MILITANTE
PARA UNA INTERCESiÓN
INSTRUCCIONES
Prólogo de C. Peter Wa
CINDYJACO
c. Peter Wagner
Seminario Teológico Fuller
"No conozco ningún otrolibro como este".
Cindy Jacobs. u
denta de «G n r I
sl ón» y mi mbro
Ejecut ivo d la m j
Nacional de la Oraci n. r II z
extensos recorridos ens ndo I
poder de la intercesi ón. Participó
en el 11 Congreso de Evangeliza-
ción Mundial en Lausana. Suiza, y
f ue c oordi nadora del primer
equipo de oraci ón intercesora
de 24 horas en Urbana / 1990 de InterVarsity. Vive con su
esposo Mike y sus dos hijosen Weathe rford, Texas.
Estas lecciones de estrategia serán muy útiles a todos los
q ue quieran inc or porar se a la batalla espi ritua l.
Contienen orientaciones sobre cómo organizar y dirigir
grupos de oración en la iglesi a local.
E
st á surgiendo todo un ejército de personas cuya
arma más formidable es la intercesi ón, dice Cindy
Jccobs. "Invaden" países y los movilizan por medio
de sus oraciones. Están participando en la batalla espiri-
tual. Por doquier los cristianos asaltan las fortalezas del
enemigo y los expulsan de las posiciones de dominio que
han ocupado.
I SBN 0- 88113-145 - 8
'tú'EDITORIAL Bf:fANIA 1 11 1I
9 780881131451 >
MILITANTE
INSTRUCCIONES
PARA UNA INTERCESiÓN

LAS
PUERTAS
DEL
ENEMIGO
CINDY JACOBS
Prólogo de C. Peter Wagner
tl1EDITORIAL BETANIA
© 1993 EDITORIAL BETANIA, INC.
9200 S. Dadeland Blvd., Suite 209
Miami, FL 33156
Título en inglés: Possessing TheGates 01 theEnemy
© 1991 by Cindyfacobs
Publicado por Chosen Books
ISBN: 0-88113-145-8
Traducido por Erma L. Swindoll de Ducaea
Reservados todos los derechos.
Prohibida la reproducción total
o parcial de esta obra sin
la debida autorización
de los editores.
Impreso en E.E.U.U.
Printed in U.5.A.
Dedicatoria
Dedicado a mi amante esposo, Mike,
a mi hija, Mary,
y a mi hijo, Daniel.
Reconocímíentos
Este libro ha sido posible gracias al amor, las oraciones y
el apoyo de muchos amigos especiales. En primer lugar,
deseo agradecer al Señor por ayudarme a realizar algo que
pensaba que me sería imposible... iescribir este libro!
El Señor utilizó varias personas muy especiales para ense-
ñarme cómo escribir Conquistemos las puertas del enemigo.
C. Peter Wagner ha sido mi mentor. Verdaderamente píenso
que este libro no habría sido escrito sin el aporte de su
sabiduría y sus consejos. Mi buena amiga, Doris Wagner,
siempre ha estado presente tanto para ofrecerme su consejo
práctico como para ser mi amiga en el campo de batalla.
Por supuesto que mi esposo, Mike, siempre me ha estimu-
lado. Cuando sentía que no podría cumplir con este proyec-
to, él se sentaba para orar y hablar conmigo, y me ofrecía de
su gran sabiduría. A menudo hemos bromeado sobre otros
autores que agradecen a sus familias en sus reconocimientos
por las comidas que han tenido que omitir. (¿Mike, estás
leyendo esto?)
También hay que felicitar a Mary y Daniel, mis hijos, por
amar a su mamá durante el tiempo que llevó escribir este
libro. Ellos son unos de mis mejores compañeros de oración
ya menudo me han animado para que siguiera adelante.
8 Conquistemos las puertas del enemigo
Mi madre, Eleanor Lindsey, ha trabajado fielmente escri-
biendo el manuscrito a máquina y ha dedicado horas a la
lectura y a la corrección de estilo. j Gracias, mamá! Has
cumplido con creces tu deber. También agradezco a Thomas
Lindsey por su labor de corrección.
Becky Wagner merece un agradecimiento especial por
introducir el manuscrito en la computadora. Siendo mi
asistente administrativa, la delicadeza demostrada al cumplir
con su función es un ejemplo cristiano.
Me faltan palabras para expresar adecuadamente mi grati-
tud hacia los compañeros de oración de «Generales de
intercesión», quienes han ayunado y orado, a la vez que me
han amado, al volcar mis necesidades en nuestra carta de
oración por este libro. Agradezco también a los grupos en las
iglesias que han dedicado un tiempo específico cada semana
para orar por mí para que pudiera cumplir con los plazos de
entrega del manuscrito.
jane Campbell, editora de Chosen Books, me ha dedicado
su atención en momentos de enorme frustración para mí. El
hecho de escribir un libro, sin haber recibido enseñanza
formal al respecto, ha creado una gran curva de aprendizaje
para mí. Ella contestó con paciencia mi gran cantidad de
preguntas.
Agradezco a Ann McMath por su habilidad editora que es
un don de Dios. Es un gozo trabajar con ella.
En último lugar, sin que eso le reste importancia, deseo
agradecer a los miembros de Trinity Church of Weatherford
y a mi pastor, Don Connell. Ellos han orado por mí, nos han
traído comida y han sido un tremendo apoyo. Gracias, Ann
y Margarita, por limpiar nuestra casa. Ha sido maravilloso
asistir a una iglesia donde raramente pasaba un domingo sin
que alguien me preguntara: «Cindy, écómo va el libro? ¡Esta-
mos orando por til- ¡Gracias al Señor por este singular
conjunto de creyentes!
Contenido
Prólogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 11
Introducción " 15
1. Llamado a la intercesión " 19
2. Generales ele intercesión . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 31
3. El principio del corazón limpio. . . . . . . . . . . . . .. 39
4. Los ejecutores " 49
5. El ministerio de la intercesión " 65
6. El don de la intercesión " 77
7. Líderes de oración " 89
8. El lenguaje de la intercesión 101
9. Las manifestaciones de la intercesión 127
10. Intercesión a lo loco 143
11. Intercesión profética 167
12. Compañeros personales de oración 181
13. Alabanza intercesora 201
14. Intercesión colectiva 225
15. Vigilias y caminatas de oración 241
16. Conquistemos las puertas del enemigo 259
Prólogo
Noconozco ningún otro libro como este.
Durante los años que he dedicado a la investigación de la
oración he estado cuidadosamente formando una biblio-
grafía de títulos significativos referentes al tema, tanto clási-
cos como contemporáneos. Ninguno de los 39 libros, acu-
mulados hasta el momento en mi lista, llega a aproximarse
siquiera al contenido de Conquistemos las puertas del ene-
migo.
Tal vez no ha sido posible escribir anteriormente, un libro
como este. Puede ser que muchos cristianos, y aun grandes
segmentos del cuerpo de Cristo, aún no estuvieran prepara-
dos para él; pues no es leche de la Palabra, es carne, y se
necesita cierto graelo ele madurez cristiana para poder dige-
rirla adecuadamente. Pero en estos días, Dios ha estado
haciendo cosas fuera de lo común, que cruzan las fronteras
de las distintas tradiciones eclesiásticas, 10 cual está produ-
ciendo una madurez nueva y fresca en el área de la oración.
Verdaderamente nos encontramos inmersos en el mayor
movimiento ele oración del que se tenga memoria, al menos
en nuestros tiempos, y es posible que sea el mayor desde
hace siglos. Este comenzó, alrededor de 1970, según lo que
he leído en la historia. Desde entonces, los movimientos de
12 Conquistemos las puertas del enemigo Prólogo
13
oración, los ministerios de oración, los líderes de oración, la
oración por las ciudades, las conferencias de oración, los
programas de oración de las iglesias locales y los libros sobre
la oración se han ido multiplicando cada vez más. Existe un
crecimiento, de la oración, en cantidad y en intensidad que
atraviesa las barreras regionales y denominacionales, lo cual
ha maravillado a algunos líderes cristianos.
Es por esto que siento que gran cantidad de cristianos
ahora están listos para recibir las enseñanzas de CindyJacobs
acerca de la intercesión.
Cindyjacobs formó parte de un grupo de cincuenta inter-
cesores, renombrados internacionalmente, seleccionados
especialmente para participar de una vigilia de oración de 24
horas durante el Congreso Lausana 11 de Evangelismo Mun-
dial llevada a cabo en Manila en el verano del año 1989. Este
fue un congreso extraordinario y estoy completamente con-
vencido que se debió en gran parte a la poderosa intercesión
generada en esa suite del hotel. Fue muy significativa la
apertura visible del movimiento Lausana, mayormente evan-
gélico, para incluir a pentecostales y carismáticos a todos los
niveles. Aproximadamente la mitad del equipo de oración
era de extracción evangélica tradicional y la otra mitad era
de extracción carismática. Como era de prever, los miembros
de cada grupo entraron con cierta aprehensión, preguntán-
dose cómo podrían relacionarse con los otros. Pero, para
deleite de todos, una vez que se encontraron delante del
trono de Dios, no hubo diferencias notables. Todos sabían
cómo hablar con Dios, cómo oír a Dios, cómo animar y
reforzar el uno al otro, y cómo regocijarse a medida que Dios
respondía a la oración.
Cindy pertenecía al grupo de tradición carismática, pero,
especialmente a partir de Manila, gran parte de su ministerio
se ha desarrollado entre los evangélicos tradicionales. Ella
dirigió el grupo de intercesión de la convención misionera
de Inter Varsity Christian Fellowship Urbana '90; se ha
unido al equipo de Iiuangelismo de cosecha de Ed Silvoso
para ministrar en Argentina; y es una participante altamente
apreciada del grupo de oración de mi esposa, Doris, y mío,
que está compuesto por dieciocho compañeros de oración.
El hecho de conocer personalmente a Cindy me garantiza
que Conquistemos las puertas del enemigo es un mensaje
ungido para todo el cuerpo de Cristo.
Siete características se combinan para colocar a este libro
un punto por encima de muchos otros.
Es personal. Cindy J acobs es una sobresaliente mujer,
esposa, madre, maestra, aprendiz, predicadora e intercesora.
Para Doris y para mí es un honor que ella sea una de nuestras
amigas más cercanas. Al leer este libro llegarás a conocerla
bien como una persona sin pretensiones, que comparte
tanto la risa como las lágrimas, la victoria y la derrota, todo
esto en un marco de transparencia e integridad.
Es bíblico. A pesar de no ser una serie extendida de
sermones ni un estudio bíblico, a lo largo del libro Cindy se
esmera por relacionar cualquier cosa que enseñe con las
Escrituras. Ella anhela fervientemente examinar todo lo que
dice y hace a través de la Palabra de Dios.
Contiene información actual. La autora se mueve mucho
dentro de su país e internacionalmente, cruzando barreras
denominacionales y con muchos de los ministerios activos
de oración. Posee gran conocimiento de lo que está suce-
diendo en el mundo actual, como podrás ver por los nom-
bres y los lugares que menciona, y los libros a los que hace
referencia.
Es compasivo. Los temas tratados en este libro a menudo
están en las fronteras de la experiencia eclesiástica, donde
para muchos será difícil acomodar las nuevas ideas a sus
patrones de pensamiento más tradicionales. Cindy está al
tanto de esta realidad y por eso los trata con delicadeza en
lugar de ser dogmática.
Es analítico, Sin ánimo de rebajar a nadie, debo decir que
algunos intercesores dan tanta importancia a la intuición y a
los sentimientos, que les resulta casi imposible analizar o
14 Conquistemos las puertas del enemigo
explicar lo que están haciendo. Cindy es una de esas raras
personas que logran equilibrar la intuición con el entendi-
miento de tal manera que aclara a otros lo que Dios está
haciendo en y a través de ella.
Espráctico. Es un manual. Es un libro del tipo de los que
te dirá no sólo lo que debe hacerse, sino también cuáles son
los pasos a dar para asegurarse que pueda ser logrado.
Es motivador. Tal vez seas de los que piensan que de todas
las actividades cristianas la oración es la más aburrida. Cuan-
do leas este libro, verás una dimensión de oración que te
motivará para entrar en acción. Es posible que acabes orando
como nunca antes.
Esto es lo que me ha pasado a mí. A través de CindyJacobs,
tanto Doris como yo, nos hemos abierto para permitir que
Dios haga cosas nuevas por medio de nosotros, cosas que no
sabíamos que eran posibles. Conquistemos las puertas del
enemigo es un libro que no sólo recomiendo a mis amigos,
sino que exijo que lean mis alumnos del Seminario Fuller.
C. Peter Wagner
Seminario Teológico Fuller
Pasadena, California
Introducción
Aalgunos les puede parecer que Conquistemos las puertas
del enemigo es un título fuera de lo común para un libro
sobre intercesión. El mismo proviene de Génesis 22.17-18:
«... de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla
del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus ene-
migos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de
la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz» (Reina-Valera).
Esta poderosa promesa fue dada a Abraham en referencia a
su simiente. Nosotros, la iglesia, somos la simiente espiritual
de Abraham, por lo tanto esta promesa de poseer las puertas
del enemigo, nos concierne a nosotros hoy día. Las puertas
del infierno no prevalecerán contra una iglesia que ore.
La actual iglesia, dedicada a la oración, se levanta con
fuerza militante para poseer la tierra prometida de nuestras
naciones. Conquistemos las puertas del enemigo es un ma-
nual de entrenamiento para el ejército de oración de Dios.
Este manual es necesario porque se está derramando un
tremendo espíritu de oración sobre todo el mundo. Gru-
pos de oración intercesora están surgiendo en todas
las naciones. «Generales de intercesión», el ministerio que
I )ios nos ha dado a mi esposo y a mí, se asemeja a un centro
16 Conquistemos las puertas del enemigo Introducción
17
de una red de operaciones de nuevas estrategias relaciona-
das con la intercesión. Hemos recibido informes de interce-
sores que hacen cosas como ir a los centros bancarios mun-
diales para orar. Algunos van con regularidad a los edificios
de gobernación de sus estados. Otros han viajado hasta el
punto más norteño posible, en trineo tirado por perros. Hay
grupos que se han reunido en Wall Street para orar por la
economía americana.
iEste movimiento de intercesión es poderoso y emocio-
nante! Como sucede, con cualquier nuevo movimiento de
Dios, hay mucha necesidad de enseñanza. A través del estu-
dio de avivamientos de oración del pasado, percibo la nece-
sidad de resguardar esta visitación actual del error y el
engaño.
Al prepararme para escribir este libro fui a muchas libre-
rías, en varios lugares, buscando material de investigación de
una naturaleza práctica. Muchas de ellas tenían una gran
sección dedicada a la oración, pero poco y nada sobre la
intercesión. Los libros que sí hallé referentes al tema de la
intercesión, tristemente carecían de guías prácticas.
Originalmente había pensado escribir un libro simple-
mente para advertir sobre prácticas inconsistentes o desequi-
libradas que surgían en grupos de intercesión. Sin embargo,
un día Peter Wagner me sentó en su estudio en Altadena,
California, y me desafió a expandir el objetivo de este libro
hasta incluir a la intercesión en su totalidad. De esta conver-
sación nació la visión para escribir Conquistemos las puertas
del enemigo en la forma que ahora se presenta.
¿Quién se beneficiará de la lectura del mismo? Conquiste-
mos las puertas del enemigo ha sido escrito con un ancho
pincel para incluir tanto a los que se inician como interceso-
res como a los que son líderes maduros. Pastores y líderes
en el ministerio podrán cosechar a través del estudio de las
secciones prácticas escritas para ellos.
Una de mis frustraciones más grandes, cuando era una
joven intercesora, era el hecho de no tener con quién con-
versar sobre la intercesión a un nivel práctico. Realmente no
sabía con seguridad si estaba «dando en el blanco» con mi
oración o si me encontraba totalmente fuera de foco. Este
libro se inicia con unos capítulos dedicados a los que tienen
esta misma frustración. He procurado, en los primeros capí-
tulos, abrirle mi corazón a los interesados en el llamado a la
intercesión. Me he esforzado por recordar las numerosas
preguntas que brotaban dentro de mí, cuando experimenta-
dos guerreros de oración se tomaban el tiempo de escuchar-
me. Ya que no puedo hablar con cada uno, de forma indivi-
dual, he intentado dirigirme a ustedes como si estuviésemos
sentados alrededor de una mesa y me hicieron muchas
preguntas acerca de la intercesión.
Como este libro ha sido inspirado por la experiencia de la
vida, podrán ver una transición al pasar de un capítulo a otro,
a medida que crecía y el don maduraba. A decir verdad, la
experiencia de querer analizar el proceso por el cual me llevó
el Señor, desde ser intercesora hasta llegar a ser líder de
oración, ha ampliado grandemente (y me quedo corta) mi
panorama. Como dice Peter Wagner, no suele darse con
frecuencia que los intercesores analicen lo que Dios hace en
sus vidas; están demasiado ocupados dedicados simplemen-
te a la oración. Al redactar este libro, me sentaba frente a mi
máquina de escribir día tras día y oraba: «Señor, muéstrame
tus caminos en la vida de un intercesor. ¿Cuáles son las
trampas que el enemigo coloca frente a las personas cuando
interceden? ¿Qué cosa puedo expresar que les pueda evitar
angustia?»
Para escribir los capítulos, referentes al lenguaje y a las
manifestaciones de la intercesión, hablé con numerosos
intercesores para tratar de definir lo que ellos entendían por
ciertas palabras que suelen utilizar tales como: atar, desatar
y orar con esfuerzo. Además, muchos me llamaron para
relatarme tristes historias de errores crasos y de problemas
en los grupos de intercesión.
18 Conquistemos las puertas del enemigo
En el capítulo referente a la intercesión colectiva encon-
trarán varias percepciones prácticas recogidas de algunos de
los generales de Dios que conducen la intercesión. Muchos
grupos de oración son débiles o poco efectivos por la falta
de un liderazgo fuerte. También incluyo guías para pastores
y líderes en el ministerio. Muchos de estos individuos son
intercesores de fuerza y se encuentran en la delantera de este
movimiento de oración. Siento una carga especial por los
pastores de las naciones y espero que esta sección pueda
evitarles dificultades en el trabajo con sus líderes de oración.
Además, los líderes de oración podrán encontrar guías para
entregar a sus grupos de oración que producirán ordeny paz
en las reuniones.
El interés en la intercesión profética está en aumento. El
capítulo que trata este tema explica cómo profetizar en
oración e incluye material para aquellos que ya lo hacen.
La alabanza intercesora es un tema de actualidad entre los
grupos de oración hoy día. Muchos descubren la necesidad
de batallar en los lugares celestiales a través de la alabanza y
de la adoración. He intentado incluir ejemplos contemporá-
neos, así como también los que pueden encontrarse en los
grandes himnos de la iglesia.
El capítulo sobre Conquistemos las puertas del enemigo,
que cubre el tema de la lucha espiritual a gran escala, fue
probablemente el que más me costó escribir porque tuve que
excluir gran parte del material que enseño en relación con
este asunto. Ésta es un área de exploración que trae resulta-
dos notables en el área de evangelismo mundial.
Si Dios te está diciendo a ti y a tu iglesia: «Ha llegado el
momento de interceder», leste libro es para ti! Dios te
bendiga.
Cindyjacobs
Weatherford, Texas
1
Llamado
a la intercesión
Se iniciaba una nueva década... los pensamientos giraban
en mi cabeza mientras intentaba conciliar el sueño en una
habitación de hotel en Bradenton, estado de la Florida. Mi
esposo, Mike, y yo acabábamos de llegar en avión desde
nuestro hogar en Texas para encontrarnos con otros líderes
de oración y participar de una sesión de oración que había-
mos denominado «Noventa horas de oración para los años
noventa». Todos presentíamos que Dios se estaba moviendo
y sentíamos que era inminente un tremendo derramamiento
del Espíritu. Al relajarme comencé a rememorar los eventos
(le los años 80. Dios había sido muy benévolo. Cinco de esos
.uios habían sido dedicados a reunir líderes de oración de
distintas naciones, lo cual llevó a la formación de una red
denominada «Generales de intercesión». En el campo de
batalla, Mike y yo habíamos aprendido mucho sobre el tema
de derribar las fortalezas del enemigo y ansiábamos ver lo
«(lIe Él nos tenía preparado.
A las 2 de la mañana me desperté sobresaltada. Los indi-
cadores me resultaban familiares: tenía una sensación de
I x-ligro y agitación. Profundamente dentro de mí comencé a
orar: Dios, equé me sucede? «Alguna persona se encuentra
20 Conquistemos las puertas del enemigo Llamado a la intercesión 21
en dificultades? Casi inmediatamente tuve una imagen men-
tal o una visión de unos amigos muy cercanos, Dave y Cheryl
Barton. Conducían su automóvil desde la zona de DalIas,
donde vivían, hasta nuestro lugar de encuentro y sus hijos
dormían en la parte posterior del vehículo. De repente, en
la visión, salió rodando la rueda delantera derecha y el
automóvil se deslizó descontroladamente causando un terri-
ble accidente.
Supe de inmediato que se hallaban en serio peligro y que
Dios quería que orara para que el rodamiento se mantuviera
en posición hasta que pudiéramos ver a los Barton y adver-
tirles del desperfecto. Dave estaba realizando un importante
trabajo para Dios a través de su libroAmérica: ToPray orNot
to Pray? [América: ¿Oramos o no?] y se encontraba bajo una
lucha espiritual. Las horas parecían arrastrarse mientras cla-
maba a Dios pidiéndole que mantuviera en su lugar a esa
rueda y que los protegiera. Toda la noche sentí que una
tremenda batalla se desarrollaba en los lugares celestiales.
Al día siguiente llamé insistentemente a la operadora,
hasta que finalmente me comunicaron por teléfono la noticia
de la llegada de los Barton. Corrí a su habitación y me lancé
sobre ellos. ,,¿Se encuentran bien? ¿Le ha sucedido algo malo
al automóvil?» Entre abrazos nos dijeron que todo estaba
perfectamente bien. Luego de relatarles mi noche de ora-
ción, Cheryl mencionó haber escuchado un ruido extraño
en el automóvil la noche anterior, pero Dave no lo había
notado. Les insistí con vehemencia que hicieran revisar el
rodamiento de la rueda derecha. Dave y Cheryl me conocen
lo suficiente como para saber que no les diría esto para
amedrentarlos, de manera que antes de volver a viajar con el
vehículo, él y Mike lo condujeron hasta un taller.
Cuando finalmente regresaron al hotel sonreían de oreja
a oreja. Mike traía una pequeña bolsa en su mano y nos dijo:
«Estos son los trofeos de la intercesión». En él se encontraban
las cajas de bolas de la rueda delantera derecha.
Al escuchar su relato nos maravilló la misericordia de Dios
y su protección por la familia Barton. El mecánico había
quitado primeramente las cajas de bolas de la rueda izquier-
da y al hacerlo exclamó: «No entiendo cómo pueden haber
conducido este automóvil sin problemas». Luego de exami-
nar la rueda derecha dijo 'estupefacto: «¡Ésta se encuentra
peor que la otra!- Él dijo que no existía forma de recorrer
ese trayecto sin que se hubieran salido las ruedas. Acto
seguido nos explicó que el eje, que debería haber estado
totalmente arruinado, no estaba dañado.
Dave sonrió y nos relató: «No podíamos dejar pasar la
oportunidad de testificar acerca del Señor, así que dije:
"¿Sabes por qué vinimos a hacer revisar nuestras ruedas?"»
1rurante la media hora siguiente los hombres testificaron a
un asombrado mecánico y en mi corazón agradecí a Dios por
haberme despertado para orar.
Tal vez has tenido una experiencia similar, donde tú tam-
bién te has sentido movido a orar por una cierta necesidad
urgente. O quizás has oído historias de otros intercesores y
tienes preguntas: «¿Cómo se puede saber cuando alguien
necesita de tus oraciones? ¿Cómo se ora? ¿Nuestras oraciones
son verdaderamente una batalla con el diablo? ¿Podemos
impedir planes de destrucción?»
Se requiere coraje y perseverancia para poder ser la clase
(le intercesor capaz de producir un cambio. No siempre es
Lícil. Pero si te interesa poner en acción lo que Dios te
muestre, y si eres un guerrero en oración, un líder de
oración, o «simplemente» un cristiano que ora, puedes reco-
1)( icer el llamado de Dios a interceder y sostener una guerra
santa contra el enemigo.
Antes de introducirnos en los principios básicos de la
intercesión militante, permíterne contarte brevemente las
tres fases o niveles por los que me llevó Dios, que espero te
ayudarán a comprender lo que Dios tal vez esté haciendo en
(u vida. Todo fue una experiencia bastante nueva para mí. De
hecho, cuando el Señor por primera vez me movió a orar
22 Conquistemos las puertas del enemigo llamado a la intercesión 23
hace más de una década, no tenía idea de lo que sucedería.
Sólo sabía que me ocurría algo fuera de lo común. Antes de
eso había sido una mamá y maestra cristiana bastante «nor-
mal». Sabía que había un llamado de Dios sobre mi vida pero
no tenía idea de lo que se trataba, ni de cómo se llevaría a
cabo.
Al pasar las semanas, comencé a despertarme durante la
noche con regularidad. El patrón siempre era el mismo: Me
despertaba repentinamente, me encontraba completamente
despierta y me preguntaba el porqué. Luego de suceder esto
durante alrededor de una semana, finalmente llegué a la
conclusión de que despertaba por algún motivo. Se me ocurrió
que tal vez debía preguntarle a Dios acerca de la causa. Como
respuesta a mi pregunta, Dios comenzó a mostrarme el inicio
de una maravillosa aventura, de servir al Rey de reyes, como
intercesora. El Señor me hizo saber con claridad, que debía orar
durante esos momentos enque estaba completamente despier-
ta. Algunas veces durante una semana o más, sucedía a las tres
en punto (el reloj despertador de Dios es increíble), luego
durante unos días sucedía a las dos en punto. Al comenzar, a
buscar su guía, venían a mi mente nombres y pensamientos
específicos sobre los cuales orar.
Recuerdo haber pensado: Bueno, no está presente ninguno
que pueda pensar que estoy loca. El resto de la familia está
durmiendo, así que sólo estoy yo con Dios. De manera que
vertía en oración los pensamientos que se me presentaban.
Seguí orando de esta forma durante un tiempo sin men-
cionarlo a nadie. Suponía que podrían pensar que estaba
loca.
Una noche fría, sentí el impulso de orar por un ministro
de mi iglesia llamado Todd, al cual sólo conocía en forma
casual. Cubrí mi cabeza con las mantas y comencé a susurrar
los pensamientos que me venían. «Señor, Todd necesita
sanidad, y se siente solo y atemorizado. Te pido que le des
consuelo, le sanes y le hagas saber que no se encuentra solo».
Luego le adicioné un apéndice: «Dios mío, realmente me
gustaría recibir de ti alguna confirmación de que estas ora-
ciones que estoy elevando producen algún cambio». Este
clamor provino de mi corazón porque repentinamente, en
esa noche fría de invierno, me sentí un poco tonta. Noté que
el reloj marcaba las 3: 10 a.m.
La respuesta a mi oración no se hizo esperar. La siguiente
noche, en nuestra reunión de los miércoles, Todd me detuvo
antes de salir por la puerta y me preguntó si me podía hablar.
Me dijo: «Cindy; muchos no lo saben, pero tengo cáncer.
Anoche estaba despierto y tenía mucho dolor. Me sentía muy
solo y clamé a Dios "Dios mío, ées que a nadie le importa?"»
'lodd añadió que Dios le habló en ese momento y le dijo:
Cindyfacobs está despierta orando por ti. El reloj marcaba
las 3: 10 a.m. Demás está decir que me encontraba «estupe-
lacta». nodo ese tiempo que había pasado en oración por
e-sas cosas extrañas referentes a personas en todo el mundo
había producido un cambio! Más tarde me enteré que Todd
había sido sanado del cáncer.
Esa experiencia me animó enormemente, de tal manera
que cuando Dios me impulsó una mañana, alrededor de las
cuatro, a orar para que no fuera lesionado en el trabajo un
hombre mayor de nuestra iglesia, lo hice con gran convic-
ción. Sentí que Dios me había hablado con tal claridad que
decidí hablarle a Buster directamente y le conté que Dios le
protegería de todo daño en su trabajo.
La semana siguiente Buster trabajaba en la nariz de un
Bocing 767. Dio un paso, perdió el equilibrio y cayó a una
(1 istancia aproximada de cuatro metros estrellándose de cara
..,( ibre el piso de cemento. Permaneció en el lugar durante
IIll0S minutos, atontado por el golpe. Luego, con cautela,
<'( nucnzó a revisarse mientras sus compañeros se acercaban
( orriendo. Para sorpresa de todos, se encontraba un poco
.• dolorido, pero ileso. La protección de Dios fue un gran
testimonio para sus compañeros.
El domingo siguiente por la mañana, Buster me tomó por
I<)s hombros y me relató su increíble historia de la míserícor-
24
Conquistemos las puertas del enemigo
Llamado a la intercesión 25
dia de Dios. Para Buster el haber sido librado de alguna lesión
fue un hecho muy importante, pero también hizo una obra
profunda en mí. Me di cuenta de una cosa... ila oración
intercesora verdaderamente funciona!
Despertarme en medio de la noche, no fue la única cosa
extraña que comenzó a sucederme en la primera fase en mi
entrenamiento de intercesión. Un día estaba en un culto de
sanidad y una madre trajo a su pequeño hijo, muy enfermo,
para que orara por él. Mientras observaba al pastor impo-
niendo las manos sobre el niño, comenzaron a rodar lágri-
mas por mis mejillas. Sentí que mi corazón se angustiaba por
el niño como si fuera el mío propio. Luego de unos minutos
apoyé mi cabeza sobre mis rodillas e intenté pasar inadverti-
da. Mike trataba de consolarme. Ninguno de los dos entendía
con exactitud lo que estaba sucediendo.
¡Repentinamente, el llanto se fue con la misma rapidez
con que se había presentado! Tomé unos cuantos pañuelos
de papel, me sequé los ojos, me soné la nariz y miré a mi
alrededor para ver si alguno había notado mi explosión.
Aparentemente había pasado inadvertida. Luego noté que en
lo profundo de mi ser tenía una sensación de paz y asombro.
Supe que Dios había hecho algo por ese niño. Estaba segura
que él estaría bien. Más adelante leí que Charles Spurgeon
llamaba a esas lágrimas, «oraciones líquidas».
Sucedieron otros acontecimientos notables que eran nue-
vos para mí. Un día durante una reunión de oración en
nuestro hogar, un grupo de nosotros oraba pidiendo un
trabajo para Mike. A él lo habían despedido de una línea
aérea y necesitábamos desesperadamente que hallara em-
pleo. Sin ningún tipo de motivación comencé a reírme... lcon
fuerza! Cuanto más me reía, más deseaba dejar de hacerlo.
La risa, en ese momento me parecía tan irreverente y, ade-
más, algunos de los presentes me miraban con detenimiento.
Mucho tiempo después encontré en la Escritura lo que dice:
Cuando jehová hiciere volver
la caut ividad de Sion,
seremos como los que sueñan.
Entonces nuestra boca se llenará de risa
y nuestra lengua de alabanza' '
entonces dirán entre las
Grandes cosas ha hechojehová con nosotros'
estaremos alegres. '
Salmo 126.1-2
Estoy convencida de que el trabajo de Mike fue otorgado
en los lugares celestiales en ese momento, aun cuando
pasaron dos meses antes de que poseyéramos efectivamente
lo que había sucedido ese día en el Espíritu. '
qué me sucedía todo esto? Al parecer el Señor me
tomado la palabra dicha en algunas oraciones impul-
expres.a,das c?n anterioridad al inicio de estas experien-
eras de oracion. Dios comenzó a recordarme que, antes de
empezar a experimentar estos hechos fuera de lo común
había «Dios, úsame como mejor te parezca. Haré
cualquier cosa que desees que haga; iré a cualquier parte,
como sea». Al estudiar las Escrituras en busca de orientación
una cita en particular captó mi atención: «Ybusqué entre
ellos hombre[oo.] que se pusiese en la brecha delante de mí
a de la (Ezequiel 22.30). Entonces entendí
Dios me habla escogido para ser una intercesora.
Durante varios arios oré según me dirigía el Espíritu Santo.
Desco?ocía por qué oraba de la forma en que lo hacía, pero
me animaba el hecho de producir resultados para el Reino.
Al aumentando mi confianza de que podía ser usada por
el Senor, al ponerme en la brecha, parecía que la gente
comenzaba con otros acerca de las notables respues-
tas a la tal como lo que había sucedido a Buster y a
Todd. Las iglesias empezaron a pedirme que hablara sobre la
intercesión. Me sentía feliz de que mi ministerio creciera y
que muchas puertas se abrieran, cuando Dios me habló un
día y me dijo: Cindy, quiero quedejes a un lado tu ministerio
y que aprendas a interceder. Bueno... pensaba que ya había
hecho eso, pero de repente vino sobre mí una sensación
sobrecogedora de que en realidad no tenía ni idea de cómo
26
Conquistemos las puertas del enemigo Llamado a la intercesión
27
orar. Luego de un tiempo de lucha interna respondí: «Sí,
Sefior»,
Así comenzó la segunda fase, la cual es la base de la
enseñanza dada en este libro. Dios me hizo avanzar en mi
aprendizaje al hacerme conocer, de manera soberana, a
algunos de sus grandes intercesores, leyendas de vivientes
de oración. Algunos de ellos ya están con el Señor. Otros aún
trabajan para el Reino. Hemos tenido tiempos maravillosos
de oración. Un principio que descubrí durante este tiempo
es que el aprendizaje de la intercesión se produce más por
la vivencia que por la enseñanza. Esto significa que crecí no
tanto por la enseñanza sistemática, sino por haber experi-
mentado el poder del Espíritu Santo en accióny por el anhelo
de formar parte de esta intercesión. Para los intercesores es
difícil analizar lo que hacen, tal vez porque están comprome-
tidos a dejarse ellos mismos a un lado y poner la mirada en
la voluntad del Señor para sus vidas de oración. Eso fue lo
que observé y aprendí.
Muchos gigantes de la oración son los siervos de Dios más
humildes que te puedas imaginar. Uno de ellos es el Dr. Bob
J. Willhite. Í;:l encuentra que el título de «intercesor» tiende
a intimidar a la gente, pero cualquiera puede ser un «orador»,
Bob ha recibido un legado de los oradores en su vida. Su
madre era una poderosa guerrera de oración y a decir verdad
partió para estar con el Señor mientras se encontraba arro-
dillada orando. Poco tiempo después de eso, su tía estaba de
rodillas en oración y entró en la eternidad. iAeso le llamo ir
de gloria en gloria!
A la edad de diecinueve años, Bob comenzó a buscar al
Señor con ahínco. Durante esta época asistía a «Glad Tídíngs
Tabernacle» en la ciudad de San Francisco e iba habitualmen-
te al cuarto de oración. Allí no solamente se encontraba con
Dios, sino que día tras día escuchaba las oraciones de una
pequeña mujer quien luchaba en la intercesión. Ella lloraba
y lloraba. Él fue conmovido al oír cómo clamaba a Dios por
la India. Bob comentó: «En ese momento no podía compren-
der cómo los ojos podían contener tal cantidad de lágrimas».
Dios un propósito al hacerle escuchar, pues como dije
el aprendizaje de la intercesión se produce
mas por la vivencia que por la enseñanza. Mientras esa mujer
gemía ante Dios por una nación que tal vez nunca llegaría a
ver, Dios hizo surgir en Bob Willhite una intercesión intensa.
Al clamar a Dios fue lleno del poder del Espíritu Santo y nació
en él el deseo de acercarse a Dios.
Bob nos su experiencia en su libro Why Pray? [¿Por
qué orar?] El dice:
Hasta ese momento nunca había escuchado que
alguien orara por la salvación de una nación. Pero al
estudiar la Palabra, noté que en el Salmo 2.8, el Padre
se dirige al Hijo diciendo: «Pídeme, y te daré por
las naciones, y como posesión tuya los
confines de la tierra». 1
Dios tomó a ese joven de diecinueve años y le enseñó a
orar. Bob es la única persona que recibió un doctorado de la
Universidad Oral Roberts como «Apóstol de oración». Hoy
en día dirige la «Embajada Nacional de Oración» enWashing-
ton D.C., la cual diariamente envía alertas de oración a todo
lo largo y ancho de los Estados Unidos de América.
Otro intercesor, que ha impactado en mi vida con profun-
didad, es Dick Eastman. Así como sucede con Bob Willhite
la herencia espiritual de Dick es rica en intercesión. Dick es
el presidente de una organización denominada «Every Home
for Christ» [Todo hogar para Cristo] (anteriormente, «World
Literature Crusade» [Cruzada de literatura mundial]). Su
visión es que el mensaje del evangelio sea distribuido a todos
los hogares del mundo. Esta organización ha recibido alre-
dedor de 160.000 decisiones para seguir a Cristo, escritas en
un solo mes, las cuales fueron enviadas a sus oficinas en todo
el mundo. Dick también ha incorporado un ministerio de
oración, «Change the World Ministries» [Ministerios cambie-
mos al mundo], al empuje evangelístico de «Todo hogar para
Cristo». Creo que este acuerdo entre la oración y el evange-
28
Conquistemos las puertas del enemigo
Llamado a la intercesión
29
lismo es el elemento clave en la estrategia de Dios para
alcanzar al mundo.
En una reciente entrevista con Dick y su esposa Dee le
pregunté: «Dick, écuál en tu ;ri?a tuvo
sobre tu llamado a la oracion?» Una cahda sonnsa iluminó su
rostro al contestar: «En mis años de juventud nunca necesité
de un reloj despertador, pues cada mañana me despertaban
los sonidos de la voz de mi madre en oración». La madre de
Dick Lorraine intercedía fielmente por su hijo. También
su en la intercesión por las naciones y Dios
hizo realidad sus oraciones a través de su hijo.
Sorprendentemente, Dick no fue un joven modelo. Ad.ecir
verdad era bastante rebelde. Tal como él explica en su líbro
Love lts Knees [Amor de rodillas]:
Mientras era un joven rebelde muy involucrado en
robos y saqueos a la edad de catorce años, mi madre
hacía frente a las tinieblas que me esclavizaban, oran-
do para que la luz de Jesucristo brillara en mi cora-
zón.
Recuerdo de manera particular el día en que al
parecer me alcanzaron las oraciones de mi
Mike, mi joven compañero en el delito, me llamo por
teléfono para pedirme que lo acompañara a la gran
piscina local. Habíamos desarrollado un plan que
poníamos en práctica en la vasta área donde los
nadadores colocaban sus toallas junto con sus bol-
sos, y hasta sus carteras y billeteras. Cuando
nadadores entraban al agua, pasábamos por allí,
seleccionábamos un toallón que no estuvieran usan-
do una cartera o una billetera y tirábamos encima
nuestra manta. Luego de jugar unos minutos con una
pelota playera, levantábamos nuestra manta junto
con la cartera o la billetera que estaba debajo de ella,
y nos alejábamos con disimulo del lugar.
Sin embargo, en este domingo en particular, cuan-
do me llamó Mike algo me sucedió. No sólo le dije
que no iría; le dije que nunca volvería a hacer algo
así. No le pude explicar el porqué. Sólo podía decirle
que mi vida comenzaba a cambiar.
Mike decidió ir solo ese día y, sin que él lo advir-
tiera, fue observado por un hombre sentado en una
loma cercana a la piscina, el cual puso en alerta a la
policía. Mike fue arrestado y puesto en la cárcel. Esa
noche, como era domingo, fui a la iglesia. Dios había
comenzado a responder las oraciones de mi madre.f
Las oraciones de Lorraine Eastman se intensificaron cuan-
do Dick se fue de casa para ingresar en la universidad.
Mientras que Lorraine oraba fervientemente por su hijo, Dios
comenzó a hablar a Dick en un lugar totalmente inesperado:
el vestidor de gran tamaño de su dormitorio. Ese fue el sitio
de lanzamiento de su ministerio de oración de alcance
mundial.
Más adelante, conoceremos a estos y a otros guerreros de
oración, al describir sorprendentes episodios de cómo obró
Dios a través de ellos. El haberlos conocido ha sido una
experiencia de valor incalculable. Escuché y observé sus
métodos, y quedé atónita ante las respuestas a sus oraciones.
Ellos mantuvieron su paciencia mientras les formulaba innu-
merables preguntas: «¿Por qué oraste de esa manera? lEso
funciona de la misma forma cada vez que oras? ¿Cómo puedo
saber cuánto tiempo debo orar?» Este libro es, esencialmen-
te, una recopilación de las pepitas de oro extraídas de las
profundidades de la oración de algunos de los gigantes de
Dios. Me consta, que sería su deseo hacer extensivo a los
futuros guerreros de oración aquello que me enseñaron a mí
ya otros en la escuela de la oración. Estas lecciones se deben
aplicar constantemente para mantener el sitio que Dios
quiere que ocupemos en la intercesión. Para poder luchar
con efectividad, la espada debe ser afilada constantemente
por medio de su palabra y su presencia.
Otro aspecto de mi entrenamiento durante la segunda fase
fueron los libros por éstos y otros autores tales como E.M.
Bounds y Andrew Murray. Dios me habló en forma significa-
tiva a través del libro de Norman Grubb, Rees Howells,
30
Conquistemos las puertas del enemigo
Intercessor [Rees Howells, intercesor]. Me sentí tan conmo-
vida por la vida de ese galés, de a principios del 1900, que
leía un capítulo y lloraba, y debía esperar alrededor de una
semana antes de poder leer más, porque cada uno desperta-
ba en mí un intenso deseo de profundizar en este ministerio.
«Como resultado de una poderosa reunión con Dios fue
preparado, escogido y equipado por el Espíritu Santo, du-
rante el gran movimiento de Dios en Gales».3
Dios comenzó a levantar gente como Rees Howells, du-
rante este gran despertar, para que fueran intercesores y
maestros, para que tomaran la carga de los bebés recién
nacidos, oraran por ellos y los guiaran. En poco tiempo estos
jóvenes intercesores comenzaron a descubrir el poder del
enemigo de las almas. Como dijo Rees Howells más adelante:
«La intercesión del Espíritu Santo por los santos de este
mundo malvado actual debe realizarse a través de creyentes
llenos del Espíritu Santo».
4
Dios aún tenía más para mostrarme acerca de la interce-
sión. La tercera fase rastrea la fundación de «Generales de
intercesión». En ese momento fue que me enteré y en el
transcurso de este libro te hablaré de las puertas del enemigo
y de cómo las podemos poseer.
1 B.J. Willhite, Why Pray? [¿Por qué orar?], Lake Mary, FL:
Creation House, 1988, 34.
2 Dick Eastman, Love On lts Knees [Amor de rodillas], la-
rrytown, NY: Chosen Books, 1989, 18-19.
3 Norman Grubb, Rees Howells, Intercessor [Rees Howells,
Intercesor], 3
a
ed., Fort Washington, PA: Christian Líterature Cru-
sade, 1983, 33.
4 Grubb, p. 34.
2
Generales de
intercesión
La tercera fase de mi entrenamiento como intercesora
comenzó un tranquilo día del año de 1985. Mike se encon-
traba en casa haciendo algunos trabajos, cuando sentí una
especial necesidad de estar a solas con el Señor para orar. Él
se comprometió a cuidar de los niños y cantando, tal como
suele hacer, continuó con lo suyo.
Cuando me encontré a solas en mi cuarto de oración (el cual
también es nuestro dormitorio), me arrodillé al costado de
nuestra cama. Yo había ayunado y orado durante tres días
profundamente preocupada por el estado de nuestra nación. Po;
fin, todo parecía llegar a su punto culminante dentro de mí.
Al arrodillarme, desde mi interior brotó una pregunta:
«Padre, ya que Satanás no es omnipresente ni omnisciente
écómo es tan efectivo en esta guerra contra las naciones?»
Sosegadamente me habló una voz suave y apacible. Era Dios
dándose a conocer. Tal vez tú hayas experimentado esto. De
repente sabes lo que Él está expresando y esta sensación se
afirma en lo profundo de tu corazón. El Señor me dijo esta
palabra: estrategia. Comprendí que el enemigo tiene una
estrategia para cada nación y ministerio. También entendí
que su ejército no descansa de la batalla.
32
Conquistemos las puertas del enemigo
Generales de intercesión
33
Wguna vez has notado que cuando te acercas al Señor con
un problema, a menudo te pide ser parte de la solución?
Durante siete años Dios me había preparado, primeramente
durante una temporada escondida en mi cuarto de oración,
luego poniéndome entre personas poderosas en la oración.
No podía imaginarme en ese momento la razón por la que
eran tan intensivas esas etapas. En retrospección puedo ver
que las experiencias vividas al inicio de mi entrenamiento
fueron diseñadas para enseñarme el principio del corazón
limpio, el cual trataremos en el próximo capítulo. Ahora,
estaba a punto de surgir una expresióny ministerio totalmen-
te nuevo... el de líder de oración.
Al responder a mi pregunta en relación a la infiltración de
Satanás, el Señor me impulsó a reunir a sus «generales» (o
líderes) de intercesión. Él quería que yo saliera de mi ;tapa
más oculta de entrenamiento. Al esperar en el Señor, El me
dio una estrategia para concentrar a los ministerios en un
campo de batalla común para las naciones del mundo y para
nuestra amada nación, los Estados Unidos.
En tiempos de guerra son los generales quienes preparan
los planes de batalla. El Señor quería que nos uniéramos para
oír su plan de estrategia, tal como lo revelaba a través de los
distintos ministerios, y que aprendiéramos a ponerlos en
acción. Durante este tiempo podía ver con claridad, que su
pueblo oraba «oraciones de escopeta», mayormente para sus
propios ministerios y propósitos, que tenían un efecto dis-
perso sobre otros y sobre América, mientras que Di?s desea-
ba que su cuerpo de intercesores orara en unidad. El me dio
cinco puntos claves:
1. Ningún ministerio por sí solo tiene toda la revelación
necesaria para crear la estrategia sobre las naciones.
2. Sería necesaria la reunión de su cuerpo para que
fueran revelados los planes de batalla.
3. Si los ministros se reunieran y cada uno contribuyera
en la estrategia, Dios revelaría sus planes a todos
nosotros.
4. Las reuniones derribarían las barreras entre los mi-
nisterios y tendríamos un frente unido para luchar.
5. Se solicitaría que fuesen generales aquellos cristianos
que ya funcionaran como coordinadores de oración
de los ministerios más reconocidos.
Las tareas básicas a desarrollar en las reuniones serían las
siguientes:
1. Debíamos orar por los pecados de nuestra nación
desde sus comienzos. Estos pecados eran la esclavi-
tud, el trato dado a los indios, el pleito y la división
durante la Guerra Civil, el encierro de los japoneses
en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra
Mundial y otros pecados semejantes.
2. Debíamos usar como modelo a Juan 20.23: «Aquie-
nes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a
quienes se los retuviereis, les son retenidos». Algunos
de los pecados con los que debíamos tratar eran el
prejuicio, el materialismo, el amor al dinero, el ho-
micidio y la idolatría.
3. Luego de arrepentirnos de estos pecados, Dios nos
daría a conocer aquellos gobernadores del reino de
Satanás que debían ser derribados de sus encumbra-
das posiciones y a la vez ser quebrantado, mediante
la oración, su derecho a reinar. Al hacer esto destrui-
ríamos las fortalezas de Satanás.
4. Debíamos ser moldeados por Jeremías 1.10: «Mira
que te he puesto en este día sobre naciones y sobre
reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y
para derribar, para edificar y para plantar». No sólo
debíamos arrancar y derribar, sino que debíamos
edificar y plantar. El siguiente paso era orar para que
los Estados Unidos volvieran a sus raíces cristianas.
El acto de plantar sería que «el corazón de los hijos
se volvería hacia los padres».
34 Conquistemos las puertas del enemigo Generales de intercesión
35
5. Dios adaptaría y usaría este patrón para los distintos
países que habríamos de visitar.
El Señor dio esta comisión durante ese tiempo de oración
y ayuno en septiembre del año de 1985. Al abandonar mi
cuarto de oración encontré a Mike. Le pregunté: «¿Me ayu-
darás a reunir a los generales?» Él me miró durante un minuto
y tomó aliento. «Sí, querida, lo haré». Después de once años
de matrimonio no parecía sorprenderle nada de lo que le
dijera al salir de una temporada de oración.
Debo agregar aquí que, corno mujer en el ministerio, no
tengo palabras suficientes para elogiar a mi marido. Él es un
hombre bueno que ama a Dios. Me apoya totalmente en el
ministerio y es mi mejor amigo y consejero. Sé que no habría
podido lograr las cosas que han sucedido en mis años de
ministerio de no haber sido por su cobertura en oración, sus
palabras que me animaban a seguir hacia adelante, el hecho
de reírse conmigo y ele secarme las lágrimas cuando me
asaltaba el desaliento. Francamente, aunque Dios me ha
dado las visiones, ha sido la fe ele Mike, que es firme como
una roca, la que hizo convertirlas en realidad.
Al día siguiente, de haber recibido esta nueva tarea de
parte del Señor, hablé con varias personas sobre la forma que
debíamos proceder. Margaret Moberly, una poderosa guerre-
ra de oración, me ayudó mucho. Ella habló con nuestro
pastor y con otros que sabía podían ayudar. Nos reunirnos y
oramos para buscar la sabiduría de Dios. Durante estos
tiempos de oración la visión fue ampliada. Debíamos comen-
zar en Dallas, ir a Tulsa, Los Ángeles, Washington, D.C.,
Canadá, Inglaterra y Australia, para mientras avanzábamos,
enlazar por medio de la oración a cada una de ellas.
El ser un visionario tiene un aspecto interesante. Cuando
primero viene la visión, es emocionante, produce mucha fe
y mucho gozo. Sin embargo, después viene el trabajo inten-
so, tiempos de grandes esfuerzos, cuando te dan deseos de
volver para atrás y dejar a un lado la visión. En esos momen-
tos el diablo se burla: «¿Ha dicho Dios estor» Estas son las
batallas que deben ser peleadas a través del ayuno y la
oración, orar para establecer las conexiones más adecuadas.
Por ejemplo: que estén disponibles los lugares a utilizarse,
que la gente no se altere por diferencias en la doctrina.
Bob Willhite ofició corno anfitrión de la primera reunión,
de los generales, llevada a cabo en Church on the Rock
[Iglesia sobre la roca] en Rockwall, Texas, en noviembre de
1985. Esa noche mientras estábamos sentados en un cuarto
en el sector de aulas de la iglesia tuvimos la sensación de vivir
un momento que marcaría el carnina a seguir. También
tuvimos otras sensaciones. Todos proveníamos de distintos
ambientes y doctrinas. Algunos se preguntaban si era siquie-
ra factible reunirnos en unidad y oración.
Al recorrer la habitación nos dimos a conocer e identifica-
rnos el ministerio que representábamos. Mientras así estába-
mos percibimos la sensación de que, lo que hacíamos, com-
placía a Dios. Entonces un caballero, Bob Henning, nos dijo lo
que tenía en su corazón y lo que sentía que estaba en el corazón
de Dios. Con su voz grave y suave dijo: «Dios nos ha convocado
para un propósito más elevado que el de nuestras diferencias
doctrinales; existe un terna más importante que el de la unidad
de doctrina para esta reunión. Debemos juntarnos alrededor
de la cruz de CristoJesús. Todos podemos estar de acuerdo en
que nuestra nación necesita oración y que Jesús debe ser el
Señor sobre todaAmérica». Dios se había expresado en nuestro
medio. Era como si cada uno de nosotros hubiese dejado
escapar un suspiro por dentro y las barreras fueron derribadas.
La tensión se fue y una sensación de la presencia de Dios llenó
la habitación. Jesucristo verdaderamente es el Señor de las
brechas y el que repara las divisiones entre la gente.
A partir de esta primera reunión nos extendimos de mi-
nisterio en ministerio, en el área de Dallas. Cada vez que nos
encontrábamos se fortalecían los lazos que nos unían y crecía
el acuerdo. Las reuniones adoptaron el siguiente formato:
Nos dedicábamos a la oración aproximadamente durante
una media hora, luego venía un tiempo donde Dios utilizaba
36
Conquistemos las puertas del enemigo Generales de intercesión 37
a cada ministerio para comunicarnos una parte de la estrate-
gia total. j La unción colectiva era algo hermoso de admirad
Dios usó las reuniones para revelar su estrategia para los
Estados Unidos y para la sanidad de las naciones. El espíritu
de unidad entre los ministerios agradaba al corazón de Dios,
y después de los períodos dedicados a la oración, su paz
descendía sobre nosotros.
Luego del área de Dallas los generales se extendieron a
través de los Estados Unidos y llegaron a otras naciones. Parecía
que cada vez que nos encontrábamos, Dios nos revelaba una
situación particularmente necesitada de oración. Aveces sabía-
mos que Dios deseaba sanar una situación entre los distintos
ministerios o algún aspecto en particular de la nación.
Un ejemplo de esto fue nuestra primera reunión en Pasa-
dena, California. Mientras Dick Eastman concluía las obser-
vaciones hechas por el orador, el Señor me recordó una
instrucción recibida antes de la reunión. Al orar por la
reunión supe con claridad que el pecado cometido en per-
juicio de los japoneses americanos, durante la Segunda
Guerra Mundial, debía ser remitido para que Dios pudiera
moverse entre ellos con el evangelio. Al expresar esta nece-
sidad pasó al frente un pastor de Torrance y dijo: «Por eso
no puedo alcanzar a los japoneses americanos de mi comu-
nidad. ¿Puedo orarr» Cayó entonces sobre sus rodillas y
comenzó a pedirle a Dios que perdonara al pueblo america-
no por la pérdida de viviendas y tierras, y por haber lastimado
a nuestros compatriotas americanos. No sabíamos lo que
sucedía en el Espíritu, pero todos teníamos la sensación de
que Dios se movería de alguna manera sobrenatural.
Meses después estaba leyendo mi diario de oración, es
decir el periódico cuando descubrí un artículo fechado el
, ,
21 de abril de 1988. El título del mismo era «El senado vota
sobre indemnización para los japoneses americanos». Añadía
que el día anterior el senado había decidido, por medio del
voto, otorgar $20.000 en pagos libres de impuestos a los
miles de japoneses americanos forzados a abandonar sus
hogares y luego enviados a campos de concentración duran-
te la Segunda Guerra Mundial. tEn qué medida había sido
afectada esta legislación por nuestras oraciones? Con seguri-
dad también oraron otros por lo mismo. Sin embargo, since-
ramente creo que las oraciones eficaces y fervientes, ofreci-
das a Dios en Pasadena ese día, tuvieron relación directa con
el resultado del voto del Senado.
¡Quiero aclarar que no pensamos ser los únicos que
oramos! Simplemente somos una parte de la estrategia de
Dios. La Palabra de Dios dice que Él buscó quien se pusiera
en la brecha. Cuanto más usemos los momentos de unción,
como intercesores, para orar oponiéndonos a cosas especí-
ficas, tanto mayor será el yugo quebrado.
Al llegar el momento de iniciar nuevas reuniones de gene-
rales, en distintas ciudades, viajaba hacia allí en avión y oraba
hasta que Dios abría una puerta en algún ministerio. Muchas
veces no conocía a nadie en ese lugar pero Dios decía: Ve. Él
fue fiel en cada ocasión. El Señor también nos bendijo prove-
yendo grupos de apoyo en intercesión, los cuales oraban junto
con nosotros para que las puertas fueran abiertas.
Un obstáculo, con el que nos encontramos que hacía que
no quisieran recibirnos, fue el hecho de que tantos líderes
cristianos habían sido «quemados» por la intercesión y por los
intercesores. Habían sido testigos de tanto abuso que no
deseaban relacionarse de ninguna manera con reuniones de
oración intercesora. Al conocer a estos líderes comencé a
escuehar historias de oraciones desequilibradas que les habían
producido una mala disposición hacia la oración intercesora
en su totalidad. Sabían que este tipo de oración era necesaria,
pero tenían una actitud de desconfianza hacia los grupos que
mantenían esta clase de reuniones. En casi todos los casos
pudimos ayudarles a reconsiderar la idea de la intercesión.
Acausa de la naturaleza de «Generales de intercesión», nos
convertimos en una especie de red de relación para las
personas con problemas y necesidades. Aprendimos mucho
acerca de la forma de tratar el error y la decepción en las
38 Conquistemos las puertas del enemigo
vidas de las personas. Gran parte de los problemas eran
debido a la pura ignorancia. Al recibir la instrucción adecua-
da, las personas involucradas cambiaban inmediatamente.
Algunos no deseaban cambiar y sólo les interesaba ser «lla-
neros solitarios». Esta era una situación difícil y nos producía
una profunda tristeza.
Cada vez se hacía más evidente, al viajar de ciudad en
ciudad, que estos temas debían ser tratados con el equilibrio
de la Palabra de Dios. No desechar lo verdadero, sino una
vez más acercarnos a ella, en relación con un tema cercano
a su corazón: la intercesión.
Mi deseo de escribir surgió de una reunión de los genera-
les. Muchos han formulado preguntas indagatorias sobre la
intercesión, y aunque se han escrito muchos libros excelen-
tes sobre el tema de la oración, son relativamente escasos los
libros dedicados enteramente a este tema.
Sin embargo, el momento presente es crítico para la
historia de nuestro mundo. Creo que viene un avivamiento
y que Dios tiene mucho interés en levantar intercesores en
toda la tierra. Isaías 56.7 dice: «Mi casa será llamada casa de
oración para todos los pueblos». Creo que gran cantidad de
personas están a punto de nacer en el Reino de Dios y que
podemos escuchar un llamado proveniente del corazón de
Dios: «¿Dónde están aquellos que serán "casas" de oración
para todos los pueblos?»
Si nosotros no respondemos en este tiempo, preparándo-
nos y equipándonos como intercesores, encontraremos que
muchos bebés nacen a la fe sin tener a nadie que se ponga
en la brecha para ellos y que los ayude a alcanzar la madurez.
No lograremos colaborar en el cumplimiento de los planes
de Dios, de que nación tras nación llegue a ver la gloriosa
luz del evangelio. Mi oración es que Dios no tenga que decir
de nosotros: «Busqué entre ellos hombre[... ] que se pusiese
en la brecha] ... ] y no lo hallé» (Ezequiel 22.30).
Preparémonos para la batalla.
3
El principio del
corazón limpio
Antes de que Úl [el Salvador] pueda guiar a una
vasija escogida a una vida de intercesión, primero
debe tratar a fondo con todo aquello que sea natural. 1
Rees Howells
Cuando era una niña pequeña, mi padre, quien era predi-
cador, me dijo algo que nunca olvido: «Querida, recuerda
siempre que el Espíritu Santo es un caballero. Él no se
entrometerá sin que tú le des la bienvenida». Esta simple
verdad necesita ser comprendida para llegar a ser un inter-
cesor. Un intercesor es una persona a la que Dios le habla de
sus secretos, para que los cubra en oración. Cuanto más
limpios estén nuestros corazones, mejor acogida podremos
brindarle. Luego, cuanto más nos hable, más efectivas serán
nuestras oraciones.
La Palabra de Dios dice que dentro de nuestros corazones
hay cosas malvadas, desesperadamente malvadas. Dios pon-
drá presión sobre nosotros para cambiar estas cosas, pero
nosotros debemos abrir la puerta por fe y decir: «Señor,
entra. Crea en mí un corazón limpio». Cuando abrimos la
puerta de entrada a todos los armarios oscuros de nuestro
corazón, el Espíritu Santo, el divino caballero, entra y -tal
40 Conquistemos las puertas del enemigo
El principio del corazón limpio 41
como Rees Howells ha establecido de forma tan adecuada-
«trata a fondo con todo aquello que sea natural».
El primer paso para elevar esta oración davídica: «Crea en
mí, oh Dios, un corazón limpio[ ... ]» (Salmo 51.10), es sim-
plemente darnos cuenta de que necesitamos hacerlo. Una
vez, en un tiempo de oración, sentí que el Señor me urgía a
entregarme por completo a Él. Parecía que Dios quería tocar
ciertas áreas de mi vida que impedían usarme para interce-
der. Luego de un tiempo de reflexión pude decir: «Sí, Señor.
Entra en mí y quita aquellas cosas que te impiden tener un
completo control sobre mi vida».
Rees Howells, al hablar del trato del Espíritu Santo en su
vida, explicó su propia resistencia en esta área. Dios le había
pedido que se entregara completamente a cambio de recibir
la totalidad del Espíritu Santo.
IAquelloI con lo que Íll estaba tratando no era
pecado; era el yo, producto de la caída. ÍlI puso su
dedo sobre cada aspecto de la vida de mi yo y tuve
que decidir a sangre fría, [porque1Úl nunca podría
quitarme algo sin que le diera mi consentimiento.
Entonces, en el momento en que se lo di, comenzó
una especie de limpieza.
2
Al final de la semana, Rees Howells experimentó una
gloriosa plenitud del Espíritu Santo. El Señor extrajo raíces
amargas y a la misma vez le dio un corazón limpio. Para
algunos, como Howells, la limpieza surge de esperar en
oración delante del Señor. Para otros el Espíritu Santo entra
e instantáneamente comienza a limpiar el corazón de la
persona. Amenudo me pregunto, si tomamos con demasiada
liviandad la plenitud del Espíritu Santo. Dios quiere darnos
un corazón limpio.
El segundo paso a dar, en esta petición a Dios de crear en
nosotros un corazón limpio, es permitirle que trate con
aquello que hay dentro de nosotros que necesita ser cambia-
do.
Luego de pedir a Dios que me llenara totalmente con su
Espíritu, supuse que mi malvado corazón había sido cambia-
do y que automáticamente estaría bajo su control. Creo que
pensaba que sería cosa sencilla estar bajo el control del
Espíritu, que inmediatamente me asemejaría a Jesús, que
tendría su corazón y sus actitudes. ¡No pude haberme equi-
vocado más! De ahí en adelante parecía que cada acto
malvado cometido en mi vida aparecía delante de mis ojos.
Además, en lugar de asemejarme cada vez más a Cristo,
parecía que mi comportamiento era peor que antes. La
diferencia era que a los pocos momentos de pecar sentía una
profunda convicción del Espíritu Santo y mi corazón gradual-
mente se volvía blando delante de Dios.
