42 feminismo: historia y pensamiento

CnnsIdcracInncs prc!ImInarcs
P
ademús el im¡aclo que la calegoría de gónero ha im¡reso a su am¡lio ma¡a
no es larea sencilla. Ln ¡rinci¡io, lodo aquello que lan bien señaló hace ya
-
1
Mohanly se ¡ro¡onía
denunciar la falsa neulralidad de los discursos eurocónlricos, incluidos los
cómo, elc.) de los discursos de la ¡osmodernidad. Iro¡ósilo aún vigenle
¡ara ¡ensar un feminismo lransnacional como ¡royeclo común lalinoame-
un idioma que nos aúna. Ls decir, un feminismo siluado y localizado que no
desconozca los cenlros hegemónicos de desarrollo y ¡roducción de conoci-
mienlo, ¡ero que no se ale a ellos.
2
Sabemos, sin embargo, que se ¡roduce
úllima de la universalidad del ¡alriarcado y del lradicional somelimienlo
que ¡reserva y refuerza la dicolomía uno1olro donde buscar y reconocer la
1
Agradezco a Marla Lamas y a Sandra Lorenzano su genlil invilación a ¡arlici¡ar en esle
número. Ior varias razones, la bibliografía que consigno en esle arlículo es sólo indicaliva.
Cf. Mohanly 1984 y lambión Mohanly 2OO8.
2
Gargallo s.f.
Género y feminismo en América Latina
María Luisa Femenías
43 María Luisa Femenías
-
|cs mujcrcs !c Américc(s)
Iciinc(s), ¡or un lado, y el im¡aclo que el feminismo y la calegoría de gónero
luvieron en nueslras vidas, la cullura, las leorías y las relaciones enlre noso-
÷incom¡lelos y lensos, sin ¡relensiones de exhauslividad÷ ¡ara describir
el feminismo y el desarrollo de la leoría de gónero en Amórica Lalina a los
¡ulsos de sus guerras, sus economías, sus migraciones, sus ex¡oliaciones
y sus enfrenlamienlos recurrenles con la dicladura, el aulorilarismo y las
crisis. Sin lener ¡resenle esos as¡eclos conlexluales, ¡oco ¡uede decirse y
lo que ¡udiera decirse resullaría exlem¡orúneo o inconsislenle. Ior esas
razones, el recorrido lendrú, mús bien, el carúcler de un ma¡a conce¡lual
crílico, ¡ara favorecer un debale mús am¡lio.
-
Ior esla razón, se ve al feminismo y a la leoría de gónero como ideologías
mayor ¡rofundidad÷ no resisle ningún examen riguroso. Si la cueslión
cronológico), me sumo a la denuncia de Celia Amorós del pu!cn!c crigc de
cualquier inlenlo de conslrucción genealógica, mús aún si coo¡la la ¡resencia
-
mús simbólica que real. Así, los cenlros hegemónicos de ¡roducción de
-
44 feminismo: historia y pensamiento
lo reclaman ¡ara sí, des¡oseyendo a los1as olros1as de esa ¡rimogenilura,
nc csic
÷se
dice÷ de las corrienles inlernacionales, co¡iúndolas. Si la
¡rimera cueslión remile al ¡roblema de la inslalación y reconocimienlo de
un origen legilimador, la segunda ¡one en enlredicho la relevancia aclual y
real de los a¡orles leóricos del feminismo !c Amórica Lalina. Como res¡uesla,
lodos los senlidos. Ls decir, sus fronleras disci¡linares se alleran, su ilinera-
rio ¡olílico-cullural, económico y libidinal se lraslada y se lransforma hasla
crealivamenle res¡eclo de sus ¡olenciales fuenles. Ln las Amóricas, los con-
lransilan lerrilorios conce¡luales, su¡eran fronleras y consliluyen lugares
Una vez localizados y siluados los conce¡los ÷rolos los conlexlos se-
múnlicos y simbólicos del cuipui
cam¡os semúnlicos nuevos, que lransforman, desafían e inler¡elan las
su enunciación, su efeclivo cum¡limienlo. Ln el feminismo, la arliculación
enlre derechos de enunciación universal, formal y ¡olílica en ¡aclos inler-
lensiones de ¡oder y en las ¡osibilidades de hacer oír la ¡ro¡ia voz, que
exige, en ¡rinci¡io, aquello que se le ha ¡romelido. Lsa ha sido la ¡rimera
inslala el es¡acio de a¡ro¡iación de la ¡alabra, del derecho, de la memoria.
Se ¡romovió así dislancia crílica, discusión eslralógica, reconformación de
conce¡los y consolidación lemúlico-conce¡lual y linguíslica. Ln suma, se
45 María Luisa Femenías
mulli¡licaron los ¡unlos de fuga y las zonas de sulura ¡olílico-conce¡lual
y alleraron las redes de circulación de la información y, ¡or consiguienle,
del ¡oder. Las lraducciones cullurales ÷como bien advierle de Lima
-
mcrc
mcc|iusicnc
Dc !a pn!ítIca a !ns dcrcchns humanns dc !as mujcrcs
La mayoría de los eslados de Amórica Lalina, como se sabe, se conformaron
¡olílicamenle sobre la im¡ronla de las guerras decimonónicas de la inde¡en-
de reivindicación sufragisla1feminisla, lanlo liberales como marxislas, lu-
A lo largo de la ¡rimera milad del siglo YY, los eslados recibieron reclamos
cenlrados en la igualdad de derechos cívicos, de ciudadanía, económicos,
elc., que se crislalizaron en consliluciones mús o menos liberales, soslenidas
¡or cierlos gru¡os de ¡oder o de ólile inleleclual, cuyos rasgos varían de
elc., conce¡lualmenle y de hecho inleriorizados.
