'Ti'adtKciOO de

BEATRIZ AIVAREZ KUIN
EL OCIO
por
ROGER SUE

FONDO DE CULTURA ECONóMICA
MÉXICO
Í'llnIIiIaecllci6n en_o 19110
1'riJrIoiI'lo_eneapolIoI, 1?81
l'rimera reiJII¡lm1i6n, 1987
TItulo origiJIal:
lA ro;.,ir
e·1980. Preslel Universitairel de Francc. Pans
CoJocci6n Q.. IIJi3-jc?
cultura Libre
D. R. e 1982,F"""""" Cvt.Tua..
ll. R. e 1987. •• S. A. DO C. V.
Av.de la Uniwnidad, 975; 03100MéxicoD. F.
ISBN968-16-1031-8
INTRODUCCIÓN
UN PROBLEMA DE DEFINICIÓN
¿EL ocio o las distracciones? Es lnás común que
sepiense en éstas, y no en el ocio como tal. Aquí se
advierte ya un indicio de la dificultad para Ile-
gar a un acuerdo en la definición de concep-
to un tanto mágico, de! que se habla mucho y
tiene la resonancia de un momento privi1e&iado
de la existencia.
A falta de UIIa definición exhaustiva, se pue-
den enumerar algúnos de los principales aspllCto5
del concepto de ocio. Así, las distracciones son
aquellaa actilddades elegidas libremente, seg(¡n
los gustos y las aspiraciones de cada quien. inclu-
so si predominan ciertas actividades (108 depor-
tes, los viajes, la televisión), e! ocio ofrece una
gama de ellas prácticamente ilimitada, debido a
que dependen de lo que se proponga cada indivi-
duo.
Pero el ocio puede entenderse, también, de
dos maneras distintas: en primer lugar, se le
identifica con el tiempo que se le dedica. El ocio
lIllría, ante todo, el tiempo libre, independiente-
mente de las actividades en las que se emplee. ese
tiempo disponible. Después de todo, se puede
vivir la pereza, el "no hacer nada", corno ocio.
ll8ro e! tiempo de ocio no es lo mismo, como
7
8 INTRODUCCiÓN IN'l'RODUCCIÓN
auele pensarse, que el tiempo fuera del- 4'llbajo.
Hay muchas oblígacíones que se Insertan en el
tiempo de trabajo y que reducen notablemente
el tiempo dispOIÚl>le para el ocio; algunaa de
eílas son:
- el tiempo empleado en traaladarse del lugar
de residencia al de 4'abajo, y a la inversa.
cada día mú prolongado;
- 1M obllgaclollllll familiares o socia1l!l (los
trámltl!l administrativos, por ejemplol, sin
contar 1!l tiempo neceaarlo pllfll satisfacer
las necesida4es tíslolb8fcaa (sueño, oomídas,
etcétera. l.
Este. tiempo "obligado" seSUlDI al de trabajo,
de manera que SI! la fracción de tiempo
nlalmente disponible para1Mdlverelones.
Estudio. realludoa sobre la utilizaciÓn del
t!empopor 101 han permitido cll1<:ular
él tiempo medio disponible en un día normal; el
remltado es el siguiente:
- 8,8 b01'Uparaloa hombres activol;
- 2,8 bol'llS para 1MmujeNS activae;
- 4.4 bol'llS para 1Mmujeres InactivlÍl.
Esto es IÓlo. un cálculo aproximado, PUell
¿OÓIllO puede medirse con precísíón el tiempo
dlaponibte?
1M II'ltlvldadel familiares.· ¿se -reeIizan por:
oblip\liÓn o e1llcci.6n Iilm?
m"n unidoa; poreUO.......-
noa autores, como J. hanpropueato
que SI! dé aelltas actividad. de JIIiJf.to el
nombre de se¡¡.I.ndo "l la
amblsüedad y la dlflcu1tad para detenninar el
tiempo de ocio y 1M IICtivldades riguro.aamettte
ligadMa él.
Para salvar esta dificultad, otros autores. enue
101 que se encuentra M. Kaplan, han eJeeIdo un
enfoque, que no conatitlG'e una definJelbn
"'-da lln el contenido de las IICtivllWdel de es-
parcinúento o en el tiempo 1IeYJr.
1M a cabo.toda IICtlvldad que reaulte de unall1llo-
ción libre y que a la pepona que la
un sentimiento de libertad POdrla consi-
deluIe como ocio. Por lotanto, el ocio .-U
ante todo una /ICtttr.u.l PBicO/(1g1cll del individuo.
Partiendo de esta definición, CUa!qM acfty!.
dad J;lU!Ide vlvUsi! 'lomo una diveD!lóu, ya que
todo depende del l!Itado de ánimo con que SI!
practique esa actividad. Incluso el
a4Qptar, .desde !!Ita penpectiva, la forma de llIQI
dlvenl,ón.
Es el conjunto de !!Itoa tres "pectos. que SI!
'lompleawntan entre aí,lo que bay que en
cuenta al bablar del ocio.
ApdlneraviIta, el ocio atañe al
que depende de su libllll
10 INTRODUCCIÓN
lNTRODUCCIÓN 11
eibn; del ejeIcicio de su libertad. Pero aparte del
IíelIho de que los diversos determinismos sociales
coDdlcionan en mayor o menor grado la elecci6n
del. individuo, el ocio ha cobrado tal amplitud
que se ha convertido en un fen6meno social.
La disminuci6n progresiva de las boras de tra-
bejo y el Incremento del tiempo libre que se
deriva de ello afectan a todas las categorías de la
poblaclbn activa.
Ese tiempo libre, que antes era marginal, tien-
de a adquirir cada vez mayor importancia. Esto
se debe no solamente a que su duración va en
aumento, sino también a que el momento privi.
1ePdo que representa para satisfacer un mayor
_mero de necesidades que las de la vida de trae
bejo se vuelve uniforme, se mecaniza, y dacada
• ~ o s lugar a la expresi6n propia delasala-
dado. 'Desde este punto de vista, el ocio se opo-
ne al trabajo, es su antídoto.
A la vez que aumenta el tiempo libre, las prác-
tic. del ocIo.se vuelven más intensas. E\ocio ya
no es ese tiempo "huero" y vacío que sigue al
t1émpo de trabajo; ya no es sólo el tiempo neceo
sario para la reproduccl6n de la fuerza de traba·
jo; cemo lo definían los Dwxistas. Se traduce en
áCtividades individuales o colectivas que,por su
extensión y por las infreestructuras que supo-
nen, hacen de él un fllnómeno social de primera
importancia. Pongamoscomo ejemplo el desarro-
né) del turismo en Francia: cada año son más los
f ~ e s e s que salen de vacaciones, habiéndose
lldIdoa rebasar el 50%, puesto que en 1979 el
54% de los franceses salió de vacaciones. Illl
aumento de las salidas de fin de semana o en
periodos cortos de vacaciones es todavía más 1Ii¡.
nificativo. Los deportes han tenido un desaxrollb
igualmente asombroso;y resulta imposible calcu-
lar el número de franceses que se dedicanespon.
táneamentealas actividades físicas. (A _
respeCto, el ejemplo del jo6llin6 es .",mamaRte
Interesante, porque si bieliauq¡i6 de un fel'lÓme-
no de moda, parece tener una duraclbn y un
desarrollo mucho mayores que lo que p ~
haberse previsto.)
Está claro que no todas las actividadea de
espaIclrnlento se desarrollan de manera sim"""
(algunas .actividades culturales se l!IlllIl8IltI'8
incluso en regresión), ni se reparten de 19jW
manera dentro de las diversas categorías de la
población, como veremos después.
Sinembalgo, el derecho al ocio se ha oonwrtt,
do en una reivindicación social fundamental. Loa
sindicatós, y en especial la Cl'DT, tuvieron ru6n
en apoyar EIIérgicamente las reivindicaclones
llllma.das· "cualitativas" (reducción de las homs
de trabajo, reduoclón de la edad de jubilaclÓ1l,
mejoramiento de' la calidad de la --vida y de las
diversiones).
Con todo, si bien las distracciones han segu.i-
do un desarrollo rápido, no han llegado a oeupar
el lugar que se pensaba a principios de los aA<íI
sesentas.
En esa época se hablaba de una futura "ci\'ili·
zactón del ocio", porque parecía seguro que una
tI
.... tocledad fundida en el eeío á
remplazBr a la cSOCiédad indUitrial en decadencia,
ftmde4. en el trabajo. Este mito ha sufrido un
duro golpe, y nos encontramos lejos de la socie-
dad de la abundancia o de la..sociedad posindus-
tria! que liberaría al hombre definitivamente
,.. que se dedicara por entero al ocio. Ahora se
eoIlOCen bien las lI8ZOI1es de estos errores de pro-
'll.ÓlItiCO: uncrecillliento económico lento,una
l:ediItñbución de las riquezas en dirección a los
.paiHI dal Tea:er Mundo yen especial a lospaí•
.. petroleroe, la mlllüp"licación de los despilfa-
··lP8,lalneptitud'de un sistema econbmico como
CQtlIecUenciade una Iógiea de la producción por
la ptoduceióll¡ la CU$l es tan destructiva como
eonstructiva.
Todos estoa. factcu'llll han impedido la llegada
deUna sociedad posindustrial que habría libera-
do áIltQmbre .dll autrabe,io. ¿Pebil inferine por
• que el ocio no puede provocar hoy en día la
Ubefación y III desarrollo pleno del individuo que

l'uIlce ser qUll las actividades de esparoimíen-
to tillnen CIIda vez más. un papel de de
-'sfonnación social. y son suaceptiblea de·¡l!-
l\e):&r un nuevo modelo de sociedad opuesto al
modelq kadicional de crecimiento indUstrial. En
..pálabras, CIIda vezson másql.Úllnes coJllide.
..ilusorio esperar qUll el desarrollo dlllas fuer-
"productivas dé lugar a una nueva sociedad,
llOO1O piell88l1 aún los economistas liberales o
Al contratio de lo que éstos suponen,
88posible que un :mcmmll!lltollOcial a favor de la
IibenciÓll del tiempo y de la IlStensión del ocio
dallncadenll un cambio pro¡reslvo lln la aom.
dad. Hay varios indicios en estesentido que per-
miten plantear la cuestión del ocio lln toda su
magnitud.
En pnmer lugar, una progresión lenta del tillm-
po Ubre favorece III restabJecimlento de cierto
llqUilibrio entre III trabajo y III ocio, y este lIIO'rio-
miento es lneverBible. Por otra parte. la a"'-
c1Ó1l "dinámica" del tiempo de ocio provoca una
mayor demanda de ocio. LaI dilb edea. lla-
man a las distracci()\1l5. Ad.... se ha
bado que no sólo aumenta III para
las divetsiones 11llÍ& rápidamente que los otros
presupuettbll peta III gaeto familiar, sino también
que en una fllIl! de utancamiento o de diImilltl-
ción del poder adquisitivo los gutoa por CODa.,.
to de divetsiOIlll8 pllrmaDeeen estabIiIa; ...
patoa se hanvue1to ineduclblea en III pI'......
110 familiar. Al miamo tiempo, lalnduleria de las
diversiones en. Francia es una de las que se en-
cuentran en mejOr situación.
El arbitraje entre el aumento de salarios y el
aumento del tiempo libre _ un
segundo indicio. MIentras que los fJancu 11 tra-
diclonalmente preferian un aumento de salarios
al auml!nto del tiempo libre, ahora se
tido los té1'DlinlÍB. Pe lICUerdO con \D'1 8ODdeo
!ealizado por la 80FUSen nO'riembte de 1978, el
55% de los franceses activos prefería trabajllr la
mitad del tiempo a zecibir el doble de su salario
14 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN
m 46% de los obreros se pronuncia a favor de
sta solución, y el 42%opta por lo contrario.
Hay razones para pensar que se seguirá esta ten-
dencia con el mejoramiento del nivel de vida y
qne se generalizará con la reducción progresiva
de las desigualdades.
En tercer lugar, tal vez lo más importante,
ciertas actividades de esparcimiento desempeñan
QIl'papel social indispensable para la colectividad.,
NlUlCa se podrlan enumerar todas las ssociacio-
Del! cuyos miembros son voluntarios -que contri-
blaYenal bienestar público (ssociaciones de ayuda
IDlltua, de defensa del ambiente odel conaimí-
lIbr, etc.). ~ asociaciones vienen a suplir las
I*eIlcias del Estado, de la colectividad pública o
de la empresa privada, que juzga poco rentable
elite tipo de actividades. Además, algunas activi-
dadea de esparcimiento, realizadas individual·
mente o en el marco de las asociaciones, consis-
anen hacer uno mismo trabajos por los cuales
_ empresas especializadas cobrarían una fuerte
_ (trabajOs de pmtura, reparaciones, etc.). Es
la famosa moda del Do it yourrelf.
Como puede, observarse, las actividades de
llllPalCimiento pueden sustituir al sector mercan-
til, sin que por ello adopten la forma de un
trabajo impuesto. Aliado del sector mercantil se
petfJ1apoco a poco unared de ayuda mutua, de
lISOciaciones, de mutualidades a donde se va á
"trahlQar por gullto" y. a ejercer los talentos
propios.
Aquí se. vuelve imprecisa la frontera entre el
trabajo y el ocio. Pero si el trabajo estuvieR
organizado de una manera diferente, ¿por qué
no habría de convertirse en diversión?
Quizá en un futuro se plantee la sustitución
progresiva del trabajo por el ocio en un sistema
mixto que no se apoye exclusivamente en el seco
tor capitalista mercantil. . .
Esta idea de reconciliar el trabl\lo con el ()CII.O
y sustituir el primero por el segundo aparece en
Marx como en los socia1istss utópicos (Fourier),
y s ~ e conservando toda su aCtualidad.
L LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
LA oÓAla tIlIL acto
1::1'1.-"'" dé una primera reflexión, se sentiría uno
telJtadoa decir que él ocio siémpre Iia
que pertenece a todos loa tiempos, • todaJ las
....
Sito es cierto IÓIo en parte. Tod.1M socieda-
des _ COIIOCido él tiempo libre, y en alguna
de eh se _taba con más tiempo libre que en
la catualld8d. Pero, ¿se puede lIIimIlar, por ello,
ese tielJiPO libre a un tiempo de esparelmlettto
tal como lo eoncebimoa en nuestros dÍlllt? No,
JlIC,IIlIue la eoneepción del ocio ha evolucionado
Il(lNldllilllbtemente a través de lo. siglos, en fun·
ción de diYersos modelos de orpnizacibn social;
por estOno se puede hacer una amalgama, pero
si es poeIbJelllltablecer eomparaciones.
Ihmpre se tiende a colllliderar la civiliZllclbn
griega como una edad de oro. El ocio no eonsil-
.-. la exc:epción, y fáeitmente se toma a esta
clviIlzación como una de'1l!s que mabanpertni-
tido el desarrollo pleno del hombre en e1 ocio.
Las doctrinaa aristotélíeas y pl.tónleas, ¿!JO
16
LAS CONCEPCIONBSDEL OCIO 17
proponían acaso un prototipo de hombre capaz
de desarrollarse libremente en la práctica volun-
taria de la filosofía, las artes o loe deportes?
El ciudadano griego llevaba una vida de ocio
en la que lo principal era la e¡¡presión plena de
sus "nobles" potencialidades. El trabajo no
podía tener un lugar de igual Importancia, pues-
to que se le consideraba délndante y por esta
razón se reservaba a la casta de los esclavos. CuJl·
quier forma de trabajo se oponía a la con4ic:lón
del ciudadano griego. El trabajo y el 0Ili0 lIe
excluían el uno al otro, formaban Parte de dot
órdenes distintos que no ¡uardaben 1lllaet6n
entre sí. Esto a pesar de que, a ñn de euemu;
era el trabajo de unos lo que permitía el ocio de
los demás.
Esta relación de exclusión entre el trabajo y el
ocio se advierte en la etimología: ocio en griego
es scholé, que significa al mismo tiempo ocio e
instrucción. Se observará que se consideraban
emparentadas estas dos nociones que algunos
siguen asociando estrechamente, al suponer qllll
el desarrollo de y el provecho
que se puede obtener de ellas van a la par con la
elevación del nivel cultural. Esta connotación
elitista del ocio, quepresúpone cierto nivel de
instrucción, continúa estando en vigor y estable-
ce una separación entre las diversiones valoradas
socialmente y las demás. A-scholé es el término
con que se designaba el trabajo, el estado de
servidumbre. Esta.relación de exclusión aparece
también en el latín, ya que otium (ocio, ocíosí-
18 LASOONCEPCIONES DEL OCIO LAS OONOEI'I:liONESDEl. 0010 19
dad) se opone a neg.otium (literalmente, nego-
cio, comercio, trabajo).
El ocio, como lo concebían los griegos, ímplí-
caba entonces el pertenecer a una determinada
casta (ser ciudadano griego Yde sexo masculino),
uf como el goce del estado de ociosidllli. Por
ello es más acertado hablar de la ociosicüq que
4eI ocio propiamente dicho. En nuestra coneep-
d6nllCtUal, el ocio no excluye al trabajO; al
contr:ario, el trabajo es una de las oondlciones
parael ocio.
Como afirma J, Dumazedier: "El ocio noeala
ociOllidad;no suprime el trabajo: lo supone:"
Po!: otra parte, el ocio ennueatr08 días ya no
• pJivl1egio de una minoría, de una casta o de
.na clase: Incluso aunque sigan existiendo des-
ígualdades considerables, toda la población tiene
derecho a él.
En ..sociedades preifulustriales
Jít elJas encontramos la misma seperacíén enll'e
una casta ociosa que dedíea su tiempo al ocio y
la gran -DIlI8ll, consagrada al trabajo. El tiempo li-
bre en estas sociedades no se puede comparar
con el ocio moderno. Es el resultado de los azares
4eI clima, de las malas temporadas que haeen
imposible el trabajo agrícola. En otras palabras,
ese tiempo "libre" es más bien un tiempo forza-
do, en la medida en que la inactividad- no se ellge
sino se sufre. Esta Inactividad forzada se vive
como- una mald1llión más que como una fuen1e
eventual de esparcimiento. Loa _ días
"feriados" son impulllltos por la I¡1eaia, muehal
veces contra la voluntad de los campesinos. Ea-
tas fiestas rellglosaa le transfom¡an con flecuen·
cla en fiestas paganas,. en las que los campesinos
dan rienda suelta a una expresión más eaponti·
nea: pero no por eÚopodemoshabJardeunadi-
versión como la concebimo.s nosotros. El carú.
ter obligatorio de estas manileatadonea y ...
ritualización Iaa someten a nonnaa que elll:kaJet
el libre albedrío de quienes participan '" /lIJa.
La Institución está presente en todas PIlries y
~ a porque se respeten los días de fietlf;a" Cl!ITIno-
do los ojos a los excesos que puedan ocaaJionat. Sin
embargo, no ell:Í8te .un tiempo determinado ..
lIervado al esparcimiento.
El 8iglo XIX y la negación del ocio
Con el sUrgimiento de las primeras sociedadesin-
dustriales, 'evoluciona la naturaleza dlll trabajo,
aln que por ello se libere Ull tiempo PlU'll el licio.
Poco a poco se impone el trabajo saalariado en
las fábricas, lo que ocasiona el éxodo Nral. Se
transforman las condiciones de vida: los campe·
sinos pasan del trabajo díscontlnuo en el campo
al descubrimiento del trabajo .permanente en las
ciudades. Es decir, aumenta la preslCm del traba.
jQ solm! el individuo, de manera que a éste no
!e queda yll sino el tiempo mínimo necesario para
reproducir su fuerza de trabajo. No hay que
olWflll' que la legislación social tardó mucl10
20
LAS CONCEPCIONES I)J¡:L OCIO
LAS CONCEPCIONES DEL 0010
21
tiempo en e.ntrar en vigor, y qlle lareducci6n d.
Iu horas de trabajo fue muy progresiva. Hubo
que esperar hasta el 24 de marzo de 1841 para que
se implantara una ley que limitaba el trabll.io
de los niños de 12 a 16 años a doce horas diarias;
y a ocho, el de los niños menores de 12 años.
Sólo en 1884, con la ley, Waldeck-Rousseau,
se obtuvo la libertad de formar sindicatos, y ape-
_ el 80 de marzo de 1900 se limitó el trabtQo
adiez horas diarias.
En el nivel ideológico, el trabajo se convirtió en
e! valor fundamental del sistema social, Sobre
este valor se edificó lit nueva sociedad, con 'la
ascensión de una clase burguesa que fustigabaa
Ws ociosos, a quienes consideraba parásitos de la
sociedad. Los economistas del siglo XIX demos-
traron la necesidad de la acumulación del trabajo
Para crear el capital que permitiría el despegue
económico.
Esta ideologíll del trablljo dio origen a una
verdadera moral de! trabajo, heredera del puríta-
niamo protestante que encontramos en los escrí-
tos de Max Weber.
se imponía al individuo el rigor del trabtQo
como deber moral para su propia salvación y
para e! desarrollo armonioso de la sociedad. Al
mismo tiempo, se criticaba el ocio desde e! do-
ble punto de vista de ],a economía y de la moral.
Desde el punto de vista económico, porque el
ocio es improductivo y, por el contrario, incita
al consumo; en el siglo XIX todo el sistema eco-
nómico se orienta hacia la acumulación y, por
lo tanto, al ahorro destinado a fortalecer un
capitalismo naciente. Es una sociedad de produe-
en la que se reprueba el ocio, por oposi-
eion a la sociedad de consumo que conocemos,
en la cual se fomenta el ocio porque puede ser
un factor de expansión. Desde el punto de vista
el ocio se condena igualmente, porque
predispone a la ociosidad ya las costumbres
relajadas, que generan comportamientos desvia,
dos de una moral rígida deI trabajo.
Incluso los primeros socialistas como $airito
Simon condenan el ocio y tienen uIiavisiÓn m-
mamente "economicista" de la sociedad. Saint-
Simon proscribe e! ocio, no en nombre de III
moral, sino en nombre del racionalismo ecollÓ'
mico de la sociedad capitalista naciente. La
ociosidad constituye. un crimen contra la socié.
dad y contra todos aquellos que la integran, CO-
menzando por los obreros. Según Baint-Sim<m
sólo el desarrollo de las fuerzas económicas pro:
ductivas puede proporcionar las bases para QUlI
sociedad Para asegurar estedesartollt>,
debe sustraerse la produción del consumo in-
IIledíato; este ahorro dará pie para nuevas inver_
productivas que generen una riqueza sufi-
cíente como para permitir una repartición equí-
tativa:... !U!lÚn día. Es el socialismo de la utopía.
Con un espíritu bastante diferente, del tipo
del de Marx, Paul Lafargue escríbíó un libro fa-
moso porsu título: El derecho tilapereztJ (1884).
el ocio es una categoría butgUéSlI;
está reservado para una nueva casta que destl'O-
LABCONCEl'CIONES.DEL OCIO Lid> CONCEPCIONES DEL OCIO
23
nó lla ariatocracla. El ocio burgués resulta tanto
...chocante en la medida en que contradíee la
molll1 puritana del trabajo que pregonan Jos pro-
pips burgueses y descansa sobre trabajo de los
P19lejarios, es decir, sobre la explotación de és-
to•. Aquí, Lafargue retoma el análisis que hace
Marx de la plusvalía. opone a lal costumbres
ociOIal de los burgueses y a sus consumos dis-
pendíosos frente al agotado trabajo proletario.
Paraluchar contra este ocio burgués,· Lafargue
emorta a los obr¡elOl a que reduzcan por su
propia voluntad sus horaade trabajo, a que rei-
vindiquen el derecho a la pereza. Alí, los bu:rgue-
... lIll verán igualmente obligados a trabajar para
prantizar la rentabiÍidadde SUcapital.
Como Babeuf un siglo antes, Lafargue reivin·
dica la igualdad el trabajo. Se trata aquí, no
tanto de un derecho para.todos a las
lino de .blecer una igualdad de condicionea
anta trabajo. No hay que confundir entonces
el derecho a la pereza con un derecho a las diver·
lionea. La pereza, o la autcrreduccíón de las ha-
r8S de trabajo, es un arma subvelBiva para oom-
batir las de&lauaidadel sociales que se traducenc
an ,1 odo de unos y el exceso de j¡rabajo para lo.
dlmIú. Eate tema de la pereza no deja de est!lr
41111paJentado con e! de la huelga general defendi·
da por los
.E1P19pio Mar;x rara vez mencioz¡a la palabra,
oclo. ColUidera que el tiempo libre es
te el tiempo necesario para la reproducción de la
tueDt.. de trabajo, y que lIi los traba,jadorea obtie,.
nen una reducción del horario de trabl\Ío, ese
tiempo libre servilá sólo para una reproducción
aumentada de la fuerza de trabajo,lo que permi.
tirá que se les explote con mayor eficacia, Puestl>
que serán más productivos delpués del descanlO
del que han disfrutado. Es decir, Marx nunc:a
analizó el ocio como tal,sinoapartirdeltrabajo,
concepto fundamental en su obra, Marx concibe
la enajenación del hombre por el trabajo de tal
manera que el ocio no puede escapar a esaenl\ie'
:nación y representar una elfera particular de
Bu e,xistencia. Es en sus evocaciones de unallOCle.
dad COmunista donde Marx otorga un lulllU: a las
diveiBiones. Una sociedad de ese tipl;l penmtiria
la supresión del trabe,jo forzado, es decir, el tra.
:bajo explotado. Las actividades human.. pe-
dríanconsiderarse entonces como actividadel de
'esparcimiento en la medida en que Illllúltaraa
de una elección· libre de! hombre, se!Ñn S1!S nece.
sidades y. sus deseos.. Deacuerdo con estahipóte.
sís, .se confundirían trabajo y ocio.
La primera obra dedicada expJellllDellte al
ocio fue la Teoría de la clase ociosa, que T. Ve-
bien escribió en 1899." Lo más interesante del
análisis de Veblen es que muestra la manera
como estánligados e! ocio y el consumo. Para V..
blen, el ocio ya no es DllÍs una disposición del
hombre que depende de su .origen social; la ...
tocracia ociosa ha muerto, A pesar de su ideolo.
gía, qúe hace del trabajo e! valor fundameatal
.. Hlly ediciól1 del FCE.
24
LÁS CONCEPCIONES DEL OCIO LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 25
dí!1 nuevo s\stema llocíal, la burguesía -los nue-
.ós 'amos- sueñan sólo con una cosa: con imitar
y parecérse a los antiguos aristócratas. Es II tra-
\lés del celo como piensan lograrlo, dando así
testimonio de' su nueva condición. El ocio es, en
1)I:hner lugar, un consumo de tiempo, y los nue-
Vos burgueses se las arreglan para demostrar en
toda ocasión su inactividad. Pero sobre todo, es
un consumo desenfrenado de artículos de lujo o
de. objetos inútiles que sólo tienen el valor del
precio que se ha pagado por ellos. El burgués no
cOnalllnepara si mismo, sino para demostrar a
tos. demás lo que su nueva condición le permite
.obtener. Para referirse a este fenómeno, Veblen
u4;iliza III expresión "consumo ostentatorio". El
OCio y el consumo ostentstorio que éste implica
son un símbolo de clase, un signo de diStinción
lIOCi.aL Hay que cotejar este consumo del ocio
-cemo lo describe Veblen con la noción de potlach
qbservada por los etnólogos en las sociedades
pri:mitivas. El' consumo excesivo, el despilfarro a
J,(!S-pjQs' de todos, es un signo de reconocimiento
'qu sitúa al individuo en una jerarquía social
e1ilwda; Veblen extiende su análisis a las activi-
jíldes de esparcimientO tales como la caza o los
dtlportes, Estas actividades exigen tiempo y, so-
'brl!' todo, son "inútilE!!l",y se les aprecia justa-
mente porque son inútiles:
. 'Del estudio 'de Veblen destacan básicamente
dos aspectos que constituyen una introducción
al Ocio actual: el ocio puede ser un símbolo de
clase, y en nuestra sociedad moderna encontra.
mos también distracciones que simbolizan la
pertenencia a una clase social. El ocio se inscri-
be también en el registro del consumo, de la
carrera de equipos para las distracciones, índís-
pensable para una determinada posición socía].
El ocio se traduce en un consumo neurótico
de objetos que supuestamente brindan nuevas sa-
tisfacciones, a la vez que obedecen 'básicamente
a una preocupación por establecer una dístín-
ción social. El adquirir una cámara fotográfica
último modelo o el equipo estereof6nico más
reciente no es una mera cuestión de satisfacción
personalj ante todo, lo que entra en juego ésel
prestigio que III posesión de estos aparatos con-
fiere ante los ojos de los demás.
eARACTERÍSTICAS DEL OCIO MODERNO
El ocio moderno está definido por tres caracte-
rísticas esenciales: una de tipo material, que con-
siste en el tiempo disponible y continuo para
practicar las actividades recreativas; otra de tipo
social, que es III generalización de las diversiones
entre la población en su conjunto; y unaúltiIna
de tipo institucional, caracterizada por el he-
cho de que la colectividad se hace cargo de
ciertas diversiones.
El acrecentamiento del tiempo libre
Para poder desarrollar las actividades de esparcí-
miento a nivel' nacional, fue necesario que se
26
LAS éQNCEPCIONESDet. OCIO LAS CONCEOOION8SDEL OCIO
l'\lBtal'll un tíempo Jlif.icientemeqte importante a
las actividades de producción; es decir, un tiempo
que.ya no iba a ser totalmente absorbido por la
satiSfacción de las necesidades fisiológícas.o por
divmas obligaciones que, como hemos' dicho,
un tiempo forzado. La segunda con-
dición para el "despegue" de las actividades de
lISPBl'!.'Ímiento se dio con la posibilidad' de dispo-
Mr de un tiempo libre y prolongado. En efecto,
la. liberación de una hora diaria para el ocio no
lIJ/>ríll sido suñcíente para garantizar el desarro-
no de las diversiones que conocemos. Es la posi-
Jlllidad. de contar con un día entero, luego con
UIl fin de semana, y por último con vacaciones
.ae valÍ/IS semanas, lo que originó el verdadero
auge de las diversiones. En Francia, el promedio
de horas semanales de trabajo es un poco más de
41 horas; es la jornada de trabajo más largade Eu-
ropa, pero hay más días libres en Francia que en
lospaíses vecinos. . .
1'rácticamente se ba conqqisiado ya la semana
dll cinco díesJaborables, que ha originado un
prolongado tiempo libre que los apro-
\!llChllJl para salir el fin de SlIlilIIna, ,Algunas em-
ptllsu, atendiendo a las demandas desus emplea-
dos, han instituido la semana de cuatro y medio
o cuatro días, para prolongar el fin de semana.
