Manual de Filosofía del Lenguaje

Departamento de Filosofía • Universidad del Valle

CONTENIDO

presentación Unidad N° 1 Platón — Aristóteles Ideas fundadoras acerca del lenguaje Platón

7

10 13 15 28 29
31

«Cratilo o la corrección de los nombres»
Camilo V ega G o n z á lez

Comprensión y discusión Aristóteles

Sobre La interpretación
Aristó teles

Comprensión y discusión Bibliografía complementaria Unidad N° 2 San Agustín — Guillermo de Ockham Reflexiones filosóficas sobre el lenguaje en la Edad Media San Agustín

42 44

46 50
52

Signo y lenguaje en San Agustín [Extractos]
¡A l fo n so R in c ó n G o n z á l e z

Comprensión y discusión Guillermo de Ockham «Sobre los universales» [Extractos de Sum a d e lógica ]
G uillerm o d e O ck h a m

61 62
64 73

Comprensión y discusión

«La concepción lingüística del conocim iento en Ockham»
D aniel H e r r e r a R e s t r e p o 74

Bibliografía complementaria

82

Unidad N° 3 — John Locke — Teorías lingüísticas de los siglos X V II y X V III John Locke «De las palabras, o del lenguaje en general» [Extracto de E nsayo sobre el en ten dim iento hu m an o]
J ohn L o cke 91

86 89

Comprensión y discusión «Lenguaje y pensamiento en Locke» [Extracto de L as palabras, las ideas y las cosas, una presentación de la filo so fía d el lenguaje]
M a n u e l G a r c ía C a r p in t e r o

95

96 116

Bibliografía com plem entaría Unidad N° 4 Bertrand Russell — John Langshaw Austin «El problema de la verdad» [Extracto de Lenguaje, com u n icación y verdad]
A d o l f o L e ó n G ó m e z G ir a l d o

118

Bertrand Russell «Sobre la naturaleza de la verdad y la falsedad» [Extracto de Ensayos filosóficos]
B ertran d R u sse l l

133 135 141 142 144 153 153 Unidad N° 5 — Ludwig Wittgenstein —

Comprensión y discusión John Langshaw Austin «Verdad» [Extracto de E nsayos filosóficos]
J o h n L a n g sh a w A u s t in

Comprensión y discusión Bibliografía com plem entaria

Ludwig Wittgenstein «Las dos filosofías de W ittgenstein»
B ryan M a g e e - D a v id P e a r s

156
158

«Verdad como correspondencia en el Tractatus » [Extracto de Verdad sin fu ndam en tos]
R a ú l M e l é n d e z A cuña 169

Investigaciones F ilosóficas [Extractos § 1-45)
L u d w ig W i t t g e n s t e in 181

Comprensión y discusión Bibliografía com plem entaria

193 193

Unidad N° 6 John Langshaw Austin — John Rogers Searle «John Langshaw Austin (1911-1960)»
D anilo G uzmán

196 202 208 209 210 221 221

«Perfomativo-constativo»
J ohn L angshaw A ustin

Comprensión y discusión John Rogers Searle «¿Qué es un acto de habla?»
J ohn R ogers S earle

Comprensión y discusión Bibliografía complementaria

Unidad N° 7 — WilUard van Orinan Quine — «Desbordes de la traducción filosófica»
J uan M anuel C uartas R est r e p o

224 236 238 254 255 269

Willlard van Orman Quine «Significado y traducción»
W illlard van O rman Q uin e

Comprensión y discusión «Teoría de la evidencia y holismo moderado en W. v. O, Quine»
G ermán G uerrero P ino

Bibliografía complementaria

PRESENTACION

El Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle adelanta en la actualidad — con la colaboración de la Decanatura y la Unidad de Artes Gráficas de la Facultad de Humanidades— un proyecto académico-editorial que se propone dar forma a diversos M anu ales para la enseñanza de la Filosofía en sus distintas áreas. En el espíritu de la presente propuesta editorial entendemos el M anu al d e F ilosofía d el len guaje como un instrumento de aproximación a un campo particular, en este caso la filosofía del lenguaje; instrumento que recoge las ideas principales desarrolladas en ese campo y les da un tratam iento histórico o jerárquico según los problemas derivados del lenguaje y abordados por los diferentes autores. Evidentemente el M an u al reclam a selección, lo que hace apenas obvio tom ar algunas decisiones en relación con las prioridades; como el lector podrá apreciar, el diseño de las unidades plantea un criterio malamente llam ado “económ ico”, razón por la cual otros ensayos sobre los problemas del lenguaje, igualmente im portantes, no han sido tomados en cuenta. Pero el M anual reclama igualmente coherencia y función didáctica para que constituya una herramienta de auto proyección de los estudiantes en su búsqueda de conocim ientos en un campo particular. En nuestra concepción de la filosofía concedemos tanta im portancia a los grandes filósofos y a las grandes obras como a la labor de profesores y com entaristas que recapitulan acerca de los problemas y ponen en relación aspectos que no quedan contemplados en las obras canónicas; si no fuera así, el Manual sería una simple antología de textos sin más guía que la ordenación cronológica de los autores. La filosofía del lenguaje tiene, para fortuna, capítulos muy señalados que es posible recorrer en tres o cuatro movimientos: las reflexiones de la antigüedad, la Edad M edia y el siglo X V II; las reflexiones propiciadas por la apertura cien tífica que em pieza en el siglo X IX , y las lecturas contemporáneas. De cada uno de estos momentos es posible distinguir textos o fragmentos de obras que concentran su reflexión en el lenguaje y en los problemas de él derivados, en los que se .¿vela no sólo una versión de época, un pensamiento, sino también una proyección, un aislamiento de asuntos que retornarán sintomáticamente a lo largo de la historia. Resumiendo, el M anual d e F ilosofía d el L en gu aje llama la atención sobre lo siguiente: a) Ofrece una presentación del 'lenguaje’, no como un asunto cerrado en sí mismo, sino como un problema a partir del cual es posible ingresar en otros problemas; problema que pregunta por los vínculos que se establecen entre el pensamiento, el significado, la verdad y ia realidad. b) Ofrece un recorrido histórico que permite visualizar —como lo expresa Ian Hacking— ¿por qué el lenguaje importa a la filosofía? c) Consigna textos canónicos sobre el lenguaje debidamente acompañados de ‘presentaciones’, ‘pautas para la lectura’ y ‘bibliografía complementaria’. d) Distingue ‘unidades’ orientadas por los problemas propios del lenguaje y por la historia de la filosofía. El momento conclusivo de tales ‘unidades’ es el momento presente, cuando se distinguen diversas aperturas de la reflexión filosófica hacia la lingüística, la escritura, la semiótica, la argumentación, laonto-semántica, etc.

es un placer recibir a los lectores.. Agradecemos la colaboración incondicional de los profesores: Alfonso Rincón..e) Para dar testimonio de nuestras propias reflexiones acerca del lenguaje. Para los editores.. Juan Manuel Cuartas R. y Camilo Vega González. Angélica María Franco y Germán Guerrero R Asimismo encomiamos el apoyo del profesor Luís Humberto H ernández y de las personas que trab ajan en la Unidad de A rtes G ráficas de la Facultad de Hum anidades. el Manual acopla los textos canónicos con textos críticos. . Raúl Meléndez A. Daniel Herrera R.. principalmente de filósofos colombianos. Adolfo León Gómez G. Manuel García Carpintero. Danilo Guzmán L.

UNIDAD N° 1 Platón — Aristóteles Ideas fundadoras acerca del lenguaje Platón 10 13 «Cratilo o la corrección de los nombres» CajMilo V ega G o n z á l e z 15 Comprensión y discusión Aristóteles 28 29 31 Sobre la interpretación ¿'ARISTÓTELES Comprensión y discusión Bibliografía com plementaria 42 44 .

10 IDEAS FUNDADORAS ACERCA DEL LENGUAJE En los análisis filosóficos relacionados con el lenguaje se ha sobreentendido la participación de éstos en la presentación. en este sentido. Editorial Credos. El Fragm ento que citamos está recogidos de la ordenación H. la dificultad radicaba en conciliar de un lado si el lenguaje y los nombres eran connaturales. por él propuesto cuenta con una y a su vez diversas valoraciones: a) como “verdad”. sin o a la Razón. su principio de unidad reside en el nombre (óvofxa). La “oscuridad" atribuida a Heráclito no invalida. en este sentido. su tratamiento del lenguaje como “oráculo que revela y oculta al mismo tiem po”. sino igualmente su devenir. sino represente la realidad. revela el universo lingüístico. sino del Xóyoq (o Valoración lógica del discurso). el Xóyoc. Siendo el Xóyoc. el Xóyoc. Los presupuestos teóricos de los antiguos en relación con el lenguaje partían. Diels . 311-397. En ese acto concom itante que se da entre “escuchar” (el Xóyoq) y “reconocer” (el En). . de otro lado. resalta así com o el impedimento más genuino para que el lenguaje. ley del universo. Madrid 1986. podrá existir una esfera nominal que refleje tal realidad? Al efecto. según la consideración de que el lenguaje es transparente. se esperará igual movilidad y relativa estabilidad. b) como “pensamiento”. en la alusión al Xóyoc. Pero “contradecir” también remite a “entrar en oposición”. no digamos nombre. c) como “sistema”.W Kranz. el Xóyoq manifiesta la organización ética del Ser. no a mí. la “contradicción” entre proposiciones significaría. la reflexión sobre el lenguaje involucraba la doble perspectiva del m ythos y el lógos. y de otro si la convencionalidad y absoluta arbitrariedad del lenguaje era la versión correcta. Esta temprana puesta en cuestión del lenguaje en la filosofía griega. la acción del lenguaje que no sólo afirma la realidad. pp. el Xóyoc. como si el universo de los nombres opusiera barreras insalvables a la realidad. y apunta a la comprensión de que en el interior de cada individuo existe. Esta disputa perfiló en G recia varias “escuelas” según se aceptara o no que el lenguaje constituye una esfera “lógica” sobrepuesta a la realidad. 50. en el fragmento 50 de Heráclito se advierte. el A-óyoq afirma su “presencia”. como representación particular de la 1«C uando se escu ch a. constituye una versión lógica de la realidad. como acomodación y tránsito. una propuesta en relación con el devenir de las ideas como estadio culminante de la filosofía. su movimiento y su cambio. como organización lógica del discurso. Los filósofos presocráticos I. Así.» frag. En sus albores. es sa b io con ven ir en qu e todas las cosas son una. sería la siguiente: ¿Cóm o ante el hecho de la movilidad y relativa estabilidad de las cosas. d) como “discurso”. una hipótesis central deducida de Heráclito. confronta la aparente estabilidad del lenguaje con el movimiento continuo de la realidad. universal: razón. localización y definición de los seres reales o imaginarios. el Xóyoc. añadida por el hombre para efectos de su propio conocim iento. Intentam os ver en esta pluralidad del Xóyoc. traducción de Conrado Eggers Lan y Victoria E Julia. La lucha de contrarios vislumbrada por Heráclito. la condición de vinculación que existe entre el lógos y el En (Uno-TodoU nidad-Ser)1. orienta la dinámica cósmica (ontológica) de la realidad. un ‘sí’ y un ‘no’ que lo exponen sin tregua como movilidad y retorno. en relación con el lenguaje. En la misma medida en que H eráclito reconoce en la ‘Unidad’ una versión concentrada de la pluralidad. no del tratamiento de los ‘nom bres’.

Jouzas. el Aóyoc establece la unidad de los opuestos allí donde el rhéma expresa el devenir. ¿N o te parece a ti que “explicación” es algo por el estilo ?” (206c-d . sino epistemológico. toda vez que en el conjunto de su teoría existe un interés genuino por vislumbrar una conexión ontológicamente válida entre los objeto y los nombres. Bogotá. sino del Xóyoq. en ¡d eas y Valores. está muy por debajo de su maestro. 5 PLATÓN. Platón dio origen a la lógica formal. el segundo interlocutor de Sócrates en el diálogo. dicho de otra manera. y exagera y distorsiona la versión de aquél en relación con la coin ciden tia oppositorum (o convergencia de significados contrarios de los nom bres). 1978. dando lugar a Sócrates para que planee su argumentación alterna en torno a la arbitrariedad de los nombres. nos da la clave para su valoración en la filosofía de Heráclito. «El ónoma en la filosofía de Heráclito». en la misma medida en que la realidad se nos presenta bajo una relativa estabilidad en el marco de un flujo continuo. 115-127. consiste en la expresión a través suyo de la unión de los opuestos. Teeteto.. Introducción. La primera es la manifestación del pensamiento por medio del sonido que se articula en verbos y nombres. por supuesto. Nos. traducción y notas. pp. Para Heráclito. entonces. por su parte. “Se puede concluir — apunta Jouzas Zaranca— que la realidad y su expresión lingüística no alcanza su plenitud a nivel del óvojia. 2 ZARANCAS. com o en general los llamados discípulos de Heráclito. pág 308. Platón y Aristóteles. El diálogo en su conjunto reabre la discusión acerca de la validez o invalidez del lengu aje para acceder al conocimiento. Cambiando de pensador. a la vez que hace factible deducir la corrección o incorrección de todas las com binaciones. con la “justeza del lenguaje”. Editorial Gredos. El problema de la rectitud del lenguaje se plantea aquí en el marco de la antinomia physis / nom os.11 realidad. Dic. y el p r^ a como el nombre mismo de la acción. tensión simbólica que el Xóyoq dinamiza.). no bajo un tamiz estrecham ente lingüístico. Heráclito reconoce la resistencia que se instala entre el lenguaje y la realidad. en D iálogos V. Por justa o natural convicción. Alvaro Vallejo Campos. se sirve de la analogía del espejo para describirla naturaleza del kóyoq como “transparencia de la realidad”: “Veamos. queda definido el óvotxa como la señalización por parte del artífice (o sujeto) de las acciones. El lenguaje. ‘declara’ la posición de complementariedad en el plano lingüístico entre sus dos elem entos: el óvofia y el prjua. basado en consideraciones eminentemente sem ánticas. Madrid. desafortunadamente Cratilo. y ambos. determinación que nos ubica ya ante una relevancia del problema de los nombres en la filosofía de Heráclito. revelando así la opinión en la corriente vocálica como si fuera en un espejo o en el agua. en su intento por definir una disciplina que integre las reglas de com binación formal de las palabras. sistema propuesto como forma de integración del Ser individual en un orden armónico del devenir. H eráclito entrevé la dimensión de su exposición sobre el lenguaje tal como lo revela el término “etim ología” (e-ro^oc. como los constituyentes inalienables del Xóyoq.)3 En el Sofista. en varias ocasiones el tema del lenguaje recae entre las inquietudes de Platón. que expondrá la madurez de la concepción general del lenguaje en Platón. que resalta la imposición del nombre. o reconstitución de la “verdad” (de las cosas). 1988. 53/54. . abriendo múltiples posibilidades de indagación al lenguaje.). B ajo la misma perspectiva. Así. que Platón se propone recoger. el sistema racional dialéctico que se recoge desde H eráclito y que continúa en Sócrates. En este punto crucial la aspiración de H eráclito en relación con el lenguaje. sino en el discurso”2. Cratilo. Universidad Nacional de Colombia. el Xóyoq (o discurso). cuyo m étodo permite describir adecuadam ente las com binaciones necesarias para llegar a las definiciones de todos los términos. tal como lo aprendimos de Heráclito.. en esta articulación del Xóyoq com o discurso se vislumbra. pues — argumenta Sócrates— ¿qué quiere decir el término “explicación” (Xóyoq)? A mi me parece que significa una de estas tres cosas (. o más exactam ente. El Teeteto. se nos presenta como discípulo de Heráclito. tornándola a un tiempo duradera y expresable. inspirada en una versión extrema del panta rei de Heráclito (o flujo incesante de las cosas). encerrando sentidos opuestos. La ley universal que opera en el mundo no puede revelarse en una sola palabra. Pero será en el Cratilo donde se enunciará el problema de los nombres bajo los términos más genuinamente platónicos.

He aquí. se cambiaría automáticamente en otra forma de conocim iento y no habría conocim iento. que van asumiendo los heraclíteos (y que aparece netamente en Cratilo) de defensores del devenir y sostenedores del panta rei. concentrando su estudio del significado en la etimología. Cratilo o d el Lenguaje. Siglo XXI editores. ‘confluencia’ (entre ríos o caminos). 6 Va en la etimología de la palabra sím bolo (oúufioAo) encontramos una versión material bastante rica.A. porque no existe una convención al respecto. en efecto. en el Teeteto (152d ). que de m anera definitiva Platón o b jeta la d octrina de la coincidencia de los opuestos de Heráclito circunscribiéndola a una versión absoluta de los nombres. cuestiona: “Pero tampoco es razonable. H eráclito. y n ada es n u n ca . el conocimiento. seguirá siendo siempre conocim iento y habrá conocimiento. En su afirmación del flujo com o cambio y proceso de formación y disolución de las cosas se pierde completamente el concepto heraclíteo del flujo com o transm utación recíproca de los opuestos. sin em bargo. y ningún sonido es por naturaleza un nombre. como incompatible o contradictoria con el flujo universal y las tensiones opuestas. . que cada sonido no significa en sí mismo absolutamente nada. pp 349350. la antinomia heraclítea: convergencia / divergencia. Porque. si esto mismo. ' MONDOLFO. y de este razonam iento se sigue que no habría ni sujeto que conozca ni objeto cognoscible.”5 No debe pensarse. 2002. se resalta igualmente el valor de la doctrina heraclítea y su deslumbrante coherencia en relación con la variabilidad de instancias como el ciclo cósmico. además. sin o q u e siem pre d ev ie n e”. afirmar que existe conocimiento si todas las cosas cambian sin cesar y nada permanece. es la de Aristóteles.. se propusieron caracterizar el lenguaje sobre la base de las analogías. diálogo donde se establecen algunas de las conclusiones más importantes de Platón acerca del lenguaje. si se cambiara sin cesar. por su parte. más que convirtiéndose en un ‘símbolo’. Cratilo. ‘contribución’. Si consideramos detenidamente estos juicios. que: “ninguna co sa es en s í y por s í m ism a una sola (. Pero. México 1966. sostuvieron que los por ellos denominados “son id os prim arios ” imitan a las cosas. y porque se le utiliza simple y llanamente como elemento com binatorio. postulando de paso una estrecha relación entre el significado y la forma gram atical. textos y problem as de su interpretación.)4 Al respecto Rodolfo Mondolfo expone: “Esta polémica eleática contra el devenir. igualmente polémica. Editorial Trotta. Platón concede finalmente. no deja de ser conocim iento. que deja en la sombra el concepto heraclíteo fundamental de la coin ciden tia oppositorum . en pocas palabras. entendemos que como sonido. pág. el fuego y los nombres.). S. defendieron la idea de que los nombres se conforman naturalmente y que los sonidos imitan originalmente a las cosas nombradas. 150. Edición y traducción de Atilano Domínguez. una justificación radical del pensamiento griego en relación con la arbitrariedad de los nombres: al adquirir distinción como sím bolo6. así. como aprendemos de Heráclito. Los estoicos. basados en criterios estrictam ente lógicos.” (4 4 0 a -b . el nombre está conformado necesariamente por otros sonidos que han conseguido una com binación ideal. no habría nunca conocim iento. Madrid. para quien el lenguaje lo constituyen sonidos que poseen significados establecidos tan sólo de manera convencional. el oráculo.. aparece en el tratamiento que efectúa Platón del pensamiento de Heráclito en diálogos diferentes al Cratilo.12 Sócrates. revelación y prueba de la identidad de los contrarios. O tra consideración importante en la G recia antigua en relación con el lenguaje.. Rodolfo. determ ina la posición. ninguna parte de los cuales tiene significado si se la considera separada del todo. que contempla las ¡deas de ‘enlace’. En cambio. ‘encuentro’. si la misma forma (eidos) del conocim iento cambiara sin cesar. el lenguaje y los nombres (ovo^a) se comprenden y distinguen bajo previa convención. 4 PLATÓN.

A partir de este momento se dan varias versiones de sus viajes. probablemente. Platón tuvo una educación esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. Sócrates contaba entonces 63 años y se convertirá en su único maestro hasta su muerte. derrotaron a los oligarcas. Temiendo ser molestado por su condición de amigo y discípulo de Sócrates. Posteriormente partió pa' . Los exiliados del partido democrático se rehicieron bajo la dirección de Trasíbulo y. a la sazón en guerra con Atenas. primera escuela de filosofía organizada. apodado ‘Platón’ «el de anchas espaldas». y Platón es hecho esclavo y luego rescatado por Anníceris. Hacia el año 388 abandona Italia (o Atenas) para dirigirse a Sicilia. origen de las actuales universidades. Egipto y. conduciéndola de los caminos de la injusticia a los de la justicia». pero ocurre que bajo el nuevo gobierno tiene lugar el proceso y condena de Sócrates: “He aquí que gentes poderosas llevan a los tribunales a este mismo Sócrates. gran admirador de los socráticos. nace.13 PLATÓN incluso una amnistía. Africa. como por vocación. Durante el régimen de los treinta tiranos sus parientes (Critias. y presentan contra él una acusación de las más graves. El año 399 tiene lugar la condena y muerte de Sócrates que despejarán los posteriores caminos del padre de la Filosofía académica. el último rey de Atenas. se proclamaba descendiente del rey Codro. Dionisio I el Anciano. Platón intima con Dión. Aristón. Pertenecía a una familia noble. Así. a quien había conocido en Cirene. nuestro amigo. según narra en la Carta Vil. desterrado entonces. que tiene en jaque a los cartagineses y se ha convertido en amo de Sicilia. Pero “Sócrates no obedeció y prefirió exponerse a los peores peligros antes de hacerse cómplice de acciones criminales”. visitando. En Siracusa reina un griego. Su padre. Es posible que se iniciara en la filosofía con las enseñanzas del heracliteano Cratilo. Allí Arístocles de Atenas. o quizás en Aegina. La injusticia del orden oligárquico y los errores de la democracia conducen a Platón a orientar su pensamiento en el sentido de encontrar un fundamento sólido para poder instaurar un orden justo: “Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada. para poner fin a la guerra civil. Pero. para otros va a Italia meridional a fin de conocer las sedes pitagóricas y a Arquitas de Tarento. votando . dos de los treinta tiranos que protagonizaron un golpe de estado oligárquico el año 404. que él ciertamente no merecía de manera alguna: fue por impiedad por lo que los unos le procesaron y los otros lo condenaron. cuando. Platón tuvo la intención de adentrarse en la vida política. después. cuñado de Dionisio. Cármides) y conocidos le invitan a colaborar con el gobierno: «Yo me hice unas ilusiones que nada tenían de sorprendente a causa de mi juventud. en Atenas. en efecto. Era además hermana de Cármides y prima de Critias. A los veinte años (407) tiene lugar el encuentro con Sócrates: acontecimiento decisivo para Platón. Tanto por sus relaciones familiares. el propio Dionisio lo expulsa (no se conocen exactamente los motivos). sobre todo por el intento de mezclar a Sócrates («el hombre más justo de su tiempo») en el prendimiento de León de Salamina (un exiliado del partido demócrata) para condenarlo a muerte. En el 387 regresa a Atenas y funda la Academia. con el apoyo del pueblo ateniense. Embarca en una nave espartana que hace escala en la isla de Aegina. de C. dos sucesos decisivos le hicieron desistir de ello. e hicieron morir a un hombre que no había querido tomar parte en el criminal arresto de uno de los amigos de aquéllos. donde frecuentó a Aristipo de Cirene y al matemático Teodoro. descendía de la familia de Solón. no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades. ellos mismos estaban en desgracia”. De nuevo Platón se siente inclinado a mezclarse en los asuntos del estado. primero. Su madre Períctiona. Pero las acciones criminales iniciadas por el nuevo gobierno desilusionaron a Platón. que ellos iban a gobernar la ciudad. Me imaginaba. Al principio los hombres del nuevo gobierno utilizaron una gran moderación. Platón se refugia en Megara donde permaneció probablemente tres años. por una especial gracia de la divinidad no se pongan verdaderamente a filosofar”. el antiguo legislador griego. el año 428-427 a. la Cirenaica. pues. entrando en relación con la escuela y con Euclides de Megara. desterrados. Para unos regresa directamente a Atenas. El caso es que después de ser llamado por el rey.

El año 367 muere Dionisio I y le sucede en el trono su primogénito Dionisio II. Es difícil resumir la filosofía de Platón —una de las más influyentes en la historia de la filosofía— no sólo a causa de su complejidad. la actitud de Dionisio fue tajante con el ateniense que. el platónico Calipo. Dión concibe la idea de traer a Platón a Siracusa como tutor del sucesor de su cuñado. trata del eros como fuerza que nos impulsa hacia la belleza y la bondad. como — República. . Muy pronto el joven Dionisio ve en Dión y en Platón dos rivales. sobre la inmortalidad. fecha probable de su muerte. — Leyes. pero Dión y Arquitas le convencen haciéndole ver las perspectivas de reformas políticas que se le ofrecen. en los que suele aparecer su maestro Sócrates. — Fedón. sobre la virtud y la cuestión de si se puede enseñar. su última obra. Con todo les promete el regreso. — Pedro. venció a Dionisio e instauró una dictadura. Platón continuó en Atenas su trabajo al frente de la Academia hasta el año 348-347. — Timeo. marcadas especial­ mente por la evolución de su más sonada —y discutida— doctrina filosófica: la teoría de las ideas. Platón acude a Siracusa dejando a Eudoxo al frente de la Academia. El año 366 vuelve a Atenas donde permanecerá seis años. consiguió ser liberado merced a la intervención de Arquitas. que dejó inacabada. Sin embargo a los tres años fue asesinado por su amigo. Heráclides Póntico es ahora el encargado de regir la Academia. donde se expone la filosofía platónica de la naturaleza. por lo que destierra a Dión y más tarde hace lo mismo con el filósofo. Su tema central es la relación entre felicidad y justicia. sobre la teoría de las ideas y la división del alma en tres partes. Sin duda. — M enón. sino también porque pueden considerarse en ella distintas etapas. desde el estudio del individuo hasta la teoría de la sociedad y la metafísica. Una vez libre regresó a Atenas. generalmente diálogos. sobre los fu nd am entos del Estado y la educación de los ciudadanos. Posteriormente (361) Dionisio invita de nuevo a Platón y el filósofo se dirige a Siracusa acompañado de varios discípulos. Pero el filósofo volverá en otras dos ocasiones a Siracusa. la obra más importante y donde Platón expone su pensamiento de forma más completa. sobre el co n o cim ien to “anámnesis” o recuerdo. Platón escribió muchas obras. Platón no era optimista sobre los resultados. sino que reclutó un ejército del que formaban parte discípulos de Platón. Las más importantes son: — Gorgias. De nuevo. preso. — Banquete.14 permanecerá durante veinte años dedicado al estudio y a la enseñanza. Pero Dión no cejó en su empeño.

como signo natural.) la teoría naturalista. La forma dialógica perfecta. Madrid 1988. tenem os a Hermógenes. La nmersión más profunda en cuestiones cratilian as como propósito. con esta contundente afirmación el ¡emiólogo francés Gérard GENETTE inicia su rico libro M im ológicas. en la ptra esquina. GUTHR1E: "E stam os en presen cia d e la d ialéctica real. y I ii. Alianza. del D iálog o. 1Dice i M CROMBIE: “Sócrates p arece fav orecer una solución in term edia d e acu erdo con la cu al lo estrictamente ¡íecesario para la significación es el uso con ven cion al. 471). además de catalizador Entrambas. V iaje en C ratilia1. Gredos. hipótesis alternativas propuestas al motivo principal. pero sin em bargo ciertos son idos son naturalmente apropiados para iportar ciertos significados. Para ex a m in ar la cu estión tópica d e la «corrección de los nombres» d esde todos los ángulos. cifra y resume el motivo principal. dram atis persones. Madrid. Ella le posibilita Exponer las teorías contrapuestas. capítulo 4 [«Lógica y lenguaje»]. . Éditions du Seuil. el segundo Ejerciéndolo a lo largo de su discurrir. 1992. vol. La postura de Sócrates es ambigüa y determinante al no adscribirse ni total ni unilateralm ente a ninguna de las dos variaciones propuestas. junto con las dos variaciones características. En una esquina. formados ambos sobre el sustantivo kr á to s «dominio». V [«Platón Segunda época I la Academia»]. 26-27). C. siendo éstos exactos por naturaleza (katá physin) . son: i i. París. A quien primero adhiere Sócrates es a Cratilo y su hipótesis n aturalista. con Platón en su n ivel «as elevado d e chan za en su esfuerzo p or hacern os pensar. el inferirlo no resulta difícil ya. como «convención» o «costumbre» (katá nóm on o éthos) de quienes adquieren ei hábito de hablar. al cual también adherirá tangencialmente más adelante. d e m an era q u e es mejor usar estos sonidos p ara tales sign ificados" («El lenguaje en el C ratilo ». Pág. Ya lo veremos3. donde la )bvia referencia al nombre del D iálogo platónico en absoluto resulta una simple coincidencia. ÍG. a los ^jue se suma Sócrates como árbitro. autor de diversos artículos sobre cine recogidos en la Revista Kin etoscopio. y de entrar de lleno en ellas. es la cuestión de la «exactitud de los nombres» I orthótés on om átón ). específicamente los nombres. fnAnálisis d e las doctrinas d e Platón. «Le mot chien ne mord pas». El acabado. 'Al respecto comenta del D iálogo W. defendiendo la hipótesis n aturalista tenemos a Cratilo. contendiente en una y otra escuadras. a fin d e m ostrar q u e ninguna es com pletam en te correcta y llegar a la ún ica con clu sión de p e la cuestión n ecesita m ayor con sideración" («Cratilo». que admite el lenguaje. La citada afirmación con que mancamos es otra prueba fidedigna de ello. [ El motivo principal. K. con la monografía de grado: «Preliminares para la consideración del movimiento (y de P hysica entera) en Aristóteles [sección primera]». En su apología de la tesis n aturalista Sócrates apelará al recurso de la etimología í Camilo Vega González es candidato al título de ‘Profesional en Filosofía’. el prim ero encabezánd olo. Las variaciones. de Medellín. defendiendo la con v en cion alista. Volumen 2. durante su desenvolvimiento entero. valga destacar una precisión etimológica común a dos de los nombres que comandan el D iálogo: Cratilo (K ratylos) y Sócrates (Sokrátes). asimismo sus alcances. Antes de proseguir. GENETTE: M imologiques. demostrando la complejidad y el largo aliento. El ejercicio más puro de la dialéctica2.) la teoría convencionalista. Págs. 1976. en una supuesta decidida oposición a la hipótesis con ven cion alista de Hermógenes. en H istoria d e la filo so fía griega. é l h a ap rov ech ad o por com pleto la ven taja d e la form a dialógica. por la Universidad dél Valle. Voyage en Cratylie.15 i | CRATILO O LA CORRECCIÓN DE LOS NOMBRES Camilo Vega González* «El Cratilo de Platón n o es tan ridículo com o parece » Jean-Jacques Rousseau [ «Le mot ch ien ne mord pas» (Im p alab ra perro no m u erde). del motivo principal. donde la exactitud de los nombres se considera «pacto» y «consenso» (synthéké y hom ología).

D e este m odo. III («Siglo V Ilustración»]. no dudará en aprovechar. fuera de ponerla en duda le asesta un golpe definitivo admitiendo un cierto grado de convención en el lenguaje (427d -440e. Pág. Y q u e si. propio. no obstante implique otro tanto de confusión. en prim er lugar. cf. CALVO [esta es la versión por la que nos regimos]. cap. 4. parte primera [«El m undo de los sofistas»]. 365. m aestros y críticos de la cultura»] Cincel Madrid. d e nuevo. en H istoria d e la filo so fía griega. per se. a la cuestión d el origen y valor d e las leyes y de las norm as m orales. in extenso. 5 Vale aquí consignar una nota muy a propósito que uno de los traductores españoles del D iálogo trae a cuento: “[aquí] H erm ógenes em p lea una term inología vaga. L. es preciso considerar las dos posturas en cuestión. tan to griegos co m o bárbaros. 6 “L a oposición physis/nómos constituye. reflexion ar sobre sí m ism a ” (T. Mientras tanto. En su posterior asalto a la misma tesis. El minado de la teoría convencionalista «Todo lo h erm oso es difícil. No q u e sea éste el nom bre q u e im ponen algunos llegan do a un acu erd o para n om brar y asig n án d ole u na fracción d e su propia lengua..16 para confirmarla. se encuentra en W K. 384b) Tal vez aquí valga la pena recordar el attrezzo que circunscribe el desenvolvimiento dramático del D iálog o: el problema de \a orthótés planteado dentro de la típica antítesis sofística physis-n óm os 6 contem poránea al D iálogo. sin o que todos los hom bres. los q u e tienen relación conm igo experim entan lo m ism o qu e les p asa a las q u e d an a luz. especialmente. artero. tienen la m ism a exactitud [connatural] en sus n om b res” (3 8 3 a 3 -b l) — El nombre que corresponde a cualquier cosa siendo el mismo. R ecom en dam os confrontarlo. Sócrates: partera de ideas. en D iálogos. . Pero ad em ás esta op osición h a c e p o sib le la crítica generalizada acerca de la cultura. q u e cu alqu iera q u e sea el n om bre q u e se le p on e a alguien. El doloroso parto. sin distinción ni intercambio. ad op tan d o prim ero una postura y después la otra"*. cu an d o hay qu e aprenderlo». los dos frentes en contienda. sin duda. Sócrates. pero m e lo perm ite con otros. R ecom endam os revisar. dixit: “no soy cap az d e creerm e q u e la exactitu d d e un n om bre sea otra qu e p acto y con sen so 3. haciendo gala de sus dotes más finas. El én fa s isc s nuestro). el apartado referido. por su parte. no una teoría. 151a). Sócrates: “la señ al d em ón ica q u e se m e p resenta m e im pide tener trato con algunos. entonces. 1994 Págs. tal cual en los casos más abyectos. éste es el n om bre exacto. una de las grandes creacion es d e la filosofía griega. especialmente e in extenso. GUTHRIE: «La antítesis “n om os-p h fsis ” en moral y política». y a su postura 4 lbídem . La m ayeú tica realizada. un grande avance en favor de su argumentación. 74-79). versión castellana de J. tam bién. Hermógenes. en efecto. Pág. Eso también lo veremos. 1983. propia d e qu ien no tien e las ideas m uy claras o expresa. para todos los hombres y en todas las lenguas. m ejor entender porqué Sócrates hace inclinar a Hermógenes. Con ella se crea un instrumento de reflexión crítica ap licado. en uno de los pasajes más característicos y conocidos del D iálogo (383a-427d). Cratilo -v ía H erm ógenes. 75. pu es sufren los dolores d el parto y se llenan d e p erplejidades d e d ía y d e n oche. sin o un clim a d e opinión" («Crátilo». y éstos d e nuevo vuelven a h acer progresos. Un tratamiento sucinto y adecuado de la antinomia sofística physis/n óm os y lo que ella suscita. págs. antes de ocuparnos del vivaz Sócrates que “se nos m uestra m ás caprichoso y travieso q u e nunca. C redos Madrid. vigente para cuando la fecha de su composición. L a confusión como método de adquisición de conocim iento. dispensable y sustituible. con lo cu a l lo p asan m u cho peor q u e ellas. ésto constituye ya. 4 3 3 e -4 3 5 c ). A hora bien. nota 6. Madrid. si entendem os p or cultura todo aq u ello q u e en el h om bre no es producto d e la naturaleza. recordando un antiguo proverbio (C ra t. vol II. Hermógenes sometido. C. al más extenso e intrincado del intersubjetivo. confusión que Sócrates. Y es q u e no tien e cad a uno su n om bre por n atu raleza alguna. Pero m i arte pu ed e suscitar este dolor o hacer q u e llegue a su fin ” (Teeteto. Credos. 64-138.dixit: “cad a uno de los seres tien e el n om bre ex a cto por n aturaleza. se le ca m b ia por otro y ya no se llam a a q u él -c o m o solem os cam b iárselo a los e s c l a v o s n o es m en os ex acto éste q u e le sustituye q u e el prim ero. la cultura griega pudo autocriticarse. en D e los sofistas a Platón: P olítica y pen sam ien to [Segunda parte: «L os sofistas. vol. Creo yo. En la afirm ación de Herm ógenes ocurre un p a s o del ám bito personal de uso. sin o por con ven ción y h áb ito d e qu ien es suelen pon er n om b res” (3 8 4 c l0 -e l) — El nombre intercambiable. Con esto en mente podemos. 1986. CALVO MARTÍNEZ: «Naturaleza y “nomos’’».

Nueva York. los relevos. II.. Autour de Platón. y q u e tú pu ed as darle otro. The Dialogs. 349. según él dice. the Man an d his Work. in loe. no olvidemos el énfasis puesto en el attrezzo 7. DIÉS. manteniendo una dirección única e inamovible: a la con ven cion alista contrapone una teoría n atu ralista harto sui generis. no reconozco para e l n om bre otra exactitu d qu e ésta: e l q u e yo p u ed a dar a cad a cosa un nom bre.• “ Cf Diógencs LAERCIO. com o p ara los griegos a d iferen cia d e los 7 Cabe recordar aquí también la mención irónica que del sofista Pródico de Ceos hizo Sócrates. afirmándolo: "Yo d esd e luego. supra. e l que. en 384b La 'cuestión sofistica' pendiendo en el fondo. Londres. de nuevo. Cratilo o d el lenguaje.. D e a h í qu e si yo h u biera escu ch ad o y a d e b oca d e Pródico la exposición d e cin cu en ta dracm as que. en ed cit. E. Recomendamos la lectura de tan estimulante trabajo. versión castellana y notas] . 29. 1929. Un descuidado lapsus com o éste para Sócrates resulta un apetitoso bocadillo. piensa que es un estudio del uso y funciones de la lengua. aun reconociendo que el tema básico del diálogo es la corrección de los nombres. Con la sumisión de Hermógenes granjeada. las cortapisas impuestas al convencionalismo nominal más radical. 482 y ss. París. indistintamente de syn théké y hom ología («pacto» y «consenso») o de n om os y éth os («convención» y «costumbre»). pues. H erm ógenes habla. ocurre en una parcela del discurso bien demarcada: entre 385a y 390e. según tú. " A. y su mesurada -vaguísim apostura convencionalista. .) ¿Tanto si se lo llam a un particular com o una ciu d ad?” [“¿Lo m ism o si lo p on e un particu lar qu e si lo p on e la ciu d a d ? ”] 12 (385a). TAYLOR: Plato. 1961. dispongas. de la que inicialm ente Hermógenes disentía. de establecer lím ites a la teoría con v en cion alista que Hermógenes representa (hasta hacerlo inclinar. En un primer momento.le lleva a consentir. . es pausado y en varias estaciones. de enunciarla desde una esfera de uso puram ente personal a hacerlo desde una social (cf. ¿Cómo estaré. G esch ich te der S prachw issen schaft bei den G riechen und Róm ern [«Historia de la lingüística en los griegos y romanos»]. ante Protágoras. Sócrates continua en su intento de llevarlo a la admisión del relativismo — El reconocim iento de un lógos verdadero y otro lógos falso por Hermógenes. STE1NTHAL. olímpicamente por cierto. De esta form a veo tam bién qu e en ca d a una d e las ciu dades hay n om bres distintos p ara los . y más allá). también. L CALVO). hacia una extrem a individualista harto afín a la epistemología del sofista Protágoras. (Nota de J. 2002). 350. n ada im pediría sin du da q u e tú su pieras a l m om ento la verdad acerca d e la rectitud d e los nom bres Pero lo cierto es q u e no le h e escu ch ad o m ás q u e la exposición de un dracm a. básicamente epistemológica del Crátiio.. incitado por el insistente Sócrates. Es un d eb a te sobre la v alid ez d el m ism o p ara llegar al con ocim ien to9 (.17 moderadamente convencionalista. así como A. el n om bre d e ca d a cosa? (. y de entrambos partes o verdaderas o falsas según sea el caso. Sócrates. First Period. En dos preguntas. eL q u e yo h ay a dispuesto.. evidenciando su poca delicadeza lingüística para con el correcto empleo de los términos. Sócrates enreda a Hermógenes. Tal vez valga tam bién aquí tra e r una fina precisión que Jo sé Luis CALVO hace en la Introducción al D iálogo. sin o u na ex cu sa d e P latón p ara sen tar su propia epistem ología y -e n últim o térm in o. CALVO) 9 Sobre la finalidad. a través de su clásico alter ego Sócrates. seguro d e con ocer la verdad acerca d e cosas tan im portantes?” (Versión de Atilano DOMÍNGUEZ [Platón. 10]. Madrid. págs. 1927.. El Crátiio n o es un estudio del lenguaje en su estructura y fu n cion am ien to 8. (Nota de J L.: “Y ciertam en te q u e el apren dizaje relativo a los nom bres no es un asunto baladí. Barcelona. L. asimismo de los nom bres -la s partes más pequeñas del discurso. 1997). El movimiento citado. Vidas. cf. 1964. 3 8 4 c l0 -e l). para definirla.) [:] el p roblem a rea l no es lingüístico. Veamos. A ntes.). basta para qu e el oyente esté instruido sobre el particular. P. lo siguiente. FR1EDLÁNDER. El movimiento que efectúa Platón. Los diestros «persuadir» y «disuadir» socráticos11 aplicados y puestos en marcha. Berlín. c it. 1 2 Versión de A. CALVO: «Introducción a! Crátiio». Una entrañable semblanza de los sofistas del siglo V nos la ofrece Madame Jacqueline de ROMILLY en su hermosa obra L os grandes sofistas en la Atenas de Pericles (Seix Barral. respecto al tratam iento que del lenguaje com o problema Platón en éste articula: “el lenguaje com o tal n o es e l o b jeto d el d ebate..listnos objetos: tanto para unos griegos a d iferen cia d e otros. H. infam e. en dos movimientos perfectos. Trotta. introducción. Cf. Sócrates a Hermógenes: “¿A quello qu e se llam a a ca d a cosa es. en una extrem a individualista.su propia ontología.. Sócrates aprovecha la oportunidad que un lapsus en la argumentación de Hermógenes dejó abierta: mientras intenta definir el “clim a d e o p in ió n ’’ en que se debate su postura. Las estaciones que la caída de Hermógenes en las redes de la argumentación dialéctica socrática supone. así en su versión de teoría con v en cion alista pasa. DOMÍNGUEZ. supra. a tu vez. sin o ep istem oló g ico”10. If: Les dialogues (págs.

donde la refutación es más radical y conclusiva. No sobra.'C. creo q u e el q u e sabe 15 Esta expresión se acuñó como cifra de la más extensa suya: «El hombre es la medida de todas las cosas. la primera que será sometida a la fiscalización de la partera Sócrates. D iálogos [volumen I). indistintam ente: suposición que contradice la noción misma de n óm os («convención»). El cén it del relativismo antiguo. GUTHRIEened. tampoco. además de la imprescindible H istoria d e la filo so fía griega de W K C. Madrid. Sócrates pasa a la discusión de la tesis fundamental del segundo. La Nuova Italia. recomendamos el excelente e instructivo A péndice «Protágoras. refutándola al dem ostrar las inconsistencias en que reposan sus supuestos. d e qu e tal com o m e parecen a m í la s cosas. Recomendamos también confrontar el análisis y crítica detallados que de Protágoras y su decir hace Aristóteles en M etaphysica T . Madrid. 1954J. sin duda. 189-192.. que Cratilo constituye un estadio inicial y moderado de la crítica hecha. LLEDÓ: «La obra escrita de Platón y el orden de los diálogos». en los preliminares a su volumen IV «Platón. además. 1998. parte de «Introducción general a Platón». cit. así como su réplica en K. 183-189). in extenso. en torno a un problema particular (¿cuál es la esencia de.. en Platón. Testim onianze e fram m enti.18 bárbaros" (385d -e) — Los nom bres que c a d a u no pone com o sien d o exactos.iv u é r o o v éor'tv avdgcúitoc. Una vez hace convenir dialógicam ente a Hermógenes con Protágoras. a Sócrates. Acerca de esta reconocida frase y algunas implicaciones que la traducción de tres palabras (ávOgtoTtot. págs. Es esta primera definición la que aquí nos interesa16. El intento será. Págs. No me parece. El hacer parir definiciones a su personaje principal. 6 (especialmente 1062b 12-20). Gredos. de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son» ( k ó v t ú v x iJ rH‘ ¿T <. a dicha crítica de manera oblicua y no transversal. La primera que ‘alumbra’ Teeteto.págs. I. para otra investigación donde dicho ítem sea decididamente específico. Págs. 1982. o ú k éotiv).. qué es verdaderamente. t ¿> v Sé o ú k ó v t w v ( i . ác.. aparecida. d e h ech o. 15-25. según parece. cf. y por principio.) la de ep istém é como opinión verdadera —Teeteto. 1 DK: Algunas cuestiones de traducción» de W K. Capítulo III [«Diálogos»]. simplemente. El hombre y sus Diálogos. Oxford. señalar que nóm os significa. en Teoría d e las id eas d e Platón. 1994. que reservamos. Madrid. 1053a35-b2. precisamente. conduce. GUTHRIE. dixit: “Yo. págs. a Protágoras y su consabida tesis característica. a s í son p ara mí. dentro de las varias definiciones. es . Cátedra. encabezando su célebre obra perdida L a verdad ('AAtjOEia). la epistem e?). a Sócrates: ‘Ahora bien. fr. que pretende negar validez objetiva al conocim iento. con exitosos resultados. Primera época». arribar a la más adecuada que de epistém é pueda darse. inevitablem ente. 45-55. su carácter de ser previo «acuerdo» intersu b jetiv o. como leitm otiv.. págs. in extenso. En ese mismo lugar puede encontrarse una sintética semblanza del sofista de Abdeia (cf. es una definición que identifica ep istém é con aísth esis. contraviniéndola en su centro más profundo -valga aquí. Versión de A. La crítica a que el relativism o su bjetivista.. Aquí referiremos. Págs. Gredos. 231-233). 5 (especialmente 1009a5-15) y 6. así como una útil recensión de las controvertidas ideas contenidas en sus obras (cf. sin em bargo. Sócrates a Hermógenes: “v eam os si tam bién te p arece q u e su cede a s í con los seres: q u e su esen cia es distin ta p ara ca d a in dividu o com o m an ten ía P rotágoras a l decir qu e «el hom bre es la m edida d e todas las cosas» (en e l sentido. las implicaciones que tanto sy n th éké («pacto») como hom ología («consenso») conllevan. también. y específicamente) en ella contenidas conlleva. Firenze. entonces. 47-72. mientras intenta definir y esclarecer la noción de m ed id a (métron). Especialmente parte 1 [«El canon»] y 2 [«Cronología»]. donde refuta las posiciones relativistas sustentadas a partir del fenomenismo protagóreo.. in extenso. de Protágoras es sometida en este D iálogo es mucho más moderada y sencilla a la que lo será sometido después15 en Teeteto. 257-263). 18 En el D iálogo las que se ofrecen son tres definiciones tentativas de epistém é. a s í son para tí) ’’ ( Crat. en Teeteto sobre la tesis central de Protágoras. costum bre o uso sociales-. especialmente en su apartado dedicado a Protágoras (capítulos l-III) y a las implicaciones de su proposición (cf. y también su recuerdo en. pese a la resistencia del primero14. q u e sean tal com o é l d ic e ”. el Excursus al capítulo III). además de un comentario acerca de la peculiar versión agnóstica de religión suya (cf. 1. mencionar el ya clásico estudio del profesor italiano Mario UNTERSTE1NER: Sofisti. dicho tácito reconocim iento de un extrem o individualismo niega.. O portunidad óptim a para que S ócrates traiga a cuento a Protágoras y su tesis del «hombre medida de todas las cosas» («hom o m en su ra»)13. ROSS: «El orden de los diálogos».. 1 4 “Ya alguna vez h e an d ad o sin rum bo. 1986. DOMÍNGUEZ). de ja cto . mejor. 1949 [versión inglesa (T he Sophist) por Kathleen Freeman. Podemos decir. h asta el pu n to de h ab erm e d eja d o llevar h a cia las cosas qu e dijo Protágoras. 385e-386a) = “¿Acaso [Protágoras] n o d ice algo a s í com o qu e las co sas son para m í tal com o a m í m e p arece qu e son y q u e son p ara ti tal y co m o a ti te p arece q u e son ?” (Teet. 152a). Teeteto. ugiv | iev ó v t m v í *k. a Sócrates confiesa Hermógenes (386a.)] la de epistém é como a ísth esis ): ii. Basil Blackwell. é<mv. o E. si la especulación no resulta tan traída de los cabellos. y tal com o te p arecen a ti. Teeteto constituye un magnífico ejemplo de la m ayeú tica socrática puesta en obra. las otras dos serán (vimos ya que la prim era es [i. 15 Respecto a la cronología y ordenación de los D iálogos platónicos recomendamos ver W D.

todo fluye’’19. que imposibilitaría arribar a una verdad universal y absoluta para todos los hombres. "Tal como lo denomina Clémence RAMNOUX: “Protágoras asocia a este m ovilism o [se refiere al heraciiteano] la relatividad de un fenom enism o integral. con la aceptación de la perpetua fluencia de las cosas. más adelante verem os. Pág 472. según Protágoras. su visión se constituye por el encuentro d e un flujo qu e vien e d e las cosas y un flujo qu e viene del ojo. El «fluir» heraclíteo resumido en la formulación de un «fenomenismo integral»18.. la soporta sobre los endebles cim ientos que las impresiones sensibles en cada hombre -y para cada hom brereportan17.. “ I. Siglo XXI. dado que aquí nos desenfocaría de nuestro objetivo más inmediato. N ada es verdad (en sí). cf. nuevamente. tanto las estéticas com o las éticas.) la aporética de epistem e como opinión verdadera. además de resaltar la ya anotada de H eráclito con Protágoras. dijimos. nosotros alcanzamos abarcar aquí tan sólo la disposición del terreno. (. 1 7 Esto mismo es lo que anota Wilhelm NESTLE al ocuparse de esclarecer la sentencia de Protágoras: "No se p u ede h ab lar de una «m edida» m ás q u e cu an d o se trata de m edir y valorar. principalmente en la relación que a partir de Teeteto. CROMBIE: «El lenguaje en el C ratilo ». recordamos que lo que vale destacar de lo anotado en aquella porción de Teeteto es el establecim iento de la identidad entre ep istem e y aísthésis. donde se pasa de la inamovible certeza del «ser» a la fluctuante . E stas im presion es son todas.relatividad del «aparecer» (phaín esthai). y p u d iéra m os darn os cu en ta de ellas. l’arain (dir. p ara c a d a uno. se encuentran para P rotágoras en el mismo plano desde el punto de vista crítico-gnoseológico. y d el suceso. capítulo 1 [«Teoría del conocimiento»). donde Sócrates establece un paralelo entre las doctrinas de Protágoras y Heráclito que. 1972. . y cómo desde dicha identidad Platón hace intervenir la tesis central protagórea del «homo mensura» para luego. se puede leer del m undo tal com o se ve. o «acompañada de razón [Aóyo<. supra. CROMBIE «El status epistemológico de la sensación (el Teeteto)».. Por lo tanto. 12. co m o en el Teeteto Platón va tan lejos q u e no du da en aso cia r a su au tor posible qu e la opinión verdadera sea saber" (187b)—.). Y es a partir de la crítica a esta definición. entonces habría cosas distintas de los datos sen soriales q u e p od ríam os conocer. P uesto q u e si existieran relacion es con stan tes en tre los d ato s sen soriales. en contra de la tesis de Protágoras (in. Dentro de la com pleja refutación platónica a Protágoras en Teeteto. Pág. el interés central de traer la refutación a esta tesis. pero ninguna p u ed e im pon erse con la pretensión d e ser total ni com ún a todos.. la describe CROMBIE con suma fineza: “Por otro lado. tal com o se narra C ada vez. certeram ente. in extenso. según las circunstancias y el entorno. pero. cf. en ed. como antes. L a cosa a p arece a cad a uno.. Por ello.) Todas las valoraciones. aproximadamente) heraclíteo. de. a saber. es el de ver cómo se halla ya prefigurada en la crítica moderada de Cratilo. en B. acompañada de una explicación. Capítulo ÍX [«La sofística»|. todas son «im presion es» (aisthéseis). pero visto desde el ámbito epistemológico. y justo en este lugar. capítulo 4 [«Lógica y lenguaje»]. M. c it. tal com o aparece. estas relacio n es con stan tes no pu ed en ex istir. 1987. si todo c a so d e con ocim ien to es un caso d e percepción en ton ces d eb e h ab er una com pleta in estab ilid ad y azar en e l m undo. la tarea de contem plarla en su totalidad nos la reservam os para otro lugar. Atilano DOMÍNGUEZ también hace hincapié en la afinidad de la crítica operada por Platón en ambos D iálogos. Sócrates. México.. en H istoria d el espíritu griego. Si Protágoras es id en tificad o con el rcávTCt peí («Todo fluye».19 algo percibe esto q u e sabe. Barcelona. D esde H om ero hasta L u cian o. 117). 35. en algo q u e le o í d ecir a una persona y q u e s e m e h a b ía olv id ad o A firm aba q u e la opinión verdadera acom pañada d e una explicación [ÁóyoqJ es sa b e r” (201c9-d2)—. pero no d e idén tico v alor” («Protágoras». sin o los d e valor. Pág. de. cf. las relaciones constan tes en tre ellos. Esta relación implícita entre el efesio y el sofista de Abdera. Dicho brevem ente: el tem a d e la proposición d e Protágoras no son los ju icios existen ciales. L a m ism a fórm u la se p u ed e leer a varios niveles: a l n ivel d e la experien cia sen sible. en ed. igualm ente «verdaderas».a ísth ésis). Ariel. se esboza. y iii.e ‘irreal’. in extenso. eso. donde su propuesta de un relativismo del conocim iento. es correcto. hay tan tas visiones del m undo com o centros de perspectiva. 201c-210b. En este m om en to no m e p a rece q u e el sa b er (epistem e) no sea otra cosa que percepción [o sen sación ] (aísthésis)” (151e). si atendemos a lo que tan bien anota CROMBIE: “ [En CratiloJ la opinión d e P rotágoras d e q u e «lo q u e le p arece a un hombre es a s í para ese hom bre» se refuta en la lín ea d e refutación d el Teeteto”20. y al n ivel del discurso. si nuestro co n o cim ien to co n siste m eram en te en tener datos sen soriales. ambas. 3 8 6 e ).]» —Teeteto: “Estoy pen san do ahora. pág. Nuevamente. Volumen 2: La filosofía griega. H istoria d e la F ilosofía. 187b-201a. refutarla. los aproches. en otras p alab ras. y en aquella primera definición (la identidad ep istem e . más allá. consistente y estable. medrarían en detrimento de la creencia en que las cosas tienen un ser propio.. especialm ente en lo atinente al relativ ism o: “Tanto a q u í [en Cratilo]. d e d ar expresión a impresiones agradables o desagradables. " I M . definitiva. cit. N adie h a c e aparecer a l Todo " («Protágoras». creencia ésta que se argüirá en Cratilo.

(phrónesis). el sentido moral. definiéndola allende a la de sabiduría. no obstante la sabiduría sea la virtud rectora. se propone definir una virtud. Cf. luego estos últimos ¿serían completamente sensatos -ra cio n a le s-?.. dixit ~e. a Hermógenes. luego no importa si los unos son sensatos y buenos o si los otros son insensatos y viles — Un criterio de verdad tan inconsistente24. Dejando a un lado la digresión que supuso considerar la crítica al relativismo protagóreo en Teeteto. El Cratilo como filosofía del lenguaje». lo primero que ha de brindarse a los ciudadanos. P r o t. Si. tam bién considera como opción. le hace d ecir-: “Ésta es a l m enos tu firm e creencia: q u e si existen la sen satez y la insensatez. y unos tan variados tipos de éthos y mentes. la sensatez. En última instancia lo que en este D iálogo se logra es llegar a un fino análisis de lo que es el saber -la sa bid u ría. del n ávxa peí heraclíteo]. es preciso volver a la misma crítica en Cratilo. p a id eia y ap a id eu sía . sede del saber (tó eidén ai) y del pensamiento (tóp h ron eín ). la «sabiduría» (sophía). Sócrates para desestabilizarlo le añade el matiz que el clásico motivo platónico de la relación entre los pares saber y virtud. supra.. implícitamente. deducible por puro sentido común: “si lo q u e a ca d a uno le p arece es la verdad para ca d a u n o” (386d ). en ed. parece q u e so n ? ” (Teet. para definir la sóphrosyné como el ocuparse con buenas obras. desestructurando así la tesis central de este último: "Por consiguiente. v. como una enfermedad (del alma)). 427d-428 ss. con la nota anterior).20 con H eráclito a fin d e p on er d e m an ifiesto qu e la id ea d el «h om bre m edida d e todas las cosas» con d u ce a l relativism o. Cárm . Reconstruir la llegada a esta conclusión resulta sencillo. si n i todo es para todos igual a l m ism o tiem po y en todo m om ento [oímos ecos aquí de la versión protagórica. además de demostrar la virtud como una unidad donde confluyen la justicia. mostrándose su contrario. etc. etc.. deducción a la que se llega al demostrar que no se puede ser feliz si no se es sabio (sóp h rón ) y virtuoso -o ‘bueno’. netamente empírico. y lo que significa.23. [donde Sócrates. y donde hay una intervención de Critias que habla del hacer (poiein ). o los primeros ¿com pletam ente insensatos -irracionales-? (cf. asimismo. Más adelante. entre sus opuestos insensatez y vicio. Rep. sin o q u e son en s í y con relación a su propio ser con form e a su n atu raleza" (386d -e). no es en absolu to p o sib le q u e Protágoras dijera la verdad" 2 1 A. A lcibíades I-P r im e r A lcibíades o A lcibíades M ayor-. sino perceptivo e individual. en este caso específico la sóphrosyné. 385e-386a) = "¿Acaso [Protágoras] n o d ice algo así com o qu e las cosas son para m í tal com o a m i m e parece qu e son y q u e son para ti tal y com o a ti te. 22 No está de más el recordar aquí dos pasajes que ya antes. además de recomendar el conocimiento de sí. No tienen relación ni dep en d en cia con nosotros ni se dejan arrastrar arriba y a b a jo p o r obra d e nuestra im aginación. así son para mí.. si “tal com o a ca d a uno le parecen las cosas. en variante fenoménica. 48. Sócrates contempla la opción del hom o m ensura de Protágoras. confirma con absoluta certeza y contundencia este logro.a partir de la búsqueda de qué es la sóphrosyn é ]. n o só lo cultural y social. es evidente que las cosas poseen un ser propio consistente. o sóphrosyné como lo más genuino en el hombre. imprime: hay hom bres en extrem o viles. la injusticia.. que se debate entre los imperfectos «ocuparse de» {práttein ) y «trabajar» (ergázestai ). como en los otros D iálogos primeros contemporáneos a éste. .. su contraparte: la firmeza o permanencia de la esencia — Sócrates dixit: “los seres tienen una cierta con sisten cia en su propia e s e n c ia ” (386a).. así com o otros en extrem o buenos. IV.(agathós) ]. DOMÍNGUEZ: «Introducción. 152a). cit. sin duda. Al relativismo subjetivista de Protágoras. a s í son p ara tí) ” (Crat :. 3 8 6 b ). a s í son" (386c). en realidad uno [el bueno] no sería m ás sen sato q u e otro [el vil] si lo q u e a cada uno le parece es la verdad para cada u n o” (386cl0-d l. a su criterio de verdad basado más bien en el «parecer» que en el «ser»22.. inteligencia y prudencia -o . La reducción que la introducción de este último matiz implica hace visible una contradicción dentro de la misma tesis protagórea y a partir de un caso soportado sobre un ejemplo práctico. citamos: "veam os si tam bién te parece que su cede a s í con los seres: qu e su esen cia es distinta para c a d a individuo com o m an ten ía Protágoras a l decir q u e «el hom bre es la m edida de todas las cosas» (en el sentido. 159a-!64d ss. pág. la piedad. h acien d o a sí im posible cu alq u ier valoración m oral e in clu so todo con ocim ien to y com u n icación h u m an os ”21. por un lado. hace poco viable su posibilidad — Sócrates. gr. supra. llegando al establecimiento de la virtud {areté) como lo más noble. y otros tantos justos sin ser sabios. y tal com o te parecen a ti. 323a-328d [donde en la discusión entre Protágoras y Sócrates acerca de si la areté en la que se funda el arte político (téchné p olitiké) es plausible de enseñanza. utilizando hábilmente los mismos argumentos de Protágoras. [donde una vez dispuesta la unidad del Estado se vuelve a revisar la idea de la justicia. 132b-134e [donde Sócrates identifica en el alma una parte en la que reside su función propia (areté)-. una vez el enredado camino dialéctico ha sido recorrido. capaz de intelección -o ‘prudencia’. 24 “Pues. demostrando así que la realidad no depende de nosotros. cuota y reflejo de la divinidad en nosotros. 25 Cf.]. ignorancia e incontinencia. el grande sofista muestra que muchos son valientes sin ser justos. d e qu e tal com o m e parecen a m í la s cosas.

la absoluta de «conocer» en lo que respecta al «conocedor» (aquél que «conoce todo»). propiamente griego. De este tipo de f'la cia . y el representado por Sócrates. una vez rebasado Protágoras: "Pero. 2 7 2 c l) o ‘an tiló gica’ . diciéndole a Hermógenes. además se basa en otro que antes el mismo Eutidemo dispuso. parece. se convirtió en clásico lugar común: “l ’ouvrage d ’Aristote intitulé De la Réfútation des sophismes n ’est p a s au tre c h o s e q u e Z ’Euthydéme réduit en form u les g én eréles” (La obra de Aristóteles titulada R efu tacion es sofísticas no es otra cosa que el E utidem o reducido en fórmulas generales) Terminando. enredando al apretado Sócrates que asintió afirmativamente a su pregunta “¿tú con oces algo?”. las letras de un texto dictado. en. atinente apenas a Eutidemo. conocida com o a dicto secun dum q u id a d dictum sim pliciter. 26 "Pues en es le ca so tam poco serian unos bu en os y los otros viles. entre dos métodos radicalmente opuestos: el representado por los dos sofistas extranjeros hermanos Eutidemo y Dionisodoro. la discusión que sotuvo el día anterior con los extranjeros sofistas y los altísimos bemoles que se alcanzaron. podemos traer. lo saben todo si saben una so la c o s a ” (294a). vol. nota 9) 25 La influencia de este D iálogo platónico. un casi pugilato. 27 Acerca de este primitivo y feroz tipo de combate. sobre las R efu tacion es sofísticas de Aristóteles es un tópico común reconocido desde la antigüedad. dixit. sabemos todas las cosas desde siempre -quien conoce algo lo conoce todo y siempre-. por un lado. J OI. la «dialéctica socrática». Sócrates recuerda. continúa Sócrates como complemento y conclusión de esa afirmación. Aquí traeremos tan sólo uno. así como de su relación con los modos propios de la erística -derribar al adversario a como dé lugar-. si hay algo qu e tú no conoces.21 (3 8 6 c ). ROBINSON señala al respecto que así com o es en Platón “la ap rop ia d a im agen p ara la d ialéctica el cam in o o la búsqueda. Con lo apostado arriba entramos a pisar ya terrenos que. nuestra nota # 15. p ien sa s con E utidem o q u e tod o es igual p ara todos al m ism o tiem po y en todo m o m en to”26 (386d ). tú n o eres un con o ced o r” (Ib íd em ). Pág. son por nosotros ya conocidas: aprendemos lo que conocem os. por otro. exposición y naturaleza de las falacias recurrentes empleadas por los sofistas. . Eutidemo ha establecido al mostrar la divergencia que el equívoco entre una noción relativa y otra absoluta. Oxford 1962.. después. introducción. que entra en diálogo directo. supone. Madrid. cf. Pág. si la virtud y el vicio fu eran iguales p ara todos y en todo m om ento". mucho después. cf.diferido.). previo conocim iento nuestro de todas las letras del alfabeto — Las letras que com pon en aquel texto dictado. por lo mismo. aunque más bien se lo hace diferidamente.. la practicad a por S ó c ra te s -. donde hemos mencionado ya algo respecto a la cronología y ordenación de lps D iálogos platónicos. y. L o es para la erística la lu cha ”28. 271c-272b. Aristóteles examina científicamente en sus R efu tacion es. II. también.s i entendem os por ‘ló g ica ’ la ló g ica d ia lé c tic a . 1983. se insinúa más o menos es una cuestión gnoseológica harto abstrusa: aquella que apunta á que si sabemos una sola cosa las sabemos todas -s i uno sabe algo lo sabe todo-. R. 203. la sosegada via dialógica. Sócrates nos lo recuerda -n o s recuerda el decir de Eutidem o-. cf. Lo que allá. supra. ¿eres alguien q u e conoce?" (2 9 3 c ). Sócrates. si eres un conocedor? (. para demostrar su opinión de que aprendemos lo que sabemos -lo s que aprenden son los que saben-. En E utidem o parece que se dijera lo mismo. Está. hablando con Critón. otra opinión más cercana de Gilbert RYLE quien dice que Platón trata dramáticamente en E utidem o lo que. Gredos. en uno u otro caso. en el número. refiriéndose a cómo logramos captar (aprehender) algo dictado. El grande entuerto anterior. Eutidemo. que aquí proponen los extranjeros. en D iálogos. En e se D iálogo lo que se da es un enfrentam iento. y a que. donde Sócrates irónicamente la establece 28 En P la to ’s E arlier D ialectic. Y reitera cada vez.. la relativa de «conocer algo». El brutal pancracio27ws. en E utidem o. Tanta ha sido la fama de dicha influencia que una apreciación de Victor COUSIN al respecto.. En torno a estos dos métodos de enseñanza o de adquisición de saber. Aristóteles en S ophistici elen ch i29 describiéndola como sigue: “ [ÉstaJ ocurre cu an d o lo q u e se predica en parte es tom ado co m o si fu era p redicad o en form a absolu ta ” (1 6 6 b 3 8 -3 9 ). Esta tesis se basa en una falacia que anteriorm ente. con la referencia que a este personaje y su decir se hace en Cratilo. 293c-d. d ijo él. 25 Cf.. creo yo. entrando de lleno al planteamiento del equívoco aludido: “Y si con oces algo. versión castellana y notas. y a la dem ostración de los resultados que con cada uno de ellos se pueden obtener gira entero el D iálogo. ya en E utidem o se midieron25. 277a-b ss. dixit: “todos los hom bres. en este caso la noción de «conocer» en el corazón profundo de su significado. que nosotros aprehendemos. según nos lo refiere Sócrates (cf.1V1ERI: «Eutidemo». martillándole lo mismo: “¿no es in ev itable concluir q u e tú con oces todo. pero -com o supra anotábam os. se ocupa.) E ntonces. tam poco. recordando el decir de Eutidemo. de la refutación erística (tal como la identifica Sócrates en. 85 (citado por F.

que son «en sí». y esgrimido con destreza hasta circa 296d. por lo tanto. Estábamos.. como ocurre a los seres. tal como queramos y con el instrumento que queramos. todo"10. para no enredarnos más. si no con ocieses todas las co sa s? ” (295e. a l con testar n egativam en te la pregunta anterior. 422d: “L a corrección d e los n om bres q u e a ca b a m o s d e exam in ar qu ería decir qu e ellos revelaban cad a objeto com o e r a ”. WAHL. pues. 296c) 97. Frente a los reparos d e Sócrates. especies. también. Así. . o no? (. Sócrates aclara q u e p or «todo» en tien de todo lo que conoce. todo lo que es posible conocer. 32 En. 31. OLIVIERI. ed. mejor. 296b. a Sócrates. pág. Con todo. parcelas. eso esperamos. p ara buscar el m ism o eq u ív oco [:] (. 94. en ed. asimismo el instrumento. Nuevamente. “s e realizan conform e a su propia n atu raleza y no con form e a nuestra o p in ió n ” (387a). qu e no está relacion ad a con nosotros.22 La descripción de Aristóteles. es evidente qu e las cosas tienen alguna esen cia perm an ente. en lo que respecta a la opinión del Sócrates platónico en tom o a la realidad objetiva y su relación con los nombres.) Y si siem pre con oces.. creemos. en ese sitio. Podemos adjuntar una lista de pasajes análogos a éste. qu e no es depen dien te d e nosotros. 50 F.J.y al nombre como su instrumento. a partir de la afirmación de la opción refrendada en el pasaje citado de 386d-e. que insistir más sería redundar inútil e inoficiosam ente. 438d: La discusión ha puesto ahora en evidencia que los nombres.. pág. entonces habrá formas correctas y erróneas de ejecutarlas.. dixit: “¿Conoces lo que co n oces por m ed io d e algo. sino de acuerdo a la opinión correcta (orthótés doxa) [operativa]. cit. pág. pánta). por ende. Eutidemo. Sócrates. co n o ce tam bién las partes. 2 9 6 c). en ed.. ju sto en el punto donde lo dejamos (recordémoslo. tanto. recurre a la fórm u la «serías cap az d e con ocer la totalidad (apanta)». que en Cratilo W .. 252. que de ello la cosa admite. que tienen cierta naturaleza estable (esencia: ou sía) propia. por su formación. cf. 296b. q u e n o está sa ca d a d e a q u í y de a llá por nuestros fan tasm as. se desprende otra que implica directamente al lenguaje considerado en el continente de su uso -algo así como nuestros modernos «speech-acts». C. Si bien “es evidente que Las cosas p oseen un ser propio consistente" (386e). parece que ofrecen explicaciones contradictorias de la realidad. o sea. 428e: “N osotros estam os de acu erdo en qu e la corrección de un nom bre sign ifica q u e m ostrará el ob jeto com o es". de modo que “nosotros tenem os q u e buscar algo m ás" para mostrarnos "la verdadera naturaleza de las cosas existentes". 30. en la otra opción que como contraparte a la del hom o m ensura protagóreo considera Sócrates: la firmeza o permanencia de la esencia de las cosas. estas cosas son por naturaleza y tienen por s í m ism as una relación con su propia e s e n c ia ”n . De un modo semejante. acudimos a la voz de un especialista que desentraña lo implícito en este sofisma referido (replanteado a partir de. 1992. para terminar. cit. notas (ad loc.. cf. H asta aquí con Eutidem o.) ¿serías capaz d e con ocer la totalidad. en cam bio. 98. si las acciones “constituyen una cierta esp ecie dentro d e los sere s” (386e8) y. Una última cita al respecto nos servirá de puente para volver a Cratilo.. nuevamente: 386d -e): “Si se refuta a Protágoras y a Eutidem o. 393d: Las silabas y tas letras precisas no cuentan “con tal d e q u e la esen cia del objeto prevalezca y se descubra en el n om b re”. justo en C ratilo. J.. 295e.) El sofism a se reduce a las siguientes proposiciones: n o se p u ed e con ocer la totalid ad (co m o un todo global) sin con ocer todo (com o p lu ralidad de partes). s s . valga anotar un sofisma que continua con la misma enredada línea que venimos siguiendo.. igual ocurre con las acciones. resulta harto diciente. ad m ite con ocer la totalidad y. tienen su modo propio de hacerse. E utidem o presupone. K. del ser.): “E l sofism a se basa en el sign ificado d e «todo» (= « todas las cosas». ¿conoces algunas cosas por m edio de eso p or lo q u e con oces y otras p or m edio d e otra cosa. o todas por m ed io d e eso? (. GUTHR1E32 identifica: 423e: “¿No p ien sas q u e cad a cosa posee una esencia del m ism o m odo qu e posee un color y las dem ás cualidades q u e a c a b a m o s d e m en cion ar ahora? ¿No existe una esen cia d el color y del sonido en s í y de todo lo dem ás que con razón se d ice «ser»?". conforme a su propia naturaleza (a su esencia: ou sía) [y a la del instrumento que les es natural]: no podemos o cortar o quemar algo según nuestra opinión -o siguiendo cualquier otra que no la correcta-. c i t .

el órganon. fracasarem os y n o conseguirem os n a d a ” (387a). Y así como en estas actividades se requieren -ellas los dem andan. una lanzadera para tejer. [sej fra ca sará y n o [se] conseguirá n a d a ” (387b 9-c2). Dejem os. cf. gr.. pues. el que en C ratilo interesa: “Luego. con quien lo emplea (el artesano). el manejar hábilmente la lanzadera (kerkís). y. no son sino una y la misma definición en rango expandido: la capacidad del lenguaje para enseñar o com unicar ideas supone que los nom bres distinguen -ta l cual la lanzadera h a ce. A ello llegaremos. y.. El hablar. pendiente el hacerlo también. Entramos a la manida «analogía de los oficios».] — pregunta Sócrates. el buen sep arar la tram a de la urdim bre. v. en c a so contrario. Nos queda. el nombrar. h a b ía que nom brarlo [así como o tejerlo o taladrarlo. la del hablar hablando. sus maneras adecuadas o inadecuadas de ser y de ejercerse — Hablo correctam ente.. “p u es sin duda la gente h ab la n om b ra n d o” (38 7 c5 ): “¿Y n o es e l n om brar una p arte d el discu rso [légein]? l ’ues es n om bran d o co m o los hom bres expresan los discu rsos"” (Ib íd e m . vimos ya.. 388a). en sus preliminares.] con algo? (..un instrum ento adecuado ¿Cuál será éste?: “¿Y. o. hasta ahora apenas hemos alcanzado a vislumbrar el instrum ento. etc. afinar el instrum ento. ver qué de órganon Platón -S ó c ra te s . la del nombrar nombrando. antes. luego “si deseam os cortar ca d a cosa conform e a la naturaleza del cortar y ser cortado y con el instrum ento qu e le es natural. así también los nom bres separan (diakrínó) las realidades que nombran: el tejer (kerk íd só ). com o el cortar o el quemar. cortarem os con éxito y lo harem os rectam ente. es análoga a lá del 53 "Hablar es n om brar p orqu e es a l nom brar cu an d o h acem os los kóyo\” (J. la del quemar quemando. cit. Las dos implicaciones. conforme a su propia naturaleza. sí y sólo si hablo -s i se h a b la . sin alteración de su esencia (la ou sía inm utable).. conform e a la op in ión correcta (orthótés dox a). 94). así com o.instrumentos adecuados para realizarlas correctam ente (una buena cuchilla G illete para cortar. etc. el acto de hablar. con la analogía nos la veremos al rato. Entonces. a la com paración con los artesan os ( te c n n íté s /té c h tó n ) y los a rtífice s (fa b ric a n te s o h aced ores: d é m io u r g ó s). el que nos interesa. del discurso (légein). en caso contrario. etc. “si el h ab la r era una acció n en relación con las c o s a s ” (38 7c8 ). com o la lanzadera lo es d el tejid o ” (3 8 8 b 9 -c2 ). a ellas nos dedicaremos de inmediato. Versión de A DOMÍNGUEZ).las cosas — Así como la lanzadera separa (diakrín ei) los hilos..) [¿Q ué sería] aq u ello con lo q u e h ab ría q u e nom brar? [cuál el instrum ento para ejercer la actividad correctam ente com o o la lanzadera para el buen tejer o la barrena para el buen taladrar. con éxito.. también. y n o co m o nosotros qu eram os (.precisa. si lo h a c em o s contra la n aturaleza. lo qu e h a b ía q u e n om brar [así com o lo que había que o tejer o taladrar. ejerzo correctam ente el habla. nos queda.. por el contrario. su petición de correción. pág. valga prestarle oído a las variaciones que no son sino el motivo acordado en un tem po otro. como el tejer o el taladrar. también.) en tal caso. la del cortar cortando. tendrem os éx ito y n om brarem os |correctamente]. Además.].“co m o es n atural q u e las co sas h ab len y sean h ab la d as y con su instrum ento natural. “luego tam bién e l n om brar es una acción " (387c7). entonces. n o ” (387d ). ha de serlo -d e ejercérselo. el último punto de arribo. antes. si el hablar “es tam bién una entre las ac cio n es” (387b). WAHL. ambas variaciones características. El motivo ya lo conocíam os. El instrum ento de precisión que logre corrección. es una actividad tan común y silvestre como cualquier otra. justo arriba logramos vislumbrarlo: el nombre com o órgan on . . Una definición con dos implicaciones. tam bién h ab rá qu e n om brar com o es n atural qu e las co sas n om bren y sean n om brad as y con su instrum ento natural. todas ellas correctas si se realizan correctam ente.) L u eg o ta m b ién e l n om b re es cierto in strum ento [órganon]” (387e9. 387e. con la actividad que implica el nombrar ha de requerirse -e lla lo dem anda. Del nombrar. infra. ed.23 resumiendo: “[la opinión correcta] es com o ca d a cosa tien e qu e ser q u em ad a y qu em ar y con el instrumento apropiado por n atu raleza” (387b). el nombrar es una parte del hablar. Más allá. amén de una analogía: “El n om bre es un cierto instrum ento para en señ ar [d íd ask ó] y distinguir [d iakrín ó] la esen cia [io u sía ]. algo en claro: la corrección estará determinada por el objetivo de la actividad. Claro y despejado como un cielo veraniego. un buen encendedor Zippo para iniciar un fuego. con quien lo construye (su fabricante). Llegada al q u id de la cuestión.. una firme barrena para taladrar). etc. un motivo y dos variaciones características.correcto o incorrecto -correcta o incorrectam ente-: el hablar admitirá. la actividad del tejedor en últimas. y. y asiente Hermógenes respondiendo— E l n om b re (. La petición de despeje.

sin recurrir a m odelos. la urdimbre y la trama. 55 Un minucioso examen de la noción de p a r ad ig m a en Platón. m ás q u e una so la idea. donde a partir del paradigma propuesto -q u e respecto a la idea general a la que refiere resulta pequeño. distinguiendo lo que compete tanto al cardador y su arte.a s í com o an tes llam am os «p o lítico » a l arte q u e brinda su cu id ad o a la c iu d a d . y su actividad tejer. dixit: “Por lo tanto.. así com o la imagen de la lanzadera. el arte de tejer?" (P olítico. al recurrir al paradigma. ¿acaso el nom bre del arte q u e d eb erá ap licársele no será el m ism o q u e el q u e le corresponde a a q u el a quien da sus co n sejos? ” (258e. donde se puede trasladar a un objeto o situación más grandes o com plejos la estructura de aquello que se ha tomado como modelo: un método de enseñanza.«real». en Cratilo tejien do. Sintéticam ente Jean WAHL comenta el pasaje que nos ocupa (280a2-8): “E l tejido y el arte d el vestido no constituyen. in ex ten so . 37 A partir de 280d8. a l a m o d e sus esclav os y au n al señ or d e su casa.procura). igual a la de la lanzadera. precisando] si una persona. a s í com o en el ca so an terior tam bién e l arte real sólo en el n om bre difería d el arte p o lític o ” (280a2-8). mostrándolo como paradigma del arte político. en tanto.no h em o s d e den om in arlo tam bién ah o ra en fu n ción d e la co sa de q u e se ocupa. entrambos. para poder pasar del sueño a la vigilia — De nuevo el Extranjero al joven Sócrates: “¡Qué difícil es.¿. queridísim o am igo. q u e escojam os. continuación de lo que “en e l c a so an terior” el mismo Extranjero había dejado pendiente y tan sólo insinuado. Finito. ed. en últim a instancia. dirigiéndose al Joven Sócrates: “¿Qué m odelo. Líos onom ásticos persistentes. todo Lo ignora" (277d ). ¿com prendes bien ah o ra q u e un m o d elo se jorja precisam ente. pero q u e p osea la m ism a función q u e la p olítica. En P olítico (cf. ir separando 34 El Extranjero. d el m ism o m odo q u e el arte regio no difiere del político m ás q u e en el n om b re”36.. him atiou rgihé («arte de confeccionar vestimentas») torna su nombre de him átion (en sentido lato. así como al tejedory al suyo. no uno de descubrimiento35 — El Extranjero. al joven Sócrates. Platón introduce una precisión en lo que repecta al «arte de confeccionar vestimentas» o «arte de tejer». 1947. «vestimenta»: bien que el him atiou rgihé . la intervención de la cura: “Y a ese arte q u e ded ica esp ecialm en te sus cu idados a las vestim entas . donde tácitam ente manifestaba que no hay que preocuparse demasiado por los nom bres: “ Al político. al tiempo. Una última cosa: la determ inación del arte de tejer -y el «arte de confeccionar vestim entas»aquí en P olítico (como análogo al «arte político») comporta las mismas implicaciones que en Cratilo (como análogo al «arte de nombrar») dicho arte cabe. el destram ar-. c ít. «arte d e co n feccio n a r vestim entas»?" (279e8-280a2) — Así com o p o litik é («política»: «arte político») toma su nombre de polis («ciudad»: aquella a la que el «arte político» brinda sus favores y cuidados). au n q u e Les d em o s todos estos nom bres. cu an d o está despierto. así como de sus implicaciones tanto lógicas como epistemológicas. en cu an to en su m ayor parte conciern e a la con fección d e las vestim entas. muy p eq u eñ o por cierto. al referirse al arte -y la cien cia . ¿tendremos qu e con siderarlo una unidad. . 2 7 7 a -2 83 c) Platón retoma. además. Un método de enseñanza. si no tenem os algún otro a m ano. la analogía del arte de tejer. d a n acim ien to a una opinión verdadera [aléthés doxa] sobre una co sa y la otra ju n ta s” (2 7 8 c)..) [m ejor aun. Más allá: "¿Y n o direm os. WAHL. cu an d o una m ism a cosa que se h a lla en otra cosa diferente y a isla d a d e la prim era es ob jeto d e una opinión acertad a y. sa lv o en el nom bre. la función del instrum ento (órgan on ) nombre. págs.. “cu an do n om bram os con el n om bre en ca lid a d d e instrum ento (. se encuentra en Victor GOLDSCHMIDT: L e paradigm e dan s la d ialectiq u e plalon icien n e París. en cam bio. poder presentar de m odo su ficiente. Un juego de etimologías que legitima m ejor la analogía. aquel arte -aquella cien ciadel verdadero rey. crees q u e pod ríam os tom ar com o pu n to d e com paración para descubrir de un m odo ad ecu ad o el ob jeto de nuestra bú squ ed a? ¡Por Zeus! ¿Quieres.. au n cu an do ella sea un particular. cu alq u ier cosa im portante! Pues podría p arecer q u e cad a uno d e nosotros todo lo sa b e com o en sueños. y usando la lanzadera. 143-144. o bien direm os que hay tantas artes co m o nom bres m en cion am os? (. es cap az de d ar co n sejo a alguno d e los m édicos públicos. del arte de con feccion ar vestim entas. a l rey. y de manera mucho más elaborada. en P olítico el tejer y cardar la lana37. el unir y el separar. que comporta . por ahora. a l ser com p arad a. asim ism o.puede lograr vislumbrarse la más grande idea34. pero. Allí. en el proceso del tejido. 36 J. 2 5 9 a ).24 nombrar.) nos en señ am os algo recíprocam en te y distinguim os Las co sas tal com o son [distinguimos la o u s ía ] ” (388b). Hemos ya nombrado la analogía: El nombrar com o el tejer -y como. no d ifiere para n ada. Sócrates. y de su actividad nombrar. q u e el arte d e tejer. 279a6-b2). lo que Platón demanda es un procedimiento por analogía.s o . no uno de descubrimiento.

en saber cómo tejer adecuadamente trama y urdimbre para lograr el más arm onioso y bello de los tejidos. 5 1Sócrates.en un primer momento. que no titubeos. tam bién. ¿qué h acem os? ¿No separam os la tram a de la urdimbre cuando se hallan en trem ezcladas?” (Crat. supra.. más allá. didáskalos. y su actividad nombrar. de aquél carpintero que conoce el oficio. de aquél que posee téchné. dichas «trama» y «urdimbre» son también exportables a la sociedad. mientras que ante la pregunta de Sócrates: “¿Y de quién es la obra d e la q u e se servirá el en señ an te cu an d o se sirva d el nom bre?" (388d). que posea téchné. donde el regente mismo habrá.. 3 0 8 b -3 U c ). . vale traer una afirmación que convalida fuertem ente la analogía e implica consideraciones acerca del buen desempeño de la función.el fin d el tejido d e la activ id ad p olítica: la combinación en una tram a bien arm ad a d el carácter de los h om bres valien tes con el d e los sensatos.. finaliza el D iálogo. más allá. por ahí. Acerca de d iakritiké Platón sólo se pronuncia en. y. los contenga en esa red y. valga i aclarar que dichas «trama» y «urdimbre» no son sino el valor y la moderación. de aquél herrero que conoce el oficio. (. Luego la obra de laque se sirve el enseñante cuando utiliza un nombre ha de provenir de un artesano que conoz . todo ello -p ara decirlo con un sólo térm in o. Esta ciencia más elevada consistirá en entrecuzar los hilos del tejido. in extenso. un tejedor se servirá bien [k a ló s ] de la lan zadera -y «bien» q u iere d ecir «conform e a l o ficio de tejer»-. para llegar a la definición más exacta del «arte de trabajar la lana» (como lo nombra en 282a8). con tal grande exaltación en el decir del Extranjero. a Hermógenes. y. La analogía del arte de tejer propuesta como paradigma del arte político es nuevamente recordada por Platón justo al finalizar el D iálogo.. Fácilm ente Hermógenes pudo llegar a la determinación de los artesanos carpintero o herrero a partir de su obra o lanzadera o barrena. la m itad del arte d e m an ejar la lan zadera y toda labor qu e consiste en separar unas d e otras las cosas q u e están unidas. mientras que de syn kritiké no lo hace en ningún otro lugar anterior a este de P olítico] Quizá la diferencia enlre el tejido y las artes de las que se vale sea introducida aquí por Platón para ilustrar la diferencia existente entre las causas verdaderamente tales y las causas complementarias.) Tampoco acata dar con el nombre de quien nos proporciona los nombres de los que nos servimos. por su propia naturaleza.d el oficio. El establecim iento de este peculiar «artesano de los nombres» requiere más de dos movimientos.. cu an do el arte real los h ay a reunido por la con cordia y el am or en una vida com ún y haya con feccion ado el m ás m agn ífico y excelso d e todos los tejidos.del carpintero y. nos dice en 388b: “cu an d o n om bram os con el nom bre en calid ad de instrumento (.) nos en señ am os algo recíprocam en te ”. de aquél que posee la técnica.como combinación. parte d e dos artes a la vez. su función. dixit recordémolo--: " Y cu an do tejem os. tanto esclavos com o libres. Por su parte. Sophista 226c. así. Una vez dispuesto el instrum ento. 388bl-2). en general. una parte de lo que. cabe. cf. ab ra za n d o a todos los hom bres déla ciudad.. La com unidad lingü ística entre d id á s k ó . mientras que Sócrates sugiere que tanto disociación . y que una de las funciones primordiales del instrum ento nombre es el «enseñar [d id ásk ó] mutuamente»39. y así nos quedan. sin om itir n a d a qu e sirva a tal p ro p ósito” (31 lb 8-c). el instrumento y el mismo oficio o actividad — Sócrates a Hermógcncs: “Por consiguiente. Prosiguiendo con Cratilo. y a sabiendas que ya hemos logrado determinar el instrum ento (órgan on ) nombre. el arte de trabajar la lan a com prende dos seccion es y ca d a una de éstas es. el arte. asimismo. toda esta sarta de distinciones. apenas acate responder: “Tam poco sé decirte eso" (Ibídem . El «tejedor real» que posee el saber del mundo de las Formas y conoce su adecuado entrecruzamiento: “Este es -d ig á m o slo . de nuevo. dos grandes artes: una asociativa [synkritiké] y otra disociadora [diakritiké]" (282b) [NB. com o ciencia rectora que une y comprende a todas la demás en un tejido perfecto.) El cardado. aquella antinomia íundamental en que se decide el carácter humano. La obra de la que hace buen uso el taladrador cuando se sirve del taladro es -p rov ien e. en la m edida en q u e le está d ad o a una ciu dad Llegar a ser feliz..del herrero y. como compendio de aquellos dos tipos de artes enfrentadas: "Ahora bien.se incluye en el arte m ism o de trabajar la lana. cuando alcanza la definición fina! del político como «tejedor real» (cf. téch n é en últimas. como análogos a la de la lanzadera y su actividad tejer. así como del correcto uso del instrum ento: la mancomunada correción en la función. la gobiern e y dirija. una vez ha ya delimitado el dominio que la «ciencia política». de detentar ambos caracteres predichos de valor y moderación. La «analogía de los oficios» continúa La obra (el bien) de la que hace buen uso el tejedor cuando se sirve de la lanzadera es -p rov ien e. ” Recordemos. subrepticiamente. un en señ an te [didáskalos] se servirá bien del n om bre -y « b ien » quiere decir «conforme a l o fic io de en señ a r [d id á s k ó ] » ” (3 8 8 c ). nos falta llegar a quien lo emplea: el artesano (tecn n ítés/téchtón ).25 la trama y los hilos de la urdimbre58. todo esto. k a ló s.

la ley (nom os). no obstante sepamos por lo que se viene (la formulación de la figura del n om othétés. Sócrates había advertido como una inconsistencia en la argumentación de Hermógenes en su versión de teoría co n v en cio n a lista y su poco delicado uso y com prensión de los términos en la postulación de la misma: “n o soy ca p az d e creerm e qu e la exactitu d de un nom bre sea otra que p acto y con sen so (. sin o por conven ción y h áb ito d e q u ien es suelen p on er n om b res” (3 8 4 c I0 . 62 y ss. Y éste es. Por otro lado. en una hermosa faena que deja muy bien claro quien comanda la lidia. 1940. que la palabra «ley». sin o tan sólo d e un h aced or de nom bres [onom atourgós ]42. ed cit . Y es que la manera en que Sócrates va envolviendo gradualmente a Hermógenes en este sitio logra los más finos grados de sutileza. Aquí vale hacer una pequeña prpcisión. entendida como «ley». aquí. en un primer momento habla indistintamente de sy n th ék é y hom ología («pacto» y «consenso»). H erm ógenes. en uno y otro caso. y luego. K C. Hermógenes. donde.. J. cuyos nom bres distinguirán correctam ente las esen cia s de sus objetos y. 3 8 4 cl0 -e l. vierte por nom os «uso» (in. ap arte d e eso. de n om os y éth os («convención» y «costumbre»). Pág. así como un avance. en 424a. pero Sócrates h a b la del experto. que. .. GUTHRIE. hay un uso enfático del «tú» (so/). puede también imitar en su caso. registra y describe muy bien el diestro movimiento anterior: “Por supuesto q u e existe una m ultitud d e legisladores. introducir la suya más radical de. Continuando. cu an d o utiliza un nom bre.. habla del «nominador». involucra también la costumbre -éth o s-). 42 Infra. quien por supuesto no reparará en esta cuestión y. creemos. quien nos lo proporciona es el uso40. así como ocurre con cualquier artesano diestro (como en el caso. Platón. descabellado ya. Sócrates. Ver nota # 40. según parece. supone. Además. e l ) . adjudicándole una postura -u n a opinión. lo que aquí ocurre es el cumplimiento de aquello que. Sócrates da cien vueltas a l pobre H erm ógenes. para Platón éste no es otro q u e el filósofo. el cu al es el artífice [démiourgós] qu e m ás rara vez ap a rece entre los h o m b res ”43 (3 8 8 e8 -3 8 9 a 2 ). loe cit. 44 Recordemos.26 . la aprovecha al máximo para articular una definición suya propia que cala muy bien con la apretada y cuidadosa argumentación que en torno al nombre ha venido entretejiendo. é l tom a nomos en e l sen tido d e ley [o «convención»]. más allá. Como antes anotamos. figuras y sonidos. DOMÍNGUEZ.. DOMÍNGUEZ. com o nosotros sabem os. el «legislador»: “¿Te p arece que el enseñante. nuevamente. la esencia de cada cosa mediante letras y sílabas. el legislador [n om oth étés ].) Y es q u e n o tien e ca d a uno su n om bre por n aturaleza alguna. GOLDSCHMIDT (Essai sur le «Cratyle». a semejanza de los imitadores músico y pintor. utiliza la obra d el legislador [nom othétés ] ”41 (3 8 8 e l). Sócrates. que sin siquiera percatarse pasa de enunciar su postura desde una esfera de uso puramente personal a hacerlo desde una social. que perfectamente permite a Sócrates adjudicársela al ultra convencionalista (a lo menos así se lo retrata en el D iálogo: la contraparte del ultra naturalista Cratilo que pronto se vendrá) Hermógenes. L. en constraste con su real postura más bien moderada. supra. hasta unas líneas más abajo. que no son sino. no obstante reconociendo la inicial postura moderada de Hermógenes44. CALVO. cf. im poner un nom bre. dixit: “¿No crees tú q u e [los nombres de los que nos servimos] quien nos los proporcion a es el uso [la ley: n om os]?” (388d 8). en 3 8 8 e l) qué tan bien conviene a Sócrates dicha definición. también la delicadeza que para vertir n om os demuestra ). de o el carpintero o el herrero) el «artesano de los nombres» ha de poseer téchn é — Sócrates dixit: “No es tarea d e todo hom bre. tal vez para amenguar lo unilateral que vertirlo por «ley». dentro de esa definición en extremo convencionalista del nombre. a partir de nom os. cu an do es eviden te que H erm ógenes los usó en su otro sentido d e costum bre. tan sólo se apresta asentir: “ A sí p a r e c e ” (389a3) W. ed cit. para hacerle justicia frente a la versión ultra convencionalista que del mismo personaje nos ofrece Sócrates. a Hermógenes. de aquél «que pone los nombres» (o n om astikós ). infra. París. el otro de figuras. el que aprovecha Sócrates para mostrárnoslo como convencionalista a ultranza. también. es este descuidado lapsus de Hermógenes. L a d efen sa d e V . para conservar el convencionalismo moderado de Hermógenes (quien dentro de su equívoca argumentación. en e l sen tido de qu e los dos conceptos eran 40 En su versión del D iálogo. ya lo vimos. L CALVO. 388d8). La oportunidad que el descuidado Hermógenes brinda a Sócrates éste no la deja pasar.j. Conato de balances 4 1 Versión de A. Aquí Sócrates clava hondo el estoque. 45 Versión de A.. el uno de sonidos.que simpatiza con nom os. desde el marcar distancia con el pronombre «tu» (soi). quien procura mantener fidelidad y simpatía con la mesurada postura convencionalista de Hermógenes. indistintamente también. supra. deducir al nom othétés.

q u e expresan la vida de la polis. ad em ás. la creen cia u opin ión d e q u e tal con du cta es rech azab le por los motivos qu e sea). la opinión tal com o an teriorm en te la h em os caracterizado: todo uso o costum bre sociales se asientan en alguna opinión o creencia. El én fasis es nuestro. L as costum bres son. eso bien lo sabemos.27 indisolubles en la m ente griega. Nomos es opinión. ahora. 4 1 Versión de A. . pág. en el ver -a l e id o s . nota 16. no es la obra de un n om othétés. tal vez. siqu iera sea d e m odo inexpreso (Así. K. En tercer lugar. en ed cit. en la acepción de costumbre. Nomos. El nomos (o los nomoi. Nos aprestamos. opiniones. 17. «nomos» significa la ley. la costum bre de no com er carn e hu m an a im plica. en fin. a l m enos im plícitam ente. un rasgo d e normatividad q u e no se d a necesariam ente en la m era idea d e opinión. Í Una vez contrastadas las versiones. vale atender la invitación de Sócrates: | “Sigamos. CALVO MARTÍNEZ. con estaciones en physis Antes vale notar el especial énfasis puesto en la acción de mirar. Le somos todo oídos. revisados los pases. legalm ente san cion adas. N om os. La noción d e costum bre com porta los dos rasgos señ alados anteriorm ente. El rasgo d e n orm atividad es. ahora hacer una pequeña digresión í aclaratoria. el [ carácter estable y com unitario que la soporta Valga. a Sócrates lo que le interesa es la ley. Hermógenes. de alguna manera. Investigem os ' esto partiendo d e lo an tes d ic h o ’’*'' (3 8 9 a ). 4 6 T. se trata d e opiniones no individuales. com partidas por una colectividad. de «dóxa». 43 W . en efecto. a l m enos. costumbre o uso sociales [versión de Hermógenes]. a incursionar [ en los pantanosos terrenos eidéticos. C GUTHR1E.propiamente dicho. «nomos» significa opinión o creencia sien do sin ón im o. «Nomos» significa. quien. una sencilla semblanza que de n om os hace Tomás CALVO: “ En sen tido am plio. en segundo lugar. es decir. en plural) son las norm as. las leyes d e Solón y su ulterior d esarrollo " 46.. m odos de com portam ien to vigentes en una colectividad y firm em ente establecidos. sin o colectivas. pues. L a noción d e costum bre connota. c a b e señ alar qu e la noción d e costum bre connota. q u e no son circu n stan ciales o p asajeras sin o estables y bien asen tadas. DOMÍNGUEZ. y ex am in em os a dón de m ira el legislador a l im poner los nom bres. relacionó n om os con éthos fue. P or lo dem ás. es errónea. n o e s la obra d e un nomothétés”45. p erfectam en te explícito. lo vimos. 1992. pero no una opinión cu alqu iera sin o caracterizada por dos rasgos fu n dam en tales: en primer lugar. también sabemos la acepción que de n om os a Sócrates interesa. en este caso. un nuevo motivo añadido a la i composición. en la acep ció n d e costu m bre. en ed cit. en ciertos contextos. el conjunto de las leyes por las cu ales se rige una colectividad [versión de Sócrates]. Es fu n dam en talm en te la constitución. págs 74-75.

la venganza. Sócrates plantea el problema del nombre en los siguientes términos: “Dado que el nombre es un instrumento. que el nombre. Apolo. Poseidón. Sócrates afirma que: “no es imposible aprendery descubrir las cosas más que aprendiendo los nombres o descubriendo nosotros mismos cuál es su naturaleza” (483b). "heliótropo” (del griego hélios.28 Comprensión y discusión 1. thraúein (quebrar). Urano. Pues. la prestidigitación. ereíkein (desgarrar). en cuyo afán evalúa la naturaleza y acciones de los dioses. que se mantiene). o que designa correctam ente todas sus características? ¿Qué posibilidades reales de escrutar los objetos tenem os entonces a partir de los nombres? . más loable sería por ejemplo que. Hera. kermatídsein (desmenuzar). Hades. Una vez ‘asignados' los nombres. la medicina. Perséfone. La exigencia que Sócrates hace a los nombres es. Conforme a la anterior argumentación de Sócrates. pues al ser asignados como voces que ‘re-presentan’ las cosas. que el nombre designa efectivam ente la realidad de la cosa? 2. Zeus. la de manifestarse apropiados a aquello que designan. asimismo argumenta que es por el influjo de un ‘Hacedor de nombres' que éstos tienen la posibilidad real de cumplir con las tareas de ‘instruir’ y ‘distinguir’. ¿. a partir del análisis etimológico de nombres que aparecen en la obra de Homero.. Sin embargo. el preclaro.. ai respecto. ligero y metron. la supuesta naturalidad de los mismos? ¿Hasta qu é punto la práctica m inuciosa de la descripción de orden fonológico. En este orden de ideas. el sagaz. el aterrador. y además en trómos (temblor). a todo oyente le fuera revelada la personalidad del dios en quien se encuenran. m edida). ¿cómo considera lid que d ebe ser im plem entado el nombre para ‘trabajar’ con él? ¿Considera Ud.] ¿No es cierto que nos enseñamos unos a otros y que distinguimos las cosas como conviene? [. thryptein (triturar). han de subrayar su acomodación a ellas.. siendo quien es Apolo a un tiempo el magnánimo. según la propuesta de Sócrates. sin lugar a dudas. girar). ¿cómo considera Ud. ¿cómo explicaría Ud.] El nombre es. más determinación que como ‘instrumento’. rymbein (hacer girar): todas estas cosas las imita [el que hace los nombres] principalmente con la fuerza de la y (rhó). como la lanzadera lo es para hacer un tejido” (388b-c). constituye com o tal una indagación del Ser. en orden a imitar con él la traslación (phorá). en cuanto elemento. los ejemplos de Sócrates que ilustran la elocuencia del sonido /e/ para reflejar el movimiento: “la q (rhó). “m anóm etro” (del griego manos. Si el nom bre no encuentra para Sócrates. algunos nombres utilizados en la ciencia. según creo.. en el mismo rheín (correr) y en rhoé (corriente) imita con esta letra la traslación. la música. adaptándolas por conformidad. sol y trepein. en una primera instancia. pues. según la cual se explícita la esencia (el contenido) de la cosa nom brada . el vil. el amor. Deméter. grandioso el esfuerzo de Sócrates en la primera parte de el Cratilo por justificar la relación dios-nombre. aire y status. con sólo escucharse el nombre de Apolo. la poesía. el prepotente. Es. un instrumento que sirve para señalar y para distinguir la esencia. En primer lugar.. el prudente. como: Tántalo.? 3. com o: “aerostato” (del griego aér. Son célebres. En los prolegómenos del Cratilo. en un primer momento. según la Teogonia griega. le pareció al que pone los nombres un excelente instrumento del movimiento. ¿qué hacemos al usar los nombres? [. Y por eso la utiliza con frecuencia en ese sentido. etc. el hrrendo. es un argumento correcto en relación con los nombres? 4. así como en trachys (áspero) y también en verbos tales como kroúein (golpear). etc.considera Ud. veía que la lengua se detiene lo mínimo y vibra al máximo en esta letra: por eso me párese que se sirvió de ella para dichas palabras” (426d-e). Plutón. el astuto.

Tal práctica se sigue inmediatamente para el sabio del reconocimiento de la felicidad a que conduce el simple desarrollo de la actividad racional humana. Se trasladó a Atarnea y fue consejero político y amigo del tirano Hermias. y luego.. hoy Stavro en 384 a. quien olvida el orden cronológico y por tanto introduce problemas de interpretación. protector de las ovejas contra los lobos. de quien fue un brillante discípulo. Alejandro subió al trono y. y quizá no antes de su muerte. de C.marcho a Atenas cuando contaba diecisiete años para estudiar filosofía en la Academia de Platón. sino por un recopilador posterior. donde Aristóteles dictó sus enseñanzas en el Liceo. De la generación y corrupción. ' En el 342 a. A la muerte de Filipo. La palabra “m etafísica” no fue usada por Aristóteles. la teoría del mundo físico y la doctrina del alma como entelequia del cuerpo. el imperio de la razón. con una antigua esclava del tirano. por entonces bajo el gobierno de los macedonios. por los persas a causa de su amistad con Filipo. mientras que se han perdido los exotéricos. a la muerte de Platón. edificada sobre la platónica. donde el clima político contrario a Macedonia no le era favorable. llamado así por estar situado en un jardín próximo al templo de Apolo Licio. fue llamado a la corte de Macedonia por Filipo II para que se encargara de la educación de su hijo y heredero Alejandro. de C. que ordenó estos escritos “a continuación” o “más allá” (significado de la preposición griega “meta”) de los libros de física La extensa obra de Aristóteles. pues la vida feliz es por excelencia la vida contemplativa. Al contrario de lo que sucedió con Platón. según su contenido. crucificado en el 341 a. en distintos grupos: — Obras de Lógica. Con el tiempo. [ : Filósofo griego nacido en Estagira. abuelo de Alejandro 111 el Magno. discrepa de ésta tanto. denominada escuela peripatética por la costumbre de dictar las enseñanzas y mantener las discusiones durante largos paseos. Aristóteles pasó allí veinte años. recopiladas en la antigüedad con el nombre de Órganon o “instrumento” para pensar rectamente — Escritos sobre ciencias de la naturaleza: Física. Aristóteles rompió con la Academia y abandonó Atenas. Huérfano desde la ninez. los discípulos de Aristóteles constituyeron una institución comparable a la Academia platónica. enseñable. como coincide. sin embargo. sino de lo razonable. En el 348 a. en el caso de Aristóteles sólo se han conservado los escritos Del cielo. El corpus aristotélico ha llegado hasta nosotros de acuerdo con la ordenación por materias que realizó Andrónico de Rodas (siglo I a. en los que colaboró en la enseñanza y publicó algunas obras que desarrollaban las tesis platónicas. que se inicia con el hallazgo de un instrumento para la cjenciay que culmina en una metafísica a la cual se subordina la teología. y le dedicó un himno. pues sus teorías experimentaron una notable evolución a lo largo de su vida. de C. señalan ya . probablemente invitado por Teofrasto. Nicómaco. la frecuente tensión entre los platónicos y los aristotélicos. de C. al enviudar. de C ). así como los numerosos intentos-de conciliación entre ambos pensadores. Allí supo de la muerte de Hermias. pero cuyo saber es insuficiente si no va acompañado de su práctica. Sobre el alma — Los ocho libros de Política — Obras sobre literatura: la Retórica y la Poética — Metafísica. ciertamente. Las obras de Aristóteles pueden clasificarse. de C.. de C. Aristóteles contrajo matrimonio con una sobrina de Hermias. que recogen pequeños tratados o cursos impartidos por Aristóteles en el Liceo. en el 335 a. de la cual tuvo un hijo. Hijo de una familia de médicos.29 ARISTÓTELES esotéricos. destinados al público en general. Escritos que tratan de las causas generales de las cosas. La filosofía de Aristóteles. derivados de las lecciones impartidas en el Liceo. . él mismo fue el médico del rey Ainintas II de Macedonia. por 10 menos. por entonces un muchacho de trece años. como muestra de agradecimiento a su preceptor. viajó a Mitilene. le permitió regresar a Atenas. se redondea con una doctrina ética y política cuyo intelectualismo no representa. Se trata de una colección de catorce libros. en el 344 a. El ideal griego de la mesura se manifiesta de modo ejemplar en una moral que es.

la lógica en sentido amplio. aunque la lógica de Aristóteles es simplemente formal y no. la ciudad natal de su madre en la isla de Eubea. y su concepción del universo como esférico y geocéntrico será dominante hasta Copérnico. según el cual se trata. una apariencia de la filosofía. Aristóteles. El naturalismo de Aristóteles se muestra en las numerosas y detalladas descripciones de animales y plantas. basada en el silogismo y en el análisis deductivo. Pero quizá su aportación más relevante sea su Ilógica. como la platónica. En efecto. con la materia como sustrato permanente. Mas una ciencia de esta índole no puede satisfacerse. como lo han hecho Lukasiewicz.30 claramente el hecho de la coexistencia de una raíz común y de una considerable divergencia. la lógica aristotélica puede entenderse en dos sentidos: uno. En su Física. La lógica formal constituye una de las piezas maestras del pensamiento del Estagirita y puede ser examinada. estricto. a diferencia de su maestro. fue acusado oficialmente de impiedad por haber dado a Hermias la consideración de ‘inmortal’ en el himno compuesto por él. donde murió pocos meses después. La lógica en sentido técnico equivale a la lógica formal. Ahora bien. La dialéctica. Bochenski y otros autores. desde el punto de vista de la moderna lógica matemática con muy notables resultados. su modelo se mantendría casi inalterado hasta el siglo XIX. tiene un cariz estrictamente crítico que no basta para un conocimiento positivo. y otro. Recordando la muerte de Sócrates. sino porque.. según el cuai es primariamente —o. la precisión y detalle con que han sido elaboradas las primeras la convierte en un modelo para toda ulterior investigación lógica. sospechoso de serle favorable. es decir. 'Ikl es el tema alrededor del cual gira todo el pensamiento aristotélico que quiere ser ciencia de lo que es en verdad sin sacrificar en ningún momento lo concreto y cambiante. como indica W. Aristóteles desarrolla su pensamiento en extensión no sólo por su afán de abarcar todos los saberes. Ante todo. En el 323 a. a lo que se ha llamado posteriormente lógica material o también gran lógica. que es. aunque en ella se presta atención sobre todo a las fórmulas lógicas y no a las reglas de inferencia. atiende particularmente a las dificultades que plantea en la explicación del mundo la contradicción entre la necesidad de estudiar lo individual y contingente y el hecho de que solamente un saber de lo universal puede ser un saber verdadero. si se quiere también— una vía de acceso a la realidad. el cambio no es explicado ya como apariencia sino como juego entre potencia y acto. compuesto de materia y forma. formalista. de una facultad o de una técnica. . con lo que se aleja definitivamente de Platón. cedió la dirección del Liceo a Teofrasto y se retiró a Calcis. a la muerte de Alejandro. de C. se produjo en Atenas una reacción contraria a la dominación macedónica. Aristóteles propuso replantear la clásica pregunta por el ser en cuanto ser por la pregunta por la sustancia. En vez de ella debe elaborarse un instrumento para el saber que muestre su eficacia en todos los aspectos y no sólo en el crítico. más amplio. Jaeger. en lugar de en la dialéctica propuesta por Platón. como la de los estoicos. con la dialéctica En sus libros dedicados a la filo so fía prim era. según Aristóteles. que en su primera acepción significa el ente concreto. lo mismo que la sofística. este instrumento u Organon es precisamente la lógica.

respectivamente.gr. 20 25 30 16b Í .: «enunciado». De esto hay un ejemplo significativo: en efecto. a menos que se añada el ser o el no ser. en cambio.. 5 10 15 2. la hay también. En cuanto a d e Filón o p ara Filón6 y todas las < expresiones> por el estilo. Escritura.gr. como < sí o c u r r o en el enunciado k a ló s h íppos J . Ahora bien. así también <ocurre> en el sonido: en efecto. ni siquiera hay un nombre con el que llamarlo — pues no es un enunciado ni una negación— . f Tomado de: ARISTÓTELES. de C. «Caballo hermoso» o «el caballo es hermoso». pero por separado no lo es de nada. es un sonido significativo por convención sin < in d icar> tiempo. puesto que también indican algo los sonidos inarticulados. pues corresponde a otro tratado diferente. Los casos Nombre. El título Péri H erm ánelas (Sobre la interpretación). pues. kélés5. voz. los nombres y los verbos. qué es una negación. a continuación. pues. P h ilón i: genitivo y dativo.: de los animales. en Tratados d e lógica (Órganon). en cambio. Nombres simples y compuestos. ippos no significa nada por sí mismo. Lo verdadero y lo falso { Antes de nada hay que exponer qué es un nombre y qué es un verbo y. así como en el alma hay. v. cuando no se añade nada más: pues aún no son ni falsos ni verdaderos. 2 vols Editorial Gredos. una noción sin que se signifique verdad o falsedad y . a veces. de esto se ha hablado en los < escrito s> sobre el alma. 16a Así. por sí mismos. en éstos tiende < a serlo> .31 SOBRE LA INTERPRETACIÓN* Aristóteles 1. Pero. también < so n > las mismas. sino ' ólo cuando se convierte en símbolo. | Así. v. lo que ocurre en los nombres simples no ocurre igual en los compuestos: pues en aquéllos la parte no es significativa en absoluto. < so n > las mismas para todos. El nombre. lo <que hay> en el sonido son símbolos de las afecciones <que hay> en el alma. aquello de lo que estas cosas son signos primordialmente. sin más o con arreglo al tiempo. Su definición7 consta de las mismas < n o ta s> que las otras < expresiones> . en K állípp os2. qué una afirmación. animal fabuloso. ¡«Nave pirata». y aquello de lo que éstas ! son semejanzas. «Sobre la interpretación». del nombre propio P hílón Lógos.e ippos) que con otra disposición morfosintáctica significan. Mave».gr. ninguno de los cuales es un nombre. <de modo que> necesariamente ha de darse en ella una de las dos cosas. «discurso».: hom bre o blan co. así como las letras no son las mismas para todos. Sin embargo. se asemejan a la noción sin composición ni división. no son nombres sino inflexiones del nombre. Y. pero no es verdadero ni falso. Madrid B995 Traducción de Miguel Candel Sanmartín. pues. (Nombre propio compuesto de dos partes {Kall. 1 h ilónos . fue atestiguado por ¡primera vez en el comentario de Ammoriio y en ia traducción armenia del siglo V d. pero digamos que es un nombre indefinido. lit. respectivamente. el cierv o-cabrío1 significa algo. tal como aparecen en Kállippos. [hermoso» y «caballo».: en ep a ktrok éles4. tampoco los sonidos son los mismos. v. uragélaphos. las afecciones del alma. y la [ escritura <es símbolo> de lo <que hay> en el sonido. Por conven ción < quiere decir> que ninguno de los nombres lo es por naturaleza. pero no. qué una declaración y qué un enunciado. lo falso y lo verdadero giran en torno a la composición y ala división. Las cosas. pues. pensamiento y realidad. Así. otras veces. No-hombre no es un nombre. y ninguna de cuyas partes es significativa por separado: en efecto.

de los ed. es meramente un sonido. y la otra es la compuesta de éstas. tampoco estab a san o o estará san o es un verbo. an u n ciado equivale concretamente a defin ición . A no está sa n o y n o está en ferm o no lo llamo verbo. cosignifica que se da ahora. no es en modo alguno un enunciado asertivo (ahora bien. pero no hay nombre para <designar> su diferencia cresp ecto del verbo propiamente dicho>. podría significar «cerdos» (aunque en ese caso transcribiríamos hys. ¡ 5 v. como ya se ha dicho. ahora bien. Así.gr. dichos por si mismos. no será una unidad simplemente 15 porque se diga de un tirón— corresponde a otro tratado).gr. significa algo. Peculiaridad del verbo ‘ser’ como verbo «puro» 10 Verbo es lo que cosignifica tiempo. y ninguna de sus partes tiene significado separadamente. por ejemplo. sino < só lo > aquel en que se da la verdad o la falsedad: y no en todos se da. el enunciado9 de hom bre. no todo enunciado es asertivo. Y siempre es signo de lo que se dice acerca de otro. En sí mismo. 15 20 25 4. no dice en ningún momento nada verdadero ni falso. unidas a es o era o se r á .: <afirm ar> algo acerca de algo o <negar> algo de algo. De las anteriorm ente dichas. y es signo de lo que se dice acerca de otro Digo que cosignifica tiempo en el sentido de que. 3. está sa n o es un verbo: en efecto. pues. decir por qué a n im a l terrestre bíp ed o es una sola cosa y no varias — en efecto. Aserciones simples y aserciones compuestas El primer enunciado asertivo singular es la afirmación. v. pues. tanto existente como no existente. cosignifica tiempo y siempre se da acerca de algo. ya que no es posible decir que indiquen algo con el sonido de tal 20 modo que lo aseveren bien a preguntas de alguien. De manera sem ejante. pero no 30 que sea o que no sea (aunque seria una afirmación o una negación si se añadiera algo). Todo enunciado es significativo.: d e Filón está o no está. todo enunciado asertivo < constará> de un verbo o una inflexión del verbo. bien a iniciativa de uno mismo. pero no com o afirmación. Necesariamente. o el será.32 salvo que. la una es la aserción simple. Digo que hom bre.: un discurso < lógos> ya compuesto ‘ De nuevo Aristóteles toma como ejemplo un caso límite: ni siquiera una sílaba que en otra cadena morfosintáctica tendría significado por sí misma lo tiene cuando forma parte de una unidad semántica simple. 9 En este caso. no dicen verdad ni falsedad — el nombre.gr. ya que <el objeto> del presente estudio es el < enunciad o> asertivo. o algo sem ejante. Dejamos. sino una inflexión del verbo. 5 v. en efecto. en el sentido de lo que < se dice> acerca de un sujeto. v. y. digamos que el nombre y el verbo son sólo enunciaciones. que no es posible concebir sin los componentes. por tener la vocal aspirada Cf. en cambio. El enunciado y sus clases. pero no es verdadero ni falso. siempre— . por más que diga lo qu e es a secas. los demás < sólo> 10 tienen unidad gracias a una conjunción. sin embargo. sino por convención. El verbo. pero no indican en modo alguno si existe < algo> o no: en efecto.8 En cambio. El ejemplo griego es mys «ratón». nota 2. pero no como un instrum ento < n atu ral> . j 5. y se diferencia del verbo en que éste cosignifica el tiempo presente. sino que. los verbos son nombres y significan algo — pues el que habla detiene el pensamiento. ya que se da por igual en cualquier cosa. El enunciado asertivo [o ‘apofántico’ (N. y el siguiente la negación. como ya de ha dicho. cuya sílaba ys.gr. una sílaba de hom bre no < es significativa> : en efecto. j ¡ j ] j . cualquiera de cuyas partes es significativa por separado como enunciación. pero digamos que es un verbo indefinido. pues. y son múltiples los que no < indican> una sola cosa o los que no van unidos por conjunción. y el que escucha descansa— . de lado esos otros — ya que su examen es más propio de la retórica o de la poética— . en efecto. ni siquiera ser o n o ser es signo de la cosa real. tampoco en ratón es significativo -fon.: la plegaria es un enunciado. si no se añade el es. no es nada. sino que cosignifica una cierta composición. mientras salu d es un nombre.)] Enunciado es un sonido significativo. Así. Es un enunciado asertivo singular el que indica una sola cosa o el que tiene unidad gracias a una conjunción. en este caso. supra. y aquél el < tiem po> que envuelve <al p r e s e n to . en los <térm inos> dobles sí tiene significado I7 a cca d a p a r t o . en efecto. o el era. pero no en sí misma. en efecto. en otro contexto.

necesariam ente hay que aseverar que algo se da o no. unas son universales y otras singulares — llamo u niversal a lo que es natural que se predique sobre varias cosas y singular a lo que no. sino que < se tom a> universalmente— . Ahora bien. así que es evidente que a toda 30 afirmación se le opone una negación y.33 La aserción simple es un sonido significativo acerca de si algo se da o no se da. otras veces en alguno de los singulares. en cambio. Universal y singular. no habrá afirmación en que lo universal se predique del predicado universal. tanto aseverar que no se da lo que se da. pues. v. habrá aserciones contrarias — llamo aseverar 5 universalmente sobre lo universal. a es < el> hom bre blanco. unas 17b veces en alguno de los universales. v. por ejemplo.: es Sócrates blan co — no es Sócrates b lan co. digo que se oponen la <afirm ación y negación> de lo mismo acerca de lo mismo (pero no de manera homónima. una afirmación. por ejemplo. predicar universalmente sobre el predicado universal no es verdadero: en efecto. La afirmación y la negación Una afirmación es la aserción de algo unido a algo. en efecto. de las cosas. no hay i <aserciones> contrarias. siendo hom bre universal.gr. pues todo no significa lo universal. como quiera que es posible. en efecto. y también < e n > todas las <que versan> sobre lo singular. ni de ninguna de las otras maneras que 35 distinguimos contra las distorsiones sofísticas). aunque las cosas designadas puede que sean contrarias — llamo aseverar 10 de manera no universal sobre los universales.: < es> todo hom bre justo — < n o es> ningún hom bre justo. pero no universalm ente. . cabría negar todo lo que uno afirma y afirmar todo lo que negara. 6. no siempre 30 < es> verdadera la una y falsa la otra. no se usa Umversalmente en la aserción.: < es> tod o hom bre blan co — no < es> todo hom bre blanco. pues. como aseverar que se da lo que no se da. v. 7. v. es a la vez verdadero decir que es <el> hombre blanco y que no es < el> hombre blanco. < n o e s > ningún hom bre blanco -.gr. en cambio. v. como. < n o es> ningún h om bre blan co — es algún hom bre blan co.gr. cuando se asevera sobre los universales. Así.: no < es> todo hom bre b lan co y es algún hom b re blanco. mientras que las opuestas a ellas cabe <quc lo sean> en relación con la misma cosa. pues. necesariamente <cada> una de las dos ha de ser verdadera o falsa. Ahora bien.gr. hom bre es de las < co sa s> 40 universales y Calias de las singulares— . por lo tanto estas últimas no pueden ser simultáneamente verdaderas. es todo hom bre todo an im al. La oposición de las aserciones: contradicción y contrariedad Puesto que. 15 Digo. y es <el> hombre bello y no es <el> hombre bello. que se opone contradictoriam ente a la negación la afirmación que significa lo universal respecto a lo mismo que < la negación significa> de manera no universal. a toda negación. Y llamemos contradicción a eso. a la afirmación y la negación opuestas. a < es> todo h om bre blan co. 25 Así.gr. < e n > todas las <que versan> sobre los universales de manera no universal. n o es < el> hombre blanco. y una negación es la aserción de algo separado 25 de algo. <se oponen> contrariam ente la afirmación de lo universal y la negación de lo universal cco m o 20 tales>. con arreglo a la división de los tiempos. < e n > todas las que son contradicciones universales de los universales. si se asevera universalmente sobre lo universal que algo se da o no. por ejemplo. y de igual modo respecto a los tiempos distintos del presente.

no se da. y cuándo es verdadera o falsa.gr. no sería la opuesta. si es blanco o no es blanco. también acerca de esos casos se ha hablado ya. y 10 cuáles son éstas. así que necesariamente la afirmación o la negación ha de ser verdadera. también necesariamente todo < lo afirmado o negado> ha de darse o no 35 darse. sino otra distinta de aquella). es necesario que o la afirmación o la negación sea 30 verdadera o falsa.gr: 15 todo hom bre es blan co — no es todo hom bre blanco. y. Las aserciones equívocas y su oposición Es una sola la afirmación y la negación que significa una sola cosa acerca de una sola cosa. 8. es evidente que uno de los dos dice necesariam ente la verdad. si hay un solo nombre para dos cosas de las que no resulta una sola. y de la misma cosa. bien de alguno de los singulares. pues. la de < n o es> ningún hom bre blanco. v. En cambio.34 en efecto. bien de manera universal siendo universal o bien de manera diferente. se dice una falsedad y. si se dice una falsedad. v. En cambio. Es < el> hom bre blan co — no es < el> hom bre blanco. si toda afirmación o negación < e s> verdadera o falsa. si b lan co significa una sola cosa. Si. y <de las contradictorias> sobre los universales como universales siempre la una c h a de ser> verdadera y la otra falsa. éstas 25 significan varias cosas y son múltiples. o varias cosas. y que no toda contradicción es verdadera o falsa. y a la < afirm ación> 5 < es> todo h om bre blan co. y por qué. ya que no es < el> h om bre blan co parece significar a la vez también que <no es> ningún hom bre blan co. en < el> m anto blan co no < sería > una sola afirmación: pues eso no se diferencia en nada de decir: es < el> ca b a llo b lan co y es < el> h om bre blan co. pues. pues. como ya se ha dicho. Ello podría parecer a primera 35 vista absurdo. En efecto. con los singulares futuros no < ocu rre> igual. . pero no significa esto último ni a la vez ni necesariamente. de modo que en esas <asercioncs> no es necesario que una <de las com ponentes de la> contradicción sea verdadera y la otra falsa. si es verdad decir que es blanco o que no es blanco. no lo es. es evidente que también la primera significa. La oposición de los futuros contingentes Así. por ejemplo: es Sócrates blan co — n o es S ócrates blan co (si <negara> alguna otra cosa o la misma de alguna otra. si no se da. a la de < es> algún hom bre blan co. o nada — pues no es ningún hombre caballo— . y cuáles son éstas. 9. será verdad afirmarlo o negarlo.: si alguien pusiera el nombre de m anto a un 20 caballo y a un hombre. Unidad y pluralidad de las aserciones. pues es preciso que la 40 negación niegue lo mismo que afirmó la afirmación. y a la de es < el> h om bre blanco. en las cosas que son y que fueron. si < e s> feo no < e s > bello. o como universal o como no universal. si uno dijera que algo será y otro dijera que eso mismo no será. no es una sola la afirmación. la <negación> n o < es> todo hom bre blanco. si toda afirmación es verdadera o falsa: pues en las cosas de ese tipo no se darán ambas a la vez. queda dicho que una sola afirmación se opone contradictoriamente a una sola negación. 18a bien de alguno de los universales. En efecto. sobre los universales no dichos universalmente no es necesario. en cambio. Es manifiesto que la negación de una sola afirmación es también una sola. y si se convierte en algo. 18b necesariam ente será blanco o no será blanco y. digo. pues. Así. y también sobre los singulares. < n o es> ningún h om bre blan co — es algún hom bre blanco. la de no es < el> hom bre blanco. y que las contrarias son otras.

v. sin embargo. eso no difiere de si algunos dijeron o no la contradicción. sea necesariamente y el ser por necesidad sin más. es necesario que lo que es. < en ese caso> resulta que.gr. lo que llega a ser cualquier cosa al azar no tiene ni tendrá por qué ser así o no ser así. todo lo que está es necesario que llegue a ser. en efecto. 5 10 15 20 25 30 35 19 e 5 10 15 20 25 30 . Pues. Estos y otros por el estilo < s o n > . Y. c ía s cosas> o serán o no serán no por afirmarlas o negarlas. necesariamente. si es blanco ahora. pero no se rasgará. que <lo uno o > lo otro sea necesario. no será en absoluto cualquier cosa al azar ni será por azar: pues. no < sería > por necesidad. y que nada de lo que sucede sea cualquier cosa al azar. ni dentro de diez mil años más que dentro de cualquier otro tiempo. En efecto. por ejemplo una batalla naval: en efecto. es necesario que llegue a ser. y si < fuera verdad decir> que se darán mañana. Además. pero cabe. De modo que.gr. También en el caso de la contradicción < vale> el mismo argumento: por un lado es necesario que todo sea o no sea. ni llega a ser cualquier cosa al azar.35 Ahora bien.10 pues es evidente que las cosas reales se comportan así aunque no < haya> quien afirme ni quien niegue. ya < versen > sobre los universales enunciados como universales. lo que no es posible que no llegue a ser es imposible que no llegue a ser. sin embargo. y lo que llegara a ser siempre sería verdad decir que había de ser. y hay muchas cosas que nos resulta evidente que se comportan así. se dará tal cosa y. Pero. y en otras es más <verdadera> y < se da> en la mayoría de los casos una de las dos cosas. no es posible que tal cosa no sea ni vaya a ser. y no cualquier cosa al azar (en efecto. de modo que también puede que lleguen o que no lleguen a ser. primero. si en todo tiempo se comportan <las cosas> de tal modo que uno de los dos dice la verdad. si es verdad decir que <es> blanco y negro. y. siendo falsa la afirmación. o bien dice la verdad el que afirma o bien el que niega). era verdad antes decir que sería blanco. y lo que es imposible que no llegue a ser. de manera semejante. la afirm ación no es verdadera. es preciso que ambas cosas se den. Digo. Si eso es realmente imposible pues vemos que el origen de lo que ha de ser radica en el deliberar y en el hacer algo <previo>. entonces nada es ni llega a ser por azar. que sería. <pensando>. que suceda también la otra en vez de la primera. y que cada . además. de manera semejante también en el caso de lo que no es. no será cualquier cosa al azar. ni será o no será. pues <de otro m odo> lo mismo podría llegar a ser que no llegar a ser. cuando no es. si hacemos tal cosa. en general. si siempre era verdad decir que es lo que será. sino que todo sea y suceda por necesidad. desde luego. mañana 1 0 Es decir. de modo que necesariamente será cualquiera de las dos cosas que en aquel momento era verdad decir <que sería>. así. nada impide que uno diga para dentro de diez mil años que habrá esto y que otro diga que no. Ahora bien. Pero tampoco cabe en modo alguno decir que ninguna de las dos cosas es verdad. y que vaya a ser o no. dividiendo. siendo esta falsa. de toda afirmación y negación opuestas. es posible que no se rasgue: pues no se daría el que antes se gastara si no fuera posible que no se rasgara. sino que todas las cosas son < lo que son > por necesidad. Ahora bien. la negación no sería verdadera y. cuando es.: que ni será ni no será. por ejemplo. sino que antes se gastará. de modo que siempre era verdad decir. la una sea verdadera y la otra falsa. cuando es. Así. de modo que también <pasa e so > con todos los demás sucesos que se dicen según ese tipo de posibilidad— . que. no se dará. y que lo que no es. si no. aserciones contradictorias. si < fu era> por azar. que. en las cosas que no siempre se realizan exister la posibilidad de que sean y de que no sean. sería necesario que sucederá eso < o lo o t r o . los absurdos que resultan si es necesario que. desde luego. de cualquiera de las cosas que llegaron a ser. y que. no es necesario ni que todo lo que es sea ni que todo lo que no es no sea: pues no es lo mismo que todo lo que es.una de las cosas que llegan a ser se comportara de tal modo que llegara a ser por necesidad: pues lo que se dijera con verdad que había de ser no podría no llegar a ser. ya sobre los singulares. v. no sea. sea. en efecto.: que este manto de aquí es posible que se rasgue. De modo que ni sería preciso deliberar ni preocuparse. entonces es manifiesto que no todas las cosas son ni llegan a ser por necesidad sino que unas <son o llegan a ser> cualquier cosa al azar y ni la afirmación ni la negación son en nada más verdaderas. no < cabe> decir. pues. pues. sería preciso que ni llegara ni no llegara a haber una batalla naval. entonces.