Un problema en particular con el que tuve que tratar fue
el orgullo. Lo gracioso es que antes de mi oración de entrega,
el orgullo no habría estado en mi lista de pecados dominan-
tes. Ignoraba completamente la existencia de este profundo
pecado en mi vida. ¡Necesitaba darme cuenta de que no
había nada bueno en mí! Mi justicia era como trapos de
inmundicia. Durante este período de rendición total, el
relato de José fue muy precioso para mí. ¿Qué cosa tiene en
común la historia de José con la vida de un intercesor? José
fue usado por Dios para traer la intervención divina a la vida
de una nación. Como tal, José fue un tipo de intercesor y
Dios ciertamente trató con las actitudes erróneas presentes
en su corazón.
La historia de losé comienza en Génesis 37. En el versículo
2 vemos a un Iosé joven y orgulloso:
Esta es la historia de la familia de Iacob.
José, siendo de edad de diecisiete años, apa-
centaba las ovejas con sus hermanos; y el jo-
ven estaba con los hijos de Bilba y con los hijos
de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba
José a su padre la malafama de ellos.
Aquí encontramos a un joven orgulloso que Dios quería
usar para ayudar a cambiar el curso de una nación, pero
primero debía tratar con algunas fallas en su carácter.
42 Conquistemos las puertas del enemigo El principio del corazón limpio 43
Como jóvenes intercesores, José y yo corríamos parejos
en el tema del orgullo. Cuando Dios me revelaba algo con
respecto a alguna persona, corría a esa persona y le decía:
«Dios me mostró en oración que estás lleno de amargura».
Por no haber esperado que Dios revelara el problema a la
persona involucrada, mi actitud hacía que esa persona se
ofendiera. En el momento del hecho pensaba que la persona
simplemente tenía una actitud rebelde y se negaba a exami-
nar los hechos de su vida.
La siguiente cosa que hizoJosé fue envolverse en su túnica
de muchos colores (símbolo de la unción) para anunciar a
voces su posición. Este es un verdadero problema presente
hoy en día. Al derramar Dios su espíritu de oración muchos
sienten que son «extra especiales» porque son intercesores.
Cuando Dios nos confía la oración, primero debe limpiar
nuestros corazones al punto de que los informes que brin-
demos en oración no estén contaminados ni sean tendencio-
sos. Él quiere enseñarnos a orar según su voluntad, no la
nuestra. A causa de su corazón de padre, se dedica a despo-
jarnos de «nuestra unción» (deseos egoístas, raíces de amar-
gura, rechazos, doctrinas, opiniones tendenciosas).
Como vimos anteriormente, José había brindado, por lo
menos en una ocasión, un informe malo sobre sus herma-
nos. Aquí, cuando vieron a su hermano menor envuelto en
el favoritismo de su padre, les resultó demasiado para resistir.
«Sucedió, pues, que cuando llegóJosé a sus hermanos, ellos
quitaron a losé su túnica, la túnica de colores que tenía sobre
sí» (Génesis 37.23).
El versículo que menciono a continuación es muy intere-
sante a causa de su simbolismo: «y he aquí una compañía de
ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas,
bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto» (Génesis 37.25).
Los aromas que traían eran usados en el tiempo de José
para entierros. Dios utilizaría los eventos de su vida a través
de los siguientes largos años para producir la muerte del
orgullo y de la ambición egoísta que habían impedido que
este hombre joven y ungido cumpliera con el elevado llama-
do sobre su vida. Existe un principio que a menudo resulta
doloroso para jóvenes intercesores llenos de celo, y es lo
siguiente: Dios no está apresurado. Él se toma el tiempo
necesario para edificar en nosotros su carácter. Limpiará
nuestros malvados corazones, paciente y metódicamente,
para permitirnos orar y que sus propósitos se cumplan en
los asuntos humanos. La mayoría de nosotros desea que todo
suceda inmediatamente, pero a Dios le agrada preparar el
camino. Él quiere que sus sacrificios vivos tengan corazones
tiernos. El problema de los sacrificios vivos es que quieren
bajar del altar de un salto. Se quedan sentados allí durante
un rato y comienzan a olfatear; en un rato más se dan cuenta
de que a veces produce dolor el ser conformados a la imagen
de Jesús. Este es el punto donde muchos deciden que el
precio a pagar para servir a Cristo en oración es demasiado
elevado.
Dios le tenía reservado más cambios a Iosé a medida que
limpiaba el orgullo de su corazón. Dios comenzó a darle
gracia, y por una temporada las cosas le fueron bien, culmi-
nando con su posición de mayordomo en la casa de Potifar.
Luego el dedo de Dios tocó aún otra área de su vida, sus
atributos físicos y sus habilidades. «Y era José de hermoso
semblante y bella presencia» (Génesis 39.6).
Cuando comenzamos a disfrutar de alguna medida de
éxito, resulta fácil caer en la trampa que dice que Dios nos
ha puesto por encima de nuestros compañeros, a causa de
nuestra habilidad para orar con más autoridad o para oír al
Señor con más claridad. Dios nos ha hecho más «hermosos»
en oración que los otros peones de oración.
A pesar de haberse resistido a la tentación de la esposa de
Potifar, aún tenía un enorme problema de orgullo. A veces
nuestras palabras delatan la actitud de nuestro corazón.
Observa la cantidad de pronombres personales y decide
quién está primero en la lista de créditos de su actual
posición en la casa de su amo:
44
Conquistemos las puertas del enemigo El principio del corazón limpio 45
y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo:
He aquí que mi señor no se preocupa conmigo
de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano
todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en
esta casa, y ninguna cosa me ha reservado
sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ecomo,
pues, haría yo este grande mal, y pecaría con-
tra Dios?
Génesis 39.8-9
Observa que lo último que dijo fue: «y pecaría contra
Dios». Un día informé acerca de una respuesta a una oración.
Era una respuesta totalmente dramática a una oración que
había hecho. Esa noche, al comenzar a orar, sentí que el
Espíritu Santo estaba contristado. Esto significa que sentía
tristeza y no podía imaginar lo que estaba mal. Al orar, el
Señor suavemente me reveló que había dado el testimonio
de la respuesta a la oración, como si yo misma hubiera hecho
que sucediera, como si su participación en la respuesta fuera
insignificante. Al examinar mi corazón pude darme cuenta
de lo errada que había estado al dar mi testimonio. Me
arrepentí y me sentí limpia delante de mi Padre celestial.
Lo bueno de Dios es que si fallas en un examen, Él creará
uno nuevo. José era un cabeza dura y Dios le tenía preparada
la solución: otra temporada en prisión.
El tiempo pasó y Dios decidió que había llegado el mo-
mento de tomarle los exámenes de mitad de año. Dios dio
sueños a dos siervos del rey de Egipto quienes estaban en
prisión con él. José, confiando que Dios le revelaría su
significado, les preguntó acerca de sus sueños.
Dios ciertamente le dio la interpretación de los mismos y
él vislumbró que esto podría ser su gran oportunidad de salir
de la prisión. Esta declaración pone en evidencia el estado
de su corazón: «Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese
bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas
mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa» (Génesis
41.14).
José dejó pasar un gran momento para evangelizar para el
Dios de Israel y una vez más no le dio la gloria a Dios.
Sentencia: dos años más en el fuego del refinador. Luego de
esos dos años Dios le dio un sueño a Faraón y el jefe de los
coperos repentinamente recordó a José. Observemos la res-
puesta de José en esta oportunidad: «Respondió José a
Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respues-
ta propicia a Faraón» (Génesis 41.16).
Había llegado el día de graduación para José: iLa gloria
había pasado de él mismo a Dios! Luego Dios tocó el corazón
de Faraón para poner a José como segundo en la línea de
mando sobre la nación de Egipto. Cuando permitimos que
Dios nos despoje de aquellas cosas, que en nuestros corazo-
nes necesitan ser cambiadas, nos dirá los secretos que hablan
los reyes en sus cámaras y nos confiará que intercedamos
sobre naciones enteras. Mientras tanto, Dios estará trabajan-
do con nosotros en el tercer paso del principio del corazón
limpio: permitirle que limpie no solamente los pecados de
corazón, sino también las heridas del corazón. «Mirad bien,
no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que
brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella
muchos sean contaminados» (Hebreos 12.15).
No sé de ninguno que pase por la vida sin sufrir algún tipo
de herida del corazón. A veces nos damos una pequeña
ducha en el Calvario, en lugar de permitirle a Dios que corte
y lave con profundidad, quitando las heridas con su sangre
expiatoria. Amenudo no tenemos conciencia de la extensión
del daño a nuestros corazones hasta que nos encontramos
en situaciones difíciles y nuestra amargura se revela en
nuestras palabras y acciones. A no ser que permitamos al
Espíritu Santo iluminar con su luz la falta de perdón en
nuestras vidas, nuestras oraciones estarán contaminadas por
las heridas de nuestros corazones.
Esta lección se transformó en realidad, una vez cuando
Dios me confió uno de sus secretos. Un pastor, a quien
llamaré Greg, se hallaba en un profundo problema: Si no
46 Conquistemos las puertas del enemigo El principio del corazón limpio 47
corregía su forma de actuar, corría el peligro de sufrir un
severo ataque al corazón. Ahora me doy cuenta de que Dios
me reveló este secreto por dos motivos. Él deseaba que el
pastor hiciera los ajustes necesarios en su vida para evitar el
infarto, pero también quería exponer la amargura que había
en mi corazón hacia Greg.
El problema que me aquejaba era que este pastor, hacía
unos años, me había herido mucho. Pensaba que le había
perdonado y que todo estaba solucionado. Sin embargo, mi
corazón me delató, porque mi primer pensamiento después
de conocer este secreto fue: ISueno, eso le enseñará a no
lastimar a la gente y a no ser tan arrogante! Comencé a
imaginarlo en la cama del hospital y pensé que le ayudaría a
recuperar su salud mediante la oración luego de su infarto.
Afortunadamente fui sacudida rápidamente por la repren-
sión del Señor. Dios no deseaba que el pastor sufriera ese
ataque de corazón, y yo debía orar para evitarlo, para que
pudiera ser tratado en privado. ¡Cuán malvado era mi cora-
zón! Mi herida se había transformado en amargura y com-
prendí que debía permitir que Dios me limpiara la lastima-
dura y que tratara con mi pecado. Después de esto me fue
fácil perdonar a Greg por haberme lastimado y suplicar que
Dios le tuviera misericordia, y orar para que fueran hechos
los ajustes necesarios en su forma de vida. En este momento,
al escribir este libro, Dios lo sigue usando y no llegó a sufrir
el infarto.
Muchos intercesores están orando erradamente, por no
conocer sus propios corazones. Ellos oran por cosas que les
son dictadas por sus sentimientos heridos, en lugar de
hacerlo por lo que desea su Padre celestial. Esto es particu-
larmente cierto en el caso de los que han sido heridos por
los que están en autoridad en sus vidas o han sido rechazados
por aquellos cuya opinión es de importancia para ellos.
Siendo intercesores hemos de cubrir a la persona o situa-
ción en oración; a Dios le corresponde dar convicción de
pecado y sanar. Habrá ocasiones en que confrontaremos al
que ha pecado, pero únicamente después de haber empapa-
do el asunto en oración. Muchas personas han enderezado
sus vidas y muchas situaciones desesperantes se han modifi-
cado a través de personas que aprendieron a orar. La madu-
rez aprende a pelear batallas en el cuarto de oración. Cuando
oramos, hay situaciones en las que Dios hace lo imposible
en formas que nunca podríamos haber imaginado.
En Génesis vemos un ejemplo de intercesión cuando un
poderoso hombre de Dios, Noé, se emborrachó.
Después comenzó Noé a labrar la tierra, y
plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó,
y estaba descubierto en medio de su tienda. Y
Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su
padre, y lo dijo a sus hermanos que estaban
afuera. Entonces Sem y fafet tomaron la ropa, y
la pusieron sobre suspropios hombros, yandan-
do hacia atrás, cubrieron la desnudez de su
padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no
vieron la desnudez de su padre.
Génesis 9.20-23
La actitud de estos dos hijos debe ser la nuestra en interce-
sión; usarla como ropa para cubrir la desnudez de otro. A
medida que nuestros corazones reciban limpieza, seremos
capaces de discernir el motivo que impulsa nuestras oraciones.
Quiero ser como el salmista que clama:
Oh jehová, tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has
entendido desde lejos mis pensamieruos.
Pues aún no está la palabra en mi lengua,
y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
Salmo 139.1-2, 4
Nuestra oración como intercesores es: «Señor, cércame
tanto por detrás como por delante y crea en mí limpieza e
integridad de corazón para que pueda ser tu siervo y poner-
me en la brecha».
48
Conquistemos las puertas del enemigo
1 Norman Grubb, Rees Howells, Intercessor [Rces Howel1s,
intercesor], 3
a
ed., Fort Washington, PA, Cruzada de literatura
cristiana, p. 88.
2 Grubb, p. 40.
4
Los ejecutores
Como intercesores nos cabe una enorme responsabilidad:
Dios ciertamente nos usará para ejecutar su voluntad en lo
que denomino el ámbito terrestre. Esto sucede porque,
como ha explicado Bob Willhite, «la ley de la oración es la
más elevada del universo; puede superar todas las demás
leyes al sancionar la intervención de Dios». 1 De esta manera,
a causa de la «ley de oración» (según lo define Bob), la cual
está por encima de la rebeldía y de las malas intenciones,
Dios puede actuar soberanamente sobre un mundo que se
mueve en deseos egoístas. Los medios que utiliza Dios son
variados y a menudo involucran toda una serie de secuencias
de oración.
Un relato bastante dramático, acerca de los ejecutores de
Dios en acción, me fue contado por Mark Ballard, el presi-
dente del «Mt. Verrion Bible College-, durante un banquete
realizado para informaciones, en la Casa Blanca en Washing-
ton, D.e. Más tarde su esposa, Donna, completó los detalles.
La historia comienza en una ciudad del estado de Virginia.
Los habitantes de Christiansburg notaron una nueva cons-
trucción que erigían en su ciudad. Luego de un tiempo
pudieron ver que tomaba forma una torre de mezquita en el
50 Conquistemos las puertas del enemigo Los ejecutores
51
centro de lo que parecía ser el predio de una escuela.
Algunos cristianos de la zona investigaron y descubrieron
que un musulmán había obtenido fondos para construir un
colegio para dar instrucción a estudiantes del tercer mundo
sobre energía solar y enviarlos de regreso a su tierra para
enseñar a sus compatriotas lo aprendido. Sin embargo, era
evidente que los musulmanes tenían un programa oculto tras
la edificación de la escuela: construían una mezquita y hacían
planes para ubicar en la comunidad familias musulmanas y
así traer el Islam a la zona.
La gente que fue alertada por Dios de la necesidad de
oración era variada. Dos intercesores que trabajaban en un
almacén comenzaron a orar, luego de oír lo que sucedía.
Tomaron una Biblia, fueron hasta el sitio de construcción y
solicitaron permiso a los obreros, que echaban el concreto
para el cimiento de uno de los edificios, para dejar algo en
el lugar. Los obreros accedieron y fijaron su vista en otra
dirección mientras ellos colocaban una Biblia en la propie-
dad y la reclamaban para el Reino de Dios. La hija de un
doctor, de siete años de edad, oraba cada vez que veía la
mezquita pidiendo que nunca fuera abierta. Las iglesias
locales oraban por la intervención de Dios en sus grupos de
intercesión.
A causa de los ejecutores llamados por Dios para orar por
el cumplimiento de su voluntad, la ley de oración en acción
desarticuló los planes del grupo anticristiano. Sorprenden-
temente, los que apoyaban al centro de estudios musulmán
se quedaron sin fondos, y la tierra y los edificios pasaron a
posesión del banco. El lugar quedó vacío y los que oraban
pidieron a Dios que lo usara para su gloria.
Mientras tanto, otro grupo de ejecutores en otro estado
se encontraban expuestos a otro proyecto inspirado por
Dios. El «Mí. Vernon Bible College» había estado ubicado en
el estado de Ohio durante treinta años. La comisión adminis-
trativa de la misma sentía la necesidad de trasladar la univer-
sidad, a causa de la situación económica de la comunidad
local. Oraron juntos y le pidieron a Dios que les mostrara el
sitio adonde debían trasladarse. La respuesta a esta oración
fue dada mientras Mark Ballard conducía su automóvil en
viaje a las Carolinas, a través del estado de Virginia. Mientras
bajaba por la ruta interestatal81 su atención fue captada por
unos edificios en Christiansburg, aunque no podían verse
con facilidad desde la ruta.
A través de una secuencia sorprendente de eventos, Mark
se enteró de la historia de cómo los musulmanes habían
edificado el centro de estudios, el cual en ese momento se
encontraba vacío. El Señor le guió a los cristianos que habían
orado, para que Dios utilizara el lugar para su gloria. Ahora
la única traba que se le presentaba era de índole financiera.
La propiedad estaba tasada en 8 millones de dólares. El
banco eccoteb« vendérsela al «Mt. Vernon Bible College» por
$2,5 millones, pero ellos no tenían a su disposición una
cantidad ni siquiera cercana a esa suma.
En Ohio, los estudiantes oyeron acerca de la necesidad y
de un salto se pusieron en la brecha. Comenzaron a ayunar
y a orar tres veces por semana y convocaron a reuniones de
oración temprano por las mañanas. ¡Dios empezó a moverse
a su favor! Finalmente el banco comprador hizo contacto con
el vendedor para informar que ellos depositarían medio
millón de dólares en la cuenta de Mt. Vernon para que la
universidad tuviese la línea de crédito necesaria para finan-
ciar la compra del lugar. Durante esta transacción una de las
secretarias del banco se aproximó a Mark con sus ojos llenos
de lágrimas y le relató cómo también había orado para que
aquel lugar fuese vendido a una organización cristiana. Dios
había convocado a sus ejecutores para interceder hasta que
su voluntad fuese cumplida.
¿Por qué necesita Dios que funcionemos como ejecutores
en el ámbito terrestre? ¿Por qué debemos interceder siquiera?
Para dar respuesta a estas preguntas debemos regresar al
principio.
52 Conquistemos las puertas del enemigo Los ejecutores 53
La necesidad de un intercesor comenzó en un huerto. Este
lugar puede parecer un campo de batalla fuera de 10común,
sereno, bello, creado por un amoroso Padre para sus hijos,
pleno de relaciones de amor. Adán amaba a Eva y Eva amaba
a Adán, y ambos amaban a su Padre. Paseaban al aire del día,
riendo y disfrutando de la compañía del Padre.
Durante estos paseos había alguien que observaba con ira,
celos y odio. Durante el tiempo que este enemigo miraba, a
la vez tramaba la caída de esa relación. [Cuánto odio le
producía a Satanás el hecho de que Dios había dado dominio
a Adán! A partir de ese momento buscó de entre las mismas
criaturas a las que Adán había dado nombre, una que pudiera
servirle de instrumento para arrebatar de las manos del
hombre aquello que él mismo codiciaba: poder, autoridad,
dominio, mandato sobre la tierra.
Finalmente en su búsqueda, Satanás comenzó a observar
a la serpiente. Miraba su sutileza y consideraba su hermosura.
Los otros seres creados prestaban atención y sonreían cuan-
do hablaba. Satanás aguardó el momento oportuno y astuta-
mente tomó posesión de esa espléndida criatura. Una vez
que tuvo el control de la serpiente, comenzó a entrelazarse
con la naturaleza de la misma, con sus habilidades, retorcien-
do y pervirtiendo sus dones para lograr sus malvados propó-
sitos.
Satanás no hizo una movida inmediata para tentar a la
creación suprema de Dios. Fue paciente y esperó hasta que
el hombre y la mujer estuviesen cómodos en sus papeles de
dominio y tuviesen la guardia baja. Sabían cómo cuidar del
huerto perfectamente y habían disfrutado plenamente de su
relación. Planificó lo que diría y cómo lo diría. Escuchó sus
conversaciones y observó sus gustos, y un día supo qué
hacer. Usaría las mismas palabras que el Padre había dicho a
sus hijos para lograr el engaño.
El momento esperado había llegado. Eva había notado su
belleza excepcional y él estaba hablando con ella, par<;l im-
presionarla con su sabiduría. En medio de una conversación
amena formuló la pregunta que había elaborado con tanto
cuidado: «tEs verdad que Dios les ha dicho que no debían
comer de todo árbol del huerto?»
La serpiente, cuya habilidad verbal había sido pervertida y
pulida por el malvado Satanás, convenció rápidamente a Eva
de que Dios el Padre la había engañado. Ella comió. Adán,
quien había recibido completa instrucción de parte de Dios
acerca del árbol aun antes de que Eva fuese creada, tampoco
se negó. En lugar de eso recibió el fruto de mano de ella y,
con una mordida, regaló su mandato y fue despojado del
dominio. Entonces, Satanás se autoprodamó «dios de este
siglo» (véase 2 Corintios 4.4).
Al cortarse su comunión con el Padre, la humanidad
necesitó desesperadamente de un intercesor. Como resulta-
do de la caída, los humanos se hallaban bajo una maldición;
todas las generaciones venideras estarían bajo una maldi-
ción.
El Padre, por haber previsto el fin de la raza humana, había
preparado un antídoto para el pecado: Jesús, el «Cordero de
Dios que fue inmolado desde el principio del mundo» (Apo-
calipsis 13.8).
y vio que no había hombre, y se maravilló
que no hubiera quien se interpusiese; y lo sal-
vó su brazo, y le afirmó su misma justicia.
Pues de justicia se vistió como de una coraza,
con yelmo de salvación en su cabeza; tomó
ropas de venganza por vestidura, y se cubrió
de celo Como de manto.
Isaías 59.16-17
Jesús traería salvación y libraría a la gente de su triste
condición.
Satanás no sabía lo que haría el Padre Dios, Creador del
universo, para contrarrestar su tortuoso plan, aun cuando
Dios le había dado un acertijo para resolver. Génesis 3.15
dice: <<Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu
54 Conquistemos las puertas del enemigo ros ejecutores 55
simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú
le herirás en el calcañar».
A través de las edades, Dios hacía preparativos para traer
a la luz la salvación a través de su Hijo. Ciertamente Él es una
respuesta al acertijo, pero también creo que se refiere a otra
arma, una que ha estado oculta, esperando ser develada
después de la resurrección. 1 Corintios 2.8la describe como
un arma que «ninguno de los príncipes de este siglo conoció;
porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado
al Señor de gloria». Esta es la Iglesia del Señor Jesucristo, un
ejército que ora. Este misterio está vivo sobre la tierra hoy en
día «magullando» las obras del maligno.
Uno de los casos más dramáticos que conozco de ejecuto-
res en acción sucedió durante la Segunda Guerra Mundial y
fue extraído de las páginas de la historia británica. Fue
descrito en el libro de Katherine Pollard Cárter; Hand on the
Helm [Con la mano sobre el timón].
En septiembre de 1940 Churchill recibió informes de la
inteligencia británica, sobre una inminente invasión aérea
nazi. Como las fábricas nazis tenían la capacidad de producir
aviones con mayor velocidad que los británicos, no cabía
duda de que la Real Fuerza Aérea sería superada numérica-
mente en gran manera. El ataque llevado a cabo a continua-
ción contaba con una cifra superior a doscientos bombarde-
ros nazis rumbo a Inglaterra. Sólo 26 escuadrones se
elevaron del suelo británico para hacerles frente.
Luego, inexplicablemente, los discos en el diagra-
ma de la pared comenzaron a correrse hacia el este.
La gran flotilla aérea nazi emprendía el regreso al
punto de particla. Se hallaban en llamas 185 aerona-
ves derribadas y iellos estaban en retirada! Milagro-
samente, en contra de todas las probabilidades
logísticas, la Real Fuerza Aérea había ganaclo la bata-
lla...
Provenían sorprendentes informes de parte de los
pilotos nazis derribados. [Varios fueron 1 interroga-
dos sobre el motivo de su retirada porque sólo ha-
bían sido atacados por dos aviones. «Dos», exclamó
un piloto. «Il-labía cicntos!» Otro oficial de la Luftwaf-
fe les preguntó perplejo: «¿De dónde sacaron todos
los aviones que introdujeron en la batalla sobre Gran
Bretafia?» Los británicos que lo interrogaban logra-
ron disimular su sorpresa. En realidad, sólo había
salido al encuentro de la poderosa fuerza de bombar-
deo nazi un mero puñado de pequeños y obsoletos
cazas Spítfire y Hurrícane de la Real Fuerza Aérea.
i En ningún momento estuvo el cielo cargado de
aviones de la Real Fuerza Aérea! ...
Un oficial de inteligencia nazi que fue capturado
un tiempo después fue el que más se aproximó a
revelar la naturaleza divina de... los espejismos que
habían confundido a los pilotos de la Luftwatle.
«Cada noche al dar las nueve en el reloj Big Ben»,
dijo el nazi al oficial de inteligencia británica, «uste-
des ponían en funcionamiento un arma secreta que
no comprendíamos. Era muy poderosa y no hallába-
mos medida que la neutralizara».
i h tenía razón! Había una fuerza poderosa puesta
en funcionamiento cada noche al dar las nueve en el
Big Ben. Era la fuerza poderosa de una nación en
oración sincera de corazón contra la cual ninguna
medida podría tener esperanzas de prevalecer; una
nación en oración al omnipotente Dios de la crea-
ción. Cada nochc al dar las nueve cn el reloj Big Bcn,
localizado en la torre del cdíftcío del parlamento, el
pueblo dc las Islas Británicas y de la comunidad
británica (Comrnonwcalth) extendida en el mundo
se detenían para el famoso momento de oración en
silencio?
Las oraciones de los ejecutores de Dios protegieron a las
Islas Británicas. Esto fue posible por medio del sacrificio de
Cristo. Jesús vino a ser el ejecutor supremo por causa de su
muerte, entierro y resurrección. Su muerte en la cruz, la cual
(lcstruyó el poder del pecado sobre los humanos, permitió
la intervención divina en los asuntos humanos. Su muerte,
«ntierro y resurrección no sólo nos dieron la posibilidad de
56 Conquistemos las puertas del enemigo
Los ejecutores
57
integrar la familia de Dios al ser adoptados como sus hijos,
sino que nos devolvió la autoridad por medio del nombre de
jesucristo para establecer nuevamente el dominio. Dios es el
Dios de las segundas oportunidades. jesús dijo: «He aquí os
doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda
fuerza del enemigo, y nada os dañará» (Lucas 10.19).
Hubo un precio que pagó jesús aún antes de ir a la cruz.
Hemos visto anteriormente que Dios «Se maravilló que no
hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo» (Isaías
59.16). Dios se maravilló que no hubiera intercesor; y así fue
que Cristo tuvo que «orar por el precio» antes de que pudiera
«pagar el precio».
R. Arthur Matthews en su libro Born jór Battle [Nacido
para la batalla] lo relata muy bien:
El Soldado de la Cruz había enseñado a sus discí-
pulos la necesidad de orar, «Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra». La Iimpli-
cación] obvia es que Dios ha limitado una cierta
cantidad de sus actividades a la respuesta de las
oraciones de su pueblo. Si ellos no oran, ín no
actuará. Es posible que el ciclo tenga voluntad de que
algo suceda, pero el ciclo espera y anima a la tierra a
tomar la iniciativa de desear el cumplimiento de esa
voluntad y luego de orar para que suceda. La volun-
tad de Dios no es ejecutada en la tierra por medio de
una inexorable omnipotencia de fuerza destructiva
que pasa por encima o ignora la voluntad de la gente
de la tierra. Por el contrario, Dios ha decidido dete-
ner su mano mientras busca una persona, un inter-
cesor, para suplicar: «Hágase tu voluntad en la tierra»,
en esta o en aquella situación específica...
En la quieta soledad del olivar de Getsemaní,]esús
aparece en un papel activo. Aun cuando en el Gólgo-
ta es quien recibe la acción de otros, en el Gctscrnaní .
es el actor principal. En este lugar es donde dctcrrní-
na soportar ti mismo los dolores de parto produci-
dos por una exigente lucha en oración y en forma
activa dispone su voluntad a que Dios realice su obra
a través de Él, a pesar del costo personal que esto
implica. Su espíritu atribulado se expresa en gemi-
dos, clamor intenso y lágrimas. La batalla se inicia. La
intensidad aumenta. Las legiones celestes se adelan-
tan para ayudar, pero éste no es el campo de batalla
de ellos; es de Él solo. Su voluntad es atacada en
todos sus puntos. «Y era su sudor como grandes
gotas de sangre que caían hasta la tierra» (Lucas
22.44). Aquí vemos la obra de Dios ejecutada según
su propia voluntad. Dios establece su voluntad en el
ciclo y un hombre hace que sea también su voluntad
en la tierra. El sacrificio en el Calvario sucedió porque
en primer lugar, en el oscuro Gctscmaní de las pro-
fundidades de su alma, el «Soldado de la Cruz» unió
su voluntad a la de Dios para que
En la batalla de Getsemaní jesús intencionalmente fue a
guerrear en los lugares celestiales para abrir el camino hacia
su triunfo en el Calvario. ¿Puedes imaginar cómo se veía el
campo de batalla en los lugares celestiales mientras jesús
luchaba en el Monte de los Olivos? Los ángeles de Dios, se
adelantaban resplandecientes, haciendo preparativos para la
guerra más grande de las que jamás se han librado por las
almas de la humanidad. Se respiraba actividad en todo el
cielo. Creo que Satanás no pudo comprender de qué se
1rataba semejante convocatoria. Con seguridad le debe haber
cruzado la idea de que se alistaban para salvar a Cristo de la
crucifixión. Mientras tanto, en el jardín, jesús obtuvo la
victoria y fijó su rostro hacia el Calvario.
Es interesante notar que así como la primera batalla por
la salvación comenzó en un jardín, también esta vigilia final
de oración tuvo lugar en otro jardín. jesús, el segundo Adán,
volvía a traer al mundo perdido a su posición de dominio.
En la cruz se cumplió el pedido expresado por el Hijo de
I>ios: «No se haga mi voluntad, sino la tuya». Él pagó por todo
pecado, enfermedad, infelicidad, desgracia, dolor del cuerpo
y pena del corazón; nuestra deuda fue saldada. Con un
conmovedor clamor final jesús declaró: «jConsumado es!»
Recuperada la autoridad, a través de su muerte y resurrec-
58 Conquistemos las puertas del enemigo
Los ejecutores
59
ción, destruyó para siempre los principados y poderes ma-
lignos, arrebató las llaves de la muerte y de la vida, y triunfó
sobre todos ellos. iAleluya! ¡Cuando llegue al cielo quiero
ver una repetición instantánea de la mirada en el rostro del
eterno enemigo de nuestras almas en el momento que
perdió esas llaves!
Luego de la resurrección Jesús se encontró con los once
apóstoles y les dijo:
Id por todo el mundo y predicad el evange-
lío a toda criatura. El que creyere y fuere bau-
tizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado. Y estas señales seguirán a los que
creen: En mi nombre echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas; tomarán en las ma-
nos serpientes, y si bebieren cosa mortifera, no
les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus
manos, y sanarán.
Marcos 16.15-18
Esencialmente Cristo Jesús les lanzó las llaves en el mo-
mento de su ascensión a las alturas para ocupar su posición
de intercesión y dijo: «lodo lo que pidiereis en mi nombre,
eso haré». ÜI nos entregó las llaves de las puertas de las
prisiones de la tierra, las llaves para poner en libertad a los
cautivos, cualquiera que sea su cautividad. Hoy día, al usar
su nombre y orar para que sea hecha su voluntad por medio
de su Palabra, nosotros somos los ejecutores de su voluntad
en la tierra. Los seres humanos pueden ahora cumplir con
el cargo que les fue asignado por Dios en el jardín, el de
sojuzgar la tierra y señorear sobre ella en el nombre de
Jesucristo, el campeón resucitado, mientras que al mismo
tiempo discernimos y oramos por su voluntad. Por medio del
acto de tomar dominio sobre las obras de Satanás en la tierra
y orar en el nombre de nuestro Rey, establecemos su volun-
tad en la tierra como en el cielo. Nosotros, en el acto de la
intercesión, somos sus embajadores plenipotenciarios, ple-
namente investidos de total autoridad para orar de parte del
poderoso y temible Dios de este universo.
Es de vital importancia que los intercesores de América se
levanten y ejecuten la voluntad de Dios en nuestra nación.
La iglesia debe ir al cuarto de guerra en oración, para hacer
frente a la marea de pecado y corrupción que ha invadido
nuestra tierra. Necesitamos esto con desesperación.
Muchos de los que estamos involucrados en ministerios
de oración tomamos conciencia de la urgente necesidad de
oración por nuestra nación en el año de 1985. Desde enton-
ces muchos han tomado como norma orar para que la
rectitud habite en nuestra tierra y pedir a Dios que su
misericordia esté sobre América. Nos han sido dadas nume-
rosas claves para poder comprender el actual estado de
nuestra nación. Una de ellas es que, a principios de los años
60, Dios derramó de su Espíritu sobre la iglesia, pero estába-
mos tan ocupados con el maravilloso despertar que nos
alejamos del gobierno. Básicamente entregamos el gobierno
a los humanistas y ateos. Por ejemplo, en 1962 dormitamos
mientras la Corte Suprema quitó de nuestras escuelas la
oración y la lectura de la Biblia. Actualmente cosechamos
torbellinos por causa de nuestra falta de responsabilidad.
Pero Dios nos muestra cómo reclamar aquello que había-
mos cedido. Examinemos el asunto de la oración en las
escuelas. En 1988 los «Generales de intercesión» auspiciaron
un seminario en el área de Phoenix, Arizona, para sacudir
ese estado para Dios. Su propósito era el de derribar siste-
máticamente las fortalezas que han obstaculizado el movi-
miento de Dios en Arizona. David Barton era el orador por
las mañanas. í ~ l nos relató, que solamente en el año 1962,
treinta y nueve millones de estudiantes y más de dos millones
de maestros fueron impedidos de hacer lo que las escuelas
públicas habían hecho desde la fundación de nuestra nación:
ofrecer unos pocos momentos de oración.
David dijo que la oración que había sido descartada decla-
raba simplemente: «Dios todopoderoso, reconocemos que
60 Conquistemos las puertas del enemigo
/(JS ejecutores
61
dependemos de ti, y suplicamos tus bendiciones sobre no-
sotros, nuestros padres, nuestros maestros y nuestro país».
Mientras él hablaba comprendimos una cosa temible: A
causa de nuestro pecado de condescendencia con respecto
al gobierno, nuestra nación y nuestros niños estaban en un
estado desastroso. Él dijo que las puntuaciones del «examen
de aptitud académica» (EAA) decayeron notablemente en
toda la nación después del año de 1962. iDesde el año de
1963 la actividad sexual prematrimonial de los estudiantes
ha tenido un incremento de más del doscientos por ciento;
los embarazos producidos fuera del matrimonio han tenido
un incremento que casi alcanza el cuatrocientos por ciento;
los casos de gonorrea han experimentado un aumento que
supera el doscientos por ciento y el número de suicidios se
ha incrementado en una cifra por encima del cuatrocientos
por ciento!
Estas estadísticas se clavaron en nuestros corazones. Uno
de los que se sintieron particularmente afligidos fue Bob
Willhite, nuestro orador por las noches. Más tarde nos contó
que volvió a su habitación en el hotel y cayó sobre sus rodillas
en oración. Se sintió tan compungido por el hecho de que
su generación hubiera permitido que la oración y la lectura
de la Biblia fueran quitadas de nuestras escuelas, que gimió
en oración toda la tarde.
Esa noche al ir hacia la plataforma para hablar, todos
percibimos la gravedad que lo embargaba. Bob es un hombre
alto, serio, de espíritu manso delante de Dios. Í ~ l habló
sosegadamente. «Durante las últimas horas he experimenta-
do un profundo arrepentimiento delante de Dios. Esta ma-
ñana mientras escuchaba lo que David nos hablaba, se pre-
sentó delante de mí el pecado de mi generación». Se detuvo.
Podíamos sentir la profundidad del poder de convicción de
Dios actuando en él. «He venido esta noche para arrepentir-
me delante de ustedes por mi pecado y por el pecado de los
de mi generación. ¿Pueden ponerse de pie todos aquellos de
cincuenta años o más?» Comenzaron a levantarse hombres y
mujeres por todo el auditorio. Cada uno parecía haber
vxperimentado la misma sensación que Bob: la de haber
«scuchado la voz de Dios llamándolos al arrepentimiento.
l.as lágrimas se derramaban por los rostros de muchos de
dios. Bob siguió: «Debemos arrepentirnos ante la siguiente
generación por haberles legado una nación sumida en co-
rrupción y pecado». Mientras hablaba, la gente comenzó a
111 irar. Algunos cubrían sus rostros mientras el poder purifi-
(Miar del Espíritu Santo barría el recinto.
Creo que sucedió ese día algo que, en cierta medida, hizo
«(lIe el corazón de una generación volviera hacia la otra. En
( 11 ras palabras, fue derribada una pared que existía entre dos
generaciones. La Biblia se refiere a esto en Malaquías 4.6: «Él
hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el
l( irazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y
hiera la tierra con maldición».
Esa noche fue efectuada la voluntad de Dios. Los ejecuta-
n's habían abierto el camino por medio de una de las armas
III:lS poderosas de Dios: el perdón.
Existen otros ejemplos actuales de la obra de los ejecuto-
n's en todo el mundo. Uno de estos grupos fue levantado en
I Irasil en el año de 1961. Estos ejecutores en particular eran
IIl11jeres, mujeres que como Débora y Ester habían sido
llunadas por Dios para ponerse en la brecha para su nación.
Lilas se denominaron Liga Democrática de Mujeres y surgie-
I( ll1 bajo la amenaza de un golpe comunista.
Cuando propagandistas de origen cubano, ruso y chino
" uncnzaron a trabajar incansablemente en Brasil, alimentan-
(Il l al pueblo con mentiras y falsas promesas, estas brasileñas
,t('dicadas a la oración tomaron sus «armas» y fueron a la
¡:lIerra. No sólo oraron, sino que pusieron sus oraciones en
.ución. Al oír que se había programado una reunión masiva
'11 Sao Paulo, para la cual se había invitado como oradores
I -rincipales a dos organizadores comunistas rusos, telegrafia-
I (ll1 a los oficiales del gremio informándoles que cuando el
62 Conquistemos las puertas del enemigo
Los ejecutores 63
avión llegara, cientos de mujeres estarían acostadas sobre la
pista de aterrizaje para impedir que el mismo aterrizara.
Cuando llegó el avión, las mujeres estaban allí cantando,
orando y negándose a ser quitadas del lugar. Los aviones
descendieron hasta muy cerca de ellas, pero se mantuvieron
en su lugar. Al haber sido obstaculizados, los organizadores
nunca pudieron aterrizar.
En otra ocasión, cuando vino un líder comunista para
hablar, hubo mujeres que colmaron el salón y oraron tan
fervientemente que no se le podía escuchar por causa del
ruido producido por las oraciones. Frustrado, el líder comu-
nista abandonó el salón.
Animados por estas valientes mujeres y otros grupos de
resistencia, el ejército y la marina brasileños se levantaron y
detuvieron un ataque comunista, mientras que el líder se
s
escapaba al amparo de la noche.
Muchos de nosotros oramos para que sean levantadas
mujeres como estas en muchas naciones del mundo, mujeres
como Débora, dedicadas a la oración, clamando a Dios por
justicia en su tierra.
Los ejecutores pueden funcionar a diversos niveles, tanto
en forma local como nacional.
Una de las formas es la de tomar, como asuntos de inter-
cesión, aquello que nos es trasmitido por los medios de
comunicación. Muchos grupos de oración actualmente oran
intensamente por los medios de comunicación, para que
Dios levante allí a quienes comuniquen las noticias de nues-
tra tierra con justicia.
A menudo se ha dicho que la prensa es el boletín de
calificaciones del cristiano. Al leer las noticias locales pode-
mos determinar la eficacia de la obra que desarrollamos
como intercesores. A menudo animo a la gente a usar las
noticias como guía de oración.
Algunos intercesores en los pueblos pequeños arrancan
las páginas ele sus guías telefónicas y se las reparten entre los
grupos de oración. En Washington, D.C., hay ministros como
jeff Wright que todos los meses realiza giras de oración en
autobuses y proclama sobre la ciudad la Palabra de Dios en
oración. Hay otros que caminan alrededor ele sus barrios, tal
como he comenzado a hacer yo misma. Es posible que tú
tengas otras ideas también.
Recientemente en la ciudad de Weatherford, Texas, donde
vivo, llegó a mi conocimiento que se aproximaba una votación
en el pueblo cercano de Willow Park. El condado en el que
habitamos ha sido un condado seco, durante muchos años, lo
cual significa que no se permite expender bebidas alcohólicas
por vaso. Tampoco se permite la venta de cerveza en los
almacenes y no tenemos bares. En la elección que se avecinaba
en Willow Park, algunos grupos intentaban lograr la aproba-
ción de una ley que permitiera la venta de bebidas alcohó-
licas por vaso. No es mi intención emitir juicio sobre los que
deseaban esta ley, pero la atmósfera que hubiese acompañado
a los bares resultaba indeseable para muchos de nosotros.
(Anteriormente había una media docena de tabernas [saloons]
en torno a la plaza central. ¡Esta es una verdadera ciudad del
oestel) Llamé a vados de mis amigos y ayunamos y oramos
durante tres días. Al finalizar los tres días, dos amigos, Kurt,
Laude y yo, fuimos a una pequeña iglesia que domina la ciudad
de WillowPark desde lo alto y oramos con Mary Gene, la esposa
del pastor. Estoy segura que Dios había levantado a otros para
orar también. Nos opusimos en oración a las ataduras de
adicción y oramos porque la gente se presentase a votar en
contra de la propuesta.
No nos sorprendió que la ley fuese derrotada por una
abrumadora mayoría de votos. Cuando Dios establece a sus
ejecutores para orar según su voluntad, Él escuchará sus
oraciones.
1 13.]. Willhite, Why Pray? [¿Por qué orar?], Lake Mary, FL:
Creation House, 1988, p. 91.
2 Katherine Pollard Cárter, Hand on the Helm [Con la mano
sobre el timón], Springdale, PA: Whitaker House, 1977, pp. 4-5.
64 Conquistemos las puertas del enemigo
3 R. Arthur Mathews, Born for Battle [Nacido para la batalla],
Robesonia, PA: OMF Books, 1978, pp. 14-15.
4 David Barton, America: To Pray or No! lo Pray? [América:
¿Oramos o no?], Aleda, TX: WaIlbuilder Press, 1988. Las estadísti-
cas mencionadas en su discurso fueron extraídas dcllibro.
5 Clarcnce W Hall, -The Country that Saved Itself» [El país que
se salvó a sí mismo], Selecciones del Reader's Digest, noviembre
1964, p. 133.
5
El ministerio
de la intercesión
Un intercesor es un hombre o una mujer, un
niño o niña, que lucha por otros. Como tal, la inter-
cesión es la actividad que más nos identifica con
Cristo. Ser un intercesor implica ser como Jesús,
porque eso es Jesús. ¡Él vive siempre para interce-
dcrl '
Dick Eastman
Hoy día ha habido algo de controversia con respecto al
ministerio de intercesión. Algunos dicen que no existe tal
cosa como el don de intercesión, que Dios llama a la inter-
cesión a todo el cuerpo. Otros, quienes sienten un llamado
especial de Dios sobre sus vidas para interceder, se sienten
confundidos y preguntan: «¿Cuál es mi lugar en el cuerpo si
no existe el don de la intercesión? Me consta que existe sobre
mí un llamado específico de parte del Señor para que me
ponga en la brecha. Paso varias horas por día solo con Dios
orando por las naciones del mundo, por mi iglesia, por mi
propio país y por sus líderes».
¿Cuál de los dos tiene la razón? Ambos la tienen. Desde el
punto de vista del ministerio todos debemos orar e interce-
der como Jesús, quien es nuestro ejemplo. Desde el punto
66 Conquistemos las puertas del enemigo
El ministerio de la intercesión 67
de vista de los dones, un gran número de personas también
reciben un llamado específico a ser intercesores. La diferen-
cia es que uno de los niveles de intercesión es responsabili-
dad de cada cristiano, y el otro es un regalo que Dios otorga
como una parte del ministerio bíblico de ayuda. Algunos de
los que reciben el don de intercesión reciben más adelante
el don de convertirse en líderes de oración. Dios los usa no
sólo para interceder, sino para enseñar a otros los secretos
de la intercesión.
Personalmente, he experimentado las tres fases, tal como
mencioné anteriormente. Al principio oraba una cierta can-
tidad de tiempo diario según las necesidades que se iban
presentando, a la vez que tenía un programa de actividades
muy lento a causa de mis deberes de ama de casa y maestra.
Luego el Señor me guió a pasar más tiempo en intercesión
durante el día, en especial cuando abandoné mi trabajo
como maestra. Me sentí atraída a orar lo cual me llevaba a
estar sobre mis rodillas, en particular a la media noche,
temprano por la mañana, o mientras mis niños dormían
siestas o estaban en la escuela. La tercera fase cle mi vicia es
en función de líder de oración y ministro (por supuesto que
no he dejado de ser ama de casa). Sin embargo, no todos
serán llamados a una intercesión de tiempo completo.
El funcionamiento de estos distintos aspectos de la inter-
cesión nos recuerdan de qué manera la Iglesia puede ser
comparada a un ejército. En un ejército cada rango es signi-
ficativo y necesario. Aunque hay más soldados rasos que
generales, cada uno en su respectiva posición juega un papel
fundamental en la obtención de la victoria en la batalla. Lo
mismo puede decirse con respecto al ejército de Cristo.
Todos seguimos detrás de Jesús, el Capitán de la hueste, el
gran Soldado de la cruz. No es importante fijarnos en nues-
tros rangos; sólo es importante estar en el lugar al cual Dios
nos ha llamado.
Todo creyente es llamado a ser parte del ejército de
intercesores. Todos oraremos e intercederemos. Para algu-
nos será un trabajo de dedicación exclusiva; para otros será
una parte importante de un día dedicado a dones más
dominantes en sus vidas que la intercesión. En estos tiempos
finales es de vital importancia que encontremos nuestra
ubicación en el cuerpo de Cristo y que cumplamos con
nuestro llamado y elección.
Para poder comprender lo que es el ministerio de interce-
sión y determinar si es producto de un llamado o si forma
parte del ministerio del cuerpo, necesitamos entender las
palabras de Jesús, quien es el máximo intercesor.
Jesús dijo: «Me es necesario hacer las obras del que me
envió» (Iuan 9.4). Dick Eastman dice de este pasaje: «La
expresión me es necesario fue la que captó mi atención. Jesús
no dijo "tengo la esperanza de" o "mi intención es". En
cambio declaró con fuerza "me es necesario,,».2
Jesús claramente comprendía que había cosas que el debía
hacer. En nuestro carácter de cristianos debemos ser «peque-
110S Cristos», o sea, imitadores de Cristo. Con frecuencia
vemos en las Escrituras que Cristo se alejaba durante toda la
noche para orar en un lugar solitario. De hecho, toda su vida
era intercesora. Si Cristo sentía que era importante que Él
intercediera mientras se hallaba en la tierra, écuánto más
deberíamos nosotros considerar la intercesión como una
prioridad? Debemos aprender a interceder para llegar a ser
como Cristo. ¡Nos es necesario interceder!
Es importante marcar la diferencia entre la oración y la
intercesión. No todo lo que es oración es intercesión. De
hecho, muchas personas nunca interceden de verdad. Sim-
plemente elevan oraciones a Dios pidiéndole que supla
ciertas necesidades. La verdadera intercesión consta de dos
lados. Un aspecto es el de solicitarle a Dios su intervención
divina; el otro consta de la destrucción de las obras de
Satanás. Esto se ilustra en el pasaje que a esta altura ya nos
resulta familiar, Ezequiel 22.30: «y busqué entre ellos hom-
bre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante
68 Conquistemos las puertas del enemigo
El ministerio de la intercesión 69
de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no
lo hallé».
Un aspecto de este versículo tiene que ver con el hecho
de presentarse delante de Dios con un pedido específico
inspirado por Dios. El otro, revelado en las palabras se
pusiese en la brecha delante de mí, tiene la connotación de
estar efectivamente destruyendo las estrategias espirituales
maquinadas por el enemigo. Desafortunadamente, la mayor
parte del Cuerpo de Cristo se mantiene a la defensiva mien-
tras que Satanás hace de las suyas en los gobiernos,en la
Iglesia y en nuestras familias.
Satanás es un maestro de la estrategia. Muchas personas
andan por ahí hablando de lo estúpido que es el diablo.
Cuando escucho esto, tiemblo. Una de las lecciones más
importantes que debemos aprender para el día de batalla es
que no podemos subestimar a nuestro enemigo. Satanás ha
estado dedicado a esto durante largo tiempo y, créeme, él
desea que tú pienses que es estúpido. Él también quiere que
la gente crea que no existe ni tiene poder. Pero nosotros
prestamos atención a las palabras de Pablo y permanecemos
en estado de alerta «... para que Satanás no gane ventaja
alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinacio-
nes» (2 Corintios 2.11).
Ahora bien, épor qué razón haría referencia Pablo a las
maquinaciones de Satanás si no las tuviera? Satanás también
dispone de tropas de ataque, las cuales están altamente
entrenadas y sirven a su amo por temor. Pablo definió a
nuestro enemigo de la siguiente manera.
Porque no tenemos lucha contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potes-
tades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes.
Efesios 6.12
La forma de lucha griega era a muerte. Nuestra lucha
consta del combate mano a mano, cuerpo a cuerpo con un
enemigo que desea destruirnos.
Efesios 6.11 dice: «Vestíos de toda la armadura de Dios,
para que podáis estar firmes contra las asechanzas del dia-
blo». La palabra asechanzas en griego, tal como se utiliza en
este pasaje, significa «metodología». Si usáramos la termino-
logía militar podríamos decir que su plan de batalla es el de
gobernar la tierra.
Entonces, un intercesor es un mediador. Hebreos 7.25
declara que «...viviendo [Cristo] siempre para interceder por
ellos». ¿Por quiénes? Por aquellos que vienen a Dios por
medio de Él. Jesús pagó el precio para que podamos acercar-
nos sin temor al trono de la gracia para obtener misericordia
en el tiempo de necesidad.
Podemos delinearlo más o menos así. Alguno se acerca al
Padre con un pedido de acuerdo con su voluntad. Jesús,
quien está sentado a la derecha del Padre, dice: «Padre, hazlo
por él». Afectados por la necesidad, el Padre y el Hijo envían
al Espíritu Santo para mover a uno de los miembros del
cuerpo a ponerse en la brecha con la oración. Muchas veces,
simplemente nos vendrá a la mente una persona vez tras vez
sin saber el porqué. Luego de un rato comenzamos a orar
por esa persona. Tal vez tengamos sensación de peligro o
sintamos gran congoja al pensar en otra persona. Es el
Espíritu Santo, dentro de nosotros, el que nos está impulsan-
do. Este es el momento en el que nos ponemos en la brecha
yel corazón de Dios se expresa en la intercesión. Entonces
Dios comienza a actuar a favor de aquel por el que hemos
orado; su Reino ha venido a la vida de esa persona y es hecha
su voluntad.
Para ser intercesores efectivos debemos ser como guardas
sobre los muros.
Sobre tus muros, oh ferusalén, he puesto
guardas; todo el día y toda la noche no calla-
rán jamás. Los que os acordáis de jehová, no
70 Conquistemos las puertas del enemigo El ministerio de la intercesión
71
reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablez-
ca a ferusalén, y la ponga por alabanza en la
tierra.
Isaías 62.6-7
Jerusalén es una ciudad amurallada y aún es posible
caminar por la parte superior de esos muros. Los guardas
solían caminar por arriba de ellos de lado a lado, vigilando
con atención durante la noche y guardando de potenciales
ataques a la ciudad por parte del enemigo. En estos versícu-
los, Dios nos dice hoy día que miremos con detenimiento
hacia la distancia por medio de la oración para descubrir el
daño potencial que podría llegar a nuestras ciudades, iglesias
o familias. Dios está estableciendo a su pueblo como guardas
que no le den descanso hasta que el Reino de Dios sea
establecido por todo el mundo. A continuación enumero
varias cosas que puedes hacer para desarrollar vista de guar-
da:
1. jAlístate en el ejército! Dile al Señor que estás dis-
puesto a ser un guarda.
2. Mantén puro tu corazón para discernir con propiedad
las áreas por las cuales Dios quiere que ores.
3. Desarrolla una conciencia de la presencia de Dios en
tu vida. Ten en cuenta, en todo momento, que estás
de guardia. Ser un guarda se parece mucho a ser un
médico con un beeper [aparato localizadorj. En cual-
quier momento puede ser llamado por causa de una
emergencia. Sin importar 10que haces, Dios puede
llamarte para cambiar tus planes, para orar y hacer
sonar la alarma para detener el ataque enemigo.
4. Pídele a Dios que te enseñe cuál es el momento y el
lugar apropiados para hacer sonar la alarma. Dios
revela a los intercesores las necesidades íntimas de
aquellos por los que intercedemos. Lo que nos revela
es un precioso secreto. Las cosas que Dios nos dice
no son para que las contemos a otros. Muchos grupos
de oración no son más que sesiones de chisme espi-
ritual. Si Dios te revela las debilidades de otra perso-
na, debes:
• Primeramente pedir confirmación para asegu-
rarte de haber comprendido con certeza la
necesidad. No debes orar erróneamente.
• Si estás seguro que oras en forma acertada,
entonces debes preguntarle a Dios si te corres-
ponde o no decirle a la persona lo que te ha
sido revelado.
• Si te corresponde hablar con la persona, enton-
ces ora para que Dios prepare el corazón de
ella para que tenga una actitud receptiva.
• Muchas veces no te tocará decirle nada a las
personas para las cuales has orado. Dios les
hablará directamente a su debido tiempo y a
su manera. Esta es la forma más efectiva de
tratar con las debilidades presentes en las per-
sonas por las que hemos orado. Cuando Dios
les dice que deben cambiar, no permite que se
sientan avergonzadas, rechazadas o heridas.
• Existirán momentos en que deba hacerse sonar
la alarma para otros en tu grupo de oración,
cuando veas un peligro que se avecina en el
cuerpo de tu iglesia local. Si este es el caso,
consulta con alguno que se encuentra en una
posición ele liderazgo espiritual, para contarle
acerca de tu carga de oración. Deja en sus manos
la decisión de hablar o no con otras personas.
5. No temas formular oraciones que te puedan parecer
extrañas. Por ejemplo, tal vez te encuentres orando
y de repente comiences a orar por un pastor en
América del Sur a quien ni siquiera conoces. Muchos
guardas han detenido desastres que amenazaban a
personas que ellos nunca habían conocido. Un buen
ejemplo de la unción del guarda puede ser encontra-
do en Lucas 22.31-32:
72
Conquistemos las puertas del enemigo El ministerio de la intercesión
73
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he
aquí Satanás os ha pedido para zarandearos
como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu
fe nofalte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus
hermanos.
Una intercesora llamada Vinita Copeland cumplía función
de guarda de muchos de sus «hijos espirituales». Un día el
Señor le dijo que a uno de ellos, Beth, lo estaban atacando
y que Satanás deseaba «zarandearla como a trigo». Vinita le
pidió a su marido, A.W, que vigilara para impedir que fuera
molestada al ir a su cuarto de oración para luchar en favor
de Beth. Pasó un día, luego dos. A.W comenzaba a preocu-
parse por el bienestar de Vinita y llamó a otros intercesores
para que oraran por la intercesora hasta que en el tercer día,
ella quebrantó el poder del enemigo que enfrentaba a su hija
espiritual. Gracias a Dios por una intercesora dispuesta a
hacer un sacrificio tan grande. En la actualidad, Beth tiene
un ministerio internacional el cual fue creado y bañado en
oración por Vinita.
Aveces, como hemos visto, Dios llama a guardas para que
oren en el medio de la noche. Una guerrera de oración en
Fort Worth llamada Naomi «Dutch» DuPuis se despertó re-
pentinamente una noche sintiendo la carga de orar por un
evangelista cuyo nombre es Hayseed Stephens. Hayseed
estaba en Indonesia y su predicación causaba bastante revue-
lo en los lugares celestiales: La madam del prostíbulo local y
todas las «chicas» del mismo habían recibido salvación, y el
negociante de drogas local había entrado en el Reino de Dios
junto con el cabecilla de la banda de juegos de azar.
Una mañana, alrededor de las 4, Dutch se despertó de
golpe y tuvo una visión de Hayseed. Corría el peligro de ser
asesinado por los airados habitantes de un pueblo. Después
ella le contó que estaba más enterada que él mismo de lo
que le sucedía. No es extraño que suceda esto con aquellos
que tienen el don de intercesión.
Mientras tanto, en Indonesia (allí eran las 4 de la tarde),
Hayseed justo salía de una casa, donde había orado por uno
de los diáconos de la iglesia local. La vista de lo que le
esperaba allí afuera era atemorizante: alrededor de seiscien-
tos hombres con rastrillos y azadones. Eran musulmanes,
quienes estaban enojados porque la gente se había conver-
tido al cristianismo. Los habitantes del pueblo, creídos de
que él había sido el causante de lo que creían mala suerte
para ellos, ansiaban su destrucción.
Hayseed describió lo sucedido a continuación. «Al princi-
pio me atacó una ola de temor y clamé a Dios rogando
ayuda». Creo que esta «oración relámpago» provocó que su
amiga Dutch en Texas se despertara impulsada por el Espíritu
Santo, se pusiera en la brecha y elevara su oración a Dios
pidiéndole protección y paz para Hayseed.
Hayseed agregó: Luego de pedir socorro sentí como un
manto de paz que descendía sobre mí. Caminé hacia adelante
y comencé a cantar suavemente acerca del nombre de Jesús.
Envuelto en el manto de paz, Hayseed pudo caminar por el
medio de la turba airada que se dividió como el Mar Rojo.
Este suceso le recordó Lucas 4.28-30:
Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se
llenaron de ira; y levantándose, le echaron
fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cum-
bre del monte sobre el cual estaba edificada la
ciudad de ellos, para despeñarle. Mas él pasó
por en medio de ellos, y se fue.
¿No sería maravilloso ver lo que sucede en el plano invisi-
ble cuando Dios protege de manera tan sobrenatural?
Estamos en un tiempo profético en lo que respecta a la
intercesión. En la década del 90 se recogerá una gran cose-
cha. Acausa de esto se derrama un espíritu de oración sobre
el cuerpo de Cristo. Debemos orar para que el Señor de la
mies envíe obreros a su mies. Muchos, que normalmente no
reciben una carga para interceder, se están levantando. Dios
está llamando a sus tropas de reserva.
74 Conquistemos las puertas del enemigo El ministerio de la intercesión 75
El espmtu de oracion que desciende sobre naciones y
pueblos constituye verdaderamente los dolores de parto de
un avivamiento. En un interesante artículo escrito para «In-
tercesores para América», Douglas Thorson se refiere a jere-
miah Lamphier. Lamphier es un ejemplo de lo que Dios
puede hacer con gente común que responden al llamado de
orar por avivamiento. Esto sucedió en la ciudad de Nueva
York alrededor de 1857.
Lamphier recorría las calles repartiendo invitaciones a una
reunión de oración a realizarse en la Iglesia Reformada
Holandesa situada en la esquina de Fulton Street, en el
centro de Manhattan. Durante 25 minutos esperó allí solo,
mientras era probada su fe. Finalmente a las 12:30 entraron
seis hombres, uno detrás del otro. A la siguiente semana
había veinte. Al poco tiempo decidieron reunirse diariamen-
te en lugar de hacerlo semanalmente.
A los seis meses más de diez mil hombres de negocios se
reunían diariamente para orar en los negocios y en los
edificios de las compañías. Casi sin excepción, las iglesias
trabajaron juntas en unidad sin un atisbo de celos.:\
Creo que hoy día es esencial para la vida de la iglesia
prepararse para el avivamiento por medio del aprendizaje de
la oración y de la intercesión. ¿Quién sabe cuántos Lamphiers
se encuentran en oficinas y aulas obedientes a lo que Dios
les ha dado para hacer en el presente, hasta que un día los
llame a ser líderes de oración que tocarán en forma dramática
a las naciones guiándolas hacia el avivamiento?
En ese mismo escrito excelente se cita a Martin Lloyd-]o-
nes. Dice así:
La historia de los avivamientos hace resaltar con
claridad que Dios a menudo actúa de una manera
completamente inesperada y produce avivamiento,
lo promueve y lo mantiene en funcionamiento, no
necesariamente a través de ministros, sino posible-
mente a través de personas que pueden haberse
considerado a sí mismas como miembros muy humil-
des y sin importancia de la iglesia cristiana.
4
El llamado se hace extensivo a cada uno de nosotros. El
próximo capítulo te ayudará a determinar si tienes el don de
la oración intercesora. iEs emocionante ver lo que Dios
puede hacer con una vasija dispuesta!
1 Dick Eastman, Love On Its Knees [Amor de rodillasl, Tarrytown,
NY, Chosen Books, 1989, p. 21.
2 Eastman, p. 47.
3 Douglas Thorson, «Prayer and Revival: The Role of Prayer and
Reformation Societies in American Hístory» [La oración y el aviva-
miento: El papel de la oración y la reforma de sociedades en la
historia americana], Intercessors for America, 1989, p. 12.
4 Thorson, p. 4.
6
El don
de la intercesión
Me parece a mí que ciertos cristianos tienen la
habilidad especial de orar regularmente, durante
largos períodos y obtienen respuestas frecuentes y
específicas a sus oraciones, en mucho mayor grado
de lo que se espera del cristiano promedio. 1
C. Peter Wagner
E1don de la intercesión ha sido un tema causante de cierta
controversia porque la Biblia, en realidad, no se refiere a él
directamente. Sin embargo, tampoco habla de tener ujieres,
ministros de música o de los que se ocupan de los sistemas
de sonido. Los intercesores se ubican en la iglesia a la par de
los que tienen dones de ayuda. La diferencia entre los
intercesores y los que tienen un ministerio de ayuda, es que
los intercesores sirven en forma espiritual; puede decirse
que lo hacen en los «lugares celestiales».
