P. 1
Curate El Higado - Dr. Vander

Curate El Higado - Dr. Vander

|Views: 2,094|Likes:
Published by Alejandro Jaime

More info:

Published by: Alejandro Jaime on Mar 24, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/29/2015

pdf

text

original

Sections

1

DR. ADRIÁN VANDER

CURATE DEL HIGADO

PIEL AMARILLA (ICTERICIA), HÍGADO DÉBIL, MALAS DIGESTIONES,HÍGADO
GRANDE, ENFERMEDADES DE LAS VÍAS DE, LA BILIS, PIEDRAS DE LA BILIS,
CÓLICOS DEL HÍGADO, NERVIOSIDAD, ETC.

CÓMO RECUPERAR:

SALUD, CAPACIDAD DE TRABAJO, BIENESTAR, ALEGRÍA Y VIGOR

NUMEROSAS ILUSTRACIONES

EDICIÓN AÑO 1993

Editorial y Librería Sietes - Ronda Universidad, 4

08007 BARCELONA

Cúrate el hígado

2

ÍNDICE

Pág.

PRIMERA PARTE

La salud en los tiempos modernos. Nuevos caminos .

4

El hígado y sus relaciones con los demás órganos

7

Cómo funciona el hígado: formación de la bilis, almace
naje de azúcar, depuración de la sangre, etc.

9

¿Por qué padece usted del hígado? Sustancias perturbadoras procedentes de
la alimentación. Infecciones. Mala circulación de la sangre. Agotamiento por
exceso de trabajo del hígado. Obstáculos en las vías de la bilis. Emociones
perjudiciales, intranquilidad, inquietud, cólera, irritabilidad nerviosa, etc. Vida
sedentaria. Debilidad constitucional heredada

12

Piel amarilla (ictericia)

16

Causas de piel amarilla (ictericia)

16

Malas digestiones

17

Mala circulación de la sangre

19

Dolor de cabeza

20

Dolores musculares y nerviosos

20

Picores

20

Manchas de la piel

20

Trastornos nerviosos

21

Debilidad

21

Adelgazamiento

22

Vista débil

22

Orina oscura

22

Hinchazones

22

SEGUNDA PARTE

Enfermedades del hígado. El trastorno más frecuente del hígado. Hígado débil
(insuficiencia del hígado)

23

Hígado enfermo por emociones perjudiciales

24

Hígado fatigado por exceso de trabajo

26

Hígado intoxicado

28

Hígado endurecido (cirrosis)

29

Hígado grande

31

Hígado graso por obesidad

34

Degeneración grasa del hígado

34

Cúrate el hígado

3

TERCERA PARTE

Cómo debe vivir el enfermo del hígado. Introducción

36

Consejos generales para los enfermos del hígado. Alimentación sana

37

ATLAS DE ILUSTRACIONES

48

Cuántas comidas deben hacerse al día

80

Las vitaminas. Régimen de leche y frutas. El ajo. Cebolla cruda. Alcachofas
crudas. Limón. Limón integral. To¬mates. Cuando conviene reducir o suprimir la
sal en la alimentación. Comer con tranquilidad. Hígado crudo y extractos de
hígado

80

Agentes naturales

89

Baños derivativos

90

Baño vital

91

Chorros de vientre y piernas

93

Aplicaciones de calor en ei hígado

94

Baño de sol local sobre el hígado

94

Compresas

94

Baños de aire

95

Cura solar

96

Baños de vapor

97

Aplicaciones de barro

98

Reposo, ejercicio y gimnasia

99

Importancia del sueño profundo y reparador

99

¿Qué clima le conviene?

100

Para combatir eI picor

100

Tisanas de plantas

101

Enfermos crónicos graves

103

CUARTA PARTE

Enfermedades de las vías de la bilis. Cálculos de la bilis
(mal de piedra)