19b De modo que es evidente que no necesariamente. o todos los demás por el estilo. y <puede ser> verdadera una más bien <que la otra> . no es no-justo < el> h om bre — negación de es no-justo < el> hom bre. de nuevo está todo h om bre — no está todo hom bre. por ejemplo.gr. pues. pues es. toda afirmación constará de un nombre y de un verbo o de un nombre y un verbo indefinidos. tal como se dice en los A nalíticos. mientras que los otros dos no. aquí el es y el no es se añaden a ju sto y a no-justo. son verbos. Sin verbo no hay afirmación ni negación alguna. o será. sino como queda dicho. cosignifican tiempo. o era. n o es ju sto < el> h om b re . de modo que también la negación < se añadirá así> . necesariamente ha de ser verdadera o falsa c u n a u > otra parte de la contradicción. Así. sin embargo. serán cuatro los < casos> en cuestión. 10. significa de algún modo una cosa indefinida— . la contradicción se ha de comportar de manera semejante. <donde> digo que el es se combina como tercer <elem ento>. Estas < asercio n es> . 30 En efecto. de los que dos se comportarán como las privaciones según el orden de secuencia respecto a la afirmación y a la negación. Digo. v. o 15 llega a ser. Se com portan de manera sem ejante aunque la afirmación sea del nombre tomado universalmente. cuando el es se predica como un tercer <elem ento> añadido. nombre o verbo.'2 se ordenan así. 51b36-52al7 . serán cuatro < casos> Entendamos lo dicho a partir del diagrama siguiente: <A > <D> <B> <G> es justo < el> h om bre — negación de esto. capítulo 2. 1 1 Ver supra. con arreglo a lo ya establecido: en efecto. lo cual ocurre en las cosas que no siempre son o no siempre no son: de éstas. con sujeto definido o indefinido 5 Puesto que la afirmación es la que significa algo acerca de algo.36 habrá o no habrá una batalla naval. debido a esto. y esto último es un nombre o algo anónimo. y el mismo discurso en el caso de los tiempos fuera <del presen te > . De modo que una primera afirmación y negación < e s> hay h om bre — no hay hom bre. está todo no-hom bre — no está todo n o-hom bre. pero no que sea necesario que mañana se produzca una batalla naval ni que sea necesario que no se produzca. es necesario que se produzca o no se produzca. así como no está sa n o no es tampoco un verbo). las oposiciones se dicen de 20 dos maneras. en la afirmación. a continuación hay no-hom bre — no hay no-hom bre. es evidente que < e n > todas las cosas que se comportan de tal manera que pueden ser al azar 35 cualquier cosa y lo contrario. La oposición entre aserciones de verbo predicativo y entre aserciones de verbo atributivo. sino 10 nombre indefinido — en efecto. digo que el es se añadirá a justo 25 o a no-justo. en efecto. ha de ser una verdadera y la otra falsa: pues en el caso de las cosas que no son pero pueden ser o no ser no ocurre como en el caso de las cosas que son. pues. pero no precisamente ésta o ésa. sino cualquiera al azar. De modo que. y es preciso que lo que hay en la afirmación sea una sola cosa y acerca de una sola cosa (antes se ha explicado ya11 el nombre y lo anónimo: pues a n o-hom bre no lo llamo nombre. En cambio. 46. De modo que.: <A’> < B ’> es todo h om bre ju sto — n o es todo hom bre justo. es ju sto < el> hom bre. puesto que los enunciados son verdaderos de manera semejante a las cosas reales. pero no verdadera o falsa ya. de toda afirmación y negación opuestas. 1 2 A nalíticos Prim ero I.

< n o> es ningún hom bre justo. No habrá más oposiciones que éstas.gr'. en efecto.gr. y sí es verdadera la negación.: — ¿ < es> todo hom bre s a b io ? — No: < es> Sócrates no-sabio En cambio. pues siempre. Y es manifiesto que en el caso de los singulares. pues. en efecto. no habrá dicho más ni menos verdad o falsedad que el que diga hom bre.35 hombre. ésas son dos < p a re ja s> de oposiciones. necesariamente. la negación. y el que diga no. si no añade nada. estás últimas son en sí mismas distintas de las anteriores. y otras nuevas < se forman> al añadir algo a n o-h om bre como sujeto: <A” > <D ”> <B”> < G ”> 20a es justo < el> n o-hom bre — no es ju sto < el> no-hom bre.: está sa n o todo h om bre — no está sa n o todo hombre.gr. la contraria. es preciso añadir las mismas otras cosas. como por ejemplo en el caso de n o-hom bre y no-justo.: en estar sa n o y cam in ar. hay que añadirla a hom bre: pues el todo no significa lo universal. pero no < es> todo hom bre s a b io sí es verdad: esta última es la opuesta. en estos casos d o s verbos> así colocados hacen el mismo < efecto > que si se añadiera es. aunque sí cabe a veces que lo sean.> que no es todo hom bre no-justo. sino que el no. está san o todo no-hom bre — n o esta sa n o todo no-hom bre. Y éstas se siguen < a s í> : a 20 es todo hom bre no-justo. 5 en efecto. de modo que el todo o el ningún no cosignifican nada más. v.37 < D ’> < G ’> no es todo hom bre no-justo — es todo hom bre no-justo. es manifiesto que éstas nunca serán verdaderas a la vez ni sobre la misma cosa. Es todo no-hom bre justo no significa lo mismo que ninguna de d a s frases> anteriores. así. sí es verdadero negar al ser preguntando.gr. no hay que decir no todo hom bre. sino que < se tom a> umversalmente. Las <aserciones> que se oponen a base de nombres y verbos indefinidos. en cambio las opuestas a éstas lo serán a veces. Salvo que <en este último caso > no cabe que las diagonalmente opuestas sean verdad a la vez de 35 manera sem ejante. no es no-justo < el> n o-hom bre — es no-justo < el> no-hom bre. v. necesariamente habrá alguno <que lo sea> . también es verdadero afirmar. en 25 el caso de los universales no es verdadera la <afirm ación> dicha de manera semejante < a esta últim a>. v. v. en cambio. Puesto que la negación contraria a es todo an im a l ju sto es la que significa que < n o> es ningún 15 animal justo. esto último es falso. En todos los casos en que no encaja el es. ni tampoco 1 1 Léase «la contradictoria» .13 30 aquélla. la opuesta <a la primera. la negación ha de ser verdadera o falsa. al usar como nombre no-hom bre.. no < es> todo a n im a l ju sto y es algún an im a l justo. está sano < el> n o-hom bre — n o e s t á s a n o < el> no-hom bre 10 pues éstas difieren de aquéllas por no <tom arse> universalmente. sino que se afirma o se niega el nombre <tom ado> universalmente. a es algún hom bre justo. pues.gr.. y queda claro a partir de 10 siguiente. podría parecer que son com o negaciones sin nombre o sin verbo: pero no lo son. v. • está san o < el> h om bre — no está san o < el> hom bre. Así.: — ¿ < E s> todo hom bre s a b io ? — No: < es> todo hom bre no-sabio.

y también decirlo como una única cosa.: es blan co < el> h om bre — es < el> hom bre blanco. si alguien establece sin más que las combinaciones llegan a darse. habrá varias negaciones14 de la misma < aserción> . pues. y también < d ecir> h om bre y b la n co y eso mismo como una única cosa. si <es verdadero decir> blan co. pero las afirmaciones. también hombre bípedo. no lo será por coincidencia. De las cosas que se predican y de aquellas sobre las que viene a predicarse. al mismo tiempo. a partir de lo blanco. y otras en cambio no. En efecto. m ú sico b lan co cam in an te. si Sócrates < es> Sócrates y hombre. de h om bre es verdadero < d ecir> hom bre y < d ecir> blanco. será. no < e s verdadero decir que es> también buen zapatero. Aserciones compuestas 15 Afirmar o negar una cosa de varias o varias de una. de es blan co < el> hom bre la negación < e s> n o es blanco < el> hom bre. o bien no es < el> n o-hom bre blanco. una unidad: pues lo músico es blanco por coincidencia. a no ser que de las varias cosas resulte una compuesta. y. sólo hay una. si < se dice de alguien que es> zapatero y bueno. 1 5 Cf. Y aún. Ya se ha hablado sobre esto en los T ópicos. ni el 1 4 Léase «contradictorias». que el qué es tampoco es una pregunta dialéctica: pues es preciso que se haya dado a partir de la pregunta < la posibilidad de> elegir la aseveración del miembro de la contradicción que uno quiera. si hombre y bípedo. no si existe un nombre pero no hay una unidad a partir de aquellas. en cambio.gr. pero sí que el animal < será> bípedo: en efecto. Tópicos VIII. y eso al infinito. o bien no es < el> hom bre blanco. pero. ¿cuál es la diferencia? Pues del hombre es verdadero decir por separado <que e s> animal y < q u e es> bípedo. el hombre y el cam inar no surge unidad. es evidente que al transponer el nombre y el verbo se produce la misma afirmación y negación. y de nuevo.: el hombre es seguramente animal. pero también surge una unidad a partir de esas cosas. también el conjunto. por otro lado. De modo que no < habrá> una afirmación única.: el hombre blanco es también músico. en cambio. bien de la proposición. pero se ha mostrado ya 5 que. Pero la primera es la negación de es < el> n o-hom bre blan co. v. es evidente que. v. < es> todo no-hom bre no-justo significa lo mismo que < n o es> ningún n o-hom bre justo. de una.38 40 la opuesta esa. de modo que lo blanco no será músico. de modo que será hom bre blanco. surgirán muchos absurdos. pues. Pues. no serán una unidad aquellas que se dicen por coincidencia. varias— . también el hombre Sócrates. pues. v. < haciendo> un solo predicado global de los predicados separados. si < es verdad> que < e s > cada cosa y tam biéii las dos juntas. no es una afirmación ni una negación únicas. si bien sobre la misma cosa. ! 10 de modo que habrá dos < contrad ictorias> de una sola aserción. Y aunque sea verdadero decir que lo blanco es músico. En efecto. de modo que también el conjunto. no es todo n o-hom bre justo. 20 25 30 35 40 21a 5 10 15 . y la segunda de es blan co < el> hom bre. pero lo blanco y lo músico no son una unidad: pues ambos son accidentes de lo mismo.gr. bien de uno de los miembros de la contradicción. y eso combinado múltiples veces.1 5 Es evidente. Así. < la aserción» significa lo mismo. Dado que unas cosas se predican compuestas. ocurre que se dicen muchas cosas absurdas. Pero < en este caso> es preciso que el que pregunta distinga < al preguntar» si el hombre es tal cosa o no lo es. por eso lo blanco no <será blanco> muchas veces. pues. ni aunque afirme esas acerca de una sola — sino que igualmente < serán> varias < afirmaciones> — . si la negación de es < el> hom bre blan co no es la misma que la de es b lan co < el> hom bre. 20b Aunque se haga una transposición de los nombres y los verbos. cómo han de establecerse <esas cosas> . decimos ahora. ni aunque sea verdadera. sin embargo. si la pregunta dialéctica es la exigencia de una respuesta. y la proposición es miembro de una contradicción. Tampoco <serán una unidad> las cosas que están incluidas una en otra. lo músico blanco no será. en cambio. y de nuevo. no habrá una respuesta única a eso: en efecto. Por eso tampoco el zapatero < será> bueno sin más. bien cada una sobre una cosa distinta. si no es lo mismo.es única. Digo una cosa.gr. bípedo y civilizado. Así. ni aunque alguien afirme una cosa única acerca de ésas — sino que el sonido será uno. 7-8. 11. Así. la pregunta no.

En cambio. pues presenta algunas dificultades. nunca es verdadero 25 y.17 Y tampoco es p osib le qu e no sea y no es posib le q u e no sea < serán > nunca <verdad> a la vez. no siempre: com o. Por eso es concebible que se sigan mutuamente las < asercio n es> es p o sib le q u e sea y es p osib le q u e no sea . será verdadero decir que el leño es < e l> hombre no-blanco y.: poeta. parece que la misma cosa puede ser y no ser. de modo que también se dará en ello la negación: pues lo capaz de caminar puede también no caminar.: la negación de < el> h om bre cam in a no es < el> n o-hom bre cam in a. si es así en todo. y de ser < el> h om bre blan co es no ser < el> h om bre blanco. Pero es p osib le qu e sea y no es posible q u e sea nunca < serán verdad > a la vez: pues se oponen.: si la negación de ser < el> hom bre es rio ser < el> hom bre. no es verdadero decir que lo que no es. pero no ser< e l> h om bre n o-blan co — pues. y las cosas supuestas son b la n co y hom bre. en todas las predicaciones en que no hay incluida una contrariedad cuando se dicen las definiciones en lugar de los nombres. si es así. y de lo admisible y lo no admisible. 35 21b 5 10 15 20 25 30 35 22a 5 .gr. pues. Si embargo. entonces. v.: llamar hombre a un hombre muerto— . sino que no es. En efecto. En cambio. si la afirmación o la negación es acerca de todos y cada uno. De manera sem ejante. pues no hay ninguna diferencia entre decir que < e l> hombre camina o decir que < e l> hom bre es uno que camina— . también en aquellos casos en que no se añade ser. o bien se afirma y se niega lo mismo a la vez acerca de la misma cosa. mientras que el pod er y el ad m itirse son las añadiduras que determ inan lo verdadero en el caso de lo que es posible que sea y lo que no es posible que sea.: que el hombre individual es hombre o que el individuo blanco es un hombre blanco. en efecto. cuando en lo que se añade se halla incluida alguna de las cosas opuestas de las que se sigue una contradicción. no es verdadero. y acerca de lo imposible y lo necesario. sino no es n ecesario 16 Léase «¿existe o no?». entonces no es esa la negación: en efecto.39 hombre < será> hombre animal u hombre bípedo: pues lo bípedo y lo animal está incluido en el hombre. es imposible que las enunciaciones opuestas acerca de la misma cosa sean verdaderas. si entre las <expresiones resultantes> de una com binación de <térm inos> se oponen entre si todas las contradicciones que se ordenan con arreglo al ser y al no ser. en cuanto es posible opinar de él. 12. 20 sino que. pero. y lo visible puede también no ser visto. El mismo argumento < v a le > tam bién para es ad m isib le q u e s ea : en efecto. habrá que elegir lo segundo. así com o en aquellos casos el ser y el no ser son añadiduras. la negación de es n ecesario q u e sea no es es n ecesario q u e no sea. la negación de es p osib le q u e no sea es no es p osib le qu e n o sea. v. resulta de esto que. pero no siempre. Y de manera sem ejante en los demás casos. pero el es no se predica en sí mismo acerca de Homero. v. Ahora bien. D e modo que. ¿es también o n o?16 En efecto. sucede que. v. la razón es que todo lo que es posible de este modo no siempre es efectivo. es verdadero.: lo necesario y lo imposible. En efecto. o bien las afirmaciones y negaciones no se forman con arreglo al ser y el no ser añadidos. el es se predica de Homero accidentalmente. también la negación de lo que es posible que sea es lo que es posible que no sea. por ejemplo. sino no ca m in a < el> hom bre. cuando se haya incluido.gr. ' ) primero es imposible. Si. y se 30 predican d a s cosas > en sí mismas y no accidentalm ente. es verdadero d ecir< alg o> de la cosa concreta y decirlo también sin más. es algo: pues la opinión acerca de él no es que es. pues todo lo que puede cortarse y caminar puede también no cam inar y no cortarse. 17 Léase «contradictoriamente». tam bién será verdadero decir la cosa concreta sin más.gr. hay que investigar cómo se relacionan mutuamente las negaciones y afirmaciones de lo que es posible que sea y lo que no es posible que sea. cuando eso no se halla incluido. la misma cosa puede ser y no ser: pues tales < asercio n es> no son contradictorias entre si. igual que en los casos anteriores lo determinan el ser y el no ser. no ser < el> n o-hom bre. también la negación de esto es no es ad m isib le q u e sea.gr. La oposición de las aserciones modales Una vez definidas estas cuestiones. cuando no se halla incluido.gr. O bien. sino falso — v. Homero es algo. v. pero no lo que no es posible que sea. así aquí el ser se convierte en algo asi como un supuesto. Entonces la negación de es p osib le que sea es no es p o sib le q u e sea.gr. pues es en cuanto poeta. entonces. En cambio.

es n ecesario . no sean posibles ambas cosas. Y conviene considerar opuestas las enunciaciones siguientes: es p osib le . La causa de que no se sigan de manera sem ejante a las otras es que. Ahora bien. pero como ya se ha dicho. esta resulta ser la contradicción de la <aserción> que sigue a no es p osible 1 8 A saber. también las derivaciones se producen de conformidad con una regla. y viceversa y también no es posible que sea y no es n ecesario qu e sea . Y. en efecto. Y. lo imposible y lo no imposible se siguen de lo admisible y lo posible y de lo no admisible y lo no posible. Véase lo que decimos a partir del cuadro sinóptico siguiente: <A> es posible que sea es admisible que sea no es imposible que sea no es necesario que sea <C> es posible que no sea es admisible que no sea no es imposible que no sea no es necesario que no sea no es posible que sea no es admisible que sea es imposible que sea es necesario que no sea <B> no es posible que no sea < D > no es admisible que no sea es imposible que no sea es necesario que sea 35 22b 5 ¡o 15 2o Así. tomado de manera contraria. pues cabe que ambas sean verdad sobre la misma cosa: en efecto. lo que es necesario que sea es posible que sea. en general. al tener la misma virtualidad. lo cual es absurdo. la negación de es n ecesario qu e n o sea no es es n ecesario qu e sea. estas. pues de no es posible q u e sea < se sigue> es im posible q u e sea : en efecto. es ad m isible . de lo posible se sigue la negación de lo imposible y. es necesario. ¿O acaso es imposible que las contradicciones de lo necesario se establezcan así? En efecto. pues. si necesariamente es o no es. es verdadero . de manera inversa. de modo que resulta que lo que es necesario que sea no es necesario que sea. en efecto. de es n ecesario q u e no sea. es necesario que 20 no sea y es im posible q u e sea. La derivación de las aserciones modales 15 Puestas así las cosas. ya que lo necesario y lo imposible significan lo mismo. si no. es imposible que sea. lo que es necesario que no sea no es necesario que sea. hay que ver cómo < se com porta» lo necesario. <le siguen> no es necesario que no sea y no es im posible qu e no sea.no es necesario. sino no es im p osible q u e sea . la afirmación. es im posible .no es verdadero. en cambio. ahora bien. Sin embargo. pues. < S o lo > queda.40 q u e sea. de es im posible que no sea. de modo que. necesariamente se afirma o se niega. a es posible qu e no sea y es adm isible qu e no sea. lo imposible se corresponde con lo necesario. 13. a no es posible qu e sea y no es adm isible que sea. es posible a la vez que sea y que no sea. pero si cualquiera de esas dos cosas es verdad aquellas <aserciones> ya no lo serán. a es posible que sea le sigue es adm isible q u e sea. se seguirá la negación: en efecto.no es im posible. y 10 adjuntar esas <expresiones> al ser y no ser para que hagan la afirmación y la negación. pues. n o es n ecesario q u e no sea. pero. entonces cresu lta que> es imposible que sea lo que es necesario que sea. no que sea. que no <se com porta> así. como ya se ha dicho. En efecto. sino que no sea. ambas cosas pueden darse en aquella. si es imposible que sea la cosa en cuestión. mientras que las contradictorias están aparte. Sin embargo. es necesario que sea y es im posible qu e no sea. se sigue no es im posible q u e sea. de modo que. a no es p osible qu e no sea y no es adm isible qu e no sea. ciertamente. < se siguen> a partir de la contraria. hay que poner el ser y el no ser como supuestos. Y de es im posible qu e sea no es es im p osible q u e n o sea. sino que se siguen las contrarias. y no es im posible es una negación. que de es p osib le qu e sea se sigue no es n ecesario q u e no sea . si no es posible que sea. no es im posible que no sea. de es posible q u e sea no se sigue ni es n ecesario qu e sea ni es necesario que no sea: en efecto. de la negación.no es adm isible. si bien aquellas < expresiones18 se siguen> al igual que lo posible y lo no posible. de es p osible q u e sea. si es imposible que no sea. por tanto. por una parte de manera contradictoria y por otra parte de manera inversa: en efecto. Es manifiesto. y.no es posible. lo cual es absurdo. y de esto se sigue no es necesario qu e sea-. es im posible qu e sea es una afirmación. en efecto. las de lo imposible y no imposible . es necesario que la cosa en cuestión sea.

sin duda. de modo que.: ca p az d e ca m in ar porque ca m in a y. tanto lo que ya camina y es efectivo como lo capaz de caminar. si hay una sola. si ni siquiera allí la opinión de lo contrario es contraria.: ca p az de cam in ar porque a c a s o ca m in aría. Se siguen también. de las cosas con potencias irracionales pueden también sim ultáneam ente. por otra parte. o bien lo es la afirmación a la afirmación. sino. pues. a partir de lo dicho.lo contrario. también de las inmutables. se seguirá la contradicción. Alguien podría dudar de si es p osib le qu e sea sigue a es n ecesario q u e sea. y si alguien dijese que esa no es la contradicción. Pues. en general. si las cosas eternas son anteriores. sin embargo. algunas. sin embargo. las potencias racionales lo son de varias cosas y de los contrarios.41 que sea. creer que las opiniones contrarias se definen por eso. por otro lado. pero esto se ha dicho por mor de esto otro. a saber. . sino la negación ya dicha. y no resulta ninguna cosa imposible al establecerlas así.: es C alías justo — no es C alías ju sto — C altas es injusto. no es verdadero decir lo posible en este sentido acerca de lo necesario sin mas. porque lo son de los contrarios. en Scambio las irracionales.: las entidades primarias. De modo que. Es manifiesto. aunque no todo. Y quizá lo necesario y lo no necesario son el principio de ser o de no ser para todo. es verdadero decir que no es im posible q u e ca m in e o q u e sea. v. sino que. no todas < son a sí> . v. en cambio. porque acaso seria efectivo. ¿cuál de esas es contraria a la verdadera? Y.gr.gr. que es verdadero porque es efectivamente. la misma cosa parece tener la posibilidad de cortarse y de no cortarse.gr. Sin embargo. pues la <opinión> de lo bueno < en el sentido de> que es bueno y 15Léase: «el otro tipo de posible». de ser y de no ser. aquella otra. que lo que es por necesidad es efectivamente. Y unas cosas son efectividades sin potencia.: que < es> todo hom bre ju sto <es contraria» a < es> todo hom bre injusto. algunas potencias son homónimas: en efecto. también en las afirmaciones que < se dan> en el sonido es 35 necesario que ocurra de manera sem ejante.gr. que no toda potencia lo es' de los opuestos. cuya negación es no es 25 necesario que no sea. lo que es posible porque se da efectivamente. por una parte. v. Y esta ultima potencia es propia solo de las cosas mudables. ¿cuáles de éstas son contrarias? Pues. que no todo lo que es posible que sea o que camine puede también < ser o hacer> lo opuesto. sino sólo potencias. o < es> todo 30 hombre justo a < es> todo hom bre in ju sto ?. también la efectividad es anterior a la potencia. ahora bien. De modo que hay que investigar qué clase de opinión verdadera es contraria a la opinión falsa. pues. ante todo. y las demás cosas es preciso investigarlas como derivadas de esas. esas contradicciones según el modo explicado. habría que decir necesariamente que < la contradicción es> es p o s ib le q u e no sea. otras lo son con potencia — las cuales son anteriores por naturaleza y posteriores en el tiem po— y otras nunca son efectividades. una falsa < en el sentido de> que no es bueno y otra < cn el sentido de> 23b que es malo. si lo <que hay> en el sonido se sigue de lo <que hay> en el pensamiento.: el fuego es capaz de calentar y tiene una potencia irracional — así. en ambos casos. lo posible no se dice de manera simple. Pero. y allí es contraria la opinión de lo contrario. Es manifiesto sin duda. una ¡ vez más. no es p osib le q u e sea. pues. si no la sigue. lo otro. Digo así: hay una opinión verdadera de lo bueno < en el 40 sentido de> que es bueno. como ya se ha dicho. en el caso de las cosas que son posibles pero no con arreglo a la razón. pues aquella se sigue es im posible qu e sea y es n ecesario q u e no sea.gr. La contrariedad de las aserciones ¿Es la afirmación contraria a la negación. sino que hay casos en los que eso no es verdad. v. esto es falso. Así. como lo universal sigue a lo particular. si es verdadero.gr.19 en cambio. si la de la negación o la que opina que es lo contrario. v. ni siquiera todas las potencias que se dicen < tales > con arreglo a la misma especie— . v. el fuego no es capaz de calentar y no calentar. q u e es posible que sea porque ya es efectivamente lo que se dicc que es posible que sea y. tampoco la afirmación será contraria a la afirmación. de modo que lo que es necesario que sea seria admisible que no fuera. 30 35 23a 5 10 15 20 25 14. ¿con arreglo a cuál de las dos es contraria <la verdadera»9 (En efecto. y tampoco todas aquellas otras cosas que siempre son efectivas. y el enunciado que dice que < es> todo hom bre ju sto al que dice que < n o es> ningún h om bre justo. a lo que es por necesidad le sigue lo que puede ser. es erróneo.

Pues la de que lo bueno es bueno. de forma contradictoria. Y tampoco. de modo que también los errores— ). la de que nada o ninguno lo es. también las otras <que versan acerca> de la contradicción. de cada una < d e estas opiniones>. seguramente es necesario dar por supuesto también que la misma <persona> no es buena. de modo que cae que sean verdaderas al mismo tiempo. frente a estas. sino más bien por serlo de manera contraria). se comporta de manera sem ejante la <que sostiene acerca> de lo bueno que es bueno y la < q u e sostiene acerca> de lo no-bueno que no es bueno. ni la que considera que se da lo que no se da. De manera sem ejante en el caso de lo no-bueno.gr. a su vez. como la que considera que no se da lo que se da— .42 5 de lo'malo <en el sentido de> que es malo es seguramente la misma. éstas son contrarias. y lo es más la de la 25 contradicción.: a la de que todo lo 5 bueno es bueno o que todo hombre es bueno. ya sean varias.: a la opinión que sostenga que todo lo bueno es bueno. frente a la opinión. de lo bueno existe la opinión de que es bueno. pero en aquellas cosas de las que no hay < op inión> contraria. por accidente (puesto que ha coincidido en éste no ser m alo). pues. de las anteriores . Es m anifiesto también que la verdadera no cabe que sea contraria a la verdadera. Sólo queda. ¿cuál es la contraria? Pues ciertam ente no es la que dice que es malo: en efecto. o < lo contrario es> en todos los casos lo 30 < que versa sobre> la contradicción o no lo es en ninguno. Si. Si. Así. 2 4 a que la contraria a la de que lo no-bueno no es bueno < sea > la de que lo no-bueno es bueno. 24b De modo que. si lo bueno < se pone> en norma universal.: yerra el que cree que el hombre no es hombre. que es verdadera. que no todo o no todos. v. en el segundo. y sobre éstos cabe que la misma < p erson a> hable con verdad: en cambio. De modo que también la de que lo bueno no es bueno < es contraria> a la de que lo bueno es bueno. no cabe que los contrarios se den a la vez en la misma cosa.gr. así la que considera que se da lo que no se da. y. Además. pues son contrarias las <que versan> sobre los opuestos. pues hay algo no-bueno que es malo. pues. y. es idéntica a la que sostiene que cualquier cosa que sea buena es buena: y eso no se diferencia en nada de < d ecir> que todo lo que sea bueno es bueno. Léase: «la más falsa es también la que versa sobre lo que es en sí». también esas cosas serían simultáneas. pues. Así. una de esas dos < o p in io n es> es contraria. respectivamente. parecerá que también en éste se ha explicado bien < la c o sa > . pues 40 también esa es verdadera: en efecto. es evidente que esa será la contraria. como contrarias. la negación universal será la contraria. es falsa la opuesta a la verdadera. ahora bien. y las afirmaciones y negaciones <que hay> en el sonido son símbolos de lo < que hay> en el alma. en efecto. Si.gr. por lo tanto. 21 Es decir. la de que no es malo. de modo que sería más falsa acerca de lo bueno la de la negación que la de lo contrario. estas son contrarias. si en los demás casos es preciso que se com porten de manera sem ejante. pues. la <que se refiere a > lo en sí es la más verdadera y asimismo la más falsa20 (supuesto que también lo es la verdadera). de que lo no-bueno no es bueno. el que tiene la opinión contraria: pues los contrarios son de las cosas que más difieren a cerca de lo mismo. es evidente que también es contraria a la afirmación la negación sobre lo mismo <tom ado> universalmente. ni la que considera que no se da lo que se da — pues ambas son indeterminadas. de que no es bueno y de que es otra cosa cualquiera que no se da ni es posible que se dé (y ciertam ente no cabe sostener ninguna otra 10 < o p in ió n > . si. en torno a cada cosa. v. Además. 20 mientras que la de que es malo < e s falsa> acerca de lo <que se da> por accidente. v. pero entonces no son contrarias por serlo de los contrarios. Yerra al máximo. la que sostenga que nada de lo bueno es bueno.21 la <que sostiene acerca> 35 de lo bueno que no es bueno y la < q u e sostiene acerca> de lo no-bueno que es bueno. pues. la <opinión> de que no es bueno lo bueno es falsa acerca de lo que se da en sí mismo. entonces. sino que <sólo cabe sostener aquellas opiniones> en las que es posible el errar y tales son las que < se refieren a cosas> de las que <surgen> las generaciones 15 — y las generaciones < n acen > de los opuestos. La de que lo bueno es malo es compleja: en efecto. Es m anifiesto que en nada se diferenciará < la co sa > aunque pongamos la afirmación en forrna 5 universal: en efecto. podría ser verdadera a la par <que la anterior> y nunca una verdadera es contraria a otra verdadera. ni la opinión ni la contradicción. y es verdadera. si en el caso de la opinión < las cosas > se comportan así. ciertamente. lo bueno es bueno y no malo y en el primer caso lo es en sí y. ya sea una sola.

etimológicamente. Mostrar abiertamente en lugar de ocultar. Valga destacar. finalmente. y iii) la oración (lògos)? apóphan sis consiste en mostrar algo como lo que es. ii) el verbo (rhéma). Asimismo. 3) particulares afirmativos. Puede afirmarse igualmente que el objetivo del título del tratado de Aristóteles: Perì Herm eneías (Sobre la interpretación) .43 Comprensión y discusión 1 El objetivo del anterior tratado de Aristóteles ha sido el denominado ‘discurso apofàntico’* . en otras palabras. ¿qué pod ría com en tar al íspecto d e los en u n ciados com o 'discurso a p o fà n tic o ’? 2. lo que hacen los enunciados asertivos (o :clarativos’) . Recordemos que antiguamente la palabra «símbolo» (s^mbola) se refería. éste puede sèr a un mismo tiempo. al ‘contrato’ o ‘convenio’. 16a3). entre 3) y 4). al contrario de otras formas del discurso (interrogativas. finalmente. es precisamente el sentido del verbo apophaíein . De acuerdo con su lectura y com prensión d el tratado de A ristóteles. . y las palabras escritas. forma del discurso que muestra claramente alguna faceta o modo de ser de la cosa de la cual se habla. es el ‘discurso asertivo’ (o ‘declarativo’). etc. ¿qué entiende Aristóteles en este tratado. los símbolos de las palabras emitidas por la voz” (1. ¿Cómo explicaría Ud. de un lado: I) afirmativo. el carácter convencional que Aristóteles atribuye al signo lingüístico). explicar m in u ciosam en te ca d a uno de estos tipos d e relacion es entre proposicion es? 3. 2) universales negativos. Esto es. entre 1) y 2). y su referencia a “los son idos em itidos por la voz" (tá en tè ph on é). imperativas. del sustantivo apóphansis y del adjetivo apophan tikós. un tratado general sobre los discursos asertivos o declarativos.). ‘relación de compatibilidad’. a “los estados del Ima" (pathém áta tés psychés) y a “las p a lab ras escritas" (tá grap h óm en a)? 4 Explique. o II) negativo. y de 2) a 4) hay. ‘relación de contrariedad’. o cómo expone asuntos como: el nombre (ónoma). en este sentido. En el tratado de Aristóteles el ‘lenguaje’ es definido como ‘símbolo’ (s^mbolon). Las relaciones lógicas que se establecen entre éstos dan como resultado: entre 1) y 4). estas posibilidades del discurso apofàntico nos ofrecen cuatro tipos de enunciados. Dividiendo el discurso apofàntico en todas sus posibilidades. y del otro: III) universal. así como entre 2) y 3). Aristóteles apunta: “Los sonidos emitidos por la voz son los símbolos de los estados del alma. ¿Podría Ud. precisamente. ‘relación de contradicción’. y 4) particulares negativos. que no develan el modo de ser de icosas. este p asaje. 'relaciones de implicación’. o IV) particular. teniendo en cu enta la co n v en cio n a lid a d d el signo lingüístico 3 sím bolo). a saber: 1) universales afirmativos. De 1) a 3).

H istoria d e la filosofía griega. C. VI Editorial Gredos. 316-327. E. C. 1996 II. 471482). 2 vols. V. Traducción de Atilano Domínguez. Madrid. pp. I. M. en A nálisis da las doctrin as d e P latón Alianza editorial. J. Exposición e interpretación de su pen sam ien to. A ristóteles (H istoria de la filosofía. Siglo XXI editores Madrid. CROMBIE. M A. A ristóteles y el L iceo. J L. «Introducción. P AUBENQUE. K. ím silogística d e Aristóteles. CASSIREK. «Introducción a Aristóteles». en Tratados d e lógica (Órganon). 1939. V LI CARRILLO Platón. 6 vols. WAHL. reflexión entre Heráclito y Platón». G MOUNIN. «Sóbrela interpretación». La m em oria d el lógos FlsLudios sobre el diálogo platónico. H istoria d i la filosofía I. en Verdad y m étodo sígueme. III. . H. Madrid. pp. vol. Madrid. 1979 ( Cratilo . DÜURING Aristóteles. 1977. B a ses p ara la historia d e su desarrollo intelectual.). 1959. 1981. Buenos Aires. en El pen sam ien to d e Platón. 1990. GENETTE. M im ologiques. J. G. LUKASIEWICZ. México. 147-161 A. «La retórica en Platón». sobre Sobre la interpretación ARISTÓTELES. ACKRILL. 1997. Parain (Dir. Buenos Aires 1972. pp 487-502. 1995. J MOREAU Aristóteles y su escu ela Eudeba. México 1971. «Cratilo». Editorial Gredos. Editorial Credos. 2002. en Estudios de Filosofía. K. CUARTAS R. Voyage en Cratylie. LLEDÓ. Madrid. H istoria d e la lingüistica. Editorial Trotta. «Lógica y lenguaje». 1987 1 ANGELF. sobre ei Cratilo PLATÓN. en Cratilo o del Lenguaje. 1142). L a filo so fía d e A ristóteles. F. 1969. agosto de 1996. pp 63-133 I M. Caracas. Cratilo o d el L enguaje. E. Editorial Credos.44 Bibliografía complementaria I. Traducción de Miguel Cande! Sanmartín. W D ROSS Aristóteles. Buenos Aires. Alianza editorial. en B. Eudeba. 1973. Fondo de Cultura Económica. Madrid. en Teorema 9 1979. 4). «El problema del lenguaje en la historia de la filosofía». BRENTANO Aristóteles. pp. Madrid. Madrid. N° 14. El Cratilo como filosofía del lenguaje». BRUN. W . MOSTERÍN. 1984. Universidad. Madrid. 2002. pp. Caracas. Fondo de Cultura Económica. El p roblem a d el ser en A ristóteles Editorial Taurus. Aristóteles. 1988. Estudios sobre e l lenguaje en A ristóteles y en particular. Editorial Labor Barcelona.LU «Eri torno a la silogística modal aristotélica». 1973. pp 11-69. Monte Ávila editores. -G GADAMER «Lenguaje y logos». Editorial Charcas Buenos Aires. 1988 O HAMELIN El sistem a d e Aristóteles. Ijogique et m éth ode chez Aristote. ). Taurus Madrid. 1946 W JAEGER. Estudios sobre e l lenguaje en Platón y en particular. Editorial Trotta. Instituto de Filosofía Universidad de Antioquia. GUTHRIE. París. G. W . pp. en H istoria de la filo so fía griega . 1976. Éditions du Seuil París. M Le BLOND. «Desde el ónoma. pp. 1983. DOMÍNGUEZ. H erm ógenes y e l lenguaje. 1977. Eudeba. en F ilosofía de las form as sim bólicas. F^ditorial Credos. Madrid 1974 J. J. 76-87. 93-101. salamanca. GRUDE. 1967 J. Madrid. UNAM México. pp 209-216. Madrid (C ratilo. GUTHR1E.

UNIDAD N° 2 San Agustín — Guillermo de Ockham Reflexiones filosóficas sobre el lenguaje en la Edad Media San Agustín 46 50 52 61 62 64 73 74 82 Signo y len guaje en San Agustín [Extractos] A lfonso R incón G on zález Comprensión y discusión Guillermo de Ockham «Sobre los universales» [Extractos de Sum a de ló g ica ] Guillermo de O ckham Comprensión y discusión «La concepción lingüística del conocim iento en Ockham» D aniel H errera R estr epo Bibliografía complementaria .

hace pensar en otra cosa distinta de ella m isma”2. II. col. En el marco de estas disputas se promovieron en la Edad Media los principales asuntos de la filosofía. y la respectiva descripción de su proceso sígnico igualmente. el estado. se deriva todo el análisis sintáctico. pues potencian un tipo de reflexión directa. . en otras palabras. En D e D o ctrin a C h r istia n a . figuras. los problemas fundamentales del conocim iento despiertan. Podían faltar muchos elementos importantes para consolidar de los saberes. señales. una semiología. de Migne. . letras. Universidad Nacional Autónoma de México. el signo y el lenguaje. I . derrotado por los poderes de lo espiritual. una disputa permanente entre la Teología y los otros saberes. monjes. semántico. la distinción de síntomas. gestos. la filosofía medieval o filosofía escolástica ofrece en el campo de la filosofía del lenguaje aportaciones que día tras día son asimiladas por los investigadores actuales a la sem iótica moderna. una de las tareas emprendidas por los filósofos medievales. vol 34. sin idealizaciones ni jerarquías en el conocim iento. antes que dormirse. los vínculos con lo natural serán determinantes. e indagaban por igual artistas. antes que una época de recesión académica. A partir de la comprensión del papel que cumple algo que está por otro. en la Edad Media. la Edad Media lo fue de inquietud e indagación. San A gustín planteaba ya la definición más escu eta e incuestionable del ‘signo’. de otro lado. el alma y su relación con el cuerpo. filósofos y reyes. Nos concentrarem os en estos dos últimos. L a clasificación de los signos fue. además de las especies que da a conocer a los sentidos. lógico y pragm ático consecuente. voces. marcas. procede de la Edad M edia. 35. indicios. salvando las dificultades de diferente índole que recaían sobre la práctica de métodos experimentales. El vehículo del signo fue así el responsable de la lectura e interpretación de la realidad. de los entramados significativos de las proposiciones y de su relación con la naturaleza mental por un lado y con la . como las pasiones. la constituyó el fortalecim iento de una teoría del conocimiento fundamentada en el signo. 1. Efectivamente. igualmente. la verdad. México 1991. D e Doctrina C hristiana. lo que en no pocas ocasiones desvió el entusiasmo por lo genuinamente científico. veamos: “La cosa que. pues los nuevos conocim ientos usualmente reñían con los preceptos y cánones. 11. sím bolos. La claridad meridiana que anuncia una definición como esta potencia en los autores del medioevo la discusión sobre el signo en los términos adecuados. Mauricio BEUCHOT La filo so fía d el lenguaje en la E dad M edia. análisis que perm ite dar cuenta entre otras cosas. pero se tenía a cambio la actitud de observar e interrogar. L a filosofía medieval ha llegado a constituirse en una fuete muy importante para el enriquecimiento de la sem iótica”1. En esta que podemos concebir como primera etapa de la teoría de los signos. Uno de los principales recursos en la Edad Media para eludir la vigilancia de la teología sobre cualquier forma de materialismo y experimentalismo. Patrología latina. la revisión puntual de la que ha sido objeto la filosofía de los autores del medioevo ha permitido distinguir los lincam ientos tanto de una lógica como de una teoría del signo. pág. indicaciones. II. ed.46 REFLEXIONES FILOSÓFICAS SOBRE EL LENGUAJE EN LA EDAD MEDIA Contrario a lo que usualmente ha querido mostrarse. aquella que lo presenta como algo que está por algo.San AGUSTÍN. El hermeneuta y medievalista m exicano Mauricio Beuchot afirma: “De hecho. En la Edad Media se entabla.

Mauricio Beuchot anota al respecto: “Una vez que ha ocurrido la im posición. siendo éste último uno de los grandes aportes de Guillermo de O ckham . b) La ‘intencionalidad’. de las voces dispuestas en emisiones vocales y recepciones auditivas. particularmente los Prim eros an alíticos. VII. en otras palabras. llevó progresivamente a los autores a decidir los niveles de uso. 16. Analíticos prim eros. esto es. Pero el mérito de dicha definición no term ina allí. el enunciado del que. 83-297. y el ‘razonam iento’.47 naturaleza exterior por otro. como aquel elem ento que participando del lenguaje nombra de manera singular. el lógico y el lingüístico. en el siglo XIV. ARISTÓTELES. 4 Ibid. cuyo Organon discutieron y enriquecieron. c i t . o imposición de ios nombres. que reconoce dos extrem os (o ‘térm inos’). institución e imposición de los nombres. los ‘términos’. conceptualismo (que entiende los conceptos com o contenidos de conciencia). pertenece a una de las partes de la oración o «partes del discurso»”5. pero significa de manera universal. pp. según se le entienda com o ‘sensible’ o como ‘intelectual’. Muchos siglos antes de las precisiones saussureanas. recibe su principal influencia de la obra de Aristóteles. desde San Anselmo y Pedro Abelardo hasta Guillerm o de Ockham . A hora bien. La dinámica discusión medieval en torno a ambos saberes. nombres y verbos son llamados categorem áticos’. o más estrictam ente. . Ed. aquello en lo que se descompone la ‘proposición’. pág. en materia lingüística avanzan en la consideración estoica de la voz com o articulación material del pensamiento. pero sin función categorial. entendida como la última palabra en torno a la polémica antigua entre naturalismo y convencionalismo. si en materia de Lógica los autores del medioevo son deudores de Aristóteles. de Diógenes de Babilonia. que permite distinguir entre expresiones humanas y anim ales. el ‘térm ino’ y el ‘razonam iento’ com o elem entos determinantes. Desde los estoicos estaba claro. en la que participaron activamente filósofos de los siglos X II. donde se expone la teoría del razonam iento en general y se contempla la ‘proposición’. 5 Mauricio BEUCHOT. despertaba la reflexión propiamente lingüística que entendía la ‘voz’ como “producto articulado del pensamiento hum ano”4. se sigue necesariam ente algo distinto de lo ya establecido6. La polémica en torno a los ‘universales’. en oposición a los demás términos (sincategorem áticos) que participan en la proposición como configuraciones igualmente sonoras. Editorial Credos. Como heredera de la lógica aristotélica. Para Guillermo de Ockham la función lógica de nombres y verbos en el interior de la ‘proposición’ es. con claridad. ser sujeto y predicado. sujeto y predicado. el problem a que se en u n cia com o la divergencia entre ‘nominalismo’ (que entiende los conceptos como nombres o formas sonoras). o previsión mental del uso del lenguaje. que dará ocasión en la Edad Media a una auténtica ‘discusión lingüística’. y se constituye en vocablo o dicción. que “el estudio de la dialéctica comienza con el tema de la voz”3. con los aportes. en Tratados d e lógica (Organon) II. Tres asuntos determinantes de la problem ática del lenguaje se señalaban aquí: a) La ‘lógica’. de otro lado. las proposiciones son ‘voces com plejas’. al significar lo suyo. 6 Cfr. la lógica medieval se centró fundamentalmente en la «proposición indicativa». m ientras los términos son ‘voces no complejas o simples’. la voz se convierte en voz significativa. y propocisionalism o (que entiende los conceptos en el marco de la complejidad discursiva del signo). 51. X III y XIV. Vida y opin ion es de los filósofos ilustres. entre otros. El tratam iento de la ‘proposición’. com o resultado de la articulación en ellas de las ‘simples’. c) La ‘institución’. hacían su aparición en la Edad Media los primeros rudimentos de la teoría del signo lingüístico. sentadas ciertas cosas. elementos destinados básicamente a dar forma a las proposiciones como conectivos lógicos Los términos categoremáticos fueron tomados por distintos autores com o signos estrictamente ! Diógenes LAERCIO. dio pie a uno de los más productivos problemas de la filosofía del lenguaje. Madrid 1995. entendida como coordinación de los elementos de las proposiciones y su cortespondencia con los elementos y jerarquías de la realidad. porque potencia a su vez dos tipos de discusión acerca del signo. Para Aristóteles la ‘proposición’ constituye un enunciado afirmativo o negativo de algo acerca de algo. L a filosofía d el len gu aje en la E dad Media.

En el plano de la lógica se d iscu te in can sab lem en te sob re ‘reglas generales de a se rc ió n ’. P edro A b e la rd o (1 0 7 4 -1 1 4 2 ) se d istinguió entre sus contem poráneos por la profusión de com entarios realizados en torno al problema de la 'significación'. el Organon. El Siglo X III es el período de consolidación de los estudios sobre lógica y filosofía del lenguaje. en Pierre Abélard Vénérable. ‘d isyu ntiv as’. Pierre le .“Lo que hace la unión en el silogismo no son las palabras. Abelardo reconoce la prioridad de la ‘significación’ m ental por encim a de la propiamente referencial. o forma real del verdadero conocimiento humano. Du Centre National de la Recherche Scientifique. Estos vínculos anunciaban los primeros rudimentos de una ‘teoría del signo lingüístico’. Al respecto L. com o hemos adelantado. dicha alusión muestra con elocuencia la consideración de los distintos niveles del signo: su significación. el lenguaje. con importantes com entarios sobre la obra fundadora de Aristóteles. s L. 1975. Al respecto apunta Beuchot: “La suposición es una propiedad especial de los términos dentro de la proposición. M. «La signification de la proposicion (dictum propositionis) chez Abélard». las cosas en tanto q u e p rodu cidas por las intelecciones. Ed. desempeñan además de la significación. París. de RIJK. el no memos determ inante rol de la ‘suposición’. pág.48 independientes. Asimismo. Anselmo expone. se discute tanto acerca de la proposición y de los términos como acerca del papel del pensamiento en relación con el signo lingüístico. sino lo que expresan”. como si adelantáramos que los términos y proposiciones significan sólo a través del usuario. el cual considera que establece vínculos directos con el lenguaje mental. como la palabra y la expresión prefiguran el discurso y por supuesto. representado de manera oral o escrita. L a filosofici d el len gu aje en la E dad Media. En la suposición identificaban los autores medievales la tensión existente entre sentido (contenido mental establecido y actualizado) y referencia. si se quiere. el vínculo de las proposiciones con nuestro conocim iento de la realidad partía de la suposición. ‘reglas para proposiciones cop ulativ as’. Primeros anuncios igualmente de una teoría hermenéutica que daría ocasión a una reflexión amplia de las ciencias y la ' Mauricio BEUCHOT. y b) el lenguaje exterior. en la que tanto el nivel sin táctico como el sem ántico cobraban relevancia lógica. M. éste último. teniendo presente que tanto la voz. los términos categoremáticos. no las cosas tomadas como completamente aisladas del pensam iento”8. como San Agustín. En el diálogo De G ram m atico. Abelardo reconoce la significación tanto en las proposiciones como en los términos. En un im portante gesto de determinación semiológico-cognitiva. entendido éste como la fase intermedia entre la realidad y el pensamiento Estudiar los signos. dotados de significación. sólo la vinculación de la significación de los términos a procesos mentales asegura a su vez un tipo de relación de los usuarios de los signos con lo que éstos significan. Eds. o. 548. de estos últimos San Anselmo da prioridad al lenguaje oral. sem ántica (en cuanto permite discernir la verdad de las proposiciones a través de la referencia de sus térm inos)”7. que alude a la inteligencia. Para San A lberto M agno la lógica debe estudiarse conjuntam ente con la gramática. para él. de Rijk comenta: “Las cosas significadas por las palabras son las cosas en tanto q u e pen sad as. Y es una categoría tanto sintáctica (en cuanto permite conocer la cuantificación de las proposiciones a través de sus términos). como objetos (seres) y acciones. su disposición silogística y la mención de la realidad. uno de los grandes asuntos de la teoría de los signos en la Edad Media. los términos y las proposiciones llevó en aquel siglo a diferenciar en los discursos la distribución lógica de los elementos a fin de estructurar discursos y actuar con ellos en las disputas más álgidas y determinantes.. cit. como también y sobre todo. Paralelam ente. cuya naturaleza se propuso explorar. a saber: a) el lenguaje interior. por el hecho de tener una función particular y distinguida en la proposición. Algunos representantes San A nselm o d e Canterbury (1 0 3 3 -1 1 0 9 ) distingue. dos formas del lenguaje. dando un paso importante en la discusión que resaltaba los términos categoremáticos y dejaba en un segundo plano los demás. sustentados por su evocación de categorías perfectamente diferenciables. en otras palabras. 29. pág. ‘reglas para con secu en cias m odales’. que consiste en tener el lugar de la cosa representada.

. convencidos de la posibilidad. Pedro Hispano. El siglo X IV traerá. por su parte. Otros autores importantes del siglo X III fueron Santo Tomás de Aquino. agudos dialécticos. La hermenéutica (o ciencia de la interpretación) juega en San Alberto Magno un papel puente en el que el estudio del signo sobrepasa lo estrictamente semiológico y realiza sus aportes en el estudio de la naturaleza. que estudiaremos a su debido momento. Ramón Llull y Juan Duns Escoto.49 formalización de las teorías y discursos científicos. Roger Bacon. si no de hallar. al menos de poner las bases de un lenguaje universal y perfecto. ‘enciclopedistas’ aún antes de promoverse la tarea de la Enciclopedia. la no menos valiosa labor del jesuita inglés Guillermo de Ockham.

Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica. están basadas en su mayor parte. líderes de la Reforma. secta que mantenía la invalidez de los sacramentos si no eran administrados por eclesiásticos sin pecado.50 SAN AGUSTÍN en aquel momento. Numidia (hoy Souk-Ahras. la teología cató lica. según su propio relato. Juan Calvino y Martín Lutero. y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias” (Rom. del 373 al 382. que fue largo y enconado. Además. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. Agustín abandonó esta doctrina y dirigió su atención hacia el escepticismo. Su madre. pero su madre. El otro lo mantuvo con los peiagianos. En ese momento decidió abrazar e! cristianismo. La Iglesia católica apostólica romana ha encontrado especial satisfacción en los aspectos institucionales o eclesiásticos de las doctrinas de san Agustín. era un pagano (más tarde convertido ai cristianismo). filosofía dualista de Persia muy extendida en aquella época por el Imperio Romano de Occidente Con su principio fundamental de conflicto entre el bien y el mal. pero un año más tarde fue enviado a Milán como catedrático de retórica. en las teorías agustinianas. 13-14). que se había reunido con él en Italia. como la de un niño. Revestios más bien del Señor Jesucristo. san Ambrosio. que repetía: “Toma y lee". En su teología. estudiando varias corrientes filosóficas antes de ingresar en el seno de la Iglesia. cargo que ocuparía hasta su muerte. Interpretó esto como una exhortación divina a leer las Escrituras y leyó el primer pasaje que apareció al azar: ". Es entonces cuando Agustín se sintió atraído de nuevo por el cristianismo. nada de lujurias y desenfrenos. Moriría poco después en Ostia.-se adhirió al maniqueísmo. El más grande de los padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental.354 en Tagaste. lo mismo que la protestante. La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del pelagianismo y el maniqueísmo. Agustín regresó a! norte de Africa y fue ordenado sacerdote el año 391. siendo canonizada por la Iglesia católica romana. nada de comilonas y borracheras. fueron estudiosos del pensamiento de san Agustín. 13. que en latín significa ‘regalo de Dios’. participó en dos grandes conflictos religiosos: uno de ellos fue con los donatistas. nada de rivalidades y envidias. El día de su fiesta se celebra el 28 de agosto. Aquí se movió bajo la órbita del neoplatonismo y conoció también al obispo de la ciudad. era una devota cristiana que dedicó toda su vida a la conversión de su hijo. Agustín recordaría posteriormente en sus C onfesiones: “Concédeme castidad y continencia. Agustín desarrolló sus doctrinas de pecado original y gracia divina. seguidores de un monje contemporáneo británico que negaba la doctrina del pecado original. Inspirado por el tratado filosófico Hortensius. Hacia el año 383 se trasladó de Cartago a Roma. Además de combatir la herejía maniqueísta. contra el maniqueísmo defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia. Argelia). el eclesiástico más distinguido de Italia . ya que mientras los bárbaros amenazaban el Imperio llegando a saquear Roma en el 410. Durante nueve años. ei cisma y la herejía amenazaban también la unidad de la Iglesia.. Un día por fin. los hombres y las mujeres son salvados por el don de la gracia divina. Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste. el maniqueísmo le pareció a Agustín una doctrina que podía corresponder a la experiencia y proporcionar las hipótesis más adecuadas sobre las que construir un sistema filosófico y ético. Madaura y Cartago. se alegró de esta respuesta a sus oraciones y esperanzas. Mónica. Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios. Argelia) en el 395. Fue un periodo de gran agitación política y teológica. creyó escuchar una voz. pero no ahora mismo”. Patricio (fallecido hacia el año 371). Fue bautizado con su hijo natural por Ambrosio la víspera de Pascua del año 387. Agustín nació ei 13 de noviembre del año . Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430. su código moral no era muy estricto. del orador y estadista romano Cicerón. con la que tuvo un hijo en ei año 372 al que llamaron A d e o d a tu s .. Durante este conflicto. Su padre. soberanía divina y predestinación. Agustín se convirtió en un ardiente buscador de la verdad. y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba. Entre los 15 y los 30 años vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce.

Agustín demuestra que ni el politeísmo popular ni la filosofía antigua fueron capaces de preservar el Imperio y dar la felicidad a sus habitantes. Los primeros escritos de San Agustín están dedicados a combatir los errores que él mismo había seguido durante su juventud. De TYinitate (400-416). De natura et gratia (415) y homilías sobre diversos libros de la Biblia. etc. para luego justificar por el segundo la primera. La verdad debe conocerse no simplemente para saber lo que es «lo que es». San Agustín es el primer gran talento filosófico desde la filosofía griega clásica. corrigiendo todo lo que su juicio más maduro consideró engañoso o equivocado. Vuélvete hacia dentro de ti mismo. en cuya percepción hay ya conocimiento. sino que cree para comprender (y. combate a los escépticos. no implica sólo conocimiento. sólo contemplativa. donde expuso su veredicto final sobre sus primeros libros. DeBaptismo. La posesión de la verdad. En el año 428. (413-426). Podría añadirse. fechadas entre el año 386 y el 429. Como escritor. narra sus primeros años y su conversión. Propiamente hablando. san Agustín no establece ninguna distinción tajante entre experiencia sensible y saber. Sobre el libre albedrío. Contra Donatistas (400-401). Además. La busca agustiniana de la verdad no es. como tiene que ser absoluta. en los cinco libros siguientes. volviendo la mirada hacia el interior de uno mismo: “No vayas fuera. ut intelligam en el sentido formulado justamente de la tradición agustiniana. de las que 270 se encuentran en la edición benedictina. Dentro de este itinerario se desarrolla lo que podría llamarse la «teoría del conocimiento» de san Agustín. hay que ascender de la primera al segundo. . La verdad habita en el hombre interior”. antes que ser objeto de ciencia. no hay «una filosofía» de san Agustín separable de su teología. sino también eminentemente «activa». sus tratados De libero arbitrio (389-395). donde. San Agustín no cree porque sí. Agustín se enfrenta a esta opinión en los cinco primeros libros de los 22 que tiene la obra. maniqueos y pelagianos en su obras Contra los académicos. Debe tenerse en cuenta que en san Agustín la reflexión filosófica procede según el Credo. San Agustín contribuyó en gran manera a afianzar la orientación platónica de la filosofía en los siglos siguientes. Como estos «sensibles comunes» no son directamente accesibles a los órganos de los sentidos. por San Anselmo. mostrando que Roma había caído por su egoísmo y por su inmoralidad. De doctrina Christiana (397-428). Al sentido interno unificador se sobrepone órgano que puede llamarse «razón» o «intelección». Y la busca de la verdad no es un método. así. fue prolífico. sino. orientada en la noción de certidumbre que. Sus otros escritos incluyen las Epístolas. de orientación platónica. no basta apoyarse en los sentidos. Su pensamiento. defiende que la verdad no ha de buscarse en el mundo exterior por medio de los sentidos. sino interior. San Agustín se manifiesta en este y otros respectos un platónico. que en castigo habían dejado a Roma desamparada en manos de los bárbaros. Su gran apología cristiana La ciudad de Dios fue escrita entre los años 413 y 426 para refutar la opinión de que la caída de Roma en poder de los godos de Alarico (año 4 10) había sido causada por la aceptación del cristianismo y por el abandono de los dioses del Imperio.51 Obras La importancia de san Agustín entre los padres y doctores de la Iglesia es comparable a la de san Pablo entre los apóstoles. y menos porque el objeto de la creencia sea absurdo. hasta el resurgir del aristotelismo en el siglo XIII. debe conocerse para conseguir el reposo completo y la completa tranquilidad que el alma necesita. Tampoco comprende por comprender. comprende para creer). un peregrinaje. sino reflexionando. descubrimos que éstos poseen propiedades comunes a varios: son los llamados «sensibles comunes». san Agustín supone que hay un órgano de percepción de ellos que no es exterior. mas a diferencia de Platón. un «itinerario». lo es de sapiencia o sabiduría. convincente y un brillante estilista. Al examinar los objetos sensibles. fe y amor. escribió \asRetractiones. sino un «camino espiritual». Su obra más conocida es su autobiografía Confesiones (400?). y hasta de sus experiencias personales. Así. Con su obra y con su considerable influencia en la Iglesia y en el pensamiento cristiano.

Question XI L e Maître. tales como la de Steinthal. Licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Javeriana. durante al menos cinco siglos. siendo el mayor semiótico de la antigüedad y el fundador de este tipo de investigación. Wade. N. Georges Etude com ­ parative du "De Magistro" d e Saint Augustin et du “De Magistro" d e Saint Thom as. Gal. vol I. casa editorial c|e Trobenius. 1 En el D e D octrina C hristiana II. Basilea.9 art. se ignora la contribución de San Agustín al estudio del lenguaje humano y de los signos. cursó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de esta ciudad. pp. Marietti. examina el mismo problema que San Agustín analizó en el D e M agistro 5. Estudió Lingüística Teórica en la Universidad de Essex. veram genuinam A tislotelis et D ocíoris Angelici m entem . de Bogotá. porque se sabe que él fue profesor de gramática y de retórica. L I. 1975. se discutió. ed. Ph. Léo Elders «Le citations de Saint Augustin dans la Somme Théologique de Saint Thomas d’Aquin» Doctor Communis. A Com parison o f the “D eM agistro"of Saint Augustine with the “De Magistro" o f Saint T hom as. 1 2 ed. Sabemos también que la gran edición de la obia. que Agustín. Cfr. Robert Kildwardby la recuerda. Ph Bohncr. en Filosofía por la Universidad Laval. m. Nielsen & J. Ordenándose sacerdote en 1964. 4 P. 5c). pero critica la naturaleza exclusivamente sensible del signo ( The Commentary on "Priscian M aior” ascrib ed to Tobert Kildwardby Intr. Magister en Estudios Bíblicos por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. que. Colleran. Ars Lógica. Signa y len gu aje en San Agustín. 1911 n. G. 1 pág. fue una de las fuentes más importantes de la cultura europea durante los siglos XVI y XVII. 1974. ed. S Brown New York: Saint Bonaventurc. seu de form a et m ateria ratiocin an d i. Sum m a T heologica. Inglaterra. Fredborg. secundum exactam . 9. selected text edited by K. como también lo hará Guillermo de Ockham (Sum m a Logicae). Desde 1974 profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. Cahiers de l’Institut du Mogen . Dist. con asombro.60 art. Rogerio Bacon retoma. sobre la base de que en San Agustín se hallaba la fuente fundamental de esa reflexión3. Nos parece que esta actitud refleja una doble situación: por una ' Recopilación üe extrados publicada cori la debida autorización dei autor. áreas de interés: pensamiento medieval. D ie G eschichte der Sprachphilosophie von d erA n tike bis zur G egenw art. pág. 8-9) y más tarde Juan Poinsot (loannis a Sancto Thoma o p. el problema del signo.52 SIGNO Y LENGUAJE EN SAN AGUSTÍN [Extractos] Alfonso Rincón G o n z á lez " Semiótica y filosofía del lenguaje Salvo en los círculos más especializados de los lingüistas y de los filósofos del lenguaje1. H. filosofía del lenguaje y del signo. L. 9. Además.'Art d e l ’E loqu en ce. Santo Tomás se refiere frecuentemente a San Agustín4.Age grec et latin 15 (1975 1-8. Coseriu observa. la posición agustiniana (Fratris Rogerii B acon Com pendium studii theologiae. tomado de: Alfonso RINCÓN GONZÁLEZ. D. J. particularmente el libro D e D octrina C hristiana. 10 volúmenes).) Cursus philosophicus-thom isticus. Tübingen. El tratado del signo corresponde a las cuestiones XX I y XXIL. muchos autores contemporáneos creen hallarse ante un gran descubrimiento cuando subrayan la importancia de la obra agustiniana con respecto al lenguaje y al signo. Pinborg. Q uestions dispu tées sur la vérité. 38 ss). 4 ad. . Canadá. por excelencia. Piriborg. Rashdall Abendonine. en particular a su doctrina del verbum . Centro editorial Universidad Nacional de Colombia. Green-Pedersen. Cfr. 105. en la cuestión X I de las Q ucstiones D isputatae. sobre todo a partir de Pedro Lombardo2. manual teológico de la Edad Media. J M The Trcatises 'De M agistro"of Saint Augustine an d Saint Thom as. I. Situación bastante particular y aún paradójica. Alderweirelt. que poseía un buen conocim iento del lenguaje humano y de sus m ecanism os. M. A pesar de todo esto.“De Signo secundum se” y “de divisionibus signi”. Agustín ofrece una definición de signo que tuvo gran éxito y que sirvió de modelo semiológico durante toda la Edad Media. By J. en los medios teológicos y filosóficos. 3 La definición de Agustín propone el esquema conceptual fundamental de las doctrinas medievales del signo. cap II. Pedro Lombardo la menciona en el libro I de las Sententiae. con algunas variantes. pp. preparada por Erasmo (1528-1529. Fumaroli. 644-722 de la segunda parte del Ars L ocica. B Reiser. William. Tomas de Aquino lo utiliza (De Veritate. Genève 1980. no es mencionado como filósofo del lenguaje ni se le encuentra en las historias de la filosofía del lenguaje. 4. 1948. pág 2). de Quebec. M. 5 Saint Thomas d’Aquin. l.de San Agustín. la de Lersch o la de Bochenski. Turin. 1992 " Alfonso Rincón González nació en Bogotá. 1 Sin embargo E. 40 (1987) 115-167.

muy especialmente de Juan de Duns (Duns es el nombre de un lugar. I. Todorov1 1 lo consideran como un autor clave en la historia de la sem iótica. pp. Alici.: Harvard University Press. tal vez a través de la N eología de H. la M etafísica y los tratados psicológicos de Aristóteles. pág. Norman Malcolm dice que Wittgenstein “tenía un gran respeto por los escritos de San Agustín. 1 3 EASTMAN. and Language".a la oposición entre lenguaje real y lenguaje arbitrario que Wodsworth emplea y a la oposición de Agustín entre verdadera y falsa retórica’'.X I I I . “La conception augustinienne du signe selon Tzvetan Todorov». “Proposals for a History of Semiotics”. T. se ha vuelto clásico bajo el nombre de “augustinian picture”14. 193. G. ver Herbert Spiegelborg. 8 “En los escritos de San Agustín se halla una adaptación y un desarrollo mayor de los estudios de los estoicos sobre la acción de los signos (semeiosis). 1 0 “Proposals for a History of Semiotics". plotinianas y bíblicas. 877.. Morris. Por su parte. Gomperz (1908). Además. En una conferencia sobre Ockham. Father of Modern Linguistics". Augustine and the Esserice of Language”. recibió la influencia de fuentes platónicas.6 El filósofo norteam eticano Charles S. 67-78. «Wordsworth’s Real Language of Men and Augustine's Theory of Language». “Saint Augustine orí I-anguagc”. La doctrina citada constituye el fundamento de la filosofía medieval del lenguaje. Berkeley y Hume. pág 318. Sebeok. pp. pág.1 doble carácter de todo signo y. 24 (1994).e. “Wittgenstein. pp 34-58 Cfr. que corresponde. M. se refiere al libro XV del D e Trinitate. 9 The Signs an d its Masters. entre los autores anglosajones. 101.53 parte. 1 2 En su Memoir. que permite dar al pensamiento agustiniano el lugar que se merece. Por eso no hay que asombrarse al ver su nombre al lado de Platón. a chronological edition. no porque no se pudiera hallar en otros filósofos la idea expresada en dicha cita. K. cuyo desarrollo. Pierce. Cambridge. aristotélicas. no podemos en manera alguna olvidar las grandiosas contribuciones de los primeros estudiosos. Wittgenstein. para emplear los términos de Ockham. Sem iotics Unfolding. Gallagher.. L. profundidad y variedad de puntos de vista resulta admi­ rable F . 29-88. pp. Román Jakobson afirma que San Agustín trabajó. Early N om inalism an d R ealism . los gramáticos de Port-Royal. S em iotics Unfolding. etc. W D. Cfr. la actual revaloración de la contribución del pensamiento antiguo y medieval al estudio del •lenguaje. por entonces no importante. Jakobson.. Sebeok9. Leibniz. II Théories du sym bole. Aristóteles. Entre los filósofos de este sigl9o hay que mencionar a Ludwig W ittgenstein12. citado por Timothy Binkley en W ittgenstein’s Language. Peirce m enciona a Agustín entre los autores que leyó y de quien recibió alguna influencia7. y se recurre a términos calcados del griego: el signum. i. R “Saussure. Francés. en Yivo B leter. R. Abelardo y Juan de Salsbury. 1 4 BAKER. Augustine. pág. por ejemplo. MS 160. R Jakobson. empezando por San Agustín. pág. la cual. Mass. pág. quien admira mucho a Agustín y trata de presentar una intepretación bastante discutible del pensamiento de San Agustín sobre el lenguaje13. “Teniendo un gran respeto por los logros obtenidos en el área de los estudios históricos comparativos durante los siglos XIX y XX. “En busca de la esencia del lenguaje”. 1931-1939. Deeley: The Tomist. con algunos fragmentos de Santo Tomás de Aquino. tal como lo cita Ockham Lecture III. Bouchard. “Wittgenstein. Me dijo que había resuelto empezar sus Investigaciones con una cita de las C onfesion es. Contribution to the D octrine o f Signs . pág. Wittgenstein cita al menos nueve veces a San Agustín en su Investigaciones Pilosóricas. citado por John N. Berkeley. en Writings o f Charles S. Al estudiar la obra de San Agustín se reconoce fácilmente que fue un profesional de la gramática y de la retórica. 71.”. P. San Agustín. citado por De Rijk. 2 Bloomington: Indiana University Press. & HACKER. Peirce cita D e D octrina Christiana en su Lecture I. 1 5 “Vale la pena observar que el esfuerzo de Heidegger por llamar la atención sobre la relación de la mente con el lenguaje y tratar de liberarnos de lo que él denomina “forma metafísica” de formar ideas sobre el lenguaje o sobre otras cosas. algunos semSólogos tales com o Th. I X . el doble conocimiento que resulta de ello fueron perfectamente asimilados por el pensamiento científico de la Edad Media”. Guy. Señalemos que esta par de conceptos y etiquetas sólo fue adoptado por Saussure hacia la mitad de su último curso de lingüística general. 75-89. sino porque tal idea debía ser importante si un espíritu tan grande la había adoptado”. Vol. pág 313. Peirce. nota 18 . noviembre-diciembre 1869. Umberto. y que. 17. n° 160. los estudios de los estoicos sobre la acción de los signos8. Chivers J. II Linguaggio com e segno e com e testim on ian za. S. Además se ha subrayado una cierta influencia sobre Heidegger13y cierta relación entre la concepción agustiniana del signo y lo 6 ECO. MS 158: noviembre-diciembre 1869. Ver además su Wesen und Unwesen der Sprache en donde él desarrolla un contraste entre el real y el falso lenguaje. 21. está claramente conectado con el esfuerzo por renovar el sentido de nuestras propias fundamentaciones en el Ser Ver especialmente su diálogo «Por el camino del lenguaje». P. Understanding an d Meaning. 38 (1974). en Studies presen ted do P rofesor R om án Ja k o b so n . estoicas. en East Lothian) y de Gullermo de Ockham”. Ibid. Vol. pág. como también del Organon. de manera muy seria. 102. paragraph J60. The Signs an d its Masters. más tarde saqué el mayor provecho de una profunda y ponderada investigación de algunas de la sobras de los pensadores medievales. en lo que se refiere al lenguaje. Umberto E co10 y T. Allí la deuda de Heidegger con San Agustín es ampliamente reconocida. Th. Jakobson. I“ A partir de Kant me interesé en un profundo estudio de Locke. “ Augustine in Wittgenstein: A case Study in Philosophical Stimulation”. 1984. Saussure. C ollectedP apers. debe estar formado por el signans y el signarum . Crisipo. Locke..

54 que HusserI llama la expresión significativa16. Georg Gadamar trata de recoger la herencia de Agustín y de reflexionar, a su luz, sobre el lenguaje17. Jacques Lacan, por su parte, nos dice que es “muydiciente darse cuenta de que los lingüistas, en el supuesto de poder reunir, a lo largo de los tiempos, una gran familia a la que se la pueda denominar así, han necesitado quince siglos para redescubrir, com o un sol que se levanta de nuevo, como una autora naciente, ideas que ya estaban expuestas en el texto de San Agustín [De Magistro], que es uno de los más admirables que se puedan leer”18. Así podrían multiplicarse las referencias, incluyendo nombres como Ricoeur, Kristeva, Derrida19, pero b asten las an teriores para m ostrar el lugar y la im portancia de San A gustín en la reflexión contem poránea sobre el signo y el lenguaje.

El lenguaje en la obra de San Agustín
San Agustín se ocupó del lenguaje en casi todas sus obras. Siempre fue el hombre de la palabra. Heredero de la enseñanza de la antigüedad clásica, fue educado en las artes liberales, dentro de las cuales todos sabemos el lugar que ocupa el lenguaje. Las fuentes al respecto fueron Virgilio, Cicerón, Varrón20. Como gramático, dialéctico y retor, San Agustín conoció y practicó las artes del lenguaje. Su conversión a la fe cristiana lo alejó de un interés puramente formal por las palabras y el discurso, y de cierta manera de ver la retórica y la elocuencia; pero nunca le hizo perder su confianza en la fuerza y la importancia de la palabra humana, hablada o escrita. Agustín amó la palabra, como lo testim onia su actividad de escritor y de predicador. El verbum, concebido, primero, como lenguaje humano y, luego, como palabra de Dios21, guió siempre su reflexión sobre el lenguaje. Como filósofo y teólogo, Agustín reflexionó sobre el mundo, el hombre y Dios. En torno a estos temas se planteó el problema del lenguaje, instrum ento por medio del cual el hombre se refiere a las cosas que existen y que conoce. Cuando ejercem os nuestra actividad cognoscitiva entran en juego el lenguaje y la realidad, y de la relación que se establece entre pensamiento, lenguaje y realidad, surgen numerosos interrogantes: cuando los hombres hablan ¿qué finalidad persiguen?; ¿en qué consiste la actividad del lenguaje como fenóm eno físico y como fenómeno de significación?; ¿cuáles son las funciones del lenguaje y qué factores influyen en la com unicación?; ¿cuál es el valor del discurso sobre las cosas y cuáles son las relaciones entre nuestras palabras y la verdad? Agustín estudió de una manera profunda, aunque no sistemática, estos difíciles problemas. No fue, ciertamente, un lingüista, en el sentido que hoy le damos a esta palabra, pero se ocupó de algunos problemas que no dejan de interesar a los lingüistas y a los filósofos: la naturaleza del signo, el lenguaje como medio de com unicación, el lenguaje como vehículo de pensamiento, la prioridad del significado sobre el significante, la adquisición del lenguaje por el niño, los problemas planteados por la ambigüedad y la oscuridad de las palabras, la metáfora, y todo lo que constituye la fineza y la complejidad del lenguaje natural con respecto al problema semántico. En relación con estos problemas, Agustín estudió varios aspectos de la herm enética del texto y de la traducción.
16 “El signo natural., sería, en el lenguaje fenomenológico, un signo indicativo que no siempre es significativo. Por ejemplo, y San Agustín lo señala, la huella impresa del animal que ha pasado por un lugar es una señal del paso del animal, pero no tiene ningún significado. Esto mismo lo encontramos en la primera de las Investigaciones lógicas de HusserI, cuando nos habla de las señales que no expresan nada, salvo que, además de la función indicativa, desempeñan una función significativa...” Arias Muñoz, J. A. «Una teoría del lenguaje en San Agustín y en Santo Tomás», pp. 611-612, el autor compara De Doctrina C hristiana II, II, 3 acerca de los signos convencionales con las Investigaciones Lógicas I, pág. 323. Trad M García Morcnte y José Gaos. Madrid. Revista de Occidente, 1967. 1 7 A propósito de la interpretación que San Agustín da del Génesis (De Gen Ad. Litteram I, IX, 15-17; X, 18), Gadamer dice que allí “se anuncia de algún modo aquella interpretación especulativa del lenguaje que hemos desarrollado en el análisis estructural de la experiencia hermenéutica del mundo, según la cual la multiplicidad de lo pensado surge sólo desde la unidad de la palabra”, Verdad y M étodo, pág 578. 1 8 Le Sém inaire. Libro I, pág 273. La indusión es nuestra y también la traducción 19 CLARK ANN, K. «Augustine and Derrida: Readin as Fulfillment of the Word» en The New Scholasticism 65 (1981) 104-

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2" HAGENDAHL. H. Augustine an d the Latín C lkassics, Combes, G. Saint Augustin el la cultura classique. 2 1 JOHNSON, D «Verbum in the early Augustin (386-497)»

55 Como señalamos anteriorm ente, todas las obras de San Agustín dan testim onio de su profundo interés por el lenguaje. Hay, sin embargo, algunos escritos en los que trata, “ex professo” y de manera más profunda, el problema. A tales obras nos vamos a remitir a !o largo de nuestro trabajo. En sus primeros diálogos, com o tratarem os de mostrarlo, se hallan algunas referencias esporádicas al lenguaje, y algunos elementos alusivos al mismo los encontramos en sus primeros escritos teológicos y religiosos, particularmente en los que elaboró contra los maniqueos. El tratado D e D ialéctica nos presenta una breve y condensada exposición sobre el signo lingüístico, en estrecha relación con la doctrina de los estoicos. En el D e Magistro, compuesto en Tagaste en el 389, y donde reproduce una discusión con su hijo Adeodato, A gustín se interesa por la finalidad del lenguaje y, desde una perspectiva eminentemente pedagógico-teológicay en relación con su teoría del conocim iento, analiza las condiciones de posibilidad de la enseñanza por medio del signo lingüístico. En el De D octrina C hristian a, escrito en dos etapas, desarrolla una teoría del signo en general, y nos ofrece los fundamentos de una retórica cristiana y una interpretación correcta de la Escritura. En el pequeño escrito D e C atechizan dis rudibus presenta algunas breves sugerencias sobre la doctrina del verbum c o r á is , el verbu m co g itatu m a d sim ilitu d in em v o c is y el v erb u m v ocis, de lo cual hablará explícitamente en el D e Trinitate. En las C onfessiones, profundiza algunos aspectos de su teoría general sobre los signos y hace agudas observaciones sobre la adquisición del lenguaje por el niño22. Desde una perspectiva teológica, el tratado De Trinitate presenta reflexiones profundas sobre las relaciones que hay entre la palabra interior y la palabra exterior, y ofrece consideraciones muy pertinentes sobre el fundam ento social del signo lingüístico. H abría que añadir a estos libros, importantes pasajes de otras de sus obras, en particular de sus sermones y de sus cartas. Muy pronto nos dimos cuenta de que el estudio del signo y del lenguaje en San Agustín es de una considerable amplitud, dado que su obra es inmensa; y además, de que este tema puede considerarse, en sus escritos, desde varios ángulos. Esta constatación nos forzó a lim itar nuestra investigación, por una parte, a un período de su actividad intelectual, del 3 8 6 al 3 8 9 , y por otra, a los diálogos filosóficos, pero concentrándonos en el De Magistro, particularm ente en el tem a del signo y del lenguaje. Este diálogo ha presidido, en efecto, toda nuestra investigación. Lo escogimos porque, a nuestro parecer, es un punto de convergencia y de síntesis de los problemas relativos al signo y al lenguaje, expresados ya en los escritos anteriores. Se sitúa en la encrucijada de la búsqueda agustiniana entre los primeros diálogos y sus grandes obras. De D octrina C hristian a 25 y De Trinitate24, y pone punto final a los diálogos y al método dialógico como medio de enseñanza y de búsqueda. Finalmente creemos que para leer y comprender m ejor el D e Magistro, es necesario seguir las huellas sobre el signo y el lenguaje en los diálogos anteriores, mediante una cuidadosa lectura de éstos.

La omnipresencia del signo
La palabra y ¡a escritura
Todos los diálogos de San Agustín ponen en juego el lenguaje en cuanto actividad física, productora de sonidos significativos dentro de un grupo de personas que hablan la lengua latina para la com unicación del pensam iento. A esta actividad se vinculan la puesta por escrito de las palabras y los gestos, que también sirven para expresar pensamientos y sentim ientos.

2 1Marcia L Colish ha mostrado cómo puede estudiar el problema del lenguaje en la obra de San Agustín, siguiendo las grandes etapas señaladas en las C onfesiones. Cfr. The Mirror o f Languaje. ” Sobre el signo en el De Doctrina Christiana: B D. Jackson. Sem antics a n d H erm eneutics in Saint Augustine's «The Theory of Signs in Saint Augustine’s 'De Doctrina Christiana’ de Saint Augustin». Jordan, M. D «Words and Word: Incarnation and Signification in Augustine’s ‘De Doctrina Christiana’». Miyatanim, Y. «Grundstruktur und Bedcutug der Augustinischen Hermeneutic in De Doctrina Christiana’». García de la Fuente «Dalos sobre lingüística y lengua latina en el 'De Doctrina Christiana’». 2 1 Sobre el signo y el lenguaje en el D e Trinitate: Daniels, D E. «The Argument of the ‘De Trinitate’ and Augustine’s Theory of Signs». Pintaric, Drago. S prache und Trinität.

56 Agustín habla muchas veces de las actividades que ejerció y que se relacionan con el lenguaje25: lás de orador y profesor de gramática26. Sus diálogos nos presentan, por su parte, a personas que hablan, nombran cosas, definen palabras, preguntan, enseñan, oran, cantan, ríen, hacen gestos, escuchan, leen, escriben; actividades todas que están en relación con el lenguaje. Se mueven, por decirlo así, en el mundo de la palabra. Esta es propia de los seres humanos y es el lugar natural del intercambio con los demás27. Puesto que la finalidad de todo diálogo es la comunicación de un mensaje, es preciso que los interlocutores comprendan el sentido de las palabras que ellos mismos emplean, las cuales son los instrum entos de la com unicación. Esto explica por qué Agustín se preocupa, tan a menudo, por la definición de las palabras, las etim ologías y las consideración gram aticales y morfológicas. Pero lo más importante, lo que más interesa a Agustín, es la significación. Los interlocutores hablan, discuten y comparten sus puntos de vista, pero sus palabras pasan, por cuanto son meros sonidos físicos. La sutileza aérea de la palabra, que constituye la fuerza de su penetración, constituye tam bién su debilidad. La palabra huye sobre las alas invisibles del viento: verba volan t28. Para asegurarse contra el riesgo del olvido — ya que la memoria es una guardiana infiel de lo que se ha pensado29— , Agustín resuelve fijar sobre la cera, gracias a la actividad de un taquígrafo30, los sonidos que, de otro modo, se escaparían y se los llevaría el viento31. De este modo, el lenguaje hablado se fija en un lenguaje escrito, y las palabras de los interlocutores son aprisionadas, de cierta manera, por los lazos de la escritura32. Los sonidos se dirigen al oído; las letras, a la vista. La actividad lingüística del hombre abarca, de este modo, diversas actividades: hablar —escuchar, escribir— leer. Gracias a los escritos, Rom aniano33podrá leer, más tarde, los temas y los puntos tratados por Licencio y Trigecio, así com o las opiniones de Agustín y de Alipio34; y las acciones realizadas podrán ser transmitidas a la posteridad35. Por su parte, Alipio, ausente del debate, podrá recurrir a los escritos para inform arse acerca de lo que sus amigos discutieron durante su ausencia y seguir así esas discusiones sin perder el hilo del tema y sin necesidad de hacer penosos esfuerzos para comprender el desarrollo de las m ism as36. La e scritu ra perm itirá que los jó venes puedan leer luego las conversaciones y, analizando cuidadosamente su contenido, aprender a reflexionar mejor sobre los temas discutidos y ejercitarse en la dialéctica, en el ataque y la respuesta37. A diferencia de las palabras habladas, cuyo torrente los ahoga, la lectura les permitirá la reflexión y favorecerá una aceptación o un rechazo deliberados. Con respecto a la lectura conviene recordar que los interlocutores de los diálogos de Casiciaco estaban habituados a leer a Virgilio58 y a escribir cartas39.
“ DO XII. 35 - XIII. 38. 26 DRV I. 4. 27 DO II. XII. 35; cfr. Quintiliano, ¡nst. Or II 16. 12-17; Cic. D e Inv i. IV. 5. 28 CA 1.1. 4. 20 “ser propter memoriam, quae', infida custos est excogitatorum, referri in litteris volui, quod ínter nos saepe pertractavimus” CA II. IX. 22; cfr. SO 1.1. I.: DO I. V II 20 10 Sobre el trabajo del taquígrafo, ver Hamman, A. G. L É poqu e du livre. L a Transm ission des textes an cien s du scribe á l'im prim erie. pp 18-20. 51 “Sirviéndonos, pues, de un estenógrafo, para que el viento no arrebatara nuestro trabajo" CA I I. 4; “Pues os plugo a vosotros más bien recoger estos discursos que desparramarlos, porque cuanto se dice aquí, se escribe, sin dejar caer nada en tierra, como se dice; nosotros ciertamente, podremos leerlos” CA II VII. 17; “Por lo cual terminemos, como dije, esta discusión, y después de ponerla por escrito, enviémosla. Licencio, principalmente a tu padre...” CA I IX. 25. Cfr. DBV I. 5; III. 8: SO I. I. I; I, 13. 23; II 11. 19; DO I V 14; I. VIH. 26: I. IX 27. 32 DO I. IX. 27 33 Amigo y mecenas de Agustín, padre de Licencio. Cfr. CA I. I. 1; I I. 3; II. 1. 2, II III. 8. 34 “Sane in hoc libro res et sen ten tias illorum, mea vero et Alypii etiam verba lecturus es” CA 1.1. 4; Cfr. DO. I. IX. 27. 55 DO I. V 14. 36 “ Antes de oír nuestra disputa sobre tos académicos, será bueno me leáis el discurso que acabasteis cuando yo me hallaba ausente, porque, habiendo surgido de él la presente discusión, no me será posible de otro modo, al otros, evitar los errores y el trabajo” CA II. IV. 10; Cfr DO I. IX. 27. 37 “...referri in litteras volui... simili ut isti adolescentes, et in haec attendere discerent, er aggredì ac subire entarent" CA II. IX. 22. 3* CA II IV 10, Cfr Do I III. 6; I. VIII 26. 39 “El día siguiente también lució benigno y sereno, y apenas nos dedicamos a las faenas agrícolas, porque gran parte de él lo empleamos en la redacción de cartas”. CA II XI. 25

58 impide hablar57. L a s m an os (m anus), después del rostro, son las partes del cuerpo que “hablan” más. Elevando los ojos al cielo58, extendemos las manos para dirigir nuestra oración a Dios; para manifestar el acuerdo, nos damos la mano59; o cerrando los puños, expresamos una actitud de com bate60. Además, aplaudimos con las manos: los aplausos son un signo de aceptación, de acogida o de triunfo61. La misma lengua envidia ciertas posibilidades que tienen las manos, como lo afirman, en textos muy expresivos, Quintiliano62 y Montaigne®. También el d ed o (digitus) es utilizado para indicar las cosas. El silen cio, dentro de un diálogo, puede convertirse en una forma de lenguaje por c u a n to p u ed e s ig n ific a r n u m e ro sa s a c titu d e s : d ud a, v a c ila c ió n , r e fle x ió n , ig n o ra n cia , ensimismamiento o falta de atención64. El silencio le da a la palabra el tiempo necesario para decantarse y para tomar forma y consistencia65. Tanto el lenguaje oral como el silencio, tanto la escritura como los gestos, nos colocan en el vasto dominio del signo y de la significación.

Definiciones del lenguaje (/oqui)
Es ahora cuando Agustín describe, de manera más detallada, la finalidad del que habla. De esta descripción se puede deducir una definición del lenguaje más precisa que la que Adeodato había dado, a saber: emitir palabras (promere verba). En efecto, hablar es ofrecer al exterior un signo de la voluntad mediante un sonido articulado66. Para San Agustín es evidente que el lenguaje humano pertenece al dominio del signo. Los análisis sobre la concepción del signo lo han demostrado suficientem ente. Aquí señalaremos algunos aspectos de esa concepción, limitándonos al contexto del primer capítulo del De Magistro y refiriéndonos siempre al lenguaje, el cual, en este diálogo, constituye el punto central del análisis agustiniano. Agustín emplea, por primera vez, en el D e Magistro, el verbo significare, al presentar la significación de la frase “aposentos cerrados” . Se significa, dice, la interioridad del espíritu67. El n om bre es, pues, un signo, afirm ación esta que discute ampliamente en la primera parte del diálogo68, dedicada a! problema del signo69. De la descripción del lenguaje propuesta por Agustín, y enriquecida con todas
51 "Aquí el muchacho [Licencio] se le saltaron algunas lágrimas (aliquantum lacrymavit)...” CAII. VII, 18. “En este punto, casi todos, olvidando la disputa, nos echamos a llorar..." CA II. VII. 18. La inclusión es nuestra. 58 “...porrecta manu coelum suspiciens: et quando ego, inquit [LicentiusJ. Deus, hoc vídebo?” CA II. V il. 18. La inclusión es nuestra. 59 “Da, inquam, dexteram" CA III. III. 5; “...cum dexteras interposuisti...” CA III. III. 6. 60 “cum videretur iam nos ad calcem pervenisse, pugnos etiam rniscuisti” CA III. III. 6. Miscere m as: venirse a las manos, lanzarse a la pelea. Pugnis et calcibu s uti: valerse de las manos y de los pies. 6 1 “...theatricus plausus semper proserrimus accepisset” CA 1.1. 2. 62 Inst. Or. XI. 3. 87. 6 1 “Pues, ¿y qué no hacemos con las manos? Con ellas requerimos, prometemos, llamamos, despedimos, amenazamos, rogamos, impetramos, negamos, rehusamos, interrogamos, admiramos, contamos, confesamos, nos arrepentimos, tememos, nos avergonzamos, dudamos, instruimos, mandamos, incitamos, estimulamos, juramos, testimoniamos, acusamos, condenamos, absolvemos, injuriamos, despreciamos, desafiamos, desdeñamos, adulamos, aplaudimos, bendecimos, humillamos, nos mofamos, nos reconciliamos, recomendamos, exaltamos, festejamos, nos regocijamos, nos quejamos, nos entristecemos, exclamamos, reprendemos. ¿Y qué otra cosa no ejecutamos, con variación y multiplicación que emula a la lengua?” Ensayos. Libro II Cap. XII, pág, 108. Ver también Morrid, Desmond [et. Al.]. Gestures: their Origin an d Distribution. 64 CA I. II. 9; I III 7; I. IV 10; 1. V 14; II. VIL 16; II VIII. 21; DO II I 3; II. VII. 22; II. VI. 23. 65 Ver Masset, Píerre. “La parole et le silence”, pág. 75. 66 “Qui enim loquitur, suae voluntatis signum foras dat per articulatüm sonum". DMA I 2. 67 “...quo nomine [in clausis cubiculis] significantur mentís penetraba. .” DMA I. 2. 43. 68 DMA IV 8. 4 7 .5 0 ; IV. 9, 86. 95. 96; IV. 10.148; VI. 11. 18; VI. 1 7 .1 5 .2 0 . En esta discusión Agustín establece las relaciones que hay entre nom en, vebum y vocabulum 69 El verbo sig n ificare es clave en todo el diálogo. Agustín lo emplea sólo en : DMA X. 30. 23. 26. 29. 33. 36. 41. 45. 51; XIII 43. 37. 39. 44. 58. En relación con nom en: DMA I. 2. 43; IV. 9. 102. 105; V 1. 17. 15. 20; VI. 18. 26. 32. 34. 36. 37; VIII. 24. 129; IX. 25. 10. 24. 25; IX 27. 75; IX C 28. 91; con signum : II. 3. 3. 4; IV. 9. 112; V 11. 2. 3. 6. 7; VI. 17. 10. 11; VI. 18. 36. 47. 48; VII. 19. 13. 14. 17. 35; VII, 20.- 50. 53. 55. 59. 81; VIII. 22. 26; VIII. 23. 86. 92. 107. 198; XI. 36. 8. 15; XI. 37. 26. 29; con verbum : II. 3. 13. 14. 16. 18. 21. 23. 25. 27. 28. 29. 33. 40; II. 5. 51. 56. 58. 61. 62; III. 6. 41. 45. 46; IV. 7. 18. 20. 21; IV, 8. 42. 47. 50. 56. 60. 68. 71; IV. 9. 93. 103. 104. 118. 122. 133; IV. 10. 136. 138. 140. 144.153; con syllaba: III. 5. 12. 38; VIH. 20. 63. 79; VII. 19. 27; con vox: X. 34. 136; con res: VIII. 21. 18; VIII. 22. 46; VIII, 23. 92. 107; VIII. 24. 119. 128. 149; IX. 25. 1. 7. 11; IX. 27. 70; IX. 28. 91. 113; X. 31. 59- 61; X. 33. 118; XIII. 45. 75; con g e sto : VIII. 19. 33; X. 35. 161; con

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las observaciones hechas a través del debate recogido en el primer capítulo del diálogo, podemos establecer una clara caracterización del proceso lingüístico: el que habla, el emisor, da un signo (signum... d a t)70 voluntario (su ae volu n tatis)1' de lo que tiene en la mente (sigrtificandae m entís suae ca u sa )12. Ese signo es un sonido (son an tibu s verbis) 73ligado a una significación (per articulatum sonum ) 74 y emitido exteriorm ente (foros)15 para que sea oído por un oyente ( ut h om in es au d ia n t)16. Las palabras están en relación con las cosas en cuanto son signos de estas (... res ipsas, quarum signa sunt v erb a)11. Una vez oídas y comprendidas, las palabras se adhieren a la memoria (... cum m em oria qui verba in haeren t)n . De esta manera, al hablar, la memoria, evocando las palabras (ea revolvendo)'9, hace llegar a la mente (facit venire in m en tem )m las cosas de las cuales las palabras son signos. Esta reflexión sobre el lenguaje supone que tanto el emisor com o el oyente conocen una lengua particular y las palabras de la misma lengua (sus sonidos y sus significaciones) de manera que, al escucharlas, tanto el oyente com o el hablante, establecen una relación entre los sonidos escuchados y las palabras conservadas en la m emoria. Agustín sabe muy bien que las palabras, habladas o escritas, las aprendemos a fuerza de oírlas, o de leerlas. Cuando no conocem os el sentido de una palabra que escuchamos, o leemos, le confiamos a la memoria los sonidos, o los caracteres escritos, y para conocer ese sentido nos dirigimos a una persona culta y le preguntamos por él o lo descubrimos gracias al contexto. Finalm ente, conservam os en la memoria la significación de las palabras junto con sus sonidos81.
intentio digiti: X 34. 245; /acere signa. IV 4 5 El análisis de este conjunto de referencias permite establecer la definición del signo, sus elementos, las relaciones entre las palabras y las cosas, entre el sonido y la significación y entre los signos y los signos. 1 0 DMA I 2. 46; cfr. DQA XVIII. 31. 7 1 Nos parece que Agustín, al señalar la actividad de la voluntad, afirma el carácter in ten cion al del signo lingüístico: “signa data”. D D CII. II. 3. Cfr. Engels, J “La doctrine du signe chez saint Augustin”, pp. 366-373; Jackson Darrell, B. “The Theory of Signs in Si. Augustine’s 'De Doctrina Christiana’”, pp. 13-19. 7 7 DMA I. 2. 58-59. “La mens es lo que de más alto hay en el alma. Comprende a) la razón o facultad discursiva cuyo ejercicio produce la ciencia o conocimiento cierto sobre las cosas sensibles, b) la inteligencia, que es la función más alta de la mens, la facultad de lo puro inteligible” O euvre de Saint Augustin. IV D ialogues p h iloso p h iq u es. 1. Trad. R. Jolivet. HA París: Desclée de Bropuwer, 1948, pág. 464, nota IV. DMA I. 2. 4 3 .55. 58 70. Agustín habla a menudo de “mens” en relación con el lenguaje. DMA I 2. 76, ‘Así resulta que la palabra escrita es un signo destinado a los ojos, por medio delcual viene a la mente (mens) lo que pertenece a la esfera del oído”. IV. 8. 39. Cfr. DO. I. V. 14. “Me enseña algoquien ofrece a mis ojos o a otro sentido corporal, o también a mi propia mente (mens), lo que deseo conocer". XI. 36. 4. “ Acerca de todo lo que entendemos, nos informa no el sujeto cuya palabra resuena exteriormente, sino la verdad que, soberana, preside ¡nterioremtrne en nuestra mente (mens): las palabras quizás nos estimulan a buscarla” XI. 38. 45, “Cuanto percibimos, lo percibimos o por un sentido del cuerpo o por la mente (mens)”. XII. 39. 4. Cfr XII. 40. 30; XIII 41. 1; DT XIV VIII. 11 ” 1.2.57. Aquí “sonantia verba" definen la “locutio". En ésta están implicados tanto el sonido (verbarere) como la significación. Cfr. DLA II XVI. 43; “sonantia signa”; D C R II. 3; CD IV X. 15. 7* DMA I. 2. 46-47. El soníco articulado incluye el sonido y la significación. 7 5 El aspecto exterior del sonido. El sonido se percibe por el sentido del oído. Con el adverbio foras, Agustín quiere subrayar el carácter público del lenguaje, por oposición a intus “De universis autem, quae intelligimus, non loquentem, qui persoriant foris. sed intus ipsi mentí praesidentem consulimus veitatem, verbis fortasse ut consulamus admoriti" DMA XI. 38. 45. El subrayado es nuestro. 76 DMA 1.2 .5 9 . 77 DMA I. 2. 76. 7" DMA I. 2. 75. Cfr. DBVIV IV. 6. En relación con el lenguaje. “Toda expresión oral articulada y con significado, te das cuenta de que, por una parte, hiere el oído para dejarse sentir, y por otra, se fija en la memoria para poderse conocer”. DMA V. 12 49, cfr. VII. 29. 76; XII. 39 19; XII. 39. 22; “Por más que hayamos tenido repetida experiencia, tanto propia como ajena, de palabras que se pronuncian sin correspondencia con las cosas que se piensan, lo que puede suceder bajo dos formas: o cuando una expresión grabada en la memoria y frecuentemente repetida se recita pensando en otra cosa...” XIII 42 24, “ Alguien dice, y nosotros lo oímos, que ciertas bestias aventajan al hombreen virtud; al puntos se nos hace intolerable y con toda energía desmentimos opinión tan falsa y funesta; cuando él quizá llama virtud a las fuerzas físicas y con ese nombre expresa lo que ha pensado, sin que mienta ni yerre en las cosas, sin que sus palabras grabadas en la memoria manifiesten una contextura, mientras que en su espíritu dan vuelta pensamientos distintos, sin que por un desliz de la lengua suene cosa distinta de la pensada; sencillamente da a la cosa pensada un nombre distinto que nosotros” X III. 43-45. 79 DMA I. 2. 75. Revolvere hacer rodar, verbo causativo. EM, pág. 72 El preverbio re señala un movimiento hacia atrás, o el retomo a un estado anterior. EM, pág. 565. M DMA I. 2. 76. 8 1 Cfr DDC II XIV. 21.

64. Cfr. pág. T. a la actividad de hablar88. Cfr. 2. 81 Dubois. 2. o más bien a “la ca p acid ad propia d e la esp ecie hum ana de com u n icarse por m edio de un sistem a d e signos vocales (o lenguaje). DT X X . Sabem os que el sentido y el uso de la palabra “lenguaje” son objeto actualm ente de discusión: ¿hay que llamar lenguaje a “todo sistem a de signos apto para servir de medio de com unicación entre los hom bres”8’'.. Adv. 136-138. 14. 554. D er Z eichen und Wortbegriff im D enken Augustinís. 1968. 64-72. por razón de su capacidad com unicativa. y propone. 383 a 384 d. Tanto la una como la otra son los medios que los hombres poseemos para enseñar (docere) con el lenguaje. Jean. 45. la oración. se refiere. El subrayado es nuestro. 4. Agustín también utiliza el verbo loqu i y la palabra locutio para significar el lenguaje interior90. Quintiliano.. 1. D ictionnaire d e linguistique. 93 “. en especial por parte de las ciencias de la comunicación. no debe aplicarse la palabra “lenguaje”. 18. de hacer alusión a la reminiscencia platónica ni a algo por el estilo. A First D ictionary o f Linguistics an d P honetics. Or. 92 “ . Albert. en la que la definición del lenguaje está asociada a la idea de su naturaleza vocal y a su doble articulación85. a la función de rememoración que las palabras aseguran. “palabras visibles”93 a los gestos. En consecuencia. Cratilo. D ictionnaire en cy clop édiqu e des scien ces du language. II. Por último. André. Math. y rememorativa. A. pág. Aristóteles A nalítica Posteriora 76 B 24. La palabra locutio. pa g 500. pp. sino a la expresión del pensamiento por la palabra hablada. GLK VII. Cfr. Biaise. Cfr. Augustine on Signs". Lalande.hommes cum surdis gestu quasi sermocinentur. Nos parece que el lenguaje propiamente dicho (loqui) está constituido por el signo lingüístico. para las cuales la condición necesaria del lenguaje es la aparición de la función semiótica. O. Paris: Larousse. Sexto Empírico. Paul Genlhener. se refiere. Paris: PU F. I. I.” DMA IV. K. En el capítulo anterior distinguimos el signo lingüístico oral. 274. entonces. 89 DMA V 16. V ocabulaire tech n iqu e et critique d e la p h ilosop h ie. 203. mediante la cual el lenguaje recuerda algo a alguien. Paris: Du Seuil. DDC 11 III. pero también puede significar la frase. de ordinario. lenguaje. son llamados lenguaje sólo por la analogía que tienen con la palabra hablada. 12. VIII. a los estandartes y a las enseñas militares. el lenguaje (loqui) es una actividad específicamente humana En esto sigue. En el texto que estamos analizando no se trata. lOème éd. XI. 9. 16. 1972.60 A sí se comprende que cuando Agustín afirma que una de las finalidades del lenguaje es “recordar”. J L ex iqu e d e term inologie lin gu istiqu e 3ème éd. 57: locutio = sonantia verba. Sofista. 91 “Omne verbum signim. Ducrot. Agustín afirma. y como objeto de la lingüística el estudio del signo verbal. independientemente del hecho de que el signo sea verbal o gcstual.. London: André Deutsch. 82 Cfr. pp. pág. Kuypers. 1980. la tradición griega y latina de los filósofos y de los gramáticos87. 9 127. Paris. como objeto de la semiología.. por la cual el lenguaje muestra. posee una doble función: indicativa. Hyp. Ver Markus. palabra (cl)!. Platón. . 127. y sólo por una extensión metafórica a todo procedimiento oral. 34. pág. que pone en juego una técnica corporal com pleja y que supone la existencia de una función simbólica y de centros nerviosos genéticam ente especializados”84? La mayor parte de los lingüistas escogen esta segunda posición. muy claramente. siempre y cuando conozcamos su significación. Después de estas consideraciones tratemos de precisar más el sentido que le da San Agustín a la palabra len guaje y el uso que hace de ella. 62. En ocasiones emplea m etafóricam ente el verbo serm ocin ari para hablar de los gestos empleados con los sordomudos92. I. y que los gestos. 8 5 CRYSTAL. 1973. la palabra. o a uno mismo82. muy probablemente. Charpin. 86 Sabemos que la discusión se mantiene abierta. de la otología comparada y de la epistemología genética. hace conocer (docere — sig n ificare ). metafóricam ente. tal y como lo vimos anteriorm ente. pero que no todo signo es palabra91. y denomina. DMA IV. VIII 275. 2. o una expresión figurada89. el estudio del signo en general. Pyrr. 39-44. II. 100. 88 DMA I. 18. — Todorov. 263 d. Davis. R. non autem omne sugnum verbum est". “ Acción de hablar. mimogestual. pp. “St. 32. Platon. François. D ictionnaite latin-français d es auteurs chrétiens. 90 “Quaedam ergo cogitationes locutiones sunt cordis”.De Intr. I. y a las formas de com unicación animal86. “ Marouzeau. 74. 156.. que toda palabra es un signo. pág. el signo escrito y los gestos. 132 El subrayado es nuestro. y forma. por lo tanto. que la locu tio como lenguaje exterior (foras). 11. llid ée de p h ra se gram m aticale et son expresión en latin. Para hablar de los gestos y de otras formas de com unicación emplea el verbo sign ificare. 124. 1961. Se puede decir. Sexto Empírico. Adv Math. Para San Agustín. pág. 87 DO II. escrito. al cual le da una extensión más amplia que el verbo loqui.et sunt haec omnia quasi quaedam verba visibilia”. “Hablar es propio del hombre (Loqui homini est)” decía el gramático Agredo en su Ars d e O rthographia. en sentido estricto.

conoció la gramática. En efecto. 4 . 4. DMA IV 9. La naturaleza del signo. Muchos siglos después L. según comentario de Alfonso Rincón. Indague cóm o e l verbum. y luego. Agustín concibe. se interesa por el signo lingüístico'’4. San Agustín manifiesta su interés por el lenguaje desde una doble perspectiva pedagógica y teológica. el lenguaje como vehículo del pensamiento humano. ponga en relación estos problemas con las preguntas sobre la finalidad del lenguaje humano. entre otros. 54 “Llamamos signos. Sin embargo. del apoyo pragmático de lo mimogestual. DDC II. Indague e in terprete la v alid ez o in v alid ez d e los argu m en tos d e San Agustín a la luz d e consideraciones com o las de W ittgenstein. 4 . San Agustín adelanta algunos aspectos de su teoría del signo y de los pasos para la adquisición del lenguaje por parte del niño. en cambio. en lo que respecta al signo y al lenguaje. fueron asuntos de primer orden en San Agustín. la dialéctica.61 Podemos concluir que. Indague a partir d el m ism o diálogo las p osib ilid ad es d el co n ocim ien to h u m an o y la teoría d el conocim iento qu e San Agustín intenta configurar. en su realización. toda conversación supone una situación de interacción y necesita. 2. en ese grupo encontramos también a las palabras”. En efecto. la hermenéutica de los textos. en general. III. las palabras no pueden enunciarse sino con palabras96. que ocupa el primer lugar (principatum ) para expresar toda clase de pensamientos que los hombres deseamos exteriorizar95. una doctrina general del signo. el valor del discurso y su relación con la verdad. 3. 122. San Agustín se ocupó del lenguaje en casi todas sus obras. En los primeros capítulos de las Confesiones. potui verbis enunciare. dentro de ese vasto universo. Con respecto a los gestos. verba vero illis signis nullo modo possem”. la significación. la retórica y practicó las artes de la escritura. su conversión a la fe cristiana lo alejó de un interés puramente formal por las palabras y el discurso. con cebid o com o len guaje h u m an o y luego co m o p alab ra de Dios. la oscuridad de las palabras. En el diálogo De Magistro. Siguiendo las orientaciones de San Agustín. Agustín afirma que todos los signos pueden ser enunciados con palabras. a todas las cosas que significan algo. ’5 DDC II III. Comprensión y discusión 1. guió la reflexión d e San Agustín sobre el lenguaje. Agustín les atribuye un valor “especial” en la conversación ordinaria y en el diálogo. escrito enTagasta en 389. primero.b "nam illa signa omnia quorum genera breviter attigi. Wittgenstein reavivó la discusión sobre la adquisición del lenguaje retrotrayendo las consideraciones de San Agustín.

