LA MUJER ROTA SIMONE DE BEAUVOIR

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La mujer rota

Simone de Beauvoir

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Lunes 13 de setiembre. Las Salinas

Extraordinario decorado el de este bosquejo de ciudad abandonada en los confines de un pueblo y al margen de los siglos. Bordeé la mitad del hemiciclo, subí por las escalinatas del pabellón central: contemplé largo rato la sobria majestad de estas construcciones edificadas con fines utilitarios y que nunca sirvieron para nada. Son sólidas, son reales: sin embargo, su abandono las transforma en un simulacro fantástico: uno se pregunta de qué. La hierba tibia, bajo el cielo de otoño, y el olor de las hojas muertas me aseguraban que no había abandonado este mundo, pero había retrocedido doscientos años atrás. Fui a buscar unas cosas en el auto; extendí una manta, almohadones, puse la radio a transistores, y fumé mientras escuchaba Mozart. Detrás de dos o tres ventanas polvorientas adivino presencias: sin duda son oficinas. Un camión se detuvo ante uno de los portones, unos hombres abrieron, cargaron bolsas en la parte trasera del vehículo. Ninguna otra cosa ha alterado el silencio de esta siesta: ni un visitante. El concierto terminado, me puse a leer. Doble sensación de extrañamiento: me iba muy lejos, a orillas de un río desconocido; alzaba la vista y volvía a encontrarme en medio de estas piedras, lejos de mi vida. Porque lo más sorprendente es mi presencia aquí, la alegría de esta presencia. La soledad de este regreso a París me atemorizaba. Hasta ahora, a falta de Maurice, las niñas me acompañaban en todos mis viajes. Creí que iba a echar de menos los entusiasmos de Colette, las exigencias de Lucienne. Y resulta que me es devuelta una calidad de alegría olvidada. Mi libertad me rejuvenece veinte años. A tal punto que, cerrado el libro, me puse a escribir para mí misma, como a los veinte años. Nunca dejo a Maurice sin apenarme. El congreso dura solamente una semana y, sin embargo, mientras íbamos en auto desde Mougins hasta el aeródromo de Niza, tenía la garganta anudada. El también estaba emocionado. Cuando el altoparlante llamó a los pasajeros para Roma, me abrazó fuertemente: "No te mates con el auto. No te mates en el avión." Antes de desaparecer, volvió una vez más la cabeza hacia mí: en sus ojos había una ansiedad que me ganó. El despegue me pareció dramático. Los cuatrimotores alzan vuelo lentamente, en un largo hasta la vista. El jet se arrancó del suelo con la brutalidad de un adiós. Pero pronto empecé a alegrarme. No, la ausencia de mis hijas no me entristecía: al contrario. Podía conducir tan rápidamente, tan lentamente como quería, ir adónde deseaba, detenerme cuando me daba la gana. Decidí pasar la semana vagabundeando. Me levanto con la luz. El auto me espera en la calle, en el patio, como un animal fiel; está húmedo de rocío; le seco los ojos y atravieso alegremente el día que comienza a solearse. A mi lado está el bolso blanco con los mapas Michelin, la Guía Azul, libros, un cardigan, cigarrillos: es un compañero discreto. Nadie se impacienta cuando pregunto a la patrona de la hostería su receta del pollo con cangrejos. Está por caer la noche pero todavía está tibio. Es uno de esos instantes conmovedores en que la tierra está tan de acuerdo con los hombres que parece imposible que todos no sean felices.

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Librodot Martes 14 de setiembre

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Una de las cosas que encantaban a Maurice es la intensidad de lo que él llamaba mi "atención a la vida". Durante es !a breve intimidad conmigo misma se ha reanirnado. Ahora que Colette está casada, Lucienne en Norteamérica, tendré tiempo para cultivarla. "Vas a aburrirte. Deberías conseguir un empleo", me dijo Maurice en Mougins. Insistió. Pero, por el momento, en todo caso, no tengo ganas. Quiero vivir por fin un poco para mí. Y aprovechar con Maurice esta soledad de dos de la cual tanto tiempo estuvimos privados. Tengo un montón de proyectos en la cabeza.

Viernes 17 de setiembre

El martes llamé por teléfono a Colette: estaba con gripe. Protestó cuando le dije que volvía enseguida a París, Jean-Pierre la cuida muy bien. Pero yo estaba inquieta, regresé ese mismo día. La encontré en cama, muy enflaquecida; tiene fiebre todas las noches. Ya en agosto, cuando la acompañé a la montaña, su salud me inquietaba. No veo la hora de que Maurice la examine y me gustaría que consultara a Talbot. Aquí estoy, con otra protegida a mi cuidado. Cuando dejé a Colette, el miércoles después de cenar, el tiempo estaba tan agradable que fui en auto hasta el Quartier Latin; me senté en las mesas de la vereda, fumé un cigarrillo. En la mesa de al lado estaba una chiquitina que devoraba con los ojos mi paquete de Chesterfield; me pidió un cigarrillo. Le hablé; eludió mis preguntas y se levantó para irse; alrededor de quince años, ni estudiante ni prostituta, me intrigaba; le propuse llevarla a su casa en auto. Se negó, vaciló, y terminó por confesar que no sabía adónde ir a dormir. Por la mañana se había escapado del Centro en el cual la había alojado la Asistencia Pública. La tuve en casa dos días. Su madre, más o menos retardada, su abuelo, que la detesta, han renunciado a sus derechos sobre ella. El juez que se ocupa de su caso le ha prometido enviarla a un Hogar adonde le enseñarán un oficio. Mientras tanto, vive "provisoriamente" desde hace seis meses en esa casa de la cual no sale nunca -salvo el domingo para ir a misa, si quiere--- y donde no le dan ninguna tarea para hacer. Están allí, unas cuarenta adolescentes, materialmente bien cuidadas, pero que languidecen de aburrimiento, de desgano, de desesperación. Por la noche se le da a cada una un somnífero. Se las arreglan para no tomarlo y guardarlo. Y un buen clía se tragan de golpe toda la reserva. "Una fuga, una tentativa de suicidio: es lo que hace falta para que el juez se acuerde de una", me dijo Marguerite. Las fugas son fáciles, frecuentes, y si no duran mucho tiempo no acarrean consecuencias. Le juré que removería cielo y tierra para conseguir que la transfieran a un Hogar y se dejó convencer para regresar al Centro. Yo hervía de cólera cuando la vi franquear la puerta, cabizbaja y arrastrando los pies. Es una hermosa jovencita, nada tonta, muy gentil, y que no pide otra cosa que poder trabajar: le están masacrando su juventud; a ella y a millares de otras. Mañana hablaré por teléfono al juez Barron. ¡Qué duro es París! Aun en estos pegajosos días de otoño, esa dureza me oprime. Esta noche me siento vagamente deprimida. Hice planes para transformar la pieza de
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dice Maurice. ellos no lo desean y también para ella sería la peor solución. Nuevamente pensaba en Colette y me inquietaba. Como me encontraba ante la puerta de la SainteChapelle. cuando por excepción yo salía sin Maurice. Y va a recomendar a las asistentes del Centro que me autoricen a verla. demasiado impaciente como para buscar mi lla4 Librodot . El número de delincuentes jóvenes aumenta. El gobierno no hace nada. los esfuerzos de los jueces. Desde su regreso de Roma pasa las veladas en el laboratorio con Talbot o Couturier. tocaba el timbre. Su fiebre no baja. donde no se ha previsto nada para ocuparlas en algo ni para distraerlas. Y me doy c=uenta de que Lucienne ya no vivirá nunca más aquí. Yo subía los dos pisos corriendo. Antes -¿antes de qué?-. El juez Barron me recibió esta mañana. Maurice regresa mañana. Puedo comprender que lo sacrifique todo a sus investigaciones. Y me inquieto. Ideas aterradoras me pasan por la cabeza. Paso casi todo el día a la cabecera de la cama de Colette. de las asistentes sociales se estrellan contra una pared. El caso de Marguerite Drin le parece lamentable: y hay millares parecidos. El drama es que no existe ningún lugar para alojar a estas niñas. La casa estará tranquila. Pero Talbot pide que le hagan análisis. Felizmente. Miércoles 22 de setiembre Ésta es una de las razones -la principal por las cuales no tengo ninguna gana de atarme a una tarea: difícilmente soportaría no estar totalmente a disposición de quienes me necesitan. Dice que se están acercando al objetivo. para Marguerite. al volver había siempre un rayo de luz entre las cortinas rojas. Las niñas se quedan allí. hubieran debido mandarla a otra parte. y no se encara otra medida que redoblar la severidad. En lo que a mí respecta. Muy cordial. Los parientes no han firmado el papel que los privaría definitivamente de sus derechos pero no se trata de que nuevamente se hagan cargo de la niña. Entonces. La única cosa que podría aliviarme sería conversar con Maurice: no estará aquí antes de la medianoche. tratará de encontrar un lugar. Pero es la primera vez en la vida que tengo una gran preocupación sin que él la comparta. Sábado 25 de setiembre La ventana estaba a oscuras. pero muy vacía. no miré muy bien. Me atormento sobre todo por Colette. subí por la escalera de caracol. en algún sitio. Me lo esperaba. El Centro donde se encuentra Marguerite no es más que un lugar de tránsito. ¿Pero adónde? No hay nada.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 4 las chicas en un living más íntimo que el escritorio de Maurice y la sala de espera. Así y todo. Había turistas extranjeros y una pareja que contemplaba los vitrales. Imposible leer. al cabo de tres o cuatro días. no hay personal capaz de ocuparse de ellas adecuadamente. Salí de Tribunales irritada contra la incuria del sistema. entré. tomada de la mano. `No es grave".

) Tengo miedo de que ahora para él sus enfermos no sean sino casos. pero hablaré con él. de mí. tan joven a los cuarenta y cinco años como cuando lo encontré.) Ya no nos paseamos juntos por París y los alrededores. Se ha dejado devorar por su profesión. estoy enojada con él. Aún lo somos. a cientos de kilómetros. el uno para el otro. sobre todo. volvía a serme cercano. ¡Pues bien! Maurice ha cambiado. Pero desde que.. empecé a arreglar la biblioteca y me detuve. Soy injusta. Creo que lo amé desde ese instante.se ha empobrecido.) Se diría que su vida privada ya no le concierne.años de casamiento. Saber le interesa más que curar. Me sorprendió su indiferencia cuando le hablé de instalar este living. Si él lo hubiera hecho. Tengo que confesarme la verdad. porque tengo miedo. se mata de risa de eso. un diario: lo que uno calla es más importante que lo que anota. Esta noche las puertas se abren ante habitaciones desiertas. Al cabo de veinte -veintidós. Sí. antes. me pareció lejano: ávido por reencontrar la clínica y el laboratorio. Empieza a parecerse a sus colegas que no son más que máquinas de hacer carrera y ganar dinero. Necesitaré un poco de paciencia: después de los períodos de agotamiento viene la bonanza. Y. él. En el aeród-omo de Niza sentía el corazón oprimido a causa de esas opacas vacaciones que dejábamos detrás. (Curiosa cosa.. en cuenta de mi opinión. y Maurice no está aquí. mi cólera nos separa: le será fácil desarmarla. metí la llave en la cerradura. el éxito social. este año. algo ha cambiado puesto que escribo acerca de él. para Maurice la medicina significaba personas de carne y hueso que había que aliviar. nada me atormentaba. por la indiferencia de los estudiantes: y en los hermosos ojos melancólicos de ese externo encontré una angustia. Pienso que me he ocupado demasiado de las chicas todos estos últimos años: Colette era tan apegada y Lucienne tan difícil. una absoluta transparencia. 5 Librodot . antes de irme a acostar. Pero no. Es preciso que sus investigaciones lleguen a su fin. mi de cepción lo afligió. Las once. ¡Qué vacío estaba el departamento! ¡Qué vacío está! Evidentemente. tan alegre. hace diez años decidió especializarse.. Éramos. tan desamparada durante mi permanencia en Cochin.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 5 ve.Regué las plantas. (Me gustaba tanto nuestro silencio y su rostro atento cuando escuchábamos Monteverdi o Charlie Parker. Sí. Tenemos que explicarnos. (Estaba tan decepcionada. mejor decirme a mí misma la verdad hasta el fin. Así y todo. poco a poco -y eso es precisamente lo que yo temía. cuando regreso a casa reencuentro a Maurice.. una rabia semejantes a las mías. me sentiría traicionada. a sus espaldas. Ya casi no tenemos verdaderas conversaciones. . aun en su ausencia. Subí sin correr. de costumbre. siempre deseé la verdad. ¡cor qué facilidad renunció a nuestro viaje por Alsacia! Sin embargo. La primavera pasada. Yo no estaba tan disponible como Maurice podía desearlo. Hubiera debido hacérmelo notar en lugar de lanzarse a trabajos que ahora lo alejan de mí. uno concede demasiado al silencio: es peligroso. Y si en las salinas abandonadas conocí una felicidad tan intensa fue porque Maurice. distraído y hasta moroso. No dejaré ninguna nota en el vestíbulo. El año pasado también trabajaba frecuentemente por las noches. Ya no lee. por la fría benevolencia de los jefes de sala. Mañana se sabrán los resultados de los análisis y tengo miedo. pero yo tenía a Lucienne. Ya lo sé. que era tan vivaz. Tengo miedo. Y hasta en sus relaciones con quienes lo rodean se vuelve abstracto. Bien sabe él que en este momento no puedo leer ni escuchar discos. El dinero. ¡Vamos!. "¡Te necesito y no estás aquí!" Tengo ganas de escribir estas palabras sobre un papel que dejaría a la vista en el vestíbulo. Le dije alegremente: "¡La curación de la leucemia bien merece algunos sacrificios!" Pero. Incluso en Mougins. Ya no escucha música. puesto que no hay nadie adentro. si la obtuve es porque la quería.

su cuerpo abulta bajo las sábanas y naufrago en la beatitud. Me erguí en la cama: -¿A qué hora vuelves? ¿Qué hora es? Se sentó en un sillón. ¿qué sentido tiene luchar contra la enfermedad y el sufrimiento si uno trata a su propia mujer con tanta despreocupación? Eso es indiferencia. Maurice me mintió. Tenía un vaso con whisky en la mano. oigo correr el agua. Lunes 27 de setiembre ¡Pues sí! Me sucedió." Hace quince años. Es normal. no tendría necesidad de matarme. Monique. con una especie de insistencia. Es inútil rabiar. a través del estrecho se percibía la costa africana. Entonces debo tratar de dormir. Domingo 26 de setiembre Así que ocurrió. debo agradecerle su franqueza. la sábana estaba lisa. (Me gusta dormirme antes que él. habían bebido y charlado. Dureza. mañana voy a necesitar de toda mi sangre fría. ¡No te importa! Evidentemente. Me ocurrió. El sábado terminé por dormirme: de vez en cuando. Basta. eso también es normal. yo me muero de inquietud. -Colette está enferma. por ahogar esta cólera que todavía protesta dentro de mí. y me derretí como me derrito siempre que él me envuelve en esa luz sombría y cálida. tiendo la mano. Me miraba con una gravedad algo triste.) La puerta de entrada sonó ruidosamente. Si los análisis de Colette son desfavorables. Aunque tardía. Tengo tanta prisa por verlo. La aguja no avanza: me exaspero. -¿Colette empeoró? -No mejora. No contestó nada. una hija enferma no pesa mucho. hay una mujer en mi vida.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 6 Medianoche. La imagen de Maurice se deshace. mientras trabaja en su escritorio. haciendo girar el vaso entre sus dedos. "Si me engañaras. Hubiera podido continuar en lugar de hablarme. No trabajaron hasta las tres. Debo persuadirme de eso y controlar esta cólera que me ha sacudido durante todo el día de ayer. huelo un ligero olor a agua de colonia. -Si tú me engañaras. que dejo los ojos clavados en el reloj de péndulo. No habían trabajado hasta las tres. me mataría. Grité: "¡Maurice!" Eran las tres de la mañana. tendía la mano hacia la cama gemela. Lancé al azar palabras absurdas para hacerlo salir de las casillas y arrancarle una explicación: -¿Qué sucede? ¿Hay una mujer en tu vida? Sin dejar de mirarme. -¿Estuvieron bebiendo? ¿Jugando al póquer? ¿Salieron? ¿Te olvidaste de la hora? Continuaba callado. -No seas hostil. ya sé. Moriría de pena. 6 Librodot . sí. El me abrazaba. cuando uno se ha hecho cargo de la salud de toda la humanidad. (Todo era azul arriba de nosotros y bajo nuestros pies. A través del sueño. y tú regresas a las tres. Pregunté con dulzura: -Dime por qué vuelves tan tarde. -Son las tres. dijo: -Sí.

segura de que mi ausencia lo enternecería más que cualquier reproche. durante mi ausencia. brillante. Qué aspecto inocente tenía.. El tipo de aventura sin consecuencias y que halaga a un hombre. de insultarlo.. uno no puede responder con nada a la ausencia. ¡Y él.) ¡Durante cinco semanas me mintió! "Esta noche hemos dado un gran paso adelante. Desde hacía cinco semanas. Había puesto más ardor que yo en concluir nuestro pacto. ella se despertó a su lado: ¡no logro creerlo! ¿Por qué acompañé a Colette a la montaña? Ella no tenía tantas ganas. ha traicionado nuestros juramentos! Me decía a mí misma: exigiré que rompa. No quería sufrir. -¡Noéllie! ¿Por qué? Alzó los hombros. y las palabras que pronunciábamos no eran nada más que palabras. -¿Por qué no me avisaste enseguida? Me miró tímidamente y me dijo. No la mira como me mira. me parece que eso es frecuentemente. -Son cosas que se dicen. no he vivido más que para él. ¿Necesitaba ser halagado? Me sonrió: -Estoy contento de que me hayas preguntado.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 7 ¿Ya? ¿Qué son quince años? Dos y dos suman cuatro. era lo más triste. Dejé una nota sobre la almohada: "Hasta esta noche". Regresé a casa. Me dominé. Evidentemente. La verdad es indestructible. 7 Librodot . obsesionada por estas palabras: "Me ha mentido. Dos veladas y una tarde desde su regreso. "Voy a exigir que rompa. todo el día me ocupé de ella. De pronto tuve ganas de llorar: no me moriría por eso. "Vamos a dormir". Íbamos en auto por el caminito de Saint-Bertrand-de-Comminges y él me abrazaba: "¿Te bastaré siempre?" Se irritó porque yo no contestaba con bastante ardor (¡pero qué reconciliación en el dormitorio de la vieja hostería con el olor de las madreselvas que entraba por la ventana! Hace veinte años. a lo lejos. ¿En Mougins pensaba en ella? -¿Te acostaste con ella cuando te quedaste solo en París? -Sí." Y volvía de casa de Noéllie. el tiempo no la modifica en nada.. Te amo. no amo a nadie sino a ti. Pedí algunas precisiones. La cólera me despertó temprano. pero él me lo hacía decir.." ¿Pero qué significa la palabra "exigencia" después de toda una vida de amor y cordialidad? Nunca pedí para mí nada que no quisiera también para él. no! Sabes bien que trabajo. Y desde mi regreso. nada de compromiso. A través de brumas azules mirábamos África. enseguida. con pesar en la voz: -Decías que morirías de pena. -¿La ves frecuentemente? -¡Oh. El me bastó. (En agosto. pero interiormente hervía. no sufría. Las ahuyentaba. por un capricho." Se me atravesaban imágenes: la mirada. Necesitaba un plazo para comprender lo que me sucedía.. pero el rencor me sofocaba: "¡Me ha mentido!" Yo decía: "Me moriría de pena".) -¿Quién es? -Noéllie Guárard. El estupor me vaciaba la cabeza. Detestaba mentirte. -¿Desde cuándo me mientes? Apenas vaciló: -Te mentí en Mougins. Yo sabía la respuesta: bonita. Caminé al azar por las calles. de gritar. fui yo quien insistió. los cabellos enmarañados encima de la frente rejuvenecida por el sueño. embaucadora. nada de licencia. sí. agotada. dije. la sonrisa de Maurice para Noéllie. Fui a lo de Colette. fue ayer).. Tuve ganas de sacudirlo.

El obstáculo es aun más infranqueable para las personas como nosotros que dan tanta importancia a la sinceridad. el prestigio que ella pueda tener a los ojos de Maurice se hará polvo. (Lo reconozco: con qué encarnizamiento hubiera mentido para disimular una mentira. pero me había escrito una esquela conmovedora. efectivamente. La paciencia no es mi virtud dominante. De todos modos. Le dije qué diligencias había hecho para obtener la autorización para salir el domingo con ella. y no como Maurice y yo a la de la fidelidad. el tiempo trabaja en contra de Noéllie. ¡A mí no! No soy una madre a la que se miente. Tenía miedo de que me comprendiera mal. Por encima de todo. "Sé comprensiva. o al menos ser vidrierista. no soy una mujer a la que se miente. es normal. Antes que nada. Y no sólo por táctica: por moral. no quiero que parezca una intimación. me tiene cariño. Seguro. Orgullo imbécil. Pero eso no le ha impedido. Pero. hace seis años. Me mostró unos dibujos. Yo sería la anormal -infantil. ni sentirse a veces en peligro: había creído. tendrá paciencia: pero no indefinidamente. Tiene confianza en mí. ya que ella y Charles han apostado a la carta de la libertad. sea hermosa. Me ayudó. Es así como finalmente ella reconquistó a Charles. Todas las mujeres se creen diferentes. No tengo que recuperarlo: no lo he perdido. No me hubiera dejado en paz. pero con todo quiero comprender a los demás y saber adaptarme. Estaba enloquecido de inquietud. agarrarse algunas rabietas contra su marido. es culpa suya haberme mentido. porque hay que confesar también que uno mintió. Le repetí las promesas del juez. todas piensan que ciertas cosas no pueden sucederles. en suma. debo esforzarme. que iba a suicidarme? -Se me ocurrió cualquier cosa. Tristeza de ese locutorio. Me costó admitir que todos los niños mienten a su madre. (Es una suerte que Lucienne esté en Norteamérica.) Nunca hice concesiones a la mentira. pero seguramente se cansará pronto del asunto. He tenido exactamente la vida que quise: tengo que merecer ese privilegio. que él iba a dejarla. -¿No se te habrá ocurrido. y todas ellas se equivocan.no admitiéndolo. de esos rostros de adolescentes oprimidas. como siempre. Su ansiedad me llegó al corazón y lo escuché sin hostilidad. Que un hombre tenga una aventura después de veintidós años de casamiento. Hoy he reflexionado mucho. sé amistosa". nada feos. Siente mucha estima por Maurice. Soy intransigente. no tengo que hacerme la víctima ni la energúmena. Eso sí. Esta noche salgo con Maurice. así y todo. Si flaqueo ante el primer tropiezo. sé alegre. no quise decepcionarla. Lo que da atractivo a ese tipo de asuntos es la novedad.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 8 Me tomó en sus brazos con aspecto algo extraviado. excusable que al principio me lo haya ocultado. si quiero que nuestro amor salga indemne de esta prueba. Me aconsejó tener paciencia. todo lo que pienso acerca de mí misma no es sino ilusión. pero es preciso que yo comprenda: uno ya no se atreve a confesar. Isabelle tiene razón. Pero tengo todavía muchas preguntas que hacerle y la conversación será más sosegada si comemos afuera. yo había bloqueado la campanilla). Las primeras mentiras de Lucienne y de Colette me dejaron fuera de combate. elegante. 8 Librodot . Le parece natural que haya querido tener una aventura.) Y fui a hablar con Isabelle. y Maurice me estima por eso. Querría hacer decoración. trabajar. Hubiera tenido que hacerle una comedia. me dijo. me parezco a papá. Al dejar a Isabelle casi no tenía ganas de ir a ver a Marguerite. me dijo. Había llamado por teléfono varias veces a lo de Colette y no había contestado nadie (para que no la molestaran. salgan solos los dos. Consejos de Isabelle y del correo del corazón: para recuperar a su marido.

cada cuadro era tan importante. A grandes rasgos. Me convenció de respetar la libertad de Maurice. mundana. En Maurice. si su trabajo en Simca -rutinario.de costumbres muy libres. como en la mayoría de los hombres.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 9 Un detal le idiota me agita: ¿por qué tenía un vaso de whisky en la mano? Yo llamé: ¡Maurice! Despierta a las tres de la mañana. con un marido ingeniero. Noéllie es una abogada brillante y devorada por la ambición. Ella también dejó los estudios al casarse. sin ton ni son: pero yo estaba medio mareada. con una hija. "Si yo quisiera. Hay que decir que tuvo solamente un hijo que educar." Y charlamos.no le bastaba era porque en casa se aburría. algo se me olvidó. cuando cada film. fue preciso que me engañara para que resucitásemos las noches de nuestra juventud. muy a la monada: justo lo contrario de mí. Y es también evidentemente una cuestión de piel: ella es apetecible. como yo. y enseguida lo terminé. Y además no está llena de "protegidos".) Isabelle me fue útil también en aquel momento. Por lo común. Fui con Isabelle a ver un viejo film de Bergman y comimos una fondue en Hochepot. es una mujer sola -divorciada. Ahora estoy excluida de sus investigaciones y sus clientes de la policlínica no necesitan de mí. es lo que yo suponía.": me planteaba esa pregunta cuando flirteaba con Quillan. Con ella siempre me gusta estar. pasaba la velada con Noéllie. Nada peor que la rutina: los choques despiertan. la acompañaré más seguido a exposiciones. SaintGermain-des-Prés ha cambiado desde 1946: el público es diferente. el único flirt de mi vida. Bailamos. Noéllie lo tranquilizó. En un momento dado me dijo apretándome muy fuertemente: "Nada ha cambiado entre nosotros dos. Ha conservado el ardor de nuestra adolescencia. "Nada ha cambiado entre nosotros dos". Me hablaba de sus enfermos. y no dos hijas. porque sus sentimientos hacia mí habían flaqueado.. me señalaba los casos interesantes.. ahora que mis hijas se han ido. que yo supiera. Martes 28 de setiembre Bebí demasiado. Es curioso. únicamente lamento no participar para nada en lo que hace. pero Maurice se reía y me dijo que estaba encantadora. más me atormenté hace diez años: si tenía ambiciones nuevas. tiene pocas ocasiones de encontrarse alguno. Le dije que he adoptado fácilmente la táctica de la sonrisa ya que estoy convencida de que efectivamente esta historia no cuenta tanto para Maurice. dijo Maurice con algo de tristeza. me dijo anteayer. Era re9 Librodot . Miércoles 29 de setiembre Era la primera vez que Maurice. y todo me encantó. él adivinó que iba a interrogarlo. De hecho. mal pagado pero que le dejaba tiempo libre y que él cumplía con tanta dedicación. yo trataba de ayudarlos. no cierra tan ruidosamente la puerta de entrada. a conciertos. pero ha conservado una vida intelectual más intensa que la mía. Maurice tuvo ganas de saber si podía gustar a ese tipo de mujer. "Y es otra época". dormita un adolescente nada seguro de sí mismo. (El futuro me probó lo contrario. Pero yo no había puesto los pies en una boite desde hace cerca de quince años. cada libro.