En la Biblia podemos encontrar referencias indirectas al
don de la intercesión. Lucas 2.37 indica que Ana, quien era
viuda, servía a Dios en el templo haciendo ayuno y oración
de noche y de día. De hecho, la frase: sirviendo de noche y
de día con ayunos y oraciones, describe muy bien la vida de
una persona llamada a interceder (aunque es posible llegar
78 Conquistemos las puertas del enemigo El don de la intercesión
79
a un desequilibrio en el área del ayuno y la oración, lo cual
discutiremos más adelante).
Podemos ver un tipo de don de intercesión en acción en
el relato de Aarón y Hur, quienes sostuvieron las manos de
Moisés (mientras Moisés las mantenía levantadas Israel pre-
valecía en la batalla contra los amalecitas).
y las manos de Moisés se cansaban; por lo
que tomaron una piedra, y la pusieron debajo
de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur
sostenían sus manos, el uno de un lado y el
otro de otro; así hubo en sus manos firmeza
hasta que se puso el sol.
( ~ x o d ( ) 17.12
Observa que Aarón y Hur sirvieron de apoyo al levantar las
manos de Moisés pero no se apoderaron de la vara que
sostenía. También observa que no descendieron a pelear en
la batalla físicamente ellos mismos como lo hizo Iosué. A las
personas que tienen el don de la intercesión les encanta orar.
Preferirían no hacer ninguna otra cosa. Cuando la gente me
pregunta cuánto tiempo por día dedico a la oración, les
respondo: «i'Ianto como pueda!- Algunos días, a causa de los
viajes que tengo programados, es posible que no pueda
dedicar a la oración tantas horas como en otros días, pero
siempre que dispongo de un día para estar a solas con el
Señor, desconecto mi teléfono y coloco un cartel en mi
puerta que dice: «En oración, no interrumpir». ilisos días son
de suprema felicidad para mí! He descubierto que esto
mismo les sucede a otros que tienen el don de la intercesión.
Anteriormente mencioné la reunión de oración «Noventa
horas de oración para los años noventa» llevada a cabo en
Florida. Una madrugada, a eso de las dos, experimentamos
un tiempo maravilloso de oración a favor de la iglesia en
Rusia. Uno de los intercesores se inclinó hacia mí y dijo con
gozo: «¿Verdad que esto es el paraíso?» Le expresé mi asenti-
miento. El lugar de oración es el lugar más precioso para
aquellos que son llamados a él.
Los intercesores a menudo viven vidas fuera de lo común.
A veces hasta parecen reclusos. En el capítulo anterior des-
cribí a Vinita Copeland en posición de guarda en favor de su
hija espiritual, Beth, orando durante tres días seguidos, sin
comer y casi sin dormir hasta que Dios le dio la confianza de
que la oración había vencido. Esto es algo que tal vez hagan
de vez en cuando aquellos que tienen el don de la interce-
sión. No es algo que ocurra todos los días, pero sí sucede.
En esto nuestro ejemplo es Daniel. Él se había dedicado a
buscar al Señor por medio del ayuno y la oración:
En aquellos días yo Daniel estuve afligido
por espacio de tres semanas. No comí manjar
delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni
me ungí con ungüento, hasta que se cumplie-
ron las tres semanas.
Daniel 10.2-3
Al cabo de las tres semanas es posible que Daniel no
tuviera un aspecto muy agradable, pero a él no le importaba.
Dios le había asignado una tarea: orar para entender una
visión. Sus oraciones desataron una gran batalla en los
lugares celestiales, pero el ángel que Dios le envió finalmente
pudo vencer. Daniel 10.12-14 dice:
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque
desde el primer día que dispusiste tu corazón
a entender y a humillarte en la presencia de tu
Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de
tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del
reino de Persia se me opuso durante veintiún
días; pero he aquí Miguel, uno de los principa-
les príncipes, vino para ayudarme, y quedé
allí con los reyes de Persia. He venido para
hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en
80 Conquistemos las puertas del enemigo El don de la intercesión
81
los postreros días; porque la visión es para
esos días.
El Señor envió un ángel a Daniel a causa de sus oraciones
y le encargó que hiciera entender a este hombre.
Generalmente a los que tienen el don de intercesión les
es dado un tema específico de oración. Algunos orarán por
un cierto ministerio o ministro. Cada día funcionarán como
«guarda de oración» de la persona que Dios les ha llamado
a vigilar. Cubriremos este tema más detalladamente en el
capítulo referente a compañeros personales de oración.
No todos los intercesores pueden dedicarse a orar a
tiempo completo. Pero, cuando no trabajan podrán dedicar
horas de su tiempo libre a la oración. La mayoría considera
a la oración como su tiempo de recreación. No me entiendas
mal. La oración es un trabajo difícil y necesitamos un descan-
so de vez en cuando, pero para muchos es un refrigerio pasar
el tiempo intercediendo por otros.
Los que tienen el don de intercesión pueden tener un
único enfoque de oración durante todas sus vidas o no. La
pequeña dama que Bob Willhite escuchó orar en «Glad
Tidings Tabernacle» había sido llamada a orar por una na-
ción. Muchos intercesores son llamados a orar por todas las
naciones. Una de este grupo es la hermana Frcda Lindsay del
instituto Christ for [he Nations lCristo para las naciones]
ubicado en Dalias, Texas. Esta escuela bíblica tiene 1.500
estudiantes y una gran organización misionera. Ilan ayudado
a fundar alrededor de 8.700 iglesias en todo el mundo.
Freda Lindsay habló para una reunión de los «Generales
de intercesión» en septiembre de 1986. La señora Lindsay o
«mamá», como la llamaban muchos de sus estudiantes, es
una mujer pequeña pero dinámica para Dios. Es una expe-
riencia única escucharla presentar ante Dios las naciones del
mundo, una tras otra, sin detenerse hasta haberlas traído a
todas ante el trono de la gracia. Esta santa preciosa del Señor
habló ese día con nosotros acerca de la vida de oración de
su marido, Gordon Lindsay. El reverendo Lindsay ahora ha
partido para estar con el Señor, pero el efecto de su vida de
oración aún puede sentirse en todo el mundo. Ella dijo que
Gordon, con respecto a la oración, decía lo siguiente: «Todo
hombre debería orar por los menos una oración violenta por
día». «y creo», agregó, «ique él ostentaba el récord mundial
de orar las oraciones más violentas!. Ella citó la guía dada en
Mateo 11.12: «Desde los días de juan el Bautista hasta ahora,
el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo
arrebatan».
Luego Freda nos contó este relato.
Nunca olvidaré cuando vivíamos en Shrevcport,
Lousiana, y puse un aviso en el periódico local para
solicitar ayuda doméstica. Se presentó una pequeña
dama negra. Estábamos en la cocina y le explicaba lo
que debía hacerse cuando de repente preguntó:
-¿Qué es eso, qué es eso? iEsa voz, ese hombre!
-Es mi marido -le contesté-o Lo primero que
hace cada mañana es orar y suena como una bomba
haciendo explosión.
-iEstuvo él en Shreveport hace tres años en tal y
cual hotel en tal y cual día? -me preguntó.
Le conté que él viajaba tanto que no recordaba,
pero que se lo preguntaría al salir del cuarto. Cuando
salió se lo pregunté.
-iEstuviste en Shreveport hace tres años en tal
hotel?
Gordon tenía una mente semejante a una compu-
tadora y nunca olvidaba fechas y lugares.
-Sí -respondió él-, estuve allí enseñando en
tal reunión.
-iLo sabía, lo sabía! -la mujer comenzó a excla-
mar-o Estuve parada del lado de afuera de su puerta
mientras usted oraba porque nunca había oído a
nadie que lo hiciera como usted!2
¿No sería grandioso que la gente nos recordara por nuestra
forma de orar en lugar de recordarnos por tantas otras cosas?
¡Qué legado dejó Gordon Lindsay! Creo que esas oraciones,
junto con las de su esposa, han establecido un sitio de
82 Conquistemos las puertas del enemigo J:l don de la intercesión 83
nacimiento para el avivamiento. Sus oraciones han abierto el
camino para que miles de estudiantes vengan a prepararse
para el campo misionero en «Christ for the Nations»,
Gordon y Freda Lindsay creyeron en la Palabra de Dios que
está en Mateo 9.37-38: «Entonces dijo a sus discípulos: A la
verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad,
pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies».
Los intercesores lo denominan «orar para que sea levan-
tada la cosecha». Dios planta a sus intercesores en todo lugar
para orar por las naciones.
Esta historia también muestra que varían los métodos
utilizados por los que tienen el don de intercesión. Es
importante que observemos los frutos de las oraciones en
lugar de la fórmula aplicada. Dios tiene muchos intercesores
que oran de maneras diferentes. Algunos oran en forma
callada en un cuarto de oración; algunos cantan; algunos son
ruidosos. Es importante orar según Dios te ha mostrado y no
pensar que otros deben hacerlo de la misma manera que tú
lo haces.
Muchos que sienten el llamado a la intercesión al principio
oran según un sistema o una disciplina de oración tal como
lo que describe Dick Eastman en su libro Tbe Hour that
Changes the World [La hora que cambia al mundo] o Larry
Lea en Could }bu Not Tarry Une Hour? [¿No podrías perma-
necer una hora?] Hay veces que la oración resulta ser una
disciplina aun para aquellos que son llamados por Dios para
interceder. Existen días en que el cielo parece ser de bronce,
y te preguntas si esta sesión de oración a las cinco de la
mañana logra algún propósito.
Otro grupo de intercesores es el de los intercesores pro-
féticos. Más adelante trataré este tema con más detalle, pero
básicamente se levantan temprano cada mañana y se presen-
tan delante del Señor para averiguar la tarea asignada para
el día de la fecha (ia no ser que hayan estado levantados toda
la noche a causa de su tarea anteriorl). La manera que tienen
de iniciar la oración puede variar. Muchos adoran al Señor y
luego pasan tiempo simplemente en silencio y escuchando
hasta que les viene un nombre o una escritura o una situa-
ción que necesita oración. Generalmente yo misma oro de
esta manera cada día. Sin embargo es bueno ser flexible. A
veces en mi tiempo de adoración comienzo a orar por
Rumania y un par de horas después vuelvo a la adoración.
Aunque hay cosas por las que oro diariamente, a veces Dios
reemplaza estas peticiones poniendo en su lugar las que tiene
en su agenda. He visto que los temas de oración a los que Dios
dirige mi atención diariamente pueden ser los mismos que
figuran en mi lista de oración, como puede que no lo sean. Para
ser un intercesor es necesario ser bastante disciplinado en el
plano emotivo, pues a menudo preferiría orar por mis propias
inquietudes en lugar de hacerlo por las inquietudes que Dios
me quiere dar. Es en este momento que «busco primero el
Reino de Dios» en lugar de dedicarme a mis cargas personales.
Una cosa maravillosa que he podido ver es que con frecuencia
en momentos como estos, Dios pone en el corazón de otros la
carga de orar por las necesidades de mi familia. De esta manera,
esas necesidades son satisfechas cuando soy obediente a la
agenda de oración de Dios.
Si tú tienes el don de intercesión verás que Dios te revela-
rá, de muchas maneras diferentes, por qué cosa o por quién
debes interceder durante el día. En ocasiones veo a alguna
persona que me recuerda a alguien y me doy cuenta que Dios
quiere que ore por él o por ella. Otras veces veo el nombre
de alguien a quien conozco, o un nombre parecido, y me
detengo a buscar la guía del Señor con respecto a cómo debo
orar por esa persona. Toda vez que en mis pensamientos se
presenta alguna persona a la que no he visto por muchos
años, oro por esa persona. Estoy convencida de que Dios está
alertando a muchos para que oren de esta manera, pero ellos
no reconocen las señales. Si durante el día se presenta
repetidas veces en mis pensamientos una persona de la
iglesia a la que asisto, he descubierto que ésta es la forma en
que Dios me llama a orar por ella. Y en estas ocasiones,
84 Conquistemos las puertas del enemigo 1:1 don de la intercesión
85
cuando le pregunto cómo debo orar, trae a mi memoria
ciertas porciones de la Escritura. Por esta razón es de funda-
mental importancia que los intercesores conozcan las Escri-
turas, para que Dios, por medio del Espíritu Santo, pueda
extraer de la fuente de agua viva que está dentro nuestro con
el propósito de aportar a la oración.
Al crecer en el don de intercesión se aprende a caminar y
hablar conJesús, permaneciendo constantemente en estado de
alerta para recibir de parte de Dios un mensaje referido a alguna
necesidad importante que pueda tener alguno. Algunos lo lla-
man aprender a descansaren Cristo. Por medio del Espíritu Santo
tenemos una conexión divina al corazón de Dios; cuando nos
demos cuenta de que estamos siempre de guardia, entonces
conoceremos el corazón de Dios en intercesión.
Otra vía que usa el Espíritu Santo para alertarnos para la
oración es a través de los sueños. La Biblia habla mucho sobre
los sueños y sobre el uso de los mismos. El Señor se le
apareció en un sueño a jacob cuando huía de Esaú. Dios
utilizó sueños para revelar su gloria y para elevar a José en
los ojos de Faraón, tal como vimos anteriormente. Los ejem-
plos también abundan en el Nuevo Testamento. Dios usó un
sueño para advertir a otro José para que tomara a María y al
niño Jesús y huyera de Herodes. No es extraño que los
intercesores tengan lo que llamo «sueños espirituales». Los
sueños espirituales se diferencian de los sueños inducidos
por pizza, ilos cuales son causados por excederse en la
comida a altas horas de la noche! En primer lugar, general-
mente son muy vívidos y reales. Hacen que uno se quede
meditando sobre ellos durante un tiempo. Parecen tan reales
que a veces te preguntas si estabas despierto o dormido
cuando ocurrieron. Estos sueños a menudo quedan graba-
dos en tu memoria, aunque es bueno tomar nota de los
detalles inmediatamente. Observen en los relatos bíblicos
que las personas recordaban los detalles de los sueños y
podían describirlos. Muchas veces Dios nos habla o advierte
pI lr medio de un sueño de una manera que pasaríamos por
.rlto cuando estamos despiertos.
Cuando recibimos un sueño espiritual puede ser claro o
1al vez necesite interpretación. Si es un sueño sobre un
I ícsastre, necesitamos darnos cuenta de que se trata de una
advertencia y no de una fatalidad. Debemos orar para dismi-
nuir desviar o eliminar el asunto que está en el corazón de
I) i O ~ y que desea encargarnos a nosotros interceder por él.
Esto sucede a menudo en mi propia familia. Mike sueña
con mucha más frecuencia que yo. Durante años ha visto en
sueños que unos tornados venían hacia nuestra casa, lo cual
advierte de ataques satánicos inminentes. Hemos aprendido
a prestar mucha atención a las personas que están en los
sueños y a orar para que sean protegidas y a orar en contra
de las maquinaciones de Satanás.
Una mañana Mike se despertó y dijo que había visto en su
sueño cinco tornados que se dirigían hacia nosotros a la vez.
IEse día nos dedicamos a orar intensamente! Gracias a que
el Señor nos había advertido que orásemos, lo que se nos
presentó se pudo manejar con facilidad.
Una de nuestras experiencias más vívidas, de evitar un
desastre a causa de un sueño espiritual, ocurrió el año pasado.
Estaba en Phoenix, Atizona, donde había sido invitada a hablar.
Antes de abandonar mi cuarto para asistir al día completo de
reuniones sentí que debía telefonear a Mike. Su voz me sonaba
un poco extraña y lo presioné para que me contara lo que le
sucedía. Él hizo una pausa y luego dijo: «Cindy, anoche soñé
que manejaba por una autopistay me encontraba detrás de dos
camionetas. Dentro de ambas había una pareja joven y una de
las mujeres estaba embarazada. Repentinamente se detuvo el
tránsito. Apreté el freno, pero nada sucedió; era como si
estuviese en cámara lenta. Un instante después choqué contra
la camioneta de atrás, lo cual hizo que chocara a la camioneta
de adelante. Cuando nos detuvimos salté del automóvil para
verificar que no les hubiese sucedido nada. Me preocupaba
86 Conquistemos las puertas del enemigo
El don de la intercesión
87
especialmente la mujer embarazada y corrí hasta donde
estaba para orar por ella».
Cuando Mike terminó de relatarme su sueño, oramos
juntos pidiendo protección por los que harían el mismo
recorrido que él por la autopista y por su seguridad personal.
Pedimos a Dios que le diera sabiduría ese día al conducir su
automóvil al trabajo.
Demás está decir, que tan pronto como regresé a mi
habitación esa noche, lo llamé para averiguar lo sucedido
camino al trabajo y para asegurarme de que se encontraba
bien. (El año anterior había sido embestido por un camión
de dieciocho ruedas. No recibió un rasguño siquiera, pero
podrás comprender mi preocupación.) Podía percibir la
emoción de Mike mientras me relataba lo ocurrido mientras
conducía esa mañana. «Cindy», me dijo, «¡Dios es tan mara-
villoso! Camino al trabajo fui muy precavido. Me aseguré de
permanecer a buena distancia de los otros automóviles y me
mantuve muy atento a las camionetas. Entonces, cuando
estaba cerca del trabajo, un automóvil que estaba delante del
mío repentinamente chocó con el que se encontraba frente
a él. Si yo no hubiera mantenido mi distancia por causa del
sueño, yo también me habría visto envuelto en el accidente».
Los vehículos involucrados no eran camionetas y no hubo
tal mujer embarazada. Eso hace que uno se pregunte si Dios
protegió completamente a los demás del sueño, así como
protegió a Mike para que ninguno de ellos fuese dañado.
Cuando tú tengas lo que parece ser un sueño espiritual,
pregúntale a Dios si fue enviado o no por Él. Si la respuesta
es positiva, pregúntale lo que desea que ores en referencia
al sueño. Si no entiendes el sueño, ora para que Dios traiga
a alguien capaz de interpretarlo. Ten cuidado, pues Satanás
puede enviarte (y verdaderamente lo hace) sueños atormen-
tadores que no son otra cosa que pesadillas. Estos sueños
producen temor en lugar de la convicción apacible que
acompaña a las advertencias del Señor. Ciertamente puedes
orar para pedir que te proteja de lo que has visto en cualquier
pesadilla.
Dios llama hoy día a los que tienen el don de intercesión,
para crear una enorme red para la cosecha. La cantidad de
intercesores que se reúne para orar no tiene precedentes. El
Señor está convocando a sus siervos semejantes a Rut y
Noemí, Ester y Mardoqueo, Débora y Barac, para hacer la
guerra espiritual de los tiempos finales.
Una de las intercesoras más apreciadas para mí era Vinita
Copeland, a quien ya he mencionado. Un día, uno de sus
parientes miró hacia abajo y dijo: «¿Vinita, qué le sucede a
tus rodillas? Parecen rodillas de camello». Ella le respondió
que estaba orando por su hijo. En esa época él se estaba
alejando de Dios a la mayor velocidad que le era posible. El
pariente dijo: «Dime, Vinita, éno puedes orar de pie?»
Ella siguió arrodillándose para orar, y al hacerlo, esta
poderosa mujer se puso en la brecha para miles de miembros
del cuerpo de Cristo a lo largo de su vida. Se levantaba a las
cuatro de la mañana todos los días y bajaba al sótano de su
casa para orar. Al finalizar su vida, cuando entró por los
portales del cielo, su cuerpo estaba literalmente desgastado
por sus años de oración intercesora.
Un día que visité su hogar bajamos al sótano donde ella
oraba. Noté una pequeña manta y una caja de zapatos que
estaba apoyada sobre un costado de ella. Le pregunté: «Non-
nic (ese era su apodo), para qué es esa manta que está allí?»
Ella respondió: «Querida, allí es donde oro».
La presencia del Señor fluyó sobre mí al arrodillarme sobre
la manta y levantar la caja de zapatos que rebosaba fotos. Le
pregunté: «Nonnie, équé es esto?»
«Esas son mis fotos de oración».
«¿Quiénes son?»
Ella dijo: «La mayoría de ellos me son desconocidos. La
gente me envía fotos de sus seres queridos para que ore por
ellos». Acto seguido me explicó que oraba por ellos hasta que
Dios le decía: Ya está. Entonces ella se detenía. En las fotos
88 Conquistemos las puertas del enemigo
de esas personas que ni siquiera conocía había manchas de
lágrimas. Una cosa te puedo decir con certeza, ella las cono-
cerá en el cielo. Te garantizo que si oró y arremetió contra
las puertas del infierno por causa de ellos, las maquinaciones
de Satanás no prevalecieron en sus vidas.
El don de intercesión es una parte del cuerpo de Cristo
que, aun cuando está escondida, es poderosa y produce
grandes cosas para Dios. Algunos días cuando atravieso por
una lucha particularmente difícil, clamo a Dios pidiéndole:
«¡Dios mío, levanta a los intercesores!» En ocasiones cuando
le formulo este pedido anoto la hora que es, pues más
adelante alguno me telefonea y me pregunta: «¿Qué te suce-
dió a tal horao Una intercesora de nombre Kay me llama a
menudo cuando pareciera que todas las tropas del infierno
me han sido asignadas personalmente. Mi teléfono suena y
ella dice: «Cindy, ¿qué está sucediendo? Hace un momento
estaba orando por ti para que combatieras el desánimo».
¡Cuánto me anima ver que Dios está dando el don de
intercesión a un pueblo que tiene disposición de recibirlo!
Ojalá que todos podamos ser fieles a la preciosa tarea que se
nos ha encomendado.
1 C. Peter Wagner, Your Sptrüual Gifts Can Help fbur Church
Grow [Tus dones espirituales pueden ayudar a que tu iglesia
crezca], Ventura, CA: Regal Books, 1979, p. 74.
2 Obtenido de la grahación del discurso de Freda Lindsay en la
reunión de los «Generales de intercesión» realizada en el Instituto
-Christ For The Nations», 17 de septiembre de 1986.
7
Líderes de oración
Mientras que muchos serán llamados a permanecer en sus
cuartos de oracióny ministrar a través del don de intercesión,
otros descubrirán que el cuarto de oración ha sido su terreno
de preparación y pasarán a convertirse en líderes de oración.
Los líderes de oración son aquellos que poseen un don
combinado. El don de intercesión se acopla a un don de
ministerio de tiempo completo tal como los mencionados en
Efesios 4.11: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y
maestros. De acuerdo con Efesios 4.12-13, estos dones son
dados con el fin de:
perfeccionar a los santos para la obra del ministe-
rio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta
que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varónperfecto,
a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
En estos términos, los líderes de oración son los que
perfeccionan a los santos en lo referente a la oración y a la
intercesión. El enfoque del ministerio dependerá del don del
ministerio específico que esté acoplado al don de interce-
sión. Aunque hoy día hay una variedad de ministerios inter-
90 Conquistemos las puertas del enemigo
Líderes de oración 91
cesares en acción, me dedicaré a unos pocos que están clara-
mente delineados en su combinación de dones. La mayoría de
estos líderes se inician orando en una iglesia local. Algunos
permanecen allí, otros viajan y otros más fundan organizacio-
nes centradas en la oración y la intercesión.
El peligro de delinear distintos dones combinados y tipos
de líderes de oración estriba en que la gente podría intentar
tomar como modelo, ciertos ministerios o llegar a ser como
una persona que ellos admiran en lugar de buscar a Dios para
que les revele cuál es su don particular. Por supuesto que es
bueno que haya personas que nos sirvan de modelo, pero
debemos tener la seguridad de que el llamado y el don
provienen de Dios.
Antes de aislar ejemplos de distintos líderes de oración, me
gustaría mencionar unos pocos puntos que ayudarán a aque-
llos que tienen ministerios específicos a sobrevivir al desgaste,
que acompaña la función de ser líder de intercesión.
Un líder de oración debe preguntarle a Dios cuál será su
área específica de responsabilidad. Esto es esencial porque
los líderes de oración literalmente se abruman por la canti-
dad de pedidos de oración. Cuanto más tiempo funciona
como tal, más se divulga la palabra de que Dios ha llamado
a esa persona para interceder y antes de pasar mucho tiempo
ya se encuentra cubierta de necesidades.
Es raro que no reciba todos los días listas de necesidades,
para poner en oración, enviadas por individuos y organiza-
ciones. Si el líder de oración no tiene cuidado, esto puede
convertirse en una pesada carga y llevar a la frustración.
Muchos intercesores sufren un agotamiento porque no han
aprendido a pedirle a Dios que les muestre a qué deben
dedicar su tiempo de oración.
Una de las lecciones más importantes en este plano las
recibí de una gran guerrera de oración, quien ya ha partido
para estar con el Señor. Un día Mike y yo visitamos su hogar.
A decir verdad, habíamos oído informes tan sobresalientes
acerca de ella que estábamos un tanto temerosos. ¿Alguna
vez has conocido a alguna persona a quien tenías en tan alta
estima que te preocupaba llegar a decir algo verdaderamente
estúpido frente a ella? No era que idolatráramos a esta mujer,
pero ciertamente respetábamos grandemente su opinión.
Estábamos ansiosos por aprender de su sabiduría.
El tiempo pasó volando y recibimos mucha enseñanza
buena acerca del tema de la intercesión. Mientras salíamos
por la puerta la abracé y le dije: «estaré orando por ti».
Haciendo gala de la sabiduría que acompaña a los que han
pasado años caminando con Dios, ella me miró y dijo:
«Cindy, éte ha pedido Dios que ores por mí?" Adecir verdad,
quedé muda. El ofrecimiento había brotado de mi corazón,
pero... éverdaderamente me había sido dada por Dios esa
directiva? No estaba segura.
Al alejarme de su casa comencé a averiguar, a orar y a
preguntarle al Señor cuál era su voluntad con respecto a orar
por ella. Finalmente llegó la respuesta. Debía orar por ella
cuando el Espíritu Santo la trajera a mente, pero Dios no
requería que intercediera por ella en forma diaria. Agradezco
al Señor por la gran sabiduría de ella. Esta lección me ha
servido en gran manera al incrementarse las necesidades que
presionan sobre mí en calidad de líder de oración.
Es fácil hallar bases bíblicas que confirmen las áreas de
autoridad, particularmente en el plano de los territorios.
Dios llamó a Adán para que se encargara de una huerta. Dios
no le dijo: «Adán, he creado muchas tierras y continentes, y
tu tarea es la de viajar sobre todos ellos y asegurarte de que
sean atendidas». Él le encargó a Adán una tarea específica.
Abraham es otro buen ejemplo del hecho de que Dios
delega un área de responsabilidad a un individuo. En Géne-
sis 12.1 hallamos lo siguiente: "Pero Jehová había dicho a
Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré».
Cuando Dios llamó a los hijos de Israel para que entrasen
y poseyesen la tierra prometida, a cada uno le fue asignado
un territorio sobre el cual debía tomar dominio.
92 Conquistemos las puertas del enemigo Líderes de oración
93
También en el Nuevo Testamento hay modelos de asigna-
ciones específicas. Jesús instruyó a los discípulos en Hechos
1.8: « ... pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre
vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos enJerusalén,
en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra».
Estas instrucciones eran precisas. Primero, Jerusalén, segun-
do, Judea y luego Samaria; y después de eso, lo último de la
tierra. Esto significa que el líder de oración comienza por
casa, su Jerusalén.
Muchos desean saltar esta parte. Esto sucede por varias
razones, pero mayormente porque es aquí donde Dios quita
las imperfecciones de nuestra armadura. Esto se encuentra
bien expresado en Mateo 13.57: «Y se escanclLllizaban de él.
Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su
propia tierra yen su casa».
Dios quiere que aprendamos a someternos al liderazgo, a
poner nuestra carne bajo control, a ser un siervo. El mejor
lugar para que esto ocurra es en Jerusalén, porque es allí
donde se acuerdan de todos nuestros errores y caídas al
crecer en el Señor. Véanlo de la siguiente manera: Cuanto
más pronto entres en el horno de fuego, más pronto saldrás
de él. A medida que permitamos que Dios nos pula, a
nosotros y a nuestra armadura, creceremos hasta ser vasijas
de honor en la casa del Señor. Al mirar hacia atrás veremos
que este ha sido un tiempo de gran aprendizaje y bendición.
Hace varios años, mientras vivía mi fogosa experiencia de
Jerusalén, una sabia mujer de Dios me miró y dijo: «Cindy,
bendecirás a Dios por este momento de tu vida». Desearía
poder decir que mi respuesta demostró mi aprecio por su
comentario. Desde mi malvado corazón surgió el pensamien-
to: ll.Iebes estar bromeando! ¡Pero saben una cosa... ella
tenía razón!
Líderes de oración locales
Para algunos, Jerusalén será no sólo su tierra de prepara-
ción, sino también el lugar donde Dios los llame a estar. Su
don combinado es el de pastor-intercesor. Aun cuando es
posible que no sean reconocidos como pastor, ni tengan
título de pastor, tienen el deseo de cuidar de las ovejas en
oración. Ninguna cosa los alegra más que ver crecer a un
pequeño cordero hasta convertirse en un poderoso guerrero
de oración. Dedican muchas noches a luchar por el grupo
de oración cuyo cuidado les ha sido encomendado por Dios.
Estos pastores de oración notarán que la mayor parte de
su intercesión diaria se centra en la iglesia en particular a la
que están afiliados. A menudo se los hallará exhortando a la
gente de la iglesia a pasar más tiempo en oración.
Los grupos de intercesión que ellos conducen son los
latidos del corazón de la asamblea local del cuerpo de Cristo.
No me bastan las palabras para expresar cuán necesarios son
estos grupos.
Las reuniones de oración dirigidas por los pastores de
oración pondrán la mira en las necesidades físicas de los
miembros de la iglesia, en las necesidades financieras, en el
pastor y el personal de la iglesia, en el rumbo de la iglesia y
en la visión que motiva a la iglesia local. También puede
haber oración para las naciones del mundo, pero ese no será
el enfoque primario. Algunos líderes de oración locales se
dedican a la enseñanza mientras que otros no lo hacen.
Muchos enseñan mientras oran; se detienen cada momento
para impartir instrucción.
En la década del 90 creo que cada vez más iglesias com-
prenderán la importancia de la intercesión local e incluirán
en el personal a aquellas que tengan el don de intercesión.
A su vez, se cumplirá el deseo del Señor de que la iglesia
llegue a ser «casa de oración para todos los pueblos». En los
días venideros veremos que además de incluir a pastores de
oración en el personal, las iglesias edificarán nuevamente
cuartos de oración donde el pueblo pueda estar a solas con
Dios. La mayoría de las iglesias tienen salas destinadas a
banquetes de la iglesia, recreación y cosas por el estilo, pero
actualmente hay muy pocas que tengan un lugar dedicado a
la oración, la cual es la columna vertebral del Reino de Dios.
94 Conquistemos las puertas del enemigo Líderes de oración 95
La mayoría de las iglesias y los ministerios, no disponen
de personal para hacerse cargo de las necesidades de ora-
ción. Generalmente entra en el mismo paquete de la conse-
jería. Cuando Mike y yo programamos una asamblea de
«Generales de intercesión», llamamos a varios ministerios y
pedimos hablar con la persona encargada de la oración. Nos
afligió descubrir que hubo muy pocos que siquiera sabían a
quién referirnos. Vimos que el gran número de repre-
sentantes que vino no estaba directamente a cargo de la
oración, pero sentían una gran carga por el movimiento de
Dios a través de la intercesión.
Líderes de oración itinerantes
Mientras que los que se dedican a la oración, y tienen un
don para pastorear, permanecen en sus campos de batalla
locales, aquellos que tienen otros dones se mueven dentro de
los ministerios itinerantes. Muchos de estos son intercesores-
evangelistas y su oración apunta a ganar a los que están
perdidos. Un buen ejemplo de esta combinación de dones es
Dick Eastman de «Todo hogar para Cristo». Su primer llamado
o su primer amor fue el de ser un intercesor; luego dirigió
grupos de oración juveniles y puso en marcha una casa de
oración de 24 horas. Acontinuación fundó «Change the World
Ministries- teniendo como meta ganar a los perdidos en todo
hogar del mundo a través de literatura evangélica.
Los líderes de oración itinerantes, generalmente forman
parte de una iglesia local. Puede que dispongan de una
oficina en la iglesia y que sean enviados como una extensión
del cuerpo de la iglesia local. O tal vez ministren a tiempo
completo y consideren a la iglesia local como la cobertura
espiritual bajo la cual Dios los ha puesto. Ambas formas
convalidan el ministerio y la iglesia base colabora aún más al
ponerse en la brecha a favor de los miembros de sus familias
y de sus necesidades financieras.
Estar bajo la autoridad de una iglesia también aporta una
importante protección a los intercesores en lo que respecta
a tener que dar cuenta de sus actos. El cuerpo de una iglesia
puede vigilar que los líderes de oración itinerantes no caigan
en áreas grises del ministerio. Las áreas grises son aquellas
que no son bíblicas o que tienen poco fundamento bíblico.
Esto es de vital importancia para los intercesores, a causa de
la misma naturaleza de nuestro ministerio. En la intercesión
esperamos oír la voz de Dios por medio del Espíritu Santo
para marcar el rumbo de la oración. Junto con la voz de Dios,
nos hablan muchas voces y algunas intentarán engañarnos.
Una vez, un intercesor lo describió de esta manera: «Cuando
escuchamos al Espíritu de Dios en oración es muy semejante
a encender el televisor. Hay muchos canales en ese televisor,
pero no todos provienen del Espíritu Santo. El simple hecho
de haber sintonizado un canal y de escuchar una voz no
garantizan que esa voz sea la de Dios. Todos necesitamos
quien nos aconseje espiritualmente para aportar discerni-
miento y para que sea juzgado el rumbo de Dios en nuestra
vida». Las nuevas visiones deben ser presentadas ante la
iglesia local para aprobación.
Algunos ministerios de oración de mayor proporción
cuentan con un comité de directores que ayudan a mantener
al ministerio centrado según la plomada de Dios, pero aún
así, los intercesores también deben mantenerse ligados a una
iglesia local. Dios ha sido fiel al proporcionarnos a Mike y a
mí un pastor consejero, corno así también un grupo de
líderes consagrados en los «Generales de intercesión».
Otra combinación de dones de intercesión que puede
darse es la de profeta-intercesor. Los que tienen un don de
profecía tienen gran percepción en el discernimiento de las
fortalezas espirituales que dominan áreas, y las tareas espiri-
tuales asignadas pueden parecerse a los equipos de S.WA.T.
[sigla en inglés que significa «armas y tácticas especiales»].
Doris Wagner los denomina equipos de «armas y tácticas
especiales de Dios».
Dios mueve a estos intercesores proféticos a orar y a
menudo los lleva a «sitios candentes». Derriban las fortalezas
espirituales y luchan contra principados y potestades que
96 Conquistemos las puertas del enemigo
Líderes de oración 97
están sobre naciones. Abren brechas en la defensa del ene-
migo para que Dios pueda entrar y producir el avivamiento
o enviar misioneros. De la misma manera que sucede en la
estrategia militar actual, ellos entran primero para preparar
el camino para que se cumplan los propósitos de Dios en el
área. Esto será tratado en más detalle en el capítulo referente
a la intercesión profética.
Los que tienen la combinación de dones de maestro-inter-
cesor pueden llegar a ser maestros de la Biblia conocidos
mundialmente. Puede que enseñen acerca de muchos temas,
pero el enfoque principal en su vida será la oración y la
intercesión.
Una combinación de dones que veremos con mayor fre-
cuencia, en la década del 90, será la de apóstol-intercesor.
Bob Willhite ciertamente se dirige hacia allí en su ministerio.
Al fundar un movimiento denominado «Cada casa una casa
de oración», él desafía a las iglesias a dar prioridad a la
oración en la casa del Señor.
Temporadas de ministerio
¿Cómo saber cuándo debes cambiar (o si debes hacerlo)
de un ministerio local a un ministerio itinerante? En primer
lugar debes darte cuenta que las temporadas de ministerio
pueden cambiar y en efecto, a veces lo hacen. Es fácil quedar
trabado en una visión en particular y no notar que Dios
quiere iniciar una nueva temporada en tu vida.
Cuando Dios se mueve para cambiar la temporada de
ministerio en la que estás comprometido, varias cosas co-
mienzan a suceder. Se inicia con un período de transición.
Las señales de que pasas por un tiempo de transición pueden
ser variadas, pero generalmente tu carga de oración por tu
situación presente no es la misma de antes. Casi tienes que
obligarte a recordar que debes orar por tu actual enfoque de
ministerio. Amenudo el período de transición es acompaña-
do por una sensación de inquietud.
Aquí debo aportar una palabra de precaución. Puede
suceder que te ocurran estas cosas, no porque Dios quiere
que cambies, sino porque has sido herido y ya no sientes la
misma carga de oración. Debes descubrir cuál es el motivo
que produce tu falta de oración en la situación presente.
Puede sobrevenirte un sentimiento de distanciamiento si has
sido herido y verdaderamente puede parecerte que Dios te
está relevando de tu cargo.
Es durante el período de transición cuando la mayoría de
las personas cometen errores en el camino hacia el ministe-
rio. Ellos sienten que se aproxima un cambio y quedan
vulnerables al engaño. Generalmente, justo antes de que
Dios les dé lo mejor, el enemigo les lanza una propuesta que
tiene un aspecto increíblemente bueno. Esta es otra razón
por la que es de tanta importancia que los líderes de oración
se rodeen de pastores e intercesores que oren por ellos.
Recuerda, tu Padre celestial tiene toda la capacidad de
mostrarte con claridad si debes realizar un cambio. No te
muevas hasta que Él te dé paz con respecto a un rumbo
nuevo.
Este período de transición a menudo lleva de uno a dos
años. Experimenté esto recientemente luego de haber fun-
cionado en una organización como directora de intercesión
durante siete años. Comencé a sentir que se aproximaba un
cambio en mi vida. En ese momento no existía ninguna razón
en particular que produjera un cambio. Aun así, fui advertida
cuando la gente comenzó a acercarse a mí y decirme que
ellos sentían que yo iba a renunciar a la organización, porque
Dios tenía otras cosas para que hiciera.
Luego de un tiempo, advertí que Dios, efectivamente,
estaba cambiando el rumbo de mi vida. Me presenté ante los
miembros de la comisión directiva y les expresé mis pensa-
mientos. La mayoría de ellos estaban de acuerdo en que se
aproximaba un cambio; uno de ellos estaba en total desa-
cuerdo. En búsqueda de unanimidad volví a orar pidiéndole
a Dios que me ayudara a ver si mi intención de partir era
porque mi corazón no estaba en orden. Como respuesta a
mi oración, el Señor me mostró que en mi corazón sí había
98 Conquistemos las puertas del enemigo
Líderes de oración 99
algo en contra de uno de los miembros de la comisión. Fui
a hablar con él y arreglé la ofensa.
Durante un tiempo sentí que Dios estaba tratando de
hacerme ver mi errado corazón y que después de todo no
iba a dejar la organización ni a las personas de la comisión.
Ellos eran como mi familia y habíamos trabajado juntos
arduamente para levantar un ministerio internacional. Pasa-
ron otros seis meses y durante este tiempo creció la convic-
ción de que debía partir. Presenté el tema varias veces, pero
la comisión aún no llegaba a un acuerdo. Luego el Señor nos
mostró, a mí ya la comisión, la persona que me reemplazaría.
El día que ella se unió a la comisión fue cuando renuncié y
todos estuvieron de acuerdo.
A la semana siguiente recibí un llamado de otra organiza-
ción internacional pidiéndome que me uniera a ellos. Me
produjo alegría saber que por haber esperado que fuera el
tiempo de Dios para irme, ÚI había abierto la puerta hacia el
nuevo rumbo en mi vicia.
Si Satanás no puede lograr que un líder de oración se vaya
antes de tiempo, es posible que intente convencerlo de que
Dios no desea el cambio después de todo. A veces Dios
derramará nuevas visiones sobre los intercesores y ellos
dirán: «No, Dios me ha llamado a hacer lo que estoy hacien-
do». Es posible que esto sea cierto, pero debes estar abierto
a la posibilidad de cambio.
Ten en cuenta la historia de Abraham e Isaac. Dios le pidió
a Abraham que sacrificara a su hijo. Luego Dios le dijo que
lo liberara y que a cambio sacrificara un carnero que estaba
trabado en la zarza. La pregunta clave es: ¿Qué habría suce-
dido si Abraham no hubiese escuchado la segunda palabra
de parte de Dios? Muchas personas tienen visiones muertas,
porque se aferran a una visión que Dios desea cambiar.
Otra precaución, al hacer una transición, es asegurarse de
escuchar la voz de Dios y no la voz de otra persona. Las
personas que te dicen que vayas aquí y allí, pueden tener
unción, pero es posible que no conozcan sus propios cora-
zones. Al tomar decisiones, es importante no permitir que
las emociones humanas se entrometan en el proceso. Obe-
dece a Dios y no al hombre.
Los líderes itinerantes de oración a menudo experimentan
gran cambio en sus vidas y en sus ministerios y deben ser
especialmente sensibles al Señor cuando desea cambiarlos.
Es muy posible que el Señor los pase de un ministerio
itinerante a un papel local pastoral.
Creo que en los días venideros vamos a ver surgir nuevas
organizaciones que entrarán a la guerra espiritual para abrir
el camino para el gran movimiento de Dios en las naciones.
Dios ya ha puesto «generales» en muchos lugares, los cuales
son sensibles a Él y están orando para despejar el camino
para los otros ministros del evangelio, tales como evangelis-
tas, para que vengan a levantar la cosecha.
Sea como sea, que dirija el Señor, los líderes de oración
deben estar dispuestos al cambio. Sus dones combinados los
ubican en una posición única para elevar en oración las
necesidades del mundo. Serán más efectivos a ese llamado
si están en los lugares donde el Señor quiere que estén.
8
El lenguaje
de la intercesión
DOmingo por la mañana. ¡Qué momento tan emocionante
para un creyente nuevo! Susan está entusiasmada por todo
lo que Dios está haciendo en su vida y con las cosas nuevas
que a diario está aprendiendo. Luego de ubicarse en su
asiento echa un vistazo a los anuncios semanales en el
boletín y se detiene en el renglón que dice: «iGrupo de
intercesión de mujeres, martes por la mañana! Por favor, ven
y participa del tiempo de oración a favor de tu familia, la
iglesia y nuestra ciudad».
Susan siente en su corazón algo que la impulsa. ¿Podría
orar por las necesidades de otros? Pone el anuncio en su
cartera, ansiando la llegada del martes.
El martes por la mañana llega a la iglesia, deja a su hijo en
la sala de cuna y entra en el cuarto donde se está llevando a
cabo la reunión.
El líder de oración pide atención para dar inicio a la
reunión y Susan espera ansiosamente para recibir las instruc-
ciones. Tiene disposición para aprender. Pero a continuación
le invade la confusión al oír algo que se parece a esto: «El
pastor Todd me escribió una nota esta mañana haciendo
referencia a una gran fortaleza que ha venido en contra de
102
Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión 103
las finanzas de la iglesia. Este yugo financiero ha estado
estrangulando a la iglesia durante todo el verano y debemos
atar el control que ejerce el enemigo sobre los fondos que
necesitamos, para poder pagar nuestras cuentas. Pongámo-
nos de acuerdo en oración para desatar la voluntad de Dios
e intercedamos hasta tener la certezay hasta quebrar el poder
del enemigo».
Para cuando el líder comienza a orar Susan siente pánico.
Los pensamientos giran en su cabeza: ¿Qué cosa me hace
pensar que yo puedo ser una intercesora? Ni siquiera com-
prendo la mitad de lo que dijo.
Esta escena es bastante frecuente en nuestras iglesias hoy
día. Eventualmente, si Susan no se da por vencida, comen-
zará a descifrar el código del lenguaje de la intercesión y
podrá comprender el significado de palabras como ponerse
de acuerdo en oración, atar, desatar. Tristemente, en mu-
chas ocasiones estas palabras llegan a ser sólo una oración
recitada, porque la comprensión que se tiene de ellas es vaga.
Muchos grupos de oración carecen de verdadera autoridad
porque no han recibido la enseñanza necesaria sobre el
significado bíblico de las palabras que usan en oración.
Cuando la oración se convierte en una jerga, entonces resulta
en los malos entendidos, las malas interpretaciones y la
confusión.
1 Corintios 1.10 nos implora:
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de
nuestro Señor jesucristo, que habléis todos
una misma cosa, y que no haya entre vosotros
divisiones, sino que estéis perfectamente uni-
dos en una misma menteyen un mismoparecer.
Este capítulo tiene como finalidad establecer una clara
definición de la terminología de fe para que los intercesores
puedan hablar un mismo idioma y orar con mayor entendi-
miento y autoridad.
Ponerse de acuerdo en oración
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se
pusieren de acuerdo en la tierra acerca de
cualquiera cosa que pidieren, les será hecho
por mi Padre que está en los cielos.
Mateo 18.19
Los ojos del mundo estaban fijos en el muro de Berlín.
Ocurrían hechos increíbles y la gente de los medios de
comunicación en todas partes expresaban su sorpresa mien-
tras se escribían páginas de la historia en Alemania. Al pare-
cer, el derrumbe del muro de Berlín era un acontecimiento
no esperado. Sin embargo, para un grupo de personas, la
destrucción del muro de Berlín no sólo había sido profetiza-
do sino que también lo aguardaban. Los intercesores de Dios
en todo el mundo se habían puesto de acuerdo con respecto
a este tema en oración. Sospecho que la mayoría de los
guerreros de oración no tenían idea de que había otros a
quienes les había sido asignada la sorprendente tarea de orar
para que Dios derribase este muro político. Ellos simplemen-
te oraban por aquello que el Señor les indicaba.
Algunos de los principales líderes mundiales asistieron a
una reciente reunión de la «Red de guerra espiritual» ubicada
en Pasadena, California. El tema del muro de Berlín surgió
en un círculo de treinta personas, del cual yo formaba parte,
y fue interesante oír los relatos que nos hacían muchos de
ellos, con respecto a su destrucción.
Por ejemplo, Dick Eastman nos dijo que había orado frente
al muro un día de frío intenso, poniendo sus manos sobre él
y pidiendo que se viniera abajo. Dijo que no pensaba que se
derrumbaría de inmediato, como los muros de Jericó, pero
que eventualmente por cierto llegaría a desmoronarse. Otra
líder de oración, la hermana Gwen Shaw de las «End-Time
Haridmaídens» [Siervas del tiempo final], había estado en
Berlín con un grupo de intercesoras dos años antes de que
cayera el muro. Ella también se paró frente a él y oró para
que fuera derribado. Un poco más de un año antes de que
104
Conquistemos las puertas del enemigo El lenguaje de la intercesión 105
se derrumbara, oré por un misionero que nuestra iglesia
local enviaba a Alemania del Este. Me sorprendió oír que
salían de mi boca las siguientes palabras: «Quebraré las
puertas de bronce y las barras de hierro, y el muro será
literalmente desarmado pieza por pieza y ladrillo por ladrillo,
y dejaré ir a mi pueblo». Sabía que otros debían recibir una
revelación similar pero en ese momento no estaba enterada
de quiénes eran ellos.
Otro informe que me llegó, independientemente de esa
reunión, era que los estudiantes de «Christ For The Nations-
en Alemania habían orado asiduamente para que la pared
fuera abierta y el evangelio pudiera llegar. Esos estudiantes
tienen una fe especial para creer que tales milagros puedan
suceder: ¡El edificio adquirido para albergar su escuela bíbli-
ca fue construido para entrenar a algunas de las tropas más
encumbradas de las S.S. de Hitler! Esto hace que me pregun-
te quién habrá orado durante el tiempo de Hitler para que
el edificio algún día fuese utilizado para la gloria de Dios.
Todos estos casos son ejemplos de acuerdos en oración.
En este caso el Señor hizo que sus hijos, en todo el mundo,
orasen para que fuera hecha su voluntad en la nación de
Alemania. Esto no es nada raro. De hecho, personalmente
creo que cada vez que la historia ha dado un vuelco llevando
las circunstancias hacia la voluntad de Dios, han habido
intercesores que lo han precedido. Esto también se cumple
en menor escala cuando dos o tres intercesores se ponen de
acuerdo. En Amós 3.7 podemos encontrar un interesante
concepto: «Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que
revele su secreto a sus siervos los profetas».
Cuando leemos acerca de tales cambios producidos en las
naciones y los pueblos por medio del acuerdo en oración
es posible que se nos planteen numerosas preguntas. '
En primer lugar: ¿"Cuál es el significado de ponerse de
acuerdo en oración y Con qué se compara?
El ponerse de acuerdo en oración es una de las armas más
poderosas que se puedan usar en oración. La palabra acuer-
do en el griego significa «ser armonioso o sinfónico». Pode-
mos entender esto al usar el ejemplo de una sinfonía. Cuan-
do toca una orquesta sinfónica, son ejecutados muchos
instrumentos, aportando cada uno su propia característica a
la combinación que oye el compositor. En una forma similar
la Escritura nos dice que Dios usa muchos tipos de oración
y a la gente que ora para orquestar su divina melodía de
oración. Dios no coloca sobre un solo creyente el peso de la
responsabilidad o la autoridad para ejecutar su voluntad en
la tierra. Esto también demuestra la importancia de ocupar
el lugar que nos corresponde en la oración. Podemos ayudar
a poner el hombro para soportar una carga que tal vez sea
demasiado, para que otro la soporte solo.
Ponerse de acuerdo también es comparable a llenar una
botella con agua. Una persona le echa un veinte por ciento,
otra un treinta por ciento, otra más le echa un diez por ciento
y la última termina de llenar la botella al agregarle el cuarenta
por ciento restante. Cuando la botella está llena hasta el
borde o está rebosando, entonces el acuerdo está completo
y la tarea ha sido finalizada. Es importante conocer este
principio porque muchos sienten que sus oraciones son tan
pequeñas que no cuentan para mucho. La verdad es que esas
pequeñas oraciones tal vez conformen ese uno por ciento
faltante, necesario para llenar la botella.
Otro punto importante, a tener en cuenta al llenar la
botella, es que nunca sabes cuántos más están orando tam-
bién. Por lo tanto, cada uno debe orar con el mayor fervor
posible.
Para algunos el hecho de que muchos otros están orando
les sirve de excusa para no ser fervientes en sus oraciones.
Recuerden que en la sinfonía de Dios cada instrumento es
una parte integral del cuadro completo. Me gusta lo que una
vez oí a un pastor decir a su congregación: «Quiero que ores
como si fueras el único que está orandoy como si el resultado
dependiera de tu fidelidad». Si tú no oras cuando te toca
interceder, Dios pondrá la inquietud en otro para que se
106
Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión 107
ponga en la brecha, pero esto puede demorar el cumplimien-
to de sus propósitos.
Es interesante que cuando se juntan los intercesores, a
menudo descubren que Dios los ha llevado a concentrarse
en oración en las mismas áreas.
Otra pregunta con respecto a ponerse de acuerdo en
oración es: ¿Porqué siento una urgencia tangrande cuando
hay otros que también están orando?
Aveces es porque estás haciendo una oración que llena la
botella con el último poco de agua, una oración que Dios
está usando para quebrar la resistencia final a la realización
de su voluntad. Esto a menudo se logra por medio de una
oración de lucha (la cual describiré en el siguiente capítulo)
o tal vez por medio de súplicas. La persona involucrada en
la última parte del proceso tal vez tenga unción al orar para
detener o desviar un desastre. Aveces en esta instancia Dios
revela la crisis a la persona que está orando. Un ejemplo de
esto es la oración de Nehemías por los hijos de Israel en
Nehernías 1.
Otra pregunta importante en referencia al acuerdo en
oración es: ¿Cuántas personas hacen falta para orar hasta
que una necesidad determinada sea satisfecha?
Varios factores determinan el número de personas que
Dios llamará a la oración:
1. lA qué tipo de fortaleza te enfrentas? (Véase la expli-
cación dada de la palabra fortaleza más adelante en
este capítulo.) ¿La situación involucra a un individuo
o fuerza que viene en contra de un grupo de perso-
nas? Cuanto mayor sea la resistencia o más encum-
brado el poder territorial, mayor será el número de
personas requeridas para quebrar la fortaleza.
2. éCuáí es el nivel de autoridad espiritual de la persona
que está orando? Esto no implica que haya oraciones
más importantes que otras, pero hemos observado
que los veteranos guerreros de oración, aquellos que
han experimentado muchas veces la obra de Dios
como respuesta a la oración, obtienen una pronta
victoria cuando se ponen en la brecha a favor de
ciertas situaciones. Esto sucede porque creende todo
corazón que Dios obrará al orar ellos de acuerdo con
su voluntad. Hay cierta autoridad que destila de tal
oración, y los enemigos de Dios saben que están en
dificultades cuando esta autoridad resuena en una
reunión de oración.
El ayuno acoplado a la oración es otro factor de vital
importancia que se debe tener en cuenta con relación al
número de oraciones necesarias para que sea hecha la volun-
tad de Dios. El ayuno multiplica varias veces el efecto de la
oración. Es por esto que a menudo pedimos formar cadenas
de ayuno, que acompañen a las oraciones elevadas en favor
de asuntos de gravedad. El ayuno puede acceder a cosas que
no son afectadas por la oración solamente.
La pregunta final es: Cuando se me acerca una persona
que tiene una necesidad, ecudl es elprocedimiento a seguir
para lograr un acuerdo en oración?
Cuando le pides a otra persona que se ponga de acuerdo
contigo en oración, debes considerar estos puntos:
1. ¿Cómo deben orar en lo que respecta a una necesi-
dad? Por ejemplo: puede ser que estés orando por un
pariente enfermo y que tengas confianza en que Dios
hará un milagro. Sin embargo, es posible que la
persona con la que estás orando sólo le esté pidiendo
al Señor que consuele a esa persona. Generalmente
les pregunto a las personas que me llaman para
presentarme un pedido de oración: «¿Cuál ha sido la
guía del Señor para ti con respecto a la forma de orar
por esta situación?» A veces estoy de acuerdo con la
manera en que oran y otras no.
2. Si no estoy de acuerdo con la forma en que están
orando, en lugar de decírselo a veces les menciono
la guía que siento con respecto a la forma de orar. Si
108
Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión 109
ellos están de acuerdo con ese enfoque oro con ellos
inmediatamente. De esa manera no necesito recor-
darlo más tarde ni sentirme sobrecargada de necesi-
dades.
3. ¿Te ha dado Dios escrituras que tratan sobre esta
necesidad? iEstás en unidad con la otra persona con
respecto al asunto?
4. Si están de acuerdo, pueden orar una forma semejan-
te a esta:
«Padre, cstoy de acuerdo con lo que mi amigo te
ha pedido para este día. 'leagradezco que tu Palabra
declare que "si dos de vosotros se pusieren de acuer-
do en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidíc-
ren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos". Ahora, Padre, de acuerdo con tu Palabra, te
doy gracias por la respuesta a la oración. Tu Palabra
dice que "la fe es la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve". De manera que estoy
orando con fe pidiéndote que hagas esto ahora. En
el nombre de Jesús, Amén».
Orar hasta tener la
certeza de la victoria
Orar de esta forma significa ser persistente en oración,
hasta tener la seguridad de parte de Dios de que su voluntad
ha sido cumplida en el plano terrenal.
Una de las preguntas que más se plantean por los princi-
piantes en la intercesión es: ¿"Cómopuedo saber si he orado
lo suficiente? Hay varias maneras de saber cuando la oración
ha sido respondida:
1. Cuando el Espíritu Santo ya no nos trae el asunto a
la memoria repetidamente. Dios seguirá moviéndo-
nos a la oración al hacer que pensemos en la persona
o situación hasta que se haga su voluntad.
2. Cuando intentamos orar acerca de cierto asunto y no
tenemos ningún deseo de orar en lo absoluto. Creo
que la mejor manera de describir esto es que el
Espíritu Santo no da unción para seguir orando por
el asunto. Es posible que lleguemos a ver la respuesta
en lo natural y también es posible que no la veamos.
Pero para Dios es un asunto cerrado.
3. Cuando Dios nos guía a las Escrituras que nos dicen
que se ha obtenido la victoria.
4. Cuando Dios nos habla a través de circunstancias,
haciéndonos saber que ya se ha ocupado del asunto
en lo natural. Por ejemplo: la persona en cuestión
recibe sanidad o es restaurada.
Una buena ilustración de cómo orar hasta tener la certeza
y de cómo Dios me hace saber sin lugar a dudas que el asunto
ha sido finalizado en los lugares celestiales, me sucedió un
día mientras conducía mi automóvil. Durante cierto tiempo
había estado muy preocupada, al igual que unos cuantos
más, acerca de la necesidad de que la oración y los clubes
bíblicos fueran autorizados nuevamente en nuestro sistema
de educación pública. Sentíamos una gran urgencia con
respecto a este tema, a causa de la tremenda declinación en
la moralidad de los propios estudiantes y oramos al Señor
para que cambiara la situación a través de la legislación. Fue
interesante la forma cómo Dios me hizo saber que el asunto se
había terminado, porque cuando sentí la certeza, ni siquiera
pensaba en el tema de la oración en las escuelas; en realidad
buscaba la guía de Dios con respecto al hecho de tener un
ministerio itinerante.
Mientras conducía noté que la presencia del Señor llenaba
el automóvil. Wguna vez has notado que durante tus ratos
de silencio con Dios, a menudo Él escoge contestar tus
oraciones previas en lugar de contestar tus oraciones presen-
tes, las que tú consideras que requieren una respuesta ur-
gente? ¡Sus caminos son misteriosos pero nunca aburridos!
Repentinamente vi una imagen del abogado Jay Sekulowde
pie ante la Corte Suprema en Washington, D.e. Esto no era
demasiado sorprendente, porque sabía que previamente él
110 Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión
111
había presentado ante la corte un caso de los «Iudíos para
Jesús» y lo había ganado. Pero no conocía a Iay personalmen-
te y no existía ningún motivo para pensar en él. En la visión
podía oír cómo presentaba argumentos a favor de que la
oración fuera permitida nuevamente en las escuelas y que a
los estudiantes se les permitiera orar. La fuerza de la visión
me llenó de tal gozo y temor que comencé a llorar. Lloré con
tanta intensidad que pensé que tendría que detenerme al
costado del camino, pues apenas podía ver.
Más tarde ese día llamé a David Barton. Le conté la buena
noticia. Estaba tan emocionada como si hubiera leído el
informe en el periódico. Para mí, Dios ya había contestado y
estaba hecho en los cielos. Por supuesto que aún restaba
mucho por hacer en lo natural para poder ganar el caso, pero
Dios había respondido y había hecho saber su voluntad al
respecto. Lo interesante de mi llamada a David, para comu-
nicarle la noticia, fue que más adelante lél escribió el alegato
«Amigo de la corte» que ayudó a que fuera ganado el caso de
la oración en las escuelas!
Mi familia estaba de vacaciones en junio de 1990 cuando
levanté el diario y leí el informe sobre la victoria obtenida
por jay en el caso que volvía a permitir clubes bíblicos en las
escuelas. Lo que se había ganado en los lugares celestiales se
convirtió en una realidad en la Corte Suprema de los Estados
Unidos de América.
Romper un yugo
y por tu espada vivirás, y a tu hermano
servirás; y sucederá cuando te fortalezcas que
descargarás su yugo de tu cerviz.
Génesis 27.40
Los yugos sonopresiones espirituales y pesadas cargas que
Satanás pone sobre la gente, para mantenerlos en cautiverio.
No es extraño oír el uso del término quebrar elyugo durante
la mayoría de las reuniones de intercesión. Para poder en-
tender con claridad el significado debes saber cómo se
usaban los yugos en los tiempos bíblicos. Por lo general eran
yugos dobles, para ser usados en un equipo de dos
Un buey fuerte (o guía) ocupaba el lado más grande y el mas
joven y débil el lado opuesto. De esta manera, al trabajar,
buey más débil se veía obligado a arar o tirar con el mas
fuerte. Esta es una de las razones por la cual el pasaje de
Mateo 11.29-30 es tan hermoso para nosotros los creyentes:
«Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga».
Cuando estamos en el yugo junto con Cristo, la carga es
ligera porque Él es quien carga el peso y abre el camino
ser el más fuerte. Satanás ha falsificado este principio ponten-
do yugos pesados sobre las personas para oprimirlas y hacer-
las esclavas del pecado, de la ley, de las opresiones ocultistas
y de las relaciones erradas.
Sansón es un claro ejemplo de uno que tenía en su cuello
el yugo de Satanás. Él era un hombre poderoso pero fue
esclavizado a causa de su relación con la mujer llamada
Dalila. Este yugo trajo gran ceguera espiritual a Sansón y él
no se podía liberar de su abrazo. Esto sucede a los pastores
y a los líderes en la actualidad. La Biblia es clara en el punto
de que no debemos unirnos en yugo con los incrédulos:
os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque eque
compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué
comunión la luz con las tíníeblasb (2 Corintios 6.14).
¿Cómo debemos orar por aquellos que han sido esclaviza-
dos por los yugos de Satanás? Existen varias armas efectivas:
1. Ayunar. Isaías 58.6 dice: «¿No es más bien el ayuno
que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad,
soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los
quebrantados, y que rompáis todo yugo?» General-
mente sugiero una cadena de ayuno de 21 días para
interceder por líderes que se sabe están en pecado.
Distintas personas se anotan para ayunar durante
distintos días de la semana o distintas comidas del
112 Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión
113
día, hasta llegar a cubrir todo el tiempo con ayuno.
Cada persona necesita conocer exactamente el moti-
vo por el que está ayunando para poder lograr el
acuerdo necesario.
2. Atar y desatar. Ata por medio de la oración el poder
del pecado, ellegalismo, las prácticas ocultistas, etc.,
en la vida de una persona. Prohíbele a Satanás que
siga manteniendo en sus garras a esa persona.
3. Ordénale a Satanás que deje de cegar el entendimien-
to de la persona, lo cual le impide ver la gloriosa luz
del evangelio (véase 2 Corintios 4.4).
4. Si existe alguna relación con la fornicación o con el
adulterio, ora para que sea rota la atadura. Ordena a
las personas involucradas, por medio de la oración,
que sean desatadas de la relación errónea. Un pasaje
interesante en Ezequiel 13.18-23, describe a las mu-
jeres que cazan las almas de los hombres por medio
de la magia. Esto aún sucede hoy día. Si ese es el caso
y las personas están totalmente engañadas como
Sansón, será necesario ayunar y orar para romper el
yugo de sus cuellos.