Desde luego, no se trata de una reducción neta
de las horas dé trabajo,ya que los empleados
ciaben trabajar algunas-horae más en los días
laborables; se- trata, más bien, de una distribu-
ción diferente del tiempo; pero, Un factor ímpcr-
tante, esta nueva distribución está determinllda
por la orgllJlización de las diversiones yno por
las exigencias de la cambio de-
muestra que las diversiones ocupan un lupr cada
vez más Importante en la orgllJlÍZación .ocial.
Evidentemente, la reducción del tiempo de UB'
bajo ha sido mucho más rápida en
Unidos; allí cada vez SlI generaliza más la SlIm.aml
de cuatrodías, y en algunos SlIctores el trabajo
ha quedado limitado a 30 boras IIemllJlale.,
Sin duda alguna, en los paí.ee induetriali$adot
exiete la tendencia a reducir las hO!lllde trabajo,
cuanto más que el aumento. dé! d.,mpleo ln4Il.
ce a una redistribuci6n del trabajó entre la IG-
blación activa.
La disminución dé! tiempo de trabajo ac1&o
a lo largo de la vida SlI vué!vetodavía más
da con.la.prolongación de la escolaridad,del pe.>
riodo de formación, yen el otro extremo, Cóft la
reducción de la edad de jubüaci6n.
Con todo, la reducción dé! tiempo de trabajo
ha sido. mucho men.os rápida de lo que le !lJbfa
previeto. Si en las predicciones que le lUcierOn
para 1980 la SlImlIJla de 30 home
ble, para el año 2000 todo .e _
b!a: pero estarno. mUY lejos de esto. Desde los
acuerdos Matip,on de 1936, cuando SlI lnitI.tuy6
la aemana de .4,0 home, no ha dieminuido elnl1.
mero de horas de trabll,jo a la eemana; incltw:t
llegó a aumentar en el período de la pOllll\lllrta,
Yapenas volvíó- a disminuir, en forma lenta, des-
pués de 1968. Paralelamente, los fines de: Illlmllna
28 LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
Il!tgoa o "puentes" cuentan con una aceptación
cada vez mayor. Pero en conjunto, la redu.cci6n
de las horas de trabajo ha sido muy progreSiva, y
no corresponde a lo que se había previsto para
los años ochentas.
¿C6mo se explican estos errores de previsi6n
y el lI.umento .finalmente moderado del tiempo
Iib
lll
? Hay vanos factores que entran en juego;
bii6taria con enumerar los principales: la situación:
de las fueJ:Zas productivas, la competencia ínter-
!ftIcional, la fuerza de los sindicatos.
Según 10sfutUr6log08 de los años cincuentas
el de las ftteJ:Zas productivas
del beneñcío de la productividad necesariamente
debería dar lugar al advenimiento de unasocie-
dW poslndustrial en la que las máquinas susti-
el trabajo humano. El corolario de tal
_o1llci6n seria la extensi6n del tiempo libre y el
fIUllImiento de una civilizaci6n del ocio. Por lo
que toca ,al progreso de la productividad, las pre-
tteionés han resultado más o menos acertadas.
De 1.936 a 1978 lI1! cuadruplic6 la productividad;
$I':ho de .otra manera, para lograr una produc-
d6Il equivalente se necesitaba en 1978 cuatro
vee
lll
menos que en 1936. Dado que el
tiempo de trabaJO se ha reducido poco, se han
utilizado los progresos de la productividad casi
nada más pará la produceíén, y no
para a"llmentar el tiempo libre. Contrariamente a
lo qtle se esperaba, la máquina no ha sustituido
al trabajo humano. La naturaleza del trabajo ha
emlucionadó; las actividades de producción han
LAS CONCEPCIONES DEL OCiO 29
sido remplazadas por actividades de control 'Y
por un aumento de las actividades terciarias. Pa-
radójicamente, en la actualidad se teme a la aUll-
títueíón del trabajo humano por las máquinas,
porque todavía no se sabe c6mo solucionar el
problema del desempleo por la reducción del
tiempo de trabajo. Tampoco Secontaba con que,
para mantener su tasa de crecimiento, el sistema
productivo continuaría creando nuevas necesida-
des que generarían DIlis trablljo que bienestar. El
sector mercantil crece sin cesar. Las funciones
que antes desempeñaba por sí mismo el indivi-
duo son ahora objeto de servíeíos de paga; loses-
pecialistas de todo tipo invaden todos los domi·
nios de la vida privada y se hacen pagar caro por
un trabajo que antes realizaba el propio indi-
viduo. o la comunidad; la esfera del ocio es \111
buen ejemplo de ello. Cada vez se inscriben más
actividades de esparcimiento en el ámbito mer-
cantil, ya sea en forma de equipo o de paquetes
vacacionales con "todo incluido". La autol1lll-
producción del sistema capitalista", es decir, la
. incapacidad de generar un nuevo sistema soclal
y la creaci6n artificial de nuevas necesidades-en
la esfera privada explican, en parte, el hecho de
que los beneficios de la productividad no hayan
liberado al hombre como se esperaba.
El segundo factor importante que ha obstacu-
lizado una reducción significativa de las horas
de trabajo se inscribe en un contexto internacio-
nal. El desarrollo generalizado del comercio ex-
terior, la interdependencia cada vez mayor de las
30
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 31
y la diviílióninternacional del trabajo
&an IIIlpuesto a las economfas nacionales la
competencia de unas con otras para lograr el
mejoramiento de los niveles de vida y garantizar
la independencia nacional. Esta dependencia
acrecentada con respecto al comercio exterior da
poca cabida a la autonomía de un país para
d!leidl; la organización de sus condiciones de pro-
ducclon. Para que resulten competitivos,. los
eos1;($ de producción de una ecónomíano deben
rebasarlos de las economías con las cuales como
pite. .una reducción significativa de las horas de
trabajo aumentaría inevitablemente los costos
de producción y restaría competitividad a los
productos para la exportación. Por esto, en el sis-
tema actual, es difícil imaginar una reducción
UIliIaterai del tiempo de trabajo en un solo país.
lJnicamente los países que (como los Estados
Utlidos) cuentan con una tecnología avanzada
y, por lo tanto, con una productividad superior
pueden tener jornadas de trabajo inferiores. '
La presión internacional y la competencia a
'4iveI mundial Ion factare. que han influido con.
liderablemenk! en la escasa reducción del tiempo
de trabajo.
El tercer elemento es la fuerza de los sindica.
tos. La mayoría de las conquistas sociales no ha.
brían sido posibles sin la acción de los sindicatos
.a veces alternada con la de los políticos:
La de las horas de trabajo,depende de
la Sltuaclon de las fuerzas productivas pero tsm-
bién de la posición, más o menos fu:me, según
la coyuntura, de los sindicatos. Si bien 101 aindi-
catos siempre han militado en favor de la reduc·
ción del üempo de trabajo, no han hecho de
ella una cuestión preferente en sus reivinCÜQll'
clones. En un período de, fuerte expansión, los
sindicatos lucharon en primer lugar por el mejl)'
ramiento del poder adquisitivo y por la reduc-
ción de las desigualdades SQciales. Por mucho.
tiempo se pensó que en un país como Francil"
donde las desigualdades son considerables (a la
mitad menos favorecida de la pOblación 6nica·
mente le corresponde el 20% de. los ÍDIPIllIOI,
mientras que al 5% más rico le corresponde!llÚ
del 25%), un período de expansión. que no m.
ducía a la reduecíón de las horas de trabajo. m
propicio para reaJlrmarla jerarquía social. l'Qt
el contrario, al parecer e. en las fMe. de estan-
camiento cúando se produce cierta compenea-
clón y se tiene una mejor disposición paracom-
partir 101 eacrificios. TalIlbién en esta fase los
objetivos cualitativos recobran su importancia.
dando preferencia a la reducción del tiempo de
trabajo.
Allí. una vez más contra lo que se esperaba,
los sindicatos no siempre han pueeto todas llU&
energíae en la lucha por la reducción del tiell\PO
de trabajo. Tanto los sindicatos como 101 plQ'ti.
dos han tenido que tomar en cuenta la ópinión
y las aepiraciones de 101 trabajadores. Hasta hace
muy poco, la mayoría de los trabajadores prefe·
ría un aumento de sueldo a una disminucióa de
la horas de trabajo. El hecho de que se hayain-
32 LAs CONCEPCIONES OEL OCIO
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
vertido esta tendencia incita ahora a los sindica-
tos a plantear la cuestión de las 35 horas para
mejorar la calidad de la vida y luchar contra el
desempleo.
LA reducción del tiempo de trabajo
'El planteamiento de las 35 horas de trabajo da
pie para una reflexión sobre la reducción de las
hora" de trabajo. Esta reducción del tiempo de
trábajo a 35 horas a la semana parece muy
'POCO probable, si se pretende que se produzca
en forma unilateral en Francia. Pero sí es posi-
ble, si se aplica a todos los países de la comuni-
.dad europea.' En efecto, una reducción en el con-
,jUnto europeo no afectaría la competitividad de
estos 'países entre sí. En caso de una reducción
unilateral en Francia, se proponenvariashipótesis:
La primera esla de una reducción de las horas
,de trabajó que lleva consigo una reducción pro-
'¡k>rcional dEll salario. Esta solución es teórica,
porque los asalariados jamás consentirían en que
se redujeran sus salarios reales. La segunda hipó-
tesis es la de una reducción del tiempo de traba-
jo. en la que se mantenga el poder adquisitivo.
Algunas empresas podrían sUfragar este costo
adlci:onal; para otras, tal costo repercutiría en
los .precios, competitividad, con lo
que inevitablemente se provocaría una quiebra.
Así, se correría el riesgo de que los empleos adi-
cionales creados por la reducción del tiempo de
trabajo se vieran "compensados" con unnuevo
desempleo, como resultado de la quiebra de al.
gunas empresas, La tercera hipótesis comprende
todas las soluciones intermedias entre las dos
.hípétesís anteriores. Una solución posible es l4
de mantener el poder adquisitivo únicRmllnte
para los salarios más bajos; así, todo el mundo
contaría con más tiempo libre, y se reafirtnaria
a,banico de salarios. Desde una pe18pectiv"
suniiar, es posible preconizar un" aplicació". di-
ferencial de las 35 horas, según el seetor
vidades o incluso según la empresa. Sols:!nente1&a
empresas que pudieran soportarlo
gadas a respetar las 35 horas. Una decisión de
este tipo daría lugar a desigualdades intolllrables
ya que sólo quedarían sujetas a esta ley aqueu.;
empresas que requirieran de poca mano de obra.
las que se encuentran en muy buena situación
y las que ofrecen ya mejores condiciones de tIa-
bajo. Una última solución consistiría en
las cargas sociales de las empresas, empleando
una mano de obra numerosa, La 'reducción 'tIel
tiempo de trabajo a 35 horas les permitiría con.
tratar a más trabajadores sin aumentar suscostea,
Esto implícaría una nueva reparticlón de las c!lt-
gassocw.es cuyo equilibrio se basaría no sólo en
el número de empleados sino también en la
productividad, la rentabilidad y otros criterios
que quedan aún por definir. Por último, es im-
portante saber que la reducción de las horas de
trabajo lleva consigo una pérdida de producción
menor en proporción ala reducción del horario.
En efecto, se ha comprobado que una reducción
34 LAS CONCEl'CIONES DEL OCIO LAS' CQNCEPCIONES OOL OCIO
35
de los horarios de trabajo favorecería un íncre-
mento del rendimiento individual; un tiempo de
trabajo más condensado' y unas mejores condí-
ciones de trabajo y actividades de esparcimiento
más valiosas pueden ejercer una influencia bené-
lica sobre el trabajo.o También la productividad
mejoraría, ya que la reducción de los horarios
obligaría a la empresa a repIantear su proceso de
producción, a racionalizarlo, a salir de los hábí-
tos y las rutinas que frenan su desarrollo y BU
modernización. Finalmente, se observaría una
clara disminución del ausentísmo, de los acci-
dentes de trabajo y del turn overo Partiendo de
estas observaciones, se calculó que la reducción
del tiempo de trabajo sólo disminuiría la produc-
ción 40% sobre las, horas no laboradas.
Éstos son los elementos que se descubren en
un problema complejo cuando se pasa de la su-
perficialidad al estudio de sus modalidades prác-
t1eaa y sus consecuencias reales. Las soluciones
aparentemente técnicas no deben ocultar la al-
ternativa fundamental: ganar más j;rabajando
lo mismo, 1> bien trabajar menos sin que aumen-
te el poder, adquisitivo.
Es seguro, aunque.no se pueda saber exacta-
mente cuándo, que tarde o temprano se adopta-
rá la semana -de 35 horas y que se generalizará
una quinta semana de vacaciones pagadas. Esta
liberación del tiempo permitirá un desarrollo
1lÚn más significativo de las prácticas del ocio.
Si la extensión del tiempo libre es unacondi-
ción necesaria para que se desarrolle el ocio
modemo, Ia generalización de las diveniOlll!li a
toda la población es todavía más Importaftte. A
pesar del acrecentamiento del tiempo libllll el
ocio no tendría un efecto tan fuerte si nohubiera
penetrado en tc:>dos los estratos sociales de la
población. El ocio ya no es, como IIDtes, prIv1e-
gio de la aristocracia o de la buJgueaía. Clerta-
mente, se puede establecer una oposición entre
determinadas diversiones "elitiltM", que SfID
privativas de una minoría, y las divenionet "po-
pulares", en Ias que participa la mayoria; J*O
de 'una u' otra manera, el ocio ataile a toda la
sociedad. Esto lignifica que cada quita tlieDe I\lll
propias diversiones. El tiempo libre ,.. no es un
tiempo vacío; es un tiempo dinámico del que se
pretende sacar el máximo provechO. Al lado de
la vida lahOral, surge una Itlgunda vida, CIlanti-
tativamente más corta, pero cualitathamellt.
más rica. El fenómeno de Ia doble vida, tan'"
dente en los Estad08 Unidos, se adYierte por
igual en Francia. Se sobre1leva la vida de
con la perspectiva y la espera del tiempo de ocio;
nunca ha habido otra oposición más mareada. El
fin de semana coaesponde a un cambio total de
"ambiente", de mentelldad; representa otra vida.
Este hecho lIlIbraya la gran diferencia que esiat.
entre el tiempo libre y el ocio. La genera1izaclón
del acceso a las diversiones ha revolucionado el
tiempo libre; ésta se manifiesta de muchas
ras; por ejemplo el acceso al
Para comprender el apego que tiene el ftam:és a
su automóvil es necesario pensar en las posíbílí-
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 37
~ de diversión que pIe$enta. En más del
60% de los casos el.automóvíl se utilW para ñ-
nes de divenión. La posibilidad de evasión y de
IUptura fÍBica con el medio cotidiano se consíde-
ra una valiosa fuente de divenión. Es lamentable
que con riluchÍBima :frecuencia se haga del auto-
móvil un objeto de culto y que se le tome como
una divenión y no como un medio. El automóvil
reprel!&nta, más que un instrumento de enajena·
clóll, una posibilidad de liberación y esparcí-
rilientQ• .Además, las diversiones suelen asociarse
con la idea de desplazamiento e incluso de viaje;
esto se manifiesta no sólo en el éxodo de los
eitadií:los Q\le puede presenciarse todos los fines
de semana, sino también en el desarrollo del
tuñsmo durante las vacaciones. Desde que se
dIspOne de un' tiempo libre suficientemente
.prolon¡ado,· se han creado muchas asociaciones
que penniten a los menos favorecidos el acceso a
108 viajes. Todo esto es obra del turismo social
Q\le se persigue en nuestros días.
Otra forma ele diversión que se ha populariza-
do muy l'lÍpidamente es la televisión: cerca del
90!lí. de las r,milias tienen un aparato receptor.
La televisión ocupa el primer lugar .entre las actí-
'Vidades de entretenimiento de los franceses. Su
precio es accesible a todoa, tiene .una. difusión
Cotidiana y, por la divenidad de sus programas,
está dirigida a tQ(;\0 tipo de público. Como en el
caso d e ~ automóvil, hay que tener en cuenta la
pequeña revolución que representa la televisión
en la 3flneralización del acceso al entretenímíen-
too Por otra parte, es el instrumento, más que
su contenido, lo que conviene juzgar ahora. El
hecho de que' millones y millones de personas
participen en una misma distracción indica' no
sólo el poder 'que ejerce la televisión, sino taJ:n.
bién el lugar fundamental que ocupa en el tiem-
po de ocio dentro de la vida social. Podrá consi·
derarse excesivo el poder de la televisión o del
automóvil; pero en definitiya, son los mediÓII de
acceso generalizado a la vida de espareinúentQ.
La generalización o, si se prel'iem, la democra-
tización de las diversiones coll.StituYe una carlIC"
terística esencial del ocio moderno Q1B lo dis-
tingue del ocio como se concebía en épocu
antsriorea.
La tercera característica del ocio modeJ:1t9
radíea en su reconocimiento institucional. CUm-
do las diversiones éStaban en manO. .dll una
minoría privilegiada de la población, ésta se m.
arreglaba para organizar. sus propias diveniones.
Así se fundaron, por libre asociación, los dos
primeros clubes deportivos parisienses famosos:
el Estadio francés y el Club de Carreras de
Francia. Ambos clubes conservan huellas p*
fundas de su origen aristocrático. La generaliza.
ción de las diversiones no habría sido posible.
un recoaocímiento institucional, por parte del
Estado, del derecho a las diversiones. Este reco-
nocimiento se manifiesta no sólo en la IJ.mitaci6n
de las horas de trabajo, sino también en la crea-
cibnde organismos encargados de impulsar y
apoyar las iniciativas en' favor del ocio. El año
38 LAS CONCEPClOIIIll:SDEL 001:0
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 39
19¡¡6 marca el nacimlento de una política coor-
diluida en materia de Por primera
'IIlZ eutgió una secretaría de Estado encargada de
Deportes y Diversiones. Desde entonces, las con-
tribuciones al desarrollo. del ocio provienen de
di.versos ministerios: de Cultura, de Salud,
de A¡ricultura, de la Juventud, Deportes y Diver-
"l1li. Estas contribuciones son múltiples; se
_1;& de subvencionar la creación de un centro
l\lIII!l polivalente uí como de participar en el
1IJ:IIIlIciamiento de complejos deportivos ultra·
1iIOdem<ll. ABillÚmo, de otolllar subvenciones
PlIZ& las raservu territoriales destinada a eonver-
tirJI!l en zóJÍas de recreación común, convista a las
.uYidadel81 me libre y las diversiones. También
.. apro\'lllChamiento de la zonas privilegiadas,
.como los parques naturales protegidos, forma
pette de IaslCciones del Estado.. Pero no sólo el
k8do interviene a nivel institucional en el des-
arrollo de las actividades de esparcimiento; los
«lODIitél empresariales disponen a menudo de
fondos para facilitar las prácticas recreativas en
1M cercanías ele la empresa o para contribuir a
que el penonal de determinadas categorías salga
de -.cacioDell en condic;iones ventajosas. Por
1liQlo,los mul1iclpios intervie,nen direcíamente en
1a w:lquisición de. equipos de recreación, ya sea
eultural o 'deportiva. Garantizar el desarrollo del
entratenimiento en una ciudad es ahora tan ím-
pOttante como garantizar la salud o laeducación.
Cada habitante, iJ!cluyendotodas las categorias
de edad, espera encontrar cerea de su hogar laS
instalaciones necesarias para practicar sus diver·
siones favoritas. El ocio se ha llegado a convertir
en una función social primordial, como lo de-
muestra su institucionalización por parte de los
diversos organíamos.ímpíícados.
Esta institucionalización del ocio es objeto de
dos críticas opuestas: para algunos representa el
hacerse cargo del ciudadano, que permanece en
calidad de "administrado" en la esfera de !al
diversiones, como en las demás esferas de la vida
social. La institucionalización sería entonces una
injerencia en la vida privada que unilormaría las
prácticas de esparcimiento; la organización de
las diversiones sería algo similar a una
lación de las diversiones planeadas de anteniano
para cada quien, lo cual se opone a la expresiónde
la libre elección de cada individuo y a la personali·
zación de las actividades recreativas. Esta crítica..
demuestra que existe un peligro de "administra·
ción" de las diversiones que no debe subestimar.
se. Pero, por otro lado,la creación de institucio-
nes y de instalaciones públicas ha permitido que
una mayor parte de la población tenga acceso a
las diversiones. Muchas de ellas suponen una or-
ganización colectiva; pero las asociaciones no
habrian podido Olllaniiar por sí solas las diver-
siones que requieren de una infraestructura con-
siderable.
Otros argumentan que los centros públicos,
muy especialmente en la esfera cultural (casP
de la cultura, centros culturales, etc.l,no hBl110-
grado alcanzar al gran público. Algunas distrae-
40 LAs CONCEPCIONES DEL OCIO LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 41
c i o ~ sólo llegan a una minoría de iriteresados,
pese a las acciones de apoyo por parte del sector
pUblico. La generalización de las diversiones no
abarca todas las actividades de espare'imiento;
algunas de ellas, como las culturales, no se han
!lemocratizado en lo absoluto.
Estasdesigualdades frente al ocio reproducen
laa. desigualdades sociales que se observan en
bllriIs esferas de .la vida social. El ocio no es una
estera autónoma, independiente de las de-
_enla que por arte de magia queden situados
1011 individUos en un plano de Igualdad. El lugar
que' ocupa una persona en la jerarquía social y,
$()me todo, el tipo de trabajo que realiza diaria-
mente, .condicionan en buena medida las opcio-
nes en materia de entretenimiento.
RELACIÓN ENTRE TRABAJO Y OCIO
'La Influencia del trabajo sobre el Ocio
La extensión del tiempo de ocio ha hecho pensar
a algunos sociólogos eminentes, como G. Fried-
man, que las diversiones podrían dar lugar a una
verdadera liberación del.hombre con respecto a
BU trabajo. Por una parte, el trabajo debería
reaultar menos pesado con untiempo de reposo
y recuperación más largo. Por otra, las diversio-
nes deberían servir de compensación frente al
\:t8bajo agotador. Se entiende aquí por compen-
sación la posibmdadde recobrar un equilibrio
fmeó y nervioso que se ve afectado por la vida
laboral. También se ha pensado que el tiempo
de ocio permitiría reducir la defonnación de la
personalidad que engendra el proceso de produc-
ción industrial tipificado.
En su famoso libro El trabajo hecho añícoB,
Friedman muestra de qué forma la reducción del
trabajo humano a una función <mica y parcial,
inspirada en el taylorismo, origina problemas de
la personalidad.
Las actividades de esparcimiento deberían
permitir al hombre encontrarse a sí mismo y es.
perimentar con las potencialidades reptilnidas
en la vida laboral. El ocio debería permitir al
hombre todo aquello que el trabajo le prohíbe;
sus diversiones deberían proporcionarle lo que
no encuentra en su trabajo. Por ejemplo: sehabía
observado que muchos trabajadores sededicaban
a realizar ellos mismos labores menudas en sus
ratos dll Ocio.. Este tipo de entretertilniento es
similar a una forma cualquiera de trabajo, parose
distingue de ~ é en la medida en que .creativo y
restituye al individuo el dominio del proceso de
producción de un objeto. Algunos han creílfuver
en esto la prueba de que una actividad de es-
parcimiento. puede compensar un trabajo enejé-
nante, en el cual el trabajador no invierte creati.
vidad alguna y en el que no domina el proceso
de producción en su conjunto. Ciertamente hay
algo'de verdad en esto ,lo que se confirma con el
enorme desarrollo que han tenido los quehaceres
de bricolage o artes manuales, Ésta es una prue-
ba patente del deseo de hacer un trabajo conera-
42
LAS CONCEPCIONESJ;)EL OCIO
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
to imaginativo y personalizado. Se esperaba que
poeo a poco. se sumara una variedad de distrac-
ciones a este incipiente ocio creativo, y ~ u e éstas
favorecerían el desarrollo pleno de la personali-
dad humana oprimida por la vida laboral. Esta
bÍ.póte&is parecía tanto más creíble, cuanto
que se· imaginaba -recordemos- que el tiempo
de traba,jo decrecía mucho más rápidamente,
liberando así un tiempo considerable para las
distracciones. Sobre todo, esta hipótesis presu-
ponía que el tiempo de .ocio no se veía muy
afectado parlas consecuencias negativas del tra-
bajQ; que el ocio y. el trabajo podrían ser dos
mundos distmtos; que el tiempo de ocio permi
tiría abstraerse de la influencia del trabajo y pre
Pllrar ~ condiciones para una vida más estimu
)ante. Esta visión, bastante idealista, tiene una
ptJl;e ·de verdad, ya que en muchos sentidos el
ocio tiene Jealmente un papel compensador que
permite soportar mejor las vicisitudes de la vida
de traba,jo. Sin embargo, la evolución de la
socie$d industrializada ha reducido mucho este
QPÜmi&mo de la década de los cincuentas; los he-
chos han. demostrado que el trabajo condiciona
en grado sumo las actividades de ocio, y que éstas
sólo sirven para compensar en parte las insatisfac-
ciones de la vida de traba,jo.
No se ha logrado restablecer el equilibrio en-
tre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. El
traba,io sigue siendo la piedra angular del sistema
social, tanto por la energía que requiere como
porque continúa representando el valor domi-
nante.
Las formas de trabajo tampoco han evolucio-
nado de la manera másatractiva ni más humana,
sino todo lo contrario. En el sector industrial, el
desgaste físico ha sido remplazado por el desgas-
te nervioso de ciertos trabajos. Las experiencias
que se han tenido, sobre todo en los paises es-
candinavos, son concluyentes; pero el trabajo en
cadena, robotizado y tipificado, sigue siendo la
regla. El "enriquecimiento de las tareas" no es
sino una frase desligada de la realidad. La
sustitución del trabajo humano por la ~ a
ha segmentado y tipificado un poco mi,s las
tareas; muchas profesiones han quedadodllllC&li-
ficadas. El sector terciario, que hasta ahora se
había librado de la mecanización, ha debido en-
frentarse a la revolución informática, que tiene
como aplicación <Jire!:ta la burocrática. Ahí
también la intervención humana, será ~ a d a VIIII
más limitada, con lo cual los asalariados hllllta
ahora privilegiados se transformarán en simples
ejecutantes al servicio de una pequeña minoría
de personas que manejan los conceptos.
Esta evolución de la naturaleza del trab8jl)
repercute en las conductas del ocio. La falta de
responsabilidades e iniciativas y la fatiga nem.o-
sarepercuten sobre las actividades de esparci-
miento. Las palabras fatiga -el mal del siglo- Y
negligencia forman parte del vocabulario coti-
diano; expresan no sólo la falta de interés en el
tr4ba,io sino también la dificultad para encontrar
una compensación en las diversiones.
¿Cómo hacerse cargo del propio tiempo libre,
44 LASCONCEPCIONES DEL OCIO
l'.AS C01'lCEl'CIONES DEl'. OCIO
46
cómo organízar y personalizar las propias diver-
siones, después de un trabajo 'que se califica de
"castrante" y que impide la realización personal?
E$ imposible reconstruir en un tiempo de ocio
limitado aquello de lo que se ha carecido durante
toda una vida. POr eso es tan frecuente observar
una actitud pasiva frente a las diversiones. Lo
poco que se advierte en la vida laboral trae
aparejado un retraimiento global de las otras
etféras de la vida social. El tiempo de ocio se
considera como sinónimo más bien de descanso
'1 dé ensimismamiento que de recreación 8
través de las diversiones activas que requieren dé
iriiciativapropia. El lugar que ocupa la televisión
entre'las distracciones en Francia es una prueba
de esto. Las diversiones preorganizadas cuentan
con el apoyo de un píWlico que no tiene un
mayor dominio de su tiempo de ocio que de su
tiempo de trabajo; prueba de ello es el éxito
de taíl fórmulas de diversión con "todo incluido".
Eate fenómeno se ve favorecido por la "industria-
lización" de las diversiones. El ocio se ha conver-
tido en un producto de la sociedad industrial; es
a la vez un tiempo disponible y un objeto de
consumo; sé vende y se compra. Ha quedado
inscrito en el sistema de consumo,ya qué el tiem-
po disponible para el consumo va en aumento. El
ocio y él consumo están estrechamente ligados.
Sin embargo, no se puede hacer una criticaebsolu-
4 a este respecto. La industrialización de las díver-
siones como un producto cualquiera ha permitido
una difusión de las diversiones que de otra manera
no habría lIido posible. Ya-se trate.de la induatria.
del. disco, del libro o de artículos deportivos, ea-
tos artículos para diverllión se han vuelto aecesi-
bies a todos, graeias al proceso de industrializa-
ción. Como ocurre con todas las diverlliones, las
culturales lleyan el RIlo de lo comercial. La ca-
mercializaeión dll las diversiones en gl'l!Il escala,
que ha sido una condición para la democratiza-
ción del entretenimiento, también ha dado lugar
l\ cierta tipificación de las diversiones. Por ello se
habla de una cultura de muas, de diverai9111l1
masivas que imponen un modelo de com(l(ltta-
miento y dQjan poco margen para la exprelión
personal.
Así, por una parte se han democratizadolas di-
versiones, y por la otra, se han tipificado y unj..
formado. Lo que realmente importa ll8ber.es III
esta uniformidad de las diversiones corresponde
a una etapa intermedia de la evolución social que
negará a hacer posible una realización Inás per-
sonal en el tiempo de ocio, o lIi, por el contrario,
se acentuará esta uniformidad, condiciollll1ldo
cada vez máe al individuo en sus diverllio.nes
como en su trabajo. No es fácil hacer un diagnóa-
tico; muchos observadores del mundo social se
muestran pesimistas. Consideran que el tiempo
de ocio está sujeto al imperativo del consumo;
que uno se refugia en el consumo o la adquisi·
ción para no tener que idear sus propias activi-
dades recreativas; que el sector mercantil se ín-
troduce cada vez más en todaslas actividades de
esparcimiento. Se suele citar como ejemplo la
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 47
comercialización de las relaciones afectiva; ailI-.
ten hoy en día muchas oficinas y agencias matri-
moniales o de otro tipo donde se venden las re-
i*ciones. Es de temerse que la _tensión del sector
mercantil a todas las distracciones refuerce
aún más un modelo estereotipado de conducta
1OCial. Además, esta creciente penetración del
Iieetor mercantil perpetúa un sistema basado en
el trabajo y la especialización; llUl'llen así los e&-
pecIalistas en diversiones, los consultores de
todo tipo. Paralelamente, sigue siendo Jiecesario
t'e8Iizar·la misma cantidad de trabajo para poder
eoetear los servicios de estos "eapecIalístas en
diveraiones". El 'oclo-consumo alimenta un •
tema productivista en el cual difícilmente podrá
dilminuir el horario dé trabajo; de ahí la contra-
dlcción que existe entre el deseo de contar con
más tiempo de ocio y la necesidad de trabajar
dUrante el mismo número de horas pala "pagar-
• "Ias diversiones.
