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Mi vida en el cielo

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M I V ID A E N E L C IE L O H IS T O R IA P E R S O N A L D E H O R A Z E R O E nrique V erástegui C u an d o en el v eran o de 1970 un gru p o de ad o lesc en te s p ro v e n ie n te s de zonas ap artad as del p aís lo m ism o que de L im a se reu n ió

en el café L ux -así fue b au tiza d o aquel tran q u ilo café que q u ed ab a a m ed ia cu ad ra de la p la za F ranciap ara re d a c ta r los últim os p ro leg ó m en o s al m an ifiesto que. en el inicio de un tiem p o m o v id o co m o la d éc ad a del setenta, p ro fu n d a m en te co n v u lsio n a d a p o r u na serie de ex p e rien c ias que ocurrían en el país y en el m u n d o , se iba a p u b lic ar con el n o m b re de « P alab ras U rgentes» , se estaba g estan d o u n o de los m o v im ien to s llam ados a con v u lsio n ar, tran sfo rm ar y en riq u e ce r la literatu ra p eru a n a co m o no se h ab ía dad o otro en el siglo X X . M e tocó v iv ir de cerca ese m o v im ien to de p o etas ad o lesc en te s que, un buen día, d ec id ie ro n que la p o esía escrita con an terio rid ad a ello s no les g u sta b a y que el tie m p o h istó ric o era «irresp irab le» . Tenia yo 19 añ o s cu an d o , en ese bello v eran o de 1970, m e in teg ré a H ora Z ero p ara co m p artir las m ism as ilu sio n es, las m ism as ex p erien cias, to d a la lo cu ra de q ue se es ca p az cu an d o , en tre los o b jetiv o s p la n tead o s, figura co n stru ir la b ellez a que h ará p o sib le la co n c ie n cia de lib ertad en el m undo. El espejo de m i ad o lesc en c ia fu ero n los p o etas de H ora Z ero, y lo co n tin ú an siendo h asta ahora. U na en o rm e afin id ad esp iritu al -los m ism os in te rese s literario s, lin g ü ístico s, artístico s, so ciales, p o lítico s, h istó rico s, sex u ales- m e p e rm itía u n ir m i d estin o al de estos jó v e n e s p o etas q u e, com o los b árb a ro s del céleb re p o em a de C avafis, lleg ab an p ara o to rg ar altu ra al len g u aje del país. Se tratab a de una cu estió n ética m ás qu e p o lítica; la p o eticid ad son las flores de la lu n a que, b ro tad as en una escritu ra de la to talid ad , flo recen en el lenguaje del h o m b re de calle' a quien la p o esía le p erm ite e x p re sa r su m un d o , e x a ctam e n te com o en el d olce stil n u o v o de D an te o co m o lo p la n tea d o por T.S. E liot en sus en say o s. S in p o eticid ad , esto es, sin estética, no h ay p o lítica in teresan te ni ta m p o co , n atu ralm en te, ética. La lib ertad de asu m ir m is pro p io s criterio s -m is am ig o s no se o po n ían a m i estilo ni yo a su v isió n ira c u n d a de las cosas- fue lo que, d esde un com ien zo , m e sedujo en H o ra Z ero , el g ru p o de los p o etas sin n o sta lg ia en el pasad o p recisam en te p o rq u e su fu tu ro , que es el de sus ilu m in ac io n e s en un instan te del v eran o de su d esco n ten to , es el p rese n te de su escritu ra d o n d e las cosas aparecen trasto cad as p o r el halo de su in v e n ció n crítica. H ora Z ero, el m o v im ien to literario al que p erte n ec ía to d a esa gen te b rillan te, bella, llena de ilu sio n es, siem p re con el co razó n en la m a n o y u n a llam arad a rosa en el alm a, se co n v ertía a cau sa del az ar de la h isto ria -en el q ue la p ro p ia

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voluntad de sus poetas entonces con una flor en las m anos, un cuaderno, un lapicero trazando b ello s versos alucinados bajo el cielo de L im a intervino para conciencializarla- en el Strum und drang de la p oesía peruana que aportaba furia, torm ento, pasión, locura, lucidez, y una alta estética (adem ás de con cien cia de responsabilidad, trabajo, oficio com o contraposición a la tan criticada «p oesía com o hobby de días d om ingos o feriados, o el libro para com pletar el currículum ») a una literatura hasta entonces caracterizada por su p rovincialism o, su autism o, su pacatería, su