PICNIC EXTRATERRESTRE Arkadi y Boris Strugatsky

Título original: Piknik na obochone Traducción: Edith Zilli © 1977 By Arkadi y Boris Strugatsky © 1978 by EMECE Distribuidora S.A.C.I. Alsina 2062 - Buenos Aires - Argentina ISBN 145026-78 Edición electrónica de Sadrac Julio de 2000

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Es preciso sacar bueno de lo malo, Pues es todo cuanto se puede hacer. Robert Penn Warren

De la entrevista realizada por el enviado especial de radio Harmont al doctor Valentine Pilman, premio Nóbel de física 19..

- Tengo entendido, doctor Pilman, que su primer descubrimiento de importancia fue lo que ha dado en llamarse el Foco Irradiador de Pilman. - No lo creo. El Foco Irradiador de Pilman no fue el primero, ni fue importante; ni siquiera fue un descubrimiento. Por otra parte tampoco fue del todo mío. - Debe estar bromeando, doctor. El Foco Irradiador de Pilman es un concepto corriente hasta para los escolares. - Eso no me sorprende. Según algunas fuentes, el Foco Irradiador de Pilman fue descubierto por un escolar. Por desgracia no recuerdo cómo se llamaba. Búsquelo en la Historia de la Visitación, de Stetson; allí está descrito con lujo de detalles. Él sostiene que el foco irradiador fue descubierto por un escolar, que fue un estudiante universitario quien publicó las coordenadas, pero que por alguna razón desconocida, se le dio mi nombre. - Sí, con cualquier descubrimiento pasan cosas sorprendentes. ¿Le molestaría explicar a nuestros oyentes de qué se trata, doctor? - El Foco Irradiador de Pilman es la cosa más simple del mundo. Supongamos que hacemos girar un globo enorme y disparamos balas contra él. Los agujeros de esas balas quedarán marcados en la superficie en una suave curva. La base de lo que para usted es mi primer descubrimiento de importancia consiste en el simple hecho de que las seis Zonas de Visitación están dispuestas sobre la superficie del planeta como si alguien hubiera disparado seis tiros hacia la Tierra con una pistola ubicada en algún punto de la línea Tierra-Deneb. Deneb es la estrella Alfa en la constelación de Cygnus. El punto espacial del que provienen los disparos, por así decirlo, se llama Foco Irradiador de Pilman. - Gracias, doctor ¡Compañeros harmonitas! ¡Al fin hemos recibido una clara explicación de lo que es el Foco Irradiador de Pilman! A propósito: anteayer se cumplieron treinta años de la Visitación. Doctor Pilman, ¿quiere decir a sus conciudadanos algunas palabras sobre el particular?

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- ¿Hay algo que le interese en especial? Recuerde que yo no estaba en Harmont por entonces. - Por eso mismo será aún más interesante saber qué sintió usted al enterarse de que su ciudad natal era el centro de una invasión de seres ultracivilizados provenientes del espacio. - Para serle sincero, al principio pensé que eran mentiras. Me costaba creer que pudiera pasar algo así en nuestra pequeña Harmont. Habría sido más plausible en Gobi o en Terranova. - Pero al fin tuvo que creerlo. - Ah sí, al fin... - ¿Y entonces? - De repente se me ocurrió que Harmont y las otras cinco zonas de Visitación... Perdón, me equivoco: por entonces había sólo otras cuatro zonas conocidas. Se me ocurrió que todas entraban en una leve curva. Calculé las coordenadas y las envié a Naturaleza. - ¿Y no se preocupó en ningún momento por la suerte de su ciudad natal? - La verdad es que no. Vea, aunque yo había llegado a creer en la Visitación, no podía convencerme de que había algo de cierto en esos informes histéricos sobre barrios incendiados, monstruos que devoraban selectivamente sólo a los viejos y a los niños, batallas sangrientas entre los invasores invulnerables y los tanques reales, tripulados por humanos muy vulnerables, pero valientes y decididos. - Tenía razón. Si mal no recuerdo, nuestros periodistas arruinaron bastante la información. Pero volvamos a la ciencia. El descubrimiento del Foco Irradiador de Pilman fue el primero, pero no el último, probablemente, de sus aportes al estudio de la Visitación. - El primero y el último. - Pero sin duda usted se mantendrá muy al tanto de la investigación internacional que se lleva a cabo en las Zonas de Visitación. - Sí. De vez en cuando leo los Informes. - ¿Se refiere a los Informes del Instituto Internacional de Culturas Extraterrestres? - Sí.

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en sí. . . es asesor por el Canadá de la comisión de las Naciones Unidas que estudia los Problemas de la Visitación.La Visitación. no sólo de los últimos treinta años.Bueno. es el descubrimiento más importante. . .No sé qué es eso. por qué vinieron.La Visitación en sí. .Sin embargo usted. Se ha convertido en una verdadera profesión.Lo que usted dice es fascinante. no comprendo. A descubrimientos y progresos que nuestros científicos y nuestros ingenieros pudieran utilizar con provecho.Así llamamos en Harmont a los ladrones que arriesgan la vida entrando a la Zona para llevarse todo lo que encuentran al alcance. pero en realidad yo me refería a descubrimientos y progresos de índole técnica. doctor Pilman. En cuanto a descubrimientos.En su opinión. por qué se quedaron tan poco tiempo ni dónde están desde que se fueron de aquí. En la Comisión. Después de todo.. No importa tanto saber quiénes fueron esos visitantes. .Perdón.Sí.Sí. mis colegas y yo representamos a la comunidad científica internacional cuando surgen dilemas al poner en práctica las decisiones de las Naciones Unidas con respecto a la internacionalización de las Zonas. desde hace dos años. lo que importa es que la humanidad ahora puede estar segura de algo: no estamos solos en el universo.¿Hay alguien más que se interese por esos tesoros? . .¡Supongo que se refiere a los merodeadores! . sino de toda la historia de la Humanidad. muchos científicos famosos han sugerido que los descubrimientos hechos en las Zonas de Visitación podrían cambiar todo el curso de nuestra historia. No importa saber de dónde venían. Dicho en otros términos: nuestra función es ver que todas las maravillas extraterrestres halladas en las Zonas vayan a manos del Instituto Internacional. no caen dentro de mi especialidad. ¿cuál ha sido el descubrimiento más importante en estos últimos treinta años? . Temo que el Instituto de Culturas Extraterrestres jamás tendrá la buena suerte de hacer un descubrimiento más fundamental que ése. yo no estoy de acuerdo con esa opinión. específicamente hablando. 4 . . . pero no tengo nada que ver con el estudio de las culturas extraterrestres.

Pero seguía allí. Me moría de ganas de fumar. .Comprendo.En ese caso. con el trabajo terminado y un cigarrillo en la mano. sosteniendo la pared. ¿podemos esperar que un buen día los harmonitas podamos ver a nuestro famoso conciudadano en las calles de su ciudad natal? . ayudante de laboratorio en la división Harmont del instituto internacional de culturas extraterrestres.Por supuesto. 1. Son sólo dos discos de cobre. Como científico. hasta incomprensible. a echar una o dos gotas de algo fuerte en mi organismo. mejor? ¿No cree que a los oyentes les interesaría conocer mi opinión sobre el incomparable Godi Müller? . ni para la humanidad ni para sí.Hay una constante pérdida de materiales provenientes de las Zonas de Visitación que caen en manos de personas u organizaciones irresponsables.Puede ser.¿Cómo le diré? Supongo que sí.¿Por qué no hablamos de arte. un vacío es algo misterioso. sin beneficio alguno. Se había pasado la vida peleando con esos vacíos.¡Por supuesto! Pero antes me gustaría terminar con la parte científica..¿Podría explicarse mejor. En su lugar yo habría mandado todo al diablo desde hacía rato para dedicarme a trabajar en otra cosa ganando lo mismo. Ya estaba anocheciendo. Ya había llenado. Redrick Schuhart. Pero no. Claro que si uno lo piensa bien. yo podía tirar el guardapolvo e ir a Borscht. veintitrés años. doctor Pilman. como siete kilos cada uno) y después volvía a ponerlos cuidadosamente en el estante. . pero no dejo de sorprenderme cada vez que veo uno. . ¿no le gustaría tener un contacto directo con los tesoros extraterrestres? . La noche anterior. doctor? . sacaba los vacíos del transportador. Nosotros debemos encargarnos de las consecuencias de esas pérdidas. a mi modo de ver. . Pero me gustaría saber qué es lo que cae dentro de su jurisdicción. hacía dos horas que no echaba una pitada. más 5 . los examinaba uno por uno desde todos lados (y eran bien pesados. los malditos. Y él no dejaba de dar vueltas con todo aquello. él y yo estuvimos en el depósito. cerrado y sellado una caja fuerte y estaba empezando con la otra. eso no está dentro de nuestra jurisdicción. se podría decir. es cosa de la policía. soltero. Yo he tenido muchos entre las manos. del tamaño de un platito y de medio centímetro de grosor.

cómo se le habían hundido los ojos. en cualquier número hay un artículo sobre los vacíos. supongamos que lo han entendido. Nada. no hay más que vacío y vacío. Así comprendería todo y lo llenarían de vítores y de honores: el mundo de la ciencia se estremecería de gozo. No. fue como si alguien me abriera la boca y me hiciera hablar. Tiene una especie de cosa azul adentro. Nada más.. compañeros.. Es como tratar de describir el vidrio: uno termina retorciéndose los dedos y diciendo malas palabras por la frustración.Oye . 6 . Que primero lo descubriera él solo. Allí estaba. a lo mejor. ¡Kirill! ¿Qué tal si encontraras un vacío lleno. sólo espacio vacío. Ni siquiera valía la pena sugerirlo: no era de esos. no es que lo haya decidido. con el último vacío en la balanza. según creo. yo había trabajado con él desde el principio. después.. porque no se los puede juntar ni separarlos más de lo que están. yo lo habría emborrachado de lo lindo y lo habría puesto en manos de alguna chica experta para que lo desenredara.. no me esforzaba mucho por descubrirlo. es difícil describírselos a alguien que no los haya visto. Andaba como gris y callado. .. Okey. si el asunto lo deja tan fuera de combate. Kirill llevaba casi un año rompiéndose los sesos con los vacíos.dije -. Claro. Así que estábamos en el depósito.o menos. separados por una distancia de cuarenta y cinco centímetros.. ¡como nuevo!: los ojos brillantes y la cola espesa. Kirill.dije -.¿Un vacío lleno? . con cara de no entender. con ojos de perro enfermo. Son demasiado simples.Escúchame . para los que no tengan una copia de los Informes del Instituto. pero todavía no estaba muy seguro de lo que quería averiguar: para serles sincero. Y a la mañana lo habría vuelto a emborrachar y a mandarlo con otra fulana. Si se hubiera tratado de otro.Sí. . yo haría la prueba. Por el momento sólo entendía una cosa: Kirill quería averiguar. tiene que haber alguna fuerza entre los dos. eh? . los perforaba con ácidos. los ponía a fundir en el horno. Todavía no había llegado a nada y ya estaba agotado. cómo funcionaban esos vacíos. Uno puede pasar la mano por el medio y hasta la cabeza. con fotos y todo.. como si estuviera dispuesto a trepar sobre él. cómo se llama. absolutamente. Tu trampa hidromagnética. a toda costa. los estrujaba en la prensa.replicó. aire puro. Yo lo observaba. . sobre todo cuando uno los mira bien de cerca y acaba por creer en lo que ve. y sentí más lástima por él de la que había sentido por nadie en la vida. En un semana. Fue entonces cuando decidí. el objeto 77 b. A mi modo de ver le faltaba mucho para eso. La verdad. Pero con Kirill esos remedios no servían. hasta lagrimeaba. viendo qué mal andaba.

Tenemos que obedecer los reglamentos. Bueno. no .Vi que empezaba a entender. ¿Lleno? ¿Como éste. Ernest paga cuatrocientos al contado por un vacío vacío. . Él sacó un mapa.Vamos a fumar un cigarrillo. porque Kirill volvía a la vida ante mis ojos. por supuesto.Por mi parte llevaría a Austin . Pediré los pases y el equipo para las nueve y saldremos a las diez con las mejores esperanzas. el tercero no haría más que estorbar. ¿Quién será el tercero? . grandísimo hijo de puta. Por lo que a él concernía. nadie sospecharía nada sobre mí. . ni siquiera me pasó por la cabeza. ¿Y si te pasa algo? Está en la Zona. . para que pueda hablar cuando le pregunten. vamos a buscarlo.Un momento . Sabes más que yo de esto. Si íbamos los dos solos todo saldría bien. ¿De acuerdo? . más tarde. seguro! Claro que sólo estaba tratando de seguirme la corriente.Oh.¿Dónde? Mi Kirill estaba curado.¿Para qué queremos un tercero? .dijo -. eso es lo que digo. pero créase o no. golpeó la puerta con fuerza y la cerró con tres vueltas y media de llave. sin dejarme siquiera terminar el cigarrillo. después volvimos al laboratorio. . Le conté todo: cómo era. Él soltó una risa breve y se encogió de hombros. pero lleno? . como a él le gustaba decir. surgió tras las lágrimas de perro.dijo Kirill -.Qué perro eres .exclamé -. Pero a lo mejor a ti no te gusta. Ojos brillantes. dónde estaba y cuál era la mejor manera de llegar hasta allí. buscó la ubicación del garaje y me lo indicó con el dedo. Me miró.De acuerdo . ¿cómo no iba a entender? . Inmediatamente se imaginó que era yo. Metió el vacío en la caja fuerte. ¡Sí.dijo. podría haberle sacado hasta la última gota de jugo por uno lleno. Lo primero que haremos a la mañana. parpadeó. . Éste no es un picnic con señoritas.dije -. cola espesa. Pero había un inconveniente: los del Instituto no entraban de a dos en la Zona. sonriendo -. y un destello de razón.Sí. Las reglas indican que dos trabajen mientras un tercero mira.Como quieras. Bajó los escalones de a cuatro por vez. ¿O te parece bien? 7 .

- No - dije -. Cualquiera menos Austin. Puedes llevar a Austin otra vez, ¿eh? Austin no es mal tipo; tiene la mezcla exacta de valor y cobardía, pero creo que está condenado. Era algo que no podía explicar a Kirill, pero lo sentía. El hombre cree que conoce y entiende la Zona perfectamente. Esto significa que pronto va a estirar la pata. Que vaya, pero no conmigo, gracias. - Bueno, está bien. ¿Qué te parece Tender? Tender era su segundo ayudante. Uno de esos tipos callados. que no se meten con nadie. - Es un poco viejo - dije -. Y tiene hijos. - Eso no importa. Ha ido antes a la Zona. - Bueno. Llevemos a Tender. Mientras él se abocaba al estudio del mapa, yo fui directamente al Borscht; estaba muerto de hambre y tenía la garganta seca. A la mañana llegué al laboratorio como siempre, alrededor de las nueve, y mostré el pase. El guardia de turno era ese polaco larguirucho al que le rompí el alma el año pasado, por propasarse con Guta cuando estaba borracho. - ¡Qué bien! - dijo -, Te están buscando por todo el instituto, Red. Lo paré en seco, muy cortésmente. - ¿Qué es eso de «Red»? Nada de intimidades conmigo, pedazo de sueco imbécil. - ¡Vamos, Red! Todo el mundo te llama así. Yo estaba muy nervioso por la perspectiva de entrar a la Zona y sobrio como un pescado. Lo levanté por la correa del pecho y le dije claramente qué opinaba de él y de quién descendía por la rama materna. Escupió en el suelo, me devolvió el pase y dijo, sin más amabilidades: - Redrick Schuhart, tiene órdenes de presentarse inmediatamente al jefe de Seguridad, capitán Herzog. - Así me gusta más - dije -. Por ahí andamos. Siga es forzándose, sargento; aún puede llegar a teniente. Pero mientras tanto pensaba qué novedad era aquélla. ¿Para qué me querría el capitán Herzog durante el horario de trabajo? Bueno, fui y me presenté.

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Su oficina estaba en el tercer piso; un lindo despacho, con barrotes en las ventanas, justo como una comisaría. Willy estaba sentado a su escritorio, fumando su pipa y escribiendo a máquina no sé qué jerigonza. Un sargentito revolvía el interior del archivo metálico, en el rincón; era nuevo; yo no lo conocía. En el Instituto hay más sargentos que en el cuartel de policía; son todos tipos robustos y saludables; no tienen que entrar a la Zona y les importan un bledo las cuestiones mundiales. - Hola - dije -. ¿Me llamaba? Willy me miró sin verme, se apartó de la máquina de escribir, dejó un pesado archivo sobre el escritorio y empezó a revisar el contenido. - ¿Redrick Schuhart? - El mismo - respondí. Por dentro me subía una risa nerviosa todo era muy extraño. No podía evitarlo: - ¿Cuánto hace que está en el Instituto? - Dos años y pico. - ¿Tiene familia? - Soy solo - respondí -. Huérfano. En seguida se volvió hacia el sargento y ordenó, en tono severo: - Sargento Lummer, vaya a los archivos y traiga la carpeta número ciento cincuenta. El sargento hizo la venia y desapareció. Mientras tanto Willy cerró el archivo con un golpe y preguntó, ceñudo: - ¿Ha vuelto a las andadas? - ¿Qué andadas? - Ya sabe a qué andadas me refiero. Aquí hay información nueva sobre usted. «Ajá», pensé. - ¿De dónde? Él frunció el ceño y golpeó la pipa contra el cenicero, irritado.

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- Eso no le importa - dijo -. Se lo advierto como si fuera un viejo amigo: deje eso, déjelo por su propio bien. Si lo atrapan por segunda vez no va a salir a los seis meses. Y lo expulsarán del Instituto definitivamente, entiéndalo. - Entiendo - dije -. Eso lo entiendo. Lo que no entiendo es quién fue el malnacido que pasó el dato. Pero ya había dejado de mirarme; seguía chupando la pipa vacía y hojeando las fichas del archivo. Con eso estoy diciendo que el sargento Lummer había vuelto trayendo la carpeta número ciento cincuenta. - Gracias Schuhart - dijo el capitán Willy Herzog, también conocido como «El chancho» - Eso es todo lo que quería aclarar. Puede irse. Volví al vestuario, me puse el guardapolvo y me animé. No podía dejar de pensar en quién habría pasado los rumores. Si provenían del mismo instituto eran todas mentiras, por fuerza, porque allí nadie sabía nada de mí ni había forma de que lo supieran. Si era un informe de la policía, también: ¿qué podían saber, salvo mis viejos pecados? Tal vez habían atrapado a Cuervo. Ese hijo de perra habría vendido hasta la madre por salvar el pellejo. Pero ni siquiera Cuervo sabía nada de mí. Pensé y pensé, sin llegar a nada grato. Al final entrado por última vez en la Zona, de noche; ya me había decidido a mandar todo al diablo. Hacía ya tres meses que había desprendido de casi todo el botín y el dinero se me estaba acabando. Si no me habían pescado con la mercadería en las manos, menos lo harían ahora, siendo yo tan escurridizo. Pero en ese momento, justo cuando me dirigía hacia las escaleras, se me iluminó repentinamente la cabeza, y tan claramente que volví al vestuario, me senté y encendí otro cigarrillo. Eso significaba que no podía ir a la Zona ese día. Ni al siguiente, ni dos días después. Significaba que esos escuerzos me tenían otra vez entre ojos, que no me habían olvidado; o, si me habían olvidado, alguien se encargaba de hacerles acordar. Ningún merodeador, a menos que estuviera completamente chiflado, se arrimaría a la Zona, sabiendo que lo vigilaban, ni con un revólver a la espalda. Lo que me hubiera convenido en ese momento habría sido esconderme en el rincón más oscuro. ¿Zona? ¿Qué Zona? ¡Hace meses que no voy a siquiera con pase! ¿Por qué tienen que ninguna Zona, ni molestar a un honrado ayudante de laboratorio? Lo pensé bien y decidí, casi con alivio, que ese día no iría a la Zona. Pero ¿cuál era la mejor manera de decírselo a Kirill? Se lo dije directamente. - No voy a la Zona. ¿Qué instrucciones tienes para darme? Al principio me miró con ojos de huevo duro, por supuesto. Después pareció entender. Me agarró por el codo para llevarme a su pequeña oficina, me hizo sentar ante el escritorio y él se instaló en el antepecho de la ventana, frente a mí. Encendimos los cigarrillos. Silencio. Al fin me preguntó, como con cautela:

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dije entre dientes -. ¿cuánto costará un vacío lleno? Al principio no entendí. pensé que tenía esperanzas de comprar alguno. ruso. ¿Has cambiado de idea? La tensión me hizo soltar un ruido ahogado.¿Qué te dijo Herzog? . Hice extender un pase a nombre de él. Lo sentía por él. nadie habla de ti.Un momento . pero la galletita estaba escondida en un lugar custodiado por hombres malos. Red.Escucha. . Ayer perdí veinte al póker. ¿De dónde pensaba sacarla? Era un científico extranjero. se bajó del antepecho y empezó a pasearse.Puedes confiar en mí. ¡Vaya cura la que había encontrado para la melancolía de Kirill! ¿Y de quién era la culpa? Mía. Miró de soslayo hacia cualquier parte y murmuró: . Era extraño y triste.Ni siquiera hablé todavía con Tender.No. No dije nada y seguí fumando. además él no debía tener tanta plata como para comprarlo.Por supuesto. eso es todo. . Él me echó una mirada extraña. Puso otra vez aquella cara patética..interrumpió -. .Nada en especial. Red. pero ni siquiera le he preguntado si quiere ir. encendió otro cigarrillo con la colilla del viejo y hablo con suavidad. No le dije una palabra a nadie.. . ¿entiendes? Herzog me hizo llamar a su oficina. ese Noonan es muy buen jugador.No puedo . naturalmente.. Alguien pasó el dato. No pasó nada. De pronto comprendí. De pronto él dejó de pasearse y se acercó a mí. Se quedó tieso. Ese hombre no entendía nada. . . había ofrecido una galletita a un nene. Red? ¿Qué iba a decirle? . Se estremeció. el desgraciado. con ojos de caniche enfermo. mientras yo hacía anillos de humo en silencio. ¿Dónde lo iba a conseguir? Tal vez ése fuera el único del mundo. ¿Así que el malnacido pensaba que yo lo estaba haciendo por plata? 11 . y lamentaba que las cosas no hubieran salido mejor. No puedo. para colmo.¿Pasó algo.

No. sin decir nada. podría ser. ¿por qué iba a tomarme? Un merodeador es un merodeador. Cuanta más plata. . Los vidrios de nuestras ventanas son gruesos y emplomados. sin parpadear. En cuanto volvamos de la Zona ese Tender le va a contar a todo el mundo que fuimos directamente al garaje. no encontraba nada fuera de lugar cuando la miraba. Nos miramos fijamente a los ojos. La idea me dejaba mudo. No había disgusto en sus ojos. De pronto él juntó las manos. con calma. Mi padre.Me dejarán . A cinco metros de allí hay un envase de gasolina y está completamente herrumbrado.Cuarenta metros. ¿Comprendes lo que me espera? Terminé mi discursito. Se juega la vida por plata. Desde el piso trece es como si uno pudiera recogerla en la palma de la mano. ¿Qué te parece.murmuró -. me parece. con ruido se las frotó y anunció cordialmente: . pero los camiones parecen recién salidos de la fábrica. ¿quién puede haber estado allí? No hace falta decirlo. Daría la impresión de que nada ha cambiado mucho en ella. Tendió el mapa sobre el antepecho de la ventana y se apoyó en las manos para inclinarse sobre él. tú no podrás ir. No hay caminos. mejor. Y de nosotros tres. . nadie ha llegado hasta el garaje todavía. Iré solo. Allí está. pero la volví a cerrar. sino una especie de comprensión. «¿por qué me tomas?» Abrí la boca para decírselo. Eso quiere decir que alguien nos lo dijo. Tú lo sabes.De los que entran con pase. 12 . Red? ¿Dejo a Tender? Después de todo tiene dos hijos. corno si bastara con estirar la mano para tocarla. No voy a juzgarte. A simple vista parece una extensión de tierra como cualquier otra. ¡Así es la Zona! Apartó la vista del mapa y miró por la ventana. Porque en realidad. Tenía derecho a pensar que el día anterior yo había tirado la línea y ahora la estaba recogiendo. y tres hasta llegar al garaje. Yo también lo hice..«Grandísimo tal por cual». Como si fuéramos al depósito. Entonces todo el mundo se dará cuenta de que sabíamos de antemano lo que buscábamos y dónde estaba. no llevaré a Tender. Tal vez me vaya bien. tratando de subir el precio. Y más allá.Bueno. Red. No será la primera vez. que en paz descanse.No te dejarán ir solo. . Le oí musitar: . pensé. Conozco a todos los sargentos y a los tenientes. comprendo. la Zona. cuarenta y uno. Y él seguía mirándome intensamente. Al fin se lo expliqué. Toda su cordialidad pareció evaporarse ante mis ojos. recogimos lo que queríamos y volvimos en seguida.. El sol brilla sobre ella como en cualquier rincón del planeta. ¡No me gustan esos camiones! Llevan treinta años expuestos a los elementos y parecen nuevos. todo está como hace treinta años.

dijo. Allí estaba la fosa donde había caído Zalamero. sonriendo a mi vez como un tonto. pensé. y bien trazada. había rieles. junto a él. rieles y más rieles. Fuentes oficiales (y lo repito: oficiales) me han inducido a creer que convendría realizar una inspección del garaje. . el doctor Douglas. Así son las cosas de la Zona: si uno vuelve con botín. o no quedará de ti ni siquiera un resto que podamos enterrar».respondió él. pero a ti puedo revelártelas . Los camiones estaban estacionados en un sitio pavimentado. Se me erizó la piel. a dos metros de. ¡Y pobre del que se metiera entre dos camiones! Había que dar la vuelta por alrededor. los altos hornos brillaban bajo el sol. Digamos que me lo dijo el doctor Douglas.Sam Douglas . Kirill tenía razón con respecto a aquellos vehículos: la cabeza le funcionaba bien. «al fin y al cabo. frunciendo el ceño . una ciudad industrial. En cuanto a todo lo demás. es un milagro.dijo -.Son confidenciales. ¿Qué doctor Douglas? . secamente -. Garantizo una bonificación. esos científicos tragalibros iban progresando. si es que las zarzas no la han cubierto aún. Hay una grieta en el asfalto. luminoso como el sol del verano. En otras palabras. Cuando miré en el agua no había nada. ¿Había una huelga o algo así? El metal amarillo se amontonaba en forma de conos.Ayudante de laboratorio Schuhart . Y sonrió. la ruta. . probablemente desde el último poste. y una locomotora con vagonetas sobre los rieles. es un golpe de suerte. pero lo hizo. Fue la expresión de su cara la que me hizo cambiar de idea. la distancia no era mayor. es el destino.Oh. Habían trazado toda la ruta hasta el vaciadero de basuras. Tenía razón. por qué no había humo en la chimenea de la planta. ¿Desde dónde contaba? Oh. Allí estaba también el garaje: un largo intestino gris con las puertas abiertas de par en par. tal vez. «Al diablo con todos».¿Qué fuentes oficiales? . ni viva ni muerta.salvo que preguntara.pregunté. si la patrulla no le acierta ningún disparo. Murió el año pasado. que podría ser de gran valor científico. Cuarenta metros. . ¿Quién se atreve a hablar de esas cosas antes de ponerse en marcha? ¡Estos tragalibros! Uno puede darles por la cabeza con un mazo y no entienden. es un triunfo. Aplasté la colilla en el cenicero y dije: 13 . si vuelve vivo. Al mirar a Kirill noté que me observaba secretamente. Sugiero que lo hagamos. Nudillos había avisado a Zalamero: «Mantente tan lejos de las fosas como puedas. Pero sin gente. ¿qué me pueden hacer estos esfuerzos?» No hacía falta que me dijera nada. .

Está bien. En realidad son cosas muy prácticas. se trataba de un proceso fotográfico.. Era liviano.. para que todos vieran a los héroes de la ciencia que depositaban la vida en el altar de la humanidad. ¡Saca pecho. En el primer momento hasta dejó de jadear y de bufar. Kirill telefoneó a Transportes y pidió una cabina voladora. Dicen que ni siquiera las balas lo perforan. Si los merodeadores pudieran hacerse de un mapa así. Se veían hasta los picos de la cubierta que estaba junto a los portones del garaje. Se disculpó por haber llegado tarde.¡Arriba! . no volvimos a tocar el tema. y todos cruzamos el patio del Instituto hacia la entrada de la Zona. sin parpadear siquiera. Estaba rojo y sin aliento. A primera vista no parecen nada extraordinario. que nos entregó trajes especiales. Al fin bajamos al «boudoir» y Kirill fue a buscar los pases. y contra la col del diablo escupidera. Mientras tanto yo estudiaba el mapa.dije a Tender -. Así lo establecía la rutina. y no hacía sudar. Bueno. cualquier merodeador pagaría gustosamente unos quinientos por uno de ellos.. para decir la verdad. Y de cualquier modo. por ejemplo. algo así como un traje de buceo con un casco en forma de burbuja. la gente cae como moscas con traje o sin él. Nos pusimos los trajes especiales. provisto de visor. no era malo. Yo juré hace tiempo que un día cualquiera encontraría el modo de hacerme de uno. cómodo. En ese momento entró Tender. Y sin duda alguna. menos el rojo que tienen. de puro miedo. gordinflón! ¡La humanidad te estará eternamente agradecida! 14 . si uno los tiñera de cualquier color. en la zona no hay nada de eso. Claro que el fuego. Se los mostramos a otro sargento. cuando ni siquiera las estrellas iluminan y uno no se ve ni los dedos de la mano. . ¿Dónde está ese Tender? ¿Hasta cuándo tenemos que esperarlo? En otras palabras. desde el piso quince hasta la planta baja había caras solidarias que nos observaban. Con un trajecito como ése uno podía caminar entre el fuego y el gas. Eso sí. No nos faltaba más que un agitar de pañuelos y una orquesta. una vista aérea muy ampliada..dijo -. . Pero no serviría de mucho por la noche. del conocimiento y del Espíritu Santo. En realidad no es exactamente un traje de buceo. más bien se parece al de los pilotos de estatorreactores o al de los astronautas. tenía la hija enferma y había ido a buscar un médico. le entregamos el regalito: los tres íbamos a entrar en la Zona. tal vez sin trajes morirían muchos más. sin ninguna costura. Bueno. Yo volqué en el bolsillo de la cadera las tuercas y los tornillos que llevaba en una bolsa. Esos equipos ofrecen un cien por ciento de protección contra la pelusa ardiente. las armas y el gas mostaza son todas cosas humanas y terráqueas. amén..¿Cómo que a la Zona? . ¿Y por qué yo? Sin embargo recuperó la respiración en cuanto le dijimos que había doble bonificación y que Red Schuhart iría también.

Cuanto más se entra en la Zona más cerca se está del Paraíso. Mostramos nuestros pases al último de los sargentos.No te olvides de darme las órdenes . me palmeó la espalda como diciendo: «No tengas miedo. sólo se muere una vez». Caminaré de panza. quién sabe si volverás a ver a tu enfermita. allí nos esperaba la cabina voladora. para cambiar. Pero cuando uno va a entrar en la Zona puede llorar o bromear. pero sin eso. diciendo: . no les ofrezco porque es la primera vez que salimos juntos y no sé qué efecto les causa.. . los bomberos y nuestros valientes guardianes. ustedes lo harán inmediatamente y sin preguntas.grité -. Los dos me miraban. y si pasa. . He estado muchas veces en la Zona. no se preocupen. .En lo que a mí respecta los dos son novatos . nuestros temerarios salvadores: un puñado de tontos sobrealimentados dentro de un helicóptero. si te ordeno caminar en cuatro patas levantarás inmediatamente ese culo gordo y harás lo que te digo.¿Rezas? .. ¿De acuerdo? Pero yo me encargaré de que vuelvas a verla.Cuando se dio vuelta a mirarme comprendí que no estaba de humor para bromas. Si alguien comienza a dar vueltas o a hacer preguntas le tiraré con lo primero que encuentre a mano.Bueno . sólo que en esa oportunidad. Sin eso no puedo. Quiero pedirles disculpas desde ahora. nada pasará mientras estés conmigo. No soy novato.. enrojecido. tú guías. él soportaba bien la tensión. . Y si no lo haces. ni siquiera de niño.dije -. de veras. Bueno. Por ejemplo: señor Tender.. Red.¿Qué? . A propósito. Los merodeadores son los primeros en la cola hacia el Paraíso. si es preciso. ¿sabe manejar cabinas? 15 . Con una súbita sonrisa.. . los muchachos de Transporte la habían dejado en el pasillo. ¡Ojalá no los hubiera visto nunca! En cuanto subimos a la cabina. Kirill se hizo cargo de los mandos. no en cuatro patas. Lo conozco. el padre vende losetas para tumbas en Rexópolis.¡Reza! . sudoroso. pero movía los labios corno si estuviera rezando.dije -. Y tenía razón. Qué tipo simpático es. esperando. tomé un trago largo antes de volver a guardarla. Miré a Kirill. Bajé tranquilamente la cremallera del pecho y saqué una petaca. no. y yo nunca lloré.pregunté -. era un teniente.Okey. Reza. Trabajaremos de este modo: lo que yo diga. También esperaban allí todos los demás: el equipo de primeros auxilios. no puedo. no era momento para hacer chistes. reza. mordisqueándose los labios -. Y no me olvidaré de dar las órdenes.bufó Tender..

la hija tenía cataratas en un ojo y nosotros nos burlábamos de ella hasta hacerla llorar. Ahora esas Zonas se llaman 16 .Sabe . aunque cualquiera diría que con un viento fuerte podía llegar. sobre todo aquello flameaba el enorme y desteñido estandarte: «Bienvenidos. aunque necesiten algún arreglo. le llamábamos La Coma. pero al menos se marcaron límites bien establecidos. la segunda esposa lo abandonó justo antes de la Visitación. por eso lo llamamos el Cuartel de la Peste. Avanzábamos de poste en poste bien por el medio de la calle. Poca velocidad.dijo Kirill -. creo que no los mató la peste. pero sí tan sucias que no se veía nada. alto. Bajen las viseras. pero le di tal codazo en las costillas que inmediatamente descartó cualquier ceremonia. Si uno mira al descuido se lleva la impresión de que es un barrio como cualquier otro. Algunos murieron. me acuerdo. Es la jalea de brujas que se filtra por los sótanos. los viejos. sin parar. En aquella casa de ladrillos. Sí. el Cuartel de la Peste. pero siquiera se trataba de nuestro pasto. de que las casas son como todas. los bomberos estaban en posición de firme. ¡Ya te enseñaré a decir adiós! ¡Ya te tocará decir adiós! Y partimos. en su mayoría. vivía nuestro profesor de matemáticas. Vi que la patrulla de rescate había trepado al helicóptero. de acuerdo. como de alcohol que ardiera con llamas azules. El Instituto estaba a nuestra derecha. un fracasado.Bueno. y no fueron muchos. altura tres metros. aquellos visitantes eran educados. cuando uno pasaba furtivamente por ahí. el humano. él y los otros vecinos corrieron al puente en ropa interior. Visitantes» Tender parecía a punto de responder a los saludos. El asfalto estaba todo resquebrajado y había pastos en las grietas. A la noche. se veía un resplandor allí dentro. Se enfermaron casi todos los que vivían en ese barrio. Buen viaje. Todos los que vivían allí cayeron enfermos. Habían pasado siglos desde la última vez que alguien caminara o manejara por esa calle. a nuestra izquierda. Por mi parte. Aquí vamos. tres millas. las ventanas. Y la gente de tres barrios quedó ciega. Cuando comenzó el pánico. Era terrorífico. Era aburrido. sin embargo. por puro respeto y el teniente de la puerta nos hacía la venia. sino el miedo. revolvieron un montón de cosas. El pasó mucho tiempo enfermo con la peste.. Me volví sin que nadie se diera cuenta para escupir sobre el hombro izquierdo. Ni siquiera la pelusa incendiada llegaba a nuestro sector de la Zona. Las casas en los Cuarteles de la Peste estaban descascaradas y muertas. no estaban rotas. en línea recta a lo largo de los postes. los límites de la Zona eran bien visibles: los pastos negros terminaban en el cordón como si los hubiesen podado. ya que estamos en el tema. En el poste veintisiete. pero eso no es nada extraño. En la acera izquierda crecían zarzas negras. Maneja bien. el imbécil. . Lo único extraño es que no hay gente por allí. perdió toda la piel y las uñas. Kirill elevó la cabina a tres metros y avanzamos a marcha lenta.

Y nunca sé si es la Zona que me saluda a mis nervios de merodeador que se ponen en funcionamiento. etcétera. expresan sus puntos de vista sobre los Visitantes o hablan de cosas que no tienen nada que ver con la Zona. Había un kiosco de vidrios. soltó el cable y salió a toda velocidad. Pero el cable no se limitaba a humear: siseaba ponzoñosamente. fácilmente y sin problema. No es que hayan quedado ciegos por completo. Nuestra cabina dobló. Siempre siento el mismo escalofrío. Le castañeteaban los dientes. Todavía no habíamos llegado al primer poste cuando comenzó a parlotear. Dicen que de tan fuerte perdieron inmediatamente la vista. Kirill me miró: ¿doblaba? Le indiqué por señas que lo hiciera bien despacio. Al fin tuvieron una idea luminosa: desde un helicóptero bajaron un ancla sujeta por un cable de acero y engancharon un trozo de algodón. que se puso a charlar sobre su nuevo traje sin poder parar. pero sí con una especie de ceguera nocturna. Siempre digo que cuando vuelva preguntaré a los otros si ellos sienten lo mismo. ¡Y qué tonterías dicen! Comentan el paisaje. hasta las sábanas parecían limpias. 17 . le palpitaba el corazón. dicen que eso no fue consecuencia de ninguna explosión. Creo que es como cuando nos chorrea la nariz: no depende de nosotros: chorrea y chorrea. a él nada lo preocupaba. Como Tender. colgando casi hasta el suelo. se oyó un «psst». Allí estaba el cable. Y entonces el viejo Tender se nos vino abajo. bajo las ventanas. pero ellos insistían en que fue un trueno lo que los cegó. del ancla y del cable. Así llegamos al final de la calle. Bueno. donde debíamos girar. Cuánto le había costado. Todos los novatos suelen hablar como si les dieran cuerda cuando llegan a la Zona. aunque explosiones hubo muchas. que trataran de recordar. tranquilo. intacto.. ¡Estábamos en la Zona! Sentí un escalofrío. nada podía hacerle mal allí. Más aún: lo tenían precisamente allí. se sentía avergonzado. El motor canturreaba parejo bajo nuestros pies. Pero las antenas estropeaban el efecto: todas estaban cubiertas por una cosa peluda que parecía algodón. cubierto de algodón. Listo. era como si allí no hubiera pasado nada.Primer Cuartel de Ciegos. sólo en el Cuartel de la Peste y sólo en las antenas. qué buena era la tela. Bueno. Hacía rato que los tragalibros venían rompiéndose los sesos con ese asunto del algodón. pero de cualquier modo no podía dominarse. Los médicos les dijeron que era imposible. el piloto no era ningún tonto (por algo había llegado a teniente). La acera se estaba aproximando y la sombra de la cabina caía sobre las zarzas. pero siempre me olvido. Segundo Cuartel de Ciegos. Lo raro es que nadie más oyó ese trueno. le fallaba la memoria. En cuanto el helicóptero tiró. dicen que fue un ruido fuerte. Un cochecito de bebé en la entrada de una casa. y vimos salir humo de la antena. ¿entienden? No había nada parecido en otros lugares. en seguida se imaginó lo que pasaba. Sí. avanzando lentamente por sobre los últimos centímetros de tierra humana. A propósito. como una serpiente de cascabel. Querían examinarlo. así que íbamos avanzando silenciosamente sobre los antiguos jardines. y los botones nuevos que le había puesto el sastre..

Se le estrelló la nariz contra el vidrio. no muevas un músculo. ¡qué inteligente! ¿En qué estaba pensando cuando me entusiasmé con ese mapa estúpido? . un temblor. por debajo de nosotros estaba el baldío que antes se usaba como basurero municipal. trepaba un estremecimiento. No. Me miró patéticamente.. quédate quieto. No me quedaba más remedio. Ya andaba por los bolsillos. pobre tipo. hizo un puchero y siguió: cuánta seda había hecho falta para el forro. adelante . como todos los novatos. cerré los ojos y quedó mudo.¡Cállate. como si fuera el aire caliente que vibra sobre los techos de lata. los pastos sueltos rodaron y me pareció oír algo. ¡Malditos tragalibros! ¿A quién se le ocurre trazar la ruta sobre el vaciadero de basuras? Y yo también.Despacio. justo al lado del poste.susurró. por favor. con los novatos nunca se sabe para dónde mirar: si al terreno o a ellos. Sacudí desesperadamente la cabeza y agité el puño bajo su visera: ¡silencio! De veras.ordené a Kirill. entre matas y cercas podridas. no podía callarse.¿Qué era eso? 18 . vidrios rotos y harapos. Pero en ese momento me olvidé de todo. idiota! . Él frenó inmediatamente. Kirill me miró con los dientes apretados y descubiertos. .. nada de viento. trrl. a mediodía. sentía la necesidad de hacer inmediatamente algo.. más y más. . En cuanto calló volví a oírlo: trrr. Sentí una ligera brisa. para deslizarse finalmente hacia el suelo. quedó suspendido por un momento sobre la ruta (¿o era sólo imaginación mía?). me sentí orgulloso de él.¡Detén la cabina! . De pronto sentí un soplo fuerte.. Le hice una seña para que se estuviera quieto. Cruzó por sobre el montículo y avanzó. .indiqué a Kirill. Dios. . Sobre la montaña de viejos desechos. trrr. lo hice girar hacia mí y le lancé una trompada hacia el visor. hacia nosotros. Pero él también oía el ruido y. Pero no había viento. Buenos reflejos. hacia el cementerio de los automóviles.¿Retrocedo? .Cállate. cualquier cosa. Tomé a Tender por el hombro.dije a Tender. Los jardines ya habían terminado.

estúpido y sucio. El único ruido era el ronroneo tranquilo y soñoliento del motor. Gracias a Dios.Escucha. Allí estaban. Justo el tipo de gente que se enreda con Cuervo Burbridge. ya basta! La brisa parecía haberse calmado. pero sin un buen trago en el momento justo. Así que gracias. no me molestes. ¡Bueno. ya no eres un ser humano. El asfalto es liso y se puede ver todo lo que hay en él. Quería subir. mi volante. ¿entiendes? Eres una máquina. eres un idiota y nadie se acuerda de tu verdadero nombre. Necesitaba otro trago. Pasaríamos por sobre el montículo izquierdo. Sobre el garaje pendía una neblina.dije -. . Zalamero. No se preocupen. ¿Y si algo nos atrapaba a los veinte metros? No quedarían siquiera nuestros huesos. Y ahora cállate. dentro había algo de color. Llegamos al Poste 27. Kirill me miró. la Zona no pregunta quién es bueno y quién es malo. Ya habían caído los capullos y era el tiempo de las cerezas. Cuervo los ve venir desde lejos y les echa mano en seguida. No oía nada amenazador.susurró Kirill -.Suficiente. Era una porquería. De pronto me di cuenta de que estaba hablando demasiado. yo asentí y nuestra cabina se detuvo.. Todo iba como la seda. Claro que yo no sabía lo que había del otro lado. Tender estaba callado. nada más. además esa grieta la conozco bien. ¿Por qué no saltamos por encima? Veinte metros hacia arriba. Vi la fosa en donde Zalamero había estirado la pata. pero ¿quién confía en los mapas? . El viento había cesado y la visibilidad era buena. Los novatos se iban puliendo. No. el cartel de metal tenía un círculo rojo con el número 27 dentro. nuestra mejor salida consistía en llegar. ¡Pero no me gusta el aspecto de esos dos montículos! Entre ellos corría una línea recta hacia el asfalto. Era algo y ya no está. Kirill estaba callado. pero al menos serviste para que los vivos supieran por dónde no tenían que pasar. si uno sabe lo que hace.Sabrá el diablo. por allí no pasaríamos. Por lo general. Ya estaba 19 . Todo parecía andar bien. que en paz descanse: avaricioso.. después bajamos. He sobrevivido a muchas cosas sin ese maldito equipo y sobreviviré a muchas más. nada. los postes pasaban uno tras otro. O tal vez apareciera la roncha de mosquitos por cualquier parte y no dejaría ni un pedacito húmedo de nosotros. El sol estaba fuerte y hacía mucho calor. al asfalto. Una de las reglas de todo merodeador aconseja mantener cuanto menos treinta metros de espacio libre a la derecha o a la izquierda. esperando. muy pagados de sí. No había apuro. ¿eh? . Ahora lo importante era mantener una calma absoluta. Ni una palabra más. Red . Según el mapa. abriboca . Claro.Cállate. compañeros. Déjenme que les diga algo: esos trajes de buceo eran una tontería. y estaremos junto al garaje.. por favor. en la Zona se puede respirar también. tal vez sus ropas.