Antes de acostarme había tomado un poco de Nembutal y me dormí enseguida. es difícil imaginar que basta para colmar una vida. ¿Qué va a hacer todos los días? Debería aprobarla. Hay tanto impudor en sus coqueterías que hasta me pregunto si no es frígida. Ella tiene a JeanPierre. se despierta contenta. Pregunté a Isabelle si era feliz: -No me planteo la pregunta. es una lástima que los haya dejado. Desconfiaría de una mujer que diera algo a Maurice. Noéllie tiene el atractivo de la novedad. cuando salga por la noche con Noéllie. No le hice ninguna pregunta. el de Maurice tampoco. -Ya que aceptas que tenga esta historia. en su cama Maurice rejuvenece. asegura él.9° esta mañana. evidentemente. Era más duro que cerrar los ojos ante un desplante. Esta idea me deja indiferente. todas las mañanas. el snobismo. se levanta. se quedará toda la noche en casa de ella. comprendí algo el pesar de Maurice. A la hora del desayuno. Maurice me dijo que había regresado hacia la una. Pero ese malestar se ha disipado ahora que veo las cosas con claridad. al verla ir y venir por ese departamentito. Buscar una mesa para el living. ¿Por qué continuar este diario puesto que no tengo nada que anotar en él? Lo empecé porque mi soledad me desconcertaba. 10 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 10 nunciar al viejo ideal que mi padre había encarnado y que sigue vivo en mí. cuando abro los ojos sonrío. Pero mis encuentros con Noéllie y lo que he oído decir de ella me han informado lo suficiente. Es más decente tanto para ella como para mí. la química le interesaba. sus estudios iban bien. y después se pasa. el gusto por el dinero. ¡Oh!. Larga carta de Lucienne. porque la actitud de Maurice me confundía. no me engaño. y creo que voy a dejar este anotador. Esta mañana también. Ir a ver a la viejita paralítica de Bagnolet. No tiene ninguna idea personal.pero sin fiebre. déjamela vivir correctamente. Jueues 30 de setiembre Colette tenía 36. Lo que me ayuda es que no estoy físicamente celosa. la pasión de aparentar. delgadez. Maurice me dijo que de ahora en adelante. lo continué por malestar. Viernes 1 °de octubre Por vez primera reaccioné mal. apasionada por sus estudios y por Norteamérica. a decir verdad. ¡Me parece una buena definición de la felicidad! También yo. Como sea. así que supongo que la respuesta es sí. Un hombre al que no se ama. No es menos inteligente que su hermana. Mi cuerpo ya no tiene treinta años. No sé por qué. escogió la misma vía que yo: pero yo tenía a Maurice. carece radicalmente de sensibilidad: sigue la moda. Encarna todo lo que nos disgusta: la avidez por llegar. Se encuentran con placer -raramente. Maurice dice que es una enfermedad que en este momento es común en París: fiebre.

la boca más desnuda bajo la máscara de espuma blanca. Cuando uno se golpea contra una piedra. Comprendo esa ansiedad en su mirada. 11 Librodot . Antes. beben café. empiezo a sufrir. lee revistas. conciliadora. con seguridad que sabe cómo conducirse en una cama. una mitómana que me abrumaba con el relato de sus desgracias. la cantidad de almuerzos que se saltea. No tuve cuidado. Cuando está cerca de Noéllie. que yo tenía que adaptarme a su moderación." Con todo. aprecio a esta mujer honesta y equilibrada: la única que no contraté para hacer un favor. al principio siente el golpe. Me aturdió con cálculos. que trabajaba en exceso. Se aparecía en el marco de la puerta teniendo en los brazos. No hacerle frente. ¿O sentía vergüenza por haberme mentido? ¿Era vergüenza o ansiedad? Recuerdo su rostro pero lo descifro con dificultad. mi pájaro del bosque? ¿O le inventó otros nombres que le dice con la misma voz? ¿O se inventó también otra voz? Se afeita. o bien estamos con amigos. envuelto en celofán. ¿la cobijará en su hombro llamándola mi gacela. los ojos más oscuros y más brillantes. el sufrimiento viene después: con una semana de retraso. alejaba ese dolor que esta mañana me asalta: las imágenes. Pensé que Maurice se estaba volviendo un hombre mayor. El volvió a encontrar la orgullosa alegría de colmar a una mujer. Estuvimos charlando y le di para su hija las cosas que Lucienne dejó. Que otra pueda acariciar su mejilla contra la suavidad de esa seda. está más tiempo conmigo. Esta visión me lastima. tendrá nostalgia. le sonríe. Si le permito vivirla "correctamente" se cansará pronto. Razonaba. Si hacemos la cuenta en horas. un gran ramo de rosas rojas: ¿le llevará flores? Me están serrruchando el corazón con un serrucho de dientes muy agudos... se dedica solamente a ella. Protesté. la ternura de ese pulóver. Sábado a la noche La llegada de la señora Dormoy me arrancó de mis obsesiones. evidentemente pensaba en Noéllie. Sábado 2 de octubre. debo atenerme a ella. una retardada que me robaba. Acostarse no es solamente acostarse. Que tenga o no temperamento. Es lo que Isabelle me ha asegurado. Me repito: "Paciencia. sus camisas. estaba más vale estupefacta. no lo soporto. Doy vueltas por el departamento: a cada paso suscito otra imagen. Entre ellos hay esa intimidad que no pertenecía sino a mí. de acuerdo. Si le arruino su aventura. Abrí su placard. en el aeródromo de Niza: se preguntaba si yo sospechaba algo. Miré sus pijamas. Después de haber tenido una mucama medio ciega. dedica a Noéllie casi tanto tiempo como a mí. Terminé por ceder. Al despertar. Empezó a considerarme algo así como una hermana. En Mougins. y me eché a llorar. sonríen. la embellecerá a distancia. Pero durante muchas de esas horas trabaja. sus camisetas. tengo que reconocer que a la edad de Maurice una historia de piel es algo que cuenta. Noéllie despertó sus deseos. sus calzoncillos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 11 Teniendo en cuenta la cantidad de veladas que pasa en el laboratorio. Por la mañana Están en pijama. Puesto que he adoptado una actitud comprensiva.

-Cómo no. No sé nada sobre Noéllie. te he dicho lo esencial. No caer en las trampas de la devoción: sé muy bien que las palabras dar y recibir son intercambiables y cuánta necesidad tenía yo de la necesidad que mis hijas tenían de mí. Bajó a comprar champaña. Por cierto. no comprendo lo que le encuentras de especial: hay un montón de mujeres tan lindas como ella. había arreglado esta pieza durante una estadía suya en casa de su madre enferma.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 12 Fui a hacer las compras. ¿Y qué? Hace diez años."porque hacer el gusto a los otros te hace el gusto a ti". los patés. Trato de inventarme deseos tan variados como las frutas. Cuando uno ha vivido tanto para los demás. -Con todo. advierto que mi solicitud arriesga importunarla. algo remendada. los quesos. Es cierto que me habló de ella en el Club 46: lamento haberlo escuchado tan mal. Durante el almuerzo. ya sé. es una forma de egoísmo. su voz: "¡Qué bueno que será ser feliz aquí!" Encendió un gran fuego de leña. Martes 5 de octubre Ahora que no está ya enferma. Nembutal. pesada y ancha. -Es ambiciosa. vivir para sí mismo. -Es otra cosa que ambición. En ese punto nunca me engañé. Llené apresuradamente mi bolsa. y también me trajo rosas 12 Librodot . Se detuvo. paso un poco demasiado tiempo en casa de Colette. me felicitó. Hoy mis gestos eran mecánicos. Me acuerdo de su rostro. Reflexionó: -Tiene una cualidad que te gustaría. es un poco difícil reconvertirse. Yo me reía: "Sí. ayer a la noche -cine. los pescados de sus canastos. molesto sin duda por hacer en mi presencia el elogio de Noéllie. es un régimen del cual pronto me cansaré. Este living es más lindo todavía que nuestro dormitorio. me decía Maurice me lo decía tan frecuentemente. una manera de darse a fondo a lo que está haciendo. Sentimiento que no había experimentado nunca: la alegría de los demás me pesaba. En la florería compro el otoño por brazadas. "Eres maravillosa"." Esa ternura en sus ojos: "La más deliciosa que exista." Miércoles 6 de octubre Ayer me entregaron la mesa que encontré el domingo en el mercado de las pulgas. una verdadera mesa de granja en madera rugosa. dije a Maurice: -En suma. Hay que decir que yo no debía tener un aspecto muy animado. con un pretexto u otro. A pesar de su gran gentileza. no hemos hablado. Casi siempre vagabundeo largo rato por esa calle llena de olores.me regocijaba del gusto que él tendría esta mañana. de ruidos y de sonrisas. A pesar de mi tristeza. las verduras.

¿Entonces ha cambiado de veras? En un sentido. Este living. Me pregunto. pero estoy engripado. tenía que ir. Encendí un hermoso fuego de leña y empecé a tejerme un vestido. una hermosa fruta.. ese vaso de whisky: todo era premeditado. De hecho. Él provocó mis preguntas.. pobre idiota. un medio brillante: se hastió.. todo se explica.. ¿Y el de Noéllie? ¿Cómo es? Seguramente más lujoso que el nuestro...Es decir. mi ingeniosidad lo admiraba: "¡Eres maravillosa!" Una simple flor. No sabía cómo hacer.. ¿qué gané con que me dijera la verdad? Ahora pasa las noches con ella: les conviene. como un viejo disco cansado: "Que usted también estaba allí -. un pulóver que le había tejido: eran grandes tesoros. no tengo ningún motivo para ponerme en semejante estado. creí que me hablaba por lealtad. ese silencio. Dije: -Está en el laboratorio.¡Dios mío!. Y yo. Creía que usted también estaba allí.. Me quedé inmóvil.. Pensé que Lacombe ya estaría de vuelta. que arreglé con tanto amor. su confesión me había tranquilizado: tiene un asunto.Es decir.Es decir.. Esa puerta ruidosamente cerrada. Escribí otra carta a la asistenta indicada por el juez Barron y que no me había contestado. Pero es demasiado evidente. Sábado 9 de octubre Estaba contenta de mí misma..." E implacablemente. ." Y todavía otro silencio después. Yo no oía sino ese silencio: ". Talbot preguntaba por Maurice. Repetí diez veces las dos réplicas. Hacia las diez y treinta sonó el teléfono. no tiene nada de extraordinario comparado con el departamento de los Talbot. discúlpeme por haberla molestado.. Domingo 10 de octubre Regresó un poco antes de medianoche. qué dolorosa es la cólera. Le dije: -Talbot llamó por teléfono. Jueves 7 de octubre En el fondo. 13 Librodot . Creí que no lograría dominarla antes de su vuelta. Así y todo querría saber si habló por mí o por su propia comodidad. esta noche. Cuando andábamos a salto de mata. voy a llamarlo al laboratorio. la mirada clavada en el teléfono. Las últimas frases muy rápidamente. fue astuto con sus dificultades: eso no es un crimen.. porque había pasado dos días serenos. ¿Pero tendría un asunto si hubiera seguido siendo el mismo? Ya lo había presentido y ésa fue una de las oscuras razones de mi resistencia: no se modifica la vida sin modificarse uno mismo.. Dinero. -. aprobaba con un aspecto -¿cómo decirlo?. Yo creía que estaba contigo en el laboratorio. cada vez..Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 13 rojas... Esta mañana miraba. con tono animado.de buena voluntad. ¿y con eso?.

Dije: -Y tú tampoco. pero enseguida me lo hubiera agradecido. Entre ellos hay connivencia. Me hubiera guardado rencor durante un tiempo. esa pequeña logrera fría. -¡No te atreviste! ¡Como si yo fuera un energúmeno! ¡Muéstrame alguna mujer tan tolerante como yo! Su voz se volvió desagradable. decir a Maurice: o ella o yo. ¿Y para qué haberme dicho la verdad si sigues mintiendo? -Tienes razón. Para ella no se trata de algo de paso. Estaba en casa de Noéllie.. -Vamos a acostarnos. Pero no me atreví. no tomes las cosas así! Tenía aspecto desdichado y fatigado pero -yo. semejante esfuerzo para guardar las apariencias de la serenidad. -¡No se trata de piedad! Muy egoístamente. De nuevo me ganó la cólera: -¡Es el colmo! ¡Sabía que yo existía cuando se acostó contigo! -No lo olvida: es justamente eso lo que le es penoso. era demasiado! -¡Puedo desaparecer. Le pregunté por qué Noéllie insistía tanto en verlo. Pero comprende que también tengo que tener en cuenta a Noéllie. y es hábil. Y esta noche me dije que Maurice está quizá contando esa conversación a Noéllie. sentía que ya no me controlaba. Mi primer impulso era el acertado.. como entre Maurice y yo. Monique. Esa frase me hizo dar un salto: tantas cóleras reprimidas. sin duda. -La situación no es divertida para ella -me contestó. es mi culpa haber comenzado esta historia. Mis deseos. ¡Noéllie Guérard. Me puse de pie. Las escasas veces en que me opuse a él. -¡Es el colmo! ¡Fuiste tú quien me aturdió con cálculos! Vaciló un segundo y dijo con aspecto arrepentido: -¡Bueno!. mis intereses nunca se diferenciaron de los suyos. Pero ahora que está hecho es preciso que trate de arreglármelas sin hacer demasiado daño a nadie. mis voluntades. Dije secamente: -¿Y cómo quieres que las tome? -Sin hostilidad. No fui capaz de hacerlo. Me había suplicado que pasara a verla. Ahora sería preciso alzarme direc14 Librodot . -No me atreví porque el otro día empezaste a sacar cuentas: tantas horas para Noéllie. Noéllie no es únicamente un tropiezo en nuestra vida: en el idilio de ellos yo soy un problema.. Hubo un breve silencio: -Así es. Está bien.. ¿Te sucede frecuentemente esto de ir a casa de ella cuando me dices que tienes que trabajar? -¡Cómo! Pero si es la primera vez -me dijo con tono tan indignado como si nunca me hubiera mentido. hubiera debido ponerle fin inmediatamente. por lo tanto de mí. para su bien. causarte pena me destroza. Puso la mano sobre mi brazo: -¡Te ruego. haciéndose la enamorada.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 14 Respondió sin mirarme: -No estaba.. -¡Pasar! Te quedaste tres horas. encara una relación seria con Maurice. era en su nombre. No mentiré nunca más. me declaro culpable. -No te pido piedad. ¿Cómo no se me había ocurrido aún? Hablan de ellos.. -¿La incomodo? ¿Te querría todo para ella? -Me quiere. si les viene bien! -le dije. un obstáculo. tantas horas para ti. -Entonces es una vez que está de sobra.yo no estaba de humor para compadecerlo. que me enloquezco por un suspiro suyo.

Noéllie." Volvió a mostrarse amable. se las arreglará para no trabajar más todas estas noches. tendremos mucho tiempo para nosotros. ¿Y adónde me llevan? Ayer. me pareció ver desolación en sus ojos: -Bien sé que te pido mucho.. los dos juntos? No sé cómo hacerla fracasar. No pareció alegre. pero yo estaba trastornada por haberle negado algo. Pero no estoy segura de que mi paciencia no sea una torpeza. si fingiendo ceder a ella o resistiéndola. Me lo repito. Su rostro se endureció: "No hablemos más. Pero no sé exigir. ¿En qué pensaba? En lo que a mí respecta. Antes de ir a dormir. Viernes 15 de octubre Hace mucho tiempo que no había visto a Maurice tan alegre. espera conciliar nuestra vida y su aventura: si no va a durar mucho. evidentemente. Me quedé despierta largo rato. ¿De concesión en concesión. me preguntaba si había tenido razón al ceder. En realidad. Y de pronto me creo prudente. En compensación. Antes que esa relación se estanque. Nunca vacilé tanto sobre una conducta a seguir.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 15 tamente en su contra. le dije que pensándolo bien lamentaba mi reacción: lo dejaba libre. me dice Isabelle. que tenía que pedirme un favor: quiere partir de viaje de fin de semana con Noéllie. Espero mucho dé las personas que amo -demasiado. te pido demasiado. de pronto me acuso de cobardía. Lo más amargo es que Maurice casi no parece agradecérmelo. más indiferente. ¿Sería preciso ser aun más comprensiva. los remordimientos! ¿Para qué sirven? -Para nada. No creas que no tengo remordimientos. Pero en tonces le pedía consejo a Maurice. Tuve un sobresalto de rebeldía. está bien. al regresar del cine. con tono precavido. al contrario. "Trata de vivir esta historia con él". ya no sé nada más. Jueues 14 de octubre Me están maniobrando. Es demasiado pronto. quizás-. Lo más desconcertante es mi soledad frente a él. Pienso que con una linda falta de lógica masculina me guarda rencor por los remordimientos que siente a mi respecto. estoy desarmada porque nunca imaginé que tenía derechos. más sonriente? ¡Ah!. No dudaría en mentirme la semana siguiente: entre nosotros se consumaría la separación. tan tierno. No tengo fuerzas para empezar ese combate. hay que dejarla madurar. Te lo digo. ¡Sí!. hasta dónde iré? Y por el momento no saco ningún beneficio. Encontró dos horas esta tarde para acompañarme a la exposición de arte hitita. nada más. -¡Oh. él también. respecto de Lucienne. 15 Librodot . A lo mejor es más limpio no tenerlos.. Maurice me dijo. ¿Quién dirige la maniobra? ¿Maurice. Espero y hasta Pido. Sin duda. por supuesto. me pareció. Él me juzgaba mezquina o al menos inamistosa.

. el auto desapareció y sentí que mi corazón se aflojaba. Aceleró. cerca de Corse. Venecia. Abandoné mi tejido porque no me protegía: ¿qué hacen. de quien no puedo siquiera imaginar -de quien no quiero imaginar. nuestra ruptura de suspensión. por encima de los últimos follajes de otoño. Pensar en ellos. Desde 'a ventana lo vi pulir el auto con minuciosa alegría. Instalé delante del fuego las cajas llenas de fotos. Nos besamos fuertemente. Encontré esa de Maurice con su brazalete: qué unidos estábamos ese día cuando cerca del muelle Grand-Augustins cuidábamos a los soldados heridos. ¿Esto significa algo? Todas las imágenes que regresan a mi corazón tienen más de diez años: la cima de Europa. Y no sé si me hago una montaña de un montículo o si tomo una montaña por un montículo. Maté el tiempo lo mejor que pude. puso en marcha el motor y miraba mi lugar a su lado. Puedo evocar otros: nuestros últimos veranos en Mougins. sin encontrar nada. En general la soledad no me aterra. ese desperfecto por la ruta de Corse. el regreso de Nancy. reprimir mis impulsos. Isabelle. mi lugar en el que Noéllie iba a sentarse. Es curioso. Esta noche puse un disco de jazz. El año pasado. a los costados de una ruta rosa y gris. .. Todas no me conmueven del mismo modo.. Sentí el olor de su agua de colonia. la liberación de París. cuando Maurice estuvo en un coloquio en Ginebra. a tal punto me conmovió. el de Bergman. Iba muy rápidamente. y nos parecía que ni el frío ni la fatiga. Colette. Me inquieto por un gesto. los días me parecían cortos: este fin de semana no termina nunca. constituye una tregua que descansa. qué se dicen. Nos quedamos inmóviles intimidados por la soledad y el silencio. cómo se miran? Había creído que sabría preservarme de los celos: pero no. largamente. me puse a tejer mirando las llamas. Subió al auto.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 16 Domingo 17 de octubre Ayer se deslizó de la cama antes de las ocho de la mañana. Y las guardó en algún lado en la clínica. cuando cumplí cuarenta años. 16 Librodot . Para siempre. Me acuerdo de esa noche.. Hab:a un tierno cielo de verano. (La lluvia de oro de las hojas de acacia. Cerró muy suavememte la puerta del dormitorio y la del departamento. adónde están. por supuesto. Si quisiera leerlas. Y en pequeñas dosis hasta me distiende: las presencias que me son caras me fatigan el corazón. que nada en el mundo podía llegarnos. He buscado un refugio en nuestro pasado. Dije: "Habría que tratar de repararlo.debo callar mis aprensiones. Hurgué en sus bolsillos y en sus papeles. desapareció de mi vista. cuando tuvimos un desperfecto. por un bostezo. Seguramente ella le ha escrito cuando él estaba en Mougins: iba a buscar las cartas a poste restante ocultándose de mí. ¿me las mostraría? Pedirle. -Primero bésame".el rostro ni las palabras? ¿A ese que amo y que me ama? ¿Es el mismo? Ya no lo sé. A lo mejor los recuerdos más lejanos parecen siempre los más hermosos. Vi dos films: dos veces seguidas. Por el camino del cabo Corse. No volverá nunca. aquí está el viejo auto jadeante que su madre nos había regalado. me dijo Maurice. Y para no ser inoportuna -o ridícula. me pareció que canturreaba. ¿a quién? ¿A ese hombre que se pasea con Noéllie. No será él quien vuelva. al volver de Nancy. encendí la chimenea. de lejos.