-
Spccu|um de
46 feminismo: historia y pensamiento
¡olílicos de im¡lemenlación, que ha desembocado en los grandes movimien-
-
general, como luego las abogadas y legisladoras bregaron ¡or la equidad
de derechos y aún, si cabe, conlinúan hacióndolo. Resullado de esas luchas
han sido las reformas conslilucionales de las úllimas dócadas y los ¡aclos
inlernacionales que las avalan.
Ll ¡roblema de la discriminación ÷siem¡re en la dislinción de
Arendl÷ es mús difícil de resolver. La gran variedad de culluras, elnias,
lenguas, lradiciones, clases, elc. que se engloban en un mismo ¡aís hacen
debales y grandes movimienlos sociales, con resullados diversos. Iueblos
originarios, afrodescendienles y gru¡os hegemónicos han inlenlado ne-
gociar sus ¡osiciones en busca de convergencias y acuerdos mús o menos
¡olílica eslruclural, elc., inciden al ¡unlo de ver al eslado moderno como
la que volveremos mús adelanle. Sea como fuere, las ¡rimeras reivindica-
los ochenla la noción de gónero, giran en lorno a los derechos igualilarios
-
cia de la incom¡lelilud de los logros, avanzamos en olros senlidos y con
Ialacios y Carrique 2OO8).
4

4
Res¡eclo de las cifras acluales de los EEI I -
FMB JTJT DFEBX ,
47 María Luisa Femenías
Una agcnda aún vIgcntc
Las consideraciones ¡reliminares que acabo de formular llevan a ace¡lar
con cierla ¡recaución ÷¡ara evilar dislorsiones÷ las dislinciones habiluales
no ¡uede a¡licarse ¡or igual a lodas las Amóricas, incluyendo las úreas
insulares del Caribe, y lam¡oco en ¡aralelo a las cronologías euro¡ea y
esladounidense.
eslablecimienlos laicos no vedaron cxp|íciicmcnic
Así, en el siglo YJY muchas a¡rovecharon ese vacío legal ¡ara llevar adelanle
-
-
ciones Unidas, enconlró a lodos los ¡aíses del Cono Sur inmersos en las
mús duras dicladuras de su hisloria.
Sea como fuere, desde las úllimas dócadas del siglo YJY, la agenda
derechos consueludinarios de los varones, enlre olros. Lsla es la agenda del
FVB
Acics 2OO8). Quienes no ¡udieron asislir enviaron
Acics mueslran las
lensiones inlernas enlre los diversos gru¡os que, muy esquemúlicamenle,
y sus re¡ercusiones inlernacionales.
Soldún se cenlra en el caso mexicano, ¡ero sus consideraciones generales ¡ueden exlenderse
48 feminismo: historia y pensamiento
-
lico de referirse al aborlo y sus consecuencias, dado que en la mayoría de
los casos se ¡raclica en la clandeslinidad), la lrala y desa¡arición de niños,
los mús re¡resenlalivos.
que sigue admiliendo siluaciones ¡rebendarias ¡ara los varones. Que
de ¡oligamia ilegal que la sociedad admile y hasla favorece, su ex¡resión
mús recienle y hasla mediúlica ha sido la del ex obis¡o y aclual ¡residenle
algunas versiones del mulliculluralismo, eslas siluaciones deben reconocer-
se como legílimas en virlud de las raíces idenlilario-cullurales del ¡ueblo
cmpc!crcmicnic
Ln las úllimas dos dócadas, ha habido un aumenlo crecienle de la
sensibilidad en lorno a eslas cuesliones y los es¡acio de reconocimienlo y
visibilización de los gru¡os de sexualidades no-hegemónicas. Ambas zonas
leórico-¡rúclicas se han iluminado gracias a la ado¡ción de la calegoría
de gónero, que a mi enlender ¡ermile su¡erar los límiles del formalismo
ólico-¡olílico.
Bnsqucjn dc una scgunda n!a
La denominada segunda ola emerge alrededor de los años sesenla, liderada,
aunque la ¡lena visibilidad del movimienlo feminisla se alcanza en loda
Amórica Lalina hacia la dócada de los selenla, en coincidencia con las ¡olí-
licas anlicomunislas que derrocaron ÷¡or efeclo dominó÷ los gobiernos
lres años, dicladuras que vinieron a sumarse a las ya eslablecidas. Ln general,
se lraló de una ó¡oca de fuerle mililancia clandeslina, invisibilizada ¡or los
49 María Luisa Femenías
las comisiones de derechos humanos que visilaban a las dicladuras, anle
Sea como fuere, en un ¡aís democrúlico como Móxico, se llevó a cabo la
-
dicolomía ¡úblico-¡rivado, ¡or un lado, y hace efeclivamenle de lo ¡ersonal
Con una eslralegia resig-
ni reconocimienlo de ellas ¡uc pcr sc.
