R. H.

ROBINS
Profesor de lingüística
en la Universidad de Londres
BREVE HISTORIA
DE LA LINcüíSTICA
SEXTA EDICION ACTUALIZADA y AMPLIADA
Traducido por
ENRIQUE ALCARAZ VARO
Catedrático de
L\.O
C'. O(J ,) f'
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J\'o..; >1.
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1992 edtcwiaI Paraninfo
8
La lingüística
del siglo actual
La periodización histórica por siglos es, por lo general, bastante arbitraria, pero
presenta valores de tipo nemotécnico para aquellos casos en que existe una con­
centración de tendencias y corrientes, en un siglo dado. Debido a una serie de
factores históricos, y tras haber pasado antes por otras tendencias no historicistas,
el siglo XIX quedó dominado por los estudios de carácter histórico; pero al revisar
la obra surgida por la influencia de los neogramáticos, nos encontramos en pleno
siglo xx; y de igual modo tendremos que indagar en el siglo XIX y en los que
le precedieron, al tratar de hallar el origen de muchas de las actitudes y teorías
modernas buscando no sólo los antecedentes directamente relacionados con las
figuras más importantes y sus enseñanzas, sino también las corrientes específicas
del pensamiento que puedan interesar al hombre de hoy.
Ya hemos considerado la escena del siglo XIX en la que se fraguó la formación
de los primeros lingüistas del siglo xx; en ella se pueden distinguir tres vertientes:
la continuación de la tradición gramatical y lingllística transmitida desde la Anti­
güedad a través de toda Europa. la estimación progresiva de la obra lingüística
hindú, especialmente en el terreno de la fonética y fonología, y la asimilación
de la lingüística, entendida como ciencia histórica, a algunas de las actitudes del
siglo XIX, tales como el comparatismo, el evolucionismo y el positivismo de las
ciencias naturales.
Al tratar de seleccionar las líneas que han movido y que mueven el siglo actual,
estamos haciendo "historia contemporánea». La actitud histórica es la misma aun­
que la situación difiera por ser menos formalizada y por contar con más material
de estudio y trabajo. Además, aquí estamos tratando de teorías y de personas
conocidas por los textos de introducción elemental a la lingüística, que nos resul­
tan más familiares que las del siglo XIX y, por supuesto, que la de los siglos prece­
dentes, aunque también hemos de tener en cuenta que la misma proximidad de
221
('¡\I'ITIILf) ()( 'TAVIl
l. e.cenl nON cllllculta todo discernimiento de las escuelas y movimientos defini­
lluM. '1 de IUN "escuelas» de cierta inmanencia. El caminante divisa con claridad
d••d. 1c.luli las llanuras, los ríos y los bosques por donde ha pasado, pero cuando
mini I'I'cci""Il1Cntc a su alrededor, las lomas, los árboles, los arroyuelos y los
IUl!HI'I'IlN (lllsihlemente no le darán una idea muy clara de cómo será el paisaje
vhlto deNde una posición muchísimo más alejada. Además, los autores y las obras
recientes están sujetos a la dura justicia, que llega a veces a cruel injusticia de sus
cUlllcmporáneos e inmediatos sucesores sobre lo que ellos creen que es digno
de mención o que ha representado algún tipo de progreso. Se ha dicho que de
ION científicos que ha habido en el mundo, la mayoría de ellos viven en la actuali­
dnd; y esta afirmación también es válida para la ciencia lingüística, teniendo en
cuenta la expansión tan amplia realizada por los estudios lingüísticos en las univer­
sidades del mundo. Cualquier historia que tratara de la investigación lingüística
de hoy y de un pasado muy reciente, incluso en una escala semejante a la hecha
de la Edad Media o de la Antigüedad, sería de unas dimensiones desproporciona­
das; y si la abreviáramos sería simplemente una lista de nombres académicos.
En este capítulo pensamos hacer un repaso de los avances lingüísticos más recien­
les, relacionándolos históricamente entre sí, en vez de resumirlos brevemente,
ya que esto se puede hallar con facilidad en la mayoría de los libros de texto.
1
El contraste más evidente entre los dos siglos ha sido el rápido crecimiento de
la lingüística descriptiva, frente a la lingüística histórica, hasta llegar a su situación
actual de predominio. La figura clave de este cambio de actitud del siglo XIX al
XX fue el lingüista suizo Fernando de Saussure, que, tras haber estudiado en Leip­
zig con miembros de la escuela neogramática, se dio a conocer por primera vez
en la investigación lingüística por medio de una importante contribución a la lin­
güística comparada indoeuropea.
2
Aunque no tuvo muchas publicaciones, las cla­
ses y conferencias que dio, impresionaron tanto a sus alumnos, que en 1916 éstos
las publicaron con el nombre de Cours de linguistique générale, auxiliándose no
sólo de las notas tomadas en clase, sino de todos los apuntes que se conservaban
escritos por Saussure de su puño y letra
3
; pero a Saussure se le conoce más que
nada por lo que escribieron sus alumnos.
Saussure se sirvió de pocas lenguas para sus estudios, particularmente las len­
guas conocidas de Europa; pero su influencia en la lingüística del siglo xx, que
él inauguró, no ha sido superada. La publicación del Cours ha sido comparada
a una «revolución copernicana» en el campo de la lingüística.
4
Muchas de las
ideas sobre el lenguaje expuestas por Saussure ya habían sido expresadas casi
un siglo antes por Von Humboldt (páginas 208:"9); no se sabe el grado de influencia
ejercido por éste, .pero se ha sugerido que debió existir alguna relación.
s
La teoría
general de Humboldt atrajo menos la atención porque en aquel entonces los estu­
dios históricos se encontraban en su momento ascendente; las enseñanzas de
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
Saussure aparecieron en el momento en que el impulso dado por los neogramáti­
cos había llegado a un punto de reposo.
Desde un punto de vista histórico, las ideas de Saussure caen bajo tres títulos.
En primer lugar, formalizó y explicitó las dos dimensiones fundamentales e indis­
pensables de los estudios lingüísticos, que sus antecesores habían ignorado o acep­
tado: la dimensión sincrónica, merced a la cual las lenguas son consideradas como
sistemas de comunicación independientes en un determinado momento de la línea
del tiempo, y la dimensión diacrónica, en la que los cambios debidos al paso del
tiempo son tratados históricamente. Fue mérito de Saussure distinguir estas dos
dimensiones o ejes de la lingüística, el sincrónico o descriptivo, y el diacrónico
o histórico, cada uno con sus propios métodos y principios, siendo los dos esencia­
les en cualquier curso de lingüística. Las conferencias incluidas en el Cours deben
considerarse un factor esencial en el desarrollo de los estudios descrip­
tivos de este siglo.
En segundo lugar, distinguió la competencia lingüística del hablante, de los
fenómenos o hechos lingüísticos (las elocuciones), dándoles los nombres de lan­
gue (lengua) y parole (habla) que han pasado sin traducir del francés al léxico
lingüístico de uso internacional. La parole está formada por los datos y hechos
accesibles al observador, pero el objeto propio de estudio del lingüista está en
la langue de una comunidad, en el léxico, la gramática y la fonología impuestos
a cada individuo por la sociedad en la que se educa, y en la que habla y entiende.
Muy influido por la teoría sociológica de Emilio Durkheim, De Saussure exageró
la realidad suprapersonal de la langue por encima del individuo, especialmente
cuando declara que la langue no está sujeta a la capacidad de introd!lcción de
cambios del individuo, aunque reconoce que los cambios de la langue proceden
de los cambios hechos por los individuos en su parole. 6
En tercer lugar, De Saussure demostró que se ha de concebir y describir la
langue sincrónicamente como un sistema de elementos lexicales, gramaticales y
fonológicos que mantienen relaciones entre sí, y no como una suma de unidades
independientes (lo cual era para él una simple nomenclatura).7 Esta es la teoría
expresada en su afirmación de que una lengua es forma, no sustancia, que ilustró
con sus muy conocidas metáforas del ajedrez y de los trenes, identificados y cono­
cidos por el lugar que ocupan dentro del sistema, del juego o de la red de ferroca­
rriles, y no por la composición sustancial de los mismos.
8
En una lengua, estas
interrelaciones se basan en dos dimensiones fundamentales de la estructura lin­
güística sincrónica, la sintagmática, en línea con la sucesión de la elocución, y
la paradigmática (asociativa) en sistemas de elementos o categorías contrastivas.
9
Esta exposición del enfoque estructural del lenguaje es una cuestión latente y
permanente en la lingüística moderna y justifica la reivindicación por parte de Saus­
222
223
-_._._-
CAPiTULO OCTAVO
sure de la independencia de la lingüística como materia de estudio por derecho pro­
Cualquiera que sea la interpretación que se le dé hoy al significado de "es­
tructuralismo", serán pocos los lingüistas que no atribuyeran una organización es­
tructural a sus obras.
La glosemática de Hjelmslev representa el énfasis, sin salirse de extremos
lógicos, de la concepción saussureana de la forma frente a la sustancia, del «plano
del contenido» (semántica y gramática) y del «plano de la expresión» (fonología),
y también de la definición de forma, entendida como las interrelaciones de los
elementos; es decir, que el análisis de contenido debe ser independiente de crite­
rios extralingüísticos, y el análisis de la expresión debe hacerse libre de criterios
fonéticos (extralingüísticos según su concepción). El objeto de esta ciencia es el
estudio de las relaciones entre elementos, no los elementos. Teniendo esto presen­
te puede realizarse el ideal saussureano de una lingüística autónoma,
te de cualquier otra disciplina. Se pueden analizar los dos planos hasta sus últimos
componentes (p. e. vaca en IVI, lal, Ik/, lal, o en v, a, c, a, en el plano de la
expresión, yen «toro», «hembra», «singular», en el plano del contenido). No son
isomorfos, ya que no existe relación alguna entre los fonemas individuales y los
elementos mínimos constitutivos del contenido; pero ambos planos son analizables
en formas análogas, siendo coordinados y equivalentes en cualquier sistema de
lengua. Es precisamente esta equivalencia entre los dos planos lo que muchos
no han podido aceptar, puesto que las diferencias del plano de la expresión son
observables en una lengua, sin ningún tipo de dependencias, y pertenecen a un
campo limitado, mientras que las diferencias del contenido semántico (que es ili­
mitado) sólo pueden ser observadas a través de las diferencias del plano de expre­
sión de una lengua. 11
El esmdio estructural del significado basado en la existencia de términos lexi­
cales relacionados en forma de campos semánticos es fruto, en parte, de las ideas
expuestas por Saussure.
12
En el campo de la fonología han sido más inmediatos e importantes los efectos
de la teoría estructural del lenguaje de Saussure, la cual coincidió de forma muy
notable con los adelantos conseguidos en fonética por los fonetistas del siglo XIX.
Desde el Renacimiento, la fonética y todas las aplicaciones que pueda tener
en la enseñanza de idiomas, en la ortografía, en la taquigrafía, etc., recibieron
mucha atención en Inglaterra, influyendo en este terreno, además, desde el siglo
XVIII, la obra de los fonetistas hindúes, tal como se ha indicado en el Cap. 6 13
Sir Williams Jones mostró y despertó en otros gran interés por los problemas de
la transcripción fonética del sánscrito, persa y arábigo, que contaban con otro
sistema de escritura, diferente al heredado de Roma. Su «Disertación sobre la
ortografía de las palabras asiáticas con letras romanas» ensalzaba las ventajas del
224
lA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
silabario Devanagari y del alfabeto árabe frente al inglés. Como pocos de sus
contemporáneos, él supo distinguir con claridad las diferencias existentes cntre
sonido y letra, y con vehemencia se lamentó de que en inglés se hablara
camente de «cinco vocales».14
La obra fonética de Sir WilIiam Jones fue estudiada muy detenidamente por A.
1. EIlis, que colaboró con Sir Isaac Pitman en la reforma del alfabeto. Gracias al
interés demostrado por los ingleses en la fisiología de la fonación se pudo publicar
el tratado de C. R. Lepsius Standard Alphabet, 15 que fue el fruto de la investiga­
ción conjunta de europeos e ingleses; en este trabajo se clasifican los sonidos vocá­
licos y consonánticos por la articulación, y tomando ejemplos de varias lenguas
utiliza símbolos aplicables a todas. A esta obra le siguió en 1889 el Alfabeto Foné­
tico Internacional revisado que más tarde se denominaría Asociación Fonética In­
ternacional. Este alfabeto, el "IPA", se ha seguido imprimiendo sin interrupción
y sujeto a revisiones periódicas de ajustes, símbolos y terminología.
El interés de la familia Bell por estas cuestiones dio como resultado la inven­
ción del teléfono en los Estados Unidos, donde se conmemora a Alexander
Graham Bell, (1847-1922), con el nombre de la compañía telefónica Bell
Company ofAmerica. Bell fue descendiente de una familia de emigrantes ingleses.
Tanto él como su padre, Alexander Melville (1819-1905), y su abuelo, Alexander
(1790-1865), se dedicaron al estudio e investigación de los problemas de la fonación
y articulación de sonidos, y las aplicaciones terapéuticas de la fonética. A. M.
Bell inventó un sistema de «lenguaje oral visible» basándose en los ensayos de
otros (página 147), dando una notación gráfica diferente a cada proceso separado
de articulación. Sweet adoptó este sistema gráfico con algunas correcciones y mo­
dificaciones en su Primer of Phonetics.
16
Henry Sweet fue uno de los estudiosos más destacados en Gran Bretaña, du­
rante la segunda mitad del siglo XIX, en fonética y en inglés antiguo, medieval
y moderno. Por temperamento, se sintió inclinado hacia los aspectos sincrónicos
y descriptivos de la lingüística, debido a su profundo nacionalismo y a la hostilidad
sentida hacia la investigación historicista, íntimamente ligada a Alemania. Como
suele suceder, sus méritos académicos fueron reconocidos antes en el extranjero,
y en especial en Alemania; en cambio, en Inglaterra, su actitud de permanente
crítica, su suspicacia, y, en los últimos años su justificada animadversión, le impi­
dieron alcanzar el rango profesora! en una universidad británica.
17
Durante el siglo XIX, la fonética giró alrededor de la fisiología y de la acústica,
siendo muy aceptadas las investigaciones de tipo experimental a finales del siglo.
Se estimó que las aplicaciones de la fonética en la reforma de la escritura y en
la enseñanza de idiomas eran muy importantes, ya que se dirigían hacia la exten­
sión de la educación y, por consiguiente, hacia el progreso social en general. u
225
<'APITlII.O (J('TA VO
Hlllílu lu llegada de Sweet, los fonetistas estaban interesados principalmente
en In reforma dc la escritura, incluyendo la creación de un sistema de símbolos
1I)l'nhéticos adicionales que pudiera tener aplicación universal. A finales de siglo
pudo comprobar que debido a la sofisticación de la fonética, cualquier sistema
OI'tolll'úfico, por muy reformado que estuviera, omitía diferencias fonéticas obser­
vllbles. por lo que se llegó a pensar que la meta propuesta de «a cada sonido,
un !loJo símbolo», se hizo irremediablemente complicada en la práctica. Este dile­
ma es observable en los primeros escritos de Sweet. En su Handbook ofphonetícs
distingue aquellos sonidos cuyas diferencias dependen de su entorno fonético. y,
por tanto, no tienen carácter distintivo, de los que por sí solos pueden establecer
diferencias lexicales entre dos palabras independientes. Virtualmente una misma
diferencia fonética puede ser distintiva en una lengua y no distintiva en otra, y
sólo las diferencias fonéticas distintivas necesitan una notación independiente' en
la transcripción ancha de una lengua. 19
Como los escasos sonidos distintivos de una lengua podrían ser transcritos fá­
cilmente por medio de caracteres romanos y otros pocos más, Sweet acuñó el tér­
mino' 'rómino ancho" por oposición a las transcripciones estrechas que requerían
muchos más símbolos diferentes.