falta de rigor, su falta de inventiva, su ninguna propuesta formal, su d escon exión de la internacionalidad con que el m undo v iv e sus m om entos nacionales, proponiendo una p oesía viviente, fresca, e integral, aunque en «Palabras U rgentes» exceptuaban de su descontento a V allejo, Heraud, Tello, proponiéndolos m ás bien com o em blem as de una n ueva poesía. Afirm aban en ese m anifiesto, adem ás, «actualm ente un sólo poem a auténtico se trae abajo un libro u obra de poeta vivo o muerto. Y es aquí donde los nuevos clá sico s nacerán. A quí en los p aíses sudam ericanos». N o se equivocaban pues era el m om ento del boom de la n ovela latinoam ericana que, en el plano de la poeticidad, encontraba su im agen espiritual en las propuestas form ales de unos jó v en es poetas sudam ericanos que, com o nuevos profetas, habían aparecido -venían de las provincias peruanas, de la costa, de la sierra, de la selva, de las zonas no por cultas m en os caóticas de Lim a y de las universidades Villareal, La Cantuta, San M arcos- en las ca lles lim eñas, y sus parques llen os de provincianos, sus bares atestados de gente solitaria para postular una nueva poesía, m ás rigurosa, m ás artística, y m ás plena. Tal v ez esta im agen de creatividad, de libertad, de la co n cien cia de un enorm e rigor en el trabajo literario fue lo que desde el com ien zo m e atrajo en H ora Zero, un grupo de poetas, especialm ente Jorge P im entel, con el que solía encontrarm e todos lo s días a las 10 de la mañana en las puertas del bar Palerm o, situado en la llam ada C olm en a proletaria, para planificar nuestras actividad es cotidianas tan distanciadas de una bohem ia a la que, por ser exclu sivam en te p rofesion ales de nuestro arte, habíam os renunciado. Entonces, sentados en torno a una m esa de café que p odía ser Palerm o, Zela, V ersailles, lo s V idrios, W ony, Canchón, M unich, Q ueirolo, o cualquier café de la calle Q uilca, n os reuníam os los poetas de Hora Zero para leer nuestras cosas, conversar de sex o , discutir las últim as p elícu las que habíam os visto, recom endarnos los últim os d isco s de ja z z o m úsica serial que se podían con seguir en Lima, y volver a hablar de una p o esía escrita según la estructura de un concierto de T chaikovski, El cóndor pasa de D aniel A lo m ía s R obles, o una canción de Led Z epellin o The B eatles. Era la época en que Hora Zero irradiaba sus tesis iracundas a los jó v e n e s que en diversas p rovin cias -desde H uancayo a P isco, C usco, C hiclayo, H uánuco, Pucallpa, o A requipa- form aban sus grupos literarios para escribir los m anifiestos acordes a

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las re a lid a d e s de sus lu g ares y p u b lic a r rev istas con el n o m b re de este n o v ísim o m o v im ie n to literario que se e x te n d ía co m o la p ó lv o ra p o r to d a s las ciu d a d e s del país. Un día de m arzo de 1970 Juan R am írez R u iz viajó h acía C h iclayo. su lugar de origen, para visitar a sus fam iliares y una noche, en un café de Q u ilca leim os la carta que nos env iab a urgiéndonos a v isitar C h iclay o para en co n trarn o s con los jó v e n es p oetas norteñ o s y p u b lic ar una revista allí. Los p o etas de H o ra Z ero, alg u n o s de los cuales vivían en L im a, se en co n trab an m arav illad o s con la in v itació n y con Jorge P im en tel reu n im o s papel b u lk y y cartulinas ro sad o -salm ó n to m a n d o nuestro ó m nibus que. después de una p esad a noche de viaje, nos d epositó, lo m ism o que c u alq u ier p ro v in cian o recién bajad o de las alturas, en uno de los p ara d ero s de C hiclayo. E ra la p rim e ra vez que m e escap ab a de mi casa, ab an d o n ab a m is estudios en la u n iv ersid ad y sólo m e p erm ití en v iar un teleg ram a a casa d ic ién d o les que v ag a b u n d ea b a p o r C hiclayo. A llí co n o cim o s a los jó v e n e s po etas ch iclay an o s, e sp ecialm en te a José D iez, un espíritu tu rb u len to que aco stu m b ra b a escu lp irn o s en tro cito s de tiza y dibu jab a m arav illo