Por ello es necesario ser prudentes cuando ha-
blamll8 del papel compensador del ocio con res-
pecto al trabajo. Porque, al· contrario de lo que
'le eIperIIba, el trabajo uniformado y sin respon-
sabilidades influye enormemente en·1as activi·
dades de esparcimiento. Además, el sistema pro-
~ t i v i s t a fomenta un modelo tipificado de
coniumo de diversiones que debería, en eam-
bío; dar lugar a una realizaclónperaonal.
La influencia del trabajo sobre el ocio no se
detiene ahí. Las divisiones socioprofesionales
líe reflejan igualmente en las actividades de espar-
cimiento. Tampoco en este terreno compel1Mel
ocio las desigualdades engendradas por la divi-
sión del trabajo. Si bien las diversiones se han
uniformado relativamente, las divisiones sociales
se mantienen y se producen tanto en la esf_
del ocio como en lasdemás .esferas de la vida lOo
clal. Ciertamente .ae ~ de desigualdades eco-
nómicas, ya que la parte del presupuesto que se
dedica a las diversiones es mucho mayor en 108
estratos superiores del país.
Se calcula que. los ejecutivos gastan en prom&-
dio un 30% de' sus ingresos en diveriiOnel,
mientras que los obreros gastan en elIas22%, y
los agricultores asalariados, 19%. Obv1alnente,
en valor absoluto esta diferencia l!lJ mucho má
marcada: .los gastos que los ejécutivOB deitinan
a diveniones son entre cuatro o cinco veces má
elevados.
También se trata de desigualdades culturalell.
Para participar en muchas diversiones es necella-
rio tener cierto nivel cultural. Todas las divllt-
siones calificadas de culturales hacen rella!tar
grandes distorsiones entre las categorías soc:ialel,
ya sea, por ejemplo, en la participación en 108
espectáculos (teatro, cine, conciertos, etc.), o
bien en la lectura (número de libros leídOs en
un año, lectura de periódicos, etc.). Existe laque
los especíalístas .llaman un "obstáculo cultural",
independiente de los recursos financieros, que
aParta de las actividades culturales a un sector
importante de la población -en realidad, a la
gran mayoría, Salvo en casos aislados, los in-
48 LASCONCEPCIONES DIll. OCIO
t¡mtos de democratizar las actividades culturales
#9. han dado los resultados que se esperaban. La
y la democratización cultura-
les, uno de cuyos fines debería ser la creación
!lecasas de la cultura, por iniciativa de André
:Ma!.rllux, apenas han alcanzado a un público
restringiP.o que excluye a las clases populares.
s¡gw, existiendo el obstáculo cultural, debido a
una falta de formación íníeíal, Las actividades
Quiturales no representan esa-"segunda oportuni-
dtld," que se imaginaba de buen grado para los
de la cultura. Así como la escuela
beneficia ante todo a los "herederos" que crecen
,tm un eeatexto sociocultural favorable, las ac-
*bridades culturales se dirigen a aquella parte de la
que ya esla. más cultivada. Lejos de redu-
.cir .las desigualdades sociales, las distracciones
culturales las aumentan.
J?or último, entran también enjuego las des-
ÍlÍ\UIlliades en lo que se refiere a la capacidad de
iríiciativa.No sólo son discriminatorias las acti-
'vidades culturales; son más bien los indi1liduos
que pertenecen a las categorías socioprofesiona-
les superiores quienes practican la mayoría de las
4iversiones que requieren de cierta ilúciativa. Esto
sucede con la práctica de los deportes' o de las
diversiones basadas en las relaciones sociales
(participación en asociaciones, clubes, ete.), In-
cluso en estos casos, las diferencias de ingresos
no bastan para explícar la desigualdad en la par-
ticipación en estas diversiones; al parecer, es
más determinante la naturaleza de la profesión
LAIIC01o/CEPClONES DEL OCIO 49
que se ejerce. Se ha observado que .aquellos que
asumen funciones de responsabilidad que re-
quieren de iniciativa y de un compromiso per-
sonal se inclinan mucho más por las diversionéll
activas o creativas. Hay, entonces, cierta transpo.
sición a la esfera del ocio de las cualidades que
pueden desarrollarsé en el trabajo. A untrabsJo
con algún incentivo corresponden diversiotltJl
esthnulantes. La experíencía ha demosti'l¡do que
ciertas modificaciones de la collc$p(iión del
trabajo pueden repercutir en forma benefiCia: en
las diversiones. Lainstauración de
en algunas empresas haincitadoalosemp1eadofa
organizar. mejor su tiempo de trabajo y, por lo
tanto, su tiempo de ocio. La posibilidad de eJe.
gir, dentro de ciertos límites, cuándo trabajar,
ha permitido al asalariado sacar un
cho de su tiempo de ocio. La libertad de elee.
ción y él Sentido de responsabilidad constit.uytm
la mejor preparación para .asuQlir activamente las
diversiones. Se puede hacer un análisis aimiW en
las empresas que han "roto" la cadena de pro.
ducciónpara sustituirla por talleres autÓDonlOll
en los que los trabajadores son de
una parte del proceso de producción.
Las actividades del ocio se pueden definir, a
grandes ra&gOB, partíendo del tipo de empleo
que sedesempeña. En un extremo de la
quía social se encuentran los directivos de las
empresas. los "grandes" ejecutivos, las profesiO'
nes liberales. Paradójicamente, las persona. que
estu tu.nciot1es diaponen de un tiempo
50
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
LASCONCI!lPOIONE8DEL OCIO
51
de ocio muy reducido, en comp8l:llción con el
(lromediodela gente. Un trabajo absorbente que
$tige una dedicaci6n personal deja muy poco
tiempo para las distracciones.• Pero un trabajo de
este tipo es, por una parte, resultado de la eIec-
cion libre. Aquí, la distinción entre el trabaJo
y el ocio no es muy clara. En el desempeño de
a1gunasi'unciones prófesionales se confunden
ocio '1 trabajo; en las comidas de negocios o en
1. seminarios de información se unen estreclJa,
!lIIllIIté.Desde luego es un gran privilegio el pod.
lUIlt el trabajo al ocio, privilegio que no siempre
tt!conocen aquenos que hacen alarde de aus joro
1Iádas de lJIás de diez horas. En la sociedad nor-
teamerieua se observa aún más claramente este
CIOI'Itraste entre una pequeña minoría de
badores que pasan su vida (incluyendo sus ratos
de, 'ocio) en el trabajo, y la gran masa de aaala-
tWlos, cuyas' jornadas de trabajo disminuyen
ClII.i&VéZ más. Esta tendencia, que se advierte
illUllmente enIa sociedad francesa, puede consi'
paralela a la evolución de las formas de
trabajo, evolución que lleva a reservar el trabajo
inteIeetuel y creativo a una .pequeña minoría de
especialistl¡.s apasionados por su trabajo, freD.te
al trabajo .de ejecución, desealifieado por la
automatización cada vez mayor, y distribuido
entre casi todos los asalariados.
En la mitad de la pirámide que representa el
mundo del trabajo se encuentran \as jerarquías
intermedias: los ingenieros y empleados, de de-
terminadas categorías; es decir, las clasés medias
titas !orrnanlQag$lldes_tsllones del ocio.tIIO'-
demo; tienen, a la vez, el tiempo, los medios y
la predisposición para practicarnumerolUdiver-
siones. Las,diversiones, como las entendemos nos-
otros, dirigen ante todo a \as clases medias. La
expansron de estas, clases médias como conse-
cuencia del' reforzamiento de la jerarquía·.oeilil
hace pensar que, siguiendo el ejemplo de Qtros
europeos (como los países escandinavos),
\as diversiones se' desarr01latán en
Los planes de acción pública para las
actiVldades culturales benefician sobre tQdtt. a
estos estratos medios. Asimismo, é_ IOn' los
principB1es usuarios de los equipos deportivos
y quienes mú practican actividades al aire Iim,
En cambio, las cepas lIlÚ populares 5011 las
marginadas del ocio. Las acciones públicas JIIl'll
democratizar la Práctica de las di'Versiones lICti,
vas, culturales o no, hm fmcasado. Muchos wven
•tiempo de ocio como IIn tiempo de recupet,ll-
cion y de reposo, y rara vez como la pasibllidad
de desárro\1ar plenamente su personalidad atro-
fiada por una dura vida de trabajo. '
Para otros, el tiempo libre no significe ni repo-
so ni un ocio activo, sino la oportunidad de trli-
bajar horas extra o de tomar un segundo em-
pleo.Éste suele ser un trabajo que no agrada y se
hace ,para completar un ingreso
economico, Es díffcíl calcular. el porcentaje de
obreros o de artesanos que desempeñan dos._
bajos; varias encuestas nos permiten suponer que
el porcentaje sería aproximadamente entre 20 y
26% periodo aetual de lI1ltai9o Y
del'lld1seci6n del hOllUio de trabajo incrementa
eoftlIidere.blemente este porcentaje. Sin duda
"11\18, el deIeo de ''redondear los fines de sema-
1\18" es un motivo i1np<>rtante·pera tomlU un se-
l\IIUio \zabajo,pero no el único. El temor a en-
a un periodo de desempleo, el temor al
-ío. el vértico del ti8mpo libre, tienen támbién
lIIl l*Pel. que no se puede pa8IU por alto. Todo
ello UWIU a penaarque el traba,jQes la
....finalidad de la vida, impidieDlio qUe se
c_bIL la organización de lasactividades recrea-
tiliaL. que !l1llUn08 de trabajOs secun·
viven a. manera de' ocio, y prWorcio·
_ .• sat,ilfacclónde unJ'IlIbajo sobre el·eual se
tilme ciominiq. y que permite valorIU lasCWI1ida.
"DO exploradas en el trabajo principal. Sin
embatlo, este seguDdo trabajo reduce conil.dera-
lJIemente las·posibilidades del ocio y de UI\IR ex-
integrada del indivjduo.
DI tétminos generales, la práctica de lasdiver-
..es muY limitada en108estratos más popU-
..... de la$OCied8d. Una parté de ellas se practi·
ca en el propio terreno de la empresa. Algunos
CClmités Ponell a disposición de los
1abajaliotes insta1aciones· deportivaBo recreati-
.... tale8 como salas dejuego, biblioteeas, etc.
es muy i1npOttante ya que su in-
llttencia suele extendene Iliás allá de! medio de
1'IlIbIj& Yconstituye así una. especie de pteplUa-
ciónpUalas actividades deteereo.
eln\edio.l)miliatl&PJC"
LASCOlilCEPCtONESDEL OCIO 58
tsn,a fin de cuentas, la parté esencial de las di-
La familia simboliza un replieaue
hacia un mundo afectivo.-QUe protege de las ..
slooes externas, y e! retraimiento con respecto..
UI\IR socieded que no ofrece posibüidades claras
de ocio. Sin embargo, la generalización de las
salidas de fin de seDiana y elacceso al autoDlóvU
particular han favorecido el desarrollo de las _
tividades de recreo al aire libre, tales como los
paseos, la pesca o la caza.
En esta forma, las actividades profesionales
qUe condicionan en gran medida el llJlI8'
ocupa cada quien en la estructura sodial, upi-
can las enormes diferencias entre las lti.venas ...
neras de empl8IUel tiempo de ocio. Par
de las.divisiones sociales, puede eatablecerae ..
tipología simplificada de las conductas del ocio
a plUtirde la in6uencia del trabajo.
En el·primer caso mencionado resulta difídl.
distinguir el trabajo del ocio, y se COIlfun..
den algunas veces. Por lo tanto, se puede habla
de una relación de 4%tB1I8i6n del trabajo aobael
ocio. Un ejemplo típico es el del profesor que
ocupa una parte de su tiempo libre en lecliunll
que le servirán más tarde pera comp1eDleDtar 8U
enseñanza, o incluso e! del directivo de UI\IR em•
que invita a sus clientes a pasar las
cienes en su casa de veraneo.
ElllegUndo caso es .opuesto al anterior; en él el
trabajo no interfiere directamente con las actM.
dades del ocio. El trabajo y el ocio se conciben
como dos mundos 4iItintoa, lIin ningulla re1aciOn
LAS coNCEPCIONES OEL OCIO
entre sí, Se trata, bien, de una relación de
llplJrente neutrlJlidad entre el trabajo y el ocio.
Es el caso de la mayoría de los asalariados cuyas
activic:lades <le esparcimiento son independientes
desu actividad profesional.
En un t,ercer caso, el trabajo y el ocio no sólo
1lIItán. disociadoaaíno que se contraponen. Esta
M1ación de oppaiclón consiste en elegir actíví-
QlIdes de recreo diametralmente opuestas a la
vilJlI. profesional, Por ejemplo, un exceso de actíví-
dad en el trabajo seguido de una total ínactívidad
duRnte el tiempo de ocio.
La mfluencia. que el trabajo sobre el
OCio no. de naturaleza mecánica; no se trata de
que cierto tipo de trabajo. engendre automática-
mente una conducta de OCio que pueda definirse
de antemllno. Hay ot!,'as variables que influyen
en esa.conducta, de las cuales las más importan.
tes son el nivel de escolaridad, la edad y el
1U1IIIl de residencia. El nivel de escolaridad, del
cutd depende en buena medida el nivel profesio-
nal, ea un criterio tan significativo como la pro-
flllli(m mi8Jlla. En una .amplia encuesta realiza<:la
en la ciu<:lad de Annecy, J. Dumazedier muestra
cómo él nivel de instrucción explica algunas de
1lI8 conductas de ocio que la profesión por sí
solano podría justificar. Como en otros terre-
nos, la educación y la formación inicial influyen
profundamente en la elección de las diversíones,
Esto es más, frecuente incluso en nuestros días,
ya que el lugar que se' reserva en las escuelas
para las actividades de esparcimiento es eada v•.
LASCOIllCEPCIONES DELOCIO
mayor. En la escuela, el niño puede aficionarse a
los deportes. A tl,'avés de actividades que lo hacen
despertll.l al mundo, o del tercer tiempo pedlllt:!,
gíco, el niño puede famillariune con 1lI8 di8cipli•.
nas artísticas, tomarle .gusto al descublimiento
de la naturaleza y buscar la manera de desarrqllu
todas sus facultades mentales y físicas. Es tamo
e? la donde el niño puede aprendef
a dIStribuir su tiempolibre, a olllanizane en fun-
ción de un horario impuesto y de un horario mAs
libre en el que predominan las activi!iades op_
vas. Incluso ahí la libertad de iniciativa es' Nn,
damental para que el .futuro adulto a,prenda a
desarroUane con plenituden las actividades IU".
mente elegidas. ¿Cómo se puede dejar de cap..
demr que la escuela debe preparar también al
niño vivir una vida cuyo éxito deperllKmi
tanto de la calidad de las diversiones y del
de implicación personal como de un tral:llúe
fatalmente. apremiante? No es una
dad que la ocio, en griego, sfgnifiq,tlfI
también. educaeión. HlI.y aprendizajes que ace,.
tamos míentras somos jóvenes; más tarde,lI\IrIqtlfI
se nos ofrezc8l¡ numerosas oportunidades pea
comenzar a practicar un deporte, a toCll.lunins.
trumento musical" ya no queremos inieiar una
nueva experiencia, ya no nos atrevemos a.en
principiantes; costumbres nos arrastriln. y la
edad se nos eonvísrta en un buen pretexto. Desde
edad es una variable de suma importan,
esa, "ycon frecuencia se oye hablar de las dlver-
siones de los jóvenes. Sin embargo, parece ser
que esta wriable8l. menO!! la
ClOI1ducta del ocio que elmedío socloprofelJional
del que proviene elindividuo. De cualquienllllDe-
_, hay ciertas diveraiones que son más
rÍlIt\cas de la juwntud. ]j:n primer lugar, los jove·
.... que no han ingresado a la vida profesional,
disponen de mucho más tiempo de ocio que sus
,mayo.s. Il:n segundo lugar, sUB diversiones no
_ absorbidas por la vida familiar; esta última
es a menudo una fuenfA! de diveraiones, pero tam-
_ de otillllaciones. Como consecuencia, el
\I8klr del ocio es mUcho más importante para los
jóVeaes, 'Y no es poca la influencia que ejerce en
el tnldicional "conflicto de lIlII8J:IICiones". ID
'D!IjlIIrBe a una vida rica en pQlibilida·
_ de ocio. la dificUltad para encontrar un tra-
a.;o interesante, o slmplemente. un trabajo,
expJic. en parte la rebeldía de los jóvenes-frente
al modelo que proponen sus mayores. La 8lJI1di-
_6n de este conflicto es resultado del contras-
te cada vez JDás claro, entre. las posibilidades de
.". ... ..
ocio que se multiplican rápidamente (por ejem-
plo. las numerosas oportunidades de viajar a un
razonable) y la deava1Qrización de un tra-
tiPificado.
Contrariamente a lo que ocurre con las per-
tonas mayores, las actividades de relación o socia-
les ocupan un lugar fuildamental en el ocio de
10$ jóvenes. Lasreuniones y las díscusiones conloa
lIIllí.gOs constituyen la base del ocio de los
jóvenes. IDcortejoamoroao y el baile completul
88tall actividades sociales que son más espeeíficas
LAS CONCEPCiONES DEL QClO
de la juventud. Losdeportessepraetican tambi8ll
con maYor intel18Ídadentre los jóvenes. & enl!l.
siasmo reciente. por los. deportes individuilles.
como la motocicleta o la patineta, demuestrlm
que los jóvenes desean afirmarse en los depQrtes,
por pocos que sean los medios con que cuenten
para ello. Sin embargo, al parecer 110 es adecuado
hablat de conductas de ocio exclusivas de la
juvl!l1tud. Ciel'tamenfA! son los jóvenes q_.
mejor represenlanla penetraci6n de los "....
del ocio; pero ésta comprende dodls las.....
ciones. ]j:n última instulcia, el eompo 'lia
de ocio de un individuo se explica más por su
situaci6n familiar que por su edad; los jólllúlel se
sujetul cada vez menos a la autoridadtvnl!W.
Los cambios acelerados en la tec1lologíaiJllPOOlln
una rápida adaptación de lamentallclad. La.fami.
lia ya no puede proporcionar por sí sola a los
jóvenes todas las armas que necesitarán para •
sertane en el mundo delmai'iana.
ID medio de los compañeros tiene ahota un
papel igualmenfA! importanfA!en la ed1IlcacióD de
los jóvenes. A su vez, los jóvenes participe: en la
educación de SUB padres, sobre todo en lo que
toca a las diversiones. ¿Cuántos padres han vue-
to a prsct1car un deporte o se han comprado Una
motocicleta por influencia de BUS hijos? La vida
matrimonial se combina con el ingreso a la
vida profesional, conla cual se transforma radicill-
mente Iá conducta del ocio. Se obeerwentorleeI
una decadencia de todas las diveraiones que no
eetáIl centrada. en la vida familiar. Ahora son
LASCONCEPClONES DELQCIO
lt!Uchoa los jóvenes qUe no aceptan este b$sco
ClIInPió en su vida de ocio y prefieren vÍvÍren
\l.lli61l librea opinan que la unión libre
les permite mantener cierta. libertad y autonomía
'llIl'Susdiversiones. Los jóvenes no admiten ser
tl:ibutiuios de sus padres para organizar sus díver-
sl0lles; y ya no aceptan tampoco ser totalmente
·dépendientea de sus cónyuges durante su tíem-
!lO'de ocío; Incluso, aunque el 70% de IIIs unío-
"Qa libres desembocan en el matrimonio, el espa-
• de libertad que se ha creado así se mentiene.
y _ diVersiones familiares'se enriquecen también
poróetecto de esta libertad mutuamente aeorda-
·díl,qú& e1/Íta "enéierro"en el núcleo familiar.
,lA1 evoluciones tienden a mostrar que
,eftO eldllte una ruptura tan el com-
pOrliluniento del ocio de un joven soltero 'ti el de
Q1'lhompre casado.
COn la JUbÜ!tción, vuelven los tiempos en que
setillt1e una gran disponibilidad pata las distrae'
Qi.lizáslas conductas del ocio que más han
lWolucionallo en las últimas décadas sean las de
• periodo de la vida. La reducción progresiva
.ílala edad de jubilación, las fórmulas de pIéjubi-
JaclQn. '1 Jubilallión "ala carta" permiten aprove-
ehar este tiempo libIe en una etapa en laque se
",mnjQVllIl y se tiene un estado de salud fWca
y'mental Las generaciones actuldes
de.Jubilados han conocido el período de expan-
'de las diversiones, y todos, en Dlllyor o
medida, han'reálizado actividades de en,.
tRltenimiento. La.jubilación lea brínda UIl!l P"l'i,+
bilidad de extender esas actividadea. Por últilJlQ,
la organización de 181 diversiones para la •
ha mejorado considerablemente. El envejeci-
miento de la población de Francia ha hecho
necesaria una medida social para brindar a clllsea
cada vez más numerosas una jubUación en con.
diciones decentes. Yal mismo tiempo, el progréSO
de la medicina ha puesto énfaals en los efectos
benéficos de las diversiones en la prolongación
del proceso de envejecimiento.
Por esto la acción de 101 poderes públlcOll, y
en especial de los municipios, en eaw campo ha
sido vÍgorosa. La de múltiples as.!leiedo·
nes o clubes para la vejez ha fomentado el de"
arrollo de las diversiones. En muchos CiBSOIl, eItlIt
acciones I¡an' roto el sislamiento en el que se
encontraban los vÍejos que no tienen o
que han sido abandonadOl por éata. Oontraria-
mente a lo que se pensaba.Ios estudioa que se rea-
lizaron en el marco de1_t demostraron que es
recomendáble practicar depottea, ¡¡empreyCUlllb-
do se adapten a las capaéidides de cada qUim•
Asimismo, algunos municipios organizan ..
fuera de los períodos escoiluu, a un costo bas-
tante moderado. Quizá el elemento más sI¡nili.
cativo del desarrollo del ocio en nuestra
sea la participación de loa vÍejoa en diversiOllilll
variadl!s y activas.
La última variable Fmportante que puede in.
fluir en la conducta del 0CÍ(l es él lugar de _.
dencia. !Al demanda de diversionea aumenta sin
cesat con la creciente urbáIlización. La ciudad es
núcleo de desaftbllo. deleS diversiones; la gran
ciudad ofrece una amplia gama de actividades de
ocio. Estas actividades sonpredominlll1temente
culturales -cines, teatros, exposiciones, museos-
o bien casi todas son comerciales. Es en
cJudades donde la presión de la publi-
cidad y el llamado al consumo tienen su mayor
"oto. Por otra parte, la gran ciudad ha reduci"
do las de re«lizar actividades fisicas
o. itJdusollCtiYidades de relación. Las activid.
..... lWD las más silJ1Ples, como lo,s paseos se
han WIllto en.el seno de la gran ciuch.a;
los ...... de descl$Oyrecreo son notoliamén.
.. etJtl8868 Y sueltn estar !D!I1 dlstribuidOll; él
.. de d.orijva es lDÍDimo
en
aire libl,'e1lll8i DOUieten aqUí, pQf fálta de álees
urcItfeonunasupetficill extensaydefácil·acceso.
Las lIétividldes delelaciób también le desarro-
111m con diflcUltad en la gran ciudad. Al
- de lo quesuelll peD8lll'Se, Ja eiudad, más que
a la Latobrepoblación en.
fIIJltÜ1' el anoDÍmat&C9mo decía D, IUesman, la

La Yiaión de COlijuntono. debe eDJ:DMcarar las
ob!!taculiaan el del&rrollo
de .• Lasdivemiones no pueden
..... deleetilo global de vida del individuo
. ,
., el que 1lJ1P0Illl la gran ciudad es poco propicio
pue,detenninadaa divel'Siones. Las molestias que
í:ICliaionan la dificultad y la tardanza para traslIt-
iIaJ:Ie de un lulllU' aQtro, el ruido, Iu
LASCONCEPClQNES DEL OCIO iU
nes de. toda. el_, los rítmos. de vida vertlgihoaos
que se imponen a la mayoría de los habitantell
. de Jas grandes ciudades, son bien conocidO&.
Todas estos factores provocan reacciones de te-
ll1 aislamiento. ESta
reacción de rechazo,que es reforzada por la !atila
ll
erviosa
, predomina sobre la búsqueda de dMiír.
mones compensadoras, que, por lo denJáa, son
poeoaccesíbles, El fin deleDllU1a da
la gran huida, para la IiberllCiónpaiquica·YfWR.
de Unaopresión que se ha soportado duranw toda
la semana. Asf, el hecho de vivir en una ...
ciudad o en. su periferia' ind\lOe oonlÍUllCl8 de
ocio tfpicaque,desde luego, hay que
de acuerdo con otras variables detemlin....
que ya se mencionaron.
El caso de las ciudades de mediana impOlfíUt.
cia es más dificil cietratar, porque los
nanUelltos debldÍlsal lugar de residencia "...-
de una ciudad a otra y 110 le
La ciudad ene! peor de los
reproducir las molestias de la arar. ciu.
dad,sin oftecér la Dliama variedad de
des culturales., "H¡Iy dOll factol!ll8 que mf1tl,ye
de manetllevidente en la conducta de ocio de los
citadinOl: Ia.situlli:iongeop:áfiea de lá ci"cil\d J
politlc:a delll\Uniéipio en materia de dj,¡do-
siWll,daicel:Ca de Zog mttW:a-
\e8 de (e!.tnar, las montai\$a) ofrecen
de lIIltellllUlO una indudable ventaja. Perono t.
_DOll importante el dinatntamo de la polftita
de la ciucil\d en Illatuia de dj,¡ll1'Ilioner- sobre
62 LAS CONCEl'CIONES DEL OCIO LASOONCEPClQNES DELOCIO 6.8
todo. la polftíca de urbanizaciím, en la medida
en que la y la calidad de 1a& diversiones
dllJlétlden del marco en el que se inscriben. Los
pe&e0S'; que son una distracción importante para
:los citadinós,. serán mucho más apreciados si
hay calles eerrades a la circulación, si las casas
mIlejan cíe1'ta e81idad arquítectóníce, El reservar
4teas verdes disponibles para todos Gardines
piblicos. áre8ll de atracciones, zonlll de recrea-
dbJl. etc.) contribuye a la calidad del ambiente
de 'rida y de las divemiones, a reJlerva de que
+eapn.una amplitlld suficiente y se encuentren
!:etcll de las zonÍ18 residenciales. Una ley del
Ministerio del Ambiente y de las Condiciones de
Vidll impone, teóricamente, una superficie
de .diez metros cuadrados de zona verde por cada
liJaf:iítante.Elambiente devidll ha ido cobrandotal
iI'Ilportancia. para el deearrollo de las diversiones,
que son cada: vez más las personas que eligen su
Ilqar de residencia en función de las posibilida-
..J'llereativas que ofrece.
Ú1,itff/uencilJ del ocio en el trabajo
El «Umento del tiempo líbre y la intensificación
de las diversiones influyen a su vez en eltrablljo.
La entre ellnb8jo y el ócioes' de ClU\le-
te\, dialéctico, si bien la influencia del Ocio lObEe
el trabajo no es tan evídente comola que ejerce el
trabajo sobre el ocio. Hoy en dlll ya no Jle
puede disocilU: por cempleto el trabajo del ocio.
Las diversiones han penetrado el lugar detl:aba·
jo. Los ratos "de ocío" marcan el ritmo de la
jomada de trabajo. Las luchas sindicales pOr el
l11ejoranliento de las condiciones de trabajo hlIII
permitido, por ejemplo, que se multipliquen las
paUS8ll. Por su parte, algunas empll!sas se han
percatado de las ventajas que podrían obteDer
en términos de rendimieñto enel trabajo si cee-
taran eónun lugar de e8pllJCim1ento. LotcolllUh
de empll!sa cuentan ya eonoUna" de r8l1Dio".
que no 1IÓlo se usa para actividades elndicaIAIl es
también un lugar donde la gell,te se reúne y ..
cute, un lugar de descaI!so. Ai¡¡unaI .mptltiÍl'
disponen t.aml)lén de cafeteríaa y, en
caaos, de bibliotecas, o incluso de árellS de juego
ó campos. deportivos. cada vez \Iay másilmlla.
de este tipo en las empresas Q en lIUlI ..
cenías. Se conceden facilid_ de h01'lll'Hlaa los
empleados en fllDción de sus oblipcionet.'"
nas a la empresa, La ley q\l8 regula las
y los permiaós de los trabajadores jóvenes
za a éstos a \ID CIll'sillo de
para impulsar Yox¡anizar asociacio1\eB. Es
b1e que esta ley,seext)lmdll, tarde o temprano" a
laS personas que deselllpeiian respOlllNlbilldades
sociales en el sector de las diversiones.
Todos éStos factoll!s demuestran que el ocio
ya no se detiene, ante las puertas de la emPJl88ll.
Esta penetración de determinadas
en el seno de la elllPll!sa J'llpeteute en el aII1f:iíen-
te gelllml1 de y en 1u relaciones entre los
empleadoa de las diversas cate¡olÍU. La
."jN LASCONCEPClOIfES !>ÉL 000
ptlIII6n en las mismas diversiones facllita1lla Illla-
eiorleIJ pel8Onale8,.confiere clérta. flexibilidad y
elimina la8 llep8laclones tajant28 entré 108 servi-
cios. UIr mayor grado de'relajamiento facllita·1a8
ntlaclones y modifica las conductas que hasta el
momento se habían otientl1do exclusivamente
hacia e! trablijo. tu relaciones dentro de la em-
presa se ven ampll.adas y enriquecidas por nuevos
'lIII\m'e1, que puedenllamf,1lle "lúdic08" por opo-
·..iIU a los valores OIJl,eJor aún,la
en las actividades propuestas por el
de empresa pemntea JDenlldo descubrir
_ .. diveniones; uf, casos la em-
PI"II un papel ed«éativo en materia

La influencia del OCio solíté el trablijo puede
ser aún más profunda. 1!ll de8l111.'OUo de18lI diver-
siones y de la8 Ug8d8a a ell!UI propicia
e! cueationamiento de un estilo de vida centrado
en e! trablijo. permite comprobar que
existe lo que poddalltolÍll8mar una verdadera
alergia al trablijo. Esta alelgi&se debe a que,
mientru por una <parte_
más nwneroJQ1 mbgmtifiCantes, ¡lor la olase
va el &abajo .18petitivo y fasti·
dIOso.JIte contraste, Cads; vez t11ás flaBrinte en la
en que·se difUtideri las diversiones en
CO\W las categorías de la población,explica
en patte las &iltitudes de bloqueo psicológico y
de al trabajo.