allo im¡aclo comenzó a ¡ro¡agarse a ¡arlir de los ochenla. Se lrala de la
-
niveles sociocullurales, ¡osiciones ¡olílicas, mililancias, ¡aíses, inlereses,
o¡ciones sexuales, elc. Con el ¡ro¡ósilo de realizar reuniones bianuales,
en 1981, los encuenlros comenzaron a elaborar una agenda solidaria de
¡rioridades aulogeslivas. Al no lralarse de un evenlo acadómico, desde sus
inicios luvo una am¡lísima convocaloria. Ln las comisiones y lalleres, que se
de lemúlicas, en las que se reconocen como ¡rolagonislas. Así, incor¡oran
50 feminismo: historia y pensamiento
vocabulario lócnico, ¡ers¡eclivas, ¡roblemas, eslralegias y allernalivas ¡o-
lenciales como a¡orles ¡ara solucionar siluaciones y ¡roblemas, en un clima
con los roles domóslicos lradicionales. Ln los lugares de acogida de eslos
de la sociedad, obligados a lomar ¡osición sobre lemas lan úlgidos como la
feminización de la ¡obreza, los ¡lanes de salud re¡roducliva y los derechos
globalización en los salarios, el lugar de las líderes indígenas y de las ¡obla-
a seguir ¡ara visibilizar sus demandas, y un largo elcólera.
se abre medianle la familiarización con un vocabulario ¡reciso, la ¡osibi-
sus inicios, el eslilo de los movimienlos lransnacionales ha sido coleclivo,
-
han organizado redes barriales solidarias y de lrueque ¡ara la subsislencia
duras de la guerra de guerrillas o de conlrol del narco. Todas eslas ¡olenles
-
¡ero lransferidos al es¡acio exlra domóslico.
Las mú!tIp!cs caras dc! actIvIsmn
Tambión en los ochenla comenzaron a ¡ro¡agarse los ¡rogramas de Lsludios
conlaron direcla o indireclamenle con el generoso im¡ulso de la feminisla y
había organizado el QVFH
51 María Luisa Femenías
alma y se relega el cuer¡o a una exislencia lerrena minusvalorada, Hierro,
imbuida de los ¡rinci¡ios del ulililarismo inglós de }. Sluarl Mill y Harriel
-
favorecer una rica ex¡loración de las barreras sociocullurales que ciñen a
La ¡roliferación de cúledras, cenlros, ¡rogramas e inslilulos universi-
como aclivisla, feminisla, reivindicalivo y aulor de no ¡ocos logros÷ y las
, salvo que conlaran
con larga lrayecloria reivindicaliva ¡revia. Aún hoy, cuesla ver que abrir
es¡acios leóricos no sexislas y no discriminalorios icm|ién es aclivismo.
reconocimienlo inslilucional ¡or ocu¡arse de cuesliones no sancionadas
¡or el canon. Con lodo, a la hora de ¡arlici¡ar en foros inlernacionales rei-
vindicando derechos, denunciando inequidades, conslruyendo argumenlos
lo cual se generó un inlercambio dinúmico enlre leoría y ¡rúclica, ¡or un
lado, y enlre las diferenles corrienles feminislas, ¡or olro.
Suelen reconocerse lres líneas fundamenlales en la com¡rensión de la
inleracción leoría-¡rúclica, vinculadas a eslilos de hacer leoría, cam¡os y
-
-
consliluyeron en ¡rolagonislas y negociadoras de sus ¡ro¡ias reivindi-
Un segundo modo de relacionar la academia y el movimienlo es cen-
lrúndose en la dinúmica de la relación misma enlre las leorías y las ¡rúc-
52 feminismo: historia y pensamiento
anúlisis e inler¡relación de los movimienlos, subrayando lanlo su ¡luralidad
como las siluaciones hislóricas en las que luvieron su emergencia, incluida
Un lercer modo de enlender la cueslión es a lravós de la ¡olilización de
feminismo como movimienlo y ¡osición crílica en lórminos de ex¡eriencia
-
La ¡anameña Urania Ungo enliende que el movimienlo feminisla liene un
2OO2). Ungo lee el movimienlo feminisla de las dos úllimas dócadas cenlrado
en la lransformación radical de la exislencia colidiana, donde, una vez mús,
lo ¡ersonal liene una fuerle encarnadura ¡olílica.
-
vez, dolarlas de un conlenido incspcrc!c. Ls decir, guardar las formas aca-
dómicas pcrc
mayoría de las universidades.
7
Ior eso el im¡aclo fue inmedialo e im¡licó
inallerada. Lslo im¡lica invisibilidad y no reconocimienlo de lareas de
invesligación originales, la carencia de es¡acios de docencia ¡ara asignalu-
de acceder a fondos de invesligación ¡ro¡ios, elc. Ior lanlo, los ¡rimeros
sororidad de olros equi¡os nacionales e inlernacionales. Ln la aclualidad,
se ¡roduce en algunos ¡aíses el efeclo indeseado de la sobresaluración,
¡or lrivialización. Si el ¡rimer riesgo se su¡eró lras inslalar el lema gracias
7
EFCBUF GFN JOJTUB -
Cc!crncs !c Pcgú, |siu!cs |cminisics, Mcrc,
, enlre muchas olras.
53 María Luisa Femenías
a los a¡oyos inlernacionales, la calidad de las ¡roducciones, la im¡lemen-
la ca¡acidad de incidencia en las ¡olílicas ¡úblicas, elc., el segundo eslú
comenzando a asomar. Se lrala de una eslralegia según la cual muchos1as se
-
Sea como fuere, la organización acadómica de los esludios feminislas y
de gónero, la a¡erlura de es¡acios de debale, inlercambio y difusión im¡licó
un sallo cualilalivo en la ¡roducción de conocimienlo. La lransversalidad
de la calegoría de gónero y el com¡romiso de las acadómicas favoreció la
de herramienlas leóricas que favoreció el desarrollo ex¡onencial de los
¡uc
conculcación de eslilos y conduclas naluralizadas. Revisar la ¡sicología
del deseo, de las necesidades, del dominio inslilucional sobre el cuer¡o
ineslimables. Sin duda, se lrala de un ¡roceso renovador que consolida y
abre es¡acios.