Busco lo que debo buscar. no muy lejos. Bajaría como cinco kilos. . 20 .Ahora lleva la cabina. pero me daba cuenta de que algo fallaba. eso es mejor que cualquier dieta.Vamos. La segunda tuerca también cayó sin inconvenientes junto a la primera. para ellos lo más importante es encontrar un nombre para cada cosa.Lo vi. bostezaba de puros nervios. detente a medio metro. saltemos. ¡Mira! Arrojé la primera tuerca. No habría podido explicar qué andaba mal. sobre la segunda.¿Y qué? . Él no puede esperar. Mientras no encontró el nombre tenía un aspecto lamentable. entonces entendía todo y la vida era unas pascuas. . Pasamos sobre la primera tuerca. era un verdadero idiota. y sujeté a Kirill por la mano. cambiaba el peso del cuerpo de uno a otro pie.¿Recuerdas el cuento de Hansel y Gretel que te enseñaban en la escuela? Bueno. bien despacio. se sentía encerrado. arrojaré otra. . pero al revés. . estos tragalibros. ¿Entendido? .Nada de «y qué». pobre tipo. Su cara estaba tranquila y despejada. Te pregunté si lo viste.dije -. hasta donde está la tuerca. Todos son iguales. graviconcentrados. Después nos detendríamos allí por un ratito a pensar el movimiento siguiente. No te muevas ni un centímetro. Espera.¿Viste eso? . como yo quería. dice. a unos diez metros. ¿Buscas graviconcentrados? .Entendido. Llegó sin problemas.Quieto . sobre una tercera. Mira bien dónde cae y no vuelvas a sacarle los ojos de encima. vamos a hacer lo mismo.preguntó él. . Tomé un puñado de las tuercas y tornillos que tenía en el bolsillo y se los mostré a Kirill sobre la palma. Comprendía bien. por lo visto. Pero yo sabía ya perfectamente cómo llegar hasta el montículo. Cuando arrojé la cuarta tuerca su trayectoria no me gustó del todo. Pero ahora tenía una etiqueta. Tender suspiraba. . Hizo arrancar la cabina. .hasta la coronilla de los arriesgados. Pero le haría bien.

dejando un agujero en la arcilla. bien hacia el medio.dije -.dije -. pero lancé uno más. la ciencia.preguntó Kirill -. Kirill. pero no podía decidirme a arrojarla. estirándose tanto para ver que tuve miedo de que se cayera -.observó. La visibilidad era muy buena. El asfalto estaba a menos de seis metros. ya nos divertimos bastante. pero a mitad de camino fue como si algo la atrajera hacia un lado. Así dejamos a un lado la roncha de mosquitos y llegamos al montículo.¿Qué pasa? . se veía cada brizna de pasto. con tanta fuerza que cuando aterrizó quedó hundida en la arcilla. Había pensado arrojar la tuerca para que avanzáramos tranquilamente. aunque la ruta era más larga y había un montón de guijarros poco simpático. Cállate. Hasta entonces yo no había reparado en él. Hacia allí sí. Se estrelló en la arcilla como si fuera una pesa de cinco kilos y no un tornillo. ¡Una! ¡Como si con una bastara! Oh. Arrojé la tuerca hacia la izquierda. te estoy marcando el camino. Ahorraremos tiempo si damos un rodeo. todas las que quisiera.¿Viste eso? .Sólo en las películas . Para ser sincero habría alcanzado con siete. A la izquierda. con arrojar una tuerca podríamos seguir. . . Arrojé otras ocho tuercas y tornillos hasta conocer la forma de esa ronda de mosquito. Era tan pequeño que parecía un sorete de gato.Espera . porque en seguida apartó la vista. Kirill gruñó de gusto. Mira bien. Después me miró. ¡Y de pronto empecé a sudar! El sudor me chorreaba hasta los ojos. Quedamos suspendidos en el aire por sobre el montículo. ¿Por qué no seguimos? . 21 . como sobre manteca derretida.susurré.Está bien . para que él pudiera disfrutar con su concentrado. hizo girar la cabina y avanzó hacia ella. Debo haber tenido bastante mala cara. por nada del mundo. Ahora sigamos. sin mover siquiera las briznas de pasto. .Tomé otra y la lancé más alto y más lejos.dije -. No entendía lo que me pasaba. como en una instantánea. sin decir nada. Supe que no podía arrojar la tuerca hacia allí. Tira otra. Bueno. . ¿quieres? Era triste y divertido. cada grieta. En treinta segundos podíamos llegar al asfalto. así que no lo pierdas de vista. . parecía caer sin problemas. Y lancé la última tuerca hacia el asfalto. No pude arrojar esa tuerca. ¡Allí estaba la roncha de mosquitos! La tuerca voló normalmente.Okey . pero no hacia adelante.

¿Qué clase de araña podría haber tejido su tela allí? Nunca había visto bichos en la Zona.. Allí estaban los camiones. ¡No íbamos a volvernos sólo por eso! No tenía ningún brillo especial. Ordené a Kirill que descendiera hasta un metro veinte. cualquier señal. estaba limpia. a dos pasos de las latas. algo pasa aquí con las sombras. ¿qué era? ¿Imaginación mía. Pero ¿qué era ese brillo plateado? Parecía una telaraña de las que suele haber en los árboles de los bosques. siempre como nuevos.A partir de ese momento fue mucho más fácil. en cuatro patas. hagan la prueba: es como llevar diez litros de agua sin balde. Todo parecía bien. Todo estaba en su sitio sobre el piso de cemento. La sombra no estaba bien. pero no peligrosas. Hasta parecían más nuevos que la última vez. Después de todo el degenerado estaba lleno. con silencioso regocijo. Cuervo Burbridge me había dicho algo sobre las sombras: que eran extrañas. tranquilamente. Y el camión de gasolina. y entonces ahora no estaría pasando por todos esos problemas. suave. Después mis ojos se fueron acostumbrando. Me levanté. En la parte trasera del garaje. El camión de la basura seguía aún estacionado sobre la fosa. por qué no estaba entre ellas. no más? Sería lindo sentarse a fumar un cigarrillo y pensarlo bien: por qué ese resplandor por sobre las latas. se veía algo plateado. pobrecito. Tendría que haberlo robado la última vez. Lo peor era que mi vacío estaba precisamente allí. estaba completamente herrumbrado. Bueno. relucía un poquito. y qué. lo levanté sin dificultad. Pero esa cosa plateada que brillaba allá atrás. había algo plateado. Sólo negrura. me eché de panza al suelo y miré hacia las puertas abiertas. sin desperdicios y sin cambios de olor. listo para caerse a pedazos. Nos levó hasta las puertas del garaje mejor que cualquier poste. en perfecto estado. me cepillé la ropa y eché una mirada a mi alrededor. en el baldío. pero eso de llevarlo sobre la espalda. Me limité a observarla. en la oscuridad. 22 . cerca de las latas. pero la sombra de la cubierta venía hacia nosotros. teníamos el sol a la espalda. Pero era demasiado pesado. sin agujeros ni manchas. Sólo una cosa no me gustaba. Allí estaba también la cubierta. Bueno. Encontré la grieta. por qué la sombra de la cubierta. Si ustedes nunca anduvieron con un vacío a cuestas. estaba bastante lejos. Eso no estaba allí antes. podíamos empezar el trabajo. No me gustaba el aspecto de esa cubierta. Al principio la poderosa luz del sol no me dejó ver nada. Vi entonces que nada había cambiado en el garaje desde la última vez. no importaba.. como ellos lo tenían indicado en el mapa. tal vez porque en la fosa no había demasiada jalea de brujas y no había salpicado hacia afuera desde la última vez.

. Levanté un extremo y dije a Kirill: . con la cabina flotando al lado y las cuerdas culebreándonos bajo los pies. Asintió seriamente. Pero no iluminaban nada. Una vez en el asfalto esperé a que él descendiera por la otra soga. No apartes los ojos de mi espalda y mantente alerta. como el alcohol encendido.Ya era hora de ponerse en marcha. de espaldas a las latas. pero era mejor no acercarse. y apoyó toda la espalda en la 23 . Levanté la vista y sentí que algo me apretaba la garganta. Señalársela. malditas sean. Tenía ganas de un trago. . todo parecía más oscuro. hice señas a Kirill y comencé a bajar. tal vez no fueran más que eso. Era hora de ponerse en marcha. parecían una tela de araña. la jalea de brujas llameaba desde la fosa en lenguas de color celeste. Aquello estaba negro como boca de lobo. Sí. No nos corre nadie. Me volví hacia Tender. Quería gritar: «¡Quieto! ¡No te muevas!». eran hilos plateados que iban desde las latas hasta el techo. Si te acobardas te espero a la salida. pero no pude. Bajé cuidadosamente las sogas de emergencia. No pude abrir la boca. Al contrario.le dije -.No te apures . Me detuve en el vano de la puerta para mirar a mi alrededor.Kirill y yo vamos a entrar al garaje. Quédate aquí y no toques los mandos si yo no te lo ordeno. mi trompada había sido fuerte de veras. Avancé. Di un paso hacia el interior y me dirigí en línea recta hacia las latas. Fue entonces cuando cometí mi error.Sígueme paso a paso. . Tendría que haberme detenido. a dos pasos de distancia. Me incliné sobre el vacío. con Kirill bien al lado. esperar a que él también acostumbrara los ojos a la penumbra y entonces señalarle la telaraña. Pero estaba habituado a trabajar solo. era jauja! Ya había acostumbrado los ojos a aquella luz lóbrega y podía ver hasta el polvo en los rincones más oscuros. como quien dice: «No me voy a acobardar». aunque la tierra estalle en llamas aquí mismo. ¡Es muchísimo más fácil trabajar a la luz del día que de noche! Recuerdo que una vez estuve tendido en ese mismo vano. En verdad había algo plateado por allí.Agarra de ahí y no lo dejes caer. pase lo que pase. en cambio. observé una vez más aquel resplandor plateado. Tenía la nariz como una ciruela. Vi lo que debía ver y me olvidé de Kirill. En él parecía no haber ninguna telaraña. es pesado. ¡Ahora. pues todo ocurrió demasiado rápido. Tal vez de cualquier modo no habría tenido tiempo. Nos detuvimos sobre el asfalto. Kirill se acercó al vacío. Tender asomó la cabeza por encima del riel y nos miró con ojos llenos de desesperación.

Era terriblemente pesado. Primero déjalo en el suelo. tiene un mecanismo.Vamos.No . como una jarra de vidrio. caminando de costado. creo que se llama. el maldito. . Era un sonido coruscante y débil. porque para regresar. lo único bravo era entrar a la Zona. el minino.dije a Kirill. Uno. Levantemos esto. Volví los ojos hacia las latas. Lo observamos un rato más antes de trepar a la cabina e iniciar el viaje de regreso sin más vueltas. ¡Qué fácil era todo para los científicos! Para empezar trabajaban a la luz del día. no oí más que el ruido de la telaraña al desgarrarse.De acuerdo. Quiero verte la espalda. tuvimos suerte. que lleva a la cabina exactamente por donde vino. no tenía nada allí. En otras palabras. Metimos el vacío en la cabina y lo ubicamos de modo tal que no se moviera. la cabina se conduce sola. sino algo así como un recipiente. Cerré los ojos.Date vuelta. Levantamos el vacío y nos dirigimos hacia la puerta. quedé aturdido. brillante y limpito. Comprendimos que no era un vacío.Bueno. sin sentir los brazos ni las piernas. Su contenido azul vagaba en lentes no corrientes de nubes entre los dos discos. ¿no viste la telaraña? . Así estaba todavía. pero no tenía nada. aun entre dos resultaba difícil llevarlo. . .. . .interrumpí -. Tender se estiró para tomarlo.telaraña plateada. ¿lo llevamos? . Se volvió sin decir palabra. allí tampoco había nada.Oye . el cobre relumbraba a la luz del sol. Además. Lo hice girar para aquí y para allá.¿Qué telaraña? ¿Dónde? . Sin embargo pensaba: «En realidad todavía no se puede saber». Salimos al sol y nos detuvimos junto a la cabina. Lo dejamos. lleno de jarabe azul. Allí estaba. Miré..Bueno . Esperemos un segundo.dijo Kirill -. con los ojos cerrados. 24 . dos. cuando Kirill habló: . un cursógrafo. sin sacar los ojos de las latas -.Bueno.

Esa maldita y traicionera puta. seca. busqué mi petaca. Eran tantos los que habían venido a mirar que no se podía caminar. sólo un merodeador sabía lo que era eso. Me había dejado salir. Ni siquiera preguntaron qué habla pasado con el petiso Lyndon. Los novatos nunca sabían apreciarlo. pero ninguno tenía el valor de tender una mano a los cansados héroes. Las lágrimas me corrían por las mejillas. pero esa telaraña me seguía brillando ante los ojos. porque estaba empapado en sudor de la cabeza a los pies. Miraban hacia todos lados. nos embadurnaron con cierta pasta. Por supuesto. Tragaba ese líquido fuerte como si fuera agua. deteniéndose por un momento para proseguir en cada cambio de dirección. Les conté. Me quité el traje especial y lo tiré al suelo (que los malditos sargentos se encargaran de recogerlo). Tender agitaba los brazos y amenazaba con volver apenas terminara de cenar para trazar la ruta hasta el garaje. los puse en línea. por supuesto. Después me senté en el banco. pero no a la fuerza. Todo se podía arreglar ahora. si se me hubiera dado la gana. Vivo. Empezaron a parlotear.Mientras flotábamos en el aire. no sé si por los tragos o por qué. con las rodillas vacías. Yo sólo pensaba en una cosa: cómo iba a sacarle la tapa a la botella. Bueno. Fui directamente a las duchas. Eso dio resultado. repitió todas las maniobras.¡Okey. pueden irse! Tender y Kirill llevaban el vacío. Al fin salimos de la Zona y nos enviaron al despiojador (los científicos lo llaman hangar médico) junto con la cabina. prácticamente sin miedo ya. Pasamos sobre cada uno de los tornillos y las tuercas. es decir. Avanzamos en silencio. Pero eso se podía arreglar. ¡Muy típico! No hacían más que mirar y gruñir frases de bienvenida. Nos bañaron en tres tinas diferentes donde hervían tres soluciones alcalinas. Kirill me tironeó de la manga y comenzó a explicarme el fenómeno de la graviconcentración. nos rociaron con no sé qué polvo y nos volvieron a lavar. la roncha de mosquito. La Zona me había dejado salir. desenrosqué la tapa y me prendí a ella como una lamprea. Ahora ya nada era de mi incumbencia. eso no era cosa mía. podría haberlos recogido. . Mis novatos estaban eufóricos. muchachos. Me encerré en uno de los cubículos. Mamé de la petaca hasta dejarla seca. 25 . el alma vacía.Cierren el pico . en el trayecto de regreso. no alcanzó para ese último sorbo que necesitaba. Después nos secaron y dijeron: .y mantengan los ojos abiertos si no quieren que les pase lo mismo que al petiso Lyndon. Trataba de imaginarme el primer trago. la cabeza vacía. de todos los idiotas que reventaban en el camino de regreso. tranquilamente. la petaca. Bueno. Estaba vivo.les dije . la puta. Yo estaba mojado. Vivía.

ni siquiera seguía siendo humano. en la Zona no pasa el tiempo. ¿qué son cinco horas para un merodeador? Un abrir y cerrar de ojos. ¿Y si hablamos de doce. y no sabemos si está allí. murmura. Y allí está el botín. Pero pensándolo bien. en calzoncillos. con las ametralladoras. entregándome el sobre -. no sabe si está muerto o vivo. ni siquiera lo reconocí. Parecía en éxtasis. y para eso llevan todas las de ganar: ¡a ver quién puede probar que lo mataron ilegalmente! Así que uno vuelve a enterrar la cara en el suelo y reza hasta que llega la aurora y hasta que vuelva a oscurecer. Alguien estaba golpeando la puerta con ganas. esos esfuerzos. directamente.Encendí un cigarrillo. pero no pudieron acertarle. nomás. Allí están los guardias. o si nos está matando lentamente. También se puede terminar como Nudillos Itzak. allí sentado. Allí estaba él.Sí. toda su melancolía había desaparecido. O tal vez me lo alcanzaran hasta allí. y mientras fumaba. Abrí la puerta. porque les aterroriza la idea de que uno esté contaminado. Primero con agua caliente. podía ir ya mismo a retirar el sobre. Realmente.dijo. Cinco horas. Entonces me acordé de la bonificación. sentí que todo andaba bien.Toma . a las duchas.. ¿Cuánto hay? . Al final me aburrí y cerré la ducha. cinco horas! Me estremecí.Me cago en tu humanidad. Me quité el reloj y comprobé que habíamos pasado cinco horas en la Zona. .. Al llegar la segunda noche termina con lo suyo y se arrima al puesto de la patrulla con el botín. De parte de la humanidad agradecida. Yo lo vi después de eso. Y esos malnacidos. . Gracias a Dios. Era un hombre destrozado. delirando. merodeador! ¡Sal de una vez! ¡Aquí fuera se huele a plata! Plata. después con fría. Kirill gritaba. Empecé a desvestirme lentamente. ¡Dios mío. Eso nunca viene mal. para ducharme por largo rato. ganando dinero así yo podía vivir tranquilamente. que se empantanó al alba entre dos fosas. Durante dos horas él se fingió muerto. Ésa era una de las grandes ventajas que teníamos en el Instituto. al fin le creyeron y lo dejaron en paz. medio desnudo. No podía avanzar ni hacia la derecha ni hacia la izquierda. al lado. lo odian a uno con toda el alma. Dispararon contra él durante dos horas. nomás. de dos días? Cuando uno no logra salir en una noche tiene que pasarse todo el día de cara contra el suelo. Usé una barra entera de jabón. Lo único que quieren es liquidarlo. 26 . Me sequé las lágrimas y abrí la canilla. Ni siquiera reza.¡Eh. . Pero arrestar a un merodeador no les hace ninguna gracia. ¡dos meses de sueldo! .Teniendo en cuenta tu coraje más allá del deber y como excepción. Si pudiera cobrar dos meses de sueldo por cada vacío habría mandado al diablo a Ernest hace mucho tiempo. Dios. después otra vez con caliente.

. . . ni aunque vuelva a barajar las cartas. ¡Malditos nervios! Primero había estado viendo cosas raras allá. No le puedo ganar nunca. sonreía de oreja a oreja. Nada.Qué importa. ven. Cuántas veces tengo que repetírtelo. Tenía la espalda limpia. ¿Cómo está Tender? Lavándose los calzoncillos. volví a mi cubículo y cerré la puerta. . feliz. Y en ese momento sentí como un shock eléctrico. Por su parte. señor. las gotitas de sudor se estaban secando. . No soy una damisela. se pronuncia «Borshch». Ven aquí. Tendrías que verlo.Está bien.lo llamé a gritos -. Salió. Se prendió a mi cuello.¿Cómo es que les está explicando? . ahora las veía aquí. . supongo. ¿irás al Borscht esta noche? .Espera. Lo que me hubiera gustado era ganarle a Richard. Tender está rodeado de periodistas. . La próxima vez vendré con el diccionario. estaba radiante. ¿Y tú? Él no respondió.. señor. .Autenticadamente. eso era lo que me hubiera gustado. Kirill. No jorobes con tus costumbres. Se ha convertido en un personaje importantísimo. Lo tomé por los hombros y lo puse de espaldas a mí. .No está mal. ¡Al diablo con todo! Esa noche me iba a emborrachar.Estoy desnudo.Vamos.Bueno.Kirill .grité -.¡Eh! .¿Qué tienes con mi espalda? Le di una patada en el traste desnudo. Desapareció en la ducha de al lado. Está explicándoles autenticadamente.Nada de eso. Ya podía haberlo imaginado. ¿Vas o no? Me encantaría ganarle a Richard.. .No se dice «Borscht». 27 . . ni aunque las bendiga por debajo de la mesa. Ese degenerado sabe jugar a las cartas. Se escribe B-O-R-S-C-H-T. ¿estás contento? . me apretó contra su pecho sudoroso y en seguida me apartó de un empujón.preguntó Kirill..

. . En ese momento. No respondió. pero ya me habían pescado. Pero ahora.decía el muy charlatán . y me mandarán a la sombra por dos años.Pero quedarás en los anales de la ciencia. señor Schuhart! ¡Unas palabritas sobre el garaje! . alma simple. ni siquiera imaginas lo que hemos traído. En seguida oí pasos tras de mí. Tú. Sonrió y me saludó con pequeñas sacudidas de mano. sabemos para qué sirven los vacíos. ¿Qué le parecen las turboplataformas? 28 . Seguí en línea recta hacia la puerta. no sé. alma complicada. El agua hacía muchísimo ruido.permite contar con una garantía casi absoluta de seguridad y de éxito. periodistas y un par de sargentos. con mi respeto y mi gratitud». pensé. honorable merodeador. . . pero no había forma de escaparse. enrojecido e inflado como un pavo. Es un garaje. . yo tampoco.repetí. Parloteaba sin parar. Tenía un tipo con un micrófono a la derecha y otro con una cámara a la izquierda. ¿Qué te parece cómo suena? Mientras bromeábamos me vestí y puse la petaca vacía en el bolsillo. .La tecnología de que gozamos .Y tú sí. después conté mi dinero y me retiré.Oh. si mi brillante idea funciona. por primera vez. al verme.Sí.¿Había algo extraño en el garaje? ¡Dos palabras. . que recién acababan de comer y de escarbarse los dientes. nada más. será mejor que desaparezcamos». Red. Eché a correr. eso es verdad. rodeado de compañeros de trabajo.Buena suerte.No habrá declaraciones . .No habrá declaraciones. se sofrenó un poquito. voy a escribir una monografía y te la dedicaré personalmente: «A Redrick Schuhart.. . «Bueno. supongo. Le llamarán «la jarra de Schuhart». tratando de poner la nuca hacia la cámara -. En el corredor estaba Tender en persona. no más! .¡Señor Schuhart.Gracias.Bueno.

respondí. .Así que ahora tendrá algo que contar a las chicas cuando vuelva a Suecia. sin duda. .¡Qué le parece! ¡Caerán en mis brazos como moscas! Supongo que tiene razón. .Bueno. no había nadie por ahí. Al parecer. sargento . Me siento muy complacido. Las mujeres se enloquecen por ellos.. . vaya a saber por qué.Les recomiendo efusivamente que pregunten al señor Tender por qué razones le ha quedado la nariz como una remolacha.¿Qué Piensa de la Visitación? . . Entonces proseguí tranquilamente mi camino. los esfuerzos. mirarla y tenerla de la mano por un rato. con dos patrulleros en su mejor estilo: bajos. en ese mismo lugar. usted es un héroe. silbando una melodía. dotados de reflectores y ametralladoras. Aguardé un minuto. Es demasiado modesto para sacar el tema. más veloces que caballos de carrera. Seguí caminando 29 . Nadie. ¿Pero a quién le hacía falta estar con Guta? ¡Lo que me hacía falta era una botella. Oí que rascaban la puerta y grité: . Salieron a la disparada por el corredor.Maravillosas. Silencio.dije -. amarillos. Exhibió tantos dientes como si le hubieran dicho el mejor de los elogios. Saqué la cabeza. pero fue nuestra aventura más interesante. Especialmente si uno piensa en lo que se comenta sobre cómo salen los hijos de merodeadores. A decir verdad no me gustan los tipos altos y de mejillas rosadas. Pensando en estas cosas iba caminando por las calles. Red. Así nomás. bajo el sol. De pronto sentí ganas de encontrarme con Guta en ese mismo instante. Y por supuesto llenos de policías con cascos azules.Descanse. Bajé el vestíbulo. yo era el héroe de la jornada. mostré el pase al sargento polaco y vi que me hacía la venia. Bloqueaban toda la calle y no había forma de pasar. Después de estar en la Zona no se puede hacer otra cosa: tenerse de las manos y basta. deslizándome tras la puerta del baño. Empecé a correrme hacia el baño de caballeros. por lo menos una botella de algo fuerte! Pasé junto a la playa de estacionamiento. La estatura no es lo más importante.Pregunte a los científicos . Estoy orgulloso de conocerlo dijo. Allí había un puesto de control.

¿Cómo qué estaba haciendo? Trabajo allí. así que no me detuve. Lo miré fijamente. dije cortésmente: . Abandoné el merodeo. de lo contrario. seguí caminando mientras buscaba un cigarrillo en los bolsillos. Entre ellos había dos o tres personajes que tenía miedo de reconocer. Dos preguntas.exclamé -. . enojado.con los ojos bajos. Era el capitán Quarterblad. Desde hace dos años. no más. capitán! ¿Cómo anda su hígado? . Para terminar de una vez con aquella desagradable conversación mostré mis papeles al capitán Quarterblad.. pues en cuanto lo hiciera ¡pobres de ellos! Era una suerte para ellos que Kirill me hubiera convencido de trabajar para el Instituto. habría descubierto a esas víboras para liquidarlas definitivamente. eso no tenía nada que ver conmigo. merodeador . señor? . un viejo amigo. Será mejor que me digas por qué no te detuviste en seguida cuando te llamé. Gracias a usted abrí los ojos. por Dios.Un momento.No trates de zafarte charlando. capitán? . me enderecé. capitán. pero aquellos escuerzos podían tener la idea de revisarme. merodeador . . .replicó.¡Ah. volviéndome a medias hacia el hombre.¡Eh. ¿De qué parte del Canadá traen a esos ursos? ¿O los mandan a criar allá? Por lo general. cosa que no me gustaba nada. sin quitarme los ojos de encima -. Me abrí paso por entre la multitud. si no hubiera sido por usted. Alguien me alcanzó y me tomó por la manga.¿Y vas a decirme que tú no lo eres? . No se les veían los ojos.dijo él -.¿Qué diablos está haciendo. mis saludos.. a la luz del día. los patrulleros no me dan miedo a la luz del día. Estaba deshidratado y medio amarillento. Me pareció que llamaba a algún merodeador. y estaba casi del otro lado cuando oí que alguien gritaba: . porque no me convenía verlos en ese momento.¿Me llamaba a mí. Me sacudí aquella mano. Tomó mi libreta y la revisó página por 30 . merodeador! Bueno. . Detrás de él había dos cascos azules con las manos en las pistoleras.¿Qué estabas haciendo en el área de Prezona? .Cuando terminé el tiempo que me dieron gracias a usted. sólo las mandíbulas moviéndose bajo los cascos.

Pero le estreché la mano. Ernest me sirvió en seguida otros cuatro dedos. Al fin me dejó ir. Él se pasa el día así: levantar un vaso. Le harás un agujero de tanto frotarlo. me ruboricé y volví a restregar el pie. etcétera. ¡Vaya. No hay más remedio. la ignorancia. Tenía color en las mejillas y brillo en los ojos. Pero el deber me reclama. pero hasta en aquel momento yo sabía que terminarías enderezándote. No puede seguir por mucho tiempo. No podía creer que un tipo como tú. Salí como bala hacia el Borscht. Me alegro de ver que no echaste en saco roto mis consejos.¡Hola. «Bueno. Cuando me la devolvió lo hizo con gran placer. Los gorilas que custodiaban al capitán escucharon un poco. Lo escuché. Todo era paz. me dije. la vitrola automática tocaba algo suave y lento y Ernest trabajaba con otro vaso. Mientras tanto. A esa hora del día el Borscht está siempre vacío. . Y yo necesitaba un trago.Bueno. por supuesto. Me miró a través del vidrio.página. murmuró algo incomprensible y sin decir una palabra me sirvió cuatro dedos de vodka. mirarlo de reojo. entre gestos de asentimiento. 31 . Al parecer me había echado encima otro melancólico curado. Las mismas idioteces que nos encajaba el cura en la prisión. pero en seguida se aburrieron y buscaron un lugar más interesante. con los ojos bajos en señal de modestia. todos los domingos. ya está perdiendo el aliento. hice una mueca. Red. el capitán seguía pintando gloriosos paisajes de mi futuro: la educación era luz. oscuridad. mi honrado señor Schuhart. Me habría gustado brindar por esta amistad. Yo trepé a un taburete. si mal no recuerdo también restregué tímidamente los pies contra la acera. todo como él quería. tomé un trago. tendrás que pasar también por esto. olfateando cada uno de los sellos. La heladera ronroneaba. sacudí la cabeza y tomé otro trago. . Schuhart . Siguió y siguió. pero me habría gustado tomar una cerveza contigo. se detiene» Uno de los patrulleros empezó a hacer señales. secando vasos y mirándolos a trasluz. Qué suerte. Terminé mi copa y la dejé sobre el mostrador.dijo -. No puedo tomar whisky porque me lo prohibió el médico. me alegro de haberte visto. Detrás del mostrador estaba Ernest. etcétera. como si fuera un disco. mira. el Señor ama y aprecia a los trabajadores honestos. El capitán miró hacia allá con un suspiro de fastidio y me tendió la mano. esto es maravilloso! No sé si me creerás. Dios no lo permita. mi sed no podía esperar.. Ernie! Deja eso en paz. Ya nos volveremos a encontrar. es extraño que cuando uno entra los barman estén siempre secando vasos como si de ello dependiera su salvación. Frota y frota. abriendo los brazos con inocencia. A propósito.Perdóname. No lo esperaba de ti. sostenerlo a la luz. . lo vuelve a mirar (esta vez por el fondo) y frota otro rato. así que ten paciencia. empañarlo con el aliento y frotar..

Todo un humanitario.replicó Ernie. cuestan al menos cien. por favor! En seguida se volvió hacia mí. ¿Vas volviendo en ti. ¿Quiénes crees que eran los visitantes? . fue de tanto que frotó. Ernest no gana tanto. con suerte.Otro barman de aquí.. pero no podía ubicarlo. nos dan veinte. Tiene el ojo entrenado para reconocer al merodeador que vuelve de la Zona con botín.Sigue frotando. ¿Y usted? 32 . Por qué crees que ocurrió esto de la Visitación. . no tiene por qué. suspicaz.Por favor. sabe también qué es lo que un merodeador necesita después de estar en la Zona. . merodeador? . pidiendo permiso para sentarse. Terminé las salchichas.Eres un vago . No sé muy bien a cuánto se venderá el botín en Europa. me arrimó el ketchup y volvió a sus vasos.. Ernest conoce su oficio.. Las pilas. Claro que embarcar eso para Europa debe salir un ojo de la cara. Subió al lado y dijo a Ernest: .¿Quién era? .Disculpe . Su cara me parecía conocida. Untar una mano por aquí y otra por allá.Sí. cuanto más. Se anunció bien al lado mío. y el jefe de estación también debe estar en la lista de pagos. Yo ni siquiera lo había visto entrar. ¿quieres? Sabrás que un tipo frotó hasta que apareció un genio. ¿no nos conocemos? Usted trabaja en el Instituto Internacional. Pensándolo bien. aprobando. Terminó forrado en plata.¿Mejor? . pero dicen que un vacío puede llegar casi a los dos mil quinientos. Fue a la cocina y volvió con un plato de salchichas asadas. y a nosotros.¿Y qué pasó? .Nada. allá.dijo -. Me puso el plato delante. un quince o veinte por ciento.¡Whisky canadiense. En este punto un tipo muy cortés interrumpió mis honorables meditaciones. ¿no? . . encendí un cigarrillo y empecé a calcular cuánto podía sacar Ernie con nosotros. . Ernie no nos da más que cuatrocientos. Antes de que vinieras. Este bueno de Ernie.murmuró -.Preguntó Ernest. Era un tipo flaquito de nariz afilada. con corbata de moño. . Y si lo pescan son diez años de trabajos forzados.

. pero ¿qué lo retiene aquí? . como si uno estuviera sentado sobre un volcán. Mamita y papito. . tan querida para mí. No tengo interés. Hay control militar. tomó un sorbito del whisky canadiense y respondió pensativo. Lo único que deseamos es que la gente se vaya de este agujero infernal y vuelva a la corriente de la vida. Nuestra pequeña ciudad es un agujero. En esta ciudad la vida es dura. Pero ahora es un agujero hacia el futuro. Agente Plenipotenciario de la Oficina de Emigración» Claro que lo conocía. ¿qué edad tiene usted? ¿Veintidós. le buscamos trabajo. La comisaría. . Vamos a pasar tantas cosas por ese agujero a su podrido mundo que lo cambiaremos por completo. . Podría estallar una epidemia en cualquier momento. le pagamos estudios. Pero los jóvenes y los ancianos.. pocas diversiones. En el caso de la gente joven. no entiendo. Entonces le contesté como merecía. y volaremos a las estrellas. sobre todo los que tienen familia. pero usted. como usted.Gritó él en seguida -.Pero ¿por qué? . y viajaremos adonde nos plazca. Y cuando obtengamos los conocimientos haremos ricos a todos. Nosotros salimos de garantía para la mudanza. El primer beso en la plaza municipal. Si tal como son las cosas apenas queda la mitad de la población inicial de Harmont. los harmonitas.No. o algo peor. Perdone mi indiscreción.¡No.. gracias. Siempre lo ha sido y lo sigue siendo. Algunos se están yendo. Mi primera borrachera. . Mi sueño es morir en mi ciudad natal.¿Cómo? Lindos recuerdos de la infancia.¿Es decir que nadie quiere irse? . Comprendo que los viejos quieran quedarse. limpiar la ciudad por completo. . veintitrés? ¿No se da cuenta de que la Oficina es una organización de caridad? No ganamos nada con esto. Aparté la tarjeta con la uña.No tanto como nadie. en este mismo bar. La Zona está a un paso. No. no me iría ni por todo el oro del mundo! Él se echó a reír. un pueblo de provincia. ¿Qué buscan aquí? Esto es un agujero. 33 . Es de los que joden a la gente para que salga de la ciudad.No entiendo cómo piensan ustedes. qué pretenderá este tipo.¡Señor Aloysius Maenaught! Usted tiene toda la razón del mundo. Saqué un pañuelo muy usado y me sequé los ojos.Sacó rápidamente su tarjeta de presentación y me la puso enfrente: «Aloysius Maenaught. Esa es la clase de agujero que tenemos aquí.

lo sé bien. la panacea azul. los ojos se le daban vuelta para todos lados y buscaba dónde poner el puño. Gutalin estaba mamado. un general. Ernie reaccionó velozmente y se apresuró a servirme seis dedos de combustible. esa puta. He invertido todo mi dinero en este negocio. Pero yo no escuchaba. No soy ningún pobretón. dándose importancia -. salvo que en la Antártida hace frío. por supuesto. Richard Noonan lo tenía tiernamente por el codo y lo distraía con chistes. Y todavía no estaba borracho. como un pájaro. ¡Linda pareja! Gutalin es un mono negro y enorme. me era cien veces más querida que todas las Europas y las Áfricas. Hasta el comandante de la base viene aquí de vez en cuando. Las pilas inagotables. donde esperaba igualar viejos cantos con el bandido de un solo brazo.Me interrumpí en ese punto porque vi que Ernest me miraba atónito. Se rompen el lomo todo el día y miran televisión toda la noche. Por un instante había imaginado cómo tendría que volver a casa. Me llevé el vaso a un rincón. ¿de veras cree que todo será como usted dice? .Lo que yo creo no es asunto suyo. las 34 .No es obligatorio que vaya a Europa. por lo común no me gusta usar palabras ajenas. bien largo saqué un montón de cambio del bolsillo.¿Y usted? . ¿qué le parece? ¿Cómo me voy a ir? El señor Aloysius Maenaught trató de ganar algunos puntos citando muchas cifras. .respondió éste. Tomé un buen trago. Lo más asombroso es que yo creía hasta con la panza todo lo que le estaba diciendo. con una manga de cretinos como yo. lo harto que estaba de todo. Hablaba en nombre de la ciudad. para echarse en los brazos hospitalarios del bar. y lo cansado.Claro.Todo es igual.Yo tengo mi negocio . Hay una canción allí que se llama «No vuelvas si no estás seguro». . Cuando lo dice Kirill uno escucha y se olvida de cerrar la boca. . Me causa un buen efecto después de haber estado en la Zona. ni siquiera cuando estoy de acuerdo con ellas. Pero por más que yo dijera lo mismo no me salía igual. arrastrándome. Tal vez porque Kirill nunca le pasaba cosas robadas a Ernest por debajo del mostrador. La vitrola aullaba y arrullaba. me bajé del taburete y cargué la vitrola automática. . como para que recuperara la cordura. Cuando echaba el último centavo en el artefacto entraron Richard Noonan y Gutalin. esa asesina. Además todo eso me salía medio raro. Pero señor. cómo me empujarían y me estrujarían en el subte. En cuanto a mí: ¿qué tienen ustedes en Europa que yo no haya visto? Se aburren. Me sentí incómodo. . Nuestra Zona. El narigudo señor Maenaught volvió a sorber su whisky.preguntó el hombre a Ernest. y el tiempo pasó volando.

dije -.repitió Gutalin. hijos del hombre. . ¿Vas a servir o no? . Sólo los que han resistido a él se salvarán. ¿Trajiste algo? . . en cambio. toda sonrisas. .¿Puedo tomar un trago aquí? Sabes.dije -.¡Un vacío! . Red. Por eso le aplasté la nariz al dueño del negocio. Red. a ustedes les digo: ¡Están ciegos! ¡Despierten.. Dick me echó una mirada de soslayo.. Tú también sirves al demonio. Dick.Hoy corre por mi cuenta . que juegan con los juguetes del diablo. que fueron seducidos por el diablo. larga y amargamente.Lloremos . nada más. Ustedes.Está dentro de la ley .¡Eh! . es una cosita regordete y rosada. .rugió Gutalin -. cuánto de pena y de pecado. ¿Cómo sabes.Porque el día está cerca .manos le llegan hasta las rodillas.gritó Dick -. Para el altar de la ciencia. Red.dije a Ernest.anunció Gutalin -.Un vacío lleno. Nos estamos tomando el cheque de la bonificación. Porque el corcel blanco está ensillado y su jinete ha puesto el pie en el estribo. Pero ellos se ríen. Ahora me van a arrestar. lleno de pena -.preguntó Dick -. Lloremos por los pecados de la humanidad. en tono distinto. . pero todavía eres humano. sirviente de Satanás. Bebamos las lágrimas del pecado. Me acerqué con mi copa. me emborraché de nuevo. Red! Siéntate. ciegos. idiotas. ¡Arriesgaste la vida por vaya a saber qué vacío! Has sobrevivido. despierten antes de que sea demasiado tarde! ¡Pisoteen esas baratijas del diablo! Se interrumpió como si hubiera olvidado lo que seguía. Lloremos. Les digo: «Despierten. En esta ciudad hay sólo dos hombres de verdad: ¡Red y yo! Los demás son todos cerdos o hijos de Satanás. Me acusaron de agitador. .? 35 . De pronto preguntó. . . Y las plegarias de los que se hayan vendido a Satanás serán en vano.¿Fuiste a la Zona? . Me gustas. pero trajiste otro artefacto del demonio al mundo. están cayendo al abismo y arrastran a otros también». que desentierran los tesoros de Satanás. Gutalin me quitó la chaqueta y me hizo sentar a la mesa. ¿Y por qué? Dick se acercó y puso la botella sobre la mesa.¡Siéntate. ¡Allá está Red! ¡Ven con nosotros! ¡Biennnn! .

¿quieres? Un chiste es un chiste.Sí.Nada de eso. pero pronto pararía. es muy interesante.preguntó Gutalin. Sollozaba. las lágrimas le brotaban como agua de una canilla. se portaron muy bien. con Kirill y Tender.dije severamente -. que empezaron a servir bebidas a los clientes: cerveza. Gutalin . ¿Con quién fuiste. me refiero a Gutalin.Un chiste es un chiste. Estaba esperando. Que no deberíamos sacar nada de allí y que deberíamos poner de nuevo en ella todo lo que hemos sacado. Por el éxito.. ¿no? Es nuestro asistente de laboratorio.Termínala.¿Qué es un vacío lleno? . Ernest llamó a las muchachas. . Te debo uno. con el ruso? . excitado -. Es un merodeador nato. El bar estaba lleno. Él asintió y se lamió los labios. y de noche lo lleva a la Zona y lo entierra. Noté que había muchas caras nuevas en la ciudad. . Cuando tiene dinero compra el botín sin regateo. pero me puede meter en un montón de problemas. a secas. vodka. Mientras tanto iba entrando más y más gente. Con él iría a la Zona todos los días.Te habrán vuelto loco. Necesita un poco más de experiencia que le lime el apuro.Calla. Siempre me gustan los tipos raros. por el precio que los merodeadores le pidan. Se lo mencioné a Dick y él asintió. Gutalin se vino abajo por completo. jóvenes novatos con bufandas largas y brillantes que les colgaban hasta el suelo. Lo conoces.¿Y todas las noches? . . Dio buen resultado aquel brindis por el éxito. Y seguir viviendo como si la Zona no existiera. Dick le puso un cigarrillo en la boca y se lo encendió. . en su mayoría. cócteles. amigos míos. con una mueca de borracho. . últimamente.¿Quién tiene uno? .¿Qué quieres? 36 . ¿Cuál es? Lo sujetamos por los brazos y volvimos a sentarlo en su silla. ya lo sé. . Lo conozco bien. Se lo expliqué. Solloza y predica que la Zona es una tentación del diablo.Sí. Dejar al diablo las cosas del diablo. Me gusta. Bebe y festeja que yo haya vuelto con vida. Sé qué son los vacíos. es nada más que una etapa. Especialmente Kirill. Al fin lo calmamos. . Una cosa nueva. . . pero es la primera vez que oigo hablar de uno lleno.preguntó. muchas de las mesas se habían ocupado.preguntó Dick -.

