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MIÉRCOLES 27 DE MARZO DEL 2013

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POSDATA

Jorge Arturo Mendoza Huertas
Récord Guinness en cálculo mental 2005

KAREN ZÁRATE

ABELARDO SÁNCHEZ LEÓN

Nací en Castilla, Piura, el 4 de julio de 1971 y cinco años después mis padres advirtieron que podía resolver cualquier operación matemática mentalmente. Mi hija Fátima, de nueve años, nació con el mismo don que yo. Fui taxista por necesidad, pero hoy soy uno de los tres mejores calculistas del planeta. Gracias al nuevo Proyecto Soroban, unos 20 mil niños de todo el Perú aprenden cálculo mental de forma divertida con ayuda de un ábaco japonés.

LOS ÁRBOLES MUEREN DE PIE
“Prefieren, de lejos, ver caer una casona que un árbol. Las casonas tienen los días contados”.

“Enseñar cálculo mental a los niños es más grato que ganar el récord Guinness”
JUAN PABLO LEÓN ALMENARA

El prodigio Arturo Mendoza no parpadea cuando enfrenta complejas operaciones matemáticas en segundos. No en vano se le conoce como el ‘Einstein cholo’ y hasta como ‘Calculón’, apelativo con el que Phillip Butters lo bautizó en un detrás de cámaras. er víctima de los juegos mentales de esta calculadora humana es más divertido cuando logra describir tu futuro en números. Arturo Mendoza me retó: “¿Cuál es tu fecha de nacimiento?”. — Nací el 10 de agosto del 1986. Fue un domingo. Mira, si vivieras hasta los 85 años, por ejemplo, te quedarían en la Tierra 21.303 días, equivalentes a 511.272 horas o a 30 millones 676. 320 minutos. Ah, y morirías un día lunes. —Tardó menos de 10 segundos en calcular todas esas cifras y pronosticar mi posible destino. También te puedo decir que te quedan 1.840 millones 579.200 segundos de vida. Mi mente razona más rápido que otras. —¿Se considera un genio? No lo soy. Solo es cálculo. Todos los números que me llegan a la cabeza los descompongo, los analizo si son pares, impares, primos... No es automático ni de memoria, solo rapidez. —¿Ningún científico le ha preguntado qué hay en su cerebro que le permite razonar así? En Alemania ya me han hecho prue-

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bas de velocidad mental por varias horas con un montón de chupones en la cabeza para observar hasta dónde podía llegar mi mente. Me cansé y nunca recibí los resultados. —¿Le intrigó el número pi en algún momento de la vida? Precisamente, uno de mis retos fue tratar de descubrir el área de un círculo sin utilizar el número pi. Si lo hubiera logrado no estaría aquí, probablemente. —Muchos prodigios que han competido con usted sufren algún tipo de autismo. Como el famoso calculista y amigo mío Jerry Newport, que inspiró una película sobre su vida. Pero no tuve ni señales de esa enfermedad. —Pasó de ser taxista en Piura a tener un Guinness en cálculo mental. Dejé el carro porque quise explotar mi talento. Saqué del cofre lo que tenía guardado. Años atrás, ubiqué al calculista español Alberto Coto, quien me habló del Guinness y del Campeonato Mundial de Cálculo. Todos me dijeron que para concursar debía tener un nuevo récord. —Así que se propuso sumar mil números en el menor tiempo posible, alcanzando la fama... Lo hice en 53,5 segundos, 15 segundos menos que el mismo Alberto Coto, anterior campeón mundial de cálculo mental. —Después se abocó en enseñarle a los niños peruanos a calcular operaciones mentalmente, dando a luz al Proyecto Soroban... Poder enseñar el cálculo mental de manera divertida a los niños es más

grato que haber obtenido un récord Guinness. Utilizar el ábaco japonés [soroban] les permite trabajar los dos hemisferios del cerebro, aumentar la creatividad y la concentración, la memoria, la psicomotricidad, motiva el trabajo en equipo, la competencia sana… Capacitamos a los docentes, vendo la idea, importo los soroban y se los ofrezco a los padres. Así imparto una nueva forma de aprender matemáticas. Actualmente, cerca de 20 mil alumnos desde los 5 años de edad se benefician en colegios de Piura, Chiclayo, Arequipa, Lima, Huancayo, Satipo, Tarapoto, Moyobamba... —Son algunas ciudades que precisamente padecen del llamado analfabetismo numérico...

Todos los números que me llegan a la cabeza los descompongo, los analizo si son pares, impares, primos... No es automático ni de memoria, solo rapidez”.

