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El pensamiento del papa Francisco

El pensamiento del papa Francisco

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http://www.bubok.es/libros/223172/El-pensamiento-del-papa-Francisco El 13 de Marzo de 2013, el cardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio fue elegido sucesor de San Pedro y adopto el nombre de Francisco.Es el primer papa no europeo en muchos siglos, el primero de la orden de los Jesuitas (San Ignacio) y el primero en adoptar el nombre de Francisco, en honor al "pobre de Asis".Su elección a despertado un entusiasmo sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia y sus primeros gestos nos muestran un papa reformador y que rompera los esquemas establecidos.Para comprender mejor lo que podemos esperar de su papado presentamos este libro con un extracto de su pensamiento y magisterio. Ordenado alfabeticamente y por temas sera de suma utilidad para aquellos que quieran acercarse a la forma de ver la vida y la Iglesia del papa que vino "del fin del mundo".Paz y Bien!
http://www.bubok.es/libros/223172/El-pensamiento-del-papa-Francisco El 13 de Marzo de 2013, el cardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio fue elegido sucesor de San Pedro y adopto el nombre de Francisco.Es el primer papa no europeo en muchos siglos, el primero de la orden de los Jesuitas (San Ignacio) y el primero en adoptar el nombre de Francisco, en honor al "pobre de Asis".Su elección a despertado un entusiasmo sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia y sus primeros gestos nos muestran un papa reformador y que rompera los esquemas establecidos.Para comprender mejor lo que podemos esperar de su papado presentamos este libro con un extracto de su pensamiento y magisterio. Ordenado alfabeticamente y por temas sera de suma utilidad para aquellos que quieran acercarse a la forma de ver la vida y la Iglesia del papa que vino "del fin del mundo".Paz y Bien!

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02/11/2016

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Prologo

Est‡bamos compilando el presente texto cuando la noticia nos tomo por sorpre-
sa. Aun es muy reciente y no salimos de nuestro asombro.
La palabras del cardenal Tauran resuenan en nuestros o’dos "Girogium Ma-
rium..." y pensŽ, "Bergoglio!"
La alegr’a fue inmensa y mayor aun cuando supimos el nombre "Francescum"!
El papa era el querido cardenal Bergoglio y como si fuera poco escog’a el nom-
bre del poverello de As’s. Todo un signo de los tiempos y una puerta abierta a la es-
peranza en el futuro de la Iglesia.
Este peque–o volumen recoge distintas intervenciones, del hoy papa Francisco,
sobre temas diversos y de gran interŽs. Son intervenciones de los a–os 2010-2013
ya que debido a la urgencia de los tiempos, decidimos anticipar la publicaci—n del
presente.
Hemos respetado el lenguaje original y en ocasiones, cuando el dialecto "porte-
–o" aparece menos comprensible para el lector for‡neo, indicado su correlatividad
al castellano.
ConÞamos en que sea œtil para conocer mejor el pensamiento y magisterio del
nuevo l’der de la Iglesia Cat—lica y nos ayude a todos a ponerlo en practica.
Paz y Bien!
Carolina Romero
Gabriel Lopez Santamar’a, ofs
i
C AP ê T UL O 1
ABORTO
Se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e
ignorar los derechos de los ni–os por nacer. Al hablar de una madre embarazada
hablamos de dos vidas; ambas deben ser preservadas y respetadas pues la vida es
de un valor absoluto.
É
El aborto nunca es una soluci—n. Debemos escuchar, acompa–ar y comprender
desde nuestro lugar a Þn de salvar las dos vidas: respetar al ser humano mas peque-
–o e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su naci-
miento y luego ser creativos en la bœsqueda de caminos que lo lleven a su pleno
desarrollo.
Comunicado del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires sobre la resoluci—n para los Abortos no punibles en la Ciudad de Buenos
Aires (10 de septiembre de 2012)
El derecho a la vida es el primero de los derechos humanos. Abortar es matar a
quien no puede defenderse.
