta. y se ha observado que en algunos casos se separa considerablemente de la opinión pública efectiva (por ejemplo. Puesto que muchos de los que responden a los sondeos masivos no están predispuestos a votar. al menos ocasionalmente. identifica un grupo que llama público atento. Cantril. En reconocimiento al hecho de que el electorado incluye a muchas personas que generalmente no están implicadas ni son activamente políticas. a veces. Price Esto no quiere decir que las opiniones recogidas del público en general sean. el asunto del control de armas). carentes de significado o de importancia para la resolución de las cuestiones públicas. 173).V. Almond (1950) indica que es necesario observar un grupo mucho más pequeño de ciudadanos para obtener respuestas realistas a preguntas sobre el modo en que la opinión pública configura la política actual. 1991). pero hasta ahora pocas organizaciones de sondeo las han adoptado. Se han desarrollado técnicas estadísticas para ajustar los sondeos estimativos preelectorales con el fin de tener en cuenta la probabilidad de voto. Dada la variabilidad en la afluencia de votantes a las diversas elecciones. a lo largo de asuntos diferentes. Más aún. “La imagen de votantes desinformados ante la cabina. pueden ser esfuerzos significativos para responder a las preguntas de la encuesta. y puede tener un cierto ‘interés’ en las campañas. en ningún sentido. Esta implicación suele llevar implícito un cierto sentido de compartir el proceso político. El público atento. sólo el 50% está generalmente atento a los asuntos públicos (Devine. la población en su totalidad continúa equiparándose con el público en muchos estudios. El público que vota. 1989. considerarse como una indicación de que se haya ocupado activamente de considerar las posibilidades en juego. tal vez. el ejemplo más visible de la opinión pública en la sociedad occidental. No hay duda de que el acto de votar es una clara expresión conductista de la opinión y puede incluso considerarse como una forma de participación en un debate público (si bien limitado por las alternativas electorales específicas ofrecidas). 1986. Las investigaciones indican que muchos votantes van a votar sin mucha información que guíe su elección. aunque las actividades asociadas con este sentido de la implicación son de tipo diferente de aquellas de los públicos altamente atentos cuyos miembros están especialmente bien informados y en contacto bastante directo con los procesos políticos” (p. intentan identificar a los no votantes cuando realizan sus proyecciones. 1970). el mero hecho de que los sondeos de opinión tengan un papel institucionalizado en la esfera política ha dado probablemente a la opinión de masas un impulso creciente en la configuración de la política. el hecho de que una persona haya votado en una elección no debe. Incluso las pseudo-opiniones irreflexivas. mirando fijamente hacia sus pies en busca de claves que les ayuden en su decisión de voto no es. la capacidad de las encuestas de opinión para predecir los resultados de las elecciones ha sido durante mucho tiempo considerada como una indicación de su validez general. según todas las probabilidades. Aunque se reconoce que la opinión de masas es superficial. un colectivo masivo e indiferenciado que representa como máximo el 70% de la población occidental y en algunos casos (por ejemplo en las elecciones municipales) una parte aún menor.

“el público atento se concibe como un público importante para el sistema político americano”. 1986. 1986). pertenencia organizativa y asistencia a mítines– como una participación informal muy activa. “la elite política –los que hablan. Times Mirror. Price y Zaller (1990) analizaron modelos sobre conocimiento de las noticias a través de 16 noticias referentes a tipos muy variados (desde asuntos sobre política internacional hasta noticias sobre el juicio al telepredicador Jim Bakker y la actriz Zsa Zsa Gabor). hablar sobre política. Como resume Devine (1970. los que defienden. y que constituye la audiencia para las elites de la política exterior” (p. Éstos son los espectadores sobre los que escribió Lippmann (1925). De forma similar. Es cierto que para distintos tipos de historias la medida de la audiencia atenta varía. Es éste el grupo que presta una atención continuada a los asuntos políticos. y tienen diez veces más probabilidades que los demás de escribir sobre temas de interés público. y habla ocasionalmente con los demás sobre estas cuestiones. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. El término elite se utiliza bastante frecuentemente para referirse a estos miembros más activos de la población. Price “que está informado e interesado por los problemas de política exterior. y la población parece estar bien estratificada respecto a ese continuum información/atención (Neuman. 544). Devine encontró que el grupo es bastante heterogéneo. los que se oponen– media entre el mundo de acontecimientos remotos y complejos y la masa del público” (p. activistas de partido. los que persuaden. Sobre esta base. Almond distingue varias clases diferentes de elites: los líderes políticos del gobierno (las elites 25 . y otros de este estrato vagamente definido de la sociedad que habla y actúa en roles políticos” (p. 34). sin embargo. La mejor y más consecuente predicción de conocimiento. 1990). las variables socioeconómicas están claramente correlacionadas con la pertenencia al público atento. Dentro de este estrato. Aquí tenemos a los actores del esquema conceptual de Lippmann (1925). tal como discusiones públicas y debates con los demás. Como en la distinción previa entre el público general y el público atento. 259). podríamos esperar que un examen de cartas al director daría un número desproporcionado de miembros del público atento. se a implica seriamente en asuntos públicos. El público activo. p. que puede llegar hasta el 15% del público atento (Neuman. 261). El compromiso de este grupo en asuntos políticos incluye tanto medios formales de participación política –contribución monetaria. se refiere al “estrato de población relacionado con la política que da estructura al público” (p. aunque.FCEyCS Cátedra Unificada. y lectura sobre política en las revistas. Por ejemplo. creadores de opinión. los grupos atentos son bastante pequeños (Robinson y Levy. 1961. pero para las noticias políticas más típicas. Más generalmente. La investigación sobre la atención a las noticias políticas confirma la idea de que hay un estrato razonablemente estable de la población que presta atención a los asuntos públicos. 543). Un escalón más arriba en la escala del interés y actividad pública. interés en campañas de elecciones nacionales. 1990).USAL . Como indica Key. El conocimiento y la atención de los asuntos públicos parecen ir de la mano. Price y Zaller. 1986. ¿De qué modo identifican los investigadores como grupo a un público atento? Devine (1970) utiliza cinco medidas de reconocimiento: interés general en política. 138). cuando Almond (1950) usa el término elite.V. Con todo. 138). Los miembros de este grupo son mucho más activos que los otros en los debates públicos. clasificó aproximadamente un tercio del total de la población como generalmente atento. se unen con mayor probabilidad a las manifestaciones o llevan emblemas de las campañas. Key (1961) postula que un pequeño número de ciudadanos de entre la población tenderá a “manifestar un gran interés por las campañas e incluso a mantener un interés continuado por el flujo de acción entre campañas” (p. este grupo se distingue principalmente por su atención a los asuntos públicos más que por su actividad. Key (1961) entiende la elite política “en un sentido amplio que incluye los líderes políticos. p. incluso para las historias no políticas. resultó ser una medición global de conocimiento político de fondo. Esta concepción encaja bastante bien con la visión de Lippmann de los actores. Dado esto. funcionarios gubernamentales. exposición a las noticias de los periódicos sobre política. la demarcación entre los activistas políticos y el público tipo espectador “debe considerarse más una zona gris que una línea definida” (Key. como podía esperarse. hay un grupo mucho más pequeño que podríamos llamar el público activo.

bien informado. por ejemplo. porque si las elites se convierten en grupos demasiado cohesivos. 138). pero también en un interés especial sobre un problema en particular o un conjunto de asuntos. (pp. Por su gran influencia en muchas decisiones políticas. con interés en un conjunto de acontecimientos políticos. con cierta autonomía e independencia económica. en forma similar. Pero el modelo sociológico de público. Ciertamente. Aunque las clases altas contribuyen. Como indica Key (1961). líderes de las órdenes fraternales y clubes. Las caracterizaciones del público atento y del público activo sugieren – y varios descubrimientos empíricos parecen confirmarlo– la existencia de estratos generales entre la población. Parece. la interpretación de descubrimientos empíricos que apoyen este asunto (Dahl. Asuntos públicos. equiparan la opinión de elite con la opinión efectiva. Ser miembro de un público atento respecto a un asunto puede basarse parcialmente en estar. miembros de los cuerpos profesionales que disfrutan de poderes especiales por su familiaridad y contacto con el gobierno (elites burocráticas). los representantes de grupos privados de orientación política (grupos de interés). los públicos pueden formarse de forma natural a partir de aquellos grupos más directamente 26 . Parece haber variabilidad de un asunto a otro en la composición y tamaño de las audiencias interesadas. más allá del público generalmente atento.USAL . Las nociones de asuntos públicos y públicos especiales se refieren a este fenómeno (Almond. Referencias al “estrato de elite de la sociedad” pueden frecuentemente oscurecer el hecho de que muy diferentes sectores de la población pueden devenir activamente comprometidos en intentar resolver diferentes problemas. El público activo es más directamente responsable de configurar la acción gubernamental. esto realmente anulará cualquier oportunidad para la elección pública. Estos miembros del público activo compiten en el mercado de opinión (es decir. Está menos claro si el público atento es. Tal formulación estaría al menos más cerca de la verdad que algunas de las ardientes proclamas de los ideólogos de la democracia” (1950. la variabilidad de la afluencia de votantes en las elecciones presta alguna credibilidad a la idea de que la actividad y el interés público crecen y decrecen con los diferentes asuntos. clérigos. o no. la división interna y la competición entre las elites es importante para el funcionamiento de un gobierno democrático (Dahl. Analistas como Almond y Key. Se discute. pueden encontrarse activistas procedentes de todas las clases. haber variabilidad a través de los asuntos. debe haber pluralismo entre las elites: una multiplicidad de centros de poder. por ejemplo. En otras palabras. generalmente. 1961). “existe una población compleja de públicos especiales cuyas atenciones se centran más o menos continuamente en agencias específicas gubernamentales o campos políticos” (p. Problemas diferentes tienen consecuencias para diferentes personas. Como dice Almond. 544). que incluyen no sólo a los medios de comunicación de masas. “casi podría decirse ‘Quien moviliza a las elites moviliza al público’. y Mothers Against Drunk Driving se formó para tratar sobre otro problema bastante distinto. sin embargo. podríamos hablar separadamente de públicos activos respecto a un asunto y públicos atentos respecto a un asunto. 1961).V. La heterogeneidad de la elite es crucial.FCEyCS Cátedra Unificada. p. postula una fluctuación bastante considerable en el tamaño y composición de los diferentes públicos para los problemas variados. etc. así. atención y participación en los asuntos públicos a través de una variedad de asuntos. Las diferencias en los distintos asuntos pueden extenderse a espectadores y actores. que utilizan canales interpersonales. Operation Rescue. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. de hecho. por lo general. desproporcionadamente al público activo. sino también a los líderes de opinión efectivos. Price políticas). más o menos delimitados por crecientes niveles de interés. existe como respuesta al debate del aborto. y estas fluctuaciones en el tamaño del público pueden ir de la mano de fluctuaciones en su organización. Los grupos organizados se unen claramente para asuntos concretos. recordaremos. si así fuere. 1985). en la composición del componente activo o de elite del público. 1950). en política. y las elites de las comunicaciones. entre el público atento) en busca de seguidores y conversos para sus causas. Pero no pueden olvidarse las sustanciales diferencias en la composición de la elite para cada asunto específico (Key. así pues. No hay duda de que hay tendencias globales para que los individuos particulares se conviertan en generalmente activos. específico respecto a los asuntos. 139-140).

por ejemplo. “la acción refleja de la clase pasiva sobre la clase activa” (p. Pero al prestar atención a los actores. o como Bryce (1888) indicó hace más de un siglo. aunque esté lejos de una respuesta empírica. 11). unas dos veces más que el resto de la población. en consecuencia. probablemente. 1990). por ejemplo. aunque sólo un pequeño porcentaje de ciudadanos concede un alto nivel de importancia a cualquier asunto específico. cerca de la mitad de la población americana concede gran importancia a. mientras que sólo el 20% de los que estaban peor informados generalmente estaban al corriente de ello (Price y Zaller. no debemos olvidar el papel de los espectadores. Un curioso ejemplo de este fenómeno lo proporcionó el debate del congreso norteamericano en 1989 sobre el posible rechazo del catastrófico programa de salud del gobierno. Primera. Price afectados. hay también evidencias que apoyan la perspectiva de que el público atento es relativamente estable a través de los asuntos. buscarse las respuestas concernientes a la formación colectiva y el impacto en la opinión pública (Lang y Lang. al menos. Una segunda observación es que cada una de estas cuatro colectividades –tanto si se consideran formalmente como público como si no– puede desempeñar un papel significativo en la formación de la opinión pública. sugiriendo que hay públicos discretamente atentos estimulados por problemas diferentes. Ciertamente. Es en la interacción entre estos grupos –cómo se forman y cambian con el tiempo– donde deben. Aunque pudiéramos concebirlos útilmente como cuatro estratos generales de la población. Por otra parte. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Una campaña puede concebir su audiencia como el público generalmente atento (como posiblemente hacen muchas campañas).USAL . hay también ciertas evidencias de que estos grupos –especialmente el público activo– están. la búsqueda de el público tiene probabilidades de resultar vana. 1955. Las personas de más de 64 años estuvieron interesadas. Dentro del tercer público –el público atento– es donde encontramos entremezclados la masa y el público que Blumer (1946) predijo. el electorado. compuestos de modo distinto para diferentes problemas. Ciertamente. en el diseño de campañas políticas. La cuestión de la estabilidad general o de la especificidad distributiva del público atento es conceptualmente importante. como. un problema. influiría en la forma en que uno trata de vérselas pragmáticamente con la opinión pública. el público atento y la elite o público activo– corresponden aproximadamente a un continuum de masa a público. Además. En este sentido. tal como sugiere el modelo tradicional. posiblemente. entre los mayores había también una fuerte relación entre el conocimiento general de las cuestiones públicas y el conocimiento del debate de la seguridad social. han descubierto que ser un líder de opinión en un campo está relacionado con ser líder también en otro campo (Katz y Lazarsfeld. encuentra sólo débiles interrelaciones entre las medidas de la importancia de diferentes asuntos. La investigación de Krosnick (1991) indica también claramente la variable importancia de los diferentes asuntos públicos para diferentes grupos dentro de la población general. Marcus y Bauer. señala varias observaciones interesantes. miembros del público activo (grupos de interés y elites organizadas) disfrutan de una influencia desproporcionada en la política y merecen una atención más sistemática por parte de la investigación de la opinión pública. hay un grado relativamente alto de coherencia entre el modelo sociológico de público. A pesar de ello. El capítulo cinco considerará esta posibilidad con mayor detalle. Krosnick descubre que. Los cuatro principales conceptos colectivos comúnmente invocados en la investigación de la opinión pública –el público general.FCEyCS Cátedra Unificada. Equiparar al público con uno de estos grupos puede oscurecer la contribución de los otros en el proceso. a menudo.V. Aproximadamente el 75% de las personas mayores mejor informadas tenían conciencia del asunto. 1964). 27 . y el esquema conceptual que emerge de las recientes investigaciones empíricas. 1983). o intentar una aproximación más específica apelando a aquellas personas que están especialmente atentas a un problema dado. Nuestro breve resumen. como se formulaba en la primera parte del siglo XX. Recientes investigaciones en liderazgo de opinión.

y también de recoger lo que se consideraba. De hecho. por dos importantes avances metodológicos interrelacionados. A finales de los años veinte y los años treinta. El sondeo social se había ya usado antes de este momento. Ambas se convirtieron en claves para el intercambio de descubrimientos cuantitativos de estudios de opinión y actitud. Price 4. mientras descomunales pero fortuitas “encuestas de voto”. los dos términos se utilizan. sobre todo el prestigioso Literary Digest.FCEyCS Cátedra Unificada. despachos gubernamentales e industrias privadas La revista Public Opinion Quarterly se publicó por primera vez en 1937. Doob (1948) equiparó directamente opiniones y actitudes en su definición de opinión pública: “Se refiere a las actitudes de las personas sobre un 28 . La disponibilidad de tales técnicas permitió a los investigadores interesados en opiniones y actitudes (a menudo consideradas como esencialmente la misma cosa) realizar investigaciones empíricas sistemáticas de sus propiedades. Un segundo avance clave fue la aplicación de la teoría del muestreo científico a la investigación social. Conceptualización de opiniones Los años treinta representaron un importante giro en el pensamiento respecto a la opinión pública. En este capítulo.USAL . El primero fue el desarrollo de la medición psicológica. y la American Association for Public Opinion Research (AAPOR) se estableció diez años después. El uso de técnicas de muestreo científicamente diseñadas –aunque bastante toscas para los niveles de hoy en día– permitió a Gallup. así como de investigación sobre sondeos. Thurstone y Chave. principalmente. tanto en la teoría como en la práctica. Esta variación de enfoque fue propiciada. 1931).V. me centraré en el estrecho parentesco conceptual que une a la opinión con la actitud. en grandes poblaciones. principalmente para obtener datos objetivos tales como información relativa a las condiciones económicas de diferentes localidades. 1928. basándose en relativamente pocas entrevistas. equipados con nuevos dispositivos para medir actitudes y opiniones. Likert. cada vez más. Opiniones y actitudes La historia de la investigación de la opinión pública es probablemente inseparable de la historia de la investigación sobre la actitud. A principios de los años cuarenta. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. llevadas a cabo por muchos periódicos y revistas del momento. Crossley y Roper predecir con cierta exactitud el resultado de las elecciones presidenciales de 1936. Desde los comienzos. que configuraron no sólo la investigación sobre la opinión pública. de forma intercambiable. erraron el resultado. 1939). empezando con una revisión de la primera adaptación del concepto a la investigación. hacia una perspectiva más individualista que lo considera como un conjunto de opiniones dentro de una población designada (Childs. marcado por un alejamiento general del punto de vista que lo consideraba como un fenómeno colectivo. los investigadores. como una lectura muy exacta de la opinión pública en asuntos de importancia política y social. determinantes y relaciones con la conducta. La combinación del avance en las mediciones y los muestreos colocó a los investigadores en posición de estudiar opiniones y actitudes. a menudo. 1929. grandes centros de ïnvestigación de sondeos se establecieron en las universidades. En especial. sino la totalidad de la ciencia social americana. discutiré cada una de estas dos amplias cuestiones por orden. se embarcaron también en el muestreo del fenómeno subjetivo. 1909). la investigación sobre la opinión pública había puesto gran énfasis en cuestiones concernientes a cómo conceptualizar las opiniones individuales y cómo medirlas adecuadamente. supraindividual (Cooley. especialmente el desarrollo de las técnicas cuantitativas para medición de las actitudes (Thurstone.

