Marsilio Ficino

De Amore
Comentario a «El Banquete» de Platón

Traducción y estudio preliminar Rocío de la Villa Ardura TERCERA EDICIÓN

tecnos

TITULO ORIGINAL: De Amore Commentarium in Convivium Platonis (1594)

Diseño de colección: Rafael Celda y Joaquín Gallego

1.a edición, 1986 2.a edición, 1989 3.ª edición, 1994 Reimpresión, 2001

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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................Pág. XI SOBRE LA TRADUCCIÓN.......................................................................................... XLI BIBLIOGRAFÍA......................................................................................................... XLIII

DE AMORE O COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN
DISCURSO PRIMERO: CAPÍTULO I....................................................................................................... CAPÍTULO II. Regla para alabar al amor. Cuál es su dignidad y grandeza....... CAPÍTULO III. Del origen del amor.................................................................. CAPÍTULO IV. Sobre la utilidad del amor......................................................... DISCURSO SEGUNDO: CAPÍTULO I. Dios es bondad, belleza, justicia, principio, medio y fin............. CAPÍTULO II. Cómo la belleza de Dios engendra amor................................... CAPÍTULO III. La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos.................................................................................. CAPÍTULO IV. Cómo habla Platón de las cosas divinas................................... CAPÍTULO V. La belleza divina resplandece a través de todas las cosas y es amada en todas................................................................................................. CAPÍTULO VI. De las pasiones de los amantes................................................. CAPÍTULO VII. De los dos nacimientos de amos y de la doble Venus............. CAPÍTULO VIII. Exhortación al amor. Del amor simple y del amor recíproco CAPÍTULO IX. Qué buscan los amantes............................................................ DISCURSO TERCERO: CAPÍTULO I. El amor está en todo y para todo................................................. CAPÍTULO II. El amor es el autor y el conservador de todas las cosas............. CAPÍTULO III. El amor es maestro y gobernador de las artes........................... CAPÍTULO IV. Ningún miembro del mundo odia a otro miembro................... DISCURSO CUARTO: CAPÍTULO I. Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO II. Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO III. El hombre es el alma misma y el alma es inmortal.................. CAPÍTULO IV. Que el alma fue creada ornada con dos luces, y por qué desciende en el cuerpo..................................................................................... CAPÍTULO V. Por cuántas vías el alma retorna a Dios..................................... CAPÍTULO VI. El amor lleva al cielo, distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno....................................................................................................... DISCURSO QUINTO: CAPÍTULO I. El amor es felicísimo, porque es bello y bueno........................... CAPÍTULO II. Cómo se representa el amor y porque partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor.......................................................... 5 7 10 14 21 23 26 31 35 36 38 41 47 51 53 56 60

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...................................................... Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido.. CAPÍTULO IV.... bajo el reino de la Necesidad..................................................... CAPÍTULO XII............. CAPÍTULO XIV........................ que es una especie de locura...... Del nacimiento del amor.......... CAPÍTULO XV.............................. 91 95 98 101 105 107 110 111 113 115 117 121 123 125 128 131 133 136 140 143 151 159 163 166 168 170 175 177 180 185 DISCURSO SÉPTIMO: CAPÍTULO I...................................... CAPÍTULO VI....................... CAPÍTULO IX....................................... CAPÍTULO XVII................................... CAPÍTULO XIX......... Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor. CAPÍTULO XI.................................................................................... 189 CAPÍTULO II............................................................................................................................................................ Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor.............................. Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios. Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor...... De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres.................... del ángel................................. CAPÍTULO V... Cómo.......................... cinco...................... el alma y el cuerpo........ el ángel......... CAPÍTULO XI.................... CAPÍTULO X... CAPÍTULO X............................ por encima del alma....................................... DISCURSO SEXTO: CAPÍTULO I.................................... 193 CAPÍTULO III.................................................... De los dones del amor... o que la belleza es incorpórea............................................................................ El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses............... CAPÍTULO VII.... De la virtud del amor.......................................... Qué comparación hay entre la belleza de Dios....................................... De los dos amores y que el alma nace dotada de verdad................. CAPÍTULO XIII.................. Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden.............................................................................. Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual............................................. CAPÍTULO V........................................................... Cómo se debe amar a Dios.......... CAPÍTULO XVI............................ CAPÍTULO II. La belleza es el resplandor del rostro de Dios..................... pero en las nuestras.............. De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios........... CAPÍTULO VIII..................... El amor reina sobre la necesidad.. CAPÍTULO III. Sobre las almas de las esferas y de los demonios............ El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre............. En todas las almas hay dos amores.............. CAPÍTULO XII..........CAPÍTULO III............................... CAPÍTULO VII............ CAPÍTULO VIII........ Introducción a la discusión sobre el amor... De qué modo la luz de la verdad está en el alma................................................................................ CAPÍTULO VI........................... Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición...... por encima del ángel... Cómo somos seducidos por el amor.............. Dios................ Del amor bestial........... el ángel..... CAPÍTULO IX......................................................... 198 ..................... Retrato del amor........... CAPÍTULO XVIII.................................................. Por encima del cuerpo está el alma... Cómo nacen el amor y el odio....... Comparación entre Dios....... CAPÍTULO XIII..... del alma y del cuerpo.... La belleza es algo incorpóreo........... CAPÍTULO IV........... Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti... Saturno castra al Cielo y Júpiter ata a Saturno..

........... y acerca de sus cuatro especies..... CAPÍTULO XIV.. Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar..................... Cuan fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes.......... CAPÍTULO X.................... CAPÍTULO XVI...... III...... De qué modo los amantes somos fascinados............ Por quiénes principalmente somos seducidos................................................... El amor vulgar es una perturbación de la sangre............. CAPÍTULO IX........ CAPÍTULO V............................ CAPÍTULO XIII................ Cardenal Sienes......................................... De todos los furores el amor es el más excelente.................... Cuan útil es el verdadero amante............................................. Cuan útil es el amor divino...... CAPÍTULO XVII............................... II.......... CAPÍTULO XII....................... 200 205 208 210 211 213 215 216 218 219 222 225 226 229 231 231 232 233 ÍNDICE DE MATERIAS............... Proemio a Giovanni Pannonio...................... CAPÍTULO XI............ De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación.............. 239 ........................................... Proemio a Francisco........ Del modo de librarse del amor vulgar................................ Por qué grados los furores divinos elevan el alma......................................... Cómo el amante se hace semejante al amado............................. Carta a Giovanni Antonio Campano................ Cuan nocivo es el amor vulgar..... CAPÍTULO VII........ CAPÍTULO XV......................... Proemio a Giovanni Cavalcanti............ CAPÍTULO VI....................................................... Es propia del amor vulgar una especie de fascinación.............. IV.......CAPÍTULO IV. CAPÍTULO VIII............ 235 ÍNDICE DE NOMBRES... APÉNDICES: I........................................................

. Bari. en 1463. el grupo neoplatónico irá unido para la posteridad con la edad lla-[XIII]-mada áurea del Magnífico. escasa importancia de los elementos materiales del banquete. Argirópulo. y este alejamiento de la vida pública de la ciudad el fundamento del trato «alegre y juvenil» que para Ficino conllevaba la familiaridad platónica. comenzará a hablar5 de Platón y de Plotino. Trad. músicos. educado por Landino y Ficino mismo. tras insistir en la. Garin. Hay un litigio entre platonismo y aristotelismo. 4 A. Pero no es hasta los últimos años de su vida cuando Cosme. es demostración de amor y esplendor. Studi e ricerche. y poco después. forma. subraya que su fin es la «dulce comunión de la vida». del Renacimiento2. En ella afirma: el banquete es «descanso de las tareas. II. Tras Cosme. Ficino. el Pimandro de Hermes Trimegisto. p. Della Torre (1902). coincidiendo el esplendor de la Academia con el período laurenciano. altos comerciantes. condimento de la amistad. basado en el platonismo heterodoxo de Mistra4. la de Plotino. un utópico Estado platónico en Florencia. 5 E. desde entonces. Medievo e Rinascimento. recogerá el proyecto de Careggi como algo ya perteneciente a su casa y. como la propuesta más incisiva de la renovado humanista. la moda de Platón pasa. Cosme le regalará la Opera de Platón.[XI] Introducción FICINO Y LA SENSIBILIDAD CULTURAL DE SU TIEMPO En una carta dirigida a su amigo Bernardo Bembo1 Ficino trata de la sufficientia. Con ocasión de sus informales manifestaciones se reunían amigos y discípulos de Mar-[XII]-silio Ficino. a través de Landino y también de su médico personal. parece vislumbrar la posibilidad de crear. entonces. bajo la continuidad del poder de su familia. modo. Massai. 1973. y que se atenían. La Academia de Careggi fue la primera y el modelo de las numerosas academias no oficiales. Ficino. hombres de Estado. liberación para los cuidados y nutrición del genio. levadura de la gracia y solaz de la vida». y hombres que a menudo eran algunas de estas cosas simultáneamente. Sin duda.537. . 1954. 1 2 M. era a la búsqueda de esta compartida distensión a lo que acudían los miembros de la Academia a la villa de Careggi. fue precisamente esta imagen de celebración la que quedó plasmada para los mitos futuros en la ficción del Comentario a «El Banquete» de Platón como la representación típica del círculo neoplatónico florentino. profesor aristotélico del Studio florentino. a una rala disciplina. sino que además ofrecía un sistema político-religioso alternativo. alimento de la buena voluntad. Madrid. El proyecto de la Academia surgió vagamente en Cosme de Medici3 cuando conoció a Gemisto Pletón en la «llegada de los griegos» a Florencia para el Concilio de la unión de las dos Iglesias (1439). 1. algunos escritos pitagóricos. Pletón no sólo era enemigo de ambas. el joven Lorenzo de Medici. como decía. si bien ritual. 51. Cosme. de dilettanti. Bulletin de l'Association Guillaume Budé. 3 M. Comienza el mecenazgo de Marsilio Ficino. Taurus. A. y el breve período continuista de Piero il Gotoso. fine. II. materia. Letters. p. condimento y auctoritate del convivium. poetas. Después. y la villa de Careggi. En definitiva. conoce al hijo de éste. cast. Y. «Le problème des influences byzantines sur le platonisme italienne de la Renaissance». 43. Opera. Storia della Academia Platonica. 174 y ss. junto con influencias caldeas y estoicas. p. Laterza. Diotifeci. 1961. un joven fervientemente interesado por Platón. y la hegemonía intelectual sigue en manos de Aristóteles. religiosos.

conspirador. a pesar de ser un verdadero humanista en muchos de sus rasgos —como la diversidad de sus intereses y ocupaciones. del epicureismo al estoicismo. Ficino. Anterior a los descubrimientos científicos que cambiaron la faz de nuestra Tierra. y hay un encuentro posterior con el mundo griego. En la Academia de Careggi. o el eclecticismo característico aún del humanismo diseminado además en los típicos géneros literarios renacentistas. Klibansky (1939). agitados por las anticipatorias palabras del De ignorantia de Petrarca. Garin (1958). pues en este tiempo son varias las repúblicas que mantienen el equilibrio social a instancias de un ambiente cortesano. en otros Estados italianos. También. como decíamos al abrir esta introducción. sometidas a la culpabilidad y autocensura de la originalidad medievales. verdadero enemigo del humanismo. Por otra. como la amistad o el amor. es el humanismo italiano. hasta entonces parcialmente conocido6. y a la genial. Los humanistas. más allá de la institución familiar. astrólogo. afirmación de la conciencia gnoseológica cartesiana. ver R. Animados por el afán de redescubrir el sentido de las palabras de los hombres. religioso. los nuevos burgueses sustentadores del poder. Basado en el intento de la síntesis de platonismo y cristianismo. The Continuity of Platonic Tradition. será. encarnando los principios del programa ficiniano. puntualmente comentado por Ficino. pues de él se puede decir que fue médico. este mismo trabajo lo realiza con Plotino. dominado por las preocupaciones éticas del hombre. los sucesos concretos de la convivencia comienzan a adquirir una importancia desconocida. es sin embargo el único pensador de su tiempo que compone un sistema filosófico completo y original. como el pequeño tratado o el epistolario—. su villa y su compleja [XV] vida social— se fortalece el papel de la mujer y.Entre el Medievo y el pensamiento moderno se encuentra el Humanismo renacentista. el pensamiento ficiniano. como veremos. Fruto de la recién estrenada ociosidad de la burguesía ya asentada. En el excedente de las esferas de la vida del comerciante —su casa en la ciudad. al nuevo Aristóteles de las Éticas y los libros Económicos. pero en ningún caso espontánea. se sienten impelidos a abandonar la oscuritas y ruditas medievales y a recuperar la claritas y elegantia olvidadas. formó un foco de difusión e implantación de una ideología que. Dentro de la amplia gama que ofrece el panorama cultural del Quattrocento. La selecta clientela de la Academia. el movimiento que en este momento de inestable transición y continua inquietud cambia el curso del pensamiento occidental. filósofo y músico. que se desarrollará en los treinta años de su dirección de la Academia. las asociaciones de libre elección. Surgen E. 6 . retoman los textos clásicos y deciden reinterpretarlos en otra clave. Además. Studi sul platonismo medievale. la labor de Ficino adquiere una importancia capital al reavivar cuantitativa y cualitativamente la tradición platónica en la historia del pensamiento occidental. va proyectándose en la ciudad florentina y. y otros muchos autores de la amplia tradición platónica contemplada por Marsilio. luego. Por una parte. la que se leerá hasta el siglo XVIII. la formulación de una cosmovisión nueva que marcará profundamente las líneas generales del siglo XVI. traduce las obras completas de Platón. sumada a las demagógicas acciones políticas de Lorenzo. de la escolástica-tomista. en suma. se crea una forma de pensar y de sentir. a veces con su pedantería libresca y grotesca imitación de los «antiguos». de vivir. Hay en un primer momento una asimilación de la cultura romana. Y es en este paso del primer humanismo al humanismo maduro donde aparece la figura de Marsilio Ficino. con tal fortuna que es esta versión del pen-[XIV]-samiento platónico. He aquí la auténtica capacidad de un filósofo que puede captar las preocupaciones de una sociedad y señalar el comportamiento futuro de su sensibilidad.

ante la situación de la Iglesia y. por fin. diseña una nueva tipología de los temperamentos en el De vita.. da consuelo en calidad de médico a la desolación causada por la epidemia de peste en su Consiglio contra la pestilenzia. como el De lumine o el De sole. Recoge. En el Renacimiento. Marsilio Ficino forma una nueva psicología. por ceñirnos a la palabra de los textos. Tomás. aúna platonismo y cristianismo. en la Disputatio contra iudicium astrologorum hace su aportación a la controversia sobre astrología. de acuerdo con la política cultural medicea o con su carrera de clérigo y. Ficino traduce el De Monarchia de Dante dentro del programa de recuperación medicea del héroe republicano de las letras para el nuevo panorama político. añadiendo. que es orientado por una fortísima erudición. para Ficino. una nueva opción religiosa. un nuevo ideal de vida. de un lado. como a otros autores. de otro. nunca se sabrá con seguridad si Ficino tuvo mucho que ver con la aceptación de este postulado como dogma por parte de la Iglesia (1512). con su pretendida ortodoxia en el De christiana religione expresa la disconformidad. Con todo. En el conjunto heterogéneo de la obra ficiniana hay que distinguir. la autoridad indiscutida de una larga lista de pensadores que a su vez se encuentran enmarcados en la idea de tradición platónica. la Teología platónica. especialmente en Francia y Alemania. El alma. Posiblemente. de un lado. con las consecuencias decisivas que se desprenderán de la melancolía para la teoría del genio y. de otro. datará sin escrúpulos filológicos en fechas muy anteriores a las reales— a un Platón superior pero reconciliable con Aristóteles. marca un parámetro más que razonable en comparación con las rigideces que se expresarían en la Reforma y la Contrarreforma. compartida con todos sus contemporáneos. o en el concepto más extenso de pia philosophia: desde Orfeo y Hermes Trimegisto —al cual. tal [XVI] como hiciera Landino con la lujosísima edición de la Divina Comedia con ilustraciones de Botticelli.. tratados. y otros temas herméticos y mágicos que darán mucho juego hasta el siglo XVII. trabajos más oficialistas. con su enorme flexibilidad ante las posibles vías hasta Dios. casi con espíritu medieval. el cristianismo de S. en el De amore hablará largo y tendido sobre los nuevos sentimientos y la contemplación como aspiración ideal de vida. el tema del alma no se planteaba en términos de cuestionamiento de su existencia. Haciendo un rastreo de algunas de sus obras más significativas es fácil imaginar a qué tipo de mentalidad está respondiendo y guiando el trabajo ficiniano: desde aspectos públicos y concretos de la sociedad a las elucubraciones más individualistas que van tomando cuerpo en la segunda mitad del Quattrocento. Y es el pensamiento de la Academia platónica el que va a dar nombre a esos sentimientos y a ofrecer una cosmovisión legitimadora. no es un error afirmar la coherencia de su recorrido intelectual. traducciones y. construcciones más personales. Agustín a Sto. y todo ello traspasado por la dimensión estética. una cosmología. va a ser el firme apoyo ontológico de su sistema. la posibilidad de felicidad lejos de la incertidumbre de la muerte. Con todo este material. sino más bien de definición de su naturaleza. en tratados más específicos. el seguro camino hacia la interioridad..nuevos sentimientos que deben conocerse y falta una ideología propia que respalde la situación de esta nueva clase dirigente. y da una teoría del alma que subraya su inmortalidad. el tono extravagante y soñador del Cinquecento. . Ficino crea. y una extraña cadena formada por su síntesis personal del pensamiento alejandrino e imperial de los siglos III y IV. la necesidad ambiental del paso al heliocentrismo. Pero principalmente en su obra más esforzada. de una manera más general.

estuvo bien asegurada entre las clases cultas. en cuanto a divulgaciones. pp. neque appetas dignitatem. con al menos veintitrés ediciones hasta 1602. huye de los excesos. CSIC. entonces. laetus in praesens»8. Laetus in praesens neque census existimes. y de esta colaboración surge la mejor y más bella síntesis del pensamiento ficiniano. Lorenzo es ahora el verdadero an-[XVIII]-fitrión del Convivium —dato significativo. ver M. pero esta aceptación estaría reservada a sus variadas imitaciones. sigue al pie de la letra las principales ideas de Ficino en la interpretación de sus versos.a ed.En los umbrales de la Academia una inscripción [XVII] decía7: «A bono in bonum omnia diriguntur. Lorenzo también tomaría prestadas frases literales de Ficino en otras obras. después. La influencia del Comentario. fuge negotia. En su juventud se interesa profundamente por Lucrecio. 10 P. y como ya había hecho Ficino en el último discurso con el «Donna mi prega» de Guido Cavalcanti. ya en su madurez. lejos de las convencionales soluciones de su época por la gloria o el patrimonio familiar. o de la inmortalidad del alma. Historia de las ideas estéticas en España. Marsilio compone el Comentario a «El Banquete» con su amicus unicus. como el amor. pensó que la vulgarización en italiano tendría éxito entre círculos menos doctos. la caracterización del hombre — polarizada en el alma y la situación intermedia de ésta en la jerarquía del universo— y movimientos del alma. Ficino. 1984. Marsilio Ficino e il ritorno di Platone. 485-591. Viti. huye de los negocios. pese a su mayor sensualismo. la edición latina. como veremos. O. Niccoli y P. 4. A. y de hecho no se llegó a editar hasta 1544. 9 S. contento en el presente». la Teología platónica. Indudablemente. No obstante. p. es el impulso singular de la filosofía ficiniana. Lorenzo en el Commento ad alcuni sonetti. subtitula a su compendio. J. pero su repercusión rebasó con mucho los límites de un tratado filosófico11. no estimes los bienes ni desees dignidad. incluida en la traducción de las obras de Platón y sus comentarios. S. Esto es interesante. 7 8 M. Opera. Ch. titulada De amore. Dependiente de la tradición anterior del comentario al poema. y N. 68. 1. algunos personajes han cambiado y el volumen viene aumentado por todas las referencias astrológicas. 11 Para la influencia. editada en 1484. A raíz posiblemente de una crisis en el temperamento melancólico de Marsilio. pues ésta es la primera vez que aparece como mecenas del círculo platónico—. traducida por Ficino mismo. Robb (1935). Al igual que la Teología platónica. En las obras de algunos miembros de la Academia encontramos las primeras adaptaciones del De amore. en vulgar. . La preocupación por la muerte y la carencia de felicidad real y completa en esta vida guían el desarrollo intelectual de Marsilio Ficino. Mientras tanto. Cavalcanti acude a consolarle. Firenze. Gentile. por Alberti y Landino10. son. Giovanni Cavalcanti. termine finalmente en el más allá. en la vida ultraterrena. Para su influencia en España. Le Lettere. Nelson (1958). el acto se celebra en Careggi. Contento en el presente. ya que Ficino sólo es sobrepasado en su siglo. En 1475.. Madrid. ver J. Además de estas dos versiones existe una tercera. Este mensaje de alegría terrena a través de la iniciación hacia una interioridad profunda en la que encontraremos la armonía propia en consonancia con la armonía de las estrellas y de la creación entera. 1974. Ficino entregará a Lorenzo una segunda versión con algunas modificaciones9: formalmente el manuscrito consta de una capitulación inexistente en la anterior. «Marsilio Ficino letterato e le glosse attribuite a lui nel codice Caetani di Dante». 609. fuge excessum. Kristeller (1981). «Todos son dirigidos por el bien al bien. como L 'altercazione o las Selve d"amore. p. aunque la solución última del problema. en 1469. Festugiére (1941). corrió la misma afortunada suerte de ésta. Menéndez Pelayo. los que aseguran la felicidad en esta tierra y.

El De amore. 861. A continuación. Ficino acuña el término de «amor platónico» como verdadero fundamento de la amistad12. la moda del amor desembocará en los «dubbi» sobre celos y caprichosas distinciones. comienza con Ficino y termina en el siglo XVII. que con el De amore y el De Pulchro retiene las notas más originales de Marsilio Ficino. Panofsky. p. Tras I asolani de Bembo e Il Cortigiano de Baltasar de Castiglione. conexiones ya estudiadas por miembros destacados del Instituto Warburg. en Francesco Cattani da Diacetto. manteniendo de alguna manera las características de los originales: el amor considerado es más bien un fenómeno antisexual. Platón había ambientado su banquete con el pretexto de la celebración agatoniana. a G. pero también por las metáforas lumínicas que le ponen en conexión con el poema-visión de Buonincontri. el comentario de Pico es la primera señal de disensión entre éste y Ficino. va unido siempre a reflexiones sobre la belleza y su apreciación a través de la vista y el oído. su mejor discípulo. En Salutati o en Alberti se trata el valor del amor como base de la familia. Esta síntesis y esta indiferenciación es lo que engendra la riqueza de influencias. como un amor intelectual entre amigos. es cierto. Pero la influencia del De amore no sólo va a marcar la sensibilidad cultural del Cinquecento. los diálogos y tratados sobre el amor se multiplican por toda Europa. con tratados del tipo Del perfetto matrimonio o Della perfetta vedovenza. Tasso. Ficino. BIEN La primera pregunta de carácter general que se plantea con el De amore es si nos encontramos ante el comentario de un traductor aventajado o ante la obra de un pensador original. la caritas cristiana. La poética originalidad de Ficino iluminará la base iconográfica de las obras de los principales artistas italianos de la época. y el marco del discurso promete ya la vinculación del amor. pero la crítica más general es el confusionismo en la noción misma de amor. Toda la producción posterior es deudora de uno o de [XX] los dos. como instaurador del sentido de comunidad en la Academia de Careggi. Miguel Angel.. EROS. como André Chastel. Shaftesbury. Miguel Angel. LA CONSTRUCCIÓN CIRCULAR: BELLEZA. Con el tiempo. Baste afirmar que el Comentario a «El Banquete» es un pretexto para exponer el propio pensamiento ficiniano. Y. La observación más simple e inmediata sobre estos dos «banquetes» nos revela una distinción significativa. Por otra parte. trata indiferentemente de varias acepciones: el amor. como género literario.. y por último decaerá bajo la influencia de la Contrarreforma en el más aburrido didactismo. y son frecuentes las explicaciones médicas y astrológicas. Así. Bruno. o en su función cívica. Rafael o Tiziano. En la esfera filosófica del Quattrocento el amor ya había merecido atención. Pico pone en solfa muchos de los conceptos ficinianos sobre el amor. Mientras que el poema del Bienivieni se ve acentuado por la influencia religiosa de Savonarola. Gombrich. verdadero manual de educación del joven cortesano en el XVI. Donne. desde el aristotélico Nifo. Wind.[XIX] Otra versión será la de Girolamo Bienivieni y el comentario del poema realizado por Giovanni Pico della Mirandola. En sus epístolas amatorias recurre a menudo a imágenes recogidas de los poetas toscanos y el stil novo. . I. como Botticelli. con un talante más poético. tema de 12 M. el tratado sobre el amor. Spenser. encontramos toda una larga lista de pensadores. El único tratado que puede considerarse también original es I dialoghi d'amore de León Hebreo. o estudiosos cercanos a él. A partir de Ficino el enfoque filosófico del amor queda convertido al platonismo. la amistad. Opera.

bajo el enfoque particular de Ficino. como veremos. Gentile. ni la celebración del banquete simboliza una ocasión privilegiada. aquello que a Marsilio le parece más importante del pensamiento platónico en su conjunto. Hay. [XXII] La segunda comparación se vuelve hacia Plotino. 6) y «Sobre el amor» (III. Amor y belleza tienen importancia suficiente en el sistema platónico. es único. se recuerda vivamente en V. 5). La influencia. pues. 3. En la antología citada aparecen los dos tratados que incumben al Comentario a «El Banquete». es una conmemoración platónica. no se comenta sólo el Simposium. el «Sobre la belleza» (I. como ha dicho Charrue de Plotino15. Garin. Giovanni Pico della Mirandola nos recuerda16 otro punto de conexión entre estos dos sistemas neoplatónicos al señalar cómo Plotino pensaba que el término eros provenía de orasis. a desmembrar el Comentario a «El Banquete» en una remodelación del contenido del Simposium y del Fedro. las cosas sobre el amor. hablando del amor. y de una manera secundaria se hacen referencias a otras obras. 176. así. Cuando realiza la versión definitiva del Comentario aún restan algunos años hasta su traducción de las Enéadas plotinianas. y vuelve a oscurecer el influjo de Plotino en su caso. Viti. . Niccoli y P.so-[XXI]-bremesa de los comensales. Charrue. En definitiva. 16 G. Ficino elige la erótica. una huella. Pico della Mirandola (1942). como continuador de ésta. estamos abiertamente en el terreno de los misterios. la profetisa: esta vez. 1978. Plotin lecteur de Platon. discurso tras discurso.. Paris. el segundo inspira a Ficino. Pero no es la estética ni la teoría del amor el centro de la filosofía platónica. y su autor es por añadidura un joven agraciado. La compleja dialéctica que Platón desarrolla en este diálogo se ve sobrepasada con la inclusión de Diótima. ya que el festín es una consecuencia del premio a la poesía. el banquete de Marsilio no es una celebración cualquiera. Commenta alla Canzone d'amore. anterior a su «descubrimiento». el amor y la belleza ocupan el primer término. quizá incluso más profunda. Sin embargo. al que va poniendo su música y. La relevancia que da al alma es también uno de los aspectos más plotinianos de Ficino. sin embargo. Pero la obra no apunta únicamente a Platón. 15 J. cit. Evidentemente. además. también de Marsilio Ficino se puede repetir que toda su metafísica se reduce a una psicología del alma. Les Belles Lettres. Ficino utiliza el Simposium de Platón como un estribillo alternativo. la mirada. sobre todo. van a definir la filosofía ficiniana. bajo el tratamiento. no podemos menos que aceptar la originalidad del sistema de Ficino. sino también el Fedro y el Fedón. Medioevo e Rinascimento. La emanación queda sustituida por la creación. es la reinstauración de una tradición. como el Hippias o la República. Actualmente conservamos una antología de textos griegos Sobre el amor13 manuscrita por Ficino. cit. visión. por parte de Ficino es mucho menos reconocida. va apareciendo toda una temática inexistente en el diálogo de Platón y. en la que aparecen las principales citaciones del Comentario. la más distinguida de las artes en la Antigüedad. p. op. con la belleza. nos encontramos ante un material de trabajo de Ficino cara a la elaboración de su propia teoría. atraído por la belleza. Donde en Plotino hay una pirámide en cuyo vértice todo ele-[XXIII]-mento es absorbido. Pero este dato no ha de confundirnos. bajo el tema del nacimiento u origen del amor. El primero. Ficino oculta14 la importancia de la enseñanza por Argirópulo de Platón y Plotino en Florencia. S. en efecto. La luz. op. Y. con detalles en S. en esta celebración. en Ficino encontramos un círculo en el que cada elemento tiene su fuerza de atrac13 También existe una antología similar de textos sobre el alma. Y precisamente. 14 E. M. De hecho. es decir. de este autor. el afán del individualismo en su sistema acaba con todo misticismo nihilista.

Dice: Fedro trató del origen del amor. el alma se mueve por el amor o. La otra alternativa será la divina locura. divididos. pero es la metafóri-[XXIV]-ca de la luz. la iniciación en la ascensión de los furores. y. el amor vulgar quizá desemboque en una locura enfermiza. Estas dos opciones son la Belleza y el Bien. de la poesía al amor auténtico con el que alcanzaremos el logro de nuestras aspiraciones.ción. Como el resto del universo. El valor de este tratado radica. Aristófanes. Ficino se demora hasta la descripción de los síntomas. cuando se habla del amante. Ficino se centra en el alma del hombre. o amor cósmico. la inmortalidad. Sin embargo. y que sólo él hace feliz a los hombres. en alegorías. el otro. espiritual e inmortal. Cristóforo Marsuppini hace un resumen del De amore refiriéndose exclusivamente a los discursos de El Banquete de Platón. se habla del universo como de un enamorado más. cuánta es su virtud y poder. cómo es y de dónde nace. por el amor se restituyen. «qué es el amor. y se pasa de una clave teológica a una clave cosmológica o astrológica. la que da la verdadera comprensión del pensamiento ficiniano. al hombre no le ha sido dado sino el ámbito de la Belleza. Pausanias dividió este amor en dos especies. en comparación. material y perecedero. es decir. una psicología. sin aludir en modo alguno al hilo conductor de su propia composición. de la comparación entre ambos se deduce que los dos son aspectos de una misma cosa. la felicidad eterna. y. dos amores: uno tiende hacia lo exterior y terreno. Esquemáticamente. En todos y cada uno de los discursos surge la referencia humana. la profundización paulatina de la Belleza hasta el Bien. por tanto. cuántas partes tiene. mejor dicho. en realidad. el planteamiento va a ser tajante: si sólo nos quedamos en la belleza externa. Sócrates. Erixímaco nos mostró su extensión. mientras que el Bien. o sea. e incluso podemos perder nuestra naturaleza humana y convertirnos en bestias. Al final. . Ficino nos recuerda el punto del que parten las sucesivas disquisiciones en el turno de palabra del banquete platónico. a la que después dota de dinamismo. A la par de la recreación platónica. y una teoría del amor. sin duda. la unión con [XXV] Dios y. El tratado abunda en imágenes. Ficino va cumpliendo un proyecto en el que desarrolla un apretado apunte de su sistema. El Comentario entonces se dilata en todos los matices del proceso de aprehensión y la relación de esta belleza y este amor terrenos que nos hablan del otro mundo. en la condensación de ideas que presenta. el Comentario fundamenta en primer lugar una ontología. una estética. cómo los hombres. En esta suma. y detenidamente. por fin. una iniciación especial. una ética. una cosmología. la actuación de nuestra posibilidad superior. su presencia en todas las cosas. y también en la manera en que está compuesto. La Belleza es algo que le entra de una manera muy inmediata a través de los niveles más bajos de su capacidad cognoscitiva y apetitiva. Al comienzo del último discurso. hacia lo interior y divino. Agatón. la concreción y la limitación. la divinización. pues en la amplitud de la Belleza los grados ascendentes confluyen en su origen con el Bien. la suciedad de la culpa no aprisiona al hombre. Planteada la base general. El Bien necesita una preparación. a qué fines tiende y qué valor tiene». su nunca perdida individualidad. Pero. celeste y vulgar. Los siete discursos que constituyen el Comentario nos ofrecen una ontología. por tanto. Las lecturas a menudo se entrecruzan. cercana. parece algo mucho más abstracto e inasible. y este movimiento cristaliza en el principio de afinidad. La luz de Ficino no se mancha. de qué modo y en virtud de qué la belleza y el amor de este mundo nos pueden conducir y traspasar a aquél. y de fuego. en el que lo concreto se multiplica interrelacionándose. Queda lejos el abismo de aquella simetría imperfecta de los dos mundos de Platón. eslabón intermedio de la cadena del ser. que Alcibíades dedica a las alabanzas de Sócrates como amante en acción. que surge del caos.

es también ineludible: sólo la razón del hombre está tan cercana a la materia. En el primer discurso. o están ya en la esfera supralunar. la tierra no es su lugar natural. En primer lugar. Dice Ficino: «el amor va de Bien a Bien». de lo superior. se habla del trayecto. la belleza se espiritualiza. adquiere tal protagonismo. y naturaleza. que al final volcará sobre sí todos los atributos y poderes de lo celeste. como el agua. Precisamente. El hombre se va a divinizar. Pero. la distinción fundamental del hombre con cualquier otro ser. el hombre puede perder su carácter de intermediario. toda su ontología está construida en favor de esta afirmación. [XXVI] además. que respaldará la concepción moderna del artista. esta tensión de aquello que puede caer y también puede elevarse. esta capacidad es una opción a elegir entre uno u otro extremo del sistema. estética: «ornar esta tierra». éste es el principio y el final del Comentario. el alma del hombre acoge simultáneamente los atributos de los grados superiores e inferiores. es caprichosa. vivifica. el mundo del cuerpo. el hombre ha sido puesto en la tierra. el recorrido de las elecciones de Marsilio Ficino al escribir el Tratado. y su raíz última: su inmortalidad. del «transcurrir hasta». Y entre tanto se habla del amor. En el Comentario hay dos versiones acerca de la jerarquía de los seres. y en esta explosión surgirá la figura de un artista nuevo. Pico della Mirandola.Esto es lo que «sucede» en el Comentario. aquello que le interesa a Ficino es la situación del hombre en el Universo. Es esta apertura. dependiendo del ámbito en que se encuentre el discurso. Sin embargo. Este carácter ambivalente. de los grados intermedios. mente angélica. Los otros seres con razón o bien habitan elementos más elevados. Esta reducción de las cinco jerarquías a un trío armoniza más fácilmente con el desarrollo dinámico de su sistema. esta riqueza de capacidades. basado. Más adelante el alma del mundo se desdobla en alma propiamente dicha. el guión o la trama de la historia. o el alma entre la naturaleza y la mente angélica. Ya hemos comentado anteriormente la importancia que tenía para Ficino este tema. si el alma abraza con demasiado calor y detenimiento al cuerpo. Pero. con su capacidad intelectiva y generativa. es el frágil punto de unión necesario entre los dos extremos. La conclusión será paradójica: este pulso de lo que empieza y no llega a ser. de lo divino. La unión del alma con el cuerpo no deja de ser una concesión de ésta. De hecho. alma del mundo y cuerpo del mundo. se habla de cuatro estratos: Dios. el gran artista. subraya con más nitidez la situación media del hombre. Por añadidura. sino de subordinación: el alma gobierna. cuerpo y alma. las huellas del camino para no perderse. tiene un instrumento que supera su ubicación en este mundo. cuida del cuerpo. ambiguo del hombre se sigue de su misma función. ya que a nada de lo creado puede faltarle. para que esté dotada de razón. más radical o más gradual. Este segundo esquema le permite la reducción a dos tríadas posibles. Este mismo argumento será central en el Discurso sobre la dignidad del hombre de G. o flujo vital. Entre sus dos componentes fundamentales no hay una relación de igualdad. se habla del hombre. es decir. el aire o el fuego. en tres polos de fuerzas. Sin embargo. tanta fuerza. El hombre no es sino alma. Hasta cierto punto la función dada al hombre por Dios. animal racional. Entre todos los seres. En virtud de su posición central. y con [XXVII] este . el hombre es un ser único en toda la creación. el tratado que posteriormente se ha juzgado el más significativo sobre la conciencia del hombre en el Renacimiento. a reforzarlo e incrementarlo. del hombre afín con la belleza. como veremos. se habla de la Belleza. al plantear de una manera muy general los grandes temas del De amore. el hombre. que pueden ser bien el alma entre Dios y la materia. Por esta libertad.

Este es uno de los aspectos que Pico criticaría con más rudeza en su propio Comentario20. Según la utilización que haga de estas luces el hombre. la primera está tan capacitada como la angélica en cuanto a la contemplación de Dios. expresado en términos aristotélicos. La unidad última se ha desplegado. uno es la perfección interior. Correspondiendo a la encrucijada que se abre ante esta situación. a lo largo del Comentario va disolviéndose fácilmente. su enlace. El mundo es una gigantesca armonía. las semillas y las formas. El mundo entero es un dar. B. esto es. la otra. En su misma naturaleza. Ficino. 19 Sobre las Gracias. un devolver. éstos a aquéllos. Los contrarios se ven contrarrestados. entonces. y otra. potencialmente. Wind (1968). Wind (1968). sino que además acorta las distancias entre el hombre y Dios. los iguales comparten legítimamente su afinidad. Para Ficino. por un principio de afinidad. naturaleza. [XXVIII] que es el centro. son dos aspectos de una misma cosa. las razones. puede sumergirse en la materia y bestializarse. las aspiraciones del hombre. la diferencia entre Bondad y Belleza es específica. tal como ejemplifica la iconografía de las Gracias renacentista19. materia. Ver también E. quiere elevarse. Por tanto. Habrían de pasar aún algunos siglos hasta la autonomía de la [XXIX] Estética. la Bondad es la raíz que sustenta el crecimiento de la flor. se da la posibilidad. de género a especie. p. su ansia de inmortalidad no es vana. encontramos que Dios ha dotado al alma de dos luces: una. Ficino. los cuatro anillos que le separan arrastrado por el amor. Por un lado. y la mente angélica. Ficino ha traspasado al orden universal un sentimiento humano. los superiores aman a los inferiores. Lo que en principio parece un imposible. 805. pero el conjunto no ha dejado de tener el sentido de aquella unidad. Son dos partes de un mismo proceso. que se relacionarán con la Venus urania y la Venus vulgar. 20 G. por un deseo innato de atracción. que esté desligado. desde el mundo de las formas. Hay un perfecto acuerdo entre macrocosmos y microcosmos. natural e innata. una clara relación de subordinación de la Belleza al Bien y. «Dios es el Bien y la Belleza los cuatro círculos». Pico della Mirandola (1942). Gombrich (1972) y E. se mueven los cuatro círculos: mente. tendrá que recorrer. tiene la capacidad de trascender todas las jerarquías hasta la unidad. copula mundi. divina e infusa. Y si el hombre quiere llegar hasta Dios. aunque 17 18 M. En M. y de aquí la famosa carta de Ficino a Lorenzo de Pierfrancesco sobre El nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli17. Tampoco en el ascenso gradual se ve rebajada. o divinizarse. Allen (1975b). ver E. en el que está inserto. El rayo de Dios ha pintado en estos cuatro sucesivamente las ideas. incluso por encima del ángel. Ficino no sólo invierte los atributos divinos en humanos. alma. . tenemos el Bien en el centro y la Belleza en el círculo. Así pues. ¿cómo puede llegar a realizarse? La explicación de este movimiento fundamental sólo la hallaremos tras la exposición del dinamismo del sistema ficiniano. Opera. En torno a Dios. Le parece un grave error por parte de Ficino el insistir en una cierta indiferenciación de estos dos conceptos. El alma. la parte más elevada del alma. No hay nada que escape. El universo es un enorme organismo.carácter ambivalente de la naturaleza humana queda bien fundada la aspiración del hombre por escapar del tiempo y de la materia. de la estética a la ética. por tanto. su sentido. J. Para Pico. ya que el alma ve a Dios sin mediación. la exterior. un recibir. armonizando con el ritmo universal. Todo tiene su correspondencia. Todo el universo se mueve por amor. Allen18 ha demostrado suficientemente cómo Ficino borra la distinción entre la mente humana. Pero.

mucho [XXX] más de acuerdo con el arte gótico21. y en esta recepción sí que tienen sentido los argumentos en favor de la proporción de longitud. En la belleza universal hay un degradado de luz a través de los círculos concéntricos. la espiritualidad lumínica de la belleza es recibida en bases más o menos aptas. Ficino recoge la tradición lumínica de Platón y Plotino. Hay también otra caracterización de la belleza en Ficino que tuvo una amplia aceptación en los ambientes cortesanos: «La belleza del cuerpo es una cierta vivacidad. Nos encontramos ante la figura de una esfera que. A la metáfora del Sol del Libro VI de la República se une toda la tradición cristiana del principio bíblico de la creación. pero el tránsito de un punto al otro del círculo. Sin embargo. en su impulso «hacia arriba» debía ser inmortal. Madrid. Plotino también había dado como prueba de su espiritualidad este otro aspecto difícilmente aprensible y vital de la belleza. Es decir. No sólo porque el medio que une ojo y objeto. En su sistema circular el origen y el fin es el Bien. imágenes y formas» (V. es espiritual. Es su resultado en términos voluntaristas: se co-[XXXI]-noce algo. La aventura del hombre es el viaje a través de la Belleza. y de manera muy especial la estética de la luz del siglo XIII. Toda belleza visual es espiritual. Ficino llega a afirmar que «incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. Es más. gesto que resplandece por el influjo de su idea» (V. Ficino toma partido por los «luminosistas» en contra de los «proporcionalistas». Las preparaciones a la belleza en el fondo coinciden con la matematización platónica-pitagórica del universo y el arte científico que se desarrolla en el Renacimiento con Alberti o Leonardo.no llega a aislar el concepto de Belleza. sino el amor. 3). pero también de la filosofía medieval. rehúsa subordinarlo al Bien y vuelve a reforzar de una manera personal el kalo kagaqÒj platónico que el mundo cristiano hasta cierto punto había escindido. y el argumento ad absurdum de que también las partes individualmente deberían ser bellas. La luz. en este degradado. es una parte constituyente imposible de obviar. . por el mayor o menor grado de afinidad. por otra parte. la luz. sino porque la misma captación es incorpórea. la proportionalitas y la claritas. ninguna cosa simple sería bella. De más claras a más oscuras. la materia. que había distinguido dos componentes fundamentales en lo bello. y el Evangelio. con su volumen. modelos e ideas. gracia. Marsilio Ficino es el filósofo de la luz por excelencia. Cátedra. en la materia. si la belleza residiera en la armonía de las partes. En último término. cantidad o color (ordo-modus-species). La luminosidad es una garantía de la participación del esplendor de Dios. 1978. agrada o 21 V. y. Ficino recoge la crítica que Plotino (I. Por tanto. no es el conocimiento el que nos puede llevar a la ascensión a través de los grados de belleza. Pero no así su teoría de la belleza como luz. El conocimiento racional no nos ayuda a conseguir el acercamiento sucesivo de unión con Dios. no agradaría a quien la contempla» porque al espíritu al que llega finalmente toda sensación «le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida» (V. Repitiendo los argumentos de que. y sin ésta ni el ojo tiene capacidad para ver ni el objeto de ser visto. Al igual que el alma. 3). el rayo de la belleza universal pinta «en los ángeles. en las almas. 6) había hecho a los estoicos y su teoría de la belleza basada en el concepto de proporción. la Belleza. inmaterial de la belleza queda asegurado por el proceso cognoscitivo en el hombre. el carácter espiritual. va desvaneciendo su claridad concéntrica hasta perderse en la oscuridad del fondo. 6). símbolo y sistema visual. razones y nociones. lux fiat. Nieto Alcaide. la Belleza que «desciende de» ha de ser incorporal.

. Sin embargo. el amor de Ficino es una tensión de infinitud entre dos conceptos antitéticos y finitos: el poder22 y la muerte. y se muere. a través de la contemplación de la belleza física del amado. y desprecia hasta cierto punto la honesta pero menos elevada capacidad generativa. Pero. tiene necesariamente un tercer vértice oculto. como la muerte. Esta insatisfacción gira hacia una proyección trascendente. es instantáneo. Y precisamente esta conclusión se sigue del mismo carácter del amor. una proyección ajena: Dios. el deseo no se agota en el amado. Gentile (1983). aun cuando sea perecedera. y una aportación a un tema literario anterior. que Ficino se demora en describir. correspondientes a las dos capacidades del alma: uno. ver E. ¿en qué consiste el amor humano? ¿Cómo llega a producirse el afecto de amor? Hay dos formas fundamentales de amor «honesto» en el hombre. tiene ahora dos» (II. en el De amore. un amor que encaja perfectamente con los conceptos de semejanza y espiritualidad. ya no tiene valor alguno. Gombrich (1972). La realización. mucho más podremos después de muertos vivir y unirnos por amor a Dios. 22 23 Sobre la representación de Venus y Marte de Botticelli. Por vía platónica posiblemente el origen sea el Vitae philosophorum de Diógenes Laercio23. 52. entonces. en autores tan conocidos para Ficino como Guido Cavalcanti y Dante. como decía. una muestra de las herencias culturales próximas de Ficino. se ama o se odia. y así «aquel que tenía una vida. del spiritus del amado. que se reproduce eternamente. El amor. 8). Incluso en el caso de esa reciprocidad. Aspira a algo que jamás puede llegar a poseer. otro. Así. a la belleza de las virtudes. y muere. se identifica con la vida en oposición a la muerte. pues en ambas experiencias el tiempo se pierde. La diferencia básica entre el amor y la muerte es que en ese mis-[XXXII]-mo «instante» el tiempo cesa. en esta vida la posesión del otro no es completa. Sólo después de la aceptación y la entrega. roza los límites del tiempo. una aniquilación. el cumplimiento son. por tanto. o el tiempo pasa. ya que es la prueba de la inmortalidad del alma en el De amore. ante el amado. p. cuando Ficino recuerda los tres ejemplos que Fedro pone en El Banquete platónico de las posibles combinaciones sexuales. Tiene su importancia. y se genera vida. Este amor. sino que da un [XXXIII] gozar inacabado. y éste colma. Si es posible morir y revivir en vida mediante el amor. Pero el amor. El amor entre los amigos. es decir. dirigido a contemplar la belleza en Dios. es el argumento más fuerte e inmediato de la inmortalidad. el amor produce muerte para después producir vida eterna. La posesión es el resultado del poder. En último término. y en esto consiste el amor platónico que. Sin embargo. Se encuentra también en el De vita Platonis y en el De divino furore. a través de la muerte. la anulación del deseo. elige el amor de hombre a hombre. resucitará. elemento sutil que une alma y cuerpo en el hombre. también. El amante pierde su spiritus. como «amor platonicus». Ambos siguen la imagen divina. Este es el fin del amor. todos los rasgos de lo que hoy llamamos enamoramiento. como en Plotino. que más tarde toma unos rasgos más pesimistas en autores como Miguel Angel. Este argumento de morir para revivir en otro es algo que no aparece en ningún paso de Platón. para Ficino el objeto del deseo es Dios. del que siempre se habla con vaguedad de su posición a medio camino entre Medievo y Renacimiento. «hijo de Poros y Penía». a modo de intercambio o devolución. pero también restringiendo el sentido específico del amor que le va a interesar. destacando por un lado su valor alegórico. Mientras se mantiene el deseo se da rienda suelta a la vida. S.desagrada. además. En el caso de Ficino. nos lleva. es puro deseo. El amor. no acaba con el deseo. destinado a crear la belleza en los cuerpos. entre los semejantes. pero también aparece en la poesía italiana del Trecento. El tema amormuerte es. tiene.