sam en te h asta que p o co d esp u és viajó a B a rc elo n a d onde ahora radica, y red actam o s el m an ifiesto so b re la necesidad de una nuev a p o esía publicán d o lo en la rev ista de H o ra Z ero C h iclay o a cuya existen cia tanto yo co m o P im en tel h ab íam o s ap ortado nuestra p rese n cia lo m ism o que el papel. T rajim os a L im a una b u en a can tid ad de ejem p lares y la d istrib u im o s en librerías y q u ioscos de periódicos, esp ecialm en te en el q u io sco del señ o r Jáuregui, situ ad o en una esquina del parque U n iv ersitario don d e, cad a quien, en las ex p erien cias de su adolescencia, ha vivido la av en tu ra de co m p rarse una rev ista o un libro de poesía. E ra la p rim era etapa de n u estro m o v im ien to qu e se h ac ía presente -m anifiesto en u na m ano, p o em as en la otra- en cu an ta reunión, activ id ad o co n g re so se efectu ara en Lim a. Sus p o etas q u erían v iv ir la v id a de los ad o lescen tes en am o rad o s de la av en tu ra de so ñ ar su país y p o r las n o ch es, en nuestras d eso lad a s habitacio n es o ab stray én d o n o s en cu a lq u ie r café de la zona cé n trica de L im a, escrib im o s en lo q u ecid am en te n u estro s p o em as que, desp u és, al reu n im o s leíam o s em p lean d o una en to n ació n ad ecu ad a al p o em a. P o rq u e tam bién se nos invitaba a co g er el m icró fo n o y a leer nuestro s p o em as en in n u m erab les recitales -aulas u n iversitarias, in stitu to s cu lturales, ciu d ad es del in terio r del país, barriadas, zo n as pitucas de L im a, p aran in fo s, p arques, cafés, u n iv ersid ad es- a los que n osotros asistíam o s en plen o p ara sen cillam en te testim o n iar n u estra p resen cia en los eventos ad o n d e hab íam o s sido invitados. E ntre el p ú b lic o en co n tráb am o s siem pre alm as afines que nos alen tab an a co n tin u ar n u estro s recitales, en am o rad as de las cosas que escrib íam o s, com o las chicas de la u n iv ersid ad del S ag rad o C orazón de Jesús con quienes, en los co m ien zo s m ism o s del setenta, n o s en c o n tráb a m o s en el bar P alerm o p ara d iscu tir de la poesía.

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N u n c a tu v im o s p ro b le m a s en n in g ú n sitio p o rq u e esa es la d ia léc tic a de la n ec esid ad , n u estro s p o e m a s caían bien en todas p arte s d o n d e los leíam o s p ero u na v e z fu im o s v íc tim a s de un salv aje acto co n tra la cu ltu ra p e rp e tra d o p o r el b ú falo P ach e co y sus m a to n es apristas. S ucedió que un g ru p o de estu d ia n tes de a rq u ite c tu ra de la V illarreal nos invitó a d a r un recital en el P aran in fo de su u n iv e rsid a d ad o n d e n os p rese n tam o s tem prano, diez d e la m a ñ an a , co n n u estro s p o e m a s en las m a n o s p a ra asistir a la le ctu ra poética. L o g ra m o s in g re sa r a la V illarreal p a ra ya ad en tro los apristas, que se h ab ían c o lo ca d o sus b u falescas ca m isas n eg ra s, em p e z a ro n a h a c e m o s la v id a im p o sib le tratan d o de qu e el recital no se rea liza ra. C o g iero n a uno de n o so tro s y trataro n de arro jarlo d esd e un seg u n d o p iso p ero los estu d ia n tes im p id iero n que los b ú falo s ap ristas co n su m aran su crim en. D esp u é s llen aro n el P aran in fo de b o m b itas ap e sto sa s h a sta que, cu a n d o el m a l olo r se disipó, la gente ing resó al local d e stin a d o al rec ital y se sentó có m o d a m e n te en sus sillas; subim os al p ro sce n io y n o s se n ta m o s en to m o a u n a larga m e sa e m p ez an d o el recital p o r el que la g en te se h a b ía arrem o lin ad o d esd e te m p ra n o en la u n iv ersid ad . E n to n ces el b ú falo P ach e co al m a n d o de unos cin cu e n ta b ú fa lo s v estid o s con cam isas n eg ra s irru m p iero n p o r las p u erta s del P aran in fo arro jan d o p o r los aires, con sillas y todo, a los e stu d ia n tes m u je res u h o m b res, q u e esa m a ñ a n a se en co n trab an esp ec ian d o un