FÁBULA DEL QUETZAL, EL CUAUHTLI Y EL OCELOTL

Había una vez un ave muy hermosa llamada QUETZAL la cual era considerada el ave más bella que habitaba en el bosque, no se dedicaba más que de cuidar su hermoso plumaje y exhibirse con toda su maravillosa presencia ante los demás animales sin preocuparse por desarrollar otras cualidades que debe tener un ave, como la astucia, la rapidez de su vuelo, la fuerza, etcétera. También habitaba en el bosque otra ave muy bella llamada CUAUHTLI, la cual tenía un plumaje hermoso y una magnífica presencia, que sin embargo no rivalizaba con la del QUETZAL; pero tenía una gran habilidad de vuelo, unas potentes garras, una vista privilegiada y una fuerza que la hacía destacar entre las demás aves. Los habitantes del bosque no se decidían sobre cuál de las dos era la más hermosa, y esto llegó a oídos del quetzal que era muy vanidoso y en la primera oportunidad le habló al CUAUHTLI diciéndole: -- Amiga CUAUHTLI, yo pienso que soy más hermosa que tú y de una vez por todas quiero que acepten esa verdad tan evidente, y por eso quiero que alguien sirva de juez para determinar lo que ya todos deberían tener por aceptado. El CUAUHTLI le contestó: - Me parece sensato lo que propones, pero ¿quién podría ser ese juez, cuya opinión sea tan fuerte que todos la acepten? - Creo saber quién podría -dijo el quetzal -, el OCELOTL, es el animal terrestre más hermoso que habita en el bosque y todos lo respetan. Creo que él es el juez ideal. - El CUAUHTLI aceptó y fueron donde se encontraba el OCELOTL. A éste le sorprendió una disputa tan superficial, sin embargo, como era astuto decidió sacar provecho de ello y les dijo a ambas que se exhibieran en una rama alta de un árbol para que las pudiera ver con detenimiento. Entonces empezó a alabar a cada una de ellas, y con el pretexto de verlas más de cerca para dar su decisión final, trepó al árbol y se acercó a ambas aves, de pronto dio un espectacular salto para atraparlas, el CUAUHTLI voló rápidamente y salvó su vida, mientras el quetzal que no era tan astuto y hábil para presentir el peligro, terminó en las garras del OCELOTL, quien se pudo alimentar gracias a la vanidosa ave. Dayán López es alumna de 2do. Grado de Secundaria del Colegio San Ignacio de Loyola (Vizcaínas).

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