Del libro Sobre el Cielo y la Tierra. Ed. Sudamericana
...cada vez que una mujer da a luz se sigue apostando a la vida y al futuro...
Card. Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires . 1 de octubre de 2012. Fiesta de Santa Teresita del Ni–o Jesœs
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C AP ê T UL O 2
ACOSTUMBRAMIENTO
Uno de los peligros mas grandes que nos acechan es el "acostumbramiento". Nos
vamos acostumbrando tanto a la vida y a todo lo que hay en ella que ya nada nos
asombra; ni lo bueno para dar gracias, ni lo malo para entristecernos verdadera-
mente. Me caus— asombro y perplejidad preguntarle a un conocido como estaba y
que me respondiera: "mal pero acostumbrado".
Nos acostumbramos a levantarnos cada d’a como si no pudiera ser de otra ma-
nera, nos acostumbramos a la violencia como algo infaltable en las noticias, nos
acostumbramos al paisaje habitual de pobreza y de la miseria caminando por las
calles de nuestra ciudad, nos acostumbramos a la tracci—n a sangre de los chicos y
las mujeres en las noches del centro cargando lo que otros tiran. Nos acostumbra-
mos a vivir en una ciudad paganizada en la que los chicos no saben rezar ni hacer-
se la se–al de la cruz.
El acostumbramiento nos anestesia el coraz—n, no hay capacidad para ese
asombro que nos renueva en la esperanza, no hay lugar para el reconocimiento
del mal y poder para luchar contra el.

Mensaje del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, para la Cuares-
ma 2012 (22 de febrero de 2012)
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C AP ê T UL O 3
AMOR
Jesœs no da s—lo un mandamiento en el sentido m‡s comœn de la palabra sino que
proclama la œnica forma de fundar un v’nculo y una comunidad que sea humani-
zadora: el amor gratuito, sin reclamos, que es consistente por convicciones, que
siente y piensa a los otros como pr—jimos, es decir como a s’ mismo.
...
El amor que propone Jesœs es gratuito e ilimitado y por ello muchos lo conside-
ran, a El y su ense–anza, un delirio, una locura y preÞeren conformarse con la me-
diocridad ambigua sin cr’ticas ni desaf’os.
Homil’a del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, durante el Te-
deum celebrado en la catedral metropolitana, el 25 de mayo de 2012
El amor hace comœn todo lo que tiene, se revela en la comunicaci—n. No hay fe
verdadera que no se maniÞeste en el amor, y el amor no es cristiano si no es gene-
roso y concreto. Un amor decididamente generoso es un signo y una invitaci—n a
la fe. Cuando nos hacemos cargo de las necesidades de nuestros hermanos, como
lo hizo el buen samaritano, estamos anunciando y haciendo presente el Reino.
Mensaje del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, para la Cuares-
ma 2012 (22 de febrero de 2012)
4
C AP ê T UL O 4
A„O DE LA FE
Este a–o de la fe que transitamos es tambiŽn la oportunidad que Dios nos regala
para crecer y madurar en el encuentro con el Se–or que se hace visible en el rostro
sufriente de tantos chicos sin futuro, en la manos temblorosas de los ancianos olvi-
dados y en las rodillas vacilantes de tantas familias que siguen poniŽndole el pecho
a la vida sin encontrar quien los sostenga.
Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de buenos Aires al inicio de la Cuaresma
2013
La fe es una gracia, un regalo de Dios. La fe s—lo crece y se fortalece creyendo;
en un abandono continuo en las manos de un amor que se experimenta siempre
como m‡s grande porque tiene su origen en Dios.
Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires por el A–o de la Fe (1
de octubre de 2012)
Iniciar este a–o de la fe es una nueva llamada a ahondar en nuestra vida esa fe
recibida. Profesar la fe con la boca implica vivirla en el coraz—n y mostrarla con
las obras: un testimonio y un compromiso pœblico. El disc’pulo de Cristo, hijo de
la Iglesia, no puede pensar nunca que creer es un hecho privado.