5. Alabar. La alabanza libera a los cautivos de su cauti-
verio, tal como relata el Salmo 149. Aprisiona a los
reyes con grillos y a sus nobles con cadenas de hierro.
Aprenderemos más sobre este tema al tratarlo deteni-
damente en un capítulo más adelante.
6. Recibir la unción. Una de las armas más poderosas
para romper yugos es la unción en sí. El Espíritu
Santo se moverá a través de nosotros en intercesión
y destrozará los yugos de Satanás. lsaías 10.27 dice:
«Acontecerá en aquel tiempo que su carga será qui-
tada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo
se pudrirá a causa de la unción».
Un modelo de oración para romper yugos es:
Padre, en el nombre de jesús te agradezco porque
se están rompiendo todos los yugos que el enemigo
ha puesto sobre [nombre]. Satanás, ya no harás que
él participe en el pecado. Señor, te doy las gracias
porque la ceguera, que le impide ver este pecado,
está cayendo de sus ojos ahora mismo y que la
gloriosa luz y verdad de tu Palabra se está revelando
a [nombre].
Destruir fortalezas
Las fortalezas son lugares fortificados que edifica Satanás
para levantarse él mismo, contra el conocimiento y los planes
de Dios: «Porque las armas de nuestra milicia no son carna-
les, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas»
(2 Corintios 10.4).
La antigua ciudad de Pérgamo era una fortaleza del ene-
migo en los tiempos bíblicos. Apocalipsis 2.13 dice lo si-
guiente acerca de Pérgamo:
}() conozco tus obras, y dónde moras, donde
está el trono de Satanás; pero retienes mi nom-
bre, y no has negado mi fe, ni aun en los días
en q"ue Antipas mi testigo fiel fue muerto entre
vosotros, donde mora Satanás (cursivas aña-
didas)
El Diccionario Bíblico de Unger dice lo siguiente acerca de
la ciudad:
La ciudad (I)érgamo) tenía una gran adicción a la
idolatría, y su arboleda, la cual era una de las mara-
villas del lugar, estaba llena de estatuas y de altares.
Era una especie de unión entre una ciudad de cate-
drales paganas, con una ciudad universitaria y con
una residencia real, embellecida a través de los años
por varios reyes cuya pasión era el despilfarro y
contaban con amplios medios para gratificarse. De
acuerdo con las naciones paganas era un lugar sagra-
do, una ciudad de templos, dedicada a la adoración
sensual.
1
Fácilmente puedes ver que Pérgamo era una ciudad mal-
vada, un lugar donde Satanás podía establecer su reinado.
114
Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión 115
Existen varios tipos de fortalezas. Gary Kinnaman provee
excelentes definiciones de tres variedades en su libro Ouer-
coming the Dominion of Darkness [Venciendo el dominio
de las tinieblas]. Aquí hay una paráfrasis de las tres:
1. Fortalezas territoriales: Estas representan las jerar-
quías de seres tenebrosos a quienes Satanás mismo,
en forma estratégica, asigna para que tengan influen-
cia y control sobre las naciones, las comunidades y
aun las familias. Ciertas fuerzas demoníacas acuden
en masa a distintas regiones para fortificar ciertos
tipos de maldad. De esta forma, ciertas ciudades
serán fortalezas de idolatría, de pecado sensual o de
ciertos espíritus religiosos.
2. Fortalezas ideológicas: Estas se refieren al dominio
de Satanás sobre la cosmovisión, por medio de filo-
sofías que ejercen influencia sobre la cultura y la
sociedad. Se considera un ejemplo de esto la teoría
de Charles Darwin de selección natural, la cual se
opone a la creación bíblica. Estas fortalezas son des-
critas en 2 Corintios 10.5: « ... derribando argumentos
y toda altivez que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando [nosotrosl cautivo todo pensa-
miento a la obediencia a Cristo».
3. Fortalezas personales: Estas son las cosas que Sata-
nás construye para ejercer influencia sobre tu vida
personal: pecados personales, tus pensamientos, tus
sentimientos, tus actitudes y tus patrones de cornpor-
. 2
tamíento.
Edgardo Silvoso, de «Evangelísmo de cosecha», da otra
definición de fortaleza: «Una fortaleza es una mentalidad
impregnada de desesperanza que causa que el creyente
a ~ e p t e como inmutable alf1na cosa que sabe que es contra-
na a la voluntad de Dios».'
En septiembre de 1990 en la ciudad de Mar del Plata
Argentina, ocurrió un evento un tanto dramático coou:
resultado de la destrucción de una fortaleza sobre la ciudad
,
por medio de la intercesión y la guerra espiritual, cuando los
«Generales de intercesión» se reunieron con un grupo de
intercesores en esa ciudad. Discernimos que había cuatro
espíritus territoriales principales que gobernaban sobre la
ciudad y por encima de todos ellos reinaba un «hombre
fuerte» o demonio gobernador. Los intercesores habían ayu-
nado y orado, y alrededor de trescientas personas se habían
reunido en la plaza para orar por su ciudad. Estaban presen-
tes pastores de la ciudad cuando empezamos con arrepenti-
miento y oración. Aeso de las cuatro de la tarde comenzamos
a orar en contra del espíritu reinante (hechicería). A las
cuatro en punto, notamos la hora pues sonaron las campanas
de la catedral y seguimos orando en contra de la hechicería.
Más tarde, luego de nuestro tiempo de oración, uno de
los pastores locales recibió una llamada telefónica pregun-
tando lo que habíamos estado haciendo a las cuatro en
punto. Parece ser que había una bruja de la macumba que
durante dos años había reunido a las brujas para maldecir a
los pastores de la ciudad y a las cuatro en punto cayó muerta.
Quedamos anonadados al oír este informe. Apesar de que
no nos alegraba el hecho de que la mujer hubiese muerto,
tuvimos plena conciencia de que Dios había enviado un claro
mensaje de juicio a la hechicería. El Altísimo había dibujado
una línea en la arena y había dicho: «iHasta aquí, Satanás!»
Cuando son destruidas las fortalezas de Satanás, su reino no
puede mantenerse firme. Esto me recuerda a Lucas 11.21-22:
Cuando el hombrefuerte armadoguarda su
palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando
viene otro másfuerte que él y le vence, le quita
todas sus armas en que confiaba y reparte el
botín.
Trataremos con profundidad los elementos involucrados
en la destrucción de fortalezas en el último capítulo que se
titula: «Conquistemos las puertas del enemigo».
116 Conquistemos las puertas del enemigo El lenguaje de la intercesión
117
Suplicar
Suplicar significa pedir fervientemente a Dios al punto de
llegar a rogar o mendigar.
De hecho, según la Concordancia Bíblica Strong, la pala-
bra suplicar significa «mendigar».4 Este tipo de intercesión
no se enseña mucho. Es el tipo de oración que hubo antes
de Pentecostés, del cual se habla en Hechos 1.14: «Todos
éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las
mujeres, y con María la madre deJesús, y con sus hermanos».
Las súplicas y la oración de esfuerzo (que trataremos más
adelante) están íntimamente relacionadas. Las súplicas pue-
den compararse con una mujer a punto de dar a luz; ya no
hay forma de detener el nacimiento. Es un tipo de oración
que dice: «Dios, esto debe hacerse ahora mismo». Este tipo
de oración a menudo se hace a favor de personas que se
encuentran en una situación de vida o muerte. Tal vez el
Señor detenga a alguien en sus pasos para que eleve una
oración de súplica, como un grito de socorro. En lo que a mí
respecta, el Señor me da este tipo de clamor en el medio de
la noche cuando me despierto sobresaltada y comienzo a
orar fervientemente, por una persona cuyo rostro se repre-
senta repentinamente ante mis ojos.
Esto me sucede con cierta frecuencia, y a menudo ocurre
cuando hay personas en una grave situación necesitadas de
la intervención divina. Dios busca a alguno para que se ponga
en la brecha, y yo le he dado completa libertad para que me
despierte a cualquier hora para este propósito. De hecho,
como podrán recordar, las oraciones de súplica fueron las
que me dieron la pauta de que Dios me ofrecía el don de la
intercesión.
Atar y desatar
De cierto os digo que todo lo que atéis en la
tierra, será atado en el cielo; y todo lo que
desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se
pusieren de acuerdo en la tierra acerca de
cualquiera cosa que pidieren, les será hecho
por mi Padre que está en los cielos.
Mateo 18.18-19
Dos de las armas más poderosas en la guerra espiritual son
el atar y el desatar, o sea impedir y permitir. Ha habido algo
de confusión en cuanto al significado de las palabras atar y
desatar yen lo que respecta al precedente espiritual para los
mismos. Observemos primeramente el significado de atar y
desatar y demos algunos ejemplos prácticos. Gary Kinnaman
ofrece la siguiente base teológica con respecto a atar y
desatar.
El uso de la frase atar y desatar en realidad no se
originó con jesús. Era una expresión frecuente del
dialecto de los rabinos judíos del primer siglo. De
acuerdo con Alexander Broce, en el Tbe Expositor's
Greek Neto Testament 1Nuevo Testamento Griego del
Expositor), las palabras atar y desatar (griego: deo y
luo) significaban simplemente «prohibir y permitir»,
es decir, establecer (Vol. 1, p. 225). En el tiempo de
jesús, las autoridades religiosas judías se reservaban
el derecho de establecer guías o claves para la prác-
tica religiosa y la interacción social.
Pero deo (sujetar, atar) también expresa el control
sobrenatural. En Lucas 13.15-16, jesús reprendió a
un líder judío:
Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata Igrie-
go: luo, desatar I cn el día de reposo su buey o su
asno del pesebre y lo lleva a beber? y a esta hija de
Abraham, que Satanás había atado [griego: deo, su-
jetar] dieciocho años, ¿no se le debía desatar [griego:
luo, desatar] de esta ligadura en el día de reposo?"
Los líderes judíos en los tiempos de Jesús sólo entendían
el lado natural del acto de atar o desatar, y Él les estaba
mostrando, a través del encuentro con la mujer atada por
enfermedad, que estas palabras tenían un lado sobrenatural.
Observen que Jesús dijo específicamente que era Satanás el
responsable de haber atado a la mujer.
118 Conquistemos las puertas del enemigo El lenguaje de la intercesión
119
Es comprensible que los líderes judíos hayan estado eno-
jados conJesús por haberles dicho a sus discípulos que ellos
tenían autoridad para atar y desatar, ya que ellos (los discí-
pulos) no formaban parte del sistema religioso/político
preestablecido por el pueblo judío. Sentían que Él no tenía
derecho de otorgarles la autoridad que les estaba dando. No
entendían que Él les confiriera autoridad en el plano invisible
en los lugares celestiales. Este es el ámbito donde verdade-
ramente se ata y se desata y desde donde pueden ser atadas
o desatadas (prohibidas o permitidas) todas las cosas que
están en el ámbito terrenal.
Atar
Hay dos maneras de atar: de forma positiva y de forma
negativa. Ambas son importantes en la guerra espiritual.
Primero veamos cómo se ata de una forma negativa.
Atar en forma negativa
Una de las maneras más sencillas de entender el acto de
atar negativamente es por medio de una ilustración extraída
de mi ciudad. Weatherford está llena de cosas que pueden
esperarse de un pequeño pueblo de Texas. Por ejemplo, una
vez por año tenemos un rodeo. Vienen vaqueros de todas
partes para competir en actividades típicas de su oficio tales
como enlazar (demostrar su habilidad al enlazar a los anima-
les con su soga), montar caballos sin domar y atar a los
terneros (para información de todos, iun ternero es un
ejemplar de ganado vacuno con dentición de leche!). El
suceso que mejor representa el acto de atar es el enlazado y
posterior atadura del ternero. Un vaquero a caballo persigue
y enlaza a un ternero, lo tira al suelo y luego junta y ata sus
patas para que no se pueda mover. Después de esto, el
vaquero levanta sus manos en un gesto de victoria.
Este es el cuadro de lo que sucede en el reino espiritual
cuando oramos y sujetamos o atamos a Satanás impidiéndole
que tenga alguna relación con una situación dada. ¿Cómo
funciona esto?
Primeramente, tomamos conciencia de cierta situación en
la cual Satanás intenta causar problemas. Tomemos como
ejemplo a la falta de unión. Satanás trata de meterse en el
medio de un grupo de una iglesia y susurra en los oídos de
la gente cosas como estas: «Tu pastor en realidad no te ama.
¿Te acuerdas de la vez que estuviste enfermo y no te vino a
visirar?» o, «La organista no te dirigió la palabra hoy. Proba-
blemente ha estado hablando mal de ti cuando no estás
presente». Comienza a arrojar por todas partes su mugre y si
las personas no se dan cuenta de lo que está sucediendo,
comienzan a desconfiar el uno del otro y se produce un
distanciamiento entre ellas.
En segundo lugar, al ser intercesores, comenzamos a notar
la falta de unidad y acudimos a nuestro lugar de oración.
Usando como ejemplo al vaquero, tomamos nuestra soga,
que es la Palabra de Dios, y montamos en el vehículo de la
oración para detener las obras de Satanás.
En tercer lugar, lanzamos nuestra soga al proclamar la
Palabra de Dios: «¡Satanás, te sujeto (o ato) en el nombre de
Jesús! La Palabra de Dios dice que todo lo que atemos en la
tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatemos en la
tierra será desatado en el cielo. l'Ie ordenamos que dejes de
causar desunión en esta iglesia!» Podemos decir con la
precisión de las Escrituras: «iSatanás, de acuerdo con la
Palabra de Dios, te prohibo en el nombre de jesús de Nazaret,
que sigas provocando contienda!»
Algunas situaciones requieren de la participación de más
de una persona para poder atar a Satanás, yel acto de atar
(que es una arma) debe estar acoplado y de acuerdo (otra
arma) con la oración. Si volvemos a la ilustración anterior,
podríamos decir que un ternero puede ser fácil de dominar,
mientras que es muy factible que un toro enloquecido arras-
tre a un vaquero alrededor de la pista. La oración puede ser
efectuada por un grupo reunido o por personas que han sido
notificadas para orar al mismo tiempo, tal como una cadena
de oración. Cada persona que ora lanza una soga hasta que
120
Conquistemos las puertas del enemigo
El lenguaje de la intercesión 121
las oraciones detienen al toro salvaje, o sea el ataque de
Satanás.
El arma del acto de atar es tan efectiva a larga distancia,
como lo es de cerca porque en realidad no existe la distancia
en el mundo espiritual. Dicho de otra manera, no es necesa-
rio estar con la persona atacada para elevar una oración que
ate y detenga la obra del enemigo.
Hace un par de años me despertó muy temprano por la
mañana una llamada de emergencia hecha por una mujer
que estaba sollozando. Finalmente me di cuenta quién era y
cuál era su problema. Contestó entre sollozos que una
persona muy cercana a ella había sido llevada a un hospital
siquiátrico y me pedía que orara. Inmediatamente me despe-
jé y comencé a orar con vigor, y a atar al enemigo impidién-
dole que entrara a la mente de su amiga. «Sentí" algo. Era
como si una gran cadena hubiera caído de la mente de su
amiga y una gran paz vino sobre nosotras. Aproximadamente
una semana después ella volvió a llamar para decirme que
su amiga había sido completamente restaurada esa noche y
dada de alta a la mañana siguiente. Las manos del enemigo
fueron atadas para impedir que alterara su mente y recibió
liberación.
Atar en forma positiva
Los intercesores a menudo pasan por alto un aspecto muy
interesante del poder del acto de atar. Este aspecto es el acto
de atar en forma positiva. Esto sucede cuando proclamamos
la Palabra de Dios ante una situación dada. Las palabras
habladas tienen poder. Nosotros estamos hechos a la imagen
de nuestro Padre, y Él literalmente creó al mundo por medio
de su Palabra. Proverbios 18.21 dice: «La muerte y la vida
están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus
frutos».
Al atar en forma positiva, por medio de la proclamación
de la Palabra de Dios, debilitamos al enemigo e impedimos
que oponga resistencia a los propósitos de Dios.
El ejemplo más poderoso del acto de atar en forma positiva
lo dio Jesús mismo, cuando luchó contra Satanás en el
desierto. Jesús proclamó vez tras vez la Palabra de Dios en
contra del enemigo, hasta que quedó tan debilitado que fue
anulado su poder para tentar a jesús.
Toma nota de un aspecto de esta manera de atar. No
siempre detiene al enemigo en forma inmediata. Muchas
veces el forcejeo será intenso y puede llegar a durar un largo
tiempo, tal como los cuarenta días en que el Señor luchó con
Satanás en el desierto. Trataremos este tema en profundidad
más adelante.
Si retomamos nuestro ejemplo anterior, de una iglesia
afectada por la falta de unidad, podríamos aplicar esta forma
positiva de atar al proclamar el Salmo 133.1, donde la Palabra
de Dios dice: «iMirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar
los hermanos juntos en armonial-
Cuando ores por tus seres queridos, por los que están en
rebeldía o los que necesitan al Señor, las Escrituras comen-
zarán a hablar a sus corazones. La Palabra de Dios comenzará
a vivir en ellos y combatirá las palabras habladas por sus
malas compañías y las cosas que se levantan en contra del
conocimiento de Dios.
Proverbios 6.20-22 tiene algo muy interesante para acotar
con respecto a las palabras: «Guarda, hijo mío, el manda-
miento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre;
átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello». Es
interesante que las palabras de un padre y de una madre,
cuando están atadas en el corazón, verdaderamente guían al
hijo.
Cada vez que hagamos uso de la forma negativa de atar a
Satanás en el área de la vida de alguno al usar palabras como:
«Satanás, te ato y te prohíbo que obres en la vida de mi hijo»,
debemos también atar en forma positiva y plantar la Palabra
de Dios en la vida de esa persona. Jeremías 1.10 dice: «Mira
que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos,
122 Conquistemos las puertas del enemigo El lenguaje de la intercesión 123
para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar,
para edificar y para plantar».
Cuando]esús entró al templo, para echar fuera a todos los
que vendían y compraban, proclamó la palabra que tenía el
efecto de atar en forma positiva: «Escrito está: Mi casa es casa
de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones»
(Lucas 19.46). Jesús tenía muchos motivos para proclamar
esta Escritura en ese momento, pero uno de ellos era para
atar o proclamar la Palabra de Dios sobre el templo y volver
a establecerla como una casa de oración.
Desatar
El desatar en oración es un tipo de intercesión que libera
a los cautivos de las manos del enemigo. Permíternc darte un
ejemplo extraído de la experiencia de un equipo de interce-
sión y luego terminar con un examen de las técnicas aplica-
das en el ejemplo.
El equipo de intercesión del Congreso de Evangelización
Mundial Lausana I1, llevado a cabo en julio de 1989 en la
ciudad de Manila, estaba reunido para una vigilia de oración.
Guerreros de oración tales como Robert Birch, BenJennings
de la Cruzada de Oración Gran Comisión y ]oy Dawson
oraban junto con otros poderosos gigantes de la oración
reunidos allí, quienes tenían las espadas afiladas, por causa
de los años pasados en guerra, atravesaban rápidamente las
maquinaciones de Satanás. Había varios pedidos por los que
estábamos orando cuando llegó un pedido especial en favor
de un misionero llamado Bruce Olson. Para comprender la
importancia de esta petición, es importante conocer la tota-
lidad de lo que Dios ha hecho a través de Bruce Olson.
Él es un misionero que trabaja con los indios motilones
en Colombia. Su vida ha sido de gran inspiración para
aquellos que Dios llama al campo misionero. Él había ido al
campo misionero a la edad de diecinueve años sin ninguna
experiencia previa, pero sentía un profundo llamado de
Dios. Sus primeros intentos por alcanzar a los indios casi le
costó la vida, ya que los motilones tenían la dudosa fama de
matar a todos los que se les acercaban.
Luego de intentar alcanzar a los indios, durante varios
años, aprendiendo su idioma y negándose a bajar los brazos,
Bruce había guiado a muchos de los indios al Señor, También
les había hecho mucho bien al enseñarles métodos de traba-
jar la tierra y al promover el cuidado de la salud y la educa-
ción.
El conocimiento de su sacrificio previo estaba en nuestros
corazones cuando escuchamos el pedido: Hacía nueve me-
ses que Bruce Olson había sido capturado por guerrilleros
enemigos que querían usarlo en contra de los indios. Los
guerrilleros habían anunciado que Bruce Olson sería asesi-
nado.
Recibimos este pedido con una sensación de gravedad.
Sabíamos que no se trataba de una simple amenaza, pues
otros ya habían sido asesinados por el mismo grupo. Tam-
bién estábamos conscientes de que Bruce estaba listo para
encontrarse con su Señor, pero aún no parecía ser el tiempo
de Dios para que partiera. Al ponernos a orar, cada uno de
nosotros sentía que el Senor quería detener a los guerrilleros
y usar a Bruce para ministrar aún más. El enemigo debía ser
detenido y el cautivo debía ser liberado.
La fecha era 12 de julio de 1989, del miércoles por la tarde.
Se le pidió a ]oy Dawson que dirigiera al grupo en oración
en favor de Bruce. ]oy es una general de generales en el
ejército de Dios y encara la intercesión con seriedad. Ella es
una pequeña y hermosa mujer, oriunda de Nueva Zelanda,
de ojos verdes y expresivos. ]oy se puso de pie y aguardó
delante de Dios antes de comenzar a orar. Durante esos
momentos sentí que Dios estaba listo para entrar en acción
y que nosotros estábamos por participar en esta mujer.
Ella comenzó dando gracias a Dios por su soberano y
completo control sobre la situación. Acontinuación, entregó
a Bruce en las manos de Dios y declaró su confianza en Él
sabiendo que obraba a favor de Bruce. Luego le pidió a Dios
124
Conquistemos las puertas del enemigo El lenguaje de la intercesión 125
que hiciera algo que diera la máxima gloria al Señor jesús en
esta situación de Bruce con sus captores y desató la fe
confiando que esta oración sería respondida.
Acto seguido, le pidió a Dios que enviara ángeles que
ministraran a Bruce y que mantuviera su mente en perfecta
paz.
joy se puso en la brecha entre Bruce Olson y las fuerzas
satánicas. Los intercesores estaban de común acuerdo, cuan-
do ella comenzó a batallar en los lugares celestiales con la
autoridad que viene de saber que el Comandante en jefe
celestial le había otorgado el derecho de hacerlo.
Ella empuñó la espada del Espíritu con valor al atar a las
fuerzas de las tinieblas que obraban en contra de Bruce, de
acuerdo con Mateo 18.18: «[...]todo lo que atéis en la tierra,
será atado en el cielo». Luego declaró que la sangre derrama-
da del Señor jesús era el fundamento de la derrota total de
Satanás y ejerció fe en el nombre del Señor jesucristo desa-
tando a Bruce Olson de todo el poder y los planes del
enemigo. Concluyó alabando a Dios por su omnipotencia y
por sus planes que estaban en acción.
No supe de la liberación de Bruce Olson hasta después de
regresar a casa desde Manila, cuando recibí una revista
cristiana que contenía un relato sobre él. Al leer el artículo y
ver la fecha de su liberación, me impactó profundamente
descubrir que había ocurrido exactamente una semana des-
pués de la intercesión llevada a cabo en el cuarto de oración
en Manila. Sabemos que gran cantidad de personas habían
estado orando durante esos nueve meses por su liberación,
pero sentimos que la intercesión realizada en ese día en
particular ayudó a liberar a un cautivo para que se cumpliese
la voluntad de Dios para su vida.
Este también es un ejemplo, tanto de atar como de desatar,
para poder lograr la respuesta deseada. La intercesión pri-
mero prohibió a los guerrilleros asesinar a Bruce Olson, a
quien luego se le permitió salir en libertad por medio de la
oración.
Una oración que desata puede producir los siguientes
efectos:
1. Puede llegar a producir la liberación física de un
cautivo, como en el caso de Bruce Olson.
2. Puede liberar a una persona de un mal o de una
enfermedad como en el caso de la mujer a quien
Satanás había atado por medio de una enfermedad.
3. Puede desatar o declarar la voluntad de Dios que
debe ser hecha en determinada situación.
4. Puede dar libertad a Dios para que entre y cambie
situaciones. La Palabra de Dios dice, por ejemplo, que
ha escogido tomar acción en las necesidades que le
hemos presentado en oración: «y vio que no había
hombre, y se maravilló que no hubiera quien se
interpusiese» (Isaías 59.16); «no tenéis lo que de-
seáis, porque no pedís» (Santiago 4.2).
Para resumir el tema de atar y desatar, podríamos decir lo
siguiente:
1. El acto de atar detiene los ataques del enemigo.
2. El acto de desatar libera o permite que la voluntad de
Dios penetre en una situación, porque Dios ha que-
rido que sus propósitos se realicen mediante la peti-
ción en oración.
Espero que estos antecedentes y ejemplos de las Escrituras
te ayuden a entender mejor el lenguaje de la intercesión y a
saber aplicarlo. Observemos ahora otro aspecto mal enten-
dido de la oración intercesora, un aspecto que parece apar-
tarse del pensamiento racional porque afecta nuestras emo-
ciones.
1 Merrill F. Unger, Unger's Bible Dictionary [El diccionario
bíblico de UngerJ, Chicago, IL: Moody Press, 1957, p. 844.
2 Gary Kinnaman, parafraseado de Overcoming the Dominion
of Darkness [Venciendo el dominio de las tinieblas J, Tarrytown,
NY: Chosen Books, 1990, pp. 54, 56-58.
126
Conquistemos las puertas del enemigo
3 Edgardo Silvoso, tomado de un memorándum dirigido a los
que apoyan su ministerio y a amigos, acerca del «Plan Resistencia»,
15 de setiembre, 1990: p. 3.
4 James Strong, Strong's Exbaustiue Concordance of the Bíble
ILaconcordancia exhaustiva de la Biblia de Strong], Nashville, TN:
Thomas Nelson Publishers, Diccionario griego ref. no. 1189.
5 Kinnaman, pp. 162-163.
9
Las manifestaciones de
la intercesión
Hemos visto que nuestras oraciones tienen gran impacto
cuando son inspiradas y dirigidas por el Espíritu Santo. Una
de las formas en que Él se manifiesta en la intercesión es a
través de nuestras emociones. Esta evidencia de su poder en
acción ha sido muy mal entendida. Muchos cristianos casi
parecen desdeñar las emociones, tal vez por temor a que
estas deriven en un descontrol. Sin embargo, si nos resisti-
mos a la emotividad en la oración perdemos algo de la
profundidad de la intercesión, pues no podemos orar según
los deseos de Dios sin expresar lo que Él siente.
Habrá momentos en que al interceder nos parecerá sentir
O nos identificaremos con la pena de la persona por la cual
estamos orando, o sentiremos la tristeza del Espíritu Santo
por causa del pecado de una persona. Cuando entremos a
este tipo de oración experimentaremos manifestaciones ta-
les como gemidos, llantos y risas. A veces estas emociones
toman al intercesor por sorpresa. Su ocurrencia no es forzada
sino según la voluntad del Espíritu.
¿Recuerdas mi descripción en el primer capítulo de un
incidente en el cual se estaba orando por un niño y yo lloré
como si el niño fuese mío propio? Quizás recuerdes también
128
Conquistemos las puertas del enemigo Las manifestaciones de la intercesión 129
cuando me reí a carcaj adas y no pude entender por qué había
hecho semejante cosa. En este capítulo aprenderemos las
distintas maneras en que nos afectará el Espíritu Santo al
orar. Te ayudará a entender si estás experimentando una
sensación de parte de Dios, de Satanás o si son simplemente
tus propias emociones humanas que nada tienen que ver con
el Espíritu Santo.
Oración de esfuerzo
A mediados de los años 50 un joven inglés llamado John
White estaba preparándose para servir al Señor en el campa-
mento de entrenamiento de la «Misión a las Tribus Nuevas»
en Pennsylvania. Cada día se les daba a los participantes
carpetas que contenían cartas de pedidos de oración de
varios misioneros. A las siete de la mañana debían orar por
las personas cuyos nombres les habían sido asignados.
Cierta mañana John abrió la carpeta y encontró una carta
de una misionera en las Filipinas de nombre Lorctta O'Hara.
john nunca había conocido a Loretta, ni sabía nada de su vida
personal. Lacarta en su mano contenía un pedido de oración
de vida o muerte de parte de ella. Escribía desde un hospital
en Manila donde los doctores le decían que padecía de
cáncer o ele tuberculosis de la columna cervical.
Algo le sucedió a lohn al leer su pedido y comenzó a orar
de una manera totalmente fuera de lo común. Comenzó a
demandar que Dios sanara a Loretta. Es más, no sólo le
demandó al Señor que la sanara, sino que insistió denoda-
damente que lo hiciera. Al finalizar la oración, John quedó
sentado y se maravillaba de lo que había dicho. Al principio
sentía una gran paz en su corazón, j pero luego se puso a
pensar en la forma en que se había dirigido a Dios! Antes de
esta experiencia sólo había elevado peticiones muy correctas
según la costumbre, y las palabras recién salidas de su boca
no cabían en su teología o en su idea del respeto debido a
Dios en la oración (basado mayormente en su crianza britá-
nica). John, sin saberlo, había entrado en la oración de
esfuerzo [travail en inglés], un esfuerzo que hace que se
cumpla la voluntad de Dios en una situación dada de manera
milagrosa.
Su oración esforzada produjo resultados dramáticos en la
vida de Loretta O'Hara. En el tiempo en que John estaba
orando, Loretta estaba en Nueva Escocia. Se dirigía a un
sanatorio para tuberculosos, ya que el doctor había llegado
a la conclusión de que lo que padecía era una tuberculosis
de la columna cervical. Sin embargo, Dios tenía otros planes
para su vida. Sucedió que un grupo cristiano oyó que ella
pasaría por donde estaban y le pidieron que hablara sobre
misiones antes de ingresar. Esto le parecía imposible a Loret-
ta por causa de su estado, pero ellos insistieron diciéndole
que le proveerían una silla mullida y cómoda desde donde
podría dirigirse al grupo.
A causa de su insistencia, ella accedió a hablar. Mientras
estaba sentada describiendo las misiones sintió repentina-
mente que la posición sentada no era la mejor forma de
dirigirse a este grupo y se agarró de una mesa para poder
ponerse de pie. En ese momento Loretta no lo sabía, pero
acababa de entrar en el poder sobrenatural de sanidad de
Dios.
Al ponerse de pie, Loretta se sintió más fuerte. El dolor
abandonó su cuerpo. Después de un rato supo que le había
sucedido algo dramático. En lugar de ir al sanatorio volvió al
doctor que había diagnosticado su condición. Cuando vio a
Lorctta, se mostró molesto porque él se había esforzado por
conseguirle una cama en el sanatorio. Insistió que él le
hiciera los exámenes que demostrarían que estaba libre de
la tuberculosis. Él se mostró reticente pero finalmente acce-
dió a hacerlo. Las pruebas confirmaban su completa sanidad.
Loretta se alegró no sólo por su sanidad, sino porque también
podría volver al campo misionero.
Cuando ella decidió visitar el campamento de entrena-
miento de la «Misión a las Tribus Nuevas», Loretta no sabía
que estaba entrando a una nueva asignación con el hombre
que había orado por ella.
130
Conquistemos las puertas del enemigo
Las manifestaciones de la intercesión 131
De entrada, cuando Loretta llegó al campamento, John no
supo que ella era la misionera por quien él había orado, j pero
estaba muy consciente de que era una mujer atractiva! El
Señor le había dicho a john que allí en el campamento
conocería a la mujer con la que se casaría y antes de ese
momento nadie había aparecido como candidata para el
casamiento. Al poco tiempo ambos sabían que Dios los había
reunido para un compromiso de por vida. A medida que se
fueron conociendo, John y Loretta, se maravillaban al ver la
intervención de Dios en sus vidas. John le propuso matrimo-
nio y la llamó con el nombre por el que se conoce hoy día,
Larde White.
Exactamente, équé fue lo que sucedió cuando john oró?
¿Fue algo que decidió hacer o fue verdaderamente una carga
puesta por Dios por la vida de Loretta O'Hara? ¿Por qué oró
con tal fervor e intensidad? Estas preguntas son contestadas
cuando entiendes el tipo de intercesión llamado de esfuerzo.
En Gálatas 4.19 Pablo habla de sufrir dolores de parto,
hasta que Cristo sea formado en sus hijos espirituales. La
palabra griega que se utiliza aquí es odino, que significa
experimentar los dolores de parto. Hay veces cuarido somos
llamados por Dios para elevar oraciones fuertes y para ayudar
en el nacimiento de la voluntad de Dios en esa área. Gene-
ralmente permanece una sensación de estar maravillado
después de la oración y una sensación de que Dios ha hecho
algo a través de la misma.
Por supuesto que deseas tener la certeza de que Dios es
el que está obrando a través de nosotros y de que no es una
falsificación o esfuerzo vano. Aquí hay cuatro puntos para
ayudarte a reconocer la obra del Espíritu Santo.
1. La oración de esfuerzo es dada por Dios y no es algo
que podamos producir por nuestra cuenta. Amenu-
do, este tipo de oración es como un profundo gemi-
do interno, que puede ser audible o puede producir
gemidos indecibles, tal corno se describe en Roma-
nos 8.26. Hay personas que tratan de forzarse a sí
mismas a orar de esta manera, emitiendo ruidosos
lamentos y gemidos. Pero esto no es algo que noso-
tros podemos manejar a nuestro antojo, abriendo y
cerrándolo cual si fuese un grifo, sino que Dios nos
mueve para hacerlo.
2. La oración de esfuerzo a veces es producida al orar
por un área por la que otros ya han intercedido antes
que tú. Entonces, Dios te escoge para ser uno de los
últimos en orar por el asunto antes de que sea hecho.
Tú eres el que da a luz la respuesta.
3. Los que tienen el don de intercesión a menudo
orarán más oraciones de esfuerzo, que aquellos que
no se han abierto para que el Señor los use de esta
manera. Sin embargo, como en el caso de IohnWhite,
Dios puede llamar a cualquier creyente en cualquier
momento para que luche en oración para el cumpli-
miento de sus propósitos.
4. El esfuerzo puede ser de corta o larga duración.
Algunas oraciones recibirán una respuesta rápida y
otras serán como dolores de parto en distintos mo-
mentos hasta, que se concrete el nacimiento de la
respuesta.
El Antiguo Testamento habla proféticamente acerca del
esfuerzo y de la aflicción de Jesús en favor nuestro: «Verá el
fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho» (Isaías
53.11).
Podemos leer en el Nuevo Testamento que Jesús verdade-
ramente oró en padecimiento. Una vez fue en el huerto de
Getsemaní, cuando oró con tal angustia que su sudor era
como gotas de sangre. Otra ocasión fue ante la tumba de
Lázaro. Juan 11.33 dice: «Jesús entonces, al verla llorando, y
a los judíos que la acompañaban, también llorando, se
estremeció en espíritu y se conmovió». Muchos han enseña-
do que su estremecimiento y conmoción fueron simplemen-
te una forma de indignación ante la situación de la muerte
132
Conquistemos las puertas del enemigo
Las manifestaciones de la intercesión
133
de su amigo. Estoy segura de que estaba triste por causa de
los lamentos emitidos por quienes los rodeaban, pero tam-
bién le sucedió algo en su espíritu en intercesión al estreme-
cerse.
Muchas veces el esfuerzo puede llegar a ser tan fuerte que
puede abrumar al intercesor. Los que lo rodean deberán
interceder por el que se halla en oración de esfuerzo, si es
que esto sucede en una situación grupal. Necesitamos coo-
perar para aliviar la carga en oración. Recuerda que este
esfuerzo se asemeja al parto y en cierta manera somos como
parteros cuando ayudamos al intercesor que está en dicho
trabajo. También debemos cuidar de él atando al enemigo
para impedir que se entrometa en el esfuerzo.
Una palabra de advertencia. El Espíritu Santo regirá nues-
tras emociones durante el tiempo de oración de esfuerzo.
Debemos asegurarnos de no permitir que nuestras emocio-
nes se desboquen. Los intercesores deben andar en el fruto
espiritual del dominio propio.
Llanto
En agosto de 1990, el Dr. C. Peter Wagner estaba hablando
en el Congreso de Renovación de América del Norte, en
Indianápolis, Indiana. Comenzó a hablarles acerca de la
carga de oración que sentía por el Japón. Luego tomó un
momento para pedir que orásemos por él, pues al día si-
guiente partía parajapón, donde hablaría enuna conferencia
para líderes de ese lugar. Uno de los líderes del taller, Jim
Bevis, me pidió que dirigiera la oración. Al orar sentí repen-
tinamente el dolor y la devastación causados por la bomba
arrojada sobre Hiroshima. Pedí al Señor que Peter fuera
como una bomba en el Espíritu para destruir las tinieblas de
Satanás que habían obrado en contra del pueblo japonés.
Al finalizar el taller, Peter se fue de Indianápolis a Los
Ángeles con el objetivo de prepararse para su viaje a Japón.
La mañana siguiente era domingo. Peter estaba dedicado a
su tiempo de oración cuando comenzó a pensar en el pueblo
japonés y en el dolor que habían sufrido por causa de
Hiroshima y Nagasaki. De repente comenzó a llorar intensa-
mente. Esto le intrigaba pues sólo tenía quince años cuando
fueron lanzadas las bombas sobre el Iapón, No había partici-
pado en el acto de arrojar las bombas. Sin embargo, Dios le
mostró que cuando era un muchacho de quince años él había
sentido odio por los japoneses y que también habían muerto
muchachos japoneses de quince años en aquellos bombar-
deos. A causa de su propio odio era tan culpable como los
que habían decidido arrojar las bombas. Más tarde se dio
cuenta que durante su tiempo de llanto, Dios lo había llevado
a un tiempo de profunda intercesión en favor de esa nación.
Cuando su esposa, Doris, lo llamó más tarde esa misma
mañana él le relató lo sucedido. Doris le dijo: «Peter, tal vez
el Seño: desea que te arrepientas por Hiroshima y Nagasaki-.
Tan pronto como Doris hubo expresado esto, Peter supo que
eso era exactamente lo que el Señor deseaba que hiciera.
Al arribar a Japón habló con los líderes de la conferencia
y les pidió si podían reunir a un grupo de personas cuyos
familiares hubiesen fallecido por causa de las bombas lanza-
das en Hiroshima y Nagasaki. Así lo hicieron y fue programa-
do un tiempo para que hiciera lo que el Señor le había
mandado: pedir perdón públicamente por su pecado.
, Cuando llegó el momento de pedir perdón, Peter pasó
bastante tiempo preparando a la gente, relatándoles las
Escrituras que hablan del perdón para las naciones, pasajes
de Daniel 10 y Nehemías 1. Tanto Daniel como Nehemías, se
arrepintieron en nombre de sus naciones y por sus propios
pecados. Wagner explicó que esto era lo que estaba a punto
de hacer. Así como había hecho Daniel, él iba a decir: «Padre,
he pecado». No intentaba emitir un juicio con respecto a si
las bombas debían haber sido lanzadas o no, sino que quería
ser usado por Dios como un instrumento parasanar aunpueblo
quebrantado y devastado.
Peter solicitó que pasaran adelante los que habían perdido
a sus seres queridos cuando las bombas fueron arrojadas.
Luego este siervo de Dios se arrodilló para pedir perdón por
134 Conquistemos las puertas del enemigo Las manifestaciones de la intercesión
135
su pecado y lloró copiosas lágrimas al pedir que Dios sanara
al pueblo japonés. Por todo el salón el Espíritu Santo entró
en los corazones destrozados y esa habitación, donde había
mil personas, se llenó de sonidos de llanto, algunos de ellos
fuertes y angustiados. El dolor de un pueblo se liberaba y
lavaba por medio de esas lágrimas.
Cuando Peter terminó y se paró, un representante japonés
se levantó para hablar y declaró que el pecado de su pueblo
había sido aún mayor que el de los americanos y le pidió al
Señor que les perdonara de sus pecados cometidos en contra
de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Por medio de esa experiencia, el Espíritu Santo entró al
corazón de una nación para traer sanidad y restauración.
Al llorar en intercesión nace la vida en las situaciones que
Dios desea que sean cambiadas y restauradas.
Solía llamarle a mi marido «Sr. Spock» (un personaje
televisivo proveniente de otro planeta) por ser tan poco
expresivo en sus emociones. Un día yo estaba llorando por
una iglesia que no experimentaba un avivamiento. Laoración
que expresé decía algo semejante a esto: «Señor, si ellos
supieran cómo alcanzar el avivamiento, lo harían. Muéstrales
cómo hacerlo. Que tu Espíritu se derrame sobre ellos reno-
vándolos y rompiendo sus duros corazones».
Mike entró cuando estaba llorando y se sentó, oró y me
observó. Después de un rato me le acerqué, le impuse mis
manos y oré. Él dice que mis palabras fueron: «Agárralo,
Dios», pero lo que dije en realidad fue: «Señor, dale tu
compasión y tus lágrimas».
Más tarde esa noche se despertó llorando copiosamente.
Supongo que era como una cápsula de efecto retardado que
se demoró un poco en entrar en acción. Él lloró durante toda
la mañana siguiente, al ministrar a un grupo de hombres
acerca de sus deberes como padres para con sus hijos, iy lo
tenemos grabado en video! Hoy día, Mike llora con libertad
cuando el Espíritu Santo lo mueve a hacerlo.
En cierta ocasión, Dick Eastman estaba dando una charla
en el instituto «Christ For The Nations», en Dallas, cuando
anunció que Dios quería que le mostrara a los estudiantes
algo muy personal. Metió su mano en su bolsillo y sacó una
pequeña latita redonda. Mientras la tenía en su mano les dijo
que contenía ungüento para los ojos. Parece ser que había
ido al médico porque siempre se formaba una costra en sus
párpados. El sabio médico le dijo: «Dick, es porque lloras
mucho cuando oras».
Dick no lo comentó con el fin de jactarse del hecho de que
lloraba en oración. Tampoco lo hacía para sugerirle a los
estudiantes que debían pasar el tiempo llorando. El Señor
quería usar esa pequeña lata de ungüento para mostrarles a
los estudiantes que el llanto era aceptable.
En algunas culturas es particularmente difícil que los
hombres lloren delante del Señor. La cultura americana mira
con desdén a los hombres que lloran, aunque hoy día esto
está cambiando. El sentir generalizado es: «los hombres de
verdad no lloran». Recuerdo haberle preguntado una vez a
mi padre la razón por la que nunca lloraba. Él me dijo:
«Querida, los hombres no lloran». Mi hijo le dijo el otro día
a mi hija que los hombres esconden sus emociones. ¡Para ser
un niño de nueve años demostró ser bastante perceptivo! Le
expliqué que Dios era el Señor de sus emociones Y que no
necesitaba esconderlas de una manera no saludable.
Jesús ciertamente era un hombre fuerte y fue el mayor
intercesor de todos los tiempos. «Jesús lloró» (luan 11.35)
es el versículo más corto de la Biblia y sin embargo es uno
de los más poderosos. Su llanto rompió los yugos de muerte
que rodeaban a Lázaro y prepararon el camino para el
mandato de resurrección: -Il.ázaro, ven fueral- También
podemos ver a Jesús llorando sobre la ciudad de Jerusalén
en Lucas 19.41: «Ycuando llegó cerca de la ciudad, al verla,
lloró sobre ella».
Algunas veces, el llanto en la intercesión puede manifes-
tarse tanto en grupos de personas como en un individuo
136 Conquistemos las puertas del enemigo
Las manifestaciones de la intercesión
137
solo. Eso ocurrió en la iglesia donde asisto, Trinity Church
de Weatherford, en 1990. No estaba en nuestros planes que
toda la iglesia llorara, pero Dios mismo orquestó este mo-
mento único y santo.
Linda Gossett, nuestra maestra de los niños en la iglesia,
realizaba su primer viaje a Rusia. Era emocionante para ella
porque el Señor le había mostrado, doce años antes, que
había sido llamada a Rusia para ministrar y esta era la primera
vez que se le había abierto la puerta para que fuera. Ella tenía
un llamado para enseñar a los niños y había pasado muchas
horas llorando por pequeños que habitaban en un lugar
lejano, a los cuales nunca había visto con sus ojos naturales,
pero que los había visitado muchas veces sobre sus rodillas.
Linda es una pequeña y hermosa mujer que se parece a
una muñeca de porcelana. Tiene un profundo conocimiento
de la Palabra de Dios y le encanta reírse. Nuestro pastor, Don
Connell, le había pedido que hablara a la congregación ese
domingo por la mañana, para que todos supiéramos cómo
orar por ella en su viaje. Sobre la plataforma, aliado de Linda,
había una maleta marrón llena de «cargamento sagrado»,
según ella lo llamaba. El cargamento sagrado rellenaba la
maleta a punto de reventar con Biblias, materiales infantiles
y regalos. Al final del culto el pastor Don le pidió que abriera
la valija en la parte delantera del santuario, para que pudié-
semos orar por cada artículo que llevaría a la Unión Soviética.
Al hablarnos acerca de la necesidad de Linda de recibir
apoyo en oración, comenzó a suceder algo extraño en el
salón. Al principio era casi imperceptible, una especie de
silencio santo, una solemnidad que invadió el lugar, afectan-
do por igual a los abuelos y a los niños más pequeños. Este
sentir creció al levantar la ofrenda.
Las cestas de la ofrenda pasaron de persona a persona y
de niño a niño y, cuando los ujieres regresaron al frente con
las cestas, uno de ellos comenzó a llorar. El pastor Don tomó
de la cesta un pequeño frasco lleno de monedas de un
centavo que tenía una ranura en su tapa, luego sacó otro y
otro más. Los niños estaban dando su ofrenda a la señorita
Linda. Al ver ese sacrificio, vino sobre nosotros un espíritu
de intercesión y llanto. La gente se acercó al frente y sostuvo
en sus manos cada una de las Biblias que estaban en la maleta
mientras lloraban sobre ellas. Sostuvieron en sus manos los
materiales didácticos y pidieron a Dios que bendijera a los
que los usaran. Los niños y las niñas de dos y tres años
lloraban al sostener en sus pequeñas manos los materiales
de enseñanza.
Dios había llamado a toda una iglesia a la oración y cuando
fluyó el espíritu de llanto e intercesión, nos emocionó y
envolvió a todos, poniendo en nosotros una carga por los
niños de una nación. Luego, al entrar Linda a la Unión
Soviética pudo pasar por los puntos de control sin que fuera
amenazado su cargamento sagrado. Las lágrimas habían la-
vado cualquier maquinación que pudiera haber planificado
el enemigo para detener la entrada de la Palabra de Dios. Las
semillas de vida fueron plantadas por toda Rusia y en los
corazones de una generación futura.
Risa
La risa en oración es una señal de que la voluntad de Dios
ha sido cumplida o que la respuesta viene en camino o que
el plan del enemigo ha sido desviado. «El que mora en los
cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos» (Salmo 2.4).
He leído este versículo muchas veces y siempre me ha sido
una gran bendición. Pero recientemente se convirtió en una
fuente aún mayor de admiración al cabo de una campaña de
guerra espiritual en Argentina.
En junio de 1990 cuatro de nosotros fuimos hacia allí para
dar asistencia en el «Plan Resistencia» (Doris Wagner, Dave Y
jane Rumph yyo). Fuimos en avión a América del Sur luego
de que Peter y Doris Wagner habían regresado en abril de
unas reuniones de la ciudad de Resistencia. Nuestra intér-
prete era Marfa Cabrera, una poderosa mujer de Dios. Marfa
y su esposo, Ornar, pastorean la iglesia Visión de Futuro que
tiene noventa mil miembros. Doris sentía una gran carga por
138 Conquistemos las puertas del enemigo Las manifestaciones de la intercesión
139
la necesidad de mayor intercesión sobre Resistencia, la cual
era el blanco de una brillante estrategia de crecimiento de la
iglesia y el evangelismo, ideada por el presidente de «Evan-
gelismo de Cosecha», Edgardo Silvoso.
El Plan Resistencia intenta modificar una ciudad a niveles
que afectarán los planos físicos, emotivos y espirituales de su
gente. Requiere de la unidad de todos los pastores, evangé-
licos, carismáticos y pentecostales por igual. Su propósito es
llegar a fundar seiscientos «faros» en los hogares, con el fin
de ministrar las necesidades de sus barrios. Aesto le seguirán
campañas masivas. Finalmente los faros son convertidos en
iglesias y las personas, que han recibido a Cristo como su
Señor y Salvador, se integran allí. Este es un minúsculo
bosquejo de un plan complejo.
Habíamos dedicado la semana a enseñar la guerra espiri-
tual a 750 líderes. Además, habíamos pasado un tiempo
luchando espiritualmente con los espíritus que se habían
apropiado de la ciudad. Gran liberación había resultado de
ese tiempo de guerra. Algunos de los espíritus habían sido
particularmente fuertes, en especial uno muy desagradable
llamado San La Muerte o sea el espíritu de muerte. Parece
ser que algunos verdaderamente adoraban a este espíritu de
la «buena muerte», según decían ellos.
Cuando finalizó nuestra participación en el plan, estába-
mos descansando en el avión de regreso a casa. Volábamos
en una línea aérea argentina que tiene un mapa a la vista de
los pasajeros mostrando la ruta de vuelo y señalando el
punto de la ruta que el avión sobrevolaba en ese momento.
Debajo del mapa aparece el nombre de la ciudad más cercana
a la ubicación del avión en ese momento.
Doris Wagneryyo observamos este mapa con interés pero
luego nos distrajimos al ser servida la cena. De repente el
avión se sacudió y comenzó a saltar hacia arriba y abajo por
causa de una severa turbulencia. Doris me miró y icomenzó
a reírse con fuerza! Yo dije: «Creo que debemos orar» y
comencé a reírme también. Nos miramos y repentinamente
ambas tuvimos un extraño pensamiento a la misma vez. ¿Era
posible que estuviésemos sobrevolando la ciudad de Resis-
tencia? Un rápido vistazo nos reveló la historia: En ese
momento la ciudad de Corrientes, una gran ciudad al lado
de Resistencia, apareció en el mapa. Luego de diez minutos
la turbulencia simplemente se detuvo. El resto del viaje de
regreso transcurrió con suavidad.
¿Coincidencia? Es posible. Pero al saber que estábamos
justo encima de la ciudad donde habíamos luchado en contra
de los espíritus territoriales nos hacía dudar de esto. ¿Tuvo
algo que ver la risa con el hecho de que el viaje se tornara
sereno? De ser así, ¿qué lugar ocupa la risa en la intercesión
y la guerra espiritual?
Cuando primero tuve conciencia de esto, el versículo que
me habló con mayor claridad fue el Salmo 2.4, que ya
mencioné anteriormente. Habla del Señor riéndose y burlán-
dose del enemigo. Cuando Doris yyo nos reímos en el avión,
el Señor en realidad se estaba riendo por medio de nosotras
y burlándose del enemigo por pensar que podía d ~ ñ a r n o s
mientras volábamos por los cielos. La risa se produjo como
clara señal de que no teníamos razón para temer las maqui-
naciones de Satanás y de que los ángeles del Señor estaban
en derredor nuestro. Este tipo de lucha por medio de la
intercesión le hace saber al enemigo quién está a cargo de
nuestras vidas. Es una señal de que no tenemos ningún
motivo para temerle.
Hay dos pasajes más que hacen referencia al hecho de
reírse del enemigo en un contexto de burla. El Salmo 37.12-
13 dice: «Maquina el impío contra el justo, y cruje contra él
sus dientes; el Señor se reirá de él; porque ve que viene su
día».
El segundo es el Salmo 59.7-8: «He aquí proferirán con su
boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
Mas tú, Jehová, te reirás de ellos; te burlarás de todas las
naciones».
140 Conquistemos las puertas del enemigo
Las manifestaciones de la intercesión
141
Otro pasaje con referencia a este tema y que ha sido
importante para mí es el Salmo 126.1-2:
Cuandojehová hiciere volver
la cautividad de Sion,
seremos como los que sueñan.
Entonces nuestra boca se llenará de risa,
y nuestra lengua de alabanza;
entonces dirán entre las naciones:
Grandes cosas ha hechojehová con éstos.
Gwen Shaw relata en su libro, God's End-Time Battle-Plan
[El plan de batalla de Dios del tiempo final], que hay un
tiempo en el que debemos permitir que la risa del Señor llene
nuestros corazones. Cita, como ejemplo de esto, a Eclesias-
tés 3.4: « ... tiempo de llorar, y tiempo de reír[ ... ]». Ella dice:
«Si hemos de permitirle a Dios que se ría, entonces Él deberá
reír a través de nosotros, de la misma manera que habla a
través de nosotros».l
No es extraño que se sorprendan de que estemos tan
gozosos al orar, las personas que no han experimentado esto.
En varias ocasiones distintas personas han expresado este
sentir: «No sabíamos que la oración podía ser tan refrescante.
Pensábamos que siempre debíamos permanecer muy solem-
nes para poder agradar a Dios». Otros con una expresión de
gozo en sus rostros han dicho: «Debemos retornar a nuestros
hogares y comunicarles a nuestras iglesias y grupos de ora-
ción que podemos ser gozosos al presentar nuestras peticio-
nes. ¡Con razón hemos sentido tanta pesadez al orar!» Ellos
aprendieron la maravillosa verdad que todos los intercesores
deben extraer de la vida: «El gozo deJehová es vuestra fuerza»
(Nehemías 8.10).
Estos despliegues emotivos, los gemidos, el llanto y la risa,
son inspirados por Dios y dirigidos por Él. En la medida que
le permitamos que nos guíe, Él nos llevará a un nuevo plano
de expresión.
El punto clave de la intercesión siempre es permitirle que
nos guíe. En el próximo capítulo discutiremos lo que sucede
cuando tomamos las cosas por cuenta propia.
1 Gwen Shaw, God's End-Time nattle-Plan [El plan de batalla
de Dios del tiempo final], jasper, AL: EngeltaL Press, 1984, p. 107.
10
Intercesión a lo loco
loco, a adj. y n. De poco juicio, imprudente
El teléfono sonó temprano un lunes por la mañana. La que
llamaba era una joven estudiante de un instituto bíblico a
quien llamaré Pam. Ella me había contado anteriormente que
estaba asistiendo a una gran iglesia que ponía énfasis en la
oración.
«Ciridy», me dijo, «no quiero criticar injustamente, pero el
grupo de oración al que pertenezco es un poco extraño». Al
contarme Pam su historia, me di cuenta que estaba relacio-
nada con intercesores «a 10loco».
¿Cómo sucedió? ¿Qué cosa hace que un intercesor no esté
en equilibrio?
Un domingo por la mañana en la iglesia, una mujer a quien
llamaré Estelle se acercó a Pam para darle una «palabra de
parte de Dios» que le decía que debía unirse a un selecto
grupo de oración casero e interceder por su pastor. Estelle
le dijo emocionada que por ser el grupo de intercesión
personal del pastor, se les pediría que lo acompañaran
cuando tuviese que viajar.
Sin embargo, Estelle se olvidó de contarle a Pam que ni el
pastor ni los líderes de la iglesia estaban al tanto de este
144 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco
145
grupo selecto. Pam descubrió más adelante que Estelle esta-
ba esperando que Dios se lo revelara de una manera sobre-
natural.
Sin verificar su validez, Pam decidió unirse al grupo. Al
principio todo anduvo bien, pero luego de unas pocas
reuniones comenzaron a orar en una dirección diametral-
mente opuesta a la visión de la iglesia.
Comenzaron a orar fervientemente que el pastor pudiera
«ver la luz y ponerse en línea con Dios» (10cual era sinónimo
de ponerse en línea con ellos). También oraban para que
Dios guiara al pastor para pedirles su consejo en cuanto a la
dirección que debía tomar la iglesia. Esto inquietó a Pam y la
impulsó a llamarme.
Le recomendé que abandonara el grupo de Estelle para
unirse a una de las reuniones de intercesión auspiciadas por
la iglesia, por motivos que trataré más adelante en este
capítulo.
La situación de Pam es bastante representativa de los
problemas que se nos presentan con frecuencia, a Mike y a
mí, por ser líderes de «Generales de intercesión». Ella fue
absorbida por un grupo de intercesores irnpruxlerttes, forma-
do por hombres y mujeres que, por una variedad de motivos,
se alejan de los principios bíblicos en su celo por la oración.
Acarrean reproches para su ministerio y causan confusión y
división en la iglesia. La intercesión incorrecta podría llegar
a ser un problema de gran difusión en los años 90 a causa
de las muchas voces proféticas que proclaman que Dios está
llamando a la iglesia a orar intensamente, como preludio a
un avivamiento.
El estudio de los avivamientos del pasado indican que
nacieron de y fueron cubiertos con la oración, pero el
movimiento del Espíritu Santo sufrió un corto circuito por
causa de la inhabilidad de mantener una intercesión efectiva.
En muchas ocasiones fue la intercesión indebida la que minó
la verdadera oración y destruyó el avivamiento.
En una reciente reunión de planificación de la Spiritual
Warfare Network [Red de tácticas para la guerra espiritual
(una consulta post-Lausana II sobre la guerra
sentí que el Señor ponía en mí la idea de que en el tiempo
de Lutero el grito de batalla había sido «El justo por la fe
vivirá». En la siguiente reforma el clamor será «No luchamos
contra sangre ni carne, y las armas de nuestra milicia no son
carnales».
Satanás es serpiente vil y astuta que mina el avivamiento
por medio de una de sus armas más efectivas: el engaño.
Mediante hábiles mentiras que apelan a la carne, atrae a la
gente alejándola de los propósitos de Dios de y
oración. Es decir, Satanas trabaja tiempo extra para fabricar
intercesores que actúen a lo loco. Así que, ¿cómo evitaremos
este tipo de intercesión?
La respuesta es en verdad bastante sencilla: Usa claros
preceptos bíblicos como tu directriz en la Este
capítulo explorará los problemas que surgen de los mterce-
sores y de los grupos de oración, problemas que
confusión y hacen que la intercesión en general sea mal Vista.
Esto es especialmente triste porque los verdaderos
sores son siervos de Dios que se sacrifican por otros a diana.
Aquellos que pierden el equilibrio generalmente lo hacen
por una falta de enseñanza o porque aprenden de otros que
también tienen poco juicio. La mayoría de las personas hace
correcciones de inmediato, cuando comprenden las áreas en
las que se han vuelto extremistas.
Hay dos salvaguardas para los intercesores. El mayor de
los dos es el tener que ser espiritualmente responsable
delante de alguien. Si los intercesores temen someter a juicio
sus oraciones y lo que creen que Dios les ha mostrado,
entonces están parados en suelo espiritual desequilibrado,
tal como vimos en el grupo de Estelle.
Déjenme acotar aquí que cuando los intercesores oran
ministerios que se dan fuera de sus iglesias locales,
estar en sumisión a los otros ministerios por los que también
146 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco
147
están orando. Si no están relacionados íntimamente, debe-
rían contar con alguna forma de asegurarse de que sus
oraciones se mantienen en línea con la visión del ministerio.
Los intercesores que son llamados para orar por ministerios
paraeclesiásticos igualmente necesitan contar con la cober-
tura que aporta la iglesia local.
El segundo elemento de protección contra la intercesión
a lo loco es el respetar siempre el principio del corazón
limpio, el cual presentamos en el capítulo 3. El Salmo 51.10,
dice: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio».
Estelle, al no conocer su propio corazón, violó este prin-
cipio en varias áreas. En primer lugar, tenía orgullo en su
corazón. Estaba convencida de que debía ser un líder en
lugar de ponerse bajo el liderazgo de los grupos de oración
de la iglesia. Sentía que sus «revelaciones» eran superiores a
las que el pastor o los ancianos recibían de Dios. Esta es una
trampa común para algunas personas cuando Dios comienza
a darle sus secretos por medio de la oración.
Estelle también tenía un espíritu crítico, el cual estaba
íntimamente relacionado con el orgullo. Criticaba la manera
en que el pastor había armado los grupos -de intercesión,
especialmente por el hecho de no haberle solicitado a ella
que liderara uno de ellos, de manera que decidió iniciar uno
por su cuenta. Ella debería haber participado en un grupo
de oración ya establecido en la iglesia, haber probado que
era digna de confianza y haber permitido que Dios la promo-
viera (o que no la promoviera) a una posición de liderazgo.
Como somos intercesores debemos pedirle a Dios que nos
revele los motivos de nuestro corazón. He observado que
muchos aspirantes a intercesores oran según lo que les dicta
su amargura y su herida. Lo que me llama la atención es que
no tienen conciencia de estas condiciones del corazón. Son
atraídos a la intercesión por causa de su gran poder y,
subconscientemente, porque lo ven como una manera de
conseguir que se haga su propia voluntad. Sólo el Espíritu
de Dios puede revelar el verdadero estado de nuestros
corazones. Por lo tanto, una buena oración para que oren los
intercesores es: «Señor, muéstrame mi corazón para que pueda
siempre mantenerme puro delante de ti».
Estelle estaba en mayor peligro de violar el principio del
corazón limpio al desarrollar lo que podría ser llamado un
espíritu de Absalón. Esto sucede cuando un intercesor co-
mienza a comportarse con otros de la manera que lo hizo
Absalón para con su padre, el rey David. Absalón estaba
amargado porque al regresar del exilio su padre no le habla-
ba. Así que comenzó a minar los cimientos del reinado de su
padre. Sus obras al hacer esto parecían buenas, hasta ayudó
a la gente; pero la actitud de su corazón era mala. Absalón
deseaba la atención de su padre, aunque fuera por obrar mal.
Él se dedicó a buscar la venganza, forzando la comunicación.
¿Cómo podemos reconocer un espíritu de Absalón en otra
persona o en nosotros mismos? En primer lugar, él (o ella)
comienza a decir cosas que rebajan al ministro: «Sé que el
pastor tiene buenas intenciones, pero he estado orando y
creo que simplemente no puede ver lo que la gente necesita
de verdad». Luego, en una conversación aportará sus pala-
bras de sabiduría. Tal vez hasta llegue a comentar: «Siyo fuera
el pastor, haría tal y cual cosa», sin darse cuenta que suena
igual que Absalón quien le dijo al pueblo: «Siyo fuera el rey,
ustedes recibirían buen trato». Los intercesores deben juzgar
sus corazones constantemente para determinar por qué
dicen lo que dicen, oran lo que oran y reaccionan de la
manera que lo hacen.