con frecuencia. mientras que una opinión se considera más situacionalmente. el concepto de opinión continúa aplicándose de forma más o menos coherente con la actitud. ocupan posiciones conceptuales de alguna forma diferentes. sin embargo. indicadores manifiestos de las actitudes no observadas. político o grupo político). Intentaremos aquí distinguir entre opiniones. en resumen. Thurstone concebía una actitud como una disposición latente a responder ante una situación de una forma dada. con frecuencia. Tercero.. actitud y creencia “no tienen significado fijo en las publicaciones. Childs (1965) describió una opinión como “una expresión de la actitud por medio de palabras” (p. Las opiniones eran. gustos o fobias fundamentales). aunque Allport (1937) insiste en que las opiniones han de expresarse. 35). necesitan hacer una estimación del tipo de opiniones que pueden expresarse si se propone o se sigue una determinada dirección” (p. pronto aparecieron en las publicaciones manifestaciones explícitas que delimitaban la definición de opinión según estas líneas: las opiniones tenían que verbalizarse o expresarse mediante cualquier otra forma de manifestación de apoyo u oposición hacia alguna acción (Allport. y se ha dicho que difieren conceptualmente en. Como indicó Key (1961). internas y latentes (Doob. 1937. tres formas. hacia una clase general de estímulos. Deben inferirse de las “opiniones” verbalizadas. hacia el conocimiento (por ejemplo. perteneciendo a un asunto concreto en un entorno conductista específico. Debe reconocerse. Segundo. implican aprobación o desacuerdo. Thurstone observó que éstas no son nunca directamente accesibles para el investigador. una cierta práctica (del tipo de cómo educar a los niños). 557) observan que los términos opinión. un gusto estético. 1964. “los gobiernos pueden (y a veces lo hacen) conceder peso a la opinión latente. Childs. La distinción tiene un cierto significado teórico. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Price determinado asunto cuando son miembros de un mismo grupo social” (p. actitudes y creencias de forma consecuente con las tendencias de uso mayoritario y lo suficientemente precisa como para evitar confusiònes conceptuales.10 Aunque se tiende a usar los dos términos de forma intercambiable. privadas. como observó Fleming (1967). Las opiniones.USAL . Para ser efectiva. Por ejemplo. aunque ambas. A pesar de este refinamiento en su significado. una actitud se conceptualiza tradicionalmente como una orientación global.. Esto implica claramente que las opiniones pueden ser tanto juicios mentales secretos como conductas abiertas. los analistas de la opinión pública continúan hablando también de opiniones no expresadas. y tal vez más importante. Aunque las publicaciones sobre definición de la opinión pública. una posición moral. 1985). 17). son juicios racionales y/o emocionales sobre tales cuestiones”. Lane y Sears. Fleming (1967) acreditó a Thurstone (1928) como uno de los primeros que diseñó una distinción conceptual precisa entre actitud y opinión. Berelson y Steiner (1964. las opiniones han de expresarse. refiriéndose tanto a estados psicológicos internos como a conductas. a las opiniones se las ha considerado habitualmente como observables respuestas verbales ante un asunto o cuestión. actitud y opinión. La forma de Thurstone de distinguir las opiniones de las actitudes era más metodológica que sustancial y. que únicamente las opiniones expresadas o “públicas” pueden tener fuerza política (Allport. actitudes y creencias. o de otra conducta pública.FCEyCS Cátedra Unificada. se contrastan en las publicaciones. Sin embargo. Hennessey. Las opiniones como expresiones. al menos. pues se argumenta. sugiere que el análisis de la opinión pública no debe descuidar las opiniones que las personas pueden tener pero no expresar. 1948. y una opinión como la respuesta en sí. una decisión consciente de apoyar u oponerse a alguna política. y la opinión. 348). e instintivamente hablaba de ‘actitud’ cuando sus propios preceptos requerían ‘opinión’” (p. 13). p. l939). 1937). a pesar de un compromiso definicional de las opiniones como expresiones abiertas. al anticipar una acción. 29 . el término actitud se dirige más hacia el afecto (es decir.V. Las opiniones y las actitudes. se comprometen formalmente con una definición de las 10 Podrían citarse otros numerosos ejemplos de actitud y opinión usados de forma intercambiable. “el propio Thurstone ignoraba repetidamente la distinción que él había trazado entre ellas. Pero también aquí los límites pueden a veces ser borrosos. mientras que una actitud es una predisposición secreta o una tendencia psicológica. Más aún. pero en general se refieren a las preferencias de una persona por una u otra postura de un asunto controvertido de competencia pública: un asunto político. Por ejemplo. más intensamente. perdurable. con frecuencia. que el perfil presentado aquí está lejos del convencionalmente establecido en las investigacioncs diarias. una idea religiosa. Al tratar el problema de medir actitudes. Primera.

cognitivas y afectivas en su composición. fueron productos conceptualmente diferentes de las actitudes. las opiniones son juicios y las actitudes son el puro “agrado y desagrado” (Bem. 1970) que alimenta aquellos juicios. una actitud se siente como un impulso afectivo. Incluso aunque no se mantenga que las opiniones necesitan forjarse a través de la discusión (lo que las convertiría en opiniones públicas en el sentido tradicional) permanece una tendencia a considerarlas como más pensadas que las actitudes. es cada vez más pronunciada. hasta que Wiebe (1953) intentó explicar su relación en detalle. Una opinión. El resultado fue que la distinción inicial de Thurstone. de manera especial cuando se aplica a colectividades como “la gente común”. por otra parte. poniendo su principal interés en la 30 . manifiesto-latente.V. La distinción inicial de Thurstone (1928) respecto a la indicación manifiesto-latente no sólo fue responsable de la división eventual en dos posturas conceptuales diferenciadas para opinión y actitud. Aquí muestra su persistencia la conexión entre opinión y debate razonado que se estableció durante la Ilustración. remisos a concederle demasiado cálculo o reflexión a las opiniones. Los analistas se muestran. Una vez más.FCEyCS Cátedra Unificada. Como observamos en el capítulo 2. Aquí encontró su expresión natural (capítulo 2) la tradicional asociación entre opinión pública y gobierno. a veces. en algunas ocasiones. mientras que el término actitud se reservó para referirse a los motivos más profundos subyacentes a tales conductas. Una tercera distinción general entre actitudes y opiniones –que resume las anteriores– considera las actitudes como parte de la materia prima. Price opiniones como expresiones verbalizadas. el fenómeno conductista inmediato que había de explicarse (posición respecto a una cuestión). Thurstone. Así pues.USAL . ocultar sus verdaderos sentimientos. sin embargo. Uno decide una opinión. 11 Tal 11 Thurstone (1928) reconoció que las opiniones podrían ser imperfectos indicadores de la actitud. el término “opinión” lleva consigo. Las opiniones como adaptaciones de las actitudes ante asuntos específicos. debemos admitir que en la práctica los investigadores operan generalmente con una visión mucho menos restrictiva. Establecido en los términos más simples. bastante parecido al identificado posteriormente por Wiebe (1953). una actitud representa una predisposición estructural: una orientación permanente para responder a algo de forma favorable o desfavorable. Las opiniones fueron. esta tendencia. una inclinación a responder positiva o negativamente a algo. si cabe. porque las personas podrían. Por el contrario. ha de admitirse que la distinción no es especialmente firme. incluso en sus usos más tempranos. 333). Más aún. Fleming (1967) sostiene que la elección realizada por encuestadores como Gallup y Roper de utilizar el término “opinión pública” con referencia a sus resultados de encuesta (más que a las actitudes públicas o políticas) ayudó a marcar una cierta distancia conceptual entre actitud y opinión. los bloques de construcción que forman las opiniones. es “una decisión que adapta las actitudes relacionadas con un asunto a la percepción que tiene el individuo de la realidad en la cual la conducta debe tener lugar” (p. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. generalmente visto como más “racional” y menos afectivo en su construcción que una actitud (Fleming. dio un importante paso más allá. opiniones y actitudes pueden muy bien diverger. Se hicieron muy pocos esfuerzos para distinguir de forma precisa los dos conceptos según estas líneas. aunque se considera que actitud y opinión difieren en términos de su relativo equilibrio de afecto versus cognición. En consecuencia. con el reciente modelo de la perspectiva cognitiva en la psicología social. connotaciones tanto no racionales y afectivas como racionales. Las opiniones como algo meditado. que a veces parecen reflejar sentimientos intensos más que fría deliberación. También fue importante el hecho de que la opinión se considerara como un juicio conciente. Las opiniones ya no fueron los suplentes para medir las actitudes. 1967). En su formulación. Una vez adoptada por los encuestadores. se desarrolla como respuesta a una cuestión concreta en una situación específica. los psicólogos han conceptualizado tradicionalmente las actitudes como ambas cosas. Esto sugería un abismo conceptual entre opiniones y actitudes. mientras una actitud no se entiende generalmente como formada concientemente o decidida casi de la misma forma. en consecuencia. opinión se convirtió en el término generalmente aceptado para una posición expresa en favor o en contra de una cuestión política. ninguno de los términos se identifica enteramente con un extremo o el otro. especialmente cuando un problema pone en juego dos o más actitudes potencialmente conflictivas.

de las respuestas a encuestas.USAL . discutiremos brevemente unas cuantas razones por las que tal interpretación no es tan poco complicada como al principio pudiera parecer. la contracción de las pupilas. la decisión de voto. En tanto que los juicios traten sobre alguna forma de preocupación colectiva pueden considerarse. Por ejemplo. debate y argumentación– que apoyen tal expectativa. o la tensión facial muscular. es decir. cuyo entorno conductista es una entrevista de sondeo. en las recientes elecciones americanas. 1937. Como las opiniones expresadas. La naturaleza de la expresión no ha de ser necesariamente verbal. puesto que generalmente dependemos en la medición de opiniones de la valoración de las actitudes. Hay pocas cosas en la historia del propio concepto de opinión – enraizado como está en intercambio. los sondeos de opinión exhibieron considerables cambios en el recuento del apoyo expresado a los candidatos. tales como la respuesta galvánica de la piel. 12 Las personas. cartas escritas a funcionarios o a directores de periódicos. especialmente si están expuestos a presión social. En lo inmediato. que son juicios expresos sobre acciones específicas o acciones propuestas de interés colectivo. dependiendo de la raza del entrevistador del sondeo (Edelman y Mitofsky. Concedemos. sin embargo. las personas pueden expresar opiniones que difieran notablemente de los puntos de vista que mantienen de forma privada. Esta definición de ninguna forma implica que las opiniones públicas se interesen necesariamente por cuestiones de política gubernamental. sin dificultad. no deben confundirse con opiniones. se limita a los juicios sobre “acciones o propuestas de acción de interés general”. ¿cómo podemos separarlas? ¿Cómo puede diferir la medida de una actitud de la de una opinión? Ciertamente. Primero. una opinión pública. El análisis de Wiebe proponía una relación teórica más sustantiva entre los dos como conceptos únicos. En otras palabras. que las distinciones conceptuales trazadas aquí entre opiniones y actitudes han de traducirse aún a distinciones operacionales precisas. 1990). según esta definición. a menudo. y aun así se ha vislumbrado como uno de los principales asuntos de la investigación. públicas. los juicios secretos y las actitudes pueden estar relacionados. pero nuestra definición. La inferencia de bases psicológicas para las opiniones Tal como sugiere todo lo anterior. Más globales que las opiniones expresadas y que las opiniones secretas. en un nivel superficial. Claramente. y otras veces a fenómenos psicológicos. pertenecen a políticas específicas que se refieren a algún problema compartido. opinaba de la distinción opinión-actitud principalmente en términos de la relación epistémica entre una observación empírica (opinión) y su referente conceptual no observado (actitud). 31 . huelgas laborales. aunque todas ellas se hayan empleado para medir actitudes. pero hay razones importantes por las que merecen distinguirse conceptualmente. los juicios secretos se conceptualizan como respuestas a asuntos específicos. realizados en un entorno conductista específico. el uso del término “opinión” es variable. Los blancos medición de la actitud. son las actitudes que. esta reciente distinción no es ampliamente compartida por los investigadores de la opinión. p. de acuerdo con la práctica general.12 Estos son los datos principales recogidos en la investigación de la opinión pública. Unas veces se refiere a fenómenos conductistas. según la conceptualización de Wiebe (1958). o al menos no se refleja claramente en el uso diario. participación en manifestaciones. las opiniones pueden expresarse en discusiones informales. Por otro lado. por ejemplo. 13 Como se ha observado. etc. una actitud es una orientación intuitiva inmediata y una opinión es una elección meditada entre alternativas específicas dadas en un entorno social específico. las medidas fisiológicas. se infieren como predisposiciones permanentes que responden positiva o negativamente a una clase general de estímulos. pueden tener opiniones sobre más o menos cualquier cosa. principalmente por la posterior historia moderna del concepto en sociopsicología.13 Las opiniones expresadas. Price como Wiebe vio la relación. Una defensa de la práctica de usar opinión y actitud de forma intercambiable es el argumento de que para propósitos prácticos no son empíricamente distinguibles (McGuire. en las que candidatos negros se habían presentado a las elecciones contra oponentes blancos. pueden surgir algunas confusiones importantes del hecho de interpretar opiniones como actitudes. que si las expectativas de estabilidad general en las opiniones individuales no hubieran sido tan difíciles de desvanecer. 14). quizá los investigadores no hubieran equiparado directamente opiniones con actitudes.V. podemos hablar de opiniones abiertas.FCEyCS Cátedra Unificada. naturalmente. Uno se pregunta. Podemos hablar en forma separada de opiniones secretas que son juicios formados en la mente sobre acciones concretas o acciones propuestas de interés colectivo. Aunque este tipo de opinión se infiere. mientras sea “posible traducirla fácilmente en palabras” (Allport. 1985). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Éstas pueden distinguirse de las opiniones privadas que no se relacionan con los intereses públicos.