Sweet no utilizó el término fonema, aunque este concepto se puede adivinar
fácilmente en toda su obra. Fue un lingüista polaco, profesor en Rusia, Baudouin
de Courtenay, quien distinguió los términos sónido, fono y fonema, usando la
palabra rusa fonema. Su teoría del fonema fue publicada en 1893, aunque con
toda probabilidad la concibiera mucho antes, casi al mismo tiempo que Sweet,
a pesar de que no hubiera contactos entre 20
Sin embargo, hasta la segunda década del siglo xx, el término fonema no tuvo
aceptación universal, y fue gracias a las enseñanzas de Saussure. Este utilizó la
palabra francesa phoneme, aunque casi siempre en el sentido de realización fonéti­
ca de los sonidos del habla; pero en su teoría estructural del lenguaje, el concepto
de distinción fonológica es la pieza central de toda la fonología.
Daniel Jones se sirvió de este concepto para la diferenciación de la transcrip­
ción «ancha» y la transcripción «estrecha» en su libro Outline of English phone­
tíes, que se publicó en 1918 (estos términos habían sido usados anteriormente por
Sweet). En la década de los años veinte, fue muy debatida la categoría del fonema
como unidad lingüística o como clase de sonidos, encontrando varias definiciones,
como entidad psicológica, como entidad fisiológica, como entidad trascendental,
o simplemente como recurso descriptivo.
21
El primer esquema y desarrollo de
verdadero valor, en lo que a la teoría del fonema se refiere, fue el realizado por
la escuela de Praga en los años veinte y treinta.
JiLJl¡.¡.
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
La escuela de Praga, incluyendo aRoman Jakobson, era un grupo de lingüistas
checos y de otras nacionalidades, reunidos en torno del príncipe Nikolai Trubetz­
koy, profesor de Viena desde 1923 a 1938; este grupo celebró varias reuniones
y publicó los conocidos Travaux du circle linguistique de Prague, Sus intereses
principales se centraban en la teoría fonológica, siendo la obra más importante pro­
ducida por esta escuela los Grundzüge der Phonologie (Principios de fonología)
de Trubetzkoy, finalizada antes de su muerte. 22
Trubetzkoy y los fonólogos de la escuela de Praga aplicaron la teoría saussu­
reana al concepto de fonema. Los sonidos pertenecían a laparole. el fonema per­
tenecía a la langue. Considerando que las lenguas estaban formadas por sistemas
de elementos relacionados internamente, no trataron los lingüistas de Praga el fo­
nema como simple clase de unidades o como recurso para la transcripción. sino
como unidad fonológica compleja que se realiza o actualiza con los sonidos del
habla. La relación de realización (representación o ejecución) entre las unidades
de un nivel y las de otro es fundamental en la teoría de Praga. Todo fonema
está formado por un número de rasgos distintivos o «pertinentes» que por sí solos
lo caracterizan como entidad lingüística; y cada rasgo entra en oposición o con
la ausencia del mismo, o con otro de, por lo menos, otro fonema de la
lengua. Los sistemas fonológicos se clasifican de varias formas según los rasgos
distintivos que componen los fonemas; así, en inglés Ipl, /bI, /tI, Idl y /kl, Igl for­
man oposiciones de sonoro/sordo en cada punto de articulación, mientras que el
griego antiguo estaba compuesto por un sistema de tres oclusivas
/pI Itl /kl
/\ /\
Ü
Iph/lbl Ithlldl /k. hl Igl
que comprende las oposiciones formadas por la presencia y ausencia de la sonori­
dad y de la aspiración.
23
El análisis de los sonidos del habla a base de rasgos componentes
no era nuevo; sin embargo, el análisis de los fonemas unitarios del nivel fonológi­
co, actualizados en el habla por distintos sonidos, a base de conjuntos ordenados
de contrastes específicos entre un número mínimo de rasgos distintivos, fue un
avance definitivo en la teoría fonológica y en el método descriptivo.
Además, este análisis que se hizo traspasando las fronteras del fonema puso
al descubierto la complejidad de los sistemas fonológicos. Ya no se pensó que
los fonemas eran elementos de un conjunto indeferenciado de unidades contrasti­
vas de una lengua, sino que eran unidades que entraban a formar parte de distintos
sistemas de relaciones según las distintas posiciones. Ipl, Ibl; /tI, Idl y /kl, Igl son
pares de fonemas que contrastan en inglés por la presencia o ausencia de la sonori­
226
227
CAPITULO OCTAVO
dad, tanto en posición inicial como central y final; en cambio, este contraste no
es funcional, es decir, se «neutraliza» detrás de Isl inicial, ya que en esta posición
sólo ocurre un tipo de oclusivas. Este mismo contraste se neutraliza en alemán
en posición final de palabra, en donde las oclusivas que aparecen son siempre
sordas. Este refinado análisis de contrastes fonológicos fue expresado establecien­
do «archifonemas», que comprenden sólo los rasgos que son distintivos en estas
posiciones de neutralización (p. e. bilabialidad, etc., y oclusión).
Estos procedimientos y otros muy s e m e j a ~ t e s fueron aplicados a los rasgos
de la cadena hablada que no eran ni segmentos vocálicos ni consonánticos, con
lo que la teoría fonológica extendió su acción a los rasgos llamados prosódicos
(no segmentales) de las sílabas, tales como la cantidad, el acento y el tono (inclu­
yendo la entonación), que tuvo implicaciones muy positivas en el futuro. Otro
avance significativo fue realizado en el análisis fonológico de las funciones sintag­
máticas de determinadas unidades y rasgos fonéticos, como son los medios fóni­
cos que marcan las fronteras entre sílabas y palabras, además de la función para­
digmática en la constitución de los distintos fonemas. A esta función demarcativa
dentro del sintagma se le dio el nombre de Grenzsignale o signes oristiques (seña­
les demarcativas de fronteras). 24
El concepto de fonema se pudo desarrollar dentro de la investigación efectuada
en la teoría de la transcripción ancha. Gracias a la labor realizada por la escuela
de Praga, este concepto fue uno de los fundamentales de toda la teoría lingüística
y de la descripción y análisis científicos de las lenguas.
Aunque toda su atención se centró en la explicación del concepto de fonema,
esto no fue impedimento para que algunos de los miembros de esta escuela hicie­
ran contribuciones importantes en otros campos de la lingüística y en algunos
temas más periféricos, como la estilística. Publicaron varios estudios sintácticos,
y la tipología sintáctica comparada del checo y de otras lenguas eslavas encuentra
su más genuina representación en las obras que los lingüistas checos han publica­
do desde 1945. 25 En morfología el estudio hecho por Jakobson sobre el sistema ca­
sual del ruso, y los ensayos de abstracción de un contenido semántico para cada
caso, a partir de este estudio, representan una proyección de los mismos procedi­
mientos analíticos aplicados en fonología para la descripción de las categorías gra­
maticales.
26
La teoría desarrollada por Trubetzkoy y sus colegas de la Escuela de Praga,
interesada fundamentalmente por el análisis fonológico, dio muchos e importan­
tes frutos. El análisis de unidades lingüísticas a base de rasgos distintivos, am­
pliado también a la morfología por Jakobson (p. 227) ha sido aplicado posterior­
Illent..: al análisis gramatical en general, y en la actualidad es la parte central de
la gramática transformacional-generativa (véase pág. 253)27 aunque la fluidez natu­
22R
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
ral y la falta de fijación de los significados le xi cales de muchas, quizás de la
mayoría de las palabras, impidan, con toda probabilidad, que se pueda lograr un
análisis semántico total con estos únicos medios.
28
Este tipo de análisis ha sido
ampliado a la semántica, con la esperanza de que sirva para formalizar la aparen­
temente ilimitada gama de funciones o significados semánticos transportados por
las unidades lexicales de todas las lenguas. Hay algunas áreas de aplicación que
resultan muy claras, como son los subsistemas lexicales formados por términos
pertenecientes a sectores delimitados culturalmente, como los vocabularios que
expresan el parentesco. La palabra «tía», por ejemplo, puede ser analizada a
base de los siguientes rasgos: «parentesco», «primer grado ascendente», «primer
grado de colateralidad» y «mujer»; la palabra «tío» contrasta con la anterior sólo
por el rasgo del sexo. Se han hecho varios intentos de extender esta especie de
esquematización componencial a otras áreas más amplias del vocabulario de una
lengua.
En fonética y en fonología, el análisis a base de rasgos distintivos produjo
unos resultados espectaculares, gracias también a la ayuda de los estudios acústi­
cos y de comunicación oral. Estos avances están muy ligados a R. Jakobson,
miembro del círculo primero de Praga, quien desde el principio de su carrera
li1" decidió que mucho se podría progresar en las cuestiones fonológicas si se conside­
raban los rasgos distintivos que forman los fonemas, desde el punto de vista
acústico y del receptor humano, en vez de analizarlos desde la posición articulato­
ria o del emisor. Para esto, Jakobson se basó en los descubrimientos de los
especialistas en acústica H. von Helmholtz y C. Stumpf, en lo que a los triángulos
básicos se refiere
lil lul ItI Ipl
y
lal /kl
en donde vemos que los contrastes agudo-grave siguen una línea horizontal, mien­
tras que los contrastes difuso-compacto van en dirección vertical, siendo todos
ellos rasgos que resultan de las diferentes configuraciones de la cavidad vocálica. 29
En la guerra, Jakobson se trasladó a los Estados Unidos" y allí, en colabora­
ción con especialistas del espectógrafo, llegó a analizar, las distinciones inherentes
de los fonemas de todas las lenguas, formando hasta doce contrastes binarios
,ili
de rasgos acústicos, definidos a base de la distribución de la energía de las diferen­
tes frecuencias «<formantes») de las ondas sonoras, y sin relacionarlos con las
articulaciones.
3o
En este tipo de análisis los sistemas fonológicos se establecen
en matrices donde se incluyen las oposiciones de los rasgos, y los fonemas partici­
229
CAPITULO OCTAVO
plln en más de un contraste binario frente a los demás fonemas de la lengua.
Todo esto se puede observar en el diagrama de Jakobson y de Lotz, del sistema
fonémico del francés. Este tipo de análisis, en el que los segmentos son considera­
dos teóricamente como haces simultáneos de rasgos distintivos, ha facilitado el
modo de representar el lazo fonológico que une al componente sintáctico y a
la elocución transcrita de la gramática generativa-transformacional (página 253),
aunque en este caso muchas veces se descuida la transcripción fonémica.
31
En lingüística histórica, la teoría del fonema, en especial la interpretación
dada por la escuela de Praga, llevó a modificar muy sensiblemente los puntos
de vista neogramáticos (páginas 205-6). Lo que realmente lograron los neogramáti­
cos fue una formalización y explicitación del concepto de ley fonética, estando,
por tanto, muy interesados por los sonidos como segmentos fonéticos individua­
les. Cuando los cambios fonéticos fueron reconsiderados a la luz de la teoría
del fonema, merced a la cual los sonidos de las lenguas forman sistemas de
contrastes interrelacionados, toda atención se centró en la evolución de los siste­
mas fonológicos en lugar de los cambios individuales y, presuntamente, indepen­
dientes de los sonidos. Este estudio se hizo siguiendo dos aproximaciones. En
la primera, el producto resultante de un cambio fonético era un sistema fonológico
diferente, a menos que el cambio afectara sólo a diferencias de tipo fonético,
dentro de los límites de!" conjunto de contrastes existentes. En un sistema vocálico
de ocho unidades a base de cuatro fonemas vocálicos anteriores y cuatro posterio­
res, si dos vocales posteriores se fusionan (por ejemplo [;J] > [o]), el contraste
entre I;JI y 101 se pierde, con lo que se forma un nuevo sistema asimétrico de
cuatro vocales anteriores y tres posteriores. Jokobson ha estudiado las evolucio­
nes de /kl y Igl en el letón, las cuales dan alófonos palatales ante las vocales
lil y lel ([ts] y [dz]), y se separan en fonemas independientes, Itsl y Idzl, que
contrastan con /kl y Igl, después de que lail se haya monoptongado en li/; Fourquet
ha reexaminado y reinterpretado los cambios fonéticos del germánico incluidos
en las leyes de Grimm, basándose en la evolución de los sistemas, en vez de
en los cambios de sonidos determinados, yha explicado estos fenómenos históri­
1 !II
1,
cos como el mantenimiento de las oposiciones fonológicas, a pesar de las presio­
nes que sufren los hablantes hacia cambios generales y sucesivos.
32
En la segunda, el cambio fonético no es considerado con relación a su efecto
1
sistémico, sino más bien desde el punto de vista de la causación sistémica. Los
11'
1
neogramáticos se curaron en salud sobre las posibles causas de los cambios fonéti­
i
1.1. 1.
i
cos, y Bloomfield, siguiendo sus dictados, declara: «Las causas de los cambios
,1
fonéticos nos son desconocidas.»)) Hay posibilidad de cambios fonéticos desde
el momento en que la actividad lingüística no es más que una capacidad aprendida
socialmente y transmitida de una generación a otra; pero las causas que producen
los cambios son múltiples y complejas. Deben aceptarse como causas los factores
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
externos, tales como los contactos entre lenguas, el bilingüismo, los efectos de
los sustratos cuando se superpone una lengua extranjera en una comunidad lin­
güística y la influencia de los sistemas de escritura; también pueden influir las
causas genéticas, aunque esto se encuentra en una etapa especulativa todavía.
No obstante, una causa muy importante hay que cifrarla en ei interior de los
sistemas fonológicos de las mismas lenguas.
Aunque parezca extraño, Saussure resaltó tanto la importancia del concepto
estructural del lenguaje en una descripción lingüística que llegó a negar explícita­
mente la relevancia diacrónica de la estructura.
34
La economía de esfuerzo produ­
cida por el uso múltiple de los contrastes de rasgos, una vez que se han dominado
éstos, propicia la conservación y la generación de la simetría de los sistemas
de fonemas (¡pi, /tI, Ik/, Idl, Igl requieren tantos rasgos contrastivos como un siste­
ma más completo y más simétrico Ipl, Itl, Ik/, Ibl, Idl, Ig/); pero la asimetría
fisiológica de la cavidad vocálica impide la consecución de una simetría perma­
nente (por ejemplo, en lo que se refiere a los distintos grados de elevación de
la lengua en los fonemas vocálicos, hay más relajamiento en las vocales palatales
que en las velares). A. Martinet menciona, como ilustración a esto, el adelanta­
miento de lul en el portugués de las Azores, mediante el cual la explotación
del contraste anterior-posterior (agudo-grave desde un punto de vista acústico)
en el fonema vocálico cerrado y labializado, deja .más espacio para la conservación
,del contraste fonémico entre las vocales posteriores, lal, 131 y 10/.
35
Toda la investigación hecha en este ser.tido y la ampliación de la teoría de
la lingüística histórica a fin de incluir los resultados de esta investigación, no
invalidan la insistencia neogramática de que la lingüística histórica se basa en
la regularidad de los cambios fonéticos, aunque sí que se consigue fortalecer
con nuevos medios y recursos la lingüística histórica.
Durante el siglo XIX, los lingüistas rusos estuvieron en contacto con los avan­
ces de la ciencia lingüística europea; el concepto de fonema fue descubierto casi
a la vez en la Europa oriental y en la occidental (página 228), Trubetzkoy nació
y fue educado en Rusia, y escribió algunos trabajos sobre las lenguas vernáculas
del imperio ruso antes de abandonar su país después de la Primera Guerra Mun­
dial. Con la revolución bolchevique se produjo una ruptura con la erudición lin­
güística del resto del mundo, y durante los años veinte, treinta y cuarenta, aunque
se hizo algo en el campo de la teoría del fonema, toda la lingüística soviética
estuvo dominada por los dogmatismos excéntricos de N. J. Marr (1864-1934).
