Risas, Lágrimas y Sedas

Barón Biza

Raúl Barón Biza (1899-1964)

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Risas, Lágrimas y Sedas

Barón Biza

Raúl Barón Biza (1899-1964)
TIPEO Y ESCANEOS: Federico Alejandro Minolfi CORRECCION DE TIPEO: Mojado

Raúl Barón Biza (1899-1964)

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Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 3 Restauración digital revisada y concordada .Risas.

Lágrimas y Sedas Raúl Barón Biza (1899-1964) 4 Restauración digital revisada y concordada . Lágrimas y Sedas Barón Biza BARÓ N BIZA Risas.Risas.

Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 5 Restauración digital revisada y concordada .Risas.

Lágrimas y Sedas Barón Biza Dedicatoria manuscrita de Raúl –quien por entonces firmaba sus obras como Raúl Barón.Risas. Raúl Barón. Manuel E.al embajador Manuel Malbrán: “A su excelencia el Sr. Malbrán estos jirones de mi vida inquieta. Embajador Dr.” Raúl Barón Biza (1899-1964) 6 Restauración digital revisada y concordada . Santiago 30/Abril/1925.

Risas. Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 7 Restauración digital revisada y concordada .

(Fragmentos) España 1918 “Alma y Carne de Mujer” – (Novela) Chile 1923 EN PREPARACIÓ N “Manón” – (Novela). no editadas en la Argentina. Lágrimas y Sedas Barón Biza OBRAS DEL MISMO AUTOR1 “Del Ensueño” . Raúl Barón Biza (1899-1964) 8 Restauración digital revisada y concordada . La anunciada “Manón” no llegó a publicarse. 1 Nota de los Restauradores: con la intención de mantener la configuración original del libro.Risas. ya que con posterioridad al presente volumen se publicó “Por qué me hice revolucionario”. se consignan los títulos de las dos obras anteriores de Barón Biza.

medias tintas. ponerse a tono con sus multiformes elementos y analizar justamente sus derivaciones. y no otra.Risas. quizá también algo ingenuo. Lágrimas y Sedas Barón Biza PRÓ LOGO Para ser artista hay que sentir la vida. Lo bello hermanado con lo grosero. penetrando al corazón y condensándose en el cerebro. esbozos y perfiles. la esencia misma que lo anima y lo diferencia de lo uniforme. quienes han de descubrir sus variantes. de producir tales páginas: páginas de niñez. demasiado optimista. El artista lo será tanto más cuando sienta con mayor fuerza y acierte a exteriorizarlo con más belleza. el “elemento vital” que les dio razón de ser. de fantásticas ensoñaciones. el génesis de su razón de ser. de adolescencia. El análisis del artista ha de penetrar hasta el corazón mismo de esas manifestaciones humanas y extraer el “motivo”. Hay en la vida claroscuros. Las risas con las lágrimas. acusaba un sentimentalismo demasiado romántico. Los años. sentimental. Como el químico descompone en sus retortas los diferentes cuerpos hasta llegar a los elementos simples de que están compuestos. Nada debe ser inaccesible al espíritu y al sentimiento del artista. cuya separación o deslindamiento es tarea reservada al espíritu selecto de los artistas. romántico. LÁGRIMAS Y SEDAS” ha publicado Raúl Barón. la falta de experiencia. de quimeras. En su primero. “DEL ENSUEÑO” es un libro digno de los diez y ocho años: optimista. los besos de una mujer o de la novia buena. con las mentiras de la pérfida o las caricias falsas de la pecadora. que sólo los años de una juventud prematura pueden inspirar al cerebro. sus rasgos. el conocimiento de la vida y de los hombres a través solamente de los libros de poesía y de literatura pudo ser la causa. demasiado romántico quizá… Raúl Barón Biza (1899-1964) 9 Restauración digital revisada y concordada . que les calificó al darles vida. ahondando. ________________________ “DEL ENSUEÑO” y “ALMA Y CARNE DE MUJER” son los dos libros que con anterioridad a este de “RISAS. diseccionando psicológicamente todo aquello que ha herido su retina. hay que vivirla en todas sus múltiples manifestaciones. así el artista va puliendo. lo sublime con lo ridículo.

Argentino de nacimiento. de las mentiras de las mujeres y de las falsas amistades. con la que se manifiesta en las de “ALMA Y CARNE DE MUJER”. Se revelan. risas y besos. expansivo y batallador. de los hombres y de la mujer.Risas. del eterno descontentadizo. Raúl Barón posee un temperamento de complexión indócil. Es un espíritu impresionable y versátil que sufre un estado morboso de perpetua movilidad. se perfilan ya claramente. Ajeno al parsimonioso trabajo reflexivo de los filósofos y el atildamiento gramatical de los estilistas. LÁGRIMAS Y SEDAS” ha puesto de título a su tercer libro. Es el libro del artista nómada. en el doloroso errabundear por el mundo. de los amores del momento. ¿Pero qué importan estas mismas intemperantes desenvolturas de Barón. Quien le conoce diría que es él quien ama. en el trato con los hombres. comienza la tarea. Aquel espíritu optimista de los diez y ocho años se manifiesta en “ALMA Y CARNE DE MUJER” con alineamientos de un escepticismo esencialmente morboso. sin guía. del que gusta de abrevar la sed de su espíritu en todos los manantiales que encuentra en los márgenes de su camino. que hirieron su espíritu de observador? Una de de las características más pronunciadas de Raúl Barón es su egotismo. los rasgos personalísimos del autor. desengaños. revela la metamorfosis de aquel espíritu que dio vida a las páginas “DEL ENSUEÑO”. quien Raúl Barón Biza (1899-1964) 10 Restauración digital revisada y concordada . podríamos decir. hasta finalizarla. Del escritor que sabe de las luchas en países desconocidos. Es el libro del artista que ha transpuesto muchas fronteras y surcado muchos mares. mentiras y blasfemias… “ALMA Y CARNE DE MUJER” es el libro de un espíritu aventurero. ni que Flaubert tardase diez años en escribir su “Madame Bovary”. no quiere comprender que existan seres que encuentren un amable deleite leyendo la “Crítica de la razón pura”. independiente. a la aventura. ________________________ “RISAS. Barón no puede. insaciable de novedad y de emociones. A través de sus escritos se comprende que Barón escribe de prisa. al azar. la realidad que en el fondo palpita en todos sus trabajos. Lágrimas y Sedas Barón Biza Su segundo. el alma y el corazón que se trasluce del escritor en aquellos motivos que fueron vida. Por eso su estilo es incorrecto y desigual. si estos defectos e imperfecciones los remedian y dominan la belleza de las imágenes. Campean en este libro las sensaciones de un espíritu viajero. Es el crisol en el que han sido arrojados lágrimas y dolores. con alma de artista y corazón de niño. “ALMA Y CARNE DE MUJER”. La trayectoria que se observa a través de sus páginas corre paralelamente. Ese escepticismo que se recoge en el sendero de la vida. “ALMA Y CARNE DE MUJER” es el libro en el que la Realidad de la vida le incitó a no creer y a dudar de todo: de Dios. Su YO preside sus artículos. educado en Europa y viajero por muchos países del planeta. Que apenas concebido el asunto que ha de desenvolver. qué importa el que su estilo sea incorrecto y desigual. Viene a ser este último libro como una purificación de los sentimientos y del estilo. sus veinticuatro años son una continua sucesión de emociones y de recuerdos.

de carcajadas y. con alma de artista. lacerado.Risas. en un gesto de natural rebeldía su alma sensible de artista. Todas las heroínas de sus escritos hablan con ÉL… con Barón. de tristezas. que ríe y llora. sin dobleces. DE LA PARRA. Raúl Barón Biza (1899-1964) 11 Restauración digital revisada y concordada . Las páginas de “RISAS. de escepticismos. que ríe y sangra a la vez. reniega de la Fe. tiene alma. LÁGRIMAS Y SEDAS” es un libro matizado de incorrecciones de concepción y de estilo. LÁGRIMAS Y SEDAS” son páginas de amor. Nos ha mostrado su corazón adolorido. nos ha dado a conocer. al publicar éste su tercer libro. Es la muñeca que Barón invoca. que besa y engaña. de lágrimas. de rebeldías. En ellas se deja ver el espíritu de una mujer. en muchas ocasiones. otras entona himnos de gloria. como después le teje guirnaldas para embellecer aquellas mentiras. tiene corazón! Unas veces blasfema. “RISAS. Páginas de un espíritu de golondrina. que ama y traiciona… Es la mujer inconstante y perjura como todas las mujeres… Raúl Barón. Son páginas llenas de humana belleza. Tan pronto maldice a la mujer que un día le mintió cariño. Lágrimas y Sedas Barón Biza habla. quien ríe y quien blasfema. también. de locuras. Pero es hermoso. Todo lo hace siguiendo los neuróticos vaivenes de su carácter. es bello: ¡Tiene pasión. B.

Suzanne Monier. estos apuntes de mi vida inquieta.Risas. las horas locas de esos días que fueron. no olvides. A ti. al menos. divina compañera de mis días bohemios en las viejas y dolientes ciudades europeas. A ti. mujercita buena. Lágrimas y Sedas Barón Biza A Mlle. Raúl Barón Biza (1899-1964) 12 Restauración digital revisada y concordada . para que cuando la vida te lleve lejos de mí.

Risas. Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 13 Restauración digital revisada y concordada .

con la duración de un solo segundo. Nada podía cambiar el curso de aquella vida que se iba acabando dolorosamente. agotado por el exceso de lucha cerebral. fieles espejos de las alternativas del alma. Llegaba descompuesto. No podían convencerla a Carmen las satisfacciones de Eduardo. su amante. minada por una pasión irresistible y desgastada por un irrefrenable vicio… Eduardo regresaba a su casa. -Haremos economía –decía Carmen. estaba la preocupación. reconocía en seguida que su Eduardo había perdido alguna otra considerable suma. lo que nos duele.. Abandonaremos los teatros. aunque lo viera dueño de una gran confianza. -No te importe. se transformaba en un desesperante volcán de esperanzas rotas y de alegrías pasajeras. sorpresas de la fatalidad o de la desesperación… Carmen. Pero también se adentraba en el fondo de su querido.. con la realidad contenida en lo que tarda la bolita de marfil en girar alrededor del círculo.Comeremos menos fuera de casa. después. que. no juegues… Qué feliz seríamos si no volvieras a tocar Raúl Barón Biza (1899-1964) 14 Restauración digital revisada y concordada . insensible. no debes de comprender lo que estás haciendo. lo que nos mata lentamente.. lo que si bien podemos detener en los labios no podemos impedir que nos suba a los ojos.. en uno de los 37 cajetines. mi Eduardo. cansado de la vigilia de la noche. Quince papeles de a mil… -¡Quince mil pesos! Por Dios. ante el sortilegio de los naipes.. Ya sabes que a mí me gusta la vida tranquila. ¿Cuánto? ¿Has perdido mucho? Eduardo cambiaba de expresión en ese momento y respondía con indiferencia. penetraba en su alma y reconocía que por debajo de su optimismo. nada interesa del íntimo dolor de los jugadores y de la esperanza que supone la última ficha colocada sobre la mesa… Y con mimo. No juegues.Risas. en las primeras horas del amanecer. Son alternativas del juego. le preguntaba: -¡También hoy!. arrebatada por la avara raqueta del crupier que. Ya sabía ella lo que esa frase del jugador significaba en la realidad. mi Carmencita. Aún nos queda mucho… Ya verás cómo mañana me desquito. para caer. invariablemente. con voz temblorosa. con palabras dulces. aunque en sus manifestaciones exteriorizara el eterno optimismo del “mañana me desquitaré”. Eduardo… Tú no sabes. cual si nada le importara la pérdida sufrida: -¡Bah!. Lágrimas y Sedas Barón Biza ETERNA ESPERA Hacía mucho tiempo que la escena se repetía con frecuencia.

sus ojos. cuando el sol enviaba su primer beso de oro a la tierra. Cansado de amar y de tanto como fue amado. sus prejuicios. en el cual ella nunca tuvo la ambición de entrar. Aquellas horas de las que sólo conocen la amargura que entrañan las mujeres que. Prometía siempre. Era la única forma de que Eduardo fuera más suyo. la una. Él se dejaba querer. que hacen querer sin condiciones y sin mentiras a la mujer que un día pone el Destino en un venturoso recodo de nuestro camino… Pacientemente le esperaba Carmen todas las noches. no regresaba Eduardo. Lo tenemos todo: cariño. ¿Verdad que no volverás a jugar? Eduardo prometía. esperan la vuelta del marido que no llega o del hijo que hizo su primera escapatoria nocturna. las dos… ¡Desesperante espera! Hasta las primeras horas. viéndose en el fondo el más trágico de los abismos. sin acostarse. más enteramente suyo. con toda la sinceridad de su alma de niña. Después de varias alternativas de ganancias y pérdidas la caída fue vertiginosa. dando tumbos. Todos sus esfuerzos los agotó en demostrar a Eduardo el precipicio por el que estaba descendiendo. de codos sobre la mesa o asomadas al balcón. dominante. seguían la sucesión de las horas. humilde. Ella despreciaba todo ese artificio. para entregarse en cuerpo y alma al Dios Ciego y voluble del azar. Las necesarias hasta que llegaba la noche y se abría nuevamente el Templo del Azar… Carmen le adoraba con locura. posición. se sentía atraído a ella por su dulzura y sensibilidad. Y tocaban las doce. llorosa. Le quería con toda la pasión de un primer amor. que le hacía abandonar el calor tibio y confortador de los brazos de su amante. a través de sus correrías por el mundo. rodando. alma para comprendernos y corazón para amarnos locamente… Sólo la felicidad nos falta… Y esa… esa debes tú traerla. Eduardo. En su cariño absoluto. Pero sus buenos propósitos duraban solamente algunas horas. Mecanógrafa de una casa de banca. el ambiente hipócrita en que gozan la vida. comenzaba a debilitarse. Carmen esperaba resignada el fin de todo aquello. allí la conoció Eduardo. Por ella se dejaba deslizar.Risas. la belleza de Carmen le había seducido. Conocía de esa sociedad sus mentiras. Esa la tienes tú. extraordinariamente sentimental y hermosamente bella. Todo su cariño no fue suficiente para disuadirlo de aquella pasión del juego. ponía toda su ternura. Allí. Inútilmente se esforzaba Carmen para detener a su Eduardo en la pendiente. con sus escándalos y sus vanidades. le esperaba su mujercita… La herencia de dos millones que le correspondió a Eduardo a la muerte de su padre. Eran muy sabias aquellas sus manecitas para no dar satisfacción a sus deseos. toda su pasión. Casi se alegraba de ello. Raúl Barón Biza (1899-1964) 15 Restauración digital revisada y concordada . fijos en las manecillas del reloj. Era demasiado buena. de su corazón ardiente a las sensaciones del amor. Eduardo pertenecía a un mundo elegante. la había transformado. Lágrimas y Sedas Barón Biza una carta. Eran muy dulces los besos de su muñeca para negarle nada. Su encuentro con aquel hombre mundano.

completamente pobre o en posesión de la misma fortuna que otro día he tenido. las cartas eran un poco más halagadoras. Eduardo no podía ya volver a Buenos Aires. Carmen se sorprendió. cinco. espérame Carmen. ¿Quién sabe? Volveré pobre. Una noche entró en casa Eduardo decidido. Si la fortuna me sonríe… entonces. Y afirmaba: -“Volverá vencido. -No. si los negocios me salen bien. No es necesaria la riqueza para ser feliz. Voy dispuesto a trabajar. su pensamiento estaba en Eduardo. voy a dejarte ciento cincuenta mil pesos. ocho años. Yo me quedo con cien mil. Durante los primeros años las cartas de Eduardo le hablaban de luchas. sin antes haber dejado entre las zarzas del camino jirones de piel y sangre del corazón! Después. después de haberlo perdido todo… Su pobreza será el principio de nuestra dicha. sin exponerse a un lamentable contratiempo en los órdenes económicos y Raúl Barón Biza (1899-1964) 16 Restauración digital revisada y concordada . que llegue ese telegrama.Risas. daban ánimos. Yo bien sé que lo que te dejo es una miseria. he perdido.Te encuentro con la alegría que hace tanto tiempo te faltaba. porque tú también habrás acabado el capital que te dejé. pero también llena de cariños. Por fin. ¡Es demasiado dura la vida para llegar al triunfo. el génesis de nuestras ansias de vivir felizmente la vida”. Que llegue. a recuperar mi perdida fortuna. Hoy mismo parto para el Brasil. llena de sencillez. Mira. Pensaba en su regreso.. correspondió justicieramente a los sacrificios del hombre redimido. también. de sacrificios y de temores. Vendrá arruinado. el triunfo coronó su obra. Sus negocios reclamaban su presencia continuamente. Seremos dos ruinas. en aquel regreso que él antes de marchar le había prometido. Estaré ausente cuatro. Pero por última vez. No habían de suceder las cosas tal como Carmen las había imaginado. -¿Has ganado? –le preguntó. el prólogo de nuestra alegría. hacía economía. Pero no tengo más. anunciándome que vuelve. dispuesto a poner en práctica una resolución que había pensado. no puedo darte otra cosa. Era imposible el abandonarlos. Si el Destino quiere que suceda lo primero. Lágrimas y Sedas Barón Biza Pero Carmen se engañaba. alentaban. entonces volverá la felicidad a nuestro lado. No solamente vivía con las rentas que le producían aquellos pesos sino que. Siempre el Destino se obstina en torcer la marcha de nuestras ilusiones. ________________________ Aquella separación constituía para Carmen el principio de una nueva vida. Siempre. Yo le prepararé una existencia nueva.