Price entrevistados por negros estaban más predispuestos a decir que apoyaban al candidato negro que los blancos entrevistados por otros blancos (Keeter. Con este fin. y después expresar un punto de vista conservador en el siguiente. Aunque menos inclinados que los investigadores primitivos a ver las opiniones sobre asuntos públicos como una correspondencia exacta con las actitudes fijadas respecto a ellas. en ningún caso. Incluso estas opiniones. Otros investigadores atacaron la interpretación de Converse. Guterbock y Borg. Aunque los significados de estos términos son tan variables como el de 32 . Las investigaciones han ilustrado claramente que la gente se muestra deseosa de ofrecer sus opiniones sobre los asuntos incluso cuando no parezcan existir juicios internos o actitudes respecto a ellos. 1970) encontró que la mayoría de las opiniones de las personas que responden a las encuestas son extremadamente inestables. a veces. en efecto. 1984). Como la actitud. Cuando se espera oposición. no ser totalmente al azar (Schuman y Presser. 1975). una actitud).FCEyCS Cátedra Unificada. que las opiniones expresadas deben tomarse únicamente por lo que manifiestamente son: conductas superficiales que no necesariamente implican una decisión subyacente o una actitud. Los entrevistados eran también notablemente inconsecuentes en sus puntos de vista políticos: muchas personas podían tomar una posición decididamente liberal respecto a un asunto. en muchos sondeos. lejos de reflejar puntos de vista políticos cristalizados. Converse (1964. muchas personas cambiaron de idea con una pauta bastante aleatoria. Ésta ha sido. valores e identificaciones de grupo– se invocan en los informes sobre formación y cambio de opiniones. comparten las características generales de a) ser inferidos. 1990. Verba y Petrocik. en lugar de tener puntos de vista claramente formados o actitudes fuertes (Noelle-Neumann. ensambladas al momento. ser conjeturas instruidas que se forman sobre disposiciones subyacentes y. Se sugiere. los estudios experimentales indican que una considerable proporción de personas que responden a las encuestas expresan puntos de vista en asuntos sobre los cuales no tienen información o sobre los que no han meditado (Bishop y otros. los que responden a encuestas. al menos aquellas recogidas en encuestas típicas sobre asuntos públicos (Zaller y Feldman. aceptando la idea de que son. sin embargo. 1958 y 1960.V. proporcionan a los entrevistadores juicios repentinos o pseudo-opiniones. atribuyendo la inestabilidad de las respuestas de sondeo a errores de medición más que a una falla de opiniones bien formadas (Achen. y c) usados como explicación teórica para las expresiones públicas de opinión. Finkel. o argumentando que la intensidad de la política durante los años sesenta había producido muchos más pensamientos “ideológicos” y opiniones en el electorado (Nie. 1981). 1976). el interés por los apuntalamientos psicológicos de las opiniones expresadas. Más allá del problema de potenciales desemparejamientos entre las opiniones expresadas y los puntos de vista encubiertos. en consecuencia. Es decir. una gran variedad de conceptos teóricos –entre ellos. 1987). Converse concluyó que las mediciones sobre opiniones políticas.USAL . Los investigadores han abandonado la noción de que reflejan una estructura psicológica existente (es decir. 1991). algunas personas pueden alterar su posición expresada o abstenerse totalmente de dar opiniones. creaciones más transitorias. hay un problema aún más fundamental. esquemas. la tendencia general al conceptualizar opiniones. como se indicó en el capítulo 3. pueden. Tal investigación ha inducido al escepticismo sobre la interpretación de una opinión expresada como un referente empírico directo de una actitud no observada (siguiendo a Thurstone) o incluso como una adaptación meditada de varias actitudes en un entorno conductista específico (siguiendo a Wiebe). pueden fácilmente reflejar elecciones mentales a cara o cruz. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. en cambio. De acuerdo con la tesis de Converse. 1979. no directamente observables. Una persona no necesita haber desarrollado ningún juicio subyacente o preferencia –menos aún mantener una perdurable predisposición para conducirse hacia una clase de objetivos– para expresar una opinión. que son situacionales y superficiales. b) interpretados como más básicos y fundamentales que las opiniones. En lugar de dar las mismas respuestas a las mismas preguntas de opinión en 1956. con mala información y sobre la marcha. Las opiniones pueden reflejar sólo respuestas efímeras. los estudiosos contemporáneos de la opinión pública no han perdido. 1980). con frecuencia.

ninguna ideología política liberal o conservadora que encuadre sus puntos de vista– ha contado. además. un grupo (por ejemplo.) o un “esquema segunda guerra mundial” (refiriéndose a transportes de tropas e invasiones relámpago). Price la propia opinión (los artículos psicosociológicos sobre cada uno de ellos podrían fácilmente llenar un volumen por sí mismos). ¿cómo están organizados? Una respuesta común a esta pregunta implica otro concepto. popular hoy en día en psicología social y cognitiva. una vez activado. Primero. 13). “ir a clase”). un mayor apoyo para la intervención militar de los Estados Unidos en la hipotética crisis entre aquellos que leyeron la versión tipo segunda guerra mundial. sin inspirarse en una ideología o filosofía global. principalmente. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Puede considerarse como un sistema inferido de ideas relacionadas sobre cualquier concepto en concreto. sea este concepto una persona (por ejemplo. presumiblemente porque formaron asociaciones más favorables al conflicto e infirieron un resultado positivo. Por ejemplo. o incluso alguna noción abstracta (por ejemplo. Las personas que intervinieron en su estudio leyeron varios guiones que describían una hipotética crisis militar que implicaba a una nación extranjera y. proporciona una especie de taquigrafía mental del pensamiento y la percepción. con apoyo empírico. Los investigadores han formado hipótesis sobre una variedad de formas estructurales para los esquemas. etc. estaban experimentalmente preparados de tal forma que pudieran desencadenar un “esquema Vietnam” (por referencia a helicópteros Chinook. “libertad”). “los abogados”). Esquema. Graber (1984) aplica esta noción a una serie de entrevistas en profundidad con un grupo de residentes del área de Chicago. No es sorprendente que las formas en que las noticias formulan de manera esquemática las cuestiones públicas. La declaración de Converse (1964) acerca de que la mayoría de los americanos no posee ningún sistema bien integrado de actitudes respecto a la política –es decir. Un esquema activado trae a la mente un conjunto de ideas interrelacionadas y así altera las asociaciones que las personas hacen al considerar información nueva. p. En otras palabras. son útiles para considerarse como indicativos del pensamiento actual sobre la naturaleza de las opiniones. 1984. pero en su mayoría interpretan cada cuestión de forma separada. Gillovich descubrió. Algunos proponen sistemas jerárquicos de proposiciones interconectadas (equivalentes a teorías). Graber argumenta que las personas “fragmentan” sus pensamientos respecto a las cuestiones políticas: realmente interpretan diferentes cuestiones públicas. y ha llegado a aceptarse de forma general. forma una base con inferencias sobre acontecimientos y personas. Presta atención a ciertas características del entorno. 1981). los esquemas constituyen filtros perceptuales a través de los cuales ha de pasar la información relevante respecto a una cuestión pública. política en su construcción. concentrándose en cómo procesan las noticias. Un esquema es “una estructura cognitiva que representa el conocimiento general de uno sobre un concepto dado o un campo de estímulo” y que incluye “tanto los atributos de un concepto como las relaciones entre los atributos” (Fiske y Taylor. llamado esquema. un acontecimiento (por ejemplo. la esquematización influye en la formación de la opinión de varias maneras. Teóricamente. entonces. La investigación psicológica ilustra que un esquema. Si los puntos de vista políticos no están generalmente organizados en un sistema o ideología principal. pueden conducir a los espectadores a pensar en términos de causas de la pobreza de nivel individual y no de nivel de sistema (por 33 . ayudados por una variedad de esquematizaciones. Segundo. invasiones de ataque rápido. y también facilita un catálogo informativo de personas en la memoria. los esquemas pueden forman la base para las inferencias hechas en respuesta a informaciones sobre cuestiones públicas.FCEyCS Cátedra Unificada.USAL . como se había previsto. Sus entrevistados parecían emplear una esquematización simple sobre los asuntos públicos –pequeños pero organizados conjuntos de creencias respecto a las personas y los políticos– para recoger detalles específicos del caudal de información facilitada por los medios de comunicación. “Juan”). un esquema puede relacionarse con cualquier estructura informativa. descripciones televisivas de la pobreza. mientras otros proponen estructuras asociativas más simples como secuencias de sucesos o guiones (Abelson. estén ganando considerable interés entre los investigadores de la opinión. en términos de víctimas individuales en vez de en términos de circunstancias y tendencias de ámbito nacional.V. Gillovich (1981) proporciona un ejemplo especialmente claro.

Puesto que las personas tienen únicamente tantos valores como creencias respecto a fines o estados deseables o modos de conducta. En caso de que tales estructuras de actitud existan realmente. es probable que éstos se cuenten “sólo por docenas. mientras que las actitudes simplemente implican agrados y desagrados. o como un medio hacia un fin (lo que Rokeach denomina valores instrumentales. su función heurística reducirá tremendamente la necesidad constante y onerosa de evaluación de la nueva información. 1987. las actitudes sirven como instrumentos perceptuales y cognitivos que ayudan a organizar los pensamientos sobre los objetos. a su vez. “Un abogado es alguien que estudió leyes”). de tal forma que la información subsiguiente queda sujeta a una interpretación selectiva. mantener e intensificar el sentido de autovaloración de una persona. un conjunto de creencias respecto a los abogados).FCEyCS Cátedra Unificada. 1990). tales como los índices de la buena actuación del presidente (Iyengar. quienes descubrieron que las caricaturas diseñadas para ridiculizar el prejuicio racial fueron interpretadas de formas muy poco intencionadas por personas con muchos prejuicios. realizando su papel al establecer. los objetos específicos se evalúan en situaciones específicas cuando influyen en la consecución de objetivos valorados. “haces” de creencias interconectadas respecto a un objeto particular fusionado en un sentimiento global –bueno o malo– respecto a él. 1973). Esto puede. sin embargo. Pratkanis y Greenwald proponen que una actitud está representada en la memoria por a) las características de un objeto y las reglas de aplicación (por ejemplo. simplifican la tarea de evaluar objetos. Price y Hsu. 1989). Estas personas se muestran también dispuestas a apoyar severas políticas restrictivas respecto a los pacientes de SIDA (Stipp y Kerr. por ejemplo “Las personas deben prosperar según su propio trabajo”). hábitos de trabajo en vez de fuerzas económicas). Primero. Rokeach los distingue de las actitudes en varias formas. Pueden encontrarse ejemplos más recientes del posible papel de la actitud en la formación de la opinión. un valor es una sola creencia que concierne a un fin o estado deseado o forma de conducta preferida. en general. influir en sus evaluaciones expresadas respecto a la actuación del gobierno en este problema.V. Una demostración temprana de este fenómeno la proporcionaron Cooper y Jahoda (1947). Como las actitudes. Los valores sirven como pautas explícitas para juzgar estados y conductas. según esta concepción. por ejemplo. Los valores son creencias respecto a lo que es deseable. “No me gustan los abogados”). Los valores funcionan teóricamente como pautas para la conducta personal o social y. bueno o malo. b) un resumen evaluativo de tal objeto (por ejemplo. y c) una estructura de conocimiento que apoya la evaluación (por ejemplo. Por ejemplo. En vez de estar unido a un objeto. sea como un fin o un estado (Rokeach los llama valores terminales. Incluso el concepto de actitud ha sido recientemente recreado como una subclase especial de esquema (Pratkanis y Greenwald. Según esta concepción. Las teorías sobre procesamiento de información esquemática han tenido un profundo impacto en la investigación sobre la opinión pública. Valores. como planes que guían la acción personal. mientras una actitud se refiere a una organización de varias creencias enfocadas a un solo objeto. Price ejemplo. Las actitudes son. 1989. Bruner y White (1956). realizan otras funciones respecto a la personalidad. Quizás en defensa de sus egos. 1992). Como sugieren Smith. pero tienen una cualidad prescriptiva especial (Rokeach. se considera que es heurística. un valor se refiere a un objetivo. Las actitudes. por ejemplo: “todo el mundo debe tener iguales oportunidades de prospera”). Pueden ser defensoras del ego. según Rokeach. Como todo esquema. las actitudes permiten a las personas medir una situación y hacer un juicio. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. la evidencia concerniente a la respuesta pública respecto a la crisis del SIDA –que se identifica generalmente con la comunidad homosexual– indica que aquellas personas con predisposición negativa hacia los homosexuales fueron menos receptivas que otras a la información científica sobre cómo se transmite la enfermedad. se puede formar un juicio rápidamente en la mente. Cuando una actitud fuertemente sostenida respecto a un objeto concreto se evoca. las propias personas representadas en los dibujos los interpretaron como un apoyo a sus propias actitudes de prejuicio.USAL . los valores se conceptualizan como creencias evaluadoras. mientras las actitudes se 34 . Su función principal. también teóricamente.

Sólo unos elementos concretos se activan en un determinado momento (Tajfel y Turner. las identidades de grupo de las personas. Price cuentan por miles” (p. percibiendo y respondiendo al entorno. especialmente uno que implique conflicto o competición dentro del grupo. Price 1989). gustos personales y atributos (por ejemplo: “Soy honesto”.FCEyCS Cátedra Unificada. Los valores han sido incorporados a la investigación sobre los efectos de los medios de comunicación y empleados. los miembros que interactúan con los grupos contendientes desarrollan percepciones exageradas o “extremas” percepciones de las normas de la opinión con la que compiten (Mackie. más importantes para la personalidad que la mayoría de las actitudes. descubriera que cerca del 50% de una muestra de alcance nacional se refería a sus propias afiliaciones de grupo o de intereses de otros grupos. entonces. por ejemplo. 1986. No es de extrañar que Converse (1964). y las opiniones específicas sobre temas concretos y sobre candidatos. Identificaciones de grupo. 18). la investigación sobre el papel de los valores esenciales en la configuración de la opinión pública es muy tentadora. En otras palabras. dentro del “sistema en conflicto”. Turner (1985) define el autoconcepto como un sistema integrado cognitivo que incluye dos subsistemas primarios: la identidad personal. 1982). sobresalen en conexión con los asuntos públicos por la naturaleza de base de grupo de muchos debates políticos. y la identidad social. En principio. el autoconcepto. dado que se pide a los miembros del público espectador que se alineen con uno u otro de los grupos activos. Otra construcción teórica que se considera a veces subyacente a la formación de opinión es el propio autoconcepto. Un entorno conductista.USAL . con frecuencia. En casos de conflicto o competición de grupo. en su forma de operar. Turner. los valores esenciales “mantienen una posición intermedia entre las amplias estructuras de referencia ideológica que los rodean. según indica Rokeach. “Soy católico”. o “Soy perezoso”). En la formulación de Turner. o “Soy padre”). que en gran medida se basa en las diversas identificaciones de grupo de la persona. incluso después de controlar. que van y vienen como cambian las estaciones” (p. de la política de elite (Schattschneider. Como sugiere Price (1988). Aunque se conceptualiza como una simple estructura cognitiva organizada. Un compromiso con el valor de igualdad de oportunidades. se relacionó ampliamente tanto con posiciones políticas sobre una variedad de cuestiones internas. o creencias sobre la unicidad de las propias características. Tal como sugieren Kinder y Sears (1985). 1979. La investigación indica también que el aumento de la importancia de un grupo concreto conduce a las personas a expresar opiniones de grupo más estereotipadas. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. en estudios sobre la opinión pública. es adaptable y específico para una situación. Los psicosociólogos se han interesado mucho por la forma en que la unión con los grupos puede influir en los pensamientos y conductas de las personas Shibutani (1955) expresó que tal vez el problema principal de la psicosociología moderna sea descubrir qué perspectiva de grupo emplea una persona al definirse y reaccionar en situaciones diversas. por identificación con un partido. como con un amplio campo de evaluaciones sobre la actuación de Ronald Reagan como presidente. el autoconcepto es el sistema de creencias organizado de una persona sobre sus propias características sociales y personales. compuesta de creencias sobre la propia pertenencia a varios grupos o categorías sociales formales e informales (por ejemplo.V. observan. esta perspectiva de grupo se adopta. las tendencias liberales o conservadoras y los factores socioeconómicos. En otras palabras. puede provocar autoidentificación como miembro del grupo. que han demostrado ser de poca utilidad para comprender el pensamiento político público de Estados Unidos. Los investigadores de la opinión pública han encontrado apoyo empírico para estas proposiciones. 676). las identidades del grupo activado funcionan como esquema de grupo que puede dirigir tanto el proceso perceptual como el de inferencia. Los valores son también. Feldman (1988) descubrió que las mediciones del apoyo hacia algunos valores políticos básicos podrían explicar una cantidad sustancial de variaciones en las opiniones sobre políticas públicas específicas. al examinar las respuestas a preguntas abiertas en encuestas sobre cuestiones políticas. 1960). la identificación social puede estar íntimamente implicada en la formación de opiniones sobre asuntos públicos. más generalmente. mientras sólo el 3% o 4% de la población utilizaba abstracciones ideológicas tales 35 .

La investigación en torno a los tipos de atajos o “juicios heurísticos” que las personas emplean para tomar decisiones en condiciones de incertidumbre. de una especie de cálculo mental. Segundo. o valores o adhesiones de grupo. acción y reflexión meditada se despliegan juntas. 1974. Formación de opiniones. ser complicado.V. concluyó Converse. ha establecido que los juicios. Primero. El grado en estos diferentes conceptos y procesos puedan delimitarse operacionalmente de forma precisa continúa siendo incierto. En el transcurso de la formación de un juicio interno coherente. teóricamente. “Odio los impuestos”). 1954. Teóricamente. las expresiones públicas de opiniones deben tener tanto que ver con la configuración de las estructuras cognitivas internas como a la inversa. Las opiniones se basan parcialmente en el propio sistema establecido de valores y parcialmente en un esfuerzo por dar significado a una nueva situación. Tal modelo puede reflejar no tanto una serie de pseudo-opiniones. ganando coherencia y estabilidad en respuesta a meditaciones sobre el problema. con frecuencia en una forma dialéctica. las actitudes. se ven fuertemente determinados por muy pocas –quizás una sola– informaciones realmente sobresalientes (Tversky y Kahneman. desempeñan también un papel importante. valor e identificación de grupo. únicamente se activan esquemas. Las personas pueden hacer uso activo de diferentes oportunidades de expresar opiniones variadas. sin duda. En el transcurso de la meditación sobre un problema concreto. Así. 1946. sin embargo. Berelson y otros. Crespi. En el contexto de un entorno conductista específico (por ejemplo. 1989). en absoluto. una opinión expresada resulta. “Todo el mundo odia los impuestos”). como una forma de tomar decisiones. estos materiales base son el factor principal que configura los juicios internos y las opiniones expresadas. 1982. Al discutir un asunto. actitud. a la recogida de información. Sin embargo. 1982). o actitudes. Nuevas informaciones asequibles sobre el problema (por ejemplo. estas ideas se conforman en una opinión expresada. Hay. Para grandes porciones del electorado. un solapamiento conceptual entre los términos esquema. Katz. y c) la percepción de algún tipo de apoyo social (por ejemplo. como la interacción natural de la cognición y la conducta a lo largo del tiempo. cuando se presenta cualquier asunto. La sensibilidad ante este fenómeno conduce a los investigadores a hablar de la opinión considerando que tiene varios estados de “definición” o “cristalización” (Bryce. ellos solos no determinarían completamente la respuesta. Price como “liberal” o “conservador”. a la consideración de los diversos aspectos del asunto y a su examen en conversaciones con los demás. seleccionados. Una vez activados. no necesita.USAL . los lazos de grupo son importantes para sus pensamientos políticos. Como sugería Kelman (1974). b) una actitud (por ejemplo. los valores o las identificaciones de grupo evocadas por la mente. las creencias y actitudes acuden a la mente y se combinan con cualquier nueva información asequible. Pero unos cuantos aspectos importantes de este cálculo deberían tenerse en cuenta. “Esta proposición requerirá nuevos impuestos”). las diferencias entre entornos conductistas específicos producen muy diferentes opiniones. o una discusión durante el desayuno).FCEyCS Cátedra Unificada. Kelman. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Esto es lo que el modelo discursivo de la opinión pública (capítulo 3) implicaría en el nivel individual. una persona puede muy bien expresar un conjunto de diferentes opiniones en una variedad de entornos conductistas. Esta combinación podría parecerse a lo que Abelson (1968) llama una opinión molécula compuesta de tres átomos: a) una creencia (por ejemplo. Taylor. así también un juicio secreto de un individuo respecto a un asunto puede necesitar algún tiempo para desarrollarse. a un asunto público. Todos se refieren a estructuras de información que reflejan diferentes aspectos del proceso de información que pueden influir en el cálculo y expresión de opiniones. creencias que aún no se han integrado en estructuras existentes) y percepciones sobre cómo responderían al problema los amigos y los grupos que se valoran. 1888. las 36 . con frecuencia. una encuesta. incluso por parte de la misma persona. Igual que el público necesita tiempo para responder colectivamente a un problema. Dado que una opinión calculada depende en gran medida de las creencias específicas. una fiesta. Lo cierto es que el estudioso de la opinión pública encontrará a todos y cada uno de ellos mencionados en los esfuerzos por explicar cómo y por qué las personas expresan sus opiniones particulares.