Inie Ilaee ll!g1Jnoa afioa se obserVa un creei·
• ., genelllI delos Ú1di4es di! ausentifD:lo.. de
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 65
la8 tasas de mm oue,. y de la duración de 101
paros. Esta evasión del trabajo no parece ser
muy nueva, pero se ha acentuado visiblemente,
abarca a un número considerable de jóvenes, y
podría llegar a amenazar el sistema de organiza·
ción de! trablijo; más aún si se toma en cuenta
que este rechazo al trabajo se combina con el
desempleo, que refuerza la tendencia a rechazar
el trabajo como valor fundamental de la ex.isten-
oía, En esta alergia de los jóvenes al trabajo inter·
vienen varios factores: los jóvenes han nacido en
una sociedad de relativa abundancia; e! crecl·
miento industrial, que implica el mantener joma.
das largas de trablijo, no les parece un objetivo
tan indispensable como lo consideraban sus ma·
yores, tanto más cuanto que tal c.recimiento
produce consecuencias graves en el ambiente y,
por lo tanto, en la calidad de las diversiones.
Además, los jóvenes son los primeros en preferir
un aumento de tiempo libre a un auinento en sus
ingresos.
El mejoramiento de la protecciónsocial conla
e! desempleo garantiza a los jóvenes un mínimo
vital que les permite vivir prácticamente sin tra.
bajar. Ahora se puede vivir en un estado de oeío-
sidad más o menos completa, siempre que se
acepte la situación de marginado. Esta margina-
ción es más aceptada entre los jóvenes, porque
no se sienten como casos aislados, sino como
parte de toda una generación a la que le ha sido
impuesta. Asimismo, los jóvenes cuentan con
muchas más posibilidades de ocio que sus mayo-
LASCONCEPCJONJl8 DELOCIO
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO 67
_; la ju_tud reple8ellta una edad de oro pera
las diveuiollU (deportes, viajes, reuniones, ete.),
eo-cuentemente, se retrua lo más pClfIÍble el
momento de BUincolporación a la actividad pro-
.-0IIII1, que implica una ruptura en su estilo de
vida.
Por último, en términos más generales, las
"tevueltu" de 1011 jóvenes, que en Francia culo
minIlron en mayo de 1968, se traducen en un
rechazo de la ideología dominante, Y a la vez
encuentra BU expresión natural en la puesta en
dillcusión del valor del trabajo y en la elaboración
de una cultura alternativa. El desempleo, que
afecta especialmente a los jóvenes, no ha hecho
amo acentuar esta situación al marginar incluso a
aquellos que no lo desean.
Muchoa ió-, cuando encuentran trabajo,
se niegall ain embargo, a entrar en un SÍltema
definitivo' que reduzca BUtiempo de ocio. Pre1ie-
DI1 empleos de medio tiempo, o bien alternan
periodos de trabe,jo Y de inactividad. La multi-
plicación de los empleoa por un período de!!mi·
tallo y la ex1ensión del trabajo por tempollldas
fommtan un estilo de vida basado en la precarie·
dad del empleo.
Al lado del trabajo oficial, BUjeto a normas y
permanente, se va desurollando poco a poco un
_tema de trabll,jo por temporadaa, generalmente
en condiciones Degales. Toda una red para1eIa de
trabajo permite a los jóvenes trabajar cuando lo
Jman y mantener una gran diapoDibilidad plIIa
IDa actividades de espa1CÍmiento. Se produce .í
un cambio de valores sociales: se da preferencia a
las díversíones, y el trabajo pasa a un plano se-
cundario. Esta actitud de cuestionar el trabajo
en su forma tradicional no sólo se observa entre
los jóvenes. Son muchas las personas que encuen-
tran posibilidades de realización personal en BUS
díversíones y que soportan cada vez menos la
rutina de un trabajo uniforme y permanente.
No es raro que opten por un trabajo de medio
tiempo y menor remuneración o que decidan too
marse un año completo para dedicarse a BUS
actividades de esparcimiento favoritu. l!ln los
Estados Unidos, algunos profesionales J i s ~ t a n
ya de un año completo de libertad cada siete
años, con goce de medio sueldo. El SÍltema del
año sabático tiende a generalizarse, aun cuando
no se haya instituc:ionalizado como en 108 Eata,.
dos Unidos. Algunas empresas en Francia conce-
den facilidades similares a sus empleados, bajo la
condición de que lo justifique un determinado
esfuerzo de formación profesional. En el fondo
no se trata sino de una extensión de la ley de
1971 sobre la formación permanente. La necesi·
dad de poner al día 1011 conocimientos y de reali·
zar operaciones de reciclaje o de readaptación se
vuelve cada vez más evidente con la aceleración
del proceso tecnológico. Como consecuencia,
puede preverse que se alternarán con mucha
mayor frecuencia las fases de trabajo activo con
los períodos de mayor disponibilidad para la
formación profesional y para las distracciones.
Sin duda alguna, el desarrollo de las divel8Íones
66 LABCONCEPCIONES DEL OCIO
LAS éÓNCEPCIONESDEL OCIO
69
blIll1odificado la concepción del trabll,jo. El tra-
bajo ya no es un fin en sí, excepto para una mina-
ría de personas que encuentran suficientes satis-
f8ccriones en el ejercicio de su profesión. Ahora
eHrabajo se concibe más bien en función de los
nte<lios que proporciona para un disfrute óptimo
de las diversiones. Los medios materiales no son
108únicos que entran en juego; al elegir un traba-
jo ,se toman también en cuenta la posibilidad de
lijI.tstar los horarios, la calidad del ambiente
de trabajo, la proximidad de un lugar de descanso
y recreo.
Un hecho significativo: si antes se juzgaba a
una. peIllOna en función de su empleo, ahora el
trabajo. ya no es el único marco de J.'efeJ.'encía del
.éJdto social. La manera de disponer del propio
j¡iempo Jibre y el desarrollo individual en el ocio
SOn .igualmente importantes. Los resultados de
un sondeo dé la SOFRES realizado en octubre
de 197810 confirma: el 56% de los franceses otor-
ga una mayor importancia al éxito en su vida
. privada que al éxito en su vida este
pOrcentaje es todavía más alto en las categorías
másjóvenes de la población, en las que sobrepa-
sa el 60%. El éxito no sólo depende del nivel
de vida; la calidad de la vida tiene un papel
fundamental. "ser más" es ahora tan importante
como "tener más".
Es ilhposible, por tanto, ignorar la influencia
que .ejercen las actividades de esparcimiento so-
bre el trabajo, si bien es menos evidente que la
influencia del trabajo sobre ellas.
LARELACtON ENTll.E EL TRABAJO Y 1!L OCIO EN Las
PAisES DEL EsTE
Es. muy interesante comparar la concepción del
OCIO en las sociedades capitalistas industrializa.
con la que prevalece en las sociedades so-
cialistas económicamente desarrolladas como fa
Unión Soviética.
En ambos casos se define el ocio en relación
con el trabajo. Pero en las sociedades liberales se
considera el ocio como opuesto al tlabajoy
las socialistas, por el contrario,se
eonsidera a ambos estrechamente
entre sí; Jigados a un mísmo objetlvo. LOs
d.os. contribuyen a la realizaqión del hombre
C1aliSta y ambos participan en la' construcci&1de
la futura SOciedad cOlnUnísta, en la que se con.
fundirán trabajo y ocio. En la práctica, el oCio
un lugar secundario con respecto al
trabaJo. El objetivo principal, tanto en las socie-
dades socialistas como en las capitalistas, es el'
desar;ollo de las fuerzas productivas; el valor del
trabajo, por lo tanto, es fundamental. También
el OCiO debe servir a los objetivos de desarrolle
económico; porque el tiempo de oció permite la
recuperación de.la fuerza de trabájo, e incluso el
acrecentamiento de ésta con el aumento del tiem-
po.Ji.bre. Por esto el ocio gira en tomo atada
que estimule al trabajador y lo llaga
mas efícíenta en el ejercicio de su' profesión. La
función principal que se asigna a las actividades
de esparcimiento es la de adaptar al hombre lo
79
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO LASCONCIIl'CIONE8 DEL OCIO 71
tnejor pOllible a su trabs,jo, mejorar sus aptitudeS
'Y su rendimiento, hacerlo más productivo. El
ocio es literalmente una "reserva de productivi-
dad", También el tiempo de ocio en los países
socialistas se cana1iza con miras a acrecentar el
rendimiento en el trabs,jo y mejorar otro tanto
. los resultados del sistema económico. Es ssimis-
1110 una de las funciones que cumple el ocio en
.las sociedades capitalistas, ya que ei tiempo de
ocio es un tiempo privilegiado para el consumo,
io que a su vez estimula el sistema productivo.
Consecuentemente, las actividades de esparci-
míento que más se fomentan son aquellas que
contribuyen a la formación profesional o a la
ideológica. La formación profesional permanente
se lleva a cabo en el propio lugar de la empresa, o
bien en la comunidad donde vive el trabajador,
bajo la forma de cursos nocturnos. En teoría
estos cursos son optativos; el trabajador tiene
ia h'bertad de tomarlos o no. En este sentido, se
puede hablar de actividades de esparcimiento.
En la pláctlca, al trabajador se le Invita con insis-
tencia a participar en ellas, y se ejerce sobre él
una fuerte presión social para que viva sUS diver-
siones a la manera socialista. Asimismo, se propo-
nencursos de formación ideológica, destinados a
reforzar la conciencia social de los asalariados
frente a su trabajo. En términos más generales,
se aprecian todas las diversiones susceptibles de
influir de manera positiva en la cohesión social;
el ocio se considera ante todo como una prác-
.tica colectiva. Por oposición, las diversiones
que suponen UDll paictica Individual o Inclulo fa·
miJiar no gozan de la misma cOlUlideración. Ade-
más, existe una verdadera jeruquía de las diveI'-
siones en función de 111 utilidad aoci8l. En las
llOciedades liberales, se advierte igualmente una
jerarquización de las diversiones que desca!!8p en
la división en clases sociales. Se aprecian las diYer-
siOIES elitistas que practican las categoriu socia-
les más cultas. La jerarquía que enconu-a-.
por ejemplo, en la Unión Soviética, tiene unea.
rácter opuesto a la jerarquía de tipo 1iberaI. ya
que pone en primer lugar las prácticas coIeeti•••
He aquí un ejemplo de la claaificacióa de las
actividades de eIIp8l'CÍDIiento en la UR88:
1) actividades sociocu1tulalel;
2) estudios y f(",nación pro_anal;
3) repollO(dl!llCllD8O, paseos, etc.);
4) repollOcultural (televisión, radio, cine);
5) lectura (literatura, periódicos, reviatal);
6) educación de los hijos;
7) guatas personales, educación fwrea, depor-
tes.
Los gustos personales, la realización del indiVi-
dua en la práctica de diversiones personalizadas,
se encuentra en último lugar. Por el contrario, las
actividades de socialización y de formación son
las primeras que se citan. Aquí se advierte
cómo una ideología fundada en el trabajo
y en la valoración de las prácticas colectivas con-
dleloDa la orpnización de las divemiones. Sin
LAS CONCEPCIONES DEL OCIO
LAS CONCEPCioNES DEL OCIO 73
émbargo, esta organización autoritaria de las di·
versiones no ha contado con la adhesión que se
esperaba por parte de los soviéticos, y tampoco
ha logrado democratizar realmente las pllÍcticas
dé esparcimiento en la URSS.
En primer lugar, los horarios de trabajo no se
han teducido tanto como se había previsto. En
la Unión Soviética se cometieron los mismos
errores de previsión que en las sociedades oceí-
ahí, como en todas partes, la reducción
del tiempo de trabajo quedó en el plano de las es-
y los discursos. El trabajo complemen-
tarlo, y en especial el que se realiza en condicio-
nes de Ilegalidad, está todavía más generalizado
que en las sociedades occidenta1es. Un nivel de
vida no muy elevado y lo gravoso de la reglamen-
taCión del trabajo legal explican el hecho de que
muchos obreros prefieran dedicar su tiempo li-
}lte a un trabajo complementario y no a las di-
versiones. Las actividades sociopolíticas (reunio-
ne. sindicales, cursos nocturnos, etc.) ocupan un
iUgar mucho más importante en los países del
Elite. Pero es muy difícil saber hasta qué punto
responde la participación en estas "actividades
de esparcimiento" a una obligación o a la libre
elección. Además, se observa que estas activida-
des sociopolíticas se encuentran en una clara
lllgresión y que ocupan un lugar cada vez menor
en el tiempo de ocio. Han perdido terreno en
beneficio de los entretenimientos más individuali-
Zados, como la televisión, la práctica de Undepor-
te o el turismo. Además, es evidente c¡ue las
prácticas de esparcimiento de los soviéticos ."1
las de los occidentales se parecen cada vez más
entre sí. El alza general del nivel de vida y la
multiplicación de los bienes de consumo no
cen sino ampliar este fenómeno. El paso a la
sociedad de consumo ha traído consigo una ma-
yor individualización de las actividades de esparcí-
miento que es más .marcada en las grandes
ciudades. Esta mayor individualización pone en-
evidencia las desigualdades entre las práctiCas de
esparcimiento en función de las
les. Si bien es justo decir que estas desigualdlldes
son mucho menores que en las sociedadés l1bll-
rales, no están menos presentes que en ellas,ao-'
bre todo en lo que toca a las actividades cultura-
les. Si se toman los dos extremos de la sociedad
soviétiCa -t-Ia intel/igentsia, por una parte, y los
obreros, por la otra- se observará que esto.
últimos cuentan con cuatro veces menos
des artísticas que los primeros. EncontraIl1os una
diferencia análoga en las distracciones intelectua-
les como la lectura.
Como conclusión, se puede decir que las dIiJ.
tracciones de tipo occidental se están
do rápidamente (como el uso del automóvil par-:
ticular, por ejemplo), por lo que el modelo socia-
lista de empleo del tiempo libre y el de las socie·
dades capitalistas se parecen cada vez más entre sí.
Esta tendencia se opone a las prácticas de es-
parcimiento más colectivas (actividades de tipo
social), y pone en evidencia las disparidades en la
intensidad de las actividades de ocio elegidas,
'14 LAS CONCEPClQNE8 DEI. OCIO
disparidadel¡ que en realidadencubrenlas desigual-
dlides sociales que subsisten.
Esta convergencia que se observa en las prác-
ticas del ocio se inscribe en el marco general del
l\9ll1'C8IIliento entre los elItil08 de vida del Este Y
del Oeste. La multiplicación de los intercambios
eeonómicos entre ambos bloques y la primacía
qué se otorga a los teIU1tad08 económicos de
UIl8 y otra parte, implican fonnaa de organiza-
Qón social cadavez más similares. Este principio
de prlnra a las influencias de la cultura occi-
dental, que se advierte en el Este, refuerza esta
~ hacia la homogenei?JtCÍÓn de 1()S aiste-
..sociales.
11. LAS FUNCIONES DEL OCIO
HAy MUCHAS concepciones del ocio; sería inútil
tratar de encontrar una que tuviera una acepta-
ción unánime. El significado del ocio varía de un
país a otro, e incluso de un individuo a otro. Esto
es normal, y también deseable, ya que el ocio
debería representar ante todo el espácio de Uber-
tad de expresión propia de cada individuo. Las
grandes bases objetivas que se han destacado,
como el acrecentamiento del tiempo libre,. la
evolución de la naturaleza del trabajo, las catego-
rías sociales, la edad o el nivel de escolaridad,
sólo explican en parte las conductas del ocio. Éstas
no se pueden reducir a una cadena de d e t e r m i ~
nismos sociales que actúen en forma mecáni!3.
Cuando mucho, se podría establecer una ley de
probabilidades de las conductas del ocio, toQlllll-
do en cuenta toda la parte de incertidumbre ía-
herente al ocio, que no es sólo un hecho social
sino un hecho humano.
Independientemente de las diveJ:llaa concepcio-
nes que puedan tenerse del ocio, éste cumple
una serie de funciones que se encuentran en
todas las prácticas del ocio, No se trata ya de sa-
ber qué es el ocio, sino de saber a qué necesida-
des responde en el plano individual, en el social
y en el económico. Por eso haremos ahora una
75
76 LAS FUNCIONES DEL OCIO LAS FUNCIONES DEL OCIO
77
distinción entre las funciones psicosociológicas
del ocio, sus funciones sociales y, por último. su
función económíca,
LAS FUNCIONES PSICOSOCIOLÓGICAS DEL OCIO
El ocio cumple funciones psicológicas obvias.
Si bien no ofrece una compensación total frente
a la vida de trabajo, no por ello deja de producir
compenaaciones parciales que son esenciales para
e1equilibrio psicológico del individuo. J. Duma-
Udiet ha identificado tres funciones: la función
de descanso, la de diversiÓn y la de desarrollo.
La función de descanso
Ea la primera función del ocio, y quizá la más
necesaria, en el sentido de que sin la recupera-
ción de la fatiga nerviosa y física no podría ha-
ber ocio; El descanso significa a la vez un reposo
y una liberación: un reposo reparador después
de la acumulación de las tensiones y la fatiga de
una jomada de trabajo; además, la liberación
psicológica de los condicionamientos y las
obligaciones que pesan sobre el individuo; tam-
bién la liberación de las obligaciones que emanan
no 8ólo .del trabajo, sino de múltiples tareas que
hay que realizar por necesidad o por deber. La
psicología del trabajo ha puesto en evídeneía
todas las fuentes de tensión nerviosa' del trabajo
moderno. A la fatiga física del trabajo del pasa-
do ha seguidola fatiga nerviosa del actual. En la in-
dustria, el trabajo en cadena engendra una serie
de problemas de conducta bien conocidos. Un
trabajo unifonne y repetitivo, una falta de mo-
vilidad física debido a que se trabaja en un l\lgar
fijo, una falta casi total de comunicación entre
los trabajadores, la rigidez de la autoridad jemr.
quíca, las múltiples molestias provocadas por la
contaminación ambiental y el ruido, son los
principales factores que generan tensiones y e_
peración de todo tipo. El mejoramiento de las
condiciones de trabajo pasa a segundo tétmtno
con respecto a los objetivos de productividad. La
ergonomía es una ciencia que está en pafiales; BiD:
embargo, algunas empresas han comprobado que
la productividad y el mejoramiento de las condi-
ciones de trabajo no son de ninguna manera con-
tradictorios, sino todo lo contrario. Una oq¡ani-
zación del trabajo que tome más en cuenta la
adaptación y las aspiraciones de los trab.do!llll
puede incrementar el rendimiento de la emplllsa,
reduciendo las tensiones en el ambiente. Esto
presupone que se realicen, como en los países es-
candinavos, estudios a nivel de las empresas, Q\le
en una primera etapa son necesariamente impro-
ductivos; también, que se venza el peso de la coa.
lumbre y se acepte un período de reorganización,
cuyos efectos suelen ser negativos en un príneí-
pio, y sólo después de un tiemposon "rentables".
Se diría que en el sector terciario, hasta ahora
privilegiado, las condiciones de trabajo no sólo
no han mejorado, sino que tienden más bien a
78 LAS FUNCIONES DEL OCIO
LAS F\JNCIONES DEL OCIO 79
empeomr. El trabl\io de oficina se asemeja cada
vez más al trabajo industrial. Las funcíones se
welven mecánicas; el trabajo, incompleto y re-
petitivo, y el asalariado ya no es más que un sus-
tituto de la máquina. Esta evolución se advierte
muy claramente en determinados sectores; los
principales afectados son los empleados de ban-
COS, los de las agencias de seguros, los de la segu-
ridad social, e incluso los de correos. Antes de
una fase de automatización más completa, con la
extíllUlión de la burocracia, los trabajadores del
sector terciario quedarán inscritos en un proceso
de racionalización de la producción de los servi-
cios, en los que su intervención estará casi total-
mente tipificada.
El trabajo no es la única fuente de tensión y
de fatiga nerviosa o física. Varias encuestas han
demostrado que los franceses son más sensibles
p8Ícológicamente a ias molestias fuera del tiem-
po de trabajo. La fatiga que resulta de los trayec-
tolI largos y lo poco práctico de lostranspories
ocupan el primer lugar. Tanto más cuanto que
en las ciudades el tiempo que se emplea en el
transporte tiende a prolongarse con la disocia-
ción cada vez más tajante entre el lugar de traba-
jo Y el lUgar de residencia. Una encuesta realiza-
da en octubre de 1979 indica que el 28% de \as
personas que residen en los suburbios de París
pasa más de hora y media al día en los trans-
portes. La impaciencia y el nerviosismo surgen
debido a los múltiples embotellamientos de trán-
sito en \as calles o a la torpeza de los servicios
administrativos-, Estas horas "perdidas" fuera del
trabajo resultan todavía más pesadas que las ho-
ras de trabajo. En efecto, el trabajo se considera
como una presión obligatoria, mientras que el
tiempo que se pierde fuera de \ashoras de traba-
jo. se resiente como una presión gratuita, como
una verdadera usurpación del tiempo de ocio;
por esta razón resulta menos soportable que la
presión debida al trabajo. Si bien el tiempo de
trabajo tiende a disminuir, el tiempo cargado
de presiones fuera del trabajo va en aumentoi, Este
aspecto del estilo de vida urbano hace másneee-
sarios los momentos de descanso, a tal grado que
el descanso como sinónimo de reposo suele lIér el
principal componente del ocio moderno, AhOJa'
bien, son precisamente \as otras dos funciones
del ocio (diversión y desarrollo) las más suscepti-
bies de favorecer el pleno desarrollo del individllo
en sus actividades de esparcimiento.
La función de diversión
La diversión complementa el descanso; le da lIJl
contenido más dinámico. Porque el trabajo y el
estilo de vida urbano no sólo engendran la
fatiga nerviosa o física; el tedio y las depresiones
parecen ser todavía más simbólicas del mundo
moderno. La prensa refleja en gran medida el
"dolor de vivir", que afecta especiahnente a los
jóvene$. La rutina, la monotonía, la vida centra-
da en el transporte, el trabajo y el sueño, expresan
80 LAS FUNCIONES DEL OCIO
LAS FtlNCl:ONES DEL OCIO
esta dificultad de la: vida diaria; como si la vida se
redujera a una serie de obligaciones cotidianas que
no pueden compensarse con la evasión por medio
del consumo. Por esto todas las oportunidades
de divertirse cobran tal relieve y son tan indispen-
sables. Por medio de la diversión se realiza la
verdadera ruptura con los ritmos insensibilizado-
res de lo cotidiano. Divertirse sígniñca literal-
mente hacer algo para obtener diversión; encon-
centrar la manera de olvidar por un momento
el tedio, emprendiendo una actividad lúdica. La
diversión es también lo más cercano a la defini-
cióndel ocio. El ocio y la diversión suponen la bús-
queda del placer, del bienestar. Encontrarse a
1UItO, vivir de acuerdo consigo mismo, sin frenar
las inclinaciones naturales, tal era la moral de los
hedonistas. Ésta es, en parte, la ética del ocio
moderno y de todas las formas de divetsión a las
que está ligado. El desarrollo actual del ocio en-
traña la reaparición de esta moral del placer. Pla-
cer rechazado durante varios siglos por la ética
del trabajo que ha condicionado, y sigue condi-
cionando, todos los valores sociales.
liemos visto cómo la ética protestante había
prep.-ado el terreno para esta ética del trabajo al
condenar las diversiones y la ociosidad. La ex-
tensión del ocio en las sociedades modernas ha
ido restando validez a esta ética del trabajo. La
coexistencia de estas dos éticas -una, puritana,
y la otra, hedonista- da lugar a conflictos.
Contrariamente a lo que pensaban todos los
sociólogos o futurólogos, el ocio no hace que el
trabajo se colllidere más aceptable,sinoqueclU$-
tiona los fundamentos de la moral sobre la que
deseansA. El ocio moderno -esto es de suma
ímportaneía-« genera a su vez una Jll.olll1 hedo.
ta, susceptible de transformar nuestros estilos de
vida tan radícalmente como lo pudo hacer la ..&o
volúción industrial del siglo XIX.
Dentro de la. diV!ll$iim encontramos asinliIlJlOo
la <!ín:tensión del jllegl). juego es también un
aspecto furldamentaldeloció. Los juegos de
todo tipo son los instrumento. esellcl...p$'&la
liberaci6n de las temiones yde los bzlpulllOll re-
prlmidos por las reglas que seimpo*aLlIldM·
duo en su trabajo y enls mayoría <te las CClIIdUll>-
tu de la vida social. Aristóteles había .,-ila1lIltQ
ya la importancia del juego al establecer que tie,.
ne una función catártica.' Los espectadOllíl! se
unÍllll al juego de los actores de tal. mane-
ra que vivían integrjlmente la tragedia que se 18
estaba presentallQo. De esto resultaba lID feni.
meno de 1iberaciónP9r·11W.dio de loin:taglnadQ, y
de resolucíén de :eonf1ictos en la rep¡:esen.
teatral. misJna función que dit"""
peña el teatrj) moderno, y más aún el cine El
espectáculo permite a la vez liberarse delilllhé_
de lo. cotidiano y evadirse hacia lo imaginario.
también crea la ilullión de que el_'"
d(lmi/lll la situaci6n que está viviendo. El cine
como cppia de la realidad engendra la ilusión de
• Catarais: ljteralmente, liberación
liberaci6n de l08lmpu1ll<>l.
que *Ita tealidad se IOmete a la voluntad del
hombre, a la del director. El eapectlÍCUlo da la
impresión de burlarse de III realidad que nos
oprime cotidianamente.
El juego no se limita al espectáculo; es tam-
por ejemplo, la pertícípacíón activa en un
deporte. El practiear un deporte es unaposIbili·
dad de Iiberacl6n física y psiquica; überacl6n en
el sentido de que es un acto gmtuito que consti·
tuye su úmca finalidad. Al contzarlo de lo que
ClIlUrIe COIl el trab1l,jo, que debe servir 11 ser útil
plltlI el proceso de producción, el deporte no tiene
ninguna utiüdad es una
de 'lllIflqÍa. La actividad lúdica, el ocio, suprime
la preai&n de tener que alcanzar un resultado·
a -toda costa. En las diversiones, se
!lQJllé. uno 8610 a 118 rellluque elige y que le
... nec: ",riM.pQl qbtener el resultado que le
ha ftjado. Nóhaypresl.onee, no hay obligaciones
.111 '''que lnterileranc:()neaaelecci6npelIIOnal.
..ello el JUllIlo, como sinónimo de divellibn,
es una de las funciones esenciales del eeíe, S1IlI
principales CIrllCteriatieas son. en resumen; las
siguientes: la de un mundo dep.ones
donde te. mi.I iltlPorteI'lte es el rendlmioto y el
resultado de las llelsfonee
en un 111.0 en el cual se tiene control
de las l'e&Ias y se acepta ,ubremente; el ser'una
forma de bUJlallle de la realidad, transfOJ:lllb¡dó-
la en un 8l!¡)ectlÍCUlo en el que se mueven los hí-
los de la 1Iiliamisma.
Por último, la divellión fawrece las rela<:ionee
LASFUI'I1C1ONES DELOCIO
sociales; La mayoría de los juegos son de carácter
colectivo. Los juegos suponen Un lntercembio
dentto'de un grupo, en Un equipo o en el seno
familia!\ Por lo demás, el placer esencial proviene
de éste intercambio, de esta comunicación.
Aquello de que 101 verdaderos placeres Ion sielfto
pre placeres compartidos tiene mucho de cieM.
al grado de que InUchas veces el juego es sólo un
pretexto para enriquecer las relaciones afecjivas
o soclales. El jullllo lirve de estImulo pQl las
relaclones interpersonales dentro de un
El bien sabido que los deportes. lli 'OMeos
los excesos a que pueden dar lugar; lOIt
tes medial para la relacíén 1I0CÍlí1. t.ds jóvenes
que participan en actividades deportiviíi relillUD
el aprendizaje de la vida soeíal mucho más JApt.<
damente. En los deportes.. aprende el x'"y
la sujeción a una. meta común, la necesilÍiu.l de
acepar relllu colettlvas, el sabor del eshMo
compartido. Támbién puede señaJe_ que los
adultos que prectiean un deporte (la
mayoría de los deportes Ion colectivos en una
fOrma u otra) se i'elaeiODan fácllmelM.... su-
cede con la mayoría de 105juegos; los
juegos frecuentemente criticados; ll'omO' el pmu,
tienen cuando menos él detawn.. las
relaciones socialel y el interoambio cuYIi función
va mucho más allá de en
un juego de azar. El juego facilita igualmente
las relaciones sociales. al restañeimportancia a las
divisiones jerárqUiCas sociales; muehM juegos
un interoambio entre peIIOrl8S que no
84 LAS FlIN<llONES J)Il¡L OCIO
pertenecen ala misma. categoría .O!llal. El juego
una oportunidad de-salir de un medip
8GelaI. estrecho para penetrar otros uniylll:SOll so-
ciales, otras conductas, otras creencias-.
en un mismo juego, aquellos que en
de trabajo esUn separados o no se cono-
qen reúnen. Por supuesto, algunos juegos son
un .94istintivo de una categoría social dada.
. son m,áslos que desempeñan ahora una fun-
ción contrsria. Si volvernos al ejemPlo del depor-
te, nos asombrstá la velocidad a laque se están
ciertos deportes
tlI_rvados a una éUte. El tenis es un ejemplo
not.bIe; 10 mismo sucede con la regata, el esquí
., Já eqUitación.
hJ función de desarrollo
:s.ta 6ltima función del ocio es la més ambiciosa,
la que se presenta con menoe frecuencia en las
actividades de esparcimiento y la menos extendi-
da. la la • ambiciosa, porque supone que des-
pués de lll18 AOJ:llB de trabajo el individuo tíenll
aún IIlficienlle ,nergía como para dedicame a
actividades que pUedan formar.parte de'.su des-
arrollo y físico. Y es la me'
nos "_dida, ya que depende en parte de la
educación y del nivel de escolaridad el que se
o no superación personal. Asimismo, es
la mÚ "compensadora'Jen relación con eltra'
"-10, LaI dos 1unciones anteriores -dedescllAlO
'11 de diYemión- representan mú bien una eva.
LAS FUNCIoNES DEL OCIO &6
si6n por medio del ocio. La búsqueda de un
desarrollo personal "compensa de sobra", po-
dría!JÍol decir, los efectos negativos del trabajo.