recital de H o ra Z ero. F ue com o u n m a re m o to de cam isas n eg ras que av a n za b an d esd e el fo n d o del P aran in fo h a c ia el p ro sce n io , h a sta que lleg aro n ad o n d e nos en c o n tráb a m o s p ara a rro ja r la m e sa sobre la g en te d esp av o rid a m ien tras n o so tro s h u ía m o s p o r un a de las p u erta s laterales, p ro teg id o s p o r un grupo de m u c h a c h a s qu e de in m e d ia to se o fre cie ro n a sa c a m o s de esa u n iv ersid ad ad o n d e n u n ca v o lv í a ir. N o era una reu n ió n p o lític a sino un evento ex c lu siv am en te cu ltu ral aq u el del P aran in fo de la V illarreal q u e se vio in terru m p id o p o r la b u falería ap rista p ero d esd e en to n ces sé q ue la cu ltu ra es u n p o d e r que algunas cúpulas p o líticas q u isieran no ex istie ra p re c isa m e n te p o rq u e la cu ltu ra es libertad, crítica, belleza, lu cid ez. A p esar de las p e rse cu c io n es apristas n u estro s rec itales m e p a re c ía n m u ch as v ec es ro m á n tic o s co m o cuando, una vez, cierta no ch e de o to ñ o , su b im o s a un ta b lad illo en un p a rq u e de C om as d onde la gente, y de allí la b e lle z a d el ev en to , se a rre m o lin a b a bajo una p ersisten te llovizna lim eñ a p ara e sc u c h a r n u estro s p o em as, v e r un n ú m e ro de m im o efectu ad o po r M ario L una, o e sc u c h a r la m ú sica b arro ca de C orelli in te ip re ta d o p o r E n riq u eta B elevan. E ran rec itales m u ltitu d in a rio s a los que asistía m o s co m o cu ando la en o rm e p la za de C h im b ó te se lle n ab a de gente p ara esc u c h a r los co ro s lim eñ o s, v er en acció n al gru p o C u a tro tab las, y escu c h ar la p o e sía de H o ra Z ero. P ro p u se a los p o etas de H o ra Z ero, en el v eran o de 1971, o rg a n iz a r un recital en la B ib lio te c a N ac io n al -uno de lu gares p red ilecto s a los q u e so lía asistir

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para p asarm e todo el día ley en d o p o esía, o d eleitán d o m e con su bien su rtid a h em ero tec a- en el que p articip aran todos los p o etas jó v e n e s que, en el inicio de esa d écad a m e m o rab le , se en co n traran escrib ien d o sus po em as. E sta idea fue acep tad a y, de inm ed iato , nos p u sim o s a trab a jar en ello. E n tre el 26 de feb rero y el 26 de m arzo de ese m ism o año los p o etas de lo qu e a p a rtir de allí se d en o m in ó G en e ra ció n del 70 -B urgos. R osas, M ora. M o rales, S án ch ez L eó n , W atanabe, M álag a, V alcárcel- ley ero n sus p o em as ante un p ú b lico que, co m o no se había dado antes en el país, h ab ía llenado el au d ito rio de la B ib lio te ca N a c io n a l y a quien o b se q u iam o s m anifiesto s, p laq u ettes, y n u ev a s cosas so b re una ép o ca que lo n ec esitab a . U na de esas n o ch es conocí a Tulio M ora, el fu tu ro in te g ran te de H o ra Z ero. que se presen tó v istiendo un terno azul m e tálico a c o m p a ñ ad o de su esposa, su su egra, y una interm in ab le fila de so b rin as qu e se sen taro n en las prim e ra s butacas del auditorio m ien tras los p o etas in v itad o s la n za b an un chorro de p alab ras llenas de un n uev o co n tenido. U na de esas n o ch e s co n o c í tam b ién a F elic ia n o M e jía quien h ab ía p ed id o ser m iem b ro de n u estro m o v im ien to m ie n tras ed itab a la rev ista V itrin a. En una de las calles de L im a, en el parq u e U n iv ersitario , co n o c im o s un b uen día a E loy Jáu reg u i. el jo v e n talen to q u ien en 1973 se p erm itió ed itar un p erió d ico de H ora Zero. Se h ab ía in te g rad o tam b ién . José M ario Illescas. un jo v e n filósofo que leía a N ietszc h e, Isaac R upay, otro joven talen to m u e rto a los 24 años, p erte n ec ió tam b ién a esta p rim e ra e tap a de H ora Z ero que p e rm itía la libertad p ara sus m iem b ro s: R u p ay ed itó dos rev istas que los b ib lió filo s de la p o esía conocen: La to rtu g a ecu estre y E ros. En el co m ed o r u n iv e rsitario de San M