En su sustancia. En general. aire. 6). por tanto. El papel de la imaginación. La mirada. que incide en el spiritus. es vacilante. La superioridad del spiritus sobre el cuerpo se demuestra por sus manifestaciones lumínicas. y mediante la imaginación. origen de la fascinación del amor. 6). lo concreto y lo abstracto. La combinación de los cuatro elementos básicos. es cuando el alma rememora aquel ideal común. . p. Ya hemos hablado de la espiritualidad que Ficino introduce en la percepción de la belleza. concepción que parte de Aristóteles y se desarrolla en la filosofía medieval hasta el siglo XIII. a la contemplación de aquella belleza indeterminada. bilis. Esta sensación no es capaz de impresionar al alma. «cierto vapor sutilísimo generado del calor de la sangre del corazón» (VI. La imaginación o fantasía en Ficino es una noción resbaladiza y confusa. Pero quisiera detenerme. Nos encontramos de nuevo en ese segmento característico del pensamiento ficiniano. Por ello. que no pueden fijarse en el alma. El carácter mismo del amante. comparada algunas veces con la naturaleza astral (VI. es la vista. y. Klein (1970). dice Ficino. están inscritos ciertos rasgos o dones concedidos por los dioses o planetas. en el primer paso de la percepción exterior por el hombre.las ideas. y a través de él en el cuerpo y en el alma. cuando se produce la primera alianza entre la interioridad y aquella apariencia que nos habla oscura y débilmente de otro mundo. da lugar a los humores predominantes en el hombre. y su capacidad de plasmar con [XXXV] la imaginación figuras en el cuerpo y transformarlo. y éstos a sus temperamentos básicos: flemático. es fundamental. el spiritus. el terreno del amante platónico. agua y tierra. sangre. A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía». Allí se realiza el salto del reino animal al humano. en aquella escena en la que amante y amado se encuentran. a la que le resulta un material aún demasiado grosero. el amante atraído por su semejanza con otro —pues ambos se han formado respondiendo a un ideal común— percibe la imagen concreta del amado. que es tanto como decir entre los bajos sentidos y la razón. es una facultad cognoscitiva intermedia entre sensibilidad e intelecto. el spiritus «toma a través de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. ya abstracto. Hay. de ese sujeto especialmente apto para la captación de la belleza. única. colérico y melancólico. En otras palabras. que perfecciona las carencias y deformaciones aún existentes en el [XXXIV] amado en comparación con el modelo. finalmente. como los efluvios de la mirada. traducida en términos astrológicos y mitológicos. esas imágenes necesitan una transformación en otras «imágenes semejantes a aquéllas. y su acción dependa en gran parte de la filiación más o menos intensa con el cuerpo. 4). duda entre la mente y el tacto. en el momento en que surge el amor. entonces. la imaginación. pero también el delicado punto de elección. pura. El spiritus. pues utiliza indistintamente dos conceptos diferentes de imaginación24. sanguíneo. Cubre el hiato entre lo particular y lo universal. 60 y ss. como Ficino hace. como en el ejemplo de Porfirio de la 24 R. El carácter mediador de la imaginación o fantasía hace que ésta vaya ligada al spiritus. e incluso más puras. Por tanto. pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes» (VI. pituita y atrabilis. fuego. Por eso. La actividad de la imaginación dependerá de los factores prevalecientes de este conjunto. es una especie de envoltura del alma. es algo incorpóreo en sí mismo. una influencia cosmológica. Pero en determinados contextos Ficino aplica la noción platónica de imaginación como intuición contrapuesta a la razón.

de temperamento melancólico.mujer encinta. los temperamentos. el spiritus y los humores. Durante el siglo XVI hay toda una moda de la melancolía. Entre las manías o locuras en el hombre. afectado por la atrabilis. junto con la ideología pujante del artista renacentista. la fascinación más perniciosa. la profecía y el éxtasis. pueden llevarles. a que está sometido por la sequedad de su humor. Aristóteles fue el primero que habló de la conexión del humor melancólico y una aptitud especial para las artes y las ciencias. o de un amor voluptuoso y bestial por el hombre. y esta tipología. fin de las almas impuras. concepción que ha perdurado hasta nuestro tiempo y de la que aún quedan residuos incluso en la figura actual del artista-productor. Ficino señala en principio dos clases. los sufrimientos extremos que padecen los melancólicos. y la atención directa o inercial que se preste a las apariencias. en definitiva. Por tanto. Además. Hay un tipo de hombre especialmente apto para esta vida: Saturnino. aquellos que por su inclinación a la contemplación desprecian el mundo exterior y. en el placer de la contemplación y la música (VI. Ficino. y en general el spiritus y la imaginación son los protagonistas de migraciones y accesos a la inspiración. puede alejarse en mayor o menor medida del cuerpo. Las repercusiones no serán sólo artísticas. más que a otros temperamentos. a una serie de fantasías monstruosas que. Esta innovación ficiniana se debe también a una curiosa adopción aristotélica. Estas libertades. Las cualidades saturninas del artista identificado a un personaje que linda entre la inspiración y la locura. Ficino. debidas a defectos del cerebro o del corazón. poetas. tal como había señalado Platón en el Ion a propósito del poeta. a la desviación enfermiza. De hecho. son iluminados e inspirados. el sujeto de las penas es la imaginación. En los Problemata (XXXII). se ven reducidas y modificadas por las interferencias del cuerpo. Las conjunciones y aspectos negativos del astro. Sobre la semejanza de Dios y el hombre en el acto creativo. En Ficino. que aún se encuentra sometida a las vanas ilusiones del cuerpo. 9). el temperamento melancólico determina a pensadores. fijadas en la obse- . Estos tres diseñan esquemáticamente las tres posibles vidas en el hombre. y en el transcurso de la existencia se puede pasar de una a otra. por ejemplo. Entre uno y otro amor. maestro de las artes. a partir de esta tipología. Así. ingenio. vuelta su mirada. la elección de un amor contemplativo o divino. que es raptado por fuerzas superiores. capaz de reflejar una Belleza que proviene de otro mundo. P. dotes artesanales. ayudada también por las crisis religiosas y sociales. adoptó la teoría del «neuma imaginativo» del De somniis de Sinesio. la errada imaginación y. hacen que busque su consuelo. lo material. Estas no tienen un carácter definitivo. XVIII). A la del corazón se la llama comúnmente amor.. se transforman en los atributos saturninos y se origina la idea de artista-genio. hombres de letras. puede lle-[XXXVII]-var al amante a la creencia errónea de la posibilidad de transferirse corporalmente en el otro. estas cualidades pasan al artista en general y. reflejan los dos extremos posibles del humor. Esta locura. parte de la inclinación de la imaginación hacia las cosas inferiores o su reposo y liberalidad hacia las superiores. los rasgos de habilidad. se decide claramente por la vita contemplativa. en su desarrollo más negativo descrito en el caso del melancólico. así. más que otros. los humores. Los terribles sufrimientos de un amor tardo pero duradero. Sin embargo. las «vacaciones del alma» de las que se habla en la Teología platónica (XIII) dependen de la actuación positiva o negativa de la fantasía. en el infierno (T. se basará [XXXVI] la idea del artista como genio. a la locura. no obstante. Cristóforo Landino había planteado en las Disputaciones camaldulenses la distinción y preferencia de una de ellas. que tradicionalmente venían auspiciadas por Mercurio. el nivel intermedio es el amor activo o propiamente humano. en el De amore. como alguien que ve más allá. lo terreno.

el De divino furore. 25 Esta opinión estaría respaldada por A. ITINERARIO POSIBLE PARA EL DE AMORE En los diálogos de Platón con los que se confronta preferentemente el De amore de Marsilio Ficino. Es el resultado del acto imaginativo. lejos de aumentar su memoria. una imagen que rompe la tranquila línea discursiva y establece un nuevo paradigma en la conversación. Subrayan el placer y la utilidad de la conversación. Pero hay otro tipo de locura. Para Ficino. queda de nuevo subrayada en esta elevación del hombre por canales iniciáticos. con el mundo. introduce inesperadamente una metáfora. el Fedón y el Fedro. los diálogos platónicos son un intento de evitar. no cesarán jamás y. la perderán. cuestionando el valor y la fidelidad del discurso lógico. el profético y el amoroso. A menudo Sócrates. La espiritualización de la figura particular del amado que produce la imaginación es el inicio del batir de alas de Eros. siguiendo probablemente25 el Comentario al Fedro de Hermias. opinión. «el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina. La imagen contiene un valor simbólico que excede el contenido racional. como se dice en el Fedro. el papel de la imaginación no estaría propiamente a la altura de la opinión. y las fantasías quedarán abiertas a otras realidades. la relación queda invertida. Es interesante señalar que el orden de esta ascensión no coincide con el enumerado en el Fedro. Pero el amor. y esto no en un sentido figurado. tal como Ficino describe la finalidad y utilidad del banquete. sino estricto. entonces. puestos por Ficino en relación con la metáfora del carro del Fedro y la ascensión del alma a través de los cuatro grados de naturaleza. Al final del Fedro se discute sobre la utilidad y conveniencia de la enseñanza escrita. el discurso —cerrado— quedará empobrecido con el tiempo. En realidad. el lenguaje. Sheppard (1980). monolítico. del intercambio vivo entre hombres preocupados por la búsqueda de la verdad y una concepción afín de la existencia. provocado en nosotros por la presencia de la belleza corporal» (VII. razón y mente. Este furor se puede dividir en cuatro clases ascendentes: el poético. Así. comparte cualidades de ambos mundos. los inconvenientes señalados por Sócrates. o al menos minimizar. Como resultado del amor el hombre armoniza con el cosmos. la escritura. Sócrates es tajante: los hombres. abstraída por la razón.sión de lo corporal. que «eleva al hombre por encima de su naturaleza y lo convierte en Dios» (VII. de la dialéctica. con su sociedad. en estos intercambios. convertirán al hombre en bestia. nuestros sueños despertarán. En este caso. es el dios alado. 13). el mistérico. para Ficino esta jerarquía era un problema que ya le venía de antes. el que recibe esta enseñanza difícilmente avanzará con un conocimiento que es inflexible. o el que da alas. En uno de sus primeros trabajos. La imaginación. o furor divino. En el De amore. el furor poético viene puesto a la altura del amoroso. 15). nos recordará otra Belleza. un escrito jamás podrá responder a las preguntas que acechen al lector. La imagen «incluso más pura» que nos ofrece la imaginación quedará grabada en la [XXXVIII] memoria y. Ante la imagen idealizada del amado. de los cuales «el amor es el más excelente». El Banquete. aprisionando y cegando definitivamente el alma. . sale a colación el problema del discurso racional. mediador entre la concreción y la abstracción.

Entonces se produce el efecto del espejo. de hecho rompe la linealidad del rayo de luz. en sus diferentes formas y matices. De la parte de allá del espejo está la belleza iluminada por Dios. más vivida. el aspecto práctico o aplicado de la luz. el arco de la verdad. La luz es metafórica y literalmente el principio espiritual de todas las cosas. Ficino inunda su filosofía con la metáfora de la luz. produciéndose la refracción. El espejo nunca refleja lo que representa. la imaginación. La luz es la unidad última y la diversificación en todas las cosas. sólo la parte que abarca. sino la que procede de los ojos interiores que miran la imagen fantasmagórica que hay en el espejo. las figuras pueden aparecer y desaparecer. y hacia la cual el alma. p. lo calienta. convierte la luz en fuego. cuando quiere. E. es con todo más pura que la presencia que hay del otro lado. A la luz del Sol. espejo. lo vivifica. Todo amor comienza en la mirada. Pero es.Ya he mencionado la carta26 en la que aconseja a Lorenzo [XXXIX] de Pierfrancesco de Medici el tema de la Primavera y el Nacimiento de Venus. en todo caso. El espejo. La mirada es el parámetro del grado de humanidad en el hombre. Opera. 190. . Los ojos que miran el espejo. rayo. Es más. La imagen de Venus simboliza la humanidad. En el De Sole hay algunos paralelismos con el «Himno al Sol» del emperador Juliano27. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. Garin (1958). y el influjo de estas representaciones será beneficioso para su educación. las realidades que representan aquellas imágenes. 13). los ojos interiores. es la atracción. Él todo lo ilumina. además. p. [XL] El espejo es la imaginación. Así. el conocimiento. la iluminación más fuerte es la interior. pues recuerda los episodios. jamás creerán en la fidelidad total del aspecto fantástico e ilusorio de las imágenes que aparecen en la superficie fronteriza. y que guarda la memoria. y empieza el conocimiento sintético de la imagen. la mirada responde con otra luz interior. no la que viene del lado del espejo. El Comentario se abre con una metáfora de la creación como incendio de deseo. La imagen que aparece en su superficie. De una realidad también más amplia. es tan intensa que no podemos alcanzar a verla con los ojos. El espejo nunca refleja todo. los ojos del cuerpo y el spiritus necesitan de la presencia ante el espejo. 805. éstas palidecen. Los ojos que miran de la parte de acá. pero también de la parte de acá la fecundidad del alma reproduce un microcosmos resplandeciente: «En su seno brilla la luz eterna de Dios. se vuelve» (VI. el amor. Al mirar esas imágenes ya fijadas. 26 27 M. al rayo de la luz única que le ilumina y alumbra toda la belleza del mundo. Pero no así el alma. en su desarrollo se despliegan variadas ilustraciones que completan el contenido en términos de mirada. que por medio de la memoria va coleccionando las imágenes del espejo. En su origen. el deseo. saben de una realidad más sentida. su simbolismo sobrepasa la descripción lógica. la luz la que ilumina la belleza interior y la exterior. Ficino. . Símbolo de lo escindido. En este espejo. y enciende el deseo por volver a vivir aquellas realidades que oscuramente representa por un camino de interioridad. el Sol. Su fuente es Dios. El calor. y el último discurso culmina con una combinación de la luz y el fuego a través del espejo. Es difícil afirmar hasta qué punto Ficino fue influido por los ritos paganos de Gemisto Pletón con relación al Sol. el desdoblamiento. buscando la identidad.

1944). editada por la Universidad de Cuyo en 1948.. las diferencias con el texto toscano. en las que se han señalado las omisiones.. Leipzig. a cargo de Sorin Ionescu. los añadidos y. 1934). como se ha hecho en otros lugares. entre las ediciones modernas hay que mencionar una edición rumana. y sin pesar. remito a la Introducción para un posible esclarecimiento de la complejidad que reviste este término. la adaptación italiana de G. y dejar constancia de mi deuda con M. el ambiguo juego de Ficino entre anima-alma y animus-espíritu. Lat. gracias y pese a los cuales esta edición llegó a término. De entre las diversas traducciones y ediciones en nuestro siglo se han tomado en cuenta la de R.. pero también algo más cercano a la idea de «espíritu del vino» o «humor». bajo la dirección de Eugenio Garin. En todo caso. Marcel. evocar aquellos días felices en el Istituto Nazionale sul Rinascimento de Florencia. y. 7705). 1956). prácticamente inencontrable. Columbia. y reconocer el esfuerzo de todos los que me rodearon durante esta tarea. El término spiritus ha quedado. Meiner. sin ningún aviso especial. quisiera recordar la ayuda inapreciable del profesor José Gómez Caffarena. reeditada en 1984 con introducción y notas de P. de una recepción más agradable por parte del lector. Blum. Se han hecho las correlaciones de los términos latinos al castellano. de 1942. alumnos. amigos. Rensi (Carabba. Jayne (University of Missouri. la de K. He preferido no anular. de S. espacios ya ocupados en el texto del De amore. Paris. sin traducción. . Commentaire sur le Banquet de Platon (Les Belles Lettres.[XLI] Sobre la traducción La presente traducción del Commentarium in Convivium Platonis está realizada sobre el texto que R. familiares.a Jesús Vacas. de Adolfo Ruiz Díaz. Aunque menos afortunadas. R. P. que tanta mano me han prestado en las notas. 1914). Marcel consideró su versión definitiva: un manuscrito autógrafo. que influyeron definitivamente en mi aprendizaje de Marsilio Ficino. Hasse (F. estas dos basadas en la versión toscana. Por otra parte. en perjuicio. finalmente. las referencias bibliográficas en las notas de la traducción y la introducción son escuetas e incompletas siempre que tienen su correlato en la bibliografía general. siempre que la evolución semántica no ha corrido caminos dispares. hoy en día. intentando responder «a la letra y espíritu» del Comentario sigue tan de cerca como es posible la puntuación y terminología ficinianas. A la hora de los agradecimientos. Spi-[XLII]-ritus es traducido normalmente como soplo o aliento. Por lo demás. y también una traducción al castellano. el texto latino viene comparado con la versión toscana en las notas. También. así como a mis compañeros de Departamento Guillermo Solana y Francisca Pérez Carreño. quizá. Esta traducción. Lanciano. otra inglesa. R. sin la que esta traducción no habría visto la luz. conservado en la Biblioteca del Vaticano (Vat. El concepto en Ficino acogería esta acepción en determinados momentos. tras muchos quebraderos de cabeza.

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De Amore o COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN .

at Marsilius hic tuus animis medendis coelitus nobis demissus est».DISCURSO PRIMERO [5] CAPITULO I28 Platón. el de Fedro le tocó exponer a Giovanni Cavalcanti. Pero después de Porfirio y durante mil doscientos años estas solemnes celebraciones se perdieron.. el discurso de Pausanias. 493. Una vez leídos. retórico. Bernardo Nuzzi tomó el libro de Platón titulado el Banquete o Sobre el amor y leyó todos los discursos de este simposio. tuvieron de nuevo lugar estas fiestas (Marcel. a nuestro amigo Giovanni Cavalcanti. a Cristóforo Marsuppini. médico. cumplidos ya los ochenta y un años. dejaron a Giovanni Cavalcanti encargado de ocupar sus puestos. 11 y 15. en nuestros tiempos. Nosotros. en el 1468. muy ilustres invitados. Ficino se refiere en su Vita. al que por su virtud de espíritu y noble presencia los convidados le nombraron héroe. inquit.. Con referencia al simbolismo de los 9 x 9 años de vida. 5 (Marcel. Todos aceptaron esta suerte. 1. que celebra a la vez su nacimiento y su muerte. las fuentes son: Cicerón. se completase el número de las Musas. a Carolo Marsuppini. a Antonio el teólogo. IV. al médico Ficino. y dos de los Marsuppini. Cósimo le habría dicho al padre de Ficino: «Tu. el obispo de Fiésole. el del poeta Aristófanes. 657. pidió a los otros convidados que cada uno expusiese uno de los discursos. con magnificencia real. hoy me ha tocado. Este banquete. padre de los filósofos. X. poeta. Ep. Bandino. de la que resulta que yo represente el papel de Fedro de Mirrinonte. designó como anfitrión a Francesco Bandino. Porfirio. recibió en la villa de Careggi a nueve invitados platónicos: Antonio Agli. 770. queriendo reinstaurar el banquete platónico. 125). Bernardo Nuzzi. Y entonces el héroe comenzó así su exposición. Cfr. obligados a acudir uno al cuidado de las almas y el otro al de los cuerpos30. Praep. Cristóforo y Carolo. Ep. Tommaso Benci. lo renovaban cada año todos los antiguos platónicos hasta los tiempos de Plotino y de Porfirio. 1958. «Introducción». seguimos la ordenación latina. al maestro Ficino. de aquél cuya amistad El primer capítulo de la versión latina fue titulado en la versión italiana «Proemio». 1. Op. Op. 682). Vita Marsilii Ficini. 31 Cfr. Finalmente el Bandino quiso que yo fuese [6] el noveno. Vida de Plotino. quizá más acertadamente. el famoso Lorenzo de Medicis. a Cristóforo. Evang. el del joven Agatón. 3. Los demás se volvieron hacia éste y callaron dispuestos a escucharle. 28 . [7] CAPITULO II Regla para alabar el amor. Séneca y Porfirio. Ficine corporibus. A Tommaso Benci le fue concedida la disquisición de Sócrates. Pero el obispo y el médico.200 años después de que Porfirio hubiese abandonado a Plotino. murió al final del banquete al que había asistido. Y así. Phaedros. digo. hijos de Carolo el poeta. Cuál es su dignidad y su grandeza Gratísima suerte. Terminada la comida. día de su aniversario29. Op. I. Sobre la fiesta de aniversario de Platón. poeta. También después de la muerte de Cosme (1464) se celebraron fiestas en su memoria (Supp. 227a-236a. el del médico Erixímaco. Cristóforo Landino. con Marsilio a aquéllos sumado. 28). 1. Por fin. 30 Giovanni Corsi. el siete de noviembre. Platón. 29 A las variantes sobre la muerte de Platón. dedicat.. la de Alcibíades. De Fedro31. por criterios generales. Eusebio. De vita. para que. el siete de noviembre.

Symposio. Así. en efecto. por lo que la nobleza del amor resplandece tan pronto se habla de su origen. Pero primero trataremos de su origen antiguo y noble. Introd. que debe ser admirado. Los dioses paganos y los ángeles cristianos son equiparados aquí. y II 97 s. lo que le sigue. El Fedro se tiene como el más antiguo de los escritos de Platón. Ep. 35 Orfeo. alaba aquella cosa.. estando cercanos al río Ilisio y altamente inspirado. con estos felices augurios. si malas. 89).. Orfeo. A él los epigramas. es aquélla que examina el origen de la cosa. expondré en la medida de mi ingenio las partes de Antonio y de Ficino. entre los antiguos tanto los dioses como los hombres aman. cuando dicen que las mentes de los hombres y de los dioses son subyugadas por el amor. y después de su futura utilidad. me ha juzgado semejante a Fedro. pues todos aman aquello cuya belleza admiran. lo alabará por las cosas que le siguen. donde aparecerá la maravillosa utilidad de éste a partir del efecto. 13. lo que le acompaña. tres partes en toda cosa: lo que le precede34. que antes predicaba ser ignorante de todo. 29 y 31. Op. Y. los hombres la hermosura de los cuerpos. 1363: «Plato noster [. Y esto lo demuestran Orfeo35 y Hesiodo. Himno a Venus. Más correctamente «el primer libro sobre la belleza»: en Hippias. p. él. Hesiodo. 7. los ángeles admiran y aman la belleza divina. Y bien. se mencionan las tempranas traducciones de Ficino de Hesiodo y Orfeo con dos citas de los cantos órficos (para esto. contemplando ante todo la excelencia presente del amor lo llamó gran dios. que se esforzó en ganarse su favor con un discurso compuesto durante muchas noches en vela. De las tres partes por tanto se concluirán tres alabanzas: la nobleza. pp. 121 s. ya que no yo. Y no sin razón admiramos las cosas propiamente grandes. Platón. Se dice. 33 «O viri optimi» omittitur. I. ver también Supp. en Phaedro. Y añadió digno de admiración por los hombres y los dioses. Charioteer. hombres excelentes33. los dioses. Allen. Cfr. Por esto. Fe[9]-dro lo alaba después por sus antecedentes. et de pulchritudine simul atque amore». a él el primer libro sobre la belleza que tituló Fedro. conmovido por su brillantez.]. cantó misterios divinos. en «Phaedros. Y es así como la alabanza del amor se ha deducido de su excelencia presente. 32 . Orphica. Se dice que es verdaderamente grande aquello a cuyo poder se someten todos los hombres y los dioses. Por sus antecedentes una cosa es elogiada como noble. Walker. Si estas partes son buenas. las elegías platónicas32. no sólo de las cosas celestes sino también de las terrestres. 1270: «De pulchro». 36 «Certamente gli dii. Frg. pues tanto no me atribuyo. Platón se deleitó tanto con su ingenio que dedicó a Fedro las primicias de sus trabajos. sino la suerte primero y vuestra aprobación luego.). Op. Diógenes Laercio. CXLIV s. 27 s. Theogonia. Cualquier filósofo platónico considera. la critica. ovvero angeli. además. Después. XI. En tercer lugar. en Anthologia Lyrica Graeca I (Diehl). ver el comienzo de IV. 4-5 (Abel.tanto estimó Lisias tebano. afirmando que es el más antiguo entre los dioses. 34 «Di che natura sono quelle cose che vanno innanzi». Sócrates admiró sus cualidades naturales hasta el punto que. nuestro Fedro. o como dicen los nuestros36. La alabanza perfecta. narra la forma actual y presenta los sucesos futuros. come vogliono i nostri Teologi». por su presente como grande. 933-935. la grandeza y la utilidad. que a él mismo acompaña. entonces. por sus consecuencias como útil. Op. Hippias disputatur». interpretaré con gusto en primer lugar [8] su discurso. III. el famoso orador.

41 Symposium. 38 37 presb utatÒn te kaˆ aÙtotelÁ polÚmhtin ”Erwta. Y a la forma e idea del cielo. 394. porque nació de Dios.[10] CAPITULO III Del origen del amor Cuando Orfeo en las Argonáuticas37. es iluminada por su rayo. para comparar la cosmología en el Pimander. concebidas con la ayuda de Dios en esta mente superior. por un cierto deseo innato. Júpiter y los demás dioses. Yámblico. . son las ideas. III 8 11. Tomás. como Platón afirma42. 42 Timaios. la naturaleza de los vapores. Al principio Dios crea la sustancia de esa mente44. en estos tres mundos se consideran también tres caos. om. y las formas de las piedras. II 4 1-5. De vita Pythagorica 267. 45 «Ut ita loquar». puso el caos antes del mundo. y en él colocó el amor40. Hesiodo.: «edifizio». Así. 43 Lat. Saturno. a Dios su principio se vuelve. ej. 395). Esta. cive huomino: angelici». todas las cosas que percibimos en los cuerpos. Ciertamente. Y encendido. Platón coloca la inteligencia en el alma y el alma en el cuerpo. Theogonia 116-122. III 5 6. se basa en la metáfora de la luz. se une entera a Dios. Op. Los platónicos llaman caos al mundo sin forma. El segundo. y Acusilao el poeta coincidieron con Orfeo y Mercurio39. ital. 3. 39 «Esiodo nella sua Teologia» (sic). de las plantas y de los animales. perfecto en sí mismo y mejor consejero38. «Orphica». por así decir45. 30a. sin embargo. en el primer momento de su creación. Para ellos. Frg. Hesiodo. y al unirse es formada. no dudamos que las formas de todas las cosas46. en el libro de la Naturaleza. Y es por el resplandor de aquel rayo que su deseo se enciende. es informe y oscura. la mente angélica es el primer mundo hecho por Dios. 107. las estrellas. El primero de todos es Dios. y al que llamamos bien en sí mismo. 44 El espíritu del ángel existe como lo creado de la materia inteligible y también de la luz de lo creado como forma: Plotino. Y lo mismo refirió Fedro en el Banquete41. Parménides a menudo es mencionado como pitagórico (p. que llamamos esencia. pero afirmamos que es el principio y el fin de todas las cosas. siguiendo la teología de Mercurio Trimegisto. Platón en el Timeo describió el caos de forma semejante. al mundo caos formado. De ente et essentia. Igualmente Ficino alude a la diferencia entre esencia y existencia en los espíritus creados: Sto.. Frg B 2 (Diels).: «machina». 6. Op.45. Allí se generan las esferas de los cielos y de los elementos. del segundo Júpi«eroi. y colocó el amor en el seno de ese mismo caos. el pitagórico.: «che in questo mondo sono». 1817-1819. el alma del cuerpo universal. pero. porque mundo significa ornamento. en la Teología. 46 Lat. B 13 (Diels). Parménides. y por último el cuerpo del mundo. a menudo la llamamos dios cielo. Acusilao. todo este artificio43 que vemos. que. Vuelta hacia Dios. I 4-11 (Nock). antes de Saturno. 178b. y verdaderamente El debe ser absolutamente simple. cantó los principios de las cosas en presencia de Quirón y de los héroes. primero la mente angélica. Argonautica 421-429 (Abel). después el alma [11] de este mundo. ital. 40 Timaios. imprime en la mente que a él se une la naturaleza de todas las cosas que deben ser creadas.: «que in corporibus istis sentimus». y a la forma del primer planeta. Este crea. cfr. hay tres mundos e igualmente existirán tres caos. compuesto de muchas cosas. Corpus hermeticum. de los metales. 100. En aquélla entonces se pintan de un modo espiritual. El tercero. 30a-b. y Parménides. pues Dios que todo lo puede. A este mismo sumo Dios no lo llamamos mundo. con estas palabras: Amor es el más antiguo. De este modo. 252. autor de los universos.

y al mirar es alcanzado por el rayo. 41. En tercer lugar. ama la luz. despierta de la inercia. ella misma resplandece por su propio brillo49. ornamento. en la luz del sol comprende los colores y las figuras de las cosas. non altro che il lume del sole è quello ch'ei vede». Por lo cual. ilumina las tinieblas. kÒsmon en griego. ital. caps. atrajo y condujo de una mente antes deforme a una mente hermosa. Op. pues toda la sabiduría de la que deriva propiamente el consejo48 se da a la mente. El acercamiento. cuando mira. nosotros afirmamos que esta esencia no formada es el caos. Por lo que el ojo. aquí. esto es. con lo cual —platónico o no— la relación real de toda la creación a través de la nueva creación debe ser garantizada por las distintas formas de los distintos niveles. de donde ha sido generada. desde el momento en que nace. Tal es la condición del amor. Pues parece que aquel primer instinto de la mente por su naturaleza toma su perfección de Dios y la transmite a la mente que de ahí se forma. Y al conjunto de todas las formas e ideas lo llamamos mundo. en todos el amor acompaña al caos. 10. da vida a las cosas muertas. antes. y 1449 s. E igualmente la materia de este mundo. el ímpetu del amor. in Tim. lo [13] que significa casi que él mismo se perfecciona. Su primera conversión a Dios. Su formación. porque al volverse a Dios por amor. la primera inclinación de su deseo. Y justamente. Por esto. La infusión del rayo. el nacimiento del amor. a la del aire Juno. por el mismo amor innato a ella se dirige al alma y a ella se ofrece. aunque al principio no era más que un caos informe sin ornamento de formas. que rapta las cosas para la belleza y une lo deforme a lo hermoso. lo llamó el mejor consejero. por ejemplo. 11 y 26. el alimento del amor. e informe se vuelve hacia Dios y allí se forma. y por este amor conciliante recibe del alma todas las formas que se ven en el mundo. y a ésta la esencia de la mente informe. es decir. y a ésta.: «omnis sapientia cuius propium est consilium». A éste precedió el incendio de su deseo. ital. tres caos y tres mundos. 49 Plotino. igualmente también el alma del mundo se vuelve hacia la mente y hacia Dios. la infusión del rayo. se hace mundo. Y el incendio que le sigue. e [12] igualmente con los planetas que siguen. 47 . y en la mente formada nacen los dioses y el mundo. Y además. Finalmente. 48 Lat. la perfección del amor. primero oscuro e informe a semejanza del caos. Después de estas alabanzas apenas se puede pensar o decir otras mayores.: «dipoi. La gracia de este mundo y este ornamento es la belleza a la que el amor. a la del agua Neptuno. Una de las cosmogonías de Ficino contempla las especies en el mundo creado como las realizaciones de la idea de un espíritu. lo llamamos crecimiento del amor. por tanto.: «videt deinde solis lumen». 50 Lat. y así nacida del caos se ha hecho mundo.ter. en suma. Y así a la idea del elemento fuego la llamamos Vulcano. los dioses y los elementos deben corresponder a esas ideas determinadas. La mente se dirige a Dios del mismo modo que el ojo a la luz del sol50. precedió el acercamiento de la mente de Dios. y a los dioses que de ahí se generan. 1442 s. Y. precede al mundo. Además. todos los dioses asignados a ciertas partes del mundo inferior son las ideas de estas partes reunidas en la mente. con razón Orfeo le llamó el más antiguo. da forma a lo informe. perfecta por ser formada por Dios. IV 7.. Hay. y a la de la tierra Plutón. Y así como la mente. ¿Quién dudará por consiguiente que el amor no sigue inmediatamente al caos y precede al mundo y todos los dioses que están distribuidos en las partes del mundo? Puesto que aquel deseo de la mente existe antes de su formación. dirigida con amor hacia la mente y aceptadas las formas de ésta. Pero a esta concepción de las ideas47. desde el momento en que nació. y al recibir el rayo es formado por los colores y las figuras de las cosas. por sí mismo perfecto. Prácticamente igual y más completo: Comm. perfecciona las imperfecciones. ornamento.: «onde propriamente deriva ogni consilio». a éste. mundus en latín. entonces. y aunque antes era informe y caos.

El mal del hombre es lo deshonesto. ver III 3. Cuando decimos amor. 1-3 y 78-3. Y ésa pertenece sólo a la men-[16]-te. III 5.: «artes». como en lo que sigue. siendo el amor deseo de disfrutar de la belleza. en contraposición con. Ep. siempre está contento con la mente.: «perche l'offizio della vita umana consiste.: «ea triple est». ital. 52 51 .. la blandura o la dureza o cosas semejantes. su bien lo honesto.: «omnia enim in eo consistunt». consiste la belleza humana. ital. Comm. I 6. por lo tanto. Considerando entonces que la mente y el ver y el oír son las únicas cosas que podemos disfrutar de la belleza.». más abajo. I. in Lys. En ninguna de estas cosas. Op. la de los cuerpos por los ojos. La del espíritu sólo es conocida por la mente59. pasar a la belleza espiritual y una teoría de la imagen como representación que se ajusta en gran parte a Plotino. los sabores. ital. Cfr. donde cualifica la «voluptate» de los sentidos correspondientemente (Op. el amor él solo54 lo hace en breve. más adelante. entended deseo de belleza. Y ciertamente es superfluo contar cada uno de los beneficios que el amor confiere al género humano. Nada más fácil y rápido que el amor enseña a los hombres estas dos cosas.[14] CAPITULO IV Sobre la utilidad del amor Hasta aquí hemos hablado acerca de su origen y nobleza.: «animorum mente cognoscitur». La que hay en los cuerpos. entonces... que se aparten de las cosas deshonestas y se ocupen de las honestas. 1001)... 1. 64d. PG 3. Th. a partir de aquí. 1. Y sin embargo. y la de las voces es percibida por los oídos. Sobre esto Ficino comenta a Plotino en Op.: «con la mente sola». el gusto y el tacto de las percepciones de lo bello. Y del mismo modo la gracia altísima que hay en los sonidos. El amor considera el disfrute de la belleza como su fin. 1068). a la inmediatez de las percepciones más bajas. pues Ficino toma. Sin duda. puesto que son formas simples. Sto. al ver y al oír. Porque ésta es la definición del amor en todos los filósofos55.: «è di tre ragioni». nom. 250d. Porque la gracia que hay en los espíritus. 54 Lat. sigamos el bien. sin referirse.: «amor ipso unus». Phaidros 250 s. el calor o el frío. nace de la concordancia de líneas y colores. Dionisio Areop. en donde distingue que la belleza siempre reside en las cosas mismas y no en los sentidos delectatio nominatur atque voluptas. 53 Lat. De div. 55 P. que principalmente y la mayoría de las veces nace en la armo-[15]-nía del mayor número de cosas56 Y ésta es triple57. como Plotino. ital. La belleza es una cierta gracia. Y el apetito que sigue a los otros sentidos no se llama amor sino deseo libidinoso y rabia. viene de la consonancia de muchas voces58. 1272. 1574. 994. esta definición como punto de partida. Ahora creo que se ha de hablar de su utilidad. S. V 3 y Plotino. Plotino. 60 Esta jerarquización de los órganos sensoriales es común. ital. 56 Está. sobre todo cuando podemos reducir todos a él. Pues todo consiste en esto51: que una vez evitado el mal. Porque la belleza del cuerpo requiere la armonía de varios miembros. V 2. 709 D (Op. 58 Sobre música. 631.: «scienze». El amor. ver VI 2 y VII 16. Lat. Pues la vergüenza aparta al hombre de lo deshonesto. y provoca su afán de sobresalir en las honestas. lo es por la consonancia de muchas virtudes. ej. ¿cuál es la actividad del olfato. se limita a estos tres. 3. Y esto las casi innumerables leyes y ciencias53 apenas lo consiguen en mucho tiempo. todas las leyes y disciplinas se esfuerzan en educar a los hombres en esto52. el gusto y el tacto?60 Estos sentidos perciben los olores. Ficino la refiere al Timeo. 59 Lat. también Phaidros. donde la definición de la belleza como simetría es criticada. 57 Lat.. Op.. «dare tali instituti di vita». Este comienza igualmente con la eliminación del olfato. los ojos y los oídos. I-II 27. Cfr.: «semplice». en De voluptate y Op. Aquí se trata de la utilitas ética. Tomás. Sin embargo. ya que ésta concierne a la belleza visible para.

y la belleza del cuerpo humano consiste en una cierta armonía. Primero. En la medida en que uno es observado por el otro.. Así. La fealdad y la belleza son contrarias. «cioè la lussuria». discretas y apropiadas. que deseó72 morir en lugar de su marido. en donde habla de Alcestes71. Del mismo modo parece que las inquietudes que mueven hacia estas cosas son contrarias entre sí. que nos alienta a las empresas honestas.» 65 Cicerón. los placeres del gusto y el tacto. y en cambio el amor a la belleza. Pero este razonamiento Fedro lo explica copiosamente y pone tres ejemplos de amor. 63 «cioè la brutezza». que son hasta tal punto vehementes y furiosos que apartan a la mente de su estado y perturban al hombre. como cosas que son contrarias a la belleza. Y esto lo atestiguan los teólogos antiguos. que el desenfrenado ardor que nos arrastra a la lascivia y nos empuja a la fealdad es contrario al amor67. de amor de una mujer a un hombre. de amor de un hombre a otro hombre. IV 71. para no ser despreciables para el amado. 69 «il desiderio della gloria». la unión carnal. 66 Lat.: «condecente». De aquí surge que todo amor es honesto. honestos y divinos no podemos jamás atenderlos de-[17]masiado. Symposium.Además. ni tan siquiera bastante. Uno. y ambos desean darse placer recíprocamente. a las perturbaciones insanas.. porque el amor que busca las cosas bellas. siempre se abstienen de lo deshonesto. 67 «Bellezza». como el de Patroclo a Aquiles. Tercero. Otro. Y asimismo parece que atrae a la deformidad63. y el afán69. si el amor hacia el hombre apetece esa belleza misma61. si dos se aman mutuamente se observan uno al otro. mujer de Admeto. 72 «fu contenta». Y en la medida en que se esfuerzan en agradarse el uno al otro. de amor de un hombre a una mujer.: «decorus». 64 «i Cristiani Theologi. Y para volver finalmente a la utilidad del amor. sino ser considerados dignos de la reciprocidad del amor. Por tanto. como el de Orfeo a Eurídice. sino que aparecen como contrarios. 71 Platón. La rabia del amor62 arrastra a los hombres a los excesos y por consiguiente a la falta de armonía. y el amor no son los mismos movimientos. 68 «il timore della infamia». 70 «con ogni sollecitudine e diligenza». Después. Pues los afectos decorosos. siempre desea las laudables y magníficas. Pero ahora no profundizaremos en la alegoría de 61 62 «essa bellezza umana». Y también los teólogos posteriores64 lo han confirmado totalmente. Se considera. 179b-l80b. en relación a la polémica contra los amantes de los adolescentes. que han atribuido a dios el nombre de amor. y la armonía es una justa proporción. como jamás están libres de testigos. sino que los abomina y los huye. en cambio. siempre emprenden con apasionado empeño70 cosas magníficas. Por lo que el deseo del coito. nombre divino. Tusc. el pudor68 que nos aleja de lo deshonesto. . ital. se sigue que el amor no apetece otras cosas sino aquéllas que son moderadas. Y todo amante justo. Que se avergüence Dicearco65 y cualquier otro que se atreva a criticar la majestad platónica por el hecho de atribuir demasiado al amor. esto. no sólo el amor no los desea. Y aquel que odia las feas es necesario que huya siempre de las obscenas e indecentes. proceden del amor. En ellos demuestra que no hay nada como el amor que ha[18]-ga más fuertes a los hombres. Porque todo el que es bello y adecuado66 ama también justamente las cosas propiamente adecuadas. cualquiera en su sano juicio debe guardarse de llamar temerariamente amor. Pues ningún nombre conveniente a Dios es común a las cosas deshonestas.

y donde el cuerpo sea bello y el espíritu no. que desea el amor. 75 «cioè mezzo conveniente». El sensus histórico tiene más fuerza de demostración que el sensus alegórico. como siguiendo una huella75. a través de ella. y conocemos con la mente. celeste y divino. porque ésta no se interesa nada más que por lo festivo. con estos tres buscaremos la belleza y. La alabaremos. alegre76. que es la belleza misma. apenas y débilmente amaremos. 73 Un argumento extraído del sensus de los exegetas de la Biblia. 74 «possediamo». como a una sombra e imagen efímera de la belleza. om. que se muestra en las voces y en los cuerpos. . Por tanto. Pero allí donde una y otra belleza concurran.Alcestes o de Orfeo73. 76 «letum». ya que estas historias muestran mucho más la fuerza del amor narrándolas como historias ocurridas que dándoles un sentido alegórico. con la vista y con el oído. amaremos vehementemente. amaremos ardientemente lo estable y decoroso del espíritu. Pero disfrutamos con aquella parte con la que conocemos. sino más bien de cualquier otra cosa que necesita el cuerpo. que el amor sea tan grande como haya sido la belleza. Y así demostraremos que ciertamente somos de la familia platónica. investigaremos el decoro del espíritu. Por tanto. y además noble y muy útil. y entreguémonos de tal modo al amor que estemos satisfechos con su fin. Y baste con esto en cuanto al discurso de Fedro. Allí donde sólo sea bello el espíritu. la estimaremos como útil y siempre nos esforzaremos en procurar esto. proclamemos unánimemente que el amor es un dios grande y admirable. Pasemos ahora al de Pausanias. Con los otros sentidos gozamos74 no de la belleza.

principio.. De div. 5. la belleza. Praep. [23] CAPITULO II Cómo la belleza de Dios engendra el amor Ciertamente. De Raptu Pauli. en tanto que perfecciona lo que vuelve a él. 712 d (Op. justicia. Y esto lo entendieron Jeroteo y Dionisio Areopagita en aquel himno excelente en el que estos teólogos cantaron así: El amor es un círculo bueno que gira eternamente de bien a bien81.. pasando al mundo. Así que un solo y mismo círculo de Dios al mundo y del mundo a Dios es designado con tres nombres. fin.: «cioè Bellezza». esta belleza80 divina ha engendrado en todas las cosas el amor. III. 1418 en el comentario a la República. 2. en tanto que hace retornar lo produ-[22]-cido a sí mismo. medio. de allí de donde partió allí retorna.DISCURSO SEGUNDO [21] CAPITULO I Dios es bondad. y en tercer lugar. y por último se perfeccionan. Églogas. Es allí donde el ardor de los Virgilio. Praep. nom.. justo. VIII. 29e-30b. 705. Porque él es aquel mismo Dios cuya belleza todas las cosas desean y con cuya posesión descansan. nom. ya que habiendo nacido del bien. y finalmente en Dios termina. Así. 715e-716b. Ver también: Ep. de esta perenne fuente. Orfeo78. Op. las da su perfección. Nomoi. Bueno. 79 Platón. Aristóteles. Así. hay un continuo atraerse entre Dios y el mundo. De div. en segundo lugar a él las rapta. De mundo. es decir. Orphica. rey del universo. 78 77 . De aquí las palabras de Virgilio: Dios se alegra con el número impar77 Ciertamente aquel sumo autor primero crea todas las cosas. podemos apelar a éste. cuando perfecciona a cada uno según su mérito. cuando atrae hacia él. al bien retorna. 168 y 21/22a (Kern). 80 Lat. 9. ital. cuando crea.. cfr. Jeroteo es el maestro del Pseudo-Dionisio. 614. el deseo de ella misma. 1097). 75. Timaios. llamó a Júpiter principio. 4. Evang. Eusebio. Cfr. «Questo divinamente canto Orfeo». vaticinando esto. III 9. como un círculo.. el amor comienza en la belleza y termina en el placer. se encuentra entre la bondad y la justicia.. 401a 25 ss. el amor es necesariamente bueno. belleza. Dionisio Areop. Evang. digo. amor. placer. Ya que si Dios rapta para sí el mundo. que comienza en Dios y pasa al mundo. Op. 546e. lo rapta. a la que le es propio el atraer hacia sí. luego a ésta refluyen.: «speties». cuando intentan alcanzar su origen. bueno. belleza. bello y justo. Frag.. Por tanto. 1070). y estimo por esta causa que con el número ternario Dios gobierna todas las cosas. medio y fin Los filósofos pitagóricos quisieron que el número tres fuese la medida de todas las cosas. como se dice a menudo en las obras de Platón79. cuando nacen. Op. En efecto. 7. bello. I. y que. en cuanto que retorna al autor y une a él su propia belleza. 824b (Op. 81 Dionisio Areop. y también las cosas por ese número se perfeccionan. Cada una de éstas fluye. medio y fin del universo. Allí nuestro deseo se enciende. Principio en tanto que produce. después de que regresaron a su principio. en cuanto. Eusebio. y el mundo es raptado por él. En cuanto comienza en Dios y atrae hacia sí.

III y 305). 88 Theol. También en el comentario al Phileb. si trae». Finalmente. incluyendo caps. así como el sol ilumina y calienta los cuerpos. Y en tanto que estando dentro de la fuerza cognoscitiva. 84 Sto. 1. 965-975. 170-174). si la luz misma. IV. y en cambio a la belleza en cuatro círculos89. 700b (Op. Pero la perpetua e invisible luz única del sol divino está siempre presente. En cuanto es acto de todas las cosas y fortifica. en Ficino: «Ordo divinorum apud Platonem secundum Proculum» (Saffrey. le fa deste. móvil en Id. al haber sido recibido en cosa creada y en un sujeto pasivo. X (Op. non sic agit quasi sua actione aliquid aequirat. et tanto spirituali quanto esser possono. I 4. completa y consolida todas las cosas85. se llama bueno. Op. aquel primer acto de todas las cosas84. rige y completa. [26] CAPITULO III La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos Y no sin razón los antiguos teólogos pusieron la bondad en el centro88 y la belleza en el círculo... En tanto atrae a las tres potencias cognoscitivas del al-[25]-ma. 2 y 9) y el De lumine (Quid sit lumine. Op. 507e y 508a-509b (la metáfora del sol). igualmente Dios concede a los espíritus la luz de la verdad y el ardor del amor divino. (en Plotino. Ficino. Hay también referencia a Nomoi. Y no sin razón Dionisio82 compara a Dios [24] con el sol. Th. Cfr. Pues. De la misma manera. 85 «con la sua presenza da conforto. Op.. El alma. 1212 (Allen 109). a cada una las ha dado acto y forma. crea. Para todo el capítulo. bello87.. belleza. 934 (Walker. Plat. calienta.. 1515-1520). XII 3. V 28. 164). alivia y seduce. Cfr. S. que se llama Dios. II. y los cuatro círculos en torno a Dios son la mente. VI 9. I 934. VI 15-16 y VIII 13. no desciende en ellos y los ilumina y afirma. El único centro de todo es Dios. 64c. 24 (Kern). El sol. como bien. en Phileb. también el tratado posterior De sole (Op. 83 82 . vivaci. p. ver II 15. excita. sed quasi sua actione aliquid largiatur». Opera. A la bondad en un solo centro. Plat. 309 (Portus): tÕ agaqÕn prÕ toà kallouj. cfr. Cfr. el propio rayo no basta a los ojos ni los propios colores a los cuerpos para que se cumpla la visión. 1047..amantes reposa. Tomás. Este acto es sin duda débil e impotente en la ejecución de la obra. En tanto vivifica. y no se apaga. la naturaleza y la materia. Sin embargo. además en Phileb. Lo que expresó divinamente Orfeo diciendo: calienta todo y a todo se extiende86. si dice Bellezza». come udirete. el alma. Notes. 1209-1211. que es una sobre múltiples luces y por la cual muchas y apropiadas luces han sido distribuidas a los ojos y los cuerpos. Resp. Op. III 18: «Deus autem qui est primun agens omnium rerum.. Infunde a los ojos el espíritu lúcido para que vean y pinta de colores los cuerpos para que sean vistos. crea los cuerpos visibles y los ojos que ven. Frg. Sobre Giorgio Trapenunzio en Op. plat. Para eso. Proclo. Op. 717-720 y 976-986). gent. sino que se colma. la vista y el oído a los objetos que se deben conocer.5. I 12. ciertamente. 28). dolci e grate. secondo le loro possibilità. 87 «in quanti egli.. verdad. Orphica. vita e perfectione». Yo os diré además cómo entendemos esta comparación del sexto libro de la República de Platón83. 8). vivifica. La mente90 es un círculo estable. Orfeo. 1213 y 1241 (Allen. «certamente in questo modo. 1797 y 1799 ss.. 89 La metáfora de los cuatro círculos no está contemplada presumiblemente porque aquí los diferentes filosofemas y modelos están entrelazados.. 90 «la mente Angelica». un resumen corto de esto en el VII 13 y Op. 1056-1058). la aplica a lo conocido. Como bello. Theol. con la cita extraída de Phileb. Cfr. Una fuente importante sería la de Proclo: su doctrina de las hipóstasis. la mente. ilumina e infunde gracia. al producirlas. IV 693b. Op. 271 (Marcel. 86 Orfeo: cfr.

18. 92 91 . 190 s. móvil por otro y en otro. 1-9 (Friedlin). de la mente. Cusano. porque tanto su operación como su sustancia permanecen siempre la misma y obra de igual manera96. Agustín. con referencia al espíritu y al alma. Heptaplus.. De tal modo la mente. Y es necesario que las cosas creadas se unan enteramente a su centro. muy simple y excelente. Proclo. y la naturaleza. Porque los cuerpos no son más que sombras y huellas de las almas y las mentes. ubicumque ipsam diviseris. I 4. expondremos91 brevemente por qué llamamos centro a Dios y círculos a aquellos cuatro. Pero ya que nada puede ser tocado por su contrario. 93 Cfr. 149. Y se puede decir que la mente es móvil sólo por esta razón. V 1. el alma. incluso en todas las líneas divisibles y móviles.. Y se mueven en torno a él. así a él retornan. om. Esta circunferencia divisible gira sobre el centro. El alma del mundo. VI 8. círculo inmóvil. Plat. Op. indivisi-[27]-ble. In Euclid. Una sombra y una huella representan la figura de aquello de lo que es sombra y huella. 153. In Euclid. en donde hay referencias a S. Timaios. 1758. III 6. se unan al centro de todas las cosas. que es la [28] unidad más simple y el acto más puro. De éste parten muchas líneas. que se llama unidad de las cosas: de la cual y respecto a la cual como del centro y a su centro todas sus otras partes y potencias dependen. lo que Ficino lleva a cabo en otras ocasiones. E igualmente hacen el alma y las otras cosas. para que por su propio centro. Sobre la mediación en Ficino: Kristeller. Def. Proclo. II 3. Plotino.otro. La mente angélica se eleva hacia su cima y su ápice antes de ascender hasta Dios. y como ellas salen de él. puesto que en una línea en todas partes hay un punto93. siempre entiende de un mismo modo y quiere del mismo modo. en la medida de sus fuerzas. Plotino. no sólo porque está presente en todas las cosas. XV/XVI. La materia. pero no por otro. Op. igualmente Dios. p. 11. 94 Theol. Por lo que aquellas cuatro cosas son llamadas con razón círculos. El modelo es seguramente un cono cuyo ápice unifica los radios que se forman en la base del círculo. como las líneas o las circunferencias. y cualquier otra. «Sicut undique in linea est punctus.. ¿Quién negará llamar merecidamente a Dios el centro de todas las cosas. 96 Los puntos medios confluyen inmediatamente en el Uno sin niveles intermedios. a ésta su propia unidad. Conf. Doct. procediendo de Dios. como un corte trasversal a través de los puntos de los radios. la naturaleza y la materia. 1972. 1450. así. así. XVIII 3. uno e inmóvil. en Op. Y la naturaleza del centro es tal que aunque es uno. 20 ss. se encuentra sin embargo en muchas. divisibles y móviles hacia la circunferencia. ign. que como todas las demás cosas. 16. centro de todas las cosas. como punto cardinal92. ign. che un corpale tondo in un ghanghero si faccia». Pero en un cono se encuentran potencialmente no sólo cuatro. desde luego. 34b. El centro de un círculo es un punto único. la materia podría alejarse máximamente del centro e igualmente moverse «en» y «a través» de otro. sino una infinidad de círculos y. o sea. sino también porque a todas las cosas creadas por él ha dado una potencia intrínseca. pues cada línea toca por su punto el punto que está en el medio del círculo. Porque por su naturaleza conoce discurriendo y obra en el curso del tiempo. Pero la mente. a saber. estable.. IV 4. y el discurso de una cosa a otra y la operación temporal se «breviter sic exponimus». se introduce en el universo. Doct. indivisible e inmóvil. ita in superficie et corpore». semejante a ellas. a él se esfuerzan por retornar95.. a él retorna. En un modelo así. El círculo del mundo que nosotros vemos es la imagen de aquellos círculos invisibles. estar subordinada. y Cusano. puesto que en todo es íntimamente uno. en Op. donde el discurso trata del proceder de y volverse a Dios. como ya hemos dicho muchas veces. compuestas y en cierto modo móviles.. Plotino. 82-88. 403 (Marcel.. simple e inmóvil94? Y todas las cosas que han sido creadas por él son múltiples. Cfr. que proceden de Dios. 11. 2-8 (Friedlin). antes de adherirse a su creador. del alma. 1797. Pico.. V 6. Ahora. Y como el centro se encuentra en cada parte de la línea y en todo el círculo. las líneas que van de la circunferencia al centro son forzadas a alcanzar cada una el centro por un punto igualmente simple. III. «Nom altrimenti.). 95 Cfr. es un círculo móvil. p.

y entre las que ninguna le satisface. que llamamos naturaleza. y en el último. razones en el alma. la interpretación de Proclo. al ser una cierta potencia del alma que se mueve por sí. El espíritu del hombre desea saber cuáles son aquellas cosas. pues el espíritu habla de aquello que hay después de esto. 5. Y lo que significa el empleo de la expresión en torno a lo expone Platón cuando añade: todas las cosas existen gracias a él y él mismo es la causa de todo En Phileb. Op. según el uso de los antiguos teólogos. La metafórica del círculo se dirige ahora a estos pasajes oscuros de Platón. y la belleza es el rayo de Dios. El mismo es la causa de todo lo bello. En sí. y en esto se diferencia de aquella propiedad del alma. porque en la misma sustancia del alma permanece la operación de la razón y de los sentidos. 100 Cfr. infuso en aquellos cuatro círculos que en cierto modo giran en torno a Dios. Las segundas en torno a lo segundo. Por eso en estos cuatro círculos parece haber cuatro esplendores. se mueve por sí. mirando a las que le son familiares. pues todo movimiento del cuerpo se realiza en un lugar. Se dice también que se mueve en sí porque toda operación suya termina en el cuerpo. semillas en la naturaleza y formas en la materia. También la naturaleza es un círculo móvil. Op. digo. nada es así. 99 «atta a generare». add. Por sí. om. [31] CAPITULO IV Cómo habla Platón de las cosas divinas Platón reveló este misterio en la carta al rey Dionisio cuando afirmó que Dios es la causa de todo lo bello.llaman sin duda movimientos. el esplendor de las ideas. hace crecer y engendra el cuerpo. Gracias a él existen. IV 3. che per Natura dell' Anima». Ep. I. por quien todas son buenas. porque ella es el principio de su movimiento. Ya que la bondad de todas las cosas es Dios mismo. Pero en torno al propio rey y a aquéllas que he dicho. Cuando decimos alma entendemos. De este modo el rayo pinta en estos cuatro círculos las [30] especies101 de todas las cosas. cfr. Theol. II. el de las semillas. entonces. Y su obra no afecta necesariamente al cuerpo. Se dice ciertamente que esta facultad de generar es móvil. En el segundo. de las razones. 1782 sobre Plotino. Por otro. podemos entender claramente por qué los antiguos teólogos ponen la bondad en el centro y la belleza en el círculo. la potencia del alma que reside en la razón y en los sentidos. En el primero. En torno al rey de todas las cosas está todo. Ya. pues necesariamente100 es conducida por el alma. VI 5. cuando decimos naturaleza se entiende la fuerza del alma para generar98. Las terceras en torno a lo tercero. Cfr. en que el alma se mueve por sí y en sí. En torno al rey significa no dentro. «più tosto è per benefizio della Mente. Plat. 8/9 (Saffrey/Westerink) y de su prehistoria. Ella nutre. 1211 (Allen. que nosotros solemos llamar ideas en la mente. el de las formas. Pero aquella fuerza de generar.. sino fuera del rey. II 312e-313a. Pero la materia y la masa del cuerpo es un círculo móvil por otro y en otro. 98 97 . A ésta ídolo y simulacro del hombre. Op. A aquella fuerza la llamaremos propiamente hombre99. 103 «Questo testo si espone in questo modo». 99). 102 «originem». Y si hay alguna estabilidad en el [29] conocimiento del alma se debe más bien a la inteligencia que al alma97. 101 Cfr. allí mismo en la Introducción. caps. 1530. tercero.. en tanto que principio y origen102 de toda belleza103. Y en otro. porque su obra se cumple en un espacio de tiempo. Puesto que en Dios no hay composición alguna.