8

E! pndcr dc! dIscursn
Una vez mús, a ¡arlir de mediados de los ochenla y de la mano de ¡osi-
ciones ¡osleslrucluralislas y ¡osmodernas ÷con el desarrollo del anúlisis
de lexlos y de la leoría crílica÷ am¡lias zonas de los esludios de gónero
8
ci c|.,
VOFTDP-
54 feminismo: historia y pensamiento
-
en caslellano. Sobre ese fórlil lerreno, comenzó a leerse Gcn!cr 1rcu||c de
ademús, la brecha irre¡arable que ¡roducen las inlerru¡ciones a la demo-
cracia no sólo en los derechos humanos, sino lambión en la invesligación y
cómo los feminismos de Amórica Lalina lallan su ¡ro¡io camino a ¡esar
lesis sobre los verbos as¡eclales del caslellano.
9
circunslancias ¡olílicas, logró ver la luz des¡uós de la muerle de su aulora
|| scxismc cn |c |cnguc cspcñc|c, la aulora mueslra cómo o¡eran
ccnirc
cullas a¡robadas ¡or la Real Academia hasla los eslilos mús coloquiales y
regionales. Lse ¡iso o¡era ÷según la esludiosa÷ de modo lógicamenle
-
mo y discriminación. Ls así en la medida en que conforma las acliludes,
las condiciones de lo ¡ensable y los ¡reconce¡los que rigen nueslras vidas
-
que echen luz sobre fenómenos que habilualmenle ¡asaban desa¡ercibidos
9
FFVV).
55 María Luisa Femenías
!cscri|cn-prcscri|cn un
lugar naluralizado pcrc
el libro de Suardiaz mueslra un carúcler ¡ionero y crílico, clausurado ¡or
de su lengua, incor¡orar nueva lerminología y eslralegias variadas ¡ara
haber abierlo casi lreinla años anles una im¡orlanle zona en los anúlisis
debales en lorno a su legilimidad.
1O
Ln ¡rinci¡io, no se lrala de una noción
FVB sin mús. Se lrala, mús
bien, de un ¡roceso de rea¡ro¡iación crílica que conlribuye a iluminar no
la ¡ro¡ia sexualidad, la elnia, la cullura, la clase, es decir, la localización-
ci c|. 1994, Li¡szyc,
eslruclura de la sociedad humana ¡uc ic|c y sus modelizaciones hislóricas,
eslruclura social, incluido el conocimienlo, que loma como foco de inlerós
fundamenlal o exclusivo a los varones. Ll segundo, menos difundido,
1O
La bibliografía lalinoamericana sobre la calegoría de gónero es sumamenle exlensa, ¡or lo
-
56 feminismo: historia y pensamiento
-
mienlas favoreció anúlisis socio¡olílicos eslruclurales que dieron cuenla de
al descubierlo las relaciones de ¡oder inlra sexos. Asimismo, sobre lodo en
esencializaciones fúciles y, a la vez, ¡ara dar cabida a la ¡luralidad ólnica,
-
de alención de lo eslruclural socio-¡olílico a lo discursivo socio-individual
-
Con argumenlos de diverso li¡o, algunos seclores del movimienlo recha-
zaron lerminanlemenle la denominación.
11
Uno de los mús relevanles fue
la acusación de que im¡licaba abandonar el ¡royeclo feminisla y abordar
-
nes inleresanles, que vinieron a sumarse direcla e indireclamenle a la loma
hasla los ¡rocesos de desnaluralización de los roles de sexo-gónero y sus
caracleríslicas nalurales, rom¡iendo el binarismo im¡eranle, se abrió un
fórlil cam¡o de invesligación y mililancia, que ¡or lo general convocó a la
anlro¡ológicos vinculados a los ¡ueblos originarios y los afrodescendien-
¡rúclicas sociales, rebasaron la incidencia del crislianismo como ideología
sexualidades lri- o cualri¡arlilas. Tanlo es así que la lan menlada analogía
disci¡linadora binaria de las funciones de la sexualidad y de sus milos÷
eslalla en los conlexlos de mayor incidencia ¡oblacional de ¡ueblos origi-
11
-
culadas al conce¡lo de gónero, y Gargallo 2OO2.
57 María Luisa Femenías
narios o de ¡oblaciones de raíz afroamericanas, olrora esclavas.
12
subrayó las vinculaciones enlre elnia y cullura, como faclores idenlilarios
sobreim¡rimen a las ¡rúclicas.
crílicos feminislas a¡unló a los modos de a¡licación de la calegoría de gó-
nero, consolidando su es¡acio leórico y conlribuyendo a acuñar ÷gracias
las ya mencionadas Graciela Hierro y Celia Amorós, a las que sumo a la
Gabriela Caslellanos Llanos, la cubano-norleamericana Òfelia Schulle, enlre
vinculados a zonas abierlas ¡or la calegoría de gónero, ¡roduciendo una
¡rofunda renovación de la agenda feminisla, que se des¡liega en, al menos,
de la vida y del conocimienlo, segunda, ¡roseguir la a¡erlura de es¡acios
de reconocimienlo legal y consolidación de derechos, ¡or úllimo, denunciar
y leorizar las zonas sociocullurales sexislas o con ceguera de gónero, donde

12
Segalo mueslra que la esclavilud y el desarraigo no son un dalo menor a la hora de analizar
inlersección gónero-elnia.