arcos co n o cí a E lias D urand, un estu d ia n te de elec tró n ica del In stitu to P o lité cn ic o que se integró a H o ra Z ero p ara c o n v e rtirse d esp u és en v iajero em p e d e rn id o p o r los bello s cam in o s europeos. Y un b u en d ía in v ern al nos en c o n tram o s en P a le n n o co n José C erna, u na b rilla n te p e rso n a lid a d recién lleg ad a de C h a ch a p o y as que se d eslu m b ra ante u n a L im a que, co m o un a n u ev a B ab ilo n ia, c o n te m p la b a por p rim e ra vez, in te g rán d o se de in m e d ia to al m u n d o ilu sio n ad o de n u estro s q u eh a ce re s intelectu ales. T am b ién p o r eso s p rim e ro s años del seten ta p asaro n a fo rm a r parte de n u estro m o v im ien to C é sar G am a rra y Sergio C astillo, am b o s p ro v en ie n tes de H u an cav o , que p o ste rio rm e n te o rg an izarían n ú cleo s h o ra z e ria n o s en esa b e lla ciu d ad del cen tro del país. T am b ién v iv ió la av e n tu ra h o ra z e ria n a A lberto C olán, un jo v e n p o eta n ac id o en el d istrito lim eño de L a V icto ria y desde m e d iad o s de la d écad a del seten ta se afin c aría en una un iv ersid ad are q u ip eñ a , d onde co n tin ú a laborando. Si en L im a n u ev o s p o etas talen to so s se n u clea b an en to m o a H o ra Z ero , en el interio r del país o c u rría otro tan to y e sp ec ialm en te en P u callp a Jo rg e N ájar y José C arlo s R o d ríg u e z p u b licab an m an ifiesto s co n tra N eru d a, ed itab a n una rev ista con to d o s los p o etas de la zona selv ática y o rg an iz ab a n rec itales para

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sus p o b la cio n e s. T am bién en H u an cay o C é sar G am a rra ed ita b a un a rev ista h o ra z e ria n a p ro p o n ie n d o n u ev o s textos a unos lectores qu e n e c e sita b a n la ilusión de un n u ev o m undo. El P erú vivía el gran ferm ento de u n a in c esa n te activ id ad p o é tic a que h ab ía p la sm a d o en la gente de H o ra Z ero y ello s se d esp leg ab an en to d a s direccio n es. T am bién en esos p rim ero s años n o sólo h a c ía m o s poesía: ta m b ié n h ac ía m o s cine escrib ien d o guio n es que film aba en su c á m a ra en S uper-8 n u estro am ig o A ra u jo , cin ea sta y fotógrafo de H o ra Z ero, al m ism o tiem p o que co m p o sito re s de una n u ev a m ú sica p erten ecían tam b ién a n u e stro m u n d o m ie n tras que alg u n o s p in to re s, entre ellos n u estro am ig o G u tié rrez , esb o zab an p ro y ec to s p ara una n u ev a pin tu ra. A sí, H ora Z ero ab a rcab a to d o s los p lan o s de una c re ativ id ad que o ca sio n a b a tanto en las calles lim eñ as co m o en las d iv ersas re g io n e s del país. En esa época, cuando todos éram os adolescentes, teníam o s el cab ello largo, y una e n a m o rad a esp erán d o n o s a la entrada de un cine, nos en c o n tráb a m o s d iariam en te en los cafés cén trico s de L im a pero evitábam os el licor: sólo co n su m ía m o s café, té, crem o lad as, zu m o de frutas, ju g o s y, a veces, tostadas. A su m o d o , cad a q uien había ro to co n su fam ilia llevado ex clusivam ente por un a v o ca ció n literaria que, g estad a en la infancia, en contraría su eclosión pú b lica en las razo n es h istó ricas -un m u n d o g en e racio n al prod u cto de las g uerrillas, el h ip p ism o , m ayo 68, el b o ssa no v a, el rock, el cine europeo, la m ú sica serial, el b o o m de la novela latin o am erican a, el m o n o k in i y el nudism o, los v iajes sid erales, la p o stg u erra, la m ú sica la tin o a m eric an a, y ah o ra la perestroika, la ree stru ctu rac ió n d e E u ro p a- de to d o s estos años que, para bien o para m al, vivim os co tid ian am en te en nuestro q u erid o P erú. U n día en la p u e rta de B ellas A rtes de L im a m ien tras v en d íam o s n u estras pu b licacio n es con o cim o s a una m u c h ac h a m u y bella que se interesó por co m p rar n u estra s cosas: ella se llam aba Elda Di M aglio, no h ab ía hech o n in g u n a e x p o sició