Marr, nacido en Georgia y, dotado desde muy joven con una capacidad singu­
lar para el estudio de lenguas, centró toda su atención, como la mayoría de los
lingüistas rusos, en las lenguas caucásicas y en especial en la de Georgia. Su
teoría o teorías lingüísticas nacieron como consecuencia de su investigación de
230 231
('AI'ITtJI,O OCTAVO
las lenguas del Cáucaso. Rechazó las teorías aceptadas del indoeuropeo y se
basó en las ideas y creencias del siglo XVIII que hablaban del origen del lenguaje,
y en la opinión de mediados del XIX, sobre la tipología lingüística, como indicativa
de las etapas por las que atraviesa el desarrollo de las lenguas. Según él, las
lenguas del Cáucaso pertenecen al grupo de lenguas «jafetitas», las cuales se
hallaban entonces en un estadio de evolución por el que ya habían pasado otras
lenguas. Las lenguas están emparentadas históricamente, no en familias lingíiísti­
cas, sino de acuerdo con una estructura formada por diferentes «estratos» evoluti­
vos, que se han ido posando tras continuas mezclas y combinaciones. Las lenguas
no son nacionales, sino fenómenos que responden a una clase y forman parte
de una superestructura, cuyas modificaciones corresponden a cambios sufridos
en la base económica de la organización social de los hablantes; en esto trató
de emparentar el marxismo con el marrismo.
Al intentar explicar no sólo la historia lingüística, sino también la prehistoria,
pronto desbordó el campo de las afirmaciones basadas en la observación, decla­
rando que todas las palabras de todas las lenguas derivan de cuatro elementos
primitivos: [sal], [ber] , Uon] y [roJ]. Estas teorías gozaron del patrocinio oficial,
de tal modo que muchos otros lingüistas estimaron que lo prudente era alabar
los pronunciamientos de Marr, hasta que en 1950 Stalin ordenó súbitamente el
desmantelamiento de todo el edificio marri sta , aduciendo, entre otras razones,
que las lenguas no dependen de la organización económica, puesto que fue el
mismo ruso el qtre sirvió al capitalismo prerrevolucionario y al comunismo postrc­
volucionario. Con la intervención de Stalin se acabó el largo reinado del marrismo,
lo cual atrajo la atención del mundo.
36
Desde entonces, y, en especial, desde
la fase más liberal inaugurada en la Rusia soviética, ha habido colaboración con
los lingüistas de la Europa occidental y de América, surgiendo en algunos casos
controversias muy agudas y provechosas. En Rusia se concede mucha importan­
cia a la lexicografía, que tiene categoría de componente lingüístico junto con
la fonología y la gramática. En lingüística histórica y comparada ha habido un
auge espectacular en los estudios de eslavística, tras la estéril supresión'del excén­
trico Marr. Se tienen fundadas esperanzas de que persistirá este ambiente de
colaboración, y de que el marrismo será sólo recordado como aberración inútil
y como advertencia de lo que puede ocurrir cuando un tirano moderno entroniza
la fantasía desafiando la realidad.
De hecho, hemos de destacar el esfuerzo de revisión de gran alcance potencial
de las opiniones acerca del punto de origen, de la dispersión y la estructura de las
lenguas indoeuropeas dentro del contexto de la investigación tradicional desarro­
llados por los eruditos soviéticos Gamkrelidze e Ivanov. 37
Poco después de la publicación del Curso de Saussure aparecieron en Europa
varios libros centrados en la lingüística sincrónica, como, por ejemplo, Language
LA LlNGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
de O. Jespersen; Theory ol speech and language, de A. Gardiner; Sprachtheorie,
de K. Bühler y dos libros escritos por Hjelmslev antes de la formulación de su
teoría glosemática, Principes de grammaire générale y La catégorie des cas.
38
Al
mismo tiempo, en filosofía se notan algunas tendencias que acercan a los lógicos
a los problemas emanados del análisis lingüístico.
39
La celebración de varios
congresos internacionales de lingüistas desde 1928 es un signo ilustrador del-des­
arrollo y del interés cada vez más creciente por la investigación lingüística.
Sin embargo, fue en América donde la lingüística, y en especial la lingüística
sincrónica, tuvo un eco más favorable en las universidades de los años veinte;
es evidente que la lingüística americana de los años comprendidos entre las dos
guerras ha tenido un efecto. profundo y duradero en la impronta del pensamiento
lingüístico de todo el mundo. En 1924 se fundó la Sociedad Lingüística de Améri­
ca, y con ella la publicación Language.
Las tres figuras de la :lingüística americana de esta época son Franz Boas,
Edward $apir y Leonard Bloomfield. De ellos el mayor fue Boas, maestro de
varias generaciones de lingüistas. Bloomfield dijo textualmente que '<en un sentido
o en otro fue el maestro de todos ellos», y a su muerte se le rindió un homenaje
muy generoso por la labor realizada en favor de la lingüística americana. 40
Pero estos tres lingüistas no estuvieron desconectados de sus antecesores.
Boas y Sapir nacieron en Europa, y Bloomfield estudió la doctrina neogramática
con Leskien y Brugmann (1913-14). Todos ellos estaban familiarizados con la obra
del lingüista historicista y sanscritista W. D. Whitney, el cual estaba muy influido
por el pensamiento europeo del siglo XIX. La actitud de Boas y de Sapir hacia
el lenguaje y las relaciones que éste tiene con la vida y el pensamiento de. sus
hablantes se remontan a Humboldt (página 211). Es evidente que, en su visión
de fonema, se alineó c.on el punto de vista psicológico, subrayando la correspon­
dencia entre la abstracción del lingüista y las reacciones e intuiciones que el ha­
blante posee sobre su propia lengua.
41
En las obras de estos lingüistas se pueden analizar las líneas formativas de los
primeros años de la lingüística americana. La teoría americana estuvo muy condi­
cionada por el riguroso positivismo de los psicólogos conductistas o mecanicistas.
Esta influencia fue muy fuerte en Bloomfield, que revisó drásticamente su primer
libro de lingüística Introduction to linguístic science (Londres y Nueva York, 1914)
yen consecuencia escribió Language, su libro de texto modelo (publicado por pri­
mera vez en 1933), a fin de aproximar sus fundamentos teóricos a la doctrina me­
canicista de los conductivistas, como A. P. Weiss, para quien todo lo que se diga
sobre la actividad y la experiencia humana debe ser expresado refiriéndolas, al me­
nos potencialmente, a fenómenos que sean observables en el espacio y en el tiempo
por todos y por cada uno de los observadores. Las expresiones de Bloomfield "ha­
232
233
t'API'rULO OCTAVO
blar t.lon unu mi/mIo () pensar" y "las imágenes mentales, los sentimiento y hechos
par.cld"M litIO ION términos que se emplean corrientemente para expresar los distin­
Inl! mnvlmlentos de cuerpo", son característicos de esta actitud. 42
DONde un punto de vista práctico, los intereses antropológicos de Boas y Sapir
quclI.lul'On renejados en la íntima colaboración y asociación de la antropología y
lA IIn¡Üf!lticll en las universidades americanas. Los antropólogos y los lingüistas
IIfl'Onluron conjuntamente el reto de las lenguas amerindias, que se encontraban
todu/! {) casi todas en estadio de preescritura, diseminadas 'por pequeñas comuni­
e.huJes. u veces en estado de extinción, 'en Canadá y en Estados Unidos. Desde
los primeros días de la colonización, los misioneros, los comerciantes y los aficio­
nados entusiastas compilaron diccionarios y gramáticas de algunas de estas len­
guas, y en 1891 J. W. PoweIl publicó la primera clasificación a gran escala de
todas ellas.
43
Boas centro toda su obra en estas lenguas, y además de algunos tra­
hajos descriptivos, editó y, en gran parte, redactó el Handbook ofAmerican Indian
languages.
44
La Introduction, escrita por Boas, es todavía una excelente introduc­
ción a la lingüística descriptiva.
Para algunos lingüistas americanos estas lenguas constituyeron el principal cen­
tro de interés, extendiendo más adelante los estudios a las lenguas de América Central
y meridional (donde los misioneros españoles y portugueses habían realizado des­
cripciones en los siglos anteriores); muchos de ellos prepararon descripciones de
alguna lengua determinada en el curso de su carrera, a veces como tesis doctora­
les. Las lenguas elegidas contaban por lo general con poca bIbliografía o estudios
previos, y el lingüista tenía que aprender la lengua al tiempo que lo analizaba, si­
tuación completamente diferente a la que tuvieron los estudios de las lenguas euro­
peas. El lingüista americano no contaba con más fuentes que las suyas, y en todo
momento tenía que decidir por sí solo y justificar toda afirmación o clasificación
hecha. Esta fue, y aún es, la parte más valiosa en una preparación lingüística. Así
podemos apreciar el contraste entre el volumen de trabajo desarrollado por los lin­
güistas que seguían a Bloomfield en lo referente a las lenguas amerindias con el
temprano desarrollo de la lingüística generativa y transformacional que se llevó
a cabo ampliamente en lengua inglesa o en otras lenguas europeas familiares.
Los enfoques de Sapir y de Bloomfield se opusieron y se complementaron
a la vez. Bloomfield fue rigurosamente científico, de acuerdo con su interpretación
mecanicista de la ciencia, y se concentró en la metodología y en el análisis formal.
Sapir, por el contrario, exploró todas las regiones que rozan con la lingüística,
en especial la literatura, la música, la antropología y la psicología, y expresó ideas
y conceptos que, como los de Boas, recordaban los de Humboldt, siendo amplia­
dos por Whorf; tanto uno como otro insistieron en la amplia y
profunda influencia que tiene lenguaje en todos los compartimentos de la vida
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
humana. Una ligera ojeada a sus Selected writings nos permitirá analizar la ampli­
tud de su erudición, y comparando su Language con el de Bloomfield veremos
claramente las diferencias de visión lingüística de estos dos autores americanos. 45
Debido a que el Language de Bloomfield tuvo categoría de libro de texto,
(aunque fuera mucho más que eso) y a su marcada impronta metodológica, la
interpretación lÍngüística de Bloomfield fue más influyente, en la tercera y cuarta
décadas del siglo. Casi todo lo que se hizo durante este tiempo fue ,considerado
como ampliación, articulación o desarrollo de algunas de las ideas o sugerencias
expresadas por Bloomfield; a este período y al siguiente se le llamó «la era bloom­
fieldiana», aunque· no todo lo que se hiciera tuviera las características imputables
a las enseñanzas y escritos de Bloomfield.
'Todo investigador es un individuo y las llamadas "escuelas" y "períodos" no
son más que abstracciones que a veces no responden con justicia a las obras y auto­
res resefiados. Pero en una-historia de este tipo podemos considerar como unitaria
a la "lingüística bloomfieldiana"; y como en este período (1933-57) fue cuando
la lingüística alcanzó su mayor firmeza como disciplina autónoma y su mayor re­
presentación en las universidades estadounidenses, la influencia de Bloomfield se
sintió con más fuerza que ninguna en el amplio mundo de los estudios lingüísticos.
Los lingüistas americanos centraron su atención en el análisis formal por me­
dio de operaciones y conceptos susceptibles de descripción objetiva, conforme ha­
bía insistido Bloomfield. Las dos unidades fundamentales para la descripción eran
el fonema, que fue ampliado poco a poco hasta incluir todos los fenómenos
fonéticos distintivos fonológicamente, y el morfema, la unidad mínima de la estruc­
tura gramatical. La distinción entre sonido y fonema fue interpretada como la
existente entre un elemento y su clase, empleando los términos de fono y alófono
para denotar los sonidos del habla. Siguiendo el método del análisis fonológico,
el análisis gramatical modeló el suyo, utilizando del mísmo modo los términos
mo rfo , alomorfo y morfema. 46
No sería injusto señalar que la fonología fue el elemento pacificador en la era
"bloomtleldiana" en lo que concierne a la teoría descriptiva y a la metodología.
Con mucho, el mayor impulso hacia una revisión de la teoría y sus conceptos aso­
ciados vino con el progreso en la observación fonética y el análisis fonológico. De
hecho, la Escuela de Praga y los primeros seguidores de Firth centraron su aten­
ción en el nivel fonológico del lenguaje; Jones se dedicó por entero a la fonología
y a la fonética; en América la teoría de los fonemas llegó más lejos siguiendo su
propia dirección, que la teoría gr?matical que, con su especial interés en el análisis
de los morfermas siguió en su desarrollo a la teoría de los fonemas. En un comen­
tario sobre el Manual ofphonology (1955) de Hockett, publicado hacia el final de
234 235
('AI'ITIILO OCTAVO
este período puede leerse la observación no carente de justificación de que hasta
entonces no se había concebido un manual de gramática comparable.
47
Aunque Bloomfield dedicó mucha atención a la definición de la palabra como
unidad gramatical, los lingüistas americanos posteriores no dieron tanta importan­
cia a esta unidad. La estructura de la oración era abordada a base del análisis
en constituyentes inmediatos, en el que los morfemas se relacionaban en esque­
mas arborescentes, que aumentaban de magnitud y de complejidad a medida que
ascendía el árbol (éste análisis era el que se hacía implícitamente en el llamado
«análisis morfológico y sintáctico tradicional», y también el que usó parcialmente
J espersen en su teoría de los rangos). Bloomfield distinguió básicamente las
construcciones endocéntricas de las exocéntricas, según que la construcción
fuera o no, de por sí, semejante sintácticamente a algunos de sus propios consti­
tuyentes; posteriormente, la formalización de los constituyentes se hizo por otros
lingüístas siguiendo divisiones binarias. 48
El modelo más generalizado, tanto en fonología como cn gramática, fue el de
la distribución. A algunos de los lingüistas de esta época ~ e les ha llamado' 'distri­
bucionalistas", porque basaban su descripción lingüística en las relaciones distri­
bucionales de los fonemas en las cadenas de fonemas, y de los morfemas en los
grupos y en los constituyentes del morfema. Así, Z. S. Harris, autor de Methods
in structurallinguistics (obra considerada como el desarrollo extremado de algu­
nos de los puntos bloomfieldianos), escribió que en el método lingüístico había que
distinguir dos pasos principales: "primero, el establecimiento de los elementos,
y segundo, la distribución de estos elementos entre sí". Los términos "estructura­
lismo " y "estructura/ista" que han adoptado en los últimos años un sentido más
general, se usaron en un sentido más restringido para referirse al análisis lingüísti­
co modelado en base al pensamiento de Bloomfield.
49
En esta metodología la distinción tradicional entre sintaxis y morfología queda­
ba difuminada y perdía parte de laimportancia que se le tiene asignada, evitándose
también, en lo posible, la terminología del «proceso» (p. e. los cambios relaciona­
dos con los cambios vocálicos (apofonía o Ablaut) y la alternancia consonántica).
Al parecer, confundieron el procedimiento descriptivo con la evolución histórica.
razón por la que fue desdeñado desde un punto de vista sincrónico.