El soroban permite que el alumno pierda el temor a los números [...] La matemática lúdica es la solución”.

Así es. El soroban permite que el alumno pierda el temor a los números. Siendo hábil con las matemáticas, vas a ser hábil para todas las materias por la seguridad que te ofrece. Cuando empecé a enseñar, todos se divertían, aplaudían y les daba risa cómo se pueden hacer operaciones complejísimas tan fácilmente con esta herramienta. Se pueden hacer adiciones de todo tipo, decimales, multiplicaciones, división. Debemos dejar el copiar y pegar, y ahora debemos crear. La matemática lúdica es la solución. —¿Cómo es que un Guinness en cálculo mental, campeón mundial en adición y el mejor del planeta en la categoría operaciones sorpresa nunca tuvo una mano del Estado? Le envié una carta a la Presidencia de la República en el 2011 con el Proyecto Soroban por escrito. Adjunté en un sobre dos ábacos japoneses para que se animen a probar sus virtudes. En la carta de respuesta me dijeron que iban a derivarle el mensaje al Ministerio de Educación. Hasta hoy sigo esperando su comunicación. — ¿Su talento lo ayudó a salir de una mala situación económica? La genialidad no da plata. Es uno mismo quien debe generarse un trabajo con el talento. El Guinness que poseo es un record honorífico, igual que la Medalla de Lima que también obtuve y el premio al mejor personaje del año en el 2006 por una encuestadora. — Pudo haber obtenido mucho dinero en el casino. En Alemania, un amigo y yo fuimos al casino a jugar blackjack y nunca perdimos. Claro, no apostamos mucho para que no sospechen. — ¿No utiliza la calculadora ni en momentos de flojera? No necesito esfuerzo para sacar resultados mayores a 16 dígitos. Es más, me relaja practicar el cálculo mental. ¡Hasta pesco a los cambistas cuando les falta darme 20 céntimos!

ay varios lugares comunes relacionados con la literatura y que perduran a lo largo de los años. Se trata de libros que muy pocos han leído pero que se repiten a través de las generaciones: “El mundo es ancho y ajeno”, por ejemplo, o “Todas las sangres”. Los periodistas son los primeros en echar mano de esos títulos famosos, de tanto repetirse, sin que necesariamente hayan sido leídas esas dos emblemáticas novelas peruanas. Le sigue los pasos la recurrida “Barrio de broncas”, que ha desaparecido de las librerías, pero que se cita con gran seguridad. “Todas las sangres” es el título más citado de la historia peruana y alude a la mezcla de etnias que conviven en nuestro territorio. Pero, como me explica un médico, si una persona tuviera todas las sangres en sus venas simplemente moriría. Hay, sin embargo, un título al cual recurrimos con gran naturalidad: “Los árboles mueren de pie” e, incluso, sabemos de memoria el apellido del autor. Cada vez que me encuentro en una sala de redacción ese título surge como una bengala que hay que descartar por lo socorrido que resulta, y los colegas repiten resignados: Casona. Faltaba menos: los árboles mueren de pie y el autor tiene el apellido de esas construcciones que caen demolidas por las combas furibundas de las grandes empresas inmobiliarias. Lima tiene pocos árboles, y los ejemplares que existen desesperan a ciertas personas que no soportan limpiar las hojas que caen en la entrada de su casa. Prefieren, de lejos, ver caer una casona que un árbol. Las casonas tienen los días contados y quienes las venden como terreno tienen que desprenderse de los enormes muebles que ya no entran en ningún departamento de moda. Mi amiga Pilar de la Jara tiene un piano y le he sugerido que lo done a la Sinfónica. Su casa será, dentro de poco, un gigantesco edificio en San Isidro plagado de miles de ventanitas. “Los árboles mueren de pie” va a contracorriente del espíritu nacional: en pocas ciudades tenemos parques. En Arequipa, por ejemplo, se han bajado sin piedad la famosa campiña; igual suerte corre Cajamarca; y en la Amazonía la deforestación avanza a pasos agigantados. Parece que le tuviéramos cólera a los árboles. En Iquitos, en Yurimaguas o en Tarapoto simplemente no hay árboles en sus calles. En Piura está en vías de extinción el entrañable algarrobo y, sin embargo, sin haber visto la obra de teatro, habría que averiguar si alguna vez la estrenaron en Lima, recurrimos a la figura de que los árboles mueren de pie cuando los simples mortales lo hacemos echados o, simplemente, nos incineran y arrojan las cenizas a las amables aguas del mar.

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