Un espíritu de Absalón sin freno ni corrección ha sido
causante de muchas divisiones de iglesias, porque la gente
comienza a buscar guía y visión por intermedio de esa
persona en lugar de dirigirse al pastor. Generalmente la
persona afectada de espíritu de Absalón es sincera con
respecto a su andar cristiano y no tiene idea de lo que ha
sucedido. Si en última instancia él es rechazado, se aleja
lastimado y la iglesia queda con heridas. Esto no significa que
cada persona que tiene una filosofía de ministerio diferente
148
Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco 149
y realiza cambios en la iglesia es un Absalón, pero sí que el
corazón siempre debe ser examinado antes de plantear las
sugerencias de cambio.
Tal vez algunos de ustedes que son líderes de oración
estén diciendo ahora mismo: «Cindy; mi pastor nunca me
habla ni escucha lo que Dios dice a nuestro grupo de oración.
¡Siento una terrible frustracíón!- Discutiremos este tema con
más detenimiento en los capítulos dedicados a la dirección
de la intercesión colectiva y a los compañeros personales de
oración. Este es un verdadero problema y a menudo conduce
a gran aflicción por parte de los que dan de sí mismos para
interceder por sus iglesias.
Gary Greenwald tiene una sección en su libro Seductions
Exposed [Seducciones al descubierto], referente a interceso-
res manipuladores que es un clásico ejemplo del espíritu de
Absalón. Escribe:
He observado que los intercesores a menudo tienen
la tendencia a dar a conocer sus revelaciones del uno
al otro cuando se reúnen y antes de que pase mucho
tiempo terminan estando de acuerdo con el otro. Hace
un tiempo un grupo de intercesores .en mi iglesia
exhibieronesta verdad en una forma dañina. El «Eagle's
Nest» [Nido del águila] había sufrido un período de
contienda y muchos de los miembros, junto con un
grupo importante del equipo pastoral, se habían ido de
la iglesia.
Una de las intercesoras había recibido una revela-
ción que indicaba que el juicio de Dios estaba a punto
de caer sobre mí a causa de mi supuesta desobedien-
cia al guiar a la iglesia en una determinada dirección.
Luego de expresar sus puntos de vista con unos
pocos más, todos ellos estuvieron de acuerdo en que
si no me arrepentía, sería juzgada como el rey Nabu-
codonosor, a quien le creció su pelo como un animal
y comió la hierba del campo.
A causa de que esos intercesores se habían alejado
de su llamado a ser apoyo y guerreros en oración,
habían sido engañados para que creyesen que ellos
tenían mayor visión con respecto a la iglesia que su
propio pastor. Su orgullo los había expuesto a un
espíritu de error. El rol de los intercesores es el de
dar a luz por medio de la oración la visión recibida
por los que están en liderazgo, no el de discutir con
otros lo que ellos pueden haber visto en el plano
espiritual. Esos intercesores trataban de manejarme
por medio de sus advertencias y al hacerlo habían
caído en una manipulación carnal. Cuando me con-
frontaron, les exhorté diciéndoles que habían sobre-
pasado los límites de su llamado. Una intercesora
fuerte los había introducido en el engaño. Lamayoría
de ellos se fue de la iglesia a causa del incidente.
1
No deseo emitir ningún tipo de juicio con respecto a lo
que llevó a esta confrontación, sino sólo hacer unos comen-
tarios con respecto a las acciones de los intercesores.
En primer lugar, la palabra dada por el grupo a Greenwald
era una reprensión rígida. Nabucodonosor fue un rey que
condujo a su reino al vil pecado. Aunque Greenwald estuvie-
se entrando en orgullo, esto resultaba ser un castigo bastante
riguroso. Lo que digo no implica que Dios no trata con los
pastores. Pero hay veces en que lo que los intercesores viven
en sus hogares afecta su juicio. Aquellos que constantemente
están recibiendo palabras duras de parte de Dios general-
mente vienen de hogares disfuncionales. Esta situación afec-
ta lo que ellos oyen y los lleva a una forma legalista de recibir
palabra de Dios y de aplicar lo que oyen.
En segundo lugar, si efectivamente Dios les había dicho
que juzgaría a Greenwald, su actitud debió haber sido de
pesar, como la que tuvo Daniel al interpretar los sueños del
rey: «Oh rey, ruego que esto no sea para ti, sino para otro».
¿Recuerdas cuando oí a Dios decir que cierto pastor estaba
en peligro de sufrir un ataque cardíaco? Había sido lastimada
y deseaba que el juicio cayera sobre él. Mi corazón era
engañoso más que todas las cosas y mi pecado era mayor que
el de él.
150 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco
151'
En tercer lugar, si ellos verdaderamente habían recibido
palabra de Dios, en lugar de hablarle a otros sobre la palabra
de corrección, deberían haberse encerrado en sus cuartos de
oración para clamar a Dios y pedirle que advirtiera al pastor.
La Palabra de Dios dice que no debemos reprender a un
anciano (véase 1 Timoteo 5.1). Un intercesor no debe re-
prender a su pastor sino que debe orar por él, pidiéndole a
Dios que ponga en su camino a alguien que le dé una palabra
de equilibrio. Muchas veces el Espíritu Santo contestará
hablando con celeridad a los pastores, cuando uno intercede
por ellos con un corazón limpio, en la intimidad de su cuarto
de oración.
En cuarto lugar, habiendo hecho todo esto, los interceso-
res que aún están preocupados podrían preguntarle al Señor
si les ha dado permiso para salir de la iglesia. Sin embargo,
nunca deben hablar en contra del pastor ante los miembros
de la congregación. Esto causa confusión y discordia. La
responsabilidad de un intercesor y en particular de un líder
de oración es la de cubrir en oración las áreas vulnerables y
las actitudes del corazón que deben ser cambiadas por Dios
en aquellos que están en liderazgo. Por supuesto que queda
claro que el pecado sexual y otros comportamientos irregu-
lares deben ser comunicados a los ancianos de la iglesia.
Otro punto a tener en cuenta. Es muy posible que el
ministro desee profundizar en Dios, pero que sienta que su
gente aún no está lista para ser guiada hacia esa dirección en
particular. El hecho de que te mantengas en sumisión espi-
ritual y te conduzcas por el principio del corazón limpio
impedirá que lo empujes a moverse más rápido de lo que
debe dirigirse en un sentido equivocado.
Oraciones «fulminantes»
Hace unos cuantos años estaba sentada en una habitación
llena de intercesores donde se realizaba una reunión de
oración. La líder se puso de pie para orar por una situación
política y comenzó a dar detalles con respecto a un político
que no se estaba comportando de una manera recta. Luego
de hablar de la necesidad de que se diera un cambio, ella nos
pidió que inclináramos las cabezas y que orásemos. Su
oración por el político tenía un tono compasivo, pero a los
pocos minutos me sobresaltó oír que decía estas palabras:
«Dios, isálvalo, quítalo de su puesto o mátalou Casi no podía
creer lo que estaba oyendo. Ella era una mujer de Dios.
¿Cómo podía orar de tal manera?
Luego de esto empecé a escuchar a otros intercesores
orando de manera similar por todo el país. Ellos maldecían
a las librerías pornográficas y le pedían a Dios que les
prendiera fuego. Solicitaban a Dios que destruyese los cines
que proyectaban películas pornográficas y también que ful-
minara a los que sin arrepentimiento seguían manejando
esos lugares. En otras ocasiones escuché a intercesores que
tomaban los Salmos de Davidy leían las partes donde él pedía
que sus enemigos fuesen comidos por los gusanos y que
muriesen.
Hasta escuché informes de brujas que maldecían a los
cristianos porque pensaban que si no lo hacían, los cristianos
las maldecirían primero y morirían quemadas.
Cuando primero escuché este tipo de oraciones sentí que
no estaban en línea con el patrón neotestamentario de
intercesión. Al estudiar el tema quedé convencida de ello.
Varios ejemplos de la Palabra de Dios saltaron a mi vista,
particularmente el que sigue:
Viendo esto sus discípulos facobo y Juan,
dijeron; Señor, Zquieres que mandemos que
descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y
los consuma? Entonces volviéndose él, los re-
prendió, diciendo; vosotros no sabéis de qué
espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha
venido para perder las almas de los hombres,
sino para salvarlas. y se fueron a otra aldea.
Lucas 9.54-56
Muchas veces en nuestra función de intercesores no sabe-
mos qué cosa está ejerciendo influencia sobre nosotros.
152 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión a lo loco
153
Podemos ser atrapados por un espíritu de poder y sobrepa-
sarnas del límite entrando en una intercesión que está muy
distanciada de lo que desea Cristo. Nuevamente debemos
examinar las razones que nos motivan. Aquí hay dos razones
por las que no debemos formular oraciones fulminantes:
1. Las oraciones fulminantes son un mal testimonio
para los inconversos. Tengo una amiga que era dueña
de un bar antes de convertirse. Ella fue lastimada
profundamente por cristianos que estaban maldi-
ciendo su bar deseando que se incendiara. Como dijo
ella: «Yo misma o un miembro de mi familia pudo
haber sido lastimado en un incendio. ¿Por qué no
oraron para que me convirtiera y vendiera la propie-
dad para ser usada para el Reino?»
2. Las oraciones fulminantes violan el principia de la
misericordia el cual es la postura del intercesor.
Según la definición, un intercesor es alguien que se
pone en la brecha en favor de otro.
Este segundo punto provino de la sabia enseñanza de Bob
Willhite. Fue una de las lecciones más importantes jamás
enseñadas en una reunión de los «Generales de intercesión».
Me ayudó a entender cómo debían responder los interceso-
res cuando Dios da una palabra de juicio para un pueblo o
una nación.
Bob explicó que la naturaleza y el carácter de Dios nunca
cambian, pero sí puede cambiar de opinión. Como Él no
desea traer juicio, busca a aquellos que están dispuestos a
ponerse en la brecha.
Luego Bob le dio vida mediante este ejemplo. Jeremías fue
uno de los intercesores más grandes de la Biblia. Él oró
incesantemente por Israel. Pero, en un determinado momen-
to, Dios le dijo a Jeremías que dejara de orar por Israel
porque la iba a juzgar. ¿Cuál fue la respuesta de Jeremías? Él
oró pidiendo la misericordia de Dios para con su pueblo.
Diez capítulos más adelante Jeremías aún pedía misericordia
y la ira de Dios fue aplacada. Nosotros como intercesores
deberíamos pararnos delante de Dios cuando recibimos una
palabra de condena y abatimiento y orar como en Habacuc
3.2: «Oh Jehová, [... len la ira acuérdate de la misericordia».
Esta enseñanza cambió mi vida y también modificó mi
forma de orar cuando veo que alguien está en error, o cuando
Dios dice que dará un severo castigo a una persona o a un
ministerio. Al ponerme en la brecha, en favor de la persona
que está a punto de ser juzgada, he visto vez tras vez que Dios
se movía, el juicio era detenido y la persona que estaba en
error daba un giro de 180 grados.
Me doy cuenta que a veces estamos en una situación de
emergencia cuando puede parecer una muy buena idea que
Dios destruya al enemigo. Por ejemplo, si un ladrón estuviere
a punto de dispararles a tus hijos. Sin embargo, lo que estoy
tratando de señalar es que aun cuando reprendamos a
Satanás por controlar a las personas, no debemos ~ a l d e c i r
a las personas. Debemos clamar a Dios y dejar que El decida
cuál será el juicio.
El punto importante es este: ideja el juicio en las manos
de Dios! Al orar por los que están en puestos políticos es
correcto que oremos así: «Dios, sálvalos, haz que se corrijan
o quítalos de sus puestos». Sin embargo, necesitamos dejar
en manos de Dios la decisión de la forma en que serán
quitados.
Padecer las enfermedades
por otros
A través de los años hemos recibido una cantidad de
informes tristes provenientes de intercesores de todo lo
largo y ancho de América. Uno de los casos más tristes
involucraba a una líder de un grupo de oración intercesora
que se había enfermado. Al orar, ella sentía que esta enfer-
medad no era propia sino que estaba sufriéndola en lugar de
una amiga. Dijo abiertamente que esta enfermedad no podía
afectarle porque no era real, sino que sólo era algo que estaba
llevando en lugar de una persona más débil. Con el paso del
154 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión a lo loco 155
tiempo se enfermó cada vez más. Cuando finalmente fue al
médico, descubrió que tenía un caso avanzado de diabetes.
Estaba en un estado tan deteriorado que el doctor no pudo
hacer nada por ella y se murió. Esta mujer abrazó la idea
errónea del padecimiento en lugar de otros. Se introdujo a
un área de presunción y engaño que le produjo la muerte.
Al estudiar este problema volví a leer una sección en el
libro de Norman Grubb, sobre Rees Howells, que mostraba
el punto de donde puede haberse desarrollado la idea de
que los intercesores deberían hacer propias, las enfermeda-
des de otros. Hablo de esto no con la intención de atacar a
un hombre, al cual considero uno de los intercesores más
grandes que haya existido, sino para explicar que aunque
Rees Howells fue un pionero en el área de la intercesión, su
explicación escrita tal vez no trasmite exactamente lo que el
Señor quiso decir cuando le habló acerca de la «identifica-
ción".
El Sr. Howells ya había experimentado algo de los
gemidos indecibles del Espíritu dentro de él en favor
de los necesitados y afligidos] ... 1 Pero ¿qué significa-
do tendría interceder por un tísico? Como intercesor
debía introducirse en el sufrimiento y tomar el
lugar de la persona por la que oraba. Sabía que un
tísico postrado en cama no podía llevar una vida
hogareña normal, estaba confinado a un cuarto y sin
poder realizar nada de lo que antes formaba parte de
los intereses y placeres de su vida. De manera que
durante este tiempo de «permanencia», el Espíritu
Santo penetró más profundamente al identificarlo con
el sufrimiento de los otros. Yal hacerlo, no sólo llevó
la cargade esta única mujer, sino que padeció por todos
los tísicos y los que sufren en el mundo.
El Sr. Howells no había transitado mucho por este
camino cuando sintió una definitiva convicción de
que antes de que terminara, el Señor literalmente
permitiría que este mal le sobreviniera, pues sólo
siendo tísico podría estar completamente capacitado
para interceder por los tísicos. El hecho de que esto
no fue solamente una imaginación necia sino una
posibilidad práctica, se verá más adelante en su vida
cuando, después de arriesgarse en gran manera para
cuidar de un tísico, parecía que él mismo había
contraído la enfermedad. Además, en toda su inter-
cesión anterior literalmente había tenido que tomar
el lugar ele y vivir como aquellos por los cuales
oraba.
2
Este pasaje expone algunas áreas peligrosas para los inter-
cesores porque la idea de identificación podría ser estirada
y tomada fuera de contexto, hasta el punto de que los
intercesores sientan que son ellos mismos los que traen
salvación y cambio, y que sus obras producen sanidad e
integridad.
La Palabra de Dios nos dice que Jesús llevó nuestros
pecados en su cuerpo y que por su herida fuimos sanados (1
Pedro 2.24). Nada de lo que nosotros hagamos para llevar
una enfermedad aportará sanidad. Sólo la obra de Cristo, de
la cual nos apropiamos al orar, puede hacer eso. Decir que
nosotros físicamente llevamos la enfermedad de alguno, al
interceder por él, es un falso concepto de experimentar el
sufrimiento. Es cierto que sufriremos ciertas cosas al interce-
der, tal como tener hambre cuando ayunamos. Isaías 58 dice
que el ayuno aflige al alma y yo lo creo. Ciertamente aflige
mi alma. Otras veces implica entregar horas de tu tiempo
cuando te gustaría estar afuera haciendo otra cosa. Para otros
intercesores ha significado ser mal entendido o considerado
como una persona medio loca.
Estoy segura que al llegar a este punto muchos interceso-
res dirían: «Pero la misma enfermedad que afligía a la persona
por la que intercedía, atacó mi cuerpo también». Otros tal
vez estén piensen: «Hubo veces en que ni siquiera estaba
enterado de que la persona, por la que intercedía, estaba
siendo afectada por mi misma enfermedad. ¿Cómo sucedió
eso si no fue porque estaba llevando sus enferrnedades?»
Por favor recuerda, que cuando te pones en la brecha por
otro, estás colocándote en oración entre la persona por la
156 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión a lo loco 157
que estás intercediendo y lo que sea que el diablo esté
intentando hacerle a esa persona. Por lo tanto, la misma
enfermedad que está afectando a la persona por la que oras,
algunas veces puede afectarte a ti también. Lo importante es
que resistas inmediatamente el ataque de Satanás, no sola-
mente el que es en contra de la persona por la que oras sino
también a su ataque en contra de ti. Si el enemigo no puede
matar a la persona que tiene en la mira, no tiene ningún
problema en afligir en su lugar al intercesor. Recuerda,
Satanás viene para hurtar, matar y destruir (luan 10.10).
En otros momentos, al principio tal vez ni estés enterado
de que te corresponde interceder por una persona enferma,
pero descubres más adelante que tus síntomas eran exacta-
mente iguales. Hay veces que el Señor nos pone en la brecha
y al principio no estamos al tanto de lo que ha sucedido. Este
es otro motivo por el que debemos siempre resistir los
dardos encendidos del enemigo y preguntarle al Señor si
esos dardos estaban dirigidos hacia nosotros o hacia alguna
persona por la que debemos estar orando.
Oración de hechicería
y manifiestas son las obras de la carne, que
son: adulterio, fornicación, inmundicia, lasci-
via, idolatría, hechicerías [brujerías], enemis-
tades.
Gálatas 5.19-20
Hace unos cuantos años estaba en casa en un día hermoso
de primavera cuando Leslie (no es su verdadero nombre) me
llamó por teléfono. Leslie estaba muy emocionada al contar-
me que una amiga recién le había confirmado, durante un
tiempo de intercesión, que se casaría con un conocido
evangelista televisivo soltero. Estaba fuera de sí al relatarme
detalladamente la «palabra» que le había dado su amiga.
Cuanto más hablaba Leslie, más oraba yo por sabiduría.
Lo que desconocía Leslie era que esa misma mañana había
recibido una llamada de Phoebe (no es su verdadero nom-
bre), la cual vivía en California, contándome exactamente lo
mismo respecto de sí misma. La revelación de Phoebe era tan
similar que resultaba atemorizante. Al calmarse la efervescen-
cia de Leslie lancé una rápida oración a Dios, pidiéndole que
me diera las palabras más correctas para no ofender a Leslie
ni desacreditar a mi otra amiga.
Pensando que mi pausa la provocaban el placer y la
sorpresa que me causaba la noticia, exclamó: «Cindy, quiero
que te pongas de acuerdo conmigo y oremos para que él me
conozca y nos casemos pronto».
¡Vaya, en qué lío me encontraba! Sabía que no podía orar
de esa manera por varios motivos.
1. Dios no me había confirmado que ellos se casarían.
2. Más importante que eso, Dios no le había hablado al
evangelista diciéndole que se casarían.
3. Si dejara de lado esos dos puntos y me pusiera de
acuerdo en oración con Leslie, estaría metiéndome
en el área de la hechicería, orando de manera mani-
pulativa.
Esto es lo que podía hacer:
l. Le afirmé que yo también deseaba que hallara un
esposo que amara a Dios.
2. Le dije que no había recibido palabra directa de Dios
diciéndome que este evangelista sería su esposo,
pero que con gusto oraría con ella pidiéndole a Dios
que le diera lo mejor y que si este evangelista era lo
que consideraba lo mejor, Dios produciría el encuen-
tro.
3. Le conté de la llamada que había recibido de Califor-
nia. Ella sabía que, como Dios no apoya la poligamia,
una de las dos debía estar equivocada.
4. Oré y me puse de acuerdo en oración con Leslie para
que Dios trajera a su vida el esposo que mejor cum-
pliera con los dones y los propósitos de Dios para
ambos.
158
Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco 159
¿Por qué estaba Leslie en peligro de meterse en oración de
hechicería? No era su deseo hacerlo, pero empujada por su
soledad estaba cayendo en el plano de la manipulación y el
control en sus oraciones. Esta es la base de lo que hacen las
brujas al ejercer su intercesión perversa: Producen maldicio-
nes y falsas ataduras sobre las personas por las que oran. Es
por esto que la hechicería figura en una lista de las obras de
la carne en Gálatas 5.20. Estas son en realidad oraciones
síquicas surgidas de nuestras propias mentes humanas y no
según la mente de Cristo. Las mentalistas y las brujas a veces
denominan a esto control de la mente.
A través de los años Mike y yo hemos visto distintas
variedades de la oración de hechicería, al ministrar a los
«Generales de intercesión». Algunas personas andan por ahí
«reclamando» casas y propiedades, lo cual pone trabas en
propiedades que pertenecen a otros. Hemos conocido a
personas que no pudieron vender su propiedad por un largo
tiempo, porque algún cristiano había decidido que la quería
para él y oraba en ese sentido. Siempre sugerimos a la gente
que ora por alguna propiedad (o cualquier cosa que ellos
tienen la esperanza de adquirir) que lo haga de la siguiente
forma:
Señor, creo que tú has hablado a mi corazón
haciéndome saber que esta será mi propiedad. Si es
la tierra que tú has destinado para mi uso, por favor
guárdala para mí y bendice a los que son los dueños
financieros de la misma mientras que estamos tratan-
do de hacer los arreglos para poder comprarla.
Un día me llamó un hombre que afirmaba que Dios le
había dicho que su esposa no tenía una unción lo suficien-
temente fuerte, como para corresponder con el llamado que
él sentía sobre su vida. Decía que por eso ella iba a morir y
que Dios le daría otra esposa. Lo que resultaba aún más
sorprendente era el hecho de que también había convencido
a su esposa, de que esto era verdad. Afortunadamente, él
estaba dispuesto a recibir instrucción y pronto pudo ver el
error en su forma de pensar. Le dije: «Ya que Dios puede
hacer cualquier cosa, épor qué no le pides que Él haga crecer
su unción?" Él me agradeció y colgó el teléfono sintiéndose
feliz por su decisión.
Aunque no lo creas, historias como estas son bastante
frecuentes en los círculos de intercesión. Hemos oído mu-
chas variantes distintas con el correr de los años, al igual que
la mayoría de los líderes de oración. Permíteme que te
explique lo que sucede cuando una persona hace oraciones
manipulativas.
Cuando alguien hace una oración nacida de su propia
mente, voluntad o emoción, libera tremendas fuerzas síqui-
cas (y muchas veces demoníacas) que actúan contra la per-
sona por la que está orando. Proverbios 18.21 dice: «La
muerte y la vida están en poder de la Ienguaj...]» Las palabras
son poderosas. Consideren las palabras de los espías hebreos
en el libro de Números. El informe maligno dado por los
espías corrompió a todo el campamento. Nuestras palabras
habladas en oración pueden funcionar de una forma muy
semejante. Si el plan que oramos para otros no es la voluntad
de Dios para sus vidas, puede resultar en confusión para
ellos.
Los grupos de intercesión que operan según un espíritu
de Absalón, oran de esta manera con bastante frecuencia:
«Dios, nuestro pastor ha estado en el púlpito más tiempo del
que debiera. 'Ie pedimos que tú lo quites, Señor, y que traigas
al que sea el indicado que bendecirá a tu pueblo».
Si este no es el momento para que el pastor se vaya, su
oración abre una puerta para que Satanás ataque los pensa-
mientos del pastor y comience a crear confusión. Siendo que
antes el pastor estaba seguro de haber sido llamado a esa
iglesia, puede sentirse repentinamente atribulado y tal vez
sienta pesadez o ataduras cuando esté predicando sermones
o ministrando a las necesidades. Las obras de la carne o la
hechicería, afligirán al pastor, pero también rebotarán en
contra de la persona que está orando. La Biblia dice en
Gálatas 6.7 que lo que siembres, eso también segarás.
160
Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco 161
Si has formulado oraciones erróneas, arrepiéntete y pídele
a Dios que quite el engaño de tu vida. Pídele a Dios que te
muestre cualquier oración errónea que has hecho. Luego, en
el nombre de Jesús, libera a cada una de las personas por las
que has orado de manera errónea y que has manipulado en
oración.
Si sientes que has pedido a intercesores que orasen de
manera manipulativa por ti, considera esto: mstás experi-
mentando confusión o pesadez por algún motivo descono-
cido? Si el problema no es físico ni está relacionado con
pecado o contienda, entonces ora de la siguiente manera:
Padre, en el nombre de Jesús rompo ahora el
poder de toda obra que he orado en mi favor y que
es contraria a tu voluntad para mi vida. "le agradezco
ahora que toda atadura causada por cualquier ora-
ción manipulativa se destruya en este momento.
La cámara nupcial
Ocurren algunas cosas increíblemente imprudentes en
algunos círculos de intercesión, tales como dispararle al
diablo o ponerse de cuclillas en los cultos de los domingos
por la mañana y emitir gemidos como si estuviesen de parto,
lo cual asusta a las visitas (iy ni hablar de los pastorest). Como
dije anteriormente, la mayoría de los intercesores son perso-
nas humildes y balanceadas que aman a Dios; mientras
aquellos pocos, que no están equilibrados, son quienes
provocan que los intercesores se vean con malos ojos. No
obstante hay algunos casos ele engaño, en el que caen ciertos
intercesores desequilibrados, que se comparan con lo que
llamo la experiencia de la «cámara nupcial». Esto se trata de
una relación física con seres espirituales.
Antes de escribir este capítulo debatí internamente al
decidir si debía tratar o no este tema. En años recientes no
se ha dicho mucho acerca de relaciones sexuales con espíri-
tus malignos, aunque con el aumento de la nueva era y del
satanismo estamos comenzando a oír más sobre estas cosas.
Sin embargo, no es algo nuevo, aun entre cristianos. San
Agustín y Tomás de Aquino trataron el tema. Ellos lidiaban,
entre otras cosas, con el significado de Génesis 6.1-4, que
dice que los «hijos de Dios» les engendraron hijos a las «hijas
de los hombres». Era un tema común entre los líderes de la
iglesia de la edad media. Sin embargo, a partir de la «Ilustra-
ción» el debate ha cambiado, ahora la pregunta que se hacen
es si existen siquiera los demonios. La investigación de las
actividades demoniacas ha perdido toda prioridad.
A pesar de saber que muchos dirán: «Ahora parece que
Cindy se ha unido a esos intercesores que describe», siento
que vale la pena correr el riesgo y abordar el tema. Tal vez
no nos agrade (a mí tampoco), pero no podemos ignorar el
hecho de que algo sucede o que ciertos individuos están tan
convencidos de esto que les da igual que sea real o no. No
es mi intención presentar algo de mal gusto, sino que deseo
ser muy dara con respecto a que existe un problema que
debe ser expuesto. Después de decir esto, permíteme des-
cribir el fenómeno de la forma más discreta posible.
La primera vez que supe de este problema fue en una
conversación con una intercesora. Hablábamos acerca de
algo totalmente ajeno al tema, cuando Louise (no es su
verdadero nombre) comenzó a hablar con entusiasmo acerca
de cómo Dios bendice a los intercesores maduros brindán-
doles una intimidad especial con él. La palabra intimidad
trabajó dentro de mí. Se izó una bandera roja de alerta. Al
pedirle que me contara más acerca de 10 que quería decir
con la palabra intimidad, describió la forma en que Jesús
venía a ella por la noche y la llevaba a la cámara nupcial.
Cuando ella dijo «Jesús viene por la noche», se izaron tres
banderas rojas de alerta. Pensando que tal vez había inter-
pretado erróneamente lo que me había dicho le pregunté:
«Louise, équieres decir que el Señor te hace saber en tu
corazón que Él te ama?» Aesta altura empezó a tartamudear.
Cuando finalmente me relató toda la historia, era evidente
que estaba en grave error. Pero me alegra decir que en la
actualidad, ya no está involucrada en este tipo de actividad.
162 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión a lo loco
163
Evidentemente esas experiencias se iniciaron cuando era
despertada durante la noche y sentía que cada parte de su
cuerpo se cargaba y cobraba vida, mientras que una voz le
decía que era Jesús que venía para llevarla a la cámara
nupcial. La forma de excitación que experimentaba no pro-
venía del Espíritu Santo, sino que era puramente demoníaca.
Pero como la voz que le hablaba era tan hermosa y decía que
era Jesús, ella pensó que debía estar viviendo una experien-
cia única por medio de la cual el Señor le expresaba amor,
de una manera especial.
En realidad, Louise sufría un ataque producido por espí-
ritus malignos que generalmente vienen de noche (aunque
a veces lo hacen de día) y provocan sueños sexuales angus-
tiosos. Estos espíritus se llaman íncubo y súcubo. El diccio-
nario de la Real Academia Española define la palabra íncubo
de la siguiente manera: «Dícese del espíritu, diablo o demo-
nio que, según la superstición vulgar, tiene relaciones sexua-
les con una mujer, bajo la apariencia de varón» (véase tam-
bién súcubo).
Luego de este encuentro con Louise comencé a preguntar
a otros líderes de oración, si alguna vez habían tratado con
personas que tuvieran relatos semejantes y vez tras vez me
contestaron afirmativamente. Muchos no sabían qué nombre
ponerle, pero sabían que era de origen demoníaco.
¿Cómo ministré a Louise? Primero le pedí que reconociera
que sus acciones al participar con el espíritu demoníaco eran
pecado y que renunciara a él. Le pidió a Dios que la perdo-
nara por creer una mentira de Satanás y por atribuir a Jesús
lo que venía del diablo.
En segundo lugar, le pedimos al Señor que nos mostrara
qué cosa había abierto la puerta permitiendo que entrara el
engaño y el ataque en contra de ella. Louise dijo que su
esposo no le daba lo que necesitaba en su relación y que
sentía resentimiento hacia él por su falta de atención. Esto la
convirtió en una presa fácil para el enemigo.
En tercer lugar, examinamos la Biblia buscando preceden-
tes de intimidad en la Palabra y vimos que las experiencias
que Dios da nos impactan profundamente dándonos gozo
en el espíritu y no excitación física.
En cuarto lugar, tomé autoridad sobre el espíritu demo-
niaco de incubo, ordenándole que no la volviera a visitar por
las noches. Ella hizo lo mismo y le dijo al espíritu de íncubo
que quería que se fuera.
Un día este tema surgió en un grupo de intercesores y
amigos. Ellos me preguntaban cuáles eran algunas de las
cosas que me preocupaban al redactar este libro y les hablé
acerca de mis dificultades para escribir sobre el tema, de la
falsa experiencia de la cámara nupcial. Una de ellas me relató
esta historia de una mujer a quien había ministrado, la cual
había sido engañada por el espíritu de íncubo.
Una joven líder de adoración llamada Gloria (no es su
nombre) había estado profundamente enamorada de un
apuesto joven. Se habían comprometido y hacían planes para
casarse cuando él murió repentinamente. Naturalmente,
esto fue muy doloroso para Gloria pues lo extrañaba enor-
memente. Un día, mientras tocaba su guitarra y adoraba al
Señor, tuvo la sensación de que alguien estaba en la habita-
ción con ella. Para su sorpresa y deleite un espíritu que se
parecía a su novio entró a la habitación. Al principio parecía
increíble, pero era tan maravilloso estar con él, que ella bajó
la guardia. Después de todo, razonaba, él se le había apare-
cido cuando estaba adorando al Señor. Tal vez Dios permitía
esto a causa de su gran pena.
Con el correr del tiempo el engaño se profundizó. Ella le
contó la experiencia a una amiga, quien llevó el asunto a su
cuarto de oración. La amiga le pidió a Dios que le hiciera ver
a Gloria quién era en realidad el espiritu, para que se pudiera
liberar de su influencia.
Un tiempo después, cuando Gloria de nuevo adoraba al
Señor, sintió la presencia del que había sido su novio, en la
sala de su casa. Al entrar allí lo vio recostado sobre el sofá,
164 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión a lo loco
165
pero para su mayúscula sorpresa, su aspecto era asqueroso
y repulsivo. Sólo sus ojos se asemejaban a los de él. El Señor
le había hecho ver el espíritu de íncubo tal y como era
realmente. Entonces, ella fue a recibir consejo para poder ser
liberada de su influencia.
Cómo protegerse de
la intercesión desequilibrada
La manera más segura de evitar caer en alguna de estas
áreas de intercesión desequilibrada es al centrar tu oración
en la palabra viviente de Dios.
Cuando primero aprendí a orar, según la Palabra, tenía un
pequeño libro que estaba dividido por temas y tenía pasajes
referentes a casi cualquier situación. Si alguno tenía una
necesidad, simplemente buscaba la sección apropiada del libro
y oraba directamente lo que me indicaba.
Un día me llamó una mujer que pasaba por una gran
necesidad económica. ¿Podría orar por ella? iPor supuesto
que sí! Oré según todas los pasajes que había en mi librito y
cualquier otro que podía recordar que se refiriera a la pros-
peridad. También le ordené al diablo que dejara de meter sus
manos en las finanzas de esa mujer. Me sentía muy satisfecha
por mi espiritualidad.
Sin embargo, al colgar el receptor sentí que el Espíritu
Santo estaba triste; así que volví a orar. Dios comenzó a
mostrarme que había estado tratando con la mujer para que
buscase un trabajo y que se estaba resistiendo por causa de
la pereza. Su aprieto financiero era resultado de su desobe-
diencia.
Me di cuenta de que ella no demostraba arrepentimiento
ly que yo había orado en contra de los tratos de Dios en su
vida! Quedé anonadada y rápidamente le pedí a Dios su
perdón. Desde entonces he buscado a Dios para recibir su
palabra de vida o rhema para cada situación donde debo
ministrar.
Es de vital importancia que captemos este punto. Debe-
mos aprender a orar según la palabra viviente de Dios.
Algunos oran estilo auto servicio: Ellos recorren la Palabra
de Dios buscando alguna parte que pueda satisfacer sus
deseos. Oran de la siguiente manera: «Dios, quiero una casa
nueva, quiero casarme con el vecino de al lado y para
completar el pedido agrégale un automóvil nuevo».
La Palabra de Dios está llena de promesas y bendiciones,
y en muchas ocasiones específicas. Él puede desear darnos
una casa, un cónyuge o un automóvil. Pero el asumir que
todo lo que deseamos es la voluntad de Dios no es lo mismo
que orar según la voluntad de Dios.
Al intentar escuchar más atentamente la dirección de Dios,
en lo que respecta a la forma en que debamos interceder,
agregando a esto el conocimiento de los engaños que utiliza
el diablo para desviarnos, podemos seguir intercediendo con
confianza, teniendo la seguridad de que la intercesión dese-
quilibrada nunca formará parte de nuestras vidas.
1 Gary Greenwald, Seductions Exposed [Seducciones al descu-
bierto], Santa Ana, CA.: Eagle's Nest Publications, 1988, p. 22.
2 Norman Grubb, Rees Howells, Intercessor [Rees Howells,
Intercesor], 3
a
ed., Fort Washington, PA.: Cruzada de Literatura
Cristiana, 1983, p. 79.
11
Intercesión
profética
Cuando un equipo de «Frontline Ministries» [Ministerios
de delantera] aterrizó en la capital de Guatemala, las perso-
nas que lo integraban sintieron gran expectativa al conside-
rar la tarea que les esperaba, mientras ingresaban a la ciudad
para pasar la noche. Entre los miembros del equipo estaba
nuestro buen amigo Dutch Sheets. Él y los otros habían ido
para construir un centro de ministerio en la selva Penten a
orillas del río Pasión. Ni siquiera imaginaban que estaban por
ingresar a una situación donde sus vidas dependerían de la
obediencia de una intercesora de Ohio, de nombre Linda
Snelling, quien estaba enterada del viaje.
El grupo arribó un viernes por la noche, con planes de
partir el sábado siguiente rumbo a su lugar de ministerio en
la selva. A la mañana siguiente Dutch y el grupo fueron al
aeropuerto y descubrieron que su vuelo había sido cancela-
do. Para los que no están familiarizados con los viajes en
Centroamérica, diré que esto no es nada fuera de lo común.
Las autoridades del aeropuerto simplemente les dijeron que
deberían regresar el domingo.
168
Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión profética 169
El equipo se puso a orar pidiéndole al Señor que los
guiara. tEra Satanás el que les impedía partir o era que Dios
quería que permanecieran en la ciudad una noche más?
Finalmente, los integrantes del grupo sintieron que de-
bían intentar partir y discutieron largo rato con los r e ~ ­
sentantes de la línea aérea guatemalteca. Mientras tanto, allá
en Ohio, Linda Snelling estaba de rodillas.
Durante más de tres horas luchó denodadamente en
oración a favor del equipo. Ella oró y volvió a orar hasta que
finalmente sintió que Dios le levantaba la carga. Esta oración
ayudó a ablandar el duro corazón del personal de la línea
aérea pues repentinamente, sin que mediara ninguna razón,
luego de discutir el asunto durante tres horas cambiaron de
parecer y levantando las manos dijeron: «Aborden el avión.
il.os llevaremos ahora!.
A las tres de la madrugada del día siguiente, uno de los
terremotos más devastadores en la historia de esa nación
golpeó a la ciudad de Guatemala. Mató a 30.000 personas y
dejó sin hogar a un millón de personas. Cuando el equipo
retornó de la selva, fueron al hotel y a los hogares donde se
habían quedado la noche del viernes anterior y donde tam-
bién se hubieran quedado el sábado por la noche. Quedaron
atónitos al descubrir que muchos de ellos, de haber perma-
necido en la ciudad esa segunda noche, habrían muerto
aplastados al derrumbarse los techos y caer las vigas encima
de las camas donde habrían dormido. ¡Cómo alabaron a Dios
por su intervención y su gracia!
Al regresar a sus hogares, Dutch oyó de la intercesión
profética de Linda Snelling a favor de ellos y su corazón fue
invadido de una sensación de asombro a la que se le agregaba
gratitud. Su asombro aumentó al descubrir que había orado,
exactamente, durante el período de tres horas en que esta-
ban discutiendo con los representantes de la línea aérea
guatemalteca.
iGracias a Dios por el miembro «extra» que había enviado
con el equipo de «Frontline»! y gracias a Dios por una fiel
guerrera de oración que dijo: «Aquí estoy, Señor, envíame a
mí; iré de rodillas». Tal vez nunca lleguemos a saber en qué
medida sus oraciones afectaron la obra para el Reino de Dios.
¿Exactamente qué es la intercesión profética y cómo sabes
que Dios te está llamando para que ores de tal manera?
Obviamente Linda tuvo una fuerte sensación de que debía
orar por el equipo. ¿Cómo sabía por qué cosa orar?
La intercesión profética se produce porque el Espíritu
Santo te insta a orar por situaciones o circunstancias de las
que tienes escaso conocimiento en el plano natural. Al
hacerlo oras por los pedidos de oración que están en el
corazón de Dios. Él te impulsa a orar para poder interveni;.
¿Recuerdas el capítulo referente a los ejecutores de Dios? El
te guiará para que ores de manera que se haga realidad en la
tierra, lo que ya ha dispuesto en el cielo.
Existen muchos tipos diferentes de oraciones proféticas y
no todas son hechas por aquellos que tienen el don de
profecía. Dios llamará a cualquiera de los miembros del
cuerpo de Cristo para que eleven oraciones que van más allá
del conocimiento natural, porque el Espíritu Santo mismo
desea utilizar a todos los creyentes para orar. Sin embargo,
habrá algunos que elevarán tales oraciones en forma regular.
Estos que ejercen la oración profética generalmente son los
que tienen el don de intercesión.
Este capítulo tratará dos aspectos de la intercesión profé-
tica: el papel del creyente en la intercesión profética y el de
aquellos que tienen el don de intercesión, los intercesores
proféticos.
El papel del creyente
¿Qué papel debe cumplir el creyente en la oración profé-
tica y cómo nos damos cuenta de que el Espíritu Santo nos
insta a hacerlo?
Comienza diciéndole al Señor que quieres orar por las
cosas que están en su corazón. También ayuda seguir los
pasos de la unción del guarda (véase pp. 91-93, cap. 5).
170 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión profética
171
En tus momentos de meditación ante Dios pídele que te
acoja y te dé capacidad para orar por situaciones que se te
presentan directamente en tus pensamientos o que provie-
nen de pedidos de oración y que escapan a tu conocimiento
natural.
Pasa tiempo adorando al Señor. Al alabarle, Él santificará
tu razonamiento natural.
Abre la Palabra de Dios y pídele al Señor que te dé una
palabra viviente referida a la petición de oración. Habrá veces
que un pasaje de la Escritura parecerá saltarte a la vista al leer
o leerás material devocional que le cabe justo a la situación
por la cual estás orando.
Escucha a Dios y confía que el Espíritu Santo llenará tus
pensamientos con sus palabras.
Si eres abierto, comenzarás a darte cuenta que te vienen
pensamientos acerca de otros. Puede ser que te venga a la
mente un nombre vez tras vez. O tal vez notes que te vienen
a la mente frases como «ora por protección» o «Señor,
protege a fulano de tal». Estas ideas parecerán brotar de tu
interior.
Habrá ocasiones en las que te identificarás con o sentirás
las emociones, de la persona por la que oras. Es posible que
el Espíritu Santo se mueva a través de ti por medio de las
emociones que discutimos en el capítulo refererente a las
manifestaciones de la intercesión.
Tal vez llores o te sientas triste. En ocasiones, las personas
sienten una inquietud y no reconocen que no es por causa
de ellos mismos sino por una necesidad de oración que tiene
otra persona. Si te sientes agitado, pregúntale al Señor por
qué tienes esa sensación y confía en que Él te hablará. En 1
Juan 2.20 encontramos lo siguiente: «Pero vosotros tenéis la
unción del Santo, y conocéis todas las cosas». Dick Eastman
relata una intercesión de estas características en su libro Love
on íts Knees [Amor de rodillas]. Él había escuchado que unos
terroristas en Holanda habían tomado como rehenes a 153
niños holandeses de una escuela primaria. Los terroristas
amenazaban con ejecutar a los niños uno por uno si no eran
cumplidas sus demandas. Cuando Dick comenzó a orar un
cuadro abarcó su mente. No era solamente de los niños
holandeses, sino que sus propios hijos estaban en el cuadro
con ellos. Él lo describió de la siguiente manera:
En el plano natural sabía que esto era imposible.
Las dos niñas estaban a menos de cien pies de dis-
tancia, profundamente dormidas en sus cómodas
camas. Pero había olvidado ese hecho. Me había
metido en el papel de intercesor identificado Y el
Espíritu Santo me había llevado a una intensidad de
oración que nunca antes había conocido.
Me invadió una sensación de indignación y co-
mencé a ordenarle a los terroristas que dejaran en
libertad a los niños. Al orar golpeaba la palma de mi
mano con mi puño. Apuntaba con autoridad mi dedo
hacia los terroristas, sacudiéndolo repetidamente
mientras les demandaba que liberasen a los niños.
Lloré. Grité. Temblé. Y de repente sentí la victoria. La
oración finalizó tan abruptamente como había co-
menzado.!
Más tarde Dick oyó que todos los niños escolares habían
sido liberados.
¿Qué habría pasado si Dick no le hubiese prestado aten-
ción a lo que sentía? Tal vez podría haber decidido que tenía
cosas más importantes para hacer, que orar por niños holan-
deses a los cuales ni siquiera conocía. Hoy día 153 niños
están con vida principalmente porque él pagó el precio para
identificarse con el dolor de otros padres en una tierra lejana.
Al finalizar tu oración sería bueno que llevaras un registro
de lo que oraste junto con el horario y la fecha en que lo
hiciste. Pídele a Dios que te dé confirmación de que has
orado correctamente. Si te parece que los motivos de oración
que se te presentan son extraños, no ores por ellos hasta
haber consultado con alguna persona más madura que tú en
el terreno de la intercesión.
172 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión profética
173
Aun a los niños se les puede enseñar a orar proféticamen-
te. Esto ha ocurrido repetidamente con nuestros hijos, Mary
y Daniel. Uno de los ejemplos más dramáticos ocurrió un
agradable día de primavera. Daniel, quien tenía seis años en
ese entonces, entró corriendo por la puerta. Yo estaba pre-
parando la cena cuando él se me acercó.
-jMamá, mamá! Siento una sensación extraña en mi
barriga -dijo.
Le miré y repentinamente sentí que lo que le sucedía no
era lo que aparentaba ser.
-Daniel, éte sientes mal de la barriga o es que Dios intenta
decirte algo? -le pregunté.
La Biblia dice que ríos de agua viva correrán de nuestro
interior (luan 7.38) y he descubierto que los niños señalan
a sus barrigas cuando sienten que Dios los llama a la oración
(ipor supuesto que hay veces en que simplemente están
enfermos!).
-Mamá, alguien tiene un problema -dijo Daniel.
-Querido -le dije sentándome con él-, oremos y pidá-
mosle a Dios que te muestre cuál es el problema y quién es
el que lo sufre. ¿Qué te parece?
Él estuvo de acuerdo, así que oramos juntos un rato.
Finalmente dijo:
-Mamá, ¿podrían matar a alguien?
-Sí, querido -le respondí-o Pídele al Señor que te
muestre quién está en peligro.
Oramos nuevamente y le pedimos al Señor que le mostrara
de quién se trataba y repentinamente exclamó:
-Mamá, épodrían matar al presidente de los Estados
Unidos?
Le expliqué que a eso se le llamaría un asesinato y que
debíamos pedirle a Dios que evitara que eso sucediera. Él
oró pidiéndole a Dios que detuviera el asesinato y que
protegiera al presidente. Al finalizar la oración se levantó de
un salto sintiéndose perfectamente bien y volvió a salir para
seguir jugando hasta que fuera la hora de la cena.
La siguiente semana recibí una llamada de un amigo que
vive en Washington, D.C. quien me informó de un plan para
asesinar al presidente Reagan que había sido descubierto la
semana anterior por investigadores federales. Dios había
puesto el caso en manos de un investigador celestial antes
de que sucediera y, a través de la obediencia de un pequeño
niño, fue frustrado el plan del enemigo para nuestro presi-
dente. Le expliqué a Daniel que Dios llama a muchos a orar
y que él probablemente fue uno de los muchos que oraron
en esa ocasión por la protección del presidente, pero esa
experiencia hizo crecer la fe de Daniel al demostrarle que la
oración funciona.
Los niños pueden ser usados especialmente por Dios,
porque ellos confían en Él con mucha facilidad. Ellos no
tienen las mismas inhibiciones con respecto a oír y confiar
en lo que oyen. Cuando los niños son criados de manera que
conozcan el carácter y la forma de obrar de Dios y también
su Palabra, ellos se mueven sin dificultades en este tipo de
oración.
Hay ocasiones en que la gente eleva oraciones proféticas
sin darse cuenta de lo que están haciendo. Esto le sucedió a
Peter Wagner en una reunión de oración a las 6:30 de la
mañana, un día de Halloween (31 de octubre, se suele
traducir como día de las brujas). Él me contó de este acon-
tecimiento cuando estábamos hablando sobre la intercesión
profética.
Parece ser que Peter estaba dirigiendo una oración general
en relación con aquellos que en ese día cometen actos
impropios y contrarios a la voluntad de Dios. Mientras oraba,
Dios comenzó a agregarle ciertos datos específicos a su
oración general. Al principio Peter dijo «Señor, mi oración es
a favor de alguien que, al igual que lo era Pablo, es un
perseguidor de la iglesia». Continuó preguntándose por qué
oraba de esa manera. «Tepido que esta persona reciba la luz
de Dios y que dé un giro de ciento ochenta grados y se
convierta en un proclamador del evangelio>,.
174 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión profética
175
Su oracion fue contestada esa noche al convertirse el
principal brujo Wicca en San Francisco, quien luego desman-
teló su templo satánico. Mientras Peter oraba, el Espíritu
Santo tomó el control al entrar él en el plano de la oración
profética. Dios lo llevó de una oración general a una especí-
fica, para que pudiera dar salvación a ese hombre.
Lo interesante del caso es que Peter Wagner dice que él no
es uno de los que tienen el don de intercesión, pero que Dios
escogió usarlo en esa ocasión para orar en forma profética,
tuviera o no el don.
La oración con resultados puede formar parte de la vida
de todo creyente si estamos abiertos a que el Señor nos guíe.
Los que tengan el don de la intercesión encontrarán que esto
les sucede con frecuencia. /
El papel del intercesor
Aquellos que tienen el don de intercesión verán que la
oración profética forma parte del llamado de Dios sobre sus
vidas. Al ser intercesores proféticos, lo que les sucede es que
al orar profetizan. Muchos se han topado con este tipo de
intercesión y no saben por qué oran de la manera que lo
hacen. Sólo saben que tienen la capacidad de orar por largos
períodos y que a menudo ven las respuestas a sus oraciones.
Peter Wagner da la siguiente definición de la palabra
profecía en su libro Your Spiritual Gifts Can Help Your
Church Grow [1\1s dones espirituales pueden ayudar a que
tu iglesia crezca] :
El don de profecía es la habilidad especial que
Dios da a ciertos miembros del cuerpo de Cristo de
recibir y comunicar un mensaje inmediato de Dios a
su pueblo por medio de una expresión ungida por
Dios.
2
Podríamos adaptar esto para decir que el don de interce-
sión profética es la capacidad de recibir de parte de Dios una
petición de oración inmediata y orar por ella mediante la
expresión divinamente ungida.
Daniel era un intercesor profético y sus oraciones confor-
man una poderosa materia de estudio. Él era un profeta de
los gobiernos y elevó oraciones que modificaron la historia.
Fíjate en Daniel 9.2. El Señor quería liberar a su pueblo de
su cautiverio en Babilonia, de manera que llevó a Daniel a
orar para recordarle su palabra dada a través de Jeremías el
profeta:
En el año primero de su reinado, yo Daniel
miré atentamente en los libros el número de
los años de que habló Jehová al profeta Jere-
mías, que habían de cumplirse las desolacio-
nes deJerusalén en setenta años.
Basado en esta promesa de Dios, Daniel fue a la guerra en
los lugares celestiales a favor de los israelitas, para que
pudieran ser liberados de sus setenta años de cautiverio.
Daniel 9.3 dice: «Yvolví mi rostro a Dios el Señor, buscándole
en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza».
Esto nos muestra que la intercesión profética ocurre no
sólo cuando Dios revela a un intercesor un problema que
requiere oración, sino también cuando Dios da una sensa-
ción de urgencia a las palabras expresadas previamente por
boca de un profeta. 1Timoteo 1.18 dice: «Este mandamiento,
hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías
que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena
milicia».
Una sabia guerrera de oración, Margaret Moberly, dijo una
vez: «No todos los intercesores son profetas, pero todos los
profetas son intercesores». La intercesión es el campo de
entrenamiento para personas que luego serán usadas por
Dios, para dar palabras proféticas de un modo frecuente.
Hace unos cuantos años estaba enseñando en un retiro en
Hemet, California. Estaba allí cierta esposa de pastor por
quien oré. Al orar, el Señor comenzó a hablarle en forma
específica con respecto a su situación familiar: "Tú tienes una
176 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión profética
177
hija que es aproximadamente de esta estatura [señalé la parte
superior de sus hombros] yel Señor dice que es tuya».
Debo decir que las palabras salidas de mi boca me resul-
taban extrañas. ¿Qué motivo tendría el Señor para decirle a
una madre que su hija era suya? Más tarde supe, que para la
esposa de pastor la palabra había sido clara, pues era la
madrastra de una hija que le llegaba al hombro. La niña
deseaba vivir con un pariente, en una situación que no
recibía la aprobación de la pareja y estaban involucrados en
un juicio para determinar la tenencia. Lapareja usó la palabra
profética para hacer guerra por medio de la intercesión. Le
recordaron a Dios que había dicho que la hija era de ellos y
proclamaron que Satanás no tenía d ~ c h o de tratar de
interferir. Habían recibido una palabra viviente que les pro-
metía que vendría a vivir con ellos.
En la siguiente oportunidad que entraron a la corte, la hija
les decía: «No viviré contigo, papá. Quiero quedarme donde
estoy». Sin embargo, al promediar la audiencia, ella dijo que
había cambiado de parecer y que quería vivir con su padre.
Ella ahora está sirviendo al Señor.
El cuarto de oración es el lugar donde el profeta aprende
a escuchar la voz de Dios. Jeremías 27.18 dice: «Ysi ellos son
profetas, y si está con ellos la palabra de Jehová, oren ahora
a Jehová de los ejércitos] ... ]»
Cada uno de los profetas de la Biblia era un intercesor.
Abraham intercedió por la ciudad de Sodoma. Isaías, Jere-
mías, Ezequiel... la lista de los profetas que oraron por Israel
se extiende por todo el Antiguo Testamento. Los ejemplos
del Nuevo Testamento incluyen a Simeón y a Ana. Sin duda
Dios les había dicho que intercedieran porque había llegado
el tiempo de que naciera su Hijo.
y he aquí había en Jerusalén un hombre
llamado Simeón, y este hombre, justo y piado-
so, esperaba la consolación de Israel; y el Espí-
ritu Santo estaba sobre él. Y le había sido
revelado por el Espíritu Santo, que no vería la
muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Lucas 2.25-26
Ana servía a Dios de noche y de día con ayunos y oraciones
y ella también reconoció al niño (Lucas 2.36-38).
Una palabra profética puede ser una forma de intercesión
porque trae intervención divina a la vida del que la recibe, lo
cual es exactamente lo que sucede cuando nos ponemos en
la brecha. Apocalipsis 19.10 dice: «[oo.] Adora a Dios; porque
el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía».
Esto nos lleva a un punto interesante. Wguna vez te has
preguntado cómo es que Jesús está «viviendo siempre para
interceder» por nosotros (Hebreos 7.25)? Por supuesto que
su obra en la cruz fue un acto de intercesión, pero tal vez
otra forma en que lo lleva a cabo es a través de la palabra
profética y de la intercesión profética.
Bien podría suceder queJesús, al ver una necesidad, toque
a alguno moviéndolo a la intercesión y por medio del poder
del Espíritu Santo ore a través de esa persona para que su
voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo.
En una ocasión cuando regresaba en avión, al finalizar un
tiempo de ministerio en Jerusalén, estaba orando por Amé-
rica. Repentinamente sentí una carga abrumadora por la
economía de los Estados Unidos. En un instante me vinieron
las siguientes palabras: Quiero que comiences a ayunar en
cuanto pises el suelo americano porque el mercado de
valores experimentará una grave caída. No puede ser evi-
tada, pero puede ser atenuada. Demás está d ~ c i r que co-
mencé un prolongado ayuno en cuanto llegue a casa. El
mercado de valores sí experimentó una caída pero creo que
los efectos fueron atenuados por medio de las oraciones de
intercesores.
¿Qué debes hacer si piensas que es posible que seas
llamado a profetizar en oración de forma frecuente? En
primer lugar, no proclames tú mismo tu condición de profe-
ta. Dios es el que llama a los profetas en el cuerpo de Cristo.
178 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión profética
179
Simplemente ora, de la forma que te dice, sometiéndolas a
juicio de los que están en autoridad sobre ti. Si recibes alguna
revelación en oración, habla de ella si puedes hacerlo. A su
debido tiempo, los que están en el liderazgo reconocerán la
unción sobre tu vida y te ayudarán a desarrollar el don.
Si tu iglesia o tu pastor no entiende de profecía ni de
intercesión profética, no intentes forzar a nadie para que
reciba una revelación que Dios te ha dado. Ora, sé paciente
y permite que Dios abra una puerta para que hables.
Si le pides al Señor que te guíe, Él abrirá un camino para
que describas lo que está en tu corazón. Dios es un Dios
grande; si Él desea que tú comuniques lo que te ha dicho,
hará que esto sea posible. Proverbios 18.16 dice: «La dádiva
del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los
grandes».
Hace unos cuantos años atravesaba por una gran frustra-
ción porque al parecer estaba recibiendo gran cantidad de
revelaciones mientras oraba y no tenía con quien expresar-
las. Finalmente sentí que debía creer que el versículo antes
mencionado se aplicaba a mí. Lo adherí a la puerta de mi
refrigerador e intenté esperar, pero la impaciencia me carco-
mía. Mientras me mantuve en una postura insistente, el
Señor me hizo esperar. ¡Con toda seguridad habían otras
personas por las que podía expresarse en lugar de usarme a
mí! A Él le interesaba más que aprendiera a ser paciente y a
tener un espíritu sosegado.
Me resultaba difícil esperar hasta que fuera el tiempo de
Dios. Solía pensar que la palabra esperar no era la preferida
de Dios. Un día, cuando parecía que Él nunca me dejaría
expresar las cosas que me estaba mostrando en mi cuarto de
oración, le oí decir: Cindy, yo no desperdicio mi unción.
Cuando haya llegado el tiempopropicio, abriré las puertas
para ti.
Cuando Dios consideró que había alcanzado un grado de
madurez suficiente para poder comunicar lo que me daba de
una forma adecuada, me abrió las puertas del ministerio de
par en par. Él hará lo mismo para aquellos el
llamado de Dios al ministerio de la palabra profetlca.
1 Dick Eastman, Love On Its Knees [Amor de rodillas l, Ta-
rrytown, NY: Chosen Books, 1989, pp. 34-37.
2 C. Peter Wagner, Your Spintual Gifts Can Help Your
Grow [Tus dones espirituales pueden ayudar a que tu iglesia
crezca], Glendale, CA: Regal Books, 1979, p. 228.
12
Compañeros personales
de oración
Hace casi doscientos años un zapatero en Inglaterra sintió
una carga por los idólatras del mundo. Mientras martillaba
sus zapatos, observaba un mapa que había colocado encima
de su mesa de trabajo, donde había anotado los pocos datos
que pudo conseguir del libro Captain Cook's Travels [Los
viajes del capitán Cook] y de otros libros. Oraba por la
salvación de las personas que habitaban en tierras lejanas.
William Carey, quien se describía a sí mismo como un
autodidacta y luchador perseverante sin mayores talentos,
llegó a ser el padre de las misiones modernas. Através de su
influencia fue formada la primera sociedad de misioneros de
Gran Bretaña, para lo cual debió superar la indisposición de
sus hermanos bautistas. Poco tiempo después, él mismo se
dirigió a la India en calidad de misionero, donde pasó 42
años. Carey y sus colaboradores tradujeron la Biblia comple-
ta a 26 idiomas indios y el Nuevo Testamento, o partes de él,
a 25 idiomas más.
Han sido escritos muchos libros acerca de William Carey
pero, que yo sepa, ni uno solo ha sido escrito acerca de su
hermana inválida, de la cual se sabe poco, quien estaba
postrada en la cama. Ella y Carey eran muy unidos, y él le
182 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración
183
escribía desde la India contándole todos los detalles y los
problemas de su trabajo allí. Entonces hora tras hora, semana
tras semana, ella presentaba esas preocupaciones al Señor
en oración. ¡Esto hace que me pregunte quién era el verda-
dero responsable del éxito del ministerio de William Carey!
Carey y su hermana descubrieron una fuente de poder
espiritual que muchos ministros en la actualidad están des-
cubriendo también: compañeros personales de oración.
¿Cómo determina Dios la forma en que se repartirá el crédito
entre las partes integrantes de este equipo? Aparentemente,
ambos comparten equitativamente las responsabilidades y
los galardones de un ministerio fructífero o de una vida
dedicada a Cristo. Como explica 1 Samuel 30.24: «Porque
conforme a la parte del que d e s c i e n ~ la batalla, así ha de
ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte
igual».
Pareciera que en nuestros días, los ministros están bajo
ataque y atravesando un período de gran agitación. Amenu-
do éste es el tema de conversación cuando ellos se reúnen
para tener un tiempo de comunión. Muchos de los que han
considerado sus consejeros están en serias dificultades. Unos
de sus más grandes clamores es: «¿Cómo puedo evitar que
me sucedan cosas de esta naturaleza?»
Cuando me llaman los que están en el ministerio y sienten
una tremenda carga sobre sus hombros, una de las primeras
preguntas que les formulo es: «é'I'ienes compañeros perso-
nales de oracíóno Invariablemente ellos me responden así:
«Hay personas que me dicen que oran por mí en forma
regular». Por lo cual les pregunto: «Pero ... éconocen ellos tus
necesidades a un nivel de intimidado Sólo un puñado ha
considerado siquiera, la posibilidad de poner en marcha la
intercesión personal.
¿Tiene fundamento bíblico la idea de tener intercesores
personales? Sin lugar a dudas. Pablo le escribió a la iglesia en
Éfeso pidiendo intercesión personal y declaró allí que estaba
enviando a Tíquico con el fin específico de hacerles saber sus
asuntos (véase Efesios 6.21-22). En muchas ocasiones, al
finalizar sus cartas dirigidas a las iglesias, les pedía que orasen
por él y les hacía saber cuáles eran sus necesidades.
¿Has sentido dudas con respecto a iniciar o a integrarte a
una sociedad de oración? ¡No es necesario que estés en un
ministerio público para tener necesidad de oración! Cada
intercesor necesita el apoyo de un compañero de oración y
muchos ministerios están ansiosos por encontrar a aquellos
que han de brindarles apoyo por medio de la oración.
Peter Wagner está convencido de la importancia de contar
con compañeros personales de oración y lo motiva una
buena razón. Cree que no estaría con vida hoy, de no ser por
la intercesión de Cathy Schaller. De hecho, el 25 de marzo
de cada año Peter y Doris Wagner se reúnen con Cathy y su
esposo, Mike, para una cena recordatoria a la que denomi-
nan: «Celebración de la caída».
El 25 de marzo de 1983, Cathy Schaller había asistido a un
concierto que se llevaba a cabo en una iglesia ubicada cerca
de Temple City, California. A las 8:30 p.m. en punto, ella
sintió una fuerte presencia maligna. Comenzó a orar y a
preguntarle al Señor el significado de lo que sentía. Al orar
sintió que alguien cercano a ella, que no era uno de sus hijos,
era atacado de muerte y destrucción y que debía orar para
que legiones de ángeles se encargaran de proteger a esta
persona. Mientras intercedía sintió un dolor tan intenso en
su espalda que Mike puso su mano sobre ella para orar en
contra del dolor. Cathy oró durante casi veinte minutos antes
de sentir que era levantada la carga. También se disiparon las
tinieblas. Se fue a casa sintiéndose bien sin saber qué evento
había sido evitado por medio de su intercesión.