Pero a la noche. un hotel poco frecuentado en un hermoso rincón perdido. Pierdo pie. lo que le gusta a Maurice es descubrir un bolichito sin mucha apariencia exterior donde se coma bien. a la hora de comer. parece que a Noéllie le gusta Sologne. Estuvieron en Sologne. Vuelvo a verla en esa comida en lo de Diana el año pasado. me contó su fin de semana. Pero es muy lindo. Luce Couturier parecía molesta y Diana me había hecho un guiño de connivencia. Y después habló largamente del proceso Rampal. ¿Por mi culpa o la de él? Lo recibí con mucha naturalidad. -Isabelle me dijo que era pintoresco al uso norteamericano: lleno de plantas verdes. No debería atacar a Noéllie. ¡Qué lastimoso! De todas maneras no me gusta el pescado. pájaros y antigüedades verdaderas o falsas.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 17 Estoy cansada de plantearme preguntas. haga una concesión a Noéllie: pero no tiene necesidad de pretender apreciar las vulgaridades que a ella le encantan. Vio el último film de Bergman con ella en el mes de agosto. que acababa de ganar. boquiabiertos: Maurice entre otros. En general. en función privada (Noéllie solamente va a funciones privadas o de gran gala). al pasar. -Hay plantas verdes. Dio un curso sobre los happenings. de pájaros y de falsas antigüedades. La discusión subió de tono. ella no tiene otro criterio. Entonces defendí la regla que asocia pescado y vino blanco. Los objetos tienen aspecto de imitaciones de sí mismos. prehistórica o en una ciudad del año 3000. Pero los hombres escuchaban. Había captado el endurecimiento de su voz. Bueno. A menos que esté ganando influencia sobre él. de ignorar las respuestas. Acerca de Bergman no discutí. Debe haberle demostrado que Bergman estaba pasado de moda. Reacción típica de Noélllie: saber tan perfectamente lo que se debe que uno no lo hace. (¿Tendría gustos y todo?) Tuve un sobresalto cuando me dijo que habían comido y pasado la noche en el albergue de Forneville: -¿En ese lugar tan snob y tan caro? -Es muy lindo -me dijo Maurice. Como si hubieran proyectado a la casa y a mí en una cuarta dimensión. 123 La pesada mesa del living: está vacía. Sin embargo no va con él eso de dejarse agarrar por esa clase de trampas. No me sorprendería si al salir me encontrara en una selva ". Ya no reconozco el departamento. Un número verdaderamente ridículo. Miércoles 20 de octubre 17 Librodot . No insistí. admito que una vez. y no le pareció bueno. Lo deslumbra porque pretende estar al corriente de todo. pero por momentos es más fuerte que yo. le inicié a Maurice una querella estúpida porque me sostuvo que muy bien se podía tomar vino tinto con el pescado. z Martes 19 de octubre Tensión entre nosotros.

le saca magníficos regalos.) -Y a las mujeres casadas no les gusta que se echen al cuello de sus maridos. Pero dejará plantado a Maurice si logra atrapar a un hombre más rico y más conocido que él (preferiría que él tomara la iniciativa). evidentemente. Así y todo le hablé por teléfono. ¿Entonces? -me preguntó algo desafiante-. Su hija tiene catorce años y está educada de la manera más snob: equitación. se entiende muy bien con la nueva mujer y frecuentemente pasa largas estadías en su chalet de La Napoule. Le pregunté desde cuándo sabía lo concerniente a Maurice. Al mismo tiempo se queja de que su madre la descuida. ¿quién se echó al cuello del otro? -Ya te conté cómo ocurrió. Quisiera creerlo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 18 La noche que Maurice me habló. ¿Qué es lo que contó Diana? -Vas a decir que es malevolencia. si cabe luchar y por qué. la rival será mutilada. 18 Librodot . Está en la escuela alsaciana con la segunda hija de Diana y se da unos aires increíbles. Miré a Maurice. desfigurada. pero ella obtuvo una considerable pensión por alimentos. desde el momento en que su marido se ocupa amablemente de ella y de sus hijos. le es indiferente que la engañen o no. ¿las otras mujeres están tan desamparadas? Isabelle me repite que el tiempo trabaja a mi favor. vestidos de Virginie. En casos análogos. Estúpidamente esa masacre me aliviaba. y el amante verá sus heridas asqueantes. creí que tendría que superar una situación desagradable pero nítida. Jueues 21 de octubre Enseguida Maurice se puso a la defensiva: -¡Ya estoy escuchando a Diana! ¡Detesta a Noéllie! -Es cierto -dije-.. porque estaba harto de ser engañado-. Me contó que Noéllie a los veinte años había hecho un casamiento muy rico. Hablamos de sus aspavientos del año pasado. (Las mujeres que no hacen nada: me quedó grabado en el corazón. ¿por qué la frecuenta? -¿Y por qué Diana ve a Noéllie? Son relaciones sociales. Me parecía imposible que nuestro retrato de Noéllie no se impusiera ante Maurice como una evidencia (hay una cosa que voy a decirle: no fue ella la que habló en la defensa de Rampal). Sería incapaz de darme un consejo. Fingió estar sorprendida y pretendió que Noéllie no le había hablado de nada: ellas no son en absoluto amigas íntimas.. A Diana. No es una expresión de Maurice. -Seguramente: las mujeres que no hacen nada no soportan ni el olor de las que trabajan. porque quería informaciones sobre Noéllie: ella la conoce y no la quiere (Noéllie hizo insinuaciones a Lemercier quien las rechazó. no le gusta que se le tiren en los brazos). -Noéllie pretende lo contrario.y ahora debe tener ganas de una unión sólida. Pero si Noéllie lo sabe. -Y en tu caso. Se ha acostado con un montón de tipos -en general útiles para su carrera. -¡Ah! ¿Ésa es la versión de Diana? -me dijo Maurice divertido. Se parecía a un embrujamiento mágico: allí donde uno planta las agujas. Diana dice que Noéllie pide a sus clientes honorarios exorbitantes. Su marido se divorció -sin duda. yoga. E ignoro en qué estoy. que cuida de manera formidable su publicidad y que está dispuesta a todo para tener éxito. A cada uno su verdad. contra qué tengo que luchar.

Pero me es muy antipática. la misma arrogancia. estuve contenta de ser quien era. A tal punto que yo estaba crispada de miedo cuando le presenté a Maurice. Nunca pensó que yo no hacía "nada". O mentía o había intercambiado sus recuerdos. Diana piensa que Noéllie es interesada. la misma elegancia falsamente descuidada.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 19 Sí. ¿Pero entonces cómo puede estimar a Noéllie que es de la misma especie que Maryse? Se me escapa por completo si le gusta estar con alguien que me disgusta tanto -y que si fuera fiel a nuestro código debería disgustarle-. Noéllie le llevó su hija que tenía anemia. strass. se sorprendía de que me ocupara tan seriamente de los casos que él me señalaba sin por eso dejar de cuidar de la casa y seguir de cerca a nuestras hijas. En todo lo que yo dijera contra Noéllie Maurice vería el efecto de mis celos. Estoy segura casi de que ella había hablado de su defensa. si tiene todos los defectos que le atribuyes. ambiciosa y snob. Seguí: -Si quieres saberlo. es todo. ¡Oh!. -De todos modos ella se atribuía todo el éxito del asunto. hasta me guardó un poco de rencor por no haberla hecho desistir. Considera que es su proceso en la medida en que trabajó mucho en el asunto. Pero en fin. incluso decía: armoniosa. A Maurice le parece bien que una mujer tenga una profesión. en el Club 46 me contó. En todo caso era a mí a quien amaba. Me recuerda a mi hermana: la misma seguridad. Él se indignó. "¡Es tan superficial. y ya no tuve más envidia de mi hermana." Auténtica: era una palabra de moda en esa época. -No voy a hacerte su apología. ella aceptó y se encontraron en la cama. "En ti todo es armonioso. y esto sin parecer nunca tensa o agotada. Cuando yo tenía dieciséis años y ella dieciocho. sintió mucho que Colette eligiera el casamiento y la vida de hogar." La expresión me sorprendió y me hirió." Me resulta insoportable que haga suyo el desdén de Noéllie por las mujeres que "no hacen nada". Parece que esa mezcla de coquetería y dureza gusta a los hombres. pero no era muy claro. -¿Y tú crees que es así? -En todo caso es mentirosa. me da lo mismo. cuando ella era sólo la asistenta de Brévant. yo llevaba una vida equilibrada. Se deja agarrar por los falsos valores que despreciábamos. Domingo 24 de octubre 19 Librodot . La paciencia empieza a faltarme. Pero te aseguro que es una mujer estimable. Tuve una pesadilla horrible en la cual él caía enamorado de ella. Decididamente ha cambiado. ¿cómo te explicas que pueda pasar cinco minutos con ella? -No me lo explico. En lo que a mí respecta. Más vale callarme. -Escucha -dijo alegremente-. -Pero nunca dijo lo contrario. él le propuso salir juntos a la noche. a quien pretende haber defendido. Hablé del asunto Rampal. Las otras mujeres le parecían siempre demasiado pasivas o demasiado agitadas. "Las mujeres que no hacen nada no soportan ni el olor de las que trabajan. Decía que yo era auténtica. al contrario. Tú sí que eres una verdadera alhaja. Maryse me soplaba todos los filos. Quisiera que abriera los ojos pronto. tan falsa! Falsos brillantes. admite que para una mujer hay otras maneras de realizarse. O simplemente se equivoca respecto de Noéllie.

Tuvo el aspecto perplejo y apesadumbrado del tipo que sabe que del otro lado habrá escenas. Miércoles 27 de octubre Decididamente. Eso quiere decir que Noéllie se opone. entre su consultorio en Simca y el departamentito donde berreaban los chicos. y también que recordara nuestro pasado. . A escondidas de Maurice evidentemente. uno de sus méritos es haber sabido mostrarse tan alegre. tan tierno. de censurarlo. Me rebelé. Esa conversación me dio valor: pedí a Maurice que pasáramos juntos el próximo week-end. lo que siento: él también. si no se burlará de mí. Me hizo bien que me dijera eso de él: a fuerza de interrogarme a su respecto. Así y todo. hubiera podido sentir la tentación de guardarme rencor. De mi embarazo fuimos responsables los dos. su vida habría sido austera si no nos hubiéramos amado tanto. Fácil de decir. a la vez. Por primera vez lloré delante de él. En eso estoy de acuerdo. -Si hubiera sido buena. La guerra lo había retrasado: los estudios empezaban a hartarlo. Es cierto que en los primeros años. Pero en conjunto no soy menos culta que ella ni menos inteligente. pero no puede dejarla salir conmigo sin esa 20 Librodot . Será cierto o no. Ella sigue exhortándome a la paciencia. Propuse volver a Nancy. pero encuentro irritante que sea siempre a ella a quien lleva a conciertos. no podrá dejar París este fin de semana. que debo conservarle mi estima y mi amistad. al teatro. (Me gustaría que ella le probara que el reparto es imposible. se hace la intelectual. Pierde la paciencia. Pareció consternado: "¡Oh!. "esclarecido e ingenuo". ¡Trataré de encontrar un reemplazante!" Acabó prometiéndome que se las arreglaría: también tiene ganas de pasar ese fin de semana. me dijo ella. y bajo el gobierno de Pétain no era cuestión de arriesgar un aborto. quería llevar una vida de adulto. de acuerdo. habría vuelto contigo. es por mí. Trato de expresar exactamente lo que pienso. No. una intimidad que ha olvidado un poco. he terminado por no reconocerlo. me asegura que Maurice no ha desmerecido.) No dijo ni sí ni no: depende de sus enfermos. Nuestro casamiento lo hizo tan feliz como a mí. el rencor hubiera sido injusto. Es preciso que no deje que Noéllie deslumbre a Maurice con sus fanfarronadas. Conozco menos que ella la literatura y la música modernas. -Pero me gusta la pintura. Pasé una hora con Marguerite en el locutorio. Noéllie le presta libros. de desconfiar. en condiciones ingratas y hasta difíciles. que renunció al internado. Me gusta quedarme con Maurice cerca del fuego. Hasta esta historia yo nunca había tenido ni la sombra de un reproche que dirigirle. Maurice me escribió una vez que confiaba en mi juicio más que en ningún otro porque es. Pedí a Isabelle que me ayudara a volver a ponerme al día. El viernes protesté cuando me dijo que había ido con ella a la apertura de una exposición: -¡Detestas las inauguraciones! -me contestó. Sin embargo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 20 Empiezo a ver claro en el juego de Noéllie: trata de reducirme al papel de mujer casera amante y resignada que uno deja en casa. no llores. Quería que volviera a encontrar conmigo una alegría. Pero lo que es cierto es que mis lágrimas lo han alterado. y nada nos parece más precioso que esa sinceridad. ¡Qué largos deben ser los días! La asistenta es gentil.

puesto que yo ofrezco todas las garantías de moralidad. Los padres nunca tienen exactamente las hijas que desean. -Pero sí. me dijo triunfalmente. Las madres las aceptan tales como son. ella lo sabía. Sin dejar de aprobar su modalidad independiente. Lo estaba sólo a medias. luego que ella es muy importante para él. sobre todo. sentí algo agudo en el corazón: una felicidad dolorosa a fuerza de haberse vuelto insólita. las derrotas. -Entonces no hubiera sido independiente. Me pareció nervioso durante toda la velada. lo entristece todavía más. En las viejas calles provincianas yo apretaba su brazo bajo el mío. Mostraba un entusiasmo excesivo en establecer nuestro itinerario y mi reserva lo decepcionó. Me niego a las recriminaciones. después viajamos bastante. Hablamos de todo. 21 Librodot . las perfidias. ante las verjas de la plaza Stanislas. -Me hubiera gustado que fuera de otro modo. Colette tenía. volvimos a ver con la misma emoción de antaño las obras de Ligier Richier. La partida de Lucienne. después bajo un hermoso sol frío. "¡Me las arreglé!". Jueves 28 de octubre Entonces nos vamos sábado y domingo. ¿Por qué se encaprichó con ese muchacho tan desteñido. o a veces él lo pasaba sobre mis hombros. simplemente por negligencia. vimos muchas cosas y el "Descarnado" nos sorprendió nuevamente. En Barle-Duc. ¿Noëllie ocupa tanto lugar en su vida como para que él deba pelearse con ella para sacarme un fin de semana? ¿Y yo misma he llegado al punto de considerarla como una rival? No. las victorias. biología. Fuimos en auto a través de la niebla. necesidad de seguridad y Lucienne de libertad. que estudiara medicina y fuera su colaboradora. él había pensado en una carrera brillante para ella y le hubiéramos dejado la más amplia libertad sentimental y sexual.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 21 autorización que no llega. su preferida. Sin duda. porque se hacen de ellas una cierta idea a la cual ellas tendrían que plegarse. No logra comprender que Colette se haya casado con JeanPierre. los cálculos. él hubiera querido que se quedara en París. de nada y mucho de nuestras hijas. Estaba visiblemente orgulloso de haber hecho frente a Noéllie: demasiado orgulloso." Lunes 1 ° de noviembre Era tan parecido al pasado: casi creía que el pasado iba a renacer de esa semejanza. En Nancy. Hubiera tenido una vida propia al mismo tiempo que trabajaba conmigo. química. había sido yo quien se las hizo conocer. Voy a prevenir a Maurice: "No te disputaré a Noéllie. en Saint-Mihiel. -¿No estás contenta? -Seguro que sí. Eso significa que la lucha fue ardua. Tomó dos vasos de whisky en lugar de uno y fumó cigarrillo tras cigarrillo. al punto de sacrificarle su porvenir? -Está contenta así -dije.

Mis senos se arruinaron después del nacimiento de Lucienne. con su pijama negro. las manos de Maurice eran suaves. las puntas encuadraban su rostro. Cuando me desperté. eran cerca de las nueve. hablaba desordenadamente. me parecen totalmente realizadas. ¿Por qué me rechazó? Todavía me siguen por la calle. Es el aire libre. Ella exigió que la llamara. Miércoles 3 de nouiembre La gentileza de Maurice me es casi penosa: lamenta el incidente de Nancy. Tuve una revelación fulminante: el tiempo pasa. y al mismo tiempo se deja deslumbrar por ella. Nos pusimos de acuerdo en volver a París y terminar la velada en un cine. como una muselina diáfana. Y Quillan. Estoy bien. mi boca se posó en la suya. Desaparecí bajo las frazadas.. 22 Librodot . no soportaría acostarse con otra. Me besaba fugazmente en la sien. la vieja imagen se hizo polvo.. Me parecía estar en el fondo de una tumba. Me dormí hacia las cuatro de la madrugada. si eso se llama hacer el amor. al contacto con el hombre de carne y hueso que fumaba un cigarrillo. Comprendí que yo había ido allí con la esperanza de reencontrar a ese hombre perdido de amor: desde hace años y años no he vuelto a encontrarlo. deslicé la mano bajo su saco pijama. Fuimos al mismo hotelito de hace veinte años. incapaz de moverme o de llorar. los labios. con una excitación infantil. no estaba mojado: había ido a llamar por teléfono a Noéllie. ya pasó -le dije-. la sangre petrificada en mis venas. ¿por qué lloras? Acariciaba mi pelo. pero hace diez años Maurice los consideraba conmovedores. completamente vestido. Colette tan sensible. Me eché a llorar. El día se arrastró. Y de pronto estaba de pie. tan brillante. no tuvo siquiera la generosidad de dejármelo todo para mí un mísero fin de semana. pero estoy muerto de cansancio.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 22 las comprendo a las dos. me había rechazado con un sobresalto. Necesito dormir. Se acostó. Cada una a su modo. No hemos hecho el amor desde Mougins. me abrazó tiernamente: -Querida mía. Pero afuera llovía y no tenía puesto el impermeable. No. Lucienne tan enérgica. No parecía ni alegre ni triste. he engordado un poco: no mucho. tan humana. -No es nada. no llores.la misma habitación. la caminata. Si la tiene tan metida. Apagó la luz. -Fui a dar una vuelta. y con todo. hasta ese punto. pero no desgastada. y era -quizás en otro piso. los pies descalzos sobre la alfombra raída. Murmuré: -¿Te doy tanto asco? -¡Estás loca. petrificada. Le pregunté de dónde venía. reventaba de ganas de acostarse conmigo. Me siento perfectamente miserable. pequeña. Esa noche. aún brillante de frescura: Maurice caminando descalzo sobre esa alfombra. Pero ya nunca me besa en la boca. Cada uno se daba cuenta de que el otro hacía esfuerzos para ser amable y estar contento. Se sentó en la cama. precisamente porque el marco era el mismo. las cosas son mucho más graves de lo que me imaginaba. aunque siempre se superponga ese recuerdo. a las visiones que tengo de él. Si Maurice se sobresaltó fue porque tiene a Noéllie metida en la piel. cien veces evocada. me rozan la rodilla en el cine. hace dos años. Yo me acosté primero y lo miraba ir y venir con su pijama azul. se había alzado el cuello. Estaba bien. Y la imagen me encegueció. él volvía a la habitación. la habitación bañada en agradable penumbra. querida!.

sigo pensando que él hubiera debido impedirle ir. sí. que pide grandes honorarios a la gente rica. Volviendo al cocktail de ayer le dije. se defiende a un tipo contra otro por dinero. la cabeza echada para atrás. pero que hay un montón de personas a las cuales asiste por nada. sospechan algo? ¡Ah!. Una mujer con todas las de la ley y no obstante tan femenina. Maurice no tiene nada oculto para él. ¡qué fanfarrona! Su sonrisita de costado. Maurice me contestó que Noéllie ejerce su profesión de manera muy simpática. Couturier. aunque el otro sea quien tiene razón. Sábado 6 de noviembre Esa conversación con Maurice me dejó desarmada porque él estaba tranquilo.) Por poco me quedo en casa. ¿está al tanto? -¡Por supuesto! La invité a tomar una copa en casa la semana próxima. Y debo esta humillación a Noéllie." ¿Y los otros. Talbot. ¿ya entonces se notaba? Yo había advertido su aspecto maravillado. y él tenía el mismo aspecto de admiración estúpida. ¡Cuántas veces salí en defensa de la fidelidad integral! ¡Hecha añicos la pareja ejemplar! Quedan un marido que engaña a su mujer. y una mujer abandonada a la que se miente. si a veces Noéllie los recibía con Maurice. esa idiota de Luce Couturier me miraba molesta. Sí. los Talbot. (Diga lo que diga. amistoso y parecía de buena fe. con tono divertido: -Opino que Noéllie Guérard es encantadora. lo que me molestaba de Noéllie. no tenía por qué privarme de ese cocktail. Querría saber quién está al tanto. Escucho su voz cómplice: "Se supone que estoy en el laboratorio contigo. todos esos amigos que tan frecuentemente han venido a casa y me preguntaba en qué medida estaban al corriente. desde cuándo. Es falso que sea interesada. yo estaba tan orgullosa de nuestra pareja: una pareja modelo. ¿Me tienen lástima. Maurice no es íntimo de él. no salimos tan frecuentemente. que no acepta cualquier tipo de causa. la cabeza algo inclinada. ese modo de beber las palabras del interlocutor y de pronto.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 23 Viernes 5 de noviembre Me conduje bien. él insistió. la profesión de abogado no me gusta. pero sin pensar que la cosa tuviera consecuencias. adivinó que algo pasaba a mis espaldas. Es inmoral. con toda buena fe también yo. Demostrábamos que un amor puede durar sin aletargarse. Maurice tiene buen gusto. ¿O pensaba que se la explicarían demasiado bien? Yo miraba a los Couturier. Con Maurice era exactamente como el año pasado en lo de Diana: distante e íntima. quién no.) Dije. Y como el año pasado. sí. no se explicarían mi ausencia. se burlan de mí? Quizá sea mezquina pero querría que se murieran todos para que desapareciera la lamentable imagen que hoy por hoy se hacen de mí. sin prejuicios. (¿Es que ya el año pasado Maurice se sentía atraído por Noéllie?. Por empezar. ¡pero con qué esfuerzo! Por suerte Maurice me había avisado. Su marido la ayudó a comprar el bufete ¿por 23 Librodot . Me parece a duras penas creíble. Se desorbitó: -¡Ah!. pero evidentemente desde la noche que metió la pata por teléfono. es posible encontrarla seductora pero. la linda risa perlada.

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qué no, puesto que se han mantenido en excelentes relaciones? (¿Pero no las habrá mantenido para que él le financiara el bufete?) Ella quiere ser alguien: no tiene nada de reprobable desde el momento que elige los medios. Allí me costó trabajo conservar la calma: -Dices eso; y nunca trataste de llegar a ser alguien importante. -Cuando decidí especializarme, fue porque estaba harto del estancamiento. -Por empezar, no te estancabas. -Intelectualmente sí. Estaba lejos de sacar de mí todo lo que podía. -Concedido. En todo caso, no actuaste por ambición: querías progresar intelectualmente y hacer avanzar ciertos problemas. No era una cuestión de plata o de carrera. -Para un abogado llegar a algo es también otra cosa que la plata o la reputación; uno defiende causas cada vez más interesantes. Dije que, de todos modos, para Noéllie el aspecto mundano contaba enormemente. -Trabaja mucho, necesita distracción -me contestó. -Pero por qué las fiestas de etiqueta, las premiéres, las boites de moda, me parece absurdo. -¿Absurdo, a título de qué? Todas las diversiones tienen algo de absurdo. Eso me fastidió. ¡Él, que detesta tanto como yo la vida mundana! -En fin, no hay más que oírla hablar cinco minutos para darse cuenta de que Noéllie no es alguien auténtico. -Auténtico... ¿qué quiere decir eso? Es una palabra de la que se ha abusado tanto. -Tú el primero. No contestó. Insistí: -Noéllie me hace acordar a Maryse. -Pero no. -Te aseguro que se le parece; es el tipo de persona que jamás se detiene para mirar un crepúsculo. Se rió: -Te diré que tampoco a mí me ocurre con mucha frecuencia. -¡Vamos!, la naturaleza te gusta tanto como a mí. -Admirámoslo. Pero no veo por qué todo el mundo debería tener nuestros gustos. Su mala fe me sublevó: -Escucha -le dije- debo prevenirte una cosa: no pelearé por ti con Noéllie; si la prefieres a mí, cosa tuya. No voy a luchar. -¿Quién te habla de luchar? No lucharé. Pero de pronto tengo miedo. ¿Sería posible que Maurice la prefiera a mí? Esta idea no se me había ocurrido nunca. Sé que tengo -bueno, dejemos de lado la palabra autenticidad que a lo mejor es pedante- una cierta calidad que ella no tiene. "Eres de buena calidad", me decía papá orgullosamente. Y Maurice también, en otros términos. Es esa calidad que aprecio antes que nada en la gente -en Maurice, en Isabelle-: y Maurice es como yo. No. Imposible que prefiera a alguien tan afectado como Noéllie. Ella es "cheap", como dicen en inglés. Pero me inquieta que él acepte de ella tantas cosas que juzgo inaceptables. Por primera vez, me doy cuenta de que una distancia se ha instalado entre nosotros.

