Daniel Medvedov

El Código General de las Lenguas
• Un descubrimiento científico en el siglo XXI • El Genoma y el Zoéma Humano • Genética y Lingüística

BARCELONA 2002

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“ . . . Yo no suelo citar a los demás ni jurar por sus escritos, y en una cuestión conocida por mí como por ellos, mantendré la propia libertad de mi visión. . " La Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey XXXI / 2 Ireneo FILALETEO (Siglo XVIII)

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Índice • PRESENTACIÓN La Genética del Habla • Carta abierta a la Comunidad Científica • Una prefiguración del Código General de las Lenguas • Los Códigos y HAL • CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS El Logodéndron - El Árbol del Lenguaje Introducción al Código General de las Lenguas • Puntos cruciales de la teoría • Los Cien Postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje para la presentación del Código General de las Lenguas • Recapitulación • NEO-TEORÍA GENÉTICA DEL LENGUAJE El Código General de las Lenguas Comunicación, Tecnología y Sociedad Introducción • El descubrimiento del Código General de las Lenguas • El Cuerpo Teórico del Código General de las Lenguas • Cronograma lúdico • Argumentos contrarios a la teoría • Aspectos celulares del lenguaje • El Lenguaje-Célula y la Palabra-Proteína • Conclusiones • Últimas palabras • Aplicación del Código General de las Lenguas • Un breve Manual de Protocolo Lógico para Inteligencia Artificial y Sapiencia Robótica en el Mundo del Lenguaje • Figura del Código General de las Lenguas • La representación de un Grafo Oracional 4 7 8 12 14 19 20 21 32

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* PRESENTACIÓN La Genética del Habla ¿Puede tener la lengua un "aspecto" genético? Los procesos celulares parecen mostrar la cualidad de controlar el aspecto fonético, semántico y sintáctico de las lenguas y el lenguaje ofrece analogías operativas, funcionales y estructurales con los fenómenos, elementos y reacciones que acontecen en el plano celular del organismo. Hacer declaraciones retóricas como "el lenguaje es la vida" o, a la inversa, "la vida es el lenguaje" es algo irrelevante desde el punto de vista científico, ya que tanto la vida, como el lenguaje son fenómenos desconocidos y aún no comprendidos a cabalidad, en el estado actual de las investigaciones. No es posible resolver una incógnita con otra: todavía desconocemos qué es la vida e ignoramos qué es el lenguaje. Se supone que hacer declaraciones de cualquier tipo aumenta el grado de familiaridad con el fenómeno descrito y propicia nuevas lecturas de las dudas relevantes que surgen en la descripción de un acontecimiento ontológico. He aquí un ejemplo: Los afijos, operadores y modificadores en las lenguas naturales, se comportan en el ámbito del lenguaje de un modo muy similar al comportamiento de las enzimas, a su vez modificadores estructurales que propician distintos cambios en el "comportamiento" de la célula en el organismo. Las dos entidades, enzimas y afijos son modificadores de sentido y actúan sin perder sus propias cualidades. Al establecer esta analogía, es necesario construir una entera cadena de correspondencias, cuyo valor no es tan sólo teórico sino también operativo. El aspecto celular de la lengua y las propiedades lingüísticas de la célula han sido sugeridos por biólogos, como Lenneberg, y por lingüistas, como Chomsky, hace muchas décadas. ¿Puede tener la célula propiedades lingüísticas? Es obvio que la pregunta se refiere a la "traducción" metabólica de las reacciones celulares, en la esfera del lenguaje. Una lectura atenta de los fenómenos de comunicación humana, sugiere que el lenguaje proyecta sus operaciones lógicas en los diversos registros de su manifestación en lo visible: el registro del pensamiento, el registro del habla, el registro del gesto, el registro del movimiento, el registro de la dirección o vectorialidad del desplazamiento, el registro de la postura corporal, el registro del ritmo y el registro de la forma.
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La elegancia de una teoría reside en su simplicidad. Cuanto más sencillas y directas son sus proposiciones y postulados, más claras resultan las descripciones, explicaciones y aplicaciones que propone. La teoría debe y tiene que ser además de descriptiva, explicativa y, por ende, "aplicativa". Si tan sólo uno de estos aspectos falla, la teoría padece de una obvia debilidad y resulta infructuosa. El descubrimiento del Código General de las Lenguas ha surgido como planteamiento teórico al observar que la existencia celular de las bases nitrogenadas se refleja en el habla a través de la naturaleza vocálica del sonido y, paralelamente, al percibir que los aminoácidos son controladores de la naturaleza consonántica del sonido. Las cuatro bases del ADN, operadores del código genético (adenina, guanina, timina y citosina) poseen y proyectan en las lenguas, una evidente naturaleza vocálica: cada una corresponde a una vocal (/a/, /e/, /o/, /u/) y la quinta base, el uracilo, que aparece en escena con el ARN, posee el valor vocálico /i/. Por razones de simplicidad, utilizaremos simples letras mayúsculas para las cinco vocales: A,E,I,O,U. No estamos confundiendo el valor fonético y fonológico con la factura alfabética de estos operadores: simplemente ignoramos, por no ser hechos relevantes en el discurso, las diferencias distintivas de los rasgos, y utilizamos su naturaleza unitiva o unificadora de incontables variantes. Así como hay una tendencia de la adenina a emparejarse con la timina y de la guanina a hacer lo mismo con la citosina, en las lenguas naturales existe la tendencia de la vocal A de emparejarse con la vocal E y de la vocal O, a hacer lo mismo con la vocal U. ¿Cómo se puede demostrar todo eso en el laboratorio? Con simples pruebas del pH de la saliva, se percibe que una emisión vocálica o, digámoslo de otra manera, una vocalización continuada, sube el pH y el uso continuo de consonantes baja el pH. El valor de referencia es precisamente el pH 7, el equilibrio base-ácido en el organismo. A su vez, los veinte aminoácidos tienen, cada uno, un valor consonántico. Es sorprendente observar la analogía entre los 25 elementos del alfabeto universal y el código genético operado por el ADN y el ARN. La célula, los cromosomas, las proteínas, los genes, las enzimas, las mitocóndrias y todos los demás elementos que participan en las operaciones celulares respetan una estrecha analogía con los fenómenos del lenguaje. Un proceso vital es, antes que todo, genético, luego bioquímico, funcional, orgánico, metabólico y hormonal. Sólo después, los operadores genéticos y, por ende, bioquímicos, reciben la influencia del entorno. Es innegable el hecho de que las lenguas se afirman a lo largo de una experiencia social. Pero los operadores del código lingüístico vienen ya inscritos en los genes y son parte de la carga genética.

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De esta forma, se relaciona un fenómeno biológico con otro fenómeno, el lenguaje, considerado erróneamente como producto único de la experiencia pragmática.

Una rápida lectura del alfabeto universal, el conjunto de veinticinco determinadas letras del alfabeto latino, común a las lenguas que usan este alfabeto, nos muestra un número de veinte consonantes que coincide con el número de los veinte aminoácidos y un número de cinco vocales que corresponde a las cinco bases del mundo celular. El alfabeto universal está formado por las letras del alfabeto español menos tres: la ch y la ll, que otros idiomas no consideran letras, con razón, y la ñ, letra peculiar que representa el sonido que los demás idiomas, o no tienen (como el inglés), o representan con digrafos ( gn en francés e italiano, nh en portugués, etc.) Los idiomas que emplean el alfabeto universal son el catalán, francés, inglés y alemán. Ahora bien, todos los investigadores que asocian sonidos y letras están en contra del uso teórico del alfabeto universal para demostrar o explicar cualquier aspecto del fenómeno lingüístico, por razones que no vale esgrimir. Lo que es evidente, sin embargo, es el hecho incontestable que el alfabeto universal de veinticinco letras ( y no veintiséis) representa la más sencilla y verídica base de transcripción de todos los sonidos de las lenguas naturales, sin necesidad de acudir al alfabeto fonético internacional. Cuando aseveramos esto nos referimos a la capacidad de la letra alfabética de sugerir de modo muy acertado la manifestación y emisión fonética y fonológica que ocurre en las lenguas naturales. Obviamente, los grados de identidad no son perfectos, pero aún así, existe la posibilidad de percibir el sonido o la emisión sonora, en tipos, clases, modos, o como quiera. A raíz de ello se ha separado el sonido de las lenguas naturales en ocho grupos: cinco de ellos son grupos de naturaleza consonántica (B,G,D,L,M), dos son de naturaleza vocálica (A,I) y el octavo, (H), un fenómeno acústico complejo, básicamente respiratorio, actúa tanto como vocal, como consonante. Este sonido es heterófono, es decir tanto vocálico como consonántico y hace las veces de catalizador sonoro en todas las lenguas naturales. Lo que a continuación se presenta es un "descubrimiento" científico, no una "invención". La diferencia fundamental entre un descubrimiento definido como "científico" y una "invención operativa" es un hecho crucial: el descubrimiento existe "a priori" y refleja un estado de cosas que el teórico percibe y reconstruye, como consecuencia de un estado de análisis y contemplación (gr. teoría) de los fenómenos investigados, para presentarlo al gran público y a la comunidad científica, basándose en
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deducciones, inducciones, predicciones, etc. En cambio, la "invención" es una construcción " a posteriori", para ser adecuada a los fenómenos observados y utiliza un orden virtual y ficticio para representar mecanismos y operaciones lógicas de utilidad explicativa. Una "descripción" de un fenómeno carece, no obstante, de la cualidad "explicativa" del mismo fenómeno. No basta con describir un hecho: hace falta "explicarlo". El Genoma humano y el Zoema lingüístico son dos códigos fundamentales de la vida. Como códigos, poseen operadores similares y de este modo se salva la analogía: no pueden compararse dos códigos si no operan con los mismos operadores. En ello consiste el error actual de los lingüistas: comparan el actual y supuesto código lingüístico de las categorías sintácticas con el código genético que opera con los codónes, elementos estrictamente modulares que permiten la formación de un "texto" legible y descifrable. Carta abierta a la comunidad científica • ¿Saben lo que es una "visión"? • ¿Pueden hacer la diferencia entre una "visión" y un cúmulo de "opiniones"? • ¿Pueden aceptar las consideraciones y las explicaciones resultantes de la perspectiva clara y luminosa que ofrece la "visión" al contemplador de los fenómenos naturales? • ¿Pueden encontrar la paciencia para reflexionar con seriedad en los nuevos caminos que se abren en la investigación de hechos hasta ahora desconocidos? • ¿Pueden olvidar los prejuicios que a todos nos han envenenado? • ¿Pueden participar con serenidad al espectáculo que ofrece la vida y el lenguaje? Estas preguntas no son retóricas: son operativas y necesarias para el buen funcionamiento de las operaciones filosóficas planteadas a continuación. Juntos analizaremos respuestas y juntos vamos a resolver y rescatar problemas antiguos que aún no han recibido resoluciones. Por lo tanto, emprenderemos la construcción de un edificio intelectual cuyas bases se hunden en la filosofía de la ciencia. Me dispongo a elevar una suerte de obelisco ya existente, una estela actualmente reclinada en el olvido y abatida desde hace tiempo, pero labrada
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de modo natural, desde el origen mismo de la vida. Esta estela necesita ser implantada, erigida, anclada y erguida. Percibo que este monolito está tumbado en una posición que los arquitectos llaman abatimiento. La estela está abatida por razones de tiempo y a causa de múltiples malentendidos, tal vez debidos a la ignorancia de los usuarios. Es la estela y el obelisco del lenguaje, el monolito de la vida. Una prefiguración del Código General de las LENGUAS En la película de Stanley Kubrick, "Odisea Espacial 2001", tanto los monos como los astronautas humanos quedan perplejos frente al monolito que, en realidad, es una estela. ¿ Qué es el monolito-estela? Es el legado sin palabras de una civilización que ha alcanzado niveles de expresión y estilo, ni siquiera sospechados por los ingenieros de los actuales avances tecnológicos. Es comprensible que los monos se maravillen con las aristas de la estela - su sentimiento es puro y natural. No obstante, en la película, los humanos tocan el mismo objeto con desconfianza y duda intelectual y su estado anímico se debate entre el asombro y la ironía necia de los “civilizados”. Hay en el Popol Vuh, el libro sagrado de la cultura y civilización maya, un episodio en el cual los humanos son castigados y transformados en monos, “rebajándose la condición de su sangre”. La visión no es contraria al darvinismo sino inversa: los monos son humanos degenerados, a razón de un castigo que los dioses le han infligido como consecuencia de sus desmanes sexuales. Si guardamos las distancias, es esta otra teoría sobre la existencia de los monos y sus cuarenta y ocho cromosomas. Los animales son la memoria viva de los principios del lenguaje. Por lo mismo, comparten las mismas bases y los mismos aminoácidos con los humanos. Llegará un día en el cual estas aseveraciones no provocarán asombro, ni sonrisas irónicas de los “expertos”. El problema del sentido de la película de Kubrick no se resuelve con verla mil veces: puede uno verla cuantas veces desee, pero con ello no la va a entender o comprender mejor: se necesita la clave del código de lectura que está utilizando el autor de la metáfora y este código es de naturaleza óntica, existencial. El monolito-estela es un legado de una civilización lejana en el tiempo y su asombrosa perfección deja perplejos tanto a los simios como a los humanos
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astronautas. La odisea espacial es la historia ontológica de un viaje a través de la placenta y todo lo que ocurre en la película se ubica en el período de gestación de nueve meses que el ordenador HAL esconde en el nueve de su nombre: HAL 9000. Las mismas naves de la película, detalle que ha escapado a los críticos, tienen formas reveladoras: una posee forma de espermatozoide y otra de óvulo. No se trata de realismo aerodinámico sino de morfología simbólica y el hecho de que Stanley Kubrick haya contratado dos asesores de la NASA para la realización de los diseños se enmarca en la búsqueda metafórica de la forma óntica y ontológica de la historia del Ser, cosmonauta de la vida eterna del cosmos. El misterio de la existencia que todos deseamos conocer es la gestación y en la película de Kubrick, ello se percibe en el episodio trascendente del cuarto inmaculado, donde una luz translúcida inunda la pantalla, mientras que el Ser – náuta del cosmos - asiste al paso de su senectud a su nacimiento. Las fotos de Nielssen, realizadas con fibra óptica y publicadas en la década de los sesenta en el famoso libro BEHOLD MAN, son utilizadas por Kubrick como clave de lectura de su película. La odisea del nacimiento humano es una odisea espacial: un nacimiento de un niño reviste el mismo misterio en el 2001, como en el año mil o diez mil o cuanto sea, antes de Cristo. El libro de Homéro –me refiero a la Odisea-, cuenta la experiencia ontológica del Ser, el Nadie, como de hecho se llama Odiseo: cada isla donde él descansa es una de las tantas experiencias existenciales que el Ser necesita consumir hasta alcanzar el estado de madurez cósmica y por ende existencial, estado que lo llevaría hacia su hogar, otra isla, la Ithaca de Penelope. En la película de Kubrick, HAL es la metáfora del cerebro humano que retrocede en su trayectoria de acumulación de datos y experiencias ónticas, hasta alcanzar el momento de la muerte: para ello necesita “ponerse a cero”, como todo aparato. Así lo han demostrado miles de testimonios de muerte virtual que han hecho historia en los anales de la medicina moderna. Este proceso de retrogresión es ilustrado en la película de modo mecánico y a la vez, sentimental y romántico. No obstante, la realidad del hecho se traduce en un proceso cósmico que ocurre en el plano cerebral de todo sujeto que se está muriendo. El cerebro humano no es un ordenador, como están tentados a creer todos los expertos en cibernética: es tan sólo el teclado del ordenador. Con esa clave de lectura simbólica y metafórica, cualquier espectador de la película de Kubrick puede comprender los episodios de la pantalla.
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El desafío no ha pasado de moda: aún hoy, el mensaje del autor se muestra vigente y su presencia es como otro monolito-estela para nuestra generación. ¿Cuál es entonces el sentido secreto de la película de Kubrick? Antes que todo, hay que decirlo, el episodio de los monos es una parodia. Lo asombroso es que los científicos han caído en la trampa del cineasta: han tomado en serio la metáfora del hueso arrojado que se transforma en cohete espacial y han escrito sendas páginas sobre cómo el ser humano ha pasado de la forma simiesca al estado actual de las cosas, sin ahorrarse las interpretaciones acerca de la violencia que ha perdurado en la naturaleza humana. Kubrick ha hecho una parodia de las ideas que están de moda en nuestros tiempos y el monolito-estela aparece allí para romper la lógica de la teoría de la evolución. El Ser, nuestro Ser, cósmico, eterno y trashumante, es el verdadero astronauta de la existencia. Todo lo que discurre en la película de Kubrick, habla de la Odisea del Ser, de su transformación inevitable, de su transfiguración, de su transsubstanciación, el griego metusiosis, término totalmente oscuro en el cristianismo de hoy. Estos conceptos eran mejor comprendidos por Homéro, Heráclito o Pitágoras, que por los científicos genetistas de nuestra cultura cibernética. Por otra parte, lo que suena aún peor, es la pretensión de los apóstoles de la nueva era, que hablan de reencarnación y regresiones. No hay que hacer conjeturas sobre las cosas más importantes, sostenía Heráclito, hace más de dos mil quinientos años. ¿Quién respeta esta sugerencia ? El monolito no es tan sólo un monolito, es una estela y como estela, sugiere y exige una lectura sin palabras, con su mera presencia: ya lo dijeron aquel poeta-médico francés, Victor Segalen, que visitó las estelas chinas de las encrucijadas de los caminos y también Stephens, el explorador americano de los caminos mayas, ya en el siglo diecinueve. Una estela es una piedra filosofal, una piedra de toque, una piedra angular y una piedra-clave, una piedra negra de ónix de los alquimistas y ladrillo de los constructores. A su vez, HAL es una generación anterior a la IBM: (En el alfabeto) H antes de I A antes de B L antes de M
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En maya, HAL es la palabra que designa a la verdad, un término ritual de los sacerdotes, “hombres verdaderos” (halach uiniques) y Kubrick, tal vez, no desconocía todo eso. El episodio del hueso fue tomado en serio cuando de hecho es una burla paródica a la teoría de la evolución de la humanidad. El monolito-estela plantea este dilema y, como tal, es la clave secreta de la película. No fue hecho por unos monos sino por una civilización anterior a los cosmonautas. La Odisea Espacial 2001 es el testimonio de un artista-filósofo que ha encontrado el misterio de la existencia y se ha enfrentado a sus desafíos. Este misterio es el Ser, una entidad multisapiente, cósmica y eterna que puede acceder a los mapas de su itinerario en cualquier momento de sus peregrinaciones. Kubrick plantea los problemas filosóficos y existenciales que han acosado la humanidad desde tiempos muy antiguos. Como un hueso arrojado por simios en el aire es una nave lanzada por los humanos en el cosmos. La nave regresará a su base como el hueso que va a caer en la cabeza de los monos luego de alcanzar su acmé, el punto máximo de la trayectoria. La lógica de la semejanza nos recuerda las palabras de Don Juan Manuel escritas hace casi mil años, en su libro "El Conde Lucanor": ”sólo por semejanzas podemos comprender las cosas sotiles(sic) a causa de nuestra carnalidad gravosa.”. Es cierto, somos gravosos, pesados: en los libros que he leído hasta ahora sobre la Odisea Espacial 2001, no he encontrado ideas satisfactorias sobre el testimonio de Kubrick. Algunos autores son irónicos y prepotentes, otros necios e infantiles y encontraremos también a los que ya han decidido que la película es un hito pasado de moda. El caso de HAL es el que ha sido tratado con mucha atención por los críticos. En la película, la inteligencia artificial es engendrada a través de protocolos muy similares a la gestación humana y a la serie de etapas existenciales del Ser: infancia, adolescencia, juventud, madurez, senectud. El creador de HAL le ha instilado sus angustias, sus canciones infantiles y sus propios temores. Estos “fusibles” de la inteligencia y de la memoria que el cosmonauta superviviente ”desconecta”, son tantos nudos de la formación intelectual de HAL. Él es capaz de leer los labios sin sonido y de comprender el alfabeto de los gestos: la Prosémica. Hoy día, a pesar del avance tecnólogico, carecemos de una teoría del lenguaje y de un código general de las lenguas, equivalente al código genético y tampoco tenemos una tabla periódica de los elementos del lenguaje, en la cual puedan estar situados de
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modo análogo, los gestos, los sonidos, las miradas y otras tantas informaciones del lenguaje corporal que tienen valor comunicativo y aparecen de modo predictivo en un sistema lógico de conexiones fisiológicas. Nadie se percata que este código general de las lenguas sería la clave para alcanzar el estado de HAL. Recuerdo cuan gracioso fué asistir en los días de diciembre del año 2001, a la Copa Davis, en Barcelona, a los gestos de sigilo verbal que los jugadores de tenis australianos utilizaban en los partidos de doble para comunicar sus tácticas y estrategias. Los jugadores se tapaban la boca con mucho esmero y tales gestos han traído en la pantalla de nuestra memoria el caso de HAL. Según parece, HAL estaba entre los espectadores y las secretas palabras fueron decodificadas: ¡ La Copa Davis fue conquistada por los españoles! Los códigos y HAL El avance de una cultura no se mide por el grado de sofisticación de sus máquinas sino por la capacidad de apertura que sus usuarios tienen para comprender los recónditos espacios de la consciencia. No se trata de computar el tamaño y el poder de los aparatos y de sus mecanismos para hacer una analogía con las predicciones de la película de Kubrick. Habría que ver si el hombre haya o no logrado ampliar su comprensión de los misterios del lenguaje. Hoy día podemos festejar el descubrimiento de cuatro códigos: el código genético, gracias a Watson y Krick, el código químico, que el ruso Mendeleev presentó hace más de cien años en su tabla periódica de los elementos, el código binario, descubierto por Leibnitz e instituido por Boole y el código musical, conocido por Pitágoras y luego revelado por Guido d’Arezzo. Estos cuatro códigos necesitan de otro más, el código lingüístico, para completar la tarea de requerimientos mínimos para la construcción de una máquina inteligente y “sentiente”. La gente de la calle se maravilla con los avances tecnológicos y mecánicos de nuestra actual generación, pero ignora un hecho crucial: es el lenguaje lo que genera el avance de una sociedad y no las máquinas. ACCEDER e INTIMAR son dos verbos que toda sociedad debe aprender a conjugar. A través del código genético, hemos accedido e intimado con los secretos de la vida celular y todo ello con la ayuda de los ordenadores. A través del código musical hemos podido acceder e intimar con los
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ritmos y el sonido de la naturaleza y con este mismo código es posible hoy, que un ordenador sea el creador de una fuga o de una sinfonía. Por medio del código químico hemos podido penetrar en los misterios de los elementos y gracias al código binario, hoy por hoy disfrutamos de los avances cibernéticos que han traído luz sobre la memoria y sobre la rapidez de los procesos lógicos de almacenaje. No obstante, nada sabemos del código del lenguaje. ¿Dónde está el código general de las lenguas? ¿Dónde está la tabla periódica de los elementos del lenguaje? Es esta una pregunta digna de un estudio múltiple, parecido a la serie de reportajes sobre la Odisea de Kubrick. Hay pocas personas que pueden responder a estas preguntas. Entre algunos nombres puedo citar a Noam Chomsky, a Umberto Eco, a Maraal Gavaldá y tal vez algunos otros más. Celebro si acaso haya otros que puedan estar en esa lista. El ojo de HAL, este mundo único de la lectura monosémica, es la meta de toda teoría unificada del lenguaje. No olvidemos que la categoría llamada lenguaje se usa de manera impropia cuando se designa algún sistema operativo para la computación, o alguna lengua natural. El lenguaje es único y es el mismo en los distintos niveles de la comunicación: la lógica del pensamiento es regida por el lenguaje. A su vez, un código es un conjunto cerrado de operadores que permiten tanto codificar como decodificar, cifrar como descifrar. El lenguaje es el sistema semántico de la lógica de las cosas y se manifiesta a través de distintos registros: 1.Registro del Pensamiento 2.Registro del Sonido 3.Registro de la Forma 4.Registro del Color 5.Registro del Ritmo 6.Registro del Gesto 7.Registro de la Palabra 8.Registro de la Postura Corporal Todo el cuerpo “habla” en el hablante, no sólo su “lengua”. En ello. El lenguaje, esta vez estamos llamándolo por su auténtico nombre, - el lenguaje – deposita su huella universal, original y unificadora, equivalente al código genético, el cual, a su vez, está imprimiendo su sello perdurable en todo lo viviente. Estos registros pueden ser, individualmente, canales de expresión
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de los principios universales de la comunicación. Es por ello que HAL comprende y entiende todo, a pesar de que, a uno de los registros se le niega la lectura (los cosmonautas se aíslan para no ser oídos por HAL). Pero no contaban con la astucia del programador de HAL: HAL les observa, los percibe, los lee en otros registros. Y eso todavía no puede hacerlo hoy día, un ordenador, porque se desconoce el código del lenguaje. Un código no es una fórmula, como la fórmula de Einstein, por ejemplo. Tampoco es una serie de ecuaciones, como en el caso de la matemática. Es un sistema de operadores lógicos que se encadenan y permiten mover las leyes de lectura química, genética, cibernética, lingüística o sonora. ¿Dónde está el código lingüístico? Esa es la pregunta que Kubrick nos ha legado con la película "Odisea Espacial 2001" y hay que dar una respuesta. CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS

El Logodéndron- El Árbol del Lenguaje
La figura teórica de las actuales representaciones del árbol del lenguaje padece una anomalía y, aún así, se presenta hoy día bajo un aspecto francamente curioso: no se conoce su tronco y tampoco sus raíces y no obstante se le dibuja como un símil de los fenómenos lingüísticos. La misma semilla de este virtual e hipotético LOGODÉNDRON es ignorada, desconocida, inexistente. En este modelo gráfico, se pretende considerar un árbol para las lenguas indoeuropeas y otros árboles para las lenguas que no pertenecen a ese “tronco”. Parece que nadie se haya percatado de este error teórico. En el ámbito lingüístico se cree que las lenguas naturales han sido creadas por el hombre, a lo largo de milenios o siglos de balbuceos y gritos casuales. Esta visión retrógrada denigra a la inteligencia humana y representa uno de los aspectos más curiosos de la historia de la cultura. Es cierto que cada lengua es el resultado de un proceso histórico de la perspectiva que un grupo humano ha utilizado para comprender y ordenar la realidad, pero las herramientas del arsenal lingüístico pertenecen a un ámbito genético ya existente en el código de la vida. En este nuevo siglo hay que cambiar las bases de la vieja lingüística. No podemos ya consolarnos con manuales descriptivos: se necesitan textos explicativos de los procesos semánticos,

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fonéticos y sintácticos. Desde la publicación de Noam Chomsky, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, un texto donde se propone la existencia genética del lenguaje, no se ha avanzado mucho. Ello ha ocurrido no tanto a causa de la incompetencia científica de los investigadores, sino debido a un extraño fenómeno de incredulidad en lo referente a la carga genética del lenguaje. Hay una semilla del árbol del lenguaje. También existen las raíces de este árbol natural de la existencia. A su vez, el tronco del árbol del lenguaje posee una existencia individual en cada uno de los sujetos de la humanidad. Las lenguas pertenecen a ramos y ramas que han sido suficientemente analizadas por los lingüistas; y los frutos del árbol, sus flores y sus hojas son las obras mismas de la humanidad, surgidas de las lenguas habladas desde tiempos inmemorables. La imagen del árbol del lenguaje es una figura virtual, un modelo lógico que ha sido construido para entenderse mejor el misterio de la palabra. Cada lengua es como una hoja del árbol cuyas nervaduras y células representan el sistema cerrado que toda la lengua natural posee intrínsecamente. Emplazados a presentar las raíces y el tronco del árbol del lenguaje, los lingüistas se maravillan de que tal solicitud pueda presentarse, como una petición lógica del entendimiento. Prefieren irse por las ramas y por los ramos, por las hojas, por las flores y de modo sistemático, ignoran lo más importante de la figura del árbol presentado por ellos mismos como símil o semejanza. El ser humano nombra la semilla del árbol del lenguaje con cada respiración. Existe una cierta tendencia de insinuar el que, en el habla, el término SONIDO es un concepto ambiguo y por lo mismo, imposible de definir y delimitar. Pero el sonido en el Habla es la propia respiración, la respiración del ser humano, análoga a la "respiración" de las plantas, de los animales, de la naturaleza, del cosmos y, en una palabra, de todo lo vivo. Todo respira en un continuo latido cuya sístole y diástole hacen mover la vida en una suerte de botella de Klein, una superficie sin otra cara, definido como un sistema topológico "sin adentro", como la cinta de MOËBUS, la célebre figura del infinito, que tiene sólo una faz. Este ruido casi inaudible de la respiración es el sonido - semilla de todas las lenguas naturales y puede asimilarse a lo que nosotros llamamos H. Aspirado o espirado, sonoro u opaco, este sonido heterofónico, es decir tanto vocálico como también consonántico, está presente, - más allá de sus variantes, que para nuestro propósito resultan irrelevantes -, en la respiración
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de todos los seres humanos. También están presentes los fenómenos sonoros que hemos llamado VOCALES y, eventualmente, las consonantes. No entraremos en polémicas estériles acerca de la precisión definitoria de estas dos categorías. Todos sabemos qué es una vocal y "cómo" es una consonante.