50
Las relaciones entre los dos niveles, el gramatical (morfémico) y el fonológico
(fonémico) eran, estudiadas por la morfofonémica, eslabón de unión de las dos
partes más importantes del análisis lingüístico fórmal Oa escuela de Praga utilizó
el término morfofonolog{a en un sentido muy parecido). En un principio se conci­
bió como una relación de composición; los morfemas estaban compuestos o cons­
taban de fonemas. Sin embargo, es difícil mantener este tipo de relación a la vista
de las variaciones alomórficas, según las cuales, cadenas formadas por fonemas
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
completamente distintos son equivalentes morfémicamente; por esto, más tarde
algunos lingüistas creyeron que la relación entre el fonema Y el morfema es de
representación: los fonemas forman los morfos. los cuales representan el morfema
como claseY
Se pensó que los dos niveles estaban ordenados jerárquicamente, de tal manera
que el análisis morfémico era posterior al fonémico, pero no a la inversa. Aunque
no se encuentra en Bloomfield la doctrina de «separación de niveles», algunos
lingüistas posteriores la llevaron a situaciones extremadas, como G. L. Trager,
que declaró que ortodoxamente no se pueden emplear criterios gramaticales de
ninguna clase en el análisis fonémico, Y que, por supuesto, sólo se puede iniciar
el análisis gramatical cuando se haya agotado el análisis fonémico. El abandono
deliberado de los «prerrequisitos gramaticales». comO son las fronteras de pala­
bras gramaticales, hizo que todo el peso de la atención cayera, intolerablemente
según algunos. sobre los fonemas de juntura que delimitan las palabras fonémicas
(siendo definibles junturalmente como palabras, las series de fonemas).52 ,Según
este punto de vista, teniendo la relación completa de los alófonos de todos los
fonemas de una lengua, cualquier transcripción fonémica debe ser legible direc­
tamente Y sin ambigüedades (con la excepción de los alófonos que estén en libre
variación), Y a la inversa, todo texto emitido oralmente debe tener sólo una
transcripción fonémica. A esta exigencia teórica se le dio posteriormente el nom­
bre de requisito de «biunicidad» «<biuniqueness»). Se criticó de inadecuado el
análisis fonémico aplicado por Daniel Jones a los fenómenos fonéticos dentro de
las fronteras de la palabra, por su falta de «biunicidad», lo cual, es en efecto,
rechazado ahora por Chomsky.53
El estudio distribucional de la gramática, al modo del fonémico, representó
una gran facilidad para el análisis, ya que fue sencillo reunir unos morfemas con
otros, siendo tanto más cómodo cuando había menos formas alomórficas ligadas
(sandhí interno). Las palabras inglesas baked y cats se podían analizar morfémica­
mente mucho mejor que took y mice, ya que para estas dos últimas fue necesario
introducir unos morfos cero: así, took fue analizado como Itukl + (/), siendo Itukl
un alomorfo de Iteik/, y (/) un alomorfo del sufijo de tiempo pasado, como I-d/,
I-t/, I-id/, etc,; y mice fue analizado como Imaisl + (/), siendo Imaisl un alomorfo
54
de Imawsl y 0 un alomorfo del sufijo plural, como l-s/, I-z/, liz/, I-n/, etc. En
una evaluación tipológica distribucionalista tendrían mayor consideración las len­
guas aglutinantes que las flexivas, que tienen sandhi interno, apofonía, y otras for­
maciones semejantes, tan apreciadas por los tipólogo
s
del siglo XIX (páginas
202, 207 -8).
Hay unos, cuantos libros de textos escritos hacia finales del período histórico
a que nos estamos refiriendo, que tratan de los últimos desarrollos de la lingüística
237
w ~ l ! I ~ ,¡.,,_
236
CAI'ITUI.O ()('TAYO
hIOl\lI1lh:ldinna: A Course in modern linguistics, de C. F. Hockett; Introduction
lo clt',H'rlptil'l' linguistics, de H. A. Gleason, y Introduction to linguistic structures,
de 1\.1\. El lingüísta M. Joos en su Readings in linguistics da una visión
clara de este período por medio de textos seleccionados; la obra Trends
111 1I/lI'OfJ('{/fI and American Linguistics 1930-1960 también abarca las contribucio­
neN mús importantes en este campo. 56
El año 1957 supuso un momento crucial para la lingüística de este siglo, ya que
eN In fecha de publicación, por vez primera de las Syntactic Structures de Chomsky,
lo que 1iUpUSO la iniciación del público lingüístico, primero en América, luego en
el resto del mundo de habla inglesa y finalmente en todo el ámbito de la erudición
lingüística en lo que dio en llamarse gramática generativa y transformacional. Sólo
es posible, en una visión retrospectiva de treinta años, determinar algunos de los
rasgos más característicos en medio de la gran profusión de publicaciones lingüís­
ticas de todas clases.
Los primeros movimientos lingüísticos que tuvieron lugar a mediados y a fina­
les de este siglo pueden ser identificados con Leonard Bloomfield por un lado y,
por otro, con aquellos lingüistas que, por una u otra razón se opusieron en todo
o en parte a la doctrina y métodos de éste. Entre estos últimos, destacan Chomsky
y los gramáticos generativos, lo cual no quiere decir que sean los únicos represen­
tantes pero sí, con mucho, los más prominentes, los más numerosos y merecida­
mente los más conocidos. En un tratamiento histórico de la obra lingüística de este
siglo sería más acertado procurar situar a los investigadores y escuelas más avan­
zados así como sus reacciones respecto a ésta, que intentar hacer un informe suma­
rio de las distintas teorías y métodos opuestos, una labor más propia de un libro
de texto introductorio en la materia. 57
La obligación moral compartida por todos los representantes de este movimien­
to ha sido y sigue siendo el concebir y desarrollar la lingüística como ciencia, de
manera que el lenguaje pueda por sí solo o integrado en una ciencia, tomar parte
en el progreso general experimentado en los siglo XIX YXX por las ciencias socia­
les y naturales. Hemos visto cómo el estudio del lenguaje en el siglo XIX fue am­
pliamente equiparado a un estudio histórico en la "gramática comparativa", o lin­
güística histórica y comparada. Esto formó parte de los primeros estudios e inves­
tigación de Bloomfield. Al mismo tiempo que preparaba su doctorado se instruyó
en los estudios lingüísticos germánicos en Leipzig trabajando bajo la dirección de
Leskien y Brugmann, poco antes de que estallara la primera guerra mundial. Se
dedicó al tratamiento científico del lenguaje y declaró que la Deutsche Grammatik
de Grimm fue "la primera gran obra lingüística y científica del mundo". 58 La ma­
yor ambición de Bloomfield y en sus propios términos, su logro, fue someter la
lingüística descriptiva a un riguroso tratamiento científico. Su concepción' de la cien-
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
cía y de la metodología científica quedó plasmada en su obra maestra Language,
en varias publicaciones periódicas y en Linguistic aspects of science. 59
Por supuesto, el problema fue y sigue siendo la pregunta: ¿qué criterios cientí­
ficos han de aplicarse a la lingüística como ciencia? Para Bloomfield no cabía duda
alguna: ciencia y empirismo interpretados en un sentido estricto. Su método basa­
do en la experiencia era reduccionista, centrado deliberadamente en aquellos as­
pectos del lenguaje que pudieran ser tratados exhaustivamente en base a la expe­
riencia como él la entendía: "La ciencia se ocupará únicamente de acontecimientos
accesibles para todo observador, en su tiempo y lugar o localizables según las coor­
denadas de tiempo y espacio". Esto, aplicado a las humanísticas, le llevó a adoptar
el behaviorismo que transmitió como precepto a sus discípulos y al que dedicaron
un gran esfuerzo para observarlo Y explicarlo en general. Supuso indudablemente
una dedicación intensa a la fonética, al análisis fonológico Y a la gramática forma
con especial énfasis sobre la morfología y, en definitiva, a todos los campos en
los que el análisis pudiera basarse en fenómenos observables objetivamente, como
la lengua en sus variantes escrita, oída y hablada y como las palabras y textos escri­
tos y orales. Sus fundamentos fueron y se mantienen sólidos y según sus propios
términos inalterables. Los datos son extraídos de la comunidad de hablantes Y pue­
den ser comprobados en este ámbito que los métodos se exponen Y se siguen explí­
citamente. De hecho, en numerosos libros de texto y artículos correspondientes al
período 1940-1956 se observa cómo se combina la exposición teórica con una serie
de normas a seguir para un análisis satisfactorio, a menudo extraídas de la
gación sobre el propio lenguaje; por ejemplo, las de la América en sus orígenes,
estableciendo por primera vez los denominados "métodos de descubrimiento".6O
El aspecto semántico, relativo al significado, es precisamente el menos sensible
al tratamiento científico ya que no puede ser interpretado en base a estrictas líneas
empíricas. Exceptuando el vocabulario técnico restringido a determinada.. mate­
rias -como, por ejemplo, la química- cualquier intento de analizar completamente
lo que significa una palabra o una oración para el hablante aborigen requerirá un
volumen considerable e indeterminado de conocimientos extralingüísticos así co­
mo la capacidad de reconocer innumerables percepciones, sentimientos, ideas, emo­
ciones, esperanzas, temores, etc., de carácter individual Y que inevitablemente han
de permanecer individuales, directamente accesibles para el individuo Y solo dedu­
cibles en otros por lo que quieren decir de ello o de su conducta general. En Lan­
guage encontramos una explicación a esta observación pesimista de Bloomfield:
"La afirmación de los significados constituye el punto débil de los estudios lin­
güísticos", Y a su elaborado glosario de términos con sentido común perfectamen­
te reconocibles como "hambriento" y "sediento" por medio de paráfrasis que se
refieren a fenómenos de carácter público y fácilmente observables: "Estaba ham­
brienta, es decir, sus músculos se contraían y segregaban algunos fluidos especial­
238
239
CAI'ITIlI.O OCTAVO
Illcnle en el estómago", y "también estaba sedienta: tenía la lengua y la garganta
,1, I
El pronunciamiento de Bloomfield que descarta la posibilidad de analizar el sig­
nilkudo siguiendo la misma escala de rigor exigida para el aspecto formal del len­
desanimó a casi toda una generación de lingüistas a seguir con estudios se­
/lu\llIkos profundos e incluso a excluirlos de su principal compromiso lingüístico. 62
1(sI 11 no fue la intención de Bloomfield y expresó públicamente su malestar por el
hecho de que él mismo o cualquier otro grupo significativo de lingüistas ignorasen
el significado en sus estudios o prosiguieran sus investigaciones sin tenerlo en cuen­
111.
1
,1 Lo que Bloomfield declaró fue que no se podía esperar del análisis semánti­
co otra cosa que una aproximación a la precisión científica a través del análisis
formal de los datos lingüísticos ob:;ervados y escritos, que cualquier análisis del
significado requeriría amplios conocimientos aparte de los lingüísticos y que estos
significados, reales o supuestos, no podrían usarse correctamente como criterio en
procedimientos de analíticos basados únicamente en estas razones. Así, a la hora
dc determinar su precisión, el análisis y por consiguiente los criterios resultan in­
consistentes. Esto puede verse claramente con un ejemplo: la cuestión de una pues­
ta de sol es una cosa, un estado o un proceso temporal, puede ser debatida infinita­
mente; el estado de un campo de cereales como algo individual o colectivo es igual­
mente algo indeterminado. Sin embargo, los hechos de distribución, This is afine
sunset (es una bonita puesta de sol), the wheat is doing well (el trigo va bien) y
Ilu' oats are doing well (la avena va bien) son decisivos formalmente en el análisis
en lengua inglesa en la que sunset es un nombre y wheat y oats son nombres singu­
lar y plural, respectivamente. Esta distinción está muy clara para cualquier hablan­
te de lengua inglesa, sea o no sea capaz de distinguir los dos tipos de cereal que
crecen a la vista en los campos.
Por lo tanto, Bloomfield fue un científico; científico en cuanto a su compren­
sión de las demandas de la ciencia: ellingüísta debe dominll,;r todo aquello que pu­
diera dominar mejor dentro de su ciencia, apoyándose en un conjunto de operacio­
nes observables objetivamente y dirigidas hacia datos igualmente observables ob­
jetivamente. Esto fue la persona de la que se valió deliberadamente como científi­
co aunque no fue en absoluto su propia e individual persona. Es indudable que co­
mo hombre era tan sensible al arte, a la literatura y tan culto en general como cual­
quiera; probablemente en mayor grado que muchos otros.
Su propia lectura no estuvo en absoluto restringida a sus imperativos metodoló­
gicos. En una ocasión declaró que la obra de Humboldt Verschiedenheit (p. 196)
era "la obra más grande escrita sobre lingüística general" aunque ni el libro ni
el autor estaban dentro de los límites de lo que Bloomfield consideró los cánones
de aceptabilidad lingüística.
64
240
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
Desde los años 40 hasta hoy, la mayor parte de la teoría y la práctica lingüísti­
cas podría ser considerada como, por un lado, la continuación de lo anterior o que
se considera como tal, sus enseñanzas y, por otro, como las diversas reacciones
en contra. Debemos considerar, una tras otra, las teorías post-bloomfieldianas más
importantes pero históricamente lo más interesante es observar cómo todas y cada
una de ellas están encaminadas al ensanchamiento de los horizontes de la ciencia
lingüística y, por lo tanto, a su liberación de, por lo menos, algunas de las restric­
ciones de Bloomfield y a su enriquecimiento sin invalidar su esencia científica. En
definitiva, Bloomfield había excluido del estudio científico del lenguaje más de lo
que era necesario o deseable.
Sin embargo, aunque es cierto que todos los lingüistas en época reciente han
conseguido rechazar o superar al menos algunas de las restricciones autoimpuestas
con excepción, por supuesto, de aquellos que siguen en la línea bloomfieldiana,
ha sido Chomsky quien ha desafiado más abierta y explícitamente la base filosófica
del canon científico de Bloomfield.
La concepción científica de Bloomfield fue esencialmente empírica. Chomsky
hace una interpretación racionalista de la ciencia lingüística. Nos encontramos pues,
ante dos formas de concebir el lenguaje diametralmente opuestas a las de los seguí-o
dores de Bloomfield. Por un lado, Chomsky y los partidar:ios de SJl enfoque gene­
ral contemplan el lenguaje "desde dentro" , la aptitud del hablante para usar y com­
prender su propia lengua, Por otro lado, los empíricos, fieles a sus principios, han
de contemplar el lenguaje' 'desde el exterior" como han de hacerlo las ciencias
naturales y ateniéndose a los fenómenos fácilmente observables, del habla y la es­
critura. Un ejemplo de extrema fidelidad a su postura es la decisión deliberada de
C. C. Fries a elaborar su documento sobre gramática formal inglesa basándose ex­
clusivamente en extensas grabaciones de conversaciones sin referirse en ningún mo­
mento a su propio conocimiento y uso del lenguaje.
65
La posición "introspectiva" de Chomsky le permite recurrir a percepciones y
reacciones necesariamente personales, privadas e individuales que son inmediata­
mente conocidas por el hablante-oyente (incluyendo, por supuesto, al lingüista que
estudia su lengua) y deducir sólo indirectamente de los otros individuos de su habla
o conducta: (in)aceptabilidad, paráfrasis, equivalencia, la buena o mala formación,
los propios juicios del hablante sobre las diferencias semánticas, los matices y sus
afirmaciones de los apropiado del contexto para el vocabulario y las formas de la
oración; en general, esta evidencia introspectiva puede ser aceptada en su valor
aparente por uno o por los otros individuos. En base a esta interpretación, el len­
guaje es en sí la clave del entendimiento parcial de la mente o cerebro humano,
un punto de vista que compartieron en diferentes términos los antiguos estoicos
(pp. 31 y 32), Chomsky en más de una ocasión ha considerado su concepción lin­
güística como una rama de la psicología.
66
241
CAPITULO OCTAVO
En un segundo plano, la mente humana o cerebro no es la tabula rasa o receptá­
culo vacío de los empíricos, que espera ser modelada por impresiones y datos pro­
cedentes del exterior. Los racionalistas consideran que el cerebro está dotado gené­
ticamente de un rico y detallado programa para recibir, interpretar, almacenar y usar
la información que los sentidos proporcionan al azar. Este es el equivalente de las
"ideas innatas" de los racionalista<; cartesianos del siglo XVII (pág. 133). Desde
este punto de vista, el aprendizaje de la lengua comienza en la infancia, el cerebro
del niño procesa la información fortuita que le llega directa o indirectamente, si
no se habla con él. Este proceso se realiza siguiendo un sistema fuertemente res­
tringido de "posibles'gramáticas" en el que los datos han de ser adaptados, alma­
cenados y comprendidos.