Miércoles 10 de nouiembre
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Antes de ayer había llamado por teléfono a Quillan. ¡Oh!, no estoy precisamente orgullosa. Necesitaba asegurarme de que un hombre todavía puede encontrarme a su gusto. Comprobado. ¿Y de qué me sirve? No por eso me ha sido devuelta la estima por mí misma. No estaba en absoluto decidida a acostarme con él: ni tampoco a no hacerlo. Dediqué mucho tiempo a mi toilette: sales perfumadas en el baño y me pinté las uñas de los pies. ¡Para llorar! En dos años él no ha envejecido pero se ha afinado, su rostro es más interesante. No me acordaba de que era tan hermoso. Seguramente no será porque no gusta que puso tanta insistencia en invitarme. Hubiera podido ser en recuerdo del pasado, y yo temía -mucho- que se sintiera decepcionado. Pero no. -En suma, ¿se siente feliz? -Lo sería si la viera más frecuentemente. Era en un restaurante agradable detrás del Panthéon: viejos discos Nueva Orleáns, contorsionistas muy originales, cantantes con un buen repertorio de tipo anarquista. Quillan conocía a casi todo el mundo en el salón: pintores como él, escultores, músicos, jóvenes en su mayoría. Él mismo cantó, acompañado por una guitarra. Recordaba qué discos, qué platos me gustaban; me compró una rosa; tuvo mil atenciones y advertí cómo Maurice actualmente tiene muy pocas. Y me hacía también esos pequeños cumplidos un poco tontos que ya no escucho nunca: sobre mis manos, mi sonrisa, mi voz. Poco a poco me dejé acunar por esa ternura. Olvidé que en ese momento Maurice sonreía a Noéllie. Después de todo, también yo tenía mi parte de sonrisas. Sobre una servilleta de papel dibujó un lindo retrato mío en miniatura: verdaderamente no tenía el aspecto de un viejo trasto. Bebí un poco, no mucho. Y cuando me pidió subir a tomar una copa en casa, acepté. (-Le había dicho que Maurice estaba afuera.) Serví dos whiskies. Él no hacía ni un gesto pero sus ojos me acechaban. Me pareció absurdo verlo sentado en el lugar donde Maurice se sienta habitualmente; mi alegría desapareció. Me estremecí. -Tiene frío. Voy a encender el fuego. Dio un salto hacia la chimenea, con tanto impulso y tanta torpeza que tiró la estatuilla de madera que compré con Maurice en Egipto y que me gusta tanto. Lancé un grito: ¡Estaba rota! -Se la arreglaré -me dijo-; es muy fácil. Pero parecía consternado: por mi grito, sin duda; había gritado muy alto. Al cabo de un momento dije que estaba cansada, que tenía que irme a dormir. -¿Cuándo volveremos a vernos? -Lo llamaré por teléfono. -No me llamará. Hagamos una cita ahora mismo. Dije una fecha al azar. Me excusaré. Se fue, yo me quedé estúpida con un pedazo de mi estatua en cada mano. Y me puse a sollozar. Me parece que Maurice parpadeó cuando le dije que había vuelto a ver a Quillan.

Sábado 13 de nouiembre

Cada vez creo que ya he tocado fondo. Y después me hundo aun más lejos en la duda y la desdicha. Luce Couturier se dejó agarrar como una niña: a tal punto que me
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pregunto si no lo hizo a propósito... Esta historia dura desde hace más de un año. ¡Y Noéllie estaba, en Roma con él en octubre! Ahora comprendo el rostro de Maurice en el aeródromo de Niza: el remordimiento, la vergüenza, el temor de ser descubierto. Uno tiene tendencia a forjarse presentimientos después que las cosas han pasado. Pero aquí no invento nada, algo olí, puesto que la partida del avión me arrancó el corazón. Uno pasa en silencio molestias, irritaciones para las cuales no encuentra palabras, pero que existen. Al dejar a Luce, caminé largo rato sin saber a dónde iba. Estaba estupefacta. Ahora me doy cuenta: saber que Maurice se acostaba con otra mujer no me ha sorprendido tanto. No fue totalmente al azar que hice la pregunta: ¿Hay una mujer en tu vida? Sin llegar a formularse nunca, vaga y fugitiva, la hipótesis se indicaba en hueco, a través de las distracciones de Maurice, sus ausencias, su frialdad. Sería exagerado decir que yo me lo sospechaba. Pero, en fin, no me caí de las nubes. Mientras Luce me hablaba, yo caía, caía y me encontré completamente hecha pedazos. Todo este año tengo que revisarlo a la luz de este descubrimiento: Maurice se acostaba con Noéllie. Se trata de una larga relación. El viaje a Alsacia que no hicimos. Dije: "Me sacrifico a la cura de la leucemia." ¡Pobre idiota! Era Noéllie quien lo retenía en París. En la época de la comida en lo de Diana ya eran amantes, y Luce lo sabía. ¿Y Diana? Trataría de hacerla hablar. ¿Quién sabe si este asunto no viene todavía de más lejos? Noéllie hace dos años vivía con Louis Bernard; pero a lo mejor acumulaba. ¡Cuando pienso que estoy reducida a las hipótesis! ¡Y se trata de Maurice y de mí! ¡Todos los amigos estaban al tanto, evidentemente! ¡Oh! ¡Qué importa! Ya no estoy para preocuparme del qué dirán. Estoy demasiado radicalmente aniquilada. Me importa un pito la imagen que puedan hacerse de mí. Se trata de sobrevivir. "¡Nada ha cambiado entre nosotros!" Qué ilusiones me hice con esta frase. ¿Quería decir que nada había cambiado puesto que me engañaba ya desde hacía un año? ¿O no quería decir nada en absoluto? ¿Por qué me mintió? ¿Me creía incapaz de soportar la verdad, o sentía vergüenza? ¿Entonces por qué me habló? ¿Sin duda porque Noéllie estaba cansada de la clandestinidad? De todas maneras esto que me ocurre es espantoso.

Domingo 14 de noviembre

¡Ah!, mejor hubiera sido callarme. Pero nunca tuve nada oculto para Maurice; en fin, nada serio. No pude ocultar en mi corazón su mentira y mi desesperación. Golpeó la mesa: "¡Todos esos chismes!" Su rostro me impresionó. Le conocía ese rostro de cólera, me gusta; cuando a Maurice le piden un compromiso, su boca se crispa, su mirada se endurece. Pero esta vez yo era el objetivo, o casi. No, Noéllie no estaba en Roma con él. No, no se acostó con ella antes de agosto. La veía de vez en cuando, habían podido verlos juntos, no quería decir nada. -Nadie los ha visto; pero te confiaste a Couturier que le contó todo a Luce. -Dije que veía a Noéllie, no que me acostara con ella. Luce deformó todo. Llama a Couturier, enseguida, pregúntale la verdad. -Bien sabes que es imposible.
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¿Me crees? -No sé.. Cien veces hubiera podido imaginarlos caminando tomados del brazo. durante un instante. Jueues 18 de noviembre La primera vez que fui a espiar a Maurice al laboratorio. Me dije: "Miente para no herirme. su calidez. No me vieron. es Maurice. no contará nada. era un fiel animal doméstico. -De todos modos me prometió informarse sobre Noéllie: ellas dos tienen amigos comunes. Si conociera verdaderamente la situación. Traté de ser razonable. lo sabrá y se exasperará. No más de lo que los imagino realmente en la cama. es porque le importo mucho. En realidad no lo había hecho. Me puse a temblar. Si te limitabas a ver a Noéllie. Dije: -Mejor harías contándomelo todo. Pero entonces créeme. pero me sentía tan perdida que era preciso que hiciera algo. son sus gestos. Si usted le habla de eso. Quiero saber qué pasa. ¡Si descubriera cosas que la destruyan a los ojos de Maurice! Es inútil volver a hablar con Luce Couturier. su olor. sería una torpeza.. Y éste contará a Maurice que volví a verla.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 27 Lloré." Casi había logrado convencerme cuando recibí otro golpe: salían juntos. Me oculté. Le pedí que hiciera hablar a Noéllie: -Es demasiado astuta. Si no quiere herirme. querida". Pero sospechar todo. idiotizada. una gran dulzura: su presencia. Pero necesito ver un poco claro en todo esto. no saber nada. No. cuando saliera de casa de Noéllie. cuando me sonríe. Quedarse así. ¿por qué habérmelo ocultado? -Bueno. Me acosté tres veces con Noéllie el año pasado y verdaderamente no contaba. No tuve que buscar mucho: ¡qué golpe! Quería a nuestro auto. Diana pretende no saber nada. no. es envilecedor. Voy a decirte la completa verdad. Pensé aparecer bruscamente ante Maurice. Y en mí. Pero es más fuerte que yo. se verá obligada a contestar algo. Me hice llevar hasta la casa de Noéllie. Maurice la habrá hecho amonestar por su marido. Me había prometido no llorar pero lloré. lo detesté. Martes 16 de noviembre Cuando entra. su rostro. no tengo valor. Me quedé de pie bajo una puerta cochera. No estuve en Roma con ella. podría tratar de encararla. cuando me besa diciendo: "Buen día. ¿cuándo va a verla? No puedo llamar por teléfono. y de pronto servía para traicionarme. No serviría más que para encolerizarlo. cualquier cosa. una presencia cálida y tranquilizadora. En cierto modo sería más grave si se le importara un pito. Y no es lo mismo verlo. Y por empezar. Fueron a pie por el boulevard hasta una gran cervecería. riendo. -Usted está al tanto del asunto por mí. cuándo va realmente al laboratorio ¿a la noche?. ¡Me has mentido tanto! Hizo un amplio gesto de desesperación: -¿Qué quieres que haga para convencerte? -No puedes hacer nada. ¿Seguirlo? ¿Alquilar un automóvil y seguirlo? ¡O muy simplemente verificar adónde está el suyo? Es sucio. es intolerable. Me senté en un banco a pesar 27 Librodot . La segunda. Caminaban tomados del brazo. no intentar saber: casi comprendo a Diana. el auto estaba en el parking. rápidamente y riendo.

Y en ese momento. estaba también en Ginebra? La ignorancia me corroe. Pasé un largo rato con Colette. que eso no era pintura. Sostuve. -¿No? Llama escenas a cada una de nuestras explicaciones. al protestar. no tengo nada contra el op art. Me controlo mal. tontamente. ¿Cómo encara el porvenir ella? Contestó: "El que viva. De hecho. Me quedé temblando un largo rato. pregunté: -¿De veras? -Seguro. Son procedimientos que en el Palacio de Justicia se consideran inaceptables y a los cuales Noéllie estaría acostumbrada. Pero 28 Librodot . Diana me contó una historia. -No hago escenas. Noéllie estuvo a punto de ser acusada ante el consejo de abogados porque se ganó la confianza de un cliente de una colega. era Noéllie quien le había indicado ir a esa exposición. Estaba sobre aviso. de manera tal. Me miró con una frialdad aun más aterradora que la cólera: -¡Me espías! Los ojos se me llenaron de lágrimas: -Se trata de mi vida. Volví a hablar de Roma. Noéllie -al menos según Diana. Debo confesarlo. Pero cuando ayer a la noche me dijo: "Voy al laboratorio".no dijo más que cosas insulsas. Pero soy torpe. Pero la complacencia de Maurice para someterse a ese "sadismo óptico" me irritó: evidentemente. suponiendo que fue ella quien se la sopló. Al regresar me acosté y cuando él volvió a medianoche yo simulaba dormir. Sábado 20 de noviembre Escenas. Pero no hay nada que contar. iY sigues mintiéndome! -Trato de evitar las escenas -me dijo con aspecto agotado. La situación es penosa para todo el mundo. hago observaciones que lo irritan. basta que él dé una opinión para que yo adopte la contraria.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 28 del frío. no. que pierdes todo sentido crítico. Por supuesto que yo soy una mujer muy bien. y como él discutía lo ataqué: ¿cree rejuvenecerse adoptando todas las modas? -No debes enojarte. pero la diversidad gusta a los hombres. Quiero la verdad. De nuevo lo negó. de mi felicidad. de la cual desconfío un poco. mi voz subió de tono y tuvimos una escena. -Me enojo porque quieres estar a la moda. pero sin duda se llegará a un equilibrio. Vi a Marguerite. Alzó los hombros sin contestar. al contrario. Domingo 21 de nouiembre Sobre su relación con Maurice. un cliente importante que sacó a la otra la administración de sus negocios para pasársela a Noéllie. pero demasiado oscura para que la utilice. o algo así. -El sábado estabas en lo de Noéllie. verá". ¿Ella no estuvo? ¿O.

una sonrisa algo admirativa en los labios. Noéllie lee sus artículos. la cabeza algo inclinada. ¿no te parece un poco chocante? -No. los comenta. ¿No me comprendes? El también sonrió: -Claro que sí. y hasta ahora no me sentía descontenta de que eso lo irritara un poco. a vivir por sí misma. En realidad Noéllie no descuida a su hija en absoluto. No es la primera vez que se queja de mi indiferencia ante su carrera. Una mujer tan seca. y tiene mucha razón. ella no le ha ocultado que después de su divorcio hay hombres en su vida. Sabe perfectamente que al especializarse avanzó por un terreno en el cual no puedo seguirlo. célebre y todo. Por lo demás. Pero confieso que a mis ojos eso no te agregaría nada. Con frecuencia él se ha burlado de mi lado madre-gallina. Era un contraataque desleal. En tanto que yo siempre hice lo contrario. su silencio implicaba claramente que los métodos de educación de Noéllie eran tan válidos como los míos. Me sentí herida: resulta demasiado claro que Noéllie se conduce de la manera que le viene mejor. -¡Oh!. -La medicina como ciencia nunca me interesó mucho. seguramente eres capaz de eso. -¡Ah. ¿Pero cómo modificar mi actitud? Se notaría de lejos. -¿Y a esa niñita no la molesta que un hombre pase las noches en la cama de su madre? -El departamento es grande y Noéllie tiene mucho cuidado. -Ni siquiera mis artículos de divulgación. -¿Qué podría decirte? Tus investigaciones me superan totalmente. de mi vida tú eliges algunas cosas y dejas de lado otras. Eso era una estocada dirigida a mí. Estoy segura de que Noéllie no es una buena madre. -Todas las niñas se quejan de su madre a esa edad: recuerda tus dificultades con Lucienne. -En suma -dije. tan fría.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 29 Maurice me contestaría: "iChismes!" Le dije que la hija de Noéllie se quejaba de que su madre la descuidaba. Había rencor en su voz. 29 Librodot . no me hables todo el tiempo de Noéllie! -¿Cómo impedirlo? Está en tu vida y tu vida me concierne. Francamente. no puede dar a su hija lo que yo di a las mías. Le enseña a arreglárselas sola. -¿Cómo es eso? -Mi vida profesional: no parece que te concierna. Si te vuelves un gran sabio. No contestó nada. Hasta hemos tenido algunas disputas sobre el asunto. De pronto me digo que es una torpeza. no los lees. sin preocuparse de los intereses de la niña.todo lo que Noéllie hace está bien hecho. Jamás me hablas de ella. -Así y todo podrías sentir curiosidad por lo que hago. Le sonreí tiernamente. Toda esa conversación me fue penosa. Lo que me apasionaba era la relación viva con los enfermos. eso no me extrañará. -Es que te amo y te estimo más allá de todo lo que puedas hacer. -Jamás se me hubiera ocurrido tener esa clase de relaciones con Colette o Lucienne. -Extrañas confidencias de una madre a su hija.

él 30 Librodot . También le harían falta dos buenos pares de zapatos: los elegiremos juntos cuando él tenga un momento libre. Puedes estar segura de que tú tampoco te salvarás. -¿Y piensas que Diana y sus compinches son objetivas? Son la malevolencia misma. indiscreta y hasta desleal. Conversamos cortésmente. -Bueno -dije. -¡Te lo aconsejo! Hizo un esfuerzo para cambiar de conversación. los pijamas que necesita. Casi enseguida me lanzó: -Hiciste mal en confiar en tu amiga Diana. y ahora lo descuido. de pulóveres me dieron la impresión de que el futuro no podía fallarme. Abundancia. Piensa de mí cosas que no me dice: eso me da vértigo. Mañana iré a comprarle las medias. Le contaron a Noéllie que estaba haciendo una verdadera encuesta sobre ella en los ambientes de abogados y entre sus relaciones comunes. ¿no puede comprender mi inquieta curiosidad respecto de ella? Detesto los comadreos. los placards bien llenos con cada cosa en su lugar. me reconocía. yá que hago averiguaciones a sus espaldas? No es justo. Las pilas de finos pañuelos. Maurice no me juzgaba nunca. Pasé el día poniendo orden en los roperos. No soy un colegial enamorado. Maurice tenía su rostro de los días malos cuando regresó a casa para almorzar. hice un inventario. los pulóveres.. a grandes rasgos. fui causante de uno. pero creo tener excusas. culpable. sino luchar en el mío. Por otra parte. no debo tratar de seguir a Noéllie sobre su propio terreno.Librodot Lunes 22 de noviembre La mujer rota Simone de Beauvoir 30 No. Viernes 26 de noviembre En presencia de Maurice ya no puedo dejar de sentirme ante un juez. Maurice era sensible a todos los cuidados de que yo lo rodeaba. Y dice por todas partes que eres tú quien le encomendó hacerlo. ¿Crees que no veo a Noéllie tal como es? Te equivocas. El. Hubiera debido pensarlo. saqué de la naftalina y ventilé los vestidos de invierno. qué miseria! -Simplemente dije que me gustaría saber quién es Noéllie. No me veía a mí misma más que por sus ojos: una imagen demasiado halagadora quizá pero en la cual. Ahora me pregunto: ¿A quién ve? ¿Me cree mezquina. de acuerdo. era mi seguridad: ¡y aquí estoy ante él. de medias.. Yo misma me desmerezco ante sus ojos. Pero la vergüenza me quema. -Así y todo no pienso que tu opinión sea muy objetiva. -Mejor hubieras hecho preguntándomelo antes que dar lugar a comadreos. Conozco sus defectos tan bien como sus cualidades. Me ruboricé y me sentí mal. que deja pasar tantas cosas a Noéllie.voy a decirle a Diana que se calle la boca. seguridad. Ubiqué definitivamente la ropa de verano. Martes 23 de noviembre Estoy enferma de vergüenza. Es reconfortante. Me miraba en sus ojos tan tranquilamente. celosa.

31 Librodot . -Decías que era interesante.) Sí. mientras que ahora tengo el corazón lleno de ansiedad y rencor. Suele ocurrir que los gustos cambien. un cierto número de esas "nuevas novelas" me hayan gustado. -Quería nada más que echar un vistazo en un artículo -me dijo con tono medido-. de hecho. Pero me doy cuenta de que ya no me habla con el corazón en la mano. y fue más fuerte que yo. Por supuesto que fue una torpeza. A veces me parece leer en su mirada.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 31 no ha hecho ninguna otra alusión a ese asunto. tuvo un tono indefinible para preguntar: -¡Vaya! ¿Te dedicas a la música moderna? -Isabelle me pasó unos discos que le gustan. dije violentamente: -¡No lo harías en lo de Noéllie! Por su ojos pasó un relámpago. -No es culpa mía: todo me eriza. No te erices así por insignificancias. no exac tamente lástima. y también serena. se muestra de una gentileza perfecta. en este momento me intereso por Noéllie Guérard. Inmediatamente pensaría que quiero comerle el peón a Noéllie. Pareció resentirse.. sí. ¡pero está tan poco en mi naturaleza! Era espontánea. y qué pocas ganas tengo de hablarte de él! Fui a sacar un disco de la discoteca: -¿Quieres que escuchemos la cantata que me trajiste? -De acuerdo. Jura por la vida de sus hijos no haber dicho que se informaba por encargo mío. a pesar de que. -¡Si supieras el pito que me importa de Wilde. -¿Le gusta Stockhausen? Es una novedad. Cuando abrió una revista. En realidad era calculada." Pero realmente no era comprometedor para mí. pensé: "Eso no lo hace en lo de Noéllie". es como si me viera con toda claridad y me encontrara conmovedora y algo ridícula. me abrazó como si mi franqueza lo hubiera tranquilizado. a observarme. transparente. no bien se levantó de la mesa. No seguí. Hubo un silencio: en la mesa le había contado mi día y no encontraba nada que decirle. Es una hipótesis que debe haber hecho la misma Noéllie.. Resultado: no me atreveré a hablarle de mis recientes lecturas. Le pedí que dejara las cosas como están. ¡Qué complicado que se vuelve todo desde que uno empieza a tener reservas mentales! Explicación confusa con Diana. -¿Y a ti te gusta? -No. Sábado 27 de nouiembre Tengo que aprender a controlarme. se diría: ¿una ligera burla? (Ese curioso vistazo que me echó cuando le conté mi salida con Quillan. No entiendo nada. Se rió. cuando me sorprendió escuchando Stockhausen. Hizo un esfuerzo: -¿Terminaste las Cartas de Wilde? -No. Reconoce haber dicho a una amiga: "Sí. -Es una novedad. Por ejemplo. Comprendí que él había comprendido por qué escuchaba esa música y no me habría creído si hubiera pretendido gustarla.

Porque ya no podemos hablarnos. ¡Basta de concesiones! No me sirve para nada y me da asco. Miércoles 1 ° de diciembre Así que no me equivocaba: fue un manejo. me digo: "Así es muy fácil. continúa así! No le hables del asunto. ¿Hay que creerla? Ocho años no he estado ciega. Me contestó evasivamente que no lo había pensado." Y cualquier pretexto me sirve para alterar su tranquilidad. Siempre espero lo peor. Ya no teníamos nada más que decirnos. Cuando parece alegre y despreocupado. -¡Es demasiado! ¡Me sacas la mitad de nuestras vacaciones para dárselas a Noéllie! La cólera me cortaba la palabra. Me dijo con voz mesurada: "Tengo ganas de esos diez días con ella. Insistí. pero debo prevenirte que cuento pasar también algunos días con Noéllie en Courchevel. sin consultarme? -No. Comienzo a tener olfato y no es difícil por otra parte: siempre hay algo malo. Hay que mirar las cosas de frente. Antes de llegar a una confesión completa. los sollozos me subían a la garganta. Dijo muy rápidamente. le pregunté adónde le gustaría ir este año. al volver del cine. Me preguntó con voz paciente: -¿Por qué lloras? -Porque conmigo te aburres. todavía no le hablé del asunto -me dijo. la música ya no era más que una excusa. Logré articular: -¿Decidieron eso juntos. ¿O es en ese momento cuando mentía? ¿Dónde está la verdad? ¿Aún existe? 32 Librodot . Confesión completa que en sí misma es un manejo. Lunes 29 de noviembre Me sorprendía que Maurice todavía no hubiera hablado de las vacaciones de invierno. obsesionados por la misma historia de la que él se negaba a hablar. como se cansa al toro." Había en esas palabras una amenaza apenas velada: si me privas de esto. Ayer a la noche. -Quien las levanta eres tú: no dejas de rumiar acusaciones. nuestra estadía en la montaña será un infierno Me daba náuseas la idea de que yo iba a ceder a ese chantaje. Dentro de un rato le diré: "o ella o yo". Y así y todo una parte de mí misma lo quiere.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 32 No escuché mucho tiempo. No querría. y siempre es peor de lo que esperaba: -¿Cuántos días? -Unos diez. sin mirarme: -Iremos adonde quieras. Dije: -¡Y bien. Divide su vida en dos partes y a mí no me toca la mejor. Lo exaspero cada día un poco más. No se trata de una aventura. Ya basta. Olí algo malo. -¿Y cuántos días te quedarás conmigo? -Unos diez días. Después él me dijo que eso era falso. me "cansó". Has puesto barreras entre nosotros.

Pero yo seguía. esa abogadita indecente. ¡Ella te importa más! ¡Y bien. pero no quería casarse enseguida. Quería que se fuera. Sí. Y me sacó la palabra. Es la verdad. Hubieras debido pensar que un día sufriría por ello. sobre todo en el estado en que yo me encontraba. Toma tus cosas y vete. La egoísta era yo. Me quería. he tolerado demasiado. imperiosa. Lo miré desafiante mente: -En fin. que estoy celosa de su trabajo: una castradora. -¡Cállate! Hemos sido felices. apasionadamente felices: decías que no vivías más que para nuestro amor. que antes tenía corazón. por supuesto -dijo con voz neutra. que ya no era el hombre que yo había querido. ahora era seco. verdaderamente lo quería. solamente su carrera le interesaba.. Le dije que se dejaba engañar lastimosamente. se consagraba a los demás. Me sujetó por las muñecas: -Retira lo que acabas de decir. ¿quién te importa más? ¿Ella o yo? -Tú. lo logré demasiado bien. egoísta. era sincera. Grité. -Empujaste a Colette a un casamiento idiota. Grité: -Vete a buscar a esa atorranta. -Era verdad: no me habías dejado nada más. La prefieres a mí por vanidad. Me tomó por el brazo: "¡Basta!" Seguí. él había sido quien de buena gana lo dejó. -¿Quién es egoísta? -gritó. que hubiera querido tenerlo toda la vida en la mediocridad para conservarlo en casa. Vi todo rojo: -Entonces confiesa la verdad. Sin embargo comencé con mucha calma: "No acepto el reparto: hay que elegir. Era como un espantoso psicodrama en el que uno juega a la verdad. No me pidas romper ahora con Noéllie. yo que no había dudado en hacerle dejar el internado. Sincera porque no creía que lo hiciera. ahora. y para huir de ti Lucienne partió. Quería herirlo. Esta historia ya duró bastante.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 33 ¡En qué estado de cólera lo puse! ¿Verdaderamente estuve tan insultante? Uno no recuerda bien las cosas que dice. de nuevo grité. pero uno juega. El repetía: "Cállate". yo lo sabía. Sí. esa intrigante. Es una tipa sucia. seguramente. descolgué cinturones. -Sí. ¿cómo puedes amarme todavía? Y me echó en cara: -Ya no te amo más. Yo era posesiva. Confusamente decía todo lo que pensaba de Noéllie. Y cuando quise evadirme hiciste lo imposible para impedírmelo. Te consiguió con halagos. causadora tanto con mis hijas como con él. No ahora. El internado. lo recuerdo vagamente. y también de él. Vete enseguida. que se volvía snob y ambicioso. Sacrificas nuestro amor a tu vanidad. -No. En un momento dado dije: -Si piensas tan mal de mí. Ya no me acuerdo de las frases exactas. Eso me puso fuera de mí. y en cuanto al chico hubiéramos podido arreglarnos. pero éste era el sentido de esa escena espantosa. Saqué su valija del ropero. lloré. vete a buscarla! Vete de aquí. ¡Después de las escenas de hace diez años dejé de amarte! -¡Mientes! ¡Mientes para hacerme sufrir! 33 Librodot ." Tuvo el aspecto aplastado del tipo que se dice: "¡Listo! ¡Tenía que suceder! ¡Cómo me escapo!" Adoptó su voz más acariciante: -Te ruego. desordenadamente eché en ella ropa interior.. Y agregó-: Pero Noéllie también me importa.