Cierto es que no hay lengua natural que no sea una combinación de vocales y consonantes, y así como en el plano del sonido estas dos categorías protagonizan un juego sin fin, también en el plano químico y bioquímico presenciamos un juego doble y de naturaleza análoga: la combinación de las bases nitrogenadas y de los aminoácidos, a su vez, motivos de interminables polémicas definitorias y categoriales, en el ámbito de la bioquímica. Para nuestro propósito, no tiene la menor importancia el establecer con precisión qué es una base o qué es un ácido. Es esta una tarea de los interesados en la categorización. Cierto es que estos estados de las sustancias existen y es innegable su valor combinatorio y dual, así como ya lo han demostrado grandes bioquímicos y genetistas. Así como en los fenómenos bioquímicos sólo hay bases y aminoácidos, del mismo modo, en las lenguas naturales sólo hay vocales y consonantes. Lo que es aún más sorprendente, es el hecho de que una vocal se traduce, en el cuerpo humano, como un operador alcalino. A su vez, una consonante es un factor acidificante. El fenómeno de equilibrio entre ácidos y bases, que es el pH, se manifiesta en la fisiología bajo un estado virtual de balance operativo del organismo humano, el estado benéfico ideal llamado SALUD. Todo ello tiene su analogía en el habla y, por ende, en la lengua hablada. Los órganos internos del cuerpo humano y las glándulas endocrinas rigen la emisión del sonido, y la formación de las palabras se traduce en los procesos metabólicos para dejar la sintaxis bajo el imperio de las glándulas endocrinas. Así, los médicos y los fisiólogos tendrán que estudiar lingüística y, a su vez, los lingüistas deben empezar a familiarizarse con el complejo mundo de la medicina. Sin olvidar el aspecto pragmático, que opera en los niveles sociales de la lengua, se puede afirmar que, en grandes rasgos, una lengua natural posee tres campos operativos: el campo fonético, el campo semántico y el campo sintáctico. Hoy día, lamentablemente, estos tres campos están totalmente separados y, hasta el presente, el tipo de nexo entre los tres ha sido meramente accidental, a pesar de que han sido publicados diversos estudios científicos sobre el tema.
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El Código General de las Lenguas se basa en una teoría unificada del lenguaje y a la luz de sus postulados y axiomas, el SONIDO, el SENTIDO y la FORMA ORACIONAL que representa su organización, se rigen todos por las mismas leyes de manifestación y uso operativo del lenguaje. La bioquímica está relacionada estrechamente con la lengua hablada y a través del mecanismo del código de las lenguas se pueden comprender aspectos desconocidos del mismo Código Genético. Todas las lenguas poseen unos ocho elementos o SONES cardinales que operan en la formación y composición oracional de sus ecuaciones lógicas. Estos "sones" son A, B, G, D, L, M, I, H y el hecho de estar designados gráficamente por letras mayúsculas, no altera en modo alguno su naturaleza primordial. Son los primitivos o los UNIVERSALES de todas las lenguas naturales del ser humano. Estos Sones no sólo operan en el plano fonético: tienen valor intrínseco también en los espacios semánticos y en los procesos sintácticos. Cada uno corresponde a una glándula endocrina que regula su emisión y ordena la sintaxis, para el perfecto funcionamiento de la comunicación a través de la palabra. A la vez, hay ocho gestos, ocho estados intelectuales del pensamiento, ocho estados de conciencia, ocho posturas corporales, ocho ritmos, ocho modos de caminar y ocho tipos de miradas y expresiones faciales que, al combinarse, generan la infinidad de aspectos que hacen del lenguaje el espejo de la naturaleza humana. Estos elementos finitos están ligados entre sí de modo muy sutil y la ubicación en una tabla periódica de elementos da nacimiento a un modelo teórico y ontológico, a través del cual se puede comprender toda manifestación humana, sea ella gestual, intelectual, sonora, rítmica, dinámica, facial o de otra naturaleza, como por ejemplo la escritura. Una Tabla Periódica de los elementos es necesaria para el entendimiento del proceso que subyace en la base del fenómeno lingüístico. Por otra parte, la simplicidad del sistema no es más que una cualidad de la teoría y jamás puede considerarse como un defecto. No se ha presentado hasta ahora un sistema operativo que posea validez en todas las lenguas naturales. Por ello, el presente Código General de las Lenguas se muestra como un descubrimiento crucial, cuyo alcance metódico y funcional no puede ser negado, simplemente con enarbolar la conocida incredulidad de las miras enquistadas en investigaciones irrelevantes. Las combinaciones entre los ocho primitivos o universales lingüísticos,
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dan nacimiento a un sistema único de 64 elementos en el marco del cual posee validez la decodificación de toda lengua natural, sin discriminar la rama a la cual pertenece. Estamos hablando del tronco mismo del árbol del lenguaje, el LOGODENDRÓN, conformado como en dendrocronología, por círculos concéntricos aparentes, ya que el proceso es, en realidad, helicoidal y no circular. El hecho de que toda decodificación se traduce también en un grafo, hace posible la memorización cibernética de todos y cada uno de los aspectos gráficos de un idioma o lengua natural analizada. Con ello, todos los fenómenos de recurrencia se vuelven operativos. Resta ahora analizar en detalle cada fenómeno antes presentado. El código general de las lenguas está inscrito en los genes así como lo han sospechado los precursores de la gramática generativa y con las analogías pertinentes de las relaciones BINARIAS, GENÉTICAS y LINGÜÍSTICAS, se elimina el puente de la palabra que todo programador está, hasta hoy, obligado a considerar, al enfrentarse con el reto de "conversar" o "comunicarse" con el cerebro electrónico y se logra pasar directamente al mecanismo binario de la cibernética. El Código General de las Lenguas (CGL), posee una estricta analogía con el código binario de la computadora. Por lo mismo, la vía de comunicación es entonces directa: el operador maneja números y sonidos y todo ello se traduce en aspectos semánticos y sintácticos que poseen valor universal, más no particular y, por ende, no son subjetivos. El muy buscado CHIP INTELIGENTE tiene entonces una realidad inminente: la máquina "comprende" al operador y el operador entiende a la máquina por vía de un proceso matemático y objetivo, sin el puente de las palabras de la lengua natural usada en el proceso de la programación. Por otra parte, las figuras gráficas de los trayectos de decodificación, dado que se trata de vectores con direcciones definidas, no pueden ser repetidos ni confundidos por la máquina, que los separa y cataloga con rapidez y cálculo inmediato. El componente gráfico viene a completar el cuadro universal de este sistema operativo. En el cuerpo humano, este código actúa de la misma forma que en una computadora. Así se salva el abismo, aún existente, entre la máquina y el organismo humano, hasta hoy, un verdadero obstáculo en la comunicación electrónica, cibernética, matemática, genética y fisiológica.
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La medicina puede representar un campo de investigación inagotable, si se alcanza comprender que el lenguaje y el habla poseen aspectos orgánicos, bioquímicos y hormonales que puedan ser traducidos en términos de metabolismo. Por su parte, la robótica, hundida hoy en consideraciones éticas y filosóficas sin sentido, puede conceder al lenguaje un futuro de estudio y operatividad insospechable. El Código general de las Lenguas es un modelo teórico que ostenta todas las combinaciones lingüísticas posibles en las lenguas naturales. Cualquier lengua natural puede ser decodificada a través del sistema operativo de sus componentes. La codificación y la decodificación se proyectan a través de un grafo vectorial que descubre el movimiento sintáctico de la oración empleada. Los grafos pueden ser memorizados y a su vez, de nuevo, decodificados en la oración original. El decodificador es un sistema de interfaces que decide las variantes fonéticas de cada rasgo distintivo. Los universales son los mismos en todas las lenguas naturales. Con ello, el nuevo milenio se vislumbra como un tiempo de grandes logros en el campo de investigación del lenguaje y su estrecha vinculación con la genética. En este mismo año (2002), ha sido publicado en España un estudio que adopta la misma postura teórica de nuestro descubrimiento: El lenguaje tiene fundamentos genéticos. Se trata del libro de Ángel López García, "Fundamentos Genéticos del Lenguaje", de la Editorial Cátedra, Madrid, en el cual el autor demuestra de modo brillante los nexos entre la genética y la lingüística. INTRODUCCIÓN AL CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS Antes que todo, se debe insistir en un hecho fundamental: el lenguaje se manifiesta en distintos registros, que pueden ser simultáneos o intermitentes. Estos registros son los siguientes: 1. El Registro del pensamiento, cuya base operativa es el cerebro, que abriga los diversos estados noéticos o intelectuales 2. El Registro de la mirada, cuya base operativa son los ojos, lugar de la percepción de la forma y de los detalles 3. El Registro del sonido, en el cual se perciben los distintos aspectos Vibratorios de la onda electromagnética 4. El Registro del gesto, cuya base operativa son las manos
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4. El Registro del movimiento, cuya base operativa son los pies, manifestada a través de los pies y de su dinámica 5. El Registro de la postura, manifestado a través de las diversas posiciones corporales 6. El Registro del ritmo, cuya rapidez o lentitud crea una serie de fases con sentido 7. El Registro cromático, en el cual el color representa la base operativa de un infinito número de combinaciones 8. El Registro gráfico de la escritura, en el cual la letra y el grafismo en general, son motivo de estudio y comunicación Puntos cruciales de la teoría • Una teoría es una visión y la visión es una realidad operativa, no una mera opinión descriptiva • Un descubrimiento es una verdad patente • Un aporte para el avance de la Ciencia. (Medicina, Fisiología, Computación), implica la operatividad del descubrimiento y no obstante, su valor operativo no se anula si aún no se han experimentado en laboratorio sus postulados • El uso indebido de un descubrimiento es un punto importante de la publicación y presentación pública de una nueva teoría • El paso de la máquina al ser humano y viceversa, es el camino anhelado por los tecnólogos de hoy • El chip inteligente tiene un valor operativo sólo si existe un modelo teórico del mecanismo explicado • Los valores éticos inscritos en el código y en la tabla periódica de los elementos del lenguaje son fundamentales para el avance de las investigaciones • La tabla periódica de los elementos del lenguaje puede construirse con los elementos básicos de la comunicación en los distintos registros de manifestación el lenguaje Las ocho herramientas del lenguaje son: • El Pensamiento • La mirada
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La palabra El gesto La escritura El silencio La postura El movimiento

Una noción del lenguaje puede comunicarse simultáneamente, o paulatinamente, a través del pensamiento, a través de una mirada, de una palabra, de un gesto, de un grafismo, del silencio percibido como estado de calma motora de negación o afirmación, de la postura corporal o de un ritmo.

Todo descubrimiento encaja en el ámbito de una teoría. El Código General de las Lenguas (CGL) responde a los postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje (TGUL), en cuyo marco bioquímico se explican los procesos lingüísticos bajo la óptica de los procesos celulares, metabólicos y por ende funcionales del organismo humano. Estos postulados son los siguientes:

Los cien postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje para la presentación del Código General de las Lenguas
1. Todas las lenguas naturales provienen del lenguaje y la capacidad creadora del ser humano puede generar un sinnúmero de idiomas. 2. El lenguaje es único, irreductible, completo, irrefutable, inmanente, universal, autónomo e independiente. Con todo ello, el lenguaje es accesible a todos los usuarios y permite el proceso de intimación con todos sus aspectos, por más complicados y sutiles que se presenten a la mirada del investigador. 3. Ninguna lengua natural proviene de otra, sino del lenguaje mismo. 3. Cada lengua natural posee sus leyes particulares, que han surgido de las
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leyes universales del lenguaje, cuya lógica respetan y reflejan en las aplicaciones particulares de un registro dado. 4. El lenguaje posee varios registros de manifestación simultánea o intermitente, en los cuales se expresan y manifiestan las mismas categorías: pensamientos, miradas, gestos, sonidos, posturas, estados, figuras y movimientos, o ritmos. 6. El lenguaje es anterior, posterior y, a la vez simultáneo, a las lenguas. 7. La palabra es tan sólo un registro de comunicación, posterior al registro de la mirada. 9. El gesto es un registro simultáneo al registro de la palabra. En ciertas ocasiones y situaciones del proceso de comunicación, el gesto es reprimido u ocultado. 10.Cada lengua natural posee diversos ángulos para abordar la nominalidad de las cosas. Tales ángulos construyen una perspectiva completa, a la vez fonética y semántica 10. El sentido de las palabras depende de la perspectiva del operario. 11.Los instrumentos del lenguaje se perfilan en los elementos cardinales de cada lengua natural. 12.No existe un sentido único en la palabra. 13.Cada lengua natural propone un ángulo original del sentido de las cosas y, de cuando en cuando, estos ángulos y perspectivas coinciden. Es por ello que hay palabras idénticas en diferentes lenguas y no obstante, estas palabras definen conceptos y nociones distintas. 14. Las cosas son de tres clases: seres, hechos y objetos. 15. Los seres son cosas vivientes, existentes ,"sentientes" y esenciales. 16. Los hechos son "cosas ocurrentes, manifestantes y activos". Lo que más
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"desea" un hecho es "acontecer" (!) 17. Los objetos son "cosas inertes, efímeras y dependientes". 18. Las lenguas naturales nombran a las cosas según los diversos ángulos dinámicos, mecánicos y existenciales que ostentan en el contacto que el operador adopta con y para con "ellas". 19. Las lenguas naturales son irrigadas continuamente por el lenguaje y beben de su fuente inagotable. 20. El lenguaje no necesita de la palabra para manifestarse. En su inmanencia, el lenguaje es eterno, sin ser modificado por el tiempo o por la historia, cambios que sólo ocurren en las lenguas. 21. La palabra es sólo uno de los múltiples registros de manifestación del lenguaje. 22. Las semejanzas entre las lenguas son meras coincidencias de los ángulos de percepción de los operarios que nombran los fenómenos y las cosas a través de ciertos ángulos de análisis, contexto y operatividad. 23. Todas las lenguas poseen ocho sones fundamentales que al combinarse forman infinitas variantes sonoras que se transforman a través del tiempo y del espacio para deslindar los límites y los alcances semánticos, fonéticos y sintácticos de cada lengua natural. 24. La lengua hablada controla el metabolismo y, a la vez, es un reflejo de los procesos fisiológicos del organismo. A su vez, el metabolismo, controla, dirige o modifica los procesos lingüísticos, regidos por los cambios celulares. 25. Todo trastorno del habla es el resultado de una distopía genética y, aunque se percibe como un trastorno del hablante, de naturaleza existencial, intelectual, anímica o semántica, su origen es genético y por ende, celular. No obstante, las causas del trastorno pueden ser también funcionales. 26. La inmadurez del ser humano, considerada como un aspecto existencial, se
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refleja en la lengua y en el uso del lenguaje. 27. El lenguaje contiene los principios universales que todas las lenguas describen y comparten. 28. La sintaxis es controlada por el sistema glandular hormonal y refleja los procesos celulares. 29. Cada una de las partes de la oración corresponde y está relacionada con una de las glándulas endocrinas del cuerpo humano. 30. El fenómeno vocálico es de naturaleza alcalina y es una proyección de las operaciones celulares de las bases nitrogenadas. 31. El fenómeno consonántico es de naturaleza ácida y es una proyección de la síntesis proteínica regida por los aminoácidos. 32. La unión de lo vocálico y de lo consonántico en la palabra produce en el cuerpo sales minerales, luego utilizadas en los procesos bioquímicos del organismo humano. 33. El equilibrio base-ácido reflejado en el pH del cuerpo se puede percibir en el estado definido como "salud". 34. Los procesos fonéticos son análogos a los procesos bioquímicos del cuerpo humano y los análisis fonológicos del habla deben tomar en cuenta estos procesos metabólicos. 35. El Código General de las Lenguas ostenta un campo de análisis donde se pueden percibir todos los procesos sintácticos de las lenguas. 36. Los procesos sintácticos de las lenguas se reflejan en un grafo vectorial en el círculo del Código General de las Lenguas. 37. El orden y la separación de los elementos sintácticos aparecen marcados en la combinación de los elementos que conforman el Código General de las Lenguas. 38. Toda lengua natural posee una sintaxis que se refleja en los grafos del campo circular del Código General de las Lenguas.
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39. La comida, el uso del fuego y la composición bioquímica de la atmósfera afectan el habla, moldean la lengua natural y modifican la sintaxis. En cambio, el lenguaje permanece inalterado en sus principios universales, a pesar de todas las modificaciones que sufren las substancias de la naturaleza. 40. Cada lengua natural posee cinco consonantes fundamentales. 41. Cada consonante es controlada por cinco órganos del cuerpo humano y, a su vez, modifica el metabolismo de estos respectivos órganos. 42. Cada lengua natural posee, al menos, dos vocales fundamentales A, I (/a/,/i/). 43. Todas las lenguas naturales provienen del sonido-semilla o son cardinal H (/h/), la emisión sonora de la respiración, aspirada o espirada. 44. El son - semilla, H (/h/), es el protagonista perceptible o imperceptible de todos los fenómenos sonoros y está presente en todas las lenguas naturales. 45. Todas las lenguas naturales están comprendidas o ubicadas entre el sonido A (/a/), la apertura máxima de la boca, y el sonido M (/m/), la mínima apertura, o cierre total de los labios.
(Como ya se ha dicho, el grafismo /a/ o /m/, para indicar que se trata de "fonemas", es irrelevante para nuestro propósito. De todos modos, en algunas ocasiones se respeta la notación tradicional de los textos de lingüística)

46. Los alfabetos utilizados en ciertas lenguas naturales son una tabla de variantes sonoras de los ocho sonidos cardinales que el ser humano utiliza en el habla. 47. Los ocho aminoácidos fundamentales que el cuerpo humano no puede producir o sintetizar, corresponden a los ocho sonidos fundamentales de todas las lenguas naturales. 48. El alfabeto internacional o universal es análogo a un grupo de casos

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particulares o variantes de los ocho sones fundamentales, reflejo orgánico y operativo de las cinco bases y de los veinte aminoácidos de la naturaleza. 49. Hay un sonido cardíaco que se manifiesta en forma tanto vocálica I (/i/), como consonántica L (/l), en todas las lenguas naturales.

50. El corazón controla y es controlado y regulado en sus procesos fisiológicos, por el sonido vocálico I (/i/) y por el sonido consonántico L (/l/), en todas sus variantes, como por ej. R (/r/) 51. Más allá de las particularidades fonológicas y de los detalles teóricos de la fonética, aspectos irrelevantes para nuestro discurso de presentación del Código General de las Lenguas, un "sonido" es una "emisión sonora" (periódica o a-periódica) generada por el organismo humano a través de los órganos de fonación. 52. Hay un sonido hepático que se manifiesta tanto en forma vocálica E (/e/) así como en forma consonántica G (/g/), en todas las lenguas naturales. 53. El hígado controla y es regulado en sus procesos fisiológicos, por el sonido vocálico E (/e/) y el sonido consonántico G (/g/), con todas sus variantes, C (/c/), J (/j/), K (/k/), Q (/q/), S (/s/), X (/x/), Z (/z/) y otros tantos fenómenos consonánticos de la misma clase, presentes en miles de lenguas naturales y aparentemente distintos como rasgos específicos. 54. Hay un sonido pulmonar que se manifiesta tanto en forma vocálica O (/o/), como en forma consonántica D (/d/), en todas las lenguas naturales. 55. Los pulmones controlan y son regulados en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico O (/o/), y el sonido consonántico D (/d/), con todas sus variantes, p. ej. T (/t/). 56. Hay un sonido esplénico que se manifiesta tanto en forma vocálica A (/a/) así como en la forma consonántica M (/m/), en todas las lenguas naturales. 57. Una "forma" de manifestación es un "modo".