________________________ Un buen día me encontré en el café Colón con Eduardo. supo olvidar su pasado. a descansar en mi cariño de todos los sufrimientos… Pasaban los meses y los años y Eduardo no volvía. Esto nada la intranquilizaba a Carmen. El trabajo me ha redimido. -Tengo actualmente cuatro millones de pesos. La pelea había sido durísima. -Todo me parece poco para cuando vuelva mi Eduardo. Volverán los días malos. Ahora. las horas de tristezas. en su silencio. Tomamos café. mi alegría… Ahora conocerá en lo que consiste la verdadera. plácida. Sus ojos tenían el destello de la victoria. Aquel tipo de trasnochador empedernido.El tiempo transcurría y las cartas dejaron de llegar. buscando el consuelo de sus palabras y la tranquilidad para su espíritu cansado. la única felicidad. haciendo cuantas economías podía para ahorrar mucho. volverá a mis brazos. los minutos de desesperación y fracaso… Entonces vendrá a mí. -Si no me escribe es porque sus negocios van muy mal. Estaba desconocido. Llegó a reconstruir todo lo que había derrumbado en su loca vida de disipación y escándalo. Carmen. mi cariño. respiraba alegría. Yo sabré hacerlo feliz ahora que no tiene nada. como la realización de lo que tanto ella había anhelado siempre. Pero yo lo haré dichoso. Regresaré nuevamente al Brasil. plétora de salud. mirando al futuro y poniendo en él todo su entusiasmo. Se acerca el fin de mis esperanzas. oculta la vergüenza de su fracaso. continuaba su existencia tranquila. -Eso no durará mucho –decía Carmen. Las cartas se iban haciendo menos continuas. Eduardo ya no escribía. No se atreve a decírmelo y. La fortuna comenzaba a sonreírle mimosamente. de rostro cansado por las intensas emociones del juego y las orgías quintaesenciadas de todos los placeres. Nada me ocultó. Pero supo vencer. Ese silencio lo interpretaba como una ruina segura en sus negocios. Al contrario. Empezaba a sentirse dichoso. había sufrido una honda transformación. en tanto. Lágrimas y Sedas Barón Biza financieros.Risas. la cara bronceada por el sol del Ecuador y los aires sanos de la madre Naturaleza. Guardo de aquellas tierras Raúl Barón Biza (1899-1964) 17 Restauración digital revisada y concordada . Todo en él había cambiado. fumamos unos excelentes cigarros y conversamos un buen rato..Continúa con sus ilusiones. Ahora que todo lo mío será para él: mi capital. para ofrecérselo todo a Eduardo si la fatalidad le acosaba y le obligaba a volver al lado de su mujercita. Me contó su vida a través de los nueve años que permaneció alejado de la Argentina.

Así. Desde que no le escribo todo me sale bien. Hacen ya cinco años que no le escribo. Pero te habrás acordado alguna vez de una mujer que aquí dejaste y que te quería de verdad. Te lo confieso con toda la sinceridad... encontrabas en sus brazos el abrazo de una madrecita buena y. en sus labios. Allí volveré. -Lo celebro. ¿para qué buscar otra felicidad que muy bien pudiera destrozarme ésta que ahora siento. Charlamos un rato. Mis esperanzas se trocan en realidad. Me dijo: -He consultado con una “echadora de cartas” y me ha anunciado una ruina y un viaje. en aquellas madrugadas. No me hables más de ella. Yo nada le dije. ésta que conozco. Lágrimas y Sedas Barón Biza muy gratos recuerdos. Es aquello como una segunda madre para mí. Es Eduardo que va a venir. Ya no tengo la menor duda. Llegará pobre. que aquí no carecerá de nada. Te habrás casado. la recuerdo. ésta que sé que no me engaña?. soy supersticioso. que por no depender de mi voluntad. el beso que lleva el consuelo al espíritu y la risa a los labios… El semblante de Eduardo adquirió una expresión dura y me respondió: -¿Carmen? Sí. -Llámalo como quieras. Una mujercita que tantas veces la encontrastes llorando al regresar a tu casa. Pero si soy grandemente feliz con ésta mi vida. ¿para qué anhelar otra felicidad que no está en mí. Que deseaba que regresara a su lado completamente arruinado. ¡Fíjate qué buenas intenciones para que yo la quisiera! Hubiera acabado por darme mala suerte y. cuando desesperado y sin amor a nada.Risas. Sólo allí puedo vivir. ¿verdad? -No. Pero no quiero saber nada de ella. como buen jugador. Ese triunfo tuyo me lo hago mío. Hubiera sido abrir nuevamente una herida que el tiempo estaba cicatrizando. -Continúas con tu filosofía. Tenemos aún lo mío que será para hacernos felices… ¡Pobrecillo! Que venga. así le quiero. Tampoco he pensado aún en ello. La he recordado mucho. ________________________ Yo he visto a Carmen. Estaba muy envejecida. Debía de haber sufrido mucho. Si así soy feliz. Siempre me decía en ellas que anhelaba el verme sin un centavo. ¡Por fin vamos a ser felices! Raúl Barón Biza (1899-1964) 18 Restauración digital revisada y concordada . puede traicionarme y hacerme desgraciado? -Tienes razón. Me cansaban sus cartas. Ella no sabe que Eduardo había regresado y que estaba en la capital. No sabes lo que me alegran tus palabras.

adormecedor. Una noche en que la lluvia blanca cubría los objetos y los seres. Lágrimas y Sedas Barón Biza EL SOL LADRÓ N Era una buhardilla miserable. una muñequita. Así. en lo alto. raída y mugrienta. con montañas de papeles. en los atardeceres. enferma. aceptó. con dientes de perro hambriento. Una muñequita de carnes rosadas que tiritaban. enclavijada allá. un bohemio andrajoso. Habitábala un poeta miserable. fue toda de él. cenaron. Tenía. bebieron vino y durmieron juntos bajo la capa raída y mugrienta del poeta. que ya nada tenía que perder. Raúl Barón Biza (1899-1964) 19 Restauración digital revisada y concordada . semejaba una luna triste. unas migajas de la noche anterior y las ofreció. ________________________ Tenía catorce años. a la luz amarillenta de una bujía. sucia… Y una cama y una silla y una mesa.Risas. de un frío horrible. por el barrio de Montmartre… Era una buhardilla que el Diablo y Dios habían olvidado. con un mohín canallesco de cárcel y lupanar. por la nieve depositada sobre ella. rubia. Trajo bajo su capa. mendiga como él. de techo oblicuo. Se quedó con él. oscura. En el invierno era fría. penetrante. esa noche. pálida. bajo uno de los puentes del Sena y pedídole pan. melenudo. Y aquella muñequita. entre versos y dramas. rotosa y hambrienta. una pequeña claraboya que. regresó como un bandido. de carrozas y de sedas. escuálido. ¡Pan a él! ¡A él que pasaba días enteros sin probarlo! Pero recordó que en su buhardilla quedaban. Y en su lucha con la Gloria y el Hambre. Era pequeñita. de dientes blancos que sonreían… Habíala encontrado en sus correrías noctámbulas. que hablaban de palacios. tenía talla de Titán.

pero es mentira. Otro día le regalaron un espejo y se embelleció. sino un rayo rubio. No lo recordaba tampoco. entonces. pensó sólo en “Cherie”. Un círculo que ella seguía con avidez. bajo el brazo su carpeta de versos. conocía la primavera. bellas. Que aquella mujercita dejaría la buhardilla. cansado de ambular. pensó: “Estará escondida” – y la buscó bajo la cama… -“Habrá salido… ” -díjose. Y por ello. ________________________ Dicen que enfermó. en su muñequita rubia y blanca. el armario. que le daba calor y hacíala reír. el sol tibio y juguetón. Se puso pálida. Le compraron un vestido de terciopelo. ni abrazarle tampoco. Con ello compró un ramo de flores. Él. perfumadas… Y se lo pedía llorando. violetas y lirios… Al salir había en su rostro más colores. Era que en su cautiverio había comido y compuesto un soneto maravilloso a “Cherie”. en la que diariamente jugaba una hebra de sol. implorando la dejase salir para juntarlas. Trajo él unos cajones y ella unas cretonas e hicieron un mantel y un armario: el mantel. en sus movimientos más firmeza. y ella. una tarde la bautizaron varios amigos del poeta. Entre risas y besos tuvo un capricho. Y al llegar y no encontrarla. preso. y sentóse a esperarla. como una promesa… Raúl Barón Biza (1899-1964) 20 Restauración digital revisada y concordada . juguetón. Sabía que ésta le robaría a su muñequita.Risas. Quiso flores. Lágrimas y Sedas Barón Biza No tenía nombre. y era el sol. Estuvo en la cárcel. Pero ella no llegó. Desde entonces le dijeron “Cherie”. flores suaves. comprendió: se la habían robado. Sólo quedaba el círculo dorado. Robado mientras estuvo en la cárcel. de todas las flores más bellas de la ciudad. que trocaría por un ramo de flores. Él no quería. esa hebra dorada como sus cabellos. para cuando hubiese invitados. porque robó un búcaro con orquídeas. llegó a enfermar. inquieto. Y aquel poeta. Lo habían publicado y enviádole dinero. Yo lo sé. para guardar la capa raída y mugrienta cuando llegase el buen tiempo… Y llegó… Lo supieron porque al abrir la banderola no entró ya más frío. que dejaba sobre el suelo un círculo dorado. subyugadora. fría y triste. ni sentarse en sus rodillas. No quiso ya besarlo. dejó de temblar. cálida como una esperanza. quizá lo robaron. que fue de viaje. entonces.

entre resplandores de incendio. las más bellas flores de la ciudad… ________________________ Los diarios dijeron que fue un accidente. allá arriba.Risas. Pero comprendió que aquél estaba allá arriba. no lo digáis a nadie: ¡Fue una pelea con el sol!. Y se irguió más. junto a la banderola. otros un suicidio. se divisaba el disco rojo. resbaladizas y oblicuas. Lágrimas y Sedas Barón Biza Y loco de rabia. una fuga vergonzosa. -“¡Canalla!. ¡Ladrón!. Se encaramó en la mesa. tras las casas. que descendía. También él tenía flores. asomó su cuerpo por la banderola.. con sus puños amenazantes y dejando tras de sí un reguero de flores. sacó su cuerpo fuera y corrió por las tejas. ante el sol ladrón. Pero yo sé.. como en una huida.” – gritóle. regalándola de flores y risas. A lo lejos..... en dirección al sol. Raúl Barón Biza (1899-1964) 21 Restauración digital revisada y concordada . estrelló contra su luz la silla. Iría a disputársela. sobre el techo de su buhardilla.

para mi vida nómada. quemar el incienso de mis versos y de mis bellas locuras. ¿Y quién no las tiene. Pobre amigo Alberto. de un solo segundo. dices que me envidias porque estoy en París. Claro que han de llegar. amigo mío? Pero después de todo eres feliz. Ya sólo quedan en la memoria con el dejo amargo de las cosas arrumbadas en los abismos del Tiempo. suponen cuatro siglos de luchas..Risas. Adorables aventuras. que tuvieron por escenario muchos y diferentes puntos de ciudades y de pueblos. no hemos tenido tiempo para vivir esos años mozos. Lágrimas y Sedas Barón Biza CARTA A UN AMIGO Querido Alberto: He arrojado muchas veces la pluma antes de decidirme a escribirte.. Te contaré mi vida.. de triunfos y de fracasos. pero la vida no me ha dado lo que esa mi juventud pedía. Eres ingeniero por lujo.. ¡Mi juventud! Qué triste es verla ida para no volver nunca a los veinte años: amores rientes. los insaciables de quimeras. La he sentido. Cuatro años que.. de una sola noche. Hace ya cuatro años que nos separamos. reiremos. más bellas y sublimes cuanto más locas.. Entonces. Una vida. de vacilaciones. En él has encontrado la verdadera felicidad. ansias de vivir y deseos de gozar bestialmente los más amables placeres. Me envidias porque ves mi nombre en letras de imprenta en los periódicos. Llegarán también nuestros días. Sin embargo. los que llevamos por estandarte la rebeldía de nuestro espíritu y el lirismo de nuestras vibrantes estrofas. que en otros suponen risas.. ante el altar de ella.. sí.. eternas risas. Amas a la vida y la vida te entrega todo cuanto es digno de gozarse... dentro del corazón. En tu carta me hablas de mi juventud. lo que esa mi juventud reclamaba para ser amante de la vida y.. ¡Mi juventud! Casi estoy por decirte que no la he conocido. del momento. Los eternos descontentadizos. Trabajas por lujo y todo ríe en tu alrededor. de dolores. Me hablas de tus penas. en la que los desengaños y las vacilaciones han puesto un gesto de amargura en mis labios y un rebelde escepticismo en el corazón. has formado un hogar. No debes envidiarme. Pero ya no será la risa que brotara de nuestros labios cuando los años Raúl Barón Biza (1899-1964) 22 Restauración digital revisada y concordada .