Enn. cuando dice todo entiende las ideas. Y justamente. porque todas se vuelven a él por su propia naturaleza como a su fin. Entre las cuales nada le satisface. 109 «delle substanzie divine». Y estableció tres órdenes en las especies divinas: ideas. para que no creamos que es el gobernador de un orden particular de cosas. éstas por las razones y las razones por las ideas. lo colocaba junto con los dioses que le siguen en algún orden numérico y en una cierta igualdad. Op. Pues las formas de los cuerpos se reconducen a Dios por las semillas. De allí ciertamente se enciende el ardor del espíritu. Mirando aquellas cosas que le son familiares. En cuanto a las formas del cuerpo las llama familiares del alma. Plutarco. IV 1. Pues las verdaderas cosas son las ideas. todas han sido creadas. Tampoco quiso Platón llamar a Dios primer rey. 108 «Quasi proxime natas». las razones en torno a la mente. I. 20. como principio. 30a-b. pues interrogado por Dionisio sobre las cosas divinas. Bidez/F. en efecto. a través del orden. o sea. de la misma manera que por [32] él. señores de tres órdenes: Oromasis. infunde el amor del espíritu por aquéllos. Ya que el conocimiento humano comienza en los sentidos. También Theol. om. en torno a lo primero. 279-280). Tales formas ni son suficientes. las semillas de las cosas en torno al alma.). como nacidas muy cerca de ella108. Para Platón. Timaios. 109a/b (J. presentó como divinos los tres órdenes pertenecientes a las especies incorporales y omitió las formas de los cuerpos. las formas de los cuerpos se colocan en el grado siguiente al del alma.. Las segundas en torno a lo segundo. igualmente los cuerpos no nos muestran la naturaleza propia de las cosas divinas109. 107 «l'Animo divino». puesto que pasan por la mente al alma y dirigen el alma a la mente. y son producidas por Dios en el mismo orden. su bondad. 0. sino rey de todo. por esto están todas las cosas en torno al rey104. 30a. las ideas. Plotino. 1938. De todo lo bello. 130 (Marcel. esto es. 252). Pero Platón no las enumera en esta jerarquía. a esta fuerza de generar. Plat. Cfr. Les mages hellénisés. Cumont. Las terceras en torno a lo tercero. pp. como si dijese. para que no pareciera que quizá si lo lla-[33]-maba el primero. las razones y las semillas. Alexandre. De Isis et Osiris. Mithrin y Arimanin105. 162 ss. ya que a través del alma pasan a la naturaleza. y de nuevo unen la naturaleza al alma. Pletón. sino de todas. Evang. Cfr. su sabiduría. París. 369d-370d. Tratado de las leyes (ed. El espíritu del hombre desea entender cuáles son estas cosas. de toda la belleza que resplandece en los círculos antes mencionados. II. Y no dijo que alrededor de él estaban las primeras cosas sino todas. es decir. ni nos muestran suficientemente las cosas divinas. pues en éstas se incluye todo el resto. 104 105 «il re di tutto». Las terceras en torno a lo tercero. Siguiendo el mismo orden. esto es. Praep. XI. Eusebio. pues por Dios son dadas a la mente y conducen de nuevo a Dios a la mente que han sido dadas. Timaios. y por aquellas cosas que vemos superiores en los cuerpos solemos a menudo juzgar sobre las divinas. a través de la utilidad. Las segundas en torno a lo segundo.lo bello. Pues así como la sombra del cuerpo no da una figura fiel y distinta del cuerpo. las formas descienden de la naturaleza a la materia. cfr. en torno a Dios. Zoroastro puso tres príncipes del mundo. a los que Platón106 llama Dios. p. Zoroastro. Puesto que es adecuado que lo divino107 desee cosas divinas. 106 Platón. o sea. .. 1-4. esto es. Después de estos tres esplendores de la belleza divina que brillan en los tres círculos. Pues. Las primeras. razones y semillas. Frg. mente y alma. V. Pero las formas de los cuerpos parecen ser más bien sombras de las cosas que cosas reales. A través de la fuerza de las cosas corporales descubrimos la potencia de Dios.

segundo en el alma de todo111 y en las demás almas. Pues él no desea este cuerpo o aquél. unumquenque Deum ita esse formaliter bonitatem quandam essentialem. primero en la mente angélica. Pues la fuerza humana es siempre superior en los hombres más fuertes y más sabios. así también el rayo único de Dios ilumina la mente. sin duda ignoramos qué es aquello que deseamos y sufrimos. que incluso hombres sabios y fuertes solieron sufrir en presencia de la persona amada. Así. o sea. sicut primus est ipsum bonum super essentiam». aunque atraídos por este olor manifiesto deseamos el sabor latente. nada es así. De aquí se sigue el hecho de que siempre los amantes teman de alguna manera y veneren la presencia del amado. En efecto. el aire. pues. Y la belleza es un cierto acto o rayo que desde allí penetra en todas las cosas. Sino que es aquel fulgor de la divinidad. Por esto los amantes ignoran lo que desean o buscan. 119) probat. para resumir muchas cosas en pocas palabras. el fuego. el agua y la tierra. Este olor nos excita diariamente. Cfr. Con el orden de las ideas dignifica la mente. Completa con la serie de las razones el alma. desea y contempla con estupor el esplendor de la majestad divina que se refleja en los cuerpos. Pues. ya que no es algo humano aquello que les asusta. el alma. Fecunda la naturaleza con las semillas. . sino las mortales. Op. [36] CAPITULO VI De las pasiones de los amantes De aquí se sigue que el ímpetu del amante no se apaga por la mirada o el tacto de ningún cuerpo. el alma. Sentimos sin duda este olor. yo diría. el espíritu. y es amada en todas Por lo demás. Viste la materia de formas. aunque fuera inferior. percibe el rayo del sol mismo. [35] CAPITULO V La belleza divina resplandece a través de todas las cosas. si no temiera que alguno de vosotros al oírme se sonrojara. sino que admira. ¿cómo pueden ser las cosas mor-[34]-tales y falsas semejantes a aquellas inmortales y verdaderas? El espíritu habla de aquello que está después de esto.En torno al rey y a aquellas cosas que he mencionado. cuarto en la materia de los cuerpos. la naturaleza y el cuerpo. les conmueve y se apodera de ellos. y ama en ellos el resplandor de Dios. Excerpta ex Proculo in Rempublicam Platonis. igualmente aquél que contempla lo bello en estos cuatro. cuyo oculto sabor ha introducido en sus obras su olor suavísimo. decimos que el bien es la existencia110 de Dios que se eleva por encima de todas las cosas. Igual que un único rayo de sol ilumina los cuatro elementos. 111 «dell'Universo». habla falsamente de las divinas. maravillarse y 110 «essenza». y no designa las divinas. que resplandece en las cosas hermosas. pero ignoramos el sabor. pues desconocen a Dios mismo. la mente. 937: «Proculus idem in elementis Theologiae (Prop. tercero en la naturaleza. lo que obliga a los hombres a temer. la naturaleza y la materia. Y así como cualquiera que observe la luz en estos cuatro elementos. juzgando las cosas divinas a través de las mortales. por medio de este resplandor ve y ama a Dios mismo. y a través de él se vuelve a contemplar la luz del sol.

2. Elements of Theology. Además. Júpiter. y para su historia ver Beierwaltes. que está en la inteligencia. solieron llamar a su esencia Saturno. menciona dos Venus. Plotino. según los físicos. III 5. Saturno. como aquéllos a los que les invade la fiebre terciana. Disp. 485). 112 . a veces Venus118. pues. 50d. 9. 113 «deffinizioni dello Amore». 93-113. También al alma [39] del mundo la llamamos igualmente Saturno. 116 «necessarium arbitratur». A la frialdad sigue la timidez.. [37] Suele suceder también a menudo que el amante desea transferirse en la persona amada. en cuanto mueve los cuerpos celestes. 192 a 14. Chastel. Y puesto que la mente es. vulgar. y se pierden y se destruyen. Plotino. así el sumo Dios se eleva por encima de todos los espíritus117. Iconologie. Plotino. 305-319. que está situada en el alma del mundo. y calor. según Platón. Los platónicos llaman cielo al sumo Dios por esto. Y dan muchos nombres a la mente.. 119 Sobre la analogía madre-materia. (Lohe). 115 «l'Amore». 117 «Regit et continet. 1206 (Allen. Pues es justo que las cosas divinas se antepongan a las humanas. pues ciertamente desea y se esfuerza por convertirse de hombre en Dios112. se dice que ha nacido de cielo sin madre119. 125 ss. Júpiter y Venus. La segunda Venus. 1963. sic summus ille Deus omnes spiritus supereminet». porque así como el cielo. Pausanias. VI 4. Cfr. 28 s. Plat. cfr. Op. (Op. Y la mente es ajena a todo trato con la materia corporal. 6. Asclepius. engendrada de Júpiter y Dion. I 2. 180d). om. y Dodds. a las que acompañarían dos amores. VI 9. Aristóteles. I 9. A veces sienten calor y a veces frío. Y piensa que es necesario116 que haya tantos amores como Venus. vive y entiende. 211-218. Sobre las dos Venus. 24 (en Symp. Proclus. 15 s. Argumentum in Phileb. Phys. Camald. 1714). amando. III 5. otras audaces. Proklos. 114 Cfr. cuerpo sublime.: más abajo. 6. al calor. XIV 1-8.venerar a los amados como a una imagen de Dios. afirma que Cupido115 es el compañero de Venus. en cuanto engendra los inferiores. los más torpes se vuelven más agudos. a su inteligencia. ha Theol. y 51a. Art et humanisme. Panofsky. Dice que una de estas Venus es celeste. y la otra. Así. mirar II 3. de su origen y de las pasiones de los amantes. Pues. Y no sin razón. a veces Júpiter. porque son encendidos por los fulgores del rayo divino. Venus. [38] CAPITULO VII De los dos nacimientos del amor y de la doble Venus Ahora disputaremos brevemente de los dos nacimientos del amor114. 176a/b. ¿quién no ve con muchísima agudeza cuando inspira el rayo divino? Pero basten estas cosas acerca del amor mismo y de la belleza113. Se alegran porque se transfieren a un objeto mejor. Timaios. III. Por esta misma razón el amante ante la presencia del amado desprecia honores y riquezas sin darles ningún valor. rige y contiene todos los cuerpos. La primera Venus. La vulgar. Este capítulo está parafraseado en Landino. 269-272. En cuanto entiende las cosas divinas. a su vida Júpiter. Oxford.. 2. La llaman a veces Saturno. Y por esto aparecen a veces tímidos. Venus. III 6. la correspondencia en latín facilita la comparación madre-materia. ¿Quién no cambiaría la condición humana por la de Dios? Sucede igualmente que aquéllos que son seducidos por el amor a veces suspiran y a veces se alegran. Teeteto. para su relación con el movimiento del proceder y volverse a. 252 ss. la madre es la materia.. Suspiran porque se alejan de sí mismos. la audacia. Y con razón sienten frío aquéllos que han perdido el calor propio. Op. La celeste ha nacido del cielo sin madre. 19. 118 Sobre la triada ser-vivir-pensar. om.

Escuchad con atención. en cambio. y a través de ésta es incitada a menudo hacia aquél. la mente y Dios. La belleza de estos cuerpos es percibida a través de los ojos por el espíritu del hombre que posee dos fuerzas. 454-506. os exhorto y os pido vivamente que con todas las fuerzas abracéis el amor. Lat. De este modo. dice.. Venus es doble. ital. Una es aquella inteligencia que situamos en la mente angélica. 125 «Io ve la dirò. pero por medio de ella conoce una belleza más excelente. 126-127 (Lohe). Pues uno y otro siguen la imagen divina. Esta.. sin duda cosa divina. A su vez. [41] CAPITULO VIII Exhortación al amor. Este abuso del amor es lo que critica Pausanias. que van acompañadas de dos amores. aquí de generarla. De estas cosas trata extensamente Pausanias. puesto que ésta crea la potencia que genera los cuerpos inferiores. nuestra men-[40]-te. Si alguno demasiado deseoso de engendrar pospone la contemplación. os lo ruego. hay amor. la venera y ama como una imagen del ornamento divino. amigos míos. la fuerza para generar. entonces. es un espíritu muerto en su propio cuerpo. entonces. 120 121 «naturale». La otra es aquella capacidad de engendrar que se atribuye al alma del mundo. Phaidros. que vive en un cuerpo ajeno123. Y goza del deber de la generación y la unión hasta el punto que dictan el orden natural y las leyes establecidas por los hombres prudentes. esto es. si os parece125. Finalmente.» . que lo usa rectamente. Y una y otra tienen como compañero un amor semejante a ellas.: «vitupera». o prefiere la forma del cuerpo a la belleza del espíritu. Y no os asuste aquello que se dice122 que dijo Platón de un amante. pues infusa en la materia del mundo se piensa que tiene trato con la materia. om. en la medida de su naturaleza. Del amor simple y del amor recíproco Pero a vosotros. la del espíritu. III. Camald. Estas dos fuerzas son en nosotros dos Venus. de qué modo se deben entender estas cosas y cómo se pueden remediar. 124 Orfeo. 248c. Y estos dos amores son honestos y merecedores de elogio. Disp. Aquélla comprende en sí primero el fulgor de la divinidad y después lo transmite a la segunda Venus.. la fuerza de entender y la potencia de engendrar. de aquella virtud del alma que mueve los cuerpos celestes. Tan pronto como la belleza del cuerpo humano se presenta ante nuestros ojos. IV. ma pregovi. Aquélla es arrastrada por el amor innato120 a comprender la belleza de Dios. 123 Platón. Virgilio. que es en nosotros la Venus primera. o busca esta generación con mujeres más allá de lo normal. Esta irradia las chispas de este fulgor en la materia del mundo. Landino. Aquel amante. y para resumir. alaba la forma del cuerpo. aquello que Pausanias desaprueba121 en el amor? Yo os lo diré. cada uno de los cuerpos del mundo se muestra bello. Georg. desea engendrar una forma semejante a ésta. Allí deseo de contemplar la belleza. o Venus segunda. También le atribuyen una madre. por su amor. y la admira y la ama con más fervor.: «improbat».. Ni tampoco os turbe aquello que canta Orfeo de la amarga y miserable suerte de los amantes124.nacido de Júpiter y Dion. De Júpiter. Cfr. aquél ciertamente hace mal uso de la dignidad del amor. o con hombres en contra del orden de la naturaleza. ¿Qué es. 122 «ferunt». Aquél. En ambas. a crear la misma belleza en los cuerpos. por la presencia de tales chispas.

gent. allí también la asociación de lo amargo y lo dulce que sigue ahora. 127 126 . 130 Lobel-Page). Ni obra cualquiera donde no está. S. Petrarca. Pero si ciertamente tanto el uno como el otro se poseen a sí mismos. olvidándose de sí. Pero. Aquel que no obra en sí. después de que me perdí a mí mismo. al amarte me reencuentro en ti que piensas en mí. 252d. Soneto 129: «il dolce e l'amaro ond'io mi pasco». 46e-47a. pues el que no se posee a sí mismo. Y en esto la fuerza de Cupido difiere de la violencia de Marte130.. Sin duda cuando te amo. el recíproco. 129 «Non è si chiaro». Pues quien ama muere en sí una vez. Tomás. cualquiera que ama. el amante vive al menos en él. el fuego. como ya hemos demostrado.. ser y obrar128. I. Un emperador posee por sí mismo a otros. Y también revive cuando se reconoce por fin en Platón. al ser despreciado por éste. aquél que ama a otro y no es amado por él no vive en ninguna parte. Y esto también parece admirable. «amara dulcedo»: Ep. Pues el espíritu humano no vive sino en cuerpo humano. Y por esto el amante que no es amado está muerto completamente. la tierra o en el cuerpo de algún otro animal? No.. pues ni vive en sí. Amor simple cuando el amado no ama al amante. Y no sin razón. 128 Sto. Muere. tampoco vive en sí mismo. porque cualquiera que ama muere. también. gracias a ti me poseo. es dulce. Aquél se posee. y cada uno de los amantes se aleja de sí mismo y se acerca al otro. uno es el amor simple. y estoy más cerca de ti que de mí. Pero sobre cómo reciben al otro. Y lo mismo haces tú en mí. no obra en sí mismo. agridulce127. el otro. Y no resucita jamás. I. Pero al instante revive en el amado. ¿cómo podría vivir en otro? Por tanto. Y Orfeo lo llama glukupikron. resucitan en el otro. También. teol. pues se olvidan de sí mismos. II. no lo comprendo. 611. aquél en éste. Y el amante se apodera de sí mismo por otro. Y por tanto. pero en éste. S. [43] Cuando dos se rodean de mutua benevolencia. 137 (Diehl. ya que en sí mismo no obra. ¿Dónde vive. Frg. entonces? ¿Vive en el aire. está muerto en sí aquél que ama. Pero cuando el amado corresponde en el amor. incorporea substantia sua in esse suo non deficit per hoc quod a corpore separatur». también poseerán al otro.] Si igitur anima secundum operationem suam perficitur in reliquendo corpus. De qué modo se dan. por ti me rescato. te tengo antes y más a ti que a mí mismo. puesto que yo no me adhiero a mí mismo. De este modo los hombres se cambian entre sí y ambos se dan para recibir al otro. 2. sino por ti como intermediario. y si por ti me poseo. es una cosa amarga. mucho menos poseerá a otro. Porque el amor es una muerte voluntaria. pero en el otro. ¿Vive. entonces. Por tanto. ver Phaedros. esto es. quizá. En el amor recíproco hay una sola muerte y dos resurrecciones.. pues la operación principal del espíritu es el propio pensamiento. En la medida en que [42] es voluntaria. No hay ser sin operación ni la operación excede el ser mismo. ni tampoco en el amado. Aquí el amante está completamente muerto. Por lo cual. 316 (Abel) = 361 (Kern). Pues si yo. se vuelca en el amado. cuando se abandona. 75. y allí donde está obra. 130 Sobre el poder de Ares. 79: «Operatio enim rei demonstrat substantiam et esse ipsius [. Si en sí no es. cuando el amado lo acoge con ardiente pensamiento. En la medida en que es muerte. Quien no vive está muerto. en cualquier otro cuerpo de una persona no amada? Tampoco.Platón llama al amor cosa amarga126. El uno se posee. Frg. el espíritu afectado de tal manera. éste vive en aquél. ¿Vive al menos en otro? Seguramente. si la indignación no le reanima. no es en sí. Pues su pensamiento. lo veo129. Phileb. pues si no vive en aquél donde desea vivir muy vehementemente. Pues ciertamente el amor y el poder son diferentes. no está en sí el espíritu del amante. ciertamente no piensa en sí. Hay dos especies de amor. pues hay una identidad entre estas dos cosas. Op. y muertos en sí. Si no piensa sobre sí. La referencia más antigua: Safo. y me recupero en ti que conservas lo que había perdido por mi propia negligencia. Y aquí se produce ciertamente un hecho admirable. el agua. «un pomo dolce amaro».

ital. también te fuerza a amarme. el sol en Libra y la luna en Aries. Al reconocerse el amado en el amante. Los astrólogos piensan que la reciprocidad del amor es preferente140 entre aquéllos en cuyo nacimiento hubo una oposición de los astros. la luna en Libra. ital. 134 «che già tolse». por el que se posee tanto el cuerpo como la riqueza. homicida y sacrílego. casi palabra por palabra. tiene al otro y no deja de tenerse a sí mismo! ¡Oh. y ¿quién negará que el amado es un homicida. Op.: «natura». 133 «senza dubbio per una vita. cuando éste a aquél y aquél a éste da en pago el alma que aceptó134. con aquél que ya ha muerto una vez. O entre aquéllos tienen el ascendente en el mismo planeta y el mismo signo141. Amándose. Al homicida se le castiga con la muerte. por ej. I. esta semejanza que me empuja a amarte. tiene ahora dos!132 Pues el que ha muerto una vez. Entonces el amado lo cuida como cosa suya. es digno de tres muertes. el sol estuviera en Aries. cuando dos se convierten de tal modo en uno que cada uno de los dos por [44] uno solo se hace dos y. Así. Los platónicos añaden aquéllos cuya vida está gobernada 131 132 Lat. esto es. 136 Desde aquí hasta el final del capítulo. el cuerpo por el espíritu. 626. 672 s. Por esto. se apodera junto con el espíritu del cuerpo y de la riqueza. Pues a cualquiera le son muy queridas sus cosas. O si planetas favorables miran hacia el ángulo oriental. Las comparaciones entre el amor y la muerte son innumerables. por una vida ha adquirido dos133. el amante se arranca de sí y se da al amado138. sino [45] que está forzado. como engendrado. Carta 141. Ciertamente hay una justísima venganza en el amor mutuo. y como infame e impío. Op. aquél que tenía una vida. .. él también revive dos veces.: «commertium». I. La riqueza es poseída por el cuerpo. y por uno se han conseguido dos. y al nacer tú.6: «fortis est ut mors dilectio». si yo soy semejante a ti. tú necesariamente eres semejante a mí. y con aquél que dos veces revive. a menos que él mismo por su propia voluntad cumpla la ley y ame naturalmente al que le ama. dos resucita. es ladrón. 135 «e così facendo». Es más. igualmente una vez muere. Además. ganancia inestimable. Por tanto.: «qualità». 141 «o se veramente avessimo nell'ascendente un medesimo e simile segno». Canticum. con justicia debe corresponder en el amor cualquiera que es amado. Y no sólo debe.. a Cavalcanti. y no duda ya de que es amado. a través de la muerte. Cant. uno al otro le da la suya y correspondiendo al amor devuelve la ajena por medio de la suya. Con estas razones se demuestra que el amado debe136 amar a su vez al amante. 137 Lat. 138 «e così diventa cosa dell'amato». La semejanza es una cierta cualidad137. Por lo cual sucede que como ladrón. Añádase que el que ama esculpe la figura del amado en su espíritu. del sol y de la luna. es empujado a amarle. A saber. si al nacer yo. La semejanza engendra amor. en el que cada uno se confía al otro. VII 9.el amado. hace la metáfora sobre la reflexión de una representación que guía la de la insuficiencia en el interior intuitus a la búsqueda de lo mismo en otros. ¡Oh. 140 Cfr. En este caso135. ver: VI 6. Y quien no ama al amante ha de ser acusado de homicidio. O Venus situada en la misma casa del nacimiento y en el mismo grado. también en Ep. admirable intercambio131. que es la misma en muchos. 139 En Ep. due vite». al separar el alma del amante? Y ¿quién negará morir igualmente él mismo cuando también ama al amante? Esta restitución es obligada. Quien se apodera del espíritu. Y así el espíritu del amante se convierte en un espejo en el que brilla la imagen del amado139.. puede ser asesinado impunemente por cualquiera. homicida y sacrílego.: «contratto». 8. sobre la estrella de la amistad. feliz muerte a la que siguen dos vidas! ¡Oh.

Asimismo. sólo él la disfruta. sino una especie de petulancia. sólo el ojo disfruta de la belleza del cuerpo. útil y agradable. y una perturbación propia de un esclavo. Y este es un intercambio maravilloso. 1905 s. aquel que desea la belleza del espíritu sólo se contenta con la contemplación de la mente. y el de Pílades y Orestes. 250 c-e. Choephoren. costumbres y opinión. también ambas parejas en Valerio Máximo. Y aquel que es hermoso sólo en el cuerpo. pues tan honesto es aprender como enseñar. Facta et dicta IV 7 (De amicitia). ¡tanto más preciosa es la adquisición de la belleza del espíritu que la del cuerpo! «aut certe similis». el que ama el cuerpo se contenta sólo con la vista. ya que en la medida en que el espíritu es superior al cuerpo. ver más abajo VI 3. mayor utilidad. Para el de más edad hay más deleite. 145 Phaidros.. Finalmente. De mysteriis. Plotino. Quien sólo es bello de espíritu. Pero esta luz del cuerpo no la perciben ni las orejas. llena los ojos del cuerpo de belleza corporal. El deseo de tocar no es parte del amor ni un afecto del amante. Walker. entre los amantes. pues se deleita con la vista y con la inteligencia. La belleza del cuerpo no es otra cosa que el resplandor mismo en la gracia de las líneas y los colores. de educación. ¿qué buscan éstos cuando se aman mutuamente? Buscan la belleza144. 146 «il più antico». Op. Por lo cual. sino el ojo. Resp. y Agripa. La belleza es un resplandor que atrae a sí el espíritu humano. Para la demonología. también Op. Así pues. Y finalmen-[46]-te. cioè Belleza». 1707-1713. om. Orestes y Pilades: Esquilo. El que es más joven alcanza con la mente la belleza del de más edad. aquella luz y belleza del espíritu sólo la comprendemos con la mente145. III 4. III 16. La belleza del espíritu es el fulgor en la armonía de doctrina y costumbres. ni el tacto. cfr. honesto. Además. 144 «pulchritudine. Los físicos y los moralistas afirman que la causa de afectos semejantes es la similitud de carácter.. con este trato llega a hacer también su [48] espíritu bello. [47] CAPITULO IX Qué buscan los amantes Por lo demás. la belleza se cambia por belleza. Si sólo el ojo la conoce. Pues el amor es un deseo de disfrutar de la belleza. 233-236 (ver Schiller.por el mismo o parecido demonio142. ni el gusto. De occulta philosophia. Vita pyth. ni el olfato. 143 Damón y Pithias: Yámblico. 142 . y ésta es aprehendida sólo por los ojos. El de más edad146 disfruta con los ojos de la belleza de su joven amado. Y como el amor no es otra cosa que deseo de disfrutar de la belleza. Allí donde coinciden todas. Die Bürgchaft). resurge un amor como el de Pitias y Damón143. Magic. Para el joven. de alimentación. allí donde muchas causas concurren es donde se encuentra una reciprocidad más vehemente. 617 ss. La honestidad es igual en ambos. Yámblico.

151 «mal volentieri». iguales. que es creador148 y conservador de todas las cosas naturales. Y ésta es la prueba del amor de los inferiores a los superiores. del agua y de la tierra y. que mueve las cosas superiores a ejercer su providencia sobre las inferiores. que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende. 152 «con iscambievole benevolenza insieme s'accostano». las partes del aire.: «avidissime». «creatore di tutte e maestro di tutte». angélico. De donde resulta el amor entre las cosas iguales y semejantes. ahora como nivel intermedio. no es otra cosa que una cierta virtud de juntar y unir. La perfección absoluta es en su totalidad el poder de Dios. se demuestra así. en cualquier especie animal. Descendiendo. y las almas junto a éstos rigen los cuerpos. add. 15. inferiores. y concilia las cosas iguales en una comunión social entre ellas.: «volentieri». los cuerpos se unen con gran avidez150 a las almas y se separan de ellas con pesadumbre151. interpretemos ahora el discurso de Erixímaco. 150 Lat. IV. las iguales. «Atque gubernat». El deseo de propagar la perfección propia es una forma de amor. En la naturaleza se consideran tres grados de cosas149: superiores. espiritual. Las obras desean vehementemente las causas como sus conservadoras. Segunda. obra de las superiores. e inverso tutte». los animales de una misma especie siempre se aproximan con mutua familiaridad152. om. [52] Nuestros espíritus desean la felicidad celeste. Pues ¿quién podrá dudar que el amor no está innato en todo y por todo? Y esto es lo que Dionisio Areopagita quería decir en el libro De los nombres divinos a través de las palabras de Jeroteo: El amor divino. Aquéllas que están por encima son causa de las inferiores. Tercero. Esto es lo que dice Dionisio. todas las partes del fuego se cohesionan de buena gana entre ellas. invita a las inferiores a dirigirse a las mejores y más nobles153. 149 El cuarto círculo de II 3. 1070. nom. Los espíritus celestes veneran beatamente la majestad divina. Y por último. como partes e imágenes suyas. animal o natural. Igualmente. 148 147 . ital. Y por esto Dios gobierna con benevolencia los ángeles. que es el maestro y señor de todas las artes. comparten la misma naturaleza. los ángeles junto con Dios las almas. Op. Aquéllas que están situadas en un mismo orden se aportan amor mutuo como miembros de un único y mismo cuerpo. A la inversa.. 153 De div. 713 AB.DISCURSO TERCERO [51] CAPITULO I El amor está en todo y para todo147 Hasta aquí Pausanias. [53] CAPITULO II El amor es el autor y el conservador de todas las cosas El segundo punto de nuestro discurso. Y en esto se ve claramente el amor de los superiores a los inferiores. Primera. en el que se dice que el amor es el autor y el conservador de todo. las que están por debajo. Las causas aman sus obras. Esta es con«Che lo amore è in tutte le cose. Nos parece conveniente según el propósito de Erixímaco tratar a continuación tres cuestiones.

por la unidad de sus partes todas las cosas [55] se conservan. 156 Aristóteles. 154 155 De div. Sólo tú entre los dioses llevas las riendas de todo. porque siempre le pertenece a él mismo la tarea de hacer y conservar. germinan plantas semejantes a ellos. como dice Platón en su libro el Político157. comunicando su calor. Corriendo. Y la voluntad desea propagar ésta fuera de sí. y el agua la tierra. los semejantes son conservados por los semejantes. se tocarían una a otra. Y toda la tierra desciende con avidez al centro del mundo como semejante suyo. Por esta razón dice nuestro Dionisio: El amor divino no permite al rey de todas las cosas permanecer en sí mismo sin engendrar154. pero no una a todas. om.. Por éste. el mundo y nuestro cuerpo existen por la concordia. reggi le redini di tutte le cose mondane"». . 158 «sommamente». como dice el pitagórico Empédocles159. Este mismo instituto de propagación es introducido en todos los seres por aquel mismo autor. Por esto todas las cosas son creadas a partir de este amor de propagar. 157 Platón. Pues. conveniente y semejante para ellos. Per questo Orfeo dello Amore così cantò: "Tu solo Amore.. 212b-213a 10: los cuatro elementos tienen una tendencia a su lugar natural. por el deseo de gozar del alma. se mueve por el amor innato. Además. cada una desea alcanzar todas las partículas de aquella otra. a engendrar su descendencia. El cielo. Phys. la tierra atrae a sí el agua. Si el cielo reposara. Y en orden inverso. Y esto mismo hacen las partes del aire y del fuego. Ciertamente. Y vuela velocísimamente para poder estar en la medida de lo posible todo entero al mismo tiempo. 708 B. P. IV 5. 159 «ut ait Empedocles pythagoreus». Igualmente. De aquí las palabras de Orfeo160: Monoj g£r toutwn pantwn oihka kratÚneij. las partes del agua son atraídas entre sí y con toda la masa del agua se mueven hacia el lugar que les conviene156. Por éste. mueve el aire155.templada por la inteligencia divina. entonces. 166 y 267. ej. los santos espíritus mueven los cielos y conceden sus dones a todas las cosas que les siguen. El alma del cielo está toda entera al mismo tiempo en todos los puntos del cielo. Frg. «per quanto in fuoco presta di sua natura all'aria». y cada planta y cada árbol. 269c-e. Corre por tanto sumamente deprisa. nom. Por éste. es como obtiene aquello que no podría conseguir reposando. los animales y los hombres son arrastrados. entonces.. y allí donde toda el alma está simultáneamente. El amor atrae lo semejante a lo semejante. el fuego. Las partes de la tierra una a una se acercan a las otras partes de la tierra a ellas semejantes por este amor mutuo que las une. Igualmente. Politikos. por los encantos de este mismo deseo. a fin de que cada una de sus partes alcance al mismo tiempo a las otras según sus fuerzas. 31 A 28. las estrellas difunden su luz en los elementos. Hymnos 58. Y puesto que cualquier partícula de esta esfera se corresponde igualmente158 con cualquier otra de aquella. 8 (Abel). 160 «La concordia in questi nasce de naturale amore. queriendo propagar su semilla. Esta «unidad de las partes es un efecto de su amor mutuo. Orphica. B 17 (Diels). y por la discordia son destruidos. conserva igualmente todas las cosas. La reciprocidad les da verdaderamente una concordia de paz y amor. [54] Si el amor hace todo. Y también por amor estos dos elementos ascienden a la región superior. Yámblico. También el cielo. la superficie cóncava de la esfera mayor es el lugar natural de la esfera menor. Y esto mismo puede verse en los humores de nuestros cuerpos y en los elementos del mundo. y por su dispersión perecen. IV 10. el aire al agua. En fin. Vita Pyth. corre y con todas sus partes disfruta de toda el alma.. el agua al aire y el aire al fuego.

En música [58] dos son las clases de melodía: una es grave y constante. Aquélla es útil a quien se sirve de ella. qué movimientos ama y requiere171 el cuerpo.. I. y qué alimentos. 170 «nell'arte dello schermire e d'altri giochi corporali». sei. om. om. El afecto moderador en el cuerpo lleva consigo un amor hacia lo moderado y las cosas moderadas y convenientes168. e otto più veemente amore hanno trovato». los afectos inmoderados aman lo contrario. Ma tra uno e tre. 171 «et postulet». Con aquello se es indulgente169. cinco y seis han encontrado un amor vehemente. y uno y siete. De aquí nace la composición armoniosa y suave. fuentes en Ficino: Ep. ital. cinque. 168 «conventiesque». XII 6. llamarse gobernador. 3-15. Ver también Klibansky/Panofsky/Saxl. om. 175 «concordia grata». 278-280. Merece. Como se ha notado. 167 «per similitudinem quamdam». 174 «magis». Magic. 169 «a quello si vuol dare opera». la teoría de la armonía en Supp. Sobre la patología de los humores. Op. om. Pero entre uno. Op. además. con ciertos intervalos y modos. cuatro... y las cosas contrarias.: «investigationibus oblectati». om. no se encuentra más que un amor ínfimo173. 164 «Dimmi che». I 51-56 (De rationibus musice). que expongamos cómo el amor161 es maestro y gobernador de todas las artes. Por eso las voces agudas y graves de naturaleza diversa. en Walker. qué semilla. Ahora con brevedad expondremos sucesivamente las artes que menciona Erixímaco en el diálogo de Platón164. cfr. tres. Por lo contrario. 172 Para la teoría de la música y su relación con la medicina.. la otra blanda y lasciva. se reencuentran en Erixímaco por una cierta analogía167. qué trabajo y qué modo de trabajo precisa cada planta. 3-4. esta afirmación declara la postura innovadora de Ficino con respecto a la música. a esto otro jamás se debe obedecer. Plat. ésta da- «come l'amore». Op. Comprenderemos que es el maestro de las artes si consideramos que ninguno puede encontrar o aprender arte alguna si no se mueve por el placer de buscar lo verdadero162 y el deseo de invención. si no el modo en que los cuatro humores del cuerpo lleguen a ser y permanezcan amigos165. y muestran ritmo y armonía175. Saturn. con citas de S. Lo mismo se observa en la música172. 162 161 . De musica. 173 «quasi niuno. Lat.[56] CAPITULO III El amor es maestro y gobernador de las artes Queda. qué suelo. 163 «et curant» om. om. Agustín. Así entre uno y dos. cuyos artistas investigan los números que aprecian más o menos a otros números. ¿Qué es de lo que trata la medicina. 510-529. Theol. II. En la agricultura. 650 s.: «diletto di ricevere il vero». se hacen amigos entre ellos. que describió Pausanias más arriba. quattro. 165 «e sieno benevoli». Pues atentamente ejecuta las obras de arte y las consuma exactamente el que ama máximamente estas obras y las personas que las hacen. Añádase que los artistas en cualquier parte no buscan ni cultivan163 otra cosa que el amor. más ampliamente. De vita. Y vehementísimo entre uno y ocho. necesidades y otros usos ama y requiere la naturaleza166? [57] Aquellos dos amores. 166 «atque requirat». También en gimnasia170 se estudia qué hábitos. qué ejercicios. después de esto. y si el que enseña no ama a los discípulos y si los discípulos no están ávidos de tal doctrina. Combinando conjuntamente los movimientos veloces y lentos de manera moderada. celeste y vulgar. se hacen más amigas174 entre ellas.

179 «mutua caritate». Nic. otros aman la segunda. 614. Se debe resistir al apetito de los otros. Porque. El fuego no huye del agua por odio. 1981). p£ntwn klh‹daj œconta. de qué modo los hombres se hacen amigos de Dios y qué tipo de amor y de caridad se debe observar para con Dios. También de lo dicho anteriormente podemos deducir la razón por la que Orfeo dice que tiene las llaves del mundo. Y en el Banquete propone para aquélla la musa Urania. De tal modo que con razón se puede llamar al amor nudo perpetuo y cópula del mundo. Por este motivo todas las partes del mundo se unen con recíproco y mutuo amor179. Agustín.. Barcelona. III 6. explica la escondida e implícita fecundidad de cada uno. En qué modo sea de dos naturalezas. III. Theol. Península. I. Sto. Puesto que todo apetito natural tiende al bien y ninguno al mal180. De aquello resulta la grata serenidad del aire. y para ésta la musa Polimnia. Himno a Eros. Bari. Unos aman la primera clase de música. De vita. ningún miembro de esta obra puede ser enemigo entre sí de ningún modo. Ver S. la fertilidad de la tierra.ñina.. Y también en las estrellas y en los cuatro elementos hay una cierta amistad. tanto vivos o muertos. 176 . en suma. Nomoi. y los demás. la facultad de los profetas y sacerdotes parece consistir en que ellos nos enseñan cuáles son las obras de los hombres amigos de Dios. ver. 1235 b 25-29. primero por Pausanias y después por Erixímaco. ej. 293-296. 78. E inmoderado. Eth. Aristóteles. En éstos se reencuentran de nuevo estos dos amores. los familiares. Symposium 187e. [60] eupal£mon. sostén inmóvil de sus partes y fundamento firme de toda la máquina. porque son obra de un mismo artífice y miembros de una misma máquina. Eud. y darles los sonidos que desean. VII 2. que es el autor y conservador de todas las cosas. De lo otro. saca las fuerzas de cada uno de su propio seno y concibe el feto y con tales llaves deja al descubierto la concepción y la hace salir a la luz. ex natura sua: unde naturali appetitu quaelibet potentia desiderat sibi conveniens». la patria. Op. resultan los efectos contrarios. maestro y gobernador de todas las artes. Ni tampoco el agua por odio al fuego lo apaga. Al amor de los primeros se debe ceder. Esto mismo se puede conjeturar en las otras artes y. sino por amor a sí mismo y para no ser apagado por el frío del agua. 58. el propósiRespublica. sobre astrología y Renacimiento: Eugenio Garin. Tomás. ya lo habéis oído.. porque en ellos hay amor moderado cuando juntos están de acuerdo con sus mutuas y recíprocas fuerzas. concluir que el amor está en todas las cosas [59] y para todas. 1. porque el amor de los primeros es celeste. como juzga Platón en los libros de la República176 y en las Leyes. que considera la astronomía177. Gorgias. puesto que de hecho obliga a germinar fuera de sí las semillas. la tranquilidad de las aguas. CAPITULO IV Ningún miembro del mundo odia a otro miembro Si es así. S. cast. que en todos es innata. portador de las llaves de todo178. 467c-468b. Eth. sino por un cierto amor de extender su propio frío es atraída a generar agua semejante a sí a partir de la materia del fuego. Lo zodiaco della vita. cuando alguno de ellos se ama demasiado a sí mismo y descuida a los otros. Kristeller. La polemica sull'astrologia dal Trecento al Cinquecento. 180 Cfr. dinÁ. de dos naturalezas. vulgar. semejantes entre ellas en el ser y en el vivir. 113 a 15 ss. 177 Astrología. VII 812d-e. y el de los otros. 3: «appetitus naturalis est inclinatio cuiuslibet rei in aliquid. Finalmente. Sobre astrología y profecía. Con razón el divino Orfeo le llamó Ingenioso. 1976 (trad. 4 (Abel). la salud de los animales. p. 178 Orfeo. Ep. 1972. este deseo de ampliar la perfección propia. 398d-399e. VI 56. sobre la dependencia con la armonía de las esferas y sobre el furor divino. según lo que demostramos. De musica.

no es porque los odiemos. sino los vicios del hombre.: «permanemus». al cual nuestras razones no pueden esconderse. om.: «perseveramus in nostro essere». ital. que parecen contrarias y enemigas entre ellas. y en todo penetre. lo desgarra181 y devora. ya que él está en todas las cosas. . Y si ella pudiese hacer esto sin apagar el fuego. Por lo cual. Por este conservador perseveramos en nuestro ser183. lo que es malo. 181 182 «lacerat». Y porque es también el creador de todo y el conservador de todas las cosas. 183 Lat. Pues el cordero no odia la vida y la figura del lobo. Por este juez y protector somos gobernados. nada impide que el amor esté en todas las cosas. fuera de toda duda le temeremos como a un poderoso señor. y estimémosle como protector y refugio. Por este preceptor somos instruidos y formados para vivir bien y felizmente. sino por amor a sí. La misma razón se afirma de las otras cosas. Y si tenemos envidia de los que son más poderosos y agudos que nosotros. no consumiría el fuego. Por este autor somos y vivimos. sigámosle como preceptor. incluso dentro de lo más recóndito. venerémosle como a un padre. sino por benevolencia182 con no-[61]-sotros mismos. este dios es tan grande. Y el lobo no por odio al cordero. Si. y como a un juez muy sabio.to del agua no es apagar el fuego. entonces. «amore». temerosos de ser abatidos por ellos totalmente. Y el hombre no teme al hombre. que es bueno. pero teme su perdición. que se sigue del lobo. Porque enseña todas las artes. ya que no podemos huir de su imperio. sino generar agua semejante a sí.

el femenino por la tierra. Después. hombre distinguido por su doctrina y al que conocimos en esta época como poeta órfico y platónico. es sobre todos los dioses el sumo benefactor del género humano. prosiguió para explicar el oscuro y complicado pensamiento de Aristófanes. Este. el tutor. «come que'pesci che si chiamano orate. Cristóforo Landino. Siempre que alguno está ávido de su mitad. Y así todo deseo de unión186 y de restauración ha recibido el nombre de amor. cada uno deseaba su otra mitad. e incluso el médico del hombre. nos hará muy felices. Pues ésta no es ahora como era en otro tiempo. Por esto. curándonos. y que. om. como los que cortan los huevos184 con un pelo a lo largo. se adhiere con ardiente amor y no soporta separarse de él ni un momento. Aunque Giovanni Cavalcanti con el celo de su exposición nos ha librado en parte de los enredos de una larga discusión. en otro tiempo perdida. En primer lugar conviene examinar cuál fue al principio la naturaleza de los hombres y cuáles sus pasiones. Y por esta razón Júpiter los dividió a cada uno de ellos a lo largo. se abrazaban deseando ser devueltos al estado anterior. nos restituirá a la antigua forma y. intentaban combatir con los dioses y ascender al cielo. tantas piernas como manos. pues. el mixto por la luna. Luego que la naturaleza de los hombres fue dividida. tenía el dorso y los costados en círculo. seccionados. y de uno hizo dos. A partir de aquí ciertamente siempre es innato el amor mutuo entre los hombres. El amor. Y después les amenazó con dividirles de nuevo de la misma manera si volvían a ensoberbecerse contra los dioses. corre a su encuentro y. Así. cualquiera que sea el sexo. 186 «nixus». mediador de la primitiva naturaleza. ya que está cortado como esos pececillos que se llaman doradas y platijas. masculino y femenino. y nos inspira una gran esperanza para el futuro. no sólo dos como ahora. el responsable. tendidos los brazos. de uno solo se hacen dos185. cuatro manos. sino muy diferente. Además. dice Aristófanes. y requiere todavía alguna aclaración y luz. . corrían para reunirse y. El género masculino había sido engendrado por el sol. d'un pesce duoi pesci restano vivi». el pensamiento de Aristófanes está envuelto en oscurísimas palabras. y cada cual busca su mitad. en la actualidad. y dos rostros absolutamente semejantes unidos por un cuello cilíndrico. atraído con vehemencia. que se esfuerza por hacer uno de dos y por cuidar la naturaleza humana. Por esto habrían muerto de hambre e indolencia si Dios no hubiera impuesto una manera de unirse. nos es sumamente útil. Pues cada uno de nosotros es un medio hombre.DISCURSO CUARTO [65] CAPITULO I Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre Dichas estas palabras. en tanto que guía a cada uno hacia su mitad. la forma de cada uno de estos seres humanos era entera y redonda. Al principio había tres géneros de hombres. Por lo que eran de [66] espíritu soberbio y cuerpo robusto. si honramos piadosamente a los dioses. sino también un tercero compuesto de los otros dos. nuestro amigo puso fin a su discurso. i quali segati in lungo bene per il mezzo. sin embargo. 184 185 «uovo sodo».

se añaden al arado los otros elementos necesarios. nacidas las masculinas del sol. otras según la templanza. igualarse a Dios. Y estaban enteros. 189 «naturale e sopranaturale». 188 S. Tenían tres sexos. por aquello que es su mitad. entonces. La segunda carta 314a. 5 y VI 18. 1129. luna. Op. por la soberbia. esto es. Y así San Agustín dice que debe pensarse que no todas las cosas que se representan en las imágenes tienen algún significado188. habían de ser divididos [68] en dos partes. XV-9. bajo las cuales. como velos. Recibida ésta. Hermes Trim. La suma de nuestra exposición será. cuando se volvieron sólo a la innata y al instante cayeron en los cuerpos. I (Op. que ya fue anteriormente la mitad de ella misma y que perdieron al caer.[67] CAPITULO II Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre Aristófanes narra estas cosas y otras entre muchas. La tierra sólo se surca con la reja del arado pero. para que no fueran mancillados por los profanos e impuros. si por segunda vez se ensoberbecían.. Por esto fueron divididos. Este será. la natural para contemplar las cosas iguales e inferiores. Los hombres. 15. las almas de los hombres. el género humano ha de ser feliz. ver cap. cuando fueron creadas por Dios. entonces. 191 Tres de las cuatro virtudes cardinales. las almas ya divididas e inmersas en los cuerpos. 1858). Era costumbre de los antiguos teólogos187 cubrir con las sombras de las figuras sus secretos sagrados y puros. Recibieron el fulgor de Dios unas según la fortaleza. femenino y mixto. y la infusa para contemplar las superiores. II/III. Asclepius. De doctr. Antiguamente. Hecha la división. Y efectivamente. o sea. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. femenino y mixto. así. entonces. la tierra y la luna. también en Yámblico. estaban adornadas por dos luces. otras según la justicia. I. hijos del sol. esto es. tierra. Pero en Dios estas tres se llaman sol. Op. las femeninas de la tierra y las mixtas de la luna. 187 . fueron escindidos en dos y. de lo que nos propusimos exponer. Pero queriendo. Hecha la división. Se quisieron igualar a Dios. esto es. se inclinaron únicamente a la luz innata. igualmente prodigiosas y portentosas. de Platón. De trinitate. que es femenina. masculino. son impulsadas a retomar por el afán de la verdad esta luz infusa y divina. 1531 s. Vita Pyth. parecido. que es masculina. 190 «ancora il lume naturale si spegnera in parte». Agustín. tan pronto como han llegado a los años de la adolescencia. no pensamos que los hechos descritos en estas imágenes anteriores y en otras correspondan plenamente al sentido. ha de pensarse que se esconden misterios divinos. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. para que se haga la restitución de su integridad. ya estarán enteras y dichosas con la visión de Dios. Estaban enteros. 226 y 246. L-LI. Cfr. si confían demasiado en el ingenio natural. el resumen de nuestra interpretación. que es mixta191. el prólogo al Com. y en nosotros masculino. Antiguamente los hombres tenían tres sexos.. Si se ensoberbecían de nuevo serían divididos. por la luz natural e innata que conservaron. Esta es la suma. para poder hacerlo. innata e infusa189.. Perdieron el esplendor infuso. aquella luz innata y natural que ha quedado se extinguirá en cierta medida190. De vera religione. Completa ésta. Pues muchas se han unido a aquéllas que tienen un significado en favor del orden y la consecuencia. Estas tres virtudes en nosotros son hijas de otras tres que tiene Dios. christiana.