No se. define como la extensión del interél de un
individuo por lo que lo rodea; supone una bús-
queda dlnánlica de todas las actividades que pue-
dan contribuir al délarrollo físico y mental:Jm
efecto, es raro, si' no imposible, que uno pueda
explotar todas sus potencialidades y aspiraclo11Alé
en su trabajo. Un trabajo, cualquiera que
mita siempre la expresión completa de III
nalidad; sólo desarrolla determinados .plcltós
e inevitablemente implica otros queanulÍln•
En su función de desarrollo, el ocio pelllliteéie",
ta polivalencia dentro de cada individuO, a fh1 de
evitar las atrofias físieas o intelectualesqt'1e ••
gendra un estilo de vida unidimensional.
el ocio debe fomentar las actividades de
do, en el mejor sentido de la palabra, por oposi"
ción a la vida profesional. :El aficionado es _
que encuentra en determinadas actividades no
profesionales la oportunidad de délarronlÜ' su
personalidad en forma complementaria.
las actividades de eSparcimiento creatiVllll (la
pintura, la música, la éxpresión corporal, etc.)
generalmente son las que aportan la méllima sa-
tisfacción en el desarrollo de la personalidad. YIi
hemos mencionado el extmordinario entusial!lrlt
por los quehaceres de bricolage, que suelen estar
ligados a la adquisición de una casa de descanso,
Esto demuestra la necesidad de creatividad en el
ocio. Asimismo, los cursos de expresión artística
LASFU!'lClí>NES DEL OCIO
LASFU!'lClONES DEL OCIO lI'l'
QJgllDizados por IllllUnos municipios encuentran
un público cada vez mayor. El aprendizaje auto-
didáctico está cobrando auge con todos los me-
dio&. modernos de aprendizaje en casa: cursos
por correspondencia, televisión educativa, fQr·
maoión profesional voluntaria. Son muchas las
¡MIrSOnas que sienten la necesídad de continuar
cm a\I tiempo libre la formación que adquirieron
durante ll\I período de educación escolar. Tanto
más cuanto que los conocimientos se vuelven
lIntleuados a una velocidad cada vez mayor por
111.0desarrollQ de la tecnología.
La formación permanente ha institucionaliza·
40 esta necesidad de profundizar en los conocí-
prob!1blemente en un futuro próximo
cobruá. importancia; los períodos de foro
mación Sf!l'án frecuentes, más lallloS y más
diversificados. Entral'án en la esÍera del ocio a
medida que el trabajador experimente por sí
milImo la necesidad de Una formación continua
, elije, el momento para dedicarse a ella.
La función de desarrollo que el ocio cumple
..una influe,¡cia importante en la esfera del
Pwfesionlll de1 trab!1jo, y
llimblin permite, adquirir un mejor dominio de
Iiite:. Obviamente,1aa tres funciones psicológicas
del Cldo que se mencionaron no se excluyen
lIbllIIa otras. En general se encuentran en la ma-
,aria de las actividades de esparcimiento, en dis·
tintupwporciones.
L.\.s FUNCIONSS SOCJAloSS DSL OCIO
Aparte de las funciones predominantemente psi-
el ocio cumple otras que se pueden
analizar a nivel de la sociedad en su conjunto.
De solamente trataremos tres de las mu
significatwasdelocio como fenómeno social:
la función de sociabilidad, la simbólica y la tera.
péutica.
La (unción de sociabilidad
Las condiciones del moderno, la UtbeJü..
zación intensiva y. el hábitat vertical han tlaídD
consigo una' disminución de las relacio_ .ocIa.
181. Ninguna sociedad ha getlerado jamú taDk
soledad. La división del trabajo y el eltaeilO de
especia1ización que reIU1ta de ella han
cido la comunieación interpenonal. La
ciudad separa y aÍlla a la gente, en vez de
la, como sucede en los pueblQS. Las flJneio..
colectiVas de antaño se han individualindo. La
producción en serie de bienes de consumo ha
impuesto un estilo individual de COlllUmo. (Se
prefiere el auto Illtransporte'co1ectivo; lala'Vlldo-
ra, a los lavaderos comunes, ete.) EvidantlmJente.
las actividades deesp8rcimiento hUI seguido"
evolución general: suelen tener poco de co1ecII:i.
YO. Se pasa la mayor parte del tiempo libre en el
senofamillar. Es la familia, ante todo, la que
cumple la función de las relaciones aaciales del
illdividuo en sus mtoa de ocio. Las principslet
88 LAS FUNCIONES DEL OCIO LASl'UNClONES DEL OCIO
actividades de esparcimiento familiar 1I0n: el in-
tatcambio en Iás relaciones, la edueacíónde 1()S
hij08, la televisión, Iás vacaciones. Sin eini>argo,
la familia, que sigue siendo el prlncipal
palo afectivo y de relación, ha sufrido una evo-
lución que ha afectado su función social. Ya no
es, oomo antes, el medio donde se produce el in-
teroambjo entre generaciones sucesivas; la. gran
familia que reunía a tres y cuatro generaciones
práeticamente ha desaparecido. El estilo de
vida urbano-industrial la ha reducido a su dí-
Diénaión nuclear, donde sólo conviven dos gene-
_0_: los padres y los hijos. Paralelamente,
la tasas de fecundidad han diamihuido notable-
lII8Bte, y ya no hay garantía de estabilidad de-
IJlPIritica. El rápido aumento del trabajofeme-
.libiohace el núcleo fllmiliar aún más frágil, sobre
todo en lo que toca a su función educativa. Los
jovénes tienden cada véz' más a abandonar
.eJ, núcleo familiar y a poner en tela de juicio
• modelo de familia· que tampoco es más
que antes. Todas estas presiones
HbJ:& el modo de vida familiar tradicional hacen
pensar. que la familia perderá progresivamente su'
inlluencia y que ya nosem más un ambiente prí-'
vilegí&.do de sociabilidad durante el tiempo libre.
Pero si bien es cierto que la familia modema ya
no desempeña tantas funciones como anterior-
mente, no por ello ha perdido su preeminencia,
pOrque no ha habido una estructura capaz de
remplázar a la faDrllia. El desarrollo de las comu-
nidades sigue siendo limitado e implicaUDll
marginación que los jóvenes generalmente no
aceptan por mucho .tíempc. Los amigos,los glU'
1'0$ de llInÍllos, representan a menudo una gran
familia preferida a la fámilia original; pero su
influencia no es perdurable; se trata, más bien,
de una iniciación en la vida comunítaríaque los
jóvenes abandonan. npidamente para fOlll;1llr
las parejas tradicionales. Todas las encuestasq(le
sé han efectuado con jóvenes prueban qúela
sigue siendo para elios un valorflm",
mental; coinciden, además; eriotOliar'
dente prioridad al éxito de la fami1iaque ellos
mismos han fundado, antes que a su ptOpiobi·
to en el trabajo, por ejelílplo.
Así, pese al debilitamiento de su furicióntrJ¡·
dícíonal, la familia continúa siendo un
cho más privilegiado en la medida en que 'la
moderna la somete a :fragmentaciones de .tl:iád:
tipo. En dicie111bre de :1.978, un sondeodlilllqái
tró que si se redujera el de trabajo a me•
nos de treinta horas por semana, el 5316 delos
franceses elegirían dedicar su tíempo libré aAti
vida familiar.
Si bien el tiempo de ocio se consagra
que nada a las actividades familiaies,' también
hay otras prácticas de ocio que permiten de&-'
arrollar las relaciones sociales. En este sentido, el
crecimiento de las asociaciones es muy signif'ica'
tivo: se cuentan en Francia más de 40míl d'"
ellas, más o menos dinámicas, que oñecenuaa
gran variedad di! actividades de esparcimiento.
Esta proliferaci6n d", llSociaciones, a Iásque hay
4AS F,w,rorONES'DEL 0010 91
.. los clubesdeP0lÜvOlI,es elindiciod!l
de enriquecer las relaeíones
PO!iQue, independienOlmente de la que
.. pr(>ponga. participar en. 1Ú1a cual-
favorece el intercambio, las conbontacio-
_laasunción de responsabilidades.
. Lil'prp!if!lración de Joscl,pba de veraneo a
"Ja.iJ del éllito del Club Mediterrané!! expresa !!Be
d!!Beo de multiplicar los contactos soeía-
llls. .el tiempo de ocio. La vida comunita-
!lstQs clubes !lS perf!!etam!lnte
p!!1'O d!!Dota una urg!!Dcia de vencer
.• y el encierro de la vid", cotidill.na!ln el

últiJno, no hay que olvidarla' importante
que en la relaciónsocla1 cumplen los
restaurantes. Son éstas, sin duda, las
más típicll.mente francesas. Sirven
.Il\Imareo plira que se reúnan los.lI.IDÍios y facili-
l;llQ.1oB contactossocial!!s informales. Su impor-
se lIIlU\ifiesta con mayor agl,Idezaen una
que tiende por naturaleza a reducir lI.l
lBdi\iiduo asu función di! productor-consumi-
4I!r. también la apanción de personali-
Gildes l!Xtravertida.s, más aptas para la vidasocial.
LiJ {fI,TIclón simbólica
.CQmO toda actividad soc1al, el ocio tiene. una
llimbólica. Con mucha fnlcuencja .•tl
sJmbolo (<;1 la señal) de que
social; peto puede ser tmu-
biéll W1 signo de, afinriación pel'llonal con -
pectoaÍos demás.
T. Veb1en es qJÚen ha desarrollado másam-
pliamentela idea dt\que el ocío es ante todo un
símbolode clase. LOlll,Ie se busca en las activida-
des de ocio es el social más bien
que el placer. Ve.bllm al burllU<M del
siglo XIX que pretende, 'P()l' todos los mediOll,
dístínguírse socialmente. .:LtlI
gastos suntuosos, la fastuosidad inútil 1.111s exce-
sos de. todo tipo caracterizan al burlués. ¿*blt
desaparecido por completo este aspecto sbill!{JU.
ca del ocio en la actualidad? Es evidentltque 1l0,
si bien las distinciones sociales en las aetividadlll
di! ocio son ahora más discretas. El collllUDIQII
las actividades de esparcimiento fol'll1llll
del "prestigio" social de un índívíduo.
un auto potente, una casa de veraneo en UIlsi'tio
solicitado, el ser miembro de un club dePmivo
bien cotizado (aunque se prac;tiqu!! poco el
deporte), !l1S!!llU<ir la última moda intelQ(ltwt.1)'
cultural, así coma muchas otras cOllas,.simbol.
zan la pertenencia a una determínada catégoril
social. El juicio social no se detiene simplemenfa
en la profesión que ejerce un índívíduo; descllD8ll
también en la manera como emplea su tiempo
libre.
A medida que las formasdeJrabajo se vuelV!!D
más mecánicas y uniformes y que se reafirmala
acentúa la necesídadde distinguíl'lle
lIOcialmente en diversiones. Si no se puede
92 LAS1"UNCIONE:S nst· OCIO
probar la posición social por láhatutaleza dél
trabajo, se la prueba por medio de las actiyidadés
de esparcimiento con un valor culturaío'consí-
deradas elitistae.
El ocio es, además del símbolo deuna posi·
ciónsocial, un signo de afirmación personal. En
palábras; hoy en día no se puede reducir el
Ocioa un símbolo de clase, como lo hizo Veblen
en el siglOXIX. La elección de ciertas actividades
de esparcimiento permite afirmar la personali-
c;iMl, lo que rara vez es posible en la actividad
pro"fi!s1otlai. Esta necesidad de expresar la propia
péxsallalidad en las diversiones no siempre corres-
ponde á'la categoría socioprofe8ional de origen.
$1 la posición profesional de un individuo está
por su nivel de instruc-
'éi6n. y por la categoría social de la que proviene,
"iiI¡l¡.Ílctividades de esparcimiento no lo estarán
tanto.
El conformismo sócia! pesa menos en la: elec-
ción de las diversiones que en la elección del.tra-
b,IIjo. Algunas actividades de esparcimiento (esen-
'(ilá'lmente las de tipo cultural) se practican en su
fDAyoría entre los estratos superiores de la socie-
a.t: pero cada vez hay más personas que tienen
Í!OOeso a ellas; es el caso del cine, por ejemplo.
Al¡Junas actividades se practican en proporción
idéntica en todas las categorías sociales (la tele-
visión, la jardinería, algunos deportes, etc .), En
'efecto, hay cierta movilidad social en las prácticas
41li ocio. Puede decirse asimismo que el ocío es
aveces una posibilidad de emanciparse de laa-df'
visiones sociales, de romper con el confcrmísmo
del propio medio social para facilitar una explll-
síón lllás íntegra de la propia personalidad, de
los propios deseos y gustos. El deseo de índíví-
dualizanie en el ocio escapa con frecuencia a lI>s
determínísmos sociales; que se suelen soblllsti·
mar. En este sentido, las prácticas del ocio l"lI8-
ponden más a los estilos particulares de vida que
a un condicionamiento general debido ala estra-
tifiéación social. La elección de un estilo de vida
(y por lo tanto, de un estilo li,e oció) no reside
sólo en la categoría socioprofesional de o••
hay, además, muchos otros indicadores. A tia de
cuentas.Jas prácticas del ocio no pueden reducir'
se a un solo indicador: por muy poderosa
sea su influencia. Hay una parte de libertad y de
elección personal que rebasa síempre las mejotéí
explicaciones que se pueden dar. ¿Por qué un
ingenieroegmsado de una gran escuela decidlI
subordinar su carrera profesíonal a sus activida·
des de espllrcimiento? ¿Por l¡ué decide un em-
pleado consagrar todo su ocio al teatro o a hí
expreSión' musical? Estae situaciones "atípicas"
se van multiplicando en una sociedad que ató....
un mayor lugar al tiempo libre. El ocio es, por
lo tanto, un símbolo de afirmación personal,
de un deseo de individualizarse, y un simbolo de
clase a la vez. Porque los valores del ocio no son
los del trabajo; no atraviesan por el mismo con-
dicionamiento social.. Conceden más lugar al ano
ticclnformismo y a la .libertad de elección de
cada persona.
94 LAS FUNCioNES DEL OCIO
La (unción terapéu tfca
El ocio tiene una función terapéutica obvia; pero
paradójicamente se la descuida mucho. Estafun-
ción reúne las dos primeras funciones p&icológi-
cas que se mencionaron: de descanso y de díver-
llión..El descanso lllcuperarse de la ratiga
física, y la divellÍÍoo de las tensiones ner-
viosas y restablece elequi1ibrio psicológico; el
ocio, pues, contribuye a mantener un buen esta-
do duillud. Desde luego, las distracciones físicas
son las que producen efectos más perceptibles.
La Yida sedentaria Yla ausencia casi total de es-
fuerMfísico atentan contra las funciones fisioló-
gicas del individuo y, lo que es más grave, las
aetivil:iadl!s sensoriales tienden a atrofiarse. La
medicina laboral ha COmprobado que la agudeza
'lfsUalYIa auditiva disminuyen sensiblemente a lo
!lUJo de los liños. Para prevenír el peligro de la
atrofia, algunas escuelas norteamericanas han lle-
pdo a organizar cursos de desarrollo sensorial pa-
ra niños pequeños. En Francia, los trabajos de
Pia8et han demostrado la importancia del des-
lUTOIlo sensorial Yde las actívidades motoras para
f!I despertar de las facultades mentales del niño.
Por otra parte, la contamínacíón ambiental difi-
culta gravemente l8..9xigenación del cuerpo,indis-
pensable para regular todas las funciones t'jsiolági-
caa; Se sabe desde siempre que la contaminación
'!!S causante en buena medida del aumentode cier-
tas enfermedades como el cánCer o la hepatitle,
que antes estaban menos extendidú, AsiDlismo,
hay que agregar la sobrealímentaeíón Y el des-
equilibrio albnentllrio, como también el exceso
de alcohol, que afecta en especial a los franceses.
Frente a esta múltiples calamidades engendra-
das por el estilo de Vida actual,las actiVidades
fíSicas de esparcimiento constituyen un remedio
imprescindible. Éstas suelen practicarse al aire
libre, por lo que permiten la oxigenación Y el
desarrollo del potencial fíSico, que son factores
de primera impona,nciapara la salud yel bienes-
tar. Desde luego, estas actividades fíSicas
estar adaptadas a las predispoSiciones ,,*1
entrenamiento de cada-quien. Del simple "0
por .el bosque a los
hay toda una gama de de ....
pareimiento susceptibles de influir en el delllftQ,
110 armonioso del cuerpo Y del esp{ritu. Wíft-
talgne ya lo decía: no puede ir el uno sin el o••,
La práctica de las actiVidades fíaicas
miento vale no sólo por sus efectos
sino, más aún, ponu acción prevenü\lf.. Un.
práctica de este tipo, si esSltficíentemente
lar 'e,intensiva, eliDlina el exceso. Un deportista
se esfuaza por respetar una
así como sus propios l'ittnosftsiólógiclis, ¡:lllR
mantener una buena condiciónfísiéll que le per-
mlta aprecíer mejor el depótté que practica. Los
éstUdiósdél Ministerio de la Salud han demostrá-
do que la práctica tegtiIar dé un deporte dlImi·
nuye considerablementelos riesgos de servícttma
de ciertas enfermedades. Los deportistas sUfren
tres veces menO!! de enfermedades eatdioVll8Cula·
116 LASFmi!CIONES DEL OCIO
NS; están. también menos expuestos a las enfer-
medades respiratorias y, en generales,
la degenerscíón celular se manifiesta mucho más
tarde en su ciclo de vida. En el ámbito de la me-
dicina comienza a advertirse la importancia del
ocio para el restablecimiento de la salud; algunos
centros hospitalarios ponen a disposición de los
enfermos in,stalacionllll para esparcimiento, tales
como salas de juego, de reeducación funcional
yfWca, etc. Las curas con aguas termales, por
ejemPlo, ligan de una manera muy estrecha un
trlI.lamiento propiamente médico con las actíví-
dad. de esparcimillp.to.
Por \Ütimo, no hay que olvidar que en Francia
la llCeñón p4blica a favor de los deportes y las
divemol1esnació de preocupaciones en materia
de salud e higiene. la primera secreta-
... de Estado encargada de estos problemas se
énllontraba bajo la autoridad directa del Ministe·
lIio de la Salud. Lasrepercusiones de las primeras
leyes sociales a. favor, de las diversiones y los
(vacaciones pagadas, creación de Insta-
UlOJlllll deportivas) han rebasÍldo los resultados
que se .esperaban. Las condícíones de higiene y
de salud mejoraron rápidamente durante ese
periodo; desde entonces no se hadado un moví-
miento tan importante con miras a promover la
$alud por el deporte. Algunos países.• sobre todo
los eecandínevos, han proseguido este esfuerzo.
2- Las enfermedades cardiovascularea:' cortstituyen .el
principal factor de mortalidad en Francia.
LAS FUNC¡ÓN$StlEL OCIO 91
cada año se programan grandes campañas de
televisión para invitar a todos a practicar un
deporte y a mantener una. buena salud y con la
misma periodicidad se organizan carreras
en las que se reúne una multitud considerable
de personas de, todas laS edades y todas las con.
diciones. Dado el éxito de estas iniciativas el
. . ',- '. ,
movimiento se amphaeonstantemente. Los es.
candinavos han comprendido desde hace mucho
tiempo que la acción preventiva de.los deportes.se
traduce a la larga en ahorros notables en el
presupuesto la seguridad social, aunque es
verdad tambien que la tradición deportiva está
mucho más profundamente arraigada en laS socie-
dades escandinavas que en Francia. Este ejemplo
nos lleva a preguntamos si no. selá éste uno de
los secretos de la mayor longevidad de las paba•
ciones nórdicas.
LA FUNCION '&CONOMICA DEL_OCIO
No podríll comprenderse la extensión de las di·
versiones st no se tomara en cuenta la importan-
tísima función que cu,mplenen el sistema econé-
mico. Se tiende demasiadoa explicar el ocio por
oposición al trabajo. y a: excluirlo arbitrariamen.
te del ciclo produoeíón-coneumo. La"industria"
de las diversiones desempeña un papel importan.
te en las economías occidentales; su función ya
lllI de.terminante para el proceso de. crecimiento
Ylo será más aún en el futuro.
del ocio esresultadode unaprolongada evolución.
91l LAS FÚNCIONES DEL OCIO
LAS FÚNCIONES DEL OCIO
Describiremos ahora las principales etapas de ésta,
Evolución de la función económica del ocio
Por mucho tiempo se consideró el ocio como no-
civo para el desarrollo de las fuerzas productivas.
Se le juzgaba improductivo porque el tiempo de
ocio era siempre un tiempo que se restaba a la
producción; desvía una parte de la fuerza de tra-
bajo hllcia actividades que no contribuyen dírec-
tamente al desarrollo económico. Peor aún: el
ocio íneíta al consumo, es una fuente de excesos
y derroches. Por ello se opone al ahorro necesa-
ríe pata la acumulación del capital. Destruye
rápidamente lo que se ha producido, impidiendo
el crecimiento del proceso de producción capita-
lista. Su función es literalmente antieconómica.
Ésta es al menos la concepción que tenía la
gran mayoría de los economistas del siglo XIX;
comprensible en una época en la que se trataba
ante todo de crear un potencial productivo in-
existente. El despegue industrial suponía unafase
de acumulación del capital basada en un trabajo
intensivo, porque la productividad era reducida,
y en una baja remuneración de ese trabajo, a fin
de obtener una plusvalía elevada que favoreciera
la invetsión. A partir de esta lógica de la acumu-
lación' el ocio estaba doblemente proscrito:
como un tiempo improductivo y como consumo
superfluo. Esta concepción no ha sido totalmen-
te abandonada en nuestros días. El ocio se sigue
enfrentando todavía a la ética del trablljo hl!re'
dera. de la moral puritana. SIa\le
un. tiempo autraEdo del tiempo de trabajo. El
OCl0 se COJIIidem todavía un poco como un
derroch.e de tiempo y de dinero, 8IUlqI.1e se ha
convertido en motor importlulie de la economla.
Con la zeducc:iÓft de las horas de trabajo y la
prouilaación de las prbneru ley. lIOCiaIea a
favor del ocio, se lIdvlrtió que éste paclla terler
una económica. El aumento del tiempo
Iibze IIpiflea un tiempo más largo de reposo
pala el trabajador, quien puede así _en +!' Ir
su fu_de trabajo en las y
ser • _ ..,........ w_
mas p.""""".."o. F.ate tiempo lib. puede ser-
vir tambi61'1 pala mejoar las aptltude& y las .....
tlca:i0Dllll proteeionale. del trabejador. Por lo
tanto, 1'10 se trata sólo de una -CU"'-"'''- .
. •.....·_smo
de un lIlCNmento .de la fII_ de trabajo que
puede....wtar del tiempo liba. Esta tesis la han
aosiel'lido espec:lal_ie los pa¡.. del Este. he-
oh,-rvado que. el_de las de
OCl0 mas o mel'lClllllllp\llllltas il'lclItaba al trabaja-
dor a coll¡)lementar su fOl'JDaci61'1 profesional.
Ya se ha colq)robado también que el ocio y el
trabajo 1'10 1lllC-.iamen1ll se excluyen uno al
Yo que una zedueeión de las horas de traba-
JO no Implica una dilminúción propOleienal de
la producción, p-*o que el meionmliento de la
productividad viene a compen&alla. Inmediata-
mente dlIIIpuéa, lo que eoDltituye un fal:tol' aúa
lllIÍlr el palo a una Iocjedad de COl'l8l:llllO
ha mdilpenable la liberación de un tiem-
po.dilpClDible p_ese C_DIO.
100
LAS FUNCIONES Dltto OCIO
usFUNCIONES 1J8L OCIO
El erecimiento·ecoJ1Ómico necl!llita que el pro-
dúctoreeconvlerta ceda vez más en consumidor
para absorber· bienes C)1yo número 110 cesa de
aumentar. Así, el tiempo de ocio ea a la vez un
til!l!1PO.de consumo, con lo cual estimUla el des-
arrollo de las fuerzas productivas, La mayoría de
los bienes de. consumo producidos está al ser-
vicio,dilecta o IndlrectalDél1te, de las dlvelBlonea.
El consumo de alitnéntos,por ejemplo, es una
necesidad: peropuedeconaiderame también
COlllOUBIl dllltracclón, Sobre todo en Francia,
clomte laa comidas Ión momentOll de eapattimien·
t.o,1mportantes. Un estudio comparativo sobre el
.q¡o que. se dedica. a. las. comidas revéló que
101 fraDeeaea paIllIIl un promedio de 1.7 hOrilS
dla1ias a la mesa, mientras que en EstadOll UnI·
dC\I.sepaaan i .2horilS, y en la Unión Soviética,
O:.a. A laa comdas podemos agregar él automóvil,
los equipos deportivos, los aparatOll electrónicos,
Jaa IJ1f1'ae1tructurilS turíat\cllB, etc. Las Industrias
4!lla diversibnalguenun desanollo acelerado, y
!los enCllntramo&muyleja. del umbral de la satu·
lIción. Ea1án surgiendo nuevos deportes que 1m-
¡lll.canla compra de equipo específico (patinetas,
del'HZad9res de vela, etc.). otrOs se perfecclonan
Jápidamente, como el esquí, y exigen nuevos
pstos para practicarles en las mejollU condíeío-
nes. tl prodlllioso auge de las cámata5 fotográfi·
cas o de los equipos de sonido de alta fidelidad
son otros ejemplos. Loa recientes descubrimien·
tOll en el álea de la electrónica o dela mlnünfor-
mitica están abriendo un campo Inmenso para el
ocio. Porser damos a conocer a e.-
tlnuacl.ón algunos de los principales.aspecWs de
los gastos. de los franceses en materia de diver·
síoaes,
Los gaJltos de ocio de los franceses
Conviene primerod18t1nguir entre los gas.
tos directos para dlvemiones de los franCeses,
es decir, los gastos individuales (o y
los gastoeIndírectos, que son los que realizaD los
orgaDlllmospiíblicos. Los
presentan lI1Úo menos e194% de los gaat08 to'Ca-
les, mientras que sólo el 6% proviene de los orp-
nlllmos públioos. Siguiendo la nomenclatura de
las dWemiones moderadas, una diferencia
entre lascifrilS que es de suma importancia para
todas las hipótesis. Esta diferencia entre los ..
tos privados y los públicos no debe aaombramo.;
probablemente se irá ampliando, porque la lógica
del sistema produqivo exige que, a medida que
se eleva el nwel de vida, el consumo se
rice. A. de TocqUeville señalaba ya que la renta.
bilidad del sistema económico Uevaa la multipli.
cación de los bienes de consumo más wriados. y
por lo tanto, a favorecer la adquisición. privada
en detrimento de los bienes y equipos
Las dWemiones no escapan a esta rellia. A uta
respecto, se observará que el "COOSllmo" eultu-
l'a1 se hace cada vez más privado (la televjsión. el
mag¡¡etoIcQpio, etc.), y que los deportes
LASFUNCIONES DELOCIO l,oS
aittdividua!izarse
el patin* de medas).
Al agrupar 101 gustoa • ocio a putlr de 1M
tlet funciones que hemos dlItlnguido (delIcanaD,
diWllIión y desanoUol, se obtiene an eudro b..
tlalle helieróclíto, CUyasprincipalel caracterieti-
C8ll1Qll:
_ un Incremento global de los gastos del orden
del 6% anum (en vollulleBl, porcentaje
que JIlllIllarmenlle rebua el PN8;
- ua tncreD:lllnto muy mareado. de ...tos
en todo tipo de aparatos electróni<:0I de
cUversiÓD (televisores, magnetoscopios,
rlailios, equipos de BIta fidelidad. cálllRl'U
fotopállcu, cámaras de cine, etc.l, .que
rebea e112% .anual;
- unineremeDto muy Bignificativo también
de J:II8.lIeda! Yequipo para diversionesal aiIe
lin, con una tesa de crecimiento anumde
... del 13% (materialee para lkl8IIIPlIf,
u:tículos deportiVOI, yatee, .etc.l, y
- un pre8llpueeto culturar famiUar que
apenu el 4% del Presllpueetoglobal
fluDItiat.
Otro· muy importUl.lle del Pre8llplléllto
parael ocio es el de los traDIlportes y 1MteIeco-
En 1974 rep_taba lIIáa de 81
1tlil millorlel.de francoS, contra 47 llúI miBonea
éb· 19'10 (en fmnOOl corrientesl.se calcula que
el60%dultOllgalltos_pUéde imputme excluaiva·
...te auacttvidadeB de eepIlcimiento.
Un terceraspecto que se encuentra en rápida
evolución es el de la compra de casas de veraneo.
La parte correspondiente a la realización de estas
casas se valúa en el 18%de los gastos globales de
construcción.
Entre los gastos públicos -que recordemos,
no representan síno el 6% de todos los gastos en
diversiones del país-, la parte del Estado ocupa
un lugar preponderante. Constituye cerca del
60% de los gastos públicos en materia de diver.
siones, y precede, respectivamente, a-los gastos
de las comunidades, de los departamentos, de los
comités empmsaria!es y de lauegiones. MUChos
ministerios financian acciones a favor del ocio.
Es el caso del MInisterio del Trabajo, delMinis.
terio de la Salud o del de Agricultura. Pero n.tu.
rahnente estos gastos son Inferiores a los del()1
dos ministerios encargados del ocio: el MInisterio
de la JuventUd, .Deportes y Diversionée, y el
MInisterio de la CUltura y de laComunicación.
De todas maneras, los presupuestos de estos doS
ministerios juntos no suman más del l!% del pre·
supuesto global del Estado. El presupuesto del
Ministerio de la Juventud, DeporteS y Diversio-
nes acusó también una regresión evidente en
1980; representó sólo el 0.64%del presupuesto
global del Estado, mientras que en 1976 ascendía
a! 0.73%. En términos generales, estamos presen-
ciando una transferencia de cargos del Estado
hacia los organismos locales en la mayoría de los.
sectores relacionados con las actividades de
esparcimiento. Aún no se han llevado a cabo
LA!f FUNCIONESUELOCIO I>A!l rIlNCIONES DE.t. OCIO Ul6
tt$l$ferencias de recursos corresppndientes a las
iIldicadas de.<:al'Ilos, pero todo apunta. hacia la
que reforzará la acción de los
organiBiJJOS locales y liberará de responsabilidad
al F4tado.
El ocio: iConsumo O enajenación V
En cierto sentido, el ocio es ante todo una acti-
vidad de consumo; por esta razóp, .está perfec-
taI:D!lnte integrado al sistema económico, del
eu!illlJ un pilar importante'. ¿Nc> es este consumo
dé l>iIlpes para diversión una fIlente de enajena-
ción? y el ocio, ¿no es más bien un consumo de
llliIlll::aneías de todo tipo que
de8cansar? J.- evolución de laspIácti.cas dél ocio
que los frap.ceses se sienten cada vez
_ 'atraíd()S por las actividades muy complejas
'1 que tequieren gran cantidad de aparatos espe-
Ili8Ies. El conmmo de mercancíaa (equipos elec-
Vónieos, pc>r ejemplo) parece ahcra inseparable
dé las diversiones modernas; la civilización· del
una civilización de aparatos. J.-
tapublicidad, la escasa creatividad y
.ep.tnlga. favoreCll11 esta saturación de aparatos
énlas4iversiones. El consumo que estas 4ltimas
iJnplican se ttansforma en enajenación cUando
la parte de realizació.n y de pleno desarrolloper-
SPnal se .vuelveaecesoría, cuando el tíempo, de
oeíose reduce a una ac!,lmulación de e>bjetos q1,I.\l
nunca o casi nunca seusan, o cuando
se encuentra más bien en la adquisición y no· en
la, llijUzación llf\!cüva del objeto o del eql.lipo de
divelllión.