105

Ataque de cólico del hígado

107

Mal de piedra crónico

108

Ataque de cólico del hígado. Consejos y aplicaciones prácticas

112

Después del ataque

113

Las operaciones en las enfermedades de las vías de la bilis

113

El higado en los enfermos de corazón

115

El hígado en los artríticos

116

El hígado en la diabetes

116

El hígado en los enfermos de tuberculosis

116

Cúrate el hígado

4

Primera Parte
LA SALUD EN LOS TIEMPOS
MODERNOS

NUEVOS CAMINOS

En las enfermedades del hígado, corno en todas las dolencias, lo más
importante es conocer el mal desde el principio, mucho antes de que llegue a
hacerse crónico. Esto sólo es posible cuando se consulta al médico al observar
los primeros síntomas. Las técnicas modernas, cada vez más perfectas,
permiten hacer un diagnóstico temprano en la mayoría de casos y establecer
un tratamiento adecuado; así la curación es más rápida y más segura.
Comentaremos en esta obra algunos de los síntomas que deben considerarse
como un toque de atención.
Hoy día conocemos ya las causas de estas enfermedades, y este
conocimiento, como veremos, nos permite llegara su perfecta curación.
Al enfermo que padece de una enfermedad crónica de larga duración, a veces
de muchos años, con sus correspondientes molestias y sufrimientos, le acucian
varios problemas que acaban por amargar más o menos su existencia. A estos
problemas se añaden los sufrimientos morales y la angustia en el caso de que
el enfermo empiece a perder la fe y la confianza en una curación completa. La
persona atraviesa entonces, quizás, una de las situaciones más críticas y
penosas de su vida.
Es propio de la naturaleza humana desear siempre la alegría de vivir, el
bienestar y la vitalidad necesarias para poder cumplir con todo y poder disfrutar
de la vida.
Pero la imagen de una enfermedad de dudosa o imposible curación anula esta
euforia natural y la personalidad se ve envuelta por ideas oscuras y
deprimentes que alternan con destellos de esperanza.
¿Cómo disfrutar de los placeres y satisfacciones de la vida cuando las
molestias de una o varias enfermedades invocan con demasiada frecuencia,
las sensaciones negativas de fracaso por falta de salud y de vigor, y cuando
surge la imagen de un futuro desagradable?
Al padecer a cierta edad enfermedades crónicas, muchas personas se sienten

Cúrate el hígado

5

perjudicadas, engañadas, defraudadas y desilusionadas. La vida no les puede
dar las satisfacciones que habían ambicionado. Lo natural sería que, después
de años de esfuerzo en la profesión, en la lucha para el bien de la familia,
llegasen, como recompensa, a ciertas satisfacciones ya recoger los frutos
sembrados. Pero la pérdida de la salud puede derrumbar todo este castillo de
ilusiones, de sueños, de felicidad y bienestar.
Quien ama de veras a su familia sufre al no sen¬tirse lo suficientemente fuerte
y alegre para ayudarles en todo, para dar y recibir todo lo bueno de una vida
normal, armoniosa, fructífera y constructiva.
La situación difiere en cada caso: desde la persona que empieza a enfermar de
una manera crónica, hasta la que ya padece una afección grave. Se da una
diversidad infinita de casos, pero todos tienen algo en común: la aparición
rápida o lenta de las enfermedades y la pérdida. de la salud que cada vez se
aleja más.
Si insistimos tanto en ello es con el fin de hacer comprender a los lectores que
la ciencia médica puede resolver estos problemas. Lo primero que de¬be
conseguir un enfermo, que padece enfermedades crónicas, es el conocimiento
y la convicción de que su caso tiene curación. Son muy pocos los enfermos que
hoy día no puedan restablecerse con un tratamiento integral. Preguntará el
lector: ¿por qué tantos enfermos crónicos no se curan? Lo veremos muy
pronto.
Estamos frente a uno de los grandes problemas de esta época moderna,
todavía no resueltos, pero en vías de solución.
Remos de comprender, en primer lugar, que para la curación no basta
simplemente que la ciencia médica posea los conocimientos, sino que es
preciso que el enfermo sepa y quiera cumplir con todas aquellas condiciones
indispensables para un aprovechamiento de la ciencia.
Son dos los personajes que se enfrentan a este enemigo que es la
enfermedad: el médico y el paciente. Anticipamos ya que muchas veces resulta
deficiente la tan necesaria colaboración entre el paciente y el representante de
la ciencia.
El médico moderno dispone de un enorme caudal de conocimientos para
combatir la enfermedad. Pero en las enfermedades crónicas y de difícil
curación, es decir, en aquellos enfermos cuyo proceso de restablecimiento y
recuperación es lento, la curación completa no se suele lograr sin un
tratamiento psicosomático integral, y éste no es posible sin que el enfermo