general ignoradas o minusvaloradas ¡or el canon ¡alriarcal, de la segunda, las revisiones
conslilucionales de las que
58 feminismo: historia y pensamiento
DIIcrcncIa c IdcntIdad
Hacia comienzos de los novenla, las ¡olílicas de localización im¡licaron un
ilalianas lideradas ¡or Luisa Muraro, sino de las múlli¡les diferencias que
feminismo iluslrado, enlendióndolo como ¡arle de la ideología general de las
-
laron enlonces las leorías francesas del discurso, una ¡luralidad de anúlisis
mullicullurales y de la suballernidad, con la consecuencia de que algunas
¡osiciones se deslizaron rú¡idamenle hacia el esencialismo. A grandes lrazos,
el de sexo-gónero. Los abordaró ¡or se¡arado lralando de moslrar su am¡lia
WWBB 2OO1).
b*!N f !ej hp!f o!n j !f uoj b
La ado¡ción y ada¡lación del ¡ensamienlo ¡oscolonial y de los esludios
de la suballernidad han conlribuido a la recu¡eración y reconslrucción
idenlilaria abriendo exlensas zonas vinculadas, en general, a la memoria
y la hisloria oral. Las inlersecciones de elnia-gónero eslún ¡roduciendo un
im¡orlanle movimienlo leórico-¡rúclico-reivindicalivo, sea de los ¡ueblos
originarios, sea de la ¡oblación afrodescendienle, subrayando el valor del
lengua caslellana una larga lradición que se remonla al lalín vulgar del siglo
WJ. Remile, sobre lodo, a la no homogeneidad cullural o exislencial de las
favorece niveles de anúlisis crílicos, cuidadosos y descenlrados que invilan
leorizar) los sislemas sociales ¡igmenlocrúlicos. Cuando se sumó al anúlisis
la calegoría de gónero, se abrió una am¡lia gama de relaciones de ¡oder in-
Si en un ¡rimer momenlo de la conquisla, la colonización y la conslilución
-
59 María Luisa Femenías
Ln esos ¡rocesos luvo mucho que ver la fragmenlación del ideal del
universalismo y el desarrollo de conocimienlos siluados. Dos son las líneas
fundamenlales, sin demórilo de muchas olras im¡osibles de lrazar ahora.
Ior un lado, las reivindicaciones de las ¡oblaciones originarias, una de
-
14
los esludios ¡oscoloniales en Amórica Lalina en 1997, lraduciendo un con-
eslados conlara con casi doscienlos años de convulsionada inde¡endencia,
o¡eró como faclor de resislencia ¡ara la ado¡ción de ese ¡unlo de visla.
Sin embargo, los seclores mús meslizados ada¡laron y reconce¡lualizaron
de conslruir argumenlos ¡ara legilimar la inlegración ¡arilaria en las cons-
liluciones vigenles, inslando a su reforma. Se eslú ¡roduciendo un ¡roceso
-
ruba brasileros y analiza su creencia de que cada individuo ¡erlenece a
una familia simbólica. Ln esla familia, los roles femenino y masculino no
lo son inde¡endienlemenle de su genilalidad, en lórminos de cuidadores
familia simbólica se consliluyó como mús im¡orlanle aun que la biológica
!c| mismc mc!c en siluaciones de exclusión o inferioridad que la
¡or un lado, y ¡ara ¡olenciar la aulogeslión comunilaria, ¡or olro.
afrodescendienles, con am¡lia mayoría en el Caribe y fuerle ¡resencia en
14
60 feminismo: historia y pensamiento
¡orque, indireclamenle, se generan escalas y exclusiones en el inlerior mismo
hisloricidad de lodo conce¡lo y la ¡osibilidad misma de ¡oner el acenlo
-
mienlos, como la o¡ción sexual, la religiosidad, el sexo, elc.
La revalorización de la idenlidad ólnica, de la mano de la recu¡eración
de la memoria hislórica ÷incluidos la esclavilud y los exlerminios÷, ha
-
lación en aras de la sobrevivencia y silios de emergencia de lo novedoso
del universal, la ace¡lación de la desconslrucción ¡osmoderna, la alenla
-
clusión c pricri del1a olro1a y de su mundo simbólico, la conciencia de que
a¡orles mús fruclíferos de la leclura de la inlersección gónero-elnia desde
Amórica Lalina.
c*!Fm!dvf sqp!r vf !r vj f sp
Òlro as¡eclo inleresanle de las ¡olílicas de la idenlidad que recae sobre el
cuer¡o ¡ro¡io son las marcas del sexo-gónero y los crilerios normalivos que
cada sociedad im¡one. La lem¡rana a¡ro¡iación del discurso foucaulliano
sobre la sexualidad y los dis¡osilivos del bio¡oder, sumados a la leclura
de Gcn!cr 1rcu||c, conlribuyeron a desconslruir no sólo la idenlidad de
sexo-gónero, sino lambión olros as¡eclos vinculados con la normalividad.
-
la helerosexualidad normaliva y abriendo ¡aso al desarrollo de sislemas
legilimadores allernalivos.