¿pero ya entonces no me quería? ¿Y qué hay de cierto en sus reproches? Sabe muy bien que acerca del internado y nuestro casamiento lo decidimos todo juntos: antes de esta mañana. (Y sin embargo el recuerdo está allí. Le pedí que se fuera. Un recuerdo reapareció. Así y todo. a causa de Lucienne. posesiva. Pero ella siempre ha estado celosa de Maurice. A Lucienne. finalmente. sin siquiera saber por qué. Hablé durante horas con Colette y no por eso adelanté algo. tratando de comprender esa escena. Hace tres años. No oí las palabras: únicamente esa ternura cómplice en su voz. estaba hablando por teléfono: esa risa tierna y cómplice que conozco bien. Entonces me dio un calmante. Entonces debo pensarme odiosa. desenredar lo verdadero de lo falso. Se ha fabricado esas quejas para excusarse de engañarme: es menos culpable si yo tengo la culpa. -¡Ah!. estaba al borde del ataque de nervios. Aullé. me hizo mal. demasiado apresurada para juzgarlo en falta. desde hace dieciocho meses con Noëllie. su voz cambió: -Escucha. Pretendes amar la verdad: déjame decírtela. con toda naturalidad. con su dureza aguda. Llamé por teléfono a Colette.) Se irritó: -Me parece asqueante de parte de papá haberte dicho lo que te ha dicho. Demasiado deseosa de reconfortarme. yo había regresado a casa sin que él me oyera. desde hace ocho años no me quiere y se ha acostado con mujeres. ¡Pero eres tan injusta que me vuelves injusto! Me ha engañado. con una enfermera de la clínica. me aseguró efusivamente que yo era una madre ideal y que su padre y yo nos entendíamos perfectamente. cerca del hombre que me amaba. me hubiera informado mejor. intacto. no habría creído a mis ojos. es verdad. con una paciente sudamericana de la cual lo ignoro todo. nunca había pretendido. un complejo de Edipo clásico: eso no prueba nada en mi contra. Pero nunca dejé de importarle.lo contrario. ¿Por qué tanto rencor injusto en Maurice? Me duele la cabeza y ya no veo nada claro. Me acerqué ruidosamente: -¿Con quién hablas? -Con mi enfermera. Se me movió el piso: estaba en otra vida en la que Maurice me engañaría y yo tendría que sufrir hasta gritar.. he desperdiciado mi vida amándolo. agresiva a su respecto. cada una de manera diferente. ya no sé adónde está mi bien ni mi mal. como yo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 34 -Eres tú quien te mientes. la vida familiar le pesaba.) Se ha acostado con esas mujeres. pero no era mi culpa. Colette. como a muchas jóvenes. tenía vocación hogareña: ¿a título de qué hubiera debido contrariarla? Lucienne quería volar con sus propias alas: no se lo impedí. Las dos hipótesis son atroces. doloroso. Tomaremos una decisión después. Reía. si lo hubiera visto en una cama con una mujer. No. absorbente. la adoro -me dijo. -Le hablas muy amistosamente. Acaba de irse: medianoche. Así pues. ¿por qué eligió esas acusaciones? ¿Por qué esa frase acerca de las niñas? Estoy tan orgullosa de haber tenido éxito con ellas. es una joven encantadora. Pero a lo mejor tenía razones para no soportarme más. (Lucienne tenía relaciones complicadas conmigo porque ella adoraba a su padre. Por otra parte. sí. Me quedé postrada. Si Maurice es un canalla. Volví a encontrarme en mi vida. durante dos años. Me hizo bien. yo no era autoritaria. Lucienne. Me encuentro en una situación sin salida. con la pequeña Pellerin. 34 Librodot . despreciable. no pienso lo que acabo de decirte. de acuerdo con su propia índole.

Bueno." Yo tenía ganas de sol y de aire. Evidentemente. Ella siempre me ha repetido que una fidelidad de veinte años no era posible para un hombre. -Debiste decirme que ya no me querías. hace dos años. como todas las veces en que llegó demasiado lejos. ¡Está contenta de su suerte y Colette de la suya! ¿Qué más quieres? -Si de veras están contentas. él protestaba: "¿Y que hay? ¿A quién molesta? Que uno envejezca no es una razón para privar al cuerpo de aire y sol. desde el lunes. en Mykonos. Y sin embargo quizás a causa de las muy hermosas jóvenes que frecuentaban la playa. siempre te quise mucho. cuando me dijo: "Pero cómprate un traje de baño de una pieza. ¿De veras piensas que he sido una madre abusiva? Decididamente. No insistí. Ella me aconseja borrar todo esto. Me hizo concertar una cita por teléfono con una de sus viejas amigas. yo me habría dado cuenta. de todas las maldades que me echó en cara. -No puedes quererme si piensas la mitad de lo que me dijiste. no molestaba a nadie. piensa ella. Colette reaccionó amoldándose demasiado dócilmente a ti y Lucienne por un antagonismo que con frecuencia te fue penoso. Maurice hubiera hecho mejor hablando. ésa es la que más me ha sublevado." Ya sé.. Pero hay respuestas que no soportaría escuchar: no hago las preguntas. neutralizarlos? Una cierta manera de mirar. ya sabía: algo de celulitis en los muslos. ¿Cómo había logrado alejarlos.que Maurice no pensaba ni la cuarta parte de lo que dijo. que es ginecóloga. -Pero que finalmente la ayudó a realizarse. Sus quejas en mi contra. -Abusiva. Se obstina en pensar que soy yo quien tiene la carta de triunfo.. es algo exagerado.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 35 Jueues 2 de diciembre Isabelle piensa -o por lo menos lo dice. Sábado 4 de diciembre Recuerdos implacables.me dijo: "Pero cómprate un traje de baño de una pieza. Pero yo creía que a él no le importaba. a ver claro en mi historia. Maurice está lleno de atenciones. Tuvo aventuras sin confesármelas: es banal. -¿Por qué me dejaste vivir ocho años en la mentira? -No quería causarte pena. sin duda acaba de inventarlas: si se hubiera casado conmigo a desgano. que conoce muy bien los problemas de la pareja y que podrá ayudarme. el vientre ya no tan chato. Te quiero. no habríamos sido tan felices. nunca lo compré. Su cabeza está llena de reservas mentales. -¿Pero? -Siempre te dije que empollabas demasiado a las chicas." Por otra parte. Cuando Lucienne se burlaba de las gordas matronas en bikini. -Pero no es verdad: te lo dije por cólera. pero se sintió atado por sus juramentos. 35 Librodot . Los hombres eligen lo más fácil: es más fácil quedarse con su mujer que aventurarse en una vida nueva.

Creía saber quién era yo. sí: lo que yo admiro en él es el ser humano. no el investigador. de todos modos sueño. Me dijo que no importaba ser estimado en conjunto si en detalle nunca me muestro interesada por lo que hace. la noche en que los Talbot vinieron a comer con los Couturier. Me lanza una mirada indiferente y se aleja.. de superar. La muerte era horrible porque era posible. fácil de bloquear.. Todo se entremezcla en mi cabeza. Y me puse a llamarlo más dulcemente. Me decía: la muerte es el único mal irreparable: si me dejara. Y uno se encuentra absolutamente solo en una experiencia vertiginosa a la cual la imaginación ni siquiera se ha aproximado. el que me amaba. Ya puedo tomar somníferos. confieso no haber puesto en ello casi ninguna buena voluntad. Celosa de su trabajo: debo reconocer que no es falso. 36 Librodot . cuando dice de alguien: "¡Es un valor!". y Maurice parecía halagado como un escolar a quien se otorga el premio de excelencia. Yo participaba. Ese lazo entre nosotros. estaba en un corredor. Esa cama vacía al lado de la mía. Pero el frío de la muerte me había rozado. Eso me irritó porque Talbot no me gusta. pasivamente. Espero que se precipite hacia mí. felicitó a Maurice por un informe sobre el origen de ciertos virus. dije riendo a Maurice: -Dentro de muy poco tiempo Talbot va a decir de ti: ¡Es un valor! ¡Qué suerte tienes! Se enojó. yo respiraba apenas. tan importante para mí. Todas las noches lo llamo. el año pasado. Me dejan fría. muy pronto haría falta arrastrarse y me quedaría atrapada allí hasta expirar. quién era él: y repentinamente ya no nos reconocía. Con frecuencia en sueños me desvanezco de desdicha. Solamente me negué fingir entusiasmos que no sentía: a él le gustaba mi sinceridad. Aullé. me internaba en él. era todavía de noche. la palabra es injusta. se volvía cada vez más estrecho.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 36 Y después hubo esa discusión. me curaría. Me quedo allí bajo la mirada de Maurice. Había tanta acrimonia en su voz que de pronto se me heló la sangre: -¡Qué hostilidad! Pareció desconcertado: -¡No digas pavadas! Después me convenció de que era una discusión parecida a muchas otras. en lágrimas. asistí desde lejos. Pero de hecho. sentía el peso de las tinieblas. no a él: al otro. No quiero creer que haya herido su vanidad. lo abofetearía. paralizada con todo el dolor del mundo sobre mi rostro. Pero castradora. a sus progresos. parece un acontecimiento limitado. lo aconsejaba. ¿O las tiene y Noéllie sabe explotarlas? Idea odiosa. Entonces. Durante diez años a través de Maurice hice una experiencia que me apasionaba: la relación del médico con el enfermo. esa sábana chata y fría. Talbot se daba aires de gran patrón. Me reprochó más vivamente que de costumbre de no ocuparme de su trabajo y menospreciar sus éxitos. Me desperté. Después de su partida. Maurice no tiene pequeñeces. Lunes 6 de diciembre Cuando esto sucede a los demás. Las noches que Maurice pasa en casa de Noéllie temo no dormir y tengo miedo de dormir. Y me pregunto si no preferiría que estuviera muerto. él prefirió romperlo. la ruptura soportable porque no me la imaginaba. ni a él ni a mí.

un futuro incierto. tal como papá la ejercía en su consultorio de Bagnolet. ¡Yo lo amo!" Y la amante conmovida la enviaba en lugar de ella a la cita nocturna. en otras mujeres. es todo. Me di por vencida muchas 37 Librodot . por otra parte. Era un viejo film mudo. Raro que uno no pueda comprender su propia historia más que ayudándose con la experiencia de los demás -que no es la mía.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 37 me digo que si estuviera muerto al menos sabría a quién he perdido y quién soy yo. todo el día. cuando Maurice no viene a almorzar. (Y me he sorprendido. Mi vida detrás de mí se ha desfondado enteramente. Una esposa iba a buscar a la amante de su marido: "Para usted no es más que un capricho. y la aldea y todo el valle. En la oscuridad su marido la tomaba por la otra y a la mañana. se hunde a nuestra espalda a medida que uno huye. No hay retorno. que no me gustaban las confidencias! Y esta tarde Marie Lambert. Pero durante mi primer año me sentí impresionada. que el cine Studio presentaba con una intención irónica pero que me había conmovido mucho. arrepentido. es tan único que parece natural ser único también para alguien más. Pero los bocados no me pasan. como durante esos temblores de tierra en que el suelo se devora a sí mismo. Lo amé sin garantías: renuncié a hacer una carrera yo misma. La medicina. pensaba que no había ninguna profesión más hermosa. Diana. Aun si uno sobrevive. Yo lo amé cuando tenía veintitrés años. ¿Por qué ya no me quiere más? Habría que saber por qué me quiso. Me pidió un breve resumen escrito. Tratemos. me dice con tono de reproche: -¡No ha comido nada! Insiste. Un film visto cuando era chica. es tan extraordinario ser uno mismo. Y para siempre. nada queda. Lo que se destaca de nuestra larga conversación es hasta qué punto yo misma comprendo mal mi historia. No lamento nada. que no ayuda. Me quería. Vuelvo a ver el largo vestido de la mujer. o a lo mejor. ni siquiera el lugar que uno ha ocupado en este mundo. Sé de memoria todo mi pasado y de pronto ya no sé nada más. dificultades. La casa ha desaparecido.) Fantasmas idiotas. y a veces trago una tostada. Al retirar la bandeja del desayuno. superada por el horror cotidiano. y con certeza a ella le importa todo lo que él puede dar a una mujer. sus rodetes. Tiene una gran experiencia. Me siento tan deshecha por la mañana que. Querría que pudiera esclarecerme. Martes 7 de diciembre Colette. justamente uno. ya que siempre seré yo. Uno no se plantea la cuestión. de esta ceguera. me quedaría en cama todos los días -como hago los domingoshasta pasado mediodía. Me diría que lo ama. ¿Hablar a Noéllie? Pero para ella esto no es un capricho: una empresa. asqueada. volvía a ella. si la mucama no viniera a las diez. actualmente. Aun si uno no es ni orgulloso ni narcisista. para que me deje en paz. Isabelle: ¡yo. La señora Dormoy se da cuenta de que algo no anda bien. Ya no sé nada más.

Sin duda Marie Lambert me lo hizo veryo luché demasiado violentamente contra su decisión. un hogar. que compromete lo que en él hay de esencial y que por lo tanto es indestructible. ¿qué es lo que Noéllie puede dar a Maurice que yo no le dé? Ella dice: -Jamás comprendemos los amores de los otros. por qué? Dije a Marie Lambert: -Estoy segura de que valgo más que ella. sin duda le demostré demasiado que yo no me había resignado en el fondo de mi corazón. yo comprendería. Tiene treinta y ocho años. ¿Pero quizá mi frialdad lo había decepcionado? Es secundario. más dolorosas que la misma desesperación. Couturier -que había logrado acabar el internado. La falta consiste en que mi relación con Maurice no es indestructible. Podría explicar que se haya acostado con otras mujeres. hace ya diez años. y muy superficial. el amor prudente: el amor. Uno y otro no habíamos tenido más que cortas aventuras. Hay otra cuestión que doy vueltas en mi cabeza. Por lo menos para mí. Estaba harto de ser estudiante. es agradable y gracias. ¿Quién de los dos se cansó primero? Me ha sucedido irritarme por su indiferencia: de allí mi flirteo con Quillan. Fue el amor loco. Ni que se haya metido con Noéllie. Encontró un empleo en Simca. El pacto de fidelidad que hicimos. Maurice era externo y desde la primera mirada lo que leí en su rostro me emocionó. discutiendo. Era menos absorbente que ser médico de barrio y a él le gustaba su clientela de obreros. ¿Adónde está la cuestión? Salvo la novedad y un lindo cuerpo. ya que él la destruye. Quería una vida de adulto. verdaderamente joven. me parece. Conmigo Maurice tiene una relación en profundidad. críticas. Su trabajo en Simca comenzó a aburrirlo. No está ligado a Noéllie sino por sus sentimientos más exteriores: cada uno de ellos podría amar a otro. Ha sido cruelmente injusto cuando me dijo el otro día que yo lo había alejado del internado: hasta ese momento siempre había tomado la entera responsabilidad de su decisión. no que se haya separado de mí. Sufriría. esas espinas de esperanza que de vez en cuando me atraviesan el corazón. Maurice fue decepcionado por la posguerra. ¡Oh!. Nos amamos. Maurice y yo estamos soldados. de especializarse. Nos casamos en el verano del '44. Sonrió: -La cuestión no es ésa.lo convenció de entrar con él a la policlínica de Talbot. los dos tenemos la sangre caliente. de trabajar en su equipo. era él el que se empeñaba más que yo porque el nuevo casamiento de su madre le había dejado un horror enfermizo por las rupturas. las separaciones. Maurice se sentía atraído por la medicina social. ¿Entonces. a la cual verdaderamente él no contestó: ¿Por qué me habló ahora. ¿O lo es? ¿No siente por Noéllie más que un antojo que adopta aspectos de pasión pero va a disiparse? ¡Ah!.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 38 veces. o notablemente inteligente. Pero no es una razón suficiente para haber dejado de amarme. Pero nunca es grave. Pero tengo una convicción que expreso con dificultad. y el comienzo de nuestra felicidad coincidió con la alegría embriagadora de la Liberación. pero comprendería. ¿Qué relación hay exactamente entre su cambio de vida y el de sus sentimientos? Ella me preguntó si con frecuencia me hacía reproches. y no antes? Desde todo punto de vista debería ha38 Librodot . ¿Por qué ella? Si por lo menos fuera verdaderamente hermosa. ¿Nuestra vida sexual? No sé en qué momento perdió su calor.

que no vive lejos de lo de Noéllie. una ruptura. Una fidelidad de catorce años ya es algo muy escaso. todos estos años ha vivido en un estado de semihostilidad a mi respecto que le permitiría aclararme las cosas. me engañaba: no se trataba de un azar. ¡Con seguridad soy injusta! Marie Lambert me lo dijo. Pero no me dijo absolutamente nada. después de sus primeras revelaciones. me parece que es el mismo que el que yo llamaba nuestro automóvil. es decir lo que sucede a los demás. yo. Pero por carta no me diría más que banalidades. con su sentido crítico tan agudo. Mentir es normal: uno no quiere causar pena.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 39 berme prevenido. mucho más impenetrable que el "misterio femenino". En compensación me entristecí hojeando en lo de Diana un librito de astrología: parece 39 Librodot . qué hacía. hubiera encontrado el valor de hacer algo. Pero cada vez que veo un Dauphine sport verde oscuro... debió impulsarme a construirme una vida independiente de él. ¡Y yo trato de utilizar esta clave universal! Como si lo que estuviera en juego no fuera Maurice. se negó: yo tendría menos confianza en ella si ella lo conociera. Imposible admitir que consagré toda mi vida al amor de un hombre tan egoísta. por otra parte: "Habría que conocer su punto de vista. la persona que me sería más útil es Lucienne. Le sugerí que hablara con Maurice. Esto es lo que chocó más a Marie Lambert: que por su silencio Maurice me haya negado la posibilidad de afrontar. Desde el momento en que dudó de sus sentimientos. El hombre necesita cambios más que la mujer. Y habría trabajado. contadas por la mujer. Seguramente que Maurice todavía me quiere: uno puede querer a dos personas de diferentes modos. con un techo gris y adentro una manta verde y roja. dice cosas que no piensa. No vengo a pedirle informaciones: únicamente a que me dé el punto de vista de un hombre acerca de esta situación. Ahora puede estar en cualquier parte: justamente allí donde veo ese auto. no habría ese vacío alrededor de mí. Cuando yo me felicitaba de la ausencia de Lucienne. En estas historias de ruptura. Y siento angustia. creí reconocer el auto. Antes yo sabía siempre exactamente adónde estaba él. armada. Pero entonces es monstruoso: ha elegido para abandonarme el momento en que ya no tenía a mis hijas. Ella supone. Y cuando uno se enoja. Decididamente. uno no entiende nunca nada. Viernes 10 de diciembre Al ir a casa de Couturier. que ahora es su automóvil puesto que nuestras vidas ya no se confunden. Pero quiero comprender. que Maurice se calló para asegurar a sus hijas un hogar feliz. Fue muy amistosa: pero así y todo con reticencias. y yo también. ¡Si habré caído bajo! Tuve un sobresalto de esperanza al leer en un semanario que en el plano amoroso esta semana Sagitario obtendría un éxito importante. Se tranquilizó. -Sé que usted es amigo de Maurice antes que nada-le dije al llegar-. Yo también hubiera tenido asuntos." Es el "misterio masculino". titubeos. Todos le explican a uno lo que es normal. y lo que hay de único en nuestro amor. No. Era incongruente ir a ver a Couturier y pareció muy embarazado cuando le anuncié por teléfono mi visita. hace ocho años.

Busqué una de las cartas recientes de Maurice. Me torturo." No. Me guarda rencor desde nuestra desagradable explicación y se regodeó diciéndome que Noéllie le había hablado un poco más largamente de Maurice. superficialmente muy abierto. Y Maurice: ¡con tanta frecuencia he reprimido mi solicitud.. aun por la inteligencia..Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 40 que Sagitario y Capricornio no son de ninguna manera el uno para el otro. Su verdadero valor. amplia cultura.de Noéllie. ¿Y cómo saber? Todo el 40 Librodot . no es una razón suficiente como para que Maurice prefiera a Noéllie. me indicó una dirección y dio una carta -sin interés. ¿O me equivoco a su respecto? ¿Tiene un lado frívolo. En cuanto a mí. parece). según él. La caligrafía más interesante. aunque es más contrastado que el mío y supone más defectos. Ella no renunciará jamás a él. Es ambiciosa. Sé muy bien que esa tendencia existe en mí: ¡pero la he combatido tan enérgicamente! He hecho un tal esfuerzo para dejar libres a Colette y a Lucienne. Me costó contenerme cuando Diana me repitió esta frase. En cuanto a ella. en resumen. Y Maurice me atacó por cólera. escribí al grafólogo una nota en la que le pedía una respuesta rápida y fui a dejarle todo eso en la portería. algo molesta. el de Maurice no se reduce a su éxito social. no apabullarlas con preguntas. me encuentra muchas cualidades: equilibrio. mucha energía. alegría. Esto concuerda con lo que me reprocha Maurice: ser absorbente. demasiado atenta. lo sabe muy bien él mismo. también notó una especie de avidez afectiva que arriesga hacerme algo pesada a los que me rodean. pero en el fondo bastante reservado (resumo). aguda preocupación por los demás. es la de Maurice: gran inteligencia. Será preciso que haga hacer un análisis comparativo. ¿Cómo me ven los demás? Y objetivamente. capacidad de trabajo. es otra cosa lo que de él conmueve en la gente. ¿quién soy? ¿Soy menos inteligente de lo que imagino? Este es el tipo de preguntas que es inútil plantear. le gusta aparentar pero tiene una sensibilidad matizada. que cerca de Noéllie se desarrollaría? Me obligué a reír. Pregunté a Diana si sabía cuál era el signo de Noéllie. ni él a ella. Y después dije que así y todo querría comprender qué es lo que los hombres encuentran en Noéllie. franqueza. En cuanto a mí. Diana me dio una idea: hacer analizar nuestras tres caligrafías. no puede haberle dicho eso. generosidad y una inteligencia muy viva. ¿Maurice se habrá quejado de mí a Noéllie? "Tú. evitado entrar a su escritorio a pesar de las ganas que tenía o contemplarlo cuando leía al lado mío! Quería estar al mismo tiempo presente y liviana para ellos: ¿he fracasado? La grafología revela las tendencias más que las conductas. De todos modos la grafología no es una ciencia exacta. por lo menos. Domingo 12 Me siento confundida por los análisis del grafólogo. me parece al fin de cuentas más halagador. mundano. aunque yo sea algo excesiva. pero no aprecio a Maurice en su verdadero valor. no quiero creerlo. respetar sus secretos. profunda sensibilidad. tenacidad. nadie se atreverá a contestarme que soy tonta. soy una mujer muy bien (esa fórmula le gusta. mezcla de orgullo y de duda de sí mismo. pero Noéllie es tan superficial que no puede ser superior a mí. te interesas por mi carrera. demasiado demostrativa. Su veredicto me deja insegura. No. De todas maneras. No pretende ser alguien extraordinario. posesiva. su retrato. contenido mis impulsos.

la avidez afectiva que señala el análisis encaja muy bien con los reproches de Maurice del otro día. Me harían falta pruebas. Salvo cuando me planteas esta pregunta. lo que leo: ¿pero a lo mejor comprendo demasiado rápido. Sonrió. Si las dos somos idiotas. quizá les pido demasiado. Yo comprendo siempre lo que me dicen. Otra mujer está diciéndose acerca de su rival: si aunque sea pudiera despreciarla. a uno le gusta o no le gusta estar con la gente pero uno no se hace ninguna idea sobre ella. es una cuestión de situación. qué pensaba de mí. es eso: una especie de simbiosis. hasta las personas que a mí me parecen estúpidas. que me dijera cómo me veía ella. -Evidentemente. no de carácter. Vallin es muy rico. Por lo demás yo misma pensé: la estimo demasiado poco como para sufrir. no cree en la grafología. la amistad. Fue la señora Vallin misma quien se lo dijo a una amiga de Diana: vio unas cartas y detesta a Noéllie. al no saber captar las riquezas y las dificultades de una idea? ¿Esas son las deficiencias que me impiden percibir la superioridad de Noéllie? Domingo a la noche ¿Será ésta la muerte prometida esta semana por Sagitario? Por teléfono Diana me comunicó una novedad que puede tener una importancia decisiva: Noéllie estaría acostándose con el editor Jacques Vallin. (Ya sé. Y sé que en efecto yo espero mucho de las personas. que todo el mundo tiene y que en consecuencia no prueban nada. Le pedí que hiciera un esfuerzo. Como vives mucho para los demás. 41 Librodot . ¡Qué intrigante! Si aunque sea pudiera estimarla yo sufriría menos. se caería de las nubes. Lo que pasa es que no me creería. A ella le gusta estar conmigo. Por eso una mujer siempre es más sensible a los cumplidos que se le hacen sobre su físico que a los que conciernen a su espíritu: en lo que hace al espíritu. le hice notar. Sostuvo que cuando nada está en juego. sufriría menos. ¿me encuentras inteligente? -Seguro. Entre él y Maurice. muy francamente. dieciocho meses: todavía es novedad.) Lunes 13 Mostré a Isabelle las respuestas del grafólogo: no pareció convencida.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 41 mundo se cree inteligente. Sin embargo. cada una de nosotras encuentra a la otra inteligente: ¿y eso que prueba? Me repitió que en este asunto mis cualidades y mis defectos no estaban en cuestión: lo que atrae a Maurice es la novedad. -¿Pero para alguien que se negara a la simbiosis soy pesada? -Uno pesa a las personas que no lo quieren cuando uno las quiere. Pero no puedo ir a buscar a la señora Vallin a quien no conozco y pedirle las cartas. -En realidad yo no te veo. ¿Cómo hacérselo saber a Maurice? Está tan seguro del amor de Noéllie. estás ahí. Para conocer sus propios límites habría que poder superarlos: eso es saltar por encima de su propia sombra. Noéllie lo elegiría a él si consintiera en divorciarse. Pero el amor. tiene sus evidencias íntimas. Eres mi amiga. eso es todo. -Con franqueza. vives también mucho a través de ellos -me dijo-.