F4ta tendencia a. reducir el ocio a un simp1El
COllSllmo es un hecho. y ha sido depunciada por,
los mismos que esperaban que el allménto
del tiempo de ocio permitiera una
hombre de la socíedad productívísta centrada en
el consumo.
Pero no se pues podríamos
llegar al punto de rechazar todos los propesoe
tecnológicos que inciden en las actividades dé
esparcimiento.
El automóvil, por ejemplo, es en .••
pactos una fuente de enajenllCióD; pero no.podf<
mas olvidar que fue el origen de un prodigiélO
désarrollo del ocio (salidas dé fin de .1!DMlli.
vacaciones, turismo). Hay un problema de .-.
ra y equilibrio ligado a todo problema ec.
mico.
El ocio moderno, afortunadamente;no:si8m.
pre ha estado sometido al principio del COlltlllmol'
sólo tiene funciones positivas con
siStema económico. En ciertos aspectos, se opor
ne al productivismo dominante. "El ocio supl:iM
tiempo libre; pero la extensión de las actividades
de esparcimiento exige todavía más, tiempo"lI-
bre; d!i' ahí las fuertes presiones para obteneruna
reducción de las horas de trabajo. UnareaucciÓ'n
significativa del horario de trabajo nose compensa
inmediatamente con una ganancia equivalente-en
la productividad; en esta. medida se vería afectado
el nivel de producción.
10& LASPUNCioNESDELOCIO
167
Además, algunas actividades de espazcimiento
IOD poco, <;osto&as. Aún no han redundado en
lllIDIl"ci88 para las diversas indUstrias del ocio.
Palear, ir de pesca, jUllllrfutbol,leer un libro, son
actividades que no requieren de inversiones muy
elevadas. El rapidísimo desarrollo de las activida-
des al aire libre y el "retomo" a la naturaleza
surgen con frecuencia de un rechazo a las diver-
siones artificiales y que implica la compra de
aparatos. En algunas ocasiones, el ocio puede opa-
nersea la presión' de la sociedad de consumo.
Por lo tanto, la función económica del ocio es
iml,l1futJlente. Por los gastos qué implica, el ocio
Ii,rve. al sistema productivo; pero se le opone
C!lf.Ildosimplemente se disfruta el paso de las
cuando se realizan actividades muy po-
·<\Ponerosas. Ambos aspectos coexisten en el

De su evolución dependeré. el ocio del futuro.
l'lIéde que éste se oriente cada vez mIÍs hacia
t!l'COIllll1IDO; en ese caso, el tiempo libre se acre-
poco, pues seguiiemos estando en el
n.are0 de una .IOciedad productivista. Lo I\Iás
prol¡able es que esto suceda a mediano pblzo,
por 4(18 razones; porque corresponde' alas evalu-
cij)nes recientes' que pueden observarse con la
iperición de núevos equipos para divemión, pre-
d;olllinañtementeelilctrónicos, y porque el man-
tener. las desigualdades sociales perpetúa un ,sis-
tema en el que cada categoría social pretende
tlener acceso a las posibilidades de diversión de la
categoría superior. Pero también puede ser
el aulllléDto del tiempo libre se coosidere más
iJ:!ll)Qrtante que el incremento del consumo; a la
larga esto lignificaría un cambio bastante radical,
porque se daría primacía al modo de vivir COD
respecto al nivel de vida.
m LAS PMCTICAS DEL OCIO
A PlISAR de la disparidad de actividades, lugares y
tiempos de ocio, es posibl!! hacerse una idea de
laS pláctlcas de 000 más comunes en Francia y
saber cómo se distribuY!lD dentro de las diversas
cat4Fías lOcialés. Se piant4a de inmediato un
pro1:ilema deelasificación dedlchas prácticas,
pero 1;10resultaría conveniente clasificarlas según
.. funciones, PUellto que una sola actividad de
~ u m e n t o puede cumplir varias funciones.
Se puede adoptar una distribución clasieapor
tipQ8,pero hay que recordar siempre que lÍo exis·
_ fronteras definidas entre los diversos tipos, y
queailleParamos las actividades de esparcimiento
aoela1es de las culturales, por ejemplo, lo hacemos
1lÓ1o por comodidad, ya que Ílmbos tipos partíeí-
Pé tanto en el desarrollo cultural como en el
llOClaI.
Se distinguirán ,cuatro grandes, cat4gorías de
actividades de esparcimiento: físicas, prácticas,
culturales y soclalee.
ACTIVIDADES FISICAS DE ESPARCIMIENTO
Muchas actividades de esparcimiento están enea-
minadas a procurar una sensación de descanso
fMeo; estas actividades son tanto másapréCÍll<lllS
108
LAS PRAC1'ICAS DEL OCIO 109
cuanto que el estilo de vida urbanoba reducido
las posibilidades, dé expresión físiea del indivi-
duo. Las condicionesde trabajo multiplican los
factores de tensión física y nerviosa"y el descanso
físico es un medio de liberación privilegiado.
Corresponde a una necesidad cada vez más iDlpe-
riosa.
Todo el nlundopractiea, en mayor o nllll'101'
medida, l\Íll!Ina activjdadcfísica, elIlpeZandc)por
los paseos. Esta es la aetiridad de delClllllíO Ji,.
más común, y también la más fácil de 1Jl1ld-
en cualquier momento. Aveces lIIl combina. cOl1
las obligaciones (gestiones, trayectos), y eDtlm.
ces se asemeja a un semíoefe, A menudo va"
da a la búsqUeda de áreaS'verdes (parques ...
nos) y a la necesidad de aialarse. de la 1lII1lti1illd.
de la: contaminación y del ruido de la ciudad.1klr
ello' muchos municipios, que han ~
que los paseos son una forma d e ~ t o
urbano de primera importan'Cia, se esflletZlUl
por hacer que las calles ~ más acogedoras, pQt
crear calles peatonales, por construir p1astlI y
por reservatmas verdes di! fácil acoeso.
Los paSeOS también van asociados con mucha
frecuencia a la necesidad de estar al aire libre;
laSsalidas al campo durante los fines de semana
se realizan con el objeto depasear. La búaqueda
de espacio, de tranquilidad, de'aíre puro y de del-
canso físicOva ligada natutalmenteal paseo como
aetiVidÍId deel!lÍarcimientofísico. El paseo cona-
tituyela pririclpal.distracción para uno de cada
trescital:ünos.
110 LASPRÁe'ftCMDEL0010 LAS PRÁCTICAS DEL OCIO 111
El ocio deportivO ea un lIiIdo_pelior de Iaa
aetMdades físicas; ex. un eatuer.aofíaico -
iIItenao Y más c:onstante, pero ne hay iden-
tific:arlo totalmente con la actividad deporiiva
propiamente dicha. ReprélenU un estadio
medio entre el limpie de8canao del pueo Y el
deporte en el sentido tndicional de la palabla.
JfllY variaa l;lllaCterístic:aa específicas que lo
del dep\>rie en un sentido estricto: DO
• 4leI1tr1ldo en la obtencilm de buenoa resulta·
..para la competencia ni en el cIl1to &1.ruer.
lO, que le _peten Iaa reglu
__ un eBtrenamiento,regu1ar e Ea
..bl!ln una búsqueda de descoarIlO Y bienestar
fí""1I través de actividades depottl_, infor·
...., esporúáneaa•.El ocio deportivo Ill,pac-
.'i._fotma individual o famili!!T, a difereada
dIIf'IIeporte, que es más biim una actmdId que
...1elIIiA en, el club. Es un pretexto tener
"'" %nocon la ll8tur8Jna, el me·
• queDoarodea. Aunque eamuy difícil
4l __ de franc:eses que rWfnn de ves en
liuandouna activldadde esparclmientodeportiva,
!lite tipo de 8etividades se cuenta enae Iu _
populares porque se adapta a Iaa aptitudes fíIicu
_cadaquien, porque sólo requiere de una iIífra·
tItnIctma sencilla Y porque suelen tener UD
CllIláeter famDiar • Probablemente _ el tipo de
dlIt;racción que más ha evolucionado en los últi·
·... años.a juzpr por las ventas de artículos
deportivos (ropa especial. pelotas. Jueaosde
niquetas. bicicletas, etcétera).
Hay una gran variedad de actividades deporti-
vas, ya que éstas dependen en parte de la im.
nación y la espontaneidad de cada quien. La
caminata, por ejemplo, es una actividad deporti-
va que se practica bastante desde que seabrieron
senderos para grandes caminatas en regiones que
todavía son naturales y se encuentran alej!ldas de
Iaa zonas residenciales y las carreteras. El
rismo se ha desarrollado con base en elmilDlQ
principio. Ycada vez son más los aficionedos a él.
También han despertado gran entusíumo 101
paseos ecuestres, aunque están
porque exigen un mínimo de entrellllllÚllDto•
AJgunas asociaciones que son sensibles a lIIte
movimiento proponen una combinación de cUwr.
&aS actividades deportivas en un recorrido a V.
vés de Francia. Los recorridos a pie -11s1Dllii08
primero CTOB8:COUntr:Y. después footing, y ,.
último jogging- tienen un auge sin precedentes.
Los aficionados, cada vez más numerosos, de.los
recorridos a pie Sé reúnen diariamente por la tlIr-
de o los fines de semana en las zonas veJdes de
las ciudades o en los bosques de la periferia; con
frecuencia las salidas de fin de semana van acom-
pañadas de juegos deportivos. En el verano pre..
dominan los juegos acuáticos: los balios en la
playa, el remo y la vela en el mar atraen cada vez
más cítadmoe, sin distincionesc de edad o de cate·
goría social. Los juegos de pelota Yde raqueta
también forman parte de'la gama de las activida-
des deportivas.
Las nuevas actividades deportivas de I!IIparci-
112 LAS PRÁCTICAS DEL OCIO
miento que llegan del otro lado del Atlántico
encuentran gran eco en Francia. Además, es baso
tante notable que este auge del ocio deportivo
haya suscitado la aparición de nuevos deportes
como la patineta, el deslizádor de y los nue-
vOlljUegos de raquetacomoelpaddair., Estas acti-
vidades, que no estaban Soll1etidas auna díscíplí-
na o a reglas particulares, se convirtieron después
en deportes ''institucionalizados'', tomados en
ClJenta PQl' la federación y generadores de como
pel;eJwias. Todas tienen una cosa en común: pue-
4en praeticarae fácilmente' y sólo requieren de
,11n equipo reducido. Desde luego, la 8XpallllÍón
de est$!I actividades se ha vistofavotedda por la
e-ión de espacios acondicionados; tales como
parques de atracciones, fustal:acionea paradiver.
slPries al aire libre, centros de diversión o circui·
toIIy trayectos deportivos como los CRAPA.
1
La
acrecentada de oxigenación y de aIre
libre no puede disociarse del rapidísimo desarro-
llo de las distl"acciones'deportivas.
El deporte propiamente dicho' es una' distrae-
ci6n mucho menos generalizada. Requiere de
mucha más entrega, de detellllinadas cuaíidades
fisiCllS, de una inscripción y de unentrenamiento
metódico y continuo. Por ello solamente lo prac-
tica una pequeña minoría de Íl'aIlceses.Se calcula
que lIÍete de cada diez franceses no practican
1 Estas siglas corresponden a loo voeab1",cfranc,...
circuitB rustiques d'activiUs phy.ique.,
tosmotlcooacondlcionado$ para aétividad..,físlcasl.
LAS PRÁ.CTICAS DEL OCIO 118
deporte alguno, ni siquiera en forma irregular.
Apenas uno de cada ocho practica regularmente
deporte. Estos' resultados son aún más graveS
SI se toma en cuenta únicamente a los adultos
de más de 25 años; en este caso, la proporción de
perso?as que no practican ningún deporte ea
de mas de ocho de cada' diez. Sin duda, el ingre-
so en la vida profesional es una barrera, más allá
de la cual decae rápidamente la práctica de los
deportes. No ha de sorprendemos el hecho de
qJ.i4! el 90%de los estudiantes y alumnos de eseúé.
lJl de más de 14 años sólo ejerzan una actividad
deportiva por obligación escolar, -En el otro ex.
tremo, el1%de ancianos de más de 65 años prac-
tica. regularmente un deporte; los deportes más
comunes son la natación, la educación física, el
futbol y el atletismo.
. En todas las federaciones deportivas se tul te.
gístrado un aumento en el número de adeptos'.
Por las mismas razones que las actividades depor-
tivas de ocio, los deportes están evolucionando
rápidamente también; ambos fenómenos están
muy entre sí. Hay que mencionar en
especial, que el tenis y el esquí son las dos'dís-
ciplinas deportivas que con más rápidez están
progresando en Francia. En 1979, la Federación
Francesa de Tenis registró a 610 mil miembros
esto la coloca en segundo lugar, des-
pues de la Federación Francesa de Fútbol. El
desarrollo del tenises además un fenómeno mun-
dial, puesto que se calcula que en este momento
hay más de 150 millones de jugadores. Conse-
114 LAS PRÁCTICAS DEL OCIO $.ASI'RÁCTICAS DEL OCIO 115
cuentemente, podemos prever un ritmo de acele-
ración en la práctica de los deportes tanto más
importante cuanto que el deporte es una práctica
acumulativa. De hecho, los deportistas suelen
practicar más de un deporte; los más asiduos -los
que participan en competencias- practican un
promedio de 1.7 deportes, y los menos de ellos,
un promedio de 2.5.
Las actividades deportivas están muy ligadas a
Jat¡ vacaciones, Como períodos privilegiados de
ocio, hasta cierto punto las vacaciones son un
símbolo de éste. Sin embargo, el índice de salio
das vacacionaies de los franceses en 1978 no
rebailó el 53 %; gran parte de las familias france-
sas se queda en casa durante los días libres. El
turiamo no, ha llegado a ser una actividad de es·
parcimiento generalizada, a pesar del claro
Mimento que se registra en el índice de salidas;
puesto que en 1965 sólo el 43% de los franceses
<laiió de vacaciones. De cualquier manera, los
efllctos de la crisis económica tienden a disminuir
el ritmo al que aumentan los índices de salidas.
:bÓs vacacionistas salen cada vez menos lejos y
cada vez por menos tiempo. Los principales fac-
tores que explican las salidas en vacaciones son
el grado de urbanización, la edad y la categoría
secioprofesional. Se tienen muchas más oportu-
Ilidades de salir de vacaciones si se es joven, si se
vive en una gran ciudad y sise pertenece a una
categoría socioprofesional superior; en 1977 salió
únicamente el 28 %de los habitantes de las comu-
nidades rurales, y el 83%de los parisienses; el 88%
de los ejecutivos y personas que ejercen profe-
siones liberales, mientras que sólo el 49%de los
obreros y el 17% de los agricultores;' el 61 %de
los jóvenes de 25 a 29 años, y un escaso 26 %
de las personas de más de 70 años.
ACTIVIDADES PRÁCTICAS DE ESPARCIMIENTO
Las actividades prácticas de esparcimiento abar-
can todas las actividades utilitarias que implican
una realización concreta y cualquier clase de tra.
bajo manual. Es el caso de los quehaceres de
bricolage, de jardinería, de pintura, etc. ¿Pueden
considerarse estas actividades como un entreteni-
miento, tomando en cuenta su carácter
Aunque no son gratuitas como las actividades
físicas de esparcimiento, las actividades prácticas
se realizan en los ratos de ocio, no son obliga-
torias, y su utilidad suele ser un pretexto para
dedicarse a una ocupación que uno considera
como diversión. Por lo demás, no hay con-
tradicción entre la utilidad yel ocio, puesto que
toda distracción es útil por una u otra razón; ya
hemos subrayado, por ejemplo, la "utilidad"
práctica, y también psicológica, de los quehace-
res de bricolage. Al contrario de lo que sucede
con un trabajo monótono y rutinario, éstos per-
, Este tan bajo .. debe t¡anlo • que .. <liflcjl
pare Jos agricultores ausentarse de su trabajo y a que
éstos tienen .menos necesidad de "cambíar co-
I
116
LAS PRACTICAS DEL OCIO
L.\SPRÁC'l'ICAS DEL OCIO 117
míten concebir y realizar un trabajo con una fina.
Iídad. Algunos trabajos Yealizadospor uno mismo
suponen también cierta creatividad, si no un sen-
tido estético: la fabrícación de un mueble, la
decoración de interiores, etc. La búsqueda del
descanso físico se encuentra presente también en
algunas actividades prácticas de esparcimiento,
,como la jardinería o los pequeños trabajos de
construcción. Las. distracciones prácticas son muy
comunes 'en todos los estratos de la población,
sin distinciones de edad o de origen social; los
jubilados y desoeupados se dedican especialmen-
te a este tipo .de distracciones. Sin embargo, los
diferentes tipos de actividades prácticas de espar-
cimiento ponen en evidencia dívísíones muy ela-
ras entre los IleXOS: los quehaceres de' bricolage.
dé construcción y de jardinería son realizados
generalmente por los hombres, mientras que los
!le interior, como la cocina y la costura, los ejecu-
tán sobre todo las mujeres.
Al igual que las actividades ffsícas de esparcí-
míento, las de tipo práctico elltán progresando
rápidamente, y están ligadas en su mayoría a1
hábitat; el aumento de los chalets y de las casas de
veraneo trae consigo un desarroUo considerable
de todas las formas de ocio práctico, Además, la
falta de artesanos y el elevado costo de los traba-
jos y las reparaciones estimula a los particulares
cada vez más a realizar éstos por sí miamos.
Siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos y de
la moda del Do it yourself. las grandes tíendas
ofrecen una serie muy completade herramientas,
que permite a los aficionados jugar .alos profesi.o-
nales durante el fin de semana. Uno de cada dos
franceses realiza quehaceres de bricolage por lo
menos de vez en cuando.
ACTIVIDADES CULTURALES DE ESPARCIMIJ:NTO
Las actividades cultul"ales de entretenimiento;
vistas como un aprendizaje cultural, son funda-
mentales' para el desarroUo pleno d'l la péraoDa1¡.
dad. Reaultan esenciales para
medio que nos rodea, y también p&ra.lograr una
buena integración social y para desarrollarun
sentido artístico que permita la realización perso.
nal. A partir del auge de la televiaión y la radio,
cuyo carácter cultural es a veces díseutible, las
actividades culturales de entretenimiento se han
desarrollado muy poco. Sobre todo, su distribu·
ción entre la población es muy desígual, y pone
en evidencia -mucho más que otros tipos de
entretenimiento- las profundíaimas' desigualda-
des en la práctica entre las diversas categorílUl
sociales. La gran mayoría de las actividadell culo
turales sigue siendo privativa de una peqUeña
minoría de los franceses; la televisión y la radio
constituyen la excepcíén, Cérea del 90 %de las
familias tiene un televisor, - cifra que se consí-
dera el umbral de saturación; 15%de las fami-
lias posee ya un televisor de colozBín duda,la
televiaión es el entretenimiento número uno de
los franceses, tanto por el tiempo que se le dedi-
ca como por la ímportaneía que se le oto., En
118 LABPRÁC'I'lCAS DEL ClCIO LAS PRÁCTICAS DEL OCIO 119
fndtce de escucha de la televisión por semana
(Duracj6n media por ,emQ11G en-horaa)
FtJr:NTÍ!: ARC/SEC, 1974.
Así, la televisión es uno de los poquísimos en.
tretenimientos en los que la asiduidad ea inversa.
mente proporcional al lugar que se' ocupa en la
jerarquía social. Es la principal fuente de entre.
b\l8llllmedida, las 'actividades familiárésde espar-
cimiento 8e organizan en función de los progra-
mal¡ de televisión. Losfranceses ven, en promedio,
seis horas semanales de televisión, pero el 33%
le dedica veinte horas. Por supuesto, los jubila-
dos y cIeaocuPados son los espectadores más
asiduos, ya que ven televisión durante máa de
veinteboras a la semana. En cambio, los ejecuti-
vos y las personas que ejercen profesiones líbe-
rales la ven solamente diez horas, en promedio.
Indke de escucha global: 16%
AIlriCllJltol8S
'a&rone. <lelaindustriay del comercio
BjeeutiYOI y profesionales Uberales
G a ~ a s inlÍlrmedias
EJllPleadOl
Obreros eaIlficadOl y capataces
Obreros especializados, trab.¡ado..,s no
calificados y pilnooal de lIérvlclo
DéSOCUpados
15
13
10
11
14
16
17
20
tenimiento cultural para las capas sociales menos
favorecidas. Los estratos superiores muestran
una mayor selectividad 'en la elección de progre-
mas y un comportamiento más variado en sus
actividades culturales. Cada vez se consagra más
tiempo a la televisión, y es previsible que esta
evolución siga el mismo ritmo o incluso se acelere
con los avances tecnológicos (la televisión en co-
lor, la posibilidad de captar mayor número de
programas) y conlos usos adicionales del televisor
üuegos de pantalla, magnetoscopio, conexíón
con bancos de información, etc.). COlD() lo pre-
dijo MacLuhan, apenas estamos en el inicio de
las transformaciones inducidas por la televisión,
que será cada vez más la mediadora de nuestras
diversiones.
Debido a la preponderancia de la televisión,
ya no se escucha laradio con la misma íntensí-
dad que antes, aunque sí con la misma frecuen.
cía; es decir, se la escuchapor períodos Illás coro
tos. No se está sustituyendo un medio por otro;
la radio sigue estando presente durante el tiempo
de ocio; es mucho más flexible en su uso que la
televisión, porque difunde constantemente y
porque los aparatos receptores pueden ser mucho
más pequeños. El 75% de los franceses declara
que oye la radio casi todos o todos los días.
Contra lo que ocurre con la televisión, mientras
se oye la radio se puede realizar otra actividad,
como manejar un automóvil; de ahí que se hayan
multíplíeado por diez las ventas de radios Para
autos en los últimos años. Si bien raras veces se
120 LAS DEL OCIO LAS PRÁCTICAS DEL OCIQ 121
encuentra la radio en primer plano, está presente
en Casi todas las actividades.de esparcimiento. El
público de la rádio es mayor entre los jóvenes y
va decreciendo a medida que aumenta la edad.
. Para los adolescentes, sobre todo, la radio es un
medio para independizarse del ambiente familiar
y .una manera de vivir sus actividades de ocio.
En la noche, las emisiones radiofónicas se dirigen
principalmente a los jóvenes.
La lectura pertenece ya al dominio de lwt aeti-
vidadesculturales menos populares y más estre-
chaD:Iente ligadas a la categoría socioprofesional
y al nivel de instrucción. Solamente uno 11e cada
dos franceses lee el diario regularmente; el 28%
no lo lee nunca. Estos resultados son mucho más
ba,j04 que los registrados para la prensa anglosa-
jona o escandinava. Ciertamente, la competencia
de los medios de información audiovisuales
ha repercutido en forma negativa en la lectura
de la prensa; sin embargo, hay que distinguir entre
la Prensa diaria y la prensa escrita en general. Los
diarios, sobre todo los nacionales, se encuentran
bien en Mgresión; pero en cambio, la prensa
periódica acusa un claro aumento: el 60%de los
franceses lee una revista o una publicación pe-
riódica regularmente o de vez en cuando. En
consecuencia, los medios audiovisuales han dado
un golpe a la prensa diaria, pero no por ello tien-
den a remplazar a la prensa escrita, en términos
generales. Por el contrario, el hecho de que la
prensa escrita sea más especializada y ofrezca una
mayor perspectiva de la actua1idadle confiere
cierto carácter complementario con respecto a
los otros medios. Este carácter complementario
puede traducirse así: la radio anuncia, la televi-
sión muestra y la prensa explica. La televisión
puede tener efectos positivos sobre la lectura
porque contribuye a elevar el nivel cultural
general de los fránceses y porque suscita temas
de interés sobre los que más tarde se profundiza
con la lectura. -
El tiempo que se dedica a los diversos medios.
varía en función de las categorías aocíoprofésíc-
nales, Los ejecutivos venmucho menos televisión,
pero leen mucho más. Se advierten divisiones
aún más tajantes en lo que se refiere a la lectura
de libros. Esta actividad está muy mal diStribui-
da; o se lee mucho o no se lee nada. o casi nada;
el 30 % de los franceses prácticamente no .iee
nunca un libro mientras que el 22% lee más de 25
libros al año. Obviamente, esta disparidad de
comportamiento depende en buena medida del
nivel de instrucción.
También bey diferencias significativas según la
edad. Cuanto más joven se es, mayor es la ten-
dencia a leer; esto se debe en buena parte a la in'
fluencia directa de la escolaridad. Después,
la lectura va disminuyendo conforme avanza la
edad, como si el hábito de leer se fuera perdiendo
progresivamente. La jubilación no ejerce 18 jo.
fluencia positiva que podría esperarse, puesto
que el índice de lectura más bajo es el de las Per-
sonas de más de 60 años.
El asistir a un espectáculo (cíne, teatro. con-
Il12 LAS PRÁCTICAS PEL OCIO
LAS PRÁCTICAS DEL OCIO
indlce anual de la lectura calculado .tomando
en cuenta el nivel de instruCCIón
(en porcentajes)
Menen DelO 261f.. No .. Toto!
de 10 02. pre-
libros lIbroa nulo cisó
-,
Siadlploma 22 13 11 1 47
Certlflcado de,
21 20 1 69
"l,udk>s
27
Tll,ullid08
28 1 87 O concap* 21 37
BadtWérato
y'esllIdlos
16 37 41 2 96 &lIJI8l'IoIeS
FuENTE, ARC/SEC, 1974.
ciertos) se considera como la .actividad
de esparcimiento por excelencia. Es la mas reco-
nocida socialmente; supone un interés
$lficiente como para salir por la noche. EXIge
también .un 'mínimo de información sobre los
diversos espectáculos, indispensable .poder
elegir. En cierto modo se opone a las activídades
culturales dentro de casa, más pasivas, como la
televisión que impone sus programas y deja poco
sitio a 111' libertad de elección. Por lo tanto, es
* Certifícat d'AptitudesProfesionelles, certíñcado que
permite ejércer un oficio como plomero, carpintero,
etcétera.
una bÚlIQueda activa-que indica un interéscultu.
ral especial y una añrmaeíón de la pllrsonalidad.
Todos los espectáculos culturales son igualmenw
apreciados, porque son muy minoritarios y cona-
tituyen Un entreWnimiento elitista. En efecto, la
asístencía a espectáculos se ve m"" influida ,por
la categoría SOCiOprofesional y por el nivel de
instrucción.
Aquí el "obstáculo" cultural resulta
mente evidente. puesto que la gran mayoría de
los franceses no asiste nunca a un espectáculo.
Pero no es lo único: ni las comUDidades rurales
ni las ciudades pequeñas ofrecen lumismas opor.
tunidades que la l!l'aD ciudad. En este sentidi:l,
los parisienses son muy prlvile¡¡iados y salen en
promedio múcho más seguido que el resto de la
población. Por último, la multiplicación de lu
distracciones culturales en casa constituYe -otro
freno para salir del hogar. Como ocurte con
otros tipos dedistracciones, las culturales adquíe-
ren un carácter cada vez más individual o famiIiM,
lo que va en detrimento de una Participación
colectiva en los espectáculos.
El cine es, probablemente, él que más ha sufti.
do con la extensión de las actiVidlldes culturales
de entretenimiento como la televisión. El
mo arte", que tradicionalmente -se consideraba
un arte popular, no cuenta con muchos adep-
tos en todas las categorías de la población. El
51%de los franceses casi nunca va al cine, como
puede verse en el siguiente cuadro:
U4
LAS PRÁCTICAS DEL' OCIO
Índice de asistencia al cine, las earacterl'sti·
casBOciodemográficas
(en porcentaje)
,.....
Do·_
v....
Uno .... Jlenotdol
3"'ce. • 3 '*"'•
.....
.,... UrJlllPl•
., .... 01....
"4IIlÓ
.,...
Indice de OIIIte"""'
10 51
I/obal
4 14 21
11eI/MI lo..te,.".
todo¡n!ofQ/oMl:

2 8 13 8 89
..s
3 13 24
14 46

8 24 37 10 21
calsplIl'u Inlermediu
6 21 34
18 26
Bmptstd'JI
6 17 2B
12 87
OopoIlIIoes y
5 14 22 14 45
--
()l/nrOIeopecUlizlldOl,
5 14 18
12 51
JlÓ CIltfleadol, .rvlcios
DuocupsdOl
2 6 9 6 77
.11eI/MI el númerode
1uJbitQnk.:
Comunidades rurales
2 8 13 8 69
de 20 mn bob,
4 12 19 10 55
De 20 mil" 50 mn bob,
5 18 28 11 48
be 60 mil a 100mn bob.
5 18 24 13 45
Iül de 100mn bab.
5 16 24 12 43
País
8 22 28 11 31
FuENTE:CESP, 1974.
LAS PRÁCTICAS DEL OCIO 125
La asistencia a otros espectáculos culturalesoes
todavía menor y presenta contrastes más eviden-
tes entre los diversos estrat08 de la sociedad. El
ir al teatro, a un concierto o a un espectáculo de
variedad es algo que reviste un carácter excepcio-
nal para la inDli!naa mayoría de 108 franceses.