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58. El bazo controla y es regulado en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico A (/a/) y el sonido consonántico M (/m/), con todas sus variantes, como N (/n/), Ñ (/ñ/) y otros de la misma clase sonora. 59. Hay un sonido renal que se manifiesta tanto en forma vocálica U (/u/) así como en forma consonántica B (/b/), en todas las lenguas naturales. 60. Los riñones controlan y son regulados en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico U,(/u/) y el sonido consonántico B (/b/), con todas sus variantes, p. ej. F (/f/), P (/p/), V (/v/) y otros del mismo tenor. 61. Los sonidos del habla no son meras emisiones mecánicas del aparato vocal, sino fenómenos vibratorios resultados de unos complejos procesos fisiológicos del cuerpo humano, regidos por la genética celular y los mecanismos bioquímicos cuya base operativa descansa en los procesos celulares de síntesis de las proteínas y por ende, en los movimientos del código genético. 62. Los ocho sones, o sonidos fundamentales {A (/a/), B (/b/), G (/g/), D (/d/), L (/l/), M (/m/), I (/i/), H (/h/)}, se pueden percibir y apreciar en relación con ciertos fenómenos y elementos naturales. Este aspecto aclara una serie de incógnitas de naturaleza semántica y sugiere la existencia de universales lingüísticos relacionados con el mundo natural. 63. El cielo y la inmensidad están estrechamente relacionados en el lenguaje y en el habla con el sonido A (/a/). 64. La Tierra, con sus depresiones y vacíos que ostentan una capacidad contenedora y receptiva, se asocia en el habla con el sonido M (/m/). 65. Las montañas, las elevaciones y todo el mundo vegetal se asocian y relacionan con el sonido D (/d/). 66. El agua y todos los fluidos, la lluvia, las fuentes, los ríos y los manantiales o las cascadas, se asocian y relacionan en el habla con el sonido I (/i/). 67. El viento y sus manifestaciones de naturaleza penetrante, se relacionan y asocian, en el habla, con el sonido heterofónico H (/h/). Este sonido heterofónico muestra rasgos de semejanza sonora con la clase de sonidos
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hepáticos de la serie G (/g/) y sus variantes. No obstante, H (/h/) representa claramente, una clase separada de sonidos y, de hecho, es uno de los ocho sones cardinales o fundamentales de las lenguas. 68. El rayo, unión del trueno y el relámpago y su naturaleza brontoneumática, o de estallidos surgentes, se asocia y relaciona en el habla con el sonido G (/g/), y sus variantes. 69. El fuego y sus manifestaciones ígneas de combustión y adherencia consumadora se relaciona y asocia en el habla con el sonido L (/l/) y sus variantes. 70. El mar con su inmensidad y su potencial natural que lo hace oscilar entre estados de calma serena y tempestad se relaciona y asocia en el habla con el sonido B(/b/) y sus variantes. 71. En todas las lenguas naturales, los fenómenos del espacio se consideran como los más importantes rasgos semánticos de la composición y formación de las palabras. 72. En el centro de una rosa virtual de los vientos, el ser humano se perfila como el operador y el creador mismo de las lenguas naturales, usuario de los sesenta y cuatro odónes ( en griego "caminos"), los elementos de base genética que forman el código general de las lenguas. 73. El lenguaje, sistema único de la lógica del pensamiento, transmitido al ser humano a través del código genético y de sus sesenta y cuatro codónes, controla y regula los procesos semánticos, fonéticos y sintácticos de todas las lenguas naturales y, a la vez, imprime al componente y registro del habla, los aspectos simultáneos de los demás registros o estratos de su manifestación, para así generar y completar el complejo proceso de comunicación. El mundo animal y en general, todo lo orgánico, es el lugar ontológico de la memoria del lenguaje y por ello, no sólo las criaturas, sino todo lo que los biólogos llaman substancia orgánica o materia viva, guarda y transmite el mismo código genético, con sus respectivas variantes para cada especie e individuo. 74. Todas las lenguas naturales se pueden trasladar a un contínuum vocálico, como consecuencia de una estricta correspondencia entre vocales y consonantes. De hecho, este estrato vocálico es la primera manifestación
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del habla infantil. 75. La analogía entre una vocal y una consonante es un estado de naturaleza bioquímica: la tendencia de la adenina a emparejarse con la timina y la de la guanina a hacerlo con la citosina explica una tendencia genética. La misma tendencia del sonido A (/a/) para asociarse con el sonido E (/e/) y del sonido O (/o/) de asociarse con el sonido U (/u/). Esto ocurre también en la correspondencia vocal-consonante y la causa es de naturaleza bioquímica. De este modo se establece el equilibrio base- aminoácido en el cuerpo y como consecuencia, el pH muestra valores de balance orgánico. 76. Las cinco consonantes fundamentales que existen en todas las lenguas naturales( B /b/, G /g/, D /d/, L /l/, M /m/ ) tienen una estricta relación de correspondencia con cinco vocales análogas, según el siguiente orden: M(/m/) con A(/a/) G(/g/) con E(/e/) D(/d/) con O(/o/) B(/b/) con U(/u/) L(/l/) con I(/i/) 77. La decodificación vocálica de las lenguas naturales facilita el proceso de posterior codificación en el sistema utilizado por el Código General de las Lenguas. 78. El Código General de las Lenguas se perfila como análogo al Sistema Binario utilizado en la computación. Cada uno de los sesenta y cuatro odónes corresponde a un número de seis dígitos binarios. 79. El paso directo de una lengua natural al Sistema Binario es un salto inmenso para el avance de la ciencia. 80. Actualmente, el abismo que existe entre la máquina y el cuerpo humano impide toda analogía entre los procesos fisiológicos y las operaciones lógicas del cerebro electrónico. 81. El Código General de las Lenguas une el componente fonético con el
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componente semántico y el componente sintáctico de las lenguas naturales en un sistema coherente regido por el lenguaje y operado por el organismo humano. Su origen es el código genético y sus sesenta y cuatro codónes. 82. La unificación de la FONÉTICA, con la SEMÁNTICA y lo SINTÁCTICO da nacimiento a la TEORÍA UNIFICADA DEL LENGUAJE. 83. La unión del SONIDO, del SENTIDO y del ORDEN SINTÁCTICO en un solo proceso lógico regido por el lenguaje, es un aspecto obligatorio del análisis lingüístico de las lenguas naturales. 84. Así como el Código Binario permitió el desarrollo de la ciencia cibernética y el Código Genético abrió las puertas de la investigación médica en el plano existencial y en el análisis microcelular del mundo orgánico, el Código General de las Lenguas permitiría el avance de la genética y de la investigación médica de los trastornos del habla. 85. No obstante, el uso del Código General de las Lenguas puede ser perjudicial para la humanidad si su uso entra en ámbitos militares y políticos, así como el código genético ha generado grandes problemas éticos con la pretensión de los científicos de clonar el cuerpo humano. 86. El Código General de las Lenguas debe ser utilizado por científicos con miras hacia un estado de consciencia ética regido por el sentido común de los principios universales, un nivel de consciencia que la humanidad entera comparta como ideal, natural y verdadero, para obviar su manejo impropio y su uso indebido en la ciencia. 87. La manipulación subliminal y la construcción de computadoras "inteligentes" y creativas pueden representar un peligro para la humanidad si no se controla el estrato bioético de los conceptos y de las nociones que entran en la formación y construcción de la TABLA PERIÓDICA DE LOS ELEMENTOS DEL LENGUAJE que está en la base de las operaciones lingüísticas que puedan presentarse con el uso de los elementos universales de las lenguas. 88. El fenómeno del uso impropio de un descubrimiento ha ocurrido varias veces en el ámbito de la ciencia, desde el descubrimiento de la dinamita hasta la presentación del Código Genético del mundo orgánico.
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89. El Código General de las Lenguas viene a completar el cuadro de los descubrimientos modernos de la ciencia y conforma la pirámide intelectual de la criatura humana, junto con el Sistema Binario, la Tabla Periódica de los Elementos, la Teoría de la Relatividad y el Código Genético.

90. Junto con el Código General de las Lenguas, la Teoría Unificada del Lenguaje presenta la Tabla Periódica de los Elementos que el ser humano usa en la comunicación de los conceptos de sus pensamientos, y marca la analogía existente entre los diversos registros del lenguaje, como el registro de los gestos, el registro de los movimientos corporales, los estados intelectuales que adopta el ser humano en los procesos donde intervienen la inteligencia y otros elementos, hasta ahora considerados irrelevantes por los científicos. 91. La memorización y almacenamiento del aspecto gráfico y por ende el procesamiento tecnológico de las lenguas naturales representa un campo de investigación de gran alcance en el mundo de la medicina, de la lingüística, de la robótica y de la computación. 92. Sin el Código General de las Lenguas, la ciencia de hoy seguiría en un proceso de estancamiento progresivo y laberíntico, dado que se desconoce por completo el modo de utilizar las leyes de la computación, en el espacio que separa la máquina del hombre. 93. El Código General de las Lenguas debe estar en manos de una comisión internacional que controle su uso y su proyección en las futuras investigaciones de la ciencia. 94. La persona que ha descubierto el Código General de las Lenguas considera que el CIDE de México es una institución científica que tiene la categoría ética y operativa que la habilita para decidir en el uso y en el manejo idóneo del Código General de las Lenguas y estar consciente del potencial explosivo que puede representar este nuevo campo de investigación. 95. Por lo anterior, se ofrece el Código General de las Lenguas y la Tabla Periódica de los Elementos del Lenguaje al CIDE de México, para que su grupo de expertos internacionales decida y considere la rectitud de su
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manejo y legalización. 96. Asimismo, el autor del presente descubrimiento pasa a el CIDE de México todos los privilegios de este alcance científico.

97. Un descubrimiento científico debe ser a su vez investigado y considerado con suma cautela para que nadie pueda manejarlo en detrimento de la humanidad. 98. El manejo impropio de un descubrimiento ocurre precisamente en los primeros momentos de su presentación, cuando aún no se está familiarizado con los efectos nocivos que eventualmente pueden ocurrir al utilizarse sus componentes en ámbitos y sectores incompetentes y cuyos valores éticos están distanciados del bienestar de la humanidad. 99. Un grupo de expertos que percibe con claridad la ética, la competencia y la utilidad de un descubrimiento, puede tardar y establecer un lapso de espera en el manejo y cultivo de los nuevos datos científicos que propone y presenta un nuevo aspecto de la investigación científica, en este caso, la aplicación del Código General de las Lenguas en los distintos ámbitos de la sociedad. 100. La Tabla Periódica de los Elementos de Mendeleev, El Código Binario, La Teoría de la Relatividad, El Código Genético y El Código General de las Lenguas, junto con La Tabla Periódica de los Elementos del Lenguaje, representan las joyas operativas del pensamiento de una nueva cultura y de una nueva ciencia, con los cuales y desde cuya perspectiva, se vislumbra un futuro digno de la humanidad. * Recapitulación Hemos afirmado que nuestro alfabeto es, en realidad, la suma de ocho sonidos fundamentales – A, B, G, D, L, M, I, H y de sus variantes. Entre todos ellos, el sonido H puede hacer las veces de vocal y también de
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consonante. Algunas variantes alfabéticas son meramente ortográficas e históricas, como la Q o la J. Para D, la variante es T, para L, la variante es R, y para M, la variante es N. Obviamente, en esa gama de variación sonora encontraremos una gran cantidad de otros “sonidos”, cuyo número se sospecha incalculable, para no decir infinito. Los lingüistas los han llamado “rasgos”. Aún así, las veinticinco letras alfabéticas poseen un valor mucho más profundo que el valor que se les acostumbra asignar en las ciencias del lenguaje. Todos estos sonidos ”alfabéticos” son, en realidad, correlatos de los veinte aminoácidos del ADN y de las cinco bases que se usan para escribir el genoma humano. La quinta base, el uracilo, interviene, para intercambiar información genética, a través del ARN, el ácido ribonucléico. Detrás de todas las lenguas, hay una suerte de Genoma lingüístico, el ZOEMA humano, un código universal que llamaremos, ”general”, en honor a la discreción terminológica. Todas las lenguas usan las mismas herramientas y los mismos materiales. Este código, muy similar al código genético, posee sesenta y cuatro módulos, equivalentes a los sesenta y cuatro “codones” del libro de la vida. Hay una analogía entre la genética y la lingüística, percibida en profundidad, desde la década de los cincuenta, por el lingüista Noam Chomsky. Chomsky ha sostenido durante años que el lenguaje está inscrito en los genes, pero al no conocerse el código lingüístico, sus afirmaciones están aún hoy, puestas en duda. Por otra parte, los lingüistas suponen que el código que ellos llaman "lingüístico" es una suma de operaciones entre categorías de orden sintáctico y morfológico, lo que resulta irrelevante. La fonética y la fonología no logran unificarse con la semántica y con la sintaxis y cada uno de estos tres ámbitos lingüísticos posee un espacio operativo lleno de restricciones. Una teoría unificada del lenguaje es el primer requerimiento de la comprensión de muchos trastornos del habla que tendrían explicación por vía genética. Es obvio que el ADN, el ARN, la célula, los genes, los cromosomas, los aminoácidos, el núcleo, las famosas bases –para los genetistas – y tantos otros elementos de la bioquímica, tienen sus correlatos en un código general de las lenguas y, por ende, el ámbito del lenguaje no puede estar separado del ámbito genético y bioquímico. Hay que recordar que el lenguaje es un mundo y las lenguas otro mundo, por más que ésta aseveración parezca extraña. El primero se refleja en el segundo y el segundo hunde sus raíces, como un árbol invertido, en el suelo virtual del lenguaje. Cuando los genetistas comprendan la importancia de los conocimientos alcanzados hoy día en la lingüística y por
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su parte, cuando los lingüistas se enteren de los nexos que tiene el lenguaje con el mundo celular y, en consecuencia, estudien con esmero los avances de la genética, una nueva vía de investigación cambiará la faz de la ciencia. Tanto la robótica como la cibernética se encuentran hoy frente al abismo que representa la aplicación del lenguaje en los procesos de inteligencia artificial.

Con el Código General de las Lenguas, y una Tabla Periódica de los Elementos de Expresión, el abismo se puede salvar y de este modo, el salto de las categorías del lenguaje al código binario y su analogía con el código genético, lograría conformar un núcleo operativo común.

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NEO-TEORIA GENÉTICA DEL LENGUAJE El Código general de las lenguas Comunicación, tecnología y sociedad Introducción Adjudicar un valor erróneo a un fenómeno natural es una operación cuyas consecuencias pueden trastornar de modo tajante la comprensión humana. El estudioso serio debe estar atento a todos los detalles de la dinámica diaria de los fenómenos y vislumbrar rápidamente su ignorancia para entender los mecanismos que pretende describir. En este momento de capital importancia, el filósofo e investigador de la ciencia tiene la espléndida oportunidad para demostrar su modestia. Muchos descubren rápidamente su impotencia para comprender tal o cual sistema pero pocos reconocen su incapacidad, al menos momentánea, y prefieren teorizar sobre los hechos. Esto ha pasado mucho con los teóricos del lenguaje. La búsqueda empedernida de una supuesta lengua primordial, la explicación del fenómeno del habla como un mero acto imitativo, o las conjeturas sobre la adquisición del lenguaje, entre muchas otras cosas del mercado de la investigación lingüística, son fruto de una visión nublada. Lo que es aún más grave es el hecho de confundir, de modo facilista y acomodaticio, la lengua con el lenguaje y viceversa. No hubo ni pudo haber alguna lengua-madre. Nuestra presente lengua materna,(cada una de los tantos miles de lenguas que hoy se hablan en el mundo es una lengua materna), es el resultado natural de un proceso combinatorio, equivalente a la composición de una sinfonía musical. Una sinfonía es un producto muy sofisticado y su análisis descubre ritmos, movimientos y frases musicales de máxima complejidad combinatoria. Pero todo ha partido de un reducido número de notas musicales, cuantificadores de alturas sonoras de la gama que usan los músicos en sus composiciones. Lo mismo ocurre con las lenguas: hay un reducido número (64) de operadores que, al combinarse, componen los movimientos sintácticos,
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registran el sentido y lo modifican según leyes naturales estrictas y permiten crear el léxico de una lengua regida por principios semánticos, sintácticos y fonéticos universales. Una lengua es una auténtica sinfonía. Actualmente, los lingüistas no son capaces de informar a los interesados en los procesos del lenguaje, cuales son las notas musicales que están en la base de los procesos de formación de las lenguas naturales. Por ello, la Neo-Teoría del Lenguaje no está dirigida a los lingüistas, que tienen muy poco interés en abandonar sus disquisiciones sobre los llamados rasgos distintivos de las lenguas, sino a los filósofos del lenguaje, a los médicos y a los tecnólogos, a los filósofos de la ciencia. La lingüística moderna está perdida en el laberinto de las diferencias y de la lectura analítica de la lengua y, como es natural, cada día descubre más y más diferencias y más zonas particulares, sin duda, llenas de curiosidades y de interesantes casos que merecen la más digna atención. Pero el camino de la comprensión del lenguaje no va por allí. A la larga, todo ello resulta una pérdida de tiempo y de esfuerzos: los resultados obtenidos se alejan imperceptiblemente del núcleo del problema y los datos acumulados no hacen más que entorpecer la visión del modelo teórico que rige todas las lenguas naturales. La razón de esta perdida en el bosque de los datos estadísticos y de las informaciones fonológicas es la carencia de una teoría ontológica sobre el origen del lenguaje. Los filósofos de la ciencia suelen decir que sin ontología no hay epistemología y la aseveración posee un grado máximo de certeza: sin una ontología no puede haber una teoría del lenguaje. La visión actual de la ontología se debate entre una agonía del evolucionismo y una teología positivista que hace encajar, a todo riesgo, las nociones científicas en las moradas dogmáticas de sus convenciones. Para fijar el modelo teórico del lenguaje es necesario presentar los rasgos unitivos de las lenguas naturales y el código que rige la formación de los cuadros operacionales de todas y cada una de las lenguas del ser humano. Es hasta gracioso descubrir en los diccionarios modernos, el dibujo del llamado árbol del lenguaje, cuyas raíces brillan por su ausencia y cuyo tronco está completamente vacío de toda ocurrencia lingüística o filológica. Las lenguas sólo están ubicadas en las ramas. Si acaso se ha elegido un símil para describir un fenómeno, hay que construir la analogía de todos sus elementos, o al menos reconocer que tal o cual renglón todavía no ha encajado, ni tiene puesto en la semejanza y en consecuencia, no responde por completo a la situación propuesta. Recuerdo aquí el caso de Saussure que proponía al comienzo del siglo la elección del ajedrez como símil del lenguaje natural, pero no continuaba
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con la identificación de todas y cada una de las piezas. La referencia se vuelve entonces meramente anecdótica y no levanta mucho polvo en los análisis posteriores. Si ocurre lo antes mencionado, quedan en el aire relaciones muy importantes, como en el ejemplo del ajedrez quedó inexplicable lingüísticamente, el nexo de los peones con las demás piezas, la realidad jerárquica del rey en el tablero o el valor de las combinaciones posicionales de los trebejos en la alternancia del juego. Es fácil elegir un símil pero es muy difícil compaginar y continuar la analogía para resolver todas las ecuaciones y los casos de correspondencia que implica tal elección de isomorfismos. Si se ha elegido el símil del árbol para describir el lenguaje natural se debe responder a muchas preguntas: ¿ Cual es la semilla del sonido, el sonido primordial? ¿ Cuales son las raíces del lenguaje natural, es decir sus notas musicales? ¿ Cual es el tronco de todas las lenguas naturales del ser humano? Se puede hablar de un sonido primordial o buscar el origen del lenguaje, pero pretender encontrar una lengua primordial es una empresa infantil que denota la inmadurez ontológica de tales buscadores. ¿ Qué es el lenguaje? Esta pregunta merece estar sola, libre de toda cercanía y sin palabras a su alrededor. Muchos filósofos e investigadores tienen un oscuro miedo a definir las cosas. ¿ Por qué no definir lo que puedes definir? No se trata de definir o de hablar sobre lo que no puedes definir y menos de hablar sobre lo que no se puede hablar, como sostenía Wittgenstein en las últimas palabras de su corto Tractatus. Se trata de definir lo que has entendido, lo que has comprendido hondamente y es ello lo que se llama teoría - contemplar los misterios y así aprenderlos. Hay que llegar a definir incluso a la definición para que la definición misma pierda la necesidad de ser definida y así seguir definiendo inútilmente las cosas. En su célebre libro El Conde Lucanor, Don Juan Manuel decía, hace unos siete siglos, que por la carnalidad gravosa de nuestra actualidad física, nosotros no somos capaces de entender los misterios de la naturaleza sino a través de semejanzas. Es por ello que elijo ya un símil, para estar en la onda de aquellos caballeros: El lenguaje es como una fotografía.
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La lengua que hablamos es el positivo del estado negativo del proceso inteligente del pensamiento, a su vez resultado de un proceso imaginativo de la realidad trascendente, la visión del mundo que cada hablante construye con las herramientas que le han sido legadas a través del código genético. Hay que fotografiar la realidad trascendente, revelar el negativo a través de la formación social-histórica o, si se prefiere diacrónica de la lengua, y luego revelar el positivo, en el mecanismo de aprendizaje del lenguaje natural de la lengua materna o de la lengua que le corresponde hablar al sujeto pensante. El descubrimiento del Código General de las Lenguas Hay un solo código para los procesos fonéticos, para las fórmulas sintácticas y para los operadores semánticos de todas las lenguas del hombre. Este código es desconocido por los lingüistas y por ello, la Neo-Teoría del Lenguaje lo presenta para que los estudiosos puedan comprender los aspectos combinatorios fonéticos, morfológicos, sintácticos y semánticos en una visión unificada en la que todos ellos están integrados orgánicamente y dependen uno del otro. Se trata de una teoría funcional que explica el mecanismo del lenguaje natural en sus procesos fonéticos, semánticos y sintácticos. A pesar de que las aseveraciones y los postulados de este texto son fruto de una investigación de muchos años de estudio y experimentación con más de tres mil lenguas naturales, es una fortuna que la neo-teoría pueda presentarse como un descubrimiento científico. Esta figura retórica de la escritura salva la sutil distancia que existe entre la metodología y la lógica del pensamiento y ahorra al investigador el amplio espacio árido del arrastre técnico que jamás podrá emprender el vuelo poético de la inteligencia, como sugiere José Antonio Marina en sus trabajos y publicaciones. Este escrito presenta el descubrimiento del código general de las lenguas compuesto por los rasgos comunes a todas las lenguas habladas por el hombre. El ordenamiento de los elementos del código, junto con la naturaleza bioquímica de su manifestación, favorecen la formación de una tabla periódica que comprende todos los elementos del lenguaje, incluso los gestos, las
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posturas o las expresiones faciales, entre otras dimensiones que concurren a su factura y representación. Tanto las ciencias médicas como la cibernética, e implícitamente la lingüística - a pesar de que en esa última esfera científica poco se confiesa lo que se afirma a continuación - están actualmente en una suerte de impasse, debido a la ausencia de un código que pueda facilitar la formación, la composición y el uso de sutiles analogías entre la máquina y el cuerpo. El código presentado en el marco de la Neo-Teoría del Lenguaje es la clave de bóveda que une las ciencias biológicas a la tecnología en el arco de la visión actual de la existencia. El Código General del Lenguaje, a continuación CGL, es un sistema lógico universal, equivalente al código genético. Una lengua es un producto combinatorio que ocurre en el intelecto y se graba en la memoria del usuario de modo natural y automático, en los primeros años de crecimiento. Hay, sin embargo, un límite para este proceso de creación y perfeccionamiento combinatorio, léxico, semántico y sintáctico. Este límite está fijado a la edad aproximada de once o doce años, momento que coincide con la finalización del proceso de osificación somática. El equilibrio bioquímico entre bases y ácidos en el cuerpo humano tiene también una edad límite que corresponde con el fenómeno de la osificación. En el horizonte de la ciencia moderna se vislumbra una nueva visión acerca de los procesos existenciales de las lenguas y para denominarla, hemos elegido la palabra ÓNTICA, una visión abierta, como lo es la SEMIÓTICA frente a la cerrada SEMIOLOGÍA. En medicina, la ciencia del diagnóstico, aspecto crucial para administrar una terapia precisa y una medicación efectiva, se ha estancado en el proceso de la titulación léxica, con el deseo de expresar con términos acertados los fenómenos relacionados con los signos de la enfermedad. En vez de llamarse Semiótica, el campo de los signos diagnósticos de la salud y de la enfermedad, todavía es nombrado como Semiología, o Semiología médica. El atributo de médica no salva el abismo terminológico que se ha instituido hace tiempo entre la Semiótica y la Semiología. Parece inconcebible que un simple sufijo, (en este caso “-ica”), pueda modificar la lectura de una serie de procesos en un campo que debería estar abierto para incluir nuevos aspectos de diagnóstico y, por ende, nuevos signos. Bajo esta forma, el sufijo “-logía” aparece como una llave de anacronismos. En la ciencia es necesario y obligatorio permanecer abierto a toda visión y andar al paso de las nuevas modificaciones léxicas. Estos fenómenos lingüísticos no son meras palabras pasadas de moda sino errores léxicos que pueden sembrar
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dudas y hacer estragos en la enseñanza y en la educación, dos campos totalmente distintos. He aquí el caso del genoma. En español, el término “genoma” está equivocado.

Debido a su asociación con palabras que designan graves procesos de descomposición en el cuerpo (angioma, mioma, carcinoma, papiloma, sarcoma, linfoma, fibroma, adenoma, melanoma, glaucoma o dermatoma), el “genoma” es, en español, una traducción infeliz del término inglés genome. La palabra “genoma” merece un análisis lingüístico especial. Los científicos de habla inglesa no han caído ene este desliz y, en consecuencia, utilizan otra terminación - el sufijo –OME. En español, nadie traduciría los términos ingleses tome, dome o gnome, en las formas toma, doma o gnoma. En estas palabras, la raíz (tom, dom, gnom) es compacta, ya que no están formadas con un sufijo. En cambio, genome es un elemento léxico creado con el sufijo -ome, agregado a gen. Es insólito el que los lingüistas españoles no se hayan percatado todavía del error que implica el uso del término “genoma” en el campo semántico especializado de la medicina. El sufijo –oma es un modificador de sentido llamado técnicamente afijo y su uso está estrictamente reservado para designar fenómenos degenerativos graves, que pueden, ciertamente, ocurrir en el organismo humano. El Vocabulario científico de términos técnicos en las ciencias físicas, denominadas ”exactas”, publicado por la Real Academia Española de las Ciencias (Ciencias Exactas, Físicas y Naturales), introduce otro término equivalente, -genomio-, tal vez para matizar y suavizar el impacto semántico de la palabra. Pero genomio tampoco traduce el inglés genome: el sufijo – omio corresponde a otras construcciones léxicas (trinomio, binomio, encomio, reconcomio, manicomio, etc.) Este error terminológico induce a la creencia de que los genes están en el cuerpo para producir enfermedades. (Cfr. Matt Ridley “Genoma”- La Autobiografía de una especie en 23 capítulos, publicado por Taurus, en Madrid, 2001, pag.69) El caso de la palabra cromosoma es distinto, puesto que su terminación, aunque parecida, es en realidad un término compacto, el soma, un elemento léxico que en griego posee el sentido de cuerpo viviente. Por otra parte, en inglés, un observador atento puede percibir que se ha obviado la confusión y el término se usa con la forma chromosome. En esta
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palabra, nuevamente, la partícula –ome, no es un sufijo, ya que pertenece al término griego soma. Tales errores terminológicos pueden crear graves confusiones en el gran público de lectores, que sólo desean estar informados de los últimos descubrimientos de la investigación científica. Es necesaria, por lo tanto, una revisión del uso especializado del término “genoma”, actualmente generalizado hasta el punto de ser una de las palabras más frecuentes en el ámbito de las publicaciones periodísticas. Con esta errónea traducción, el español ha perdido un punto en la batalla de las lenguas, en la red. Traduttore, traditore( traductor, traidor) – una cómica, sarcástica y sardónica expresión italiana, entra, lamentablemente, de nuevo, en el escenario de la lengua, donde las discusiones intelectuales de las correspondencias terminológicas pecan, a veces, de un purismo a la carta. Por otra parte, algunos científicos de habla inglesa tienen la absurda pretensión de que ciertas palabras que ellos crean, inventan o rescatan del olvido, “no tienen traducción al español”. He aquí el caso de splicing, un método usado en la ingeniería genética, cuyo sentido es simplemente ”reparación del mRNA”, tal como lo designa el Vocabulario de términos científicos de la Real Academia, antes citado. Otros autores llegan hasta el absurdo, solicitando el uso de las siglas DNA y RNA, de corte anglosajón, en vez de ADN y ARN, como ciertamente se deben usar en español. Toda noción puede traducirse en cualquier lengua. Los casos citados no son más que despropósitos, resultados de la opinión de aficionados que pretenden sentar cátedra en una ciencia teórica como la filosofía del lenguaje. Ningún genetista tiene derecho de inventar e implantar términos que no sean consultados y aprobados por unanimidad, por los expertos de la lingüística aplicada. En consecuencia, “genoma” es un término malformado, que no corresponde a la noción que pretende traducir y definir, a causa del uso impropio del afijo (sufijo) –oma. Si se quiere utilizar el griego, y ello es factible, ya que la mayoría de los términos en biología son neologismos de origen griego, hay que estar muy atento a la formación y uso de los afijos para no crear elementos léxicos equivocados.