Por eso me callé: para que todo pasara como si yo no te engañase. Y me digo. parecía. mi alegría.. Era un problema que discutíamos imparcialmente.. no voy más al cine. irremediablemente perdidas. pensaba que yo tenía derecho a la verdad. querida.. dijo. (Exactamente el mismo que cuando iba a la clínica a ver a mi padre agonizante. -Me angustiaba. -Tu culpa más grande -le dije. íntegramente entregado. como hemos discutido tantos otros. este enemigo: mi corazón late de terror cuando empuja la puerta. amistad.. Te quiero tanto. Era magia. sin otro interés 42 Librodot . Tocaron el timbre.. Yo le hablaba como a Isabelle o a Marie Lambert. Me levanté al escuchar llegar a la señora Dormoy. Y también tenía vergüenza. Me defiendo de la agitación. del odio: y estas flores. no tiene más ganas de hacer nada alegre.. a los cuarenta y cuatro años. este juez. Un mandadero me puso en los brazos un gran ramo de lilas y rosas con una nota: "Feliz cumpleaños. con confianza. Después te dije que no era verdad. como antaño. ahora es este extranjero. -Me dijiste que desde hace ocho años no me querías. hablamos. Y miro esta jornada todavía que voy a tener que vivir.) Esa presencia familiar como mi propia imagen. -Pero no. -Pero no dijiste la verdad. Me repitió: -Decías que te morirías de pena. silenciosamente. me sonrió al tomarme en sus brazos: -Feliz cumpleaños. No quiero que seas desdichada. no me compro nada que me guste. El acariciaba mis cabellos: -No llores. -Por vergüenza de haberte mentido. Vino hacia mí rápidamente. Tomé mi té." No bien se cerró la puerta me deshice en lágrimas. Dije que sobre todo quería comprender por qué este año me había hablado. -¿Pero ya no me amas? -Hay tantas especies de amor. Admitió que en parte era porque sus relaciones con Noéllie lo exigían.. Hacia la una la llave giró en la cerradura y en mi boca hubo ese gusto espantoso. Maurice. Por lo mismo que uno está triste.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 42 Martes 14 El espantoso descenso al fondo de la tristeza. tragué una tostada para darle el gusto.es haberme dejado aletargar en la confianza.. evidentemente. de tétricos proyectos. las manos vacías. -Tú me autorizabas a decirlo: la idea de una infidelidad parecía angustiarte a tal punto. Nos sentamos. Aquí estoy.... inocente y tierno. despreocupación: como si no se hubiera tratado de nuestra propia historia.. gratuitamente. Ya nunca escucho música. pero también. abatían todas mis defensas. Lloré sobre su hombro. Me envolvía con esa mirada sombría y cálida que parece abrirlo ante mí hasta lo más profundo de su corazón. mi razón de vivir. Ya nunca pongo un disco cuando me levanto. el gusto del miedo. Me importas mucho.. ese recuerdo de dulzuras perdidas. sin profesión. Me sorprendí nuevamente de su silencio de ocho años.

. cansa. -Para ti tampoco es ya el amor de nuestros veinte años. sonrió. explicó. vigilante. habría aceptado. los acontecimientos se fundían. es cierto. ¿él considera que yo le forcé la mano? En absoluto. -Lo lamento un poco. Me será fácil encontrarte una ocupación. Ilusión. Volví sobre nuestra conversación del primero de diciembre: una fecha. Hemos llamado 43 Librodot . Soy atenta. Me doy perfecta cuenta que aliviaría su conciencia si me ofreciera algo qué hacer. Si me hubieras avisado hace ocho años. que ya no era todo para ti y que tenía también yo que tomar distancia. Las dificultades se empequeñecían. -Eso fue lo que me contestaste. lo verdadero y lo falso se ahogaban en un tornasol de matices indistintos. ¡Te negaste otra vez! -En ese momento tu amor me bastaba.Con qué derecho estaría decepcionado. -En Mougins. Estaba en tu cuerda y podías llegar a un puesto interesante: ¡no quisiste! Casi había olvidado esta proposición a tal punto me había parecido inoportuna: -Pasar el día lejos de casa y de las niñas por cien mil francos por mes. Me irrito conmigo y eso se vuelve injustamente contra ti.. En el fondo no había pasado nada. Machacamos largo rato sobre el asunto. -Con todo. A los veinte años amaba el amor al mismo tiempo que te amaba a ti. de nuevo te propuse trabajar. la situación tampoco es fácil para mí. cuando uno está de malhumor. ¿me juzga verdaderamente egoísta. Su voz era tan alentadora que me atreví a plantear la pregunta que más me angustia: -¿Me guardas rencor por Colette y Lucienne? ¿Te decepcionan y me responsabilizas a mí de ello? -. absorbente? -Aunque estuvieras enojado. pero ya no es el amor de nuestros veinte años. no veía qué interés podía tener -dije.. -Aún estás a tiempo -dijo-. hubiera tenido más posibilidades de llegar a algo.. decidimos juntos. Era agradable hablar con él amistosamente. esa charla no cambió nada entre nosotros. que uno se siente culpable cuando cambia de gusto o de opinión. -¡Pero Monique! -me dijo estupefacto-. ¿Pero me guarda rencor? Me lo guardó hace diez años. Todavía me quieres. Concedido. sí. imperiosa. es algo precioso. y con qué derecho te guardaría rencor? -¿Entonces por qué me hablaste con tanto odio? -¡Ah!.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 43 que tú en la vida. Todo ese lado exaltado que yo tenía entonces lo perdí. -Pero el otro día me reprochaste no interesarme por tu trabajo. eso es lo que ha cambiado. lo sé bien. hace siete años. pero es algo terminado puesto que hizo lo que quería y a la larga yo le di la razón. prestidigitación. No tengo ninguna gana de aliviarla. Acababa creyendo que Noéllie no existía. como antes. Soy tan fiel al pasado que el menor olvido parece un crimen. pero a veces. De hecho. -¿Crees que eso me consolaría? Hace ocho años me hubiera parecido menos absurdo. las preguntas se disipaban en humo.. ya no me amas como antes. para que aceptaras ese puesto de secretaria en la Revista Médica. ¿inventaste todo eso de cabo a cabo? Titubeó. pero me parecería más lamentable que te esforzaras por interesarte simplemente para darme el gusto.. discutimos bastante. Yo tengo los defectos correspondientes a mis cualidades. Pero ahora. me habría organizado una vida independiente y aceptaría más fácilmente la situación. Y nuestro casamiento. Insistí muchísimo. Insistí mucho.. -Si me hubieras dicho tus verdaderos motivos.

Volver a verla en estas condiciones sería un suplicio. -No quiero perderte. A mi tristeza cotidiana estaba acostumbrado. Abandoné. hasta le guardaría rencor. Monique. Mañana me levanto temprano. sabiendo que Maurice la extraña. -¡Estábamos bailando y me dijiste: nada ha cambiado! ¡Y te creí! -Eres tú. No dije lo contrario. desalojada por la otra y cediéndole el lugar. toma somníferos para dormir. ¡Cuando pienso que te atreviste a decirme en el Club 46 que entre nosotros no había cambiado nada! -No dije eso. antes. mi tristeza con sus risas. Miercoles 15 Ayer a la noche quise continuar la decepcionante conversación de la tarde. y más vale. ¿Qué importancia tiene? Lo importante es que no quiere renunciar a Noéllie. Me sería insoportable ir allí con él en primer término y partir vencida. Me acuerdo perfectamente. -Habías bebido mucho. No hay nada que agregar. Me gustaba tanto la montaña con él. (Soy injusta: no se acostumbra. Adoptó un aspecto resignado: -¿Qué más quieres que te diga? -¡Bueno! Con todo hay algo que quisiera saber: ¿cómo ves nuestro futuro? Se calló. es preciso que Noéllie le importe muchísimo. -Lo dijiste. hoy por hoy los placeres del esquí no pesan mucho. reconstruiste. --Sí.. Tampoco quiero renunciar a Noéllie. Era imposible justo en ese momento ir al fondo de las cosas. parecía desolado. El pasado sigue tan oscuro. tengo ganas de llevarte conmigo. Le anuncié bruscamente que había decidido no ir a los deportes de invierno. Es la primera vez en este asunto que tomo una iniciativa y pareció muy desconcertado. rezuma mala conciencia. quien me dijo: lo esencial es que no haya cambiado nada entre nosotros. Lo sé y no puedo creerlo. Si me tortura con conocimiento de causa y torturándose a sí mismo. -Ya hablamos bastante esta tarde. tiene una cara de enterrado vivo.) Dis44 Librodot . -¿Ella está de acuerdo con esta doble vida? -Tiene que estarlo. -Pero Monique.. Lo había puesto entre la espada y la pared. No me conmuevo por eso. insistió. En cuanto al resto. nada.. Pero Maurice tenía que hacer después de cenar y una vez que terminó quiso acostarse. Acumularía las torpezas y él no tendría más que deseos de deshacerse completamente de mí. No he aprendido nada.. Intentó convencerme. El futuro tan incierto. -Pasa con ella los diez días que le prometiste. como yo. sabes. pero privarme del esquí le produce remordimientos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 44 a las cosas con otros nombres: las cosas no se han movido. He pensado mucho en eso y estoy contenta de haber tomado esa decisión. ¡Hemos pasado en la nieve días tan lindos! -Justamente. y vuelve -le dije. -No dijimos nada. -¿No harás esquí este invierno? -Sabes. que compara su silueta y la mía. en realidad. No me sería menos odioso suceder a Noéllie. me callé.

Me imaginaba haber conservado mi rostro y mi cuerpo de treinta años. que se apasionaba por los acontecimientos. todo me parece vano. creía tenerlo todo para mí. Charlar más libremente con Maurice. que cambia y que cuestiona todas las cosas. No hubiera debido tampoco emperrarme en nuestro pacto de fidelidad. a escuchar discos: hacer un esfuerzo más serio. Pasaba y yo estaba pasmada en la actitud de la ideal esposa de un marido ideal. Todo es hueco: los objetos. Si hubiera devuelto a Maurice su libertad -y quizá utilizado la mía. Detuve el tiempo a partir de ese momento. deteniéndose. Ella me escuchó sin entusiasmo. rechazar los silencios. Ahora.. yo en la medida en que me guié demasiado por el 45 Librodot . En lugar de reanimar nuestra vida sexual. Dejé que mi inteligencia se atrofiara. ojeras. Quisiera saber quién. El otro día le pregunte a Marie Lambert si me encontraba inteligente. Yo habría encarado el asunto inmediatamente. En fin. fue responsable de mi primer embarazo. Rebajar algunos kilos. La irritación es algo que no perdona. filtrándose entre otras gotas inmóviles. (A lo mejor la muerte de mi padre no es extraña a esta dejadez. los instantes. Es hueca. Mi error más grave ha sido no comprender que el tiempo pasa. Maurice o yo. de concurrir a un instituto de belleza.. tejer. en lugar de cuidarme. Creía que su hogar le bastaba. En conjunto.. me decía: más tarde.Noéllie no se hubiera beneficiado con los prestigios de la clandestinidad.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 45 cutimos largo rato. yo me fascinaba con el recuerdo de nuestras noches pasadas. ya no me cultivaba. El amor de Maurice daba importancia a cada momento de mi vida. Algo se quebró. cocinar. No caen verticalmente. Me parece no tener nada más que hacer. Se entregó al sueño como a un puerto apacible. de hacer gimnasia. cuando las chicas se hayan ido. las ideas. Debería dejar que su marido le buscara trabajo. No cedí. Los dos.) Sí. vestirme mejor. Ya me he puesto a leer un poco. ¿Hay tiempo todavía? Dije a Marie Lambert que tendría una explicación sobre todo esto con Maurice y que iba a tomar medidas. los libros era muy diferente de la mujer de hoy cuyo universo cabe entre estas cuatro paredes.que lo mandé a dormir. -El tipo de trabajo del que soy capaz no me daría ningún resultado. Jueves 16 Miro las gotas de agua deslizarse sobre el vidrio que hace poco golpeaba la lluvia. -La inteligencia se atrofia cuando uno no la alimenta. la joven estudiante con que Maurice se casó. Al final tenía un aspecto tan agotado -los rasgos tensos. -Usted es muy inteligente. A la noche Esta mañana tuve una iluminación: todo es culpa mía. continuando como si buscaran algo. Dije: -Hay un pero. daba todo por acordado: eso debió molestarlo. parecerían gusanitos que por razones misteriosas fueran oblicuamente a la derecha. Su mirada clara se clavó en la mía. a la izquierda.. Siempre tenía algo que hacer. -Eso no es nada seguro. Es verdad que tenía tendencia a encerrar entre ellas a Maurice. él. escuchar un disco. Y yo.

Ya sea que Maurice o Noéllie hagan circular su versión de los acontecimientos. la partida de Lucienne lo afectó. ¿Pero uno puede fiarse en su memoria? He olvidado muchas cosas. Si se queda." Sé que lo piensa. Pero ya no es ni dicha ni orgullo: un enigma. Su respuesta me parece muy alambicada: para no confesarse cuánto lo sentía. Sus viejos rencores no habrían reaparecido con bastante virulencia como para alejarlo de mí si no hubiera tenido nuevos. no cree que las intenciones de Maurice cambiaran por ello.. O si no él recuperará el sentido de lo que hemos sido el uno para el otro. Pero sobre todo. Me detuvo. A lo mejor porque quería creerlo. ¡Pero qué vértigo cuando la duda me roza! ¿Maurice se queda conmigo por lástima? Entonces tendría que decirle que se fuera. acentos que aún resuenan en mí. Si fallé en la educación de mis hijas. No me atrevo. "Es para huir de ti que Lucienne se fue. Sea porque tengan las experiencias de este tipo de historia y me apliquen sus esquemas. y que las cosas por eso se vuelvan claras. La decisión surgió sola. está claro que al mismo tiempo que se irritaba con ella. toda mi vida no es más que un fracaso. el día de mi cumpleaños. Marie Lambert me aprueba por haber renunciado a las vacaciones de invierno: pero en la medida en que me ahorro sufrimientos. Más de una vez advertí rencor en Maurice. su timidez. y parece que a veces hasta he deformado los hechos.) En cierto modo es por hostilidad que contradije a Marie Lambert. una vez que ésta desapareció. (¿Quién dijo: "Nada ha cambiado"? ¿Maurice o yo? En este diario he escrito que fue él. apostará a Vallin o a otro. Marie Lambert me irrita un poco. a lo mejor Noéllie se descorazonará. Sea que me vean desde afuera. Cuando Colette decidió hacer ese casamiento "idiota". Dije a Maurice que comprendía mis errores. Querría arrancarle su verdad. Todos ellos me irritan porque tienen el aspecto de saber cosas que yo no sé. No tengo nada más que mi pasado. no había querido darles importancia y sin embargo me acuerdo. ¿Insistí yo en tener el niño? No. No puedo creerlo. quiso la felicidad frenéticamente. Maurice apostó al amor. una angustia. A decir verdad. el año pasado.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 46 almanaque. ¡No volvamos todo el tiempo al pasado! -¿Y qué otra cosa tengo? Ese pesado silencio. El lo negó. de todo eso me hacía responsable. Ella me pareció escéptica. pero tuviera 46 Librodot . pero no es mi culpa si me traicionó. Su idea es que Maurice me guarda un serio rencor. indirectamente me atacaba: su sentimentalismo. -No tienes nada que reprocharte. volvió a encontrar el rencor que había acallado. Afirmé que no tenía ninguno nuevo. como yo no logro verme. Ella misma advierte que su explicación es débil. su pasividad. con uno de esos gestos de hartura a los que empiezo a acostumbrarme. Se cuidan de mí y siento la reticencia cuando les hablo. Como si lo horrorizara haberme hecho sufrir.. Le opuse el argumento de Isabelle: los comienzos de nuestro matrimonio no hubieran sido tan felices si él no lo hubiera querido. Pero hay palabras. No sé nunca quién abre la puerta. Lo que me agota es la alternancia de su gentileza y de sus morosidades. su necesidad de seguridad. ¿En qué medida es verdad? ¿O es que con una madre diferente -menos ansiosa. ¿En no tenerlo? No. menos atentaLucienne hubiera soportado la vida familiar? Me parecía no obstante que todo iba mejor entre nosotros. que ella estaba menos crispada: ¿por qué iba a irse? Ya no sé nada más.

¿Qué pensaba Lucienne de ti el año pasado? No éramos muy íntimas. él le tomó el brazo. La gente es cobarde. Vallin se acuesta con una joven abogada. a robar. Lunes 20 Cada vez que veo a Colette la abrumo a preguntas. Uno puede suponer que se trata de Noéllie quien varias veces defendió causas para la firma. Pareció incómoda. muy de moda. O es la amiga que teme las historias. despreocupado. (Jean-Pierre es un gran tipo pero no es muy divertido. Ayer tenía los ojos llenos de lágrimas por ese motivo. Con ella. La señora Vallin no dijo su nombre. "La situación no es fácil. siempre tiene una cara siniestra.) No. Ya sé que es algo estilo hembra e injusto. Se escapó con una chica que es una verdadera pilla. Le pregunté si no se aburría.. sus sonrisas son forzadas. -En lo que a mí respecta nunca me pareció que nos protegieras demasiado. Me juró que no. Vagabundeaba alrededor de El año 2000. Pero todos ellos tienen sus ideas sobre la mejor manera de ayudarme.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 47 miedo de haberme dado demasiadas esperanzas. o es Diana quien tiene miedo que yo haga una. Y evidentemente no puede pensar que es lamentable ser quien es. Sábado 18 De nuevo los vi ayer a la noche.. ella se hacía la dura de corazón. aún en sus momentos de amabilidad. Pedí a Diana que me hiciera conocer a la amiga a quien la señora Vallin habló de Noéllie." Cerca de mí. no la olvida un instante. reían. Bajaron del convertible de Noéllie. Ciertamente.. ¿tendré que permanecer en la desesperación? Entonces él olvidaría completamente quién he sido y por qué me amó. Es abrumador. En casa. Viernes 17 Marguerite se fugó de nuevo y no logran encontrarla.. Colette no se sintió nunca disminuida ya que ella se conformaba espontáneamente con lo que yo esperaba de ella. relajado. es menos simple de 47 Librodot . Pero no estoy abrumada. Pero a lo mejor es otra. adonde van con frecuencia.. Va a pros ituirse. también ella me juzgaba. Tuve ganas de lastimarla. Por lo demás ¿qué interesa lo que pensaba ella? No es un oráculo. La amiga ya no está tan segura de las cosas. Le parecíamos demasiado sentimentales. Nada me llega. más vale estaría desbordada. me gustaba ser protegida. El reía. El otro día Diana era categórica.. ¡no pide otra cosa que ayudarme! Sin duda. ella no me debe nada: pero es así. sí.

¿Y si se hubiera dispersado por vivir a mi sombra? ¡Cómo quisiera verme con otros ojos que los míos! Mostré las tres cartas a una amiga de Colette que hace un poco de grafología. cuando Maurice me dijo: "Por supuesto pasaremos juntos las fiestas de fin de año. Los otros años. Suntuoso menú. Dijo cosas buenas de mí. no es cierto? Tenía aspecto contento y relajado. Dije sí. entre él y yo. Pero los resultados estaban falseados porque ella seguramente comprendió el sentido de esta consulta. eso por lo menos no podrán sacármelo. Había reservado una mes. a su edad. Y después. Poco importa la razón. Todas esas parejas. ya nada pasaba: dos extraños. pero estaba en intolerable estado de angustia. Maurice me parecía soldado a mi piel. Al volver a casa. Espero que Mau rice no se haya dado cuenta. era mi marido. Yo creía en las parejas. Lunes a la noche Tuve una sorpresa agradable. mucho menos de Noéllie. pervertirse.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 48 lo que ella creía tener que atender una casa. peinadas. es una comedia. Se rió: si yo soy tonta. es una parodia.. pero nunca anularse. al lado de Maurice lo era mucho más. de una manera irreversible. El 31 de diciembre vamos a lo de Isabelle. "Trata de hacértelo". Derrochó dinero y gentileza.. "si no uno termina embruteciéndose". He decidido no arruinarme esta alegría. 1° de enero 48 Librodot . Sobre todo la caligrafía de Maurice la interesó. adornadas. cada uno con su cada una me parecía palpable. Yo tenía un lindo vestido nuevo. el lazo que unía cada una con su cada uno. Le dije que hablaba con conocimiento de causa. le dije. De vez en cuando la vieja visión resucitaba. sonreía. beber champaña juntos no es comulgar. Ya no tiene tiempo de leer y escuchar música. Bien vestidas." Pienso que me ofrece una compensación por esas vacaciones de invierno a las que renuncié. porque creía en la nuestra. seguramente. una relación que puede olvidarse. El hombre encendía sus cigarrillos. más rica. Me quiere tiernamente. lunes Más vale es la alegría la que me arruinó. 27 de diciembre. La mía. les servía champaña. Maurice me besó: -¿Fue una linda noche. las mujeres reían mostrando sus dientes cuidados por excelentes dentistas. excelentes atracciones. Tenía ganas de gritar: todo es falso. en el Club 46. cambiaban miradas y palabras tiernas. ¿Pero la he aplastado? Ciertamente preveía para ella una existencia totalmente distinta: más activa.. Ahora veía individuos dispuestos al azar uno enfrente del otro. hace un rato. ella también quiere serlo. como Colette mi hija. maquilladas.