¡Me acordé de mi madre! Y hundiendo la cabeza en la almohada lloré por primera vez en París. En mi cerebro. Entré en su seno sin conocer a nadie. Bien recuerdo aquella noche. el Brasil. como llegan otros muchos. Es. En esta Ville Lumiére. la vida me ha golpeado brutalmente. de lágrimas. frívola y artificial. Me censuré a mí mismo.. Portugal. la risa de los cansados. Me vi solo. He recorrido mucho. la vida no puede entregársenos como una querida apasionada y mimosa... lleno de ilusiones y de manuscritos. entonces. Maldije mi locura. ya comprenderás que con ese equipaje y ese talonario de cheques. En ¡doce francos! Para pagar el alojamiento la primera noche y tomar el desayuno al levantarme. sin saber su idioma.. Cada nombre de estos pueblos significa una cantidad enorme de esfuerzos. mis audaces ensueños. ¡Entonces reconocí que aún era un niño! ________________________ Raúl Barón Biza (1899-1964) 23 Restauración digital revisada y concordada . Con los ojos cerrados. Chile.. cariño. Y tú. palpitan aún las emociones que sentí al recorrer por vez primera Francia. ________________________ Llegué a París. amistad. de hambre y. algunas veces. reposaban cuidadosamente algún drama espeluznante y algunos centenares de poesías que a mí se me antojaban dignas de los laureles.. también. Muchísimo. de renunciamientos. Completamente solo.Risas. rememoré cuanto acababa de abandonar.. bárbaramente. Perdido en el oleaje de una capital para mí desconocida. absorbente. En el fondo de mi baúl. sin nadie que me alentara en aquella tan desesperante situación. criminalmente. Todo mi bagaje consistía en ilusiones y en un montón considerable de cuartillas escritas.. llegan a la meta. sin un amigo. desvencijado y miserable. cuando ya la vida camina hacia su ocaso y la juventud se ha trastocado en hilos plateados en las sienes y en un renunciamiento a todo lo artificial y canalla del mundo. Lágrimas y Sedas Barón Biza juveniles nos miman dulcemente. Recordé por último todo aquello que en mi vida sin rumbo significaba amor. Todo mi capital consistía en doce francos. Como en el kaleidoscopio desfilan por ante mi vista todo ese recuerdo del pasado... Bien lo sabes tú. de los que dejando jirones de su piel en las zarzas del camino y gotas de sangre del corazón en las luchas por el Triunfo. hogar. cuidados. mi ciega quimera de llegar al Triunfo. buen amigo. de los amargados de tanto esfuerzo.

aunque después. fortaleció mi alma para dar principio a la dura lucha que ante mí se presentaba. otros se reían. porque las poesías no las compraba nadie. sin un franco. Desde el día siguiente de mi llegada comenzaron las privaciones angustiosas. otras tantas.Risas.. Con la colección de mis poesías. El castillo de naipes volvía a levantarse nuevamente hasta las nubes. no puedes imaginarte lo que representa. Recobré toda mi decisión.. según lo había leído en “La bohemia de Murger”. como caricias de mujer apasionada.. Lágrimas y Sedas Barón Biza Amanecía. ni amigos que pudieran socorrerles en aquellos momentos de desesperante situación.. nos hace sentir su verdad. que tampoco comían. Había conocido todo el dolor de la vida a través de mis fantásticos viajes por países desconocidos. Cuatro meses se sucedieron. no podía imaginarme que la profesión fuera tan ingrata. implacable. era imposible que estuvieran alegres y satisfechos. recorrí todo París.. como este tan brutal golpeamiento en esta ciudad del placer y de los trapos. Pero como esto. Ya tenía amigos. cuando ellos no llevaban. cuando no queda más remedio que afrontarlo y vivirlo. en nuestro camino y nos grita su fuerza. tan poco agradable de vivirla en la realidad. Yo tenía un drama en tres actos. ¡Cómo lo recuerdo! Sin casa. maldije mis locuras. Unos no me atendían. infiltró en mi espíritu el calor tibio y reconfortador de sus besos dulces. Pero. No podía comprender que aquellos transeúntes que cruzaban por mi lado fueran felices. Aquel torrente de oro. No podían. Bohemio según lo había deseado. que aquel drama estaba bien escrito. en los que no conseguí otra cosa que sufrir el hambre de los días interminables y dormir por los jardines de San Francisco o bajo los puentes del Sena. como yo. comencé a ser bohemio del Barrio Latino y de Montmartre. Había sido vertido al francés por un amigo. Amigos como yo... Recorría las calles soñando. El sol. Nos lo rechazaban en todas partes. y menos de un desconocido. cuando no lo había deseado. todavía no lo había conocido. cuando la Realidad se interpone. Abandoné el lecho y me lancé a la calle. se sucedían los días y los meses. tan horrible. por otro bohemio que renegaba de la vida y de los hombres. que no tenían casa. en busca de un editor. Era tan Raúl Barón Biza (1899-1964) 24 Restauración digital revisada y concordada . un drama en el bolsillo y los originales de un libro de versos. escritas en español. Como esto. después de tres años. en literatura. Tú no sabes lo que es esto. Es decir.. como lo había vivido el llorado Verlaine. sin ninguna lisonjera perspectiva que me hiciera confiar en que mañana tendría un pedazo de pan. Visité igualmente las direcciones de algunos teatros. otros me aconsejaban que guardase los papeles en mi casa. cariñoso y suave con los sin consuelo. Mil veces renegué de mis pensamientos y. dio ánimo a mi espíritu. nuestro optimismo. En esta empresa perdí las pocas esperanzas que me quedaban. escritos en castellano. Pero de bien poco valen nuestras ilusiones. nos fascina y enloquece. Aún creo hoy.

. a los desconocidos pintores y poetas. y con ella gocé amorosamente la vida.. Alma y corazón pusimos en la tarea. “Nuevos Rumbos” me llevó a los cabarets de lujo.. Viví con ella. ¡cuántos sufrimientos. Conocí a los grandes escritores. la que me daba las traducciones de Ramón Gómez de la Serna. La vida empezaba a sonreírme. refiriéndote todo aquello que sea digno de que tú no lo ignores. solamente algo. Éste nos recibió como correspondía a su elevada cultura y a su altruista espíritu de ayudar a los que empiezan. Terminaré diciéndote que no tardaré en abandonar esta ciudad que a ti tanto te entusiasma.. sensible.. La bohemia que tú dices te gustaría vivir. Muchos francos le costó al querido maestro la tal publicación. Le contamos algunos jirones de nuestra vida nómada.. Para nosotros fue un éxito. Pero ten en cuenta que todo esto. escrita en castellano. Raúl Barón Biza (1899-1964) 25 Restauración digital revisada y concordada . Era culta. en los que mi misión de redactor artístico. lo que tiene reservado para los peregrinos que llegan a sus puertas. Se compadeció. nos ayudó materialmente y nos dio las instrucciones para empezar los trabajos necesarios a objeto de fundar una revista que se titularía “Nuevos Rumbos”. es necesario vivirlo para comprenderlo. ya que la primera no he podido gozarla como era mi deseo. Ya siento ansas de volar de continuar mi marcha.. confío en el advenimiento de esa segunda juventud. Pero antes de llegar a esto. Algunos diarios solicitaron mis traducciones. Carlos. Jaques Lemount me presentó en una casa editora. De vez en cuando te enviaré alguna carta. me dio motivo y ocasión de tratar a las estrellas más solicitadas y mejor pagadas. nos abrió las puertas de la popularidad por los cenáculos periodísticos y literarios. es más conveniente que la sigas sintiendo al leerla y que nunca te lleve la necesidad de encontrártela de frente. cuántas desilusiones. sin más documentación que la ilusión en el cerebro y la voluntad en el espíritu! Ya sabes algo. de mi vida. Lágrimas y Sedas Barón Biza angustiosa la situación que acudimos a Jacques Lemount. delicada como una figurita de biscuit. cuántos sangrientos zarpazos al corazón! ¡París! ¡Si tú supieras lo que encierra.Risas.. En el “Moulin Rouge” conocí a una francesita con la que más tarde tuve íntima amistad. en busca de emociones para el espíritu y alimentos para el alma. cuántos golpes al espíritu. y de Osorio y Gallardo. Eterno soñador. Ocho números sacamos de la indicada Revista. otros me pedían una colaboración semanal. en busca de un ideal y cargados de espejismos.

me inspira una profunda lástima a pesar de ser diosa y Venus. ni aún en la memoria. créame usted. Comprendo que son Raúl Barón Biza (1899-1964) 26 Restauración digital revisada y concordada . Para obtener mi amor es preciso... algunas de cuyas frases revelaban el alma de la muy mimosa. aquel manojo de cartas sencillas e inocentes. en momentos de vacilación. de vida. lenitivo en sus dolores. Soy una mujer imposible. que conservaban siempre el perfume de los años niños. eficaz. había repasado. en los días en que el espíritu se siente vencido. ¡El hogar donde se llora sin vergüenza las tristes horas y los zarpazos rudos del Destino! Sí. cansado de continuar la dura lucha contra la realidad brutal y sangrante. A solas. palabras de consuelo para la derrota. no sólo sacrificarme el presente. Lágrimas y Sedas Barón Biza SACRIFICIO DE ENAMORADO Era aquél un tremendo sacrificio. Luis hablaba con ellos. sino también el pasado. Piedra angular de su existencia.Risas. releído. eran el poema de las perdidas ilusiones del poeta. había sido la evocación de aquel recuerdo dulcísimo. La historia de aquellos lejanos días estaba allí. que enseña a sufrir con resignación. el pasado dichoso en que se refugian los que sufren y lloran. era aquél un tremendo sacrificio. Aquellas cartas eran su hogar. acicate poderosísimo para el espíritu desalentado y cobarde. Muchas veces. palpitante. Es muy difícil amarme... Que recordaban jirones del primer amor. Aquellos desiguales renglones. bálsamo suave para las heridas envenenadas del alma. llena de humanidad. en su miserable habitación de poeta desconocido. aquellas cartas habían sido para él todo: Evangelio abierto por la página del martirio. Sin que quede el recuerdo de otro amor.. Venus. amorosos laureles en la victoria efímera. obligada a compartir el amor entre sus adoradores. de renunciamiento. Donde yo reine quiero que sea por completo. No tolero a mis amantes rival alguna. vírgenes de toda ortografía. Eran el pasado.. de suprema derrota. calmante. con la voz aduladora de su amada. En ellas había frases de aliento para la lucha. Ella le había dicho: -“Amigo mío... el reflejo fiel de sus esperanzas. Tenían para Luis aquellos amores pasados un irresistible encanto. una y cien veces. de las locas risas de una muñequita sensible y mimosa. de los primeros besos en los labios frescos y sedosos de la mujercita que un día lejano había creído sus bellas mentiras de amor.

. Y que sus cenizas no fuesen profanadas por otro viento que el que juguetón entraba por la ventana a orear la frente del poeta y poner en desorden sus cuartillas. Cedió a todo.. huyeron derrotados. corazón. De una mujer buena. Con tenacidad implacable perseguía su vista las líneas fugitivas. en que juraba amarle eternamente. aquellas cartas que representaban el recuerdo de otra mujer. Pero. hasta la última.. mirándole con sus ojos medio apagados en una soñolencia perezosa. Si aquel recuerdo debía perecer. agolpándose en otras en una sola línea negra.... Las letras danzaban en confusión horrible. los fantasmas del amor pretérito. en su propio hogar. doliente. ¿Qué vas a hacer? –decía-. ante la realidad de un amor cierto del presente. en la que sus ojos nada podían ver. ¡Dura confesión de la mujer que Luis tanto quería! Pero se sintió débil. lo único que salvara del tesoro de su juventud y de sus ideales! Le entregó aquel manojito de cartas. ¡todo! Estaban allí. Fue en vano. Aquellas cartas hablaban. ¡Vas a entregar el espíritu. Asomando sus hojas amarillentas de los rotos sobres. en el fuego de su lumbre. Cogió las cartas de un solo puñado y las arrojó resueltamente a la chimenea.. Desde aquella primera.Risas. Luis se levantó presuroso y azorado. que había sabido amarle. La llama de los troncos se aplastó debajo del papel y empezó luego su rápido ataque. Pero ya era tarde.. cariño. que fuese allí mismo. breve..... había un largo discurso que le anonadaba y cuyas palabras no comprendía.. ¡Le concedió su tesoro.. Y. con sus largos párrafos temblorosos de emoción y de cariño. con el afán del que pretende de una vez colmar la medida de su dolor y de su infamia.. No hablaron. Las lágrimas se transparentaban a través de los renglones. Los apretados renglones separábanse a veces. A dar el adiós de despedida a las viejas amigas del tiempo pasado.. delante de él.. Luis se negó a entregárselas. Lágrimas y Sedas Barón Biza muy duras mis condiciones. pero en la que su espíritu adivinaba una súplica doliente y un cariñoso reproche. Instintivamente quiso ocultar sus cartas. pero que en su cerebro resonaba con el lenguaje del alma.. Ya estaba ella allí. Saltaban bullidoras Raúl Barón Biza (1899-1964) 27 Restauración digital revisada y concordada . Era cosa convenida. suspirante de pena y amargura. que por él se había sacrificado. el alma de una mujer que te amó mucho!. en que se confundían todos. parecía como que le invitaban a repasarlas por última vez. ¡Vas a dar en pago de un amor liviano lo que no te pertenece!. Trató de leer algunas.. Hay recuerdos que no se abandonan para nada. ________________________ El roce de la seda de sus vestidos le hirió vivamente. que le entregó todo lo que una mujer puede darnos: alma. ¿qué quiere? Yo soy así”. Porque en aquel cortísimo renglón. Se dejó vencer por su magnífica hermosura..

sacrificando toda una historia de amor puro. verdad. Luis no pudo callarse: -¿Me has encontrado ridículo. la santa. De pronto se abrió la puerta de la habitación y entró el portero para comunicarle una noticia. Hablaba mucho. su alma estaba allí.. qué sería de la vida sin estas grandes ridiculeces!. Al sentir el rumor de pasos se levantó y vio en la cara del cancerbero una mueca de incontenida carcajada. se dio cuenta de todo. se empeñaban en ver detrás de sus negras pupilas su alma. aunque delante de ella hubiera quemado montañas enteras de papeles de amor. luciendo un instante en el aire como ilusiones engañosas. Entonces. fijos en los de ella. Y ella seguía hablando. por extraño fenómeno de comprensión. podría estar segura de que respetarías mis cartas? Estas palabras no sabía cómo calificarlas. detrás de las miradas. Sus ojos. El poeta quedó pensando: -“¿Y si tuviese ese animal razón?” Raúl Barón Biza (1899-1964) 28 Restauración digital revisada y concordada .Risas. -Ya estarás satisfecha –le dijo. Al verle en aquella extraña posición se quedó parado. riéndose con coquetería despiadada. mira ya lo que queda. para asegurar la constancia de una mujer.. mirándole con un asombro estúpido. junto al corazón. Le acometió el irresistible deseo de recoger algo de aquel sagrado recuerdo tan vanamente perdido. ________________________ La dejó marcharse sin despedirse de ella. Entonces.. Sí. penetraron en su espíritu con la frialdad de un acero. No hubiera maltratado jamás su corazón. Ahora podrás amarme sin tener el recelo de que mi corazón se vuelque hacia el pasado. Pero nada comprendía ya Luis.. no había hablado nunca así. asomándose burlona para verle y reírse locamente de la candidez del loco de amor. vio con claridad indudable que valía más la nostalgia dulcísima del pasado que la realidad despreciable del presente. ¡No comprendes que es mal sistema. del que quizás mañana no hubiera hecho ya memoria.De todo aquel recuerdo que tanto odiabas. Allí dentro. Lágrimas y Sedas Barón Biza las pavesas... para caer convertidas en leve ceniza. cuando ya estuvo solo. la muerta.. imbécil? ¡Sin embargo. había algo que desgarraban brutalmente aquellas frases despiadadas. Ella. ser infiel hasta con los muertos! ¿Si yo hubiese cometido la tontería de escribirte alguna vez. El portero se fue. La otra. Se arrodilló delante de la chimenea y empezó a sacar con cuidado las cenizas que quedaban de sus amores puros. contestó: -¡Qué necios son los hombres! Para convencerme de que me amas no has tenido mejor idea que acceder a un capricho vano.. la pura.

Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 29 Restauración digital revisada y concordada .Risas.

engarzados en las ojeras profundas como cárdenas flores de insomnio. que no tenía en las lindes ni la sombra de un rosal entre cuyas ramas espinosas cantaran las alondras locas de la aventura. Sus pies andaban suavemente el camino. color de uva. Fresca. de bertinismo artístico. tornasoladas. las cejas rubias. Lágrimas y Sedas Barón Biza LA MODISTILLA Era bonita como un pecado de amor. y.humedeciendo sus labios con aquella cascabelera risa. Sus ojos grandes. eran un abismo de atracción y maleficio… La frente comba y blanquísima. encrespadas como serpientes.Risas. sin que hubiera para sus ojos otra perspectiva que el horizonte fugitivo de la estepa y la maravilla azul del cielo sobre su cabeza. recta y clásica. riente. Detrás de la cristalera. rasgados. Era esa vida como un camino de la Pampa. Todas las mañanas cruzaba para el taller por el frente de la Redacción. naturalmente. a través de los estores. discretamente corridos. magníficas. La dadivosa Naturaleza había volcado sobre aquella criatura todo el tesoro de sus encantos y perfecciones. Y luego sus cabellos. mostrando la nitidez de sus dientes chiquitines –perlas arrancadas al fondo del Océano. Aquellos cabellos de rizos fulvos que le enmarcaban las sienes en un nimbo de coquetería. Vivía la primavera de sus más bellos años. desbordante de juventud en el corazón. sin distraer el alma con el paisaje ni volver los ojos a la tentación que cantaba en los huertos. de las tentaciones de la ventura… La nariz. al margen de su senda. erguida y serena como una reina. haciendo del trabajo de la aguja poesía para el espíritu. con la felicidad en sus sueños dulces. sin nebulosidades en el desciframiento y sin imposibles ambiciones. vivía alegremente. maravillosos y estilizados arcos de oro sobre el enigma de aquellos ojos que hablaban del alma. desfilaba ante mis ojos… El beso del sol mañanero. Hebras de oro. ponía en sus mejillas suavideces de lozanas Raúl Barón Biza (1899-1964) 30 Restauración digital revisada y concordada . Cosiendo. calientes y luminosas como hilos de sol… La Belleza reía en ella y ella reía con la Vida. Y en su risa ponía toda el alma: reía locamente. de escultura griega. como el dorso de un pequeño escudo de Carrara. esperaba impaciente su paso.

-No. mirándome sorprendida. Una tarde de octubre. -¡Siempre estás triste!. rubíes. -Quizá… -objeté dudoso. -¿Qué te ocurre.. esmeraldas. de ansias de aventura. Soy feliz con él. sedosas en caricias y jugueteos. ¡Su risa. incopiables reflejos de amaneceres… Llegamos a ser amigos. quizá también hastiado de lo larga que se hace la vida. ponían risa en mi alma. como ella sólo sabía hacerlo. De mi espíritu algo triste. zafiros. intentando escudriñar en su alma. en energías para la lucha. madrigales en los labios. su inimitable risa. ¡Qué tonta eres! Fue un decir… Cosas que se le ocurren a uno. Riendo. por poseerlas. inducían al pecado… Torrentes de luz jugaban matices al irradiar sobre aquella confusa pedrería. Pendientes. llegó a mí más contenta que de costumbre. en sus labios finos. Entonces se revelaba plenamente la muñeca buena. Era la costurerita dicharachera. Una noche nos detuvimos a contemplar un escaparate de joyería: brillantes. montado sobre delicadas figuras de oro. diademas. -¡Ah! ¿No lo crees? ¿Acaso tú piensas?. su divina risa.. observando en mí un gesto risueño. aquella risa que era un gorjeo. riendo siempre. de dulce reproche. desdibujados y húmedos. chiquilla? Raúl Barón Biza (1899-1964) 31 Restauración digital revisada y concordada . turquesas… Y esto. la virgencita rubia que tenía alma y sentía en ella mis tristezas. sus sencillos proyectos para el futuro. Su risa. Lágrimas y Sedas Barón Biza rosas. una catarata del néctar de la vida! -¿Por qué voy a sentir rebeldía? No. Para mí era ella el sedante del espíritu. Su charla y su risa. en sus ojos. de platino. lanzaderas tentadoras que. Y ella.decía con acento mimoso. demasiado cansado. -¿No sientes rebeldía de ser modista? – inquirí algo mordaz.Risas. de valiosísimos metales. Todo era en ella un torrente incontenido de gozo. a sus manecitas. me contaba las incidencias del taller. me gusta mi oficio. la maga del milagro. entonces. mujer. el optimismo sano con que veía la vida. para el adorno del mundo de los trapos y de la vanidad. prorrumpió en una franca risotada. juguetona. burlona a veces y con ingenuos mohines de gatita mimosa. brotaba fresca del manantial de su alma y afluía cristalina a los labios. mis amarguras… Se manifestaba la linda costurerita. en rosado optimismo para llegar al Triunfo. de sed de vivir. sangre de claveles rojos. embriagada de azul con el ambiente perfumado de sensual fragancia de jazmines. me revelaba sus pensamientos. que transformaba mi aburrimiento y mi cansancio en infantil regocijo. una juventud. Muy al contrario. Llevábamos muy cerca de un año siendo amigos. a sus ojos. de la que aún no había recibido el veneno fatal que entristece y mata.

Un mundo diferente de seres y de cosas vivía en aquel interior. al saber que la modistilla quería ser “aquello”: -Envenénese usted antes. tenía joyas -¡como aquellas que vimos una noche!. y por la cual gusta de herir los pies aventureros… Suplicante. su ilusión irrefrenable de querer ser artista. acobardada. la liberalidad de las coristas. maderas.sedas. convencida. como a una novia buena a la que se quiere de verdad. esencias. la censuré lealmente. lo que no es. como a una hermana. dándole color y vida. Aquello era la verdad. ahuyentando sus pensamientos blancos. con amargura. sembrando los sueños de la fastuosidad. Lágrimas y Sedas Barón Biza Entonces ella me contó el “leit motiv” de su alegría. muebles amontonados en confuso desorden… Las luces.en la que les decía que era inmensamente feliz en su vida de artista: ganaba mucho dinero. allí. allí estaban apagadas. Tuvo ocasión de conocerlas en sus camarines. tímida. contemplaba el ir y venir de los artistas. Lienzos policromos. Si después de conocerlo quieres seguir… ________________________ Pasamos al escenario. aplausos y amigos… Terminaba la carta aconsejándolas. redes brujas de cuerdas. lo que palpita. su amiga de taller. cambiándole por la ladera ignorada que no se sabe a dónde conduce. lo que se desconoce en el exterior. la procacidad de algunas. Conocerás el ambiente de los entretelones escénicos… Te presentaré a algunas artistas. lo que ríe cuando el corazón sangra… Ella. sondeó: -Si tú quisieras… si no te enfadaras… En un segundo lo adiviné todo. adornados de grotescas figuras de zinc geométricas. había recibido una carta de Sara –antigua compañera de ellas. mostrando su fealdad. en la intimidad de sus ficciones. con mieles en sus palabras y ternura en los ojos. su encanto. de los colores cambiantes… -¿Artista. de la luz escénica. que en cataratas de oro afluyen a la escena. El misterio de los telones y bambalinas había perdido. las múltiples lucecillas. Aquella carta fue la flor maldita que la embriagó de quimeras. engarzadas en listones toscos. filtrando en sus almas sencillas el morbo alucinante para que abandonaran el sendero recto. en su máscara escénica… Una de las partiquinas le aconsejó.Risas. Hice su presentación a algunas chicas. Raúl Barón Biza (1899-1964) 32 Restauración digital revisada y concordada . muertas. Rosa. temerosa. incitándolas. verdad? ¡Estás loca! Y como observara su alucinación. Al levantarse el telón entraba la farsa. hija mía. Y terminé: -Mira: esta noche iremos al teatro.

. rodando. amarguras de la realidad. sufriendo mucho. Era la modistilla ingenua y la golondrina aventurera que un día huyó en pos de una quimera… Todo su encanto había desaparecido. Sus labios. No volví a saber nada de ella. Hasta que una noche… Estábamos de tertulia en “La Cosechera”. La risa de otros días era entonces lágrimas de la engañada. indicándome una mesa en la que me esperaba una señorita… La reconocí en seguida.Risas. Había sido una de tantas engañadas. eficaz neutralizador para los dolores del alma. Era ella. sabiendo poca música y unos cuplés ripiosos y obscenos. Ya ni me acordaba de la modista y vanamente rememoraba en mis oídos su risa loca y sus cabellos hechos de sol… Así transcurrió un año. ejerció de lenitivo en la mía. Estaba desfigurada. Los tintes y el maquillado habían quemado sus cabellos de oro. Y después. Nada. -Lo mismo. el director artístico de la Academia consiguió para ella un miserable contrato para un “music hall”. atenazándola la añoranza de sus días felices de modista sin sedas y sin ambiciones… No valía ella para las tablas. la costurerita buena. lo mismo que aquellas. y a los cuatro meses. Ni una insignificante carta comunicándome el por qué de su huida. Y unas lágrimas brotaron cristalinas de sus ojos. abrasado la piel blanca y rosa de su rostro. absolutamente nada.. las que herían y mortificaban. El tiempo.me decía. En la compañía formada para debutar en el Avenida tenía un puesto de “segunda parte”. Después. Habíamos asistido a un estreno en el San Martín y era la hora de la crítica y de los comentarios. de amargo temor ante el prematuro Otoño de su existencia! -¡Si te hubiera hecho caso!. Lágrimas y Sedas Barón Biza ________________________ De pronto desapareció la costurerita. la ingrata. quemando sus mejillas. en los que ya no reía franca la risa y en los que las pequeñas mentiras del ayer. En pocas palabras me refirió su historia: primero asistió a una academia de canto. dando tumbos por provincias. muy dados al carmín. eran las calculadas de entonces. Raúl Barón Biza (1899-1964) 33 Restauración digital revisada y concordada . Se acercó el camarero. la que ponía risa en mi alma.repetía. Y apoyando su loca cabecita en mi hombro tosía secamente y lloraba… ¡Lágrimas de Magdalena. tenían un rictus embustero. Había llegado la noche anterior a Buenos Aires. –“Una de aquellas como las que me presentaste una noche”.

Risas. Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 34 Restauración digital revisada y concordada .

En sus rezos. tan buenos.Risas. La Patria era para aquellos campesinos el nombre del mismo Dios a quien tanto veneraban. las irisaciones. Nada turbaba la paz en la aldea. con sinceridades del corazón y ternuras del alma. que Raúl Barón Biza (1899-1964) 35 Restauración digital revisada y concordada . humildad. Ellos. en aquel jirón de mundo.. sangre moza. desconociendo los colores cambiantes de la vida. Ninguno lo esperaba. con lágrimas de sangre en los ojos. amaban a todos. ni menos creer.. la nieve. canciones y risas juveniles. límpido y amante. pletóricos de vida. y en la que ponían mimos de novia y ternuras de madre. depositaba en las entrañas de la tierra el vital jugo para los primeros días de la estación estival. de Dios lo esperaban todo y. bellamente vírgenes. el sol. lo ignoraban todos.. a entregarlos en defensa del ultraje recibido. en la perversidad de sus hermanos desconocidos. cuando el toque del “Á ngelus” envolvía a la aldea en sus sonidos de unción y recogimiento. en el ramaje de las plantas. juventud. florecía en sus labios una oración por los extraviados en los senderos del mundo y una absolución mental para los descreídos. fueron dando el adiós a los que se iban. Ni uno solo se opuso a ofrendar sus hijos a la guerra. Esclavos de una tierra ingrata que agotaba sus vidas. múltiples en matices de la vorágine mundana. con besos pasionales en los labios y abrazos que jamás se olvidan. Gentes sencillas. ingenuamente infantiles. jirones de sus ilusiones. El agua bienhechora. a aquellos mozos fuertes y robustos. como una tormenta que sobrecoge y devasta. Alguna tenue brisa de algún suceso mundial. sin ambiciones. La Patria estaba en peligro. desconociendo la maldad de los hombres. Lágrimas y Sedas Barón Biza LA VUELTA DEL SOLDADO Escondido entre las frondosidades de los castaños estaba edificado el pueblo. daba sangre a las plantas.. a ella se entregaban en cuerpo y alma. pastorelas de amor. cual inmaculado manto de armiño. De tarde en tarde llegaba a aquel rincón un eco. Hijos del terruño en él morían. ponía besos de vida en las corolas de las flores.. por los ingratos surcos que abría el arado. remanso de aldea. pedía hombres.. Todo en él era quietud. retazos de sus vidas y ensueños de amores dulces. no podían sospechar. en los tallos y en el fruto que empezaba a madurar. dejando. Era como una descarga eléctrica. Y. Pero un aciago día se vieron sorprendidos dolorosamente.

. donde la sangre se derramaba. fue el de la novia buena. Moloch.Risas. sediento de vidas mozas.. símbolo de esperanza y despedida. Todos le acompañaron hasta la salida del pueblo.. borracho de belicosidad... juventud. El camino serpenteaba por entre los maizales. Lágrimas y Sedas Barón Biza abandonaban el calor de la tierruca en busca de la pelea. destrozando ejércitos. El último adiós fue el de la novia. Se confundieron en un abrazo tierno. quizás temerosos de no volver a verse. llorando con dolor de madre. La Naturaleza se mostraba exuberante. Recorría el pueblo dando el adiós a los amigos. de la muerte anónima. apasionado. También a él le llamaba la Patria. presintiendo. iría allí. instintivamente. como un airón en el espacio. ebrio de sangre. ciego de ira. El pensamiento. antes de partir. unas veces era acicate para su espíritu temerario. Las mozas le sonreían tiernamente. de la sangre. ________________________ También a Antonio le tocó ir de soldado. una separación terrenal o un regreso con perspectivas de tragedia. Todo cantaba vida. estrechó manos amigas y desde la ventanilla del coche. como buenos padres. blandía implacable su espada fatídica. ¡Tristes ironías del Destino! Todavía en la estación. otras. El último pañuelo que flameaba locamente. quedaba llorando la marcha de soldado. los ancianos le animaban. el abrazo a los parientes. donde los ayes lastimeros de los heridos se confundieran con los estertores trágicos de los moribundos. La despedida le había emocionado. desentrañando lo desconocido. Raúl Barón Biza (1899-1964) 36 Restauración digital revisada y concordada . Ya iba solo camino de la estación. regalo de aquella zagala que allá.. hambriento. Era un honor para ellos el decirle adiós desde los límites de aquel pedazo de terruño. Antonio no era cobarde. larguísimo. extendió su pañuelo bordado. sembrando el odio. del dolor. aconsejándole. optimismo sano y fecundante. cuando el tren se puso en marcha. Su corazón latía violentamente.. fueron las de los pobres viejecitos. Marte. entre los castaños y maizales. Las últimas lágrimas que regaron la parda arcilla. ________________________ La guerra pedía hombres y los devoraba insaciable. Juntaron sus labios en un beso largo. sedante en el dolor tan intenso que le producían las añoranzas de los seres abandonados. Las viejucas le apretujaban contra sus pechos. ofreciendo a la Vida la esencia de florecillas silvestres y matices esmeraldinos de vegetaciones jugosas.... Sólo los cobardes huyen ante el peligro. abría su fauce. truncando ilusiones.

ciegos de sangre.Risas. Y él vengaba a aquellas víctimas con coraje. habían caldeado su sangre. pidiendo de rodillas ante el altar de la Virgen del Pueblo. ________________________ Había pagado su tributo a la guerra. La guerra es odiosa. como un recuerdo de un corazón que allí quedaba sufriendo. cansados de tanto llorar la ausencia del hijo. de enardecimientos infructuosos!. condenable. en los cuales el aquelarre de la noche pone frío en las almas y dibuja fantasmas alucinantes en la tenebrosa lejanía.. criminal. o para no levantarse jamás. locos de matar y matar. emocionantes.. su optimismo de volver a abrazarles. No pidamos en ella alma cuando los hombres se destrozan implacables. De su buena Rosa. las fatigas irresistibles de los combates largos. conoció el escalofriante silbido de las balas enemigas. En las duras jornadas.. Dos horas de pelea le habían enceguecido. recordándolo. Ignoraba cómo había sido herido. En un principio las cartas a los viejos eran continuas. con rabia. Un día. los dos solitos. de heroísmos anónimos. en las primeras líneas de fuego. Ahora allí. hasta el trágico instante del sangriento combate. esos besos de la muerte que van a depositarse sobre este o aquel camarada.. sin compasión. al amor de la lumbre.. desde aquel día claro y luminoso en que dejara el pueblo. Sintió las amarguras de las penosas marchas. los horrores de la guerra. compañeros y amigos... le imaginaran prisionero o muerto. ¡Tanto tiempo que no les escribía! ________________________ Raúl Barón Biza (1899-1964) 37 Restauración digital revisada y concordada . Antonio conoció la guerra. Lágrimas y Sedas Barón Biza Sobre los campos de batalla la sangre de los caídos era semilla de flores rojas: ¡flores de juventudes tronchadas. las horas brujas. rememoraba todo el pasado.. De sus pobres viejecitos. sin noción del peligro ni temor a la muerte. borra el recuerdo que en la paz nos es sagrado. en los sectores de sangre. de los parapetos. A su lado caían heridos. Vivió los momentos azarosos del campamento. de los amores del terruño. Quizás.. Y Antonio se olvidó de la aldea. sobre la cama del Hospital. después de tres meses de cruentos dolores. saboreó la temeridad nerviosa de las avanzadas.. Ya podía irse al pueblo. Pero la brutalidad de la guerra esteriliza los nobles sentimientos. rememoradoras del calor del nido.. le dieron el alta. a su manera les refería en ellas los incidentes de su vida de campaña. aquella novia que un día le entregó un pañuelito bordado. ir a ver a los viejucos que tanto hacía que no sabían nada del hijo querido. en los frentes de lucha.. Nada ocultó la tragedia a sus ojos ni a su corazón. el regreso del que la guerra había arrancado de su lado.

Y. Hubo un momento. Salió con sol y colores de aldea. Eran antiguos amigos. al tropezarse nuevamente con alguno de aquellos amigos.. nieve en la campiña y nieve en el alma. Nadie. cruel. desesperanzados. abrazando frenéticamente al recién llegado: Raúl Barón Biza (1899-1964) 38 Restauración digital revisada y concordada .Risas. con el rostro envejecido y cobreño de tanto sufrir y de tanto llorar. ofrecían sus entrañas a los hombres sanos. ¡Hijo de mi alma!. Al grito de la madre salió el viejuco. enfermo. Que pasaran. descendía del tren el combatiente licenciado. se arrojó sobre el cuello del soldado. Todos le creían muerto. fuerte como un roble de la montaña y volvía. Y arrebujado más que nunca. tomando el camino que conducía al pueblo. y regresaba con frío.. sentía ansias de llamarles. Nadie sabía nada de su llegada. Recibe a los hombres sanos y fuertes y los devuelve tronchados.. ¡Oh. de gritarles quién era... ¡Pronto le habían olvidado! Pero no. que siguieran su camino sin reconocerle. los inmola. como temeroso de ser visto. vacilante. pródiga. muy cruel. A través de los cristales de las ventanas le contemplaban. Súbitamente. inútil para arrancar a la tierra los tesoros que. Unas manos humanitarias le ayudaron a bajar del vagón. demacrada por todos los sufrimientos y curtida por el sol y los fríos de la vida de campaña.. La mañana era fría. destrozado. cuando están aptos para el trabajo. sin reconocerle. Fue el renacer de todo un pasado de incertidumbres y de lágrimas. ¿Quién sería? Ya nadie podía acordarse de Antonio. Pero ellos pasaban sin decirle nada. se los devuelve incapaces para ganarles el último pedazo de pan que ellos. trenzando sus brazos en un abrazo entrañable: -¡Hijo!.. dejaba la estación. y los sacrifica. la guerra! Es cruel. un breve segundo de duda. Nuevamente el tren se puso en marcha. no pueden proporcionarse. mientras el soldado. Arranca a los hijos de los brazos de sus padres. Mejor era callarse. bello.. sublime. entró en el pueblo. ¡Había cambiado tanto! Salió de la aldea. de agolpamiento de emociones y de recuerdos.. después de dos años. Una anciana. Bien les conocía Antonio. con besos y abrazos de todos. sí. Con el pie golpeó en la puerta. Lágrimas y Sedas Barón Biza En aquella estación cercana al pueblo. de nieve. El cuello levantado ocultaba su cara. Sin noticias de él desde hacía más de un año. Fue un instante de emoción sentida. Caminaba con fatiga. Algunos campesinos se cruzaron con él en el sendero. ¡Tantos como él habían caído! Llegó a su casuca humilde. salió a recibir al que llamaba. enfermizos. los aldeanos en cuyos rostros se estereotipaba el gesto interrogante o de sorpresa. con los cabellos plateados ya por la nieve del tiempo. loca. de vacilación. Era demasiado grande su dolor para distraer el tiempo en lastimeras conversaciones. arropado dentro de su capote gris. breves instantes. entre balbuceos. ya caducos. indiferencia.. ninguna esperanza podía conservarse.

balbucea el padre. Dios. quitó de los hombros de Antonio el capote gris.. Entonces el padre. -¡Abrázanos tú.. aquí. Sólo unas lágrimas asoman a sus ojos. -Es el frío....Risas. –Vendrás helado de frío.. como una estatua rota.decía la pobre madre. Aquí. nervioso. quemantes.. hijo mío?. Lágrimas y Sedas Barón Biza -¿Tú. Raúl Barón Biza (1899-1964) 39 Restauración digital revisada y concordada . Ante los ojos atónitos de los viejucos apareció el hijo mutilado. sin brazos. Pero el hijo permanece mudo. ¡Si te creíamos muerto! -Ven. emocionado de tanta felicidad. Parece una esfinge inanimada. rígido. dolorosas. llorando como una criatura. hijo de mi alma!. hijo mío. acércate a la lumbre... sin soltar sus brazos del cuello del hijo. Viene tiritando el pobre.. Dios. que te calientes.

se encendían en fuego devorador y malsano. De entonces fue el Teófilo Janeau que muchos conoceréis: comediante. como flores malditas de pecado y condenación. tenía ese rictus embustero. con berilos y caledonias y esmeraldas brujas que fulgían cual si fueran pupilas de gatos endemoniados. la morfina. entre luces y besos. que él ordenaba suntuosamente. de luna. sentimental. la cocaína. delicioso y un poco canalla. Una palidez podrida. Entre una elegante concurrencia. Era una de esas mujeres aventureras. el haschís y las aberraciones de la gran Cleopatra… Era rubia y muy pálida. era romántica la pobre seducida. muy chic. que fue Margarita Gauthier. como las basílicas bizantas. el éter. blancas y largas. entre frivolidades y mentiras amorosas… Mientras los tziganes tejían y destejían la bruja maraña de un vals triste. su aspecto era el de una de esas heroínas de la novela moderna: un poco romántica. un poco artificial. que nacen de cuando en vez. oblicuos y grises como los de las mujeres de Enrique Ibsen. quedó para siempre envenenado de literatura. De ella que lloraba y reía como una muñequita buena y.de opereta.Risas. Vestía su cuerpo núbil con telas suntuosas: rojos cardenalicios. Lágrimas y Sedas Barón Biza EL DEBUT Fue un debut magnífico. Aquel gran insaciable de literatura. los ojos inmensos. con sus ojos azules y perdidos. Entre sedas y perfumes. el opio. sus épocas de esplendor y de escándalo. entre el adusto semillero de cardos y rosas de nuestra raza latina. un tanto femenino. En su rostro. muy dada carmín. de todas las divinas bocas nacidas para mentir y besar. deshojaba una rosa: Sí… no… sí… no… Y sabía del literato que la adoraba ya. Su boca. como aquella maestra en el Orden del Caballero Amor. En un Hall de Wien. loca de los besos de las bocas locas de besar… las manos ducales. morados sombríos. cómico y literario. A ella le interesaron las melenas del literato. su boca de mujer. negros bordados en oro… Cenaron juntos. Raúl Barón Biza (1899-1964) 40 Restauración digital revisada y concordada . La conoció en una de aquellas. que fingían un halo dorado y luminoso en torno a su rostro maquillado. Y. un poco perversa… Que aman la nafta. al compás de los violines húngaros. Teófilo bebió el champán en los labios de ella. sin embargo.

Ella. El invierno. La tisis. Él trabajaba. El literato no tenía ni un franco siquiera. canciones de la noche. refiriéndose a ella. que se acababa de una bella manera literaria. ofrecía sus colaboraciones a los periódicos… Sus cuartillas. se pasaba los días sentada en un sillón. Teófilo Janeau se había llevado a aquella frívola ciudad del lujo y de los placeres a su amor. ________________________ París. con los ojos perdidos… Se había vendido todo. roto como un guiñapo por su amor. Se había empeñado todo. el literato tuvo en sus labios los besos y las lágrimas de la pálida princesa de amor que. sabía querer con delirio. La miseria. Aquel Barrio Latino absorbía todo su ser. histérica y soñadora.Risas. Pero. Entonces. al lado de los cristales del mirador. más pálida que nunca. Se lanzó a la calle. decía después a sus amigos. con la voz trémula y los ojos llorosos: “¡Si al menos hubiese podido leerlo!”… Raúl Barón Biza (1899-1964) 41 Restauración digital revisada y concordada . en el puente París. pidió limosna… Murió la pobre en una bella tarde de los más bellos días: primavera galana. mal pagadas. claveles y albahacas por los boulevares… soneto. loco. Lágrimas y Sedas Barón Biza Cuando la luz del alba ponía su resplandor lívido y escenográfico en los cristales del balcón. espiritualizada por la tisis. Una noche ella tosía desgarradamente y escupía sangre. visitaba los editores. como un loco. se filtraba su ambiente de locura y de bohemia dentro de su espíritu y le doblegaba a su malsana influencia de artístico desorden. nadie quiso atenderlo. El literato y su amada vivían pobremente. no daban para atender las necesidades de su vivir dislocado y estrafalario. Rubén Darío supo la historia y la inmortalizó con un magnífico Teófilo Janeau. Nadie se compadeció de su tragedia. cayeron en la dolorosa encrucijada de la miseria.

Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 42 Restauración digital revisada y concordada .Risas.

que liberta a todos de sus pesadumbres cotidianas. a sentir sólo frío y soledad dentro del alma. muchas risas juveniles. mezcla de febril placer y melancolía. -¡Las doce!. tendrá el tañido lúgubre de los pasos hacia la nada. de carne y de “champagne”. mujeres jóvenes que esperan las campanas que anuncien un año más. debe haber en mi rostro de forastero.. remembranza de viejas herencias.. olvidando que el sonido de esos bronces. un rictus vago de embriaguez. con un íntimo deseo de contribuir con mi óbolo. Valdivia está de fiesta. siguiendo viejas costumbres. ebrio de júbilo. rosadas muñecas de carne… Sólo yo. baile. dibujando en sus labios pintados y húmedos. que se va. Ensordece el ruido. He llegado a la Kermese. pletórica de optimismo. para que alguien pueda prestar atención a mi alma. Todos forman parte de un ser monstruo. de ruido. luz. sólo piensa en el futuro. en derredor mío. que pasa. desesperada y extraña.Risas. sedas. pasa una ráfaga loca de alegría. juntan sus labios… Raúl Barón Biza (1899-1964) 43 Restauración digital revisada y concordada . horas ya idas… Flores. Una madre a su hijo. condenado quizá por lejano atavismo. Alejado de todos. lujuriosa de “fox-trots” y. una extraña mueca. un gesto colectivo: todos se abrazan. –gritan. ________________________ De pronto la orquesta detiene esa música endiablada. engalanada para recibir el nuevo año y ríe ante el viejo que se extingue. No recuerda días que fueron amargos. Nadie es sí mismo. ante el repique de campanas. fantástico. dantesco. Hay en esa muchedumbre. ¡Año Nuevo!. picaresca. una mujer a su marido.. ¡pobrecitas! sonriendo inconscientemente. hasta los pequeños. Ser uno más. Lágrimas y Sedas Barón Biza EL ABRAZO Bullicio. aturdir en sus ruidos el recuerdo de afectos lejanos. viajero eterno. estrechan los cuerpos. Ríen las mujeres demasiado alto. en el aire turbio de polvos.. en el nuevo amanecer. Voz de muerte será la voz de esas campanas. y las ansían. es una loca caricia de amor. perfumes y tabacos. Todos. empedernido bohemio.

como yo.Risas.) Raúl Barón Biza (1899-1964) 44 Restauración digital revisada y concordada . tenga hijos en lejanos países. tratando de condensar con ese abrazo. a mi hermano… Quizá él. al hacerlo. un momento de dolor y odio terrible. (Publicado por “El Diario”. donde el idioma y las costumbres sean distintos. llenos de luz… Y hay en ese instante. negros. el que daría a mis viejos. tropiezo con la mirada fija sobre mí. enero 2 de 1923. Y hay entonces.. llegado ayer de remotos países. Hijos que quizá. contra mí. el intruso. Chile. el peso de una mano sobre mí. ha hecho darme vuelta. Valdivia. vuélvome y. no humedecieron mis mejillas. he adivinado un deseo… Y me estrecho entonces a él. de una mujer de ojos grandes. pobres lágrimas que tantos años ha. de noble rostro de patriarca. en mi alma. contra Dios… De pronto. Soy el forastero. húmedos mis ojos… Avergonzado. Y siento profundo dolor en mi pecho. tratando de ocultar mis lágrimas de hombre.. Es un hombre de cabello cano. también viajero. Lágrimas y Sedas Barón Biza Sólo para mí no hay una mirada. a mi amada. más “champagne”!. he visto un brillo de tristeza y odio. tanta dicha y dolor que sólo atino a decir: -¡Pronto. quizá con demasiada fuerza. En sus ojos. un deseo incontenible de gritar. Odio contra ellos. no tuvieran a quien abrazar.

algo así como una queja. dentro de mis pulmones de hombre sano. Lágrimas y Sedas Barón Biza BESOS DE MUERTE Hay pueblos enfermos. Efectivamente. los que como yo habían oído hablar de las bellezas de esos parajes. las que aspiro con plenitud. seguido de mi nombre. paisajes semiolvidados… -Hemos cambiado mucho –dijo cuando llegamos. A pocos pasos. tristes… Capilla del Monte es uno de ellos. sintiendo el deleite de ese aire fresco. Raúl Barón Biza (1899-1964) 45 Restauración digital revisada y concordada . -¿Desde cuándo estás aquí?. ¿Y tú? -Hace tiempo… Creo notar en sus palabras un sabor amargo. pueblerina.. vamos hasta casa. es esto demasiado triste.. ofreciéndome asiento en la pequeña terraza del chalet. cubiertos por las grises cenizas de las horas muertas: seres que fueron. Al llegar a mí. doblando en la primera esquina que encuentro. De pronto. compañero del aula que me abraza efusivamente. a la derecha. Llegan en tropel. está cerca –y agrega. que me obliga a volverme. su presencia ha evocado las aves del ayer que traerán como presente las rosas del recuerdo. Llegan por momentos ráfagas de viento. lejanos días de niñez. Es una calle de casas bajas. una iglesia de aspecto ruinoso. sufren una enorme decepción. El hastío del ambiente se filtra en nuestro espíritu. pequeña. un hombre se acerca lentamente. llega hasta mí un chistido. horas de sol e inocencia… Llegan circundados de nieblas. alcanzo a reconocerle. -He llegado hoy… pero me voy. con árboles raquíticos en sus aceras.pregunta retrocediendo un paso y examinándome. Al bajar en la estación. -Ven. bonitos chalets de techos rojos. huérfanas de gusto. Empiezo mi paseo al salir del hotel. ademán que retribuyo en la misma forma y con igual sinceridad.¡Hay en nosotros tantos recuerdos!. Es un viejo amigo.Risas. Se distinguen sobre pequeñas lomas.

conté mis ilusiones deshechas.niega la existencia de Dios.Y después. Raúl Barón Biza (1899-1964) 46 Restauración digital revisada y concordada . superaron mis deseos. insípida. noté la huella de ese azote fatal. De pronto ha vuelto a toser. en algunas ocasiones. Después interrogué: -No –me dijo. De pronto.. su voz tiene sonoridades de profeta… No es de mi agrado el tema. Lágrimas y Sedas Barón Biza Era verdad. en sendos sillones de pana. -Tú no crees porque no sufres. describí a grandes rasgos mi vida de eterno viajero. comienza: -Un año después de haber recibido mi título en Madrid. -Sí. examinando a mi amigo. gruesos nubarrones avanzan de las sierras. Mi padre. sonríe trágicamente. maldito. frente a la estufa. falleció. como un tímido reproche. Hay un breve e incómodo silencio. Nos hemos refugiado junto a la ventana. prematuras arrugas. -Cuenta. vine a revalidarlo en Buenos Aires.Risas. con algo de estúpida tragedia… ¡Te quitaría el apetito! Mientras bebía mi té. entrando por ello en posesión de una cuantiosa herencia. ya no. estirando hacia el fuego mis piernas.ahora no. Mi vida es sencilla.respondo acomodándome en el sofá. y. es lo que te figuras –me ha dicho rehusando el cigarrillo que le ofrezco. poco después de mi llegada. por ello pregunto: -¿Y la trágica historia prometida? -Ya te he dicho. -Pero te curarás-afirmo simulando optimismo. Hablé yo. me dio la certidumbre en mi primera suposición de profano. desgarrante. cruzaban el rostro de aquel viejo compañero. Hemos charlado largamente de nuestra pasada bohemia. aspirando mi “Pall Mall”. seca. rompe el trueno y repercute su eco en las quebradas de las sierras: llueve. Su tos ronca. Tras un instante de silencio y como tratando de coordinar sus ideas. -No. cuyos resultados. en el “fumoir” de grandes ventanas. que empleé en el estudio de ciertas enfermedades y experimentos. parecen peñascos desprendidos de las mismas. a lo sumo un tonto sentimentalismo. ante mi mirada. Mis deseos de conocer el pueblo se ven frustrados. en armonía con mi posición y juventud. que agobia a la humanidad: La Tisis. agrega: -Dios es injusto. mis esperanzas fallidas. arrugas. – Y en ese momento es magnífico. instalándome con cierto relativo lujo. -La existencia del dolor –respondo. no hay tragedia.

¿Qué ráfaga habíala traído hasta esa playa de dolor y llanto? ¿Qué escena de locura o placer retenían Raúl Barón Biza (1899-1964) 47 Restauración digital revisada y concordada . así. mi aparte en vuestras juergas. Parecían seres malditos que purgasen un crimen. Siempre fui un hombre sencillo. quizá su juventud. de pecado y cocaína. de cálidos besos.Risas. al contemplar. traté por todos los medios de aliviarlos. macabro. Por ello creí que todos fueran como yo. Era un desfile interminable. en las noches frías. en los días lluviosos. tan blanca su piel. la muerte. con destellos de abismo. entre aquellos condenados. una estatua en mármol. En el fondo agradecí su gesto. Era blanca. mujeres viejas. de facciones transparentes y aspecto de hambre. quizá hubiese lejanos atavismos en su sangre… Una noche. no la busqué tampoco. y. Nunca supe con quién. Me evitaba el bochorno de engañarme en mi casa. el ónix. Tomé afecto a mis enfermos. Casado proseguí mis estudios con más ahínco. Necesitando un afecto. se marchaba “siguiendo el Amor”. alevosamente. fue mi error. me hice más retraído y pesimista. ya que no salvarlos de su mal. llegó una carta: se iba. en avanzado grado la mayoría. Ojos con luces de ágata. -Sí –prosiguió. se rebelase contra mi vejez de carácter. abandonad toda esperanza!” Por ello hubo en mí un sentimiento de pena. me robaba con sigilo. esa dulce locura que no sabe de leyes. quizá vivía demasiado sola. llegadas de infectos conventillos. Era aquello un anfiteatro del infierno y de la muerte… Mi lucha era impotente. el bacilo de Koch. un ser de nieve. Ojos ansiosos de sol… Quizá era el resabio de una ola de dolor. Negros sus ojos. horriblemente negra. Tras aquel fracaso. no traté de averiguarlo. de rostros distintos. bella. porque la muerte debe ser negra. lluviosas. los que entráis. en la que imperaba lúgubre aquel secuaz de la Parca. mis pobres enfermos. bueno. como la noche. quizá de un exceso de amor. servir de burla a los demás. que muchas veces me recordó un sudario. De mañana visitaba mis pacientes. de ardientes abrazos. de rebeldía. Lágrimas y Sedas Barón Biza Tú recordarás mi afición al estudio. miserables. se convertía la sala en un desfile interminable. de esa blanca sala. Sala de muerte era aquélla. la inscripción de que nos habla el Dante: “¡Oh. formé un hogar. No quiero culparla. Hace tres años tuve a mi cargo la sala de tuberculosos de un hospital. vosotros.había llegado la tarde anterior ocupando un rincón de la sala. como esas noches de invierno frías. las que jamás me atrajeron a pesar de ser las diversiones normales en aquella edad. olvidando que quien más estudio necesitaba era mi esposa. Debiéramos haber grabado en su frente. Negros como los cuervos. en vez de ella. el por mí tenazmente perseguido. alguien que se interesase por mi casa y mi persona. mas todos ansiosos del rubio sol… -¿Busquemos la mujer? –interrumpí tratando de abreviar su relato. de hambre. una mujer joven. dantesco.

Ella me miró ingenuamente. o porque adivinaba en ella una hermanita de dolor o sacerdotisa de Venus. -Gracias –murmuró. enigmáticas. cerrarían. llena de confianza.Dentro de un mes la echo a Vd. obedeciendo a una fuerza superior a mi voluntad. Y digo simulando. llegar hasta nosotros por ese camino. porque más tarde tuve la certidumbre en mi suposición de su rango. ¿Verdad. maestro? Yo me volví iracundo contra él… Pero no. hospitalizándose tranquilamente. de los seres que un instante antes sonreían. temeroso de una traición de mis facciones. Mi curiosidad ¿era el interés que despierta todo ser ante el laberinto de la noche eterna y fría. a quienes miraron mal y rieron. ni nadie. bonita –y. contiguo a la sala. y. quién sabe sino inconscientemente. sin más recomendación que su suave belleza de enferma. –mentí. de aquí. Había llegado sola. Pero no. Fue a mí. alargados.yo tengo fe en usted.Risas. ordené se habilitase para ella un pequeño cuarto. aristocráticos. sobrepasando los límites de mis atribuciones. El anfiteatro de la muerte. La examiné con cierto temor. sufrían… -¡Es lástima! –murmuré por decir algo.No debían… El mundo está mal hecho..séame franco. He dicho mal. por costumbre. ni deberían.. para pertenecer hasta a una clase media.. después. -Es joven. ¿Curaré? -¡Bah!. ¿Verdad. aquel seco golpear de la descarnada. no deberían morir. Desconcertado. Me siguió el practicante. el rugido de la muerte. arreglando los blondos cabellos con sus dedos finos. pensaban. simulando estar habituada a ese ambiente de pobreza. a manera de filosofía. Al llegar a la dirección. el palacio de los cadáveres aún calientes. expulsada del templo? Hay sentimientos y atracciones imposibles de definir… Raúl Barón Biza (1899-1964) 48 Restauración digital revisada y concordada . demasiado muñeca. no tenía derecho a protestar contra aquella verdad. Era demasiado delicada.que antes de un mes va al Depósito. al primer momento se notaban cavernas. Hubiese querido no sentir dentro de su pecho. -Yo creo –me dijo éste. Lágrimas y Sedas Barón Biza aún esas pupilas maravillosas. bonachón y alegre. maestro? -Verdad –contesté. tampoco. Dios es malo como arquitecto… -O nosotros como habitantes. Mujeres bellas como ella. grandes y profundas cavernas que nada. esos ojos que nos sonrieron al acercarnos? No. únicamente a mí. sonriendo ante aquellas palabras en que creía. un buen muchacho. agregó: -La muerte es irrespetuosa.. sólo atiné a salir de la sala atropelladamente. ¡El Depósito! ¡Qué crueldad tenía para mí en aquella ocasión esa palabra! ¡El Depósito!.. llamé un enfermero. -Doctor –interrogóme ella.

Y ella.es triste. injusto. mirábanme. grandes. fija. sentado junto a ella. como el opio y ajenjo. Temblé ante aquella caricia y esos ojos que. no quería. despiertan pasiones.nadie ha venido a verla. felinamente. moral o físicamente. me la ofreció. se juntaron nuestras manos en muda comunión de carne. malos recuerdos. -Sí. -Ignoraba –repuse. un amigo –dijo por fin. -Llévela –imploró. Perdóneme. si no para salvar.. Pero no. yo no quiero perder en Vd. Lágrimas y Sedas Barón Biza Calló fatigado. ¿le agradan las flores? -Mucho –respondí. ella también como yo amará al sol… Al tomarla. Yo quería vivir y ella era el suicidio. que me guardé de interrumpir. Y sus ojos negros.. Siempre había un pretexto para volver junto a ella: hoy era un termómetro olvidado. acurrucada en la cama cual una gata mimosa. esos sentimientos para mí. alargar sus horas. ayer un libro. ella me preguntó: -Doctor. murmuró: -Toda mujer que se desnuda. portadoras de nostalgias. instante en que parecía una mariposa prisionera. -Pero –insistí... Ella tornóse instintivamente seria y como un reproche. Una tarde. comprendiendo con intuición mujeril. La acción de mi mujer había dejado honda huella que repercutiría en perjuicio de las demás. Me esperaba acariciando el objeto. no el médico. ha perdido la mitad de la atracción y cariño que despertaba. adormecen deberes. se hizo entre nosotros un silencio. como si mis palabras fuesen para ella. condenarla a morir entre enfermos.Risas. divina. la verdadera causa de mis descuidos. alegrar sus días. algo más. nadie ha preguntado por Vd. Me esperaba sonriéndome. yo no podía estar enamorado.Un verdadero amigo. Muchas veces pensé en lo absurdo de mis sentimientos y me atreví a formular una pregunta: ¿Amor?. el amigo. hermosa. llenos de luz. ante un hombre. la muerte. suave… Una mañana de mucho sol. pequeñita. Todo el producto de mis años de estudio lo empleé en ella. la interrogué de pronto sobre su pasado. las hermosas cualidades que atesoraba su cuerpecito de muñeca enferma. quizá más aún: el hombre. ¿No hay en su vida ni un amigo? Guardó ella un instante silencio.fui conociendo su carácter. Yo llegué a ser desde un principio para su solvencia.Creí que nadie venía a verla. bellos. -En mis diarias visitas –prosigue. doctor. Raúl Barón Biza (1899-1964) 49 Restauración digital revisada y concordada . tomando de su velador una rosa roja.

si supiera él cómo le quiero! Y sus ojos tomaban destellos de gemas preciosas.Siempre. alegrándose de pronto. sonriendo… ¡Oh.un solo beso sobre mis labios. me llamaban a través de mis libros. todos sus deseos de vivir. en la hora en que la princesa de la noche tendía lentamente su impalpable tul de sombras. te lo entregaré. inútilmente. todos los días. de tus manos en mis manos. Una noche. ¡Oh. de pájaros y perfumes. cruzó el jardín. aires que sólo alargarán la terrible agonía de mis pobres pulmones putrefactos… Elegí el mejor chalet. placeres inconfesables. Se moría. que no podría disfrutar. invitándome… Era un agradable martirio. sin temores. su sinceridad maravillosa. como ella ayer. contra el que luché en todas formas. al acercarme a su lecho. sano bueno. Lágrimas y Sedas Barón Biza -¡Pues viene! – exclamó. canallescamente… Raúl Barón Biza (1899-1964) 50 Restauración digital revisada y concordada . llorando esa felicidad vislumbrada. en tibio lecho. enferma. sus manos alargadas y blancas. de tu cuerpo en mi cuerpo”… Y aunque mi amor por ella era loco. brutal. Recuerdo la tarde en que apoyada en mí. con la que quizá tanto había soñado. la caricia de tu boca en mi boca. camino al tren. mientras dormía.partí con ella. aún así. esperanzada en la ayuda de esos aires. en mis horas de estudio. Y desde esa tarde. silenciosas mariposas de la Nada. sorprendí un pequeño cuaderno de apuntes. Es un hombre fuerte. morbosa. Se agrandaban voluptuosas. Viene trayéndome salud y amor… y yo lo quiero. estos mismos aires. dignas de los versos de un Darío. hoy yo. había sabido contener mi sexo. su carne. Partía llena de fe en sí. su confesión de amor… Verás. Sus últimos párrafos tienen un algo de cantáridas: “Y un beso –decía. entre los que. le llené de flores y cretonas. Eran ojos que tenían un algo de Satán y un algo de Dios. Por ese tiempo noté que mi enfermita empeoraba. sus ojos. abandonando mis deberes. vertiginosamente. prometiéndome junto a ellos. los días grises. Su estilo es impecable. se me iba por instantes. con mis deseos de hombre. hacia las sierras de Córdoba. Era inútil.. Pero habíase descorrido el velo –hoy pienso que quizá deliberadamente-. rápida. tú que eres escritor te agradará leerlo. fríos de aquel invierno bonaerense! ¡Se moría por falta de un poquito de sol! E invocando la piedad y el deber -¡qué irónico es el deber cuando sólo se siente hacia los seres bellos!. se me iba. Ella también lo deseaba. lluviosos. busco una curación que no ha de llegar. que descendían de lo Azul las grandes y negras. temiendo herir su delicadeza de muñequita sedosa y tibia. Estaban condensados en él.Risas.