Cruzar el umbral de la fe nos desaf’a a descubrir que si bien hoy parece que rei-
na la muerte en sus variadas formas y que la historia se rige por la ley del m‡s fuer-
te o astuto y si el odio y la ambici—n funcionan como motores de tantas luchas hu-
manas, tambiŽn estamos absolutamente convencidos de que esa triste realidad pue-
de cambiar y debe cambiar, decididamente porque si Dios est‡ con nosotros quiŽn
podra contra nosotros? (Rom. 8:31,37)
5
Cruzar el umbral de la fe supone no sentir vergŸenza de tener un coraz—n de
ni–o que, porque todav’a cree en los imposibles, puede vivir en la esperanza.
Cruzar el umbral de la fe nos lleva a implorar para cada uno los mismos senti-
mientos de Cristo Jesœs (Flp. 2, 5) experimentando as’ una manera nueva de pen-
sar, de comunicarnos, de mirarnos, de respetarnos, de estar en familia, de plantear-
nos el futuro, de vivir el amor, y la vocaci—n.
Cruzar el umbral de la fe es actuar, conÞar en la fuerza del Esp’ritu Santo pre-
sente en la Iglesia y que tambiŽn se maniÞesta en los signos de los tiempos, es
acompa–ar el constante movimiento de la vida y de la historia sin caer en el derro-
tismo paralizante de que todo tiempo pasado fue mejor; es urgencia por pensar de
nuevo, aportar de nuevo, crear de nuevo, amasando la vida con la nueva levadura
de la justicia y la santidad. (1 Cor 5:8)
Cruzar el umbral de la fe implica tener ojos de asombro y un coraz—n no pere-
zosamente acostumbrado, capaz de reconocer que cada vez que una mujer da a
luz se sigue apostando a la vida y al futuro, que cuando cuidamos la inocencia de
los chicos garantizamos la verdad de un ma–ana y cuando mimamos la vida entre-
gada de un anciano hacemos un acto de justicia y acariciamos nuestras ra’ces.
Cruzar el umbral de la fe es el trabajo vivido con dignidad y vocaci—n de servi-
cio, con la abnegaci—n del que vuelve una y otra vez a empezar sin aßojarle a la vi-
da, como si todo lo ya hecho fuera s—lo un paso en el camino hacia el reino, pleni-
tud de vida. Es la silenciosa espera despuŽs de la siembra cotidiana, contemplar el
fruto recogido dando gracias al Se–or porque es bueno y pidiendo que no abando-
ne la obra de sus manos. (Sal 137)
Cruzar el umbral de la fe exige luchar por la libertad y la convivencia aunque
el entorno claudique, en la certeza de que el Se–or nos pide practicar el derecho,
amar la bondad, y caminar humildemente con nuestro Dios. (Miqueas 6:8)
Cruzar el umbral de la fe entra–a la permanente conversi—n de nuestras actitu-
des, los modos y los tonos con los que vivimos; reformular y no emparchar o barni-
zar (disimular), dar la nueva forma que imprime Jesucristo a aquello que es tocado
por su mano y su evangelio de vida, animarnos a hacer algo inŽdito por la socie-
6
dad y por la Iglesia; porque El que est‡ en Cristo es una nueva criatura. (2 Cor
5,17-21)
Cruzar el umbral de la fe nos lleva a perdonar y saber arrancar una sonrisa, es
acercarse a todo aquel que vive en la periferia existencial y llamarlo por su nom-
bre, es cuidar las fragilidades de los m‡s dŽbiles y sostener sus rodillas vacilantes
con la certeza de que lo que hacemos por el m‡s peque–o de nuestros hermanos al
mismo Jesœs se lo estamos haciendo. (Mt. 25, 40)
Cruzar el umbral de la fe supone celebrar la vida, dejarnos transformar porque
nos hemos hecho uno con Jesœs en la mesa de la eucarist’a celebrada en comuni-
dad, y de all’ estar con las manos y el coraz—n ocupados trabajando en el gran pro-
yecto del Reino: todo lo dem‡s nos ser‡ dado por a–adidura. (Mt. 6.33)
Cruzar el umbral de la fe es vivir en el esp’ritu del Concilio y de Aparecida,
Iglesia de puertas abiertas no s—lo para recibir sino fundamentalmente para salir y
llenar de evangelio la calle y la vida de los hombres de nuestros tiempo.