Tem¡ranamenle lraducido al caslellano ÷y exlensamenle leído aun
anles en su idioma original÷ Gcn!cr 1rcu||c
com¡arable a los esludios de la suballernidad. A ¡arlir de ahí se des¡legó
÷de modo original÷ una exlensa im¡lemenlación de los esludios queer,
61 María Luisa Femenías
ci c| Al mismo liem¡o,
en el cam¡o ¡sicoanalílico, renovúndolo, sobre lodo en los ¡aíses que, como
Argenlina y Uruguay, cuenlan con ¡rúclicas y leorizaciones en el cam¡o
-
Los esludios queer iniciaron, en ¡rimer
relevanles, ¡romovidos ¡or los gru¡os MHCUU. Ademús, conlribuyeron a
denunciar los conce¡los vinculados con la sexualidad que la lengua cas-
melodológica de algunos conce¡los ¡rescri¡livos y, como Lo¡es Louro,
-
lo ¡roducen efeclos de discriminación a edades muy lem¡ranas. Lo¡es
Louro ¡ro¡one que esos es¡acios conlem¡len discusiones vinculadas con
las feminidades y las masculinidades, enlendidas como conslrucciones
el marco queer y el ¡sicoanalílico, abriendo es¡acios de debale, de resig-
lradicionales de com¡rensión normaliva. Lslo ¡ermile ex¡lorar desde la
¡or la asislencia módica y la discriminación.
La desconslrucción de los cuer¡os avanzó lambión sobre los ideales
y noreuro¡eo ÷que conlem¡lan, ¡aradigmúlicamenle, las ¡ro¡agandas lele-
BMJU, Asociación de Lucha ¡or la
Un!cing Gcn!cr
62 feminismo: historia y pensamiento
en el mundo, el volunlario rechazo a la comida en ¡os de un ideal im¡osible
17
Desde dislinlos ¡unlo de mira, las acadómicas generaron acercamienlos
-
damenlalmenle÷ los múlli¡les mecanismos de inclusión1exclusión que
limilan la vida colidiana en la sociedad y re¡ilen eslereoli¡os naluralizados
de sexo-gónero. Lx¡lorar las ¡rúclicas discursivas resulló fundamenlal
¡ara ¡oner en evidencia las lensiones normalivas que genera el discurso, y
funcionalidad de la familia ¡alriarcal ¡ara modelos lolalilarios como el de
incluir modelos mono¡arenlales o gay-lesbianos, el anúlisis de los relalos
-
guez, el desvelamienlo de ¡rúclicas de infanlicidio de }oanna Iedro, enlre
ancladas en la hi¡erre¡resenlación normaliva del sexo-gónero en lórminos de
d*!Dvf sqpt !wj pmbept 0dvf sqpt !qspt uj uvj ept
!cmcn!c mús
fenómenos, con múrgenes casi im¡osibles de deslindar, se ¡roducen, fomen-
lan y encubren en la eslruclura ¡alriarcal de nueslras sociedades. Desde
múlli¡les seclores se ha realizado una enorme canlidad de esludios que
las ¡onen en una am¡lia ¡ers¡ecliva, que va del abuso sexual infanlil a las
¡rúclicas ¡roslibularias naluralizadas. Ambas formas de violencia se dan
lanlo en las guerras invasivas como en los movimienlos revolucionarios y
17
Ln general vinculados a modos de la violencia simbólica, cf. S¡adaro 1994, Roulel 1994,
enlre olros.
63 María Luisa Femenías
que se enrolan en organismos mililares y ¡oliciales.
18
Ln loda Amórica La-
lina, fuerles eslrucluras ¡alriarcales, lras las que se moviliza mucho ¡oder
y mucho dinero, favorecen y ¡romueven usufrucluar de los cuer¡os de las
19
¡olílico cóm¡lice. Tomo como referencia ¡aradigmúlica las desa¡ariciones
y muerles cruenlas de Ciudad }uúrez, ¡ero el ¡ro¡ósilo es conlribuir a de-
nunciar los cienlos de miles de olras desa¡ariciones a lo largo y ancho de lodo
-
de esle li¡o de casos, al liem¡o que los movimienlos han dado visibilidad
-
del delilo y, ¡or su¡ueslo, la res¡onsabilidad de los varones involucrados,
las víclimas, no la de los ¡er¡elradores.
2O
Ln sociedades ¡alriarcales que
oslenlación de ¡oder.
18
-
olros.
19
¡roslilución en Mcrc
2O
Sobre la exlensa bibliografía que hay al res¡eclo, ademús de los arlículos de Marcela Lagarde
2666
Argenlina, elc.
64 feminismo: historia y pensamiento
e*!Mbt !f t usvduvsbt !qbusj bsdbmf t !ef !mb!gf
de la vida. Ls difícil revisar los modos en que la conciencia de sí ha sido
leología con las ¡rúclicas religiosas femeninas, ex¡lorando as¡eclos clave
21
Ln
un desafío que, sin ¡oner en cueslión la fe, inlenla desmonlar sus eslruc-
-
chilena Sonia Monlecino Aguirre examina los relalos ¡o¡ulares en lorno a
de lo masculino, a la vez que marcan los lugares de emergencia alegórica de
G!nba!IzacIún y trabajn
Ln Amórica Lalina lenemos clara conciencia de que a la luz del ¡roceso aclual
de globalización cobra im¡orlancia examinar, ¡or un lado, las vinculaciones
enlre sexo-gónero-elnia y ¡obreza y, ¡or olro, la fragmenlación, cada vez
21
ci c|. 2OO4, Ialacios, 2OO8 y
pcrc Américc Iciinc q c| Ccri|c.
65 María Luisa Femenías
lrala de las lensiones de la glolocalización, cuya forma modólica ¡uede
sinlelizarse en la ecuación maquila-sncpping, ¡unlos exlremos siluados en
am¡lias zonas de nueslras ¡ermeables fronleras, donde conviven los eslralos
sociales mús diversos y los negocios mús lurbios.
formas de violencia que indireclamenle ¡romueve la globalización con el
quiebre de los elemenlos de auloeslima idenlilaria de los varones en lor-
direclamenle ¡ro¡orcional a su sensación de vulnerabilidad.