Cúrate el hígado

6

adquiera ciertos conocimientos que le permitan interpretar bien lo que el
facultativo pueda aconsejarle. La finalidad principal de este libro es
proporcionar estos conocimientos.
La mayoría de enfermedades del hígado tienen la peculiaridad de seguir un
curso crónico, a veces de años de duración, y sin que el enfermo se entere
porque muchas dolencias del hígado y de la vesícula biliar son silenciosas y no
causan dolor los primeros años. Los conocimientos de la ciencia médica actual
son tan amplios que una sola persona no puede dominarlos en toda su
extensión. Ello ha conducido a la necesidad de la especialización. Además, la
ciencia médica de hoy distingue varias formas terapéuticas. Citemos, pues, las
más importantes: 1. El tratamiento médico, que consiste casi sólo en
específicos. 2. Los tratamientos higiénicos-dietéticos. 3. La psiquiatría, rama
relativamente joven de la medicina, que ofrece diversos métodos (psicoanálisis,
etc.). Y los procedimientos de Medicina natural de los que trata especialmente
este libro, que abarca todas estas facetas terapéuticas, encauzadas en un solo
objetivo: la curación radical de las enfermedades.
Ha surgido, además, el concepto de la medicina psicosomática, que procura
coordinar los tratamientos curativos del cuerpo con los del alma (psique), del
pensar, del sentir, etc.
A la Medicina natural, que tiempo atrás era también como las demás, un
método basado en la intuición y en la experiencia empírica, modernamente la
investigación le ha dado una nueva base científica. La Medicina natural se
distingue de las otras ramas científicas en que, en cierto aspecto, se basa en el
conocimiento profundo de aquellos métodos relacionados con una vida más
sana y más natural, con placeres y goces sanos, en contraposición con la vida
francamente malsana, demasiado agitada, nerviosa, artificial, anormal, es decir,
contraria a la esencia de la naturaleza que actualmente viven muchos seres
humanos.
Al ser creado, el hombre fue puesto bajo la influencia de la naturaleza, de sus
leyes, y no puede vivir sin ellas.
La Medicina natural científica tiene en sus fundamentos y origen mucho en
común con la psicoterapia de hoy, con la psicología profunda y el psicoanálisis.
Citemos sólo un ejemplo de analogía: el psicoanálisis busca conocer la
biografía, la vida, los conflictos del pasado del enfermo; busca sobre todo
descubrir los errores en el sentir y pensar, que son causas de complejos y de
neurosis, es decir, de la enfermedad psíquica. Con la psicoterapia procuran
suprimirse las causas fundamentales de los trastornos mentales y emocionales,

Cúrate el hígado

7

para así conseguir el equilibrio en la vida del alma (psique).
La Medicina natural científica procura también conocer el pasado del enfermo,
sus errores en el vivir, sentir y pensar, la relación de sus impulsos con su
alimentación antinatural y con su sexualidad desviada de lo natural, el análisis
de todos los aspectos antinaturales y malsanos de su vida anterior y presente,
y el conocimiento de las causas fundamentales de las enfermedades de la vida
antinatural.
Es preciso saber que la Medicina natural ha tenido como punto de partida una
base filosófica, que podría resumirse como el deseo de llevar una vida sana en
todos los aspectos, de estar en armonía con las leyes de la naturaleza humana,
de conseguir una coordinación de las funciones y procesos biológicos,
fisiológicos, psíquicos y emotivos tanto si los trastornos y enfermedades se
localizan en el sistema nervioso, aparato digestivo, hígado, corazón, glándulas,
próstata o sexo (la impotencia, la frigidez, el erotismo exagerado, las
aberraciones y otros males, etc..).
Las causas fundamentales de estos males deben buscarse siempre en la
transgresión abusiva y constante de las leyes inmutables y eternas de causa y
efecto; no hay efecto sin su correspondiente causa.
Según las causas de la enfermedad la persona necesitará uno u otro de los
diversos métodos antes citados.
Como veremos, las causas de las enfermedades del hígado y de la vesícula
biliar, así como sus complicaciones y relaciones con los trastornos de la
digestión, del corazón, etc., son hoy perfectamente conocidas, y este
conocimiento abre el camino a su curación, ya que permite al enfermo
restablecer su ciclo natural de salud y vida en el futuro, una vez curada la
enfermedad. Indicándole, además, un camino más sano y feliz para el mismo.