Sólo una minoría culta, en el sentido clásico de
la palabra, asiste regularmente a estos espec-
táculos. En consecuencia, éstos
m.al en el tiempo que se dedíeaa laslllltM-
dades culturales de entretenimiento. Lo cWll no
es indicio de una indiferencia general con res-
pecto a estos espectáculos, puesto que algunoSlle
transmiten por televisión y a veces benllfic!llm
así a un buen número de espectadores. EatO 10
demuestra el hecho de que el 34% de los televi-
dentes afirma que ve con frecuencia las obras de
teatro; el 7 los conciertos de música clásica y al
46 %108 espectáculos de variedad. En este caso,
¿debe hablarse más bien de un público "cautIVo"
de la televisión o de un público realmente in-
teresado en estas emisiones? En ñn, el interés
de este público no es lo suficientemente fuerte
como para llevarlo a presenciar el espectáculó
en vivo, como se puede ver en el siguiente
cuadro:
126 x.AS PRÁCTICAS OBL OCIO LAS l'RÁCl'lCAB OEL OCIO 127
SOCIALES DE ESPARCIMIENTO
(en,porcentaje)
Teatro Conciertos de Variedades
música elái1ca
lndice de lJSÜItencitJ 41'W1present4clones de teatro,
audlcion.. de múBlca cláslca y espectáculos
de variedad
vo y de relación. Es tanto más privilegiada en la
medida en que se resienten las múltiples agresio.
nes del mundo exterior; tiene el valor deun refu-
gio en una sociedad donde los contactos soeíllles
se han vuelto impersonales. La discusión, la edu-
cación de los hijos, son actividades
cotidianas que ocupan la mayor parte de lasdis-
tracciones -sociales. Pero el desarrollo de la acti·
vidad social exige que seIll'base el círculo
y que se busquen, nuevos contactos, indispeJ1llV,-
bies para el equilibrio psico!6g¡coy afeotiva,
Ahora bien, estas distracciones sociales extrafa-
miliares son bastante extrañas. El 53 %de las
franceses afirma que rara vez. o nunca. aale
por la noche, Las parejas con niños pequeños
son, desde luego, las que tienen menos opartQnl.
dad de salir. Esto no impide que más de la miW
de los franceses estén centrados en su vidafalnj.
liar y tengan una vida social muy reducida. Los
cafés se consideran lugares de actividad-.acW
típicamente franceses; sirVen de marco para que
se reúnan los amigos y para las discusiones, los
juegos de naipes o el billar eléctrico; se reeune
fácümente a ellos a la hora pe comer o cuando
se hace .una pausa en el trabajo. Durante los fíJulJ
de semana, algunos cafés PMU son lugares de gran,
efervescencia; la animación que reina en ellos
facilita de Iorma.natural los contactos. Esta fun.
ción social resulta, sin embargo, menos evidente
en las ciudades muy grandes. Ahí, los cafés son
más bien puntos para citarse que lugares de re-
unión. El anonimato eamayor porque hay menos
4
12
84
7
2
91
FuENTE' ARCIllEC, 1974.
"unea, O no en 84


'dos, p'ro no
!I!l!Illdaace un
aIio 4
POI' 10menos
_.".eDlos
tl.l.I1lBos doce
_ 12
LlI$activid.s sociales de esparcimiento son
tlltitls lIQuellas en las que predomina la relación
,iQeial: Por supuesto, pueden ir acompañad.. de
\IDa activida<i,secundarla. como ir a tomar una
eopac a un IIlstaurante, etc. Hemos visto que el
1:i!!mpo de ocio es primordial para la actividad
social del individuo que con frecuencia se en-
Desde luego, la vida famUiar consti·
ámbito natural para el intercambio afecti·
It8
LAS PRÁCTIl1A$-DilL OCIO LAS PRÁCTICAS DEL OCIO
129
poSibilidades de encontrarse con personas cono-
tldas. Pero el solo hecho de estar sentado en la
tllrtaza de un café puede considerarse como un
liMo sociable en la medida en que
B-'UD deseo, aunque pasivo, de pal:ticlpar en la
'Vida junto a los demás. Ver -yser visto son
socíales de: importancia, aun si son poco grati·
fican
tes
para el individuo. Sin embargo, pese al
número de Cafés en Francia -pues no
_ un pueblo o uncaserío que no tenga el suyo-,
n6-Í&l!Y que exagerar su importancia dentro de
iu dllltractiones sociales de los franceses. En rea-
itdad .más del 70 %de ellos afirma que no va
casi nunca, a los cafés. Otra
social es el. participaren una
grupo de cualquier tipo. Laparticipamo?
-i:Olectiva en una misma actividad de entretem·
:mientopennite desarrollar relaciones que con
tmlcha frecuencia rebasan el objetivo de la aso-
.c;jación. En otras palabras, a menudo uno !*'
B1
c
orpora a ello tanto para nuevas amas-
tadelH:omo para practicar una actiVIdaddeespar-
'.iento espedfica. Al mismo tiempo,la asocia,
permite desempeñar una fUnción social en
.estrecho contacto con la colectividad y ejercer
.JlllIponsabilidades que Son asim.ismo de
apertura hacia el mundo exterior y de mtegra·
eíén a la vida social en su conjunto. En general,
los miembros activos de las asociaciones ·tienen
Una personalidad extravertida, más atenta a los
demás. Por otro lado, la participación activa en
uha'8lIociación estimula, por contagio, a interesar-
se en otras actividades asociativas. Aquí tambiéJ'i,
las actividades asociativas de esparcimiento
engendran una práctica acumulativa: las mismas
personas participan en diversas asociaciones.
Así hay, por una parte, personas muy activas
socialmente, y por la otra, personas que se estjn
retirando de toda participación en la vida de la
comumdad y que son la mayoría. Si bien existe
gran número de asociaciones y gran variedad ae
ellas -desde las asociaciones por barrios hasta las
grandes asociaciones nacionales-, solamente el
28%de los franceses se adhiere a alguna. Este
porcentaje es muy inferior al de los países anlllo--
sajones, donde la tradición de asociarse es mucho
más fuerte, y el individualismo mucho menos
mareado.
El 10% de los franceses participa en una aso-
ciación, generalmente de carácter deportivo; el
6 %, en una asociación cultural o artística; el 4%
son miembros de algún sindicato o partido polí-
tico; y, por último, el 10% pertenece a agrupa-
ciones de diversos tipos. 3
Falta todavía precisar que de este 28%, sólo
el 40% participa en forma regular en las activi·
dades propuestas por su asociación•
Las distracciones sociales fuera de la vida
familiar ocupan, por lo tanto, un lugar reducido
entre las actividades de ocio de los ciudadanos
franceses.
3 Las personas que pueden pertenecer a varias asocia"
ciones representan más de 28 %en total.
No obstante, puede pensarse que con la ex-
pansión del poder de las colectiVidades locales,
las aaocíaciones ejercerán una influencia cada
JeZ mayor Y atraerán así a nuevos participan-
tea.
IV. LA POLmeA DEL ENTRETENIMIENTO
No EXISTE una polftíca del entretenimiento. Si
por política se entiende un conjunto de medÍo.
coordinados, inscritos en una estrategia global
con una finalidad precias, no existe tal p o l í ~ c a
en Francia. En cambio, se ha establecido una
serie de políticas sectoriales y de acciones parael
entretenimiento: acciones para el deporte esco-
lar y para el deporte de alto nivel, para la dífu-
sión de la cultura, para el desarrollo del potencial
turístico, etcétera.
Sin juzgar la eficacia de estas acciones, es·evi,
dente, y sin duda inevitable, que no cubren la
totalidad de las actividades del ocio, o las cubren
mal. Estas visibles lagunas y la ausencia de una
política del entretenimiento tienen varios moti·
vos. En primer lugar, las acciones que han em-
prendido los poderes públicos están mUYlI)al
coordinadas. En todo caso, no se encuentran en'
su cima, puesto que no hay una dependencia ofi-
cial encargada de coordinarlas, como un comité
interrnínisterial; de modo que existe cierta dis-
persión en las acciones, generalmente llevadas a
cabo por el Ministerio de la Juventud, Deportes
y Diversiones, el Ministerio de la Cultura, el de
Salud o el del Trabajo. La enonne diversidad
de las actívídades de entretenimiento dificulta,
8liemás,esta coordinación. En segundo lugar,
131
1 3 ~ LA pOLíTICA DEL ENTRETENIMIENTO
algunas diversiones surgen estrictamente de la
iniciativa individual, y no sería deseable que
el Estado interviniera en ellas. Por último, gran
parte de las diversiones depende exclusivamente
del sector privado y está sujeta a la ley mer-
cantil de la oferta y la demanda. La creciente
tendencia a comercializar las diversiones reduce
cada vez más la intervención de los poderes públi-
coso Por ello la acción del Estado en lo que toca
al entretenimiento es bastante marginal; recuér-
dese que los gastos públicos en este ámbito repre-
sentan apenas el 6% de los gastos globales para
diversiones en la PID. No siempre ha sido así,
porque el desarrollo de las diversiones no habría
sido posible sin una política que hubiera abierto
on,lnalmente el camino para una generalización
de lasmiamas.
EL NACIMIENTO DE UNA POLÍTICA: 1936
En cierto sentido, 1936 representa el acta de
nacimiento de una política del ocio en Francia.
Por primera vez, las diversiones que hasta entono
ces estaban reservadas a una minoría de privile-
giados se convirtieron en objeto de una política
global que las hizo accesibles a todos. Los acuer-
dos Matignon entre el gobierno y los sindicatos
fueron el origen de leyes sociales fundamentales
para el desarrollo de las diversiones.
Mencionemos la reducción del tiempo de tra-
bajo a 40 horas semanales; las vacaciones pagadas
con una duración de doce días laborables; la baja
LA pOLíTICA DEL ENTRETENIMIENTO 133
en las tarifas de los ferrocarriles. Estas leyes han
permitido el auge de las diversiones. Pero habrían
sido inútiles sino se hubiera creado, paralelamen-
te, la posibilidad de utilizar este tiempo liberado
para las diversiones activas.
Se confió a Léo Lagrange la primera subseere-
taría de Estado encargada de Deportes y Díver-
siones, dependiente del Ministerio de Salud.
Para subrayar la importancia otorgada a una polí-
tica del entretenimiento, un comité intermini..
terial quedó a cargo de la tarea de asegurar que
se siguiera esa política. Los ejes principales de
ésta eran el desarrollo del deporte, del turismo
y de los intentos de difundir una culturapopu-
lar. La promoción de los deportes se ineetibe
en una política global de salud y de actividades
al aire libre. Se construyeron muchas ínstalaeíe-
nes deportivas con el fin de democratizar la
práctica de los deportes. Se subvencionaren
253 proyectos para instaláciones; se aeondíeío,
naron 96 áreas de juego; se abrieron al público
62 estadios de gran capacidad; se construyeron
39 piscinas y 22 gimnasios; se abrieron 15 cam-
pos de atletismo y cuatro estaciones populares
de deportes de invierno, accesibles en condício-
nes bastante módicas. Esta relación da una idea
de la magnitud del esfuerzo por fomentar la
diversión que se muestra como la más inmediata.
mente popular: el deporte. También se fomentó
el deporte a nivel escolar, pues de acuerdo con
los poderes públicos los establecimientos escola-
reS debían reservar espacios de recreo que facilí-
134 LA pOLíTICA DEL ENTRETENlMIENTO
los juegos deportivos. Las vacaciones paga·
das y, sobre todo, los descuentos en las tarüas de
los ferrocarriles -del 30%para particulares y del
50% para grupos- provocaron la primera desban-
dada de vacacionistas en verano y anunciaron
el nacimiento de un turismo popular. Muchos
viajeros eran trabajadores asalariados que salían
por primera vez del lugar donde siempre habían
\lÍvido y trabajado. Iban a visitar a sus padres o
amigos, a quienes no habían visto en mucho
tiempo, a descubrir el mar o la montaña. Hoy en
día es düícU imaginar la verdadera revolución
que acarreó este derecho a las vacaciones para
lICl\Ulllos que nunca las habían tenido. Pero las
iJlÚMltrUCturas turísticas eran todavía escasas y
llOIBe todo muy caras. Los sindicatos se esforza-
ban por encontrar fórmulas colectivas de vacacio-
nes a precios accesibles. Como respuesta a esta
explosión de las diversiones turísticas, se crearon
lI&Ociaciones como la Asociación para el Turismo
1"9PUlar. Los jóvenes son, en ese momento, los
que más facilidades tienen para viajar, pues exís-
tían desde hacía mucho movimientos juveniles
llnportantes. El Movimiento de los Albergues de
li:studlantes, iniciado por Marc Sangnler, adquiere
una nueva dimensión. El número de albergues
pasa de 250 a 400. Son, a grandes rasgos, verda·
deras residencias de jóvenes que permiten a la
'Ve$ viajar, practicar el deporte y conocer a otros
jÓvenes venidos de todaspartes.
La diversión no excluye lo cultural. Por el con-
trario, el gobierno de aquella época sostenía una
vi5lóngtob8l del ocio. D era U-.w
de las divisiones tAljantesentreloediv8l'llOl tipot de
ocio, puesto que son factoft!s de legn..c.iOO.
El ocio debepermitimos su.primjr esteadlvitiONlll
artifIciales entre el ocio cultura\, por una part¡e, y
el físico, por la otra, para reunirlos en una _ ..
cultura popular Ú1liea que elImiDe la éSclllllillilW
y 108 juicios de valor sobre tal o cual aetiYidlId de
esparcimiento. Un proyecto EnO!Dle••dIIda;
demasiado ambicioso, .. se toma en _ta la
situación de entonces. Pese a iodos los
las acüvIdades w1tunlell de eepan:iaI.ienio DO
tullieron un éxito companabIe al de las
des deportivas o las que • practicaD al ailleliiD.
más aocetJiblel que aqu,éUas. Loa clubes que se
fundaron eRionce8 proponían una seáe de ......
vidades culturales, deIde Itallta4l:IqIIIe-
llÍÓD ieatDl; pero no aleaDzamn los _ ........
esperados. La inmIneneia de la guerra y los •
bIoI políticos pusieron témlino a .... "'11 mIl-
eia. El año 1936 sijpJe siendo un .ímbolo Iipdo
al ocio, .ímbolo de una política de en-...-
y de un proyecto cobe'llJIl:e para promowr: el
oeio en todas llU8 f.onnas y para beneIIeio de
iodOl.
AcCIONES DEL Es'lADO
Hoy en día el Estado ejeree una aéclónmásJlmi..
talla sobre las diversiones, porque gran pa¡te de
esa acción compete ahora a las

líf*f'LAPOLmcADu,Eln'RE'tENlM1ENTO
muchas actividades de ,entretenimiento están
ll9metidas al, sector privado" a las "industrias"
del ocio. En lo esencial, la acción del Estado
lIpunta a preservar y acondicionar un marco favo·
rable para las actividades de entretenimiento, a
fomentar una política de construcciónde instala.
ciones y, más recientemente, a la búsqueda de
unmejor aprovechamiento del tiempo.
:SIaprovechamiento del espacio
Muchas actividades de esparcimiento están liga.
dasa la idea de estar al aire libre y al descubrí-
de la naturaleza. Las diversiones están
'_ando una importancia cada vea mayor con
fÍl,A:rééimiento urbano. Por ello es vital que se
espacios naturales de cualquier forma
de urbanización y que se sustraigan de la espeeu-
lación del mercado de bienes raíces. El Estado
interviene de varias maneras para preservar estas
áreas de esparcimiento; lo hace, en primer lugar,
Protegiendo los parajes naturales e inscribiéndo.
los en el dominio público; es el caso, por ejemplo,
de los bosques nacionales. En segundo lugar,
Interviene practicando una pólítica de reserva-
ción territorial con el apoyo de las colectividades
locales interesadas. Pero la preservación de espa-
,cios naturales sólo es de interés en la medida en
que ponen estos espacios a disposición del
público para realizar actividades de espareímíen-
to-, por eso hay que distinguir estos diversos es-
pacios según las actividades para las que 80JI más
adecuados y según el aprovechamiento especí.
fico que puede hacerse de ellos. Ya se han defi·
nido varios tipos de áreas de recreación: los par·
ques nacionales y regionales, las reservaciones
naturales, las zonas naturales de equilibrio, las
áreas de actividades al aire libre y las zonas de
recreación en el medio urbano.
Los parques naturales son objeto de una PQlí,'
tica activa en muchos países. En Alemania se
implantó esta política desde 1909;enlos EstadP8
Unidos, se fundó en 1916 el National PQI'k Ser-
vice, que actualmente controla una superficie'
de más de cien mil kilómetros cuadrados. ,Fue
apenas en 1960 cuando Francia llegó a C9l'tar
con una legislación sobre los parques nacional.,
Estos parques, cuyas modalidades de acondíeío-
namiento varían de una región a otra, resPQnden
en Francia a tres grandes objetivos: prote¡4lr y
valorar el patrimonio natural en áreassuficiente-
mente vastas; mantener un mínimo de
des agrícolas y artesanales tradicionales, y servil
de sitiQs de de8ClU18o y de esparcimiento ala
población de las grandes metrópolis. La pro1ielJ.;
ción de un paraje natural va, en efecto, acompa.
ñada de acciones de mantenimiento y de, valQ-
ración; sin estas acciones, la fauna y la: se
degradarían poco a poco. Los dramáticos íneen-
dios de cada verano en el sur de Francia nos
recuerdan que sin una vigilancia humana los ríes-
gos de destrucción son grandes. La valoración
c4t patrimonio natural, comprende también el
patrlmonio CUltunll; atquitectóníco y bumJlno.
Impüea el dar realce a las COIlStruocionee qf.Ie
tienen un valor hiatórico y 1lOIl, por lo tanto, tes-
timamos del pasado; también, el COIUerYal las
actividades arteIanales tradicionalea, que tienen
un valor a lavez histórico y artístico. La conserva-
ción de las actividades rurales poco mecanizada&,
como la silvicultura, pemnte preservar y animar
eatoa lugares, que son reservas tanto naturales
como históricas. El tercer objetivo es poner a
~ ó n del público estas riquezas, así como
la pr8ctica de actividades de esparcimiento. Éste
.. el objetivo más delicado, pues, ¿cómose pue-
de'acondicionar un terreno sin "de&fImarlo"?
Aljp 78 actiYidade& de esparcimiento requieren
.. ,1nat4liaMonea específicas poco compatibles
~ . la preservación de la identidad natural del
litio. Por otra parte, eataaactividades estimulan
el delcubrimiento de la naturaleza y el contacto
con eUa. Noea aencillo, pues,lograr el equilibrio.
Por elloes funda""!l1tal que se __eapacioa
Alificienllea, a fin de ofrecer diversas posiI:ñlidades
diferentee de utilización de estos e&plICÍ08. En
ei 'tal zonas se tolera la circulación de automó·
~ . y en otraase prohíbe. Algunas facilitan
más la práctica de adividades deportivas como
la equitación o el ciclismo; otras se reservan es-
c1llsiv'amente para las caminatas. En términos
~ , a lo que más se prestan los parques na·
tutaJes es al deacubrimiento de la naturaleza. t-
~ de recepción de algunos parques pro-
porcionan al visitante una verdadera enseñan2ia
LAPOLmCA DELENTRETENIMIENTO 18t
sobre el ambiente. Aprender a reconocetlas múl-
tiples especies que integran la fiora y la fauna,
descubrir nuevos paisajes o participar en un "sa-
fan" de fotografía IOn loa principales objetivos.
Por supuesto, estos parques IOn sitios privilellla-
dos para los escolares; en ellos, loa jUegos, las
actividades pedagógicas se mezclan con 101 eur-
808 de ciencias naturales. Los parques se han
multiplicado debido al éxito que han tenido y a
la necesidad de evitar que se "apolille" el territo-
rio. Actualmente hay cinco parques lW:ionalee,
que IOn, según el orden en que fueron creadoa:
la Vanoise, Port-Cros; los Pirineos occidentales,
las Cévennes, los Ecríns, Hay, además, 17 par-
ques naturales regionales que cubren una superfi-
cie de cerca de doa millones de hectáreas.
El crear reservas natUrales es alzo medio que
utilizan los poderes públicos para proteger una
parte del territorio que presenta característic8&
especiales. Las reservas naturales responden a
una concepci6n bastante similar a la de los par-
ques nacionaIee y regionales; pero 80n más redu-
cidas. Forman parte de una o varias' comunida-
des y tienen por objeto conservar las especielI
animales o vegetales amenazadas con ~
Representan una reserva de aire puro para loa el-
tadin08 pero las actividades de esparcimiento
propíamente dichas que se practican allí IOn has-
tante limitadas. Con frecuencia están administra·
das por asociaciones de protección de la natura-
leza, Yrepresentan una superficie aproximada de
37 mil hectáreas.
140 LA pOLíTICA DEL ENTRE'J'END,fIENTO
A diferencia de los parques o de las reservas
naturales, las zonas naturales de equilibrio no ne-
cesariamente cubren sitios con un ambiente puro
y una belleza excepcionales. Se asemejan, más
bien, a grandes secciones verdes que tienen como
ñn evitar que se empalmen unas ciudades con
otras o que se llegue a la urbanización continua.
La extensió.n progresiva de las ciudades tiende a
provocar la desaparición de las áreas verdes que
las separan; las zonas naturales de equilibrio tie-
nen por objeto limitar esa extensión, rodeando
de un cinturón verde las grandes metrópolis. Los
terrenos que se preservan así son propicios para
la construcción de infraestructuras deportivas o
de esparcimiento. Dado que se encuentran en las
í!llrCaIlías de las grandes ciudades, favorecen el
desarrollo de las actividades de esparcimiento
al aire libre después del trabajo o durante los
fines de semana. Estas zonas son totalmente pro-
picias para la instalación de bases de actividades
al aire libre y de esparcimiento.
Estas bases responden a una concepción del
ocio más dinámica y más deportiva. Las institu-
yó el Ministerio de la Juventud, Deportes y Di-
versiones en 1975 (circular del 21 de marzo). Tie-
nen por objeto ofrecer a todos la posibilidad de
practicar una actividad deportiva cerca de su
propio lugar de residencia. Están abiertas a todos,
&in distinciones de edad, y ponen a disposición
del público instalaciones sencillas para diversio-
nes. En general, están situadas cerca de alguna
.superñcíe natural o artificial de agua donde se
puedan practicar los deportes acuáticos, deí4e
los baños en el verano hasta el deslizador de vela
o el velero. Disponen asimismo de campos de
juego o de parques de atrr cciones, asi como salas
cubiertas para gímnasí., o juegos de pelota. Su
originalidad es doble. Por una parte, favorecen
cierta mezcla de las diversas categorías de la
población: escolares, asociaciones deportivas
o de actividaaes al aire libre, comités empresaria-
les, familias, adolescentes o ancianos. Esto permí-
te una utilización óptima de las instalaciones de
estas áreas. Por la otra, proponen actívídades
de esparcimiento variadas y adaptables a
todos los públicos. Se distinguen cuatro tipós
de bases de actividades al aire libre y de e8par-
cimiento, según se encuentren más cerea o mlÍll
lejos del centro de la ciudad. Las bases ur-
banas, que están cerca del centro de las ciuda-
des y pueden utilizarse diariamente; las bases pe-
riurbanas frecuentadas más bien durante los fi-
, .
nes de semana, las rurales que al igual que las.
naturales suelen estar situadas en los alrededores
de los- parques naturales o en su interior. Este
tipo de acondicionamiento, bastante insuficiente
en relación con las crecientes necesidades de los
citadinos, se ha vuelto muy popular, gracias a que
asocia el hecho de estar al aire libre con las
actividades de esparcimiento, y en especial las
deportivas.
Las áreas de esparcimiento en el medio urbano
son las menos desarrolladas. En ellas es mayor
que en otras partes el enfrentamiento con losín-
ieJeIeB privados y la especulación _del mercado
4e bienes raíces. De cualquier manera, lapre-
.ión de la opinión pública y la obligación que
tienen las comunas de contar conunPlandeOcu-
pación de Suelos (POS) ha permitido una lucha
m4s eficaz contra la escasez de áreas de esparci-
,miento en el interior de las ciudades. En principio,
los POS deben respetar las normas proscritas
por el Ministerio del Ambiente y del Ámbito de
Vida. De modo _que cada comuna debería contar
con un mínimo de trece metros cuadrados de área
de recreación por habitante. Pero estas normas
"11610 son indicativas, y son muy pocas las grandes
ciudades que pueden preciarse de cumplir con
este requisito mínimo. Por otra parte, la distri-
bución de estas áreas de esparcimiento, su acceso
más o menos fácil y las instalaciones contiguas
a ellas son también parámetros importantes para
111 desarrollo de las prácticas de esparcimiento en
-él medio urbano.
Por último, los poderes públicos intervienen,
de manera más específica en las zonas particular-
mente codiciadas durante el tiempo dé ocio; es
el caso del litoral. La creación de esquemas de
&ptdtud y de utilización del mar (.....UM) tuvo por
objéto definir los diferentes usos del litoral, tra-
tando dé llevarlos a una práctica armoniosa. El
Il)Stituto Nacional del Espacio Litoral y de las
Riberas Lacustres, por su parte, lleva una políti-
ca de reservación territorial para evitar la propíe-
dad privada del litoral. Una disposición legal del
26 de agosto de 1979 establece el libre aCcelOa
la orilla del mar, la euaí pertenece al domiDio pú-
blico y teóricamente no puede eer objeto de
apropiación privada. De hecho algunaa playas
son privadas debido a las construcciones al borcle
del litoral. La prohibición de construir en ..
espacio sobre una profundidad de cien metroli ha
permitido detener el proceso de urbanizaciÓD
continua, así como la apropiación privada del
litoral.
En ñn, el Estado ejerce múltiples accioné.
para la reservación y el acondicionamiento de
áreas públicas de recreación. Actúa esencialmen·
te por la vía legislativa o reglamentaria. Pero iaa
disposiciones reglamentarias toman con deIJla.
siada frecuencia la forma de una simple 1'llCOIDlIll-
dación. Suele intervenir demasiado tarde, y no
puede luchar contra situaciones reales, como el
desarrollo anárquico de las ciudades. La regla.
mentación ha recibido ya demasiados ¡plpéS
como para tener una eficiencia global; puede
prevenir, pero no curar. En segundo lugar, e1
Estado luchaa menudo en vano porque las colee-
tividades locales respeten las medidas que impO-
neo Esto se debe a que la reservación de áreas púo
blicas de recreación, necesariamente improducti-
vas, exigiría una política de subvenciones establell
más coherente. La política de instalaciones y
equipos deportivos o culturales se encuentra en
la misma situación, puesto que en 1980 disminu-
yeron las asignaciones y las subvenciones del Mi-
nisterio de la Juventud, Deportes y Diversiones,
que ya de por sí eran bajas. De modo qué hay
144 LA POLfTICA DEL ENTRETENIMIENTO
cierta paradoja entre la voluntad del Estado de
decretar normas más rígidas en materia de políti-
ca del entretenimiento y el escaso presupuesto
que destina a ésta y que impide la observancia
de esas normas, En tercer lugar, la aplicación de
las normas se enfrenta a la diversidad de situacio-
nes locales y hace necesarias ciertas adaptacio-
nes. De cualquier manera, estas adaptaciones
pasan con muchísima frecuencia a simples dero-
gaciones propiciadas por el "desbarajuste" de
documentos cuyo contenido es a veces contra-
dictorio. Finalmente, el ocio sigue siendo un
objetivo secundario en la política de aprovecha-
miento del territorio, centrada primordialmente
en la urbanización y la industrialización.
El aprovechamiento del tiempo
Hasta hace muy poco no se tomaban en cuenta
los problemas de aprovechamiento del tiempo.
Esto comenzó a hacerse a raíz de la reducción
del tiempo de trabajo y el aumento del tiempo
libré. Por muchos años sólo se trató este último
aspecto. El estado se preocupaba nada más por
fijar una duración legal del tiempo de trabajo.
Obviamente, este aspecto es fundamental; la mag-
nitud del desempleo impulsó a los poderes públi-
cos a poner un tope al número de horas extra y a
considerar la reducción legal del tiempo de trabajo
a 35 horas semanales. La distribución del tiem-
po tiene como fin la utilización óptima del tiempo
liberado. Los fenómenos de aglomeración traen
LA POLfTICA DEL ENTRETENIMIENTO 1ft.
consigo un despilfarro del tiempo de ocio, la
saturación de las instalaciones y menos ll8.tilrfac,.
ción para los usuarios. La opresión del ritmo de
trabajo se manifiesta también durante el tiempo
de ocio. Se han estimulado algunas experien_
para remediar estasituación, sobre todo a pattlr
de que se estableció una Dirección de Aprov_..
miento del Tiempo dentro del Ministerio del
Ambiente y del Ámbito de Vida. Uno de los
objetivos se refiere al escalonamiento de las vaca.
ciones. La inmensa mayoría de los asalariadOll
reúne sus cuatro semanas de vacaciones en julio
y agosto; en buena medida, se ven obligados a
hacerlo porque la propia empresa donde trabs6an
cierra durante este período, o bien porque deíean
tomar sus vacaciones junto con sus hijos en el
período de vacaciones escolares. A esto se agrega
el peso de las costumbres y el hecho de que el
mes de agosto es un símbolo para los vacaCkmiJ.
taso Los inconvenientes de la concentración de
las salidas son bastante conocidos: aglQlll'11'llcto.
nes, despilfarro de gasolina, etcétera.
En el plano de las diversiones turísticas, los
efectos de estA concentración no son menos per-
judiciales para los vacacionistas. La rentabU'1'
dad de las instalaciones turísticas y de las divl!l'-
siones en esos dos meses del año acarrea un
sobrecosto que el usuario debe sufragar. En el
plano de la urbanización, -especialmente en las
regiones del litoral, las construcciones deben .sel'
~ t e s c a s para poder recibir a las multitudes de
vaeacionistas. Así, ún aprovechamiento irracional
del tiempo provoca un aprovechamientoirracio-
nal del espacio. !le han recomendado diversas
soluCiones, y algunas ya comienzan a aplicarse.
Por ejemplo, la reducción del tiempo de cierre
de las empresas, estimulando la rotación por tur-
nos del personal; la desincronización de las fechas
d-e vacaciones escolares por zonas, la implanta-
ción de tarifas ventajosas para los viajes fuera de
teQlporada, la concesión ele un segundo cupón
de vacaciones pagadas PlU'lL estimular la fragmen-
tlulión de las mismas. Hay muchas recomenda-
cidnesj pero son difíciles de llevar a la práctica,
porque requieren de un plan global que no
.J"lI:lUdique a las empresas, a las familias ni la
escolaridad de los niños. Sin embargo, se observa
1II\a. tendencia al descongestionamiento, debido
a qUe cada vez más personas prefieren salir de
'fJlClléiones en junio, y no en julio y agosto, y a
que las salidas de vacaciones en invierno van en
rápido aumento, lo cual indica un principio de
ftB¡¡ml\ntación de las vacaciones.
Pero es igualmente importante administrar el
tiempo para. facilitar las prácticas cotidianas
del ocio, que son las que más contribuyen al
equilibrio psicológico y físico. Algunos muni-
<lipi08, con el apoyo de los pooeres públicos, han
intentado operaciones a este respecto con resul-
tildas. positivos para las prácticas del ocio. Por
ejemplo, la desincronización de los horaríos de
entradas y salidas de las empresas permite dismi-
lluir •los embotellamientos y las aglomeraciones
ell la Ciudad; el escalonamiento de 101 horaria
LA POLttlCA DEL ENTRETENIMIENTO U'l
de los servicios públicos, de los comercios y de
los centros de entretenimiento, que facilita la
vida de los asalariados y evita las esperas..La im.
plantación de borarios variables es un paso com-
plementario hacia un mejor dominio del tiempo.