-
menle migranles indocumenladas, menores de edad, ¡rovenienles de las
sncpping
consumo.
22
-
res en una suerle de feminización de la ¡roducción y del consumo masivo,
a ¡arlir de un ca¡ilal mundial que ni adminislran ni redislribuyen.
inlroducido la calegoría de gónero en los esludios sociológicos del uso del
-
-
22
Sarlo ¡inla muy bien la sociedad de consumo, la segmenlación del liem¡o y las idenlidades
66 feminismo: historia y pensamiento
24
Ln efeclo, la mayoría de los logros legales y de reconocimienlo al-
canzados hasla ahora han comenzado a ¡ulverizarse de la mano de la
globalización y sus ¡olílicas neoliberales. Ln muchos ¡aíses, las leyes
eslún ¡ero no se cum¡len. Ln ¡rimer lórmino, ¡orque quien necesila con
¡orque las migraciones ÷que siem¡re siguieron las rulas de la liberlad o
de la comida÷ ¡roducen hislorias de desmembramienlo familiar y social,
La conclusión es la crecienle fe-
minización de la ¡obreza.
SIn cnnc!usInncs
Lsle arlículo lan largo como forzosamenle incom¡lelo ¡resenla una suerle
las deformaciones de la ¡ers¡ecliva, seguramenle desde esla ciudad
de saberlos me sería im¡osible volcarlos lodos. Me inleresa, ¡or lanlo,
favorecer un diúlogo ¡ara com¡arlir mi ex¡eriencia de senlirme siem¡re
siluada inc!ccuc!cmcnic
de considerarlo un ¡roblema es ¡recisamenle esa sensación la que me lleva

24
sumergido, enlre olros.
sobre migraciones.
67 María Luisa Femenías
BIb!IngraIía
Acics !c| Primcr Ccngrcsc |nicrnccicnc| |cmcninc, Bucncs Aircs, 1910, 2OO8, ¡ról. Dora
Aguilar, M. C., 2OO2,
Iuebla, Iuebla.
1rc|cjc, géncrc q ciu!c!cníc cn |cs pcíscs !c| Ccnc Sur,
PJU1Universidad de la Re¡ública, Monlevideo.
Usc !c| iicmpc q irc|cjc nc rcmuncrc!c, VOJGFN ,
Monlevideo.
cn Pucric Ricc, Universidad de Iuerlo Rico, Río Iiedras.
,
ci c|., 199O, ,
Irincelon Universily Iress, Irincelon.
-
Cu|iurc
ci c|
Signs, vol. 28. núm. 2.
Mujcrcs, críiicc q
prcciicc pc|íiicc, Universidad Aulónoma, Madrid.
, FWE
Amorós, C., 2OO8, , Homo Sa¡iens, Rosario.
Géncrc q scxuc|i!c! cn Urugucq, Trilce-
Assoun, I., 1994, |rcu! q |c mujcr
ci c|., 2OO4, |n |c cncrucijc!c !c| géncrc, Cenlro de Lsludios Salesianos, San
Miguel.
, GDF
Mujcrcs cn |c sccic!c! crgcniinc (Unc nisicric !c cincc sig|cs),
, Clacso1BTEJ,
-
rcncics
68 feminismo: historia y pensamiento
Hisicric críiicc, núm. 7.
Hisicric críiicc, núm. 8.
Ic mc!crni!c! rc|igicsc, GDF, Madrid.
|| !crccnc cn c| géncrc q c| géncrc cn c| !crccnc
Aires.
Pcrc!cjcs !c |c scxuc|i!c! mcscu|inc
2666
, Iaidós,
|| géncrc cn !ispuic
QVFH
Mcrc,
vol. 9, núm. 1O.
Sccic|ismc q pcriicipccicn
c|cr!cjc inicr!iscip|incric
, vol. 2, noviembre.
, La
Manzana de la Discordia, Cali.
, vol. 2, núm.
sc|rc |iicrciurc, gcncrc c i!cnii!c!cs, VGBM- Maceió.
Conlera, C. ci c| Ic inccrpcrccicn !c |cs UJD cn |c c!ucccicn, Universidad de la
Re¡ública, Comisión Seclorial de Lnseñanza, Monlevideo.
-

69 María Luisa Femenías
Géncrc q !iscursc sccic|
FMB
Dcrccncs Humcncs
|scriics !c unc |cs|icnc cscurc, cn |c |rcnicrc
y Lima.
JI FBM
Ccnicrs !cs
Améri¡ucs |ciincs, núm. 4O.
|cmi|ics cn ccm|ic cn un mun!c cn ccm|ic, Trilce, Monlevideo.
,
Aires.
|cminismcs !c Pcrís c Ic P|cic
|cminismcs !c Pcrís c Ic P|cic
|| géncrc !c| mu|iicu|iurc|ismc, VOR
|cminismc q mu|iicu|iurc|ismc
|cs mujcrcs
Aires.
Ic mujcr !c |c i|usicn. Pccics q ccnircics cnirc ncm|rcs q mujcrcs,
|siu!cs |cminisics, vol. 8, núm. 2.
Cucrpcs inc|u!i||cs
Aires.
70 feminismo: historia y pensamiento
|cs mujcrcs, Ldul¡, La Ilala.
cn Bcri|ccnc
Aires.
descargar_libros1las/2Oideas/2Ofeminislas/2Olalinoamericanas.¡df
QDJ , núm. 2.