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GUILLERMO DE OCKHAM
materiales y aportaciones económicas de la Orden franciscana. Todo ello hace que en 1326 huyan de Aviñón Cesena (llevándose el sello de la Orden), Bonagracia y Ockham, más otro franciscano que se les une a última hora, poniéndose al amparo de Luis de Baviera. La reacción de Juan XXII no se hizo esperar: excomulgó a los cuatro «espirituales» y destituyó de su cargo de General a Cesena, el cual, no obstante, siguió con el sello de la Orden franciscana en su poder. Esta época de estancia en Munich es de suma importancia para la vida de Ockham: pasa de escritor teórico de filosofía y teología a polemista; de su pluma salen numerosos escritos políticos en que ataca abiertamente al Papa y analiza los poderes civil y papal. Es un conjunto de obras en las que se encuentran cuestiones importantes para la Historia de las ideas políticas. Pero las circunstancias cambian poco a poco: Luis de Baviera es destituido en 1346 y muere al año siguiente. Igualmente mueren los tres compañeros de Ockham, con lo cual queda éste con el sello de la orden, y como vicario de la Orden franciscana sediciosa. En 1348, Ockham entrega el sello y pide una reconciliación; el papa Clemente VI lo perdona y le exige la firma de una serie de retractaciones. A partir de este momento, nada más se sabe de la vida de Ockham; se ignora si las llegó a firmar e incluso dónde y cuándo murió. En medio de esta vida azarosa la obra de Ockham es bastante extensa, pudiéndose distinguir en ella dos grupos: el de las obras puramente especulativas en las que, por este orden, tienen mayor importancia las de Lógica, Filosofía de la Naturaleza y Teología. El otro grupo es el de las obras polémicas a que antes se ha hecho referencia. Dentro de las primeras, pueden destacarse: diversos comentarios a Aristóteles (In

Filósofo y teólogo franciscano inglés, máximo representante de un radical nominalismo; nació al Sur de Londres, en una localidad iiamada Ockham, tal vez en 1280, aunque otros opinan que entre 1295 y 1300. La fecha de su muerte también es incierta; posiblemente acaece hacia 1349, a partir de cuya fecha ya no se sabe nada de él. Se le suele llamar ‘Venerabilis Inceptor’, apodo tal vez debido o bien a que solamente tuvo el título de bachiller o bien a que, reuniendo los requisitos para el magisterio, nunca lo ejerció, posiblemente por lo discutido de sus doctrinas. En cuanto a estudios, siguió los normales de su época, quedando la duda de quiénes fueran sus maestros efectivos; probablemente pueda contarse entre ellos a Duns Escoto. En Oxford, Ockham m anifestó una peculiar personalidad, que atrajo los primeros intentos de condena como herético por el canciller de la Universidad oxoniense, J. Lutterrell. Éste, no cejando en su esfuerzo por condenar a Ockham, acudió a Aviñón, al papa fuan XXII, en 1323. Al año siguiente, es llamado a la corte pontificia y se nombra un tribunal que habría de juzgar la ortodoxia o heterodoxia de su pensamiento. Después de tres años de deliberaciones, la sentencia del Papa es tan benévola que no satisface a Lutterrell, el cual insiste de nuevo con mayor dureza y con procedimientos tal vez no muy claros. Pero en esas fechas, surge un nuevo problema que hace pasar a segundo plano el caso concreto de las doctrinas de Ockham; se trata de un problema interno de la Orden franciscana. Dentro de ella había surgido una corriente renovadora, llamada «espiritual», partidaria de la no posesión de bienes materiales tanto en privado como en comunidad. El movimiento estaba encabezado por el mismo General de la Orden, Cesena, al que se adhirieron otros dos franciscanos; Bonagracia y el propio Ockham Desde el exterior, el emperador Luis IV de Baviera les defiende, frente al papa Juan XXII, y luego junto al antipapa Nicolás V los cuales consideraban necesarios los bienes

librum p raed icam en toru m , In dúos libros Perihermeneias. In dúos libros Elenchorum, Expositio superocto libros Physicorum), a Porfirio (Expositio in librum Porphyrii) ya Pedro Lombardo (una Ordinatio
del libro primero de las Sentencias y una Reportatio a los tres libros restantes). Aparte escribió diversas obras originales, dentro del primer grupo: Summa totius

logicae, Compendium logicae, unos Quodlibetos, De Sacramento altaris, un tratado sobre la predestinación y presciencia divina, y una serie de Quaestiones ;
intermedios entre los meros comentarios y las obras persona- les son dos libros dedicados 4 la Física. Dentro del grupo segundo, se pueden destacar dos obras en defensa de su propia postura dentro de la orden franciscana, más otras muchas en que se debate el problema de la potestad papa! y civil, del Emperador y del Romano Pontífice, de los errores y herejías atribuidas

63 por Ockham al papa Juan XXII y Benedicto XII, y de la defensa del propio Emperador. Hay que añadir una serie de libros perdidos y otros calificados como apócrifos. Los aspectos centrales del pensamiento de Ockham son: a) ‘Contingentismo universal y omnipotencia divina’: El mundo no es un conjunto estructurado en sí con leyes universales y necesarias y presidido por el principio de contradicción (que condicionaría, según Ockham, hasta la misma actuación de Dios sobre el mundo). El hecho neto es que solamente hay cosas y seres particulares penetrados de arriba abajo de contingencia. Y, sin embargo, existe un orden; éste se explica, según él, únicamente por la Voluntad omnipotente de Dios; con ello abre la puerta a un posible escepticismo y relativismo metafísicos, puesto que Dios, manipulador total del universo, puede frustrar, si quiere, hasta las más patentes evidencias. A la vez llega a un total voluntarismo emparejado con el contingentismo asentado tanto en el orden metafísico como en el moral: no habría un orden universal, necesario y natural de Bien y Mal, sino que éstos serían tales simplemente porque Dios los ha querido asi y no a la inversa. b) A este problema va ligado el del conocimiento de la realidad y el de la ciencia: Ante la realidad concreta y singular, Ockham se enfrenta ante la posibilidad de conocerla directamente por medio de la intuición. Sobre la intuición, que puede ejercerse sobre objetos externos e internos a la mente, se construyen los juicios de existencia, porque en ningún caso puede darse una intuición sin objeto existente. En el momento en que suprimimos la existencia del objeto, caemos en el conocimiento abstracto, el cual tiene valor para 0. siempre que se base en la intuición. Sin embargo, la abstracción para Ockham tiene un sentido peculiar; no se trata de una desmaterialización y universalización, sino de un prescindir de la existencia de las cosas o, también, de un reunir bajo un mismo término o nombre o un mayor número de seres singulares concretos. Este planteamiento lleva a la idea que Ockham tiene del concepto: no reconoce que hay una informatio del entendimiento por medio de la «forma» de la cosa ya través de un proceso de especies impresas y expresas. Para 0. el concepto es simplemente una «asimilación», si bien esta idea queda un tanto confusa. En cualquier caso, lo importante es la consideración del concepto como un «término» natural (de ahí el calificativo que puede aplicarse al nominalismo de Ockham como de «terminismo»). Ockham distingue entre términos escritos, orales y mentales. Los dos primeros serían sólo convencionales y el último natural: el término mental lo considera una passio animae Con valor significativo a nivel de suppositio. I^a significación y suposición de los términos había ya sido estudiada anteriormente, pero en Ockham recibe un relieve especial. El término mental (concepto) es un signo (como lo son también los términos escritos y orales) y como tal «significan» algo. Esta significación de los términos cobra en Ockham un carácter eminentemente lógico, puesto que ya no habla de significar sino de «suponer»: la suppositio es «la propiedad que tiene un término (de significar), pero nunca sino dentro de la proposición», siendo además esta suppositio un estar el signo o término de la proposición «cuasi pro aliquo posito»: sustituye a la cosa misma. Es a este nivel de la lógica, de los términos y de las segundas intenciones (las primeras eran las correspondientes a la intuición) donde se desarrolla, según Ockham, la ciencia con su universalidad y necesidad: universalidad y necesidad que sería inherente no a las cosas sino al valor significativo y suposicional del signo-concepto-término, dentro de la sintaxis lógica de las proposiciones y razonamientos. Si el principio de no contradicción clásico había perdido para Ockham todo su valor en el nivel ontológico (una vez asentado el contingentismo universal), lo conserva ahora solamente para la lógica y su funcionamiento. c) ‘Principio de economía metafísica’. Habrá podido observarse la tendencia general de Ockham a suprimir pasos y elementos a su juicio inútiles, p. ej., en el proceso del conocimiento. Pero este espíritu es algo que en Ockham se convierte en principio general y que él mismo formula con frases como:«non sunt multiplicando, entia sine necesítate » , «non sunt ponenda plura ubi sufficiunt pauciora », etcétera. Sin embargo, por encima de estos principios, Ockham no pierde de vista el de la Omnipotencia divina; bien es verdad, dice, que Dios ha podido hacer las cosas de la manera más simple, pero también las ha hecho en alguna ocasión por medios com plicados. A pesar de todo, su espíritu de simplificación invade todo el pensamiento ockhamista, aplicándolo en particular a sus críticas al tomismo: supresión de determinadas estructuras metafísicas, de diversos pasos en el proceso del conocimiento, del principio de individuación, de distinciones metafísicas fundamentales, comola de esencia y existencia, etcétera; al escotismo (especialmente en lo que se refiere a las «formalítates ex parte reí»), y al agustinismo (Dios como Iluminante, las ideas ejemplares, etc.). d) Las aplicaciones de estas bases generales del pensamiento de Ockham son múltiples: el desarrollo de una M etafísica a nivel de lo existen te plural y equivocista, junto con una especulación asimismo metafísica, pero asimilada en cierto modo a la lógica, por cuanto que considera el ente como un «término» unívoco, ya que según Ockham sería el mismo signo mental el que se puede emplear para designar y «suponer» a cualquier ente real. En tal caso, la Metafísica, como cualquier otra ciencia, estudiaría ante todo los signos o térm inos directam ente y, por medio de ellos, mediatamente, la realidad. Igualmente, ejerce su crítica sobre los predicamentos; reduce las categorías a tres únicamente: sustancia, cualidad y relación, aunque con unas matizaciones ricas y fecundas.

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«SOBRE LOS UNIVERSALES»
[Extractos de Suma de lógica]'
Guillermo de Ockham

[Sobre este término común ‘universal’ y sobre el ‘singular’ opuesto a él]
Como no basta al lógico un conocim iento tan general de los términos, sino que precisa conocer los términos más en especial, por eso después de que se ha tratado de las divisiones generales de los términos, hay que continuar con las cosas contenidas bajo algunas de aquellas divisiones. Pero primero hay que tratar de los términos de segunda intención, segundo de los términos de primera intención. Pero se dijo que términos de segunda intención son tales [como] ‘universal’, ‘género’, ‘especie’, etc., por eso de aquellos que colocan cinco universales hay que decir algo. Sin embargo primero hay que hablar de este com ún ‘universal’ que se predica de todo universal, y del singular opuesto a él. Pero primero hay que saber que ‘singular’ se toma de dos modos. De un modo este nombre ‘singular’ significa todo aquello que es uno y no varios. Y de este modo quienes sostienen que el universal es alguna cualidad de la mente predicable de varios, sin embargo no por sí sino por aquellos varios, tiene que decir que cualquier universal es verdadera y realmente un singular; pues así como cualquier palabra, tan común como sea por institución, es verdadera y realmente singular y una en número, pues es una y no varias, así una intención del alma, que significa varias cosas fuera [de ella], es verdadera y realmente singular y una en número, pues es una cosa y no varias, aunque signifique varias cosas. De otro modo se toma este nombre ‘singular’ por todo aquello que es uno y no varios, ni es por naturaleza signo de varios. Y tomando así ‘singular’ ningún universal es singular, porque cualquier universal es por naturaleza signo de varios y por naturaleza se predica de varios. De aquí que al llamar universal algo que no es uno en número. — que es la acepción que muchos atribuyen al universal— , digo que nada es universal a menos que quizás abuses de este vocablo, al decir que pueblo es universal, pues no es uno sino muchos; pero aquello sería pueril. Hay que decir entonces que cualquier universal es una cosa singular, y por eso no es universal sino por la significación, porque es signo de varios. Y esto es lo que dice Avicena, en la M etafísica, V: “En el intelecto una forma está referida a una multitud, y según este respecto es universal, pues un universal es una intención en el intelecto, cuya disposición no cambia respecto de cualquier cosa que tom es”1. Y continúa: “Esta forma, aunque respecto de los individuales sea universal, sin embargo respecto del alma singular, en la que se imprime, es individual Pues es una de las formas que están en el intelecto”. Quiere decir que el universal es una intención singular del alma misma, que por naturaleza se predica de varios, no por sí sino por aquellos varios, se llama universal; pero porque es una forma, existente realmente en el intelecto, se llama singular. Y por lo tanto ‘singular’ se predica del universal del primer modo dicho, pero no del segundo modo; como cuando decimos que el sol es causa universal, y sin embargo ciertamente es una cosa particular y singular, y en consecuencia ciertamente es causa singular y particular. Pues el sol se dice causa universal, porque es causa de varias cosas, a saber, de todas estas cosas inferiores generables y corruptibles. Pero se dice causa particular, porque es una causa y no varias causas. Así una intención del alma se dice universal, porque es un signo predicable de varios; y también se dice singular, porque es una cosa y no varias cosas.
‘ Tomado de: Guillermo de OCKHAM. Sum a de lógica, capítulos 14 á 19, sobre los ‘universales’. Giupo Editorial Norma. Bogotá 1994, pp. 63-87. Traducción de Alfonso Flórez Flórez. 1 AVICENA, M etafísica. V, I.

65 Sin embargo, hay que saber que el universal es doble. Uno es universal naturalmente, a saber, el que naturalmente es un signo predicable de varios, com o cuando, análogamente (proportionaliter ) , el humo significa naturalmente el fuego, y el quejido del enfermo, ei dolor, y la risa, la alegría interior. Y tal universal no es sino una intención del alma, por lo que ninguna sustancia fuera del alma ni accidente alguno fuera del alma es un universal tal. Y de tal universal hablaré en los siguientes capítulos. El otro es universal por institución voluntaria. Y así la palabra hablada, que ciertamente es una cualidad numéricamente una, es universal, a saber porque es un signo instituido voluntariamente para significar varios. De aquí que así com o la palabra se dice común, así se puede decir universal; pero esto no se tiene por la naturaleza de la cosa sino sólo porque se ha instituido a voluntad.

[Que el universal no es cosa alguna fuera del alma]

Y como no basta exponer estas cosas si no se prueba con razones claras, por eso para lo dicho adelantaré algunas razones, y también lo confirm aré con autoridades. Pues que ningún universal es sustancia alguna existen te fuera del alma se puede probar con evidencia. Primero: ningún universal es una sustancia singular y una en número. Pues si se dijera eso, se seguiría que Sócrates sería algún universal, pues no-hay mayor razón para que una sustancia singular sea más universal que otra. Entonces ninguna sustancia singular es algún universal, pero toda sustancia es una en número y singular, porque toda sustancia o es una cosa y no varias o es varias cosas. Si es una y no varias, es una en número; pues a esto todos llaman uno en número. Pero si alguna sustancia es varias cosas, o es varias cosas singulares o varias cosas universales. Si se diera lo primero, se sigue que alguna sustancia sería varias sustancias singulares, y a consecuencia de la misma razón alguna sustancia sería varios hom bres; y en tonces, aunque un universal se distinguiera de un particular, sin embargo no se distinguiría de unos particulares. Pero si alguna sustancia fuese varias cosas universales, tomo una de estas cosas universales y pregunto: o es varias cosas o [es] una y no varias. Si se diera lo segundo, se sigue que es singular; si se diera lo primero, pregunto: o es varias cosas singulares o [es] varias cosas universales. Y así habrá un progreso al infinito o se llegará a que ninguna sustancia es universal que no [sea a la vez] singular, por lo que resta [la alternativa] que ninguna sustancia es universal. También, si algún universal fuese una sustancia, existente en las sustancias singulares, distinta de ellas, se seguiría que puede darse sin ellas, porque toda cosa anterior naturalm ente a otra puede darse por la potencia divina sin ella; pero el consecuente es absurdo. También, si esta opinión fuese verdadera, ningún individuo podría crearse si algo del individuo preexistiera, porque el todo no se tomaría de la nada si [el] universal que está en él estuviera antes en otro. Por esto mismo también se seguiría que D ios no podría aniquilar un individuo sustancial si no destruyera los demás individuos, porque si aniquilara algún individuo, destruiría todo lo que es de la esencia del individuo, y en consecuencia destruiría aquel universal que está en él y en los otros, y ert consecuencia los demás no permanecerían, pues no pueden permanecer in una parte suya, cual es aquel universal. También, no se puede establecer que tal universal ponga algo totalm ente por fuera de la esencia del individuo; sería entonces de la esencia del individuo, y en consecuencia el individuo se compondría de universales, y por lo tanto un individuo no sería más singular que universal. También, se seguiría que algo de la esencia de Cristo sería miserable y condenado, porque aquella naturaleza común existente realm ente en Cristo y en un condenado sería [algo] condenado, porque [está] en Judas. Pero esto es absurdo. Se pueden añadir muchas otras razones, las que omito por causa de la brevedad, y confirmo la misma conclusión por autoridades. Primero, por Aristóteles, en la M etafísica, V II, donde según [su] intención está tratando esta cuestión de si un universal es sustancia, dem uestra que ningún universal es sustancia. Así, dice: “Es imposible que la sustancia sea cualquier cosa que se dice universalm ente”2.
2 ARISTÓTELES, M etafísica, VII, 13, 1038b 8-9.

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También, en la M etafísica, X , dice: “Como se dijo en el discurso sobre la sustancia y el ente, así como ninguno de los universales es posible que sea sustancia, ni éste [ser| sustancia como algo uno aparte de los m uchos”3. De lo que es claro que según la intención de Aristóteles ningún universal es sustancia, aunque suponga por las sustancias. También, el Comentador, en la M etafísica, V II, en el com entario 4 4 : “En el individuo no hay una sustancia, sino una materia y una forma partícula, de las cuales cosas se com pone”4. v También, allí mismo, en el com entario 4 5 : “Digamos entonces que es imposible que alguno de aquellos que se dicen universales sea la sustancia de cosa alguna, aunque manifiesten las sustancias | de las cosas”5. También, allí mismo, en el com entario 47: “Es imposible que estas cosas sean partes de las sustancias i existentes de suyo”6. También, en la M etafísica, V III, en el com entario 2: “El universal no es sustancia ni género”7. También, en la M etafísica, X , en el com entario [6 j: “Como los universales no son sustancias, es claro que el ente común no es una sustancia existente fuera del alm a”8. De las mencionadas autoridades y de varias otras se puede recoger que ningún universal es sustancia, de cualquier modo que se le considere. De aquí que la consideración del intelecto no hace que algo sea sustancia o que no sea sustancia, aunque la significación del término haga que de ello — [aunque] no por sí— se predique este nombre ‘sustancia’ o no se predique. Así como si en esta proposición ‘el can es un animal’ este térm ino ‘can’ está por el animal que puede ladrar [entonces] es cierta, pero si está por los astros del cielo es falsa. Sin embargo que la misma cosa según una consideración sea sustancia y según otra no sea sustancia es [algoj imposible. Y por eso simplemente hay que aceptar que ningún universal es sustancia, de cualquier modo que se le considere. Pero cualquier universal es una intención del alma, que según una opinión probable no difiere del acto de entender. Por lo que dicen que la intelección por la que entiendo un hombre es un signo natural de los hombres, tan natural como el quejido es signo de enfermedad o de tristeza o de dolor; y es un signo tal el que puede estar por los hombres en las proposiciones mentales, así como una palabra puede estar por las cosas en las proposiciones habladas. Que un universal es una intención del alma, suficientemene lo expresó Avicena en la M etafísica, V donde dice: “Digo entonces que universal se dice de tres modos. Pues se dice universal según lo que se predica en acto de muchos, así como ‘hom bre’, y se dice universal una intención que es posible predicar de muchos”. Y continúa: “También se dice universal una intención que nada impide pensar que no se predique de m uchos”9. D e estos y muchos otros [textos] es claro que el universal es una intención del alma que por naturaleza se predica de muchos. Lo que también se puede confirmar por la razón, pues, según todos, todo universal es predicable de muchos; pero sólo una intención del alma o un signo instituido voluntariamente y no sustancia alguna se predica por naturaleza de muchos; luego sólo una intención del alma o un signo instituido voluntariamente es universal. Pero ahora no uso ‘universal’ por un signo instituido voluntariamente, sino por aquello que naturalm ente es universal. Pues que una sustancia no se predica por naturaleza es claro, porque si así [fuese], se seguiría que la proposición se compondría de sustancias particulares, y en consecuencia el sujeto estaría en Roma y el predicado en Inglaterra, lo que es absurdo.

3 ARISTÓTELES, Ibidem , X, 2, 1053b 17-19 4 AVERROES, Sobre la m etafísica d e Aristóteles, VII, t. 44. 5 AVERROES, Ibidem , t. 45, 6 AVERROES, Ibidem , t. 47. 7 AVERROES, Ibidem , VIII, t 2 8 AVERROES, Ibid em , X, t. 6 9 AVICENA, M etafisica, V, 1.

También. 3. a algunos les parece sin embargo que el universal está de algún modo fuera del alma en los individuos. entonces esta diferencia individual no es esta naturaleza. si la naturaleza común fuese realmente lo mismo con una diferencia individual. ARISTÓTELES. También. pero una es la humanidad de Sócrates y otra la de Platón.. que de aquella naturaleza no se distingue realmente sino formalmente. porque entonces tendrían la misma razón. 9. También. pero los individuos difieren realmente. que se restringe a Sócrates por una diferencia individual. es preciso que sean cosas realmente distintas. “ Cf. entonces no [se distinguen] por diferencias añadidas. entonces se distinguen por sí mismas. 1018a 12-15 y X. distinta realmente de ellos. II. Lo que sin embargo se seguiría si la diferencia individual y la naturaleza común fuesen una misma cosa. sino que cualquiera sería propia de la diferencia con la que es realmente la misma. porque en las criaturas nunca puede haber distinción alguna cualquiera fuera del alma sino a llí donde las cosas son distintas.67 También una proposición no está sino en la mente o en la palabra o en lo escrito. y en consecuencia ninguno de ellos sería común. a una misma cosa creada no pueden convenir opuestos. cualquier cosa se distingue de cualquier otra bien sea por sí misma o por algo intrínseco a sí. sin embargo una no es formalmente la otra. según el parecer de A ristóteles11 todas las cosas que difieran en especie. Resulta entonces que ninguna proposición puede componerse de sustancias. luego cualquiera de ellas es por sí misma una en número. pro ninguna potencia es predicable de varios. así como dos individuos tienen la misma razón. entonces si entre esta naturaleza y esta diferencia hay cualquier distinción. luego. También. luego una misma cosa no es común y propia. si es la misma realmente con la diferencia individual. entonces los universales no son sustancias en modo alguno. difieren en número pero la naturaleza del hombre y la naturaleza del asno se distinguen por sí mismas en especie. pero lo común y lo propio son opuestos. 27-1055a 2. entonces habría realmente tantas naturalezas comunes cuantas diferencias individuales. No [es] mayor. y en consecuencia por ninguna potencia puede ser universal. Así. aquello que por ninguna potencia puede convenir a varios. También. qq. d. También. pero el universal es común. La m enor la pruebo de modo silogístico así: esta naturaleza no es distinta formalmente de esta naturaleza. una misma cosa no es común y propia. porque de ningún modo puede convenir a otro individuo. sino sólo distinto formalmente de los mismos10. y en consecuencia si no es de suyo uno en número el restante sería de suyo uno en número.. pero una naturaleza tal. V. entonces ningún universal y la diferencia individual son una misma cosa. no ciertam ente [como algo] distinto realmente de ellos. luego se distinguen por sí mismas en número. dicen que en Sócrates está la naturaleza humana. 3. por ninguna potencia puede convenir a varios. Ni menor. . Pero la proposición se compone de universales. esta diferencia individual es distinta formalmente de esta naturaleza. 1954b. Pero me parece que esta opinión es improbable por completo. 1-6. pero las sustancias particulares no son de este estilo. pero según ellos la diferencia individual es propia. También. tomo aquella diferencia individual y la naturaleza que la restringe y pregunto: la distinción entre ellas o es mayor que entre dos individuos o es menor. por ninguna potencia puede ser predicable de varios. De aquí que no sean dos cosas. ll) La doctrina de Escoto. Primero. M etafísica. porque no difieren realmente. Opere oxort. [Sobre la opinión acerca del ser del universal: ¿de qué manera tiene ser fuera del alma? Contra Escoto] Aunque muchos han reconocido que el universal no es una sustancia fuera del alma existente en los individuos. entonces sus partes no están sino en la mente o en la palabra o en lo escrito. Cf.

68 Tam bién. tomado con una determ inación que no desaparece ni disminuye. entonces es algo diferente del individuo. dicen13 que cuando algunas cosas realmente convienen y realmente difieren. 2. Para probar lo cual adelantan algunas razones y testimonios de autoridades. También. por eso contra lo dicho hay que colocar algunas objeciones. Pues a muchos varones de no poca autoridad del parece que el universal es de algún modo [algo] fuera del alma y de la esencia de las sustancias particulares. pero convienen en la humanidad y también en la materia y en la forma. Escoto. esto no es b. ni éstos ‘esto no es a. Ed. o es simplemente o absolutamente la materia o la forma o el compuesto de éstos. BOEHNER. luego la diferencia individual es la naturaleza. I. hay que argumentar así: la diferencia individual es realmente la naturaleza. si no es alguna determinación o algún sincategorem a la causa de tal verificación. entonces convienen y difieren por cosas distintas. Cf. Toronto. 2. Que es lo que se pretendía [probar]. pregunto: la n atu raleza o es la d iferen cia individual o no. y son cosas distintas si cada una de aquéllas es una verdadera cosa. M etafísica. La consecuencia es clara. según la enseñanza de los Peripatéticos. 43 1 3 Cf. al determinable tomado por sí12. X. o una sustancia inmaterial separada. son realmente distintas. [Sobre la solución de las dudas que se pueden suscitar contra lo dicho] Y puesto que la solución de las dudas es la m anifestación de la verdad. 1 2 La cláusula significa que no se puede deducir: 'un hombre muerto es inanimado. Pero ningún singular es medida de todos los otros. entonces incluyen algunas cosas además de éstas. com o del opuesto del consecuente se sigue ei opuesto del antecedente. entonces es algo común. por una cosa convienen y por otra difieren. Y por eso toda esencia o quididad y cualquier cosa sustancial. ya que no es [medida[ de todos los individuos de la misma especie. También. De aquí que así com o en las criaturas nunca deben negarse modos de argumentar tales [como] ‘esto es a. i. luego la naturaleza es propia y no común. Si lo es. convienen más Sócrates y Platón que Sócrates y un asno. X 14: En todo género hay un primero que es medida de todos los otros que están en aquel género. esto es b. luego la diferencia individual es la naturaleza. Entonces se sigue: la diferencia individual es realmente la naturaleza. que restringe aquella naturaleza. pero cualquier cosa sustancial imaginable existen en Sócrates o es la materia particular o es la forma particular o es algún com puesto de éstos. 1-4 11 ARISTÓTELES. a la que se añade una diferencia individual. luego algún hombre es inanimado’. esta diferencia individual es 1 ¡ naturaleza. Así. Y por eso debemos decir con los filósofos que en una sustancia particular nada es radicalmente sustancial sino la forma particular y la m ateria particular o algún com puesto de tales. pues se sigue: la diferencia individual no es la naturaleza. aquéllas no son distintas. entonces aquello en lo que convienen no es uno en número. . pero no convienen en algo numéricamente uno. luego le diferencia individual no es realmente la naturaleza. si está realmente fuera del alma. por las cuales se distinguen. Entonces hay que decir que en las criaturas tal distinción formal no se da. que se solucionarán. 1053b 31-32. O c k h a m ’s P h ilosop h ical Writings. Y por eso no hay que imaginar que en Sócrates sea la humanidad o la naturaleza humana distinta del modo que sea de Sócrates. luego b es a ’. d. Aquellas cosas se llaman diferencias individuales. Pero Sócrates y Platón realmente convienen y realmente difieren. luego la naturaleza no es distintí formalmente de la diferencia individual. argument! silogísticamente así: esta diferencia individual es propia y no común. Nelson. qq. De modi parecido argumento silogísticam ente así: esta diferencia individual no es distinta formalmente de 1 ¡ diferencia individual. porque es una deducción válida [ir] del determ inable. Pero ‘realmente’ no es una determinación que desaparezca ni disminuya. O rdinatio. 1959. New York. así nu nca debe negarse en las criatu ras que cuando cualesquiera cosas contradictorias se verifican de algunos. pero cualesquiera cosas que son distintas en las criaturas. esta diferencia individual es la naturaleza. en la M etafísica. p. entonces en algo convienen Sócrates y Platón en lo que no convienen Sócrats y el asno. — Pero si se da que est diferencia individual no es la naturaleza se tienen lo que se pretendía. lo que no debe considerarse en este caso. entonces b no es a ’.

Tampoco el segundo argumento es determinante: pues no se sigue ‘Sócrates y Platón convienen más que Sócrates y un asno. ya que [convienen] por sus formas y por sí mismos. y en todo conviene más con Platón que con un asno. pero no a la inversa. Así. 45. A lo otro hay que decir que aunque un individuo no sea medida de todos los individuos de su mismo género o de su misma especie especialísim a. y en consecuencia algún accidente sería por sí superior a la sustancia. Y a éstas respondo. las que a causa de la brevedad omito por ahora. explican. A lo otro hay que decir que hablando según la fuerza de la expresión y según la propiedad del discurso se debe aceptar que ningún universal es de la esencia de cualquiera sustancias. y por eso ningún género. entonces sería común a este universal que es el predicamento de la cualidad. así como si — por contradicción— Dios fuese necio. entonces el universal es de la esencia de la sustancia. entonces algún universal es sustancia. V II17. así com o otros tienen que decir que la diferencia individual por lo mismo conviene realmente con la naturaleza y difiere formalmente [de ella]. porque realmente convienen específicam ente y realm ente difieren numéricamente. porque aquellos universales si son accidentes no se pueden dar sino en el género de la cualidad. ls bis. Y esto es lo que dice el Comentador. . hay que decir que lo mismo no es causa de la conveniencia y de la diferencia de 1 opuesto a aquella conveniencia. 1 6 Ockham entiende superior e inferior siempre como predicación. hubiese una naturaleza en aquellos. sino que hablando con propiedad más bien debe decirse que el universal expresa o explica la naturaleza de la sustancia. todo superior es de la esencia del inferior15 bis. También. gobernaría mal el mundo. y por lo tanto el predicamento sustancia sería accidente. que los autores no pretenden sino que tales universales manifiestan. t. y esto basta para el propósito de Aristóteles. que no es el caso [actual]. deben entenderse así. sino que basta que convengan más por sí mismos. “que es imposible que alguno de aquellos que se llaman universales sea la sustancia de cosa alguna. 1 7Cf. Pues todo universal es una intención del alma o algún signo instituido voluntariamente. entonces en algo más convienen’. pero la no-sustancia no es de la esencia de la sustancia. si ningún universal fuese sustancia. expresan. Sum a d e lógica. la naturaleza que es sustancia. sino que se debe aceptar que convienen por algunas cosas. aunque si. esto es. convendrían en aquélla. pero ninguno es de la esencia de la sustancia. aunque manifiesten las sustancias de las cosas”18. pues entre la conveniencia específica y la diferencia numérica no hay oposición radical alguna. VII. Y por lo mismo convienen específicamente y difieren numéricamente. De aquí que según la fuerza del discurso no se debe aceptar que Sócrates y Platón convienen en algo que es de la esencia de ellos. Y si dijeras que lo mismo no es causa de conveniencia y de diferencia. 2 1 5 AVERROES. por contradicción. II. Sobre la m etafísica de Aristóteles. Más aún se seguiría que lo mismo sería superior a sí mismo. y en consecuencia todos los predicamentos serían accidentes. sin embargo un mismo individuo puede ser medida de los individuos de otro género o de muchos individuos de su misma especie. entonces todos los universales serían accidentes. así como el género y la especie: el género —término superior— se predica de la especie —término inferior— . conllevan y significan las sustancias de las cosas. De aquí que todas las autoridades que dejan oír que los universales don de la esencia de las sustancias o están en las sustancias o son partes de las sustancias. Se hablará de ellas en diversos sitios más abajo16. A lo primero acepto que Sócrates y Platón realm ente convienen y realmente difieren. ni especie alguna ni universal alguno es de la esencia sustancial de cualquiera cosas. Hay que aceptar entonces que Sócrates por lo mismo convienen específicam ente con Platón y difiere numéricamente de él. digo que Sócrates por su alma intelectiva conviene más con Platón que con un asno. y en consecuencia el predicamento de la cualidad sería común a todos los universales. en la M etafísica.69 También. Otras razones e innumerables autoridades se adelantan a favor de esta opinión.

Y si dijeras: la cualidad espiritual está en más [cosas] que cualquier predicamento. y por eso nunca supone por una sustancia sino cuando supone por un hombre particular. Hay que aceptar entonces que el predicam ento de la sustancia es un accidente.70 Y si dijeras: los nombres comunes. [A ello] hay que decir que tales nombres significan propiamente las cosas singulares. Lo que se puede solucionar diciendo que el argumento sería conclusivo si en todas las proposiciones por las que se prueba la conclusión los términos supusieran uniformemente. que algo sea superior a otro. pues todo nombre es una expresión. A sí como estas dos ‘(la) sustancia es una palabra’. por lo que se predica unívocamente de ellas. otros establecen otros predicamentos. aunque m anifieste sustancias y no accidentes. sin embargo no es inferior a aquél sino que es el mismo. Y por eso se puede decir que no todos los universales son de suyo inferiores a este [término] común ‘cualidad’. hay que decir que lo mismo se predica de predicamentos diversos sea que esté significativam ente o no. y no todo nombre es este nombre ‘expresión’. y por esto no se sigue que esté en más [cosas] que cualquier predicamento. A lo último tienen que decir aquellos que sostienen que las intenciones del alma son cualidades de la mente. pero algunos son sólo signos de las sustancias y aquellos que son sólo signos de las sustancias establecen el predicamento de la sustancia. se requiere una distinción entre aquéllos. entonces la cualidad no es común a diversos predicamentos. Hay que decir que la cualidad espiritual no se predica de todos los predicamentos tomados significativamente. significan algunas cosas sustanciales y no significan sustancias singulares. pues se predica de todos los predicam entos. sin embargo por una única imposición significa aquellas cosas y en la significación de aquellas varias cosas se subordina sólo a un concepto y no a varios. pues este nombre es uno contenido bajo el nombre. Pero ahora otro es el caso. porque este [término] común ‘cualidad’ es una cualidad. Y entonces hay que aceptar que este nombre ‘hombre’ significa de un modo igualmente primero todos los hombres particulares. y esto porque aunque signifique varias [cosas] de un modo igualm ente primero. Pero ¿es que en algo lo mismo es superior a sí mismo? Se puede decir que no. sin embargo por esto no se sigue que este nombre ‘hombre’ sea una palabra equívoca. porque se predica de más [cosas]. Sin embargo. De aquí que este nombre ‘hombre’ ninguna cosa significa sino aquello que es un hombre singular. Esto no es más inconveniente que decir que alguna palabra es un nombre de muchas sustancias. si ‘can tid ad ’ no está de modo significativo: y por lo tanto lo mismo se predica de predicamentos diversos. no todos los universales son signos de accidentes. tales como ‘hombre’. porque entonces ‘hombre’ significaría a todos los hombres. Y si dijera: lo mismo no se predica de predicamentos diversos. sino sólo tomados com o signos. [entonces] . sin em bargo cuando aquellos predicam entos están y suponen no significativamente no es inconveniente predicar lo mismo de predicamentos diversos. Sin embargo si éste se llama ‘inferior’ del que —suponiendo de algún modo— se predica otro y de varios más. porque para esto. aunque si supusiera de otro modo aquello no se predicaría de ese tomado universalmente. a saber aquel que sólo es signo de las sustancias. ‘animal’ y los de este estilo. lo que parece falso. Y sin embargo este nombre ‘expresión’ es de algún modo superior a todos los nombres y a este nombre ‘nom bre’. Y por lo tanto parece'que lo mismo es superior e inferior respecto de lo mismo. entonces tales nombres significan algunas sustancias aparte de las sustancias singulares. Y por eso hay que aceptar que algún accidente. que todos los universales son accidentes. y ningún predicamento se predica de todos los predicamentos. De aquí que esta dificultad sea como la de este nombre ‘expresión’. pues este nombre ‘expresión’ es un nombre. Y del mismo modo esta proposición es verdadera ‘la cantidad es una cu alidad ’. De aquí que si en ésta ‘la sustancia es una cualidad’ el sujeto está de modo material o de modo simple por la intención. pero no toda expresión es un nombre. Pues la superioridad y la inferioridad entre algunos se da porque uno tomado significativamente se predica de más [cosas] que otro tomado significativamente. es de suyo superior a la sustancia. aunque todos los universales sean cualidades. ‘(la) cantidad es una palabra’ son verdaderas si los sujetos suponen materialmente y no significativamente. esta proposición es verdadera.

así como dos blancuras igualmente intensas parece que convienen más que una blancura intensa y una opaca. Pero si no se predica tal predicable esencialm ente (in quid). esto ocurre porque o expresa úna parte de la cosa y no otra. ya que muchas reglas del género y de la especie se entienden del primer modo dicho. análogamente. Ya que con ‘[lo] coloreado’ no se responde adecuadamente a la pregunta ‘¿qué es?’ hecha con un pronombre demostrativo. Sin embargo. por eso no es género. En cambio si hicieras la pregunta ‘¿qué e s ? ’ con un pronombre dem ostrativo. Pero la blancura es especie i especialísima respecto de las blancuras. indicando a Sócrates. Ya que al preguntar así o indicas el sujeto de la blancura. Así como ‘racional’. hay que ver cuánta clases de universales se establecen. corresponde responder adecuadamente con ‘[lo] coloreado’. pues la blancura no es coloreada. a saber en sentido amplio y en sentido estricto. Si [se predica] esencialm ente. a m enos quizás que uno se com ponga de m uchos igualm ente semejantes. Entonces es claro que a tai pregunta ‘qué es [lo] blanco’ adecuadamente se responde con ‘[lo] coloreado’. esto ocurre de dos ¡ modos. sin embargo siempre una de aquellas blancuras conviene tanto con alguna parte de la otra como cualesquiera dos blancuras convienen entre sí. adecuadamente se responde que es (lo) j coloreado. o indicas la blancura. ya que sin ella no se puede sostener sin contradicción mucho de la autoridad de Aristóteles y de otros autores. ya que aunque a veces una blancura convenga más con una blancura que con otra. de modo tal que ! todas convienen esencialm ente. si . y es claro que no .. y entonces es claro que no ! respondes adecuadamente. cuando se pregunta ‘¿qué es esto?’. De modo parecido sucede con ‘color’ referido a la blancura y a la negrura. Se establecen cinco universales. ocurre con la especie. pero entonces 'superior' e ‘inferior’ no son opuestos sino diversos. pues ni esta negrura ni parte alguna de esta negrura conviene tanto com o esta blancura o con parte alguna de esta blancura como una blancura conviene con otra. si tuvieran partes. O no todas las cosas de las que se predica del modo dicho convienen. de modo tal que por aquél corresponda adecuadamente responder a la pregunta hecha por la esencia (per qu id ) de algo. Pues cualquier cosa que indicaras con [ este pronombre ‘esto’. nunca responderías adecuadamente que 1 es [lo] coloreado. Porque aquellas muchas cosas de las que se predica son todas sem ejantes. Y del mismo modo. Y por esto ‘blancura’ ¡ es respecto de las blancuras especie especialísima y no género. Todo universal es predicable de muchos: entonces o se predica esencialm ente (in quid) de muchos o no se predica esencialm ente. que no se entienden de los otros. Así como si se pregunta ‘¿qué es e sto ?’. y es mayor la sem ejanza sustancias entre dos hombres que entre un hombre y un asno.]. Y esta distinción es necesaria. ya que aquel agregado no es coloreado [. o indicas un agregado.71 se puede aceptar que lo mismo es superior e inferior respecto de lo mismo. como se mostrará en el curso de la exposición. nunca . sino que corresponde encontrar dos cosas que sean simplemente desemejantes [ según su todo o según sus partes. hay que saber que tanto el género como la especie se toman de dos modos. Pues ‘animal’ se predica de un hombre y de un asno. tomando en sentido í estricto este vocablo ‘género’. Y ocurre de modo parecido con la especie. y entonces es claro que no respondes adecuadamente I con ‘[lo] coloreado’. sin expresar nada extrínseco. cuya suficiencia y número se puede tom ar así. Pero en sentido estricto se llama género aquello por lo que adecuadamente se responde a la pregunta hecha por el ‘que’ (per ‘q u id ’) de alguna cosa con el pronombre que indica aquella cosa. adecuadamente se responde diciendo que es un animal o un hombre y así de los demás géneros. y por esto ‘[lo] coloreado’ se puede decir género. sino que hay que presentarlos con ella.. y por esto la intención predicable de la blancura y de la negrura no es la especie especialísima sino el género. Pero en sentido amplio se dice género o especie todo aquello por lo que adecuadamente se responde a la pregunta hecha por el ‘¿qué e s ? ’ (‘q u id est’) con un nombre connotativo. tomando en sentido amplio género. que no es meramente absoluto. y entonces es la especie especialísima. respondes adecuadamente. Así como si se pregunta ‘¿qué es [lo] blan co?’. [Sobre los cinco universales y de su suficiencia | Después de haber presentado qué es el universal. y esa es la diferencia. así como sucede con ‘anim al’. y es [ claro que aquel término no es coloreado. o indicas aquel término.

72 es la diferencia del hombre. según quienes sostienen que la cantidad no es otra cosa [diferente] de la sustancia y de la cualidad. Y hay que saber primero que entre los lógicos estos nombres son convertibles ‘individuo’. cap. Pero esto es imposible del género. Pero tal individuo puede atribuirse de tres modos. Sin embargo. ni es signo de alguna. esto es. expresa una parte del hombre. Y si dijeras: el ente es universal. ‘este animal’. de la superficie y de los de este estilo. ‘aquel blanco’. y así dice Porfirio19 que individuo es lo que se predica de uno solo. Pues de un modo se dice individuo aquello que es una cosa en número y no varias. a saber por sí o por accidente. De un tercer modo se dice individuo un signo propio de uno. pero ‘ente’ se predica de todos. Pero esta definición no se puede entender de una cosa existente fuera del alma. si necesariamente. que se comprende bajo cualquier universal. a saber la forma y no la materia. ya que una cosa tal no se predica de uno ni de varios. se llama accidente. Isagoge. así como ‘este hom bre’. este nombre ‘cantidad’ conlleva que. indicando a Sócrates. Ya que algo es nombre propio de algo. Así como de este término ‘blanco’ [y] los supósitos por sí son ‘este blanco’. [Sobre el individuo que se comprende bajo cualquier universal] Hay que hablar enseguida de los cinco universales en especial. y así se puede aceptar que cualquier universal es individuo. ‘individuo’ se toma de tres modos. y sin embargo no ews género ni especie: A la primera de estas [objeciones] se puede decir que aquella es una división de los universales que no se predican de todos. Y así como se diferencia este nombre ‘individuo’. Pero en este capítulo hay que usar estos nombres del modo como los lógicos los usan. ‘singular’. así puede diferenciarse este nombre ‘singular’ y este nombre ‘supósito’. tomando en sentido estricto este nombre ‘género’. primero hay que hablar del individuo. sea verdadera esta proposición ‘esto tiene una parte distante de [otra] parte’. ya que entre ellos el supósito no es sino sustancia. según la opinión que sostiene que la cantidad no es otra cosa [diferente] de la sustancia y de la cualidad. y propio o accidente respecto de otros. O expresa' o conlleva algo que no es parte de la cosa. De otro [modo] se dice individuo una cosa fuera del alma. hay que saber que a veces aquello extrínseco que se conlleva puede ser una proposición sin cuya verdad [no] puede la existencia (esse exsistere) predicarse con verdad de alguno. respecto de la sustancia y de la cualidad es accidente o propio. cuando se predica de alguno. y por eso el género se predica de la especie. Pero a veces es un pronombre demostrativo tomado con algún término común. Pero algo es un pronombre demostrativo. así como ‘esto es un hombre’. tomando en sentido amplio este nombre ‘género’. Pero en lógica. así como este nombre ‘Sócrates’ y este nombre ‘Platón’. pero el accidente es individuo. que puede suponer por varios en una misma proposición. ‘supósito’. no por sí sino por la especie. otra es la razón. Y esto mismo hay que decir de la especie. y sin embargo. Y también hay que saber que según muchas opiniones lo mismo puede ser género respecto de algunos. ya que ‘uno’ puede atribuirse a un accidente o a un propio. no se predica convertiblemente de algo. en caso de formarse. y sin embargo no es género: De modo parecido este [término] común ‘universal’ es universal. y también el uno. y entonces se predica o contingentemente o necesariamente: si [se predica] contingentem ente. Así como la cantidad respecto de algunos es género. A la segunda se puede decir que este [término] común ‘universal’ es género. a saber respecto del cuerpo. ‘esa piedra’. De aquí que y entre los antiguos — como aprendí de muchacho— los supósitos de algún término común se toman de dos modos. de la línea. y así cualquier sustancia es individuo. es decir de Sócrates y de Platón y de los de este estilo. Respecto del uno. aunque entre los teólogos ‘individuo’ y ‘supósito’ no se conviertan. se llama propio. por eso se precisa que se entienda de algún sino propio de uno. Sobre la especie . Sin embargo. así como. que se llama término discreto. [y] los supósitos por accidente 1 9 PORFIRIO. que es una y no varias. que no se puede predicar sino de uno. y así de otros.

así como es imposible ‘este blanco es negro’. 3. así como si Sócrates es supósito de lo blanco. Como ejemplos podemos traer los ya clásicos de: «Sócrates» y «hombre». todavía ésta es posible ‘Sócrates es negro'. ¿cómo p od ría Ud. y el segundo a un universal genérico del cual el primero sería especie. d e la Suma de Lógica. aunque no al tiempo. y esto porque lo mismo puede ser sucesivamente supósito por accidente de dos contrarios. recon stru ir el m o v im ie n to q u e O ck h a m e la b o r a p a r a h a c e r d ep e n d er los universales —com o p redicado — d e los sin gu lares? 2. Lo que no puede entenderse sino tomando este nombre ‘supósito’ por individuos que son signos de cosas. ¿En qué consiste la polémica de Ockham con la opinión de Duns Escoto respecto a que “el universal está de algún modo fuera del alma en los individuos. y có m o éstas resu ltan fu n d a m en ta les en la determinación d e la con v en ien cia y la diferen cia entre su stan cias particulares. sino sólo distinto formalmente de los mismos”? Siguiendo el hilo de esta m ism a p olém ica en torno a d e q u é m an era e l universal es d e algún modo algo fuera del a lm a y d e la esen cia d e las su stan cias particulares. R elacione su cin tam en te la com probación q u e d e d ich a ev id en cia d esarrolla e l autor. su correspondencia con la realidad: ¿qué nombran los «universales»?. y a sa b ien d a s d e q u e los u niversales son térm inos q u e sign ifican co sas individuales. Comprensión y discusión 1 Uno de los problemas lingüísticos más acuciantes que se desprende desde la antigüedad es el de los llamados «universales». Grosso modo. que se dice supósito ya que de aquél se predica aquello común. Según el extracto: «Sobre este térm ino com ún ‘u n iv ersal’ y sobre el ‘sin g u lar’ opu esto a él». refiriendo el primero a un individuo particular. éstos y su relación con los «particulares» y cómo ambos términos han de referir a las cosas reales. para quien los universales no son reales. Y hay una gran diferencia entre estos individuos o supósitos y aquéllos. distinga las distin tas con sid eracion es q u e O ckham tien e p resente en la d efin ición de ‘individuo’. Pero tomando del otro [modo] supósito. predicable él mismo de una pluralidad de singulares —Los universales como abstracciones (totales) de la inteligencia. Una de las soluciones más destacables es la que nos ofrece Guillermo de Ockham. 4. no ciertamente [como algo] distinto realmente de ellos.73 son Sócrates y Platón y este asno. ex p liqu e en q u é consisten las que O ckham llam a “d iferen cia s in d iv id u ales”. pero los nombres propios y los pronombres demostrativos se dicen supósitos por accidente del mismo término. a saber por un término propio de uno. A continuación O ckham distingue e l ‘in d iv id u o’ com o a q u él “q u e se com pren de b a jo cu alqu ier . sino que están después de las cosas: universalia post rem. aunque no mientras es supósito de aquél. pero del supósito por accidente de un contrario se puede predicar el otro contrario. no por sí sino por su significado. A partir de la lectura d el extracto: «Sobre el in dividu o q u e se com pren de b ajo cu alqu ier universal». Ockham establece cinco clases de ‘universales1. . El problema que surge de dicha cuestión de los «universales» sería el del supuesto status ontológico que cabría en ellos. es imposible que algunos sean supósitos por sí de algún término y algunos [lo sean] por accidente. enumérelos y explique en qué consiste cada uno de ellos. ya que hablando del supósito que está de parte de la cosa y no como signo de algo. pues es imposible que uno de [dos] contrarios de un supósito por sí se predique con verdad del otro contrario. Dice Ockham: “Pues que ningún universal es sustancia alguna existente fuera del alma se puede probar con evidencia”. la solución ockhamiana puede resumirse así: de la comparación de varios conocimientos abstractivos de singulares resulta el concepto universal. universal”. ¿qué tipo de existencia les corresponde? En la Edad Media la cuestión alcanzó los avances más significativos y los tratamientos más diversos. se dicen supósitos por sí de algún término común aquellos que son pronombres demostrativos tomados con el mismo término común.

darían lugar a la aparición del nuevo hombre —el h om o econ om icu s— y del llamado mundo moderno. dominicos y franciscanos. Algunos historiadores nos lo presentan como un episodio del drama entre la mentalidad cristiana y el intelectualismo pagano renaciente a través del influjo. bibliografía 1620-1973 (1973). 61-76. I la publicado. Un nuevo sentido de la naturaleza como objeto. los pobres se convertían en verdadero fenómeno social frente a la asociación de los económicamente “progresistas”. Introducción En 1278 el obispo Tempier de París. se abría paso. a los canónigos regulares. sino de experimentación. políticos y culturales. E l p en sam ien to filo só fico de fo s é Félix Restrepo (1989). VII Coloquio de la Sociedad Colombiana de Filosofía. defendidas en su mayoría por el llamado averraismo latino. A m érica latin a y la fen om en ología (México. se asociaban para alcanzar determinados objetivos económicos. Pero la condenación de estas tesis en parte revelaba las contradicciones entre las nuevas fuerzas postfeudales. Recordemos algunos hechos que apuntaban en esa dirección en el momento de la condenación de Tempier. en el fondo jugaban un papel definitivo las nuevas formas y fuerzas sociales que. ** Daniel Herrera Restrepo es filósofo de las universidades de Lovaina (Bélgica) y Friburgo (Alemania). «La concepción lingüística del conocimiento en Ockham». Consecuencia de lo anterior. Esta interpretación nos parece insuficiente. la cual a su vez propiciaba el desarrollo de nuevas clases urbanas. dentro de la escuela franciscana fundada en Oxford por Grosetesta. con el correr de los tiempos. Teoría so cia l de la cien cia y la tecnología (1993). Como parte de este contexto y del seno de los ciudadanos libres. El fenómeno creciente de la urbanización originaba una economía comercial. cada vez mayor. el drama se daha al interior del mismo cristianismo: él expresaba la lucha entre un cristianism o feudal y el naciente cristianismo postfeudal. había surgido dentro de la Iglesia las Órdenes de dominicos y franciscanos. Es cierto que la condenación alcanzó a veinte tesis que le eran muy caras a Santo Tomás. Inglaterra contaba ya con su Carta Magna.74 LA CONCEPCIÓN LINGÜÍSTICA DEL CONOCIMIENTO EN OCKHAM’ Daniel Herrera Restrepo** I. en: L a filo so fía d el M edioevo. Tomado de: Daniel HERRERA RESTREPO. 1999) . Se había iniciado el proceso de formación de las nacionalidades europeas. en Occidente de Aristóteles. Bogotá. La unificación de occidente bajo el cayado del Papá se debilitaba y en su lugar aparecía ya la lucha entre el poder eclesiástico y el poder civil. a saber. * Ensayo publicado con la debida autorización del autor. Los siervos convertidos en ciudadanos. artesanal y financiera. Ha sido Rector y Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de San Buenaventura (1965-69 y 61-64). En realidad. La filo so fía en C olom bia. condenaba 2 1 9 proposiciones filosóficas. sociales. Decano de Humanidades de la Universidad del Valle. en especial. En realidad. - - Alimentando todos estos hechos encontramos una creciente valorización de lo individual y subjetivo. los cuales estaban llamados a desplazar a los monjes que dentro de las abadías feudales se dedicaban a su santificación personal. Decano de Filosofía de la Universidad de Santo Tomás y Profesor invitado especial de la Universidad Nacional de Colombia (1983-93). por comisión del Papa. y. Este hecho constituyó un paso decisivo en el desarrollo de la historia. entre otras obras. el dinam ism o teleológico de la con cien cia según H usserl (1972). Los orígenes de la fen om en ología (1986). las siguientes: H om bre y filosofía. Universidad Santo Tomás. no de contemplación. 1987. pp.

Siendo nuestro propósito contribuir a la com prensión de Ockham. Las corrientes agustinianas y franciscanas se encargaron de sistematizar. en la valorización de la subjetividad individual por encima de la noción vacía de humanidad. entre otras cosas: Un rompimiento de la armonía.El traslado de la autonomía de la subjetividad divina a la subjetividad humana. El hombre en Agustín dejó de ocupar su “lugar” en la naturaleza para ocupar un puesto en la historia. esta disciplina no había dado un solo paso hacia adelante desde Aristóteles. gracias al conocim iento de textos. como es sabido. Inclusive. 60. perdió todo su peso. entre fe y razón. en su contra. que valora al hombre como interlocutor de Dios y. Recordemos brevemente cóm o en San Agustín el dualismo clásico de lo inteligible y lo sensible se convirtió en el dualismo de lo temporal y de lo eterno. fue la fuente de inspiración de todos los maestros de la Escuela Franciscana. la actitud 1Mysticism an d Logic an d Others Essays. .Una desconfianza en la razón y la afirmación de la primacía de la voluntad. detengámonos un momento en Francisco de Asis. Pero Aristóteles no va más allá del silogismo. procedieron a derrumbar todos los obstáculos para abrir.75 más cercanos a la mentalidad de los monjes que a la de aquellos que forjaban una nueva historia. ¿Cómo explicar el desconocimiento del trabajo realizado en ese entonces? Movimientos hostiles a la ciencia dentro del humanismo. la “vía m odernorum ” en contraposición a la “v ía a n tíq u a " . El recurso a la autoridad del “filósofo —Aristóteles— . 1918. en lógica en los siglos X IV y XV. a finales del siglo X III. desaparecían ante la afirm ación de la “unidad del entendim ien to” y el determinismo de la sensible. como superior a toda realidad sensible y material. pág. .Una liberación de los espíritus para pensar en forma diferente al aristotelismo e. . el llamado fenóm eno de la devotio m oderna. nos recuerdan las palabras de Russell escritas en 1918. ¿por qué su desconocim iento? ¿Por qué aparece Ockham en las historias de la filosofía —citem os las del Fraile y Copleston. los pensadores del siglo XIV. con Juan Peckam a la cabeza. Si Ockham jugó un papel tan importante. “El dominio de la lógica formal fue. Mental y espiritualmente fue un agustiniano del siglo X III. com o ellos mismos lo decían. Una vez hecho esto. - . precisamente. hermana luna— sobre la afirmación de la abstracta naturaleza. no son pocos los que todavía al hacer la historia de lógica recuerdan la opinión de Kant. culpable de la decadencia de la filosofía escolástica? Dejemos de lado a Ockham y recordemos cóm o hoy en día. . inclusive. Sin embargo. La condenación de 1277 significó. historia concebida como la sucesión de actos voluntarios por encima de la mera necesidad de la “naturaleza” sensible que le sirve de escenario. y constituyó con la teología el estudio principal de la Edad Media. .Un duro golpe al argumento de la autoridad. por ende. una parte de este dominio y los escolásticos nunca fueron más allá de A ristóteles”1. descubierto por A ristóteles. las conclusiones que se siguieron de esta condenación. bien conocidas en nuestro medio— simplemente como un escéptico y un verbalista. los primeros maestros de esta escuela. Esta m entalidad que im plicaba.E paso de una metafísica de lo universal a una metafísica de lo singular. con Ockham a la cabeza. la reforma. se está revalorizando todo el trabajo innovador que se dio. el d esarrollo en sus frailes de la capacidad de observación y de una sensibilidad especial para interpretar la realidad observada en términos de símbolos y de signos. entre filosofía y teología. London. quienes llevaron al Obispo Tempier a condenar aquellas tesis que en su mayoría giraban en torno a la visión de una natu raleza regida por la necesid ad y en la cual la autonom ía de la subjetividad y la individualidad de esta. en buena parte obra de Santo Tomás. por ejemplo. Este pensar de Agustín lo traducía Francisco de Asis en la primacía que le otorgaba a la praxis sobre la teoría. igualm ente. según la cual. en su afirmación de los seres singulares — hermano sol. Fueron.

hacia el reconocim iento de la actividad total del espíritu finito y hacia el análisis de los elementos formales y apriorísticos del conocim iento. la dignidad concreta del hombre. las concibieron no como existentes en sí. el tem a de mi intervención: la concepción significativo-lingüística del conocim iento en Ockham. de acuerdo con el realismo exagerado com o entidades existentes en sí. otros. una conversión de la problemática filosófica en problem ática lingüística. Sólo en Bacon y en Ockham los signos se usan para abordar el conocim iento de los individuos”4. Es solo a finales de la década de los treinta que se inicia esta labor. . adem ás. Del concepto-imagen al concepto-signo Los predecesores de Ockhham. abriendo así cam inos hacia la subjetividad moderna.ou vain . Con la edición crítica de los textos. 23. pâg. con el problema “de la estructura lógica. En el caso de Ockham contam os ya con la edición de 17 volúmenes que incluyen prácticamente todo su pensamiento filosófico.'pero entonces la interpretación de los signos era de tipo simbólico o bien tendía a leer en ellos la presencia de las ideas y los universales.76 frente a la lógica de los racionalistas de los siglos X V II y X V III — exceptuando a Leibniz— . inclusive. II. en fin. sino en y con las cosas singulares. concepción que implica una: metamorfosis del discurso escolástico. siguiendo el realismo moderado de Aristóteles. quien al explicarnos en sus Apostillas cómo ideó y redactó El N om bre d e la R osa. ni hasta donde sería llevada su ruptura. pâg. Su lectura le ha permitido a E. 75 (1977). nos cuenta cómo buscó en Ockham el “auxilio racional para penetrar los misterios del signo en aquellos aspectos donde Saussure aún es obscuro”3. solo en los ockham istas en contram os una teoría desarrollada de los signos. De lo que sí fue plenamente consciente fue de la dimensión subjetiva de un pensamiento estrictam ente cien tífico y digno del hombre. en con trar el principio que explicaría cóm o una esencia universal se individualiza. radica en la autonomía absoluta de su espíritu frente a las cosas. inglés y franciscano. trataron de superar la multiplicidad de lo singular mediante la postulación de naturalezas universales al nivel de la estructura crítica de los singulares. de la interpretación sem ántica y de las implicaciones ontológicas del lenguaje científico”2. moviéndose dentro de una m etafísica d e la universal. en «La problématique du nominalisme médiéval peut-elle éclairer des problèmes philosophiques actuels?» R evu e P h isolop h iqu e d e I. pues debería estar “dotado de un gran sentido de la observación y una sensibilidad especial para la interpretación de los indicios. Moody afirmar que la problemática de Ockham está relacionada directam ente con la problemática actual. 11 3 Umberto ECO A postillas a El N om bre de la R osa Editorial Lumen. t. VIGNAUX. cualidades que solo se encontraban dentro del ámbito franciscano. Digamos desde ahora. a pesar de su limitación. 30. Es este pensam iento. los intérpretes tienen elementos suficientes para rectificar opiniones como los de Kant y Russell. hicieron desaparecer el trabajo de aquellos pensadores. no se programó la búsqueda de los textos lógicos del siglo XIV. ya existía antes. Algunos pensadores concibieron estas naturalezas. y con posteriorid ad a Roger B a co n . pues. hasta el punto de que. Barcelona 1984. 4 Ibidem . para O ckham la ciencia no puede proceder de la multiplicidad fáctica de las cosas contingentes. esa gran obra en la que nos ofrece no solo una metafísica de la novela policíaca sino también la metafísica del policía investigador. al iniciarse la recuperación y edición de textos medievales en el siglo pasado. M encionem os un detalle más de E co que explicita lo que hemos afirmado sobre la mentalidad franciscana: el detective protagonista de su novela tenía que ser. 2 Citado por P. según él. sin embargo. ni que hubiese tenido conciencia clara de la radicalidad del cambio efectuado. entonces. que estos caminos abiertos por Ockham hacia la subjetividad de los modernos y hacia la lingüistización del conocim iento de los contemporáneos no prueban que el pensador en esos momentos hubiese experimentado la trascendencia del problema crítico. pâg. Problema para estos era. mejor dicho. una afirmación clara de la autonom ía de la subjetividad. Añadamos la opinión de Umberto Eco.

3. Prólogo. 1. Lib. Ella es el acto mismo. 96. por otra parte. todo acontece en la inmanencia del intelecto. paralelo a los discursos verbales o escritos. La concepción de! concepto como signo lingüístico natural. para Ockham pensar significa “decir m entalm ente”. Juicio. Ordinatio. Ibid em . d 2.. como autosatisfacción operativa del espíritu que intuye. Este juicio. com o lo sería más tarde para los empiristas. 66 * Cfr. está radicada en el objeto1 1 3. . s "Et primo ostendarn conclusionern quod quaelibet res singularis se ipsa singularis est”. como el mero contacto del espíritu y de la cosa. La teoría es formulada mediante una estructura conceptual que implica las siguientes nociones fundamentales: 1 Intuición. por vía de im agen. In Prim. a su vez. la necesidad de afirmar la contingencia radical de los seres singulares. sed magis esset quaerenda causa quomodo possibile est aliquid esse commune et universale”. 6 1 0 Cfr. d 111. Ibid. Dada esta contingencia y la no existencia de esencias universales y necesarias. como simples formas sonoras. por consiguiente. El verdadero problem a es otro: ¿cóm o explicar la universalidad de los conceptos — necesarios para la ciencia— si solo existe lo singular?6. interpretando a este com o un acto de reprodu cción . 5. 6 6“Nec est quaerenda causa individuationis. Tampoco diríamos que Ockham es un conceptualista si por conceptualismo se entiende la concepción de los conceptos como contenidos de conciencia originados en la simple semejanza de las cosas singulares. 2. La intuición no es una cualidad subjetiva diferente del acto de aprehensión. 1 1 "Cognitio evidens est cognitio aliquius veri complexi. había permitido a los medievales enfrentar el problema del conocimiento científico. De acuerdo con lo anterior. su carácter posicional o capacidad de ocupar el puesto dei objeto significado dentro de una proposición. ¿Es Ockham nominalista? No lo es s¡ por nominalismo se entiende la tendencia a considerar los conceptos como meros nombres. de lo que la realidad poseía de naturaleza universal. las cuales implicaban la negación de naturalezas regidas por leyes necesarias e inmutables y. inrriediate vel medíate nata sufficienter causari”. en especial O rdinatio. q.77 Ockham pasa de la metafísica de lo universal a una m etafísica d e lo sin gular mediante la tesis de que no existen naturalezas universales: ser real es ser singular5. expresa la autosuficiencia del espíritu. La concepción de lo universal “in re". dado que esta implica conocim ientos universales. ’ Cfr.. 9. ex notitia terminorurn incomplexa. sin mediación causal de ninguna especie: establecido el primer contacto. en especial Ordinatio. La posibilidad de] conocimiento intelectual intuitivo de lo singular8. no tiene sentido la búsqueda de un principio de individuación. Pero como no hay proposición verdadera sin el juicio de asentamiento o de disentimiento. signo en sí vacío que excluye toda causalidad externa y cuyos aspectos fundamentales son su carácter intencional o referencial y. 2. El punto de partida para Ockham fueron las tesis de la escuela franciscana sobre la primacía de la voluntad y la incondicional libertad de la om nipotencia divina. Una metafísica de la individualidad7. 4. el problema del conocim iento se reduce para Ockham . Evidencia.. por consiguiente. Ockham explica el conocim iento universal a partir de: 1. Sent. Rechazado el universal “extra animam”. a. Más exacta es la denominación dada por algunos de proposicionalismo realista para una doctrina como la de Ockham que halla la justificación del conocer no al nivel atómico del concepto sino al nivel molecular de la proposición 7 Cfr. 1. en describir qué son de hecho las cosas singulares y cóm o es posible la ciencia. tai como lo indicamos anteriormente. q. pues sus elementos están en y solo en la mente que juzga10. La centralidad del juicio en la constitución del conocimiento: conocer es abordar proposicionalmente la realidad9. La primacía del espíritu cognoscente sobre el objeto conocido. t.. y no como el efecto de una verdad ontológica que. el juicio es el constitutivo último del conocer. Prólogo. en especial Sum m a Logicae.

33.. es decir. pues. 1 4 “Et ideo universale non est in re nec realiter. en el carácter de signo lingüístico natural del concepto: si las características del signo lingüístico son la función significativa y la capacidad suposicional. b) la primacía del nivel molecular de la proposición sobre el atóm ico del concepto como explicación lingüística del conocim iento. Si la palabra “hombre” puede ser predicada de cada ser humano. Ipsa universalia non sunt significata. Lo mismo sucede con el concepto: su universalidad descansa en su carácter de signo que le permite significar a muchos singulares15. por ser un signo. quae secundurn unam opinionern probabilern ab actu intelligendi non differt. qua intelligo hominem est signum naturale hominum ita naturale sicut gemitus est signum infirmitatis vel tristitiae seu doloris. 29 “Sed quodlibet universale est intentio animae. sive principaliter. Lib.. hasta el punto de que el ámbito de la demostración a través del silogismo debe ser severamente limitada a favor de la “experiencia” o del experimento como punto de partida para la mayor parte de las proposiciones de una ciencia12. y c) el problema de la génesis del signo y del papel de la realidad en esta génesis Hemos dicho que los predecesores de Ockham interpretaron la universalidad del conocimiento científico com o un fenómeno de reproducción. dada en la sensibilidad. 1. sicut vox potest stare rebus in propositionibus”. ita universale praedicatur de singulari suo. Añadamos que estas funciones del concepto —’’iclem totaliter et sub eadem ratione’’— nos indican cómo para Ockham la inmediatez del espíritu a la cosa. Todo signo remite a una realidad diferente.. 12 Cfr.definitiones non sunt substantia reram.. Nec universale est pars singularis respectu cuius est unive. el ser “subjetivo” del concepto es el mismo acto de conocer y su ser “objetivo” es su carácter referencial y no representativo. gracias a la estructura significante de nuestra mente. non pro se sed pro singulari" In Prim. El concepto. No nos es posible considerar cada una de las tesis que le sirven de punto de partida a Ockham para explicar el conocim iento universal ni cada una de las nociones que conforman la estructura conceptual de su teoría. Sení. d. C. no es una imagen ni un símbolo sino un signo. 9. nec subjetive non plus quarn haec vox “homo”. quando aliguod aliguid iinportat. 2. S um m a L og icae I.. efectuamos espontáneamente el acto de conocer que es. no a que la comprensión de dicha palabra se de en los seres humanos. como universal y como conocimiento capaz de proporcionar juicios de existencia. quae est qualitas. de lo que la realidad poseía de universal. sino a que ella puede ser aplicada a muchos. sive det intelligere. esta realidad se hace conocida16. presencia que se expresa en términos lingüísticos como un signo. sive In recto. por consiguiente. Ibid em . es la única garantía de alcanzar un conocimiento cabal de la realidad a cualquier nivel teórico. 48. acto que sería la culminación del proceso de abstracción iniciado en la recepción pasiva. un signo lingüístico natural. aa 4-6 13 “ Alii dicunt quod est actus intelligendi. sive secundario.. ello se debe. por vía de imagen.. per ipsas definitiones sed sunt signa” Ibidem . et signum non est significatum.. Nos contentarem os con explicitar: a) la noción de signo. non pro se sed pro suo significato. su carácter de signo. en sí mismo. . se debe concluir que el concepto se identifica con este acto 13. Ibidem . Unde dicunt quod intellectio. precisamente. 16 “ Accipitur ‘significare’ communissirne. non plus quan vox est pars sui significati sicut tantcn ipsa vox vere et sine omni distinctione praedicatur de suo significato. significant substaritiae rerum. La esencia del signo está. q. -A”. sive in obliquo. al competirle ésta al acto de intelección. et est tale singnurri quod potest stare pro hominibus in propositionibus mentalibus. en su carácter intencional o referencial. es decir. “Misma noticia". Definitiones sunt signa et substantiaesignificata. sale. es la misma intencionalidad del alma (intentio an im ae) mediante la cual se hace presente frente a una realidad singular. sive quocumque mpdo significar. eo quod supponere pro alio et significare aliud ita potest competere actui intelligendi sicut alio signo”. el cual al designar la realidad nos permite conocerla. carácter que pertenece de jure al nivel del lenguaje. por su capacidad de significar a muchos seres singulares sin realizarse en ninguno de ellos14. Afirmative vel negative” Summa Logicae I. noción que expresa la identidad de conocimiento de un concepto en sus diversas funciones: como denotación de un singular. est in Sorte vel in illo quod significa!. sed.sí pues. para Ockham el concepto se identifica con el acto mismo de la intelección (est ipsa in tellectio). sive connotet illud.78 4 ... 6 15 “. Colocados directamente frente a la realidad. de los estímulos provenientes de la realidad externa. La identificación de concepto e intelección la fundamenta Ockham. Pues bien.. gracias a lo cual.

“non pro se. cuiusmodi sunt syncategoremata et verba et illae partes orationis. I r-lbidem . 13.irni. pero no la significación del signo com o conocim iento primero de un individuo que por primera vez atrae la atención del intelecto. sed pro rebus’’. pues ejercen su función com o los elementos de un discurso. 11. quaefinitam significationem non habentvel quod natumest’ ¡ componi ex talibus. La sem ejanza permite reunir en “clases” la multiplicidad dispersa exteriorm ente y. 2 0 Cfr. lo que significa que la universalidad es una cu an tificación lógica. [ 1 9Cfr. nos dice que son “v erb a”. Sum m a L ogicae l.. La mente puede decirse a sí misma qué ve. Et ita intellectus nihilfácil ad hoc quod Sócrates sit símiles Platoni” Ibidem . y no en su calidad de imagen o símbolo. como repite insistentemente Ockham.. por razón de las cosas singulares y no por la significación del signo mismo19. De acuerdo con lo anterior.. En otros términos. constituye el primer conocim iento de una entidad. sino ante el hecho de encontrarse frente a un segundo objeto similar al primero. 0. Pues. sim ultáneam ente. ello se debe a que su capacidad de “reenvío” puede ejercerse sobre muchas cosas singulares simultáneamente El es universal “non pro se sed pro rebu s”v . ¿Cóm o interpretar esta estructura del espíritu que le permite significar en forma lingüística la realidad exterior? Trataremos de responder a esta pregunta al final de nuestra exposición.libus coniuntion acceptis. sicut nomennumerale”. una clasificació n de los conceptos de conformidad con su amplitud y con su contenido significativo. en función de un objeto. Para Ockham no hay similitud entre signo y realidad. signos que se vinculan entre si en las proposiciones y nunca antes: el signo es un acto inm anente del in telecto y perfectam en te in m an ente al espíritu. inmediatez de una cosa singular al intelecto20. no atendiendo a sim ilitudes cuando establece el concepto. solo sirve para limitar el ámbito de las cosas singulares significadas por los conceptos. Ordinatio d. el concepto significa la que significa sin que promedie un acto arbitrario o convencional. sin que ninguno de ellos guarde una “sem ejanza” con el signo. Ella se da entre los individuos reales18.79 Si un signo puede ser universal. si cada nota del objeto tiene ya constituido su signo simple —concepto— . 9 “Sunt relatlorns reales. ¡ 2 1"Aliteraccipitur 'signum’ pro illoquodfacitincognitionemvenireet natum est pro illo supponerc vel tali addi in propositione. es decir. La similitud puede ser descrita en el decir mental y. Q uodlibet 1. en efecto. fundamenta la descripción. el acto de la mente es el que. En cuanto a los internos o conceptos ya las proposiciones que de ellos resultan. su aptitud para reenviar — lingüísticamente— a m uchas cosas. cuiusmodi est oratio”. por ser natural no cambia arbitrariam ente de significado En cuanto tal. 9. El carácter suposicional del signó lingüístico es evidente en el caso de los términos externos hablados o escritos. [ 1 7Summa L ogicae 14. La similitud es fáctica. pág [ 16 . esta capacidad referencial le compete única y exclusivam ente en su calidad de signo lingüístico. su capacidad de ocupar el puesto del objeto dentro de una proposición21. es decir. la primera característica del concepto com o signo es su carácter referencial. pero significa a muchos por la sem ejanza de los muchos entre sí. en este sentido. Este conocim iento es siempre intuición. Es este carácter suposicional del signo lingüístico el que lleva a Ockham a identificarlo con la noción de térm ino y del térm ino com o parte de una proposición22. Q uodlibet VI. el signo significa ontológicam ente. Con palabras más claras: la semejanza que de hecho se da entre singulares concretos. si y sólo sí. 9. . La mente predica el mismo concepto de varias cosas singulares. en un determinado momento.. “Similitudo supponit produobus s. Ockham. slne omne operatlone Intellectus. Por consiguiente.. El concepto es la expresión de la estructura del espíritu capaz de significar la realidad en forma natural y no arbitraria como en el caso del término hablado o escrito. sin ninguna intervención causal del objeto conocido. siguiendo a San Agustín. Ahora bien. extrínseca al signo mismo. por primera vez. Precisamente. Segunda característica del signo es su función posicional.

la proposición recae sobre las cosas haciendo de la ciencia una ciencia “real” (sc. las proposiciones o signos complejos presuponen dos actos del intelecto: la aprehensión y el juicio. sea informativo. De conformidad con lo anterior. la posición de Ockham es firme: los signos orales y escritos se refieren directamente a las cosas y no a los conceptos. gracias a los términos. Una proposición no es la formulación de lo implícito en el término definido. él es un acto mediante el cual se inteligibiliza la realidad al orientarse significativamente hacia ella para reemplazarla articuladamente en la suposición proposicional. Del concepto a la proposición. Concepto y palabra solo son elementos lingüísticos. sin embargo. La presencia de un solo individuo es suficiente para generar el concepto del mismo. el hombre es hombre”. asegurando así la objetividad del conocimiento. sino un “darle significado” en una estructura lingüística. a integrarse en una proposición23. “pensar” es “decir” mentalmente y “decir” no es reproducir las estructuras totales de lo inteligible de las entidades reales. Solo la proposición permite conocer algo de un ser (:num quam nisi in p ro p ositio n e) . no constituye un conocimiento: él es la mera denotación atómica. C onocer es. pues. Y esto es posible.ientia d e rebus). El concepto no refleja la realidad. voluntario y judicativo. El conocimiento verdadero Hemos dicho que el signo simple o concepto es una “forma vacía”. no hay verdades. Sum m a L ogicae. pero solo hay verdadera proposición a partir del juicio de asentim iento o disentimiento. las proposiciones categóricas (horno est horno) no son verdaderas. nos encontram os con un conocim iento verdadero. La aprehensión o intuición o “prim a n otitia” es la presencia real de lo conocido. El está vinculado con la cosa intuida en forma tan parcial que. La ciencia es solo una descripción coherente. absolutam ente vacía. pues todo depende de la “poten tia D ei ordinata".80 Por ahora agreguemos que en relación con la tesis según la cual los signos orales y escritos se refieren directam ente a los conceptos y solo a través de estos a las cosas.1 . Si se da coincidencia o identidad entre la suposición del sujeto y la suposición del predicado. 24 Cfr. Finalmente. Afirmar la similitud de los individuos es un juicio comparativo inm anente sobre la distinción numérica entre dos actos cognoscitivos. En primer lugar. en sentido estricto. el espíritu no conoce por primera vez. pues no siendo equivalente a la “idea “ griega o a la “fo rm a -sp ecies ” tomista. Pero com o lo hemos visto. En esto se opone a la nominación extrínseca y arbitraria de lo conocido. ab ordar p rop osicion alm en te la realidad exterior. ni se da un nuevo signo: simplemente el espíritu reconoce el perfecto ensamblaje de la primera experiencia con la segunda. sin agotar las posibilidades de intelección de la realidad singular24. el concepto no agota. Para Ockham la ciencia debe y solo debe “salv are p h a e n o m e n a ”. De esta manera. pero solo lo pueden hacer gracias a que su capacidad significativa la han recibido del signo mental. de una vez por todas. Esto es posible porque el concepto está en función de la proposición. Los términos ocupan en la proposición el lugar de la cosa individual. que es lo único real. el cual es la “primera noticia “ o primer conocim iento de este singular. la presencia no la concibe Ockham como impuesta o regida por la realidad. Para Ockham. por sí solo. porque los elementos que integran la proposición poseen la función significativa y suposicional. I. “Si el hombre es. 23 Cfr. la realidad de una cosa. dada la contingencia radical del ser singular. Solo lo son las proposiciones hipotéticas. De esta manera la constitución del conocim iento se da con y por el juicio. sino como resultado de la acción de la mente que presencializa la realidad al entrar en contacto intuitivo. 1 . gracias a su tendencia a unirse proposicionalmente. Simplemente es “decir algo verdadero” y no la verdad real de la P hysis toda. Frente a un segundo individuo similar. 10. sólo hay verdadero conocim iento a partir de la proposición. la verdad del conocim iento está en función de la verdad de la proposición y la verdad de la proposición está en función de la coincidencia de suposición entre sujeto y predicado. que solo expresa el acto de hacerse presente la mente a la cosa real sin que. Ibidem . Como ya lo hemos dicho. cierta y limitadamente verdadera de una secuencia parcial de fenóm enos. absolutas. En segundo lugar. III.

q. hechos que él ilumina con la luz de un metalenguaje constitutivo de orden lógico y epistemológico. se puede decir “esto es tal” o “estos son tales". I. los cuales han dado lugar a diversas interpretaciones com o la de Teodoro de Andrés en su obra El nom inalism o d e G uillerm o de O ckham com o filo so fía d el len guaje26 según la cual la naturalidad del signo se fundamenta en la “estructura psicosom ática” del hombre. sin que pretenda una explicación metafísica como Santo Tomás. I. Pero. 6. “ Teodoro de ANDRES. En realidad lo que se define es la función de significar de un signo ya constituido. pero la “causalidad" del objeto se reduce. Pensamiento y realidad Veamos el último punto. ni psicológica como algunos contemporáneos Pues según él. mientras que la constitución del “esto está presente” es el acto constitutivo de la “n otitia in tu itiva". Es cierto que no se puede dar intuición sin algo que sea intuido. dentro de su contexto. Ockham no fundamenta nada: simplemente se remite a los hechos. 2 1 Cfr. el contexto teórico de Ockham y sus textos definitivos nos dicen que el. que el problema crítico de la validez del conocim iento es problema que surge con la filosofía moderna. en estar ante un espíritu activo que le busca y halla ante sí. “se dice de m uchos”. es decir.81 El universal de Ockham expresa el carácter meramente necesario de la diferencia entre actos cognoscitivos de individuos similares: el mismo signo simple. Pròlogo. ejemplificada de uso. ni cosm ológica como algunos antiguos. proclam a la actividad total del espíritu cognoscente. sino a través de sus actos27. niega expresamente que los sentidos jueguen el papel de causa próxima. Ordinatio. actividad que fundam enta la coherencia de su sistema lingüístico. 9. del conocim iento intelectual28. Conclusio III. El juicio existe solo si se da una proposición. !7 Cfr. Un signo simple o concepto tan solo es capaz de “verdad”. está implícito el problema de la causalidad del conocimiento intelectual. En nombre de la supremacía de la subjetividad. precisamente. fruto únicam ente del espíritu. Ockham . Sin embargo. Pero el asentim iento nunca es forzoso. IV .. 1969. en verdad. El nom in alism o d e G uillerm o d e O ckham corno filosofia del len gu aje Editorial Gredos. De conformidad con la mentalidad franciscana de la escuela de Oxford. y se define com o denotación. I . “supone” por muchos individuos en una o varias proposiciones. Madrid. Ordinatio. parte d el h ec h o d e q u e e l espíritu a ctú a lin gü ísticam ente en el con ocim ien to. por más clara que sea la aprehensión: no hay proposición sin la voluntaria articulación de signos simples. La forma como lo hizo consistió en elegir un cam ino que conducía a la tem ática de la subjetividad moderna. Sin preocuparse por la génesis de este. ¿cómo explicitar la estructura del espíritu que conoce en forma significativolingüística la realid ad? ¿C óm o fu n d am en tar la re la ció n de un p en sam ien to — in terp retad o lingüísticamente— y la realidad? Recordemos. Pròlogo. constituido por el conocim iento primero. elaborando una teoría coherente que “sa lv at p h a e n o m e n a ” . n ec partialis n ec totalis. La proposición vincula el concepto significante con la realidad significada. dirige su atención fundamentalmente a su producto. a Cfr. en una regla. Pero de acuerdo también con esta mentalidad. ante todo. a. Ibidem q. pues solo ella es susceptible de recibir los valores lógicos de verdad y falsedad25. sin que él mismo lo expresara bajo esta categoría de “subjetividad”: su “verbum m en tís ” se le aparece tan “objetivo” como “objetivo” le era la supremacía del espíritu. su epistemología basada en la intuición y en la experiencia y su método lógico-epistemológico. A él se enfrenta Ockham sin la formulación detallada de una teoría. a 1. porque de cada uno de ellos o del conjunto. a l . según Ockham. Por otra parte. el espíritu no se intuye a sí mismo directam ente. Por consiguiente. evolución que explica la existencia de textos que se mueven ambiguamente entre una m etafísica y una psicología gen ética. se da una evolución en el mismo pensamiento de Ockham . . sería falso atribuirle a Ockham el planteamiento de este problema. dentro de un espíritu que podríamos llamar positivista. pues la falsedad se identificaría con su ausencia.

Fondo de Cultura Económica. La diversidad de las ciencias sobre los seres individuales se fundamenta en la posibilidad de constituir unos “hechos” a partir de un metalenguaje coherente. 13. pp. Ibídem . 45. S. DANIELS. Bibliografía complementaria /. Madrid. 69. pp. Teoría d el len g u aje y lingüística general. 6 vols. AGUSTÍN. Signo y len gu aje en San Agustín. E. “Scientia tantum est de propositionibus". universalidad y necesidad de conceptos y proposiciones no se fundamentan ni en el objeto exterior ni en la similitud entre concepto y realidad. en particular. «Wittgcnsteín y San Agustín. París 1975. en Revue des Études Augustiniennes. Sinteticem os.1988. en Cuadernos Salam antinos de F ilosofía. 1976. para terminar. 3. Obras d e San Agustín. “ipsam et in telectio ”. 1986. «La conversión de San Agustín como fundamento de su diálogo D e Magistro». Dada esta constatación fáctica. 1962. paralelo a los discursos verbales o escritos. B. E. T. TODOROV. Editorial Sígueme. es algo que pertenece al dominio de los hechos El problema es cómo se presenta este “decir” mental y cuánta realidad implica un decir. «Fenomenología de la codificación lingüística en San Agustín». RINCÓN GONZÁLEZ. J LACAN. pp. 2. Biblioteca de autores cristianos. París. como si” construyera una proposición de acuerdo con leyes lógicas y asintiera a ella dándole por verdadera en un juicio. M imesis. Madrid. 33-61. que exista una correspondencia entre el decir m ental y el ser real. en R evista Agustiniana. 5. pp 3354. pp. 59-80. Estudios sobre e l lenguaje en San Agustín y. G BOUCllARD «La conception augustinienne du signe selon Tzvetan Todorov». G. Livre I Édítions du Seuil. 1992. «La teoría del lenguaje interior en San Agustín y en Guillermo de Occam». 1949 J. la de garantizar la relación de la mente con la realidad. GADAMER Verdad y m étodo. 41-67. sobre d De Magistro S. 1982. 144-146. Centro editorial Universidad Nacional de Colombia. reducido el pensar a un “decir”. Llull». G. «Raíces agustiniana en la filosofía del lenguaje de R. 1977. pp. no puede estar sometido a la materia. la formación. pp. RIOBO GONZÁLEZ. cuya actividad es. enAugustinian Studies. 1973. Le S ém in aire. pero según Ockham la causa mediata no es verdadera causa29. en Augustinus. según el criterio de evidencia. en Augustinus. meramente denotativo. 30 1985. «The Argument of the/Je Trinitate and Augustine’sTheoryof Signs». Editorial Gredos. T. 383391. 4. 1987. T héories du sym bole. M. El carácter com pacto del ser singular no puede explicar el número de predicados atribuibles a un sujeto. S. BIBACZ. ARROYASE. O ckham describe y fundamenta en leyes lógicas las funciones del signo. Bogotá. 29. de acuerdo a su modo de decir. a causa de su autonomía. 8. E. La diferenciación de los predicados y su selección es obra del espíritu: la significación del signo brota del espíritu mediante una acción que puede ser descrita como un “a c s i”.1977. Que un concepto designe una realidad. TRIAS MERCANT. d. A. N “Propie et stricte accipiendo Causam nihíl est causa alicuiusnisí sit causa inmediata ipsius". Salamanca 1977. entre otras. Édítions du Seuil. 281-301 E.82 El estar presente ante el espíritu sería una “causalidad” mediata. pero que está destinado a un discurso mental (la proposición). unas proposiciones en un todo sistemático. 21. como dice Vignaux. pp. ÁLVAREZ. de vincular unos conceptos válidos en proposiciones y de agrupar a su vez. COSERIU. El mundo es un conjunto de individuos radicalmente contingentes. las tesis fundamentales de Ockham: 1 El espíritu. en Augustinus. AUERBACH. México. El concepto (signo simple) y la proposición (signo compuesto) son como lo hemos visto. D. “une fagon de langage n aíurel”. Reflexiones sobre la comunicación». 305-346. «El problema de la comunicación inteligible según San Agustín». 43. Como consecuencia de todo lo anterior. H. MANFERDINI. sino en procesos formales de la subjetividad. . 15 1980. Es posible una ciencia universal sobre estos individuos porque el concepto es un signo vacío. en P ensam iento.

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o del lenguaje en general» Extracto de E nsayo sobre el en ten dim ien to hu m an o] ohn 86 89 L o ck e 91 Comprensión y discusión Lenguaje y pensamiento en Lpcke» [Extracto de L as palabras.UNIDAD N° 3 —John Locke— Teorías lingüísticas de los siglos X V II y X V III ohn Locke ¡De las palabras. as ideas y las cosas. una presentación d e la filo so fía d el lenguaje] /Ia n u e l G a r c ía 95 C a r p in t e r o 96 116 iibliografía complementaria .

Esta primera lengua menta! y divina consistía en un conjunto de actos religiosos mudos y en ritos de consagración. la lengua de los héroes fue una m ezcla de lenguaje mudo y articulado. llamada ‘heroica’ o ‘poética’. célebre por las tres etapas lingüísticas que propone: a) Los hombres tuvieron al principio una primera lengua divina o mitológica. es también muda y simbólica. m ientras que la lengua de los hombres es casi . en N uevos en sayos sobre el en ten dim ien to h u m an o (edición postuma de 1765) Gottfried Whilhelm Leibniz afirma que las lenguas son el m ejor espejo del espíritu humano. En el E nsayo sobre el en ten dim ien to h u m an o (1 6 9 0 ). D escartes. constituida por emblemas heroicos que fueron imitaciones mudas. Las tres lenguas y las tres clases de escritura aparecieron simultáneamente. c) La tercera lengua es la de la plebe. ‘sagrada’. y un análisis exacto de la sig n ificació n de las p alab ras sería m ejo r que otro alguno para co n o cer las op eracion es del entendimiento.TEORIAS LINGÜISTICAS DE LOS SIGLOS XVIIY XVIII Mientras en el siglo X V II la tesis del Hebreo como lengua madre sigue siendo dominante. se llama ‘epistolar’ porque sirve para las relaciones prácticas. este lenguaje fue primero mental en la época en que los hombres no conocían el uso de ía palabra. que una palabra no es más que un signo. en el siglo X V III surge un problema lingüístico adicional. distinguiéndose en la medida en que la lengua de los dioses fue casi muda o ligeramente articulada. L a obra de Vico es importante para la concepción histórica de los estudios lingüísticos. que Vico denomina ‘lengua jeroglífica’. por su parte. afirmando que las palabras significan de forma primaria las ideas que están en la mente de quien las usa. Leibniz y otros se ocuparon seriamente de estos asuntos entendiendo que el problema central es siempre la relación del lenguaje con el pensamiento. es el lenguaje de las armas. con una codificación universal realizada ya sea por medio de cifras o por un alfabeto artificial. Para quien la historia de la lengua y la historia de la poesía son una y la misma cosa. lengua hecha también en medallas. pues rompe con la tradición que se apoyaba en la lógica para el estudio del lenguaje. monedas. la Scienza N uova es esencialmente una teoría sobre el origen del lenguaje. cuyo sentido es perfectamente arbitrario. ya que el lenguaje es concebido por los filósofos com o medio de expresión del pensam iento. John Locke alude a la prioridad del pensamiento sobre el lenguaje. Giam battista Vico (1668-1744) plantea el problema filosófico del lenguaje restituyendo uno de los problemas más recurrentes de la historia de la lingüística. es asimismo la lengua de los héroes. Las lenguas vulgares han sido creadas por el vulgo y por los pueblos heroicos. el de las lenguas universales artificiales. la idea del origen espontáneo del lenguaje se entiende como creación de imágenes. Vico abre nuevos cam inos a la h isto ria de la literatu ra y la filosofía y supera en sus páginas todas las formulaciones anteriores de los problemas lingüísticos. necesaria en una época en la que los hombres no eran todavía capaces de hablar. b) La segunda lengua. de alegorías activas. el de la estimación científica correcta de una herencia intelectual. se trata generalmente de inventar una lengua filosófica que combine las ventajas de una clasificación lógica de todas las nociones. etc. o ‘lengua de los dioses’. Giambattista Vico y el lenguaje En Scienza N uova (1725).

Para apreciar las ideas lingüísticas de Vico es necesario distinguir tres problemas: 1) que el valor de sus teorías en el siglo X V III fue pobre. sino por una intuición arbitraria en virtud de la cual tal palabra ha sido voluntariamente el signo de una determinada idea. 3) que su influencia ha sido desconocida casi por completo. obra en la que. pronunció un discurso en elogio suyo. las pasiones y las costumbres. de estudios y de los primeros trabajos. como las palabras que inventan los ladrones para no ser entendidos más que por los de su banda. trazó los fundamentos de la geología. de los resultados. También se forman lenguas por el com ercio de los diferentes pueblos. en todas partes se acostumbra decir que las significaciones de las palabras son arbitrarias. después han aparecido las interjecciones. de los viajes. en las que interviene la elección. la enfermedad tuvo a Leibniz enclavado en un sillón hasta su muerte el 14 de noviembre de 1716. tomando una de ellas por fundamento. período durante el cual concibe y escribe L a h isto ria de la c a s a d e B r u n s w ic k . uno de los hom bres más profundos y más universales de todos los tiempos. anticuado y fragm entario. Como las palabras son empleadas por los hombres com o signos de sus ideas. 2 ) que su documentación fue falaz y falta de erudición. el hombre ha conocido primero sólo la onomatopeya. . estudiando los antecedentes prehistóricos de Alemania. Leibniz fue nombrado bibliotecario en Hannover. que se constituiría en el gran instrumento y lazo común de la sociedad. perdió muy pronto a sus padres. el segundo período. A su entierro no asistió ningún sacerdote. V ico dice que hay tantas lenguas com o pueblos debido a la diversidad de los climas. los verbos. aprendió el griego y el latín a temprana edad y estudió a fondo la teología y la filosofía escolástica A los 2Q años estaba familiarizado con la matemática. Al final de su vida. y es cierto que no están determinadas por una necesidad natural. mezclándola y cambiando sus leyes e introduciendo en ella nuevas palabras. pero a las que cambian su significación por metáforas o creando nuevas palabras por una com posición o derivación hecha a su manera. se puede preguntar ¿cómo estas palabras han conseguido esta determ inación?. Para cultivar m ejor esta facultad. la Sociedad de Ciencias de Berlín y la Sociedad Real de Londres permanecieron mudas. sino dotándolo además de la facultad de hablar. Dios hizo al hombre para vivir en sociedad. luego han surgido las partículas. puede dividirse en tres períodos: el primero. desordenado. que llamamos ‘palabras’. de origen eslavo. para Leibniz todos están conformes en decir que esto no sucede por ninguna conexión natural que exista entre ciertos sonidos articulados y ciertas ideas (pues en tal caso no habría más que una sola lengua entre los hom bres). en el que escribió sus obras más importantes Leibniz procedía de una familia modesta y burocrática. los tiempos. se puede decir que los loros tienen las palabras sin poseer el lenguaje. es para lo que el hombre tiene sus órganos dispuestos de tal manera que resultan apropiados para formar sonidos articulados. y otras morales. Según Leibniz. esto sucede por razones unas veces de azar. Gottfried Whilhelm Leibniz y el lenguaje La vida de Leibniz (1646-17 1 6 ). estropeándola y alterándola.87 completamente articulada y ligeramente muda. a la que habría de imprimir el sello de su genio. época en que se hizo bibliotecario en Hannover. únicamente el hombre está en situación de servirse de éstos sonidos como de signos de concepciones interiores para de éste modo transmitirlos a los demás. Así como los orangutanes y otros monos tiene los órganos pero no forman palabras. según él. en fin. se extiende hasta 1672. Por su amistad con el duque de Brunswick. secretario de la Academia de Ciencias de París. de las cuales se han formado las preposiciones que deben preceder a los nom bres y verbos porque entran en la composición de éstos. aparecen en último lugar. palabras que están formadas generalmente sobre las lenguas ordinarias que ellos conocen. los nombres aparecen poco a poco antes que los verbos porque la proposición debe tener un sujeto necesariam ente. y el tercero. la antropología prehistórica y la lingüística. inspirándole no sólo el deseo y la necesidad de vivir con sus sem ejantes. circunstancia que lo llevó a ser autodidacta. Según Leibniz. únicamente Fontenelle. las cuales sirven para representar y aún para explicar las ideas. de 1672 á 1676. inventando el cálculo infenitesimal.

nuestras lenguas poseen alguna cosa primitiva en sí mismas que les ha sobrevivido por la afirmación de ciertas formas radicales. una de cuyas ramas pasaría a G recia y la otra ocuparía la Germania y las Galias. deben estar sin embargo muy alterados. y significaba toda clase de sonidos hechos con la boca. lo que da com o consecuencia la hipótesis de que los pueblos europeos proceden de Asia. de una m anera viva. al parecer esta palabra q u a k en era tomada antiguamente en serio. Según Leibniz. (en relación con el cual deben ser comprendidos el Hebreo. se relaciona con el co aq u en o q u a k en alemán.88 Remontándose para encontrar los orígenes tanto del Celta como del Latín y el Griego. etc. y parece que el Teutón es el que se conserva más natural. ni siquiera al com ercio. a través del Danubio. respondiendo a razones físicas com o los sonidos de los animales. Y com o estos sonidos o ruidos de los animales son un testimonio de la vida. que no las podríamos atribuir al mero azar. Todas estas lenguas de la Escitía tiene raíces comunes entre sí y con las nuestras. y en Inglés qu ickly. Se llama también qu aken en bajo alemán a cierta mala hierba viva. si el Hebraico o el Arábico son los que más se aproximan. quiere decir pronto. el Siríaco. com o lo ilustra el siguiente ejemplo: El latín coaxare. Es tal el número de similitudes con las lenguas nuestras. descendientes de los escitas. parece ser que el ruido de estos animales es la raíz primordial de otras palabras de la lengua germánica. antes bien pareció favorecerlo. que se extiende por los campos. de esto hay vestigios en el lenguaje moderno. y erqu icken es confortar. que tienen ráíces com unes con las lenguas germánicas o célticas. vivificar. y aun con el Árabe. como las ranas hacen mucho ruido. en diminutivo. Sin embargo. de aquí que q u e k en el antiguo alemán significara vivo o vivien te . pues qu eksilv er es la planta viva.). a los que se denomina qualeler. el antiguo Púnico. por decirlo así. el Caldeo. llegados del Mar Negro. de suerte que nada encontró Leibniz en estos asuntos que com batiera el origen común de todas las naciones y de una lengua radical y primitiva. atribuido a las ranas. se compara con los discursos vacíos de los charlatanes. sino más bien a las migraciones de los pueblos. . Leibniz pudo conjeturar que éstos provienen del origen común de todos estos pueblos. transformadas luego por el azar. y por ellos se conoce de antemano que hay algo vivo.

Su única fuente es la experiencia.) Las ideas de sensación proceden de la experiencia externa. es preciso examinar los nombres de las ideas para ver si son nombres adecuados y hallar los remedios para evitar confusiones y abusos en las apelaciones. sino simplemente adquiridos. huyó a Holanda en 1683 para evadir posibles represalias políticas como consecuencia de las intrigas del Conde de Shaftesbury contra Jaime II. ‘elegante’.) o de reflexión (como las expresadas por ‘pensar’. las cuales son ideas «formadas por una actividad del espíritu». ‘blanco’. junto con los fundamentos y grados de las creencias. p ej. Ahora bien. Como las ideas son expresables mediante palabras. la de Dios debe serlo con preferencia a cualesquiera otras. en 1670. Locke entiende por ‘idea’ todo «fenómeno mental» independientemente de cualquier posible afirm ación o negación: ideas son «aprehensiones» o «representaciones» de cualquier clase. opiniones y asentimientos”. deban de algún modo apoyarse en las maneras como nos son dadas las cosas en la Naturaleza. como dice el mismo Locke en el capítulo introductorio. es importante sobre todo su elaboración de la corriente empirista inglesa. para ser rectamente usadas. en el segundo se estudian las distintas clases de ideas y su origen. química y física. De las ideas puede hablarse también en cuanto claras u oscuras. no podemos conocer las esencias reales. De nuevo en Inglaterra. Inglaterra. verdaderas o falsas. La obra principal de Locke es el Ensayo sobre el entendimiento humano. indica Locke. bien que estas últimas. es: “Investigar los orígenes. Locke refuta la teoría innatista sobre el origen de las ideas. ‘dureza’. ‘razonar’. si Dios hubiese impreso una idea innata en el entendimiento de los hombres. educativos. Por eso ‘b la n cu ra ’. y el cuarto. las de reflexión. al servicio otra vez del Conde de Shaftesbury. Loclce leyó los escritos de Descartes y de Robert Boyle y estudió medicina. En este respecto es fundamental en Locke su doctrina acerca de los nombres de sustancias. Conde de Shaftesbury. según Locke. ocupando varios puestos administrativos. aunque debe tenerse en cuenta que el emDirismo de Locke se halla entrelazado con no pocos motivos y supuestos de índole «racionalista». hijo de un jurista de ideas puritanas. ‘creer’. En 1665 ingresó en el servicio diplomático. la certidumbre y el alcance del entendimiento humano. Por lo pronto. sobre todo en medicina. Este programa lo lleva a cabo en los cuatro libros de que consta la obra. Estudió en Oxford ciencias naturales. publicada como esbozo en 1670 y en su versión completa veinte años más tarde.. Tanto las ideas de sensación como las de reflexión son recibidas pasivamente por el entendimiento y llamadas por Locke «ideas simples». y en 1667 pasó al servicio de lord Ashley. Después de la revolución de 1688. como consejero suyo y preceptor de su hijo. ‘cálido’. tas ideas pueden ser de sensación (como las expresadas por ‘amarillo’. sino sólo las esencias nominales. etc. obteniendo su licencia de médico en 1674. ‘querer’. la de Dios. Locke se ocupó intensamente de problemas políticos. Lo que sucede con los principios especulativos ocurre también. Puede hablarse también de las sensaciones de ideas (una falsa asociación. el tercer libro trata de las palabras o del lenguaje en general. religiosos y económicos. Las ideas aparecen en el «papel en blanco.89 JOHN LOCKE la distinción entre conocimiento y opinión. medicina y teoría del Estado. horro de caracteres» que es el entendimiento como materiales de la razón y del conocimiento. ‘pensam iento’. ‘embriaguez’ y otros innumerables términos expresan ideas. ‘dudar’. donde entró en contacto con cartesioanos y gassendistas. En el primero de ellos. etc. de la experiencia interna. ‘movimiento’. condado de Somerset. Locke desarrolla aquí un nominalismo moderado (parecido a un conceptualismo) por cuanto no considera los nombres de substancias como meros nombres formados arbitrariamente sino como nombres que designan (fundándose en la experiencia) realidades. si hay alguna idea innata. A base de las ideas simples pueden formarse lo que Locke llama «ideas complejas». sin duda. El objetivo de este libro. John Locke nació en Wringion. con los llamados «principios innatos prácticos»: ni la fe ni la justicia ni ninguno de tales «principios» son innatos. Desde el punto de vista filosófico. regresó a Inglaterra. hombre’. Tampoco la idea de Dios es una idea innata. sociales. aunque. de . sería. Más interesado en la filosofía moderna y en las ciencias. De 1668 a 1670 residió en Francia. distintas o confusas. es causa de un error). en 1632.

como la sociedad. Locke regresó a su país y durante once años ocupó un puesto oficial como responsable de comercio y agricultura. en la casa de campo de un noble amigo suyo. especialmente durante el siglo XVIH. Locke ejerció gran influencia sobre los filósofos y economistas de tendencia «liberal» y sobre gran parte de la evolución de las ideas y costumbres políticas en muchos países. o debe ser. Segundo tratado sobre el gobierno civil. resultado del consentimiento libre de los individuos que forman la sociedad y no debe nunca hollar los derechos fundamentales de estos individuos. Es asimismo fundamental en Locke su doctrina ética y su doctrina política. . se ha podido hablar de «la edad de Locke» como se ha hablado de «la edad de Newton» y aun de las dos a un tiempo.) saludaron la filosofía de Locke como la que corresponde a la física de Newton.90 En cuanto a las ideas políticas. el segundo de los cuales. p. Tanto la teoría y filosofía general de Locke como su ética y su doctrina política ejercieron enorme influencia. Fundamentalmente en la doctrina política de Locke es su teoría del gobierno como gobierno representativo. el hecho de que sus Tratados sobre el gobierno civil y sus Cartas sobre la tolerancia aparecieran anónimamente no quiere decir que Locke prestara escasa atención a la doctrina moral y política. especialmente los de habla inglesa. aun en el caso de que dentro de ésta alojemos su «metafísica» y su «ontología» o «teoría de los objetos». Como se puede apreciar. Voltaire. Las ideas políticas de Locke aparecen expuestas en sus dos tratados sobre el gobierno. y ambas como la expresión de la «razón humana». la filosofía de Locke no consiste sólo en una teoría del conocimiento. En 1700 se retiró de la vida política y murió cuatro anos más tarde. pues dedicó mucho tiempo a la composición de dichas obras. ej. el gobierno es. sino más bien protegerlos. es una de las obras más influyentes en la historia del pensamiento político. Con el ascenso de Guillermo de Orange al trono de Inglaterra el año 1689. Locke se adelanta en cierta medida a Montesquieu al defender la separación de los poderes legislativo y judicial y la supremacía del primero. Los principales enciclopedistas franceses (d’Alembert. Su convencida defensa de la tolerancia y su confianza en los derechos naturales de los hombres libres influyeron de forma decisiva en el posterior desarrollo de las democracias occidentales.

Libro tercero. § 5. y significan su ausencia. Para hacer esos sonidos. Quizá tam bién nos veam os conducidos un poco hacia el origen de todas nuestras nocion es y conocimientos. Traducción de Edmundo O'Gorman. a fin de que éstas pudieran ser conocidas por otros hombres. así. § 2. Fondo de Cultura Económica. Las p alabras se derivan. I y II. Además de esos nombres que significan ideas. No basta para la perfección del lenguaje que los sonidos puedan convertirse en signos de ideas. y de poderlos establecer como señales de las ideas alojadas en su mente. Para h acer d e esos sonidos. El hombre. o de todas las ideas juntas. Además de los sonidos articulados fue necesario aún. por lo tanto. los cuales pájaros. d e otras p a lab ras q u e sign ifican id eas sen sibles. y en inglés. Todas las cuales palabras negativas o privativas no pueden propiamente decirse pertenecer a ninguna idea. § 3. signos generales. no bastó eso para producir el lenguaje. y que. los pensamientos en las mentes de los hombres pudieran ser comunicados de unas mentes a otras. a no ser que esos signos puedan usarse de tal modo que sean comprensivos de varias cosas particulares. que el hombre pudiera ser capaz de usar esos sonidos corno signos de concepciones internas. no son en modo alguno capaces de lenguaje. Dios. y cóm o aquellas palabras que se emplean para significar acciones y nociones muy lejanas de los sensible se originan de allí. habiéndose propuesto que el hombre fuese una criatura social lo hizo no sólo con una inclinación y bajo una necesidad de tener buen trato con los de su propia especie. sin embargo. sino la carencia o ausencia de algunas ideas. el cual ventajoso uso de ios sonidos se logró sólo por la diferencia de las ideas de las cuales esos sonidos fueron hechos signos. tiene sus órganos de tal modo dispuestos naturalm ente que está equipado para poder form ar sonidos articulados. § 4. o del lenguaje en general § 1. hay otras palabras de que usan los hombres. El hom bre tien e disp osición para form ar son idos articulados. E nsayo sobre el en ten dim ien to hu m an o. cap. signos gen erales. si hubiera sido necesario que cada cosa particular precisara de un nombre distinto para ser significada. Bogotá.91 «DE LAS PALABRAS»* [extracto de Ensayo sobre el entendimiento humano\ John Locke I. si advertimos la gran dependencia que tienen nuestras palabras respecto a las ideas sensibles comunes. los cuales se han hecho para significar ideas generales. quedando com o particulares aquellos en que la idea para la cual se usan es una idea particular. De las palabras. porque la m ultiplicación de las palabras había sumido en confusión su utilidad. Pero todavía no fue esos suficiente para que las palabras fueran tan útiles com o tenía que ser. como son las palabras nihil en latín. y cóm o de las ideas obviamente sensibles se transfieren a significaciones más abstrusas. convirtiéndose así esos nombres en generales. sino que lo proveyó de lenguaje para que ése fuera el gran instrumento y el vínculo común de la sociedad. simples o com plejas. sino que se relacionan con ideas positivas. que llamamos p alab ras. para significar ideas que no quedan com prendidas dentro del ' Tomado de: John LOCKE. no para significar ninguna idea. ni que ninguna signifiquen. Y para h acer q u e esos son idos sean signos d e ideas. Para remediar sem ejante inconveniente. en últim a in stan cia. por lo tanto. el lenguaje tuvo un mayor perfeccionamiento en el uso de los términos generales. por donde una palabra se hizo para señalar una multitud de existencias particulares. ignorance y barrenness (ignorancia y esterilidad). 1994. Empero. puesto que los loros y otros pájaros pueden ser enseñados a formar con distinción suficiente sonidos articulados. porque entonces serían sonidos perfectamente insignificativos. 389-398. pp. .

o de cualquier otra idea que no cayera bajo sus sentidos. como debe serlo. sin todo lo cual es im posible disertar con alguna claridad u orden to cante al conocim iento. así como él mismo. pues en ese caso no habría sino un solo lenguaje entre los hombres. se vieron precisados a pedir prestadas palabras de ideas de sensación com únm ente conocidas. por lo tanto. y. es a lie n to . para dar nombres que pudieran hacer sabedores a otros de cualquier operación que sentían en sí mismos. adherir. puesto que todos los nombres (salvando los propios) son generales. II. y de dónde se han derivado. sino clases y rangos de cosas. Por ejemplo. vinieron a ser empleadas por los hombres para que sirvieran de signos de sus ideas. serán el asunto de los siguientes capítulos. guarda una más estrecha conexión con las palabras de lo que quizá se sospecha. sin embargo. será conveniente considerar. o las que sentimos dentro de nosotros mismos por el interno funcionamiento de nuestros propios espíritus. en cuanto sirve a la instrucción y al conocim iento. pueden recibir provecho y gusto. invisibles y escondidos de la mirada de los otros hombres. Para cumplir sem ejante finalidad. tran qu ilidad. no pueden manifestarse pro sí solos. Primero. por ese medio. disgusto. y. de poder ra stre a rla s h a sta sus orígenes. y tales. o. § 6. Estas consideraciones. Y como el consuelo y el beneficio de la sociedad no podía obtenerse sin comunicación de ideas. o las internas operaciones de sus mentes acerca de aquellas percepciones. D istribución. qué sean las especies y géneros de las cosas: en q u é consisten y cóm o llegan a form arse. fue necesario que el hombre encontrara unos signos externos sensibles. ya que. imaginar. será preciso considerar en seguida. podremos encontrar mejor cuál es el uso correcto de las palabras. nada más a propósito. L as p a lab ras son signos sen sibles. y cuáles los remedios que deben emplearse para evitar los inconvenientes de la obscuridad e incertidumbre en la significación de las palabras. inculcar. en su significación primaria. ya estaban suficientemente provistos para poder dar a conocer por palabras todas sus otras ideas. si se prefiere los nombres latinos. aprehender. el cual. etc. puesto que se ocupa de proposiciones. un m en sajero-. á n g e l. porque hubiese alguna natural conexión entre sonidos particulares articulados y ciertas ideas. en todos los lenguajes. una vez que ya tenían nombres conocidos y asentidos para significar esas internas operaciones de sus propias mente. según se ha probado. tanto por copioso como por expedito. por donde podemos conjeturar qué clase de nociones eran. y aplicadas a ciertos modos de pensar. Pero para m ejor entender el uso y la fuerza del lenguaje. concebir. aquellas que llenaron la mente de quienes fueron los iniciadores de los lenguajes. esos pensamientos están alojados dentro de su pecho. perturbación.92 conocim iento de nuestros sentidos. puesto que. por naturaleza tan bien adaptadas a aquel fin. que aquellos sonidos articulados de que se encontró para producir con tanta facilidad y variedad. comprender. a q u é se ap lica n in m ed iatam en te los n om bres en el uso que se h a c e del lenguaje. Segundo. n ecesarios para la com u n icación Aun cuando el hombre tenga una gran variedad de pensamientos. y del cual tenemos para nosotros mismos interna conciencia. puesto que no podían consistir en nada que no fuera o percepciones sensibles externas. no. Espíritu. y entonces. por lo tanto. por los cuales esas ideas invisibles de que están hechos sus pensamientos pudieran darse a conocer a otros hombres. hicieran a los otros concebir más fácilmente aquellas operaciones que experimentaban en sí mismos y que no producían ningunas apariencias externas sensibles. sino las que originalmente nos vienen de los objetos sensibles externos. sino por una voluntaria . sin embargo. q u é sean las clases y rangos d e las cosas. y no dudo que. sugirió inadvertidamente a los hombres el origen y el principio de todos sus conocim ientos. descubriríamos. y cóm o la naturaleza.. a fin de que. cuáles las ventajas y los defectos naturales de los lenguajes. De la significación de las palabras § 1. por otra parte. no significan particularm ente esta o aquella cosa singular. aun en el nombrar de las cosas. que los nombres que significan cosas que no caen bajo nuestros sentidos tienen su principio en ideas sensibles. son todas palabras tomadas de las operaciones de las cosas sensibles. no tenemos nosotros ninguna idea en absoluto. Es así como podemos llegar a concebir de qué manera las palabras. que de ellos otros hombres. y de las más comúnmente universales de éstas. Una vez que esto haya sido bien examinado.

suponen que sus palabras son también señales de las ideas de los otros hombres con quienes sostienen comunicación. salvo las ideas que están en la mente de quien las usa. L as p alab ras son los signos sen sibles d e las id eas d e qu ien las usa. por lo tanto. si él mismo no tiene ninguna idea de esas cualidades o concepciones. que el uso de las palabras consiste en que sean señales sensibles de las ideas. Esto es tan necesario en el empleo del lenguaje. porque serían los signos de lo que no conoce. Resulta. según las usan los hombres. sí consiente en darles los mismos nombres que les dan otros hombres. son las ideas del que habla. ni tam poco puede nadie aplicarlas. Porque esto sería tanto como convertirlas en signos de sus propias concepciones. como señales. Otra persona le añade a esas cualidades la de fusibilidad. Puesto que el uso que los hombres hacen de esas señales consiste ya en registrar sus propias ideas en auxilio de su memoria. que añada la cualidad de maleable. por la cual un nombre dado se convierte arbitrariamente en señal de una idea determinada. sin embargo. pero es evidente que cada una sólo puede aplicarla a su propia idea. suponiendo de ese modo que la idea de la cual han hecho un signo a esa palabra es precisamente la misma a la cual aplican ese nombre los hombres entendidos de ese país. den a conocer sus ideas a quien los escucha. y por medio de aquéllas se pretende expresar éstas. pues. no a las ideas que no tiene. sin embargo. no es común que los hombres se detengan a examinar si la idea que tienen en la mente es la misma que la que tienen aquellos con quienes conversan. brillante y de gran peso. Hasta que él no tenga algunas ideas propias no es posible que suponga que corresponden a las concepciones de otro hombre. de lo contrario. y las ideas que se significan con las palabras. sigue siendo a sus propias ideas a las que les da esos nombres. no pueden ser signos voluntarios impuestos sobre las cosas que desconoce quien impone los signos. Un niño que tan sólo ha advertido el color amarillo brillante y luminoso en el metal que oye nombrar oro. y entonces la palabra oro significará un cuerpo brillante. Un segundo. o brin de las concepciones en la mente de otro hombre. y. cuando tiene la ocasión de expresar la idea a la cual la ha aplicado. . Vendrá otro aún. lo que equivaldría a hacerlas signos y no signos al mismo tiempo de sus ideas. § 4. aplicará la palabra oro sólo a sus ideas acerca de ese color. llamará oro a ese color en la cola de un pavo real. pues. las palabras en su significación primaria o inmediata nada significan. hablarían en vano y no podrían darse a entender si los sonidos que aplican a una idea fueran tales como los que aplicaría a otra idea quien los escucha. se ios da a las ideas que tiene. en cuanto señales. significan las ideas de quien las usa. hacen en su pensamiento una secreta referencia a otras dos cosas. solamente pueden significar propia e inmediatamente las ideas que están en la mente de quien habla. le añade al amarillo brillante la idea de gran peso. F recuentem ente las p alab ras h acen referen cia en secreto. Cada una de esas personas emplea la misma palabra oro. lo que equivale a en verdad a ser signos de nada.93 imposición. en la acepción común del lenguaje. significa la idea com pleja de una substancia que es amarilla. y. ya por decirlo así. cuando usa la palabra oro. sino que se dan por satisfechos con pensar que usan la palabra. según se imaginan. carecerían completamente de significación. y la finalidad del habla es que aquellos sonidos. Aquello. Las palabras. Cuando un hombre le habla a otro es para que se le entienda. § 2. Primero. por más imperfecta o descuidadamente que se hayan recogido esas ideas de las cosas que se supone representan. en realidad. Un hombre no puede hacer que sus palabras sean signos de las cualidades de las cosas. de manera que. cuando tienen algún sentido. de un modo inmediato a ninguna otra cosa. a las id ea s q u e están en la m ente d e otros hom bres. Como las palabras son signos voluntarios. ni tampoco podrá usar ningunos signos para ellas. que a este respecto el conocedor y el ignorante. y a nada más. Pero en tal supuesto. Pero aunque las palabras. que ha observado con más cuidado. salvo a las ideas que él mismo tiene. porque. § 3. el docto y el indocto usan las palabras que pronuncian de un mismo modo. y entonces. en sonidos sin significación. fusible y muy pesado. que es hablar dos lenguajes diferentes. Pero cuando se representa a sí mismo las ideas de otros hombres por algunas ideas que sean suyas. eso sería convertirlas en signos de nada. en boca de quien sea. prim ero. amarillo. son su propia e inmediata significación. y que no puede convertirla en signo de la idea com pleja que no tenga en la mente. en sacar a luz sus ideas y exhibirlas a la vista de los demás hom bres. de que las palabras son signos. aplicarlas a otras ideas.

y respecto a todas las substancias que frecuente y familiarmente se nos ofrecen. Como se ha dicho. Sin embargo. y los tenemos prestos en la lengua. en esa medida existe una conexión constante entre el sonido y la idea. § 7. las mismas ideas que él quiere significar al pronunciarlas. más fijan sus pensamientos en las palabras que no en las cosas. siempre que cada hacemos que signifiquen cualquier cosa que no sean las ideas que tenemos en nuestra mente. sino de las cosas como realmente son. y. acontece que. 2) Es preciso observar que aún cuando la significación propia e inmediata de las palabras son las ideas en la mente de quien habla. 1) que. los instrumentos de que se valen los hombres para comunicarse con sus concepciones. L as palabras. algunos. § 6. y siempre dispuestos en la memoria. que nadie tiene el poder de lograr que otros tengan en sus m entes las mismas ideas que tas que él tiene. en efecto. sólo porque las han aprendido y porque se han acostumbrado a esos sonidos. que fácilm ente se inclinan a suponer que existe entre unas y otras una conexión natural. por un consenso tácito. es lo que se pondrá de manifiesto en el hecho de que las palabras. como si los objetos mismos que las producen hubiesen. con todo. lo que equivalía a decir que no podía decretar arbitrariamente qué sonido debería ser signo de qué idea en el habla y común lenguaje de sus súbditos. porque como los hombres no quieren que se piense que hablan meramente de sus imaginaciones. ya . y no únicamente los niños. puesto que son los signos de las ideas de los hombres. y una indicación de que la una significa la otra. por el uso. provocan con fa cilid ad las ideas. llegan a provocar en los hombres ciertas ideas de un modo tan constante y tan presto. permíteseme decir aquí que es un pervertir el empleo de las palabras. operado sobre los sentidos. hablaremos más por extenso acerca de estas dos diferentes maneras de aplicar las palabras cuando vengamos a tratar en particular de los nombres dce los modos m ixtos y de las substancias. pronuncian algunas palabras no de otro modo que los loros. además. L as p alab ras se usan frecu en tem en te sin con cederles sign ificación . también conviene considerar. no habla con propiedad. y acarrear inevitable obscuridad y confusión en un significado. y permítaseme añadir que. como muchas palabras se aprenden antes de que se conozcan las ideas que significan. así como lo anterior quizá se refiere a las ideas simples y a los modos. sin cuya sem ejante aplicación de las palabras. Pero sean cuales fueren las consecuencias del uso diferente que un hombre haga de las palabras. por eso. se establece entre ciertos sonidos y las ideas que significan una conexión tal que. apropia ciertos sonidos a ciertas ideas en todos los lenguajes. § 8. tengamos siempre el cuidado de examinar o de establecer perfectamente su significación. lo cual limita la significación de ese sonido hasta el punto de que. Es cierto que el uso común. éstas no son nada sino otros tantos ruidos sin significado. En segundo lugar. sino también hom bres. Pero en la medida en que las palabras son útiles y significativas. sin embargo. y para expresarse mutuamente aquellos pensamientos e imaginaciones que encierran sus pechos. apenas escuchados los nombres. por eso. en quien lo escucha. casi inmediatamente provocan ciertas ideas. por virtud de un uso constante. las palabras. por eso suponen con frecuencia que sus palabras también significan la realidad de las cosas. con mucha frecuencia. a la realidad de las cosas. resulta frecuentem ente que los hombres. Es más. Pero como esto se refiere más particularmente a las substancias y a sus nombres. a no ser que las palabras de un hombre provoquen. como por costumbre familiar desde la cuna aprendemos con perfección ciertos sonidos articulados. ese hombre no está hablando de un modo inteligible. tuvo que confesar que era incapaz de forjar una nueva palabra latina. en virtud de un prolongado y familiar uso. a no ser que un hombre lo aplique a la misma idea. y ello por una imposición perfectam ente arbitraria. aun cuando desean aplicarse a una consideración atenta. L a sig n ificación de las p alabras es perfectam en te arbitraria. Lo cual manifiestamente es así respecto a todas las cualidades sensibles obvias. dejan de provocar en otros (aun en quienes usan el mismo lenguaje) las mismas ¡deas de que suponemos sean los signos. por eso. Segundo. Tocante a las palabras. hasta el gran Augusto. cuando usan las mismas palabras que él usa. amo y señor de aquel poder que gobernaba al mundo. Y todo hombre tiene una tan inviolable libertad de hacer que las palabras signifiquen las ideas que m ejor le parezcan.94 § 5. Pero que tan sólo significan las ideas peculiares de los hombres. sin que. Y.

está limitada a sus ideas. p o r e l uso. Comprensión y discusión 1. no sólo en el sentido pragmático comunicativo. Las afirmaciones centrales de Locke acerca del lenguaje. Teniendo presente lo anterior. opinión y asentimiento”. entre el significado de las palabras y los conceptos. certidumbre y alcance del conocimiento humano. y no pueden ser signos de ninguna otra cosa. etc. o respecto al sentido particular de la persona a quien las dirige. en el uso que hace de ellas. ¿qué ocasión dan para una explicación de la convencionalidad del lenguaje? 3.95 sea respecto a su connotación general. juntamente con las razones y los grados de creencia. Las palabras — según esta tesis de carácter eminentemente internalista— tienen significado en la medida en que sus usuarios tienen pensamientos con esos significados. . q u e cu m ple el len gu aje en el m arco d e la teoría del con ocim ien to d e íjocke?. . provocan con fa c ilid a d la s i d e a s ”. ¿cuáles las tareas d e com prensión y discusión del m ism o? 4. ¿qué p ap el considera Ud.. son planteadas por}. ¿Qué opinión le m erecen la s sigu ien tes a p recia cio n es d e L o c k e : “L a s p a la b ra s. “las palabras se derivan de otras palabras que significan ideas sensibles". esto es cierto: que su significación. Las relaciones entre el lenguaje y el pensamiento. El propósito explícito de Locke en su Ensayo sobre el entendim iento hum ano es: “investigar el origen. como: “el hombre tiene disposición para formar sonidos articulados y para hacer que esos sonidos sean signos de ideas”. La noción de ‘uso’ en relación con el lenguaje es uno de los aportes más relevantes de Locke. y d é en ella s un lugar a Locke. “la s p a la b r a s s e u san fr e c u e n t e m e n te sin c o n c e d e rles sign ificación ”. sino como movilización de ideas. 2. Locke bajo la tesis de la prioridad ontológica del pensamiento sobre el lenguaje. Indague los alcan ces d e las tesis in ternalistas a c erca d el len guaje.