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Se trata, simplemente, de acatar las reglas y procedimientos operativos del campo de la terminología especializada. Un simple cambio de letra en un texto de factura científica y por ende especializado, puede producir efectos cómicos pero realmente graves, si el lector no se percata del error. He aquí un ejemplo, en el mismo libro de Ridley, antes citado:

“Las personas con genes D4DR ”largos” tienen menos capacidad de respuesta a la dopamina, así que necesitan adoptar una actitud más aventurera ante la vida para obtener el mismo chute de dopamina que obtienen de las cosas sencillas las personas con genes cortos. Al ir buscando estos chutes desarrollan personalidades innovadoras. Hamer demostró a continuación un ejemplo sorprendente de lo que significa ser innovador. Entre los hombres heterosexuales, los que tienen genes D4DR largos tienen seis veces más posibilidades de haberse acostado con otro hombre que los que tienen genes cortos. En ambos grupos, las personas de genes largos tenían más parejas sexuales que las de genes cortos.” (Ridley, ob.cit. pag.188) Hasta aquí no hemos introducido ningún cambio en el texto. A continuación, sigue la misma cita con un mero cambio de una letra (/p/ en vez de /g/), en el comienzo de una sola palabra: “. “ Entre los hombres heterosexuales, los que tienen penes largos tienen seis veces más probabilidades de haberse acostado con otro hombre que los que tienen penes cortos. En ambos grupos, las personas de penes largos tenían más parejas sexuales que las de penes cortos.” Un lector especializado, formado en la genética, no tiene ninguna dificultad de percibir que aquí hay algo raro y descubre fácilmente el error, como un lapsus litterae, generado por el conocido duende de la imprenta, el RAKSHA MUDRA de los hindúes, muy familiar a los periodistas. Pero otro lector, esta vez aficionado a la genética, no tiene ningún reparo al texto y todo le parece lógico y hasta cómico. Sólo hemos cambiado la letra G, de “genes”, con la letra P, de “penes”. En el mismo texto, (pag.19), se percibe un error de naturaleza técnica, tal vez del traductor, ya que el autor es doctorado en ciencia por la Universidad de Oxford: “ Mientras los libros ingleses están escritos con palabras de longitud variable que utilizan veintiséis letras, los genomas están escritos enteramente con palabras de tres letras utilizando sólo cuatro A, C, G y T – que significan adenina, citosina, guanina y timina.

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Y en vez de estar escritas en páginas planas, están escritas en largas cadenas de azúcar y fosfato llamadas moléculas de ADN, a las cuales se unen las bases como peldaños laterales.”(las cursivas son nuestras) Unos peldaños no pueden ser nunca “laterales”: son transversales. Por una parte, habría que percatarse, como lector normal y corriente, que el error es de sentido general, y por otra, como lector especializado, saber que las bases están situadas en los peldaños, no en los parales de la escalera del ADN.

En otro texto científico The Human Genome, editado por Carina Dennis y Richard Gallagher y con un prefacio del famoso genetista James D. Watson, publicado en 2001, con sólo obviar una palabra se puede generar un sentido impropio. El texto intervenido es el siguiente: “Genes influences our physical characteristics – such as eye colour, height and hair colour – as well as some ilnesses.” Traducido, el fragmento reza lo siguiente: “Los genes influencian nuestras características físicas – tales como el color de los ojos, la altura y el color del cabello – así como algunas enfermedades.” Hemos obviado la palabra susceptibility y la preposición to y con ello hemos generado un sentido erróneo, ya que lo que produce las enfermedades no son los genes, sino las mutaciones, es decir el cambio en la factura de los genes... El fragmento original es “”. . . as well as susceptibility to some ilnesses”, vale decir “ asi como la susceptibilidad hacia ciertas enfermedades.” Muchos otros ejemplos pueden concurrir a la demostración de la existencia de un lenguaje especializado cuyas fronteras son precisas y claras. Giorgio Fano ha sostenido un hecho categórico: tanto en la ciencia como en la filosofía, todo concepto adquiere su significado por la unión con los demás conceptos de un determinado sistema de pensamiento. Si se modifica una parte de un sistema orgánico de pensamiento, en cierto modo se modifica el significado de todas las otras partes, lo cual se ve claramente cuando Fichte, al eliminar la cosa en si de Kant, en su Crítica a la Razón Pura, transformaba con ello el concepto de las categorías, que de puras formas que reciben el contenido del exterior, se convierten en actividades creadoras del propio contenido, lo cual afectó a todos los conceptos de la nueva sistematización.(G. Fano - Neopositivismo, análisis del lenguaje y cibernética, A.Redondo, editor, Barcelona, 1972, pag. 103). Un error descubierto lleva siempre consigo el descubrimiento de una verdad.(Ibid. Pag. 143)

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¿Cómo presentar un descubrimiento científico? ¿Cuál es la forma más elegante de mostrar sus puntos esenciales? ¿Por deducción? ¿Por inferencia? ¿Por inducción? ¿Por analogía? ¿Por transferencia?

Una teoría expone postulados, afirma la existencia de unas leyes, presenta axiomas y sugiere teoremas para su recta demostración. Este es el método deductivo. El acercamiento deductivo de la teoría a los hechos y el proceso inductivo de los hechos a la teoría reciben con este trabajo un campo operativo excepcional: dos códigos son similares, el genético y el lingüístico y participan de las deducciones e inducciones que proyectan en el intelecto. Su presencia simultánea en un mismo ámbito teórico es un fenómeno inaudito. Como proceso cognitivo, el teorizar es la construcción de un conjunto de inferencias hipotéticas, de tal modo que las sensaciones de comprensión y entendimiento se presentan como interpretaciones de estímulos informativos. Las percepciones provenientes de la contemplación de un fenómeno desconocido, como es el lenguaje, aparecen como interpretaciones de sensaciones verbales y a la vez intelectuales. Los juicios perceptivos de los detalles operativos de las lenguas surgen como interpretaciones de percepciones y las proposiciones particulares y generales basadas en los procesos genéticos se muestran como interpretaciones de juicios perceptivos de procesos análogos en el lenguaje. Las teorías científicas llegan a plantearse como interpretaciones de una serie de proposiciones construidas a raíz de la honda comprensión del fenómeno contemplado. A las preguntas iniciales pretende responder el edificio teórico que hemos erigido para demostrar que el lenguaje es, antes que todo, un fenómeno bioquímico y necesariamente, genético.

En el postulado fundamental del descubrimiento que deseamos presentar a la comunidad científica se afirma que todas las lenguas naturales
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provienen del lenguaje, cuya capacidad creadora puede generar un sinnúmero de idiomas a través de un mecanismo genético que posee un código transmitido de generación en generación. Este código genético no sólo perdura en forma de reacciones y procesos celulares, sino también por medio de fenómenos lingüísticos que se proyectan en lo externo, a su vez regidos por un código similar al genético, en distintos niveles de expresión, definidos como registros del lenguaje. He aquí un grupo mínimo de diez preguntas categoriales usadas en todas las lenguas naturales para la comunicación: ¿QUIÉN? ¿CUÁNDO? ¿DÓNDE? ¿CÓMO? ¿QUÉ? ¿CUÁNTO? ¿POR QUÉ? ¿PARA QUÉ? ¿DE QUIÉN? ¿Y? 1. Lo Personal y lo Existencial Humano 2. Lo Temporal 3. Lo Espacial 4. Lo Modal Cualitativo 5. Lo Nominal 6. Lo Cuantitativo 7. Lo Causal 8. Lo Utilitario 9. Lo Genitivo o de Pertenencia 10. Lo Dubitativo: Declarativo Afirmativo y Declarativo Negativo

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Los elementos que integran estas preguntas pueden participar en dos tipos de situaciones. Uno es el tipo de las categorías definitorias y declarativas y otro es el tipo de categorías interrogativas: El sujeto declara que esto es así o pregunta si esto es así o de otro modo. ¿ A qué se debe esta variación? ¿ Puede, acaso, existir un nexo con la morfología somática o estructural del cuerpo humano, que nos revele la necesidad de comunicarnos y expresarnos, precisamente con ese tipo de preguntas categoriales y no con otras? El Cuerpo Humano está conformado y estructurado por diez sistemas interdependientes que hacen un todo dinámico y ontológico: 1. El Sistema Esquelético 2. El Sistema Reproductivo
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3. El Sistema Circulatorio 4. El Sistema Muscular 5. El Sistema Endocrino 6. El Sistema Digestivo 7. El Sistema Respiratorio 8. El Sistema Nervioso 9. El Sistema Excretorio 10.El Sistema Inmunológico

Una lectura atenta de estos componentes nos proyecta hacia una necesidad inferencial que obliga al intelecto a aceptar evidentes analogías operativas: El esqueleto es la base misma de la estructura somática y, por ende, acepta la relación de sentido con el primer plano existencial del Ser, lo que hemos definido como Lo Personal, vale decir el mundo del individuo mismo. Luego, en ese preciso orden y correspondencia, el sistema reproductivo se acerca al plano temporal de los ciclos, el sistema circulatorio se asimila con el plano espacial, el sistema muscular con el plano modal cualitativo, el sistema endocrino con el plano nominal, el sistema digestivo con el plano cuantitativo, el sistema respiratorio con el plano causal, el sistema nervioso con el plano utilitario del uso y de las aplicaciones operativas de las cosas, el sistema excretorio con el plano genitivo o de pertenencia y, por último, el sistema inmunológico conlleva hacia el estado dubitativo de rechazo o aceptación, reflejado por dos tipos de situaciones, la negación y la afirmación. ¿Empieza, acaso la historia del lenguaje con el proceso de formación de las lenguas? Según el descubrimiento del Código General de las Lenguas que ahora estamos presentando, el lenguaje comienza a operar mucho antes de la formación de una lengua natural y su espacio de gestación es la célula. A través de los procesos celulares, el lenguaje es transmitido a todas las generaciones humanas que disfrutan y padecen los acontecimientos históricos, fruto de sus propias acciones y escenario de su complicada dinámica social.

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Hubo varios ciclos históricos y en ellos, más de 70.000 lenguas se han disipado en el olvido y ya no se hablan. Por otra parte, hoy día, hay, aproximadamente, 7.000 lenguas vivas. Recuerdo que hace años, un profesor de lingüística de una universidad norteamericana, me confesaba que deseaba mucho saber por qué hay tantas lenguas en el mundo. Le comenté que yo podía responderle y, tal vez ilustrarlo en esa materia pero estabamos en un autobús de turistas, viajando por Buenos Aires y no hubo ocasión para más conversaciones al respecto. Lo que deseo sugerir es que la lingüística se enfrenta al problema del origen de las lenguas de modo muy parecido a los teólogos que no logran comprender el problema del sufrimiento permitido por Dios. Expertos y aficionados están, todos, frente a un abismo del sentido. Hay una especie de prurito profesional entre los lingüistas que le impide al "investigador serio" - si acaso puede existir esa categoría en la ciencia - de plantearse aspectos trascendentes y cruciales en el tema del origen del lenguaje. Obviamente, al hacer una aseveración tan decisiva, como el postulado que abre esta disertación, el autor debe presentar con esmero y detalle, los argumentos de su planteamiento. No se trata aquí de creer o no en lo que se está afirmando: se trata de saber. Saber que el problema planteado tiene una solución y conforme al entendimiento de sus manifestaciones, presentar la resolución. Está claro que el origen de las lenguas es, aún hoy, problema no resuelto y duda excelsa, en el ámbito de la lingüística. Las categorías del lenguaje son conceptos y nociones universales que tienen validez en cualquier lengua natural. Algunas lenguas insisten en una categoría o en otra, y construyen una imagen del mundo similar a la imagen construida por otra lengua natural. Otros se contentan con utilizar el mismo concepto de un modo operativo y no indagar en sus variantes. Eso no implica nada. No puede suponerse que una lengua es superior a otra tan sólo porque posea una multitud de términos para definir una situación cualquiera. He aquí el citado caso de las lenguas de los esquimales que poseen más de cincuenta palabras para designar la nieve y sus distintos tipo. A la larga, eso resulta necesario para su propio ámbito, para la vida diaria de esta comunidad y para su contexto social y sus circunstancias. Más allá del dato poético, la noción de cantidad en los términos que designan un hecho cualquiera es irrelevante en cuanto a la cualidad del lenguaje. También se pretende, en nuestro modo actual de ver las cosas,- y con ello me refiero a muchas lenguas, no sólo al castellano - el que la palabra no sea capaz de expresar todo lo que se desea "decir", lo que uno piensa o lo que
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siente. Habría que insistir en que la palabra expresa, de hecho, lo que está expresando y que el problema consiste y reside en la dificultad del sujeto de entender lo que se está expresando. Es el" entendedor" el que falla, no la palabra. Es el entendedor quién muchas veces carece de la capacidad reveladora de entender la sutileza y la profundidad del sentido de una palabra proferida en una lengua cualquiera. Una vez, en la China, me decía un joven que la palabra inglesa ENERGY - la energía de los griegos, no es tan profunda y reveladora como lo es el término CHI, que en chino designa la misma noción del lenguaje.

Yo trataba de convencerle, a la inversa y a propósito, que la grandeza del término occidental energy es mucho más sutil que la palabra china que lo designa y hasta le comenté que la energía es la propia madre de la Luz, en la mitología artúrica, donde YGRENE (ENERGY, al revés) es la madre misma del Rey Arturo, epítome del Ser, e imagen de la entidad existencial y espiritual que la tradición occidental ha asimilado con la Luz eterna del Cosmos. Le conté mil cosas más para convencerle, pero todo fue inútil. El joven insistía que la palabra china para energía es superior, tanto que no aceptaba parangón en lengua alguna que no sea el chino mandarín. Tal palabra no se podía comparar con la palabra "energía" que nosotros, los occidentales, usamos y que su sentido implica nociones y estados trascendentes que nuestra sociedad ni siquiera sospecha. La conversación quedó en este nivel y estoy seguro que muchos de nosotros hemos tenido alguna vez la oportunidad de estar en la misma circunstancia y situación. El proceso semántico de la formación de categorías universales, como justicia, verdad, armonía y otras más, ocurre del siguiente modo: en el lenguaje existe la noción, junto con una entera red de operaciones simbólicas y metafóricas memorizadas en forma de módulos lógico-teóricos que luego se manifiestan en las lenguas, adquiriendo la factura y la vestimenta fonética correspondientes a una lengua específica y utilizando operadores del Código General de las Lenguas inscritos en el código genético.. ¿Dónde está la memoria de tales nociones universales en la célula? La respuesta es crucial: en los 23 cromosomas. Basta con veintitrés categorías universales dobles y con sus modelos lógico-teóricos para llenar las páginas de miles de diccionarios de términos y conceptos categoriales. ¿Por qué dobles? Pues, hay que estar consciente que la misma noción debe estar presente en la madre como también en el padre, una visión femenina y otra masculina para cada uno de los universales.
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Las palabras de Heráclito (Fragmento 23), escritas hace más de dos mil quinientos años, hay que entenderlas hoy bajo la luz de los descubrimientos genéticos. El Oscuro afirma que los humanos ni siquiera conocieran la palabra Justicia si la justicia no existiera ("No conocieran el nombre de la justicia, si tales cosas no existieran" - reza el fragmento) Que se diga de un modo o de otro, que se adopte tal o cual pronunciación o efecto sonoro, es, al fin y al cabo, un hecho irrelevante. La Justicia es "justicia" y así debe entenderse en todas las lenguas, más allá de cómo se nombre o interprete socialmente, filosóficamente, personalmente. Si se pretende que hoy "justicia" es algo diferente de lo que era en tiempos de Heráclito, es ésta, a todas luces, una postura retrógrada y a la vez, una aseveración ingenua, que no responde a las leyes lógicas de la acción humana inteligente. Como categoría, la "justicia" procede a manifestarse a través de un VEREDICTO, lo que sería el prototipo de una noción intangible, tal como es la noción de justicia. Al ámbito lógico-teórico del modelo de "justicia" pertenecen dos estados complementarios, llamados "certeza" y "falsedad", de modo impropio adjudicados a otro principio universal, la noción de Verdad. La "certeza" y la "falsedad" no entran a formar parte de las categorías operativas que usa el principio de "verdad". Es el Juez el que decide si "algo" es "cierto" o "falso" y luego resuelve el caso con un "veredicto", que, a su vez, descansa en el principio de "justicia", en el principio de "verdad". No obstante, el Juez toma en cuenta el principio de "verdad" para declarar el veredicto y por ello le interesa saber la "realidad" de los hechos y, además, lo que se desconoce de tales hechos. Este último aspecto, que se define con el término de "misterio" "aquello que no se conoce", es la parte secreta de toda acción, ser, hecho u objeto y siempre se debe tomar en cuenta - vale decir "considerar" -, para conocer la "verdad" y, en consecuencia dar un "veredicto". Hemos nombrado tan sólo dos de los veintitrés principios que están inscritos en los cromosomas. Nos restan otros veintiuno: El Bien, La Libertad, La Sabiduría, El Conocimiento, La Paz, La Vida, El Ser, Lo Sublime, El Amor, Lo Bello, La Eternidad, Lo Infinito, La Salud, El Cambio, La Imaginación, La Fantasía, La Inteligencia La Energía, La Tradición, La Familia, La Combatividad. El último, la Combatividad es el cromosoma Y, que surge con el mundo masculino. La noción de "símbolo" posee el sentido de "complemento": todo "complemento" es "símbolo" de su "contraparte". El hecho de que se
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confunda esa categoría con otras nociones no es culpa de la lengua ni del lenguaje sino de los detentores de la capacidad de razonar. Todo principio universal posee un modelo lógico-teórico que se manifiesta en las lenguas para que los usuarios puedan concebir la operación inversa: el modelo teórico es la piedra de toque de la palabra y, a través de su clave de lectura, se puede ver con claridad si la categoría empleada responde a la veracidad del principio o es tan sólo un parásito de la lengua. Hay muchas palabras parásitas que siguen teniendo historia y surgen de cuando en cuando en el habla, armando algarabías retóricas que se desmantelan al analizarlas a la luz del modelo teórico, para desaparecer con el tiempo, como bombas de jabón. Por otra parte, desde la perspectiva del lenguaje, los medios no justifican los fines, sino precisamente los principios. Cada principio tiene sus fines y los medios están allí para la realización de los principios y para su reflejo en los fines. La lengua no es más que el teatro enmascarado de las nociones del lenguaje, y como tal, representa tan sólo una "representación". Debido a la confusión que reina entre los operarios de la lengua, ocurre un sinfín de malentendidos en la comunicación y hoy día, los disparates de la justicia, a raíz de considerar una categoría como símbolo genera graves consecuencias sociales y existenciales. He aquí un ejemplo: El principio universal de la Vida se proyecta a través de dos aspectos complementarios y, como ya hemos dicho - "simbólicos". Estos aspectos son el nacimiento y la muerte, y en esa pareja de elementos complementarios se percibe claramente que el complemento de la muerte es el nacimiento, como también al contrario, el complemento del nacimiento es la muerte. No obstante, actualmente, se pretende oponer a la vida la noción de "muerte" y como acto justiciero amparado por la sociedad para castigar a los asesinos, en ciertos países (en algunos hasta se castiga la "traición a la patria", término, este último, a todas luces una entelequia, aún más endeble que la noción de "país") se asesina también al asesino. Si se desea castigar a un sujeto con la contrafigura de una acción punible (en este caso "dar muerte a un ser humano" que, a su vez ha dado muerte a otro, o a otros seres humanos), se tendría que elegir precisamente el aspecto directamente complementario de la acción que tal sujeto ha materializado. No hay que extrañarse de ello puesto que en la lengua de cada día se incurre en este despropósito: vida y muerte, muerte y vida, ésta es la pareja de estados existenciales, supuestamente complementarios, que la mayoría de los usuarios del lenguaje profieren por doquier, en cualquier lengua. ¿No han
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oído como el común de la gente opone al concepto de lo falso la noción de verdad? Verdadero o falso, falso o verdadero, dicen algunos lógicos. ¿No les pasa por la cabeza que" lo falso" se opone a "lo cierto" y los dos representan el principio de la justicia y no el principio de la verdad que opera con otros elementos, como por ejemplo "la realidad" y su contraparte secreta del "misterio"? Ocurre que la vida no es pareja de nada y no hace un juego de contrapartes con ningún elemento complementario. Este hecho sorprendente ocurre con todos los principios universales: no tienen complemento, son totales y únicos, singulares, autónomos y suficientes en sí mismos. No obstante, la "muerte" sí tiene un complemento obligatorio: sin nacer no se puede morir y nadie muere sin haber nacido. Es posible que no se alcance comprender esa última aseveración retórica, con cabalidad. Es por ello que el lenguaje genera las lenguas naturales, en su capacidad creadora y como dominio virtual de la memoria, proyecta los principios universales en todas las lenguas habladas por el hombre. Hay que saber que nadie piensa en una lengua particular, (al menos que se trate de un inicuo diálogo interior en el cual se usan, de modo ingenuo, las palabras) y el usuario no está consciente de ello. Por otra parte, es cierto que nuestro pensamiento ocurre en el ámbito del lenguaje. Pero los operadores que usa no son las palabras sino una serie de elementos traducidos en un sistema binario de opciones. Sólo luego, la lengua participa de las operaciones intelectuales para procurar proyectarse en el habla y simultáneamente, en los gestos, en la mirada, en los ritmos y en todos los demás registros que usa el lenguaje para comunicar la misma noción o giro de nociones. Retornando a la pena de muerte, se puede concluir que la lectura errónea del principio conlleva a una acción errada y deprimente, cuando se pretende aplicar la pena "contraria" al culpable. La pena capital en este preciso caso debería ser una pena de carácter existencial, similar y complementaria al acto que el culpable ha cometido. La pena debería ser una aplicación del principio al que corresponde el complemento, puesto que allí ha sido vulnerado el principio y no alguna contraparte. La pena capital tendría que ser "pena de vida" y no "pena de muerte", una pena con la cual el castigado comprenda y realice el alcance de su acción que ha vulnerado el principio universal. Sólo así el indiciado comprendería el alcance fatídico de su acción y por tanto, recibiría el pago merecido. Cómo sería esa "pena de vida" es ya materia de otra discusión, tal vez bioética y socio-política.
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Pero sí hay que insistir en el hecho de que una "pena" tiene que ser "pena de principios" no de "complementos": un sujeto que ha quitado la vida de un ser humano no puede ser castigado con una "pena de muerte" puesto que se incurre en el mismo error y despropósito. El veredicto es, a todas luces impropio y como tal, no respeta los principios universales del lenguaje, principios inscritos en los cromosomas, no en los genes, como se acostumbra decir de modo casi folclórico, entre la gente de la calle. * El Cuerpo Teórico del Código General de las Lenguas El Código Lingüístico es de naturaleza binaria. A cada uno de los 64 operadores, llamados odónes, le corresponde un valor binario de seis dígitos. Los 64 odónes del ZOÉMA, El Código General de las Lenguas son los siguientes: AA AB AG AD AL AM AI AH BB BA BG BD BL BM BI BH GG GB GA GD GL GM GI GH DD DG DB DA DL DM DI DH LL LD LG LB LA LM LI LH MM ML MD MG MB MA MI MH II IM IL ID IG IB IA IH HH HI HM HL HD HG HB HA

A cada uno le corresponde un número binario de seis dígitos. A través del sistema binario se puede acceder tanto al código genético, así como a la memoria binaria de un ordenador, sin necesidad del código ASCEE, que se usa actualmente en computación para pasar de la forma alfabética al sistema binario. Este es un paso crucial para las futuras investigaciones. AA 111111 LL 101101 AB 111110 LD 101001 AG 111100 LG 101100 BB 110110 MM 000000 BA 110111 ML 000101 BG 110100 MD 000001 GG 100100 II 010010 GB 100110 IM 010000 GA 100111 IL 010101 DD 001001 HH 011011 DG 001100 HI 011010 DB 001110 HM 011000
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AD 111001 LB 101110 AL 111101 LA 101111 AM 111000 LM 101000 AI 111010 LI 101010 AH 111011 LH 101011

BD 110001 GD 100001 MG 000100 ID 010001 BL 001101 GL 100101 MB 000110 IG 010100 BM 110000 GM 100000 MA 000111 IB 010110 BI 110010 GI 100010 MI 000010 IA 010111 BH 110011 GH 100011 MH 000011 IH 010011

DA 001111 HL 011101 DL 001101 HD 011001 DM 001000 HG 011100 DI 001010 HB 011110 DH 001011 HA 011111

A la vez, cada odón del Zoéma, el Código General de las Lenguas, (CGL), corresponde a un codón del Código Genético (Las negritas son los codónes). Estas tablas de analogías sugieren un hecho sorprendente: dado que las letras de las cinco bases que componen el ADN y el ARN (que introduce el Uracilo en el lugar de la Timina) son letras arbitrarias y convencionales, ya que representan la primera letra de la Adenina (A),Timina (T), Citosina (C), Guanina(G) y Uracilo (U) y las cuatro letras AUGC que definen las combinaciones de los sesenta y cuatro codónes responden a la misma arbitrariedad, los sesenta y cuatro odónes del Zoéma, o Código General de las Lenguas, representan el verdadero texto de la transmisión genética. Futuras investigaciones de laboratorio tendrán que asomar la posibilidad de cambiar el valor arbitrario con el valor natural y, por ende, universal, tanto de las bases como de los aminoácidos. Las correspondencias de los 64 odónes con los 64 codónes: AA-AAA LL-CAA AB-AAG LD-CAG AG-AGA LG-CGA AD-AGG BB-AAC GG-ACA MM-CAC II-CCA BA-AAU GB-ACG ML-CAU IM-CCG BG-AGC GA-AUA MD-CGC IL-CUA BD-AGU GD-AUG DD-ACC HH-CCC DG-ACU HI-CCU DB-AUC HM-CUC DA-AUU
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LB-CGG MG-CGU AL-GAA BL-GAC LA-UAA MB-UAC AM-GAG BM-GAU LM-UAG MA-UAU AI-GGA BI-GGC LI-UGA MI-UGC AH-GGG BH-GGU LH-UGG MH-UGU

ID-CUG GL-GCA IG-UCA GM-GCG IB-UCG GI-GUA IA-UUA GH-GUG IH-UUG

HL-CUU DL-GCC HD-UCC DM-GCU HG-UCU DI-GUC HB-UUC DH-GUU HA-UUU

Lo fascinante del descubrimiento del código lingüístico y su anclaje en el código genético es el hecho de presentar las analogías operativas entre su estructura binaria y el nexo que ésta estructura tiene con los 64 codónes del código genético. Se trata de tres planos o registros operativos de expresión: lingüístico, biológico y matemático. Las 5 bases y las 5 vocales, los 64 codónes y los 64 odónes, los 20 aminoácidos y las 20 consonantes, las proteínas y las palabras, el gen y la oración, el genoma y la lengua, los cromosomas y los universales, el ADN y la memoria lingüística, el ARN y el habla en una lengua específica, la célula y el lenguaje, la proteína y el sentido: he aquí algunos de los nexos lógico-teóricos que nos esperan en la apertura de un nuevo campo de investigación. El código general de las lenguas se ha definido como ZOÉMA, del término griego ZOE -"vida" y el sufijo "-ema" que describe una categoría mínima de un conjunto. El zoéma contiene 64 elementos u operadores lingüísticos que son proyectados desde la célula en lo externo, a través del código genético. Los 20 aminoácidos generan el fenómeno consonántico y las 4 bases, más el uracilo, la quinta, son generadores del fenómeno vocálico. ¿ Cómo se pasa del código genético al código lingüístico? Los 25 elementos del alfabeto universal son en realidad, aspectos redundantes o variantes de sólo 8: A, B, G, D, L, M, I, H. Las variantes se ordenan como sigue:

A
E O U

B
F P V

G
C J K Q

D
T

L
R

M
N

I
Y

H

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S X Z El alfabeto universal está conformado por 25 letras-sonido: AB C D E FG H I J K LM N O PQ R STUVXYZ En los renglones de las variantes entran todas las posibles maneras de pronunciar sonidos de la misma clase de rasgos distintivos y su número es ilimitado.