Estos horarios variables, que aún están poco
desarrollados en Francia, permiten a los asalaria-
dos elegir entre diversas formas de distribuir SU
tiempo de trabajo y su tiempo de ocio. El siste-
ma más frecuentemente utilizado es la división
de la jornada de trabajo en tres secciones, una
fija -la más importante- en la que están presen-
tes todos los trabajadores, y dos móviles, al prin•
cipio y al final de la jornada, en las que los traba-
jadores tienen la libertad de escoger sus horarios
siempre y cuando completen un total de o.
horas al día o 40 horas semanales. Aquel10sqUlI
desean trabajar dentro de las tres formas acumu-
lan así un crédito de horas que valen por días de
recuperación. Esta libertad para organizar el
tiempo de trabajo permite a la vez sacar mejor
provecho del tiempo de ocio, alargar algunos
fines de semana y estar disponibles cuandose
presente una ocasión especial. Por supuesto, est/!;
sistema tiene sus Iimitaciones, ya que acarrea
dificultades administrativas para el personal y
problemas en las relaciones con la clíentelaj.por
ello tiene una evolución lenta y se extiende con
dificultad. Sin embargo, el aumento de lasactivi>
dades de entretenimiento ejerce una fuerte pre-
sión contra la rigidez de los horarios fijos. El
éxito de las empresas de trabajo por temporada
148 LA POLÍTICA DEL ENTRETENIM1EN'1'O
y la extensión del trabajo de medio tiempo son
testímoníos del mismo fenómeno, y no se deben
simplemente a los problemasdel mercado de
trabaja. En términos generales, la mayor elastici-
dad del tiempo de trabajo va en consonancia con
la intensíficacíón de las prácticas del ocio y
con la búsqueda de una mejor adaptación del
trabajo humano a las necesidades de la empresa,
LA;;ACCJóN DE LAS COLECTIVIDADES LOCALES
Fuera de algunos grandes proyectos especíñcos,
ninguna acción del Estado se realiza sin el apoyo
de las eolectívídades locales. Suya es, en general,
la iniCiativa en materia de reservación de espacios
" de instalaciones para esparcimíento; el Estado
bajo cíertas condiciones (respeto a
las nonnas oficiales, evaluación de las necesída-
des) y proporciones variables. La región un
peldllÍlo fundamental en la política del entrete-
nímíento. En este nivel se pueden realizar las gran-
des obras para aetívídades de esparcímíento al
ilire libre y en contacto con la naturaleza. Las
Wraestructuras regional"s se destinan a las diver-
mones de corta duración en los ñnes de semana o
eAperíodos breves de vacaciones. En las regiones
turísticas, estas infraestructuras son aún más
nnportanres, ya que deben acoger a los vacacio-
nistas. Pero 1/1 región es más bien un escalafén
administrativo que una colectividad local pro-
piamente dicha; facilita la puesta en práctica de
LA PQÚflCA DEL &NTltE'FENIMIEN'l'O 149
las grandes directivas nacionales, pero su poder
de decisión es exiguo, Por una parte, no se eligen
sus representantes; por otra, sus recursos finan-
cieros son bastante limitados. Por lo tanto, recibe
.subvencícnes del Estado sujetas a programas pIe-
cisos y tiene poco poder para ejercer una política
global de entretenimiento. De todas maneras,
son cada vez más las regiones que cuentan con
esquemas regionales de entretenimiento basados
en un inventario de las necesidades y las posibili-
dades naturales que ofrece la región. El departa-
mento, en cambio, es una colectividad local con
plenos poderes..pero rara vez ínicíagrandes
en materia de entretenimiento. Su función de
planificación es reducida. Interviene, sobre todo,
por medio de subvenciones a las comunas o gru.
pos de comunas (SIVOM) que deciden construir
Instalaciones para esparcimiento. hecho, en
la comuna descansa la mayor parte de larespon-
sabilidad de la política del entretenímiento; es el
escalafón más próximo a los ciudadanos; debe
garantizar la creación de las instalaciones necesa-
rías, su funcionamiento y su animación. Recibe
subvenciones del Estado y de otras colectividades
locales y puede obtener bonificaciones de inrerés
sobre los préstamos que pacta. De todas maneras,
las subvenciones del Estado todavía van unidas a
una tutela técnica y administrativa que limita la
libertad de las comunas en la creación de sus íne-
talaciones, que por esta razón no siempre se
adaptan perfectamente a las necesidades de la
población local. La política para las díversíones
150 LAPOLITICA DEL ENTRETENIMIEN'1'O
que sigue un municipio depende del nivel de sus
recursos financieros y de la mayor o menor pri-
macía otorgada aestos problemas por las personas
elegidas. Los recursos financieros están en función
del número de habitantes (impuestos por casa
habitación, impuestos prediales) y de las empre-
SllIl establecidas en una comuna (impuesto profe-
sional). Algunas pequeñas comunas rurales no
disponen de medios suficientes para crear las ins-
talaciones mínimas (campos deportivos, cines,
etc.) y deben entonces asociarse a las comunas
de los alrededores para financiar proyectos comu-
nes. La falta de equipo para diversiones es un
factm adicional de empobrecimiento cuya impor-
tancia no siempre se toma debidamente en cuen-
ta. En el otro extremo ~ s t o s son los casos más
raros-', las pequeñas comunas con una vasta
zona industrial disponen de medios considerables.
Otro factor importante es que las comunas de
iguales ingresos tienen políticas más o menos
dinámicas en materia de diversiones. La voluntad
de promover las actividades de esparcimiento se
refleja, primeramente, en los documentos de
urbanismo, sobre todo en los planes de ocupación
de suelos (pos). Es indispensable tener el domi-
nio del suelo para la reservación territorial, para
la creación de zonas verdes o para la construcción
de instalaciones. Existe un problema de volun-
tad política, puesto que con demasiada frecuen-
cia no se respetan las normas mínimas cuando
podrían ser respetadas. Asimismo, las instalacio-
nes pueden ser más o menos numerosas; algunas
LA POU'rlCA DEL ENTRETENIM1ENlro 151
comunas ponen a disposición de sus habitantea
instalaciones de diversos tipos, desde un centro
cultural, la casa de la juventud, campos deporti-
vos, salas omnideportivas, áreas de descanso y de
esparcimiento, hasta las salas de reunión para
uso de las asociaciones. Pero sobre todo -y éste
es un aspecto fundamental en la política del
entretenimiento-, estas instalaciones son más o
menos selectivas o más o menos abiertas a todas
las categorías de la población. Algunas comunas
cuentan con instalaciones pesadas, complejas y
costosas que sólo benefician a minorías muy
interesadas de la población: los deportistas, los
aficionados a las actividades culturales, los esco-
lares, etc. A menudo estas instalaciones presti.
giosas excluyen a la gran mayoría de los que no
están iniciados en las prácticas del ocio. Por lo
tanto, se advierte que es esencial una pedago¡¡ía
de las instalaciones para la participación del
mayor número de personas. Las instalaciones
más ligeras -más numerosas y más extendidas-
como los campos de juego y las áreas pequeñas,
son más accesibles y ofrecen muchos usos a los
jóvenes, a las familias y a los ancianos, En
cuanto a lo cultural, un municipio importante
contaba con un centro cultural magníñco cuya
subutilización era una prueba patente de fracaso.
Gracias a la creación de casas de la cultura en los
barrios, más cercanas a los habitantes y a SUS
preocupaciones, se han podido programar
diversiones más adecuadas. El éxito de estas
casas no se hizo esperar; pero además, se incitó
1M LA pOLíTICA DEL ENTRETENIMIENTO
a sus participantes a utilizar el gran centro cultu-
ral, hasta entonces desierto. Así, tanto la
adaptación de las instalaciones como su anima-
ción, que constituye el objetivo de los profesio-
nales o asociaciones de diversiones, son criterios
importantes en la política del entretenimiento.
Por último, también los municipios pueden
promover una política de ayuda a la persona, al
proponer actividades de esparcimiento en
condiciones ventajosas para la gente de pocos
recursos, permitiéndole desplazarse y viajar por
un precio reducido, aplicando tarifas con descuen-
to para los espectáculos, etcétera.
LA FUNCIÓN DE LAS ASOCIACIONES
Las asociaciones tienen un papel importante en
la animación de las diversiones en la ciudad; el
bito de la política del entretenimiento se podría
medir con base en su poder y en el número de
sus socios. Son ante todo un lazo entre los habi-
tantes de las grandes ciudades, casi siempre aisla-
dos. Ahora bien, el desarrollar contactos sociales
es ya de por sí un entretenimiento. Estos contac-
tos favorecen el familiarizarse con las actividades
de esparcimiento y la difusión de las mismas,
puesto que ejercen un poder de entretenimiento
sobre los individuos que no se animarían por sí
mismos a participar en determinadas actividades.
Descansan en el principio de autoorganización
de un grupo y se prestan a proyectos de muy
diversas índoles: asociaciones deportivas, juveni-
LA POLmCA DEL ENTRETENIMIENTO 1153
les, de defensa del consumidor, de protección
del ambiente vital, etc. Son asimismo un enlace
indispensable entre el ciudadano y los poderes
públicos, y cuando la situación lo requiere, pue-
den funcionar como grupo de presión para hacer
valer el punto de vista de determinadas categorías
de la población. Muchos municipios se apoyan
en las asociaciones para estimular el desarrollo
de las diversiones por medio de una subvención
directa o de contribuciones "en especie" (aper-
tura de salas o de instalaciones), ya que per-
miten la democratización de las diversiones que
de otra manera no tendrían tanta difusión. Sobre
todo, propician una mejor integración social y
un mayor dominio del individuo sobre su amo
biente vital y sobre la organización de sus díver-
siones. De todas formas, la mayoría de las asocía-
ciones (auténticas) cuenta con medios escasos.
Algunas asociaciones nacionales gozan de sub·
venciones por parte del Estado, bajo la condición
de que tengan una utilidad pública reconocida.
Pero la mayor parte de las asociaciones locales
que no están estructuradas dentro del plan nacio-
nal deben conformarse con las módicas cuotas
de sus socios y con las subvenciones de su muni-
cipio; por lo tanto, son poco establesy dependen
mucho de la benevolencia de quienes las tienen
a su cargo. Esta situación explica el hecho de
que las asociaciones tengan poco movimiento en
comparación con otros países europeos. También
explica el aspecto desarrollo de las diversiones
colectivas frente a las individuales o familiares.
v. PERSPECTIVA DELAS DIVERSIONES
¿CUÁLES serán las diversiones de mañana o de pa-
sado mañana? ¿C6mo se repartirán el tiempo
de ocio y el tiempo de trabajo? Los errores que se
han cometido a este respecto invitan a tener
la mayor prudencia, Por ello hay que distinguir el
porvenir cercano del futuro a largo plazo. Es ra-
Zonable pensar que el porvenir a corto'plazo sení
la proyección de las grandes tendencias qua se
vWumbran ya en el comportamiento de ocio de
los franceses. En cambio, las previsiones a largo
plazo suponen la elaboraci6n de hip6tesis sobre
la evoluci6n global de la sociedad, de la cual el
ocio es s610 un aspecto, y por lo tanto son más
aleatorias.
lAEVOLUCIÓN PROBABLE
A cono plazo, es decir, para-dentro de unos diez
o quince años, no pueden esperarse modifica-
ciones importantes en las actividades o el tiempo.
de ocio. De cualquier manera, varios factores nos
llevan a pensar que el proceso de reducción del
tiempo de trabajo deberá acometerse pr6xima-
mente. En prinier lugar, todos los sindicatos fran·
CéIIéS se han adherido a esta reivindicaci6n, Que
ahora se presenta como primordial. En segun.
154
PERSPECTIVAS DE. LA8DIVERSIONI!lS 1515
do lugar, ya empiezan a realizarse negociaciones
sobre este punto entre los patrones y los sindica·
tos, con el consenso de los poderes púb\iéoll.
Además, la situaci6n de desempleo estructuJal
actúa a favor de una mejor repartici6n del tíem-
po de trabajo entre la población activa. Estetelllll
está en el orden del día en la Asamblea europes,
lo cual es un factor decisivo, ya que una redue-
cíón unilateral del tiempo de trabajo en W1 solo
país de la Comunidad disminuiría la competitivi.
dad en la exportaci6n de los productos de ese
país. Por lo tanto, resulta indispensable unaeuer-
do europeo, y 'es muy probable que se \legue a
él a corto plazo; A esto se agrega el hecho de. Que
la reducción del tiempo de trabajo encuentra cada
vez más eco entre los asalaríados, puesto que por
primera vez los sondeos indican que la mayorÍ#
de éstos preferiría una reducción del tiempo de
trabajo a un aumento salarial. Es como si la crisis
les hubiera hecho perder todas las esperanzas en
un aumento significativo del poder de adquisi-
eíón y los incitara a buscar una compensaci6n en
el aumento del tiempo libre. En todo caso, la re-
ducci6n del tiempo de trabajo será Iímítada, Se
habla de una disminuci6n del tiempo de trabajo
legal a 35 horas por semana o bien de conceder
una quinta semana de vacaciones pagadas, que
viene a ser más o menos el equivalente en térmi-
nos de una reducción anual. Pero esto provocaría
una organizaci6n diferente de las diversiones; en-
tonces, ¿se daráprimacía a las diversiones coti-
dianas oa las de los períodos largos de vacaeío-
151l DE LAS DIVERSIONES
nas? La prolongación de las vacaciones largases
poco deseable por diversos motivos. En primer
IllgllI',las infraestructuras turísticas estarían satu-
mdas en ese período; en segundo, sería perjudi-
cial para la actividad económica, que ya se parali-
za durante cuatro semanas, y en tercero, sería
nocivo para los propios salarios, pues según un
sondeo realizado en octubre de 1978. sólo el
13% de los franceses se pronunciaría a favor de
esa solución. La reducción del tiempo diario
de trabajo, que equivaldría a una hora según lahi-
pótesis de las 35 horas, tampoco tiene mucha
aceptación. De hecho es demasiado leve como
para permitir que los trabajadores adopten nue-
actividádes de entretenimiento. Parece que la
preferencia general es la multiplicación de las mi-
nívacacíones a lo largo de todo el año, o bien
la prolongación de los fines de semana. Los fines
desemana o las vacaciones cortas permiten una
verdadera ruptura con el ritmo cotidiano impues-
to pOr el trabajo y los transportes: permiten huir
de la ciudad y disponer de un tiempo más contí-
nuado para realizar diversas actividades de espar-
Cimiento. A fin de cuentas, la distribución del
'tiempo de trabajo y el tiempo de ocio a nivel de
las empresas o del ramo se irá reglamentando cada
\fez más con base en la extensión de los horarios
móviles. A un plazo más largo, los propios asala-
riados podrán elegir la distribución de su tiempo
de oeío, respetando ciertas reglas indispensables
para el buen funcionamiento de la empresa, úí
como una asistencia mínima diaria y un perí*
PE:RSl'ECTIVAS 0Ii:. LAS l>IVERSIORl!lS 157
máximo de vacaciones una vez al año. A corto
plazo puede esperarse: que se mantengan los ho-
rarios cotidianos de trabajo, si bien éstos se redu-
cirán un poco en los sectores en los que el traba-
jo es particularmente fatigoso: una prolongación
de los fines de semana y sobre todo de las mini.
vacaciones en ocasión de las fiestas o los "puen-
tes", y una relativa estabílídad de las vacaciones
largas de verano, aunque reducidas en atas de
una mayor fragmentación de las vacaciones cuan-
do la mayoría de las empresas renuncie al.cierre
anual.
El futuro aumento del tiempo libre será tamo
bién resultado de la reducción de 'la edád de jubi·
lacíón, La jubilación a los 60 años con pensíén
completa es un objetivo muy cercano. Pero
aquí, como en el caso de la distribución de las
vacaciones, toda medida autoritaria. y uniforme
es muy mal recibida, Suecia, que había empren-
dido la reducción de la edad de la jubilación.
tuvo que dar marcha atrás y permitir seguir
trabajando a las personas que lo deseaban. En
efecto, el brutal paso de la actividad constante a
la inactividád total suele ser perjudicial para el
equilibrio psicológico del individuo. El sistema de
jubilación a la carta o, mejor aún, de retiro
progresivo parece ser preferible, y probable--
mente se generalizará. La apertura de los dere-
chos de jubilación se reflejará más bien en la
posibilidad de proseguir una actividad profesio-
nal con menor intensidad. De cualquier manera,
no hay duda de que la evolución demográfica
·que conduce actualJitérite al rápido envejecimien-
to de la población francesa no permitirá que se
reduzca mucho la edad .de la jubilación. A
un plazo más largo, el asalariado seguramente
podrá elegir con bastante libertad sus períodos de
actividad e inactividadj- así podrá disfrutar en
plena juventud de períodos largos de inactividad
al estilo del año sabático, siempre y cuando se
jubile más tarde o cumpla, en su vida con un nü-
mero mínimo de años de actividad global.
Lareduccíón global del tiempo de trabajo ne-
:cesariamente irá acompañada de ciertos arre-
*"OS en la distribución entre el trabajo y el ocio,
en los que el asalaríado tendrá una intervención
vez mayor. En el fondo, será esta dístribu-
Ción libre, más que la reducción neta del tiempo
de trabajo, el factor que más influya en las diver-
Iliones futuras.
¿Cuáles serán estas diversiones? Las díversío-
lI.escotidianas evolucionarán poco, ya que no au-
Jllllntará mucho el tiempo libre diario. Las aetíví-
dades·familiares seguirán siendo el pilar principal
''de las diversiones cotidianas. Además, el 53 %de
los franceses afirma que en caso de que aumente
libre, lo dedicarán ante todo a su vida
'fmiJiar, Esta tendencia se verá reforzada por la
ljiwtiplicaeión de las diversiones "en casa".,No
cesa el notable aumento de los gastos en insta.
Iacíones. de esparcimiento para uso de los par-
tíeulares; la velocidad a la que se está difundiendo
latelevísión en color es prueba de ello. El
'deSarrollo de la inforinática dará lugar a nue6
usos de la televisión. Los aparatos .magnetos-
cópicos y"de .alta fidelidad para grllba!' y repto-
ducir seguirán en aumento. Así, se desarrollarán
"una electrónica y una inforinática de entreteni-
miento" que ocuparán un lugar cada vez másiin'
portante en el tiempo de ocio familiar.
Pero las diversiones que progresarán más pipie
damente serán las de corta duración, en los fines
de semana o en las minivacaciones. Cuanto más;
si se piensa que para el año 2000 casi toda lapo-
blación francesa tendrá un estilo de vida urbano.
Se puede prever, entonces, que se mUltiplica.
rán las casas de veraneo, que aumentarán cOl!.liÍ.
derablemente los paseos turísticos de corta
ción (las estancias en los albergues rurales o eni"
montaña, etc.), y que babrá una demanda
ciente de diversiones al aire libre. Se observará
un auráento considerable en la utilización de las
áreas recreativas y de descanso en un medio ria..
tural. Lo mismo sucederá en el caso de las activi·
dades deportivas de esparcimiento al aire libre.
La curva de crecimiento de la navegación de pía-
cer es ya un buen ejemplo; asimismo, los recorrí-
dos a pie y de todo tipo cobrarán un meyor.auge
que el que tienen abora. Lo mismo el deporte en
SU aspecto más institucionalizado, como lo prue-
ba la afluencia de nuevos miembros acredítadoe-
a la mayoría de las federaciones deportivas. Sin
duda alguna, las actividades de esparcimiento al.
aire libre y ligadas a la calidad del ambiente ocu-
pará un lugar cada vez más importante en el tiem-
po .de Ocio. En cambio, parece poco probable
1.60 PERsPIlCTlVAS DE' LAS DIVERSIONES
que las actividades culturales lb! entretenimiento
sigan una evolución similar.· La asistencia a espec-
táculos culturales aumenta poco. El más popular
de ellos, el cine, ha sufrido una grave crisis con el
surgimiento de la televisión, y sólo registra un
aumento moderado. Las actividades sociocultu-
rales que se organizan en .los centros culturales
de los municipios sólo se dírígen a un público re-
ducido que difícilmente crecerá, a. pesar de la
iniciativa de ciertas ciudades para rehabilitar una
cultura más popular.
Sin 'duda, las diversiones sociales, de relación
y asociativas progresarán más rápidamente, sobre
todo en el marcode la organización de actividsdes
deportivas y al aire libre. Pero de.berán enfrentar
'lacompetencia de las actividades predominante-
mente individuales o familiares. Porque, en térmi-
nos generales, la individualización de las prácticas
del ocio tendrá preponderancia sobre las prácti-
eas colectivas o de grupo. A corto plazo, la exten-
sión de las actividades sólo conllevará un aumento
leve de la actividad social del individuo o de su
capacidad de "convivir", y la atomización de la
soeíedad seguirá siendo la norma en la esfera de
las diversiones, como en todas las demás.
LAs HIPÓTESIS PORVENIR
Se pueden plantear muchas hipótesis a largo plazo
sobre el porvenir de las diversiones. Aquí sóll"l!El
tratarán a grandes rasgos, dos PQSibilidadesiltx-
Íiren\asQue ilustran las tendencias JllOfund_"
PERsPIlCTlVAS DE' LAS DIVERSIONES 1&1
eontradietoríes, a la vez de una socíedad enmu-
tacíón,
La' primera posibilidad es la más plausible, PQl-
que no supone una transformación seeíal impor-
tante en la vida de trabajO ni en la vída de oete,
Descansa, primeramente, Sobre la hfp6teBis de un
crecimiento económioo mayor que el que se da
en la actualidad. En este contexto, la crisis ten·
dería a atenuarse con la "norma!ización"de las
relaciones' entre los países industrializados y los
países en vías de desarrollo y sobre todo los paí-
ses petroleros, y también con el surgimiento de
innovaciones que abran nuevos mercadotl llaril
ese crecimiento. Los sectores de la electr6n!eay
la informática son dos ejemplos. Estas innovacio-
nes beneñeíarían a lasilldustrias de
to, las cuales tendrían un papel cada vezmásim·
portante paramantener el crecimiento continuO'.
Porque los bienes para diversión no cesarán de
aumentar, ya sea en el sector automovilístico, en
el de la electrónica para entretenimiento o bieb
en la proliferación de aparatos de todo tipo des-
tinados a "OCUpar" el tiempo de ocio. Sepodrá
comprobar una evolución aimilar (y ya se adVter-
te) en el ámbito de los servicios. Cada vezhab1li
más especiaIiatas del entretenimiento queinter-
vendrán realizando las funciones que hasta ahata
desem}>éñabael propio individuo o lacolectívidad
(animación, re1acionessociales,. etc.). En una
perspectiva de este tipo, el ocio quedará reducido
a úna simple función de consumo; se conaumi-
r4í1' bienes y' servicios de entretenimiento.
Se esboza una .evó1w;i6Jtsirnllar en elterreno
é<lucativo, cultural y médico. Prueba de esto son
el consumo excesivo y patológico de medíeamen-
tos y el surgimiento de microcomputadoras que
permiten un autoexamen médico en cualquier
momento, Bajo esta hipótesis, el cielo produc-
clón-consumo cobrará un nuevo vigor al penetrar
dominios que todavía no están muy sujetos al
Sector mercantil. Así, la orientación de las diver-
siones futuras dependerá de' la iniciativa de las
empresas privadas, de la industria'productora de
entret!!lúmiento. A la larga, todas las diversiones
se irán mediatizando poco a poco con aparatos
Cada vez más perfeccionados que reclamen sin ce-
:. nuevos especialistas. Desde este panorama, la
reducción del tiempo de trabajo seguirá siendo lí-
mitada para mantener un alto nivel de produc-
eíón, Por su parte, el desempleo tecnológico se
ampliará con la automatización de las tareas de
JROducci6n, así como de los trabajos de oficina.
A la larga puede resultar una situaciónsocialmen-
. te explosiva de la yuxtaposición de un elevado
'nivel de desempleo y las actividades de esparci-
miento onerosas por estar sometidas al sector
comercial•
. La segunda posibilidad se apoya en hipótesis
de <lesarrollo económico opuestas a las anterio-
.;res•• hevé, sobre todo, un crecimiento moderado
que, en virtud de la coyuntura intemacionaly
de la debilidad de las economías occidentales, no
llegará a igualar el ritmo de crecimiento anterior
a t973. Debido a las escasas posíbílidadesde-au-
mentodel poder adquisitivo, Illi!acentuará l••p.e-
sión. de'los sindicatos y de los.trabajadores asata'
ríados en su conjunto para obtener más tiempo
libre. En este contexto, el crecimiento económi-
co provendrá no tanto de que se mantenga el tra-
bajo intensivo o de un nuevo impulso en las In-
versiones como de las economíes que puedan
realizarse en el terreno de la energía o de las ma-
terias primas. Habrá que pensar en la reducción.
del derroche de recursos l1\i.tur8les, cuyo costo
económico nos negamos a evaluar y tendreúKIs
que pagar algún día. También, en el aumento de
'la duración de los productos-que hoy en día se
fabrican para durar lo menos posible y que lt(J
pueden repararse porque su caducidad se,
grama desde el momento de su fabricación.l;n
resumen, a falta de una producción más
sa, será posible producir mejor. Esto permit;iría
mantener un nivel moderado de crecimiento,
reduciendo a la vez considerablemente la dura-
ción del trabajo. Un ensayo, con todo bastante
te6rico, demuestra que en un sistema como ése
podría reducirse el tiempo de trabajo a dos horas
diarias. Cualquiera que seala disminución efecti·
va del horario de trabajo en esta segunda posíbí-
lidad, el tiempo libre será superior al tiempo de
trabajo. Ciertamente, un vuelco de este tipo ten-
drá repercusiones importantes en el comporta-
miento del ocio. Por una parte, las actividades de
esparcimiento seguirán estando ligadas al consu-
mo de objetos producidos por las industrias del
entretenimiento. Pero, contra lo que ocurriría en
~ posibilidad antllI.'iot', esta f90na de ocio ~ ~
apenas una peqlleiia parte del conjunto de activ¡.
dades de esparcimiento, porque sus objetos se
producirían en cantidades menores y porque el
tiempo de ocio seria muy superior según esta hi-
pótesis. Resultarán más importantes las diversio-
nes que requieren de pocas instalaciones y de po-
cos pstos y que se basan esencialmente en las
actividades culturales, de relación o de contacto
con la naturaleza. /\Sí, se pasará del consumo de
objetos al consumo de tiempo libre. Esta gran
fi.acción de tiempo liberado ofrec\l.rá entonces
al individuo la posibilidad de producir por sí
mismo sus diversiones. Diversiones que no esta-
rán sujetas a las Industriales ni a la presión publi-
eltaria que éstas ejercen, sino que resultarán de
\l1)li. toma de responsabilidad individual o colee-
tiVa del tiempo de ocio. Será necesario crear aso-
claclones cooperativas o 'grupos de ayuda mutua
pan! l l e ~ a cabo actividades de esparcimiento
colectivas. Poco a poco se extenderá este sector
del entretenimiento a otros sectores que depen-
den abara del sector mercantil. De modo que po-
demos imaginal que estas asociacionea realizarán
una serie de obras como la construcción de casas
de veraneo la renovación de departamentos, etc.
Entonces ~ utilizará una parte del tiempo libre
para brindar servicios. colectivos, o bien cada
miembro participará en función de SUS aptitudes
y sus gustos. Al lado del circuito mercantil se des-
anollará un sistema de servicios colectivos apo-
yado en el trabajo voluntario. El tiempo de ocio
PERSPIlCTlVAS DE' LAS DIVERSIONES 16i>
será así un tiempo de trab.,¡o libre basado en las
necesidades de la colectividad y fundado sobre
relaciones de cercanía.
Sin duda, esta perspectiva se nos presenta como
muy utópica y muy difícil de imaginar en un
mundo regido por la presión del tl'abajo. Peto
esto no impide que ya las asociaciones y las coo-
perativas estén cumpliendo funciones de produc-
ción al servicio de sus socios. Podrían dl!llQ1'ollar-
se más todavía en vista de que es impo.tbJe pan!
las empresas privadas y las sociedades anónimas
responder a ias necesidades reales del individuo,
sobre todo en lo tocante a las diversiolles. ¿Culil
de estas dos posibilidades se transformará en tea-
lidad? Ciertamente, no podemos saberlo; P(jr
abara ambaaaon verosímiles, al igual que todII
las posibilidades intermedias; pero, aunqqe en
formas opuestas, una y otra demqestran qqe la
evolución de ludiversiones es sin duda una clave
para el futuro.
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du Seuil. 1977•
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T. V_, Théorie de la e/asse de loisir, París, Edilillns
Gallimard, 1970.
166
Ill11LIOGRAF'ÍÍ\ SUMARIA 1.67
,REVISTAS
Apres--demain, uTravail et loisír", 1972.
, "Le sport", febrero de, 1977.
Communications, "La politiqueeulturelle".
Introducción
ÍNDICE
7
Un problema de definición . . . . . . . . . . . . 7
Un problema social. . . . . . . . • . . . . • . . . . 9
Evolución de la(unción econémlea del ocio,
98; Loa gastos de ocio de los Cranceses.l01;
El ocio: ¿consumo o enajenación?, 104.
I. Las concepciones del ocio 16
La génesis del ocio 16
Loa griego. y la sociedad, 16; En 1.. eccte-
dad.. preindultrialea, 18; El ligio x'X y l.
negaci6ndel. ocio, 19
Características del ocio moderno ... 25
El acrecentamiento del tiempo libre, 25:
La reducci6n del tiempo de trabljo. 32
Relación entre trabajo y ocio • • . . . . 40
La Innuencladel aobre el ocio, 40;
La irlnuencladel ocio en el 62
La relaci6n entre el trabajo y el ocio
en los pa{IleS del Este 69
U. La funciona del ocio ........•.• 75
Las funciones peicosociol6gicas del
ocio . 'o • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 76
169
170
ÍNDICE
La función del detcanso, 76; La función de
diversión, 79; La función de desarrollo, 84
Las funciones sociales del ocio .. . . . 87
La función de sociabilidad, 87; La función
simbólica, 90; La función terapéutica, 94
La función económica del ocio. . . . . 97
Evolución de la función económica del ocio,
98¡ Los gastos de ocio de los francese&,lOl;
El ocio: ¿consumo o enajenación?I 104.
III. Las prdcticas del ocio . . . . . . . . • . .. 108
Actividades físicas de esparcimiento. 108
Actividades prácticas de esparcimien-
to . '.' " . . . . . .. . . . . .. 115
Actividades culturales de esparci-
miento , . . .. . .. . . .. . .. 117
Actividades sociales de esparcimien-
to .. .. . . . . . . .. . . . . . . . . . .. . . .. 126
La poUtica del entretenimiento .... 131
El nacimiento de una política: 1936 132
Acciones del Estado .. . . . . . . . . . .. 135
El aprovechamiento del espacio, 136; El
aprovechamiento del tiempo, 144
La acción de las colectividades loca-
les. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 148
La funci6n de las asociaciones 152
V. Perspectiuas de las dluersiones 154
La evolución probable 154
Las hipótesis para el porvenir. . . . .. 160
Bibliograf(a SUmIlI"ÚJ ••••••••••••••••• 166

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