67
Por lo tanto, los lingüistas partidarios de Chomsky
conciben la adquisición inicial del lenguaje como una actividad o aptitud especial
a diferencia de otras formas de aprendizaje y que depende de un componente gené­
tico especial del cerebro o mente, el Mecanismo de Adquisición del Lenguaje (MAL),
aspecto de gran importancia para la gramática universal. De este modo, la primera
adquisición del lenguaje, terminada sin que un niño normal apenas se dé cuenta
y sin que sea enseñado, se distingue totalmente del aprendizaje más tardío de una
segunda lengua y del estudio más profundo de la propia, aprendida en la escuela,
tarea asumida conscientemente y que requiere la enseñanza de otro o, por lo me­
nos, voluntad suficiente para aprender uno solo. Por otra parte, los empíricos con­
templan el primer aprendizaje de la lengua como algo mucho más semejante a otras
formas de aprendizaje, basado en el reconocimiento de un modelo a través de repe­
ticiones de oraciones con variaciones en el vocabulario, en las categorías gramati­
cales, etc.
68
Bloomfield puso especial énfasis en el análisis formal y detallado de las distin­
tas lenguas, lo cual influyó en su concepto de gramátíca universal como ejercicio
puramente inductivo que ha de ser seguido solamente en base a 9atos ya acumula­
dos procedentes de lenguas múltiples, de muchas más lenguas aparte de las que
ya se habían obtenidos datos anteriormente. De ahí, su postura de distanciamiento
del tópico en contraste con la de Chomsky, que asume la gramática universal como
la hipótesis central acerca de la comprensión de la estructura del lenguaje y de la
capacidad para adquirir o "interiorizar" este sistema de reglas rico, complejo y
delicado después de haber estado expuestos, durante algunos años, a un banco de
datos fortuito y muy limitado.
69
En los últimos años ha surgido una tendencia divergente del análisis bloomfiel­
diana de constituyentes inmediatos, en lo que a gramática se refiere: ha sido desa­
rrollada por K. L. Pike y sus colaboradores, estando ejemplificada con estudios
hechos de algunas de las lenguas de América central y meridional, por las que
se han interesado vivamente estos lingüistas. Este sistema de análisis surgido de
una teoría del comportamiento mucho más amplia, apuntada por Pike, es conocido
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
con el nombre de tagmémica, puesto que el tagmema es la unidad gramatical fun­
damental. Es digno de mención el que entre los teóricos de la tagmémica, intere­
sados principalmente por los estudios de campo de las lenguas americanas, los
procedimientos de descubrimiento sean temas del mayor relieve.
70
El tagmema
reúne en una sola unidad una función de una estructura y una clase de elementos
que desempeña esa función; se define como «la correlación de una función gra­
matical o ranura con una clase de elementos mutuamente sustituibles en esa ra­
nura».71 «El sujeto se manifiesta por medio de un nombre, o es desempeñado
por un nombre», «el predicado se manifiesta por medio de un verbo, o es des­
empeñado por un verbo», y «el objeto se manifiesta con una frase nominal, o es
desempeñado por medio de una frase nominal»; todos los anteriores son tagme­
mas. Estos tagmemas forman estructuras mayores, como las cláusulas y las ora­
ciones, y las oraciones son analizadas, no a base de series (generalmente bina­
rias) de constituyentes inmediatos, sino a base de cadenas de constituyentes co­
laterales, por lo que también se conoce esta aproximación con el nombre de
«análisis de constituyentes en cadena,» (string constituent analysis). Las frases
nominales o nombres del sujeto o del objeto están relacionados equipolentemente
con el verbo según varios análisis tagmémicos, mientras que en el análisis ordi­
nario por constituyentes inmediatos, y según el análisis transformacional genera­
tivo, el nombre que· hace función de objeto es de por sí parte integrante del
grupo verbal.
Para identificar los tagmemas hay que considerar tanto la función semántica
como la sintáctica, coñ tal de que el significado de una clase identificable se rela­
cione con una clase definida de elementos formales a modo de «relleno» (fillers),
a fin de que el «sujeto», «lugar», «tíempo», «calificatívo» y otras categorías seme­
jantes constituyan ranuras o funciones tagmémicas. Al usar la semántica en el
diagnóstico, la tagmémica se separa de la sintaxis de los constituyentes inmediatos,
iniciando de este modo la principal divergencia del análisis gramatical bloomfiel­
diano. El establecimiento de esta unidad que consta de una función «<slot») y de
una clase de elementos (<<filler») que desempeña esa función, es bastante útil en
el tratamiento de lenguas que poseen diferentes clases formales para el desempeño
de la misma función (v. g. aquellas lenguas en las que hay distintas clases de nom­
bres, adjetivos y verbos que pueden ser predicados), o al contrario que con la
misma clase expresan distintas funciones (v. g. nombres en función de sujetos,
modificadores u objetos). En aquellos casos en que una determinada clase des­
empeña siempre la misma función, resulta redundante por medio de
una unidad tan compleja. 72
En muchos aspectos, la teoría y la práctica tagmémicas representan la continua­
ción de la teoría de Bloomfield en una época posterior a la suya. Su especial preo­
cupación por las lenguas hasta ahora no analizadas o mal analizadas empujó a los
243
I
11
11 ;
11
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II
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Ilj:
242
CAPITULO OCTAVO
teóricos de la tagmémica a mantener vivo su interés "estructuralista" por los mé­
lodos de descubrimiento. Es más, sus partidarios procedentes de escuelas sin gran
renombre han elaborado mayor número de manuales de campo que otros. Entre
sus técnicas se describe la incorporación como elementales de los términos semán­
ticos abstractos; sujeto, localización, calificativo, beneficiario, etc. los cuales evi­
taron algunos "estructuralistas" por ser considerados conceptos extralingüísticos
y no formales. Longacre evaluó esta incorporación como "una reafirmación de la
runción en un contexto estructuralista". 73
A pesar de su postura muy cercana a Bloomfield en los aspectos teórico y meto­
dológico, resulta curioso observar que los teóricos de la tagmémica diferían consi­
derablemente en su interés práctico por la obra lingüística: la propagación del evan­
gelio cristiano y ia traducción de la Biblia, siguiendo así la tradición iniciada por
Ulfilas, Cirilo, Metodio y el departamento de propaganda fide de la iglesia romana
(p. 125). Bloomfield era ateo o por lo menos agnóstico en lo que a religión se refie­
re. Este ejemplo nos demuestra lo erróneo de la postura de aquellos que intentan
derivar principios políticos de las realidades del lenguaje.
Cronológicamente, uno de los primeros desafíos al "estructuralismo" de Bloom­
field llegó con los trabajos desarrollados por J. R. Firth y un grupo de lingüistas
que trabajaron con él en la Universidad de Londres durante los años 40 y 50. Firth
tenía puestas sus miras sobre todo en la fonología y en la semántica. Excepto algu­
nas observaciones aisladas, poco tenía que decir sobre la sintaxis y la morfología;
de estos niveles de análisis lingüístico se ocupó, a su muerte, Halliday, cuyo siste­
ma general descriptivo ha sido concebido como la continuación y el desarrollo de
las ideas de Firth tal como él lo hubiera hecho de haber vivido (pp. 246-7).
Los estudios lingüísticos sincrónicos de Gran Bretaña se centraron desde el prin­
cipio en la fonética y la fonología. Las enseñanzas de Sweet fueron seguidas y am­
pliadas por D. Jones, cuyas obras, Outline 01 English phonetics (1914) y English
pronuncing dictionary (1917) son conocidas y usadas en todo el mundo, y han ser­
vido para extender el estudio y la práctica de la pronunciación inglesa conocida
con el nombre de "received pronunciation" (R.P.), más allá de sus confines socia­
les y geográfIcos donde describe la pronunciación de un dialecto nativo.
Aunque en la obra de Gardiner Theory 01 speech and language se tratan mu­
chas cuestiones de lingüística general, es al profesor J. R. Firth a quien Gran
Bretaña debe más, como lingüista de primer orden, por la labor desarrollada en
la Universidad de Londres desde 1944 a 1956. Firth dedicó mucho estudio y aten­
ción a la fonología, iniciando una nueva teoría de análisis prosódicos (páginas
246-247), que concibió dentro de su teoría contextual del lenguaje.
Como los lingüistas americanos, Firth basó gran parte de su obra y pensamien­
to en lo realizado por los antropólogos, en este caso, Malinowski, quien al enfren-
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
tarse con la ardua tarea de traducir al inglés las palabras y las oraciones de los
textos etnográficos de las islas Trobiand, desarrolló su teoría del contexto de si­
tuación, en la que el significado de las elocuciones (que son los datos primarios
que tiene el lingüista) y de las palabras y frases que lo componen hay que com­
prenderlos según las funciones de los determinados contextos situacionales en que
son utilizados. 74
Firth extendió este enfoque al lenguaje, considerando toda la descripción lin­
güística como una afirmación de significación, ampliando, por tanto, la aplicación
de la ecuación «el significado es la función en su contexto», tanto al análisis gra­
matical como al fonológico. Así, por ejemplo, cuando hablamos de los usos sintác­
ticos de una forma casual de una lengua como el latín, estamos hablando de la
función de este caso según los distintos contextos gramaticales, y cuando habla­
mos de los contrastes fonológicos y de las posibilidades sintagmáticas de una con­
sonante, como puede ser [b] o [n] en inglés, estamos hablando de su función según
los distintos contextos fonológicos y dentro del contexto del sistema fonológico
de una lengua.
75
El significado, en el sentido ordinario de relación entre la lengua y el mundo
de la experiencia, fue tratado a base de funciones semánticas de palabras, frases
y oraciones de acuerdo con los distintos contextos de situación, pero de un modo
mucho más abstracto que el que Malinowski dio a sus observaciones, facilitando
de esta manera un esquema de categorías, en el que se incluían la referencia y
la denotación,76 y gracias al cual todas las elocuciones y sus partes eran relaciona­
das con los rasgos y acontecimientos más sobresalientes del mundo exterior. Firth
subrayó el paralelismo entre los contextos formales e internos de la gramática
y la fonología, y los contextos externos de la situación, justificando de esta manera
su extensión paradójica del uso del término significado. Se puede afirmar que
Firth subestimó las diferencias esenciales que hay entre un análisis formal y un
análisis semántico,77 aunque fue muy valiosa la separación semántica de la entifi­
cación de los significados, por lo que repre3entan o por las cosas a las que hacen
referencia (ya que en muchos casos no es posible contar con el referente), hacia
una interpretación del significado como función (los usos de las palabras y de
sus combinaciones).
Halliday, queriendo hacer lo que su maestro Firth no pudo, presentó en 1961,
en varias publicaciones, un trabajo completo coherente y basado en ejemplos sobre
la teoría de Firth tal como él la entendía e incluyendo una teoría sobre morfología
y sintaxis, temas que Firth apenas tocó.
Las primeras ideas que éste tuvo sobre el contexto de situación como medio
de expresión del significado y de la fonología como conexión entre la gramática
y la fonética quedan formalizados en el siguiente diagrama esquemático de lingüís­
tica descriptiva: 78
~ - + : ' i
244
1
, 1
I
C,'APITLJW OCTAVO LA UNGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL

lingüística
IIUKll1ncill
MUHumcia
fónica
",...

gráfica

fooolo­
g/a
ortogra­
fía
forma
gramática
(sistema
cerrado)
lexis
(sistema
abierto)
+---+
contexto
situación
rasgos
extralingüísticos
I
El diagrama anterior refleja la concepción de M. A. K. Halliday de la lingüísti­
ca como ciencia organizada y articulada. No sin sorpresa, ha cambiado y se ha
desarrollado desde su presentación inicial en 1961,79 pero este cuadro permanece
sustancialmente como en su principio.
La teoría lingüística de Halliday, conforme ha aclarado él repetidas veces,
intenta seguir y desarrollarse sobre la concepción lingüística de Firth, y lograr
dentro de la lingüística frrthiana lo que el mismo Firth nunca consiguió, presentar
en todos sus términos una teoría desarrollada del lenguaje y del análisis lingüís­
tico. Es cuestión de debate analizar hasta qué punto ha triunfado en este em­
peño, pero es verdad que su teoría lingüística, especialmente en su forma actual
ha recibido una atención muy considerable.
En sus etapas primeras esta teoría iba acompañada de la explicación «lingüís­
tica neo-firthiana»; también se la designó con el título «gramática de escalas y
categorías», debido al conjunto de siete elementos básicos, tres escaIa:s y cuatro
categorías, de .que constaba la teoría expuesta en 1961.
80
En la actualidad a la
teoría de Halliday se la conoce con el nombre de «gramática sistémica» o «lin­
güística sistémica», ya que la gramática de una lengua (en el sentido más amplio
del término «gramática») está formada por un sistema muy complejo y delicado
de opciones, algunas ordenadas secuencialmente, otras simultáneamente, a tra­
vés de las cuales (yen sentido figurado) debe moverse el emisor de una elocu­
ción, y a base de las mismas debe interpretar el receptor el contenido de dicha
elocución.
Se cree que estas redes de opciones inter-relacionadas (el término red es de
Halliday) adoptan las formas que conocemos, con el fin de que los que hablan y
los que escuchan puedan usar su propia lengua de acuerdo con las necesidades
de las situaciones humanas en general y de su propia cultura en particular. De
esta forma Halliday. al igual que Firth, relaciona su concepción lingüística con la
antropología de Malinowski. y manifiesta claramente que el objetivo central de
su teoría lingüística es ayudar a contestar esta pregunta: «¿Por qué es el lenguaje
como es?»81
En el análisis de las formas lingüísticas, Firth, como la mayoría de los lingüis­
tas británicos de su época, estuvo más interesado por la fonología que por la gra­
mática. Para él la forma lingüística no era más que un conjunto de abstracciones
a distintos niveles, ellexical, el gramatical y el fonológico, los cuales tienen unos
referentes en forma de rasgos y de realizaciones de datos fónicos, que les sirven
de exponentes. En cada uno de estos. niveles se pueden relacionar los elementos
y las categorías abstractas siguiendo las dimensiones saussureanas de estructuras
sintagmáticas y' sistemas paradigmáticos (Firth dio a las palabras estruciura y
sistema el significado especializado de estas dos dimensiones de relación intralin­
güística); las relaciones consonante-vocal-<.:onsonante Y preposición-nombre for­
maban estructuras corrientes, mientras que las oclusivas de una lengua en posi­
ción inicial de sílaba o los casos nominales constituían los sistemas de elementos
o categoría';; contrastivas. Los niveles apenas estaban jerarquizados, de modo que
las abstracciones fonológicas podían actuar de exponentes de abstracciones gra­
maticales al tiempo que poseían exponentes fonéticos en sus datos o materia fóni­
ca, aunque la exponencia también podía ser la relación entre las abstracciones
gramaticales y los datos fónicos.
82
El aspecto más sobresaliente de la obra lingüística de Firth fue la fonología
prosódica, que fue presentada esquemáticamente en 1948 y desarrollada aplicán­
dola a algunas lenguas, en la década siguiente. 83
Es necesario considerar la fonología de Firth dentro de los sistemas fonológi­
cos que nacieron en los años cuarenta, como respuesta al reto fonológico que
afrontó la lingüística descriptiva de los años treinta. La fonética, que con el
tiempo contaba con más instrumentos sofisticados (<<fonética experimental»), po­
día ya distinguir y registrar los fenómenos fonéticos del habla humana con una
exactitud hasta entonces desconocida, atrayendo hacia esta ciencia observacional
y descriptiva los rasgos acentuales, los niveles tonales y los movimientos de la
curva de entonación, además de las diferencias fonéticas y demás articulaciones
comprendidas en la transición entre sílabas, palabras y partes de la cadena ha­
blada. Sweet, que ya había observado estos fenómenos, les dio el nombre de
«síntesis» (por contraste con el de «análisis» )84 pero durante cierto tiempo fueron
despreciados por la teoría fonológica, aunque facilitaron el material a las Grenzsig­
nale de la Escuela de Praga. (página 227) ..