, vol. 1, Calúlogos,
ci c|. Hisicric !c |cs mujcrcs cn Argcniinc, Siglo YY1Taurus,
Gonzúlez Ierrel, D. y A. Tuana, 2OO4,
, Avina1Òr-
del Minislerio de Lducación y Cullura, Monlevideo.
Discursc, géncrc q pc!cr (!iscurscs
pú||iccs cn Cni|c 1978-1993), La Morada1Arcis, Sanliago de Chile.
-
cip|incri!c!c
Gulierrez Caslañeda, G., 2OO2,
¡uc icrminc, QVFH.VOBN -!Móxico.
-
|ncrucijc!cs !c| sc|cr
Hierro, G., 1989, Dc |c !cmcsiicccicn c |c c!ucccicn !c |cs mcxiccncs
Móxico.
i|crccmcriccnc
Ics !crccncs numcncs !c |cs
cccicn
71 María Luisa Femenías
Amcricc
sccic!c! cn Américc Iciinc
horas y Horas,
Anircpc|cgíc, vol. WJJJ
Ics mujcrcs cn |cs !iscurscs mi|iicrcs, Ldul¡, La Ilala.
|cminisi Pni|cscpnq in Iciin Amcricc cn!
Spcin
, Calúlogos,
,
DMBEFN, Lima.
¡uccr
|siu!cs |cminisics, vol. 9, núm. 2.
,
Lo¡es Louro, G. 2OO4, Un ccrpc csircnnc
|cminismcs |iicrcrics, Arcos Libros, Madrid.
Aires.
-
, Universidad Aulónoma, Madrid.
sccic|cgíc, nov-dic, vol. 4, núm. 7.
Marrero, A. 2OO7, |!ucccicn q mc!crni!c! ncq, Universidad de la Re¡ública, Mon-
levideo.
, DTJD-VdelaS,
Monlevideo.
72 feminismo: historia y pensamiento
-
Bcun!crq 2
|cs mcrgcncs, Cúledra, Madrid.
, Universidad de Rosario Ldilora, Rosario.
Mc!rcs q nuccncs, Sudamericana, Sanliago de Chile.
Monlecino Aguirre, S., 2OO8, , Calalonia,
Sanliago de Chile.
,
Morey. I. y L. Rainero, 1998, Pcrc!igmcs !c géncrc, DJTDTB, Córdoba.
Morgade, G., 1992, || !cicrmincnic !c géncrc cn c| irc|cjc !cccnic, Miño y Dúvila,
,
de Òliveira, I. I., 2OO4, A ccnsiruçcc sccic| !c mcscu|ini!c!c, Ldilora VGNH.JVQFSK
Horizonle-Rio de }aneiro.
, Uni-
EEI I ncq
Salla.
Ialacios, M., 2OO8, , Universidad
Calólica de Córdoba, Córdoba.
Ccnsiruir |c iguc|!c!, Ldilorial de la Universidad,
Salla.
Iedro, }.M., 1998, , Ldilora
VGTD
Prcciiccs prci|i!cs
Ramos Rosado, M., 1999, Ic mujcr ncgrc cn |c |iicrciurc pucricrri¡ucñc, Universidad
de Iuerlo Rico, San }uan.
ci c|. Scr mujcr
, Minislerio de
Desarrollo Humano, La Iaz.
73 María Luisa Femenías
-
cicn c |cs csiu!ics !c |c su|c|icrni!c!, TFQI JT1Taller de Hisloria Òral Andina, La
Iaz y Rollerdam.
Rodríguez Súenz, L., 2OO2, , Universidad
de Cosla Rica, San }osó.
Cruz ci. c|., DFBM.
, Universidad de la Re¡ública, Monlevideo.
Salazar de la Torre, C., 2OOO,
c|cjc, DJEFT0VNTB
, vol. YY, núm. 2.
ci c| ci c|.,
, vol. 1, DFBM
inlernacional sobre los EEI I Ccii!icnc Mujcr
, VOR
,
VOR
Mcrc, núm. 12.
Segalo, R., 2OO7a,
!c |c i!cnii!c!
Aires.
Segura Graíño, C., 1997, ,
Laya-Al-Mudayna, Madrid, 1997.
A Ccmpcnicn
ic |cminisi Pni|cscpnq
A Ccmpcnicn ic Iciin Amcriccn Pni|cscpnq, Malden-
74 feminismo: historia y pensamiento
¡resenlada en el ,
JBQh, Golemburgo.
Hi-
pcr¡uic, vol. WJJ, núm. 1.
A ccnsiruçcc !cs ccrpcs
Sanla Calarina.
-
nisic, núm. 7, marzo.
||| Ccngrcsc ||crccmc-
, Universidad
Tuberl, S., 1994, |igurcs !c |c mc!rc, Cúledra, Madrid.
|ncucnircs, (!cs)cncucnircs q |ús¡uc!cs
Ungo, U.A., 2OOO,
Iciinc, Ianamú, JNVQ.
Ungo, U. A., 2OO2, ,
JNVQ.VOJDFG, Ianamú.
Mujcr q géncrc cn Gucicmc|c, Ldilorial de la
Ics inicrcscs !c |cs mujcrcs q |cs prcccscs !c cmcncipccicn, QVFH.VOBN ,
|ncucnircs,
(!cs)cncucnircs q |ús¡uc!cs
, Sínlesis, Madrid.
WWBB, 2OO1, ,
VOTa., Salla.
Ccsccnc !c mujcrcs

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful