LA MUJER ROTA SIMONE DE BEAUVOIR

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La mujer rota

Simone de Beauvoir

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Lunes 13 de setiembre. Las Salinas

Extraordinario decorado el de este bosquejo de ciudad abandonada en los confines de un pueblo y al margen de los siglos. Bordeé la mitad del hemiciclo, subí por las escalinatas del pabellón central: contemplé largo rato la sobria majestad de estas construcciones edificadas con fines utilitarios y que nunca sirvieron para nada. Son sólidas, son reales: sin embargo, su abandono las transforma en un simulacro fantástico: uno se pregunta de qué. La hierba tibia, bajo el cielo de otoño, y el olor de las hojas muertas me aseguraban que no había abandonado este mundo, pero había retrocedido doscientos años atrás. Fui a buscar unas cosas en el auto; extendí una manta, almohadones, puse la radio a transistores, y fumé mientras escuchaba Mozart. Detrás de dos o tres ventanas polvorientas adivino presencias: sin duda son oficinas. Un camión se detuvo ante uno de los portones, unos hombres abrieron, cargaron bolsas en la parte trasera del vehículo. Ninguna otra cosa ha alterado el silencio de esta siesta: ni un visitante. El concierto terminado, me puse a leer. Doble sensación de extrañamiento: me iba muy lejos, a orillas de un río desconocido; alzaba la vista y volvía a encontrarme en medio de estas piedras, lejos de mi vida. Porque lo más sorprendente es mi presencia aquí, la alegría de esta presencia. La soledad de este regreso a París me atemorizaba. Hasta ahora, a falta de Maurice, las niñas me acompañaban en todos mis viajes. Creí que iba a echar de menos los entusiasmos de Colette, las exigencias de Lucienne. Y resulta que me es devuelta una calidad de alegría olvidada. Mi libertad me rejuvenece veinte años. A tal punto que, cerrado el libro, me puse a escribir para mí misma, como a los veinte años. Nunca dejo a Maurice sin apenarme. El congreso dura solamente una semana y, sin embargo, mientras íbamos en auto desde Mougins hasta el aeródromo de Niza, tenía la garganta anudada. El también estaba emocionado. Cuando el altoparlante llamó a los pasajeros para Roma, me abrazó fuertemente: "No te mates con el auto. No te mates en el avión." Antes de desaparecer, volvió una vez más la cabeza hacia mí: en sus ojos había una ansiedad que me ganó. El despegue me pareció dramático. Los cuatrimotores alzan vuelo lentamente, en un largo hasta la vista. El jet se arrancó del suelo con la brutalidad de un adiós. Pero pronto empecé a alegrarme. No, la ausencia de mis hijas no me entristecía: al contrario. Podía conducir tan rápidamente, tan lentamente como quería, ir adónde deseaba, detenerme cuando me daba la gana. Decidí pasar la semana vagabundeando. Me levanto con la luz. El auto me espera en la calle, en el patio, como un animal fiel; está húmedo de rocío; le seco los ojos y atravieso alegremente el día que comienza a solearse. A mi lado está el bolso blanco con los mapas Michelin, la Guía Azul, libros, un cardigan, cigarrillos: es un compañero discreto. Nadie se impacienta cuando pregunto a la patrona de la hostería su receta del pollo con cangrejos. Está por caer la noche pero todavía está tibio. Es uno de esos instantes conmovedores en que la tierra está tan de acuerdo con los hombres que parece imposible que todos no sean felices.

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Librodot Martes 14 de setiembre

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Una de las cosas que encantaban a Maurice es la intensidad de lo que él llamaba mi "atención a la vida". Durante es !a breve intimidad conmigo misma se ha reanirnado. Ahora que Colette está casada, Lucienne en Norteamérica, tendré tiempo para cultivarla. "Vas a aburrirte. Deberías conseguir un empleo", me dijo Maurice en Mougins. Insistió. Pero, por el momento, en todo caso, no tengo ganas. Quiero vivir por fin un poco para mí. Y aprovechar con Maurice esta soledad de dos de la cual tanto tiempo estuvimos privados. Tengo un montón de proyectos en la cabeza.

Viernes 17 de setiembre

El martes llamé por teléfono a Colette: estaba con gripe. Protestó cuando le dije que volvía enseguida a París, Jean-Pierre la cuida muy bien. Pero yo estaba inquieta, regresé ese mismo día. La encontré en cama, muy enflaquecida; tiene fiebre todas las noches. Ya en agosto, cuando la acompañé a la montaña, su salud me inquietaba. No veo la hora de que Maurice la examine y me gustaría que consultara a Talbot. Aquí estoy, con otra protegida a mi cuidado. Cuando dejé a Colette, el miércoles después de cenar, el tiempo estaba tan agradable que fui en auto hasta el Quartier Latin; me senté en las mesas de la vereda, fumé un cigarrillo. En la mesa de al lado estaba una chiquitina que devoraba con los ojos mi paquete de Chesterfield; me pidió un cigarrillo. Le hablé; eludió mis preguntas y se levantó para irse; alrededor de quince años, ni estudiante ni prostituta, me intrigaba; le propuse llevarla a su casa en auto. Se negó, vaciló, y terminó por confesar que no sabía adónde ir a dormir. Por la mañana se había escapado del Centro en el cual la había alojado la Asistencia Pública. La tuve en casa dos días. Su madre, más o menos retardada, su abuelo, que la detesta, han renunciado a sus derechos sobre ella. El juez que se ocupa de su caso le ha prometido enviarla a un Hogar adonde le enseñarán un oficio. Mientras tanto, vive "provisoriamente" desde hace seis meses en esa casa de la cual no sale nunca -salvo el domingo para ir a misa, si quiere--- y donde no le dan ninguna tarea para hacer. Están allí, unas cuarenta adolescentes, materialmente bien cuidadas, pero que languidecen de aburrimiento, de desgano, de desesperación. Por la noche se le da a cada una un somnífero. Se las arreglan para no tomarlo y guardarlo. Y un buen clía se tragan de golpe toda la reserva. "Una fuga, una tentativa de suicidio: es lo que hace falta para que el juez se acuerde de una", me dijo Marguerite. Las fugas son fáciles, frecuentes, y si no duran mucho tiempo no acarrean consecuencias. Le juré que removería cielo y tierra para conseguir que la transfieran a un Hogar y se dejó convencer para regresar al Centro. Yo hervía de cólera cuando la vi franquear la puerta, cabizbaja y arrastrando los pies. Es una hermosa jovencita, nada tonta, muy gentil, y que no pide otra cosa que poder trabajar: le están masacrando su juventud; a ella y a millares de otras. Mañana hablaré por teléfono al juez Barron. ¡Qué duro es París! Aun en estos pegajosos días de otoño, esa dureza me oprime. Esta noche me siento vagamente deprimida. Hice planes para transformar la pieza de
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ellos no lo desean y también para ella sería la peor solución. al cabo de tres o cuatro días. no miré muy bien. subí por la escalera de caracol. Ideas aterradoras me pasan por la cabeza. y no se encara otra medida que redoblar la severidad. Felizmente. Pero es la primera vez en la vida que tengo una gran preocupación sin que él la comparta. Y me doy c=uenta de que Lucienne ya no vivirá nunca más aquí. para Marguerite. Y va a recomendar a las asistentes del Centro que me autoricen a verla. Yo subía los dos pisos corriendo. hubieran debido mandarla a otra parte. El drama es que no existe ningún lugar para alojar a estas niñas. Como me encontraba ante la puerta de la SainteChapelle. de las asistentes sociales se estrellan contra una pared. Salí de Tribunales irritada contra la incuria del sistema. Entonces. Antes -¿antes de qué?-. El gobierno no hace nada. `No es grave". Nuevamente pensaba en Colette y me inquietaba. ¿Pero adónde? No hay nada. Paso casi todo el día a la cabecera de la cama de Colette. Sábado 25 de setiembre La ventana estaba a oscuras. Dice que se están acercando al objetivo. tomada de la mano. La única cosa que podría aliviarme sería conversar con Maurice: no estará aquí antes de la medianoche. Su fiebre no baja. Así y todo. En lo que a mí respecta. Y me inquieto.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 4 las chicas en un living más íntimo que el escritorio de Maurice y la sala de espera. pero muy vacía. Desde su regreso de Roma pasa las veladas en el laboratorio con Talbot o Couturier. Me atormento sobre todo por Colette. Me lo esperaba. cuando por excepción yo salía sin Maurice. no hay personal capaz de ocuparse de ellas adecuadamente. tocaba el timbre. El juez Barron me recibió esta mañana. Puedo comprender que lo sacrifique todo a sus investigaciones. Había turistas extranjeros y una pareja que contemplaba los vitrales. en algún sitio. El Centro donde se encuentra Marguerite no es más que un lugar de tránsito. entré. Muy cordial. donde no se ha previsto nada para ocuparlas en algo ni para distraerlas. La casa estará tranquila. dice Maurice. tratará de encontrar un lugar. los esfuerzos de los jueces. El número de delincuentes jóvenes aumenta. Miércoles 22 de setiembre Ésta es una de las razones -la principal por las cuales no tengo ninguna gana de atarme a una tarea: difícilmente soportaría no estar totalmente a disposición de quienes me necesitan. Maurice regresa mañana. demasiado impaciente como para buscar mi lla4 Librodot . Pero Talbot pide que le hagan análisis. El caso de Marguerite Drin le parece lamentable: y hay millares parecidos. Los parientes no han firmado el papel que los privaría definitivamente de sus derechos pero no se trata de que nuevamente se hagan cargo de la niña. Imposible leer. al volver había siempre un rayo de luz entre las cortinas rojas. Las niñas se quedan allí.

El año pasado también trabajaba frecuentemente por las noches.. una rabia semejantes a las mías. Aún lo somos. Pero no. hace diez años decidió especializarse. Así y todo. mi de cepción lo afligió. a sus espaldas. pero yo tenía a Lucienne. (Estaba tan decepcionada. por la indiferencia de los estudiantes: y en los hermosos ojos melancólicos de ese externo encontré una angustia. pero hablaré con él.Regué las plantas. por la fría benevolencia de los jefes de sala. Tengo miedo. Pero desde que. mejor decirme a mí misma la verdad hasta el fin. "¡Te necesito y no estás aquí!" Tengo ganas de escribir estas palabras sobre un papel que dejaría a la vista en el vestíbulo. Bien sabe él que en este momento no puedo leer ni escuchar discos. Esta noche las puertas se abren ante habitaciones desiertas. metí la llave en la cerradura. una absoluta transparencia. (Me gustaba tanto nuestro silencio y su rostro atento cuando escuchábamos Monteverdi o Charlie Parker. mi cólera nos separa: le será fácil desarmarla. tan alegre. sobre todo. Ya no lee. volvía a serme cercano. Saber le interesa más que curar.años de casamiento. Tenemos que explicarnos.) Tengo miedo de que ahora para él sus enfermos no sean sino casos.se ha empobrecido. Me sorprendió su indiferencia cuando le hablé de instalar este living. él. si la obtuve es porque la quería. Subí sin correr. un diario: lo que uno calla es más importante que lo que anota. distraído y hasta moroso. estoy enojada con él. Pienso que me he ocupado demasiado de las chicas todos estos últimos años: Colette era tan apegada y Lucienne tan difícil. ¡Vamos!. Necesitaré un poco de paciencia: después de los períodos de agotamiento viene la bonanza. Sí. tan desamparada durante mi permanencia en Cochin. Incluso en Mougins. Hubiera debido hacérmelo notar en lugar de lanzarse a trabajos que ahora lo alejan de mí. el éxito social. Ya no escucha música.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 5 ve. Ya lo sé. Le dije alegremente: "¡La curación de la leucemia bien merece algunos sacrificios!" Pero. que era tan vivaz. Ya casi no tenemos verdaderas conversaciones. Y. de mí. puesto que no hay nadie adentro. Tengo que confesarme la verdad.. uno concede demasiado al silencio: es peligroso. Y si en las salinas abandonadas conocí una felicidad tan intensa fue porque Maurice. aun en su ausencia. Se ha dejado devorar por su profesión. tan joven a los cuarenta y cinco años como cuando lo encontré. antes de irme a acostar. Mañana se sabrán los resultados de los análisis y tengo miedo. antes. me sentiría traicionada.. algo ha cambiado puesto que escribo acerca de él. porque tengo miedo. . poco a poco -y eso es precisamente lo que yo temía. este año. el uno para el otro..) Ya no nos paseamos juntos por París y los alrededores. nada me atormentaba. se mata de risa de eso. Las once. Éramos. y Maurice no está aquí. para Maurice la medicina significaba personas de carne y hueso que había que aliviar. La primavera pasada. Soy injusta. en cuenta de mi opinión. cuando regreso a casa reencuentro a Maurice. No dejaré ninguna nota en el vestíbulo. Yo no estaba tan disponible como Maurice podía desearlo. me pareció lejano: ávido por reencontrar la clínica y el laboratorio. Empieza a parecerse a sus colegas que no son más que máquinas de hacer carrera y ganar dinero. (Curiosa cosa. empecé a arreglar la biblioteca y me detuve. ¡Qué vacío estaba el departamento! ¡Qué vacío está! Evidentemente. ¡cor qué facilidad renunció a nuestro viaje por Alsacia! Sin embargo. Creo que lo amé desde ese instante.) Se diría que su vida privada ya no le concierne. siempre deseé la verdad. En el aeród-omo de Niza sentía el corazón oprimido a causa de esas opacas vacaciones que dejábamos detrás. Y hasta en sus relaciones con quienes lo rodean se vuelve abstracto. a cientos de kilómetros. El dinero. Es preciso que sus investigaciones lleguen a su fin. Si él lo hubiera hecho. 5 Librodot . de costumbre. Al cabo de veinte -veintidós. ¡Pues bien! Maurice ha cambiado. Sí.

No contestó nada. No habían trabajado hasta las tres. ¡No te importa! Evidentemente. Dureza. Tenía un vaso con whisky en la mano. Es normal. debo agradecerle su franqueza. sí. me mataría. A través del sueño. dijo: -Sí. cuando uno se ha hecho cargo de la salud de toda la humanidad.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 6 Medianoche. haciendo girar el vaso entre sus dedos. una hija enferma no pesa mucho. Lunes 27 de setiembre ¡Pues sí! Me sucedió. 6 Librodot . Me ocurrió. hay una mujer en mi vida. Lancé al azar palabras absurdas para hacerlo salir de las casillas y arrancarle una explicación: -¿Qué sucede? ¿Hay una mujer en tu vida? Sin dejar de mirarme. su cuerpo abulta bajo las sábanas y naufrago en la beatitud. Moriría de pena. No trabajaron hasta las tres. tendía la mano hacia la cama gemela. Maurice me mintió. a través del estrecho se percibía la costa africana. -No seas hostil. El sábado terminé por dormirme: de vez en cuando. -Son las tres. Si los análisis de Colette son desfavorables. mañana voy a necesitar de toda mi sangre fría. huelo un ligero olor a agua de colonia. ya sé. -¿Estuvieron bebiendo? ¿Jugando al póquer? ¿Salieron? ¿Te olvidaste de la hora? Continuaba callado. la sábana estaba lisa. La imagen de Maurice se deshace.) La puerta de entrada sonó ruidosamente. yo me muero de inquietud. mientras trabaja en su escritorio. eso también es normal. Me miraba con una gravedad algo triste. Pregunté con dulzura: -Dime por qué vuelves tan tarde. -¿Colette empeoró? -No mejora. Es inútil rabiar. y tú regresas a las tres. (Me gusta dormirme antes que él. El me abrazaba. (Todo era azul arriba de nosotros y bajo nuestros pies. Entonces debo tratar de dormir. que dejo los ojos clavados en el reloj de péndulo. "Si me engañaras. La aguja no avanza: me exaspero. Tengo tanta prisa por verlo. tiendo la mano. Grité: "¡Maurice!" Eran las tres de la mañana. ¿qué sentido tiene luchar contra la enfermedad y el sufrimiento si uno trata a su propia mujer con tanta despreocupación? Eso es indiferencia. y me derretí como me derrito siempre que él me envuelve en esa luz sombría y cálida. -Si tú me engañaras. Hubiera podido continuar en lugar de hablarme. Domingo 26 de setiembre Así que ocurrió. no tendría necesidad de matarme. habían bebido y charlado. oigo correr el agua. con una especie de insistencia. por ahogar esta cólera que todavía protesta dentro de mí. Monique." Hace quince años. -Colette está enferma. Basta. Aunque tardía. Me erguí en la cama: -¿A qué hora vuelves? ¿Qué hora es? Se sentó en un sillón. Debo persuadirme de eso y controlar esta cólera que me ha sacudido durante todo el día de ayer.

La cólera me despertó temprano. La verdad es indestructible. Regresé a casa. no! Sabes bien que trabajo. por un capricho. no he vivido más que para él. (En agosto. no amo a nadie sino a ti. Yo sabía la respuesta: bonita. embaucadora. me parece que eso es frecuentemente. ¿Necesitaba ser halagado? Me sonrió: -Estoy contento de que me hayas preguntado. de insultarlo. dije. -¡Noéllie! ¿Por qué? Alzó los hombros.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 7 ¿Ya? ¿Qué son quince años? Dos y dos suman cuatro. De pronto tuve ganas de llorar: no me moriría por eso. fue ayer). era lo más triste. sí. "Vamos a dormir". Dos veladas y una tarde desde su regreso. -¿La ves frecuentemente? -¡Oh. -¿Por qué no me avisaste enseguida? Me miró tímidamente y me dijo. pero el rencor me sofocaba: "¡Me ha mentido!" Yo decía: "Me moriría de pena". segura de que mi ausencia lo enternecería más que cualquier reproche. Pedí algunas precisiones. ella se despertó a su lado: ¡no logro creerlo! ¿Por qué acompañé a Colette a la montaña? Ella no tenía tantas ganas. No quería sufrir." Y volvía de casa de Noéllie." ¿Pero qué significa la palabra "exigencia" después de toda una vida de amor y cordialidad? Nunca pedí para mí nada que no quisiera también para él. y las palabras que pronunciábamos no eran nada más que palabras." Se me atravesaban imágenes: la mirada. la sonrisa de Maurice para Noéllie. de gritar. fui yo quien insistió.) ¡Durante cinco semanas me mintió! "Esta noche hemos dado un gran paso adelante. Y desde mi regreso. Me dominé. ¿En Mougins pensaba en ella? -¿Te acostaste con ella cuando te quedaste solo en París? -Sí. Necesitaba un plazo para comprender lo que me sucedía. A través de brumas azules mirábamos África. el tiempo no la modifica en nada. ha traicionado nuestros juramentos! Me decía a mí misma: exigiré que rompa. nada de compromiso. los cabellos enmarañados encima de la frente rejuvenecida por el sueño. Íbamos en auto por el caminito de Saint-Bertrand-de-Comminges y él me abrazaba: "¿Te bastaré siempre?" Se irritó porque yo no contestaba con bastante ardor (¡pero qué reconciliación en el dormitorio de la vieja hostería con el olor de las madreselvas que entraba por la ventana! Hace veinte años. no sufría. pero él me lo hacía decir. pero interiormente hervía. durante mi ausencia.. El tipo de aventura sin consecuencias y que halaga a un hombre. Fui a lo de Colette. "Voy a exigir que rompa. obsesionada por estas palabras: "Me ha mentido. agotada. a lo lejos.. 7 Librodot .. uno no puede responder con nada a la ausencia.. No la mira como me mira. -Son cosas que se dicen. El me bastó. Las ahuyentaba. El estupor me vaciaba la cabeza. Dejé una nota sobre la almohada: "Hasta esta noche". -¿Desde cuándo me mientes? Apenas vaciló: -Te mentí en Mougins. Detestaba mentirte. nada de licencia. Evidentemente. brillante.. con pesar en la voz: -Decías que morirías de pena. Qué aspecto inocente tenía.. Desde hacía cinco semanas. Tuve ganas de sacudirlo.) -¿Quién es? -Noéllie Guárard. enseguida. Caminé al azar por las calles. Había puesto más ardor que yo en concluir nuestro pacto. todo el día me ocupé de ella. Te amo. ¡Y él.

todas piensan que ciertas cosas no pueden sucederles. me parezco a papá. Tenía miedo de que me comprendiera mal. me tiene cariño.) Nunca hice concesiones a la mentira. que él iba a dejarla. pero seguramente se cansará pronto del asunto. 8 Librodot . pero me había escrito una esquela conmovedora. Pero. y Maurice me estima por eso. no soy una mujer a la que se miente. no quiero que parezca una intimación. Por encima de todo. salgan solos los dos. Tristeza de ese locutorio. Todas las mujeres se creen diferentes. Querría hacer decoración. Hubiera tenido que hacerle una comedia. Hoy he reflexionado mucho. me dijo. nada feos. Pero eso no le ha impedido. ¡A mí no! No soy una madre a la que se miente. trabajar. "Sé comprensiva. debo esforzarme.no admitiéndolo. Le parece natural que haya querido tener una aventura. Le repetí las promesas del juez. sé amistosa". Lo que da atractivo a ese tipo de asuntos es la novedad. (Lo reconozco: con qué encarnizamiento hubiera mentido para disimular una mentira. y todas ellas se equivocan. o al menos ser vidrierista. Me aconsejó tener paciencia. Pero tengo todavía muchas preguntas que hacerle y la conversación será más sosegada si comemos afuera. Me ayudó. Y no sólo por táctica: por moral. como siempre. pero con todo quiero comprender a los demás y saber adaptarme. agarrarse algunas rabietas contra su marido. elegante. y no como Maurice y yo a la de la fidelidad. sea hermosa. hace seis años. no tengo que hacerme la víctima ni la energúmena. Había llamado por teléfono varias veces a lo de Colette y no había contestado nadie (para que no la molestaran. La paciencia no es mi virtud dominante. el prestigio que ella pueda tener a los ojos de Maurice se hará polvo. -¿No se te habrá ocurrido. es normal. Yo sería la anormal -infantil. Consejos de Isabelle y del correo del corazón: para recuperar a su marido. ni sentirse a veces en peligro: había creído. Me costó admitir que todos los niños mienten a su madre. efectivamente. Tiene confianza en mí. Orgullo imbécil.) Y fui a hablar con Isabelle. Siente mucha estima por Maurice. Isabelle tiene razón. Eso sí. No me hubiera dejado en paz. Le dije qué diligencias había hecho para obtener la autorización para salir el domingo con ella. pero es preciso que yo comprenda: uno ya no se atreve a confesar. excusable que al principio me lo haya ocultado. me dijo. (Es una suerte que Lucienne esté en Norteamérica. ya que ella y Charles han apostado a la carta de la libertad. No tengo que recuperarlo: no lo he perdido. Esta noche salgo con Maurice. así y todo. de esos rostros de adolescentes oprimidas. que iba a suicidarme? -Se me ocurrió cualquier cosa. Me mostró unos dibujos. Es así como finalmente ella reconquistó a Charles. Seguro. si quiero que nuestro amor salga indemne de esta prueba. Que un hombre tenga una aventura después de veintidós años de casamiento. Antes que nada.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 8 Me tomó en sus brazos con aspecto algo extraviado. yo había bloqueado la campanilla). Las primeras mentiras de Lucienne y de Colette me dejaron fuera de combate. Soy intransigente. en suma. El obstáculo es aun más infranqueable para las personas como nosotros que dan tanta importancia a la sinceridad. porque hay que confesar también que uno mintió. Su ansiedad me llegó al corazón y lo escuché sin hostilidad. Si flaqueo ante el primer tropiezo. todo lo que pienso acerca de mí misma no es sino ilusión. el tiempo trabaja en contra de Noéllie. tendrá paciencia: pero no indefinidamente. sé alegre. He tenido exactamente la vida que quise: tengo que merecer ese privilegio. es culpa suya haberme mentido. Al dejar a Isabelle casi no tenía ganas de ir a ver a Marguerite. De todos modos. Estaba enloquecido de inquietud. no quise decepcionarla.

algo se me olvidó. dijo Maurice con algo de tristeza. es una mujer sola -divorciada. Ahora estoy excluida de sus investigaciones y sus clientes de la policlínica no necesitan de mí. pero ha conservado una vida intelectual más intensa que la mía. y enseguida lo terminé. "Nada ha cambiado entre nosotros dos". De hecho. ahora que mis hijas se han ido. con una hija.": me planteaba esa pregunta cuando flirteaba con Quillan. Noéllie es una abogada brillante y devorada por la ambición. En Maurice. muy a la monada: justo lo contrario de mí. como yo. Y además no está llena de "protegidos". cada libro. el único flirt de mi vida.. Fui con Isabelle a ver un viejo film de Bergman y comimos una fondue en Hochepot. mundana. Noéllie lo tranquilizó. es lo que yo suponía. (El futuro me probó lo contrario. En un momento dado me dijo apretándome muy fuertemente: "Nada ha cambiado entre nosotros dos. "Si yo quisiera. Martes 28 de setiembre Bebí demasiado. Miércoles 29 de setiembre Era la primera vez que Maurice. Nada peor que la rutina: los choques despiertan. cuando cada film. con un marido ingeniero. Es curioso. Con ella siempre me gusta estar. yo trataba de ayudarlos. Y es también evidentemente una cuestión de piel: ella es apetecible. tiene pocas ocasiones de encontrarse alguno. mal pagado pero que le dejaba tiempo libre y que él cumplía con tanta dedicación. Pero yo no había puesto los pies en una boite desde hace cerca de quince años. Me hablaba de sus enfermos. que yo supiera.. Maurice tuvo ganas de saber si podía gustar a ese tipo de mujer. me señalaba los casos interesantes. "Y es otra época". sin ton ni son: pero yo estaba medio mareada. Por lo común.no le bastaba era porque en casa se aburría. la acompañaré más seguido a exposiciones. cada cuadro era tan importante. Me convenció de respetar la libertad de Maurice. porque sus sentimientos hacia mí habían flaqueado. SaintGermain-des-Prés ha cambiado desde 1946: el público es diferente. más me atormenté hace diez años: si tenía ambiciones nuevas. y todo me encantó. y no dos hijas. fue preciso que me engañara para que resucitásemos las noches de nuestra juventud. si su trabajo en Simca -rutinario. me dijo anteayer. A grandes rasgos.de costumbres muy libres. no cierra tan ruidosamente la puerta de entrada. únicamente lamento no participar para nada en lo que hace. Le dije que he adoptado fácilmente la táctica de la sonrisa ya que estoy convencida de que efectivamente esta historia no cuenta tanto para Maurice. a conciertos. Era re9 Librodot . Ha conservado el ardor de nuestra adolescencia. Bailamos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 9 Un detal le idiota me agita: ¿por qué tenía un vaso de whisky en la mano? Yo llamé: ¡Maurice! Despierta a las tres de la mañana." Y charlamos. dormita un adolescente nada seguro de sí mismo.) Isabelle me fue útil también en aquel momento. pasaba la velada con Noéllie. como en la mayoría de los hombres. Ella también dejó los estudios al casarse. él adivinó que iba a interrogarlo. pero Maurice se reía y me dijo que estaba encantadora. Hay que decir que tuvo solamente un hijo que educar.

Larga carta de Lucienne. asegura él. se despierta contenta. Como sea. Lo que me ayuda es que no estoy físicamente celosa. es difícil imaginar que basta para colmar una vida. carece radicalmente de sensibilidad: sigue la moda. es una lástima que los haya dejado. ¿Qué va a hacer todos los días? Debería aprobarla. No tiene ninguna idea personal. así que supongo que la respuesta es sí. Esta mañana también. se quedará toda la noche en casa de ella. lo continué por malestar. el snobismo. Buscar una mesa para el living. Mi cuerpo ya no tiene treinta años. sus estudios iban bien. Pero ese malestar se ha disipado ahora que veo las cosas con claridad. cuando abro los ojos sonrío. Maurice dice que es una enfermedad que en este momento es común en París: fiebre. no me engaño. el de Maurice tampoco. 10 Librodot . Se encuentran con placer -raramente. y después se pasa. porque la actitud de Maurice me confundía. Era más duro que cerrar los ojos ante un desplante. escogió la misma vía que yo: pero yo tenía a Maurice. ¡Me parece una buena definición de la felicidad! También yo. al verla ir y venir por ese departamentito. todas las mañanas. el gusto por el dinero. No es menos inteligente que su hermana. Noéllie tiene el atractivo de la novedad. Ella tiene a JeanPierre. se levanta. Un hombre al que no se ama.pero sin fiebre. Viernes 1 °de octubre Por vez primera reaccioné mal. No le hice ninguna pregunta. Encarna todo lo que nos disgusta: la avidez por llegar. Desconfiaría de una mujer que diera algo a Maurice. cuando salga por la noche con Noéllie. Pregunté a Isabelle si era feliz: -No me planteo la pregunta. Ir a ver a la viejita paralítica de Bagnolet. Es más decente tanto para ella como para mí.9° esta mañana. comprendí algo el pesar de Maurice.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 10 nunciar al viejo ideal que mi padre había encarnado y que sigue vivo en mí. apasionada por sus estudios y por Norteamérica. -Ya que aceptas que tenga esta historia. a decir verdad. ¿Por qué continuar este diario puesto que no tengo nada que anotar en él? Lo empecé porque mi soledad me desconcertaba. delgadez. la pasión de aparentar. déjamela vivir correctamente. Antes de acostarme había tomado un poco de Nembutal y me dormí enseguida. Pero mis encuentros con Noéllie y lo que he oído decir de ella me han informado lo suficiente. evidentemente. Maurice me dijo que había regresado hacia la una. Jueues 30 de setiembre Colette tenía 36. y creo que voy a dejar este anotador. Hay tanto impudor en sus coqueterías que hasta me pregunto si no es frígida. A la hora del desayuno. No sé por qué. la química le interesaba. ¡Oh!. en su cama Maurice rejuvenece. Esta idea me deja indiferente. Maurice me dijo que de ahora en adelante.

la cantidad de almuerzos que se saltea. Miré sus pijamas. sus camisetas. Si le permito vivirla "correctamente" se cansará pronto. sus camisas. 11 Librodot . ¿la cobijará en su hombro llamándola mi gacela. debo atenerme a ella. Esta visión me lastima. la boca más desnuda bajo la máscara de espuma blanca. mi pájaro del bosque? ¿O le inventó otros nombres que le dice con la misma voz? ¿O se inventó también otra voz? Se afeita. Cuando está cerca de Noéllie. Que otra pueda acariciar su mejilla contra la suavidad de esa seda. Si hacemos la cuenta en horas. Razonaba. Al despertar. envuelto en celofán. Entre ellos hay esa intimidad que no pertenecía sino a mí. que trabajaba en exceso.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 11 Teniendo en cuenta la cantidad de veladas que pasa en el laboratorio. Cuando uno se golpea contra una piedra. aprecio a esta mujer honesta y equilibrada: la única que no contraté para hacer un favor. se dedica solamente a ella. No tuve cuidado. estaba más vale estupefacta. ¿O sentía vergüenza por haberme mentido? ¿Era vergüenza o ansiedad? Recuerdo su rostro pero lo descifro con dificultad. de acuerdo. Estuvimos charlando y le di para su hija las cosas que Lucienne dejó. alejaba ese dolor que esta mañana me asalta: las imágenes. o bien estamos con amigos. sonríen." Con todo. en el aeródromo de Niza: se preguntaba si yo sospechaba algo. Se aparecía en el marco de la puerta teniendo en los brazos. Abrí su placard. los ojos más oscuros y más brillantes. una mitómana que me abrumaba con el relato de sus desgracias. Es lo que Isabelle me ha asegurado. Después de haber tenido una mucama medio ciega. Antes. al principio siente el golpe. una retardada que me robaba.. tendrá nostalgia. Pensé que Maurice se estaba volviendo un hombre mayor. Empezó a considerarme algo así como una hermana. Puesto que he adoptado una actitud comprensiva. Que tenga o no temperamento. Me aturdió con cálculos. un gran ramo de rosas rojas: ¿le llevará flores? Me están serrruchando el corazón con un serrucho de dientes muy agudos. El volvió a encontrar la orgullosa alegría de colmar a una mujer. Comprendo esa ansiedad en su mirada. beben café. tengo que reconocer que a la edad de Maurice una historia de piel es algo que cuenta. con seguridad que sabe cómo conducirse en una cama. Si le arruino su aventura. el sufrimiento viene después: con una semana de retraso. que yo tenía que adaptarme a su moderación. le sonríe. la ternura de ese pulóver. está más tiempo conmigo.. Me repito: "Paciencia. y me eché a llorar. Protesté. Pero durante muchas de esas horas trabaja. lee revistas. la embellecerá a distancia. dedica a Noéllie casi tanto tiempo como a mí. Por la mañana Están en pijama. sus calzoncillos. Sábado 2 de octubre. empiezo a sufrir. No hacerle frente. conciliadora. En Mougins. Sábado a la noche La llegada de la señora Dormoy me arrancó de mis obsesiones. Doy vueltas por el departamento: a cada paso suscito otra imagen. no lo soporto. evidentemente pensaba en Noéllie. Noéllie despertó sus deseos. Acostarse no es solamente acostarse. Terminé por ceder.

dije a Maurice: -En suma. -Cómo no. Llené apresuradamente mi bolsa. A pesar de su gran gentileza. y también me trajo rosas 12 Librodot . no comprendo lo que le encuentras de especial: hay un montón de mujeres tan lindas como ella. los patés. me felicitó." Esa ternura en sus ojos: "La más deliciosa que exista. En la florería compro el otoño por brazadas. me decía Maurice me lo decía tan frecuentemente. Este living es más lindo todavía que nuestro dormitorio. los pescados de sus canastos. es un régimen del cual pronto me cansaré. había arreglado esta pieza durante una estadía suya en casa de su madre enferma. Durante el almuerzo. Cuando uno ha vivido tanto para los demás. algo remendada.me regocijaba del gusto que él tendría esta mañana. su voz: "¡Qué bueno que será ser feliz aquí!" Encendió un gran fuego de leña. Por cierto. A pesar de mi tristeza. molesto sin duda por hacer en mi presencia el elogio de Noéllie. Martes 5 de octubre Ahora que no está ya enferma. no hemos hablado. ya sé. advierto que mi solicitud arriesga importunarla. "Eres maravillosa". Reflexionó: -Tiene una cualidad que te gustaría. vivir para sí mismo. es un poco difícil reconvertirse. Hoy mis gestos eran mecánicos. ayer a la noche -cine. Yo me reía: "Sí. -Es otra cosa que ambición. -Con todo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 12 Fui a hacer las compras. Trato de inventarme deseos tan variados como las frutas. pesada y ancha. Es cierto que me habló de ella en el Club 46: lamento haberlo escuchado tan mal. Me acuerdo de su rostro. Nembutal. No caer en las trampas de la devoción: sé muy bien que las palabras dar y recibir son intercambiables y cuánta necesidad tenía yo de la necesidad que mis hijas tenían de mí. es una forma de egoísmo. Bajó a comprar champaña. las verduras. con un pretexto u otro. de ruidos y de sonrisas. No sé nada sobre Noéllie. -Es ambiciosa. En ese punto nunca me engañé. ¿Y qué? Hace diez años. Hay que decir que yo no debía tener un aspecto muy animado. Se detuvo. una verdadera mesa de granja en madera rugosa."porque hacer el gusto a los otros te hace el gusto a ti"." Miércoles 6 de octubre Ayer me entregaron la mesa que encontré el domingo en el mercado de las pulgas. los quesos. Sentimiento que no había experimentado nunca: la alegría de los demás me pesaba. una manera de darse a fondo a lo que está haciendo. paso un poco demasiado tiempo en casa de Colette. te he dicho lo esencial. Casi siempre vagabundeo largo rato por esa calle llena de olores.

como un viejo disco cansado: "Que usted también estaba allí -. 13 Librodot . Y yo. No sabía cómo hacer. cada vez. Escribí otra carta a la asistenta indicada por el juez Barron y que no me había contestado. un medio brillante: se hastió." E implacablemente. Las últimas frases muy rápidamente.Es decir.. Dinero. Dije: -Está en el laboratorio. Yo no oía sino ese silencio: ".... todo se explica.de buena voluntad.Es decir. ¿Y el de Noéllie? ¿Cómo es? Seguramente más lujoso que el nuestro. Creí que no lograría dominarla antes de su vuelta. no tengo ningún motivo para ponerme en semejante estado. Domingo 10 de octubre Regresó un poco antes de medianoche. la mirada clavada en el teléfono.. voy a llamarlo al laboratorio... fue astuto con sus dificultades: eso no es un crimen. creí que me hablaba por lealtad.. Me quedé inmóvil. Encendí un hermoso fuego de leña y empecé a tejerme un vestido. porque había pasado dos días serenos. Yo creía que estaba contigo en el laboratorio. Le dije: -Talbot llamó por teléfono. Pero es demasiado evidente. De hecho. Hacia las diez y treinta sonó el teléfono. Repetí diez veces las dos réplicas." Y todavía otro silencio después. un pulóver que le había tejido: eran grandes tesoros.. Creía que usted también estaba allí. discúlpeme por haberla molestado.. mi ingeniosidad lo admiraba: "¡Eres maravillosa!" Una simple flor. Pensé que Lacombe ya estaría de vuelta.Es decir. ¿y con eso?. ¿qué gané con que me dijera la verdad? Ahora pasa las noches con ella: les conviene. Así y todo querría saber si habló por mí o por su propia comodidad. aprobaba con un aspecto -¿cómo decirlo?. ¿Entonces ha cambiado de veras? En un sentido. -. tenía que ir.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 13 rojas. con tono animado.¡Dios mío!. ese vaso de whisky: todo era premeditado. . Me pregunto. Este living. ¿Pero tendría un asunto si hubiera seguido siendo el mismo? Ya lo había presentido y ésa fue una de las oscuras razones de mi resistencia: no se modifica la vida sin modificarse uno mismo.. esta noche. Esta mañana miraba. que arreglé con tanto amor.. pero estoy engripado. ese silencio.. no tiene nada de extraordinario comparado con el departamento de los Talbot.. una hermosa fruta. Sábado 9 de octubre Estaba contenta de mí misma. Él provocó mis preguntas. pobre idiota. Esa puerta ruidosamente cerrada. Cuando andábamos a salto de mata.. Talbot preguntaba por Maurice.. Jueves 7 de octubre En el fondo.. su confesión me había tranquilizado: tiene un asunto. qué dolorosa es la cólera..

Pero ahora que está hecho es preciso que trate de arreglármelas sin hacer demasiado daño a nadie. era demasiado! -¡Puedo desaparecer. si les viene bien! -le dije.... -Vamos a acostarnos. hubiera debido ponerle fin inmediatamente. semejante esfuerzo para guardar las apariencias de la serenidad. Mi primer impulso era el acertado.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 14 Respondió sin mirarme: -No estaba. Pero no me atreví. De nuevo me ganó la cólera: -¡Es el colmo! ¡Sabía que yo existía cuando se acostó contigo! -No lo olvida: es justamente eso lo que le es penoso. como entre Maurice y yo. Monique.yo no estaba de humor para compadecerlo. No fui capaz de hacerlo. -¿La incomodo? ¿Te querría todo para ella? -Me quiere. esa pequeña logrera fría. que me enloquezco por un suspiro suyo. causarte pena me destroza. mis voluntades.. Estaba en casa de Noéllie. Me puse de pie. -¡Es el colmo! ¡Fuiste tú quien me aturdió con cálculos! Vaciló un segundo y dijo con aspecto arrepentido: -¡Bueno!. Dije: -Y tú tampoco. -¡No te atreviste! ¡Como si yo fuera un energúmeno! ¡Muéstrame alguna mujer tan tolerante como yo! Su voz se volvió desagradable. Para ella no se trata de algo de paso. Noéllie no es únicamente un tropiezo en nuestra vida: en el idilio de ellos yo soy un problema. decir a Maurice: o ella o yo. mis intereses nunca se diferenciaron de los suyos. sin duda. me declaro culpable. No mentiré nunca más. -¡Pasar! Te quedaste tres horas. era en su nombre. Entre ellos hay connivencia. Dije secamente: -¿Y cómo quieres que las tome? -Sin hostilidad. ¡Noéllie Guérard. -No me atreví porque el otro día empezaste a sacar cuentas: tantas horas para Noéllie. sentía que ya no me controlaba. haciéndose la enamorada. -La situación no es divertida para ella -me contestó. Las escasas veces en que me opuse a él. ¿Cómo no se me había ocurrido aún? Hablan de ellos. Ahora sería preciso alzarme direc14 Librodot . Mis deseos. encara una relación seria con Maurice. para su bien. pero enseguida me lo hubiera agradecido. Le pregunté por qué Noéllie insistía tanto en verlo. es mi culpa haber comenzado esta historia. Y esta noche me dije que Maurice está quizá contando esa conversación a Noéllie. por lo tanto de mí. un obstáculo. Me había suplicado que pasara a verla. -¡No se trata de piedad! Muy egoístamente.. no tomes las cosas así! Tenía aspecto desdichado y fatigado pero -yo. y es hábil.. -No te pido piedad. Me hubiera guardado rencor durante un tiempo. Pero comprende que también tengo que tener en cuenta a Noéllie. Puso la mano sobre mi brazo: -¡Te ruego. Hubo un breve silencio: -Así es. ¿Te sucede frecuentemente esto de ir a casa de ella cuando me dices que tienes que trabajar? -¡Cómo! Pero si es la primera vez -me dijo con tono tan indignado como si nunca me hubiera mentido. tantas horas para ti. Está bien. Esa frase me hizo dar un salto: tantas cóleras reprimidas. -Entonces es una vez que está de sobra. ¿Y para qué haberme dicho la verdad si sigues mintiendo? -Tienes razón.

Me lo repito. Pero en tonces le pedía consejo a Maurice. de pronto me acuso de cobardía. hasta dónde iré? Y por el momento no saco ningún beneficio. ¿Sería preciso ser aun más comprensiva. Viernes 15 de octubre Hace mucho tiempo que no había visto a Maurice tan alegre. me pareció ver desolación en sus ojos: -Bien sé que te pido mucho. respecto de Lucienne. No pareció alegre. Antes de ir a dormir.. está bien. te pido demasiado. 15 Librodot . Me quedé despierta largo rato.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 15 tamente en su contra. -¡Oh. Nunca vacilé tanto sobre una conducta a seguir. me preguntaba si había tenido razón al ceder. le dije que pensándolo bien lamentaba mi reacción: lo dejaba libre. quizás-. Jueues 14 de octubre Me están maniobrando. Pero no estoy segura de que mi paciencia no sea una torpeza. Tuve un sobresalto de rebeldía. ¿De concesión en concesión. tan tierno." Volvió a mostrarse amable. Pero no sé exigir. Espero y hasta Pido. pero yo estaba trastornada por haberle negado algo. En realidad. espera conciliar nuestra vida y su aventura: si no va a durar mucho. ¿Y adónde me llevan? Ayer. ¿En qué pensaba? En lo que a mí respecta. él también. estoy desarmada porque nunca imaginé que tenía derechos. Te lo digo. evidentemente. En compensación. Espero mucho dé las personas que amo -demasiado. más sonriente? ¡Ah!. tendremos mucho tiempo para nosotros. Sin duda. Él me juzgaba mezquina o al menos inamistosa. más indiferente. A lo mejor es más limpio no tenerlos. al contrario. ¡Sí!. que tenía que pedirme un favor: quiere partir de viaje de fin de semana con Noéllie. Maurice me dijo. "Trata de vivir esta historia con él". Lo más amargo es que Maurice casi no parece agradecérmelo.. Noéllie. No creas que no tengo remordimientos. ya no sé nada más. Es demasiado pronto. No tengo fuerzas para empezar ese combate. hay que dejarla madurar. Su rostro se endureció: "No hablemos más. ¿Quién dirige la maniobra? ¿Maurice. Y de pronto me creo prudente. al regresar del cine. los remordimientos! ¿Para qué sirven? -Para nada. No dudaría en mentirme la semana siguiente: entre nosotros se consumaría la separación. si fingiendo ceder a ella o resistiéndola. se las arreglará para no trabajar más todas estas noches. Pienso que con una linda falta de lógica masculina me guarda rencor por los remordimientos que siente a mi respecto. por supuesto. con tono precavido. los dos juntos? No sé cómo hacerla fracasar. Lo más desconcertante es mi soledad frente a él. Encontró dos horas esta tarde para acompañarme a la exposición de arte hitita. me pareció. me dice Isabelle. nada más. Antes que esa relación se estanque.

Y para no ser inoportuna -o ridícula. de quien no puedo siquiera imaginar -de quien no quiero imaginar. largamente. Vi dos films: dos veces seguidas.debo callar mis aprensiones. Nos quedamos inmóviles intimidados por la soledad y el silencio. He buscado un refugio en nuestro pasado. Venecia. el auto desapareció y sentí que mi corazón se aflojaba. Aceleró. Instalé delante del fuego las cajas llenas de fotos. Pensar en ellos. Por el camino del cabo Corse. Colette. por encima de los últimos follajes de otoño. aquí está el viejo auto jadeante que su madre nos había regalado. a tal punto me conmovió. y nos parecía que ni el frío ni la fatiga.el rostro ni las palabras? ¿A ese que amo y que me ama? ¿Es el mismo? Ya no lo sé. Seguramente ella le ha escrito cuando él estaba en Mougins: iba a buscar las cartas a poste restante ocultándose de mí. Maté el tiempo lo mejor que pude.. No volverá nunca. ¿a quién? ¿A ese hombre que se pasea con Noéllie. cuando Maurice estuvo en un coloquio en Ginebra. Para siempre. Encontré esa de Maurice con su brazalete: qué unidos estábamos ese día cuando cerca del muelle Grand-Augustins cuidábamos a los soldados heridos. me puse a tejer mirando las llamas. . Iba muy rápidamente. Hurgué en sus bolsillos y en sus papeles. adónde están. Subió al auto. cómo se miran? Había creído que sabría preservarme de los celos: pero no. me pareció que canturreaba.. Si quisiera leerlas. cuando cumplí cuarenta años. Dije: "Habría que tratar de repararlo. la liberación de París. que nada en el mundo podía llegarnos. sin encontrar nada. por supuesto.. el regreso de Nancy.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 16 Domingo 17 de octubre Ayer se deslizó de la cama antes de las ocho de la mañana. Y no sé si me hago una montaña de un montículo o si tomo una montaña por un montículo. Nos besamos fuertemente. (La lluvia de oro de las hojas de acacia.. El año pasado. por un bostezo. ¿Esto significa algo? Todas las imágenes que regresan a mi corazón tienen más de diez años: la cima de Europa. Abandoné mi tejido porque no me protegía: ¿qué hacen. reprimir mis impulsos. nuestra ruptura de suspensión. Y las guardó en algún lado en la clínica. No será él quien vuelva. Todas no me conmueven del mismo modo. Desde 'a ventana lo vi pulir el auto con minuciosa alegría. En general la soledad no me aterra. -Primero bésame". Isabelle. Esta noche puse un disco de jazz. desapareció de mi vista. Me inquieto por un gesto. 16 Librodot . cerca de Corse. Hab:a un tierno cielo de verano. Sentí el olor de su agua de colonia. Cerró muy suavememte la puerta del dormitorio y la del departamento. mi lugar en el que Noéllie iba a sentarse. ese desperfecto por la ruta de Corse. al volver de Nancy. qué se dicen. ¿me las mostraría? Pedirle. Y en pequeñas dosis hasta me distiende: las presencias que me son caras me fatigan el corazón. Puedo evocar otros: nuestros últimos veranos en Mougins. Me acuerdo de esa noche. Es curioso. de lejos. el de Bergman. A lo mejor los recuerdos más lejanos parecen siempre los más hermosos. constituye una tregua que descansa. me dijo Maurice. a los costados de una ruta rosa y gris. encendí la chimenea. los días me parecían cortos: este fin de semana no termina nunca. puso en marcha el motor y miraba mi lugar a su lado. cuando tuvimos un desperfecto.

le inicié a Maurice una querella estúpida porque me sostuvo que muy bien se podía tomar vino tinto con el pescado. me contó su fin de semana. Estuvieron en Sologne. Ya no reconozco el departamento. Y después habló largamente del proceso Rampal. Los objetos tienen aspecto de imitaciones de sí mismos. Había captado el endurecimiento de su voz. No debería atacar a Noéllie. -Isabelle me dijo que era pintoresco al uso norteamericano: lleno de plantas verdes. haga una concesión a Noéllie: pero no tiene necesidad de pretender apreciar las vulgaridades que a ella le encantan. y no le pareció bueno. Pero los hombres escuchaban. Bueno. admito que una vez. de ignorar las respuestas. (¿Tendría gustos y todo?) Tuve un sobresalto cuando me dijo que habían comido y pasado la noche en el albergue de Forneville: -¿En ese lugar tan snob y tan caro? -Es muy lindo -me dijo Maurice. en función privada (Noéllie solamente va a funciones privadas o de gran gala). ¿Por mi culpa o la de él? Lo recibí con mucha naturalidad. Reacción típica de Noélllie: saber tan perfectamente lo que se debe que uno no lo hace. Miércoles 20 de octubre 17 Librodot . Un número verdaderamente ridículo. En general. 123 La pesada mesa del living: está vacía. que acababa de ganar. boquiabiertos: Maurice entre otros. No insistí. Pero es muy lindo. -Hay plantas verdes. Vio el último film de Bergman con ella en el mes de agosto. ella no tiene otro criterio. Lo deslumbra porque pretende estar al corriente de todo. Sin embargo no va con él eso de dejarse agarrar por esa clase de trampas. A menos que esté ganando influencia sobre él. Luce Couturier parecía molesta y Diana me había hecho un guiño de connivencia. Entonces defendí la regla que asocia pescado y vino blanco. Pierdo pie. z Martes 19 de octubre Tensión entre nosotros. La discusión subió de tono. Como si hubieran proyectado a la casa y a mí en una cuarta dimensión. ¡Qué lastimoso! De todas maneras no me gusta el pescado. pero por momentos es más fuerte que yo. pájaros y antigüedades verdaderas o falsas. Vuelvo a verla en esa comida en lo de Diana el año pasado. al pasar. un hotel poco frecuentado en un hermoso rincón perdido. parece que a Noéllie le gusta Sologne. a la hora de comer. No me sorprendería si al salir me encontrara en una selva ". Dio un curso sobre los happenings. lo que le gusta a Maurice es descubrir un bolichito sin mucha apariencia exterior donde se coma bien. prehistórica o en una ciudad del año 3000. Pero a la noche.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 17 Estoy cansada de plantearme preguntas. Acerca de Bergman no discutí. Debe haberle demostrado que Bergman estaba pasado de moda. de pájaros y de falsas antigüedades.

. evidentemente. Hablamos de sus aspavientos del año pasado. Le pregunté desde cuándo sabía lo concerniente a Maurice. Está en la escuela alsaciana con la segunda hija de Diana y se da unos aires increíbles. Al mismo tiempo se queja de que su madre la descuida.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 18 La noche que Maurice me habló. 18 Librodot . ¿Qué es lo que contó Diana? -Vas a decir que es malevolencia. A cada uno su verdad. le saca magníficos regalos. -Seguramente: las mujeres que no hacen nada no soportan ni el olor de las que trabajan. Me parecía imposible que nuestro retrato de Noéllie no se impusiera ante Maurice como una evidencia (hay una cosa que voy a decirle: no fue ella la que habló en la defensa de Rampal). Jueues 21 de octubre Enseguida Maurice se puso a la defensiva: -¡Ya estoy escuchando a Diana! ¡Detesta a Noéllie! -Es cierto -dije-. E ignoro en qué estoy. si cabe luchar y por qué. A Diana. contra qué tengo que luchar. ¿por qué la frecuenta? -¿Y por qué Diana ve a Noéllie? Son relaciones sociales. Se parecía a un embrujamiento mágico: allí donde uno planta las agujas. porque estaba harto de ser engañado-. se entiende muy bien con la nueva mujer y frecuentemente pasa largas estadías en su chalet de La Napoule. Fingió estar sorprendida y pretendió que Noéllie no le había hablado de nada: ellas no son en absoluto amigas íntimas. Me contó que Noéllie a los veinte años había hecho un casamiento muy rico. Se ha acostado con un montón de tipos -en general útiles para su carrera. la rival será mutilada. Pero si Noéllie lo sabe. yoga. Su marido se divorció -sin duda. y el amante verá sus heridas asqueantes. -Y en tu caso. Diana dice que Noéllie pide a sus clientes honorarios exorbitantes.y ahora debe tener ganas de una unión sólida. le es indiferente que la engañen o no. ¿las otras mujeres están tan desamparadas? Isabelle me repite que el tiempo trabaja a mi favor. -Noéllie pretende lo contrario. Quisiera creerlo. creí que tendría que superar una situación desagradable pero nítida.. No es una expresión de Maurice. desfigurada. Pero dejará plantado a Maurice si logra atrapar a un hombre más rico y más conocido que él (preferiría que él tomara la iniciativa). Sería incapaz de darme un consejo. ¿Entonces? -me preguntó algo desafiante-. Así y todo le hablé por teléfono. (Las mujeres que no hacen nada: me quedó grabado en el corazón. Miré a Maurice. Estúpidamente esa masacre me aliviaba. Su hija tiene catorce años y está educada de la manera más snob: equitación. que cuida de manera formidable su publicidad y que está dispuesta a todo para tener éxito. pero ella obtuvo una considerable pensión por alimentos. vestidos de Virginie. -¡Ah! ¿Ésa es la versión de Diana? -me dijo Maurice divertido.) -Y a las mujeres casadas no les gusta que se echen al cuello de sus maridos. no le gusta que se le tiren en los brazos). ¿quién se echó al cuello del otro? -Ya te conté cómo ocurrió. porque quería informaciones sobre Noéllie: ella la conoce y no la quiere (Noéllie hizo insinuaciones a Lemercier quien las rechazó. desde el momento en que su marido se ocupa amablemente de ella y de sus hijos. En casos análogos.

A Maurice le parece bien que una mujer tenga una profesión. Noéllie le llevó su hija que tenía anemia. Decididamente ha cambiado." La expresión me sorprendió y me hirió. ella aceptó y se encontraron en la cama. Las otras mujeres le parecían siempre demasiado pasivas o demasiado agitadas. O simplemente se equivoca respecto de Noéllie. es todo. Cuando yo tenía dieciséis años y ella dieciocho. Nunca pensó que yo no hacía "nada". O mentía o había intercambiado sus recuerdos. sintió mucho que Colette eligiera el casamiento y la vida de hogar. Se deja agarrar por los falsos valores que despreciábamos. yo llevaba una vida equilibrada. Pero me es muy antipática. si tiene todos los defectos que le atribuyes. a quien pretende haber defendido. ¿cómo te explicas que pueda pasar cinco minutos con ella? -No me lo explico. -Escucha -dijo alegremente-. strass. ¿Pero entonces cómo puede estimar a Noéllie que es de la misma especie que Maryse? Se me escapa por completo si le gusta estar con alguien que me disgusta tanto -y que si fuera fiel a nuestro código debería disgustarle-. Considera que es su proceso en la medida en que trabajó mucho en el asunto. "¡Es tan superficial. en el Club 46 me contó. ¡Oh!. tan falsa! Falsos brillantes. En lo que a mí respecta. La paciencia empieza a faltarme. cuando ella era sólo la asistenta de Brévant. Domingo 24 de octubre 19 Librodot . Pero te aseguro que es una mujer estimable. incluso decía: armoniosa. la misma arrogancia. -De todos modos ella se atribuía todo el éxito del asunto. estuve contenta de ser quien era. A tal punto que yo estaba crispada de miedo cuando le presenté a Maurice. me da lo mismo. la misma elegancia falsamente descuidada." Auténtica: era una palabra de moda en esa época. al contrario. Decía que yo era auténtica. -Pero nunca dijo lo contrario. En todo lo que yo dijera contra Noéllie Maurice vería el efecto de mis celos. se sorprendía de que me ocupara tan seriamente de los casos que él me señalaba sin por eso dejar de cuidar de la casa y seguir de cerca a nuestras hijas." Me resulta insoportable que haga suyo el desdén de Noéllie por las mujeres que "no hacen nada". Tú sí que eres una verdadera alhaja.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 19 Sí. Más vale callarme. hasta me guardó un poco de rencor por no haberla hecho desistir. -No voy a hacerte su apología. Seguí: -Si quieres saberlo. y ya no tuve más envidia de mi hermana. ambiciosa y snob. admite que para una mujer hay otras maneras de realizarse. "Las mujeres que no hacen nada no soportan ni el olor de las que trabajan. Estoy segura casi de que ella había hablado de su defensa. Hablé del asunto Rampal. Me recuerda a mi hermana: la misma seguridad. "En ti todo es armonioso. Quisiera que abriera los ojos pronto. Pero en fin. Maryse me soplaba todos los filos. él le propuso salir juntos a la noche. y esto sin parecer nunca tensa o agotada. Parece que esa mezcla de coquetería y dureza gusta a los hombres. -¿Y tú crees que es así? -En todo caso es mentirosa. pero no era muy claro. Diana piensa que Noéllie es interesada. Él se indignó. En todo caso era a mí a quien amaba. Tuve una pesadilla horrible en la cual él caía enamorado de ella.

Nuestro casamiento lo hizo tan feliz como a mí. Es cierto que en los primeros años. No. Pasé una hora con Marguerite en el locutorio. he terminado por no reconocerlo. Fácil de decir. el rencor hubiera sido injusto. tan tierno. Por primera vez lloré delante de él. pero encuentro irritante que sea siempre a ella a quien lleva a conciertos. Pero lo que es cierto es que mis lágrimas lo han alterado. De mi embarazo fuimos responsables los dos. Esa conversación me dio valor: pedí a Maurice que pasáramos juntos el próximo week-end. Pierde la paciencia. uno de sus méritos es haber sabido mostrarse tan alegre. Quería que volviera a encontrar conmigo una alegría. (Me gustaría que ella le probara que el reparto es imposible. Noéllie le presta libros. A escondidas de Maurice evidentemente. y también que recordara nuestro pasado. Me rebelé. pero no puede dejarla salir conmigo sin esa 20 Librodot . La guerra lo había retrasado: los estudios empezaban a hartarlo. no llores. . Ella sigue exhortándome a la paciencia. de censurarlo. Trato de expresar exactamente lo que pienso. ¡Qué largos deben ser los días! La asistenta es gentil. Propuse volver a Nancy. y nada nos parece más precioso que esa sinceridad. Sin embargo. "esclarecido e ingenuo".Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 20 Empiezo a ver claro en el juego de Noéllie: trata de reducirme al papel de mujer casera amante y resignada que uno deja en casa. Conozco menos que ella la literatura y la música modernas. En eso estoy de acuerdo. Será cierto o no. hubiera podido sentir la tentación de guardarme rencor. Tuvo el aspecto perplejo y apesadumbrado del tipo que sabe que del otro lado habrá escenas. al teatro. Hasta esta historia yo nunca había tenido ni la sombra de un reproche que dirigirle. Es preciso que no deje que Noéllie deslumbre a Maurice con sus fanfarronadas. Maurice me escribió una vez que confiaba en mi juicio más que en ningún otro porque es. -Si hubiera sido buena. -Pero me gusta la pintura. Pero en conjunto no soy menos culta que ella ni menos inteligente. y bajo el gobierno de Pétain no era cuestión de arriesgar un aborto. Miércoles 27 de octubre Decididamente. que renunció al internado. de desconfiar. lo que siento: él también. habría vuelto contigo. entre su consultorio en Simca y el departamentito donde berreaban los chicos. su vida habría sido austera si no nos hubiéramos amado tanto. ¡Trataré de encontrar un reemplazante!" Acabó prometiéndome que se las arreglaría: también tiene ganas de pasar ese fin de semana. se hace la intelectual. que debo conservarle mi estima y mi amistad. Me hizo bien que me dijera eso de él: a fuerza de interrogarme a su respecto. quería llevar una vida de adulto. El viernes protesté cuando me dijo que había ido con ella a la apertura de una exposición: -¡Detestas las inauguraciones! -me contestó. en condiciones ingratas y hasta difíciles. me asegura que Maurice no ha desmerecido. de acuerdo. Eso quiere decir que Noéllie se opone. Así y todo. Pareció consternado: "¡Oh!. una intimidad que ha olvidado un poco. no podrá dejar París este fin de semana. me dijo ella. Pedí a Isabelle que me ayudara a volver a ponerme al día. a la vez. si no se burlará de mí. es por mí. Me gusta quedarme con Maurice cerca del fuego.) No dijo ni sí ni no: depende de sus enfermos.

biología. o a veces él lo pasaba sobre mis hombros. sobre todo. química. necesidad de seguridad y Lucienne de libertad. vimos muchas cosas y el "Descarnado" nos sorprendió nuevamente. 21 Librodot . Me niego a las recriminaciones. los cálculos. Hablamos de todo. -¿No estás contenta? -Seguro que sí. Las madres las aceptan tales como son. La partida de Lucienne." Lunes 1 ° de noviembre Era tan parecido al pasado: casi creía que el pasado iba a renacer de esa semejanza. Fuimos en auto a través de la niebla. su preferida. puesto que yo ofrezco todas las garantías de moralidad. las victorias. de nada y mucho de nuestras hijas. -Me hubiera gustado que fuera de otro modo. sentí algo agudo en el corazón: una felicidad dolorosa a fuerza de haberse vuelto insólita. -Entonces no hubiera sido independiente. volvimos a ver con la misma emoción de antaño las obras de Ligier Richier. Tomó dos vasos de whisky en lugar de uno y fumó cigarrillo tras cigarrillo. porque se hacen de ellas una cierta idea a la cual ellas tendrían que plegarse. simplemente por negligencia. Los padres nunca tienen exactamente las hijas que desean. "¡Me las arreglé!". En las viejas calles provincianas yo apretaba su brazo bajo el mío. lo entristece todavía más. las derrotas. después viajamos bastante. En Nancy. que estudiara medicina y fuera su colaboradora. ante las verjas de la plaza Stanislas. Voy a prevenir a Maurice: "No te disputaré a Noéllie. él había pensado en una carrera brillante para ella y le hubiéramos dejado la más amplia libertad sentimental y sexual. En Barle-Duc. Hubiera tenido una vida propia al mismo tiempo que trabajaba conmigo. Mostraba un entusiasmo excesivo en establecer nuestro itinerario y mi reserva lo decepcionó. él hubiera querido que se quedara en París. Estaba visiblemente orgulloso de haber hecho frente a Noéllie: demasiado orgulloso. Lo estaba sólo a medias. luego que ella es muy importante para él. Colette tenía. después bajo un hermoso sol frío. ella lo sabía. en Saint-Mihiel. ¿Por qué se encaprichó con ese muchacho tan desteñido. ¿Noëllie ocupa tanto lugar en su vida como para que él deba pelearse con ella para sacarme un fin de semana? ¿Y yo misma he llegado al punto de considerarla como una rival? No. Eso significa que la lucha fue ardua. -Pero sí. Jueves 28 de octubre Entonces nos vamos sábado y domingo. al punto de sacrificarle su porvenir? -Está contenta así -dije. las perfidias. me dijo triunfalmente. había sido yo quien se las hizo conocer. No logra comprender que Colette se haya casado con JeanPierre. Sin duda.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 21 autorización que no llega. Me pareció nervioso durante toda la velada. Sin dejar de aprobar su modalidad independiente.

con su pijama negro. Es el aire libre. pero estoy muerto de cansancio. Me siento perfectamente miserable. Se sentó en la cama. hablaba desordenadamente. Y la imagen me encegueció. me rozan la rodilla en el cine. Fuimos al mismo hotelito de hace veinte años. Se acostó. Cada una a su modo. Yo me acosté primero y lo miraba ir y venir con su pijama azul. Nos pusimos de acuerdo en volver a París y terminar la velada en un cine. Pero afuera llovía y no tenía puesto el impermeable. los pies descalzos sobre la alfombra raída. al contacto con el hombre de carne y hueso que fumaba un cigarrillo. No. tan brillante. me parecen totalmente realizadas. la vieja imagen se hizo polvo. pero hace diez años Maurice los consideraba conmovedores. Mis senos se arruinaron después del nacimiento de Lucienne. los labios. Desaparecí bajo las frazadas. me había rechazado con un sobresalto. completamente vestido. deslicé la mano bajo su saco pijama. aún brillante de frescura: Maurice caminando descalzo sobre esa alfombra. aunque siempre se superponga ese recuerdo. las puntas encuadraban su rostro. Pero ya nunca me besa en la boca. he engordado un poco: no mucho. petrificada. ya pasó -le dije-. Me dormí hacia las cuatro de la madrugada. Necesito dormir. Murmuré: -¿Te doy tanto asco? -¡Estás loca. él volvía a la habitación. Si Maurice se sobresaltó fue porque tiene a Noéllie metida en la piel. incapaz de moverme o de llorar. querida!. Comprendí que yo había ido allí con la esperanza de reencontrar a ese hombre perdido de amor: desde hace años y años no he vuelto a encontrarlo. ¿por qué lloras? Acariciaba mi pelo. 22 Librodot . Cada uno se daba cuenta de que el otro hacía esfuerzos para ser amable y estar contento. hace dos años. pequeña. a las visiones que tengo de él. cien veces evocada. Estoy bien. mi boca se posó en la suya. El día se arrastró. y con todo. con una excitación infantil. eran cerca de las nueve. hasta ese punto. Me eché a llorar. No parecía ni alegre ni triste. Apagó la luz.. la habitación bañada en agradable penumbra. Me parecía estar en el fondo de una tumba. si eso se llama hacer el amor. no estaba mojado: había ido a llamar por teléfono a Noéllie. la caminata. tan humana. ¿Por qué me rechazó? Todavía me siguen por la calle. Tuve una revelación fulminante: el tiempo pasa. Me besaba fugazmente en la sien. -No es nada. Cuando me desperté. Le pregunté de dónde venía. No hemos hecho el amor desde Mougins. -Fui a dar una vuelta.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 22 las comprendo a las dos. las cosas son mucho más graves de lo que me imaginaba. como una muselina diáfana. precisamente porque el marco era el mismo. se había alzado el cuello.. Lucienne tan enérgica. y era -quizás en otro piso.la misma habitación. Estaba bien. Esa noche. Ella exigió que la llamara. las manos de Maurice eran suaves. pero no desgastada. Si la tiene tan metida. no soportaría acostarse con otra. Y de pronto estaba de pie. y al mismo tiempo se deja deslumbrar por ella. no tuvo siquiera la generosidad de dejármelo todo para mí un mísero fin de semana. reventaba de ganas de acostarse conmigo. no llores. la sangre petrificada en mis venas. Miércoles 3 de nouiembre La gentileza de Maurice me es casi penosa: lamenta el incidente de Nancy. Y Quillan. Colette tan sensible. me abrazó tiernamente: -Querida mía.

no se explicarían mi ausencia." ¿Y los otros. con tono divertido: -Opino que Noéllie Guérard es encantadora. todos esos amigos que tan frecuentemente han venido a casa y me preguntaba en qué medida estaban al corriente. ese modo de beber las palabras del interlocutor y de pronto. aunque el otro sea quien tiene razón. que no acepta cualquier tipo de causa. Y como el año pasado. sin prejuicios. se defiende a un tipo contra otro por dinero. y él tenía el mismo aspecto de admiración estúpida. ¿ya entonces se notaba? Yo había advertido su aspecto maravillado. la linda risa perlada. Me parece a duras penas creíble. quién no.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 23 Viernes 5 de noviembre Me conduje bien. Couturier. Se desorbitó: -¡Ah!. ¿O pensaba que se la explicarían demasiado bien? Yo miraba a los Couturier.) Dije. la cabeza echada para atrás. sí. es posible encontrarla seductora pero. desde cuándo. Escucho su voz cómplice: "Se supone que estoy en el laboratorio contigo. Con Maurice era exactamente como el año pasado en lo de Diana: distante e íntima. Demostrábamos que un amor puede durar sin aletargarse. ¡Cuántas veces salí en defensa de la fidelidad integral! ¡Hecha añicos la pareja ejemplar! Quedan un marido que engaña a su mujer. sigo pensando que él hubiera debido impedirle ir. Y debo esta humillación a Noéllie. Su marido la ayudó a comprar el bufete ¿por 23 Librodot . esa idiota de Luce Couturier me miraba molesta. se burlan de mí? Quizá sea mezquina pero querría que se murieran todos para que desapareciera la lamentable imagen que hoy por hoy se hacen de mí. Volviendo al cocktail de ayer le dije. Por empezar. ¿Me tienen lástima. lo que me molestaba de Noéllie. (Diga lo que diga. pero que hay un montón de personas a las cuales asiste por nada. adivinó que algo pasaba a mis espaldas. ¡qué fanfarrona! Su sonrisita de costado. los Talbot. Maurice no es íntimo de él. Maurice tiene buen gusto.) Por poco me quedo en casa. no salimos tan frecuentemente. él insistió. (¿Es que ya el año pasado Maurice se sentía atraído por Noéllie?. si a veces Noéllie los recibía con Maurice. y una mujer abandonada a la que se miente. yo estaba tan orgullosa de nuestra pareja: una pareja modelo. Es inmoral. amistoso y parecía de buena fe. pero evidentemente desde la noche que metió la pata por teléfono. Maurice me contestó que Noéllie ejerce su profesión de manera muy simpática. con toda buena fe también yo. la profesión de abogado no me gusta. Una mujer con todas las de la ley y no obstante tan femenina. Sábado 6 de noviembre Esa conversación con Maurice me dejó desarmada porque él estaba tranquilo. Maurice no tiene nada oculto para él. sospechan algo? ¡Ah!. sí. Querría saber quién está al tanto. ¿está al tanto? -¡Por supuesto! La invité a tomar una copa en casa la semana próxima. Talbot. que pide grandes honorarios a la gente rica. Sí. ¡pero con qué esfuerzo! Por suerte Maurice me había avisado. la cabeza algo inclinada. Es falso que sea interesada. pero sin pensar que la cosa tuviera consecuencias. no tenía por qué privarme de ese cocktail.

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qué no, puesto que se han mantenido en excelentes relaciones? (¿Pero no las habrá mantenido para que él le financiara el bufete?) Ella quiere ser alguien: no tiene nada de reprobable desde el momento que elige los medios. Allí me costó trabajo conservar la calma: -Dices eso; y nunca trataste de llegar a ser alguien importante. -Cuando decidí especializarme, fue porque estaba harto del estancamiento. -Por empezar, no te estancabas. -Intelectualmente sí. Estaba lejos de sacar de mí todo lo que podía. -Concedido. En todo caso, no actuaste por ambición: querías progresar intelectualmente y hacer avanzar ciertos problemas. No era una cuestión de plata o de carrera. -Para un abogado llegar a algo es también otra cosa que la plata o la reputación; uno defiende causas cada vez más interesantes. Dije que, de todos modos, para Noéllie el aspecto mundano contaba enormemente. -Trabaja mucho, necesita distracción -me contestó. -Pero por qué las fiestas de etiqueta, las premiéres, las boites de moda, me parece absurdo. -¿Absurdo, a título de qué? Todas las diversiones tienen algo de absurdo. Eso me fastidió. ¡Él, que detesta tanto como yo la vida mundana! -En fin, no hay más que oírla hablar cinco minutos para darse cuenta de que Noéllie no es alguien auténtico. -Auténtico... ¿qué quiere decir eso? Es una palabra de la que se ha abusado tanto. -Tú el primero. No contestó. Insistí: -Noéllie me hace acordar a Maryse. -Pero no. -Te aseguro que se le parece; es el tipo de persona que jamás se detiene para mirar un crepúsculo. Se rió: -Te diré que tampoco a mí me ocurre con mucha frecuencia. -¡Vamos!, la naturaleza te gusta tanto como a mí. -Admirámoslo. Pero no veo por qué todo el mundo debería tener nuestros gustos. Su mala fe me sublevó: -Escucha -le dije- debo prevenirte una cosa: no pelearé por ti con Noéllie; si la prefieres a mí, cosa tuya. No voy a luchar. -¿Quién te habla de luchar? No lucharé. Pero de pronto tengo miedo. ¿Sería posible que Maurice la prefiera a mí? Esta idea no se me había ocurrido nunca. Sé que tengo -bueno, dejemos de lado la palabra autenticidad que a lo mejor es pedante- una cierta calidad que ella no tiene. "Eres de buena calidad", me decía papá orgullosamente. Y Maurice también, en otros términos. Es esa calidad que aprecio antes que nada en la gente -en Maurice, en Isabelle-: y Maurice es como yo. No. Imposible que prefiera a alguien tan afectado como Noéllie. Ella es "cheap", como dicen en inglés. Pero me inquieta que él acepte de ella tantas cosas que juzgo inaceptables. Por primera vez, me doy cuenta de que una distancia se ha instalado entre nosotros.

Miércoles 10 de nouiembre
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Antes de ayer había llamado por teléfono a Quillan. ¡Oh!, no estoy precisamente orgullosa. Necesitaba asegurarme de que un hombre todavía puede encontrarme a su gusto. Comprobado. ¿Y de qué me sirve? No por eso me ha sido devuelta la estima por mí misma. No estaba en absoluto decidida a acostarme con él: ni tampoco a no hacerlo. Dediqué mucho tiempo a mi toilette: sales perfumadas en el baño y me pinté las uñas de los pies. ¡Para llorar! En dos años él no ha envejecido pero se ha afinado, su rostro es más interesante. No me acordaba de que era tan hermoso. Seguramente no será porque no gusta que puso tanta insistencia en invitarme. Hubiera podido ser en recuerdo del pasado, y yo temía -mucho- que se sintiera decepcionado. Pero no. -En suma, ¿se siente feliz? -Lo sería si la viera más frecuentemente. Era en un restaurante agradable detrás del Panthéon: viejos discos Nueva Orleáns, contorsionistas muy originales, cantantes con un buen repertorio de tipo anarquista. Quillan conocía a casi todo el mundo en el salón: pintores como él, escultores, músicos, jóvenes en su mayoría. Él mismo cantó, acompañado por una guitarra. Recordaba qué discos, qué platos me gustaban; me compró una rosa; tuvo mil atenciones y advertí cómo Maurice actualmente tiene muy pocas. Y me hacía también esos pequeños cumplidos un poco tontos que ya no escucho nunca: sobre mis manos, mi sonrisa, mi voz. Poco a poco me dejé acunar por esa ternura. Olvidé que en ese momento Maurice sonreía a Noéllie. Después de todo, también yo tenía mi parte de sonrisas. Sobre una servilleta de papel dibujó un lindo retrato mío en miniatura: verdaderamente no tenía el aspecto de un viejo trasto. Bebí un poco, no mucho. Y cuando me pidió subir a tomar una copa en casa, acepté. (-Le había dicho que Maurice estaba afuera.) Serví dos whiskies. Él no hacía ni un gesto pero sus ojos me acechaban. Me pareció absurdo verlo sentado en el lugar donde Maurice se sienta habitualmente; mi alegría desapareció. Me estremecí. -Tiene frío. Voy a encender el fuego. Dio un salto hacia la chimenea, con tanto impulso y tanta torpeza que tiró la estatuilla de madera que compré con Maurice en Egipto y que me gusta tanto. Lancé un grito: ¡Estaba rota! -Se la arreglaré -me dijo-; es muy fácil. Pero parecía consternado: por mi grito, sin duda; había gritado muy alto. Al cabo de un momento dije que estaba cansada, que tenía que irme a dormir. -¿Cuándo volveremos a vernos? -Lo llamaré por teléfono. -No me llamará. Hagamos una cita ahora mismo. Dije una fecha al azar. Me excusaré. Se fue, yo me quedé estúpida con un pedazo de mi estatua en cada mano. Y me puse a sollozar. Me parece que Maurice parpadeó cuando le dije que había vuelto a ver a Quillan.

Sábado 13 de nouiembre

Cada vez creo que ya he tocado fondo. Y después me hundo aun más lejos en la duda y la desdicha. Luce Couturier se dejó agarrar como una niña: a tal punto que me
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pregunto si no lo hizo a propósito... Esta historia dura desde hace más de un año. ¡Y Noéllie estaba, en Roma con él en octubre! Ahora comprendo el rostro de Maurice en el aeródromo de Niza: el remordimiento, la vergüenza, el temor de ser descubierto. Uno tiene tendencia a forjarse presentimientos después que las cosas han pasado. Pero aquí no invento nada, algo olí, puesto que la partida del avión me arrancó el corazón. Uno pasa en silencio molestias, irritaciones para las cuales no encuentra palabras, pero que existen. Al dejar a Luce, caminé largo rato sin saber a dónde iba. Estaba estupefacta. Ahora me doy cuenta: saber que Maurice se acostaba con otra mujer no me ha sorprendido tanto. No fue totalmente al azar que hice la pregunta: ¿Hay una mujer en tu vida? Sin llegar a formularse nunca, vaga y fugitiva, la hipótesis se indicaba en hueco, a través de las distracciones de Maurice, sus ausencias, su frialdad. Sería exagerado decir que yo me lo sospechaba. Pero, en fin, no me caí de las nubes. Mientras Luce me hablaba, yo caía, caía y me encontré completamente hecha pedazos. Todo este año tengo que revisarlo a la luz de este descubrimiento: Maurice se acostaba con Noéllie. Se trata de una larga relación. El viaje a Alsacia que no hicimos. Dije: "Me sacrifico a la cura de la leucemia." ¡Pobre idiota! Era Noéllie quien lo retenía en París. En la época de la comida en lo de Diana ya eran amantes, y Luce lo sabía. ¿Y Diana? Trataría de hacerla hablar. ¿Quién sabe si este asunto no viene todavía de más lejos? Noéllie hace dos años vivía con Louis Bernard; pero a lo mejor acumulaba. ¡Cuando pienso que estoy reducida a las hipótesis! ¡Y se trata de Maurice y de mí! ¡Todos los amigos estaban al tanto, evidentemente! ¡Oh! ¡Qué importa! Ya no estoy para preocuparme del qué dirán. Estoy demasiado radicalmente aniquilada. Me importa un pito la imagen que puedan hacerse de mí. Se trata de sobrevivir. "¡Nada ha cambiado entre nosotros!" Qué ilusiones me hice con esta frase. ¿Quería decir que nada había cambiado puesto que me engañaba ya desde hacía un año? ¿O no quería decir nada en absoluto? ¿Por qué me mintió? ¿Me creía incapaz de soportar la verdad, o sentía vergüenza? ¿Entonces por qué me habló? ¿Sin duda porque Noéllie estaba cansada de la clandestinidad? De todas maneras esto que me ocurre es espantoso.

Domingo 14 de noviembre

¡Ah!, mejor hubiera sido callarme. Pero nunca tuve nada oculto para Maurice; en fin, nada serio. No pude ocultar en mi corazón su mentira y mi desesperación. Golpeó la mesa: "¡Todos esos chismes!" Su rostro me impresionó. Le conocía ese rostro de cólera, me gusta; cuando a Maurice le piden un compromiso, su boca se crispa, su mirada se endurece. Pero esta vez yo era el objetivo, o casi. No, Noéllie no estaba en Roma con él. No, no se acostó con ella antes de agosto. La veía de vez en cuando, habían podido verlos juntos, no quería decir nada. -Nadie los ha visto; pero te confiaste a Couturier que le contó todo a Luce. -Dije que veía a Noéllie, no que me acostara con ella. Luce deformó todo. Llama a Couturier, enseguida, pregúntale la verdad. -Bien sabes que es imposible.
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es Maurice. En cierto modo sería más grave si se le importara un pito. podría tratar de encararla. No más de lo que los imagino realmente en la cama. ¿Me crees? -No sé. Si conociera verdaderamente la situación. Diana pretende no saber nada. Me puse a temblar. su calidez. No. Quiero saber qué pasa. Me había prometido no llorar pero lloré. cuando saliera de casa de Noéllie. No serviría más que para encolerizarlo. Pero sospechar todo. rápidamente y riendo.. son sus gestos. una gran dulzura: su presencia. es porque le importo mucho. Y no es lo mismo verlo. pero me sentía tan perdida que era preciso que hiciera algo. ¿por qué habérmelo ocultado? -Bueno. riendo. no. su rostro." Casi había logrado convencerme cuando recibí otro golpe: salían juntos. Me senté en un banco a pesar 27 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 27 Lloré. Cien veces hubiera podido imaginarlos caminando tomados del brazo. sería una torpeza. Me acosté tres veces con Noéllie el año pasado y verdaderamente no contaba. La segunda. se verá obligada a contestar algo. no tengo valor. cuándo va realmente al laboratorio ¿a la noche?. Si te limitabas a ver a Noéllie. -De todos modos me prometió informarse sobre Noéllie: ellas dos tienen amigos comunes. el auto estaba en el parking. una presencia cálida y tranquilizadora. era un fiel animal doméstico. Pero es más fuerte que yo. Pero necesito ver un poco claro en todo esto. Me dije: "Miente para no herirme. Me hice llevar hasta la casa de Noéllie. lo detesté. no saber nada. ¿Seguirlo? ¿Alquilar un automóvil y seguirlo? ¡O muy simplemente verificar adónde está el suyo? Es sucio. es intolerable. Dije: -Mejor harías contándomelo todo. No tuve que buscar mucho: ¡qué golpe! Quería a nuestro auto. Si usted le habla de eso. Pensé aparecer bruscamente ante Maurice. cuando me sonríe. Y por empezar. ¿cuándo va a verla? No puedo llamar por teléfono. Me oculté. durante un instante. Si no quiere herirme. Traté de ser razonable. Y éste contará a Maurice que volví a verla. -Usted está al tanto del asunto por mí. Martes 16 de noviembre Cuando entra. es envilecedor.. Maurice la habrá hecho amonestar por su marido. Pero entonces créeme. Quedarse así. Y en mí. no contará nada. ¡Me has mentido tanto! Hizo un amplio gesto de desesperación: -¿Qué quieres que haga para convencerte? -No puedes hacer nada. Voy a decirte la completa verdad. Me quedé de pie bajo una puerta cochera. cuando me besa diciendo: "Buen día. y de pronto servía para traicionarme. Jueues 18 de noviembre La primera vez que fui a espiar a Maurice al laboratorio. Caminaban tomados del brazo. No estuve en Roma con ella. No me vieron. su olor. cualquier cosa. Le pedí que hiciera hablar a Noéllie: -Es demasiado astuta. lo sabrá y se exasperará. Fueron a pie por el boulevard hasta una gran cervecería. idiotizada. ¡Si descubriera cosas que la destruyan a los ojos de Maurice! Es inútil volver a hablar con Luce Couturier. En realidad no lo había hecho. no intentar saber: casi comprendo a Diana. querida".

mi voz subió de tono y tuvimos una escena. Son procedimientos que en el Palacio de Justicia se consideran inaceptables y a los cuales Noéllie estaría acostumbrada. pero la diversidad gusta a los hombres. que pierdes todo sentido crítico. -Me enojo porque quieres estar a la moda. suponiendo que fue ella quien se la sopló. Pero la complacencia de Maurice para someterse a ese "sadismo óptico" me irritó: evidentemente. Sostuve. Diana me contó una historia. De hecho. no. Pero cuando ayer a la noche me dijo: "Voy al laboratorio". pero sin duda se llegará a un equilibrio. al protestar. tontamente. ¿Cómo encara el porvenir ella? Contestó: "El que viva. hago observaciones que lo irritan. Debo confesarlo. Y en ese momento. Pero 28 Librodot . Al regresar me acosté y cuando él volvió a medianoche yo simulaba dormir. iY sigues mintiéndome! -Trato de evitar las escenas -me dijo con aspecto agotado. -No hago escenas. era Noéllie quien le había indicado ir a esa exposición. y como él discutía lo ataqué: ¿cree rejuvenecerse adoptando todas las modas? -No debes enojarte. Me quedé temblando un largo rato. que eso no era pintura. Domingo 21 de nouiembre Sobre su relación con Maurice. verá". un cliente importante que sacó a la otra la administración de sus negocios para pasársela a Noéllie. -¿No? Llama escenas a cada una de nuestras explicaciones. o algo así. Me miró con una frialdad aun más aterradora que la cólera: -¡Me espías! Los ojos se me llenaron de lágrimas: -Se trata de mi vida. Vi a Marguerite. no tengo nada contra el op art. La situación es penosa para todo el mundo. estaba también en Ginebra? La ignorancia me corroe. de manera tal. Pasé un largo rato con Colette. -El sábado estabas en lo de Noéllie. pero demasiado oscura para que la utilice. pregunté: -¿De veras? -Seguro. Pero no hay nada que contar. Por supuesto que yo soy una mujer muy bien. Volví a hablar de Roma. basta que él dé una opinión para que yo adopte la contraria. Noéllie estuvo a punto de ser acusada ante el consejo de abogados porque se ganó la confianza de un cliente de una colega. Pero soy torpe.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 28 del frío.no dijo más que cosas insulsas. ¿Ella no estuvo? ¿O. Noéllie -al menos según Diana. Estaba sobre aviso. de mi felicidad. Alzó los hombros sin contestar. De nuevo lo negó. Sábado 20 de noviembre Escenas. Quiero la verdad. al contrario. de la cual desconfío un poco. Me controlo mal.

En tanto que yo siempre hice lo contrario. Era un contraataque desleal. -¿Y a esa niñita no la molesta que un hombre pase las noches en la cama de su madre? -El departamento es grande y Noéllie tiene mucho cuidado.todo lo que Noéllie hace está bien hecho. -¡Ah. Noéllie lee sus artículos. ¿Pero cómo modificar mi actitud? Se notaría de lejos. No contestó nada. Sabe perfectamente que al especializarse avanzó por un terreno en el cual no puedo seguirlo. una sonrisa algo admirativa en los labios. a vivir por sí misma. Hasta hemos tenido algunas disputas sobre el asunto. Me sentí herida: resulta demasiado claro que Noéllie se conduce de la manera que le viene mejor. Por lo demás. y tiene mucha razón. -Así y todo podrías sentir curiosidad por lo que hago. no los lees. -Extrañas confidencias de una madre a su hija. 29 Librodot . Con frecuencia él se ha burlado de mi lado madre-gallina. Le sonreí tiernamente. Había rencor en su voz. -¿Cómo es eso? -Mi vida profesional: no parece que te concierna.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 29 Maurice me contestaría: "iChismes!" Le dije que la hija de Noéllie se quejaba de que su madre la descuidaba. y hasta ahora no me sentía descontenta de que eso lo irritara un poco. -¿Qué podría decirte? Tus investigaciones me superan totalmente. Toda esa conversación me fue penosa. -Todas las niñas se quejan de su madre a esa edad: recuerda tus dificultades con Lucienne. -En suma -dije. Eso era una estocada dirigida a mí. sin preocuparse de los intereses de la niña. Jamás me hablas de ella. la cabeza algo inclinada. -Es que te amo y te estimo más allá de todo lo que puedas hacer. ella no le ha ocultado que después de su divorcio hay hombres en su vida. -Jamás se me hubiera ocurrido tener esa clase de relaciones con Colette o Lucienne. tan fría. -La medicina como ciencia nunca me interesó mucho. no puede dar a su hija lo que yo di a las mías. no me hables todo el tiempo de Noéllie! -¿Cómo impedirlo? Está en tu vida y tu vida me concierne. ¿No me comprendes? El también sonrió: -Claro que sí. Pero confieso que a mis ojos eso no te agregaría nada. Le enseña a arreglárselas sola. de mi vida tú eliges algunas cosas y dejas de lado otras. Francamente. los comenta. Lo que me apasionaba era la relación viva con los enfermos. seguramente eres capaz de eso. De pronto me digo que es una torpeza. No es la primera vez que se queja de mi indiferencia ante su carrera. célebre y todo. Si te vuelves un gran sabio. En realidad Noéllie no descuida a su hija en absoluto. ¿no te parece un poco chocante? -No. Estoy segura de que Noéllie no es una buena madre. Una mujer tan seca. su silencio implicaba claramente que los métodos de educación de Noéllie eran tan válidos como los míos. -¡Oh!. eso no me extrañará. -Ni siquiera mis artículos de divulgación.

¿Crees que no veo a Noéllie tal como es? Te equivocas. No me veía a mí misma más que por sus ojos: una imagen demasiado halagadora quizá pero en la cual. -¿Y piensas que Diana y sus compinches son objetivas? Son la malevolencia misma. hice un inventario. Conversamos cortésmente. Yo misma me desmerezco ante sus ojos. los placards bien llenos con cada cosa en su lugar. Maurice no me juzgaba nunca. de medias.. sino luchar en el mío. Me miraba en sus ojos tan tranquilamente. él 30 Librodot . pero creo tener excusas.. indiscreta y hasta desleal. Es reconfortante. era mi seguridad: ¡y aquí estoy ante él. Hubiera debido pensarlo. No soy un colegial enamorado. y ahora lo descuido. Abundancia. Martes 23 de noviembre Estoy enferma de vergüenza. El. -Así y todo no pienso que tu opinión sea muy objetiva. fui causante de uno. saqué de la naftalina y ventilé los vestidos de invierno. seguridad. Maurice era sensible a todos los cuidados de que yo lo rodeaba. qué miseria! -Simplemente dije que me gustaría saber quién es Noéllie. Pasé el día poniendo orden en los roperos. -¡Te lo aconsejo! Hizo un esfuerzo para cambiar de conversación. Ubiqué definitivamente la ropa de verano. los pulóveres.voy a decirle a Diana que se calle la boca. Conozco sus defectos tan bien como sus cualidades. -Bueno -dije. Piensa de mí cosas que no me dice: eso me da vértigo.Librodot Lunes 22 de noviembre La mujer rota Simone de Beauvoir 30 No. que deja pasar tantas cosas a Noéllie. Y dice por todas partes que eres tú quien le encomendó hacerlo. culpable. Puedes estar segura de que tú tampoco te salvarás. de pulóveres me dieron la impresión de que el futuro no podía fallarme. me reconocía. los pijamas que necesita. Maurice tenía su rostro de los días malos cuando regresó a casa para almorzar. Me ruboricé y me sentí mal. Pero la vergüenza me quema. Por otra parte. de acuerdo. no debo tratar de seguir a Noéllie sobre su propio terreno. Viernes 26 de noviembre En presencia de Maurice ya no puedo dejar de sentirme ante un juez. ¿no puede comprender mi inquieta curiosidad respecto de ella? Detesto los comadreos. Las pilas de finos pañuelos. -Mejor hubieras hecho preguntándomelo antes que dar lugar a comadreos. Casi enseguida me lanzó: -Hiciste mal en confiar en tu amiga Diana. Mañana iré a comprarle las medias. Ahora me pregunto: ¿A quién ve? ¿Me cree mezquina. a grandes rasgos. Le contaron a Noéllie que estaba haciendo una verdadera encuesta sobre ella en los ambientes de abogados y entre sus relaciones comunes. También le harían falta dos buenos pares de zapatos: los elegiremos juntos cuando él tenga un momento libre. celosa. yá que hago averiguaciones a sus espaldas? No es justo.

Sábado 27 de nouiembre Tengo que aprender a controlarme. Suele ocurrir que los gustos cambien. ¡pero está tan poco en mi naturaleza! Era espontánea. se diría: ¿una ligera burla? (Ese curioso vistazo que me echó cuando le conté mi salida con Quillan. Reconoce haber dicho a una amiga: "Sí. Inmediatamente pensaría que quiero comerle el peón a Noéllie. Le pedí que dejara las cosas como están. y también serena.. Hubo un silencio: en la mesa le había contado mi día y no encontraba nada que decirle. me abrazó como si mi franqueza lo hubiera tranquilizado. -¿Y a ti te gusta? -No. No te erices así por insignificancias. -Quería nada más que echar un vistazo en un artículo -me dijo con tono medido-. Resultado: no me atreveré a hablarle de mis recientes lecturas. y fue más fuerte que yo. no exac tamente lástima. Cuando abrió una revista. Pero me doy cuenta de que ya no me habla con el corazón en la mano. Por ejemplo.) Sí. -Es una novedad. Jura por la vida de sus hijos no haber dicho que se informaba por encargo mío. sí.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 31 no ha hecho ninguna otra alusión a ese asunto. mientras que ahora tengo el corazón lleno de ansiedad y rencor. a observarme. No entiendo nada. cuando me sorprendió escuchando Stockhausen. Es una hipótesis que debe haber hecho la misma Noéllie. A veces me parece leer en su mirada. un cierto número de esas "nuevas novelas" me hayan gustado. -¡Si supieras el pito que me importa de Wilde. transparente. y qué pocas ganas tengo de hablarte de él! Fui a sacar un disco de la discoteca: -¿Quieres que escuchemos la cantata que me trajiste? -De acuerdo. -¿Le gusta Stockhausen? Es una novedad. -No es culpa mía: todo me eriza. en este momento me intereso por Noéllie Guérard. 31 Librodot . dije violentamente: -¡No lo harías en lo de Noéllie! Por su ojos pasó un relámpago. En realidad era calculada. Hizo un esfuerzo: -¿Terminaste las Cartas de Wilde? -No. No seguí. Se rió. se muestra de una gentileza perfecta. es como si me viera con toda claridad y me encontrara conmovedora y algo ridícula. de hecho.. no bien se levantó de la mesa. Pareció resentirse. -Decías que era interesante. tuvo un tono indefinible para preguntar: -¡Vaya! ¿Te dedicas a la música moderna? -Isabelle me pasó unos discos que le gustan. a pesar de que. Por supuesto que fue una torpeza. ¡Qué complicado que se vuelve todo desde que uno empieza a tener reservas mentales! Explicación confusa con Diana. pensé: "Eso no lo hace en lo de Noéllie"." Pero realmente no era comprometedor para mí. Comprendí que él había comprendido por qué escuchaba esa música y no me habría creído si hubiera pretendido gustarla.

como se cansa al toro. le pregunté adónde le gustaría ir este año. todavía no le hablé del asunto -me dijo. Logré articular: -¿Decidieron eso juntos. Dije: -¡Y bien. Me preguntó con voz paciente: -¿Por qué lloras? -Porque conmigo te aburres. -¡Es demasiado! ¡Me sacas la mitad de nuestras vacaciones para dárselas a Noéllie! La cólera me cortaba la palabra. Me dijo con voz mesurada: "Tengo ganas de esos diez días con ella. Cuando parece alegre y despreocupado. No querría. Has puesto barreras entre nosotros. al volver del cine. Y así y todo una parte de mí misma lo quiere. Siempre espero lo peor. No se trata de una aventura. Ya basta. Ayer a la noche. ¡Basta de concesiones! No me sirve para nada y me da asco. Comienzo a tener olfato y no es difícil por otra parte: siempre hay algo malo. obsesionados por la misma historia de la que él se negaba a hablar. Antes de llegar a una confesión completa. Lo exaspero cada día un poco más. Después él me dijo que eso era falso. pero debo prevenirte que cuento pasar también algunos días con Noéllie en Courchevel.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 32 No escuché mucho tiempo. Porque ya no podemos hablarnos. Confesión completa que en sí misma es un manejo. y siempre es peor de lo que esperaba: -¿Cuántos días? -Unos diez. me digo: "Así es muy fácil. continúa así! No le hables del asunto. Ya no teníamos nada más que decirnos. Divide su vida en dos partes y a mí no me toca la mejor. -Quien las levanta eres tú: no dejas de rumiar acusaciones. Hay que mirar las cosas de frente. Me contestó evasivamente que no lo había pensado. ¿O es en ese momento cuando mentía? ¿Dónde está la verdad? ¿Aún existe? 32 Librodot . -¿Y cuántos días te quedarás conmigo? -Unos diez días. sin consultarme? -No. la música ya no era más que una excusa. Olí algo malo. ¿Hay que creerla? Ocho años no he estado ciega. nuestra estadía en la montaña será un infierno Me daba náuseas la idea de que yo iba a ceder a ese chantaje. Lunes 29 de noviembre Me sorprendía que Maurice todavía no hubiera hablado de las vacaciones de invierno. los sollozos me subían a la garganta. sin mirarme: -Iremos adonde quieras." Había en esas palabras una amenaza apenas velada: si me privas de esto." Y cualquier pretexto me sirve para alterar su tranquilidad. Miércoles 1 ° de diciembre Así que no me equivocaba: fue un manejo. Dentro de un rato le diré: "o ella o yo". Dijo muy rápidamente. Insistí. me "cansó".

Ya no me acuerdo de las frases exactas. era sincera." Tuvo el aspecto aplastado del tipo que se dice: "¡Listo! ¡Tenía que suceder! ¡Cómo me escapo!" Adoptó su voz más acariciante: -Te ruego. La prefieres a mí por vanidad. y en cuanto al chico hubiéramos podido arreglarnos. Me sujetó por las muñecas: -Retira lo que acabas de decir. solamente su carrera le interesaba. Esta historia ya duró bastante. Confusamente decía todo lo que pensaba de Noéllie.. -¿Quién es egoísta? -gritó. y para huir de ti Lucienne partió. seguramente. Era como un espantoso psicodrama en el que uno juega a la verdad. Es la verdad. vete a buscarla! Vete de aquí. Grité: -Vete a buscar a esa atorranta. Vete enseguida. Eso me puso fuera de mí. lloré. -¡Cállate! Hemos sido felices. -Era verdad: no me habías dejado nada más. pero uno juega. Sí. ¡Ella te importa más! ¡Y bien. que se volvía snob y ambicioso. Toma tus cosas y vete. que hubiera querido tenerlo toda la vida en la mediocridad para conservarlo en casa. que antes tenía corazón. Y cuando quise evadirme hiciste lo imposible para impedírmelo. causadora tanto con mis hijas como con él. pero no quería casarse enseguida. Sincera porque no creía que lo hiciera. yo lo sabía.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 33 ¡En qué estado de cólera lo puse! ¿Verdaderamente estuve tan insultante? Uno no recuerda bien las cosas que dice.. he tolerado demasiado. Quería que se fuera. La egoísta era yo. ¡Después de las escenas de hace diez años dejé de amarte! -¡Mientes! ¡Mientes para hacerme sufrir! 33 Librodot . lo recuerdo vagamente. descolgué cinturones. apasionadamente felices: decías que no vivías más que para nuestro amor. -Empujaste a Colette a un casamiento idiota. El repetía: "Cállate". Me tomó por el brazo: "¡Basta!" Seguí. de nuevo grité. se consagraba a los demás. En un momento dado dije: -Si piensas tan mal de mí. ahora. esa abogadita indecente. Pero yo seguía. ¿cómo puedes amarme todavía? Y me echó en cara: -Ya no te amo más. Sin embargo comencé con mucha calma: "No acepto el reparto: hay que elegir. Hubieras debido pensar que un día sufriría por ello. Y me sacó la palabra. Y agregó-: Pero Noéllie también me importa. No me pidas romper ahora con Noéllie. El internado. Lo miré desafiante mente: -En fin. Yo era posesiva. que estoy celosa de su trabajo: una castradora. Quería herirlo. Sacrificas nuestro amor a tu vanidad. esa intrigante. ahora era seco. ¿quién te importa más? ¿Ella o yo? -Tú. Me quería. Sí. sobre todo en el estado en que yo me encontraba. Es una tipa sucia. verdaderamente lo quería. No ahora. pero éste era el sentido de esa escena espantosa. egoísta. imperiosa. lo logré demasiado bien. Saqué su valija del ropero. y también de él. -No. -Sí. Le dije que se dejaba engañar lastimosamente. desordenadamente eché en ella ropa interior. yo que no había dudado en hacerle dejar el internado. Grité. él había sido quien de buena gana lo dejó. Te consiguió con halagos. que ya no era el hombre que yo había querido. por supuesto -dijo con voz neutra. Vi todo rojo: -Entonces confiesa la verdad.

Tomaremos una decisión después. si lo hubiera visto en una cama con una mujer. desde hace ocho años no me quiere y se ha acostado con mujeres. doloroso. Pero ella siempre ha estado celosa de Maurice.. -¡Ah!. Me acerqué ruidosamente: -¿Con quién hablas? -Con mi enfermera. desde hace dieciocho meses con Noëllie. yo había regresado a casa sin que él me oyera. Por otra parte. Pero a lo mejor tenía razones para no soportarme más. Se me movió el piso: estaba en otra vida en la que Maurice me engañaría y yo tendría que sufrir hasta gritar. Demasiado deseosa de reconfortarme. Reía. de acuerdo con su propia índole. Pretendes amar la verdad: déjame decírtela. cada una de manera diferente. despreciable. Lucienne. Me hizo bien. pero no era mi culpa. sí. me hizo mal. Colette. 34 Librodot .lo contrario. Así pues. nunca había pretendido. ¿pero ya entonces no me quería? ¿Y qué hay de cierto en sus reproches? Sabe muy bien que acerca del internado y nuestro casamiento lo decidimos todo juntos: antes de esta mañana. (Lucienne tenía relaciones complicadas conmigo porque ella adoraba a su padre. es verdad. ya no sé adónde está mi bien ni mi mal. No oí las palabras: únicamente esa ternura cómplice en su voz. la adoro -me dijo.) Se irritó: -Me parece asqueante de parte de papá haberte dicho lo que te ha dicho. agresiva a su respecto. estaba hablando por teléfono: esa risa tierna y cómplice que conozco bien. como a muchas jóvenes. ¿por qué eligió esas acusaciones? ¿Por qué esa frase acerca de las niñas? Estoy tan orgullosa de haber tenido éxito con ellas. un complejo de Edipo clásico: eso no prueba nada en mi contra. tratando de comprender esa escena. a causa de Lucienne. -Le hablas muy amistosamente. ¡Pero eres tan injusta que me vuelves injusto! Me ha engañado. Las dos hipótesis son atroces. ¿Por qué tanto rencor injusto en Maurice? Me duele la cabeza y ya no veo nada claro. finalmente. Un recuerdo reapareció. Entonces me dio un calmante. Llamé por teléfono a Colette. no habría creído a mis ojos. Hablé durante horas con Colette y no por eso adelanté algo. es una joven encantadora. Pero nunca dejé de importarle. con su dureza aguda. no pienso lo que acabo de decirte. absorbente. demasiado apresurada para juzgarlo en falta. estaba al borde del ataque de nervios. A Lucienne. intacto. su voz cambió: -Escucha. Aullé. con toda naturalidad. Entonces debo pensarme odiosa. desenredar lo verdadero de lo falso. tenía vocación hogareña: ¿a título de qué hubiera debido contrariarla? Lucienne quería volar con sus propias alas: no se lo impedí. durante dos años. me aseguró efusivamente que yo era una madre ideal y que su padre y yo nos entendíamos perfectamente. con la pequeña Pellerin. Me encuentro en una situación sin salida. Así y todo. Se ha fabricado esas quejas para excusarse de engañarme: es menos culpable si yo tengo la culpa.) Se ha acostado con esas mujeres. como yo. he desperdiciado mi vida amándolo. con una enfermera de la clínica. yo no era autoritaria. Le pedí que se fuera. Si Maurice es un canalla. me hubiera informado mejor. Volví a encontrarme en mi vida. cerca del hombre que me amaba. No. posesiva. con una paciente sudamericana de la cual lo ignoro todo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 34 -Eres tú quien te mientes. Me quedé postrada. la vida familiar le pesaba. Hace tres años. Acaba de irse: medianoche. (Y sin embargo el recuerdo está allí. sin siquiera saber por qué.

sin duda acaba de inventarlas: si se hubiera casado conmigo a desgano. Maurice hubiera hecho mejor hablando. Colette reaccionó amoldándose demasiado dócilmente a ti y Lucienne por un antagonismo que con frecuencia te fue penoso. -Pero que finalmente la ayudó a realizarse. pero se sintió atado por sus juramentos. desde el lunes. no habríamos sido tan felices. piensa ella. es algo exagerado.que Maurice no pensaba ni la cuarta parte de lo que dijo. Los hombres eligen lo más fácil: es más fácil quedarse con su mujer que aventurarse en una vida nueva." Yo tenía ganas de sol y de aire." Ya sé. Sus quejas en mi contra. Ella me aconseja borrar todo esto. 35 Librodot .. No insistí.. -Pero no es verdad: te lo dije por cólera. ¿De veras piensas que he sido una madre abusiva? Decididamente. Cuando Lucienne se burlaba de las gordas matronas en bikini. yo me habría dado cuenta. ésa es la que más me ha sublevado. el vientre ya no tan chato. neutralizarlos? Una cierta manera de mirar. Pero hay respuestas que no soportaría escuchar: no hago las preguntas." Por otra parte. Bueno. Me hizo concertar una cita por teléfono con una de sus viejas amigas. Tuvo aventuras sin confesármelas: es banal. hace dos años. -Debiste decirme que ya no me querías. Te quiero. ya sabía: algo de celulitis en los muslos. no molestaba a nadie.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 35 Jueues 2 de diciembre Isabelle piensa -o por lo menos lo dice. Y sin embargo quizás a causa de las muy hermosas jóvenes que frecuentaban la playa. en Mykonos. de todas las maldades que me echó en cara. Se obstina en pensar que soy yo quien tiene la carta de triunfo. cuando me dijo: "Pero cómprate un traje de baño de una pieza. siempre te quise mucho. Evidentemente. como todas las veces en que llegó demasiado lejos. a ver claro en mi historia. que conoce muy bien los problemas de la pareja y que podrá ayudarme. Sábado 4 de diciembre Recuerdos implacables. -Abusiva. -No puedes quererme si piensas la mitad de lo que me dijiste. ¿Cómo había logrado alejarlos. Pero yo creía que a él no le importaba.me dijo: "Pero cómprate un traje de baño de una pieza. Ella siempre me ha repetido que una fidelidad de veinte años no era posible para un hombre. -¿Pero? -Siempre te dije que empollabas demasiado a las chicas. ¡Está contenta de su suerte y Colette de la suya! ¿Qué más quieres? -Si de veras están contentas. nunca lo compré. Su cabeza está llena de reservas mentales. Maurice está lleno de atenciones. -¿Por qué me dejaste vivir ocho años en la mentira? -No quería causarte pena. que es ginecóloga. él protestaba: "¿Y que hay? ¿A quién molesta? Que uno envejezca no es una razón para privar al cuerpo de aire y sol.

Aullé. Celosa de su trabajo: debo reconocer que no es falso. Me decía: la muerte es el único mal irreparable: si me dejara. de superar. Pero castradora. él prefirió romperlo. parece un acontecimiento limitado. lo abofetearía. Lunes 6 de diciembre Cuando esto sucede a los demás. la noche en que los Talbot vinieron a comer con los Couturier. Me desperté. muy pronto haría falta arrastrarse y me quedaría atrapada allí hasta expirar. Ya puedo tomar somníferos. Después de su partida. Talbot se daba aires de gran patrón. Y me puse a llamarlo más dulcemente. y Maurice parecía halagado como un escolar a quien se otorga el premio de excelencia. Pero de hecho. ni a él ni a mí. tan importante para mí. Me dijo que no importaba ser estimado en conjunto si en detalle nunca me muestro interesada por lo que hace. quién era él: y repentinamente ya no nos reconocía. Creía saber quién era yo. estaba en un corredor. sí: lo que yo admiro en él es el ser humano. la ruptura soportable porque no me la imaginaba. Eso me irritó porque Talbot no me gusta.. pasivamente. Había tanta acrimonia en su voz que de pronto se me heló la sangre: -¡Qué hostilidad! Pareció desconcertado: -¡No digas pavadas! Después me convenció de que era una discusión parecida a muchas otras. Todas las noches lo llamo. Con frecuencia en sueños me desvanezco de desdicha. de todos modos sueño. en lágrimas. felicitó a Maurice por un informe sobre el origen de ciertos virus. esa sábana chata y fría. a sus progresos. la palabra es injusta. me curaría. me internaba en él. Y me pregunto si no preferiría que estuviera muerto. Esa cama vacía al lado de la mía. 36 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 36 Y después hubo esa discusión. Maurice no tiene pequeñeces. paralizada con todo el dolor del mundo sobre mi rostro. era todavía de noche. Me quedo allí bajo la mirada de Maurice. La muerte era horrible porque era posible. lo aconsejaba. Me reprochó más vivamente que de costumbre de no ocuparme de su trabajo y menospreciar sus éxitos.. no a él: al otro. sentía el peso de las tinieblas. el que me amaba. Me dejan fría. fácil de bloquear. Y uno se encuentra absolutamente solo en una experiencia vertiginosa a la cual la imaginación ni siquiera se ha aproximado. asistí desde lejos. Yo participaba. Ese lazo entre nosotros. cuando dice de alguien: "¡Es un valor!". Las noches que Maurice pasa en casa de Noéllie temo no dormir y tengo miedo de dormir. el año pasado. Durante diez años a través de Maurice hice una experiencia que me apasionaba: la relación del médico con el enfermo. dije riendo a Maurice: -Dentro de muy poco tiempo Talbot va a decir de ti: ¡Es un valor! ¡Qué suerte tienes! Se enojó. Espero que se precipite hacia mí. Solamente me negué fingir entusiasmos que no sentía: a él le gustaba mi sinceridad. se volvía cada vez más estrecho. Pero el frío de la muerte me había rozado. yo respiraba apenas. confieso no haber puesto en ello casi ninguna buena voluntad. ¿O las tiene y Noéllie sabe explotarlas? Idea odiosa. Me lanza una mirada indiferente y se aleja. No quiero creer que haya herido su vanidad. no el investigador. Entonces. Todo se entremezcla en mi cabeza.

La medicina. No hay retorno. todo el día. arrepentido. Raro que uno no pueda comprender su propia historia más que ayudándose con la experiencia de los demás -que no es la mía. Pero durante mi primer año me sentí impresionada. Tiene una gran experiencia. Sé de memoria todo mi pasado y de pronto ya no sé nada más. (Y me he sorprendido. que no ayuda. La casa ha desaparecido. es tan extraordinario ser uno mismo. si la mucama no viniera a las diez. ¿Por qué ya no me quiere más? Habría que saber por qué me quiso. Yo lo amé cuando tenía veintitrés años. superada por el horror cotidiano. volvía a ella. Ya no sé nada más. de esta ceguera. Me diría que lo ama. ¿Hablar a Noéllie? Pero para ella esto no es un capricho: una empresa. La señora Dormoy se da cuenta de que algo no anda bien. ¡Yo lo amo!" Y la amante conmovida la enviaba en lugar de ella a la cita nocturna. Aun si uno sobrevive. Isabelle: ¡yo. Lo amé sin garantías: renuncié a hacer una carrera yo misma. Querría que pudiera esclarecerme. como durante esos temblores de tierra en que el suelo se devora a sí mismo. me dice con tono de reproche: -¡No ha comido nada! Insiste. No lamento nada. Era un viejo film mudo. para que me deje en paz. Me quería. Uno no se plantea la cuestión. Vuelvo a ver el largo vestido de la mujer. o a lo mejor.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 37 me digo que si estuviera muerto al menos sabría a quién he perdido y quién soy yo. ya que siempre seré yo. ni siquiera el lugar que uno ha ocupado en este mundo. asqueada. Una esposa iba a buscar a la amante de su marido: "Para usted no es más que un capricho. Mi vida detrás de mí se ha desfondado enteramente. y a veces trago una tostada. Tratemos. En la oscuridad su marido la tomaba por la otra y a la mañana. que no me gustaban las confidencias! Y esta tarde Marie Lambert. y con certeza a ella le importa todo lo que él puede dar a una mujer. Aun si uno no es ni orgulloso ni narcisista. Al retirar la bandeja del desayuno. tal como papá la ejercía en su consultorio de Bagnolet. se hunde a nuestra espalda a medida que uno huye. actualmente. Un film visto cuando era chica. sus rodetes. nada queda. y la aldea y todo el valle. Me pidió un breve resumen escrito. Diana. justamente uno. Lo que se destaca de nuestra larga conversación es hasta qué punto yo misma comprendo mal mi historia.) Fantasmas idiotas. Me di por vencida muchas 37 Librodot . Martes 7 de diciembre Colette. cuando Maurice no viene a almorzar. por otra parte. Pero los bocados no me pasan. que el cine Studio presentaba con una intención irónica pero que me había conmovido mucho. es todo. pensaba que no había ninguna profesión más hermosa. en otras mujeres. Me siento tan deshecha por la mañana que. un futuro incierto. me quedaría en cama todos los días -como hago los domingoshasta pasado mediodía. Y para siempre. es tan único que parece natural ser único también para alguien más. dificultades.

El pacto de fidelidad que hicimos. las separaciones. ¡Oh!. ¿Entonces. Nos casamos en el verano del '44. más dolorosas que la misma desesperación. Ni que se haya metido con Noéllie. ¿Pero quizá mi frialdad lo había decepcionado? Es secundario. Maurice era externo y desde la primera mirada lo que leí en su rostro me emocionó. por qué? Dije a Marie Lambert: -Estoy segura de que valgo más que ella. Maurice se sentía atraído por la medicina social. Ha sido cruelmente injusto cuando me dijo el otro día que yo lo había alejado del internado: hasta ese momento siempre había tomado la entera responsabilidad de su decisión. a la cual verdaderamente él no contestó: ¿Por qué me habló ahora. ¿Por qué ella? Si por lo menos fuera verdaderamente hermosa. hace ya diez años. Couturier -que había logrado acabar el internado. ¿qué es lo que Noéllie puede dar a Maurice que yo no le dé? Ella dice: -Jamás comprendemos los amores de los otros. Pero nunca es grave. ¿Quién de los dos se cansó primero? Me ha sucedido irritarme por su indiferencia: de allí mi flirteo con Quillan. Maurice fue decepcionado por la posguerra. Sufriría. Encontró un empleo en Simca. pero comprendería. y el comienzo de nuestra felicidad coincidió con la alegría embriagadora de la Liberación. Maurice y yo estamos soldados. y no antes? Desde todo punto de vista debería ha38 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 38 veces. era él el que se empeñaba más que yo porque el nuevo casamiento de su madre le había dejado un horror enfermizo por las rupturas. La falta consiste en que mi relación con Maurice no es indestructible. ¿Qué relación hay exactamente entre su cambio de vida y el de sus sentimientos? Ella me preguntó si con frecuencia me hacía reproches. sin duda le demostré demasiado que yo no me había resignado en el fondo de mi corazón. Sonrió: -La cuestión no es ésa. ¿Nuestra vida sexual? No sé en qué momento perdió su calor. Conmigo Maurice tiene una relación en profundidad. esas espinas de esperanza que de vez en cuando me atraviesan el corazón. ya que él la destruye. discutiendo. Pero tengo una convicción que expreso con dificultad. el amor prudente: el amor. verdaderamente joven. me parece. Pero no es una razón suficiente para haber dejado de amarme. de especializarse. Tiene treinta y ocho años. los dos tenemos la sangre caliente. que compromete lo que en él hay de esencial y que por lo tanto es indestructible. un hogar. Fue el amor loco. o notablemente inteligente. Era menos absorbente que ser médico de barrio y a él le gustaba su clientela de obreros. Hay otra cuestión que doy vueltas en mi cabeza. Sin duda Marie Lambert me lo hizo veryo luché demasiado violentamente contra su decisión. Nos amamos. no que se haya separado de mí. No está ligado a Noéllie sino por sus sentimientos más exteriores: cada uno de ellos podría amar a otro. ¿Adónde está la cuestión? Salvo la novedad y un lindo cuerpo. Podría explicar que se haya acostado con otras mujeres. ¿O lo es? ¿No siente por Noéllie más que un antojo que adopta aspectos de pasión pero va a disiparse? ¡Ah!. críticas.lo convenció de entrar con él a la policlínica de Talbot. de trabajar en su equipo. es agradable y gracias. Estaba harto de ser estudiante. Por lo menos para mí. Quería una vida de adulto. Su trabajo en Simca comenzó a aburrirlo. Uno y otro no habíamos tenido más que cortas aventuras. y muy superficial. yo comprendería.

es decir lo que sucede a los demás. hubiera encontrado el valor de hacer algo. ¡Si habré caído bajo! Tuve un sobresalto de esperanza al leer en un semanario que en el plano amoroso esta semana Sagitario obtendría un éxito importante. En estas historias de ruptura. Una fidelidad de catorce años ya es algo muy escaso. una ruptura.. Yo también hubiera tenido asuntos. Mentir es normal: uno no quiere causar pena. Y siento angustia. El hombre necesita cambios más que la mujer. No vengo a pedirle informaciones: únicamente a que me dé el punto de vista de un hombre acerca de esta situación. con un techo gris y adentro una manta verde y roja. por otra parte: "Habría que conocer su punto de vista. Seguramente que Maurice todavía me quiere: uno puede querer a dos personas de diferentes modos. se negó: yo tendría menos confianza en ella si ella lo conociera. No. Fue muy amistosa: pero así y todo con reticencias. Ella supone. Esto es lo que chocó más a Marie Lambert: que por su silencio Maurice me haya negado la posibilidad de afrontar. ¡Y yo trato de utilizar esta clave universal! Como si lo que estuviera en juego no fuera Maurice. mucho más impenetrable que el "misterio femenino". que Maurice se calló para asegurar a sus hijas un hogar feliz. todos estos años ha vivido en un estado de semihostilidad a mi respecto que le permitiría aclararme las cosas. debió impulsarme a construirme una vida independiente de él. Antes yo sabía siempre exactamente adónde estaba él. Imposible admitir que consagré toda mi vida al amor de un hombre tan egoísta. Decididamente. Pero no me dijo absolutamente nada. Le sugerí que hablara con Maurice. armada. que ahora es su automóvil puesto que nuestras vidas ya no se confunden. después de sus primeras revelaciones. Pero entonces es monstruoso: ha elegido para abandonarme el momento en que ya no tenía a mis hijas. Y habría trabajado. con su sentido crítico tan agudo. creí reconocer el auto. Desde el momento en que dudó de sus sentimientos. contadas por la mujer. la persona que me sería más útil es Lucienne. En compensación me entristecí hojeando en lo de Diana un librito de astrología: parece 39 Librodot . hace ocho años.. que no vive lejos de lo de Noéllie. Cuando yo me felicitaba de la ausencia de Lucienne. dice cosas que no piensa. yo. y lo que hay de único en nuestro amor. Pero quiero comprender. titubeos. uno no entiende nunca nada. Se tranquilizó. Era incongruente ir a ver a Couturier y pareció muy embarazado cuando le anuncié por teléfono mi visita. me engañaba: no se trataba de un azar. Ahora puede estar en cualquier parte: justamente allí donde veo ese auto. Todos le explican a uno lo que es normal. y yo también.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 39 berme prevenido. Pero cada vez que veo un Dauphine sport verde oscuro." Es el "misterio masculino". Viernes 10 de diciembre Al ir a casa de Couturier. qué hacía. ¡Con seguridad soy injusta! Marie Lambert me lo dijo. me parece que es el mismo que el que yo llamaba nuestro automóvil. Y cuando uno se enoja. Pero por carta no me diría más que banalidades. no habría ese vacío alrededor de mí. -Sé que usted es amigo de Maurice antes que nada-le dije al llegar-.

contenido mis impulsos." No. es la de Maurice: gran inteligencia. ¿Y cómo saber? Todo el 40 Librodot . demasiado atenta. aunque es más contrastado que el mío y supone más defectos. ¿O me equivoco a su respecto? ¿Tiene un lado frívolo. me indicó una dirección y dio una carta -sin interés. profunda sensibilidad. en resumen. Busqué una de las cartas recientes de Maurice. En cuanto a mí. Y Maurice: ¡con tanta frecuencia he reprimido mi solicitud.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 40 que Sagitario y Capricornio no son de ninguna manera el uno para el otro. no puede haberle dicho eso. pero en el fondo bastante reservado (resumo). tenacidad. mundano. ¿Maurice se habrá quejado de mí a Noéllie? "Tú. Me torturo. Me guarda rencor desde nuestra desagradable explicación y se regodeó diciéndome que Noéllie le había hablado un poco más largamente de Maurice. me encuentra muchas cualidades: equilibrio. parece). aguda preocupación por los demás. posesiva.de Noéllie. no quiero creerlo. soy una mujer muy bien (esa fórmula le gusta. demasiado demostrativa. no apabullarlas con preguntas. De todas maneras. algo molesta. ni él a ella. generosidad y una inteligencia muy viva. Me costó contenerme cuando Diana me repitió esta frase. pero Noéllie es tan superficial que no puede ser superior a mí. amplia cultura.. escribí al grafólogo una nota en la que le pedía una respuesta rápida y fui a dejarle todo eso en la portería. No pretende ser alguien extraordinario. evitado entrar a su escritorio a pesar de las ganas que tenía o contemplarlo cuando leía al lado mío! Quería estar al mismo tiempo presente y liviana para ellos: ¿he fracasado? La grafología revela las tendencias más que las conductas. Y después dije que así y todo querría comprender qué es lo que los hombres encuentran en Noéllie. es otra cosa lo que de él conmueve en la gente. aun por la inteligencia. el de Maurice no se reduce a su éxito social. Diana me dio una idea: hacer analizar nuestras tres caligrafías. Sé muy bien que esa tendencia existe en mí: ¡pero la he combatido tan enérgicamente! He hecho un tal esfuerzo para dejar libres a Colette y a Lucienne. Su veredicto me deja insegura. te interesas por mi carrera. según él. ¿quién soy? ¿Soy menos inteligente de lo que imagino? Este es el tipo de preguntas que es inútil plantear. Pregunté a Diana si sabía cuál era el signo de Noéllie. alegría. Y Maurice me atacó por cólera. nadie se atreverá a contestarme que soy tonta. por lo menos. su retrato. respetar sus secretos. Será preciso que haga hacer un análisis comparativo. capacidad de trabajo. franqueza. le gusta aparentar pero tiene una sensibilidad matizada. En cuanto a ella. La caligrafía más interesante. ¿Cómo me ven los demás? Y objetivamente. no es una razón suficiente como para que Maurice prefiera a Noéllie. que cerca de Noéllie se desarrollaría? Me obligué a reír. Esto concuerda con lo que me reprocha Maurice: ser absorbente. Ella no renunciará jamás a él. Es ambiciosa. No. me parece al fin de cuentas más halagador. superficialmente muy abierto. Su verdadero valor.. De todos modos la grafología no es una ciencia exacta. Domingo 12 Me siento confundida por los análisis del grafólogo. aunque yo sea algo excesiva. En cuanto a mí. mucha energía. lo sabe muy bien él mismo. pero no aprecio a Maurice en su verdadero valor. también notó una especie de avidez afectiva que arriesga hacerme algo pesada a los que me rodean. mezcla de orgullo y de duda de sí mismo.

Fue la señora Vallin misma quien se lo dijo a una amiga de Diana: vio unas cartas y detesta a Noéllie.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 41 mundo se cree inteligente. Noéllie lo elegiría a él si consintiera en divorciarse. que me dijera cómo me veía ella. Sin embargo. A ella le gusta estar conmigo. Otra mujer está diciéndose acerca de su rival: si aunque sea pudiera despreciarla. muy francamente. cada una de nosotras encuentra a la otra inteligente: ¿y eso que prueba? Me repitió que en este asunto mis cualidades y mis defectos no estaban en cuestión: lo que atrae a Maurice es la novedad. la amistad. Lo que pasa es que no me creería. Yo comprendo siempre lo que me dicen. dieciocho meses: todavía es novedad. Por eso una mujer siempre es más sensible a los cumplidos que se le hacen sobre su físico que a los que conciernen a su espíritu: en lo que hace al espíritu. hasta las personas que a mí me parecen estúpidas. qué pensaba de mí. Entre él y Maurice. -En realidad yo no te veo. Me harían falta pruebas. es una cuestión de situación. Sostuvo que cuando nada está en juego.) Lunes 13 Mostré a Isabelle las respuestas del grafólogo: no pareció convencida. que todo el mundo tiene y que en consecuencia no prueban nada. tiene sus evidencias íntimas. -Evidentemente. Si las dos somos idiotas. -Con franqueza. lo que leo: ¿pero a lo mejor comprendo demasiado rápido. -¿Pero para alguien que se negara a la simbiosis soy pesada? -Uno pesa a las personas que no lo quieren cuando uno las quiere. estás ahí. vives también mucho a través de ellos -me dijo-. Por lo demás yo misma pensé: la estimo demasiado poco como para sufrir. Salvo cuando me planteas esta pregunta. Pero el amor. la avidez afectiva que señala el análisis encaja muy bien con los reproches de Maurice del otro día. se caería de las nubes. Sonrió. Como vives mucho para los demás. es eso: una especie de simbiosis. Vallin es muy rico. no de carácter. Le pedí que hiciera un esfuerzo. le hice notar. Eres mi amiga. no cree en la grafología. ¿me encuentras inteligente? -Seguro. 41 Librodot . sufriría menos. ¡Qué intrigante! Si aunque sea pudiera estimarla yo sufriría menos. Para conocer sus propios límites habría que poder superarlos: eso es saltar por encima de su propia sombra. ¿Cómo hacérselo saber a Maurice? Está tan seguro del amor de Noéllie. Y sé que en efecto yo espero mucho de las personas. eso es todo. quizá les pido demasiado. (Ya sé. Pero no puedo ir a buscar a la señora Vallin a quien no conozco y pedirle las cartas. al no saber captar las riquezas y las dificultades de una idea? ¿Esas son las deficiencias que me impiden percibir la superioridad de Noéllie? Domingo a la noche ¿Será ésta la muerte prometida esta semana por Sagitario? Por teléfono Diana me comunicó una novedad que puede tener una importancia decisiva: Noéllie estaría acostándose con el editor Jacques Vallin. a uno le gusta o no le gusta estar con la gente pero uno no se hace ninguna idea sobre ella.

Me defiendo de la agitación. inocente y tierno. Admitió que en parte era porque sus relaciones con Noéllie lo exigían.. Era magia. No quiero que seas desdichada. Era un problema que discutíamos imparcialmente. Me importas mucho.. Ya nunca escucho música. Me envolvía con esa mirada sombría y cálida que parece abrirlo ante mí hasta lo más profundo de su corazón. Por lo mismo que uno está triste. Por eso me callé: para que todo pasara como si yo no te engañase. mi alegría. gratuitamente. amistad.. Maurice. evidentemente. de tétricos proyectos. -Me dijiste que desde hace ocho años no me querías. hablamos. Tomé mi té. abatían todas mis defensas. Y también tenía vergüenza. el gusto del miedo. mi razón de vivir. -Pero no dijiste la verdad.. ese recuerdo de dulzuras perdidas... Tocaron el timbre.) Esa presencia familiar como mi propia imagen. como hemos discutido tantos otros.. Después te dije que no era verdad. no voy más al cine. Vino hacia mí rápidamente. Un mandadero me puso en los brazos un gran ramo de lilas y rosas con una nota: "Feliz cumpleaños. -Tu culpa más grande -le dije. las manos vacías. Yo le hablaba como a Isabelle o a Marie Lambert. pero también. Hacia la una la llave giró en la cerradura y en mi boca hubo ese gusto espantoso. sin otro interés 42 Librodot . Y miro esta jornada todavía que voy a tener que vivir. irremediablemente perdidas. del odio: y estas flores.. este juez. silenciosamente.. tragué una tostada para darle el gusto. sin profesión. Te quiero tanto. parecía. Me repitió: -Decías que te morirías de pena. Lloré sobre su hombro. Nos sentamos. como antaño. dijo. -Tú me autorizabas a decirlo: la idea de una infidelidad parecía angustiarte a tal punto. -Me angustiaba. despreocupación: como si no se hubiera tratado de nuestra propia historia. -¿Pero ya no me amas? -Hay tantas especies de amor. Aquí estoy. Ya nunca pongo un disco cuando me levanto. no tiene más ganas de hacer nada alegre. El acariciaba mis cabellos: -No llores. ahora es este extranjero. con confianza. Me levanté al escuchar llegar a la señora Dormoy. querida.es haberme dejado aletargar en la confianza.. no me compro nada que me guste. íntegramente entregado. pensaba que yo tenía derecho a la verdad. -Por vergüenza de haberte mentido.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 42 Martes 14 El espantoso descenso al fondo de la tristeza. a los cuarenta y cuatro años.. Me sorprendí nuevamente de su silencio de ocho años. me sonrió al tomarme en sus brazos: -Feliz cumpleaños. -Pero no. (Exactamente el mismo que cuando iba a la clínica a ver a mi padre agonizante... este enemigo: mi corazón late de terror cuando empuja la puerta." No bien se cerró la puerta me deshice en lágrimas. Y me digo. Dije que sobre todo quería comprender por qué este año me había hablado.

-Si me hubieras dicho tus verdaderos motivos.. esa charla no cambió nada entre nosotros. A los veinte años amaba el amor al mismo tiempo que te amaba a ti.. pero ya no es el amor de nuestros veinte años. Volví sobre nuestra conversación del primero de diciembre: una fecha. sí. las preguntas se disipaban en humo. Las dificultades se empequeñecían. Todo ese lado exaltado que yo tenía entonces lo perdí. -Aún estás a tiempo -dijo-. Soy atenta. -¿Crees que eso me consolaría? Hace ocho años me hubiera parecido menos absurdo. hace siete años. Insistí muchísimo. Machacamos largo rato sobre el asunto. Su voz era tan alentadora que me atreví a plantear la pregunta que más me angustia: -¿Me guardas rencor por Colette y Lucienne? ¿Te decepcionan y me responsabilizas a mí de ello? -.. Soy tan fiel al pasado que el menor olvido parece un crimen. hubiera tenido más posibilidades de llegar a algo. sonrió. ¿inventaste todo eso de cabo a cabo? Titubeó. decidimos juntos. pero es algo terminado puesto que hizo lo que quería y a la larga yo le di la razón. Estaba en tu cuerda y podías llegar a un puesto interesante: ¡no quisiste! Casi había olvidado esta proposición a tal punto me había parecido inoportuna: -Pasar el día lejos de casa y de las niñas por cien mil francos por mes. -Lo lamento un poco. Me será fácil encontrarte una ocupación. habría aceptado.Con qué derecho estaría decepcionado. la situación tampoco es fácil para mí. En el fondo no había pasado nada. ¿él considera que yo le forcé la mano? En absoluto. Pero ahora. imperiosa. pero me parecería más lamentable que te esforzaras por interesarte simplemente para darme el gusto. los acontecimientos se fundían. ¿me juzga verdaderamente egoísta. -¡Pero Monique! -me dijo estupefacto-. -Pero el otro día me reprochaste no interesarme por tu trabajo. lo verdadero y lo falso se ahogaban en un tornasol de matices indistintos. Y nuestro casamiento. -Eso fue lo que me contestaste. vigilante. Todavía me quieres. ¿Pero me guarda rencor? Me lo guardó hace diez años.. Me doy perfecta cuenta que aliviaría su conciencia si me ofreciera algo qué hacer. que ya no era todo para ti y que tenía también yo que tomar distancia. ya no me amas como antes. Era agradable hablar con él amistosamente. Insistí mucho. para que aceptaras ese puesto de secretaria en la Revista Médica. discutimos bastante. De hecho. pero a veces. ¡Te negaste otra vez! -En ese momento tu amor me bastaba. Si me hubieras avisado hace ocho años. explicó. que uno se siente culpable cuando cambia de gusto o de opinión. cansa. Hemos llamado 43 Librodot .. Me irrito conmigo y eso se vuelve injustamente contra ti. Yo tengo los defectos correspondientes a mis cualidades. No tengo ninguna gana de aliviarla. -Con todo. eso es lo que ha cambiado. Acababa creyendo que Noéllie no existía. es cierto. -Para ti tampoco es ya el amor de nuestros veinte años. Concedido. cuando uno está de malhumor. lo sé bien. Ilusión.. prestidigitación. me habría organizado una vida independiente y aceptaría más fácilmente la situación. y con qué derecho te guardaría rencor? -¿Entonces por qué me hablaste con tanto odio? -¡Ah!. no veía qué interés podía tener -dije. como antes.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 43 que tú en la vida.. de nuevo te propuse trabajar. -En Mougins. es algo precioso. absorbente? -Aunque estuvieras enojado.

He pensado mucho en eso y estoy contenta de haber tomado esa decisión. Lo sé y no puedo creerlo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 44 a las cosas con otros nombres: las cosas no se han movido. -¡Estábamos bailando y me dijiste: nada ha cambiado! ¡Y te creí! -Eres tú. -Pero Monique. Me sería insoportable ir allí con él en primer término y partir vencida. Si me tortura con conocimiento de causa y torturándose a sí mismo. Adoptó un aspecto resignado: -¿Qué más quieres que te diga? -¡Bueno! Con todo hay algo que quisiera saber: ¿cómo ves nuestro futuro? Se calló. No hay nada que agregar. -¿Ella está de acuerdo con esta doble vida? -Tiene que estarlo. mi tristeza con sus risas. antes. (Soy injusta: no se acostumbra. A mi tristeza cotidiana estaba acostumbrado. Tampoco quiero renunciar a Noéllie. quien me dijo: lo esencial es que no haya cambiado nada entre nosotros. Abandoné. rezuma mala conciencia. No dije lo contrario. Me acuerdo perfectamente. que compara su silueta y la mía. como yo. y vuelve -le dije.. Miercoles 15 Ayer a la noche quise continuar la decepcionante conversación de la tarde. Pero Maurice tenía que hacer después de cenar y una vez que terminó quiso acostarse. ¡Hemos pasado en la nieve días tan lindos! -Justamente. en realidad. insistió. El futuro tan incierto. tengo ganas de llevarte conmigo.) Dis44 Librodot . sabiendo que Maurice la extraña.. Le anuncié bruscamente que había decidido no ir a los deportes de invierno. -Lo dijiste. -¿No harás esquí este invierno? -Sabes. --Sí. -Ya hablamos bastante esta tarde. sabes. pero privarme del esquí le produce remordimientos. Era imposible justo en ese momento ir al fondo de las cosas.. y más vale. El pasado sigue tan oscuro. ¿Qué importancia tiene? Lo importante es que no quiere renunciar a Noéllie.. Mañana me levanto temprano. Lo había puesto entre la espada y la pared. Intentó convencerme. -Pasa con ella los diez días que le prometiste. toma somníferos para dormir. Monique. No he aprendido nada. No me sería menos odioso suceder a Noéllie. hasta le guardaría rencor. No me conmuevo por eso. Acumularía las torpezas y él no tendría más que deseos de deshacerse completamente de mí. Es la primera vez en este asunto que tomo una iniciativa y pareció muy desconcertado. En cuanto al resto. tiene una cara de enterrado vivo. me callé. hoy por hoy los placeres del esquí no pesan mucho. -Habías bebido mucho. Volver a verla en estas condiciones sería un suplicio. ¡Cuando pienso que te atreviste a decirme en el Club 46 que entre nosotros no había cambiado nada! -No dije eso. nada. parecía desolado. es preciso que Noéllie le importe muchísimo. -No quiero perderte. Me gustaba tanto la montaña con él. reconstruiste. desalojada por la otra y cediéndole el lugar. -No dijimos nada.

Es hueca. creía tenerlo todo para mí. Ya me he puesto a leer un poco. rechazar los silencios. Su mirada clara se clavó en la mía. vestirme mejor. ojeras. la joven estudiante con que Maurice se casó. parecerían gusanitos que por razones misteriosas fueran oblicuamente a la derecha. A la noche Esta mañana tuve una iluminación: todo es culpa mía. No hubiera debido tampoco emperrarme en nuestro pacto de fidelidad. Yo habría encarado el asunto inmediatamente. Jueves 16 Miro las gotas de agua deslizarse sobre el vidrio que hace poco golpeaba la lluvia. Ahora. Mi error más grave ha sido no comprender que el tiempo pasa. que se apasionaba por los acontecimientos. a escuchar discos: hacer un esfuerzo más serio. -Eso no es nada seguro. ¿Hay tiempo todavía? Dije a Marie Lambert que tendría una explicación sobre todo esto con Maurice y que iba a tomar medidas. daba todo por acordado: eso debió molestarlo. yo en la medida en que me guié demasiado por el 45 Librodot . Y yo. en lugar de cuidarme. las ideas. Todo es hueco: los objetos. No cedí.. Dejé que mi inteligencia se atrofiara. filtrándose entre otras gotas inmóviles. Es verdad que tenía tendencia a encerrar entre ellas a Maurice. ya no me cultivaba. Ella me escuchó sin entusiasmo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 45 cutimos largo rato. En conjunto. fue responsable de mi primer embarazo.) Sí. Detuve el tiempo a partir de ese momento. cocinar. -La inteligencia se atrofia cuando uno no la alimenta. los instantes. escuchar un disco. Pasaba y yo estaba pasmada en la actitud de la ideal esposa de un marido ideal. Al final tenía un aspecto tan agotado -los rasgos tensos.que lo mandé a dormir. los libros era muy diferente de la mujer de hoy cuyo universo cabe entre estas cuatro paredes. Rebajar algunos kilos. de concurrir a un instituto de belleza.. yo me fascinaba con el recuerdo de nuestras noches pasadas. Se entregó al sueño como a un puerto apacible. Los dos. Algo se quebró. de hacer gimnasia. En fin. Me parece no tener nada más que hacer. Creía que su hogar le bastaba.. El otro día le pregunte a Marie Lambert si me encontraba inteligente. a la izquierda. que cambia y que cuestiona todas las cosas. En lugar de reanimar nuestra vida sexual. -Usted es muy inteligente. cuando las chicas se hayan ido.. Charlar más libremente con Maurice. -El tipo de trabajo del que soy capaz no me daría ningún resultado. El amor de Maurice daba importancia a cada momento de mi vida. Siempre tenía algo que hacer. Debería dejar que su marido le buscara trabajo. él. deteniéndose. La irritación es algo que no perdona. todo me parece vano. continuando como si buscaran algo. Quisiera saber quién. (A lo mejor la muerte de mi padre no es extraña a esta dejadez. tejer. Si hubiera devuelto a Maurice su libertad -y quizá utilizado la mía. me decía: más tarde. Me imaginaba haber conservado mi rostro y mi cuerpo de treinta años.Noéllie no se hubiera beneficiado con los prestigios de la clandestinidad. Dije: -Hay un pero. No caen verticalmente. Maurice o yo.

Pero hay palabras. O si no él recuperará el sentido de lo que hemos sido el uno para el otro. No tengo nada más que mi pasado. Afirmé que no tenía ninguno nuevo. una angustia. No sé nunca quién abre la puerta. el día de mi cumpleaños. su timidez. Se cuidan de mí y siento la reticencia cuando les hablo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 46 almanaque. ¡Pero qué vértigo cuando la duda me roza! ¿Maurice se queda conmigo por lástima? Entonces tendría que decirle que se fuera. No puedo creerlo. Pero sobre todo. Sea que me vean desde afuera. ¿En no tenerlo? No. Marie Lambert me irrita un poco. Su idea es que Maurice me guarda un serio rencor. Sea porque tengan las experiencias de este tipo de historia y me apliquen sus esquemas. que ella estaba menos crispada: ¿por qué iba a irse? Ya no sé nada más.. con uno de esos gestos de hartura a los que empiezo a acostumbrarme. El lo negó. el año pasado. Lo que me agota es la alternancia de su gentileza y de sus morosidades." Sé que lo piensa. la partida de Lucienne lo afectó. Maurice apostó al amor. ¡No volvamos todo el tiempo al pasado! -¿Y qué otra cosa tengo? Ese pesado silencio. Ya sea que Maurice o Noéllie hagan circular su versión de los acontecimientos. Me detuvo. de todo eso me hacía responsable. no había querido darles importancia y sin embargo me acuerdo. Sus viejos rencores no habrían reaparecido con bastante virulencia como para alejarlo de mí si no hubiera tenido nuevos. Ella misma advierte que su explicación es débil. Como si lo horrorizara haberme hecho sufrir. está claro que al mismo tiempo que se irritaba con ella. y parece que a veces hasta he deformado los hechos. a lo mejor Noéllie se descorazonará. Pero ya no es ni dicha ni orgullo: un enigma. Querría arrancarle su verdad. y que las cosas por eso se vuelvan claras. menos atentaLucienne hubiera soportado la vida familiar? Me parecía no obstante que todo iba mejor entre nosotros. Más de una vez advertí rencor en Maurice.) En cierto modo es por hostilidad que contradije a Marie Lambert. ¿Pero uno puede fiarse en su memoria? He olvidado muchas cosas. Ella me pareció escéptica. Si fallé en la educación de mis hijas. (¿Quién dijo: "Nada ha cambiado"? ¿Maurice o yo? En este diario he escrito que fue él. acentos que aún resuenan en mí. La decisión surgió sola. ¿Insistí yo en tener el niño? No. indirectamente me atacaba: su sentimentalismo. su necesidad de seguridad. Cuando Colette decidió hacer ese casamiento "idiota". Su respuesta me parece muy alambicada: para no confesarse cuánto lo sentía. No me atrevo. Todos ellos me irritan porque tienen el aspecto de saber cosas que yo no sé. Si se queda. A lo mejor porque quería creerlo. su pasividad. Marie Lambert me aprueba por haber renunciado a las vacaciones de invierno: pero en la medida en que me ahorro sufrimientos. Le opuse el argumento de Isabelle: los comienzos de nuestro matrimonio no hubieran sido tan felices si él no lo hubiera querido. toda mi vida no es más que un fracaso.. pero tuviera 46 Librodot . quiso la felicidad frenéticamente. "Es para huir de ti que Lucienne se fue. apostará a Vallin o a otro. no cree que las intenciones de Maurice cambiaran por ello. A decir verdad. volvió a encontrar el rencor que había acallado. como yo no logro verme. Dije a Maurice que comprendía mis errores. pero no es mi culpa si me traicionó. una vez que ésta desapareció. ¿En qué medida es verdad? ¿O es que con una madre diferente -menos ansiosa. -No tienes nada que reprocharte.

Colette no se sintió nunca disminuida ya que ella se conformaba espontáneamente con lo que yo esperaba de ella. relajado. Y evidentemente no puede pensar que es lamentable ser quien es. ella no me debe nada: pero es así. aún en sus momentos de amabilidad. La amiga ya no está tan segura de las cosas. La gente es cobarde. Con ella. sus sonrisas son forzadas.) No. Va a pros ituirse. es menos simple de 47 Librodot . sí. él le tomó el brazo. O es la amiga que teme las historias. despreocupado. siempre tiene una cara siniestra. Nada me llega. Uno puede suponer que se trata de Noéllie quien varias veces defendió causas para la firma. Le pregunté si no se aburría. Pero todos ellos tienen sus ideas sobre la mejor manera de ayudarme. Lunes 20 Cada vez que veo a Colette la abrumo a preguntas.. también ella me juzgaba.. Pero a lo mejor es otra. Es abrumador. Tuve ganas de lastimarla. Ya sé que es algo estilo hembra e injusto. En casa. Se escapó con una chica que es una verdadera pilla. El reía. a robar.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 47 miedo de haberme dado demasiadas esperanzas. me gustaba ser protegida. Me juró que no. Ciertamente. ¿Qué pensaba Lucienne de ti el año pasado? No éramos muy íntimas. -En lo que a mí respecta nunca me pareció que nos protegieras demasiado." Cerca de mí. Pareció incómoda.. Bajaron del convertible de Noéllie. Le parecíamos demasiado sentimentales. Por lo demás ¿qué interesa lo que pensaba ella? No es un oráculo. no la olvida un instante. Sábado 18 De nuevo los vi ayer a la noche. Vallin se acuesta con una joven abogada. ella se hacía la dura de corazón. "La situación no es fácil. ¡no pide otra cosa que ayudarme! Sin duda. muy de moda. Pedí a Diana que me hiciera conocer a la amiga a quien la señora Vallin habló de Noéllie. (Jean-Pierre es un gran tipo pero no es muy divertido. Viernes 17 Marguerite se fugó de nuevo y no logran encontrarla. Ayer tenía los ojos llenos de lágrimas por ese motivo. más vale estaría desbordada. El otro día Diana era categórica... adonde van con frecuencia. ¿tendré que permanecer en la desesperación? Entonces él olvidaría completamente quién he sido y por qué me amó. La señora Vallin no dijo su nombre. Vagabundeaba alrededor de El año 2000. Pero no estoy abrumada.. reían. o es Diana quien tiene miedo que yo haga una.

"Trata de hacértelo". Yo tenía un lindo vestido nuevo. el lazo que unía cada una con su cada uno. porque creía en la nuestra. Suntuoso menú. excelentes atracciones. adornadas. más rica. de una manera irreversible. Los otros años. peinadas. le dije. es una parodia. "si no uno termina embruteciéndose". una relación que puede olvidarse. Tenía ganas de gritar: todo es falso. Ahora veía individuos dispuestos al azar uno enfrente del otro. beber champaña juntos no es comulgar. cambiaban miradas y palabras tiernas. Había reservado una mes. como Colette mi hija. les servía champaña. a su edad. cuando Maurice me dijo: "Por supuesto pasaremos juntos las fiestas de fin de año. Maurice me besó: -¿Fue una linda noche." Pienso que me ofrece una compensación por esas vacaciones de invierno a las que renuncié. sonreía. Dijo cosas buenas de mí. seguramente. hace un rato. pervertirse. La mía.. ella también quiere serlo. las mujeres reían mostrando sus dientes cuidados por excelentes dentistas. Dije sí. 27 de diciembre. Al volver a casa. cada uno con su cada una me parecía palpable. Pero los resultados estaban falseados porque ella seguramente comprendió el sentido de esta consulta. ¿Pero la he aplastado? Ciertamente preveía para ella una existencia totalmente distinta: más activa. Le dije que hablaba con conocimiento de causa. Maurice me parecía soldado a mi piel. Bien vestidas.. Me quiere tiernamente. no es cierto? Tenía aspecto contento y relajado.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 48 lo que ella creía tener que atender una casa. Yo creía en las parejas. Poco importa la razón. pero nunca anularse. He decidido no arruinarme esta alegría. era mi marido. maquilladas. Se rió: si yo soy tonta. El 31 de diciembre vamos a lo de Isabelle. mucho menos de Noéllie. Espero que Mau rice no se haya dado cuenta. 1° de enero 48 Librodot . Y después. pero estaba en intolerable estado de angustia. al lado de Maurice lo era mucho más. eso por lo menos no podrán sacármelo. Todas esas parejas. es una comedia.. ¿Y si se hubiera dispersado por vivir a mi sombra? ¡Cómo quisiera verme con otros ojos que los míos! Mostré las tres cartas a una amiga de Colette que hace un poco de grafología. lunes Más vale es la alegría la que me arruinó. Derrochó dinero y gentileza. Lunes a la noche Tuve una sorpresa agradable. El hombre encendía sus cigarrillos. en el Club 46. entre él y yo. Sobre todo la caligrafía de Maurice la interesó. ya nada pasaba: dos extraños. De vez en cuando la vieja visión resucitaba. Ya no tiene tiempo de leer y escuchar música.

2 de enero Ayer a la noche comimos en lo de Colette. No salen. Pero si al precio de un sacrificio recupero su ternura y su alegría. amueblar. A su departamento le falta encanto. Escucharon. muy amistoso durante toda la noche y al salir no hizo comentarios. Ahora. De nuevo me pregunté con terror: ¿es mi culpa si la brillante colegiala de quince años se ha vuelto esta joven apagada? Metamorfosis frecuente. por todas partes. La miraba con los ojos de Maurice. Hablé con Isabelle aparte: -¿Hablé demasiado? ¿Hice el ridículo? -¡Pero no -protestó-. o porque tenía razón? Más tarde pregunté a Maurice por qué había parecido molesto: -¡Pero no lo estaba! -Lo dices como si lo estuvieras. Supongo que no por eso pensaba menos. Me ahogo de rabia. y la noche conmigo en lo de Colette. pero con todo unidos. siempre. entonces yo tapo los agujeros. bien rígida. Maurice estuvo muy alegre. he visto muchas parecidas: pero quizás era siempre la culpa de los padres. de querer brillar como ella y si Maurice. en adoración ante ella. Ya no sé. más o menos remendados. las parejas nos rodeaban. era muy interesante lo que dijiste! Estaba abrumada por verme tan inquieta. no pedía más. los Couturier. Isabelle y Charles. pero de pronto me pregunté si no tenía aspecto de imitar a Noéllie. Tuve una sospecha y hace un rato llamé por teléfono a lo de Noéllie: si el a hubiera contestado. de acabar de una buena vez. una fluidez del tiempo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 49 No debería regocijarme por el buen humor de Maurice: la verdadera razón es que va a irse diez días con Noéllie. -Pero no. De nuevo éramos una pareja cuando llegamos a lo de Isabelle. ¿cuánto tiempo?. Una vida bien opaca. Me contestó que Noéllie se habla ido porque él había decidido pasar estas fiestas conmigo. plantearon preguntas. se había tomado mucho trabajo y nada estaba bien. Había excelentes discos de jazz. es cierto.. me pasé un poco bebiendo y por primera vez desde. tienen pocos amigos. una vez más. me sentí alegre. A lo mejor es mi pregunta lo que lo irritaba. Ya no sé cómo llegué a hablar de las Salinas de Ledoux y a describirlas detalladamente. en tanto que frecuentemente está tenso e inquieto. Tengo ganas de echar a Maurice. Parecía algo crispado.. Incluso para vestirse. una facilidad para respirar. 49 Librodot . un gran corazón. Pobre. Ataqué violentamente. Atendió su secretaria: i a: -La doctora Guérard volverá a París mañana. habría colgado. Me pareció raro que Maurice pasara todo el día de ayer en casa. JeanPierre es muy gentil. La alegría: una trasparencia del aire. Más o menos rengos. no me encontraba irrisoria. Colette y JeanPierre y otros. ¡Si seré ingenua! Noéllie se fue. detrás de mis palabras y mis actos hay un revés que se me escapa. casi no tiene iniciativa. ¿Porque no debía estarlo. Pero uno no sabe de qué hablarle. gano en el cambio.

-Alzó los hom bros:. Y sé que no bien cuelga. El me trata con miramientos. sus horas. de sus intereses. trago alcohol. y el tiempo tampoco brillante. puntualmente. Entonces se queda cinco días más de lo que pensaba con Noéllie. a lo mejor tiene miedo de que me liquide -lo cual está excluido. El no se toma más que quince días de vacaciones en lugar de tres semanas (lo que es un sacrificio. dependo de ella. Llama todos los días.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 50 -¡Pero no!.Las mujeres no están contentas más que cuando lo que uno les da ha sido arrancado a la otra por violencia. ya no veo el día ni la noche. Me miraba con ese aspecto sincero que le cuesta tan poco. diversiones que me son 50 Librodot . -¡De todos modos ustedes combinaron esto juntos! -Por supuesto que le hablé del asunto. Hay morosidad en su voz. tocaron el timbre en dos oportunidades. Entonces. él me dirá que todo ha terminado entre nosotros. eso me permite huir. considerando su pasión por el esquí). Siento que de todos modos estoy lista. me encerré. ¡Terminé de hundirme! Me digo esto con una especie de inercia. Diana o Colette. Ella tendrá todo el tiempo para embaucarlo. Cuando va un poco mejor. que fui a un concierto. Si escribo. salvo a las ocho de la noche. no quiero morir-. no respondo nunca. no es cierto? Elegí enterrarme en mi sepulcro. -¿Y qué haces esta noche? Digo que voy a ver a Diana o Isabelle. seguramente él habría cedido. -No pensaba quedarse más que cuatro días. Parten mañana a la noche para Courchevel. Y yo pierdo diez días de intimidad con él. pero su apego a Noéllie no disminuye. de sus caprichos. sus leyes. llamaron por teléfono con frecuencia. Me pregunto si mi decisión no ha sido aberrante. su lenguaje. que iré al teatro. cuando todo se vuelve intolerable. ¿Eso es lo que quise. al cine. con voz ansiosa: -¿Qué hiciste hoy? Contesto que vi a Isabelle. 15 de enero Debería abrir una lata. preocupaciones. como si ejecutara en Courchevel una obligación bastante agotadora. sedantes o somníferos. Insiste: -¿Estás bien? ¿Duermes bien? Lo tranquilizo y pregunto cómo está la nieve: nada extraordinario. a Maurice. Lo decidieron juntos. A la vuelta. Si ella se hubiera rebelado. me ocupo en algo. tomo excitantes y me zambullo en una novela policial: tengo una provisión. enciendo la radio y me llegan de un planeta lejano voces que apenas comprendo: ese mundo tiene su tiempo. ahora me acuerdo: siempre pasa las fiestas con su hija en casa de su marido. de su grandeza de alma o de su mezquindad: de hecho. Pero entonces seguiría dando vueltas con mi pensamiento. llega riendo al bar en que Noéllie lo espera y que beben Martinis mientras comentan con animación los incidentes del día. me hizo notar. cuando ando demasiado mal. Y es verdad que eso arruina toda la alegría que me dieron estos días. Lo que cuenta no es la cosa en sí misma: es la victoria conquistada. O prepararme un baño. Cuando el silencio me ahoga. ¿Cuántas horas sin comer? ¿Cuántos días sin lavarme? Di vacaciones a la mucama.

Me decía: "No volverá. no saldr é de ella nunca más. sin saberlo. es demasiado pronto para morir. El río del tiempo. despacito. estoy sucia. ¡A qué grado de dejarse estar puede llegar uno cuando está totalmente solo.. Y además mienten tanto. las pesadillas. En mi cajón tengo lo que hace falta. Sí. No hay ni una línea de este diario que no necesite una corrección o un desmentido. hasta el punto sin retorno. no es a causa de una juventud repentinamente recuperada ni para poblar mi soledad. es injusto! Ya no puedo vivir más. Pongo cosas en el papel cuando recupero fuerzas. únicamente que había ese tiempo que pasaba y yo no lo sabía. Hay frases que me hacen ruborizar de vergüenza. Sería fácil deslizarse algo más lejos en la nada. El auto está allí. ¡Cómo me manejaron! Despacito. Yo me mentía. Retomé mi lapicera no para volver hacia atrás sino porque el vacío era tan inmenso en mí. Y vi que las palabras no dicen nada. el horror." ¡Oh!. Las rabias. era sólido: tan indestructible como la verdad. Ligada a las morosidades de Maurice y a su partida." Pero no estaba segura de ello. No indica más que su ausencia. Todas las frases de Maurice que sé de memoria tienen por lo menos diez años de edad. que Maurice me prefería.. Es como los recuerdos. si la obtuve es porque la quería. dando a las cosas una resonancia 51 Librodot . y al releerlas me siento completamente perdida. ¿Entonces? ¿Por qué? Me golpeo la cabeza contra las paredes de esta trampa. esta suciedad es un caparazón que me protege." ¡Uno puede engañarse hasta ese punto respecto de su vida! ¿Todo el mundo es tan ciego o soy una tonta entre las tontas? No solamente una tonta. si lo empecé. A veces me asomo a esa ventana desde donde lo vi partir.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 51 radicalmente extraños. escapan a las palabras. hace una eternidad.. Por ejemplo. las erosiones de vidas a las aguas de los ríos: eso es. a mi alrededor. que era preciso este gesto de mi mano para asegurarme que aún estaba viva. y sabía perfectamente que era falso. el cielo está sucio. encerrado! La habitación apesta a tabaco y a alcohol. no quiero! ¡Tengo cuarenta y cuatro años. Estaba oculta en el fondo del silencio y del calor de esa inquietante siesta. la descomposición no están indicadas en estas páginas. Significaba su presencia y mirarlo me entibiaba. No él: y un día no habrá ni siquiera su simulacro a mi lado. "Siempre quise la verdad. ¡Pero no quiero. se equivocan tanto. No quiero morir. estacionado contra la vereda. a fin de contestarme: "No renunciaré a Noéllie. no voy a volver a comentar esta historia. No viviré sin él. Partirá para siempre. ¿Pero entonces por qué no del mío? Saqué del placard las cajas donde guardamos nuestras viejas cartas. Era la intuición fulgurante de lo que ocurriría más tarde. las sábanas están sucias. Durante dos semanas no escribí nada en este cuaderno porque me releí. el embrutecimiento. ¡Cómo me he mentido! Me hacía el cuento de que Noéllie no contaba. Partió. hubo erosión de su amor por las aguas del tiempo. Hay que creer entonces que el amor apa sionado entre nosotros -por lo menos de él hacia míno duró más que diez años. Pero no quiero matarme. ¡No he amado durante veinte años a un canalla! ¡No soy. No volvió. una imbécil o una furiosa! Era real ese amor entre nosotros. En la desesperación o la esperanza. Pero la decepción. en las Salinas. un sábado por la mañana. sino para conjurar una cierta ansiedad que no se confesaba.. cuyo recuerdo repercutió durante los otros diez años. están los vidrios sucios. Maurice me llevó a decirle: "¡Elige!". a todo lo largo de estas páginas yo pensaba lo que escribía y pensaba lo contrario. de lo que ocurrió. hay ceniza por todas partes. lo dejó.

para que no se inquietara. Tuvo un aspecto tan estupefacto que me vi en sus ojos. Desde que JeanPierre sale. Olvidé muchas cosas. pero destinadas a sus hijas casi tanto como a mí. estaba en Mougins con las niñas. sí. me cuelgo de Colette. por lo menos en su presencia. No me ayuda. las mismas miradas durante estos últimos años. ¿Discutíamos mucho. Me parece sentir reticencia en su voz: como si también ella tuviera reservas mentales. 19 de enero 52 Librodot . ardientes y alegres. Afirmo con demasiada exaltación que nos amamos como el primer día. Al principio. -De todos modos. la abrumo a preguntas. Vi el departamento y quedé estupefacta también. él acababa de preparar un examen. son acordes con las de Maurice. ¿Cuáles? ¿Yo me había vuelto muy desagradable? ¿Verdaderamente demasiado desagradable? En este momento lo soy. De vez en cuando. Muy duramente. planteo preguntas que dictan las respuestas: ¿cómo pude contentarme con ellas. Me forzó a higienizarme y a hacer una valija e ir a instalarme en su casa. Sin embargo. ¿Qué es esa carta que él me mandó y que yo le dije que quemé después de nuestra conversación por teléfono? Sólo me acuerdo vagamente. trastornada. su padre y yo? Durante un cierto período. ¿O soy tonta? ¿O por lo menos no lo bastante brillante para Maurice? Terribles preguntas cuando uno no tiene la costumbre de interrogarse sobre sí mismo. el cutis manchado. casi recriminatorias. sabiendo que se 1as había arrancado? Pero no me daba cuenta. Es horrible pensar que mi propia historia ya no es detrás de mí otra cosa que tinieblas. olvidaba. Podría darme la clave de esta historia si hiciera un esfuerzo. (¡Oh. que no le pidiera venir. Pero así y todo la sorprendió que no fuera a verla. si solamente recuperara esas miradas y esas sonrisas!) Las cartas más recientes son divertidas y tiernas. los cabellos opacos. las lágrimas me enceguecieron cuando quise releerlas. Las releí y me queda un sentimiento de desasosiego. Me lancé sobre el teléfono. me suplicó que quemara su carta. vagamente quejosas.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 52 que verdaderamente no tenían. ¿ya no era como antes? Dice que ella era demasiado joven para darse cuenta bien. exijo que él me tranquilice al respecto. Tocó el timbre y golpeó con tanta violencia que le abrí. me contestó duramente. le reproché de no escribirme lo bastante. La mucama pondrá todo en orden. ¿Pero hace ocho años? Eso no me atrevo a preguntárselo. Dos días después ¡Pobre Colette! Me ocupé de hablarle por teléfono dos veces. una frase cálida contrasta con el tono habitual: pero tienen algo de forzado. eso la aterró justamente porque hasta ese momento nosotros nos entendíamos tan bien. Mis cartas. ¿Hay otros episodios que yo enterré? Me imaginaba haber obrado siempre de buena fe. pidió disculpas. él tenía las mismas sonrisas. con voz alegre. sí: descarnada. Más tarde suenan curiosamente. Pero a continuación ya nunca más hubo escenas.

Dije a Isabelle: -Tuviste razón al impedirme crear lo irreparable. La esperanza. No puedes evitarlo. Reaccioné vivamente. Me prometió que para fines de febrero haríamos un viajecito por el mediodía. Esa larga conversación ha comenzado a desgastar su pasión.. 53 Librodot . Dije a Marie Lambert que en Courchevel Noéllie se había desenmascarado y que Maurice. tanto mejor.. la casa reluciente." Ese es un clisé que me conmueve poco. Pero preguntó en voz alta delante de mí: "¿La amo?" Y me digo que quizás es el comienzo de la descristalización que va a separarlo de Noéllie y devolvérmelo. -No pienso nada preciso. Tienen sus ideas sobre mi historia. Finalmente no me dio ningún consejo valedero. de no apegarme? Por primera vez después de semanas. Dijo alzando los hombros: -¿La amo? Desde hace dos días me alimento de esta frase. La gente simpatiza más a gusto con la desgracia que con la felicidad. pero estoy casi segura de que ella le habló. Si él no hubiera tenido más que un impulso de piedad. El me tomó entre sus brazos. Tengo la impresión de que él mismo no sabe lo que quiere. yo no habría vuelto a tener esperanza. -¡Me he portado como un canalla! Dije: -No es una canallada amar a otra mujer. Maurice nunca ha dejado de amarme. En el fondo. Estoy segura de que hablan de mí a mis espaldas.) Y para . y él vuelve diciendo: "La amo?" Es una partida que no me hubiera atrevido a jugar a sangre fría. Había hecho jurar a Colette no decirle en qué estado me había encontrado. Compró nuevos discos y los escuchamos. dormí sin pesadillas esta noche y algo se desanudó en mi garganta. Fui a la peluquería. pero allí estaba. sin duda. Frágil todavía. estaba bien arreglada. estaba volviendo a mí definitivamente. Sin embargo. -¡Mi pobre querida! -Pero todo va muy bien -le dije. quizá no estuvo equivocada. pero mi desesperación me favoreció. ¡En fin!. incluso había comprado flores cuando Maurice volvió.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 53 ¿Debo creerlo? ¿Seré recompensada por este esfuerzo de dejar a Maurice libre. Pasaron dos semanas juntos en el ocio y la belleza de la montaña. quería estar sosegada. -Supongo -me respondió con un tono más bien dubitativo. 23 de enero Pasó todas las noches en casa. su primera frase fue: -¡Qué aspecto tienes! Es verdad que bajé cuatro kilos. -¿Supones? ¿Piensas que ya no me ama? Me afirmabas siempre lo contrario. mi estupor. Repitió: "¡No quería eso! No quería hacerte desdichada. (Había tomado Librium. Dijo con desgano: -Si es definitivo. vi lágrimas en sus ojos. No me las confían. al instituto de belleza.

-¿De mí? -Ella quería que prolongara nuestra estadía en la montaña. Salí. dejé sonar mucho tiempo y entonces descolgaron. que no podía dejarla en el estado en que ella se encontraba. no me vuelvas las cosas demasiado difíciles! Noéllie es capaz de matarse. hasta el agotamiento. decir: "Él no está aquí". colgó. Dije: "Ve. iría. Pero no quiero ser tratada como un felpudo. -Di más bien que quería que terminaras conmigo. Voy a ir. -Escucha. 25 de enero Estoy destrozada. Horrible escena. cuando vuelva. 24 de enero Hubiera debido colgar. Me telefoneó para decirme que pasaba la noche en casa de Noéllie. Nos habíamos peleado violentamente." Y terminó diciendo: "Bueno. Maurice me despertó: -¿Por qué no te has acostado? -Había reprobación en su voz. Es la primera vez: una vez es demasiado. es a causa de ti que discutimos. Caminaba de un lado para el otro. -¡Te lo suplico. o incluso no responder del todo." En cuanto hubo cortado grité: -¡No irás! Atreverse a buscarte aquí. Simplemente tiene espíritu de contradicción: me reconfortaba cuando yo dudaba. sin detenerme. -Sabes que terminarás por dejarme. al primer castañeteo. Repitió muchas veces: "No. Un taxi me trajo de vuelta y me derrumbé vestida en el diván del living. Dije que había pasado esos días conmigo porque estaba peleado con Noéllie. Nada de escenas. No veo qué es lo que habría sabido. Si quieres saberlo. caminé en el frío de la noche. -Yo también he estado desesperada a menudo y jamás te llamé a casa de Noéllie. -¡Eres injusta! -me dijo con indignación-. -¡Vamos! -No la conoces. Estúpidamente le pasé el tubo. él acudía. ¡Qué desfachatez! ¡Y ese rostro trastornado de Maurice! Hablarle con firmeza dentro de un rato.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 54 -¿Qué? ¿Has sabido algo nuevo? -En absoluto. llamé por mi parte. yo podía reventar de dolor. tenía aspecto terriblemente fastidiado. lloré. No me atreví a afrontar el rostro de Maurice. dio un puntapié a un sillón y comprendí que." Pero tan pronto como volviera. Durante días nos habíamos entendido tan bien que de nuevo he sido cobarde. Ella está desesperada porque no he dado señales de vida. introduce dudas cuando me vuelve la confianza. Protesté. es imposible. Lloré. de todas maneras. Me faltó poco para saltar a un taxi e ir a tocar el timbre a casa de Noéllie. Hablaba apenas. -No. le hablaría. Miraba los diarios a mi lado cuando llamaron por teléfono: Noéllie. Muy educada: -Quisiera hablar con Maurice. 54 Librodot . sin ver nada.

Si es un tipo bien. Protestó: -No. -No debió meterse en esta situación. Colette y Jean-Pierre son verdaderamente gentiles. entonces yo soy quien tiene toda la culpa. Volví en mí casi enseguida. Isabelle antes de ayer. Ella me hablaba en otro tono. Pero Colette estaba consternada. haga escenas. -Sucede en los mejores casos. Se ocupan mucho de mí. Que vaya a vivir con esa mujer. Siempre me sorprendió que te preocuparas tan poco del de Maurice. Hace nada más que un mes no me hubiera dado ese consejo. -Pero no. Durante los escasos momentos que me acuerda evita las conversaciones: me lleva al restaurante o al teatro. Dije: -Y no querías admitir que Maurice es un canalla. antes de haber. resultado: Maurice y Noéllie me tratan como a un felpudo. Tiene razón. -No tengo nada interesante que decirle. no es vanidad. -Allí eres injusta-me dijo con una especie de severidad-. Pero mi última oportunidad es que Noéllie por su lado se enerve. la gente puede no entenderse sin que nadie tenga la culpa. estarás mucho más tranquila. aguanté todo. Pero entre ellos era una historia totalmente diferente. Bruscamente. me desvanecí. Me llevaron a cenar a un restaurante pintoresco de Saint-Germain-des-Prés donde pasaban excelentes discos. ¡Maurice no es un canalla! Es un hombre entre dos mujeres: en un caso así nadie es brillante. sonó un blues que he escuchado a menudo con Maurice y comprendí que era todo mi pasado.. parece. Estuve agresiva con ella. pasa todo su tiempo con Noéllie. de sus descubrimientos. -Ya no creo que Maurice sea un tipo bien -dije-. Desde el primer día cedí todo. Lo lastimé en su voluntad al no maravillarme ante sus éxitos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 55 30 de enero ¿Qué pasa? ¿Qué saben ellos? Ya no son los mismos conmigo. Se defendió un poco: no sabía al principio que se trataba de una relación ya antigua. Ella es indulgente con Maurice porque ha aceptado muchas cosas de Charles. lanzado un grito. es menos penoso que reencontrarnos en lo que ha sido nuestro hogar. toda mi vida que iba a serme suprimida. Se encolerizó: -No quiero que te arruines de esta manera. Le reproché haberme dado malos consejos. Si a un hombre le gusta hablar de su trabajo. Pero seguramente él hubiera querido ponerte al corriente de sus dificultades. El hecho es que si fuera buena perdedora diría a Maurice que se vaya. Teniendo en cuenta el modo como papá se conduce contigo. ¡Qué recaída! Prácticamente. Descubro que tiene pequeñeces.. antes. deberías mandarlo a paseo. -No. que ya había perdido. se muestre 55 Librodot . ¿Qué palabras tiene en la punta de la lengua que no me dice? Volví descorazonada. Me vino una sospecha: -¿Lo has visto? ¿Te habló? ¿Te convenció? -¡Sueñas! -Me sorprende que te pongas de su parte.

en Courchevel. pe o no soy más que un trapo. todos los muebles han sido raspados por un ácido. siempre más bajo. -¿Noëllie le ha dicho eso? -No solamente Noéllie. yo no escuchaba. Bruscamente atacó: -Me causa demasiada pena verla en este estado. No queda otra cosa que una especie de esqueleto. La habíamos comprado juntos. Créame. -Nadie se atreve a decirle la verdad. Ya no diría: "¿La amo?" Ayer. Diana me miró con conmiseración. ¿qué podrá hacer por mí? 2 de febrero En otros tiempos tenía carácter. A mi alrededor. Es necesario que usted se convenza de que Maurice ama a Noéllie: es muy serio. He vuelto a sangrar esta mañana. hará una depresión nerviosa. deferente. el azul del cielo. -Maurice le miente a Noéllie tanto como a mí. Maurice es gentil. y en esa época nada era importante. Parecían completamente decididos a organizar su vida juntos. 56 Librodot . ¿Cómo he podido frecuentarla? Ella me entretenía. sino un tratamiento de apoyo. desquiciante. pero no tengo razón para maltratarme. Puso cara de duda. yo encuentro que a menudo querer andar con demasiadas contemplaciones. lo sentí enseguida. Reaccione. Estaba toda penetrada de ternura. a la gente no le hace más que mal. Dijo que abuso de los excitantes y de los tranquilizantes. Ya no puedo ponerme el collar que Maurice me había dado cuando cumplí cuarenta años. vamos!. Y después incluso si su presencia es poco frecuente. por maldad. lasitud. 31 de enero Pierdo los controles. quince días antes de lo que había debido. Pero oculta mal su alegría de haber reencontrado a Noéllie. aquí queda de todas maneras su hogar. Debilidad. Y también que mi buena voluntad conmueva a Maurice. cómo adelgazó! ¡Qué aspecto fatigado tiene! Venía por curiosidad. (Es verdad que me trastorno. -¡Vamos. -¡Oh. no se haga mala sangre. desolada. Miro mi estatuilla egipcia: está bien pegada. Hubiera sido preciso no recibirla. -Ando muy bien. Pero. La tomo en mis manos y lloro. Amigos que los vieron con frecuencia. todos los objetos.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 56 bajo un mal aspecto. intento sobrevivir. Si no. llega un momento en el cual es necesario saber romper el contacto. yo cenaba con Isabelle y me derrumbé sobre su hombro sollozando.) Marie Lambert me aconseja ver a un psiquiatra: no un psicoanálisis. Caigo más bajo. Intenté adoptar un aspecto desenvuelto. No vivo en un desierto. Allí está desnuda. cambie de ideas: por ejemplo: salga de viaje. Se puso a chacharear. Felizmente estaba en un bar muy oscuro. habría echado a Diana. que me trastorno.

Debería tomar el avión para Nueva York e ir a preguntarle a Lucienne la verdad. Y evidentemente él lo sabe. -¡No quiero! Grité. Noéllie quiere que él me deje. comenzar el día. La estoy oyendo. Si te es tan penosa renuncio a ella.estoy segura de ello. cuando uno ha perdido el gusto de vivir! Por la noche. hace escenas: . volvería a poner las cosas en su lugar entre Maurice y yo. Dudó." La canalla. la taza. Son cañas que le tiro y él se agarra enseguida. Nos veríamos tanto como ahora. O que al menos no hago el esfuerzo necesario para "vivir correctamente" la situación. Era una idea en el aire. Pregunté a Maurice: -¿Es verdad lo que cuenta Noéllie. todo lo que me perjudica. A veces me levanto justo cuando Maurice vuelve a la una para almorzar. te concierne a ti) es vivir solo durante algún tiempo. -Lo que querría (no le hablé de ello. Se fue casi enseguida. claro) de vivir juntos. Si Maurice no le da lo que ella quiere. el cacharro. Ella no me quiere: me la dirá. Me asombraría que no actuara en consecuencia. Entonces borraría todo lo que está mal. Entre nosotros hay una tensión que desaparecerá si dejamos (provisoriamente. Me tomó por los hombros. 6 de febrero. Ella es quien lo incita. luego sin fecha ¡Qué valentía inútil. Y así y todo es casi insuperable salir de entre las sábanas. Maurice frunce el ceño cuando lo recibo a la una. Noéllie no es el tipo de chica que se deja fumar en pipa. para las cosas más simples. no me torturaría por nada. 57 Librodot .Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 57 -En todo caso la habré prevenido. insiste. No cederé. O si no vuelve. dispongo cada cosa en su lugar para que por la mañana la vida se reinicie con el menor esfuerzo posible. que has decidido vivir con ella? -Ella seguramente no cuenta eso porque no es verdad. ¡Si mi vida pudiera escaparse de mí sin que haya que hacer el menor esfuerzo para eso! Debe haber una verdad. "¡Esa pobre Monique! ¡La cabeza que tiene! Se hace todavía ilusio nes. -¡Basta! ¡Basta! -me dijo con dulzura-. Evidentemente él ama a Noéllie. preparo la tetera. -¿Quieres dejarme? -Pero no. Piensa que le hago la comedia de la desesperación. Él también me da la lata: -Deberías ver a un psiquiatra. en salto de cama. lo dejará. despeinada. 3 de febrero No debería hacer preguntas. Continúo sangrando. justo cuando la señora Dormoy hace girar la llave en la cerradura. Hago venir a la mucama al mediodía para poder quedarme en la cama todo lo que quiero a la mañana.

estaba sentada en el living. cuando Maurice volvió. cuando estoy sola. esas palabras.. es tan 58 Librodot . dice Marie Lambert." Las miradas. sola. haciendo comedias. Y después se repite. Pero te lo suplico. y todavía más. sin siquiera ocurrírseme encender la luz. y todavía más bajo. ¿Por qué no veo a mis amigos? ¿Por qué no fui al cine? Me citó cinco películas para ver. incluso al teatro. Una voz dice a mi oído. me levanté al promediar la tarde. -¿Qué haces? ¿Por qué no enciendes la luz? -¿Para qué? Me reprendió. no pueden haber desaparecido. -¿Por qué no? -Te pondrás enferma. tomé tranquilizantes. No lo logro. tenía una robe azul cielo y el cielo era azul. Es sin fondo. que sea feliz sin mí. Ahora. la de nuestras hijas. y volví a sentarme en el sillón. Se encerró en su escritorio. mi querida. Las tragedias. se siente bueno.. habría que atraparlas al vuelo. Las palabras a menudo las escucho. sin vestirte. Insistió. en sueños. Se diría que te hundes a propósito. "Cuando se está tan bajo no se puede más que subir". para aterrarlo y evitar que me deje. Hubo un tiempo en el que podía ir al cine. la de todos esos pobres "perros mojados" a los que pretendía ayudar. uno se interesa. Era domingo. Antes de su llegada. Una egoísta que rehusa largar la presa. en la oscuridad. Está harta de mí. O chiflada. ¿Es que sé quién soy? Quizás una especie de sanguijuela que se alimenta de la vida de los otros: la de Maurice. me enfermo con la intención inconfesada de enternecerlo. mi querida. No puedo ayudarte. para seguir pensamientos que daban vueltas en mi cabeza. comí jamón y bebí coñac. Dice eso para desembarazarse de mí. Tengo miedo." Y tengo miedo. podrida hasta los huesos. Continúo sangrando. Dije que no. uno tiene curiosidad. Y después me quedé sentada. se vuelve fastidioso. afectuosamente pero con un fondo de irritación. -No puedes continuar así -me dijo. tomarlas por sorpresa sobre el rostro de Maurice. Enteramente engañada. me dejo estar. -¿Cómo quieres salir de esto? No haces nada. -¿Salir de qué? -De este marasmo. Al fin se impacientó. insistió. me digo: "Estoy sola. Es imposible. Piensa que le hago una especie de chantaje. -¿Continuar qué? -Sin comer. andan un momento. muy claramente: "Mi pequeña. Quizá tiene razón. Flotan en el departamento. Todos están hartos. ¡Qué estupidez! Siempre se puede descender más bajo.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 58 Ayer a la noche. las sonrisas. y entonces todo sería como antes. Estaba su presencia en mí y alrededor de mí. no se adelanta. esas miradas. ve a un psiquiatra. Es que no estaba sola. enterrándote en este departamento. en robe de chambre. bebo. Debería decirle que viva con Noéllie. Esas sonrisas. porque yo soy la causa. La otra noche. explotando su lástima.

Es paciente. Cada noche encontraba sobre mi almohada un camisón bien planchado. estoy sólidamente estructurada. pero la inteligencia no es una facultad separada. la muerte de mi padre. pero. Isabelle y Marie Lambert. Marie Lambert. me ponía el camisón 59 Librodot . Isabelle y Maurice. Me conmueve.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 59 fastidioso. Hay conciliábulos a mis espaldas. ayer. Un hombre había perdido su sombra. a veces. Una mujer directa. Pero para mi nada más que Maurice cuenta. Durante esta larga pesadilla de la que emerjo apenas. Lo que a veces hago. verdadera. quiere hacerme hablar de mí que no quiero hablarle más que de Maurice y de Noéllie. Volverme loca: eso sería una buena manera de desligarme. No sé ya lo que le pasaba. pero era terrible. Colette. es un canalla. Isabelle. cuando doy vueltas en mis obsesiones mi inteligencia ya no está disponible. indulgente. ¿Y qué ven los otros? Quizás algo horrible. no me extravié nunca demasiado.. Diana. porque me había tragado todo su soufflé de queso. Entre Colette y su padre. Miedo del silencio. es una farra. ¿qué es eso? Nunca me preocupé mucho de eso.. serena y plena. nadie ha sido más acogedor que ella. Está oscuro. Pero Marquet me asegura que eso no me amenaza. Sí. Una hermosa vida. a Colette en medio de la noche. paciente hasta darme ganas de aullar. Tenía miedo de mi sangre que huía. ya tienen su dosis. ciertamente. Había tomado la costumbre de telefonear a Isabelle tres veces por día. Incluso con el alcohol y las drogas. Estaba garantizada puesto que me amaba. restituirme mi identidad. No la miraba a menudo. Maurice me trata con esa mezcla de delicadeza y de sorda irritación que se tiene con respecto a los enfermos. incluso para mí. apasionadamente entregada a los seres que amaba y creando para ellos la felicidad.. en el trasfondo estaba allí. en lugar de acostarme completamente vestida. 23 de febrero La hemorragia se ha detenido. Yo perdí mi imagen. Si ya no me ama. ya no veo. mi madre. "armoniosa". "auténtica". atenta a las cosas y a la gente. Sin embargo le pregunté si me encontraba inteligente. ¿y no habría que castigarlo y con él a su cómplice? El doctor Marquet toma las cosas por el otro lado: mi padre. Insistió para que retome este diario. y Maurice. tal como Maurice la había pintado para mí. 20 de febrero Terminé por cederles. únicamente el paso me preocupa: ¿por qué merecí que ya no me ame? O no lo merecí. Y logro comer un poco. Comprendo bien su truco: intenta devolverme el interés por mí misma.. Entonces ahora yo pago a alguien para que me escuche. sin mezquindad ni compromiso pero comprensiva. sensible. Entonces. profunda. La señora Dormoy resplandecía. Yo.

Pienso en el cuento de Poe: los muros de hierro que se acercan. Inventaba platos apetitosos. pero jamás se eleva. "Colabore". Eso no nos impediría vernos ni incluso pasar una parte de las vacaciones juntos. hace una semana. pero que tomaría un departamentito para él. Me paré frente al espejo: ¡qué fea soy! ¡qué desagradable es mi cuerpo! ¿desde cuándo? En mis fotos de hacía dos años. Voy a la sala de periódicos de la Nationale a expurgar viejas revistas médicas por cuenta de un tipo que escribe sobre la historia de la medicina. Sugiere que vaya a verla a Nueva York. Le grité: "¡Nazi! ¡Torturador!" Tenía aspecto agobiado. Es como esos médicos nazis que reanimaban a las víctimas para que se volviera a torturarlas. 3 de marzo ¡Aquí estamos! Se me ha enviado al psiquiatra. Cuando pienso que decía: "¡No lucharé!" 26 de febrero Obedecí al psiquiatra. 60 Librodot . no pediría nada mejor que hablar de ello conmigo. Esta vez. Me respondió con una carta muy afectuosa. No sé en qué esto puede resolver mis problemas. Y yo tenía vergüenza. a la tarde: "Le preparé un baño" y yo lo tomaba. no. Pero no quiero partir ahora. charlaríamos y eso además me distraería. Sin nunca un comentario ni una pregunta. no experimento ninguna satisfacción. Quiero luchar en mi lugar. que él no iría a instalarse en casa de Noéllie. podría arreglarse para pasar allí dos semanas. a pesar de que no tenga nada especial para decirme. no dijo que abandonaba su idea. Quiero. acepté el trabajo. ¿Es la desdicha de estos cinco meses que me ha cambiado? ¿O empecé a venirme abajo desde hace mucho tiempo? Escribí a Lucienne.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 60 que por su blancura me obligaba a higienizarme. Llegó hasta decirme: -¡Monique. Ella me decía. Dije no. pide el doctor Marquet. No está más que a algunos centímetros de mi piel. me encuentro agradable. En ciertos momentos se detiene. lo insulté. Verdaderamente era él la víctima. En las del año pasado no tengo aspecto tan desmejorado. Cuando tengo listas dos o tres fichas por día. se me ha hecho recuperar fuerzas antes de asestarme el golpe definitivo. quiero intentar reencontrarme. tenía vergüenza de dejarme llevar siendo como soy rica y ella no tiene nada. _pero son fotos de principiantes. y el péndulo en forma de cuchillo que oscila por encima de mi corazón. ¡Qué cuento chino la autoterapia! Abandoné ese trabajo idiota. Está desolada por lo que me ocurre. ten algo de piedad por mí! Me explicó de nuevo con mil precauciones que la convivencia no nos servía de nada.

¡Y bien! Es francamente baja. Incluso tu gentileza. Me dijo: "Si tiene coraje para ello. uno grande. Me vuelvo loco. No tengo fuerzas. no te dejo. Tengo necesidad de un poco de soledad y de silencio. Repetí: -Comprendo. Me dejas o ella te planta. o aun en Mougins. 8 de marzo El psiquiatra acabó de desmoralizarme. Pero Noéllie lo acosó.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 61 5 de marzo Le conté al psiquiatra nuestra última escena. -No viene de mí. Había elegido la versión que le 61 Librodot . -Pero no. te quedarías? -Pero no podías. convendrá seguramente más que. -Me dejas porque sufres demasiado por la lástima que te inspiro. te lo ruego. completamente abatida. Quizá no estaba decidido. -Es Noéllie quien exige que te vayas." ¿Es que Maurice le pagó para que me diga eso? Lo miré bien de frente. este verano. -Es curioso que no me lo haya dicho antes. vacía: -Mejor hubieras hecho advirtiéndome desde tu regreso. Esperaba arreglármelas entre Noéllie y tú. en frío. Y después comenzó a embrollarme con historias de personalidad perdida y reencontrada. durante algún tiempo al menos. Pero sin embargo usted me habló de ello. tu silencio me devastan. Dije sin cólera. de retorno a sí mismo. -Segundo. finalmente él me tira por la borda. Maurice está buscando un departamento amueblado: tiene varios en vista. -Esperaba que la idea viniera de usted. -Para empezar. Tal vez no mentía. -Comprendo -dije. -Nunca habría creído que cederías a un chantaje. compréndeme! -dijo con una voz implorante. -¿Si yo la hubiera soportado mejor. tengo necesidad de un sitio para mí: verás que todo irá mejor entre nosotros. -Ella no soporta más que tú la situación. -Sí. Ya ni siquiera logro trabajar. Hubiera podido aceptar que me guardaras un lugarcito en tu vida. -No hay ni maniobra ni chantaje. no había decidido nada. de distancia a tomar. No obstante nuestra conversación fue horrible. no intento luchar. viene de mi marido. ¿Acaso lo ha amenazado con romper? Entonces. Cuentos. usted se aleje de su mari do. Noéllie te pone entre la espada y la pared. Esta vez ni siquiera protesté. incluso debía parecerle atroz la idea de destrozarme el corazón. -Juegas con las palabras. que habías decidido dejarme. Titubeaba: ¿negar o reconocer que cedía a Noéllie? Lo provoq ué. -¿Quieres decir que me pusiste a prueba durante seis meses y que malgasté mi oportunidad? Es abominable. Una niebla pasó ante mi vista. Se trata de mí. -Pero te guardo uno. -¡Oh.

se enfurecía: "Te equivocas en tener razón. Cedo todavía una vez. Todo me da lo mismo. Sabré por qué fui condenada. Eras muy crítica a mi respecto. ni siquiera hoy no amarlo más: querría que me amara. Bueno. aunque ya no tenga ninguna importancia. ¡Pensar que habría sido tan feliz al ver esta ciudad! Y es como si estuviera ciega. no llega. Su voz medida me intimidaba. muy segura de sí. No tengas miedo de herirme. ¿Dónde estaré? ¿En la tumba? ¿En un asilo? Me da lo mismo. estaba repleta de tranquilizantes. -Pero mamá.") Me condujo en auto a un lindo departamento que una amiga le prestó por dos semanas. Me dijo: -Te queda muy bien haber adelgazado. ¿Cuáles? -Has cometido el error de creer que las historias de amor duraban. -Aparentan. -¿Estaba demasiado gorda? -Un poco. Yo ya lo he comprendido. -¡Entonces no amarás nunca! -Seguramente no. Será menos insoportable que la ignorancia". Dormí. -Escucha.) -Nos has visto vivir -le dije-. (Ella que detestaba a los adultos. El hecho es que cuando lo veré vaciar sus armarios. Lucienne se haría cargo de mí al llegar: un equipaje que no cambia de depósito. no pensé en nada y aterricé en la niebla.. Y mientras deshacíamos mis valijas yo pensaba: "La forzaré a explicarme todo. Lucienne me ayudará quizás a comprenderme. desde que empiezo a agarrarme de un tipo. mira a Diana.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 62 parecía debía hacerme menos mal. Maurice y Colette me condujeron al aeropuerto. Me será menos penoso si se muda en mi ausencia. ¡Lo contrario sería lo sorprendente! -Hay gente que se quiere toda la vida. con generalidades. y lo han tramado juntos. Trata de explicarme por qué tu padre ha dejado de quererme. Lo que sé en compensación. -¡Para qué vivir si uno no ama a nadie! No puedo desear no haber amado a Maurice. me busco otro. es normal que uno deje de querer a su mujer. una inválida. Nueua York No puedo impedirme esperar el telegrama. ¡Qué elegante se ha vuelto Lucienne! Ya no es una jovencita: una mujer. vivirá con Noéllie. es que dentro de uno o dos años. cuando me haya habituado. no me satisface. y los Couturier: hay matrimonios que duran. Estás mejor. Así y todo por la noche traté de hablarle. no me respondas como los otros. la llamada telefónica de Maurice que me anunciará: "He roto con Noéllie" o simplemente: "Cambié de opinión. es natural. El insiste -y también Colette e Isabelle." Y por supuesto.. Es normal. en la calle 50°. al cabo de quince años de matrimonio. Seguramente he cometido errores. o una retardada. mira a Isabelle. (Tomábamos unos Martinis en un bar ruidoso donde hacía terriblemente calor. por hoy. Me quedo en casa. 15 de marzo. ¿Era verdadera? No lo sabré nunca. Cuando le decía: "Reconoce que tengo razón". Ya ves a dónde lleva. me explican. y quizá sugerido a Lucienne su invitaciónpara que vaya a pasar dos semanas a Nueva York. Los días siguientes insistí: -Sin embargo. no me salvaré de una crisis de nervios. 62 Librodot .

-¿Piensas que tiene derecho a sacrificarme? -Evidentemente. -¿Entonces. ¡Mi Dios! Es algo tan liso una vida. cómo nos ven. te adjudicas una oportunidad de quedarte plantada a los cuarenta años. -¿Disputábamos mucho? -No. tienen ganas de empezar una vida nueva. Hemos tenido diez veces esta conversación. A ella también la aburro. 63 Librodot . -Seguramente estuve equivocada al no interesarme más en sus trabajos. -Tiene tan poco que ver con una banalidad que no habías pensado en eso nunca y que no quieres siquiera creerlo. por qué causa supones que tu padre me deja? -A menudo los hombres. a pesar de todo. -iOh. que yo sepa. -Volverá a ti. cuando todo va bien se desliza fácilmente. desvía la conversación. Necesito a tu padre. -No atravesé el océano para que me digas banalidades. exactamente? -Que no lo admirabas lo suficiente. Uno descubre que es opaca. No en mi presencia.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 63 -Es una cuestión estadística. es nítido. sé bien que no me sacrificaría por nadie. -¿Qué pensabas. Quién sabe si ellos no le han escrito para exponerle mi caso y exhortarla a soportarme. ¿Piensa tan mal de mí que le es imposible decírmelo? 16 de marzo -Rehúsas hablarme de mí: ¿piensas tan mal? -¡Qué idea! -Machaco. que no se sabe nada de nadie. Seguramente se hace ilusiones respecto de esa tipa. como todas las jovencitas enamoradas de su padre. Es un ingenuo. ¿Crees que me guardaba rencor? -¿Por eso? -Por eso o por otra cosa. Sacaste un número malo. -Sabes perfectamente que no. lo que hacen. al cine. la harto. Tal vez si la llevara al límite terminaría por ceder y hablar. -Porque ella estaba siempre entre tus polleras. yo no juzgo a nadie! -¿No te parece que se ha conducido como un canalla? -Francamente. Pero yo me encarnizo: -¿Tenías la impresión de que yo no comprendía a tu padre. Se imaginan que será nueva toda la vida. O consíguete una ocupación. con las manos vacías. ¿Pero por qué debería sacrificarse él? En cuanto a mí.. me lleva al teatro. que no estaba a su altura? -A los quince años. a una edad así. no eres la única. Colette se acuerda. -¡Las estadísticas no explican lo que me sucede a mí! Alza los hombros. Pero es de una paciencia que me descorazona. ni de sí mismo ni de los otros: lo que son. -No. lo que piensan. es verdad. seguro. Y basta con un tropiezo. me muestra la ciudad. Quiero ver claro en mi pasado. Y era mayor que yo. Cuando apuestas al amor conyugal.. para mí era una especie de superhombre. -En el '55. es duro para ti. no saco nada de Lucienne. Pero no un cochino. quizá. Búscate un tipo. no. -El porvenir es lo que cuenta. -No. Le pregunte cómo juzgaba a su padre. Verdaderamente.

¿Es por mí que viniste a Norteamérica? -¡Qué idea! -Tu padre está convencido. sería muy secundario. casi ingrato en sus maneras. brillante. No soñaba más que con el amor. equilibrada. 20 de marzo Algo no funciona bien en Lucienne. La maldad: es una defensa. Le pregunté también: -¿Cómo me ves? Me miró sorprendida. se esmeró para no parecérseme. tal como existe sin que lo sepan los padres. Según ella lo que cuenta en una infancia es la situación psicoanalítica.que me parecen delatar una desazón. tú no me oprimías. -Era mi presencia lo que no soportabas. De hecho son simples relaciones. -¿Era culpa mía. Se complace en decirles verdades desagradables. ¿contra quién? En todo caso no es la muchacha fuerte. No: solamente quise saber si podía volar con mis propias alas. Ella tiene brusquedades. -Ahora lo sabes. dudo en escribir la palabra. -No exageremos. Hay en ella. me da horror. Ayer la interrogué sobre ella: -Escucha. burlona. Magro consuelo. digamos. ¿Es tan dura como quiere aparentar? Me lo pregunto. pero es lo único que conviene: maldad. Sé que yo te pesaba.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 64 Lo dijo con una especie de fanfarronada. salidas. Eso también es seguramente por mi error. malévola. su risa no tiene alegría. encuentros fugaces: esa existencia me parece árida. Insistí. tengo necesidad de ello (tu padre me ha mentido tanto). impaciencias -no solamente conmigo. La educación. que yo imaginaba desde París. pero en general vive muy sola. en lo que tiene de consciente. -Más vale. sé que puedo. -¿Eres feliz? Dijo con un tono agresivo: -Mi vida me conviene perfectamente. distante. cortante. oh no! Le pregunté: -¿Encuentras como tu padre que Colette hizo un matrimonio idiota? -Hizo el matrimonio que debía hacer. Te he pesado desde siempre. Me presentó a algunos de sus amigos y he sido impresionada por su actitud con ellos: siempre sobre alerta. Trabajo. casi a pesar de ellos. Hay algo rígido. -Sí. Me lo reprocha enormemente. esa negativa del amor: mi sentimentalismo la descorazonó. 64 Librodot . siempre la he conocido así. pero es con una verdadera rabia que despedaza a la gente que llama sus amigos. con su risa sin alegría: -Siempre has tenido un sentido muy exagerado de tus responsabilidades. Crítica. si ella era así? Rió. No pensaba tener que defenderme de ser culpable: mis hijas eran mi orgullo. Hizo un esfuerzo para mostrarme gente. de deliberado. que no estoy dotada para la vida de familia. era fatal que se metiera con el primer chico que encontrara. ¿Es que fallé con las dos? ¡No. Me parece mucho menos segura de sí misma de lo que pensé en un primer momento. Mis responsabilidades serían nulas. Partiste para liberarte de mí. querría que fueras sincera conmigo.

Vuelvo y él se habrá ido. Todo es tragado por el cieno. la noche siempre tan espesa. el mundo es un magma y no tengo ya contornos. No. -¿El único? -Pero sí. la contemplación a las frivolidades. Subimos la escalera. Muy idealista también. Pero todas las palabras por la cuales intentaría justificarla. Se habrá ido. No tengo coraje de afrontarlo. él lo ha negado. Pareció molesta: -¿Cómo te ves tú? -Como una ciénaga. Ahora soy una muerta. cuando abro un ojo. ya me parece imposible de llevarla hasta el fin. Careces de defensa. el código según el cual yo juzgaba a los otros y a mí misma. Era más bien sumaria su descripción.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 65 -Quiero decir: ¿cómo me describirías? -Eres muy francesa. los museos. 24 de marzo Listo. -Te reencontrarás. Estoy sentada. Nunca había soñado en contestarle. encantadora. Colette y Jean-Pierre me esperaban. y es quizá lo peor. La ventana estaba negra. No hice feliz a Maurice. alegre. la gente. me quedo inmóvil durante minutos sobre el cordón de la vereda. las calles. es tu único defecto. En el presente me pregunto: ¿a título de qué preferir la vida interior a la vida mundana. es decir en contestarme. Maurice las ha asesinado. nuestra habitación. Y miro esas dos puertas: el escritorio de Maurice. por qué poner un pie delante de otro? Cuando estoy sola. algo que acecha detrás. como se dice aquí. Antes no salía mucho de mi caracol. siempre estará negra. No se abrirá si yo no me muevo. No quise que Colette se quedara a dormir: tendré que acostumbrarme. 65 Librodot . 23 de marzo Parto mañana. ¿Una muerta que tiene todavía cuántos años para tirar? Una jornada. Y mis hijas tampoco lo son. Me senté delante de la mesa. enteramente paralizada. ¿Entonces? No sé nada. Ayer cuando me bañaba. pero cuando lo hacía me interesaba por todo: los paisajes. Telegrafié para pedir que Maurice no vaya a Orly. Detener el tiempo y la vida. Advierto sólo ahora cuánta estima tenía en el fondo por mí misma. ellos dejaron las valijas en el living. Alrededor de mí. Aparte de eso eres animada. alegre. ¿Cómo vivir sin creer en nada ni en mí misma? Lucienne se escandalizaba de que Nueva York me interesara tan poco. jamás. El negro y el blanco se confunden. No solamente quién soy sino cómo habría que ser. por la mañana. Cerradas. Me han acompañado hasta aquí. nada más que levantar un brazo me planteaba un problema: ¿por qué levantar un brazo. muy soft. encantadora. Repetí: -Animada. la devoción a la ambición? No tenía otra cosa sino crear felicidad alrededor de mí. Una puerta cerrada. Cené en casa de ellos.

Es el porvenir. Estoy sobre el umbral. Y no puedo llamar a nadie en mi auxilio. -La puerta del porvenir va a abrirse. Tengo miedo. No hay más que esta puerta y lo que acecha detrás. Implacable mente.Librodot La mujer rota Simone de Beauvoir 66 Pero sé que me moveré. Lentamente. La puerta se abrirá lentamente y veré lo que hay detrás de la puerta. 66 Librodot . Tengo miedo.

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