EL HIGADO Y SUS RELACIONES CON LOS DEMÁS
ORGANOS

Si goza usted de buena salud, ignora por sus sensaciones que posea hígado.
Ni lo nota ni tiene sentido consciente de sus importantes tareas. Sin embargo,
e] hígado es un órgano importantísimo, cuyo buen funcionamiento es
absolutamente indispensable para la salud e incluso para la vida.
Y no crea que trabaja poco, sino que, por el contrario, es uno de los órganos
más activos del cuerpo. Su trabajo no es tan visible, en apariencia, como el de

Cúrate el hígado

8

otros órganos, tales como el corazón y los pulmones, cuyo funcionamiento se
nota, ya sea por los movimientos del pecho, por el pulso, etc. El hígado es, en
este sentido, un órgano silencioso. Pero si pudiéramos ver el interior del hígado
cuando trabaja, y sobre todo si pudiéramos verlo con aumento, nuestra
sorpresa sería muy grande cuando le viéramos surcado en todas direcciones
por millones de tuberías, por las cuales circula continuamente gran cantidad de
sangre. Es bien sabido que. la cantidad de sangre que recibe un órgano es
proporcional a su trabajo. Pues bien, el hígado es uno de los órganos de
circulación más activa, o sea, que recibe gran cantidad de sangre. El total de la
sangre del cuerpo (5 ó más litros) pasa por el hígado muchas veces al cabo del
día. Esto no ocurre por casualidad, sino porque una de las muchas funciones
del hígado es trabajar con esta sangre: de pararla y librarla de venenos que
puedan llegar procedentes de cualquier parte del cuerpo. También toma de la
sangre las «materias primas» para fabricar la bilis. Ya veremos más adelante
en qué consisten las funciones del hígado.
Si el trabajo del corazón podemos compararlo con el de una bomba que
impulsa la sangre, y el de los pulmones con el de un fuelle, el del hígado
podríamos compararlo con el de un gran laboratorio donde trabajaran multitud
de químicos. Cada célula de los millones que tiene el hígado, es como un
químico capaz de efectuar las más complicadas transformaciones y fabricar
numerosos productos útiles al organismo. Los cambios químicos que
constantemente tienen lugar en el hígado producen abundante calor; por esto
el hígado es el órgano de mayor temperatura de todo el cuerpo: cuando en la
axila la temperatura es de 36,5º, que es la cifra normal, en el hígado es de casi
40º. Cada uno de estos químicos conoce muy bien su misión; nunca se aparta
de ella, si no hay alguna causa que perturbe la salud. Tienen e mano la sangre
que les rodea, de donde sacan las materias que precisan y a donde vierten los
productos útiles que han fabricado. También tienen junto a ellos los conductos
donde han de verter la bilis fabricada. Estos conductos, al principio finísimos y
muy numerosos, se van juntando unos a otros y formando conductos cada vez
mayores, hasta que al fin todos se reúnen en un solo condocto que sale del
hígado y lleva la bilis a la vesícula biliar y al intestino para ayudar a la digestión,
corno después ya veremos.
Todo este complicado y enorme laboratorio no trabaja aislado del resto del
organismo. Todo lo contrario; el hígado recibe constantemente noticias de los
restantes órganos por las que sabe en cada momento qué es lo que más
urgentemente necesitan y a qué trabajo debe dedicarse preferentemente. Por
ejemplo, el hígado sabe cuándo se toman alimentos y cuándo empieza la