Y lenta.interrogó ansiosa. y que suena como un ladrido lejano. arrastrando en fantástica y vertiginosa carrera. que estaba apestada. fatalmente… -¿Leístes? – me interrogó. pienso en Dios y. muerta… ________________________ Ruge el viento. ojos que al mirar tenían destellos de infierno y faunos. se juntaron nuestros cuerpos y nuestros labios… Calló un instante. Estaba helada. aquella tos que le contagiara quizá el diablo. Y me esperaba. jirones de nubes.Risas. Corrí a su lecho. quedé horrorizado al besarla. llega a mis oídos el eco de su tos. allá. olvidando que sus caricias serían muerte. Había notado la falta de su cuadernillo y sospechado su causa. deshecho de tormentas. irremisible. maldita. y continuó: -Al despertar al siguiente día. pausadamente. Al dejar la casa de mi amigo. -¿Entonces?… . impresionante. rígida. ebrio de deseo. Lágrimas y Sedas Barón Biza Fui. horrible. en lo alto de las sierras Punillanas. un terrible secreto que iba a revelarme. me miró como implorando. aún a muchos pasos de ella. con movimientos de felinos. en el silencio y la hora… Raúl Barón Biza (1899-1964) 51 Restauración digital revisada y concordada . -Sí. locos ojos que atraían. Con los ojos dilatados por la fiebre. guardase su secreto. junto a ella. señalando su cuadernillo que traía en mis manos.

vendida en Constantinopla. en la neurosis de su cerebro. hubiese preferido nacer pobre. interrumpiendo la lectura. de cabo de nácar. y a pesar de su riqueza y nombre. arreglóse la cofia que aprisionaba sus blondos bucles y dándose vuelta en el lecho. como la llamaban sus íntimos. levantó vívidamente la cabeza.Risas. en la indolencia de su vida. Sonrió en su temor ante el silencio reinante. Parecíale haber sentido como si en la planta principal. La señora de Morcelox no era miedosa. exhibía bien merecida fama de honesta. Lo demostraba el que habitase sola su “chatou” sin más comunicación con su numerosa servidumbre que un tenue hilo telefónico que se extendía veinte metros desde el edificio principal a los anexos. esta vez había percibido nítidamente pasos en el “hall”. en esos pensamientos. Violeta. Además. o prisionera de un bandido. poseía un diminuto revólver. De pronto volvió de nuevo a interrumpir su lectura. cautiva de un moro. huyendo de la justicia. actualmente en viaje por sus posesiones de Bretaña y. siglos antes. del más puro estilo Luis XVI. continuó su lectura momentáneamente interrumpida. Su primera intención fue llamar pero. no lo hizo. Ahora bien. frisaba en los treinta años. era cosa aparte. que su felicidad se debiese exclusivamente a no haber encontrado su ideal. vagar al lado de un amante miserable por las carreteras. regalo de su marido. delatasen el temor con que era abierta. en compañía de una hermosa canzonetista italiana. sólo hubiese un sadismo ignorado o un inmenso deseo de sufrir y amar. ¿Qué piel podría darle en las noches frías el calor de los brazos de un amante? Feliz hubiese sido. según las malas lenguas. el muy noble y aristócrata Marqués de Morcelox. en el velador de su dormitorio. Raúl Barón Biza (1899-1964) 52 Restauración digital revisada y concordada . Lágrimas y Sedas Barón Biza AMOR DE APACHE La bella señora de Morcelox. con incrustaciones de oro. en un inexplicable y satánico deseo de peligro. goznes enmohecidos de una puerta o ventana. en el erotismo de su carne. allá en las sierras españolas… Quizá. rehén de conquista. luchando con andrajos. Ella. o mejor dicho “Poupé”.

La espera no fue larga: los pasos resonaron claramente en el “parquet” de la habitación vecina. dejando entrever perfecta hilera de níveos dientes.Vendrán enseguida para llevarlo a usted a la cárcel. una loca alegría de tener a su disposición ese hombrote. Ante la voz de mando..Lo dudo –contestó él. continuó llamando: -¡Hola!. fue girando hasta dar frente a ella. . -¡No se mueva!... El hombre. de agitada respiración. Ella comprendió que ese detalle había puesto sobre aviso al ladrón y. . inmóvil. Marcel ¡Hola!. -¡No se mueva!. adivinó en la oscuridad reinante otro ser al lado suyo. con voz imperativa.Qué sabe usted –dijo ella. apretó el botón eléctrico embutido en la pared. ¡Arriba las manos! – gritó apuntando al hombre que a los pies del lecho dábale la espalda.Risas. agigantaba su fuerza y valor.. pero con esa inseguridad que da el desconocimiento de una casa. apagando la luz. Una íntima satisfacción le embargaba. Sentada en el lecho. casi tocaba las luces de la araña.Si se encapricha usted en llamarlos por teléfono. sin vacilaciones. Era la linterna eléctrica que exploraba. sin obedecer. en un gesto de desdén. en un rápido ademán. iluminando profusamente el dormitorio con las ocho luces de su araña. sonriendo francamente. . calzó sus primorosas chinelas y fue a ocultarse tras un biombo. con los brazos en alto. “Poupé” sintió moverse el picaporte e instantes después. la linterna y un cuchillo cayeron en la muelle alfombra.Es que me canso. Se dirigió al teléfono sin dejar de apuntar con su revólver al hombre que.. Era una hermosa aventura que le daría relieve entre sus amigas. . .. -¡No se mueva!. cuando una persona ha cortado los hilos… Raúl Barón Biza (1899-1964) 53 Restauración digital revisada y concordada . tomó el revólver. imperceptiblemente..Ante las señoras es costumbre de los caballeros el descubrirse – murmuró sonriendo. apretó el botón de llamada. Él bajó sus brazos y ella mandó nuevamente. prominentes.Me parece que hay derecho a saberlo.Además. Lágrimas y Sedas Barón Biza Sin sobresalto... teniendo en cuenta el tiempo que tardarán en contestar sus sirvientes… . habíase quitado su gorra. dejando al descubierto su rostro de facciones varoniles. – gritó al notar que él. . señora –contestó tranquilamente. sin producir ruido. enérgicas. en una seguridad absoluta de sus nervios. Ella..Levante los brazos. Era un hombre como de veinte y seis a treinta años. lenta. persistiendo en su llamada. Se detuvo un instante sobre el lecho en desorden y apagóse.. – volvió a decir. Un haz de luz iluminó la habitación. lo dudo –repitió con sorna.

Pero a pesar de todo lo simpático que pudiera serle. Raúl Barón Biza (1899-1964) 54 Restauración digital revisada y concordada . cayera sobre ella y apretando fuertemente su muñeca. la situación se le hacía intolerable. Calmada ante la actitud del apache. rápido. Si fuera verdad. . señora. son sumamente. Volvió el arma hacia ella para cerciorarse de tal afirmación.No tanto. dióse cuenta de su desnudez. encendiendo un cigarrillo de virola de oro y aspirando profundamente su humo. Modesto ladrón solamente. la enfureció. No se puede matar con un revólver sin balas. ni en el peligro de encontrarse en aquellas circunstancias junto a un ladrón. extrañábala aquella tranquilidad y la falta de miedo en tales circunstancias. “Poupé” quedó atónita. un rencor contra sí misma. -Bien –dijo La Motte. Y después de pasar su mirada sobre los objetos de plata del tocador. ante la inaudita tranquilidad de aquel hombre que tomó asiento cómodamente en un sofá.. agregó: -Aunque buena falta me hace. Tomóla y descargándola ante el asombro de ella. hiciese rodar el arma sobre el lecho.pasando por alto las pequeñas violencias del primer encuentro.esta noche trataré en todos los medios de asemejarme a esos caballeros. juntamente con el revólver.. .. murmuró: -Es peligroso. Debió confesarse a sí misma que de La Motte era audaz y simpático. pero el de un ladrón sí. la más mínima presión y… Alzó su cuchillo y linterna que. -¡Vulgar asesino!. Tomó del pie de la cama un rico kimono de seda. No robaré nada. frente a ella. pero desconcertada aún ante su audacia. Lágrimas y Sedas Barón Biza Ante esa revelación que se confirmaba con el silencio a sus llamadas. estaba perdida. por ello sólo atinó a decir: .Señora –dijo él. -El de un caballero no.Lo dudo también. No había entrado en sus cálculos ese hecho.Risas. que demostraba no tener apuro en su partida. deliciosamente nerviosas y los gatillos demasiado celosos. cubriendo con él las desnudeces de sus brazos y senos. –exclamó furiosa. guardó en la americana. Ustedes las mujeres. ¿Os molesta el humo? –preguntó después de un breve silencio en que ambas miradas se encontraron. después de arreglarse el negro pañuelo de seda que cubría su cuello. lo que fue aprovechado para que en un salto de felino. . Al darse cuenta del engaño. Era demasiado. tal vez un asesino. Una sorda indignación le impedía hablar. en un segundo. permitid que me presente: René de La Motte –concluyó con una cortesana inclinación de su busto.Si se mueve lo mato. No pensó ni un instante en pedir socorro a gritos.

en tales circunstancias. Dentro de todo le era ya agradable la aventura. . perfumada. Lleve usted mi dinero y alhajas. Bien. que con sus palabras y actitud. dijo: ¿Y por qué no? Sería usted de todas las alhajas la más bella que lleve… ¡Qué bruto es usted! – murmuró ella. si ésta es como usted. ¿Sería posible que ese hombre leyese en el fondo de su alma? La verdad estaba en que René de La Motte se sabía un hombre bello. -Supongo que no piensa pasar en ésta toda la noche.Perdón. . que se llevase lo que quisiera. Raúl Barón Biza (1899-1964) 55 Restauración digital revisada y concordada . interrumpiéndolo. en rojo. avanzando hacia él. como implorando: . lloran y matan. En la blanca piel de su brazo se notaban. como despertando. hubiéramos pasado a las once de la noche frente a su palacio. no pretenderá el conquistarme. decir que su marido llegaría. Además.. entonces. . -Supongo. ella era muy rica… ¡Pero que se fuese!.Es cierto. pero váyase.. recalcando sus palabras. sacudíanla como ante un hálito de tibiezas. hermosa. Los ojos de él al recorrer su cuerpo. los dedos de él. hubiéramos visto una sombra saltar la verja y penetrar a él por una ventana. divina… ________________________ La bella y honesta señora de Morcelox. algo así como un roce de besos y manos invisibles. Ha venido usted a robar. Pero un arma en su mano era peligrosa. el peligro real está en esa piel tibia.Risas. ante aquella risa. continuaba siendo para sus galanteadores una plaza inconquistable y. pero se contuvo. irguióse.. seguramente. fijamente y. ¿Qué tonterías había estado pensando ella? – y. un sortilegio que inducía… ¡pero no! ¡Que se fuese!. -La justicia sabrá devolvérmelas – exclamó ella.No he visto tal peligro… .. pero de esa belleza enérgica de macho fuerte. no se opondría ella. Pero si por casualidad. lentamente.Jamás tomé nada de una mujer indefensa y menos. nítidos. decidida. La miró él un instante. Estuvo a punto de jugar su última carta.Por favor. – Y quedamente. sería la primera en no desear recuperarlas! – repuso él con sorna. -¡Pero si usted me diese sus alhajas. repuesta. ante la cual las mujeres se humillan. Lágrimas y Sedas Barón Biza Había venido a robar. para sus amigas. váyase… Rió él. un emblema de fidelidad.

como la primer noche. que permanecía inmóvil. a la misma hora.¿Ves. sería llevado preso y condenado por intento de robo. pero no hasta el extremo de sacrificar por él su confort y reputación. Quizá. considerábasele un maestro. mudado de barrio y olvidado sus amantes. Amaba a su apache. apresurándonos a llamar a la Ahora bien. si estuviéramos en el secreto. Hoy era feliz con su “Poupé”. arrebatándole el revólver. porque como inteligente… ¡vaya si lo era! En los barrios bajos. había llegado hasta buscar trabajo. hubo una que no lo olvidó… ________________________ Raúl Barón Biza (1899-1964) 56 Restauración digital revisada y concordada . pero de corazón noble y fuerte. ofrecíale sus labios tibios. obedecía. Y él. impaciente. querido y temido a la vez. sabríamos que el tal ladrón. miedo de mí?. Era sensible hasta el extremo que después de un robo. quizá la muerte! Cuando él se demoraba unos instantes más que lo de costumbre. a aquella dulce voz de mando. Si era descubierto. pero inteligente.¡Tienes miedo! – palmoteaba ella.fuerte… más fuerte aún… Hasta que él. era René de La Motte. Todas las noches. amante de la muy virtuosa y aristocrática señora de Morcelox. René era un producto del hampa. y acercándose a él. Además ¡érale tan agradable el saber que por sus besos se desafiaba la cárcel. que no habían podido corromper ni debilitar el hambre o el frío. educado en otro ambiente.. permaneciendo en él hasta la madrugada. miserable carne de cabaret. pero su reputación quedaría a salvo de cualquier duda o sospecha.Bésame –murmuraba apuntándole. Pero entre esas amantes. Lágrimas y Sedas Barón Biza policía. invariablemente. hasta que veía destacarse un instante la silueta corpulenta de su amante sobre la verja.. la cárcel o el crimen. “Poupé” atisbaba tras las cortinas.Risas. sonriente. suaves… . feliz. Adoraba aquel cuerpo de mármol tibio y sus labios rojos sedientos de besos… Y por él. “Poupé” era una mujer apasionada. o viejos inválidos que no tuvieron cabida en el Asilo. la reprendía. . –“¡Media vuelta!” – proseguía. -Un ladrón– hubiéramos pensado. o inteligente químico. iba a repartir su producto entre las familias de los obreros sin trabajo. hubiese llegado a ser fuerte industrial. Sus manos estaban libres de sangre y ello para él era un orgullo del que más de una vez se jactaba. nerviosa. Entonces corría tras el biombo y al penetrar en él: “¡Arriba las manos!” – mandaba. riendo. el apache René llegaba hasta el dormitorio de la marquesa. sumiso. . apuntándole con su revólver de cabo de nácar e incrustaciones de oro.