n to d a v ía pero la ilum inación de H ora Z ero ha gu iad o , con los años, su m ano m aestra. C uando teníam os un recital salíam os por las n o ch es a pegar afiches que, con cartulina, p lum ones de colores, p rep a ra b a C y n th ia, la h erm an a de Jorge P im en tel quien, en esos p rim eros años, h ab ía co n v e n cid o a su fam ilia p ara p leg arse a H ora Z ero. V ivíam os una nueva época, cada q u ien d elirab a p o r las calles d e L im a con los p o em as que, esa m añana, hab ían b ro tad o en su m ano. ¿N o se in au g u rab a en la p o esía los sueños que perm itían una co m p ren sió n de la vida? T u v im o s, en el invierno de 1972, un p rim er co ngreso p ara h a c e r el b alan ce de lo qu e h ab íam o s hech o h asta ese m om ento. El co n g reso lo rea liza m o s en u na casa del jir ó n H u a n c a v e lic a que nos h ab ía cedido el h isto ria d o r V íc to r H u rtad o , gran am ig o de C é sar G am a rra -el poeta huan caín o que al lle g ar a L im a se alo jab a en u n a p e n sió n d irig id a po r sacerd o tes a la que no p o d ía lle g ar tard e p ero a la que, sin em b arg o , in tro d u c ía sus buen o s libros de p o esía- y, d esd e ese en to n ces, lecto r

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nu estro . A sistie ro n to d o s los p o etas de n u estro m o v im ien to , ad e m á s d e alg u n o s p o etas p ro v e n ie n te s de la sie n -a cen tral del país. P lan te am o s n u estras co sas, las disc u tim o s ap a sio n a d am e n te . E n el m o v im ien to su rg iero n dos lín eas d iferen ciad as. P o r un lado una que n o q u e ría que se realizasen activ id ad e s cu ltu rale s. P o r otro u n a lín e a q u e p la n te a b a un m a y o r rig o r en el ejercicio literario . N u e stro p rim er co n g re so te rm in ó con esa d iferen c ia ció n de lín eas a se g u ir au n q u e n atu ra lm e n te la lín e a de rigor, de la te cn icid ad , de la p o e tic id a d fue la qu e im p re g n ó a los m e jo res m ie m b ro s de H o ra Z ero. A l av a n z a r n u e stra ju v e n tu d reso lv im o s qu e el lu g a r de la lib e rtad y d el am or era el m a trim o n io al que d escu b rim o s com o u n a raz ó n d e la etern id ad de la vida. C a d a quien se en a m o ró de la co m p añ e ra de su v id a y u n a n u ev a etapa, ta n llen a de ilu sio n es co m o la anterior, se iniciaba. Se in teg raro n n u ev o s p o etas al m o v im ien to H o ra Z ero. M u c h o s de n o so tro s h ab íam o s salid o al ex ilio se n c illa m e n te p o rq u e la situ a c ió n en P erú -en to n c es, m e d iad o s de la d écad a del seten ta, n o h a b ía p o sib ilid a d alg u n a p ara la lib e rtad de ex p re sió n y la d ic tad u ra m ilita r p e rse g u ía to d o sig n o de lib e rtad so b re el P erú - era se n cillam e n te irre sp irab le, y el arte te n ía que co n tin u ar la av e n tu ra de su d iv in a e x isten cia. E sta es la é p o c a in te rn a c io n a l d e H o ra Z ero , el in stan te en q u e los jó v e n e s p o etas la tin o a m eric an o s -d esd e S an tiag o de C h ile por el su r del b ello c o n tin en te la tin o am erican o h a s ta C iu d ad de M é x ic o p o r el no rtep o n e n sus ojos en los te x to s que los h o raz erian o s h ab ían p u b lic a d o en Lim a. E n M é x ico un b u e n día José E m ilio P ach eco m e p rese n tó a M ario S an tiag o , R o b e rto B o lañ o y B ru n o M o n ta n é, jó v e n e s latin o a m eric an o s q u e d esd e su exilio m e x ic a n o se h a b ía n p e rm itid o en v iarn o s u n as p o ética s cartas q u e h ab lab a n , tanto co m o su s e x c elen te s p o em as, de su alta calid ad h u m an a. M a rio e ra u n jo v e n p o eta m e x ica n o q u e e n a m o rad o del c o lo r v io le ta d e los o jo s de u n a ch ic a ju d ía se fue a v iv ir en un k ib u ts isra e lita h a sta q u e los p ad re s de la jo v e n p e rm itie ro n qu e se e n c o n trase n y, p rev io p aso p o r E u ro p a, reg resa ro n a M éx ico . R o b e rto B o lañ o y B ru n o M o n ta n é eran jó v e n e s p o etas ch