De este repertorio de 25 letras-sonido hay 8 - dos vocales (A, I), cinco consonantes (M, G, L, D, B) y un heterófono - (H), correspondientes a los ocho aminoácidos que el cuerpo humano no puede sintetizar. Cuando los niños comienzan a hablar, emiten estos sonidos primordiales: son los ocho gritos primarios que acontecen en los procesos de composición y no de adquisición del lenguaje, desde el nacimiento hasta la madurez de la lengua. En todas las lenguas naturales, los niños gritan: AAAA, MAMAMA, BABABA, GAGAGA, DADADA, LALALA, IAIAIA, HAHAHA . . .Ya poseen en sus manos, desde sus genes, los operadores que constituyen la base del código general de las lenguas. Las combinaciones de los ocho sones primitivos forman sesenta y cuatro elementos llamados odónes, cada uno de ellos caminos para el gran viaje de la manifestación del lenguaje en el ser humano. Los animales poseen también estos ocho sones pero jamás realizarán la fascinante tarea de combinación, ordenamiento y procesamiento del sentido a través de los distintos registros de la comunicación humana. No obstante, el mundo animal y vegetal y, en general, todo lo orgánico, representa la gran logoteka de las lenguas naturales, el archivo que guarda con esmero la información que el ser humano utilizará desde su nacimiento hasta la muerte, para vivir y sobrevivir, para hablar o callar, para desinformar o comunicarse, para manipular a sus congéneres, o para filosofar. Todo ocurre de modo espontáneo y nadie está consciente de ello en los primeros años de la manifestación del lenguaje. ¿Qué ocurre en el mundo de los niños en estos primeros años? Si presentáramos cien juegos reunidos en una sola caja de madera para
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ser utilizados durante todo el período de la infancia y de la adolescencia, por el mismo o los mismos niños, en una sola familia, al abrir la caja, los padres encontrarán una cantidad de cajas pequeñas contentivas de varios juegos, como sigue: diez juegos educativos, diez juegos terapéuticos o medicales, cuyo tema es el cuerpo humano y su fisiología, diez juegos de temas económicos, cuyo valor insiste en la figura comercial del dinero, diez juegos de investigación, con datos y métodos de memorización referentes a las diez lenguas más utilizadas en el mundo y donde los niños descubrirán la manera de abrir las puertas de la imaginación para el estudio de estas lenguas.

Luego se presentan otros diez juegos de estrategia para que el joven comprenda la idea de la conquista de sí mismo, juegos que giran en torno a la táctica y a la política del poder. Siguen otros diez juegos de construcción, diseño y arquitectura para que el niño comprenda la idea de ESPACIO. El Laberinto, el Tablero, la Torre de Babel, la Muralla China y otros temas, son suficiente material para que el joven descubra el concepto de VACIO, muy necesario para el uso coherente, armónico y creativo del Espacio. Hay otros diez juegos de naturaleza artística. Con ellos el niño entra en contacto con las nociones de Color, Forma, Composición, Orden, Armonía y puede así adquirir criterios en torno a ciertas categorías estéticas del PseudoArte como lo Cursi, lo Kitch y lo Pavoso. Se trata de nociones que llevan hacia la comprensión de la figura del Gusto y de la noción de Estilo, elementos principales del fenómeno estético. Otros diez juegos son de naturaleza religiosa o Teológica; el niño y el joven entran con ello en contacto con la noción de lo Sublime y comienzan a preguntarse de manera seria sobre la existencia o la no-existencia de Dios, sobre la Creación del Hombre, sobre la Justicia, la Verdad y la Realidad, sobre el Bien y el Mal, o por la razón de nuestra existencia aquí, en la tierra. Es ésta una esfera netamente existencial. Otros diez juegos se dirigen hacia la poesía y el lenguaje, la creación de palabras y de conceptos que descubren al niño el rico mundo del ritmo y de la asonancia, los juegos de la imaginación creadora. Por último, hay otro grupo de diez juegos que introducen al niño en el plano de la naturaleza mágica de las cosas. En este mundo de lo visible y lo invisible, que el niño llamaría alegremente "lo visinvisible", la educación es
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“otra”, los valores son “otros”, el cuerpo humano se ve o no se ve y “es” diferente, el lenguaje es misterioso, las estrategias a seguir son totalmente contrarias a las estrategias visibles del mundo ordinario. Se trata del mundo mágico de los cuentos de hadas, el mundo de los gnomos, de los trasgos y de los elfos. Al frecuentar todos estos planos, el joven regente de la Caja ALMATERIA - el Baúl de los Cien Juegos comprende las realidades trascendentes y se enfrenta con otras armas a los hechos, palabras y acciones de la vida diaria, de por sí imbuida de misterio y contingencia. Su visión es superior al modo de ver del adulto que no ha tenido referencia ni oportunidades para entrar en contacto con este mundo de la magia de la palabra y la fascinación del detalle. Comparando estos juegos con las propuestas contemporáneas del mundo de la computación, podemos darnos cuenta de la diferencia de criterio en cuanto a las dificultades que ofrece la tecnología cibernética de materializar los elementos ficticios de la pantalla. La facilidad de sentir y percibir con sus propias manos las construcciones, los hechos, los objetos y los espacios no virtuales que se plasman en el tablero de los juegos del Baúl Almateria, es una sensación que introduce al niño en un verdadero mundo de poesía y realidad, el mundo que todos hemos perdido. La realidad de los juegos manuales nunca será superada por la realidad virtual del Cyber-Espacio o por los elementos cibernéticos que pregonan la adquisición de una destreza de pantalla. El niño y el joven, construye, marca, toca, eleva, abre, cierra, adorna, reduce, aumenta, encaja, produce, almacena, busca, encuentra y memoriza objetos palpables, con lo cual poetiza el espacio, pero hace todo con sus manos, con todo su cuerpo, no con un teclado. La competencia con los juegos de la computación es leal y real: lo que el niño conoce y descubre a través de los juegos ALMATERIA, es su propio cuerpo, su consciencia, su razón, su intelecto, su intuición, su imaginación creadora, la sabiduría, la memoria ancestral de las ideas arquetípicas de la forma, la inteligencia y el conocimiento de los lenguajes y de las palabras. Los mundos involucrados en la estructura de cada juego son otros tantos aspectos del lenguaje: 1. 2. 3. La Educación y la Familia La Medicina, el Cuerpo y la Salud La Economía, el Dinero y el Comercio
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4. 5. 6. 7. 8. 9. 10.

La Investigación, el Estudio y la Búsqueda La Política, la Conquista, la Estrategia y la Táctica La Construcción, el Espacio, la Casa, y la visión geográfica El Arte, la Música, la Escultura y la Pintura, la Forma La Poesía, la Creación, el Ritmo y la Asonancia La Religión, lo Sublime, la idea de Dios La Magia de la existencia, los mundos ocultos que están aquí, para aquellos que los pueden percibir y conocer

Cronograma lúdico Desde el primer año hasta cumplir la mayoría de edad, cuando el joven entra definitivamente en el mundo de los adultos para enfrentarse a ellos y a construir su propio mundo, durante todo este largo período, el niño se interesa por elementos que giran en torno a su vida privada: sus manos, su cuerpo, sus cosas, sus palabras, su casa, su ciudad, su espacio, su mundo... Todos estos elementos, por más triviales que parezcan al adulto, tienen para el niño un valor extraordinario y su capacidad para entrar en contacto con ellos y conocerlos, es decir dominarlos, es la verdadera meta de toda relación lúdica con el entorno a través del lenguaje. El niño y luego el joven, necesitan y claman vigorosamente por el conocimiento. Este conocimiento se concentra en tres esferas: la esfera de los pensamientos, la esfera de los sentimientos y la esfera de los movimientos. Cuando el niño invoca un pensamiento, debe conocer y sentir la perfecta analogía entre tal pensamiento o forma abstracta del mundo de las ideas y un sentimiento, para luego materializar todo ello en un movimiento perfectamente análogo. Los niños se mueven en seis niveles horizontales: 1. Lo Abstracto 2. Lo Concreto 3. La Impresión 4. La Expresión 5. Lo Natural 6. Lo Artificial

Cuando estos niveles interfieren, surgen innumerables posibilidades de resolver problemas, dominar situaciones y crear nuevos canales de comunicación para salir de una trampa de lo visible o de un impasse en el mundo invisible. Frente a todo eso existe una clara ignorancia o desconocimiento espacial y lingüístico por parte de los adultos y el niño trata de contrarrestar las consecuencias de esta relación.
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A través de los juegos, comprendemos que el mundo de los adultos es un espacio codificado cuyas claves las tenemos guardadas en alguna parte de la memoria de nuestra infancia. La juventud declara un enfrentamiento abierto al secreto de las acciones adultas, tanto sexuales o privadas como sociales o externas. La Computadora aleja al niño de esa realidad patente ya que le ofrece en bandeja de plata la respuesta a toda indagación, sin el menor reparo en los límites y merecimientos que el joven usuario se hace acreedor en el contacto cerebro-máquina.

¿ Qué significa esto? Que el niño recibe toda respuesta sin esfuerzo físico, manual, corporal, aunque ciertos juegos requieren alguna clase de desafíos intelectuales para “pasar” de un nivel a otro. Pronto, el niño comprenderá que el secreto de la vida está más allá de la imagen y de la palabra y por fin descubre el sexo, el poder y la fama - las tres trampas que frecuentan el mundo de los adultos, detrás de máscaras y disfraces no siempre inteligibles. Sin embargo, si el joven entra en este espacio laberíntico de los juegos adulterados de los adultos, aunque superficialmente preparado y advertido, tiene otra visión y otra capacidad de resolver las ecuaciones que surgen en el camino, a diferencia de otros niños, que tan sólo han “jugado” sus juegos de ordenador. El encaje de los objetos, las aristas, la perspectiva poética, los golpes de martillo y los juegos de palabra, no son meras operaciones infantiles para pasar el tiempo, sino claves para descifrar el enigma de la vida. Según el Sistema ALMATERIA, basado en el código general del lenguaje, el Cronograma Lúdico de 1 a 21 años es el siguiente: 1. Durante la gestación, el niño es iniciado en los misterios placentarios del nacimiento y entra en contacto genético con el legado del lenguaje, a través de los procesos celulares que rigen la gestación 2. Desde los 9 meses a un año el niño comprende y se familiariza con el fenómeno del sonido a través del estado de ESCUCHAR 3. Desde el primer año hasta el segundo, el niño
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comprende y se familiariza con el fenómeno sensitivo del TOCAR 4. Desde el segundo año hasta el tercero, el niño comprende qué es el OLER 5. Desde el tercer año hasta el cuarto el niño comprende qué es el GUSTAR 6. Desde el cuarto año hasta el quinto, el niño comprende qué es el OLFATEAR

7. Desde los seis años hasta los siete el niño comienza a INTUIR las cosas, entrando así en contacto con su Consciencia y Guía Interior, la Intuición, el verdadero TUTOR 8. Desde los siete años hasta los ocho, el niño comienza, por fin, a RAZONAR y entra en contacto con su Intelecto Sigue otro ciclo de ocho años: 1. Desde los ocho años a los nueve, el joven comprende y se familiariza con el SONIDO y con los juegos de palabra 2. Desde los nueve años a los diez, el joven entra en contacto con el misterio de la FORMA 3. Desde los diez años a los once, el joven descubre y se familiariza con el COLOR 4. Desde los once a los doce años, el joven comienza a comprender la naturaleza del SEXO 5. Desde los doce a los trece años, el joven comprende y se familiariza con el SILENCIO 6. Desde los trece años a los catorce, el joven descubre el mecanismo de la CONQUISTA y comienza a construir estrategias 7. Desde los catorce años a los quince, el joven aplica sus estrategias a través de TACTICAS personales o simuladas
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8. Desde los quince años a los dieciséis, el joven construye su PROPIO MUNDO En este preciso momento, que puede acaecer en edades diferentes de niño a niño, el adolescente deja ya de “adolecer” de que no lo comprenden, de que no lo entienden, de que nadie sabe su dolor... etc. y adquiere el estatus de JOVEN, en el verdadero sentido de la palabra. De tal modo que empieza a preguntarse cuatro cosas, durante los cuatro años que lo llevarían hacia la “mayoría de edad”:

Desde los dieciséis a los diecisiete años, el joven se pregunta ¿ Adónde voy cuando salgo de este mundo? Desde los diecisiete años a los dieciocho, el joven se pregunta ¿ Qué estoy yo haciendo aquí y cual es la misión y la causa de mi existencia? Y desde los dieciocho años a los diecinueve, el joven llega a preguntarse ¿ De dónde vengo y cual es mi verdadera cara? Desde los diecinueve años a los veinte, el joven pasa en revista todos sus “juegos” y entra en el escenario del mundo adulto con un verdadero arsenal de ideas, palabras y acciones. La meta de los juegos ALMATERIA es abrir la puerta de la confianza en sí mismo y sugerirle al joven que tiene la suficiente valentía y capacidad para vencer todo tipo de obstáculo y resolver toda ecuación o problema, por más difícil que sea. Cualquier individuo tiene sus valores y con ellos se engalana en el espectáculo diario de los desafíos del mundo. El joven posee ya El Lenguaje La Estrategia La Ciencia El Arte La Técnica La Salud La Educación La Economía La Poesía
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Con todo ello en sus manos, ser apreciado o valorado en un mundo donde los valores están trastornados, ya no representa para el joven de hoy, una meta: es necesario comprender que es suficiente TENER valor mas no es necesario SER VALORADO. Cuando el individuo humano alcanza realizar esta verdad de la sociedad de todos los tiempos, avanza sin mirar hacia atrás y no le incumbe ni le interesa el hecho de ser o no valorado y apreciado. Es un individuo que se basta a sí mismo, un guerrero, un tigre, un soldado de su propio ejército y como tal es libre, todopoderoso y digno, leal a sí mismo y a sus ideales: es un libre pensador, un libre hacedor y un libre "sentidor".

Este es un momento crucial: el Código General de las Lenguas tiene un operario digno de su categoría. Hemos creado una imagen ideal de un ser humano preparado para recibir los instrumentos y las herramientas del regalo más preciado de la existencia: el Lenguaje. Regresemos al mundo teórico del Código General de las Lenguas. El hecho de que en el grupo de ocho primitivos se encuentren dos vocales, - A, I - responde a una ley universal: estas vocales son el grupo mínimo de vocalización en todas las lenguas naturales. El código empieza a formarse con el primitivo A y sus variantes, E, O, U. Luego entra en escena el primitivo I. Las cinco vocales - A, E, I, O, U se transforman en las cinco consonantes primitivas M, G, L, D, B, respectivamente (A-M, E-G, I-L, O-D, U-B) y por último, el grupo acepta el catalizador heterófono H, que es, en realidad, el primero y el último de los elementos, por su nexo respiratorio de aspiración y espiración. Este último primitivo heterófono tiende a relacionarse con el grupo hepático del primitivo G. Este es un plano orgánico (5) o funcional-metabólico. En el plano endocrino (8) se produce la elección de las dos vocales, las cinco consonantes y el catalizador heterofónico: A, (B, G, D, L, M) I, H. Estos son los ocho operadores iniciales del código de 64 logemas dobles, llamados odónes. Las relaciones entre vocales respetan las restricciones de unión de las bases nitrogenadas: A y E como en el código genético A y T (A es Adenina y T es Timina) E y A T y A
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O U

y U como en el código genético G y C (G es Guanina y C es Citosina) y O C y G

En un próximo paso, la T (Timina) se cambia, en el ARN, por Uracilo, proceso equivalente en el lenguaje con el cambio de E por I. Una base se transforma en aminoácido y viceversa, por captación o donación de un electrón.

¿Por qué ocho? La naturaleza octonaria de los operadores es un requisito atómico. El número ocho es muy importante para los electrones en un átomo. Si llegan a agruparse ocho electrones formando una capa alrededor del núcleo, de un átomo, quedan plenamente satisfechos e inactivos, eludiendo toda perturbación o reacción química. (Véase el libro de Stewart, Alec T., El Movimiento Continuo, Edit. Univ. B. Aires, 1966, pags. 35, 40,43,45,51,52,62,88) Antes de acercarnos a las tareas, hay que presentar las herramientas. Con los elementos del código lingüístico se realizan tareas que poseen sus correlatos en la síntesis proteínica. Como un mínimo ejemplo recordamos que los estados y las situaciones declarativas, condicional optativas, interrogativas, negacionales, afirmativas o interjeccionales, reflejadas todas en la lengua, tienen una explicación en términos celulares, según ha sugerido Ángel López García en su texto Fundamentos Genéticos del Lenguaje (Edit. Cátedra, Madrid, 2002). El valor predictivo de estas informaciones ofrece un nuevo campo de investigación en la genética lingüística que tendría que acudir a la lingüística genética para alcanzar comprender los complejos niveles de operatividad de las lenguas naturales. Esta nueva ciencia podría llamarse GENOGRAMÂTICA o gramática genética. Si las bases tienen un valor sonoro real en el lenguaje, su notación arbitraria perdería toda operatividad genética de lectura. En cambio, al descubrirse la correspondencia vocálica con las cinco bases, es muy posible realizar una "lectura" del Genoma, en alguna lengua materna, decodificando los codónes por vía de la correspondencia con los
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odónes del Zoéma. Para ello habría que averiguar, a través de experimentos de laboratorio, cual es la consonante-sonido que corresponde a cada uno de los veinte aminoácidos, para luego intentar realizar una lectura de la información genética a través del propio código lingüístico, el Zoéma Humano. Ya sabemos que los ocho aminoácidos esenciales corresponden a los ocho sones primitivos, pero sólo a través de la investigación bioquímica se alcanzará saber cual es la precisa analogía entre cada uno de los aminoácidos y los primitivos.

Tanto los ocho aminoácidos esenciales, como los ocho primitivos corresponden al arsenal de 25 elementos del mundo celular de la síntesis proteínica (5 bases y 20 aminoácidos) y al grupo de 25 elementos del alfabeto universal (5 vocales y 20 consonantes). Los lingüistas tradicionales lanzarán gritos en el cielo al averiguar que el alfabeto universal es motivo de tan elevadas pretensiones. Pero no tienen razón en enfadarse: el alfabeto, en su más rústica y burda representación de 25 elementos, entre los cuales hay cinco vocales y veinte consonantes, es uno de los más sorprendentes modelos de transcripción que el ser humano haya descubierto a lo largo de la historia. Por más que existan múltiples variantes sonoras y una infinidad de aspectos fonéticos y fonológicos en las lenguas naturales, no se le puede negar al alfabeto universal la curiosa capacidad de expresar cualquier manifestación lingüística de cualquier expresión en una lengua natural. En esta situación de analogía con el código genético, las letras deben aceptarse como una representación de la factura sonora de los operadores lingüísticos y viceversa, la factura sonora de los operadores lingüísticos tienen derecho de verse representados por las 25 letras del alfabeto universal, a pesar de que las aproximadamente siete mil lenguas naturales habladas hoy en día, posean sonoridades en extremo complejas. Ésta última afirmación sigue siendo materia de fonología y a nadie se le ha ocurrido prohibir a los fonólogos proseguir con sus investigaciones. Ahora bien, en los términos del Código General de las Lenguas, estos detalles son irrelevantes, puesto que representan una capa muy externa de la manifestación del lenguaje, un mero vestido que cubre el sistema óseo de la lengua, sin más averiguaciones acerca del largo camino que existe entre los profundos giros de los procesos celulares y su proyección en la palabra.
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El descubrimiento del Zoéma Humano y de sus "odónes" o caminos lexicales, es un paso crucial en la investigación genética del lenguaje. Los pasos celulares son simultáneos a las operaciones lingüísticas. El orden descendiente de la siguiente tabla no respeta las relaciones jerárquicas entre los elementos celulares y los pasos de los procesos lingüísticos. Solamente muestra las analogías operativas que existen entre los diversos componentes del arsenal lingüístico y los elementos genéticos y celulares del organismo. Los animales, las plantas, vale decir, todo el mundo orgánico, representa un lugar topológico y mnemónico donde están almacenados los operadores del lenguaje, a la vez que el código genético. Con el código lingüístico o logozoéma, definido simplemente como "zoéma", sólo se necesita de grafos oracionales y sintácticos y de operadores binarios (odónes) para crear cualquier lengua natural. Dentro del mismo ZOÉMA se puede operar tanto con los principios de la fonética y de la fonología, como con los principios de la semántica y con las leyes de la sintaxis universal. La semántica y su campo regido por el sentido y la significación es arbitraria y convencional, puesto que en cada lengua se elige una particular perspectiva para nombrar el mundo y sus cosas. Por su parte, la sintaxis es hormonal, vale decir genética, y la fonética y fonología son funcionales, con bases bioquímicas, metabólicas y orgánicas. La sintaxis es un conjunto de esquemas de grafos. Los grafos pueden ser cerebrales, neuronales, posicionales o corticales. Los componentes del código lingüístico (odónes) no se mueven de sitio: son visitados de modo bioeléctrico o cortical por la trayectoria del grafo ya existente en el plano celular, como orden de lectura de los genes, el orden de los aminoácidos y la composición generada por los procesos de la síntesis proteínica. Los grafos se forman en el cerebro a través del fenómeno de la sinapsis. La sintaxis es una función no un operador. Por tanto, la función necesita operar con operadores, cuya existencia implica el uso de un código, el código lingüístico. Sin la función, el código se manifiesta aleatoriamente, como ocurre en el fenómeno de "hablar en lenguas" o en el habla lúdica infantil, cuando el operario usa de modo errático y casual los odónes del zoéma, construyendo frases sonoras sin sentido, consideradas erróneamente por los oyentes como palabras de una lengua desconocida. Al código lingüístico se ha llegado por una vía experimental, de modo independiente, y sin tomar en cuenta los elementos del código genético. Luego, al observarse analogías operativas pertinentes, se han analizado los elementos formativos del código y se han postulado cien
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teoremas, es decir cien declaraciones de requerimientos mínimos que expliquen el fenómeno contemplado(las lenguas naturales, el lenguaje y el habla), basándonos en la Teoría Bioquímica Unificada del Lenguaje (TUL). Esta teoría es, por ende, una visión genética del lenguaje y de las lenguas naturales.