En este aspecto, la teona prosódica de Firth significó una ruptura total con
lo anterior. Para Firth se debían separar las exigencias y condiciones requeridas
por la transcripción fonológica, de la estructura que debe poseer una teona fonoló­
247 246
CAI1!'I'ULO O(TAVO
lile" "uCCUltllu. Ya antes, el lingüista Twadell había sugerido este divorcio aunque
no luvllll'lln resonancia sus palabras, en la teoría fonológica de la época. Firth
IUIA"'lt convencido de que el fonema como unidad teórica era valioso, desde un
j1unto de vista económico, en las transcripciones anchas; pero una exposición
l'oml'llctll de las interrelaciones funcionales de los rasgos sonoros de las elocucio­
nON requería otra terminología y otro sistema de análisis. 85 Firth fue un ardiente
defensor del criterio de que los conceptos analíticos sólo existen en el sistema
descriptivo del lingüista y no en la lengua, y que la coexistencia de estos sistemas
conceptuales independientes no representa ningún tipo de problemas, ya que sir­
ven para fines completamente diferentes.
En el análisis prosódico hay que considerar dos tipos de elementos básicos:
las unidades fonemáticas y las prosodias. Cada uno de éstos hay que establecerlos
en relación con algún rasgo fonético (o grupo de rasgos) que le sirve de exponente
en la lengua emitida oralmente. Las unidades fonemáticas son las consonantes
y las vocales, las cuales van ordenadas en a modo de segmentos; pero
en cualquier estructura fonológica (v. g. la sílaba, el grupo silábico) puede haber
una o varias prosodias. Las prosodias corresponden a determinadas estructuras,
no a posiciones entre unidades fonemáticas, y son fijadas con el fin de abordar
las relaciones sintagmáticas existentes entre varios rasgos fonéticos. Es decir,
que a las prosodias en vez de a las unidades fonemáticas, se les asigna unos
rasgos fonéticos, tanto si se extienden por toda o por la parte más importante
de una estructura, como si se restringen posicionalmente dentro de ella, sirviendo
para deIlmitarla con función demarcativa. Por ejemplo, los tonos de siamés (Thai)
son considerados como prosodias de sílaba según el primer criterio, y la oclusión
es considerada como prosodia (parcial) de sílaba según el segundo criterio, ya
que las oclusivas sólo aparecen en posición inicial de sílaba.
86
Otros ejemplos
de prosodias de palabras, como unidades fonológicas, son las restricciones de
armonía vocál.ica del húngaro y del turco (las cuales van, por lo general, acompa­
ñadas de diferencias relacionadas en las articulaciones consonánticas), reserván­
dose el acento a una posición fija de la palabra con lo que sirve para delimitar
las fronteras.
Como se puede ver, las prosodias de Firth, y las prosodias de los análisis
que siguieron a su teoría, trataron, en parte, de los mismos fenómenos que las
Grenzsignale de Praga y los fonemas suprasegmentales de los fonetistas america­
nos. Hay, sin embargo, algunas diferencias. Cualquier tipo de ra.<;go fonético que
sintagmáticamente está incluido en más de un segmento, puede ser tratado como
exponente de una prosodia; los fonemas suprasegmentales americanos, a excep­
ción de las junturas, se limitaron al acento, la cantidad y el tono, rasgos que
no conllevan ninguna diferencia fundamental en la curva de las ondas sonoras. H7
En el análisis prosódico no se aplican estas limitaciones, y muchos de los rasgos
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAl
fonéticos que en otros sistemas de análisis formarían parte de los fonemas vocáli­
cos o consonánticos, aquí se incluyen en las prosodias (v. g. la retroftexión del
sánscrito y de algunas lenguas hindúes modernas, y las articulaciones palatales
y no palatales de algunas variedades del chino),88 y por la' misma razón los
exponentes de algunas de las unidades fonemáticas abarcan menos rasgos fonéti­
cos que los que corresponderían a los fonemas del análisis fonémico.
Cuando no se consideran fundamentales los requisitos de la transcripción fono­
lógica, se puede prescindir del conjunto monosistémico de elementos analíticos.
El análisis prosódico puede establecer diferentes sistemas de unidades fo­
nemáticas y de prosodias, en distintos puntos de las estructuras, siempre que
esto facilite el análisis. De esta forma, se puede decir que las consonantes en
posición inicial de sílaba forman un sistema diferente de las consonantes en posi­
ción final de sílaba, y no hace falta indentificar un sistema con el otro, aunque
tengan rasgos comunes (exponentes). Además. a diferencia de los «bloomfieldia­
nos», y de un modo parecido a los lingüistas de la gramática generativa­
transformacional (página 253), los fonólogos de las consideran que la
fonología sirve de lazo de unión entre la gramática y la elocución emitida, o
más al:)stractamente, entre la gramática y la fonética; y todas las estructuras y
categorías gramaticales son importantes para la fonología siempre que haya algún
rasgo o conjunto de rasgos fonéticos que combinado con aquéllas les sirva de
exponente.
S9
De aquí sale el reconocimiento de las prosodias de la palabra y de
la oración, así como las de la sílaba, y también la posibilidad de sistemas fonológi­
cos diferentes en ciertos aspectos, para las palabras de una clase y las palabras
de otra c1aseen'la misma Estos dos puntos en que difiere el análisis
prosódico del análisis orientado hacia la transeripción, dieron lugar al nacimiento
del término polisistémico, referido a la fonología prosódica. Lo que resulta de
un análisis prosódico no es una transcripción legible, sino una representación
diagramática de las relaciones de los elementos y los rasgos de una parte de
la elocución oral, que puede a su vez relacionarse con su estructura gramatical.
90
Las teorías recientemente formuladas sobre fonología auto,segmental y métrica
donde se reconocen diferentes "filas" de características fonológicas por encima
y por debajo de los segmentos y características segmentales podrían contemplarse
en muchos aspectos como la continuación de la teoría de las prosodias de Firth.
91
Hay una teoría de análisis lingüístico que deriva de la teoría de Praga, y
fue propuesta por el lingüista S. M. Lamb con el nombre de «gramática estratifica­
donal» (en este caso la palabra gramática abarca todo el análisis formal en su
sentido más amplio, como en el de los transformacionalistas, páginas 253-4).92
Dentro de la estructura del lenguaje hay que considetar cuatro niveles o estratos
para el análisis de las oraciones: semémico, en el que aparecen las unidades
de significado distintivo en una red de relaciones (v. g. «tiger», «catch», «male»,
248
249
(,ÁP.'.'ULO OCTAVO
_humlln., Ojugent», «goal» y «past»); lexémico, donde las unidades lexicales dis­
tintiva. mano catch, -ed, tiger son ligadas en una estructural oracional; morfémico,
donde 1lJ'll1recen los morfemas en cadenas sucesivas, y fonémico, en el que haces
IlmultAneoll de rasgos distintivos forman una cadena de unidades fonémicas (the
mUI! ('(IUllht the tiger).
LON niveles están ordenados jerárquicamente y ligados por medio de la relación
de representación o realización, de forma tal que el nivel lexémico representa
al Hemémico, y éste es representado por el morfémico, que, a su vez, es represen­
tildo por los rasgos distintivos del nivel estructural inferior, el fonémico. La natu­
raleza de la representación es muy variada; puede ser simple cuando una unidad
de un nivel superior es representada por una unidad del nivel inmediatamente
inferior; compleja, en el caso de las neutralizaciones (cuando dos o más unidades
no tienen una representación estructural diferente); compuesta, cuando una uni­
dad es representada por más de una unidad del nivel inferior (en la representación
alomórfica múltiple de un morfema); representación cero; representación amalga­
mada, etc.
Esta teoria representa una reacción frente a la linealidad dominante del distri­
bucionalismo «bloomfieldiano», y para ello se sirve de los distintos tipos de rela­
ciones estructurales que se pueden encontrar en un análisis lingüístico, y de los
distintos modos de relación, realización o representación de una estructura de
un nivel en otra de distinto nivel.
La lingüística de estratificación configura toda una organización por la cual puede
explicarse como el hablante- oyente procesa y recibe los significados (ideas, per­
cepciones, estados de cosas) a través del habla. La expresión de los significados
por medio del habla constituye el punto de partida del aparato estratificador, lo
cual tiene una clara orientación psicológica y no excluye la posibilidad de que haya
una conexión con algunos procesos mentales neurológicos según ha declarado más
de un investigador de esta escuela.
93
Aunque es muy cierto que la mayor parte de los logros en la lingüística descrip­
tiva y la metodología desde los años 50 se debieron a una serie de reacciones de
una clase o de otra, contra las restricciones consideradas innecesarias, impuestas
por la concepción "estructuralista" de Bloomfield en un sentido científico, el mo­
vimiento más radical en la teoría y la práctica lingüística tuvo lugar en 1957, fecha
en que se publicó la obra de Chomsky Syntactic structures que inauguró el período
de la lingüística tranformacional-generativa; la cual debe su nombre a los métodos
u orientaciones distintivos usados en las investigaciones.
A partir de la postura filosófica de Chornsky y sus seguidores respecto a la lin­
güística como ciencia (de la que ya hablamos en págs. 241-2) surgieron otras teo­
rías así como sus publicaciones y métodos de enseñanza supusieron el centro de
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
atención para muchos lingüistas en los últimos treinta años. Desde la publicación
de Syntactic structures en 1957, la lingüística de Chomsky, aun manteniendo el
enfoque racionalista antes expuesto, ha pasado por numerosas fases, sobrevivido
y respondido a numerosas controversias y cambiado radicalmente su énfasis sobre
la descripción y el análisis como puede verse claramente por la sucesión de títulos
de sobra conocidos: gramática transfonnacional, gramática transfonnacional­
generativa y gramática generativa (o lingüística).
El aspecto más innovador de Syntactic structures fue el uso de relaciones trans­
formacionales formalizadas como reglas para describir las diferencia entre distin­
tos tipos de oraciones, tomando como ejemplo la lengua inglesa pero pudiéndose
aplicar a otras lenguas. Las oraciones negativas, interrogativas y pasivas eran tra­
tadas todas como derivadas de una oración más simple o "nuclear" representáda
por oraciones enunciativas positivas. Por ejemplo: de una oración como Juan apre­
cia la música, siguiendo las diferentes reglas transformacionales se pueden derivar
oraciones como Juan no aprecia la música, ¿Juan aprecia la música?, ¿qué músi­
ca aprecia Juan? y la música es apreciada por Juan.
Las relaciones transformacionales entre oraciones de distintas estructuras sin­
tácticas ya habían sido introducidas en otro tipo de descripción lingüística hecha
por Harris en dos artículos publicados en 1952 y 1957, basados en la cOl)cepción
típicamente bloomfieldiana;94 debe añadirse, también, que Chomsly fue discípulo
de Harris. En 1957 Chomsky expuso un conjunto de regias transformacionales
con el fin de lograr una gramática de mayor fuerza que la basada en los mo!Íelos
de constituyentes inmediatos o distribucionales. En esta gramática, Chomsky
vuelve a introducir, formalizándolos más explícitamente, conceptos y relaciones
que habían formado parte de la tradición europea de enseñanzas sobre el len­
guaje a través de la historia. El término «regia gramatical» es familiar a todo el
que haya aprendido una lengua extranjera en un centro docente; esta palabra,
conscientemente fue abandonada por la lingüística bloornfieldiana con el fin de
'evitar cualquier connotación de prescripción o norma dentro de una descripción
lingüística objetiva. Algunos críticos -americanos de la obra Estructuras Sintác­
ticas alabaron esta ruptura revolucionaria con el pasado reciente, ya que una
«gramática de reglas» venía a sustituir a una «gramática de listas», pero los eu­
ropeos prestaron más atención a la continuación de la vieja tradición europea
que la obra de Chomsky representaba; este último aspecto de la obra de
chomsky ha sido resaltado por él rnismo.
95
Syntactic Structure trató exclusivamente de sintaxis y de morfología (los lin­
güistas transformacionales generalmente emplean el término «gramática» en un
sentido más amplio incluyendo la fonología, Y tienden a considerar la morfología
como un subconjunto de las regias sintácticas). Podemos observar que durante
los años 1964 y 1965 se consiguieran desarrollos espectaculares de esta gramá­
250
251
('APl'1'lJLO O(,TAVO
tlCA. It In que HO le pidió que incluyera en su área de acción a la semántica y la
ronolo"., A"í. en 1964 Katz y Postal escribieron: «Una descripción lingüística
di un.. Icn¡un nlllural es un intento de revelar la natnraleza del dominio que de
tllIlI Icnllun posee una hablante nativo.»96
ni ohjetivo que se fijaron estos lingüistas fue más importante que los estableci­
lloN unh!riol'll1cnte por otros lingüistas. Aspiran ni más ni menos que a presentar
en unu descripción de una lengua todo lo que va implícito en la competencia lin­
lltlrllllclI de un hablante nativo. Los objetivos de los lingüistas de la gramática trans­
fOl'Itlm.:ional han de lograrse enmarcando las descripciones lingüísticas con reglas
(jut.' uharquen la capacidad creativa que tiene todo hablante nativo para producir
y entender, gracias a la disponibilidad de reglas y otros mecanismos de las gramá­
tkas formalizadas y de las lenguas, un número infinito de oraciones (todas las ora­
ciones gramaticales de una lengua), la mayor parte de las cuales nunca ha oído o
emitido antes.
Es en el aspecto infinitamente creativo que todo habiante nativo tiene de su
lengua en donde Chomskyy otros lingüistas transformacionalistas distinguen el
concepto de «competencia» del concepto saussureano de langue que consideran
más estático, y por medio del cual contrastan la creatividad de la lingüística
generativa con el más limitado objetivo taxonómico de los bloomfieldianos, del
que nunca abjuró la generación bloomfieldiana.
97
Pero el hecho de que estos
insistieran en que sus datos, aunque fueran un inventario reducidó, formaban una
muestra aceptable de la lengua, les habría permitido reclamar que también ellos
dieron importancia a la creatividad infinita de una lengua natural; mas cierta­
mente dieron muy poca importancia a.conceptos tales como recursividad sintác­
tica e innovación lexica.
98
En 1965, Aspects ofthe theory ofsyntax representó la fase en la que, por última
vez, fue posible mantener una unidad básica interna en la teoría transformacional­
generativa tal como la conocemos ahora; la semántica y la fonología se incorpora­
ron entonces al sistema descriptivo al no haber figurado en Syntactic structures.
El concepto sugestivo de una estructura profunda relativamente abstracta recibió
precipitadamente el nombre de "teoría standard", teniendo en cuenta la interpre­
tación semántica de la oración así como una serie de transformaciones que genera­
ban la estructura superficial sin que éstas produjeran cambios en el significado y
que la estructura superficial era la entrada a las reglas fonológicas y la salida era
la elocución emitida. En los años siguientes a 1965, los estudiosos de la gramática
generativa han llegado a coincidir en muchos aspectos en lo referente al lugar y
la forma de la fonología dentro de la descripción y de la teoría gramatical. No pa­
saría mucho tiempo sin que se pusiesen en duda otros aspectos de esta teoría, inclu­
so hoy, los herederos del pensamiento original de Chomsky ofrecen una diversidad
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
teórica tal que parece imposible encontrar una única teoría que sustituya a todas
las demás en un futuro próximo.
En términos generales, la fonología consta de un conjunto de reglas más tardías
que convierten las estructuras sintácticas superficiales en secuencias de fonos emi­
tidos o transcritos. Firth coincide con esta teoría en el cometido asignado a la fono­
logía, sin embargo, se sitúa en total desacuerdo con los refinamientos biúnicos de
la teoría fonémica de los "estructuralistas" (pág. 249).
Desde 1959 en que M. Halle publicó Sound Pattern of Russian
99
las reglas fo­
nológicas han seguido la impronta de los rasgos distintivos de la Escuela de Praga.
Durante una década, los rasgos definidos acústicamente por Jakobson (pág. 229) fue­
ron los rasgos que se utilizaron, pero en 1968 Chomsky y Halle dieron razones
para volver a un conjunto de rasgos articulatorios, no los de Trubetzkoy y la primi­
tiva Escuela de Praga, sino a otro, basado sin embargo en los movimientos de los
órganos articulatorios que intervienen en la producción oral. 100 El concepto de ras­
go distintivo, formalizado primeramente por Trubetzkoy y la primitiva Escuela de
Praga, han sido sin duda uno de los conceptos más significativos y duraderos del
análisis lingüístico, y aún es objeto de activa investigación desarrollo. Si hay un
concepto que sea clave para comprender las vicisitudes de la teoría lingüística en
el siglo actual es éste.