Si un problema concreto evoca actitudes especialmente fuertes que se inclinan claramente hacia una respuesta concreta. La lección de la investigación sobre las pseudo-opiniones es que dichos juicios cristalizados se dan con demasiada poca frecuencia entre la población general. sin embargo. Las opiniones expresadas pueden constituir. una serie de intentos de expresar su punto de vista evolutivo. tests de conductas que ayuden a una persona a encaminarse hacia un juicio definitivo. Sólo cuando una opinión secreta ha cristalizado podrán las opiniones expresadas mostrar altos niveles de coherencia en las distintas situaciones. Price personas hacen. Observación de opiniones Dadas tales complejidades. entonces la opinión inicial puede muy bien ser fuerte y determinada. Además de descubrir cuándo dice situarse una persona en pro o en contra de una propuesta. Pero lo cierto es que para muchas personas. 15 Schuman y Presser (1981) apuntan que esta investigación se ha dado en ciclos. En parte debido a que estos efectos llegaron a ser ampliamente reconocidos –si bien no completamente comprendidos–. los investigadores tienen buenas razones para comprobar estas preferencias establecidas más cuidadosamente y aprender más sobre los juicios secretos. Al mismo tiempo. ¿De qué se trata? Por definición. etc. bajo un cierto prisma. Las preguntas diseñadas para obtener opiniones deben centrar con éxito la atención de las personas en asuntos o problemas específicos. algunos estudios metodológicos. especialmente en los años treinta y cuarenta. El proceso discursivo de la formación de la opinión no es sólo un fenómeno de nivel interpersonal o colectivo. sobre la materia.V. pueden inferir activamente sus ideas y juicios al observar su propia conducta. una opinión debe ser sobre algo. Desde finales de los setenta. al tratar sobre muchas cuestiones. Converse y Presser (1986) acentúan la necesidad de proporcionar una estructura común de referencia para las preguntas de encuesta. Estos estudios demostraron hasta qué punto las distribuciones marginales de las respuestas podían alterarse incluso por mínimos cambios en los términos. 37 . una vez más. el orden. Una revisión de algunas de las cuestiones clave en la medición de la opinión es instructiva. pues cada una tiene importantes implicaciones conceptuales. El primer encuentro de alguien con un problema nuevo producirá con probabilidad una opinión relativamente impulsiva e irreflexiva. de tal 14 Esto no quiere decir que las respuestas iniciales a un asunto nuevo sean necesariamente provisionales. y cómo influye la variación de las opciones de respuesta en las opiniones dadas. presumiblemente. de esta forma. que subyacen en dichas expresiones.USAL . ¿Cuánta y qué tipo de información apoya esta opinión? ¿Hay valores o actitudes subyacentes a ella? ¿Con qué firmeza se sostiene? ¿Tiene sus raíces en alguna identificación concreta de grupo? ¿Qué probabilidad tiene de cambiar? Ya hemos observado anteriormente que la investigación sobre la medición de la opinión ha sido desde hace tiempo vital para este campo. Aunque el dato fundamental para la investigación de la opinión pública es justamente una expresión de apoyo u oposición a alguna política o candidato. si los hay. las respuestas iniciales van marcadas por una cierta ambivalencia (Hochschild.FCEyCS Cátedra Unificada. No fue hasta la mitad de los años setenta cuando los investigadores. Al descubrir como influye en las personas el cambio de palabras. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. los analistas se colocan en mejor posición para entender la naturaleza de las opiniones. la investigación sobre medición de la opinión se ha orientado más hacia la opinión. Durante los años cuarenta se realizaron muchos estudios experimentales sobre los términos utilizados en las preguntas y la forma de las preguntas. sino que se da también en el nivel individual. bien formado. el analista riguroso de la opinión pública busca aprender mucho más. qué diferencia causa el orden de las preguntas. Una progresión desde la incertidumbre hasta una opinión cristalizada puede describir bien el proceso típico de formación de la opinión. los intentos de observar las opiniones pueden comprensiblemente implicar mucho más que una grabación directa de nivel superficial de respuestas del tipo “sí/no”.15 Esta línea de investigación puede verse. las opciones de respuestas.14 Pero cada oportunidad de pensar sobre ello y expresar una opinión sobre el asunto puede ser un nuevo paso hacia un punto de vista más cristalizado o decidido. dirigieron una sistemática atención a analizar el impacto de las variaciones en los términos de las preguntas. tenían este objetivo en mente. Ciertamente. 1981). dedicada a fines puramente prácticos: obtener una indicación exacta de una opinión. al menos sobre las cuestiones típicas de interés de los analistas políticos. los años cincuenta y sesenta produjeron una investigación mucho menor en preguntas y respuestas de sondeo.

Esta situación permite respuestas selectivas a dos estímulos: la política y el presidente (a veces llamado problema de prestigio.FCEyCS Cátedra Unificada. tales como referencias a personas cuyas ideas se consideran dañinas y peligrosas. no afectaron al modelo de respuesta. En la práctica. Las referencias a la asistencia social pueden evocar también actitudes raciales en mayor cantidad que las referencias a la pobreza. presentaron experimentos donde frases aparentemente intencionadas en preguntas sobre la libertad de expresión. los efectos del léxico de la pregunta son. Puede presentarse una diversidad de dificultades. En su lugar.V. unos cuantos experimentos han mostrado de forma coherente que la proporción de personas que apoya la libertad de expresión es aproximadamente un 20% más alta cuando responde a la pregunta “¿Cree usted que los Estados Unidos deberían prohibir los discursos públicos contra la democracia?” que cuando se les pregunta “¿Cree usted que los Estados Unidos deberían permitir los discursos públicos contra la democracia?” (Rugg. impredecibles. por ejemplo “¿Apoya usted o se opone a la política del presidente Clinton en Oriente Medio?”. del mismo modo que el apoyo para las realizaciones políticas específicas de aquellos principios generales es mucho más bajo. 38 . Algunas variaciones en el enfoque de la pregunta sí que producen resultados sistemáticos e interpretables. ¿Debería permitirse a los espectadores de menos de 17 años ver películas violentas o explícitamente sexuales?”). Por ejemplo. Tampoco la sustitución de la aséptica frase poner fin a un embarazo por tener un aborto en cuestiones sobre el derecho al aborto tuvo ningún impacto apreciable. dispuestas a apoyar principios tales como libertad de expresión. 1941. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. 1960). Schuman y Presser. y se pide a los encuestados que indiquen su apoyo u oposición a aquellas propuestas. El objeto de enfoque específico seleccionado por un entrevistado puede traer a la mente un conjunto diferente de ideas. Schuman y Presser (1981). que hacen más de una simple pregunta (por ejemplo. aunque sea muy ligeramente. con frecuencia. sino que son también elecciones sobre lo que se debe hacer. Los efectos documentados del uso de un determinado léxico son abundantes. El efecto se explica como un producto de las diferentes creencias y actitudes presumiblemente evocadas por las dos expresiones. como en el comúnmente reconocido problema de los elementos de encuesta de doble fondo. como cuando una política se asocia con un grupo o un individuo. Algunas son obvias. por ejemplo. mientras el término “pobre” no las provoca. ¿Cuáles son las posibilidades de elección? Las preguntas no sólo se centran en un asunto o problema concreto. El cambio de pregunta varía el foco de atención y en consecuencia el asunto en cuestión también varía: en este caso desde la bastante agradable noción de “libertad de expresión” a la perspectiva menos atractiva de “propaganda comunista”. Smith (1987) descubrió que el uso de la expresión personas a cargo de la asistencia social en oposición a personas pobres en preguntas sobre el gasto federal tendía a producir respuestas notablemente menos generosas. Las frases o palabras usadas en las cuestiones sobre opinión alteran. aproximadamente un 40% menos. a los encuestados se les ofrece una o dos propuestas que han surgido en debate público que se consideran opciones políticas viables. el enfoque de la opinión dada en respuesta. Incluso pequeños cambios en el léxico utilizado en la pregunta pueden a veces producir variaciones con consecuencias en los resultados. no al menos en el sentido de preguntarles a las personas sobre sus propias soluciones preferidas a los problemas públicos. y en algunos casos preguntas ostensiblemente predispuestas no consiguen obtener los resultados anticipados. Expresan una preferencia sobre un curso de acción concreto.USAL . Sin embargo. incluso cuando prefieren no apoyar algunas aplicaciones aparentemente claras de tales principios. los investigadores de la opinión no solicitan directamente las preferencias populares. 1981). simplemente se les pregunta a cuál prefieren. Price forma que todos los entrevistados puedan reaccionar al mismo estímulo al formular su respuesta. tal como permitir la libre expresión de los comunistas (Prothro y Grigg. Pero otros casos pueden ser más sutiles. Por ejemplo. con frecuencia. Una referencia a la asistencia social provoca nociones de despilfarro gubernamental y burocracia. Las personas están. el apoyo entre los americanos a las libertades civiles en abstracto es bastante alto. En el caso de candidatos que se presentan para el gobierno.

Para estropear aún más las cosas. Hay una tendencia. Esto puede reflejar. a menudo. insiste. muchas veces. esto influye sistemáticamente en la distribución de la opinión en tales cuestiones. de otro modo. 1981). Finalmente se simplifica en líneas bipolares. las alternativas contraequilibradas deben seleccionarse con cuidado para asegurarse de que son propiamente opuestas e igualmente extremas. Hay también una cierta evidencia de que una serie de cuestiones equilibradas en ramificación y distribuidas en muchas categorías (por ejemplo. Pero hay al menos una cierta evidencia de que las estructuras conocidas que subyacen en las actitudes y opiniones son generalmente bipolares en su forma (Judd y Kulik. Las propuestas que compiten pueden colocarse ordenadamente. y en consecuencia. 299). cada una matizada con diversos grados de significado e influencia” (p. Las elecciones alternativas pueden captarse mediante diferentes formatos de pregunta. sin equilibrar. “Deberíamos. los investigadores de la opinión. en cambio.USAL . evaluarse las alternativas por medio de parejas de comparaciones. a confiar en respuestas del tipo sí o no a preguntas sencillas como indicadores de la opinión pública sobre diferentes asuntos. dicen. 77). generalmente conocido como decir sí. las personas tienden a estar de acuerdo con las proposiciones.FCEyCS Cátedra Unificada. al menos en encuestas comerciales. en dos alternativas que compiten (Bryce. favor u oposición. una vez que aceptan ser entrevistadas. acabarán convirtiéndose en dos preguntas diferentes o proporcionando una elección intermedia. Es decir. mejor que forzar una elección entre dos alternativas equilibradas. aunque hubieran podido selec16 Se ha observado generalmente que el debate público consta de dos posiciones y que la opinión pública. 634). inherentemente ambigua. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. para conseguir una mejor apreciación de las tendencias principales de la persona al responder ante un problema (construyendo. y muchas perspectivas desde las que observarse. mientras otras opinan que el lugar de la mujer es el hogar. los entrevistados con menor nivel educacional son más proclives a la aquiescencia que los mejor educados. Se necesitan.. Estos analistas consideran el impacto causado por la forma de la pregunta principalmente en términos de limitación de pregunta. una pregunta del National Election Studies utiliza este formato equilibrado: “Algunas personas piensan que hombres y mujeres deberían desempeñar igual papel en la sociedad. 17 La alternativa más simple es utilizar cuestiones diferentes. Riesman y Glazer (1948) reaccionaron de forma similar a opciones de respuesta simplificadas. en cierto modo. 1888). que tiende a resolverse en campos opuestos. siete) totalmente etiquetadas. Por ejemplo. ¿Usted qué opina?”. las opciones proporcionadas por el investigador son aquellas que la mayoría de los entrevistados seleccionarán. Pratkanis y Greenwald. o respuestas de aquiescencia. Por esta razón. Pero estas preguntas no equilibradas están sujetas a un problema diferente. Es decir. aunque pueden evitarse las escalas de respuestas acuerdo/desacuerdo.V. 1986). Las medidas utilizadas en la investigación sobre la opinión pública generalmente tienen una doble calidad básica. “en laque cada cuestión tenga muchos lados. Hymes. dado que aparecen específicamente unidas a una propensión a la aquiescencia (Schuman y Presser.17 La elección de un formato y la elección de alternativas de respuesta influirán de alguna forma en el modelo consiguiente de resultados. es algo que aún no se ha investigado demasiado. Pero como observa Crespi. 1989). que pregunten sobre el acuerdo respecto a una sola proposición (por ejemplo “¿Cree usted que hombres y mujeres deben desempeñar el mismo papel?”). 1990). una práctica que Crespi (1989) sugiere que refleja un modelo implícito de voto de la opinión pública. Si las opiniones son.16 Entre los formatos más comúnmente empleados está la pregunta equilibrada que opone dos alternativas. intentan medir reacciones a una variedad de propuestas que se basan en el mismo problema general. “aceptan también el sistema de las preguntas e intentan trabajar rigurosamente dentro de ese sistema” (p. asumir que puede existir otra estructura de opinión”. o a favor/en contra. al menos. 1986. naturalmente bipolares en la naturaleza. 39 . escalas de opinión de múltiples ítems en vez de apoyarse en una sola pregunta).. “las opiniones que subyacen a la conducta de voto no pueden descubrirse con una simple pregunta (p. la controvertida naturaleza del debate público. una variedad de preguntas que se enfoquen hacia diferentes aspectos de un problema y que aborden puntos de vista de las personas sobre las formas alternativas de tratarlo. Schuman y Presser (1981) observan que las personas. producirán los resultados más fiables (Krosnick y Berent. 1980. tanto como cualquier otra cosa. En tales casos. producen generalmente resultados bastante similares a las preguntas equilibradas. aunque inicialmente desorganizada. La evidencia sugiere que las preguntas no equilibradas que utilizan respuestas del tipo sí-o-no. aunque necesiten más tiempo que otros formatos de pregunta. o utilizarse preguntas abiertas (Converse y Presser. Price Qué tipo de elecciones y cuántas de ellas referentes a un problema dado deben ofrecerse a los encuestados son preguntas de importancia metodológica y conceptual.

Hay otras razones. con sus propias palabras. Estos procedimientos reducen en gran medida. proponen Schuman y Presser. en un 50% de los casos este procedimiento se llevó a cabo antes de que las personas respondieran. “el tipo de cosas que les viene a la mente” cuando meditaban sobre los asuntos implicados. si el sistema de referencia para la cuestión ha variado de alguna forma. Las preguntas alrededor del nivel de información de apoyo son insistentes. tras responder a la cuestión. limitará. Como vimos anteriormente. es posible que una sola persona proporcione opiniones opuestas sin cambiar las actitudes o creencias subyacentes. bien sea por fracasar en el intento de recordar las respuestas que podrían haber seleccionado.18 ¿Está bien meditada? Una dimensión clave de una opinión es la cantidad de la información que la apoya. Hubo un promedio de cuatro comentarios sustantivos por cuestión opinada. 11). “uno de los más interesantes aspectos de la opinión sobre cuestiones públicas es el grado con que las personas mantienen ‘firmes’ puntos de vista sobre asuntos de los que apenas tienen información” (p. Una aproximación similar es la utilización de cuestiones filtro. habitualmente produce un incremento de un 20% entre los que no dan opinión (Schuman y Presser. La investigación demuestra que ofrecer “No lo sé” como una categoría de respuesta asequible. pueden no estructurar espontáneamente sus respuestas a preguntas abiertas en la misma forma o tan elaboradamente como los entrevistados con mejor nivel educativo o los investigadores. para considerar el marco de ideas que la gente es capaz de evocar al meditar sobre asuntos públicos. haciendo preguntas erróneas sobre el problema. En algunas ocasiones. seguridad social y seguridad aérea en otra” (p. las respuestas. 40 . en dos ocasiones diferentes.FCEyCS Cátedra Unificada. Entrevistados con nivel educativo relativamente bajo. frecuentemente. los investigadores intentan valorar la provisión de información asequible a una persona para formar una opinión. y cerca del 33% expresaron pensamientos en pugna respecto al mismo asunto. El proceso se repitió con las mismas personas un mes después. Hay también implicaciones prácticas para describir la opinión pública: ¿qué opiniones han de tenerse en cuenta? Dado que muchas personas no parecen seguir en absoluto las controversias públicas. 11). “la misma persona puede responder a la misma pregunta. y en otro 50% de los casos se hizo retrospectivamente. Como señalan Lane y Sears (1964). Hemos observado lo notablemente bajos que son los fondos de información aparentemente al alcance de la mayoría de las personas como para ser considerados al formar sus juicios sobre cuestiones públicas. preguntando si el entrevistado ha oído o meditado sobre el asunto antes de hacerle la pregunta. Como afirman Zaller y Feldman. de algún modo.. Zaller y Feldman (1987) pidieron a entrevistados en un estudio que elaboraran sus respuestas a preguntas de opinión describiendo. la proporción de personas que ofrecen su punto de vista. por ejemplo. Pero la identificación del conocimiento relevante es complicada. Pero es también cierto que las preguntas abiertas pueden limitar a los entrevistados. los analistas se basan en la propia estimación de las personas respecto a su capacidad de proporcionar una opinión. 1981). La información considerada relevante por el investigador puede no serlo para el entrevistado y viceversa. Un método básico es mencionar un explícito “No lo sé” como opción de respuesta. Price cionar una forma de respuesta diferente si se les hubiera ofrecido.USAL . Alrededor del 30% ofrecieron pensamientos que observaban ambas posiciones frente al asunto. pues pesan directamente sobre la capacidad del público en general para sostener opiniones (capítulo 2). 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Generalmente. los analistas intentan a veces discernir qué segmentos de la población tienen base informativa para una opinión y cuáles no. Cualquier formato.. dado que multiplica 18 La elección entre preguntas abiertas o cerradas proporciona un caso aparte. quizá más importantes. Una mayor provisión de información asequible. y una imagen de educación. Las consideraciones concretas que una pregunta trae a la mente determinan qué tipo de opinión se expresa. Hay pocas dudas acerca de que la selección concreta de respuestas en una pregunta cerrada limita los resultados. Una pregunta sobre los servicios del gobierno puede evocar un espectro de intereses especiales y de exageradas burocracias en una entrevista. o por no hacerles conscientes del amplio margen de respuestas posibles. El resultado sugiere que las personas –incluso relativamente desinformadas– no generan sus opiniones en un vacío informativo.V. como si fueran dos preguntas distintas. y virtualmente todos los entrevistados dieron al menos una consideración inteligible.

Un tipo de 41 . frecuentemente. que pide a los entrevistados que indiquen sus opiniones en escalas de cinco o siete puntos que van desde “intensamente de acuerdo” a “intensamente en desacuerdo”. Referencias a la organización de las opiniones en la investigación se refieren no tanto a las estructuras subyacentes de cualquier juicio dado como al contexto cognitivo de tal opinión: cómo se integra. cuanto más tiempo se pasa considerando algo. si lo hace. que “puede experimentarse con esto haciendo recusar o argumentar al entrevistado con la respuesta” (p. hasta qué punto confía una persona en que su opinión es correcta.V. a través del tiempo. más importante parece. aunque deben distinguirse conceptualmente. distensión y garantías de empleo. al menos hasta que se determina un juicio cristalizado. La destacabilidad e importancia de una opinión se abordan. de las opiniones sobre programas de bienestar social. 635). con otras opiniones. importancia (cuán crítico se considera que es el asunto o la opinión). Como observó Converse (1964). gastos de defensa. conectarse imprecisamente o aislarse completamente (Lane y Sears. Una persona puede e intentar conscientemente mantener un conjunto coherente de puntos de vista interrelacionados sobre las cuestiones públicas. mientras otra puede abrigar una colección de opiniones que han sido escasamente meditadas en relación unas con otras. causalmente relacionados. O simplemente pueden desperdigarse. Las mediciones de intensidad son analíticamente bastante útiles para los investigadores de la opinión. seguida de una segunda pregunta sobre con qué fuerza cree en ella. y certeza (qué seguridad se tiene de que la opinión es correcta). Las opiniones pueden. Riesman y Glazer propusieron incluso en 1944. esta técnica puede ser bastante incómoda y los resultados potencialmente erróneos. pues les permiten la separación de los entrevistados en aquellos cuya opinión está profundamente enraizada y aquellos cuya respuesta está ligeramente sostenida. una opinión puede integrarse fuertemente con otras opiniones. ¿Con qué fuerza se sostienen? Otro conjunto de características se relaciona de una u otra forma con la fuerza con que la opinión se sostiene. tal vez. 1988b). manteniéndose cada grupo en un aislamiento relativo. en cambio. Esta dimensión puede juzgarse de varias formas. cosas consideradas importantes pueden acaparar una gran parte de nuestra atención. Además. 1964). es claramente superior para aquellos entrevistados que confiesan que tales asuntos son para ellos personalmente importantes (Krosnick. más altamente organizadas) que las opiniones débilmente sostenidas (Schuman y Presser. es decir. Hay varias dimensiones relacionadas pero conceptualmente distintas que debemos considerar a este respecto: intensidad (la fuerza de los sentimientos de alguien respecto a un asunto concreto). muchas personas no mantienen opiniones que se organicen de forma consecuente con una ideología global liberal o conservadora. Price la gama de ideas que puede convocar la mente. podría producir menos coherencia en diferentes ocasiones. Primero. Una opinión es destacada cuando es el foco de atención y es importante cuando es objeto de interés.FCEyCS Cátedra Unificada. Un procedimiento implica dos pasos. destacabilidad (lo mentalmente accesible que es una opinión dada). A la inversa. organizarse en “conjuntos de opiniones” o grupos de opiniones relacionadas. se requiere la opinión de una persona (a favor o en contra). Los estudios indican que las opiniones intensas son más estables a través del tiempo y también más altamente interrelacionadas (es decir. las opiniones sobre aquellos asuntos que las personas consideran importantes parecen desempeñar un rol más trascendental en su evaluación de las realizaciones del gobierno.USAL . 1981). Los dos atributos están. tales como preguntarle hasta qué punto está segura de su punto de vista o qué probabilidad cree que tiene de cambiar de opinión. Una vez formada en la mente. Ha descubierto que la estabilidad. Krosnick (1988a) indica que las personas están generalmente enteradas de y son capaces de transmitir cuán importantes consideran que son los distintos asuntos. Más común aún es un procedimiento de un solo paso. Quizá no se haya explorado tanto empíricamente la certeza con que se sostiene una opinión. como intercambiables. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. sin embargo. ¿Están bien organizadas? Una cuestión conexa concierne a lo bien organizadas que pueden estar las opiniones de una persona. A la intensidad de opinión se le ha dedicado la mayoría de la atención empírica y puede enjuiciarse de distintas formas.

Factores organizativos nos recuerdan que no debemos asumir que en el nivel individual la intensidad. 1984). 18). si se es conciente. aunque la propia confianza en aquellas creencias subyacentes será de importancia crítica. comparando diferentes medidas de intensidad de sentimiento. cuál creen que será la tendencia futura de la opinión pública. mientras las personas del grupo mayoritario que estaban a favor del control de armas no lo hacían. Cantril (1948) observó que las opiniones abstractas o intelectuales pueden no traducirse en “opiniones sobre las que se basen juicios y acciones concretas” (p. La opinión pública efectiva que depende en gran medida de la actividad política puede muy bien diverger del conjunto total de la opinión expresada ¿Cómo se relaciona con otras personas? Las percepciones de apoyo u oposición social pueden ser críticas para la formación y expresión de opiniones. 1988.FCEyCS Cátedra Unificada. Los entrevistados que se oponían a la existencia de licencias de armas –decididamente una minoría– traducían sus sentimientos subjetivos de importancia en acción política. Por ejemplo. la intensidad de la adhesión y la importancia produjeron altos niveles de acción política. Un hecho bien puede valer muchas informaciones de veracidad desconocida. Esto puede realizarse preguntando a las personas. y de forma uniforme para las personas a favor de las dos posibles posturas respecto al asunto. o incluso se imagina. cuando el enfrentamiento político entre los grupos de la comunidad es muy visible. Las opiniones expresadas verbalmente –incluso cuando parecen firmemente sostenidas– pueden no estar de acuerdo con las opiniones expresadas a través de acciones tales como unirse a grupos de protesta. Se ha publicado mucho sobre las relaciones en general de la actitud respecto a la conducta. o qué parte finalmente ganará. Como observó Allport (1937). en otras palabras. Price personalidad beligerante puede confundirse con una opinión firmemente sostenida. encontrará una salida en una determinada acción política. Noelle-Neumann (1984) indica que no es posible una comprensión tota de la opinión pública a menos que se examinen también las estimaciones subjetivas del clima de opinión. 41). pero la pregunta actual es más específica en su naturaleza. 1989). escribir sobre asuntos públicos. que otros reaccionan de igual manera” (p.USAL . una vez forjada en la mente. puede tener consecuencias la impresión de que los otros reaccionaran de forma diferente. el número de creencias) que apoya una opinión. Básica también para la opinión de una persona es la comprensión de quién está de cada lado. “puede suponer una considerable diferencia en la propia conducta. apoyando u oponiéndose a una.V. Estas estimaciones subjetivas son objeto de distorsiones perceptuales sistemáticas que pueden provocar que la realidad percibida diverja de la realidad objetiva del conjunto de opiniones. Por ejemplo. y un introvertido puede ser una persona de principios estables. hay más personas que aprueban la forma de actuar de un presidente que las que dicen que le votarían en unas elecciones “si se realizasen hoy” (Crespi. las personas menos implicadas pero atentas pueden desarrollar una percepción 42 . Probablemente la certidumbre será correlativa a la cantidad de información (por ejemplo. qué tipo de personas están a favor de la proposición y qué tipo de personas se oponen a ella. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. medida concreta. Las percepciones de un individuo de las alineaciones sociales y las escisiones dentro del público constituirán el contexto social dentro del cual se forman las opiniones (Price. importancia o certeza conducirán necesariamente a una implicación activa. Schuman y Presser conjeturaron que la National Rifle Association colaboró a movilizar a la oposición al control de armas. que se es una minoría aislada (Noelle-Neumann. importancia (lo que denominan centrality) y compromiso de acción (medido por el envío de cartas y donaciones monetarias). Igualmente. Los dos asuntos produjeron resultados diferentes. además de sus propias opiniones. que suponen que las otras personas o grupos piensan sobre cuestiones específicas. Pero en el caso del control de armas hubo un desequilibrio interesante. En el caso del derecho al aborto. o dar dinero para una causa. ¿Conducirá a comprometerse en una acción? Una cuestión muy relacionada con la fortaleza de la opinión es si una opinión. ¿Se traducirá un juicio a favor de una determinada política en acciones políticas comprometidas a asegurar tal fin? Schuman y Presser (1981) han investigado esta cuestión considerando dos asuntos: el derecho al aborto y el control de armas. 1989).

Las percepciones distorsionadas de la opinión pública pueden influir en la disposición de las personas a discutir sus ideas. tienen mayor tendencia o probabilidad de considerar la televisión como importante para ellos). que las personas tienden a sobreestimar el impacto que un acontecimiento concreto o un mensaje puedan tener en la opinión publica en conjunto. ¿Cuál es el contexto social percibido dentro del cual se ha formado y expresado esta opinión? Las respuestas a estas preguntas no son. ¿Cómo se relaciona esta opinión. este fenómeno se llama efecto de la tercera persona. Se intenta habitualmente. más o menos independientemente. siete preguntas conceptuales importantes de que ocuparse al recoger e interpretar opiniones observadas: 1. concluyó que la gama de alternativas de respuesta ofrecidas es interpretada generalmente por los entrevistados como un reflejo de la distribución de respuestas en la población en general. Para resumir. en los dos últimos capítulos. Ha habido un cambio general de la postura colectiva a la individual en la conceptualización de la opinión pública. Algunos investigadores han sugerido. al menos. igualmente. la dinámica de la comunicación del público y de la formación de opinión (Noelle-Neumann. Aunque este orden de presentación sigue la tendencia histórica de conceptuar la opinión pública y los servicios como una útil organización heurística. los entrevistados utilizan la escala como su estructura social de referencia al estimar su propia respuesta. sin embargo. 1968. con otros puntos de vista? 5. Feldman. Dohrenwend. tiende a suponer un cierto estado de la cuestión. ¿Está bien considerada la respuesta? 4. 5. por ejemplo. los investigadores de la opinión tienen. pero están esencialmente implicadas en los esfuerzos por ensamblar las opiniones individuales. Las opiniones tienen variados términos de revelación. en una imagen compuesta de la opinión pública. Hart y Stember. mediante el uso de un lenguaje común y seleccionando entrevistadores que encajen tanto como sea posible en las características sociales del entrevistado. que una relación demasiado intensa entrevistador-entrevistado puede también producir respuestas menos válidas (Hyman. ¿De qué trata exactamente? ¿Cuál es el enfoque de la opinión? 2. incluso con preguntas sobre conductas relativamente inocuas. tratándolos secuencialmente y. en ningún caso. Pueden. Colombotos y Dohrenwend. Cobb. con referencia a la población en general. De hecho. 1979).V.FCEyCS Cátedra Unificada. tales como la totalidad de horas que emplean viendo la televisión.USAL . alterando. comparando su propia respuesta con la distribución implicada por la serie de la escala de respuestas (por ejemplo. 1968). Volveremos a esta tarea en el capítulo 5. 281). tras extensos estudios sobre las alternativas de respuesta ofrecidas por las preguntas en las encuestas. Price exagerada de la polarización de opiniones entre el público.19 Las circunstancias sociales y las expectativas no sólo configuran la formación de opinión sino que también afectan directamente al propio proceso de medición. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. se comparan con los demás cuando responden a encuestas. que se han sensibilizado mucho ante esta cuestión. los aspectos colectivo e individual de la opinión pública nunca se han separado diestra o fácilmente en la investigación. ¿Qué oportunidades hay de que resulte en una acción de compromiso político? 7. Esta oscilación fue parcialmente un movimiento de 19 Hay evidencia de que las personas. Pueden expresarse fácilmente en un entorno y suprimirse totalmente en otro. fáciles de obtener. Conceptualización del proceso de la opinión pública Nuestro análisis sobre este punto ha separado los aspectos colectivo e individual de la opinión pública. Schwarz (1990). 43 . una vez observadas. ¿Con qué fuerza se mantiene? ¿Con qué grado de certeza? 6. Los investigadores de la opinión. en consecuencia. Davison (1983) ha sugerido. ¿Qué elecciones alternativas han estructurado o limitado la respuesta? 3. Como dice Schwarz (1990). si se consideran como televidentes empedernidos. implícitamente. Weiss. En consecuencia. 1954. “los extremos de la escala se asume que representan los extremos de la distribución y los valores del centro de la escala se considera que representan la conducta usual o media” (p. y la evidencia parece confirmarlo. si lo hace. han adoptado la práctica común de intentar llevar al máximo la relación entre entrevistador y entrevistado. realizar variadas inferencias respecto a ellos mismos.

En el transcurso de una acción colectiva. la formación de opiniones en la mente de las personas. La mayoría de los investigadores actuales reconocen el valor de los datos de opinión de nivel individual conseguidos a través de investigaciones de sondeo como un útil primario para estudiar la opinión pública. Como señala Chaffee (1975). Muchas unidades diferentes. otros tantos reconocen que un control de la opinión pública y la forma en que funciona en la sociedad requiere también atención al más amplio proceso colectivo dentro del cual las opiniones individuales se forman y expresan. Esta separación fomenta una tendencia. Como señala Eulau (1986). 44 . el investigador inevitablemente se enfrenta a la necesidad de entender fenómenos individuales: la atención prestada a asuntos públicos. ensombrecidas por coaliciones más amplias entre sus seguidores o detractores entre el público espectador. hay una reciprocidad continua entre las conductas individuales y las estructuras sociales dentro de las cuales se desarrolla. Aspectos colectivo e individual La investigación sobre la opinión pública debe cubrir siempre los intereses colectivos e individuales. hablar y decidir) que llevan a cabo los cuerpos públicos dentro de la comunidad. de alguna forma. a su vez.V. sin embargo. como si fuera ladrillo a ladrillo. surge a la vez que las acciones de los miembros individuales dentro del grupo. así como estos últimos. Es más. la decisión de una comunidad de recaudar un nuevo impuesto para edificar refugios para los desprotegidos. la adquisición de información. En el transcurso del intento de observar estos procesos. la formación de opinión y la toma de decisión dentro del comité. Lo que los teóricos de la mentalidad colectiva intentaban conceptualmente crear desde arriba hacia abajo. los investigadores empíricos intentaron construirlo. Price alejamiento de nociones abstractas.FCEyCS Cátedra Unificada. El analista de la opinión pública continúa enfrentándose al reto de intentar entender procesos políticos y sociales de gran escala: la constitución del público alrededor de problemas compartidos. La acción de grupo. y difíciles de investigar. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública.USAL . Coverse. bien sea a adoptar un modelo reduccionista. 86). la negociación de propuestas políticas enfrentadas. la aparición de asuntos y la formación de coaliciones entre elites políticas. “es la acción de los individuos lo que da vida a las propiedades estructurales de los sistemas políticos. de abajo hacia arriba. A mayor escala. 1987). individuales y colectivas. sin embargo. de la opinión pública como un complejo orgánico total. la mayoría de las ciencias sociales parecen haberse desarrollado en especialidades de nivel específico. Por ejemplo. Tal vez sea inevitable un campo de investigación bifurcado que incluya unas personas que estudien el proceso sociológico y otras de una inclinación más psicológica que estudien las opiniones individuales. la decisión de grupo se despliega simultáneamente al pensamiento individual. Aceptar tal división es fracasar en cuanto a considerar seriamente la simultaneidad de la acción colectiva e individual. supraindividuales. La tendencia refleja también los esfuerzos determinados de contrarrestar las afirmaciones subjetivas y autoservidas sobre la opinión del público con sondeos más desapasionados y representativos de los puntos de vista populares. Sin embargo. sostiene Eulau. la tendencia a separar la teoría en niveles individual y colectivo e investigarlos y seguirlos independientemente puede limitar el análisis de la conducta política. y la traducción de estas opiniones en acciones políticas. pensar. hacia una aproximación más manejable que comienza con una muestra representativa de opiniones individuales “en toda su estrechez y firmeza” (P. la determinación de qué asuntos son personal o socialmente relevantes. determina su “opinión” y “decide” admitir al estudiante. o a adoptar el punto de vista de que grupos y colectividades deben. cuando un comité de admisión de una facultad universitaria debate los méritos de un aspirante. tratarse como una totalidad y explicarse únicamente en términos de sus cualidades integrales. que intenta explicar el fenómeno colectivo enteramente en términos de procesos individuales. actúan juntas. se despliega simultáneamente a muchas acciones individuales (prestar atención. limitan las conductas individuales” (p.

Por otro lado.USAL . Se necesita alguna forma de hacer inteligibles los procesos de formación de la opinión pública. en su mayor parte. si no reunimos información sobre los individuos del público y sobre cómo se comportan. propone Moscovici. El concepto de debate público. Estos procesos de comunicación y cambio de opinión. e intentando resolver el asunto a través de la creación de un consenso sobre una línea de acción. El término debate público intenta describir una masa de gente que se organiza en público. que entran en el proceso. Permiten a la colectividad adaptarse a nuevas condiciones sociales. Cuando se cuestiona el punto de vista de una mayoría firmemente atrincherada. La dinámica colectiva de formación y cambio de opinión es más fácil de entender en el nivel interpersonal o de pequeño grupo. El conflicto entre miembros del grupo estimula la discusión y. Con todo. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. por ejemplo. y especialmente la influencia social en estas cuestiones. la investigación que se limita a las opiniones de los individuos investiga la conducta en colectivos. sin descomponerlos en procesos de opinión de individuos diferenciados. pueden requerir traducción cuando se aplican a procesos de gran escala de formación de la opinión pública. la formación o cambio de opinión dentro del grupo. La investigación sobre la toma de decisiones de grupo ilustra la dependencia mutua entre los aspectos colectivo e individual de la formación de una opinión discursiva. en mera especulación. pero descuida la conducta de los colectivos. mientras las personas indagan sobre el asunto. por medio de observación. Las relaciones dentro del grupo pueden ser críticas para determinar la forma en que proceden la influencia social y la toma de decisión individual. medición y análisis. Los psicosociólogos han estudiado durante mucho tiempo las formas en que las personas interactúan al resolver los desacuerdos en los entornos comunicativos frente a frente. Examinamos aquí más cuidadosamente las formas de discusión y debate que caracterizan públicos amplios y heterogéneos (tales como “el público americano”) y los diversos tipos de unidades componentes. opiniones y motivos de los demás. como observamos en el capítulo 2. Los intentos por resolver los desacuerdos son a la vez exploratorios y persuasivos. restaurando así el consenso del grupo o creando un nuevo consenso. Price Podemos muy bien conceptuar la opinión pública como surgiendo de un proceso colectivo.V. Revisaremos también algunas de las formas en que los investigadores de la opinión intentan observar el debate público. 353). colectivas e individuales. Cuando se da un conflicto o pugna dentro de un grupo. conceptualizaremos los procesos de comunicación por medio de los cuales se constituyen los públicos y dentro de los cuales se forman las opiniones sobre cuestiones públicas. se presiona a los que se desvían para 45 . La noción de debate público Como observamos en el capítulo 3. pero. nuestras ideas sobre el proceso de surgimiento quedarán. las nociones de discusión y debate. Mejor que estudiar públicos u opiniones per se. son necesarios para que los grupos sobrevivan. personas que reconocen un problema. que producen ideas en conflicto sobre lo que hay que hacer. Puesto que el público es una colectividad dinámica. Moscovici (1985) propone que la influencia social se “fundamenta en la pugna y los esfuerzos por conseguir un consenso” (p. que se organiza en torno a un asunto discutiendo sobre él. podemos considerar de una forma más integradora los aspectos colectivo e individual de la opinión pública. donde los conceptos de discusión y debate son diferentemente aplicables. a través de ella. Sin pretender una solución sencilla a este dilema. considerando tales alternativas.FCEyCS Cátedra Unificada. reflexionan sobre sus propias ideas al respecto. ¿Cómo podemos conceptuar estas actividades? Dinámica de la toma de decisión de un grupo. los públicos se constituyen por problemas compartidos (o podríamos decir que las personas constituyen públicos cuando se unen en consideración a las formas de responder ante un problema compartido). y consideran las ideas. las relaciones entre miembros activos dentro del público están en continuo cambio. aunque no problemáticas como descripciones de comunicación interpersonal y formación de pequeños grupos cara a cara. está fuertemente entrelazado con el concepto de opinión pública. los miembros intentan mitigarlo y controlarlo por medio de la discusión.

Se debe ser extremadamente cuidadoso. Incluso en el nivel de un grupo pequeño. En otras palabras. los miembros tienden a converger por medio de un proceso de cálculo del término medio del grupo (Moscovici. Otras características del grupo.V. como consecuencia. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. etc. la incertidumbre. A través de la discusión se intercambian ideas e información. dado que los miembros individuales de la mayoría se sienten fuertemente comprometidos a hacer cumplir la norma (Allen. pero permanecer reticentes. 46 . cuando una minoría persistente defiende una posición que se desvía y la mayoría no está firmemente comprometida con su posición. a la vez. Cuando hay muchos puntos de vista expuestos. Las características estructurales del grupo pueden producir diferentes niveles de participación.. En cada una de estas situaciones. Algunos (en el ejemplo. Pueden alinearse con una de las propuestas. 1985) o un acuerdo (Riecken. 1951). la existencia previa de una norma de grupo. Cuando los desacuerdos devienen demasiado grandes. aumento o disminución de comunicación o cambios en la certeza o intensidad). al menos hasta cierto punto (Schachter. tienen también implicaciones conductistas en un nivel individual. 1950). apostar por una postura a favor o en contra de otros miembros del grupo. la admisión de solicitantes desventajosos) y. con frecuencia. La discusión sirve también como medio para la expresión y negociación de corrientes de opinión dentro del grupo. la de los miembros más noveles y menos experimentados). Pero nuestra tarea al explicar este proceso de comunicación macroscópico es. los intentos de influencia social pueden cesar totalmente. mientras rebajan otras opiniones (por ejemplo. la participación de la misma persona puede ser menos intensa. Price que se conformen. conversión a una nueva norma de grupo. (por ejemplo. Estas respuestas conductistas contribuyen a la reestructuración de las relaciones de grupo (por ejemplo. se acumulan ideas en el dominio público del grupo. hacia procesos interdependientes en la formación de la opinión pública que pueden ser similares en líneas generales a aquellos que encontramos en grupos de comunicación más pequeños. sin embargo. conducen a intentos por parte de la mayoría a influir en la minoría. que permiten al grupo establecer un entendimiento común. y si es necesario. puede ser el director de admisiones). En otros asuntos. puede crearse incertidumbre sobre la corrección de la norma en las mentes de la mayoría de los miembros. puntos de referencia para construir el asunto en cuestión. Los analistas. realineaciones de la opinión. ninguno de ellos fuertemente sostenido o que constituya una aclara mayoría. El debate permite que ocurran tales procesos. Segundo. Las diferencias de poder y las normas de comunicación pueden dar un peso extra a una opinión (en el caso de un comité de admisión.USAL . enzarzarse agresivamente en el debate sobre aquellas cuestiones. los miembros más noveles) pueden seguir la discusión con atención e interés. diversas características del colectivo. provechosamente. 1952). incluso en pequeños grupos.FCEyCS Cátedra Unificada. 1976 y 1985). En el transcurso de un debate de grupo ocurren dos fenómenos relacionados: primero. sin embargo. sin embargo. El modelo conceptual del público como un grupo que ha establecido una discusión (capítulo 3) dirige nuestra atención. Desavenencias más profundas entre mayorías bien definidas y facciones minoritarias. y los miembros desviados quedar condenados al ostracismo o abandonados (Festinger. que constituyen una reserva de sistemas compartidos de referencia sobre el problema y propuestas para resolverlo. Un miembro puede prestar gran atención a ciertos asuntos (por ejemplo. hasta qué punto los miembros de la mayoría se sienten fuertes respecto a su punto de vista. tales como la disparidad entre opiniones sostenidas por distintas facciones. puede conducir a la conversión de todo el grupo hacia el punto de vista de la minoría (Moscovici.). expulsión del grupo de los miembros desviacionistas. o el grado de escisión mayoría/minoría) se asocian con diferentes modelos en las respuestas conductistas individuales (por ejemplo. al hacer la analogía de grupos cara a cara con grandes públicos. aplican también los términos discusión y debate a la formación de la opinión pública a gran escala. Por otro lado. Debate público en entornos sociales mayores. los miembros responden a estas propuestas de forma privada y/o pública. 1965). doblemente complicada. la resolución de los desacuerdos por medio del debate no es siempre igualitaria. al menos. la distinción entre actores y espectadores (capítulo 3) es importante para comprender la dinámica de la formación y cambio de opinión.

los que escriben cartas y los contribuyentes). como mucho. los vínculos literalmente interactivos entre todos los miembros de un público realmente grande no son posibles. Estas organizaciones pueden comunicar las opiniones populares hacia arriba. Los públicos a gran escala difieren tremendamente de los pequeños grupos cara a cara en cuanto a las tecnologías utilizadas por sus miembros para comunicarse. Los participantes en un debate cara a cara no necesitan apoyarse en intermediarios para saber qué está pasando. La maquinaria electoral de las democracias representativas y los partidos políticos constan entre las primeras disposiciones desarrolladas (capítulo 2). persuadir y activar a los miembros del público atento. Hay discusiones informales –dispersas y no demasiado frecuentes– entre miembros individuales del público. Los canales de los medios de comunicación que sirven como medio para el debate público son. Los grandes públicos requieren medios de intercambio de ideas más sistemáticos: no simplemente discusiones libres. sin embargo. 1909). metáforas imprecisas para describir los medios de comunicación de masas altamente organizados de los públicos modernos. los medios de comunicación empleados en el debate público son casi inversos. comités gubernamentales. los medios son selectivos al determinar qué tipos de mensajes se retransmiten. de la misma forma en que se realizan en los grupos pequeños y localizados. A pesar de estos sofisticados medios de comunicación. enviar mensajes o seguir las deliberaciones del grupo. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. geográficamente dispersos. La dependencia de los medios de comunicación para el debate público introduce comunicaciones prejuiciados que no aparecen en los pequeños grupos. encuestas de voto y otros rápidos mecanismos de realimentación o feedback. a políticos individuales. A pesar de los intentos de una transmisión objetiva. requieren formas más sistemáticas de participación colectiva. Los públicos grandes. sino también participantes activos (véase más abajo la función de “correlación” de los medios de comunicación). los comunicadores de masas asumen un papel mucho más dirigente al intentar configurar y moldear la opinión. pero son. Segundo. El gobierno e instituciones educativas proporcionan ocasionalmente escenarios más formalizados para el debate. hacen la descripción y el análisis mucho más difícil. para establecer el fondo de consideraciones compartidas en el campo público. y los papeles más diferenciados que desempeñan. una gran proporción de la población no se implica nunca. cartas y encuestas de opinión). Actores de la política. Price Primero. de manera que no influye en el resultado. Las modernas tecnologías de la comunicación pueden haber permitido la ampliación de la conciencia del público (Cooley. sirviendo como canales para informar. muy diferentes. sino intercambios de opinión a través de los medios de comunicación y recogida organizada de opinión y distribución (por ejemplo. pueden también comunicar las opiniones de la elite hacia abajo. entre los diferentes grupos. es de forma mínima. e incluso miembros más ampliamente dispersos del público atento que sigue el proceso con interés pero que sólo actúa en participación directa con su voto o en las encuestas de opinión. Los términos debate y discusión podrían haberse aplicado a los intercambios culturales en los salones del siglo XVIII de París. Las elites de los medios de comunicación no son transportadores pasivos del debate y la información pública. Los miembros del grupo incluyen. sino organizaciones políticas formales y partidos. periodistas y público atento 47 . sin lugar a dudas.USAL . sin embargo.V. grupos organizados de presión. por ejemplo.FCEyCS Cátedra Unificada. no simplemente débiles coaliciones interpersonales. pero no se han acercado a crear ningún tipo de juicio global de ámbito urbano. Más allá de su papel de facilitar la recogida e intercambio de ideas. Los medios de comunicación de masas proporcionan puntos comunes y un cierto intercambio. la gran variedad de individuos y grupos que pueden desempeñar un papel. si bien de una naturaleza mucho menos interactiva. miembros menos directamente implicados del público activo (por ejemplo. editoriales. En muchos asuntos. Estas instituciones se han complementado con formas más interactivas tales como campañas de cartas escritas a las masas. a las agencias encargadas de actuar en nombre del público. o si lo hace.

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Aunque los modelos de liderazgo se muestran incluso en las discusiones de pequeños grupos, la diferencia entre líderes y seguidores –entre actores de la política y espectadores de la política– surge como una de las características principales de un debate público a gran escala (capítulo 3). Los actores de la política (o elites) son aquellas personas que intentan hacer variar la conducta del colectivo. Los actores, dentro y fuera del sistema político establecido, y con frecuencia organizados en grupos de presión, crean asuntos públicos, en primer lugar, formulando y después defendiendo políticas alternativas. El debate público se refiere fundamentalmente a un debate entre actores de la política contendientes, que se retransmite por los medios de comunicación para que las personas del público atento lo observen y mediten (y, mucho menos frecuentemente, participen). Aunque la implicación del público activo (miembros de la prensa incluidos) se dirige a formular un plan escogido para actuar y persuadir a los otros de sus méritos, la implicación de los espectadores del público activo consiste principalmente tanto en meditar sobre lo que leen o ven, como en formar y expresar (a veces) opiniones sobre la cuestión. Los espectadores se distinguen entre el público por varias razones: pueden estar especialmente interesados sobre el asunto concreto, habitualmente siguen las noticias y les gusta hablar sobre asuntos públicos, o pueden verse cogidos por casualidad en una situación social (por ejemplo, una conversación en el trabajo) en que sean solicitadas sus opiniones respecto al caso. Público como espectador. Aunque el tamaño relativo del público activo y del público atento puede variar según los diferentes asuntos, en cualquier asunto dado los espectadores sobrepasan ampliamente a los actores. La perspectiva de audiencia asumida por la gran mayoría que toma parte de un debate público es digna de consideración. Carey (1978) ve el eclipse del público como una competencia del discurso activo en la sociedad moderna. Los medios de comunicación de masas, según Carey, han transformado al “público lector –un grupo de personas que hablaban entre ellos de forma crítica y racional– en una audiencia de lectores y oyentes” (p. 854). Pero esta característica estructural de los públicos a gran escala, para mejor o para peor, no es, ciertamente, nada nuevo. Bryce ya lo observó en 1888. Las masas contribuyen al gobierno democrático, decía Bryce, no tanto con ideas en contienda o políticas (que los líderes políticos extraen entre ellos) sino con un “sentimiento” respecto a las acciones y propuestas de sus líderes que, cuando se expresa públicamente –por medio de voto, manifestaciones, cartas u otros medios de comunicación– limita la conducta de los actores (Bryce 1888, p. 7). En el mismo sentido, Lang y Lang (1983) observan que las opiniones de los que forman el público atento son básicamente “expresiones de aprobación o censura” dirigidas hacia los individuos o grupos activos en política (p. 23). Sin embargo, un público atento es algo más que una audiencia.20 Sus miembros aportan no sólo atención, sino también meditación respecto al asunto en cuestión. Un público atento es una audiencia que se ocupa lo suficientemente de un asunto como para pensar sobre él, descubrir lo que otros piensan, y formar ideas respecto a lo que se habría de hacer. Es el sostenimiento de las opiniones lo que caracteriza a sus miembros (capítulo 4). El poder político de un público atento se ejerce directamente en un momento dado (por ejemplo, en unas elecciones), pero también se ejerce indirectamente y de forma más continuada a través de percepciones de los actores políticos que representan para la audiencia y que calibran su propia eficacia en el mundo político por los indicadores de la respuesta del público. Baker (1990) indica que la idea de opinión pública surgió en el siglo XVIII en gran medida como una invención política, una especia de autoridad que podía utilizarse para legitimar una determinada política o propuesta. Las elites han usado la opinión pública como un arma retórica en el debate político desde entonces. Los actores se esfuerzan intensamente por interpretar la opinión del público atento (por ejemplo, a través
20

El término público se ha usado, ciertamente, de vez en cuando, en una forma que lo considera como sinónimo de audiencia o seguimiento. Los ejemplos incluirían referencias al público del golf, los aficionados al cine y similares, o referencias a los fans de una celebridad del mundo del espectáculo (“el público que la adora”). A lo largo de nuestro estudio hemos usado el concepto de una forma más distintiva, confinándolo a asuntos de desacuerdo general o interés compartido, en otras palabras, a asuntos y cuestiones públicas. 48

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de encuestas de seguimiento), quizá tanto como lo hacen por intentar configurarla y dirigirla. Aunque las elites puedan no necesitar un amplio apoyo para sus políticas, la mayoría quisiera, al menos, tener una indicación de que no hay una oposición insuperable a su causa. Las propuestas de los actores adquieren un considerable peso cuando se asocian con cierta evidencia de que el público está de su lado (o de que un número considerable de personas, incluso aunque no sea una mayoría, les apoya). Por ejemplo, la evaluación de la aprobación pública puede ser una fuente importante de influencia presidencial en el congreso. El poder político del público atento se basa, pues, “no tanto en lo que hace, sino en las percepciones de los actores políticos de lo que podría hacer” (Price y Roberts, 1987, p. 805; Key 1961; Lang y Lang, 1983). El papel desempeñado por los periodistas. Los periodistas, al cubrir los acontecimientos políticos y siguiendo las actividades de los actores políticos, permiten a los públicos atentos formarse alrededor de desacuerdos con la elite. A este respecto, los medios de comunicación realizan una función de vigilancia para sus audiencias (Lasswell, 1948). Esta función vigilante de la prensa es, tal vez, el servicio público más importante que se le atribuye y que reclaman los medios de comunicación. Se refleja comúnmente en los nombres de ciertos periódicos: sentinel, monitor, clarion, observer e intelligencer. Como agentes de vigilancia, los periodistas intentan alertar al público de los problemas. Presentan noticias sobre la conducta de las elites políticas –sus acciones, presumibles intenciones y desacuerdos internos– ante la atención de sus audiencias. Al hacer esto, los reporteros proporcionan el principal mecanismo para permitir a un público atento seguir el entorno político, al menos el limitado por factores institucionales, profesionales y organizativos. La prensa es, después de todo, dependiente en gran manera de los actores políticos para obtener noticias, la mayoría de las cuales se establecen en virtud de hábiles relaciones públicas en forma de emisiones, entrevistas y conferencias de prensa. El periodismo tiene también una función de correlación para el público atento, ayudándole a coordinar sus propias respuestas internas al entorno político (Lasswell, 1948). Es decir, los noticiarios reúnen puntos de vista e ideas que contrastan dentro del público atento, comunican a sus miembros lo que piensan los demás, y en consecuencia ayudan a organizar su reacción colectiva. Schramm (1964) asociaba esta función a los consejos tribales en sociedades menos desarrolladas, que solicitan los puntos de vista y debaten las alternativas intentando coordinar las acciones de un pueblo. Aunque Price y Roberts (1987) llaman a esto la función encuesta de los medios de comunicación, se ejerce no sólo (o incluso principalmente) por medio de encuestas de opinión, sino también a través de cartas al director, entrevistas hechas por reporteros en las calles, y otras caracterizaciones informales de la opinión pública. En resumen, los medios de comunicación permiten al público atento seguir la huella a los actores políticos (vigilancia) y organizar sus respuestas hacia ellos (correlación). El periodismo realiza también estas dos mismas funciones para las elites respecto al público activo. La misma noticia o comentario puede realizar funciones opuestas, dependiendo de una perspectiva concreta: como espectador o como actor en el proceso. Las caracterizaciones de los medios de comunicación de las opiniones entre el público atento (que ayudan a correlacionar sus respuestas internas) son simultáneamente un medio de vigilancia para las elites (ayudándoles a seguir las reacciones del público atento). Los actores prestan gran atención a las noticias para ver cómo se considera lo que están haciendo. Hasta qué punto los medios de comunicación de masas ayudan a correlacionar las respuestas de las elites hacia los asuntos es algo que puede ser al menos aparente, pero no menos importante para el proceso. Las noticias sobre otros actores políticos ofrecen a las elites un área para aprender, comprender y reaccionar respecto a los demás. Las elites políticas usan los medios de comunicación no sólo para comunicarse con sus seguidores y opositores del público atento sino también para hablar entre ellas. Declaraciones que pronuncian ostensiblemente para el público general (conferencias de prensa y apelaciones al público a través de los medios de comunicación) son, con frecuencia, mensajes intencionados para las otras elites (Lang y Lang, 1983; Linsky, 1986).

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Análisis de la Opinión Pública

La Opinión Pública- V. Price

Los noticiarios proporcionan, en consecuencia, un importante medio por el que los miembros del público se comunican. Y tal vez más importante aún, el periodismo permite a los actores y espectadores políticos interactuar. Las noticias proporcionan una relación continua de lo que se está desarrollando en el plano de la elite política (vigilancia para el público atento, correlación para el público activo). El periodismo también registra cómo reacciona la audiencia hacia el modo en que se realiza el juego (correlación para el público atento, vigilancia para los actores). Como las elecciones, encuestas y fiestas políticas, los medios de comunicación de masas son mecanismos –tal vez hoy día los mecanismos dominantes– que permiten al público llevar a cabo su tarea. Como se ha observado, los medios de comunicación son algo más que los portadores del debate público. Además de proporcionar los canales a través de los que los actores cruzan sus mensajes, los medios de elite proporcionan sus propios puntos de vista a través de análisis políticos partidistas y a través de apoyos editoriales a políticas y candidatos. Este papel activista de los medios, especialmente periódicos, asegura el continuo interés sobre posibles partidismos en las prácticas editoriales y en las noticias, debido a los conocimientos políticos de ejecutivos de las cadenas, publicistas, productores y periodistas comunes. Los críticos conservadores acusan, frecuentemente, a los medios de comunicación de partidismo liberal, diseñando estudios que sugieren que los periodistas, especialmente aquellos de los medios de elite, son desproporcionadamente liberales (Lichter y Rothman, 1981; Noelle-Neumann, 1984). Pero los cánones del periodismo ejercen una estricta limitación contra el partidismo, y la inclinación liberal en la cobertura de noticias actual es mucho más difícil de establecer (Robinson, 1983; Merten, 1985). Si hablamos de editoriales, donde no existe tal censura contra el partidismo, se puede presentar fácilmente el caso opuesto de partidismo conservador. Una revisión del apoyo periodístico en las elecciones presidenciales norteamericanas desde 1972, por ejemplo, demuestra un modelo coherente de apoyo más fuerte a los candidatos republicanos que el reflejado en la predilección por los partidos o los modelos de voto de la población en general (Stanley y Niemi, 1988). Los críticos también están preocupados por la capacidad de la prensa de llevar a cabo con éxito sus papeles de vigilante y correlacionador. A los ojos de algunos observadores, la prensa parece más interesada, y tiene más éxito, en llamar simplemente la atención que en servir como vigilante efectivo de los asuntos públicos o como foro de debate libre. Lasswell (1948) aducía que los medios de comunicación ensamblan más fácilmente conjuntos de atención que públicos interesados e implicados en los asuntos públicos. Lazarsfeld y Merton (1948) especulaban sobre la posible disfunción narcotizante de la comunicación de masas. Un caudal continuo de atractiva información sobre asuntos públicos, teorizan, puede permitir a las personas quedarse demasiado asentadas en su papel espectador. Al destacar lo único, lo inusual y lo reciente, el periodismo puede ganar la atención de la audiencia, pero como efecto suprime la implicación y la actividad del público. Estar informado puede sustituir el hecho de estar interesado y activamente implicado.21 Como sugirió Dewey (1927) el reto más difícil pero vital del periodismo –Lippmann (1922) diría su reto imposible– es primero llamar la atención y después activar al público. Observación de la opinión pública El interés por el proceso del debate público, la preocupación sobre su calidad, y las preguntas sobre su papel en la realización política, alimentan una gran variación de aplicaciones específicas de la investigación. La investigación sobre la aplicación de la opinión pública, en forma de encuestas de opinión comercial, participa institucionalmente en el debate público. La preocupación práctica por la investigación comercial se centra en proporcionar a las audiencias medias o a los clientes de elites políticas datos exactos y
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A pesar de la persistente especulación sobre la posible intervención de los medios de comunicación a la hora de cultivar la pasividad pública, los críticos de los medios de comunicación no presentan evidencia clara de tal efecto. Es más, como se observaba en el capítulo 3, la atención a las noticias va de la mano de más altos –no más bajos– niveles de participación política. 50

• Análisis de contenido de plataformas políticas. cada una puede contribuir de forma diferente a conseguir una visión de la opinión pública en un momento determinado. y del papel que desempeña en la formación política. por otra parte.FCEyCS Cátedra Unificada. Por ejemplo. de la formación y el cambio de la opinión pública. en pro o en contra. 1983). 1961. Sin tener en cuenta sus motivos. o grupo de imágenes. correspondencia privada. utilizan también otras técnicas de observación. 1989. se observaría como una distribución en forma de campana con una fuerte tendencia central y relativamente pocas personas en los extremos de la escala.USAL . Los indicadores de la opinión pública se obtienen de muchas fuentes. elites organizativas. 1989). o identificar a aquellos cuyas opiniones son más influyentes en la dirección de la política (Dahl. y la distribución de aquellas opiniones dentro de cada comunidad. digamos. Aunque ninguna de estas observaciones es suficiente para describir la opinión pública en su totalidad –objetivo que excede con mucho nuestro propósito–. tomada desde un ángulo diferente. Key. Imaginen muestras de opiniones individuales de dos comunidades. reuniendo autoinformes de individuos. una distribución. cómo toma forma y cambian en el transcurso de un debate público. Uno de los principales usos de los datos de sondeo de la población en general es la descripción resumida de la opinión pública. 1961. dependerá de si nuestro objetivo es hacer el proceso político más sensible a la mayoría de puntos de vista (Gallup y Rae. Utilización de los datos de sondeo. • Entrevistas en profundidad o discusiones de grupo relativamente poco estructuradas con funcionarios. Un estado de profundo desacuerdo en una comunidad se observaría como una distribución en forma de U de puntos de vista individuales. Pueden observarse muchas otras variables por medio de la investigación de sondeo. de la influencia en ésta del contenido de los medios de comunicación (incluyendo los resultados públicos de las encuestas). generalmente por medio de una de estas tres técnicas: • Entrevistas estructuradas. 1940). Cantril. grupos u organizaciones (usadas principalmente en sondeos de muestras representativas. tales como la comprensión de los matices de la medición de la opinión. que tomamos como representación de la opinión pública. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. sin embargo. Estas imágenes nos permiten observar partes diferentes de un mismo proceso general. comprender las estructuras de referencia de las personas para las cuestiones políticas (Gamson y Modigliani. Algunos encuestadores han presionado para educar a los consumidores sobre la susceptibilidad de las encuestas a los errores. en la que aproximadamente la mitad de las personas están en fuerte oposición y aproximadamente el mismo número están intensamente a favor. Cada observación es una instantánea de la opinión pública. dependiendo de los objetivos particulares en cuestión. pero también en entornos experimentales). representa sólo una faceta de la opinión pública. defendiendo al mismo tiempo el diseño de encuestas que contribuyan más útilmente al debate público (Crespi. Los investigadores universitarios añaden a estos intereses varios objetivos teóricos y metodológicos. Aunque tanto los investigadores universitarios sobre la opinión como los comerciales se apoyan enormemente en métodos de encuestas de muestreo. Un estado de consenso en la segunda comunidad. ampliar el campo del debate público (Crespi. memoranda organizativos. La bondad de cada imagen. Cook y otros. tal como la inclinación. 1989). El porcentaje de respuestas de apoyo a una determinada política o candidato. o noticias y editoriales. No quisiéramos hablar de estas 51 . como ordenadas en una escala desde “fuerte acuerdo” a “fuerte desacuerdo”. Aunque hay también preocupaciones normativas. estos investigadores comparten intereses básicos en la observación de la opinión pública. Price puestos al día de sondeos basados en los asuntos del momento. así como a través del tiempo. una incertidumbre aproximada de nivel colectivo análoga a la de nivel individual podría indicar el grado de descontento o consenso. activistas o grupos interesados. El descriptor sencillo más común es la proporción de gente a favor de un determinado candidato o propuesta cuando se enfrenta con una pregunta del tipo apoyo/oposición.V. es sólo una dimensión de la opinión en el nivel individual. 1991).

no es necesario limitar el seguimiento a este tipo de aplicación. en su lugar. Graber. funcionarios del gobierno y lobbysts o grupos de presión políticos. se hayan reunido las adecuadas mediciones de sondeos. importancia. los miembros de un jurado están demasiado decididos a comprometerse). y el efecto de tercera persona. 1983). pero lo es en el nivel individual (de hecho. sin embargo. O’Gorman y Garry. puede analizarse. Estos datos pueden usarse en la investigación sobre la opinión pública no simplemente para estudiar las formas en que se desarrollan y varían las opiniones en un nivel individual. no sólo su inclinación a favor o en contra. 1976. los temas sobre los que las personas tienen opinión (Cohen. 52 . 1984. bien sea por medio de sus portavoces oficiales o por medio de sus miembros. se han centrado no en la opinión de la gente per se sino. de los individuos al grupo) deriva.22 El equilibrio del apoyo en una comunidad respecto a las dos posturas sobre un asunto. pero no sin añadir sus riesgos conceptuales potenciales. 1963). certeza. (capítulo 4). Donohue y Olien. Los investigadores han sometido a encuesta. En un estudio sobre las elecciones estadounidenses al congreso de 1958. que pueden compararse con distribuciones de la opinión real. que comprenderían únicamente una pequeña proporción de una muestra de la población general. en conjuntos de agendas de asuntos. Weaver. por ejemplo. 1981. Pueden seguirse también grupos que pueden desempeñar un papel en la configuración de la opinión pública. La razón para centrarse en una característica específica de la opinión pública procede de las preocupaciones teóricas sustantivas.V. intensidad. Noelle-Neumann. 1987. expertos en política exterior. aunque las posiciones medias o promedio podrían muy bien ser similares. 1980). Iyengar y Kinder. pueden seguirse de forma independiente. Las representaciones empíricas totales sobre la opinión pública pueden extraerse de cualquiera de estas clasificaciones o dimensiones analíticas. un jurado no es decisivo en el nivel colectivo. sino también para describir las opiniones en conjunto y los cambios a través del tiempo. 1976. Con cuidado. Davison. a directores de periódicos. en características que no son isomórficas en los distintos niveles. frecuentemente. 1963. En estudios sobre el desconocimiento plural. recuérdese el capítulo 4). Hay una variedad de mediciones que pueden describir las opiniones individuales. naturalmente. lo que se relaciona con la estructura de la comunidad (Tichenor. Esto permite la descripción de una situación bastante compleja: hasta qué punto el colectivo percibe correctamente su propio estado de opinión (O’Gorman. En resumen. La transformación de propiedades de unidades de un nivel al próximo (por ejemplo. los investigadores han reunido las percepciones de las personas sobre los puntos de vista de los demás para describir el clima o ambiente general de opinión percibidos. del mismo modo en que intentan determinar mucho más sobre las opiniones individuales que simplemente qué postura favorece la gente. siempre que. Las elites políticas. utilizando los datos recogidos de sus subunidades. o la proporción de actividad política observada en cada postura sobre el asunto (Shuman y Presser. El estudio sobre la preparación de la agenda investiga hasta qué punto la atención del público hacia un problema específico depende del volumen de la cobertura de noticias que se le dedica (Cohe. 1975. el caso es bastante opuesto. 1990). véase también la espiral del silencio. percepciones 22 La suma de mediciones individuales para describir unidades colectivas es extremadamente útil en los análisis. 1972. un analista puede identificar y explorar muchas propiedades útiles. por ejemplo. Algunas investigaciones sobre la opinión pública. los investigadores pueden describir algo más que la simple dirección global de los estados de opinión colectivos. McCombs y Eyal. etc. Fields y Schuman. McCombs y Shaw. no simplemente en términos de los porcentajes relativos que expresan el apoyo u oposición a unas determinadas propuestas (como un informe típico de encuesta) sino también en vista de los niveles comparativos de intensidad de opinión. estabilidad.FCEyCS Cátedra Unificada. Otras investigaciones se centran en el nivel de conflicto entre las opiniones dentro de las comunidades. distributivas y relacionales de un colectivo de unidad relevante. tales como organizaciones profesionales o empresariales. Iyengar. Aunque las descripciones de la opinión pública basadas en sondeos se diseñan principalmente sobre los datos recogidos de individuos en estudios sobre la población en general. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Como ilustraron Lazarsfeld y Menzel (1961). Price comunidades como representativas en sus estados colectivos de opinión. Millar y Stokes (1963) encuestaron a importantes miembros del congreso y sus oponentes respecto a asuntos de la campaña. 1981. por ejemplo.USAL . No se trata tanto de tener conceptos competitivos de la opinión pública como de poseer varias descripciones posibles. líderes comerciales. sino también el nivel de apoyo informativo.