Cruzar el umbral de la fe para nuestra Iglesia Arquidiocesana, supone sentir-
nos conÞrmados en la Misi—n de ser una Iglesia que vive, reza y trabaja en clave
misionera.
Cruzar el umbral de la fe es, en deÞnitiva, aceptar la novedad de la vida del Re-
sucitado en nuestra pobre carne para hacerla signo de la vida nueva.
Card. Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. 1 de octubre de 2012. Fiesta de
Santa Teresita del Ni–o Jesœs
La experiencia de la Fe nos ubica en Experiencia del Esp’ritu signada por la ca-
pacidad de ponerse en camino... No hay nada m‡s opuesto al Esp’ritu que instalar-
se, encerrarse. Cuando no se transita por la puerta de la Fe, la puerta se cierra, la
Iglesia se encierra, el coraz—n se repliega y el miedo y el mal esp’ritu "avinagran"
la Buena Noticia. Cuando el Crisma de la Fe se reseca y se pone rancio ya no es
evangelizador, ya no contagia sino que ha perdido su fragancia, constituyŽndose
muchas veces en causa de esc‡ndalo y de alejamiento para muchos.
...
7
El que cree es receptor de aquella bienaventuranza que atraviesa todo el Evan-
gelio y que resuena a lo largo de la historia, ya en labios de Isabel: ¬Feliz de ti por
haber cre’do¬, ya dirigida por el mismo Jesœs a Tom‡s: "Felices los que creen sin
haber visto"
Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los Catequistas de la
Arquidi—cesis (21 de agosto de 2012)
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C AP ê T UL O 5
AYUNO
Nuestro ayuno cuaresmal puede ser rutinario y llegar a ser un gesto maniqueo
m‡s que profŽtico consistente en Çcerrar la bocaÈ, porque la materia y los alimen-
tos son impuros: cuando el ayuno que Dios quiere es partir el propio pan con el
hambriento; privarnos no s—lo de lo superßuo, sino aœn de lo necesario para ayu-
dar al los que tienen menos; dar trabajo al que no lo tiene curar a los que est‡n en-
fermos en su cuerpo o en su esp’ritu; hacernos cargo de los que sufren el azote de
la droga o ayudar a prevenir la ca’da de tantos; el denunciar toda injusticia; el tra-
bajar para que tantos, especialmente chicos en la calle, dejen de ser el paisaje habi-
tual; el dar amor al que est‡ solo y no s—lo al que se nos acerca.
No creamos que es el comer o el ayunar lo que importa. Lo que hace verdade-
ro el ayuno es el esp’ritu con que se come o se ayuna. Si pasar hambre fuera una
bendici—n, ser’an benditos todos los hambrientos de la tierra y no tendr’amos por-
que preocuparnos. ÇNingœn acto de virtud puede ser grande si de Žl no se sigue
tambiŽn provecho para los otros... As’ pues, por m‡s que te pases el d’a en ayunas,
por m‡s que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamen-
te, si no haces bien a otros, no haces nada grandeÈ.San Juan Cris—stomo
Necesitamos vivir la profundidad de no darle tanta importancia a la comida de
la que nos privamos sino a la comida que posibilitamos a un hambriento con nues-
tras privaciones. Que nuestro ayuno voluntario sea el que impida tantos ayunos
obligados de los pobres. Ayunar para que nadie tenga que ayunar a la fuerza.
Mensaje del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, con motivo del ini-
cio de la Cuaresma (9 de marzo de 2011)
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C AP ê T UL O 6
CATEQUISTAS
Es bueno tomar conciencia de que hoy, m‡s que nunca, el acto de creer tiene que
trasparentar la alegr’a de la Fe. Como en aquel gozoso encuentro de Mar’a e Isa-
bel, el Catequista debe impregnar toda su persona y su ministerio con la alegr’a de
la Fe.

Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los Catequistas de la
Arquidi—cesis (21 de agosto de 2012)
Que la catequesis a la cual sirven con tanto amor estŽ signada por esa alegr’a,
fruto de la cercan’a del Se–or Resucitado ("los discípulos se llenaron de alegría
cuando vieron al Se–or", Jn. 20,20), que permite tambiŽn descubrir la bondad de
ustedes y la disponibilidad al llamado del Se–or.
Y no dejen nunca que el mal esp’ritu estropee la obra a la cual han sido convo-
cados. Mal esp’ritu que tiene manifestaciones bien concretas, f‡ciles de descubrir:
el enojo, el mal trato, el encierro, el desprecio, el ninguneo, la rutina, la murmura-
ci—n, el chismer’o. (cotilleo)
Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los Catequistas de la
Arquidi—cesis (21 de agosto de 2012)
Pero adem‡s, les pido que, no vean reducido su campo evangelizador a los cate-
quizandos. Ustedes son privilegiados para contagiar la alegr’a y belleza de la Fe a
10
las familias de ellos. H‡ganse eco en su pastoral catequ’stica de esta Iglesia de Bue-
nos Aires que quiere vivir en estado de misi—n.
Miren una y mil veces a la Virgen Mar’a. Que ella interceda ante su Hijo para
que les inspire el gesto y la palabra oportuna, que les permita hacer de la Cateque-
sis una Buena Noticia para todos, teniendo siempre presente que la Iglesia crece,
no por proselitismo, sino por atracci—n.

Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los Catequistas de la
Arquidi—cesis (21 de agosto de 2012)
Al darte gracias de coraz—n por todo tu camino de catequista, por tu tiempo y
tu vida entregada, le pido al Se–or que te dŽ una mente abierta para recrear el di‡-
logo y el encuentro entre quienes Dios te conf’a y un coraz—n creyente para seguir
gritando que El est‡ vivo y nos ama como nadie.
Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los Catequistas de la
Arquidi—cesis (21 de agosto de 2012)
Yo pregunto, entre ustedes catequistas, hay Þesta, hay encuentro; o est‡ el gesto
adusto del dedito con un "no" adelante, como la maestra en tiempos de Yrigoyen
(Presidente Argentino a principios del siglo XX). Hay eso o hay Þesta, hay encuen-
tro? saben lo que es Þesta o son una momia? Catequistas-momias, una momia an-
clada solo en verdades, en preceptos; sin ternura, sin capacidad de encuentro.
Yo quisiera que entre ustedes no haya lugar para momias apost—licas, por favor
no!, vayan a un museo que van a lucir mejor. Sino que haya corazones que se con-
mueven con la vida desde donde se la planteen, que saben abrazar la vida y decir-
le a esa vida quiŽn es Jesœs.
11
Y para que no se equivoquen y momiÞquen sus entra–asÉÓde la mano de Ma-
r’aÓ la Madre de la ternuraÉ acompa–emos la vida de la mano de Mar’a.
homil’a del cardenal Jorge. M. Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires en el Encuentro Arquidio-
cesano de Catequesis (10 de marzo de 2012)
12
C AP ê T UL O 7
CIUDADANOS
Ser ciudadano de una gran ciudad es algo muy complejo hoy en d’a, ya que los
v’nculos de raza, historia y cultura no son homogŽneos y los derechos civiles tam-
poco son plenamente compartidos por todos los habitantes. En la ciudad hay mu-
ch’simos Òno-ciudadanosÓ, Òciudadanos a mediasÓ y ÒsobrantesÓ: o porque no tie-
nen plenos derechos Ðlos excluidos, los extranjeros, las personas indocumentadas,
los chicos no escolarizados, los ancianos y enfermos sin cobertura social-; o porque
no cumplen con sus deberes. En este sentido la mirada trascendente de la fe que
lleva al respeto y al amor al pr—jimo ayuda a ÒelegirÓ ser ciudadano de una ciudad
concreta y a poner en pr‡ctica actitudes y comportamientos que crean
ciudadan’a.