Cúrate el hígado

9

digestión, y en consecuencia manda bilis al intestino. También sabe cuándo
estamos haciendo un trabajo corporal, y entonces vierte azúcar en la sangre
para que loe músculos puedan consumido en su trabaja, etc.
El hígado, cuya situación en el cuerpo puede verse en varias de las
ilustraciones, está en comunicación con los demás órganos por medio del
sistema nervioso y de la circulación de la sangre. Los nervios son como cables
telefónicos que transmiten de un lado a otro del organismo órdenes y noticias;
tienen sus centros directores (que son como centrales telefónicas) en el
cerebro, los cuales reciben y transmiten las órdenes necesarias en perfecta
colaboración con el sistema nervioso y las glándulas de secreción interna,
productoras de las hormonas o elixires de vida, Por otra parte, la sangre, que
circula por todos los órganos, también los pone en relación mutua, merced a las
sustancias que transporta (sustancias vitales, hormonas, etc.).
El cuerpo es una unidad y los órganos se influyen mutuamente entre sí. La
enfermedad de uno de ellos repercute necesariamente sobre los demás. Todo
el organismo es el que está enfermo, no un órgano solo. Por tanto, el
tratamiento debe abarcar también todo el organismo, aunque incluya
procedimientos y aplicaciones dirigidos especialmente hacia el órgano enfermo.
La experiencia médica nos muestra, cada día más. casos que confirman lo
dicho. Así, por ejemplo, cualquier enfermedad crónica del intestino tarde o
tem¬prano perjudica al hígado y a la inversa, las enfermedades del hígado
perjudican al intestino; las enfermedades del corazón con mala circulación son
causa de trastornos del hígado, y a la inversa, etc.
Y esto sucede no solamente. dentro del aspecto corporal o físico del ser
humano, sino que también la parte mental y emocional del hombre, por formar
parte de su unidad total, se ve influida por los trastornos de los diversos
órganos. Quizás el hígado sea uno de los órganos que más influye sobre el
sistema nervioso. Por ello no es raro que los enfermos del hígado tengan sus
nervios y su carácter alterados. Pero éste es un tema que tratamos en otro
lugar de la obra.

COMO FUNCIONA EL HIGADO:

FORMACION DE LA BILIS, ALMACENAJE DE AZUCAR,
DEPURACION DE LA SANGRE, ETC.

El hígado efectúa con precisión numerosas funciones; las más importantes las
describiremos a lo largo de este capítulo en forma clara y lo más amena

Cúrate el hígado

10

posible. El hígado es una glándula, lo cual quiere decir que fabrica sustancias y
jugos que vierte, unos en el intestino (bilis) y otros en la sangre. Es la glándula
más voluminosa del cuerpo, y pesa aproximadamente 1.500 gramos.
Comenzaremos describiendo su función de fabricación de bilis.
FORMACION DE LA BILIS. — La bilis es un jugo de color amarillo-verdoso,
fabricado por el hígado y que. se acumula en la vejiga de la bilis hasta el
momento de la digestión, que es cuando se vierte en el intestino. La bilis es un
jugo digestivo, como la saliva o el jugo del estómago. Interviene en la digestión
facilitando el aprovechamiento de las grasas y de ciertas vitaminas. Si falta la
bilis, las grasas no se aprovechan, expulsándose con los excrementos, los
cuales son entonces de color claro y muy abundantes. Tampoco se aprovechan
entonces las mencionadas vitaminas, empobreciéndose el organismo en ellas.
Otra misión muy importante de la bilis es quitar el exceso de acidez a los
alimentos que están en digestión. Por esto la bilis es alcalina.
Uno de los componentes de la bilis es un colorante amarillo que, cuando no se
puede eliminar debidamente por la bilis, o bien hay retención, se acumula en la
sangre y en los tejidos, dando un color amarillo a la piel (piel amarilla o
ictericia,), según explicamos más adelante.
EL HIGADO COMO DEPOSITO DE RESERVA. — En este inmenso
laboratorio que es el hígado se almacenan en depósito muchas sustancias,
sobre todo azúcar y vitaminas. Vamos a hablar primeramente del azúcar.
Con los alimentos tomamos unos principios que se Llaman hidrocarbonados.
Son los azúcares y la fécula, que son de diversas clases: azúcar de uva, azúcar
de zanahoria, azúcar de leche, fécula de patata, de legumbres, etc. Todos
ellos, después de digeridos, llegan al hígado, donde son transformados en una
sola clase de azúcar que se llama. glucógeno. Pero toda la cantidad de azúcar
que resulta de una comida no se reparte inmediatamente por todo el cuerpo,
sino que de momento se almacena en el hígado, de donde irá pasando a la
sangre a medida de las necesidades del organismo. La cantidad de azúcar que
hay en la sangre es siempre constante. Cuando es mayor, es síntoma de
diabetes. El azúcar es consumido (quemado) en los alúsculos, sirviendo para
producir energía muscular (tuerza, trabajo) y calor. Las personas que efectúan
un trabajo corporal duro necesitan tomar buena cantidad de alimentos ricos en
azúcar, los cuales son una excelente fuente de energía muscular.
Si hay mucho azúcar en el hígado, éste funciona bien y tiene buenas defensas
contra todas las causas que pueden perjudicarle. Si hay poco azúcar, el