Los codones generan aminoácidos y los aminoácidos proteínas. ¿Cómo se define cada uno de los 64 operadores del Zoéma, el Código General de las Lenguas? Ya hemos visto que el término elegido ha sido el ODÖN, camino léxico. Los 64 odónes poseen distintas categorías binarias, descritas a continuación: V- Vocal, C- Consonante, H- Heterón (Vocal y consonante) La V -Vocal, es un FONO La C-Consonante, es un SEMA (cargador de sentido) El VV-(Vocal-Vocal) es un FONOFÓN El CC (Consonante-Consonante) es un SEMASÉM
(Las letras mayúsculas no tiene nada que ver con los operadores odónes).

Acorde a esa terminología especializada tenemos las siguientes categorías de operadores en el Zoéma: CC CV VC VV HC HV CH VH HH DISEMA, SEMASÉM SEMAFÓN FONOSEMA DIFONO ALOSEMA, HETEROSEMA ALOFÓN, HETERÓFONO SEMAHÉTERON FONOHÉTERON DIHÉTERON

(Recordamos una vez más, que las abreviaciones no deben confundirse con los operadores del zoéma)
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En el Zoéma, los 64 módulos llamados odónes ostentan las anteriores categorías. Una representación del grupo de odónes es necesaria para una lectura categorial:

AA AB AG AD AL AM AI AH

BB BA BG BD BL BM BI BH

GG GB GA GD GL GM GI GH

DD DG DB DA DL DM DI DH

LL LD LG LB LA LM LI LH

MM ML MD MG MB MA MI MH

II IM IL ID IG IB IA IH

HH HI HM HL HD HG HB HA

Las ocho partes de la oración (nombre o sustantivo, verbo, adjetivo, adverbio, preposición, pronombre, conjunción, artículo) están regidas por cada una de las glándulas endocrinas. El hecho de que no todas las lenguas naturales posean el mismo número de categorías no es un impedimento para la teoría. Se trata de casos particulares y de la adopción de una forma de categorizar distinta. No obstante, las lenguas naturales deben respetar las tendencias metabólicas y funcionales del organismo y en ello, las glándulas endocrinas "tienen algo que decir". En la formación de las palabras, las variantes vocálicas en -A, -E, -I, -O, -U, operan siempre en la construcción de núcleos o radicales (como, por ejemplo -DAN-, -DEN-, -DIN-, -DON-, -DUN-) y su existencia está relacionada con las cinco bases de las operaciones celulares del código genético. Es relevante el hecho observado en castellano, de los verbos y sus terminaciones en infinitivo: sólo aceptan variaciones en -A (-AR), en -E (-ER) y en -I (-IR). No hay variantes terminadas en -O (-OR) ni -U (-UR). Este hecho tiene causas genéticas y en su lectura, con la teoría genética del lenguaje se abre una nueva perspectiva de interpretación.

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Todas las lenguas naturales son creaciones combinatorias de ocho operadores primitivos: A, B, G, D. L, M, I, H. En este grupo de sones primordiales hay dos vocales (a.i), cinco consonantes(B,G,D,L,M) y un puente heterofónico (H), que puede oscilar entre ser vocal o consonante, debido a su doble naturaleza sonora. ¿Dónde están las cinco bases del código genético? Las bases se han asimilado a la naturaleza vocálica. Por otra parte, las consonantes provienen de las vocales y son generadas por las vocales, tal como las bases, reunidas en forma de codónes, o tripletes genéticos, contactan los aminoácidos para generar las proteínas. M proviene de A y su carga acidificante es equilibrada por la basicidad de A. B proviene de U y su carga acidificante es equilibrada por la basicidad de U. G proviene de E y su carga acidificante es equilibrada por la basicidad de E. D proviene de O y su carga acidificante es equilibrada por la basicidad de O. L proviene de I y su carga acidificante es equilibrada por la basicidad de I Por lo tanto, la serie primordial A B G D L M I H puede "leerse" como AU E O I A I H La naturaleza consonántica del sonido se asimila a los aminoácidos y la naturaleza vocálica a las bases. En la serie octonaria de los primitivos tenemos cinco aminoácidos y un elemento transitivo o heterofónico que puede ser tanto vocal como consonante, así como posee la capacidad de ser tanto aminoácido como base. Estos cambios son iniciados por el heterófono H y continúan a lo largo de los procesos de combinación y traducción en el código lingüístico. Para asimilarse a los ocho aminoácidos esenciales, los ocho primitivos se encuentran en una fase de naturaleza puramente consonántica. El heterófono H es en esta fase, consonante:

M (en vez de A) B G D L N R H
En esta fase, los sones primitivos actúan como aminoácidos esenciales y pueden ser definidos como sones esenciales. Recordemos que los ocho sones primitivos poseen un número mínimo de variantes sonoras y es por ello que las variantes (N, R) ocupan el lugar de la consonante primitiva (M, L):
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A
E O U

B
F P V

G
C J K Q S X Z

D
T

L
R

M
N

I
Y

H

En un primer estrato, los 64 odónes son vocálicos y es por ello que el niño, antes de usar las consonantes, emite componentes fonéticos de naturaleza vocálica. A medida que avanza en edad, los procesos bioquímicos del cuerpo del niño se estabilizan y el habla cambia: la lengua es cada vez más clara, más lógica, más coherente y la pronunciación, la semántica y la sintaxis se perciben en toda su complejidad. Alrededor de los once años, los procesos de osificación ya están finalizando y el organismo está listo para empezar un nuevo ciclo, el de la pubertad. Existe una analogía lingüística entre los procesos de replicación, transcripción, traducción y transferencia que ocurren en la célula. En el lenguaje, que, de hecho, se proyecta en la lengua a través del habla, estos procesos se perfilan de modo análogo. La replicación hace que los 64 elementos del código lingüístico comiencen a combinarse, formando largas cadenas sonoras. La transcripción produce réplicas consonánticas allí donde la vocal no se ha transformado aún en su contraparte consonántica correspondiente. La traducción traslada los elementos del código (Zoéma) hacia el registro de una lengua específica, formando palabras con sentido. A su vez, con la transferencia, las nociones que se desean comunicar se ordenan en el discurso como oraciones bien formadas y se formulan así las cláusulas lógicas. El Código General de las Lenguas posee en sí mismo la capacidad de operar, tanto en el plano fonético como en el plano semántico. A la vez, permite la formación de grafos neuronales entre sus componentes para codificar el orden de la sintaxis. Un tema de análisis que merece nuestra atención es por qué los niños, antes de hablar, emiten frases vocálicas como si fuesen palabras ordenadas en

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oraciones. ¿A qué se debe la vocalización y la falta obvia de consonantes que puedan hacer las veces de cargadoras de sentido? Los ocho aminoácidos esenciales son análogos a los ocho sones primitivos que los niños emiten a través de la risa o de los gritos posnatales. Cada elemento vocálico posee una correspondencia consonántica, una consonante específica en la cual se transforma y con la cual tiende a combinarse para actualizar el equilibrio base-ácido controlado por el pH:

A E I O U

con con con con con

M G L D B

A su vez, el heterófono H participa en las combinaciones y representa el catalizador de las operaciones de fonalización y fonetización. He aquí los 64 odónes y su correspondencia vocálica:
(Los odónes vocálicos guardan la misma forma ya que no necesitan transformarse)

AA AB-AU AG-AE AD-AO AL-AI AM-AA AI AH

BB-UU BA-UA BG-UE BD-UO BL-UI BM-UA BI-UI BH-UH

GG-EE DD-OO GB-EU DG-OE GA-EA DB-OU GD-EO DA-OA GL-EI DL-OI GM-EA DM-OA GI-EI DI-OI GH-EH DH-OH

LL-II LD-IO LG-IE LB-IU LA-IA LM-IA LI-II LH-IH

MM-AA II ML-AI IM-IA MD-AO IL-II MG-AE ID-IO MB-AU IG-IE MA-AA IB-IU MI-AI IA MH-AH IH

HH HI HM-HA HL-HI HD-HO HG-HE HB-HU HA

Se observan fenómenos redundantes pero se trata de una fase transitoria. Hay 16 elementos repetidos, equivalentes a los intrones del código genético. Todos ellos cambiarán su forma en el registro básico del Código
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(Zoéma), conformado con todas las consonantes. La sustitución de la timina (T) del ADN por el uracilo (U) del ARN y la desaparición en el ARN de los llamados INTRONES del ADN, los cuales son largas secuencias de bases no operativas, es un proceso similar al proceso lingüístico antes descrito en el Zoéma. El Alfabeto Universal o Internacional no es una fila arbitraria de letras convencionales: es un conjunto operativo que refleja de manera sencilla y sorprendente todos los sonidos "posibles" utilizados por el ser humano en sus lenguas. El sonido respiratorio es el primitivo heterofónico H. Luego, la vocal A, son primitivo, es la única sonoridad que puede ser pronunciada y emitida con la boca abierta al máximo. El son primitivo M es la única sonoridad emitida con la boca cerrada completamente. Estos tres elementos representan, respectivamente, el acmé (máximo) -A, el medio o el núcleo sonoro - H y el mínimo -M. Entre estos dos límites, mecánicos y, a la vez sonoros - A y M -se encuentran todas las lenguas naturales. A H Todas las Lenguas Naturales

M Los humanos sintetizan la mayoría de los aminoácidos necesarios para la nutrición, pero dependen de los alimentos proteínicos, puesto que no pueden "producir" ocho aminoácidos esenciales. Las ocho glándulas endocrinas se encargan de controlar esa deficiencia. Los ocho aminoácidos esenciales se relacionan con los procesos hormonales de las ocho glándulas endocrinas que luego controlan los procesos sintácticos de las lenguas naturales. Los ocho aminoácidos esenciales son los siguientes: • • • • Glicina Alfa-alanina Serina Tirosina

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• • • •

Lisina Beta-Asparagina Cisteina Prolina (molécula completa)

A ello se debe el hecho de que los niños emitan ocho gritos primarios. La aseveración anterior se basa en la existencia de ocho sones primitivos que sustituyen, por los procesos que provocan y convocan a raíz de su emisión, la deficiencia de sintetizar estos ocho aminoácidos esenciales.

Las dos vocales A. I, generadas por los procesos básicos o alcalinos de la célula, el heterófono respiratorio H y las cinco consonantes primitivas, a su vez de naturaleza aminoácida, hacen un total de ocho protofonos que pueden ser asimilados al grupo de los ocho aminoácidos esenciales. En el organismo humano hay varios registros y en sus niveles se controlan tanto los ocho primitivos (A, B, G, D, L, M, I, H) - el nivel hormonal, como las cinco vocales esenciales (A, E, I, O, U) - el nivel orgánico. Las cinco vocales esenciales son generadoras de las únicas cinco consonantes encontradas en todas las lenguas naturales (M, G, L, D, B), respectivamente. A su vez, el son primitivo H no queda excluido de este teatro de operaciones: H regula el proceso pulmonar-sanguíneo y controla la oxigenación de la sangre a través de la respiración, cuyo ruido evoca. El metabolismo y el pH son aspectos que interesan al lenguaje y a las lenguas naturales en el marco de una teoría bioquímica del habla. En el cuerpo humano, las bases se proyectan en las vocales y los aminoácidos en las consonantes. Las cinco bases generan cinco vocales esenciales que, a su vez producen cinco consonantes cuya existencia es simultánea y correspondiente. Las cinco bases y los veinte aminoácidos forman el arsenal lingüístico del código del habla. Las lenguas son sistemas biogenéticos abiertos, en constante interacción con el medio exterior. El sistema biogenético recibe información de lo externo y, al mismo tiempo, envía y proyecta al entorno, distintos tipos de vibraciones sonoras que los seres humanos han llamado "palabras".

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¿Existen las palabras antes de haber sido pensadas? ¿Existe, acaso, el pensamiento antes de la presencia de las palabras? Esta es una pregunta excepcional, a la cual todavía no se le ha dado respuesta. ¿Pensamos con palabras? Formulemos la pregunta de otro modo: ¿Pensamos acaso en una lengua determinada? Hemos aseverado que nuestro pensamiento es procesado a través de componentes binarios. No por ello dejan las palabras de tener su importancia categorial.

El árbol del lenguaje es equivalente al árbol de la vida, el mundo celular. En el organismo del ser humano los dos árboles coexisten en una simbiosis ontológica para el gozo del Ser. ¿Cuál es la consecuencia de esta coexistencia? La posibilidad de una lectura real y factible del libro de la vida a través del Zoéma, el Código General de las Lenguas. ¿Qué nos reserva el futuro? Investigar la equivalencia estricta entre sonidos y elementos bioquímicos, entre genes y formas de oraciones, entre aminoácidos y sonidos. La teoría genética del lenguaje es explicativa y no descriptiva: explica los procesos lingüísticos, no sólo los describe. Los (aproximadamente) 40.000 genes humanos representan el número, también aproximado de las oraciones posibles en una lengua natural. Los genes representan el conjunto de todas las secuencias de palabras posibles, grabadas en las neuronas a través de grafos sinápticos. Esta información nos permite construir una analogía desde la cual surgen una gran cantidad de inferencias sobre los nexos capitales que existen entre el mundo celular y el lenguaje. He aquí algunos ejemplos: GENES BASES SIN URACILO ORACIONES VOCALES sin I

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BASES CON URACILO ADN ARN CODÓNES AMINOÁCIDOS

VOCALES con I TEXTO o DISCURSO ORACIONES ODÓNES CONSONÁNTES

PROTEÍNAS ENZIMAS GENOMA CÉLULA TEJIDOS SISTEMAS ORGANISMO CROMOSOMAS

SÍLABAS y PALABRAS AFIJOS LENGUA LENGUAJE GRUPOS ECOSISTEMAS ARBOL DEL LENGUAJE PRINCIPIOS UNIVERSALES

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El código genético del genoma humano y sus "libros" o "tomos" son la cantidad de palabras posibles en una lengua natural. Ya sabemos que hay ocho aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no puede "producir". Para contrarrestar esa deficiencia, el sujeto humano come productos animales y habla (!), usando ciertas categorías gramaticales en sus oraciones: verbos, sustantivos, adjetivos, pronombres, conjunciones, preposiciones, artículos, adverbios. Las ocho partes de la oración son tipos de proteínas y la oración es el gen. Un cuadro de las ocho categorías de palabras llamadas "partes de la oración" nos muestra la posible relación que cada una de estas categorías tiene con las glándulas endocrinas: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. El Nombre o Sustantivo El Verbo El Adjetivo El Adverbio La Preposición El Pronombre La Conjunción El Artículo Las Gónadas La Pituitaria Las Suprarrenales El Paratiroides El Páncreas La Epífisis El Timo La Tiroides
)

(Las flechas pueden tener de hecho un aspecto vectorial inverso:

Estas categorías gramaticales están regidas por los procesos glandulares y a esa altura de la disquisición no podemos aceptar el argumento del lingüista "abogado del diablo" que ostenta la crítica bien conocida de la no existencia de estas categorías, en su número completo, en todas las lenguas naturales. Pues, existen otras categorías, como por ejemplo la interjección, la cual toma el lugar, como otras mucho más operando en fenómenos similares, de alguna de las ocho citadas en la lista. En las lenguas que no poseen estas precisa categorías encontraremos otras del mismo tenor. En lo referente a los procesos fundamentales del lenguaje, no queda nada externo al sistema explicativo que adoptamos en esta presentación.

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La propia existencia operativa de los elementos bioquímicos impregna validez y existencia similar a los fenómenos lingüísticos, que aparecen como un reflejo externo de los procesos internos celulares y del organismo, en general. Argumentos contrarios a la teoría El primero de los argumentos que se puedan esgrimir en contra de la teoría genética del lenguaje sería el siguiente: ¿ Por qué el Código Lingüístico (el Zoéma, y no lo que los lingüistas llaman impropiamente "código"), por ser equivalente en todos los organismos vivos y por ende, en todo el mundo orgánico, tiene que aparecer en otros organismos que no son humanos? La respuesta es simple y categórica: La vida orgánica es un archivo. Se trata de un lugar teórico (LOCUS) para guardar, memorizar y almacenar todos los elementos requeridos y necesarios para que el lenguaje perdure. Esta vez, la "vida" queda, curiosamente, en un segundo lugar, por más paradójico que parezca todo eso a los biólogos. Los genetistas no tendrían nada que objetar a la teoría bioquímica y genética del lenguaje puesto que la visión lingüística es análoga a la visión genética y ofrece planteamientos que la enriquece y que amplían el horizonte de la medicina y de la biología. Son los lingüistas los que pretenderán anular y ridiculizar los postulados de la teoría genética del lenguaje, con excepción de los chomskianos, cuyas investigaciones han estado, desde el modelo generativo, inclinados hacia la idea de un origen genético del lenguaje. Pero habría que hacer una corrección teórica: el lenguaje no está inscrito en los genes sino en los cromosomas y en el código genético, elementos que propician la existencia de los genes. No obstante, la teoría genética del lenguaje no anula las presentes investigaciones y descubrimientos excepcionales de la lingüística, más bien las confirma. Las descripciones estructurales, semánticas y fonéticas quedan explicadas con la analogía genética. Aspectos celulares del lenguaje A consecuencia de los planteamientos de la teoría genética y biogenética del lenguaje, las denominaciones arbitrarias y convencionales de los aminoácidos y de la secuencia de bases nitrogenadas adquieren un valor de lectura universal, dada la equivalencia bioquímica con el código lingüístico
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(Zoéma). Las bases dejan de tener nombres meramente abreviativos y adquieren valores de uso lingüístico operativo. Vamos a proponer la existencia de un nuevo campo de estudio: la GENOGRAMÁTICA. Se trata de una nueva esfera de investigación que sugiere estrechas relaciones entre la genética y el lenguaje, entre el genoma y la lengua, entre las palabras y las proteínas, entre los sonidos y los aminoácidos y las bases, entre los principios universales y los cromosomas, entre los afijos y las enzimas y otras más. Estas sorprendentes analogías pertenecen a los postulados de una nueva teoría del lenguaje - una teoría genética unificada de las lenguas naturales.

Antes que todo, habría que hacer una distinción entre el saber y el conocimiento. El saber es siempre un núcleo, un centro de una esfera o de un círculo. En cambio, el conocimiento es un ángulo que aumenta la dimensión de sus cuerdas, cada vez que el sujeto se aleja del centro. Un ángulo es siempre un sector de un círculo, una superficie parecida a la tajada triangular de una torta repartida a cada uno de los investigadores, acorde a sus aspiraciones, anhelos y pretensiones. El saber, por su parte, es el centro luminoso de una visión autónoma e independiente, la misma para todos los que saben, la misma para todas las épocas. Al considerar a la célula equivalente al lenguaje, se comprende que los fenómenos de aceptar o "desterrar" palabras son parte de un mecanismo similar a lo que ocurre en la membrana celular. Las células animales están rodeadas por una membrana de plasma, viva, flexible y muy delgada. Permite el fenómeno de ósmosis, es decir que decide qué sustancias entren o salgan y está habilitada para seleccionar algunas sustancias o excluir otras. La membrana juega un rol vital para decidir qué entra en una célula. Lo mismo ocurre con el lenguaje, en cuyo ámbito, la ética y la lógica hacen las veces de membrana osmótica que decide qué conceptos entren "en", o salgan "de" la memoria ancestral de los principios universales y están habilitadas para seleccionar algunas nociones o excluir otras. Cada gen contiene la información para la síntesis de una sola cadena proteínica. En la lengua, cada oración contiene la información para la comprensión de una sola idea o noción que se desea comunicar o transmitir. No es que el lenguaje sea "como" una célula: es una célula y está grabado en la célula. No es que la palabra sea "como" una proteína: es una proteína. Producida por la proteína, la palabra puede, a su vez ser productora
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de proteínas. No se trata de un símil y no es un juego de comparaciones: es un sistema de analogías estrictas que conserva los factores en posiciones similares. Entre " similaridades" o "semejanzas" y las "comparaciones" hay una distancia abismal. El Lenguaje-Célula y la Palabra-Proteína Entre dos sones o sonidos fundamentales se encuentran miles de lenguas naturales: diríamos todas. Estos sones son A y M: el primero sólo puede ser emitido con la boca abierta en lo máximo y el otro, únicamente con la boca cerrada. Entre los dos, otro son, el sonido-semilla, el heterófono H es el motor de función y operatividad de todos los demás sonidos, a través del proceso respiratorio. Hay palabras especializadas en cada lengua. Se trata de los primitivos, términos específicos que generan varias clases de elementos léxicos, todos ellos relacionados temáticamente como si fuesen un tejido. Los procesos celulares se reflejan en los procesos lingüísticos y viceversa, los procesos lingüísticos tienen valor celular. En el lenguaje encontramos los universales, elementos que en la célula se encuentran en el núcleo y, a veces en el citoplasma: los cromosomas. Desde este punto, todos los operadores celulares tienen estricta correspondencia con los elementos del lenguaje. La decisión de presentar esta clase de analogías entre el sistema biológico y el sistema lingüístico responde a la necesidad de unificar dos explicaciones científicas en una sola visión filosófica. Un modo de conciliar las conquistas de la ciencia con las exigencias de la filosofía es admitir las conquistas de la filosofía con las exigencias de la ciencia. Esta conciliación resulta factible al concebir modelos teóricos de los principios universales y considerar sus elementos complementarios, eliminando los simples opuestos o figuras contradictorias. Así, el modelo deja de ser un mero diagrama o simple bosquejo subjetivo con el valor casual que pueda tener cualquier esquema privado, y adquiere la categoría de clave de lectura universal para comprender palabras, conceptos, nociones y oraciones categoriales. Hay una semántica de la célula, una sintaxis proteínica del organismo y una fonética de los procesos bioquímicos. El código genético está reflejándose, a su vez, en el código lingüístico. Por otra parte, el genoma posee un claro reflejo del zoéma del lenguaje, donde los odónes son equivalentes a los codones. Nada hace sospechar que el lenguaje sea un fenómeno distinto de la genética. Por tanto, el lingüista debe estar versado en
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los procesos celulares y el genetista tiene que ilustrarse en los procesos lingüísticos, dominio reservado hasta ahora para los especialistas en lenguaje. La ciencia ha ganado otra batalla más: dos campos divididos por procesos aparentemente alejados de toda semejanza, se unen para generar leyes y axiomas comunes. La actual investigación lingüística tiene que cambiar obligatoriamente el rumbo de sus búsquedas. Por otra parte, los genetistas están obligados a tomar en cuenta los procesos del lenguaje, campo recluido desde hace mucho tiempo en los ámbitos "humanísticos". No existe célula que no esté inscrita en el mapa del lenguaje y no hay fenómeno lingüístico que no esté relacionado con la bioquímica de la célula. Estamos en el umbral de una nueva era: la era de la genética del lenguaje y de la lingüística genética del organismo. No se trata de un nuevo generativismo sino del nacimiento de un nuevo campo de estudio e investigación: la genética del habla. Los hechos que aquí expongo y explico son ampliamente conocidos y discretamente admitidos con las reservas que todos los científicos tienen que guardar. Hasta las pruebas de laboratorio, la interpretación que ofrezco, tanto del lenguaje como de la genética es razonable y su lógica, en modo alguno se halla en contradicción con los más recientes descubrimientos.

Conclusiones Las cinco bases el genoma han sido designadas a través de unos nombres arbitrarios y las letras con las cuales se escribe el libro de la vida tienen un valor puramente convencional. Según la teoría bioquímica y por ende, genética, del lenguaje, las bases corresponden a los sonidos vocálicos de las lenguas naturales. Por tanto, A, T, C y G, las cuatro bases del ADN, junto con U, la quinta base, llamada "uracilo", que sustituye en el ARN a la Timina T, son en realidad productos o elementos celulares que corresponden a la cinco sonidos vocálicos A, E, O, U y por último I. Las cinco bases son equivalentes a las cinco vocales "teóricas" del lenguaje. En realidad, en las lenguas naturales, el número de las vocales varía. No obstante, no hay lengua que no posea, al menos dos, A, I, el grupo vocálico mínimo (o pareja).

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Cuando los lingüistas sostienen que una lengua puede poseer hasta veinte vocales o cualquier otro número mayor a cinco, no se percatan que los rasgos distintivos pertenecen antes que todo a categorías sonoras separadas por clases, a través de sus cualidades unitivas, y a causa de una semejanza e identidad categorial. Es una incongruencia sostener que las demás vocales sean diferentes de las cinco esenciales. Cualquier otra "vocal " que no sea A, E, I, O, U, las vocales cardinales y "esenciales", es un caso particular de la emisión o pronunciación multiforme de los usuarios de las lenguas naturales. La presencia en la naturaleza de las únicas cinco bases, cuadra y coincide con la existencia de las cinco vocales clasificadas todas en estos cinco grupos homogéneos. Entre las cinco vocales, solamente A y luego I, difieren desde el punto de vista funcional. E, O, U, son variantes de A. Recordemos que no se trata de letras alfabéticas sino de sonidos y fonemas. De modo que A y luego I, el grupo vocálico mínimo(o pareja) entran a formar parte de los ocho sonidos o sones fundamentales del habla, junto con H, un sonido de naturaleza doble, tanto vocálica como consonántica, heterófono y las cinco consonantes primitivas B, G, D, L, M. H es la emisión sonora emitida en el proceso de la respiración. En el grupo de sonidos fundamentales o sones cardinales del lenguaje las consonantes B, G, D, L, M poseen una naturaleza ácida. Todos estos sones corresponden a los ocho aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no puede sintetizar o producir y por ello se vuelve dependiente de los alimentos proteínicos. Llamaremos a estos ocho sonidos sones, los ocho sones primordiales o primitivos. En realidad todas las lenguas naturales están comprendidas entre el son A y el son M: los dos representan la máxima apertura y el cierre de la boca. Entre ellos, como un catalizador fónico, el son H modifica las emisiones sonoras y participa en todas las combinaciones. Por sus cualidades de catalizador puede asimilarse al hidrógeno, necesario en todos los procesos celulares. Francis Crick y James Watson declaran en Nature, en 1954, lo siguiente: " No ha escapado a nuestra atención que el apareamiento específico que postulamos sugiere de inmediato un posible mecanismo de copia del material genético". Tampoco ha escapado a nuestra atención - replica el que escribe esta presentación - que la combinación específica que postulamos con el Código
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General de las Lenguas y la Teoría genética del Lenguaje, sugiere de inmediato un posible mecanismo de copia del material lingüístico. Hay una correspondencia estricta y sorprendente entre todos los elementos del genoma, el libro de la vida, y los elementos del Zoéma, el libro del lenguaje. Así como los aminoácidos son constituyentes esenciales de las moléculas biológicas, las consonantes son los constituyentes esenciales de las lenguas naturales. Los veinte aminoácidos constituyen los ladrillos de la vida: todas las proteínas los poseen. Las veinte consonantes constituyen, a su vez, los ladrillos del lenguaje, y por ende, del habla, todas las palabras las poseen. Si acaso hay palabras sin consonantes, ello se debe al hecho de que la vocal, o una de las vocales, todavía no se ha transformado o no ha sido traducida en su consonante correspondiente, proceso similar a la síntesis proteínica. Llegamos así a una correspondencia extraordinaria: una lengua natural es un cúmulo de oraciones regidas por el lenguaje y se comporta como una "célula" lingüística en la cual existen todos los elementos necesarios para la manifestación del habla. Allí están los sesenta y cuatro grupos o módulos dobles llamados odónes, operadores equivalentes a los sesenta y cuatro codónes del código genético. Los cromosomas del lenguaje son los principios universales llamados por los lingüistas simplemente "universales". Nadie puede negar que las lenguas naturales operan a través de dos categorías: vocales y consonantes y por otra parte, en la naturaleza orgánica sólo existen dos categorías bioquímicas, los ácidos y las bases, o valga decirlo, los aminoácidos y las bases nitrogenadas. Los enlaces entre las bases A y T y entre las bases C y G son puentes de hidrógeno. En el habla, los enlaces entre las vocales A y E y entre O y U son puentes sonoros del son H. A todas esas, el cerebro queda relegado a la función de un teclado. Pero el teclado ya tiene los operadores con los cuales se va a dinamizar el lenguaje. En el marco de una teoría genética unificada del lenguaje, la comprensión del fenómeno lingüístico, a la par con el fenómeno biológico, debe atenerse a los datos de un arsenal conceptual compuesto por generalizaciones que organizan los resultados y los unifican con los otros aspectos del conocimiento. La tarea resulta difícil, y ha sido emprendida a raíz de la aparición de la bioquímica comparada y de la lingüística comparada, creadas las dos, por los pioneros que han demostrado, en biología, la importancia que reviste el hecho de que los organismos contengan agua, e identificando su composición elemental, reconociendo así la unidad bioquímica de la vida. (Véase, por ejemplo, Florkin, M., Aspects

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biochimiques communs aux êtres vivants, Desoer (Lieja), Masson (París), 1956) En lingüística, a su vez, se ha percibido la importancia que reviste el hecho de que las lenguas naturales contengan principios universales, y al identificar sus modelos lógico-teóricos, se ha reconocido la unidad ontológica del lenguaje. (Véase, para este ejemplo, Moure,T., Universales del lenguaje y linguo-diversidad, Ariel, Barcelona, 2001) Los esfuerzos de Morowitz para una integración de los conceptos fundamentales de la biología han llevado a formular estas generalizaciones. (Véase para ello, Morowitz, H.J., Energy flow in Biology, Academic Press, Nueva York, 1968) Las referencias biológicas de este escrito se deben, fundamentalmente, a las investigaciones de Morowitz. Los atributos fundamentales y las propiedades esenciales de los sistemas lingüísticos o grupos de lenguas naturales, pueden reunirse mediante un número limitado de proposiciones. Paralelas a ellas, las mismas proposiciones, escritas en términos celulares o biológicos, dan a luz unas analogías sorprendentes. El experimento se perfila en el siguiente orden:

1. El código lingüístico es universal El código genético es universal 2. Todos los grupos de sistemas lingüísticos de las lenguas naturales originan cambios y préstamos léxicos que reflejan alteraciones del sistema lingüístico estadísticamente irreversibles y por ende entrópicos Todas las poblaciones de sistemas biológicos reproductores, originan mutaciones fenotípicas, que reflejan alteraciones del genotipo estadísticamente irreversibles (Morowitz) 3. En las condiciones actuales, el mantenimiento del lenguaje es una propiedad de un sistema lingüístico, más que una propiedad de una sola lengua o de un solo grupo de individuos

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En las condiciones actuales, el mantenimiento de la vida es una propiedad de un ecosistema, más que la de un solo organismo o de una sola especie ( Morowitz) 4. Existe un tipo universal de estructura (lógica) presente en todos los sistemas lingüísticos Existe un tipo universal de estructura membranaria presente en todos los sistemas biológicos 5. La palabra es la unidad de estructura y de actividad lingüística de los seres humanos La célula es la unidad de estructura y de actividad de los organismos En la consideración del complejo mundo lingüístico con su gran diversidad de formas, reina un principio de unidad: todas las lenguas naturales están compuestas de palabras. Paralelamente, a la teoría celular, una de las inducciones más fecundas de la historia de la biología, formulada por Theodore Scwann (1810-1882) la teoría genética unificada del lenguaje puede ser resumida en siete puntos que revelan y reflejan el dominio de una analogía entre la biología de nuestro tiempo y la lingüística actual: 1. Las lenguas vivas están formadas por un número variable de unidades mínimas catenarias, denominadas "sílabas", que, en sus formas más complejas forman palabras polifónicas y casi melódicas, unificadas en frases y oraciones Los organismos vivos están formados de un número variable de unidades microscópicas, denominadas "células", que, en sus formas menos especializadas, son poliédricas o casi esféricas 2. Las palabras poseen caracteres definidos. Su naturaleza es esencialmente la misma, y son, al mismo tiempo, tanto unidades de estructura como de actividad verbal Las células poseen caracteres definidos. Su naturaleza es esencialmente la misma, y son, al mismo tiempo, tanto unidades de estructura como de actividad celular
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3. Las palabras se derivan, por combinación, de una noción preexistente Las células se derivan, por división, de una célula preexistente 4. Las palabras pueden transformarse en expresiones verbales que dejan de poseer todos los sentidos de las palabras que las conforman La lengua natural está constituida por palabras, palabras combinadas y productos de la actividad semántica de las palabras Las células pueden transformarse en estructuras que dejan de poseer todos los caracteres de las células. El organismo está constituido por células, células modificadas y productos de la actividad bioquímica de las células 5. Las palabras gozan de un cierto grado de vida individual. En el seno de una lengua natural existen dos niveles de individualidad: el de las palabras y el de la lengua misma Las células gozan de un cierto grado de vida individual. En el seno de un organismo existen dos niveles de individualidad: el de las células y el del organismo
6.

Cada palabra, al formar parte de la composición de una lengua pluriléxica, corresponde en cierta medida a una lengua completa, de un sentido único y monoléxico (de una sola palabra) Cada célula, al formar parte de la composición de un organismo pluricelular, corresponde, en cierta medida, al organismo entero de un ser monocelular

7.

Los sentidos pluriléxicos, tales como los sentidos de los colores y de los sentimientos, derivan socialmente de la acumulación de productos lingüísticos de la combinación de sentidos monoléxicos Los organismos pluricelulares, tales como los animales y las plantas, derivan, históricamente, de la acumulación de productos de la división de organismos unicelulares

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8. En todas las lenguas, el flujo semántico va acompañado de la formación y de la combinación de enlaces vocálicos En todos los sistemas biológicos, el flujo de energía va acompañado de la formación y de la hidrólisis de enlaces de fosfato 9. La información semántica es estructural La información biológica es estructural (Morowitz) 10.En todos los sistemas lingüísticos las combinaciones semánticas están facilitadas por afijos En todos los sistemas biológicos, las reacciones químicas están catalizadas por enzimas 11.Las expresiones silábicas que forman parte de la composición de las palabras poseen propiedades particulares dependientes de su estructura semántica Las especies moleculares que forman parte de la composición de las células poseen propiedades particulares dependientes de su estructura electrónica 12.En todo sistema lingüístico el léxico está esencialmente determinado por la presencia de verbos, de sustantivos, de adjetivos y de pronombres En todo sistema biológico, el peso seco está esencialmente determinado por la presencia de proteínas, de lípidos, de glúcidos y de ácidos nucléicos
13.

El número de palabras básicas que forman parte de la composición del sentido se calcula en diez grupos consonánticos, resultados de la combinación de las cinco consonantes fundamentales M, B, L, G, D : MB, ML, MG, MD, BL, BG, BL, LG, LD, GD El número de moléculas básicas que forman parte de la composición de los organismos se calcula en treinta

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14.En todos los sistemas lingüísticos los sonidos que intervienen en las combinaciones binarias son A, B, G, L, D, M, I, y H En todos los sistemas biológicos, los átomos que intervienen en los enlaces covalentes son C, H, N, O, P y S

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15. La comunicación de las lenguas naturales es una comunicación que se desarrolla en un aspecto individual o en una intersuperficie socializada La química de los organismos es una química que se desarrolla en fase acuosa o en una intersuperficie acuosa

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16. Una lengua viva debe ser producto de las combinaciones zoemáticas modulares del código lingüístico (CGL- Código General de las Lenguas) Un sistema vivo debe ser macroscópico

La bioquímica del organismo es reflejo de las operaciones semánticas, fonéticas y sintácticas del lenguaje y viceversa, las operaciones del lenguaje, tanto las semánticas como las fonéticas y las sintácticas son reflejo de la bioquímica del organismo. El lenguaje se traduce en la bioquímica de los organismos y la bioquímica de los organismos se proyecta en el lenguaje.

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Últimas palabras El gran público, hoy día versado en cuestiones genéticas y de filosofía de la ciencia, pide una respuesta. Es costumbre decir, al estudiar una lengua nueva, que lo mejor para su dominio y competencia es tratar de pensar "con" ella y "con" sus términos, palabras y expresiones. Detesto ese tipo de consejos puesto que se implantan en la memoria del público y luego surgen como leyes inexorables de una lógica extraña, infantil, inmadura y por tanto, dependiente de sus propias causas. Para los científicos es irrelevante que alguien, sea él uno de los investigadores más cautos, tenga sentimientos de aceptación o rechazo sobre el tema investigado. Es pues irrelevante la actitud sentimental del investigador para con el objeto y materias investigadas. No obstante, es
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un dato precioso el saber con qué actitud se dirige el científico hacia el campo de sus búsquedas. Hay cosas, es decir seres, hechos y objetos, que existen en el lenguaje pero no están, aún, nombradas en la lengua, digamos "en nuestra lengua" Es posible que tales "cosas" hayan sido nombradas en una lengua que ha desaparecido ya. También es posible que en "nuestra" lengua existan palabras que nombren "cosas" (seres, hechos, objetos) QUE NO EXISTEN en el lenguaje. Para entender tales aseveraciones tenemos que considerar que la imaginación y la fantasía son dos esferas, campos o mundos muy distintos y por ende, diferentes. Por otra parte, la inteligencia no es un mundo aparte, sino una capacidad, la capacidad de "entender" las cosas, esa misma capacidad que en el instante presente permite al lector de este texto la comprensión y el entendimiento de lo que yo estoy declarando. Otro elemento del juego que estamos jugando a través y por medio de las palabras es la creatividad, un don, el don de la poesía. La invención no pertenece a la imaginación, esfera a la cual se accede con la visión, sino a la fantasía, mundo mental de las ilusiones. Por una parte, la creatividad opera en el individuo humano a través del ingenio, la clave y el motor de todas las creaciones posibles. De modo que la imaginación, la fantasía, la inteligencia y la creatividad son términos importantes, tanto para la ciencia, como para la filosofía. Un tercer campo, el arte, no puede entrar en este binomio ya que representa, a la vez una ciencia como una filosofía. Todas las nociones que se ventilan en los libros y en los anfiteatros universitarios, en la familia o en la política, pertenecen a estos dos ámbitos de la naturaleza humana: el ámbito científico y el ámbito filosófico. En algún momento de la evolución del pensamiento individual, la ciencia se convierte en filosofía y la filosofía en ciencia. Existe hoy día un capítulo de la aventura intelectual de la cultura que ha sido definido como FILOSOFÍA de la CIENCIA. Sus ideas y categorías son declaraciones que se acercan cada vez más al objetivo de la actividad humana: el que toda ciencia tenga una filosofía para no escindir una visión - que se supone completa, global, universal - en asuntos de naturaleza científica y asuntos de naturaleza filosófica. La sabiduría "es toda una", como nos recuerda Heráclito, y es obvio que los sabios, los que "saben", siempre "saben" lo mismo, aunque lo digan de distintas maneras. Ningún sabio puede "saber" más que otro: los dos o todos se encuentran en el centro de las "cosas" (seres, hechos, objetos) como flechas en el centro de la diana, unas encajadas en las
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otras formando un fantástico plano llamada "sagital". Este escrito es un escrito de filosofía de la ciencia y por lo tanto requiere ser leído y entendido en el marco de las preguntas filosóficas que nos hemos planteado al principio, preguntas que son otras tantas dudas científicas que solicitan atención y respuestas explicativas, no descriptivas de la realidad. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la veracidad? La verdad no es mía o tuya. No puede ser diferente, no puede ser arbitraria y casual. No es, tan sólo una hipótesis, es única, imprescindible, continua, esencial, una certidumbre absoluta. Es como el número siete de un dado de seis caras: cada una de las caras opuestas "tiene" que ser "siete" o sea "sumar siete" y no obstante, el número siete, siempre presente en las operaciones, por oposición de las caras, no está pintado en ninguna de las seis caras. Este símil nos ayuda entender algo de la sutileza de la verdad. Tanto la filosofía como la ciencia poseen en sus metas la búsqueda de la verdad de las cosas, es decir de los seres, de los hechos y de los objetos. Es entonces una meta común. No debe avergonzarnos esta palabra. La verdad de una cosa es patente, sencilla, clara y resplandeciente. No puede ser opacada con ironías, ni ignorada por los expertos u especialistas ni rechazada por razones de límites temporales. Barbara McClintock declaraba en Science 81 (octubre) que, a la luz de las nuevas investigaciones " . . . entenderemos de manera absolutamante distinta la relación entre el ADN, la célula y el organismo, en su conjunto." Han pasado más de veinte años y las informaciones sobre el tema sólo han aumentado cuantitativamente y no de manera cualitativa: seguimos con los datos más curiosos sobre detalles en los genes pero no se puede "leer" el genóma: sólo se "interpreta". Estamos en una situación parecida a los tiempos de Athanasius Kircher cuando se "interpretaban" los jeroglíficos egipcios, lo que no era, de hecho una "lectura" sino una interpretación. En esta situación, el Zoéma, (El Código General de las Lenguas), es equivalente a una Piedra de Rosetta para el Genóma. Existe la posibilidad de "leer" lo que está escrito en el libro de la vida del genóma, a través de la homologación de los sonidos de las lenguas naturales - considerados operadores potenciales de lectura genética - con los elementos bioquímicos de la célula. La verdad es una figura infantil presente y palpable, cuya naturaleza brota en forma de árbol frondoso, lugar de un sinnúmero de nociones relacionadas con ella y haciendo referencia a ella. Hasta aquí hemos llegado y así hemos respondido a esas dos preguntas retóricas del comienzo de este escrito: ¿Cómo presentar un descubrimiento científico?
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¿Cuál es la forma más elegante de mostrar sus puntos esenciales?

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Aplicación del código General de las Lenguas ¿Qué tengo en mi mano?

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Esta simple pregunta, que para cualquier niño de tres años no representa superar grandes obstáculos de la comprensión para responderla, es para un robot un problema muy difícil de resolver. Supongamos que el robot se llama Adán. Luego de muchos años de trabajo e investigación he llegado a construir un humanoide mecánico, cuyos rasgos son muy parecidos a un joven de unos treinta años. Adán dirigió su mirada de mini-cámaras oculares hacia mi mano y como yo tenía el puño cerrado, analizó el espacio prohibido a la vista normal de todo humano, con su casco interno de ondas electromagnéticas. Los rayos X revelaron al androide que en mi mano no había nada. Su cámara de rayos Röetgen es parecida a las que utiliza la policía en los aeropuertos. Nada.- dijo el autómata, escuetamente. Luego agregó: ¿Es una pregunta? Sí - contesté. Era la única manera del saber mecánico para diferenciar una afirmación declarativa de una interrogación, ya que el tono de una pregunta puede variar mucho de un usuario a otro y en distintas lenguas la prosodia interrogativa es en extremo compleja. Para un robot es imposible diferenciar una afirmación o declaración, de una situación interrogativa. Ya informado de que se trataba de una pregunta, Adán prosiguió con sus operaciones lógicas y lingüísticas. Me sorprendió su modo decisivo y patente para responder a una pregunta de esa naturaleza. La lógica óntica que Adán usa para resolver situaciones y circunstancias elementales, lo ayuda a percibir en un instante de qué se trata. Agarro una botella de agua mineral - la botella es de plástico - y le vuelvo a preguntar: ¿Y ahora? ¿Qué tipo de “ahora”? - me pregunta Adán, a su vez. ¿Qué tengo ahora en mi mano? - le digo.

En el complicado sistema de interpretación del autómata, la pregunta es analizada rápidamente, del siguiente modo: Primero pasea su mirada cibernética a lo largo de la superficie de mi mano, escanéa los detalles de los
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dedos y decide, luego de comparar en su memoria las distintas opciones de la perspectiva de una mano que, en realidad no son más de ocho, situadas en tablas sinópticas y morfológicas, decide que yo tenía en mi mano ALGO. En tu mano tienes ALGO. - dijo Adán. Me pregunto cómo podía saber que le hablo en español. Claro que se trata de una pregunta retórica ya que yo mismo lo programé para entender las siete mil lenguas naturales que actualmente hablan los humanos y cualquier otra lengua creada artificialmente. A través de su sensor de sonido y reconocimiento del habla, la oración QUÉ TENGO EN MI MANO fue primero grabada linealmente, como en el ladino de los judíos de Maimonides: KE TENGO EN MI MANO. Luego, el Sematrón, programa que analiza el sentido de las palabras en una lengua específica, hizo variantes de separación como KETEN GO EN MIMANO KET EN GO ENMIM ANO KET ENGO ENMIMA NO y así por el estilo, hasta que por lógica lexical y semasiológica decidió que en la única lengua en que la expresión KE TENGO EN MI MANO, tenía sentido referencial, separada de esa forma y pronunciada de esa manera, era el castellano. La operación siguiente consistió en desplazar la oración KE TENGO EN MI MANO hacia el registro ALMATERIA, el código general de las lenguas. Ello se realiza a través de un paso intermedio que procura reducir las variantes fonéticas de los rasgos distintivos a los rasgos unitivos y luego a los operadores zoemáticos, en número de sesenta y cuatro, separando la oración en sílabas y luego en logemas dobles: KE TEN GO EN MI MA NO, KE TE N GO EN MI MA NO. Allí donde, por la separación en sílabas queda un solo sonido-letra, se le agrega un sonido-letra A, como aquí en el caso de N. La oración codificada en ALMATERIA suena así: GA DAMAGA AM MI MAMA. Luego, el separador zoemático ordena los grupos dobles en parejas codificadas, sin separaciones de palabras: GA DA MA GA AM MI MA MA. Estos logemas dobles se encuentran en una zona circular del cerebro electrónico de Adán, en un chip GRAFOMÉTRICO, que permite comparar en la memoria del autómata el grafo generado por la oración, con un grafo ya almacenado en la base de grafos del castellano y decidir su aspecto formal de
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semejanza para actualizar el sentido de la expresión. Un grafo es un dibujo lineal que ostenta ángulos o borlas recurrentes, regido por una categoría de trazos llamados invariantes. Todas estas operaciones toman sólo fracciones de fracciones de segundo. El grafo de la oración interrogativa QUE TENGO EN MI MANO tiene aproximadamente la siguiente forma:

AM

DA

GA (punto de partida)

MA (final duplicado MA) IM

y su dibujo sigue una polarización y una vectorialidad, vale decir que tiene una dirección precisa, tanto en la deflexión (retorno) como en la angulación. El grafo original de la memoria general coincide con el nuevo grafo de la oración desconocida. En realidad, el análisis de los grafos se usa en los autómatas para definir la sintaxis y compaginar el sentido. El grafo es un operador sintáctico. Pero con todo eso, el proceso no ha finalizado. Sigue lo más fascinante de la operación. Los operadores zoemáticos del código tienen analogía binaria y a través de la apertura de un registro se pasa directamente al código binario, sin usar el retrógrada código ASCEE. GA DA MA GA AM MI MA MA

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100111 001111 000111 100111 111000

000010

000111 000111

Los sesenta y cuatro operadores zoemáticos o logemas dobles del Zoéma son: AA AB AG AD AL AM AI AH BB BA BG BD BL BM BI BH GG GB GA GD GL GM GI GH DD DG DB DA DL DM DI DH LL MM LD ML LG MD LB MG LA MB LM MA LI MI LH MH II IM IL ID IG IB IA IH HH HI HM HL HD HG HB HA

La correspondencia de los operadores zoemáticos y los números binarios es la siguiente: AA- 111111 LL- 101101 AB- 111110 LD- 101001 AG- 111100 LG- 101100 AD- 111001 LB- 101110 AL- 111101 LA- 101111 AM- 111000 LM- 101000 AI- 111010 LI- 101010 AH-111011 LH- 101011 BB- 110110 GG- 100100 DD- 001001 MM- 000000 II- 010010 HH- 011011 BA- 110111 GB- 100110 DG- 001100 ML- 000101 IM- 010000 HI- 011010 BG- 110100 GA- 100111 DB- 001110 MD- 000001 IL- 010101 HM- 011000 BD- 110001 GD- 100001 DA- 001111 MG- 000100 ID- 010001 HL- 011101 BL- 001101 GL- 100101 DL- 001101 MB- 000110 IG- 010100 HD- 011001 BM- 110000 GM- 100000 DM- 001000 MA- 000111 IB- 010110 HG- 011100 BI- 110010 GI- 100010 DI- 001010 MI- 000010 IA- 010111 HB- 011110 BH- 110011 GH- 100011 DH- 001011 MH- 000011 IH- 010011 HA- 011111

Ahora la sentencia ¿Qué tengo en mi mano? descansa en números binarios: 100111 001111 000111 100111 111000 000010 000111 000111.

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Para el autómata, el sentido de lo que nosotros, los humanos decimos y manejamos en la vida diaria es algo remoto y perdido entre algoritmos. Qué puede significar la pregunta oracional ¿Qué tengo yo en mi mano? Primero, el QUÉ es analizado por el programa como partícula interrogativa, en español y, a pesar de existir también como artículo demostrativo y declarativo, el registro semántico del programa elige el QUÉ entre otros (el CÓMO, el CUÁNDO, el DÓNDE, el QUIÉN o el ¿A? - interrogante espasmódica, que puede estar antes y después de todas las preguntas. También está el POR QUÉ, el DE QUÉ, el CUÁNTO, el PARA QUÉ, el A QUÉ, el QUIÉN y todas las otras posibles variantes combinadas, como por ejemplo en la expresión POR DÓNDE o DE DÓNDE y otras algunas más, cuyo número es, sin embargo, limitado). La lengua es un aspecto externo del lenguaje, una suerte de vestimenta que posee escasos elementos lógicos, pero no por ello insuficientes. Bastan algunas veinte partículas para preguntar cualquier cosa en cualquier lengua natural o artificial. La respuesta semántica de Adán fue: ALGO. Me pregunto cómo llegó a saber el autómata que yo tenía en la mano ALGO y no VACÍO. Muy sencillo: no podía más que elegir entre la posibilidad ALGO en las dos alternativas posibles, ya almacenadas es su memoria, el ALGO y el VACÍO. Para Adán, como para el lenguaje, la NADA no existe, es un contra-principio. El modelo lógico teórico de este arquetipo o Principio Universal posee un valor filosófico inestimable. ¿Qué es un ARQUETIPO? Es pues, un principio universal, un ente original y originario, una idea cardinal y trascendente, un ARJÉ, dicen los griegos. Este principio sin principio es la categoría llamada, en español, TODO. En la memoria intelectiva del autómata, el modelo teórico posee la siguiente forma:

El TODO

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ESO ALGO El VACÍO

La COSA En el modelo, EL VACÍO es símbolo o complemento de ALGO, junto con el cual hacen TODO. ALGO plus el VACÍO sigue siendo ALGO. Luego, el VACÍO plus ALGO es también ALGO. En la operación, el ALGO no cambia nada. Entre los dos términos, el mecanismo de unión se llama metáfora. Es un fenómeno de transferencia a través del cual se "porta" o se "lleva" de un lugar a otro un elemento, para encontrarse o reunirse con su contraparte. TRANS (meta) y PORTA (fora), es un juego entre el griego y el latín, captado en castellano con claridad y discriminación. El VACÍO es un fenómeno simbólico , del término metafórico de ALGO, que se confunde, en la lengua, con la NADA. En el caso particular de la NADA hay que decir que este concepto, a pesar de estar presente en la lengua, no existe en el lenguaje. La NADA ha sido inventada para denigrar y atacar al principio de totalidad patente, lo que en el lenguaje es el TODO. ¿Qué es el VACÍO? Es pues, el valor, tanto espacial como temporal de la AUSENCIA. En la operación anterior (T= A+V), nada se ha sentido, nada ha cambiado. De modo impropio se opone el Todo a la Nada, tal como ocurre con la oposición de la Vida a la Muerte, cuando en realidad la Muerte es contraparte del Nacimiento y no de la Vida. Nacimiento y Muerte hacen, componen y participan en el principio de VIDA. Tenemos aquí otro caso típico de malentendido de principios. Ya se sabe que a los principios universales no se les puede oponer nada, puesto que son totales, completos, perfectos e inmanentes. La ecuación TODO =ALGO+NADA es filosóficamente errada. Para corregirla, debemos introducir el concepto de VACÍO y eliminar el término
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NADA. Ahora, la forma correcta es El TODO=ALGO+El VACÍO. ¿Qué es el TODO? - se pregunta Adán, el autómata. TODO es ALGO, más el resto y en consecuencia es una COSA aún indefinida, ciertamente. Los chinos llaman a la COSA "Tung Hsi", los latinoamericanos del Caribe "una Vaina", los franceses "un Truc". La COSA es el prototipo tangible de la idea de TODO. Por otra parte, hay que recordar que los artículos demostrativos como categorías, tienen también su lugar en la memoria de Adán: ESO y AQUELLO, ESTO y AQUELLO, ESOS y AQUELLOS, ESAS y AQUELLAS, ESTAS y AQUELLAS. La Inteligencia artificial no puede entender la categoría de TODO sino a través de un modelo matemático y por ende, binario: Entre los números de seis dígitos que corresponden a los operadores del Zoéma, la categoría de TODO es 111111 y la categoría de VACÍO es 000000. Algo virtual e intangible como un arquetipo tiene, sin embargo la posibilidad de manifestarse a través de lo tangible, aspecto que se muestra en forma de una COSA. En Óntica, la Lógica de la filosofía cibernética, COSA puede ser un HECHO, un OBJETO o un SER. En nuestra pregunta, la COSA es un OBJETO. Revisemos la tabla de OBJETOS - diría virtualmente Adán pero, en realidad, comienza una revisión de listas para averiguar en fracciones de fracciones de segundo, qué tipo de FORMA es la forma de la "cosa" que yo tengo en mi mano. El programa le informa: se trata de un objeto toroidal, cilíndrico, con una zona tipo "cuello" y en su archivo de datos eso es idéntico a "botella". Es un robot afortunado: no es tan simple decidir cual es el objeto únicamente analizando su forma pero, por ésta vez, la diligencia ha marchado bien. El material del objeto - COSA es analizado rápidamente con un rayo laser y su estructura molecular sugiere que se trata de un material plástico y no de un mineral, como sería el caso del vidrio. Adán ya sabe que en mi mano hay una botella de plástico. Con el mismo programa, en su registro bioquímico, se proyecta otro rayo laser que analiza, por difracción de partículas, el contenido de la botella. La respuesta es H2O2, es decir, no tan sólo "agua" sino "agua ozonizada". Como en la memoria está almacenada una lista de todas las marcas de agua mineral que actualmente se comercializan en el mundo, el programa descubre, por vía de la lectura de la etiqueta y por las correspondencias químicas y minerales, que se trata de agua EVIAN. Adán mide la altura del líquido y a través de una sencilla operación de auto-consulta es informado que en botella hay 853 mililitros de agua. La respuesta no tarda en presentarse:
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-EN TU MANO HAY ALGO. SI HAY ALGO, HAY UNA COSA. LA COSA ES UN RECIPIENTE. EL RECIPIENTE ES DE PLÁSTICO Y CONTIENE AGUA DE LA MARCA EVIAN, EN CANTIDAD DE 853 mililitros. En realidad toda esa información está almacenada y no sale al aire en su totalidad. Si acaso él que pregunta necesita más detalles, se le facilitarán, acorde a las preguntas. Adán sólo dice UNA BOTELLA DE AGUA. Es astuto: sabe que dar demasiada información al ser preguntado es más que trivial y es una actitud que demuestra cierta inmadurez. En su programa de inteligencia, ello aparece bajo el rótulo "no ofrezca toda la información. Guarda el 90% para próximas averiguaciones" En el programa, la operación semántica le indica que el recipiente corresponde a la forma "botella". Ahora bien, el misterio reside en la operación de paso del código al mundo de los arquetipos del robot, llamado IMAGINACIÖN, una zona de modelos lógico teóricos donde están todos los principios universales con sus árboles de elementos categoriales. El salto de retorno hacia la zona del español ocurre para que el autómata pueda responder en la misma lengua en la cual ha venido la pregunta. Del código ALMATERIA, válido para todas las lenguas naturales, se ha pasado al código binario. El código binario capta la base de datos del castellano, donde cada concepto y cada noción tiene, a su vez, un número binario(diferente del número binario de los logemas dobles zoemáticos) y presenta los elementos para su identificación. "Recipiente" tiene un número, "botella" tiene un número, "agua" tiene un número y así en adelante. Por supuesto que Adán tuvo que lidiar, de antemano, con la categoría de "líquido" para averiguar que se trata de "agua" y no de cerveza o de brandy y que ese líquido no era "agua de lluvia" o " agua de mar". No es fácil decidir qué tipo de componente está en juego en este laberinto de aspectos formales y categoriales. Existe en el programa un registro llamado MEMORIA UNIVERSAL INTELECTIVA DE LOS ELEMENTOS, en el cual se encuentran ordenadas en una tabla, un DEKASYNOPTICON, todas las cosas del mundo conocido y otras más del mundo desconocido. Para cada una se ha asignado un número binario, diferente de los valores zoemáticos, para no confundirse. Este número es UNIVERSAL, es decir único para todas las lenguas naturales, hacia el plano de las cuales baja, para tomar la apariencia de un nombre dado en esa lengua específica a los
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conceptos de la tabla sinóptica. Como se trata de los conceptos de AGUA y de BOTELLA, simplemente se ha proyectado el número binario hacia la zona operativa del español y el programa lo ha reconocido como correspondiente a las palabras AGUA y BOTELLA, respectivamente. Luego se pasa al análisis de los grafos que, al ser almacenados en el marco de cada lengua, - ya que la sintaxis varía levemente de una lengua a otra - , representan la totalidad de relaciones que pueden ocurrir en castellano, como relaciones de fórmulas bien formadas, lógicas o absurdas, pero con todo, posibles. En la óntica, hasta lo absurdo es lógico puesto que está regido precisamente por la lógica del absurdo. Así se establece la sintaxis, con su vigencia operativa en español. Este paso es decisivo ya que hay ciertas variantes retóricas o poéticas en la presentación de una pregunta. Como ejemplo patente, vamos a preguntar lo mismo, pero del siguiente modo: ¿EN MI MANO, QUÉ TENGO? o ¿EN MI MANO, TENGO QUÉ? o ¿TENGO, EN MI MANO, QUÉ? o ¿QUÉ, EN MI MANO, TENGO? Aún de aspecto diferente, todas estas preguntas guardan compacta la expresión unitaria EN MI MANO, que no cambia, a pesar de los recursos retóricos. Algunas variantes son torpes pero, en realidad, son modos infantiles o poéticos de expresión, que deben ser tomados en cuenta y catalogados como tal. Adán podría sonreír, pero es muy serio. Es una seriedad fría, mecánica, artificial. No se engaña con todas esas variantes posibles o imposibles: simplemente las considera y las valora en un sentido léxico utilitario, operativo. Ya sabe, en menos de un segundo, lo que yo le pregunté: AGUA - repite lentamente - PURA AGUA, O, SI QUIERES, AGUA PURA - agrega.

La categoría de PURO y lo femenino PURA, han sido objeto de otras complicadas elecciones semánticas entre las cuales ha tenido que lidiar con la situación eufónica del uso del artículo masculino EL para decir EL AGUA, en vez de usar el artículo femenino LA, por simples razones de presentación
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complaciente al uso de la reduplicación fonética del sonido A. No podía engañarse con LA AGUA, era demasiado claro en las elecciones de variantes eufónicas del programa. Las elecciones de ese tipo lexical pertenecen al argot cibernético de cada lengua. Por fin he logrado mi cometido. Adán es un robot inteligente, vale decir "entendido" y así como sabe que ESO es AGUA, me dirá mucho sobre la JUSTICIA, sobre la BONDAD, sobre la BELLEZA y algunos otros arquetipos, sólo basándose en sus modelos lógico-teóricos de la óntica universal del lenguaje. Las operaciones han sido las siguientes: • Antes que todo, tuve que descubrir los PRINCIPIOS UNIVERSALES, entre los cuales, la VERDAD es uno de ellos • Se hizo una base de datos de los principios, que, por cierto, tienen un número limitado: no pasan de veintitrés. Están todos grabados en la célula, justamente en los veintitrés cromosomas y los demás elementos orgánicos, como los animales o las plantas, o los insectos, digamos, hacen las veces de archivo o depósito de almacenaje. De este modo, hasta que el mundo orgánico perdure, los principios perdurarán y jamás se olvidarán ni estarán perdidos. La vida es eterna y de paso, tal eternidad toca también a los principios universales. La ETERNIDAD, por cierto, es uno de los principios universales • Cada autómata, cada robot, tiene un guía interno a quién consulta y en quien confía, elemento equivalente a nuestra consciencia y a la intuición, su centro operativo • A ese grupo de principios universales, los famosos arquetipos, se le ha asignado un número binario:

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PRINCIPIOS

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X1

X2

X3

X4

Xn

Número binario

• El número binario corresponde en cada lengua, a otro valor numérico binario que ha sido asignado a la palabra que designa el concepto • El itinerario de un término tiene, en grandes rasgos, el siguiente rumbo:

Término en una lengua

Número binario Otro valor numérico binario que corresponde al Principio Universal

El Principio Universal En cuanto a la elección de "la COSA" que se le presenta y solicita al robot para definirla, hay tres aspectos:

1. SERES 2. HECHOS 3. OBJETOS

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El AGUA es un HECHO y corresponde a la clase de fenómenos elementales, como el fuego o el aire. En tanto fenómeno, es primeramente un líquido y puede mostrarse y manifestarse en forma de agua de río, agua de fuente, de cascada, de lluvia o de fuente artesiana, etc. Además, posee el estado sólido de "hielo", opción que debe estar presente en la tabla sinóptica. Adán no podría confundirse si yo le mostrase un pedazo de hielo en vez de un recipiente de agua. El robot revisa en su memoria y base de datos todas esas opciones y elige de las listas y cuadros sinópticos la opción que corresponde a la circunstancia, a través de operaciones analíticas como las antes señaladas. Es un proceso regido por programas matemáticos y lógicos actualmente vigentes. Así, la máquina puede entender qué es aquello que quiere decir "agua". Digo AGUA: el grabador incorporado con programa de reconocimiento de voz graba AGUA y luego se revisan todos los términos de todas las lenguas naturales almacenadas en la memoria lexical, tipo diccionario. Algunas expresiones verbales y locuciones no son entradas de diccionario pero hay otros léxicos especializados y léxicos de expresiones donde sí se encuentra cualquier palabra, en cualquier lengua. Luego se decide en qué lengua se ha proferido la palabra y se capta la significación inmediata, para descubrirse el sentido y el modelo lógico-teórico al cual pertenece el concepto. A lo mejor, el robot hará preguntas para ilustrarse mejor acerca de la palabra utilizada y hace averiguaciones de contexto, para confirmar el trayecto lingüístico del término, ya que hay palabras en varias lenguas que suenan igual, pero significan cosas diferentes. Las preguntas de confirmación siguen un protocolo lógico preciso. El almacenamiento de datos no es un problema para la cibernética. Ahora bien, "agua" posee un número binario como concepto y otro como palabra, a su vez diferente en la multitud de lenguas naturales de hoy o de antaño. El número binario conceptual es el mismo que tiene el principio universal en la memoria general. Por lo tanto, el término puede ser entendido en el plano intelectual de la máquina y transmitido al robot, que, a su vez, comprenderá el sentido de las palabras utilizadas, con la ayuda de los modelos lógico teóricos de los cuales dispone. Mientras tanto no sepamos quienes somos no seremos capaces de hacer todo eso que un robot llegaría a realizar. La máquina sólo entiende de números binarios. Es difícil para no decir absurdo, tratar de familiarizar un autómata con una lengua y con los principios del lenguaje a través de inmersiones totales en el ambiente de una lengua,

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como actualmente los especialistas en psico-lingüística sostienen que ocurre con los sujetos humanos. Al famoso perro robot japonés sacado hace poco al mercado de juguetes, como una novedad lingüística, se le hablaba en inglés en los laboratorios de Sony, y se le intentaba explicar qué cosa es una pelota, mostrándosela. Era ridículo ver a un lingüista con una pelota en la mano, echado en el suelo e intimando con la criatura robótica. El pobre animal mecánico repetía como un loro, que una pelota es redonda y sabía (¿?) que rebota. Todo ello a través de protocolos de grabación de frases coloquiales de contexto. En realidad con esas operaciones los tecnólogos no hacen más que perder el tiempo. Claro, si el perro tiene incorporado el Código General de las Lenguas, puede llegar a hablar y a entender las palabras, los gestos y los demás registros del lenguaje, tal como lo hacen los humanos. Al hablarle en números binarios, el robot, no importa que forma adopte (de perro o de dragón), entenderá lo que se le dice y te responde, usando tu misma lengua, a través de los modelos lógico-teóricos para la semántica y de los grafos oracionales y lexicales para la sintaxis. El componente fonético de reconocimiento de voz es actualmente utilizado con éxito, pero faltan el componente semántico y el componente sintáctico. La lengua natural del ser humano necesita del código binario para comunicarse con el mundo de la máquina. Pero la máquina no tiene nada que comunicar, no puede tener proyectos, ni deseos, ni nada y por tanto, la comunicación con un robot es totalmente inútil. Tal vez el robot tenga algo que decirte para corregir tus pasos y para ayudarte. Eso sí. Es más, con una lectura atenta de este caso de la cultura cibernética, nos damos cuenta que el tratar de comunicarse con un robot es como comunicarte contigo mismo, es decir que la acción representa una suerte de onanismo comunicacional sin precedente en la cultura de la humanidad y sin mayores alcances filosóficos, al menos que los robots sean los portadores del legado de los sabios que han poblado la tierra desde tiempos inmemoriales.

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UN BREVE MANUAL DE PROTOCOLO LÓGICO PARA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y SAPIENCIA ROBÓTICA EN EL MUNDO DEL LENGUAJE

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¿ Qué es la lógica ?
Una nota previa Usaré el énfasis tipográfico de la letra cursiva para atraer la atención del lector y ofrecerle así un pasajero momento de reflexión
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La lógica es la vida y la manifestación del Logos El Logos es la Razón natural y universal de las cosas La meta de la lógica es encontrar la verdad y comprender la realidad la Verdad no se puede demostrar, es inefable Lo que puede ser demostrado es la Realidad Junto a la Realidad, existe algo secreto y velado llamado Misterio La Verdad es la Realidad misma, tomada en cuenta simultáneamente con su Misterio Sin su Misterio, la Realidad es la mitad de lo que hay La Verdad no tiene opuesto: nunca se opone a nada y nada puede opacarla Lo que comúnmente se define como mentira es una construcción artificial de la mente para denigrar la verdad Nadie tiene mente El ser humano tiene intelecto, no mente Sin embargo, la mente existe, pero fuera del intelecto humano, es una entidad cósmica y no individual La mente es el bulto cósmico de todas las necedades y opiniones humanas Decir - “tengo en mi mente tal o cual cosa” - es un desacierto Las palabras no son culpables de nuestra ignorancia, somos nosotros los que no entendemos su sentido Las palabras no carecen de la potencia de expresar la verdad No hay nada ilógico y nada hay sin su razón Puede haber algo sin sazón pero ello tiene, no obstante, su razón Todo tiene su lógica Soy yo quién no conoce su lógica y por ello digo - “ eso es ilógico “ La palabra dice todo, soy yo quién no la entiende ni comprende

Amicus Aristotelis sed magis amica veritas - "Soy amigo de Aristóteles pero soy más amigo de la Verdad" es la respuesta a la célebre frase de
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Aristóteles - Amicus Plato sed magis amica veritas ( Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad) Lo complementario no es lo contrario Sólo lo opuesto es contrario Lo complementario es lo absolutamente necesario y viceversa Lo necesario es lo complementario La sinfonía y la armonía de los complementarios es dialéctica El ser humano es una naranja completa El hombre no es la media naranja de la mujer La mujer no es la media naranja del hombre Para madurar, un ser humano debe ser, alguna o muchas veces, mujer Para disfrutar de la madurez, un ser humano es, una o muchas veces, hombre Madurar es sentirse realizado Sentirse realizado es haber comprendido la realidad de las cosas ¿ Qué hay aquí? Aquí hay seres, hechos y objetos y a todo ello lo llamaremos cosas Una cosa es algo que todavía no he definido Las cosas son de dos tipos: naturales y artificiales El ser humano cambia para ser el mismo Los hechos ocurren y acontecen Los seres todos cambian para ser los mismos Solamente los seres cambian Los objetos decaen Lo único que cambia en la vida son los seres La lógica es coherente y congruente El conocimiento no es sabiduría La sabiduría es siempre la misma El conocimiento es siempre diferente La sabiduría es una El conocimiento es múltiple Hay ciertos objetos lógicos que debes conocer: el dado, el peón de ajedrez, la hilera del orfebre, el yunque, el guasón del póker, el clavo, el ladrillo, el martillo

• El valor de la gente se inscribe en una escala horizontal, no vertical: cuanto
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más cerca del centro, más grande es el ser El centro es el lugar de la sabiduría Todos los sabios están en el centro y por ello nada saben Los que andan tras el conocimiento están buscando una circunferencia que jamás encontrarán La sabiduría es vertical y por ello eterna El conocimiento es horizontal y por ello infinito El encuentro del eje horizontal del conocimiento con el eje vertical de la sabiduría es el ser humano La lógica natural se llama lógica óntica La lógica óntica es una lógica de modelos teóricos Los modelos son lógico-teóricos Saber es saber todo, no saber todo es no saber Conocer es conocer algo, no conocer algo no es no conocer Para saber todo, antes hay que saber muy poco Para conocer algo, antes hay que conocer mucho Para saber poco, antes hay que saber mucho Para conocer mucho, antes hay que conocer poco El conocedor, cada día agrega algo a su conocimiento El sabio, cada día descarta mucho en su sabiduría Con actuar así, el conocedor adquiere más y más conocimiento Con no actuar así, el sabio brilla más y más en su sabiduría Eso es lógica ¿ Cómo tener lógica? Primero céntrate, luego polarízate y por último oriéntate Al llevar a cabo esas tres operaciones del ser, estás listo para buscar un maestro El maestro debe ser un lógico ¿ Cómo superar un obstáculo? Acogiéndolo y aceptándolo, como abismo o sima sin fondo No moviéndote, como cima de una montaña Fluidamente horadarlo, como lluvia y sus gotas Suavemente abatirlo, como ráfagas de viento Decisivamente aniquilarlo, como rayo, es decir trueno y relámpago, juntos Constantemente derrumbarlo y continuamente consumirlo, como llamas de fuego

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Serenamente aplastarlo, como olas de mar en las orillas Creativamente cambiando tú mismo, como el cielo y sus nubes Graciosamente saltarlo, como por arte de magia Existencialmente entenderlo, como obra del destino El destino es dialéctico, no ecléctico El árbol de la lógica tiene muchos ramos Hay una lógica del sueño, la lógica onírica • Hasta existe la lógica del absurdo, el nonsense lógico • En el ser humano actúan seis tipos de lógica: espiritual, anímica, somática, social, existencial y magisterial o iniciática • Además de ser congruente y coherente, lo lógico debe ser consistente, consecuente, concordante y coincidente • Las operaciones de un campo específico están regidas por una lógica específica y por ende, correspondiente a ese preciso campo He aquí un protocolo lógico para operar en el mundo matemático de los autómatas: Procedimientos para actuar con lógica en toda circunstancia • • • • • • • • ¿Qué hay aquí? Respuesta: Seres, hechos y objetos ¿ Qué tipo de lógica rige cada uno de estos módulos o niveles? R.: Existencial, cíclica y utilitaria, respectivamente. Eso quiere decir existencial para los seres, cíclica para los hechos y utilitaria para los objetos. P.:¿ Cómo es la lógica existencial? R.: La lógica existencial rige todas las operaciones y todos los movimientos de los seres. P.: ¿ Cuantos tipos de seres hay ? R.: El ser máximo es el ser humano. Luego están los animales, los árboles y todo lo vegetal, las piedras y todo lo mineral, los seres metafísicos (angélicos, elementales, potenciales, mentales), a su vez regidos por tipos especiales de lógica. De hecho, todos los demás llamados "seres" son "criaturas". Sólo el Ser Humano posee la categoría de SER.

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P.: ¿ Cuales son o cual es la lógica del ser humano? • R.: La lógica óntica. Ese tipo de lógica está compuesto por un grupo de lógicas subyacentes: lógica espiritual, lógica afectiva o anímica o energética, lógica somática o corporal, lógica social o personal, lógica existencial y lógica magisterial o iniciática. • ¿ Cómo aplicar este conocimiento? • R.: Considerando los aspectos binarios - positivos y negativos - de los hechos, se lee el contenido en el tiempo, se busca el valor en el espacio y se encuentra el uso a través de la forma.

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Hay que estudiar el árbol teórico de la lógica Existe la lógica de los hechos y también la lógica de los objetos La lógica de los objetos es la lógica del espacio y también de la forma La lógica de los hechos es una lógica del ciclo y de sus diferentes fases, momentos y períodos La lógica del lenguaje es una lógica noemática Hay tres tipos de -CIPIENTE: in-, ex-, reHay cinco tipos de -GENTE: a-, dili- , in-, re-, viEl martillo es el símbolo del yunque y viceversa Martillo: Agente dinámico Metal: Paciente moldeable o plástico Yunque: Ente fijo El símbolo es un complemento de algo, junto con lo cual se completa un todo inicial Es bueno repetirlo: No existe nada ilógico Las palabras dicen todo y son completas y perfectas: yo soy quién, acaso, no las entiende El lenguaje tiene noemas o ideas, el habla palabras o conceptos y la acción, actos y actividades ¿ Qué es la Verdad? ¿ Cuál es la Realidad? ¿ Quién es el Ser? ¿ Cómo es la Actualidad? ¿ Cuándo es vigente la Utilidad?
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• ¿ Por qué ésta Modalidad? • ¿ No habrá otra Posibilidad? • Un desastrE es desastrOso y desatrAdo, pero no puede ser desastrIdo ni desastrUdo • Ser lógico es no depender de ninguna clase de restricciones • Las restricciones pueden ser de sonido, de luz, de forma, de espacio, de tiempo, de cuerpo o - si se quiere ser más formal - de familia, de salud, de dinero, de conocimiento, de poder, de hábitat, de humor, de inventiva, de principios y de procedimientos mágicos para salir de toda trampa • Hay con-, re-, -STRICCIONES, de-, ob-, in-, -STRUCCIONES, ab-, ex-, sub-, -STRACCIONES y, no obstante, carecemos de -STROCCIONES y de -STRECCIONES . . . • La lógica del Ritmo es la misma que la lógica del Cambio • Hay una fórmula óntica que involucra a los seres, a los hechos y a los objetos • Los Seres son Todo, los Hechos son Algo y los Objetos son Vacío • La lógica es Eso: Eso es Todo más Algo más el Vacío • Conclusión: Eso es Todo • Infinito(Todo) más Equis(Algo) más Cero(Vacío) es Infinito • Todo es Infinito • Infinito es Todo • Si quieres ir más allá del Infinito véte al Transfinito y encontrarás el logaritmo de Uno • Si quieres llegar al Infinito, mete debajo de ti un Cero y llegarás • Las Cosas están regidas por la lógica del diseño, lógica del uso del espacio • El juego entre el Tiempo y el Espacio se llama Cambio • El Tiempo: Seres • El Espacio: Cosas • El Cambio: Hechos • Quién - El Ser Humano • Cual - El Animal
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• Qué - El Objeto • Eso - El Hecho • • • • • • • • • • El Uso - Arquitectura - Dónde El Valor - Psicología - Cual El Saber - Sabiduría - ¿ Y? El Conocimiento - Ciencia - Cuándo El Hacer - Arte - Qué El Sistema - Técnica - Cómo La Causa - Filosofía - Por qué El Uso - Economía - Cuánto La Vida - Existencia - Quién El Vacío - La Revelación - ¿ A?

• Cuando la gente toca tu figura de lo recto y te propone cambiarla, no hay trato. Sólo pueden imponerte lo correcto y criticarte lo incorrecto. A ti te corresponde decidir qué cosa es recta. • El Símbolo es una entidad que necesita de un complemento para formar un todo • Hay sólo dos tipos de -CUENTO: re-, des• Eso: Todo, Nada, Algo, Ello, Aquello • Aquello es la Verdad • O sea: Eso • Al afirmar que no hay ESO ilógico, se debe designar el tipo de lógica que rige a lo que se ha llamado AQUELLO. A raíz de ello, se asigna al TODO la categoría de óntico, y no se va a considerar ya tan sólo como lógico sino como lógicamente óntico y, en consecuencia, ónticamente lógico • Ya sabemos que la lógica de la Verdad - lo que me suena a disparate - es alética ( a no confundir este término con lo "atlético") • La lógica no puede ser sino de la Verdad • La lógica del Todo es, de cajón, holística • La lógica de la Nada es, más obvio no puede ser, nihilista • No obstante, la lógica de Algo no es, necesariamente, algorítmica • La lógica del Vacío es materialista: Los objetos desocupan un lugar en el espacio, no lo ocupan • La lógica de Ello es la estética, la lógica de lo Bello
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• Con Eso hemos concluido los cinco tipos de lógica de lo que hay • Lo que hay es la unidad de los seres, la multiplicidad de los hechos y la ilusoria materialidad de los objetos * FIN DEL PROTOCOLO PARA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y SAPIENCIAL ROBÓTICA Daniel Medvedov

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