Palabras iniciales del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, en el Pri-
mer Congreso Regional de Pastoral Urbana (Buenos Aires, 25 de agosto de 2011)
13
C AP ê T UL O 8
CORAZON BUENO
La persona que tiene un coraz—n agresivo, la persona que maldice, es como la per-
sona que va caminando sobre las ßores del campo y las va pisoteando. Pisotear la
belleza de Dios, pisotear la belleza de un coraz—n, la belleza de mi marido, de mi
mujer, de mis hijos, de mi familia. Pisotear la belleza que Dios nos dio.
En cambio, el que tiene un coraz—n manso, el que tiene un coraz—n que bendi-
ce continuamente, que da lugar a que se expresen los dem‡s, cuida de no hacer da-
–o a nadie, de no herir, de no confrontar la belleza que puso Dios.
Desgrabaci—n de la homil’a del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Ai-
res, en la Fiesta de San Ram—n Nonato (31 de agosto de 2012)
14
C AP ê T UL O 9
CRISTIANOS
MEDIOCRES
Ac‡ pasa lo mismo, este padre que es la Þgura de Dios, tiene dos hijos y uno muy
modosito, muy bueno, siempre dice a todo que s’ y despuŽs hace lo que quiere. Y
el otro m‡s temperamental que expresa cuando est‡ enojado lo que siente, pero tie-
ne el coraz—n lo suÞcientemente abierto como para que la misericordia de Dios en-
tre y se arrepienta. Y este, le dijo "no voy nada" estaba enojado ese d’a, ten’a bron-
ca, pero despuŽs pens— que deb’a obediencia a su padre, pens— en su deber y cum-
pli— la voluntad del padre. El otro le dijo "s’ pap‡, voy" y no fue nada. No cumpli—
la voluntad del padre pero mantuvo las apariencias. Son esos cristianos "almidona-
dos" (santurrones), esos cristianos de buenos modales pero de malas costumbres:
- Yo soy muy cat—lico, padre, soy de tal asociaci—n, de tal otra.
- decime tenŽs servicio domŽstico en tu casa?
- si padre
- y le pagas su sueldo en blanco o en negro?
- bueno padre, si uno se pone a hacer esas preguntas, claro...
Por hacer una pregunta. Y si sigue preguntando se da cuenta que llevan una do-
ble vida de terror. Los cristianos como este hijo, los cristianos fariseos, son los que
le hacen m‡s da–o al pueblo de Dios. Por eso Jesœs le va a decir al pueblo Òhagan
lo que ellos dicen porque les ense–an cosas buenas, pero no los imiten, no hagan
lo que ellos hacenÓ porque llevan doble vida. Y Jesœs le pone dos adjetivos que le
caben justo. El primero que se lo repite varias veces: Hip—critas. ÒPadre, pero yo
soy de comuni—n diaria, hago muchas cosasÓ y Jesœs le dice: Òhip—critaÓ porque
aparentas una cosa y viv’s otra. Y el segundo adjetivo: Òsepulcro blanqueadoÓ, co-
15
mo esas tumbas lindas, todas lindas y adentro sabemos lo que hay: podredumbre.
Cristianos de apariencia.
...
-ÒPadre: ÀC—mo sŽ yo si soy un cristiano almidonado o si soy un hijo que quiere
seguir a Jesœs?Ó Mira, una de las caracter’sticas, una nom‡s, de los cristianos almi-
donados, de los hip—critas, de los sepulcros blanqueados es que siempre est‡n criti-
cando al pr—jimo, siempre est‡n hablando mal de otros, o de alguien de la familia,
o de un vecino o de un compa–ero de trabajo. En el fondo est‡n repitiendo lo de
ese fariseo que estaba parado ac‡ adelante: Òte doy gracias Se–or porque no soy
como ese ni como aquella ni como aquellaÓ. Un poco aquello del tango: ÒQue ver-
gŸenza vecina vestirse de blanco despuŽs que pec—Ó, bien que le estaba sacando el
cuero al otro. Esa es la primera caracter’stica de un cristiano almidonado, de un
hip—crita, de un fariseo: siempre tiene que estar hablando mal de los dem‡s.