Cúrate el hígado

11

funcionamiento es deficiente y hay malas defensas, o sea, predisposición a
enfermar del hígado. Es preventiva de todas sus enfermedades y además un
excelente medio curativo que nunca hay que olvidar. Téngase en cuenta que
nos referimos a los azúcares naturales, contenidos en las frutas y vegetales, no
al azúcar industrial, que es más bien perjudicial por varias razones.
El hígado almacena también vitaminas, principalmente la A y la B. Además
transforma la provitamina A, contenida en las verduras y ensaladas, en
vitamina A.
El hígado necesita, para su buen funcionamiento, la vitamina E. este es otro
punto que no hay que olvidar en las enfermedades del hígado. La vitamina K se
encuentra en abundancia en los vegetales, como explicamos en nuestra obra
«Vitaruinas».
DESTRUCCION DE IMPUREZAS Y VENENOS. — En el cuerpo normal, y
más aún en el enfermo, se producen constantemente sustancias perjudiciales y
tóxicas que si no fueran eliminadas perturbarían la salud. Hay en el cuerpo
varios órganos encargados de librarnos de estas sustancias peligrosas: los
riñones, los pulmones, la piel y el hígado. Sobre todo el hígado es importante
como órgano purificador y desintoxicante, Limpia la sangre de toda clase de
impurezas, ya procedan de una alimentación antinatural (alcohol, especias,
etc.), de malas digestiones, de putrefacciones intestinales, de focos infecciosos,
etc. El hígado retiene dichas impurezas, las destruye y neutraliza,
transformándolas en sustancias completamente inofensivas que son
eliminadas.
Sin esta función depuradora tan importante del hígado pronto seríamos
víctimas de un grave envenenamiento. Recordemos que la mejor garantía de
un buen funcionamiento del hígado, y, por tanto, de una buena desintoxicación,
es la alimentación natural, rica en azucares naturales y vitaminas. Así
comprenderemos la enorme importancia que tiene dicha alimentación, no sólo
como medio preventivo y curativo de las enfermedades del hígado, sino
también para obtener y conservar la más perfecta salud de todo el onanismo.
Ya es sabido que algunas personas soportan cantidades considerables de
alimentos perjudiciales y de alcohol durante años sin sufrir sus consecuencias.
Esto es debido a que estas personas por herencia poseen un hígado dotado de
un gran poder desintoxicante.
Claro que si a la larga este poder del hígado decae, por culpa del
sobreesfuerzo a que se le somete, sobrevendrán diversas enfermedades

Cúrate el hígado

12

debidas a la intoxicación por las sustancias perjudiciales.
Los enfermos del hígado tienen disminuida la capacidad desintoxicante de este
órgano. Muchos de sus síntomas son precisamente debidos a. la. intoxicación:
malhumor, irritabilidad nerviosa, pesadez de cabeza, fatiga, etc. Su hígado
apenas puede neutralizar las sustancias de desgaste que se producen
normalmente; mucho menos, por tanto, los tóxicos que provengan de una
alimentación antinatural. Éste es otro de los motivos de la necesidad de una
alimentación sana y natural, que además de estar libre de tóxicos estimula el
buen funcionamiento del hígado.
EL HIGADO, DEPOSITO DE SANGRE. — La totalidad de la sangre no está
circulando continuamente. Hay una parte de ella que, al estar el cuerpo en
completo reposo, se halla remansada en lo que llamamos órganos de depósito:
el bazo, los pulmones, la piel y el hígado. Cuando los órganos trabajan, ya sean
los músculos (trabajo corporal), ya los órganos de la digestión, después de una
comida, ya sea el cerebro por un trabajo intelectual, etc., necesitan mayor
cantidad de sangre, y entonces se utiliza la que existe en los órganos de
depósito.
Vemos, pues, que otra de las funciones del hígado es actuar de órgano
regulador de la cantidad de sangre circulante; es un depósito de sangre de gran
importancia, teniendo en cuenta que se halla en la antesala del corazón, ya que
la sangre que sale del hígado tiene sólo unos centímetros de recorrido basta
llegar al corazón, órgano central de la circulación, verdadera bomba que
impulsa la sangre.
Las principales funciones del hígado que acaba¬mos de explicar no son las
únicas, ya que. se conocen hasta hoy más de veinte distintas, pero dado el fin
de esta obra, creemos que bastarán las citadas.