Ya se acabaron los buenos tiempos para los merodeadores.¿Qué es? . Escucha.Anoche. por supuesto. El panorama no era nada prometedor.¿Y? 37 . Tal vez sea para mejor. esto no. fui al bar para tomar algo antes de acostarme.Eso mismo le pregunté yo.¿Cuándo fueron buenos los tiempos para los merodeadores? . con mucho cuidado. ¿qué novedades son éstas? Parece que ya no voy a poder hacer un poco de plata extra por ese lado.No. y también las tardes.. el traje especial y todo eso. Iré a la Zona de día. por supuesto. Y mientras yo pensaba así Dick me chillaba en la oreja: . No me gustó nada el aspecto que tenían. pero es mucho más seguro. . . no era eso. . ¿eh? Y ya que estamos. Otra vez a juntar centavitos: Esto lo puedo comprar. Puedo vivir del sueldo y emborracharme con las bonificaciones». Y pensé: «Caramba. La cabina. De los importantes.observé yo.Oh. Tiene interés en ciertos objetos que hay en la Zona. ¿no le gustarían algunas lámparas de la muerte? . Eso no me interesaba mucho. Se limitó a sugerir indirectamente lo que quiere. limitarme a los cines modestos. dónde trabajo. por lo que entendí .respondió Dick. . que sabe lo que hago. desde el cementerio hasta el rancho viejo. No se gana lo mismo. dejar los bares. Los días eran grises. mirándome con expresión extraña. sugiriendo que me conocía. y nada de preocuparse por la patrulla. así que quiere jalea de brujas.Están empezando un montón de construcciones. Además piensan cerrar tras un muro toda la Zona. como un ciudadano decente. en el hotel. Le seguí la corriente por un rato. las picapicas. las gotitas negras y esas tonterías no le atraen en absoluto. . Pero entonces me sentí verdaderamente deprimido. El Instituto va a levantar tres edificios nuevos. Estaba harto de pasadores de datos y de charlas sobre trabajitos. y también las noches. Había unos tipos nuevos. e insinuando que él me pagaría muy bien por varios servicios. las pilas. compañero. Menos tentaciones.dije. . Uno se acercó a mí e inició una conversación con muchas vueltas.Jalea de brujas.Un pasador de datos . Tendría que ahorrar para comprar a Guta los trapos más baratos.

¿Por qué no tomas un trago? ¡Pobre alma simple! . Tú. y ver lo que hace con los seres humanos.Por mi parte. Sabes muy bien que los merodeadores son tipos de agallas. ¿eh? .dije -. ¡Gutalin! ¡Despierta! ¡Bebamos! Gutalin estaba profundamente dormido. . . hablando con lentitud y sin dejar de observarme -. ¿Qué diablos estaba pensando? ¿No tendría intenciones de contratarme a mí? Y en ese momento se me ocurrió. .repuse. No has visto la jalea de brujas más que en el cine. Tendrías que verla en la vida real. pero te diré lo que puedes hacer con ese tipo. ¿Y? . . que vaya a buscarlas. las manos le colgaban hasta el suelo. sacudiendo la cabeza -.Ahora bien . Bueno.Seguro.¿Te refieres a los Visitantes? Él rió. Gutalin .¿Ah. Los sótanos están llenos de jalea de brujas. no hay que sacarla de la Zona. Dick no respondió.¿Me creerás si te digo que también quiere? . que no piden más que plata y más plata. Es en la investigación donde está el verdadero peligro para la humanidad. Que agarre un balde y vaya a recoger toda la que quiera. me palmeó la mano y dijo: . sí? . Dick y yo tomamos una copa sin su compañía.replicó Dick. me miró sin sonreír siquiera. Ya sabes cómo quiero a la policía. pero lo denunciaría.Un momento . ¿Ahora comprendes quién era ése? No. ¿Quién era ese tipo? Ni siquiera en el Instituto dejan estudiar la jalea.Está bien . No sé si soy un alma simple o un alma complicada..dije -. Así que los hijos de puta me tienen por idiota. Es una pavada. de acuerdo. hace sólo tres años que estás en esta ciudad y nunca fuiste a la Zona.Eh.No importa . Es cosa suya. . pero ni siquiera el finado 38 . Pero me sentía enojado. pedazo de idiota gordinflón. Es algo espantoso. Y entonces la policía te preguntaría por qué ese tipo fue a hablar contigo y no con cualquier otro. Su negra mejilla yacía sobre la negra mesa.dije -. no entendía nada.exclamé después -.

Pero te diré: no me gustaría que cualquier día me encontraran en la cama. siempre la Zona. Debe ser otra vez Contralor de Envíos.¡Qué diablos! . puesto que Gutalin no ayudaba en nada. pensé.pregunté. No quiero ni pensar qué clase de tipo puede querer esa jalea de brujas y para qué. ¿Qué hay? . ataqué la botella por mi cuenta. Uno de aquellos novatos de bufanda brillante ocupó la silla de Dick. Cuervo Burbridge tampoco aceptaría. habiendo cometido suicidio. Hace mucho que lo hago y ya me acostumbré. hable con quien hable.¿El señor Schuhart? . . Y ahora alguien quiere meter la mano en esa jalea de brujas.Me llamo Creonte.exclamó Dick. «Ajá». Soy de Malta. Se encuentran en cualquier parte. pero eso para él es dinero. Maldita Zona. enojado -. es inteligente de veras).dijo Dick -. Kirill es un buen tipo. Él miró hacia el mostrador. No hay una gota de piedad en él.Zalamero se habría metido en un asunto de esos. Todavía no sabe lo que es afeitarse o besar a una mujer.Tiene buen aspecto. Ni siquiera imagina qué clase de malhechores y criminales merodean por la Zona. Red. Tal vez deberíamos dejar al diablo las cosas del diablo y no tocar. . pero si una persona práctica. No soy merodeador.» .Sí.¿Cómo andan las cosas por Malta? .¡Señor Noonan! . ¡Teléfono! .Las cosas andan muy bien por Malta. limpio. Lo único que quiere es mandar más gente a la Zona.gritó Ernest desde el mostrador -. Pero a Ernest no le importa nada. y me gusta vivir. Para Kirill es fácil hablar de la paz eterna y de la armonía que vendrá de la Zona. Permiso. . . la Zona.Bueno. Sólo uno de cada tres sale con botín. Vaya uno donde vaya. . Se levantó para atender el teléfono. Ernest me dijo que lo viera a usted. nada tonto (por el contrario.A mí no. Gutalin será un borrachín y un chiflado por la religión.¿Cómo anda el viejo Ernest? . tienes razón . pero no es de eso que quería hablarle. «Ese Ernest es un hijo de puta. ¿Quiere una copa? 39 . pero no sabe un bledo de la vida. lindo. mientras yo me quedaba con Gutalin y la botella. Me gustaría estar en lugar de él. pero a lo mejor no está tan desacertado. . Aquí está este muchacho: bronceado. es imposible escapar de ella.

. Me serví otros cuatro dedos. Sólo entonces sentí como si se me hubiera roto un resorte dentro del cuerpo. . ¿Para qué diablos quieres la plata.¿Kirill? 40 . Recuerdo que me levanté y me apoyé contra la mesa para mirarlo. . Entonces vi que Dick había regresado. Comprendí que el problema no tenla ninguna relación con mercaderías en mal estado. Estaba de pie junto a la silla.dijo en voz baja -. bebamos por el difunto. Así que preferiría dejar cualquier asunto serio para más tarde.Tal vez eso sea cosa mía solamente . salí vivo y además con dinero. se sirvió un trago y volvió a llenar mi vaso.dijo -. pidiendo disculpas. Él se levantó de un salto.Bebamos. como puedes ver.En este momento estoy completamente borracho . Ya me estaba zumbando la cabeza y sentía una agradable pesadez en los miembros. En realidad le importaba un cuerno lo de los envíos: ¡un empleado modelo! . Me miró abriendo mucho los ojos. Estoy celebrando. . ¿No le parece. . Alguien había muerto. entonces? Él se ruborizó y dejó de sonreír.¿Un cigarrillo? . Eso no ocurre con frecuencia. pero tampoco fumo. La Zona me había liberado por completo.. Red .Tienes toda la razón del mundo. y qué.Sí .Gracias. no bebo. . que la gente salga viva.Bueno.Maldito seas. Se sentó. ¿Sabes que murió Kirill Panov? Estaba tan aturdido que no entendí bien. Otra vez.Perdone.dijo. . . y sin esperarme bajó su vaso de un trago y se sirvió otro -. y con dinero menos todavía.aclaré -.A que tus tanques pierden otra vez el vacío. Por la cara que traía me di cuenta de que pasaba algo feo. Entré en la Zona. señor Schuhart? .

estoy muy bien . . ¡Toma! Le arrojé el dinero a puñados y empecé a gritar: .Así que no acepto . y cuando la gente se movía la telaraña crujía suavemente. No comprendía una palabra.Parece que hoy tienes dinero .dije. No veía nada a mi alrededor. díselo! Porque además es cobarde. con cara de sorprendido. la Zona. salvo la telaraña. ¿Tomaste demasiado? ..dijo. Y a través del misterioso ruido de ese crujir oí la voz de Dick. Les dije que estabas perfectamente. yo no tengo nada que ver con eso.Tenía la telaraña ante los ojos. Díselo.. .No. .La Zona .Muchachito . . . . . la oía crujir al romperse. 41 . Preguntaron por ti. ¡No te detengas en ninguna parte! . como si viniera de otra habitación. Listo para las duchas.dije -.dijo mi amigo Ernie -.Siéntate. . . tengo un poco. Siéntate y toma algo. Bueno. En perfectas condiciones. por lo que veo.repetí.¿Qué quieren entender? Es la Zona.No sé que otra cosa grité. Nadie entiende qué le pasó. Lo encontraron en la ducha. una porquería! ¡No tengas miedo. y después te vas directamente a la estación y sacas pasaje para Malta. Pero sí recuerdo que terminé ante el mostrador. donde Ernest me dio un vaso de soda. En ese momento me di cuenta de que tenía un manojo de billetes en la mano. Todo el bar estaba preso en la telaraña.¿Qué te pasa? .Sí.le dije con suavidad -. aquí tienes. desnudo. mirando el montón -.¡Ve a decirle a Ernest que es un hijo de puta. sin poder dejar de pronunciar esa palabra -. ¿cuánto necesitas? ¿Te alcanzaría con mil? Toma. Creonte de Malta es un joven orgulloso. .¿Por qué no me haces un préstamo? Mañana tengo que pagar los impuestos. La Zona.Ataque al corazón. El muchacho maltés estaba de pie en el medio. Todo está en manos del destino.

Ni siquiera me reconocí al mirarme en el espejo. sin usar. eso es. pensé. Lo apreté un par de veces para ponerlo en funcionamiento. Después abrí la ventana y salí a la calle. por supuesto. gritos de mujeres y los rugidos de Gutalin. Rata. degenerado hijo de puta. 42 . lancé puntapiés.le dije. simientes del diablo? Y el ulular de las sirenas de policía. estabas equivocado. Me habría gustado quedarme por allí para ver qué pasaba. platos rotos. Yo no entendía nada ni quería entender.¿Qué Kirill? ¿El manco? Más manco serás tú. supe todo. inútiles! ¿Dónde está Red? ¿Qué le han hecho. pero me importa un rábano. No le costará mucho adivinar que fue obra mía. Ya te mostraré cómo es un merodeador. Se acabó. Se me contraía la mejilla. Cuando recobré el sentido estaba en el baño. Es Gutalin quien tiene razón. pero tenía que irme cuanto antes. Primero todos los perros del vecindario comenzaron a aullar y a ladrar. aun a esa distancia.¡Arrepiéntanse. ya no existe. Pasará mucho tiempo antes de que Ernest vuelva a llenar el local. «¡Muy bien!. mi cerebro se aclaró como un cristal. El picapica es algo terrible. Recordé todo. con la cara a la miseria. viejo amigo. Ése no es sitio para seres humanos. hijo de puta. Era nuevito. cosa que nunca me había pasado. compañero. Red.Murió Kirill . Los picapicas me provocan hemorragias nasales. los perros sienten los picapicas antes que los humanos. Grité. grandísimo chupasangre!». En seguida alguno de los que estaban en el bar chilló con tantas ganas que se me taparon los oídos.¿Por qué no te vas a tu casa? Bebiste demasiado. Compras y vendes muerte. Mientras corría por el patio trasero oí que mi picapica funcionaba a toda marcha. comprendí todo. malnacido. . La Zona está maldita. No me costó imaginar a esa multitud que se enloquecía allí dentro: algunos caerían en una profunda depresión. Kirill.. Desde fuera me llegó ruido de pelea. ¡te daré una fiesta. En el alma no me quedaba más que un odio helado. Ni con mil como tú se podría hacer un solo hombre como Kirill. Basta de arriesgar mi vida y enseñar a otros tontos a arriesgar la de ellos. Lo siento. Estoy harto. otras saldrían volando y algunos se dejarían ganar por el pánico. Nos tienes a todos comprados con tu plata. todo mojado. más potentes que los de un oso pardo: . En cuanto las oí. . Saqué un picapica del bolsillo chico. luché. pero estabas equivocado. ¿Te gustaría que te hiciera pedazos el local? Justo cuando retrocedo para asestarle uno de los buenos alguien me sujetó y me llevó a otro lado. abrí la puerta que daba al bar y lo dejé caer silenciosamente en la escupidera. el merodeador.

hacerle un pequeño regalo. en la lejana Rusia. de pronto -. pero yo no puedo. Iba a verte. mía solamente.Ya lo sé. Tiene una cabeza preciosa y un cuello largo. porque soy un inútil. Y el que no me conoce no tardará en hacerlo. Me di cuenta entonces de que me estaba buscando. Venía hacia mí. . En cada puerta había un par de ojos que la seguían. caminando con esos piececitos hermosos. Kirill. Todos los que la habían estado mirando se apresuraron a esconderse. Y de pronto las cosas mejoraron: Guta venía hacia mí. Red. Guta. . ganas de aullar. mis manos lastimadas. Tal vez lo hice. ¿Por qué crees que no voy a querer verte más? La tomé de la mano y los dos echamos a andar lentamente hacia mi casa. es algo que se siente. mí preciosa. compañerito. como una yegua joven. Perdona. sin mirar a nadie. .No sé. .No entiendo adónde quieres llegar. Puedes hacer lo que quieras. Y de pronto había decidido convertirme en un benefactor. ¿Para qué demonios le mencioné ese vacío? Cada vez que lo pensaba sentía un dolor en la garganta. Red.Hola .Mamá quiere que me haga un aborto . pero ella caminaba en línea recta. ¿Cómo se me ocurrió meterte en ese garaje sin dejar que acostumbraras los ojos a la oscuridad? Había vivido toda mi existencia como un lobo. Y todo fue culpa mía. No veía más que vacuidad.dijo. Y yo no quiero. ¿Y eso? Pero hablé tranquilamente: . Me mordía los labios. porque la gente me evitaba por la calle. 43 . Quiero tener un hijo tuyo. Tal vez no quieras verme más. llorará por ti. ¿Y ahora? Alguien.Salté por el cerco y tomé rumbo a casa. Se me estrujó el corazón.No quiero abortar. pero no dijo una palabra. . ¿adónde vas? Apreció con una sola mirada mi cara aporreada. Vamos a mi casa.dije -. . pero no podía. sin preocuparme más que por mí mismo. hoy estoy un poco borracho y no razono bien. Guta. orgullosa. irte al último rincón del mundo. mi único amigo. ¿cómo pudo ocurrir esto? ¿Cómo me las arreglaré sin ti? Tú me pintabas imágenes maravillosas de un mundo nuevo y distinto.Hola. con la falda balanceándose sobre las rodillas. No te voy a retener. tristeza. pero sumisa ante el amo. Vivo en esa calle desde que nací y todos conocen muy bien a Red. tenía ganas de llorar. Se volvió sin decir nada. Mía. Di varios pasos más antes de comprender lo que estaba diciendo. mi chaqueta empapada. mi querida.

Todo estaba muy húmedo. El patrullero seguía estacionado en el mismo lugar. Cerca del cementerio el miedo era tan grande que no se atrevían a disparar. esparciendo débiles chispas rojas. 44 . echado tras una lápida.. ¿Qué será de nosotros? 2. La patrulla de la costa tenía miedo a la Zona. vi que se iba alterando más y más. Eso no tenía pies ni cabeza. a la izquierda. y la parte alta del muro de tres metros de ancho. espera un minuto. veintiocho años. Ni siquiera bajaban del coche. Redrick Schuhart. pero nada cambiaba en la ruta.Ella me dice que si tengo un hijo de un merodeador será un monstruo. En el cerebro me zumbaba un pensamiento absurdo: un hombre menos. haciéndole parpadear y contener el aliento. había llovido poco antes. resbalando. No pude seguir hablando. pero no vuelvas a buscarme. que terminaba allí. surgía ya. casado. Puedo arreglarme sola y criarlo hasta que sea hombre: sola. con el motor en marcha.dije -. Habían pasado dos horas. . que eres un vagabundo. Pero todo eso no me importa. los reflectores del coche se paseaban por el cementerio. que la criatura y yo no tendremos familia. revisando con sus tres reflectores las tumbas en decadencia. un hombre más. los fresnos demasiado crecidos y sin podar. también.preguntó entre sus lágrimas -. de vez en cuando le daban en los ojos. .¿Qué será de nosotros. las cruces torcidas y herrumbradas.La escuché. Me las puedo arreglar sin ti.Pichoncita mía. Que hoy estás libre y mañana en la cárcel.. entonces ¿para qué me buscas? Estaba riendo como un campesino estúpido mientras ella lloraba contra mi pecho. y aquel frío malsano se le filtraba por el mameluco impermeable. . No te dejaré pasar de la puerta. Red? . idiota. observaba al patrullero por entre las ramas del fresno. Redrick los oía hablar en voz baja de tanto en tanto. Lo tendré sola. sin ocupación permanente. . mientras yo me sentía cada vez más aturdido. lo criaré sola y lo educaré sola. estoy dispuesta a cualquier cosa. alguna colilla volaba desde los vidrios del coche para rodar por la ruta. Una risa nerviosa. me crecía dentro.Guta. Redrick Schuhart. a veces. querida mía .

siguió reptando.Todavía está allí. aferrado al pasto húmedo. y la tierra que cedía. No me abandones.Puede ser . . aún aferrado a la petaca. Allí estaba Burbridge. Red? Redrick no respondió. No tendrás que arrepentirte. No eres capaz de abandonar a un viejo para que muera. al fin se oyó el golpe seco de algo duro y pesado al caer. apoyó el metal caliente contra la mejilla durante un rato. ¿Quieres otro trago? . como si estuviera clavado a la ruta. volvió la cabeza y prestó atención. Por ahora basta. Estaba mirando hacia la carretera. con un agujero de bala en el impermeable a rayas de color gris plomo.No. Redrick empezó a arrastrarse hacia atrás. Hacia la izquierda (en algún sitio no demasiado alejado. tironeando del cuello de su tricota con las dos manos y gimiendo de dolor. Alguien pasó el dato. . pegajosa. ¿Verdad que no me abandonarás. Estaba apoyado sin disimular contra un obelisco de mármol y volvía hacia Redrick la cara blanca. Todavía seguía de espaldas. en seguida tendió una mano nerviosa para palpar el saco donde tenía el botín. Buen compañero. en un solo aliento. Redrick echó la cabeza atrás y tomó un trago largo. hacia los destellos de luz. Entre las cruces le pareció ver a un hombre de negro. sintiendo en la palma la calva caliente.Oye. Él permaneció un instante quieto como una estatua. no estoy diciendo tonterías.. No te arrepentirás. Se arrastró unos pasos más y buscó la petaca que tenía en la chaqueta. Redrick se sentó junto a él y desenroscó la tapa de la petaca.Volviste..Redrick soltó la rama con cuidado. Oyó crujir las hojas una vez más. con mucha prudencia y sin volver la cabeza. sudorosa. Estaba oscuro. No lo había visto con claridad. sentado sin moverse en una de las tumbas.. El rayo luminoso le pasó por sobre la cabeza. y le llevó el pico a los labios..No es casualidad. Faraón el 45 . . . La sacó. Desde allí veía el obelisco de mármol. pero tampoco demasiado cerca) había otra persona. la oscura barba de pocos días que le cubría las mejillas. pero tenía todos los detalles archivados en la imaginación. las cuencas negras y hundidas. ¿Sabes por qué vive todavía el viejo Burbridge? ¿Lo sabes? Bob el Gorila reventó. siguiéndolo en su silencioso paseo. En la pared había una abertura. Levantó con cuidado la cabeza a su compañero. Red. Si no me abandonas no moriré. Hablaba con grandes esfuerzos. Después.respondió Redrick -. pero los débiles rayos de los reflectores le permitieron ver los ojos dilatados y vidriosos de Burbridge. Red. pues apenas fue un segundo. pero no si él estaba sentado allí o no. . Burbridge bebió ávidamente varios tragos. Nos estaba esperando. Dejó de escuchar y miró a su alrededor.

jadeó -. ofreciéndoles un buen porcentaje. Si no lo eres.Siempre fuiste una rata . echando la cabeza hacia atrás. 46 . ¿Sabes por qué? . lo sé . no nos irá mal». . .dijo Red. y Pedro el Roña. es cierto. Tú me sacarás de aquí.dijo fríamente Red -. Eras tan chiquito.Estoy bien. ¿Serías capaz de abandonarme? Te conocí cuando.Tienes que sacarme de aquí. Soy el único que sigue vivo.Una rata. Sin embargo soy el único que queda. Pero todos lo eran.Te pasó eso por ambicioso . lo encontrarían en cualquier momento. no pasas adelante.. Los había tentado toda la tarde. rompió el tabaco entre las manos y lo olfateó. Sacó uno. .Sí. Volvió a meterse los dedos por el cuello de la tricota. No sirvió de nada.Sí...¿Crees que se trata de un cuento de hadas? . Tal vez fue por eso que Red se negó. Será mejor que te quedes quieto. Los reflectores seguían buscando entre los arbustos. Un hijo de puta. y Culligan.Mientes. para acabar con la charla. No lo sabes. Hemos ido a la Zona tantas veces. pero murió. Pero no me abandones. Tu padre. Hubiera dado cualquier cosa por fumar un cigarrillo. Burbridge.Banquero estiró la pata. No faltaba mucho para el alba. .. . seguía guiñando el ojo a Red bajo su mano curtida: «Llevémoslo. . Redrick no respondió.. ¿Y por qué? ¿Lo sabes? . Y Norman el Cuatro-Ojos. y qué merodeador era. Fuiste tú el que no quiso traer al maltés. Todos. jurando que conseguiría un traje especial. y el patrullero no se iba.. y ellos habían dejado el jeep camuflado muy cerca de donde estaba el patrullero. .. Por un rato Burbridge se limitó a gemir. Me quemé por causa tuya..Será mejor que calles. El maltés ardía por ir con ellos. Zalamero también. Zalamero. ¿Has oído hablar de la Bola Dorada? .Puedes quedarte con todo el botín .. Ahorra fuerzas. Redrick miró su reloj.dijo Red. que estaba sentado junto a él. Yo no tengo nada que ver. Faraón.. sin quitar los ojos de la carretera -.

Arthur. 47 .Hay huesos.Dale. . pero sus ojos vidriosos estaban fijos en Redrick. ¿Todavía hay huesos allí? . Mi preciosa. Fíjate cómo están. cualquier deseo! Si eso fuera cierto yo no estaría aquí. . Redrick bajó la vista hacia él. Se contaban tantas leyendas sobre ella. Y los hijos. Se lamió los labios y prosiguió: . Lo siento por tu Dina. .. vuelta hacia arriba.Seguro que mientes . Tendrá que hacer la calle.gimió el herido -. Y buenos hijos. Están malcriados. ¡Ja. tercamente -. mi Artie.La Bola Dorada .. ¿Alguna vez viste un muchacho como él? . Se verán perdidos.dijo Red. Si puedo te sacaré de aquí. La hallé. Plata.dijo Redrick. Estaría dándome la gran vida en Europa. pero todavía estoy vivo. al fin -. . Deja de meter bulla. .. . Redrick alargó una mano y la deslizó por la pierna. Y estoy vivo. . .Estás mintiendo.. Tú lo conoces.Juventud eterna. eso menos.replicó Burbridge. Red. qué diablos la iba a conseguir.dijo Burbridge -. Burbridge gimió y movió el cuerpo. por debajo de la rodilla.Dina . Pero conseguí salud.. hasta el tobillo.. Mi pequeña.¿Quieres callarte? . que nunca he visto nada de esto? En realidad no tocaba más que la rótula. nadando en plata.No . parecía la de un muerto. Ni siquiera imaginas en qué lugares he estado. la cara de Burbridge. Red. Pareces una mujer.dijo tristemente Burbridge. Nunca les negué nada..Sólo pido una cosa: seguir vivo. ¿Para qué mentir? ¿Crees que no lo sé.Ya te lo dije: si puedo te salvaré. Ante aquella luz azulada y parpadeante. Se podían haber hecho nudos con ella. qué diablos.susurró ásperamente el viejo -. .Las rodillas están enteras . La Bola Dorada. Yo mismo inventé unas cuantas.Mis piernas. Por debajo. la pierna era como un palo de goma.Los huesos. ¿Quieres que te diga dónde está? . Que te concedía cualquier deseo. . Y tener salud. Me sacarás de aquí sea como sea.

y desapareció tras el muro. El patrullero salió disparado. Con todas las trampas. No te preocupes: yo tengo el botín y no lo soltaré. azules y rojas. como un juguete al que le hubieran dado cuerda. y trató de levantarse. además Red tenía miedo de encontrarse con él. como un cadáver.. entre las matas aparecieron las luces de señales. pero Redrick no le prestaba atención. seguramente. Prometió muchas otras cosas. Te contaré todo. en medio de aquella oscuridad. Te daré todo.Bueno . De pronto desapareció como si lo hubiera tragado la tierra. Redrick vio que la silueta negra y encorvada se paseaba por entre las cruces. abiertos. pero el pasto mojado lo hacía resbaloso y las ramas de los fresnos le azotaban la cara. En la neblina azul brillante. Redrick lo vio chocar contra una cruz enorme. directamente hacia los focos. . vamos. cayendo. la bolsa del botín hacía ruido y se enganchaba en todas partes. con los brazos extendidos hacia adelante y los dedos estirados. acelerando salvajemente rumbo a la ciudad. Chirrió la transmisión. vámonos. . De pronto las luces se apagaron. Giró sobre sí. aquel viejo robusto era insoportablemente pesado. Levantó a Burbridge. buscando a tientas su bolsa. Red. está bien. Redrick. se arrastró en cuatro patas. .susurró ásperamente Burbridge -. febril -. ¡Anda! El sendero le era conocido. . Los reflectores habían dejado de recorrer las matas.Se han ido .Vamos. algo más lejos.Vamos. caminaba con una terquedad inhumana y estrafalaria. tropezando. que podía estar en cualquier lugar. pocos instantes después reapareció hacia la derecha. Te dibujaré un mapa.murmuró Burbridge. La Bola Dorada.Bueno. Todos convergían sobre aquel obelisco. 48 . rugió el motor. Tú sácame de aquí. ¿qué esperas? Redrick seguía mirando hacia la ruta. Redrick tragó saliva y bajó la cremallera de su mameluco. llevándolo sobre la espalda. golpeándose contra las cruces o enredándose en los matorrales. imposibilitado de erguirse. pero él merodeaba todavía por ahí. así pasó por la grieta de la pared. agarrándose del pasto mojado. que se le colgó del cuello con la mano izquierda. Estaba a oscuras y ya no se veía nada. parecía moverse a ciegas.dijo Red en voz alta -. vamos . como un autómata. tambalearse. Estaban paralizados. volver a caer contra la cruz y finalmente caminar alrededor de ella para continuar la marcha. pronto. nada más. Estaba mirando hacia la carretera.

la penumbra nocturna estaba tomando un tono azul sobre las casas negras de los suburbios distantes. Había una enorme cantidad de colillas en torno al sitio que ocupara un rato antes el patrullero.¡Apúrate! Apúrate. hijo de puta! ¡Las rodillas! Redrick dio una última chupada y guardó la colilla en la caja de fósforos. con la bolsa en una mano. hacia el asiento trasero. tocándose las piernas con la otra. El jeep había aplastado algunos pastos altos al salir a la carretera. En los bosquecillos. Nos detendrán por lo menos una vez. No había muchas. . .gimió Burbridge desde el auto -. Red sacó una linterna y revisó el recodo en busca de huellas. . Cuervo. . Era necesario actuar lentamente y a conciencia. Redrick dejó a Burbridge en el recodo de la ruta y cruzó el pavimento como una gran araña negra. Desde allí venía una brisa húmeda y fría. esconde el botín! . Hay tres calles bloqueadas.No seas idiota. aunque más aun deseaba salir de allí lo antes posible. Burbridge logró incluso quitarse el saco. los pájaros comenzaban a piar. Me lastimé las piernas. las rodillas. No podemos pasar directamente por la ciudad. pero la hierba se volvería a erguir en un par de horas. del otro lado de la ruta. Encendió un cigarrillo. y condujo hacia el asfalto sin encender las luces. pero ya se presentía el alba. eso es todo. Pero todavía no podría hacerlo. No tardó en hallar el jeep.¿Y si te las palpan? 49 . pero sin soltar la bolsa.¿Y qué? . . todavía tengo rodillas. Allí estaba Burbridge. Redrick recogió el impermeable de rayas grises y lo cubrió con él. ¡Si al menos pudiera salvar las rodillas! Redrick lo levantó y lo arrojó por sobre su costado.¡Cállate! ¡No me molestes! Iremos hacia los suburbios del sur. ¿Qué espera? ¡Vamos.¿Qué pasa? .Cuando salieron a la carretera todavía estaba oscuro.¿Qué suburbios? ¿Estás loco? ¡Me arruinarás las rodillas. Burbridge aterrizó allí con un gruñido. inseguros y soñolientos. apartó las ramas que cubrían los paragolpes y la capota. Al verlas.En cuanto te vean los pies se acabó la juerga.¿Qué hay con mis pies? Estuvimos pescando. . Redrick recordó que tenía ganas de fumar. . Todavía no volcaste el agua y los aparejos de pesca están secos.

gruñía. con las ventanas claveteadas y la pintura saltada. El coche viró con una sacudida. Así que cuando vio aquella silueta encorvada delante del auto. dame eso. ni siquiera aminoró la marcha. en cuanto al agitado pez. además. ya no estaba tan oscuro. . . hacia la derecha.le gritó Redrick. de vez en cuando. ¿viste eso? . El tanque de nafta que tenían bajo el asiento era falso. Redrick hizo girar el volante. con la linterna encendida. se dirigía hacia la ciudad.murmuró Burbridge desde el asiento trasero -. lo echó en el canasto. prestando atención a los tintineos que se oían en ella. Redrick veía bien en la oscuridad. caminando a paso rítmico. y volcó el agua sobre los aparejos de pesca. No tengo derecho.¡Dios! ¡Justo lo que nos faltaba! Y de pronto Burbridge empezó a rezar en voz alta. el puente podrido sobre la alcantarilla. Hacia la izquierda se extendía aquel muro de tres metros de ancho. Él caminaba por el medio de la ruta. Volvió a poner la tapa.murmuró -.¡Cállate! . muy cerca. Burbridge gemía. abrió un compartimiento secreto y dijo: .Sí. .A ver. Se encorvó sobre el volante. Se instaló al volante y puso el motor en marcha. que contenía un pez. bordeando la Zona. Agitándose en el asiento. . la pértiga con los soportes. una pierna en su vida.No quiero correr ningún riesgo . Redrick no le prestó atención. alguna cabaña abandonada. Levantó el asiento del conductor. Redrick lo dejó a la izquierda y aceleró.¡Madre Santa! . miraba ansiosamente los rayos de luz. la cubrió con basuras y trapos y colocó nuevamente el asiento. Ya estaba todo en orden: dos pescadores que volvían de una salida no muy provechosa. de cualquier modo.Que las palpen. Gritaré tanto que no volverán a palpar. abrió la bolsa plástica llena de agua. No encendió las luces hasta no llegar a la curva. Pero Redrick ya estaba decidido. como todos los de su especie. Red. 50 .. le suplicaba que se apurara y le prometía la Bola Dorada. buscando entre la hilera de casas decadentes y entre los cercos de la derecha. Redrick tomó la bolsa y la puso dentro. La curva tenía que estar allí. Después dobló la bolsa de plástico y se la guardó en el bolsillo. cada vez más intensos. y por otra parte él sabía que vendría. La vieja cabaña del transformador. Redrick aminoró la marcha.

había quedado entre los arbustos. Sólo una de las casas ante las cuales pasaron estaba habitada. con las manos en los bolsillos. Pero ahora estaba todo abandonado. Se quejaba y amenazaba. para perseguirlo a través del barro que lanzaban las ruedas. hijo de puta! Redrick se volvió por un segundo y le asestó una bofetada en la cara barbuda. ligeramente desviado hacia un lado. soñando sobre los cigarrillos que les colgaban del labio inferior. era un sitio silencioso y oculto. sollozaba. Redrick condujo con cuidado por un viejo puente desvencijado. Terrenos verdes y agradables. retrocedió. con un balbuceo. sin afeitar y con los dientes carcomidos. vacío. boquiabierto. El hedor y la contaminación de la planta nunca llegaban a ese verde claro. Burbridge. ¡Me vas a arruinar las piernas. Después se bajó para caminar hasta la ruta sin mirar a Burbridge. calvo. en la ventana se veía una luz amarilla a través de las cortinas corridas. Redrick siguió observando por un rato.. silencioso y soñoliento.¿Adónde vas? . apretando el metal frío en el puño. Cuando tuvo a la vista la entrada a la Autopista del Oeste detuvo el coche y apagó el motor. y tampoco el agua corriente ni el sistema cloacal de la ciudad. en la soga había ropa mojada por la lluvia y un perro enorme se precipitó furiosamente contra el vehículo. «Qué esfuerzos» dijo Redrick. No se veía actividad en el puesto de policía. los vigilantes quizás habían sentido frío y cansancio durante la noche y se estaban calentando en la casa rodante. El patrullero estaba estacionado junto a ella. Redrick no comprendía más que unas pocas palabras sueltas. seguía húmedo. huertas y las mansiones de verano pertenecientes a los fundadores de la ciudad y a los directores de la planta. cercos podridos e inclinados. con pequeños lagos y limpias playas de arena. El coche se sacudía mucho. jardines. Ya estaba claro. suavemente. arrugado. Desde ese punto se veía claramente el puesto de policía: una pequeña casa rodante con tres ventanas iluminadas. sorbía. los rayos blancos y bamboleantes iluminaron viejos senderos invadidos por la lluvia. con las manos metidas en los bolsillos húmedos del mameluco. Tal vez nadie había estado por allí en los últimos diez años. Se miraron mutuamente en silencio. Al fin calló.gimió Burbridge -. aún. Burbridge lloraba. acurrucado aún para protegerse del aire helado. Todo. grandes charcos. El jeep. bosquecillos de abedules y estanques llenos de carpas. En otros tiempos había allí casas de verano. al cabo Burbridge dijo claramente: 51 . pero en voz muy baja y nada clara. Ya no prometía nada más. La aldea se extendía a lo largo del borde occidental de la ciudad. Parecía más viejo. Redrick encendió las luces... Burbridge se incorporó para mirarlo. las ruedas resbalaban en el barro fresco dejado por la lluvia de esa noche. rodillas y su querido Artie. Observó la ruta por entre los arbustos del costado. Buscó la manopla de bronce que tenía en el bolsillo y deslizó los dedos en los anillos. a su alrededor. Cuando Redrick llegó hasta el vehículo. optó por guardar silencio. Algo sobre piernas.

. Se instaló tras el volante y puso el jeep en marcha. ¿Entendido? Gime y no dejes que te toquen. llevaba en un vaso los dientes postizos.. Impotente. el pavimento.Al Matasanos.vociferó Burbridge. .. enojado. Al fin aflojó los dedos y dejó que la manopla de bronce cayera en su bolsillo. se lanzó en una serie de insultos. .¡Ah. Nadie salió de la casa rodante para detenerlos. .preguntó Burbridge. Redrick no contestó.Ponte los dientes y vamos. de color gris. ¿Vas a manejar más rápido o no? Pareces una tortuga. ¡Vamos! Todavía me debe setecientos. obedeciendo todas las indicaciones de tránsito y haciendo las señales debidas. los semáforos parpadeaban solitarios e inútiles en las intersecciones. 52 . tenía el pelo despeinado y grandes círculos oscuros bajo los ojos.Dije que estoy muerto de hambre. Red! ¿Cómo estás? . Después Redrick aceleró y puso rumbo al centro por la parte sur. Redrick lo escuchó sin moverse. increíblemente delicioso. inclinándose hacia adelante y lanzando su aliento caliente contra el cuello de Redrick -. negro. . como si estuvieras sin conocimiento. Viró en la calle 17. mojado y brillante. Quería terminar lo antes posible y dormir por lo menos una hora antes de acudir a la cita en el Metropole. ¿Adónde vamos? ¿A casa o directamente al Matasanos? . . Te limitarás a quedarte allí acostado.Bueno. mientras estiraba los músculos entumecidos. todas.Estoy muerto de hambre . y pronto . asustado.¿Qué? . jadeos y protestas. Acababa de levantarse e iba camino al baño..apretando las manos contra el volante. Eran las seis de la mañana. Fue el mismo Matasanos quien abrió la puerta. Derecho a la casa de él. Las calles estaban vacías. todas las trampas.dijo Redrick. pasaron lentamente. Redrick se sintió envuelto en una ola de olor a pan recién horneado. de ventanas altas y bien iluminadas. vestido con una lujosa bata de flecos dorados.El mapa. siguió dos cuadras y estacionó frente a una casa particular de dos plantas. cálido. . para acabar con un ataque de tos. no tenía tiempo ni fuerzas para tranquilizar a Cuervo.. Pasaron junto a la panadería. pues iba a toda velocidad. La hallarás: no tendrás por qué arrepentirte. Todo salió bien.

era un merodeador famoso. La sala de espera parecía muy agradable. específicamente? . Redrick oyó correr el agua. fumando. exhausto. . recostándose en el sillón -. .preguntó. Bebió pequeños 53 .¿Quién fue? .¿Qué tiene? . era un cirujano muy competente y promocionado. Desde allí preguntó: . para sacar su petaca.Las. Por otra parte no le hacía asco al dinero.Ajá. probablemente a su clínica para que prepararan todo a fin de operar. y encendió un cigarrillo. Si se habla mezclado con los merodeadores. El Matasanos puso cara de profesional dedicado a lo suyo y agregó: . y en grandes cantidades menos todavía.. hubo resoplidos. chancleteando con sus pantuflas persas.No importa . piernas. se acabó Burbridge. saliendo del bajo con un toallón al cuello. sino por los diversos tipos de objetos robados en la Zona que utilizaba en sus investigaciones.. mutilaciones y traumas del cuerpo humano desconocidos hasta entonces. naturalmente. no era por el dinero. con una esquina del cual se secaba cuidadosamente los sensibles dedos. El Matasanos soltó un silbido. Qué pena. Sólo se movió una vez. Mientras se vestía hizo un llamado.Un momento..¿Qué es lo que le pasa en las piernas.observó Redrick. Entre tanto.Bueno. Redrick seguía inmóvil en la silla. le harás piernas artificiales y con ellas podrá volver a la Zona.Burbridge. con mucha influencia en los círculos médicos. Obtenía nuevos conocimientos en el estudio de los merodeadores accidentales y de las diversas enfermedades. . Se dejó caer en un sillón. tanto de la ciudad como del Estado.De acuerdo.Cayó en la jalea. Le señaló la sala de espera con un gesto de la cabeza y salió corriendo hacia el baño. Además ganaba gloria y fama como único médico del planeta especializado en afecciones no humanas. chapoteos. . . voy a vestirme. algo cayó y rodó por el piso de mosaicos del baño. . El Matasanos no escatimaba en gastos.

repuso Redrick tranquilamente. en completa calma.Quisiste matarme. El viejo se mantuvo inmóvil. En aquella época Redrick tenía sólo 54 . Redrick encendió otro cigarrillo. Burbridge habló súbitamente. Redrick ocupó el asiento del conductor y el Matasanos se sentó junto a él.Eso también lo recordaré. Hubo una pausa. cuando la Zona no se llamaba todavía Zona.Pero no te maté .No. . Me habrías dejado en la Zona. cruelmente carcomidos por la jalea. sin más. corrieron hacia la entrada. prometiendo cubrirlo de oro. como a Cuatro-Ojos. con las manos unidas sobre el pecho. mirando al cielo con resignación. con claridad y calma.Ajá.Hijo de puta . rogándole que le salvara por lo menos las rodillas. Éste. al fin. simplemente.observó Red. . según parecía: . Los enfermeros. Claro. . Después fueron hasta el coche. porque sólo quedaba un poquito en el fondo. murmuró patéticamente. sombrío: . soñolientos y arrugados.replicó Redrick. de esperar. saltó del coche antes de que éste se detuviera y corrió hacia el interior. sumiso e intimidado. volviéndose para mirarlo -. cuando no había institutos. Cuando llegaron a la clínica el Matasanos estalló en maldiciones al ver que no había enfermeros esperándolos a la entrada. mientras ellos extraían trabajosamente a Burbridge del asiento trasero y lo tendían en la camilla. ni muros.sorbos. Yo no tuve nada que ver con eso. Me habrías tirado al agua. Era el último de los viejos merodeadores que habían comenzado a buscar tesoros inmediatamente después de la Visitación. ni fuerzas de las Naciones Unidas. Grandísimo hijo de puta. dándole la espalda -. desplegando la camilla por el trayecto. Al fin dijo. Inmediatamente se inclinó hacia el asiento trasero para palpar las piernas de Burbridge. Me habrías abandonado allí. Redrick se desperezó y bostezó. Al cabo Burbridge agregó: . Trató de no pensar en nada. no me mataste. tú no habrías tratado de matarme .Cuatro-Ojos se mató solo. El viejo movía nerviosamente los labios. estaban vueltos hacia afuera de un modo extraño. cuando la ciudad estaba petrificada por el terror y el mundo disfrutaba secretamente de las mentiras inventadas por los periódicos. Sus enormes pies. hablando una y otra vez de su difunta esposa y de sus hijos. . No lo olvidaré.