1996. Barcelona. Las palabras. significar. a primera vista muy plausible. Lo que a lo largo del capítulo llamaremos “concepción mentalista del lenguaje” es la conjunción de la tesis de la prioridad ontológica del pensamiento y del internismo sobre sus contenidos. que tienen que ver con nuestro uso de térm inos com o ‘murciélago’ o ‘sal’ con la intención de designar con ellos lo que él denominaba esen cia s reales. Más adelante en este capítulo tendremos oportunidad de examinar esta propuesta. en lugar de usarlos. Sin embargo.) defienden. a su relación con las cosas. Editorial Ariel S. Frente a la tesis tradicional. La obra de Locke no constituye una excepción a la creencia filosófica tradicional de que los problemas filosóficos interesantes conciernen a la naturaleza de estas “ideas”. pp. autor de diversos ensayos sobre filosofía del lenguaje y de lamente en revistas especializadas de España y los Estados Unidos 1 Al comienzo de las Investigacion es filosóficas. Sellars. para designar esencias n om in ales. quien considera las dos versiones de la concepción agustiniana de que se . Siguiendo a W ittgenstein. las ideas y las cosas. Wittgenstein atribuye a San Agustín el tomar el modelo nombre propioobjeto nombrado como paradigma de la relación de significado. IV. es el general cartaginés. I. estos filósofos contemporáneos (el segundo Wittgenstein. Locke presenta de un modo filosóficamente articulado una tesis m etafísica en torno a la primera cuestión — las relaciones entre el lenguaje y el pensamiento. sin embargo. las palabras sólo tienen significado porque sus usuarios son capaces de tener pensamientos con esos mismo significados: sólo ia capacidad de representación mental de los usuarios de un lenguaje confiere significado a las expresiones que lo forman. las ideas y las cosas. en cuanto tratamos de aplicar el modelo agustiniano ' Ensayo publicado con la debida autorización del autor. es el pensamiento el que depende del lenguaje. Según esta tesis. Sobre la base de su internism o sobre el pensamiento. etc. 1996. Tomado de: Manuel GARCÍA CARPINTERO. una p resen tación d e la filo so fía del len gu aje. Barcelona. (Los calificativos 'burda’ y —posteriormente— ‘depurada' los añado yo. etc. El modelo que tenemos aquí a la vista es el de la relación entre un nombre propio y el objeto que ha sido bautizado con él: ‘ A n íbal’ y Aníbal. es q u e la p alab ra esté en el lugar d e una cosa. ¿qu é es sig n ificar ? ¿qué qu erem os d ecir cu an d o decim os q u e las p a lab ras sign ifican ?. para una p alab ra. la primacía de lo social (el lenguaje) sobre lo psicológico: lejos de depender el lenguaje del pensamiento. Q uine.96 «LENGUAJE Y PENSAMIENTO EN LOCKE» [Extracto de Las palabras. Profesor visitante del programa de Maestría en Filosofía de la Universidad del Valle (1998). La concepción agustiniana del significado Cuando nos preguntamos. Como tendremos oportunidad de ver esta tesis lockeana. denominemos con cepción ag u stin ian a burda a esta propuesta1. una respuesta que acude fácilm ente a nuestras m ientes es significar es nombrar. 99-127. una p resen tación d e La filo so fía del len gu aje. por así decirlo. Cap. Editorial Ariel. y denomina en adelante concepción agustiniana a cualquier propuesta que se base en alguna generalización de ese modelo. A. ha sido y continúa siendo objetada por filósofos contem poráneos. 1689). las id ea s y las cosas. en su obra encontramos una versión lo suficientemente bien elaborada de esta tesis tradicional como para que esté justificado tomarlo a él como un exponente significativo. entre el significado de las palabras y los conceptos que poseen quienes las usan— que parece intuitivamente muy plausible: la tesis de la prioridad ontológica del pensamiento sobre el lenguaje. " Profesor de “Lógica y Filosofía del Lenguaje” de la Universidad de Barcelona^ autor de L as palabras. una presentación de la filosofía de! lenguaje} Manuel García Carpintero** En este capítulo presentam os la concepción del lenguaje expuesta por Locke en el tercer libro de su E nsayo sobre el en ten dim ien to h u m an o (Essay Concerning H um an Understanding. es el propio Wittgenstein. Su objetivo principal es defender una cierta reforma de nuestras prácticas lingüísticas. Ahora bien. como él propone.

Pero pocos días después descubrió que tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio. empero. por haber sido uno de los primeros. mas tam poco significan del mismo modo. Podem os expresar este hecho diciendo que ‘rinoceronte’ significa un universal. objetos. es fácil dar en la concepción agu stin ian a depurada. reloj. pero no funcionan del mismo modo en el lenguaje. si acaso. tropezamos con dificultades. No se le ocurrió que fuera aquella la primera manifestación del olvido. que pueden ser al menos. pues la misma cosa puede cambiar de color sin dejar de existir (a lo sumo. no lo es que a dos rinocerontes distintos se les llame ‘rinoceronte’: como no hay “nada en común” entre dos personas. La descubrió por casualidad. dejando al margen si los universales son en último extremo “nom bres”. Cuando su padre le comunicó su alarma por haber olvidado hasta los hechos más impresionantes de su niñez. Podemos encontrar esta versión primitiva en un fascinante pasaje de Cien añ os d e so le d a d . Pero las “cosas” significadas por las palabras son ahora id eas. Mientras que es un accidente que dos personas distintas se llamen ‘Juan Pérez G arcía’. El contexto es com o sigue: los habitantes de M acondo han contraído comunalmente la enfermedad del insomnio. conceptos o más bien entidades objetivas). (Sin prejuzgar con ello cuál sea la teoría correcta de los universales. (i) ¿Cuál es la cosa en lugar de la que están ‘rojo’ o ‘rinoceronte’?. en nada afectaría al significado de ‘Juan Pérez G arcía’ cuando lo utilizo para designar a una de las personas que cambiásemos el nombre a la otra. ‘ro jo ’ designa un rasgo o característica. típicamente. Con ‘rinoceronte’ clasificamos los objetos en grupos o especies. dados dos rinocerontes. Aureliano le explicó su método. de hecho. y. y no recordó su nombre. enfermedad que tiene com o consecuencia la pérdida de la memoria: Fue Aureliano quien concibió la fórmula que había de defenderlos durante varios meses de las evasiones de la memoria. casa. (ii) Por otro lado. En la concepción agustiniana burda. Con un hisopo entintado marcó cada cosa con su nombre: m esa. por falta de un lugar mejor. tam bién en la concepción agustiniana depurada. había aprendido a la perfección el arte de la platería. ‘rinoceronte’ no se aplica a dos objetos distintos del mismo modo que ‘Juan Pérez G arcía’ lo hace. en virtud de lo cual ambas tienen el mismo nombre propio. Las palabras significan estando en lugar de cosas. silla. Veamos algunas de ellas. como lo acabamos de explicar. (iii) Aquí no se acaban las dificultades de la teoría agustiniana burda. pared. ‘rinoceronte’ sólo se aplica a uno de ellos. ‘Rinoceronte’ designa un género o grupo. podemos hacerlo así porque el término comienza a aplicarse a un objeto cuando el objeto com ienza a ser y deja de aplicarse a un objeto cuando el objeto deja de ser. pues ¿en lugar de qué “c o sa” están ‘pero’ o ‘todos’ — palabras que sin duda tienen significado— ? Cuando se intenta responder a estas preguntas y objeciones tratando de preservar el paradigma nombre propio-objeto nombrado com o modelo del significar. en cambio. .97 burdo a otras palabras. Su padre se lo dijo: “tas”. no podemos clasificar objetos. podemos clasificar las cosas entre las que son rojas en un cierto momento y las que no lo son en ese mismo m om ento). de modo que le bastaba con leer la inscripción para identificarlas. puerta. las palabras significan estando en lugar de cosas fís ic a s. no en lugar de una. ‘rinoceronte’ está en lugar de muchas cosas. ambos son términos generales. habla en el texto. y José Arcadio Buendía lo puso en práctica en toda la casa y más tarde lo impuso a todo el pueblo. y quien sugiere que a la versión ‘depurada’ se llega al tomar en cuenta objeciones a la versión ‘burda’ como las que aparecen en el texto). una versión primitiva de la concepción del lenguaje que nos presenta Locke. es decir. ‘ro jo’ y ‘rinoceronte’ son ambos “generales” en el sentido en que los genuinos nombres propios. Con ‘rojo’. Entonces las marcó con el nombre respectivo. especies y propiedades. habríamos con ello cam biado el significado de ‘rin oceron te’. la ya clásica novela de G arcía Márquez. Pero si conviniésemos en que. mientras que ‘Juan Pérez G arcía’ significa un particular. se ubican todas estas cosas en la m en te de quienes usan adecuadamente las expresiones. Un día estaba buscando el pequeño yunque que utilizaba para laminar los metales. no lo son. Por otro lado. En la concepción depurada se quiere distinguir los tipos d e cosas que diferentes expresiones pueden nombrar. Aureliano escribió el nombre en un papel que pegó con goma en la ase del yunquesito: tas. en nada afectaría al significado de los nombres propios que convin iésem os en u tilizar un nom bre propio d istin to para cada o b jeto . Insomne experto. porque el objeto tenía un nombre difícil de recordar. como acabamos de ver. Así estuvo seguro de no olvidarlo en el futuro.

que aquello da leche. Es así que los habitantes de Macondo viven “en una realidad escurridiza. Esta es una versión de la concepción agustiniana depurada. yuca. La g en eralidad de estas expresiones se puede ahora explicar fácilmente. B ajo esta concepción seguimos pensando en el significado a través del modelo de la relación entre un nombre propio y el objeto por él nombrado. por utilizar la palabra equivalente de Locke. de atribuirles una cierta naturaleza: que esto sirve para comer. y que (“para evitar confusiones”) podría poner un nombre distinto sobre cada uno de los dos yunques. momentáneamente capturada por las palabras”) deja claro que no es así. a buen seguro. los significados que han de ser definidos ostensivam ente son entidades com ponentes del mundo externo: el río en caso de ‘río 2 Gabriel GARCÍA MÁRQUEZ. en el sentido de que éstas pierden su “significación”: colocados ante una mesa. 47. La idea ahora parece ser más bien la de que las palabras tienen ciertos “valores”. L as virtu d es p rá ctica s del rem edio son . ideas. F. etc. pues ni siquiera las definiciones ostensivas resultarían ser aceptables si el argumento fuese válido. sin em bargo. Al com ienzo. y del que se concluye que sólo las definiciones ostensivas son aceptables. Pero la última oración (vivían “en una realidad escurridiza. m ás que dudosas: los am nésicos presumiblemente acabarán olvidando también la función práctica de las etiquetas. momentáneamente capturada por las palabras”: las cosas adquieren su “ser” sólo momentáneamente. entidades mentales. en el marco de la teoría conceptualista. no saben ante qué objeto están. El significado de ‘yunque’ consiste en su estar en lugar de un cierto concepto. El texto es fascinante (además de por su calidad literaria) por el modo en que el autor se desliza de la concepción agustiniana burda a la d ep u rad a . puerco. y pasa a ser el olvido de las cosas (“tenía dificultades para recordar casi todas las cosas del laboratorio”). gallina. como podría bautizar con nombres distintos a cada una de las dos personas. . el concepto de rojo. porque han perdido la capacidad de conceptuarlos. un yunque o una vaca. lo que hará pensar erróneamente al amnésico que ‘yunque’ es un mero nombre propio del objeto sobre el que está colocado. pág.98 c a c e ro la : Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca.. El impacto del argumento es mucho más escéptico de lo que a prim era vista puede parecer. en la conexión entre la concepción agustiniana depurada y la tesis de que el estudio del lenguaje permite elaborar teorías explicativas. Esto presupone la concepción agustiniana burda — las palabras significan objetos físicos— y nos permite ilustrar de un modo práctico las dificultades de esta “teoría”. Quizás por esto el problema deja enseguida de ser en el texto el olvido de los nombres. Ahora bien. que lo que quería decir es que las dificultades mencionadas estaban en recordar los n om bres de las cosas.. estos valores son presumiblemente de naturaleza mental.] Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza. Así. chivo. Y sobre un yunque rojo encontrará las etiquetas ‘yunque’ y ‘ro jo’. e incluso el concepto mismo de etiq u eta. lo que quizás le haga preguntarse por qué una misma cosa tiene dos nombres distintos. momentáneamente capturada por las palabras. el concepto de un yunque. Existe un argumento a primera vista convincente que sostiene la circularidad de las explicaciones del significado de las palabras efectuadas mediante el recurso a otras palabras. pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita2.ditorial Sudamericana. pero ahora los objetos nombrados han pasado a ser conceptos. Cien añ os de soledad. [. m alanga. el problem a es el olvido de los significados de las palabras. o. y el de ‘ro jo’ su estar en lugar de otro concepto. Buenos Aires. digamos conceptos. la solución propuesta es etiquetar con ellas sus significados. guineo. tanto dos personas que se llamen ‘Juan Pérez G arcía’ como dos yunques tendrán etiquetas con las mismas palabras. bajo el supuesto de que los conceptos por ellas significados son ellos mismos generales: universales. Uno de los fundamentos intuitivos de su plausibilidad descansa. La amnesia hace a los habitantes de Macondo olvidar las cosas. Ponerles una etiqueta tiene ahora la finalidad de evocar los conceptos necesarios para saber qué son las cosas etiquetadas. 1967. Es esta una concepción del significado de las expresiones lingüísticas poseedora de una gran plausibilidad intuitiva. Uno podría pensar que esto es un lapsus del autor. es indudable que en nuestras primeras reflexiones sobre el lenguaje la mayoría de nosotros lo encontram os muy convincente. Aunque refutamos este argumento. a través de la mediación de las palabras colocadas sobre ellas.

Esas ideas representan a su vez. Lo interesante es explicar la naturaleza de la representación mental: cómo es que con nuestros pensamientos nos representamos el mundo. a saber. Los objetos inmediatos de esos pensam ientos están constituidos por id ea s. objetos externos y sus propiedades objetivas. por añadidura. La representación en el caso de las palabras se da. . Atribuimos entonces significado a la flecha. entidades no mentales. y p en san d o que formaríamos esa creencia si viésemos un objeto en forma de flecha indicando la dirección. y por consiguiente daré por sobreentendido el calificativo ‘depurada’) se haya en que la misma pone al lenguaje y al pensamiento en el lugar ontológico que les corresponde. podría muy bien haber pensamientos sin lenguaje. Estas dos frases recogen el núcleo de la tesis de la prioridad ontológica del pensamiento respecto al lenguaje. inventamos signos. éstos la tienen independientemente. sino ideas de los mismos. 2. III. Su tesis sem ántica fundamental la formula de este modo: las palabras. que alguien. pierde su contenido. Cuando nos acercam os más. y si cabe una explicación similar de por qué los signos lingüísticos expresan proposiciones. n o están sin o por las ideas en la m en te d e aq u el q u e las u sa3. vemos lo que nos parece una flecha formada con tres palos. jugando a un juego de pistas. “dotan” a los signos de sus significados en virtud de que ellos mismos ya los tenían previamente. sólo posible cuando se dan las intenciones y las creencias (los estados m entales) que. vemos que la presunta flecha la forman en realidad una colonia de hormigas. mientras que explicarlo mediante actos de ostensión no lo es.99 Guadina’. o simplemente con el fin de conservar ese contenido para recordarlo nosotros mismos en el futuro. A menos que nuestro supuesto interlocutor sea un consumado domador de hormigas. (Locke 3Essay Concerning H um an Understanding. Pero mientras que sin pensamientos no podría haber representación lingüística. pensamos que la flecha significa una instrucción. estados mentales con contenido. el objeto deja de ser un signo para nosotros. etc. Con el fin de com u n icar el contenido de nuestros pensamientos a otros. una propiedad común a tomates y semáforos en el caso de ‘ro jo’. podríamos decir. ha dispuesto el objeto en la forma indicada. la que explica el desinterés de los filósofos por el lenguaje. Locke sostiene una versión de esta concepción del lenguaje. Nos representamos el mundo mediante pensamientos y tam bién mediante palabras. la de que prosigamos en la dirección indicada por la flecha. Elucidamos esta tesis en las próximas secciones. que podemos hallar desde Aristóteles a Saussure. 2. en su sig n ificación prim aria o in m ediata. Un segundo motivo que quizás acrecienta la plausibilidad intuitiva de la concepción agustiniana (en adelante olvidaré la versión burda. deja de tener significado. sin embargo. d esea n d o que formásemos la creencia de que el camino a seguir continua en la dirección de la presunta flecha. Al observarlo. Un modo de replicarnos (que quizás el lector puede considerar y que no mencionamos para no com plicar la cuestión) sería adoptar la concepción agustiniana depurada. por entidades de naturaleza mental: características notadas en nuestras vivencias. ii. Aquí ‘ideas’ está por lo que antes llamamos “conceptos”. Esta propuesta quizás pueda servir para sostener la tesis según la cual explicar el significado de las palabras mediante otras palabras es circular. indicando uno de los caminos. Al llegar a una bifurcación de caminos. Las palabras deben su significación a los pensamientos de quienes las usan. como los del ejemplo anterior. ¿Por qué? La respuesta obvia es que ahora ya no cabe la explicación que antes habíamos tomado por buena de la presencia aquí de un objeto con forma de flecha. de modo natural. imaginemos que andamos por la montaña. tenemos pensamientos. Se sostendría entonces que los significados que deben ser definidos ostensivamente no son objetos externos. La concepción del lenguaje de Locke Según Locke. tal posibilidad ya no existe. Una ilustración del filósofo contem poráneo Hilary Putnam contribuye a reforzar la plausibilidad intuitiva de esta tesis ontológica sobre el carácter derivativo del lenguaje respecto del pensamiento. com o vimos en el capítulo precedente. si apuntamos a objetos externos en los actos de ostensión es sólo para evocar las ideas apropiadas. Es esta concepción. Pero si esto es así. entonces estam os aquí ante una significación derivada.

directam ente. que las palabras só lo pueden significar directamente ideas. y recurriendo al conocimiento de las convenciones lingüísticas pertinentes. inferimos la existencia de un estado de cosas objetivo con las propiedades necesarias para causar vivencias com o la descrita por la proposición que hemos inferido en el primer paso. por entidades mentales. Locke ofrecería la siguiente respuesta: “Nada se opone a tomar un enunciado del lenguaje como describiendo no nuestras ideas. componer dos relaciones: la relación de significación no-natural entre las palabras y las ideas. estos sí. En otras palabras. Nada en lo que hemos dicho hasta ahora se aproxima a ofrecer una justificación de por qué las palabras no pu eden sign ificar sino ideas. a través de la cual las palabras adquieren significado. Obsérvese que hemos cualificado la observación anterior con el término ‘directam ente’. sino la realidad ‘externa’ u objetiva. uno no pretende hablar de sus ideas. a saber. Lo que estamos haciendo al hacerlo es. elementos independientes de nuestras mentes— . porque somos nosotros quienes las usamos. pero la reflexión filosófica (especialmente la reflexión que esbozaremos a continuación) muestra que la inferencia tácita debe existir. nuestra noción de un mundo objetivo está mediada por nuestras ideas La noción de un mundo objetivo es la noción de un mundo que causa en nosotros vivencias con ciertos contenidos. esto es. nuestras ideas. Únicamente insisto en que. no en virtud de una ley natural. son aquellos que conocem os directamente.100 atribuye estos dos propósitos a la institución del lenguaje.. Si alguien nos dice ‘la esfera es ro ja ’. por qué tenemos que postular el com plejo proceso inferencial que hemos descrito en el párrafo anterior para explicar cómo se puede obtener una referencia objetiva para las palabras del lenguaje. contenidos que. o. el uno público — comunicarnos con los otros— y el otro privado — anotar nuestros estados mentales para subvenir a la memoria). las palabras significan ideas. y esta tesis aún no la hemos justificado. Lo que estos signos significan. Las palabras no pueden significar directamente entidades no mentales. La noción de un mundo objetivo. directamente. Yo no niego que las palabras puedan significar de este modo indirecto las cosas y sus propiedades. y a partir del conocim iento de la proposición significada inferimos (recurriendo a nuestro conocim iento de la significación natural de las ideas) la existencia de una situación con las propiedades objetivas necesarias para causar ideas com o aquellas que constituyen la proposición inmediatamente significada. y la relación de significación natural entre las ideas y las cosas que las causan. si quisiera hacerlo. La aclaración de esta cuestión se haya en la teoría del conocim iento de Locke. después (en virtud de nuestro conocim iento natural de la significación natural de ja s ideas). Esta cualificación anticipa una posible objeción: “Cuando se dice en español ‘la esfera es ro ja’. significan en virtud de una estipulación arbitraria. en su significación primaria o inmediata. Estos signos. inferimos en un primer paso (en virtud de nuestro conocim iento aprendido de las convenciones lingüísticas) una proposición que caracteriza la vivencia notada por el hablante. y no pueden significar más que ideas”. la obtenemos por inferencia a partir de nuestro conocimiento de un mundo mental . La inferencia es del siguiente tipo: a partir de las palabras. la creencia de que la oración castellana ‘la esfera es roja’ significa una situación objetiva. Es así que obtenemos como conclusión la significación indirecta o secu n d aria de la oración.. menos técnicam ente. y nosotros no tenemos acceso “directo” a las cosas. La inferencia es tan habitual que nos olvidamos de que la llevamos a cabo —eso explica que demos en creer que la significación “primaria o inmediata” de las palabras son elementos de la situación objetiva. significan de modo no-natural. a saber.. a diferencia de las ideas. e j. no están sino por las ideas en la mente de aquel que las usa’— incluye una afirmación ulterior. son los objetos inmediatos de nuestros pensamientos. por así decirlo. inferimos su significado. ‘es como si estuviera viendo una esfera roja de verdad’”. sino de la esfera misma. emplearía otras palabras — p. que es una proposición constituida por ideas. pues. existente independientemente de las ideas de cualquiera es el resultado de una inferencia. la existencia de una situación objetiva con ciertas características La frase ‘las palabras . término que corresponde a la cualificación ‘en su significación primaria o inmediata’ que utiliza Locke. ‘tengo una vivencia caracterizada por contener una esfera roja’. no está sino por id eas’ — contenida en la cita ‘las palabras.

ello ha de ser derivativamente. no advertido. Para registrar los colores hay aparatos que miden con exactitud la reflectando. la palabra adquiere necesariam ente su significación para mí sólo en virtud de que la conecto con mi idea. Locke aceptaría todas estas consideraciones. De este modo se determinan los bordes de los objetos y su posición relativa. seria un “realista ingenuo”. Con el fin de enriquecer la analogía (incluyendo la posibilidad de distinguir entre propiedades primarias y secundarias). que no tienen existencia objetiva fuera de su ser productos de un proceso como el descrito. términos com o éste se aplican. Imaginemos a alguien cuya visión ha estado siempre mediada por un aparato con la apariencia de esos que se utilizan para ver diapositivas. supongamos que. el objeto en cuestión tiene. Es así. Y sabría que no tiene otro acceso a cómo son las cosas mismas. diez grados superior a la temperatura en el interior de otro. a través de las características de la pantalla. Un contemplador del mundo a través de estos aparatos. una pequeña cám ara obscura con una pantalla al fondo. que explicamos el que la temperatura en el interior de un coche sea. Pero tratar de hacer de las palabras directam ente signos de las c a ra c te rís tic a s o b je tiv a s de las c o s a s es un em peño absu rd o y necesariamente vano: sería crear signos que no pu eden ser entendidos — porque el único contacto del sujeto de nuestra ficción con el mundo objetivo está mediado por lo que él pueda observar en la pantalla. Cuando utilizamos normalmente ‘negro’. diciendo que el primero es negro y el segundo blanco. Consideremos el caso de la palabra ‘negro’. a través de lo que ocurre en la pantalla. En la pantalla se proyecta lo que unas cámaras de video registran. por inferencia. sobre el funcionamiento de los aparatos de registro y las propiedades objetivas de las cosas a que son sensibles más que las vagas conjeturas que puede construir a partir de las características de lo que observa en la pantalla) estaría com o nosotros. no suponemos que estemos indicando con ella una característica de naturaleza mental. podemos formular hipótesis causales como éstas. la temperatura en el interior de un objeto cuya superficie sea negra debe ser superior a la temperatura en el interior de un objeto similarmente expuesto a la luz del Sol cuya superficie sea blanca. Si ser negro tiene esta virtualidad explicativa. Si este individuo construyese un lenguaje (para com unicarse con los demás. el porcentaje que estas absorben de la cantidad de luz incidente de cada longitud de onda. nos preguntaría. el mismo día y después de una similar exposición al Sol. los aparatos que producen las imágenes en la pantalla son más complicados. objetivam ente — independientem ente de las percepciones u otros estados mentales de nadie— una cierta propiedad. sino que suponemos que si ‘negro’ se aplica a algo. que aquel que puede obtener indirectamente. de las superficies. y a sus aspectos objetivos. tomaría probablemente lo que ve en la pantalla por la realidad. Pues. Por consiguiente. por ejemplo. pero insistiría en que aquí estamos considerando meramente la sign ificación secu n daria o m ed iata de la palabra ‘negro’ (esto es. según supone. o para recordar después sus estados mentales) sabría que sus palabras no pueden significar (directamente) más que las características que aparecen en la pantalla.101 Considérese esta variación sobre el mito platónico de la caverna. en lugar de cámaras de video. esto es. Si puedo hacer que signifique una propiedad objetiva de las cosas. Este último sabría que el contenido de sus estados mentales concierne directám ente sólo a lo que ocurre en la pantalla. las características de la pantalla “dan testim onio” . el hecho de que algo sea negro tiene que ser independiente de los estados mentales de cualquier ser humano: incluso si no hubiese habido seres humanos. y que los “m ateriales” con que ese contenido está fabricado son aspectos de lo que ocurre en la pantalla. Uno que tuviera una descripción general de su condición (sin tener. Ciertam ente. Como dijimos anteriorm ente. etc. a partir de la virtualidad de la idea . después de que los argumentos contra el realismo ingenuo nos “abran los o jo s” sobre nuestra condición real. ¿cóm o llegamos a en ten der la palabra? Los argumentos contra el realismo ingenuo parecen obligarnos a concluir que sólo porque tenemos una id ea de esa presunta propiedad objetiva causalm ente responsable de las superiores tem peraturas antes consideradas. en el uso común. las palabras de su lenguaje pueden significar las propiedades objetivas de las que. a objetos físicos. empero. el “poder” o propiedad secundaria de las cosas para producir en nosotros la id ea de negro).

tergiversan el texto de modo sustancial cuando éste trata cuestiones fundamentales. y todos los objetos que me parecen tener una vida mental fuesen en realidad autómatas hábilmente construidos por un “G enio Maligno”. lo que equivaldría a hacerlas ai mismo tiempo signos y no signos de sus ideas. Ambas traducciones son flagrantementc erróneas. Hasta el momento en que él no tenga algunas ideas propias. no a las que no tiene. no por ello deja de darles esos nombres a sus propias ideas. no puede suponer que correspondan a las concepciones de otro hombre. Cuando decimos de alguien que tiene una sen sación d e negro. en una de las cuales las palabras son cualidades de las cosas? ¿O es más bien que ser una cu alidad es una variante de ser un signo'! Ambas posibilidades son igualmente absurdas . las “instrucciones” del material genético). Locke invocaría consideraciones similares a las esgrimidas antes contra el realismo ingenuo para establecer que las palabras que utilizamos para indicar las ideas de otros. como ‘sensación de ro jo ’. en su significación primaria. carecieran por completo de significación. § 2. como se puede comprobar contrastando el original inglés.. y la que yo he traducido como ‘Un hombre no puede hacer de sus palabras los signos de las cualidades de las cosas ni de las concepciones en la mente de los otros hombres’ por 'Un hombre no puede hacer de sus palabras los signos o cualidades de las cosas. Ello supondría hacerlas signos de nada. aplicarlas a otras ideas distintas. deben estar por nuestras propias ideas: mi concepción de la vida mental de los otros no variaría un ápice si fuese errónea. sin embargo. Si podemos representamos la vida mental de otros sólo es a través de la mediación de nuestras propias ideas. eso sí. Es de lamentar que el pasaje se ocupe más de los significados de palabras para describir la mente. lo que es en verdad tanto como ser signos de nada.. que de los significados de palabras para describir el mundo no mental. Pero el argumento es el que se ha venido proponiendo aquí: Resulta. del mismo modo que si podemos representamos las propiedades de las cosas sólo es a través de nuestras ideas. De un modo más indirecto. independiente de mis propias nociones de ese e sta d o m ental. pero en virtud igualmente de leyes naturales. De un modo similar. por tanto. La idea es un signo natural de la propiedad que la causa. como ‘rojo’. Pero cuando se representa a sí mismo las ideas de otros hombres mediante algunas suyas propias. de hecho. porque ello lo hace más difícil de seguir. nuestro realismo ingenuo puede fácilm ente hacemos pensar que el término ‘sensación de negro’ significa una característica objetiva del estado mental del otro. especialmente la segunda. Es esto lo que está diciendo Locke en el pasaje en que más claram ente argumenta en favor de su concepción del lenguaje. y.'1 *E ssay. Algo similar habríamos de decir de las palabras que usamos para describir los contenidos de las mentes de otras personas. Un hombre no puede hacer de sus palabras los signos de las cualidades de las cosas ni de las concepciones en la mente de los otros hombres. II. pues ello supondría hacerlas signos de sus propias concepciones. ni podrá usar signos para ellas: pues en tal caso serían signos de lo que desconoce. o de las concepciones en la mente de los otros hombres'. y a que. o el color de los ojos de un individuo es un signo natural del color de los ojos de sus padres (el color de los ojos de los padres no causa el de los hijos. libro III. si consiente en darles los mismos nombres que otros hombres. bien puedo considerar representante de una idea en la mente de otro— puedo entender la expresión ‘sensación de negro’. sino que ambos son efectos de una causa común. no pueden ser signos voluntarios impuestos por él a las cosas que desconoce. cap. y nadie puede aplicarlas directamente como señales a nada que no sean las ideas que él mismo tiene. En la edición preparada por Sergio Rábade y Esmeralda García para Editora Nacional se traduce la oración que yo he traducido como ‘. Pero lo peor es que.n o pueden ser signos voluntarios impuestos por él alas cosas que desconoce' por ‘no pueden ser signos voluntarios impuestos por el que desconoce las cosas’. ¿Qué es eso de “hacer de sus palabras los signos o cualidades de las cosas"? ¿Se están contemplando aquí dos alternativas. lo que ocurre en un televisor es un signo n atu ral de lo que ocurre en otro conectado a la misma emisora. que las palabras son las señales o signos de las ideas del hablante. si él mismo no tiene concepciones de estas cosas. puedo tomarla com o un signo natural de la idea que esa propiedad causa en otros perceptores. Siendo las palabras signos voluntarios. supongo así que mi ¡dea y la idea del otro son efectos de una causa común. a las ideas que tiene. L as m ism as co n sid era cio n e s preced entes a p ro p ósito de ‘n egro’ habrían de convencemos de que ello no es así.102 ' misma para servir como un signo (natural) de una tal propiedad objetiva de las cosas. sólo si conecto el término ‘sensación de negro’ con una idea m ía — que después. a saber. sonidos sin significación.

y por analogía con la noción de ex tem ism o previamente introducida. la posibilidad de que mi respuesta sea incorrecta requiere tom ar mis palabras como caracterizando un acaecim iento. Que ocurra una cosa u otra depende de que se dé o no una cierta situación objetiva. ésta es una cu estión secundaria. mi orden puede ser cumplida o quedar incumplida. El argumento es una reducción al absurdo (relativa a la teoría lockeana del conocimiento) de la pretensión de que las palabras significan in m ed ia ta m en te algo otro que las ideas de aquel que las usa significativamente. consiguen conectar con una realidad independiente (o con las ideas de otros individuos). secundaria respecto de la relación semántica fundamental. La convicción externista del sentido común tiene que ver con estos hechos ordinarios sobre el modo en que funciona el lenguaje en circunstancias perfectamente cotidianas: el lenguaje es. Intuitivamente diríamos que las palabras significan aspectos del mundo. sino con objetos reales. si es que ha de tener un significado para mí. etc. En cualquiera de ambos casos. y recordar que son cu alid ad es las propiedades objetivas de las cosas que causan las ideas. Es difícil articular teóricam ente esta convicción propia del sentido com ún (para refe­ rimos a la cual. una herramienta de uso mutuo por los miembros de una comunidad cuyas características centrales lo relacionan con el mundo com ún a esos individuos. serán correctas o incorrectas en virtud de cómo representan las cosas. cuando el contexto deje claro que la doctrina concierne al lenguaje omitiré ‘sem ántico’). un ejemplar del T ractatus y la mesa de una cierta habitación: todos ellos elementos constituyentes de los acaecim ientos que conform an la realidad. pues. Y esta capacidad que tienen mis palabras de representar las cosas correcta o incorrectam ente requiere que estén en relaciones sem ánticas con las cosas mismas: no con mis vivencias. y son capaces de representarla. Para seguirlo es preciso tener en cuenta que ‘concepciones’ es una variante estilística de ‘ideas’. encontrará la plaza de Cataluña después de tres manzanas más’. la pretensión de usar sign ificativam en te ‘negro’ directam ente para designar una propiedad de las cosas o una idea en la mente de otros hombres es una contradicción en los términos: pues para que ‘negro’ tenga significado para mí. si le doy a alguien el siguiente mandato: ‘tráeme el ejemplar del Tractatus que está sobre la mesa del sem inario’. Aquí considera com o candidatos posibles a ese “algo otro” primordialmente las ideas en las mentes de otros usuarios del lenguaje. Primariamente. el lapso temporal. Se sustenta en hechos tan cotidianos como éstos.103 El texto es sin duda un tanto retorcido. incluso si quiero derivativamente usar esa palabra para referime a la propiedad objetiva que produce en mí esa idea. pero insiste en que hacen referencia a un sentido secu n dario de ‘significar'. de la realidad objetiva extralingüística. ulteriormente. y yo le contesto con una serie de indicaciones: ‘en el tercer semáforo gire noventa grados a la izquierda por paseo de Gracia. la palabra debe estar conectada directam ente con una idea mía. Es esta teoría. lo que le importa es la distribución objetiva de las calles y plazas en la ciudad.. según los argumentos de las alucinaciones. mis palabras (en los dos casos anteriores com o en cualesquiera otros) significan mis ideas. que vincula palabras e ideas de quien las usa. de la plaza de Cataluña o de las calles de Barcelona. alguien me pregunta el modo de llegar a la plaza de Cataluña. o a la idea que esa propiedad objetiva produce en otros hombres. y no mis vivencias. A mi interlocutor no le importan en absoluto la naturaleza de mis vivencias del paseo de Gracia. Locke no disputa estos hechos. a mi juicio . esen cialm en te. no de mis vivencias. debe estar conectado con algo que yo conozco. una institución social. La persona a quien doy el mandato poco puede hacer en relación con mis ideas: que cumpla o incumpla mi mandato ha de tener que ver con las cosas mismas. acuñaremos el término ‘extem ism o sem ántico’. Las propiedades sem ánticas de las palabras son esas propiedades en virtud de las cuales las palabras se relacionan con aspectos de la realidad extralingüística. las ilusiones. Estando en Barcelona. Mis indicaciones pueden ser correctas o incorrectas. aunque también se refiere brevemente a las propiedades objetivas de las cosas. el signo debe ser tam bién (y primariamente) un signo de mi idea. que involucra a mi interlocutor. Si. D e modo que para que yo pueda entender ‘negro’. Como. Dicho en los términos que acuñamos en el capítulo precedente. Del mismo modo. entender ‘negro’ requiere poseer una idea de ese color. una acción suya. pero no es en absoluto difícil indicar en qué se sustenta.

De acuerdo con la filosofía de Locke. La suposición del G enio Maligno (o la de que soy un cerebro en una vasija) es. En la concepción del lenguaje de Locke. En un sentido de ‘significar’. no están sin o por id ea s en La m ente d e quien las usa. las p alabras.104 contraintuitiva. la que está contenida en la tesis crucial de Locke. muy “distintos” de estos últim os). según las cuales la significación primaria de las palabras son ideas en la mente de quien las usa y no elementos de la realidad extralingüística —que. pu edan sign ificar en tidades objetivas. coherente. esféricas. Por ejemplo. podrían ser falsas. incluso las más firmes. cabe imaginar un lenguaje en el que la expresión ‘rojo’ significa tigre (es decir. en su significación p rim aria . entre todos los dem ás. Para apreciarla cabalmente. son a ccid en ta les respecto de la sem ántica de mi lenguaje. el español que yo estoy utilizando en este escrito. Es plausible suponer que. pero un lenguaje en el que esa expresión significa tal cosa no sería. Lo coincidente con nuestras intuiciones es el realismo ingenuo. . el abandono del externism o sem ántico es una consecuencia del abandono del realismo ingenuo. El núcleo del internismo semántico lo podem os defin ir a s í (entendem os por externismo semántico sim plem ente la con cepción opu esta) : las expresion es q u e com pon en un len gu aje sign ifican esen cialm en te entidades su bjetivas au n qu e. incluso ésas. a lo sumo. las propiedades semánticas esenciales de las palabras radican en su relación con ideas. cuantas veces tengo una vivencia de algo # sólid o# y # esférico# . hay realmente algo esférico y sólido. sino accidental. pongamos por caso. accid en talm en te. pues la suposición de que ‘el primer español en ganar el Tour de Francia’ designase más bien a Luis Ocaña (porque. esa expresión significa a Federico M artín Baham ontes. a través de sus vínculos naturales con las ideas. que para nosotros será sintom ática de una concepción internista del significado. y. Pero todo esto no son más que suposiciones plausibles. Ulteriormente. serían falsas. Denominaremos in ternism o sem án tico a concepciones del lenguaje de las que la de Locke nos sirve de modelo paradigmático. se vinculan con las palabras secu n dariam en te. en este caso. Bahamontes hubiese sufrido un accidente que le hubiese impedido ganar el Tour de 1959) no conlleva inmediatamente el que la expresión no pertenezca al español que estoy utilizando. por otra parte. Sin embargo. Pues L ocke aceptaría de buen grado que su concepción del lenguaje es contraintuitiva. coherentes es una de las motivaciones cruciales para su concepción de la intencionalidad y del significado lingüístico. así entendida. según la filosofía de Locke. incluso aunque tuviesen com o consecuencia que esa expresión designase a una persona distinta que aquella que de hecho designa. pero lo aplica a los tigres). quizás se deba sen tir hasta qué punto es contraintuitiva. en general. la expresión ‘el primer español en ganar el Tour de Francia’. ciertamente. elementos de las vivencias del individuo que las utiliza. mientras que imaginar que ‘ciclista’ significa torero sí conllevaría que la palabra. pero esta relación es accidental. y la idea de que las palabras significan directamente aspectos de la realidad objetiva va de suyo con el realismo ingenuo del sentido común. efectivamente. L as propiedades sem án ticas esen ciales d e las expresion es son a q u ella s en virtud de las cu ales esas expresion es constituyen un cierto lenguaje en particular. etc. Pero esta característica sem ántica de la expresión no es una característica esencial. no perteneciese al lenguaje que yo estoy utilizando. sino que el diseño de una concepción del lenguaje que las haga. una comunidad lingüística que usa el mismo sonido y el mismo grafismo que usamos nosotros para el color rojo. Es incluso razonable suponer que hay “poderes” objetivos responsables de objetos fenoméni­ cos tales como # ro jo # y # fa # (si bien. No sólo es que esas suposiciones parezcan a Locke coherentes. Precisamente el que esa relación ulterior sea accidental tiene una consecuencia fundamental para Locke. diría Locke que el realismo ingenuo es insostenible. esas palabras también están relacionadas sem ánticamente con cosas. es plausible suponer un mundo real con características objetivas que corresponden bastante bien a las características de nuestras vivencias. Es decir. todas mis creencias sobre el mundo extramental. Las variaciones que podemos concebir en la historia del ciclismo hispano no afectan al significado de ‘el primer español en ganar el Tour de Francia’ en el lenguaje que yo estoy utilizando. Considérese. en ese supuesto. las más firmes de mis creencias. es sumamente plausible suponer que el mundo real consta de cosas sólidas.

cap. Pero para que estos enunciados modales sean aceptables es necesario concluir que sólo lo que las palabras significan en su significación primaria (es decir. las hipótesis escépticas radicales son tan extravagantes. tenemos aquí una nueva razón para dudar de que una concepción extem ista sea razonable. Como la gente suele considerar al menos inteligible la historia del Genio Maligno. y así con todos los enunciados que expresen las más firmes de nuestras convicciones sobre el mundo extramental. Estas consideraciones. de cómo de hecho sea el mundo extra-mental y extralingüístico. Hasta aquí hemos tratado de exponer las ideas de Locke del modo más favorable a las mismas posible. no lo deben al contenido de las expresiones lingüísticas. com o el W ittgenstein de las Investigaciones. En particular. Por tanto. Teóricamente al menos. Por el contrario. Una muestra de las dificultades de Locke la encontram os en su explicación de la co n v en cio n a lid a d del lenguaje. y justificada mediante sólidos argumentos. libro III. Sellars o Quine. que su inteligibilidad no puede considerarse un dato empírico inapelable. esta concepción ontológica sobre las relaciones entre lenguaje y pensamiento no debe ser confundida con el internismo. Las “significaciones secundarias” que Locke concede a las palabras están a la par que Federico Martín Baham ontes respecto de ‘el primer español en ganar el Tour de Francia’ en el español que yo utilizo: son propiedades sem ánticas meramente accidentales. según Locke. E sta concepción está en Locke filosóficamente sostenida por una teoría clara. abunda en el conflicto entre las tesis de Locke y el carácter social del lenguaje. Si el externism o fuese correcto. el significado no es por completo independiente de la verdad. y se desarrollarán estas observaciones sobre la relación entre el significado y la verdad. Las expresiones del lenguaje sólo derivativam ente tienen contenido. por sí solas. Filósofos de nuestro siglo. por más que Locke. que se desarrollará en la siguiente sección. Concluiremos este capítulo apuntando con mayor detalle dos fuentes de insatisfacción con la concepción lockeana (pero sin pretender deducir de ellos una refutación de la misma).105 Dicho de otro modo. (Los animales y los niños pequeños hacen real esa posibilidad. ‘es posible que no haya nada real esférico ni ro jo ’ es verdadero. Por . podría haber pensamientos sin lenguaje. características de las vivencias del individuo que las usa) cuentan entre las propiedades esen cia les de esas palabras. Los pensam ientos tienen in trín secam en te contenido. que se expondrá a continuación. sobre el contenido de los pensamientos. a saber. se puede inferir una consecuencia del externism o sem án tico que a muchos lectores resultará sin duda sorprendente: de acuerdo con el externismo semántico. por tanto. la prioridad del pensamiento sobre el lenguaje. . en la posesión de aquel poder que gobernaba el mundo. Qué significado tengan las expresiones de un lenguaje depende en cierta medida de qué enunciados deese lenguaje sean verdaderos. Ésta es nuestra justificación. no podría haber lenguaje sin pensam iento.” (Essay. a la luz de lo dicho. posibilidades escépticas radicales como la del Genio Maligno serían estrictamente ininteligibles. Por lo demás. La segunda. Este fenómeno (del que daremos una explicación cumplida en el capítulo séptimo) está estrechamente relacionado con el carácter so cia l de los lenguajes naturales. que serán expuestas más adelante. La primera. realzando su carácter internista. no deben verse cómo una objeción a la concepción del lenguaje de Locke. en consonancia con su realismo por representación.tanto. Por otra parte. En capítulos posteriores se ofrecerán consideraciones teóricas en favor del externismo. Locke echa mano de su cultura latina para referirse a él: “Y es así que el gran Augusto. han señalado dificultades provenientes de ese internism o de la concepción lockeana del significado. es posible combinar la prioridad del pensamiento con puntos de vista externistas. pone de m anifiesto cómo las tesis de Locke conllevan puntos de vista an tirrealistas intuitivamente poco plausibles. reconoció que no podía crear una nueva palabra latina. conceda también un cierto papel sem ántico (como “significaciones secundarias”) a características objetivas. para considerar la concepción del lenguaje de Locke internista. no deben su contenido al contenido de nada distinto de ellos mismos.) Las palabras deben su contenido a su conexión convencional con los contenidos de los pensamientos. sólo extrín secam en te (en tanto que asociadas con ideas en el pensamiento de seres con la capacidad para el mismo) tienen las expresiones lingüísticas significado. La con cep ción in tern ista del lenguaje de L o ck e deriva en su caso de una tesis ontológica intuitivamente muy plausible.

L a convencion alid ad del lenguaje. sin duda acertado. esa palabra significa exactam ente lo que yo escojo que signifique”. sino también al elemento social. Los que tienen poder están ciertamente más capacitados que los que no lo tienen para introducir una nueva convención. hacer que los periodistas de la televisión pública deslicen la palabra repetidamente en las noticias de la noche. no habla inteligiblem ente. Sin embargo. ‘Cuando yo uso una palabra’. tal convencionalidad consiste en algo bien distinto. Y es así com o de hecho interpreta Locke el pensam iento de Augusto. Es cierto que estas palabras parecen apuntar no sólo al elemento de arbitrariedad que destaco como su modo de entender la convencionalidad lingüística. a través de un acuerdo tácito. a menos que las palabras del. a las palabras antes citadas en que expone ese pensam iento suceden éstas.5 Que el lenguaje es convencional. Pueden recurrir a la tortura. ya sea del significado común.” La convencionalidad lingüística. depende de que exista el acuerdo entre los usuarios del mismo en utilizarla de un modo regular con ciertos fines comunes en determinadas situaciones. A lice’s Adventures in W onderland a n d Through the /. Pero. ‘La cuestión está’. § 8.hablante provoquen en su audiencia las mismas ideas que aquellas por las que él las hace estar. Podría decirse (y ése 5 Lewis Carroll. debe interpretarse como un humilde correctivo a pretensiones como la de Humpty Dumpty en este texto de A licia a través d el esp ejo: ‘Pero “gloria” no significa “un bonito argumento contundente”. Ese parece ser tam bién el sentido del pensamiento de Augusto. crear una práctica social no es tan sencillo como Humpty Dumpty pretende.” Pero se apunta un matiz adversativo en esta concesión de Locke al “uso com ún”. signos relacionados con sus significados primarios por la imposición arbitraria de cada usuario. pertenezca al lenguaje. pueden. significa que el que una palabra. con un cierto significado. la convencionalidad del lenguaje no puede consistir en algo muy distinto de aquello que Humpty Dumpty parece tener en mente cuando dice “cuando yo uso una palabra. dijo Alicia. hace corresponder en todos los lenguajes ciertos sonidos a ciertas ideas.106 11. necesariamente. dijo Humpty Dumpty en un tono más bien condescendiente. una práctica común que. es bien cierto que su significado. Es por eso que las dudas de Alicia. ‘La cuestión está’. reside en que usamos las palabras con la intención de atenemos al hacerlo a una p ráctica com ú n . a la policía secreta. Para Locke. y me permitiré añadir que. etc. . podríamos decir. ‘la palabra significa exactamente lo que yo escojo que signifique’ . 190. en el sentido de que alguien pueda hacer que una palabra “tenga tantos significados como él guste”. Y es por eso que introducir una nueva palabra no requiere meramente el poder que reclama Humpty Dumpty. suponemos comúnmente conocida. ya sea del sentido particular de la persona que se dirige a él. Quizás parezca excesiva la afirmación de que Locke no puede interpretar la convencionalidad del lenguaje en los términos sociales en que intuitivamente entendemos esa idea. consiste exclusivamente en que las palabras son “signos voluntarios” y no naturales. dijo Humpty Dumpty. ‘en si usted pu ede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas’. en la arbitrariedad que me asiste al asociar una expresión con un significado. por ejemplo. L ocke no puede interpretar así este pensamiento.ookin g Glass.) El pensam iento de Augusto que aquí recoge Locke. tal com o entendem os ordinariam ente esta noción. a saber. limitando de modo tal la significación del sonido que un hombre no habla con propiedad a menos que lo aplique a la misma idea. Para Locke. objetó Alicia. consiste puramente en la libertad q u e m e a siste de asignar a un sonido una cualquiera de mis ideas. y este mismo elemento parece estar presente en la siguiente afirmación del mismo texto: “Es cierto que el uso común. en cualquier caso. este matiz se hace explícito en la última frase del parágrafo: “Pero cualesquiera que sean las consecuencias del hecho de que un hombre use sus palabras de modo diferente. pues la signifi­ cación de las palabras descansa en último extremo en estas asociaciones que cada hablante realiza entre ellas y sus p articu lares ideas. en el uso que él hace de ellas. se limita a sus ideas. 'en quién manda aquí —eso es todo’. están justificadas. “que es tanto com o decir que no quedaba a su arbitrio [el de AugustoJ determ inar de qué idea había de ser signo un sonido cualquiera en las bocas y en el lenguaje común de sus subditos”. pues. y que no pueden ser signos de ninguna otra cosa.

Las propiedades sem ánticas esenciales de las palabras no pueden ser compartidas por diferentes individuos. perdemos de vista las verdaderas implicaciones de la teoría de Locke. En ese sentido social. que los demás sólo pueden formular hipótesis sobre su naturaleza). y aun así entenderíamos de modo sistem áticam ente diferente esas asociaciones. Lo que sí parece accesible a Locke —y lo que él mismo parece sugerir en los textos citados— es definir.6 Podría ocurrir que la idea que en mí producen las super­ ficies que denomino rojas fuese producida en otros hombres por las que denomino v io leta . El propio Locke formuló la célebre hipótesis del espectro invertido. ulteriormente Locke puede recoger el aspecto social en términos de la exigencia de que los hablantes de un mismo lenguaje asocien las mismas palabras con las mismas ideas. pues es realmente difícil perseverar en tenerla presente. lo que tendemos a pasar fácilm ente por alto. Ahora bien. que pone de manifiesto bien a las claras la p riv a cid a d ep istém ica de los objetos fenom énicos (el hecho de que las características de mis vivencias sólo a mí me son conocidas. Al caer en esa confusión. L a tesis crucial es más bien que el contenido de todo estado intencional está constituido por estas entidades. y que lo mismo ocurriese sistemáticamente con todos los colores que figuran en el espectro entre estos dos. la “siente” por un momento. consiste en que los hablantes “impongan” de hecho las mismas palabras a las mismas ideas. entre ellas. en verdad yo hablaría un lenguaje distinto' al 6 Cf. con cualidades sensibles de las que somos conscientes. Nada más natural. Pero la tesis crucial de la filosofía de Locke va más allá de la mera constatación de la existencia de q u alia. Cabe aceptar la existencia de vivencias y sus cualidades sensibles in vin iendo sin embargo la tesis central de Locke: en lugar de constituir los estados cuyo contenido concierne al mundo externo inferencias implícitas basadas en actos de notar nuestras vivencias. Hay una buena razón para ello. que en ningún caso puede constituir con ocim ien to. XXXII. es innegable que hay vivencias. aunque dos individuos no pueden compartir las mismas vivencias-ejemplar. le parecen razonables.. com unicarse mediante él. Eso es precisam ente lo que sugiere en los textos precedentes: com partir un lenguaje. según hemos explicado con detalle. Hay aún. Lo sutil de la dificultad explica que la pasemos por alto fácilmente. el que otros hombres tengan vivencias del mismo tipo que las mías. Sólo nuestras vivencias nos son directam enie conoci­ das. cap. son más bien los estados cuyos objetos intencionales son vivencias los que inferimos a partir de aquéllos. las palabras podrían quizás significar tipos que se suponen compartidos por las vivencias de los diferentes hablantes. Convendríamos tam bién — si la inversión fuese apropiadamente sistemática— en todas las aseveraciones sobre relaciones entre colores. sin apreciarlo.. y se olvida de ella en cuanto deja de “filosofar”. pero grave en esto. Essay. La concepción de las vivencias en las que éstas juegan un papel como el que se acaba de bosquejar es mucho más plausible que la de Locke. Desde el punto de vista de Locke. los lenguajes son necesariam ente id iolectos: pues las propiedades semánticas esenciales de las expresiones lingüísticas las vinculan con entidades esencialm ente subjetivas. Sí así fuese.107 parece ser el sentido de las palabras del propio Locke) que. sólo aparentemente habría com unicación entre nosotros. confundimos con la suya. una pertinente para esta discusión. o las vivencias que los presuntos estados de cosas presuntamente causan en otros) se puede expresar sin residuo alguno haciendo exclusivam ente referencia a n uestras vivencias. libro II. una dificultad sutil. es una concepción así la que. a partir de su noción fundamental de lenguaje como el idiolecto de un individuo. incluso admitiendo que la convencionalidad lingüística con sista p rim ero en la libertad de cada hablante para a sociar palabras con ideas. convendríamos en qué ocasiones ‘esta esfera es ro ja ’ es verdadera. y sus im plicaciones. En mi opinión. pero los otros asociarían con los términos de color en ese enunciado cualidades sensibles d istintas de las que yo asocio con ellos En este caso. Es esta tesis. En la concepción del lenguaje de Locke. cabe que tengan vivencias con características similares. Convendríamos en que ‘se obtiene verde combinando azul y amarillo’. y nuestro concepto de cualquier cosa distinta de nuestras vivencias (los estados de cosas que presuntamente las causan. § 15 . el lenguaje como una entidad social. sólo puede ser una hipótesis. y aun así ‘# ro jo # ' designaría diferentes características de nuestras vivencias. Uno examina los argumentos que la sustentan. sin embargo.

sino meramente tratar de hacer manifiesta una cierta perplejidad. Locke. nos pediría una justificación de esa idea. por consiguiente. en su significación primaria. y esta posibilidad ciertamente no nos está vedada a ninguno de nosotros. y no respecto de un subconjunto de las expresiones. pero al menos. los estados de cosas. El lenguaje es social. De los puntos de vista de Locke sobre la relación entre las vivencias. razonablemente. también ellos podrían ser compartidos.108 que hablan los demás. Y tam bién la única: ningún otro individuo puede establecer ese hecho. esa posibilidad no existe en realidad. El lenguaje es social. de hecho. pues. Es esta diferencia entre las ideas comunes sobre el lenguaje y los puntos de vista de Locke la que se traduce en el distinto énfasis en los diferentes aspectos del hecho de la convencionalidad lingüística que hemos venido discutiendo. pensamos. L a perplejidad provocada por la concepción del lenguaje de Locke reside en que. en el sentido de que todo lenguaje podría ser com partido. a saber. la constatación de un conflicto entre una teoría filosófica y nuestras intuiciones no es un argum ento con tra ella. Podemos convenir con L ocke en que los hablantes actuales del español no podemos de hecho saber con certidumbre que hablamos exactam ente el mismo lenguaje. sólo una persona habla: Robinson Crusoe bien pudo inventar un código para su propio uso. Cuando menos. Observaremos también cómo de las consideraciones de Wittgenstein se desprende no sólo que nuestro lenguaje no es epistémicamente privado. sino de la totalidad de las mismas. . No podemos saber si hablamos en realidad el mismo lenguaje. que un lenguaje ha de poder ser bagaje común de una comunidad de individuos. de acuerdo con sus puntos de vista. Esencias nominales y esencias reales Una segunda dificultad de la concepción del lenguaje de Locke se pone de manifiesto cuando pasamos a considerar algunas consecuencias que tal concepción tiene para la semántica de ciertas 7 Esto no significa que rio pueda haber un lenguaje que. A mí no me puede asistir duda alguna respecto de si la idea que caracteriza mi percepción presente es o no la que siempre he denominado ‘rojo’. sino que n o p u ed e h a b er un lenguaje epistémicamente privado. Lo que aquí hemos hecho no ha sido propiamente formular un argumento contra Locke. Una vez nos hayamos convencido de que un lenguaje debe tener ese rasgo. por cuanto quizás cada hablante asocie con expresiones para significar q u a lia (expresiones com o ‘# r o jo # ’ o ‘#cosquilleo placentero# ’) referentes ligeramente distintos. y conoce también que los demás esperan lo mismo respecto de él. compartir un lenguaje implica saber que atribuimos los mismos significados a las mismas expresiones. La perplejidad es en suma la siguiente. Estarem os entonces en disposición de rechazar racionalmente una concepción del lenguaje com o la de Locke. debemos entonces establecer claram ente por qué un lenguaje lockeano carece de él. pensamos. hablar un lenguaje es participar de una práctica com ún. a partir de su noción básica de idiolecto. sólo una fuente de perplejidad. Cada individuo tiene un acceso privilegiado a sus ideas. si no podemos ofrecerla. Ahora bien. conoce que los demás asignan ese mismo significado a las palabras. se sigue que el lenguaje que cada uno de nosotros habla es ep istém icam en te privado: es imposible saber si. tal acceso queda vedado a los demás. Para convertir la perplejidad en un argumento debemos en primer lugar justificar ese aspecto de nuestra concepción intuitiva del lenguaje que el análisis de Locke no parece poder recoger. 3. mal podemos pensar que tenemos un argumento serio contra él.7 Compartir un lenguaje consiste en que el lenguaje sea conocim iento mutuo entre sus usuarios: cada usuario conoce el significado de las palabras. yo soy la última autoridad en la m ateria. Esta ju stificación la encontrarem os en las consideraciones de Wittgenstein en las Investigaciones filo só fica s sobre la necesaria n orm atividad del lenguaje. Pero también esos lenguajes “privados” admiten la posibilidad de ser públicos. y sus características respectivas. existe la posibilidad de establecer si ello es así o no. como sostiene Locke. las palabras significan para nosotros lo mismo que significan para los demás. y. Y el significado de todas las expresiones se define a partir del significado de expresiones con esos rasgos. no puede hacerlo si el aspecto social en la noción de con ven ción presupone que los individuos que participan de una misma convención com parten su conocim iento. De modo que Locke no puede reconstruir la noción de un m ism o Lenguaje convencionaim ente compartido.

que un objeto sea un murciélago. y tam bién ‘el oro de este anillo es el mismo que el de los pendientes de mi abuela’.109 expresiones que significan id eas com plejas. y los segundos (‘oro’) está en que aquéllos nos permiten contar. que algo sea o no un ejemplo de su cied ad o de desorden depende de preocupaciones humanas relativamente arbitrarias desde un punto de vista cósmico. y la esencia nominal es la entidad objetiva que corresponde en el mundo a esas ideas. La diferencia entre los primeros y los segundos no es muy importante para nuestros fines presentes. etc. o una cantidad de oro. Unos y otros están estrecham ente relacionados. pero no si P es uno de masa. su esen cia. El significado de ‘oro’ estaría constituido por las ideas #am arillo# . El significado de ‘tigre’ puede estar constituido por las ideas de una cierta forma espacial. no parece depender en absoluto de nada arbitrario. etc. La esencia tigre es aquello. La esen cia n om in al constitutiva de un cierto género natural son las propiedades (primarias o secundarias) que correspondan a un conjunto de ¡deas simples. diremos. a saber. respectivamente.. y. mientras que las partes de un material cualquiera como el oro son ellas mismas oro también. sustancias. en consecuencia. aquellas sustancias a los que unos y otros se aplican — com o su nombre (‘géneros naturales’) sugiere— tienen. de un modo “natural”— . con ello. al hacerlo. y la esencia nominal por las propiedades de los tigres que producen en nosotros esas ideas. que causan normalm ente esas ideas. Es precisam ente por relación a la persistencia de “eso común” que identificamos particulares a través del tiempo con ayuda de términos de género natural. La diferencia entre los primeros (‘tigre’). es. y los segundos lo que él llamaba su stancias. y otra unos pendientes. ‘agua’ o ‘pim ienta’. Por contra.).. sea lo que sea. Términos como éstos no clasifican las cosas siguiendo coyunturas objetivam ente trazadas (y. como Locke vio. El conjunto de ideas constituye el significado del término. etc. ‘sal’. el conjunto de propiedades que causan esas ideas simples. y la esencia nominal por el conjunto de propiedades. “algo en com ún”. o. dos teorías distintas del significado de los térm inos de género natural. los términos de género natural como ‘oro’ o ‘tigre’ y los términos singulares como ‘esta esfera’. Dado un dominio de sustancias. dejen de funcionar como términos de m asa). # sólid o# . independientemente de nuestros intereses y hábitos clasificatorios — esto es. un cierto color -#rayas negras sobre fondo ocre-am arillo#-. probablemente. por eso. Con el fin de distinguir ambos sentidos. sus criterios de aplicación son sumamente vagos). que se aplican a una clase de objetos —como tigre’— o bien térm inos de m asa. Tanto los primeros como los segundos nos sirven para identificar objetos a través del tiempo: decimos ‘el tigre que nos hemos encontrado hoy es el mismo que nos atacó ayer’. Que un objeto sea una punta de lanza o más bien la cabeza de un hacha depende de la función a que se le destina en una cierta sociedad. Estas ideas son com plejas. En este sentido. tanto los unos como los oíros identifican particulares. de cuya presencia o ausencia depende que ‘tigre’ se aplique o no a una entidad. Este “algo en común” que suponemos com parten objetivam ente los particulares a los que se aplica un término de género natural (objetos que por lo demás pueden diferir en m uchas de sus propiedades: una pieza de oro puede ser un anillo. # brillante# . justam ente la asociación entre las ideas es el fundamento para la inferencia de que hay una esencia nominal que les corresponde (algo objetivo que explica que . primarias y secundarias. Locke sostiene que hay dos modos distintos de entender las esencias. M atices irrelevantes al margen. Locke acuñó un término para cada uno de ellos: ‘esencia nom inal’ y ‘esencia real’. no está bien construida: los términos de masa no se pueden poner en plural (sin que. Más relevante que las diferencias que los distinguen es para nosotros lo que tienen en común: intuitivamente. Consideraremos aquí sólo los primeros. la expli­ cación de esto reside en que las partes de los tigres no son tigres. como Locke dice. como ‘oro’. Es así que una pregunta como ‘¿cuántos “oros” hay aquí?’ — caso de estar sintácticam ente bien construida— no podría recibir una respuesta determinada. la pregunta ¿a cuántas se ap lica F ? puede en general recibir como respuesta un número cardinal determinado si P es un término como ‘tigre’. conjun to que nosotros utilizamos para clasificar a los objetos com o perteneciendo al género en cuestión. Los primeros significan lo que Locke llamaba esen cias. Los términos de género natural son o bien térm inos generales. en el sentido de que sus componentes están cognoscitivamente asociados entre sí. dos murciélagos pueden tener distinto tamaño.

La tesis de que el significado t ‘tigre’ es una idea com pleja es la tesis de que una condición necesaria y suficiente para entender e¡ término es poseer la capacidad de inferir. e decir. mediante la investigación empírica. pero no lo era. tenemos aquí los términos ‘oro. que explica. el conjunto de propiedades de un objeto qu justifica el clasificarlo como perteneciendo a un cierto género. va a formar parte del significado de ‘oro’. que se decide que la ides (convengamos por comodidad en que es una idea simple. Intuitivamente describiríamos estos hechos diciendo que la pieza no es. por ejemplo. a partir de la afirmación de que algo es un tigre. Estrictam ente hablando. Pues bien. aun a riesgo de una cierti verbosidad. La esencia real del oro nos la da una descripción de las características distintivas del átomo . y es por tanto la significación natural de lo que propiamente hablando sería un idea. Por tanto. continuaré ateniéndome a la práctica de discernir claramente las ideas de las propiedade en las cosas que las causan Como el propio Locke admite. a la idea com pleja que constituye el significado del término de género natural. Locke emplea de un modo sistemáticamente ambiguo el términ ‘idea’. Pero la teoría según la cual los términos de género natural significan esencias nominales no nos permite decir tal cosa. y que no existe razón alguna para pensar que lo hubiera sido cuando antes juzgué que era oro. entre otras cosas. propiedades que producen en mí la idea #form a con cuatro patas y rabo#. Sin embargo. la propuesta según la cual el significado de los términos de génen natural es una esencia nominal tiene consecuencias claramente contraintuitivas. más bien.0. y.. La esencia real del agua. Supongamos que se introdujera uní nueva propiedad como elemento de la esencia nominal del oro. por ejemplo. esta confusión no produce generalmente malentendidos. y ‘oro. él mismo advierte al lector que en muchas ocasiones usa ‘idea’ para referirse a la propieda objetiva que causa. cuyo significado es el que tenía 'oro antes de tomar la decisión mencionada. Imaginemos que antes de asociar el nuevo criterio con ‘oro’ juzgué que una cierta cantidad de material era oro. sino lo que Locke llama ‘esencias reales’. y a sucesivamente con el resto de ideas simples que “componen” la idea compleja. es que el material era y es oro. y después de conocido el nuevo criterio y establecida la nueva convención compruebo que el material no es soluble en mercurio. inodoro e insípido que calma la sed — suponiendo que estas tres propiedades constituyan la esencia nominal del agua. es aquello que hoy describiríamos diciendo que el agua está constituida por moléculas de H. esta impropiedad se transmite al uso de la palabra ‘esencia nominal’. Propiament hablando. esta decisión constituye un cambio en el significado ds ‘oro’. que los objetos en cuestión tengan la esencia nominal asociada con el género natural. las esen cias com unes a todas las su stan cias a las que se aplica correctam ente el término no son las esencias nominales. a descubrir a posteriori. pues es esta constitución interna la que explica que el agua sea un líquido incoloro. La esen cia real es una (en muchos casos meramente presunta) constitución interna.’. esto es. Debe tenerse presentí que los e le m e n to s de las e se n c ia s n om in ales son n e ce sa ria m e n te cu alid ad es discerniblei perceptualmente: son cualidades que producen ideas simples. Tal como advertimos anteriormente. De acuerdo con la propuesta de Locke. y que er consecuencia la propiedad en los objetos que cause esa idea formará parte de la esencia nominal de oro.110 las ideas en cuestión estén asociadas en nuestro entendimiento).’. la esencia nominal es. Lo que habríamos de decir. aunque no lo sea) #disolverse en mercurio# por ir regularmente asociada con las piezas de oro. Locke denomina ‘esencia nom inal’ en muchas ocasiones < conjunto de ideas simples causadas por las propiedades constitutivas de la esencia nominal. ni ha sido nunca. De acuerdo con esta segunda propuesta. oro: parecía oro. la esencia no puede esta constituida por ideas. Como ocurre ei otras ocasiones sim ilares. Sin embargi — con ayuda de nuestras cuasi-comillas para indicar propiedades notadas en nuestras vivencias— yo he tratado de evitarla al introducir la noción de esencia nominal. que e¡ objeto tiene propiedades que producen en mí la idea #form a coloreada con rayas negras sobre fond am arillo-ocre#. com o se acaba de decir. pero no era ni es oror Locke explica las intuiciones que se oponen a su teoría en virtud de nuestra tendencia a usar los términos de género natural de acuerdo con otra propuesta diferente sobre su significado. cuyo significado es el resultante de añadir al significadc del anterior la nueva idea simple que decidimos considerar definitoria de esa materia — solubilidac en mercurio.

llenos de una sustancia incolora. podemos describir la situación. el «genoma tigril». Im aginem os. una cierta maleabilidad. que estructuralmente esa sustancia es muy distinta del agua. Podría ser que un objeto tuviese la esencia nominal de los tigres y no fuese un tigre (que fuese. ¿Se aplica nuestro término ‘agua’ a las partes de esa sustancia? Las intuiciones semánticas de muchos hablantes dicen que no se aplica. sino que el objeto tenga una cierta estructura interna. sino también el ejemplo anterior relativo a la introducción de un nuevo criterio observacional como marca característica del oro (solubilidad en m ercurio). etc. Si la significación secundaria de un término de género natural es aquello que determina las condiciones necesarias y suficientes que un objeto debe cumplir para que el término se aplique a él. diversos fallos en el desarrollo del fenotipo a partir del genotipo han producido un monstruo que se parece más a un perro que a un tigre). de nuevo.111 de oro. Locke parece estar en lo cierto al pensar que una teoría com o ésta se acerca mucho más a dar cuenta de nuestras intuiciones semánticas que la que él propone en su lugar. no compuestas de átomos de hidrógeno ni oxígeno. sin embargo. que sean solubles en mercurio. no es más que introducir nuevos modos de determinar la presencia de la esencia real. haciéndonos llamar ‘tigre’ al aparente tigre que no comparte en absoluto el genoma con los demás tigres. lo constitutivo de un género natural. podríamos decir. La esencia nominal es un mero in dicador /a lib le de la presencia de la esencia real. de acuerdo con esta teoría. La teoría del significado de los términos de género natural que el propio Locke recomienda (según la cual esos térm inos significan esencias nominales) violentaría nuestras intuiciones. y también que los tigres se puedan reproducir entre sí dando lugar a tigres. inodora e insípida que calm a la sed. La diferencia se pone de manifiesto en reacciones químicas observables. Que esta segunda teoría se adecúa mejor a nuestras intuiciones semánticas que la recomendada por Locke se ve también considerando situaciones ficticias populares en la filosofía contem poránea. que es en todo similar al nuestro con el agua. pero sí el genoma — proveniente de la dotación genética de tigres bien constituidos y que quizás capacite a su portador para engendrar tigres bien constituidos. no es que ese objeto tenga una cierta esencia nominal. son estas características las que explican causalm ente que las piezas de oro tengan típicam ente un cierto color. La esencia real de los tigres es. A sí. aquello necesario y suficiente para que un término de género natural se aplique a un objeto. tal como intuitivam ente lo haríam os: diciendo que nos habíamos equivocado al juzgar que el anillo era de oro. com o la teoría de Locke nos forzaría a hacer. de acuerdo con esta teoría. Imaginemos ahora que ese planeta estuviese . pero sí comparte su esencia nominal. esta propuesta sostiene que la significación secundaria de los térm inos de género natural es una esencia real. sino por moléculas completamente distintas. La teoría según la cual los términos de género natural significan esencias reales. pero no se puedan reproducir con caimanes para dar lugar a caimanes atigrados. digamos. que el anillo era de oro en el sentido anterior de la palabra ‘oro’ pero no lo es en el nuevo. pues. La teoría de las esencias reales permite también entender la finalidad de introducir nuevos elementos en la esencia nominal: lo que pretendemos es acercarnos a determinar m ejor la esencia real. pero tales reacciones son ajenas a l trato ordinario de los habitantes del planeta con la sustancia. por ejemplo. Imaginemos que hay un planeta lejano (llamémosle ‘Bitierra’) en que hay océanos. en lugar de decir. el conjunto de los rasgos genéticos característicos de los tigres — conjunto de rasgos genéticos que explica la forma y el color que acostumbran a tener los tigres. un robot hábilmente diseñado). y con ello el significado del término. no sólo nos permite describir estos casos de acuerdo con nuestras intuiciones. pero no supone en absoluto modificar su significado. por contra. y obligándonos a no considerar correcto llamar ‘tigre’ al tigre malformado. digamos de XYZ. un cierto peso. No está constituida por moléculas de H20 . que no comparte la esencia nominal con los otros tigres. De acuerdo con esta teoría. porque careciese de la esencia real de los tigres. Y podría también ocurrir que un objeto fuese un tigre y no tuviese la esencia nominal de los tigres (porque. cuando descubrimos que un anillo que nos habían vendido como siendo de oro no pasa este nuevo test. Modificar la esencia nominal asociada con un término de género natural. por cuanto ni siquiera es un ser vivo (es un robot hábilmente diseñado). lagos y ríos.

9 Tenemos ejemplos de ello. ni en la Tierra ni en la Bitierra. . cap. § 13. Essay. (Supóngase conocido el proceso bioquímico constitutivo de lo que llamamos ‘SIDA’. No parece que esta modificación cambie la situación en cuanto a que ‘agua’. Tampoco esta última modificación parece afectar a la intuición de que el significado de ambos términos es distinto. X. Por todo lo que sabemos. imaginemos que de lo que se trata es de comparar el significado de ‘agua’ para estos individuos con el significado de ‘agua’ en el español del siglo XVIII —de modo que nadie. 8 Cf. cap. Por último. libro III. pero el proceso bioquímico que explica esa esencia nominal — esos síntom as— es completamente distinto. libro III. aunque sí a la de la Tierra. §§ 48-4-9. «El significado de ‘significado’». y que las traducciones correctas de los restantes términos son: ‘no es el caso que’. ’ Cf. ‘agua’. En este artículo Putnam recupera la idea de Locke de que los términos de género natural se aplican como si significasen esencias reales (pero discrepa de la tesis de Locke de que no deberían usarse así). En la mayoría de los casos usamos términos de género natural aun cuando las presuntas esencias reales características de esos géneros nos son desconocidas (piénsese. IX. El argumento de la Bitierra procede de Hilary Putnam. De nuevo. pero no a la que llena los de la Tierra. En virtud de las mismas intuiciones. nuestras intuiciones apuntan a que la enfermedad no sería un caso del SID A. X . cap. en biterráqueo. él piensa que la propuesta alternativa presupuesta por el sentido común es incoherente. nos vertamos forzados a decir que el biterráqueo ha dicho algo falso (que el agua no contiene oxígeno). Imagínese que un hablante biterráqueo dice ‘ne: ughaa enhe thege'. análogam ente. como Locke dice. libro III. Los términos para enfermedades se usan com o los términos de género natural. cap. sin ir más lejos. en ‘tigre’ o ‘hombre’). § 49-50. usamos los términos de género natural bajo el supuesto de que significan una cierta esencia real. una cierta constitución interna causalmente explicativa de la esencia nominal y de la que la esencia nominal no es en consecuencia más que un síntom a. para ‘ne:’. de Saúl Kripke. VI. ‘contiene’ para ‘enhe’ y ‘oxígeno’ para ‘thege’. no significa lo mismo que ‘agua’ en español. § 13. cerca de las trescientas. intuitivamente. lo que ha dicho es verdadero.8 Pese a ver con claridad adonde apuntan nuestras intuiciones semánticas sobre el funcionamiento de los térm inos de género natural. cap. ríos y lagos y calma su sed no es ‘ughaa’ sino una que suena exactamente como ‘agua’. Ideas similares se encuentran en E l nom brar y la necesidad. la única explicación de nuestros juicios intuitivos es que. sin que ello hubiese afectado al uso que los hablantes del español hacían de esos términos antes del descubrimiento de las que ahora consideramos esenciás reales de esos géneros naturales.) Pero el uso de la palabra ‘cáncer’ ha resistido el descubrimiento de que b ajo esa palabra se esconden muchas «constituciones internas» muy distintas entre sí. y nuestras intuiciones respecto a su uso permitirían elaborar consideraciones similares a las anteriores. cap. podría no haber habido ninguna constitución interna común a todas las partes del oro o del agua. Sin embargo. la esencia nominal que un hablante del español del siglo xvin podía asociar con la palabra ‘agua’ es en todo similar a la que un biterráqueo asocia con su término ‘agua’. falible como suelen ser los síntomas. libro III. Lo contrario nos llevaría a proponer traducciones claramente incorrectas. mientras que el término ‘agua’ de los biterráqueos se aplica a la sustancia que llena sus océanos. porque aquí vemos que no se trata. IX. VI. § 19. Essay. tan sim ilar qu e la palabra que aplican sus hablantes a esa sustancia que llena sus mares. e imagínese un planeta lejano en que una enfer­ medad tiene la misma esencia nominal que el SID A. libro III. En rigor. La cu estión del significado de los térm inos de género natural nos permite apreciar m ejor el internism o característico de la concepción del lenguaje de Locke. Si aceptamos la traducción d e ‘u g h aa’ com o. Imaginemos ahora que el biterráqueo es en realidad muy sim ilar a l esp añ ol en su fonología. libro III. que no hubiese ninguna constitu ción interna com ún a todos los tigres. VI. sabe lo suficiente para realizar los experimentos que permiten distinguir el agua del líquido aparentemente similar en la Bitierra. cuando. Este es su argumento.112 habitado por individuos que usan la expresión ‘ughaa’ para referirse a esta sustancia. § 20. cap. porque el término ‘agua’ del español del siglo X V III no se aplica a la sustancia de la Bitierra. De nuevo. (Por el momento. podría ocurrir que las presuntas esencias reales ni siquiera existieran. libro III. Locke mantiene empero que debemos corregir estas intuiciones y usarlos de acuerdo con su propia teoría. e incluso los sonidos que utilizan para clasificar esa sustancia son del mismo tipo Es la esencia real la que difiere. §§ 8-9.) Parece que en ese caso hemos decidido usar el término de acuerdo con la propuesta de Locke. no sería razonable traducir ‘ughaa’ por ‘agua’.

por hipótesis la esencia real (caso de que exista) causa la esencia nominal. calmante de la sed. la propiedad causalmente responsable de la idea. Como tal. Las ilusiones perceptivas muestran que es posible que algo parezca un cubo a un ser humano normal y. y. Siendo las esencias reales hipotéticas. por favorables que sean las circunstancias epistém icas. Locke admite que una palabra como ‘rojo’ significa indirectamente una propiedad objetiva de las cosas. la idea compleja. aunque nosotros. como propiedad de las cosas. Pese a ello. no la cscncia nominal. no puede darse que algo me parezca rojo (que yo tenga en su presencia la idea de rojo) en circunstancias epistém icam ente propicias y. de una propuesta inocua. Aceptar que los significados de los términos de género natural sean esencias reales (esencias reales que en la mayoría de los casos son meramente hipotéticas) contradice a ju icio de Locke su tesis semántica fundamental según la cual las palabras significan inmediatamente ideas en la mente de quien las usa. una palabra como ‘tigre’ significa indirectamente una esencia nominal. es un «poder» para producir en mí cierta idea. es que haya algo que causa esa idea. El problema está en que suponer la existencia de esencias reales es epistém icam ente arriesgado. decidiríamos que sí pertenece a él. Los rasgos genéticos característicos de los tigres explican causalmente que los tigres tengan (típicam ente) una cierta forma. corresponden a nuestras ideas simples. Por contra. sin embargo. otra. y la concepción del significado de Locke deriva de dos consecuencias de la concepción «intuitiva» de los términos de género natural. El lector puede estarse preguntando por qué piensa Locke que existe una incompatibilidad entre la tesis de que sólo la esencia real constituye las condiciones necesarias y suficientes para la aplicación de un término de género natural y su concepción del significado. en el sentido de que se puede dar una explicación de la noción de co n d icion es n orm ales tal que si algo le parece cúbico a un ser cognoscitivamente equipado como un ser humano normal en circunstancias normales. El rojo. en las más favorables circunstan cias cognoscitivas.113 ni mucho menos. un cierto color. ¿Por qué no decir que esa idea compleja significa de modo natural.. La convicción intuitiva que Locke pone de relieve. que el agua tenga las propiedades que causan en mí ideas de objeto incoloro. es decir. la tesis nominalista de Locke — según la cual esos términos sólo pueden significar esencias nominales— es una consecuencia del internismo de su concepción del lenguaje. La razón por la que Locke encuentra esta propuesta incompatible con su epistemología y su concepción de la representación (de las expresiones lingüísticas así com o de los estados mentales) ha sido ya apuntada. por ende. típicamente. m ientras que (según Locke) no lo es suponer la existencia de propiedades que. Una es que algo puede pertenecer a u n género natural sin que nosotros estem os nunca en disposición de determinar que ello es así. inodoro. com o # c ú b ic o # . porque del mismo modo que la esencia nominal cau sa la idea compleja. etc. Del mismo modo. insípido. no sea un cubo. Las ideas de propiedades prim arias. Las ideas simples son. es claro que no tenemos ideas de ellas. pero h acerla com p letam ente exp lícita nos perm itirá apreciar m ejor las consecuencias de esta concepción del lenguaje. es un aspecto más del externismo que caracteriza a la representación preteórica que nos hacemos de las propiedades sem ánticas de las palabras. sino algo rojo. una esencia nominal. Que el agua esté constituida por moléculas de H 20 explica. etc. no haya algo rojo ante mí. que algo puede no pertenecer al género natural. y a su vez que esa esencia nominal se me manifieste como una cierta idea compleja. es parte fundamental de las ideas epistemológicas de Locke la creencia de que también las ideas de propiedades primarias son «diáfanas». la constitución interna de los tigres. por ejemplo. según la cual los términos de género natural significan esencias reales. el conjunto de propiedades causalm ente responsables de las ideas simples que constituyen la idea compleja directamente significada por la expresión. sino la esencia real? Ello permitiría a Locke decir que ‘tigre’ significa indirectamente esa esencia real. por decirlo así. de acuerdo con la cual las esencias nominales no son más que meros indicadores falibles de los verdaderos significados. no son tan «diáfanas». entre otras cosas. sin embargo. diáfanas. es cúbico (y ser cú bico es parecerle cúbico a un ser humano normal en circunstancias normales) La determinación . Lo único que se requiere para que mi juicio de que hay ahora ante mí no sólo mi idea # ro jo# . El conflicto entre la propuesta implícita en el uso común. Y la propuesta parece estar perfectamente en la línea de las ideas de Locke.

no es —y me disculpo por la vaguedad— excesiva. aunque pueden darse casos (alucinaciones. § 5 ofreceremos una versión particularmente poderosa (debida a Wittgenstein. como hemos señalado. Agua’ significa esa esencia real que comparten. En opinión de Locke. las cosas están ya. Naturalmente. es razonable suponer que la característica de las vivencias es un signo de la característica objetiva.10 Dijimos anteriorm ente que la idea de que los términos de género natural significan esencias reales es un aspecto del externísm o sem ántico que caracteriza a nuestras intuiciones sobre los significados. y además puede serlo desde los mismos supuestos de Locke: se pueden utilizar consideraciones similares a las esgrimidas por Locke contra las esencias reales en contra de las presuntas «cualidades» correspondientes a las ideas simples. . en suma. en circunstancias epistémicamente propicias apariencia y realidad coinciden. «algo en común». objetivam ente. las suponemos nóm icam ente conectadas con un mundo objetivo. conspicuamente. etc. Este sería el caso. es decir. que agraviaría a algunos de los filósofos cuyas doctrinas queremos clasificar con él. Es importante reparar en los elementos antirrealistas presentes ya en las ideas sem ánticas de Locke. un aspecto de la realidad extramental (como por ejemplo una propiedad objetiva) puede considerarse la significación secundaria de una palabra cuando la inferencia que lleva a su existencia no es epistémicamente arriesgada. Pero. Recuérdese que la aseveración central del realismo por representación lockeano es que el contenid o de tod o s nuestros estados m entales es «inm anente»: conciernen directam ente a características de nuestras vivencias. esta condición no se cumpliría. sin embargo. en circunstancias perfectam ente normales. clasificadas en géneros. entendidas com o ideas de esencias reales. es decir. entre parecer y ser. todo esto puede ser objetado. porque. serían completamente distintas en este respecto: la presencia de la idea compleja. ‘R o jo ’ y ‘cúbico’ significan (secundariamente) propiedades objetivas de las cosas. pero no así si significa una esencia real. siguiendo de este modo a Michael Dummett. podría no estar acom pañada de la presencia de la esencia. Cuando digo ‘esto es agua’. cuya naturaleza colegimos a partir de la estructura de nuestras vivencias. en X . Pues. es esto lo que indica cuando insiste en que de las esencias reales «no tenemos ideas»: lo que quiere decir es. El término es más neutro que ‘idealismo’. independientemente de los extrem os a que sus sucesores fenomenistas las llevaron. si las ideas com plejas de género natural significaran esencias reales. pensamos. y de que estem os en disposición de tomar constancia de ello). Precisamente 10 Usamos ‘antirrealismo’ para referimos en general a las doctrinas filosóficas contrarias al realismo. al mismo género al que pertenecían los líquidos que venimos llamando así. por muy normales que fuesen las circunstancias. ilusiones. y viceversa.114 d e qué son condiciones normales se haría de tal modo que quedarían excluidas las circunstancias en que se producen ilusiones perceptivas. cuando la separación entre apariencia y realidad.'É sta es la razón profunda por la que Locke propone corregir al sentido común en este aspecto. si las ideas com plejas de género natural significasen esencias nominales: por hipótesis. que nuestra experiencia consciente no nos proporciona representantes fidedignos de las esencias reales. en su período fen o m en alista ) de los arg u m en tos tra d icio n a les que llevan del realism o por representación al fenomenalismo. de acuerdo con la propuesta anterior. lo mismo sigue siendo el caso. en cualquier caso. igualmente por hipótesis. y en virtud de esas regularidades notadas en ellas las tomamos como signos naturales de características objetivas de estados de cosas. la verdad o falsedad de mi aserto depende de que el líquido acerca del que hablo pertenezca. Todos esos líquidos tienen. independientemente de que yo y mis sem ejantes estem os aquí para clasificarlos. somos razonablemente competentes en la identificación de esencias nominales. Si ‘tigre’ significa una esencia nominal. independientemente de nuestras prácticas clasifícatorias. naturalmente. Eso es precisamente lo que hicieron Berkeley y Hume. objetivam ente (es decir. Notamos regularidades en estas vivencias. dos individuos pueden tener las mismas vivencias y estar ante géneros naturales d istin to s. Las ideas com plejas de esencia. En la medida en que sea legítimo suponer que la presencia de cierta característica en mis vivencias va generalmente acompañada de cierta característica objetiva.) en que a un individuo le parece que esas propiedades se ejemplifican sin que ése sea el caso (o viceversa: casos en que le parece que no se ejemplifican aunque se ejemplifiquen de hecho).

La teoría de los términos de género natural propuesta por Locke. el significado de un término de género natural es una entidad decididamente externa al pensamiento y al lenguaje. no sólo es perfectamente com patible con el realismo así entendido. La actitud externista sobre los términos de género natural. Por ejemplo. seguro que está construida a nuestra imagen y semejanza. digamos un conjunto de rasgos genéticos característicos de los tigres) y que nunca (ni siquiera en las condiciones epistémicas más propicias) estemos en disposición de saber que lo es (porque. simplemente. sea verdadero (en el supuesto de que ‘tigre’ designa una esencia real. por definición. es una teoría antirrealista. sin que lo sea en realidad (o viceversa). independíente del lenguaje y del pensamiento humanos. p ese a q u e n o podríam os establecer qu e lo son. El realismo es la creencia (propia del sentido común) de que el mundo que representan el lenguaje y el pensamiento humanos es un mundo objetivo. por ejem plo. que se pone claram ente de manifiesto en la teoría semántica de los términos de género natural que nuestras intuiciones apoyan. puede ocurrir que ‘esto es un tigre’. La posibilidad que antes hemos descrito. manifiesta en Locke — en un filósofo que trata por lo demás de preservar ciertos elem entos del realism o del sentido com ún— entre internism o sem ántico y . Este externismo sem ántico del sentido común. los indicios que utilizamos como muestra de la presencia de la esencia cuando introducimos el término pueden ser engañosos. puede parecerme que el líquido es agua. Si la «realidad» es algo «construido» por nosotros. determinar cuáles son esos rasgos sea tan com plejo como para hacerlo una tarea cognoscitivamente fuera del alcance de los seres hum anos). inodoro e insípido). va asociado a una actitud realista. sí som os capaces de determ inar (en condiciones epistémicas propicias. en u n ciados. o tenemos tapados los ojos.115 porque la esencia real es objetiva. es la idea — perversa. q u e son de h ech o verdaderos. en ciertas con dicion es propicias). Si la realidad que los enunciados representan es objetiva. según la cual esos términos designan esencias nominales. El antirrealismo. etc. independiente de la mente y del lenguaje que lo representan. parece perfectamente posible que en algún caso no dispongamos de los recursos cognoscitivos necesarios para determinar la verdad o falsedad de un enunciado. para el sentido com ún— de que lo que llamamos «la realidad» es en verdad una fabricación nuestra (una fabricación privada. pongamos por caso. si la luz está apagada. aunque de hecho sea falso. naturalmente. dicho de un animal cuya apariencia no hace pensar que haya de ser un tigre. en el fenomenismo solipsista y en otras versiones clásicas del idealismo. puede ser difícil saber si tenemos delante un líquido incoloro. Una con secu en cia d el realism o (qu e p od em os tom ar com o defin itoria d e una actitu d realista) es la siguiente: p u ed e h ab er en u n ciados cuyo sign ificado en ten dem os plen am en te y cuyo valor d e verdad no seríam os capaces d e determinar. Una con secu en cia d e estos puntos d e vista. Por eso puedo creer que ‘esto es agua’ es verdadero. Las esencias nom inales son características cuya presencia o ausencia. como ocurre en concepciones contem ­ poráneas de la ciencia y el conocim iento). a la medida de lo que nosotros podemos conocer plenamente. es q u e desde un punto d e vista antirrealista no tiene sentido contem plar seriam ente la posibilidad de un enunciado cuyo significado entendem os p len am en te y cuyo valor d e verdad no somos. n i siquiera en situ acion es cogn oscitivam ente id eales. sin em bargo. Esto sólo es posible si el significado de ‘agua’ (lo que hace que ‘agua’ se aplique o no verdaderamente a algo) es una entidad objetiva. En esta concepción. Es interesante observar la conexión. por contra. o hemos bebido demasiado. cap aces de determ inar (al m enos. no determinada por ellos.. llegar a conocerla con precisión puede ser difícil. sino que lo conlleva. o social. no puede existir con respecto a géneros naturales entendidos com o esencias nom inales. según la cual significan esencias reales. q u e podem os tom ar tam bién com o defin itoria de los m ism os.

YOLTON. por así decirlo. 1985. 1915. 1934 R. A Study o f L o c k e ’s Theory o f Ideas. Si aceptamos la teoría de los géneros naturales de Locke. J W . L ocke. K M. El término presupone (como explicamos al comienzo de esta sección) una distinción entre clasificaciones más o menos relativas a nuestros intereses y concepciones (como la clasificación de las cosas en casos de suciedad y casos de limpieza. no existen clasificaciones de este último tipo: todas las clasificaciones de los objetos en géneros son igualmente arbitrarias. J. sobre el Ensayo sobre el entendimiento humano JOHN LOCKE Ensayo sobre el en ten dim ien to hu m an o D-aducción de Edmundo O’Gorman. MACKIE Problem s from Ijocke 1976. THOMSON. Según la teoría de Locke. L o c k e an d th e C om pass o f H um an U nderstanding: A Selective Com m entary on the «Essay ».116 antirrealismo. L o c k e ’s Theory o f Sensitive Know ledge. pues las esencias nominales son construidas por nosotros. E. S WOOLHOUSE. An Introduction. universales o géneros: sólo las esencias reales podrían contar como universales objetivos. (CRAKOWSKI L es sources m ed iév ales d e la p h iloso p h ie de L ocke. 1994. 1970. el término 'género n atu ral está en realidad fuera de lugar. 1971. ____________ . Bibliografía complementaria I. en particular. o casos de orden y casos de desorden). SQUADRITO. y clasificaciones que reflejan divisiones ya dadas. por el mundo. objetivamente. ____________ . . S M. L. Estudios sobre el lenguaje en John Locke y. Fondo de Cultura Económica. La teoría de Locke es en rigor (como él mismo indica) una teoría nominalista. Bogotá. igualmente determinadas por nuestras concepciones. según la cual no hay. 1978. L o c k e ’s P hilosophy o f S cien ce an d K noow ledge: A Consideration o f S om e Aspects o f «An Essay Concern­ ing H um an Understanding ». Joh n L o c k e an d th e Way o f Id eas 1965.

UNIDAD N° 4 Bertrand Russell — John Langshaw Austin «El problema de la verdad» [Extracto de L enguaje. co m u n ica ció n y verdad] A d o l f o L e ó n G ó m e z G ir a l d o • 118 Bertrand Russell «Sobre la naturaleza de la verdad y la falsedad» [Extracto de E nsayos filosóficos] B ertrand R u s s e l l 133 135 141 142 144 153 153 Comprensión y discusión John Langshaw Austin «Verdad» [Extracto de E nsayos filosóficos] J ohn L angshaw A u st in Comprensión y discusión Bibliografía com plementaria .

127-157. Aunque la verdad para el sentido común es «correspondencia con los hechos» lo que parece intuitiva e ingenuamente verdadero. Profesor titular jubilado del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle. y otros.correspondencia? 1. sin embargo. London. O bjective K now ledge. de Chaim I’erelman (Grupo Editorial Norma. 1992). 1993). presenta. 1997. recogido en: Adolfo León GÓMEZ. An evolutionary approach. 1998) 1 Karl POPPER. Ramsey. Editorial Universidad del Valle Santiago de Cali. pág. 320 J Id. 1973. de allí la necesidad de evitarlas. W ittgenstein. Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas (1967) y Doctor en Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina (1.** En este ensayo pretendo abordar las dificultades que plantea la noción de verdad y sus posibles soluciones. Ibid. El prim ado d e la razón práctica (Universidad del Valle. sino la dificultad de explicar la teoría de la correspondencia: cómo podría una afirmación corresponder con ios hechos». 1991). 1944. Explicación de cada una de las dificultades I a Dificultad: ¿cómo entender la. Ha escrito F ilosofía an alítica y len gu aje cotidian o (USTA. se trata de la idea de que si deseo hablar de verdad debo disponer de criterios de verdad»2. Conjectures an d refutations. como veremos. pero no perderé de vista a filósofos tales como Russell. 1972 (1963J.1 2. Es de observar que Russell desde comienzos del siglo había planteado con mucha claridad este problema y hasta cierto punto lo resolvió.teoría de la verdad como imagen o proyección (teoría pictórica o figurativa). Uno de los ejem plos más molestos de esta correspondencia se encuentra en el Tractatus d W ittgenstein con su sorprendentemente ingenua -dice Popper. Ayer. la idea de ' Ensayo publicado con la debida autorización del autor.974) con una tesis sobre la filosofía de Descartes. tanto como un disco gramofónico es una imagen o proyección de un sonido y comparte algunas de sus propiedades estructurales3. Traductor de El imperio retórico. I. tireve tratado sobre la m entira (Universidad del Valle. una proposición se concibe como un cuadro 0 proyección del hecho que pretende describir y que tiene la misma estructura (o forma) que el hecho. 4. ¿Cómo entender que se puede hablar de verdad aunque se carezca de criterios de la misma? En el pasaje anterior Popper agrega: «por otra parte existía otra tesis que nunca acepté pero que nunca pude combatir eficazmente. ¿Cómo entender esa correspondencia? Al respecto dice Popper: «la razón de mi malestar con referencia a la noción de verdad era que ella había sido atacada por algunos filósofos. Sin embargo Tarski pensaba que si se daban las paradojas lógicas. algunas dificultades. editor). pero una idea tan arraigada en nuestro lenguaje difícilmente puede estar de más. Routledge and Kegan Paul. Los más desesperados con la noción de verdad la consideraron superflua (Ramsey y Ayer). pp. tales como: 1. Otros trataron de reemplazarla por la noción probabilidad (Reichenbach).118 «EL PROBLEMA DE LA VERDAD»* Adolfo León Gómez G . este sustituto no mejora nada la situación. No era tanto la antinomia del mentiroso lo que me preocupaba. 1988). los sistemas formales carecían de sentido. cedido para una primera edición por Alego editores (Adolfo León Gómez. y de un considerable número de artículos publicados en revistas especializadas sobre diversos tópicos filosóficos desde la perspectiva de la filosofía anglosajona y de la teoría de la argumentación. 223 . con buenos argumentos. refiriéndose a este problema. En esta obra. Mi m arco de referencia será Popper-Tarsk'i. Más adelante volveré sobre el asunto 3. com u n icación y verdad. Lenguaje. Como bien lo dice Austin. ! Karl POPPER. " Manizales. Argumentos y falacias (Universidad del Valle. Oxford Clarendon. pág.

porque si comprendo una proposición. Una descripción completa del mundo requiere hacer no sólo un inventario de las cosas. introdujo en su mundo otro tipo de hechos. Un hecho «es el tipo de cosa que hace que una proposición sea verdadera o falsa». Oxford University Press. Según Russell. Y comprendo la proposición sin que sea necesario que me expliquen su sentido» (4. 1977. Sin embargo Russell. en P h ilosophical p a p ers . RABO SSI A nálisis filosófico. Tienen la forma de: * «Esto siendo rojo» (ax) * «Esto estando en aquello» (xRy) * «Esto dando y a z» R(x. La metafísica del atomismo lógico de Russell. quizás más chocante.y. Sin embargo. se piensa que el lenguaje es una imagen de la situación o evento y que los refleja4. esto es incorrecto porque la proposición universal no es el producto lógico de una enum eración. «Una proposición se construye. pero entre ellas — com o dice Rabossí—• : Ocupan un lugar preferencial preguntas com o éstas: ¿cóm o es posible que un conjunto de palabras sea capaz de representar un hecho?. dio su expresión más exuberante y. 1970.01). la proposición universal de la lógica no hace una aseveración sobre una clase cerrada y enumerable. ahora me interesa más m ostrar que detrás de la teoría de W ittgenstein se encuentra la teoría más general de la m etafísica del atomismo lógico a la que Russell — en esto acreedor de Wittgenstein— . Esto sólo sucede con las tautologías y contradicciones lógicas que no hablan del mundo. ¿cóm o es posible que pueda comprender una proposición nueva aunque su sentido no me haya sido explicado? Sin embargo. len gu aje y m etafísica. 2. no está de más recordar algunos aforismos del Tractatus relativos al asunto: «Una proposición es una figura (Bild) de la realidad. La peor forma de esta teoría es la expuesta por Lenin en Materialismo y empirocriticismo Volviendo a Wittgenstein. que es imposible reducir a una lista — por grande que sea— . «Una proposición es una figura de la realidad.031). pág 124.z). Nada hay en la naturaleza de la proposición que muestre si es una cosa o la otra (si no fuera así. bastaría observar las proposiciones para aseverar verdades sobre el mundo5. existen hechos atóm icos (hechos singulares) que son los que no tienen otros hechos como constituyentes sino sólo cosas. 1967 (primera de. podría pensarse que una proposición universal com o «todo a es b» fuese un resumen (o paquete) de hechos particulares: «este a es b ». como todos sabemos. «aquél a es fe». «Todo a es fe. En efecto. cualidades y/o relaciones. AUSTIN. Un análisis parecido se puede hacer con la proposición existencial — particular— cuando se pretende que puede ser 4 John I. Sin embargo Russell aceptó tanto los hechos universales com o los particulares. «algún a es b. de proposiciones singulares. tales como los hechos generales. «ese a es b». 1956). pp 62-63 . etc. Como puede apreciarse el principio que guía el argumento de Russell es el de que «cuando una proposición no se deja analizar en un com plejo veri-funcional de proposiciones atómicas se debe reconocer como un hecho [o el reflejo de un hecho] especial»6. Monte Avila editores. Según Russell el mundo está com puesto de hechos. Los hechos no son verdaderos ni falsos. s E. como un experimento» (4. ya que ellos son irreductibles a los hechos atómicos. cualidades y relaciones sino también de los hechos. Las motivaciones de esta teoría son variadas. sino las proposiciones.021).119 correspondencia se toma en un sentido restringido y colorista -pintoresco-. Una proposición es un modelo de la realidad tal como la imaginamos» (4. Las x son sense data con lo que se buscaba darle una base indudable a la m etafísica . por así decir. pp 152-3 6 URMSON P h ilosop h ical analysis. conozco la situación que representa (Sachlage). Para cada hecho existen dos proposiciones — una a la que hace verdadera y otra a la que hace falsa— . «Truth». sino sobre una clase indefinida y abierta. Oxford University press.

y particulares no son reducibles a ellas. Signifition et verité. por el momento.. entonces tas proposiciones generales y particulares no son genuinas proposiciones»7 Ramsey propuso mirar las proposiciones universales como reglas — que podemos adoptar o no— . 9 Bertrand RUSSELL... 69-70. 66. significará: «la próxima vez que usted encuentre a un hombre. significa «hay alguna proposición que es incompatible con «este cigarrillo es rojo». «todos los hombres son mortales». es venenoso». haría bien en comenzar a hacer experiencias en ese dominio. Lo cierto del caso es que Ramsey. También distinguió Russell la clase de los hechos negativos que vale tanto para los atómicos como para los generales. La razón por la cual Russell acepta estos hechos — continúa Urmson— se debe a su idea de que la verdad es correspondencia: si «Sócrates está vivo» es falso.. pues si usted le parte la cabeza en dos con la esperanza de que sea inmortal. por ejemplo. porque el raciocinio de Ram sey es: «si sólo existen hechos atóm icos y puesto que las proposiciones singulares son afirm aciones de hechos atóm icos o reducibles a ellas. Si tal hecho no existiera. 304. Así. pp.» Aquí tenemos — agrega Urmson8— un contraataque con venganza. . Russell trató de dar una solución' alternativa a este enigma. Vale la pena decir que este pasaje data de una época en la que Russell ya había desechado la m etafísica del atom ism o lógico. concluyó que si una proposición universal no es una conjunción de proposiciones atóm icas. 8 Ibid. un hecho básico (atóm ico): pVáq.. 64. Esto quiere decir que los hechos atómicos son positivos y negativos. la proposición «este cigarrillo no es rojo». pág. Russell rechaza además esta idea porque: a) la incompatibilidad produce tanto m alestar m etafísico como la negación. después de haber ensayado la vía de conjunción infinita y aceptar que nuestro poder sim bólico — el de los Principia — no da para tanto. con mucha dificultad podría decirse que el predicado «es blanco» haga parte del significado de «no es rojo».120 interpretada como una disyunción — suma lógica— de proposiciones singulares: p v q v m . Pero este consejo sólo es sensato porque «todo hombre es mortal». Pero ¿con cuál hecho no corresponde? Debe ser con el hecho de que «Sócrates no está vivo». 1940 10 URMSON. No obstante. usted será colgado». 1969. pág. etc.. op. . TVaducción francesa de Inquiry in lo m eaning and truth Alien and Unwin. La interpretación pragmática fde las proposiciones universales] no es más que una evasiva»’. la segunda para entrar en la tercera por razones que tienen que ver con la presentación de los problemas y de su eventual solución.. pero con serv aba aún su in terp retación de las proposiciones universales. tanto como los hechos generales — universales y particulares— . tratando de pensar que «no p» significa lo mismo que: «existe alguna proposición q que es verdadera y es compatible con p». Este estratagem a es inútil puesto que si la proposición en cuestión es que «este cigarrillo es blanco». tampoco es una proposición y por la misma razón tampoco existen hechos universales. no habría nada anormal en la proposición «Sócrates está vivo». b) porque hace de un hecho complejo. pág. si usted pone en duda seriamente que «todo hombre es mortal». «si aquello . en la cual el viejo escéptico apasionado dice así: «Se piensa a veces que es posible interpretar las proposiciones generales [universales) como consejos prácticos. Esto es según Urmson — a quien seguimos transcribiendo— una soberbia (espectacular) pieza (obra) de metafísica a priori. Urmson no cita la respuesta llena de sevicia que Russell le dio a Ramsey en su Investigación sobre el significado y la verdad — anterior a la obra de Urmson— . para guiar nuestras expectativas y de las cuales podemos derivar proposiciones singulares: «El cardamomo es venenoso» es una regla de la cual se puede derivar la proposición singular: «si esto es cardamomo. y las proposiciones generales [es decir universales]. cit.. es porque no corresponde con los hechos. .. c) porque algunos elementos en el presunto hecho son proposiciones y las proposiciones no son hechos10 2 a Dificultad: Las paradojas lógicas D ejo de lado. 7 Ibid. etc. le aconsejaría comportarse como si fuese mortal. Flammarion.

si no hay diferencia en que una enunciación dada sea verdadera o falsa.. es decir. corroborar y verificar. la que más nos interesa en este trabajo. Sin embargo anota Russell19: «supongamos que acepto el criterio pragmático.. la de Epiménides el cretense que decía que todos los cretenses son mentirosos. habla de sí misma (p: p es falsa). «si no existe diferencia práctica acerca de dos enunciaciones consideradas verdaderas. Los últimos subrayados son míos. que hago a partir de la obra de Lewis-Langford11. En su obrita El Significado de la Verdad1 4 nos dice Jam es que pragmatistas e intelectualistas están de acuerdo con que la verdad «significa adecuación con la realidad. Obras Com pletas. I¡ Karl POPPER. edición). 1932). ideas falsas las que no» y «este es por lo tanto el significado de la verdad pues. esquem atiza las cosas así: Tomemos la proposición p que dice «p es falsa». debo disponer de criterios de verdad»13. existía otra tesis que nunca acepté pero que nunca pude combatir eficazmente. para el pragm atista «ideas verdaderas son las que podemos asim ilar. ” Bertrand RUSSELL. Jam es. Aguilar (Iniciación Filosófica). Ciencia y Filosofía.121 Las paradojas son dificultades que nos obligan a pensar que si una proposición es verdadera. 438-442. pág. de igual forma que lo justo es sólo lo ventajoso en el modo de conducirnos»17. 1980 (5a. entonces lo que realm ente ocurre es que hay sólo una enunciación en dos formas verbales. tendrá que concluir que es falsa y no m ás). "Ibid. 1973. 1 2 Editorial Facultad de Humanidades. Mi análisis. hacer válidas. pero con esta diferencia. 320. han inm ortalizado una de ellas. 33-34. 1993. 29. pp. En cambio un número par de los mismos predicados no produce antinom ias. tal com o lo analicé en mi obrita «Argumentos y Falacias»12. Los griegos — en especial Eubúlides de M ileto— . pág. que va de percibir que la creencia es útil a sostener efectivam ente que la creencia es verdadera? Más adelante volveremos con Russell y Popper sobre las dificultades de esta confusión y también sobre las dificultades del criterio pragmático. Aguilar. Universidad del Valle. Dover publications. por ejemplo: * pr p. 1 5 Ibid. Lo verdadero «es sólo lo ventajoso en nuestro modo de pensar. '* William JAMES. pág. ¿N o es evidente que se ha producido en mi mente una transición. entonces la enunciación carece de significado real»18. 83. como lo dice Peirce. y supongamos que usted me persuade de que determinada creencia es útil. y que puede simplificarse bajo la forma de alguien que dice «Yo miento». O bjective Know ledge. «Ensayos Filosóficos». Sym bolic logic. pág. pero sí el conocido fenómeno de la regresión viciosa al infinito. debe ser falsa. — agrega Jam es más adelante— . Lewis-Langford generalizan el problem a de tal m anera que les perm ite sacar las siguientes conclusiones: Para un conjunto n de proposiciones (para n igual o mayor a 1) auto-referenciales todo número impar de predicados «es falsa» da lugar a una antinom ia. y Dificultad: La definición de verdad y sus criterios Dijimos al comienzo con Popper que «. Esta era la idea de los pragmatistas. . se trata de la idea de que si deseo hablar de verdad. y no agrega nada más. pp. y si es falsa es verdadera. 1 1Ibid. en especial de W. ¿Qué sucede con esta extraña proposición? Algo muy curioso: si «p es falsa» es verdadera. tiene que ser falsa y si es falsa tiene que ser verdadera. El sig n ificad o d e la verdad. 890-891. 29. 30. II. es falsa * p2: p3 es falsa * p3: Pj es falsa. “ ’ibid. 1959 ( I a ed. pp. 1 1LEWIS-LANGFORD. (Esto las distingue de las contradicciones que son falsedades lógicas: si uno supone que una proposición es a la vez verdadera y falsa.. ello es todo lo que es conocido com o verdad»16. así com o falsedad significa inadecuación»15. pág.. C ali.. Supongamos que yo llego a la conclusión de que la creencia es verdadera. Así que. .

. Sin embargo esta dificultad se puede obviar así: «Para todo p. Clarendon Press. b. en los que parece que no podemos eliminar las palabras «verdadero» y «falso». En otros términos. por ejemplo. Oxford.como «x corresponde con los hechos» o «x corresponde con los hechos si y solo si y». reconoce Ramsey. decir que una proposición es verdadera es aseverarla y decir que es falsa es aseverar su contradictoria. tanto como el problema de la superfluidad. y «es falso que César fue asesinado» significa que «César no fue asesinado». 20 F P RAMSEY T h eF o u n d a tio n so f M athem aticsan d other logical essays. P. el hecho de que la nieve es blanca. Editorial Grijalbo. Cualquier teoría — agrega Popper refiriéndose a Tarski— sobre los predicados verdadero y falso — que son propiedades. para hacerlo debemos utilizar un lenguaje distinto de aquel en que se hacen las afirmaciones corrientes (metalenguajejsemántico) . pp 325-326. que hay casos — cuando describimos la proposición pero no la presentamos explícitamente— . M etam athem atics. Por ejemplo en «Las proposiciones que él afirma siempre son verdaderas». traducciones del lenguaje objeto en el metalenguaje (aunque para evitar la traducción. En térm inos no form ales. 1965. si él afirma p. . 142-143 El ensayo es de 1927. c. que me parece clara y sucinta. para dar énfasis o por ra/ones estilísticas. Nombres de afirmaciones. 21 A. pero cuando sea necesario recurriré a los ensayos de Tarski. lo que significa que en esta época ya ha abandonado su antigua concepción de la superfluidad (Cfr. VIII. lo mismo que en el caso «César fue asesinado es verdadera». Términos que denotan predicados y relaciones entre estas dos clases de expresiones a y b. debemos de disponer de un lenguaje en el que podamos hablar de afirmaciones y de hechos. de afirmaciones. pues es evidente que «es verdad que César fue asesinado» no significa más que «César fue asesinado». Esta última clase es semántica y de un orden más elevado que el lenguaje objeto al que se refieren. clases de afirmaciones. A. Vol. los de Ayer. p es verdadera». Sin embargo. Ramsey en su ensayo «Facts and propositions» 0y luego fue vulgarizada por A.1 9 4 4 y ha sido reeditado en varios Readings La presentación formal la hace en Logic. AYER Lenguaje. seguiré la exposición de Popper O bjective Know ledge. Verdad y Lógica21. la diferencia entre significado y criterio de verdad. y de manera más general: «La afirmación «p» es verdadera si y sólo si p». Afirmaciones que describan los hechos de que trata el lenguaje objeto. Ayer Wittgenstein. 1969. 4 . pero también da buenas pistas para resolver los otros dos. etc. en este caso la función proposicional «p es verdadera» es simplemente la misma que «p». el lenguaje objeto puede ser parte del metalenguaje.— . La teoria tarskiana de la verdad22 Tiende a resolver los problemas de la correspondencia y de las paradojas — de allí el orden de presentación que adopté— . pp 117-118 La obra fue publicada en 1936. Según esta teoría la verdad no es ningún problema sino «un simple enredo lingüístico. o para indicar la posición que ocupa ía afirmación en nuestro argumento. Verdad y L óg ica Penguin books. debe disponer de: a. que son parte de la morfología o sintaxis de ese lenguaje objeto. 22 Tarski hace una presentación informal de su teoría en el artículo «The semantic conception of truth and the foundations of semantics» que apareció por primera vez en Philosophy an d jih en om en olog ical research.. teorías. Routledgeand Kegan Paul. p. A sí podemos decir la afirmación «la nieve es blanca» es verdadera si y sólo si la nieve es blanca». 1972. es decir de expresiones lingüísticas de un lenguaje objeto. Ayer en Lenguaje. 91-92) II. la idea de Tarski con siste en plantear que si queremos hablar de correspondencia entre una afirmación y un hecho. Cap. es decir. Sem antics. En este lenguaje se puede hablar de afirm aciones |por ejem plo la afirmación «la nieve es blanca»| y de hechos. W ittgenstein sostiene esta teoría en las Investigaciones (parágrafo 136 lo que no es sino una rem iniscencia del Tractatus) Alfred Ayer en su Wittgenstein le hace una crítica parecida a la de Tarski. parece difícil eliminar el predicado verdadero. pp. 1985.122 4“Dificultad: La noción de verdad es superfíua Esta idea la propuso por primera vez F. En mi presentación. Estas son frases que a veces usamos — agrega Ramsey— .