¿POR QUE PADECE USTED DEL HIGADO?

Las causas de las enfermedades del hígado son numerosas. Muchas veces
ocurre que son varias las causas que intervienen en la aparición de una
enfermedad. Así, por ejemplo, el hígado puede perjudicarse durante años por
una alimentación errónea y antinatural sin dar todavía ningún síntoma, por
haber ido compensando los daños; un día el corazón desfallece, la sangre
circula mal y se estanca en el hígado, añadiéndose otra causa perjudicial para
este órgano: si el hígado todavía resiste bien, bastará que algún día se añada

Cúrate el hígado

13

otra pequeña causa, por ejemplo una intoxicación alimenticia por conservas
alteradas, para que se desencadene una grave enfermedad del hígado. Así
vemos cómo el hígado, que había resistido durante tiempo la acción de dos
factores perjudiciales, no ha pedido resistir la del tercero, el cual ha sido la gota
de agua que ha colmado el vaso...
Téngase presente que la suma de varias causas, como en el ejemplo anterior,
es muy frecuente.
A continuación citaremos los factores perjudiciales más frecuentes, que pueden
hacer enfermar el hígado:
1. Sustancias perturbadoras procedentes de la alimentación. — Pueden
provenir de la alimentación antinatural y errónea, con abuso de carnes, grasas
animales y huevos, y pobre en cambio en azúcares, vitaminas y sales
minerales, que obliga al hígado a un sobreesfuerzo. Incluimos aquí la
sobrealimentación corriente, con que muchos se atiborran de toda clase de
comidas, y consiguen cansar su hígado, a veces ya debilitado por otras causas.
También pueden provenir las sustancias perturbadoras de las putrefacciones
intestinales, en las que se producen tóxicos y gases malolientes.
Los condimentos irritantes y fuertes perjudican al hígado: tales son el pimentón,
la mostaza, la pimienta, etc., si no son tomados con gran moderación.
Debemos mencionar una causa muy importante de enfermedades del hígado;
es el alcohol, en sus diversas formas: vinos, licores, cerveza, etc. Es un
verdadero veneno, sobre todo para el hígado.
Al hígado pueden llegar, procedentes del intestino, sustancias mal digeridas
que le perjudican. Así ocurre en algunas enfermedades del intestino:
dispepsias, pobreza de. jugos digestivos, etc.
2. Infecciones. — En las infecciones generales, sin ser propiamente
infecciones del hígado, puede quedar dañado este órgano tanto directamente
por los microbios como por los venenos microbianos. Así puede ocurrir en la
tuberculosis, el paludismo, la fiebre de Malta, el tifus, la sífilis, etc. Pero desde
el descubrimiento de los antibióticos, éstas y muchas otras enfermedades
infecciosas, ya no son frecuentes.
Los microbios pueden llegar al hígado procedentes de infecciones intestinales
(colibacilosis, etc.). También pueden proceder de focos infecciosos,
principalmente del apéndice y de los genitales de la mujer.

Cúrate el hígado

14

3. Mala circulación de la sangre. — Algunas enfermedades del corazón, que
impiden la buena circulación de la sangre, perjudican el buen funcionamiento
del hígado.
4. Agotamiento por exceso de trabajo del hígado. — Este exceso puede ser
en cualquiera de sus funciones; por ejemplo, un exceso de sustancias
perturbadoras, que le obliguen a un trabajo agotador de depuración y
desintoxicación.
5. Obstáculos en las vías de la bilis. — Una piedrecita, una inflamación, una
compresión por órganos vecinos, que obstruya la salida de la bilis, provoca un
estancamiento de ésta en el hígado y perjudica a este órgano, favoreciendo
incluso su inflamación.