Vive entonces sin cuerpo aquello que obra sin el cuerpo. Pues el fuego no calienta porque sea largo. 1925 y 1927 s. Op. sino aquél que es más caliente. las operaciones tienen lugar gracias a cualidades y fuerzas.. se le puede atribuir propiamente el nombre de hombre. I 1. se sienta. Sobre todo porque el espíritu ejerce preferentemente su operación. el alma será el hombre. en Op. 384 (Marcel. Si decimos que el hombre genera. y el cuerpo es obra e instrumento del hombre. subsiste por ella misma y ha dado a los cuerpos la cualidad y la fuerza de su temperamento. De esto resulta que las cualidades. se sienta y habla. sean producidas y dependan de otra sustancia superior que no es el cuerpo ni está en el cuerpo. Si hablamos de sentir. Si entonces una acción parece que conviene al cuerpo. Si decimos que el hombre está de pie. 4-6. ejerce varias operaciones. y ciertamente depende de otro. Ep. se nutre. 75-88. por el contrario. menos a causa de la dispersión. y estas fuerzas y cualidades no están compuestas de materia y de cantidad. Excerpta ex Procli Comm. es el alma quien percibe los cuerpos exteriores por los instrumentos de los sentidos. Por tanto. Plotino. como instrumentos. si el espíritu actúa por sí mismo. sin ningún instrumento del cuerpo. porque no son suficientes para [70] existir. sino en cuanto en él hay una cierta fuerza y cualidad de algún modo incorporal. I 2-4. los dobla y los hace vibrar. siente y entiende. Si por sí mismo es.. De aquí se afirma que el hombre genera. corre. se sigue que el cuerpo por su naturaleza está sometido a la pasión y la corrupción. ciertamente por sí es y vive. en la materia del agua el frío. todo aquello que se dice que hace el hombre. Op. a pesar de que están en la materia y en la cantidad. . lo hace crecer y lo nutre. pues en efecto se le llama hombre a cualquier edad. in Alcib. [71] por esto. Porque el hombre sólo es espíritu. Y todas estas cosas las hace verdaderamente el alma misma. Plat. es el alma la que sostiene los miembros del cuerpo. Y no calienta más aquel fuego que es más extenso. las gobierna a su arbitrio y agita los pies. Por tanto. mientras que por el cuerpo sólo se conocen las corpóreas.. crece. Theol. el alma extiende las manos. independientemente de la materia corporal. ancho y profundo. sino porque es caliente. Lo que está en otro no puede sustentarse a sí mismo. crea obras de arte. queremos decir que el alma como padre y artífice del cuerpo.. se nutre. Si. Op. como en la masa del fuego el calor. III 143). Por lo cual. puesto que por ella misma entiende las cosas inmateriales. Ciertamente. y a través de éstas. Pero el cuerpo fluye con192 Plotino. estas fuerzas son instrumentos del obrar. 626. XVI 8. Plat. Pero ellas por sí mismas no son suficientes para obrar. y a la cantidad ser dividida y extendida. y en nuestro cuerpo el temperamento. en el cuerpo y a través del cuerpo. se levanta. y la recepción y la división son pasiones. le conviene un ser propio no común al cuerpo. no es en cuanto cuerpo que actúa. engendra éste. puesto que ellas son contenidas necesariamente en un cuerpo. 1548. puesto que es dicho de cada uno de nosotros durante toda la vida. y el actuar a algo inmaterial. De estas cualidades proceden las operaciones de los cuerpos. VI 7. crece. Cfr. que es sin duda la inteligencia. El comienzo del capítulo es un resumen de Theol. como si fueran orificios y ventanas. y el cuerpo padece. I. y a la materia le corresponde recibir. entonces. Si hablamos de crear o correr. Si de entender. es el alma misma quien lo hace. se sigue que el padecer pertenece al cuerpo.[69] CAPITULO III El hombre es el alma misma y el alma es inmortal192 Como el cuerpo está compuesto de materia y de cantidad. parece significar cualquier cosa que permanece estable. es el alma por sí misma sin ningún instrumento del cuerpo quien alcanza la verdad. Este nombre. De este modo el alma es aquélla que estando presente e inserta en los cuerpos. Op. habla.

5-6 (Corpus Hermeticum. Tiene. todos los cuerpos. XIII. II 470 s. a fin de que ninguna parte del mundo esté desprovista de la presencia de seres vivientes racionales. Y éstas reunidas en una sola. recibe además otra luz más clara. siempre muy firme en nosotros. om. De aquí se sigue que. descuidando lo divino. Cfr. vuelta hacia su propia luz. gracias a éste.. 194 .. región ínfima del mundo. Disp. la metáfora de la luz para la percepción de la verdad y el conocimiento.tinuamente. Asclepius. se hace propio a ella y natural. 659 s. al cuerpo que siempre fluye y cambia194 de todos modos. alterado unas veces por el frío. II 105 s.. Cfr. cambiando sin cesar. será tan demente como para atribuir el nombre de hombre. VI 7. a semejanza del cual el mundo fue hecho. om. se ocupa de sí y de sus fuerzas. cuando es recibido en la sustancia del alma que era hasta entonces informe por naturaleza. II 301 s. En Theol. ¿Quién. 20. «et undique permutando». 246e. en Op. Una natural e innata y la otra divina e infusa197. Op. Astron. olvidando la luz divina. Op. habiéndose acercado a Dios más por esta chispa. en continua descomposición y disolución. 1368. Trinkaus. S. se vuelve más oscuro. ya que el autor del mundo. VI 2. argumento sobre la dignidad del hombre. otras por el calor193. Theol. VI 13. y con su presencia adorna la tierra. I..). Pero este primer fulgor. le permiten volar por las regiones superiores198. y desea ejercer estas fuerzas en procrear cuerpos. creciendo. dos luces. Por esto. 195 «Che l'anima fu creata con due lumi. Si el alma usara siempre la luz divina. nuestras almas.. VII 14. como claramente nos muestran la búsqueda de la verdad y la voluntad de bien. vuelta hacia Dios. decreciendo. esto es. De doctr. y por qué desciende en el cuerpo195 Por otra parte. Image. 200 «L'uomo». bajo el dominio de su naturaleza. entonces. entendió. siempre las mismas. Plat. y atraído hacia su capacidad. 5-6. desciende en el cuerpo. más abajo. su padre. que conciernen al gobierno del cuerpo. 158 (Marcel. Camald. Ep. se ve a sí misma y a las cosas que están por debajo de ella. Cargada por este deseo. christ. 197 «L'altro sopranaturale». moviendo y sintiendo. y la firma conservación de la memoria. por tanto. es iluminada por sus rayos. Manilio. frigore».. Así cayó nuestra alma en el cuerpo cuando. Y a la que no debe faltarle la razón. Plat. I 22. III 213-215 (Lohe). usó sólo de su luz y comenzó a estar con193 «calore. es todo razón. al instante por un ímpetu de su naturaleza se dirige a las regiones superiores. [73] como dos alas. Pero el alma. Agustín. con la que conoce también las cosas de arriba. según dicen201. el alma. no de otro modo que el fuego generado en la tierra por la fuerza de seres superiores. Este capítulo está parafraseado en Landino. 198 Cfr. Plotino. según el uso platónico. estaría siempre unida con ella a lo divino199. 196 «Deum vero et alia». desde el mismo momento de su nacimiento de Dios. om.. e perchè ella venne nel corpo con due lumi». más abajo. 199 «alla divinità». 201 «secondo i platonici». El alma. donde ejercita la fuerza generando. y la Tierra se vaciaría de animales racionales. Phaidros. [72] CAPITULO IV Que el alma fue creada ornada con dos luces. I 227). Pero la divina Providencia ha ordenado que el alma200 sea dueña de sí misma y pueda usar ambas luces a la vez o una de las dos. pero no ve a Dios ni otras cosas superiores196. El alma siempre permanece la misma. por un instinto natural se vuelve hacia Dios. más bien que al espíritu que es sumamente estable? De esto se puede afirmar evidentemente que cuando Aristófanes habló de hombres.

gracias al cual una mitad del hombre desea la otra mitad del mismo hombre.. 312e. se esfuerza en encender de nuevo en nuestro espíritu aquella luz divina. Ciertamente. otros por la de la justicia y otros por la de la templanza. se da cuenta de que hay un arquitecto de este enorme edificio. 206 «appetitioque». 210 «secondo che la Providenza mostra». Th. S. como si. Tomás. Y tal estímulo y deseo206 es verdadero amor. siendo el cuerpo ya adulto. Cartas. fortaleza. 207 Platón. Las otras restantes. y olvidándose de sí mismo temporalmente. Pero éste se contempla únicamente con la luz divina. Y la mente por la búsqueda de la luz propia es estimulada205 a recuperar la luz divina. I-II 84. fuese dividido. Por lo cual. X. nos conducen a la felicidad. 208 S. por lo honesto. que se llama su otra mitad. Llamamos a la fortaleza de los hom«e arte». al que nada le falta. que es la mitad del espíritu. y que en otro tiempo fue despreciada. En esta investigación. [74] CAPITULO V Por cuántas vías el alma retorna a Dios202 Aristófanes dijo que esta soberbia203 fue la causa de que el espíritu. avanzan por tres caminos. Theol. unirse a ellas y poseerlas perpetuamente. Con ayunos. casi como guardia y tirano. pero todos se esfuerzan por alcanzar un mismo fin de felicidad que les muestra la prudencia210. no menos que Dios. Tomás. se bastase a sí misma. se arrepiente un poco. Porque unos gracias a este don con fuerte espíritu. como tres vías. que nació entero. A ésta somos conducidos por cuatro virtudes: prudencia. om.tenta de sí misma. y desea verle y poseerle. la cual consiste en la posesión de Dios. el alma entonces se hizo semejante a Dios cuando quiso estar contenta sólo consigo misma. I-II. II. per i Genitori». Pero cuando Dios infundió su luz en el espíritu. Sólo Dios. esto es. Y entonces brilla su fulgor natural y busca el orden de las cosas naturales. y sobre el cual no hay nada. y purificados los instrumentos de los sentidos. puesto que la luz natural. dispone diversamente en varios espíritus su chispa para este fin. justicia y templanza. inmerso en lo profundo del cuerpo. por la patria209 o por la religión afrontan los peligros y la muerte. Y esto es lo que dijo Platón207 en una carta a Dionisio. 62. que de las dos luces después usase una y olvidase la otra. S. la concedió sobre todo para esto. como en el río Leteo204. para conducir a los hombres a la felicidad208. otros por la virtud de la fortaleza. 205 «mossa e alletata». es atraído por los sentidos y el goce libidinoso. Encendidos por el deseo de éstas los hombres desean llegar hasta ellas a través de su obediencia. 203 202 . vuelvan su obediencia a su creador. per la Patria. 2c. Por esto. Otros ordenan la vida con justicia para no hacer daño alguno ni permiten que se haga en la medida de sus fuerzas. Respublica. está contento consigo mismo. Pero. vigilias y trabajos otros doman los excesos. perdura y se es suficiente. [75] El espíritu del hombre desea entender cuáles son las cosas divinas considerando aquellas cosas que le son conocidas. Estas tres virtudes están igualmente contenidas en la prudencia de Dios mismo. con ayuda de la educación. S. La prudencia nos muestra primero la felicidad. 204 Platón. de tal modo que gracias a la prudencia unos. 209 «per la Religione. Dios. entonces.

128147. cuando oscurecen con opiniones falsas también la luz natural que en ellos quedaba. mixto y hembra. A la Tierra la llamamos hembra. Civ. llamamos al Sol macho. ver Cicerón. o que era un alma215. diferentes. por consiguiente. estimándola menos. consideran que es suficiente en cierto modo para juzgar las cosas «la Temperanza. y la extinguen con costumbres inicuas. Ciertamente. A aquéllos que la han recibido de la luna de Dios con inclinación a la justicia. la justicia y la templanza. y algunos otros. los cirenaicos y otros muchos. om. Supp. Y. que en su nacimiento han recibido del sol de Dios esta luz divina con inclinación a la fuerza. de igual modo. llamamos a estas virtudes en él Sol. como los epicúreos. VII 6. y otros. Igualmente. no sólo no recuperaron la luz divina en otro tiempo despreciada. a través de la femenina. y de la hembra el recibir. o pensaron que era cuerpo. Otros. mixta. mixta. Ver también Di Dio et Anima. como Marco Varrón. 216 «fastu timidi». porque no tolera que se haga a otros y censura con una [76] crítica muy severa a los hombres inicuos212. a causa del dar y recibir. 212 211 . en un cierto momento de nuestra vida. Masculina. om. De Natura Deorum.. Manilio. como soberbios y henchidos de orgullo216 se confían en sus fuerzas. mixto y femenino. merecidamente son designadas con el nombre de macho. Pero. conducidos por la luz natural. Finalmente. Para Varrón. sino que incluso echaron a perder la natural a causa de su abuso. decimos que le fue concedida una luz masculina. Luna y Tierra y en nosotros sexo masculino. A aquéllos que la han recibido de la tierra de Dios con inclinación a la templanza. consideran que aquélla no es suficiente para juzgar las cosas divinas para que no atribuyan al descubrimiento de la chispa natural la prueba de la magnitud divina de las almas o de los cuerpos y piensen que aquélla es más importante que los cuerpos y las almas. a causa de su energía y audacia. Se dice que muchos han errado completamente en esto. la fortaleza. los estoicos. y unos por la luz masculina de Dios. como impíos. Astron. la Luna. A través de la fortaleza aquéllos que recibieron en otro tiempo de la fortaleza de Dios esta luz con inclinación a la fortaleza. pues su inocencia no hace daño a nadie. como Diágoras214. La Luna que recibe la luz del Sol y la da a otros elementos. Pero. Y puesto que el dar es propio del macho. 214 Para Protágoras. quieren disfrutar de la fortaleza masculina de Dios. Manilio. Lo que se ha corrompido se considera con razón roto y dividido. Por esto. Por esto sus espíritus que. IV. o dudaron. a la justicia. Diágoras y Cirenaicos. todos deseamos la divina. al instante despreciamos la infusa y divina. confiados en su ingenio natural. femmina per la mansueta natura». son divididos de nuevo. el Sol. Dei. cada uno busca así su mitad. tal como la recibiera al principio. los otros a través de la justicia y la templanza. la Tierra. porque recibe de todos y no da a ninguno. M. compuesta de los dos sexos213. «et severiori censura in homines iniquos animadvertit». dijeron que Dios no existe. a través de la luz [77] mixta buscan igualmente disfrutar de la virtud compuesta. por consiguiente. perdida en otro tiempo y ya recuperada. I 484. 31. por su carácter más apacible y frío y su temperamento benigno.bres masculina. tan gran don lo consiguen aquéllos que después que esta chispa natural brilló en ellos en la edad adulta. Y así hemos conservado la mitad de nosotros y hemos perdido la otra mitad. 2. avanzamos de manera diversa hacia su adquisición. Aquéllos. como Protágoras. A aquéllos. ver S. om. Agustín. femenina. 213 «a dando et accipiendo». II. 82 y I. Pues. vueltos hacia la luz natural. Aquéllos que en la investigación de las cosas divinas. Y por atribuir a Dios una apelación más excelente. así. 215 «l'Anima del mondo». como dice Aristófanes. I. Femenina. prestamos atención a la otra. Y. femenina. usan rectamente de la luz natural los que sabiendo que aquélla es defectuosa e incompleta. a la templanza211. ya que da luz a todos sin recibir de ninguno.

y tanto dura el deleite cuanto persiste el apetito. conocerle completamente en esta vida es imposible. Aquéllos que la justicia. vive contento y pleno. ciertamente de la justicia. el orden de los que toman lugar en la mesa celeste siguen los diversos grados de los amantes. 220 «la quale amò vivendo». Aquéllos que le conocen y le aman. Timaios 29e. De hecho. Y le complacen218 aquéllos que le aman por encima de todo. se prepa-[78]-ran con una purificación muy precisa de sus espíritus. Y aquéllos que la templanza. uno y otro descansará en la posesión de su amado. Aquéllos que conocen a Dios no le complacen si. siendo lo más agradable de todo poseer la cosa amada. distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno En cuanto a vosotros. después de conocerlo. 222 «nel corro de' Beati». 247a. igualmente de la templanza. Invocadle con pías oraciones. Y como dice Platón en el Fedro221. 221 Phaidros. si no ha complacido al rey de los cielos. [79] CAPITULO VI El amor lleva las almas al cielo. nosotros no abrazamos con amor a aquéllos que nos conocen. Pues ninguno retorna al cielo. sino a los que nos aman. es posible y fácil. Ciertamente. y finalmente los retiene suavemente por la eternidad. Por lo que [80] aquello que nos restituye no es el conocimiento de Dios. de tal modo que la luz divina resplandezca de nuevo en ellos. excelentes convidados. Así que por beneficio del amor resulta que en los diferentes grados de felicidad cada uno está contento de su suerte sin envidia alguna. Naturalmente. Pues aquéllos que han amado de una manera más excelente a Dios disfrutan de manjares más excelentes. Y así los diversos espíritus disfrutan las diversas ideas y razones219 de la Mente divina. «colui più che altri gli piace». om. no hay envidia en el coro divino222. de esta misma disfrutan.naturales. ¿Quién negará que este apetito es un cierto [81] 217 218 «cioè cibo e liquore eterno». pues todo él está en cada una de las ideas. Cada uno posee la virtud de Dios que amó220. E incluso. sino el amor. en virtud del diverso rapto de amor. Su beneficencia conduce primero a los espíritus a la mesa celeste. Puesto que si dos amantes se consideran dueños de su amor. Pues. . Sucede también que los espíritus223 se alimentan de los mismos manjares eternamente sin saciarse. y no le preocupará si el otro posee un amado más bello. Pero amarle. haceos propicios con toda clase de sacrificios a este dios del que dice Aristófanes que es para el género humano benigno por encima de todos los dioses. tenemos muchos enemigos que nos conocen. abrazadle con todo el corazón. 219 «et rationibus». después acomoda a cada uno en su lugar. Y todos disfrutan de Dios en su totalidad. son amados por Dios no porque le conozcan. pero pensando que las cosas que están por encima de la naturaleza necesitan una luz más sublime. no le aman. abundante en ambrosía y néctar217. Pues para deleitar a los convidados no bastan ni viandas ni vinos si no les incita el hambre y la sed. de cualquier manera que se le conozca. poseyendo cada uno lo que ama. Pero poseen a Dios entero de una manera más excelente aquéllos que le ven en una idea más elevada. Además. 223 «gli animi Beati». Id. quienes practicando la fortaleza cultivaron la fortaleza de Dios. por cuyos rayos juzgarán rectamente sobre Dios y serán devueltos a su integridad primitiva. sino porque le aman.

por el que el espíritu es conmovido hacia Dios. 224 «cosa nuova». restituyéndonos la integridad. la bondad de Dios enciende sin cesar en el espíritu este amor que hace feliz al amante. Para resumir brevemente entonces. que coloca a cada uno en su lugar y hace que todos se encuentren a gusto en esa distribución. . eliminado todo disgusto. y que. nos lleva al cielo.amor? Por lo cual el amor eterno. con su ardor enciende en el espíritu continuamente el deleite como si fuese nuevo y le hace feliz con esta fruición dulce y cariñosa. Además. hace siempre de este goce de Dios como un nuevo espectáculo224. estando divididos desde hace mucho tiempo. elogiamos tres beneficios del amor: que.

a la exterior. produce su brillo exterior. . Y en esto aparece admirable la utilidad de la belleza. Nuestro Agatón estima que el amor es dios felicísimo. A la interior la llamamos bondad. la mezcla interior muy bien proporcionada de los cuatro elementos. porque es el más bello y mejor. Y enumera aquello que se requiere para ser bellísimo. VI 7. ital. 228 Lat. Esta diferencia la vemos en todas las cosas.DISCURSO QUINTO [85] CAPITULO I El amor es felicísimo. Pero. si no fuéramos conducidos a aquélla por las señales manifiestas de esta hermosura exterior. aborda así el discurso de Agatón. También parece que la virtud del espíritu se traduce en un cierto decoro honestísimo en las palabras. en primer lugar.31. en las piedras preciosas. Phileb. Es por esto que afirmamos que la belleza es una flor de la bondad229. Y éste es el resumen de su disquisición. A nosotros corresponde. Hay una perfección interior y otra exterior. 225 226 «degno allievo». y para ser óptimo. cfr. La sustancia sublime de los cielos despliega en torno a ellos una luz clarísima. Esto es. Y esto ya antes lo demostró ampliamente nuestro héroe. siguiendo al poeta Landino. porque nace del bien y para el bien. belleza. investigar por qué razón para mostrar que el amor es feliz. Podemos llamar a aquélla bondad. no entenderíamos ni apeteceríamos jamás la propia bondad inserta en el fondo de las cosas. Platón en el Filebo226 dice que es feliz aquél a quien nada le falta. ital.: «spetiem». Así. 33.: «apparenza». que es su compañero. pues es perfecto en todo. Por todo esto me parece que ha quedado demostrado suficientemente que hay tanta diferencia entre la bondad y la belleza230 como entre la semilla y las flores y. así los amantes producen esta flor de la bondad que es la belleza. con cuyos encantos de flor. 227 «la interiore fecondità». como el conocimiento de nuestra mente tiene su origen en los sentidos. aquello que es en toda parte perfecto. a ésta belleza. 20b. dijo que es muy bello y bueno. y qué diferencia hay entre la bondad y la belleza. los gestos y las obras.: «la bellezza». 230 Lat. como las flores que nacen de las semillas de los árboles producen de nuevo ellas mismas otras semillas.: «spetiem». 60c. el saludable equilibrio entre los humores crea la alegre apariencia228 de líneas y colores. según creen los físicos. recapitula los beneficios concedidos por él al género humano. la fecundidad innata227 en sus raíces y médulas reviste a los árboles y las plan-[86]-tas con una variedad agradabilísima de hojas y de flores. Con estas enumeraciones hace el retrato del amor. porque es bello y bueno Carolo Marsuppini. Platón. y del amor. Y en los animales. 229 Plotino. como un alimento que está oculto más adentro. querido discípulo225 de las Musas. En todas estas cosas la perfección interna produce la externa. Igualmente.. Después de que ha expuesto lo que es el amor. alimenta la bondad a los que la contemplan. Y aquello que es enteramente bueno y bello lo llamamos felicísimo.

La razón busca las cosas celestes y no tiene su propia sede en ningún miembro del cuerpo. empapado por el continuo líquido de la saliva. La vista percibe aún desde más lejos y hace al momento lo que el oído en el tiempo. Aristóteles. esto es. 233 Cfr. y como no son 231 232 Cfr. II 7-11.[87] CAPITULO II Cómo se representa el amor y por qué partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor Después de esto. por los nervios las cualidades simples de los elementos. p. a través de los cinco instrumentos del cuerpo. ¿Quién dudará comparar a la fluidez del agua el gusto. toma fácilmente estos vapores y ama sobre todo los que provienen de la mezcla del aire y el agua. asignar el tacto a la tierra. el gusto y el olfato. Así que. es manifiesto que de las seis potencias del alma. 410b 1. 377 s. como el aire puro sigue al fuego. Los hombres tienen razón y sensibilidad. La vista está situada en la parte superior del mundo. los olores por la nariz.. como entre el aire y el agua. La sensibilidad. El oído conoce cosas más lejanas y no es afectado de la misma manera. percibe las voces que se originan en el aire fraccionado. difícilmente atañen al alma. y por el espacio del aire penetran en las orejas. Por esto las tres que se inclinan más al cuerpo. ej. . Theol. [89] sino también aquéllas que están por encima de los cielos y que fueron o serán. Dice que es joven.. oído.. El oído que sigue a la vista.. La razón se atribuye a la divinidad suprema233. el oído al aire. porque al estar situado entre las orejas y la lengua. el olfato [88] al olor de los vapores. que sigue al olfato. Agatón enumera largamente todo aquello que requiere la hermosura de este dios. el frío y lo demás. el gusto y el olfato sienten solamente lo que está próximo a ellos. se deleita intensamente en la bebida y en los sabores húmedos? ¿Quién dudará. así como la divinidad tampoco tiene ninguna sede determinada en ninguna parte del mundo. ver también Walker. pues se ve el rayo antes que se oiga el trueno. el sabor por la lengua. alcanza las imágenes y las cualidades de los cuerpos: los colores por los ojos. y las otras tres pertenecen al espíritu (spiritus): la razón. y percibe por su naturaleza la luz. por lo que respecta a nuestro propósito. ya que se produce a través de todas las partes del cuerpo terreno y se realiza en los nervios. hay seis potencias del alma pertenecientes al conocimiento232: razón. I 5. vista. concuerdan más con el cuerpo que con el espíritu. las flores y las frutas suavísimos para la nariz. De anima. por los oídos las voces. ágil. III 4-8. Plat. la vista y el oído. Aristóteles. cualidades que la tierra da a los cuerpos?234 De aquí resulta que el tacto. el calor. y que. gusto y tacto. y sintiendo padecen mucho. Sobre la siguiente fisiología del spiritus. tierno. Por estas cosas. Hemos de buscar en primer lugar qué cualidades llevan a la belleza. IV 10. que son sobre todo terrenos. Magic.. 234 Aristóteles. y después. 7-9. No sólo percibe las cosas que están en el mundo y están como presentes a la sensibilidad. todavía. y De anima. aunque el olfato parezca tomar cosas más lejanas que el gusto y el tacto. el gusto al agua y el tacto a la tierra. Y aquellas cosas que son por ellas percibidas. como son los olores de las hierbas. como a un aire más espeso. donde también se mencionan los nervios. puesto que conmueven el cuerpo adecuado a ellas a su conveniencia. cómo se deben interpretar al ser atribuidas a este dios. la vista al fuego. tres pertenecen más bien al cuerpo y a la materia: el tacto. y toca muy fácilmente aquello que es sólido y pesado. que es propia del fuego. XV s.: «Quomodo mens insit corpori». proporcionado y radiante. La razón comprende cosas más lejanas. La razón por sí misma comprende las razones inmateriales de todas las cosas231. Metor. El olfato se asigna al aire denso y a los vapores mezclados de aire y agua. Op. cfr. olfato. 389a 12. De anima.

Así. IV 7. figuras y voces. que quiere decir provoco. Por el contrario. 235 . Los ojos sirven en gran medida para encontrarla. verdor y alegría desbordante236. puesto que el espíritu estima más estas cosas. del cuerpo. para él conocidas... se llama muy justamente belleza.. 1060). de la figura o de la voz.. la razón de la verdad inmaterial. Op. a Plotino. Estas son las tres gracias de las que habló Orfeo así: Agla…h te Q£leia kaˆ EufrosÚnh polÚobe Esplendor. Y k£lloj en griego significa en latín belleza. Nos es agradable el verdadero y óptimo carácter del espíritu. las figuras y las voces. cuidar y engendrar al cuerpo. Pero confieren poco a la admiración y juicio del espíritu. Merecidamente. Hymnos 60 (Abel). Y es por esto que aquella gracia que sólo se encuentra en estos tres. in Alcib. no a causa de sí. 237 «nella chiarezza delle scienze e de'costumi».: «viriditatem». es [90] decir235. El alimento del espíritu es la verdad. Proclo. las figuras y las voces. Excerpta ex Procli Comm. Dionisio Areop. mueven nada o muy poco al cuerpo. es decir. entonces. Y por esto se revela que la razón misma de la belleza no Cratilo. 236 Orphica. en las figuras y en la voz. Pero. las abrace con más ardor y las admire con más vehemencia. 701c (p. sino de otro. que están lejanísimas de la materia. 240 «sia una natura comune». colores.: «cioè verdezza». I 6). y grata la consonancia de las voces. provocación. Y aquellas cosas que mueven a los otros tres sentidos son más necesarias para nutrir. sabores. esto es. Orfeo llama esplendor a aquella gracia y belleza del espíritu que consiste en la claridad de la verdad y la virtud237. I 24. 416d. ital. la vista o el oído. los oídos para conocerla. y como él incorpóreas. la vista y el oído. No llamaríamos a ninguna de estas tres cosas bellas si no hubiese en las tres una definición común de la belleza. Ciertamente. es preciso que la belleza sea algo común240 a la virtud. 238 Lat. Plat. y cualidades semejantes o lo perjudican mucho o son muy útiles al cuerpo. [91] CAPITULO III La belleza es algo incorpóreo239 Siendo así. 828. Y esta misma gracia de la virtud. que llama y rapta al alma hacia sí por medio de la razón. porque ésta florece sobre todo en el verdor de la juventud. Pero las otras tres. 1574 (Intr. calor. del verbo k£lloj. Y se dice que amamos aquello que deseamos por nosotros mismos. grata la figura de un cuerpo hermoso. Theol. De div. 1927. los olores. Por tanto. se llama kalew. sano y eterno que sentimos con una melodía musical. en la virtud del espíritu. que las otras tres.en manera alguna similares a ella. Y llama finalmente alegría a aquel placer sincero. consideramos que el amor pertenece solamente a las ciencias. Ver Op. Op. el espíritu busca éstas. nom. y son deseadas por él moderadamente. como alimento propio. el espíritu las desea por su mismo beneficio. porque sobre todo provoca al espíritu. 239 «che la bellezza è cosa spirituale». nada le agradan. Pero sobre todo estimulan a la agudeza del espíritu a indagar y orientan su deseo hacia ellas. convienen mucho más al alma y captan aquellas cosas que conmueven poco al cuerpo y mucho al espíritu. y amamos muy poco aquello que deseamos por otra cosa. Llama verdor238 a la suavidad de la figura y del color. aquellas cosas que pertenecen a la razón. es natural que las busque más ávidamente.

el alma246. todos los cuales son simples. que no sólo no puede ser corpórea aquélla que está en las virtudes del espíritu. 244 Plotino. Estoic. 64e: lo bueno y lo bello mezclado. finalmente. 243 «vel concipitur». 21-24 (I 6 está preconcebido por la discusión de la simetría). la mente e Dio». belleza y cantidad. puesto que cosas. ninguna cosa simple sería bella. y no está en cada uno de los miembros por sí. cfr. Frg. Hay algunos que tienen la opinión de que la belleza es una cierta posición de todos los miembros244 o. Se añade a esto que aquella proporción incluye todos los miembros del cuerpo compuesto.. Y tampoco son hermosos los cuerpos por su cantidad242. la ciencia. sino en todos juntos. puesto que como esta disposición de partes sólo la hay en las cosas compuestas. ciertamente estas dos cosas. Tusc. ¿De qué modo la pequeña pupila del ojo podría percibir todo el espacio del cielo si lo recibiese de manera corporal? Ciertamente. Poética. Sto. cita Phileb. sin embargo. Por tanto. no es sino también en éste incorporal. entonces. Theol. que no son por naturaleza bellas. como si una cosa fuera ser cuerpo. puesto que éstos no son corpóreos.puede ser el cuerpo. el brillo del oro. cada miembro por sí mismo no será bello. y a veces transformada la cantidad. Y aquella imagen. bello.. los llamamos bellos. una igualdad de medida o proporción. VI 6. 1450b 36 (la belleza se constituye en la grandeza y el orden). Pero la proporción de todo lo compuesto nace precisamente de las partes. om. 2. om. una sola voz.1. Y está tan lejana de ser cuerpo. De pictura. como cosas realmente bellas. con una cierta suavidad de colores. que son incorporales. También muchas veces sucede que hay la misma belleza en algunos cuerpos grandes y en algunos pequeños. no son bellos. 7. de ninguno. 1078b 1: de todas maneras. deben ser cosas completamente diferentes. Pero el espíritu recibe en un punto toda la amplitud del cuerpo. VI 7. 32-35. o al contrario. la belleza incorporal es aquélla que agrada. Por tanto. porque si fuese corpórea no convendría a las virtudes del espíritu. no en cuanto yace en la materia exterior. incluyendo 22. II 35. sino tampoco aquélla que está en los cuerpos y en las voces. Sucede también muchas veces que permaneciendo la misma proporción y me241 242 «spetiosa». Y ésta. en la vista y en el espíritu no puede ser cuerpo. la belleza permanece. de donde resulta un absurdo. 4. 31. Porque un mismo cuerpo de hombre hoy es hermoso y mañana por cualquier accidente que le desfigure puede ser deforme. III 278/279. originan la belleza. porque algunos cuerpos grandes y también algunos cuerpos pequeños nos parecen hermosos. Aristóteles. Si. cfr. sino en cuanto la imagen de aquélla es concebida243 por el espíritu a través del sentido de la vista. Además. la belleza por algún accidente cambia. las luces. Aristóteles quiere decir con «grande» lo limitado que se puede ver. co-[93]-mo ellos dicen245. I 6. . Tomás. Metaph. 246 «l'anima. y la belleza misma es más bien un simulacro espiritual de la cosa que una belleza corporal. Plotino. A los colores puros. 30. incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. permaneciendo a menudo la misma cantidad. Cicerón. Y estas cosas nos deleitan extraordinariamente. y parece igual en los grandes y en los pequeños. S. y otra ser hermoso. om. XIII 3. Y aunque llamamos bellos a algunos cuerpos. Al espíritu le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida. I-II 145. por su propia materia241. de modo espiritual y en una imagen incorporal. 245 «ut eorum verbis utamur». De aquí se concluye que el amor se refiere a algo incorporal. y muchas veces los grandes son deformes y los pequeños hermosos. los pe-[92]-queños feos y los grandes muy agradables. aunque sea semejante a un cuerpo exterior. no agradaría a quien la contempla que fuese corporal. Alberti. la pureza de la plata.. Esta opinión no la admitimos. Y aquello que es agradable es. porque al espíritu le gusta la apariencia de una persona. Por el contrario.

que carecen de figura y de color. el deseo de cada uno sin duda es satisfecho después de que se ha poseído lo que se deseaba. Entonces. Sin embargo. no hace arder a ninguna naturaleza corporal y no busca la belleza. del Sol. modelos e ideas251. [94] Y nadie se atreverá a afirmar que la belleza es una conjunción de figura y de colores247. om. Estas están claras en el mundo. Pero el amor no se sacia por ninguna mirada o abrazo del cuerpo. I 6 1. Este rayo divino imprime en éstos. en la materia del mundo. que están cercanos a él. Míseros amantes. y nada más pronto que la gracia. om. en el cual está la fuerza fecunda de crear todas las cosas. apagar tan ardiente sed. Virgilio. es necesario que busquen el dulcísimo humor de la belleza que aumenta su sed en otra parte que en el río de la materia o de los riachuelos de la cantidad. las piedras. serían dignos de amor. porque ni las ciencias ni las voces. pero la gracia no es la misma. bebiendo este licor. en el que está más lejano se refleja de una manera más oscu247 248 Sigue comentando Plotino. Los platónicos250 llaman a estas pinturas en los ángeles. IV 3 11. tienen sed de belleza. Nada envejece más lentamente que la figura. De lo cual resulta que ésta no puede ser una cosa corporal. pero prestad atención.dida de los miembros el cuerpo no agrada como antes. los árboles y los animales uno por uno. 249 «dispositionem». la figura y los colores. [95] CAPITULO IV La belleza es el esplendor del rostro de Dios La potestad divina que se eleva por encima de todo infunde benignamente su rayo. en el ángel. Y todavía muchas veces vemos en alguno una disposición de las partes y una medida de los miembros mejor que en otro. Por todas estas cosas se concluye que aquéllos que. Eneida. 251 Plotino. Ciertamente hoy en nuestro cuerpo hay la misma figura que el año pasado. Y por esto se muestra claramente que no es lo mismo figura y belleza. la Luna y las estrellas. si al menos quieren. no sabemos por qué razón éste es considerado por nosotros hermoso. y la gracia es mayor en un joven. y es amado más ardientemente. como el hambre y la sed se apaciguan por el alimento y la bebida. en las almas. Por tanto. la disposición249 y el orden de todo el mundo con mucha más exactitud que en la materia del mundo. de los elementos. he aquí el esfuerzo248. Además. Porque muchas veces el color en un viejo es más claro. a los ángeles y espíritus por ella creados. VI 129. brilla con una claridad especial en los ángeles y en los espíritus. en el alma y en el cuerpo del mundo. En el que está más próximo se refleja muy claramente. Yo os lo diré ahora. He aquí por qué esta pintura toda entera del mundo. razones y nociones. que vemos. más claras en el alma y clarísimas en la mente angélica. ¿a dónde os dirigiréis entonces? ¿Quién enciende tan vivas llamas en vuestros corazones? ¿Quién apagará tan gran incendio? He aquí la dificultad. . encendidos de amor. Esto parece que nos lleva a pensar que la hermosura es otra cosa diferente a la disposición de los miembros. que no tienen una figura determinada. ni los colores ni las luces. En aquéllos aparece la figura de cada esfera. La misma razón nos lleva a no suponer que la belleza es la suavidad de los colores. 250 «a platonicis». el único rostro de Dios se refleja en tres espejos diferentes colocados en orden. imágenes y formas. Y en los de la misma edad alguna vez sucede que aquél que supera a otro en color es superado por el otro en gracia y belleza.

se desvía a la tarea de generar254. Sin embargo. olvida el tesoro que está escondido en su interior. Y puesto que el rostro del padre es grato a los hijos. lo recibe según su naturaleza. Y nosotros llamamos belleza a aquella gracia del rostro divino. ven la propia luz percibida y todas las cosas que hay en ella. De donde resulta que toda la belleza de este 252 253 «si ad ceteras compares». De aquí resulta que el espíritu no reconoce la luz del rostro divino que siempre resplandece en él antes de que. no del modo en que está en la materia de los cuerpos. El resplandor y la gracia de este rostro. porque las figuras y los colores de los cuerpos no se perciben jamás si no están iluminados por la luz. puesto que no está impedida por el gobierno del cuerpo. Y nosotros no dudamos de que esta belleza es incorporal. ¡Ojalá253 que esto también nos ocurriera a nosotros! Pero nuestro espíritu. amor universal. Y el impulso que se vuelve hacia ésta. Y del mismo modo se ve que ella es recibida por los ojos. 257 «offensione». la luz única del sol se presenta a los ojos. en esta percepción.ra. Y dos cuerpos a su vez mezclados se corrompen continuamente por un contagio recíproco. y amor a aquella ansiedad del ángel que le une totalmente al rostro divino. Por esta consideración es inducido a contemplar aquel rostro de Dios que resplandece en su interior.. que está en el ángel.. Puesto que el cuerpo no se mueve en un momento sino en el tiempo. contemple con su pensamiento el rostro de Dios que reluce en la máquina del mundo y que es evidente a sus ojos. om. Y esto lo vemos en la mezcla del agua y el vino. no se mancha. ni ellos llegan con su materia a los ojos. Es por esto que todo este orden del mundo que se ve es percibido por los ojos. Y. Y un cuerpo no penetra en otro sin molestia257 de sí o del otro o sin destrucción de ambos. parece necesario que estas cosas estén en los ojos para ser vistas por los ojos256. pintada de colores y de figuras de todos los cuerpos iluminados por ella. gravado por esta inclinación. [96] muy oscuramente. 255 «ut idem sepius repetam». amici miei. debe llamarse belleza universal. sino del modo en que está en la luz infundida a los ojos. Por esto recibe los colores y las figuras de los cuerpos de una manera espiritual. y así ve el rostro de Dios grabado en su seno. Entonces. 256 «e che la bellezza è spirituale». ya que en un momento completa todo el orbe de Oriente a Occidente. Y siempre acomoda a este trabajo la sensibilidad y también la razón más de lo que debiera. Y. sirve durante mucho tiempo al provecho del cuerpo. la santa mente del ángel. y mezclada con la suciedad.» 254 «al ministero corporale». En el ángel y en el alma ninguno duda de que ésta no es un cuerpo. se refleja en sí misma. Después. y al punto se maravilla de lo que ha visto. con la ayuda de un cierto rayo natural suyo perciben la luz del sol así dispuesta y. creado con la condición de estar cercado por el cuerpo terreno. es necesario que el rostro de Dios Padre sea gratísimo a los espíritus. y penetra en cada parte del cuerpo. om. del fuego y de la tierra. o en el alma o en la materia del mundo. Y esto aparece aún más evidente en el hecho que la luz por sí misma no puede ser un cuerpo. Por tanto. Los ojos. sin ofensa alguna. Entonces. puesto que en aquella luz se ha separado de la materia. Estas condiciones no son propias de la naturaleza del cuerpo. y con gran ansiedad se une para siempre a él. «Iddio volessi. en aquél que está lejanísimo con respecto a los otros252. siendo ya el cuerpo adulto y despierta la razón. che. envuelto en el cuerpo terreno. . y que también en los cuerpos es incorporal lo demostramos más arriba y por ello a partir de aquí consideramos muy importante que el ojo [97] no ve otra cosa que la luz del sol. está necesariamente desprovisto de cuerpo. todo lo que recibe. volviendo a repetir lo mismo255. puesto que la luz del sol es incorporal. del aire y del agua. om.

Ciertamente. está en acuerdo o en desacuerdo. Metaph. sobre todo cuando en aquél resplandece claramente la chispa de la belleza divina. 46. 259 258 . que está lejanísima del artífice divino. XI 3-5). innatas (que surgen por la Idea). al momento le disgusta. Para Ficino las almas permanecen inmutables. «la quale l'animo dalla sua origine possiede». se juzga que la constitución del hombre es semejante a ellas..6). en la otra. o que la belleza es incorpórea258 De todas estas cosas se sigue que toda la gracia del rostro divino. 2. se odia. y como hermosa. Y conmovidos por su admiración no amamos esta faz toda en conjunto. Cuando es semejante a ellos concuerda. no por la materia o por la cantidad. 1574 (Introd. no mira las formas [99] que por naturaleza están dentro de él. Plotino. Op. se muestra indigna de aquella figura perfecta. 261 «Così si confa ancora alla ragione e sigillo che è nell'animo». Este afecto nace de dos causas. I 6 2-3). el cuerpo y la belleza son cosas diferentes. menos. y como deforme. En consecuencia. en este acuerdo consiste la belleza. en seguida agrada. que se llama belleza universal. porque el espíritu. Aquella que resulta más semejante se ajusta y concuerda con la fuerza de Dios y la idea angélica. Cfr. Si concuerda. la vera figura dell'uomo. sino como una impresión de una impresión de una idea (cfr. 191 s. Herod. I 6).mundo. Si alguno preguntara cómo la forma del cuerpo puede ser semejante a la forma y razón del espíritu y de la mente. di che sopra parlammo infuse. pulsando con su imagen la forma de la cosa misma. impedido con el gobierno del cuerpo. VI 7. se ama. che si debbe generare intera». sino también en sus partes. le ruego que considere el edificio de un arquitecto. En la materia mejor dispuesta aparece más semejante. 26. El concepto (ratio) no es una forma (species) aristotélica. X 46)— sigillum y formula innata (Theol. 1.. Plat. Aristóteles. Op. Al «e che la bellezza è spirituale». se presenta incorpórea a los ojos a través de la luz incorpórea del sol. y en esta aprobación consiste el afecto del amor. 1575 s.. también Op. V 8. Aquella fuerza divina infundió en el ángel y en el alma la figura perfecta del hombre a crear260. Teeteto. (sobre Parménides).. pintada en el espíritu. Pero la composición del hombre en la materia del mundo. si la imagen del hombre que es tomada por los sentidos y pasa al espíritu no concuerda con la figura del hombre que posee el espíritu259. (sobre Plotino. De voluptate XV. 260 «quel raggio divino. Ya porque la apariencia y la figura del hombre dispuestas de manera apropiada concuerdan perfectamente con la noción del género humano que nuestro espíritu tomó del autor de todo y que guarda. según Cicerón). Y por esto sucede que algunos que nos encontramos. la forma exterior de una cosa. [98] CAPITULO V Cómo nacen el amor y el odio. formas de conocimiento (species). al instante nos gustan o nos disgustan. lo mismo que con la noción que hay en el alma261. sin que sepamos la causa de esta impresión. 1576. El alma aprueba este acuerdo. no solamente en el ángel o en el alma. de donde nace el amor particular a la belleza particular. sino incluso en la mirada de los ojos. 1008 («semina innata virtutum». Plotino. 7 = Diógenes Laercio. el espíritu conmovido ama u odia a la cosa misma. a Plotino.. 1032a 26-b 21. Así. Op. que es el tercer rostro de Dios. La idea innata de la Belleza: Op. 262 «la ragione o vero sigillo». es incorporal. él las llama en la discusión con Epicuro tÝpoj y e‡dwlon (Ep. ad. somos atraídos por cualquier hombre como miembro del orden del mundo. Pero sucede entonces que por una natural inconveniencia o conveniencia. y cuando concuerda es be-[100]lla. y por esta oculta ofensa o caricia. Y puesto que la idea y la razón262 son ajenas a la materia del cuerpo. sino por algo incorpóreo más digno. VII 7. 1251 s.. En consecuencia. IV 3.

líneas y 263 264 «orsu. las arrugas. El uso de la palabra modus corresponde aquí más adecuadamente a la música. Haz esto mismo en el cuerpo de cualquier hombre. sino el límite de la cantidad. o un vacío absolutamente inútil.principio el arquitecto concibe en su espíritu la razón y. que resplandece en él por el influjo de su idea. Civ. la medida no es cantidad. ¿Quién dirá que las líneas. recogida de Vitruvio. y el brillo266 de los colores adornen el orden y la medida de las partes. se debe juzgar semejante al arquitecto más por una cierta condición incorporal que por la materia. junto con otras triadas. Pero. aunque están en la materia. en la medida de sus fuerzas. son cuerpo? Además. estimamos que es necesaria la apariencia. Agustín. es entre otros utilizada por Alberti. y de las piernas y de los pies. Y la longitud de la nariz iguale la longitud de los labios y también de la oreja. II 35-36. ciertamente. ¿Quién negará que la casa se muestra como un cuerpo y que ésta es muy semejante a la idea incorpórea del artífice. Añádase que el orden no es otra cosa que el intervalo conveniente de las partes. 265 Esta teoría de la proporción. además de esto. que carecen de anchura y de profundidad. una comparación posible en la determinación de lo bello: Aristóteles. ¿diremos que es otra cosa que la distancia de las partes?267 Pues la distancia. 267 «intervallum vero quid aliud dicemus quam distantiam partium?». que las orejas. separa la materia si puedes. El orden de los miembros no es miembro alguno. Y la preparación del cuerpo viviente consiste en tres cosas264: orden. y los otros miembros del cuerpo estén en su lugar. Encontrarás que la forma de aquél que se ajusta a la razón del espíritu es simple y desprovista de materia. es o nada. por otra parte. ésta. 266 «degli occhi». Los límites son superficies. en S. Después. Así. por así decirlo. Estas tres cosas. vivacidad y gracia. . No te quedará nada del cuerpo ni de la materia. la cual da a cada uno de los miembros la magnitud debida. o un trazo de líneas. 1078b 1. habrá el orden interior que proviene del artífice y en el artífice permanece. XIII 3. en fin. «Ordo-modus-species». Porque primero hace falta que cada uno de los miembros del cuerpo tenga su lugar natural. trai all'edifizio la materia». que son necesarias al cuerpo. por medida. de mo-[102]-do que tres narices a lo largo completen la longitud de un rostro. Y ocho cabezas comprendan la altura de un cuerpo. la idea del edificio. De pictura. medida y aspecto. que los ojos estén próximos y a distancias iguales de la nariz. ¿qué es entonces la belleza del cuerpo? Es un cierto gesto. [101] CAPITULO VI Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual Finalmente. atendiendo a la proporción de todo el cuerpo. que las dos orejas disten ambas lo mismo de los ojos. que es igual a la longitud de los brazos extendidos a los lados. Dei. construye la casa tal como la concibió. la apariencia se refiere a las líneas y el color. los ojos y la nariz. los dos semicírculos de las orejas juntos hagan el círculo de la boca abierta. no pueden ser parte alguna del cuerpo. Este resplandor no desciende a la materia si ésta no está antes convenientemente preparada. Por orden se entiende la distancia entre las partes. Y los dos círculos de los ojos igualen la apertura de la boca. esto es. y efectivamente puedes hacerlo con el pensamiento. pero deja el orden. porque el orden está en todos los miembros y ningún miembro se encuentra en todos los miembros. Metaph. Y bien263. para que los artificiosos trazos de las líneas. V 11. om. la cantidad.. a cuya semejanza ha sido hecha? Además. Pero esta igualdad de distancias que pertenece al orden265 no es suficiente si no se añade la medida de las partes. y hagan esto mismo las cejas si se juntan. Y este intervalo.

Y dice que el amor es joven. bien proporcionado y brillante. Y colocamos la apariencia. Pues. tierno. y como un espejo próximo a Dios. y aquella forma perfecta del hombre. 178-181. como más arriba dijimos. Plat. en los sonidos y en los cuerpos. como por tres elementos. luce la imagen del rostro divino. después en las almas de los hombres. no en la materia. 272 Esta parte del discurso de Agatón que quiere describir al dios mismo es interpretada por Ficino antropomórficamente: los atributos son —correspondiéndose con V 6— sólo preparaciones.puntos que. de modo que nuestro cuerpo sea muy semejante al cielo. según la costumbre de los antiguos poetas. Tomás. La apariencia sonora es la intensidad270 de un sonido brillante. Así. los cuerpos compuestos de muchos miembros. [105] CAPITULO VII Retrato del amor El poeta Agatón.. sino que basta separarlo de las impurezas de la tierra. 270 «la risuonanza». sombras y líneas. Pero el espíritu está por su naturaleza preferentemente adaptado a ella271. como son los cuatro elementos. para no alejarnos mucho de nuestro discurso. reviste a este Dios de imagen humana272 y lo pinta a semejanza de un hombre hermoso. y los sonidos simples se preparan a la misma suficientemente por un cierto equilibrio. que son explicados en el hombre por la doctrina de la complexión (cfr. de la misma manera que no hace falta añadir nada al oro para que aparezca bello. resultará más viva en una materia sumisa y obediente. los animales. infundida por el rayo de Dios que ilumina. cuartas. y al raptarlos los inflama de un amor ardiente. ¿Por qué así?273 Esto es más bien la preparación para un carácter hermoso que la hermosura. fecundidad y claridad inherente a su naturaleza. Por esto es evidente que la belleza está tan distante de la materia corporal que no participa de la materia misma si no está provista de aquellas tres preparaciones incorporales. S. si se adhirieron. Theol. Por estas tres cosas. Pero. brillará la belleza natural del espíritu. 271 Cfr. concluiremos de todo lo dicho que la belleza es una cierta gracia. no se consideran cuerpos. y no se aparte de la formación de su espíritu por el exceso de algún humor268. que mueve y deleita nuestros espíritus por medio de la razón y de la vista y del oído. De modo semejante se disponen los sonidos para recibir su belleza. cuya sustancia es equilibrada. y las piedras. puesto que de estas cin268 269 «per la esorbitanza d'alcuno umore». porque él es espíritu (spiritus). La medida es la progresión269 debida a través de las terceras. Su orden es el ascender y descender del tono grave a la octava. de las que hemos hablado. los metales. sino abandonar el cuidado y la solicitud tan ansiosa del cuerpo y apartarse de la perturbación del de[104]-seo y del temor: al instante. sino en la alegre concordia de luces. III 3 y IV 3). quintas y sextas e igualmente de los tonos y semitonos. se disponen a recibir la belleza. así el espíritu no necesita ninguna añadidura para aparecer hermoso. 273 Om. como los árboles. . Los cuerpos más simples. y también la reunión de muchos sonidos. el resplandor celeste brillará fácilmente en un cuerpo semejante al cielo. vivaz y espiritual. Op. en el cual. en las figuras. careciendo del grosor de la profundidad. primero en el ángel. II 63-64. «il discorrere». VII 7-15. El fundamento de estas tres preparaciones es la reu[103]-nión equilibrada de los cuatro elementos. ágil. flexible. y al deleitarlos los rapta. que tiene el espíritu. que el alma es complexión y armonía de acuerdo con Sto. gent.

puesto que Agatón expone muy elocuentemente todo esto. 278 «diversa». Agatón llamó al amor suave. domina un exceso de agua277 y de tierra. nos basta haberlo resumido brevemente. Con el paso del tiempo. 274 275 «complexione». Es tanta la fuerza de este amor que él solo puede mantener al género humano en una tranquila paz. después de éstas. Pero ¿por qué lo llama joven? Porque este equilibrio se posee no [106] sólo por beneficio de la naturaleza. fluxum». y huye de las contrarias. Es a nosotros a quienes corresponde comprender. om. cuando impera el frío. 276 Idem. . la medida y la apariencia. Los físicos han demostrado que la señal de la armonía274 en los cuerpos es el suave y firme equilibrio de la carne delicada. cuando se han disuelto las partes más sutiles de los humores quedan las partes más densas. porque comúnmente los jóvenes son seducidos por el amor. porque en la florida y espléndida edad inspira el ingenio del hombre y desea lo que está en flor. la delicadeza uniforme y firme del cuerpo indica la disposición moderada en sus cuatro humores. Agatón se calla lo restante. om. ni la fortaleza. y las otras dos indican el orden. y no pienses. [107] CAPITULO VIII De la virtud del amor280 Aquellas cosas que Agatón dice de las cuatro virtudes para dar a conocer la bondad del amor. Y los que son seducidos. porque los temperamentos amables son seducidos más fácilmente. cuando la sequedad. se vuelven mansos. y de la misma manera desaparece. Brillante. pero en el poder del amor se deben entender de otro modo. sino también por beneficio de la edad. Estas cinco partes parece que se han de conocer en la figura del hombre. o sea. el cuerpo es árido e hirsuto. como hemos dicho. es fluido276. 277 «acque». delicado y tierno. Y añade brillante. Ágil y flexible. «durum. Se dice que el amor es joven. el cuerpo es rígido. el advenimiento de la gracia279. la cual no admite ni ultrajes ni injurias281. Suave.. desigual. Después de esto añadió bien proporcionado. 279 «quella gratia che è bellezza».. Porque cuando el calor se eleva demasiado. resplandeciente por la suave belleza de sus colores. vacilante y alambicado. Una vez dispuestas estas medidas. las tres primeras designan una complexión armoniosa. 280 «De le virtù d'amore». esto es. porque desea cosas hermosas y ordenadas. de las leyes o de la elocuencia. que es el primer fundamento. 281 «ingiuria di fatti o villanía di parole». Proporcionado y armonioso. Y ¿por qué también ágil y flexible? Para que entiendas que es apto y pronto a todos los movimientos. Por esta razón. porque penetra a escondidas. aunque antes fueran feroces. Pero. porque muestran su fuerza y cualidad.co partes. y seducidos por sus asechanzas se acercan a los de edad joven. cuando lo llama suave. Disipados el fuego y el aire. pueden conseguir sin la benevolencia. formado honestísimamente con un orden y medida de las partes. cosa que ni la prudencia. Se afirma que es justo. hay una recíproca benevolencia. Por tanto. ni la fuerza de las armas. que ha querido referirse a la lánguida e inepta debilidad femenina. duro275 y áspero. cuando la humedad. pues ésta es contraria278 a una complexión equilibrada. porque donde hay amor verdadero y completo. deben entenderse así.

De todo esto se concluye que el amor es por esto el más feliz. no impide la magnanimidad concedida por Marte. Y por estas cosas se demuestra la sabiduría del amor. como semejantes a él. 86-89. Venus le domina282. cuando Marte colocado en los ángulos del cielo. porque doma los deseos deshonestos. cuando Marte predomina en el nacimiento del hombre le da magnanimidad e irascibilidad. por así decirlo.. no fuerza. Igualmente. Y tanta es su libertad que las otras inclinaciones. será abrasado por amores muy ardientes285. los habitantes de los cielos. que Dios. por la presencia de Marte. Esto lo oísteis al principio suficientemente al héroe. principalmente ama el amor. detiene. Sobre Venus y Marte en el arte del Ren. aquél que ha nacido. artes y operaciones del espíritu. es que todas las cosas le obedecen. lo que ya ha sido tratado suficientemente en el discurso de Erixímaco. pero el amor está satisfecho con el premio de sí mismo. esto es. Por el contrario. El amor. De modo que si al nacer alguno. Porque si es284 la guía de la vida. Marte sobresale en fortaleza. porque él hace a los hombres más fuertes. «Venus hunc domat». om. pues ¿qué hay más fuerte que la audacia? Y ¿quién combate con más audacia que el amante por el amado? Sobre los otros dioses. como si no hubiera otro premio excepto el amor que fuese digno del amor. el argumento más claro sobre la fortaleza del amor. y no el amor a la audacia. todos los otros deseos se desdeñan. que consiste en un cierto orden y templanza. Finalmente. y es incompatible siempre con los gestos vergonzosos. y sobre todo desea que el amado ame a aquél que a su vez le ama. y él no obedece a ninguna. 286 «perche gli uomini non si innamorano propio per essere audaci». Y si Marte influye próximamente. porque son heridos por el amor. ni las amenazas y violencias de los poderosos pueden obligarnos a amar. Libra o Tauro. sino que muchas veces. la malignidad de aquél. procura inclinación al amor. Es. Images (66-69) y Wind. ver Gombrich. Marte se encuentra en la casa de Venus. 282 . Por otra parte. En efecto. se vuelven muy audaces para afrontar intrépidamente cualquier peligro por el amado. puesto que la audacia es la esclava que acompaña al amor. el amor es libre y nace espontáneamente en una voluntad libre. los animales y todos los cuerpos aman. escapa a la violencia de todos. Ni los dones de los ricos compran el amor. ya que determinó desde el principio que sería libre. al buscar la belleza. sapientísimo. sobre los otros planetas. Pero el amor no se somete a ninguno de ellos. los hombres ricos y los reyes más poderosos se someten al imperio del amor. vuelve más ardiente con su calor el ímpetu de Venus. desprecia los deseos viles e inmoderados.Lo llama después moderado. además. o bien en el aspecto sextil o trino de Marte. pero si Venus se aproxima a continuación. Pero Marte no domina jamás a Venus. Y consta que es bellísimo porque se deleita en las cosas bellas. da malos presagios a los que nacen283. Mysteries. Y también que es el mejor porque hace a los amantes muy buenos. en la segunda o en la octava casa de [108] la natividad. los fuertes y los sabios. 284 «si Venere tiene la signoria della natività dell'uomo». y es necesario que aquél que hace mejores a otros sea él mismo mejor. 283 «minaccia: nati dicasi infelici». eligen la mayoría de las veces un premio diverso a ellas. superior a todos. Ciertamente. muchas veces Venus estando en su conjunción o en oposición o en exilio. Igualmente. Porque los hombres no son seducidos por ser audaces286. Añade muy fuerte. Por esta razón el amor es el creador y el conservador de todas las cosas y maestro y señor de todas las artes. En efecto. 285 «alle fiamme d'Amore». pero refrena el defecto de la irascibilidad. Marte sigue a Venus y Venus no sigue a Marte. Pues quien ama. porque es el más bello y el mejor. o hacer que [109] dejemos de amar. De lo que resulta que el amor que inspira fuerza a todos. donde reina el amor. De donde parece que hace a Marte más clemente y lo domina.

genera concordia. «non vi sono insidie. lo que entenderá cualquiera que recuerde lo que fue ya demostrado anteriormente. es más antiguo que ellos. ama con más ardor el don del padre292. por el que son creados los cuerpos celestes290. 289 «col caldo suo». . padre de todas las cosas. Allí todo es común. los homicidios y las luchas. pero aquél por el que las criaturas aman a su creador. en el instante en que nacen. a partir de las palabras de Agatón. Saturno y los otros planetas. El simple. por un cierto amor de propagar su semen y por la generosidad de su providencia ha engendrado las mentes. y da felicidad evitada la miseria287. induce la felicita». y desaparecen las querellas. de una parte. sus mediadores.. Tercero.. 287 288 «reca sicurtà. es más antiguo que las ideas.. Se ha mostrado que la tranquilidad es concedida por el amor recíproco no sólo a los animales. y en las cosas serias fortísimo.. 291 «più giovane che le menti». genera concordia tras alejar la discordia. pronto en los juegos. Dios. y cómo es. Qué dones concede a los hombres. En primer lugar cabe preguntarse por qué razón Fedro dijo que el amor era más viejo que Saturno y Júpiter. no hay insidias288. lo aman. la mente angélica no recibe de su padre las ideas del planeta Saturno y de otros antes que por su amor innato se vuelva hacia su rostro. excelentes amigos. qué significa en Platón el reino de la necesidad y el imperio del amor. Al final de este discurso se dice que el amor con su canto289 dulcifica las mentes de los dioses y de los hombres. [111] CAPITULO X El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses Pero antes de que termine. el [112] amor del ángel hacia Dios. resolveré en la medida de mis fuerzas tres cuestiones que nacen de la exposición de Agatón. Además. Segundo. los robos. el amor es el principio y el fin. que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende. magnánimo para llevar los negocios. después que las ha recibido. otro recíproco. a cualquiera de quien se apodere vuelve prudente para prever. que mueven a Júpiter. ne tradimenti». Estas mentes. alegre en las diversiones. y más arriba en el discurso de Erixímaco se ha tratado ampliamente. Así. el primero y el último de los dioses. Hay un amor simple. El amor recíproco procura seguridad disipando los peligros. más joven291. se puede deducir fácilmente de lo dicho. Por tanto. 292 «Dio». sino también a los cielos y a los elementos. Decimos que este amor.[110] CAPITULO IX De los dones del amor Qué es el amor se ha mostrado a partir de nuestra discusión anterior. y de otra es más joven. Y Agatón lo señala aquí. que se llaman dioses. después de reconocer a su padre. Pues allí donde hay amor recíproco. agudo para disputar. qué artes inventaron los dioses bajo el reino del amor y qué dioses las inventaron. Por el contrario. 290 «le menti». elocuente para hablar. y Agatón dijo que era más joven.

al sembrar él. porque el amor divino.. II 11-13: «Deus voluntatem habet. Y así. 55. 293 . sin embargo porque procede de fuera de Dios necesariamente degenera respecto de la infinita perfección del padre. por tanto. Hymn. De modo que el amor es siempre el primero y el último de todas las cosas. Tomás. y Dios ilumina por amor a aquélla que se ha vuelto hacia él. espontáneamente293. Pues es forzada a recibir según la capacidad de su naturaleza y por [114] la violencia de la naturaleza receptora. la luz divina. desea la plenitud total de la luz. Puesto que el efecto no recibe jamás toda la bondad de su causa295. ha dado origen a todas las cosas nacidas de él. la tiranía de la necesidad antecede al reino del amor. De nuevo aquí se insinúa el poder de la necesidad.. voluntas Dei necessaria simul et libera est et agit libere. 296 «in questo atto». igualmente lo debemos entender del alma y de las demás obras de Dios. es buena.[113] CAPITULO XI El amor reina sobre la necesidad Pero resolvamos ahora la segunda cuestión. proceden de la necesidad y en el proceso degeneran. así: dein¾ g£r ¢n£gkh p£nta kratÚnei La grave necesidad domina todas las cosas Al reino del amor en el himno de Venus298. El imperio de la necesidad en el himno de la noche297. Porque aquella mente encendida por este primer resplandor de Dios. sin ser coaccionado. Theol. Sin embargo. da generosamente además de aquella primera luz natural. Se dice que el amor reina por encima de la necesidad. A esta necesidad sucede otra vez la primacía del amor. gent. ama a su autor.. él obra por doquier. Porque ésta se eleva hacia Dios por amor.. Pues. Plat. Cfr. así: Tú mandas sobre las tres Parcas y engendras todas las cosas kaˆ kratšeij trisswn moirîn. con una claridad tan grande como le es concedida por Dios. ya incluso en la degeneración. Esta. 294 Cfr. 298 Id.. oscura por naturaleza. antes de volverse por amor hacia su padre. por la generosidad de su providencia. Hymn.. El imperio de la necesidad consiste ya en este proceso necesario del efecto. necesariamente se propaga. no teniendo nada sobre sí. aunque nace de la suma bondad de Dios y. 3 (Abel). S. I 81. pues las cosas por sí mismas. aquella luz se vuelve más oscura. Y lo que hemos dicho de estos dos imperios. Orfeo cantó estos dos imperios en dos himnos. X 616 s. Pero la mente. Sto. Por lo cual. Resp. Deus amat et providet». 297 Orphica. Elem. Y así los poderes del amor y de la necesidad se van sucediendo alternativamente. estimulada por esta chispa de luz. II 23-30. puesto que la luz que desciende de Dios no es recibida por la mente. si hablamos de las cosas creadas por Dios. aquél produce por amor y ésta por necesidad294..5 (Abel). A partir de aquí Dios. en el cual no tiene lugar la violencia de la necesidad. genn´j dš t¦ p£nta Theol. desde el instante que ha nacido.. 7. se vuelve ardientemente hacia él y. Y aquí296 resurge el reino del amor. 295 Proclo. la mente que le sigue. Esta sucesión se efectúa en las cosas divinas según el principio de su naturaleza y en las otras según intervalos de tiempo.

Orfeo ha situado divinamente estos dos reinos, y los comparó mutuamente, y antepuso el amor a la necesidad, cuando dijo que éste mandaba sobre las tres Parcas, en las que consiste la necesidad. [115]

CAPITULO XII Cómo, bajo el reino de la Necesidad, Saturno castra a Cielo y Júpiter ata a Saturno
Pero de qué modo dice Agatón que mientras domina la necesidad, los dioses siguientes castran o atan a sus padres, lo entendemos fácilmente por lo anteriormente dicho. No se deben interpretar estas cosas en virtud de que la mente angélica divide y dispersa299 a Dios mismo, sino que le ha sido otorgado por Dios en sí misma. Un poco más arriba hemos demostrado suficientemente que los favores de Dios decaen necesariamente de su suma perfección en el espíritu que los recibe. De lo que resulta que aquella fecundidad de su naturaleza que es intacta en Dios, pero disminuida y de algún modo mutilada300 en el ángel, se dice con razón que fue castrada. Y esto se dice que sucede mientras reina la necesidad, porque no sucede necesariamente por la voluntad de quien da o de quien recibe, sino por esta necesidad, por la que el efecto no se puede igualar a su causa. Y así Saturno, esto es, el ángel, parece castrar a Cielo, o sea, el sumo Dios, y también Júpiter, esto es, el alma del mundo, parece atar a Saturno, o sea, restringe la fuerza recibida del ángel en él mismo a confines más estrechos por defecto de su naturaleza. [116] Pues es más amplio el poder de aquél que el de éste. Así que se estima que el poder que en aquél, por su amplitud, está libre y suelto, en éste, a causa de su estrechez, está ligado y restringido. Sin entrar en lo que los astrólogos opinan, que la malignidad del planeta Saturno es neutralizada muchísimas veces por la conjunción, recepción u oposición de Júpiter, en el aspecto sextil o trino. Pero es suficiente lo que hemos hablado sobre estas cosas. Entremos en la tercera cuestión. [117]

CAPITULO XIII Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden
Agatón estima que es a causa del amor que las artes fueron entregadas al género humano. El arte de reinar por Júpiter; el arte de lanzar flechas, adivinar y curar, por Apolo; el arte de trabajar los metales, por Vulcano; la industria de tejer, por Minerva; y finalmente, la música por las Musas. Doce divinidades están al frente de los doce signos del Zodíaco301: Palas en Aries, Venus en Tauro, Apolo en Géminis, Mercurio en Cáncer, Júpiter en Leo, Ceres en Virgo, Vulcano en Libra, Marte en Escorpión, Diana en Sagitario, Vesta en Capricornio, Juno en Acuario, Neptuno en Piscis. Todas las artes han sido transmitidas por ellos a nuestra especie. Aquellos signos infunden sus fuerzas para cada arte en el cuerpo, y las divinidades302 que están al frente de ellos, en el alma.
«et discerpat», om. «et quammodo mutilato», om. 301 Esta ordenación también en Theol. Plat., IV 1, Op. 126 (Marcel, I 153). Ficino se ajusta a Manilio. Astronomica II 439-447, cuyo sistema introduce aquí en una concepción moderna: Kaske, Zodiac, 198 s. 302 Las divinidades, om. en latín. Sobre las artes: Manilio, Astron., IV 176-188 (Löwe), 124-139 (Wilder); los atributos de Libra y de Géminis no figuran en Manilio. En Géminis puede verse una contaminación con Cosme y Damián, santos patronos de los Medici-médicos.
300 299

Así, Júpiter a través de Leo hace al hombre muy apropiado para el gobierno de los hombres y los dioses, esto es, para llevar a cabo dignamente tanto las cosas humanas como las divinas. [118] Apolo, a través de Géminis, nos enseña el arte de tirar con el arco, la adivinación303 y la medicina. Palas, a través de Aries, la habilidad de tejer. Vulcano, a través de Libra, el trabajo de los metales, y los otros, las artes restantes. Y puesto que, ciertamente, nos conceden generosamente sus favores por la benignidad de su providencia, decimos que lo hacen por el amor que los estimula. Además, estimamos que la consonancia musical nace de la revolución muy rápida y ordenada de los cielos. Y los ocho tonos de los movimientos de los ocho círculos, y que el noveno se produce como acuerdo de todos juntos. Por tanto, a los nueve sonidos del cielo los llamamos las nueve Musas a causa de la armonía musical. Desde el principio nuestro espíritu fue dotado304 de la razón de esta música, y puesto que su origen es celeste, con razón se dice que esta armonía celeste es innata. Después, ésta se imita305 con los diversos instrumentos y cantos. Y este don igualmente nos ha sido concedido por el amor de la divina providencia. Por tanto, ilustres amigos, amemos a este dios porque es el más bello, imitémosle porque es el mejor, venerémosle porque es el más feliz, para que por su clemencia y generosidad nos conceda la posesión de su belleza, bondad y felicidad.

303 304

«vaticinium», om. Sobre la armonía de las esferas, Resp. X 617b. También Macrobio, Comm. in Som. Scip., 2, 3, 1. Cfr. Op. 614 y Supp. I 54-55; Op. 1434 sobre Resp. X; Op. 1737 sobre Plotino, IV 3, 12. 305 «imita e mette in opere».

DISCURSO SEXTO
[121]

CAPITULO I Introducción a la discusión sobre el amor
Hasta aquí Carolo Marsuppini. Después Tommaso Benci, fiel imitador de Sócrates306, con agrado y el rostro sonriente, se aplicó a la reflexión de las palabras socráticas. Nuestro Sócrates, dijo, juzgado por el oráculo de Apolo el más sabio de todos los griegos, solía dedicarse más al arte de amar que a ningún otro, como si por la experiencia en este arte Sócrates y cualquier otro hubiera de ser considerado el más sabio. El decía que este arte no lo había recibido de Anaxágoras, ni de Damón, ni del físico Arquelao, ni de los profesores de retórica como Pródico de Quíos y Aspasia, ni del músico Conós, de los que había aprendido muchas cosas, sino de la profetisa Diótima, inspirada por el espíritu divino. A mi juicio, para mostrar que sólo por inspiración divina los hombres podían entender qué es la verdadera belleza, qué el amor legítimo, y de qué modo se debe amar. ¡Tanto es el poder de la facultad del amor! ¡Tanta su sublimidad! Por tanto, alejaos de estos festines celestes, alejaos, digo, vosotros, ¡oh, profanos!307, que sumergidos en las bajezas terrestres y [122] esclavos de Baco y Príapo, como los puercos308, echáis por la tierra y por el fango al amor, don celeste. Pero, vosotros, castísimos convidados, y todos los demás consagrados a Palas y a Diana, que estáis entusiasmados con la libertad del espíritu purísimo y el eterno gozo de la mente, sed bienvenidos y escuchad con diligencia los misterios revelados por Diótima a Sócrates. Pero, antes de que escuchéis a Diótima, hay que resolver una cierta controversia entre aquéllos que hablaron anteriormente sobre el amor y los que lo harán ahora. Los anteriores llamaron al amor bello, bueno, feliz y dios. Sócrates y Diótima niegan esto, y lo sitúan en el medio entre lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, lo feliz y lo desdichado, Dios y el hombre. Nosotros consideramos que ambas sentencias son verdaderas, aunque por diferentes razones309. [123]

CAPITULO II El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre310
El imán transmite al hierro una cierta cualidad suya por la cual, haciendo el hierro muy semejante al imán, se inclina hacia esta piedra311. Esta inclinación, en cuanto que nace de esta piedra y hacia ella se vuelve, sin duda se llama inclinación pétrea. Pero en cuanto está en el hierro es igualmente férrea y pétrea. Pues tal inclinación no está en la pura materia del hierro, sino en la materia ya formada por la cualidad de la piedra, pero
Biografías sobre Sócrates: Apologie, 21a (oráculo); Symp., 177d, y Theages, 128b (ignorancia y Eros); su teoría: Diógenes Laercio, II C 19, Menon, 96d, y Asioco, 366b-c, Menexenos, 235e-236a; ver también VII 2. Lysias 204c, Jenofonte, Memor., II-6, 28; Symp., VIII, 2. 307 «empii». 308 Ad. ital. 309 «Noi approviamo l'una et l'altra sentenzia, benche l'una per una ragione e l'altra per un'altra». 310 «Che lo amore è in mezzo tra la bellezza e il uso contrario: ed è Iddio e Demonio». 311 Cfr. Platón, Ion 533dc.
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. cuando los textos no parece que hablen de todos los asuntos (el alma del mundo. 1436 s. por esta razón Diótima. II 248).. X 885e-903a. también. ¿quién desea aquello que tiene? Sólo queda entonces que el espíritu se consume de ardiente amor cuando habiendo encontrado la apariencia hermosa de alguna cosa bella. Resp.. Plat. que es el amor.conserva las propiedades de ambas. per tal saggio è incitato. no puro. se dirige hacia el que le atrae. 306 (Marcel. así el amor ocupa el punto medio entre la ausencia de forma315 y la forma. como el espíritu del amante posee la propia cosa bella y en parte no la posee. Pues el espíritu que no recibió la imagen de ninguna cosa bella. suspendido en el aire por la cualidad del calor. También. 317 Lo siguiente es una contaminación de Phaidr. Ficino los ha interpretado como muestran los comentarios citados. 319 La teoría del alma escalonada en el mundo de las almas. en la medida que es excitado por el fuego se vuelve hacia el fuego. también Excerpta ex Procli Comm. Phileb.. 316 «ragione». La figura del hombre. 314 «e di quella gustato (trova) qualche sapore nel suo giudizio. el fuego también por su cualidad.. transmite al espíritu. Y porque él está en el espíritu ya encendido por la presencia de aquel rayo bello. X 616 s.. Op. por esta primera degustación314. En su primer y segundo discurso Giovanni puso de manifiesto suficientemente esta región316 intermedia entre la naturaleza deforme y la hermosa. Para hablar más claramente312. Pero en cuanto está en el lino. como cosa no conocida por él. vuela hacia la región superior del fuego. no la ama. A esta atracción. sobre todo Epinomis 984d-985b (en Op. Allen 498 s. feliz y dios. 1364). Cfr. puesto que dependiendo de lo bueno. igualmente de lino y de fuego. (en Op. Y ciertamente. sin duda en parte es bello y en parte no bello. El lino. Platón considera que toda la máquina de este mundo319 está regida y se mueve por un alma. etc. Así. 245c-247e (ver en Op. al vuelo que. De este modo. y por las del huésped ateniense en las Leyes y los Epinomes. comentada en Theol. 1262. lo llamamos ciertamente ígneo. por las de Sócrates en el Fedro y el Filebo.). el rayo de su esplendor.). 26b-18a (en Op. XIV 1. bueno. IV 1. enciende el lino. llamó al amor demonio. 1912 s. 318 Symposium. ya que el cuerpo del mundo como todo cuerpo está compuesto de los cuatro 312 313 «ut loquamur apertius».). muchas veces muy bella a la [124] vista por la bondad interior felizmente concedida por Dios. En efecto. 202b-203a. Plat. IV 713c-e.. 90a (en Op. Op. Porque así como los demonios están en medio de las cosas celestes y las terrenas. para volver ya a ella. Y de este modo consideramos que el amor. sino ya encendido. o sea por el calor. es un afecto intermedio entre lo bello y lo no bello. es incitado a la entera posesión de la belleza. Apologie. lo llamamos por naturaleza tanto del lino como del fuego. 1527). estamos obligados a llamarlo un cierto afecto entre lo bello y lo no bello. entonces. a través de los ojos que la contemplan.» 315 «tra la bellezza et la privatione di quella». partícipe de uno y de otro. los demonios. atraído por esta chispa como por un anzuelo313. Timaios 39e-41a. Y aquél que posee la belleza entera no es conmovido por los estímulos del amor. bello y feliz se vuelve hacia lo mismo. Nomoi. in Alcib. 1386 s. om. las esferas de las almas y las almas propiamente en sí. según la opinión de Agatón y de los otros anteriores. 27c-31a (en Op.). [125] CAPITULO III Sobre las almas de las esferas y sobre los demonios Pero conoced de qué modo los demonios habitan estas zonas intermedias317 entre el cielo y la tierra por las palabras de Diótima318 en este Banquete. por esta mezcla. 1469-1471). sin ninguna duda lo llamamos bello. El espíritu. Theol.

36cd-39b. según el uso de Dionisio. es necesario entonces que estén presentes en ellas doce almas diferentes en belleza y virtud. 966d-e. ¿Quién está tan enajenado como para decir que la parte vive y el todo no? Vive. 325 Platón. Nomoi X 886d-898d X 11. 322 Plotino. llaman demonios a los animales [127] que. Pero afirma que están dotados de tanta virtud Timaios. las cuales dan vida a los animales generados de ellas? Y si estos elementos impuros del mundo viven y están llenos de seres vivientes. 6. Por esta labor todos parecen buenos. Hier. no vivirán y tendrán seres vivientes en ellos e. habitan la región del fuego etéreo. Dionisio Areopagita323 suele llamar con el nombre exacto de gobernadores del mundo inferior a los ángeles buenos324. Pero la diferencia está en que en la tierra hay dos géneros de animales. cael. todo el cuerpo del mundo. Sto. 9. Timaios. ocho cielos y cuatro elementos bajo el cielo. Sin duda sería absurdo pensar que un cuerpo imperfecto tuviese alma y el perfecto no tuviese alma ni viviera. 38e-39c-40ac. e igualmente en el agua. III 4. Plotino. del aire puro o del aire nebuloso. en tanto que el todo es más perfecto que la parte. porque como se muestra en el libro X de las Leyes325. X 896c-899d. malos. el alma de la materia primera. los diez círculos superiores del globo. y las almas de las doce esferas y de las estrellas.. hay doce esferas en el mundo. Los platónicos321 llaman dioses al alma del mundo. ver la carta de Filippo Buonaccorsi (Callimacus Experiens). de la materia primera. no debe estar menos provista de razón que la tierra. que son partes del mundo más excelentes. sobre la doctrina de los demonios buenos de Ficino. esto es. que está cerca del agua. sino de ciertas partes de estos elementos. Nomoi. Pero los del fuego y del aire no los vemos. III 5.. por tanto. Y esto no disiente de Platón. ángeles. los demonios inmortales pero pasibles. Cfr. y estas doce esferas son distintas entre ellas y diferentes en aspecto. III 107. Así. ¿Quién negará que viven la tierra y el agua. que son nuestros protectores. Resp. los brutos y los racionales. X 617a. ministros de Dios. sólo son adornados por seres racionales. En cambio. como una es la materia y uno el edificio. ¿por qué el aire y el fuego. puesto que siguen al sumo Dios y a la mente angélica. si como opina Platón320. Tomás. Así.elementos cuyas partículas son los cuerpos de todos los animales. ya que los cuerpos de los animales. 323 Dionisio Areop. o sea. igualmente. también podemos llamar a aquéllos que Platón llama dioses y almas de las esferas y de las estrellas. Algunos platónicos322 y los teólogos cristianos han pensado que hay otros demonios. como a sus cuerpos las de las criaturas terrenas. Final (cita Porfirio). tanto más perfecto es el cuer-[126]-po del mundo que el cuerpo de cualquier ser vivo. los cielos? Ciertamente. El alma de todo debe ser una. ya que tampoco percibimos el elemento puro del fuego y del aire. y muy cercana y ardientemente intervienen en el gobierno de las cosas inferiores y en particular de los humanos. Una será. el cuerpecillo de cualquier animal es una partícula del cuerpo del mundo. ni del aire. Pero ahora no es cuestión de ocuparse de los malos. que son parte de ese todo. Y no está compuesto del elemento entero del fuego. viven. que son las estrellas. no liga las almas de esta naturaleza a los cuerpos de las esferas. sino ciertos afectos del espíritu. mortales y pasibles. situados bajo la luna. lo cual apenas discrepa del pensamiento de Platón. 324 Cfr. gent. Entonces. y los animales de la tierra y del agua. y doce las almas de los doce círculos. a causa de su sublimidad. movimientos y propiedad. y hombres a aquellos seres racionales que habitan la tierra. por tanto. vemos los animales del cielo. Además. ni del agua o la tierra. 6. Los dioses son inmortales e impasibles. por los que de algún modo aman a los hombres buenos y odian a los malos.. Pero no atribuyen a los demonios las pasiones del cuerpo. entonces. los hombres. S. pues ya que el agua es un cuerpo más digno que la tierra. 321 320 .

De esta misma tarea se encargan otras tantas especies de demonios. como es más densa que el alma pero más sutil y pura que el cuerpo. el amor y la generación. pueden parecer sin embargo deshonestos en nosotros a veces por su abuso. intermediarias entre los seres celestes y los hombres. y pasando por Cáncer. Y aunque conceden a todos los hombres la facultad de estas cosas. y los demonios a los dones de estos dioses. 327 326 . Mercurio330 aumenta con la intervención de los mercurianos la habilidad en la dicción y la interpretación. favorece el ejercicio de la generación. Ciertamente. la grandeza de espíritu por medio de los demonios marciales. éstos los transmiten a los hombres329. de donde se deriva la predicción. las fuerzas de aquellos siete dones dadas por Dios desde el principio e incesantemente. Pues todas las cosas pasan desde el sumo grado al ínfimo por los intermedios327 de tal manera que aquellas ideas que son concebidas por la mente divina dan. revestidas por éste. (otros documentos: Wind. ardor del amor. La Luna. a su vez. los presentan a los siete órdenes de los demonios que les sirven. El instinto de amor. Júpiter. Las almas descendiendo en los [129] cuerpos desde la vía láctea. potestad para gobernar. regir y mover las esferas del mundo según la voluntad de su padre. entusiasmo. Dios los infunde en los espíritus en el instante en que nacen. son encerradas en los cuerpos terrestres. finalmente. Mysteries. Y al mover éstas. Pues el orden natural requiere que el espíritu purísimo no pueda caer en este cuerpo impurísimo antes de haber recibido un medio y una envoltura pura. 330 Según la etimología. de modo que cada uno recibe de uno por encima de los demás. que mueven los siete planetas y que llamamos328 ángeles. Y aquéllos. V. Op. Cfr.. el poder para gobernar y mandar con el servicio de los demonios jovianos. per debiti mezzi». con la contribución de los lunares.. son envueltas en un cuerpo celeste y lúcido y.por el sumo Dios que pueden a la vez gozar de la visión de Dios. «a lo infimo della natura. Estos dones. nos viene «De' sette doni che descendono da Dio agli uomino per il mezzo de' ministri di Dio». 805. 329 «isti tradunt hominibus». Finalmente. Después concede el poder de éstos a los siete dioses. y. es estimada por los platónicos la cópula más apropiada del alma con el cuerpo terreno.. Por lo cual. Saturno fortifica el don de la contemplación por medio de los demonios saturnianos. Lo cual es evidente en el ejerci-[130]-cio del poder. la discrepancia entre Platón y Dionisio es más de palabras que de sentido. el valor. generosamente. Hermes (= Mercurio)-˜rmhneÚj. [128] CAPITULO IV De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios326 Se dice que los dioses inferiores sirven a las ideas de todas las cosas que contiene la mente divina. Marte. Kratylos 407 s. che intorno al Trono di Dio si rivolgono in modo che. aunque son honestos. por haber sido infundidos por voluntad divina. De estos dones los principales son siete: agudeza de contemplación. y sus cuerpos en nuestros cuerpos.». tienen mayor influencia en ellos según la disposición del cielo en el momento de su concepción y nacimiento. 328 «e da noisi chiamano Angeli sette. Esta. om. Al principio Dios contiene en sí la fuerza de estos dones. De aquí resulta que los espíritus de los planetas confirman y fortifican en nuestros espíritus. 122). claridad de los sentidos. Venus inspira amor por los venusianos. gobernar fácilmente las cosas inferiores.. sutilidad al interpretar. para estos datos sobre los planetas Ep. para no alargarnos. El Sol con la ayuda de los demonios solares la claridad de los sentidos y de la opinión. y fecundidad para engendrar. sus dones a los hombres a través de los dioses y los demonios. sin ningún esfuerzo o molestia.

y uno de ellos. Los terceros hacia aquéllos en los que predomina la pituita y la atrabilis. El segundo en la Venus vulgar. cfr. Los segundos hacia aquéllos en los que domina la sangre. el demonio venusiano es un amor triple331. 181). 336 Hera = Afrodita (Iuno = Venus): Comm. pues éstas. El tercero es el orden de los demonios que acompañan al planeta de Venus. 334 «la flemma e la malinconia». Febo. en esa inteligencia misma de la mente angélica. comienzo I 2. la representa con la máxima exactitud. y porque es confirmado por los demonios. Pues Platón demostró en el Fedro335 que sobre todo son heridas las almas que siguen a Júpiter. Estos dos se llaman demonios puesto que están entre la belleza y la privación de ella. Todos los hombres [132] son heridos por las flechas del amor. que significa amor332. Los primeros lanzan las flechas de amor hacia aquellos hombres en los que predomina la bilis. también para el amor como elección del Dios adecuado. los marciales por los marciales. que llamamos diosa. 15. [133] CAPITULO VI Cómo somos seducidos por el amor Lo que diré de un solo tipo. 1381 s. entendedlo de los otros tres. Cfr. y otros al del aire más denso y nebuloso. según Diótima. Macrobio. forma el cuerpo perfectamente según aquellas ideas primeras. pero de ellos. pero en el caso contrario. Op. de la palabra griega œrwj.. Puesto que desciende de Dios ha de ser llamado dios. es decir. 252c-253e. En su cuerpo etéreo. La etimología héroe-eros: Kratylos 398c-d. como ya tratamos más arriba y en adelante explicaremos con más detenimiento. Op. el humor colérico y fogoso333. I 17. suelen amar sobre todo a aquellos hombres que han nacido bajo las mismas estrellas. in Phaidr. A menudo sucede que dos espíritus descienden. mientras que el otro. demonio. inclinadas desde los primeros instantes de su generación al amor. ha sido llamado dios y. esto es Venus336. esto es. demonio venusiano. esto es. justamente según Agatón. y añadiré. 333 «la collera che è umore foccoso». Y todos son llamados héroes. pinta en éste la tercera figura similar a la primera y a la segunda. Estos los distribuimos todavía en tres órdenes: uno los asignados al elemento fuego. aunque en intervalos de tiempo diversos. humor acuoso y terreno334. Charioteer. Si la semilla encontrada en la tierra fue igualmente apropiada. demonio. Marte y Juno. 1381 (Allen. otros al aire purísimo. amantes. Cualquier espíritu que desciende a un cuerpo terreno bajo el dominio de Júpiter recibe al descender una cierta figura del hombre que ha de crear correspondientemente a la estrella de Júpiter. [131] CAPITULO V Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor Ciertamente.del Dios soberano y de Venus.. . Los platónicos ponen el primero en la Venus celeste. De aquí que los jovianos son conmovidos vivamente por los jovianos. 335 Phaidros. Comm in Somn. humor aéreo. habiendo encontrado en la tierra la semilla idónea. a 331 332 «Dicesi il Demonio venereo essere Amore di tre ragioni». en la capacidad que tiene el alma del mundo para generar. Y por esto. cuatro tipos lo son especialmente. Scip.. como está dispuesto óptimamente. reinando Júpiter. e igualmente otros por otros de modo semejante. no es muy parecida. y de los demonios venusianos.

toma las fuerzas del alma y las comunica al cuerpo. habiéndola contemplado341. . en relación con Pico. no la conservan. Las imágenes concebidas aquí son conservadas por la memoria. y lo concibe por la imaginación. toma a tra-[135]-vés de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. penetrando a través de los ojos en el espíritu del otro. 64 s. Esto hace que los amantes se engañen de tal modo que consideran al amado más hermoso de lo que es338. que conserva de memoria la imagen concebida una vez de un hombre hermoso y reformada según él. De aquí. y a través de ellas. Esta es sin duda en la medida de lo posible tal como la que él mismo posee desde el principio y que queriéndola esculpir en su cuerpo. que es un cierto vapor muy tenue y transparente. mientras la contempla. 341 «et que fuerit comtemplata conservat». Entonces. no pudo. 339 Cfr. pero no la completa con tanta semejanza respecto a su modelo. Mysteries. se unen por el espíritu (spiritus) intermedio. 340 «l’occhio dello intelleto». la mejora. que contiene en sí. e incluso mucho más puras. por su propia fuerza. fácilmente ve las imágenes de los cuerpos que se reflejan en éste como en un espejo. pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes. del que procedió en un principio la imagen. Al espíritu. Por esto sucede que todos aman sobre todo no a los que son más hermosos. concibe en sí misma imágenes semejantes a aquéllas. Ambos se agradan mutuamente por su semejanza natural. hay tres partes: alma. cuadra y concuerda en todos sentidos con aquella imagen semejante a la formada por su propia generación tanto en el cuerpo etéreo como en las profundidades del espíritu. espíritu (spiritus) y cuerpo339. 534. pero agrada más el que es considerado más hermoso entre éstos. sino en la imagen ya reformada por su alma a semejanza de su idea. pues le agradece su traducción de Plotino (Op. generado por el calor del corazón de la parte más sutil de la sangre. cfr. de naturaleza muy diferente entre sí. 1537). estando presente en el espíritu en todas partes. incluso con el cuerpo ausente.causa de la ineptitud de la materia. Pues con el paso del tiempo no ven al amado en su imagen real percibida por los sentidos. Aquel cuerpo será más hermoso que éste. sino a los suyos. Después ama esta imagen reformada como su propia obra. Además. En nosotros. que no pueden fijarse en el alma. entonces. reformándola. ad: «quod ipso corpore pulchrius est». juzga los cuerpos. aunque el alma. II 2. Sin embargo. Ficino expone el valor de su estrella de la amistad con Pico. la conserva. Igualmente. Compara ésta constantemente a la suya interior. difundido por todos los miembros. Pero. comienza la misma obra. a aquéllos nacidos de modo semejante337. Wind. Y por éstas a menudo la perspicacia del espíritu340 es incitada a contemplar las ideas universales de las cosas. le sería suficiente haber visto una sola vez al amado. 338 Lat. el espíritu (spiritus). instrumentos del alma. A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía. El espíritu así impresionado reconoce como suya la imagen de aquél que le sale al paso. para el ojo y para el espíritu (spiritus) que como espejos reciben las imágenes del 337 «che hanno avuto natività consimile». Op. e incluso los ojos. mientras que ve con los sentidos un hombre. evidentemente. aquéllos que han nacido bajo este astro se aprecian de tal modo que la imagen del más bello entre éstos. Pues. El alma y el cuerpo. y si le hace falta algo en relación a la imagen perfecta del cuerpo joviano.. conserva en ella la imagen de aquél y ésta le es suficiente. contempla al mismo tiempo con el intelecto la naturaleza y la definición común a todos los hombres a través de su idea innata de humanidad y. desean ver continuamente aquel cuerpo. De vita. Sobre la estrella de la amistad. Pues. [134] aunque sean menos hermosos que otros muchos. sin embargo. Pero el alma. Y este conocimiento es llamado por los platónicos sensación. o sea. como dijimos. III 3.

Poro. esto es. De esta unión ha nacido el amor. 344 «discumbentibus». aquella capacidad de entender por un instinto natural suyo. es necesaria la presencia permanente del cuerpo hermoso342 para que por su luz empiecen a brillar de una manera continua. y este ardor. ebrio de néctar. que a nuestro juicio es Venus. . y el alma. unido a Penia. se llaman Saturno y Júpiter. om. se calienten y se deleiten. nacido de la pobreza y de la abundancia.mismo estando presente el cuerpo. falta y carencia de luz. están contenidas las razones de todas las cosas. hijo de Consejo. se unió con Penia en el jardín de Júpiter. toma de él el rayo divino. crea el amor. el que posee totalmente una cosa. Saturno y Júpiter disfrutaban ya de sus propios bienes. En éste. ya existía aquel Dios supremo que llaman Cielo y también la esencia y la vida en el ángel. que nace de la oscuridad anterior y de la chispa que salta. «volendo a costoro servire». y también estaba en el alma del mundo el conocimiento de las cosas superiores y el movimiento de los cuerpos celestes. 345 «con la povertà. destello del Dios soberano. Poro y Penia significan abundancia y miseria. con todo. Ciertamente. y todo consejo se dirige a conseguir su verdad. también aquéllos. que de nuevo llamamos Saturno y Júpiter. Aquel instinto natural es encendido por las llamas de este rayo. nacían de la suma majestad de Dios. Pero ¿por qué representan a Poro ebrio de néctar? Porque rezuma rocío de la vivacidad divina. Cielo. es el amor. como en la semilla. Por el jardín de Júpiter se entiende la fecundidad de la vida angéli-[137]-ca. engendrado a la sombra de la vida. si no es iluminada por Dios. que propiamente llamamos dos Venus. esto es. y la pierden cuando está ausente. ni aquello de lo que carecemos totalmente. o sea. por las razones que hemos expuesto. Este incendio. Y ¿por qué el amor es en parte rico y en parte pobre? Porque nosotros no solemos desear lo que poseemos completamente. la indigencia que antes había en éste345. Esta capacidad. que es Poro y abundancia. que llamamos Saturno y Júpiter. o sea. Tiene la capacidad de entender. hijo de Consejo. a causa de su indigencia. esto es. porque es verdad y bondad de todas las cosas. Puesto que cuando aparecían la inteligencia en el ángel y la fuerza de generar en el alma del mundo. se ve obligada a desearla. el rayo de Dios. che prima era nello Angelo». estando con los dioses en la mesa344. condescendiente343 con ellos la mayoría de las veces. que por la razón ya dicha llamamos Venus. Poro. El día del nacimiento de Venus. ¿qué buscaría más allá? Y dado que ninguno desea las cosas desconocidas. es por naturaleza informe y oscura. Y visto que cada uno busca lo que le falta. cuando la mente del ángel y el alma del mundo. Al principio el ángel es y vive por Dios. exigen la presencia del cuerpo. describió su origen a Sócrates de este modo. vuelta hacia su padre. por así decir. Estaban con los dioses en la mesa. Después que hubo referido que el amor pertenece al orden de los demonios. Dios es llamado consejo y fuente de consejo. es necesario que antes sea conocido de 342 343 «del corpo esteriore». puesto que el deseo de entender nace inmediatamente después del vigor de la vida. Así pues. como la capacidad del ojo antes de recibir la luz del sol. En cuanto a estas dos cosas. El día del nacimiento de Venus. esencia y vida. Pero. en la cual cuando desciende Poro. Por su esplendor todo consejo llega a ser verdadero. [136] CAPITULO VII Del nacimiento del amor Pero volvamos ya a Diótima. Creemos que esta oscuridad es Penia. es decir. En el jardín de Júpiter.

porque parece tener una cierta atracción hacia el cuerpo. Aquélla no es propia del alma. genera formas semejantes a aquéllas en la materia de los elementos. entendemos su capacidad natural. si antes no estimamos que podemos conseguir fácilmente [138] aquello que es agradable. la vulgar para generarla en la materia del mundo. juicio y esperanza es como una anticipación presente del bien ausente. porque está en medio de la pobreza y la abundancia. y genera un amor partícipe de abundancia y escasez. [139] dos Venus en el alma: la primera. celeste. los astros. . la otra es su capacidad creadora para las inferiores. y está más inclinado a la región inferior del mundo. pero en las nuestras. Entonces. encendida por esa primera degustación del rayo divino. su propia Venus. Sin embargo. que antes estaban en aquel rayo. pero la mayoría de las veces lo llamamos demonio. La celeste para conocer la belleza divina. y apropiado a la naturaleza de los demonios. sino también es necesario que haya sido juzgado bueno346 y agradable para nosotros. Pues tal como aquélla ve aquel decoro. ésta lo quiere dar a la máquina del mundo en la medida de sus fuerzas. y las razones de todas las cosas. ciertamente no lo posee todavía en su propio ser. los demonios y los hombres. tanto una como otra son llevadas a generar belleza. Hay. Es más. Por esto. lo juzga agradable y tiene la esperanza de poder conseguirlo. recibe igualmente el rayo de aquéllas. con razón se dice que el amor es una mezcla de pobreza y de riqueza. en parte. la segunda. así es el alma del mundo con respecto al ángel y a Dios. ciertamente. Pues no lo desearía si no le agradara. A partir de aquí. Y aquí de nuevo vemos dos Venus. Al primer amor le llamamos algunas veces Dios. Este conocimiento. Ni esto parece que baste para una ardiente benevolencia. cinco Estas dos Venus y estos dos amores no sólo se encuentran en el alma del mundo. vulgar. gracias a la fecundidad de las semillas divinas. ya que los amantes tienen en parte aquello que desean y. se esfuerza en que se manifieste en la materia mundana la belleza divina. lo conoce en sí con el conocimiento del espíritu. y empiezan a relucir más clara y distintamente. entendemos que una es común al ángel y la otra es propia del alma. La vulgar. La celeste se esfuerza en pintar en sí con su inteligencia de manera muy exacta la belleza de las cosas superiores. pero cada una a su modo. Lo cual. [140] CAPITULO VIII En todas las almas hay dos amores. Y cuando ponemos dos. la segunda por el contrario sí es propia de la naturaleza del alma. y con su capacidad para engendrar. que llamamos Poro. Al segundo amor lo llamamos siempre demonio. Y como 346 «utile». cada vez que ponemos una sola Venus en el alma. sino también en las almas de las esferas. y se enciende. adornada por las formas de todas las cosas.alguna manera lo que amamos. ni le agradaría si no lo hubiese probado de algún modo. pues muchas veces solemos odiar lo conocido. es llevada a través del amor a la entera plenitud de la luz total. Pues ésta. es ajeno a Dios. cualquiera que ama algo. al instante brilla con el esplendor plenísimo de aquél. Y por este motivo aquella Venus superior. confusas y ocultas. porque se dirige a lo divino. sino una imitación de la contemplación angélica. no. concebida en sí por voluntad divina. a ejemplo de ellas. Por tanto. Ambas tienen un amor. Y no sólo conocido. entonces. mueve los cielos. Pero de la misma manera que es el ángel con respecto a Dios. se aclaran ya en la capacidad inherente de Venus. Y uniéndose con este esfuerzo más estrechamente a su padre. Una es sin duda la capacidad de este alma para conocer las cosas superiores. volviéndose hacia las cosas superiores.

decrecen y acaban. recibidas en otro tiempo por voluntad divina. Vida contemplativa. De éstos. por otra parte. que consiste en la búsqueda de la verdad y lo desvía hacia tareas más viles. al instante agrada al espíritu (spiritus). Por esto. elevándose por encima del universo. Estos dos amores eternos en nosotros son dos demonios. demonio bueno. I. A decir verdad. Desde el nacimiento o por educación estamos inclinados y dispuestos a la vida contemplativa. demonio malo. demonios. pero el lugar de la libertad humana está abierta al trato social. como ya hemos dicho. uno y otro son buenos. esto es. están siempre presentes en nuestras almas. también pasiones. es tal como la contiene la mente divina en su idea y. Si se dice. Los otros dos. El amor del contemplativo se llama divino. se les llama más correctamente movimientos y afectos que demonios. porque concuerda con aquellas razones que. Los dos extremos. de los cuales uno se eleva ha-[141]-cia las cosas superiores y el otro las hace descender hacia las inferiores. entre otros Landino. ésos tan obtusos que se hunden en lo ínfimo. Por tanto. como modelos de la misma cosa. 347 . perseveramos solamente en la delectación del ver y el conversar. aleja muchísimo al espíritu de su bien principal. como intermedios. cuando la figura de cualquier cuerpo. descendemos súbitamente de la mirada a la concupiscencia del tacto. X. gran demonio. sobre todo. todo amor comienza por la vista. porque la procreación de hijos es considerada tan necesaria y honesta como la búsqueda de la verdad. Los tres amores intermedios. 919 s. sino cinco. o sea. al estar la materia bien dispuesta. El de éste dista lo mismo de uno y otro. no sólo son demonios. que según dice Platón. permanecen en la región intermedia. Camald. El del voluptuoso desciende de la vista al tacto. es necesario que los amores de todas se vuelvan al amor de aquélla de tal modo que dependan de aquél de alguna manera. efectivamente. Si a la voluptuosa.. Pero el amor del hombre contemplativo asciende desde la [142] vista a la mente. nos elevamos constantemente desde la visión de la forma corporal a la consideración de la espiritual y la divina. Estos tres amores toman tres nombres. La vida activa y contemplativa son muy discutidas en la literatura humanista. 1749: «vita contemplativa libera est: activa ministra actionum atque fortunae: voluptuosa serva corporis». se inclinan hacia un extremo u otro. hay en nosotros tres amores. a Plotino. poder y poesía/música. es eterno. En medio de éstos. en Comm. no se encuentran sólo dos amores. De aquí. pues comienzan. que el segundo amor es un demonio malo es porque a menudo por nuestro abuso nos turba y.todas las almas se vuelven al alma primera de acuerdo con la sucesión del orden natural. El amor de aquél se dirige más al demonio superior que al inferior. Ciertamente. El cual. Si a la activa y moral. En nosotros. Disp. El del activo se queda en la mirada. Op. humano. conserva nuestra mente y la capacidad de generar. Ficino introduce aquí entre los demonios siempre activos un nivel intermedio que en su forma triple refleja otra vez las almas unidas. en la mente del hombre hay un eterno deseo de amor para descubrir la belleza divina. IV 4. entonces. no permite que los corazones se inmovilicen sino que los excita por doquier a amar. el del activo. voluptuosa: estas tres formas de vida se consideran en Ep. como sabiduría. Op. activa. bestial347. Cfr. Diótima acostumbra a llamar a estos amores simplemente demonios y a aquél. también. Op. a los cuales. Excerpta ex Proculo in Remp. Aquéllos son tan agudos que se elevan muy alto.. y el otro Cacodemón. uno es Calodemón. nacen esos tres amores. Plat. el del voluptuoso. El de ése se desvía más al inferior que al superior. crecen. poniéndose ante los ojos y penetrando por los ojos al espíritu (spiritus). éstos. Y este amor que nos incita continuamente a reproducir en las figuras que procreamos alguna semejanza de la belleza divina. puesto que no están en el espíritu tan sumamente firmes como éstos. gracias al cual seguimos los estudios de filosofía y la práctica de la justicia y la piedad. 940 s. uno está justo en el medio entre los dos extremos. También en la capacidad de generar hay un estímulo oculto a engendrar hijos. Ciertamente. 44.

mágico y sofista. Por esto se reparte por las venas una sangre pobre y cruda y. sigue a Venus. y la menor se mande sin digerir al hígado. y siempre anda urdiendo nuevas trampas. Muchas veces en un mismo día vive y se propaga. junto a las puertas. Es seducido por el deseo de lo bello. I/II y.: «convenientemente». como la vida de todos los seres animados y las plantas y la fertilidad de la tierra consiste en la humedad351 y en el calor. Y to-[145]-da la fuerza de la complexión natural está dedicada a eso. Diótima. Y por naturaleza no es del todo ni inmortal ni mortal. En lo sucesivo trataremos qué afectos348 nacen en los amantes a causa de la naturaleza de este amor. cálido. queriendo describir la pobreza del amor. tantas veces como está lleno. Y aquello que ha [144] adquirido se escapa. enciende las almas con el deseo de la suma y divina belleza. hace entender que le falta tanto la humedad como el calor. sin casa. 350 Ad. Engendrado en el nacimiento de Venus. facundo al hablar. son iluminados por el ornamento de la obra de Dios. La intención del espíritu del amante se vuelca completamente en el pensamiento constante del amado. Aunque estas condiciones existen en todos los tipos de amores. 351 Sigue una introducción según los tratados de medicina de los fundamentos de la patología de los humores. flaco y áspero. y siempre está necesitado. Cfr. encantador y fascinante. ¿quién puede decir que la palidez y la aspereza vienen de otra cosa que de la falta del calor de la sangre? Es más. Y ¿quién puede ignorar que aquellas cosas a las que les falta la humedad son áridas y secas? E igualmente. sin embargo aparecen más claras para nosotros en los tres de en medio. es seducido por el deseo de lo bello. porque él mismo ha nacido en aquellos espíritus que. 348 349 «affeti e passioni». cazador. es deseoso de prudencia. pasa la vida filosofando. Y a veces muere y de nuevo revive. duerme en la calle. el alimento no se digiere bien en el estómago. más abajo. Y está situado entre la sabiduría y la ignorancia. por tanto. ya que Venus es bellísima. Porque es hijo de la abundancia es acechado por lo bello y lo bueno. De vita. al sereno. dice. VII 2. Es viril. gracias a la naturaleza de su padre. Ad.[143] CAPITULO IX Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor Hasta aquí hemos expuesto que el amor es un demonio. Y nos elevan a estos mismos rayos. Porque es hijo de la pobreza es seco. ya que Venus es bellísima. nacido de la abundancia y de la pobreza y que está dividido en cinco especies. todos los miembros se debilitan y empalidecen por la pobreza y falta de digestión del alimento. vehemente. el amor no es nunca ni mendigo ni rico. De lo mismo resulta que la mayor parte se elimine en residuos. Por lo cual. Y aquí también por la misma razón se digiere mal. sin cama y sin abrigo alguno. audaz y feroz. Porque. humilde. Hasta aquí Diótima. los mortales se vuelven pálidos y flacos por el amor duradero porque a menudo la fuerza de la naturaleza no es suficiente para hacer dos cosas a la vez. cuando dice que es seco. el amor ha sido engendrado en el nacimiento de Venus. por estar próximos a Dios. poderoso. . esto es. hace volver350 los espíritus de los hombres a las cosas superiores. engendrado con aquellos espíritus superiores que llamamos Venus. lleva los pies descalzos. Además. flaco y áspero. o sea. sagaz.: «le parole di Diotima sono queste». siguiendo las palabras de Diótima349. Por esto. Ahora lo explicaremos tan brevemente como nos sea posible.

abusando del [146] amor. de aquí los amantes se vuelven melancólicos. 356 «da furor di stoltizia». 363 Aristóteles. sino que los que son por naturaleza de esta manera nacen inclinados al amor. 358 «una spezie d'umor malinconico e di pazzia». VII 8. Pues soportamos más fácilmente el deseo de ver que la pasión del ver y el tocar. Los melancólicos361 se conocen porque son flacos y secos. Esto es lo que hemos oído decir que le sucedió a Lucrecio. Pues los otros sentidos 352 353 «dal caldo del cuore». Los espíritus (spiritus) son creados en el corazón352. allí donde las partes más sutiles y claras de la sangre se agotan cada día al rehacer los espíritus (spiritus)354. 354 «per ripasare gli spiriti che continovamente volan di fuori». Pero. el filósofo epicúreo. por la estabilidad de su humor. espesa y negra produce la melancolía. al principio atormentado por el amor y después por la locura356. Etic. y no deja ni de noche ni de día de afligir al alma con imágenes tétricas y espantosas. En el cuerpo de los seres vivos aquélla tiene el lugar del fuego. Los coléricos. esto es. disuelta la sangre pura y clara. perseveran durante muchísimo tiempo. Los melancólicos. la cual con sus vapores llena la cabeza. entonces. 364 «le consonanza musicali e considerazioni di bellezza». y volando a éste continuamente. la bilis negra. se representa al amor seco y pálido. om. seca y fría. 361 «E quando dice Diotima arido e secco. que está grabada en su fantasía. y los melancólicos son corroídos por la aspereza de la bilis negra. . Nic. la embriaguez y el ejercicio. De modo que un humor molesto angustia siempre a unos y a otros. o la bilis negra. allí acuden los espíritus (spiritus) que son vehículos e instrumentos del alma. por la pereza de humor terrestre. aman más lentamente. necesita una provisión muy constante de sangre pura para recrear los espíritus (spiritus) consumidos353. ya que los hombres que son así suelen entregarse al amor más que los otros. La bilis360 es caliente y negra. Con razón. 355 «aridus». que llaman cólera. 15. quien. después que son seducidos. se disipan. y los obliga a buscar un alivio mayor y con-[147]-tinuo. 1154 b 11. que llaman melancolía. a causa de su humor fogoso son arrastrados precipitadamente362 a amar. 360 «la collera». y al amado mismo. Habiendo observado estas cosas los médicos antiguos dijeron que el amor es una pasión cercana358 a la enfermedad atrabiliaria. Por esto. como remedio contra la continua molestia de los humores. seca355 y negra. De aquí el cuerpo se seca y empalidece. 1150 b 25. sobre los otros humores. allí donde se lleva la asidua intención del alma. Y allí son atraídos también los espíritus (spiritus). ésta el lugar de la tierra. Y Rasis el médico recomendó que se curaran con el coito. lo que afirmó Aristóteles en el libro séptimo de la Ética363. la bilis negra. Además. 357 «questo scandalo». 359 «tali e quali abbiam detto». queda la sangre manchada. Y esto pensamos que ocurre sobre todo porque los coléricos son consumidos por el incendio de la cólera. de la parte más sutil de la sangre. Esto357 les puede suceder a aquéllos que. cambian lo que es de la contemplación por la concupiscencia del abrazo. intende l'huomo melanconico». Pues la sangre seca. a semejanza del fuego. Y no sólo el amor hace así a los hombres359.Además. El alma del amante es arrastrada a la imagen del amado. Y éstos son aquéllos en los que prevalece la bilis. A ningún otro entre los deleites podemos emplearnos tan asiduamente como a las seducciones de la música y la voz y los encantos de la belleza364. 362 «come in un precipizio». «a ricreare spesso gli spiriti che continuamente si risolvono». acabó por matarse con sus propias manos. De esta naturaleza son los placeres de la música y el amor. deseca el cerebro. el ayuno.

sin prever ningún peligro. en efecto. no solamente son más firmes. las alabanzas inoportunas. Humilde. era. a quien Aristóteles365 juzgó de temperamento melancólico. pero la vista y el oído se alimentan durante mucho tiempo de débiles voces e imágenes vanas. porque todo pensamiento del amante no se vuelca sobre la tranquilidad y la disciplina de su alma. taurina. debilidad y miedo a la muerte. También nuestro Virgilio367. visse sempre in amore»: Servio. De la primera salida se sigue inquietud y locura. Los placeres de estos sentidos. cuando el pensamiento sale de su propia casa. ¡Oh. phys. Y por esto el amor está privado de Lares propios. y los imitan en ellos mismos con palabras y gestos. de sede natural. de la segunda. lo descubre la mirada torva. comment. El espíritu (spiritus) que es el vehículo del alma. como único remedio y alivio de su complexión molestísima. Y lo mismo podemos pensar de la melancolía Safo366. ¿quién negará que el amor vaga desnudo y sin ropas? Pues ¿quién puede disimular el amor? A éste. En sus andan-[148]-zas tropieza con frecuentes peligros. de la tercera. el pequeño fuego del amor. En este ímpetu eleva consigo volando al que es deseado y al que desea. evaporándose. Por otra parte. donde se saciará! Igualmente. porque el amante está tan ocupado en las cosas del amor que en todas las tareas tanto privadas como públicas no sólo no anda tan cauto como debiera. viven sin sentido y grandes bienes perecen por los cuidados insuficientes. la agitación de los miembros. No tiene. cuyo retrato nos muestra que fue melancólico. tres son las casas. 953a 26. La casa del espíritu (spiritus) es el cuerpo. Así. sino a los placeres del amado. donde reposar ni con qué cubrirse. sale el alma y sale el espíritu (spiritus). sino también por la gracia de su belleza. La casa del pensamiento humano es el alma misma. la quale dipinge se stessa melancholica e innamorata». «Saffo poetessa. mientras el alma se dirige apresuradamente a otra parte. agitación. a causa del abuso del amor.. cruel suerte de los amantes! ¡Oh. la queja continua. donde finalmente reposará.pronto se sacian. en Verg. la 365 366 Aristóteles. Proem. Probl. Pero ¿quién es el que imitando continuamente muchachas y muchachos no se afeminaría? ¿Quién no se volvería muchacho o mujer? Sin casa. La casa del alma es el espíritu (spiritus). Carm. El alma deja atrás el gobierno de su cuerpo y de su espíritu (spiritus) y se esfuerza por pasar al cuerpo del amado. por lo que son heridos por numerosas espinas y guijarros. a no ser que vues[149]-tra alma. abandonada su casa natural. sino también más apropiados a la naturaleza humana. fija. como aquéllos que no calzan sus pies con cuero. el más propenso de todos al arte de amar. Y son más sensibles a las seducciones del amor. vuela también a otra parte. Y Sócrates. los suspiros frecuentes. Como cada cosa retorna a su origen. lo declara la palabra interrumpida. La palabra griega de Platón camaipt»j significa que vuela por tierra y por lo bajo. del reposo deseado. vida más miserable que toda muerte. Aquéllos se dan tan plenamente a los amados que se esfuerzan por transferirse a ellos. Tres son los habitantes. el rubor y la palidez del rostro. la súbita indignación. fue también propenso al amor. ansiedad. sino que. los placeres del canto y de las formas. se esfuerza en volver a ese cuerpo mismo. . Pues ¿qué hay más conveniente a los espíritus (spiritus) del cuerpo que las voces y las figuras de los hombres? Especialmente de aquéllos que no sólo agradan por su semejanza natural. Y por esto los coléricos y los melancólicos siguen. Diótima pintó así el amor. Cada uno de éstos. Pues a menudo ve que los amantes. suspiros. temerariamente se deja llevar a cualquier parte. vive en el exilio. aunque casto. según él mismo confesaba. Sin cama ni cubierta alguna. según su propio testimonio. XXX 1. 367 Virgilio: «benchè vivesse casto.. encendido en el deseo del amante por la vista de un cuerpo hermoso. Con los pies descalzos. desprecie la figura del amado y se retire al templo del esplendor divino. siendo raptada por la violencia del amor fuera de su cuerpo.

filósofo. porque siempre se consumen y jamás están satisfechos. y los afectos y las costumbres del espíritu se manifiestan muy claramente por los ojos. Pues por éstos llegan muchas cosas al espíritu. y ora aquél. Y el mismo furor que hizo al enamorado dócil para la obediencia. incapaces. parece. incauto. El amor. la petulancia. el fuego del amor arde. madre del amor. Desnudos. Y por esto se dice que se tumban a la puerta. porque como temerarios están expuestos a todos los peligros. cesando su pobreza. mago y sofista. vil y sin armas. como dijimos. om. A veces nace en ella el deseo de abrazar. no consideran sus deberes y. le enreda con engaños. se les juzga infames. En los otros. siem-[150]-pre sediento. Y con razón. de la abundancia. desarmados. digo. en tanto que le falta cualquier cosa por conseguir. pues los enamorados ocupados por completo en una sola cosa. con razón se consideran secos. maquinador. Siempre necesitado a causa de la naturaleza de su madre. las contrarias. en las cosas amatorias le hace astuto y temerario. sagaz. la mayoría de las veces. así del íntimo incendio del amor se siguen los indicios exteriores. viril y audaz. tiene su origen en la vista. pues se le llama astuto. los ojos y las orejas. como los que yendo desnudos. Pues la hermosura del cuerpo debe ser una cierta vía por la que comencemos a ascender a una forma más alta. Pues. su ardor se apaga antes que subsistir sin necesidad. y como muy desvergonzados. pero cuando ha conseguido todo. y a veces es tambaleada arriba o abajo. porque no piensan en ninguna 368 369 «securitatem». le halaga con elocuencia. facundo. a veces el casto deseo de la belleza celeste. la sospecha vana y los servicios viles. prevalece aquél. Duerme a la puerta. La mayoría de las veces los amantes se demoran mirando las figuras o escuchando las voces. De modo que en aquéllos que son apreciados por la agudeza de su [152] ingenio y han sido honestamente educados. Al sereno. su padre. están expuestos a todos los peligros de la fortuna. ora éste vence y le dirige. . le proporciona las armas. Pues. el mismo furor. ferocidad contra los que se indignan contra el amado. le cautiva con su canto. y de aquí que el alma del amante siempre duda. tramposo. La vista es un medio entre la mente y el tacto. entendidas las anteriores. y por medios maravillosos capta la gracia del amado. vence éste. y no se puede extirpar totalmente aquello que es natural.jactancia. Secos. El mismo amor. el amor siempre está necesitado. Pues como en el sol y en el fuego la luz del rayo acompaña al calor. Más arriba se ha descrito como simple. Raras veces su mente se recoge en sí misma. «vili». [151] CAPITULO X Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor Estas cosas se siguen de la pobreza. como viven al azar. pasan la vida a la intemperie. como el primer origen del amor ha sido la indigencia. Y cada uno conocerá cuáles son las contrarias. A menudo vaga por los ojos y las orejas. parece que se quedan en el camino. y no alcanzan su meta. Aquéllos que se postran ante las impurezas del cuerpo. Aquí se presentan las contrarias a éstas. que en otros asuntos hace al amante descuidado y tímido. le trata con deferencia. la desfachatez. Las puertas del espíritu son. seguridad368 y fuerza invencible para los que luchan en defensa de éste. desnudos. Se dice también que se acuesta en la calle. humildes. amigo de la prudencia. Pero aquellos que se arrojan a placeres vergonzosos o consumen más tiempo del que conviene en mirar. Humildes369.

y buscando así. Y esta caza es la que en el Protágoras de Platón atribuyó a nuestro Sócrates uno de sus amigos. La obra de la magia es la atracción de una cosa por otra por una cierta afinidad natural. Y al [153] instante vuela por el aire. agudos y buenos de lo que son. avanzan con mucha cautela. Sócrates?. Pero los contrarios parecen tener las condiciones contrarias. porque son hasta tal punto estúpidos que ignoran a dónde les conduce el amor y se quedan en el camino sin alcanzar la meta. el corazón. 268c. enciende el deseo y conduce el alma herida y el deseo encendido a su remedio y refresco. muchas veces toman lo falso por verdadero. 309a. como los más ingeniosos y prudentes de todos. que con los artificios de sus argucias nos demuestra lo falso como verdadero y obliga a los que con él disputan a contradecirse en sus propios discursos. se elevan muy alto. 231d-e. dependiendo todos de un solo autor. Pues la razón aconseja una cosa y la concupiscencia busca otra. como por una materia transparente y descendiendo fácilmente del alma al cuerpo. Y esta es la «e però nel Protagora di Platone uno famigliare di Socrate chiamò Socrate uccellatore. Porque los amantes. cuando estiman a sus amados más bellos. tiene esta virtud. y como si estuvieran armados apartan lejos de sí los deseos vanos y someten los sentidos a la razón. preparado para recibir ese rayo. se favorecen recíprocamente y padecen conjuntamente si uno de ellos sufre. y sagazmente investigan a partir de ellos la sagrada belleza del espíritu y de los dioses. De la común afinidad nace el amor común. Y así como en nosotros el cerebro. finalmente a Dios. Socrate mio? lo credo che tu venga da quella uccellagione. sobre todo a través de los ojos. así los miembros de este gran animal. filosofan de tal modo que por las figuras de los cuerpos.cosa elevada y magnífica. como miembros de un solo animal. porque el rayo de la belleza. ventanas muy transparentes del espíritu. dicendo così: "onde vieni tu. Esta es una caza útil. define al sofista como un argumentador pretencioso y taimado. mientras que le atrae consigo al mismo lugar del cual había descendido gradualmente. pues disfrutando de los bienes seguros del amor. ésta es la feliz persecución de los amantes. se satisfacen más y aman más tranquilamente y conservan el pudor. Platón en el diálogo llamado el Sofista371. primero al cuerpo del amado. Aquéllos. 371 Sophistes. se unen entre sí por su participación de una sola naturaleza. todos los cuerpos del mundo unidos entre sí igualmente prestan y toman prestadas sus naturalezas. ¿De dónde vienes. A esto mismo se exponen a veces los amantes y los amados. consiguen felizmente lo que desean. Desarmados. que son huellas y olores. Incluso se contradicen a sí mismos por la violencia del amor. 370 . el hígado y los otros miembros sacan el uno del otro alguna cosa. segundo al alma. prudentemente. porque sucumben a la pasión deshonesta. Traducción literal de Protágoras. a la quale la onesta apparenza di Alcibiade ti suole invitare"». Creo que vienes de aquella caza a la que la honesta apariencia de Alcibiades te suele invitar370. su propio padre. Pero. Nace la atracción común. y penetrando en los ojos del hombre de más edad. cegados por la niebla del amor. Este don tan grande del amor proviene de la abundancia. Incapaces. o sea. este rayo desciende primero de Dios. dijo. brota de ese cuerpo de hombre joven. llama al amor sofista y mago. Desprecian la sombría forma del cuerpo. atraviesa el alma. origen primero de su esplendor. que es abundancia y padre del amor. y pasando por el ángel y el alma. el pulmón. Y así incluso los que son hermosos caen en las redes por la astucia de sus amantes y se vuelven condescendientes aquéllos que antes fueron obstinados. Las partes de este mundo. Cambian de parecer ante el dominio de la persona amada y se enfrentan a sí mismos para condescender con otros. que vuelve allí de donde ha venido y arrastra al amante consigo. Ciertamente. tercero al ángel. ¿por qué imaginamos al amor mago? Porque [154] toda la fuerza de la magia se basa en el amor. Además.

ninguno puede dudar que el amor es un mago. o a las figuras. Mortal. porque no se extingue jamás y cambia su materia antes que desaparecer. a algunos a la acumulación de riquezas. el sol vuelve hacia sí las flores y hojas. y lo que muere en una cosa. Los caracteres de los hombres son diversos y no se vive con un solo deseo379. Se dice que algunos de los antiguos tuvieron amistad con los demonios. la luna a las aguas373. a otros a los honores. No es inmortal. Y se dice que esos demonios se les manifestaron estando en vela a través de sueños. Y no es enteramente mortal. Los que son hermosos nos fascinan por la dulzura de su mirada378. Por esta 372 El mundo como organismo está regido por la «simpatía». cfr. III 26. 373 Plotino. y cómo se puede reinstaurar la concordia entre las cosas allí donde puede faltar. IV. cfr. el azufre al fuego. Así. 65. en el instinto del hombre desde el principio de la vida hay un ardor innato e inextinguible. porque no se aplica siempre a lo mismo. 378 «i corpi belli fanno mal d'occhio a chi molto si bada». Además. figuras y cualidades375. om. Plotino. Bucol. al mismo ardor se le llama inmortal y mortal. 1745-1749. ni tampoco inmortal. IV 4. a otros a las costumbres honestas o a la vida religiosa. por una cierta semejanza de naturaleza. el ámbar a las pajas. Cfr. 40. que es el amor natural. Los hombres seducen a éstos por la fuerza de su elocuencia y la melodía de sus cantos. que llamamos demonios. Así. IV. 376 Sobre el culto de Apolonio de Tiana y Porfirio. 377 Naturaleza y Eros como magos: Prefacio al Sofista (según Proclo). o por estar saciado por el uso frecuente de una misma cosa. crecen y decrecen. No es mortal. Op. en Epist. Marte suele mover los vientos. y a otros a otras cosas. encantamientos y sortilegios. cuando la afinidad natural es insuficiente. Pauli Comm. 5. y aún al mismo hombre a diversas cosas en sus diversas edades. y con cuidados y regalos les hacen propicios y cautivan casi como por maleficios. el fuego es atraído por la concavidad de la esfera de la luna a lo alto a causa de su armonía natural. por revelaciones y visiones. el imán atrae al hierro. y su Comentario. porque los demonios conocen qué parentesco hay entre las cosas naturales y qué conviene [155] a cada una. Por tanto. ya que toda la fuerza de la magia se basa en el amor y la obra del amor se cumple por fascinaciones. y mientras dormían. el arte los prepara. 570.. el aire por la concavidad del fuego. Plotino. voces y cosas portentosas. Op. Los antiguos atribuyeron este arte a los demonios. a causa del culto que les rindieron. están en nosotros eternamente. De vita. 31-43. Así. Pues el arte. También en las cosas humanas a cada uno le atrae su propio placer374. un instrumento. las obras de la magia son obras de la naturaleza. 375 Cfr. empuja a algunos al estudio de las letras. como Zoroastro y Porfirio376. y se los atraen a sí. Op. De donde aquel continuo ardor de la concu-[156]-piscencia. 432 s. Y toda la naturaleza es llamada maga por el amor recíproco377. y a muchos a la gula y a la lujuria de Venus. porque aquellos dos amores. 17-18. II. que no deja reposar el alma y que la empuja siempre a que se aplique con vehemencia a algo en concreto. Inmortal. revive en otra. Por esto. la naturaleza produce los frutos. Op. sino que busca nuevos deleites. y las diversas hierbas atraen hacia sí a los diversos tipos de animales. 31. como por encantamientos.. Como en la agricultura. lo suple en los momentos oportunos por ciertos vapores. 4. . así como los demonios son magos porque conocen la amistad de las cosas mismas.verdadera magia372. Por tanto. Porque los tres amores intermedios entre éstos cada día cambian. o por cambio de naturaleza. 1284. parece que llegaron a ser magos por la amistad que tuvieron con estos demonios. y el arte. números. 374 Virgilio. e igualmente la tierra es atraída por el centro del mundo hacia las partes más bajas y también el agua es arrebatada a su propio lugar. 379 «nec voto vivitur». a otros a la música.

Pues todo el tiempo que ésta permanece en el mismo hombre. como ladrones y homicidas. tantas veces te consume de amor. desgraciado?382 ¿No sabes. Tal es. Por esto. es sabio en esto. los ojos vibran y nuestro rostro toma ante él diversos colores380. 381 Virgilio. o sea. en cuanto que ilumina con sus rayos lo que se acerca a él y lo perfecciona. a dónde dirigirte? No quieres estar con tu asesino. aunque los rostros amados permanez-[157]-can siempre fijos en el pecho. Delicado. y te usurpa todo entero para sí. «il volto non altrimenti di vari colori si veste. perdido. así es odiosa la esclavitud. que estás dominado. Y por esto odias y al mismo tiempo amas a los hombres hermosos. porque está en parte privado de sabiduría. cada vez que nos reencontramos con alguno que nos fue muy querido. tu non sai quel che tu ti facci». ay. no cesas de amar la primera. y deseas unirte a él para. Pero aquel que desea la sabiduría no la posee del todo. que con admirables encantos te roba. Pues. Por esta causa el amor se llama inmortal. quando per avere il sole avverso crea l'arco baleno». Pero la condición de lo bello. No puedes estar con aquél que te pierde y te mata. al menos. Por tanto. de la belleza suprema. no quieres amar. loco!. porque no habías ardido antes por ella. 382 «O misero. Perfecto. que reconoce su ignorancia. al estar cerca del que te posee. y no busca la ciencia de la que no sabe que está privado. y te acercas a tu ladrón para recuperarte algún día. siempre fija en la memoria. Feliz. a ti. ¿Quién es el que no se indignará con aquél que le ha robado su alma? Pues como es grata la libertad. sin embargo. Por esta alternancia sucede que casi a cada instante. V 743 y IV 4. sin duda ignora tanto las cosas mismas como su desconocimiento. nos conmovemos. Te ves forzado a admirarles y amarles. ¿Qué puedes hacer. buscas fuera de ti mismo. 380 . y no puedes vivir sin aquél. Pero hay una diferencia. en cuanto que por su dulzura atrae el deseo de todas las cosas hacia sí. y en parte es sabio. la benevolencia parece sucesivamente calentarse y enfriarse. Por lo cual. es que es delicado. sin embargo no se ofrecen igualmente a los ojos de la mente. se ama siempre. la amas siempre. porque piensas que debes servir a ese simulacro de las cosas celestes. La sabiduría es la más bella de todas las cosas. y cuantas veces se presenta a los ojos del alma. se ama en él mismo. que antes la veías en otro y ahora sólo la ves en ti mismo. nuestro corazón se estremece. porque. Y tampoco quieres no amar. porque la figura una vez amada. perfecto y feliz. ¡Oh. Tú deseas escapar del que con sus llamas te abrasa. Pues. se sitúa entre la sabiduría y la ignorancia. la condición del amor. che si faccia l'aere nebulosa. Entonces. como soplando. ¿quién buscaría lo que ya posee? Pero tampoco le falta completamente. A esto se añade que el amor bestial y también el humano no puede existir jamás sin indignación. Pero es considerado también mortal. 383 «l'Amore per suo obietto». el amor se seca y reverdece. Y tampoco quieres vivir sin esa visión feliz. desgraciado!. dijo Diótima. como espejos que resplandecen por el fulgor celeste. ¡Oh. estar unido a ti mismo. porque no quieres morir. reenciende el fuego dormido bajo las cenizas381. y a ésta. no ardes por una nueva. Por tanto el amor a la sabiduría.razón se dice también inmortal. Pero cuando de él ha desaparecido la figura que tú amabas antes ya no está más en aquél. por así decir. Diótima pone al amor también en medio entre la sabiduría y la ignorancia. en cuanto colma las cosas iluminadas de bienes eternos. Los odias. tiembla. Eneida. porque el amor383 sigue las cosas que son bellas. desea la sabiduría. Pues esta presencia sugiere a los ojos del alma la figura latente en la mente y. el hígado se licua. Aquel que no sabe que ig-[158]nora.

Por tanto. también en el alma. 386 «atque adolescunt». por tanto. Y esto no sucede sólo en el cuerpo. para que los bienes nos duren siempre de alguna manera. como pelos. La generación. semejantes y amigas. deseamos recrear los que desaparecen. la generación. sino porque aquello que se consume y desaparece. es sin duda un don divino. en efecto. deseos. y ninguno de éstos permanece idéntico y semejante. dolores. y no solamente tenerlos. aunque se llame idéntico. 207e. para que por los alimentos se generen los humores. que también en el terreno de las ciencias. Pero todos los bienes de los mortales cambian y perecen. Gracias a este remedio las cosas mortales se vuelven semejantes a las inmortales. y provoca el deseo de procrear hijos. se realiza perfecta y fácilmente en lo que es bello. al restablecer el recuerdo siempre nuevo en lugar del que desaparece. Y el olvido. jamás contiene en sí las mismas cosas. por los que [161] se restaura aquello que se pierde continuamente del cuerpo. y cuál es su naturaleza. así. ciertamente. aquel mismo amor estimula el semen. en una y otra parte del alma. y todos se perderían rápidamente si en lugar de aquellos que desaparecen no se produjeran cada día otros nuevos. y las hermosas. durante el tiempo en que se [160] dice que cada uno de los mortales vive y es idéntico a sí mismo.[159] CAPITULO XI Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición Después de que Diótima explicó cuál es el origen del amor. sino que siempre se renueva. conservado en su des384 385 «e a che giovi». y se despoja de lo viejo. porque son bellas. Cuando el cuerpo llega a ser adulto. Por esta generación el cuerpo se nutre y crece. sino que también casi cada una de las ciencias padece esto. Preguntáis qué es el amor de los hombres384. desde el principio nos obliga a comer y a beber. como dice Platón385. a fin de que aquello que no puede permanecer siempre en sí mismo. opiniones. puesto que hace por medio de la sucesión las cosas mortales semejantes a las divinas. ni somos siempre los mismos según aquellas ciencias. De este modo aquellas cosas que son mudables en el espíritu y en el cuerpo se conservan. Todos deseamos tener bienes. Platón. Porque a las cosas divinas. Symposium. que es obra divina. un amor innato a la generación para conservar la vida eternamente. om. Pues la reflexión y el recuerdo es casi el restablecimiento de una ciencia desaparecida. huesos. Este es el amor de los hombres que viven en la tierra. El amor que está en la parte apropiada para gobernar el cuerpo en seguida. Pero la reflexión. carne. Por lo tanto. aquella inclinación a la generación busca las cosas hermosas y huye de las contrarias. Es el deseo de engendrar en lo bello para conservar la vida eterna en las cosas mortales. Continuamente se cambia de costumbres. Y al contrario en lo contrario. parece ser casi el fin de la ciencia. éste es el fin de nuestro amor. no porque ellas sean siempre exactamente las mismas. Y. placeres. no sólo unas se van y otras vienen. de manera que parece que es la misma. revela hacia dónde tiende y a dónde conduce a los hombres. temores. Esta recreación se hace generando. como de la adolescencia a la vejez. . Hay. Por esto el instinto de generar es innato en todos. ya que esto es propio de las cosas divinas. sino tenerlos siempre. deja algo nuevo semejante a sí mismo. hábitos. Y lo que aún es más admirable es esto. conserva la ciencia. en aquella que concierne al conocimiento y en aquella que rige el cuerpo. Pues. Los primeros son destruidos y les suceden y se desarrollan386 otros nuevos. las feas les son contrarias. sangre y el cuerpo todo entero.

Expongamos ahora qué distinción hay. Por esto no [162] vemos su belleza. XI 3. por medio del cual. es fecundísimo y posee desde el principio las semillas de todas sus cosas. ¿Quién negará que el espíritu desde la más tierna edad desea cosas verdaderas. 246 s. descubrimientos.cendencia semejante a sí. búsquedas. gracias al amor parece que tanto el cuerpo como el alma pueden sobrevivir siempre después de la muerte entre las cosas de los hombres388. escribiendo. Por tanto. fluyen los gérmenes de la procreación. juicios y comparaciones. enseñando. en un espíritu generoso y excelente. El cuerpo de todos los hombres. dure para siempre. según Platón. y que el alma nace dotada de verdad Ya hemos hablado bastante de la definición del amor. y engendrar hijos bellos con una mujer bella. por así decirlo. distin387 «et veritas». 389 «atque gubernat». de modo que sepa a qué hombre busca sobre los demás y pueda. el espíritu. en el tiempo debido. Uno y otro amor buscan las cosas bellas. también en Theol. (Marcel. y en generar. Y el amor que pertenece al espíritu se esfuerza en instruirlo en las disciplinas más distinguidas y agradables y en crear. para que la ciencia generada quede en los escritos o en los espíritus de los discípulos. y el espíritu está también lleno. buenas. El amor a la generación. aquél que rige y gobierna389 el cuerpo desea nutrir su propio cuerpo con los manjares más delicados. Op. que es mucho más noble que el cuerpo. Por el contrario. juzgado a partir de su imagen. desde el comienzo del espíritu ha obtenido las razones de las costumbres. Y después que el espíritu es adulto. [163] CAPITULO XII De los dos amores. saca de ello sus frutos. es decir. Que tiene en su interior las razones innatas de todas sus cosas lo comprendemos por sus deseos. una ciencia semejante a la suya con un estilo adornado y bello. la barba se espesa. en cierta manera se regenera y recuerda en la mente lo que perdiera por olvido o que dormía por apatía. en el espíritu [164] hay algunas nociones de estas cosas por las que. Desde el principio las semillas de todas las cosas han sido introducidas en el cuerpo. literalmente. como formas y razones de estas mismas cosas. hace que el alma busque la verdad como su propio alimento. a su modo. Por tanto. que es sombra e imagen del espíritu. vemos el cuerpo. 390 Desde aquí hasta el final del capítulo. Y si el cuerpo es fecundo y está lleno de semillas. honestas y útiles?390 Ninguno desea lo que no conoce. puro. se nutra y crezca. acerca del amor a partir de la fecundidad del alma o del cuerpo. Y así. Y si alguna cosa escapa al espíritu por olvido o duerme por negligencia o descuido. Pero no vemos el espíritu mismo. y ha de encontrarlo algún día. antes de que las desee. entre la multitud. con la actividad de la reflexión y la memoria. En un transcurso de tiempo determinado salen los dientes. es fecundo y lleno. aquella misma ciencia en un espíritu bello. agradables y bellos. y la inteligencia del maestro y la verdad387 permanezcan eternas entre los hombres. atribuido también a aquella parte del alma que conoce.. Esto mismo se prueba por la búsqueda y el descubrimiento. suponemos que en un cuerpo hermoso hay un espíritu bello. «tragli altri uomini». Si Sócrates busca a Alcibíades entre una gran multitud de hombres. si se cultiva bien. om. ese amor lo estimula con un ardiente deseo de enseñar y de escribir. 388 . es necesario que en la mente de Sócrates haya alguna figura de Alcibíades. 108-110). brotan los pelos. artes y disciplinas y. juzga que son deseables. Plat. Por lo que enseñamos con más agrado a los hombres hermosos. Así que. una vez descubierto. om. dice. II. Ciertamente.

de manera que cada vez que encuentra lo que había buscado lo reconoce y lo distingue de sus contrarios. Lo que no podría suceder si la naturaleza. ni las encontraría jamás. en efecto. afirma que uno es más dulce que otro. debe haber en nosotros una intuición de la verdad. 72 s. lo que ha sido tratado antes por vosotros y por mí. tal es Dios para las mentes. o sea. si no tuviese alguna noción de ellas. buenas o malas. en el sexto libro de la República393 este hombre divino pone al descubierto toda la cuestión y dice que la luz de la mente para entender todas las cosas es aquel mismo Dios por el que todo ha sido hecho. bondad. . honestidad y utilidad. Phaedon. y también de otros. es indis-[165]-pensable que no ignoremos la bondad. en esto Platón parece ambiguo. [166] CAPITULO XIII De qué modo la luz de la verdad está en el alma Pero de qué modo estas razones están en el alma. la búsqueda y el descubrimiento. Quien sigue aquellos libros que Platón escribió en la juventud. Menon. 391 392 Platón. donde Ficino vuelve a dar la idea de bueno como Dios. Menón y Fedón392 pensará quizá que aquéllas están pintadas en la sustancia del alma. 7. Phaidros. otros sin preceptor. y las otras artes. V 5. como el Fedro. Y no sólo probamos esto por el deseo. que lo que es el sol a los ojos. ya que están dotados por la naturaleza de las razones de todas las artes y disciplinas. Y aquél que comparando a Espeusipo y Jenócrates a Platón cree que Jenócrates es más parecido a Platón que Espeusipo. ciertamente sabe cuál es el sabor dulce. que juzga que uno es su amigo o su enemigo. sin ninguna duda conoce la figura de Platón. si no estuviera en nosotros de antemano el conocimiento de la verdad y la bondad? ¿Cómo muchos. y considerarlas justamente. Además. e incluso los descubrimientos de los filósofos. 75b-76c-81e-84a. Cfr. Esto lo demostró Sócrates sobradamente a los niños Fedón. 508e-509b. y les enseñó que los niños pueden responder correctamente en cada arte. a menudo aprobarían o desaprobarían rectamente las obras de arquitectura. verdad. Menon. sino también por el juicio. el espíritu no buscaría estas cuatro cosas. Platón. Teeteto. si la naturaleza no les hubiese dado una razón y una forma de estas cosas? La comparación también nos demuestra esto mismo. 91c-92a. Pues. y la mayor parte con poquísimos rudimentos de una doctrina recibidos de su maestro. III. se dice que han llegado a ser doctísimos. Cualquiera. Sin embargo. como las figuras en una pared. Pues así parece que lo insinúa allí. Pues cualquiera que comparando la miel con el vino. ¿De qué modo podríamos considerar cada día muchas cosas verdaderas o falsas. Y compara el sol y Dios de tal manera. 253 s. Igualmente. Así. para que sepamos qué cosas son más semejantes a ella. el Fedro está considerado por Diógenes Laercio el primer diálogo. Teeteto y Menón391. 157c-186e. no ayudara mucho a esto. como hemos dicho. Por lo cual algunos en la adolescencia. Phaidros. cuál es más verosímil y más probable. música y pintura. no ignora lo que es la amistad o la enemistad. 393 Resp.. 103e-106d. Plotino. que no están versados en estas artes. Los diálogos citados en cuanto al contenido forman un grupo según la opinión común hoy en día. si se les pregunta prudentemente.guir a Alcibíades de los otros. puesto que una cosa parece mejor o peor que otra según su mayor o menor participación de la bondad. puesto que muchas veces juzgamos muy bien entre las múltiples y diferentes opiniones de los filósofos. que sería vana y estaría sumergida en las tinieblas eternas si estuviera privada de la luz del sol en el que se reproducen los colores y las figuras de los cuerpos y en el que el ojo ve los colores y las figuras de los cuerpos. El sol genera los ojos y les da la capacidad de ver.

y ambos son estimulados por los incentivos del amor a la procreación. y hacia la cual el alma. 256b. viendo con los ojos un hombre. y reflexiona largamente juzgándola. y sobre todo a aquéllos que ya son casi adultos. bien a causa de su naturaleza. conocemos todas las cosas por la luz de Dios. resplandece por las chispas de las ideas.. y éstos son los más numerosos. lo contrario. el ojo no ve otra cosa que la luz. se unen a ellos. eleva la mirada de su mente para contemplar la razón de hombre que existe en la luz divina. se vuelve por la pureza de su vida y por la máxima aplicación al estudio. porque en ellos domina mucho más la agudeza del intelecto que. en la cual ve las razones de todas las cosas. que sería vana y oscura si no le asistiera la luz de Dios. que a las mujeres y los niños. para calmar los estímulos de la parte generadora. porque entiende esta luz bajo diversas ideas y razones de las cosas394. otros. es mucho más apropiada para la disciplina que van a generar. Phaidros. Pero unos. según Platón. VIII 836b-838c-841d. Ciertamente. I 63b-d. Sería conveniente sin embargo observar que las excitaciones de esta parte no quieren [169] echar por la borda este esfuerzo en vano. De allí. Aquéllos siguen el amor celeste. XII 1. fabrica la imagen de un hombre en su fantasía. por carecer de conocimiento. sucede que muchas veces aquéllos que conversan con hombres. está adornada con las diversas formillas de los [167] cuerpos externos. Sin embargo. Los otros. por su excelente belleza. por el placer del encuentro amoroso y la realización de la generación corporal. éstos el vulgar. el ojo percibe esta luz reflejada en los cuerpos. Pero no podemos ver395 en esta vida esta luz pura ni su fuente. «comprendere». y también es fecundo el espíritu. y por su naturaleza nos invita a generar tantas veces como juzgamos algún cuerpo bello. Entonces. a continuación resplandece una chispa en la mente y aquí se entiende verdaderamente la naturaleza del hombre. es más 394 395 Desde aquí casi literal en Theol. que aquél que le quita de en medio después que ha nacido. Cuando alguno. Aquéllos aman por su naturaleza más a los hombres. Por tanto. porque la luz en él infusa. capacidad para entender. Respublica. sino sembrar y engendrar semillas y hacerla pasar del hombre a la mujer. [168] CAPITULO XIV De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres Por consiguiente. en que en su seno brilla la luz eterna de Dios. Y ciertamente no se ha de considerar menos homicida aquél que impide nacer a un hombre. . Op. y sólo conoce la propia luz divina. que está en el alma. 267-268 (Marcel. Y así sucede con el resto de las cosas. en sus límites u opuesta a Saturno. En esto consiste ciertamente toda la fecundidad del alma. De donde entiende por la luz de Dios. pero no puede comprender esta luz misma en su mente. aunque parece que conoce cosas diversas. el cuerpo de los hombres es fecundo. cuando quiere. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. parece que ve cosas diversas. Y esto sucede sobre todo en los nacidos cuando Venus se encuentra en un signo masculino y en conjunción con Saturno. II 156). al contrario. 508c-509d. Plat. Nomoi. De este modo creemos que por este error ha surgido aquel crimen infame que Platón en sus Leyes396 condena enérgicamente como un tipo de homicidio. y vuelta a aquélla. Pero como la capacidad generadora. De la misma manera Dios crea el alma y le concede la mente. 396 Platón. bien por educación son más aptos para la generación del espíritu que para la del cuerpo.en efecto. no hace distinción entre ningún sexo.

Estos párrafos casi literalmente en Comm. y sobre la razón móvil debe encontrarse una inteligencia estable. La pertenencia del alma al tiempo y a la eternidad. Scip. la crítica al concepto del alma como lo que se mueve por sí mismo: De anima. Pues no hay una parte del alma que mueve y otra es movida. porque aquello que está por encima de ella no entiende en un momento unas cosas. lo demostraremos del modo siguiente. sino todas a la vez en un solo momento de la eternidad400. Pero es necesario que antes del movimiento esté el reposo. en otro momento otras. ella misma debe tenerlo mucho [171] antes y en mayor grado. 1211 (Allen. I 4. sino según una parte de sí y.12. Por lo cual. 37d-38c. necesita ser movido por otros. [170] CAPITULO XV Por encima del cuerpo está el alma. 405a 31 s. e Dio». Cfr. Op. puesto que lo que es perfecto antecede a lo que es más imperfecto. para esto. se mueve. como cuando aseguramos que Dios existe por sí. sino por la presencia de otros. Por tanto. Pues. II 15. in quale Aristotele cavillando opose al gran Platone: ma intendiamo spiritualmente. y cuando el alma está presente de algún modo se mueve a sí mismo. sino que es el alma la que posee esta capacidad de moverse a sí misma. y ambos II 3. 399 «in quel modo corporale. 400 «aeternitates». que el Sol luce por sí y el fuego calienta. e in modo assoluto più tosto che transitivo». Pero a causa de la presencia del alma parece moverse por sí mismo y a causa del alma vivir. Nomoi. ya que ella puede moverse a sí misma según su esencia. pero más cruel el que priva de la luz al que debe nacer y mata a sus propios hijos antes de nacer. Este recorrido temporal se adecua al alma por su naturaleza. y de los dos amores. pasa por la razón de una cosa a otra. que sea por sí conforme a toda inteligencia e inteligencia siem[172]-pre en acto. 1184 s. pero cuando está ausente. sopra l'anima è l'angelo.. ya que él no tiene por su propia naturaleza esta capacidad.. sino que toda el alma por sí. falta en italiano. ya que el reposo es más perfecto que el movimiento. Dios397 Hasta ahora se ha tratado de la doble fecundidad del alma. el ángel. sobre la mente del «Per che via si mostra che sopra il corpo è l'anima. a cualquier cosa en la que está presente.audaz el que interrumpe la vida presente. el alma está por encima de los cuerpos.. o sea. sino que lo entendemos en sentido absoluto. 34b. Pues el alma no comprende por sí toda ni siempre402. como dice Aristóteles399 que fue tomado por Platón. y por esto debe estar por encima de aquellas cosas que obtienen la facultad de moverse no por sí mismos. de donde pasan el movimiento y el tiempo a los cuerpos. Todo cuerpo es movido por otro. el crecimiento y la generación. Le conduce del cuerpo al alma. Cfr. I 3. del ángel a Dios. a veces. in Phileb. pues no puede hacer nada por sí mismo. VI 16. por encima del ángel. 398 397 . Que es necesario que haya estos cuatro grados en la naturaleza. la réplica de Macrobio. para esto y lo siguiente: In Parm. justamente pone Platón en el alma el primer movimiento y el primer intervalo de tiempo401. Y lo que presta por su presencia a otros.. Y cuando decimos que el alma se mueve por sí misma398 no lo entendemos en un sentido transitivo. del alma al ángel. 402 «l'Angelo». X 896a). 401 Timaios. y no puede por su naturaleza moverse a sí mismo. 101). por encima del alma. por su naturaleza. (contra Timaios. Por tanto. ni tiene una capacidad de entender cierta sino ambigua. y al cabo del tiempo cumple las tareas de la nutrición. Esto es. Hablemos a continuación de los grados por los que Diótima eleva a Sócrates de las cosas inferiores a las superiores. Op. más abajo. Somn. le presta la capacidad de moverse a sí mismo.

Pero sobre la mente angélica necesariamente se eleva el principio de todas las cosas y sumó bien. a este Uno no podemos anteponer cosa alguna. Y al depender. así el alma tiene gracias a la mente siempre la facultad de entender. totalmente continua y muy cierta. XIII. 1164. por lo que se ve que carecía de ella antes de entender. ciertamente. ya que su don se difunde más lejos.. e a la privazione delle forme». y toda composición. una muerte. entonces. Por lo que es necesario que lo que está dotado de mente por sí mismo y en primer lugar preceda a ésta. así al alma que se mueve por sí misma le precede la mente403 estable por sí misma. Además tiene la capacidad de conocer que. Y entendiendo desea la luz de la verdad y la recibe. dependería de aquello. Pues su propia razón es una u otra según que entienda. Y por esto no sería ya uno y simple. Cfr. El don del Uno se propaga por el universo. y extenderse por la presencia de su virtud a todo. ese Uno antecede a la mente y al alma. porque la verdadera unidad está desprovista de toda multitud y composición. como suele todo efecto de su causa. Pues el número se forma de la unidad. in Parm. De div. El alma da la vida y el movimiento. Por el contrario. Y es ahí donde parecen diferentes estas tres cosas: lo que entiende. no es una sola cosa en sí. don del alma. Pues no sólo la mente es una. o sea. la mente concede a todos hermosura y orden. 406 «Insino a essa materia vacua. Pues decimos un silencio. Sin embargo. ese Uno en sí está por encima de todas las cosas. Op. Pues la mente da largamente una belleza artificial y un orden. y cada alma una. estaría en todas las almas. Tiene. es por sí totalmente informe. Sin embargo. Y del mismo modo que el cuerpo tiene gracias al alma su movimiento. no se da a todos los cuerpos. Op. una oscuridad. Dionisio Areopagita. sino que estaría compuesto al menos de dos cosas. como la capacidad de moverse a sí mismas. toda estable. sería menos perfecto respecto de eso. el intelecto por sí mismo y en primer lugar. Porque sobre la multitud de cosas compuestas debe estar ese Uno simple por naturaleza. Por tanto. 405 «la privazione delle forme». lo que es entendido y el entendimiento. y cada cuerpo uno. que se mueve por sí. pero la materia primera e informe del mundo y la privación de las cosas están [174] desprovistas de vida y forma. aunque es inmóvil. Y de igual modo que al cuerpo que es movido por otros le precede el alma. el don de su causa y de su propio defecto. y no todos los cuerpos sino sólo los animados parece que se mueven por sí mismos. y la privación406 de las cosas se llama de alguna manera una. Porque si tuviese alguna cosa por encima de él. que Platón en el Parménides404 llama Uno. de elementos simples. se debe poner la mente angélica. porque el don de una causa eminentísima debe ser muy amplio. Tú ves cuánta y qué variada multitud y composición hay en el ángel. Así. sea [173] entendida o sea entendimiento. De este modo el ángel es más excelente que las almas. Y la mente. los dones de la mente y del alma no se extienden hacia ésta407. Comm. sino que incluso la materia. Pues se comprende a sí misma. como dice Platón y Dionisio Areopagita405 confirma. Y por esto nos vemos obligados a anteponer a éste lo uno y simple. cfr. por sí misma informe. pura y simple. nom. en sí la multitud de todas las ideas. y conociendo se forma. porque la vida. También esta razón nos muestra su sublimidad. No es propio del alma. Por la misma razón la mente parece superar el alma. 404 403 . antes del acto de conocimiento. 407 «non si distendono insino a essa materia vacua e alla privazion delle forme». incluso en la de las bestias.alma que es móvil y en parte intermitente y dudosa. 1185 s. y ambos piensan que el Uno en sí es el nombre más excelente de Dios. Pues si por naturaleza el intelecto estuviese en el alma.

97. Proclo. En efecto. Theol. Theol. Tomás. y también Theol. ni cambia en absoluto de lo que es. también. la hay entre sus formas. La hermosura del ángel tiene sólo el número y está libre de las otras dos limitaciones. el movimiento y el lugar. te lo ruego. El cuerpo está sujeto completamente al tiempo. también S. sino incluso el paso del tiempo y conserva la composición múltiple: y ya la habrás encontrado. . 191: cada parte del alma tiene una esencia eterna. citado en Sto.. Saffrey. sobre el movimiento y el lugar. Theol. se pierde con el tiempo. II 5 y VII 13. Cfr. I. opinio y sensus. El alma409 está en parte en la eternidad. III 7). Op. S. y el cuerpo está sometido al número.. El ángel tiene un número de partes o de formas. y de éste a Dios. Op. el cuerpo sólo en el movimiento. el ángel se sitúa en el reposo. ascendemos del cuerpo al alma. In Parm.. 410 «Ma tu mi dirai: or che mi resta egli al presente. Puesto que el Uno en sí no tiene ningún número o composición de partes. te essere ignorante. Plat. Tú ves. 174 y 180: Notas de Ficino extraídas de Proclo sobre la sempiternitas. la forma del cuerpo consiste en la composición de muchas partes. 1721 (Comm.. Pero410 ¿qué me que408 Sino que es atribuida la eternidad a Dios. quita los límites del espacio. en parte en el tiempo. Pero su operación. pero está libre de los límites de lugar. Op. 409 Ep.] est fons totus aeternitatis». la formulación en Proclo. el ángel se [176] sitúa en el número. El cuerpo. sobre Plotino. Notes. Por tanto. Pero la de Dios no padece ninguna de éstas. está limitada a un lugar. Cfr. y deja el resto: ya tienes la hermosura del espíritu. Ya que tanto su operación como su esencia permanecen estables. discurre a través del tiempo. Pues su sustancia cambia y toda operación suya requiere discurso temporal. ni está limitado en ningún lugar. del alma y del cuerpo La misma comparación que hay entre estos cuatro. 1184. Elem.. está sometido a todas estas cosas. ¿quieres ver también la hermosura del espíritu? Quita a la forma corporal el peso de su propia materia. aeternitas y perpetuitas con relación a intellectus. se la bellezza altro che luce essere credessi». Además. 657. el movimiento y el lugar. levate via le tre cose dette? E io ti risponderò.. La hermosura del espíritu padece las variaciones del tiempo y contiene multitud de partes. la forma del cuerpo. Op. 2. el alma en el número y el movimiento. ciertamente. pero actual en el tiempo. Contra esto. ej. p. pues su sustancia es siempre la misma sin ninguna variación de crecimiento o disminución. el Uno mismo existe por encima del reposo y el movimiento. pero por encima del lugar. Op. y cambia por el transcurso de su razonamiento y la variación de sus emociones. ¿Quieres ver también la del ángel? Quita. cogitatio. el ángel. del ángel. en cambio. Dios está por encima de la eternidad. no sólo los límites espaciales. el ángel408 está todo entero en la eternidad. pero es libre de movimiento y lugar. el Uno permanece por encima del número. XVIII 2. Cfr. [177] CAPITULO XVII Qué comparación hay entre la belleza de Dios. Agustín: «Deus est auctor aeternitatis». III 16: «Deus [.[175] CAPITULO XVI Comparación entre Dios. el alma en el reposo y a la vez en el movimiento. 400 s. Y el reposo es propio a la eternidad. más arriba. como un poco más arriba demostramos. Cfr. El alma tiene multitud de partes y deseos. el alma y el cuerpo Por tanto. ¿Deseas incluso ver la belleza de Dios? Quita además aquella composición múltiple de formas y deja la forma enteramente simple: al instante habrás alcanzado la hermosura de Dios. de ésta al ángel.. 1861 s. I 10. Plat.

queriendo que Sócrates evitase esta muerte. de modo que más allá del lugar retenga las otras dos partes: tal es justamente la belleza del espíritu. Y como no se da cuenta de este error. esto es la belleza del ángel. III. del ángel y de Dios. Narciso adolescente. 413 «che nella ruota sua riluce». porque es el [179] origen de nuestra miseria. y olvidándose de sí misma. en comparación a su luz más clara en el aire. I 6. el espíritu del hombre temerario e ignorante. 510. sino que. Además. la multitud de las diferentes ideas. Por tanto. Esto es el ángel. y no se sacia con el uso del cuerpo. es tan seducida por los encantos de la forma del cuerpo. El esplendor en el aire es igualmente una sombra con respecto al fulgor en el fuego. la fuente de toda belleza es Dios. no puede colmar jamás su deseo. de éste al ángel. Quita su apoyo en la materia. seducido por la forma corporal. o sea. «le altre bellezze». después que está fuera de sí y caído en el cuerpo. o sea. Abandona su figura. y de éste a Dios. dividido. digo. y que es la sombra de su propio espíritu. Pero persigue su sombra en el agua y se esfuerza en abrazarla. desea su propia belleza. 416 «mortali». que es la imagen de su hermosura. que refulge en el Sol mismo413. eliminadas éstas? ¿Es [178] que crees que la belleza es otra cosa que luz? Pues la belleza de todos los cuerpos es esta luz del Sol. sigue la forma del cuerpo. 415 Orphica. Ficino está de acuerdo con esto con Plotino. 8 y V 8. pero esculpida en todas las razones de todas las cosas. del espíritu. Ovidio. No alcanza nunca la sombra. sombra respecto a la luz del Sol. 339. que es su sombra414. por la multitud de formas. Porque el espíritu. Dios es fuente de todo amor. y muere417. deseando una cosa y persiguiendo otra. o sea. como Narciso. Cfr. lo cual es sumamente doloroso. La misma comparación hay entre aquellas cuatro bellezas. Quita ahora si quieres el cambio del tiempo y deja el resto y te queda: la luz clarísima. semejante a aquella luz que permanece en la esfera misma del Sol y no se dispersa en el aire411: ya casi en cierto modo has captado la belleza de Dios. se desprecia a sí mismo. No considera su propia sustancia y virtud. sólo el alma. por así decirlo. porque ya parece ser más cuerpo que espíritu. del cuerpo. Quita. lo llevó del cuerpo al espíritu. la cual supera al menos tanto las otras formas412 cuanto la luz del Sol en sí misma pura. pues la ves pintada de muchas figuras y colores. que corre como el agua. Y por esto se consume deshecho en lágrimas. De aquí se sigue la miserable calamidad de los hombres. que ves manchada por estas tres cosas. la luz del Sol en el agua es como una sombra. es atormentado por perturbaciones perniciosas416 y corrompido por las bajezas del cuerpo. De donde Diótima. No mira su rostro. 414 «ombra della spezie dell'anima». el espíritu. manchado y oscurecido por el aire nebuloso. sobrepasa el esplendor del Sol disperso. por último. sólo transmitido aquí. el fulgor en el fuego. que es su sombra. sin lugar y sin movimiento. deja una luz simple y pura.dará ahora. Pues él no apetece en realidad el propio cuerpo. «fuora». 2. Metam. Ni el ángel es jamás cautivado por el aspecto del alma. De aquí se sigue aquel destino cruel de Narciso que canta Orfeo415. y por el cambio temporal. siguiendo el cuerpo. 315 (Abel) = 362 (Kern). por el límite espacial. frg. Dios no se engaña de modo que ame la sombra de su belleza en el ángel y olvide su belleza propia y verdadera.. Pero sí nuestra alma. admira la belleza en el frágil cuerpo. 412 411 . que pospone su propio aspecto. abandone su propia figura. esto es. una e íntegra. 417 «quasi affoga e muore». de modo que retenido por su sombra.

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CAPITULO XVIII Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios
Y bien, queridísimos convidados, imaginad de nuevo a Diótima hablando a Sócrates. Ningún cuerpo, Sócrates, es enteramente bello. Pues o realmente es en una parte hermoso, y en otra deforme, o bien hoy es hermoso y otro día en absoluto, o a los ojos de uno aparece bello y a los de otro feo. Por tanto, la belleza del cuerpo, corrompida por el contagio de la fealdad, no puede ser belleza pura, verdadera y primera. Además, ninguno puede pensar que la propia belleza es fea, así como ninguno puede pensar que la sabiduría es insensata, pero consideramos que la disposición de los cuerpos es a veces bella, y a veces fea. Y al mismo tiempo, unos piensan acerca de ella de una manera, otros de otra. No hay, por tanto, en los cuerpos belleza primera y verdadera. Añade a esto que muchos cuerpos son designados con un solo nombre de belleza. Una es por tanto la naturaleza de la belleza común en muchos cuerpos, por la que son llamados de igual modo bellos. Esta naturaleza una porque está en otros, o sea, en la materia, se estima que depende de otros. Pues aquello que no puede sustentarse, mucho menos puede depender de sí. Pero ¿dependerá de la materia? En absoluto. Ninguna cosa deforme e imperfecta puede ornarse y perfeccionarse a sí misma. Y aquello que es uno, de uno debe nacer. Por lo cual la única belleza de muchos cuerpos depende de un artífice incorpóreo. El único artífi-[181]-ce de todo es Dios, que por medio de los ángeles y de las almas continuamente hace bella toda la materia del mundo. Y por esto hay que pensar que la verdadera razón de la belleza se encuentra en Dios y en sus ministros más que en el cuerpo del mundo. Por estos grados, Sócrates, ascenderás, según pienso, fácilmente a ella. Si la naturaleza te hubiese dado, mi querido Sócrates, los ojos de lince, de modo que penetraras418 con la mirada todo lo que te rodea, el cuerpo de tu Alcibíades, exteriormente muy hermoso, te parecería muy feo. ¿Qué es lo que amas, amigo? Es una superficie, o mejor, un color lo que te rapta, un reflejo de luces y una ligerísima sombra, y quizá te embarga una vana ilusión, de modo que amas lo que sueñas más que lo que ves. Por lo demás, para que no parezca que te contradigo en todo, admitamos que tu Alcibíades es verdaderamente hermoso. Pero ¿en qué parte es bello? Ciertamente, en todos sus miembros, excepto en la nariz chata y las cejas demasiado altas. En cambio, estas partes son bellas en Fedro. Pero en él desagrada el grosor de sus piernas. Ciertamente, todo esto sería hermoso en Cármides, si no te molestara su cuello demasiado delgado. Así, si consideras cada hombre en particular, no alabarás a ninguno enteramente. Recogerás, entonces, lo que es correcto en cada uno, y fabricarás según tu juicio, a partir de la observación de todos, una figura irreprochable, de modo que la belleza absoluta del género humano, que se encuentra dispersa en muchos cuerpos, esté reunida en tu espíritu por la formación de una imagen. Y entonces, Sócrates, despreciarás la imagen de cualquier hombre si la comparas a ésta. Ciertamente419, no posees ésta tanto gracias a los cuerpos como al espíritu. Por tanto, ama a ésta, que fabricó tu espíritu, y al propio espíritu que es su artífice, [182] más que a aquella exterior, que es incompleta y dispersa. ¿Qué te propongo yo que ames en el espíritu? La belleza de los cuerpos es luz, y la belleza del espíritu es luz420. La luz del espíritu es verdad, la cual es la única que tu amigo Platón suele pedir a Dios en sus ruegos421. Concédeme, dice, Dios, que mi espíritu se haga bello, y
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«in modo che i corpi che in te si scontrano, non solamente di fuori, ma eziando dentro sedessi». «tu sai bene». 420 «La bellezza de' corpi è luce visibile: la bellezza dell'Animo è invisibile luce». 421 «in votis suis», om.

que las cosas que pertenecen al cuerpo no impidan la belleza del espíritu. Que yo considere rico sólo al que es sabio422. Platón declara en estas palabras que la belleza del espíritu consiste en la verdad y en la sabiduría, y ésta es concedida a los hombres por Dios. Una misma verdad dada a nosotros por Dios en sus distintos efectos, adquiere los nombres de las diversas virtudes. En cuanto muestra las cosas divinas, se llama sabiduría, que Platón pide a Dios sobre cualquier otra cosa, en cuanto muestra las cosas naturales, ciencia, si las humanas, prudencia, si nos hace equitativos, justicia, si invencibles, fortaleza, si tranquilos, se llama templanza. De donde se consideran dos géneros de virtud. Las virtudes morales, digo, y las virtudes intelectuales, que son más excelentes que aquéllas. Las intelectuales son sabiduría, ciencia, prudencia; las morales: justicia, fortaleza y templanza. Las morales, por sus obras y tareas cívicas, son más conocidas. Las intelectuales están más ocultas, a causa de la verdad escondida. Además el que es educado con costumbres honestas, como es más puro que los otros, fácilmente se eleva a las virtudes intelectuales. Por esto te aconsejo que en primer lugar consideres la belleza del espíritu, que se basa en las costumbres, para que entiendas que hay una sola razón de todas estas costumbres, por la cual del mismo modo son llamadas honestas423. O sea, una úni-[183]-ca verdad de vida purísima que, por los actos de la justicia, la fortaleza y la templanza, nos conduce a la verdadera felicidad. Ama, entonces, primero esta única verdad de costumbres y luz bellísima del espíritu. Sabe, también, que debes elevarte por encima de las costumbres a la clarísima verdad de la sabiduría, la ciencia y la prudencia, si consideras que éstas se conceden al espíritu formado en muy buenas costumbres, y que en ellas se contiene la regla rectísima de la vida moral. Y aunque examines varias doctrinas de sabiduría, ciencia y prudencia, considera, sin embargo, que en todas hay una sola luz de verdad, por la que todas de igual modo son llamadas bellas. Yo te recomiendo que ames con el mayor cuidado esta luz, como la belleza suprema del espíritu. Pero esta única verdad, que se encuentra en muchas doctrinas, no puede ser la verdad primera de todo, pues ella está en otro, al estar distribuida en muchas doctrinas. Y aquello que yace en otro, ciertamente depende de otro. Y una única verdad no nace de una multitud de doctrinas. Pues lo que es uno, debe nacer de uno. Por lo que hace falta que por encima del alma del hombre haya una sabiduría que no esté dividida en diversas doctrinas sino que sea una sabiduría única, de cuya única verdad nazca la verdad múltiple de los hombres. Recuerda, Sócrates, que aquella única luz de la única sabiduría es la belleza del ángel, que debes honrar sobre la belleza424 del alma. Aquélla, como más arriba mostramos, supera la hermosura425 de los cuerpos, porque no está limitada en lugar alguno, ni se divide según las partes de la materia, ni se corrompe. Supera también la belleza del espíritu porque es absolutamente eterna y no se mueve en el transcurso del tiempo. [184] Pero, como aquella luz del ángel resplandece426 en una serie de muchas ideas, hace falta que sobre toda esta multitud haya unidad, que es el origen de todo número, y es necesario que ésta salga de un principio de todas las cosas, que llamamos Uno en sí mismo. Por tanto, la luz absolutamente simple del Uno en sí mismo, es la belleza infinita, porque no está ensuciada por las manchas de la materia, como la hermosura del cuerpo, ni cambia por el transcurso temporal, como la del alma, ni está dispersada en una multi-

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Phaedon, 66a-67d. «belli». 424 Lat.: «speties»; ital.: «bellezza». 425 Lat.: «speties»; ital.: «forma». 426 «quella luce angelica risplende nell'ordine di più idee che sono nell'angelo».

tud427, como la del ángel. Y toda cualidad, que está separada de un elemento extraño, se llama, según los Físicos, infinita. Si hubiese un calor en sí mismo, no impedido por el frío y la humedad, ni gravado por el peso de la materia, se llamaría calor infinito, porque su fuerza sería libre y no estaría restringida por los límites de algo adicional428. Igualmente, la luz infinita es independiente de todo cuerpo, pues brilla sin medida ni límite, porque brilla por su naturaleza, puesto que no está limitada por otros. Por tanto, la luz y la belleza de Dios, que es enteramente pura y libre de toda condición, se llama sin duda belleza infinita. La belleza infinita requiere un amor inmenso. Por lo cual, te ruego, Sócrates, que ames el resto con medida y límite; pero que ames a Dios con amor infinito y no fijes al amor divino medida alguna429. Estas son las palabras de Diótima a Sócrates430. [185]

CAPITULO XIX Cómo se debe amar a Dios
En cuanto a nosotros, virtuosísimos amigos, no sólo amaremos a Dios sin medida, como imaginamos que aconsejaba Diótima, sino que sólo amaremos a Dios. Efectivamente, la mente es a Dios como la mirada de los ojos al sol. El ojo no sólo busca la luz sobre las otras cosas, sino que incluso sólo busca la luz del Sol. Si amamos los cuerpos, los espíritus, los ángeles, no amamos propiamente a éstos, sino a Dios; en los espíritus, la semejanza de Dios; en los ángeles, su imagen. Así, ahora amaremos a Dios en todas las cosas, de tal modo que finalmente amemos todas las cosas en Dios. Pues, viviendo así, llegaremos hasta el punto de ver no sólo a Dios, sino todas las cosas que están en Dios y de amarlo no sólo a él mismo sino a todas las cosas que hay en él. Aquél que en el tiempo presente se consagra con amor todo entero a Dios, finalmente se reencontrará en él. Porque retornará a la idea por la que fue formado. Allí, si le faltase algo, será reformado, y estará unido a su idea eternamente. Pues431 un hombre verdadero y la idea del hombre es una misma cosa. Pero cualquiera de nosotros que está separado de Dios en la tierra no es un hombre verdadero, porque está separado432 de su idea, y de su forma. El amor divino y la piedad nos conducirán a ella, pues como estamos aquí divididos y mutilados, unidos a nuestra idea [186] al amar, llegaremos a ser hombres completos de modo que parezca que hemos amado primero a Dios en las cosas, para amar después las cosas en él, y que honramos las cosas en Dios para reencontrarnos a nosotros mismos en él antes de todas las cosas, y, amando a Dios, parezca que nos hemos amado a nosotros mismos.

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«multitudine di forme». «creatura». 429 «Ma il Creatore ama con amore infinito e guardati quanto puoi, che nell'amore Iddio non abbi ne modo ne misura alcuna». 430 «Questi sono li ammonimenti, i quali noi abbiam figurato, che Diotima sacerdotessa castissima dia a Socrate». 431 «Io voglio che voi sappiate...» 432 «perche siamo disgiunti dalla nostra idea la quale è nostra forma».

después de imitar este amor socrático tanto en las costumbres como en sus poemas. y en su siglo. Al igual que el espejo. la metáfora del espejo y las menciones de «sole» y «raggio» se traen de los pelos. como por un cierto rayo que entra por los ojos. así de esta forma de la mente y de la razón común. por el reflejo de este resplandor. Pausanias dividió este amor ya nacido en dos especies. se interpreta ahora la más famosa poesía de Guido Cavalcanti: «Donna mi prega» (Le rime. también en Marcel. Milano/Napoli. cuántas partes tiene. no de otro modo que la lana es encendida. así considera él que la parte del alma que llama oscura fantasía y memoria. en efecto. Pero que esta forma no se imprime en la fantasía del mismo modo que en la materia corporal. de tal modo que aquélla por esta imagen reproduce para sí otra imagen. divididos. Sócrates finalmente. que nos ha dado entre muchos hombres ilustres en doctrina y obras. captada a través de los ojos. Agatón trató cuánta es su virtud y poder. poeta del dolce stil novo. demostrando que por éste los hom-[190]-bres. de manera que es una imagen de un cierto hombre. instruido por Diótima. sino sin materia. hombre muy culto. la cual no parece ser ya semejante a un cuerpo humano particular.. Theory of love. Marsilio. justo merecedor de su patria434. 435 «Cupidine». felicito muchísimo a la familia de tu Giovanni. En este capítulo. quien. explicó en suma qué es el amor. Ficino se apoya o en más textos o en la rica literatura de comentarios a la poesía (ver Nelson. el amor inclinado a los sentidos. por el cual se enciende la capacidad de apetecer. Y que de esta imagen al instante brilla en la mente otra forma. o sea. que toma el lugar del propio Sol. como era en la fantasía. cuya teoría del amor se interpreta en este capítulo. Fedro.: ver también aquí apéndice). da poi che ha pressa la immagine del corpo». en Jayne. cómo es y de dónde nace. 272 s. se rehacen. que surge de las entrañas del caos. nace en el apetito sensitivo. casi como un resplandor de la primera imagen. 436 Según el punto de vista general. . es alcanzada por el simulacro de la belleza. alcanzado de algún modo por el rayo del sol. apéndice. «Ciertamente. 239 s. celeste y vulgar. superior a todos en las sutilezas de la dialéctica. al mostrar que éste está en todas las cosas dividido en dos partes. se volvió a mí con estas palabras. situado en un lugar y en un tiempo determinado. brevemente resumió lo dicho por vosotros». Antonio Manetti escribió. 1957. entre otras obras. al servicio del cuerpo. Pero la interpretación es muy forzada. que 433 Guido Cavalcanti. Añade que este primer amor encendido en el apetito sensitivo es creado por la forma del cuerpo. puesto que sólo él los hace felices. la lana colocada cerca de él. sino que es razón común y definición de todo el género humano por igual. 434 «diligente tuttore della Patria sua». 79). una biografía de Guido. ed. y ama. a qué fines tiende y qué valor tiene. que iba a representar el papel de Alcibíades.DISCURSO SÉPTIMO [189] CAPITULO I Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti En último lugar Cristóforo Marsuppini. El filósofo Guido Cavalcanti parece que incorporó en sus versos436 todas estas cosas con mucho arte. Por tanto. 437 «Si come dalla fantasia. así como de la imagen. exposición del concepto de amor socrático. a Guido433 el filósofo. como un espejo. Aristófanes declaró lo que hace en cada uno la presencia de un dios435 tan grande. resplandece e inflama. Favati. tomada de un cuerpo por la [191] fantasía437. Erixímaco nos reveló su extensión. G. trató del origen del amor.

440 «imperocche quando nei suoi versi dice: sole et radio». lo condussero in giudizzio. y aquél está torturado por múltiples pasiones y se apodera de la mayoría. al decir que la oscura fantasía se iluminaba y que de la mezcla de la oscuridad y la luz nacía el amor. ea in presentis recensere opus esse non censui». en particular Anito. che non tace il vero». 445 Apolog. hic explicat. Además. Todos cuentan que Sócrates442 más que nadie entre todos amó convenientemente. e con falsi testimoni lo accusarono. Pero ni aquellos poderosos ciudadanos en la acusación que llevó a Sócrates a juicio445 hablaron de amor des-[194]-honesto ni los oradores enemigos de él reprocharon nada de esto a Sócrates. Vayamos ahora a Sócrates y Alcibíades. Firenze. y segundo en la belleza de los cuerpos440. Y que estos dos amores combaten entre sí en el hombre. VI 1. Pues por sol entiende la luz de Dios.. 439 «amorem preterea geminum illum / celestem scilicet et vulgarem quin in eius verbis non videat?». p. in alterius passiones enarrandis prolixor / Quoniam vero eadem apertissime. y éste sobre la belleza universal de todo el género humano. Afirma que éste está libre de perturbación y se encuentra en pocos. tal cual vosotros lo expusisteis más arriba. tuvo como perseguidor muy encarnizado al cómico Aristófanes. opponendogli alcuni difetti da lui remoti». Vita Socratis et Senecae. Melito y Licón. ej. de 1440 (Cfr. la de Gionozzo Manetti. y por rayo. Este. cfr. Además. que os baste saber que este filósofo mezcló en la creación del amor una cierta ausencia de forma del caos. oradores. Su vida austera y su frecuente crítica de los vicios ajenos le habían hecho hostiles. ¿quién no ve en sus palabras ese doble amor celeste y vulgar?439 Pues pone su origen primero en la belleza de las cosas divinas. de Petris. mientras que éste le hace elevarse a la vida angélica y contemplativa. 441 «in modo che l'instinto d'Amore fa cadere alcuno infino al tatto del corpo e alcuni fa salire infino a la vision di Dio». om. 1979. Ni tampoco el cómico Aristófanes. y aquél le rebaja a la vida bestial y voluptuosa. a éste en la contemplación. Polo y Calías. puesto que él explica muy claramente aquello que vosotros también contasteis antes. 444 «si come suol colui. la forma de los cuerpos. Sitúa aquel amor en el placer. quedaba alabar a aquellos legítimos amigos de este dios. donde las fuentes son probadas ampliamente). Y termina diciendo que el fin del amor res-[192]-ponde a su principio. que et vos in superioribus narravistis. 23e. muy distante del trato del cuerpo. aprox. ed. nace en la voluntad otro amor. la Intr. pues la instigación del amor lleva a unos hacia la forma del cuerpo. aunque toda su vida manifiestamente y sin ningún disimulo militó en los campos de Cupido443. A. no hubo nadie que le acusara de amar a alguien deshonestamente. «Nondimeno quelli potenti quando per levara dinanzi a Socrate veridico. Por esto. ¿O creéis vosotros 438 «Ideo istum paucis verbis absolut. que se compila de Platón. ciudadanos poderosísimos en la República. Jenofonte. . Pero. resuelve éste con pocas palabras y es más prolijo al narrar las pasiones del otro.está lejanísima del cuerpo. 442 Lo que sigue pertenece al género de las vidas de Sócrates. y a otros a la forma de Dios441. y a Trasímaco. [193] CAPITULO II Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido Baste hasta aquí lo dicho sobre el amor. 443 «seguitasse dietro al carro di Cupidine». Después que los convidados habían alabado bastante al dios de los amantes. Ciertamente. aunque recoge en sus Bacanales otras muchas calumnias ridículas y absurdas. Cicerón y Diógenes Laercio.. om. no he creído necesario examinarlo ahora438. Y considera que aquél se vuelve sobre la figura particular de un solo cuerpo. como suele la verdad444 a muchos e importantes hombres.

la forma animal vital y divina de Saturno no se ha atribuido a los melancólicos. 494d. que se deleitaba en el ver y el oír. Problemata. 31bc. en la calle. recordad bien en el espíritu aquel retrato del amor. Alcibíades lo narra abundan-[196]-temente en el Banquete. 21. sobre los otros. Humilde y de bajo vuelo. 448 Cfr. Sobre la melancolía en los literatos y en la interpretación física. 458 Apologie. se dice. Duerme a las puertas. ni bagaje costoso. Sin casa. Veréis representado en él a Sócrates. cubierto por un simple y viejo mantucho450. 122 (Simon). Audaz y feroz. como se cuenta. Jaeger. envuelto en su manto457. aunque muchas veces le dijeron palabras muy injuriosas e incluso alguna vez fue golpeado. 403. p. como si el amor verdadero y Sócrates fueran muy semejantes entre ellos. 457 Apologie. respondió: del mundo. ¿Quién ignora que Sócrates fue hijo de un escultor y de una comadrona. Fedro testimonia. cfr. el verdadero y legítimo amante? Vamos. 954a 7. 447 446 . Memor. W. pues Sócrates. Siempre pobre. Aristóteles. 117b. Problemata. 449 Aristóteles. como Alcibíades a Sócrates. según le reprochó Calicles en el Gorgias454. 454 Gorgias. Vehemente. al ser preguntado de dónde era. un hombre melancólico449 y descuidado por naturaleza. desnudo. cuando no aceptó de ellos las riquezas que le enviaron ni quiso acudir a ellos460. o sea. desastrado a causa de la negligencia. III. e incluso despreció a Arquelao de Macedonia. II. Pues la patria está allí donde está el bien456. Pues era de espíritu constante y opinión inquebrantable. 23bc-38b. Era. habiendo obtenido la victoria en Pontidea. según le «Ponete voi mente a quello che io sopra ho molto considerato». I 4. Que anda descalzo. 452 Phaedon. preguntando a otros y proclamando que él no sabía nada459. 220d-221c. Era. II. II. Y también que Sócrates andaba seguro y sin miedo. XI.. 455 Diógenes Laercio. Econom. Memor. 21d. Poned ante vuestros ojos la persona de Sócrates. 451 Phaidros. V 38. De vita. 107. Cuánta fue su fortaleza en las cosas de la guerra. como dice Fedón452. que Sócrates siempre solía andar así451. 461 Symposium. 496 s. 28 (Symp. Paideia. Usaba palabras rústicas y toscas. Jenofonte. Lo veréis flaco.que nuestro Sócrates hubiera podido esquivar las venenosas lenguas de tales detractores si por el contrario él no hubiese estado lejanísimo de toda sospecha de este vicio? Virtuosísimos amigos. 220b). 10. Escopas de Cranón y Euríloco de Larisa con altivez. 229a. Frecuentaba además lugares vulgares. y cuando lo necesitaba se acostaba en cualquier lugar. que son las puertas del espíritu. 453 Jenofonte. tan tranquilo que. Op.. Diógenes Laercio.. Tusc. Apología de Sócrates. 1944. pues se le veía en los talleres de los es-[195]-cultores o de Simón el zapatero453. 459 Apologie. 22cd. según Platón. y que por esto Sócrates es. pues la mirada de Sócrates estaba siempre fija en la tierra. I 2. XXX 1. 456 Cicerón. además. Todo el discurso de Diótima es un análisis de la naturaleza socrática. Respublica V. estas cosas indican en nuestro Sócrates el pecho abierto y su corazón descubierto a cualquiera. Además. II. al sereno. 460 Diógenes Laercio. Sócrates. II. se cuenta que su espíritu no se conmovía jamás455. esto es. le concedió su triunfo de buena gana461. II. 450 Diógenes Laercio. ¿es que no habéis advertido446 en lo anterior que cuando Platón imagina el amor pinta enteramente la figura de Sócrates447. 18. Viril. y que hasta su vejez tuvo que ganarse la vida con sus propias manos esculpiendo piedras. 3. seco y pálido448.1. No tenía casa propia ni blando lecho. 953a. y que no tuvo jamás bastante con qué alimentarse a sí y a sus hijos?458 Y en todo lugar confesaba la pobreza de su mente. E hirsuto a causa del ayuno. Además. en todo caso.

469 Apolog. Alcibíades dice que era seducido por las palabras socráticas más que por las melodías de los excelentes músicos Marsias y Olimpo470. Sócrates los cautivaba con sus razones para el estudio de la filosofía466. Aunque todos los hombres sean ignorantes. 470 Symp. instruía a los hombres modestos.. se ha de alabar a Sócrates como muy semejante al amor474 y como el amante más verdadero. que yo no ignoro mi ignorancia mientras que los otros la ignoran absolutamente473. 465 Id.. Y que tenía un demonio familiar471 lo testimonian sus amigos y sus acusadores. y Platón lo testimonia en el Protágoras467. lo cual lo narra Platón en el Teages468.. 471 Hippias mayor. igualmente alabamos a todos aquéllos que aman de manera semejante.. alentaba a los adolescentes. Tusc. Durante toda la vida filosofando. 222b. Muchas veces al hablar. Aristófanes el cómico y también sus acusadores llamaron a Sócrates sofista.. encontraba argumentos casi iguales tanto a favor como en contra. yo me diferencio de los demás en esto. bajo el impulso de su fuerza oratoria. Cazador hábil y sagaz. Pericles y todos los otros oradores464. 213c. Sócrates. 21d. Cuáles son las alabanzas de Sócrates. [197] Encantador. estaba perdido. muy vivo462. dijo Sócrates. «strapparsi i peli della barba». estaba en el medio entre la sabiduría y la ignorancia. 473 Apolog. IV-37. Cicerón. Por todo esto.. En su defensa ante los jueces dijo a los jueces que si le absolvieran con la condición de que nunca más filosofara. 468 Teages. aunque ignorase las cosas mismas.. 114 s. Apolog. Pues fue de tanta prudencia y tan perspicaz en sus predicciones que cualquiera que obraba contra su consejo.había considerado Zopiro el fisonomista. 215e. como indican los diálogos de Platón. 474 «vero cultore di questo Dio». 128d-129a. 466 Id. 463 462 . Que Sócrates solía cazar la forma divina a partir de la forma del cuerpo. hechicero y sofista. Facundo. De qué modo amaba Sócrates. 29d. 472 Aristófanes. según dice Alcibíades en el Banquete. lo puede saber cualquiera que se acuerde de la doctrina de Diótima. así. Al disputar. preferiría morir a dejar de filosofar469. Seducido por el amor de aquéllos que parecían dotados de un carácter honesto. Acecha a los buenos y bellos. conocía sin embargo su ignorancia. Ingenioso. ya que. Eutidemo. 272c. Y. de tal modo que al alabar a éste. aquí las habéis escuchado. 31d-40ab. conmovía los espíritus de los oyentes más que Temístocles. después del amor mismo. Alcibíades ha considerado que. Además. Phaidr. 467 Protágoras. Porque tenía la misma capacidad para persuadir y disuadir472. solía agitar las manos y tirarse de los cabellos463. 80. En medio entre la sabiduría y la ignorancia. Amigo de la prudencia. 215bc. Y aunque usase palabras vulgares. 242bc. Alcibíades dice que Sócrates le acechaba siempre465. refutaba de muchos modos a los sofistas. se ha dicho suficientemente más arriba. y claramente se muestran en las palabras de Platón por boca de Alcibíades. 304a. 89e. mago. 464 Symp.

retomándolo de un poco más arriba. A la primera la llama locura. prorrumpen sin contenerse en risas excesivas y hacen alarde en contra de las costumbres de todos. que es una especie de locura Pero me preguntará quizá alguno en qué es ventajoso este amor socrático al género humano. Porque es sutil. Pues lo dulce nace de la mezcla de lo 475 476 Phaidr.. porque es nueva. La sangre en la adolescencia es sutil. Una nace de la imperfección del cerebro. caliente y dulce. Op. Pues con la edad. nosotros también emplearemos el nombre de amor para estas enfermedades. Pero cuando oprimen la cabeza a la demencia. aunque no sean injuriados por ninguno. Nuestro Platón define en el Fedro475 el furor como una alienación de la mente. es caliente y húmedo. Aquéllos que están oprimidos por la bilis negra. . [200] CAPITULO IV Es propia del amor vulgar una especie de fascinación Y vosotros ahora poned atención con los oídos y la mente a lo que voy a decir. gracias a esta discusión. a la segunda furor divino. y de hombre se convierte casi en bestia. Pero para que no parezca que quizá sabemos demasiado en contra de la opinión de muchos. dan origen a la angustia y la inquietud. 1364. 477 «prima viventium genitura». gritan fuerte. se hace más espesa y por esto se hace más oscura. y no a la locura. o sea. y se imaginan unos sueños que les asustan en el presente y les hacen temer el futuro. y al contrario. E indica dos géneros de alienaciones. 256a. I. Aquéllos que padecen la sangre recalentada. se irritan violentamente. [199] están siempre desolados476. Y por esto los hombres se vuelven locos. Aquello que es ligero y poco denso. por qué es digno de tantas alabanzas y en qué perjudica al contrario. A éstas se atribuye falsamente el muy sagrado nombre de amor. Pues cuando aquellos humores se retienen en el corazón. a veces por sangre recalentada. caliente y dulce. por la que se afligen los que aman perdidamente. que es el primer nacimiento de los vivientes477. «sempre melancolici» ver De vita. es clara. Os lo diré. y el semen. se lanzan contra los que se encuentran y se golpean a sí mismos y a otros. es puro y transparente. sequedad y frialdad. Estas tres clases de locura se producen por un defecto del cerebro. cuando se han disuelto las partes más sutiles. clara. porque es caliente y húmeda parece que es dulce. En la enfermedad de la locura el hombre es arrastrado más allá de la figura humana. Por esto. es caliente y dulce. Esta naturaleza está llena de fuerza en la infancia y en la adolescencia. por esto se dice que está en relación con un defecto del cerebro. Estima que una proviene de enfermedades humanas. y otras por la bilis negra. la sangre en el adolescente es sutil. Aquéllos que son atormentados por la bilis recalentada. Pero ¿por qué decimos que es caliente y dulce? Porque la vida y el principio del vivir. prometen maravillas de sí mismos y se regocijan locamente cantando y saltan de gozo. la otra del corazón. om. Pero en las edades siguientes poco a poco se va trocando en las cualidades contrarias. clara. Dos son las clases de locura.[198] CAPITULO III Del amor bestial. El cerebro está ocupado a veces por un exceso de bilis demasiado caliente. la otra de Dios. Pero consideramos que esta locura se produce por una enfermedad del corazón. la propia generación se basa en el calor y la humedad.

Y que en los ojos y en el cerebro hay alguna luz. Pero al igual que este vapor de los espíritus (spiritus) nace de la sangre. y dirigido con atención hacia alguno. 79. De donde se muestra también que el rayo se extiende hacia el que le sale al encuentro. ¿Qué tiene de sorprendente entonces si el ojo abierto. como el sol que es el corazón del mundo expande en su curso la luz y por la luz difunde sus virtudes a las regiones inferiores. y junto con éstas. Y también. que 478 «ma si come questo sapore di sangue. ladrillos u otras semejantes483. cuyos ojos resplandecen en las tinieblas. Pues como los espíritus (spiritus) se generan de la sangre más pura por el calor del corazón478 en nosotros son siempre semejantes al hu-[201]-mor de la sangre. pero rugosa. calientes y dulces. cuando con la boca exhalamos con insistencia sobre un vidrio. porque el espíritu (spiritus). se hace claramente perceptible. Por la misma razón. sobre todo a través de los ojos. por cuyo contagio enferma el ojo del que mira. 479 «cioè la lagrimatoria». om. Y a través de aquéllos difunde las chispas de luz de los rayos a cada miembro. por su frialdad condensa en pequeñas gotas el ligerísimo vapor de aquél. sino que penetra. . y después enrojecían. favorece y aumenta el rayo del mismo espíritu (spiritus). agitando la sangre próxima a él en su movimiento eterno. como piedras. Tiberio. 481 Id. los más nítidos. por la desigualdad de tal cuerpo se fragmenta y dispersa. Por otra parte. Creo que esto tiene su origen aquí. pero sólo por un momento. lo que es asombroso. 480 Cayo Suetonio. 68. Se dice también que el divino Augusto480 tenía los ojos tan claros y brillantes que cuando miraba fijamente a alguno le obligaba a bajar los ojos. por su brillo. como a través de ventanas de vidrio. parece que es una sangre tan ligera que escapa a los ojos. 483 «similia». por la igualdad y suavidad lo conserva sin fragmentarlo. che si chiama spirito. 459. así también manda fuera rayos semejantes a sí por los ojos. por pequeña que sea. Augusto. lo podemos entender porque los ojos enfermos y rojos comunican por la emisión de su rayo la misma enfermedad a los ojos del que [202] los mira de cerca. entre todas las partes del cuerpo. Porque la exhalación que se escapa de la saliva. nos lo prueban muchos animales que ven en la noche. ¿Por qué digo todo esto? Para que entendáis que en aquella edad los espíritus (spiritus) son sutiles.caliente y lo húmedo. lanza a los ojos del que está cerca las flechas de sus rayos. También se cuenta que Tiberio481 tenía los ojos muy grandes y. que veían en la noche y en las tinieblas. claros. Porque al ser el espíritu (spiritus) ligerísimo. porque los ojos son transparentes y. desde él extiende los espíritus (spiritus) a todo el cuerpo. 482 Aristóteles. como si hubiera mirado al sol. el espejo por su dureza fija el espíritu (spiritus) en la superficie. porque no permanece en la superficie de tal materia. De insomniis II. no se ve. parece que se ve dentro del ojo un círculo luminoso. Cuando esto ocurre en una materia menos compacta. como tela o madera. Sin embargo. y su luz resplandece más copiosamente por los ojos. vuelve a ser saliva. condensada ya en esta materia. Aristóteles482 escribe que las mujeres. bañamos la superficie de éste con un ligerísimo rocío de saliva. pero al hacerse más densa en la superficie del espejo. Y además sucede que si uno oprime con el dedo de una cierta manera el ángulo del ojo479. y en cuanto despertaban del sueño. que el rayo que es lanzado por los ojos lleva consigo el vapor seco del espíritu (spiritus). y junto con el rayo fluye un vapor de sangre corrupta. que es vapor de sangre. a menudo con su mirada manchan un espejo con gotas de sangre. Si en una materia densa. nascendo del sangue è tale quale è il sangue». durante la menstruación. fácilmente asciende a las partes más elevadas del cuerpo. y este vapor la sangre.. así el corazón de nuestro cuerpo. Vitae Caesarum.

pero él no atrae a la piedra. que la fuente del riachuelo. Lisias se queda con la boca abierta ante el rostro de Fedro. De aquí nace una fascinación doble. al mismo tiempo mi propio remedio y mi única salud. queridísimas entrañas! Fedro dice a Lisias: ¡Mi espíritu (spiritus). como hemos dicho más arriba. Fedro. alguno. porque ha recibido la cualidad del imán. Y porque el humor del más viejo es frío y más lento. y los 484 485 Apuleyo. La de un adolescente fascina a uno más viejo. Porque tus ojos que han penetrado a través de los míos hasta el fondo de mi corazón. extiende el vapor sanguíneo. «In questo reciproco riscontro d'occhi. Ten. Lisias sigue a Fedro. la pleuresía. que llamamos espíritu (spiritus)? De aquí la flecha envenenada traspasa los ojos y como es lanzada por el corazón del que hiere. y se convierte en sangre. así como el hierro. la disentería. que es ajena a la naturaleza del herido. Porque es claro concuerda perfectamente con la claridad de los ojos y de los espíritus (spiritus) en el viejo. Este vapor. se enferma. [203] hiere su corazón y se condensa en su más duro dorso.son el vehículo del espíritu (spiritus). eres tú. Y envenenada la sangre. ante vuestros ojos a Fedro de Mirrinonte y a Lisias. Por tanto. El río tiene más necesidad de la fuente. Esto es de lo que se lamenta. il raggio. porque el corazón reclama su humor. corromper a Lisias entero tan rápidamente. El contagio del amor se produce fácilmente y llega a ser la peste más grave de todas. La mirada de un viejo repugnante y la de una mujer durante la menstruación. Esta sangre extraña. esta sangre de Fedro está ya en el corazón de Lisias. de modo que. Pero es gravísima aquélla por la que el más joven hiere el corazón del más viejo. Poned. busca el pecho del hombre herido. pues el corazón sin una mínima partícula de su humor vive más fácilmente que el humor sin el corazón propio. Y con estos destellos transmite a la vez su espíritu (spiritus).. porque el humor sanguíneo reclama su propio vaso y su propia sede. uno y otro prorrumpen en gri-[204]-tos. sutil. mi sangre. una cantidad tan pequeña de sangre de Fedro. es atraído hacia esta piedra.». Fedro dirige las centellas de sus ojos a los ojos de Lisias. la oftalmía y la peste.. Es claro. os ruego. caliente y dulce. cosa asombrosa. Pero Lisias sigue con más ardor a Fedro. 3. tan fuerte. la sarna. conmueve muy poco el corazón. el orador. y de nuevo vuelve a su anterior estado. como su propia morada. cautivado por el amor de éste.. la tisis. en la sangre de Fedro. Metamorph. tan perniciosamente? Esto no parecerá asombroso. misericordia del que perece por tu causa». e incapacitado para transmitirlo. así Lisias sigue a Fedro más que Fedro a Lisias. al instante se dirige al corazón de Lisias. amigos míos. la lepra. y también. y el origen de mi dolor presente. Lisias! Fedro sigue a Lisias. A partir de aquí. [205] CAPITULO V Cuán fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes Pero dirá. fascina a un chiquillo. envenena la sangre propia de éste. dice. X. El rayo485 de Fedro se une fácilmente con el rayo de Lisias y el espíritu (spiritus) de uno se junta fácilmente con el espíritu (spiritus) del otro. si consideráis otras enfermedades que se originan por contagio como el prurito. Lisias dice a Fedro: ¡Corazón mío. cuatro cualidades. un espíritu (spiritus) tan leve. apenas toca en el chiquillo el dorso del corazón. Porque este vapor espiritual y esta sangre introducidos por el adolescente en el hombre más viejo tiene. Y por esto es una fascinación ligera. . entonces. encienden en mis entrañas un vivísimo fuego. generado en el corazón de Fedro. a menos que a causa de su infancia sea muy tierno. por cuya dureza se hace más denso. ¿puede un rayo tan ligero. quizá. el platónico Apuleyo484: «Toda la causa.

después que se ha cambiado a la naturaleza de una sangre juvenil. Porque es caliente. pues la sangre puede en cierto modo fluir en dirección al enemigo. De aquí resulta que toda la sangre del hombre. Y súbitamente se enciende su ira por la venganza e inflama la sangre que al instante se dirige hacia la herida. la otra calma. Texto original. 488 Lucrecio. 1059-60. IV. a causa de la claridad y la dulzura de este vapor y esta sangre487. sino que lo atrae siempre hacia aquél que le ha envenenado. [206] Además. Si buscáis la razón de este prodigio. no le permite reposar en sí mismo. vuela velozmente al corazón. De natur. Patroclo mira a Héctor cuando éste lo hiere. y de éste se esparce fácilmente por las venas y las arterias a todo el cuerpo. Si al mismo tiempo Héctor. rerum. acercándose al cadáver. De donde su pensamiento juzga que debe vengarse. actúa con más vehemencia e impulsa y corrompe con más fuerza la sangre del más viejo y la convierte a su misma naturaleza. y para que el humor de la sangre nueva penetre en sus venas igualmente nuevas y tiernas. Y porque éstos son ligeros. Por el placer. y por su calor se mantienen un cierto tiempo. Porque es sutil. Sucede también que este enfermo es afectado a la vez por el placer y el dolor. IV. 16. unas siete horas. y a causa de este cambio. a causa de su sutilidad y del calor. conforta las entrañas de alguna manera. las nutre y deleita. Aquella divide y desgarra las entrañas. 487 486 . «Per l'Amore della chiarezza e della dolcezza. ya porque todo el calor no ha sido aún apagado y el movimiento interior no ha terminado. 331. De modo semejante Lucrecio insinúa que la sangre del hombre que es herido por amor se precipita hacia aquél que lo hizo. pasan dentro de él. apetece necesariamente el cuerpo del más joven. ya porque poco antes estaba irritado contra él e incluso porque la sangre reclama sus espíritus (spiritus) y también los espíritus (spiritus) atraen a su sangre. [208] CAPITULO VI Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar ¿Os diré ahora. Pero ¿quién podría Lucrecio. de la misma manera que la sangre del que ha sido asesinado con una espada cae sobre el homicida. pues la materia lo requiere. volan-[207]-do hasta Héctor. Por el dolor. para habitar en sus venas. el humor rojo lo cubre. o mejor lo omitiré? Lo diré. Y nosotros lo confirmamos plenamente. Esto lo insinúa Lucrecio así488: El cuerpo nos dirige a aquello donde la mente es herida por el amor pues todos comúnmente caen sobre la herida y la sangre brota hacia aquella parte donde fuimos golpeados y si el enemigo está próximo. os la diré. porque es dulce. dolcezza si quello vapore di sangue». Por esto sucede que es absorbido por ellos con avidez. 1047-51. 489 «un efetto strano».acaricia y los seduce. por así decirlo. mira la herida. a la que sucedió una inquietud fría»486. Al mismo lugar corren los espíritus (spiritus). Esto lo trató Lucrecio así: «De aquí ella destiló primero en tu corazón la gota de la dulzura de Venus. ésta lanza sangre hacia él. éste quita al hombre lo que es suyo y lo cambia a la naturaleza del otro. muy castos amigos. Una atrae. tanto para proteger como para vengarse. Héctor hiere y mata a Patroclo. aunque el decirlo parezca absurdo490. En estos versos Lucrecio quiere decir que la sangre del hombre herido por el rayo de los ojos cae sobre el que lo ha herido. lo que sigue489.

arde por unirse estrechamente a él y lanzarle en el cuerpo el humor que brota del suyo. que redujo su cuerpo muerto a polvo y. 491 490 . om. A menudo. para que o bien el humor nuevo encuentre vasos nuevos. 1052-56-1108-14.» Estas son las palabras del epicúreo Lucrecio492. todo el cuerpo puede dar o recibir el de otros. entonces. om. [210] CAPITULO VII El amor vulgar es una perturbación de la sangre La prueba de que esta pasión está en la sangre. El filósofo epicúreo Lucrecio. X. mezclan su saliva a la suya.. o sea. Porque eso es lo que por momentos parecen querer ha-[209]-cer. Este pensamiento vehemente conmueve los espíritus (spiritus) interiores y pinta en ellos la imagen de la cosa pensada..hablar de lo deshonesto honestamente? El cambio de un hombre viejo que tiende a la semejanza del más joven es tan grande que se afana en trasplantar todo su cuerpo en aquél y en trasladar todo el de aquél a sí. y los físicos establecen esta fiebre continua en la sangre. de la que se dice que amó más allá del sentimiento humano a su marido. es que este ardor carece de reposo. 495 «vel figuram». rey de Caria. pues. en la sangre melancólica. IV. 493 Aulo Gelio. como el semen corre por todo el cuerpo. mujer de Mausolo. [211] CAPITULO VIII Cómo el amante se hace semejante al amado Por esto. sintió en sí mismo esto: «Así ocurre con el hombre herido por los dardos del amor. el más infeliz de todos los amantes. confían en que. Oprimen ávidamente el cuerpo de su amante. lo demostró Artemisa. la fiebre del amor en la sangre. en la bilis. ya por una mujer que arroja amor con todo su cuerpo. en el humor de la bilis negra. como oísteis en el discurso de Sócrates. es el objeto de esa lucha: tanta pasión ponen en apretar los lazos de Venus cuando sus miembros se licuan. pues a esta sangre acompaña siempre una idea fija494. en la pituita.. por la sola eyaculación o fluido de aquél.. ya le sean lanzados por un muchacho a los miembros femeninos. la que cesa en seis horas. 18. y la que cesa en dos. Tiende hacia quien lo hiere. que ninguno de vosotros se asombre si oye que un amante ha concebido en su cuerpo una imagen o figura495 del amado. las mujeres en cinta piensan vehementemente en el vino que desean con avidez. disuelto en agua. Y que los amantes desean recibir en sí al amado todo entero. 492 «versus». om. 494 «nasce sempre il pensiero fisso e profondo». ya que nada pueden arrebatar al cuerpo que abrazan ni penetrarlo y fundirse enteros con él. Noct. «Hinc multa inter se turpissime facere compelluntur». lo bebió493. respiran su aliento. o los vasos más jóvenes alcancen el humor más joven. los dientes apretados contra su boca: vanos esfuerzos. «cosa disonesta». pasmados de voluptuosidad. la que cesa en un día. Con razón ponemos. Att. Lucrecio. Esto les obliga a cometer entre ellos actos muy deshonestos491.

resulta que de día en día el cuerpo de cada hombre [212] que poco a poco se ha desecado. y piensa en él con más fuerza y más firmeza496. Cuando el colérico somete al colérico. se necesita todo esto para lanzar aquellas flechas que justamente hieren el corazón. son seducidos con dificultad. el nudo es perpetuo. IV 7 y V 8. . Chastel. 498 «nella qual cosa si appiccano le reti di Cupidine». los melancólicos. o los rasgos. no son seducidos ja-[214]-más. o al revés. p. la sumisión es intolerable. y cómo se liberan. Die Kultur der Renaissance in Italien. de la misma manera paulatinamente se restablece. caen más fácilmente en las redes los que han nacido cuando Venus estaba en Leo. Y de los varones más rápidamente fascinan a los hombres o a las mujeres sobre todo aquéllos que son sanguíneos. Cuando un sanguíneo somete a un sanguíneo. Ahora bien. ¿Quién se asombrará entonces de que los rasgos del rostro del amado. y que tienen los ojos grandes. de placer y dolor. y algo coléricos. Porque la dulzura de la sangre templa la 496 «Or chi è si poco pratico. ya que la seducción se basa en las cosas amatorias498. 297. los miembros por la sangre que corre por los arroyuelos de las venas. un sanguíneo somete a un colérico. como hemos dicho más arriba. de aquella mezcla del humor suave y el agrio nace una cierta alternancia de ira y de complacencia. en los que domina la bilis negra. o cuando la Luna estaba aspectada por Venus. y no muy desgraciado. sean pintados por el propio pensamiento en el espíritu (spiritus) y al instante reproducidos por el espíritu (spiritus) en la sangre? Especialmente cuando en las venas de Lisias ya se ha generado la delicadísima sangre de Fedro. che non sappia che uno amante appetisse più ardentemente la persona amata. Los flemáticos. Pues. porque todos los miembros del cuerpo cada día se secan y reverdecen. Además. los deseos o los gestos? [213] CAPITULO IX Por quiénes principalmente somos seducidos Preguntará quizá alguno por quiénes principalmente y de qué modo son seducidos los amantes. Burckhardt. che la donna gravide il vino?». y tienen la sangre y el espíritu (spiritus) más claro. porque el temperamento semejante produce amor recíproco. Se restablecen. Por tanto. de modo que fácilmente puede reflejarse el rostro de Fedro en su propia sangre. fijos y grabados en el corazón del amante. azules y espléndidos. un amante desea más ardientemente su placer que las mujeres encinta el vino. Cuando el sanguíneo se une a un melancólico. Art et humanisme. por el contrario. la suavidad de este humor da esperanza y confianza al amante. después de tomar absorbiendo el jugo del alimento. 497 El «virago» ejerció una magia especial en el período del Renacimiento. Pero. pero el fogoso humor de la cólera los perturba por su frecuente irascibilidad. 499 «il corpo fusco diventa». y más fácilmente aquéllas que muestran un carácter masculino497. el yugo es leve y el vínculo suave. Las mujeres conquistan fácilmente a los hombres. Además. ¿te asombrarás si la sangre pintada con cierta similitud la reproduce en los miembros de modo que Lisias finalmente parece que llega a ser semejante a Fedro en algo.Estos agitan igualmente la sangre y reproducen en la tiernísima materia del feto la imagen del vino. pero después jamás pueden liberarse. J. Cfr. Cuando. y especialmente si viven castos y no han manchado la serenidad de su rostro por el coito que consume la savia clara de los humores499. en los que domina la pituita. Cierto es que la semejanza del temperamento crea una reciprocidad de benevolencia entre ellos. Y los hombres tanto más fácilmente en cuanto que son más semejantes a los hombres que las mujeres. en el color. más caliente y más sutil. entonces. y también aquéllos que están dotados del mismo temperamento.