ilen o s q u e, n iñ o s to d a v ía, h a b ía n sa lid o al lado de sus fam iliare s al ex ilio m e x ica n o a cau sa de la d ic ta d u ra p in o c h e tista que h ab ía e n sa n g re n ta d o su p aís. C onocí a un a v ein ten a d e jó v e n e s p o e ta s m e x ican o s y, en el café H ab a n a, de M éx ico , el m ítico lu g a r de los in te le c tu a le s m e x ican o s, d isc u tim o s n u e s tro s p la n tea m ie n to s, n u ev o s p ro y ec to s, la p o sib ilid a d de p u b lic ar rev istas de H o ra Z ero en to d a A m éric a L atin a. P re v iam en te , en el in v iern o de 1975, v ia jé con Jorge P im en tel a B o g o tá don d e, en tre o tro s e scrito res, nos en tre v ista m o s con Isaías P eñ a G u tié rrez -p erso n a lle n a de g ran co ra zó n a la vez que b rilla n te crítico literario que h ab ía p u b lic ad o un lib ro so b re la g e n e ra c ió n del b lo q u e o - y c o n A rtu ro A lap a, am bos m ie m b ro s d el g ru p o P u n to R o jo . P u n to R ojo o rg an iz ó u n a c o n fe re n c ia p ara n o so tro s en u n a u n iv e rsid ad c o lo m b ia n a y, en la zo n a v ie ja de B o g o tá, ta n p a re c id a a los B a rrio s A lto s y B a rra n co , d isc u tim o s

Otras dim ensiones de la memoria

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to d a una no ch e el p ro y ec to de H o ra Z ero en C olom b ia. A h o ra ese p ro y ec to estab a a p u n to de h acerse rea lid ad en M éx ico , lugar de ex trem a riq u e z a intelectu al y defin itiv am en te m ág ico . L o s m ex ican o s, a c o m p a ñ ad o s por B o lañ o y M ontané, ed itaro n rev istas co n el n o m b re del m o v im ien to In frarrealista -el nom bre m e x ica n o de H ora Z ero - y lo g raro n escrib ir un cap ítu lo esp ecial de n u ev a p o esía en la m o d e rn id ad m ex ican a. En ese m o m e n to T ulio M ora, que v iv ía entre M éx ico y P erú, se integra a H o ra Z ero. T am bién C a rm en O llé, esa p o eta bella com o C ath erin e D en eu v e, se in teg ra a H ora Z ero escrib ie n d o el ca p ítu lo fem in ista de otro de los líe n n o so s m an ifiesto s de n u estro m o v im ien to : C o n tra g o lp e al viento, un extenso tex to p u b lic ad o en 1977 en qu e se a n a liz ab a p ro fu n d a m en te la situación de la literatu ra co n tem p o rán e a en P erú a la v ez que se p la n tea b an las m etas a co n q u ista r en los años sig u ien tes. C o m o P im en tel ni M ora en co n trab an trabajo du ran te la d ic tad u ra de M orales B e n n ú d e z , M ig u el B u rg a -nuevo ex p o n en te en el ca m p o de la n arrativ a de H o ra Z ero - los h ab ía acep tad o para que trab a jara n en un n eg o c io que tenía. En B a rc e lo n a R o b e rto B o lañ o y B runo M on tan é, lo m ism o qu e o tro s jó v e n e s po etas esp añ o le s re p a rtiero n C o n tra g o lp e al vien to y se o rg an iz aro n en to rn o al grupo La C lo aca -ese fue el nom bre español de H o ra Z ero - que. a su vez. fu n cio n ó com o ed ito rial p u b lic an d o in cesan te ca n tid ad de libros de los jó v e n e s p o etas esp añ o les co n sid erad o s com o los m ejo res p oetas de la m o d e rn id ad esp añ o la. T am bién se rep artió en P arís C on tra g o lp e al vien to y allí se o rg an izó el m o v im ien to H ora Z ero Intern acio n al que fue in teg rad o p o r A n d ré L au d e, T ristán C'abral, Je an -M arc D i B en ed etti, entre otros escrito res, ad em ás del árab e T ah a rB en Jello u n , el g riego D im itri A nalis, el belga F rans B adot, alg u n o s otros escrito res m e x ica n o s y de M artin ica, irlandeses y alem anes, y los p eru a n o s Jo sé C arlos R o d ríg u ez, José R osas R ibeyro. C arm en O llé. y q u ien esto escrib e. Flora Z ero In tern ac io n a l debutó en P arís en 1978 interv in ien d o en u na reu n ió n o rg an izad a p o r Ja cq u es C hirac en el M oulin R ouge d onde rep a rtim o s un M anifiesto p ro n u n c iá n d o n o s co n tra C hirac y exigiendo una p ro fu n d a d e m o c ra tiz a c ió n en la so c ied a d so v ié tic a p ues el m anifiesto, redactado