Los rasgos distintivos en fonología son, por supuesto, un conjunto universal
que todas las lenguas utilizan, haciendo diferentes selecciones dentro de las dis­
tintas combinaciones permitidas. La analogía de los rasgos distintivos con los
rasgos de otros niveles, junto con las tendencias racionalistas uni versalistas de la
mayoría de los lingüistas transformacionalistas-generativistas, ha servido de es­
tímulo para la búsqueda de universales lingüísticos de los otros componentes de
una gramática. 101 Está generalmente aceptado que a nivel de sintaxis se hallarán
universales significativos en estructura profunda o en sus correspondientes equi­
valentes de las otras versiones de la teoría. Es interesante comprobar que los
boomfieldianos, que .hicieron hincapié en las diferencias individuales entre len­
guas, concentraron todo su análisis formal en lo que hoy se conoce como estruc­
turas superficiales, precisamente en el punto en que los lingüistas generativistas
admiten el campo fundamental de la diversidad lingüistica.
Siempre se han utilizado las transformaciones como medio para conseguir co­
mo objetivo una exposición generativa de aquello que integra la competencia de
un hablante nativo; sin embargo, con Aspects se inició un proceso que ha seguido,
imparable, desde entonces: la reducción en los números y el papel de las transfor­
maciones. La negación iba marcada en la estructura profunda por medio de un ele­
mento abstracto o NEG que desencadena ciertas representaciones superficiales en
lugar de producirse una transformación con todo significado y por derecho propio.
253
, I
252
C¡\PITUI,O OCTAVO
Un fJllnliC!I..'lIcmciu. los sustantivos que se derivan de verbos como llegada, salida,
IIi"orwwlcl, etc., fueron extraídos de gerundios llegando, saliendo, ignorando, etc.•
lillhrc: YlIl'ioH terrcnos sintácticos y semánticos, integrados directamente en el léxico
,1Ulttu 11 pllluhras no derivadas y correctamente marcadas gramaticalmente. 102 En su
l'orlllll lIU!S reciente, la gramática generativa de Chomsky conserva únicamente una
de tmns!()rmación muy estricta: "Move a"', es decir, "mueve lo que se pueda
11I0Yl'" dentro de los límites prescritos por el resto del sistema".
UIl cjcmplo de la riqueza del sistema gramatical considerada por los estudiosos
dc lu gramática generativa como algo innato y universal, aunque con diferente arti­
L'uladón en distintas lenguas, puede verse en la actual teoría de Régimen y Obliga­
toriedad (abreviado RO). Recibe este nombre de los dos subcomponentes o subteo­
rías más importantes de toda la la cual integra siete de estas subteorías,
En un sentido general, el término régimen trata sobre la asignación de cometidos
gramaticales específicos a las palabras y los grupos de palabras (por lo tanto puede
ser considerado como una extensión de la noción clásica de régimen o reacción
(p. 101-2) Y el término obligatoriedad especifica las condiciones bajo las cuales
los pronombres y otras palabras son o no son interpretadas por referencias recípro­
cas (como en él le admira y él se admira).
Otra versión de la gramática generativa, la Gramática de la Estructura de la Frase
Generalizada (GEFG), ha prescindido totalmente de las transformaciones, apoyán­
dose en las reglas de la estructura de la frase en un componente de la estructura
de la frase enriquecido con el fin de llegar a las descripciones gramaticales exhaus­
tivas requeridas. También se observa un abandono comparable de las reglas tran­
formacionales en la teoría generalmente conocida como Gramática Funcional y Lé­
xica (GLF).103
La il,corporación de una teoría semántica de una forma u otra dentro de la lin­
güística transformacional-generativa es precisamente una faceta del gran interés que
sienten hacia la semántica casi todos los lingüistas de los últimos años, y está en
clara oposición con la práctica americana aceptada, por lo menos, en la era "bloom­
fieldiana" precedente (pág, 240). Durante algún tiempo se pensó que, como en la
gramática de estratificación se podía empezar a partir de conceptos semánticos ató­
micos, combinándolos mediante reglas en grupos léxicos (palabras muy conocidas
como: hacer-pasar a-na-estar vivo-matar), Las dificultades planteadas a medio ca­
mino, más o menos han provocado el abandono de esta versión actual de la teo­
ría. 104 Los estudios lingüísticos del significado se han ampliado con el fin de abar­
car aspectos que para muchos caen fuera de la esfera semántica, por estar dentro
de la pragmática, aunque es difícil trazar una línea divisoria entre los dos campos,
y dentro de la teoría contextual de Firth (pág. 245) esta distinción tiene poco senti­
do. Las presuposiciones circunstanciales y sociales, las convenciones conversacio­
nales, la naturaleza de los actos del habla, las diferencias de foco y de énfasis rela-
LA UNGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
cionadas con el orden sintáctico, sobre las cuales hay mucha bibliografía, son cla­
ras manifestaciones de esta tendencia de la lingüística actual, que en modo alguno.
queda limitada a los que operan en los confines de la teoría transformacional gene­
rativa. Es más, en su mayor parte, el compromiso asumido por los lingüistas actua­
les respecto a la lingüística textual, a los actos del habla, la teoría de relevancia
semántica y la sociolingüística en general, puede ser considerado como el progreso
de gran alcance experimentado por los tópicos y líneas de investigación que, en
parte, fue adelantado en una generación anterior por J, R. Firth en su concepto
del contexto de situación (p. 245).105
La linguística transformacionaI-generativa comenzó como parte de la lingüís­
tica sincrónica descriptiva, y ésta sigue siendo aún su principal campo de aten­
ción. Pero la concepción de la gramática cornQ el conjunto de reglas ordenadas
ha motivado algunas re consideraciones en la lingüística histórica, el menos en lo
que se refiere a la representación del cambio lingüístico. En 1966 R. D. King
escribió el primer libro de texto de lingüística histórica siguiendo estas líneas, en
el que los cambios dentrode una lengua son considerados como cambios dentro
de un subconjunto de las reglas, o en el orden· de aplicación de las reglas que
constituyen su gramática (en el sentido más amplio de la palabra).
El posible paralelismo, dentro de la teoría gramatical generativa, entre la orde­
nación descriptiva de algunas reglas fonológicas y la secuencia histórica de los cam­
bios de sonido reales no es, en la actualidad, el único motivo impulsor de esa inten­
sa búsqueda de una lingüística histórica. Los investigadores de esta lingüística his­
tórica, teniendo aún presente la noción de "leyes fonéticas" de los neogramáticos,
han hallado un importante punto de apoyo para sus métodos e interés en el estudio
de los dialectos, dedicándose en especial, en los últimos tiempos, al estudio de los
dialectos de las grandes urbes y, en general, a los estudios socio lingüísticos a tra­
vés de los cuales puede observarse como la heterogeneidad sincrónica puede ser
la fuente de cambio diacrónico. 106
Las intervenciones de Chomsky en el estudio de la historia de la lingüística han
surgido de sus convicciones de que gran parte de su enfoque hacia el estudio del
lenguaje, es básicamente un desarrollo formalizado de la práctica europea tradicio­
nal (y podría añadirse. de la práctica hindú sanscrítica, pág 167). Este tema ha sido
objeto de controversia, awnentando el interés habitual suscitado por la historia de
esta materia. 107
El historiador acaba su narración cuando llega a la situación contemporánea,
pero la historia no se detiene por eso. El trata de entender y de interpretar el
pasado, y ve el presente COfl,lO producto de aquél; pero estos esfuerzos no le dan
carácter de profeta. Sin embargo, la comprensión de la historia de la lingüística
le permitirá estudiar con más simpatía, tolerancia y penetración los movimientos
254
255
('''PITilLO OCTAVO
y c:untruven:ius que surjan en el futuro. Si relacionamos nuestros intereses inme­
llllloN con los logros y las pruebas por las que han pasado nuestros colegas
lt"tll"lINIHlos adquiriremos un juicio más equilibrado y una admiración menos
fXltltudll. Con csto queda justificado que terminemos esta historia de la lingüís­
Ilcn con 111 escuela transformacionalista, ya que muchos de los miembros que la
CIlIttI"UIlCII no sólo se fijan en los descubrimientos que su teoría les permite, sino
'lile tumbién tratan de relacionarlos con la in ves tigació n hecha en el pasado. Pro­
hllhlemcnte será el lenguaje la facuItad más humana del hombre. En sus esfuer­
:.',os por entender y conocer el lenguaje, el hombre ha llegado a conocerse mucho
mejor a sí mismo, obedeciendo el mandato que encontraba todo visitante al tem­
plo de Apolo en DeIfos 108, centro del mundo clásico, de donde nace nuestra
civilización:
rNlJ9I
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ROY, 1963 Y MALMBERG, 1964, las cuales se consagran a la lingüística de los siglos XIX y XX des­
de un punto de vista histórico.
2, Memoire sur le systeme primitif des voyelles dans les langues indoeuropéennes. Leipzig, 1879.
3. DE S'AUSSURE, 1949, prólogo a la primera edición. Para más detalles, R, GODEL, Les sourees ma­
'nuscrites du eours de linguistique générale de F. de Saussure, París, 1957 (ed.) R, ENGLER, Fer­
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American anthropologist, n. s. 19 (1917), 441-7.
7. DE SAUSSURE, 1949, 34, 97.
8. Ibíd., 151-4, 157, 169.
9. lbíd., 2, capítulo 5; Saussure empleó el término associatif, pero paradigmático se convirtió en
la palabra de uso desde que fue propuesta por Hjelmslev (Aets of/he fourth international congress
of Unguis/les, Copenhague, 1936, 140-51).
257
256
CAI'I'I'ULO OCTAVO
10, IlH Si\llSSURE, 1949,317.
11, "UlossClllatics", título elegido por Hjelmslev para su teoría del lenguaje y el análisis lingüístico,
fue una versión extremadamente teórica y personal de la lingüística estructural de De Saussure
llevada a un extremo lógico. Sin embargo, no ha suscitado todo el interés que probablemente me­
rece debido a su dificultad y a la naturaleza algo indiosincrásica de la terminología usada por Hjelm­
slev y otros. Para más detalles, pueden consultarse los siguientes escritos: H, HIELMSLEV, 1953;
id., "Structurallinguistics", Studia linguistica 1 (1947), 69-78; H, SPANG·HANSSEN, "Glossema­
tics", MOHRMANN, SOMMERFELT y WHATMOUGH, 1961, 128-64. Para crítica de algunos aspectos
de la teoría glosemática cp. E. F1SCHER·JORGENSEN, "Remarques sur les principes de I'analyse pho­
némique", TCLe 5 (1949), 214·234; B. SIERTSEMA, ti study of glossematics, La Haya, 1955.
12. Véase s. ULLMANN, Principies of semantics, Glasgow y Oxford, 1957, 152-70; J. LYONS,
Semantics, Cambridge, 197-250-69.
13. Sobre la historia de la fonética véase también R. E. ASHER Y E. J. A. HENDERSON (eds.), Towards
a history of phonetics, Edimburgo, 1981.
14. Works, volumen 3, Londres, 1807, 264.
15. Londres, 1855.
16. A. M. BEU .. Visible speech: the. scíence of alphabetics, Londres, 1867; Sweet, primer of phone­
tics, üxford, 1890; cp. la discusión general de Sweet sobre la "Sound notatíon", 1PS 1880, 177-235.
17. WRENN, 1946. Como dato curioso hemos de reseñar que Bernard Shaw, que también conoció a
Sweet y su obra, se inspiró en él para el personaje del profesor Higgins en Pygmalión; el mismo
personaje vuelve a aparecer, por supuesto, en la última adaptación musical que se hizo, "My fair
lady".
18. Cp. el discurso presidencial de Sweet a la Sociedad Filológica, TPS 1877-9, 1-16.
19. Sweet, Handbook, 100-8, 182-3.
20. R. JAKOBSON, "Henry Sweet's paths toward phonemics", in memory ofJ. R. Firth (ed. c. E. BA­
ZELL, J. CATFORD, M. A. K. HALLlDAY Y R. H. ROBINS), Londres, 1966, 242-54; B. DE COURTENAY,
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Lisse, 1976. Según parece, la palabra phoneme fue acuñada por el lingüista francés A. Dufriche
- Desguettes (E. F.· K. KOERNER, Phonetica 33 (1976), 222-31)
21. Sweet, Handbook, 105; JONES, 1950, capítulo 29; w. F. TWADDELL, On defining the phoneme, Bal­
timore, 1935, y todas las referencias incluidas en el mismo.
22. TRUBETZKOY, 1939 (la paginación se refiere a la traducción inglesa)
23. ¡bid., 2, 31-45, 66-89; VOCHEK, 1966, capítulo 3. Al igual que Hjelmslev, Trubetzkoy fue influi­
do por la 'teoría estructural y relacional de Saussure, pero esto no le llevó a renunciar a uso de
criterios fonéticos en el análisis fonoló$ico.
24. TRUBETZKOY, 1939, 77-83, 228-4\; id., "Die Aufhebung des phooo10gischen Gegenslitze", TCLP,
6 (1936),29-45. id., 1939, 170 -207, 273-97; id., Anleitung zu phonologischen Beschreibungen,
Bmo, 1935.
25. El" Análisis funcional de la oración", o "Perspectiva funcional de la oración", es decir, el análi­
sis de la expresión sintáctica de los diferentes aspectos del significado de la oración, que en el fondo
procede de K. Bühler, ha jugado un papel importante en la lingüística de la Escuela de Praga de
postguerra y según Halliday, ha influido fundamentalmente en ·su gramática sistemática (VACHEK,
1966; HALLlDAY, "Options and in the English c1ause", Bmo studies in English 8 (1969), 81-8.
La Escuela de Praga fue uno de los centros más prominentes en la lingüística teórica
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
en Europa en el período de entreguerras y tras la segunda guerra mundial, una vez restablecida;
véase VACHEK, 1966.
26. "Beitrang zur allegemeinen TCLP 6 (1936),240- 288; VACHEK, 1966.
27. cp. ROBINS, "Distinctive feature theory", D. ARMST,RONG Yc. H. VAN SCHOONEVELD (eds.), Roman
Jakobson: echoes ofhis scholarship, Lisse, 1977,391-402.
28. A.F. c. WALLACE Y J. ATKINS, "The meaning of kinship terms". American Anthropologist 67.5
(\965), parte 2, publicación especial. Esta modalidad de análisis semántico tiene alguna semejan­
zas con las teorías de campo semántico de los lingüistas europeos pero el análisis de los compo­
nentes estriba principalmente en el análisis de los términos con respecto a sus rasgos semánticos
mientras que la teoría de campo se funda en la formación de un campo semántico agrupando unos
pocos términos entre muchos (cp. p. 222).
29. JAKOBSON, 1962
30. JAKOBSON Y M. HAME, Fundamentals of language, La Raya, 2956, 28-32.
31. JAKOBSON y J. LOTZ, "Notes on the french phonemic pattern", Word 5 (1949), 151-8; CHOMSKY,
1964,65-75 CHOMSKY Y HALLE, \968,335-8. Puede encontrarse un magnífico estudio del desa­
rrollo de la fonología en este siglo en E. FISCHER-JORGENSEN, Trends in phonologieal theory: a his­
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32. JAKOBSON, "Prinzipien der historischen phonologie", TCLA (1931),247-67 (yen JAKOBSON, 1962,
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ca" como se denomina a veces, será objeto de futuras investígaciones. Esta hipótesis ha sido desa­
rrollada por T. v. GAMKRELlDZE YV. IVANOV en Indo- European and the Indo-Europeans, Moscú,
1968 (escrita en lengua rusa si bien se están preparando traducciones en otras lenguas de Europa
Occidental). Véase además GAMKRELlDZE, "Language typology and linguistic reconstruction",
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face, 28, 142; id., obituary of A. P. Weiss, Úlnguage 7 (1931), 219-2\.