.Le pregunté por qué colgó esas hamacas.No le estoy preguntando por su hija . Redrick se volvió hacia él y le miró fijamente el puente de la nariz..dijo cortésmente Redrick. apuntando el pulgar hacia atrás por sobre el hombro.exclamó el otro. fue a abrir la puerta del garaje. Cuántas veces tengo que decirle que. sino sobre estiércol líquido.. No pienso mudarme. alborotar. Quién le dejó adueñarse del parque. para que todos lo supieran. más aplacado: . No se interesaba en absoluto por sus propios hijos. . alzando la voz -. El encargado dio un paso atrás y dijo. sus ojos hinchados. con repugnante placer. Burbridge era aún fuerte y ágil.Preguntó.No me moleste. arrinconar a las muchachas desprevenidas. como si no caminara sobre el suelo. tranquilamente. ¿Quién se lo pidió? . Estacionó frente al garaje. Sin duda eran las primeras palabras que pronunciaba en el día. Redrick dio la vuelta con el coche y voló hacia su casa. sin responder. .Sí. Y siguió pegándole hasta que ella murió.Mi hija . mientras hacia correr la puerta hacia atrás. aun entonces era un lindo hijo de puta. expresaban un profundo disgusto.Buenos días . 55 . Ésa es otra cuestión. Le pregunto quién le dio permiso. ¿Fue usted el que las colgó? . El encargado lo siguió. le gustaba beber cuando pagaba otro.¿Eso es obra suya? .¿Para qué? Redrick. sin prestar atención a los semáforos. .De las hamacas. . el tipo estaba medio indispuesto como de costumbre. . ruidosamente. y su cara fruncida.Además no ha pintado la terraza. Al salir vio que el encargado se acercaba a él desde el parquecito. cuando estaba borracho castigaba a su mujer.respondió él.¿De qué me habla? . virando en las esquinas en ángulos cerrados y alertando con la bocina a los pocos peatones que encontraba.diez años. pálido y surcado de venas ramificadas. El encargado se detuvo a medio metro de él. .

todavía húmedo y cubierto de pasto y hojas. fingiendo un tono liviano y alegre -.Se pasó la tarde parloteando.replicó él. Después de pensarlo un momento la guardó en la caja de fósforos. . ¿Por qué no lo fríes? Estoy muerto de hambre.Pero si me obligan a mudarme será mejor que rece. Redrick la quitó.Bueno . y se sumergió en la calidez. Se detuvo ante su puerta. Hervía el agua en la cacerola. No la apresuró.¿Cómo está Monita? . Apenas conseguí acostarla. y finalmente agregó el pescado que Burbridge había comprado por la noche en un negocio de los suburbios. esperó. con la cara oculta tras el pelo suelto. para echar el pescado en la pileta.dijo desde adentro. miserable. hacia la derecha. la manteca chirriaba ya en la cacerola grande.dijo ella al rato.pregunta él. Guta le echó los brazos al cuello y se quedó inmóvil. Redrick dejó el canasto en el suelo. dónde está papá. en los olores familiares del hogar. Una colilla aplastada se había pegado al paragolpes trasero. puso arriba de todo el aparejo de pesca. .Ve a lavarte . aunque por primera vez se daba cuenta de lo cansado que estaba. quitándose las botas. encendió la luz y cerró la puerta. Al tomar el volante vio que tenía los nudillos muy blancos. pacientemente.En un minuto te prepararé el café .dijo Guta -. . aun a través del mameluco y de la camisa gruesa. con la cara apoyada contra su pecho. Redrick sintió que el corazón de su mujer palpitaba locamente. . Se movía con celeridad y gracia por la cocina. . ya sin poder dominarse: . sujetando el pesado cesto bajo el brazo. puso la bolsa en un viejo cesto de mimbre.Traje un poco de pescado . No encontró a nadie al subir las escaleras. No puede vivir sin su papá. Metió el coche en el garaje. 56 . sobre el fuego. fuerte y silenciosa. Ya tenía tres colillas allí. encendiendo al pasar la luz de la entrada. el aire estaba impregnado con el regocijante aroma del café recién preparado. acomodó el vehículo. y las escamas volaban bajo el cuchillo. Lo soltó y fue a la cocina. Por pura costumbre. con voz baja y ronca. la ayudó a sacar la red con el pescado y llevarla hasta la cocina. . pero ésta se abrió de par en par sin darle tiempo a sacar las llaves. Cuando termines el pescado ya estará listo. Entró de costado.Volvió a subir al jeep y puso el motor en marcha. Después sacó el botín del tanque falso. era de cigarrillos suecos. No deja de preguntar dónde está papá. Entonces se asomó por la ventanilla y dijo. Finalmente volvió a revisar el auto. Ella volvió. a que ella se calmara.

Volvió a la cocina y se sentó a la mesa.dijo. con la sábana arrugada colgando hasta el suelo y el camisón enroscado. quemándose la boca.Sírveme una taza de café. Redrick tomó la jarrita de café humeante que le tendía Guta y tomó los Informes. no me cuentes. tomadas desde ángulos raros. Redrick se echó a reír y tomó otro sorbo.Como siempre . trágicamente fallecido durante un experimento. Redrick arrojó el diario a un lado. El apellido Panov estaba recuadrado en negro. . Guta estaba de pie ante la cocina. «Deportes». URSS. entonces me dijo: «Gutalin está otra vez todo roto».Bueno.. Sobre la mesa estaba la correspondencia de la tarde: «La Gaceta de Harmont». Marcas y símbolos. «Playboy» (de revistas había una verdadera pila). Era tibia y suave como un animalito que respiraba profundamente. . . Me lavaré después. . número 56. Redrick no pudo resistir la tentación de acariciarle la espalda cubierta de cálido pelaje dorado. pero tenía miedo de despertarla. Empezó a gritar. Habría querido levantarla. y el grueso volumen de tapas grises: los «Informes del Instituto Internacional de Culturas Extraterrestres». empapado de muerte. . Monita dormía pacíficamente. una especie de cianotipos y fotografías de objetos conocidos. por supuesto. 57 .respondió finalmente -. Después miró hacia el dormitorio. debajo. por milésima vez se maravilló ante el espesor y la suavidad de aquella piel. y preguntó: . . Panov. Después preguntó otra cosa. Otro artículo póstumo de Kirill: «Una inesperada propiedad de la Trampa Magnética Tipo 77B». en letras muy pequeñas.¿Y Monita? . lo desperté un poco. en abril de 19.¿Y los vecinos? Guta volvió a vacilar antes de responder. Pero le dije que el tío Gutalin no se sentía muy bien. de Zona.Redrick caminó descalzo hasta el vestíbulo y recogió el canasto para llevarlo a la despensa.¿Vino alguien? Hubo una ligera pausa.No quería dejarlo ir.Estuvo Gutalin . sorbió un poco de café. decía: Doctor Kirill A. además estaba asquerosamente sucio. Vino borracho como una cuba.

y a sus modales autoritarios. . . Tenia los ojos desorbitados. no es culpa de ellos.. señor. .. Guta hacía ruido de platos en la cocina. Después cerró la ducha y se sentó en el borde de la bañera. . Ya había vuelto a su estado normal.dijo. . No dejó mensaje. ¿Quieres sentarte y quedarte quieta? ¡Bueno. Tengo un montón de cosas que hacer. sentándose a la mesa. No es culpa de ellos que.dijo Redrick. La mujer de abajo me golpeó la puerta. no! La tomó por la mano y trató de atraerla hasta sus rodillas. . .No. tartamudeaba del enojo. donde no haya nadie. es decir. Alguien te llamó.. Las cañerías borboteaban.¿Y Monita? . frotándose el cuerpo con una esponja áspera hasta que le quedó rojo brillante. alguna cabaña vieja. Me voy a bañar. fumando. el resto de las tuercas y los tornillos y los cigarrillos.¡Bah! . anoche.. Oye. . Guta llamó a la puerta.indicó -. mientras se ponía los calzoncillos y la camiseta para ir a la mesa. le traía ropa interior limpia. agitando la mano en señal de disgusto -. Redrick rió entre dientes mientras se vestía. señor.Apúrate .Redrick dejó la jarrita y se levantó. El pescado se está enfriando. Pasó largo rato girando bajo el agua hirviente. Qué pescado rico. Se encerró en el baño. 58 . Y los chicos la adoran. ¿no crees que nosotros dos nos bastaríamos para hacerla feliz? Guta meneó la cabeza.. lo siento. entre dientes -. En seguida se sintió olor a pescado frito.Nooo.Esa vieja puta peligrosa .¿Le pusiste agua? . abandonada? .¿Pusiste la ropa interior en el balde? . arrojó las ropas al balde y colocó en el estante las manoplas de bronce. qué por que serruchamos en el baño en medio de la noche. . pero ella se apartó y tomó asiento frente a él.No vale la pena hablar de eso.Dios mío.exclamó ella.respondió él. no lo haré más.A ella le encantan los chicos. ¿no sería mejor que nos mudáramos? ¿Que compráramos una casa en el campo.Okey. Le dije que habías salido a pescar.Ahora puedo comer . con la boca llena -.Ajá . .

un cabo de lápiz y una calculadora.¿Y si pudiera? . Prepárame el traje bueno. Corrió el cigarrillo hasta la comisura de los labios y escribió número tras número. Tengo que estar bien presentable. con prudencia. para no pincharse. Una jarra de arcilla carbonatada. Siguió fumando mientras examinaba las riquezas esparcidas sobre la mesa. Primero hay que llenarte. con los dedos no bastaba. ¿Quieres una copa? Redrick. Nada. Dieciséis gotitas negras en envase de polietileno. de los cuales doce hablaban. Apagó la luz y aguardó un momento. Después abrió un cajón y sacó una hoja de papel. a veces salpicados con otros colores: amarillo. un poco más. ¿sabes? .observó él. quizá muy importante. no un marido. súbitamente fueron reemplazados por pulsaciones verdes más lentas. En realidad también ésos podían hablar. Camisa y corbata. para esparcir los alfileres en la hoja de papel. . y el alfiler habló: débiles relampagueos rojos corrieron por él. . indeciso. las cifras eran impresionantes. Los Informes decían que tal vez esas luces significaran algo. bizqueando a causa del humo. gracias. Redrick 59 . Tres brazaletes. Así probó setenta y tres alfileres. pero Redrick no lo tocó. eran ligeramente azulados. hasta formar tres columnas.. para apretarlo también. Lo dejó y tomó otro. Dos esponjas maravillosas conservadas.No. del tamaño de un puño.Nunca he visto milagros como ese. Apretó. Pero el alfiler permaneció en silencio. Eres una bolsa vacía. En seguida miró el reloj y se levantó. y cerró la puerta. bajo la luz eléctrica. Dos vacíos.Lindo marido tengo en este momento. Redrick disfrutó por un rato de ese extraño juego de luces. cuidadosamente envuelto en fibra de vidrio. pero hacia falta una máquina especial. Tomó uno y lo apretó cuidadosamente entre el pulgar y el índice. El resto guardaba silencio. de metal blanco. Nueve pilas.preguntó Redrick -. Dejó la colilla en un cenicero y abrió cuidadosamente la caja. . mientras se acostumbraba a la oscuridad.Me voy. pero más liviana y dos centímetros más ancha. Una caja de alfileres. Sumó las dos primeras. A veces pasan milagros. Una especie de argolla parecida a los brazaletes. Lo dejó aparte y tomó otro. Éstos. Fue a la despensa. disfrutando la sensación del piso fresco bajo los pies descalzos y limpios. Tres picapicas. Todavía quedaba en la bolsa un recipiente de porcelana gruesa. otra vez con la boca llena ¿Te sientes demasiado remilgada? . del tamaño de una mesa.Estás descuidando a tu marido . arriesgándose al pinchazo. jugueteó con el tenedor. verde y rojo. en seguida empezó a poner sobre la mesa el botín que había traído.

Se quitó los guantes. ¿Y por qué no se ahogan los peces que viven en el agua? ¿Por qué no había dormido mamá en toda la noche? ¿Por qué tenemos cinco dedos y sólo dos manos y nada más que una nariz? Redrick abrazó cautelosamente a aquella criatura cálida que trepaba por él. Algo le agarró la pierna. sacó un paquete suave que dejó sobre la mesa. Monita.Monita. Había cenado gachas de avena y jalea. Mi dulce y pequeña Monita. cayendo hacia atrás. oh! . hasta lloraba. . Levantó el tubo. .exclamó Redrick. sin parte blanca. . todo blanco y de ojos colorados. Willy. Lo pisoteó. le tiró del pelo y lo anegó con un interminable chorro de noticias. Mientras se anudaba la corbata frente al espejo el suelo crujió tras él. le había arrancado una pierna a su muñequita. Al fin recogió el lápiz. Tomó otro cigarrillo y lo fumó hasta el final sin quitar los ojos del paquete. cubierta de sedoso pelaje dorado. Su traje ya estaba listo.Escucho.dijo al fin en voz alta. y frotó la mejilla contra la otra mejilla regordete. El teléfono sonó junto a su oído. Tío Gutalin estaba otra vez todo roto y enfermo.¡Qué diablos! . Era hora de salir. enfundados en goma. el paquete en la bolsa con gesto decidido -. trepó inmediatamente sobre él. miró aquellos ojos enormes y oscuros. conteniendo el aliento.encendió la luz y agregó dos números más a su lista. oyó una respiración pesada e hizo un gesto para no echarse a reír. mientras volvía a guardar.¡Ja! . Con media hora de sueño tal vez se le despejara la mente. . extendido sobre la cama.gritó una vocecita junto a él. Y sólo entonces decidió hacerlo. jugueteó con él entre los dedos torpes.¡Hola! ¡Hola! 60 . tal vez no había hecho caso a la mamá y se había metido en la Zona. . tú. pero por otra parte era tal vez mucho mejor llegar allá temprano y ver cómo estaba la situación. Juntó rápidamente todos los alfileres para guardarlos en la caja y volvió a levantarse. Redrick se vistió. Basta. Ya está. y volvió a dejarlos. sobre la cama. Había un gatito nuevo en el tercer piso. frotándose pensativamente la barbilla con el dorso de la mano. Silencio. . el hijo del vecino. riendo y chillando. Lo contempló largo rato.¡Oh. colgó el delantal y salió de la despensa sin apagar la luz. Mi Monita. Metió las dos manos en la bolsa y.

prosiguió Red -.¿Y a mí qué? . También había cambiado la bata por un vestido de entrecasa. . puso en un portafolios todo lo que había sobre la mesa y fue al baño a buscar sus manoplas de bronce. . vio que un gordo en pijama a rayas luchaba con la cerradura de su puerta.No hubo respuesta. Monita charlaba sin cesar.gimió Monita. Redrick se levantó.respondió él. el favorito de Red: uno de escote bajo. . Se oyó un chasquido y después tonos cortos y repetidos. Se había arreglado el pelo y estaba maquillada. No sé qué dijo de que serruchábamos. saliendo de la cocina. con gesto distraído. salió. sin prestarle más atención. Se le acercó y la besó en el escote. .Buen día. Te llamaré. Haga lo que quiera. observándola. El gordo lo miró cautelosamente por sobre el hombro rollizo. un piso más abajo.Será mejor que te vayas . Redrick se detuvo.dijo Redrick -. le pido disculpas. Si los molestamos. Guta lo miraba fijamente. dejó a Monita en el suelo y se puso la chaqueta y los pantalones.¿Cuándo vuelves? . . cerró con llave y llamó a Guta. murmurando algo. Él tuvo que inclinarse más aún. .Tonterías .Anoche vino su esposa . . tomó el portafolios en una mano y el cesto con la bolsa en la otra. No te preocupes. Debe haber un malentendido.dijo Red -. Redrick volvió a la despensa.Yo no dije nada. suavemente. Al fin ella anunció que papá se había tragado la lengua y lo dejó en paz. . 61 . De las profundidades de su departamento llegaba un olor cálido y agrio.Te llamaré . . En el rellano.¿Y yo? ¿Un beso? .Me voy. .Anoche mi esposa estaba lavando la ropa . .preguntó Guta.dijo ella. metiéndose entre los dos.dijo el del pijama. volvió a la despensa. pero él se limitó a sonreír mecánicamente. de color azul brillante.

Redrick salió. cubriéndose delicadamente la boca pintada. en seguida lo vio inclinarse para recoger algo y ajustar el espejo retrovisor. puso el canasto con la bolsa en el rincón y lo cubrió con un asiento viejo. Los porteros. Frente al Metropole.¿Qué estás haciendo aquí a estas horas de la madrugada? . Se puso cómodo bajo el toldo del pequeño bar de enfrente. No había más clientes que ésos. Bajaba enérgicamente los escalones. invertido. me alegro. El Peugeot expelió una nube de humo azul. para lo cual tendría que virar alrededor de la fuente y pasar por el café.¡Eh.le dijo al acercarse. se acomodó en el asiento delantero y pasé algo al de atrás. cruzar después el parque y caminar otra cuadra hasta el Boulevard Central. Noonan venía hacia él con la mano extendida. No sirvió de nada. . El Peugeot hizo sonar la bocina en su mismo oído. con el tenedor apretado en el puño. una mujer de cierta edad a quien Redrick no conocía. se echó el impermeable sobre el hombro izquierdo y avanzó hacia su Peugeot. Del otro lado. en grupos de a dos o tres. Schuhart! ¡Red! Redrick lanzó un juramento en voz baja y levantó los ojos. bostezaba tras el mostrador. de modo que Redrick se cubrió completamente la cara y se inclinó sobre la taza. El Peugeot de Dick también era regordete. pidió café y encendió un cigarrillo. recién lavado y seguro. un sargento sombrío devoraba papas fritas. como de costumbre. recién bañado y seguro de que el día no le acarrearía disgustos. había también gente de aspecto extranjero. de uniformes morados. Después observó su obra y salió a la calle.Bueno. Redrick decidió no entrar todavía. había una brillante hilera de coches con brillo de lava y cromados. Y agregó. Eran las nueve menos veinte. bajito y regordete. comían a toda prisa salchichas asadas al estilo Harmont y bebían cerveza en grandes vasos de vidrio. de que el día no le acarrearía disgustos. La camarera. Redrick se cubrió a cara con la mano para observar a Noonan. y la pistolera colgada en el respaldo del asiento. A medio metro de su mesa había dos agentes secretos de la fuerza de policía internacional. Ya era demasiado tarde para marcharse. al parecer. a unos tres metros. No tuvo que caminar mucho: dos cuadras hasta la plaza. había dejado el casco azul junto a la silla. chirriaron los frenos y la voz alegre de Noonan llamó: . siempre afortunado. bajito. bien vestido. Redrick vio que Richard Noonan salía del hotel masticando algo y acomodándose el sombrero suave. entraban maletas al hotel. tocó la bocina para alertar a un africano que vestía su traje típico y bajó garbosamente hacia la calle. rosado. Se despidió de alguien con un ademán.. Al parecer iba hacia el Instituto. que subió apresuradamente. fue al garaje. fumando y conversando sobre los escalones de mármol. volviéndose a la camarera: 62 . sonriente.

a desgano -.dijo el otro distraído. . tienen robots que van a la Zona y son esos robots los que cobran todas las bonificaciones. . y frotó la plaquita de plata con letras cirílicas impresas.Perdona.. no ha nacido quien se parezca a Kirill.Lo recibí en herencia. Tenía un poco de tiempo libre y se me ocurrió tomar un café. a lo mejor esperas a alguien. ¿Dónde estabas? ¿En qué andas? . eso es todo. Miró el portafolios de Redrick.dijo mansamente Redrick -.Tienes razón . Los automáticos se pueden ir al cuerno.Gracias.Te has vuelto muy orgulloso . hombre.Todo eso se puede arreglar. Red meneó la cabeza.reconoció -. con tono de acusación. Red.No. pero no dejo de dormir lo necesario. y se lanzó en su cháchara. . eso sí que no. . ¿Éste es regalo de Kirill? . no voy a demorarte mucho . apartó hacia un lado el vaso con las servilletas y hacia otro el plato de sándwiches. Ahora es todo automático.Creo que tienes razón . Noonan se instaló en la silla opuesta.Bueno. ¿Te interrumpo? ¿Molesto? . me las he compuesto solo toda la vida y pienso seguir así. no voy a pedir nada. hace faltar tener plata para no estar preocupándose siempre por ella. ¿Quieres trabajar con otro ruso? Hay uno nuevo.No quiero que nadie me arregle nada.observó Noonan. . . pero no me gusta contar los centavitos. . . ¿No duermes bien? Te diré que últimamente estoy muy ocupado con estos nuevos equipos automáticos. ¿por qué no dejas esas cosas sin importancia y vuelves al Instituto? Sabes que te aceptarían cuando quisieras. Además no tengo nada que hacer en tu Instituto. .respondió Redrick. ¿Cómo es que ya no te veo por el Borscht? 63 .No.Te veo un poco pálido.dijo Dick. nada de eso. Hace mil años que no te veo. De pronto echó una mirada a su alrededor y agregó: . No me alcanzaría ni para cigarrillos. señora. Cosas sin importancia. que estaba en la silla de al lado. mirando la hora -. a los ayudantes de laboratorio les pagan chauchas y palitos. no . Oye.En nada especial .No.

se echó a reír. . Noonan lo saludó con la mano y volvió a su Peugeot. Redrick lo siguió con la vista. . . .Veremos . no se trata de tu especialidad. . pagó la cuenta y compró un atado de Lucky Strike.Entonces esta tarde.Oye.dijo Redrick. y hablaremos.Eres tú el que no va . Dios! .preguntó Noonan.Tengo trabajo. ¿cómo andas de dinero? . después se dirigió lentamente hacia el hotel. a eso de las dos. la calle se había puesto rápidamente sofocante.Tal vez no haya terminado a esa hora.¡Oh.No. Yo almuerzo allí casi todos los días.No.¿De qué. . En el Metropole cobran un ojo de la cara por una simple hamburguesa. Noonan..¿Quién más? . 64 . ¿De acuerdo? . mirando la hora a su vez. Ven a almorzar al Borscht.dijo.Hagamos una cosa . Eran las nueve menos cinco. . era una lástima no haber dormido una hora antes de atender aquel asunto.¿Quieres un préstamo? . levantándose -. Sintió una sensación de quemadura bajo los párpados. El sol ya quemaba. a eso de las seis. contratistas. . Parpadeó con fuerza. llamó a la camarera. De pronto agregó: ..exclamó Redrick -. con su portafolios. ¡Tú también! .contraatacó Noonan -.¿Quieres prestarme dinero? .Hay montones de. precisamente lo contrario. como si al fin hubiera comprendido.. Y en ese momento ocurrió. entonces? Noonan volvió a mirar el reloj.

Se permitió acabar el cigarrillo mientras observaba a la multitud con los ojos entornados. Y en la Zona misma. era fresco. Esa faz le era revelada por un segundo antes de desaparecer.Nunca había experimentado algo así fuera de la Zona. gigantescos cristales espinosos. que chorreaba saliva con chocolate por la barbilla. sólo dos o tres veces. No era un mundo distinto: era este mismo mundo que le mostraba una faz desconocida. muy bien. como por un negocio de compraventa lleno de muebles viejos y feos. amigo. Dejó el portafolios en la acera y abrió. Redrick arrojó la colilla al cenicero y se acercó al ascensor. de barbilla mal afeitada. Le habría gustado sentarse un rato en una de esas voluminosas sillas de cuero hasta recobrar el aliento. Duró sólo un instante. abriéndose camino en sueños.¿Necesita ayuda. rudos como adoquines. una señora muy perfumada con un muchachito gruñón que comía chocolate. . El corazón le palpitaba enloquecido. el atado de cigarrillos. su cara era fresca y limpia.logró pronunciar Redrick. El aire se tornó duro. Es que hace un calor sofocante. como si acabara de librar una pelea.N. Y trató también de olvidar a la madre. y las desagradables verrugas de la 65 . pirámides resbalosas. suaves. Abrió los ojos y todo había desaparecido. hojeando irritado las revistas del puesto. tratando de olvidar al niño. Redrick quedó apretado en un rincón. delicados y complejos como mecanismos de relojería. Se dirigió rápidamente hacia la entrada. y tosió -. oscuro y resonante. Ahí estaba Huesos. don? . preguntando: . No logró cerrar la puerta a tiempo. una anciana corpulenta. aspiró profundamente y descansó. Encendió uno. peligrosos.Todo está bien.¿Puedo llevarlo a alguna parte? Redrick recogió el portafolios. Gracias. mientras el espacio se llenaba de enormes globos rígidos.. pero ya era tarde. Tenía la impresión de estar en un mundo distinto. echó filos.. cuyo seno huesudo estaba embellecido por un collar hecho de grandes gotitas negras engarzadas en plata. sin un solo vello. metálicos. hasta echar a correr en dirección al muro del Metropole. Y el abultado. subieron otros amontonándose en el interior: un hombre gordo que respiraba como si fuera asmático. . Cerró los ojos. Se oyó un bocinazo colérico. Un policía se detuvo junto a él. impaciente. no . dulces. sin que tuviera tiempo para comprenderla. subió los peldaños y entró al vestíbulo. enormes como casas y diminutos como partículas de polvo. Y él tenla que avanzar a través de todo aquello. esclerótica blanco de los ojos del gordo. esquinas y superficie. Un millón de olores se precipitó bruscamente sobre él: ásperos. Redrick caminó más y más rápido.

cara hinchada de la vieja. azules.dijo Redrick.dijo. . de gruesa alfombra. Éste se bajó en el octavo y recorrió el pasillo. coquetamente iluminado por lámparas ocultas. .reprochó a Redrick. ¡Buen día. La puntualidad es la cortesía de los reyes. explotaba y engordaba en la Zona sin importarle un bledo de nada. . tomando el cigarro entre dos dedos para llevárselo cuidadosamente a la boca -. pero echó a toser y a sacudiese en cuanto aspiró el humo. La puerta se abrió ligeramente y entró Huesos. todavía húmedo. Redrick abrió la puerta del 874 sin llamar. el pelo ralo. lo tomó con ambas manos y se lo pasó por debajo de la nariz. enfermiza y mofletuda. Los nervios le están jugando feo. Aún seguía en pijama.Te lo hemos dicho cien veces . marcando grandes pasos con sus enormes pies. Olía a tabaco caro. suave cuero legitimo de billeteras abultadas. Redrick dejó el portafolios sobre el sofá. cuando todo lo que en un tiempo estuvo en la Zona hubiera ido a parar afuera. especialmente de lo que pasaría después. estaba cuidadosamente peinado. pero la vieja inició un ataque contra él que siguió hasta el piso quinto. al hongo asqueroso que crecía en la Zona. . Nunca parpadeaba.Burbridge no vendrá. Ronco. . . . Huesos hundió las manos en los bolsillos y se aproximó un poco más. ¿Y qué haces? 66 . estaba llevando a cabo cierto rito con un cigarro. habla sido bien afeitada. joven! Terminó de despuntar el cigarro.¿Con quién hablabas? . sacudiendo las cenizas en el suelo. damiselas caras y cigarreras de oro macizo.El bueno de Burbridge . cuando estuviera harto y lleno de poder. comía. estirando los labios como un camello y clavando el codo en las costillas de Redrick. de largos dedos de pájaro.Ajá . perfume francés. se sentó y sacó sus cigarrillos.¿Dónde está el bueno de Burbridge? . Tenía ojos claros. hola . deteniéndose ante él : nada de contactos antes de una reunión. el gordo encendió un cigarrillo con cara de quien defiende sus derechos civiles. sin parpadear.Ah. sin levantar la vista -. La cara.preguntó. Seguía mirando a Redrick con aquellos ojos de color celeste.preguntó desde el vano. En cuanto ella hubo desaparecido. angelicales. Hedía a todo eso. bebía en la Zona. donde se bajó. alegremente.repitió Ronco. sentado en una mesa junto a la ventana. El gordo trató de encender un cigarrillo. levantando al fin la vista.

prosiguió -.En ese caso encontrémonos en otro lugar. Apartó la mirada incriminatoria de Redrick y se dejó caer en el sofá. concretamente? . ¿Y tú? Ronco rió. . Está en el hospital.Digo hola.intervino Ronco -.Que en paz descanse . donde yo no conozca a nadie.Hola. Los dos hombres intercambiaron una rápida mirada. irritado.Ya ves: es muy sencillo .¿En qué hospital. todo está en orden.¿Dónde está Burbridge? .dijo Ronco a Huesos. Se levantó de un salto y fue hacia la ventana.volvió a preguntar Huesos.El muchacho tiene razón . . . .. Tengo sueño.preguntó.¡Y te parece que no hay peligro! . Tomó un encendedor colosal. . ¿Me entiendes? ¡No puedes! . en el hotel.dijo Ronco. ¿Quién era ese hombre? .Richard Noonan. Vamos al grano. con la forma de la Estatua de la Libertad. hola.No puedes comportarte así .No te preocupes. no hay peligro. . a su lado. primero aspiró larga y lentamente el humo de su cigarrillo. lo miró dubitativamente y volvió a ponerlo en la mesa. tenso -. . después arrojó la colilla al suelo. Huesos estaba irritable. Vive aquí. . El error es nuestro. .No se preocupen. . .preguntó Ronco en tono amistoso. .¿En qué hospital? . ¿O lo arrestaron? Redrick no respondió de inmediato. Representa a algunas compañías proveedoras del Instituto. 67 . hola.exclamó Huesos nervioso.Burbridge sonó.

Redrick lo oyó hablar con alguien. Huesos.. los arrojó sobré la mesa y se sentó.Lo hacemos. ¿cómo dicen los de aquí? Saca el rollo y pásale unos cuantos billetes.murmuró -. encendido finalmente su cigarro.dijo Ronco. arrancó las fajas de los billetes y las guardó en el bolsillo del pijama.Por qué será que te quiero tanto. compañero. separado por una cortina. pero Ronco le indicó.replicó Redrick.Ya te lo he dicho .preguntó Huesos.Ésa es la cuenta . Y agitó el cigarro ante él. Ronco.Phil. Phil.Ya veo. que esperara. sacó la lista de precios y la puso sobre la mesa. Quiero ver la mercadería . animosamente. hijo mío . Al fin Ronco rió entre dientes.dijo Ronco.¿Qué es esto de argolla? . Redrick alargó perezosamente la mano hacia el dinero. de pie tras él.. Ya ves. con la barbilla apoyada en el portafolios.Muestra lo que traes. . Después dicen que el amor a primera vista no existe. empezó a leerla por sobre su hombro. ofendido. El merodeador. . sorprendentemente ágil. Suspiró dramáticamente y agregó: . aunque le ardían los párpados y le lagrimeaban los ojos. trataba de sostenerle la mirada sin parpadear. decía algo de moscas y bocas cerradas. ¿Hacemos negocio o no hacemos negocio? . seguía mirando a Redrick con una sonrisa helada en los labios delgados y pálidos. le arrojó una cajetilla de fósforos y pasó al cuarto contiguo. Redrick abrió el portafolios. . con la mirada fija en aquellos ojos azules y angelicales. el Huesos. . levantando su portafolios -. 68 . con voz irritada y confusa. Redrick no respondió. . murmuró algo en voz baja.La plata. apoyando las manos rosadas y velludas en las rodillas. Y dame un fósforo. Éste le echó una mirada y la apartó de un papirotazo. con un gesto. señalando un artículo de la lista por sobre el hombro de Ronco. Huesos volvió con tres fajos.explicó Redrick. hijo . ante Ronco. lo hacemos. Bajó de un brinco. Sostenía el portafolios abierto sobre las rodillas.. suspicaz. . barrió todas las revistas y los periódicos que habla en la mesa ratona y se sentó frente a ella.

.Bueno.Por ahora. . Redrick cerró los ojos y se recostó en el sofá.¡Eh. Lo hizo lentamente.Qué desgracia . .Veamos ahora. La habitación estaba silenciosa no se oía más que la pesada respiración de Ronco y un repiqueteo proveniente del cuarto contiguo.Eso es inevitable: negocios secretos . asustado -.respondió Redrick.barbotó Redrick. Puedes estar seguro de que me habría acordado si la hubiera visto. ¿Qué es esto? 69 .Me gusta ese «por ahora» . . Ronco levantó los ojos. ¿Pero al menos viste eso? .¿Y lo más importante? .preguntó Ronco. como el de una cuchara que golpeara la pared de un vaso. suspicaz -. rascándose la mejilla. haciendo un vago ademán con el cigarro. Ése es el asunto.¿Allá? .dijo Ronco -. Hugh.No.No es posible. Meditó un instante y agregó: . Probablemente allá. haciendo chasquear el cierre. ¿Qué dices tú. En seguida agregó: . La olvidé por completo. Phil? . ni siquiera .respondió Redrick -. La nuestra es una profesión arriesgada. . . No llegamos hasta los altos hornos.Nos estás echando tierra a los ojos. . tristemente -. ¿Dónde está la cámara? .¡Demonios! . bueno . mira esto! . Burbridge cayó en la jalea y tuve que volver atrás en seguida. Cuando Redrick cerró el portafolios. Lo siento. sintiendo que se le subía el color a la cara -. .exclamó Ronco -. dejando que los dos examinaran el botín y verificaran cada artículo con la lista. Schuhart .susurró Huesos.dijo Huesos.No.dijo Ronco. es lo que quiero saber. . suavemente -.No recuerdo. Redrick tomó el dinero y se lo metió en el bolsillo interior de la chaqueta sin contarlo. Por qué tanto misterio. la olvidé. En seguida presentó su mercadería.

Tienes suerte. . .dijo. ¿Sabes lo que es el movimiento perpetuo? . Pero con una condición: que nadie sepa de esto.Ni falta te hace . Te darán saludos de Phil y de Hugh y concertarán una cita contigo.¡Dios lo sabe! No tenía idea.preguntó Ronco. sentándose una vez más frente a Redrick -. Redrick tomó una de las revistas caídas y la hojeó.Me la puse en el dedo y le di impulso. Espera nuestra llamada todos los viernes entre las nueve y las nueve y media de la mañana. y lleva un minuto girando sin parar.¿Cuándo y dónde la próxima vez? Ronco también se levantó. Huesos la miraba con ojos desorbitados. Inmediatamente se oyó un parloteo. . .Te llamaremos. buscando algo para beber.Extendió el índice derecho.¿Qué diablos has traído? . Después sacó el fajo del bolsillo interior y contó los billetes. Redrick asintió y se encaminó hacia la puerta. como un trompo.Me voy . .replicó Ronco. Justo cuando lo estaba guardando otra vez volvió Ronco. hijo? Dos por cada uno. La argolla de metal blanco giraba velozmente en torno a él. salvo tú y yo. apartándose. nunca estudié eso. pero en ese momento le daban asco. y se precipitó detrás de la cortina.dijo en voz alta. ¿Entiendes. . Después se levantó y pasó también del otro lado de la cortina.preguntó éste cautelosamente. levantándose .¡No para! . Ronco lo miró fijamente. Ronco lo siguió y le puso una mano en el hombro.No. hijo . De haberlo sabido.anunció. Recorrió la habitación con la mirada. Ahí tienes el precio de este primer ejemplar. porque si nomás. Huesos se levantó de un salto. habría pedido más. La argolla plateada giraba fácilmente frente a él. con el dedo extendido hacia adelante.¿Cómo que no para? . Por cada uno que me traigas te daré dos fajos como ése. ¿De acuerdo? Redrick se guardó silenciosamente el dinero en el bolsillo. pero para no quedarse dormido contó el otro. Todo estaba en orden. . Estaba llena de mujeres impresionantes. 70 . apartando por un segundo la mirada para clavarla en Ronco. . mientras sacaba otro fajo -. .

Al final no sé quién tuvo una gran idea: hicieron saltar la puerta de la casa para que pudiera entrar. lo miraban y lo miraban. entró y cerró la puerta. Venían a montones y acababan como conductores. pero no vacío: lleno. buscando aventuras excitantes. al ejército y a los guardianes. obreros de construcción o delincuentes. había aparecido un fiambre recién llegado del cementerio. lleno de granos. armaban trifulcas por pequeñas diferencias de opinión. . pero la casa estaba cerrada desde hacia años y todos se habían mudado: la viuda.dijo Redrick -..agregó -. Al salir del Metropole llamó un taxi y fue hasta la otra punta de la ciudad. pero estaba muy excitado. es decir. sedientos. Contó a Redrick que esa mañana. pero con la película expuesta. Ni siquiera esperó el ascensor: bajó por la escalera desde el octavo piso. se convertían en merodeadores y perecían rápidamente. maldiciendo. Redrick se sacó del hombro aquella mano. En cuanto al resto. Y allí está. la hija con el marido y los nietos. era un fulano de nariz ganchuda. A mi se me hacía tarde para el trabajo.. . profundamente desilusionados y seguros de haber sido engañados una vez más. Todo esto está muy lindo. Y no necesitarás volver a la Zona nunca más. y la argolla es una maravilla. Al final se sentó en el cerco a esperar. claro. antes de aprender las triquiñuelas del oficio. Caminó sin volverse por el corredor alfombrado. enloqueciendo a la policía del municipio. que al menos podían trabajar como ayudantes de laboratorio. antes de la Visitación. para extender la desilusión a todos los países del mundo. volvían a su patria. El conductor granujiento apestaba a alcohol a más de un kilómetro y tenía los ojos más colorados que un conejo. malgastaban las noches en los bares. Vino gente de todo el vecindario. Algunos conseguían trabajo en el Instituto. La mitad de ellos. El conductor era nuevo. Uno de los cientos que afluían a Harmont en los últimos años.Quiero que me entiendas . Redrick no lo conocía. muy pocos. pero sobre todo necesitamos dos cosas: las fotos y el envase lleno. arruinados.Volvió a su casa. pero sólo los más instruidos e inteligentes. pero tenían miedo de acercarse.Pare . después de un mes o dos. y el envase. 71 . por mujeres o simplemente porque estaban borrachos. en su cuadra. riquezas desconocidas. consciente de que aquella mirada angelical seguía fija en su nuca. pero cuando me fui estaban por llamar al Instituto para que alguien viniera a llevárselo. Devuélvenos la cámara. que ya es una señora anciana. torturados por vagos deseos. olfateaba y rascaba.. abrió la puerta y salió. fama internacional o alguna religión especial. Es aquí mismo. ¿Y qué cree que hizo? Se levantó. encantador y lo que quieras. Caminaba alrededor de la casa. así que no sé cómo terminaron las cosas. Los vecinos dijeron que el tipo había muerto hace como treinta años. Unos pocos.

con un vaso en la mano y un minúsculo traje de baño en el cuerpo. Se volvió. Esperó el tiempo justo para que él captara la doble intención y le tendió el vaso. la miró abiertamente. desde el jardín. pintada de verde pálido. Él buscó a su alrededor hasta encontrar una reposera a la sombra. 72 . pasándose la lengua por los labios. después se llevó el vaso a los labios y tomó varios sorbos.¡Hola.preguntó. impecable. desde los hombros hasta el vientre. el portón se abrió de par en par con un crujido. que brillaba en el sol. Redrick. hombros desnudos y tostados. Redrick volvió la cabeza. hasta la cadera. de firmes curvas. allí estaba Dina Burbridge. una mano que lo saludaba entre el verdor. Red! .¿Quieres? . todo eso rodeado por una cerca de hierro forjado. Después se detuvo ante la puerta y esperó a que el taxi se alejara. allá en la Zona.gritó una voz de mujer.Burbridge está en el hospital . Hizo a Cobayo un ademán con la cabeza y abandonó el sendero. Cuervo había logrado imaginar unos hijos maravillosos al expresar su deseo. bajó una pierna insegura en busca de equilibrio. un minuto». Ella lo miró a su vez y rió. de pie a su lado. por cuyo borde asomaba el cuello esbelto de una botella. descansaba en la sombra cercana. El brazo derecho se le agitaba convulsivamente en dirección a Redrick. saludándolo con un movimiento del vaso -. pero no tenía dinero menudo y tuvo que cambiar uno de los billetes nuevos. impaciente. cruzando el césped verde y suave. estoy yendo. Ésta era toda seda y satén. Redrick apretó varias veces el timbre. y pelo negro como ala de cuervo. . acariciándola. sin una sola arruguita indispensable: sesenta kilos de carne acaramelado. pasó por entre los rosales para dirigirse hacia la glorieta. regiamente sentada.¡Hola. El sol. ojos de esmeralda con fulgor propio. SI. allí se sentó y tendió las piernas.dijo Dina Burbridge. una galería de vidrios con una mesa de billar. boca grande y húmeda.Hurgó en los bolsillos. Cobayo apareció en el porche. un jardín bien cuidado. La casita de Cuervo no estaba tan mal: dos plantas. como si dijera: «Estoy yendo. recuperó la estabilidad y arrastró el otro pie en busca del compañero. parejos. era un negro encorvado que temblaba siempre con el deseo de ser útil. un invernadero y una glorieta blanca bajo los manzanos. Había una gran estera roja extendida sobre el prado. dejando profundas sombras entre sus pechos casi desnudos. boca roja. Sobre la estera había también un libro de tapas brillantes. . brillante. comprendiendo. ¿Dónde está el viejo? ¡No me digas que volvió a meterse en líos! Redrick se detuvo junto a ella con el portafolios a la espalda. un baldecillo de hielo. .dijo -. junto al techo blanco de la glorieta. Le van a amputar las piernas. descuidadamente caído sobre un hombro. Avanzó lentamente por el sendero sombreado. se volcaba sobre ella. Red! . . a cuya vera crecían rosales. dientes blancos.

Cobayo llegó al fin. Ya no sonreía. abriendo inútilmente la boca desdentada. prometiéndole la Bola Dorada.Éstas son las últimas ganancias. sin embargo no tenía mucho interés. entonces . . Pero su sonrisa se había petrificado. no por él. Tal vez por debajo de la rodilla. y volvió a dejar la botella en el balde. El otro quedó cubierto por la espesa cabellera que le caía sobre el hombro.. El agua goteaba desde el vidrio oscuro. . Al ver que Redrick lo miraba tendió el vaso en un gesto desesperado.dijo Redrick. Como de costumbre estás en todo. sujetando con las dos manos un vaso lleno de líquido claro. entregó el vaso a Redrick y le palmeó tímidamente el hombro con una mano artrítica.Ella lo miró con un solo ojo. 73 .¿Las dos? . Y eso significa que tú. Después hizo girar el vaso. Dina recogió algunos. sin dejar de sonreír. Allí estaba Cobayo.dijo.dijo Redrick. espero .Las dos. Iba a llevarse la botella a la boca cuando lo interrumpió un balbuceo de protesta a sus espaldas. Pero no se lo contó. .. sino por sus hijos. Dixon . escuchando el tintineo de los cubitos. arrastrando penosamente los pies por el prado. Los billetes se abrieron en un arco iris. No le gustaba el whisky caro.Qué pena . Hasta habría podido contarle que se había acercado a él con las manoplas listas y que Burbridge le había rogado. Es precisamente lo que necesitaba en este momento. por ella y por Artie.Gracias. . El esfuerzo le estaba haciendo sudar la cabeza lanuda y le sacaba los ojos de las órbitas. .dijo -. tuvo que apartarla para que no le goteara en los pantalones. pero en un momento como ése podía hacer el sacrificio de tomar un trago. bien junto a las piernas largas de la muchacha. mugió y aulló. seriamente -. era una mueca de azúcar sobre la cara tostada. Sólo a Dina Burbridge habría podido contarle en detalle cómo había pasado todo. Ella dejó el vaso y se apartó el pelo hacia atrás. y los examinó como si no los conociera. tal vez por encima. Sacó un fajo de dinero del bolsillo superior y lo arrojó sobre la estera roja.Espero. Redrick se estiró desde la reposera para tomar la botella del baldecito y miró la etiqueta. distraídamente.