Las técnicas de sondeo y medición. 1989). en consecuencia pueden utilizarse para enjuiciar muchos rasgos de diferentes unidades –colectivas o individuales– que desempeñan un papel en el proceso de formación de la opinión pública. conceptualmente. no es en modo alguno el único sistema. A lo largo de la última década. y columnas de las publicaciones sindicadas. El modelo de Fan. La investigación sobre opinión pública ha realizado también una aproximación más interpretativa al análisis del contenido de los medios para formarse una idea sobre la manera en que los medios de comunicación estructuran los términos del debate público Gamson y Modigliani (1989). pero hay buenas razones para sospechar que aquéllos tienen un papel significante en la formación de éstos. tiene su propio “catálogo de metáforas. 2). 1969. tales como las de preguntas cerradas. tiras cómicas. más generalmente 53 . son ventajosos los métodos cuantitativos (Holsti. que las noticias y descripciones editoriales sobre la opinión pública podrían convertirse en autorreforzadoras. Utilización del análisis de contenidos. Estos materiales proporcionan datos que complementan los recogidos por medio de entrevistas de sondeo. pero otras aproximaciones interpretativas pueden igualmente ser de utilidad. tempranamente. memoranda. Cada asunto. Además de las formas más estructuradas de entrevistas. Fan y Tims. con los de sus audiencias. 1981. Gamson y Modigliani entienden “el conjunto completo de paquetes interpretativos que son asequibles para darle sentido” (p.FCEyCS Cátedra Unificada. incluyendo las noticias de las cadenas de televisión. 1988). Los puntos de vista ofrecidos por los medios de comunicación no han de confundirse. sin lugar a dudas. Price de las opiniones de sus constituyentes. lo mismo sucede con los intentos de medición del pensamiento público. Krippendorf. siguiendo un solo tema cada vez. 2). sin embargo. Para investigar la evolución de estos paquetes y las culturas de los asuntos. para predecir los resultados de las votaciones en la campaña electoral a partir de un análisis de contenidos de la Associated Press. Los participantes en un debate público tropiezan con ello. Page. Para el análisis de tales contenidos.V. y sus ideas sobre qué podía influir en el voto. sino como esquemáticas agrupaciones de ideas o conjuntos interpretativos. contra el peligro de malinterpretar opiniones que aparecen en la prensa como opiniones públicas (lo que él denominaba el “periodismo falacia”). apelaciones a los principios similares” (p. El contenido de los medios de comunicación populares puede investigarse como estímulo persuasivo que configura la reacción pública ante un asunto (Fan. adaptado de las ciencias biológicas. Shapiro y Dempsey. tópicos. por ejemplo. Sus controvertidos métodos y los resultados provocaron de nuevo preguntas sobre la autonomía de la opinión pública y sobre si ésta es una reproducción más o menos mecánica de la opinión de elite expresada a través de los medios de comunicación (capítulo 2). parece producir una estimación de voto muy acertada. analizan una amplia gama de contenido de los medios de comunicación. no como puntos individuales. informes y minutas de los encuentros públicos son de bastante utilidad para estudiar la conducta de los actores de la política (Cook y otros. Fan (1988) había desarrollado un modelo “ideodinámico”. Los reglamentos oficiales. Subproductos que se producen de forma natural en el debate público proporcionan a los analistas observaciones en absoluto obstructoras desde diferentes ángulos. los investigadores han comenzado a controlar las tendencias reunidas en el contenido de los medios de comunicación y a estudiar sus relaciones con las tendencias en la audiencia (MacKuen y Coombs. lo centran en identificar las culturas que rodean a los diferentes asuntos. dicen. artículos de revistas. Si el análisis de contenido tiene sus comparativamente más estructuradas y más interpretativas versiones cualitativas. Uso de técnicas de sondeos menos estructuradas. 1987. El análisis de contenido de los medios de comunicación desempeña un papel destacado en la investigación de la opinión pública Aunque Allport (1937) prevenía. 1983). reconocía. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. que estimaba el impacto de los mensajes positivos o negativos sobre los candidatos basándose en factores tales como el número de mensajes en el entorno de las noticias y el tamaño de la población-objetivo.USAL . 1980). 1983) o como el fondo compartido de información del campo público (Gamson y Modigliani. Por “cultura de un asunto”. 1989). Aunque la investigación de sondeo es el método más común de observar y estudiar la opinión pública. como inputs para la realización política (Cook y otros.

utilizan aproximaciones menos estructuradas. para “ayudar a configurar la interpretación de los datos cuantitativos” de encuestas representativas (p. los investigadores. observa. a veces. 1981. Merton (1987) observa que las entrevistas enfocadas se utilizaron en muchos estudios primitivos sobre los efectos de los medios de comunicación. Sugería que los investigadores empezaran investigando a los políticos. 1984). 1988). En tales casos. Gamson (1988) apoya los grupos enfocados como parte de una metodología constructista para evaluar la opinión pública. En 1948.V. Merton y Kendall. La investigación podría entonces proceder “siguiendo estas expresiones hacia atrás a través de sus diversos canales y. Los datos de encuesta. determinando qué formas específicas de expresión atraían su atención e influían en sus acciones. se recogen sólo cuando un asunto ha salido al foro público y sólo en tanto que dicho asunto continúe presionando. p. Los datos sobre las fases inicial y final del debate público son. que sigan el desarrollo de la opinión pública con el sistema político formal. Dice que los investigadores necesitan alguna forma de hacer “visibles los esquemas subyacentes. 549). 543). Aducía que los encuestadores estaban “obstinados en la naturaleza funcional de la opinión pública en nuestra sociedad” (p. Graber. 1946). La relación entre hacer preguntas altamente estructuradas –con categorías de respuestas definitivas y predeterminadas– y entrevistas más flexibles –dejando la estructura de respuestas y preguntas a gusto del entrevistado– es algo ya muy reconocido en la investigación de la opinión pública desde hace muchos años (Skott. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. en gran 54 . 1943. estudiar la dinámica del debate público –la forma en que actores y espectadores interactúan a través del tiempo– es bastante estimulante. enfocándola en opiniones individuales para la exclusión de grupos funcionales y canales organizados de influencia política.FCEyCS Cátedra Unificada. Link. que se sometían más tarde a nuevas pruebas por métodos más definitivos. observar los canales principales. preferiblemente permitiéndonos una ojeada al proceso mental implicado” (p. al hacerlo. Price halladas en largos cuestionarios para muestras grandes. 555). Las transcripciones de estas conversaciones son. Esto puede realizarse observando conversaciones de grupos parejos (discusiones entre amigos o conocidos en casa de unos de los miembros) enfocadas a un tema de interés público y guiadas por un facilitador. después. 1943. Se reúnen grupos de gente para discutir juntos un tema concreto. Las entrevistas enfocadas se utilizaban principalmente para generar nuevas ideas e hipótesis. Lazarsfeld. Aunque la investigación ha hecho considerables progresos en teoría psicológica sobre la formación y cambio de la opinión. como entrevistas en profundidad y grupos enfocados. tales como el estudio de maratones de radio. los procesos más interpretativos y cualitativos se usan como complemento más que como alternativas a técnicas más estructuradas. pero también tiene aplicación en la investigación sobre la opinión pública. en parte para ver qué elementos del discurso de los medios de comunicación se han convertido en parte del equipo de herramientas del público para entender los asuntos públicos (Gamson. Hyman (1957) se hizo eco del interés de Blumer. Esto es así porque los investigadores raramente recogen datos en series temporales. Hyman afirma que tiene mucho menos que decir sobre procesos sociales a gran escala o sobre las relaciones entre la opinión pública y los procesos de gobierno. interpretadas por el analista.USAL . 20). los puntos de vista de importancia clave y la forma en que cualquier expresión dada se ha desarrollado y conseguido un respaldo organizado a partir de lo que inicialmente debía de ser una condición relativamente amorfa” (Blumer. Observación del proceso de debate público No importa qué técnicas de observación se utilicen. 1948. Blumer acusó a la investigación sobre la opinión pública de estar fracasando totalmente en su trabajo. Aunque estas técnicas sacrifican la representatividad (una fuerza innegable de las técnicas de muestreo). 1944. y se graban y estudian sus interacciones. La investigación con grupos enfocados es especialmente popular en estudios sobre las actitudes y conducta de los consumidores. la utilización de preguntas abiertas en grupos enfocados puede ayudar al investigador a comprender los procesos mentales utilizados para llegar a las opiniones (Hochschild.

el campo ha ido respondiendo en una variedad de formas a las llamadas de Blumer y Hyman para una investigación orientada hacia el proceso. En este libro hemos considerado los conceptos generales que subyacen a tales cuestiones. en el que “las diversas preferencias individuales pueden configurarse y modificarse por la interacción social para producir.USAL . en cada caso. sociológicos o psicológicos– sigue siendo fundamentalmente un concepto de la comunicación.V. los investigadores recogían información en determinados puntos varias veces. Los investigadores estudiaron. fraudes y abusos. por ejemplo. Para que avance la teoría de la opinión pública se necesitarían datos sobre el transcurso de la vida de un asunto (Hyman. pero estas influencias quedaban lejos de ser uniformes en los distintos asuntos. psicológico (capítulo 4). Se encontraron influencias en las audiencias. sin participación de público activo. Sin embargo. a través de los esfuerzos colaboradores de políticos y periodistas investigadores (Cook y otros. 55 . antes y después de que los medios de comunicación revelaran un problema. en particular. 1986. Price manera. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Esta revisión no tiene la intención de proporcionar una definición singular de la opinión pública. como un mecanismo efectivo para la elección del público. sin embargo. 1983). La principal respuesta de los políticos. intenta identificar los temas básicos que aparecen en los diversos escritos que utilizan el concepto. si no un consenso. en el capítulo 2. en gran medida. El capítulo 5 sugiere que el 23 Otro ejemplo notable de las ciencias políticas es la investigación de Bartels (1988) acerca del ímpetu de los candidatos en las primarias presidenciales norteamericanas.FCEyCS Cátedra Unificada. Dados estos vínculos. Se influyó en la política incluso antes de que la noticia fuera presentada al público. 1957). 1983). En su lugar. tanto entre los miembros del público atento como entre las elites políticas. portadas de los medios de comunicación. por todas sus particularidades visibles. 1987). Hasta ahora. puede que fuese prioritaria en anticipación a la esperada influencia del programa (un resultado que podría haber sido la intención del programa desde el principio. al menos una mayoría auténtica para una única alternativa” (p. Leff. siguiendo las huellas de su influencia tanto en la opinión pública como en los políticos.23 Han realizado una investigación típica sobre las noticias publicadas por los medios de comunicación en el área Chicago. Bartels analiza el proceso de nominación como un proceso dinámico. Tal vez el tema más importante que emerge de nuestras investigaciones es la íntima conexión de la opinión pública con los procesos de discusión. 1983. Realizaron sondeos de muestreo fortuito del área metropolitana de Chicago y entrevistas con muestras intencionadas de líderes de grupos de interés. 307). transcripciones de escuchas y otras grabaciones. Brooks y Gordon. aunque en menor medida. un programa de televisión sobre el cuidado de la salud en casa. Esta conexión se ha seguido. Son ejemplares los estudios llevados a cabo por un equipo de investigación interdisciplinario en la Northwestern University (Cook y otros. Los lazos con la discusión y el debate se conservaron a través de la consiguiente adaptación sociológica (capítulo 3) y. Leff. cuando el programa salió al aire tuvo efectos apreciables. Las noticias que parecían producir la respuesta política más fuerte –una sobre el cuidado de la salud en casa y el fraude– parecían haberlo hecho. una serie en un periódico local sobre violación. El papel de la opinión popular. periodistas y políticos. más que las respuestas que se han propuesto. véase Davison. presupuestarios y reguladores. teórica y empírica– han persistido durante dos siglos y sin duda alguna continuarán. hasta los orígenes de la opinión pública y su primera historia como concepto político-filosófico. inasequibles (capítulo 3). políticos. dos reportajes de la televisión local sobre brutalidad policial y emplazamiento de desechos tóxicos. en el cual las preferencias del público se forman y varían en respuesta a la cobertura de los medios de comunicación y las maniobras de la campaña. Protess y otros. Bartels caracteriza el sistema primario. debate y toma de decisiones colectiva. Aprovechando los avisos sobre los informes de noticias de próxima investigación. en las elites políticas o en soluciones políticas. Conclusión: la opinión pública como concepto comunicativo Las cuestiones alrededor de la opinión pública –normativa. la opinión pública –ya se contemple en términos filosóficos. Analizaron documentos legislativos. Protess y Brooks. Protess. 1985. variaba.

177-190. Chicago. Nueva York. incluso cuando se han extraído del debate público. demasiado igualitario (el debate aún más). Bagdikian. P. una herramienta tanto para la persuasión como para la recogida de información. tal vez la principal sea descubrir qué analogías se acercan más a describir cómo conducimos por lo general nuestros asuntos públicos. MA. Allen. L. Princeton University Press. Nueva York. Allport. en L. J. Russell y Russell (publicado originariamente en 18381843). 1954.. Bentham. 1968. Brooks Cole. 1950. Berkowitz (comp. 81-92. Nueva York.FCEyCS Cátedra Unificada. CA. S.. Asch. M. K. 313-330. Price debate público se da principalmente en virtud de interacciones entre los actores de la elite política y sus espectadores atentos. Nueva York. 97-109. Cambridge University Press. Human behavior: An inventory of scietiific findings.. 1975.S. “The U. R. 1951. UK. F. G. Holt. Entre las acusaciones a la investigación sobre la opinión pública.. 1218-1231.. simplemente. A. Harcourt. Boston. Sage. H. L. Presidential primaries and the dynamics of public choice. 1893. 69-79. BIBLIOGRAFÍA Abelson. hay otras en las que prácticamente no aparece. Hancourt. Atkin.. Newbury Park.. Rokeach.. 1928. un proceso demasiado deliberativo. C. F. no debe confundirse con la adhesión a ningún modelo popular de toma de decisiones políticas. Allport. Bartels. M. Bishop. J. “Psychological status of the script concept”. CA.. Some puzzles and paradoxes”. The american people and foreign policy. 1950. J. 35. implica cada uno de estos procesos. P. en Inventing the French Revolution: Essays on French political culture in the eighteenth century. 167-199. 1975. “Public opinion as political inventions”. La base democrática del concepto de opinión pública es indiscutible. Journal of Communication. en alguna medida.. 133-175. Public Opinion Quarterly 1.. Public Opinion Quarterly.USAL . NJ. Nueva York. polls and public opinion. 42. no importa cuán esclarecedor o razonado sea. Berkowitz (comp. The control revolution: Technological and economic ongins oft he information society. Berelson... “Effects of group pressure upon the modification and distortion of judgment”. A.. “Computers. Groups. Almond. 1924. H. F. Guetzkow (comp). 1988. “Toward a science of public opinion”. Academic Press. Achen. 2-46). 20-27. Houghton Mifflin. The great American values test: Influencing behavior and belief through television. J.. pero la comunicación es. 1984. Lazarsfeld. B. Bem. y en los que se silencia o se rechaza a las personas con puntos de vista minoritarios. 1978. Advances in experimental social psychology 8. G... 1964. Binkley. y Chaffee S. Abelson. potencialmente útil tanto para controlar las opiniones como para solicitarlas. Artenton. siempre que tengamos en mente que aunque algunas de ellas disfrutan de un flujo de debate libre. y McPhee. desdichadamente. W. mucho menos lo es la base democrática de las decisiones políticas diarias. Elements of psychology. B. Social Forces. 1970. J. 1987. Transaction. 1975. R. Nueva York. D.. attitudes. l6. 715-729. Allen. Carnegie Press. Social psychology. “Situational factors in conformity”. 389-396. Princeton. media: Supermarket or assembly line?”. 36. American Psychologist. facilitadas en varias importantes formas por la prensa.. The works of Jeremy Bentham. Beniger. Cambridge. leadership and men. Teledemocracy: Can technology protect democracy?. 1937. B. Public Opinion Quarterly. Las decisiones que se apoyan en la opinión pública se hacen por medio de la publicidad y comunicación. W. Podemos comparar el debate público con una asamblea ciudadana. R. F.. y Steiner. 1990. P. Rinehart y Winston. Public Opinion Quarterly. “Mass political attitudes and the survey response” American Political Science Review 69. J. G.. Ball-Rokeach. Baldwin. y Tuchfarber. and human affairs.. en L. V. B. 6. Advances in experimental social psychology 8. V. 1981.. M. Brace y World.). Oldendick. L. 7-23. J. R. Nueva York. M. W. S. Berelson. “Effecis of question wording and format on political attitude consistency”. 2009 Análisis de la Opinión Pública La Opinión Pública. Conceptualizar la opinión pública en términos de procesos discursivos tales como los que se esbozan aquí. 5. C. 1975.. University of Chicago Press. 56 . “The concept of public opinion in the social sciences”. “Social support for nonconformity”. Academic Press. 1972. La discusión puede. Belmont. y Grube. C. Baker. en H. “Instrumental response strategies in opinion interviews”.. 1986. 36. Berelson. R. K. El debate público. “Democratic theory and public opinion”. en las que poderosos líderes y coaliciones organizadas dominan.. Voting: A study of opinion formation in a presidential campaign. Beliefs. Free Press.. 1962. Cambridge. Harvard University Press.). C. E. Pittsburg.V.

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