258
259
CAPITULO OCTAVO
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44. Washington, 1911 (partes 1 y 2), Nueva York, 1938 (parte 3).
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46. Algunos críticos han sugerido que los usos que se le dan a estos dos tipos de unidades no son
tan paralelos como lo que la teoría parece sugerir (C.E. BAZBLL, "Phonemic and morphemic analy­
sis"" Word 8 (1952). 33-8); para seguir los métodos de la lingüística americana de este período
véase 100S, 1958.
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52. G. L TRAGER YH. L. SMITH, Outline of English Strueture (Studies in linguistics occasional papers
1, 1951); HOCKETT, "A system ofdescriptive phonology", Language 18 (1942), 3-21. El térmi­
no prerrequisito gramatical es de K. L. Pike, que nunca aceptó esta restricción en el análisis foné­
tico ("Gramatical prerequisites to phonemic analysis", Word 3 (1947), 155-72; "More on gram­
matical prerequisites", Word 8 (1952), 106-21). Sobre la separación de niveles, TRAGER y SMITH,
op. cit., 50. 53-4.
53. H. L. SMITH, Language 28 (1952), 144-9; HARRJS, 1951, 16, CHOMSKY, 1964, .80.
54. B. BLOCH, "English verbal inflection", Language 23 (1947), 399-418.
55. Nueva York, 1958; Nueva York, 1955; Nueva York, 1958.
56. JOOS. 1958; MOHRMANN. SOMMERFELT y WHATMOUGH, 1961. Se puede encontrar un exposición muy
útil de esta fase de la lingüística americana en D. HYMES y F. GOUGHT, "American structuralism",
SEBECK, Historiography, 903- 1176.
57. Para un informe histórico más detallado de la lingüística del presente siglo, en especial de los tra­
bajos realizados o inspirados por CHOMSKY, véase NEWMEYER, 1986.
58. An introduction to the study oflanguage, Nueva York, 1914,311.
59. l1nguistc aspects ofscience, Chicago, 1939 (nota de pág. 76); ROBINS, "Lconard Bloomfield: the
man and the man of science", TPS 86.1 (1988), 63-87. Muchos de los artículos y revistas de
Bloomfield se hallan publicados en un solo volumen, c. F. HOCKETT (ed.), A Bloomfield antho­
logy, 1970.
60. cp. K. L. PIKE, Phonemics: a technique for'reducing fanguages to writing, Ann Arbor, 1947; E.
A. NIDA, Morphology, Ann Arbor, 1948.
61. BLOOMi'IELD, 1935, 140, 23.
62. cp. B. BLOCH and C. L. Trager, Outlie of Unguisties analysis, Baltimore, 1942, 8.
63. C. C. Fries en HOHRMANN. SOMMERFELT y WHATMOUGH, 1961,212-7
64. 1935, 18.
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
65. CC. FRIES, 1he slructure of English, Nueva York, 1952, 3- 4.
66. ep. CHOMSKY, Language and mind, Nueva York, 1972, 1 Y Rules alld represenlations, Oxford,
1980,4,48.
67. cp. El título completo de la obra del siglo XVUI de N. BEAUZEE, Grammaire générale ou exposition
raisonnée des éléments néeessaires du language pour servir de folldement al'étude de toutes les
langues, París, 1767.
68. cp. CHOMSKY, "PrincipIes and parameers in syntactic theory", en N. HORNSTEIN y D. UGHTFOOT
(eds.), Explicaríon in linguistics, Londres, 1981, capítulo 2. Contrastar BtOOMFIELD, 1953,276.
69. BLOOMFIELD, 1935,20; CHOMSKY, op. cil. en n. 68.
70. úmguage in relalion lO a unified theory ofthe structure ofhuman behavior, Glendale, 1954-60;
R.E. LONGACRE. Grammar discovery procedures, The Hague, 1964.
71. B. ELSON y V. PICKETT, An introduclion lO morphology and symDX. Santa Ana, 1962, 57.
72. v. WATERHOUSE, "The grammatical structure of Chontal", IJAL 28.2 (1962), PARTE 2. Véase
también R. E. LONGAGRE, "Stríng constituent analysis", Language 36 (1960), 63-88; V. PICKETT,
1he grammatieal hierarehy oflsthmus Zapotee (Language 31.1 parte 2, (1960); ELSON y PICKETT,
op.cit.; w. A. cooK.lntroduClion 10 lagmemic analysis, Nueva York, 1969; R. M. BREND, A lagme­
mic anlysis of Mexiean Spanish c/auses. La Haya, 1968; id. (ed.), Advances in Tagmemics, La
Haya, 1974.
73. R. E. LONGACRE, "Sorne fundamental insights of tagmemics", Language 36 (1960) 63-88 (nota
pág. 67); como modelo de manual del campo tagmémico, id., Grammar dicovery procedures, La
Haya, 1964.
74. MAUNOWSK!," An ethnograpic theory of language", Coral gardens alld their magic, Londres,
1935, volumen 2, capítulo 1; FlRTH, "Ethnographic analysis and language with reference to Ma­
Iinowski's views, Man alld culture" (ed. R. w. FIRTII), Londres, 1957,93-118.
75. FlRTH "The technique of semantics", TPS 1935, 36-72.
76. La inclusión de referencia y denotación dentro de las relaciones que integran el contexto de situa­
ción de Firth es discutida por J. LYONS, "Firth's of "meaning'.', in memory ofJ. F. Firth,
288-302;.sin embargo, los argumentos de Lyons parecen ser compatibles con su teoría así como
necesarios para poder sostener dicha teoría.
77. F. R PALMER, "Linguistic hierachy", Lingua 7 (958), 225-41.
78. Basada en HALLIDAY, "Categories of the theory of grammar", Word, 17 (1961),241-92.
79. H.... LLIDAY, 1961,280-92.
'\
80. Para todos los detalles de la teoría en su primer estadio véase HALUDAY, "Categories". Un estu­
dio más asequible aparece en HALUDAy, A. MCINTOSH YP D. STREVENS. 1he /inguiste scienees alld
language (eaching. Londres, 1964.
81. Hay mucha literatura de y sobre Halliday. Su artículo "Sorne notes on "deep" grammar", Jour­
nal ofl1nguics 2 (1966), 57- 67, constituye un puente entre la primera y la última versión de su
teoría; quizás la presentación más asequible y accesible sobre la gramática sistemática es la de
"Language funetion", New horiwns in linguistics (ed. J. Lyons), Londres, 1970, 140-65. Véase
también R. A. HU DSON, English complex sentences: an introduction to systemic grammar, Amster­
dam. 1971. Hudson recientemente ha expuesto lo que él llama "daughter - dependency grammar"
que deriva en parte de la gramática sistémica (Arguments for a nontransformadonal grammar,
Chicago, 1976.
260
261
CAPITULO OC1""VO
111, I'nnl1, uf lillguistic theory", Studies in linguistic anaJysis, 1957. 1-32; ROBINS HGe_
IIIralllnlluhtlcH In Great Britain 1930-60", C. MOHRMANN, F. NORMAN yA. SOMMERFELT, 1963,
11-
NMnl, und prosodies", TPS 1948, 127-52; ROBINS, "Aspects ofprosodic analysis", Pro­
(""dll/lI.1 01 th¡, University 01 Durham Philosophical Society, serie B (Artes), I (1957), 1-12.
114, NWW\!. ¡'rl1lwr, 41.
lit J '1, IIIINJ)ORSAMUEL, The verbal piece in Jebero (word 17, suplemento, 1961), capítulos 2 y 3.
"ti, l' J A. IIENIJERSON, "Prosodies in Siamese"; Asia major n. s. 1 (1949), 189-215 PALMER, 1970.
11'/, l'IKIi, P/wnemics, Ann Amor, 1947,63.
MR. W s, AU.EN, "Sorne prosodic aspects of retroflexion and aspiration in sanskrit", BSOAS 13 (1951,
9.19-46: N, C. Sl'OTf, HA phonological analysis of the Szechuanese monosyllable", BSOAS 18
(1956), 556-60.
1i1J. Esta aparente anticipación del enfoque transformacional-generativo básico del lugar de la fonolo­
gía dentro de una completa descripción lingüística por parte de los seguidores de Firth es discutida
por D. T, LANGENlJOEN, The London school 01 linguistics, Cambridge, Mass., 1968, 59. La obra
de Langendoen contiene una exposición crítica tanto de la teoría semántica de Firth como del aná­
lisis prosódico desde una posición transformacional-generativa. Algunas de estas críticas son dis­
cutidas por ROBINS, Úlnguage 45 (1969), 109-16.
90. Por ej. HENlJERSON, op. cit.; más detalles de ROSINS "Generallinguistics in Great Britain 1930-69",
véase también PALMER. 1970.
91 J. A. GOLDSMlTH, Autosegmental phonology, Oxford, 1988.
92. La teoría estratificacional, fue hecha y publicada por primera vez por LAMB, "The sememic ap­
proach to structural semantics", American anthropologist 66.3 (1964), part 2, 57-18; ib., "On
alternation, transformation, realization, and stratification", Monograph series on languages and
línguistics (Georgetown) 17 (1964), 105-22; id., Outline 01 stratificational grammar, Washing­
ton, 1966. See now D. c. BENNETT, Spatial and temporal uses 01 English prepositions; an essay
in stratificational semantics. London, 1975; D. G. LOCKWOOD, Introduction to stratificational Ün­
guistics. New York, 1972. La conexión entre la lingüística estratificacional y la teoría de Praga,
fue puesta manifiesto por VACHEK, 1966.
93. D. G. LOCKWOOIJ, Introducnon to estratifirutionaJ linguistics, Nueva York, 1972,281-6.
94. z. S. HARRIS "Discourse Analysis", Úlnguage 28 (1952), 1- 30; id., "Co-ocurrence and transfor­
mation in Iinguistic structure", Úlnguage 33 (1957), 283-340. Sobre las relaciones entre los usos
de transformacion de Harris y de Chomsky, véase CHOMSKY, 1964, 62-3 (N.2).
95. R. B. LEES, Language 33 (1957), 375-408; w, O. DtNGWALL, "Trasnformational grarnmar: form and
theory", Lingua 12 (1963), 233-75; W. HAAS, Archivum Unguisticum 10 (1958), 50-4; CHOMSKY,
1964, "It should be obviollS that its roots are firmly in traditionallinguistics".
96. An integrated theory 01 linguistic descriptions, Cambridge Mass., 1964, 1. .
97. Véase HOCKET, Language 18 (1942), 3: "La lingüística es una ciencia clasificatoria".
98. Sobre el corpus como muestra acertada, HARRJS, 1951, 12- 13.
99. La Haya, 1959.
100. CHOMSKY y HALLE, The sound pattem 01 English, Nueva York, 1968.
101. CHOMSKY, 1965, 27-30; LYONS, "Towards a "notonial" theory of the "parts of speech"" , Jour­
nal of Linguistics 2 (1966) 209-36; E. SACH y R. T. HARMS (ed.), Cambridge, 1971, 232- 96; R.
MK. KEMPSON, Semantic theory, Cambridge, 1977, capítulo 9.
LA LINGUISTICA DEL SIGLO ACTUAL
102. CHOMSKY, 1965, 132, "Remarks on nominalization';, en R. A. JACOBS y P. S. ROSENBAUM (eds.),
Reodings in English translormational grammar, Waltham, 1970, 184-221.
103. A todo aquel lector que no esté al día de los avances lingüísticos en gramática generativa le será
muy útil consultar a HORROCKS, J987 • y, para una exposición más detallada de la teoría
transformacional-generativa desde sus comienzos, F. J. NEWMEYER, 1986. Ha de tenerse muy en
cuenta la fecha de primera publicación de los libros y artículos mencionados en las bibliografías .
correspondientes a Horrocks y otros escritores en vista la rapidez con la que se ha desarrollado
la teoría generativa en los últimos veinte años. Para documentación sobre Régimen y Obligatorie­
dad, sobre Gramática de la Estructura de la Oración Generalizada y sobre Gramática Léxico­
Funcional, véase HORROCKS, 1987, capítulos 2.3-4, 3 Y 4.
104. G. P. LAKOFF, Linguistics and naturallogic Ann Arbor, 1970; id., "On generative semantics",
D. D. STEINBERG Y A. JAKOBOVITS (eds.), Semantics, Cambrigde, 1971,232- 96; R. M. KEMPSON,
Semantic theory, Cambridge, 1977 capítulo 9; ROBINS, Ideen- und Problem-geschichte der Sprach­
wissenschaft, Frankfurt a. M., 1973, 134- 41; HORROCKS, 1987,29-30.
105. Véase F1RTH, "Personality and language in society" (1950), en sus Papers in linguistics 1934-51,
Londres, 1957, 182. Sobre la teoría de la relevancia D. SPERBER y D. WILSON, Relevance, Oxford,
1986. 1969. T. BYNON, llistoricallinguistics, Cambridge, 1985; los capftulos 1,2 y 3 explican las
interpretaciones del cambio lingüístico dadas por los neogramáticos, los transformacionalistas, y
los estructuralistas de la Escuela de Praga, respectivamente; el capítulo 3 abarca buena parte de
los trabajos más recientes y con más referencias actualizadas que en King. Véase también v. WEIN­
REICH. W. LABOU Y l. HERZOS, "Empirical foundations for a theory oflanguage change"en (eds.),
w. P. LEHMANN Y Y. MALKIEL, Directions lor historical linguistics, Austin, 1968, 95-188.
106. CHOMSKY, Cartesian linguistics; a chapter in the history olrationalist thought, Nueva York, 1966
(recensión de v. G. SALMON, Joumal 01 linguistics 5 (1969), 176-87); H. AARSLEFF, "The history
of Iinguistics and Profesor Chomsky" Language 46 (1970), 570-85; E. COSERJU, "Semantik, in­
nere Sprachform und Tiefenstruktur", Folia linguistica 4 (1970), 53-63.
107. Gnothi seautón (conócete a tí mismo), PAUSANIAS, 10.24.1; JUVENAL 11.27; BLOOMFIELD, An in­
troduction to the study 01 language, Nueva York, 1914,325: "La ciencia lingüística constituye
un paso en la auto-relación humana".
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262
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Traducido por:
ENRIQUE ALCARAZ V ARO
Adaptación y traducción a la 6' edición
ANA ISABEL GUTIERREZ
© R. H. ROBINS
© de la edición española Editorial Paraninfo, S.A.
Magallanes, 25 - 28015 Madrid
Teléfono: 4463350 - Fax: 4456218
© de la traducción española Editorial Paraninfo, S.A., Madrid (España)
Título original inglés:
A SHORT HISTORY OF LINGUISTICS
publicado por
LONGMAN GROUP LIMITED, Londres
Reservados los derechos para todos los países de lengua española.
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta,
puede ser reproducida, almacenada o transmitida de ninguna forma,
ni por ningún medio, sea éste electrónico, químico, mecánico,
electro-óptico, grabación, fotocopia o cualquier otro, sin la previa
autorización escrita por parte de la Editorial.
Impreso en España
Printed in Spain
ISBN: 84-283-1960-X
Depósito Legal: M.
.-m 50
Magallanes, 25 - 28015 MADRID (07329/46/18)
Iberica Grafic, S.A., Atienza, 1 y 3 - Fuenlabrada (Madrid)
Indice general
Prefacio .................................................. . 7
Prólogo a la segunda edición inglesa .......................... . 9
Prólogo a la tercera edición inglesa ........................... . 11
Prólogo a la traducción española .............................. . 13
1. Introducción ............................................ . 15
2. Grecia ................................................. . 25
3. Roma .................................................. . 65
4. La Edad Media 85
5. El Renacimiento 145
6. En vísperas de los tiempos modernos ........................ 155
7. La lingüística comparada e histórica del siglo XIX ............. 185
8. La lingüística del siglo actual .............................. . 221
Indice alfabético ........................................... . 265
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