¿no es cierto? El mapa.. barro.preguntó. Indicó al conductor que lo llevara al Borscht. Qué lindos hijos había evocado Burbridge en la Zona. despertó sólo cuando el conductor. .Ya llegamos. Tenía que terminar con sus asuntos. Estaba doblando un billete por la mitad. ¡Ya te enseñará qué es el amor fraternal y la piedad! A esa altura la chica ya estaba hablando a gritos. y se golpeaba la cadera con el brazo sano.Termínala . Todo le daba vueltas..murmuró -. Ella no respondió.dijo él -. Lo sacaste. verás qué mapa te da. cruzando toda la Zona. Redrick la miró sin hablar mientras terminaba el vodka. aunque se moría de sueño. Ella cerró el pico. pelirrojo cretino. sin preguntar como quien establece un hecho -. ¿no es cierto? ¡Idiota! ¡Ya te veo en la cara que fue así! Espera.¿Quieres? . olvidado del vaso. le dijo: . Sacaste a ese hijo de puta llevándolo sobre la espalda. Dejar pasar una oportunidad como ésa. lo dobló otra vez. que olía a perfume y a sudor dulce.. al final se quedó dormido en el taxi.El viejo tiene en el puño a todos los idiotas como tú.Te prometió la Bola Dorada. Ya verás.dijo. refiriéndose al vaso. 74 . Red . Te va a pisar los huesos. Se detuvo ante él con los puños clavados en la suave curva de las caderas. Redrick se levantó sin apuro y le dio una fuerte bofetada. Ella lo interrumpió: . sacudiéndolo. . Que Dios tenga piedad del alma de Redrick Schuhart. señor.Qué tonto. . con todo el cuerpo doblado sobre el portafolios.Y mientras Cobayo sacudía la cabeza. él levantó el vaso. Arrojó el vaso a Cobayo sin mirarlo siquiera. este pelirrojo estúpido. . y otra más. . No había nada que decir. Amantes y respetuosos. ocultándole todo el mundo con ese cuerpo maravilloso. Salió a la calle y llamó un taxi.Así que lo sacaste a la rastra . las trampas.. En seguida se volvió a Dina. Echaste a perder una oportunidad como ésa. idiota. No quedarás en la calle. caminará sobre tu cráneo con sus muletas. Tu viejo. se dejó caer en el pasto y hundió la cara entre las manos. azorado y feliz. Él la miró. Dina se levantó para acercarse a él. pisando el dinero esparcido. lo saludó con un gesto de la cabeza y tragó la mitad de una sola vez.

Redrick le miró entonces la cara.Vamos . limpiaba los pisos. torcida la boca gordinflona y las mejillas caídas. Éste es el Borscht. secando vasos y echando miradas sucias al trío que chupaba cerveza en la mesa del rincón. Redrick.dijo Redrick. Los negocios no habían abierto aún y el Borscht debía estar cerrado también. Pasó por detrás del mostrador. el otro peón retrocedió con los cajones. Ernest murmuró algo que no era exactamente una bienvenida. La botella golpeó varias veces al borde de la jarrita. Miró a su alrededor antes de entrar. hacia muchísimo calor. Uno de los tipos se levantó perezosamente y fue hasta la puerta. con un bostezo convulsivo. Un peón desconocido. que tenía mal gusto en la boca y que le lloraban los ojos. Ya no tenla sueño. Era 75 . compañero. vestido con chaqueta blanca. . Pagó y descendió del coche. apenas podía mover las piernas pesadas. Al Borscht.Ven. Tenía bajos los párpados pesados. le dije.¿Que si traje qué? Redrick miró por sobre el hombro.preguntó Ernest. Al Banco. cubriéndose la boca. esquivando al peón que llevaba los cajones de cerveza. mirando a su alrededor -. del tipo de Gutalin. la abrió y la suspendió sobre la jarra. pues se chupaba la yema.gruñó Redrick -. dejó allí su portafolios y dijo hola.preguntó. sacó una botella de la heladera. al parecer el hombre se había pellizcado el dedo. Temblaba. Allí se detuvo para encender un cigarrillo. con voz ahogada. miró fijamente la mano del barman. Debo haber soñado. Era un negro grandote. tropezando con Ernest en forma tan ruda que éste se tambaleó. .. otro luchaba detrás de Ernest con un cajón de cerveza. La calle estaba desierta.dijo Ernest. El asfalto humeaba en el sol. como era habitual a esa hora del día. mirando a Redrick. hablemos .dijo Redrick. .¿Lo trajiste? . recogiendo el portafolios. . El hombre murmuró una disculpa.Dame otra cerveza . Todavía no habían retirado las sillas de las otras mesas. pero Ernest ya estaba en su puesto. . Redrick se acercó al mostrador. El peón que pasaba el trapo también estaba en ese momento entre Redrick y la salida. .Nada de eso. .Okey . Ernest plantó una jarrita vacía en el mostrador. Redrick se dio cuenta de que estaba empapado. los del rincón discutían en voz alta sobre las carreras.¿Adónde llegamos? . me dijo. pero doblemente corpulento. El peón pasó el trapo precisamente bajo los pies de Redrick. ni en un ojo ni en el otro.

A la izquierda. canallas. . Ahí tienen. Ya en la trastienda. . que lo cacheó rápidamente con sus grandes manos.exclamó el capitán -.replicó Redrick. Los peones se burlaban a sus espaldas y el soldado de las Naciones Unidas resopló con alegría. . . No había otra salida y la ventana tenía barrotes por fuera.gritó Redrick. El pelirrojo se acercó a la mesa y puso el portafolios frente al capitán Quarterblad. esparcidos. la mesa: dos pequeños vacíos. Ernest pasó a la trastienda y Redrick fue tras él. con calma -. apoyando el puño sobre la mesa para inclinarse hacia Redrick.murmuró Redrick -. ¿Algo más? .Muy interesante . quién sabe de dónde apareció un enorme soldado de las Naciones Unidas. arrojando al suelo el segundo fajo -. Vacíalos. suavemente -. En seguida empujó a Redrick en dirección al capitán.preguntó el capitán. sonreían muy satisfechos. nueve pilas. porque los tres fulanos del rincón ya estaban bloqueando la puerta y el peón de limpieza se había detenido junto a las cortinas que daban al depósito. Ahora recógelo. . con el casco sobre los ojos. con la cara contraria por el disgusto. Éste levantó las cejas y encogió un solo hombro.repitió el capitán Quarterblad sin alzar la voz. . junto a la pared.¡Malditos esfuerzos! . 76 .un tipo grandote. Que lo recojan sus esclavos. Se miraron mutuamente por algunos segundos.dijo a Ernest. sacando el botín para ponerlo sobre. El capitán Quarterblad. gotitas negras de diversos tamaños. Ernest dio un paso a un lado y se sentó en una silla.Chupasangre . poniendo las manos tras la espalda -. . merodeador . Ojalá se les atraganto. Ante la mesa estaba el capitán Quarterblad amarillento y furioso. junto a la puerta. murmurando maldiciones. Se detuvo en el bolsillo derecho y sacó las manoplas de bronce.Recoge ese dinero. dieciséis piezas en una bolsa de polietileno. Sacó un fajo dé billetes y lo arrojó sobre la mesa. Todo estaba a la vista: los dos peones. revolvía el portafolios con las dos manos. Por mí puede recogerlo usted mismo. se agachó para recoger desganadamente los billetes. Al fin el merodeador.dijo el capitán.¿Tienes algo en los bolsillos? .Víboras . allí quedaron.¡Cualquier día! . dos esponjas perfectamente conservadas y un pote de arcilla carbonatada. de nariz quebrada y orejas de repollo.¡Ajá! .

Subió a la carrera algunos escalones invisibles y lanzó todo el peso de su cuerpo contra la puerta. de goznes herrumbrados. para ocultarse en otro portal. En la calle Siete algún tipo de hermandad avanzaba ruidosamente por la calzada. en manifestación. eran unos doscientos. corrió a mayor velocidad. pero no fue así. Algunos tenían peor aspecto. Cayó sobre las manos. antes de que la trampa abierta hubiera llegado al suelo se había lanzado ya. y finalmente salió al otro lado de la calle. Mientras se arrastraba de rodillas por el suelo. despellejándose las manos. se revisó apresuradamente. antes de que el capitán Quarterblad lo hiciera rodear. dio un salto mortal y se levantó de un salto. volteándolos a su paso. Pero no se detuvo ni por un instante. pisoteó pies ajenos. revolvió en la montaña de basura que ocultaba el sitio donde la pared estaba sin tablas. Pero no era para eso que había escapado tan audazmente. para mezclarse entre la multitud. Redrick salió de un portal. en otras circunstancias no le habría costado ocultarse en ese barrio. Se zambulló en un túnel bajo y maloliente que llevaba al fondo siguiente.dijo Redrick -. ante los ojos le bailaban manchas de sangre y el corazón le palpitaba con fuerza. Se te van a saltar los mocos. tensó. Se deslizó de panza por ese agujero. Resbaló. agachado. Tenía allí muchos conocidos y hasta algunos amigos. pero pronto estuvo en el angosto patio. agarró el anillo y tiró de él con todas sus fuerzas. tan desarrapados y mugrientos como él. Tuvo mucha suerte. Echó a correr encorvado. todas las que sabía y algunas otras que inventaba en ese momento. añadiendo fácilmente doce meses a su sentencia. Tenía que salir de ese vecindario de inmediato. como si hubieran pasado toda la tarde arrastrándose por los agujeros de los cercos y echándose latas de basura encima. Allí se agachó entre las latas de basura.¡No resoples! . Así salió al garaje de Ernest. bajo las mismas narices del capitán Quarterblad. Se le desgarró la chaqueta. pues había jugado en todos aquellos patios y sótanos. asustando a los chicos que jugaban. Corrió hasta el rincón más alejado y allí. Estaba estremecido y jadeante. Allí prestó atención. tal vez habían pasado la noche alborotando en alguna carbonera. se iba acercando más y más al anillo de oscuro bronce que descansaba pacíficamente en el polvoriento piso de parquet. hacia la prisión fría y gris de la bodega. por el angosto pasillo abierto entre los cajones de botellas. finalmente. arrastrándose por los agujeros de los cercos podridos. incluso por una semana.. se cepilló los pantalones y. recibió algún puñetazo ocasional y lo devolvió. 77 . Cuando llegó el momento adecuado cerró el pico. de cabeza. en aquellos tendederos abandonados y en las carboneras. Conocía bien la zona. esperando oír las sirenas de la policía. sin dejar de gritar obscenidades. la atravesó a fuerza de empujones y tirones. confiado en su memoria y en su suerte. con sacudidas que le llegaban a la garganta. los oyó caer y estrellarse tras él. se irguió y corrió hacia el patio. se quitó la chaqueta y la corbata. esquivando la ropa tendida a secar. Se volvió para lograr un mejor acceso. sin ver nada. recogiendo los billetes uno por uno.

Valía la pena el soborno empleado: les había hecho un tobogán. Después tornó de una percha una chaqueta de cuero. Los chicos se portaban bien. sentadas en un banco cercano con el tejido sobre el regazo. Se acercó a su propio garaje desde el costado del negocio de radio y electrónica. Las hendijas de la puerta dejaban pasar finos rayos de luz que iluminaban el polvo danzarín del sombrío garaje. Palpó un papel encerado. tres ancianas. la observaban con labios fruncidos. tocándose de tanto en tanto la mejilla para calmar el tic nervioso. pensó. las hamacas. y se lo deslizó dentro de la camisa.. las viejas cerdas estarían intercambiando sucias opiniones. Se puso cómodo entre las magulladas matas de lilas de las casas vecinas. Entonces empezó a caminar con rapidez. encontró en el rincón una gorra grasienta y se la encasquetó hasta los ojos. Pensó. cerca del surtidor de nafta abandonado al final de la calle Miner. Sólo Dios sabe quién la usaba por entonces. pues todas las casas de alrededor estaban cerradas con tablas. Allí permaneció por un minuto. Se apartó de la grieta. o más. 78 . tal como cuando trabajaba en la Zona. los chicos jugaban y chillaban. Y el tic nervioso recomenzó. la muerte invencible e inevitable que contenía. levantó silenciosamente el viejo asiento. la manifestación se detuvo. también estaba la caja de plomo con balas y la bolsa con los brazaletes y la billetera vieja.. muchachos. pensó. diciendo suavemente: . Pero Redrick ya estaba en otro vecindario y el capitán Quarterblad no tenía modo de saber en cuál. y lo hicieron pensar. Afuera. Se quitó la chaqueta y la gorra. Redrick se sentó a la sombra de aquella cabina y metió la mano en una hendija que había allí debajo. pero sin demasiada prisa. agachado contra la áspera pared a prueba de incendios.Gracias. con mucho cuidado. sopesando en la mano el envase de porcelana. para recobrar el aliento y fumar un cigarrillo.Fue precisamente entonces cuando se oyó el gemido familiar y desagradable de los coches patrulleros. más allá se veía tan sólo aquel baldío interminable que fuera el basurero de la ciudad. inteligente y premeditadamente. donde no había ventanas. se dijo. palpó dentro de su camisa. Entró al garaje por el pasillo oculto. una casa de muñecas. «Bueno». acercó un ojo a la más ancha de las ranuras y contempló a Monita. Cuando el camión y los obreros se alejaron a bocinazos por la calle se echó a reír. y el banco en donde estaban las viejas. Fumó ávidamente. que corría entre las hamacas agitando dos globos. polvoriento. sacó el rollo de papel que había en la bolsa guardada dentro del canasto. jugaban con ella como si fuera una más. plegándose como un acordeón.. ruidosamente. Al marcharse oyó la voz de su hija. había una cabina telefónica. En la parte sudoeste de la ciudad. Su escondrijo estaba en orden.. demoraron a este tonto. con documentos falsos. tuvo que esperar en tanto los obreros cargaban un camión con televisores. volvió a inspeccionar el garaje y entró arrastrándose al agujero. vieja y gastada. y la culata del arma envuelta en él.

A mí me ha llegado el turno. para no cambiar de idea. no te preocupes.Que la hagan. . por el baldío rodaban briznas secas. Se sostuvo la mejilla contorsionada. Estaba solo.Guta .dijo.Schuhart .dijo. Miró a su alrededor. sin oír su propia voz -. No te preocupes y mantén el ánimo en alto. . Te casaste con un merodeador. 79 . Rápidamente. Y recuerda. Aquel paquete voluminoso entraba bien en el fondo del pozo que había debajo y aún quedaba lugar. Allí nos veremos. Entró a la cabina caldeada. yo no he llamado. decidido . que se movió. la sacudió para ver si estaba firme y finalmente se levantó. Trae a Monita.Hijos de perra . .Que cada uno se ocupe de si. Colgó abruptamente y permaneció algunos segundos con los ojos cerrados y los dientes tan apretados que le tintinearon los oídos. Y no te faltará dinero. puso el envase en la gorra y envolvió la gorra en la chaqueta de cuero.dijo -.Listo. . recostándose contra la cabina. Oyó el suspiro estremecido y se apresuró a agregar: . sólo Dios cuida de todos. depositó una moneda y marcó un numero.Bueno .murmuró.Es un delito menor.Mañana por la mañana te llamarán al puesto de comando. . así que no te quejes. Se me pusieron en el camino. seis a ocho meses con derecho a visitas. pensando en los obreros que cargaban los aparatos de televisión -. Yo habría tirado esto otra vez a la Zona. En la casa no hay nada. Nos arreglaremos.preguntó ella. . Después depositó otra moneda y volvió a marcar un número. las ventanas claveteadas lo contemplaban sombríamente. gusano. Mañana nos vemos. El aire caliente reverberaba sobre el cemento agrietado. . Un beso en la naricita.. pero no sirvió para calmarla. Después se arrodilló. Guta seguía en silencio. Ya sabes: los ojos brillantes y el rabo erguido. ¿qué estás haciendo. esa puta. Todo arreglado. Me atraparon otra vez. limpiándose las manos.¿Habrá alguna inspección? . basura? Con esto pueden matarnos a todos. y todo estarla terminado. Por favor. Volvió a poner la cabina en su sitio. con tristeza. Ellos te enviarán.

. La porcelana está debajo de ella. supervisor de compras de equipos electrónicos en la división Harmont del instituto internacional de culturas extraterrestres. no hay forma de confundirse.Cerca del sitio donde nos encontramos la primera vez hay una cabina telefónica. Y después de una pausa agregó: . ¿entendido? ¿Entendido. si no. simpáticamente.preguntó Ronco.Tendremos en cuenta todo eso . No hacía más que aguardar una llamada telefónica mientras su visitante. pero voy a entregarme. lo sermoneaba perezosamente. te aconsejo que no lo hagas.dijo Ronco. . Después. Noonan estaba sentado ante el escritorio de su estudio. con naturalidad.dijo Redrick -. Colgó y miró a su alrededor. Me atraparon y escapé. O imaginaba que lo estaba sermoneando. .Habla Schuhart. Si la quieres. Mi esposa queda sin un centavo.Escucho . . 80 .¿Schuhart? ¿Qué Schuhart? . Escucha bien y no me interrumpas. garabateando sobre un bloc de tamaño legal. Noonan. Todo a mi esposa.. ¿Comprendiste? .Te dije que no me interrumpas. Saludos. el doctor Pilman.. cruzando otro grupo de cinco rayitas y cerrando el bloc -.dijo Ronco. Pero quiero que cuiden de mi esposa.dijo finalmente Noonan. Es la única.dijo Ronco -.Comprendí todo . . subió lentamente por la calle Miner entre las casas vacías y claveteadas. dije? .¿Quieres un abogado? . tómala. asintiendo con la cabeza calva. 3. Richard H. Que no le falta nada. Richard H. con las manos hundidas en los bolsillos del pantalón. Sonreía también. no.. sin escuchar a su visitante. Gracias. La esbelta mano de Valentine sacudió limpiamente las cenizas de su cigarrillo en el cenicero. Tú te encargarás de ella. cincuenta y un años.Sigue .No . Realmente es muy extraño. Si al volver descubro que me jugaron sucio. Todavía nos quedan muchos años de jugar juntos. hasta el último centavo. O trataba de convencerse a sí mismo de que lo estaba sermoneando. Me darán entre dos y medio y tres años.

erguido y proporcionado. los materiales buenos serían mucho más escasos. . En ese momento sonó el teléfono. también en mi opinión.. Lo que haya dicho lo tendremos en cuenta. agitando su dedito rosado -. si no fuera por mí. Además. recostándose en su sillón -. ¿Y quién les cubre las espaldas? Por ejemplo. .¿Señor Noonan? . El bueno llega con más frecuencia.dijo -. en un mullido sillón. No tan fuerte. lo que tendrán en cuenta? . No tenía una sola mancha en su chaqueta de ante ni una arruga en los pantalones.respondió alegremente Noonan.¿Señor Noonan? . ¿Qué es eso de que no hago nada? ¿Acaso he dejado de hacerle entregar un solo pedido de repuestos? .. exactamente.En mi opinión.dijo en el tubo la voz conocida y pesada.respondió Valentine. Camisa de un blanco cegador. Hasta la última palabra. a usted se le paga un sueldo fantástico para nada . todo lo que usted acaba de decir . coronada por un corte casi al rape. . pero no sé qué tiene usted que ver con eso.Eso no importa. 81 .Bueno.interrumpió Noonan.. ustedes los científicos se la pasan rompiendo buenos equipos y pidiendo repuestos.Comuníqueme. Valentine (el doctor Valentine Pilman.¡Shhhh! . . zapatos relucientes.En realidad . . Creo que usted no hace nada. delicado y limpio.. corbata de color liso. hace mucho tiempo que lo vengo observando. Valentine se levantó. . por el amor de Dios. usted es un saboteador. Menudo.preguntó con mucha cortesía. . Era menudo. La frente ancha y baja.Bueno. Dick.¡Un momento! .¿Y qué es.susurró Noonan -. Otra vez el señor Lemchen.. enormes anteojos oscuros.preguntó la secretaria -.No sé .¿Y qué es lo que dije? . . Y además. Recibimos equipos buenos y equipos malos.agregó Valentine -. Noonan se interrumpió para tomar el receptor. . Una sonrisa maliciosa en los labios delgados y pálidos. se llevó dos dedos a la frente en señal de despedida y salió del despacho. ganador de un Premio Nóbel) estaba sentado frente a él. muy seria. . volviendo a sacudir las cenizas -.

. Quédate aquí y cúbreme la espalda. Aquí y allá tuvo que enfrentarse con algunos intentos de detenerlo. cuando vuelva te traeré un regalo. me lo merezco. Noonan le arrojó un beso y salió a los corredores del instituto. . Especialmente el señor Lemehen en persona. . Se meneó un poco para acomodarse mejor tras el volante y pisó el acelerador. linda . el coche derrapaba en las esquinas. Tomó su sombrero. A pesar de si mismo. pero logró zafarse de todas las conversaciones bromeando. .Voy a ver a algunos clientes. . El Peugeot salió silenciosamente al medio de la calle. . La lluvia se precipitó de repente. lo puso en la instalación del tablero y empujó con el pulgar para meterlo hasta la empuñadura. un segundo después corría hacia la salida de la Pre-Zona. señor Noonan. como dicen.Sí. pidiendo a los interesados que le cubrieran las espaldas o que tuvieran paciencia. ¿verdad? ¿Por qué nos gusta que nos elogien? Eso no da dinero.. Estoy aquí por poco tiempo. Se paseó por la oficina y hasta empezó a cantar alguna cancioncita pop.No es fácil comunicarse con usted en el trabajo. para agitar el pase cerrado bajo las narices del sargento de guardia. Ella pareció transformarse.dijo a la secretaria -. La ruta se tornó resbaladiza. escucho.En ese caso. y finalmente emergió. Extraño. Ahora estarán elogiándome. El aspecto legal. si no tiene inconvenientes. pensó. ¿Gloria? ¿Qué clase de gloria tenemos? «Es 82 . Quisiera que discutiéramos personalmente unas cuantas cosas. Me refiero a los últimos contratos con Mitsubishi Denshi.Acaba de llegar un nuevo embarque. como si alguien hubiera volcado un balde en el cielo. riéndose jovialmente de sí mismo. Sobre la ciudad pendían nubes bajas y pesadas. pero se interrumpió en una nota especialmente agria. ¿por qué no pasa por nuestras oficinas dentro de media hora? ¿Le parece bien? . «Así que recibieron el informe». ya lo sé.Sí. las primeras gotas vacilantes empezaban ya a esparcirse por la acera como pequeñas estrellas negras. El día era bochornoso. se echó el impermeable al hombro y salió a la zona de recepción. ileso y sin compromisos.A sus órdenes. señor Noonan. se metió de cabeza y arrojó la chaqueta al asiento trasero. Bueno. Noonan puso los limpiaparabrisas a funcionar y aminoró la marcha. Richard Noonan colgó y se levantó frotándose las manos regordetas. Noonan se echó el saco sobre la cabeza y los hombros y corrió junto a la larga fila de coches hasta su Peugeot. Dentro de media hora. me gusta que me elogien. Sacó del bolsillo el palo negro y redondo del así-así.Perfecto.

Korsh y Simak».. ¿Qué será? Oh. como a los chicos les gusta el helado. el Complejo Luna: el mejor jazz internacional. Una horrible lastimadura en la cara del planeta. que estaba sepultado en un periódico. Bueno. Viró hacia la calle Central y de pronto se dio cuenta de lo mucho que había crecido la ciudad en los últimos años. por una parte no se puede dejar de reconocerlo.. Pasó corriendo junto al portero.» Creo que todo empezó cuando los merodeadores trajeron los así-así de la Zona. y por otra no se puede estar en desacuerdo. Sí. tomó el sombrero y corrió hacia la entrada. Sacó el así-así y se lo guardó en el bolsillo. Noonan. contando a Bayliss. me gustaría saber dónde va a terminar todo esto. antes bien. Y los suburbios se están vaciando. Noonan detuvo el coche frente a un edificio feo. ¿qué quería decir esa H. la tentación del demonio. Sin duda estamos criando muchachos fuertes. Todo para nuestras gloriosas tropas y nuestros valientes turistas. Sí. Debido a la intensa lluvia estaban todas las luces encendidas. Puesto que tal y cual objeto.. Cada uno tenía su negocito.. digamos cuatro. volvió a ponerse el impermeable. creo que fue entonces. ¡Qué ser extraño es el hombre! Se diría que nos gusta el elogio por el elogio mismo. tanta legislación! Y ahora uno ni siquiera se acuerda cómo fue que la férrea resolución universal se fundió en un tembloroso charco de jalea. ya recuerdo! ¡Herbert! Richard Herbert Noonan.? ¡Qué sé yo! Y no tengo a quien preguntarle. no es cosa de preguntarlo al señor Lemehen. un espectáculo de variedades y varias cosas más. especialmente los más ancianos. Llevaban veinte años bufando y rezongando. científicos y soldados. sin haber podido organizar el robo. zonas de seguridad de treinta kilómetros. Pequeñas pilas. Caramba. Y no era yo el único que pensaba así. y para los nobles caballeros de la ciencia. ¡Tantos discursos. fotografiado con rayos X en un ángulo de 18 grados. O bien habían comenzado muy temprano o todavía la seguían con ganas desde la noche anterior. está diluviando. a propósito. y nada más. que correspondían a la hermosa Dina. ¿Cómo puedo ser mejor a mis propios ojos? ¿Como si no me conociera? Ese gordo bueno de Richard H. la caja de Pandora o el diablo. una caja de tesoros. cuyo discreto cartel decía: «Oficinas legales de Korsh. La herida ya no pareció tal. y por otra no se puede estar en desacuerdo. El coche pasaba frente a la casa que Cuervo Burbridge tenía en el centro. Enormes rascacielos. llenos de resistencia y tesoneros en la búsqueda de sus deseos. Y es tan estúpido. mientras los científicos arrugaban significativa y portentosamente el ceño. perfectamente bloqueada. Dick pudo ver varias parejas que bailaban en las habitaciones del segundo piso. hace diez años estaba seguro de saberlo: barreras policiales impenetrables. Allá están construyendo otro. 83 .famoso: ya lo conocen tres personas» Bueno. «Por una parte no se puede dejar de reconocerlo. malgastando billones. Descubrieron el modo de darles uso. Sobre todo cuando se descubrió que las pilas se multiplicaban. ¡Ah. emite electrones cuasitermales en un ángulo de 22 grados. ¡Al diablo con todo esto! De cualquier modo moriré sin ver el final. Era la nueva ola en la ciudad: dar fiestas que duraban varios días.

y subió las escaleras cubiertas por una alfombra gastada. Sus zapatos repiquetearon por el largo corredor del segundo piso; aquel lugar exhalaba un olor que habla renunciado a identificar mucho tiempo antes. Finalmente abrió la última puerta del pasillo y entró. Ante el escritorio no estaba la secretaria, sino un joven desconocido, muy bronceado, en mangas de camisa, que escarbaba las tripas de algún artefacto electrónico instalado sobre el escritorio, en vez de la máquina de escribir. Richard Noonan colgó su sombrero y su chaqueta, alisó con ambas manos el poco pelo que le restaba y miró interrogativamente al joven. Éste asintió. Noonan abrió entonces la puerta de la oficina. El señor Lemehen se levantó pesadamente del gran sillón de cuero instalado frente a la ventana, cubierta por cortinajes. Su angulosa cara de general estaba arrugada, ya fuera en una sonrisa de bienvenida o en un gesto de disgusto por el mal tiempo; quizás fuera también un estornudo contenido. - Ah, ya llegó, pase, póngase cómodo. Noonan buscó algún lugar para ponerse cómodo, pero sólo encontró una silla dura, de respaldo recto, arrinconada detrás del escritorio. Prefirió sentarse en el borde del escritorio. Su ánimo jovial se estaba evaporando por algún motivo, aunque él mismo no sabía cuál. De pronto se dio cuenta de que ese día no habría elogios. Todo lo contrario. «El día de la ira», pensó filosóficamente, endureciéndose para enfrentar lo peor. - Fume si quiere - dijo el señor Lemchen, volviendo a descender hasta su sillón. - No, gracias, no fumo. El señor Lemehen asintió, como si aquello confirmara sus peores sospechas; juntó las puntas de los dedos formando una torre y las contempló por un rato. Al fin dijo: - Creo que no vamos a discutir los asuntos legales de la Mitsubishi Denshi Company. Eso era un chiste. Richard Noonan sonrió de inmediato. - ¡Como quiera! Estaba endemoniadamente incómodo allí sentado; además los pies no le llegaban al suelo. - Siento decirle, Richard, que su informe ha causado una impresión muy favorable allá arriba. - Hum - murmuró Noonan, mientras pensaba: «Aquí viene»

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- Estaban por recomendarlo para una condecoración - prosiguió el señor Lemehen -. Sin embargo los convencí de que esperaran un poco. Y yo tenía razón. Abandonó con esfuerzo la contemplación de sus diez dedos y levantó los ojos hacia Noonan. - Usted se preguntará por qué me comporté con tanta cautela. - Probablemente tenía sus motivos - dijo Noonan, inexpresivamente. - En efecto. ¿Cuáles son los resultados de su informe, Richard? La banda del Metropole está liquidada; gracias a sus esfuerzos. La banda de la Flor Verde fue apresada con las manos en la masa; brillante trabajo, también suyo, Quasimodo, los Músicos Vagabundos y todas las otras bandas, no recuerdo cómo se llaman, se desmembraron porque sabían que el baile se había terminado y que cualquier día los iban a atrapar. Todo esto es cierto; lo hemos verificado por otras fuentes. El campo de batalla está despejado. La victoria es suya, Richard. El enemigo se retiró en desbandada, sufriendo grandes pérdidas. ¿Es correcto lo que digo? - En todo caso - dijo Noonan, cauteloso -, en los últimos tres meses ha cesado la pérdida de materiales de la Zona a través de Harmont. Al menos, según las informaciones que tengo. - El enemigo se ha retirado, ¿verdad? - Bueno, si prefiere esa metáfora, sí. - ¡No! El asunto es que este enemigo jamás se retira. Lo sé sin lugar a dudas. Al apresurarse a presentar un informe de victoria, Richard, usted ha demostrado falta de madurez. Por eso sugerí que esperaran antes de darle una recompensa. «Vete al diablo, tú y tus recompensas», pensó Noonan, balanceando el pie y observando ceñudo el zapato brillante, «¡Métete las recompensas en las telarañas del desván! No me falta más que escuchar tus conferencias. Sé perfectamente con quién trato sin necesidad de que me lo digas. No vengas a hablarme del enemigo. Dime, simplemente cuándo, dónde y cómo me equivoqué, qué han robado esos hijos de puta, dónde y cómo fallaron la forma de pasar. Y sin tantas pavadas, que no soy un novato; tengo más de medio siglo encima y no estoy aquí sentado para oírte hablar de órdenes y decoraciones estúpidas.» - ¿Qué sabe usted de la Bola Dorada? - preguntó súbitamente el señor Lemehen. «Dios, qué tiene que ver la Bola Dorada con todo esto». pensó Noonan, irritado. «Por qué no te irás al diablo con tus enfoques indirectos.»

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- La Bola Dorada es una leyenda - informó, en tono aburrido -. Un artefacto mítico localizado en la Zona, con la forma de una pelota de oro, que concede deseos a los hombres. - ¿Cualquier deseo? - Según la versión canónica de la leyenda, cualquier deseo. Sin embargo, hay versiones distintas. - De acuerdo. ¿Qué sabe de las lámparas de la muerte? - Hace ocho años, un merodeador llamado Stefan Norman, alias Cuatroojos, trajo de la Zona un aparato que, hasta donde se puede juzgar, era algún tipo de emisor de rayos fatales para los organismos terrícolas. Este Cuatro-ojos ofreció el aparato al Instituto, pero no se pusieron de acuerdo en cuanto al precio. Cuatro-ojos volvió a entrar a la Zona y jamás regresó. Se ignora el paradero actual del aparato. La gente del Instituto sigue tirándose de los pelos por ese asunto. Hugh (el del Metropole, usted lo conoce) ofrece por él cualquier suma que se pueda escribir en un cheque. - ¿Es todo? - preguntó el señor Lemehen. - Es todo. Noonan paseaba descaradamente la vista por la habitación. Era aburrida; no había nada para mirar. - Muy bien. ¿Y qué sabe de los ojos de la langosta? - ¿Qué clase de ojos? - Ojos de langosta. Langpátas, ¿entiende? Ésas que tienen pinzas - explicó Lemchen, moviendo los dedos como si fueran tenazas. - Nunca los oí nombrar - respondió Noonan, frunciendo el ceño. - ¿Y de las servilletas castañeteantes? Noonan se bajó del escritorio para erguirse frente a Lemehen con las manos en los bolsillos. - No sé nada de ellas. ¿Y usted? - Yo tampoco, por desgracia; ni sobre las servilletas castañeteantes ni sobre los ojos de langosta. Pero existen. - ¿En mi Zona? - Siéntese, siéntese - indicó el señor Lemehen, agitando la mano -, Recién empezamos la charla. Siéntese.

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pensó.¿Contactos con Burbridge? . mirando hacia el cielo raso: . Últimamente bebe mucho. el maltés? . no se puede olvidar de aquella copia. ahora vende su botín al Instituto utilizándome como intermediario. «¿Qué es todo ese material nuevo? Tal vez lo encontraron en otras Zonas y trata de hacerme pasar por tonto.¿Cómo anda el viejo Burbridge? . No le queda tiempo para la Zona. Soltó la cortina. . lleva una vida disoluta. este viejo zorro.Noonan dio la vuelta al escritorio y se sentó en la silla dura de respaldo recto. el muy cerdo. Organiza picnics para los oficiales del cuartel y para los turistas. la hija. Está inválido y en muy buena posición. . Le doy rienda libre: tarde o temprano alguien lo hará desaparecer.Muy bien . creo que no va a durar. Noonan hizo una pausa. satisfecho. volvió a sentarse en el sillón y preguntó.anunció Lemchen. .¿Eso es todo? .Bueno. mientras apartaba una esquina del cortinaje para mirar por la ventana -.Anda detrás de Dina. Dina. No tiene dificultades económicas. Arthur. acaba de graduarse en la escuela de leyes. Anduvo con la banda de Quasimodo. Sin resultados.. Me gusta. «¿Adónde quiere ir a parar?». el hijo. Está diluviando.» . No tiene vinculaciones con la Zona. Es dueño de cuatro bares y de una escuela de baile.Es uno de los pocos merodeadores que siguen activos.Prosigamos con nuestro pequeño examen . ¿Qué sabe de Red Schuhart? . .Salió de la cárcel el mes pasado.dijo el señor Lemehen -. Al fin completó: . febrilmente. tiene problemas de familia.. Nunca me tuvo aprecio.¿Burbridge? Cuervo Burbridge está bajo vigilancia.Es todo. pero tiene. El señor Lemehen asintió. Trató de emigrar.¿Y qué hace Creonte. 87 .

¿Qué pasa con Suertudo Carter? . Cuatro hijos. . ¿Y qué hay de los jóvenes? . de modo que están perdidos. los jóvenes van y vienen. Pero las máquinas necesitan mucha energía. . El señor Lemehen volvió a asentir. . poniéndose en guardia. ¿a quién he olvidado de los viejos? . se disolvió. sí. Hay cinco o seis con un poco de experiencia. va a morir de cáncer.No parece mucho. .Ah. usted recordará que solían comprar botín.Sigue en lo mismo. pero últimamente no tienen quién reduzca el botín. . 88 . Su antigua organización. Van a la Zona y pasan allí varios días en cada oportunidad.A propósito. los Ángeles Luchadores. .¿En mi Zona? . Vende coches usados y tiene un taller para adaptar automóviles al así-así. Los antiguos están retirados. Los estoy adiestrando poco a poco. tal vez usted no sabe que el enemigo ha empezado a emplear los merodeadores automáticos. Creo que los merodeos han cesado casi por completo en mi Zona. Pronto valdrá la pena.Bueno. Está en el hospital. Y olvidó a Gutalin. sí. la mujer murió el año pasado. ¿qué se sabe de Gutalin? .Bueno.preguntó amablemente. no mas. más conocido como Cacto. Ahora hay merodeadores robóticos. destrozando todo lo que encuentran. además el nuevo director del Instituto los ha hecho perseguir por la policía. Tiene suegra. La tecnología ha ganado terreno. si.Bueno. . ¿O me equivoco? . Lemehen asintió. eso he oído decir. Ahora no tienen nada que comprar. Gutalin lo llevaba nuevamente a la Zona: las cosas del demonio debían estar con el demonio.dijo el señor Lemehen -. jefe. Tiene una banda de tres hombres. .Hace muchos años que dejó el merodeo.¿Por qué? . los jóvenes no saben qué hacer y el prestigio de la profesión se va perdiendo.preguntó Noonan..A Jonathan Miles.En cinco o seis años.Es cuestión de tiempo.¿Cuándo? .Sí.Comprendo . .

observó Lemehen. merodeadores profesionales. nada más.El enemigo está diseminado y se ha retirado a algún rincón a lamerse las heridas.dijo Noonan.comentó. . poniendo la mano como pantalla tras su oreja arrugada y velluda. con las orejas bajas ante la autoridad. ¡Bueno. ¡Las huellas digitales de Burbridge! ¡Las del Maltés! ¡Las de Ben Halevy. viejo del diablo! ¡No demores las cosas!». Ahora me la va a dar. pero algo encuentran. Los que aún siguen aquí ya no tienen relación con la Zona. Los jóvenes están perdidos y cercados. El señor Lemehen carraspeo vagamente. En Harmont no quedan ya.. Recapitulemos. pensó.También en la suya. No hay botín. «Ahora. ¿Qué pueden encontrar allí? . eso no le concierne. . . hasta el Lago Negro y al pie de las colinas de Monte Rocoso. alfileres. el enemigo ha recibido más de seis mil artículos provenientes de las diversas Zonas.Bueno. ahora póngame en el plato. las servilletas repiqueteantes. Tienen la base en Rexópolis. los cascabeles de perra. sean lo que sean! ¡Al diablo con todo! 89 . suspicaz -.dijo Noonan.Pero ese es el perímetro de la Zona . Me tiene frito y hervido.gritó -. Basta ya. De cualquier modo era una información. palmeó su flanco pintado y se volvió ásperamente hacia Noonan. Se queda ahí. . . Se detuvo ante la caja fuerte. por sobre las montañas. a quien usted ni siquiera se dignó mencionar! ¡Las de Hindus Heresh y Pygmy Zmyg! ¿Así entrena usted a sus jóvenes? ¡Brazaletes. Los robos de materiales en la Zona de Harmont cesaron hace tres meses. prácticamente.No he oído su respuesta . ¿Correcto? Noonan guardó silencio. molinetes blancos! Y encima ese asunto de los ojos de langosta. hasta el Cañón Serpiente. según nuestra información.¡No se consuele con ilusiones! . ¿Cómo le parece que me sentía anteayer? Se interrumpió para levantarse y se acercó a la caja fuerte. . y cuando lo hay no se encuentra a quién vendérselo. el Narigón. Esa área está vacía. desde allí trasladan el equipo en helicóptero. .Muy poco. jefe . habla. Pero ¿dónde estuvo el error? Ha de haber sido uno realmente grande.Para abreviar: en los dos últimos meses. muy poco.No tiene nada que decir en su defensa . con inesperada amargura -. sombrío -.

Richard? Noonan se secó la frente con el pañuelo.. Su mirada. Debo. no quiero demorarlo más . lejos de ese edificio donde estaba el viejo hijo de puta. esta vez me agarró. porque él tenía el así-así en el bolsillo. se instaló nuevamente en el sillón. ¡Ben J. jefe. No. Muy bien.¿Qué piensa usted de todo esto.. maldición. Empezaré con él. Por un momento buscó en el tablero la llave de contacto. y meterla en la instalación.. la cara sobre la mesa y de golpe aplastado contra la pared. Richard Noonan tuvo la impresión de que eso le impedía comprender cuál era el próximo paso a dar. Noonan se levantó. pareció tan vacía como si estuviera mirando hacia dentro. Ese rengo de porquería. ¡Oh. en Singapur. alguna parte. Cuervo. probablemente mirando desde una ventana. El agua corría a chorros por el parabrisas.respondió sinceramente -. Que sea como en 90 . aquí pasa algo raro. olvidado de todo. sin ver casi nada frente a él. En el momento en que tendía la mano hacia el así-así quedó inmóvil por un instante. creo que estoy diciendo tonterías. Ya sé por quién empezar. qué bien. Adiós.. Subió al auto.. ¡Le sigo todos los pasos! Organiza picnics y cócteles a la orilla de los lagos y gana muchísimo con eso.dijo el señor Lemchen -. Así podría a menos conducir el coche hasta alguna parte. Se dio unos coscorrones y se sintió mejor. al posarse brevemente en Noonan. aún enjugándose el cuello sudoroso. Halevy el Narigón! ¡Hasta apodo tiene! ¿Cuándo? Es sólo un pequeño novato. ¿Cómo pudo ocurrir? Justo como aquella vez. Richard Noonan se encasquetó el sombrero. un mocoso. Encendió los limpiaparabrisas y bajó por la avenida.. A ver si me trae alguna idea sobre cómo llega el material de la Zona a manos de Burbridge. pero le aseguro que no lo he perdido de vista desde que salió del hospital. La lluvia le goteaba desde el sombrero sobre los pantalones. . . Déjeme recobrar el aliento. Nunca le había pasado algo así. Le concedo una semana. agarró su impermeable y salió. había que sacarla del bolsillo.. y los otros. Me pescó en pelotas..No sé nada de todo esto . ¡No necesita más dinero! Perdone. Inmediatamente recordó que no había llave ni podía haberla. La pila eterna.Bueno. pero calmándose lentamente. estoy un poco. Se lo quitó y lo arrojó al asiento posterior sin mirar. ¡Burbridge! Pero si Burbridge ya no tiene nada que ver con la Zona.Volvió a interrumpirse. perdone. confusos. Y será un placer. Sus pensamientos. empezar con él! Nadie habrá empezado nunca con nadie como yo con él.. parecían enmarañarse. saludó al perfil de Lemehen y salió a la recepción. El joven bronceado estaba fumando y contemplaba pensativamente las entrañas del mutilado aparato electrónico. formó otra torre con los dedos y preguntó cortésmente: ..