p o r escrito res fran ceses, debía te n er la p e rsp e c tiv a de las n ecesid ad es in telectu ales eu ro p eas ad o n d e los peru an o s, a cau sa de no en c o n tra r libertad en nuestro país, h ab íam o s llegado. P o r cierto, el señ o r C h irac resp o n d ió publican d o una carta en Le M o n d e y en Les n o u v elles litteraire s acu sa n d o al m o v im ien to H ora Z ero In tern ac io n a l de ser « g u errillero s de o p ereta» , co m o si la óp era no nos gu stase ni las g u errilla s fu esen un a seria ex p e rien c ia. A p artir de allí realizam o s una serie de otras in te rv en cio n es aunque n u estra ac tiv id ad se en c o n trab a cen trad a sobre todo en la cre ació n p erso n al. A si, la se g u n d a etap a de n uestro m ov im ien to , a fines de la d éc ad a del 70, fue, com o la p rim era, u n a t , r o a riquísim a, llena de ex p erien cias n o v ed o sas, en la qu e H o ra

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Hora Zero: Los broches m ayores de¡ sonido

Z ero logró e stab lece r una perfecta línea in tern acio n al co n trib u y en d o a forjar una sola g en e ració n , intern acio n al, culta, m o d ern a, n o v ísim a, tan to en el ám b ito euro p eo de P arís d onde po r p rim e ra vez un m o v im ien to o rig in a d o en el T ercer M u n d o lo g rab a ca p ta r p ara sí a alguno s de los m ejo res escrito res dispuesto,s a la av en tu ra de ex istir b ellam en te sobre la tierra. Al re c u p e ra r e l'P e r ú su dem o cracia, en 1980. y ya de v u e lta alg u n o s p o etas del exilio eu ro p e o en L im a, nuev o s po etas se in teg ran al m o v im ie n to H o ra Z ero que. de ese m odo, inicia su tercera etapa. R ó g e r S an tiv á ñ ez q u ien , un o s años antes había lleg ad o de P iu ra en la que h ab ía sido un ferv o ro so asiste n te a las co n fe re n cia s de T am ayo V argas, ingresa a H o ra Zero. T am bién in g re sa D alm acia R u iz-R o sa s quien p ro v en ía de San M arcos. P ro v en ían ta m b ié n de San M arco s R icard o P aredes, O sca r O rellana. W ilfred o H eren cia, M ig u el S ilv estre y A bel H errera, q u ie n es al in g resa r a H ora Z ero p rác tica m e n te se n taro n las b ases de un m o v im ien to que sin ca m in a r por el patio de letras se co n stitu ía en n etam e n te sa n m arq u in o . Se celeb ra en to n ces el segundo co n g reso de H o ra Z ero. v eran o de 1981. al que asisten todos los nu ev o s p o etas ad em ás de sus m iem b ro s fundadores. E ste co n g re so se celeb ra en un a casa de la C o lm en a b u rg u esa donde, sin em bargo, y signo de los tiem pos, por las n o ch es se en c en d ían v elas pues no había luz eléctrica. Se discu te intensam en te, se p lan tean las n u ev as o p cio n es p ara las d écadas sig u ien tes, y no puede sino reco n o cerse que la p o esía p eru an a a p artir del año 70 es nu ev a, distinta, y m ejor. H o ra Z ero o rg an iza en to n ce s un a serie de recitales, en tre ellos el R ecital M ayor que, efectu ad o en un a sala de b aile del jiró n M o q u eg u a, co n g re g aría a dos m il perso n as que se p asan la n o ch e co n su m ie n d o ce rv eza y escu c h an d o la p o esía de un grupo de jó v e n e s que, para ese en to n ces, eran el ca p ítu lo m ás in te resa n te de la p o esía p eru a n a del sig lo X X . E n 1983 H ora Z ero o rg an iz a u n a serie de recitales en la p eñ a W ifala atestán d o se ta m b ié n el local d o n d e éstos se realizan para p asar desp u és a la clan d estin id ad . P ero la h isto ria del m o v im ien to H ora Z ero, en la clan d e stin id a d , o p ú b lic am en te , ed itan d o rev istas, la n za n d o m anifiestos, o rg an izan d o rec itales m a siv o s, p u b lic an d o los libros de sus poetas, es ta m b ié n la del in g reso de la p o esía p e ru a n a en un a era de m o d e rn id a d d o n d e la libertad, la cre ativ id ad y la h u m a n id ad so n los signos que trazan el d estin o de n u estra av en tu ra sobre la tierra.
(De Página Libre, 1990)

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