Sin embargo. En realidad esta no es aún la definición —que deberá tener cuenta de las funciones proposicionales y de las proposiciones cuantificadas—. En términos más generales. La F ilosofía y los p roblem as actu ales. las expresiones de Lm que se refieren a L. cit.. 326-7 2 5 Karl POPPER La Filosofía y los problem as actu ales. O bjective Know ledge. Sin embargo la definición de verdad no es puramente trivial. es decir un lenguaje en el que podemos hablar de otro lenguaje27. la teoría de la verdad es una serie de perogrulladas”. La corrección formal se refiere al tipo de expresiones y estratificación de lenguajes que deben emplearse [cfr. 1 0 Id. sobre el que hablamos en otro lenguaje Lm llamado metalenguaje. etc. introducir una dosis de artificialidad —o de prudencia— en el uso que de él se hace»29. 325-6. Confectures an d R efu tation s. Ibid. pág.. «The semantic conception of truth»]. «La opinión de que su teoría no es aplicable a cualquier lenguaje natural más o menos coherente pienso que es errónea. pp. podemos introducir la regla: si p es una afirmación. reales o imaginarios. —todo puede decirse en él. Si un juez dice a un testigo «jura decir la verdad y nada más que la verdad» no le está pidiendo una disertación sobre el término. Debemos sacar las consecuencias del análisis de Tarski. 2 6 En el ensayo citado. 398. incluso la paradoja del mentiroso— . excepto el locutor y sus amigos. Tarski. pág. Esta definición de verdad — agrega Popper en otro lugar—-. es casi trivial en el sentido anotado26. P o p p er ag reg a q u e p ara e n s e ñ a r 25 la te o ría de T arsk i es m ás cóm odo si hablam os de correspondencia con los hechos más que de verdad y si tomamos afirmaciones obviamente falsas24. más bien asume que el testigo sabe de que se trata»25. sobre la manera de esquivar sus incoherencias. 136.123 d.. Llamemos — continúa Popper— «p» al nombre español (Lm) de la frase alemana «Der Mond ist aus grünen Káse gemacht». introducir algo más o menos artificial —la distinción entre lenguaje objeto y metalenguaje— . el alemán— . 2 1Karl POPPER. lo que significa.. no es formalizarlo. A sí podemos decir: «La afirmación alemana «Der Mond ist aus grúnen Káse gemacht» corresponde con los hechos si y solo si la luna está hecha de queso verde». entonces p es una abreviatura de la descripción española descrita por la afirm ación p. puede parecer trivial. esta frase alemana se ha convertido en un nom bre español metalingüístico. Una vez que tenemos estas tres clases de expresiones. 2 1 Karl POPPER. porque todos sabemos lo que entendemos por verdad. Veámoslo: la verdad y la falsedad son propiedades de un lenguaje Lj — por ejemplo. Tarski pensó que su definición solo era aplicable a los lenguajesJFormales y no al lenguaje ordinario ya que este es un lenguaje universal y por lo mismo inconsistente28. En realidad Tarski es cauto con la acusación de inconsistencia ya que «el problema de la consistencia no tiene un significado exacto en este lenguaje» 2 5Karl POPPER. se llaman m etalingüísticas. pág. . Popper cree que esto es un error ya que podemos aprender algo de la lección de Tarski y de como evitar las inconsistencias». tales como: «p» corresponde con los hechos si y sólo si p «p» es verdadera si y sólo si p. 2 ‘ Op. pero no es trivial y es difícil de elaborar porque requiere construir un metalenguaje sem ántico. . Ustedes no encontrarán en la semántica ningún remedio para la caries dental o para las ilusiones de grandeza o los conflictos de clase. pero no todo lenguaje más o menos artificial es formal»30. pp. 2 1Tarski habla de lenguaje semánticamente cerrados. Tarski dice: «La semántica es una disciplina sobria y modesta que no tiene la pretensión de ser una receta médica universal para todas las enfermedades y malestares de la humanidad. Sin embargo. sino la especificación de las condiciones de adecuación material y corrección formal de una definición satisfactoria de verdad: la adecuación material se refiere a la idea filosófica y ordinaria de la verdad como correspondencia (una definición de verdad es adecuada si todos los equivalentes «»p» es verdadera si y sólo si p» se siguen de ella]. 136. podemos hacer afirmaciones en el metalenguaje semántico. Por el hecho de introducir comillas. Por su parte Austin agrega: «En realidad debo confesar que no creo realmente que sea incorrecto en absoluto que un enunciado es verdadero cuando corresponde con los hechos. todo lenguaje formal es artificial. está hablando sin sentidos». La definición de Tarski tiene dos limitaciones sobre las que llama la atención Popper: A. en el ensayo ya citado «Truth».. Tampoco es un dispositivo para establecer que todo ei mundo.

y p. mientras que «es verdad que Juan telefoneó» pertenece al mismo lenguaje que «Juan telefoneó». Russell una vez dijo que «. y así sucesivamente. pero esta no es la clase de eliminación que estamos discutiendo pues no daría como resultado el reemplazo de una oración en el metalenguaje por una oración en el lenguaje objeto37. pâg.. 46. Así.124 B . 4. D. Lm2. de nuevo.. Adicionalm ente resuelve el problema de las afirmaciones falsas. a saber al hecho de que p. agrega Tarski. o el enigm ático reflejo. 35 Ibid. en los casos en que la oración calificada de verdadera no es posible reconstruir «La primera oración escrita por Platón es verdadera»36. difiere ampliamente del predicado metalingüístico «es verdadero»38. es una afirmación de L2. por ejemplo. entonces. debo emplear un lenguaje de nivel superior Lm. Sin embargo. « Alired TARSKI. por ejemplo: 1. 5. Tarski muestra que para evitar la paradoja del mentiroso se requiere una precaución — que no es de sentido común— : debemos tener cuidado en no usar la expresión metalingüística «verdadero en L t» en el lenguaje í^33. por ejemplo. Consecuencias de la teoría tarskiana de la verdad A. un no hecho o hecho negativo— . La expresión «es verdad que» —que como la doble negación es redundante— . si corresponde con algún hecho. así también los lógicos llegan a hacerlo con la verdad «La mano de escaso empleo tiene más exquisito el sentido». Resuelve las paradojas semánticas. b. lRKarl POPPER. Si la conclusión no es verdadera. es una afirmación de L. verdadero o falso»3'. Da respuesta a la objeción de superfluidad. 36 Ibid 37 Ibid. B . Cit. nadie dudaría que el predicado verdadero no puede eliminarse sin producir un sin sentido34. 2. C onjectures a n d R efu tation s. no será de los lógicos de quien se logre 31 Karl POPPER. 3. si quiero definir verdadero en Lm debo. o por lo menos. III. porque la supresión del predicado verdadero no siempre se puede hacer. pâg. puesto que se trata de una definición el definiendum puede reemplazarse por el definiens y una eliminación del término verdadero sería teóricamente posible. debe notarse que « Juan telefoneó’ es verdadera». sino que no corresponde a ningún hecho. «Juan hizo una vez una afirmación verdadera». Popper sostiene que la verdad no es relativa a un lenguaje porque «Si p. Por lo tanto. No se puede hacer con afirmaciones universales que expresan el hecho de que todas las oraciones (sentences) de cierto tipo son verdaderas o que todas las oraciones verdaderas tienen determinada propiedad. en L2. Aún en el caso de oraciones particulares que tienen la forma «x es verdadera» tal eliminación no puede hacerse35. Art. utilizar otro lenguaje de nivel superior. Clarifica más que antes cuál es precisam ente el hecho con el cual una afirmación corresponde. 32 Ibid. O bjective K now ledge. pâg.. Todas las consecuencias de oraciones verdaderas son verdaderas. Ibid. Sin embargo. Para decirlo con Popper. una afirmación falsa p es falsa no porque corresponda con alguna entidad sui generis — por ejemplo.. Por otra parte Tarski pensó que su definición de verdad es relativa a un lenguaje. dice Hamlet. las premisas no pueden ser todas verdaderas. 387.. en la teoría de la verdad se pueden probar las siguientes afirmaciones: a. los filósofos hablan de verdades independientes de todo lenguaje.. entonces pLy p2 deben tener el mismo valor de verdad. válidas en cualquier lenguaje. La relación de correspondencia deja de ser la misteriosa figura proyección. para definir verdadero en L. 33 Id. es una afirmación que pertenece al mentalenguaje semántico. por ejemplo. vale la siguiente expresión en Lm: Si p2 es una traducción de pt de L. Por supuesto. del mismo modo que los sepultureros de Hamlet llegan a familiarizarse con los cráneos.32 C. 46. . 45. pâg.

que hay tantas afirmaciones falsas como verdaderas. Apolo. ya que «podemos aceptar la concepción sem ántica de verdad sin renunciar a cualquier actitud epistemológica que tengamos: podemos seguir siendo realistas ingenuos.. Introducción. la de Lenin 1Bertrand RUSSELL. 6.2. Puesto que «verdadero» y «falso» pertenecen a una familia de predicados tales como «vago». y. Crítica d e la Razón Pura. -) pertenecen a un nivel. que la medieval de la «adecuación del intelecto i la cosa»46. III.. Austin agrega a estas críticas dos nuevos argumentos. Fundam entos de F ilosofía (An O utline o f philosophy\. De hecho agrega Austin. art cit. mientras que puede existir un lenguaje sin recurso que haga las veces de verdadero o falso. grosso modo. SANTO TOMÁS.125 «na gran reverencia por la verdad»39. b. «muy conciso». puesto que no puede existir ningún lenguaje que no contenga convenciones de esta naturaleza para referirse al mundo de manera directa. Si estos últimos no son eliminables en afirmaciones. . Del análisis de la traducción de pt y p2 se desprende que en un lenguaje que posea la negación se puede decir que para cada afirm ación falsa. como los axiomas40. «tosco». Lógica Trascendental. pág. pág. 297. pues según esta teoría es lo mismo decir «él está en casa» es falso. «La segunda clase exige una definición de contradictorias y se une usualmente con un postulado inconsciente de que para todo enunciado hay uno y sólo un enunciado tal que el par son contradictorios. E Y como corolario de lo anterior. «aproximado». KANT. empiristas o metafísicos — lo que fuéramos antes— . existe una verdadera. Este apólogo parece adecuado para los teóricos de la teoría de la redundancia que confunden los predicados metalingüísticos «verdadero» y «falso» con los funtores veritativos monarios afirmación ( + P) Y (-p) que son lingüísticos y no metalingüísticos. y es la misma.1 Austin considera que la tesis de la redundancia confunde los predicados «verdadero» y «falso» con los operadores lógicos + y -. Barcelona. Sum a Teológica. y no como un simple juego de signos no interpretados. «Verdad». etc. en Ensayos F ilosóficos. Esta distinción —dice Austin— la hizo Aristóteles cuando distinguió entre «enunciación» —discurso en el cual reside lo verdadero o lo falso-—. Ningún enunciado puede ser ni verdadero ni falso. muy ingeniosos: 6. 16. Esto nos lleva a la siguiente consideración. «exagerado». relatos o descripciones. Es dudoso hasta que punto cualquier lenguaje contenga o deba contener contradictorios. y agregamos. M etafísica. AUSTIN. De hecho Tarski dice que su definición depurada es la misma de A ristó teles44.» que satisfagan este postulado. y la «proposición» — que es el discurso que afirma o niega alguna cosa de algo— . L.. Ibidem . la lógica debe ser entendida en térm inos sem ánticos — transmisión de la verdad y retrotransm isión de la falsedad. tampoco son superfluos los primeros41. que «él no está en casa». Austin propone distinguir entre estas dos conjunciones de axiomas: a. Op. cit. 387. ARISTÓTELES. no a enunciados sobre el mundo. 385 b. 1936. I.2 El segundo argumento es menos erudito pero más ingenioso. Cratilo. la que Kant acepta al com ienzo de su lógica trascendental47. 6. y define las proposiciones aristotélicas. E. en la doctrina de Popper— . según Colleti. Ahora bien. «no muy bueno». pág. Austin considera que afirmador y negador ( + . G. realistas críticos o idealistas. I. es decir. la concepción sem ántica es com pletam ente neutra ante todas estas salidas»43. com o en algún momento pensaron los neopositivistas42. La definición es filosóficamente neutra. bosquejada en Platón45. 1 John. 128. De dos enunciados contradictorios: * Ambos no pueden ser verdaderos * Ambos no pueden ser falsos La clase (a) define la enunciación aristotélica que es independiente de cualquier teoría lógica mientras que la clase (b) se define dentro de una teoría del cuadrado lógico y del silogismo. pág. Ningún enunciado puede ser a la vez verdadero o falso. Alfred TARSKI. 101 b PLATÓN. 129.

lo que permite corroborar. Podemos saber. 1973. «Me parece que «p» es probable es estrictam ente igual a «p es verdadero» es probable. unos problemas poppero-decibles. la acepto. Cap. 49 77ie C oheren ce Theory o f Truth. hasta cierto punto. 53 Por supuesto que la reacción le da significado al oro. Pero. El mismo viejo Russell planteó antes de Tarski y Popper. los libros no incluidos en el mismo probablemente no están en la biblioteca. De modo «que el catálogo proporciona un criterio respecto de si un libro está o no en la biblioteca. Routledge and Kegan Paul. 54 Bertrand RUSSELL. Usted quiere decir que el libro real está en alguna de las estanterías Por tanto. H. es obvio que. Press. Los libros incluidos en el catálogo están presumiblemente en la biblioteca. pp. A veces podemos tener un criterio y desconocer su significado. Pero cuando se pretende que el concepto de «verdad» no es necesario. o «cáncer». aún suponiendo perfecto el catálogo. Rescher en su excelente obra sobre la verdad presenta más testim onios de filósofos contem poráneos de variadas tendencias. quiero decir que si sabe. El ejemplo es de Rescher. en términos epistemológicos.inteligible el que haya libros en la biblioteca que todavía no han sido incluidos en el catálogo. pág. a quien Popper no conocía en aquella época. quizá pueda explicar la diferencia valiéndome de un ejemplo. Incluso podría agregar que el mismo escéptico pirrónico la aceptaría porque el escéptico no niega la verdad. la tesis de la neutralidad4’ . cuando usted dice que el libro está en la biblioteca no quiere significar que está incluido en el catálogo. . la situación puede ser distinta ya que es difícil pensar que se tenga un criterio de verdad y se desconozca su significado (a menos que se confunda lo que opera o lo útil con lo verdadero). Tarski lo dice claramente: cuando se dice que «la nieve es blanca» si y sólo de hecho la nieve es blanca».. Ensayos F ilosóficos. 1976. 891. si la carne está podrida. se deben a Russell — aunque ninguno reconoce estas deudas de manera precisa. lo que niega el escéptico no es que haya proposiciones o teorías -o lo que sea. ó que hay libros en el catálogo que se han perdido y ya no están en la biblioteca»54. La ausencia de criterio en la definición es una consecuencia de su neutralidad. op. op.. II. Clarendon. pero la confusión entre significado y criterio no deja de ser una condición pragmática. más bien sostiene que en ausencia de métodos de decisión o de criterios [para discernir] debemos abstenernos y decir solamente “ni p ni no p». sigue siendo una hipótesis. pág. arl. si una afirmación dada es verdadera»51. sino la posibilidad de tener razones suficientes para comprometerse con la verdad o la falsedad. I 50 Alfred TARSKI. 80. pág.que sean verdaderas o falsas. Esto nos lleva al siguiente punto. Bertrand Russell. «tuberculosis».126 de la verdad como reflejo no es sino la tarskiana expresada en un lenguaje demasiado rudo48. En realidad dice Popper. El primero tiene que ver con la idea de Reichenbach de que es preferible hablar de «probable» en vez de «verdadero». cit. Naturalmente que con «verdadero» y «falso». ilustró la diferencia entre significado y criterio de la siguiente manera: «Para comenzar. pero esto no nos da necesariam ente una idea para detectar — lo que es una actitud epistémica— . B ajo la forma de que jamás estamos seguros de que una proposición es verdadera. 371 52 Op. Sin ninguna duda habría que pensar que las pistas de Popper-Tarski. Bogotá. 371-372. pero puede no saber por qué produce esta reacción53. La definición no es un criterio de verdad. usted consulta el catálogo. o los pacientes tienen tuberculosis o cáncer52. Si usted desea saber si determinado libro está en una biblioteca. o es preciso que 48 H acia un m arxism o vivo. T h eop en society an d its en n em ies. sin que sepa de que se trata. qué es «carne podrida» (o carne fresca). da la impresión de que se trata de que la concepción sem ántica de la verdad estipula las condiciones bajo las cuales tenemos garantía para aseverar cualquier oración o cualquier oración determinada50. Punta de Lanza. cit. «es decisivo darse cuenta de que las condiciones en que una afirmación se llama verdadera no es lo mismo que poseer un medio_para decidir -un criterio para decidir-. Oxford. agrega Popper. la rechazo —dice Russell— . com o en la situación del joyero que con el uso del «agua regia» puede detectar el oro. cit. cit 51 Karl POPPER.

pág. Cuando nos embarcamos en una investigación. No existe un criterio general de verdad — es decir. podemos encontrar la prueba o no. Así la «verdad» será una noción más amplia que el «conocim iento». lo que quiere decir que existen verdades aritm éticas que no son demostrables. Actualmente ignoramos si hay vida en otro lugar del universo. porque las fronteras del conocim iento son inciertas y porque «sin la ley del tercero excluido no podríamos plantearnos las preguntas que dan nacimiento a los descubrimientos»58. en tanto que esta constituye todo lo que prácticam ente está a nuestro alcance. no es decidible. ni refutables sus negaciones. M ientras que la definición es objetiva y absoluta — es neutra y aceptable por todos— . 301. y sólo las falsas. pp. Tenemos necesidad tanto de la «verdad»57 como del «conocim iento». los criterios son epistém icos. En este caso podemos admitir la ley del tercero excluido. Históricamente se han propuesto muchos criterios de los que analizaré someram ente algunos. .127 haya una probabilidad de que este enunciado sea verdadero. Tal tesis vale igualmente para cualquier sistema científico. aunque no exista método para descubrir que es así. tan rico com o los P rin cipia M athem atica de RussellWhitehead. 55 Bertrand RUSSELL S ignification et vérité. del año I de nuestra era» es una proposición verdadera o falsa. 301-302. Russell. No veo razón para que un defensor de la probabilidad. Definiremos la «verdad» refiriéndonos a «acontecimientos» y el «conocim iento» con relación a los «perceptos». IV. si el sistem a es coherente. pero sí tiene importantes consecuencias epistemológicas. inútil. a quien nada le fue ajeno en sus casi cien años de vida. subjetivos y discutibles. pero cuando existe alguno no hay sobre él acuerdo unánime. si el sistem a fuese com pletam ente decidible. com o lo dice Russell. rechace la «verdad» tal como aparece en los enunciados precedentes55. un método de decisión— Tarski extrae consecuencias del teorema de Gódel: Este teorema dice que un sistema formal. En resumen la noción de verdad no es una noción epistem ológica. y todas las falsas. 302. una marca registrada que permite detectar todas las afirmaciones verdaderas y sólo las verdaderas. y que una proposición es verdadera aunque no haya método para descubrirla. Como ya lo dijimos. pero hubiese sido un error pretender que contienen y no contienen los elementos que nosotros conocem os. Criterios de verdad He dicho que la verdad debe distinguirse de sus criterios.. En efecto. Creo que la epistemología popperiana es una buena ilustración de este aserto. u otro que use una lógica tan compleja como la lógica de primer orden. pp. 56 Ib id. Antes de la invención del espectroscopio. 5 7 Flammarion. pretendem os que las proposiciones sobre las que versa nuestra encuesta son verdaderas o falsas. hubiese parecido imposible afirmar cualquier cosa sobre la com posición química de las estrellas. Russell refiriéndose a los intuicionistas — que identifican «verdadero» con «demostrable» y «falso» con «refutable». esto sería una opción carente de utilidad. 315 y 331 58 Los subrayados son míos. Verdad y conocim iento son diferentes y una proposición puede ser verdadera. por lo mismo. Prácticam ente. pero tenemos razón de estar seguros de que hay o que no hay. I. dijo en Signification et vérité36 que «nevó en M anhattan el primero de enero. un criterio es un método de decisión o. sería inconsistente y. y que por lo mismo niegan el principio del tercero excluido. — es decir capaz de formalizar la aritm ética elemental de los enteros positivos— . 1969. no existe un criterio general de verdad. 345. Pero ello se debe a que el conocim iento tiene límites muy vagos. pues aunque no tenem os forma de decidir la cuestión. sabemos algo sobre lo verosímil de cada alternativa. nos dice lo siguiente que es de gran interés epistemológico: Es bueno «creer que la verdad y el conocim iento son diferentes. 313.

aún como criterio de verdad tiene algunos inconvenientes. Tal versión. (Las afirmaciones lógicas o matemáticas no tienen que ver con los hechos y las posibilidades no actualizadas no tienen punto de comparación). en realidad existen errores felices (o ¡felix culpa!). En relación con este criterio están los criterios de evidencia (empírica o racional) de los que hablaré más adelante. B. se vuelve problemática cuando se transforma en un criterio. pero con el inconveniente que señalaba Russell: Si James tuviera razón «existen otras personas». 6 0 ). afirma con toda razón. en principio. y «es útil creer que existen otras personas» tendrían él mismo significado y expresarían la misma proposición». Afirmaciones referentes a eventos probables. pero tiene otra enfermedad para la cual la droga ingerida es la necesitada. cuando «»p» es verdadera si y sólo si p «se transforma en» «p» si y sólo si efectivam ente p». Si urgamos un poco más podríamos. la definición de verdad que puede aceptar cualquier filósofo. ya que sugiere nuevos problemas y predicaciones. d. con el criterio pragmático. Criterio pragm atista o instrum entalista Según el cual la utilidad es el factor determinante de la verdad: Jam es decía — lo repito— . 7-8.. No hay razón. los críticos de este criterio reconocen que la práctica es un acicate del conocimiento. Criterio de Correspondencia La definición de verdad a veces se ha entendido erróneamente como un criterio. 164. c) Tiene que ver con la diferencia entre ciencia pura y ciencia aplicada. como lo vimos).” (Fin de siglo. nos dice Rescher59opera confortablemente en la esfera de los enunciados de observación (observation report) y los enunciados protocolares de los neopositivistas. d. . Afirmaciones referentes al pasado. ya que en el primer caso estamos buscando teorías verdaderas o cercanas a la verdad. por ejemplo.. pág. pero verdad y conocimiento no son ni lo uno ni lo otro. por la cual la aceptación de una falsedad no debería ser de gran utilidad. que existen teorías falsas —refutadas— . En efecto. 59 RESCHER. llegar a la idea de que la verdad es utilidad y el conocimiento es poder. sobre todo las irreales de las que no se puede prescindir en las ciencias (El principio de la inercia o la competencia lingüística chomskyana se formulan en forma contrafáctica). la astronomía de Ptolomeo aún es útil para los navegantes y para hacer calendarios aproximados. Una crítica similar a la de Russell al pragmatismo se ve en Bunge “Una caricatura de la ciencia. Afirmaciones referentes a la necesidad o a la posibilidad. 60 Ibid. 3. pág. sino sólo con el éxito cognoscitivo en tanto que nuestros juicios «son correctos». pp. Esta objeción solo puede resolverse si distinguimos entre significado y criterio (o árbitro) de la verdad. que «las ideas se vuelven verdaderas tanto como nos ayudan a conseguir relaciones satisfactorias con otras partes de nuestra experiencia». que es puramente teórica y que no tiene que ver con éxitos en asuntos prácticos. pero no tiene ningún uso con: a. La fortaleza de la teoría pragmática parece residir en el punto de vista ultrapesimista de que no podemos sacar provecho del error. A veces este criterio se ha presentado como una definición de la verdad (es el caso de James. Sin embargo. b. T he C oherence T heory o f Truth. c. b.. a.128 A. y que el conocimiento de alguna manera representa una utilidad cognoscitiva. y son eficaces en la construcción de mecanismos explicativos que generan predicciones contrastables. c. un hombre erróneamente cree que tiene una enfermedad y erróneamente toma una droga creyendo que es el tratamiento adecuado. que son útiles. Popper. Afirmaciones (o proposiciones?) condicionales. mientras que en el segundo buscamos instrumentos poderosos. por ejemplo. o por lo cual la aceptación de una verdad no debiera ser altamente nociva60. Sin embargo. que en muchos casos pueden ser teorías refutadas.

la genealogía (pedigree) no es ninguna garantía. En estas teorías se insiste sobre una base segura. cualesquiera deducciones que extraigamos de ellas pueden depender de su falsa apariencia. Criterio coherentista Este criterio considera que la verdad se detecta — un criterio también puede ser un detector — . debe aceptarse como verdadero si y sólo si es coherente con las afirmaciones que hemos aceptado previamente. En realidad. E nsayos Filosóficos. total y com pleta— . etc. . Sin embargo. para los cuales la verdad es el todo — la verdad es una. c. objeta entre otras que: 1. y 2. como un hecho.. de manera más precisa.. de lo que no sabemos si verdadero o no. o. ciertamente... b.. No existen datos infalibles e incorregibles -en esto coinciden Popper y Austin-. Al respecto dice Popper. una historia coherente puede no tener que ver con los hechos y dos historias coherentes pueden ser incompatibles... La verdad es coherencia con nuestras creencias.. y b) inferidas que se establecen por procesos tales com o inducción o deducción a partir de las primeras. Pedro puede no saber que p y q son interdeducibles y de hecho no creer q. con el resto del conocim iento. pueden ser erróneas»63. a menos que. más bien que de su verdadera apariencia. Russell que se enfrentó con esta teoría en la forma de teoría m onista — profesada por los hegelianos ingleses— . esta tesis es desconcertante para Popper ya que la lógica no hace parte de la lógica: si Pedro cree que p y si p y q son interdeducibles.129 C. y tiene su origen en Aristóteles-Euclides. es lógicamente posible tener dos conjuntos de afirmaciones coherentes entre ios cuales no hay forma de decidir cual de los dos es verdadero»61. Esta versión tiene el efecto de hacer que nuestro conocimiento sea ultraconservador y difícilmente revisable. Pero un 6 1 Ibid. por una parte. estam os pensando en el origen del conocimiento. por tanto. no puede ser completamente verdadera. y en Bacon. en la consistencia (cuyo modelo sería un sistem a form al): una afirmación se considera verdadera si es coherente —compatible o composible como diría Leibniz— . la evidencia no es una garantía. ro ca dura. porque: a. toda la verdad esté contenida en la proposición «ninguna verdad parcial es completamente verdadera». Pero. D escartes por otra. D. refiriéndose a la lógica: «se dice que debemos pensar de acuerdo con las leyes lógicas porque un estado de cosas para el cual no sean buenas es inconcebible. que ninguna verdad sea completamente verdadera. «Si ninguna verdad parcial es enteramente verdadera esto debe aplicarse a las verdades parciales que encaman la filosofía monista. pág 48. si estas no son absolutamente verdaderas.. El origen (empírico o racional) no le da ninguna respetabilidad a los datos En el conocimiento. una afirmación es verdadera si es consistente con el resto de nuestras creencias. y que sólo conocemos verdades parciales. Criterio de la evidencia (o intuicionista) Cuando se recurre a la evidencia (em pírica o in telectual).. Sin embargo. lo cual es un ( criterio demasiado escéptico para la filosofía que estamos considerando»62. pág. puntos fijos. b. La segunda versión dice. . ' . podemos decir que Pedro debe creer q. pág. Popper da dos versiones de ella: a. 903. “ Ibid .. nuestros calambres mentales. según la teoría intuicionista existen dos clases de verdades: a) primitivas. Con frecuencia las presuntas evidencias no son más que nuestros hábitos. «La ficción se puede hacer tan coherente -agrega Rescher-. cuya verdad se da inmediatamente por procesos no discursivos que pueden caracterizarse como intuitivos. d. 899. «Si ninguna verdad parcial es completamente verdadera. La coherencia puede ser un rasgo descriptivo del dominio de las verdades. 6 2 Bértrand RUSSELL. conocimiento firme. y. pero nada prohíbe que las falsedades sean coherentes entre sí. las verdades no tienen el monopolio de la coherencia .

privilegia el criterio de falsabilidad pero recurre al pragmático — cuando dice que su teoría no es científica. En lógica y m atem áticas la antinom ia es un asunto diferente. Tampoco es una proposición autodestructiva. pero su m etodología es pragm ática: aletism o proposicional. Además de la causalidad según leyes naturales. por ejemplo. El mundo tiene un comienzo en el tiempo y es limitado en el espacio. Toda sustancia compuesta está compuesta de partes simples. Sobre este tema escribí hace varios años y. y también acepta que las proposiciones son verdaderas en el sentido de la correspondencia tarskiana. en otras ocasiones he hablado suficientem ente de él. más gasta en el juego». El mundo implica un ser absolutamente necesario. si Dios lo permite. El mundo no tiene ni comienzo en el tiempo y es infinito en el espacio. hablaré en el futuro. quiere ir más allá de las condiciones de la experiencia posible se compromete con contradicciones en la cosmología racional. lo que me exonera. la coexistencia de responsabilidad y determinismo. el criterio de falsabilidad. D ebo. razón suficiente para que sea verdadera. por ejemplo. 206 207 65 Algo análogo —pero de diferente alcance—. cuando hablamos de antinom ia inmediatamente nos viene a la memoria la dialéctica trascendental de Kant. No existe en ninguna parte un ser absolutamente necesario ni en el mundo ni fuera del mundo. Debería agregar el criterio que más me entusiasma. Tomemos algunos ejemplos: “ Karl POPPER. Para comenzar digamos que una antinomia no es una simple contradicción como: p ~ ~ p (donde p es una proposición cualquiera).130 argumento que proceda de lo inconcebible es. considera que «cuando la razón. b. Estas cuatro antinomias —es bueno recordarlas— son: a. ya que publicar. En efecto. o lo que sea. anotar que estos criterios no se aplican siempre de manera aislada sino que se recurre a más de uno. no son respuestas al mismo problema. Ño hay libertad pues todo sucede según las leyes de la naturaleza. Ninguna sustancia está formada de partes simples. Kant. hasta cierto punto. d. En filosofía. o taspercepción ordinaria y la teoría científica de la percepción. es lo que G Ryte llama dilemas que son incompatibilidades desconcertantes pero aparentes. aunque de manera jerarquizada: Popper. en este país del Sagrad o C orazón de Jesú s. evidente. con mucho talento. al criterio coherentista por la vía falsacionista popperiana. Rescher. aunque lo opuesto si puede ser razón para que parezca verdadera. c. . o convincente»64. hay que admitir una causalidad libre para la explicación de los fenómenos naturales. por ejemplo. y al coherentista en lo que respecta al progreso de la ciencia. Conjetures a n d R efutations. pu blicar (b ajo la form a de e scrito ) es prácticam ente imposible. Nota sobre las paradojas o antinomias En lenguaje ordinario una antinomia es «una contradicción entre dos principios. no es obviamente. es su programa. Una proposición contradictoria es simplemente una falsedad lógica. sino metodológica — . de todas maneras. porque bien vistas. La idea de Kant es la de que uno puede probar con argumentos igualmente sólidos la tesis y la antítesis de cada antinom ia65. normas o leyes» y una paradoja «es la coexistencia de dos cosas ilógicas. que si es una regla debe tener excepción y. convincente. no toda regla tiene su excepción. pp. por su parte le da prim acía. Lina paradoja es algo más fuerte y más preocupante. «cuando más mal está la gente. El hecho de que una regla o proposición parezca ser verdadera. por consiguiente. com o «toda regla tiene su excepción». pragmatisnio_metodológico. Estas contradicciones se traducen en cuatro parejas de proposiciones cosmológicas que en su conjunto constituyen lo que él llama «la antinom ia de la razón pura». de hacerlo. como otros argumentos de la evidencia siempre sospechoso.

La paradoja moderna que estrem eció los fundamentos de las m atem áticas fue la paradoja de Russell que se refiere a los conjuntos: hay conjuntos que se contienen a sí mismos y otros que no se contienen. 68 BETH. podemos introducir una clase r por medio de la definición: r(x) = df x(x) Ahora bien. W . por ejemplo. y al mismo tiempo prohibe al barbero tratar de afeitar a un habitante que se afeite personalmente. S i esta proposición es verdadera. así: p: p es falsa. Vale la pena observar. La versión moderna de ella es la que he utilizado en este ensayo. pág. debe ser falsa y si es falsa tiene que ser verdadera. 67 BETH. para dar fin a esta nota.. miente y si miente dice la verdad. g es la negación de la pertenencia que se pueue también escribir así -(A e A )) De manera más técnica como lo hace B eth 66. op. posteriorm ente con dos ejemplos didácticos que vale la pena recordar: I o Un fabricante de catálogos debe elaborar el catálogo de todos los catálogos que no se incluyen a sí mismos. pág. en virtud de esta definición. que dice aproximadamente así: al pasar un puente hay un vigilante que deja pasar a los que dicen la verdad y cuelga a los que dicen m entiras. Las clases se «sustancializan». y si lo hace. se tratan com o objetos que pueden. En consecuencia si lo deja pasar lo tiene que colgar y si lo cuelga lo tiene que dejar pasar. En términos más formales. un cam inante que quiere pasar se acerca al vigilante y le dice: me van a colgar. estar contenidos en una clase cualquiera. se tendrá: (x)[r(x) « -x(x)] ' Puesto que el enunciado r(r) es equivalente a su propia negación.131 1. En estas condiciones. Russell ilustró su paradoja. siendo A este conjunto tendremos las siguientes equivalencias: Ae Ah Aí A Aí Ah Ae A [El símbolo e es el de pertenencia. apelando al simbolismo lógico: introducimos átomos x(y) para expresar que el objeto designado por y está contenido en la clase designada por x. 1950. Nauwelaerts. de allí la contradicción formal. que a su vez se dividen — después de Ramsey— .en paradojas lógicas y 66 E. op. debe hacerlo. Se trata de una proposición p que dice de sí misma que es falsa. 158. tendrá que ser verdadero y falso. 158. le está prohibido hacerlo67. la respuesta obviamente es la siguiente: si se contiene no se puede contener y si no se contiene se tiene que contener. con la siguiente fastidiosa secuela: debe incluirla o no incluirla en este catálogo? 2° Este caso es aún más didáctico: “El Concejo Municipal de un pueblo decretó que todo habitante del sexo masculino que no se afeita debe hacerse afeitar por el barbero del pueblo. Ahora vale preguntar si este super-conjunto se contiene o no se contiene a sí mismo. Louvain. 163. pág. BETH. . que si bien estas son las paradojas másconocidas.. El barbero del pueblo se encuentra en una situación fastidiosa porque si no se afeita. es decir. de donde se sigue que si dice la verdad. Las paradojas se explican en detalle en la obra citada. cit. La paradoja d el mentiroso Esta paradoja fue inventada por los griegos y se le atribuye a Eubúlides de M ileto (de la escuela m egárico-estoica) quien la enunciaba asi: «Epiménides el cretense decía que todos los cretenses son mentirosos». existen por lo menos l l 68. Recientem ente se ha vuelto muy popular ilustrar la paradoja del m entiroso con la antinom ia propuesta a Sancho Panza. formemos el conjunto de todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos. L e Fondem ents logiques des m ath ém atiqu es. cit. Quizás podríamos decir que en la antinom ia se m ezcla la contrad icción y la circularidad (que es una contradicción circular).

las nociones semánticas fundamentales (verdad. Su nombre viene del hecho de que en su derivación. significación. falsedad. pág. acudiendo a una estratificación de tipos lógicos según la cual “todo lo que contiene una variable ligada debe excluirse de los valores de esta variable”). entran en juego de manera esencial y decisiva69. 170 . designación.132 paradojas semánticas.). (Y pueden resolverse. Las lógicas pueden formularse en un formalismo lógico. etc. tales como la de Russell. La propuesta de Tarski sólo vale para las paradojas semánticas. com o lo hizo Russell. como la del mentiroso.. 69 Ibid.

obra en la cual tardaron diez años y cuyo manuscrito completo fue tan vasto que tuvieron que llevarlo en un vehículo adonde los editores. En compañía de su gran amigo el Dr. Fue el segundo hijo del Vizconde de Amberley. las autoridades m ilitares impidieron su partida de Inglaterra. Vizconde de Amberley. es decir. escribió The Principies ofMathetics (Los Principios de las Matemáticas. varios volúmenes se extraviaron. Durante esta época. publicó The Practice and Theory o f Bolshevism (La Práctica y la Teoría del Bolchevismo). Russell tomó parte activa en el grupo que patrocinaba la no conscripción y fue condenado a pagar cien libras esterlinas de multa. Su padre había querido educarlo en las doctrinas del agnosticismo. Mientras estaba en prisión escribió su Bertrand Arthur William Russell. Al quedar en libertad. Bertrand Russell adquirió un conocimiento perfecto del francés y del alemán y echó las bases de la erudita prosa que caracteriza su estilo. su primera obra importante. A. el primer ministro liberal que luchó por la Ley de Reforma de 1831 y fue partidario decidido de las doctrinas de John Stuart Mili. En diciembre del mismo año. y conm ovió los fundam entos de las Introduction to mathematical Philosophy (Introducción a la Matemática Filosófica) . para consagrarse a la filosofía. años después buscó una base nocontradictoria para la Teoría de Conjuntos. Para evitar esta educación escéptica. el gran avance realizado por Russell en el análisis de los conceptos lógicos no sólo permitió que las deducciones fueran llevadas mucho más adelantes que hasta entonces. 1921). pertenecía también a la nobleza. En 1910. fue nombrado “attaché” de la embajada británica en París. negándole su pasaporte. filósofo y matemático. Al estallar la Primera Guerra Mundial. título que fue cread. de las que resultó más tarde su Analyssis of theMind (Análisis del Espíritu. dentro de los principios que declaran inaccesible al entendimiento humano toda noción de lo absoluto. sino que se pudo retroceder igualmente hasta los primeros principios de las matemáticas puras. y en compañía de su joven esposa fue a pasar varios meses a Berlín. Cuando dejó Cambridge en 1894. y al serle ofrecido un puesto en Harvard. que murió cuando él sólo tenía tres años. Russell se interesó por los trabajos del matemático italiano Peano. en 1861. y después se estableció en una pequeña casa campestre situada cerca de Haslemere. En cuanto a su madre. Aparte de esto. allí se enfermó de neumonía y estuvo al borde de la muerte. a su regreso. en Richmond Park. N. su abuela lo llevó consigo a Pembroke Lodge. desarrolló la lógica matemática de Peano y Frere. en Trinity College. un trabajo que por primera vez form alizó y axiom atizó todas las matemáticas en un único sistema mediante el uso de conceptos lógicos. En el otoño de 1920 Russell fue a China para dictar algunas conferencias sobre filosofía en la Universidad de Pekín. Trinity College canceló sus servicios. a causa de sus doctrinas pacifistas expresadas en un artículo publicado en el “Tribunal”. y aun cuando fue vendida a un amigo suyo. donde se dedicó al estudio de la democracia social. casó con Alyus Pearsall Smith. realizó varios viajes al continente y a menudo abandonó la filosofía por la política. por haber lanzado un panfleto en que expresaba sus objeciones contra la guerra. el segundo Conde de Russell. a tal punto que algunos periódicos japoneses anunciaron su fallecimiento y los chinos ofrecieron sepultarlo junto al Lago Occidental. y formuló la llamada “Teoría de los Tipos”. nació en Trelleck. Durante el Congreso Matemático de París. En 1918 fue condenado a dieciocho meses de prisión. Educado por “nurses” y tutores. Su biblioteca fue confiscada como pago de la multa. Cambridge. fue el alumno más destacado en Matemática y Ciencias Morales. el 18 de mayo de 1872. a la muerte de su hermano. En 1901 descubrió la paradoja que lleva su n o m b re. Bertrand Russell heredó el título. en marzo de 1931. celebrado en 1900. 1903). Whitehead. como cuando Chamberlain inició su campaña por la Reforma de las Tarifas Aduaneras. y. Más tarde. para su abuelo. pues era hija de Lord Stanley de Alderley. lo que . y entre ambos escribieron los Principia Mathematica (1910). Cambridge. Russell fue nombrado profesor del Trinity College. poco después realizó una breve visita a Rusia para estudiar las condiciones predominante en este país y. después de estudiarlo detenidamente. Lord John Russel. un grupo de amigos le contrató una serie de conferencias en Londres. en los Estados Unidos.133 BERTRAND RUSSELL M atem áticas.

su monumental History of western Philosophy (Historia de la Filosofía Occidental).C) hasta nuestros días. Su vida fue salvada. un estudio de los problemas relacionados con el trabajo y los salarios. y a su regreso a Inglaterra. La escritora inglesa Ethel Mannin fue quien quizás definió mejor la compleja personalidad de Betrand Russell y su posición en el mundo contemporáneo cuando dijo que “si él hubiera sido menos inteligente pudo haberse convertido en un culto”. por los médicos alemanes. Russell se ganaba la vida dictando conferencias. dice. conferenciante y propulsora del “matrimonio a prueba”. escuela que fue un éxito en todos sus aspectos. y termina con una visión del mundo basada en los principios del socialismo gremial. Su preocupación por la felicidad humana llevó a Russell a escribir. en que describe el desarrollo de la filosofía desde Tales (640 A. En 1927 expuso su filosofía de la vida en un libro titulado What IBelieve (Lo que yo Creo). Durante los seis años que siguieron. Mysticism and Logic (El Misticismo y la Lógica). Uno de sus admiradores llamó en cierta ocasión a Bertrand Russell “el hombre más brillante de Inglaterra. en cuyo prefacio dice: “En este librito he tratado de expresar lo que pienso del lugar del hombre en el universo y de sus posibilidades de realizar una vida de bien”. sin embargo. el poder tiene numerosas formas. traducida como El Poder en los Hombres y en los Pueblos. Casi todas las sociedades científicas de Europa lo acogieron en su seno. en 1930. la segunda. En 1940 publicó An ¡nquiry into the Relativity (El ABC de la relatividad). Religión and Science (Religión y Ciencia). Russell y su esposa fundaron una escuela para poner en práctica sus teorías sobre educación. posiblemente de Europa” y poseedor de una mentalidad de primer orden. Russell escribió su obra Proposed Roads to Freedom {Caminos de la Libertad) dividida en dos partes: La primera en una exposición de las fases históricas del socialismo. y In Praise ofldleness and other Essays (Elogio de la Pereza y otros Ensayos). Power: A new social Analysis. en el mismo sentido en que la energía es el concepto fundamental de la física. el gobierno y las leyes. “el matrimonio no debería reputarse existente mientras no hubiese hijos". en 1927. en tanto que en otro de sus comentarios sostuvo: “Bertrand Russell lo conoce todo. donde sostiene la tesis de que la infelicidad se ha esparcido en el mundo a través de la civilización. obtuvo el divorcio y se casó con Dora Winifred Black. excepto en el financiero. la autoridad civil. el divorcio. el amor rom ántico. en el cual analizó la organización de la familia en los sistemas patriarcales y en las sociedades primitivas la ética cristiana. un libro titulado The Right to be Happy (El derecho a se feliz). Marriage and Moral. En 1938 Russell publicó una nueva obra. “Es una ética racional”. la influencia sobre la opinión pública. Además de estas obras figuran Meaning and Truth (Indagación sobre el Significado y la Verdad. por Chelsea. en septiembre de 1921. On Education (1926). como riquezas. An Outline o f Phylosophy (Bosquejo de Filosofía ) . Our Knowledge of the ExternaL World (Nuestro conocimiento del Mundo Externo). En 1929 publicó uno de sus libros más importantes. Ninguna de estas formas debe ser considerada como subordinada a otra y ninguna de ellas deriva de otra. haciendo periodismo y escribiendo libros como The ABC of Atomism (El ABC del Atomismo. y en 1950 recibió la consagración del Premio Nobel de Literatura. sostiene. la prostitución. y en 1945. la eugenesia y el matrimonio a prueba. con una fuerte tendencia anarquista. quien escribió. Sceptical Essays (Ensayos de un Escéptico). Scientific Outlook. En 1924. traducido al español como Panorama Científico. es el concepto fundamental de la ciencia social. The Comquest of Happiness (La Conquista de la Felicidad). Entretanto. 1923) y The ABC of en la bibliografía de Russell las siguientes: Priciples of Social Reconstruction (Principios de la Reconstrucción Social). Analysis of Matter (Análisis de la Materia). los armamentos. la ciencia y el arte bajo el socialismo. excepto la mentalidad humana”. “principalmente debido a éticas y hábitos de vida errados”. En la investigación de las fuentes del Poder y desarrolla una ingeniosa teoría: el Poder. . colección de ensayos escritos en un estilo delicado y ligero que versan sobre temas de actualidad. el tabú de la instrucción sexual. que compartió con William Faulkner.134 constituía un homenaje simbólico. Lo mismo que la energía. traducido al español con el título Vieja y Nueva Moral sexual. los esposos Russell pasaron los inviernos en Chelsea y los veranos cerca de Lands Ends. En 1922 y 1924 Russell y su esposa fueron candidatos laboristas al Parlamento. el anarquismo y el sindicalismo. The Problems of Philosophy (Los Problemas de la Filosofía) .

en el caso de palabras como «verdad». debemos ser capaces de decir lo que sig n ifican : qué es. Hablando en general. acerca de lo verdadero y lo falso. Traducción de Juan Ramón Capella. esta cuestión preliminar. pero el cambio no ha de ser mayor que el que su confusión inicial justifique. y más o menos confusas. 1996. pero todavía difiere de ella. Sin embargo. pp 213-231. sin embargo. y hemos de reducirlas a formas claras y sencillas. no para el filósofo. la palabra tiene algunos usos perfectamente apropiados que son obviamente irrelevantes para nuestra investigación: un «verdadero» hombre y un «verdadero» poeta son «verdaderos» en uri sentido distinto del que nos ocupa. aunque frecuentem ente habrá más acuerdo acerca de las ideas que considerarían apropiado unir a la palabra. El proceso que hay que desarrollar es esencialm ente un proceso de análisis: tenemos varias creencias complejas. por otra parte. Altaya. Estas aserciones finales han de ser probadas en parte por su evidencia intrínseca y en parte por su poder para explicar los «datos». y los «datos». en primer lugar. '•Emplearé las palabras «creencia» y «juicio» como sinónimas. ¿es verdadera la religión revelada?. son las creencias com plejas y confusas de que partimos. son enunciados. vemos que hace sol el sol * Tomado de E nsayos filo só fic o s. Está la pregunta: «¿Cómo se usa apropiadamente la palabra ‘verdad’i» Se trata de una pregunta para el diccionario. Aunque la cuestión de qué cosas son verdadera y no falsas no forma parte de nuestra investigación. de gran importancia filosófica. y creencias o ju icios1. en este problema. Pero antes de que podamos responder a cuestiones com o éstas. Podemos preguntar qué cosas son verdaderas: ¿es verdadera la ciencia?. en el sentido de que nos ocupamos. exactam ente. Lo que deseamos hacer es separar este concepto del conjunto de irrelevancias de que normalmente está recubierto cuando lo empleamos. La cuestión de la idea que la gente tiene cuando usa una palabra pertenece a la psicología. y construir claramente la oposición abstracta de la que depende nuestra distinción de lo verdadero y lo falso. Barcelona. será bueno dejar muy claro en qué sentido planteamos la cuestión. ni la pregunta ni su respuesta podrían tener para ellos un significado definido. Estas creencias necesariam ente han de experim entar un cambio al hacerse claras. será bueno considerar por un momento la naturaleza de las cosas a las que atribuimos verdad o falsedad.135 «SOBRE LA NATURALEZA DE LA VERDAD Y LA FALSEDAD»* [EXTRACTO DE ENSAYOS FILOSÓFICOS] Bertrand Russell La pregunta: «¿Qué es la Verdad?» puede entenderse de varias maneras diferentes. hay muy poco en común entre las ideas que dos personas diferentes ligan a una misma palabra. sin originar un conflicto evitable entre nuestras creencias com plejas y confusas iniciales y nuestras sencillas y claras afirm aciones finales. quienes plantean la cuestión seguramente ya tienen alguna idea acerca de lo que significa «verdad». Cuando. antes de empezar a buscar una respuesta. La cuestión de si esto o aquello es verdadero ha de resolverse — si es que resulta posible hacerlo— mediante consideraciones referentes a esto o a aquello. E stá también la pregunta: «¿Qué es lo que la gente usualmente piensa cuando usa la palabra ‘verdad’?» Esta cuestión se acerca más a la que tenemos que responder. por ejemplo. de otro modo. no mediante consideraciones generales de lo que significa «verdad». y. las cosas que son verdaderas o falsas. aunque sea difícil aclarar de qué concepto se trata. Además. La cuestión que hemos de exam inar puede ser explicada señalando que. todos advertimos que se halla im plicado cierto concepto fundam ental. cuando nos hemos puesto de acuerdo en que la cuestión de que nos ocupamos es «¿qué significa ‘verdad’?» no hemos puesto fin en absoluto a las ambigüedades posibles. lo que preguntamos cuando decimos: «¿es verdadera la ciencia?» Deseo examinar. . etc.

el espíritu tiene objetos distintos de. el color es un objeto que está ante mí tan verdaderamente como si lo percibiera. una diferencia entre criterio y significado. cuando decimos que determinada firma ha producido el artículo no sig n ificam os que el artículo lleve la marca correcta. por tanto. percibir e imaginar. esta opinión és altamente plausible. y falso cuando una persona que lo cree. por una cualidad. Si juzgo que Carlos I murió en su lecho. está claro que no puede haber verdad o falsedad a menos que haya espíritus para juzgar. Parecidamente. consiguientemente: ¿cuál es la diferencia entre una creencia verdadera y una creencia falsa? Lo que equivale a preguntarse: ¿cuál es la diferencia que realmente estab lece la verdad o falsedad de una creencia? No pregunto. Si imagino. Como vemos. y parece natural preguntar si hay verdades y falsedades objetivas que constituyan los objetos de los juicios verdaderos y falsos. distinta de la verdad. sem ejante marca de fábrica: no creo que exista una etiqueta gracias a la cual siempre podamos saber si un juicio es verdadero y no falso. un color determinado. Sin embargo. y percibir es una relación entre una persona que percibe y la cosa percibida. entonces la distinción entre lo verdadero y lo fálso aplicada a los juicios se deriva de la distinción entre lo verdadero y lo falso . ¿hay una relación entre mí y un «hecho» único. sino porque en realidad no murió en su lecho. por lo que se denomina un criterio de verdad. o «que Carlos I murió en el cadalso». morir y el cadalso? Veremos que la posibilidad de los juicios falsos nos obliga a adoptar esta última opinión. respectivamente. Así. si juzgo que murió en el cadalso. sino solamente de los hechos sobre los cuales juzga. pero respecto de las falsedades. sea verdadero o falso. es difícil mantener esa opinión respecto de las verdades sin verse obligado a mantenerla también respecto de las falsedades. Lo mismo ocurre. Un criterio es una especie de marca de fábrica. al considerar la naturaleza de la verdad. De hecho. que Carlos I murió en el cadalso. o bien se trata de una relación entre mí. Carlos I. Si juzgo. En el caso de la percepción esto es suficientem ente obvio: la cosa percibida es necesariam ente algo diferente del acto de percibirla. universalmente. así. es lo contrario mismo de la plausibilidad. Esta distinción entre la naturaleza de la verdad y el criterio de verdad es importante y no siempre ha sido suficientem ente destacada por los filósofos. aunque la relación con mi espíritu es distinta de la que guardaría en el caso de que lo percibiera y no me conduce a suponer que el color existe en el lugar en que lo imagino. tales como creer. Pero en este caso es preciso distinguir entre las teorías que difieren en lo que respecta a la relación que el juicio constituye.136 mismo no es «verdadero». La verdad o falsedad de los enunciados es definible en términos de la verdad o falsedad de las creencias. El primer punto que es im portante aclarar es la relación de la verdad y la falsedad con el pensamiento. por ejemplo. es decir. cierta característica comparativamente obvia que es una garantía de autenticidad. Un enunciado es verdadero cuando una persona que lo cree. También los juicios consisten en relaciones de la mente con objetos. es decir. con los cuales se halla en alguna de estas relaciones. respecto de un objeto único. En todos los actos cognitivos. descreer. cree falsamente. esto es. Si todo juicio. que pertenece a lo que es verdadero y sólo a ello. precisam ente esta diferencia es lo que hace que un criterio sea útil. también está claro que la verdad o falsedad de un juicio dado no depende en absoluto de la persona que juzga. aprehender. por ejemplo. Pero no creo que la verdad posea. la verdad o falsedad de un juicio tiene siempre una base objetiva. Pero ésta no es la cuestión que deseo examinar: deseo examinar lo que la verdad y la falsedad realmente son. Así. dudar. juzgo falsamente no a causa de algo que tenga que ver conmigo. que es lo que juzgamos o creemos. la marca es lo que nos garantiza que determinada firma ha producido el artículo. consiste en una relación determinada. juzgo con verdad debido a un acontecim iento que realm ente se produjo hace doscientos sesenta años. cree con verdad. Pero examinemos primero la opinión de que el juicio tiene un solo objeto. llamada «juzgar» o «creer». aunque menos manifiestamente. Y. en cambio.sí mismo. Respecto de las verdades. no las marcas externas por las que podemos reconocerlas. respecto de la imaginación. La cuestión que tenemos que discutir es. Si estamos en lo cierto al decir que las cosas verdaderas o falsas son siempre juicios. pero el ju icio «hace sol» sí es verdadero. sin embargo. puesto que la verdad de los enunciados es una noción derivada de la verdad de las creencias. la muerte de Carlos I en el cadalso. podemos limitarnos a la verdad de las creencias. Hay. «No es auténtico si no lleva la marca».

En la medida en que solamente examinamos juicios verdaderos. los verdaderos y los falsos. hay grandes dificultades. Aquí. La primera es que resulta difícil creer que haya entidades tales como «que Carlos I murió en su lecho» o incluso «que Carlos I murió en el cadalso». Con una nueva definición de los objetivos. «Espero que tal y cual». la cuestión del significado de la verdad y la falsedad tendrá que considerarse primero con respecto a los objetivos. dado que hay ciertamente juicios falsos y que una relación no puede ser relación con nada. pero hay que concederle un cierto peso. Así. Advertimos que. permítesenos denominarlos. mientras que los juicios falsos tienen objetivos falsos. es difícil abandonar la opinión de que en cierta manera. como sí lo tiene . «Creo que tal y cual». Entonces. Parece evidente que la expresión «que tal y cual» no tiene un significado completo por sí misma que le permitiera denota un objeto definido. . por ejemplo. «objetivos». tendremos que admitir que hay objetivos que son falsos. si hay un objetivo. Frente a esta opinión. Si admitimos que todos los juicios tienen objetivos. No podemos m antener esta opinión respecto de los juicios verdaderos rechazándola respecto de los falsos. pero no lo es en la medida en que mantenemos la tesis de que el ju icio es de hecho una relación de espíritu con un objetivo. si podemos. hay dos objeciones. la opinión de que tienen objetivos es plausible: el acontecim iento real que describimos como «la muerte de Carlos I en el cadalso». y más adecuada a la consideración de la verdad y falsedad. y los juicios verdaderos tienen objetivos verdaderos. Podemos considerar que es «que Carlos I murió en su lecho». en cambio. «Niego que tal y cual». así. «Homero no existió». Decir que hubo una cosa tal como «la muerte de Carlos I en su lecho» es simplemente otro modo de decir que Carlos I murió en su lecho. Por tanto. hemos de abandonar la opinión de que los juicios consisten en una relación con un objeto único. aunque no imposible lógicamente. que tanto los juicios falsos como los juicios verdadero tienen objetivos. Consiguientemente. esta opinión podría ser defendible. La segunda objeción es más decisiva. Advertimos que la expresión «que tal y cual» es esencialm ente incompleta.. Puede pensarse que cabría decir simplemente que los juicios verdaderos tienen objetivos mientras que los juicios falsos carecen de ellos. ha de encontrarse fuera de nuestro juicio alguna entidad que de algún modo le «corresponda». Pero la tesis tiene la ulterior desventaja de que hace totalm ente inexplicable la diferencia entre verdad y falsedad. mientras que cuando juzgamos con falsedad no existe tal entidad correspondiente. que pueden describirse com o falsedades objetivas. ha de ser distinto de «la muerte de Carlos I en su lecho». Pese a todo. Esta opinión. por ejemplo. siguiendo a Meinong. todo ju icio tiene un objetivo. si podemos evitar considerar «que tal y cual» com o una entidad independiente eludiremos una paradoja. y será m ejor encontrar.137 aplicada a los objetos de los juicios. sin embargo. por ejemplo. sin embargo. En sí misma esta afirmación es casi increíble: advertimos que no habría falsedades si no hubieran espíritus que se equivocaran. Pero ¿cuál es el objetivo del ju icio «Carlos I murió en su lecho»? No hubo un acontecim iento tal como «la muerte de Carlos I en su lecho». Este argumento no es decisivo. cuando juzgamos con verdad. Así. y tendremos que encontrar algún modo de dividir los objetivos en verdaderos y falsos. porque ello introduciría una diferencia intrínseca entre los juicios verdaderos y falsos y nos obligaría (cosa manifiestam ente imposible) a descubrir la verdad o falsedad de un ju icio simplemente por el exam en de su naturaleza intrínseca. el término «Sócrates». no dependiente de la existencia de ju icios. y que sólo adquiere significación plena cuando se añaden palabras de modo que exprese un juicio. es obvio que Homero no es una entidad que hay que hallar si nuestro ju icio es verdadero. Tendremos entonces que decir lo mismo de los juicios verdaderos: el objetivo de «Carlos I murió en el cadaiso» será «que Carlos I murió en el cadalso». Presuponiendo que existen sem ejantes objetos. alguna opinión que haga menos misteriosa la diferencia entre verdad y falsedad. Y si abandonamos esta opinión y nos unimos a la de que hay objetivos verdadero y falsos. es insatisfactoria. la verdad o falsedad de un ju icio depende de la presencia o ausencia de una entidad «correspondiente» de algún tipo. nos veremos obligados a considerar como un hecho último y no ulteriormente explicable que hay dos clases de objetivos. Esta opinión nos obliga a admitir. aunque no ocurre así si es falso. en el mundo existirán entidades. Es cierto que no podemos tomar como entidad simplemente el sujeto gramatical de nuestro juicio: si juzgamos.

de manera que en todo juicio hemos de tener. el ju icio es verdadero. pero perduraría la necesidad de una relación de más de dos términos . B y mayo no puede ser analizada en términos de relaciones entre A y B. Tomemos una proposición como «A amaba a B en mayo y le odiaba en junio». lo que juzgamos no es una sola cosa. Esta opinión. pero por el momento lo ignoraremos. juzguem os con verdad o falsamente. hemos de volver a la teoría de que ningún ju icio consiste en una relación con un objeto único. no se necesita fecha: la relación se mantiene siempre o nunca. y B y mayo: es una sola unidad. Esta relación entre A. Puede pensarse que «el am or de B por C» es un término y A el otro. y supongamos que es verdadera. Por consiguiente evitamos la necesidad de admitir falsedades objetivas o. haré una breve digresión para mostrar que son corrientes y que deben ser familiares. cadalso y morir— . Estos objetos no son ficciones: son tan reales como los objetos del juicio verdadero. cuando juzgamos que Carlos I murió en su lecho. A tiene respecto a B una relación de amor o de odio. que creo es la única correcta. tenem os ante nosotros los objetos Carlos I. también con el cadalso y también con morir. Pero amo y odio son engaños del tiempo: no se trata de relaciones que existan sin consideración al tiempo. «A amaba a B en mayo» no es una relación simplemente entre A y B. morir y su lecho. si A es el hermano de B. independientemente de las fechas. pero esta interpretación no es aplicable a los casos de celos infundados. tomem os la relación de los celos. esta interpretación es imposible y nos vemos obligados a considerar los celos como 2 No deseo dar por supuesta teoría alguna acerca de la naturaleza del tiempo: «mayo» puede ser interpretado como quiera el lector. Por tanto. morir y el cadalso. separadamente. No advertir que la fecha es uno de los términos de estas relaciones es. La dificultad de la opinión que hemos venido examinando hasta aquí radica en que nos obliga. Al decir que el ju icio es una relación del espíritu con varios objetos — por ejemplo. La proposición más sencilla posible que afirma celos es del tipo de «A está celosos del amor de B por C». o sea. sino varios. A y mayo. El tiempo interviene aquí de la misma manera que en el caso del amor y el odio. han sido indebidamente ignoradas por los filósofos. de admitir que cuando juzgamos falsamente no tenemos nada ante el espíritu. la relación a la que podemos denominar «ser consciente de él». entonces no hay una cosa tal como «el amor de B por C». lo que ha ocasionado tanta dificultad en la filosofía del tiempo y del cambio. Carlos I. El enunciado del texto podía haberse hecho un poco más complicado. no varios casos de una relación entre dos términos. Sin embargo. hemos de tener una unidad singular del espíritu. sino entre A. aunque familiares a los matemáticos. con cada constituyente d el juicio. Nada que se refiera a Carlos I. o (más estrictamente) se mantiene o no se m antiene si consideración al tiempo. Carlos I. Uno de los modos más comunes en que se presentan relaciones entre más de dos términos es en proposiciones sobre lo que ocurrió en algún momento determinado. La salida de la dificultad con siste en m antener que. Cuando juzgamos que Carlos I murió en el cadalso tenemos ante nosotros no un objeto. Se trata de un hecho muy importante. dará el juicio «Carlos I murió en el cadalso». Para obtener este juicio. o «A está celosos de B a causa de C». puede ser ahora explicada y desarrollada. bien a admitir falsedades objetivas. En este caso no podemos decir que. pues parece que de algún modo hemos de ser conscientes de estos constituyentes. según esta opinión. Como otro ejemplo. La necesidad de una fecha no se suscita en todas las relaciones corriente. porque en los celos lo que hay que advertir es que implican a tres personas. tam poco deseo negar que cuando juzgamos tentamos una relación con cada uno de los constituyentes de nuestro juicio separadamente. Tales relaciones. bien a aceptar que cuando juzgamos falsamente no estamos juzgando nada. o sea. no quiero decir que el espíritu guarde determinada relación con Carlos 1. sino un solo caso de una relación entre más de dos términos. B y mayo2. Puesto que no parece que proporcionan la clave para muchos rompecabezas sobre la verdad. pero no nos proporciona la esencia del juicio. es falso. Parecidamente. a morir y al cadalso. si A es Otelo. por ejemplo. Carlos I. cuando no. en parte. morir y el cadalso. Por tanto.138 Por tanto. el juicio es una relación de la mente con otros varios térm inos: cuando esto otros términos tienen ínter se una relación «correspondiente».

lo que existe independiente de nosotros y de nuestras percepciones. susceptible de error. sino una relación de mí y A y el amor y B. y que lo equivocado es el juicio basado en tal percepción. Si además tenem os en cuenta la necesidad de una fecha. el libro y su relación espacial están indistintamente ante mi mente. es uno de los objetos del ju icio. el mero hecho de que se produzca el juicio no implica una relación entre sus objetos: A. Si se admite la infalibilidad de la percepción. al menos en la medida en que lo estamos percibiendo. Cuando el ju icio es verdadero. o sea. como en los sueños y alucinaciones. o sea. puesto que la relación de percepción precisa dos términos. Así. que siempre que percibimos algo. Para percibir un objeto complejo. Uno de los méritos de la teoría anterior es que explica la diferencia entre el juicio y la percepción y la razón por la cual la percepción no e. los objetos que percibimos inmediatamente) y lo que podemos llamar realidad física. Si atiendo a este objeto complejo y lo analizo. consistente en la navaja y el libro en determinadas posiciones relativas (y también otros objetos. Si hubiera una relación entre mí y «el amor de A por B». en la medida en que nos ocupábamos de juicios verdaderos. esto es. el perceptor y el objeto percibido. nunca yerra. uno de los cuales es una relación. no sería una percepción. Cuando el juicio se toma como una relación entre mí. simultánea pero separadamente. si juzgo que A ama a B. Pero esta dificultad no se aplicará a una teoría de la percepción correspondiente. que exige un examen de la relación entre los datos sensoriales (es decir. que la proposición más sencilla sobre la relación se referirá a cuatro términos. el amor. el amor y B. así. que podemos ignorar). de este modo. pero cero que en todos estos casos la percepción en sí es correcta. que es una relación. pues de otro modo mi percepción careceríá de objeto. Supongamos que veo simultáneamente sobre mi mesa una navaja y un libro. la primera a la izquierda del segundo. lo que percibimos existe. a menos que A amara a B . daré por sentado que la percepción. la relación se convierte en «cuadrangular». podemos formular como sigue la diferencia entre verdad y falsedad: todo juicio es una relación de espíritu con varios objetos. sino en una relación múltiple de espíritu con los otros varios términos de que se ocupa el juicio. Tomemos.139 una relación entre tres personas. las partes del objeto complejo. A ama a B. el amor y B. ya está claro que las relaciones múltiples son corriente y que muchas cuestiones no pueden ser comprendidas sin su ayuda. Pero si . Es cierto que hay casos en que la percepción p arece ser errónea. es decir. la teoría funcionaba admirablemente pero que no podía dar cuente de los juicios falsos. Nos apartaría demasiado de nuestra materia desarrollar este tema. Debemos el nombre de «relaciones m últiples» a las que requieren más de dos términos. podemos aplicar a la percepción la teoría del objetivo único que hemos considerado inaplicable a los juicios. y el ju icio es verdadero si el amor relaciona a A y B. de otro modo. a mismo que el juicio fuera verdadero. a tres personas y una fecha. de hecho los juicios falsos son posibles. pero en la percepción tengo el todo único «navaja-a-la-izquierda-del-libro». En la percepción percibo un solo objeto complejo. que su unidad la constituye una relación que podemos denominar «triangular». o sea. Llamaremos «relaciones duales» a las que sólo tienen dos térm inos. es decir. el ju icio es verdadero cuando la relación que es uno de los objetos relaciona lo demás objetos. Dando por supuesto el resultado de este análisis. mientras que en un juicio basado en la percepción tengo ante mí. es falso. Cuando examinábamos la teoría de que el juicio es una relación dual entre el espíritu y un objeto único. La percepción me presenta un objeto complejo. puedo llegar al juicio «la navaja está a la izquierda del libro». hay que tomarlo como una primera aproximación. la posibilidad de juicios falsos queda plenamente admitida. com o el juicio. es decir. por ejemplo. No obstante. a diferencia del juicio. en el ejemplo anterior. com o «navaja-a-la-izquierda-del-libro». una relación es «múltiple» si las proposiciones más simples en que se presenta son proposiciones que suponen más de dos términos (sin contar la relación). Así. no hay una relación de mí al «amor de A por B». Aquí la navaja. El enunciado anterior necesita algunas adiciones que se introducirán posteriorm ente. por el momento. A. La teoría del juicio que propugno es que el ju icio no consiste en una relación dual entre el espíritu y un objetivo único. advertíamos que. Así. un caso de relaciones especiales. es decir. ha de existir semejante objeto. en este ca so hay una relación entre los objetos del juicio Consiguientemente. Por lo que se ha dicho. esto sería imposible a menos que hubiera entidades com o «el amor de A por B».

El juicio es verdadero cuando existe sem ejante com plejo. Las cuestiones de qué cosas son verdaderas y cuáles falsas. y que. sigue siendo la condición necesaria y suficiente de la verdad del juicio. y falso cuando no existe. . Por tanto. Consiste en una relación de la persona que juzga con A. en algún caso determinado. no porque sean de menos interés. del que depende su verdad o falsedad. Pese a todo. naturalmente. Y lo mismo ocurre en los demás casos. verdad y falsedad son primariamente propiedades de los juicios. ha de ser verdadero. todo juicio derivado inmediatamente de la percepción por simple análisis. Una de las razones del lento progreso de la filosofía es que sus cuestiones fundamentales no son. por consiguiente. Ahora podemos tratar de dar una explicación exacta de la «correspondencia» que constituye la verdad. son posteriores a la pregunta: «¿Qué es verdad?». y viceversa. de ahí que «Carlos I murió en su lecho» sea falso. de si conocem os algo y — de ser así— de cómo llegamos a conocerlo. sino para evitar introducir confusión en el problema. consiguientem ente. El juicio es verdadero debido a que existe semejante objeto complejo. de ahí que el juicio «la navaja está a la izquierda del libro» haya de ser verdadero. y ha de tener el mismos «sentido» en el com plejo correspondiente. entonces la navaja ha de estar a la izquierda del libro. ya que podemos haber dejado de analizar inadvertidamente lo que nos da la percepción). De este modo. en la percepción en la que se basa el juicio. la relación que entra en el juicio ha de tener un «sentido». en los casos en que es percibido. es el objetivo de la percepción. para la mayoría de la gente. según la explicación anterior. Vemos que en el caso del juicio de percepción hay. m utatis rnutandis. según que vaya de A a B o de B a A. cuando se trata de un juicio sobre uno m ism o). En una relación podemos distinguir dos «sentidos». relación «amar». las más interesantes. la verdad o falsedad de un ju icio dado no depende de la persona que lo formula o del momento en que se hace. no habría verdad ni falsedad si no hubiera espíritus. dado que el com plejo «correspondiente». Así. se aplicará a cualquier otro juicio. no debe estar an te él com o d irig ién d ose de A h acia B y no de B h acia A. (Esto no nos permite. Si A ama a B. respecto de una de estas cuestiones. correspondientemente ai juicio. esto es lo que. el juicio de que dos términos guardan una determinada relación R.140 existe un objeto tai como «navaja-a-la-izquierda-del-libro». Aunque no se perciba. Pero este juicio no es lo mismo que el juicio «B ama a A». Esto proporciona la definición de la verdad y la falsedad. no contiene a la persona que juzga com o constituyente (salvo. la relación. todo juicio de percepción. El ob jeto com plejo «correspondiente» necesario para hacer verdadero nuestro juicio consiste en A relacionado con B mediante la relación que teníam os ante nosotros en nuestro juicio. Por tanto. Este objeto complejo. Tomemos el ju icio «A ama a B». por tanto. La misma explicación. como un complejo único. es una relación del espíritu con los dos términos y con la relación R con el sentido apropiado: el complejo «correspondiente» consiste en los dos términos relacionados por la relación R con el mismo sentido. Vemos que. la existencia de este objeto complejo proporciona la condición de la verdad del juicio «A ama a B». Para contrarrestar esta tendencia es necesario aislar las cuestiones fundamentales y examinarlas sin preocuparse demasiado por el progreso posterior. es decir. estar del todo seguros de que tal o cual juicio es verdadero. he evitado tales cuestiones en el examen anterior. No hubo nunca un acontecimiento complejo como «la muerte de Carlos I en su lecho». he tratado de hacer en las páginas precedentes. un cierto objeto complejo que es percibido. Hubo un acontecimiento complejo como «la muerte de Carlos I en el cadalso». salvo brevemente en el caso del juicio de percepción. de ahí que el juicio «Carlos I murió en el cadalso» sea verdadero. hay un objeto complejo como «el amor de A por B». la m ezcla de dependencia del espíritu e independencia del espíritu que advertimos como característica de la verdad queda completamente preservada por nuestra teoría. hay una tendencia a apresurarse antes de que las bases sean sólidas.

en el llev ad o y traído ejem p lo 'el a c tu a l rey d e F ran cia es c a lv o ’. 4. con las ideas que tenem os acerca de los objetos. Según lo anterior. ¿Considera Ud.. q u e existan com o tal los u niversales abstractos con los cu ales entram os en relación? Com o vem os. explore en la obra d el autor cóm o llega éste a la noción d e 'referen cia’ p ara determ in ar a partir d e ella su teoría d el significado. que se pueda explicar la existencia de enunciado falsos pese a que todos sus com ponentes posean significado? A la luz d e esta discusión. A rgum ente en torno a la verdad o fa lsed a d de d ich o en u n ciado ten ien do presen te q u e según el m ism o R u ssell el sig n ificad o d e todos nuestros térm inos se ad q u iere m ed ian te la experiencia. Optando por la ‘teoría referencial del significado’. por ejemplo. Russell rechaza los ‘sentidos’ (Sinn ). com o sostien e Russell. ‘Sócrates’. o significados públicos que no sean la referencia. Russell denomina ‘descripciones definidas’ a aquellos enunciados que poseen significado por el hecho de ‘referirse a’. Bertrand Russell considera que la influencia del lenguaje en la filosofía ha sido profunda. . ‘hacer referencia a’. 2. Como otros tantos filósofos anteriores a él. aunque haya pasado desapercibida. en relación con asuntos como el color blanco. Russell sostenía que denota un universal abstracto. con las cosas con las cuales entramos en relación. en el famoso trabajo «On Denoting». pues suponemos que existe una entidad más o menos persistente llamada. la blancura. la exposición d e R u ssell está basa d a en la ‘referen cia ’. no com o argumentan otros pensadores. Indague en la obra de Russell lo que éste entiende por ‘objetos inm ediatos’. con el cual entramos en relación directa. y que el mismo nombre es aplicado a la serie de acaecimientos que nos vemos llevados a considerar como apariciones de este ser único. Para Russell el significado se relaciona con los objetos inmediatos. Sin embargo. realice un a n álisis d e lo q u e R u ssell llam a: ‘su jeto ló g ico ’.. 3. ¿cóm o considera Ud. de 1905. Russell argumenta que es natural suponer que un nombre propio usado con significado hace referencia a una entidad singular.141 Comprensión y discusión 1. Elabore un recuento de las consideraciones que realiza Russell sobre la naturaleza de la verdad y la falsedad.

con sus propios instrumentos. preocupándose sobre todo de problemas relativos a la verdad o falsedad de proposiciones. El examen de los usos comunes u ordinarios es. S. Austin no piensa. Austin ha estimado que las palabras comunes incorporan distinciones que han llevado a cabo los seres humanos a lo largo de generaciones y que es importante tener en cuenta estas distinciones antes de proceder a filosofar (caso que sea legítimo) a base de meras generalidades. Mientras ‘Él conoce’ describe que ‘él conoce’. Lo mismo. y ello es distinto de considerar el lenguaje usado a efectos de crítica como una especie de teoría o marco teórico. salvo un período de servicio durante la Segunda Guerra Mundial. Según se apuntó antes.A. en todo caso. en numerosos casos. A ello se agrega la obsesión por algunos «hechos». como había dicho Wittgenstein. fue Fellow en el All Souls College de Oxford de 1933 a 1935. Los filósofos han solido tratar el lenguaje —y. Editorial Ariel. Austin ve a los filósofos como tendentes a ultrasimplificar. usos. epistemológica o metafísica. y a mayor abundamiento.142 JHON LANGSHAW AUSTIN* refiere a una doctrina —la doctrina de la aprehensión inmediata de los datos de los sentidos— como una típica doctrina «escolástica». Pero este lenguaje es la primera palabra. en 1911. Barcelona. Austin advirtió que hay muchos usos del lenguaje (aunque no. en segundo lugar. un número infinito de juegos lingüísticos). «ilocucionarios y «perlocucionario». aquella por la cual hay que empezar. Procede ante todo un esfuerzo de clasificación. La primera que Austin introdujo fue la que distingue entre «proferencias ejecutivas» («performativas» = perfomiative ) . estudiado y analizado en detalle los usos de ‘si’ en los múltiples contextos donde se usa ‘si’ cabe deshacer varias rígidas teorías sobre la naturaleza del condicional. para citar un ejemplo de uno de sus primeros trabajos. Austin se * Tomado de: José FERRATER MORA. en todo caso. porque «no se trata de adoptar doctrinas» y. según Austin. los usos corrientes muestran que estas palabras se usan en muy diversas formas. las cuales se deben a “una obsesión por algunas pocas palabras. por lo que es menester un análisis más refinado. ‘yo conozco’ no describe un acto mental especial calificado de «conocimiento». La crítica de Austin a la doctrina de la aprehensión inmediata de los datos de los sentidos no se funda en alguna otra posición filosófica. cuyos usos son ultrasimplificados. en primer lugar. que pueden considerarse como complementos del presente. 271-274. compartiendo la influencia en éste análisis con el «segundo Wittgenstein». La más conocida investigación de Austin es la que empezó con la denuncia de la «falacia descriptiva» o de lo que se ha llamado «descriptivismo» en relación con la acepción de ‘conocer’. profesó en el Magdalen Colege de Oxford de 1935 a 1952. En su obra Sense and Sensibilia (o en las conferencias que se publicaron luego bajo este nombre). solamente cuando se han descrito. Muchas teorías sobre «la realidad» y sobre «la bondad» (o «el Bien») se deshacen cuando advertimos que consisten en forzar los usos de dichas palabras para justificar alguna previa concepción filosófica. esquematizar y repetir de modo obsesivo las mismas cosas. ocurre con palabras como ‘real’ o ‘bueno’. todas ellas bastante peculiares y todas ellas distintas a como se usan los términos clasificados como adjetivos. por añadidura. que el lenguaje corriente sea la última palabra y que las verdades y criterios de verdad estén incorporados y como embalsamados en el lenguaje corriente. ello no lleva a considerar que los usos del lenguaje corriente determinan la doctrina a adoptar. No se trata de una clasificación estricta en tipos de Jhon Langshaw Austin nació en Lancaster (Gran Bretaña). sin embargo. . sino que es «dar mi palabra» al proferir una proposición del tipo «S es P». A-D. Lo mismo cabe decir de casi todas las doctrinas filosóficas. la vía de acceso a la actividad filosófica. D iccion ario d e F ilosofía. contextos y «hechos». 1994. Consecuencia de éste es la distinción entre «locucionario». Austin es considerado en Oxford como uno de los más influyentes representantes del «análisis del lenguaje corriente». casi siempre los misinos”). no estudiados cuidadosamente y no descritos correctamente”. a medio estudiar (“y. sino en un estudio detallado de una gran variedad de expresiones. porque tales usos son muchos. Así. no entendidos verdaderamente. La distinción falla. el lenguaje usado para la dilucidación de cuestiones filosóficas— como si fuese enteramente descriptivo. pp. estudió en el Balliol College de Oxford. Así. Las «correcciones» y las «críticas» se efectúan dentro del mismo lenguaje.

son sólo dos ilocucionarios y no ocupan ninguna posición única. y hay que suponer. 1962 [The William James Lectures. Austin fue profesor de filosofía moral (W hite’s Professor) en Oxford desde 1952 hasta su muerte en 1960. ed. incompleta por la prematura muerte del autor. con una misma expresión. por la cual se comprende que una preferencia sea llevada a cabo «felizmente» o «infelizmente». decires o actos lingüísticos. en todo caso.. O. de este modo. Durante su vida Austin publicó poco. 1955]. o contraste. ‘ejecutar’ y luego muchas otras. o esperar. Warnock. La obra de Austin. «comisivas» y otras —es un intento de introdücir un cierto orden en el campo de los actos lingüísticos totales y un ingrediente fundamental de la «fenomenología lingüística» de que habla Austin. A esta luz puede considerarse una de las nociones austinianas básicas: la noción de «fuerza ilocucionaria». Importa considerar lo que Austin llama «el acto lingüístico total». Se puede. pero lo que hacemos a menudo con una expresión son varias cosas. Todo ello permite a Austin romper un número considerable de dicotomías (su propia primitiva dicotomía entre ‘describir’. como la dicotomía. 1961. decir algo y hacer algo. y Ilow To Do Things with Words. la aparición de otros tipos de fuerzas ilocucionarias.143 preferencias. pero ninguna clasificación puede ser considerada como definitiva. en Harvard. La clasificación de fuerzas ilocucionarias —que da lugar a preferencias «verídictivas». 1971). el desbroce del territorio para una ciencia del lenguaje y un estudio de la comunicación. ed. en último término. la mayor parte de los artículos se reimprimieron después de su muerte en el libro Philosophical Papers. a su vez. Se trata de «actos» —de lo que «hacemos con las palabras»— . El describir. O. J. es. un análisis filosófico del lenguaje como actividad humana. Warnock. J. Cómo hacer cosas con palabras. Urmson y G. ‘normativovalorativo’) . 1962. etc. J. reconstruido a base de notas manuscritas preparadas para clases por G.). ilocucionarias y pérlocucionarias son a su vez verbos locucionarios. aunque en ella se destacan los aspectos pragmáticos. el decir algo es. lo que hacemos con la expresión. «ejecutivas». . Urmson (traducción al español: Palabras y acciones. Hay además ios dos libros postumos: Sense and Sensibilia. sería erróneo suponer que los verbos que Austin introduce al dar ejemplos de expresiones locucionarias. así como otras dimensiones de actos lingüísticos. hacer constar. ilocucionarios y perlocucionarios. mejor dicho. se aspira a que en ella se integren asimismo los aspectos semánticos.

2 El juego de palabras de Austin — the foot o f the letter is the foot o f the ladder — es intraducibie (N. También observamos en ocasiones. o ‘Y tan verdad’. y no esperaría una respuesta. y parece claro que se dice que un hombre mantiene una creencia verdadera cuando y en el sentido de que él cree (en) algo q u e es verdadero. que las proposiciones o aserciones o enunciados son verdaderos. decimos (o se dice que decimos) ‘Es verdad que el gato está sobre la alfombra’. rivales. si es que alguna. Pilatos se adelantó a su época. Pues ‘verdad’ misma es un nombre abstracto. entonces es de la naturaleza de lo que no puede ser verdadero. ¿Cuál. posiblemente. S. Sugiero que las siguientes son las formas primarias de expresión: Es verdad (decir) que el gato está sobre la alfombra. aunque puede ser. In vino. Además. por ejemplo.144 «VERDAD»* John Langshaw AUSTIN 1. Lo que más bien necesita discusión es el usos.) es verdadero El enunciado de que el gato está sobre la alfombra es verdadero. Pero los filósofos deberían enfrentarse con algo más a su medida para esforzarse con ello. Verdadero’ un adjetivo y ‘de’ en ‘verdadero de’ una preposición. ‘ Tomado de: John Langshaw AUSTIN. Este enunciado (suyo. o cree que algo q u e es verdadero es verdadero. una creencia es ‘de la naturaleza de una figura’. fiel3. el Cuerpo del Conocim iento). Reimpreso de P roceedin s o f the A ristotelian Society. Además si. pero no verdadero d e ella. 1975. pero en filosofía el pie de la letra es el pie de la escalera2. ¿Q ué'es lo que decimos que es verdadero o es falso? O ¿cóm o ocurre la expresión ‘es verdadero’ en las oraciones castellanas? Las respuestas aparecen al punto abigarradas. o ‘«El gato está sobre la alfombra» es verdad’. ‘Muy verdadero’. etc. un camello de una construcción lógica. A. Pero primero los candidatos a) Algunos dicen que ‘la verdad es primariamente una propiedad de las creencias’. precisamente porque no es una figura. es decir. 119132. o una cualidad (algo como el color rojo. ¿Q ué es la verdad?’ dijo bromeando Pilatos. como algunos también dicen. que las descripciones o relatos son verdaderos. Nos acercamos a ella gorro y categorías en mano: nos preguntamos si la Verdad es una sustancia (la Verdad. Ediciones de la R evista de Occidente. 'veritas'. Pero parece razonable preguntarse si no hay algún uso de ‘es verdadero’ que sea primario. que inhiere en las verdades). Pero puede dudarse de sí la expresión ‘una creencia verdadera’ es en absoluto común fuera de la filosofía y de la teología. Una pa/a&ra-figura puede ser verdadera. 2. o una relación (‘correspondencia’) 1. ciertamente ocurren bastante naturalm ente. y que las palabras o las oraciones son verdaderas. pero en un sobrio simposio ‘veru m ’. o ‘Es verdad decir que el gato está sobre la alfom bra’. J Un parecido es verdadero a la vida. Supplementarv Volume XXIV (1950) 1 Es suficientemente obvio que ‘verdad’ es un sustantivo. del t). o ‘Eso es verdad’. cuando otra persona ha dicho algo. y esto por m encionar sólo una selección de los candidatos más obvios. ni. Madrid. traducción de Alfonso García Suárez. muy lejos. que no puede pasar por el ojo ni siquiera de un gramático. y otras además. o ciertos usos. quizá. de estas expresiones ha de tomarse al pie de la letra? Responder a esto no nos llevará mucho. Decimos (o se dice que decimos) que las creencias son verdaderas. de la palabra ‘verdadero’. Ensayos filosóficos. . pp. La mayoría (aunque no todas) de estas expresiones. o algún nombre genérico para aquello que en el fondo siempre estamos diciendo que ‘es verdadero’.

lingüistas. decir genuinamente ‘Sus palabras finales eran muy verdaderas’ o ‘La tercera oración de la página 5 de su discurso es totalm ente falsa’. en ningún caso. sino. c) De las palabras y de las oraciones se dice realm ente que son verdaderas.. o mal pronunciadas. creo yo. com o lo son las respuestas verdaderas y cosas por el estilo. sostenibles y dem ás)4. descripciones definidas. verbos temporales. no de ‘la oración de que S ’8. etc. Hablamos de ‘el enunciado de que E ’. En filosofía. o ambiguas. Como ‘real’ es parte de nuestro aparato en palabras para fijar y ajustar la semántica d e palabras 8 Las comillas muestran que las palabras. válidos. un enunciado no está en castellano o no en buen castellano. Una proposición legal o geométirca es algo portentoso. puede también usarse en dos ocasiones o por dos personas para hacer el m ism o enunciado. no son verdaderas o falsas. por cierto. ‘proposición’ se usa a veces de un modo especial como ‘el significado o sentido de una oración o familia de oraciones’. pero aquí ‘palabras’ y ‘oración’ se refieren. 3 Peirce marcó un inicio al señalar que hay dos (o tres) sentidos diferentes de la palabra ‘palabra’. ser lo que decimos que es verdadero o falso. críticos (estilísticos o textuales). etc. o arcaicas. Un enunciado se hace. Esto cubre dos casos posibles. y el hacerlo es un evento histórico.). Un ‘determinado’ hablante no necesita ser algún hablante definido. o si les asignamos tal y cual significado. en la medida en que de ellas se dice genuinamente que son verdaderas (y no. pero de ‘la oración «S»’. se refieren (como lo hace ‘Muchas palabras verdaderas dichas en brom a’) a en u n ciad os. Pero sus dos sentidos no están bien definidos. com o es más común. las palabras o las oraciones se usan. aunque emitidas (al escribir). 254 ha sido escrito dos veces. impresores. De hecho no tiene un significado de la manera en que una palabra ‘ordinaria’ como ‘rojo’ o ‘caballo’ tiene un significado: es un (el típico) recurso para establecer y distinguir los significados de las palabras ordinarias. a las palabras o a la oración en cu an to usadas por una determ in ada person a en una d eterm in ad a ocasión . Con todas sus 66 divisiones de los números. 6 ‘Histórico’ no significa. Hablamos de m i enunciado. ii) en que lo que ha de discutirse es un enunciado hecho en ocasión distinta de las palabras ‘citadas’. Lo mismo se aplica también a las proposiciones. la emisión por parte de un determinado hablante o escritor de determinadas palabras (una oración) a una audiencia con referencia a una situación. gramáticos. aunque es un enunciado— . que la acom pañan constantem ente en esta usanza. que somos invitados a aceptar y que tienen que ser recomendado mediante argumento. Podemos. Una oración es no castellana 0 no buen castellano. usualmente una generalización. no han de ser consideradas como un enunciado del emisor. el sentido crítico textual en que el ‘el’ de 1. o defectuosas. tú dices ‘Es m ío’). o impronunciables. son v erd ad eras’. Los enunciado se hacen. y hay muchos más —el sentido ‘vocablo’. de los que igualmente no decimos que son verdaderos. fonetistas.. o interpretadas o entendidas así. y pergueñó una técnica (‘contar’ palabras) para decidir qué es un ‘sentido diferente’. o intraducibies. 7‘El mismo’ no significa siempre lo mismo. yo la acuñé. Las palabras tai como son discutidas por los filólogos. son formadas incorrectam ente. ‘Emisión’ no necesita ser una emisión pública — la audiencia puede ser el hablante mismo. realmente. o por lexicógrafos. Pues nunca decimos ‘El significado (o sentido) de esta oración (o de estas palabras) es verdadero’. que ‘L as p alab ra tomadas en este sentido. evento o lo que sea históricos6. etc. lo que decimos es lo que el juez o el jurado dice. pero de la oración ca stella n a (si una oración es mía. que no podamos hablar de enunciados futuros o posibles. Peirce no distingue. un enunciado se hace con palabras. pero para esto la em isión debe h acerse con referencia a la misma situación o evento7. eso no es una proposición. Una oración está hecha de palabras.145 b) Las descripciones verdadera y los relatos verdaderos son simplemente variedades de enunciados verdaderos o de colecciones de enunciados verdaderos. o com puestas. una proposición en este sentido no puede. es decir. el sentido del filólogo en que 'gramática' es la misma palabra que 'glamour'. no puede se un informe directo basado en la observación actual — si miras y me informas de que el gato está sobre la alfombra. Las oraciones en contextos similares son elípticas. Sólo en el caso i) es correcto decir simplemente que la señal está . como es mostrado por los demostrativos (pronombres posesivos. Es decir. o aliterativas o agram aticales. o corruptas o cosas por el estilo5. i) en que lo que ha de discutirse es la oración. sin embargo. entre una oración y un enunciado. pero si pensamos un poco o un mucho en esta usanza. de las últimas raramente. pero yo no acuño enunciados). 1 Predicados aplicables también a ‘argumentos’. D e las primeras con frecuencia. L a m ism a oración se usa al hacer diferentes enunciados (yo digo ‘Es m ío’. sensatas. por ejemplo.

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Cuando digo que un enunciado es lo que es verdadero, no tengo deseo alguno de aferrarme a una palabra. ‘ A serción’, p. ej., serviría también en la mayoría de los contextos, aunque quizá sea ligeramente más amplia. Ambas palabras comparten la debilidad de ser un tanto solemnes (mucho más de lo que lo son las más generales, ‘lo que dijiste’ o ‘tus palabras’) — aunque quizá seamos generalmente un poco solemnes cuando discutimos la verdad de algo— . Pero ambas tienen el mérito de referirse claram ente al uso histórico de una oración por un emisor, y de no ser por tanto exactam ente equivalentes a ‘oración’. Pues es un error de moda el tomar com o primaria ‘(La oración) «S» es verdadera (en el lenguaje castellan o)’. Aquí la adición de las palabras ‘en el lenguaje castellano’ sirve para enfatizar el que ‘oración’ no se está usando com o equivalente a ‘enunciado’, de modo que precisamente no es lo que puede ser verdadero o falso (y, además, ‘verdadera en el lenguaje castellano' es un solecismo, presumiblemente mal modelado, y con deplorable efecto, sobre expresiones como ‘verdadera en geom etría’).

3. ¿Cuándo es un enunciado verdadero? La tentación es responder (al menos si nos limitamos a enunciados ‘d irecto s’: ‘Cuando corresponde a los hech os’. Y com o trozo de castellano normal difícilmente puede esto ser incorrecto. En realidad, debo confesar que no creo realmente que sea incorrecto en absoluto: la teoría de la verdad es una serie de perogrulladas. No obstante, puede al menos ser desorientador. Para que haya la com unicación del tipo que alcanzamos con el lenguaje, debe haber un stock de símbolos de algún tipo que un com unicador (‘el hablante’) pueda producir ‘a voluntad’ y que un com unicado ( ‘la audiencia’) pueda observar; a estos se les puede llamar las ‘palabras’, aunque, naturalmente, no necesitan ser muy parecidos a lo que normalm ente llamaríamos palabras — podrían ser banderas de señ ales, e tc .— D ebe haber tam bién algo d istinto de las palabras, para cuya com unicación se usan las palabras, a esto se le puede llamar' el ‘mundo’. No hay razón por la que el mundo no debiera incluir las palabras, en todo sentido, excepto el sentido del enunciado efectivo mismo, que en cualquier ocasión particular se está haciendo sobre el mundo. Además, el mundo debe exhibir (debemos observar) sem ejanzas y desemejanzas (no podría haber las unas sin las otras); si todo fuese o absolutam ente indiferenciable de todo lo demás o completamente diferente a todo lo demás, no habría nada que decir. Y, finalm ente (para los propósitos actuales, naturalmente, hay otras condiciones que deben satisfacerse también), debe haber dos conjuntos de convenciones:
Convenciones descriptivas que correlacionan las palabras (= oraciones) con los tipos de situación, cosa, evento, etc. que se encuentran en el mundo. Convenciones dem ostrativas que correlacionan las palabras (= enunciados) con las situaciones, etc., históricas que se encuentran en el mundo’ .

Un enunciado se dice que es verdadero cuando el estado de cosas histórico con el que está correlacionado por las convenciones demostrativas (aquel al que ‘se refiere’) es de un tipo10 con el que la oración usada al hacerlo está correlacionada por las convenciones descriptivas11.
haciendo las veces del tipo (e incluso aquí es totalmente incorrecto decir que ‘El gato está sobre la alfombra’ es el nom bre de una oración castellana —aunque posiblemente El G ato está sobre la A lfom bra podría ser el título de una novela, o un toro podría ser conocido como Catta est in m atta). Sólo en el caso ii) hay algo verdadero o falso, a saber, (no la cita sino) el enunciado hecho en las palabras citadas. 9 Ambos conjuntos de convenciones pueden incluirse juntos bajo el rótulo ‘semántica’. Pero difieren ampliamente. 10 'Es de un tipo con el que’ significa ‘es suficientemente parecido a los estados de cosas stan dard con los que’ así, para que un enunciado sea verdadero un estado de cosas debe ser parecido a otros determinados, lo cual es una relación natural, pero también su ficientem en te parecido para merecer la misma ‘descripción’, lo cual ya no es una relación puramente natural. Decir ‘Esto es rojo’ no es lo mismo que decir ‘Esto es como aquéllos’, ni siquiera que decir ‘Esto es como aquellos que fueron llamados rojos’ El que las cosas son sem ejan tes, o incluso ‘exactamente’ semejantes, yo puedo verlo literalmente, pero el que son las m ism as yo no puedo verlo literalmente —el llamarlas el mismo color involucra una convención adicional a la elección convencional del nombre que se da al color del que se dice que son. 1 1 El problema está en que las oraciones contienen palabras o recursos verbales que sirven tanto a los propósitos descriptivos como a los demostrativos (por no mencionar otros propósitos), frecuentemente a ambos a la vez. En filosofía confundimos lo descriptivo con lo demostrativo (teoría de los universales) o lo demostrativo con lo descriptivo (teoría de las mónadas)

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3a. Surgen dificultades del uso de la palabra ‘hechos’ para las situaciones, eventos, etc., históricos, y en general para el mundo. Pues ‘hecho’ se usa regularmente en conjunción con ‘que’ en las oraciones ‘El hecho es que E ’ o ‘Es un hecho que E ’ y en la expresión ‘el hecho de que E ’, todas las cuales implican que sería verdadero decir que E 12. Esto puede llevarnos a suponer que i) ‘hecho’ es sólo una expresión alternativa a ‘enunciado verdadero’. Advertimos que cuando un detective
dice ‘Fijémonos en los hechos’ no se arrastra por la alfombra, sino que procede a emitir una cadena de enunciados; hablamos incluso de ‘enunciar los hechos’; ii) para todo enunciado verdadero existe ‘uno’ y su propio hecho precisamente correspondiente — para . todo gorro la cabeza en que ajusta. Es i) lo que lleva a algunos de los errores de las teorías form alistas o de la ‘coherencia’; ii) a algunos de las teorías de la ‘correspondencia’. O suponemos que no hay nada, excepto el propio enunciado verdadero, nada a lo que él corresp ond a, o en o tro caso poblam os el mundo de D oppelgänger lingüísticos (y lo superpoblamos lujuriantem ente — todo pedazo de hecho ‘positivo’ veteado por una concentración masiva de hechos ‘negativos’., todo magro hecho detallado enriquecido con generosos hechos generales, etc.). Cuando un enunciado es verdadero, hay, por cierto, un estado de cosas que lo hace verdadero y que es toto m undo distinto del enunciado verdadero sobre él; pero igualmente por cierto, sólo podemos describir este estado de cosas con p a la b ra s (ya sean las mismas o, con suerte, d istintas). Sólo puedo describir la situación en que es verdadero decir que estoy sintiendo mareo diciendo que es una en la que estoy sintiendo mareo (o experimentando sensaciones de náu sea)13; sin embargo, entre el enunciar, por muy verdaderamente que sea, que estoy sintiendo mareo y el sentir mareo hay un gran abismo perm anente14. ‘Hecho que’ es una expresión pensada para usar en situaciones en que la distinción entre un enunciado verdadero y el estado de cosas acerca del cual es una verdad se olvida; como frecuentemente sucede con ventaja en la vida ordinaria, aunque rara vez en filosofía — ante todo al discutir la verdad, donde es precisamente nuestro com etido separar las palabras del mundo y distanciarlas de él— . El preguntar ‘¿Es el hecho de que E el enunciado verdadero de que E o aquello de lo que es verdadero?’ puede que alum bre resp u estas absurdas. Tom em os una analogía: aunque podem os preguntar sensatamente M ontam os la palabra «elefante» o el anim al?’, es un sinsentido preguntar ‘ ¿D efinim os la palabra o el anim al?’ Pues definir un elefante (suponiendo que alguna vez hagamos esto) es una descripción resumida de una operación que involucra tanto la palabra com o el animal (¿fijam os la

Una oración en cuanto normalmente diferenciada de una mera palabra o expresión se caracteriza por contener un mínimo de recursos verbales demostrativos (la ‘referencia al tiempo’ de Aristóteles); pero muchas convenciones demostrativas son no verbales (señalar, etc.), y usándolas podemos hacer un enunciado con una sola palabra que no es una ‘oración’. Así, lenguajes como el de señ ales (de tráfico, etc.) usan medios muy diferenciados para sus elementos descriptivos y demostrativos (la señal en el poste, la localización del poste). Y por muchos recursos demostrativos verbales que empleemos como auxiliares, debe siem pre haber un origen no verbal para esta coordenadas, lo cual es la clave de la emisión del enunciado. 1 2 Uso las siguientes abrev iatu ras : E para ‘el gato está sobre la alfombra’ EV para 'es verdad que el gato está sobre la alfombra’ eeq para *el enunciado de que' Tomo eeqE como mi ejemplo en.lo sucesivo y no, pongamos por caso, eeq ‘Julio César era calvo’ o eeq'todos los mulos son estériles’, porque estos últimos son capaces en sus diferentes formas de hacerlos pasarpor alto la distinción entre oración y enunciado; tenemos, aparentemente; en el primer caso una oración susceptible de ser usada para referirse a sólo una situación histórica, en el otro un enunciado sin referencia a al menos (o a cualquier particular) una. Si el espacio lo permitiese otros tipos de enunciados (existencial, general, hipotético, etc.) debería ser examinados; estos plantean problemas más de significado que de verdad, aunque no siento incomodidad con respecto a los hipotéticos 13 Si esto es lo que se quiso decir con '«Llueve» es verdadera si y sólo si llueve’, hasta ahí todo de acuerdo. 1 4 Cuesta dos hacer una verdad De aquí (obviamente) que no pueda haber ningún criterio de verdad en el sentido de algún rasgo detectabie en el enunciado mismo que revele si es verdadero o falso. De aquí, también, que un enunciado no pueda sin absurdo referirse a sí mismo.

148 imagen o el acorazado?); y así hablar de ‘el hecho de que’ es una forma resumida de hablar de un: situación que involucra tanto las palabras como el mundo15.

3b) ‘Corresponde’ también da lugar a problemas, porque comúnmente se le da un significado demasiado restringido o demasiado colorista, o uno que en este contexto no puede soportar. E único punto esencial es éste: que la correlación entre las palabras (= oraciones) y el tipo de situación, evento, etc., que ha de ser tal que cuando se hace un enunciado con estas palabras con referencia.a una situación histórica de este tipo el enunciado es entonces verdadero, es absolu ta y puramente convencional. Somos absolutamente libres de elegir cu alqu ier símbolo para describir cu alqu ier tipo de situación, en la medida en que se trata meramente de ser verdadero. En un pequeño lenguaje de un solo palo eeq nueces podría ser verdadero en exactam ente las mismas circunstancias que el enunciado en castellano de que los Liberales Nacionales son la opción del pueblo16. No hay ninguna necesidad en absoluto de que las palabras usadas al hacer un enunciado verdadero ‘reflejen’ en forma alguna, por muy indirecta que sea, cualquier rasgo que sea de la situación o evento; un enunciado no necesita más, a fin de ser verdadero, reproducir la ‘multiplicidad’, digamos, o la ‘estructura’ o ‘form a’ de la realidad, que una palabra necesita ser onomatopéyica o una escritura pictográfica. Suponer que lo necesita, es caer una vez más en el error de leer en el mundo los rasgos del lenguaje. Cuanto más rudimentario es un lenguaje, más tenderá, muy a menudo, a tener una ‘simple’ palabra para un tipo de situación altamente ‘com plejo’; esto tiene desventajas tales como que el lenguaje se vuelve dificultoso de aprender y es incapaz de tratar con situaciones que son no standard, imprevistas, para las cuales puede que no haya justam ente ninguna palabra Cuando vamos a ultramar equipados sólo con un libro de frases, puede que consumamos largas horas aprendiendo de memoria
Kasi-enkontraa-moohair-day limpiay thaa, Mee-voloontad estaa-tortheeda (rota), etc., aunque encarados con la situación en que hemos llegado al ‘Yes, very w ell’, nos encontramos totalm ente incapaces de decirlo así. Las características de un lenguaje más desarrollado (articulación, morfología, sintaxis, abstracciones, etc.) no hacen sus enunciados más capaces de ser algo más verdaderos, los hacen más adaptables, más aprendibles, más exhaustivos, más precisos, etc.; y estos fines pueden sin duda proseguirse haciendo que el lenguaje (mención hecha de la naturaleza del medio) ‘refleje’ de formas convencionales rasgos descubiertos en el mundo. Aún cuando un lenguaje ‘refleja’ tales rasgos muy de cerca (¿y lo hace alguna vez?), la verdad de los enunciados sigue siendo un asunto, como lo era con los lenguajes más rudimentarios, que dependen de que las palabras usadas sean las con v en cion alm en te eleg id as para situaciones del tipo al que pertenece la referida. Una figura, una copia, una réplica, una fotografía — éstas n unca son verdaderas en la medida en que son reproducciones, producidas por medios naturales o m ecánicos— ; una reproducción puede ser cuidadosa o fiel (verdadera a l original) com o lo puede ser un disco de gramófono o una transcripción, pero no verdadera (de) algo puede ser infalible o infiable, pero sólo un signo (artificial) p ara algo17 puede ser correcto o incorrecto18. Hay muchos casos interm edios entre un relato verdadero y una figura fiel, tal com o aquí se contrastan de un modo un tanto forzado, y es del estudio de éstos (un largo asunto) del que podemos obtener la visión más clara del contraste. Por ejemplo, mapas; éstos pueden llamarse figuras, aunque son figuras extrem ad am ente con v en cio n alizad as. Si un mapa puede ser claro o detallado o
15 ‘Es verdad que E’ y ‘Es un hecho que E ’ son aplicables en las mismas circunstancias; el gorro ajusta cuando hay una cabeza en la que ajusta. Otras palabras pueden cumplir el mismo rol que ‘hecho’; decimos, por ejemplo, ‘La situación es que E’. 16 Podríamos usar ‘nueces’ incluso como una palabra en el código; pero un código, como una transformación del lenguaje, se distingue de un lenguaje y una palabra en código despachada no es (llamada) ‘verdadera’. 1 7 Sólo con violencia al castellano podemos señalar la distinción del inglés entre ‘a (natural) sign o f something’ y 'an (artificial) sign fo r something’. (N. del t.) Bcrkeley confunde estos dos. No habrá libros en los riachuelos fluyentes hasta el inicio de la hidrosemántica. 18 Berkeley confunde estos dos No habrá libros en los riachuelos fluyentes hasta el inicio de la hidrosemántica.

149 desorientador, com o un enunciado, ¿por qué no puede ser verdadero o exagerado? ¿Cómo difieren los ‘símbolos’ usados en la factura de mapas de los usados en la factura de enunciados? Por otro lado, si un m osaico no es un mapa, ¿por qué no lo es? ¿Y cuándo un mapa se convierte en un diagrama? Estas son las preguntas realm ente iluminadoras. 4. Algunos han dicho que Decir que una aserción es verdadera no es hacer en absoluto ninguna aserción ulterior. En todas las oraciones de la forma ‘p es verdadera’, la expresión ‘es verdadera’ es lógicamente superflua. Decir que una proposición es verdadera es justamente aseverarla, y decir que es falsa es justamente aseverar su contradictoria. Pero erróneamente. EeqE (excepto en casos paradójicos de manufactura forzada y dudosa) se refiere al mundo o a cualquier parte de él, excluyendo a eeqE, i e. A sí mismo19. EeqEV se refiere al mundo o a cualquier parte de él, in clu yendo a eeqE, aunque una vez más excluyéndose a sí mismo, i. e. a ee EV. Es decir, eeqEV se refiere a algo a lo que eeqE no puede referirse. EeqEV no incluye, ciertamente, ningún enunciado referente al mundo con exclusión de eeqE que no esté ya incluido en eeqE — es más, parece dudoso que incluya el enunciado sobre el mundo con exclusión de eeqE que se hace cuando enunciamos que E— . (S i enuncio que eeqE es verdadero, ¿deberíam os realm ente aceptar que he enunciado que E? Sólo ‘por implicación’) 20. Pero todo esto no viene en modo alguno a mostrar que eeqEV no sea un enunciado diferente de eeqE Si el señor Q escribe en la tabla de avisos ‘El señor W es un ladrón’, entonces se celebra una vista para decidir si el enunciado hecho público por el señor Q de que el señor W es un ladrón es un libelo: resultado ‘El enunciado del señor Q era verdadero (en sustancia y de h ech o)’. Como consecuencia se celebra una segunda vista, para decidir si el señor W es un ladrón, en la que el enunciado del señor Q ya no está bajo consideración: veredicto ‘El señor W es un ladrón’. Es una ardua tarea celebrar una segunda vista; ¿por qué se hace si el veredicto es el mismo que el resultado previo?21. Lo que se siente es que la evidencia considerada para llegar a un veredicto es la misma que la considerada para llegar a otro. Esto no es estrictam ente correcto. Es casi más correcto que siempre que eeqE es verdadero entonces eeqEV es tam bién verdadero y conversamente, y que siempre que eeqE es falso eeqEV es también falso y conversamente22. Y se defiende el que las palabras ‘es verdadero’ son lógicam ente superfluas porque se cree que generalmente si cualesquiera dos enunciados son siempre verdaderos juntos y siempre falsos juntos entonces deben significar lo mismo. Ahora bien, puede dudarse de que éste sea un punto de vista sensato; pero incluso si lo es, ¿por qué no habría de fallar en él caso de una expresión tan obviamente ‘peculiar’ como ‘es verdadero’? En filosofía surgen notoriamente errores de pensar que lo que vale para palabras ‘ordinarias’ com o ‘ro jo ’ o ‘gruñe’ debe también valer para palabras extraordinarias com o ‘real’ o ‘ex iste ’. Pero el que ‘verdadero’ es precisamente otra palabra así de extraordinaria es obvio23. Hay algo peculiar en el ‘hecho’ que es descrito por eeqEV, algo que puede hacernos titubear en cuanto a llamarlo un ‘hecho’; a saber, que la relación entre eeqE y el mundo que eeqEV afirma que se da es una relación pu ram ente con v en cion al (una que ‘el pensar hace así’). Pues somos conscientes
1 9 Un enunciado puede referirse a ‘sí mismo’ en el sentido, por ejemplo, de la oración usada o la oración emitida al hacerlo (‘enunciado’ no está exento de toda ambigüedad). I’ero resulta una paradoja si un enunciado pretende referirse a sí mismo en un sentido más fuerte, pretende, es decir, enunciar que él mismos es verdadero, o enunciar a qué se refiere él mismo ('Este enunciado es sobre Catón’). 20 Y 'por implicación’ eeqE asevera algo sobre el hacer un enunciado que eeqE ciertamente no asevera. 2 1 Esto no es totalmente justo: hay muchas razones legales y personales para celebrar dos vistas —lo cual, sin embargo, no afecta al punto de que el asunto tratado no es el mismo. 22 No en teram en te correcto, porque eeqEV sólo está en su lugar cuando eeqE se concibe como hecho y ha sido verificado 21 Unum, verum. bonum —las viejas favoritas merecen su celebridad. Hay algo extraño en cada una de ellas. La teología teorética es una forma de onomatolatría.

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de que esta relación es una que podríamos alterar a voluntad, mientras que gustamos de restringir la palabra ‘hecho’ a los hechos firm es, hechos que son naturales e inalterables, o en cualquier caso no alterables a voluntad. Así, para tomar un caso análogo, puede que no nos guste llamar un hecho a el que la palabra elefante significa lo que significa, aunque podemos ser inducidos a llamarlo un hecho (blando) —y aunque, naturalmente, no sentimos ningún titubeo en cuanto a llamar un hecho a el que los hablantes castellanos contem poráneos usen la palabra como la usan. Un punto importante en torno a esta opinión es que confunde la falsedad con la negación; pues, según ella, es la misma cosa decir ‘El no está en casa’ que decir ‘Es falso que él esté en casa’. (Pero ¿qué pasa si nadie ha dicho que él está en casa? ¿Q ué pasa si él yace muerto en el piso de arriba?). Muchísimos filósofos sostienen, cuando están preocupados por explicar la negación, que una negación es justam ente una afirmación de segundo orden (al efecto de que una determinada afirmación de primer orden es falsa), aunque, cuando están preocupados por explicar la falsedad, sostienen que aseverar que un enunciado es falso es justam ente aseverar su negación (contradictorio). Es imposible ocuparse de una cuestión tan fundamental aquí24. Perm ítasem e afirmar lo siguiente meramente. Afirmación y negación están exactam ente a un nivel, en el sentido de que no puede existir ningún lenguaje que no contenga convenciones para ambos y que ambos se refieren al mundo de manera igualmente directa, no a enunciados sobre el mundo; mientras que puede muy bien existir un lenguaje sin ningún recurso que haga las veces de ‘verdadero’ y ‘falso’. Cualquier teoría satisfactoria de la verdad debe ser capaz de habérselas igualmente con la falsedad23; pero sólo puede sostener que ‘es falsa’, es lógicam ente superflua com etiendo esta confusión fundamental.

5. Hay otra forma de llegar a ver que la expresión ‘es verdadera’ no es lógicamente superflua, y de apreciar qué tipo de enunciado es decir que un determinado enunciado es verdadero. Hay muchos otros adjetivos que están en la misma clase que ‘verdadero’ y ‘falso’, que tratan, es decir, de las relaciones entre las palabras (en cuanto emitidas con referencia a una situación histórica) y el mundo, y que, sin embargo, nadie despacharía como lógicamente superfluas. Decimos, por ejemplo, que un determinado enunciado es exagerado, o vago o árido, una descripción un tanto tosca o desoríentadora, o no muy buena, un relato más bien general o demasiado conciso. En casos como éstos es inútil insistir en decidir en términos simples si el enunciado es ‘verdadero o falso’. ¿Es verdadero o falso que Belfast está al norte de Londres? ¿Que la galaxia es de la forma de un huevo frito? ¿Que Beethoven era un alcohólico? ¿Q ue Wellington ganó la batalla de Waterloo? Hay diversos grados y dim ension es de éxito al hacer enunciados: los enunciados se ajustan a los hechos siempre más o menos laxamente,
21 Los siguientes dos conjuntos de axiomas lógicos son, como Aristóteles (aunque no sus sucesores) lo hace, enteramente distintos: a) Ningún enunciado puede ser a la vez verdadero y falso Ningún enunciado puede ser ni verdadero ni falso. b) De dos enunciados contradictorios Ambos no pueden ser verdaderos Ambos no pueden ser falsos. El segundo conjunto exige una definición de contradictorios, y se une usualmente con un postulado inconsciente de que para todo enunciado hay uno y sólo otro enunciado tal que el par son contradictorios. Es dudoso hasta qué punto cualquier lenguaje contenga o deba contener contradictorios, sea como fueren definidos, tales que satisfagan tanto este postulado como el conjunto de axiomas b). Las llamadas ‘paradojas lógicas’ (difícilmente una clase genuina) que conciernen a 'verdadero y ‘falso’ no deben reducirse a casos de contradicción, del mismo modo que ‘E pero yo no lo creo’ no lo es. Un enunciado al efecto de que es él mismo verdadero es a todo punto tan absurdo como una al efecto de que es él mismo falso í tay otros tipos de oración que pecan contra las condiciones fundamentales de toda comunicación de formas distin tas de la forma en que ‘Esto es rojo y no es rojo’ peca —por ejemplo, ‘Esto (yo) no existe (existo)’, o igualmente absurda ‘Esto existe (yo existo)’. Hay más de un pecado mortal; y no está el camino para la salvación en una jerarquía 25 Ser falso es (no, por cierto, corresponder a un no hecho, sino) corresponder incorrectamente a un hecho. Algunos no han visto cómo, entonces, dado que el enunciado que es falso no describe el hecho al que corresponde incorrectamente (sino que lo describe incorrectamente), sabemos con qué hecho compararlo; esto se debió a que concibieron todas las convenciones lingüísticas como descriptivas —pero son las convenciones demostrativas las que fijan cuál es la situación a la que el enunciado se refiere. Ningún enunciado puede enunciar a qué se refiere él mismo.

etc. fue sólo en la medida en que la naturaleza real de las fórmulas aritm éticas. ‘inadvertidamente’. sobre la base de su forma gramatical. E incluso el más apto de los lenguajes puede que no ‘funcione’ en una situación anormal o que no logre habérselas. o habérselas de un modo razonablemente simple. El principio de Lógica de que ‘Toda proposición debe ser verdadera o falsa’ ha operado demasiado como la forma más simple. preguntas.151 j de diferentes formas en diferentes ocasiones para diferentes intentos y propósitos. No es sencillam ente el cometido de tales emisiones el ‘corresponder a los hechos’ (e incluso los enunciados genuinos tienen otros cometidos además del de corresponder de este m odo). como órdenes. con la amplia clase de casos en que un enunciado no es tanto falso (o verdadero) como fuera de lugar. ¿Q ué pasa. con descubrimientos novedosos. Diferenciamos entre ‘D ijiste que prom etías’ y ‘Enunciaste que prometías’: el primero puede significar que dijiste ‘Yo prometo’. ¿es verdadero o falso que el perro ronda la vaca?26. 27performatory utterance (N. hay una diferencia entre 'D ices que éste es (llamas a éste) un buen cuadro’ y ‘Enuncias que éste es un buen cuadro’. y a pesar de su obstinado Gleichsschallung de todas las variedades de fallo enunciativo bajo el solo rótulo de parcialmente verdadero' (en adelante incorrectamente igualado con 'parte de la verdad’). ¿Cuándo un enunciado no es un enunciado? Cuando es una fórmula de un cálculo. y cuán ampliamente estaríamos dispuestos a extender los usos de ‘verdadero’ y ‘falso’ en ‘diferentes sentid os’. Similarmente. Lo que puede que alcance resultados máximos en una prueba general de conocim iento puede que en otras circunstancias obtenga un simple aprobado. además. etc. el último. no logramos avanzar. etc. cuando es un ju icio de valor. la verdad es ün m inim um neto o un ideal ilusorio (la verdad. que no es verdadero falso. aunque los filósofos y los gramáticos puedan tener que llegar a hacerlo (o mejor. cuando es una definición. en que decimos que ‘enunciaste’. En la vida ordinaria no llamaríamos en absoluto enunciados a la mayoría de ellas. pongamos por caso. las cosas se vuelven más fáciles. tal como es hecho cuando la cosa n cuestión está actualm ente a observación. Al igual que la libertad. No solamente es seco suponer que un enunciado en su totalidad pretende ser ‘verdadero’. mientras que para el primero. y llegamos a ver que no se requiere ninguna inferencia concluyente de la forma lErgo. una vez que una m áscara ha sido desenmascarada. Además. fue hecho libremente (o no librem ente)’. las han am ontonado a todas juntas bajo el térm ino artificial ‘proposición’). usamos el verbo más amplio ‘decir’. la batalla de Waterloo o la P rim a v era ). más persuasiva y más extendida de la falacia descriptiva. del t. ni susceptibles de ser verdaderas o falsas.). pero tan pronto nos volvemos en cambio a los demás numerosos adverbios usados en la misma conexión (accidentalm ente'. in ad ecu ad o (‘Todos los indicios de pan’ dicho cuando el pan está ante nosotros)? Nos obsesionam os con la ‘verdad’ cuando discutim os enunciados. cuando es una emisión realizatoria27. 6. es algo que es verdadero o falso. que un mapa a escala mayor o mostrando diferentes rasgos debe ser un mapa de una provincia diferente. a pesar deque no logran apreciar el trillado pero central punto de que la verdad es un asunto de la relación entre palabras y mundo. que la exactitud es una sencilla y la única virtud de un mapa. “ Aquí hay mucho sentido en las teorías de la verdad como ‘coherencia’ (y pragmatistas). mientras que el último debe significar que dijiste ‘Yo prometo’. n o llamarla un enunciado y no decir que es verdadera o falsa.) no son de hecho descriptivas. Es una cuestión de decisión hasta qué punto continuaríam os llamando ‘enunciados’ a tales máscaras. M ientras pensamos que lo que siempre y solamente tiene que decidirse es si una determinada acción fue hecha libremente. sino que puede además ponerse en duda el que todo ‘enunciado’ pretenda ser verdadero. ‘involuntariamente’. B ajo su influencia los filósofos han interpretado forzadamente todas las ‘proposiciones’ sobre el modelo del enunciado de que una determinada cosa es roja. Recientem ente ha llegado a com prenderse que m uchas em isiones que han sido tomadas por enunciados (meramente porque no deben clasificarse. Mi propia sen sación es que es m ejor. toda la verdad y nada más que la verdad sobre. cuando es parte de una obra de ficción — hay muchas respuestas sugeridas de este tipo— . del mismo modo que nos obsesionamos con la ‘libertad’ cuando discutimos la conducta. que toda provincia no puede tener más que un mapa exacto.) . Los teóricos de la ‘correspondencia’ también a menudo hablan como alguien que sostuviese que todo mapa es exacto o inexacto.

pero no precisam ente del modo en que ‘Esto es rojo’. reforzando esto con una hipóteiss ingeniosa respecto a cómo puede tener significado llegar a confundirse con la verdad. Estará claro que y por qué no acepto la primera parte de esto. hecha o tomada como ya hecha. necesitamos sólo decir ‘El gato p u ed e qu e esté sobre la alfombra'. pero es también hacer una aserción. y enunciados similares diseñados para ser verdaderos ] tienen que hacerlo. Decir que te creo ‘es’. ] aceptar tu enunciado. No veo cómo este caso crítico. podemos desear hablar de estados de cosas que no han sido observados o no están actualm ente bajo observación (el futuro. No es nuestro cometido aquí discutir la probabilidad. o de los axiom as geom étricos perm aneció no reconocida. y. pero.152 pongamos por caso. e j. Él rechaza la explicación ‘semántica’ de la verdad sobre la base perfectamente correcta de que la expresión ‘es verdadera’ no se usa al hablar de oraciones.incluso ‘enunciados’. la situación en que discutimos si y enunciamos que eeqE es verdadero es diferente de la situación en que discutimos si es p robable que E. aunque ¿siempre fueron llamados así?). un tanto aburrida. pero vale la pena observar que las expresiones ‘Es verdad que’ y ‘Es probable que’ están en la misma línea de cometido29. además. sino que ‘m iro a ver’ si tu enunciado es verdadero?— . Esta emisión es totalm ente diferente de eeqE — no es en absoluto un enunciado (no es verdadera o falsa. Además. En la condición humana. En un reciente artículo cn A n alysis el señor Strawson ha propuesto una concepción de la verdad que estará claro que yo no acepto. Pero hay también otro tipo de caso en que las palabras son palabras d escriptivas y la ‘p ro p osició n ’ tien e un cierto modo que corresponder a los hechos. En los casos hasta ahora considerados el modelo ‘Esto es ro jo’ falla porque los ‘enunciados’ I asimilados a él no son en absoluto de una naturaleza que corresponda a los hechos — las palabras no son palabras descriptivas. que no es hecha por la emisión estrictamente 1 ejecutoria ‘ A cepto tu enunciado’. análogo al cual nada ocurre en el caso de las emisiones ejecutorias. podría . pero ¿qué pasa con la segunda parte? j Estoy de acuerdo en que decir que EV ‘es’ muy a menudo. y se pensó que proporcionaban inform ación sobre el mundo como fue razonable llamarlos ‘verdaderos’ (y quizá . para el uso en la cual está diseñado el lenguaje. ¿por qué la expresión ‘es verdadero’ no habría de ser nuestro modo de describirla? Y si no lo es. hacerse responder al tratamiento del señor Strawson. El señor Strawson. pero esto no basta para mostrar lo que él quiere — que ‘es verdadero’ no se usa para hablar de en u n ciad os (que en su artículo él no distingue claramente de oraciones). una vez que su naturaleza ha sido reconocida. etc. de que E—. él refuerza la concepción de la ‘superfluidad lógica’ hasta tal punto que admite que decir que EV no es hacer ninguna ulterior aserción en absoluto. Del mismo modo.). confirmar eeqE o garantizarlo o cosas parecidas. aunque insatisfactoria. entre palabras y mundo que ha sido discutida aquí ocurre genuinamente. Eeq es probable que E está fuera de lugar. en la situación en que podemos hacer eeqEV. y son en esa medida incompatibles. ya no nos sentim os tentados a llamarlos ‘verdaderos’ o a discutir sobre su verdad o falsedad. según la ocasión. es inadecuado. creo yo conversamente. más allá de la aserción de que E. Un punto final: si se admite (si) que la relación. no se puede mentir o decir la verdad sobre el futuro 25 Compárese las extrañas conductas de ‘fue’ y ‘será’ cuando se unen a ‘verdadero’ y ‘probable’. ¿qué otra cosa es? 2* Aunque no es todavía adecuado llamarlo uno u otro por la misma razón. pero es también y al mismo j tiempo hacer un enunciado que es verdadero o falso. pero esto no puede demostrar que decir que EV no j sea también y al mismo tiempo hacer una aserción sobre eeqE.— . 7. pero él está en desacuerdo con ella en la medida en que cree que decir que EV es hacer algo más que justamente aseverar que E — es concretamente confirm ar o garantizar (o algo por el estilo) la aserción. p. Y aunque p od em os enunciar algo ‘como un hecho’ (cuyo enunciado será entonces verdadero o falso)28 no necesitamos hacerlo así. decir que eres un cornudo puede ser insultante. Es común el que enunciados perfectamente ordinarios tengan un 1 ‘aspecto’ realizatorio. es compatible con ‘El gato puede que n o esté sobre la alfombra’)— . Í . parece confinarse al caso en que yo digo ‘Tu enunciado es verdadero’ o algo semejante — pero ¿qué pasa con el caso en que tú enuncias que E y yo no digo nada. y según la todopoderosa ocasión lingüística.