Singapur. con su voz profunda -. era más sordo que una tapia. perfume y champaña rancio. notó su presencia y contorsionó en una sonrisa de bienvenida aquella cara horrible. Madame lo miraba comer. entró a aquella clara habitación. Caminando silenciosamente sobre la gruesa alfombra sintética. finalmente. ¡El señor Noonan en persona! ¿Extrañaba a las chicas? Benny siguió comiendo. aún sin uniforme. con los enormes pechos apoyados en el mostrador entre los vasos vacíos. compañeros? . Mosul Kitty estaba sentado al escritorio. pudo haber sido otra parte de mi cuerpo. . su primera expresión de enojo se disolvió en una sonrisa profesional. Tiene que pagar mañana los impuestos.dijo. patrón! ¿Lo trajo la lluvia? Noonan sonrió como respuesta y agitó la mano. En el escritorio.¡Hola. allí está. En seguida vuelvo. . Mosul Kitty alzó hacia Noonan los ojos irritados y se 91 . . junto a cada una había una flor pintada en la pared. Bueno. ¡Y qué si me tiraron de cara contra la mesa de una sola vez! Pudo ser peor.¡Oh. busque a mi favorita. No le gustaba hablar con Benny. comiendo algo con el tenedor en el puño. o algo con clavos en vez de una mesa. Richard Noonan. estaba sentado ante el mostrador. anciana dama! ¿Para qué quiero a las chicas si tengo frente a mí a una mujer de veras? Benny. examinando en el espejo una dolorosa lastimadura que tenía en la nariz. por favor. había que gritar constantemente. no había más que una jarra con ungüento de mercurio y un vaso con cierto liquido claro.respondió Madame -. esos impuestos! Bueno. completamente despejado. . Madame. pero el Cinco Minutos estaba tan iluminado como el Metropole.preguntó. Entró en el silencioso pasillo sin salida y abrió sin golpear la puerta tapizada en cuero. cubierta de cicatrices azules y purpúreas. sacudiéndose como un perro que saliera del agua. Le importaba un bledo tener que pagar los impuestos al día siguiente. sigamos la pista. . Después de todo allá las cosas terminaron bien. ¿Dónde está mi pequeño negocio? No veo un pito. Cuando Noonan entró. No estaba dentro del horario comercial. que olía a tabaco. El viejo Benny. Ah. Madame volvió hacia él su cara ancha y espesamente maquillada. .¡Hola! . Aún no habían limpiado la suciedad de la noche anterior. cruzó el salón y las puertas encortinadas de los cubículos.¿Dónde está mi gerente.En su cuarto .¡Saludos.

amigo.Hay que cambiar el parquet del salón . culpable. Bueno. Después dijo: . recogió un brazalete y lo examinó por todos lados a antes de volver a ponerlo allí.respondió Mosul. comencemos.Costó ciento cincuenta.¿Arreglaste el problema con la comisaría? . . amigo.explicó Mosul. . Aquel hombre era famoso por sus grandes puños huesudos. Noonan. sacó un paquete y lo abrió sobre el escritorio.Saldrá de tu bolsillo. .replicó velozmente Rafael Mosul. frente a él. se sentó en el sillón. Éste revolvió con un dedo el montón de gotitas negras. jefe . y lo observó en silencio. sin decir palabra. .Todo en orden. Noonan hizo una pausa. recordó entonces. por alguna razón. Inclinó sobre Noonan la cabeza peluda. Fue culpa tuya. Mosul puso cara patética y extendió las manos en señal de sumisión.dijo Noonan. Rafael. . oyéndole murmurar algo sobre la maldita lluvia y su reumatismo.preguntó gentilmente.¿Cómo andan las cosas? .¿Nada más? . Noonan seguía mirándolo con los ojos medio cerrados.levantó de un salto.Hay un poco . . también en voz baja. Mosul corrió a la caja fuerte. . fija en su boca la mirada leal. bajando la voz. Rafaelito. arrugando los labios. Se habla puesto el apodo de Kitty porque estaba convencido de que era el nombre tradicional de los grandes reyes mongoles. Mosul corrió hasta la puerta cacheteando el piso con los pies planos. purpúreos y desnudos entre el grueso vello que le cubría los brazos como una manga. dejando caer el espejo.preguntó. .Veamos.No traen . Tenías que encargarte de eso. hizo girar la llave y volvió al escritorio. Todo el mundo está contento.¿Botín? .Lo haremos. 92 . frente a Noonan. que el verdadero nombre de Mosul Kitty era Rafael. .Por qué no cierras la puerta. .

¿qué pasa? ¿Qué botín puede tener Cuervo? No tiene nada.repitió Noonan. pero inmediatamente volvió a erguirse. echando la cabeza hacia atrás como un caballo asustado. en la espinilla de Mosul. haciendo girar los ojos.Así que trabajas para los dos bandos.¿De dónde saca Burbridge el botín? ¿Por qué se lo llevan a él y no a ti? ¿Quién lo trae? ¿Cómo es posible que yo no sepa nada? ¿Para quién trabajas.De veras.Voy a deshacerme de ti . con toda su fuerza.Espere. Noonan lo dejó ir. Lo que necesito es un hombre de verdad. patrón. ¿Por qué me ataca así. ¿eh? Grandísimo hijo de puta siseó Noonan. no. bajando los pies. Este. . grandísimo tal por cual? Tipos como tú hay por docenas.fue la apresurada respuesta -.amenazó Noonan -. ¿Yo. gruñendo. Le dio una bofetada en pleno rostro.No. . Nadie tiene.replicó Mosul razonablemente. susurrando obscenidades. en posición de firme. tan de pronto? Hablemos un poco. .Te haré meter en la cárcel. bien frente a sus ojos aterrorizados -. volvió a la silla y puso los pies sobre el escritorio. mudo. Se tocó la nariz cautelosamente y agregó: 93 . se agachó para agarrarse el lugar dolorido. No sabes trabajar. de veras . patrón . Noonan saltó. . discutir con usted? ¡Ni soñarlo! . . Tendrás que dormir sobre estiércol y comer pan duro. Mosul sorbió la sangre que le chorreaba de la nariz y dijo: . cerdo asqueroso? ¡Habla! Mosul abrió y cerró la boca. untándose toda la cara con sangre -.¿Y? . retrocedió de ese modo hasta caer en el sofá. ¡Vas a maldecir el día en que naciste! Otro golpe a la nariz lastimada.Así que no traen . aferró a Mosul por el cuello y se acercó soltando patadas. que sepa moverse. tratando de golpearle la magulladura de la nariz. Mosul gemía y gruñía. patrón. .preguntó suavemente Noonan..preguntó. Cuervo Burbridge está nadando en botón y tú me traes cuentitas envueltas en papel. . ¿Para qué diablos te quiero. Apuntó con cuidado y clavó la punta del pie.¡Qué! ¿Vas a discutir conmigo? .

¿qué pasa en esos picnics? . .. música.Los clientes de Cuervo son los cascos azules.Usted dice que Burbridge tiene botín a montones. pero alguien le ha estado mintiendo. ¿dejan ganancias? . En estos días nadie tiene botín. si es en Fuentes Termales la Zona está a un tiro de piedra. los turistas del Metropole.¿Dónde? Bueno. carpas. De cualquier modo no le habría convenido. Pero ya no queda nada que dé ganancias en esta ciudad.¿Los picnics? No creo. nada sabía.¿Dónde se hacen esos picnics? . alguien le ha mentido.Bueno.respondió el grandote.¿Por qué? . contando los argumentos con los dedos -.. Hasta los de aquí van con él. en las Fuentes Termalcá. parpadeó y habló en tono confidencial -.¿Así que los de aquí también van con él? . Si piensa dedicarse usted también a ese negocio. Noonan lo observaba disimuladamente. patrón. Al parecer Mosul. Cuervo ha desparramado unos cuantos huesos de caballo por ahí y se los muestra con binoculares. en el lago Arcoiris.¿Los clientes? .La gente joven. ahora sólo los novatos entran a la Zona y son los únicos que salen.¿Qué pasa? Vamos en ómnibus. en diferentes lugares.. Después de todo. Cuervo Burbridge no pagaba muy bien.¿Quiénes son los clientes? . Los turistas van a mirar la Zona. Después. Los oficiales suelen ir con las muchachas. Además hace mucha propaganda. Tampoco nos paga mucho por las chicas. ¿entiende? Y cuando llegamos todo está listo: mesas. mentir. . . patrón. Junto a la Montaña Blanca. . en su mayoría.Mosul olfateó... Después. No sé. para empezar . en verdad. . del otro lado del Cañón Sulfuroso. . De veras. oficiales del puesto de comando. . usted ya sabe.¿Y los de aquí? 94 . el Lirio Blanco y el Plaza.Esos picnics. no vale la pena mezclarse en este negocio. No es como para nadar en plata. No podrá competir mucho contra Cuervo. No. patrón. Y todos la disfrutan. no se lo aconsejo.

Algunas fulanas viejas que vienen de Europa.. varias noches.. por mucho que se quiera. . ya pensando en algo completamente distinto.La escuela dominical.Entiendo. Escuela. los jóvenes. bueno. . Se divierten de otro modo.¿Entre los de aquí? Ya se lo dije... Pero entiéndeme bien: Cuervo tiene botín y ese negocio es nuestro. busca o te echaré a los perros. 95 . más o menos.Depende. ¿Vamos a la escuela dominical?. sugirió que planeaba agrandar el negocio y. El Maltés también va con frecuencia. Ya en el bar tomó rápidamente su aperitivo..¿Y Burbridge? . Se le había ocurrido un pensamiento extraño. animal! . es como cualquier otro.¿Y cuánto cuesta ese viaje de placer? . . pensaba. .¿Burbridge? Burbridge. dicen. había algo más. Eso no es para nosotros. a veces una semana entera. . Busca. Ahí está la cosa. quién se lo da.. con la lealtad pintada en el rostro manchado de sangre. como cualquier otro.¿Y cuánto dura todo eso? . en esas condiciones es simplemente imposible vigilar a Burbridge. Burbridge no tenía piernas. . Un lindo grupito.. y allí estaba el barranco. Al diablo con los picnics. Ya sabe. Se levantó.¿Y tú? . en posición de firme. Mosul respondió.preguntó Noonan. Se dedican a las señoras grandes y hacen bastante dinero. . Mosul.le gritó Noonan al marcharse. pero él no le prestó atención. el Pollo Tsapfa. A veces tres días. . varios días. Dónde lo consigue.¿Yo? Yo soy como cualquier otro. Halevy.. ese muchacho. Mosul también estaba de pie. por supuesto. ¿quiénes son los clientes habituales? . amigo. patrón. eso no les interesa.. charló un rato con Madame sobre la decadencia moral..repitió Noonan. ¿Entiendes? . . Vigilo que nadie lastime a las chicas y.¿Los de aquí? Bueno.Entre los de aquí.¡Muévete! ¡Usa el cerebro. Descúbrelo y daremos un veinte por ciento más. Le dicen la escuela dominical.Muy bien . No. en su mayor parte.. Zmyg. Rajba.. Pero seguía sin entender.dijo -.

burbujeante. Y si Redrick Schuhart hubiera asomado la nariz. Dios mío. creados por la cibernética. Muy lógico. pensó. el pobre estaba viejo. sin sentido. ya no se movía como antes. Se despidió de Madame. Noonan se acercó. la que finalmente había vuelto a poner en marcha el local. sin nada que hacer.bajando la voz para lograr más énfasis. buena. Sabemos que todo cambia. lo habían hecho a un lado. El problema es que no nos damos cuenta de cómo se van los años. El laureado científico tomaba café y leía una revista doblada en dos. Al diablo con los años. Gutalin no iba más. no nos damos cuenta de que todo cambia. El antiguo merodeador era un tipo sucio y sombrío. sordo y lento de reacciones. Los cerdos siempre encuentran el barro. y así está el hombre en el mundo. Sólo quedaba en él la desilusión de no haber calculado antes esa posibilidad. salido de la nada. En realidad ya se habían aclarado muchas. ni porque ellos sean más inteligentes. muchas veces. pero capaz de explicar muchas cosas. Tan lógico que a nadie se le ocurren las otras posibilidades. Noonan descubrió a Valentine Pilman en uno de los reservados. incluyendo a los funcionarios más importantes. sino porque as! es el mundo. un ingeniero que se sienta a dos kilómetros de la Zona con un cigarrillo en la boca y un buen vaso al lado. o lo buscamos donde no está. por ejemplo. con tozudez de mula. Ahora hay nuevos merodeadores. El nuevo merodeador es un pisaverde de corbata fina. Si nunca hubiéramos tenido una Visitación habría sido otra cosa. Un pensamiento le daba vueltas en el cerebro. Una buena taberna a la usanza antigua. estaba desapareciendo el aura mítica que tanto lo irradiaba y lo fastidiaba en ese asunto. surgió una oleada de desesperación que lo tragó por completo. ¡no podremos hacer nada! ¡No tenemos fuerzas para combatir esta plaga! No porque trabajemos mal. probablemente se habría marchado haciendo una mueca. era la vieja. desde la nada. le pidió consejo sobre lo que podía hacer con Benny. sin embargo somos totalmente incapaces de reconocer el momento en que el cambio se produce. nos enseñan desde chicos que todo cambia y vemos cambiar las cosas con nuestros propios ojos. Un caballero a sueldo. Todo el personal del instituto almorzaba allí. los precios. su mujer. la comida. ya no había baile ni diversiones. con una clientela sólida y estable. Pero hay otras posibilidades: la escuela dominical. Y de pronto. de panza. estrechó la mano a Benny y fue directamente al Borscht. Todo era inútil. juntando su botín. pensó. También el Borscht había cambiado. Ya eran las seis y tenía hambre. que se arrastraba centímetro a centímetro por la Zona. razonables. salvo vigilar unas pocas pantallas. Ernest seguía en la jaula. la cerveza. Los reservados eran bonitos. El Borscht estaba encendido y de él brotaba un olor delicioso. preguntando: 96 . Pero lo más importante era eso que seguía flotando en su cabeza sin darle paz.

dijo Valentine.Escúcheme. en su mayor parte. es un sistema demasiado fijo. Allí lo conocían bien.. no hay modo de cambiarlo. le esperaba un plato de embutidos humeantes y una jarra de cerveza. .¿Para quién? Especifique. Eso no descarta. ¿Cómo piensa que terminará todo esto? . . sí.Le diré: hace tiempo he perdido el hábito de hablar sobre la humanidad en general.dijo Noonan. .Sea sincero. Ahora sabemos que en nuestro sector del planeta la Visitación no dejó efectos posteriores. ¿En qué ha cambiado su vida con la Visitación? Usted es un hombre de negocios.¿Qué cosa? . la posibilidad de que al sacar todas esas castañas del fuego saquemos algo que arruine la vida. además del hombre. .La Visitación.. Valentine . por supuesto. ni fría ni caliente.Eso depende de la suerte que tengamos. Ahora sabe que hay al menos otra criatura racional en el universo. como a él le gustaba.Un segundo. Primero voy a lavarme. Rió entre dientes y prosiguió: . Cuando volvió al reservado de Valentine.Ah. cortando la carne -. Eso sería mala suerte.¿Puedo sentarme con usted? Valentine volvió hacia él sus anteojos oscuros. los complejos militarindustriales. como un todo. . obviamente entretenido -.¿Le parece? Puede ser. por favor. Valentine dejó la revista y tomó un sorbo de café. no sólo la nuestra sino la de todo el planeta. Las Zonas. Pero admitirá usted que esa amenaza pende siempre sobre la humanidad. quién sabe.¿Qué puedo decirle? 97 .Bueno. digamos que para nuestro sector del planeta. los merodeadores. todo. . . . . Richard . Acababa de recordar lo de la nariz de Mosul.. ¿Cómo puede terminar? Valentine lo miró por largo rato con sus lentes negras impenetrables. La humanidad.

Hay respuestas . Valentine. Lamentaba haber iniciado la conversación. Newton era muy perspicaz.Perdóneme. sonriendo -.Noonan hablaba en murmullos. le diré.Y usted.Se equivoca.De acuerdo. Puede elegir. inseguro. ¿Y si yo resultara ser totalmente superfluo en el sistema de ellos? Noonan se iba animando. un acontecimiento único que nos permite saltar varios escalones en el proceso del conocimiento. Para mí la Visitación es.A decir verdad nunca me permití el lujo de pensar seriamente en eso.¿De veras? Bueno. y si regresarán? . Xenología: mezcla artificial de ciencia ficción y lógica formal. . quién habla de Newton. ¿hay respuesta para estas preguntas? ¿Quiénes son. 98 . Ellos vinieron y se fueron en seguida. En el nivel más básico.dijo Valentine.Porque los biólogos ya se han roto el seso tratando de aplicar la psicología humana a los animales. ¿Qué piensa de la Visitación? Puede contestar en broma. Richard.prosiguió -. cae bajo el rótulo de la xenología.¿Falsa por qué? . pero este asunto es muy distinto.¿Y si todos somos superfluos? . qué quieren. ¿qué piensa? . Bueno.Escuche. . Como un viaje al futuro de la tecnología.preguntó Noonan. Montones de respuestas.¿Qué ha cambiado para mí? . . tengo que pensar en cómo cambiar mi producción. Como si un generador cuántico fuera a parar al laboratorio de Isaac Newton. ¿Qué pasaría si volvieran y decidieran quedarse? Como hombre de negocios debo tomar esta cuestión en serio: quiénes son. .continuó . . ya que estamos hablando de esto. . y todo estaría muy bien si supiéramos al menos qué es la razón. Debo estar preparado.Si.Newton no habría entendido nada. Y eran animales terráqueos. no había nada de qué hablar. desde hace varios años me siento intranquilo. . . Pero debo advertirle que su pregunta. cómo vinieron y qué necesitan. de cualquier modo. . Bien. Estamos hablando de la psicología de seres racionales. . . Se basa en la premisa falsa de que la psicología humana es aplicable a los seres inteligentes extraterrestres. fundamentalmente.

Esa clase de enfoques no requiere conocimiento de ninguna especie. . La hay. eso se refiere a nosotros. pero de comprender. a diferencia del animal. le parece ésta? El hombre. . a mí y a los que son como yo . Por ejemplo: la razón es la capacidad que permite a una criatura viva llevar a cabo actos irracionales o antinaturales. La razón es la capacidad de utilizar las fuerzas del medio sin destruir ese medio. Ni siquiera creo que haya tal necesidad. ¿Qué. es decir. sorprendido. Lo leí en alguna parte.No. . Y entonces. una muy noble y sublime. Por lo común se emplea una definición trivial: la razón es la parte de la actividad humana que diferencia al hombre de los animales. precisamente porque habríamos olvidado cómo cometer errores.Por desgracia.De acuerdo.Si. no lo sabemos. Terminó su cerveza y depositó ruidosamente la jarra sobre la mesa.Yo también. nos extinguiríamos.Créase o no. amargamente. y para eso no hace falta el conocimiento. por ejemplo. En realidad. Da al hombre un sistema muy simplificado del mundo y explica todos sus fenómenos sobre la base de ese sistema.Un momento . es una criatura dotada de una indefinible necesidad de conocimiento. Noonan hizo una mueca y sacudió la cabeza. Después contestó: 99 .. ... todo -. probemos con otra definición. O qué le parece esta definición hipotética: la razón es una especie de instinto complejo que aún no se ha formado del todo.¿No lo sabemos? . Pero el problema consiste en que el hombre común (ese en que usted piensa al hablar de «nosotros» y «los otros») supera con mucha facilidad esa necesidad de conocimiento. eso no se refiere a nosotros. Eso implica que la conducta instintiva es siempre natural y que persigue un fin. basada en la amarga observación de las actividades humanas ya mencionadas. más lo que la gente llama intuición y lo que llama sentido común.concordó Noonan..preguntó Noonan. . Dentro de un millón de años nuestro instinto habrá madurado y dejaremos de cometer los errores que probablemente debemos a la razón. nos proporciona una oportunidad incomparablemente absoluta de comprenderlo todo sin conocer nada. La hipótesis de Dios. .Usted se las arregla para que suene despectivo. sí. cómo intentar varios enfoques que no han sido estipulados por un programa inflexible de alternativas permitidas . esta definición trivial da origen a otra más ingeniosa. que comprende todo pero no puede hablar. Sólo unas pocas fórmulas aprendidas de memoria.dijo Noonan. Es como un intento de distinguir al amo del perro. si algo cambiara en el universo. .

. Noonan se estremeció. ¡Maldita sea esta seudociencia! Lo había imaginado todo muy distinto. arman carpas.No tengo la menor idea . latas. con botellas. ¿Y con qué se encuentran? Nafta y aceite derramados en el pasto. envolturas de caramelos. las basuras de costumbre: corazones de manzana. Los animales. un picnic junto al camino. ponen música. Válvulas y filtros usados.Un picnic. una navaja. Encienden fuego. Okey. al diablo con la razón.Será un placer. ¿Cómo descubren ambos que los dos son criaturas racionales? . radios a transistores y máquinas fotográficas. Una cosa así. sintiéndose defraudado por algún motivo -. bombitas quemadas y alguna llave inglesa que alguien olvidó. cada cosa en su casillero! . Y en general: si una criatura extraterrestre tiene el honor de dominar una psicología humana..No. Imagine un bosque. Un picnic junto a algún camino del cosmos. .exclamó Noonan. sí? ¡Y yo creía que ustedes tenían todo bien acomodado. El hombre se encuentra con una criatura extraterrestre. restos chamuscados de la hoguera. . por supuesto. si son racionales son capaces de establecer contacto.replicó Valentine.Precisamente. Un coche sale de la ruta y se de él baja un grupo de gente joven.Eso significa que ni siquiera repararon en nosotros. son racionales.Está en su derecho. Y usted pregunta si van a volver. Si no saben cosas tan simples como ésa. Todo lo que he leído sobre ese tema cae en un círculo vicioso.No se salga del tema. .¿Qué dijo? . Bueno. una pradera. flores marchitas recogidas en otra pradera. espere . Imagine un picnic. Manchas de aceite en el estanque. los pájaros y los insectos que los han estado observando horrorizados durante la larga noche vuelven a salir de sus escondrijos. Por lo visto es un verdadero pantano. .Los monos también pueden poner cosas en casilleros . Y también. monedas. . un pañuelo. . periódicos destrozados.dijo Valentine. Volvamos al tema de nuestra conversación. Si son capaces de establecer contacto. es racional. . estropajos. botellas. 100 . ..Ya entiendo.Déjeme fumar un cigarrillo. pero ¿qué pasa con la Visitación? ¿Qué piensa usted de la Visitación? . Por la mañana se marchan. con gran placer -. Y viceversa. cestos de comida.¿Ah.

¿Le gusta ésa? . Escuche: .¡Vamos! ¡Lindo osito! ¡Hace temblar la tierra a su alrededor! ¿Qué le parece si tomamos una cerveza? ¡Rosalie! ¡Dos cervezas para los xenólogos! Es muy agradable charlar con usted. ¿sabe? Noonan aspiró el humo. .«¿Me Pregunta usted en qué consiste la grandeza del hombre? ¿En que recrea la naturaleza? ¿En que domina las fuerzas cósmicas? ¿En que conquistó el planeta en poco tiempo y abrió una ventana al universo? ¡No! En que.En su lugar. Esperan que estudiemos esos artefactos.¿Por qué? . A propósito. . Los xenólogos serios están trabajando en versiones mucho más consistentes y halagadoras para la vanidad humana. Eso del picnic es una teoría mía. ha sobrevivido y tiene intenciones de seguir sobreviviendo en el futuro».Aquí tiene otra. ¡Malditos sean todos ustedes. yo no me preocuparía por eso. Estamos en contacto incluso mientras hablamos. .No se deprima .Es mucho mejor. ni por asomo. ¿sabe? Me despeja el cerebro. aunque no tenemos conciencia de ello. nada más. terco -. .le dijo Valentine. . Una cultura altamente racional arrojó envases con artefactos de su civilización hacia la Tierra. indicando que estamos listos para el contacto. Hubo un silencio. después de todo. su picnic no explica eso. Los visitantes viven en la Zona y nos observan cuidadosamente.dijo. simplemente. Veo que. entre los científicos hay gente decente. pero no ha terminado. Por ejemplo.No me preocupo .dijo Valentine -.y citó: .. Noonan pensaba. . a pesar de todo eso. que demos un gigantesco salto tecnológico y que enviemos una señal de respuesta.Un momento . La Visitación ha tenido lugar. Ni siquiera una teoría: imaginación. los científicos! ¿De dónde sacan tanto disgusto con respecto al hombre? ¿Por qué tratan siempre de poner a la humanidad por el suelo? . No puede ser así.¡Ahora comprendo! Al menos eso explicaría la misteriosa actividad que hay en las ruinas de la fábrica. sino que está por venir. . que todavía no se produjo la Visitación. tosió y arrojó el cigarrillo.Bueno al menos que no nos prestaron atención. mientras nos preparan para las crueles maravillas del futuro.¿Cómo que no? Alguna de las niñas pudo olvidar su osito a cuerda en la pradera. con amabilidad -. como si 101 .

Perdón . Comprendo eso de los brazaletes y los vacíos. Y cuando abrieron el envase.¿No le gusta? . los graviconcentrados. y cómo disfrutar de la vida. No hablo de su picnic.dijo Noonan -. las ronchas de mosquitos y esa horrible pelusa? . ¿Qué roncha? Noonan se echó a reír. no muy seguro. . Gravedad dirigida. pero usted no comprenderla una palabra. pero no la forma de interpretarlas.Algo me dijeron. Noonan tomó un sorbo.respondió Valentine. que ya es demasiado. mediante manipuladores. Eso es algo de lo que me gustaría hablar durante un par de horas. Uno trabaja y trabaja.Pero. tomando una rodaja de limón -.exclamó el científico.¿En serio? . y acaba por olvidar para qué.Esos idiotas pusieron un envase de porcelana con esa jalea en un cuarto especial. . la jalea atravesó el 102 . apartando la jarra de cerveza -. ya alegre. No comprendo esa terminología. el argot de los merodeadores. ¿Oyó hablar de esa catástrofe en los laboratorios Currigan? . lo que se usa en el comercio.¡Rosalie! .¡Al diablo con todo! . Éste examinaba su jarrita con cara de disgusto. y lo que pasa. pídame un coñac.echara sal Inglesa en el cráneo. Y la jalea de brujas. ustedes no deberían seguir así . . . Es decir. Llegó el coñac. Ya que estamos. pero ¿qué sentido tienen la jalea de brujas. ¿sabe? .Ah.Generalmente no bebo . en verdad.dijo Valentine. ¿es el gas coloidal? . ellos creyeron que estaba aislado. Tengo sistemas de ecuaciones.¿Por qué no? Soy ingeniero.Porque yo mismo no entiendo. .volvió a llamar Noonan. completamente aislados. Las ronchas de mosquitos son las zonas de gravitación acentuada. .Exactamente. mirando a Valentine por sobre la corona de espuma. . sigue sin gustarme.Son términos populares. pero aunque aceptemos la versión de que esto es un preludio al contacto. . Vino la cerveza.

¿Sugiere usted una interferencia en los asuntos internos de la raza humana? . y a juzgar por las evidencias actuales pasará mucho tiempo antes de que lo sepamos. Y ellos mismos debieron encargarse de eso.Muy bien. .insistió Noonan. ¿Cómo terminará todo esto? Usted. Hemos desenterrado muchos milagros. Lindo preludio para un contacto. . Basándonos en lo que ya hemos recibido hay un amplio espectro de posibilidades. pero no sabe cómo obtener bananas y naranjas sin los botones. ¿Tiene esperanzas de que obtengamos algo fundamental de la Zona. en que los visitantes no tuvieron nada que ver con eso. por ejemplo. Fíjese en los así-así. No podían conocer la existencia de nuestros complejos de industria militar. pero es muy poco. Hasta llegamos a descubrir las circunstancias bajo las cuales se multiplican.Seguro. . algo que altere la ciencia. Pero todavía no hemos podido hacer un solo así-así.metal y el plástico y pasó afuera. probemos otro enfoque. estaba enterado de todo eso. Pero estaremos de acuerdo. oprime uno blanco y obtiene una naranja. . como agua por un colador. por ejemplo. Todo lo que tocó se convirtió también en jalea. Cuando el tema es serio prefiero volverme a un saludable y prudente escepticismo.SI. hubo más de cien heridos que quedaron lisiados y todo el edificio quedó destruido. 103 . es científico. la tecnología. ya que son tan poderosos. por un proceso similar a la división celular. Ni siquiera sabemos cómo funcionan. Según su opinión: ¿qué hemos recibido hasta ahora? . Propongo que volvamos al principio de nuestra discusión. Valentine hizo una mueca.Debieron saberlo .farfulló Noonan -. Creo que estamos llegando demasiado lejos. no puedo decir nada concreto. . Richard. ¿Conocía las instalaciones? ¡Magníficas! Ahora la jalea se ha filtrado hasta el sótano y los pisos inferiores. en unos pocos casos descubrimos cómo emplear esos pocos milagros en provecho propio. Descubrimos el modo de emplearlos. . nuestro modo de vida? Valentine se encogió de hombros.Se equivoca de puerta. Murieron treinta y cinco personas.¡Hum! .Tal vez ellos responderían que esos complejos hace tiempo debieron haber desaparecido. . Dejémoslo así. Tampoco entiende qué relación tienen los botones con la fruta. Richard.Le parecerá divertido. No me gusta fantasear porque sí. Un mono oprime un botón rojo y obtiene una banana.

Se puede decir que han beneficiado a la humanidad en cierto grado. en nuestro mundo euclidiano. . Tal vez Sir Isaac no habría podido desentrañar los Láser. no entendemos nada. con los que estimularnos los procesos vitales. veo que usa un brazalete. Valentine suspiró profundamente y concluyó: .Gotitas negras. Y varios tipos de masas cuasi biológicas.Eso es. Bueno. según la cual las gotitas negras son gigantescas expansiones de espacio con propiedades distintas a las del nuestro. .En pocas palabras. En lo que a ellos se refiere. o más. No quiero entrar en detalles. el uso de los así-así en la industria bélica. nos son definitivamente incomprensibles. que son una novedad en la agricultura. Si uno proyecta un rayo de luz en una de esas cuentas. . El nombre es adecuado. Hay objetos a los cuales hemos hallado utilidad. Las trampas magnéticas. Ya se ha estudiado y explicado. Dentro de cincuenta años. usted ya conoce sus propiedades. cada palo tiene dos extremos. O el K-23. y que se han comprimido bajo la influencia de nuestro espacio. pero la existencia de objetos 104 . por ejemplo. los objetos de este segundo grupo no tienen aplicación alguna para la vida humana actual. Son respuestas que nos han caído del cielo antes de que pudiéramos plantearnos las preguntas. Pero no es de eso de lo que estoy hablando. Los empleamos. Y la unidad de luz que sale es siempre menor que la entrada. más o menos. Pero no conocemos la fuente de ese poderoso campo magnético. que han provocado una revolución en la medicina. Panov lo probó con mucha inteligencia. sus cualidades. pero casi con seguridad no les damos el uso que les daban los visitantes. Nuestra tecnología avanza. ¿Cómo lo llaman? Esas lindas cuentas negras que se usan en joyería. porque no les hemos hallado aplicación. Hemos recibido nuevos tranquilizantes nuevos tipos de fertilizantes minerales. Pero con el otro grupo de objetos las cosas son más complicadas. Sólo podemos tejer fantásticas teorías acerca de propiedades del espacio que hasta ahora no hablamos sospechado. Estoy seguro de que en la gran mayoría de los casos estamos martillando clavos con microscopios. ni qué causa su superestabilidad. y esa demora depende del peso de la cuenta y de varios parámetros más. aunque no debemos olvidar que. sabremos cómo fabricarlos por nuestra cuenta y podremos roer huesos a gusto. aunque desde un punto de vista puramente científico son de una importancia fundamental. Usted lo sabe mejor que yo.Exactamente. pero al menos habría comprendido que son posibles y eso habría tenido una gran influencia en su criterio científico.¿Aplicaciones indeseables? . el efecto de los objetos benéficos. las gotitas negras.»Lo diré de otro modo. en el marco de nuestros conceptos presentes. la transmisión de la luz se demora. Sabemos que son trampas magnéticas. Pero al menos damos utilidad a algunas cosas: los así-así y los brazaletes. Por ejemplo. Pero para qué hacer una lista. Digamos que este grupo de objetos es benéfico. ¿Qué es esto? ¿Por qué se produce? Hay una descabellada teoría.

para venderlas Dios sabe a quién. pero todavía no sabemos ni la milésima parte de lo que contiene. Dick el Vagabundo y los fantasmas alegres. . . se refiere a los emigrantes.Exactamente.dijo Noonan -.Los zombies . Y todavía hay un tercer grupo. no.Sí .. aunque se maneja con sucesos de azar. Y el fantasma alegre es cierta peligrosa turbulencia que se produce en algunos sectores de la Zona.¿Comprende.. o casi. . .. sin motivos. La estadística es una ciencia muy precisa. sino de efectos. Esas cosas que los merodeadores nos sacaron bajo nuestras narices.Ya ve que también nosotros tenemos nuestro vocabulario comercial. . al parecer vamos a tener que agregar otra categoría.¿Qué? Oh.. Hablo de objetos de los que no sabemos nada o tenemos sólo conocimientos de oídas. La Máquina de los deseos.Ah. en lo que a mí atañe. no. un cuarto grupo. Cosas que se han convertido en leyendas. .¡Un momento! ¿Qué es todo eso? Lo de la máquina de los deseos más o menos lo imagino. pero. Valentine se echó a reír... es el hipotético osito a cuerda que hace estragos en la vieja planta. hay hechos de sobra para investigar.propuso Noonan. Me refiero cosas que comienzan a pasar súbitamente. A propósito. . Richard? Hace veinte años que escarbamos en la Zona. . Es algo que al menos podemos imaginar. Esos pueden entrar en la primera o en la segunda categoría. fenómenos ni físicos ni biológicos.. Hablaba más alto..Primera vez que los oigo nombrar. o para esconderlas. . Cómo le diré.No. eso es meramente enigmático. Además es una ciencia elocuente y bella. Cosas de las que nadie habla. la jalea de brujas y otras mercaderías. A veces. para aportar ideas completamente nuevas. como usted sabe. se le subido el color a las mejillas y las cejas asomaban por encima de sus anteojos ahumados.tales como las trampas magnéticas. Este grupo ha sido vergonzosamente descuidado aunque. No de objetos. 105 . el K-23 y el anillo blanco ha invalidado muchas de nuestras teorías recientes. Dick el Vagabundo. Valentine parecía estar achispado. . Y si vamos a hablar de los efectos de la Zona sobre el hombre. a veces se me ponen los pelos de punta cuando pienso en esos hechos. Richard. convirtiéndole la frente en una tabla de lavar.

le interrumpió Valentine. víctimas de mafioso o asaltantes.O. En Detroit y sus suburbios se produce una cantidad de desastres naturales: de pronto aparecen en la zona tifones y tornados que no se han visto desde el mil ochocientos y pico. Alzó la copa.. . digamos... Toda esa clase de cosas. Abre una peluquería. . por decirlo suavemente.. Especialmente porque nunca he visto las estadísticas. etcétera. Realmente. pensé que eran. y los he olido. Aunque el aire y el suelo tienen allí una estructura química particular. Un peluquero. el efecto de mutaciones que provoca la Zona . Se quitó los anteojos y miró a Noonan con ojos oscuros y miopes. 106 .No sabemos qué pasó con los pobres Harmonitas en el momento de la Visitación. ¿Por qué? ¿Dónde está el factor de mutación? En la Zona no hay radiación. claro.dijo Noonan.Cualquiera que pase determinada cantidad de tiempo dentro de la Zona sufre cambios. . por ejemplo. El número de catástrofes es directamente proporcional al número de emigrantes que se hayan instalado en la ciudad. no presentan ningún peligro de mutación. francamente. pero. Usted lleva diez años viviendo aquí. sí. Ya había oído hablar de eso. . . aunque fuera en el Vaticano. fenotípicos y genotípicos. hijo y nieto de peluqueros. el más típico de los hombres comunes. Pero. Oiga. Y entonces empieza el baile. Además hay que hacer notar que esa reacción se produce sólo ante la presencia de emigrantes que vivían aquí en el momento de la Visitación. me preocupan mucho más los cadáveres revividos que sus estadísticas. Richard Noonan se rascó la cabeza. desde el punto de vista de nuestra ciencia. en el mal de ojo? . Y tales cataclismos ocurren en cualquier ciudad en que se establece un emigrante venido de cualquiera de las Zonas. ¿Qué debo hacer en esas circunstancias? ¿Creer en brujerías.Humm. exageraciones. etcétera. pero a los zombies sí. bebió la mitad de un solo trago y prosiguió.. altamente desarrollada. pero ahora uno de ellos decide emigrar.Estoy de acuerdo. este. El noventa por ciento de sus clientes muere en el curso de un año: en accidentes de tránsito...¡No se me salga del tema! . y sabe también qué les pasa a ellos mismos.Me gustan los abstemios . no habría problemas en reubicarlo. ahogándose en aguas playas. las estadísticas o el sentido común? Valentine tomó su vaso y terminó la bebida de un trago.dijo Valentine -. ¿qué puedo decirle? Es muy extraño. Quienes nacieron después de ella no influyen sobre las estadísticas de accidentes y desastres. Se muda a Detroit. Ya sabe usted qué clase de hijos pueden tener los merodeadores. cayéndose por cualquier ventana.. ¿Cómo se explica esto? ¿Qué debemos descartar. pero se mudó después de la Visitación....