Misa por el 43 Aniversario de la Comunidad de Sant Egidio (Catedral metropolitana, 24 de
septiembre de 2011)
Sin embargo siempre hay cristianos que se guardan algo por la dudas.
Una vez le preguntŽ a un santo sacerdote Ðhombre de Dios realmenteÐ
Era especialista en religiones orientales, porque daba clases de eso.
-ÀVos a quiŽn le rez‡s? Àa Cristo o a Buda?
El con mucha sorna y humor me respondi—:
-3/4 del tiempo a Cristo y 1/4 a Buda, por si acaso. (risas)
Y se ri—. Evidentemente era un hombre unido a Cristo y por eso se permiti— el
chiste (broma) y se dio cuenta del humor.
Pero hay algunos que se guardan el cuarto por las dudas, por si acaso.
Y ac‡ est‡ en la Palabra: Decime Se–or Àahora vas a hacer el reino? ÀAhora va-
mos a d‡rsela(liarsela) a los Romanos? ÀAhora vas a instaurar el reino de Israel?
No hab’an entendido nada.
16
Como ƒl mismo les dice, a los peregrinos de Emaœs
Eran duros de entendimiento.
DespuŽs est‡n estos otros que se quedaron mirandoÉ mirandoÉ mirando
all‡É melanc—licamente, la nube los tap— y segu’an mirandoÉ
Tuvieron que venir dos ‡ngeles a decirles ÁBasta, ya se fue! ÁVolver‡!
Ahora vayan y hagan los que les mand— hacer.
Aquellos que viven estaban ah’.
El evangelio de Mateo es m‡s claro todav’a. Sin embargo algunos todav’a duda-
ron, hab’an estado 40 d’as con El, lo hab’an escuchado, hab’an metido los dedos
en las llagasÉsin embargo algunos dudaron.
Es decir entre nosotrosÉ Àpuedo hablar claro?
Entre nosotrosÉel peligro es que seamos medio salames (tontos) (risas).
En serio, a veces tenemos ese cuarto que es medio salame, medio tonto.
Vemos la revelaci—n del Se–or, vemos lo que hecho, vemos su triunfo y sin em-
bargo, dudamosÉpero ya desde el primer d’a estaban Žstos, est‡n estos que
dudaron.
Y este esp’ritu de tonter’a lo heredamos nosotros.
Cristianos tontos, cristianos melanc—licos que lo miran diciendo:
ÁAy se fue, que l‡stima!
Cristianos llenos de tristeza
Cristiano que duda
Cristianos que preguntan lo que no tienen que preguntar
ÀVas a instaurar ahora tu reino de Israel?
El cristiano que se queda mirando es el que se queda "papando moscas" ("por
las nubes de Ubeda") en vez de salir afuera a hacer lo que el Se–or le mand—.
17
Vayan adoctrinen, bauticen, ense–en, extiendan el amor.
Desgrabaci—n de la homil’a del Cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, en la mi-
sa de la Renovaci—n Carism‡tica Cat—lica (Catedral de Buenos Aires, 4 de junio de 2011)
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C AP ê T UL O 10
CRISTIANOS
TRISTES
Los cristianos tristes, son cristianos enfermos.
Son cristianos con sarampi—n, que siempre est‡n ah’ con una enfermedad de
chicos, que nunca crecen.
Que no dan el salto. Salto que lo da el que se siente amado, que se siente Ágana-
dor!
Cristianos que siempre juegan a ÒplacŽÓ nunca a ÒganadorÓ, por si acaso.
Cristianos que se quedan mirando, papando moscas, ÁSalames! (tontos)
Desgrabaci—n de la homil’a del Cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, en la mi-
sa de la Renovaci—n Carism‡tica Cat—lica (Catedral de Buenos Aires, 4 de junio de 2011)
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