Sin saberlo Cathy, Peter se encontraba en grave peligro,
justo a las 8:30 p.m., cuando el Señor la había llamado a
interceder. Él estaba trepado a una escalera de tres metros
de altura dentro de su garaje buscando algo que estaba en el
desván. Su cabeza distaba unos doce pies del suelo. Había
subido la escalera muchas veces y sabía que estaba bien
184 Conquistemos las puertas del enemigo
Compañeros personales de oración
185
asegurada. Sin embargo, a las 8:30 p.m. en punto cayó sobre
el piso de cementodel garaje, recibiendo un golpe en la parte
posterior de su cabeza y cuello. Llamó a su esposa, Doris,
quien salió corriendo y pidió por teléfono una ambulancia.
Lo llevaron de prisa al hospital donde fue examinado, pero
descubrieron que no tenía .huesos quebrados ni heridas
internas, sólo importantes hematomas. No sufrió ningún
tipo de lesión en su espalda ni en su cabeza. Se sintió
dolorido durante un par de meses, pero se recuperó com-
pletamente. Él está convencido que de no haber mediado
esas oraciones de su compañera de-oración, Satanás habría
neutralizado su ministerio.
Si tú te encuentras a cargo de un ministerio, quisiera
animarte en las páginas siguientes a que inicies una sociedad
de oración. También doy unas sugerencias a continuación,
para los que sientan interés en la posibilidad de llegar a ser
compañeros de oración.
Todos los compañeros de oración que apoyan a «Genera-
les de intercesión» son intercesores de primera y nos impre-
siona profundamente su obra de amor a favor nuestro. Desde
que ellos han estado orando por nosotros, nuestro ministe-
rio ha experimentado un crecimiento explosivo, y Mike y
yo sabemos qué lo ha causado: nuestros compañeros de
oración piden que Dios derrame su unción sobre nosotros
al hablar y que nos dé sabiduría en el ministerio.
Una vez que te comprometas con tus compañeros y ellos
contigo, ten conciencia que Dios les revelará tus debilidades.
Hay veces en que contesto el teléfono y uno de mis compa-
ñeros me pregunta: «¿Cindy, qué está causando tu ansiedad?
Durante todo el día por ratos he estado orando por ti y el
tema de la oración ha sido el temor y la ansiedad».
Los compañeros personales de oración hacen que tenga-
mos que dar cuenta a alguien y nos ayudan cuando estamos
muy necesitados de guía por parte del Señor. Recientemente
se han estado apilando sobre mi escritorio las invitaciones
para dar conferencias y algunas de ellas son para ministrar
en zonas del mundo donde hay conflicto. En ocasiones,
simplemente las anoto, las envío a mis compañeros de
oración y les pregunto: «¿Qué opinan ustedes?» Invariable-
mente, me llaman tres o más de ellos dándome la misma
palabra de parte del Señor: advirtiéndome que no es el
momento para ir o animándome a aceptar la invitación.
Los «Generales de intercesión- no han tenido compañeros
personales de oración desde siempre. A decir verdad, Peter
Wagner me ha enseñado cómo movilizar a los compañeros
de oración a través de sus enseñanzas sobre intercesión para
líderes cristianos. Antes de contar con la ayuda de los com-
pañeros de oración, quedábamos exhaustos al ir a ministrar
a las naciones. No es que no pidiésemos a la gente que orara
por nosotros, porque sí lo hacíamos. Sin embargo, luego de
pedirles que se comprometieran a orar, de las maneras que
serán descritas más adelante en este capítulo, comenzamos
a ver cambios notables en nuestras vidas y en nuestro minis-
terio.
¿Por qué necesitan compañeros personales de oración los
líderes cristianos? Hace unos cuantos años escuché que
alguien explicaba que las personas que están en puestos de
gran visibilidad son blancos más estratégicos para Satanás,
porque él sabe que si puede provocarles una caída, muchos
más caerán junto con ellos por causa del efecto del dominio.
Satanás los ataca con mayor venganza que la que pone en
práctica al atacar al cristiano promedio. Recuerda que fue el
príncipe de Persia en persona, el que luchó para evitar que
la palabra fuera dada a Daniel.
Como dice el Dr. John Maxwell en su manual de oración
Tbe Pastor's PrayerPartners [Los compañeros de oración del
pastor]: «Cualquier batalla que valga la pena pelear precisa
de más recursos que los que posee el líder por sí solo».
1
Esto fue verdad en el caso de Moisés. En la batalla con los
amalecitas, el ejército de Josué prevaleció mientras Moisés
se mantuvo en la cumbre del collado con sus manos en alto.
Pero sus manos se cansaban, así que Aarón y Hur le ayudaron
186 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración 187
a sostenerlas en alto. De la misma manera, muchos líderes
cristianos no pueden terminar la carrera que les ha sido
encomendada por Dios por no contar con una adecuada
cobertura de oración que les fortalezca. El enemigo ejerce
presión sobre ellos, son golpeados por distracciones, llegan
las persecuciones y simplemente se dan por vencidos. Fran-
camente, gran cantidad de pastores está abandonando el
ministerio. Sea cual fuere tu servicio a Dios, necesitas de
alguien que te ayude y clame a Dios a tu favor.
Otra razón por la que los líderes cristianos necesitan
intercesión personal es porque las tácticas de guerra del
enemigo se han vuelto más sofisticadas. Los suyos están
involucrados en ayunos perversos y en intercesión perversa.
Lo que sigue fue extraído de una carta escrita por un líder
cristiano bautista a Peter Wagner:
Durante el vuelo desde Detroít estaba sentado a
mi lado un hombre que parecía tener poco interés
en mantener una conversación. Al cruzar el punto
medio de nuestro recorrido, él inclinó su cabeza
como si estuviese orando. Cuando sus labios dejaron
de moverse y levantó su cabeza le pregunté: «mres
cristiano?» No le había dado ningún indicio de que
era pastor bautista y profesor universitario.
Pareció sorprenderse por mi pregunta y comentó:
«IOh, no! Me has juzgado mal. No soy cristiano... En
realidad soy satanísta». Le pregunté por qué cosa
oraban los satanístas. A lo cual preguntó: «¿De veras
quieres saberlo?» Al asegurarle que sí me interesaba
me dijo: «Mi atención principal está dirigida hacia la
caída de pastores cristianos que viven en Nueva
Inglaterra y de sus familias». Él tomaba su misión con
seriedad y no le interesaba discutirlo más detallada-
mente.é
¿Tienen algún poder real estas oraciones y estos ayunos
profanos? La Biblia indica que sí. Jezabel proclamó un ayuno
perverso en contra del justo Nabot:
y las cartas que escribió decían así: Procla-
mad ayuno, y poned a Nabot delante del pue-
blo; y poned a dos hombres perversos delante
de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has
blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacad-
lo, y apedreadio para que muera.
1 Reyes 21.9·10
Nabot, un hombre temeroso de Dios, fue juzgado y con-
denado a morir. Los ancianos de la ciudad creyeron las
mentiras de los perversos en lugar de confiar en la palabra
de un hombre recto. Este ataque en particular parece estar
hoy en vigencia, pues cada vez más líderes cristianos están
siendo demandados y acusados por sus hermanos. Los líde-
res cristianos necesitan enfrentarse a la realidad del ataque
satánico, el cual puede ser detenido por medio de la oración,
en forma regular, de los compañeros de oración.
Cómo iniciarse
Muchos líderes desearían poder contar con intercesores
personales pero no saben cómo movilizarlos o, una vez que
han sido movilizados, no saben cómo comunicarse con
ellos en forma regular. La siguiente sección de este capítulo
describe algunos pasos prácticos para movilizar a los inter-
cesores, comunicarte con ellos y protegerte tú mismo de las
trampas posibles al recibir su intercesión. También he inclui-
do una sección que trata de cómo saber si se tiene suficiente
cobertura de oración. En primer lugar examinemos los tipos
de compañeros de oración.
1. Círculo íntimo. Este es un pequeño grupo al cual
Dios te enlaza. Moisés tenía a Aarón ya Hur. Jesús
parecía tener mayor intimidad con Pedro, Santiago y
Juan. Algunos intercesores tendrán una constancia
especial para llamarte y orar, y estos conforman tu
grupo de círculo íntimo. Permanecerán a tu lado.
2. Círculo externo. Estos intercesores comprometidos
se asemejan a los otros nueve discípulos. No se
188 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración 189
dedican a la oración de manera tan frecuente, pero
sí oran por ti con asiduidad.
3. Congregación. Estos son miembros de tu congrega-
ción O personas que te dicen que oran por ti cada día,
pero con los cuales no tienes un contacto personal
cercano. Aun así es importante movilizarlos. Esto, por
lo general, no se logra mediante una carta sino al
describir tus necesidades desde el púlpito o la plata-
forma y solicitar oración.
4. Intercesores de Pentecostés o de crisis. Habrá mo-
mentos en que la tarea espiritual asignada resulte
particularmente difícil o que estés inmerso en una
guerra espiritual mayor. Dios levantará a estos para
que oren por ti hasta que la tarea esté cumplida.
Pueden ser movilizados por medio de cartas circula-
res, apelaciones por los medios de comunicación u
otros anuncios. \
Los ministerios itinerantes harían bien en fomentar
el desarrollo de un grupo de intercesión de este tipo
ya que ellos generalmente no cuentan con una congre-
gación de iglesia que pueda orar por ellos. Dick Eas-
tman ha movilizado a intercesores ele esta manera
durante muchos años al tomarse unos minutos para
solicitar oración a favor de él y de los miembros de su
familia, a quienes nombra individualmente, al finalizar cada
unode sus seminariosChange the World Scbool ofñrayer
[Escuela de oración «Cambiemos el mundo»]. Él da el
nombre de cada unoy solicita una oración especial para
ellos después que se retira.
Otra forma de lograr la movilización, a favor de los
ministerios itinerantes, es incluir tus necesidades de
oración en tu carta circular regular. Estas necesidades
no son íntimas pero moverán a las personas para que
oren.
Otra forma de comunicarte es ser franco desde el
púlpito con respecto a tus necesidades y las de tu
familia. Algunas personas no desean llegar a tal grado
de vulnerabilidad en un escenario público, pero a mí
siempre me ha sido de ayuda en lugar de perjudicar-
me. Después de todo, las personas a las que me dirijo
son mayormente mis hermanos y mis hermanas en
Cristo. Las trato como si fuesen mi familia pues eso
es lo que son.
La movilización de los compañeros
de oración
En primerlugar, miremos Lucas 11.9: «Yyo os digo: Pedid,
y se os dará, buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá».
1. Pedid. El primer paso es orar y pedir al Señor que te
asigne compañeros personales de oración.
2. Buscad. Confecciona una lista de aquellos que tú
consideras que podrían orar por ti en forma regular.
Presta atención a lo que la gente te dice al salir de la
iglesia o cuando terminas de dar un mensaje. Algunos
dirán repetidamente: «Oro por ti y por tu familia
todos los días». Dedica un poco de tiempo para
entrevistar a algunos de estos y averiguar qué mensa-
je reciben de Dios al orar por ti. Si tú estás en el
ministerio, Dios ya ha apartado a algunos para que
oren por ti. El movilizarlos para lograr una interce-
sión efectiva generalmente implica dar el simple paso
de tomar conciencia de lo que Dios ya ha hecho.
3. Llamad. Escribe una carta, a aquellos que el Señor
pone en tu corazón, para pedirles que sean interce-
sores personales. Tal vez desees llamar a algunos en
persona.
La primera vez que escuché de la movilización de compa-
ñeros personales de oración, Mike y yo atravesábamos por
un período de dificultades. Su jefe constantemente amena-
zaba con dejarlo cesante; nuestros hijos eran golpeados por
todo tipo de hostigamiento; y parecía que cada vez que nos
dábamos vuelta debíamos apagar un incendio. Finalmente
190
Conquistemos las puertas del enemigo
Compañeros personales de oración 191
un día dije: «[Esto ha sido suficiente! ¡Me he hartado de este
ataquel- Me dediqué a orar y buscar la voluntad del Señor
en lo relativo a la provisión de intercesores personales.
Luego de haber confeccionado una lista de intercesores,
mi siguiente paso era escribir una carta pidiéndoles que se
comprometieran a orar por nosotros. Esta Carta ponía énfasis
en el carácter confidencial de las peticiones. Explicaba que
hablaríamos con ellos detalles íntimos, que sólo debían ser
revelados a nuestros compañeros de oración. En ese momen-
to no les solicitamos que oraran por nosotros todos los días,
aunque la mayoría indicó que lo haría. En cambio, les pedi-
mos que oraran según la guía del Espíritu Santo.
La respuesta recibida fue tremenda. Al cabo de una semana
de haber enviado la primera carta donde explicábamos nues-
tras necesidades" nuestras vidas comenzaron a experimentar
un giro. El jefe de Mike dejó de hostigarlo. A través de una
sorprendente secuencia de eventos recibimos indicaciones
claras del Señor y nuestros hijos hallaron alivio de sus
pruebas.
¿Cuáles son algunas de las cualidades importantes a tener
en cuenta al seleccionar a los compañeros personales de
oración?
1. Un compromiso a orar.
2. La confidencialidad.
3. La capacidad de escuchar las directivas de Dios y
expresarlas de un modo que no intimide.
4. Que el Señor lo haya llamado para que ore por ti y
por tu ministerio.
La comunicación con tus
compañeros de oración
«Generales de intercesión» distribuye un paquete de ora-
ción cada mes. En él está incluido nuestro itinerario, una
carta personal y una hoja de peticiones, de oración y de
alabanza. Cuando participamos de una actividad de exten-
sión del ministerio enviamos un informe detallado del viaje
o de la reunión. El paquete también incluye cualquier ar-
tículo escrito sobre el ministerio o artículos relacionados con
la continuidad del ministerio.
Tu forma de relacionarte con tus intercesores tal vez
dependa de tu tipo de ministerio. Por ejemplo, los pastores
podrán desarrollar relaciones distintas de las que puedan
fomentar los ministros itinerantes.
El Dr. John Maxwell se relaciona con sus compañeros
personales de oración a varios y diferentes niveles. En este
momento cuenta con cien compañeros personales de ora-
ción; todos ellos son hombres. Cada trimestre se juntan para
desayunar y él se comunica con ellos por carta y teléfono.
También se reúne con ellos para celebrar un retiro anual de
compañeros de oración, donde comparten comida, y disfru-
tan de la camaradería y la diversión, a la vez que mantienen
conversaciones de corazón a corazón y oran los unos por los
otros. Esta es una buena manera de fortalecer la relación con
tus compañeros de oración.
Peter Wagner dice que hay un punto clave en la relación
con sus compañeros de oración: iser totalmente accesible!
Él dice que sus compañeros pueden ubicarlo a cualquier
hora del día o de la noche. También enfatiza la necesidad de
ser franco y vulnerable con nuestros compañeros y que les
permitamos orar por nuestras necesidades profundas. Este
punto es de extrema importancia. Tus compañeros no po-
drán orar por ti de una manera efectiva si tú no les revelas
tus íntimas necesidades. Personalmente, no recuerdo ningu-
na ocasión en la que un compañero de oración haya traicio-
nado mi confianza.
Otro punto, que tanto Maxwell como Wagner dejan en
claro, es la importancia de la gratitud. Filipenses 1.3-4 lo
expresa muy bien: «Doy gracias a mi Dios siempre que me
acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogan-
do con gozo por todos vosotros».
192
Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración 193
La gente necesita recibir frecuentemente nuestro agrade-
cimiento por su sacrificio de oración, pues ellos han puesto
mucho empeño en realizar esta tarea.
Algunas palabras de precaución
Debes estar consciente de los peligros potenciales que se
presentan en las relaciones con los compañeros personales
de oración. Aquí enumero cuatro:
1. Falsa dependencia emocional. Los compañeros po-
drían involucrarse emocionalmente contigo o tú con
ellos de una manera no saludable. Sus oraciones no
deberían impedir o usurpar lo que tú mismo recibes
de Dios en forma regular en tu función de líder. El
hecho de que tengas compañeros personales de ora-
ción, tampoco debiera ser motivo de falra de creci-
miento de tu propia vida de oración.
2. Control por intercesión y profecía. Podrías llegar a
depender demasiado de tus c o m p ~ e r o s de oración,
al punto de escucharlos a ellos solos. Recuerda que
debes dar cuenta de tus acciones a los que están en
autoridad sobre ti para no perder el equilibrio.
3. El adulterio espiritual. Se trata de una relación que
se establece con un compañero de oración del sexo
opuesto, donde se forman fuertes lazos de afecto. Si
estás casado y pasas largas horas conversando íntima-
mente con una persona (o varias) del sexo opuesto,
te estás metiendo en dificultades. El adulterio espiri-
tual ocurre cuando dedicas la mayor parte de tus
pensamientos y energía a esa persona, en lugar de
dedicarlos a tu propio cónyuge. Ten cuidado con lo
que hablas a nivel íntimo. Las conversaciones íntimas
pueden conducir a un enredo emocional.
Es por esto que algunos líderes sólo tienen com-
pañeros de oración del mismo sexo. Sugiero que
busques la guía del Señor en lo que a esto se refiere.
Sea como fuere, no te juntes a orar can un miembro
del sexo opuesto sin estar presente otra persona. La
mayor parte del contacto con compañeros de oración
del sexo opuesto debería ser por carta o por teléfono.
Una buena forma de controlarte es formulándote
esta pregunta: «¿Por qué estoy llamando a esta perso-
na? lEs algo que Dios desea que haga o es que siento
una atracción a nivel personalo Algunos ministros
piensan que nunca pueden ser engañados en esta
área. Personalmente, siento que si piensas que no
puedes ser engañado, iya has sido engañado!
4. Decisiones desacertadas. Este punto es particular-
mente difícil para los pastores locales. Muchos me
han dicho que al haber contado lo que no debían a
quien no debían, se habían convertido en el tema de
los chismes. Ten cuidado con las decisiones que
tomas.
¿Cuánta intercesión necesitas?
Hay ocasiones en las que debemos agrandar nuestra lista
de compañeros de oración. A continuación enumero varios
indicadores que afirman de que no cuentas con la suficiente
cobertura de oracióny que debes movilizar más intercesores:
1. Tú o tu familia están recibiendo frecuentes ataques
de angustia física o mental.
2. Tus intercesores indican que los están atacando en
forma regular y que están perdiendo horas de sueño
para poder mantenerte cubierto en oración. Ya que
ellos son los «disipadores de calor» para los dardos
encendidos que vienen en tu contra, esto indica que
la guerra ha aumentado y que necesitas reforzar la
cobertura de oración incrementando el número de
intercesores.
3. Las situaciones de tu vida pueden cambiar cuando
estás bajo ataque, pero únicamente después de pe-
lear batallas largas y laboriosas. Necesitas más inter-
194 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración
195
cesión para poder penetrar la oscuridad que viene en
tu contra.
Omar Cabrera, de Argentina, ha movilizado a su congre-
gación de 90.000 personas para orar por él de una manera
muy particular. Les pide que oren por cada vez que las
familias se sienten a la mesa para comer. ilmagina el poder
de esta medida, aun cuando sólo un tercio recordara orar
por él cada día! iEsto es una poderosa cobertura de oración
intercesora!
Sugerencias de cómo ser un compañero
de oración efectivo
La mayor parte de este capítulo ha estado orientado hacia
el líder cristiano. Ahora me gustaría dirigirme a los mismos
compañeros de oración. ¿Cuáles son las recompensas que
recibimos por ser un compañero de oración? Yo misma soy
una compañera de oración de varios ministros amigos. El
apóstol Pablo escribió un pasaje m a r a ~ l l o s o acerca de una
persona, la cual creo que era uno de Sus compañeros de
oración: «Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo
de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros
en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y comple-
tos en todo lo que Dios quiere» (Colosenses 4.12).
La palabra griega que se utiliza en lugar de rogando
encarecidamente es agonizomai, que significa luchar para
alcanzar la victoria en los juegos públicos. Llegó a ser luchar
como en un concurso, esforzando al límite cada nervio para
llegar a la meta.i' Epafras era, entre otras cosas, uno que
luchaba en oración.
Aunque me consta que muchos de ustedes no consideran
la recompensa que les corresponde por ser compañero de
oración, el Señor es fiel en recordar su sacrificio. Cuando el
Señor me llamó primero a interceder, confeccioné una lista
de ministerios necesitados de intercesión y prometí orar por
ellos cada día. En ese tiempo estos versículos llegaron a ser
muy apreciados para mí:
No os hagáis tesoros en la tierra donde la
polilla y el orín corrompen, y donde ladrones
minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cie-
lo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y
donde ladrones no minan ni hurtan.
Mateo 6.19-20
Junto con esto llegó la promesa del Señor: Cindy, si ahora
entregas tu vida en intercesión por otros, estarás acumu-
lando intercesión para ti en mi banco celestial. Cuando tú
estés en el ministerio, muchos intercederánpor ti porser tus
compañeros de oración. Esto ha sucedido. En aquel enton-
ces los compañeros no sabían que oraba por ellos en forma
diaria, pero cada día, mientras mis hijos dormían su siesta,
pasaba dos o tres horas en oración a favor de aquellos que
el Señor me mostraba que necesitaban intercesión. Ahora
estos son tesoros de servicio acumulados en los lugares
celestiales.
Si tú eres un intercesor y has orado fielmente por la familia
de un líder cristiano, puede llegar a surgir una situación en
tu familia donde puedas decir: «Señor, en los lugares celes-
tiales se ha acumulado gran cantidad de mis oraciones a favor
de las familias de otras personas. ¿Podrías ahora levantar a
quienes puedan orar también por la mía?» Él será fiel en tocar
los corazones de otros guerreros de oración para que inter-
cedan a tu favor.
Otra ventaja de ser un compañero de oración es que te
conviertes en un misionero de oración. El mandato de «ir a
todo el mundo» se convierte en una realidad al orar por el
líder cristiano que viaja por el mundo.
¿Qué debes hacer para ser un compañero de oración que
es una bendición y no una carga?
1. Preséntate ante los líderes con disposición de servir.
Comprende que ellos no están allí para satisfacer tus
necesidades y las necesidades de oración de tu fami-
lia. Aunque oran por sus compañeros, no te aprove-
ches de esa circunstancia. Ellos apreciarán esa
196 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración
197
característica en ti ya que, generalmente, la mayoría
de la gente se les acerca buscando únicamente recibir
de ellos. Raramente se encuentran del lado receptor.
2. Cuando les hables por teléfono, declara lo que el
Señor te ha dado en forma rápida y concisa. Amenu-
do están extremadamente ocupados y pueden llegar
a sentirse obligados a conversar aun cuando esto
implique que se verán presionados por la hora du-
rante el resto del día. Es una buena idea preguntarles
si están ocupados o si sería mejor llamarlos en otro
momento.
3. No te ofendas si no te hablan en persona. Tal vez no
puedan hacerlo en ese momento. Esto no significa
que haya falta de interés de su parte.
4. Ten cuidado de no sobrecargar las emociones de la
persona por la cual estás orando. Si has recibido de
parte de Dios una pesada advejtencia para comuni-
carles, sé sensible para poder determinar si están en
condiciones de manejar la advertencia sin sentirse
abrumados.
5. Si tienes un sueño o una visión, pídele al Señor que
te dé la interpretación. A ti te corresponde interpre-
tarlo, no a ellos. Si no tienes la seguridad de que lo
que recibes es de parte del Señor, dedica más tiempo
a la oración.
6. Es posible que lleve tiempo desarrollar confianza en
la validez de tu ministerio de intercesión. Sé fiel en
la oración y la relación se dará.
7. No te jactes de tu relación con los líderes cristianos.
Ellos te valorarán como intercesor y como persona si
no cuentas detalles personales ni haces ostentación
del hecho de que eres su compañero de oración. Esta
relación es confidencial.
8. Recuerda orar por las familias de los líderes. Este es
un punto crítico porque ellas también sufren fuertes
ataques del enemigo.
9. El Señor puede darte un enfoque específico en la
oración. En otras palabras, tal vez seas un «especia-
lista» en ciertas áreas. He visto que algunos de mis
compañeros de oración oran casi exclusivamente por
mis hijos. Me han dicho: «Oro muy poco por ti en lo
relativo a tu ministerio». Otros oran más por mi
marido que por mí. Otros oran para pedir que no sea
objeto de tentaciones morales.
10. Dale a conocer a los líderes, en forma regular,
aquello que el Señor te está diciendo. Llámales o
escríbeles con una frecuencia de por lo menos una
vez cada pocos meses.
11. Hay dos momentos cuando los ministros por los
que oras se encuentran especialmente necesitados:
la víspera de la fecha en la que ministrarán y el tiempo
inmediatamente posterior al ministerio.
La noche previa suele ser un tiempo en el que los
miembros de la familia son hostigados y surgen mu-
chas distracciones con el fin de separar la mente del
líder del tiempo de preparación del ministerio. Las
cosas dejan de funcionar; intenta penetrar la contien-
da; los niños sufren opresión. Así como Jesús en el
huerto, el líder por el que oras recibiría con agrado
la oración que le dedicas durante su tiempo de
Getsemaní.
Durante el tiempo posterior a haber finalizado su
tarea asignada, el ministro también es particularmen-
te vulnerable. Para los pastores esto suele suceder los
lunes luego de haber vivido un domingo de victoria
espiritual. Muchos me han contado cómo la depre-
sión intenta atacarles. A menudo este es el momento
cuando las personas expresan sus críticas hacia el
pastor. Los líderes son vulnerables a las críticas justo
198 Conquistemos las puertas del enemigo Compañeros personales de oración
199
después de haber ministrado en forma extensiva y
exhaustiva. Satanás sabe esto. Observa que los ánge-
les vinieron y ministraron a Iesús luego de su tiempo
en el desierto.
Por algún motivo parece que la mayoría de los
ministros itinerantes experimentan una lucha, du-
rante casi dos semanas luego de regresar de un viaje
prolongado. A veces es un ataque físico, otras es
financiero. Amenudo ocurre cuando están exhaustos
y están más necesitados de un tiempo de refrigerio.
Los compañeros de oración no deberían dejar de orar
por los líderes hasta que el Señor les da la confirma-
ción interior de que todo se encuentra en orden. Esto
detendrá o disminuirá la represalia del enemigo.
12. Al ejercer tu función de compañero de oración,
cuanelo intercedas, ora por laprotección de tu propia
familia. Sugiero que diariamente leas en voz alta el
Salmo 91.
Un buen manual para ayudar a los que oran por los
ministerios cristianos ha sido creado por «Intercessors Inter-
national». Es un manual de oración diseñado para ser usado
por aquellos que son «guardias de oración», según el nombre
que ellos le dan, para los que están en el ministerio. En el
manual se incluye un programa diario de oración:
Domingo: Favor ele Dios
Lunes: Favor del hombre
Martes: Visión pura
Miércoles: Espíritu, alma, cuerpo
Jueves: Guerra y protección
Viernes: Prioridades
Sábado: Familia
1 The Pastor 's Prayer Partners [Los compañeros de oración del
pastor] por john Maxwell, Pasadena, CA: Injoy Ministries, sección
que trata el tema «Prayíng For My Leader» [Oración por mi líder].
2 How to Have a Prayer Ministry [Cómo tener un ministerio
de oración] por C. Peter Wagner, Pasadena, CA: Charles E. Fuller
Institute, 1990, sección que trata el tema «Intercesión para los
líderes cristianos».
3 Tbe Hebrew-Greek Key Study Bible por Zodbiates Spiros,
Chattanooga, TN: AMGPublishers, 1984, ref. no. 75:1685.
4 Intercessors International Prayer Manual [Manual de ora-
ción de intercesores internacionales] por Beth Alves, San Antonio,
TX: «lntercessors ínternatíonal», p. 129.
13
Alabanza intercesora
Castillo fuerte es nuestro Dios,
defensa y buen escudo;
con su poder nos librará
en este trance agudo.
Con furia y con afán
acósanos Satán;
por armas deja ver
astucia y gran poder;
cual él no hay en la tierra.
Martín Lutero (1483-1546)
Estaba finalizando una poderosa reunión para mujeres. El
seminario se encontraba a punto de cerrar, cuando se ade-
lantó una mujer y pidió oración. Las lágrimas corrían por su
rostro al contarnos de su grave problema de depresión y
hospitalización. Al parecer estaba al borde de una crisis
nerviosa.
Los ministros se congregaron en derredor suyo y comen-
zaron a orar. Oraron y volvieron a orar, pero no podían
alcanzar la victoria. La mujer aún sentía una horrible opre-
sión en su mente. Repentinamente, el que estaba a cargo de
la organización mandó a buscar un adorador para que pasara
202 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora
203
al frente. Este adorador comenzó a dirigir al grupo en ala-
banza intercesora, o alabanza de guerra, como lo llaman
algunos. Me senté al piano y pusimos en práctica un tipo de
táctica de guerra que está llegando a ser bastante frecuente
en los grupos de oración en la actualidad: combatir las obras
de Satanás por medio de la adoración al Señor. Por cierto,
que este medio de intercesión no es nuevo ya que hay
muchos precedentes bíblicos, pero es un medio que ha sido
ampliamente ignorado en muchos círculos de oración.
Las mujeres presentes en el seminario se pusieron de pie.
Cantaron, palmearon, gritaron, hasta que de repente la
mujer por la que oraban comenzó a llorar diciendo que la
opresión se había disipado de su mente por completo. Era
como si se hubiese levantado una nube y por primera vez en
muchos años sus pensamientos eran claros. ¡Cuánto nos
regocijamos juntas al ver la bondad de Dios derramada sobre
ella!
Al reflexionar acerca de este testimonio tal vez surjan
muchas preguntas. ¿Qué relación tiene la oración con la
alabanza? mn qué forma se relacionan la alabanza y la guerra
espiritual? Y por último, siendo esta una herramienta tan
poderosa, écómo puedo, siendo líder, incorporarla a mi
grupo de intercesión?
Oración y alabanza
Para responder a la pregunta, con respecto a la relación
entre la oración y la alabanza, observemos un pasaje básico
acerca de la oración en la Palabra de Dios. Isaías 56.7 dice:
«Yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de
oración[... ] porque mi casa será llamada casa de oración para
todos los pueblos» (versión Biblia de las Américas).
¿Qué relación tiene esto con la alabanza intercesora? Para
ayudar a contestar esta pregunta permíteme que te cuente
acerca de un seminario que fue llevado a cabo en Washing-
ton, D.C., en 1986, el cual trataba este tema.
El nombre dado a este seminario era: «Un casamiento
entre la oración y la alabanza». El propósito del mismo era
reunir a adoradores e intercesores con el fin de llevar a cabo
unaguerra de alabanza colectiva a favor de la nación. Sentíamos
que muchas personas se consideraban adoradores, mientras
que otras se consideraban intercesores. Los adoradores no se
consideraban intercesores ni los intercesores se consideraban
adoradores. Mientras orábamos, Mike y yo sentimos que si
ambos grupos se juntaran llegarían a ser adoradores (<<ad-ora-
dores») y que muchas personas, por todo el país de Estados
Unidos, captarían la visión de la alabanza intercesora en sus
grupos de oracióny equipos de adoración. Asu vez la aplicarían
como herramienta al interceder por América.
Uno de los oradores de la reunión era el misionero ado-
rador de nombre Jim Gilbert, quien ha escrito muchas can-
ciones de adoración.Jim explicó que Dios le había revelado
que necesitaba aprender más acerca de la intercesión.
«Solía pensar que la intercesión consistía en encerrarse en
el cuarto de oración y sufrir dolores de estómago», dijo
riéndose. Por ser un adorador, sentía que muchos de los
intercesores que conocía no tenían gozo. Los veía siempre
tan deprimidos que le quitaban los deseos de involucrarse
en la intercesión. Pero luego descubrió la alabanza interce-
sora en Isaías 56.7 «[oo.]y los recrearé en mi casa de ora-
ciónl...] porque mi casa será llamada casa de oración para
todos los pueblos», que en realidad significa canción de
intercesión.
Esta fue la clave. Volví a casa entusiasmada para estudiar
ese versículo con profundidad y descubrí que las palabras de
oración en Isaías 56.7, tepbillab, señalan una oración que ha
sido musicalizada y que se canta durante la adoración formal.
La palabra tepbillab aparece 77 veces en el Antiguo Testa-
mento.
Este versículo podría ser interpretado, sin temor a equi-
vocarse, de la siguiente manera: «Mi casa será llamada casa
de oración y alabanza». La música no puede ser separada de
la oración en la mayor parte del Antiguo Testamento.
204
Conquistemos las puertas del enemigo
Alabanza intercesora 205
En el Nuevo Testamento, el pasaje en el que Jesús limpió
el templo y citó ese versículo también trasmite la idea de
adoración. La idea es que Dios hará que estemos gozosos en
la casa de oración. Muchos intercesores tienen como costum-
bre andar con la cara larga. Si no mantenemos el gozo en la
intercesión, el enemigo nos quitará nuestra fuerza. Nehe-
mías 8.10 dice: «El gozo de Jehová es vuestra fuerza».
ASatanás le gusta derrumbar a los intercesores a través de
la pena y el dolor que les producen los problemas por los
que deben orar. Ellos se convierten en portadores de carga
heridos y muchos desarrollan problemas de salud. Una vez
escuché una historia verídica de una mujer que entró en una
intercesión de esfuerzo como de parto, por causa de un
problema. Su esposo le pedía que desistiera para poder
descansar y comer. Ella se negó, sin darse cuenta que su lucha
era en realidad dolor y compulsión. Estaba siendo conducida
a la oración por Satanás en lugar de ser guiada por Dios. Su
salud sufrió tal deterioro, por causa de su sostenida imposi-
ción de dolor, que no la pudo recuperar y finalmente murió.
Aun en el fragor de la lucha, debemos mantener nuestro
gozo; de otro modo daríamos al diablo mucha gloria.
La alabanza y el arte de la guerra
Ya que la oración y la alabanza están ligadas en la Palabra
de Dios, équé cosa los relaciona con la guerra espiritual? El
Salmo 149 habla de la alabanza en la guerra espiritual:
Cantad a feboua cántico nuevo;
su alabanza sea en la congregación
de los santos.
Alaben su nombre con danza;
con pandero y arpa a él canten.
Bxalten a Dios con sus gargantas,
y espadas de dos filos en sus manos,
para ejecutar venganza entre las naciones,
y castigo entre los pueblos;
para aprisionar a sus reyes con grillos,
y a sus nobles con cadenas de hierro;
para ejecutar en ellos el juicio decretado;
gloria será esto para todos sus santos.
Aleluya.
versículos 1, 3, 6-9
En el pasaje mencionado arriba, la alabanza a Dios ejecuta
venganza en los paganos. Aprisiona a los reyes con grillos y
a los nobles con cadenas de hierro y ejecuta en ellos el juicio
decretado. iEs bastante poderosa esta intercesión! Honesta-
mente creo que la adoración a Dios en la iglesia es un tipo
de guerra espiritual, pero los creyentes no han comprendido
plenamente lo que sucedía mientras cantaban y agradecían
a Dios. Describiremos esto con mayor detenimiento en la
sección que trata la receptividad hacia el evangelio.
Uno de los relatos más sobresalientes, que ejemplifica el
acto de atar las obras del enemigo por medio de la alabanza,
proviene de «Shiloh Christian Fellowship» ubicado en Oak-
land, California. La Dra. Violet Kiteley era la pastora en el
tiempo que ocurrió el evento.
«Shiloh Christian Fellowship» siempre se había caracteri-
zado por ser una iglesia de adoración y los miembros creían
firmemente en el poder de la adoración para atar al enemigo.
No tenían conciencia de cuánto se había difundido la infor-
mación de la adoración que ellos practicaban hasta que un
día recibieron una invitación de parte del departamento de
policía de Oakland. tEstarían ellos dispuestos a ir a la avenida
Pleitner para ver qué podría hacerse por esa zona? En ese
tiempo la avenida Pleitner estaba infestada de jefes de la
droga, alcahuetes [pimps] y prostitutas. Una zona escabrosa
y peligrosa de Oakland.
Luego de superar la sorpresa causada por la invitación,
ellos les dijeron que irían con mucho gusto. Al orar idearon
un plan. En colaboración con la policía demarcaron un área
de la calle donde organizarían una fiesta del barrio. Hicieron
planes de regalar ropa, cocinar perros calientes [hot dogs],
adorar a Dios de acuerdo con el Salmo 149 y luego predicar
un mensaje evangelístico. La iglesia volvió al lugar durante
tres sábados seguidos. Los resultados fueron increíbles. De
206 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora
207
hecho, la policía informó a los medios de comunicación de
las fiestas y comunicó por medio del periódico los resultados
De acuerdo con los informes policiales, el setenta
por ciento de los narcotraficantes abandonaron el área de la
avenida Pleitner luego de las fiestas.
Le pregunté a la Dra. Kiteley si ellos alababan a Dios con
la intención de oponerse a las fuerzas y principados que
obraban sobre el área de acuerdo con lo dicho en el Salmo
149. Rápidamente me contestó: «Por supuesto que sí. [No
estábamos allí con el único objetivo de pasarla bien y cantar!»
La iglesia Shiloh ha estado trabajando en conjunto con la
policía desde hace cinco años. Lapolicía les hace saber dónde
están las áreas más difíciles de Oakland y dónde se supone
que se cometerá el mayor número de homicidios. La iglesia
entra al lugar y derrota al enemigo por medio de la alabanza
intercesora. De acuerdo con la Dra. Kiteley; estas fiestas del
barrio se están extendiendo, a todo lo largo y ancho de los
Estados Unidos, como resultado de las enseñanzas de su hijo
y de la descripción que hace acerca de cuando Dios se mueve
a través de la adoración en la avenida Pleitner.
Además de atar al enemigo, la alabanza nos permite po-
en la brecha a favor de otros, para que ellos puedan
ser ltberados. Esto es lo que ocurrió en el seminario mencio-
nado anteriormente en el que la nube de opresión fue
levantada de la mente de la mujer. En la Biblia podemos
encontrar un modelo de esto cuando el joven David cantaba
para el rey Saúl: «Ycuando el espíritu malo de parte de Dios
venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano'
y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se
apartaba de él>, (1 Samuel 16.23).
Muchos años atrás Mike y yo fuimos despertados por una
llamada de parte de una mamá frenética. Nos llevó un
momento poner en orden nuestros pensamientos para po-
der comprender lo que nos decía ipues eran las dos de la
mañana! Ella dijo: «Por favor, vengan de inmediato. Nuestra
hija se encuentra en un estado terrible. iHa tratado de
matarnos con una cuchilla!" Le preguntamos si había llama-
do al pastor. Ella dijo: «He llamado a todos; no queda nadie
excepto tú". Mike y yo nos vestimos apresuradamente, en-
contramos a alguien que podía ocuparse de nuestros peque-
ños hijos y luego condujimos el automóvil hasta su casa que
quedaba a unas treinta millas.
Al entrar por la puerta nos encontramos con una escena
horripilante. Una niña de catorce años estaba en el piso y su
padre la sujetaba. Emitía gruñidos. El padre nos dirigió una
mirada suplicante y dijo: «La he estado sujetando durante
tres horas, pero tiene tanta fuerza que estoy agotado». Mien-
tras hablaba ella liberó una de sus manos y sin abrir sus ojos
tiró un zarpazo hacia la garganta de su padre. Mike hizo señas
que me acercara y durante un momento permanecimos
parados juntos. Luego, sin habernos puesto de acuerdo,
ambos comenzamos a adorar a Dios. Seguimos adorando de
pie en derredor de ellos durante unas dos horas. Finalmente,
después de ese tiempo, fue restaurado el sano juicio de la
muchacha, después del cual se sentó para conversar con
nosotros acerca de lo que había provocado su estado.
Esta es sólo una de las maneras en que ministramos
liberación, pero es efectiva y es la forma en que fuimos
guiados en esa cálida noche de verano. Tal como la música
de David había alejado de Saúl al espíritu maligno, los
espíritus que estaban en la joven muchacha fueron alejados
por medio de la alabanza intercesora.
¿Por qué afecta tanto a Satanás nuestra alabanza a Dios? En
primer lugar, él estuvo antes en el cielo y conoce el poder de
la adoración. De hecho, algunos piensan que él antes era el
líder de adoración del cielo. Ezequiel 28.13 dice: «[... ]Ios
primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados
para ti en el día de tu creación».
LaMar Boschman en su libro Tbe Rebirtb 01 Music [El
renacimiento de la música] cree esto y lo explica de la
siguiente manera:
Lucifer tenía panderetas y flautas que estaban
integradas a su cuerpo y era extremadamente habili-
208 Conquistemos las puertas del enemigo
Alabanza intercesora
209
doso para ejecutar estas flautas o panderetas. Queda
perfectamente claro que Lucifer se destacaba en el
área de la música y que la misma formaba parte de
él. La Biblia se refiere a flautas, en plural, lo cual
significa que había más de una.
También formaban parte de Lucifer los tamboriles,
o panderetas, los cuales proporcionaban el ritmo o
marcaban el compás de la música que ejecutaba. De
hecho, Lucifer estaba compuesto por todos los ins-
trumentos que conocemos hoy día. Isaías 14.11 dice:
«Descendió al Seol tu soberbia y el sonido de tus
arpas». Las arpas son instrumentos musicales de
cuerda, las cuales representan a todos aquellos ins-
trumentos de cuerda. De esta manera vemos que
toda la gama de instrumentos que en la actualidad
ejecutamos, excepto los electrónicos, estaban incor-
porados al cuerpo de Lucifer. Podía ejecutados to-
dos.
Otro nombre con el que se denomina a Lucifer es
«querubín grande» Lucifer estaba dotado de una
clara unción para el servicio o el ministerio en el área
de la música.
1
En segundo lugar, él sabe que cuando usamos el poder de
la adoración a Dios en contra de él, al poner en práctica la
alabanza intercesora, su poder queda neutralizado.
En tercer lugar, pero siendo lo más importante, lo detesta
pues sabe que cuando usamos el Salmo 149 como un arma
en la adoración, el conjunto de sus jerarcas es aprisionado y
encadenado por medio de la alabanza intercesora.
La Palabra de Dios dice en el Salmo 22.3: «Pero tú eres
santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel». Cuando
alabamos a Dios, Él habita entre (o entra dentro de) nuestras
alabanzas y su poder abruma el del enemigo. Él es un Dios
poderoso y Satanás no puede igualar su fuerza. La luz disi-
pará las tinieblas al entrar Dios a nuestra alabanza.
Este aspecto de la adoración a Dios posibilitó que Pablo y
Silas fuesen librados del enemigo y que fuera disipado el
poder de Satanás. Hechos 16.25 dice: «Pero a medianoche,
orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos
los oían».
lAiguna vez te preguntaste qué fue lo que motivó a Pablo
ya Silas a entrar en tan elevada alabanza? Podría ser que, al
estar sentados en el calabozo, se preguntaran lo que sería de
ellos, cuando Silas dijo algo como esto:
-Hermano Pablo, écómo podremos salir de esta dificul-
tad?
Tal vez Pablo haya pensado un momento antes de decir:
-Esta no es la primera vez que un israelita ha enfrentado
el obstáculo de las paredes... ¿Te acuerdas de Jericó?»
-No podemos marchar alrededor de esta prisión estando
nuestros pies en los cepos.
-Es verdad --contestó Pablo-, pero podemos dar un
grito y tal vez se derrumben las paredes de la prisión; o por
lo menos puede abrirse una puerta.
-Tienes razón, deberíamos alabar al Señor -asintió Si-
las-o Funcionó para Josafat cuando exhortó al pueblo que
cantase y alabase al Señor y de esta manera alcanzaron la
victoria.
No sé si los hombres se sintieron tontos al empezar a
entonar himnos, pero deben haber cantado en alta voz pues
la Biblia dice que los otros prisioneros los oían. ¡y mientras
alababan, la prisión comenzó a sacudirse! Hubo un gran
terremoto y las puertas se abrieron.
Durante el mes pasado, en septiembre, estaba en Argenti-
na enseñando sobre la guerra espiritual. Estábamos juntos
los miembros del equipo en un ascensor cuando de repente
se detuvo entre pisos. Al principio nos reímos porque pen-
samos que era gracioso, hasta que nos dimos cuenta de la
cruda realidad. ¡Estábamos verdaderamente atascados en el
ascensor!
Mientras esperábamos preguntándonos qué hacer, de mi
interior surgió una idea inspirada: iEste era un momento
ideal para poner en práctica la Palabra de Dios! Si la alabanza
había sacado a Pablo y a Silas de la cárcel, con seguridad nos
210
Conquistemos las puertas del enemigo
Alabanza intercesora 211
sacaría del ascensor. Con este pensamiento en mente surgió
dentro de mí una gran emoción y comenzó a brotar una
alabanza tras otra de mi boca. En unos pocos minutos el
ascensor empezó a funcionar nuevamente. élIna simple coin-
cidencia? Tal vez. Opino que es más probable que haya sido
una lección ejemplificadora del poder libertador de la ora-
ción. El Salmo 8.2 dice: «De la boca de los niños y de los que
maman, fundaste la fortaleza [o según citó Jesús este ver-
sículo en Mateo 21.16: "perfeccionaste la alabanza"], a causa
de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo».
La alabanza guerrera o intercesora, no sólo hace callar al
vengativo, sino que también produce una actitud receptiva
hacia el evangelio. Nota que el carcelero y toda su familia
fueron salvos después de que Pablo y Silas alabaran a Dios
en la cárcel.
La alabanza intercesora es un arma efectiva que impide
que el hombre fuerte ciegue los ojos de los que necesitan
recibir el evangelio de Jesucristo (2 Corintios 4.4). Terry Law
cuenta de un incidente de esta naturaleza en su libro The
Power 01 Praise and Worship [El poder de la alabanza y la
adoración] .
Él se encontraba ministrando en Rusia con su grupo
musical, «Living Sound», en 1972. El grupo tenía programado
cantar en un club nocturno lleno de unos doscientos jóve-
nes, miembros del Partido Comunista. Se le había prohibido
estrictamente decir cualquier cosa que hiciera referencia al
evangelio. Law aceptó la condición y se paró al fondo,
mientras su grupo comenzó el concierto. Cuando estaban a
mitad del evento, los cantantes comenzaron a adorar a Dios
con sus manos levantadas en alabanza. Varios de ellos esta-
ban llorando ante la presencia del Señor.
Dios se movió con poder como resultado de su adoración
y al finalizar el concierto se quedaron hasta las 3:30 a.m.,
guiando a varios a una relación personal con Cristo Jesús.
Law sabía que había sido testigo de uno de los sucesos más
importantes de su vida. Lo relata de esta manera:
Descubrí que si adorábamos a Dios en los lugares
donde nos tocaba actuar, no tenía importancia el
grado de hostilidad que demostraban, pues por me-
dio de la alabanza y la adoración, literalmente atába-
mos los poderes y las fuerzas que los oprimían.
Entonces la gente se volvía susceptible al evangelio
y a la unción del Espíritu Santo que venía sobre
nosotros a través de nuestra alabanza y adoración.
2
Muchos de los grandes himnos de la iglesia tienen una
unción que libera a los cautivos de las garras de Satanás. Una
de las compositoras de himnos más apreciadas de todos los
tiempos fue Fanny Crosby. Aunque era físicamente ciega, sus
himnos abrieron, y aún siguen abriendo, incontables miles
de ojos para ver la necesidad de un Salvador. Bernard Ruffin,
en su libro biográfico acerca de ella, cuenta muchas historias
de conversiones como resultado de los himnos de Fanny
Crosby. El propio testimonio de Fanny Crosby sobre el
motivo por el que sus himnos ejercían un efecto tan profun-
do sobre los perdidos dice lo siguiente:
Fanny lo explicó en términos de la acción del
Espíritu Santo. Cada vez que escribía un himno, ella
oraba que Dios lo usara para llevar a muchas almas a
Él. Oraba que sus himnos fueran el medio por el que
un millón de hombres llegaran a ser salvos. Es por
esto que cada vez que se enteraba de las numerosas
conversiones ocurridas, aparentemente como resul-
tado de cantar sus himnos, ella lo atribuía en parte a
una intervención sobrenatural. Decía que en vista de
que los himnos estaban consagrados al propósito de
ganar almas, Dios había escogido hacer milagros a
través de ellos.
3
Aún en la actulidad, las letras de los himnos escritos por
Fanny Crosby, Charles Wesley, Martín Lutero y otros, tienen
una poderosa unción. Ellos impactaron mi vida recientemen-
te cuando estaba lidiando con un problema. Al buscar him-
nos para incluir en este capítulo abrí un himnario y comencé
a leer las letras de canciones tales como «God will Take Care
212 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora
213
of You» [Dios cuidará de ti] y no pasó mucho tiempo antes
de que mi corazón se sintiera reconfortado y las lágrimas
rodaran por mis mejillas al disiparse la pesadez que me
embargaba.
Laadoración es intercesora. No tiene importancia si es una
c.anción de alabanza actual o una de los años 1500, sino que
tiene e! poder de derribar las fortalezas de Satanás que están
en corazones y mentes.
La Biblia nos da muchas maneras de incorporar la alabanza
intercesora a nuestros grupos de oración y a nuestros tiem-
pos personales de oración. Demos una mirada a algunas de
las armas que usamos en la alabanza de guerra y luego
indicaremos cómo incorporarlas a nuestras reuniones de
oración.
. A continuación menciono siete palabras hebreas que síg-
nifican alabanza y todas pueden ser utilizadas en distintos
momentos en nuestras reuniones de oración.
1. Halal. Engrandecer excitadamente, una tremenda
explosión de entusiasmo en el acto de la alabanza (la
palabra aleluya deriva de la palabra hala!). El Talmud
ye! Midrach resaltan e! hecho de que está relacionada
con el derrocamiento de los malvados (Salmo 117.1).
2. Yadah. Dar gracias, ofrecer un reconocimiento públi-
co a, extender la mano, adorar con las manos levan-
tadas (2 Crónicas 20.19-21).
3. Barak. Bendecir, inclinarse, arrodillarse en adora-
ción (Salmo 103.1-2).
4. Zamar. Tocar la cuerda, ejecutar música para Dios.
Este es un verbo musical de la palabra alabanza.
5. Shabach. Hablar bien de alguien en una forma eleva-
da y digna. Significa expresarse en voz alta gritar , ,
proclamare! triunfo (Salmo 117.1).
6. Tepbillab. Intercesión por alguien, súplica, un himno
(Isaías 56.7).
7. Towdah. Acción de gracias; también involucra exten-
der la mano en señal de agradecimiento; ofrecer
sacrificio de alabanza (Salmo 50.23).
Existen otras varias armas de alabanza que incluyen las
siguientes:
Caminatas y marchas
Yo os he entregado, como lo babia dicho a
Moisés, todo lugar que pisare la planta de
vuestro pie.
Josué 1.3
La marcha que realizaron Josué Ysus tropas alrededor de
Jericó era un tipo de intercesión. También es un ejemplo de
persistencia en la intercesión. ¿Cuántos de nosotros hemos
detenido nuestras oraciones cuando sólo hacía falta una
vuelta más alrededor de Jericó para lograr una victoria en
nuestras circunstancias?
Este tipo de marcha produce liberación hoy día de la
misma forma que la produjo para los israelitas. Un hombre
de nombre Rick asistió a una reunión de oración que Joy
Towe estaba dirigiendo en Dalias, Texas. Jov era una precur-
sora en el área de! arte de guerra en alabanza y ejerce su
ministerio en la delantera de este tipo de intercesión. Rick
era un productor televisivo con un gran problema. Tenía un
trabajo en ciernes pero no contaba con equipo televisivo. Ni
siquiera podía alquilar algún equipo.
Joy puso a Rick en el centro del círculo y marcharon
alrededor de él luego de buscar al Señor en oración. Según
Rick, <<iNos abocamos agresivamente al arte de guerra; fui-
mos militares!»
Al salir Rick de la reunión se encontró con alguien de una
compañía productora de televisión, que estaba buscando un
gerente. Ellos contaban tanto con el equipo que él necesita-
ba, como con oficinas. Al final les produjo ganancia a la vez
que satisfizo su propia necesidad.
214 Conquistemos las puertas del enemigo
Alabanza intercesora
215
Otro versículo relacionado con el acto de marchar está en
el Salmo 48.12: «Andad alrededor de Sion, y rodeadla»,
Hollar
En Dios haremos proezas,
y él hollará a nuestros enemigos.
Salmo 108.13
He aquí os doy potestad de hollar serpientes
y escorpiones, y sobre todafuerza del enemigo,
y nada os dañará.
Lucas 10.19
El acto de hollar se parece mucho al de marchar, sólo que
es más agresivo. Mientras que la marcha establece límites en
oración, el acto de hollar tiene el efecto de detener el poder
del enemigo. En la reunión de oración de joy Towe es
evidente que estaban hollando a la vez que marchaban.
Salmo 44.5 dice: «Por medio de ti sacudiremos a nuestros
enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios».
Canto
Vosotros tendréis cántico como de noche en
que se celebra pascua, y alegría de corazón,
como el que va conflauta para venir al monte
de jehová, al Fuerte de Israel. Y jehová hará
oír su potente voz, y hará ver el descenso de su
brazo, con furor de rostro y llama de fuego
consumidor, con torbellino, tempestad y pie-
dra de granizo.
Isaías 30.29-30
Nuestro hijo, Daniel, nació con cierto impedimento [club
foot]; que le imposibilitaba doblar el pie. El doctor dijo que
no podría doblar el pie hacia adelante y por lo tanto no
podría caminar correctamente. Una noche mientras sostenía
a Daniel vino a mi corazón un coro:
El diablo me ató, mas Cristo me libró.
Sí, el diablo me ató, mas Cristo me libró.
El diablo me ató, mas Cristo me libró.
tcanto gloria, aleluya, Cristo me libró!
Lo canté una y otra vez durante una hora y luego acosté a
Daniel. A la mañana siguiente cuando le mudaba el pañal
noté que su pie estaba flexible. Su pequeño zapato le calzó
sin dificultad. Algo le había sucedido a su pie cuando canté
sobre Daniel. El poder del enemigo fue destruido y Dios tocó
su pie.
Batir las manos
Pueblos todos, batid las manos;
aclamad a Dios con voz de júbilo.
Salmo 47.1
La palabra batir en este pasaje es teqae: hacer resonar,
1
- 4
go pear, taner.
Ezequiel 6.11 dice: «Asíha dicho1ehová el Señor: Palmotea
con tus manos, y golpea con tu pie».
En la Biblia el batir las manos está asociado no sólo con la
alabanza sino también con el arte de guerra. Una de las
formas de quebrar el yugo es a través de batir las manos.
Gritar
Gritad contra ella [Babilonia} en derredor;
se rindió.
Jeremías 50.15
Entonces los de judá gritaron con fuerza; y
así que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a
jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de
judá.
2 Crónicas 13.15
En junio de 1990 un equipo de «Evangelismo de Cosecha»
estaba en la ciudad de Resistencia, Argentina, cumpliendo
con una asignación de guerra espiritual. Al estudiar la ciudad
entendimos que el hombre fuerte de San La Muerte quería
ser adorado a través de la música. Los cuadros que habían
pintado de él en la plaza central lo mostraban tocando
216 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora
217
instrumentos musicales. Al prepararnos para orar sobre esa
ciudad nos vino un versículo ubicado en el Salmo 32.7: «Con
cánticos de liberación me rodearás».
Cuando buscamos al Señor con el fin de determinar la
estrategia a seguir para poder tomar posesión de la ciudad,
sentimos con fuerza que deberíamos usar la alabanza guerre-
ra, ya que los espíritus que estaban sobre la ciudad usaban
música en su adoración. Pusimos en práctica muchas de las
armas de guerra mencionadas en este capítulo: cantamos,
batimos palmas, marchamos y gritamos. Los gritos surgieron
al final de cinco horas de oración. Luego de emitir un gran
grito de victoria sentimos un tremendo triunfo del gozo.
Aunque no podíamos ver ningún cambio con nuestros ojos
naturales, sabíamos en nuestros espíritus que había sido
cortada la raíz que permitía la veneración de San La Muerte
en la ciudad de Resistencia.
y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas
la séptima vez, ]osué dijo al pueblo: Gritad,
porque]ehová os ha entregado la ciudad.
]osué 6.16
¿Qué habría sucedido si el pueblo no hubiese gritado? Tal
vez los muros no se habrían derrumbado y no se habría
logrado la victoria.
Risa
El arma de la risa es extremadamente poderosa y aun
necesaria como manifestación de la intercesión. Como inter-
cesores podemos agotarnos fácilmente por causa de la gran
cantidad de graves problemas y necesidades que se nos
presentan cada día. En la alabanza intercesora la risa tiene
básicamente dos funciones: 1. Protección personal y salud
emocional; 2. Guerra directa en contra de Satanás y sus
fuerzas. Aunque estos temas fueron tratados anteriormente
me gustaría ampliar sobre ellos en este momento.
1. Protección personaly salud emocional.
Los intercesores me han relatado que a veces se sienten
abrumados y sobrecargados por causa de los pedidos de ora-
ción que reciben. La risa es una importante forma de defensa
en contra del abatimiento del ánimo en la intercesión.
Puede ser que suene extraño, pero creo que el Señor me
ha dotado de la capacidad de reírme aun en medio de severas
crisis, de manera que la situación no me resulte devastadora.
Hay veces en que mi esposo y yo leemos los chistes del
Reader's Digest, o que vamos al negocio que vende tarjetas
y leemos las que son graciosas simplemente porque Prover-
bios 15.13 dice que: «El corazón alegre hermosea el rostro;
mas por el dolor del corazón el espíritu se abate».
¿Cuál es la relación entre la risa y la alabanza intercesora?
La risa destruye el poder que tiene el enemigo para deprimir
y oprimirte cuando te encuentras en el fragor de la lucha. La
depresión diluye tu fuerza espiritual. Estudios seculares han
demostrado que la risa funciona como un medicamento. La
risa profunda oxigena la sangre y produce cambios físicos
positivos.
2. Guerra directa en contra de Satanás y sus fuerzas.
En una situación de guerra la risa se burla del enemigo. El
Salmo 37.12-13 dice: «Maquina el impío contra el justo, y
cruje contra él sus dientes; el Señor se reirá de él; porque ve
que viene su día».
Daré una pequeña ilustración de esta realidad que provie-
ne del contenido de este libro. Estaba experimentando mu-
chas dificultades con la maquina mientras intentaba escribir.
Sucedieron varios problemas en nuestro equipo de oficina.
Mi máquina de escribir se descompuso unas seis veces. Dos
computadoras enloquecieron y dos máquinas de FAX deja-
ron de funcionar. Finalmente parecía haberse arreglado
todo, pero al sentarme frente a mi máquina de escribir con
la intención de trabajar, esta se trabó. Nada de lo que hacía
lograba mejorarla hasta que la risa comenzó a brotar de mí.
Me reí con tantas ganas que tuve que inclinar la cabeza.
218 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora 219
Cuando la risa finalmente completo su curso, la máquina de
escribir estaba funcionando perfectamente. ¿Coincidencia?
Tal vez, pero te diré una cosa: iLa máquina de escribir
funcionó a las mil maravillas después de ese evento y real-
mente me sentí mucho mejor!
Gozo
La risa y el gozo a menudo están interrelacionados en la
intercesión. Tal corno mencionarnos anteriormente, el gozo
es una parte importante de nuestra intercesión porque es lo
que nos da fuerza para la batalla. El Salmo 149.2 dice:
«Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sion se gocen en
su Rey».
De acuerdo con Ioy Towe en su libro Praise is [La alabanza
es], la palabragocen que se usa en esta cita tiene el siguiente
significado en hebreo:
Lapalabra hebrea que se traduce como gocen en
este pasaje es guwl lo cual significa girar dando
vueltas (con la influencia de una fuerte emoción). La
palabraguwl también se encuentra en Sofonías 3.17:
«Jehováestá en medio de ti, poderoso, él salvará; se
gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se rego-
cijará sobre ti con cánticos».5
La traducción de «Se (guw!) sobre ti con cánticos» es que
Dios girará dando vueltas bajo la influencia de una violenta
emoción.
Por algún motivo, nuestra idea de gozo no es igual a la
traducida en este pasaje. Estarnos mucho más familiarizados
con el gozo apacible que acompaña nuestro diario andar con
el Señor. Sin embargo, el gozo que viene por medio de la
intercesión puede recorrer toda la gama, desde la risa a la
emoción violenta, a la quietud apacible.
Jesús se regocijó en su Espíritu por la victoria que los
discípulos habían tenido sobre los demonios: «En aquella
misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu» (Lucas 10.21).
Este regocijo significa saltar de alegría o alegrarse hasta lo
sumo. El gozo disipa el abatimiento y libera de la opresión.
Permíteme que te dé un ejemplo de gozo corno arma de
guerra. En 1989 el Señor me mostró que quería que fuera a
la Convención Internacional de Aglowen SanAntonio. Texas,
llevando un mensaje profético. La palabra fue comunicada
por medio de un esfuerzo de equipo formado por Beth Alves
y por mí al profetizar cada una frente a la convención. Las
palabras finales de la profecía se referían a la guerra espiritual
ya un nuevo movimiento de Dios en Aglow y dije: «il.eván-
tense, mujeres de Dios, es tiempo de guerra!» Al instante de
salir las palabras de mi boca el sonido de regocijo y alegría
resonó entre las mujeres. El sonido producido por ocho mil
mujeres de sesenta naciones que estaban gritando y alaban-
do a Dios por la palabra dada, se parecía al rugido de un león
gigante.
De ese gozo nació un movimiento de oración que está
impactando hoy en día a «Aglow Internacional» en todo el
mundo, al extenderse por 130 naciones. Amenudo suceden
cosas que no reconocernos corno intercesión, aun cuando
en realidad obran derribando fortalezas en los lugares celes-
tiales. El movimiento de oración de Aglow nació a través de
la profecía, los gritos, el regocijo, el batir de palmas y el gozo.
El gozo expresado en la intercesión puede consistir de
saltos, brincos y regocijo tal corno Sofonías 3.17 nos dice que
hace Dios. A menudo se manifiesta por medio de la danza.