. no son cadáveres. Pagaron la cuenta y se dirigieron hacia la puerta. en un sentido o en otro. maniquíes. sus moldeados no son más sorprendentes que las pilas eternas. Sin necesidad de nutrirla con soluciones fisiológicas.¿No es hora de que nos vayamos. Valentine soltó una estruendoso carcajada.Zombies. Por su cuenta. De pronto se echó a reír. . sí. al fin tuvo que tomarlos con las dos manos para ponérselos sobre la cara.. En primer lugar. Valentine? . murmuró Valentine mientras subía al automóvil. . echando una ojeada a su reloj -. los tres lanzaron sendos manotazos para atajarlos. lo llevo. de Rubinstein. . Y que todos los monstruos. y agregó: . Tengo algunos asuntos importantes que atender. si usted les corta una parte del cuerpo. ¿O era.¿Tiene coche? . esa parte sigue viviendo. Son moldeados. Y le aseguro que. Lo que ocurre es que los así-así violan la primera ley de la termodinámica y los moldeados violan la segunda.Frankenstein.Nuestros moldeados poseen una extraña propiedad: posibilidad de vida autónoma. Richard. Tendría que darle vergüenza. sabe. reconstrucciones sobre el esqueleto. 107 .? . Pero la violación a la ley de casualidad es mucho más espantosa que toda una estampida de fantasmas. O la hija. Hace poco trajeron uno de esos al Instituto. La señora Shalley.preguntó. bah.Mañana tengo que hacer un experimento. usted es hombre instruido.preguntó Noonan. Frankenstein. Después de todo. . Es muy interesante. Por ejemplo.SI. . desde el punto de vista de los principios fundamentales. Todos somos hombres de las cavernas. Me lo contó un ayudante de laboratorio de Boyd. No podemos imaginar nada más Espantoso que un fantasma.Vamos.Valentine descartó aquella afirmación con un gesto de la mano..Ah. Ya en la puerta se le cayeron los anteojos por saludar al sonriente portero. Valentine no dejaba de hacer venias burlonas a algunos empleados de laboratorio que observaban con curiosidad a aquel físico de fama internacional. La esposa del poeta. Valentine intentó meter la cara en los anteojos. .

y al principio Noonan sólo pudo ver la silueta oscura de la niña. Ellos tendrían que estar más asustados que todos nosotros untos. Un picnic. los meros mortales. aunque en verdad sepan comprimir el espacio. Monita? 108 . mientras conducía lentamente por las calles mojadas y llenas de luz.Pasó a describir el experimento. Recién entonces notó que la casa parecía deshabitada. entienden lo mucho que no entienden. pensó. hacia el vestíbulo. ¿Cuál es el modo más inteligente? Seguir la ley del menor esfuerzo. Una luz brillante emergía del vestíbulo. Noonan lo llevó hacia el complejo de ciencias. Por un rato no hubo ruido alguno del otro lado. la hija de Schuhart. se dijo. que nosotros seguiremos el nuestro. ¿Para qué diablos sirve ese estúpido diploma de ingeniero si ni siquiera puedo hallar la forma de atrapar a ese rengo hijo de puta? Estacionó el coche frente a la casa donde vivía Redrick Schuhart y se quedó sentado. María . Por qué no hicieron el picnic en otra parte. ¿Cuál es la mejor manera de tratar con mis organizadores de picnics?. Se detuvo ante la puerta de Redrick. pensaba al volver al coche. En el vano apareció Monita. planeando el modo de abrir la conversación. ¿Cómo estás. Que todo siga su curso. Todo estaba silencioso.dijo. y lo importante es: ¿podrán volver a subir? Mientras tanto nosotros. ellos.Hola. como todo el resto. giró la cerradura y la puerta se abrió silenciosamente. Entró por la puerta principal y subió lentamente las escaleras polvorientas. al cabo crujió el piso. los departamentos olían a tierra y a humedad. Además. Noonan sintió la garganta seca por un segundo. no es cosa de comportarse como todos esos personajes que huyen como las ratas del barco que se hunde. por decirlo así. Y así debe ser. Así que hicieron un picnic. si pudiera. . Ellos también tienen miedo. Noonan no había oído los pasos. como en mecánica. Nosotros no entendemos nada. tal vez así debe ser. aspiró profundamente y tocó el timbre. pero rechazó la idea por muchos motivos. muchas de las puertas instaladas en los rellanos estaban entornadas o completamente abiertas. con lo cual la cara le quedó a la vista. pero en seguida ella dio un paso atrás. Inútiles sin corazón. haciendo que se estremeciera. se alisó el pelo. o en Marte. Miran dentro de un pozo sin fondo y saben que inevitablemente deben descender a él. Hasta pensó en la posibilidad de telefonear a Schuhart y hablar con él en el coche o en algún bar tranquilo. Él tenía razón: el acto más heroico de la humanidad ha sido sobrevivir y querer seguir sobreviviendo. en cambio. la gente común. pero tienen que bajar. También los tragalibros están asustados. Casi todas las ventanas estaban a oscuras. Bueno. Se les estruja el corazón. tratando de ser tan gentil como fuera posible -. En la Luna. no había nadie en el parque y hasta las luces exteriores estaban apagadas. apartamos la vista. Notó lo mucho que había crecido en los últimos meses. Pero aun así él mandaría a los visitantes al demonio. Después retiró el así-así y bajó del auto. Eso le recordó lo que estaba a punto de ver.

se apresuró a decir Guta -. enérgica.Está . . pero se la notaba fatigada.¿Sigue pelirrojo? . como si no lo reconociera. . la cara le había adelgazado y tenla los ojos. ¿verdad? Pasaron a la cocina. todo estaba limpio y brillante.¿Quién es? . La capa transparente de vodka ruso parecía flotar en la capa de jugo de tomate. Inmóvil. Un moldeado. Está con alguien. ¡Dios mío. Todavía era hermosa. Vamos. animadamente -. disculpa.. eso quería decir que en la casa había dinero.Bueno.preguntó Guta. que el olor duraba sólo unos pocos días antes de desaparecer por completo. iluminando la boca hundida y sin dientes.Guta le alcanzó un Bloody Mary. pero supongo que se irá pronto. tal vez? Él le dio un beso en la mejilla y le entregó el sombrero y el impermeable. Retrocedió silenciosamente hacia el living.Disculpa. Dick. fuerte. tampoco él podía reconocerla. . .Igual. pero Richard Noonan lo percibió con la memoria: el olor fétido y denso de la tierra removida. ¿afiebrados. Es la Zona. . asomándose desde la cocina -. pasa. La cocina era nueva.¡Qué te parece! Lo será hasta el día de su muerte. Él dio varios pasos por el vestíbulo y se detuvo en la puerta del living.respondió él. dime cómo está . los ojos quietos. . pero no tenía tiempo para venir.¡Por supuesto! . . No has olvidado que me gusta tomar un trago antes. La luz rosada de la lámpara le caía sobre la cara ancha y oscura. Así podremos charlar. Noonan percibió inmediatamente el olor. pero ya lo estoy engordando.preguntó. A decir verdad. de cenar.¿Demasiado? 109 . es Dick! ¿Dónde te habías metido? ¿Sabes? ¡Redrick ha vuelto! Corrió hacia él secándose las manos con el repasador que le colgaba del hombro. . Guta abrió la heladera mientras Noonan se sentaba a la mesa y miraba a su alrededor. por supuesto! . semiautomática. Estoy preparando la comida.Ella no respondió. en las hornallas había cacerolas humeantes. ¿Está aquí? .¡Claro. pensó. porque hace rato que vino. Maldición. .Podemos ir a la cocina ..replicó Guta -. Sabía que era sólo imaginación. Ante la mesa habla un hombre sentado. Como de costumbre. ligeramente inclinado. Perdió peso en la cárcel. mirándolo por debajo de las cejas. sin brillo.¿Y de pocas pulgas? .

está justo. . pero primero tuve que ir a Rexópolis. pero siguió visitándola. ¿andas bien? . . Ella tuvo muchos problemas al principio. con los ojos bajos.¡Ésa no era mi novia! Era mi secretaria. Noonan buscó su encendedor y le dio fuego. estoy enloquecido. . Se casó y renunció. Todas las semanas quería llegarme hasta aquí o por lo menos llamar por teléfono. Para hacer dinero. Dick. Guta tapó las ollas con gran estruendo.preguntó Guta. y en grandes sumas. pasaba tardes enteras tomando café con Guta. Llevaba dulces y juguetes a Monita. .protestó -. esa rubia.No. A veces me pregunto para qué diablos corro tanto. por segunda vez en su vida. ¿No quieres que te presente a alguna muchacha? Noonan iba a darle la respuesta de costumbre: «Bueno. explicaba. ¿Por qué pasaste tanto tiempo sin venir? . . estoy esperando a que Monita termine de crecer». Noonan bajó el contenido del vaso.Y tú. vio que a Guta le temblaban las manos. y finalmente me dijeron que Redrick había vuelto. no disponía de un centavo. No iba a salirle nunca más. Era el primer trago fuerte que tomaba en todo el día. De pronto empezó a disponer de dinero.¿Cómo está tu novia? . Guta. sacó un atado de cigarrillos del estante y se sentó a la mesa. pero para qué quiero dinero si no hago más que correr haciéndolo.¿Qué novia? .. El viejo Harris todavía se acuerda de ti. Realmente. Y una vez más. sino una secretaria . ya acabada su paciencia. Pero no pudo. Noonan tenía una idea bastante aproximada con respecto al origen. ¿Por qué no abandonas a ese infernal pelirrojo y vienes a hacerme de secretaria? Eras una maravilla. .dijo. cuando acababan de sentenciar a Redrick y Noonan fue a llevarle algún dinero. después hubo mucho trabajo.preguntó Guta -. pensé que sería mejor dejarlos solos por unos días. Pero no servía de nada.Lo que necesito no es una esposa. ni tenía en el vecindario quien le prestara. como aquella vez.Ahora me siento mejor . . a juzgar por las evidencias.Esos malditos negocios. planeando una vida nueva y feliz para Redrick. sobornaba o. frente a Noonan.Tendrías que casarte. irrumpía en amenazas: «Saben que Red va a volver y los va a hacer pedazos». Después de haberla escuchado iba a la casa de los vecinos y trataba de hacerlos entrar en razón. 110 .La que vino contigo aquella vez.

y se sintió mejor. No pueden hacer nada.No has preguntado cómo nos va . pensó. Monita entró silenciosamente y se demoró junto a la puerta. Estoy cansado de vivir en hoteles. Guta. sino de una invasión. . 111 .preguntó él. Uno de ellos dijo. ¡Ese Harris! ..exclamó Noonan.Uno de ellos dijo que ya no es humana. Y la vida real no es nunca como uno imagina. De cualquier modo no hay forma de guardar ese secreto.Comprende cada vez menos . ¿Quieres chocolate? Sacó del bolsillo superior una barra de chocolate envuelta en plástico y la tendió a la niña. No se trataba de un picnic junto al camino ni de un preludio al Contacto. siempre animoso -. Sintió un escalofrío. Como no pueden cambiarnos a nosotros. Él se interrumpió. No había nada que decir y tampoco quería pensar en eso. Guta tomó la barra y la dejó sobre la mesa. animoso -.replicó Noonan con voz hueca -. Mi único problema era que Red se enterara. miró a Richard y finalmente se arrimó a su madre para recostarse contra ella. Tenía los labios pálidos. Dick. También él guardó silencio. . ¿sabe que he decidido mudarme? Prosiguió él. levantó el vaso con ambas manos y lo hizo girar distraídamente..¿Qué tal. Monita? .dijo Guta suavemente casi nada.¿La han llevado a un médico? . sin levantar la vista. .Tonterías . Me quedaba la mano amoratada de tanto pegarle. y tan lejos del Instituto. Pero eres un viejo amigo. ya.. Uno es capaz de imaginar cualquier cosa.dijo Richard.¡Dios! Nunca lo pude tragar. . . . . Miró las cacerolas. . Y tienes razón. De pronto se le ocurrió una idea horrible: era una invasión. Guta se interrumpió. Tendrían que ver a un buen especialista.continuó ella -.Bueno.¡No me digas! . Ella no se movió. . fingiendo sorpresa -.Sí. ¿Por qué no van a ver a James Cutterfield? Si quieren yo puedo hablarle y combinar una cita. pero entonces recordó que había leído algo por el estilo en un libro barato de cubierta chillona.No lo dudo. y no tenemos secretos para ti. se meten en el cuerpo de nuestros hijos y los transforman a su imagen y semejanza. con la cara vuelta hacia otro lado.

.No pierdas la esperanza. pero no fue así. . Y yo tengo conexiones muy importantes. incluso estaba repasando mentalmente la lista de los conocidos que tenía en diversas ciudades.¿Te refieres al Matasanos? . sacó el vodka y el jugo y tomó otro vaso del armario. Guta. con la boca entreabierta y los ojos vacíos. Ahora vete.. Ella abrió la heladera. Después. se acomodé en la silla y se relajó para esperar su copa.¡Bueno. Yo que tú no los dejaría solos. Hubo un ruido de pasos que se arrastraban y un golpe sordo en el vestíbulo.¡Eh. Sólo hacía falta recordar dónde era y de qué médico se trataba. no te olvides de irte. . Cayó la ceniza. ya hemos hablado! Más gruñidos de Burbridge y la áspera respuesta de Red: 112 . Guta buscó el cenicero para dejar la colilla. Él empujó el vaso hacia ella. Haré todo lo que pueda. riendo nerviosamente -. no te molestes.Prepárame otro. acabó por arrojarla en el tacho de la basura. . Él fue quien dijo eso. en la ciudad hay mucha gente más mala que nosotros. Allí tienes la puerta. Basta. ni siquiera se puede hacer un chiste! . Todo se arregla en esta vida. créeme. Gracias. Y la voz de Red: . por favor. Burbridge dijo algo en voz baja y Redrick replicó: . Lo decía sinceramente. basta. .Ten cuidado con tu pierna ortopédica.¡Diablos. Creo que es el destino. Al parecer habían salido al vestíbulo. eso es lo que no puedo entender. le parecía haber oído hablar de casos similares que habían terminado bien. Cuervo. y recordó también por qué se había hecho amigo de Guta. Chasqueó la cerradura y las voces se oyeron más apagadas. Pero entonces recordó al señor Lemehen. y no quiso pensar más en todo eso. Cuando Noonan se atrevió a levantar la vista. Noonan creyó que estaba por llorar.Ya hemos hecho todos los chistes del mundo. Veo un sombrero. en la punta de su cigarrillo habla un largo cilindro de ceniza. la voz más que repulsiva de Cuervo Burbridge. Monita se había ido y Guta permanecía inmóvil.Preguntó ella. Bebamos un poco. Tengo que cenar. Borró todos sus pensamientos sobre conexiones. y uno para ti.Por qué. Red! Parece que tu querida Guta tiene visitas. Y cierra la boca.

diciendo: . nuestro buen amigo! Dick. .¡Ahora veremos quién alcanza a quién! A ver. ¿Cómo le va? En seguida se dirigió a Schuhart hijo. Si quieres hablarle. Hay que tratar como a un rey a nuestro viejo amigo Richard Noonan.sugirió Noonan. señor Schuhart. ¡Aquí está Richard Noonan. Schuhart padre. creo que ya nos conocemos. ¿Quién se te puede adelantar? Redrick rió ásperamente y palmeó a su amigo en el hombro. que no abandona a sus compañeros cuando lo necesitan. sonrió de oreja a oreja. hazlo en voz alta. papá! .Sabes.¡Vamos a celebrar. Noonan se levantó para saludarlo con un cálido apretón de manos. ¿eh? Veo que te das la gran vida. te presento a mi papá.¿Por qué no lo llamas? . . ¡Aumentaste de peso.¡Nos daremos un festín! . prepara uno para mí también. Tengo que alcanzarlos. Aunque nunca sirvió de nada.le dijo Redrick. Vamos. mientras sus ojos verdosos inspeccionaban sin demora a Noonan -. agitó la mano y dijo. Red. . vieja. vamos.Todavía no hemos comenzado. . Redrick Schuhart apareció en la puerta de la cocina.¡Dije que basta! Un portazo y pasos en el vestíbulo. .anunció -. Fue al living y plantó la botella sobre la mesa. rápidos y firmes. claro. pero muy brevemente. Guta. con la mente reducida a una bola impenetrable. gordo! Sigues sin ocuparte de eso. No oye nada. mirando al moldeado: . Redrick meneó la roja cabeza. Nos vimos una vez.dijo Redrick. Es una lástima que Gutalin no esté aquí.Encantado de conocerlo.Estaba seguro de que eras tú . que maniobraba por el bar. .Siéntate .. . ¿qué estamos haciendo aquí. Abrió la heladera y volvió con una botella de etiqueta brillante. en la cocina? Guta. señalando la silla opuesta al viejo -.Las líneas de teléfono todavía no llegan adonde él está esta noche. 113 . Richard Noonan. .dijo al anciano inmóvil -. trae la cena.

que se venga abajo. Lo conocemos desde chicos. como había seguido el juego a tanta gente durante toda su vida. ya lo sabes. Tan lindo como el de Cuervo. Noonan notó. El viejo seguía en la misma posición. Noonan insistía en que era caro y en que no estaba bien ubicado. Pero cuando volví me esperaba una sorpresa: ¡Habían prohibido la emigración! ¿Es que en los últimos dos años nos ha atacado la peste? Hablaba y hablaba. ¡Si supieras qué bueno es estar otra vez en casa! Tengo plata y he elegido un pequeño chalet para mí. cúbrele el fondo. Y discutieron.dijo Redrick -. patéticos. siguió hablando en aquel tono excitado y ligeramente artificioso. El pelirrojo. . . pues podía solicitar el permiso de emigración para que se lo negaran y le dieran la indemnización. pensaba.Sacó vasos. Y las reparaciones le saldrían casi gratuitas.No te preocupes. . Un estremecimiento le cruzó la cara. ¡Pero poner a Mosul de gerente! ¡Casi me caigo de la risa cuando me enteré! Es como meter un elefante en un bazar. Red era quien lo jugaba y él lo siguió. Con eso pagaría los arreglos. con los ojos brillantes.Bueno. por mí. Noonan se tomó su tiempo para servir. Redrick levantó el vaso y dijo: . Era como un juego. Es un caso perdido. . Qué estaba haciendo en este pueblucho de mala muerte.¡Así es. Después empezó a preguntarle sobre su chalet: de qué clase era. todo el mundo lo sabe . guiñado el ojo.Veo que tú también estás en el asunto de la no emigración. Sacó la libreta de direcciones. eso ya lo aprendí. abrió rápidamente la botella y se volvió hacia Noonan.. hermano! La cárcel puede olvidarse de mi. terrible y patético. la hojeó y le dio direcciones de chalets abandonados que se vendían por chauchas y palitos. sorbía su whisky e intercalaba alguna exclamación de simpatía o cualquier pregunta retórica. mirando al viejo.Estoy un poco en todo . El dinero no tiene nombre. nos hemos enterado de tus asuntos. Se quedó callado. mucho más peligrosos que aquél. lo había decidido cuando estaba en la cárcel. sorprendido. juegos terribles. . de auténtico y sincero amor 114 . . nuevo. lo sé. Noonan se limitaba a asentir. mirando fijamente la pared.. dónde estaba. Para papá un poquito apenas. Sabrás que quería emigrar.replicó Noonan. Ambos bebieron. vergonzosos y en algunos casos. Tampoco reaccionó cuando Noonan le arrimó el vaso.Sirve tú. la expresión de ternura.Lo sé. Éste ya se habla adaptado a la nueva situación. señalando hacia la cocina con la cabeza. con jardín. El amigo dilató los ojos en ademán de sorpresa y se llevó un dedo a los labios. ¿empezamos? Noonan asintió con total naturalidad. cuánto costaba.

decía Redrick. al volver. Le habló de la catástrofe. Aquel diablo rojo los bajó a los cinco por la escalera. y un médico del hospital municipal con dos enfermeros forzudos y corpulentos. .en aquella máscara encallecida. de ésos a quienes se encarga llevar las camillas pesadas y dominar a los pacientes histéricos. se enjugó la boca con el dorso de la mano y preguntó en tono indiferente: . el conductor había salido a la carrera al ver lo que estaba pasando. hermano. . Eran dos ayudantes de laboratorio.Es lo que se merecen. esos chupasangres. es peligroso para la salud. ¿sabías? Bebió. Dos quedaron inconscientes en la calle.. Tal vez habría permitido que se lo llevaran.¿Qué hay de nuevo en el Instituto? ¿Todavía no han dominado la jalea de brujas? Me he quedado un poco atrás con la ciencia. Uno de los ayudantes dijo más tarde que «ese pelirrojo». Ojalá se les atraganto. Redrick lo escuchó por uno o dos minutos. mientras Redrick perseguía a los otros tres a lo largo de cuatro cuadras. esta noche pienso tratarte como a un rey. no se sabía de dónde la había conseguido el laboratorio. Después. El viejo Ernie todavía está a la sombra. atléticos y todo. Noonan comprendió por qué sacaba el tema y alzó las manos con desesperación. El ayudante que contó el caso no recordaba cómo fue a parar a la calle. Recordaremos los viejos tiempos. Entonces el bobo del médico tuvo la mala idea de explicar de qué se trataba. Después sacudió decididamente la botella sobre los vasos. al principio. Basta un trago para que se te adormezcan las piernas y los brazos. No es algo que se pueda tomar con el estómago vacío. el Borscht. Salieron del vestíbulo como balas de cañón. parecía no comprender de qué se trataba. Pero esos idiotas de los enfermeros (que hasta entonces no habían hecho sino mirar a Guta. ya que los dejó entrar al departamento para revisar al padre. Mientras lo observaba recordó lo que había pasado cuando los empleados del laboratorio Boyd fueron a la casa en busca del moldeado. Se llama «Jalea de Brujas». Redrick escuchaba con cara de distraído. Redrick enloqueció. sin que ninguno pusiera nada de su parte. Y consiguieron un poco de jalea. rompió todas las ventanillas del coche del Instituto. Dick. quien lavaba las ventanas de la cocina) agarraron al viejo como si fuera un tronco y lo dejaron caer al suelo.. Le contó el misterioso hecho de que jamás hubieran podido atar cabos. mientras servía más whisky -. Después de comer te prepararé uno.¿Estás bromeando? ¿Sabes lo que pasó con esa jalea? ¿No has oído hablar de los Laboratorios Currigan? Hay cierto pequeño proveedor particular. ambos jóvenes. corno una bomba de hidrógeno. haciendo chasquear la lengua y meneando la cabeza. súbitamente explotó sin previo aviso.Aprendí a preparar un cóctel nuevo . porque al parecer Redrick creía que lo iban a hospitalizar en observación. Digas lo que digas. 115 . .

dirigiéndose a Noonan: . No tengas miedo.¡Guta! . Había comprado un poco por las dudas vinieras. Noonan siguió charlando. él no le hará daño. Noonan se dedicó al tema del Instituto. apretados espalda contra espalda para darse calor. mientras esperaban. ordenó a Redrick que pusiera la mesa y dejó sobre ella una gran fuente de plata con la ensalada favorita de Noonan. con langosta. Cómo andan las cosas Instituto. 4. . El valle se había refrescado durante la noche. de la tensión nerviosa que todavía le hacía doler las venas del cuerpo.gritó -.Se está rompiendo toda para atenderte. pero que no consiguen mucho con ellos.Bueno.preguntó Redrick suavemente -. Y vació su copa. como si nada supiera de la noche agotadora. en 116 . Redrick contemplaba las gotas de niebla que. se recostó contra el moldeado y apoyó la cabeza sobre su hombro. al condensarse. pero pensaba. . al amanecer hacía frío. Dicen incluso que generan buena salud. pisando los durmientes podridos entre las vías herrumbradas.anunció Redrick -. . lo sé . al diablo con Lemehen y al diablo con aquella maldita familia. Redrick Schuhart. en general? ¿Descubrieron algo nuevo? Dicen que han puesto robots a trabajar con todo en la Zona. ahora nos daremos un festín. ¿qué más? ¿Qué más tienen que hacernos para que comprendamos? ¿No basta con esto?. Quiere preparar tu ensalada favorita. con alegría.Bueno. Decidió bruscamente que era hora de marcharse. Después. amigos . Pero sabía que no bastaba. mientras hablaba apareció Monita silenciosamente y se instaló ante la mesa. junto al anciano.¿Por qué los miras tanto? . y aunque lo descubrieran no harían más que decir «¡Ooh!» y «¡Ahh!» durante cinco minutos. ni de las dos horas terribles que habían pasado en la cima de la colina. Sabía que millones y millones de personas no sabían nada ni querían saberlo. Redrick contempló a su padre y la cara volvió a estremecérsele. con las zarpas peludas sobre la mesa. . brillaban sobre la chaqueta de cuero de Arthur Burbridge. En ese momento entró Guta. después volvería cada uno a su rutina. Allí se quedó. El muchacho caminaba ágilmente. ¿Quieres matarnos de hambre? Y agregó. treinta y un años. como cualquier criatura. Caminaban a lo largo del terraplén. . Al diablo con Burbridge.Bebieron. sin poder apartar la vista de aquellos dos espantos originados en la Zona: Dios mío.dijo Noonan.Sí.

El aire olía a herrumbre. otros han llegado a echarse de rodillas. En cuanto a ese artefacto. Sí. No. muchachito. Era como los botones que tenía su madre en la blusa. no muy lejos. Mi padre. ¿Será realmente la última? Para ti. Bueno. un maniquí. «Él se lo buscó». era de espaldas anchas y cadera angosta. O si le doy a Cuervo más de treinta. todos traen revólveres la primera vez que entran a la Zona. ¡Pero él ya no puede llevarme!». señor Schuhart! Muchos otros se ofrecieron a llevarme. pero Redrick sabía que estaban en una planicie ondulada. los vagones-plataformas para el transporte de metal en bruto. Parecía increíble que esa mujer tan hermosa pudiera ser hechura plástica. Volviendo a Arthur. como el de la hermana. que el muchacho franqueaba dos durmientes a cada paso. pensó. ¿Por qué insistió tanto en venir? ¿Con tanta desesperación? Temblaba. Cuervo me conoce. tal vez por eso empezó a pensar en la hermana de Arthur. pensó: Tal vez fue el padre el que me lo envió. no creo. Si el viejo dijo por lo menos media verdad. Éste no es el primero que me suplica lleno de lágrimas. cuando era chico. cuando la niebla se asentara en rocío. 117 . Hay quinientos mil al final del camino. Quinientos mil. mira lo que lleva en el bolsillo trasero. La niebla se espesaba a ambos lados del terraplén. y en cada oportunidad sufría una terrible desilusión. que pasara el flujo de materia verde y desapareciera en la garganta. saltaba rítmicamente. «Es pesada. pero ninguno sirve. todo esto es una estupidez. sino que se negaba a aceptar lo que su memoria le decía. La primera y la última.. Redrick deslizó una mano bajo la mochila y la levantó un poco. La neblina lo ocultaba todo. y que había montañas ocultas en la penumbra. Cuervo: la última para él. el novato no recibe nada. ceñudo. Vale la pena aguantar un esfuerzo. le daban ganas de metérselos en la boca para chuparlos. «¡Lléveme. Que me maten si la doy por menos. a la derecha del terraplén. También sabía que al salir el sol. a qué protestar ahora. a putrefacción y moho. pensó Redrick. pero siempre la olvidaba. De pronto sintió que había algo hacia adelante. semitransparentes y dorados. si hubieras sabido lo que pensaba hacer tu muchachito lo hubieras hecho puré con las muletas. con cúmulos de desperdicios. El pelo renegrido.» Volvió a mirar la espalda de Arthur y vio. que le repugnaba. a unos treinta o cuarenta metros. tenía los ojos llenos de lágrimas. no la olvidaba. Ya sabías en qué te estabas metiendo. no está nada mal. Cuervo sabe que no bromeo y conoce mi manera de actuar dentro de la Zona. vería hacia la izquierda el helicóptero caído y hacia adelante. No. entrecerrando los ojos. Redrick se obligó a descartar ese recuerdo.. el basural. De vez en cuando trepaba hasta los rieles con pesados pies grises. Entonces comenzaría el verdadero trabajo. Él mismo. No. para que el borde del tanque de helio no se le clavara en la columna. merodeador. ¿Y el novato? El novato no recibe nada. lo es.torturante somnolencia. ambarinos. ¿cómo voy a arrastrarme con ella? Un kilómetro y medio en cuatro patas. Así son las cosas. en esos lugares había que caminar hundidos hasta la rodilla entre vapores arremolinados. más allá.

Preferiría café. herido. sí puedo.verás que estamos rodeados de pantanos. recién levantada. ¿no es cierto? . pensé. Mientras el muchacho acomodaba los sandwiches sobre la mochila. Tenía olor a hogar. limpiando el cuello de la petaca -.. A los pocos minutos pudieron ver el gran bulto de los vagones erguidos hacia adelante. Quinientos mil. en los rieles herrumbrados. En los viejos tiempos los mosquitos eran terribles. .Allí están . obediente. masticando . Por el rabillo del ojo podía observar su cara: el perfil cincelado.Alto . Sí. la piel clara de la mejilla y la línea decidida de los labios bajo el bigote fino. señor Schuhart. Siéntate allí. La niebla los cubría hasta la cintura. Inocuo. Y no solamente a Guta. Un momento después les llegó al cuello.ofreció. Arthur.Hay humedad. Redrick olfateó el aire con cautela. . Apartó la petaca y escogió un sandwich. con las arrugas de la almohada todavía marcadas en la mejilla. Tengo casa. Y en la neblina habla algo. Tenía buenos reflejos. donde estás. cuidadosamente.Cuando se levante la niebla . quedó hecho una estatua. Allí la huella descendía visiblemente y desaparecía por completo en la neblina. . Para darte coraje.Para darme coraje no necesito eso. Pausa para un cigarrillo. A Guta. Redrick desabotonó uno de los bolsillos y sacó un paquete de sandwiches y un termo con café. era mejor que el alcohol. sacudió la cabeza. fuerte y dulce. o algo por el estilo? Uno necesita plata para no pensar en la plata. Aguardó a que Arthur diera el primer paso y lo siguió. sino a Guta en salto de cama. ¿Por qué me meto en estas cosas?.Adelante . ¿Para qué los necesito? ¿Para comprar un bar. tengo 118 . Redrick se detuvo junto a él. y lo bajó lenta. quitándose la mochila -. . El muchacho. la abrió y tomó varios tragos lentos con los ojos cerrados.¿Quieres? . Aquí hay una humedad espantosa. él sacó su petaca. Dick tenía razón.dijo Redrick.dijo a Arthur. Arthur le ayudó a bajar la mochila y se sentó junto a él. Algo grande e inmóvil. se había detenido con un pie en el aire. ésa es la verdad. Estaba caliente.dijo. . Cerró el pico y se sirvió un poco de café.dijo en voz baja. inocuo.

murmuró Redrick. apartando la vista -. lo adiviné! No recuerdo exactamente qué fue lo que me puso sobre la pista. .Y en tercer lugar . Por lo que sé. pero ya ves que ahora no puedo. lo adiviné cuando probó con usted aquel pequeño dirigible. Bueno. en los últimos tiempos ha estado muy extraño. Arthur echó a reír y sacudió la cabeza. ¿Quién otro puede ir? ¡Debe ser lo más valioso de la Zona! ¿Y a quién le corresponde? ¿Quieres que la encuentren esos tragalibros con sus maquinitas? ¿Eh? Yo la encontré.¡Tonterías! . Llevé a montones de muchachitos allá. y dos piernas para los dos. ¿te das cuenta? No sé si les faltan agallas o qué. no se la daría a nadie.¡Bueno. Cuando vi que levantaban aquella bolsa de piedras y la conducían por sobre el suelo me di cuenta de todo.Los seguí. me sedujo como a un inocente. . antes de responder se peinó con los dedos.terreno. inclinándose sobre la mesa -. mientras se quedaba inmóvil con la taza cerca de la boca -.. distraído. en Harmont no me faltaría trabajo.Lo que no entiendo es cómo piensan engancharla. ni la cara. No tenían nada. Pero no pueden. No queda nadie más que tú. de veras? . Quieres la plata. ni la voz. . con la boca llena: . Y conozco muy bien a papá como para creer que ustedes son amigos. pensando en lo poco que se parecían padre e hijo. pero cuando hablaba de ese tema lo hacía con un entusiasmo tal que era imposible ignorarlo. como si recordara algo. ¿usted cree que eso concede los deseos.Red . Mordió el sandwich y concluyó soñador. azorado. Para empezar. ¿Cómo sabes qué es lo que vamos a buscar? Arthur sonrió. absolutamente nada en común. . la Bola dorada es el único objeto pesado que queda en la Zona. Redrick lo observó por sobre el borde de su taza. 119 . sólo quedamos nosotros dos.Señor Schuhart .. bien enrollado. Eso es lo que abrí: una escuela para enseñarles. quejosa. En cambio ha estado hablando de usted. que son las tuyas. papá se la pasaba hablando de la Bola Dorada. La tendrás. furtiva. Cuervo me atrapó.le había dicho entonces. y prosiguió: . La voz de Cuervo era áspera. si no me crees no me importa. ha de ser bien lisa. tirándose del pelo. Dio una palmada sobre la mochila que contenía el globo.dijo súbitamente Arthur. Además. Me darás lo que te parezca.agregó -. ¡yo! ¿Cuántos de los nuestros cayeron allá? ¡Pero yo la encontré! Quería guardarla para mí. ni el alma. en el baldío. pero últimamente no la menciona. toda una escuela.

sé que no me vas a trampear. Y tal vez consiga piernas nuevas. Las piernas, ¿entiendes? La Zona me las quitó; quizá me las devuelva. - ¿Qué? - preguntó Redrick, saliendo de su ensueño. - Le preguntaba si le molesta que fume, señor Schuhart. - No, por supuesto. Fuma. Yo también voy a fumar uno. Tragó de golpe el resto del café y sacó un cigarrillo. Mientras lo encendía contempló la niebla, que se iba levantando. Está chiflado, pensó. Le falta un tornillo. Quiere piernas nuevas, el hijo de puta. Pero toda aquella charla había dejado un residuo, aunque no estaba seguro de que clase. Y no se evaporaba con el tiempo; por el contrario, se iba acumulando. Y si bien no comprendía de qué se trataba, aquello le estaba preocupando. Era como si Cuervo le hubiese contagiado algo no una enfermedad desagradable, sino, por el contrario... ¿Su fuerza, tal vez? No, no era fuerza. ¿Qué, entonces? Bueno, se dijo, mirémoslo desde este punto de vista; supongamos que yo no hubiera llegado hasta aquí. Estaba listo para Irme, hasta había empacado, pero pasó algo; digamos que me arrestaron, ¿Sería malo eso? Por supuesto. ¿Por qué? ¿Por la pérdida de plata? No, no tiene nada que ver con la plata. ¿Porque ese tesoro caería en las manos de Ronco y Huesos? Por allí estamos más cerca. Eso me dolería. Pero qué me importa, si al final son ellos los que se quedan con todo. - ¡Brrrr! - exclamó Arthur, estremeciéndose -. El frío se mete hasta los huesos. Señor Schuhart, ¿me daría un trago ahora? Redrick le alcanzó la petaca en silencio, mientras pensaba: No acepté en seguida. Veinte veces le dije a Cuervo que se mandara mudar, pero a las veintiuna acepté. No podía resistir más. Nuestra última conversación resultó breve y comercial. «Hola, Red. Traje el mapa. ¿No querrías echarle un vistazo, a pesar de todo?». Y lo miré a los ojos, que eran como lastimaduras; amarillos, con motas negras; y le dije: «Déjamelo». Listo. Recuerdo que en ese momento yo estaba borracho; llevaba una semana bebiendo; y me sentía realmente deprimido. Ah, al diablo. ¿Qué importa? Fui. Por eso estoy acá. ¿Para qué me hago mala sangre? ¿Tengo miedo, acaso? Se estremeció. Desde la neblina le llegaba un sonido largo y triste. Se levantó de un salto y Arthur hizo otro tanto. Pero todo estaba nuevamente silencioso; el único ruido era el de la grava que caía por la pendiente, bajo los pies. - Ha de ser el metal que se está asentando - murmuró Arthur, vacilante, como si apenas pudiera pronunciar las palabras -. Estos vagones tienen una verdadera historia; hace mucho tiempo que están aquí. Redrick miró hacia adelante sin ver nada. Entonces recordó. Había sido por la noche; lo despertó el mismo ruido, largo y triste, deteniéndole el corazón

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como en un sueño. Pero no había sido un sueño. Era Monita que gritaba desde su cama, junto a la ventana. También Guta despertó y se aferró a la mano de Redrick. El sintió su hombro sudoroso bajo el suyo. Se quedaron inmóviles, escuchando; cuando Monita dejó de llorar y volvió a dormirse él aguardó todavía un rato. Después se levantó y fue a la cocina, para bajar ávidamente media botella de coñac. Fue aquella noche cuando empezó a beber. - Es el metal - dijo Arthur -. Ya se sabe, se asienta con el tiempo. La humedad, la erosión, todo eso. Redrick observó su cara pálida y volvió a sentarse. El cigarrillo se le había evaporado entre los dedos; encendió otro. Arthur se demoró un poco más, mirando ansiosamente a su alrededor; al cabo se sentó también. - Dicen que en la Zona hay vida. Gente. No visitantes, sino gente. Al parecer la Visitación los atrapó aquí y mutaron..., se aclimataron a las nuevas condiciones. ¿Sabe algo de eso, señor Schuhart? - Sí. Pero no es aquí. En las montañas del noroeste. Algunos pastores. Eso es lo que me contagió, pensó Redrick. Su locura. Por eso he venido. Eso es lo que busco. Lo invadió un sentimiento extraño, completamente nuevo. Sabía que en realidad no era nuevo, que lo llevaba escondido en sí desde hacía mucho tiempo, pero sólo ahora cobraba conciencia de él; todo se ubicaba en su sitio. Y todo aquello que hasta entonces pareciera tontería, delirantes divagaciones de un viejo loco, se convertía en su única esperanza, en el único significado de su vida. Porque al fin comprendía; sólo eso le quedaba en el mundo, sólo para eso vivía desde hacía meses: por la esperanza de un milagro. Por tonto que fuera seguía haciendo a un lado la esperanza, pisoteándola, burlándose de ella, tratando de eliminarla, porque así estaba habituado a vivir. Desde la infancia no había confiado sino en sí mismo. Y desde la infancia, la seguridad en sí mismo se medía por la cantidad de dinero que podía arrebatar, asir o arrancar a mordiscos del caos indiferente que lo rodeaba. Siempre había sido así, y así habría continuado, si no hubiera caído al pozo del que ninguna suma de dinero podía sacarlo, y en el cual resultaba completamente inútil confiar en sí. Y ahora esa esperanza..., que ya no era una esperanza, sino la fe en un milagro..., lo llenaba hasta los bordes; se sorprendió de haber podido vivir tanto tiempo en aquella sombra impenetrable y sin salida. Rió y dio a Arthur una palmada en el hombro. - Bueno, merodeador, parece que saldremos de ésta, ¿eh? Arthur lo miró sorprendido y sonrió, vacilante. Redrick arrugó el papel encerado de los sandwiches, lo arrojó bajo el vagón de metal y se recostó, apoyando el codo en la mochila.

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- Bueno - dijo -. Supongamos que en verdad la Bola Dorada... ¿Qué pedirías? - ¿Entonces usted lo cree? - se apresuró a preguntar el muchacho. - No importa lo que yo crea o no. Contéstame. Le interesaba sinceramente lo que podría pedir un muchacho tan joven, apenas salido de la escuela. Se divirtió viéndolo arrugar el ceño, tironearse del bigote, mirarlo, apartar la vista. - Bueno, las piernas de papá, por supuesto. Y que todo anduviera bien en casa. - Eso es mentira - dijo Redrick, con simpatía -. No te olvides de esto, hermanito: la Bola Dorada sólo puede concederte los deseos más íntimos y profundos, aquellos que si no se te conceden significan el fin de tu vida. Arthur Burbridge se ruborizó, miré a Redrick una vez más y enrojeció más todavía. Los ojos se le llenaron de lágrimas. Redrick sonrió. - Comprendo - dijo, casi con suavidad -. De acuerdo, no es asunto mío. Guárdate los secretos. De pronto se acordó del revólver y se dijo que había llegado el momento de atender ciertas cosas que necesitaban atención. - ¿Qué es eso que llevas en el bolsillo trasero? - preguntó, indiferente. - Un revólver. - ¿Para qué lo quieres? - ¡Para disparar! - replicó Arthur, desafiante. - Nada de eso - respondió Redrick con firmeza, incorporándose. Dámelo. Aquí en la Zona no hay nadie a quien matar. Dámelo. Arthur quiso decir algo, pero guardó silencio; tomó el Colt del ejército y se lo tendió a Redrick teniéndolo por el caño. Redrick recibió el revólver, tomándolo por la culata caliente y firme; lo hizo girar en el aire y volvió a atraparlo. - ¿Tienes un pañuelo o algo as!? Quiero envolverlo. Tomó el pañuelo de Arthur, que estaba muy limpio y olía a colonia, envolvió con él la pistola y la dejó sobre el durmiente. - Por ahora la dejaremos aquí. Si Dios quiere, volveremos a buscarla. A lo mejor tenemos que tiroteamos con la patrulla, pero tirotearse con ellos...

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Hacia el Este. estaba bloqueada por la colina. tras el vagón de metal. . chirriaba claramente al girar a impulsos de la brisa. y sobresalía en el claro como un gancho negro. entre las ondulaciones. cubierta su ladera por rocas pardas. las colinas tendieron sus sombras purpúreas. más allá de las colinas. las montañas parecían negras. ¡Mira. La cola permanecía intacta. El terraplén estaba ya completamente despejado. está aclarando! La neblina desaparece ante ellos.Arthur meneó decididamente la cabeza. Redrick también volvió la cabeza. de pasar entre dos elevaciones próximas. desarrollado en muchos años de merodeos. La roncha debió ser muy poderosa. cubiertos por la espesura de los sauces dispersos. con tristeza -. Bueno. la insignia de la Real Fuerza Aérea aún era bien visible en el metal abollado. el habitual borrón de color. a doscientos metros de distancia. «Bueno». «ya veremos cuando lleguemos allí». era azul y impido. Redrick hacía años que no veía ninguna. para contemplar aquel manchón verde que se convertía rápidamente en rosado.No era para eso que la quería .¿Ah. Volvió hasta el sitio donde había dejado su mochila en busca del mapa y lo extendió en el montículo de metal caliente que contenía el vagón. Era por si tenía algún accidente como el de papá. sobre ellas refulgía iridiscente. pues ni siquiera se habla producido incendio. la que tenía un árbol quemado en la ladera.dijo. su fuselaje estaba convertido en un panqueque metálico. el horizonte se llenaba con las explosiones amarillas y brillantes de los picos altos. pensó. y a la distancia los vapores se esparcían. aunque ligeramente doblada. estaba el helicóptero. Hay sólo una bala. no te preocupes por eso. Redrick se levantó y se sentó en el terraplén. a lo largo de la depresión que se abría entre ella y la colina siguiente. la aurora verde de la Zona. descubriendo al abrirse los picos redondeados y ásperos de las colinas. Aquí y allá. se veía la superficie manchada de los pantanos. También el estabilizador estaba entero. rechazaba la mera idea. Si te pasa algo así yo te sacaré a la rastra. Para llegar hasta aquella depresión debían pasar por el pantano. Hacia el frente. si? . Su instinto. . completamente desnuda. Todo adquirió un claro y agudo relieve. permitiéndole ver cada detalle con tanta nitidez como si lo tuviera en la palma de la mano. cosa que 123 . pero Redrick no sintió la menor satisfacción. que también estaba a la vista. Arthur miró hacia atrás soltó una exclamación de asombro. Desde allí no se vela la cantera.Redrick lo miró fijamente -. Todos los puntos de referencia corresponden. por sobre ellos. había llegado a olvidarlas. El borde anaranjado del sol asomó sobre el risco. Te lo prometo. Al parecer había caído en medio de una roncha de mosquito. el cielo. irracional y nada natural. Tenía que rodear la colina por la derecha. por la planicie abierta.

Había otras dos X. Ponme la mochila en la espalda. ¿Estás listo? .desde allí parecía poco peligrosa. Seguiremos como hasta ahora. así podré tenerte a la vista en todo momento. enloquecido.¿No hay problemas en pasar entre las dos colinas. una en cuesta de la colina del árbol y otra sobre las rocas. creo.Ve delante . eché una mirada a mi alrededor. con una damisela medio desnuda. Fui directamente desde la Zona. tomé un pesado jarro que estaba sobre el mostrador y lo estrellé contra la cara riente del que estaba más cerca. guardé el dinero. cuadrados. No mires hacia atrás y estate atento.Ya veremos . carcajadas estruendosas y bocas abiertas. Levantó la vista hacia Arthur. El nombre le resultaba familiar. siempre con corbata de lazo) contara la debida cantidad de papeles verdes. Arthur estaba muy nervioso. pero no lograba recordar quién era Látigo. ¡A ver si se te ocurre tenerle miedo a la tierra! Si yo te ordeno te tiras de cara al barro sin decir ni mú. . entré al bar pisando fuerte y planté la bolsa sobre el mostrador. el rosado de sus mejillas se habla borrado por completo. con una bolsa al hombro. tratando de acomodar las correas de modo más cómodo. Mis órdenes son sagradas. Y no olvides que tendremos que arrastrarnos un buen trecho. La línea de puntos rojos pasaba a la derecha de la X. . ¿Qué habla llevado yo aquella vez? Un vacío. Estaba marcada con una X junto a la cual decía. mojado. Por alguna razón lo asociaba con el salón del Borscht. lleno de humo. en esa época no eran papeles verdes. e inesperadamente. sin que yo mismo imaginara hacerlo. Esperé. doblando el mapa para guardárselo en el bolsillo -. La buscó en el mapa. se dijo Redrick. con una sonrisa satisfecha. Caniche y Cuatro-Ojos. hambriento.repitió. No. Redrick siguió estudiando el diagrama. mientras esperaba a que Ernest (joven entonces. . Abotónate la chaqueta. sino aquellos billetes reales. señor Schuhart? preguntó Arthur en voz baja. escuchando los chistes que se hacían. 124 . La ruta marcada pasaba por debajo de ellos. cómo era ni qué hacia. junto a su oído. Se inclinó bajo el peso de la mochila. de gorra y corona de laureles.indicó -. mientras miraba también el mapa.Listo.Ya veremos cuando lleguemos allí. Tal vez ése era Látigo. con grandes manazas rojizas que levantaban los vasos. Pero al mirar desde más cerca Redrick reparó en una mancha de color gris oscuro entre las dos colinas secas. Era su primera visita al Borscht. mostrando dientes amarillentos: una fantástica horda de titanes y gigantes reunidos junto al abrevadero. . uno de los recuerdos más vivos de su infancia. en letras torpes: Látigo. un momento.

dijo.. Bueno. estaba cubierto por montones rojos y herrumbrados del metal en bruto. Ve hacia allá. tal vez funcione. Sobre él había un convoy de diez vagones de metal. donde los sauces son más espesos.dijo Redrick. Es la primera vez en la vida que acepto algo así. allí quedó. hacia el Norte. yo no soy Cuervo Burbridge. «A ese lugar. . Ésa es la dirección que tomaremos. que esta vez seguí tu consejo. . hasta los sauces estaban secos y podridos. ¡En marcha! 125 . La colina se acercaba lentamente. pensó.Sí . Tal vez lo siente.¿Entendiste bien? Vamos. donde estaba la cantera. así ha de ser. Arthur dejó escapar un suspiro. Si tiene los sentidos del padre.indicó a Arthur. El pedregullo caía silenciosamente a su paso. Si supieras cómo son las cosas. a la derecha. ajustando automáticamente los músculos de sus piernas al peso de la voluminosa mochila. tal vez salga bien.dijo Redrick .preguntó Redrick -. .¿Ves esa roca? . subió a los rieles y comenzó a bajar el terraplén. el terraplén.Bueno. ¿Ves? ¿Ves la mancha? Allá. Redrick observó aquella reverberación.» Tú me convenciste. Cuervo. Al llegar a la roca el pelirrojo volvió a mirar hacia el terraplén. cubriendo el sol. . tal vez se me ocurra alguna idea. para indicar el camino a los más vivos. hacia allá no! Allá. Algunos de los vagones hablan descarrilado. Hace mucho tiempo. cayendo de costado. Ahora mira hacia la derecha de Látigo. sin prisa. el aire temblaba y ondulaba sobre la huella. al fin acabó por cubrir todo el cielo hacia el Este. .Primero iremos por aquí .¡Alto! . mientras tanto no dejaba de observar a Arthur por el rabillo del ojo. El barro chapoteaba bajo los pies. Cuervo. . El sol lo iluminaba con fuerza. Redrick miró a su alrededor. Era un pantano muerto: ni insectos. estallando en diminutos arco iris que desaparecían de inmediato. después de todo. era un tipo que se llamaba Látigo.Vamos . señalando enérgicamente hacia la colina más cercana. y Arthur volvió hacia él la cara tensa -. Después de todo. de algún modo. allá? ¡No. No escuchó a los mayores. ni ranas. Te guste o no te guste tendrás que llevar a alguien.Tranquilo. ¿Ves aquellos harapos. escupió en el suelo y se volvió.dijo Arthur. Allí. bajo la colina. Más allá. no se puede ir solo. Cuando Redrick llegó hasta allí el pantano lo había tragado hasta las rodillas. Está asustado. alguno que no me sea imprescindible. a cien pasos de las rocas . que aún estaba bajo en el cielo. mira. Puedo darte alguno de los míos. Echó a andar tras él. por sobre ellos. Red. Arthur reanudó la marcha. El muchacho se detuvo. Redrick lo dejó adelantarse diez pasos antes de seguirlo. tranquilo . pero por el momento todo parecía en orden.No hay apuro. hundido hasta el tobillo en agua herrumbrosa. Si supieras.