1969. AYER et all. O. . 1971). 1962. N° 101102. George Nakhnikian. Russell an d Moore: T he A n alitical Heritage. John Austin asume que de por sí la pregunta ‘¿qué es la verdad’? plantea un tipo de redundancia similar al de la doble negación. proponiendo a cambio.]. a saber: 'convenciones descriptivas’ y ‘convenciones demostrativas’. E l con ocim ien to hum an o.W . según sus propias palabras: “que la correlación entre las palabras (= oraciones) y el tipo de situación. ha de ser tal que cuando se hace un enunciado con estas palabras con referencia a una situación histórica de este tipo.1-50. pese a que no existe en el lenguaje otra convención que nos permita entablar la discusión sobre la verdad. etc. el enunciado es entonces verdadero.R. How To Do Things with Words. A C ollection o f C ritical Essays. 1972. 1961. Época. «Artículos sobre Bertrand Russell». C onform e a lo anterior. S. QUINE . II. R J. Esp. Austin afirma que la expresión: ‘es verdadera’. SELLARS et all. Barcelona. es absoluta y puramente convencional”. W. R GUERRA MART1NIERI. J Warnock. MUGUERZA et all. HILL. in tente delim itar y p on er en relación los asu n tos en cu estión : ‘verdad’ y ‘co n v en cio n a lid a d ’. v. agosto / septiembre 1971. evento. Traducción de Juan Ramón Capella Altaya. 1962. Ediciones Orbis. en esta medida la discusión en tom o a los adjetivos ‘verdadero’ y ‘falso’ confunde. C iencia y filo so fía . 2“. ed J. C. 3. ___________. Sense an d Sen sibilia. R JAGES. Fr3ge a n d R ussell: The Roots o f Twentieth-Century P hilosophy. 1 9 9 3 .1960. A. El logicism o en B ertrand Russell: E sbozo d e sus con secu en cias filosóficas. Urmson y G. P. O. 4. A. CHISHOLM . v O. 25. A. J. ed. PARÍS . O. 1971. 1972. Bibliografía complementaria I. R. A la luz d e la exposición d e Austin. no es ni lógica ni necesariamente superflua Exponga y discuta la argum entación q u e ad elan ta Austin a este respecto. E ssays on B ertrand R u sselll 970. Klemke. «artículos sobre Bertrand Russell». 1996.: P alabras y acciones. Aguilar. DEAÑO . 1983. Indague y precise las distintas convenciones que reconoce Austin para que un enunciado se diga que es verdadero. Austin J. QUINE . E. LEJEWSK1 et all. W . J. O. E nsayos filosóficos. J. D. 1961. Cómo h acer co sa s con palabra s. Plaza & Janes. Urmson (trad. en P hilosophy. 1974. STRAWSON et all. ed. C. w. Estudios sobre e! lenguaje en John L. L. QUINTON C. Bertrand R u ssell’s Philosophy o f L ogical Atomism. Warnock ___________. ___________. Bertrand R u ssell’s P hiulosophy og Language. AYF. en R evista d e O ccidente. T he D evelopm ent o f Bertrand R u ssell’s P hilosophy. D. Fundam entos d e F ilosofía. 1974. Bertrand R u ssell’s P hilosophy. ___ . Pears.A J. ___________. 1991.. L. ed. AUSTIN. Austin denuncia el tipo de problemas a los que da lugar la expresión: ‘corresponde’.P. ¿qué tipo de distin cion es d eb erían llevarse a c a b o entre los adjetivos 'verdadero’ y 'falso’ a fin d e elu dir la con tradicción entre en u n ciad os? 2. 1962 [The William James Lectures. 1955]. Word an d O bject in Husserl. Estudios sobre e t lenguaje en Bertrand R ussell B RUSSELL.153 Comprensión y discusión 1.A. reconstruido a base de notas manuscritas preparadas para clases por G. P hilosophical Papers. ed. Barcelona. PATTERSON. CLACK. Barcelona. en Harvard.

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sin fu n d am en tos J R aúi. M eléndez A cuña 169 Investigaciones F ilosóficas [Extractos § 1-45] L u d w ig W it t g e n s t e in Comprensión y discusión Bibliografía complementaria 181 193 193 .D avid P ears «Verdad com o correspondencia en el T racíatu s » [Extracto de Verdad.UNIDAD N° 5 — Ludwig Wittgenstein — Ludwig Wittgenstein «Las dos filosofías de Wittgenstein» B ryan 156 158 M a cee .

de la realidad. Ludwig creció junto a sus siete hermanos. que fue apuntando en una serie de cuadernos. no se sentía a gusto dentro del mundo académico. donde. Para él. sus intereses pasaron de la aeronáutica y aerodinámica a los problemas de la fundamentación de las matemáticas y. conocidas con el nombre de Cuadernos azul y marrón (1958). por el trabajo y por la idea de la muerte. Para poder concentrarse mejor en sus estudios.. Aunque de temperamento irritable. así. de modo que hay. una relación de las cosas con las palabras. primero como maestro de escuela en Austria y después como jardinero en un convento de Viena entre los años 1920 y 1929. después de leer los Principies of Mathematics. Esto no'le impidió seguir con sus reflexiones filosóficas. a la lógica y a la filosofía. la arquitectura y la escultura. Las proposiciomes atómicas que no representan hechos Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889.156 LUDWIG WITTGENSTEIN como enfermero voluntario durante la Segunda Guerra Mundial. En la casa paterna. A partir de 1912 siguió estudios en Cambridge bajo la dirección de Bertrand Russell y empezó a ocuparse intensivamente de la investigación filosófica. o especie de mapa. publicada postumamente en 1953. etc. Wittgenstein escribió: Observaciones filosóficas sobre los principios de las matemáticas (1956) y las notas a las Investigaciones. dedicándose a la investigación aeronáutica durante varios años. En el pensam iento de W ittgenstein pueden distinguirse dos etapas. Tras repartir buena parte de la sustanciosa herencia paterna entre sus hermanas y un grupo de artistas e intelectuales (Rainer M aria Rilke. tenía el manuscrito de su TYatado lógico-filosófico prácticamente terminado. la filosofía se circunscribe a un análisis del lenguaje. adjetivos demostrativos. pronombres personajes. Wittgenstein volvió a sus intereses filosóficos y decidió reanudar sus estudios en Cambridge. en el que trata de dar una salida a los problemas no resueltos del positivismo clásico respecto a las matemáticas. la ciencia y la filosofía. ya que un hecho atómico está formado justamente por «cosas» o «entidades» nornbrables mediante nombres. Según «el primer Wittgenstein». Las proposiciones atómicas «representan» hechos atómicos en el sentido de que las primeras son una representación. que vivió atormentado por su exigencia de autenticidad. de Russell. en un ambiente rico en estímulos culturales y artísticos. sino una actividad. En este último año. de modo que. Pero. de ahí. «cuadro» o «pintura» de los segundos. y su finalidad es aclarar las proposiciones. con excepción de un breve período en que ejerció . a instancias de Russell. Además de las obras citadas. en versión bilingüe inglés-alemán con el título latino de Tractatus logico-philosophicus. sino también la aeronáutica. que centra su reflexión en el estudio del lenguaje como único modo de resolverlos problemas filosóficos. Como una combinación de «cosas» es un hecho atómico. W ittgenstein fue un hombre de una personalidad fascinante. las proposiciones atómicas y los hechos atómisos son isoórficos. fue nombrado catedrático el año 1937. cargo que ocupó hasta 1947. y prefería vivir en ■ soledad. así. Esta obra fue publicada en 1921 en alemán y. Aunque gozó del reconocimiento y amistad de los. nervioso y depresivo. La primera viene marcada por la publicación del Tractatus logico-philosophicus (19211922). sintió a menudo la necesidad de aislarse de la gente y de vivir en completa soledad. al final de la guerra. Brahms y Mahler. allí le sorprendió el estallido de la Primera Guerra Mundial y Wittgenstein se alistó como artillero en el ejército austro-húngaro. eran huéspedes habituales de la familia. el lenguaje se convierte. por ejemplo. la filosofía no es un saber. por lo tanto. Wittgenstein empezó estudios de ingeniería en la universidad de Berlín y los continuó en M anchester. entre ellos). Difícil para la convivencia social y con escasa estima por la bondad y cualidades del ser humano. Wittgenstein llevó una vida austera y retirada. Este libro da origen a la corriente denominada filosofía analítica. La segunda etapa queda definidapor su obra Investigaciones filosóficas. filósofos más importantes de su tiempo. en un mapa. cuando cayó prisionero de los italianos. un año más tarde. hijo de un próspero industrial del acero. se fue a vivir en soledad a Noruega. una combinación de palabras es una proposición atómica. Wittgenstein estaba dotado de una gran sensibilidad artística y musical y sus intereses abarcaban no sólo la filosofía y las matemáticas. el mundo es la totalidad de los hechos atómicos y no de las cosas.

para consolar. por supuesto. Se ha considerado a veces que así como el «primer Wittgenstein» fue «el padre del positivismo lógico». La filosofía tiene ahora una misión distinta —aunque también de naturaleza «aclaradora»— : debe ayudarnos a rehuir “el embrujamiento de nuestra inteligencia mediante el lenguaje”. por ampliamente que se conciba ésta. no hay propiamente el lenguaje. Por otro lado. destacándose la importancia de Frege y Russell en la form ación de su pensam iento. variados. Uno de los muchos juegos de lenguaje sirve para describir. para preguntar. A G. en. sino lenguajes. Wittgenstein murió de cáncer en Cambridge el año 1951. independientemente de si se admite o no una «división» de este pensamiento en «fases». Se han subrayado por ello lo que podríam os llam ar elem entos «analíticos» en Wittgenstein. Pero sólo podremos lograrlo cuando veamos claramente «el lenguaje». Pero no hay duda que la influencia de Wittgenstein ha sido considerable sobre estas dos tendencias. se ha reconocido muchas veces la «singularidad» de Wittgenstein y la dificultad de en cajarlo dentro de la filosofía analítica. Ello es excesivo. Ahora bien. especialmente tal como ha sido desarrollada y practicada por el «grupo de Oxford». que serían publicadas postumamente en 1953. Nacionalizado inglés en 1938. una función del lenguaje como no hay una función de una caja de herramientas. E. No hay nada «oculto» en «el lenguaje». el lenguaje funciona en sus usos.157 atómicos carecen de significación. etc. pero hay muchos otros. en vez de ilusionarnos sobre él tratando de descubrirle una esencia. . pues. y éstos son «formas de vida». se fundan en el papel que Wittgenstein ha representado en dos momentos importantes en la historia de la filosofía analítica. Wittgenstein escribe que “los límites de mi lenguaje significan los límites del mundo” — una tesis a la que se ha acusado con frecuencia de conducir a un solipsismo lingüístico— . pero estos usos son múltiples. Lo que llamamos «lenguaje» son «juegos de lenguaje». La mayor parte de las interpretaciones del pensamiento de Wittgenstein. y la «filosofía lingüística» debe sus «modos de pensar» a otros autores además de Wittgenstein —p. centrados uno en la noción de lenguaje ideal y otro en la noción de lenguajes corrientes y juegos de lenguaje. «el último Wittgenstein» ha sido «el padre de la (mal llamada 'filosofía lingüística’». hay que abrir los ojos para ver y descubrir cómo funciona. En cuanto a las combinaciones de proposiciones atómicas. cuando menos como un «modelo» . No hay. Moore. porque el positivismo lógico tiene otras fuentes además de W ittgenstein. constituyen las llamadas «funciones de verdad». para indignarse. ej. especialmente. El «último Wittgenstein» encontró pronto el lYaclatus sumamente insatisfactorio.su primera «fase». En los últimos años de su vida redactó las Investigaciones filosóficas.

esta confianza estaba mal fundada.David P EA R S. en Revista E co N° 170. Diciembre. en general. Tutor de Filosofía en el Church College de Oxford: Autor de un libro dedicado al filósofo vienes. E In vestigacion es filosó fica s tuvo. Russell. In vestigacion es filo só fica s. De sus trabajos dedicados a W ittgenstein cabe destacar Ludwig Wittgenstein (The Viking Press. que reúne diálogos con un grupo de pensadores de primer orden en el mundo de lengua inglesa . Lo que sobrevino luego no fue. sino que se produjo lo más inimaginable: una unión de ambas. sob re el positivism o ló g ico que tuvo su apogeo en tre las dos guerras m undiales. Tenemos lo que me parece un fenómeno único: un filósofo genial que produjo dos filosofías diferentes en el curso de su vida. Por supuesto. Universidad de Londres. leyó L os prin cipios d e las m a tem ática s (The P rincipies o f M athcm atics) de Bertrand Russell. Ogden. Creía honestamente —y así lo escribió en el «Prefacio»— que este libro resolvía por fin. 1970) [versión castellana Grijalbo. New York. Se despidió entonces de ella para dedicarse a otras actividades. el joven Ludwig Wittgenstein. Finalmente. Su traducción inglesa del Tractatus — en colaboración con Brian M cGuiness— sustituyó. Fue lo que hizo su libro Tractatus logico-philosophicus (1 9 2 2 ). se editó en 1953. K. Investigador Decano Honorario de H istoria de las Ideas en el King College. M agee realizó para la televisión británica la serie de entrevistas Los hom bres detrás d e las ideas. más influencia sobre la filosofía de postguerra que ningún otro libro. en todos los puntos esenciales. como les ha sucedido a muchos hombres de genio. ad elantaba estudios de aeron áu tica en la Universidad de M anchester. A Study o f the D evelopm ent of W ittgenstein’s P h ilosophy [II vols. Antes de los veinte años. cada una de las cuales dominó a una generación. pero esta vez en forma de minuciosas investigaciones acerca de los modos específicos com o se extravía el lenguaje. com o había de esperarse. Barcelona. al menos en Inglaterra. " David Pears. A sí que nuevamente empezó a filosofar. Siendo esto así no había para qué continuar haciendo filosofía. estu d ian te au stríaco de in g en iería. pero casi ninguno de ellos fue publicado antes de su muerte en 1951. de manera prácticam ente definitiva. y ahora llega a la opinión de que su libro es precisamente un ejemplo de ese error. tuvo la oportunidad de ir a Cambridge a estudiar filosofía con B. los problemas de la filosofía. que term inó cuando tenía 2 9 años. aprovechando un encuentro con G ottlob Frege. Irónicam ente en el «Prefacio» del Tractatus decía que la única razón verdadera por la cual nos planteamos problemas filosóficos es porque no entendemos la lógica de nuestro lenguaje. El Tractatus fue el texto que más influyó en el Circulo de Viena y. Sus escritos en este segundo período son voluminosos. 1973] y The fa lse Prison. El libro más importante.158 «LAS DOS FILOSOFÍAS DE WITTGENSTEIN»* Bryan Magee y David P ears** B ryan M agee: Durante los tres años comprendidos entre 1908-1911. Oxford. a la vieja versión de C. ' Tornado de: Bryan M AGEE . quien más tarde escribió: “Tratar de conocer a Wittgenstein fue una de las aventuras intelectuales más excitantes de mi vida”. que abandonara la m etafísica de Schopenhauer por la lógica de Frege y Russell. El libro eje rció un trem endo efecto sobre él. Bogotá. que se habían publicano no hacía m ucho. tuvo el sentimiento de que el Tractatus era radicalmente un error y creyó que lo que lo había impulsado a cometerlo era una equivocada teoría del lenguaje. 1987) Bryan Magee. W ittgenstein había leído a Schopenhauer cayendo bajo su hechizo. Habiéndose interesado en los fundamentos de las m atem áticas que estaba usando. «Las dos filosofías de Wittgenstein».] (Claredon Press. Con el curso de los años. 1974 Bucholz.

Es este un libro muy corto. el espacio — el espacio lógico— en qe toma forma el mundo de los hechos. forzándolas. Pero también hay cosas importantes que tratamos de expresar en lenguaje fáctico aun cuando no pertenecen a la clase que puede expresarse de este modo. que dicta los límites de su posible desenvolvimiento. W ittgenstein trató varios temas relacionados. la investigación de los fundamentos de la lógica no está desconectada de las otras tareas. Quiero decir que cualquier lenguaje fáctico tendrá que acomodarse a esta estructura. A importantes intuiciones se les da forma impropia de expresión. Esto era lo que pensaba Wittgenstein acerca de la conexión entre los problemas de la filosofía y los límites del lenguaje. Supone que hay tres cosas importantes.159 Sr. esperaba investigar los fundamentos de la lógica. Pears: Sí. es el estudio de todo lo que pude conocerse con anticipación a la experiencia. y usted ha mencionado justamente estos propósitos. de todo lo que es a priori. una vez hayan sido trazadas estarían comprendidas todas las cosas que pueden decirse en lenguaje fáctico. de antemano se sabría cuáles son los límites del posible desenvolvimiento del lenguaje fáctico. usted es uno de los traductores del Tractatus. por así decirlo. procuró trazar los límites del discurso fáctico. la moral y la misma filosofía. B. Pears: En el Tractatus. por así decirlo. según Wittgenstein. además de haber escrito dos volúmenes sobre Wittgenstein. Por ejemplo. según W ittgenstein. ¿Sería demasiado preguntarle acerca de lo que W ittgenstein se proponía en ese libro? David. Primero. Así que cualquiera que investigue la lógica. 23. si se pudiera descubrir cómo está construida esta estructura. M agee: ¿Q ué tipo de explicación da de la necesidad lógica? D. El punto de conexión es el siguiente. Pero de hecho. en verdad suena com o algo muy diferente. Para Wittgenstein aquí hay verdades profundas que se las tergiversa cuando se las trata de expresar en lenguaje fáctico. y no indicado en el lenguaje. Las unas son puros sinsentidos y de ningún interés. con el propósito de explicar adecuadamente lo que en realidad es la necesidad lógica. Esto quiere . pero realmente su alcance debe mostrarse por medio del lenguaje. Tercero. lo que parece ser un tercer problema? D. Pears: Dice que la lógica ofrece el andamiaje del mundo. — menos de 80 páginas de texto en su traducción. es un engaño que conduce a toda suerte de confusiones y malentendidos. Es esto lo que sucede en el caso de la filosofía. quizás un tipo especial de investigación de la m ente humana. no son la misma cosa. La conexión con los problemas tradicionales de la filosofía es la siguiente: W ittgenstein creía que había al menos dos clases de cosas que no pueden decirse en lenguaje fáctico. Dentro de estas fronteras. pero luego continúa diciendo que su propósito es trazar los límites del lenguaje. Este sentimiento. Ejemplos de esta segunda categoría serían las verdades de la religión. o para decirlo en latín. y él no lo pensaba así. Fuera de ellas estaría todo aquello que no puede decirse en este lenguaje. Pears: No. Todas estas posibilidades tomadas en conjunto constituyen. ¿Creía W ittgenstein que eran la misma cosa? D. Magee: ¿Por qué com enzó su libro con una discusión sobre los fundamentos de la lógica. En esta forma. Segundo. E sto nos muestra la conexión entre los fundamentos de la lógica y los límites del lenguaje fáctico. el solipsismo se lo expresa como una proposición fáctica. pero están conectados. trató de dar una solución definitiva a los principales problemas de la filosofía. Determinar los límites del lenguaje es trazar una frontera alrededor de todas las proposiciones fácticas concebibles que incluyen tanto a loas proposiciones fácticas de las ciencias como a las proposiciones fácticas de la vida diaria. Pears. B. afirmando que todo lo que puede decirse en proposiciones tácticas encontrará un lugar dentro de estos límites. a la manera como el cubrimiento de un edificio se acomoda a una estructura de acero. Sentim os que debe haber una especie de superciencia. Su idea es que a cada proposición fáctica corresponde una posibilidad fáctica. com o usted ha dicho. W ittgenstein piensa la lógica como la estructura de todo lenguaje fáctico. está realm ente investigando la naturaleza esencial del lenguaje. M agee: En el «Prefacio» dice que su libro trata de los problemas de la filosofía. La lógica. a llevar ropa inapropiada.

D. para producir así “o está lloviendo o no está lloviendo”. El mundo de i los hechos tiene. Si esta explicación de la necesidad lógica es operativa. un espacio para un hecho. de todo lo que podría concebiblemente ser el caso. Así. cada una de estas proposiciones fácticas. se concluye. es un mapa de todas las posibilidades. Puede ocupar el campo a un lado de la linea. no es necesaria ninguna experiencia para establecerlo. tomada de Frege. u ocuparlo al otro lado. a saber: opina — mostrándose de acuerdo con Frege— que una proposición táctica tiene que decir algo absolutam ente definido. —a priori. No puede dejar nada confuso o incierto. “o está lloviendo o no está lloviendo”. tomadas en sí mismas. la com binación de ellas. Nada queda excluido en lo que se dice. De esta manera el mundo de los hechos toma forma. B. la estructura del mundo. Y tiene que serlo a cauíia de la naturaleza esencial de las proposiciones. Las dos proposiciones lácticas. P ears: La teoría dice que una proposición lógica es una tautología. que el lenguaje refleja la estructura del mundo. De esta manera. por así decirlo. la positiva y la negativa. Podemos decir que una proposición fáctica como “está lloviendo” y su negación “no \ está lloviendo”. La proposición 1 «“o está lloviendo” dice que la posibilidad pertinente no se realiza. dice que ciertas posibilidades fácticas se están realizando y que otras no se están realizando. eso es. La tesis de W ittgenstein. dividen el campo entre ellas. M agee: No. no creo que sea una respuesta satisfactoria. Esta es \ la idea fundamental de Wittgenstein. que se dice algo que es necesariamente verdadero.. Pero es innecesario recordar que cuando decimos esto no afirmamos que el lenguaje necesariam ente provea una de3scripción verdadera del mundo actu al. — un hecho más donde previamente sólo había una posibilidad. P ears: S í. Pero lo que no puede hacer es rehusar el juego. una preferencia. la proposición “está lloviendo”. revelan la estructura del lenguaje y así. La lógica. es una tautología que o está lloviendo o no está lloviendo. L a estructura del lenguaje es la imagen de la estructura del mundo. Puede decirse de antemano. y tiene que estar absolutamente definido qué posibilidades se dice j que se realizan y cuáles son las que se dice que no se realizan. por así decirlo. que tiene que tener un sentido definido. mientras otras no se realizarán. pues tienen sentidos absolutamente definidos. algunas de las cuales se realizarán como hechos. entonces es evidente que la línea tiene que ser clara y definida. ¿Pero cóm o opera la teoría de la necesidad lógica? D. que son. sería absurdo pues naturalmente tam bién tiene que haber la posibilidad de falsas relaciones y descripciones incorrectas. Quizá la forma más fácil de apreciar esta dependencia sea la siguiente. E sto. si se agrego las palabras “o no está lloviendo”. Todas las posibles preferencias que el mundo actual puede hacer están ya . y por consiguiente tiene que m ostram os los límites de todo lo que concebiblemente puede decirse. La realización de una posibilidad es como la ocupación de un punto en el espacio. que está fijado por la lógica. como ya he dicho. debe tomarse com o una tesis sobre posibilidades. dicen algo acerca del modo com o el mundo de los hechos toma forma dentro de su andamiaje. que es una proposición fáctica. Naturalm ente. La idea es que estas dos estructuras son las mismas. Ya que esta proposición fáctica tiene un sentido absolutam ente definido. una relació n verdadera de los hechos. como un edificio. ciertam ente. Ambas son descubiertas por la lógica. Por ejemplo. al mismo tiempo. B. W ittgenstein usa aquí la palabra “tautología” de una manera especial suya. Hay aquí una serie de ecuaciones. — verdadero pro necesidad lógica. contiguos y exhaustivos. Las proposiciones lógicas. Por consiguiente la proposición de la forma “o-o” no excluye nada. M agee: Veamos si he adquirido ideas claras sobre este punto. tiene que ser verdadera. y la proposición “está lloviendo” dice que se realiza. y lo dividen con una línea clara y definida. Porque los sentidos de estas dos proposiciones fácticas son definidos. Pero ésta es difícilmente una respuesta completa a su pregunta. se están haciendo manifiestos tanto los límites del lenguaje com o los límites de todos los mundos posibles. dibujando el mapa de la lógica. que son tautologías. La explicación depende de la idea de que una proposición fáctica tiene que decir algo absolutamente i definido. contiguos y exhaustivos. cubren exactamente la totalidad del campo de posibilidades. cuando están unidas por la conectiva lógica “o ”. en este andamiaje.160 decir que hay un espacio de posibilidades. en opinión de W ittgenstein.

¿Cóm o. Un orden de puntos en un diagrama representará un orden posible de cosas en la realidad. Toda posibilidad se apareja a una proposición fáctica con sentido definido. y las palabras están ligadas a las cosas. B. que puede o no relacionarse. ¿Cómo puede ser esto así? Simplemente porque las dos estructuras son las mismas. ¿Cuál es la conexión entre esta teoría y la de las funciones de verdad? D. Entonces. Pero el problema es este: ¿cóm o es que cuando colocam os palabras unas al lado de otras en cierta forma tenemos una proposición con sentido preciso? ¿Cómo se realiza este resultado? La realización es difícil de explicar. M agee: ¿Q ué pasa con la famosa teoría pictórica del significado. permanece abierto. Pears: La teoría pictórica del significado es algo difícil de explicar. tiene que haber una profundidad de simplicidad. para usar nuevamente la metáfora de W ittgenstein. Ahora. con el atomismo psicológico de Hume. M agee: Hemos obtenido. para decirlo de manera ligeramente diferente. Ahora bien. enunciados fácticos. que no admiten posibilidades y. según W ittgenstein. una proposición consiste en palabras. Es. el m ensaje com plejo será la función veritativa de verdad de los mensajes simples. por así decirlo. según W ittgenstein las proposiciones representan . por ejemplo. entonces. Esta última tesis es la versión w ittgensteiniana del atomismo lógico. por decirlo así. E sto no significa que produ zcan posibilidades den tro de im posibilidades. Una palabra está ligada a una cosa. una proposición fáctica bosqueja el espacio relacionado de manera que la realidad no puede tom ar forma en este punto. O. — una dualidad. Además. Así. un gran número de puntos en el espacio lógico. el mundo de los hechos solo puede tomar forma en un andamiaje lógico fijado de antemano. ciertam ente. m ucho más remotamente. Tiene que haber algunas proposiciones que transm iten m ensajes absolutam ente simples. Podemos decir así que una proposición com pleja es un mensaje com puesto de varios mensajes simples cada uno de los cuales está relacionado con un punto en el espacio lógico. tendrá que haber una lista cerrada de posibilidades que bosqueja. para responder a su pregunta acerca de las funciones de verdad. para decirlo en terminología usual. mientras que una proposición tiene de una o dos correlaciones con el mundo. la verdad o falsedad de un m ensaje com plejo dependerá enteram ente de la verdad o falsedad de los mensajes simples. la pintura de una posición en un juego de ajedrez representará un posible orden de piezas reales de ajedrez en un ajedrez real. podemos tener éxito en la producción de proposiciones únicamente por medio de la alienación de palabras unas al lado de otras? Este es el problema. Llegamos así al siguiente resultado. sino solamente que no están realizadas. que son necesariam ente verdadero. pues una palabra tiene una u otra correlación con el mundo. Creo que es tan convincente que no nos preguntamos por aquello de que estamos convencidos. Tiene que verse com o un intento de explicar cómo una proposición fáctica adquiere sentido.161 reflejadas en el lenguaje. como un hombre y su sombra. La solución de Wittgenstein es que las proposiciones están construidas de palabras de una manera casi igual a como están construidos de puntos las pinturas y los diagramas. por una parte. enunciados lógicos. mientras que una proposición lo está a una posibilidad. y por otra parte. una proposición compleja estará relacionada con un gran número de posibilidades. L a lógica revela la estructura del lenguaje y al mismo tiempo la estructura de la realidad. que es una unidad. De hecho. Ya que una proposición fáctica tiene que tener un sentido absolutam ente definido. algunas especies de pinturas especiales no pueden dejar de representar posibilidades especiales. P e a r s: La idea es la de que. O. mientras el resto. Está estrecham ente relacionada con la doctrina de Russell y. com o lo dice usted. las proposiciones fá ctica s no adm iten posibilidades. D ecir que está lloviendo no admite la posibilidad de que no esté lloviendo. B. pues son compatibles con todas las posibilidades. una teoría deslumbradoramente oscura. De un modo parecido. trazan una línea en torno a lo actual. aquella que dice que una proposición tiene significado porque es una pintura de la realidad acerca de la cual trata? D.

es empíricamente verdadera. según W ittgenstein. Pero las palabras no quedan a salvo de manera parecida. creía que la confusión com enzaba cuando se disfrazaban de proposiciones fácticas. cuando una palabra está relacionada con una cosa. pues están en su propio medio. Una tesis filosófica está entonces acerca del lenguaje fáctico en su totalidad. Creo que usted ha planteado un problema muy difícil. Pears: Gran parte de la teoría de las proposiciones fácticas de W ittgenstein. Pero si una palabra está obligada a preservar y precisar todas sus posibilidades. sin sentidos. a la manera del camaleón que es capaz de armonizar con el color de la cosa en que se asienta por medio de todos sus cambios posibles. ¿Pero cuál será el status de una tesis filosófica? .162 posibilidades con que están correlacionadas. por supuesto. Pears: Sí. M agee : Es fácil ver cóm o una proposición acerca de una cuestión de hecho pinta el estado del asunto acerca del cual trata. pero no automáticamente. O para decirlo de otro modo. D. No son proposiciones fácticas. estética y de la filosofía misma. Por ejemplo: “la oración que ahora estoy expresando tiene nueve palabras”. ¿Cómo pudo hacer dicho W ittgenstein algo tan implausible? No trataré de dar una respuesta completa a este problema de interpretación sino solamente solucionarlo a medias. En esta forma ¿qué impide a las palabras extraviarse en sin sentidos? Wittgenstein. tal como los enunciados que atribuyen creencias a la gente. E strictam en te hablando. positivística. en propósitos. digamos. El esfuerzo de Wittgenstein era el de preservarlas de la intrusión del discurso fáctico y. B. en particular. de las cuales usted nos diría que están excluidas de la teoría expresada en el libro. pero es difícil ver cómo proposiciones que no se refieren a cuestiones de hecho — proposiciones acerca de la moral. pues el lenguaje no está en su propio medio como lo está la realidad con que está relacionado. como usted insinuó en sus consideraciones introductorias. como la teoría de la pintura. o de la estética. Sin embargo. admite que las palabras pueden extraviarse en sin sentidos y que a este respecto sartas de palabras son algo distinto a pinturas espaciales. en forma distinta a los puntos en el diagrama que no pueden dejar de referirse a las posibilidades espaciales. parecería como si las estuviera condenando por afirmar sin sentidos de una manera intolerable. queda un aspecto analógico entre proposiciones y pinturas: cuando las palabras aparecen en sartas sin sentido. de un departamento del lenguaje. En esta analogía entre proposiciones y pinturas o diagramas. ¿Pero cóm o es realm ente esta sim ilitud? Si una pintura espacial no puede extraviarse en sin sentido espacial. — el espacio. Pues en el caso tanto de la incorporación com o de la retención se requiere del esfuerzo intelectual humano. incorpora en sí todas las posibilidades en que puede participar esta cosa. es similar al análisis crítico del pensamiento humano de Kant o Schopenhaues. Por lo contrario. Una palabra incorpora y retiene las posibilidades abiertas a la cosa con que está en correlación. Piensa usted como él (yo no veo cómo lo sostendría W ittgenstein) que una proposición en cualquier lenguaje tiene una estructura acerca de la cual nada puede decirse en e l le n g u a je ? Me parece fácil con stru ir oracion es que constituyen enunciados empíricamente verificables acerca de las mismas. puede fallar en este empeño. ¿Cómo puede cubrir la teoría a proposiciones de esta clase? D. y reconocer esto es dar el primer paso para comprenderlas. en estas forma. juicios de valor de cualquier clase— pueden pintar un estado del asunto. religión. B. Al colocarlas fuera de los límites. yacen fuera de las fronteras del discurso fáctico. y en ambos casos éste puede equivocarse. realm ente proposiciones. M agee: Pero el Tractatus está lleno de proposiciones filosóficas. pero no lo dice como reproche. de la intrusión del discurso científico. afirma que las llamadas proposiciones de la moral. ya que no hay ningún estado fáctico del asunto. Pero esto no es así. es porque está en su propio medio. han perdido sus conexiones a que originariamente estaban relacionadas. estoy de acuerdo. o lo será acerca de una subdivisión. Un punto en un diagrama incorpora y retiene automáticamente las posibilidades espaciales abiertas a la cosa con que está en correlación. Supongamos que concedemos a W ittgenstein que la filosofía es un análisis del lenguaje que. no son. Cree que todas ellas carecen de sentido fáctico y que son.

En cierto sentido. a W ittgenstein lo animaba cada vez más un sentim iento de insatisfacción. es una proposición necesariam ente verdadera. ¿Q ué fue lo que lo indispuso consigo? . Esta es una analogía tomada de Schopenhauer que el propio W ittgenstein usa a veces. ellas tam bién tendrán una cierta necesidad. Naturalmente. Las seleccionó después. pues es demasiado impenetrable y abstracta. no habla de palabras muertas. Finalm ente obtuvo una versión del Tractatus . que se inician en 1914 y continúan — bien. es necesario que esto sea demostrado por medio de un análisis detallado de proposiciones a priori particulares. De manera sem ejante. aunque ejerció alguna influencia directa. según W ittgenstein. La influencia que ejerció en los veinte años siguientes fue realmente que dio un tremendo impulso a la escuela analítica de filosofía. Los límites del lenguaje. Magee. ¿cuál será el status de la tesis filosófica de que una proposición dada tiene cierto sentido? No puede ser una simple cuestión de hecho pues. B. no será proposición. B. No sé si esto responda a la pregunta. pero quizás esto sirva de algo. Pears: Lo que sucedió es un poco singular. Según su opinión. durante la década de los años 30. ésta no fue mucha. Es una gran lástima que no se hayan conservado las últimas anotaciones. algunos de los cuales solo tienen unas pocas palabras. Esa especie de tesis filosófica no será expresable en una proposición fáctica. Pears: En un com ienzo sobre los filósofos del Círculo de Viena. El problema es que el filósofo analítico. por así decirlo. Lo que hizo fue escribir estas anotaciones día a día. los más influyentes. y analizar los tipos de proposiciones. no tendría en manera alguna sentido. mientras el libro ejercía aquella influencia. ya que desafortunadamente no se conservan las últimas. Magee: Y por supuesto. en efecto. por así decirlo. — estaría precisam ente muerta.. lo próximo que habría que hacer sería aplicar en detalle las ideas generales de Wittgenstein. y más tarde. com o los límites del campo de visión. y ver exactam ente cuál es su base. no sabemos exactam ente por cuanto tiempo. Es esta una de las formas com o influyó en algunos filósofos. acerca.163 Por ejemplo. B. ¿Por qué lo hizo así? D.. si aquella proposición no tiene sentido. tales com o las proposiciones empíricas acerca del mundo físico. y no caen bajo su teoría de la necesidad lógica. Un poco simílarmente. y este impulso lo dio no tanto a través de su teoría específica del lenguaje fáctico sino. sino que intentan dar la esencia del lenguaje. si todas las proposiciones a priori son tautologías. en verdad. las cosas que dice W ittgenstein en el Tractatus acerca del lenguaje fáctico en conjunto. Puedo pedirle ahora que nos hable del modo como está escrito el libro? Probablem ente esta es la primera cosa que golpea a muchos lectores: no está escrito en una prosa sostenida sino en parágrafos numerados y separados. En esta forma el libro proporcionó una especie de programa a los filósofos del Círculo de Viena. pues a menudo un pasaje oscuro del Tractatus se aclara cuando lo comparamos con el pasaje correspondiente de las anotaciones. más bien. de piezas sueltas. desechando gran cantidad de material y en algunos casos om itiendo los detalles de su argum entación. y después en América. a través de la idea general de que de algún modo tiene que ser posible trazar un límite al lenguaje fáctico. sino sobre un lenguaje vivo con un vocabulario vivo. Son. B. es algo que no se puede ver sin embargo algo que se sabe que existe. Pears: El Tractatus es una selección cuidadosamente escogida de anotaciones mucho más extensas que él conservó. La teoría específica del lenguaje. sobre los filósofos ingleses. pues no es algo que sería o no verdadero. no son tautologías. que revio entonces nuevamente y la publicó en la forma que hoy conocem os. Creo que es muy difícil responderla por completo. M agee: En efecto. y sobre quiénes ejerció esta influencia? D. Si la filosofía es una actividad analítica. M agee: Tengo entendido que es uno de los libros más influyentes de la historia de la filosofía. ¿Qué aspectos serían. creo que es una buena respuesta breve. no pueden ser proposiciones tácticas. ¿Sobre quiénes específicam ente ejerció esta influencia? D. enunciados límites. algo a lo que necesariam ente se conforma cualquier lenguaje.

supuso que podía ver en la realidad sus bases autónom as. ¿Cómo podía ser posible el status de verdad necesaria acerca del lenguaje? ¿Y cómo. P ears: Creo que el otro punto importante de disentimiento está en la filosofía de la lógica y de las matemáticas. Más tarde. B. y este es realmente un aspecto muy importante de sus últimos escritos Parece extremadamente paradójico que mucha parte de la última filosofía de W ittgenstein consista en observaciones empíricas comunes sobre el lenguaje. Pears: En sumo grado. El Tractatus pude ser un libro muy difícil de entender pero al menos es evidentemente y sin lugar a dudas una Obra filosófica de viejo estilo. con diferentes funciones y diferentes medios de llevarlas a cabo. La base aparente independiente de la necesidad lógica es una proyección de nuestros hábitos naturales de pensamiento. y que nosotros teníamos posibilidad de escoger entre ellas. nuestros pensamientos serían caóticos. En resumen. aunque es mucho más fácil de entender lo que está diciendo. puesto que. Hay una enorme variedad de discursos. tenemos una opción teórica. pues nosotros mismos fijamos las normas de consistencia y podemos cambiarlas como gustemos. siendo el lenguaje un fenómeno humano común. mirando a través de ella como a través de un par de anteojos. —trazar los límites del lenguaje. A fin de entender su problema central. Sin embargo. Pero llegó a creer exactamente lo opuesto. pues es trabajoso adaptarla al sistema de las verdades necesarias del Tractatus que no son tautologías. es en correspondencia mucho más difícil de ver el tem a que está tratando. Pears: Sí. un estudio empírico del lenguaje mostraría pronto que no está construido sobre el simple y rígido armazón descrito en el Tractatus. Si no puede aceptar esta visión de su situación es solo porque padece del vértigo natural del astronauta que súbitamente percibe que han desaparecido los viejos mojones. él abandonó la filosofía después de escribir el Tractatus. Todo esto para decir que él pensaba que había andado equivocado pues había construido una teoría del lenguaje excesivamente simple y rígida y luego. M agee: ¿Qué más consideraba erróneo? D. podía ser estudiado empíricamente. B. Su última filosofía tiene muchas diferencias pero también puntos comunes de partida Evidentem ente el punto más vulnerable de la teoría del lenguaje del Tractatus es esta: podría preguntarse cómo pudo por ventura haber sabido que todo lenguaje tiene necesariamente la estructura que él le asigna. Pero ahora pensaba que esto era una ilusión: las bases aparentemente autónomas en la realidad eran únicamente el resultado de mirar a través de aquellos anteojos. pues somos nosotros quienes las ratificamos. pero no com pletamente equivocado ni equivocado de un modo particular. Para él era especialm ente difícil responder a esta pregunta. el hombre está situado en el centro del sistem a de verdades necesarias. Ahora bien. y las sostiene sobre sí mismo. por ventura. Nos admiramos de que la filosofía haya muerto. tenemos que regresar a una de las tareas que se impuso en el Tractatus. si nosotros no ratificam os estas necesidades. — que nosotros las usamos como lo deseemos y que podemos modificarlas en cualquier aspecto que queramos sin inconsistencia. com o lo observa el propio W ittgenstein. Por los años 1930 su opinión acerca de la necesidad lógica y matemática empezó a sufrir un cambio radical. Llegó a considerar que lo que había escrito era equivocado. Desde este último punto de vista. Había creído que estas necesidades eran impuestas a nosotros. y es una ilusión creer que son independientes de nosotros como un rasgo objetivo de la realidad. Pero en el último período. el veredicto de W ittgenstein sobre el Tractatus fue que seleccionaba ilegítimamente una forma de lenguaje y la proyectaba luego sobre el mundo. Esta es la teoría del Tractatus. com o usted decía en sus consideraciones introductorias. para luego regresar gradualmente a ella. se lo podía establecer? Estas dificultades llevaron a W ittgenstein a considerar que. En el primer período pensaba que los límites se podían trazar con una única línea abarcadora. Es im portante ver que no pensaba que tuviéramos posibilidad real de escoger. con su nueva consideración de variedades del .164 D. M agee: ¿H asta qué punto la última filosofía de W ittgenstein es una investigación de hechos empíricos en tom o al uso del lenguaje? D.

Si se quiere conocer los límites del lenguaje acerca de las sensaciones. O m ejor aún. en verdad demasiado parecido. Es no obstante un error. según W ittgenstein. cu ando se los in te rp re ta fragm ento por fragm en to sugieren nuevas y estim ulantes posibilidades. ¿D e dónde además se podría partir? El propósito de esta investigación empírica es proveer un correctivo para ciertas ilusiones. Por ejemplo. por ejemplo. según W ittgenstein. retroceder debido a la verdadera naturaleza de la parte del lenguaje de que se ha partido. Pears: Es necesaria del siguiente modo. en verdad un sueño profundo. y como realmente opera. hacer esta sugestión acerca de las sensaciones. es un error grave. Lo que Wittgenstein quería hacer en su último período fue incitar tales sueños y m ostrar luego lo que había de erróneo en ellos. y conducirlo lenta y metódicamente a lo largo de la línea que divide el discurso acerca de las sensaciones del discurso acerca de los objetos materiales. ¿Por qué? D. Hume. Sucede así que primero nos . al criterio de identidad de los objetos materiales. probablemente se partirá entonces de una investigación empírica de los lenguajes como se hablan realm ente. y hacer realmente el intento de traspasarlo. Para ser más preciso. Pero esto. Se lo mira com o la fuente de todos los males. Su tesis es que somos propensos a estar con un pie en cada lado de la línea. M agee: No estoy seguro de que lo que usted ha dicho responda realmente a mi pregunta. M agee: Me parece que una desconfianza hacia el lenguaje penetró en su última filosofía. y hablar de las sensaciones com o si fueran muy semejantes a objetos materiales. Sin embargo no es imposible ser conducido en ancas por una teoría filosófica y terminar en un disparate. Las sensaciones parecen ser verdaderos objetos.165 discurso. Pero podríam os preguntar: ¿q u ién ha ten id o alguna vez ta les su eñ os? Parecen dem asiado absurdos. encerraba la totalidad del discurso fáctico. trozo por trozo. Su sistema es una especie de psicología sin cuerpo. un tema particular que escasam ente hace su aparición en el paisaje lunar del Tractatus. trata de trazar la línea entre le discurso sobre los objetos materiales y el discurso sobre las sensaciones. No es ciertam ente una idea que pueda resultar de una sensata investigación empírica del modo como el lenguaje acerca de las sensaciones se ha desarrollado realmente. una especie de sueño provocado por el lenguaje. no veo en ello por qué es necesaria una investigación de los usos empíricos del lenguaje en la última filosofía de Wittgenstein. intenciones y otros fenóm enos mentales. y mucho menos en la frontera más exterior que. pero no objetos m ateriales sino objetos mentales. es r al soñador de espaldas a los hechos empíricos acerca del lenguaje. No debemos detenernos a preguntar: ¿Q ué es aquello por donde pasa el límite? Lo primero que hay que hacer es sentir la tentación de cruzarlo. o partes del lengu aje. y en particular si se quiere conocer la localización de la línea que divide este lenguaje del lenguaje acerca de los objetos materiales. Hay que hallar la ilusión para aniquilarla. Muchos otros filósofos han cometido la misma clase de errores. arguye. Pears: No creo que sea exactam ente que W ittgenstein desconfiara del lenguaje o pensara que debería mejorarse o convertirlo en un trujumán honesto. Por ejemplo. Este sueño particular es un sueño natural. su idea en el último período era de que hay que trazar las fronteras lógicas del lenguaje o de alguna parte del lenguaje pro medio de lo que se llamaría un método de oscilación. mucha parte de su última obra versó sobre la filosofía de la mente. pueril. llegó a pensar que los límites se podían trazar en fragmentos. B. Nos encontraremos entonces con que es necesario. y el remedio. Pues estos dos lenguajes. y no justam ente un error fatuo. pensamientos. Hay que tener en efecto la experiencia de la seductividad de estos sueños dgl lenguaje. con la única diferencia del m atiz significativo dado por el adjetivo. y trató a las sensaciones com o si ellas tuvieran un criterio de identidad algo parecido. En las Investigaciones filosóficas. de hecho el principal error com etido por el empirismo inglés desde Hume a Russell. ¿no podrían existir sensaciones sin pertenecer a alguna persona? ¿No podrían emigrar de una persona a otra como han pensado algunos que emigran los sentim iento? Pero es una ilusión. padecía de la ilusión sobre las sensaciones que describía. D. B. En el último periodo también llegó a interesarse mucho más en las fronteras entre las diferentes áreas del discurso. Lo que sería una especie de relación amorosaodiosa sin ningún deseo de cambio. según él.

M agee. de acuerdo con el cual tendría sentido decir que dos personas tienen una y la misma sensación. el viaje fuera del lenguaje que todos hablamos. En lugar de ello. Creo que en pocas palabras no se puede dar realmente una explicación com pleta de este género de influencia. no conseguirem os la com prensión filosófica. y luego el viaje de regreso. B. Usted los ha rectificado. la analogía ha sido exagerada grandemente. Pero W ittgenstein no quiso oponerse a él. y finalmente ser traídos de regreso al lenguaje tal como él es. y es indudablemente cierto de algunas filosofías lingü ísticas. com o usted dice. termina por obtener resultados correctos. al m enos. pero. Pears: No creo que esto indique conservatism o en el caso de Wittgenstein. A lo que se opuso fue a la idea de que se extendiera el lenguaje existente hasta incluir el sueño sin modificar las bases de este lenguaje. en verdad profunda especie de sin sentido— . Regresamos luego a aquellos hechos con un mejor entendimiento de ellos. La influencia de su última filosofía se explica en parte por la naturaleza muy personal. Entiendo lo que usted dice. se observará que agrupa los hechos empíricos acerca de la parte del lenguaje pertinente. creo que hay algo de común. Pero el último W ittgenstein toma posesión de la gente de una manera peculiar: la “atrapa” y se la come viva. para entonces com placernos en el sueño. Ahora bien. Contra lo que realmente estaba era con que se lo tratara com o si ya hubiera sido modificado. pues piensa que están equivocados. — lo cual es una hazaña imposible. podría improvisarse uno nuevo. Este es un método filosófico consciente. Si nunca nos hem os extraviado o. sen tid o el im pulso de extraviarnos. en otras palabras. Tal reproche se le ha hecho a W ittgenstein. es una especie de restauración. ¿Cree usted que hay algo de cierto en esta analogía? D. Lo importante es que antes de que nos reencontremos sintamos el impulso de extraviarnos. Estoy pensando en la tortura de la equivocación y en la gradual recuperación de la intelección. — un proceso que toda persona que lea su obra supone recorrer. Wittgenstein sostenía que aquellos profundos malentendidos del lenguaje no son una enfermedad del intelecto que debería evitarse de ser posible: son un paso preliminar esencial para obtener la com prensión filosófica. Pears: Es difícil explicar algo tan com plejo. Es bastante sorprendente que. Él invita s sus lectores a sacar estos sueños de su propia mente y trabajarlos en dirección de la parte del lenguaje que los produjo. Por ejemplo. en vez de conservar el usual criterio de identidad para las sensaciones. este es un asunto muy personal. rom ántica de su obra. Se podría idear un crite rio que p erm itiera a las sen sacion es em igrar de persona a persona. Quienquiera que lo haga . Lo que sería igual a tratar de rebasar el espacio lógico pertinente sin cambiar el lenguaje que es el p8unto de origen de aquel espacio lógico real. y aunque mucha parte de él em pieza con una profunda incomprensión. M a g ee: A lgun os e x c e le n te s filó so fo s — por ejem plo R ussell y Popper— han aplicado peyorativamente la analogía. ¿No encierra esto un extrem o conservatismo lingüístico? D. pues creo que en el fondo no es una analogía estricta. Pears: Sí. La com prensión filosófica se alcanza así en dos momentos: primero. El punto válido está mucho más en la superficie. sin que en realidad fuera así. ¿Puede explicarnos esto? D. Él no se oponía a modificar una parte del lenguaje. La filosofía. Con W ittgenstein parece que llegamos justamente al sitio de donde partimos.166 perdemos en sin sentidos — una muy natural. Teniendo en cuenta lo dicho sobre algunos sueños o ilusiones. Naturalmente un criterio tal tendría que ser cuidadosamente formulado y coherentemente usado. padecerem os lo que W ittgenstein llama “pérdida de problemas”. Pero hay un aspecto sobre el cual quisiera hacer énfasis. Ven la última filosofía de W ittgenstein como Karl Krauss describía al psicoanálisis: una enfermedad que a sí misma se confunde con su cura. Pero no creo que sea una observación exacta sobre los propósitos o m étodos de W ittgenstein. el fin de toda investigación filosófica sea un regreso al punto de partida. B. B. y el remedio de W ittgenstein es entonces recordarnos los hechos acerca de la parte del lenguaje de que partimos. M agee: A menudo se ha encontrado analogía — y tengo que decir que la creo válida— entre el psicoanálisis y la doctrina de W ittgenstein de que tenemos que curar nuestros males filosóficos por medio de un profundo análisis del lenguaje.

los construimos y comprendemos mal. lo que les da una extraordinaria profundidad. Creía que sistem atizar y asim ilar una cosa a otra es siempre . Pensaba que sus últimas ideas serían m ejor comprendidas si se destacaba sobre el fondo de las primeras. es parte del secreto del modo como cautiva a la gente. entendida correctam ente. En algunos círculos sin embargo ha habido recientem ente una reacción en su contra. No es como leer filosofía sistemática. la filosofía sistem ática. y lo más extraordinario es la estrecha relación en que están. Pero también hay un elemento constante e im portante en las doctrinas filosóficas que sostiene en ambos períodos. aunque naturalmente su influencia se hizo presente allí com o en otras partes. B. y también como rechaza a aquellos que no pueden agarrarlo. La alternativa principal. M agee: Hemos hablado acerca de algunas de las diferencias entre la última y la primera filosofía de W ittgenstein. Teniendo en cuenta lo anterior. Pues nos conduce a asimilar otros modos de pensar la ciencia y. Esto. Ya no se considera que sea la única forma de filosofía. Podría decirse que W ittgenstein vio el m isterio com o una dimensión extra de algo perfectamente ordinario. es un desarrollo fascinante de la primera. M agee: El último W ittgenstein se convirtió en la ortodoxia de toda una generación de Oxford. el método de trazar las fronteras est totalm ente diferente en los dos períodos. Me parece que este rasgo constante de sus doctrinas filosóficas es tan importante com o los rasgos constantes de su método filosófico. a pesar de sus diferencias superficiales. sino para ayudarlos a realizar el tipo de com prensión teórica que llamamos “filosófica”. He mencionado su resistencia al ímpetu de la ciencia al com ienzo de esta conversación. ¿Piensa usted que son alternativas válidas? D. no estoy de acuerdo con él. — trazar las líneas en que termina el sentido y comienza el sin sentido. cuando hablamos sobre el Tractatus. M agee: Hay quienes consideran — y entre ellos debemos contar de nuevo a Russell— que la primera filosofía es en mucho más grande que la última. Debido a que las diferencias son tan notables. Esta ocupación con las fronteras lingüísticas es el problema principal que permanece constante en toda su filosofía. pues crecieron de éstas por un proceso natural y continuo de desarrollo. y en el segundo por medio de un extrañísimo método de oscilación. Pero el propósito general es el mismo. Quizás la m ejor manera de trazar esta línea de desarrollo es ver que en ambos períodos de su actividad filosófica sus propósitos fueron los de dibujar las fronteras lingüísticas. En el último período dirige su atención a las múltiples fronteras internas que se extienden entre las diferentes áreas del discurso. pero también hay im portantes similitudes. Hemos hablado mucho sobre el método filosófico de W ittgenstein. Pero quisiera destacar que esta resistencia reaparece en su última obra y es especialm ente manifiesta en su última filosofía de la mente. com o resultado. Aunque comprendo el ju icio de Russell — de que W ittgenstein dejó de hacer filosofía después del haber escrito el Tractatus — . Como ya he explicado. pienso. ¿Puede decirnos algo acerca de ellas? D. Pears: No creo que la última filosofía de W ittgenstein haya dominado alguna vez en Oxford. que puede hacerse recostado en una tarde fía y asim ilar el sistema sin implicación personal de ninguna clase. Creo que el dominio del pensamiento científico desde el Renacim iento ha sido un desastre. Para mi su última filosofía. agrupa los hechos acerca del lenguaje. La filosofía tardía de W ittgenstein es extrem adam ente asistem ática. B. El punto central del último método de W ittgenstein consiste en que estos extraños sueños e ilusiones son el bagaje esencial que tiene que esta en la mente de quien pretenda entenderlos. no con el propósito de ayudar a la gente a que se comunique más eficientem ente con los demás.167 tendrá que entregarse de alguna manera a lo que él está haciendo. ¿Cómo juzga usted personalm ente la mutua relación de sus méritos? D. B. diciendo poco acerca de las fronteras internas. nunca ha carecido de partidarios en Oxford. Pears: Sí. En el primer periodo intentó trazar una barrera fronteriza alrededor del discurso fáctico. W ittgenstein quería incluir el texto del Tractatus en el mismo volumen de las In v estigacion es filosó fica s. En el primero está dado en el antiguo modo a priori. Pears: Considero que ambas son productos del genio.

Hoy la oposición es entre este modo fragmentario. Strawson. impersonal. de tal manera que aun teniendo una opinión general verdadera acerca de la totalidad del lenguaje. estaríamos tan alejados de los fenómenos actuales que casi nada interesante podríamos obtener. a la manera de Russell. En diferentes partes del mundo el asunto ha tomado caminos diferentes.168 tergiversar. A veccs domina la filosofía wittgensteiniana. Quine. y en Oxford. Carnap. y a veces produce una fuerte y quizás excesiva reacción. Esta es la oposición. personalísimo de hacer filosofía. . el primer Wittgenstein. y la filosofía sistemática.

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VERDAD COMO CORRESPONDENCIA EN EL TRACTATUS
[Extractos de Verdad sin fundamentos] *
Raúl Meléndez A cu ña**

I. Las proposiciones como pinturas. Cómo es el espejo en el que reflejamos la realidad
En esta parte pretendemos ampliar y com pletar nuestras consideraciones sobre la ontología del

Tractatus, centrándonos en la cuestión de có m o es la estructura d el len gu aje qu e h a c e p osib le qu e en él se rejleje la estructura d ad a e in depen dien te de lo real.
Comencemos nuestra indagación acerca de la estructura del lenguaje en el nivel básico en el que éste adquiere contacto directo e inmediato con la realidad que representa, es decir, en el nivel de los nombres simples y su relación con los objetos simples. En este nivel básico se establece una asociación entre los elementos básicos del lenguaje, los nombres, y los elem entos básicos de la realidad, los simples, designados por los primeros. A través de esta relación referencial entre el nombre y el objeto nombrado por éste, el lenguaje adquiere la posibilidad de representar la realidad, adquiere su contacto con ella (Tractatus L óg ico P h ilo sop h icu s 2 ,1 5 1 5 ). y sobre esta asociación nom inativa básica se construye el completo isomorfismo entre lenguaje y realidad. Wittgenstein afirma (distanciándose de la posición de Frege) que el objeto simple al que un nombre refiere constituye no solam ente su referencia, sino tam bién su significado (TLP, 3 .2 0 3 ). Esto parecería implicar que el nombre, en virtud de su mera asociación con el objeto que nombra, posee ya un significado. Sin embargo, oponiéndose a esto (y coincidiendo con Frege), W ittgenstein sostiene que sólo en el contexto de una proposición el nombre adquiere significado. Una manera de mostrar que estas dos afirm aciones, aparentem ente opuestas, son conciliables consiste en recurrir al uso del nombre en contextos proposicionales com o criterio para saber si el nom bre está cumpliendo realmente su función referencia! y si retiene su significado1 (ver TLP , 3 .3 2 6 y 3 .3 2 7 ). Para usar significativamente un nombre, para que él represente adecuadamente al objeto nombrado, no basta con haber establecido de manera puramente convencional y arbitraria una conexión entre él y su referencia. Como ya hemos observado antes, el uso o la aplicación sintáctica del nombre debe estar regido por reglas gramaticales. Tales reglas han de garantizar que la aplicación sintáctica del nom bre, esto es, sus posibilidades lícitas de combinarse con otros para formar proposiciones con sentido, refleje las posibilidades de combinación del objeto nombrado, esto es, su forma lógica. La relación denotativa entre nombre y objeto no es, pues, del todo arbitraria ya que el uso gram aticalm ente correcto del signo escogida convencionalmente para representar a un objeto, tiene que ceñirse a las posibilidades determinadas
' Extractos publicados con la debida autorización del autor; tomado de: Raúl MELÉNDEZ ACUÑA. Verdad sin fu n dam en tos, capítulo Uno [II-III], Ministerio de Cultura. Bogotá. 1998, pp. 58-88. " Raúl Meléndez Acuña es bachiller del Colegio Anglo-colombiano, matemático de la Universidad de los Andes; realizó estudios de Lógica en la Universidad de Freiburg (Alemania); en 1996 obtuvo la Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia. 1la trabajado como docente de Matemáticas y Filosofía en las Universidades del Rosario, los Andes y Nacional de Bogotá. Actualmente becado por el gobierno austríaco, continúa sus estudios e investigaciones sobre Ludwig Wittgenstein en el Instituto de filosofía de la Universidad de Graz, bajo la dirección del profesor Dr. Rudolf Haller. En 1997 le fue otorgado el Premio Nacional de Cultura en la modalidad de Filosofía a su libro Verdad sin fundam entos. ’ Señalemos, de paso, que la estrecha vinculación entre significado y uso no es algo exclusivo, ni del todo nuevo en la que se ha dado en llamar 'segunda filosofía de Wittgenstein’. Pero la noción de uso que juega un papel tan importante en el pensamiento tardío de Wittgenstein es mucho más amplia que esta noción de uso' del Tractatus, la cual se entiende como aplicación sintáctica. Además, con la vinculación entre uso y significado en su obra tardía, Wittgenstein, como lo veremos, persigue propósitos diferentes a los del Tractatus.

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por la esencia com binatoria del objeto. El uso de los n om bres en los contextos proposicion ales y la gram ática q u e rige tal u so tien en q u e reflejar la esen cia d e los objetos, so pena de que el nombre pierda su significado al no representar adecuadamente al objeto. Así pues, el que un nombre tenga significado radica en que se u se ‘en las proposiciones de manera que ellas figuren combinaciones Posibles del objeto designado por él y no en la mera asociación convencional con dicho objeto. Lo anterior nos conduce ya al segundo nivel del isomorfismo entre lenguaje y realidad: el nivel de las proposiciones elem entales que figuran estados de cosas atóm icas ( TLP , 4 .2 y 4 .2 1 ). A las proposiciones elementales se las podría caracterizar de dos maneras diferentes. En primer lugar, son las p ro p o sicio n es más sim p les, en el sen tid o de que no pueden a n a liz a rse m ás. E llas son concatenaciones de nombres simples (TLP, 4 .2 2 y 4 .2 2 1 ), los cuales ya no pueden descomponerse mediante definiciones o descripciones (TLP, 3 .2 6 ). En segundo lugar, las proposiciones elementales se distinguen de las demás por ser todas lógicamente independientes entre sí (TLP, 4 .2 1 1 ). La verdad o falsedad de una de ellas no implica nada acerca de la verdad o falsedad de otra. Esto no ocurre con las proposiciones complejas, las cuales están en determinadas conexiones lógicas con las proposiciones que forman parte de su análisis y también con otras proposiciones que tienen en sus análisis partes comunes con ellas. Piénsese, por ejemplo en las conexiones lógicas entre una proposición compleja de la forma ‘p y q’ y sus partes p, q; o en la conexión lógica entre ‘p y q’ y ‘p ó q’. En contraposición a esto, si p y q son elementales entonces son lógicamente independientes. Esta independencia lógica entre las proposiciones elementales refleja, claro está, la independencia, a la que ya aludimos, entre los estados de cosas atómicos representados por ellas (TLP, 2 .0 6 1 ,2 .0 6 2 ). La posibilidad de que las proposiciones elementales modelen lo real y tengan, entonces, sentido, se basa en su capacidad pictórica de figurar estados de cosas posibles. La concepción pictórica de las proposiciones elementales puede resumirse brevemente como sigue. Los nombres se combinan entre sí de determinadas maneras para formar signos proposicionales (TLP, 3 .1 4 ), los cuales figuran o m odelan estados posibles de cosas (TLP, 3 .2 1 ). La proposición es el signo proposicional o com binación de nombres en su relación con el estado de cosas que figura (TLP, 3 .1 2 ). Dicho en otras palabras, la proposición es la com binación de nombres en cuanto tiene un sentido. La proposición tiene sentido si figura un posible estado de cosas, si representa una com binación posible de los objetos nombrados en ella. La proposición elemental es, pues, una figura o modelo (Bild) de la realidad (TLP, 4.01y 4 .0 1 1 ). Ella representa un punto en el espacio lógico constituido por las posibles com binaciones entre objetos. En lo que sigue tratarem os de dar respuesta a la cuestión de q u é es lo q u e h a c e p osible qu e la proposición elem en tal cu m pla su fu nción esen cia l de representar figu rativam en te la realidad. A este respecto W ittgensteín nos dice: “La posibilidad de la proposición descansa en el principio de la representación de los objetos por los signos” (TLP, 4 .0 3 1 2 ). El que la proposición elemental pueda figurar estados de cosas presupone la conexión básica referencial entre nombres y objetos. Es sólo en virtud de esta conexión que la proposición adquiere su relación con la realidad. Pero la proposición no es un mero agregado inconexo de nom bres asociados a objetos. S e requiere además que la proposición tenga una forma y una estructura, o sea, que en ella los nombres estén articulados en ella de una manera determinada (estructura de la proposición) y que esta manera determinada de articularse modele una posible manera de com binarse de los objetos nombrados, un estado de cosas posible (forma de figuración de la proposición) : “Un nombre está en lugar de una cosa y otro en lugar de otra y están unidos entre sí. Así el todo representa — como una figura viva— elestado de c o s a s .” (TLP, 4 .0 3 1 1 ). R efiriénd ose a las figuras en general, no necesariam ente lingüísticas, W ittgenstein escribe: 2.12 La figura es un modelo de la realidad. 2.13 A los objetos corresponden en la figura los elementos de la figura. 2.131 Los elementos de la figura están en la figura en lugar de los objetos. 2 14 La figura consiste en esto: en que sus elementos están combinados unos respecto de otros de un modo determinado.

171 2.141 La figura es un hecho. 2.15 Que los elementos de la figura estén combinados unos respecto de otros de un modo determinado, representa que las cosas estén combinadas también unas con otras de la misma manera. A esta conexión de los elementos de la figura se la llama su estructura y a su posibilidad su forma de figuración. 2.151 La forma de figuración es la posibilidad de que las cosas se combinen unas respecto de otras como los elementos de la figura2. Podemos expresar ahora, usando la terminología del Tractatus, las dos condiciones fundamentales para que una proposición, o en general una figura, pueda representar la realidad. La primera condición es la relación figurativa ( TLP , 2 ,1 5 1 4 ) que debe darse entre los elementos de la figura y los objetos. En el caso particular de las proposiciones puede hablarse más específicam ente de la relación referencia! entre los nombres, que son los elementos de la proposición, y los objetos, que son los elementos del estado de cosas representado por la proposición. La segunda condición fundamental es que la figura y lo figurado deben tener algo en común para que la primera pueda representar en absoluto alo segundo (TLP, 2 ,1 6 y 2 ,1 6 1 ). Este algo en com ún es la forma lógica: 2.18 Lo que cada figura, de cualquier forma, debe tener en común con la realidad para poder en absoluto figurarla —justa o falsamente— es la forma lógica, esto es, la forma de la realidad3. Una figura puede Ser correcta o no, puede ser verdadera o falsa, lo cual debe poder establecerse mediante una com paración con la realidad que representa. Para que esta com paración sea en absoluto posible, para que la figura y la realidad sean conm ensurables, debe haber algo igual en ambas. Este punto puede ilustrarse a través del siguiente ejemplo. Supongamos que alguien nos muestra una manzana roja y nos pide que representem os en un papel el color de la manzana. Nosotros pintamos una mancha en el papel. La mancha puede ser una correcta o incorrecta representación del color de la manzana, según si su color coincide con el de la manzana o no. Entonces lo que debe ser igual en la mancha y la manzana para que la primera sea una representación del color de la segunda no es, por supuesto, el color. La identidad en el color es condición para la corrección o verdad de la representación pero no para su posibilidad, no para que sea en absoluto una representación. Pues la representación sigue siendo tal aún en el caso de que sea incorrecta, aún en el caso de que los colores no coincid an. En lo que deben co in cid ir la rep resen tació n y lo rep resentad o para poder ser conmensurable en cuanto a su color es en ser ambas coloreadas, es decir, en la p osib ilid a d de tener el mismo color. Es la posibilidad de tener el mismo color y no el hecho de tener el mismo color lo que permite hacer la com paración entre la m ancha y la m anzana que estab lecería la corrección o incorrección de la mancha como representación del color de la manzana. La posibilidad de tener el mismo color que el objeto cuyo color se representa (lo que podríamos llamar, tratando de imitar la terminología wittgensteiniana, su ‘forma de coloración’) es lo que, en este caso, permite a nuestra mancha poder cumplir su función representativa o figurativa. Ahora bien, en el caso de una proposición com o figura, ya no en un sentido visual sino lógico, de un estado de cosas, también debe haber algo común a ambos para que la proposición pueda ser figura. Pero no debe haber tanto en común que resulte que la proposición sea siempre verdadera. La teoría pictórica de las proposiciones debe permitir resolver un viejo problema: explicar la posibilidad de proposiciones que poseen sentido, que figuran un estado de cosas, pero que son falsas. La proposición tiene una estructura, dada por la manera específica como están conectados los nombres en ella. Y esta estructura representa una posible com binación entre los objetos nombrados, un posible estado de cosas. Si se exigiera que lo común a proposición y realidad figurada fuese la estructura, el estado de cosas representado coincidiría, de hecho, con la proposición en tener tal estructura y la proposición sería siem pre verdadera. No se podría dar cu enta, en ton ces, de la posibilidad de proposiciones con sentido pero falsas. Lo común a proposición y realidad no puede ser, pues, la
! TLP, pág. 44. 5 TLP, pág, 46.

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estructura, la manera de com binarse los nombres, por un lado y los objetos, por el otro. Pero para que la proposición pueda cumplir su función figurativa debe ser por lo menos p osible que sus nombres y los objetos nombrados por ellos se com binen de la misma manera, esto es, conform en la misma estructura. A esta posibilidad de coincidencia en la estructura la llama Wittgenstein la forma lógica de figuración. Esta distinción entre estructura y forma lógica permite separar las condiciones para que una proposición tenga sentido de las condiciones que la hacen verdadera y permite, por lo consiguiente, resolver el antiguo problema de la posibilidad de proposiciones con sentido pero falsas4. Este problema surge, en este contexto, si se identifica el sentido de una proposición con un h ech o representado por ella, pues si la proposición es falsa no se da el hecho que representa y entonces carecería de sentido. Pero para poder ser falsa una proposición tiene que poseer ya un sentido. Por esto es importante subrayar que W ittgenstein no identifica el sentido de una proposición con un hecho, sino con un posible estado de cosas, con un punto en el espacio lógico (ver TLP, 2 .2 0 2 y 2.221) , que podría ser un hecho, sin serlo siempre. El sentido de una proposición no necesariamente hace parte del mundo, pues este último está constituido por hechos. Pero el sentido de una proposición falsa tampoco cae en el vacío. Es aquí donde la distinción entre realidad y mundo cobra especial importancia. Hay un espacio más amplio que el mundo de los hechos, a saber, la realidad o el espacio lógico, que alberga además de los hechos, además del mundo, las posibilidades de combinación entre objetos que de hecho no se dan y que están representadas por proposiciones falsas pero con sentido5. El sentido está determinado com pletamente por la proposición y es independiente de los hechos; depende de cóm o sus nombres se conectan y cóm o esta conexión representa una posible manera de conectarse los objetos nombrados, un estado de cosas posible. Se puede comprender el sentido de una proposición sin saber si ella es verdadera o falsa y sólo habiendo comprendido el sentido de la proposición se puede compararlo con la realidad para establecer su verdad o falsedad. Tal comparación buscaría establecer si el estado de cosas figurado por la proposición se da de hecho o no, si está en el mundo y no sólo en el espacio lógico, com o mera posibilidad {TLP, 4.2 5 ). Para que el lenguaje pueda servir como espejo de la realidad tiene que haber, entonces, identidad entre su forma lógica y la forma lógica de la realidad. Esto quiere decir que en el lenguaje los elementos básicos que son los nombres deben, además de estar asociados a los elementos básicos de la realidad, poseer las mismas posibilidades de com binación que poseen tales elementos básicos. La gramática o la sintaxis lógica, que determ ina la forma lógica del lenguaje, juega aquí un papel clave, como reglam entación de las com binaciones lingüísticas que deben reflejar las posibles com binaciones ontológicas determinadas por la naturaleza intrínseca de los objetos simples. De esta manera, la sintaxis lógica que rige el uso.de los nombres y que, por decirlo así, expresa su naturaleza, juega un papel fundamental en el lenguaje, análogo al que juega la naturaleza de los simples en la realidad. Es la sintaxis lógica la que, en último término, determina la forma lógica del lenguaje, de manera análoga a com o las esencias com binatorias de los simples determinan la forma lógica de la realidad, y ambas formas lógicas deben coincidir. La identidad de la forma lógica de lenguaje y realidad sería visualizable de la siguiente manera: la red de posibilidades de formar proposiciones elementales con sentido, 1 permitidas por las reglas sintácticas del lenguaje, debe poder superponerse a la red de posibilidades com binatorias de la realidad, permitidas por la naturaleza de los objetos; y tal superposición debe mostrar, en el nivel de las proposiciones elementales y sus correspondientes estados de cosas atómicos, una congruencia o coincidencia absoluta, un isomorfismo perfecto, punto por punto, nodo por nodo. No debe haber posibilidades en la realidad inexpresables en el lenguaje, ni proposiciones con sentido que no expresen posibilidades en la realidad. Es este isomorfismo lógico entre lenguaje y realidad el
4 Que el problema es, en efecto muy antiguo, puede corroborarse consultando: Platón, Teeteto, I 89a. 5 Se suele aclarar que la noción de posibilidad que se emplea en el Tractatus no debería entenderse en un discutible sentido metafísico, según el cual algo posible hace presencia en un misterioso mundo diferente del actual Lo posible, en este contexto, debería entenderse, más bien, como lo pensable o. equivalentemente, lo expresable en proposiciones con sentido. Sin em­ bargo esta expresabilidad en proposiciones con sentido descansa en que este sentido haga parle de un metafísico espacio lógico de posibles combinaciones de abstractos objetos simples.

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que permite explicar cómo las proposiciones elementales adquieren su sentido. En este isomorfismo, a diferencia de un isomorfismo entre estructuras matemáticas, las estructuras no están en pie de igualdad sino que una, la de la realidad, juega el papel de estructura origin al y la otra, la del lenguaje, tendría que ser una copia isomórfica de la primera. Esta concepción pictórica del lenguaje permite dar una explicación general de lo que Wittgenstein considera como la esencia de la noción de verdad:
La teoría de la figuración lógica a través del lenguaje nos da, en primer lugar, una comprensión de la esencia de la relación de verdad. La teoría de la figuración lógica a través del lenguaje dice —de manera totalmente general Para que sea posible que una proposición sea verdadera o falsa— que ella concuerde o no con la realidad -para ello tiene que haber en la proposición algo idéntico con la realidad6.

El sentido de una proposición, su esencial posibilidad de ser verdadera o falsa, presupone la identidad de la forma lógica de lenguaje y realidad. Pero para que lo expresado en el lenguaje sea de hecho verdadero se debe cumplir no solam ente la identidad en la forma lógica de lenguaje y realidad, sino también la identidad en'la estructura de las proposiciones y los hechos. Es decir, las com binaciones entre nombres en las proposiciones ya no deben ser sólo com binaciones posibles entre los objetos nombrados, hacer parte del espacio lógico (condición de sentido) sino que esta posibilidad debe actualizarse, los objetos deben com binarse de hecho en el mundo como lo dicen o representan las proposiciones (condición de verdad). Las com binaciones entre objetos figuradas por las proposiciones verdaderas no forman parte únicam ente del espacio lógico, de lo posible, sino que forman parte del mundo, de lo fáctico. Y el total de proposiciones elementales verdaderas describe la totalidad de los hechos, es decir, es una descripción com pleta del mundo ( TLP , 4 .2 6 ). L a concepción pictórica de las proposiciones elementales permite, de esta manera, dar cuenta de la relación entre lenguaje y realidad y de las nociones de significado o sentido ( Sinn ) y verdad que enraízan en ella, y puesto que el mundo se puede describir com pletam ente usando sólo proposiciones elementales, basta aclarar cómo ellas cumplen su función figurativa para aclarar cóm o en el lenguaje se puede representar al mundo. Sin embargo, las proposiciones que usamos habitualm ente no son elementales, sino complejas. Las proposiciones elem entales están en un nivel tan profundo y oculto, que ni siquiera podemos dar ejemplos de ellas. Un ejem plo de proposición elemental contendría ejemplos de nombres de los abstractos objetos simples y ya vimos por qué Wittgenstein no da ejemplos de ellos. Para completar esta exposición de la estructura del lenguaje y de su isomorfismo con la realidad debemos, pues, escalar todavía a un nivel más superficial y explicar cómo las proposiciones no elementales pueden adquirir sentido. De hecho, recordémoslo, la existencia del nivel oculto y profundo se h ab ía m ostrad o com o n e c e s a ria , p re cisa m en te para poder g a ra n tiz a r que las proposiciones complejas que usamos habitualm ente posean un sentido com pletamente determinado. Aclarar cómo está determinado el sentido de éstas permitirá, a su vez, dar una breve explicación de las nociones de necesidad lógica y tautología, desde esta perspectiva del Tractatus. La explicación se basa en que el sentido, las condiciones de verdad, de una proposición com pleja es función de los sentidos de las proposiciones elem entales que la constituyen o hacen parte de su análisis (TLP, 5.2341). Las proposiciones complejas no son figuras de la manera directa e inmediata com o lo son las proposiciones elementales. El carácter figurativo de la proposición com pleja reside en ser lo que podríamos llamar una com binación lógica de figuras y no en ser una figura sencilla, en el sentido en que lo es una proposición elemental. Tomemos, a manera de ejemplo una proposición com pleja de la forma ‘p v q ’, conformada a partir de las proposiciones elementales p y q. ¿Es la proposición compleja una figura7 y si lo es, ¿cuál es el estado de cosas figurado por ella? Podríamos pensar que la proposición compleja es una figura de un estado de cosas com plejo o una situación (Sachlage) constituida ya no por un solo punto del espacio lógico, sino por una región del mismo. En tal caso, ¿cóm o podríamos describir o caracterizar la región representada por la disyunción de p y q? Esta región debería estar,
6 Tagebücher, 20, 10,14, pág. 104.

un cálculo con estos valores de verdad que está regido por reglas convencionales asociadas a los conectivos proposicionales (com o la negación. dos factores: por una parte. el cual se muestra de manera evidente en la estructura misma de la proposición. en general.0 1 ). determinada por los puntos representados por p y q. más aún: puntos. aquella que debería estar dentro del mundo de los hechos para que la disyunción sea verdadera) se presentan cuatro posibilidades excluyentes: que la región contenga ambos puntos representados por p y q. del sentido que las proposiciones elementales. Sin embargo si llamamos R a la región de la que la disyunción sería figura (es decir. los cuales dependen. 4 . a su vez. la conjunción y el 7 TLP. en el caso de las proposiciones complejas interviene un factor adicional que influye en su valor de verdad. Wittgenstein considera estos casos con algún detalle pero nosotros no necesitamos extendernos para examinar sus consideraciones a este respecto. “la proposición es una figura de la realidad” (TLP. pues. en general. A diferencia del caso de las proposiciones elementales. De análoga manera. la de cóm o la proposiciones com plejas derivan su sentido. las que puedan considerarse como no extensionales o referencialmente opacas) no parecen ser funciones veritativas de proposiciones elementales. Este nuevo factor es la manera particular como la verdad de la proposición com pleja depende funcionalmente de la verdad de las proposiciones elementales que son sus argumentos. Si se desea defender la afirmación según la cual. por medio de una com paración directa de su sentido. equivalga a la verdad de la figura. D icho más brevem ente: no hay una única región del espacio lógico que pudiera identificarse con la situación de la que la disyunción es figura (en el sentido de ser la única región que deba existir o hacer parte del m undo para que la disyunción sea verdadera). puede ocurrir que el mundo no contenga a R y sin embargo contenga a uno de los puntos representados por p o q y. que contenga sólo al primero. solamente de su correspondencia inmediata con la realidad. pues las objeciones que nos interesará examinar en los próximos capítulo contra las concepciones de significado y verdad del Tractatus son más fundamentales que ésta . cuyo hacer parte del mundo. en el espacio lógico. A estas com binaciones de figuras las podemos seguir llamando figuras o podemos también decir que sólo las proposiciones elementales son figuras en el sentido estricto arriba explicitado. cuya verdad se puede establecer. relacionada de qué tan general es la afirmación según la cual las proposiciones son figuras sino. la disyunción.174 de todos modos. ni tampoco la cuestión. (La proposición elemental es una función de verdad de sí misma) 5. de las que son funciones veritativas. Más bien. y esta dependencia funcional está determinada por los conectivos proposicionales veritativo-funcionales que intervienen en la construcción lógica de la proposición com pleja a partir de proposiciones elementales. su posibilidad de ser verdaderas o falsas. finalmente que no contenga a ninguno de los dos. en principio. 113. entonces la disyunción sería verdadera. y. poseen en virtud de su propia e intrínseca capacidad figurativa: 5 La proposición es una función de verdad de la proposición elemental. los valores de verdad de sus componentes elementales. En la verdad de las proposiciones com plejas intervienen. con la realidad. entonces debe entenderse lo figurado no (o no siempre) como una región del espacio lógico cuya existencia. es decir. que contenga sólo al segundo. hay varias regiones altern ativ as (aq u ellas com p atibles con las tres prim eras posibilid ad es m encionad as arriba) representadas por la disyunción. y. pág. Por lo tanto R no es un buen candidato para ser la región figurada por la disyunción. Pero lo que nos interesa aquí no es esta cuestión terminológica. sino que lo figurado puede ser tam bién una com binación lógica de lugares del espacio lógico Las proposiciones elementales son figuras en el sentido de representar estados de cosas que son lugares. ya que la verdad de la disyunción no equivale en ningún caso a que la región R exista de hecho. por la otra. como aquellas que contienen cuantificadores o aquellas en las que se hacen atribuciones de actitudes proposicionales (o. en las otras tres posibilidades es problemático considerar a R com o la región o situación figurada por la disyunción. Las proposiciones complejas son com binaciones lógicas de estas figuras elementales. más bien. a que haga parte del mundo. Si se da la primera posibilidad.01 Las proposiciones elementales son los argumentos de verdad de las proposiciones7. Aquí podría formularse la objeción de que ciertas proposiciones complejas.

esto es. en todo rigor. el fáctico. y hay casos límite en los que la particular manera en que están com binadas las proposiciones elem entales tiene el efecto de anular su influencia en el valor de verdad de la “proposición” com pleja y. al menos parcialmente. ellas. que usualmente se formula en las llamadas tablas de. por lo tanto. ño sólo por lo que podríamos llamar su “economía lógica”. cierta s posibilidades representadas por las filas de la tabla de verdad y. Si no fuera así. pues no se puede decir de ellas que sean verdaderas o falsas. cuya verdad no depende sólo de su concordancia con lo fáctico. Si uno se atiene estrictam ente a considerar com o proposiciones sólo las proposiciones elem entales o las com binaciones veritativo-funcionales de éstas que conserven un contenido fáctico. 6) la posibilidad de reducir todos los conectivos proposicionales a un solo conectivo completo que permita expresar todas la funciones veritativas. a saber. como ocurre con las elementales. antes de llevar a cabo tal cálculo habría que excluir de entrada. se está empleando una noción lógica de verdad. de cómo se com binan lógicam ente en ellas las proposiciones elementales constituyentes. sin embargo. sino que depende. sin embargo. * TI. y la contradicción. no dicen nada acerca del mundo. no habría manera de explicar cóm o hay tautologías que son verdaderas necesariamente. m uestran algo acerca de la forma lógica de la realidad que 8 Wittgenstein emplea en el Tractaíus (TLP. no lógicas e n tre las p ro p o sicio n es elem en tales. La diferencia entre las proposiciones con sentido fáctico y las tautologías y contradicciones la expresa Wittgenstein así: 4. pág 109 . de los hechos. habría verdades necesarias no lógicas. sino también porque ayuda a mostrar una idea fundamental que se defiende en el Dractatus. si la verdad de todas las proposiciones se estableciera exclusivamente por su correspondencia con los hechos. consiguientemente. Hay. a priori. proposiciones. En efecto. la idea de que los conectivos o constantes lógicos no representan nada real. La tautología no tiene condiciones de verdad. ellas m uestran algo acerca de la forma lógica del lenguaje con el que figuramos lo real y. de su estructura lógica. las tautologías y las contradicciones no serían. muestran o exhiben propiedades lógicas del lenguaje que son reflejo de propiedades formales de la realidad. si bien las tautologías y las contradicciones carecen de sentido fáctico. verdad y que se lleva a cabo independientemente de lo fáctico (lo fáctico interviene sólo en la determ inación del valor de verdad de las com ponentes elem entales de la proposición com pleja). Tal es el caso de las tautologías y las contradicciones y de ahí su carácter a priori. en el sentido de correspondencia con los hechos. presupone que las proposiciones elementales son todas lógicamente independientes entre sí. Esta distinción entre dos factores determ inantes para la verdad o falsedad de las proposiciones complejas resulta clave para la explicación de la necesidad lógica en términos de la noción de tautología. Este recurso técnico tiene cierta importancia. Si la verdad de toda proposición consistiera en su concordancia con los hechos. la tautología y la contradicción muestran que no dicen nada. proposiciones. teniendo en cuenta presuntas con ex io n es n e cesa ria s. pues es incondicionalmente verdadera. que las tau tologías son verdades necesarias y que toda verdad necesaria es lógica. Aunque las tautologías no afirman nada acerca del mündo de los hechos. Este cálculo con valores de verdad. entonces.P. cuyo sentido depende del uso de reglas lógicas de cálculo con valores de verdad y que difiere del sentido de verdad como correspondencia. el efecto de la verdad de las com ponentes elementales y de su correspondencia con los hechos. distintas a las tautologías. analíticas. bajo ninguna condición es verdadera. en tal caso. no habría verdades necesarias.175 condicional)8. Cuando se afirma. pues no está condicionada por lo fáctico. en la determinación de su verdad o falsedad. es decir.461 La proposición muestra aquello que dice. independientemente de lo fáctico. Estas “proposiciones" pierden pues su conexión con los hechos (de ahí las com illas) y su “verdad” o “falsedad” ya no debe entenderse en el sentido de correspondencia. se anula la influencia de lo fáctico. en todas las circunstancias posibles. La tautología y la contradicción carecen de sentido9. Pero en las proposiciones com p lejas puede darse el caso lím ite en el que las reglas convencionales de cálculo de las funciones veritativas cancelen el efecto del otro factor. Sin embargo. más aún tautológica.

Dicho de otro modo: el que tales combinaciones de proposiciones elementales y no otras anulen su contenido fáctico. y las proposiciones tienen sentido. Si pretendiéramos salim os de las condiciones lógicas de sentido y verdad del lenguaje. pues se mostrará que la labor de describir y explicar esta relación entre la realidad y su imagen lingüística tropieza con limitaciones al parecer ineludibles. previamente a la determinación de su valor de verdad. Anhang II (Aufzeichnungen. más aun. pág 181. Las condiciones cuyo cumplimiento debe presuponerse para que el len g u aje tenga sentido y para poder hablar de verdad son no sólo injustificables. las condiciones lógicas que hacen posible que todo lenguaje tenga sentido. que posibilita la com paración que ha de hacerse entre una proposición y los hechos para establecer si guardan la debida correspondencia que justifica llamar a la primera verdadera. II. La explicación 1 0 TU>. El resultado. inefables: Es imposible decir cuáles son estas propiedades [las propiedades lógicas comunes al lenguaje y la realidad] . Si quisiéramos explicar las condiciones lógicas para expresar algo con sentido sin cumplir o usar estas condiciones. esta forma lógica común a lenguaje y realidad? ¿y cómo podría justificarse la tesis según la cual un lenguaje que pretenda reflejar la realidad tiene que tener en común con ella su forma lógica? Estas preguntas conducen a la siguiente dificultad. die G. es la forma lógica (T W . de lo representado. El “privilegio” al que aspira ese presunto meta-lenguaje de no presuponer y depender de tales condiciones lógicas lo privaría de la capacidad de expresar algo con sentido. 2. Cómo es la relación entre la realidad y su reflejo en el espejo del lenguaje En esta parte se discutirá la cuestión de cómo se puede aclarar la relación de isomorfismo lógico entre lenguaje y realidad. Por lo tanto. para explicarlas y fundamentarlas sin tener que emplearlas. nos condenaríamos al silencio o a un balbuceo totalm ente ininteligible. muestra. pág 209. Aquello común a lenguaje y realidad que los hace conmensurables. será en cierto modo decepcionante. a su vez. en que ambos compartan lo que Wittgenstein llama forma lógica. para la cual sí se requiere de una com paración con los hechos. Imposible construir un lenguaje no lógico12. pues para ello se requeriría de un lenguaje que no poseyera las propiedades en cuestión. p á ¿ 7 l 7 1 “ TLP. que debe poder determinarse a priori. cualquier descripción o explicación. y es imposible que éste pudiera ser un lenguaje correcto. en la que se basa la concepción de verdad como correspondencia del Tractatus. . A prill914). es una de las condiciones para que las proposiciones de cualquier lenguaje posean sentido. 12 TB. nos incapacitaríam os totalm ente para decir algo. en cuanto ellas figuren o representen la realidad. sino un reflejo del mundo11. Si el tener la misma forma lógica de lo real. propiedades formales de la red de proposiciones elem entales. de esta forma lógica debe poseer o ejemplificar ya lo que se quiere describir o explicar.18). Lo que no puede decirse. sin decirlo (esta distinción entre decir y mostrar jugará un papel central en la última parte de este capítulo). sino sólo mostrarse. La posesión de la forma lógica de la realidad es. en términos menos abstractos que los que hemos utilizado hasta ahora. sin poseerlas. presupone que las proposiciones poseen un sentido. ¿Cómo podría describirse. 6. No hay un meta-lenguaje privilegiado que permita explicar. Moore in Norwege nach Diktat niedergeschrieben hat. La posibilidad de que el lenguaje represente la realidad se funda. la cual es una copia ísomórfica de la red de combinaciones posibles de objetos que constituyen la realidad: 6. sino. del mundo10. represente la realidad. E.12 El hecho de que las proposiciones de la lógica sean tautologías muestra las propiedades formales — lógicas— del lenguaje. no podemos ju stificar esta condición sin presuponer o emplear ya lo que se quiere justificar. La posibilidad de hablar de verdad como correspondencia en el Tractatus. sea comparable con ella y pueda albergar lo verdadero.13 La lógica no es una doctrina.176 debe coincidir con la del lenguaje. lo anticipamos. una condición para que en un lenguaje cualquiera se pueda describir la realidad. ya no podríamos decir sino sinsentidos. carente de sentido. como hemos visto. en cualquier lenguaje.

tratar de (habiéndole dado y una buena repasada al Tractatus) explicarle una concepción lógico-filosófica muy fundamental de lo que es en general el sentido de una proposición. la persona no comprende aún la proposición. contra límites que no se pueden rebasar. con una obstinación casi inquebrantable seguimos insistiendo en entrar en comunicación con él. se nos llegue a ocurrir que lo que le hace falta a este pobre hombre es una comprensión muy básica de lo que se requiere. las . en aras de la aclaración que pretendemos hacer. ni las explicaciones. supongamos que la persona en cuestión ha dicho cosas totalmente fuera de lugar luego de las explicaciones y que. Pues recordemos que en el Tractatus se sostiene que las condiciones de sentido de nuestro lenguaje son también las de cualquier lenguaje posible que pretenda reflejar la realidad (y ésta se ha asumido com o la función esencial de todo lenguaje). mostrando claramente que no logra comprender en absoluto el sentido de la proposición p. y entonces tal vez podamos. en general. en nuestra desesperación. sin embargo. Para resolver. Luego de los esfuerzos extremos que hay que empeñar para lograr esto (se trata. 8 9).177 de cómo es posible el sentido y la verdad en el lenguaje parece chocar. ni su exhaustivo análisis.alciones lógicas que debe cumplir una proposición cualquiera para te n e r sentido. que tras estas explicaciones nuestro desconcertado personaje todavía sigue sin entender. o bien in justificables e inexpresables. pág. inmediatamente nos daríamos cuenta. Supongamos. chocan con esos mismos límites. ahora sí. Podríamos intentar explicarle el sentido de p apelando a otras proposiciones que expresen lo mismo. confiamos. entendernos con nuestro desamparado personaje. para poder rep resentar lo real. esta dificultad W ittgenstein apela a su fundamental distinción entre decir y mostrar. que sus intentos en esta obra de trazar los límites de lo decible y lo pensable. ni el sentido de p. Es decir. Pero no sólo no logra reconocer cuál es el estado de cosas o la situación representada por p. TB. Comenzamos ya a sospechar que estamos ante un caso absolutam ente irremediable y hasta ahora no visto de incompetencia lingüística. lo que ocurriría. un ejemplo muy idealizado). ya algo desesperados. lo que para cualquier otra persona en uso del habla es absolutamente claro13. entonces. sería que ya ni siquiera podríamos entendemos nosotros mismos. a primera vista poco problem ática. ¿En qué consiste propiamente la imposibilidad o problematicidad de un lenguaje en el que se pretendan dar explicaciones y justificaciones últimas de las condiciones lógicas para que él misino pueda tener sentido? Intentem os ilustrar la dificultad a través de un ejemplo un tanto extremo. “ El ejemplo se complica todavía más si se tiene en cuenta que el propio Wittgenstein reconoce al final de su Tractatus. Y si todavía llegara a ocurrírsenos la feliz idea de emplear otro lenguaje que no presuponga las mismas condiciones lógicas de sentido que el nuestro. com o último recurso. so pena de caer en lo inefable e impensable. para que una proposición cualquiera tenga sentido. ni siquiera parece entender que la proposición se emplea para representar cierta situación. de las cor. antes de siquiera intentarlo. 15 En ese punto (¡probablemente mucho antes!) el ejemplo puede resultar demasiado inverosímil. La persona interrogada reacciona de m anera muy excé n trica e inesperada a nuestra pregunta. tratemos de ahondar un poco más en la dificultad misma. empero. La inevitable implausibilidad del ejemplo no le resta fuerza. Supongamos que preguntamos a alguien acerca de la verdad o falsedad de cierta proposición p (por ejemplo: “mi ejem plar del Tractatus está sobre mi escritorio”). Quizá. a juzgar por sus reacciones. Las condiciones lógicas de posibilidad del lenguaje son. más bien. Tal vez esta persona es totalm ente incapaz de entender hasta lo más obvio. Por supuesto. proposición original p. por lo tanto un supuesto lenguaje que no las cumpliese carecería com pletam ente de sentido14. la enorm e empresa de llevar a cabo un análisis lógico de la proposición hasta llegar a sus com ponentes elementales últimas. que figuran estados de cosas atóm icos y que se conectan de manera inm ediata con la realidad. de que la persona no podrá comprender nuestra pretendida explicación general por las m ism ísim as razones por las que no comprendía la. sin duda. ¿Cómo puede haber comunicación con alguien así? Sin embargo. ni su relación con la realidad. por lo menos parcialmente. Pero antes de aclarar el papel que juega tal distinción en el tratam iento de esta dificultad. al punto que se quiere ilustrar con él. con la vana esperanza de poder. o bien tendrían que auto-justificarse y ser evidentes sin necesidad de ser expresadas en el lenguaje (esto trae a la memoria la primera frase de los Tagebücher 1914-1916: “La lógica debe bastarse a sí m ism a”. sino que. Podríamos intentar ahora.

con laso mismísimas dificultades que estamos señalando en esta parte de nuestro trabajo La clara conciencia que él tiene de este problema se expresa en su bella y famosa metáfora de la escalera: “Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo. “últim a” del sentido de las proposiciones del lenguaje descansa sobre o presupone lo que se pretende explicar. transparente. coincidencia que es condición para que ella tenga sentido. comporta una imposibilidad de dar cuenta de manera completa. de explicación. sin embargo. entonces.178 ' El problema radica aquí en que cualquier explicación “com pleta”. pág. en ella debe estar mostrada. 6 54. y la forma lógica que debe tener el lenguaje para poder reflejar la realidad. Las proposiciones elementales deberían poder cumplir la aspiración de claridad completa que tanto desvelaba a Wittgenstein. la cual debe coincidir con la forma lógica de lo representado. en tal lenguaje. siempre que él haya salido a través de ellas fuera de ellas (Debe. es el nivel de las proposiciones elementales. es una idea que será también muy importante en los puntos de vista sobre el significado y la aplicación de reglas que expone Wittgenstein en sus Investigacion es filosóficas Pero en esta obra aquello que no hay que explicar más. carecen de sentido. ella no lo puede decir o representar: 2. la muestra. . pues en cualquiera se emplearía ineludiblemente lo que no comprende aún y se requeriría. a su vez. no puede representar ni describir nada. las explicaciones no aclararían nada. se cuentan las condiciones lógicas que deben satisfacer las proposiciones para tener sentido. por así decirlo. la competencia de la que carece.47. sin poseer dicha forma lógica. Dada una proposición elemental. En el Tra. Si no se llega a este punto. tirar la escalera después de haber subido por ella ) ” (TLP. poder ser verdaderas o falsas. como lo veremos posteriormente 16 TLP. Entre las variadas cosas de las que Wittgenstein afirma que no pueden decirse. pág. para que pueda representar o figurar un estado de cosas. de lo cual no hay que dar razones.tus se asume que el nivel en el cual el sentido se muestra de modo com pletamente perspicuo. En efecto. de filósofo!). quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido. justa o falsamente. de la noción de verdad com o correspondencia. La imposibilidad de dar una explicación absolutamente com pleta. En este nivel el sentido debería poder mostrarse y captarse de manera inmediata. de acuerdo con las ideas mismas de esta obra. diáfana. de los requerim ientos lógicos para que una proposición tenga sentido. las proposiciones del ltactatus no figuran estados de cosas y. pues. en un lenguaje fáctico. Con el ejemplo hemos tratado de m ostrar que ninguna explicación general del sentido y de las condiciones de verdad de una proposición puede ser completa o absoluta. porque la figura representa su objeto. 203) 15 La idea de que las explicaciones o razones se agotan y que deben.174 La figura no puede sin embargo situarse fuera de su forma de representación16. justam ente. Wittgenstein. la descripción debe poder ser correcta o falsa y entonces ella debe representarla “desde fuera”. ninguna explicación le servirá para superarla. pues ha necesitado recurrir a “proposiciones” que no cumplen tales condiciones. y si alguien tiene tal incom petencia lingüística como la que hemos tabulado aquí. sin necesidad de decirlo expresamente o de dar explicaciones ulteriores. o si éste no existiera. ha traspasado los límites que separan lo que tiene sentido de lo que no lo tiene. El que una proposición sea verdadera depende de su concordancia proposiciones del Tractatus no cumplen con los requisitos que se exigen en él para que una proposición tenga sentido. Vemos aquí cómo la distinción entre decir y mostrar juega un papel esencial. D icho de otro modo: toda explicación de las condiciones lógicas de sentido debe reposar sobre la previa posesión de un sentido que no requiera. el punto en el que podemos dejar de dar razones es muy distinto.cta. 2. no puede figurar su forma de figuración. Se ha tropezado. al pretender examinar las condiciones que debe cumplir un lenguaje para poder reflejar lo real. exhibida su forma lógica de representación o de figuración. no puede ser justa o incorrecta.173 La figura representa su objeto desde fuera (su punto de vista es su forma de representación). sino mostrarse. reposar finalmente (si es que reposan en absoluto y no quedan suspendidas en el aire) sobre algo que ya no hay que explicar. es decir. Las explicaciones deben terminar en algún punto en el que el sentido se muestre de manera inmediata sin que se necesite explicar m ás15. Pero lo que ¡a proposición muestra. Con estas palabras Wittgenstein sintetiza muy condensadamente lo que hemos venido tratando de aclarar: si describo o trato de explicar la forma lógica usando proposiciones fácticas. Pero al nó poseerla la descripción carece de sentido. Si alguien entiende ya la proposición p no necesita de tal explicación (¡suponiendo que no sea filósofo y cierto tipo. 2.172 La figura. De lo contrario no podría explicarse nada.

no podemos ver desde un pretendido punto de vista exterior y privilegiado los extremos. Pero. La moraleja que habría que extraer. El escéptico no queda. que es la condición de verdad. es decir. Se vislumbra ya la amenaza de una caída en una regresión infinita. por así decirlo. mediante una nueva proposición q. ni dar razones o justificaciones de ello. el escéptico no desperdiciaría la oportunidad de exigir ahora una justificación de la verdad de esta figura de segundo orden q. entonces. un nuevo hecho y. tendríamos que negar que la concordancia entre p y el hecho sea un nuevo hecho de segundo orden expresable en una nueva proposición fáctica. ya quedó confinada dentro de lo inefable. muy satisfecho y nos pide que expliquemos y justifiquem os esta relación de concordancia o correspondencia entre p y los hechos a la que. entonces. para explicar cómo están relacionados. y si expresáramos y afirmáramos la concordancia entre p y lo figurado por p. esta vez en pocos segundos y sin mayores esfuerzos. de nuestro fabulado encuentro con el escéptico es que la concordancia entre una proposición verdadera y el hecho figurado por ella no es. exhibida cuando se hace la com paración entre p y la realidad. Le decimos simplemente. la del lenguaje y el pensamiento. estaríamos asumiendo que dicha concordancia es un nuevo hecho. Al pensar. la concordancia entre proposiciones y hechos. Asi com o la forma lógica. Sólo de una proposición con sentido se puede decir si es verdadera o falsa y sólo si una proposición figura una situación posible en la realidad. La verdad. y todo lo que digamos en él tiene que cumplir ya sus. Si quisiéram os describir esta concordancia entre p y el hecho representado por p usando otras proposiciones fácticas. lo trascendental. esperando con ello resolver la cuestión. explicar. no puede describirse en el lenguaje fáctico que W ittgenstein delimita en el Tractatus . tratemos de mostrar ahora la injustificabilidad de la teoría de verdad Como correspondencia y la inefabilidad de esta noción. en últimas. La concepción de verdad como correspondencia del Tractatus se apoya sobre la concepción pictórica del sentido de las proposiciones. sin embargo. No debemos esperar. y esto que se nos muestra de ella no podemos decirlo. que sería una figura de segundo orden. Pero no hay un punto de vista exterior y privilegiado que permita pensar y describir esta relación. ¿én qué consiste propiamente esta concordancia? ¿En qué consiste la com paración entre la proposición (o su sentido) y la realidad que perm itiría estab lecer la verdad o falsed ad de la prim era? ¿y cóm o podría ju stifica rse o fundamentarse la idea de que la verdad consiste en tal concordancia? Respecto a estos interrogantes ya la posibilidad de resolverlos se presentan dificultades análogas a las que encontram os al discutir la cuestión de cómo explicar las condiciones de sentido de una proposición. por consiguiente. Para seguir la muy recomendable estrategia de atajar las regresiones infinitas desde el mismo comienzo. describir estamos necesariamente inmersos en el lenguaje. se puede comparar el sentido de la proposición con los hechos para determinar su valor de verdad. tam bién queda más allá de los límites que Wittgenstein traza a lo decible. La concordancia entre p y el hecho. inexpresables e injustificables condiciones de sentido y verdad. Con argumentos similares a los que m uestran la inefabilidad de los presupuestos lógicos del sentido. Volvamos a la sencilla proposición p (que ya nos causó no pocas dificultades) y supongamos que ella es verdadera. esto es. en cierto sentido de segundo orden. “desde fuera”. o en algún lenguaje. en general. que corresponde a un hecho. . entendida como un hecho de segundo orden. Como no podemos salimos de uno de los extrem os de la relación de isomorfismo en que se fundan el sentido y la verdad. según él. que se pueda dar una solución última y completa a estas preguntas. en el que se conectan los elementos de la proposición con los del hecho figurado por ella. depende de la m anera com o están relacionados lenguaje y realidad. en cuanto condición de sentido. Sólo podemos ver de la relación lo que de ella se nos muestra en una de las partes relacionadas.179 con la realidad a la que representa. En otras palabras estaríamos asumiendo que hay una figura de segundo orden en la que la figura original p concuerda con el hecho. para determinar si el sentido de la proposición está de acuerdo con los hechos. ella misma. que es evidente que la proposición p está de acuerdo con los hechos. que constituyen la verdad de p. hemos recurrido com o si fuera algo com pletam ente sobreentendido (y ya anticipam os al oír esta exigen cia nuevos dolores de cab eza). Supongamos también que un nuevo personaje (éste no sufre de incom petencia lingüística pero es un escéptico irredimible) nos pide una justificación de la verdad de p. debe estar mostrada.

. ya que esto nos precipitaría en una regresión infinita. En este nivel muy básico de nuestra exposición de la concepción pictórica del sentido y de la noción de verdad com o correspondencia en el Tractatus nos chocam os con el infranqueable límite de lo decible. describirse ni justificarse mediante otras proposiciones tácticas. La plausibilidad de la teoría de correspondencia que Wittgenstein asume.180 pero ella no puede decirse. sería algo parecido a “lo que tiene que ocurrir es que p” y tal vez señalar. N uevam ente. sino que tendría que asumirse. exhibir de algún modo lo que no puede expresarse ni explicarse recurriendo a otras proposiciones: la correspondencia entre la proposición y el hecho. Si. reposa sobre el hecho de que ciertas cosas que no pueden decirse. Estas críticas deben poder conducirnos a nuevas perspectivas que nos permitan volver a decir algo positivo sobre el significado y la verdad. ni explicarse. si p es elemental. quiero que se me explique Cómo compararla con los hechos y cuál es exactamente la relación de concordancia que debo buscar ver para establecer su verdad. lo único que podríamos responderle. si es que realmente la verdad consiste en una concordancia con los hechos”. ni justificarse se muestren en las proposiciones del lenguaje y en sus com paraciones con los hechos. alguien dijese “yo quiero saber cuáles son las condiciones que deben darse para que la proposición p sea verdadera. com o en el caso del sentido. los fundamentos o presupuestos lógicos mismos de la concepción de la verdad resultan ser inefables e injustificables. por ejemplo. La pretendida verdad acerca de la verdad no podría ser demostrada. nos topamos con lo inefable y quedamos condenados al silencio. Silencio que tendremos que romper en el siguiente capítulo para examinar las críticas que formula el propio Wittgenstein a sus concepciones del Tractatus.

— Bueno. y éste abre el cajón que tiene el signo «manzanas». Es el objeto por el que está la palabra. avendis. rejiciendis. Así. quarum rerum. measque jam voluntates. Pero también puede decirse que es la imagen de un lenguaje más primitivo que el nuestro. Las explicaciones tienen en algún lugar un final. expresaba ya con ellos mis deseos]. y similarmente. 2.181 INVESTIGACIONES FILOSÓFICAS* [Extractos § 1-45] Ludwig W ittgenstein 1. paulatim colligebam. 1988. Editorial Crítica . [Cuando ellos (los mayores) nombraban alguna cosa y consecuentem ente con esa apelación se movían hacia algo. primariamente en sustantivos com o «mesa». Parte I § 1-45. et sonitu vocis indicante affectionem animi in petendis. una vez adiestrada la lengua en esos signos. C oncretam ente esta: Las palabras del lenguaje nom bran objetos — las oraciones son com binaciones de esas denominaciones.UNAM México. Piensa ahora en este empleo del lenguaje: Envío a alguien a comprar. quae fiunt vultu et nutu oculorum. y sólo en segundo plano en los nombres de ciertas acciones y propiedades. edom ito in eis signis ore. y piensa en los restantes géneros de palabras com o algo que ya se acomodará. sólo de cóm o se usa la palabra «cinco». 8): «Cum ipsi (m ajores homines) appellabant rem aliquam. rechazar o evitar cosas. tener. colegía paulatinamente de qué cosas eran signos y. — En esta figura del lenguaje encontramos las raíces de la idea: Cada palabra tiene un significado Este significado está coordinado con la palabra. En estas palabras obtenem os. a mi parecer. luego busca en una tabla la palabra «rojo» y frente a ella encuentra una muestra de color. en las C onfesiones (I. videbam. yo asumo que actú a com o he descrito. et tenebam hoc ab eis vocari rem illam. signa essent. lo veía y comprendía que con los sonidos que pronunciaban llamaban ellos a aquella cosa cuando pretendían señalarla. Traducido por: Alfonso García Suáres . cum eam veilent ostendere. . Lleva la hoja al tendero. Este concepto filosófico del significado reside en una imagen primitiva del modo y manera en que funciona el lenguaje. Le doy una hoja que tiene los signos: «cinco manzanas rojas». 17-65. — Así. se opera con palabras. Ita verba in variis sententiis locis surs posita. quot sonabant. «pan» y en nombres de personas. «silla».Carlos Ulises Moulines. ceterorumque membrorum actu. Q u i e n así describe el aprendizaje del lenguaje piensa. pp. “ Tomado de: Ludwig WITTGENSTEIN. con el movimiento del resto de los miembros y con el sonido de la voz hacen indicación de las afecciones del alma al apetecer. et erebo auditat. et cum secundum eam vocem corpus ad aliquid movebant. fugiendisve rebus. después dice la serie de los números cardinales — asumo que la sabe de memoria-— hasta la palabra «cinco» y por cada numeral toma del cajón una manzana que tiene el color de la muestra. H oc autem eos velle ex motu corporis aperiebatur: tamquam verbis naturalibus omnium gentium. Pues lo que ellos pretendían se en tresacaba de su movimiento corporal: cual lenguaje natural de todos los pueblos que con mímica y juegos de ojos. — «¿Pero cóm o sabe dónde y cómo debe consultar la palabra ‘rojo’ y qué tiene que hacer con la palabra ‘cin co’?». De una diferencia entre géneros de palabras no habla Agustín. oyendo repetidamente las palabras colocadas en sus lugares apropiados en diferentes oraciones. creo yo. per haec enuntiabam». Agustín. una determinada figura de la esencia del lenguaje humano. — ¿Pero cuál es el significado de la palabra «cinco»? — No se habla aquí en absoluto de tal cosa. Investigacion es filo s ó fic a s .

(Pronunciar una palabra es como tocar una tecla en el piano de la im aginación). podríamos decir. dirija la atención del niño hacia ellos y pronuncie a la vez una palabra. . porque el niño aún no puede pregu n tar por la denom inación. A construye un edificio con piedras de construcción. Pero si la enseñanza ostensiva produce esto — ¿debo decir que produce la comprensión de la palabra? ¿No entiende la exclam ación «¡losa!» el que actúa de acuerdo con ella de tal y cual modo? — La enseñanza ostensiva ayudó indudablemente a producir esto. por ejemplo. Y esto debe decirse en muchos casos en que surge la cuestión: «¿Es esta representación apropiada o inapropiada?» La respuesta es entonces: «Sí.» —y le respondiéramos: Pareces pensar en juegos de tablero. hay cubos. pero también para designar la acentuación.. apropiada. Pero en el lenguaje de § 2 no es la finalidad de las palabras evocar imágenes. Una parte importante del adiestram iento consistirá en que el instructor señale los objetos. Podríamos imaginarnos que el lenguaje de § 2 fuese el lenguaje total de A y B. 4. Lo llamaré «enseñanza ostensiva de las palabras». Imagínate una escritura en que las letras sirviesen para designar los sonidos. Una concepción tan simplista de la escritura se asem eja a la concepción del lenguaje de Agustín. y com o signos de puntuación. un sistema de comunicación. — Puedo imaginarme tal empleo de las palabras (de series de sonidos). puede querer decir diversas cosas. ¿Pero qué quiere decir esto? Pues bien. Pero entonces. Con una diferente instrucción la misma enseñanza ostensiva habría producido una comprensión enteramente diferente. 6. no porque no pudiera imaginarse de otro modo). Puedes corregir tu explicación restringiéndola expresamente a esos juegos. (No quiero llamar a esto «explicación ostensiva» o «definición ostensiva». y hasta el lenguaje total de una tribu. pero sólo para este dominio estrictam ente circunscrito. A las grita — B le lleva la piedra que ha aprendido a llevar a ese grito. pero ésos no son todos los juegos. «pilar». 5. Puede decirse que esta enseñanza ostensiva de palabras establece una conexión asociativa entre la palabra y la cosa. Agustín describe. (Una escritura puede concebirse como un lenguaje para describir pautas sonoras). sino un adiestramiento. «viga». «losa». Los niños son educados para realizar estas acciones. para usar con ellas estas palabras y para reaccionar a s í a las palabras de los demás. si sucede esto — ¿es esta la finalidad de la palabra? — Sí. p u ed e ser la finalidad. — Digo que formará una parte importante del adiestramiento porque así ocurre entre los seres humanos. El aprendizaje del lenguaje no es aquí una explicación. 3. pero sólo junto con una determinada instrucción. Si se considera el ejemplo de § 1. Imagínate ahora que alguien entendiese esa escritura com o si cada letra correspondiera simplemente a un sonido y no tuviesen también las letras funciones enteramente diferentes. El niño emplea esas formas primitivas del lenguaje cuando aprende a hablar. A este fin se sirven de un lenguaje que consta de las palabras: «cubo». — Disipa la niebla estudiar los fenómenos del lenguaje en géneros primitivos de su empleo en los que se puede dominar con la vista claramente la finalidad y el funcionamiento de las palabras. sólo que no todo lo que llamamos lenguaje es este sistema. losas y vigas.182 Imaginémonos un lenguaje para el que vale una descripción como la que ha dado Agustín: El lenguaje debe servir a la com unicación de un albañil A con su ayudante B. se puede quizá vislumbrar hasta qué punto la concepción general del significado de la palabra circunda al lenguaje de un halo que hace imposible la visión clara. la palabra «losa» mientras muestra esa forma. (Pudiera ciertamente descubrirse que es provechoso para la verdadera finalidad). B tiene que pasarle las piedras y justam ente en el orden en que A las necesita. no para la totalidad de lo que pretendemos representar» Es como si alguien explicara: «Los juegos consisten en desplazar cosas sobre una superficie según ciertas reglas.. pero se piensa muy de inmediato en que al niño le viene a la mente la figura de la cosa cuando oye la palabra. — Concibe éste como un lenguaje primitivo completo. pilares.