Esto puede parecer extraño para nuestra cultura occidental,
pero para la cultura judía no resulta nada raro, ya que ellos
danzan con mucha frecuencia dando giros, brincos y regoci-
jándose.
Un ejemplo de esto ocurrió recientemente en el cuarto de
oración de «Spiritual Warfare Network- [Red de guerra espi-
ritual J. Los intercesores estaban orando por Mike y por mí
porque estábamos atravesando una prueba. Una de las gue-
rreras de oración, jane, pegó un salto y comenzó a danzar
con gozo. jane tiene mucho talento en esta área ya que ha
recibido entrenamiento extensivo de ballet. Los otros inter-
cesores se reían mientras observaban la danza porque estaba
220 Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora 221
muy cargada de alegría. Mike y yo sabemos que esta danza
de gozo era una danza intercesora y el poder de esta forma
de intercesión nos dio gracia para poder atravesar un tiempo
difícil.
Aplicación práctica
¿Cómo se puede incluir la alabanza intercesora en las
reuniones de oración? Una de las primeras cosas que se debe
recordar es que el Espíritu Santo tiene muchos estados de
ánimo y formas para manifestarse. Debemos permanecer
sensibles a sus deseos para saber cómo interceder.
Otra cosa a tener en cuenta es que el Señor obra según
nuestras culturas y a menudo dentro de los sistemas de
nuestras creencias. No intentes forzar ningún tipo de inter-
cesión. Permite que Dios sea quien lo establezca en tu grupo.
Lo que para una iglesia sea apropiado tal vez no lo sea para
otra.
¿Cómo se integran estos distintos tipos de alabanza inter-
cesora? Aquí presento un marco posible, que gira alrededor
de la adoración en una reunión de intercesión.
Es bueno comenzar con adoración pues muchas personas
vienen a orar sintiéndose abatidas.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi
yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis des-
canso para vuestras almas; porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11.28-30
Al adorar al Señor Él pondrá sobre nosotros su yugo, o
sea, sus cargas para oración en lugar de las nuestras propias.
Muchas personas se encuentran verdaderamente incapacita-
das para interceder por las necesidades que están en la
agenda de Dios, por estar demasiado atrapadas por sus
propios problemas. Acaban orando según sus emociones
humanas en lugar de hacerlo según el Espíritu Santo. Mateo
6.33 nos exhorta a «buscar primeramente el reino de Dios y
su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas».
Amenudo es bueno comenzar el tiempo de adoración con
cánticos. Algunos usarán himnos y otros coros más contem-
poráneos. Cualquiera de los dos es un buen comienzo para
tus reuniones de oración. El Salmo 100.4 dice: «Entrad por
sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alaban-
za; alabadle, bendecid su nombre».
En el Antiguo Testamento, las puertas eran sitios impor-
tantes en las ciudades. Era allí donde se sentaban los ancia-
nos para decidir asuntos legales. Las puertas del Señor son
los lugares donde son desarrolladas sus estrategias. Al iniciar
tus reuniones de intercesión con acción de gracias y alabanza
podrás entrar en la revelación de su voluntad.
Durante este tiempo de adoración ten en cuenta las siete
palabras hebreas de alabanza que enumeramos anteriormen-
te. Cuando Dios es quien orquesta nuestra intercesión, todo
el grupo se mueve en unidad según el estado de ánimo del
Espíritu Santo. Por ejemplo, podrías experimentar un tiempo
de barak cuando le adores en silencio. Otras veces puede
ser que levantes tus manos o que batas las palmas.
Entonces puede ocurrir que surja un tiempo de proclama-
ción: «Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción
ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros
llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza» (Isaías 60.18).
Proclamar significa decir en voz alta los atributos de Dios: sus
nombres, su carácter y su naturaleza.
Un día al orar, me preguntaba repetidamente el porqué le
decimos a Dios lo bueno que es. Sabía que le alabamos
porque Él es digno de nuestra alabanza y porque nos manda
que lo hagamos. Mientras cavilaba me vinieron las palabras:
¿Soy egoísta? Sentía que esta pregunta me la hacía el Señor.
Inmediatamente le respondí: «No, Señor, nunca eres
egoísta. Es imposible que tú seas egoísta».
222
Conquistemos las puertas del enemigo Alabanza intercesora
223
Entonces, ¿por qué piensas que deseo ser alabado?
Medité sobre esto durante un rato. Antes de darle mi
respuesta continuó: Cindy, quiero que me alabes porque
cuando lo haces yo vengo a ser aquello por lo cual me has
alabado. Por ejemplo, cuando tienes una necesidad econó-
mica y me adoras por ser ]ehová-jireh, yo entro en tu
situación y suplo tus necesidades. Quiero que me alabes
para tu propio bien, no el mío. Esta fue una gran revelación
e hizo que respetara aún más al Señor por su bondad.
Muchas veces, mientras un grupo está reunido en adora-
ción, vendrá a la mente de alguno una canción. El líder puede
determinar si es adecuado. Puede que sea justo lo que hace
falta para bendecir y consolar a alguno, para agradecer al
Señor o para destruir el poder de enemigo en la situación
por la que el grupo va a interceder.
Al avanzar en el tiempo de intercesión es posible que tu
grupo utilice los otros ejemplos de alabanza intercesora que
hemos presentado aquí. Por ejemplo, puede ocurrir que
todos comiencen a batir las palmas.
Este acto de batir se hace con fuerza, como dando golpes.
Se hace con la intención de detener las maquinaciones de
Satanás en la situación por la que están luchando. Sabrán
que ha sido logrado pues simplemente se detendrán todos.
El Espíritu Santo es el divino orquestador. Es sorprendente
la forma en que sucede esto.
Habrá ocasiones en que marches sobre un caso difícil o
que golpees con fuerza tu pie sobre el piso o que decidas
hollar. Nosotros usamos este tipo de táctica de guerra en el
cuarto de oración en el «North American Renewal Congress-
[Congreso de Renovación Norteamericana] en Indianápolis
en agosto de 1990. El grupo se encontraba orando a la una
de la mañana, cuando uno de los líderes del congreso de
renovación entró al cuarto de oración. Cuando nos dimos
cuenta que teníamos una visita detuvimos la oración y le
preguntamos cuál era la necesidad. Él explicó que el congre-
so estaba en serio peligro financiero. Ellos necesitaban un
milagro de 300.000 dólares para el fin del día siguiente. Él
había venido en un buen momento porque habíamos orado
tanto, que nada nos parecía imposible a través de Dios.
Un intercesor sacó algo de dinero de su bolsillo. Otros
sacrificaron lo poco que tenían. Una monja católica que había
trabajado en un leprosorio y que vive por fe dio todo lo que
tenía. Cuando el dinero estuvo apilado sobre el piso, comen-
zamos a orar por medio de la alabanza intercesora. Bendeci-
mos, nos arrodillamos y adoramos al Señor, agradeciéndole
por su provisión. Declaramos: «Señor, sólo hará falta un pez
para suplir esta necesidad» (véase Mateo 17.27). Dijimos:
«Vayamos de pesca en oración para conseguir ese pescado».
i Le escribimos un mensaje a Satanás y lo adherimos a la suela
de nuestros zapatos! Le hicimos saber que él no podría
endeudar al congreso de renovacióny así manchar el nombre
ele esa organización. Luego los intercesores hollaron al ene-
migo. Marchamos y nos regocijamos en Dios por su provi-
sión. Finalmente sentimos una gran victoria y el gozo del
Señor llenó nuestros corazones. Supimos que la respuesta
se encontraba en camino.
El día siguiente al atardecer cerró la sesión final y la gente
comenzaba a retirarse. La ofrenda que se recogió esa noche
sumaba 150.000 dólares, una suma importante pero faltaba
otro tanto. No obstante, aún no había terminado la noche.
Algunos de nosotros estábamos parados alrededor de la
plataforma cuando una pequeña y modesta mujer se acercó
al Dr. Vinson Synan. Ella dijo: «Le pido disculpas, pero me
gustaría saber a cuánto asciende el déficit». El Dr. Synan le dijo
que era de 150.000 dólares. Entonces ella le dijo: «Quisiera
hacerme cargo del déficit. Haré que mi fundación les envíe un
cheque la semana entrante». Todos nos regocijamos grande-
mente por la provisión de Dios. ¡Dios había provisto!
y seguirá proveyendo para nosotros: sanidad, seguridad,
supliendo necesidades financieras, protección. Al llegar a
conocer mejor sus propios deseos para nosotros y venir ante
Él en una actitud de alabanza intercesora, podremos contem-
224
Conquistemos las puertas del enemigo
pIar victorias que nunca antes habríamos imaginado. Hay
poderosas herramientas que se encuentran a nuestra dispo-
sición. Sólo necesitamos aprender de Él cómo usarlas.
1 LaMar Boschman, The Rebirtb ofMuste [El renacimiento de la
música], Bedford, TX: Revival Press, 1980, pp. 11, 12. [Nota de la
traductora: en inglés el texto bíblico dice «querubín ungido» (Eze-
quiel28.14)].
2 Terry Law, The Power of Praise and Worshíp IEl poder de la
alabanza y la adoración], Tulsa, OK: Victory House, Inc., 1985, p.
31.
3 Bernard Ruffin, Fanny Crosby, United Church Press, 1976,
pp. 151, 152.
4 James Strong, Strong's Exbaustiue Concordance of the Rible
[Concordancia exhaustiva de la Biblia de Strongj, Nashville, TN:
Thomas Nelson Publishers, Hebrew and Chaldee Dictionary, ref.
no. 8682.
5 joy Towe, Praise Is (La alabanza es], Irving, TX: Triumphant
praise, 1979, p. 41.
14
Intercesión colectiva
Intercesión colectiva. Oración realizada por grandes multi-
tudes. Esto agrega fuerza a la intercesión que produce gran-
des movimientos por parte de Dios. Aporta mayor seguridad
de su divina presencia en la evangelización y el avivamiento.
Donald Bloesch, en su libro Tbe Struggle 01Prayer [La lucha
de la oración], describe esta escena que trata el tema de
ponerse de acuerdo en oración para la evangelización.
Se ha dicho que la oración intercesora fue la clave de
notable éxito logrado por «China Inland Missíon» [Misión
al interior de China]. Por lo menos fue así en sus primeros
años. En una conferencia llevada a cabo en China en 1886,
los pocos miembros de la misión se pusieron de acuerdo en
que había una urgente necesidad de por lo menos 100
misioneros nuevos. Al discutir este desafío casi imposible
uno de ellos preguntó: «Wxiste alguna cosa que sea dema-
siado difícil para Dios?» Después de esto todo el grupo se
volcó a la intercesión franca y apasionada. Al continuar
orando tuvieron la plena convicción de que sus oraciones
tendrían una respuesta afirmativa. La reunión finalizó con
una nota de acción de gracias y alabanza a Dios por los cien
misioneros que Él prometía enviar. Ese mismo año hubo un
226 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión colectiva 227
fuerte incremento en la cantidad de personas que se ofre-
cían para servir en el «China Inland Míssion», y antes de que
se acabara el año fueron enviados 100 misioneros nuevos.Í
La pregunta «iExiste alguna cosa que sea demasiado difícil
para Dios?» es una que resuena en la intercesión colectiva.
Ciertamente contamos con la promesa de Dios, de que si dos
o tres se pusieren de acuerdo acerca de cualquiera cosa les
será hecho por nuestro Padre en los cielos. Súmale a esto la
seguridad que encontramos en Levítico 26.8 que dice: «Cin-
co de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros
perseguirán a diez mil» y brotará de tu corazón y de tu mente
el arrojo necesario para pedir sin dudar.
Nos encontramos ante una convocatoria a la oración co-
lectiva a nivel mundial que es como el sonar de un clarín que
incita a clamar a Dios por causa del vil pecado y de la maldad
existente en las naciones. 2 Crónicas 7.14 es el lema de todas
estas reuniones de oración: «Si se humillare mi pueblo, sobre
el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde
los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra».
Hay multitudes de cristianos que están cruzando las barre-
ras denominacionales para juntarse y orar por sus ciudades
y naciones. Existen ciertas características que son comunes
a estos momentos de intercesión colectiva.
• Una profunda humillación delante de Dios.
• Arrepentimiento de pecados individuales y colectivos.
• Pedir a Dios sanidad para sus ciudades y naciones.
• Guerra espiritual en contra de principados que están
sobre las regiones geográficas.
él.ogran resultados estos grupos? Considere este ejemplo.
Dee ]epsen sintió del Señor que debía establecer una
«carpa de oración y alabanza» que funcionara 24 horas al día
en el centro comercial de Washington, D.C., durante un
período de siete días después de la campaña para]esús, que
se llevó a cabo en el año 1988 en esa ciudad. Durante ese
tiempo se elevaron a Dios alabanzas y oraciones en forma
continua a favor de la nación y de la capital. Uno de los
resultados más evidentes fue que ino se registraron homici-
dios durante esos siete días, a pesar de que esa ciudad es
denominada icapital mundial del crimen! El Señor ha prome-
tido que sanará nuestra tierra si oramos.
Es marcado el efecto que tiene la intercesión colectiva
sobre el avivamiento y el crecimiento de la iglesia. Esto puede
ser observado en iglesias como la «Yoido Full Gospel Central
Church» [Iglesia Central del Evangelio Completo Yoido] que
pastorea Paul Yonggi Cho en Seúl, Corea del Sur. En su libro
Prayer. Key to Revival [La oración: Clave para el avivamien-
to] él declara:
El crecimiento tan fenomenal que ha experimentado la
Iglesia Central del Evangelio Completo es producto de la
oración. La gente de nuestra iglesia ora sin cesar. Cada fin
de semana en el Monte de Oración se congregan unas
10.000 personas para interceder por las almas que han de
entrar al Reino de Dios, por la iglesia y por ellos mismos. La
oración es el poder que orienta a esta ~ r a n nave que es la
Iglesia Central del Evangelio Completo.
La noticia emocionante fuera de Korea es que el de Cho
no es el único «Monte de Oración» donde la gente ora 24
horas al día. ¿No sería maravilloso que sucediera esto mismo
en los Estados Unidos?
No es difícil decir con certeza que Dios está llamando a su
pueblo a la oración colectiva, tanto en el marco de la iglesia
local como en reuniones de oración por toda la ciudad, tales
como los conciertos de oración que ha encabezado David
Bryant. En medio de esta arremetida de Dios existen algunos
asuntos prácticos que deben ser tratados.
Este capítulo ofrece algunos lineamientos y aplicaciones
prácticas para saber cómo escoger a un líder de oración,
cómo escribir un paquete de oración de un líder y cómo
establecer una clara comunicación entre el pastor o líder
organizador y el líder de oración. Esta información te rnos-
228 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión colectiva 229
trará cómo establecer parámetros y edificar medidas de segu-
ridad que ayudarán a evitar muchos problemas.
La selección de un
líder de oración
Lo primero que se debe hacer es elegir un líder de oración.
¿Cómo hace una iglesia o una organización para seleccionar
un líder de oración? Queda sobreentendido que el líder debe
tener un andar profundo en el Señor y debe sentir el llamado
al ministerio de intercesión. A continuación enumero otras
preguntas a considerar:
1. lEs una persona discreta?
2. ¿Cuán confiable y fiel ha probado ser hacia el minis-
terio y sus reuniones actuales?
3. ¿Tiene un corazón de siervo?
¿Cuáles son sus aspiraciones en lo que a ministerio
se refiere? ¿Desea conducir un grupo de intercesión
o edificar una posición O un ministerio?
4. ala demostrado alguna necesidad de ejercer control?
Algunos grupos de oración son disfuncionales a nivel
de las emociones. Llegan a depender en forma exce-
siva de las opiniones del líder de oración. En ocasio-
nes el líder de oración se ve forzado a esto por falsas
profecías o amenazas de que el grupo debe compor-
tarse de la forma que estipula pues de otra forma no
podrán agradar a Dios. En otros casos el líder con-
vierte a la oración en una compulsión, lo cual hace
que las personas se sientan culpables si no oran. No
se dan cuenta que es el Espíritu Santo quien se
encarga de producir en la gente la convicción de la
necesidad de oración.
5. ¿Tiene disposición de recibir enseñanza?
Algunos demuestran tener un espíritu altivo, aunque
no se da en la mayoría de los intercesores.
6. lEs emocionalmente estable?
El hogar del líder de oración debe estar en orden.
Esto no significa que alguien no puede ser líder si su
cónyuge es inconverso. Presta atención a indicios de
amargura o enojo, especialmente al conversar sobre
otras iglesias o ministerios. Viejas heridas pueden
sangrar sobre el estilo de liderazgo de una persona y
afectar la forma en que ella se relaciona con el pastor
o el líder del ministerio.
7. ¿Dedica un tiempo diario a la oración y al estudio
bíblico?
8. ¿Tiene la capacidad de administrar corrección de una
manera amorosa y gentil? ¿Despliega señales de ejer-
cer un liderazgo de características autocráticas, rigu-
rosas?
9. ¿Contribuye con sus diezmos?
Personalmente creo que este es un aspecto importan-
te aunque algunos grupos pueden considerarlo op-
tativo. Hay ocasiones en las que un cónyuge no
permite al líder diezmar su dinero: ellos consideran
que el tiempo que ellos dedican es su diezmo.
El paquete de un líder de oración
Un líder de oración debe comprender con claridad y
apoyar la visión de la iglesia u organización. Habacuc 2.2
dice: «Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra
el que leyere en ella».
Muchas veces un pastor designará un líder de oración que
no es sensible al estilo de oración que suplirá las necesidades
de la iglesia y que tampoco tiene metas para desarrollar la
vida de oración de la iglesia. Aún peor, el pastor tal vez asuma
que la persona a cargo de dirigir la intercesión lo hará de la
misma manera que él lo hace. Esto no siempre se da. El líder
de oración no necesita copiarse de un estilo de liderazgo,
pero es importante que se ponga de acuerdo con el ministro
en cuanto a doctrina y objetivos finales.
230 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión colectiva
231
A continuación se da a conocer una breve descripción de
lo que significa un puesto de trabajo. Debería ser desarrolla-
do por el liderazgo de una iglesia o ministerio para confor-
mar el paquete de un líder de oración:
1. Declaración de la doctrina y el credo de la iglesia.
2. Pacto de compromiso
Esta es una declaración solemne de fidelidad hacia el
pastor o el liderazgo del ministerio, como así también
hacia la doctrina de la iglesia o de la organización.
3. Declaración de autoridad
Esta debería establecer con claridad los límites de
autoridad del líder de oración. ¿Qué es lo que se
pretende del líder, que desarrolle un completo mi-
nisterio de oración o que esté a cargo de un solo
grupo? ¿Se espera que enseñe al grupo? ¿Que invite
oradores especiales? ¿Cuántas veces por semana de-
ben reunirse? ¿Qué duración deberían tener las reu-
niones de oración?
4. Programación del horario de las reuniones
Además de los horarios de consulta con el pastor o
con los líderes del ministerio.
5. Información actualizada de parte del líder de oración
Algunas organizaciones pueden requerir informa-
ción escrita de las reuniones de oración o pedir que
se mantenga un diario de oración. Otros toman una
postura menos formal. (Véase la siguiente sección
refererente a la comunicación.)
6. Testimonio escrito y filosofía de oración del líder de
oración
Este documento debería incluir cosas tales como las
personas que han sido sus guías personales y los
libros que han resultado de ayuda, para el desarrollo
de un estilo de liderazgo del líder de oración.
Es aconsejable poner por escrito tus requisitos y expecta-
tivas. Si el líder de oración se aparta del acuerdo que han
elaborado en conjunto, simplemente lo puedes extraer de
tus archivos y dar la corrección necesaria. También protege
al líder de oración de malos entendidos.
Comunicación
Permíteme enfatizar la importancia de una comunicación
clara entre el líder del ministerio y el de oración. Es impor-
tante revisar esto en detalle ya que puede ser motivo de gran
frustración; particularmente para el intercesor. Existe una
vieja escuela de pensamiento entre los que encabezan los
ministerios que establece que los intercesores sólo deben
orar y permitir que Dios les comunique las necesidades de
la iglesia o del ministerio, sin que medie ningún tipo de
comunicación por parte de los que están en autoridad. Es
posible que esta forma de pensar sea motivada por el temor
que tienen los ministros a lo que el líder de oración pueda
haber recibido de parte de Dios en oración. O tal vez teman
exponer su vulnerabilidad ante alguien que puede no ser
digno de confianza. Es por este motivo que el líder de oración
debe ser una persona en la cual pueda confiar el líder del
ministerio.
He sabido de casos en los que el líder del ministerio y el
de oración intentan comunicarse por medio de palabras
sutiles o de expresión corporal, que suponen que el otro
entenderá. Rara vez funciona la comunicación indirecta.
Puede provocar una relación disfuncional.
Muchas veces, cuando me encuentro de viaje, al finalizar
una reunión se me acerca un intercesor llorando y me dice:
«Cindy; estoy recibiendo un mensaje de alerta para mi iglesia
y mi pastor. ¿Qué debo hacer?» Los intercesores necesitan
una persona con la cual puedan hablar sobre lo que están
oyendo al orar, para poder mantener el equilibrio. Deberían
contar con un medio ambiente no amenazante, donde ten-
gan la libertad de expresar su preocupación por la iglesia sin
tener temor a represalias. Por otro lado, el intercesor no
debería abordar a los que están en autoridad en el ministerio
y señalarles con su dedo mientras les dice: «Dios está dicien-
232
Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión colectiva
233
do que... » El mensaje que está recibiendo puede necesitar
Un ajuste a la luz de alguna información interna que tal vez
desconozca.
Es importante establecer una comunicación frecuente que
cuente con franqueza y tiempo de oración de ambas partes.
Aunque pueda ser difícil encontrar un espacio en las agendas
sobrecargadas para dedicar a este tiempo, podrán evitarse de
esta manera innumerables frustraciones y sinsabores. Mu-
chos intercesores nunca habrían adoptado la actitud de
Absalón, si hubiese existido una mejor comunicación con los
que están en autoridad.
Un día una sabia mujer me dijo: «El compromiso surge de
una relación». El principio de este proverbio ha sido puesto
en práctica por algunos de los líderes de mayor envergadura.
Observen esta descripción de Alejandro Magno:
Alejandro condujo uno de los ataques al enemigo en los
llanos de Isos, donde era superado en número en una
proporción de seis a uno. Recibió heridas en todas sus
extremidades y sus compañeros [su caballería] adquirieron
coraje al ver su propia intrepidez.
Luego de la batalla, Alejandro visitó a sus guerreros
heridos; Arrío [un historiador griego] nos relata: «miraba
sus heridas, les preguntaba cómo las habían adquirido,
animaba a cada uno a contar sus hazañas y aun a ufanarse
de ellas». Alejandro rindió honores funerarios especiales a
los veinticinco compañeros caídos, perdonó de pagar im-
puestos a sus familias y mandó a moldear sus imágenes en
bronce.
El liderazgo no es una posición sino una relación. Talcomo
nos ilustra la historia de Alejandro, la relación que inspira a los
seguidores a realizar grandes sacrificios es un enlace íntimo,
donde se les expresa aprecio. Se hicieron famosas las con-
sultas que realizaba Alejandro a sus oficiales antes de las
batallas.
3
No hay duda de que el ministerio de intercesión requiere
de gran sacrificio. Sin embargo, muchas veces los interceso-
res que pasan horas en oración y ayuno a favor de las
autoridades, no sienten que son parte del equipo del
ministerio. Romanos 13.7 dice: «Pagad a todos lo que de-
béis[ ... ] al que honra, honra».
Muchos líderes de organizaciones y de iglesias se esmeran
en gran manera para honrar a sus compañeros de oración.
La conferencia sobre misiones «Urbana '90», de la cual acabo
de regresar al momento de escribir este libro, luego de haber
coordinado su equipo de intercesión que cubría las 24 horas
del día, trataba a sus intercesores como si fuesen de la
realeza. Nos agradecieron repetidamente desde la pla-
taforma e hicieron saber que sentían el poder de la
intercesión. Esto, a su vez, impactó a los estudiantes pre-
sentes en el congreso (alrededor de 20.000). Ellos se acer-
caban a menudo para agradecernos por nuestras oraciones
porque seguían el ejemplo de los que estaban en la plata-
forma. No nos importa dejar nuestras vidas sobre el altar
cuando se expresa tal gratitud y esto es lo que sucede en
muchas iglesias y ministerios.
Si el líder del ministerio se toma el tiempo necesario para
animar en persona a los intercesores... iesto redundará en
beneficio! Vemos en las epístolas que Pablo les decía cons-
tantemente a sus discípulos que estaba orando por ellos y
mostraba gran amor en sus salutaciones.
Guía para los grupos de
oración intercesora
Acontinuación encontrarán una guía práctica que apunta
al grupo de oración y que ayudará a que ustedes los líderes
mantengan el orden en sus reuniones. Les recomiendo que
la usen o que elaboren una variante que se adapte a su propia
situación cuando hayan formado su grupo de oración. En-
treguen copias a cada miembro del grupo de oración y
asegúrense que hayan comprendido cada punto.
1. Sigue al líder.
Reconoce que la persona que conduce el tiempo de inter-
cesión tiene la autoridad espiritual para hacerlo. No intentes
234 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión colectiva
235
convertirte en el líder, aun cuando sientas que tienes mayor
conocimiento del tema.
2. Cuando no puedas seguir al líder...
Aun cuando tengas la fuerte convicción de que el líder no
está yendo en la dirección marcada por Dios no debes
. '
intentar tomar el liderazgo tú mismo. En lugar de eso, ora
por tu propia cuenta pidiendo que el líder tenga la mente
del Señor. Ata al enemigo para impedir que cause confusión
y reclama que sea hecha la voluntad de Dios a través del
tiempo de oración.
3. Ora según el fluir de la reunión.
El Espíritu Santo comenzará a moverse por medio de ciertos
énfasis y estados de ánimo tales como regocijo, quietud o
llanto. No es correcto que uno exprese emociones diferentes;
por ejemplo, llorar y gemir cuando el resto del grupo está
regocijándose. Si tú sientes que Dios verdaderamente te está
guiando en otro sentido, discúlpate silenciosamente y en-
cuentra otro lugar para orar según tu convicción.
4. No detengas la oración a fin de llevar a cabo
una sesión de liberación.
Recuerda siempre el propósito de la reunión: Es para orar
y ponerse en la brecha. Aveces Satanás intentará distraer de
los propósitos de Dios al manifestarse por medio de alguno
que está en la reunión. En efecto, si alguno comienza a
estorbar al grupo, designa una persona que se encargue de
ministrarle en otro sitio para que pueda continuar la oración.
Si la persona se encuentra necesitada de más oración, es
mejor citarla para otro momento cuando no interfiera con el
tiempo dedicado a la oración. Esto te ayudará a mantenerte
en línea con el propósito que motivó tu presencia en el lugar.
5. Ora de un modo positivo.
Esto puede lograrse al orar la Palabra de Dios. Muchos
grupos de oración son poco más que una sesión de chismes
donde están todos con los ojos cerrados. No saquen al sol
los trapitos de otros. Sólo revelen lo indispensable.
6. No utilicen el tiempo de oración para
profetizar el uno al otro.
Si sientes que estás recibiendo una palabra de índole
personal dirigido a uno del grupo, cuéntasela a él o a ella al
finalizar la reunión. Si fuere de edificación para el grupo
hablar de ella abiertamente, consulta primero con tu líder y
luego permite que la palabra sea juzgada.
7. Sé sensible a las necesidades del grupo como
unidad.
Esto puede hacerse de varias maneras: No monopolices al
grupo al articular largas oraciones. Que tus oraciones indivi-
duales sean concisas y vayan al grano. No intentes orar por
otro tema porque tienes una necesidad. Escucha lo que otros
miembros están orando y ponte de acuerdo con ellos. Presta
atención al nivel de volumen que está utilizando el grupo
para orar. Si están orando en silencio, no ores tú a voz en
cuello mientras bates palmas.
Los indicios que tengas para actuar deben provenir del
líder de oración. Si el líder comienza a incrementar el volu-
men o si todo el grupo ora en voz alta, está bien que lo hagas
tú. Presta atención a la persona que esté presente en el grupo
de oración ese día en particular. ¿Puede resultarle ofensivo
alguna de las cosas que digas? Por ejemplo, éestás denigrando
o criticando las creencias de otra denominación? Esto causa
división y destruye la unidad en la oración.
8. Pon en primer lugar las necesidades
de los otros.
Intercesión significa ponerse en la brecha a favor de las
necesidades de otros y de las propias. Ten la disposición para
dar de ti mismo en favor de ellos. Prefiérelos por amor.
236 Conquistemos las puertas del enemigo Intercesión colectiva
237
9. Guarda tu corazón con diligencia.
Ten cuidado con las intenciones de tu corazón al orar.
¿Motiva tu oración un espíritu crítico o un deseo de venganza
personal? ¿Tienes una raíz de amargura o una sensación de
rechazo? Aprende a reconocer el motivo por el que oras lo
que oras.
10. No hables mal de1líder a sus espaldas.
Si tienes algún problema con el líder, escoge una hora y
un sitio apropiados, que no sea el tiempo dedicado a la
oración, para conversar con el líder. Puedes causar contienda
y división y convertirte en un Absalón si no tienes cuidado.
Guía para líderes
Existen numerosas maneras de conducir la intercesión co-
lectiva y todas requieren de una gran sensibilidad. Acontinua-
ción menciono unas perlas de sabiduría, referentes al Iideraz-
go, que he recogido a través de los años y que pueden ser útiles.
Preparación
1. Pide al Señor que te revele el enfoque que debe ser
aplicado durante el tiempo de intercesión.
2. Busca la voluntad del Señor con respecto a la forma
en que debe implementarse el enfoque. Esto puede
incluir:
• Oraciones de petición (pedir a Dios que supla
las necesidades)
• Oraciones de proclamación (proclamar los
atributos del Señor en lo concerniente a las
necesidades)
• Alabanza intercesora
• Intercesión profética
• Orar según las Escrituras (pedir a Dios que dé
a cada uno de los intercesores una porción de
las Escrituras o tú mismo puedes designar pa-
sajes y pedirles que basen sus oraciones en
esos pasajes)
3. Pasa tiempo delante del Señor tú mismo y asegúrate
de andar por el camino del perdón hacia aquellos que
están en tu grupo de oración y en tu iglesia. Pídele al
Señor que te revele si tienes amargura oculta.
4. Habla con tu pastor o con el líder del ministerio y
solicítale que te informe de cualquier pedido de
oración o pídele orientación.
Durante la oración
¿Cuáles son las responsabilidades del líder durante las
reuniones de oración colectiva? Muchas de ellas son imple-
mentadas naturalmente por aquellos que disponen de una
habilidad innata para el liderazgo. Aquí hay dos sugerencias
para llevarlas a cabo.
En primer lugar, asegúrate de que se ore por cada pedido
hasta sentir una confirmación interior de que el Señor te
libera de la carga. Cuando sientas paz en tu espíritu por haber
sido resuelto el asunto, tal vez deberías preguntar a los
intercesores si ellos tienen algo más para orar o si han
recibido un versículo de parte del Señor sobre el asunto.
En segundo lugar, mantén vivo el ritmo del grupo. Hay
varias claves para lograr esto:
1. No permitas que una sola persona domine todo el
tiempo de oración. Presta atención a los puntos de
vista de dos gigantes de la oración:
Tomásde Aquino sostenía que el asunto importante
en la oración es la frecuencia y no la duración de la
misma. [Élsentía que ] lasoraciones frecuentes ybreves
eran de mayor valor que unas pocas oraciones extensas.
Dwight L. Moody favorecía las oraciones breves en pú-
blico, aunque reconocía la necesidad de oración cons-
tante en la intimidad del corazón de uno. Él decía: «Un
hombre que ora mucho en privadohará oraciones cortas
238 Conquistemos las puertas del enemigo
Intercesión colectiva
239
en público». Para Moody las extensas oraciones en
público eran sinónimo de ostentación religk lsa.
4
Otro motivo para hacer oraciones breves es porque
los jóvenes con frecuencia no tienen la paciencia
necesaria para soportar las oraciones largas; su aten-
ción se dispersa. O tal vez se sientan tan intimidados
por la oración extensa de alguno que ni siquiera oran.
Un buen líder logra que todos participen en el tiempo
de oración.
2. Instruye a tus intercesores para que con un oído
estén atentos a las directivas de Dios para la oración
y con el otro escuchen las oraciones que expresan los
demás. El mantenerse sensible a ambos evitará que
los individuos se aparten del sentir general de la
dirección del Espíritu. Esta es una clave que aprendí
de Ioy Dawson cuando ella nos condujo en una vigilia
en «Urbana '90».
3. Observa si alguno de los intercesores sufre de un
problema auditivo. Si es así, debe estar ubicado cerca
del líder de oración para que pueda oír sus instruc-
ciones y para poder levantar la cabeza y asegurarse
de que ningún otro esté orando cuando él eximience
a orar.
Nos enfrentamos a este problema en una de: nuestras
vigilias de 24 horas hace algún tiempo. Había allí un
misionero que nunca se mantenía dentro elel enfo-
que de oración del resto del grupo. Siempre oraba
por «su» nación sin importar cuáles eran las peticio-
nes de oración. Finalmente discernimos el' le tenía
una disminución auditiva, y le aconsejamos con res-
pecto a los problemas que estaba causando. Luego
de haberle llamado la atención, aprendió a unirse al
grupo.
También es importante pedirle a los que tienen voces
suaves que no oren con las cabezas inclinadas hacia
abajo, pues los que sufren de problemas auditivos se
esfuerzan por oír lo que se está diciendo y a menudo
se sienten resentidos y que lo han dejado a un lado.
Podrías preguntar abiertamente si alguno sufre de
problemas de esta índole, para tomar las medidas
necesarias.
4. Mantén el enfoque de la oración. Las oraciones que
se realicen deberían mantenerse encarriladas y no
cambiar hasta tanto el líder así lo establezca. Si alguno
recibe lo que yo llamo una llamada de auxilio, un
pedido de emergencia, te lo debería comunicar y
preguntarte si es el momento indicado para orar por
esa necesidad. Si tú, siendo el líder, sientes que no
es el momento indicado, la persona puede orar por
ese tema en forma silenciosa.
Por ser el líder es posible que debas recordar al
grupo, cuál es el enfoque de la oración.
5. Si es necesario, aporta corrección. Trata de evitar la
corrección en el marco del grupo porque puede
humillar a la persona que la recibe; encuéntrate con
ella después. Habrá algunos que se nieguen termi-
nantemente a respetar tu liderazgo. Si tú los confron-
tas y ellos no quieren escucharte, consulta con tu
pastor o con la persona que está en autoridad sobre ti.
Recuerda que primero debes orar y ver si la persona
puede ser capaz de recibir corrección directamente
del Señor antes de que la corrijas, a no ser que sea
un asunto destructivo para el grupo. Esto te facilitará
la tarea.
6. Evalúa la madurez espiritual de tu grupo. Ofrece las
pautas verbales, a los que están en el grupo, con
respecto a las necesidades especiales de los presen-
tes. Podrías decir: «Nos alegra contar con la presencia
de Fulana de Tal que hoy nos visita. Esta es la primera
vez que participa de un grupo como el nuestro». Ellos
entenderán que deben ser cuidadosos para no asus-
tar ni abrumar a la persona nueva. Enseña a tus
240 Conquistemos las puertas del enemigo
intercesores, en privado, a prestar atención a las
señales que das con tus palabras.
Algunas iglesias tienen grupos intercesores a dos
niveles. Uno puede dar la bienvenida a los que son
nuevos en la oración y están necesitados de instruc-
ción y discipulado. El otro puede albergar a los
intercesores más experimentados para los cuales las
manifestaciones de intercesión tales como el llanto y
la oración de esfuerzo puedan fluir con mayor liber-
tad. He visto a algunos creyentes nuevos huir despa-
voridos cuando el líder no discernió correctamente
el grado de madurez de los presentes y algunos
comenzaron a poner en práctica la oración de esfuer-
zo (que se expresa con fuertes gemidos). Si se iniciara
una oración de esfuerzo y queda claro que viene de
Dios, toma el tiempo necesario para explicar lo que
ha sucedido. Puede ser de ayuda disponer de una
hoja que se pueda repartir donde se den explicacio-
nes sobre el llanto, la oración de esfuerzo, la risa, etc.
Ya sea que entres a un grupo de intercesión en calidad de
líder, o como miembro del equipo, creo que te entusiasmará
el poder de la oración colectiva en acción. Tal vez lleve un
poco de tiempo lograr que el equipo funcione armoniosa-
mente, pero teniendo paciencia y disposición para la ora-
ción, tu grupo hará un impacto importante a favor del Reino.
1 Donald G. I31oesch, Tbe Struggle of Prayer ILa lucha de la
oración], Colorado Springs, CO: Helmer & Howard, 1988, p. 89.
2 Paul Yonggi Cho, Prayer: Key lo Revival [La oración: Clave
para el avivamiento], Waco, TX: Word Books, 1984.
3 Lawrence M. Miller, Barbarians to Bureaucrats [De bárbaros
a burócratas], New York, NY: Ballantine Books, 1989, pp. 44-45.
4 I31oesch, p. 61.
15
Vigilias y caminatas de
.~
OraC10n
Guarda, Zqué de la noche?
Isaías 21.11
Unas cuantas vigilias (oración intensa, concentrada por un
tiempo o un propósito específico) han salido a la luz en la
historia de la oración y el avivamiento. Rees Howells dirigió
varias durante la Segunda Guerra Mundial. Los moravos
llevaron a cabo una que duró cien años en la antigua Sajonia
(Alemania). Durante el transcurso de esta vigilia, la mayor de
todas, 24 hombres y 24 mujeres intercedían cada hora del
día.
En su libro Prayer and Revival [Oración y avivamiento],
Douglas Thorson describe otra vigilia interesante que fue
realizada alrededor del 1600 por indios dedicados a la ora-
ción. Aproximadamente 3.000 cristianos que vivían en cator-
ce villas fueron entrenados por John Eliot. Thorson escribe:
«Eliot les enseñó a dedicar solemnemente días enteros a la
acción de gracias o al ayuno, y a la oración con ánimo
ferviente y piedad esforzada-v Una vigilia de oración puede
adoptar diversas extensiones y formas. Algunas iglesias reali-
zan «concentraciones de oración» en las cuales un grupo
242 Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración
243
permanece en el edificio de la iglesia durante toda la noche.
En otras iglesias la gente se presenta en base a un esquema
rotativo de 24 horas.
El valor de la intercesión colectiva en las vigilias de oración
es que Dios puede hacer uso de todas las variantes de
combinación de dones y clamores del corazón para expresar
las necesidades de su corazón. Siempre me resulta interesan-
te escuchar cómo oran las distintas personas en una vigilia.
Oran según el tema de interés para ellos y según el llamado
sobre sus vidas. Tengo una amiga que está muy vinculada al
gobierno. Ella siempre ve la necesidad de que sean levanta-
dos buenos líderes de gobierno y ora con ese fin en mente.
Los pastores enfocan sus oraciones en el andar de la iglesia.
Los evangelistas oran teniendo presente a los que están
perdidos.
La intercesión colectiva se puede entender como el cum-
plimiento del mandato dado en 1 Tesalonicenses 5.17: «Orad
sin cesar».
2
¡Ninguna persona puede orar 24 horas por día,
pero un equipo sí puede! Imagina el poder y la autoridad de
un equipo de intercesores que oran según los dirige el Señor
durante las 24 horas del día. ICuártto poder será generado al
ponerse de acuerdo en una oración intercesora incesante!
Anteriormente mencioné la vigilia de 24 horas llevada a
cabo en el Congreso de Evangelización Mundial Lausana 11
en Manila. Tuve el privilegio de ser parte de ese equipo y esta
experiencia me cambió la vida. Peter Wagner, quien fue el
promotor de la vigilia, la llamó una «planta nuclear espiri-
tual». El equipo provenía de diversos ambientes en lo que a
denominaciones ya filosofías de ministerio se refiere, pero
éramos uno en oración. Descubrimos que aunque teníamos
distintas creencias, una vez que comenzábamos a orar verda-
deramente nuestras diferencias eran mínimas. A decir ver-
dad, nuestras diferencias parecían ubicarse mayormente en
el terreno de la semántica. Al finalizar los diez días Dios había
forjado profundos lazos entre nosotros.
En un momento hablaré sobre los aspectos prácticos de
la organización de una vigilia de oración, pero primero me
gustaría narrarte rápidamente uno de los resultados de las
vigilias de oración en el congreso Lausana.
Una de las primeras tareas que se nos asignó fue orar para
que un equipo de setenta creyentes rusos pudiera asistir al
congreso. El gobierno soviético les había dado el permiso
necesario para viajar, pero los oficiales filipinos no les otor-
gaban sus visas. Los rusos estaban varados en los aeropuertos
esperando que fueran expedidas sus visas.
En el cuarto de oración nos dedicamos a orar con intensi-
dad por la petición presentada. Finalmente un intercesor,
llamado Paul, nos dijo que creía que el gobierno filipino no
concedía las visas por causa del temor y la amargura que
tenían para con la Unión Soviética. iEllos no deseaban que
ningún representante del pueblo ruso estuviese en suelo
filipino! Tan pronto hubo dicho esto, nos miramos todos y
asentimos con nuestras cabezas. iEse era el problema! Los
comunistas habían causado gran cantidad de dificultades en
las Filipinas. Satanás estaba haciendo aflorar su dolor para
impedir el ingreso de pastores y líderes rusos.
Mientras Paul hablaba, el Señor reveló una estrategia para
destruir el plan de Satanás que impedía a los rusos asistir al
congreso. Una de nuestras intercesoras era rusa. Ella podía
pedirle perdón a Dios y a los filipinos por los pecados
cometidos por los comunistas y arrepentirse por lo que
habían hecho. Después de eso, uno de nuestros intercesores
filipinos podría conceder el perdón en nombre del pueblo
filipino. El ambiente estaba electrizado mientras esto ocurría,
y hubo mucho llanto al orar y abrazarse el uno al otro. A
continuación todo el grupo tomó autoridad sobre el espíritu
de temor que atacaba a los oficiales filipinos y declaró que el
Señor abriría una puerta eficaz por donde pudiese penetrar
el evangelio para los rusos.
Al día siguiente fuimos notificados que sus visas habían
sido concedidas. ¡Cuánto nos regocijamos cuando finalmen-
244
Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración 245
te entraron ellos mismos al cuarto de oración para hablarnos
acerca de la bondad de Dios al contestar nuestras oraciones!
Al finalizar el congreso, el grupo ruso llevó de regreso a la
Unión Soviética sesenta películas deJesús con proyectores.
Estas películas están causando gran impacto en la extensión
del evangelio hoy en día.
¿Qué habría sucedido si no hubiésemos realizado esa
vigilia que cubría las 24 horas del día? Durante tres días
oramos para que se les permitiera el ingreso a los rusos. Si
no hubiésemos orado, tal vez nunca hubieran obtenido las
visas necesarias. Las vigilias de oración son una manera vital
de lograr que sea hecha la voluntad de Dios, en la tierra como
en el cielo.
Luego de tratar el tema de los bloques de tiempo y
miembros del equipo, quisiera delinear algunos aspectos
prácticos de la organización de una vigilia que cubra las 24
horas del día. Lo que sigue surge como resultado de haber
participado de cuatro vigilias de 24 horas desde 1989 y de
haber formado parte de varias otras vigilias de oración con
características diferentes, celebradas con anterioridad a esa
fecha.
Bloques de tiempo y
miembros del equipo
En las cuatro vigilias antes mencionadas fueron asignados
bloques de tiempo a los intercesores. He visto que se dividen
las 24 horas en bloques de dos, tres y cuatro horas. Un bloque
de dos horas parece ser demasiado breve. En ese período
recién se está estableciendo un vínculo con los demás y se
comienza a orar intensamente pero resulta que el tiempo
que se te asignó se terminó. Cuatro horas parece ser dema-
siado. A menudo hay que esforzarse para poder llegar hasta
el fin. Tres horas parece ser el bloque más adecuado. Un
bloque de tres horas hasta tiene un modelo bíblico ya que el
pueblo judío oraba cada tres horas: a las nueve de la mañana
a las doce del mediodía y a las tres de la tarde. Ellos enseña-
ban que Abraham había instituido la primera vigilia, Isaac la
segunda y Jacob la última. Ala hora novena (tres de la tarde)
fue cuando Cristo murió en la cruz y el velo del templo fue
rasgado en dos, de arriba abajo (Mateo 27.45-51).
El tamaño del equipo puede variar. Peter Wagner me contó
estos comentarios interesantes con respecto a los miembros
del equipo:
Cada turno debería contar con ocho intercesores
o más. Para que fluya armoniosamente deberías tener
entre 32 y 50 miembros en tu equipo. Esto da cierta
flexibilidad por si alguno se ve imposibilitado de
asistir por algún motivo. Entonces a cada intercesor
le correspondería orar durante dos bloques de tres
horas cada 24 horas.
Durante una de nuestras vigilias sólo contábamos con 24
intercesores y aunque esto resultó fantástico para la dinámica
de grupo, muchos de los miembros del equipo se hicieron
cargo de tres bloques diarios y volvieron a casa físicamente
exhaustos. Recuerda que estos intercesores permanecen
despiertos día y noche orando intensamente. Algunos de
ellos no pueden dormir bien cuando acaban su turno. Me
encontraba tan entusiasmada por lo que estaba sucediendo
en Lausana II que, neciamente, permanecí despierta durante
24 horas corridas y me enfermé a causa de esto. Una vez me
dijo una sabia mujer: «Cindy; cuando tú quebrantas leyes
físicas que Dios ha establecido para su universo, tu cuerpo
físico también se quebranta. En ocasiones la actitud más
espiritual que puedes adoptar es la de descansar».
Además de dividir el tiempo en bloques y planificar el
tamaño del equipo, también deberás tener una noción de las
diversas responsabilidades de liderazgoy de los lineamientos
generales para lograr una vigilia de oración eficaz. Acto
seguido aporto algunas sugerencias.
Liderazgo
Es fundamental un buen liderazgo. El liderazgo de una
vigilia de oración generalmente está compuesto por un
246
Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración 247
coordinador de equipo, un administrador, una persona de
enlace y capitanes de oración. Observemos a cada uno indi-
vidualmente.
Coordinador de equipo
Es la persona encargada de programar la vigilia. Es su
responsabilidad:
• Seleccionar a los equipos de oración.
• Asignar a cada turno un capitán de oración.
• Escoger material de estudio.
• Establecer el marco general para los turnos.
• Estar disponible para aconsejar si surgieran proble-
mas.
• Informar a los turnos de las necesidades de emergen-
cía.
• Cubrir los turnos o designar a otros para cubrir aque-
llos cuando el capitán deba ausentarse.
• Proveer con regularidad una actualización de la infor-
mación relacionada con la oración a pe-
didos anteriores y lista de nuevas peticiol1.es) antes
de que se realice la vigilia.
Administrador de equipo
Es la persona que ayuda al coordinador con los aspectos
prácticos de la organización de la vigilia. Las t<ireas bajo su
responsabilidad son:
• Enviar cartas de invitación.
• Proveer los materiales de estudio que ha escogido el
coordinador de equipo.
• Distribuir formularios de inscripción para los turnos
de oración (dos turnos de tres horas por día).
• Hacer los arreglos de viaje para el grupo.
• Hacer los arreglos necesarios para que el cuarto de
oración cuente con provisiones tales corno agua y
jugo. (La deshidratación es una verdadera amenaza
durante las largas horas de oración. Al hablar nuestro
cuerpo pierde líquido. También sucede lo mismo
cuando oramos durante largas horas sin cesar.)
Si la vigilia de oración forma parte de una conferencia:
• Hacer arreglos para que haya una persona de enlace
entre los líderes de la conferencia y el equipo de
oración.
• Confeccionar un informe de oración y alabanza para
las operaciones de la conferencia y para el liderazgo.
Persona de enlace
Es la persona que sirve de enlace entre la conferencia y el
cuarto de oración. Puede ser o no la misma que cumple la
función de administrador de equipo. Su trabajo consta de:
• Trasmitir informes de los intercesores a los líderes de
la conferencia.
• Trasmitir informes que envían los líderes de la confe-
rencia a los intercesores, que contengan pedidos de
oración y respuestas a la oración.
Capitán de oración
Un capitán de oración dirige el tiempo de oración durante
un turno dado. Aquí doy algunas sugerencias para la selec-
ción y detallo las tareas que corresponden a los capitanes de
oración:
• La selección de un capitán de oración se asemeja a la
selección de un líder de oración (tal como se descri-
be en las páginas 240-241). El coordinador del equipo
debe usar como referencia las sugerencias dadas allí.
• El coordinador de equipo debe programar una sesión
de entrenamiento para los capitanes de oración, una
vez que hayan sido seleccionados, para hacerles saber
cómo manejar los turnos, el enfoque que deben
tener, etc.
• Los capitanes de oración pueden designar a otros para
que les asistan durante el tiempo que les toque
248
Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración 249
dirigir. Sin embargo, si no pueden conducir el turno
asignado deben hacer un cambio con otro capitán.
• il.os capitanes de oración necesitan tener lo que de-
nomino divina elasticidad y flexibilidad!
Sugerencias prácticas
Aspectos físicos
A continuación presento algunas preocupaciones lógicas
que deben ser consideradas:
• Si la vigilia de oración se lleva a cabo durante una
conferencia, los intercesores y su cuarto de oración
deben estar ubicados en el mismo hotel que el de los
oradores. Esto facilita que los oradores reciban ora-
ción antes de su tiempo de ministerio, si así lo
desean.
• Debería haber un teléfono disponible para aquellos
que deseen comunicar peticiones por teléfono. Es
bueno asignar a alguien, como la persona de enlace,
la tarea de contestar el teléfono para que no sea
interrumpido el tiempo de oración. De ser posible,
sería mejor que el teléfono no estuviese ubicado en
el mismo cuarto que los intercesores porque es mo-
tivo de distracción.
• Sería bueno que se colocara un pizarrón para poder
anotar las peticiones de oración y los anuncios.
• Despliega un mapa mundial.
• Tener disponibles varias copias de Operation World
[Operación mundo] por Patrick]ohnstone.
Enfoques de la vigilia de oración
Es importante que el tiempo de oración tenga un enfoque
y como mencioné anteriormente, los capitanes de oración
deben estar familiarizado con él. Aquí presento unas suge-
rencias:
• Inicia cada turno con un tiempo dedicado a la alaban-
za y a la adoración.
• Tal vez quieras incluir un breve tiempo de enseñanza
de las escrituras. Si lo haces, limita el tiempo dedica-
do a eso a quince minutos como máximo. El propó-
sito de la reunión es la oración y no la enseñanza.
Cualquier enseñanza dada debería tratar sobre el
tema de enfoque de la oración.
• Presenta a cualquier miembro del equipo que sea
nuevo y permite que cuente algo acerca de sí mismo
en dos frases.
• Tal vez des en oración «la vuelta al mundo sobre tus
rodillas» al usar Operation World [Operación mun-
do] como material de estudio.
• En todos los turnos se debe entremezclar la adoración.
Edificación del equipo
El sentido de unidad entre los intercesores es clave para
el éxito de cualquier vigilia de oración. Aquí doy algunas
sugerencias para ayudar a edificar la unidad en tu equipo.
• Es aconsejable disponer un tiempo de orientación
para poder establecer parámetros para todo el grupo.
En la orientación debería ser determinado a quién se
le permite la entrada al cuarto de oración y a quién
no.
• Deben estar disponibles cualquier programación y
horarios de reuniones especiales del equipo. Cuando
se está apoyando en oración a una conferencia, se
debe programar una reunión general de todo el
equipo de oración durante el primer turno para
establecer los objetivos de oración. También debe-
rían asistir todos al turno final para regocijarse por lo
que Dios ha hecho a través de la oración.
• Servir la Cena del Señor (si es posible).
• Programar una cena hacia el final de la vigilia donde
se realice una sesión de afirmación. En las sesiones
250 Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración 251
de afirmación los miembros del equipo se ponen de
pie y describen las cualidades que han apreciado en
otros miembros del equipo durante sus tiempos de
intercesión conjunta.
• De ser posible, es aconsejable organizar comidas co-
munitarias ya que ayudan a edificar el espíritu de
equipo. También es bueno comer junto con los ora-
dores y las personas por las que oran, ya que esto
ayuda para que lleguen a conocerse los unos a los
otros.
Otras ideas acerca de
las vigilias de oración
Durante el primer día la vigilia se centra en las logísticas
físicas de las reuniones. Es bueno enviar a un intercesor para
orar por las inscripciones. Pudimos ver resultados notables
en «Urbana '90» cuando 20.000 estudiantes se inscribieron
sin dificultades. ¡Eso fue un milagro!
Habrá momentos en que deban orar por el estado del
tiempo. Este es un buen tema por el cual orar antes de que
se realicen las reuniones. Hemos peleado dos batallas impor-
tantes con los factores climáticos durante vigilias de oración.
Una de ellas fue contra un tifón que se dirigía hacia nosotros
en Manila. La otra fue contra una tormenta de nieve pronos-
ticada al tiempo de llevarse a cabo Urbana, en el estado de
Illinois. El tifón se debilitó en gran manera y la tormenta de
nieve nunca llegó.
Permíteme que te cuente acerca de la oración en contra
de la nieve. Formaba parte de un turno de vigilia de oración,
que una noche recibió un urgente pedido de orar por el
estado del tiempo. Estaban pronosticados entre 125 y 225
mm de nieve para el día siguiente. Si hubiese caído esa
cantidad de nieve los estudiantes no habrían podido llegar a
las reuniones y muchos vuelos habrían sido cancelados. Esa
noche me tocaba dirigir y tuve la convicción que debíamos
buscar al Señor para orar según sus deseos con respecto a la
situación.
Mientras esperábamos en silencio pidiéndole al Señor su
dirección, una de las intercesoras, Sandy Grady, vio un
cuadro. Dijo que era un mapa meteorológicoy que claramen-
te mostraba una columna de aire caliente que empujaba toda
la nieve justo arriba de Urbana, Illinois, donde se llevaba a
cabo la conferencia. Al final la nieve no cayó al día siguiente,
solamente hubo lluvia. No nos causó demasiada sorpresa ver
en el pronóstico del tiempo del noticiero de esa noche, un
cuadro como el que le había sido revelado a Sandy.
En todas las vigilias de oración relacionadas con conven-
ciones los oradores han sido grandemente bendecidos al
venir al cuarto para recibir oración, en especial aquellos que
debían tratar temas particularmente delicados. Muchos de
los oradores en Lausana recibieron oración profética por
primera vez en sus vidas y fueron impactados por la revela-
ción de detalles íntimos que les habían causado ansiedad,
que sólo Dios podía conocer. Se extendió la noticia de las
bendiciones recibidas en el cuarto de oración y nos mantu-
vieron ocupados al entrar uno tras otro, para recibir la
frescura que viene de la oración intercesora.
Retorno
Esta sección podría denominarse: «Cómo descender del
monte sin tener una caída». Esto se refiere al tiempo poste-
rior a una experiencia de vigilia de oración. Hay algunas cosas
que te serán de ayuda al abandonar la vigilia de oración:
• Comprende que tal vez no seas la misma persona que
eras antes de esta experiencia. Dios te ha moldeado,
te ha dado crecimiento y posiblemente una nueva
orientación a tu ministerio.
• No esperes que todos entiendan lo que has vivido. La
mayoría no podrá hacerlo. Pregúntale al Señor lo que
has de contar. Mateo 7.6 dice: «No echéis vuestras
perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen,
252 Conquistemos las puertas del enemigo
Vigilias y caminatas de oración
253
y se vuelvan y os despedacen». Por supuesto que no
le estoy diciendo cerdo a nadie, pero el principio es
aplicable. Algunas de las cosas que te han sucedido
son santas y sólo podrás hablar de ellas con unos
pocos. Muchas veces no existe una manera de expli-
car lo sucedido. Tal vez tú mismo necesites tiempo
para procesarlo.
• No permitas que tus emociones entren en una espiral
descendente. Probablemente has estado en un am-
biente muy íntimo y amoroso. Tal vez debas regresar
a una situación difícil y no tan amorosa. Ten presente
que tus emociones pueden sufrir una caída. Perma-
nece en la Palabra y lleva cautivo todo pensamiento
a ella.
• Mike sufrió un gran giro emocional luego de su viaje
a la Argentina. Había estado en las cruzadas donde
cientos se convirtieron, muchos milagros ocurrieron
y muchos recibieron liberación. Luego de su primer
día de vuelta al trabajo se arrastraba por la casa con
la cara larga. Cuando le pregunté qué le sucedía me
contestó con un suspiro: «¡Qué día! ¡Nadie se convir-
tió, nadie recibió liberación, ninguno fue sanadol-
Afortunadamente él sabía lo que estaba sucediendo
y pudo recuperarse rápidamente.
• Cuídate de las represalias de Satanás. Pide que inter-
cesores oren por ti durante un período de dos sema-
nas inmediatamente después a tu retorno. Algunas
personas son atacadas con tanta fuerza y velocidad
que casi no saben lo que les golpeó. Usa la medicina
preventiva de la oración. Asegúrate de vivir una vida
de alabanza durante este tiempo y apóyate en las
cosas buenas que ha hecho Dios.
Caminatas de oración
Las caminatas de oración son una forma de intercesión
colectiva que llevan a los intercesores directamente al campo
de batalla, por lo general una casa o un barrio. john Dawson
habla de luchar por tu barrio por medio de las caminatas de
oración en su libro Taking Our Citiesfor God [Conquistemos
nuestras ciudades para Dios]. John se mudó a un barrio
étnico en Los Ángeles que estaba plagado de violencia pan-
dillera y drogas. Él dice:
Hace unos cuantos años, mis colaboradores y yo
realizamos una caminata de oración en derredor de
nuestro barrio. Nos paramos frente a cada casa, re-
prendimos la obra de Satanás en el nombre de Jesús
y oramos porque fuera revelado Jesús en la vida de
cada familia. Aún estamos orando. Todavía queda un
largo camino por recorrer, pero es evidente una
transformación social, económica y espiritual.
Hubo momentos cuando la opresión demoníaca casi
aplasta mi alma. Recibí una amenaza de muerte. Le
hicieron tajos a los neumáticos de mi automóvil. A
menudo me deprimía al ver casas de aspecto aban-
donado, jóvenes desempleados y familias que se
desintegraban, pero había determinado que no hui-
ría.
En la actualidad hay por lo menos nueve familias
cristianas en la cuadra donde vivo, que disfrutan de
una real sensación de la paz del Señor. El barrio ya
no está desintegrándose. Las personas están reno-
vando sus casas y se va arraigando un sentido de
comunidad en torno de las familias cristianas.f
Las caminatas de oración se están implementando a todo
lo largo y ancho de muchas naciones. Graham Kendricks ha
contado con la participación de hasta 150.000 personas en
marchas realizadas en Inglaterra. Algunas iglesias tal como
«Dwelling Place» [La morada] en Hemet, California, partici-
pan de los desfiles navideños con el fin de testificar y repartir
tratados. josué 1.3 dice: <<Yo os he entregado todo lugar que
pisare la planta de vuestro pie». Las caminatas de oración
tienen como fin «tomar posesión de la tierra» para el evan-
254 Conquistemos las puertas del enemigo Vigilias y caminatas de oración 255
gelio o para demarcar los bordes de tu ciudad. Al caminar
estás recuperando tierra de manos del enemigo.
Las caminatas de oración no están limitadas a caminar
físicamente sobre la tierra; puedes también caminar por la
tierra en oración al declarar que ciertas regiones geográficas
son puestas bajo el dominio del señorío de Jesucristo. Esto
fue realizado por un grupo de pastores y líderes del área de
San Nicolás/Rosario en Argentina, los cuales se habían reu-
nido en un centro de entrenamiento de «Evangelismo de
Cosecha» ubicado en Villa Constitución:
El tema era la guerra espiritual. El descubrimiento
de que aproximadamente 109 pueblos, dentro de un
área de 160 kilómetros que rodean el centro de
entrenamiento, no contaban con un testimonio
cristiano impulsó la realización del encuentro.
Estudios preliminares habían determinado que el
pueblo de Arroyo Seco parecía ser el «asiento de
Satanás» en esa región. Años antes, un brujo muy
conocido, de nombre Sr. Meregildo, había operado en
ese pueblo, Úl era tan famoso y sus curas tan especta-
culares, que venía gente de ultramar peregrinando
hasta Arroyo Seco. Antes de morir traspasó su poder
a doce discípulos. Tres veces se había establecido una
iglesia en Arroyo Seco y tres veces había cerrado por
causa de la severa oposición espiritual.
Luego de pasar varios días estudiando la Biblia y
orando, los pastores y líderes se juntaron estando
todos unánimes y pusieron a toda el área bajo auto-
ridad espiritual. Algunos de ellos viajaron a Arroyo
Seco. Ubicándose frente a los cuarteles de los segui-
dores del Sr. Meregildo les entregaron una notifica-
ción de desalojo a las fuerzas del mal. Les anunciaron
que habían sido vencidos y que Jesucristo atraería a
muchos hacia Úl ahora que la iglesia estaba unida y
se comprometía a proclamarlo.
A menos de tres años después de ese evento, 82
de esos pueblos contaban con iglesias evangélicas.
Un informe no verificado indica que hoy en día todos
ellos cuentan con una iglesia o con un testimonio
cristiano.
4
Me dedicaré más extensamente a la guerra espiritual en el
próximo capítulo. Por ahora, prestemos atención a algunas
guías prácticas para realizar una caminata de oración por el
vecindario. Pueden ser usadas o modificadas para ser aplica-
das en intercesión individual o grupal.
Antes de iniciar tu caminata de oración es importante que
te vistas espiritualmente para la batalla de la misma manera
que te vestirías apropiadamente para otras ocasiones. Detén-
te y ora antes de salir por la puerta y vístete con la armadura
de Dios. Pide protección para ti mismo, tu hogar y tu familia,
de acuerdo con el Salmo 91. Al caminar declara que tú tienes
la mente del Señor. Necesitas ejercicio espiritual cada día, de
la misma manera que tu cuerpo necesita ejercicio físico. Estas
caminatas en realidad te darán ambas cosas: causarán que te
desarrolles en el espíritu mientras castigas tu cuerpo físico.