. Redrick revolvió en su bolsillo y sacó un tornillo que pesaría unos treinta gramos. ni siquiera había vuelto la cabeza. el mundo estaba harto ya de sus trampas y los muchachos le habían dicho: «Si vas a volver solo. Claro que es más fácil caminar sobre tierra seca. Si es que te encuentro vivo. ¡Adelante! El muchacho habría sido buen merodeador. El idiota sigue creyendo que fue Burbridge quien lo sacó..¡Alto! Tendió la mano hacia la izquierda. Según el mapa aún estaban en pantanos sólidos. éste soltó un grito ahogado. En ese momento Redrick sintió una corriente de aire apenas perceptible en la mejilla izquierda. Burbridge fue capaz de hacer algo así. después de todo. Dixon de apellido. Esto no es una avenida ni un paseo. pero yo habría preferido que siguiera el pantano.pontificó -.! Todo. pronto pisaron tierra seca y esponjosa. . El tornillo golpeó a Arthur en la nuca. por alguna razón se habían tumbado los vagones.Avanzaron en dirección paralela al terraplén. ¡Si no.Preguntó Redrick. entre ellos y el terraplén. Camina como si estuviera paseando por Central Avenue.. Fue entonces cuando empezaron a llamarle Cuervo. En algún punto. eso es cierto.¿Todo bien? . Cada paso los metía en aguas más playas.A la derecha.Así suceden aquí las cosas. 126 . Lo que Burbridge hizo fue sacarlo de la Zona. .Me alegro. Tal vez le habrían llamado Artie «el Lindo». se dobló en dos y cayó sobre el pasto seco. Eso no me gusta. Pero mira cómo marcha Arthur. En seguida. gritó: . El mapa es viejo. Artie . tan heroico. ¿sabes? Arthur se levantó lentamente. En otros tiempos teníamos un Lindo. mejor no vuelvas». La próxima vez te la daré en la trompa. El muchacho tragó saliva y asintió. sin siquiera pensarlo. ¡Qué lo va a sacar! Nadie saca a nadie de la pica carne. pensó Redrick. como plantado en el suelo. con una mano en el bolsillo y balanceando la otra con toda soltura. se tomó la cabeza. había una roncha de mosquitos. antes le decían Triunfador. Arthur parecía haber recuperado el ánimo y andaba a toda velocidad. . ahora le dicen Cobayo: el único ser humano que cayó en la pica carne y salió vivo. estaba muy pálido. Vamos. hace mucho tiempo que Burbridge no viene por aquí y el mapa ha envejecido. tal vez se extendía a lo largo del mismo terraplén. Arthur había quedado inmóvil. Apuntó y tiró. La corriente era más fuerte. Redrick se acercó a él.

Hizo rechinar los dientes. Claro que quizá lo que siente es interés por Guta y no lástima por mí. A cierta distancia. se secó el sudor de la frente. Lo que pasa es que yo nunca puedo sentir lástima.¡No te muevas! ¡Aguanta! Y se dedicó a aguantar también. y dependían de ellos como del mismo Dios. le envolvió el cuerpo como si fuera una sábana empapada en agua hirviendo.Sí. pero una cosa no quita la otra. Pudo haberío soportado. Nada quedaba de Látigo. finalmente. pero Arthur no pudo resistirlo. la alternativa no existía. Allí permaneció. 127 . todavía con la esperanza de que pasara por encima. cuál era su alternativa al presente: o ese muchacho o su Monita. Vio también las claras huellas de Arthur y se arrojó al suelo. Y de pronto notó que el pasto seco no crujía bajo los pies. aunque sabía bien que estaban atrapados. O bien no oyó el grito de Redrick o el miedo le hizo perder la cabeza.¡Cuerpo a tierra! Cayó de cara contra el pasto. Mis alternativas son siempre «o esto o lo otro». Pasaron cerca del montón de harapos grises. Redrick entrecerró los ojos para mirar el sol. furioso por su mala suerte. Dick Noonan también me la tiene. estaba aún bajo. sin más que mucho sudor. tratando de no moverse. sino tierno y grumoso. La acalló. todo habría pasado tranquilamente. completamente herrumbrada: un dragaminas. hacia donde su instinto le indicaba: hacia atrás. no quiero imaginar lo que va a ser más tarde. sino que chirriaba como corcho quemado. El caso es que perdió el dominio de sí y echó a correr. Acababa de comprender. comprados muy en secreto a los proveedores de armas. El calor aumentaba. ¿ahora le voy a tener lástima? ¡Justo lo que me hacía falta! ¿Acaso alguna vez alguien sintió lástima por mí? Creo que sí. Y eso acabó con el asunto. Kirill me tenía lástima. Con el sudor chorreándole hasta los ojos. sin problemas. usaban dragaminas. Arthur cayó al suelo con todo su peso. había una vara larga. sobre el pasto seco. gritando: . hace calor. hubiera podido ser un buen merodeador. ¿Quién habría sido ese Látigo? ¿Habría venido con Cuervo o por su propia cuenta? ¿Por qué iban todos a esa cantera? ¿Por qué no sabía él nada sobre ese lugar? Maldición. Precisamente donde no debía. En aquellos días muchos merodeadores. a consecuencia de explosiones subterráneas. eso estaba claro. espantado. Redrick logró levantarse y tomarlo del tobillo con ambas manos. Pero dos de ellos murieron en el curso de pocos días. o tal vez sus quemaduras eran más intensas que las de Redrick. con un grito salvaje. Y eso que es muy temprano. Qué diablos. Una voz interior le decía: «¡Si al menos los milagros fueran posibles!». lo aplastó. que se hizo polvo bajo su mejilla. pensó. además ya no era rígido y frágil. que iba cinco pasos más adelante. En realidad. recordó tardíamente advertir a Arthur: . caía bajo las suelas como hojuelas de hollín. Arthur.

espinoso. Comprendió que era necesario apresurarse a salir de allí. se apoyó sobre las manos y alzó la cabeza. Ahora estaba convertido en una máscara de color gris oscuro. Lo tomó de las piernas con un brazo y usó el otro para avanzar a la rastra. idiota. Bueno. Así. Habría podido quedarse toda la vida. mientras tanto pateaba desesperadamente. tratando de apretarlo contra el suelo. la falta de aire. soltó un chillido extraño. tomó al muchacho por lo sobacos y lo arrastró hasta el agua. puedes. El dolor. pero era auténtico y daba la impresión de ser la mejor fuente de vida en el mundo entero. pero aspiraba ávidamente el aire. el cráneo de aquel maldito muchacho. regodeándose con la frescura maloliente y podrida. Estaba seco. sus propios gritos ásperos «¡Quédate allí.levantando una nube de cenizas.. muerto. 128 . Redrick contempló con cansado interés los surcos y los senderos abiertos en la máscara por piedras y palos. con el cerebro cargado por el dolor. A Redrick le ardían las manos chamuscadas y la mochila no dejaba de golpearle el cuello ardido. pero se obligó a levantarse sobre las rodillas para dejar la mochila y arrastrarse hasta Arthur. gimiendo de tanto en tanto. un poquito más. que se había quedado perfectamente inmóvil. vamos. Allí se quedó por largo rato. de aquel calor demoníaco. La cabeza aplastada contra la ceniza gris. El temor le obligó a redoblar el impulso de codos y rodillas. Red. Finalmente recobró el sentido y buscó a Redrick con la vista. tal vez porque ya no tenía cejas ni pestañas. reviviendo el placer de aquella caricia gélida y mojada. Sobre ellos caían toneladas enteras de carbón encendido. tocando con la mejilla quemada la chaqueta de cuero. estirado hacia atrás. Arthur. Arthur respiraba pesadamente. que no llegaría. No podía soportarlo más. el cuero de sus zapatos y de su chaqueta se ampollaba y crujía. Hay que llegar. Lo puso de espaldas. tenía las ropas en llamas. vamos. que el aire había vuelto a ser aire y no vapor ardiente. que permanecía inmóvil a unos diez metros del pantano. No supo cuándo terminó todo. El muchacho gorgoteó. un poquito más. había sido un lindo muchacho. Redrick. Oía apenas los gemidos ahogados bajo su cuerpo. Tenía los ojos desorbitados y no entendía nada. quédate quieto o te mataré!». se arrastró hasta aplastarlo con el cuerpo. Dejó a Arthur. con las manos y la cara en el agua fría y herrumbrosa. Gritó con toda la fuerza de sus pulmones. Redrick lo arrojó de cara en el charco más profundo y se dejó caer junto a él. hecha de sangre cocida y cenizas. el rostro quemado despedía calor y el sudor le caía directamente en los ojos. tosiendo y escupiendo. el pecho bregando por mantenerse contra el suelo. sin quitar los ojos de la línea donde el pasto volvía a crecer. las piernas y la retaguardia del muchacho. le hicieron pensar que estaba demasiado quemado. con pies y rodillas.. pateó a Redrick en la cara con el otro pie y se debatió corno enloquecido. En seguida se levantó. parecía engancharse la chaqueta en todos los sitios posibles. antes de que se estrellara nuevamente contra ellos. Sólo supo que podía respirar otra vez. Las cenizas le crujían entre los dientes.

. ¡Levántate! ¿Qué haces haraganeando por allí? Volvió a pasar los brazos por las correas. Tosió. pero las pestañas y las cejas (cosa extraña) estaban en su lugar. sacudiendo la cabeza entre salpicaduras de agua sucia -. . Redrick se levantó también. le sorprendió notar lo corto que habla sido aquel trayecto horrible.murmuró Redrick.Fue culpa mía. De lo contrario habría llegado a la roncha de mosquito de la izquierda. . La pobre las había pasado mal. haciendo muecas dolor al sentir el peso de la mochila sobre los hombros quemados. sintió el roce de las ropas sobre la piel quemada. Tenía la nariz hinchada. Tengo mucho miedo al dolor. cuando el calor se volvió tan fuerte. 129 ..¿Por qué no te levantas? . había avanzado en loco zigzag. las ampollas del botiquín de primeros auxilios habían estallado y había una mancha húmeda que olía a antiséptico. Redrick abrió la bolsa y empezó a recoger astillas de vidrio y plástico. pero mirando bien no era nada. en tanto caminaba hasta un sitio seco para examinar la mochila. mientras se arrastraba para salvarse.¡Fiu! .. además del labio inferior partido. Arthur también estaba tocándose ansiosamente la cara. ¿Qué era eso. pero estaba asustado de veras. Habla muchas huellas sobre el pasto gris y ceniciento. y también contra lo que cabía esperar. no tanto. él no era novato. Y de no haber sido por ese tonto nada habría pasado. Tenía unos cuantos arañazos y un chichón en la frente. con una mueca de dolor.Era la muerte . Había sólo veinte o treinta metros de uno a otro borde. En ese momento oyó la voz de Arthur. Redrick hizo lo mismo.observó Arthur. interminable. También seguía intacta la piel de las manos. señor Schuhart. cegado por el miedo. señor Schuhart! ¡Me salvó la vida! Redrick no respondió. Una vez lavada la horrible máscara. Eso fue sólo una muestra. de la fatalidad. mirando hacia atrás.exclamó. como una cucaracha sobre una cacerola caliente.dijo Redrick sin volverse -. resultó estar perfectamente. Se palpó el rostro. perdí la cabeza. ¡Gracias! Te viniste abajo y tuve que rescatarte. junto con su compañero. las hebillas superiores estaban fundidas. Oí que me ordenaba quedarme allí. No. cuanto más tendría unas cuantas ampollas en los pies. . gracias a Dios lo había hecho en la dirección correcta. Era como si se le hubiera arrugado la piel en los puntos afectados. Conque el chico tenía miedo al dolor. Arthur se estaba lavando y gemía al tocarse los puntos doloridos. también pudo dar la vuelta completa. señor Schuhart? ..Nunca oí hablar de nada parecido . Le dolía. aunque enrojecidas. pero él.¡Gracias.

. Podemos sobrevivir a todo. Hice bien en salvarlo.Gracias. .¿eh? ¡Al diablo con él y su dolor! Miró los alrededores. ¡Lindo buen tipo han ido a encontrar! Bueno. soy un buen tipo. ésa es precisamente la parte asquerosa. podrido. Ahora. pensó Redrick.Derecho hacia allá. sacó del bolsillo un copo de algodón empapado en desodorante. con mucha cautela. diez metros más allá no se veía nada. ¡Vamos! Arthur se secó la cara con el dorso de la mano y echó a andar. No soy responsable de lo que le pase. La maldita depresión. parado. no puedo arreglármelas sin él: es mí rehén por Monita. una llave maestra.Esto apesta. ¿Qué significa eso? Significa que en el fondo. Y el hedor era terrible.¿Ves esa depresión entre las colinas? . lo que Richard no se cansa de repetir. sino un dragaminas. El suelo estaba allí cubierto por un limo verde. Arthur hizo un ruido gutural y retrocedió. muchacho con voz débil.¡Alto! Ante ellos estaba la depresión. se rellenó con él las losas nasales y ofreció un poco a Arthur. que centelleaba aceitosamente al sol. en el calor. basta. a pesar de que me había olvidado de todo: de la llave maestra y de Monita. esperaba órdenes con la vista clavada en Redrick.La veo. Hay que pensar primero y después usar los brazos y las piernas. como si fueran los cuernos del diablo. Uno más que he sacado.preguntó el. Iba rengueando. Arthur. Allá. . mientras Redrick entraba decididamente en acción. con aquella maldita depresión en medio. después de todo. Caminaba encorvado.preguntó. seis? Lo que me pregunto ahora es por qué. salvo a la pica carne. Esas malditas colinas. allí erguidas. ¿No se puede ir por tierra firme? . No es pariente mío. hacia las colinas. claramente). . Todo estaba en orden. que se espesaba entre las colinas. las muy piojosas. A ver. Eso es lo que Guta sostiene. ¿por qué lo salvaste? Estuviste a punto de sonar por culpa suya. no se habían apartado del camino. ¿y cuántos van? ¿Cinco. De él se desprendía un ligero vapor. señor Schuhart. Olfateó el aire. lo que Kirill solía decir. chapaleando entre los charcos. Red. no lo pensé dos veces: lo saqué como si fuera de mi propia sangre y ni siquiera se me ocurrió abandonarlo allí. Redrick lo tomó silenciosamente por el pelo y le hizo 130 . . donde estaban los cadáveres. ¿Entendido? El señor Buen Tipo. la escuerza. pero no te acobardes. ya no parecía tan erguido y bien proporcionado como antes. Tengo que salvarlo para que lo agarre la pica carne (lo pensó fría. No salvé a un ser humano. Ahora que tengo la cabeza más despejada sé por qué. .

Sin embargo Redrick no tardó en percibir un conocido tronar hacia ambos lados. está Caniche. por eso es que ya no queda un solo rincón limpio. 131 . hundiéndose hasta los hombros en el limo. Con cada trueno Redrick veía ponerse de punta los largos cabellos de Arthur y sentía. sólo se percibía el aroma fresco y penetrante del ozono. . Cuatro-ojos quedó a la derecha y Caniche a la izquierda.susurró. Y te lo mereces. se volvió: una mancha de color rojo brillante se fundía rápidamente en la sombra. apenas visible contra el cielo claro. salvo la intensa luz solar. En seguida los relámpagos empezaron a estallar a tan poca altura que se vieron obligados a bajar la cabeza. En las mismas condiciones. Un rayo bailaba furiosamente una intrincada danza precisamente encima de ellos. ¿De dónde sale toda esta basura? ¡Tanta basura en un solo lugar.seguía repitiendo -. con los oídos taponados por el estruendo.¡Adelante! ¡Adelante! .gritó. Cuervo Burbridge lo hizo: él pasó por aquí y siguió andando. Por suerte el fondo era rocoso y bastante parejo. dificultándoles la respiración. pues ya no podía ver ninguna de las dos colinas. el vapor estaba espesándose. quien camine detrás de Cuervo se hundirá hasta el cuello en la porquería. es como para enloquecer a cualquiera. aunque desde aquí no se ve. Y en la colina de la izquierda. pasaré. ¡Adelante! Ya no oía nada. esto no es nada nuevo. ¿No lo sabías.Ése era Cuatro-Ojos . O quizás era él. la mejilla sudorosa y manchada de verde. Redrick. agachados. a la sombra. ¿Entiendes? Adelante.¡Adelante! . se arrancó el algodón de la nariz y descubrió que el hedor había desaparecido. asomando tan sólo la cabeza. tratando de tomar aire. y las ondulantes nubes de vapor amarillo. asustado. entre rocas y pedregullo. estúpido! Arthur se agachó. En una oportunidad vio a Arthur de perfil y notó que tenía los ojos desorbitados por el terror. El limo estaba caliente y pegajoso. acaso? Hay demasiados cuervos en este mundo. todo para que Cuervo pudiera pasar entre ellos y dejar toda esta porquería detrás. El limo verde les llenó la boca. .¡Agáchate! . . Arthur se sentó. Un nuevo trueno.dijo -. parpadeaban luces de color púrpura claro. con relámpagos sobre la cabeza. al mismo tiempo. mil agujas que le pinchaban la cara. pero en la ladera derecha. Redrick. dando el ejemplo. Al principio caminaron erguidos. un batir de truenos quebró el aire. sin poder oírse a sí mismo. Avanzaron en fila india.girar la cabeza en dirección al montón de harapos que se veía sobre la rocosa ladera de la montaña. Nunca ha sido de otro modo. hundiéndose hasta la cintura. . la boca pálida y fuerte. Toda mi vida es así: estoy varado en la mugre. En la colina izquierda no había nada. pegajosa de limo verde. pensaba Redrick. sólo vela la cabeza de Arthur. que se desvanece.¡Más. Pasaré. .

destruyes el orden. cuervos. Visitantes. cubierta de pedregullo caliente por el sol. en completa posesión de mis facultades físicas y mentales. Redrick vio la pick up descascarada. Listo. Redrick Schuhart. hechos pedazos y tambaleantes. No eres feliz en un sistema bueno ni en uno malo. cuando ponga las manos en la bola. Yo no soy Cuervo.. pensó débilmente.Noonan es un tonto: «Redrick. Y en cuanto a todos ustedes. Yo también. Cuando al fin lograron salir a tierra seca. por no ahogarme? Váyanse al diablo. ¿entienden? Se acabó todo esto. Y ahora. ¿Creen que me olvidé? Nada de eso. bajo cualquier orden y cualquier sistema. hundida hasta el eje. ¿Qué sabes tú.¡Alto! . a sus pilas eternas y a sus motores eternos y a sus 132 . Desde ahora en adelante seré yo quien tome las decisiones.gritó . Redrick se sorprendió al oírlo hablar con voz tan potente. esfuerzos. cerró los ojos y entregó la petaca a Arthur. Pasamos. hacia donde la cima negra de la roca asomaba por el limo. pero alguien tiene que pagar por esto. caminaban apoyándose uno en el otro. se limpió las manos contra los guijarros y hurgó dentro de su chaqueta. señores Quarterblads. señores Huesos. espera que ponga las manos en la bola. lo comprendió a pesar de que no había otra cosa visible en la niebla amarilla. Se arrastraron hasta allí. Hubo otro trueno. Arthur se tendió de espaldas y empezó a desabotonarse la chaqueta con dedos exhaustos. Red. Mientras tanto pensaba: Ya pagarás por esto. y recordó que podían descansar a la sombra del vehículo. lo aferró por el hombro y le señaló: mantente a la derecha de la roca y no levantes la cabeza. . mientras volvía a sumergirse y agitaba furiosamente brazos y piernas. limpios y frescos. les sacaré lo que quiera. Alcanzó a Arthur. . Yo. Por culpa de la gente como tú no podemos tener el Reino de los Cielos sobre la Tierra».dijo Arthur -. ¿Creen que les voy a dar las gracias por haberme dejado vivir. siempre llenos de portafolios. Espera. has violado el equilibrio. Roncos. gente de saco y corbata. Al resurgir vio ante él la cara aterrorizada de Arthur. discursos. platudos. eres infeliz. Se acabó. Por un segundo lo recorrió un escalofrío: creyó que había perdido el rumbo. buenas acciones y oportunidades de empleo. Tomó un sorbo. Redrick apoyó la mochila contra el costado del camión.¡A la derecha! ¡A la derecha de la roca! Ni siquiera podía oír su propia voz.. Ya pagarás por esto. cuentas a cobrar a la vista. Hasta esto pasamos. Red. Arthur hundió la cabeza precisamente en el momento en que un rayo reducía la roca a astillas. chupasangres. me acuerdo de todo. ¡Te sacaré hasta el alma por todo esto! Por un momento pensó: ¿a quién me refiero? No lo sé. repitió Redrick. estaban medios sordos. tomaré las decisiones para todo el mundo. Pero no era así: de inmediato comprendió que debían ir hacia allá. y alguien pagará. gordo? ¿Dónde has visto un sistema bueno? ¿Cuándo me viste a mí en un sistema bueno? En ese momento resbaló en una piedra que se dio vuelta bajo su pie y cayó en el limo.Yo también .

Mire. Sabía lo de la muerte. nomás. y en todo el cuerpo la costra de barro líquido. guiándose sólo por la suerte. Esto lo debe haber dejado papá. y me llenaba la boca diciéndolo.decía en ese momento Arthur.dijo Arthur -. Se levantó con una mueca: las ropas se le habían pegado al cuerpo. lleno de marcas de dedos..ronchas de mosquito y a sus falsas promesas. ni irritación. pero algo así. mientras ustedes me alentaban y se guiñaban el ojo. hace rato que me llevan de las narices. Ahora era una clave parlante. a la piel ardida. pero no se atrevió. Por el contrario. es mejor no pensar ahora en tu padre. no importa. salpicada de polvo blanco e iluminada fuertemente por el sol cegador. que se iba secando. igualmente blanco y deslumbrante. Ya tengo bastante. pero antes ese muchacho era al menos una persona. ¡Ya estoy harto! Soltó las hebillas de la mochila y quitó a Arthur la petaca. arrastrándome.. .. Ante él bostezaba una temible extensión.dijo. Aquí abajo hay más. la cara manchada de limo. . Se volvió. Que hablara. donde se erguía la cabina del excavador. contempló aquel pelo despeinado y sucio. ¿Cómo vamos a volver? Redrick no lo escuchaba. enojado y muerto. Estaba a la vista que deseaba quejarse. Redrick no respondió. Desde allí se veía también el otro extremo de la cantera. metiéndome entre cárceles y rejas. desde esa distancia parecía perfectamente liso y perpendicular. Tampoco antes lo tenía. Tenían que dirigirse hacia allí. Para lavarnos la cara. con mansa sorpresa en la voz -. metió el brazo bajo el camión y sacó una lata oxidada. animándose -. como si le arrancaran el vendaje seco de una herida. El extremo más cercano estaba marcado por grandes grietas y cantos rodados. pensó fríamente. Se limitó a decir. Eso es un error. Una clave parlante.. Arthur también gruñó al levantarse y dirigió a Redrick una mirada de mártir. No sentía lástima. un sendero bajaba hasta el fondo. ni nada. Me he pasado la vida llevado de las narices. con voz ahogada: 133 . Redrick lo miró.Si tuviéramos un poco de agua . ardoroso. . Arthur se levantó con trabajo. por supuesto. pedazo de tonto. una llave que le abriría las puertas de la Bola Dorada. insoportablemente blanco. como una construcción abandonada. por lo menos.Nunca pensé. Era el único punto de referencia. Ni siquiera lo hubiera imaginado. Lo que él dijera ya no tenía significado. cubierta de ladrillos partidos. señor Schuhart . . es mejor no decir nada. el fuego y todo eso. como una mancha roja contra la roca blanca. sintió un tirón. y siempre pensé que ésa era la vida que yo quería.

Cada paso levantaba una nube de polvo blanco. resultaba imposible caminar tras él. recién entonces podía dejarse ver. Tampoco hacía falta. tratando de quitarse el barro seco de la cara. mientras él se quitaba los grandes zapatones gastados y los tiraba en el fondo del ropero. escuálido y desamparado. . estremeciéndose. Allá se quedaba. después iba a la ducha en medias. . como un gatito mojado y perdido. con una botella.Derecho hacia allá. Arthur lo miró desoladamente y asintió. de cualquier modo. Redrick tenía que esperar hasta que el padre estuviera lavado e instalado ante la mesa. sombrío. enderezó los hombros con un gesto de dolor y miró en su torno. Redrick aguardó en silencio. . mientras se arrancaba las ropas de trabajo para arrojárselas a la madre. la nube. Y Arthur fue. Iría. En cuanto salió de la sombra el sol cayó sobre él. O tal vez era Arthur quien hedía. señor Schuhart? Redrick sacó la petaca que estaba guardando bajo la camisa. Iba a iniciar la marcha. Iría. . Me siento pegajoso. lamentándose de no haber llevado los anteojos ahumados. asustado. También su padre olía así cuando llegaba a casa. Redrick demoró un rato en comprender que él mismo llevaba el olor encima. en cierto modo: el mismo que invadía la ciudad cuando el viento norte traía el humo de la planta. Caminaba encorvado. parecía menudo.respondió Arthur. trepar a sus rodillas y preguntarle a cuántos 134 . Entonces Redrick corría a esconderse en algún rincón apartado y lo observaba. Cuando terminaba de sorber la sopa y atacaba el cerdo con habichuelas.¿Me hará mal tomar otro trago. soltaba un hedor insoportable. No tenía adónde ir.Ojalá pudiera lavarme. al asentarse sobre los zapatos. Era desagradable. dejando huellas pegajosas. Se olvida la mochila. arrastrando los pies.ordenó Redrick. Se puso la mano sobre los ojos a modo de visera. gruñendo y palmeándose el cuerpo durante largo rato. hasta que finalmente gritaba. El muchacho estiró los brazos. demenciales. pero se detuvo súbitamente. estremeciendo toda la casa: «¡María! ¿Te has dormido?». Vamos.¡Andando! .La mochila. hambriento. con los ojos enrojecidos y. . bajo la ducha.¿Ves aquello rojo entre las rocas? . Redrick lo siguió. si no. cegándole. No quería explicar nada.Sí . una escudilla de sopa espesa y un frasco de ketchup. no quería mentir.. entre chapaleos y murmullos incomprensibles. pero familiar. señor Schuhart.

Me han convertido en una máquina. Una máquina. mezclados. cosa extraña. con un envase de porcelana en la manaza blanca. qué tonto. a bastante distancia había un fantasma alegre sobre un montón de planchas. Allí. un pájaro aplastado. Todo. cubierta de piel castaña. Más torpe. alguna parte de su sistema nervioso recogía la información esencial: a la izquierda. hacia la derecha había una ligera brisa. a través de la niebla caliente que le envolvía la conciencia. estaba quieto. en lugar de algún novato prescindible. sir único hijo varón. no había peligro). tropezando.. Eres inteligente. Los negros pensamientos que medraban en su subconsciente quebraron la barrera que él intentaba crear a fuerza de voluntad. había ido a la Zona con Red para buscar las piernas de Cuervo. Y todos eran amargos. pero en seguida explotó contra el sol una telaraña plateada y Kirill desapareció. Y Kirill apareció. su voz. si me he pasado la vida tratando con tontos. ya se velan los caprichosos dibujos hechos por la herrumbre sobre el techo rojo de la cabina. su dulce Artie. Se exprimió la memoria hasta sacar de ella la cara fresca y riente de Guta cuando era aún una muchacha deseada e intacta. áspera. así que al diablo con él. Se esforzó por recordar a Kirill. en cuanto apareció. agotado. de varios brazos. Y cuando Arthur se apartó veinte centímetros del camino. parecía estar al rojo blanco: se sentía mareado de tanto calor seco. había dos vacíos abandonados. como si nunca hubiese visto más que caras feas y crueles. y todos evocaban odio o piedad por si mismo. Y entonces imaginó la cara de Cuervo cuando descubriera que Arthur. del insoportable dolor en las articulaciones. extinguiendo lo poco de bueno que tenía entre los recuerdos. su orgullo y su alegría. Redrick abrió la boca y lanzó una áspera advertencia. A lo mejor es que te estás poniendo viejo. golpeándose entre sí. quedó inmediatamente velado por la herrumbre. Imaginó aquella cara y se echó a reír. un sentimiento de ternura o de alegría. Sin darse cuenta de ello. Trató de combatir el caos. donde la piel estaba ampollada. Las rocas partidas que marcaban el borde de la cantera se estaban acercando. lisa como un espejo. de convocar algún espejismo dulce dentro del pasado. Lo vio todo y tomó debida cuenta de cada cosa. la piel le estuviera pidiendo a gritos paz. tal vez Cuervo los había dejado al volver. pero su rostro. agua. Cuervo. se le amontonaban en el cerebro hinchado. gastados hasta el punto de resultar irreconocibles. frescura. Parecía una estrella de mar (estaba lejos. Cuando Arthur volvió el 135 . ¿Cómo se te ocurrió confiar en mí? Nos tratamos desde hace tanto tiempo que deberías conocerme como a la palma de tu mano. Era como si.. pensó Redrick. después se deformó. puesto que los pájaros no solían sobrevolar la Zona. pensó. de cansancio.ingenieros y a cuántos sindicalistas había ahogado en vitriolo durante la jornada. Qué tonto fuiste. pero tonto. Los recuerdos. bien en el centro. automáticamente. a su alrededor. junto al sendero. que prometía tiempos y lugares nunca vistos. confundiéndose con aquel mundo al rojo blanco que llameaba ante sus ojos entrecerrados. el temor es más fuerte que la codicia. Pero qué digo. Y durante todo ese tiempo no dejaba de ser un merodeador. se retorció hasta convertirse en la cara sombría de Monita. En cambio aparecieron los ojos angelicales y fijos de Ronco. su risa. y pocos pasos más adelante vio una roncha de mosquito. aquel hombre santo: sus movimientos rápidos y seguros.

con excepción de las estalactitas negras y retorcidas. pero tampoco inspiraba muchas esperanzas. rajada por el calor. con el oculto temor de que no fuera lo que esperaba. se agachó y golpeó la tierra con los puños. su color. No una vida o dos vidas. entre las rocas y el escombro había una aplanadora.rostro asustado para mirarlo. Precisamente bajo sus pies empezaba la ruta hacia la cantera. No era dorada. Hacia la derecha había una pendiente blanca. Aun desde allí se veía lo voluminosa y pesada que era. 136 . como imágenes en una pantalla. volviendo sano y salvo del sótano del Complejo Nº 7. después de todo lo conseguimos. Arthur se detuvo ante la escarpada pendiente que descendía a la cantera y se quedó inmóvil. La superficie pulida brillaba opacamente bajo el sol. también distinto de la madre y del padre.exclamó Arthur. Artie. el primer pensamiento de Redrick fue que quizás fuera hueca y que debía estar caliente por su situación. estirando el largo cuello. lo sólidamente plantada que estaba en su lugar. resultaba imposible siquiera contar cuántos hablan sido.¡Lo conseguimos! . El pelo enredado se le sacudió ridículamente. Señor Schuhart. ¿no es cierto? Soltó una carcajada de felicidad. la más grande. con toda su fuerza. Y aquel carámbano era la lujuriosa Dina Burbridge. de que lo expulsara de aquella nube en donde había logrado refugiarse. Redrick se reunió con él. Aquél de allá era Cuervo. Aquella mancha era Arthur Burbridge. ya en el delirio -. antes bien. Era de esperar: no había nada más sobre la ruta. Por algún motivo. abandonándolo nuevamente en la mugre. Y entonces la caras le cruzaron por la conciencia otra vez. abierta muchos años antes por las ruedas de los vehículos pesados. arrojando terrones de barro seco en todas direcciones. Pero no miraba en la misma dirección que Arthur. forzando la vista para mirar hacia abajo. Aquélla. escarpada. cómodamente instalada entre los montones de rocas. la pala caída golpeaba impotente contra el costado de la ruta. . siguió riendo y le indicó por señas que siguiera caminando. Nada en ella podía llevar a la desilusión o a las dudas. Había que cambiarlo todo. como si alguien hubiera salpicado grasa bituminoso. Con cautela. que parecían velas gruesas colgadas de los bordes dentados de la cuesta. un destino o dos destinos: había que cambiar cada uno de los eslabones de este mundo podrido y maloliente. el hijo hermoso. era Cuervo sacando de la Zona el imán contorsionante sin que nadie lo detuviera. con cuidado. era el del cobre rojizo. Tal vez cada mancha representaba una persona o uno de los deseos de Cuervo. lejos. Estaba al pie del costado opuesto de la cantera. ¡que no se parecía ni a la madre ni al padre!. de que lo desilusionara y evocara dudas. Y sólo entonces miró Redrick hacia la bola. y un montón de manchas oscuras en el polvo. Era todo lo que quedaba de ellos. la cuesta siguiente estaba medio excavada. su orgullo y su alegría.

gratuita! ¡Gratuita! Y de pronto quedó en silencio. Bajaba para convertir sus sueños en realidad. bajo sus talones. bailando una jiga. muy lentamente.. blanco. las pilas y la otra basura amontonada tras la Visitación. Gritaba algo. palparla. echó a andar. se había olvidado de todo. recordar.. Redrick. un gusanito comenzaba a girar y a retorcerse. Y el muchacho seguía caminando hacia abajo. pero que tenía todo el derecho de hacerlo. arrastrando los pies según su propio ritmo. Se había olvidado de él. tal como afirmaban muchas leyendas. descansando. en su interior. como si un enorme puño le hubiera pegado en el medio de la boca. Al fin puso las manos detrás de la espalda y se lanzó cuesta abajo. que le gustaría acercarse a ella. lo lanzaba por los aires y lenta. sin sentir nada en especial. hundiéndole la aguda cabeza en el vientre. en un futuro más distante. entrecerrando los ojos hinchados ante la luz cegadora.¡Felicidad para todos! ¡Gratuita! ¡Toda la que uno quiera! ¡Que vengan todos! ¡Hay para todos! ¡Nadie quedará Insatisfecho! ¡Felicidad. levantando una nube de polvo blanco.. presidente de la nación. con ganas. los pequeños deseos secretos de un estudiante ruborizado. Y el polvo se alzaba.. El caso es que no parecía cuidadosamente instalada allí. de un muchacho que nunca veía un centavo fuera de su asignación. lo retorcía. tal vez se había perdido durante algún juego entre titanes. como todas las cosas que poblaban la Zona: los vacíos. ministro de gabinete y. amodorrándose. recostarse en la bola. los brazaletes. tal como una lavandera retuerce su colada.a pleno sol. el acecho bajo la sombra de la pida excavadora. Ya no miraba a Redrick. Y súbitamente se le ocurrió que sería lindo. Permaneció calmo y frío. Y lo hizo. en el futuro. Cuanto más la miraba más claramente comprendía que era agradable de mirar. Obviamente no brillaba con luz propia ni podía elevarse ni bailar en el aire. festivamente. bailando una jiga.. hacía gestos y agitaba los brazos.. Entonces oyó: . quizá por primera vez en la historia de la cantera. tal vez. un hombre bajaba a ella como si fuera una fiesta. con alegría. sentarse junto a ella. al cabo alguna pieza. lo observó en silencio. Sabía lo que iba a ocurrir y sabía que no sería capaz de mirar. Y Redrick vio que la vacuidad transparente. Y Redrick pensó que. Tal vez había rodado desde algún bolsillo monstruosamente gigantesco. Pero al mismo tiempo tenía algo especial. o mejor aún. cerrar los ojos y pensar. Y gritaba con toda la fuerza de sus pulmones. Arthur se levantó de un salto. de un muchacho predestinado a ser un abogado famoso y. salvo que. Al principio no escuchó lo que chillaba su clave parlante. muy dentro de si. sino abandonada. se la quitó y la arrojó a los pies. Permanecía en el mismo sitio donde había caído. 137 . abrió a tirones todas las cremalleras de su chaqueta. tal vez perderse en ensoñaciones. de un muchacho a quien castigaban sin misericordia si le sorprendían un dejo de alcohol en el aliento al volver a casa. algo que podía ser una canción o una fórmula mágica. lo apresaba.

y cuando a él le van mal las cosas es el único lo bastante idiota como para pensar que ya se las arreglará. tendrá que ser prohibido! El hombre nace para pensar (¡ahí está. no pensar. todo es una larga pelea! Me 138 . en la ruta.Tuvo tiempo de ver que uno de sus zapatos polvorientos caía de su espasmódica pierna y volaba a gran altura por sobre la cantera. siempre fui un perro. ¿me oyen? ¡En el futuro.. La gente come lo que puede. Un perro. Empezó a tener pensamientos más o menos coherentes. pero totalmente improbables.. que esos hijos de puta coman lo que yo he comido.. pero no saldrás de aquí. sin mayor alegría. ¡Kirill! Escarbó febrilmente entre sus recuerdos y las palabras subieron a la superficie.. un momento. ¿dónde están las palabras. si. Pero siempre era mejor. especialmente detrás de él. Yo nací.. enojado: Así son las cosas. El problema era que no estaba muy acostumbrado a hacerlo. después de todo? Pensar quería decir encontrar una salida. No. aclarar un engaño. Pero todo eso estaba fuera de lugar en ese caso. El silencio se espesaba en el aire. Salteó apresuradamente los muchos argumentos que aún tenía por delante y se dijo. Las pica carnes suelen ser traicioneras. al fin el viejo Kirill!). Burbridge no lo es. Pero nada servía porque Kirill no había dejado palabras tras de sí. sin querer. Entonces le volvió la espalda y se sentó. Bueno. Un presentimiento terrible lo dejó helado. Perversidad y traición. y ahora soy un perro viejo. Había dejado imágenes. Lo que pasa es que no lo creo. Si yo soy feliz. ¿Quiénes somos nosotros y quiénes son ellos? No entiendo nada. ¿Y qué era «pensar». por supuesto aguardar un poco. Su cabeza estaba vacía de todo pensamiento. Si Ronco es feliz todos son desgraciados. para pudrirte en este sitio. Bien. No es justo. La ruta está abierta. Por eso estoy aquí. Kirill solía decir algo así. de algún modo había dejado de tener sensaciones. caerás muerto aquí. Monita. Quiero decir. Que todos nosotros tengamos buena salud y que todos ellos se vayan al diablo. ya está. allá. Que paguen por eso. Cuatro-ojos no lo es. Por primera vez habría deseado que esa petaca tuviera agua fresca y no licor. no podrás salir de aquí mientras no lo hayas comprendido. palabras conocidas o desconocidas. difusas y tiernas. No lo creía antes y tampoco lo creo ahora. junto a la bola.. pero ¿qué significa eso? ¿Qué necesito? Eso es maldecir. me dejan mudo. Ahora podía bajar. su padre. era tan sólo una medicina y había llegado la hora de tomarla. También esta vez me abandonan.. Desenroscó la tapa y bebió a tragos muy medidos. ¡Dios.. Red. De cualquier modo tenía algunas cosas en qué pensar. lo es. de una vez por todas. pensó. hay que sacarles el jugo a esos malnacidos. no es así. Si Burbridge es feliz. Se acordó de su petaca. Pasó el tiempo. Y no sé para qué nace el hombre. Dios. dónde están mis pensamientos? (Se dio una palmada en la cabeza) ¡Nunca en mi vida he pensado! Un momento. Red. quitar la venda de los ojos de alguien.

pero al mismo tiempo un escalofrío le recorría el cuerpo. Y yo siempre quise depender de mí mismo. Pero ¿cómo voy a dejar de merodear si tengo que alimentar una familia? ¿Que me consiga un trabajo? No quiero trabajar para ustedes. caras. sintió deseos de recostarse contra la bola. Había abandonado todo intento de pensar. todopoderosos. no se me ocurre nada. Se levantó.. montones de harapos que en otros tiempos fueron seres humanos. ¡Nunca vendí mi alma a nadie! Averigüen ustedes qué es lo que deseo. ya que no comprender. caras y más caras. como una boya entre las olas. gratuita. Pasó junto a la pala excavadora. ¡bueno. Sabía que era necesario destruir todo eso. ¡Felicidad para todos. No sé cómo se hace para pensar. se sacudió automáticamente los pantalones e inició el descenso hacia el fondo de la cantera. en su desesperanza. omnisapientes. Estaba cubierto de sudor. y salió rodando. para poder escupirles a todos en la cara. Ante los ojos le bailaban manchas rojas y el aire temblaba en el fondo de la cantera. ustedes lo saben. y él se pasa la vida peleando con Ronco. jadeante. la bola parecía danzar en su sitio. se arrastró a través de la cantera hacia la bola danzarina. botellas. con el dulce polvo de tiza chirriándole entre los dientes. hundiéndose entre el pedregullo. cubriéndose los ojos con las dos manos. porque los hijos de puta no me enseñaron a pensar. Pero no veía más que las caras. Tiene que ser. Y billetes. y que nadie quede insatisfecho! FIN 139 . adivínenlo! ¡Mírenme dentro del corazón! Sé que allí encontrarán cuanto necesitan. La petaca rebotó... y lo único que quiere de mi es que deje de merodear. Acabó hasta las heces del coñac y arrojó la petaca vacía contra el suelo. con cuidado de no pisar las manchas. levantando supersticiosamente los pies.... Temblaba como si recién saliera de una fuerte borrachera. ¡No puede ser que desee algo malo! Maldición. En su frustración. columnas de cifras.. nada.pasé la vida peleando con el capitán Quarterblad. mientras intentaba. ver al menos siquiera en parte cómo deberían ser las cosas. ¿entienden? Para mí las cosas son más o menos así: cuando un hombre trabaja con ustedes está siempre trabajando para uno de ustedes y no es más que un esclavo. No tengo palabras. Se quedó allí sentado. salvo esas palabras que él dijo. con todas sus fuerzas. no me las enseñaron.. guiñadora. centelleando bajo el sol. Se limitaba a repetir una y otra vez su letanía: Soy un animal. En seguida se olvidó de ella. El sol ardía.. Pero si ustedes son en verdad. ese trabajo me da asco. En aquella reverberación.. pero adivinaba que cuando todo eso desapareciera no quedaría sino la tierra desnuda y seca. y quería destruirlo. para reírme de su aburrimiento y de su desesperación. Y en seguida.

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