O: la descripción debe hacerse en la forma «La palabra. que pudieran ser «allí» y «esto» (porque ello ya indica aproximadamente su finalidad) y que se usan en conexión con un ademán demostrativo.. pongamos por caso. c.. — Más similar a la enseñanza ostensiva de las palabras «cubo». «losa». etc. c.. — Y se encontrará aquí un ejercicio aún más simple: el alumno repite las palabras que el m aestro le dice — ambos procesos se asemejan al lenguaje. d. elimina el malentendido de que «a». Aparte de las cuatro palabras «cubo». Llamaré también «juego de lenguaje» al todo formado por el lenguaje y las acciones con las que está entretejido. se señalan.. etc. b. pronuncia la palabra cuando el instructor señala la piedra. se puede por cierto abreviar la descripción del uso de la palabra «losa» de modo que se diga que esa palabra designa este objeto.183 «Al conectar la barra con la palanca puse el freno». 9. pongamos por caso. contiene una serie de palabras que se usan como el tendero en (1) usó los numerales (puede ser la serie de las letras del alfabeto). cuando con ello. pues. Llamaré a estos juegos «juegos de Lenguaje» y hablaré a veces de un lenguaje primitivo como un juego de lenguaje. Podemos imaginarnos también que todo el proceso del uso de palabras en (2) es uno de esos juegos por medio de los cuales aprenden los niños su lengua materna. «pilar». «pilar». sería la enseñanza ostensiva de los numerales que sirven. esto es. b. «b». designa. dado todo el resto del mecanismo. losas y se cuentan: «a.. «b». designan números. cuando esto. A da una orden del tipo: «d-losa-allí». no para contar. el uso de estas palabras en lo restante. sino para designar grupos de cosas captables con la vista. 8. la otra actúa de acuerdo con ellas. «c» desempeñan en el lenguaje el papel que desempeñan en realidad «cubo». c losas». c. Con «esto» apunta a una piedra de construcción. Y los procesos de nombrar las piedras y repetir las palabras dichas podrían llamarse también juegos de lenguaje. — Sí.. tiene que aprender de memoria la serie de los ‘numerales’ a. Y del mismo modo puede decirse que los signos «a». Contemplemos una ampliación del lenguaje (2). Esto se hará si. Esto es. — ¿ S e encontrará también en esta instrucción una enseñanza ostensiva de las palabras? — Bueno. B toma del surtido de losas una del color de la muestra por cada letra del alfabeto hasta la «d» y las lleva al sitio que A designa. b. Y puede también decirse que «c» designa este número y no aquel. sino que puede ser cualquier cosa o nada. — En otras ocasiones A da la orden: «esto-allí».». . Sólo como parte de este es ella la palanca de freno.. por ejemplo. Y tiene que aprender su uso. se explica que las letras han de emplearse en la secuencia a. por ejemplo. se trata meramente de eliminar el malentendido de que la palabra «losa» se refiere a la forma de piedra de construcción que de hecho llamamos «cubo» — pero se conoce el modo y manera de este ‘referir’. etc. y no en la secuencia a. Piensa en muchos usos que se hacen de las palabras en juegos en corro. «pilar». y finalmente una cantidad de muestras de colores.. 7. ¿Q ué designan. ¿ S e enseñan también «allí» y «esto» ostensivam ente? — ¡Im agínate cómo podría acaso enseñarse su uso! Se señala con ello a lugares y cosas — pero aquí este señalar ocurre también en el uso de las palabras y no sólo en el aprendizaje del uso— . etc. las palabras de este lenguaje? — ¿Cóm o debe mostrarse lo que designan si no es en su modo de uso? Y ya lo hemos descrito.. Así aprenden de hecho los niños el uso de los primeros cincr o seis numerales. y separada de su soporte no es siquiera una palanca. La expresión «esta palabra designa esto » tiene que convertirse también en una parte de la descripción. dos palabras. Ahora bien. A la vez le hace ver al ayudante una muestra de color y con la palabra «allí» señala un lugar del solar. d. Cuando el niño aprende este lenguaje. en la instrucción en el lenguaje se encontrará este proceso: el aprendiz nom bra los objetos. además. b.. En la práctica del uso del lenguaje (2) una parte grita las palabras. etc. 10.

el tarro de cola. Cuando A le muestra al ayudante un tal signo. designa un nombre una cosa y se da un nombre a una cosa. Es lo más natural. los clavos?— «Nuestro conocim iento de la longitud de una cosa. Imagínate que alguien dijese: «Todas las herramientas sirven para modificar algo. Nos sería posible decir: en el lenguaje (8) tenemos diferentes géneros d e palabras. la temperatura de la cola y la solidez de la cama». Pero uno es el manubrio de un cigüeñal que puede graduarse de modo continuo (regula la apertura de una válvula). y lo que menos confusión provoca. otro es el manubrio de un conm utador que sólo tiene dos posiciones efectivas: está abierto o cerrado. un tercero es el mango de una palanca de frenado: cuanto más fuerte se tira. ¿Q ué hay de las muestras de color que A le presenta a B ? — ¿pertenecen al len guaje ? Bueno. cola. a saber. un tarro de cola. (Y hay sem ejanzas aquí y allí). el martillo la posición del claro. Pues las funciones de la palabra «losa» y de la palabra «cubo» son más sem ejantes entre sí que las de «losa» y «d». éste trae la herramienta provista del signo.» — ¿Y qué modifican la regla. Cuando decimos: «toda palabra del lenguaje designa algo» todavía no se ha dicho con ello. contarás esta segunda «’la’» también dentro de la oración. por de pronto. (Esto es com prensible puesto que todos ellos deben ser asidos con la mano). cóm o agrupemos las palabras en géneros dependerá de la finalidad de la clasificación —y de nuestra inclinación. ((Anotación sobre el pronombre reflexivo «esta oración»)) 17. absolu tam en te nada. (Bien pudiera ser que quisiéram os distinguir las palabras del lenguaje (8) de palabras ‘sin significado’ com o las que aparecen en poemas de Lewis Carroll o de palabras como «ixuxú» en algunas canciones). etc. Más directamente se aplica quizá la palabra «designar» cuando el signo está sobre el objeto designado. un destornillador. un cuarto es el manubrio de una bomba: sólo funciona mientras uno lo mueve de acá para allá. No pertenecen al lenguaje de palabras. — ¿S e ganaría algo con esta asimilación de expresiones? 15. 11. Pero su em p leo no se nos presenta tan claramente. pero si le digo a alguien: «Pronuncia la palabra ‘la’». Pero. i En particular cuando filosofamos! 12. una sierra.184 ¡Pero con asimilar así mutuam ente las descripciones del uso de las palabras no se vuelve este uso más sem ejante! Pues. a no ser que expliquemos exactam ente q u é distinción deseamos hacer. Y sin embargo juega un papel enteram ente similar al de una muestra de color en el juego de lenguaje (8). contar las muestras entre las herramientas del lenguaje. Supon que las herram ientas que A emplea en la construcción llevan determinados signos. Ciertamente. Así. clavos y tornillos. la sierra la forma de la tabla. 16. 14. com o se quiera. es una muestra de lo que el otro debe decir. es totalm ente desigual. y de maneras más o menos sem ejantes. — Resultará frecuentem ente provechoso decirnos mientras filosofamos. Nombrar algo es similar a fijar un rótulo en una cosa. Es com o cuando miramos la cabina de una locomotora: hay allí manubrios que parecen todos más o menos iguales. más fuerte frena. Así. . como vemos. 13. Piensa en las herramientas de una caja de herramientas: hay un martillo. lo que nos desconcierta es la uniformidad de sus apariencias cuando las palabras nos son dichas o las encontram os escritas o impresas. una regla. unas tenazas. — Tan diversas como las funciones de estos objetos son las funciones de las palabras.

de viejas y nuevas casas. no tiene por cierto el mismo significado que-la homófona de nuestro lenguaje ordinario. podría formar la opinión de que toda esta serie de sonidos es una palabra y que corresponde quizá a la palabra para «piedra de construcción» en su lenguaje. «Trae dos losas». ¿Pues qué ocurre dentro de ti cuando das una orden así?. — ¿Pero en qué consiste usar una oración en contraposición a otras oraciones? ¿Le vienen a uno a las mientes quizá esas oraciones? ¿Y todas ellas? ¿Y m ientras se dice aquella oración. Puede imaginarse fácilm ente un lenguaje que conste sólo de órdenes y partes de batalla.. no es por cierto la oración elíptica «¡Losa!» de nuestro lenguaje. La pronuncia tan extrañam ente porque la tiene por una sola palabra. un extranjero que hubiera oído frecuentem ente que alguien daba la orden «¡Tráeme una losa!». 19. Si quieres decir que no son por ello completos. — Pero ésa es por cierto sólo una forma abreviada de la oración «¡Tráeme una losa!» una prolongación de la oración «¡Losa!»? — Porque quien grita «¡Losa!» significa en realidad: «¡Tráeme una losa!». Pero si es una oración. pero lo que llamamos su errónea concepción . y de casas con anexos de diversos períodos. — E imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida. — ¿Pero cómo haces esto: sign ificar eso mientras dices «Losa»? Te repites interiormente la oración no abreviada? ¿Y por qué. y esto rodeado de un conjunto de barrios nuevos con calles rectas y regulares y con casas uniformes. pues.185 Piensa en los diferentes puntos de vista desde los que pueden clasificarse herramientas en géneros de herramientas. parece ahora que él podría significar esta expresión como una sola palabra y otras com o tres palabras? ¿Y cómo se la significa ordinariamente? — Creo que propenderemos a decir: Significam os la oracín como una oración de tres palabras cuando la usamos en contraposición a otras oraciones com o «T ién dem e una losa». O piezas de ajedrez en géneros de piezas. pues en § 2 es una llamada. pues éstos son. o después? — ¡No! Aun cuando una explicación sem ejante resulta para nosotros tentadora. y justamente en nuestra oración ‘elíptica’. quizá la pronunciaría de otro modo y nosotros diríamos. Si luego él mismo diera esta orden. ¿pero consiste ‘querer esto’ en que pienses de alguna forma una oración diferente de la que dices? 20. si puedes significar «¡Tráeme la losa!»? — Pero si grito «¡Losa!». E innumerables otros. «Tráe/e una losa». — O un lenguaje que conste sólo de preguntas y de expresiones de afirmación y de negación. tú d om in as ese lenguaje — en el que también hay aquellas otras oraciones— ¿pero es ese dominio algo que ‘su ced e’ mientras pronuncias la oración? — Y ya he admitido que el extraño probablemente pronuncie de modo diferente la oración que concibe de modo diferente. puedes llamar a «¡Losa!» una palabra y también una oración. etc. sólo necesitamos pensar un instante en lo que sucede realmente para ver que andamos aquí por mal camino. quizá sea más acertado una ‘oración degenerada’ (como se habla de una hipérbola degenerada). ¡lo que quiero decir es que él m e traiga una losa\ — Ciertamente. o antes. debo traducir esa expresión en otra distinta? Y si significan lo mismo — ¿por qué no debo decir: «cuando él dice ‘¡L osa’. significa ‘¡L osa!’»? O: ¿por qué no has de poder significar «¡Losa!». Quien no entienda nuestro lenguaje. (¿Y con cuántas casas o calles com ienza una ciudad a ser ciudad?) Nuestro lenguaje puede verse como una vieja ciudad: una m araña de callejas y plazas. — Por lo que toca a la primera pregunta. a oraciones que contienen la palabra de nuestra orden en otrs combinaciones. por así decirlo. ¿eres consciente de que consta de tres palabras m ien tras la pronuncias? Ciertam ente. para decir lo que otro significa con el grito «¡Losa!». pregúntate si nuestro lenguaje es com pleto — si lo era antes de incorporarle el simbolismo químico y la notación infinitesinal. 18. — ¿Pero no ocurre tam bién algo diferente dentro de él cuando la pronuncia — algo que corresponda al hecho de que él concibe la oración com o u na so la palabra? — Puede ocurrir lo mismo dentro de él o algo diferente. ¿Pero qué hay de esto: Es el grito «¡Losa!» en el ejemplo (2) una oración o una palabra? — Si es una palabra. en contraposición. Decim os que usamos la orden en contraposición a otras oraciones porque nuestro len guaje contiene la posibilidad de esas otras oraciones. suburbios de nuestro lenguaje. Que los lenguajes (2) y (8) consten sólo de órdenes no debe perturbarte. Pero cuando alguien dice «¡Tráeme una losa!».

pues. de la oración escrita.. Distingue el período entero de una oración dentro d el período. Y si en vez de «Se asevera que. o cómo no debe estar. Cantar siguiendo las notas es en verdad com parable con la lectura. Pero podemos también imaginarnos que el tono es el mismo — pues una orden y un parte pueden pronunciarse en varios tonos y con varios sem blantes— y que la diferencia reside sólo en el empleo. por ejemplo. ¿P ero cu án to s géneros de oracion es hay? ¿A caso aserción. 2 3 . La opinión de Frege de que una aserción encierra una suposición que es lo que se asevera. dé parte del número de losas o cubos que hay en una pila. esa figura puede usarse para comunicarle a alguien cómo debe estar o mantenerse. El signo de aserción fregeano hace resaltar el in icio de la oración . pregunta y orden? — Hay in nu m erables géneros: innumerables géneros diferentes de empleo de todo lo que llamamos «signos». Muy bien podríam os escribir tam bién toda aserción en la forma de una pregunta seguida de afirmación. el papel que la emisión de estas palabras juega en el juego de lenguaje. Podríamos imaginarnos un lenguaje en el que todas las aserciones tuviesen la forma y el tono de preguntas retóricas. sino como orden. — Pero «Que tal y cual es el caso» no es aún una ju gada en el juego del lenguaje. . tiene la función de una orden en la práctica del lenguaje. — Así pues. y la orden. pero es realmente una orden» — esto es. Tiene. respondiendo a la pregunta de A. com o llamamos de hecho a «¿No hace hoy un tiempo espléndido?» una pregunta.» escribo «Se asevera: tal y cual es el caso». «¡Cinco losas!»? — Bueno. ¿Q ué la convierte en una cosa y qué en la otra?). ¿Cuál es entonces la diferencia entre el parte o la aserción. se basa realmente en la posibilidad que hay en nuestro lenguaje de escribir toda oración asertiva en la forma «Se asevera que tal y cual es el caso»**. Se podría llamar a esta figura (en terminología química) un radical proposicional Similarmente concibió Frege la «suposición». Imagínate un juego de lenguaje en el que B . entonces las palabras «Se asevera» son aquí sencillam ente superfluas. digamos: «¿Llueve? ¡Sí!» ¿M ostraría esto que toda aserción encierra una pregunta? Se tiene el perfecto derecho a emplear un signo de aserción en contraposición. La oración es ‘elíptica’ no porque omita algo que nosotros significamos cuando la pronunciamos. Si oigo a alguien decir «llueve». aunque se use como aserción). pero no sé si he oído el inicio y el final del período. entonces esa oración no es para mí un medio de com prensión. o de los colores y formas de las piedras de construcción que están aquí y allá. o si se quiere distinguir una aserción de una ficción o de una suposición. un parte podría sonar: «Cinco losas». a un signo de interrogación. (Similarm ente se dice «Harás esto» no com o profecía. y el semblante y muchas otras cosas. o toda orden la forma de la pregunta: «¿Q uerrías hacer esto?» Quizá entonces se diría: «Lo que él dice tiene la forma de una pregunta. )'Ciertamente también podríamos usar las palabras «aserción» y «orden» para designar una form á gram atical de oración y una entonación.. Probablemente también será diferente el tono en que se pronuncian. Pues bien. Sólo es erróneo cuando se da a entender que la aserción consta entonces de dos actos. pero no con el ‘sig n ificar’ (pensar) la oración leída. o cómo ha estado parado un determinado hombre en tal y cual lugar: o etc. el considerar y el aseverar (adjuntar el valor de verdad o algo sim ilar) y que ejecutam os estos actos siguiendo el signo de la oración aproximadamente como cantam os siguiendo las notas. «Cinco losas». sino porque es abreviada — en com paración con un determ inado modelo de nuestra gramática — Podría ciertam ente hacerse aquí la objeción: «Concedes que la oración abreviada y la no abreviada tienen el mismo sentido. — Así. ¿les falta la cópula en el sentido o añaden la cópula m en talm en te ?) 21. 22.186 no n ecesita residir en algo que acompañe la emisión de la orden. ¿qué sentido tienen? ¿No hay entonces una expresión verbal de ese sentido?» — ¿Pero no consiste el mismo sentido de las oraciones en su mismo em p leo ? — (En ruso se dice «piedra roja» en vez de «la piedra es roja». ** Imaginemos una figura que represente un boxeador en una determinada posición de combate. una función similar a la del punto final. en voz alta o en voz baja.

La significación de esas posibilidades de transform ación. dolores. Como si sólo hubiera . de todas las oraciones asertivas en oraciones que com ienzan con la cláusula «Yo pienso» o «Yo creo» (y por tanto.-» — pero con ello no se han aproximado mutuamente los diversos juegos de lenguaje. contarlo— Resolver un problema de aritmética aplicada— Traducir de un lenguaje a otro— Suplicar. descripción de una expresión facial. nacen y otros envejecen y se olvidan. colores. y leerla— Actuar en teatro— Cantar a coro— Adivinar acertijos— Hacer un chiste. charlar pertenecen a nuestra historia natural tanto com o andar. nuevos juegos de lenguaje. rezar. la multiplicidad de géneros de palabras y oraciones. estados de ánimo.. descripción de una sensación táctil.. La expresión «ju ego de lenguaje» debe poner de relieve aquí que h a b la r el lenguaje forma parte de una actividad o de una forma de vida. por así decirlo. Se puede llamar a eso una preparación para el uso de una palabra. (Una figura aproxim ada de ello pueden dárnosla los cambios de la m atem ática). Y esta multiplicidad no es algo fijo.. A saber: a seres humanos. Como se dijo: nombrar es algo similar a fijar un rótulo en una cosa. Quien no tenga a la vista la multiplicidad de juegos de lenguaje quizá se vea inclinado a preguntas como ésta. «Nombramos las cosas y podemos entonces hablar de ellas.. formas.? ¿O es la descripción de mi estado mental de incertídumbre? — ¿Y es el grito «¡Auxilio!» una descripción de esa índole? Piensa en cuántas cosas heterogéneas se llaman «descripción»: descripción de la posición de un cuerpo por medio de sus coordenadas.» o «Estoy en duda sobre si. etc. relatar. (Incluyendo al autor del Tractatus log ico-p h ilosop h icu s). en descripciones de mi vida interior) se verá claram ente en otro lugar (Solipcism o).187 «palabras». «¿Qué es una pregunta?» — ¿Es la constatación de que no sé esto y aquello o la constatación de que quisiera que el otro me dijera.. sino que nuevos tipos de lenguaje. maldecir. Se puede ciertam ente sustituir la form a ordinaria de la pregunt: por la de la constatación o la descripción: «Quiero saber si. beber. con lo que los lógicos han dicho sobre la estructura del lenguaje. —Como si con el acto de nombrar ya estuviera dado lo que hacemos después. O mejor: no emplean el lenguaje — si prescindimos de las formas más primitivas de lenguaje. Se piensa que aprender el lenguaje consiste en dar nombres a objetos. comer. 25 Se dice a veces: los animales no hablan porque les falta la capacidad mental. números.. ¿Pero para q u é es una preparación? 27. Y esto quiere decir: «no piensan y por eso no hablan». com o podemos decir. Ten a la vista la multiplicidad de juegos de lenguaje en estos ejemplos y en otros: Dar órdenes y actuar siguiendo órdenes— Describir un objeto por su apariencia o por sus medidas— Fabricar un objeto de acuerdo con una descripción (dibujo)— Relatar un suceso— Hacer conjeturas sobre el suceso— Presentar los resultados de un experimento mediante tablas y diagramas— Inventar una historia. dado de una vez por todas. Pero: sim plemente no hablan. por ejemplo. «oraciones». saludar. de un estado de ánimo. referirnos a ellas en el discurso». agradecer. — Es interesante comparar la multiplicidad de herramientas del lenguaje y de sus modos de empleo. preguntar.. 26. — Ordenar. jugar. 24.

él podría considerarlo como nombre de un color. La definición del número dos «Esto se llama dos’» — mientras se señalan dos nueces— es perfectamente exacta. señalar algo no rojo ? Esto sería como si a alguien cuyo castellano no es fuerte se le debiera explicar la palabra «modesto» y como explicación se señalase aun hombre arrogante y se dijese: «Ése no es modesto» No es ningún argumento contra tal modo de explicación el que sea equívoca Toda explicación puede ser malentendida. com o designación de una raza e incluso com o nombre de un punto cardinal.188 una cosa que se llam a: «hablar de cosas». él podría también malentenderlo como un numeral. Pero esto significa que la palabra «número» tiene que ser explicada antes de que esa definición ostensiva pueda ser entendida. pues. un n u m eral. Y podemos prevenir malentendidos diciendo: «Este color se llama así y asá». Ésta y su correlato. — ¿Pero cómo se puede definir así el dos? Aquel a quien se da la definición no sabe q u é se quiere nombrar con «dos». juega en el cálculo un papel distinto que lo que ordinariamente llamamos «explicación ostensiva» de la palabra «rojo». Eso es justamente como si quisieras decir: «No hay una última casa en esta calle. el puesto en el que colocam os la palabra. Se puede definir ostensivam ente un nombre de persona. o «longitud». Y eso dependerá de las circunstancias bajo las que se da y de la persona a la que se la doy. por m edio de otras palabras! Y qué pasa con la última explicación en esta cadena? (No digas «No hay una ‘últim a’ explicación». Y como ‘interpreta’ él la definición se muestra en el uso que hace de la palabra explicada. el mismo efecto sobre el aprendiz . sólo tenemos que explicarlas. por tanto. Es decir: De ese modo se evitan a veces malentendidos. la definición ostensiva puede en todo caso ser interpretada de maneras diferentes. cuando quiero asignar un nombre a ese grupo de nueces. Esto quiere decir realmente: somos educados.». los niños dan nombres a sus muñecos y luego hablan de ellos y a ellos. etc. el nombre de un punto cardinal. 28.. pero quizá no lo suponga. de la gramática. ¡Piensa igualmente cuán singular es el uso del nombre de una persona para llam ar al individuo nom brado!). adiestrados. «Esta longitud se llama así y asá». aún cuando tenga las mismas consecuencias prácticas. — La palabra «número» de la definición indica realmente ese lugar. cuando explico ostensivamente un nombre de persona. sólo de ese modo? — Bueno. Y hay también un juego de lenguaje: Inventar un nombre para albo. A la inversa. decir: «Esto se llama. Pensemos sólo en las exclam aciones.. y entonces emplear el nuevo nombre (así. ¿Se podría explicar la palabra «rojo». el nombre de un matrerital. el dos sólo puede definirse ostensivamente así: «Este n úm ero se llama ‘dos’». ¿Pero se puede interpretar la palabra «color». — ¡E xplicarlas. la explicación ostensiva. ponemos la palabra. un juego de lenguaje por sí mismo. naturalmente. son. Con sus funciones totalm ente diversas ¡Agua! ¡Fuera! ¡Ay! ¡Auxilio! ¡Bien! ¡No! ¿Estás aún inclinado a llamar a estas palabras «denominaciones de objetos»? En los lenguajes (2) y (8) no había un preguntar por la denominación. Que la palabra «número» sea necesaria en la definición ostensiva del dos depende de si sin esa palabra él la interpreta de modo distinto a com o yo deseo. para preguntar: «¿Cómo se llama esto?» —a lo que sigue el nombrar. Y. siempre se puede edificar una m ás»)* **. etc. podríamos decir. Pues la palabra «número» indica aquí en qué lugar del lenguaje. Quizá se diga. Es decir. 29. un nombre de un color. por ejemplo. ¡supondrá que nombras ese grupo de nueces! —P u ede suponer eso. M ientras que en realidad hacem os las cosas más heterogéneas con nuestras oraciones. E igualmente. Pero bien pudiera preguntarse: ¿Debemos llamar todavía a esto una «explicación»? — Pues.

Y ahora podemos. Es decir. sólo que no ése. o al número. o a su color. pues. decir: Agustín describe el aprendizaje del lenguaje humano como si e niño llegase a un país extraño y no entendiese el lenguaje del país. 32. esto es: com o si ya tuviese un lenguaje. Así. Pero ahora pregunto una vez más cómo sucede esto Piensa que alguien señala un jarrón y dice: «¡M ira ese magnífico azul! — la forma no viene al caso». O también: como si el niño ya pudiera pensar. y com ienzo señalando una pieza y diciendo: «Éste es el rey. También esta explicación le enseña el uso de la pieza sólo porque. Podemos también imaginarnos que el interrogado responde: «Decide la denominación tú mismo» —-y ahora el que ha preguntado debe responder de todo por sí mismo.». ‘señalar el color’? Señala un trozo de papel! — ¡Y ahora señala su forma. sino porque en otro sentido ya domina un juego. Se podría. Y si pregunto cómo sucede esto. a la forma del objeto. — O: «¡M ira qué magnífica forma! — el color es indiferente». — ¿Y en qué consiste eso — ‘señalar la form a’. cuando sé que otro me quiere explicar el nombre de un color. 33. Puede tam bién imaginarse que alguien haya aprendido el juego sin aprender las reglas o sin formularlas. Quien llega a un país extraño aprenderá a veces el lenguaje de los nativos por medio de explicaciones ostensivas que ellos le den. piezas de ajedrez con una forma que le resultase desconocida. Y qué si se objetar: «¡No es verdad que ya tenga uno que dominar un juego de lenguaje a fin de entender una definición ostensiva. por ejemplo. etc. Y «pensar» querría decir aquí algo como: hablar consigo mismo. no porque aquel a quien le damos la explicación ya conozca las reglas. O también. Y ese así aquí. Cuando se le muestra a alguien la pieza del rey en ajedrez y se dice «Éste es el rey». ¿cóm o lo has hecho? — Dirás que al señalar has ‘sig n ificad o’ cada vez algo distinto. esta pieza del juego. Tiene uno que saber (o poder) ya algo para poder preguntar por la denominación. . La forma de la pieza del juego corresponde aquí al sonido o a la configuración de la palabra. creo yo. si ya ha jugado otros juegos o ha observado ‘con comprensión’ el juego de otros —y cosas sim ilares. Quizás ha aprendido primero observando juegos de tablero muy simples y ha progresado a otros cada vez más complicados. ahora su número (esto suena raro)! — Pues bien.189 30. ahora su color. Podemos decir: Sólo pregunta con sentido por la denominación quien ya sabe servirse de ella. Puede moverse así y así. — Y esto puede decirse si no se olvida que ahora se originan todo tipo de cuestiones en relación con las palabras «saber» o «estar claro». sólo que no todavía hablar. sino que sólo tiene — evidentemente— que saber (o conjeturar) a dónde señala el que explica! Si.». ya estaba preparado el lugar en el que se colocaría. Sólo entonces podrá tam bién preguntar relevantemente al aprender el juego: «¿Cómo se llama esto?» — a saber. Considera aún este caso: Le explico a alguien el ajedrez. etc. ¿Pero siempre haces lo m ism o cuando diriges tu atención al color? Imagínate diferentes casos! Indicaré unos cuantos. forma. También se le podría dar la explicación: «Éste es el rey» — si se le mostrasen. com o podríamos decir. Se puede imaginar que ha aprendido las reglas del juego sin que se le mostrase realm ente una pieza. — En este caso diremos: las palabras «Éste es el rey» (o «Ésta se llama ‘rey’») son una explicación de la palabra sólo si el aprendiz ya ‘sabe lo que es una pieza de un juego’. ¿Pero qué tiene uno que saber? 31. y a menudo tendrá que ad iv in ar la interpretación de estas explicaciones y adivinar unas veces correctam ente y otras erróneamente. no se le explica con ello el uso de esa pieza — a no ser que él ya conozca las reglas del juego salvo en este último extremo: la forma de una pieza del rey. dirás que has concentrado tu atención en el color. Es indudable que harás algo diferen te cuando sigas estas dos invitaciones. Sólo diremos que le enseña el uso si el lugar ya está preparado. decir: La definición ostensiva explica el uso — el significado— de la palabra cuando ya está claro qué papel debe jugar en general la palabra en el lenguaje. por ejemplo. etc. la explicación ostensiva «Esto se llama ‘sepia’» me ayudará a entender la palabra.

otras veces pestañeando para no ver claramente el color. «resolfer un problema de ajedrez» y cosas similares. «¡Mira qué distintos efectos hacen estos dos azules!». (Reconocer. Pues las palabras «señalar la forma». — Pero además. Quiero decir: esto y cosas similares suceden m ientras se ‘dirige la atención a esto y aquello’. o mirando fijam ente el objeto y tratando de recordar dónde se ha visto ya ese color. Como se ha dicho. «iEstá mejorando.. — Pues ni la expresión «significar la explicación de tal y cual modo» ni la expresión «interpretar la explicación de tal y cual modo» designan un proceso que acompañe al dar y oír la explicación. por ejemplo. Hay ciertam ente lo que puede llamarse «vivencias características» del señalar. señala un objeto circular — ¿no puede el otro pese a todo interpretar de modo distinto la explicación. etc. desear. etc. etc. «señalar la silla. Por ejemplo. — Piensa sólo. «significar la forma».» «¿Cómo se llama este azul? — ¿Es ‘índigo’?» El dirigir la atención al color se efectúa a veces suprimiendo con la mano el contorno de la forma. no la forma». Y hacemos aquí lo que hacem os en miles de casos similares: Puesto que no podemos indicar una acción corporal que llamemos señalar la forma (en contraposición. decimos que corresponde a estas palabras una actividad espiritual. a dónde señala cuando recibe la orden «¡Señala un círculo!». aunque una cosa así se repitiese en todos. «significar el color». «Esta señal luminosa azul significa. ¿Pero conoces también una vivencia característica del señalar la pieza del juego en tanto p ieza del ju eg o ? Y sin embargo puede decirse: «Pretendo significar que esta pieza del ju ego se llama ‘rey’. o no dirigiendo la vista al perfil de la cosa. etc. Se dirige la atención a la forma a veces trazándola. «señalar aquella cosa». 34. al color). Donde nuestro lenguaje hace presumir un cuerpo y no hay un cuerpo. por ejemplo. en determinados casos.». hay vivencias características y modos característicos de señalar — ‘característicos’ porque se repiten frecuentem ente (no siempre) cuando se ‘significa’ forma o número. cuán diferente aprendem os el uso de las palabras: «señalar esta cosa». con todas esas vivencias.. hay un espíritu. al señalar.. así tampoco sucede en todos estos casos ningún otro proceso característico. a la forma.. no se usan como ésta s: «señalar este libro» (no aquél). 35. ya se ve de nuevo el cielo azul!». aún cuando vea al que explica seguir la forma con los ojos y aún cuando sienta lo que siente el que explica? Es decir: esta ‘interpretación’ puede también consistir en cóm o haga él ahora uso de la palabra explicada. y por otro lado: «señalar el color. . el color. pongamos por caso.190 «¿Es ese azul el mismo que ese de ahí? ¿Ves alguna diferencia?»— Mezclas colores y dices: «Es difícil acertar con este azul del cielo». especialm ente al señalar ‘la form a’ o ‘el número’. Pero supon que alguien dijese: «Siempre hago lo mismo cuando dirijo mi atención a la forma: sido el contorno con los ojos y siento con ello. no la mesa». no este determinado trozo de madera al que señalo». — Pero así como esto no sucede en todos los casos en los que ‘significo la forma’. allí. dependería aún de las circunstancias — o sea. «¿Ves allí el libro azul? Tráelo aquí». o con la mirada. dé lo que sucediese antes y después del señalar— el que dijésemos «Ha señalado la forma y no el color». quisiéramos decir. sino en las circunstancias que llamamos: «jugar una partida de ajedrez». Y supon que éste le diese a otro la explicación ostensiva «Esto se llama ‘círcu lo’» mientras. acordarse. seguir el contorno con el dedo.) 36. Como una jugada de ajedrez no consiste sólo en desplazar una pieza de tal y cual manera sobre el tablero — pero tam poco en los pensamientos y sentimientos del jugador que acompañan la jugada. Pero no es sólo esoto lo que nos permite decir que alguien dirige su atención a la forma. etc.

señalamos lo nombrado y a la vez pronunciamos el nombre. siempre debe corresponder algo a las palabras de las que consta. — Y curiosam ente se ha dicho una vez de la palabra «esto» que es el nombre genuino. Ahora bien. Si se com binasen de otra manera. para poner de manifiesta cuál es la relación entre el nombre y lo nombrado. cuando evidentemente no es un nombre? —Justam ente por esto. en otro. De modo que todo lo demás que llamamos «nombres» lo son sólo en un sentido inexacto. [Nota a l margen'. Porque se siente la tentación de hacer una objeción contra lo que ordinariamente se llama «nombre». en la definición ostensiva. por tanto. Así pues.. no existiría Nothung. casi un bautismo de un objeto. entre otras muchas cosas. dirigirle la palabra — un extraño uso de esta palabra que probablemente ocurra sólo al filosofar. —Y una tal extraña conexión tiene realmente lugar cuando el filósofo. Y sim ilarmente pronunciamos. es mejor que no se diga en absoluto que estas palabras nombran algo. la palabra «nombre» caracteriza muchos diferentes tipos de uso de una palabra.»? — Si no se quiere provocar confusión. iré a pasear» con la palabra «bububú»? —Sólo en un lenguaje puedo significar algo con algo. en el segundo caso se significa en realidad «Esto se llama ‘azul’». — ¿Se puede entonces significar en un caso la palabra «es» como «se llama» y la palabra «azul» como «’azul’». ¿Cómo se produce el sign ificarlas palabras «fisto es azul» en un caso. y se pued expresar así: q u e el nom bre debe designar realm en te un sim ple. tiene sentido. éste no tendría significado. pongamos por caso. aproximativo. Esta relación puede también consistir. la palabra «Nothung» debe desaparecer con el análisis del sentido y en su lugar deben entrar palabras que nombren simples. Esto muestra claramente que la gramática de «significar» no se parece a la de la expresión «imaginarse algo» y similares. y significar en otro caso efectivamente el «es» como «es»? También puede suceder que alguien extraiga una explicación de las palabras a partir de lo que se significó como una comunicación. por ejemplo. Aquí yace oculta una crucial superposición]. La espada Nothung consta de partes en una determinada combinación. mira fijam ente a un objeto ante sí y a la vez repite innumerables veces un nombre o también la palabra «esto». ¿Pero por qué surge la idea de querer hacer justam ente de esta palabra un nombre. en que el oír el nombre trae a nuestra alma la figura de lo nombrado. es evidente que la oración «Nothung tiene un tajo afilado» tiene sentido tanto si Nothung está aún entera como si está ya destrozada. em parentados entre sí de muchas maneras diferentes — pero entre estos tipos de uso no está el de la palabra «esto». en la definición ostensiva. ¿Pero explicamos también: «eso se llama ‘esto’ o »Esto se llama ‘esto’»? Esto está conectado con la concepción del nom brar como un proceso oculto. Pero es característico del nombre justam ente el que se explique por medio de la ostensión «Esto es N» (o «Esto se llama ‘N’»). 38. ¿Cuál es la relación entre el nombre y lo nombrado? — Bien. Y la palabra «esto» y un nombre están también frecuentemente en la misma posición en el contexto oracional. ese objeto ya no existe cuando Nothung está destrozada. Esta extraña concepción proviene de una tendencia a sublimar la lógica de nuestro lenguaje — por así decirlo. La respuesta apropiada a ella es: llamamos «nombre» a muy diferentes cosas. ¿Pero qué nombra. por ejemplo. Ahora bien. Y esto quizá pudiera fundamentarse así: Un nombre propio en sentido ordinario es. Nombrar aparece como una extraña conexión de una palabra con un objeto. como enunciado acerca del objeto y. Y podemos también decirle la palabra «esto» a l objeto. la palabra «Nothung». Pero entonces en la oración «Nothung tiene un tajo afilado» figuraría una palabra que no tiene significado y por ello la oración sería un sinsentido. Pero si «Nothung» es el nombre de un objeto. 39. la palabra «esto» mientras señalamos una cosa. ¿cuál es? ¡M ira el juego de lenguaje (2) u otro distinto! Allí se ve en qué consiste más o menos esta relación. por ejemplo. y consiste también entre otras cosas en que se escribe el nombre sobre lo nombrado o en que se lo pronuncia mientras se señala lo nom brad o****.. Y a h í podemos figurarnos ciertam ente que nombra es algún acto mental notable. y com o ningún objeto correspondería al nombre.191 37. Es bien cierto que frecuentemente. la palabra «esto» en el juego de lenguaje (8) o la palabra «eso» en la explicación ostensiva «Eso se llama. como explicación de la palabra «azul»? Pues bien. ¿Puedo significar «Si no llueve. . por así decirlo. Pues los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje h a c e fiesta.

El demostrativo «esto» nunca puede ser carente de portador. 45. no tendría sentido decir «El Sr. — Pero podríamos también imaginarnos una convención por la que B. y así siem p re podrían sustitu irse por el pronom bre dem ostrativo don el ademán demostrativo. no que muere el significado del nombre. 44. «N» podría tam bién volverse carente de significado porque. Podría decirse aquí: «N» se ha vuelto carente de significado. ¿Pero tienen tam bién significado en este juego nombres que nunca han sido empleados para una herram ienta? — Supongamos que «X» fuese un tal signo y que A le diese este signo a B — pues bien.192 A estas palabras las llamaremos con justicia los nombres genuinos. N. Supon ahora que se rompe la herramienta con el nombre «N». se le diera a la herramienta otra designación y el signo «N» ya no se empleara en el juego de lenguaje. y que el signo «N» tiene significado aunque su portador deje de existir. y esta expresión quería decir que ya no hay empleo para el signo «N» en nuestro juego de lenguaje (a no ser que le demos uno nuevo). se dice que muere el portador del nombr3e. por cualquier razón. (Podría concebirse esto como una especie de diversión de los dos). 42. — Es importante hacer constar que la palabra «significado» se usa ilícitamente cuando se designa con ella la cosa que ‘corresponde’ a la palabra. Dijim os: la oración «Nothung tiene un tajo afilado» tiene sentido también cuando Nothung ya está destrozada. N. — Pero esto no hace de la palabra un nombre. podrían incluirse también tales signos en el juego de lenguaje y B tendría quizá que responder también a ellos con un meneo de cabeza. N. cuando una herramienta está rota y A le da el signo de esa herramienta. ya sea esto simple o compuesto». Hablemos primero de este punto del razonam iento: que la palabra no tiene significado si nada le corresponde. pues si el nombre dejara de tener significado. N. con signos que ciertamente también llamaríamos «nombres») en el que éstos se usaran sólo en presencia del portador. sino que sólo se explica por medio de él. quizá se quede perplejo o le demuestre a A los trozos. 43. 40. esto es así porque en este juego de lenguaje se usa también un nombre en ausencia de su portador. ¿Tiene ahora este signo significado o no lo tiene — ¿Q ué debe hacer B cuando recibe este signo? — No hemos convenido nada sobre esto. En § 15 hemos introducido nombres propios en el lenguaje (8). Para una gran clase de casos de utilización de la palabra «significado» — aunque no para todos los casos de su utilización— puede explicarse esta palabra así. Cuando el Sr. Ahora bien. Al contrario. Pero podemos imaginarnos un juego de lenguaje con nombres (es decir. Y sería absurdo hablar así. — Con ello podría decirse que la orden «N» se incluye en el juego de lenguaje aunque esa herramienta ya no exista. A no lo sabe y le da a B el signo «N». El significado de una palabra es su uso en el lenguaje. Y el sig n ificado de un nombre se explica a veces señalando a su portador. 41. pues un nombre no se emplea con el gesto demostrativo. . Podría decirse: «Mientras haya un esto . Esto es confundir el significado del nombre con el portador del nombre. está muerto». tiene que menear la cabeza en respuesta. Podría preguntarse: ¿Q ué h a r á ? Bueno. muere. la palabra ‘esto’ tiene también significado.

1984. Investigaciones filosóficas. 1987. sobre e/Tractatus Logico-Philosophicus y las Investigaciones filosóficas. Barcelona. intente establecer en qué consiste definir un nombre y cómo el autor lo hace. Alianza Editorial. E. Más a d elan te W ittgenstein articula la n oción d e «definición osten siva». UNAM. donde la deducción más básica sería: “Las palabras del lenguaje nombran objetos — las oraciones son combinaciones de esas denominaciones”. ¿Cóm o sería p osib le un su puesto «juego de len g u aje» con nom bres? . Estudios sobre el lenguaje en Wittgenstein y. 1979. Según su iectura ¿cómo puede justificar la afirmación de Wittgenstein según la cual “El significado de una palabra es su uso en el lenguaje”? ¿Qué entiende el autor por “significado”? ¿Qué por “uso”? E stablezca una relación entre la intuición w ittgen stein ian a d el sig n ificad o com o uso y la posterior articulación au stin ian a d el «an álisis del len gu aje corrien te [u ‘ord in a rio’]». Ediciones de la Universidad de Navarra. Es el objeto por el que está la palabra”. tales como: “¿Cuál es la relación del nombre con lo nombrado?”. Tenga en cuenta las consideraciones que Wittgenstein contempla. y donde “Cada palabra tiene un significado. Barcelona. Editorial Crítica. Bibliografía complementaria I. Al modelo agustiniano contenido en la cita lo considera una protofigura del lenguaje. con siderarse tales «enseñanza» y «d efin ic ió n » osten siv as com o tipos. Ligue en esta descripción la q u e d e la «en señ an za osten siva d e p a la b ra s » h a c e e l autor. explican do a q u é refiere d ich a «en señ an za osten siva d e p a la b ra s ». d e v ieja s y n u ev as casas. o “El nombre debe designar un simple”. J. de una «form a prim itiva d el lenguaje»? A la luz d e lo an terior com en te el sigu ien te p a s a je : “N uestro len guaje p u ed e verse com o una vieja ciu dad: una m arañ a d e ca llejas y plazas. Buenos Aires. Elabore una definición aproximada de lo que Wittgenstein llama «juego de lenguaje» (Sprachspzeí) y relaciónelo con las nociones de «uso» (Gebrauch) y «forma de vida» (Lebensform). El Ateneo. a partir de la cual elabora su reflexión en tom o al lenguaje. 3. estas dos que aquí ofrecemos. y esto rodeado de un con ju n to d e barrios nuevos con calles rectas y regulares y con ca sas u n iform es”. M. D escriba y reconstruya en sus d iferen tes etap a s el p roceso q u e una tal «form a prim itiva d el lenguaje» su p on e p ara W ittgenstein. A cción y sen tido en Wittgenstein. ¿Existe a c a s o una decid id a in flu en cia de W ittgenstein sobre Austin? Ju stifiqu e su respuesta. A. México. Introducción a l “Tractatus” de W ittgenstein. 1988 G. ________________ .193 Comprensión y discusión 1 Wittgenstein inicia sus Investigaciones Lógicas con una cita de las Confesiones de San Agustín. Tractatus L ogico-P hilosophicu s. L. ARREGUI.. y m edios. ¿qué en tien d e p or ésta el autor? ¿Pueden. V. Teniendo en cuenta la exposición que de los nombres hace Wittgenstein. acaso . WITTGENSTEIN. . AYER. Madrid. y d e ca sa s con an ex o s de diversos p eríodos. Resuelva. W ittgenstein. Crítica. Este significado está coordinado con la palabra.D e qu é form a intervendrían estos últim os en el «juego» — cóm o p articiparían d e él — ? 4. a lo menos. ASCOMBE. Con lo an terior resuelto intente exp licar lo q u e W ittgenstein qu iere decir con la afirm a ció n : “E im aginar un len gu aje sign ifica im agin ar u na fo rm a d e vida". 2. 1986. en particular. Pamplona.

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UNIDAD N° 6 John Langshaw Austin — John Rogers Searle «John Langshaw Austin (1911 -1 9 6 0 )» D a n il o G uzm án 196 202 208 209 210 221 221 «Perfomativo-constativo» John L angshaw A ustin Comprensión y discusión John Rogers Searle «¿Qué es un acto de habla?» J ohn Rogers S earle Comprensión y discusión Bibliografía complementaria .

esa vez. fundación Filosofía y Ciudad Santiago de Cali. Pero esta ‘inm ortalidad’ tiene su precio y el precio es el cambio de * Ensayo publicado con la debida autorización del autor. Es con la escritura que la palabra se independiza de quien habla para convertirse en un objeto: en lo que aparece escrito. sin que Austin mismo lo diga. evitando teorías de ‘alto vuelo’. Prichard. Ambas series de clases son aproximaciones al lenguaje y ambas marcan puntos de vista distintos y opuestos. Las principales características de esta tradición consistían en el análisis detallado. En el'Tractatus Logico P h ilo sop h icu s’. una serie de clases en la Universidad de Harvard. Austin fue Professor W hite de Filosofía Moral en la Universidad de Oxford. En su ‘P refa cio a P la tó n ’ (P refa ce to P lato) Eric Havelock plantea que el surgimiénto de la filosofía en G recia fue posible gracias al desarrollo de un sistem a de escritura que permitía consignar por escrito de m anera fluida la expresión hablada. sociedades que carecen de escritura. esta vez sí. En 1940 otro filósofo británico. potencialm ente imperecedero. editadas y publicadas en 1962 bajo el título ‘Cóm o H acer C osas con P alab ras’ (How ío Do Things With Words). de un grafismo lógico y creía que este podía dar paso. al desarrollo planteado por Leibniz de una ‘matemática universal’ que en vez de decir ‘pensem os’ nos permitiera decir ‘calculem os’. En las sociedades orales primarias. bajo el título ‘Una Investigación Sobre Significado y Verdad’. el progreso lento y la atención a situaciones particulares. jo co so transformar. (An Inquiry into M eaning a n d Truth). Autor de: Entre filo so fía y sofística. 1995) . (Merriam Webster’s Collegiate Dictionary. Danilo Guzmán es profesor Titular del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle. recopiladas. El valor de la escritura radica en que a través de esta podemos preservar la palabra en el espacio y en el tiem po: el ‘a c to d e h a b la ’ circunscrito a un espacio y un tiempo particular se transform a a través de la escritura en un objeto. A.196 JOHN LANGSHAW AUSTIN (1911-1960)* D anilo Guzmán El filósofo británico John Langshaw Austin se formó en la tradición cultivada por los filósofos John Cook Wilson. junto con otros filósofos como Gottlob Frege y Ludwig Wittgenstein. Bertrand Russell. especialmente de una manera mágica o sorprendente (The C oncise Oxford D ictionary IX ed.r. Lo que Austin dice en las suyas resulta ser. 2001. 1993). y su aporte más visible Austin ha sido su análisis de los ‘actos de habla’. V. la palabra es puro acto: es totalm ente contem poránea con la situación en la que surge. En 1955 Austin dicta las W illiam Ja m e s Lectures.t. Pronto el mismo W ittgenstein se convierte en crítico de su propio desarrollo en lo que se ha denominado su ‘segunda filosofía’. quien regentó la cátedra de Lógica en Oxford de 1899 a 1914 y H. una réplica y una alternativa a lo que Russell había planteado en las suyas. La escritura ha sido el gran tran sm ogrificador1 de la palabra. El mismo Russell había contribuido al perfeccionamiento de un simbolismo. que influyó grandemente en el cuando realizaba su pregrado en Oxford. Sin tem or a equivocarnos podemos decir que la escritura ha sido el más grande fe tic h e de la filosofía occidental. En su perfección el formalismo lógico resultaba demasiado perfecto com o para poderse conectar con el mundo real. había liderado un programa de explicación y formulación de los fenómenos lingüísticos en términos de ‘formas lógicas’. publicado en 1922 W ittgenstein presenta la quintaesencia del desarrollo de un lenguaje ‘perfecto’ fundado en un formalismo ‘lógico’. Los ‘átomos lógicos’ de los que hablaba el ‘T ractatus’ resultaban demasiado etéreos como para poder establecer con qué era que éstos se podrían conectar en el mundo. X ed. Con Platón el filósofo se convierte en escritor. 1 Del inglés ‘transmogrify’: cambiar o alterar grandemente y frecuentemente con un efecto grotesco o humorístico. Bertrand Russell había tam bién dictado las W illiam Ja m es Lectures en Harvard.

frases y decires com o grafos que no logran evocar correctam ente las situaciones de las que originariam ente derivan su sentido. Lo que Austin hace es llamar la atención sobre algo que debía ser obvio pero que de hecho se había olvidado por parte de quienes en su época y entorno dominaban el discurso sobre el lenguaje: que ‘decir algo es hacer algo’. al decir ‘P rom eto. la frase escindida de una situación con creta que la funde no corresponde al acto de habla total sino que es un aspecto parcial de éste del que no es posible reconstruir ni com prender el acto total del que form aría parte.. Efectivam ente. ‘Inm ortalizar’ la palabra no es otra cosa que descontextualizarla sacarla del aquí y el ahora en donde pertenece. al decir ‘B au tizo. Lo que quedan son diversos tipos de acto de habla. si algo que se dice que en principio puede ser verdadero o falso. así cuando digo ‘Está lloviendo’. Señala Austin cóm o los análisis de los filósofos que le precedieron inmediatamente se centraban y se reducían a este aspecto.. etc. y así sucesivamente. de acuerdo a una gramática y con un sentido y una referencia determinados. el veredicto ju sto o injusto. Normalmente habrá un verbo P erform ativo que puede permanecer tácito pero que se puede hacer explícito y que indica qué tipo y por lo tanto qué acto de habla es el que estoy realizando: inform ando. . b a u tiz a n d o .. Cuando la palabra se encuentra no en función de la situación particular en la que hablamos sino de las expresiones usadas se buscan ‘verdades eternas’: ‘2 + 2 = 4 ’ será verdadero siempre sin importar quién lo diga ni cuándo. La palabra potencialrncnte inmortal de la escritura reclama ‘verdades eternas’: para una expresión (una frase) estática se necesita una verdad estática: el con stativo. quedando entendido que estas dim ensiones de apreciación son variables y múltiples de acuerdo a las circunstancias particulares del caso. in form an do que está lloviendo. cada tipo caracterizado por una dim ensión de apreciación: la promesa. habla de lo que denomina aspectos ‘lo c u c io n a r io ’. es ambiguo. por ejemplo. Cuando la polaridad de la palabra pasa de la situación en la que hablamos a la expresión que usamos para decir lo que decimos es cuando pasamos del Perform ativo al constativo. La palabra«escrita. Hay una relación directa entre el con stativ o y el aspecto locucion ario.. la información verdadera o falsa. estos análisis tienden a concentrar toda la problemática en las expresiones. ‘L a afirm a ció n (‘statem en t’) trad icion al’. el consejo bu en o o m alo. sino que al decir algo hacemos algo.’ estoy bautizando. no solo estoy estoy diciendo que está lloviendo sino que estoy. El aspecto ‘lo cu c io n a rio ’ tiene que ver con el hecho que al decir algo producimos ciertos sonidos com o pertenecientes a un sistem a de sonidos pertenecientes al lenguaje en cuestión. el tipo de acto y por lo tanto el acto de habla específico que estamos realizando. Para com enzar habría que tratar de separar lo que pertenece a las situaciones en las que hablamos y lo que pertenece a las expresiones escindidas o huérfanas de contexto. realizar en inglés).. Nos quedamos con las solas ‘e x p r e s io n e s ’. ‘ilo c u c io n a r ia ’ y ‘p e r lo c u c io n a r io s del a cto de habla. Examinando la situación más detenidamente Austin encuentra que los con stativ os en última instancia también tienen todas las características de los perform ativos. d escrib ien d o. com o cuando hacemos una afirm ación que puede ser verdadera o falsa. para ayudarnos a identificar a una persona que no conocem os personalmente pero si comenzamos a atribuirle a la foto características que son exclusivas de la persona o viceversa. la que también estará sujeta a las circunstancias particulares d 'l caso. Lógicam ente’ que vamos a tener problem as. A los ‘decires’ que pueden ser verdaderos o falsos Austin los llama constativos. por ejemplo. Es este el ideal platónico que es el ideal de la escritu ra.197 naturaleza: el acto se convierte en co sa a través de un proceso de descontextualización. por ejem plo. Es el asp ecto ‘ilo cu cio n a ria’ el que de manera especial le interesa destacar pues es este aspecto que él caracteriza como con v en cion al el que va caracterizar la ‘performatividad’ del acto. en las frases mismas. a los que consisten en hacer algo perform ativ os (de perform . Comienza Austin planteando que hay casos en los que no simplemente estamos diciendo algo.’ estoy prometiendo. Es la escritu ra la que perm ite efectu ar la ab str a c c ió n : la separación de la palabra de su situación de origen. etc. Una fotografía puede sernos útil por ejemplo. se tiene que resolver primero la ambigüedad para poder establecer su verdad. la historia de la filosofía occidental es la historia de los intentos de resolver unos y en el proceso crear otros. puede ser sin cera o insincera. L a abstracción da lugar a m uchos m alentendidos. así. Introduce Austin una nueva terminología para apreciar los actos de habla.

H ow lo Do Things with Words. Austin tiene la razón al decir que en vez de ‘escolástico’ podría haber dicho ‘filosófico’. un ideal. exitosos. Prichard. bautizada con este nombre por el mismo Austin. El mismo caso de Austin que dicta las W illiam Ja m es Lectures en Harvard puede servirnos como ejemplo de cómo el éxito del ‘acto de habla’ depende de las condiciones sociales en que se ejecuta: si Austin logra imponerse en su visión sobre el lenguaje es porque él ha sido ‘hecho’ profesor de Oxford. 5 John Langshaw AUSTIN. 1962.. ‘es una ab stracción . no realm en te en ten didos o cu id ad o sa m en te estu diados o correctam en te descritos. Reconoce incluso que el hecho de que exista una institución que garantice la legitimidad del ‘acto de habla’ no es suficiente. en escolástico. la sim p lifica ció n ex ce siv a . Mássachusetts. En su ensayo «Lenguaje A utorizado»1. Austin dirá que no son las frases como tales las que pueden ser verdaderas o falsas sino que es lo que decim os usando tal o cual frase lo que puede ser verdadero o falso. 3 . 1991. Para llegar a la consagración Austin tuvo que superar con distinción todos los ritos de iniciación: lectura de libros consagrados. prim ero a una obsesión con u nas p o c a s p a lab ras particulares. rutinas de clase y todos los demás actos que dan evidencia de acatam iento a los dictados de la tradición que lo muestran merecedor de encarnar la institución. Menciona cóm o alguien puede “salirse con la su y a’ co m o en el fú tbol el q u e prim ero cogió e l balón y salió corriendo con éste’*. la esq u em a tiz a ció n . desarrolla un trabajo de cierta manera contra la corriente y crítico de la manera com o procede y ha procedido el argumento filosófico tradicional con el que él se encontraba íntimamente familiarizado. (D igo ‘e s c o lá s t ic o ’. El aspecto perlocucionario lo presenta Austin fundamentalmente para distinguirlo del ‘ilocucionario’ y tiene que ver con los efectos que lo dicho causa en quien escucha. com o sus precursores Cook Wilson y H. Habla de un ‘punto de vista típicam en te escolástico. Austin mismo reconoce esto plenamente. y segundo a una o b se s ió n con u n os p o c o s (y c a s i siem p re los m ism o s) ‘h e c h o s ’ estu d ia d o s a m ed ias. atribuible. Ed. pág.198 nos dice Austin. Austin expresa su malestar respecto al discurso filosófico. de actos de habla de personajes consagrados con fuerza ilocu cion aria consagratoria. Para tener éxito en el mundo escolástico uno debe incorporar en uno mismo toda una serie de procederes y de maneras de ver las cosas que lo convierten a uno precisamente en eso. por el sencillo hecho de que toda nuestra ‘filosofía’ es escolástica. Señala Bourdieu cómo la ‘com petencia lingüística’ no está dada simplemente por la capacidad de articular frases gramaticalmente correctas sino que involucra que quien habla tenga la autoridad o el reconocim iento social suficiente com o para que sus ‘actos de habla’ sean ‘felices’. Oxford University Press. en su formalismo.] son d em a sia d o com u n es com o para ser d esech ad o s com o una d ebilid ad ocacion al de los filósofos) ’5. muestra su proclividad a aferrarse 2 John Langshaw AUSTIN. Austin. Oxford University Press. 4 John Langshaw AUSTIN. Russell habla de la verdad o falsedad de las frases. el sociólogo francés Fierre Bourdieu señala un aspecto de la perspectiva de Austin que se constituye en su verdadero potencial y que Austin dejó bosquejado pero que ni él ni mucho menos que sus seguidores desarrollaron. p ero p o d r ía ig u a lm en te h a b e r d ic h o ‘fil o s ó fic o ’. Harvard University Press. etc. Sen se a n d S ensibilia..2 En su Investigación Sobre Significado y Verdad. lo m ism o q u e su verdad o fa lsed a d trad icion al’. por ejemplo. Señala Bourdieu cómo la ‘fuerza ilo cu cio n a ria’. pág. pág. London. 30. y la co n sta n te rep etición o b s e s iv a d e l m ism o p eq u e ñ o grupo d e ‘e je m p lo s ’ sim plistas [. Significativamente su nom enclatura ‘P erform ativo/con stativo. De varias maneras Austin muestra intentos de rebeldía contra la escolástica. cit. finalmente toca a Austin (magia por contacto) y consagra su palabra: la provee de fuerza ilocu cion aria. sino en las condiciones sociales que la determinan. The W illiam Ja m es Lectures delivered at Harvard University in 1955. en donde el mismo Austin la buscaba. 1980. 3 Pierre BOURDIEU. London. cuyos usos son ex cesiv am en te sim plificados. Cambridge. ha sido consagrado en la tradición oxoniense que viene desde el siglo X II y que desde este tiempo transm ite su ‘m ana’ institucional que en una secuencia de actos consagratorios. Lan gu age an d S ym bolic Power.. pero él mismo se encuentra fuertemente determinado por ésta. 148. no se encuentra en las expresiones mismas.Es así que te podernos decir a alguien ‘le informo que se ganó la lotería’ pero no ‘lo alegro de que se ganó la lotería’. H ow to do Things w ith Words. A.

Ed. La fuerza está en la manera particular en que en determinada circunstancia se logra el reconocim iento de la palabra.199 al lenguaje estereotipado de la escolástica.6 Esto es entendible. q u e en últim a in stan cia estam os com prom etidos en elucidar. en las condiciones efectivas que la hacen exitosa. cit. un bautism o. H ow to d o Things With Words. por lo tanto. pero sus seguidores. esco lástico s irredim ibles los fetichizaron h asta el cansancio reproduciendo de manera paradigmática tal y como lo describe Austin en la cita anterior ‘el punto de vista típicam ente escolástico’. por ejem plo. De nuevo el ‘caso’ Austin nos sirve como ejemplo para ilustrar cóm o opera la 'fuerza ilocu cionaria'. Esta. Se ha hablado de las llamadas ‘so ciolin g ü ística’ o ‘p ra g m á tica ’ com o aspectos colaterales del estudio del lenguaje. tam poco habría sido aceptado por el medio escolástico en que se movía.qu e es el fu n d am en to d el d eb ate cu an do en teoría p olítica discu tim os si h ay o n o o si d eb e h a b er un contrato s o c ia l’. 148. Seguram ente que por ser el lenguaje fundam entalm ente un fenóm eno de in ter-acción humana. su discurso se encontraba correctam ente ajustado a la situación y por eso fue exitoso. habría estado ‘adelante de su tiem po’. de ser uno la p ersona autorizad a para re a liz a r e x ito sa m en te. Todo indica que Austin mismo no percibía toda la potencialidad de sus planteamientos. Las condiciones estaban dadas para que los planteam ientos de Austin tuvieran la aceptación. El m ism o Austin advierte el peligro del uso de estos neologism os. p or supuesto. él es autoridad. etc. lo m ejor que dice en este sentido es lo siguiente: ‘. Tanto la ‘lingüística’ como la ‘filosofía del lenguaje' han tenido un desarrollo formalista. sin embargo.. en el sentido de que se comprende a partir de la situación única. por eso permaneció cautivo del formalismo. Austin no tiene problemas de autoridad porque en su campo. a generalizaciones espúreas. Podemos decir que en muchos casos.. Sus planteamientos tam poco habrían sido asimilados por sus pares y más bien habría sido excomulgado. im ponen la p alabra. ni más ni menos. com o también lo habría estado si hubiera dicho exactam ente lo mismo que de hecho dijo pero no cuando lo dijo sino cuando el ‘formalismo lógico’ se encontraba en ‘la cresta de la o la’. h ab er constituido a la persona q u e va a dar la orden con au toridad. Afirma Austin: ‘El acto d e h a b la total en la situ ación de h a b la total es el ú nico fen óm en o real. Austin dijo lo que había que decir como había que decirlo a quienes había que decirlo. Pero si hubiera ido más lejos. Si sus planteamientos son aceptados. 28-29. pág. exitoso en cuanto acaparó la atención del mundo académ ico en que él se movía y le dio celebridad. ’ d eb e a través d e un p rocedim ien to previo. fuera de su autoridad profesoral al hecho de que tanto el positivismo com o el formalismo se encontraban ya muy desprestigiados. en la manera com o de hecho logran el reconocim iento de lo que se dice.7 Podemos decir que el ‘acto de habla’ es com pletamente histórico. se debe. no probleinatiza la autoridad. . .. No hay lugar. en un aquí y un ahora completamente particular. el campo filosófico.la p erson a q u e va a ser el objeto del verbo ‘le ordeno que. que le amplíe la perspectiva pero él no lo hace y como buen escolástico sigue buscando la ‘fu erz a’ en el formalismo. El que el acto de habla sea ‘exitoso’ quiere decir simplemente que es acatado. M ientras hace referencia a la importancia de la autoridad. d icien d o ‘prom eto h a cer lo q u e usted m e o rd en e’. Los planteamientos de Austin en sus W illiam ja m e s Lectures se entienden com o una respuesta a los planteamientos de sus antecesores en el campo filosófico dominado por el ‘positivismo lógico’ y los formalismos lógicos. Al encontrarse determinado m entalm ente por la problemática recibida Austin no habría podido ir más lejos en su planteam iento que lo que fué. es una d e las in certidu m bres -y en verdad pu ram en te general. si no en 6 John Langshaw AUSTIN. Pero la ‘fu erz a’ no está en otra parte que en la m anera com o e fe c tiv a m e r'j en la situación esp ecifica de la que se trate las fuerzas sociales. pero no que se comprenda de qué manera se obtiene este acatam iento. Jbid . lo lógico sería que se buscara el verdadero ‘centro de gravedad’ del lenguaje para colocar precisamente los aspectos sociales y pragmáticos en este centro. tácito o verbal. que tuvieron. El problema de la ‘fuerza ilocucionaria’ le ‘pide pita’. un nombramiento. Presenta el problema de la autoridad como un aspecto formal. p or ejem plo. no es seguro que logre revolucionar la práctica filosófica como potencialmente se encuentra perfilado para hacerlo.. políticas. pp.

Si han llegado a ser representantes sobresalientes de esta tradición es porque ellos mismos la han asimilado sin ninguna resistencia. The University of Chicago Press Chicago 1992. 147. Bourdieu habla de procesos de eufemización. Bourdieu coloca com o ejemplo de un caso extrem o de eficacia de un discurso el caso de la misa en latín. Tenía en mente Austin ir a las situaciones lingüísticas mismas sin tener que pasar por lo que Platón o Kant o cualquier otro filósofo consagrado dijo respecto al tema. P h ilosop h ical Pupers Ed. la eficacia del acto de habla depende de que no se comprenda cómo se logra esta eficacia: la eficacia se funda precisam ente en la ignorancia de los condicionam ientos que la garantizan. O. R azon es P rácticas.8 Indudablemente que todo 'acto d e h ab la ' en mayor o menor grado debe su eficacia a diferentes formas de coerción. Es en el campo de la filosofía en donde un estudio de la eficacia de los ‘actos de habla’. pág 167 10 Pierre BOURDIEU — J. J. pero toda la filo so fía sí es escolástica. D ice Bourdieu. Es este un intento de Austin de sacarle el quite a la escolá stica. Anagrama. unas explícitas pero la mayoría disimuladas de diversas maneras. Barcelona.1 2 Significativamente. por ritos consagratorios (títulos académ icos) y cuyo campo de ingerencia se restringa a la misma escolástica. o tiene tan claram en te d e su la d o las instituciones. Hablaba Austin de (trabajo de campo en filosofía) 'field zuork in p h ilo so p h y ’. dice que se trata de ‘casos en los q u e el locutor au torizado tien e tanta autoridad. precisam ente porque la filosofía se hace diciendo cosas. 'El eu fem ism o es lo q u e perm ite decirlo todo d icien d o lo q u e no se d ic e ’. qu e puede h a b la r sin decir n ada. en vez de decirle a alguien ‘cierre la ventana’ puedo decirle ‘por favor. por libros sagrados. lo que realm ente es una orden se formula como la solicitud de un favor. Grijalbo. La filosofía es una actividad de iniciados dirigida a iniciad os. sus seguidores en ésto si ni siquiera intentaron seguirlo. Lo que se h aría sería sim plem en te id e n tifica r los co n streñ im ien to s a los que la esco lá stica ha sistemáticamente sometido a la palabra filosófica. Muchos filósofos además de Austin han manifestado de diferentes maneras su malestar por las im posiciones de la tradición escolástica. L a eficacia es un efecto mágico y el conocim iento de los condicionam ientos rompen el hechizo. por eso la filo sofía sólo produce p rofesores de filo sofía: se reproduce a sí misma reproduciendo su discurso. No porque la filosofía tenga por su naturaleza que ser escolástica sino porque de hecho cayó en manos de la escolástica que la convirtió en su monopolio. 1 1 John Langshaw AUSTIN.9 El eufemismo permite obtener la colaboración de quienes se encuentran sometidos. pág. el éxito. Nos podemos anticipar a predecir que mientras tal proyecto sería veneno para la escolástica seria totalm ente liberador para la filosofía. ¿no crees q u e h a c e un poqu ito d e frío?’ p ara qu e Joh n cierre la v en ta n a . 12 Ibid . Teniendo la autoridad necesaria. D.'1 Hacía eco Austin al antropólogo Brom islaw M alinosky quien instituyó la práctica de hacer antropología yendo a las comunidades mismas en vez de teorizar en base a descripciones que otros que sí conocían de primera mano las comunidades en cuestión habian hecho. J. pág. posiblemente en nuestros días no hay una actividad tan controlada escolásticam ente. H ablaba Austin de ‘rastrear la m in u cia’ (hounding dow n the m in u tiae). Obviamente pueden darse expresiones de herejía que si no conducen a un cism a que permita que el hereje ‘se salga con la suya’ simplemente dejan al hereje fuera de lugar’ ‘predicando en el desierto’. 183. Su dificultad radica en que ellos mismos han asimilado e incorporado la tradición escolástica de tal manera que resulta imposible que una critica pueda venir de ellos. México 1990. Warnock. Esto con el fin de obtener una visión fresca de las cosas y no mediada por la tradición.200 todos. haciendo creer que no existe ninguna forma de coerción. Urmson y G. la s leyes d el m ercado y todo el esp a cio social. Austin logra efectivamente desarrollar un tipo de análisis respecto a qué podemos decir cuándo y en qué circunstancias con un alto grado de precisión y detalle. D ice Bourdieu: ‘Y si yo soy un viejo lord britán ico leyen do su periód ico d e fin d e sem a n a d escan san d o en una poltrona p u ed e ser in clu so su ficien te para m i decir ‘J ohn . El método de rastrear la m in u cia representa un verdadero potencial que puede ‘cambiarle la cara’ a nuestra filosofía occidental 8 Pierre BORDIEU Sociología y Cultura. 175 . sería decisivo para establecer la credibilidad de la empresa. 1961. pág 146 9 Pierre BORDIEU.10 No toda la escolá stica es filoso fía . pág. 1999. so lo h a b la r ’. cierre la ventana’. WACQUANT An Invitation to R eflexive Sociology.

Las expresiones.13pero el análisis se funda en lo que aparece escrito en las actas del caso. No podría ser de otra manera pues por original que parezca. Nuestra filosofía ha seguido estando dominada por la lo cu cion areid ad y la lo cu a cid a d que ésta genera. Pero él sí sabia qué era lo que buscaba y por eso detectaba las fallas de sus intentos formalistas. L a R eina contra Finney. su filosofía se mueve en el mundo de la escritura y no de la realidad. en el m ejor de los casos coloca un ejemplo de un caso jurídico real. las buscaba en el campo de lo locu cion ario. el aspecto locu cion ario sigue primando en Austin aún cuando más trata él de distanciarse de la escolástica. 1 1 Ibid. .201 y que sería dirigirse a las situaciones mismas ignorando el prejuicio de la tradición. Cuando Austin buscaba la fu erza ilocu cion aria en las formas de expresión. por ejemplo. Hemos interiorizado tanto la escritura que nos resulta imposible colocarla en perspectiva. pág. Aún en su rastreo de la m in u cia Austin no logra liberarse de los efectos de la escritura y por lo tanto del formalismo y de la tradición escolá stica. El m alestar que experimentaba Austin respecto al discurso escolástico era la pauta para llevarlo a buscar la fu erza ilo cu cio n a ria en las circunstancias que permiten que este lenguaje estereotipado e inadecuado para sus propósitos declarados se imponga en el terreno de la filosofía. by saying). 195. apelando para distinguir entre el aspecto ilocu ion ario y el p erlocu cion ario a las formulas a l d ecir y d icien d o (in saying. En sus escritos imagina situaciones en donde las palabras serían o no adecuadas. una cosa es buscar una cabeza que le quede bien a una gorra y otra una gorra que le quede bien a una cabeza. La fuerza ilocu cion aria debe ser confrontada en su propio terreno. Como el mismo Austin decía. Austin busca relacionar las palabras con las situaciones de uso pero es a las palabras a las que le busca situaciones. Seguram ente que este lenguaje satisface propósitos no declarados que la escolástica misma no quiere ver porque sa b e que su fuerza ilocu cion aria quedaría exorcizada.

digo yo. es otra cosa. al menos con tal precisión. aunque no sea nulo. la persona no está en posición de efectuar un acto tal.».202 PERFOMATIVO-CONSTATIVO* John L. p oco misterioso. pero en una dimensión totalmente diferente de la de lo verdadero o falso. Aquí algunos ejemplos: Bautizo a este barco «Libertad». Para empezar. puede ser «nulo y sin efecto». Tales enunciados son bastante frecuentes : se los encuentra. Traducción de Angélica María Franco. C ahiers d e Royaum ont. constativo. Evidentemente. com o todo otro rito o ceremonia. un enunciado Performativo. París. el enunciado Performativo no puede nunca ser ni lo uno ni lo otro: él tiene su propia función en sí. Se ve ya eso que quiero poner en cuestión. muchas de entre ellas son de in terés para los filósofos: d ecir «prom eto que. que no existe en la lengua francesa. por ejemplo. — no puede serlo. quizá. de ninguna otra manera. sirve para efectuar una acción. si no me equivoco. lo que. revisada por Adolfo León Gómez G. que no se podría cumplir. Me excuso. formular. es el acto mismo de hacer la promesa. como lo nombramos en general. Formular un enunciado tal1. Te deseo la bienvenida. sin tener la * Tomado de: L a P h ilosophie Analytique. se observa. Si. 1 Para usar como declaración. como voy a llamarlo. es decir si se lo formula sin sin ceridad. Te aconsejo hacerlo. No puedo bautizar el barco si no soy la persona autorizada para bautizarlo. Si yo digo. siempre en las cláusulas de un instrum ento legal llamadas en inglés «operatives»2. el enunciado Performativo no está exento de toda crítica: se le puede criticar. Kditions de Minuit. este enunciado Performativo. Universidad del Valle. 2 Es decir cláusulas en las cuales se efectúa la acción legal por oposición al preámbulo que expone las circunstancias de la transacción . lo sé bien. bajo el nombre de afirm ación muy cara a los filósofos. En segundo lugar. Al contrario. o si el objeto con relación al cual él pretende efectuarlo no es apropiado para hacerlo. ni en otra parte. Y se cree rápidamente ver que un enunciado tal no puede ser verdadero o falso. como lo dicen los hombres de ley. entonces su enunciado será. ¿Debemos aceptar esta antítesis performativo-constativo? El enunciado constativo tiene. Austin Uno puede muy bien hacerse una idea de enunciado Performativo... puede ser «desafortunado» de otra manera.. él no llega a realizar el acto pretendido. «prometo que. Esta idea ha sido introducida para hacer contraste con la de enunciado declarativo o mejor. com o se dice. 1962. «desafortunado» («unhappy»). término. puesto que puede muy bien im plicar que otras proposiciones son verdaderas o son falsas. No obstante.. Así como el bigamo sólo cumple las formalidades de un segundo matrimonio sin haberse casado por segunda vez. entonces.». no llegaría ni siquiera a bautizar pingüinos.'. únicamente formulando su enunciado. por ejemplo. criaturas poco susceptibles de esta hazaña. acción. nuestro Performativo. la propiedad de ser verdadero o falso. es efectuar la acción. acto. Es necesario que el Performativo sea pronunciado en una situación que-sea en todos los aspectos apropiada al acto en el que se da: si el autor no está en las condiciones requeridas para actuar (y hay muchas de esas condiciones).

se puede observar. es decir «por la presente». es también Performativo. si se quiere. Se puede hacer de todos esos infortunios toda una clasificación. «Yo prometo». existe una tercera especie de infortunio. frases de las que uno se sirve. Si dije. En este caso. Ahora que tenemos esta idea del Performativo. para poner a prueba los enunciados que se podrían creer performativos. cosa bastante sobresaliente.». el Performativo puede ser expresado b ajo presión o por accidente. — acordémonos solamente de los infortunios más específicos del Performativo. Por ejemplo. A primera vista las dos. yo no estaré en regla. puede aparecer en un contexto poco «serio». si llega. al contrario. es preciso agregar que nuestro Performativo es a la vez a c to y en u n ciad o: entonces. solam ente para describir o para reportar un acto tal. incluso sin pensar que esté en mi poder cumplirla. sea de gramática sea de vocabulario. quizá. el enunciado Performativo tiene la costum bre de «tener efecto». com o decir «te ordeno cerrar la puerta». si llega. no queremos decir que tal o cual acontecim iento futuro es o será producido como efecto de este acto que es la causa. sinceram ente. que los compromisos pueden ser más o menos vagos y que pueden ligarnos a grados bastante diferentes. en presente del indicativo.. Una de esas formas normales es aquella de la que ya me he servido para construir mis ejemplos: a la cabeza del enunciado se encuentra un verbo en primera persona del singular. es natural esperar que se va a encontrar algún criterio. se sirve al contrario de un verbo en la voz p asiv a y en segunda o tercera persona del presente del indicativo: así «se invita a los viajeros a tomar el puente para cruzar el camino». tienen un aire completamente constativo. que ellos pueden a menudo entrem ezclarse e incluso confundirse.. es decir la nulidad. Todo esto lo dejamos de lado. en voz activa. la cuestión de saber si tal o cual enunciado es Performativo o no. en las cuales el Performativo encuentra su expresión. de una asimetría bien conocida entre la primera persona del presente del indicativo del verbo. incluso cuando el Performativo ha tenido efecto. al igual que el cumplimiento de un acto. si un enunciado cualquiera de esta forma es perfom ativo o más bien constativo. «yo prometí» o bien «él promete». no para efectuarlo. y también. puede a veces (al menos en Inglaterra. o en un poema. Lastim osam ente esta esperanza es exagerada y en gran parte vana. Es así como nosotros decimos que. «Cierre la puerta». el abuso (falta de sinceridad) y la ruptura del compromiso. se resolverá la cuestión preguntándose si se puede insertar alguna expresión que equivalga a la palabra inglesa «hereby». solamente se requiere reconocer. en una pieza de teatro. Queremos más bien decir que a consecuencia del cumplimiento de ese acto. cuando él es verbo. Ella se hace. S e puede señalar por otra parte. él debe ser susceptible de estar bajo el estándar de todas las maneras de ser de la acción en general y también del enunciado en general. que nos permita resolver en cada caso. Sin embargo no es del todo necesario que un enunciado para ser Performativo. lo que poco se menciona. L a otra form a.203 menor intención de cumplir esa acción prometida. por cierto: sin embargo hay un «infortunio»3.. A sí «te prom eto q u e. com pletam ente equivalente pero que se encuentra más en los enunciados expresados por 'r. «explícitam ente Performativo» y las otras personas y tiempos del mismo verbo. pobre niño. sea expresado en una de esas formas llamadas normales. Uno se vale. Es verdad que existen dos «formas normales» por así decir. la promesa es vacía. «lo prometo». 4 «Breach of commitment» . si lo trato com o un enemigo o un intruso. tal o cual suceso futuro. estará en regla y que tal o cual otro suceso. que llamamos «ruptura de comprom iso»4. no estará en regla. He aquí pues tres especies de infortunio que se asocian al enunciado Performativo. Con esto. país práctico y poco cortés)' tener 5 «Unhapiness». Si a veces uno se pregunta.erito. fórmula de la que uno se sirve para efectuar el acto de prometer. Luego. Decir. yo no estaré en regla si falto a mi palabra: si dije «te deseo la bienvenida». como decimos nosotros. Supongamos ahora que nuestro acto ha sido efectuado: todo ha sucedido normalmente. Incluso la palabra «perro» sola. se ha ab u sa d o de la fórmula. lo que puede ocurrir. puede sufrir de falta de sintaxis o malentendido.

el contexto mismo en el cual son pronunciadas las palabras puede dar suficiente certeza de la manera en la que se los debe tomar. para abusar del lenguaje. de las cuales dos han sido descubiertas recientemente. no hay necesidad siempre de la contradicción 5 Proverbio inglés Me han hecho notar que esta manera bastante delicada de disponer de los gatos no existe en Francia . y algunos de ellos no lo son». pero esa palabra «Hola». claro está. com o descripción. y el gesto: además y sobre todo. Al inclinarme ante ustedes. de todo un cúmulo de recursos más primitivos como la entonación. podríamos. puede jugar de más de una manera. al menos. En cada uno de esos casos se experimenta una emoción de ultraje y puede que cada vez tratemos de expresarla sirviéndonos de la misma palabra «implicación» o tal vez del término «contradicción». a manera de introducción. de hecho. a un enunciado en una y otra de nuestras formas normales. pues. no hago simplemente gimnasia. Todo lo que se puede decir en fin es que nuestra fórmula explícita performativa («prometo». yo me descubro. se podría decir casi vagas. Pero. por ejemplo. es decir delante del letrero sobre el portal. II. sin afirmar que ella es. O bien. no se sabrá. alguien dice «el gato está sobre el tapete» cuando de hecho. es cierto. lo que no es la misma cosa que afirm ar. O bien. Alguien dice: «Todos los hijos de Juan son calvos. y poco después él dice. Se puede imaginar que las fórmulas precisas son un fenómeno bastante reciente en la evolución del lenguaje y que ellas van junto con la evolución de las formas más complejas de la sociedad y de la ciencia. hablamos durante todo ese tiempo como si cada enunciado debiera ser o constativo o Performativo. «Algunos de los invitados no son franceses». no es necesario siempre ahogarlo en aceite5: lo mismo. M e gustaría examinar más de cerca tres maneras un poco más sutiles de ser absurdo. o bien com o advertencia. por consiguiente constativo. III. hacer una lista de todos los verbos que pueden aparecer en una de nuestras fórmulas explícitas. Llegaremos así a una clasificación útil de todas las variedades de actos que efectuam os al decir alguna cosa (en un sentido. I. pero puede ser también absurda. de esta frase ambigua). serán más primitivas y menos precisas. Es así que nuestra fórmula constituye la expresión del enunciado. por ejemplo. o bien digo «Hola»: pues. y eso no necesariam ente de cualquiera manera brutal (falta de sintaxis. A lo sumo podríamos esperar que cada enunciado que es en efecto Perform ativo pueda ser reducido (en un sentido cualquiera de ese término). y eso sin equivocación.). ¿se dan allí las precisiones sobre la fauna del país? Pregunta que no hay necesidad de plantearse en el contexto. el acto que es. que se encuentra repetidamente en estos casos. no podemos contar con ningún criterio verbal del Performativo. Para m antener Performativo nuestra enunciado.204 lugar de Performativo explícito y formal: se efectúa por esa pequeña palabra el mismo acto que por el enunciado: «te advierto que el perro nos va a atacar». o bien por «se advierte a los señores extranjeros que existe por aquí un perro bravo». Alguien dice: «El gato está sobre el tapete. sirve para hacer explícito y al mismo tiempo más preciso el acto que se pretende efectuar al expresar su enunciación. para matar al gato. Juan no tiene hijos. Puede ser falsa. o si declaro una intención. Si yo digo simplemente. no más que el acto de descubrirme no afirma de ninguna manera que le rindo respeto. «estaré allí». sin fórmula explícita performativa. Pero. si yo adquiero un compromiso. él no cree que sea así. Así. que yo le rindo pleitesía. Digo «hacer explícito». en lugar de la fórmula explícita. «Perro». alguien dice: «Todos los invitados son franceses». las ideas del enunciado Performativo. al considerar las palabras solas. pero (o y) yo no creo que sea así». y como si al menos la idea de constativo fuera tan clara como familiar. pero (o y) Juan no tiene hijos»: O bien. Las otras formas de expresión. o bien si hago una previsión fatalista. por ejemplo). no es así. cuando. sus infortunios y sus fórmulas explícitas. He aquí. «te ordeno» y e tc. podemos hacer uso. N otem os en primer lugar que un enunciado que es sin duda una afirm ación de hecho. alguien dice «todos los hijos de Juan son calvos». Alguien dice: «todos los invitados son franceses. Entonces. con la ayuda de un diccionario. Pero.

Lo que es imposible. es lo que presupone su existencia. Este es pues un primer caso en que una molestia que afecta a las afirmaciones se muestra idéntica a uno de los infortunios que caracterizan al enunciado Performativo. 1. «Prometo estar allí. no se trata de la incompatibilidad de las proposiciones). Hay aquí entonces tres maneras en las que una afirmación no funciona sin que sea falsa ni incluso un galimatías completo. 5. las dos pueden ser verdaderas juntas. O bien. entonces «algunos de los invitados no son franceses “arrastra” (todos los invitados son franceses)». Comparemos el 5 con el 2. O bien. no es de ningún modo verdadero decir «yo no creo que el gato esté sobre el tapete» da a entender que el gato no lo esté (en el mismo sentido. Quiero hacer resaltar que esas tres maneras de no funcionar corresponden a tres de nuestras maneras en las que un enunciado Performativo puede ser desafortunado. ' «Imply». al igual que el proceder de la promesa está destinado a los que tienen una cierta intención. «Ninguno de los invitados no es francés» no implica. «Los hijos de Juan son calvos». no es de ningún modo verdadero que «Juan no tiene hijos» presupone que los hijos de Juan no son calvos. «Los hijos de Juan no son calvos» presupone que Juan tiene hijos. Al igual que decir que el gato está sobre el tapete da a entender que yo lo creo. No solamente. no es de ningún modo verdadero que «El gato no está sobre el tapete» da a entender. Comparemos el 4 con el 1. Hablar de esos hijos o referirse a ellos. 3. de la misma manera que no se podría decir: «Puede ser que a la vez todos los invitados sean franceses y que algunos de ellos no sean franceses». El proceder de la afirmación está destinado a los que creen justam ente lo que ellos dicen. pero (o y) yo no tengo ninguna intención de estar allí». no se puede decir: «Puede ser que a la vez Juan no tenga hijos y que sus hijos sean calvos». «Le regalo mi reloj. por lo tanto que «El gato está sobre el tapete». es decir con el caso en el que se «da a entender». Pues. sino también. es decir con la presuposición. es afirmar las dos al mismo tiempo: afirmar que el gato está sobre el tapete. Y al igual que podemos servirnos aquí del térm ino «presuposición» tomado de la doctrina del constativo. «ios hijos de Juan no son calvos» presupone que Juan tiene hijos. es lo que da a entender que creo la afirmación. Si «todos los invitados son franceses “arrastra” (algunos de los invitados no son franceses)». Y así mismo si «el gato está sobre el tapete» da a entender que yo lo creo. pero (o y) yo no tengo reloj». «nula por ausencia de referencia». lo que dirían precisam ente los hombres de ley al respecto de la mencionada donación del reloj. también decir que yo prometo estar allí da a entender que tengo la intención de estar allí. La afirm ación al respecto de los hijos de Juan es. Si no 6 «Presupose». por otra parte se vio ya que para nuestro «dar a entender». Es decir. no hay de ningún modo incompatibilidad en esas dos proposiciones. se puede decir. decir «Le regalo mi reloj» o bien «No le regalo mi reloj» presupone igualmente que tengo reloj: la existencia del reloj es presupuesta por el hecho de que se habla o se refiere aquí en el enunciado Performativo tanto com o en el enunciado constativo. Se trata aquí de la compatibilidad y la incompatibilidad de las proposiciones. Podemos muy bien decir: «Puede ser que a la vez el gato esté sobre el tapete y yo no crea que lo esté». .205 Nos servimos de tres términos «presuponer»6. «dar a entender»7 e «arrastrar»8 para nuestros tres casos respectivamente. s «Entail». que es falso que algunos invitados no sean franceses. Entonces. Al contrario. alguien dice «Prometo estar allí» sin tener la intención de estar allí. no es así en la pre­ suposición: si. Al contrario. también podemos adoptar para esta doctrina el término «nulo» tomado de la doctrina de los infortunios del Performativo. a saber la intención de hacer cualquiera que sea la cosa prometida. tomemos primero dos enunciados performativos: 4. alguien dice: «Le regalo mi reloj». Al contrario. Para establecer la comparación. 2. cuando él no tiene reloj. al menos. sin embargo que «Todos los invitados son franceses». que yo crea que lo esté: y de la misma manera.

al 3 ó al arrastre en las afirmaciones: ¿es posible encontrar también en los performativos algo análogo a esto? Cuando hago la afirmación. yo no puedo afirmar lo que son sus sentimientos. hay falta de sinceridad y abuso de procedimiento. un caso o una m olestia que afecta a las afirmaciones es idéntica a uno de los infortunios que afecta a los enunciados performativos. Por tanto se puede ya ver que la fórmula «afirmo que»es del todo sem ejante a la fórmula «le advierto que».? Aquí yo no puedo profundizar más este misterio. habrá una ruptura de compromiso que se puede muy bien comparar con aquella que tiene lugar cuando digo «te deseo la bienvenida». recuerden bien. no me lo concederán al menos sin agregar: «Sin tener el menor derecho para eso». al tiempo que hacemos la afirmación o la promesa. o bien. sucede a menudo que un Performativo sea nulo porque quien lo formula no está en condición. yo no puedo ordenar. ahora. fórmula que. ¿si uno está mal informado? Entonces. la impresión de que si se trata de una afirmación. En efecto. conforme al contenido de nuestro enunciado. es cierto que me comprometo de una manera más o menos rigurosa a conducirme en el futuro de tal o cual manera. es todo. etc. a saber el acto de afirmar. Usted me confiesa «yo me aburro». entonces en cada caso. el caso es completamente diferente: cualquiera puede afirmar cualquier cosa. después de todo. de un enunciado constativo. no estoy informado. es todo. Uno es libre. yo he señalado dos cosas: que no existe ningún criterio verbal para distinguir el enunciado Perform ativo del enunciado constativo. me parece que el enunciado constativo está sujeto a los infortunios tanto como el enunciado Performativo. sirviéndonos de la llave que nos suministra la lista de infortunios descubiertos para los performativos. lo que puede por otra parte suceder por más de una razón. mi acto. Regresemos. Yo no pu ed o afirmar en este momento cuántas personas hay en la sala vecina: no he ido a ver. si no tenem os esas intenciones. por ejemplo. es un derecho del hombre. dicho sin tener el menor derecho para ordenar.. Si anunciamos de una sola vez que no creemos. Y sin embargo. Y. entonces esto es lo que se llamaría la auto-anulación del enunciado. Además. De nuevo un ejemplo. y en ese caso mi «yo afirmo» se pone en el mismo nivel que su «yo ordeno». esta impresión puede inducimos a error. eso. qué quiere decir allí. un acto el formular un enunciado constativo. y también. no hay nada más común que encontrarse que no se puede afirmar en absoluto nada sobre algo porque no se está en condición de afirmar cualquier cosa. o en posición. y mejor aún. a aquella en la que se vuelve culpable aquel que dice primero «es así como defino la palabra» (enunciado Performativo) y en seguida utiliza la palabra en otro sentido. y mi enunciado es nulo. por supuesto. y luego lo trato como un enemigo o un intruso. «Hay cincuenta personas en este momento en la sala vecina»? Ustedes me concederán quizás que lo he dicho por conjetura : que lo he afirmado. Vamos entonces a preguntar si no es efectuar. excusarse. y más o menos a los mismos. Puedo equivocarme. ¿Y si digo sin embargo. yo respondo con una voz igual «no se aburra usted» !Y usted: «¿qué quiere decir usted con eso. que no me aburra? ¿Con qué derecho dice usted cómo me siento yo? Yo: «¿y usted.. apostar. no se puede siempre: usualmente. y que el constativo está sujeto a los mismos infortunios que el Performativo. de efectuar el acto que pretende hacer: así por más que diga «Le ordeno» si yo no tengo ninguna autoridad sobre usted. Por ejemplo. lo sé. Ahora bien. o bien no tenemos la intención. sobretodo en relación con las afirmaciones que haré. Una vez más entonces. se tiene. podemos preguntamos si no existen aún varios infortunios en otras afirmaciones que las tres de las que acabamos de hacer mención. no es más que pretendido. ¿Es afirmar un acto en el mismo sentido que casarse. no es cierto?».206 lo creemos. com o lo dijimos. afirmo cosas incompatibles con mi enunciado (a saber que no todos los invitados son franceses). Si. Hasta aquí. que no se puede jam ás expresar un enunciado cualquiera sin efectuar un acto de discurso de un género así. ¿pero qué importa? ¿Supongo que se puede hacer siempre una simple afirmación. en seguida. ¿y qué? Afirmar lo que es falso. Tenemos quizás necesidad de una teoría más general de esos actos de discurso y en esa teoría nuestra antítesis Constativo-Performativo tendrá dificultad de sobrevivir . a menos que usted me los haya descubierto. y lo que ocasiona nuestra sensación de violación al escucharlo. «Todos los invitados son franceses». uno puede equivocarse. No. sirve para hacer explícito el acto de discurso que efectuamos. con qué derecho? Yo no hago mas que afirmar lo que son sus sentimientos. Finalmente.

S e puede siempre criticarlo en otra dimensión. incluidas las circunstancias de la ocasión de la formulación. ¿es que en el caso de que suceda o si sucede esto ha sido de su interés? Es la confrontación con la situación en. para los generales eso podría funcionar. y en relación con la cual ha sido formulada. pero no se puede decir que sea simplemente falsa. se comprende que el enunciado debe ser confrontado de una manera o de otra con los hechos. eso puede suceder. si tal vez en tal asunto o tal propósito. de Londres. En lo que a mí concierne. no lo creo. lo meritorio del todo distintas a la cuestión de lo verdadero o de lo falso? Este no es más que un asunto muy simple. Oxford está a 100 km. no es desafortunado. aunque un poco exagerado Y Oxford. lo justo. pero tuve la razón? Muchos otros enunciados que tienen el aire incontestablem ente Performativo dan lugar a una segunda critica. Supongamos que yo le digo «le aconsejo obrar así». Una vez más una confrontación con los hechos. Es entonces un enunciado Performativo. y admitamos que todas las circunstancias sean apropiadas. que se supone propia sólo de la afirmación. si usted sólo requiere cierto grado de precisión. que debe por otra parte permanecer aquí suficientem ente vaga y multiforme. en esas circunstancias. incluso merecido. para cada una de estas afirmaciones se puede plantear la cuestión. ¿Tuve el derecho. de Londres. sea verdadera o falsamente. Y bien. lo equitativo. En esta clase. una vez por todas. a la cual podemos limitarnos. Es una afirm ación-esquem ática1 ’. fuera de concurso. Y Alma. yo hablé con toda sinceridad. se observa. de negro y blanco: o el enunciado corresponde a los hechos o no corresponde. para pensar así? O bien. Se plantea. Confrontemos entonces «Francia es hexagonal» con Francia. lo que puede ser menos importante. de nuevo un pequeño problema: ¿este consejo. con mucha brevedad. y este ejército ganó en una cierta medida una especie de confusa victoria. ’ «Rough statement» . para los estudiantes de la escuela al menos. q u e yo le aconsejo. Y así en lo que sigue. Lord Raglan ganó la batalla de Alma. Que los enunciados performativos no estén siempre y sin excepción sujetos a esta evaluación casi objetiva. eso no basta para ponerlo al abrigo de toda crítica. Admitimos que ustedes hayan llegado al veredicto en forma debida y de buena fe declaren al acusado culpable. esta manía de ser verdadera o falsa. «verdadera o falsa». queda todavía por examinar. se puede cuando menos preguntarse si su am onestación fue merecida. ha sido bueno o malo? De acuerdo.Y esta vez com encem os por el enunciado Performativo: ¿es verdad que no se encuentra aquí nada al menos análogo a la verdad? Primero. si usted quiere. queda por saber si el veredicto fue justo o equitativo.207 Para nosotros aquí. es verdad que esta ciudad está a 100 km. Lo que uno estará más tentado a resaltar como objeción a toda com paración entre esta segunda crítica y la crítica propia a las afirmaciones. si usted quiere hasta un cierto punto. es verdad o no? Pregunta simplista. se encontrarán las afirmaciones siguientes: Francia es hexagonal. Es claro que. esto fuese justificado. D iciendo esto. esta clase será siempre suficientem ente extensa. sí. es esto ¿no son esas cuestiones sobre lo bueno. una batalla del soldado raso. Claro está. pero no para los geógrafos. ¿Qué decir. se puede ver lo que usted quiere decir. Incluso si existe una clase bien definida de afirmaciones. y eso es todo. que las cond iciones de éxito sean satisfech as. es claro que si se establece que un enunciado Performativo. Planteando la cuestión. si el general jamás estuvo: es verdad que Lord Raglan tenía el mando del ejército aliado. Pero sólo en los casos favorables debemos esperar una respuesta Si o No. y que usted no lo ha hecho por maldad. es decir que la persona ha efectuado su acto afortunadam ente y con toda sinceridad. yo le aconsejo efectivamente obrar así — no es que yo afirm e. pensé que sería de su interés: ¿pero tuve la razón? ¿Estoy justificado. y que debe instalarla sobre su pedestal. Admitamos que usted tiene el derecho de censurarlo com o lo ha hecho.

. cuestiones de precisión. sino tomado en su totalidad. no bajo tal o cual aspecto solamente. rea lice una descripción del acto P erform ativo d e “prometer". lo desarrollado y lo conciso.. de Lo q u e uno h a c e cu an d o d ice algo. y el resto. es que hay un cúmulo de cosas a considerar y a sopesar en esta sola dimensión. sino antes bien toda una dimensión de crítica. a la vez com pleta y general. si se quiere. lo justo. 4. . lo preciso. ca d a vez m ás borrosa. 1 0 «The speech-act». no de lo falso o lo verdadero. de ese lado también. C onform e con esta con sideración . uno se siente llevado a reflexionar de nuevo sobre la antítesis Performativo-Constativo. En una afirmación no exenta de controversia.. lo meritorio. su auditorio. sino de la realización de una acción. Comprensión y discusión 1. sí. del lado de lo verdadero y lo falso. cuando un acto constatativo es comparado con los hechos. Austin afirma que la formulación de un acto Performativo “sirve para hacer explícito y al mismo tiempo más preciso el acto que se pretende efectuar”. lo aproximado y el detalle. se supone el empleo de un conjunto de palabras que se superponen al hecho bajo la forma. el asunto sobre el cual habla. y de lo que llamo el acto de discurso10. exponga los criterios qu e se ap licarían en la descripción d e cad a uno d e ellos. La teoría de ¡os actos lingüísticos o teoría de los actos ilocucionarios. Finalmente. Austin. y los segundos como afortunados o infortunados Teniendo presente q u e la distin ción en tre actos con statativ os y actos perform ativos es. ten ien do p resente el tipo de con d icion es q u e h acen afortu n ad o o infortunado el m ism o acto.208 B a jo el título de «verdad» lo que tenemos en efecto no es de ninguna manera una simple cualidad ni una relación. etc. Austin entiende los primeros como susceptibles de ser verdaderos o falsos. ni u na cosa cualquiera. quizás no muy clara de esa crítica: lo que es claro. etc . Austin plantea que el enunciado constatativo está sujeto a los infortunios. — los hechos. haciendo abstracción del resto. Uno puede hacerse una idea. formulada por J. Si uno se conforma con lim itarse a afirm aciones de una simplicidad idiota o ideal. pero también la situación del que habla. no se logrará jamás distinguir la verdad de. 3. 2 Plantee cuáles serían las distintas especies de infortunios que se asocian a los enunciados performativos. tanto como el enunciado Performativo. P roponga ejem plos qu e con validen o refuten las afirm acion es d e Austin. es de una doctrina nueva. en todos los sentidos de esta frase ambigua. lo equitativo. De lo que se tiene necesidad. parte de la distinción entre actos constatativos y actos performativos. lo exagerado. me parece.

1985). Editorial Ariel.: «¿Qué es un acto de habla?». Mind and Knowledge. es un estudio del lenguaje. 1996). Colorado. 23-53). Teorema. Esp : Mentes. tales como las del sentido y la referencia. pp. como una forma de conducta gobernada por reglas. — «Minds. a diferencia del lenguaje. o del habla. S. D iccion ario de F ilosofía. —The R ediscovery o f th e Mind. pp. Syntax and Semantics. The Behavioral and Brain Sciences. eds. particularmente por el análisis de las obligaciones. 73 (1964). las diferencias en estados psicológicos. pero Searle opina que todo adecuado estudio de la «palabra». 3211-3212. la comunicación lingüística comporta actos lingüísticos o «proíerencias». en Berkeley. y ha proporcionado una lista de doce «dimensiones de variación» que sirven de criterios para distinguir ciertos actos ilocucionarios de otros. 3 (1980). en Philosophy in America. 1979. Teorema. f Tomado de: José FERRATER MORA. Philosophical Review. 1965. Se ha interesado asimismo por problemas morales. — «What is a Speech Act?». de comunicación. Dentro de dicho estudio se dilucidan cuestiones lingüísticas y filosóficas. En la mencionada taxonomía de los actos ilocucionariso Searle ha mostrado las adecuaciones e inadecuaciones de la clasificación de tales actos por Austin. 1969 (traducción en español: Actos de habla. 1993 (trad. —Minds. — Speech Acts: An Essay in the Philosophy o f Language. Según Searle. Ejemplos de dichas dimensiones son: las diferencias en el propósito del tipo de acto. A-D. Esp «Una taxonomía de los actos ilocucionarios».: «Artos de habla indirectos». 29 junio 1972. — «A Taxonomy of Ilocutionary Acts». la predicación y las relaciones entres descripciones y prescripciones. Esp. Keith Gundrrson. 3: Speech Acts.. Journal of Philosophy. Desde 1976 la filosofía de la mente ocupa el centro de interés de Searle. Con su obra Intentiunality (1983) ha ensayado una teoría sobre el contenido de los estados y acontecimientos mentales. 43-77).: El redescubrimiento de la mente. 1971. —«What is an Intentional State?». 1623 (trad. Jerry Logan.209 JOHN ROGERS SEARLE* instituciones lingüísticas para su ejecución y actos que no las requieren. 1985 (con D. Mind. pp. Los actos lingüísticos son la forma básica. 1980). vol. vol. I la criticado vigorosamente los enfoques que asimilan la mente humana al funcionamiento de un computador.! [1977]. Brains and Programs». Searle ha editado: The Philosophy of Language. 1975. 221-239 (trad. pp. 79-99. cerebros y ciencia. 88 (1979). y es profesor de filosofía en la Universidad de California. Cali 1983. —The Foundations of Ilocutionary Logic. The New York Review of Books. Centro de traducciones Universidad del Valle. 1977). 43-58.: La revolución de Chomsky en lingüística.A. Barcelona. pp. Escritos John Rogers Searle nació en Denver. Searle ha estudiado el lenguaje. 6 [1976]. — «Chomsky’s Revolution in Linguistics». especialmente el habla. Ello parece llevar a prestar atención exclusiva a la «palabra». Esp. — «Indirect Speech Acts». en Lenguaje y sociedad. una detallada taxonomía de los actos ilocucionarios y un examen de las preferencias indirectas. entre otros trabajos. Brains and Science. pp. 1994. obtuvo su doctorado en la Universidad de Oxford. o mínima. Empiricism and the Fist Person». un intento de derivar el «debe» del «es». 344-369 (trad. — Expression and Meaning: Studies in the Theory of Speech Acts. 1984 (trad. las diferencias respecto al resto del discurso y las diferencias entre actos que requieren «How to Derive ‘Ought’ iron 'Is'». Vanderveken). . — «Indeterminacy. 1975. 59-82 (trad. en Peter Cole. Esp. ed. 84 (1987). en 1932. VII: iMnguage. en el sentido de Saussure. Minnesota Studies in the Philosophy of Science. En el estudio de los actos lingüísticos se tienen en cuenta las condiciones en las cuales se producen. fundamentales. Se debe a Searle. Esp.

pp. criticar. también. No puede considerar el caso com o un fenómeno natural. Los miembros de esta última categoría son los que Austin’ llamó actos ilocutivos y es de ella que me ocuparé en este trabajo. ordenar. Un argumento sería llamar su atención al hecho de que cuando él toma un ruido o una marca sobre papel como un caso de com unicación lingüística. observar. ni aún la representación de cualquiera de ellos. el símbolo o la palabra o la oración. com o si fuera una piedra. 1983. el rendir informes. actos de lenguaje o actos lingüísticos. aprobar. Cali. No pretendo definir la expresión «acto ilocutivo». como es característico. de manera característica. 79-99. sino. Creo que es esencial que cualquier especimen de comunicación lingüística implique un acto lingüístico. comentar. una catarata o un árbol. entonces no podría surgir la cuestión de descifrarlos ni ''' Tomado de: L en gu aje y so cied ad . Es lógico presuponer. disculparse. la producción de una representación de la oración bajo ciertas condiciones es el acto ilocutivo. dar la bienvenida. quizá puedo decir por qué pienso que es interesante e importante dentro de la filosofía del lenguaje estudiar los actos de habla. London. expresar aprobación y lamentarse. uno debe suponer que su producción es lo que estoy llamando un acto de habla. describir. en P hilosophy in A m erica Editado por M a x Black. Si tuviéramos seguridad de que las marcas fueran la consecuencia de que. por añadidura. más bien. el dar órdenes. Además. lo que constituye la unidad de com unicación lingüística. el hacer preguntas. ' John Langshaw AUSTIN. por ejemplo. o. que por tanto podría haberse llamado «¿Qué es un acto ilocutivo?». Algunos de los verbos y frases verbales relacionadas con actos ilocutivos son: declarar. respecto a los intentos actuales de descifrar los jeroglíficos mayas. por ejemplo. El hablante por lo general habrá movido su lengua y mandíbula y habrá emitido sonidos. para expresarlo con mayor precisión. Traducción de Gabriela Castellanos. prevenir. y el acto ilocutivo es la unidad mínima de la com unicación lingüística. No sé cómo probar que la com unicación lingüística esencialm ente involucra actos. podría sentar las bases de una definición. como se ha supuesto. solicitar. su interlocutor y un enunciado del hablante. A manera de introducción. el saludar y el advertir. Publicado originalmente con el título «What is a Speech Act». A fin de considerarlo com o un caso de com unicación lingüística.210 ¿QUÉ ES UN ACTO DE HABLA?* John Rogers Searle Introducción En una típica situación de habla en que intervienen un hablante. H ow to Do Things with Words. 1962 . generalmente habrá realizado actos de la categoría en la que aparecen el afirmar. Según Austin hay más de mil expresiones sem ejantes en Inglés. aunque si mi análisis de un acto ilocutivo en particular tiene éxito. Oxford University Press. prometer. como se les llama a veces. No es. Centro de traducciones Universidad del Valle. una de las cosas que intervienen en esta forma de considerarlos es verlos com o algo producido por un ser que tenía ciertas intenciones. com o un mensaje. hay muchos tipos de actos en relación con el enunciado. pero puedo esbozar argumentos con los que sé podría tratar de convencer a un escéptico. es la producción de esa representación al realizar un acto de habla lo que puede considerarse como unidad básica de la com unicación lingüística. la erosión causada por el agua. habrá realizado actos que incluyen referencias a Kennedy o a Khruschev. censurar. que se basan por lo menos en la hipótesis de que las marcas que vemos sobre las piedras fueron producidas por seres más o menos como nosotros y con cierto tipo de intenciones. habrá realizado algunos catalogables según la clasificación en que se incluyen el informar o el irritar a sus oyentes. o al Polo Norte. afirmar.

requeriría un artículo aparte para cada una. al menos que yo sepa. y derivar las reglas pertinentes tengo que d iscu tir otras tres nocion es prelim inares: reglas. crean la posibilidad de que exista esa actividad.) . después de todo. pero estas relaciones existen independientemente de dichas reglas. ha logrado nunca nada que se asem eja a una formulación adecuada de las reglas para el uso de siquiera una expresión. y extraer de él un conjunto de reglas sem ánticas para el uso de la expresión (o mecanismo sintáctico) que marca el enunciado com o un acto ilocutivo de ese tipo. Las reglas del fo otba ll. John («Two concepts of rules». Si el significado es cuestión de reglas de uso. o la definen. o “Se ha anotado un tou chdow n si un jugador cruza la meta del campo de su oponente estando en posesión del balón y cuando el juego está en m archa” Sí nuestro paradigma para las reglas es la reguladora. como por ejemplo: “ Al cortar alimentos sujete el cuchillo con la mano derecha”. otras.2 Las reglas reguladoras de manera característica aparecen en imperativo. a veces puede valer la pena sacrificar la prolijidad para lograr un mayor alcance. Pero a fin de sentar las bases que permitirán concretar las condiciones para realizar un acto ilocutivo. Las reguladoras rigen una actividad preexistente. o pueden reformularse en este modo. o “Los oficiales deberán ir de corbata a la cena”. Por tanto me propongo explicar la noción de acto ilocutivo formulando un conjunto de condiciones necesarias y suficientes para la realización de un determinado tipo de actos ilocutivos. Si tengo éxito al formular las condiciones y las correspondientes reglas para al menos un tipo de acto ilocutivo. y el anterior reglas reguladoras. lo que deseo decir sobre ellas. por ejemplo. Las constitutivas constituyen (y tam bién regulan) una actividad cuya existencia lógicam ente depende de ellas. no se limitan a regular las formas de conducta. por el contrario. Algunas reglas constitutivas adoptan una forma muy distinta. aún así. Yo denomino este último tipo reglas constitutivas. ha surgido mucha controversia sobre la noción de las reglas para el uso de las expresiones. sino que crean y definen nuevas formas. tales reglas constitutivas nos parecerán extrañas e incluso apenas ’ Esta distinción está presente en Rawls. si tratara de ser concienzudo.211 aún de llamarlos jeroglíficos. dentro del campo de la filosofía del lenguaje. seguramente debiéramos poder formular las reglas para el uso de expresiones en una form a tal que se logre explicar el significado de esas expresiones. Yo distingo entre dos tipos de reglas: algunas regulan formas de conducta ya existen tes. reglas sem ánticas del tipo propuesto. las reglas de etiqueta regulan las relaciones interpersonales. por ejemplo. han rechazado la opinión de moda de que el significado es cuestión de reglas y han afirmado que no existen. 1955. no regulan el juego simplemente. esto nos proporcionará un patrón para analizar otros tipos de actos y por consiguiente explicar la noción en general. proposiciones y significado. Su inclusión en la categoría de com unicación lingüística necesariam ente implica considerar su producción com o actos de habla. el fo otb a ll no existe sin ellas. Un rasgo inquietante de tales discusiones estriba en que ningún filósofo. Otros filósofos. Limitaré mi discusión de estas nociones a aquellos aspectos que sean esenciales para mis propósitos fundamentales en este trabajo. Algunos filósofos han llegado a decir que conocer el significado de una palabra no es más que conocer las reglas para su uso o empleo. Reglas En años recientes. Tiendo a pensar que este escepticism o es prematuro y se debe a que no se ha logrado diferenciar entre los distintos conjuntos de reglas del modo que ahora intentaré explicar. Realizar actos ilocutivos es tomar parte en una forma de conducta gobernada por reglas. sino que por así decirlo. Argüiré que cosas tales com o h acer preguntas o afirmaciones son actos gobernados por reglas en un sentido muy similar a aquel en el cual batear un hit en el b a seb a ll o mover un caballo en el ajedrez son formas de actos gobernados por reglas. La actividad de jugar fo o tb a ll consiste en actuar de acuerdo con estas reglas. y por tanto seré breve. una actividad cuya existen cia es lógicam ente independiente de la existencia de las reglas. quizás desalentados ante el hecho de que sus colegas no hayan logrado producir ninguna regla. en P h ilosop h ical R eview . pero. como cuando se dice: “Se ha hecho jaqu e mate si el rey sufre un ataque del que ninguna jugada puede librarlo". sin embargo.

Al enunciar cada uno. por ejemplo. o “En caso de Y haga X ”. o sea una predicción. yo también saldré La enunciación de cada una de estas oraciones en una ocasión determinada sería típicamente la realización de distintos actos ilocutivos. “¿cóm o puede un tou chdow n crear seis puntos?” . este carácter cuasi tautológico es consecuencia necesaria de ser reglas constitutivas: las reglas sobre los tou chdow n s deben definir esa noción del mismo modo en que las reglas concernientes al juego de fo otb a ll lo definen com o tal. se pueda anotar un touchdow n de tal o cual manera. aunque los actos ilocutivos son diferentes. Y si lo que he dicho sobre las reglas constitutivas es valedero. Uno de los objetivos de este trabajo es formular un conjunto de estas reglas para un cierto tipo de acto de habla. sólo puede responderse a ambas preguntas citando una regla del tipo “Todo X cuenta como Y ”. qué Juan saliera del cuarto! Si Juan sale del cuarto. por lo tanto. . com o el escepticism o de otros sobre la existencia de tales reglas se debe en parte al desconocim iento de la distinción entre reglas constitutivas y regulativas.212 merecedoras de ser consideradas com o reglas. el tercero una orden. este hecho podría tom arse como confirmación parcial de la invalidez de la hipótesis. al realizar cada uno típicamente. ya que lo que la “regía” parece ofrecer es una definición parcial de “jaque m ate” y “tou chdow n ”. pero otros también aparecen siguiendo la fórmula "Todo X cuenta como Y ”. una pregunta. Me inclino a pensar que tanto el hecho de que algunos filósofos no hayan logrado formular reglas para el uso de expresiones. El modelo o paradigma de reglas para la mayor parte de los filósofos es el de la regla reguladora y si se buscan reglas puramente reguladoras en la sem ántica probablemente no se encontrará nada interesante desde el punto de vista del análisis lógico. 3. Juan. En efecto. Sin embargo. 5. En ninguno de los casos esto agota lo que hace el hablante. Algunos miembros del conjunto de reglas constitutivas tienen esta forma. ¿Saldrá Juan del cuarto? Juan saldrá del cuarto Juan. el cuarto la expresión de un deseo y el quinto la expresión hipotética de una intención. por supuesto. Diré. de m anera característica. el hablante se refiere a una persona en particular. y el que puede considerarse como tautología es un indicio de que se trata de una regla constitutiva. El primero sería. El hecho de que. y que valga seis puntos. 4. el segundo una afirmación sobre el futuro. también pueden parecer una especie de prueba de la hipótesis de que existen reglas constitutivas subyacentes a los actos de habla. no debería sorprendernos que no todas estas reglas aparezcan en modo imperativo. Las reglas reguladoras normalmente aparecen en esta forma: “Haga X ”. Considerem os la enunciación de las siguientes oraciones: 1. La hipótesis que subyace a este trabajo es que la semántica de un idioma puede considerarse com o una serie de sistemas de reglas constitutivas y que los actos ilocutivos se producen de acuerdo a estos conjuntos de reglas constitutivas. Si no logramos ofrecer formulaciones satisfactorias de estas reglas. ninguna de las cuales es realmente similar a las reglas de etiqueta. al menos algunos de los actos no ilocutivos de 5 La formulación “Todo X cuenta como Y ” me fue sugerida por Max Black. algunos filósofos preguntas “¿cóm o puede una promesa crear obligación?”. pero en cada caso es parte de lo que hace. Así. veremos que las reglas caen en varias categorías distintas. por ejemplo. el hablante realizará también algunos actos subsidiarios que son comunes a los cinco actos ilocutivos. y predica sobre esa persona el acto de salir del cuarto. Pero. Sería lo mismo preguntar. según aparecen formuladas. que en todos estos casos.3 El no reconocim iento de esto tiene ronsecuencías de alguna importancia en filosofía. Nótese que son de carácter casi tautológico. i sal del cuarto! ¡Ah. Proposiciones Los d istintos acto s ilocu tivos a m enudo tien en rasgos com unes en tre sí. 2. Y. El esfuerzo de formular las reglas que gobiernan un acto ilocutivo. puede en ocasiones parecer una regla y en otras una verdad analítica.

o. . podemos decir. N ótese también que estoy distinguiendo entre una proposición y una afirmación o declaración de esa proposición. el contexto nos dará claridad sobre la fuerza ilocutiva del enunciado. “Yo pregunto si Juan saldrá del cuarto”. La referencia a una persona. la enunciación “¡H urra!” o de “¡Ay!” no lo lie n en . qué acto ilocutivo está realizando el hablante al enunciar la oración. y la predicación de la misma cosa sobre él en cada uno de estos casos ilocutivos. A menudo. un conjunto de verbos así llamados performativos. qué fuerza ilocutiva deberá tener el enunciado. E sto es. “ Afirmo”. A falta de m ejor término. n o todos los actos ilocutivos tienen un contenido proposicional. por ejemplo. podemos separa nuestro análisis de la proposicón de nuestro análisis de los tipos de actos ilocutivos. para gobernar aspectos com o la referencia y la predicación. pero sólo en el 2 se afirma esa proposición. para m encionar sólo unos pocos. tenemos el orden de las palabras. escribir cada una de estas oraciones. sin necesidad de invocar el mecanismo adecuado para indicar la función. En este artículo no trataré de considerar las reglas proposicionales.4 Este último muestra cómo debe tom arse la proposición. en una u otra versión. En el marcador de frase subyacente de una oración. En la oración “Prometo venir” que significa lo mismo que la primera y se deriva de ella medíanle determinadas transformaciones. Por supuesto. Juan. me lleva a decir que hay un contenido común en todos ellos. L a distinción entre el m ecanism o indicador de función y el m ecanism o indicador de la proposición nos será útil cuando intentem os hacer un análisis de un acto ilocutivo. Si esta distinción sem ántica realm ente es de alguna im portancia. La proposición de que Juan saldrá del cuarto se expresa en todos los enunciados del 1 al 5. aunque el acto de expresar una proposición es parte de la realización de ciertos actos ilocutivos. Sheffer. la puntuación. Lewis. me propongo llamar este contenido común proposición y describiré este rasgo en dos actos ilocutivos vistos diciendo que al enunciar 1 a 5 el hablante expresa la proposición de que Juan saldrá del cuarto. Desde un punto de vista sem ántico podemos distinguir entre el indicador proposicional de la oración y el indicador de fuerza ilocutiva. y aquellos que corresponden al contenido proposicional. Algo que puede expresarse mediante la oración subordinada que Juan saldrá del cuarto parece ser un rasgo común a todas. “'le advierto”. es decir. los dos elementos no están separados. Una afirm ación es un acto ilocutivo. 4 En la oración “Prometo que vendré” el mecanismo indicador de función y ei elemento proposicional están separados. que la oración tiene dos partes (no necesariam ente separadas): el elem ento indicador de una proposición y el mecanismo indicador de función. Nótese que no digo que la oración exprese la proposición: no sé cóm o podrían las oraciones realizar actos de este tipo. Entre los m ecanism os indicadores de función en Inglés. etc.referencia y predicación son iguales. es ya antigua. Podría resumir esto diciendo que estoy planteando una distinción entre el acto ilocutivo y el contenido proposicional de un acto ilocutivo. Reichem bach y Haré. etc. existe una distinción entre aquellos elem entos que corresponden al m ecanism o indicador de función. pero la discusión en torno a este tipo de reglas puede ser independiente de la que trata de las reglas que sirven para indicar funciones. Debido a que una misma proposición puede ser común a toda clase de actos ilocutivos. Pienso que existen reglas para expresar proposiciones. y h a sido observada de diversas formas por parte de autores tan diversos como Frege. el perfil de entonación. Esta distinción. para propósitos de nuestro análisis. el modo del verbo. sin mucha distorsión. de tal forma que se aísle este rasgo común: “Yo afirmo que Juan saldrá del cuarto”. y ciertos desarrollos recientes de la gram ática transformacional parecen confirm ar la validez de esta presuposición. en el caso de un amplio grupo de oraciones empleadas para realizar actos ilocutivos. sino que intentaré concentrarm e en las que regulan el uso de ciertos tipos de m ecanism os que indican funciones. pero una proposición no es en absoluto un acto. puedo indicar qué tipo de acto ilocutivo estoy realizando com enzando la oración con “Me excu so”. el acento. dicho en otras palabras. y finalmente. Podríamos. en situaciones reales de habla. probablem ente deberá tener algún análogo sintáctico. Pero sí diré que al enunciar cada oración el hablante expresa una proposición.

E sto me parece un com ienzo útil en un análisis del significado. algunas ideas de Paul Grice. Paul. es decir que “ A tenía la intención de que el enunciado X produjera algún efecto en un público mediante el reconocim iento de esa intención. de la cadena de morfemas que uno emite. Por muy valioso que sea este análisis del significado. trato de comunicar a mi interlocutor la verdad de cierta proposición y convencerlo de ella. . El objetivo de este contraejem plo será mostrar la conexión que existe entre aquello que el hablante quiere d ecir y lo que quieren decir las palabras que él enuncia Supongamos que estamos en la segunda guerra mundial. incidentalmente. tratar de lograr que usted creyera que soy francés sencillam ente diciéndole que soy francés. Lo característico es que cuando uno hable.214 Significado Los actos de habla se realizan. Yo podría. por otro lado. Pero podría. mostrar un entusiasm o desbordante por De Gaulle y cultivar amigos franceses. Y supongamos tam bién que deseo que esas tropas crean que soy un oficial alemán. y en qué consiste el que algo tenga significado? Para contestar la primera de estas preguntas me propongo tomar prestadas. en P h ilosophical R eview . encontramos otro punto en el que nuestra analogía entre la realización de actos de habla y los juegos pierde su validez. y de lo que uno dice. tratar de lograr que usted creyera que yo soy francés mediante el recurso de hablar francés. Es decir. ¿Q ué diferencia existe entre ia mera enunciación de sonidos o el mero acto de hacer una marca. me parece que en ciertos aspectos adolece de defectos. Ilustraré esto con un ejemplo. en primer lugar porque muestra la estrecha relación entre la noción de significado y la noción de intención. Un segundo efecto es que no logro explicar en qué grado el significado es simplemente una cuestión de reglas y convenciones. ¿qué es eso de querer decir algo con lo que uno dice. Lo que me gustaría hacer sería decirles en alemán o en italiano que soy un oficial alemán. y los medios que utilizo para hacer esto consisten en emitir ciertos sonidos. Ahora bien. por el otro? Una diferencia consiste en que los sonidos o las marcas que se hacen al realizar un acto de habla. revisándolas. Este es uno de los elementos que intervienen en la acción de decirle a usted que yo soy francés. cuya enunciación pretendo que produzca en él el efecto deseado mediante su reconocim iento de mi intención de producir precisamente ese efecto. y la realización de un acto de habla. cuando hago una aserción. y además cuando uno hace una jugada no se le asigna la intención de querer decir algo con esa jugada. uno quiera decir algo con lo que dice. y una segunda diferencia. 1957. Pero supongamos que yo no conozca suficiente alemán ni 5 GRICE. ¿cuál es la diferencia entre estas dos formas de lograr que usted crea que yo soy francés? Una diferencia fundamental es que en el segundo caso yo trato de lograr que usted crea que soy francés haciéndolo reconocer que es mi intención expresa lograr que usted crea precisamente eso. para que me dejen en libertad. y en segundo lugar porque capta algo que a mi modo de ver. esta explicación del significado no muestra la conexión que existe entre el que uno quiera decir algo con lo que uno dice y lo que realmente quiere decir en el idioma empleado aquello que uno dice. que soy un soldado norteamericano y que me capturan las tropas italianas. por un lado. es esencial para hablar del lenguaje: al hablar yo trato de comunicar algo a mi interlocutor mediante un intento de que él reconozca mi intención de comunicárselo. Por ejemplo. relacionada con la anterior. D ecir que A quiso decir algo al decir X . en este caso usted se llenaría de sospechas si se diera cuenta de mi intención. todo el tiempo vestirme a la usanza francesa. típicamente. Para ilustrar esta idea quiero ahora presentar un contraejemplo de este análisis del significado. por un lado. es que se considera que uno quiere decir algo mediante esos sonidos o marcas. por regla general se dice que tiene un significado. Pero. Por el contrario. Aquí. «Meaning». Las fichas de un juego como el ajedrez comúnmente no tienen un significado. En primer lugar no logra distinguir los diferentes tipos de efectos — los perlocutivos por oposición a los ilocutivos— que uno podría querer producir en sus interlocutores y además no logra m ostrar la forma en la cual estos distintos tipos de efectos están relacionados con la noción de significado. de manera característica. están caracterizados por tener un significado. En un artículo titulado «Significado»5 G rice nos da el siguiente análisis de un sentido de la noción de “significado”. enunciando sonidos o haciendo marcas.

querer decir es más que un asunto de intención. lo que quiero decir es. En un punto de sus In v estig a cio n es filo s ó fic a s 6. y además. Oxford.. ¿Cómo prometer? Intentaré ahora hacer un análisis del acto ilocutivo de prometer.. el efecto de que crean que soy un oficial alemán. indagaré qué condiciones son necesarias y suficientes para que el acto de prometer se realice mediante la enunciación de una oración determinada. y me propongo producir este efecto mediante su reconocim iento de mi intención. Es esta com binación de elementos lo que necesitarem os expresar en nuestro análisis del acto ilocutivo. yo. lo que recuerdo de un poema que tuve que aprender de memoria en un curso recibido en el bachillerato. . En nuestro análisis de los actos ilocutivos debemos captar tanto los aspectos intencionales com o convencionales. Me propongo que ellos crean que estoy tratando de decirles que soy un oficial alemán. 1953. describamos la situación en los térm inos de Grice. de acuerdo con las reglas que gobiernan su uso. y especialm ente la relación que existe entre ellos. etc.215 italiano para hacerlo. sino que en este caso se advierte la falsedad patente que sería decir que cuando yo enuncio la oración en alemán. Yo tengo la intención de producir un cierto efecto en ellos. Investigaciones filosóficas. e tc. o incluso. gr. hace frío aquí”. Así. Por lo tanto. podremos extraer de ellas un conjunto de reglas para el uso de! mecanismo indicador de función. W ittgenstein dice: “D iga. tiene la intención de que este reconocim iento se logre por virtud del hecho de que las reglas para utilizar las expresiones que enuncia asocian las expresiones con la producción de este efecto. trataría de actuar representando el hecho de ser un oficial alemán al recitar aquellos pequeños trozos de alemán que conozco. En la realización de un acto ilocutivo.”. que.. Con este fin. Ahora. implique esta conjunción. y que la proposición de que el hablante hizo una promesa. el hablante trata de producir un cierto efecto mediante el cual el interlocutor reconozca su intención de producir ese efecto. Entonces. Aquí tenemos un caso en que estoy tratando de producir un cierto efecto mediante el reconocim iento de mi intención de producir ese efecto. lo que quiero decir es. Trataré de contestar esta pregunta formulando estas condiciones como un conjunto de proposiciones tales que la conjunción de los integrantes del conjunto implique la proposición de que el hablante ha hecho una promesa. un prisionero norteam ericano me dirijo a mis captores italianos con la siguiente oración: “Kennst du das Land. es también una cuestión de convención. cada una de ellas será una condición necesaria para la realización del acto de prometer. el conjunto de condiciones será una condición suficiente para que se haya realizado este acto. si está usando las palabras de manera literal. Por tanto debemos reformular la explicación que Grice hace del significado. Es posible enmendar ia explicación de G rice para que sea capaz de dar cuenta de contraejemplos de este estilo. por así decirlo. No solamente no se puede llegar a esa conclusión. se utiliza convencionalm ente com o un medio para producir efecto ilocutivos muy distintos. porque lo que las palabras quieren decir es. de tal forma que se haga claridad en el hecho de que lo que uno quiere decir cuando expresa algo tiene una relación un tanto más que contingente con lo que la oración quiere decir en la lengua en la que uno habla. El método aquí es análogo al descubrimiento de las reglas de ajedrez mediante el procedimiento de preguntarse cuáles serán las condiciones necesarias y suficientes para mover correctam ente un caballo o para enrocar o para dar mate a un jugador. pero para que haya el engaño es preciso que ellos crean que eso es lo que quieren decir las palabras que yo enuncio en Alemán. “Ich bin ein deutscher O ffizier”. yo.. ¿podemos llegar a la conclusión de que cuando yo diga “K ennst du das Land.. con la esperanza de que no sepan suficiente alemán para darse cuanta de mi pian. Estam os en la posición de alguien que ha aprendido a jugar ajedrez sin haber formulado nunca las reglas y que ahora desea 6 WITTGENSTEIN. wo die Z itroen blühen?” . “¿Soy un oficial alem án?”. y tomadas colectivam ente. v. Supongamos que sólo sé una línea de alemán. “soy un oficial alemán”. “soy un oficial alemán”. pero el mecanism o que utilizo para producir este efecto es tal. significando “Hace calor aquí” La razón por la cual es imposible hacer esto es lo que queremos decir es una función de lo que estamos diciendo. Si obtenemos un conjun to de condiciones tal como el descrito. pero a partir de este relato. Ludwig.