Esto es dado como un punto de partida y no como un
patrón rígido. Confía en la dirección del Espíritu Santo al
caminar y orar. Comienza con una oración semejante a esta:
Padre, te agradezco que mi barrioha sido reclama-
do para Jesucristo. Hoy izo la bandera del Señor, su
estandarte, sobre mi vecindario y lo reclamo para el
reino de Dios. Como josué, todo lugar que pisare la
planta de mi pie es puesto bajo la autoridad del reino
de Dios. Ahora cubro con la sangre del Cordero todo
este vecindario de la misma manera que los hijos de
Israel pusieron la sangre del cordero pascual en los
postes y dinteles de sus casas.
Señor Jesús, por favor, perdona los pecados de mi
vecindario. En tu Palabra dices: «A quienes [noso-
tros I remitiereis los pecados, les son remitidos; y a
quienes [nosotros I se los retuviereis, les son reteni-
dos» (Iuan 20.23). Así que ahora te pido que perdo-
nes los pecados de mi barrio. [En este momento si
sabes de algún pecado como contienda, homicidio,
codicia, amor al dinero, falsas religiones, drogas, etc.,
256 Conquistemos las puertas del enemigo
Vigílias y caminatas de oración
257
pídele perdón a Dios por ellos en forma específica.)
Señor, épodrías sanar a las personas de mi barrio del
rechazo, del dolor, de las heridas que son producidas
por estas cosas? Perdónales, Señor, por no seguirte,
por cualquier egoísmo, por prejuicio racial, etc. [Lue-
go de remitir los pecados, proclama con denuedo el
señorío de Jesucristo sobre tu vecindario.)
Si estás al tanto de áreas específicas de actividad demonía-
ca, no intentes atacarlos tú solo sino pide que otros te
acompañen para orar. Asegúrate que no haya en tu vida
ningún pecado conocido cuando vayas a orar. Pídele a Dios
que te revele cuáles son los pecados específicos que permi-
ten a los demonios establecer fortalezas. Si es una fortaleza
como la brujería tal vez antes quieras ayunar; igualmente si
se trata de la Nueva Era. A veces estos problemas deben ser
primero empapados en oración y requieren que sea declara-
da la palabra de la misma manera que lo hizo Jesús en el
desierto. Si hay algún establecimiento, tal como un lugar que
vende artículos de brujería, por favor no te olvides de orar
para que la ceguera sea quitada de los ojos de los dueños del
negocio y de aquellos que vienen al lugar para hacer com-
pras. Ata al espíritu de brujería para que no pueda obrar en
y a través de ellos y reclámalos para el reino de Dios.
Recuerda que nuestra lucha es contra principados y potes-
tades, y no contra las personas que poseen estos estableci-
mientos.
No midas los resultados según lo que veas u oigas. Cada
oración que expreses es eficaz y es como una semilla planta-
da en la tierra. Sigue regándola en oración y seguramente
producirá fruto. Sigue reclamando la promesa de que ningu-
na arma forjada contra tu vecindario prosperará. Demarca
límites en derredor de las casas y de tu casa con la sangre del
Cordero y declárale a Satanás que el área está fuera de su
territorio.
No olvides preguntarle a Dios sus propósitos o plan de
redención para tu vecindario. Si hay mucha riqueza, procla-
ma con denuedo que la riqueza del pecador está guardada
para el justo (Proverbios 13.22) y ordénale a Satanás que deje
de cegar sus ojos y, por supuesto, que detenga todo estorbo
que les impide nacer de nuevo. Algunos barrios están mu-
riendo y un espíritu de muerte parece invadir todo. Por todo
el vecindario planta pasajes de las Escrituras que traerán vida,
tal como el Salmo 1. Destruye el poder de la muerte y declara
que la vida de resurrección de Jesucristo está entrando en tu
vecindario.
Pídele a Dios que te dé versículos para decir en oración
sobre las casas. Extiéndete para creer que te dará un versículo
para cada casa. Pregúntale al Señor cuáles cuadras son tu área
de responsabilidad en oración. Si hay allí personas ancianas,
es probable que se sientan solos. Ora para que Dios les dé
paz y los bendiga con su presencia y amor, e intenta visitarlos
tú mismo. Si tu tierra está en rebeldía, prohíbe la operación
de la rebeldía en tu barrio. Ata al enemigo de obrar a través
de drogas o pornografía o prostitución y ora para que todo
aquello que está oculto y secreto sea revelado. Si la gente
está aislada, pide a Dios que les dé amor el uno por el otro.
Por sobre todas las cosas, ora por la salvación de las personas
en todas y cada una de las casas.
Tal vez Dios te llame a participar de una vigilia o de una
caminata de oración. Recuerda que te ha puesto, como Adán,
en tu vecindario y en tu nación para dedicarles atención,
amarlos y cuidar de ellos. Estando bajo la Palabra de Dios,
prosperarán y florecerán.
1 Douglas Thorson, «Prayer and Revival» [Oración y avivamien-
to], Seattle, WA: Intercessors for Ameríca, 1989, p. 7.
2 Dick Eastman da esta definición de orar sin cesar para el
individuo: «La expresión sin cesar viene de la palabra griega
adialeiptos, una palabra comúnmente usada en la antigua Gre-
cia para describir a alguien que tenía una tos seca y persistente.
La persona ciertamente no podía planificar su tos durante el día
sino que tosía cada vez que fuese necesario. La necesidad ocasio-
naba la respuesta". Lave On lts Knees [Amor de rodillas] por Dick
Eastman, Tarrytown, NY: Chosen Books, 1989, p. 65.
258
Conquistemos las puertas del enemigo
3 john Dawson, Taking Our Cilies for God [Conquistemos
nuestras ciudades para Dios], Lake Mary, FL.: Creation House
1989, pp. 28, 29. '
4 Edgardo Silvoso, Spiritual Warfare in Argentina and the
«Plan Resistencia» [La guerra espiritual en Argentina y el "Plan
Resistcncla»]. Extraído del «Spiritual Warfare Traer» [Tratado sobre
guerra espiritual] del congreso Lausana 11, San José, CA: Harvest
Evangelism, julio 1989, p. 4.
16
Conquistemos las
puertas del enemigo
El equilibrio del poder en los asuntos mundiales
está en manos de la iglesia[ ... ] Aun ahora, en este
candente momento presente, por medio del poder
de su oración y la medida en que la ponga en prácti-
ca, la iglesia que ora verdaderamente está determi-
nando el curso de los eventos humanos.
1
Paul Billheimer
Elmes de julio de 1990 trajo el derrumbe de muros que
separaban naciones; fue un tiempo de respuestas a la oración
sin precedentes. El evangelio de Cristo se enseñaba en
naciones de una manera tan abierta que sorprendía aun a los
más fuertes guerreros de oración. Montando sobre la cresta
de los eventos mundiales, siete mujeres (incluyéndome a mí)
del «Strategic Prayer Council of Aglow International» [Con-
sejo de oración estratégica deAglowInternacional] entramos
a la Unión Soviética para encontrarnos con mujeres de ese
país, interceder a favor de ellas y tocar las vidas de aquellas
que habían recibido poco o nada a nivel del ministerio
personaL
Uno de los días finales de nuestra estadía en Moscú,
Bobbye Byerly; Mary Lance Sisk y yo, estábamos repartiendo
260 Conquistemos las puertas del enemigo Conquistemos las puertas del enemigo
261
los pocos tratados rusos que nos quedaban antes de regresar
a los Estados Unidos. Por momentos nos costaba trabajo creer
que realmente estuviéramos orandoy repartiendo tratados en la
Unión Soviética. Habíamos estado testificando frente a la Plaza
Roja al otro lado de la calle. Bobbye y Mary Lance cruzaron la
calle para llegar a la Plaza Roja.
Cuando, al cabo de un rato me uní a ellas, me dijeron:
«Cindy; nadie acepta nuestros tratados». Esto me sorprendió
ya que en todos los lugares donde habíamos estado la gente
los había tomado de nuestras manos ansiosamente. Ni uno
solo había sido arrojado al suelo. Pensando que esto era
extraño, decidí intentar dar los que yo tenía. Para mi asombro
ninguno los aceptaba. De hecho, me ignoraban mirando
directamente hacia adelante como si no me hubiesen visto
ni oído. Me detuve abruptamente y una oración surgió
dentro de mí: «Señor ¿qué es lo que pasa?» Inmediatamente
me vino 2 Corintios 4.4: «...en los cuales el dios de este siglo
cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el
cual es la imagen de Dios».
¿Sería que eso era lo que estaba sucediendo en la Plaza
Roja? mra posible que hubiésemos entrado al territorio de
un espíritu que gobernaba propiamente sobre la Plaza Roja,
el cual estaba cegando los ojos de la gente? Teniendo en
mente este pensamiento rápidamente pedí a Mary Lance y a
Bobbye que se pusieran de acuerdo conmigo declarando que
Satanás no cegaría los ojos de los que se encontraban en la
Plaza Roja a la gloriosa luz del evangelio. Nuestro pequeño
grupo de oración tomó el cielo por la fuerza allí mismo al
aire libre, creyendo que Dios se movería y abriría una puerta
para el evangelio. Oramos y ordenamos que la ceguera
cayese de los ojos de aquellos a los que se les daría un
tratado. Luego de nuestra oración nos separamos y a los
pocos minutos se nos habían acabado todos los tratados. ¡El
grupo al cual me aproximé los tomó y me pidió más! Después
de nuestra oración Satanás ya no podía cegar sus ojos.
Habíamos tomado posesión del territorio que él deseaba
controlar.
A! reflexionar sobre esta historia surgen muchas pregun-
tas. ¿Se supone que tomemos una postura ofensiva en contra
del enemigo? ¿No debiéramos esperar que se acerque y nos
encuentre? ¿Nos dice algo el Nuevo Testamento con respecto
a la lucha contra principados y potestades? Después de
todo... ¿qué son los espíritus territoriales? ¿Alguna vez luchó
Jesús en contra de la maldad espiritual de alto nivel? ¿Dispo-
nemos de suficiente material bíblico para fundamentar el
creciente movimiento mundial de guerra espiritual y destruc-
ción de las malignas fortalezas del enemigo? De ser así,
¿quién debe participar y cuáles son los pasos a seguir para
hacerlo de un modo seguro y equilibrado?
Me he debatido sobre estas preguntas y otras más durante
los últimos cinco años en los que me ha llamado el Señor a
ser una líder en la guerra espiritual estratégica sobre las
naciones. En primer lugar, al discutir la guerra espiritual
necesitamos recordar que estamos en las etapas pioneras del
aprendizaje de cómo tomar nuestras ciudades, estados y
naciones para Dios. Aunque he enseñado acerca de este tema
y dirigido grupos de oración por las naciones durante unos
cuantos años, no es mi intención presumir que sé todo lo
que hay que saber acerca de la guerra espiritual.
Sin embargo, una cosa que sí sé es que la guerra espiritual
es un tema volátil. No es un tema que el enemigo desee que
sea tratado, pero la gente tiene ansias de estudiarlo. Al
ponerse a orar la gente sobre sus ciudades, villas, pueblos,
provincias y naciones, muchos están realizando una gran
obra para el Señor mientras que otros se están metiendo en
una enorme cantidad de dificultades. Ruego que este capítu-
lo ayude a aquellos que sienten un profundo llamado de Dios
a orar por sus ciudades y naciones. El Salmo 2.8 es un grito
de llamamiento para aquellos que están oyendo este llama-
262 Conquistemos las puertas del enemigo Conquistemos las puertas del enemigo
263
do: "Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como
posesión tuya los confines de la tierra».
Estamos en una guerra santa por las almas de hombres y
mujeres. Nos encontramos luchando en los lugares celestia-
les contra un enemigo que es cruel en su deseo de robar,
matar y destruir. Él es un maestro estratega quien quiere
pervertir el designio de Dios para las naciones. Ha socavado
el gobierno del Reino de luz y ha establecido sus tronos y
dominios. Una de sus armas más poderosas es la pasividad
por parte de los creyentes. Mientras que hemos estado
ocupados en las iglesias, él ha estado instituyendo con
cuidado su gobierno en las naciones del mundo.
Al despertarse cada vez más creyentes a la realidad de que
debemos llegar a los que no han sido alcanzados en el mundo
actual, este gran ejército de oración está utilizando términos
que son de un tono bastante militante. S.D. Gordon, un
pastor de principios de siglo, habló de este lenguaje militar:
La mayor agencia en manos del hombre es la
oración. Y para definirla uno debe usar el lenguaje
de la guerra. El lenguaje de paz no se equipara a la
situación. Latierra está en un estado de guerra y está
siendo intensamente asediada. Es por esto que uno
debe usar el lenguaje de guerra para poder compren-
der los hechos que son tratados por la oración.
La oración desde el punto de vista de Dios es la
comunicación entre Él mismo y sus aliados en terri-
torio enemigo. La verdadera oración se mueve en
círculo. Da comienzo en el corazón de Dios y en un
movimiento descendente llega hasta el corazón del
hombre, formando de esta manera una intersección
con el círculo de la tierra, la cual es el campo de
batalla de la oración, luego de lo cual regresa nueva-
mente al punto de partida habiendo cumplido con
su propósito en el movimiento descendente.f
El objetivo de este capítulo es el de animar a esas tropas
«militantes» para aprender acerca de la destrucción de forta-
lezas sobre las naciones para lograr el avance del evangelio.
El tema de la guerra espiritual cuenta con muchos aspectos
distintos y se han escrito muchos libros buenos sobre algu-
nos de ellos. He sentido la guía del Señor de poner el
enfoque en el tema de la guerra a alto nivel, la cual ocurre
en el campo de batalla en los lugares celestiales y contribuye
a llevar cautiva una ciudad o a una nación para Cristo.
Esta batalla espiritual se describe en 2 Corintios 10.3-4:
"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la
carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales,
sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas».
Cuando tomamos posesión de la tierra sobre nuestras
ciudades, logramos el control de sus campos de acción a
nivel político, físico y espiritual. Esto es así porque el gobier-
no de estas áreas en realidad está basado en los lugares
celestiales y no en los terrenales. Al penetrar la oscuridad
sobre nuestras ciudades, cada vez más luz y gloria de Dios se
derramará en ellas. Efesios 3.10 dice: "...para que la multiforme
sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la
iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales».
INosotros, la iglesia, debemos dar a conocer la multiforme
sabiduría de Dios a los principados y potestades que gobier-
nan sobre nuestras ciudades!
¿Qué cosas son estos principados y potestades? La Biblia
sólo nos muestra una vista en forma rápida, de lo que son y
su modo de operar. Se ha dicho que esto es para evitar que
desarrollemos una fascinación por los espíritus malignos de
alto nivel. Debo admitir que yo también pienso que existe
un verdadero peligro de quedar fascinados al punto de ser
dominados por ellos en nuestros pensamientos. Más adelan-
te en este capítulo te daré pautas de protección, pero perrní-
teme que agregue que no debemos interesarnos demasiado
ni debemos atemorizarnos. Nada debe impedir que arreba-
temos el reino de Dios con violencia para nuestro Rey
celestial (véase Mateo 11.12).
/
264 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
265
Existen y siempre existirán diferencias en la enseñanza de
este tema del conflicto espiritual a alto nivel. Este es el
momento para contemplar el fruto de lo que se logra en lugar
de volvernos críticos porque el modo en que otro aborda el
tema no es exactamente igual al nuestro. Marcos 9.38 dice:
«Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera
demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque
no nos seguía». Al enemigo le encanta polarizar a los cristia-
nos en torno a las disenciones por causa de la metodología.
La jerarquía invisible
La Biblia habla acerca de dos reinos en conflicto el uno con
el otro. Uno es el reino de Dios y el otro es el reino maligno de
Satanás, el de las tinieblas. En el reino de Dios sus ángeles son
mensajeros enviados a aquellos que serán herederos de la
salvación (Hebreos 1.14) para establecer los propósitos de
Dios como gobernador del universo. Los emisarios de Sata-
nás, ángeles caídos, son enviados para establecer su reino de
tinieblas. ¿Cómo piensan lograr esto estos seres malignos y
cuál es su derecho legal para llevarlo a cabo?
Los representantes de Satanás se ubican bajo sus órdenes
sobre regiones geográficas. Ellos gobiernan de manera ilegal
y tienen un efecto directo sobre las personas que viven en
sus áreas asignadas. La mayoría de las personas, al no tener
conciencia de las maquinaciones de Satanás, caen presa en
alguna medida a la influencia de estos espíritus territoriales.
Los espíritus malignos usan varias maneras para ejercer
dominio sobre la población de sus regiones, tales como la
corrupción moral y las adicciones. Los espíritus territoriales
se dedican a «lavar el cerebro» de los ciudadanos, para que
no tengan la mente de Cristo y de esta manera neutralizar el
poder del reino de Dios.
Una de las estrategias más importantes del reino de Sata-
nás es la de asignar a espíritus gobernadores la tarea de
ejercer influencia sobre los líderes de gobierno. Una vez que
han sido conquistados los líderes, los espíritus malignos
obran para lograr que se promulguen leyes que prohíban
cualquier avance futuro del reino de Dios.
¿Cuál es la evidencia bíblica de la influencia ejercida por
estos espíritus territoriales de alto nivel? Para poder com-
prender, los patrones de estos seres, es de ayuda entender
una cosa que se llama la ley de doble referencia. De acuerdo
conDake's AnnotatedReference Bible [La Biblia anotada con
referencias de Dake]: «Esta ley ocurre cuando se hace refe-
rencia a una criatura visible, pero ciertas declaraciones tam-
bién hacen referencia a una persona invisible que está usan-
do como herramienta a la criatura vísible-v'
Dos pasajes en la Biblia se refieren a un gobernador
humano a la vez que se refieren a Satanás. Estos se encuen-
tran en Ezequiel 28.11-19 e Isaías 14.3-27. Comienzan refi-
riéndose a los gobernadores físicos, siendo el primero el
príncipe de Tiro y el segundo el rey de Babilonia. Al prome-
diar el capítulo, ambos comienzan a referirse a un ser de
atributos mucho mayores a los de un gobernador humano.
Por ejemplo, Ezequiel 28.14-15:
Tú, querubín grande, protector, yo te puse en
el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio
de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto
eras en todos tus caminos desde el día que
fuiste creado.
Otros gobernadores en la Biblia fueron afectados por los
espíritus territoriales malignos que estaban sobre sus reinos.
Nabucodonosor fue afectado por el príncipe de Persia al
punto de erigir una imagen dorada de sí mismo y ordenar
que todos se postraran ante él y lo adoraran como dios. El
príncipe de Persia también usó a Nabucodonosor como peón
para obligar a la adoración demoníaca. Dios destruyó el
poder de los espíritus territoriales cuando desplegó su gloria
en el horno de fuego al presentarse el cuarto hombre en el
fuego. La luz de su gloria disipó las tinieblas de Satanás.
Este mismo príncipe de Persia intentó matar a Daniel. Esta
vez engañó a Daría por medio de la misma artimaña usada
266 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
267
con Nabucodonosor y produjo un malestar entre los gober-
nadores del reino, los magistrados, los sátrapas y los prínci-
pes. La situación de Daniel se veía bastante mala. Parecía que
el príncipe de Persia había hecho bien sus deberes. Pero Dios
rescató a Daniel del foso de los leones y una vez más fue
destruido el poder del príncipe de Persia durante una tem-
porada.
él.os espíritus territoriales afectan hoy en día a las nacio-
nes? ICort toda seguridad! [Corrsirlcra el deseo ciego de
Saddam Hussein de conquistar toda la tierra que una vez fue
gobernada por Nabucodonosor! El príncipe de Persia intenta
recuperar su territorio.
En la Biblia existen muchos otros lugares que nos relatan
cómo los malvados espíritus territoriales intentaron destruir
a los hijos de Dios. ne acuerdas de Ester? Observa en el
Nuevo Testamento las ocasiones en que fueron abiertos al
evangelio nuevos territorios. En Hechos 19 los espíritus
territoriales de Diana alborotaron a los plateros. Hechos
19.27 dice: «Yno solamente hay peligro de que este nuestro
negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo
de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a
ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia,
y el mundo entero».
Efesios 6.12 enseña acerca de la jerarquía de estos espíri-
tus gobernantes: «Porque no tenemos lucha contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes».
En su libro Tbe Believer's Cuide to Spiritual Warfare
[Manual de guerra espiritual del creyente], Tom White se
refiere a este pasaje diciendo que es un retrato de los
cuarteles generales del infierno. Él aporta lo siguiente con
respecto a la jerarquía:
Pablo echó luz sobre el tema al describir la orga-
nización de las potestades en una jerarquía de
principados (archai), potestades (exousia), gober-
nadores (dunamis) y huestes espirituales de maldad
(kosmokratoras). Es razonable suponer que la es-
tructura de autoridad que aquí se presenta tiene un
orden descendente. Daniel 10.13 y 20 revela que los
archai son príncipes satánicos de alto rango que
están sobre naciones y regiones de la tierra. Lapala-
bra exousia tiene una connotación tanto de gobierno
sobrenatural como de gobierno natural. Según en-
tendía el apóstol, había fuerzas sobrenaturales que
«estaban detrás» de las estructuras humanas. Pablo,
sin duda, está expresando la idea apocalíptica que
tenían los judíos de la existencia de seres cósmicos
que tenían autoridad delegada por Dios para arbitrar
en los asuntos humanos. Se supone que los dunamis
operan dentro de países y culturas para afectar cier-
tos aspectos de la vida. Los kosmokratoras son las
numerosas variedades de espíritus malignos que co-
múnmente atormentan a la gente; por ejemplo: es-
píritus de engaño, adivinación, lujuria, rebelión,
temor y enfermedad. Generalmente, estos son los
poderes malignos que se confrontan y que se echan
fuera en la mayoría de las sesiones de liberación. Aun
entre ellos existe un rango; los espíritus más débiles
subordinados a los más fuertes.
4
Uno de los nombres que es de uso corriente para esta
jerarquía de espíritus malignos es «espíritus territoriales». A
pesar de que no es un nombre bíblico, es descriptivo de la lista
de espíritus gobernantes que encontramos en Efesios 6.12.
tExactamente qué cosa significa el término espíritu terri-
torial? Un espíritu territorial es uno que gobierna sobre
cierta región geográfica. Por ejemplo, aparentemente existe
un «príncipe de Persia». Daniel 10.13 dice: «Mas el príncipe
del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero
he aquí Miguel, uno de los príncipes, vino para ayudarme, y
quedé allí con los reyes de Persia».
Los espíritus de maldad no son los únicos que dominan
sobre los territorios. Al parecer, Dios manda a sus ángeles
también para que estén sobre las naciones. La Versión Sep-
268 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
269
tuaginta del Antiguo Testamento traduce Deuteronomio 32.8
de la siguiente manera: «Cuando el Altísimo hizo heredar a
las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres,
estableció los límites de los pueblos según el número de los
ángeles de Dios».
EE Broce, quien sugiere que la Versión Septuaginta repre-
senta al texto original, dice:
Este texto implica que la administración de las
distintas naciones ha sido repartida entre un corres-
pondiente número de poderes angélicos ... En varios
lugares por lo menos a algunos de los gobernadores
angélicos se les describe como principados y poderes
hostiles; los gobernadores de las tinieblas de este
siglo según Efesios 6.12.
5
(Una buena fuente para realizar un estudio más amplio
sobre el tema de los espíritus territoriales es el ensayo de C.
Peter Wagner que se encuentra en el libro que él y E Douglas
Pennoyer editaron cuyo título es Wrestling with dark angels
[Luchando con los ángeles de las tinieblas].)
Tal vez algunos de ustedes estén diciendo: «Bueno, creo
que la jerarquía de Satanás existe, pero no es bíblico adoptar
una posición ofensiva al tratar con ellos». Es posible que te
refieras a la armadura de Dios en Efesios 6 y señales que es
mayormente de naturaleza defensiva. ¿Existe en el Nuevo
Testamento algún patrón de lucha contra principados y
potestades?
La respuesta es sí. Uno de los mejores ejemplos proviene
del pasaje acerca de la tentación de Cristo en Mateo 4. El
primer acto del ministerio que realizó Jesús luego de ser
bautizado fue una confrontación de poderes con el mismo
Satanás en el desierto. Jesús no era un debilucho y, según mi
opinión, no tenía el más mínimo temor de enfrentarse a su
contrincante. Él no se escondió en una cueva con la esperan-
za de que el diablo nunca lo molestara. Dicho de otro modo,
no obró solamente de un modo defensivo.
Al ser guiado Jesús al desierto por el Espíritu Santo, luchó
contra el espíritu que declaraba tener dominio sobre la tierra.
En breve, trataremos las distintas estrategias que Él aplicó en
la guerra espiritual. En primer lugar, miremos el plan de
batalla de Satanás.
Satanás por lo general se excede en sus jugadas y nos
revela de esta manera sus estrategias. En el desierto mostró
sus tres áreas mayores de guerra. Jesús derribó estos intentos
por medio del poder de la Palabra.
1. Lo físico.
«Si tú eres Hijo de Dios, di que estas piedras
se conviertan en pan». Pero Él respondió y
dijo: «Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios».
2. Lo espiritual.
«Si eres Hijo de Dios échate abajo; porque
escrito está: A sus ángeles mandará acerca de
ti y en sus manos te sostendrán, para que no
, ,
tropieces con tu pie en piedra». Jesús le dijo:
«Escrito está también: No tentarás al Señor tu
Dios».
3. Lo político.
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy
alto, y le mostró todos los reinos del mundo y
la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si
postrado me adorares. -Entonceslesús le dijo:
«Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu
Dios adorarás, y a él sólo servirás».
Es interesante notar que una vez que Jesús arruinó en el
desierto el plan de Satanás, su ministerio creció rápidamen-
te. Los discípulos le siguieron, las personas recibieron salva-
270 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
271
ción, liberación y sanidad. Por una temporada el poder del
enemigo estaba atado. Creo que Jesús usó las técnicas de
guerra espiritual en el desierto, para proveernos de un
patrón para la destrucción de fortalezas.
Hay cinco claves para la estrategia de batalla que usóJesús
en el desierto. La primera, a menudo es pasada por alto al
observar a Cristo en su preparación para la batalla. Él se
humilló delante de Dios sometiéndose al bautismo. Santiago
4.6-7 dice: «Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste
a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues,
a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros».
¡Qué distinto fue el nacimiento del ministerio de Cristo al
de muchos hoy en día! Él se humilló a sí mismo, lo opuesto
de anunciar orgullosamente su condición de Mesías.
john Dawson habla de la humildad como plan de batalla
para tomar posesión de una ciudad en su libro Takíng Our
Citiesfor God [Tomemos posesión de nuestras ciudades para
Dios]. Se encontraba en Córdoba, Argentina, juntamente con
un equipo de «Juventud con una Misión» con el fin de
testificar durante las finales del campeonato mundial de
fútbol. El equipo no estaba logrando ninguna victoria hasta
que discernieron un espíritu de orgullo sobre la ciudad. El
Señor les guió a arrodillarse y a orar en el centro de esa
orgullosa y hermosa ciudad. Él lo relata así: «Recuerdo
vívidamente cómo Cristo me fortaleció cuando dejé a un lado
mi dignidad y me arrodillé en la calle. Fue quebrada la
intimidación del enemigo junto con nuestro orgullo».
6
El Señor dio a su equipo una gran cosecha ese día. El
espíritu de orgullo fue separado de la gente por medio del
arma de la humildad.
La segunda clave a la estrategia de Cristo fue el ayuno.
Mateo 4.2 dice: «y después de haber ayunado cuarenta días
y cuarenta noches[ oo. ]» El ayuno es un elemento vital para
poder destruir las fortalezas sobre las ciudades. En su libro,
Reoioals of Relígion [Avivamientos de la religión], Charles
Finney citó a jonathan Edwards en relación con este tema:
Si no esperamos que el diablo salga de una perso-
na en particular, es decir, alguien que sufre de una
posesión corporal, sin dedicarnos a la oración ex-
traordinaria u oración y ayuno, écuánto menos po-
dremos esperar para lograr echarlo de la tierra y del
mundo sin hacer lo mismo?
7
La tercera clave es una de las más críticas. La precisión
inamovible de la Palabra de Dios estaba escrita sobre las
tablas del corazón de Cristo. Muchos son engañados por
verdades a medias cuando entran a la guerra espiritual. Para
poder luchar con efectividad debemos estar íntimamente
familiarizados con la Palabra de Dios y tener la capacidad de
empuñarla como una espada filosa en contra del enemigo
de nuestras almas.
La cuarta clave es la perseverancia. La batalla no fue ganada
en un día. Jesús había pasado cuarenta días en oración Y
ayuno. A veces nos desanimamos, si debemos perseverar
durante uno o dos días. Algunos de ustedes han luchado
durante tanto tiempo por sus ciudades que tienen ganas de
abandonar la lucha. ¡No te des por vencido! Un día el enemi-
go aflojará sus garras sobre tu ciudady vendrá el avivamiento.
No se cansen de hacer el bien.
La clave final es una que a veces provoca críticas hacia los
que la aplican. Se trata de dirigirnos directamente a los
espíritus territoriales y ordenarles que abandonen las regio-
nes. A veces pasamos por alto las pocas, pero poderosas
palabras que Cristo usó en el desierto. Al finalizar la batalla
dijo con gran autoridad: «¡Vete, Satanásl» (Mateo 4.10). La
Biblia dice que él dejó a]esús y que vinieron ángeles y le servían.
Un pensamiento interesante: Jesús luchó sin que nadie
intercediera por él. No había un solo creyente que hubiese
nacido de nuevo sobre la tierra y sin embargo Él alcanzó la
victoria por medio de las claves dadas en Mateo 3 y 4:
humildad, su conocimiento de la Palabra, ayuno, perseveran-
cia y orden de autoridad.
272 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
273
El inicio de la guerra
Al viajar y enseñar acerca de la guerra espiritual he encon-
trado que hay muchas teorías, pero pocas experiencias prác-
ticas. Muchos de los que enseñan sobre el tema en realidad
nunca han participado de la guerra y tienen muchas pregun-
tas. Una de las más comunes es: «¿Cómo puedo discernir las
fortalezas del enemigo?»
Antes de procurar contestar esta pregunta debo referirme
a los peligros que tal guerra representa y sugerir algunas
señales de protección. Al escribir este capítulo tenía la sen-
sación de que debía ponerle un rótulo en el frente que dijera:
¡Peligro, manéjese con oración! La guerra espiritual no es
para los inmaduros.
Personalmente no habría escogido convertirme en una
especialista de guerra espiritual. La función a la que me
siento llamada es a la de intercesora-profeta, la cual trae
aparejada consigo una autoridad para destruir fortalezas
sobre las naciones. Esto no significa que no pueda ser
preparado cualquier creyente para hacer guerra espiritual,
sino que debe hacerse con cuidado.
Protección número uno
Hay dos puntos de protección que deben ser considerados
cuando se participa en temporadas de guerra espiritual sobre
tu ciudad. En primer lugar, esta batalla de alto nivel debe ser
realizada sólo sobre una base colectiva por aquellos que
saben lo que hacen. Uno nunca debiera entrar a la batalla
livianamente. Nunca subestimes al enemigo. Debes tener un
respeto saludable por sus aptitudes y no, como dije anterior-
mente, estar fascinado por sus habilidades y poder.
En el libro Wrestling with Dark Angels [Luchando con los
ángeles de las tinieblas] Peter Wagner cuenta de dos ministros
presbiterianos en Ghana quienes subestimaron al enemigo.
Uno de ellos, obrando en contra de las adverten-
cias de la gente de la zona, ordenó que se derribara
un árbol que había sido declarado sagrado por sacer-
dotes satánicos. El día que fue cortada la última rama
del árbol, el pastor se desplomó y murió. El segundo
ministro ordenó que fuera demolido el altar de un
fetiche. Cuando lo hicieron él sufrió un accidente
ccrchro vascular.
Wagner continúa diciendo:
Tal como la comunidad del seminario Fullcr oyó
decir a Timothy Warncr recientemente: «iBicnveni-
dos a la guerra!» El propósito del evangelismo de
podcr es el de glorificar a Dios a través de la demos-
tración del poder divino. Pero si se subestima el
poder del enemigo, puede ocurrir lo contrario...s
Hay algunos, como Ornar Cabrera de Argentina, a los
cuales Dios ha llamado para que se recluyan en una habita-
ción de hotel, para ayunar, orar y guerrear en contra de los
espíritus territoriales que están sobre las áreas donde se
llevarán a cabo campañas evangelísticas. Esto no es la norma.
Cabrera tiene una unción especial de Dios para hacerlo tal y
como Dios llamó a Gedeón para que derribara los altares de
Baal estando bajo una unción especial.
Protección número dos
En segundo lugar, permanece bajo autoridad espiritual y
aplica la sabiduría divina. Los hugonotes de Francia recibie-
ron una poderosa plenitud del Espíritu Santo en sus vidas,
pero neciamente entraron a las iglesias católicas y derribaron
las estatuas de los santos. Esto enfureció de tal manera al rey
católico que ordenó una masacre.
Existen muchos grupos de oración a quienes realmente
Dios está guiando a derribar fortalezas sobre sus áreas y no
quiero infundirles temor de tal manera que no lo hagan.
Mientras seas cuidadoso, estarás bien.
Algunos ministros giran en torno al llamado de la guerra
espiritual y envían los equipos de S.WA.T. (Spiritual Warfare
and Tactics [Guerra espiritual y tácticas]) que se menciona-
ron anteriormente. También entra en este grupo la hermana
Gwen Shaw de las «End-Time Handmaidens» [Siervas del
274
Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo 275
tiempo final]. La hermana Shaw recientemente envió un
equipo para orar en contra de un terremoto a lo largo de la
falla Nueva Madrid (Arkansas) cuya ocurrencia había sido
pronosticada.
La falla Nueva Madrid tiene una extensión de 192 kilóme-
tros, y cruza cinco líneas estatales cortando tres veces el río
Mississippi y dos el río Ohio.
El Dr. Iben Browning predijo que un terremoto golpearía
allí el día 3 de diciembre de 1990. Él había pronosticado el
terremoto de la ciudad de México en 1985 y el de San
Francisco a un día de que ocurriera en 1989, como así
también la erupción del volcán colombiano y la erupción del
monte Santa Elena, ambas con una semana de antelación a
los hechos.
9
Muchos tomaron su predicción con seriedad, entre ellos
las «Siervas del tiempo final». Un equipo de cinco interceso-
ras fue a las cinco áreas para orar sobre la tierra y la falla, en
contra del terremoto. La guerra fue bastante intensa, de
acuerdo con la hermana Shaw.
El día 3 de diciembre llegó y pasó sin que ocurriera ningún
terremoto. Los noticieros estaban maravillados y dijeron que
Browning había errado en su predicción. Es probable que
nunca lleguemos a saber cuántos desastres han sido evitados
por medio de la guerra espiritual ferviente.
¿Cómo puede uno discernir las fortalezas que están erigi-
das sobre una región geográfica? ¿Cómo sabían las interceso-
ras de la hermana Gwen lo que debían orar para evitar el
terremoto? Este es un tema sobre el cual enseño ocho horas
diarias durante varios días antes de que los equipos entren
en las ciudades. A continuación daré un mero bosquejo de
las maneras de discernir fortalezas.
Punto número uno de discernimiento
Laprimera cosa que se debe recordar al intentar encontrar
las fortalezas espirituales de una ciudad es que hay que ser
guiado por el Espíritu Santo. Dios tiene un plan para cada
ciudad. No puedes duplicar simplemente lo que se llevó a
cabo en otro lugar. La estrategia que Dios tiene para tu ciudad
sólo puede obtenerse a través del ayuno y la oración. Tam-
bién debes determinar cuáles son las entradas legales que
han dado pie a Satanás para establecer las fortalezas. Estas
podrían llamarse las puertas de la ciudad.
Como mencioné anteriormente, las puertas eran lugares
estratégicos para el bienestar de las ciudades en los tiempos
bíblicos. Eran símbolos de autoridad. En ese lugar se reunían
los ancianos para conversar sobre el bienestar de la ciudad y
los asuntos de gobierno. Satanás trabaja con ahínco para
conseguir la entrada a las ciudades. Las puertas que se abren
para permitirle la entrada lo hacen por causa del pecado de
las personas en las ciudades. Una vez que haya logrado entrar
legalmente a la ciudad por medio de pecado o una «puerta
del infierno», entra y sale a su antojo.
La ciudad no necesita estar perdida para siempre. Mateo
16.18 nos da una hermosa promesa referente a esto: «Sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no
prevalecerán contra ella». Cuando fundamos nuestras ciuda-
des sobre las leyes de Dios o las reclamamos de acuerdo con
esas leyes, entonces las puertas del infierno no pueden
prevalecer.
Hay otras promesas hermosas en las Escrituras que se
refieren a las puertas. Una de estas es Isaías 28.6: «... y por
fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta». Dios
será nuestra fuerza al batallar contra el enemigo en las
puertas de nuestra ciudad. Otra se encuentra en Génesis
22.17: «Tu descendencia poseerá las puertas de sus enemi-
gos». Según seamos fieles al Señor, levantará a nuestros
descendientes, o «nuestra semilla» como dicen algunas
traducciones, para que posean las puertas del enemigo.
Punto de discernimiento número dos
Para poder cerrar las puertas de la ciudad e impedir a
Satanás la entrada debernos descubrir los pecados de la
ciudad. Luego debemos arrepentirnos de estos pecados para
detener el gobierno de su reino. Debe haber un arrepenti-
276
Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo 277
miento colectivo por el pecado, porque el pecado es colec-
tivo. La comprensión de este concepto no siempre resulta
sencillo para los americanos. Tal vez te preguntes: «Pero no
es mí pecado. ¿No son responsables ante Dios por sus
pecados esas personas que los cometíerono Por supuesto
que lo son. Pero Dios juzga a ciudades completas. Mira el
juicio de Dios que cayó sobre Babilonia y sobre otras ciuda-
des malvadas. Las ciudades no tienen almas eternas de
manera que deben recibir su juicio en el momento presente.
Nosotros, como intercesores, nos ponemos en la brecha
en favor de nuestras ciudades y clamamos: «En el juicio
acuérdate de la misericordia. Merecemos juicio, pero por
favor, perdónanos-. Cada persona de la ciudad deberá pre-
sentarse ante Dios y responder por su pecado individual,
pero aun así podemos arrepentirnos por una ciudad o una
nación y pedirle a Dios que la perdone toda.
Recuerda que Daniel se puso en la brecha por los pecados
de su nación aunque él era justo: «Hemos pecado, hemos
cometido iniquidad, hemos hecho impíamente y hemos sido
rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de
tus ordenanzas» (Daniel 9.5). Nehemías también se arrepin-
tió de los pecados de su pueblo: «En extremo nos hemos
corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamien-
tos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo»
(Nehemías 1.7).
En realidad, la humanidad tiene dominio territorial. A
Adán se le dijo que cuidara del jardín del Edén aunque existía
todo un mundo. A los discípulos se les dieron directivas
específicas con respecto a la estrategia para la posesión del
Reino. Tú y yo somos, en cierto sentido, «espíritus territoria-
les» porque Dios es quien elige cuándo hemos de nacer y, si
le seguimos, dónde hemos de vivir. Él nos ha destinado a
ciertos lugares geográficos para que poseamos las puertas
del enemigo en la tierra.
¿De qué manera descubres los pecados contra Dios de tu
ciudad? Comienza por observar las tres áreas donde Satanás
establece su reinado: físico, espiritual y político. Es posible
que descubras iniquidad en cada área. En la biblioteca haz
un trabajo de investigación usando para ello libros escritos
sobre la ciudad o la nación. Habla con historiadores locales
y con aquellos que han vivido en la comunidad durante
muchos años. Estoy convencida de que Dios ha apartado
personas para dedicarse a la tarea de la investigación de la
historia de la ciudad, sea que estén enterados de esta realidad
o no. A continuación detallo una lista de preguntas que
usamos cuando investigamos a las ciudades para los «Gene-
rales de intercesión»:
1. ¿Qué motivó la fundación de la ciudad? tExiste algún
indicio de corrupción en el gobierno?
2. ¿Quiénes fueron los primeros habitantes del área y
qué sucedió con ellos?
3. ¿Qué dice la ciudad acerca de sí misma? ¿Tiene algún
«slogan» o lema en particular?
4. ¿Sobre cuáles principios fue fundada la ciudad? ¿Los
que organizaron el gobierno eran hombres piadosos
o corruptos?
5. ¿Quién fue el responsable de que el cristianismo
llegara al área? tExiste alguna evidencia de engaño
religioso?
6. ¿Alguna vez ha sufrido la ciudad o su gente algún tipo
de desastre físico? ¿Hay evidencia de traumas que
pudiesen afectar a la comunidad entera?
7. tExiste alguna evidencia de codicia en el sistema
económico?
También puedes encontrar evidencia de la influencia de-
moníaca al estudiar la música, la cultura, la arquitectura y el
arte. Muchas veces las cosas visibles nos dan pistas de lo que
sucede en el área invisible:
Porque las cosas invisibles de él, su eterno
poder y deidad, se hacen claramente visibles
278 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo
279
desde la creación del mundo, siendo entendi-
das por medio de las cosas hechas, de modo
que no tienen excusa. Pues habiendo conocido
a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le
dieron gracias, sino que se envanecieron en
sus razonamientos, y su necio corazón fue en-
tenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron
necios, .Y cambiaron la gloria del Dios incorrup-
tible en semejanza de imagen de hombre corrup-
tible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
Romanos 1.20-23
Hemos descubierto espíritus gobernadores sobre varias
ciudades por medio del arte popular del lugar. En Resistencia
encontramos tres paneles pintados con los símbolos del
espíritu de la muerte. En ocasiones las pinturas son sensuales
y tal vez indiquen la presencia de un espíritu de lujuria o
sensualidad. No es motivo de sorpresa que en esas ciudades
haya, por lo general, un alto porcentaje de delitos sexuales.
En los Estados Unidos no es difícil discernir cuáles son los
espíritus gobernantes, sobre algunas de nuestras grandes
ciudades, a través de la arquitectura. Cuando das una vuelta
por el microcentro puedes observar que los edificios más
elevados invariablemente son los bancos. En alguna época
la estructura concejal de mayor altura de los pueblos y aldeas
hubiesen sido las iglesias. De hecho, se les ponían campana-
rios para que fuesen los puntos más elevados de la ciudad.
Hace unos cinco años estaba enseñando en San Antonio,
Texas, sobre el tema de la guerra espiritual. Justo a la mitad
del mensaje me di cuenta, repentinamente, de lo que moti-
vaba tal espíritu de crimen y violencia sobre la ciudad. A
menos de una milla de distancia del hotel donde se realizaba
la conferencia estaba ubicado el Álamo, la cuna de la libertad
de Texas. Mucha sangre fue derramada entre los mexicanos
y tejanos en el Álamo. Esto dio una entrada legal al espíritu
criminal y al de la violencia.
Derribar fortalezas
Una vez que se descubran los espíritus que están sobre
una ciudad, ¿cómo se derriba la fortaleza del enemigo?
Nuevamente permíteme subrayar el hecho de que este capí-
tulo sólo es un bosquejo de un proceso complejo.
El nivel personal
El primer sitio de lucha es a nivel personal. Es importante
tapar todos los agujeros existentes en nuestra armadura que
pudieran permitir que el enemigo se arrimara y nos golpeara.
Podríamos ponernos de pie y citar todo el día el versículo
que dice: «La maldición nunca vendrá sin causa» (Proverbios
26.2), pero no siempre nos damos cuenta que las fortalezas,
en nuestra propia vida, hacen que nos volvamos susceptibles
al enemigo.
En una reunión de la «Red de guerra espiritual», Ed Silvoso
hizo una declaración que cambió mi vida. Dijo: «He observa-
do que en cada parte de las Escrituras donde se habla de la
guerra espiritual, siempre va acompañada de enseñanzas
sobre las relaciones».
Después de esa reunión me dediqué a estudiar los pasajes
que todos conocemos sobre la guerra. iLo que encontré me
hizo abrir los ojos! Por ejemplo, hemos querido apropiarnos
de Efesios 6.10: «Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos
en el Señor[ ... ]», sin hacer las cosas que preceden apor lo
demás. La mayor parte de Efesios trata el tema de las
relaciones (en el hogar, en el matrimonio y en la iglesia).
Si el enemigo tiene un punto de apoyo en cualquiera de estas
áreas, es necesario poner en orden el asunto antes de poder
luchar contra principados y potestades.
Otra fortaleza a nivel personal es la del yo. Cualquier
derecho personal que intentemos retener será utilizado por
el enemigo de nuestras almas en el momento de la lucha.
Algunos de los derechos que debemos ceder para poder
derribar fortalezas son:
• El derecho de sentirnos ofendidos.
280
Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo 281
• El derecho a disponer de nuestro tiempo.
• El derecho de hacer lo que nos da la gana con nuestras
posesiones.
• El derecho a la autocompasión.
• El derecho a la autojustificación.
• El derecho a ser comprendido.
• El derecho a criticar.
El tratar con estos asuntos cerrará la puerta y mantendrá
alejado al diablo.
No será posible obtener la victoria sobre todas estas forta-
lezas de un día para otro, pero el simple hecho de estar en
proceso no implica que no puedas ir a la guerra. El Espíritu
Santo te revelará cualquier asunto en tu vida que no le
agrade.
Algunas de estas cosas parecen un tanto difíciles. Sin
embargo, cuando te inscribes en el ejército de oración de
Dios se parece al período de entrenamiento que atraviesan
los que entran en el servicio militar. Te cortan el cabello al
largo que les parece, te dan inyecciones, te dicen cuándo
debes levantarte y dónde debes ir. Dios sabe cómo lograr que
seamos buenos soldados.
El nivel mental
Otra fortaleza que debe ser demolida para poder tomar
una ciudad para Dios está en la mente de los creyentes. Con
demasiada frecuencia Satanás convence a los cristianos de
que la ciudad no puede ser ganada para Cristo. Satanás ha
trabajado durante años para limitarte en cuanto a 10 que
crees con respecto a tu ciudad. Ha dado a entender que
algunos serán ganados para Cristo, pero que un avivamiento
que se extienda por toda la ciudad es imposible. Insinúa con
frecuencia que algunas personas simplemente son demasia-
do duras para poder ganarlas para Cristo y que ni siquiera
deberíamos molestarnos en creer en la posibilidad de su
salvación. Recuerda la definición de fortalezas que dio Ed-
gardo Silvoso: «Una fortaleza es una mentalidad impregnada
de desesperanza, que causa que el creyente acepte como
inmutable alguna cosa que sabe que es contraria a la volun-
tad de Dios».
La búsqueda de la unidad
Según he aprendido también de Ed Silvoso, las fortalezas
en contra de la unidad deben ser destruidas en las mentes
de los pastores y luego en la de los creyentes para poder
llevar cautiva una ciudad. Los pastores deben primeramente
creer que Dios puede derribar las fortalezas ideológicas que
separan a los cristianos (las denominaciones y los grupos de
creyentes). Deben ver que todos son un cuerpo y que su
ciudad nunca podrá ser ganada si sólo trabaja una parte del
cuerpo. Cada articulación debe aportar su esfuerzo para
ganar una ciudad para Cristo. De la misma manera que
requirió que participaran todas las tribus de Israel, para
conquistar la Tierra Prometida de Canaán, son necesarias
todas las partes del cuerpo de Cristo para heredar nuestra
tierra prometida en una ciudad.
¿Cómo puede ser lograda esta unidad? Muchas veces Dios
ungirá a un líder para que sea un Josué para la ciudad. Este
Josué gozará de un modo especial del favor de Dios para
unificar a los pastores y líderes. Otros líderes señalados por
Dios se juntarán en una relación de pacto de oración por la
unidad.
La humildad tiene un efecto particularmente devastador
sobre el poder de la falta de unidad religiosa. Al bendecirse
unos a otros, los pastores y líderes de una zona, en vez de
levantar más paredes, al darse cuenta de que a menudo son
paranoicos y protectores de «sus» ovejas, la unidad de Dios
vendrá y las fortalezas ideológicas serán destruidas. A veces
estas fortalezas son destruidas cuando una iglesia levanta una
ofrenda para otra iglesia. ¿No te causaría sorpresa si un pastor
de una iglesia vecina se ofreciera a dar una mano en el
mantenimiento del jardín que circunda tu iglesia durante un
día?
282 Conquistemos las puertas del enemigo Conquistemos las puertas del enemigo 283
La crisis y la guerra
Otra forma en que son derribadas las fortalezas ideológicas
es por medio de las crisis. Una crisis despedaza la soberbia y
hace que la gente vuelva a la fe fundamental: el señorío de
Jesucristo y la necesidad de conocerlo como Señor.
Cuando las personas están sufriendo, se encuentran ham-
brientas del poder de Dios. A menudo se han derribado
muros, porque los cristianos en medio de una crisis han
pedido a Dios que obrara milagros.
Oposición
Otra arma poderosa en la guerra espiritual es el moverse
en el espíritu opuesto. Supe de esta arma por primera vez a
través de lohn Dawson. Si estás intentando vencer al espíritu
de avaricia, debes dar. Si estás destruyendo un espíritu
religioso de aislación y soberbia, humíllate a ti mismo y sé de
bendición.
Un ataque frontal
El último aspecto de la guerra espiritual a tratar en este
capítulo es la lucha mediante un ataque frontal contra los
espíritus territoriales que están sobre las ciudades y las
naciones. Los otros tipos que hemos tratado son efectivos
pero de una naturaleza más indirecta.
Deseo profundizar un poco más en esta sección y mostrar-
te cómo los «Generales de intercesión» conducen a los
equipos de oración en el derribamiento de fortalezas sobre
sus ciudades. No digo que esta sea la única manera o la mejor,
pero es muy efectiva. Recuerda que debes seguir la guía del
Espíritu Santo y que cada situación es diferente. Tal vez esta
breve reseña te ayudará a desarrollar un modelo que se
adapte a tu ciudad.
Antes de que los «Generales de intercesión» entren a una
ciudad varias cosas ya deberían haber ocurrido, ya que
nuestro ministerio es enseñar a las personas a cómo enfren-
tarse a los principados de alto rango:
1. Los pastores deben estar en unidad. Esto significa
que un número mayoritario de pastores del área
están de acuerdo en la necesidad de realizar guerra
espiritual y que participarán en el derribamiento de
fortalezas. Si esto no ha ocurrido sólo podremos
dedicarnos a derribar las fortalezas personales e
ideológicas locales.
2. Debe ser el tiempo de Dios, el kairos (tiempo
estratégico), de entrar y atacar a los principados.
Esto puede hacerse únicamente cuando su garra ha
sido debilitada mediante la unidad de las iglesias y
la destrucción de las fortalezas personales. Tam-
bién, grandes avivamientos que ministran libera-
ción personal de demonios, debilitan el poder de
los espíritus territoriales. Esto ocurrió cuandojesús
envió sus equipos de oración de avanzada a cada
ciudad y lugar donde iría. Cuando ellos volvieron
regocijándose, dijeron: «Señor, aun los demonios se
nos sujetan en tu nombre», Jesús dijo: «Yo veía a
Satanás caer del cielo como un rayo» (Lucas 10.17-
18). Creo que Jesús se refería a la destrucción del
poder de los espíritus territoriales por medio de la
acción de los discípulos al echar demonios y a través
de un evangelismo poderoso y sanidades.
3. El grupo de líderes del área debe ponerse de acuerdo
para ayunar y orar durante períodos determinados
por el Señor mediante la intercesión conjunta.
4. El grupo de líderes debiera acordar llevar a su gente
a un seminario sobre el tema de la guerra espiritual
para que sus mentes puedan ser renovadas en esta
área y para que reciban instrucción. En Argentina,
«Evangelismo de Cosecha» dirigido por Edgardo Sil-
voso, reunió a los líderes en distintas ciudades. Cuanto
más tiempo les enseñábamos, más fácil resultaba la
liberación de las ciudades. (Ocho horas de enseñanza
284
Conquistemos las puertas del enemigo Conquistemos las puertas del enemigo 285
diaria durante cuatro días seguidos fue el período
más prolongado de enseñanzaque tuve enArgentina.)
5. El liderazgo local debe estar dispuesto a participar de
la oración que se realice propiamente para la ciudad.
Un misionero lo dijo de esta manera: «Cuando los
israelitas entraron a Canaán, fueron los sacerdotes los
que iban delante y los que quedaron parados en el
Jordán para que el resto del pueblo pudiera pasar».
6. Debe haberse completado la investigación de la
historia de la ciudad. (Véase las preguntas mencio-
nadas anteriormente.)
7. Esta investigación debe repartirse entre un grupo
representativo de pastores y líderes.
8. Los líderes deben pedir al Señor que les revele los
nombres de las fortalezas que están sobre el área.
9. Deberían enviar a nuestras oficinas Copias de la
investigación realizada a fin de orar y estudiarla para
determinar una estrategia para la zona.
10. De ser posible, deberían llevarse a cabo reuniones
con los líderes locales antes de realizar las reunio-
nes multitudinarias.
11. Los pastores y líderes deberían efectuar Un recorrido
para reconocer las fortalezas locales de la ciudad.
Al completarse los preparativos, los seminarios enseñan a
la gente sobre la validez bíblica de lo que estamos por hacer.
Al finalizar los seminarios, pedimos a la gerlte que ore y
pregunte a Dios si deben venir con nosotros para orar por la
ciudad. Al resto se les pide que intercedan mientras vamos.
Estos reclutas incluyen a los pastores y líderes que confor-
man nuestro equipo de S.WA.T. para el ataque. De ser
posible, es mejor estar físicamente descansado para realizar
esto, pero hayveces en que uno se encuentra en una «marcha
forzada» a causa del tiempo y simplemente habrá que prose-
guir la avanzada. A continuación detallo los requisitos que
sugerimos para el equipo de S.WA.T. El individuo debería:
1. Presentarse a orar por la guía del Señor.
2. Tener madurez espiritual.
3. Estar libre de pecado según su conocimiento.
4. Estar libre de temor.
5. Estar bajo autoridad de una iglesia local.
¿Quién es el encargado de hacer la oración específica
cuando se dirijan a los espíritus territoriales? Esto puede ser
hecho, por los que tienen autoridad legal dada por el dere-
cho que viene de la unción o por el derecho de nacimiento.
De no ser esto posible, puede ser realizado a través de otros,
pero ha probado ser infinitamente más efectivo cuando se
hace por medio de los líderes locales. Este es uno de los
motivos por los que Dios los ha puesto en su ciudad. Creo
sinceramente que Dios quiere que cada generación aprenda
a luchar porque ellos deberán enfrentarse a sus propios
gigantes. Ninguna fortaleza podrá ser derribada permanen-
temente hasta que venga Jesús y de una vez por todas lance
a Satanás al abismo. Cada generación deberá quebrar su
poder y atarlo «por una temporada» impidiéndole que actúe
en su tierra. Jueces 3.1-2 dice:
Estas, pues, son las naciones que dejó Jeho-
vá para probar con ellas a Israel, a todos
aquellos que no habían conocido todas las
guerras de Canadn; solamente para que el lí-
naje de los hijos de Israel conociese la guerra,
para que la enseñasen a los que antes no la
habían conocido.
Ahora está hecho el trabajo de fondo. ¿Cómo se efectúa la
oración en contra de los espíritus territoriales?
En primer lugar, recuerda orar por la protección de cada
una de las personas presentes y por los miembros de sus
familias, sus seres queridos, las iglesias y los intercesores que
están orando a su favor. Amenudo leemos el Salmo 91 en voz
alta y otros pasajes de las Escrituras que tratan el tema de la
protección. Muchas veces nos detenemos para ponernos la
286 Conquistemos las puertas del enemigo
Conquistemos las puertas del enemigo 287
armadura de Dios de Efesios 6. Frecuentemente nos arrodi-
llamos y nos humillamos bajo la mano del todopoderoso Dios
cuando comenzamos a darnos cuenta de que no disponemos de
ningún poder ni autoridad, excepto la que viene de Él.
Luego iniciamos la remisión de pecado. Parece ser ele ayuda
especial que sea un representante del área por la que se está
orando el que haga la remisión. Por ejemplo, éha promulgado
el gobierno alguna ley que no sea conforme a las leyes de Dios?
De ser así, que sea un representante de la ley el encargado de
arrepentirse de este pecado en nombre de la ciudad.
Acontinuación elel arrepentimiento, generalmente pido a
los pastores locales que tienen unción poderosa y autoridad,
que dirijan la oración específica en contra de los espíritus
territoriales y que ordenen que su poder sea quebrado. Esto
no debe realizarse hasta que los pecados hayan sido remiti-
dos, pues de otro modo el poder de las fortalezas no será
quebrantado. Esta área es donde uno elebe andar con cuida-
do, según la dirección del Espíritu Santo. Los líderes son
responsables por las personas que ellos han llevado consigo
a la batalla. Intentar cercar a los espíritus territoriales, cuan-
do no es el tiempo apropiado, puede ser desastroso. Dios
pone tremenda paz y fe en los corazones de los pastores y
líderes cuando es el momento de orar contra los espíritus.
La etapa final, de este tipo de acción de guerra, se lleva a
cabo mediante el acto de «plantar la Palabra de Dios» en la
ciudad de dos formas.
Lo primero que se debe hacer es llenar el vacío que dejan
los espíritus al partir, al plantar la Palabra de Dios en su lugar.
Por ejemplo, cuando oramos en contra de San La Muerte
(espíritu de muerte) juntos proclamamos: «i]esús es vida!»
En una de sus parábolas Jesús dijo:
Entonces dice: Volveré a mi casa de donde
salí; y cuando llega, la halla desocupada, ba-
rrida y adornada. Entonces va, y toma consi-
go otros siete espíritus peores que él, y
entrados, moran allí; y el postrer estado de
aquel hombre viene a ser peor que el primero.
A ~ í también acontecerá a esta mala genera-
ción.
Mateo 12.44, 45
En segundo lugar, declara la restauración de la ciudad a
su llamado original.
Cada ciudad ha sido fundada por Dios para su propósito,
aunque parezca que el enemigo se ha apoderado de ella. Es
importante buscar al Señor para averiguar el motivo por el
que la ciudad fue fundada.
La ciudad de Resistencia originalmente fue fundada con el
fin de proteger a la de Corrientes, que se encuentra al otro
lado del río, del ataque enemigo. Su don redentor se dife-
renciaba bastante de esta función. Al orar descubrimos que
el don de la ciudad estaba en el área de las artes y de la
música. Dios quería que fuesen usadas de varias maneras
para su Reino. El don de la música se usa en la alabanza
intercesora para «resistir al diablo» y de esta manera el
nombre ele Resistencia se torna apropiado. Nosotros «libera-
mos» esos dones para que hicieran su buena obra.
Esta es la directiva que hemos recibido en «Generales de
intercesión» con respecto a la oración sobre ciudades. A
veces siento que estoy oyendo aquella historia proverbial de
los hombres ciegos que intentaban describir lo que era un
elefante cuando hablo con los líderes acerca de la guerra ,
espiritual. En el relato, como podrás recordar, una persona
toca la cola del elefante y dice que el mismo se parece mucho
a un pedazo de soga. Otro toca su costado y dice que más
bien se parece a una pared. Y así sucesivamente.
De esta manera, ya que Dios hace que ciertos líderes sean
especialistas en el derribamiento de distintos tipos de forta-
lezas, cada uno siente que la suya es el área de mayor
importancia. Algunos, por trabajar en el área de las fortalezas
personales, enseñan: «Debemos ser santos». Otros declaran:
«Cuando todos estén en unidad podrán ser derribadas todas
las fortalezas». Existen otros que declaran: «No, si no te
288 Conquistemos las puertas del enemigo
diriges directamente a los principados y potestades sobre
una ciudad, nada sucederá». Cada uno de ellos está procla-
mando una parte, pero cada uno por sí solo no tendrá un
efecto duradero. Es mi sentir que todos son necesarios, en
cierta medida, para poder llevar cautiva una ciudad a Cristo.
Que la bendición de Dios esté sobre ti al enfrentarte para
poseer las puertas del enemigo. Y que Él use tu corazón de
intercesor para extender su Reino. Ruego que los principios
presentados en este libro te sirvan de guía y te den ánimo al
cumplir con este llamado. iEs un verdadero privilegio orar
según lo que está en el corazón de Dios!
Es mi deseo que todos le sirvamos con fidelidad.
1 Paul Billhcimer, The Technique ofSpiritual WarJare [La técni-
ca de la guerra espiritual], Santa Ana, CA: TBN Press, 1982, p. ')8-
2 S. D. Gordon, Quiet Talks on Prayer !Pláticas silenciosas sobre
la oración], Pyramid Publications, 1967, p. 27.
3 Finis Jennings Dakc, Dake's Annotated Reference Bible !La
Biblia anotada con referencias de Dake 1, 7
a
edición, Lawrcnccvi-
He, GA: Dakc Bible Sales, Inc., 1977, p. 42.
4 'I.'homas White, The Belieuer's Cuide lo Spiritual Warfare
IManual de guerra espiritual del creyente], Ann Arbor, MI: Servant
Publications, 1990, p. 34.
5 l'.l'. Bruce, The Bpistle to the Hebrews [La epístola a los
hebreos], Grand Rapids, MI: Wm. 13. Erdmans Publishing Co.,
1964, p. 33.
6 john Dawson, Taking Our Cities for God [Tomemos posesión
de nuestras ciudades para Dios], Lake Mary; FL.: Creation House,
1989, p. 19.
7 Charles G. Finney, Revivals of Religion [Avivamientos de la
religión], Virginia Beach, VA: CBN Uníversity Press, p. 27.
8 C. Peter Wagner y F. Douglas Pennoyer, editores, Wrestling
with Dark Angels [Luchando con los ángeles de las tinieblas1,
Ventura, CA: Regal Publishing, 1990, p. 87.
9 Dee Lynn, Freedom Alert Prayer Network Newsletter !Carta
circular de la red de oración FreedomAlert] , Minneapolis, MN: 20
de noviembre de 1990; Angel Letter [Carta ángel] por Gwen Shaw,
noviembre-diciembre, edición 1990.

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