[215] CAPITULO X De qué modo los amantes son fascinados Del modo en que los amantes son fascinados nos parece que ya dijimos bastante anteriormente. 501 Museo.amargura de la melancolía. Y después retiene mucho tiempo al que mira de cerca en su propia observación. dirigiendo su mirada fijamente a la mirada de los otros. No menos conveniente es su desaparición por el debido cuidado. Didón y el filósofo Lucrecio500. obliga a los que le miran a perder la cabeza por la razón antes dicha. aunque en los otros miembros no esté bien formado. La solución es doble: una. [216] CAPITULO XI Del modo de librarse del amor vulgar Hasta aquí hemos tratado de qué modo y por quiénes somos seducidos. 500 . Igualmente. se impregnan de un largo amor. o la acidez de la pituita en los miembros. no parece tener en este tipo de enfermedad la fuerza de la causa sino un impulso ocasional. Virgilio. La natural es aquella que cumple su obra con el tiempo. Eneida. El humor agudísimo del más joven penetra por todas partes en las entrañas del más viejo. Porque el prurito en la piel dura tanto cuanto dura el poso de sangre corrompida en las venas. IV 474 s. no solamente el ojo es la causa. Y ésta no sólo concierne a esta enfermedad. Hay una llama suave en las entrañas y el infeliz amante arde. Quien está formado del modo contrario invita más a una moderada benevolencia que al ardor. Queda que brevemente mostremos de qué modo nos podemos librar. La cólera induce a la irascibilidad y va a parar en ira. que es partícipe de la divinidad. Purificada la sangre y dulcificada la flema. sino que también concurren la armonía y el encuentro de todas las partes. En cuanto al amor moderado. Pero cuando el colérico seduce al melancólico. el adolescente flemático o melancólico. Hero y Leandro. el ojo es toda la causa y el origen de esta enfermedad. Porque tal composición invita al que mira desde lejos a acercarse. La armonía de los otros miembros. 94. foFilis se convirtió en un almendro después de que su hombre se ausentó mucho tiempo. 502 «l'altro è dell'arte». Por otra parte. como dice Museo501. Dido murió en una hoguera que ella misma encendió cuando Eneas la dejó. La desaparición repentina o la fricción se consideran muy peligrosas. la inquietud503 de los amantes dura necesariamente tanto tiempo cuanto dura la perturbación de la sangre. desgraciados. provocada en las entrañas por la fascinación. La melancolía. cesa el picor y desaparecen las horribles manchas de la piel. por la naturaleza. 503 «agonia». aparte de los ojos. De modo que si alguno tiene los ojos muy brillantes. a causa de la densidad de la sangre y los espíritus (spiritus) no conquista a ninguno. puesto que en tanto que dura comprime con una carga pesada el corazón. y del que se trata sobre todo en este banquete. Pero sólo hiere el encuentro de los ojos al que se detiene. sino a todas las demás. si añadimos que los mortales son fascinados sobre todo cuando al mirarse con mucha frecuencia. por el cuidado502. y a menudo el fin del amor de aquéllos es el mismo que el de Filis. es la peste más perniciosa de todas. otra. Ciertamente. unen sus luces y. a la tristeza y a las lamentaciones eternas.

Platón. La inquietud ansiosa510 por la que son atormentados los amantes vulgares día y noche. 507 «non sudando». hemos de guardarnos de intentar arrancar o amputar las cosas que no están todavía maduras y de correr el riesgo de cortar aquello que podemos disolver sin peligro. «l'affano degli stolti amanti». larguísimo.. 1063-66. Ma che può essere peggio che questo. 506 «chiaro e odorifero». 508 «quelli nutrimenti e cattovari». Es importante hacer frecuentemente ejercicios hasta el sudor507. son enormemente útiles. por el cual todos los poros se abren y se produce la purificación. e incluso de vez en cuando embriagarse. si fueron subyugados en el momento en que Saturno era retrógrado o estaba en conjunción con Marte o en oposición al Sol. evocarlo detenidamente en el espíritu. para que evacuada la sangre vieja entre una sangre nueva y un espíritu nuevo. Esto requiere en todos un largo período de tiempo. o por mejor decir. IV.. lo demuestran Lisias tebano y Sócrates en el Fedro de Platón511. Se debe sacar sangre a menudo. Eneida. como ciegos. de los dementes505. que los físicos aplican para proteger el corazón y alimentar el cerebro. De nat. Cuando tal perturbación es suprimida.». Se debe añadir a esta purificación natural. Pues el hombre por este furor llega a convertirse en una bestia. Estos. 511 «e chiunque così ama. Phaidros. en los melancólicos. IV 2: «Vulnus alit venis et caeco carpitur igni».. 510 «tra le spezie della pazzia. cesan las inquietudes de los aman-[217]-tes.. y aplicar el espíritu a muchas. Además. afligidos primero por el incendio de la bilis. En primer lugar. Tomar vino claro506. Y sobre todo tener cuidado de que nuestros ojos no se encuentren con los ojos del amado. mientras dura el amor. [218] CAPITULO XII Cuán nocivo es el amor vulgar Pero para que no enloquezcamos hablando mucho tiempo de esta locura. 505 504 . concluyamos brevemente. Estas cosas508.». Se debe interrumpir las costumbres. es una especie de locura. después por la quemadura de la bilis negra se lanzan en el furor y en el fuego y. 509 Lucrecio. Este mal dura también muchísimo tiempo en aquéllos en cuyo nacimiento Venus se encontraba en la casa de Saturno o bajo el aspecto de Saturno y la Luna.menta la aflicción en las venas504 y con llamas ciegas quema los miembros. 231a-234e-238d-241d. y de las venas a los miembros. variadas y pesadas tareas. por encima de todas. ese tiempo es amarguísimo. también la práctica de una técnica muy escrupulosa. Y si hay algún defecto en el espíritu o en el cuerpo de aquél. che. rerum. la più strana è. Cuán pestilente es este falso amor tanto para los amados como para los amantes. ignoran a dónde se precipitan. Ya que pasa del corazón a las venas. chiaro lo sente. Lucrecio también aconsejó practicar la unión carnal509. sobre todo si cayeron en las redes bajo el influjo de Saturno. Virgilio.

De aquí proceden las generaciones y los crecimientos. e quanto è utile. considera las razones universales de las cosas y pasa razonando de los principios a las conclusiones. Hermias. Ella desciende. om. 1281-1282. que el alma desciende de aquella unidad divina. En tanto que atiende a la materia. Plotino. que ha descendido de las superiores a las inferiores. sujeta al movimiento. e igualmente la complexión animal. ma quella spezie di furore la quale Dio ci ispira. sus capacidades y operaciones. cfr. Plat. la capacidad de nutrir. entonces.. habiendo en todo el orden de las cosas seis grados. III. pero está difundida por los diferentes puntos del cuerpo. 4-5 y VI 3. XIII y XIV son casi idénticos al Comm. pero es estable y eterna. a los cuerpos. II 3. Los caps. 1972. 516 Cfr. e gli quattro spezie di furori divini». y acerca de sus cuatro especies Por el contrario513. con este capítulo: I 2. 2. 512 De lo amore. 225 s. y por éstas asciende. Plat. Ver Kristeller. recibidas por los sentidos. como las líneas del círculo derivan y tienden al centro. Pues. la opinión y la naturaleza. móvil pero ordenada. puesto que el alma en la que está la opinión es una sola sustancia que no ocupa lugar alguno. che da malattia procede. 8. es necesario que todo el que pase del primero hasta el último descienda por los cuatro intermedios.. Theol. y a éstas con el alma entera. Para las siguientes hipóstasis. por medio del cual une la materia. El furor divino es una cierta iluminación del alma racional por la que Dios hace volver514 de las regiones inferiores a las superiores al alma. el furor divino eleva al hombre por encima de su naturaleza. Por el contrario. Ficino se orienta en el Comentario al Fedro de Hermias. VI 15. Nuestra alma contempla todas estas cosas517. Angel. pero unida por una sustancia y un punto. 79 s.» 514 «senza dubbio». usa la naturaleza como instrumento. la mente. La naturaleza. III 4. La razón del alma es una multitud de nociones y de razonamientos. a la eterna multitud. Pues. principio de todas las cosas. En tanto que resplandece por el rayo de la mente divina. 104. el cuerpo es una multitud indeterminada de partes y de accidentes516. VI 2. I 2. En tanto que se mira a sí misma. reflexiona gracias a la opinión sobre las formas particulares y las imágenes de las cosas móviles. tiene condiciones semejantes. 8. En tanto que mira los cuerpos. se realiza a través de cuatro grados. cuando se aleja de la pureza con la que ha nacido.. Op. Plotino. y de la eternidad al tiempo.[219] CAPITULO XIII512 Cuán útil es el amor divino. que viene del alma. 88 s.1. que une toda su esencia.. La caída del alma desde el Uno en sí mismo515. La mente angélica es una [220] cierta multitud de ideas. 513 «Infino a qui sia detto della spezie del furore. exenta de confusión y multiplicidad. y el ínfimo es el cuerpo. Según Sheppard.. que está sobre la eternidad. abrazando demasiado el cuerpo. también Allen. de los cuales el más elevado es ese Uno mismo. 517 Sobre la función intermedia del alma. digo. y lo convierte en dios. en un acto estable. y sus contrarios. Por éstas desciende. La opinión que hay bajo la razón es una multitud de imágenes desordenada y móvil. 515 Cfr. del Ion. y del tiempo al lugar y a la materia. que es el principio de todas las cosas. y una sustancia dividida en momentos y puntos. Theol. 119 s. Pero no sólo une las partes del alma entre ellas. y todo lo que hay en el alma deriva y tiende a esta unidad. o sea. .. Op. Op. adquiere una cierta unidad. El Uno mismo es el fin y la medida de todas las cosas. la razón. la mueve y la [221] forma. Veis. sino incluso une toda el alma al Uno mismo que es la causa de todas las cosas. en tanto que es producida por el Uno en sí. contempla las ideas de todas las cosas por la mente. y los intermedios son los cuatro ya mencionados.

una entrada en el Comm. cfr. Cuatro. 1368 y 1375 s. y Comm. el espíritu no puede volver a esta unidad. Platón en el Fedro521 llama a la mente. 522 «dum sui ipsius naturam animadvertit». Por esto sus partes superiores se adormecen y las inferiores dominan a las otras. Ciertamente. Dios520. cfr. el furor de los misterios. porque ha caído en el cuerpo. con las cuales vuela a lo sublime. por la que Dios es venerado. que está por encima de la esencia y de todo. por el deseo de la belleza divina y por el entusiasmo del bien. sólo queda que se reduzca a aquel Uno que está sobre la esencia. y finalmente por la concordancia de diversas cosas elimina la discordia disonante y modera las diversas partes del espíritu. a la fantasía confusa y el apetito de los sentidos. Sobre la locura de los dioses. 520 «questo gran dono. Por tanto. presagia las cosas futuras. Op. 519 «all'unità della mente». Couvreur). después que el alma se ha hecho una. carro. puesto que cada una de las partes del espíritu es reducida a una sola mente. esto es. De aquí en adelante. entonces. al alma regresa. y con [223] la suavidad armónica calma aquéllas que están turbadas. todo el espíritu está lleno de discordia y disonancia. por el que nuestra voluntad siempre es provocada. el caballo malo. Op. Se añade entonces el misterio que concierne a Baco. son las especies del furor divino: el primero. a la razón y la opinión que habla de las cosas naturales. cabeza del auriga. 927. porque su movimiento. 1282. Estas partes del alma pier518 Este capítulo se encuentra en Allen. Y llama a la naturaleza del alma toda entera. Ep. Hermias. el furor poético. Atribuye al espíritu dos alas. Ep. en un todo por encima de las partes. VI. . Phaidros. reflexionando sobre su naturaleza522. que reduce la mente a la unidad misma. Charioteer. Hace falta además el tercer furor. el caballo bueno. Tübingen. 246b. 84. Esto lo hace Apolo por la profecía. El segundo convierte las cosas moderadas desde sus partes en un todo. Buck. Esto lo cumple la Venus celeste. El tercero. XI. esto es. Y.. El primer furor. Italianische Dichtungslehren von Mittelalter bis zum Ausgang der Renaissance. en Op. auriga. Porque en el espíritu queda todavía la multitud. om. El furor divino es aquél que nos eleva a las cosas superiores. ci dà». y todo el culto divino. 220-225. I. por el amor. con traducción inglesa. Op. 1952. el segundo. éstas por la confusión. Pero se ha hecho múltiple. in Op. 885). Comm. la adivinación de Apolo. el cuarto. en suma. a la unidad del alma. que es la parte más importante del alma. y pensamos que de éstas una es la búsqueda por la que la mente tiende continuamente hacia la verdad. Aquéllas son afectadas por la indolencia. El cuarto. si él no se hace uno. In Platonis Phaedrum Scholia (ed. Las cuatro artes del furor también en Leonardo Bruni (ver A. en primer lugar hace falta el furor poético.. conduce al Uno. 521 Platón. al Ion. y ya el espíritu de muchos se ha hecho un todo que es uno. Pues cuando el alma se eleva por encima de la mente a la unidad misma519. 830. modera lo desacorde y disonante. 1364 s. el tercero. entonces. el afecto del amor. La poesía procede de las Musas. se ha dispersado en varias operaciones e incumbe a la multitud infinita de las cosas corporales. por así decir circular. Ep. entregada a las cosas divinas en el alma humana. Y donde la consideración procede del alma. comen-[224]-zando de ella a ella retorna. digo. y 1374 s. es necesario que por cuatro ascienda.[222] CAPITULO XIV Por qué grados los furores divinos elevan el alma Puesto que desciende por cuatro grados518. que con los tonos musicales despierta las partes que duermen. unidad que hay en la naturaleza misma y esencia del alma. Hermias. 244 s. 612-615. 104. Sheppard. Y esto no es aún suficiente. el misterio de Dionisos. dirige la atención de todas las partes hacia la mente. la adivinación. Phaidros. y la otra el deseo del bien. el amor de Venus. Finalmente. que por sacrificios y purificaciones. Op. como indica su definición. p.

den su orden, cuando se confunden por la confusión del cuerpo. Así, el primer furor distingue el caballo bueno, o sea, la razón y la opinión, del caballo malo, o sea, de la fantasía confusa y del apetito de los sentidos. El segundo somete el caballo malo al bueno, y el bueno al auriga, o sea, a la mente. El tercero dirige al auriga hacia su cabeza, o sea, a la unidad, la cual es la cima de la mente. El último vuelve la cabeza del auriga hacia la cabeza de todas las cosas. Allí el auriga es feliz, y ante el pesebre, o sea, ante la belleza divina, deteniendo los caballos, o sea, acomodando todas las partes del alma a él, les ofrece ambrosía y además néctar para beber, esto es, la visión de la belleza divina y, mediante la visión, la alegría. Estas son los resultados de los cuatro furores; de los que trata Platón en general en el Fedro523, y propiamente del furor poético en el diálogo llamado Ion; y del amoroso en el Banquete; Orfeo se ocupó se todos estos furores, como lo pueden testimoniar sus libros. Pero sabemos que especialmente Safo, Anacreonte y Sócrates fueron arrebatados por el furor amoroso. [225]

CAPITULO XV De todos estos furores el amor es el más excelente
De todos estos furores el más poderoso y el más excelente es el amor, poderosísimo, digo, porque todos los otros tienen necesidad de él. Pues no conseguimos la poesía, ni los misterios, ni la adivinación sin una gran aplicación, ardiente piedad y solícito culto de Dios. Pero ¿diremos que el estudio, la piedad y el culto son otra cosa que amor? Por tanto, todos los furores dependen del poder del amor. Y también es el más excelente, porque los otros se refieren a éste como a su fin. Y éste nos une más estrechamente con Dios. Pero hay también cuatro afectos falsos que pueden imitar engañosamente a estos cuatro furores524. Al furor poético, esa música vulgar, que sólo es agradable a las orejas. Al mistérico, la vana superstición de muchos hombres. Al profético525, la falaz conjetura de la prudencia humana526. Al del amor, el ímpetu del goce libidinoso. Pues el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina, provocado en nosotros por la visión de la belleza corporal. El amor falso, por el contrario, una caída de la vista al tacto. [226]

CAPITULO XVI Cuán útil es el verdadero amante527
Vosotros me preguntáis, ¿por qué es útil el amor socrático? Según Sócrates mismo, en primer lugar528 le permite recuperar las alas con las que retornar a la Patria, después es muy útil a su ciudad para vivir de una manera honesta y feliz. Ciertamente, la ciudad no está hecha de piedras, sino de hombres. Los hombres se deben cultivar desde la más tierna edad, como los árboles desde que son jóvenes, y deben ser encaminados a producir los mejores frutos. El cuidado de los niños lo tienen los padres y los pedagogos. Cuando son adolescentes no transgreden los principios de sus padres y pedagogos mienPhaidr., 249 y s. «Ma sono quattro affetti adulterati: quali contraffano questi quattro furori». Cfr. Ep. I, Op. 615. 525 «cioè de' sacrifizi». 526 «arte humana». 527 «il vero amatore». En el Comm. al Phaidr., cap. I, Op. 1363: «amoris Platonici el Socratici castitatem». Ficino es seguramente el creador del concepto de amor platónico; ver Kristeller, 1972, 268. 528 «Io vi rispondo che è prima».
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tras no son corrompidos por las costumbres perversas del vulgo. Ciertamente, ellos seguirían la norma de vida más elevada recibida en casa si no fueran desviados de ésta por los usos y costumbres de hombres malvados, sobre todo de aquellos que les halagan. Ahora, decidme, ¿qué hará Sócrates? ¿Permitirá que por el trato con hombres lascivos sea corrompida esta adolescencia, que es la semilla de la futura República?529 ¿Dónde estará su amor a la Patria? Sócrates, por tanto, socorrerá a la Patria y librará de [227] la ruina a los hijos de ésta, que son sus hermanos530. Quizá escribirá leyes, por las que separará a los hombres lascivos del trato de los jóvenes. Pero no todos podemos ser Licurgo o Solón. A pocos se da la autoridad de dictar las leyes; poquísimos obedecen las leyes dadas. Por tanto, ¿qué hará Sócrates? ¿Actuará por la fuerza y apartará con su mano a los más viejos de los más jóvenes? Pero se dice que sólo Hércules ha combatido con monstruos; para los otros este combate es muy peligroso. ¿Podría quizá amonestar, reprender y castigar a los hombres desenfrenados? Pero el espíritu trastornado desprecia las palabras del que lo amonesta y, lo que es peor, muchas veces se enfurece contra el amonestador. Por esto, mientras que Sócrates probaba este procedimiento recibió golpes de uno con los puños y de otro con los pies531. Queda sólo un camino para la salud de la juventud, el trato de Sócrates. Por lo cual, éste, juzgado el más sabio de todos los griegos, movido por el amor532, se mezcla con los jóvenes por toda la ciudad, y estima a la gran multitud de jóvenes que le acompaña. Así, el verdadero amante, como un pastor, defiende a su rebaño de la voracidad y la peste de los falsos amantes, es decir, de los lobos. Pero porque los semejantes se juntan de muy buena gana con sus semejantes, se hace semejante a los jóvenes en la pureza de vida, la simplicidad de palabras, sus juegos, diversiones y chanzas. Se convierte ante todo de viejo en muchacho para convertir a los jóvenes en viejos con su trato familiar y alegre. La juventud, estando inclinada al placer, no se retiene más que por el placer533 y huye de los maestros rígidos. Por esto, nuestro tutor de la adolescencia, despreciando por [228] la salud de su Patria sus propios intereses, toma sobre sí todo el cuidado de los jóvenes. Y primero los capta con la suavidad alegre de su trato. Una vez que les tiene enredados, les amonesta un poco más severamente, y finalmente les reprende con una crítica más dura. De este modo, al joven Fedón, que se prostituía en un lupanar público534, lo sacó de tal calamidad y lo convirtió en filósofo. A Platón, entregado a la poesía, le obligó a tirar sus tragedias al fuego, y emprender estudios más valiosos535. Llevó a Jenofonte de un lujo vulgar a la sobriedad de los sabios. A Esquines y Aristipo, de pobres los hizo ricos, a Fedro, de orador, filósofo, a Alcibíades, de ignorante, doctísimo. A Cármides lo hizo austero y discreto. A Teágenes, un ciudadano justo y fuerte en la República536. Hace pasar a Eutidemo y Menón de los falsos argumentos de los sofistas a la verdadera sabiduría. De esto resulta que el trato de Sócrates no fue tan alegre como útil y, como dice Alcibíades, Sócrates fue más ardientemente amado por los jóvenes de lo que él amó.

«trapassano le leggi ricevute in casa per la iniqua usanza di quelli che ridono loro in viso». Ad.: «In che modo fara egli questo?». 531 Diógenes Laercio, II 21. 532 «caritá inverso la Patria». Las obras de Sócrates a través del ejemplo: Jenofonte, Memor., I 2, 2-3. 533 «l'esca del piacere». 534 «in Atene», om. 535 «(studi) i frutti dei quali noi tutto el giorno gustiamo». 536 «giusto e forte tuttore della patria». Para lo que sigue: Fedón: Diógenes Laercio, II 105. Platón: Ebd. HH 48. Esquines: Ebd. 62. Aristipo: Ebd. 65. Fedro: Symp. y el mismo diálogo. Alcibíades: Symp., y Jenofonte, Memor, I 2, 24. Cármides: Diógenes Laercio, II 29; Jenofonte, Memor., III 7. Teágenes: Resp., VI 486b-c. Eutidemo: Jenofonte, Memor., IV 5-6.
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CAPITULO XVII De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación
Hasta aquí, excelentes convidados, parece que hemos encontrado, primero por vuestro discurso y después por el mío, felizmente qué es el amor, cuál es el verdadero amante y cuál es la utilidad de este amante. Pero la cuestión es537 que reconozcáis que la causa y el maestro de este feliz descubrimiento es sin ninguna duda el amor mismo que hemos encontrado. Pues, como digo, encendidos por el amor de encontrar el amor, hemos buscado y encontrado el amor. De modo que a él mismo conviene dar gracias tanto por la búsqueda como por el encuentro. ¡Qué extraordinaria es la magnificencia de este Dios! ¡Qué incomparable la bondad del amor! Los otros dioses apenas se nos muestran por un instante después de una larga búsqueda. En cambio el amor se nos hace presente antes de que lo busquemos. Por eso los hombres reconocen que están mucho más obligados a éste que a los otros dioses. Algunos osan maldecir el poder divino que castiga nuestros crímenes. Algunos odian su sabiduría que observa to-[230]-das nuestras infamias. Pero no podemos no amar el amor divino, que nos dispensa todos los bienes. Por esto, veneraremos a este amor divino que nos es tan propicio de tal manera que honremos su sabiduría y admiremos su poder, para que mediante el amor como guía Dios nos sea propicio, por así decirlo, todo entero y amándole entero con un amor ardiente, gocemos de él todo entero con un amor eterno. Año 1469, mes de julio, Florencia.

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«Ditemi chi».

¿de qué voy a desconfiar yo. Pero. Kristeller. hombre instruido y amigo de ambos. De este modo. Nueve de agosto de 1469. que estés bien. 87-88. tu autoridad dará a nuestros escritos un crédito no pequeño de modo que si algún crédito tuvieran entre los Pannonios. había aprendido de Orfeo que el amor existe y tiene las llaves del mundo entero. el Comentario al Convivium de Platón acerca del amor. Que sigas bien. en Florencia. III PROEMIO A FRANCISCO. Pero. Kristeller. Así pues. cardenal sienés. y luego de Platón qué es el amor y cómo es. mi queridísimo Giovanni. el primero que hizo volver al estro a las Musas. I. obispo. ya que mi carta no puede hacerlo. que no sólo eres ante todo platónico. 98. recientemente publicado por nosotros. He decidido dedicarte especialmente a ti. había estado oculto para mí durante treinta y cuatro años hasta que un héroe divino a los ojos celestes. Vat. I. 7705. escrito por mi mano. para que lo que es tuyo vuelva a ti. que estés bien. qué fuerza y poder tiene este dios. desde ese momento. sino que estás unido a nosotros por un extraordinario amor. compuse un libro acerca del amor. cuando me pareció que estaba suficientemente instruido en las cosas amatorias. a [232] ti. lat. II PROEMIO A GIOVANNI PANNONIO Marsilio Ficino Florentino a Giovanni Pannonio. necio? Tu amor hacia mí hará valer mis cosas ante ti. Estas nos han deleitado muchísimo. . he decidido dedicarte especialmente a ti. fic. Sup. manifestándolo a través de una señal extraordinaria. fic. y tu autoridad las ponderará entre los Pannonios. Ya hace tiempo. Creo que esto será muy fácil si por lo menos estas cosas mías sobre el amor te agradan tanto o no menos de lo que tus elegías son apreciadas por nosotros. me mostró cuán grande es el poder del amor. CARDENAL SIENÉS Marsilio Ficino se encomienda al reverendísimo en Cristo padre y señor mío Francisco diácono de San Eustaquio. el cual. lo deberán no menos a Giovanni que a Marsilio. habremos restituido las cosas platónicas a un platónico y las relativas al amor a un hombre amantísimo. Ojalá nuestras cosas no ofendan tus oídos.[231] APÉNDICES I PROEMIO A GIOVANNI CAVALCANTI Marsilio Ficino a su amigo único Giovanni Cavalcanti. Piero Garasda. al mismo lugar hará entrar también a Platón. Sup. cuando esté contigo expresará mi amor hacia ti. Además. hombre ilustrísimo. Que sigas bien. Así.

según he oído decir. arrebató hacia sí el espíritu de todos por amor. te lo ruego. Sup. templo de la gracia. He intercalado las propias palabras de Platón. y la belleza arrastra suavemente hacia [233] sí el espíritu de los hombres.Dice Platón que en otro tiempo. «dice». Nuestro amigo Gerardo te dará con estas letras un comentario escrito recientemente por nosotros al diálogo de Platón sobre el amor. Kristeller. y algunas pequeñas cuestiones sin importancia que exige el contexto del diálogo. Después. no sólo el amor de todos se acoge a ti como a su refugio. Que sigas bien. como quiera que sean. Campano. Mira contento desde lejos. . después del divino Orfeo. 88-89. tenlo en tu regazo nutricio. Y puesto que la gracia por sí misma es belleza. p. I. Kristeller. he pensado que han de ser dedicadas a Francesco Piccolomini. y también Baccio Ugolino celebra con mucha frecuencia que ya sois llamados por todos los nuestros pilar de la Academia. si Dios me ayuda. esculpido recientemente por mis manos. sino que ese amor. IV CARTA A GIOVANNI ANTONIO CAMPANO Marsilio Ficino al obispo Campano. fic. este amor lactante ávido de ti. le ofreceré cosas mejores. sino también muy amado. y aquel dulce rapto es el amor. huye de nuestra casa como extraña. sin duda porque son relativas al amor. casi todas excepto «digo». Estas. p. y de cerca abrázalo con tus brazos sagrados. hombre no sólo muy amante de todos. que estés bien. En otro momento. finalmente quisieron que las delicias del género humano adornaran el espíritu de Francesco Piccolomini. pues así crecerá felizmente. De este modo. de tal modo que lo realces con tus palabras y recomendaciones. Sup. como espero. 89. Algunos dicen co-[234]-sas extraordinarias de ti y de tu cardenal. Pues es adecuado que el amor acompañe siempre a la Gracia. I. su madre. y he aquí que huye para dirigirse a la sagrada mansión de Piccolomini. Que sigas bien. Después de Aristófanes. Tú ofrecerás en compañía de Gerardo estas cosas nuestras como pequeños presentes al cardenal sienés. las Gracias penetraron en el espíritu del poeta Aristófanes buscando un nuevo templo para ellas. cultiva el amor socrático y venera a las musas platónicas. fic. resultó que el espíritu de Francesco.

— ejemplos: 17. — deseo de belleza: 14. 173. 18. — preparaciones (ordo-modus-especies): 10. 98. 5. 16. 172. 41. 209. 57. XXXVI. 137. — movimiento: XVII. 46. 184. XXI. Belleza: XXIV. 43. Amor: XVII. 23. XIX. 171173. Alegoría: 18. 86. 40. 29. 121. — kallos: 90. — artista: XX. 118. 159. 96. 233. 89. XXX. 39. 13. 150. 99. — amargo-dulce: 41. XXXVIIIXL. XXXIX. 98. XXXIII. XIX. — amante-amado: XXIII. 129-131. — inmortal: XXIX. 132. 35. Círculo: XXIII. 178. 152. 96. — definición: 92-94. 41-45. 159. 91. 191. 96. 155. Ángel: XXVII. 136. — bondad: 22. 206. .ÍNDICE DE MATERIAS Adivinación: 222. 80. 227. 114. — y poder: XXIII. 153. 102. 29. 147. 193. 58. Bien: XXIV. XXXII. 194. 109. 173. 143. 100. 23. 12. 9. 124. — simple y recíproco: 41. 175-179. 136. 215. 105-107. — hermoso: XXX. 18. 28. 58.99. 38. 70. 212. 123. 101. 182. 164. 71. 118. 224. 33. 97. 117. 111. 86. 164. 172. — y belleza: 85. 42. 153. XXVI. 92. 148. 172. 92. 101. 149. 144. 124. 104. 73. Composición: 57. 96. 157. — unidad: 223. 8. 111. 52. 183. 99. 148. Astrología: XVIII. 26. 72. 17. 129. — y muerte: XXXI. XXIV. — colores: 13. 77. XXXVI. 128. XXIII. 223. 16. Cantidad: 69. 47. 87. 66. 15. 18. XXIII. 216. 61. 148. 161. 175180. 99. — alas: 73. 213. 35. XXI-XXIII. 93. 180. 211. 42. 174. XVII. 124. Arquitectura: 74. 108. XXXIII. 161. 160. — dos luces: 68. 98. 141. 86. 87. 22. 53. — vulgar y celeste: XIII. 24. 159. 58. 138. 226. 93. 152. 182. — ardor: 111. 75. 80. XXVII. Consejo: 13. 159. 195. — bello: 31. XXXI. 118. 59. 48. 44. 10. Arte: 51. 55. — demonio: 129-131. 162. 177. 229. XXV. 15. Cólera: 146. 87. 231. 133. 39. 168. XXV. 141. 100. — posesión: 43. XXVII. 138. Banquete: XI. 158. 141. XXV. 127. 231-233. 14. 136. — afecto: 16. Alma: XVI. 175. 33. 15. 134. 29. 219. XXV. — copula mundi. 134. 147. 191. 29. XXXIII. — alma-spiritus (Véase Espíritu). 164. 91. 8. discordia: 15. — nacimiento: XXIII. 59. 164. 51. 222. 122. 217. 109. XXXVIII. 159. 51. 110. 224. 59.61. 133. 116. 127. 7. 102. 144. 145. Armonía: XVII. 157. Caos: 10. 107. XXVII. — potencias: 87-89. 104. 151. — extensión: 92. 223. 183. 98. 134. 98. 100. 122. 141. — retrato: 85. 111. XXXVII. XXVIII. 151. 35. 159. 44. 117. 152. Conocimiento: XXXIX. 143. XXV. — vacaciones: XXXV. 190. 206. 223. 80. 94. 199. 111. 135. 219-221. 154. 104. 162. Concordia. 207. 47. — enfermedad: 205. 26-29. — y necesidad: 109. 152. 153. 108. 28. — gracia: 14. 113. 137. 165. 147. — origen: 8-10. 85. XXVIII. — cuerpo-espíritu: XXX. 87. 109. 12. 9. 211. 153. XXXVII.56. 160. 40. 207. 57. XX. — mente angélica: XXV. 47. 33. 8. XXVIII. 181. 95. 125. 48. 143. Amistad: XVII. Ciencia: 89. 208. XXV. 23. 36. 126. Cirenaicos: 77. 42. 160. XXXI. 95. 79.147-149. 47. 54. 115. 45. 153. 139. 180-183. 43. 126. 173. — innato: XXVII. 76. — utilidad: 8. 86. 78.

201. 36. 79. 7. Inteligencia: 29. 87. 220. tierra): XXXIV. 93. 159. 42. 182. 200-202. 68. 89. razones. 177. 191. 90. 21. 124. 198. 35. 192. Furor: XXXVII. 23. 138. 42. Lenguaje: XXXVIII. 190. 102. XXXVII. 198. 98. 157. 141. semillas. 77. XXXVII. deformación: 16. 179. 124. 158. 95. 155. 147. 232. 47. 94. 202. 221. 167. 190. 102. 178. 219. 86. 141. 191. 156. 165. 28. 69. pituita y atrabilis): XXXIV-XXXVI. 206. 104. 160-163. 130. 220. 87. 223. XL. 201. 40. 28. 95. 220. 160. 135. 155. 53. 181. 110. 183-185. 87. 171. 95. 78. 226. — de conocimiento: 87-89. 184. 100. 98. 66. 224. 180. 156. Imagen: XXXIII. Demonio: 43. XXXVIII. 118. XXXIV. 137. 73. 24. 56. 81. 222-225. 214. 136. 99. 191. Dios: XXV. Estoicismo: XII. 146. Inmortalidad: XVI. 218. 203. 68. 141. — esplendor: 30. 98-100. XXXV. filósofos: 5. 222. 75. 33. 137. XXXV. 141. 97. XXXV. agua. 175-180. 125. 167. Humores (bilis. 30. 214. 14. Líneas: 27. 205. 55. 51. 156. 14. 79. XXXVII-XL. 40. 76. 182. 184. 86. 143. 85.135. XXX. 48. Físicos: 45. XXXIX. 152. 29. Luna: 45. 142. 128. Fuego: 12. 190. XXX. 123. 10. 175. 139141. Fortaleza: 75. Fantasía: XXXIII. 38. 66. 114. 48. 70. 137. 138. 106. XXXVIII. Creación: XXII. 125. 127. 155. 199. XXXVI. Generación: 39. 181. 32. 218. 205. 128-130. 221. 72. 124. Epicureismo: XIII. — ideas. 177-179. 198. 39. 103. 77. 92. formas: XXVIII. 186. Espíritu (Spiritus): XXXII-XXXIV. 12. 13. 12. 31. 65-67. 170-172. 77. Cualidad: 69. Humanidad: — género humano: XXXIV. 204. 126. Corazón: XXXVI. 208. 152. Fealdad. Grados de belleza: XXIV. XXIX. 123. 81. XXVIII. 191. 45. 208. 134. 168. fuego. 95. 216. 128-131. 45. 126. 103. 98. 15. 68. . 73-77. XVII. 69. 106. 40. Entusiasmo: 128. 178. 198. 199. 185. Magia: 151. 171. 136. 55. 135. 183. 101. 131. 171. Eros: XXII. 219. 37. 96. Goce libidinoso: 16. 220. 94. 190. Figura: XXXVII. 25. 134. 225. 165. — microcosmos: XXXIX. XXXVII. XXXVI. 107. 164. 73. 85. 141. 51. 134. 17. 70. 158. 135. 89-91. 112. 177-180. 85. 113. 173. XXXV. 125. 29. Idea: 11. 14. 213. sangre. 35. 65. 134. Magnetismo: 123. Educación: XXXIX. Imaginación: XXXIII. 95. Felicidad: 61. 180. 183. 174. 185. 159-161. — rayo: XL. 33. 35. 70-73. 220. 191. XL. 124. 217. Locura: XXIV. 211. — naturaleza: XXVII. Filosofía. 213. 211. XIII. 88. Cosmos: 12. Ignorancia: 197. 13. 152. Honesto-deshonesto: 14. — de los seres: 128. 87. 203. 93. 203. Fuerza: 69. 124. 230. Forma: 11. 91. 227. Gracia: XXX. 148. 171. Eternidad: 79-81. 104. 52. 154. 35. 96. 34. 198. — hacerse Dios: XXXVII. 96. 159. 208. 141. 131. 135. 86. 123. 147. XXIX. 146. 153-155. 93. 106. 89. 76. 135. 97. XL. XXXVI. 11. Cuerpo: XXXV. 204. XXXV. XXXI. 86. Luz: XXII-XXIV. XL. 201. 12. 70. 91. 211. 178. 11. — divino: XXIV. 217. 153. 147. 181. XXXIX.Contemplación: XXVII. 219. XXXIV. 225. 133. Elementos (aire. 67. 218. 136-138. — cuatro: XXXVII. 73. Esferas: 125-127. 144. 96. Inspiración: XXXV. 185. 56. 154. Gozo de Dios: 79. 26-29. XXVII. 148. 87. — chispa: 39. 74. — semen: 161.

218. 133. 25. 171. 178. 90. tres: 65. 135. Semejanza: XXXIII. 21. 58. 153. 152. Paz: 55. 201-203. 220. 225. 66. 45. Mundo. 143. 37. Perfección: 12. 59. 91. . 149. Pintura: 95. 92. 220. Universo: 11. Soberbia: 66. 215. 147. 29. 102. 87. 190. 125. 87-91. Razón: XXVI. 223. Voces: 15. 45. 197. Vida (contemplativa. 26. 221. 190. 174. 142. 126. Uno. voluptuosa): XXXV. XXXIV. 227. 164. 210. 146. 13. 160. 55. 28. 126. 97. 76. 15. 98. 147. 58. 96. Profecía: XXXV. 92. 54. 136. 180. 223. 118. 219. 142. 228. 101-103. 71. 220. Templanza: 187. 128. 53. 15. 100. 107. 129. 77. 127. 35. 76. 36. XXX. 11-13. 228. 225. 152. Sol: XXXIX. Naturaleza: XXXVII. 161. 104. 192. 101. 54. XXXIII. 87-90. 38. 26. 154. 177. 219-223. XXXIX. 74. 65. 96. 59. 219. 214. Ritmo: 57. 154. 8. XL. Poesía: 222. 71. 68. Prudencia: 75. 28. Tiempo: XXXI. Tacto: 16. 163-165. 35. 93. 141. 173. 227. Música: XXXV. XXXVI. 91. Ojo. Necesidad: 113-115. 136. 142. Melancolía: XVII. 165. Ornamento: 11-13. 104. 29. Rabia: 16. 98. 142. 95. Sexo. Memoria: XXXVIII. 76. 56. Sensación: XXX. Virtud: 75. 47. 73. 180. 151. XXXIII. XXXIX. 18. Rayo: XXVIII. 149. 135. — belleza: 12. 147. 16. 65. 13. 114. 160. 222. 29. 225. 148. Misterios: 67. 131. 29. 156. 164. 28. platónicos: XI-XIV. XXXII. 71. 90. Sensibilidad: 87. Sombra: 33. 39. 45. 13. 138. 223. 155. XXVI. Temperamento: XVII. 69. 210. Voluntad: 53. 18. 222. 182. — contemplativa: 141. 220. Proporción: XXIX. 71. 224. 172-176. Verdad: XXXVIII. 191. 219. 39. 102. 74. 23. 220. 115. 164. Pudor: 17. 223. 48. 149. Pasiones: 36. 183. 80. 223. 74. 47. — voluptuosa: 142. 90. 173. 152. 223. 28. 86. 190. 87-90. 33. Percepción: 47. activa. Medicina: 56. 88. 24. 97. Odio: 60. 152. 104. 142. 182. 97. 28. 22. 12.Materia: XXV. 232. 57. Medida: 93. Artificio. 224. 97. Platonismo. 157. 85. 183. 220. 56. 16. 109. 141. 74. 183. Orden (ordo-modus-species): 101. — activa: 142. 192. XXXIX. 89. 222. 225. 157. 99. 178. 182. 224. Poder: 116. Placer: 16. 158. 23. 76. 221. 184. 90. 36. 33. 126. 220. 183. Mente: XXVII. 217. — alma: 11. 88. 171. unidad: XXVIII. 191. 184. 130. mirada: XXX. XXXV. 39. 127. Sabiduría: 13. 104. Oído: 15. 225. 87-90. 147. 89. 38. Opinión: XXXVII. 17. Sentidos: 15. 52. 87. 157. 125. 113. 151. XXI. 39. 177. 25. 156. 47. 134. 171. Teólogos: 16. 86. Utilidad: 8.

21 n. 59 n..: 233. Festugiêre.. 16 n.. T. A. 5. 175 n. Castiglione.. Chastel. 90 n. 92 n. 196.. 87 n. XV. 65. . P. 8.: 222 n.. Eutidemo: 228 y n. 211.. XXI n.: 5.. J. F. Agrippa. Benivieni. 88 n. 77 n. 180. 193 n.. 226 n. Cusa. 166 n. 23 n. 190. Alcibíades: 6. 21 n. Augusto: 201. 181. 125 n... 195. 121 n. 57 n. Garin.. 184. 52. K. Benci. 144. 185.. R... 67 y n. 32 n. B.: XIX. 6.: XI. 8. 189. M. XIX y n.: XLI.: XLI. Dante: XV. XXVII n. XX. XXXII... Giovanni: XVII.. 130. Guido: XVIII.. XXXI n. 143 y n...: XXII y n. 107 n. XXXI n.. Buonincontri. Eusebio: 5 n.: XIX. 124. 189. 7 n.. Agli.: XVIII. Campano. 228 y n. 202 y n.. Bandino. Burckhardt. 194 n.: XX. 194.: XI.. 110. XXXIX n. Conón: 121. Gombrich. Aspasia: 121. M. 107. J. 58. 124. A. 6. A.. J. 195. Botticelli. 124. 106. 196 n. 111. 6. Esquines: 228 y n. 140. 117. 122. Escopas de Cranón: 195. Diágoras: 77 y n. 51. XXXII n.-M. 109. 190. XIII.. Aulo Gelio: 209. L. Fedón: 165. L. Cármides: 228 y n.. 194 n. 5.: 213 n. 101 n.: XX.. Damón: 121. XIX. 197.: XVIII n. 181.. XXII. 111. 136. 6-8. 53. 231. Argirópulo: XII.. 189.. Cattani da Diacetto.. Allen. XVIII. Cavalcanti. Agustín. Blum. Ficino. 23 y n.. 164. 189. 194. Espeusipo: 164. 38 n. Dicearco: 16.: XVII n. 142 n.. Buck. E.: 5. 101 n. 17. 6. XVII y n. 222 n. Euríloco de Larisa: 195.. Anacreonte: 224. Alberti. 87. 193.. 7 n.. 127.: XVI. 92 n. 170. 99 n.. Anaxágoras: 121. 57. Esquilo: 46 n. B... 54 n. Ficino. 91. Anito: 193. 79.: XX. XXXVI. Fedro: XXIII.. Arquelao de Macedonia: 121. 189 y n. 39 n. 213 n. 197. 231-233.. S.... 67. XIII-XVI. XIII n. 127 n.. Dionisio Areopagita: 14 n. E.: XXVII y n. 15 n.. 190 n. Bembo... B. Diógenes Laercio: XXXII. 193. 189... B. 125.: 222 n. 147.. 24 n. 110. 73 n. 85. San: XV.: XIX. XX. 99 n. 58 n. J. 21 n. XXXII.. Diotifeci: XII.. 190 y n. N. 173 y n.. 77 n. 133 n. 153 y n. G.. Apuleyo: 203 y n. 146 y n..: XIX. P.. 6.. S. Gentile. 228.. XII y n. Bruno.. Aristóteles: XII. 157-159... C: 454 n. Hasse. Cavalcanti.. 115. 171 y n. 197 y n. 194 n.: 5. Diótima: XXI. 130. 228 n... 71. 74. 57 n. 65. 101 n. Charrue.. 175 n. Artemisa: 209. 193 n. 219 n. 203-205. Caias: 193.. Agatón: XXIII.: 27 n. Bruni. Erixímaco: XXIII. 105 n. XXXIV. 227 n.. XXII n. L. 212. 219 n. 26 n. 179 n. 172 n. 117 n.. 194. A. XXIX. Aristófanes: XXIII. Empédocles: 55. 60 n. A.. F. 99 n. Cicerón: 5 n. 189. 147 y n. Donne: XIX.. 26 n... G.. XXVII.. 105 n..ÍNDICE DE NOMBRES Acusilao: 10 y n.: XII n. Aristipo: 228 y n. n. 228 y n.

F. 123 n. Parménides: 10 n.: XLI. 175 n. XXI. 58.: 26 n. V. 7 y n.. Jayne.: XVIII n.. 172. 32 n.: XIX. Menéndez Pelayo.. XXIII... Shaftesbury: XIX. P. XXXVI. 190 n.. XX. R. 228 y n..: XIX. 73 n. 165 y n. XXXV. 218 y n. 26 n. N. 189. XIV. 117 n. 173. Miguel Angel: XIX. 205 y n. 219 n. Marcel. Ovidio: 179 n. Patroclo: 206. 59 y n.. Menón: 165.. 217 y n. 41 y n. Safo: 41 n. Nifo. Panofsky.: XLI. Mausolo: 209.. 207.. 27 n. 172 n.. XXX. 6. 94 n.: XXX n.. Platón: XI-XIII. 224. W.. Lisias: 203-205. 193 n. 38 n. 194.. 85 y n. J. S. XXII y n.. 169 y n.. 114 y n. 24 y n. Marsias: 197. 27 n. 126 n. 90 n... Museo: 215 y n. 10. 222 n.. 132 n. 6. Proclo: 26 n.. 5 y n. 75 y n. XVIII... Robb... 67 y n. 5.. Lorenzo de Pierofrancesco: XXVII. 22 y n.. 147 y n.. 142 n.: XIII n. 224. Pausanias: XXIII.. 206 y n. 179 y n.. 14 n... R.. 166 n... A. G... Landino: XII. Nelson... G. 10 y n. 27 n.. 135. 56 n. XXVIII y n... 24 y n. 127. XXIX. Lorenzo: XII.. 54 y n. 5 y n. Medici.. 145. G.. Pannoni: 231. Jenofonte: 121 n. Pico de la Mirandola.. de: XII. 21 y n.. Jeroteo: 52... P.. M. Kristeller. 231. Séneca: 5 n. 148. Hermes Trimegisto: XII. XVI.: XVIII n. 38 n. 74 n. 12. 228. 175 n. XX. Medici. 127 n. 56. 90. 72 n. E.. 32 y n. XV.. 26 n. Quirón: 10. 189.. XXXII. 5. 223 y n. Salutati: XIX. 58 n.. . Hermias: XXXVII. 182. 153 y n. Petrarca: XIII. 95 n. 214. 55. D.. 41 n. 160 y n. 154 n. 99 n. XXX.. XVIII... Plutarco: 32 n. 92 n. 232. 141.: XVIII n. 10 n.. C. L.. 171 y n. 226 n. 133 n. 231233. Saffrey. 231-234.. Ch. 127 n. 57.... 175 n. 228 y n. Rasis: 146.: XLI. Kaske: 117 n. 179 n. Manilio: 73 n.. Héctor: 206.. XXVI. Medici. 40. Narciso: 179. 155 n. Macrobio: 118 n. Manetti.. 171 n. Piccolomini. 28 n. Savonarola: XIX.: 189 n. 132.Hebreo.: XLI. 85. Marsuppini. 38 n.: 232..: XXXIV n.. 5. 77 y n... 28 n. 27 n. 85. XVIII. 15 n. 118 n. Rafael: XX.. Orfeo: XV. Leonardo: XXIX.: XX.... 31 y n. 208. Melito: 193. A. 85 n. Pericles: 196. XXII. 218. XXXII.. Rensi. Pródico de Quíos: 121. 10. Klibansky. 113 n. Klern.. 163. 56 n. 142 n. 219 n.: XII n. 5n. A. Jaeger.: XII.: XVIII n. A. 6.. 133 n. 41 y n. Jenócrates: 164. Cristóforo: XXIII. 5 n. 209 y n. 6. 193 n.. Marsuppini.. 198. 10 y n. 67 n. 59. H. Pletón. Licurgo: 227. 30 n. 172 n. Licón: 193. Olimpo: 197.. XXXIII.: 5. A.. O. Protágoras: 77 y n.: XII.. Ruiz Díaz. 28 n. Massai.... 6. 207... XXXIX. 45 n. Lucrecio: XVII. Nuzzi. 196. Carolo: 5. XIV. 69 n. 190 n. 166 y n.. 168. 91 n.. XVII. 155 y n. 164. 80.. 227 n.. 13 n. 38. 5 y n. 126. Medici..: XIX. XXXVIII.: 194 n.. 8 y n. 197.... 17 y n. 224. Plotino: XII. R. XXXIX. 212. R. Hesiodo: 8 y n... Porfirio: XXXV... 211. Nieto Alcaide. 37 n. B. 111. 65.

. Teágenes: 228.. 180. Trasímaco: 193. 155. Teeteto: 165. 222 n.. 184. . 164. Tiziano: XX.. Suetonio.. 129 n.: 8 n. 183. 6. Tomás de Aquino. 15 n.. 226. 194 y n. 175 n. Tiberio: 201. 216 n. 219 n. XXVII n. 196.. A. 224. 67 n.. Sócrates: XXIII.. 60 n..: XV. 165. 103 n.. 94 n. 87 n. 195 y n. T. C: 201 n.. 227 y n.. 197. P. Spenser: XIX. Vitruvio: 101 n... Sinesio: XXXV. 133 n. Temístocles: 196. 41 n.. B... 57 n. M. 156 n. 121 y n.. M. Zopiro: 196. 218. 181.Sheppard. Varrón... 193 y n... 153 y n. S. 55 n. 147 y n. 107 n...: XX. 127 n. Zoroastro: 32...: 46 n.: XIX. XXXVIII.: 77 y n. Virgilio: 21 y n. Walker. Trinkaus: 73 n. 11 n.. Valerio. 74 n. E.. Solón: 227...: 234. 45 n. 214 n. 136 147. 45 n. Tasso. Ugolino. 154 n.. 75 n. 92 n.. 170. Wind. 7. XXVIII n. 46 n. 42 n. 210...: XXXVII n. 24 n. D.. 24 n. 190. 113 n. 125. Yámblico: 10 n.

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