Me inclino a pensar que no podremos obtener un conjunto de condiciones necesarias y suficientes. Estoy limitando mis consideraciones. de otro modo simplemente estaría mostrando la relación entre distintos acto ilocutivos. E xisten toda clase de promesas raras. si y sólo si: 1. Quiero dar una lista de condiciones para la realización de un acto ilocutivo determinado en la que no se mencione la realización de ningún acto ilocutivo. “Producción” designa las condiciones para el habla inteligible y “recepción” designa las condiciones para la comprensión. H expresa P en un enunciado T E sta con d ició n aísla el contenid o proposicional del resto del acto de habla y nos perm ite concentram os en las peculiaridades del prometer en el resto del análisis. Yo no puedo prometer haber hecho algo. t í predica un acto futuro A por parte de sí En el caso del prometer el mecanism o que indica la función es una expresión cuyo alcance incluye ciertos rasgos de la proposición. Al formular un conjunto de condiciones para la realización de un acto ilocutivo en particular. aunque no habrá referencia a los actos ilocutivos. afasia o laringitis. N ecesito satisfacer esta condición a fin de ofrecer una explicación para la noción de acto ilocutivo en general. estén conscientes de lo que están haciendo. que representan desviaciones de lo usual. fronterizos y parcialmente defectuosos. y no puede ser un acto del pasado. y también habremos abierto el camino para el segundo paso. Com o nuestra pesquisa es sem ántica. Se han dado las condiciones normales de recepción yproducción Utilizo los térm inos “recep ción” y ‘'producción” para designar la gran gama no definida de cond iciones b a jo las cuales cu alquier tipo de com u nicación lingü ística seria se hace posible. fronterizas. Dado que un hablante H enuncie una oración T en presencia de un oyente O. en vez de sin táctica. 3. metáforas. etc. habremos ofrecido una explicación parcial de esta noción. por lo tanto. Nuestra pesquisa servirá entonces un doble propósito filosófico. y pueden llegar a presentarse contraejemplos. que no tengan impedimentos físicos para la comunicación. Una razón para la dificultad es que la noción de promesa. insinuaciones. Juntos incluyen cosas tales como el hecho de que tanto el hablante como el oyente sepan hablar el idioma. Sin embargo. tales como la sordera. Todos aprendimos cómo jugar el juego de los actos ilocutivos. que sean contundentes y que reflejen exactam ente el uso ordinario de la palabra “promesa”.216 precisamente esa formulación. yo sim plemente daré por descontado el hecho de que las oraciones están gramaticalmente bien construidas. Encuentro muy difícil formular las condiciones y no me satisface la lista que voy a presentar. en el enunciado de T. La . pero en general se hizo sin una form ulación explícita de las reglas. etc. y pienso que esta forma de circularidad es inevitable debido a la naturaleza de las reglas constitutivas. que no estén actuando en una representación teatral o contando chistes. que el hablante no esté actuando bajo presiones o amenazas. y el primer paso pqra obtener esta formulación es establecer cuáles son las condiciones para la realización de un acto ilocutivo en particular. com o la mayor parte de las nociones del lenguaje ordinario. H ha hecho una promesa sincera (y no defectuosa) en el sentido de que cumplirá T a O. entonces. En una promesa. la formulación de las reglas. al meollo del concepto de prometer y desconociendo los casos límite. y no puedo prometer que alguna otra persona hará algo (aunque sí puedo prometer que me aseguraré de que lo haga). y luego m ostraré cómo modificar las condiciones para permitir que se apliquen a las promesas no sinceras. no tien e unas reglas absolutam ente estrictas. un acto debe ser predicado del hablante. Otra dificultad surge a partir de mi deseo de formular las condiciones sin cierta dosis de circularidad. 2. AI expresar P. y no tomo en cuenta las que se realizan mediante giros elípticos. También me limito a las promesas plenamente explícitas. más o menos estram bóticos para contrarrestar mi análisis. En la presentación de las condiciones consideraré en primer lugar el caso de una promesa sincera. ciertos conceptos ilocutivos aparecerán en el an alisa n s así como en el an alisa n d u m .

o por lo menos que no es obvio que él estuviera prestando atención. del t. ¿no es cierto?”. Una promesa es defectuosa si lo que se promete es algo que el que recibe la promesa no quiere que se haga. sirviendo aquí como una expresión que añade énfasis a la negativa. cuando hacen una afirmación enfática. que durante un discurso en público le digo a un miembro de mi auditorio. darán por sentado que esta condición ya está satisfecha. “yo prometo”. le prometo que le voy a dar una mala nota en el cu rso”. y el hablante debe estar consciente de que esta es la situación. Algunas veces. de distinta índole. Creo que ambas mitades de esta doble condición son necesarias a fin de evitar contracjem plos bastante obvios. O preferiría que H hiciera A. es que para que no sea defectuoso lo que consideremos como promesa. Supongamos que yo le digo a un estudiante perezoso: “Si usted no me entrega su trabajo a tiempo. .7 Por esta razón a menudo usamos estas expresiones en la realización de actos de habla que no son realmente promesas. y H cree que O preferiría que él hiciera A. como lo estoy interpretando para los propósitos actuales. a que no hiciera A. la lengua Inglesa. le prometo que no lo hice”.: en el texto. pero en las cuales queremos recalcar nuestro compromiso. a que no hiciera A Una distinción crucial entre promesas por un lado y amenazas por el otro es que la promesa es un juramento de hacer algo por el otro. los oyentes. ¿por qué entonces es posible usar la expresión “le prometo” en un caso como éste? Creo que lo usamos aquí porque las expresiones “prom eto” y “prometo por este medio” se encuentran entre los mecanismos para la expresión de función que con mayor énfasis expresan compromisos entre los que nos ofrece la lengua. lo que se promete debe ser algo que el oyerue quiere que se realice. y puedo prometer estar o permanecer en un cierto estado o condición. Para ilustrar esto. “oiga. Supongamos por ejemplo que yo lo acuso a usted de haber robado dinero. Yo le digo: “Usted robó ese dinero. si yo le solicito a alguien que haga algo que es obvio que ya está haciendo. realizar series de actos y puede también incluir estados y condiciones: Yo puedo prometer no hacer algo. una amenaza. por ejemplo. ¿Este enunciado constituye una promesa? Me inclino a pensar que no. o al menos que la cuestión de si él está o no ' N. o que considera como algo que a él le interesa que se haga. y podemos explicar la ocurrencia del mecanism o que indica la función. uno oye gente que utiliza la expresión “te prometo”. mientras que una am enaza es un compromiso de hacer algo al otro y no por el otro. 5. En este caso. o creerlo. ponga atención a lo que le estoy diciendo”. y creo que con mayor frecuencia en Estados Unidos que en Inglaterra. nos parecerá más natural describirlo como una advertencia o quizá. incluso. a uno se le pueden ocurrir contraejem plos aparentes a esta condición tal y como aparece planteada. o que preferiría que se hiciera a que no se hiciera. Pero. o que está a punto de com enzar a hacer. o hacer algo varias veces. incluye abstenerse de ciertos actos. el público tendrá que suponer que Sm ith no estaba prestándome atención. al efecto de que todo acto debe tener un objetivo. lo importante de lo que se dice en la condición 4. A estas condiciones 2 y 3 yo las llamo co n d icion es d el con ten ido proposicion al. y también es defectuosa si aquel que promete no cree que el que recibe la promesa quiere que ésta se realice. Supongamos. Para entender este enunciado. 4. se precisaría introducir terminología técnica. etc.. N ipara H ni para O es obvio que H hará A en circunstancias normales Esta condición es un ejemplo de una condición general de muchos distintos tipos de actos ilocutivos. o saberlo. En una situación real de habla. considérese otro aparente contraejem plo a nuestro análisis. Creo que para formular esta condición de manera más elegante y exacta. como derivado de promesas genuinas. En general. usted responde: “No.217 noción de un acto. conociendo las reglas para la realización de actos ilocutivos. no es así. entonces mi solicitud no tiene objeto y por lo tanto a este respecto es defectuosa. Por ejemplo. ya que una promesa no defectuosa tiene que haber sido formulada con la intención de que fuera una promesa y no com o amenaza o advertencia. Se le debería considerar más bien una negativa enfática. ¿se ha hecho una promesa? Me parece ilógico describir este enunciado com o promesa. señor Smith. Sin embargo. etc.

entonces con seguridad. Es claro. de Charles D ickens. probablemente le hará sentir más ansiedad que seguridad. pero tiene suficiente interés filosófico para que la formulemos por separado. 8. la única forma en que ni auditorio puede encontrar algún sentido en mi enunciado. opera una ley del menor esfuerzo. H e pretende que el enunciado de Tproduzca en O una creencia de que son valederas las condiciones 6 y 7. de modo que no formulo esto como una condición adicional.218 prestando atención se ha planteado de alguna forma. debe satisfacerse la condición de que no sea obvio que el interlocutor ya esté haciendo lo que se le pide o que esté a punto de hacerlo. es presuponer que yo crea que no es obvio que voy a hacer lo prometido. Lo mismo ocurre con las promesas. que el señor Pickwick8 no prometió casarse con la mujer porque sabemos que no tuvo la intención adecuada. porque si un hablante puede dem ostrar que no tuvo esta intención en un enunciado determinado. Si realm ente parece que yo estoy haciendo una promesa tal. y creo que la condición 5. Estrictam ente hablando podríamos formular esta condición como parte de la condición 1. ya que para hacer una petición o solicitud. Un hombre felizmente casado. otras condiciones aclararán cómo se realiza la intención. com o en la mayor parte de las formas de la conducta humana. que el tener esta intención es una condición necesaria para hacer una promesa. no la tiene. pero no plantean todavía el rasgo esencial. pero creo que la proposición de que tiene la intención de realizarlo. con las enmiendas que le hicimos. P ickw ick Papers. puede así probar que este enunciado no fue promesa. en el caso de las primeras. H tiene ia intención de realizar A La distinción más importante entre las promesas sinceras y las que no lo son. . sin embargo. y en el caso de las segundas. Creo que en nuestro lenguaje. el hablante cree que es posible que él realice el acto (o que se abstenga de realizarlo). sobre en qué consiste el que un hablante tenga la intención de hacer una promesa. implica que piensa que es posible realizarlo (o abstenerse de realizarlo). Además en las promesas sinceras. El hablante se propone producir un cierto efecto ilocutivo logrando que el oyente reconozca su intención de producir este efecto y también se propone lograr que se produzca este reconocim iento en virtud del hecho de que los caracteres léxicos y sintácticos de lo que enuncia lo asocian convencionalm ente con la producción de ese efecto. Incidentalmente. todo lo que es necesario es que el hablante enuncie la oración con toda seriedad. estriba en que. es un ejemplo de este principio. 6. La producción de todos estos 8 N. Encuentro que esto plantea problemas por la razón siguiente. que le promete a su esposa no abandonarla la semana siguiente. mediante el reconocimiento de la intención de producir esta creencia. de otros tipos de actos de habla. A esta condición la designo como la con dición esen cial. creo que esta condición es un ejemplo de tipo fe fenómeno planteado en la ley de Zipf. del T. H pretende que la enunciación de T lo ponga en la obligación de realizar A El rasgo esencial de una promesa es que se trata de asumir una obligación de realizar un cierto acto. Si mi objeción inicial a Grice es realmente válida. y se propone lograr este reconocimiento por medio del reconocimiento de una oración como las que convencionalmente se utilizan para producir tales creencias. Nótese que en la formación de la condición sólo especificamos la intención del hablante. en este caso un principio del máximo de fines ilocutivos con un mínimo de esfuerzo fonético. Está fuera de orden que yo prometa hacer algo que es obvio que de todas formas haré. Creo que esta condición distingue las promesas (y otros miembros de la misma familia tales como los votos). el hablante tiene la intención de realizar el acto prometido. Esto capta nuestro análisis de G rice. Es a esta condición a la que yo llamo la condición de sin cerid ad . Son el sin equibu s non del prometer adecuadamente. Las condiciones 4 y 5 son del tipo que yo llamo con dicion es preparatorias. Sabemos por ejemplo. 7. uno podría decir que todas las condiciones mencionadas son superfluas.

Regla 3: P debe enunciarse sólo si no es obvio ni para H ni para O. . Hasta ahora hemos considerado sólo el caso de una promesa sincera. se está asumiendo la responsabilidad de proponerse realizar A. La condición 1 y las condiciones 8 y 9 son aplicables de modo general a todos los tipos de actos ilocutivos normales y no son específicos del prometer. y para evitar que se me acuse de circularidad. formularé la frase del modo siguiente: 6*. y est condición vale tanto si el enunciado fue sincero como si no lo fue. pero no estoy totalm ente convencido sobre la fuerza de la objeción. el hablante no tiene todas las intenciones y creencias que tiene cuando hace una promesa sincera. Obviamente no todas nuestras condiciones tienen igual importancia para esta tarea. sino que asume la responsabilidad de proponerse realizar A. ni sobre la respuesta. H pretende que la enunciación de T lo responsabilice de proponerse realizar A. que calificamos de no sincera su actuación. sólo tenem os que reformar la condición 6 de modo que diga no que el hablante se propone realizar A. Regla 1: P sólo debe enunciarse en el contexto de una oración (u otro segmento más extenso del discurso). Las reglas semánticas de1 dialecto hablado por H y O. En efecto. cuya enunciación predique algún acto futuro A del hablante H. “prometo realizar A”. es la de que la condición 8 explica qué significa que un hablante enuncie la oración “con seriedad”. Pero las promesas falsas. Al hacer una promesa no sincera. es decir que la enuncie y que lo haga en serio. Regla 2: P puede enunciarse sólo si el oyente O prefiere que el hablante H realice A a que no lo realice. Para tom ar en cuenta la posibilidad de una promesa no sincera. no sinceras. nuestro análisis es neutral en cuanto a la cuestión de si la promesa fue o no sincera. Con esta modificación (y eliminando la palabra ‘sinceram ente’ de nuestro an alizan d u m y de la condición 9 ). que H realizará A en condiciones normales. son de tal naturaleza que T ha sido enunciado de forma correcta y sincera siy sólo si son valederas las condiciones l a 8. en vez de decir que realmente las tiene. “prometo realizar A. es debido a su deseo de hacer creer que él tiene intenciones y creencias que de hecho no tiene. De modo que para dar cuenta de (as promesas no sinceras. Un indicio de que el hablante sí asume esta responsabilidad es el hecho de que no podría decir. y ahora tenemos que mostrar cóm o modificar las condiciones para estos casos. pero no tengo la intención de realizar A”. Reglas para el uso del mecanismo indicador de función Nuestra próxima tarea es derivar de nuestro conjunto de condiciones un conjunto de reglas para el uso de los mecanismos indicadores de función. sólo necesitam os reformar nuestras condiciones de manera que podamos decir que el hablante se responsabiliza de tener estas creencias e intenciones. En conjunto con la número 8 esta condición elim ina los con tra-ejem p los com o el del soldado capturado que consideram os anteriorm ente.219 efectos es sencillam ente una consecuencia del conocim iento del oyente de qué significa la oración. sin caer en el absurdo. A esta regla la llamo regla de contenido proposicional Se deriva de las condiciones 2 y 3 diferentes al contenido proposicional. Al decir. Las reglas sem ánticas para el uso de cualquier mecanismo P indicador de función de prometer son. y si H cree que O prefiere que H realice A a que no lo realice. Las reglas para los mecanismos indicadores de función para el acto de prometer aparecerán en relación con las condiciones 2 a 7. 9. Esta condición tiene como fin aclarar que la oración enunciada es una de aquellas que se emplean para hacer promesas de acuerdo con las reglas sem ánticas del idioma. son sin embargo promesas. lo cual a su vez es una consecuencia de su conocim iento del lenguaje. Pronto veremos exactam ente cuál es la formulación de las reglas. Sin embargo quiere hacer creer que las tiene. Creo que la respuesta adecuada a esta objeción. presupuesto por el hablante desde un principio.

estriba en que debe creer que es cierta. Creo que hay incluso una regla de sinceridad para los juegos competitivos. A esta regla la llamo regla esencial. Si nos preguntáramos bajo qué condiciones puede decirse que un jugador ha movido un caballo de la m anera correcta. y la regla esencial consiste en que el enunciado indica un reconocim iento formal del oyente. Regla 5: La enunciación de P lleva a contraer la obligación de realizar A. tales como que debe ser su tum o. o cognoscitivo en contraste con emotivo. Considérese. En cuanto a las aseveraciones entre las condiciones preparatorias tenemos que el oyente tenga fundamentos para suponer que la proposición afirmada sea cierta. el acto de dar una orden. ya que éstos. No sólo nos daría esto un análisis de conceptos interesantes de por sí. Así la regla 5 es del tipo peculiar de los sistemas de reglas constitutivas que comenté anteriorm ente. Por supuesto. Y la condición esencial está relacionada con el hecho de que el enunciado sea un intento de informar al oyente y convencerlo de su veracidad. aparecen en la forma siguiente: enuncia P sólo en caso de X. la condición de sinceridad.220 Regla 4: P debe enunciarse sólo si H se propone hacer A. Las condiciones de preparación incluyen el que el hablante tenga una posición de autoridad con respecto al oyente. La condición preparatoria es que el hablante debe haberse encontrado con el oyente en ese momento. la regla de que ambos contendores tratan de ganar. no hay reglas de contenido proposicional para los juegos. así com o con la condición esencial que estipula los espacios a los que pueda moverse el caballo. Nótese también que la analogía. Sugiere que el equipo que “regala” el partido se está comportando de manera análoga al hablante que miente o que hace promesas falsas. es decir. un tanto aburrida con los juegos se mantiene considerablemente bien. la regla 5 es de la forma: ‘la enunciación de P cuenta como Y ’. nos encontraríamos con condiciones preparatorias. y la condición esencial tiene que ver con el hecho de que el enunciado es un intento de lograr que el oyente realice lo que se le ordene. Nótese que mientras que las reglas 1 a 4 toman la forma de cuasi-imperativos. sino que la com paración de distintos análisis profundizaría nuestra comprensión de todo el tema e incidentalmente sum inistraría una base para una taxonomía más rigurosa de cualquiera de las usuales categorías simplistas tales como evaluativo por oposición a descriptivo. no representan un estado de cosas. entonces. por ejemplo. En el enunciado “¡H o la !” no hay contenido proposicional ni condición de sinceridad. la condición de sinceridad consiste en que el hablante quiera que se realice lo ordenado. y creo que un poco de reflexión nos mostrará que lo son. por lo general. Una propuesta para futuras investigaciones. Si este análisis tiene un interés general que va más allá del caso de prometer podría pensarse que estas distinciones serían poco aplicables a otros tipos de actos de habla. A esta regla la llamo regla de sinceridad Se deriva de la condición de sinceridad 6. . sería llevar a cabo análisis similares con otros tipos de actos de habla.

SEARLE. . John Searle sostiene la hipótesis de que hablar es tomar parte en una forma de conducta gobernada por reglas. ‘argumentar’. pp. pp. eds. ‘aprobar’. Editorial Cátedra. o no q u e la an terior exposición esté su jeta a controversia en la m edida en q u e el estudio de los sign ificados d e las oracion es y el d e los acto s d e h a b la pu eden constituir dos estudios in dependientes? Bibliografía complementaria I. una función del significado de la oración”. Interprete. la palabra. oración [. en T he N ew York R eview o f B ooks. ‘censurar’. «What is a Speech Act?». . Teorema.: «Actos de habla indirectos». 1994. 'observar’. R.. Searle considera que “El acto o actos de habla realizados al emitir una oración son. ‘aconsejar’. en general. Centro de traducciones Universidad del Valle. ________. ‘prometer’. 7 [1977]. a John R. ¿Considera Ud.221 Comprensión y discusión 1. 1 0 Ibid. que “el significado de una oración no determina de manera singularizadora en todos los acasos qué acto de habla se realiza en una emisión dada de esa oración. 1977). 1975. en P h ilosop h ical R eview . en P hilosophy in A m erica. 27. pp. palabra u oración al realizar el acto de habla”9. Esp : «¿Qué es un acto de habla?». géneros de intenciones como: ‘enunciar’. 3. Esp. pág. C onsiderando la in m en sa revolu ción llev a d a a c a b o por Searle. ensayo d e filosofía del lenguaje. Syntax an d Sem antics. en L en gu aje y socied ad . . Esp. d efin a los acto s d e h a b la y precise b a jo q u é con dicion es se constituye un a c to d e habla. «How to Derive ‘Ought’ fron ‘ls’». qu e despejen si es efectiv am en te p osib le el tipo d e co n ocim ien to ex p resad o en las caracterizacion es lingüísticas. etc. Jerry Logan. ex plore y extraiga algu n as im p lica cio n es q u e p ru eben la an terior h ip ótesis. 5982 (trad. «A Taxonomy of Ilocutionary Acts». _________ . «Indirect Speech Acts». el símbolo. como se ha supuesto generalmente. Teorema. “La unidad de la comunicación lingüística —afirma Searle— no es. ten ien do presente qu e a cam bio. ‘solicitar’. «Chomsky’s devolution in Linguistics». 6 [1976]. 2. vol. 43-77).]. «Una taxonomía de los actos ilocucionarios». 23-53). 73 (1964). Indague cu áles pu eden ser las razones p ara ab straer ca d a uno d e estos géneros. Searle J. pp. com o expon e Searle. 1980). VII: Language. ‘mandar’. ed. Esp. ‘ordenar’. 1965. vol. Madrid. 1969 (traducción en español: A ctos d e h a b la . ‘objetar’. puesto que un hablante puede querer decir más de lo que efectivamente dice”10. S peech Acts: An Essay in the P hilosophy o f Lan gu age. 1983. ‘aprobar’. SEARLE Actos d e h ab la. pp.. 221-239 (trad. ‘comentar’. 29 junio 1972. 3: Speech Acts. ‘criticar’. ‘aseverar’. _________ . 26. ‘describir’. 1975. Cali.. se pu eden em itir p a lab ras sin d ecir nada. 43-58. 344-369 (trad. cn M innesota Studies in the P hilosophy o f Science.: La revolución d e C hom sky en lingüística. hipótesis del lenguaje como conducta intencional gobernada por reglas. ‘disculparse’. Keith Gundrrson. ‘dar la bienvenida’. 16-23 (trad. ‘pedir’. pág. en Peter Cole. Searle afirma que solamente ciertos géneros de intenciones son adecuados para la conducta por él denominada: ‘actos de habla’. 4. Mind an d Know ledge. sino más bien la producción o emisión del símbolo. Estudios sobre el lenguaje en John R.. 79-99.

88 (1979). .: Mentes. 1993 (trad Esp. Esp.: El redescubrim iento de la m ente. Vanderveken) «Indeterminacy. Empiricism and the Fist Person». The Rediscovery o f the Mind. 84 (1987). 1996). 1984 (trad. Minds. Brains and Programs».Expression an d M eaning Studies in the Theory o f S peech Acts. en Jou rn al o f P hilosophy. en T he B eh av ioral a n d B rain Scien ces. cerebros y cien cia. cn Mind. «Minds. 3 (1980). 1985 (con D. 1979 «What is an Intentional State?». 1985). The Foundations o f llocu tion ary Logic. Brains an d S cien ce .

UNIDAD N° 7 — Willlard van Orinan Quine — «Desbordes de la traducción filosófica» J uan M anuel C uartas Restrepo Willlard van Orinan Quine «Significado y traducción» W illlard van O rman Q uine Com prensión y discusión «Teoría de la evidencia y holism o m oderado en W. O. Quine» G ermán G uerrero P ino Bibliografía com plem entaria 224 2 36 238 254 255 269 . v.

es suyo el deber de declarar a tiempo: “sí puedo traducir” o “no puedo traducir”. no por introm isión. y de los libros: B lan co Ro¡o Negro. para dar un ejemplo clásico. de otra parte. antes que simple calco. Facultad de Ciencias Humanas. sino por dominio de las lenguas y los asuntos de la significación. es porqu e espero qu e qu ien es sólo se * Ensayo publicado con la debida autorización del autor. Barranquilla. Por rigor debe entenderse. un segundo deber aludirá propiamente a la actitud necesaria para sortear cada complejidad que conlleve la traducción. de manera desafiante e innovadora. exige la situación recurrente en cada traducción de tomar decisiones que toquen al espíritu de la lengua propia sin desestimar las exigencias de la lengua original de la que se traduce.Massachussets. desconociendo la complejidad que conlleva el ejercicio de la traducción como problema filosófico del lenguaje. de investigación en Filosofía de la mente y ciencias cognitivas. por decisión de su autor se expuso en un primer momento en Francesco (lengua vulgar). y que como tal responde a una aproximación relativa al texto original. Coordinador del Grupo ‘Mentís’. de Rufino José Cuervo. 1998. El D iscurso d el m étodo. con una tesis sobre Jacques Derrida. Cali.DESBORDES DE JA TRADUCCION FILOSOFICA* Juan Manuel Cuartas R . Autor de diversos artículos de lingüística. Ya en términos ideales. como asegura Valery Larbaud. la traducción promociona inteligencia y juicio. La primera pregunta en relación con la traducción filosófica podría ser entonces: Si la traducción —com o afirm a Walter Benjam ín — es ante todo una forma. finalmente. con creatividad el traductor hace propio el resultado de sus arduas indagaciones. rigor y creatividad en lo que se traduce. lengua en la que fue concebido y garrapateado. y El B udism o y la Filosofía. pero sobre todo en su discernimiento. una suerte de ‘deber ser’ del pensamiento filosófico en el siglo X V I): “Y si escribo en Francesco. ** Profesor titular del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle. q u e es la d e m is preceptores — expone D escartes— . R. 1998). Magisteren ‘Lingüística Hispanoamericana’ por el Instituto Caro y Cuervo. sin ligerezas ni descuidos. Cali. quien recuerda al lector que el texto que lee ha sido objeto de una traducción. Diciembre de 2002. el traductor debe afirmar una formación lingüística completa porque. D iscreción. D escartes se m ostró reticente al Latín (lengua docta y de exclusión. en Revista A ude . con el trabajo: «The name’s motives». conservando una actitud positiva en relación con la exactitud y la precisión. el grado de mayor intensidad en la verificación del sentido ante cada decisión de tránsito de una lengua a otra. lo primero como culminación de la escolaridad y el conocim iento de lenguas y de la lexicografía que las precisa y amplía. Creatividad. Números 4-5. . Tomado de: «Desbordes de la traducción filosófica». y no en latín. ¿qué servicio presta a la obra originan El discurso filosófico surge en una lengua como ejercicio del pensar y bajo la especificidad del rendimiento expresivo y significativo de los elementos lingüísticos.** "El qu e no c on oce lenguas extranjeras no s a b e n ada d e la suya p ropia’’ Johann Wolfgang vori Goethe En términos generales. y 'Doctoren Filosofía’ por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. literatura y filosofía. además. qu e es la lengua d e mi país. sin abuso de parcialidad ni deformación. el libro d el h aikii (Universidad del Valle. Participó como ponente en el X X Congreso Mundial de Filosofía. convirtiendo el texto traducido en su propio texto. a fin de que la traducción constituya un hito y no una calamidad del oficio de las lenguas. contrastes y desplazam ientos (Universidad del Valle. Corredactor del volumen IV del D iccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana. de Madrid. actitud respaldada en el conocim iento cierto de las dinámicas de uso de las lenguas. para no incurrir en la vanidad de resaltar su traducción com o cosa perfecta y definitiva. lo segundo como institución ética de la responsabilidad del traductor con el significado y la implicación de las palabras. Boston . es discreto quien conserva una distancia. Universidad del Atlántico. 2002). discreción.

Hume. Heidegger. Pero la opción entre ‘lenguas cultas’ y ‘lenguas vulgares’ pronto dejó de constituir un dilema en filosofía. y con él la traducción. Por supuesto. Sobre este punto en particular volveremos más adelante. pero en gran medida es así por estar penetrado por los rigores de la exégesis lingüística que son prerrequisitos del pensar y el traducir. de cara a su traducción. afirmó las “lenguas propias” y distanció el Latín y el Griego. porque la traducción allanó la racionalidad propia del discurso y rompió todas las fronteras lingüísticas. No abusaríamos al afirmar que el discurso filosófico es inicialm ente un discurso sobre la lengua. Davidson con respecto a la ‘traducción (interpretación) radical’. A ristóteles. en los glosarios que exige la obra de cada uno de ellos. antes. D iscurso d el Método. Quine y D. promoción de las licencias. Este ‘progreso’ o democratización lingüística viene por supuesto emparejado con una política educativa que rompe las distancias de la cátedra erudita y amplía el espectro del nombrar propio y estricto de las lenguas de uso El discurso filosófico nos llega así por la lengua en cuestión. v. estoy seguro d e q u e n o serán tan p arcia les con el Latín com o p ara rehu sarse a oír m is razones p orqu e las explico en len gua vu lgar. sobre su instrum entalización y rendimiento. D escartes defiende la ‘comunicabilidad’ de las ‘lenguas vulgares’ y amplía en la suya propia el espectro de las lecturas directas. pp. Kant. retomando los lincam ientos generales de la oposición entre W. en este sentido. sin mediar la forma de la traducción. La traducción.225 sirven d e su razón n atu ral com pletam en te juzgarán m ejor d e m is opiniones. En el discurrir filosófico. en este sentido cabe plantear un segundo interrogante: ¿Prima en la traducción filosófica un ejercicio continuado de interpretación.”1 Ahora bien. Hobbes. 96-97. respondiendo a la pregunta inicial. b ajo la forma de locuciones de supuestos “conceptos originarios”. Así. Y en cu an to a qu ien es ju n tan el buen sen tido con el estudio. O. el uso de una lengua. los únicos qu e deseo com o ju eces. in sistir en una y otra traducción de Confucio. ‘Llegada’ precedida de múltiples conocim ientos y cond icionam ientos en el discurrir mismo de las ideas. el ejercicio filosófico podría reduplicar su reflexión acerca de la lengua. sino decidir e inferir. casi podríamos asegurar que el discurso filosófico en general está desde un principio anclado a una lengua desde la cual invita a la traducción. La ‘llegada de la traducción’ enfatizará entonces en una labor ‘curadora’ comprometida con la utilización del material lingüístico que trasiega de una lengua a otra. Luego el primer problema de la filosofía es la traducción (su traducción). y de cada inferencia una discusión Luego los ‘desequilibrios’ de la traducción se librarán en adelante y sim ultáneamente entre las modalidades de eventos que constituyen discursos filosóficos. arbitraje del matiz. como lo hará una pintura por los elementos de su com posición. o gana a cam bio la supuesta transparencia entre lenguas ? El discurso filosófico participa del concierto de la racionalidad. el discurso filosófico. ‘llegada de la traducción’ que se concibe propiam ente com o ‘llegada del oficio rector del uso de la lengua para retransm itir el pen sam iento de otro ’. Marx. asumido el uso de la lengua particular. leyes que renuevan el pensamiento a partir de la relevancia y el tratam iento mismo de los problemas. dejándolos sólo como recurrencias idiom áticas estrictas. Renunciando a conciencia a la ‘escritura’ en los límites de las ‘lenguas cu ltas’ que reclaman erudición y soberbia intelectual. mucho antes que su interpretación. cualquiera que sea. Grupo Editorial Norma. . exige la concertación de leyes lingüísticas para el efectivo despliegue etimológico de sus térm inos. y de cada decisión que se toma surge un matiz. quien traduce lo hace aguzando sus saberes para no desfigurar en su ejercicio tanto la segunda como la primera lengua. exhibido su conocim iento. anuncia su llegada com o exposición del pensamiento. q u e q u ien es sólo creen en los libros antiguos. tal com o lo practica de hecho la estrategia 1 Rene DESCARTES. 1997. no es así más que una respuesta a la tesis: “el discurso filosófico es un discurrir que llama a la traducción como actitud racional pura”. porque traducir no es simplemente trasvasar de un continente a otro. D escartes. Bogotá. Nietzsche. participa en el concierto intertextual com o entidad de prestigio.

Si bien el Español representa una lengua que a lo largo de su historia se ha aplicado más a traducir filosofía que a pensarla. Roma. escribirla como se escribe un buen relato o como se rinde un informe. el carácter de acto de algo. I. Alemania hasta los países hispanohablantes. porque de otra manera podría insinuarse que pensar en Español apunta por tradición a trivializar y tom ar estériles los significados. y las lenguas también. vol. antes bien.. pág. 1991. Los problemas filosóficos (como las metáforas posibles) han sido ya previstos. sin embargo. Grecia. lo encontramos en la elección deliberada de Xavier Zubiri por crear neologismos. hasta estos elementales ' tinglados donde tradicionalmente se ha observado la filosofía como un oficio del pensar instituido por otros hombres.”2 Afeccionamiento: “El hombre intelige lo real atemperándose de la realidad y estando afectado por ella. no es un método. 13. podríamos recibir hoy la invitación. este substrato de opciones intercambiables. Si la lengua lleva entonces al discurso filosófico y a la exigencia de la deconstrucción — que vincula más de una lengua— . discernim iento y solución de los problemas. pág 106. de estricta intelección. 3 Ibid. otros tiempos. En el entramado de esta invitación resonaría por supuesto la ausencia de una gran tradición filosófica en nuestra lengua. . ha realizado encuentros. la poesía y el ensayo. Pero al jalonar la filosofía desde esos países. A donde apuntamos en esta determinación de escribir filosofía en Español es al reconocim iento de los elementos de nuestra lengua como pertinentes y actuantes de cara a la exposición. Madrid. antes que a adoptar terminología entrecomillada y en bastardilla procedente de otras lenguas. com o toda gran escritura. la traducción emprende complejos procesos relacionados con el discurrir filosófico com o tal. Casi se diría que en Zubiri la lengua está obligada a rendir provecho etimológico. probablemente no adolezca el Español de los recursos para emprenderla. Si tradicionalm ente el Español ha sido más un cauce verbal aplicado al uso ordinario. aislando términos y giros que articulan uno y otro acento. como en un océano semántico alterable y continuo. lo que desdibujaría sus grandes construcciones en otros menesteres intelectuales como la literatura. ya que al traducir se apunta a un equilibrio semántico en el que las ideas ganen universalidad. Atemperamiento y afeccionam iento son modos de estricta aprehensión de la realidad. Un caso genuino que ilustra la autonom ía lingüística asumida por un filósofo. Xavier ZUBIRI Inteligencia sen iien le. por otras culturas. Ser perro en acto es ser la plenitud formal de aquello en que consiste ser perro. A través de la traducción se hace venir la filosofía desde los remotos contextos de China. lo que facilita el juego de su traducción. al traducir se reescribe un texto inicial de otra lengua en la lengua propia como adelantando un tapiz en el que es posible distinguir los fragmentos y entrecruzamientos de las opciones lingüísticas. y ha descubierto sus límites. Por eso yo llamo más bien actuidad a este carácter. que partiendo en su propósito de una lengua (filosóficamente activa) se desplaza hacia ‘otras lenguas’. Francia. Fundación Xavier Zubiri. La deconstrucción. la traducción asume esta condición. ello no lo exime para que se aplique —como de hecho lo ha hecho— a los problemas teóricos de mayor complejidad. y otras lenguas. a escribir filosofía en Español. los siguientes son algunos ejemplos de su obra que revelan la afirmación de un discurrir filosófico enmarcado estrictam ente en los términos del Español: A ctuidad: “ Actualidad no es. en una suerte de estrangulamiento del léxico del Español que responde a una renuncia expresa a la traducción. es ‘dos lenguas’ que interactúan propiciando que la traducción entre a jugar un papel determinante. como pensaban los latinos. inteligencia y realidad Alianza Editorial. ¿por qué no?. Inglaterra.226 deconstruccionista. es la lengua española la que ha emprendido un viraje. se ha dicho con insistencia. no ya a traducirla.”3 .

124 8 Ibid. Talidad no es mero contenido. pero es in du dable q u e o b ed ec ió tam bién a la in tervención d e los judíos. Paidós.. en los siguientes términos. porque abusando de la traducción ‘disponemos de material (¿de térm inos?) filosóficos’.”10 En general los monarcas ordenaban la edificación de obras. y fruto de su labor conjunta son varias tradu cciones latinas. 164..”9 Queda claro entonces que alguien debe promover la filosofía. pág. absten ién d ose d e p asarlo a l latín. Editorial Credos. pues.. El esfuerzo au n a d o de la corte a lfo n sí d io co m o resultado una ingente producción [. 5 Ibid. 120. . pág. 7 Ibid. se pronunciaba en relación con los D iálogos contra los nuevos A cadém icos. p oco am igos de la lengua litúrgica de los cristianos.. en este “con" de realidad se funda la conciencia humana. El Sab io (1 2 5 2 .5 Sentiente: “El sentir humano y el inteligir no sólo no se oponen sino que constituyen en su intrínseca y formal unidad un solo y único acto de aprehensión. sino que es “tal" realidad. como lo haría posteriormente en Francia Enrique II en 1556. 9 Rafael LAPESA. Pues bien.]. este “con” de signo es la conciencia sensitiva del animal. inteiigizar el logos es considerarlo como un modo de actualización intelectiva “común”. y a este “dar verdad” es a lo que he solido llamar "verdudear". 168. pp. Es lo que llamo talidad.. Uno de los grandes m om entos de en riqu ecim ien to in telectu al del E spañol en su h isto ria vino precedido precisamente de decisiones oficiales en relación con la traducción: “En torno a l m onarca [Alfonso X . pág. jurisconsultos.. es lo que da verdad.”6 Talidad: “La formalidad de realidad es formalmente no sólo inespecífica. si n o proceden todas directam en te d el Rey Sabio.].”* 1 Inteiigizar: “En lugar de “logificar” la intelección es menester “inteiigizar ” el Iogos.. 8 Ibid. Este acto en cuanto sentiente es impresión. Pues bien. L a con secu en cia fu e la creación d e la prosa castellan a.”7 Vcrdadear: “La realidad. 40. 1995. pág. pág. Esta p referen cia por un texto rom ance.. El sentir animal es co-estim ulidad signitiva. historiadores y hom bres d e cien cia. Historia de la lengua españ ola. Barcelona. los términos se normalizan como consecuencia de la práctica de la traducción. de Guy de Brués: “Nos. y por ello poco a p oco con du cida d esd e G recia y el p aís d e los latin os a estas m arch as [. respondía a los a fa n es d el m onarca en punto a difusión de la cultura. en cuanto intelectivo es aprehensión de realidad.227 Co-estimulidad: “el sentir humano es co-aetualización de realidad. invitar a hacer ciencia. El len gu aje y las in stitu cion es filosóficas. la construcción de máquinas. pero es m ás frecu en te qu e la obra q u ed e en rom an ce y q u e el cristiano ponga en castellan o m ás literario la versión oral d e su com pañ ero. 1 0Tomado de Jacques DERRIDA.. sino que es constitutivamente trascendental. pero también a traducir. las descripciones 4 Ibid. d esea n d o sin gularm ente q u e esta ruta abierta por el a n ted ich o Brués {que considera gran d eb er el tornar la filo so fía d om éstica y fa m iliar p ara nuestros súbditos en su lengua m ism a) sea segu ida por otros buen os y ex celen tes espíritus d e m uestro reino."s B ajo otra óptica. 1985. 331. Madrid. y una serie de tradu cciones y ad ap tacion es que. su contenido en cuanto aprehendido como algo “de suyo” ya no es mero contenido. pág.1 2 8 4 )] — co m en ta R afael L apesa— se co n g reg an ju g la r es y trov ad ores. Prosigue la costu m bre d e q u e en las versiones d e lenguas orientales trabajan em p a reja d os ju díos y cristianos. 237-238. fueron h ech as siguiendo su ejem plo. cuando su Cancillería extendió una invitación que. en la corte o fu era d e e lla .

practicará su m étodo de observación. estético . en estas fuentes está el com ienzo del ejercicio del pensamiento. según esta d escripción. un cartesiano. Ser y Tiem po.228 científicas. a ‘traductores de filosofía’. y si al margen de la intención académica. un marxista. así com o una conm inación a la traducción. la parodia acaece como desconocimiento de los rigores de la escritura.”1 1 El aprendizaje de los clásicos partirá entonces de la traducción como inferencia que. el E nsayo sobre el E nten dim iento H u m an o. y el pensamiento mismo. porque si bajo otras circunstancias se propone la traducción de manera irresponsable como simple imitación. y nos permiten salir un poco de la premisa de que el pensar filosófico reposa en obras com o la . los viajes de exploración. emprenderá la tarea de pensar ?. al tránsito entre lenguas. epistem ológico.. aq u ello qu e en el m u ndo es m ás com partido qu e una lengua. la elaboración de obras de arte y piezas musicales y de literatura. ¿quién D escartes en Francés?. ¿prohibiríam os radicalm ente la traducción?. 52 . dislates. es seguro. pero algo más. en la cual sabemos sin mayores dificultades qué pensar y qué nombrar. ¿servirán acaso un helenista. sino en la concertación de la. a proselitismos intelectuales. a escribir. no en la diseminación de discursos difícilmente congregados al pulso de las traducciones. fenom enológico. De la misma manera que hay una ‘lengua de la ley’. traducible y comunicable.. ¿quién es quién en Español? Exigencia que comporta una valoración lingüística definida: la ‘racionalidad’ de pensamientos filosóficos que se proponen dar cuenta de las formulaciones y soluciones a problemas propios del conocim iento. atrevámonos a responder: un pensador dotado de lenguas para desafiar a través de ellas el oficio de la traducción. a traducir. hay también una ‘lengua filosófica’ que asegura el tratam iento de las nociones propias de la filosofía. por supuesto. un neokantiano. y el quehacer mismo de la traducción. sino qu e a d em á s h ab la n y practican perform ativam en te la lengua en la cu al se produce este origin al. etc Empieza-así a quedarnos claro que para escribir filosofía se debe promover un equilibrio entre una pedagogía radicalmente nueva en relación con la investigación. en fin. imprecisiones que desvirtúen su oficiosidad con el sentido y la asimilen precisamente a la intención desacralizadora de la parodia..significación en una ‘lengua común’ en la que nos aprestamos a cavilar y cuestionar. que la traducción incurra en errores. racionalidad que en el fondo tiene un compromiso: la claridad. de la enunciación de los problemas. “Con el consentim iento d e D escartes — comenta Jacques Derrida— y d e acuerdo con el propio sen tido com ún. Las dificultades que comporta la traducción no distancian entonces la aplicación al quehacer filosófico. en tanto que lo efectivamente traducido promovería la reconsideración de ideas en el marco de la lengua propia. La anterior reflexión cobra elocuencia si preguntamos su a vez: ¿quien es Hegel en lengua alemana?. una traducción borra una serie d e en u n ciados q u e no solam en te pertenecen a l original y sin discusión posible. la suerte de la filosofía está. lo que indica que alguien debe invitar a pensar. Esta facilitación responde a los desbordes de la traducción. Todo esto resulta claro. argumente y afirme. Pero.. en cualquier caso. ¿Q uién entonces?. porque la exposición filosófica exige ser clara desde la lengua misma. el D iscurso del M étodo. en nuestro medio. un derridiano ? Resulta evidente que todas estas filiaciones suenan a deformaciones. ¿provocaríamos deliberadamente la ira de Georg Steiner?. m etafísico. etc. pero ahora las preguntas son: ¿Quién. ético . una ‘lengua de la fe’. porque la filosofía escrita bajo este recurso facilita además su tránsito hacia la pedagogía del conocim iento y hacia la traducción misma. pág. C rítica d e la R azón Pura. que h ace com patible la lengua com ún con los d iscu rsos on tológ ico. la parodia desequilibrará por actitud las virtudes intelectuales del texto original. una lengua literaria’. un pensador creativo y riguroso como lo pedía Nietzsche. ¿quién Hume en Inglés?. no será difícil. discernim iento y exposición en la resolución lingüística de otra lengua. iah!. así visto. ¿desafiaríamos Babel7 La exigencia es contundente: para pensar se requiere una lengua que interrogue. siendo a su vez claro. salvando las diferencias. 1 1 Ibid .

la traductora. traducir se vuelve inútil. no por ello deja de criticar duramente a los traductores (¿d etractores?) de L as Mil N oches y una N och e . soñar. pero también se resiste. consistiendo la primera en traducir concitando a la antitraducción. filosófica. ¿Cómo traducir al Español un poema. son sin embargo actitudes derivadas del acto de pensar. literaria. instituida com o pedagogía. un texto por ‘yo interpuesto’. de una epistem e y una sem iosis a otra. Por esta razón. pero que elude sistemáticamente la alusión a la lengua m isma. su injerencia es relativa. grandes desequilibrios como los expuestos por Jorge Luis Borges en «Los traductores de las 1001 Noches». de otro lado. aunque el mismo Borges incurre en múltiples traducciones. aislamientos de sentido. audacias de la forma. El traductor no presencia la lengua como forma del pensam iento sino como material semántico. que .229 El an te rio r parangón. un ensayo. cantar. La traducción como señal de la afirmación de las opciones de una lengua ante los retos de otras. casi un texto indirecto que puede ser fiel a todos los capítulos y matices sem ánticos de una y otra lengua. o cómo pensar en Inglés. ni está del todo previsto que pueda suscitarse algo. su desafío está en la cualificación de sus decisiones sin incurrir en los riesgos de la parodia. Sin prefigurar la actividad del traductor. donde denuncia la metamorfosis sufrida por el texto clásico en manos de los traductores. paradójicam ente porque entonces ya no existe com o lengua.. nunca definitiva. señ a la los desbordes de la trad u cció n y prepara su consideración como problema filosófico del lenguaje: ampliación del espectro de transformación de lo serio y riguroso en la broma y en lo ligero. los cuales sacrificarían su labor y pondrían en entredicho la em inencia del discurso original. por ejemplo. etc. la propia. Desafiar la traducción com porta. que puede albergar enormes decisiones acerca de la traducción. dim ensiona claram ente una sola lengua. mientras que la segunda lo hace como acción radical de trasvasamiento. la traducción representa algo así como el vehículo para todo aquello que sea discurrido en otras lenguas a lo largo de la historia. sino como cosa destituida en otra lengua que no es ella. al vehicular la significación. aunque es vidente que toda visión de la escritura configura valoraciones. etc. b) La traducción como constelación de textos promovida desde el mercado editorial. Una y otra opción. Pausa e impedimentos Hay un alcance esencial del texto en cada frase traducida. Estas dos señales revierten por supuesto en com entarios político-culturales: a) La traducción como refuerzo ante la “carencia de saberes” en materia científica. El com prom iso de la traducción resulta entonces sumamente com plejo. con tres afanes filológicos e ideológicos diferentes. ‘parodiar’ y ‘traducir’. com o sucede con todo traslado. sin que nadie pregunte a cambio: ¿y quién es el (la) traductor(a) de este texto? La traducción se facilita. 1. porque de paso pareciera que 'todo está traducido’. m arca desde ya una condición que hace de la traducción ‘otro texto’. La labor de la traducción avanza entonces hacia un objetivo que logra tras múltiples avatares filológicos y lingüísticos. alcance que el traductor sopesa para verterlo a la segunda lengua. mirando a cambio la realidad textual com o realidad fundamental. aunque el tránsito mismo nunca está garantizado. más que otros. se inicia o continúa en ella un curso del sentido del texto original que va de una lengua a otra. observar desde dentro. denuncia igualm ente de los desaguisados de la traducción desde tres ópticas diferentes. de Historia d e la etern id ad (1 953). El ejercicio pedagógico y selectivo de la traducción traza así una ruta de señalamiento de textos que apunta a concebir la traducción misma como actitud. Este desfase. es cierto. amar en Inglés? Pero. luego al traducir es ‘inútil’ nombrar la lengua original com o soporte de la dicción. o una simple frase del Inglés que hable de cóm o usar el Inglés. la traducción aporta una suerte de decisión que facilita el desplazamiento. ¿por qué resulta inútil hablar precisam ente de la lengua en la traducción?. pero cuando el texto habla de su propia lengua. y por las mismas razones Valery Larbaud censura y elogia alternativam ente el papel del ‘traductor-traidor’. bajo la vestidura de la traducción. pero el traductor debería evitar. sin incurrir en esfuerzos demenciales de traducir lo que no m erece ser traducido.

tanto una com o otra. donde a partir del Griego y el Latín. y la imponderable tarea de la traducción puede no cumplir con ello. en su relación segura entre palabra y objeto. o esta no ha constituido más que un dilem a lingüístico de la puesta en común del pensam iento a través de las lenguas ?.. algo que ofende en esta declaración. Nuestras preguntas serán ahora: ¿Necesita la filosofía d e la traducción?. tam bién entonces el librero señ a la b a qu e los libros d e filo so fía escritos en cierta lengua no son muy solicitados ”n Hay.. ¿Podría el pensam iento filosófico apañársela sin la traducción ?. una desfiguración de la cultura y del pensamiento propios. hablaríam os de e je rc ita r el pensam iento a través de las traducciones. dificultades de enormes dimensiones. solamente tres lenguas más (el Alemán. y donde cada imprecisión repercute en la formulación del conocim iento que se quiere restituir al otro lado de la lengua original. ¿por qué los catecism os y las Biblias traducidos a las lenguas amerindias?. es en este punto en donde reside su verdadero ministerio. Ministerios de la traducción ¿Por qué tanta evangelización en Am érica?. el Francés y el Inglés). o cuanto menos una suspensión. confiriendo estatus a una firma original (la del autor) que firmará nuevamente una vez salvadas todas las dificultades del traslado. ¿En qué medida es la traducción una restitución? Si la idea de “recomposición del sentido” prevalece. esta “d ignid ad ” no ten d ría por qué ser ób ice para que o tras lenguas carezcan de reconocim iento. la traducción que se ofrece como regalo del saber entre lenguas. demostrando resarcir la inculpación histórica generalizada que resta méritos a ‘ciertas lenguas’ a las que se destina irrecusablemente a los riesgos de aceptar la traducción. o las que definitivamente no. así la traducción restituirá el sentido de la misma manera que todo m ensaje recodificado restituye el suyo. 12 Ib id . tal como lo sanciona la tradición occidental. nos vemos obligados en la traducción a privilegiar la restitución del significado lingüístico en la otra lengua. por supuesto. filosofía como exégesis de textos distantes sobre problemas distantes.. sin atender al discurrir filosófico mismo. con problemas heredados y falsas posturas académicas. 6 0 . Si bien las lenguas ganan un estatus por obra de los pensadores y escritores canónicos inscritos en ellas. Luego el compromiso que estam os em prendiendo afectaría la pedagogía misma de la filosofía tal com o ha sido asumida tradicional mente en nuestro medio: filosofía al margen del aprendizaje y la reflexión acerca de las lenguas. propuestos y desarrollados por filósofos distantes. Pero al decir “restitución” estamos presuponiendo una clausura previa. 2. pero si delatamos a la traducción en estos términos no es restándole valor como conocim iento.. p ág. no precipitan necesariam ente su insignia com o instrumento de deculturación. pues quienes entran en contacto con la traducción y se mantienen en los márgenes de la com unicación. o es ineludible esa “restitución” de un ejercicio continuo de trasformación y síntesis ? El acercamiento de las lenguas en términos estrictam ente didácticos nos permite hablar. concediendo con abierto empacho que entre el pensamiento filosófico y ‘algunas lenguas’ existen nexos privilegiados que desplazan la participación de otras.. se acercan al estatus arbitrario de ‘lenguas para la filosofía’: Jacques Derrida señala al respecto: “Com o hoy. a la postre se recibe como castigo cultural de la diferencia Cada vez al traducir se pone en marcha una cruel evangelización. sin restar méritos a la traducción. Este prejuicio casi equivaldría a afirmar que las historias contadas en ‘ciertas lenguas’ carecen de interés. m ás aún. no ya de la dificultad de la trad u cció n . La función de traslado acusa entonces el paso de un aquí a un allá. filosofía centrada en los autores. .. Esto sucede con la traducción en la que no basta la decisión y la previsión.230 pueda fracasar algo que desajustaría el traslado y revelaría el trajín y la incertidumbre del tránsito. un juicio radical en relación con ‘ciertas lenguas’: las que no. sino propiam ente de las exig en cias de cada lengua de cara al ad iestram iento filo só fico . pero la restitución de este error la ha suplido precisam ente la traducción.

Detrás de la traducción palpita entonces. en Sum a Teológica II. la griega y la latina. Tusculanae dispu tation es. Saber por ejemplo cuándo la lengua francesa empezó a adquirir su estatus como lengua de poder y de saber.231 Es indagando las políticas lingüísticas a lo largo de la historia com o conseguiremos saber en qué medida se ha valorado el saber inscrito en otras lenguas y en qué medida se ha promovido el propio. su vinculación con la gnosis. practicando su sintaxis para emprender la traducción de otras lenguas. conservando en com pensación una extraña condición de súbditas de otras lenguas de las que traducen y en las que invitan simplemente a leer la filosofía. ¿Debemos nosotros conocer a K ant ? Corregir Babel no implica. con una teoría de la cultura que amplíe nuestra comprensión de la confrontación entre palabra y objeto. Árabe. de manera ambigua. Utrurn ritus in fideliu m sint toleranti. con la hermenéutica. a la desvinculación de una lengua particular del circuito logocéntrico impuesto por la filosofía. en el marco de la guerra fría. las obras traducidas para la colección fueron: John Locke. Alemán. entre otras. que puede proceder tanto de un autor que asume escribir en una lengua y no en otra. . Al margen de discusiones acerca de la calidad de las traducciones. Como intenta exponerlo exhaustivamente Umberto Eco en su libro L a bú squ eda d e la lengua perfecta en la cultura europea (1993). es esta y no otra la situación interlingüística propiciada por el filósofo Raymond Klibansky cuando. Italiano. sin incurrir en contradicciones. sin privilegiar necesariam ente un discurso ideológicamente avasallante que se ‘deba’ impartir en todas las lenguas posibles. Nicolás de Cusa. el Español. Marco Tulio Cicerón. The bloudy tenant o f persecution in ca u se o f conscien ce. N athan der Weise\ Boccaccio. Español. nos adelanta lecturas comparadas y nos saca conclusiones acerca de la estructura de las lenguas. la inglesa y antes. el W ittgenstein de Carlos Moulines. Húngaro. D e p a c e fid e i . que la traducción nos “libera” de los desafíos entre lenguas. artícu lo ‘tolerar’ d e la E n ciclo p ed ia . podemos vislumbrar la diferencia entre unas y otras lenguas porque al traducir una obra en particular se tiene la presunción de rendir tributo al esplendor de un pensamiento consagrado como ‘central’. E pístola de toleran tia . Podríamos decir sin embargo. emprendió la colección ‘Filosofía y Comunidad Mundial’. restituir la ‘lengua perfecta’. du da y to leran cia . preguntamos: ¿Hay obligación en la traducción ?. Lessing. Baruch Spinoza. aspeets o f language & translation (1975). antes bien. Fábu la d e los tres anillos. ¿Debían los indígenas am ericanos conocer la B iblia ?. y así. compete asimismo a los decretos de promoción y restricción lingüística. textos sobre la libertad. Se abre aquí el umbral de un gran problema que tiene que ver con la secular declaración la obra de los grandes filósofos como los “verdaderos libros d e filosofía". mucho antes por supuesto. un credo y un reconocim iento de los m éritos de la diferencia y la autonom ía lingüística. los interioriza nuestra cultura intelectual como si se tratara de genuinas disertaciones en nuestra lengua. lo que no significa en últimas más que la promoción de la filosofía com o doctrina. su desprestigio ante los editores y pensadores a pesar de que la realidad com o tal la hemos conocido a través suyo y los problemas los hemos discutido en los márgenes de su sem ántica. pero todos sabemos que el Griego y el Alemán son lenguas de sem ántica aglutinante difícilmente trasplantable a la nuestra analítica. E dictos . y antes de él George Steiner en After B abel. se puede afirmar en términos generales que el Kant de José Gaos. con la que pretendía mostrar que la filosofía puede ayudar a la idea de una comunidad mundial a través de la traducción a diversas lenguas (Inglés. cabe decir. Hebreo y otras muchas) de textos canónicos de la tradición de la tolerancia. Thomas Paine. Francés. y saber además en qué medida las políticas de otras lenguas han sido indiferentes a esta avanzada de los saberes filosóficos y científicos. ‘primordial’ y ‘decisivo’. Roger Williams. 2. Denis Diderot. su tímida incursión en el discurrir filosófico. vislumbrar los alcances de la traducción. Rey Asolea de la India. Sébastien Castellio. Polaco. etc. Fe. El resultado es el presente de nuestra lengua. en el anterior orden de ideas. el Aristóteles de Emilio Lledó. publicados en ed iciones asequibles que profesores y estu d ian tes del m undo en tero podían adquirir con comodidad. japonés. sin atender a cambio a las opciones que regala la diferencia. cuándo la alemana. L os derechos del h om b re . Santo Tomás de Aquino. Este rigor de las decisiones políticas.

Pasando propiam ente a la traducción. enmarcados en los límites de dos lenguas (el Inglés y el Español). Pero la pregunta ¿qué es la tradu cción ? . (“¡El lobo! ¡El lobo!”) es el mismo." —gritaban. la resolución de la pregunta nos pondrá de un lado ante el desafío herm enéutico que confronta dos lenguas. podríamos sentenciar desde ya. al momento de ser traducido al Español. (“¡El lobo! ¡El lobo!”) como en la fábula. que en un primer momento puede resultar evidente debido al margen de duda necesario que precede a toda enunciación de un problema. cuya ejecución podría consistir simplemente en la irresponsable precipitación de un traductor o de un ineficiente manual de traducción. The wolf\”. porque ante todo la traducción es método. Willard van Orrnan La bú squ eda de la verdad. aunque ceñida a la simple traducción literal. Quine acumular evidencia inductiva a favor o en contra de la traducción permite tomar decisiones pertinentes para que: “las oracion es recom en dadas por los m an u ales d e traducción rivales. Crítica. 15 QUINE.’’. pp. el efecto de “The wolf'. O. previendo que una y otra función corresponden respectivamente a la traducción y a la interpretación. 79-81 . en otras palabras. ¿Pero qué es la traducción? La investigación acerca del lenguaje va de las palabras a las cosas. Combinar estas dos opciones casi anunciaría desde un principio la confusión entre “significado” y “creencia”. que ante la expresión inglesa: “Hey. com o in vestigación . Si. el ‘cam ino’ delineado y finalmente abierto entre dos lenguas para que un discurso refresque su exposición en los límites de otra lengua. recordem os alternativam ente el grito de los soldados republicanos españoles cuando avistaban a las tropas nacionalistas: “\Hey. Prever en qué reside la oscuridad de las expresiones de un texto en una determinada lengua implica así. Ahora bien. n o [sean] in tercam biables en contextos d e uso de la len gua. muestra clara del rechazo de lo dado. debido a la eminente implicación práctica de su ejercicio (traducir es incursionar en los oficios de la confrontación y la suplantación). y por otro ante la singular evaluación de una oficiosidad inalienable a la cultura. com o tradu cciones d e una cierta oración. Barcelona 1992. así: (“ ¡Hey. ‘iTodo es traducción'. más que un saber lingüístico.”'3 Con suficiente evidencia pragmático-lingüística como para responder por conocimientos ciertos. la traducción se asume como conocimiento y se ejerce con seguridad. significado y creencia a partir de los cuales se entra en el grave dilema filosófico que considera como ‘verdad’ las decisiones propias de la traducción. y repetida la operación. como aprendemos de Quine.232 3. implicamos un sobresalto canalizado de manera inmediata en una búsqueda. V. en tanto que la traducción. pero a su vez con una fuerte dosis de inducción. Sin embargo. El primero de los ejemplos propuestos: “Hey. emprendemos la traducción. The wolf'. una com pleja determinación semiótica que hace del discurso filosófico un ejercicio arduo del pensar. y que ante la expresión: “The wolf'. the w olf is on your bach\”. por la segunda vía. Para W. precisam ente para afirmar o para negar las distintas opciones. dice la fábula. que viene el lobo'. la decisión del traductor obedecería sin embargo a deliberaciones interpretativas estrictas distintivas de cada lengua. the w olf is on your b a ck l”. será. Supongamos. aunque un tanto atenuado. la ‘indeterminación de la traducción’ impele a la traducción misma. pero a la tercera oportunidad ya nadie presta atención. del com p lejo te ó rico de dos lenguas parangonadas deberá pasarse a la resolución del detalle en la cláusula y en la palabra misma. el lobo está a sus espaldas!”.’. la traducción de estas expresiones reclama tanto la literalidad como la implicación pragmática de las expresiones. en términos simples. en un segundo momento pasa a ser de una contundencia ineludible. procedamos entonces de manera metodológica. va de las palabras a las palabras. implicamos com o comprensión una estampida humana.

por asegurar una definición en la praxis misma de la com unicación. las expresiones mueven a interpretaciones radicales. como comandos libres de literalidad. Una expresión como: “¡Hey. Pero volvamos a la pregunta que nos ocupa: ¿ q u é es La tradu cción ? En ambos casos la traducción ilustra el paso de una expresión en Inglés a otra instancia de la significación de la misma expresión en otra lengua. la determinación de enfrentar al lobo o huir los atisbos de incredulidad la indiferencia Se trata de cuatro implicaciones (¿o interpretaciones?) comportadas com o tales en la medida en que rinden un provecho en términos de la aceptación de las exclam aciones puestas en consideración.. antes que sometimientos semánticos y literalidad. como se ve. un conocim iento indagado contextualm ente.. El significado de las expresiones: “iHey.. esta ausencia llam aría a fracaso. antes que la confrontación con la propia literalidad y referencia. Esta decisión anuncia. Lo anterior indica que se traduce la expresión en la medida en que se la asume como certeza. sencillam ente un efecto. En su correcto funcionam iento sintácticosemántico. Vista desde una teoría radical de la traducción. casi podríamos afirmar que hemos facilitado las cosas para sesgar nuestra lectura hacia el lado de la interpretación. que la interpretación radical expone una suerte de deliberación contextual a la tarea de la traducción. Pero el efecto de la traducción resulta difícilmente independizable del de la creencia. la elipsis del significado. así. es obvio que en el primer caso se trata de una traducción fallida. entonces la interpretación radical que reconstruye en Español las expresiones referidas a eventos de alarma y peligro Formalización que nos llevará a concluir. lo que vincularía la traducción a la ‘verdad’ de manera incuestionable. en este sentido. el lobo está atrás suyo!”) no participan como opciones en una lengua en la que sencillamente se diría: ( “¡El lobo ! ¡Que viene el lobo !”). q u e v ien e eL lobo'.. asumirlo como conocim iento. no tendríamos más remedio que conceder que traducir una expresión es. y a partir de ahí se accede a una teoría del lenguaje que rezaría: “Toda en u n ciación A en ten dida co m o tal se tradu ce co m o ‘verdad’” De donde tendríamos en nuestros ejem plos al menos cuatro opciones de traducción de cara a la ‘verdad’ : a) b) c) d) la alarma generalizada. lo que nos mueve a preguntar si en realidad hablamos del fenómeno de la traducción. 4. en palabras del propio Davidson: “L as id ea s cen trales d e lo q u e h e d ich o h asta ah ora . y como tal de la interpretación. La traducción es.233 o “iHey. the w olf is on your b a c k l”.” y “\El lobo. sin ambigüedad. hablamos propiamente de la interpretación? Si la traducción facilita la apropiación de un significado en los términos de una lengua propia. ¿Traducción o Interpretación? Al proponer ejemplos que vayan de una a otra lengua. las que sancionan en cada caso una función de la creencia individual o colectiva.". con Donald Davidson. pero vista en un panorama más amplio. es obvio que tiene un núcleo que reside en la palabra “lo b o ". a donde llegamos ahora. antes que la dilucidación formal de una estructura de una lengua trasvasada a otra. es evidente que se interpreta tan pronto estamos en la necesidad de traducirla. antes que resolver su significado. the w olf. porque las expresiones de uso de una lengua exigen presupuestos de interpretación. útil para el oficio del traductor. sólo que no hay equivalentes lingüísticos en la lengua receptora que aíslen una a una las palabras de la expresión en cuestión." . amparados en la siguiente formalización: Si L entonces R Si la expresión inglesa: “Hey. iEl lobo'. y como tal del experimento de ‘traducción radical’ indagado por Quine?. estaríamos tentados a decir que son las interpretaciones. lo que nos lleva a pensar que la traducción se comporta en general sobre un criterio elíptico de localización contextual del sentido de las palabras. o en su defecto.

. un traductor. lo vinculamos aquí con la ejecución holística de la traducción. 158. si podemos invocar aún ese difícil concepto unamuniano. proposicion es y objetos de creen cia ocu pan un esp a cio legítim o en la ex plicación de la condu cta de h ab la . De otro lado. un enunciador sin el cual el texto no es texto. y de otro lado. disolverlas. lo que no elude una fuerte dosis de interpretación en cada mínima traducción. esto sólo se d eb e a q u e pu ed e dem ostrarse q u e ellas desem peñan un p ap el fu n d am en tal en la construcción d e una teoría a d e c u a d a ” Pero volvam os a donde habíam os iniciado. El nombre del traductor aparece así construido com o garantía del ‘buen sentido’. 1813). 5. es decir. Así. pero este agregado no hace más que corroborar los términos de la tesis acerca de la necesidad de una traducción holística. alegorías y enigmas. no pu ed e d ejar de caer 1 4 Donald DAVIDSON. Porque para el texto constituido como pieza labrada en la lengua original y proyectado fuera del circuito monolingúe. la traducción expone capítu los de inefable com plejidad. ¿cuánto más difícil sería llevar la metáfora a otra lengua y darle allí el encendido que la inflama de agudeza.la garantía de su propio nombre. descritos sólo a partir de la enorm e oficiosidad de intelectuales com o Antonio de Capmany y de Montpalau (Barcelona. Un resultado d e esto es qu e para interpretar una em isión particular se n ecesita construir una am p lia teoría p ara la interpretación d e un núm ero poten cialm en te in fin ito de em ision es. 1742 . De cara a los traductores Además de lo contem plado hasta el m om ento. si e n tid a d es ta les c o m o sig n ifica d o . sólo bajo. en el que participan saberes y creencias culturales y lingüísticos. quien tradujo con reconocida aceptación diversas páginas del Francés. 1990. De la verdad y d e la interpretación. Gedisa editorial. tan to la traducción como la interpretación son restituciones de sentido en términos estrictam ente lingüísticos La confusión entre traducción e interpretación. En la acepción de la palabra ‘m e tá fo r a ’ . comporta sin em b arg o g rav es d ific u lta d e s : la tr a d u c c ió n . es decir. com o en la de 'traducción' . inmersiones de la palabra en otros océanos de la significación. de su ‘saber’ de lenguas y de su ‘casticism o’ en cuanto al uso de la propia. un mentor. considera la complejidad del texto original como algo no reductible a convencionalidad. p ara em p ezar. lo que Quine precisa com o ‘indeterminación de la traducción’. según la Cual un foco semántico del texto original globaliza el énfasis y el matiz de la expresión a traducir. siendo más bien objeto de reconstitución a través de un sistema global de procedimientos. Para resumir. el traductor debe aparecer como un equivalente al autor. El propio A n tonio de Capm any afirm a: “C om o e l d iv er so c a rá c ter d e la s len g u as c a s i n u n ca p erm ite tradu cciones literales. reglas y suma de elem entos. mientras que el resto del texto elude el mecanismo de la traducción literal y se som ete al ‘constructivism o’ propio de la segunda lengua. buscarles causalidades y equilibrios lógicos?. antes que la tra d u c c ió n p ro p ia m e n te lite r a l. metáforas. pág. La evid en cia p ara la interpretación d e una em isión p articu lar tendrá q u e ser en to n ces u n a ev id en cia p ara la in terpretación d e todas las em is io n e s d e un h a b la n t e o co m u n id a d . am p lía sus re s tric c io n e s presuposicionales añadiendo precisiones etim ológicas eruditas.Cádiz. serán n ecesa ria m en te vectores d e sig n ificad o y de creencia. en buenos térm inos. se tra d u c e n n ú c le o s s e m á n tic o s que se a c o n d ic io n a n convencionalm ente a las formas de expresión de cada lengua. libre en algún m odo d e esta esclavitud. ¿qué solución tienen en el universo de la traducción? Ya la m etáfora sortea un desequilibrio referencial que exige saberes e intuiciones no siempre negociables. ¿sería recom endable trad u cir las m etáforas?. sabor y saber? Nos va quedando claro que la traducción exige el nombre de un traductor. pero sobre los cu ales pu ede b asarse una teoría d e la interpretación.234 pu eden resum irse así: los h ech o s con du ctu ales o d e disposición que pueden ser descritos en form as qu e n o su ponen interpretaciones. se insinúan desplazamientos y tránsitos. P or ú ltim o. fu n dam en tales contribuciones a la filosofía del len gu aje. aunque facilitaría la resolución pragmática del problema del significado. Barcelona. un Virgilio que guíe al Dante en los abstrusos recorridos del Infierno. Esta opción epistemológica que hemos declarado ‘holística’.

1994.A. 1995.Madrid. Según lo visto. quizá en el que se entiende traducción por extensión com o “interpretación”. surgida del reconocim iento de la lengua propia como ‘autonom ía’ que nos permite condesceder precisam ente con los presupuestos de la definición de “lengua” del dialectólogo José Joaquín M ontes Giraldo. como orador. es en Capmany en quien se concentran ‘todos’ los saberes.”15 Si bien la atención por el estudio y purificación del idioma se revela en la obra de eruditos contem poráneos de Capmany com o Mayans y Sisear. conjugando su actividad literaria con un notable afán históricista. como respaldo a la labor del traductor y polígrafo. tratado en el que abordó. “ iq u é traducción m ás mala\”. de un raro equilibrio que acaso contradiga las razones editoriales contem poráneas que podrían resumirse en lo siguiente: . Se trata. que está por fuera de cualquier consideración filosófica acerca de la traducción. a una suerte de elocuencia que se recoge de m anera particular en la segunda lengua. Miguel Ángel Vega. en las fronteras de la traducción la verdad no es ni la correspondencia ni la evaluación del significado en relación con la referencia. S. “¡se trata de una traducción muy d eficien te . F ilosofía d e la elo cu en cia. trae a cuento. cuyo testim onio constituye el presente de la palabra y de la información. Capmany es autor de las M em orias h istórica s sobre la M arina. n acid as d e la libertad d e bu scarle a l m od elo an alog ías y eq u iv a len cia s . ‘Arte de traducir del idioma francés al castellano (1776)”. un digno ejemplar dentro de los problemas filosóficos del lenguaje. porque ¿cóm o restituir la sem ántica de una lengua cuando hay desconfianzas con la utilización que de ella hacen los propios autores? La respuesta es: a base de elocuencia. Este criterio. sin recurrir p ara ninguna d e ellas a otra len g u a . dicha restitución salva las dificultades de la voz enunciadora en el texto traducido y pone al corriente una actualización más de la manera de nombrar en la segunda lengua. ‘transferir’. como desvalorización de méritos y desplazamiento forzado a otra instancia de su desempeño con menores exigencias en cuanto al rendimiento y los méritos. pág. No exageramos al afirmar que. ab erran te !” Juicios que bien podrían poner en consideración la segunda y acaso primordial acepción de “traducción”: del Latín Traducére. y R etórica . edu cativa. Elem entos etim ológicos según el m étodo d e E uclides. energía y h erm osu ra. en Textos clásicos d e teoría d e la traducción. si hacemos com paraciones siglo por siglo de las traducciones de textos clásicos de otras lenguas. 1 6 José Joaquín MONTES GIRALDO. antes que un texto. Fray Martín Sarm iento. destacó como filólogo. D iálogo d e la lengua. como un pionero. 196. adm in istrativa-estatal. necesidad de desarrollar una lengua con los saberes de otras con mayor asentam iento cultural e histórico en determinados campos. Orígenes d e la lengua ca stella n a (1 7 3 7 ). son también suyas las obras: Teatro histórico-crítico d e la elo cu en c ia ca stella n a (1 7 8 6 -1 7 9 4 ). y como director de varios periódicos. Instituto Caro y Cuervo Santafé de Bogotá. así com o del Arte d e traducir d el idiom a fran cés a l ca stella n o (1 7 7 6 ). Esta situación invita a una comprensión diferente de la traducción. . Editor. los móviles persuasivos que llevan al traductor a inferir y argumentar. 1 5 CAPMANY y de MONTPALAU. hacen de la traducción una suerte de restitución de la retórica y la elocuencia de la primera en la segunda lengua. de poder decirlo todo pero en la única lengua que se ejercita de manera monolingüe desde siempre. Ediciones Cátedra. expresiones tan recurrentes com o: “¡es una p ésim a trad u cción !”. Así visto. por supuesto. sino la elocuencia misma del traductor. la igualación tantas veces denunciada entre la “traducción” y la “traición”. En efecto.se traduce para inundar el mercado editorial. y D el origen y form ación d e la lengua castellan a (1 7 8 6 ). pág. Antonio de. en el mismo sentido. la historia lingüística del Español. D ialectología gen eral e h isp a n o a m er ica n a . com ercio y artes d e la an tigua ciu d ad de B arcelon a (1 7 7 9 -1 7 9 2 ). en el que seleccionó modelos del buen estilo. es decir. de otra parte. com o acto de transacción administrativa. el traductor de cada época dejará en ellas su impronta antes que salvar de manera definitiva las dificultades retóricas de los textos de la primera lengua.”16 La traducción juega así su papel como balanza que oscila entre el prestigio y la necesidad. etc ). 15. esta sí. en fin. Juan Valdés. del Latín Traditio.235 en ciertas licencias. prestigio y notoriedad de las voces que claman por ser traducidas. que dice: “L a lengua llen a todas las fu n cion es d e la com u n id ad qu e la usa (com u n icación literaria. se traduce a un autor. que a c a s o desv an ecen su precisión. delito del que quebranta la fidelidad o lealtad. desacertada. cien tífica.

S. Quine propone una concepción epistemológica que A Hofstadter ha calificado de holismo (totalismo) pragmático y que consiste en concebir el conjunto del lenguaje del conocimiento como un todo estructural que responde com o todo a la experiencia. El resultado de lo primero es un nominalismo. Quine ha realizado también diversas contribuciones a lo que llama la teoría de la referencia y a lo que califica de teoría de la significación. ha llevado a cabo diversos trabajos en lógica matemática. pp. pues de lo contrario se hace imprecisa la fundamental distinción. Barcelona. Estas dos teorías se hallan habitualmente (y ambigua­ mente) incluidas bajo el nombre ‘semántica’. la consecuencia de lo segundo.—O sentido da nova lógica.236 WILLARD VAN ORMAN QUINE* No se trata. Ésta afecta directam ente a las partes externas del todo e indirectamente a las partes internas (compuestas de «mitos» y «ficciones»). en 1908 profesor de la Universidad de Harvard (Cambridge. esp.a ed. y su presentación sistemática de la lógica matemática. con la formulación de un lenguaje al cual pueda traducirse toda la lógica en el sentido de los Principia Mathematica y. Obras A System of Logistic. Estados Unidos). 1934. 1958). sino también el a posteriori.: Lógica m atem ática . rev. por medio de la cuantificación nos comprometemos a veces a admitir sólo entidades concretas. 1950. nueva ed. —Mathematical Logic . 1968). Willard van Orman Quine nació en Alerón.. 2. 1972 (trad. 1941. 1960 (trad. 1953. Quine — que rechaza todo «universo superpoblado»— se inclina por el nominalismo.. 3.: Los métodos de la lógica. nueva ed.a ed.. en la que descuella una teoría axiomática de ios conjuntos que se halla en una posición intermedia entre el sistema de J von Neumann y el de Russell.A. pero lo que se dice que hay sí depende de tal uso». ya establecida por Frege. Contestar a la segunda cuestión es equivalente a examinar las clases o tipos de entidades que nos comprometemos a reconocer en un lenguaje dado. Desde el punto de vista filosófico destacan en la obra de Quine sus investigaciones ontológicas (en el sentido por él dado al vocablo ‘ontología’). 1942 (trad.: Palabra y objeto. rev. —From a Logical Pomt of View. toda la matemática. esp.. rev.. 1962).. 1940: 2. 1964. A este respecto Quine llega a la conclusión expresada en la fórmula semántica «Ser es ser el valor de una variable». es decir. 1972).: El sentido d éla nueva lógica. Massachussets. rev. es necesario distinguir entre la cuestión «¿Qué hay?» y la cuestión «¿Qué dice una cierta teoría o forma de discurso que hay?».. Editorial Ariel. Según Quine. Lo que se elige con intención pragmática es. reed. 1980). 1965. un platonismo. — Elementar}' Logic. Una importante y muy discutida teoría de Quine es la que ha formulado en oposición a la vez al reduccionismo y a la división rígida de los enunciados en analíticos o sintéticos. modificaciones «internas» de carácter estructural de acuerdo con dicha pretensión. pero no en cuanto fórmula que expresa qué ontología es verdadera. —Set Theory and Its Logic. lo que nombra. A-D. — Word and Object. —Methods of Logic. esp : Desde un punto de vista lógico.. entre la significación de una expresión y aquello a lo cual la expresión se refiere. sino en cuanto fórmula por medio de la cual se prueba la conformidad de una doctrina dada con un modelo ontológico previo. que se hallan en una relación continua. 1951: reimp. Goodman) ver hasta dónde puede construirse un lenguaje que reduzca todo enunciado sobre entidades abstractas a un enunciado sobre entidades concretas.a ed. no solamente el lenguaje a priori. 2973-2975 . 1980 (trad. Ohio (Estados Unidos). en la intención del autor. En contra de las citadas tesis. habiendo intentado (con N. de examinar cuestiones ontológicas. 1994. pero Quine declara que conviene no confundirlas. con un nuevo prefacio.. 1962. entre ellos mencionamos sus «Nuevos fundamentos de lógica matemática» (presentados en 1936 y publicados por vez primera en 1937). 1982 (trad. y aveces entidades abstractas. pues. por ende. Así. esp. esp. * Tomado de: José FERRATER MORA D iccion ario de Filosofía. De este modo Quine propugna un empirismo antidogmático que permita comprender la estructura efectiva de las teorías científicas (o de todo lenguaje sobre la realidad) en cuanto herramientas que permiten predecir la experiencia futura a la luz de la pasada y que experimentan.. sino los supuestos ontológicos de lenguajes («discursos») dados: «lo que hay no depende en general del uso que se hace del lenguaje..

° 2 (1979). 1973). J. N. — «A Basis for Number Theory in Finite Classes». 1974). en The Philosophy of A N. con algunas modificaciones. eds. 20-41 — «Ontology and Ideology». Quine. 70-80.. 1966. 1985. — «On the Individuation of Attributes». Quine murió en 2000 . Philosophical Essays for A. 859-863. 669-686. Brower. Schilpp. 353-366. en The Logical Enterprise. 14. — L. en los mencionados volúmenes. N. Bibliografía: De trabajos de Quine. Muchos de ellos son de carácter lógico. ed.V . . 1981 (trad. Además de estas obras hay que mencionar una serie de artículos. 7484. págs. en Rivista di Filosofía. 391 y sigs. 1975. P. 53 (1956). ibid. Martin. de 1930 a 1969. V. —Philosophy of Logic. ibid..237 1963. Philosophical Review. Teorías y cosas. 62. 1970 (trad. 198-203. — «Notes on Existence and Necessity». N. 177-187. P. en R. 4 (1984). Journal of Philosophy. R. págs. —Theories and Things. — «Unification of Universes in Set Theory».V. ed. 148-172. V. 60 (1936). Bulletin of the American Mathematical Society. aum. 1973 [The Paul Carus Lectures. G Harman et al. 31 (1958). 1963. 1987. 1976. Marcus y R. — «New Foundations for Mathematical Logic». S. 48 [1957]. —Ontological Relativity and Other Essays. — «Autobiography of W . 119-124. 2 (1948).V. 1990 (trad.. 1936. —Pursuit of Thruth. E. 2.. — «Speaking of Objects». Words and Objections: Essays on the Work ofW. — M. n. De ellos destacamos los siguientes: «Truth by Convention». Review of Metaphysics. esp. — «Steps Towards a Constructive Nominalism» [en colaboración con Nelson Goodman]. A. 1 4 5 -1 5 9 . —The Ways of Paradox.. 1987.a búsqueda de la verdad. Donald Davidson y Jaako Hintikka. 2 a ed. — «Worlds Away». L. págs. — «On inconsistency and a socalled Axiom of Infinity». — «Cognitive Meaning». — «On Universals»Journal of Symbolic Logic. esp. rev. 267-279. esp. 1969 (trad. American Mathematical Monthly. — «On Mental Entities». 64 (1 9 5 5 ). 12 (1947). R. ed. — «Three Grades of Modal Involvement». 11-15. Qume» en The Philosophy ofW. and Other Essays. P . Smart. «The Point on Quine’s NF». — «Whither Physical Objects?». — «Carnap and Logical Truth». Journal of Philosophy. 44 (1937). ed.a ed. 3-13. A. en The Philosophy o f W . —The Roots of Reference. Hahn. C.: La relatividad ontológica y otros ensayos. Whitehead.. 1959. 2 (1951).: Filosofía de la lógica. S . — «On What There Is».. eds.. Mind. Universidad de Girona. «A Bibliography of the Publications of W. Proceedings and Addresses of the American Philosophical Association. en el volumen The Philosophy of Rudolf Carnap. A. 80 (1953). —Quiddities. 1986. Whitehead. — «The Problem of Interpreting Modal Logic». páginas 125-163. P. Anderson. 18 (1953). Teoria. 498-500. 3-13. págs. 1990]. A. A. H. — «Whitehead and the Rise of Modern Logic». páginas 2-46. Journal o f Symbolic Logic. M. 40 (1943). — «Two Dogmas of Empiricism». 21-38. ed. Philosophical Studies. 1992). Quine. 105-122. sin dejar de tener un contenido lógico ofrecen mayor interés filosófico general Algunos de estos artículos han sido incluidos. 65-81.. 73 (1976). 1977. — «On Frege’s Way Out». — «Meaning and Translation». The Monist. Schilpp.. 522. Quine.. 1985). 113-127. 129-142. Schilpp. 1969. págs. 1975. 48 (1961). — «Q uantifiers and Propositional Attitudes». vol. Biografía: The Time of My Life: An Autobiography... 4348. Quine».as raíces de la referenda. —La scienza e i dati di sensi. 2. Hahn. 1969. 60 (1951). Lee. 1977). Mind. Proceedings of theXIth International Congress of Philosophy (1953). eds.: I. Boffa.. —From Stimulus to Science (Del estímulo a la ciencia) (en prensa) [Lecciones de la Cátedra Ferrater Mora. rev. On Translation. en O. 21 (1956). 1971] (trad esp : I. ed. en: J. B. A Schilpp (en italiano. 1941. Boston Studies in the Philosophy of Science. —Selected Logic Papers. Journal of Philosophy. otros. Proceedings of the American Academy of Arts and Sciences.. esp. 1986. E. Journal of Symbolic Logic. — «On the Axiom of Reducibility». 1966.a ed. 3-29).

la traducción de la lengua de un pueblo que ha permanecido aislado hasta ahora. Cuando pueda.) On Translation Harvard University Press 1959 . S2 y S3 que son. pues. tomada de Valdés Villanueva (Ed. apareció publicado originalmente en Brower (Ed. con objeto de ir reduciendo el número de sus hipótesis hasta quedarse. su significado empírico es lo que queda después de despojarlo de toda verborrea. es lo que las oraciones de una lengua tienen en común con sus traducciones bien fundamentadas a una lengua completamente diferente. pocol puede hacer a base de términos indígenas que tengan referencias en común Supongamos. bien que sólo sea porque no tiene | palabras que poner. de hecho. es decir. sin embargo. el indígena dice «Gavagai» y nuestro lingüista de la junglaI anota la oración «Conejo» (o «He aquí un conejo») como traducción de tanteo. Imaginemos. La traducción entre lenguas no emparentadas. pues una buena forma de informar sobre un significado es ofrecer una expresión de la lengua propia que tenga ese significado. el lingüista tendrá que someter oraciones indígenas I a la aprobación del informante. por ejemplo. las proferencias traducidas en primer lugar y con el menor riesgo de error serán I por fuerza las que informan sobre observaciones manifiestamente compartidas por el lingüista y su j informante. respectivamente.) La B úsqueda d el significado Lectura de F ilosofía d el Len gu aje Universidad de Murcia. traducibles porl «Animal». QUINE. Aquí están im plícitas algunas« ' Versión castellana de Aurelio Pérez Fustegueras. de las palabras. Se necesitarían los significados. dado que las respuestas aportadas tienen lugar una a una. eventualmenteJ con la más satisfactoria. aun a riesgo de sesgar los datos por sugestión. a pesar de los significados reales. La traducción entre lenguas tan próximas como el frisón y el inglés se ve facilitada por la semejanza formal entre palabras afines. Las situaciones estimulativas son siempre diferentes. En esta situación. aunque ocultos. el húngaro y el inglés. si quisiéramos aislar el significado empírico. y. se abstendrá al i principio de poner ninguna palabra en boca de su informante. S2 y S3 son. O. Un conejo pasa corriendo. Aquí es donde. como. Se dispondría de las proferencias inanalizadas de los indígenas y de las circunstancias observables que las rodean. desde luego. de W.I de forma relevante o no. El artículo «Meaning and Transíation». en efecto. Por lo demás. aunque quizás no todas. Para iluminar la naturaleza del significado. ¿de qué manera podrá! percibir el lingüista que el nativo habría estado dispuesto a asentir a S I en todas las situaciones en I las que ha afirmado S3 y en algunas. Editorial léenos Madrid 1991. Así. disiente o se abstiene. debemos pensar más bien en la traducción rad ical . puede estar facilitada por las tradicionales ecuaciones que se han ido estableciendo j paralelamente al desarrollo de una cultura compartida. y todas sus circunstancias estimulativas. el significado estrictam ente empírico se separa de las palabras que lo poseen. mutuamente excluyentes.« que el lenguaje de la jungla cuenta con las oraciones S I . Significado estimulativo Dado un discurso. al lingüista preguntando «¿Gavagai?» en situaciones estimulativas diversas yI anotando cada vez si el indígena asiente. v. en las que ha afirmado S2? Únicamente I tomando la iniciativa e indagando sobre distintas combinaciones de oraciones indígenas y situaciones! estimulativas.238 SIGNIFICADO Y TRADUCCIÓN* Willard van Orman Quine I. Por ello. en el caso de que ello sea posible. las clases del las situaciones en las que el nativo afirma S I . o las traducciones castellanas. Entonces. una perspectiva apropiada para hacernos una idea de en qué habría de consistir tal cosa sería la del lingüista dispuesto a comprender y traducir una lengua desconocida hasta el momento. «Blanco» y «Conejo».

sobre si el asentim iento o el disentimiento del sujeto. La pauta consistente en proponer oraciones en situaciones diversas vale únicamente para oraciones de una clase especial. tendemos a obtener estos mínimos datos sobre las actitudes de los nativos sin la ayuda de un especial aparato lingüístico. la respuesta irá acompañada. podemos definir el significado estim ulativo n eg ativ o de S. En un número suficiente de casos el lingüista tiene. Por otra parte. al entorno— . en virtud de las intuiciones no analizadas que sea. también. aunque sea aproximada. Definimos el sign ificado estim u lativo afirm a tiv o de una oración ocasional S. se puede obtener una pista. a pesar de que con facilidad nos imaginamos cumpliéndolo en los casos típicos: juzgando. aunque no fuéramos conscientes de nuestras pautas ni de nuestro método. En cierta ocasión la estimulación generada por un interferóm etro movió a M ichelson y a Morley a disentir del enunciado fijo «Existe una corriente de éter». «Eso hace daño». lo que alguien observa en un momento dado puede inferirse. etc. ha de estar en condiciones de eliminar los casos en los que el asentimiento. de su orientación en el espacio. ciertam ente. y de forma fácilm ente imaginable podríamos ampliar nuestra definición de significado estimulativo para incluir esta inform ación. puede insistir en su primer asentim iento o disentim iento aunque no medie ninguna estim ulación específica. subsiguiente a una pregunta inesperada. com o la clase de todas las estim ulaciones que provocarían su asentim iento a S. Los gestos de asentim iento y disentimiento de los turcos son casi una inversión de los nuestros pero la expresión del rostro es reveladora y pronto nos pone en el buen camino. para un hablante dado. tiene su origen en una valoración de la oración en sí misma y no en la consideración del conejo que. de una mirada perpleja.. aquellas que. La distinción entre oraciones ocasionales y oraciones fijas es definible en términos de la noción de asentimiento y disentimiento provocados que hemos supuesto disponible. pasa corriendo. o el disentimiento. podemos definir el sign ificado estim u lativo. si el objeto señalado es irrelevante. dejando a un lado mecanismos hipotéticos. según el tiempo de reacción. seguram ente. Son las oraciones con las que nuestro lingüista ha de empezar y. Por otra parte. y de igual modo podríamos tenerlo cualquiera de nosotros. Es una cuestión de oracion es ocasion ales frente a o racion es jijas. un enunciado ocasional. Podríamos distinguir grados de indecisión en el asentimiento y en el disentimiento. por ejemplo.239 suposiciones sobre la capacidad de intuición del lingüista. En primer lugar. Pero. debe ser capaz de adivinar la estimulación que su informante tiene en cuenta en cada momento — no desde un punto de vista neurológico sino en términos de referencia. pero en térm inos de disentim iento. aquellas a partir de las cuales podemos intentar una primera aproximación al concepto de significado. «Éste tiene la cara sucia». junto con nuestro conocim iento de los intereses humanos. no lo haremos . Finalmente. O tro indicio de irrelevancia puede estar en el hecho de que una pregunta no acom pañada de ostensión dé lugar a que el indígena deje de prestar atención y parezca abstraído. No se trata de que el asentim iento o el disentimiento respecto a los enunciados fijos no pueda ser provocado de ese modo. o a disentir de. ella solamente cuando la pregunta va acompañada de una estimulación que lo predisponga a ello. sólo suscita asentim iento o disentim iento si cada vez la pregunta va acompañada de la oportuna estimulación. éxito. com o «Gavagai». Por último. en este sentido. ostensiblem ente. sólo imponen asentim iento en presencia de ciertas circunstancias observables. pero. ha sido promovido por la cosa que en esa ocasión estaba bajo examen. Una estim ulación visual fácilm ente imaginable moverá a un buen conocedor de 1a ciudad a asentir al enunciado fijo «Hay casas de ladrillo en la calle de Los Olmos». con objeto de simplificar la exposición. de S como el par ordenado de ambos. Una oración es ocasional para un hombre si está preparado a asentir a. «Rojo». Pero estos enunciados se diferencian de los ocasionales en que el sujeto. sin más. El tercer y último punto a discernir es más difícil. Señalando a la vez que se pregunta. debe poder conjeturar si esa estimulación impulsa realmente el asentimiento. generalmente. del indígena a la pregunta concurrente. o el disentimiento. el hecho evidente es que. Similarmente. sin mayor conocim iento de la lengua. cuando es interrogado con posterioridad. debe ser capaz de reconocer el asentim iento y el disentimiento en cualquier lengua. por el contrario.

una pretensión fuera de lugar. realizado o no. en vez de decir que han tenido lugar dos estim ulaciones completamente similares. No obstante. la com paración entre significados estimulativos íntegros puede ser una m ejor base para la traducción que la mera comparación entre significados estimulativos afirmativos. es seguro que estas dos clases de estimulaciones son mutuamente excluyentes. Siempre que E contuviera un evento particular o. evidentemente. por tanto. Es verdad que una cierta estimulación F podría provocar. en este caso una disposición a asentir a S o a disentir de él ante estim ulaciones diversas. Las entidades no realizadas han de ser concebidas corno universales porque. el «provocaría» de nuestra definición de significado estimulativo? El expediente es usado de manera tan indiscutida en sólidas ramas tradicionales de la ciencia que objetar su uso en un estudio tan inseguro com o el presente sería. Siempre bastará con saber. cab e preguntarse si podem os hablar razonablem ente de significados. algo así com o un cumplido bien intencionado pero inmerecido.240 Las distintas estimulaciones que reunimos en clases para integrar los significados estimulativos no deben ser tomadas como eventos particulares. Hemos supuesto que el lingüista es capaz de reconocer el asentimiento y el disentimiento. pero ¿cuántos son éstos? Sin duda. una recurrencia de F podría provocar su disentimiento de S. E habría de ser una clase de eventos muchos de los cuales no han ocurrido ni ocurrirán pero que. Sea cual sea el estatuto ontológico de las disposiciones o el estatuto filosófico del discurso acerca de disposiciones. Podemos suponer que esa disposición consiste en alguna sutil condición estructural. Contaríam os a F com o elemento del significado estimulativo afirmativo que para él tenía S en la primera fecha. consideremos el significado estimulativo positivo de una oración ocasional S. aunque sea de significados de enunciados com pletos y no de . al modo de una alergia o de la solubilidad (en particular. cóm o establecer. en cierto momento. una conjetura sobre la existencia de una determinada disposición. que el sujeto ha tenido una vislumbre fiable de un conejo. se parece a la alergia en que no la com prendemos). Este significado es la clase E de todas las estimulaciones que p rovocarían el asentim iento a S. afirm ativo y negativo. simplemente. por ejemplo. los significados estimulativos afirmativo y negativo no se determinan uno a otro. Para ver la necesidad de este enfoque. si ocurrieran. en líneas generales. para él. Está claro que en la práctica el lingüista nunca tendrá que preocuparse de los correlatos neurológicos de los episodios de estimulación. La inescrutabi lidad de los términos A la v ista de la in terd ep en d en cia de las o ra cio n es. m uestras representativas y uniformidades observadas. fechados con exactitud. y queremos interpretar estos últimos de manera que sea imposible decir de alguien que asiente y disiente en la misma ocasión al y del mismo enunciado ocasional. que el significado. por último. pues el significado estimulativo negativo de S no abarca generalmente todas las estimulaciones que no provocarían el asen tim iento a S. ¿Qué decir. de ese condicional fuerte. Para nuestra presente tarea no es necesario determinar con exactitud cuándo hay que contar dos episodios de activación sensorial com o recurrencias de la misma estim ulación y cuándo como ocurrencias de estimulaciones diferentes. Los sig n ificad os estim u lativ os. pero en tal caso concluiríamos. al carecer de especificaciones espacio-temporales y al ser sem ejantes en lo demás. En general. a partir de com probaciones ju icio sa s. es un irremediable sinsentido hablar de particulares no realizados y de su agrupamiento en clases. provocarían asentim iento a S. Esto es suficiente porque es razonable esperar que en circunstancias similares la conducta será la misma. más tarde. Una misma estim ulación nunca pertenecerá a la vez a la significación estimulativa afirmativa y a la significación negativa de S. tendría que contener todos los demás duplicados no realizados de o. Si las estimulaciones se entendieran como eventos y no como tipos de eventos. lo cierto es que sabemos bastante bien. el asentim iento de nuestro sujeto a S y que. y como elemento del significado estim ulativo negativo que para él tenía S en la segunda fecha. Ha de poderse decir que la misma estimulación h a ocurrido dos veces. de un enunciad o son m utuam ente excluyentes. de S ha cambiado. U. es imposible distinguirlas entre sí. sino com otipos de eventos repetibles. Lo que el condicional fuerte define es una disposición.

si bien al margen de la definición del mismo. cuando no son aprendidas com o oraciones. que son verdaderos de los mismos objetos. pero realm ente la cosa es. a diferencia de «caballo». y por fortuna estas últimas son. o breves segm entos tem porales. el único acceso a la teoría viene dado por sus enunciados individualmente considerados. de conejos? En ambos casos. sencillam ente. se trata de un instrum ento para explorar el edificio de enunciados interconectados procediendo uno a uno Algún expediente de este género es indispensable para iniciar la penetración en una cultura extraña. en principio. Pues bien. también sería verdadero de los unicornios. en general. «Blanco» y «Conejo» — términos generales para objetos externos observables nuestro concepto de significado estimulativo parece proporcionar una relación de traducción razonablemente fuerte que va más allá de la mera coextensionalidad Pero no es así. un tipo de significado empírico neto. Así. bien mirado. la noción de significado estimulativo nos saca. O. ¿. nos gustaría de algún modo decir que el término. un concepto de significado para oraciones ocasionales. Cada estimulación causada por la observación de un unicornio es una com binación de impactos nerviosos que. son oraciones ocasionales como «Blanco» y «Conejo».de los significados estimulativos de «Gavagai» y «Conejo». las mismas situaciones estim ulativas que provocarían asentim iento a «Gavagai» provocarían asentim iento a «Conejo». para ciertos enunciados singulares. no por ello se pierde lo que el enunciado debe a ésta. tal vez en la medida en que se pueda decir que el concepto de significado estimulativo constituye. imaginemos un término general bárbaro aplicable a caballos y unicornios. Además. la extensión de ese inclusivo término bárbaro es. según la teoría del mismo. para dos hablantes. a partir de la igualdad. lo son sólo. adaptando un ejemplo de Carnap. aunque en algún forzado sentido. más complicada. para el hablante o hablantes en cuestión? Así podría parecer en el caso de «Conejo» y «Gavagai». ¿equivale eso a decir que el término o los términos tienen la misma extensión . en parte. Cuando. justamente. Afirmar la igualdad. Incluso es posible provocar una estim ulación de ese género mediante un artificio de cartón piedra. hay oraciones de una sola palabra. es afirmar una cierta igualdad en su aplicación: hay coincidencia tanto en las estim ulaciones que provocan asentim iento como en las que provocan disentimiento. o de dos términos para uno o dos hablantes. El punto de partida de nuestras consideraciones acerca del significado ha estado en las oraciones. En la práctica tam bién se puede hacer esto sin engaño. después de todo. la relación ni siquiera alcanza la igualdad de extensión. del apuro. Para términos como «Caballo». una cuestión de irritaciones de nuestras superficies sensoriales. quizás. del significado estim ulativo de un término. porque el significado estimulativo es. Ahora bien. «Gavagai» se aplica a cualquier parte no separada de conejos.Quién sabe si los objetos a los que este térm ino se aplica no son. derivadamente. Examinemos la aplicación de la noción de significado estimulativo a este último y convenientemente limitado ámbito de aplicación. se pueda decir también que constituye en particular un concepto de significado para términos generales como «Blanco» y «Conejo». Pues las palabras. no es m enos real ni menos especificable que las causadas por la observación de un caballo. y. tales expedientes son maneras indirectas de hacer conjeturas acerca del significado estimulativo. por abstracción de las funciones que desem peñan en las oraciones aprendidas. a la vez que es relevante para analizar nuestro propio conocim iento del mundo. Esta noción aisla. Puesto que los unicornios no existen. Ahora bien. del tipo especial que ya estamos investigando. es decir. conejos sino simples estadios. antes de cualquier abstracción. «Unicornio». no de caballos o unicornios. la de «caballos». y tampoco en este caso el significado estimulativo reflejaría diferencia alguna. Consideremos «Gavagai» de nuevo. a su vez. nuestro concepto de significado estimulativo nos ayuda realmente a dotar de sentido a esa determinación que queremos hacer respecto a objetos inexistentes. aunque lo hace con independencia de la teoría. mediante descripciones y preguntas hipotéticas. En cierta medida. si no es en relación con los demás enunciados de una teoría inclusiva. Con todo. No obstante.241 expresiones más breves. siempre que se tenga un conocim iento suficiente del lenguaje. Tal relatividad resultaría embarazosa porque. si bien se ha tratado de oraciones de una clase especial y de una noción un tanto forzada de significado. si existieran. el lingüista concluye que un gavagai es un .

que sean simples y convincentes. también. se corresponda exactam ente con el término «conejo». Los senderos por los que discurre el lenguaje de la jungla podrían ser completamente distintos del discurso occidental sobre esto y aquello. de una forma o de otra. en tanto que los términos. La sinonimia de «Gavagai» y «Conejo». ¿Podem os siquiera imaginar alguna alternativa seria a nuestra pauta reificadora? Tal vez no. y aun a s í la oración ocasional «Gavagai» tendría el mismo significado estimulativo que posee bajo las otras alternativas sugeridas más arriba. no es posible decir. inclinada a la reificación. una eficaz relación de sinonimia. señalando un conejo y un estadio de conejo. después de todo. de modo significativo. Cuando señalamos una parte de un conejo estamos. para señalar que estamos considerando esa expresión en relación con sus sinónimos en tanto oración y no en relación con sus sinónimos en tanto término. no ocurre lo mismo con la sinonimia de estas expresiones en tanto términos. sustancias. incluso objetos abstractos como la conejeidad. o dos? Tal interrogatorio exigiría del lingüista un dominio de la lengua indígena que nosotros por el momento no estamos en condiciones de justificar. incluso en la perspectiva de esta actitud ontológica de naturaleza tan diferente. Pero el enfoque indígena podría. las cuales trascienden todas las fronteras culturales. ser muy diferente al nuestro. también. Precisamente de esta manera la oración ocasional «Gavagai» es traducible como diciendo que ahí hay un conejo. en tanto oraciones. como expresiones que se aplican en algún sentido a objetos. Las oraciones ocasionales y los significados estim ulatjvos son moneda universal. el punto de vista indígena podría ser tan ajeno al nuestro que hablar de objetos. un estadio de conejo y una parte integrante de un conejo. a menos que esta última vaya acompañada de preguntas sobre identidad y diferencia: ¿Es éste el mismo gavagai que aquél? ¿Hay aquí un gavagai. ni nada en el lenguaje nativo. gira sobre consideraciones acerca de asentim ientos provocados. son complementos provinciales de una cultura. ¿Podría superarse la supuesta indecisión entre conejos. Cuando señalamos un conejo estamos señalando. la cualidad de conejo. Oraciones observacionales En las secciones primera y segunda hemos podido apreciar que. Hacemos bien en escribir «Conejo» en vez de «conejo». Sólo un fallo así podría hacernos percibir que el lenguaje indígena representa la materia del mundo de un modo inaccesible a nuestro lenguaje. sean conejos. Más aún. o partes. estadios de conejos y partes integrantes de conejos mediante un pequeño suplemento de ostensión y de preguntas? Reflexionemos sobre esto. a sem ejanza del nuestro. Aún más. com o los artículos. igual y diferente. la oración ocasional «Gavagai» podría tener el mismo significado estimulativo que «(He aquí un) conejo». como la nuestra. salvo en uno puramente negativo: el fallo persistente en hallar análogos indígenas de nuestros familiares expedientes de la referencia objetiva. Nada que no pueda ser distinguido ya en el significado estimulativo mismo podrá serlo mediante ostensión. estadios. en una multiplicidad de objetos físicos distinguibles e identificables. pues tendríamos que imaginarla en el proceso de traducción y lo que la traducción hace es imponer nuestra pauta. El término «gavagai» podría ser el nombre propio de un universal recurrente. uno y dos. con «mor»). que el indígena postula objetos. Pero aun así limitado el significado estimulativo no cumple los requisitos implícitos en el habitual discurso acrítico sobre el significado. aunque ningún fragmento de «Gavagai». El problema está en que el asentimiento o el disentimiento de un informante a una oración ocasional puede depender sólo parcialmente de la . está dando por sentado que el nativo es lo bastante semejante a nosotros para tener un término general breve para conejos y ninguno para estadios o partes-de conejos. concretos o abstractos. podemos traducir algo (por ejemplo. siempre que se limite a las oraciones ocasionales. supondría que.242 conejo integro y duradero. la igualdad de significado estim ulativo constituye. en relación con el mismo resultase carente de sentido. Y sucede lo propio con la tercera alternativa. Quizá la noción misma de un tal contraste radical entre culturas carezca de sentido. «por mor de») a un lenguaje dado aunque no haya nada en él que se corresponda con algunas de las sílabas com ponentes (por ejemplo. Y con todo. Generalmente. el esquema conceptual indígena divide la realidad. en algunos aspectos. Faltando algunos de estos usuales expedientes. tal vez. pero no objetos. el predicado de identidad y las terminaciones de plural. III.

Una parte de la información lateral relevante para una oración ocasional . o a disentir. Cuando. el asentim iento a! enunciado ocasional S. sin el concurso de información lateral. porque el significado puede evolucionar pari passu. se basa principalmente en información almacenada y no en la estimulación provocadora. al igual que los elementos de E? Me parece que se pueden mantener las dos actitudes: ni la más completa perspicacia histórica revelaría distinción alguna. no obstante. más particularmente. enunciados ocasionales. o de. a. pospusimos las segundas. pues puede conducirnos casi sin darnos cuenta a las creencias más desesperadamente confusas y a controversias sin sentido. Supongamos igualmente que las estimulaciones comprendidas en otra clase E ’. y reconocer que lo que he llamado significado estimulativo. la noción de oración observacional está en una posición mejor debido a un efecto estadístico de estabilización. tales oraciones Las oraciones ocasionales han sido definidas (sección I) como aquéllas respecto a las que se asiente o disiente sólo en presencia de una estimulación. reflejada en un conjunto evolutivo de disposiciones a dejarse provocar por estimulaciones a asentir. No obstante. se basa en datos procedentes de dos fuentes: la estimulación presente y la información lateral. cambiar el sig n ificad o mismo de S. Puede admitirse que estas disposiciones son impuras en el sentido de que incorporan conocim iento de cosas del mundo. Y hay oraciones ocasionales cuyos significados estim ulativos no pueden ser considerados com o sus «significados» por mucho esfuerzo de imaginación que se haga. distinguimos entre oraciones ocasionales y oraciones fijas (sección I) y. lo que ahora exigimos de las oraciones observacionales. es que el asentimiento o el disentimiento sea provocado en todos los casos sin la ayuda de más información que la proporcionada por la estimulación misma. a la previa observación. que al adquirir C los hombres han encontrado conveniente. aunque también requiere una estimulación. en el sentido de que ahora los elementos de E ’ son aptos para provocar asentim iento directam ente. después.243 estimulación actuante y hacerlo en amplia medida de información adicional propia que el lingüista desconoce. Un ejemplo es «Soltero». pero no los casos en los que su asentimiento. De todas maneras. depende principalmente de información de esa clase y sólo en muy escasa medida de la estim ulación presente que lo provoca. cuando el lingüista estaba ausente. a lo sumo. Supongamos establecido que una determinada clase E comprende exactam ente las estimulaciones capaces de provocar directamente. entonces. a las cuales es provocado sin la ayuda de inform ación lateral. aptas también para provocar asentim iento a S. constituye una razonable noción de significado para. en lugar de lo anterior. intuiciones sobre los usos de «Soltero» o de otras palabras de nuestro lenguaje. o disentimiento. de conejos en los alrededores. No carecemos de elaboradas. primero. salvo en la medida necesaria para reconocer al amigo soltero. Es claro. deben su eficacia más bien a cierta información lateral C muy extendida ¿No podríamos también decir. Lo que hay objetivamente es una adaptación evolutiva a la naturaleza. pese a toda su productividad. Así. o a un equivalente indígena. la de las oracion es observacion ales. porque el asentim iento a las mismas. el asentim iento del nativo a «Gavagai» al vislumbrar algún movimiento entre la hierba puede deberse. de manera implícita. La dificultad con «Soltero» radica en que su significado trasciende el mero aspecto físico de las personas que provocan el asentimiento y está relacionado con cuestiones que solamente pueden ser conocidas por otras vías. el asentim iento a esta oración es provocado genuinamente por la visión de una cara. pero lo hacen en una solución que no precipita nunca. La distinción es ilusoria. Es curioso lo seguros que estamos de que cada asentimiento a «Soltero». aunque revelara todas las etapas de la adquisición de C. siem pre depende en gran medida de información colateral. o disentimiento. Pero la noción de ayuda por medio de información lateral ha resultado poco sólida. que debemos procurar distinguir una subclase de las oraciones ocasionales. más que nada. excluimos todos los casos en los que el asentim iento o el disentimiento del informante podía depender por entero de información colateral. un efecto que tal vez esté en mi mano explicar si por un m om ento sigo hablando acríticam ente en térm inos de la dudosa noción de información lateral. aunque asistem áticas. no debemos enorgullecemos de esta clase de discurso fácil sobre significados y argumentos de sentido común. Las oraciones observacionales son oraciones ocasionales el asentim iento.

También vimos que la definición de oración observacional requiere puntos de referen cia más am plios. después. En un punto la variabilidad intersubjetiva del significado estim ulativo de enunciados como «Soltero» ha sido expuesta incompletamente. Lo que hay en general es el significado estimulativo de una oración para un hablante dado en un cierto momento de su vida (aunque al intentar delimitar ese significado el lingüista puede ver facilitada su tarea preguntando en momentos diversos y variando de inform ante). el significado es social. simplemente no descubrirá líneas apropiadas de extrapolación. incluso el individuo que usa una palabra de manera extravagante compartirá. si es que las hay. De cualquier modo. El significado estimulativo de ese enunciado para una persona no sólo diferirá de su significado para otra persona sino que diferirá también del significado que para esta última tenga cualquier otro enunciado apropiado. Cuando una oración ocasional indígena no sea observacional. construir una oración castellana com pleja cuyo significado estimulativo. para que una oración ocasional sea observacional. simplemente. considerando de nuevo el movimiento entre la hierba. procurando adivinar la manera de pensar de su informante. El significado estimulativo de «Soltero» nunca será el mismo para dos hablantes que no sean hermanos siameses.244 S puede estar muy extendida. . ¿Será entonces suficiente. resulte equiparable. El lingüista no está en condiciones de examinar y establecer in extenso un significado estimulativo indígena y. en especial. el lingüista se dará cuenta de que no podrá encontrar entre su propio repertorio de significados estimulativos de oraciones castellanas ninguno plausiblemente equiparable al que la oración indígena tiene para el informante Vimos que la noción de significado estimulativo no requiere una pluralidad de informantes. sencillam ente no producirá resultado alguno Esto es interesante porque lo que nos indujo a intentar definir las oraciones observacionales fue la consideración de que constituían la subclase de las oracion es ocasionales que parecían traducibles razonablem ente por identidad de significados estimulativos. un concepto que parece cumplir bastante bien el objetivo de la noción de oración observacional es. para él. la trad u cció n m ediante significad o estim u lativo no producirá. el efecto se pone de manifiesto llamativamente al comparar «Conejo» con «Soltero». en el mismo lenguaje o en otro. Entonces. un resultado erróneo. una porción de la información ampliamente extendida puede ser compartida por un grupo importante de personas y otra porción por otro grupo. Más bien tiene que extrapolar cualquier significado estim ulativo indígena a partir de muestras relevantes. ¿Debe tener ex a cta m en te el mismo significado estim ulativo para al menos dos hablantes? Quizá. la conocerán completa. el de oración o c a sio n a l q u e p osee un sign ificado estim u lativo intersubjetivo. Vemos ahora que la limitación de este método de traducción a esta clase de oraciones es autorreforzante. otra parte puede no estarlo. el significado estimulativo de «Conejo» será uniforme para casi todos los hablantes. de forma que pocas personas. Pero la cuestión es que estas preguntas aspiran a unos refinamientos fuera de lugar. Por el contrario. por tanto. no. requiere la comparación de diversos hablantes de la misma lengua. Pero en definitiva la consideración contenida en el párrafo anterior nos confirma que en realidad se puede prescindir de tal ampliación de horizontes: la traducción de oraciones ocasionales mediante el significado estimulativo se limitará de manera natural a las oraciones observacionales y. probablemente. al significado indígena. que haya dos personas para quienes aquella tenga el mismo significado estimulativo? No. su desvío con algunos otros. en ton ces. Lo que aquí nos interesa son tendencias generales de conducta y lo que importa para la noción de oración observacional que aquí pretendemos construir es que para un número significativamente alto de hablantes los significados estimulativos tengan desviaciones significativamente pequeñas. Por otra parte. por medio de un exhaustivo agotamiento de casos. no. A su vez. ¿D ebe tener el mismo significado estimulativo para todos los miembros de la comunidad lingüística (suponiendo que ésta pudiera ser definida)? Seguramente. Si la oración es tan poco observacional como «Soltero». como pone de relieve el ejemplo de los hermanos siameses. no habrá necesidad de sacar a colación una y otra vez la definición de oración observacional. excepciones como la del movimiento entre la hierba son raras.

en tanto sem ejantes en significado estimulativo). ÍV. su parecido con lo que razonablem ente podría ser llamado significado es menor cuando se aplica a oraciones no observacionales. Pero este uso de individuos bilingües no está al alcance del lingüista de la jungla que intenta penetrar en una cultura que ha permanecido aislada. «Soltero» y «Bachelor» serán sinónimos en virtud de un criterio interno. La sinonimia intrasubjetiva. Vemos de esta manera que. Puestas así las cosas. nuestra versión no está fuera de lugar. tan susceptible de descubrimiento por el lingüista de campo. ellos serán. los significados estimulativos de «Soltero» y «Hombre que nunca se ha casado» son. a epistemólogos o rnetodólogos. demos la bienvenida a la sinonimia y prescindamos del significado. Sinonimia intrasubjetiva de oraciones ocasionales El significado estimulativo ha quedado definido para oraciones ocasionales en general. idénticos para cada hablante. de significado estimulativo. podemos tratar «Soltero» y «Bachelor» com o sinónimas para propósitos de traducción en las dos comunidades que él representa. tal y como han sido definidos. comprobaríamos si se trata de una muestra suficientem ente buena. Es intrasubjetiva en el sentido de que cada sujeto conecta los sinónimos por medio de la igualdad. curiosam ente. Una extensión práctica al caso de dos lenguajes es posible si se dispone de un hablante bilingüe Para un bilingüe. No obstante. A este respecto. los datos de la ciencia. precisam ente. En todo momento un individuo será provocado por las mismas estim ulaciones a asentir a «Soltero» y a «Hombre que nunca se ha casado». sin tener en cuenta la observacionalidad. y aun éste sólo para enunciados observacionales.245 La expresión «enunciado observacional» sugiere. y similarmente por lo que respecta al disentimiento. justam ente. al igual que la traducción. Nuestro lingüista puede incluso descubrir que dos oraciones indígenas son intrasubjetivamente sinónimas sin por ello encontrar traducciones castellanas de las mismas — en resumen. H asta ahora el único concepto disponible para la traducción radical es la igualdad de significado estimulativo. La restricción a un hablante no es obstáculo para afirmar que «Soltero» y «Hombre que nunca se ha casado» son sinónimas para el conjunto de la comunidad. aunque el concepto de significado estimulativo está muy lejos del significado «auténtico» cuando se aplica a las oraciones ocasionales no observacionales «Soltero» y «Hombre que nunca se ha casado». los enunciados a los que un científico recurrirá en última instancia cuando sea requerido por colegas reticen tes para que ordene sus datos y repita sus observaciones y experim entos. con tal de que nos limitemos a un hablante. Por esto. es com unitaria en el sentido de que las expresiones sinónimas en cuestión son conectadas mediante dicha igualdad por cada miembro de la comunidad Obviamente. a saber. Las afinidades y diferencias entre la sinonim ia intrasubjetiva y la traducción radical requieren una cuidadosa atención. sin comprenderlas— . puede valer para toda una comunidad. para él. Para cada hablante «Soltero» y «Hombre que nunca se ha casado» son sinónimos en un sentido definido (a saber. en el sentido de que lo son para cada uno de sus miembros. tanto para estas oraciones como para las más escogidas oraciones observacionales. los enunciados ocasionales sobre los que es casi seguro que habrá un firme acuerdo por parte de todos los observadores bien situados. Observando el grado de fluidez con el que se com unica en ambas comunidades. la sinonimia se puede definir fielmente como la igualdad de significado estimulativo. comparando otros individuos bilingües u observando cómo funcionan las traducciones. A pesar de eso. como lo es la traducción. pues. como «Soltero». no obstante. la sinonimia intrasubjetiva es en principio tan objetiva. sin tener por ello el mismo significado en ningún sentido aceptablemente definido de «significado» (pues en el caso de «Soltero» el significado estimulativo no es una base sólida para una definición aceptable). pero. nuestros enunciados observa