6. Emociones perjudiciales, intranquilidad, inquietud, cólera, irritabilidad
nerviosa, etc. — Todos estos y otros trastornos iurviosos repercuten sobre el
hígado a través de los nervios. Lo que más perjudica al hígado son las
pasionea, violentas y fuertes (furor, cólera, odio, etc.).
7. Vida sedentaria. — El hígado es uno de losírganos que más se resienten
del sedentarismo, que lace acumular en él un exceso de grasa.
8. Debilidad constitucional heredada. — Esta hace que el hígado de una
persona no resista lo que el le otra persona es capaz de resistir. Así, por
ejemplo, lay personas que beben bastante alcohol y su hígado ;e defiende
durante años, mientras que otras, bebienlo menos, pronto experimentan sus
perjudiciales efecos. Ello puede ser debido, si no hay otras causas, a que su
hígado sea ya algo débil por herencia.
Si ahora que hemos descrito las principales causas le las enfermedades del
hígado, damos una mirada le conjunto sobre todas ellas, fácilmente nos
daremos menta de que todas provienen en general del aparta¬miento del
hombre de la vida natural. Efectivamente: la vida actual y también la de las
pasadas generaciones es y ha sido demasiado artificiosa, agitada y antilatural.
El hombre ha construido una civilización inspirado por sus deseos de progreso
y comodidad. Pero esta civilización no está hecha a medida de sus
necesidades verdaderas. Cuando un inventor o un fabricante han introducido
un nuevo invento casi nunca han consultado primeramente a la Medicina para
saber si a la larga aquella innovación podría resultar perjudicial para la salud de
las gentes. Nadie se ha preguntado si el progreso de las industrias y de otras
manifestaciones de la civilización era un verdadero progreso desde el punto de
vista de la salud. Lo cierto es que, a pesar del formidable avance de la

Cúrate el hígado

15

mecánica, física, química y otras ciencias, el número de personas enfermas no
ha disminuido.
Nuestra civilización nos ha apartado de los estímulos naturales, del ejercicio,
del sol, del aire. etc. Nos obliga a respirar atmósferas cargadas de humo, polvo
y microbios, a aglomerarnos en locales cerrados, a comer manjares de dudosa
procedencia; cuando no francamente perjudiciales, etcétera.
La medicina moderna confirma con ejemplos vivientes cómo la vida antinatural
corriente perjudica la salud; y el hígado es, precisamente, uno de los órganos
que más se resiente, dañado por tantos factores perjudiciales.
He aquí uno de los muchos ejemplos que podríamos poner, sacados de la
realidad: Una persona nace con un hígado algo débil por herencia, por culpa de
desórdenes o enfermedades ocurridas en sus antecesores. Esta. persona sigue
una alimentación errónea y antinatural, que es la más corriente, y que le
produce estreñimiento. El estreñimiento aumenta el poder dañino de los
microbios que habitan normalmente en el intestino. Dichos microbios,
colibacilos, por ejemplo, se vuelven dañinos, suben por el intestino delgado y
por las vías de la bilis y llegan al hígado, donde encuentran terreno apropiado
para prosperar, pues el hígado está débil y mal defendido por los daños ya
sufridos anteriormente. Es muy probable entonces que el hígado desfallezca en
su labor y que el enfermo siga por mal camino, si no se detiene a tiempo la
enfermedad con un tratamiento eficaz y de conjunto.
Es muy necesario conocer las causas de las enfermedades del hígado para
poder suprimir todos los Factores que de una manera u otra puedan perjudicar
a dicho órgano. Y acabamos de ver que todos los trastornos del hígado tienen
una causa, madre común, que es el apartamiento del hombre de la vida y
alimentación sanas.
SINTOMAS. — Las enfermedades del hígado tienen, como todas, sus
síntomas, que permiten reconocerlas.
Las enfermedades del hígado tienen dos clases de síntomas: unos son
comunes a otras enfermedades; tales como la fiebre, falta de apetito, diarrea,
estreñimiento, etc., que no son exclusivos ni típicos de los trastornos del
hígado, sino que pueden darse en otras muchas enfermedades. Otros
síntomas, por el contrario, son especiales y característicos de las
en¬fermedades del hígado; tal es la ictericia (piel amarilla), que es un síntoma
tan llamativo que entra por la vista, a diferencia de otros síntomas que hay que
buscar por el interrogatorio y el examen del facultativo.

Cúrate el hígado

16

Comenzaremos describiendo la ictericia y sus clases:

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->