49 Librodot . Ataqué violentamente. las parejas nos rodeaban. muy amistoso durante toda la noche y al salir no hizo comentarios. JeanPierre es muy gentil. Pobre. Ahora. Me pareció raro que Maurice pasara todo el día de ayer en casa. Isabelle y Charles. Me contestó que Noéllie se habla ido porque él había decidido pasar estas fiestas conmigo. Pero si al precio de un sacrificio recupero su ternura y su alegría. No salen. De nuevo me pregunté con terror: ¿es mi culpa si la brillante colegiala de quince años se ha vuelto esta joven apagada? Metamorfosis frecuente. no pedía más. he visto muchas parecidas: pero quizás era siempre la culpa de los padres. Escucharon. ¡Si seré ingenua! Noéllie se fue. Hablé con Isabelle aparte: -¿Hablé demasiado? ¿Hice el ridículo? -¡Pero no -protestó-. una facilidad para respirar. Atendió su secretaria: i a: -La doctora Guérard volverá a París mañana. pero de pronto me pregunté si no tenía aspecto de imitar a Noéllie. Pero uno no sabe de qué hablarle. Tuve una sospecha y hace un rato llamé por teléfono a lo de Noéllie: si el a hubiera contestado.. me sentí alegre. Más o menos rengos. detrás de mis palabras y mis actos hay un revés que se me escapa. una fluidez del tiempo. habría colgado. Parecía algo crispado. de acabar de una buena vez. Tengo ganas de echar a Maurice. Ya no sé. se había tomado mucho trabajo y nada estaba bien. siempre. Supongo que no por eso pensaba menos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 49 No debería regocijarme por el buen humor de Maurice: la verdadera razón es que va a irse diez días con Noéllie. De nuevo éramos una pareja cuando llegamos a lo de Isabelle. entonces yo tapo los agujeros. es cierto. Había excelentes discos de jazz. y la noche conmigo en lo de Colette. en tanto que frecuentemente está tenso e inquieto. Incluso para vestirse. me pasé un poco bebiendo y por primera vez desde. A su departamento le falta encanto. por todas partes. gano en el cambio. ¿cuánto tiempo?. Maurice estuvo muy alegre. -Pero no. pero con todo unidos. casi no tiene iniciativa. un gran corazón. o porque tenía razón? Más tarde pregunté a Maurice por qué había parecido molesto: -¡Pero no lo estaba! -Lo dices como si lo estuvieras. La alegría: una trasparencia del aire. los Couturier. más o menos remendados. amueblar. bien rígida. plantearon preguntas. 2 de enero Ayer a la noche comimos en lo de Colette. tienen pocos amigos. era muy interesante lo que dijiste! Estaba abrumada por verme tan inquieta. Colette y JeanPierre y otros. Una vida bien opaca. Me ahogo de rabia.. A lo mejor es mi pregunta lo que lo irritaba. de querer brillar como ella y si Maurice. no me encontraba irrisoria. una vez más. en adoración ante ella. La miraba con los ojos de Maurice. Ya no sé cómo llegué a hablar de las Salinas de Ledoux y a describirlas detalladamente. ¿Porque no debía estarlo.

Y sé que no bien cuelga. A la vuelta. Y es verdad que eso arruina toda la alegría que me dieron estos días. trago alcohol. y el tiempo tampoco brillante. dependo de ella. Lo decidieron juntos. tomo excitantes y me zambullo en una novela policial: tengo una provisión. que fui a un concierto. -Alzó los hom bros:. -¿Y qué haces esta noche? Digo que voy a ver a Diana o Isabelle. Y yo pierdo diez días de intimidad con él. Si ella se hubiera rebelado. cuando ando demasiado mal. a Maurice. llega riendo al bar en que Noéllie lo espera y que beben Martinis mientras comentan con animación los incidentes del día. preocupaciones. Me pregunto si mi decisión no ha sido aberrante. Siento que de todos modos estoy lista. que iré al teatro. Hay morosidad en su voz. Insiste: -¿Estás bien? ¿Duermes bien? Lo tranquilizo y pregunto cómo está la nieve: nada extraordinario. -No pensaba quedarse más que cuatro días. Pero entonces seguiría dando vueltas con mi pensamiento. eso me permite huir. al cine. Si escribo. Cuando el silencio me ahoga. no es cierto? Elegí enterrarme en mi sepulcro. ¿Cuántas horas sin comer? ¿Cuántos días sin lavarme? Di vacaciones a la mucama. 15 de enero Debería abrir una lata. sus horas. tocaron el timbre en dos oportunidades. llamaron por teléfono con frecuencia. Cuando va un poco mejor. como si ejecutara en Courchevel una obligación bastante agotadora. sedantes o somníferos. su lenguaje. Lo que cuenta no es la cosa en sí misma: es la victoria conquistada. ahora me acuerdo: siempre pasa las fiestas con su hija en casa de su marido. él me dirá que todo ha terminado entre nosotros. a lo mejor tiene miedo de que me liquide -lo cual está excluido.Las mujeres no están contentas más que cuando lo que uno les da ha sido arrancado a la otra por violencia. ¡Terminé de hundirme! Me digo esto con una especie de inercia. puntualmente. con voz ansiosa: -¿Qué hiciste hoy? Contesto que vi a Isabelle. Entonces se queda cinco días más de lo que pensaba con Noéllie. ya no veo el día ni la noche. Entonces. no respondo nunca. considerando su pasión por el esquí). me ocupo en algo. El me trata con miramientos. me hizo notar. de sus intereses. sus leyes. O prepararme un baño. Diana o Colette. pero su apego a Noéllie no disminuye. Ella tendrá todo el tiempo para embaucarlo. me encerré. Me miraba con ese aspecto sincero que le cuesta tan poco. diversiones que me son 50 Librodot . Llama todos los días. -¡De todos modos ustedes combinaron esto juntos! -Por supuesto que le hablé del asunto. Parten mañana a la noche para Courchevel. ¿Eso es lo que quise. seguramente él habría cedido. enciendo la radio y me llegan de un planeta lejano voces que apenas comprendo: ese mundo tiene su tiempo. cuando todo se vuelve intolerable.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 50 -¡Pero no!. de sus caprichos. no quiero morir-. salvo a las ocho de la noche. El no se toma más que quince días de vacaciones en lugar de tres semanas (lo que es un sacrificio. de su grandeza de alma o de su mezquindad: de hecho.

que era preciso este gesto de mi mano para asegurarme que aún estaba viva. hasta el punto sin retorno. un sábado por la mañana. el embrutecimiento. Por ejemplo. es demasiado pronto para morir. cuyo recuerdo repercutió durante los otros diez años. únicamente que había ese tiempo que pasaba y yo no lo sabía. no saldr é de ella nunca más. Ligada a las morosidades de Maurice y a su partida. Hay que creer entonces que el amor apa sionado entre nosotros -por lo menos de él hacia míno duró más que diez años. Durante dos semanas no escribí nada en este cuaderno porque me releí. en las Salinas. Maurice me llevó a decirle: "¡Elige!"." ¡Uno puede engañarse hasta ese punto respecto de su vida! ¿Todo el mundo es tan ciego o soy una tonta entre las tontas? No solamente una tonta. Las rabias.. y sabía perfectamente que era falso. el cielo está sucio.. Estaba oculta en el fondo del silencio y del calor de esa inquietante siesta. hace una eternidad. sin saberlo. Pero la decepción. esta suciedad es un caparazón que me protege. no es a causa de una juventud repentinamente recuperada ni para poblar mi soledad.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 51 radicalmente extraños. Partirá para siempre. ¡A qué grado de dejarse estar puede llegar uno cuando está totalmente solo. no quiero! ¡Tengo cuarenta y cuatro años. hubo erosión de su amor por las aguas del tiempo. No viviré sin él. las sábanas están sucias. están los vidrios sucios. En la desesperación o la esperanza. ¡Cómo me he mentido! Me hacía el cuento de que Noéllie no contaba. si lo empecé. si la obtuve es porque la quería. ¿Entonces? ¿Por qué? Me golpeo la cabeza contra las paredes de esta trampa. Me decía: "No volverá. Pero no quiero matarme. el horror. "Siempre quise la verdad. la descomposición no están indicadas en estas páginas. ¡Pero no quiero. En mi cajón tengo lo que hace falta. a mi alrededor. es injusto! Ya no puedo vivir más." ¡Oh!. No hay ni una línea de este diario que no necesite una corrección o un desmentido. a todo lo largo de estas páginas yo pensaba lo que escribía y pensaba lo contrario. No indica más que su ausencia.. escapan a las palabras. y al releerlas me siento completamente perdida.. era sólido: tan indestructible como la verdad. estoy sucia. Yo me mentía. No él: y un día no habrá ni siquiera su simulacro a mi lado. Es como los recuerdos. Y vi que las palabras no dicen nada. No quiero morir. ¿Pero entonces por qué no del mío? Saqué del placard las cajas donde guardamos nuestras viejas cartas. las erosiones de vidas a las aguas de los ríos: eso es. una imbécil o una furiosa! Era real ese amor entre nosotros. A veces me asomo a esa ventana desde donde lo vi partir. Sí. ¡No he amado durante veinte años a un canalla! ¡No soy. El auto está allí." Pero no estaba segura de ello. Partió. dando a las cosas una resonancia 51 Librodot . hay ceniza por todas partes. no voy a volver a comentar esta historia. Y además mienten tanto. sino para conjurar una cierta ansiedad que no se confesaba. Hay frases que me hacen ruborizar de vergüenza. Retomé mi lapicera no para volver hacia atrás sino porque el vacío era tan inmenso en mí. se equivocan tanto. lo dejó. despacito. El río del tiempo. de lo que ocurrió. Todas las frases de Maurice que sé de memoria tienen por lo menos diez años de edad. a fin de contestarme: "No renunciaré a Noéllie. Era la intuición fulgurante de lo que ocurriría más tarde. estacionado contra la vereda. que Maurice me prefería. Pongo cosas en el papel cuando recupero fuerzas. No volvió. Sería fácil deslizarse algo más lejos en la nada. Significaba su presencia y mirarlo me entibiaba. encerrado! La habitación apesta a tabaco y a alcohol. las pesadillas. ¡Cómo me manejaron! Despacito.

él acababa de preparar un examen. Me parece sentir reticencia en su voz: como si también ella tuviera reservas mentales. los cabellos opacos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 52 que verdaderamente no tenían. De vez en cuando. son acordes con las de Maurice. su padre y yo? Durante un cierto período. trastornada. Vi el departamento y quedé estupefacta también. para que no se inquietara. La mucama pondrá todo en orden. Tocó el timbre y golpeó con tanta violencia que le abrí. si solamente recuperara esas miradas y esas sonrisas!) Las cartas más recientes son divertidas y tiernas. No me ayuda. Pero a continuación ya nunca más hubo escenas. una frase cálida contrasta con el tono habitual: pero tienen algo de forzado. por lo menos en su presencia. ¿Qué es esa carta que él me mandó y que yo le dije que quemé después de nuestra conversación por teléfono? Sólo me acuerdo vagamente. pero destinadas a sus hijas casi tanto como a mí. sí: descarnada. ¿Cuáles? ¿Yo me había vuelto muy desagradable? ¿Verdaderamente demasiado desagradable? En este momento lo soy. las lágrimas me enceguecieron cuando quise releerlas. Mis cartas. ¿Discutíamos mucho. sabiendo que se 1as había arrancado? Pero no me daba cuenta. con voz alegre. él tenía las mismas sonrisas. casi recriminatorias. estaba en Mougins con las niñas. Al principio. ¿Hay otros episodios que yo enterré? Me imaginaba haber obrado siempre de buena fe. (¡Oh. Me forzó a higienizarme y a hacer una valija e ir a instalarme en su casa. Sin embargo. vagamente quejosas. pidió disculpas. planteo preguntas que dictan las respuestas: ¿cómo pude contentarme con ellas. -De todos modos. el cutis manchado. Más tarde suenan curiosamente. le reproché de no escribirme lo bastante. sí. exijo que él me tranquilice al respecto. ardientes y alegres. Desde que JeanPierre sale. Pero así y todo la sorprendió que no fuera a verla. ¿O soy tonta? ¿O por lo menos no lo bastante brillante para Maurice? Terribles preguntas cuando uno no tiene la costumbre de interrogarse sobre sí mismo. Dos días después ¡Pobre Colette! Me ocupé de hablarle por teléfono dos veces. Olvidé muchas cosas. las mismas miradas durante estos últimos años. Afirmo con demasiada exaltación que nos amamos como el primer día. 19 de enero 52 Librodot . me cuelgo de Colette. Es horrible pensar que mi propia historia ya no es detrás de mí otra cosa que tinieblas. Tuvo un aspecto tan estupefacto que me vi en sus ojos. me suplicó que quemara su carta. eso la aterró justamente porque hasta ese momento nosotros nos entendíamos tan bien. Muy duramente. Me lancé sobre el teléfono. olvidaba. ¿Pero hace ocho años? Eso no me atrevo a preguntárselo. Las releí y me queda un sentimiento de desasosiego. Podría darme la clave de esta historia si hiciera un esfuerzo. ¿ya no era como antes? Dice que ella era demasiado joven para darse cuenta bien. que no le pidiera venir. la abrumo a preguntas. me contestó duramente.

de no apegarme? Por primera vez después de semanas. 23 de enero Pasó todas las noches en casa. su primera frase fue: -¡Qué aspecto tienes! Es verdad que bajé cuatro kilos. -No pienso nada preciso. incluso había comprado flores cuando Maurice volvió. Compró nuevos discos y los escuchamos. Dijo alzando los hombros: -¿La amo? Desde hace dos días me alimento de esta frase. Esa larga conversación ha comenzado a desgastar su pasión. Repitió: "¡No quería eso! No quería hacerte desdichada. pero mi desesperación me favoreció. Finalmente no me dio ningún consejo valedero. -Supongo -me respondió con un tono más bien dubitativo. Pero preguntó en voz alta delante de mí: "¿La amo?" Y me digo que quizás es el comienzo de la descristalización que va a separarlo de Noéllie y devolvérmelo. pero allí estaba. -¡Mi pobre querida! -Pero todo va muy bien -le dije. Estoy segura de que hablan de mí a mis espaldas. quería estar sosegada. tanto mejor." Ese es un clisé que me conmueve poco. Dije a Isabelle: -Tuviste razón al impedirme crear lo irreparable. al instituto de belleza. La gente simpatiza más a gusto con la desgracia que con la felicidad. Si él no hubiera tenido más que un impulso de piedad. Reaccioné vivamente. En el fondo. -¿Supones? ¿Piensas que ya no me ama? Me afirmabas siempre lo contrario. 53 Librodot . quizá no estuvo equivocada. Me prometió que para fines de febrero haríamos un viajecito por el mediodía. La esperanza. -¡Me he portado como un canalla! Dije: -No es una canallada amar a otra mujer. Había hecho jurar a Colette no decirle en qué estado me había encontrado. Maurice nunca ha dejado de amarme.. la casa reluciente. Sin embargo.. Pasaron dos semanas juntos en el ocio y la belleza de la montaña. (Había tomado Librium. No puedes evitarlo. Tengo la impresión de que él mismo no sabe lo que quiere. Tienen sus ideas sobre mi historia. yo no habría vuelto a tener esperanza. sin duda.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 53 ¿Debo creerlo? ¿Seré recompensada por este esfuerzo de dejar a Maurice libre. El me tomó entre sus brazos. Dijo con desgano: -Si es definitivo.) Y para . No me las confían. y él vuelve diciendo: "La amo?" Es una partida que no me hubiera atrevido a jugar a sangre fría. Dije a Marie Lambert que en Courchevel Noéllie se había desenmascarado y que Maurice. pero estoy casi segura de que ella le habló. estaba bien arreglada. estaba volviendo a mí definitivamente. mi estupor. Fui a la peluquería. Frágil todavía. vi lágrimas en sus ojos. dormí sin pesadillas esta noche y algo se desanudó en mi garganta. ¡En fin!.

-Yo también he estado desesperada a menudo y jamás te llamé a casa de Noéllie. Ella está desesperada porque no he dado señales de vida. 25 de enero Estoy destrozada. Un taxi me trajo de vuelta y me derrumbé vestida en el diván del living. al primer castañeteo." En cuanto hubo cortado grité: -¡No irás! Atreverse a buscarte aquí. llamé por mi parte. Caminaba de un lado para el otro. Nada de escenas. Repitió muchas veces: "No. caminé en el frío de la noche. Miraba los diarios a mi lado cuando llamaron por teléfono: Noéllie. -No. le hablaría. introduce dudas cuando me vuelve la confianza. decir: "Él no está aquí". sin ver nada. Estúpidamente le pasé el tubo. Dije: "Ve. cuando vuelva. 54 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 54 -¿Qué? ¿Has sabido algo nuevo? -En absoluto. o incluso no responder del todo. no me vuelvas las cosas demasiado difíciles! Noéllie es capaz de matarse." Pero tan pronto como volviera. Si quieres saberlo." Y terminó diciendo: "Bueno. sin detenerme. iría. -¡Vamos! -No la conoces. lloré. Hablaba apenas. -¿De mí? -Ella quería que prolongara nuestra estadía en la montaña. 24 de enero Hubiera debido colgar. hasta el agotamiento. Dije que había pasado esos días conmigo porque estaba peleado con Noéllie. tenía aspecto terriblemente fastidiado. Maurice me despertó: -¿Por qué no te has acostado? -Había reprobación en su voz. dio un puntapié a un sillón y comprendí que. Salí. yo podía reventar de dolor. Es la primera vez: una vez es demasiado. Muy educada: -Quisiera hablar con Maurice. Me faltó poco para saltar a un taxi e ir a tocar el timbre a casa de Noéllie. -Escucha. Me telefoneó para decirme que pasaba la noche en casa de Noéllie. Voy a ir. dejé sonar mucho tiempo y entonces descolgaron. Durante días nos habíamos entendido tan bien que de nuevo he sido cobarde. Horrible escena. él acudía. Simplemente tiene espíritu de contradicción: me reconfortaba cuando yo dudaba. No veo qué es lo que habría sabido. Pero no quiero ser tratada como un felpudo. ¡Qué desfachatez! ¡Y ese rostro trastornado de Maurice! Hablarle con firmeza dentro de un rato. colgó. Lloré. es imposible. de todas maneras. -¡Te lo suplico. -Sabes que terminarás por dejarme. -¡Eres injusta! -me dijo con indignación-. No me atreví a afrontar el rostro de Maurice. es a causa de ti que discutimos. Protesté. Nos habíamos peleado violentamente. -Di más bien que quería que terminaras conmigo. que no podía dejarla en el estado en que ella se encontraba.

. haga escenas. Se ocupan mucho de mí. que ya había perdido. Estuve agresiva con ella. Se encolerizó: -No quiero que te arruines de esta manera. ¡Qué recaída! Prácticamente. de sus descubrimientos. toda mi vida que iba a serme suprimida. Me vino una sospecha: -¿Lo has visto? ¿Te habló? ¿Te convenció? -¡Sueñas! -Me sorprende que te pongas de su parte. antes de haber. Volví en mí casi enseguida. Ella me hablaba en otro tono. parece. ¿Qué palabras tiene en la punta de la lengua que no me dice? Volví descorazonada. -No tengo nada interesante que decirle. Pero entre ellos era una historia totalmente diferente. -Ya no creo que Maurice sea un tipo bien -dije-. Durante los escasos momentos que me acuerda evita las conversaciones: me lleva al restaurante o al teatro. pasa todo su tiempo con Noéllie. resultado: Maurice y Noéllie me tratan como a un felpudo. Si es un tipo bien. no es vanidad. sonó un blues que he escuchado a menudo con Maurice y comprendí que era todo mi pasado. -No. me desvanecí. Le reproché haberme dado malos consejos. aguanté todo. Pero Colette estaba consternada. es menos penoso que reencontrarnos en lo que ha sido nuestro hogar. ¡Maurice no es un canalla! Es un hombre entre dos mujeres: en un caso así nadie es brillante. -No debió meterse en esta situación. Descubro que tiene pequeñeces. Teniendo en cuenta el modo como papá se conduce contigo. Desde el primer día cedí todo. antes. Siempre me sorprendió que te preocuparas tan poco del de Maurice. -Pero no. El hecho es que si fuera buena perdedora diría a Maurice que se vaya. -Sucede en los mejores casos. Que vaya a vivir con esa mujer. Tiene razón. Colette y Jean-Pierre son verdaderamente gentiles. estarás mucho más tranquila. se muestre 55 Librodot .. Se defendió un poco: no sabía al principio que se trataba de una relación ya antigua. Bruscamente. Protestó: -No. Dije: -Y no querías admitir que Maurice es un canalla. la gente puede no entenderse sin que nadie tenga la culpa. -Allí eres injusta-me dijo con una especie de severidad-. Me llevaron a cenar a un restaurante pintoresco de Saint-Germain-des-Prés donde pasaban excelentes discos. Hace nada más que un mes no me hubiera dado ese consejo. lanzado un grito. Si a un hombre le gusta hablar de su trabajo. entonces yo soy quien tiene toda la culpa. Ella es indulgente con Maurice porque ha aceptado muchas cosas de Charles. Pero seguramente él hubiera querido ponerte al corriente de sus dificultades. Isabelle antes de ayer. Pero mi última oportunidad es que Noéllie por su lado se enerve. Lo lastimé en su voluntad al no maravillarme ante sus éxitos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 55 30 de enero ¿Qué pasa? ¿Qué saben ellos? Ya no son los mismos conmigo. deberías mandarlo a paseo.

No queda otra cosa que una especie de esqueleto. yo encuentro que a menudo querer andar con demasiadas contemplaciones. Allí está desnuda. hará una depresión nerviosa. Maurice es gentil. Créame. Miro mi estatuilla egipcia: está bien pegada. que me trastorno. Dijo que abuso de los excitantes y de los tranquilizantes. Debilidad. He vuelto a sangrar esta mañana. no se haga mala sangre. -Maurice le miente a Noéllie tanto como a mí. ¿qué podrá hacer por mí? 2 de febrero En otros tiempos tenía carácter. Reaccione. Caigo más bajo. -¿Noëllie le ha dicho eso? -No solamente Noéllie. Es necesario que usted se convenza de que Maurice ama a Noéllie: es muy serio. pe o no soy más que un trapo. Y después incluso si su presencia es poco frecuente. (Es verdad que me trastorno. ¿Cómo he podido frecuentarla? Ella me entretenía. habría echado a Diana. A mi alrededor. lo sentí enseguida. vamos!. deferente. Hubiera sido preciso no recibirla. Ya no diría: "¿La amo?" Ayer. quince días antes de lo que había debido. 56 Librodot . Y también que mi buena voluntad conmueva a Maurice. La tomo en mis manos y lloro. -Nadie se atreve a decirle la verdad. cambie de ideas: por ejemplo: salga de viaje. todos los muebles han sido raspados por un ácido. Si no. -¡Vamos. intento sobrevivir. sino un tratamiento de apoyo. No vivo en un desierto. Amigos que los vieron con frecuencia. Bruscamente atacó: -Me causa demasiada pena verla en este estado. yo cenaba con Isabelle y me derrumbé sobre su hombro sollozando. desolada. yo no escuchaba.) Marie Lambert me aconseja ver a un psiquiatra: no un psicoanálisis. desquiciante. a la gente no le hace más que mal. Felizmente estaba en un bar muy oscuro. en Courchevel. por maldad. Pero oculta mal su alegría de haber reencontrado a Noéllie. Parecían completamente decididos a organizar su vida juntos. Pero. -Ando muy bien.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 56 bajo un mal aspecto. Estaba toda penetrada de ternura. cómo adelgazó! ¡Qué aspecto fatigado tiene! Venía por curiosidad. lasitud. Diana me miró con conmiseración. -¡Oh. Ya no puedo ponerme el collar que Maurice me había dado cuando cumplí cuarenta años. y en esa época nada era importante. 31 de enero Pierdo los controles. Intenté adoptar un aspecto desenvuelto. Puso cara de duda. Se puso a chacharear. pero no tengo razón para maltratarme. La habíamos comprado juntos. llega un momento en el cual es necesario saber romper el contacto. siempre más bajo. aquí queda de todas maneras su hogar. todos los objetos. el azul del cielo.

que has decidido vivir con ella? -Ella seguramente no cuenta eso porque no es verdad. en salto de cama. Dudó. Y así y todo es casi insuperable salir de entre las sábanas. 57 Librodot . justo cuando la señora Dormoy hace girar la llave en la cerradura. Entre nosotros hay una tensión que desaparecerá si dejamos (provisoriamente. Son cañas que le tiro y él se agarra enseguida. Y evidentemente él lo sabe. Noéllie no es el tipo de chica que se deja fumar en pipa. O que al menos no hago el esfuerzo necesario para "vivir correctamente" la situación. Me asombraría que no actuara en consecuencia. Si te es tan penosa renuncio a ella. hace escenas: . No cederé. -¡No quiero! Grité. -¿Quieres dejarme? -Pero no. A veces me levanto justo cuando Maurice vuelve a la una para almorzar. ¡Si mi vida pudiera escaparse de mí sin que haya que hacer el menor esfuerzo para eso! Debe haber una verdad. el cacharro. Nos veríamos tanto como ahora. Ella es quien lo incita." La canalla. O si no vuelve. -Lo que querría (no le hablé de ello. luego sin fecha ¡Qué valentía inútil.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 57 -En todo caso la habré prevenido. volvería a poner las cosas en su lugar entre Maurice y yo. claro) de vivir juntos. Piensa que le hago la comedia de la desesperación. Continúo sangrando. no me torturaría por nada. dispongo cada cosa en su lugar para que por la mañana la vida se reinicie con el menor esfuerzo posible.estoy segura de ello. 6 de febrero. Él también me da la lata: -Deberías ver a un psiquiatra. Debería tomar el avión para Nueva York e ir a preguntarle a Lucienne la verdad. -¡Basta! ¡Basta! -me dijo con dulzura-. para las cosas más simples. comenzar el día. todo lo que me perjudica. insiste. lo dejará. te concierne a ti) es vivir solo durante algún tiempo. 3 de febrero No debería hacer preguntas. Hago venir a la mucama al mediodía para poder quedarme en la cama todo lo que quiero a la mañana. Me tomó por los hombros. Pregunté a Maurice: -¿Es verdad lo que cuenta Noéllie. preparo la tetera. cuando uno ha perdido el gusto de vivir! Por la noche. Evidentemente él ama a Noéllie. "¡Esa pobre Monique! ¡La cabeza que tiene! Se hace todavía ilusio nes. despeinada. Noéllie quiere que él me deje. La estoy oyendo. Maurice frunce el ceño cuando lo recibo a la una. Era una idea en el aire. la taza. Entonces borraría todo lo que está mal. Si Maurice no le da lo que ella quiere. Ella no me quiere: me la dirá. Se fue casi enseguida.

insistió. andan un momento. Hubo un tiempo en el que podía ir al cine. No puedo ayudarte. No lo logro. tomarlas por sorpresa sobre el rostro de Maurice. sola. ¿Es que sé quién soy? Quizás una especie de sanguijuela que se alimenta de la vida de los otros: la de Maurice. haciendo comedias. Una egoísta que rehusa largar la presa. me dejo estar. Pero te lo suplico. sin siquiera ocurrírseme encender la luz. tomé tranquilizantes. y todavía más. uno se interesa. esas miradas. Y después me quedé sentada. porque yo soy la causa.. las sonrisas. O chiflada. en sueños. Una voz dice a mi oído. -¿Continuar qué? -Sin comer. Las tragedias. Todos están hartos. -¿Salir de qué? -De este marasmo. afectuosamente pero con un fondo de irritación. Se encerró en su escritorio.. se vuelve fastidioso. -¿Qué haces? ¿Por qué no enciendes la luz? -¿Para qué? Me reprendió. Al fin se impacientó. tenía una robe azul cielo y el cielo era azul. Enteramente engañada. que sea feliz sin mí. Debería decirle que viva con Noéllie. -No puedes continuar así -me dijo. Continúo sangrando. Tengo miedo." Y tengo miedo. no pueden haber desaparecido. Es que no estaba sola. Antes de su llegada. y entonces todo sería como antes. Piensa que le hago una especie de chantaje. Las palabras a menudo las escucho. no se adelanta. uno tiene curiosidad. cuando Maurice volvió. Quizá tiene razón. La otra noche. en la oscuridad.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 58 Ayer a la noche. dice Marie Lambert. Ahora. para seguir pensamientos que daban vueltas en mi cabeza. esas palabras. y volví a sentarme en el sillón. me levanté al promediar la tarde. estaba sentada en el living. en robe de chambre. -¿Por qué no? -Te pondrás enferma. Se diría que te hundes a propósito. mi querida. la de todos esos pobres "perros mojados" a los que pretendía ayudar. me enfermo con la intención inconfesada de enternecerlo. sin vestirte. es tan 58 Librodot . explotando su lástima. bebo. enterrándote en este departamento. -¿Cómo quieres salir de esto? No haces nada. Estaba su presencia en mí y alrededor de mí. Insistió. mi querida. Dice eso para desembarazarse de mí. Y después se repite. incluso al teatro. Esas sonrisas." Las miradas. ¿Por qué no veo a mis amigos? ¿Por qué no fui al cine? Me citó cinco películas para ver. para aterrarlo y evitar que me deje. y todavía más bajo. Está harta de mí. ve a un psiquiatra. comí jamón y bebí coñac. Es sin fondo. me digo: "Estoy sola. la de nuestras hijas. "Cuando se está tan bajo no se puede más que subir". Era domingo. muy claramente: "Mi pequeña. podrida hasta los huesos. Flotan en el departamento. ¡Qué estupidez! Siempre se puede descender más bajo. Dije que no. Es imposible. habría que atraparlas al vuelo. cuando estoy sola. se siente bueno.

Yo perdí mi imagen. Hay conciliábulos a mis espaldas. no me extravié nunca demasiado. sensible.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 59 fastidioso. paciente hasta darme ganas de aullar. restituirme mi identidad. Un hombre había perdido su sombra. en el trasfondo estaba allí. pero. pero era terrible. porque me había tragado todo su soufflé de queso. Maurice me trata con esa mezcla de delicadeza y de sorda irritación que se tiene con respecto a los enfermos. Tenía miedo de mi sangre que huía. apasionadamente entregada a los seres que amaba y creando para ellos la felicidad. No la miraba a menudo. la muerte de mi padre. ¿qué es eso? Nunca me preocupé mucho de eso. únicamente el paso me preocupa: ¿por qué merecí que ya no me ame? O no lo merecí. ya no veo. en lugar de acostarme completamente vestida. Entonces ahora yo pago a alguien para que me escuche.. a Colette en medio de la noche. Yo. profunda. Diana. Miedo del silencio. "armoniosa". Durante esta larga pesadilla de la que emerjo apenas.. Incluso con el alcohol y las drogas. "auténtica". ayer. Entre Colette y su padre. Cada noche encontraba sobre mi almohada un camisón bien planchado. 20 de febrero Terminé por cederles. La señora Dormoy resplandecía. Pero Marquet me asegura que eso no me amenaza. Isabelle y Maurice. a veces. atenta a las cosas y a la gente. Una mujer directa. Es paciente. quiere hacerme hablar de mí que no quiero hablarle más que de Maurice y de Noéllie. Y logro comer un poco.. estoy sólidamente estructurada. Una hermosa vida. nadie ha sido más acogedor que ella. 23 de febrero La hemorragia se ha detenido. mi madre. es una farra. Lo que a veces hago. ciertamente. Si ya no me ama.. Sí. incluso para mí. verdadera. Está oscuro. tal como Maurice la había pintado para mí. cuando doy vueltas en mis obsesiones mi inteligencia ya no está disponible. indulgente. me ponía el camisón 59 Librodot . es un canalla. Comprendo bien su truco: intenta devolverme el interés por mí misma. ¿y no habría que castigarlo y con él a su cómplice? El doctor Marquet toma las cosas por el otro lado: mi padre. Isabelle y Marie Lambert. Isabelle. sin mezquindad ni compromiso pero comprensiva. ¿Y qué ven los otros? Quizás algo horrible. serena y plena. Me conmueve. Insistió para que retome este diario. Sin embargo le pregunté si me encontraba inteligente. y Maurice. Marie Lambert. Volverme loca: eso sería una buena manera de desligarme. Había tomado la costumbre de telefonear a Isabelle tres veces por día. ya tienen su dosis. Entonces. Estaba garantizada puesto que me amaba. pero la inteligencia no es una facultad separada. No sé ya lo que le pasaba. Colette. Pero para mi nada más que Maurice cuenta.

Me paré frente al espejo: ¡qué fea soy! ¡qué desagradable es mi cuerpo! ¿desde cuándo? En mis fotos de hacía dos años. y el péndulo en forma de cuchillo que oscila por encima de mi corazón. Verdaderamente era él la víctima. no pediría nada mejor que hablar de ello conmigo. Cuando tengo listas dos o tres fichas por día. lo insulté. ¡Qué cuento chino la autoterapia! Abandoné ese trabajo idiota. a pesar de que no tenga nada especial para decirme. No sé en qué esto puede resolver mis problemas. Esta vez. que él no iría a instalarse en casa de Noéllie. Llegó hasta decirme: -¡Monique. Le grité: "¡Nazi! ¡Torturador!" Tenía aspecto agobiado. se me ha hecho recuperar fuerzas antes de asestarme el golpe definitivo. no experimento ninguna satisfacción. Es como esos médicos nazis que reanimaban a las víctimas para que se volviera a torturarlas. Inventaba platos apetitosos. Sugiere que vaya a verla a Nueva York. tenía vergüenza de dejarme llevar siendo como soy rica y ella no tiene nada. Eso no nos impediría vernos ni incluso pasar una parte de las vacaciones juntos. Está desolada por lo que me ocurre. Cuando pienso que decía: "¡No lucharé!" 26 de febrero Obedecí al psiquiatra. pero jamás se eleva. pide el doctor Marquet. En ciertos momentos se detiene. acepté el trabajo. me encuentro agradable. no dijo que abandonaba su idea. pero que tomaría un departamentito para él. Sin nunca un comentario ni una pregunta. No está más que a algunos centímetros de mi piel. hace una semana. Me respondió con una carta muy afectuosa. 3 de marzo ¡Aquí estamos! Se me ha enviado al psiquiatra. Dije no. Y yo tenía vergüenza. ten algo de piedad por mí! Me explicó de nuevo con mil precauciones que la convivencia no nos servía de nada. Ella me decía. 60 Librodot . quiero intentar reencontrarme.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 60 que por su blancura me obligaba a higienizarme. a la tarde: "Le preparé un baño" y yo lo tomaba. no. _pero son fotos de principiantes. Pero no quiero partir ahora. Voy a la sala de periódicos de la Nationale a expurgar viejas revistas médicas por cuenta de un tipo que escribe sobre la historia de la medicina. charlaríamos y eso además me distraería. Quiero. En las del año pasado no tengo aspecto tan desmejorado. Quiero luchar en mi lugar. podría arreglarse para pasar allí dos semanas. Pienso en el cuento de Poe: los muros de hierro que se acercan. "Colabore". ¿Es la desdicha de estos cinco meses que me ha cambiado? ¿O empecé a venirme abajo desde hace mucho tiempo? Escribí a Lucienne.

que habías decidido dejarme. Hubiera podido aceptar que me guardaras un lugarcito en tu vida. vacía: -Mejor hubieras hecho advirtiéndome desde tu regreso. Repetí: -Comprendo. Cuentos. Esta vez ni siquiera protesté. tu silencio me devastan. -Para empezar. usted se aleje de su mari do. Noéllie te pone entre la espada y la pared. No obstante nuestra conversación fue horrible. -¿Quieres decir que me pusiste a prueba durante seis meses y que malgasté mi oportunidad? Es abominable. -Me dejas porque sufres demasiado por la lástima que te inspiro. viene de mi marido. finalmente él me tira por la borda. no te dejo. Maurice está buscando un departamento amueblado: tiene varios en vista. Pero Noéllie lo acosó. Se trata de mí. Había elegido la versión que le 61 Librodot . Me dijo: "Si tiene coraje para ello. Tengo necesidad de un poco de soledad y de silencio. Me vuelvo loco. tengo necesidad de un sitio para mí: verás que todo irá mejor entre nosotros. Tal vez no mentía. -Nunca habría creído que cederías a un chantaje. -Ella no soporta más que tú la situación. convendrá seguramente más que. uno grande. -¿Si yo la hubiera soportado mejor. -Segundo. Una niebla pasó ante mi vista. este verano. -Pero te guardo uno. ¿Acaso lo ha amenazado con romper? Entonces. -¡Oh. Titubeaba: ¿negar o reconocer que cedía a Noéllie? Lo provoq ué. -No viene de mí.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 61 5 de marzo Le conté al psiquiatra nuestra última escena. Quizá no estaba decidido. No tengo fuerzas. Pero sin embargo usted me habló de ello." ¿Es que Maurice le pagó para que me diga eso? Lo miré bien de frente. te quedarías? -Pero no podías. -Sí. te lo ruego. Incluso tu gentileza. durante algún tiempo al menos. compréndeme! -dijo con una voz implorante. incluso debía parecerle atroz la idea de destrozarme el corazón. Esperaba arreglármelas entre Noéllie y tú. o aun en Mougins. completamente abatida. en frío. -Es Noéllie quien exige que te vayas. -Comprendo -dije. -No hay ni maniobra ni chantaje. de distancia a tomar. no había decidido nada. -Esperaba que la idea viniera de usted. 8 de marzo El psiquiatra acabó de desmoralizarme. -Es curioso que no me lo haya dicho antes. Dije sin cólera. Y después comenzó a embrollarme con historias de personalidad perdida y reencontrada. ¡Y bien! Es francamente baja. no intento luchar. de retorno a sí mismo. -Juegas con las palabras. -Pero no. Me dejas o ella te planta. Ya ni siquiera logro trabajar.

es que dentro de uno o dos años. ¿Era verdadera? No lo sabré nunca. una inválida. desde que empiezo a agarrarme de un tipo. Sabré por qué fui condenada. Bueno. Es normal. no pensé en nada y aterricé en la niebla. -Pero mamá. Los días siguientes insistí: -Sin embargo. Maurice y Colette me condujeron al aeropuerto. Lucienne me ayudará quizás a comprenderme.") Me condujo en auto a un lindo departamento que una amiga le prestó por dos semanas. Ya ves a dónde lleva. Y mientras deshacíamos mis valijas yo pensaba: "La forzaré a explicarme todo. -¡Entonces no amarás nunca! -Seguramente no. Lo que sé en compensación. Cedo todavía una vez. Eras muy crítica a mi respecto. por hoy. mira a Diana.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 62 parecía debía hacerme menos mal. -¿Estaba demasiado gorda? -Un poco. ¡Qué elegante se ha vuelto Lucienne! Ya no es una jovencita: una mujer. ¡Pensar que habría sido tan feliz al ver esta ciudad! Y es como si estuviera ciega. Seguramente he cometido errores. Cuando le decía: "Reconoce que tengo razón". Dormí. (Ella que detestaba a los adultos. Así y todo por la noche traté de hablarle. ¿Cuáles? -Has cometido el error de creer que las historias de amor duraban. Nueua York No puedo impedirme esperar el telegrama. Lucienne se haría cargo de mí al llegar: un equipaje que no cambia de depósito. El hecho es que cuando lo veré vaciar sus armarios. muy segura de sí. Será menos insoportable que la ignorancia". Estás mejor. Me será menos penoso si se muda en mi ausencia. cuando me haya habituado. y lo han tramado juntos. no llega. es normal que uno deje de querer a su mujer. me busco otro. Trata de explicarme por qué tu padre ha dejado de quererme. -Aparentan. Me quedo en casa. -Escucha. Yo ya lo he comprendido. al cabo de quince años de matrimonio. me explican. Todo me da lo mismo.. la llamada telefónica de Maurice que me anunciará: "He roto con Noéllie" o simplemente: "Cambié de opinión. 62 Librodot . no me respondas como los otros. no me satisface. se enfurecía: "Te equivocas en tener razón. ¿Dónde estaré? ¿En la tumba? ¿En un asilo? Me da lo mismo. con generalidades. y los Couturier: hay matrimonios que duran. mira a Isabelle. en la calle 50°. no me salvaré de una crisis de nervios." Y por supuesto. vivirá con Noéllie. Su voz medida me intimidaba.) -Nos has visto vivir -le dije-. No tengas miedo de herirme. es natural. Me dijo: -Te queda muy bien haber adelgazado. El insiste -y también Colette e Isabelle. (Tomábamos unos Martinis en un bar ruidoso donde hacía terriblemente calor.. ni siquiera hoy no amarlo más: querría que me amara. aunque ya no tenga ninguna importancia. ¡Lo contrario sería lo sorprendente! -Hay gente que se quiere toda la vida. y quizá sugerido a Lucienne su invitaciónpara que vaya a pasar dos semanas a Nueva York. 15 de marzo. -¡Para qué vivir si uno no ama a nadie! No puedo desear no haber amado a Maurice. estaba repleta de tranquilizantes. o una retardada.

A ella también la aburro. Cuando apuestas al amor conyugal. -No atravesé el océano para que me digas banalidades. Verdaderamente.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 63 -Es una cuestión estadística. que no estaba a su altura? -A los quince años. para mí era una especie de superhombre. es verdad. al cine. yo no juzgo a nadie! -¿No te parece que se ha conducido como un canalla? -Francamente. -¡Las estadísticas no explican lo que me sucede a mí! Alza los hombros. que yo sepa. que no se sabe nada de nadie. -iOh. Le pregunte cómo juzgaba a su padre. -Sabes perfectamente que no. tienen ganas de empezar una vida nueva. no. Búscate un tipo. -Porque ella estaba siempre entre tus polleras. ¿Crees que me guardaba rencor? -¿Por eso? -Por eso o por otra cosa. a pesar de todo. Pero es de una paciencia que me descorazona. Necesito a tu padre. ¿Pero por qué debería sacrificarse él? En cuanto a mí. con las manos vacías. -No. O consíguete una ocupación. es duro para ti. -Volverá a ti. -En el '55. seguro. lo que piensan.. Tal vez si la llevara al límite terminaría por ceder y hablar. es nítido. Y era mayor que yo. Pero yo me encarnizo: -¿Tenías la impresión de que yo no comprendía a tu padre. -Tiene tan poco que ver con una banalidad que no habías pensado en eso nunca y que no quieres siquiera creerlo. desvía la conversación. Quiero ver claro en mi pasado. no eres la única. -Seguramente estuve equivocada al no interesarme más en sus trabajos. la harto. Seguramente se hace ilusiones respecto de esa tipa. cuando todo va bien se desliza fácilmente. Uno descubre que es opaca. 63 Librodot . ¿Piensa tan mal de mí que le es imposible decírmelo? 16 de marzo -Rehúsas hablarme de mí: ¿piensas tan mal? -¡Qué idea! -Machaco. como todas las jovencitas enamoradas de su padre. -¿Disputábamos mucho? -No. no saco nada de Lucienne. me muestra la ciudad. Hemos tenido diez veces esta conversación. ¡Mi Dios! Es algo tan liso una vida. a una edad así. lo que hacen. -No. Sacaste un número malo. -¿Piensas que tiene derecho a sacrificarme? -Evidentemente. me lleva al teatro. No en mi presencia. Se imaginan que será nueva toda la vida. quizá. -El porvenir es lo que cuenta. -¿Entonces. Es un ingenuo. sé bien que no me sacrificaría por nadie. Pero no un cochino.. exactamente? -Que no lo admirabas lo suficiente. -¿Qué pensabas. te adjudicas una oportunidad de quedarte plantada a los cuarenta años. Y basta con un tropiezo. por qué causa supones que tu padre me deja? -A menudo los hombres. cómo nos ven. Colette se acuerda. Quién sabe si ellos no le han escrito para exponerle mi caso y exhortarla a soportarme. ni de sí mismo ni de los otros: lo que son.

Hay algo rígido. de deliberado. sería muy secundario. tú no me oprimías. casi ingrato en sus maneras. Crítica. se esmeró para no parecérseme. No soñaba más que con el amor. Eso también es seguramente por mi error. Te he pesado desde siempre. pero es con una verdadera rabia que despedaza a la gente que llama sus amigos. Según ella lo que cuenta en una infancia es la situación psicoanalítica. Me lo reprocha enormemente. La maldad: es una defensa. -¿Eres feliz? Dijo con un tono agresivo: -Mi vida me conviene perfectamente. con su risa sin alegría: -Siempre has tenido un sentido muy exagerado de tus responsabilidades. De hecho son simples relaciones. cortante. Se complace en decirles verdades desagradables.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 64 Lo dijo con una especie de fanfarronada. 64 Librodot . ¿contra quién? En todo caso no es la muchacha fuerte. Hizo un esfuerzo para mostrarme gente. su risa no tiene alegría. encuentros fugaces: esa existencia me parece árida. malévola. -¿Era culpa mía. Insistí. siempre la he conocido así. La educación. burlona. que yo imaginaba desde París. distante. querría que fueras sincera conmigo. tengo necesidad de ello (tu padre me ha mentido tanto). digamos. equilibrada. -Más vale. dudo en escribir la palabra. sé que puedo. ¿Es por mí que viniste a Norteamérica? -¡Qué idea! -Tu padre está convencido. ¿Es tan dura como quiere aparentar? Me lo pregunto. Le pregunté también: -¿Cómo me ves? Me miró sorprendida. oh no! Le pregunté: -¿Encuentras como tu padre que Colette hizo un matrimonio idiota? -Hizo el matrimonio que debía hacer. Trabajo. esa negativa del amor: mi sentimentalismo la descorazonó. tal como existe sin que lo sepan los padres.que me parecen delatar una desazón. que no estoy dotada para la vida de familia. salidas. -Era mi presencia lo que no soportabas. -Ahora lo sabes. -No exageremos. Magro consuelo. casi a pesar de ellos. 20 de marzo Algo no funciona bien en Lucienne. Ella tiene brusquedades. Partiste para liberarte de mí. me da horror. en lo que tiene de consciente. era fatal que se metiera con el primer chico que encontrara. ¿Es que fallé con las dos? ¡No. Hay en ella. Mis responsabilidades serían nulas. No pensaba tener que defenderme de ser culpable: mis hijas eran mi orgullo. Ayer la interrogué sobre ella: -Escucha. pero en general vive muy sola. -Sí. pero es lo único que conviene: maldad. si ella era así? Rió. brillante. Sé que yo te pesaba. No: solamente quise saber si podía volar con mis propias alas. impaciencias -no solamente conmigo. Me presentó a algunos de sus amigos y he sido impresionada por su actitud con ellos: siempre sobre alerta. Me parece mucho menos segura de sí misma de lo que pensé en un primer momento.

la gente. 65 Librodot . como se dice aquí. La ventana estaba negra. Maurice las ha asesinado. ¿Una muerta que tiene todavía cuántos años para tirar? Una jornada. No solamente quién soy sino cómo habría que ser. Cerradas. 24 de marzo Listo. Careces de defensa. la contemplación a las frivolidades. y es quizá lo peor. Nunca había soñado en contestarle. Ahora soy una muerta. Cené en casa de ellos. Me han acompañado hasta aquí. es tu único defecto. ¿Entonces? No sé nada. alegre. Estoy sentada. Advierto sólo ahora cuánta estima tenía en el fondo por mí misma. las calles. -¿El único? -Pero sí.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 65 -Quiero decir: ¿cómo me describirías? -Eres muy francesa. Telegrafié para pedir que Maurice no vaya a Orly. los museos. ¿Cómo vivir sin creer en nada ni en mí misma? Lucienne se escandalizaba de que Nueva York me interesara tan poco. nada más que levantar un brazo me planteaba un problema: ¿por qué levantar un brazo. Repetí: -Animada. la noche siempre tan espesa. enteramente paralizada. Aparte de eso eres animada. jamás. muy soft. -Te reencontrarás. Vuelvo y él se habrá ido. 23 de marzo Parto mañana. No. En el presente me pregunto: ¿a título de qué preferir la vida interior a la vida mundana. Se habrá ido. Era más bien sumaria su descripción. Antes no salía mucho de mi caracol. ya me parece imposible de llevarla hasta el fin. Alrededor de mí. la devoción a la ambición? No tenía otra cosa sino crear felicidad alrededor de mí. Detener el tiempo y la vida. Todo es tragado por el cieno. Muy idealista también. Y miro esas dos puertas: el escritorio de Maurice. El negro y el blanco se confunden. encantadora. nuestra habitación. pero cuando lo hacía me interesaba por todo: los paisajes. Subimos la escalera. Y mis hijas tampoco lo son. el código según el cual yo juzgaba a los otros y a mí misma. el mundo es un magma y no tengo ya contornos. es decir en contestarme. Pero todas las palabras por la cuales intentaría justificarla. encantadora. No tengo coraje de afrontarlo. No se abrirá si yo no me muevo. ellos dejaron las valijas en el living. por la mañana. No hice feliz a Maurice. Una puerta cerrada. siempre estará negra. algo que acecha detrás. Me senté delante de la mesa. Pareció molesta: -¿Cómo te ves tú? -Como una ciénaga. él lo ha negado. por qué poner un pie delante de otro? Cuando estoy sola. Ayer cuando me bañaba. No quise que Colette se quedara a dormir: tendré que acostumbrarme. cuando abro un ojo. me quedo inmóvil durante minutos sobre el cordón de la vereda. alegre. Colette y Jean-Pierre me esperaban.

Implacable mente. No hay más que esta puerta y lo que acecha detrás. Y no puedo llamar a nadie en mi auxilio. Tengo miedo. Tengo miedo. Es el porvenir. La puerta se abrirá lentamente y veré lo que hay detrás de la puerta. 66 Librodot . Estoy sobre el umbral. Lentamente.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 66 Pero sé que me moveré. -La puerta del porvenir va a abrirse.

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