hubiese preferido la muerte a que la más pequeña partícula de lodo empañase sus blasones. rica en detalles. .¿Me llevas al teatro? . forzándola por lo tanto. trazado fríamente en las horas de espera en que esa noche contempló. La cena transcurrió alegre en apariencia. . el marqués de Morcelox recibió la noticia anónima. Sabía que podía matarlos. al notar que las ventanas de su dormitorio guardaron luz. patente de vida o muerte sobre ella. El primer pensamiento de ella fue para su amante. Y así. que la figura de un hombre abandonó la casa sigilosamente. Acalló su corazón y llamó a su cerebro. sin comunicar a nadie su partida. la traición de su mujer. tuvo la certidumbre de la denuncia.No te esperaba.Perdona. con esa perfección en el disimulo que da una acabada educación. desconcertada ante la llegada de su marido. esa misma noche. Cariñoso y galante. No entraban en sus cálculos el amor o el odio: por sobre sus pasiones de hombre. Quizá siguiéndolo. No sospechó ella de su marido. pues René lo achacaría a un olvido. saltando la verja. averiguando. tu compañía me es agradable. enigmático. al legalizar su unión. Pero no cometería la estupidez de dar un paso que le atraería la mofa y el desprestigio entre sus relaciones. primaban las del aristócrata y financista. mimosa. Lágrimas y Sedas Barón Biza ¿Que cómo supo la verdad aquella ex amante del apache René? Misterio… Es algo que sólo las mujeres saben hacerlo. deseando no entrar en mayores explicaciones. Inmediatamente. pero también como siempre. Nada podría impedirlo. El último marqués de Morcelox. que la ley lo amparaba. regresó a París y. Al terminar dijo ella. Eran dos poderes. con esa voz del corazón que no les miente.Risas. querido – exclamó “Poupé”. que había sacado. orgulloso de su título. A más. ¡Quizá!. fue a la tarde siguiente.Negocios – repuso él vagamente.. desconocía su dirección. un poco de palidez en sus rostros y dureza en sus miradas. que desconocedor de la presencia del marqués. acercándose a él y besándolo: . y ni siquiera cerrando la ventana podría evitarse. impasible. uno frente al otro. Con un plan determinado. minutos después de la llegada del tren. Y así fue como en su castillo de Bretaña. A lo más.. hasta su regia mansión. querida. hasta momentos después. deduciendo con esa intuición femenina que tan raras veces se equivoca. de las relaciones de “Poupé” con el conocido ladrón René de La Motte. sin saber en su nerviosidad tomar ninguna determinación. pero este viaje me ha rendido. llegó la hora de cenar. cuyo origen se remontaba allá por el año mil seiscientos. vendría confiado dentro de pocas horas. Raúl Barón Biza (1899-1964) 57 Restauración digital revisada y concordada .

saboreando con deleite su venganza. había una amenaza.. Vives demasiado sola y aunque te sé valiente no es una cualidad para eximirte del peligro.Quedamos en que si llegase una noche. ¿verdad? Ella lo miró fijamente. fatalmente. no temas… me defendería… . ¿tú lo matarías para que no robase. Él rió. éste dijo: . ante la charla frívola y alegre de su marido.Por precaución. como por ejemplo… supongamos… René de La Motte.Está en el velador. dentro de Raúl Barón Biza (1899-1964) 58 Restauración digital revisada y concordada . riendo nerviosamente – es un absurdo… Además.Y suponiendo que el que te atacase fuese un conocido y sanguinario apache.Bien –dijo él de pronto. por ejemplo. Vertiginosamente desfilaban en su cerebro las ideas. De pronto. se le ocurriese hacerte una visita… -¡Oh! – interrumpió ella. una inexorable amenaza de muerte. .Risas.¿Cargado? -¿Por qué me preguntas eso? – interrogó ella inquieta. uno de esos tantos ladrones que pululan en París. –Y después de encender un cigarrillo continuó. pero nada había en aquel rostro que demostrase una doble intención. casi sonriendo. el apache La Motte. Hablaba entornando sus ojos. Lágrimas y Sedas Barón Biza . aumentaba la nerviosidad de ella. . . No supo ni pudo contestar. donde después de colocarse una “robe de chambre”. ¿Lo matarías también? En el rostro de él nada demostraba que esas palabras llevasen una doble intención.Es un capricho – rogó ella.Es tarde… Ven – dijo tomándola del talle y llevándola con él hasta las habitaciones superiores.Indudablemente. . gozándose ante la actitud desesperada de ella. Que a cambio de su perdón y silencio ella misma. levantándose enérgicamente. Conocía que ante la flema del marqués. ¿matarías? .Supongo que tienes siempre tu revólver. para que no hablase algo que sabe y debe callar? Y la miraba fríamente. próximo al dormitorio. esta noche. sentóse junto a ella en un sofá del “toilet”. Ella palideció intensamente. -Sí –contestó. conocedor de la soledad en que vives y las alhajas que posees. con esa risa sardónica que da la certidumbre plena de lo que sospechamos. como castigo. Sabiendo su traición. A medida que transcurría el tiempo. sabiendo que era la única solución para evitar esa noche el drama o el escándalo. ella leyó que debía matar irremisiblemente. ¿qué actitud adoptaría su aristocrático señor? . mirando el humo azulino de su cigarrillo.Y… si él te atacase y no te quedase más recurso que matar. Que al llegar esa noche La Motte. debía dar muerte a su amante. Y en la mirada de él. tratando de indagar el por qué de esa pregunta. – Suponte que a un ladrón.

No había tiempo que perder. dispararía sobre ella y sobre él si no obedecía su mandato. que aquellos que enloquecieron de amor riesen ante su tumba. Raúl Barón Biza (1899-1964) 59 Restauración digital revisada y concordada . aquella vida muelle y regalada no merecía perderse por su apache. mirándola asombrado. al llegar junto a ella. y el apache La Motte llevóse las manos al pecho. ________________________ Y me contó un criado de los Morcelox que antes de morir. el marqués. que buscó sus amantes en el presidio y lupanar. La poseyó un miedo terrible de morir. estaba ya en la habitación vecina. creyendo en su cerebro de hombre noble en un disparo involuntario. Pero no. le apuntara. Ella se conmovió toda. el apache La Motte. su esposo. ante aquella arma que. Avanzó un paso y rodó sobre la alfombra gris del soñoliento dormitorio. Lágrimas y Sedas Barón Biza breves instantes.Risas. Mataría… El marqués tomó un libro de versos y empezó a hojearlo displicentemente. Sonó un disparo. Un miedo de no gozar más de las suavidades de sus sedas y la tibieza de sus armiños. sonriente. inflexible. En el piso principal. buscando un beso. confesó que había entrado a robar. extendió sus brazos. Entonces corrió locamente hacia su dormitorio y. ajeno a la desesperación de ella. dentro de un instante estaría allí. del velador. Obedecería la única solución que su marido presentaba a su traición. Mataría. como otras noches. miró implorante a su marido que continuaba abismado en su lectura. que se enterasen aún después de muerta que su virtud fue fingida. y. en ese mismo dormitorio que tantas veces sintiera sus besos. tomó su revólver de puño de nácar e incrustaciones de oro y apuntó a la puerta… Ésta se abrió y La Motte avanzó despreocupado. ante el marqués y la policía. Fue un estampido seco. sintiese de pronto el golpear seco de una ventana abierta bruscamente. impresionante por el silencio y la hora.

Raúl Barón Biza (1899-1964) 60 Restauración digital revisada y concordada . frunció su ceño. llegaron dos mujeres.sin ningún pecado de amor. orgullosa. sin belleza. Unos anteojos que tenían el maravilloso poder de leer la verdad en la vida pasada de las almas. una melodía. señor… San Pedro caviló un instante. fue el producto de un abrazo de dos seres. quién eres? -Un alma –contestó ésta. regalo del Señor. Asomó al sentir los pasos. no hubo hombre con el suficiente coraje de hablarle de amor. un ideal. el aroma de las flores. yo he pecado una sola vez. Su experiencia rara vez le engañaba. hizo después girar los enmohecidos goznes de la pesada puerta y haciéndose a un lado dijo: -Pasa. en el jardín de las estrellas ante la blanca puerta del Paraíso. su barba blanca. dudó un momento y calzóse después unos anteojos. habría pecado una y mil veces. La otra. un ritmo materializado. -¿Quién eres. deseo entrar… -¿Habéis pecado? -Señor. La una tenía la hermosura del Iris. -Soy un alma. Si por ella hubiese sido. fue porque en la Tierra. sin amor. que si estaba libre de pecados. por ello fue su nariz corva. Y entonces vio que aquella pureza fue falsa. Había surgido ante el beso esplendoroso y apasionado de una ninfa y un poeta. la voluptuosidad de las panteras. hija mía… Avanzó la hermosa seguida de la fea. San Pedro. ni poesía. si el amor es pecado.llego de la Tierra. Lágrimas y Sedas Barón Biza PARÁ BOLA (De un cuento de mi niñez) Y caminando sobre el pálido tul de un rayo de luna. Fue un ensueño hecho mujer.Risas. señor –contestó ésta. -¿Sólo una vez. siendo tan bella? -Sólo una vez. qué deseas? –interrogó a la bella. su cuerpo horrible. -¿Y tú. su boca grande. San Pedro. que fue detenida e interrogada.

Ya lo dijo el poeta: “Si en tu Tribunal. siendo bella..Risas. gritó. no es pecar. Señor El amor halla abogados Perdóname mis pecados Que son pecados de amor” Raúl Barón Biza (1899-1964) 61 Restauración digital revisada y concordada . ________________________ Consecuencia: pecar por amor.. Lágrimas y Sedas Barón Biza E indignándose el bueno de San Pedro. cerrando la puerta de golpe y turbando la paz del santo lugar: -¡Fuera… fuera… que con esa cara no es mérito el ser honrada!.

y arrojarlo lejos de mí. veneno que bebía con gusto. iluminando el cuadro de mi desamparo. cuyas palabras devoro con ansiedad. en tierra extranjera! Y tengo unas ganas locas de arrancarme el corazón. única muñeca digna de ser querida. capaz de todos los heroísmos. Me quedo con el papel en la mano. Acabo de recibir tu telegrama.. Y entonces. debía cargarse tu equipaje. hasta el día del regreso”. asno femenino. Sería la niña de buen gusto. aquella nuestra última noche. ajena a todo lo que me rodea. fuera del país. te preguntó si partirías solo y tú contestastes: -“¿Cómo llevar en mi compañía esa paisanita?” Vinieron al día siguiente a repetirme tus expresiones. que al día siguiente. tal vez nos encontremos y te juro. Pensastes con razón que la sombra te sería propicia para decir adiós a la mujer que abandonabas. muy tarde. absorta en una sola idea: ¡tú estás lejos. en plena tiniebla. Raúl Barón Biza (1899-1964) 62 Restauración digital revisada y concordada . desafiador de todas las adversidades. Dormida sentí tus besos y vislumbré la verdad. Imagínate mi dolor. llegastes hasta donde yo dormía. Alcémosla. Lágrimas y Sedas Barón Biza PAPELES VIEJOS Raúl: Son las nueve de la noche. te hiciera vacilar. amor de verdad. fuente de dolores donde hubiera ido siempre a apagar mi sed… Luego en Capilla del Monte. Temistes que la luz. pero mi fe en ti era tan grande. alguien que sabía de nuestros amores. Hasta él me engañó. por última vez. en la estación del Sud. nunca la bestia de cabaret bien alhajada. Sabías que te ibas de mi lado para siempre. sola o acompañada. Yo también iré a Europa. ese mismo corazón que me decía en voz baja: “¡Espéralo!”. no pasará la vergüenza de ir en compañía de quien no sabe de sociedad ni de refinamientos. Con dinero yo!.Risas.. con la carga de mucha inmundicia y de ninguna delicadeza. Raúl. que quien me de el brazo. que no creí que ese arranque de ternura fuera el broche con que se cerrara un amor así como el mío. Me mentías. tu frase: “Alcemos la copa en holocausto a la mujer francesa. Por ello quizá.

Había mucha poesía allí dentro. Luego un sobre con dinero. venía a ver si podía llevar algo de los restos del festín que mi carne dio a la tuya. daba notas muy lastimeras… -“Yo quiero risas.. reían ante la escena. ¡Oh. Te acercaste a mí. una pobre mujer. digo mal: eran lobos… Esa primera noche la pasé sin luz. Raúl Barón Biza (1899-1964) 63 Restauración digital revisada y concordada . pondré su nombre al frente de lo que me parezca mas bello.. lleno de arañas y ratas.. tú. Una vecina me envió la comida. dejé mi puesto. Ese teclado.. He estado así. Al día siguiente de tu partida se me arrojó del hotel. siempre queda un resto de altivez en mi dolor. que al fin sacó su careta cuando vio que detrás de mí no había un hombre. tiene usted más valor que todas las emperatrices. Imagínate el macabro espectáculo de un colchón en el suelo. Vistes el mecanismo de su música dulce como los amaneceres y salvaje como las tempestades de mis tierras y no gustándote. puede que también porque tu experiencia te gritó al conocerme: “Ahí tienes un corazón”. a pesar de todo. expuesta a todos los insultos y a todas las burlas… Y me había dicho –quizá no lo hayas olvidado. quizá para que nunca te encuentre. Eran de los que componían la jauría. Lágrimas y Sedas Barón Biza Luego. ¿Con qué iba a comprar una cama? Mi sueldo lo había empleado en pagar mi deuda a la fonda. Y lo has conseguido. se lo devolví sin abrirlo. porque era la mujer más mimada del pueblo. Y así. ese ranchito. estrangulándola tal vez. no te contentastes con verme derribada de un pedestal bien alto. que en el fondo eres bueno. y se ríen. Delante de ti nadie hubiera osado insultarme. parece que al irte. un par de días.¡Fuera la mujer que llora!. sentada en el suelo. Eran perros hambrientos de emociones y lágrimas.. -dijistes.Risas. para su corazón.” Así me dejastes. señora vestida de percal!. quizá la más bella. Quisistes hundirme aún más. que compré con mis ahorros hace un año. para mí. El día que yo escriba un libro. Y tu capricho de niño que quiere todos los juguetes. me mandó una cama y se la rechacé. le hubieras saltado al cuello. reí de Dios.. Por eso fui hacia ti. Y te has ido más allá. tuya como nunca he sido ni seré de otro hombre. me gritaba: “¡Váyase! ¿Entiende? ¡Fuera de aquí!”… y si hubieses visto esa furia humillándome. Por eso fui toda tuya. al sonar. le habrá erigido un monumento. lo hacía. lo tirastes. te hizo destrozar éste para ver lo que había adentro. mi mano.“Es para siempre”. No he pretendido buscarte. olvidé mi madre. les sugiere torturas para el ídolo que creían de oro y era barro. Aquel doctor que conocistes. Una barra de cincuenta seres que llevaban de hombres sólo los pantalones. La fondera. porque presenciaba el espectáculo digno de la Rusia de los czares. “Él no fue el primero” –dicen todos. A media noche vine hasta casa. porque mi presencia impedía a las familias concurrir al biógrafo. sola. Y su imbecilidad. hecho a base de crueles renunciamientos y de amargos sacrificios.

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Un hombre inteligente, de esos que escriben bien y satisfacen mi cerebro, me envió una carta ofreciéndome su apoyo. Puedes figurarte en qué consistiría esa ayuda. No la he contestado. Me he hecho un examen; he pesado mis condiciones y me he mirado al espejo. Éste me ha dicho que soy aún bella y aquél ha inclinado el platillo, desproporcionadamente. Del análisis ha nacido el silencio para mi “generoso protector”. No necesito un hombre para vivir, me basta mi cerebro. ¿Petulancia?... ¡No! Fresca experiencia, tan fresca que no puedo olvidarla. Jorge, mi hermano, ha vestido sus hijos de luto, diciéndoles que la tía ha muerto. La tía soy yo. Ya ves, en tus archivos cuando seas viejo, leerás en un polvoriento amarillo papel un nombre: “Amalia”. Y éste te traerá a la memoria el recuerdo de una mujer que te quiso con locura. El Ministerio, al dejarme cesante, me ha abonado varios meses de sueldo que me adeudaba. Con ello he comprado muebles blancos, pintados al laqué y adornados con cretonas. Sencillos, pobrísimos, pero elegantes. Hoy quieren venir a verme, pero no se sentarán en mis sillas esos salvajes, no recibo a nadie. No llega más luz que la que baña el patio por esa especie de balcón que da al río. Allí sueño contigo, allí esperaré tu regreso. Contemplo el panorama que me recuerda tu estancia, cierro los ojos y creo escuchar la música de tu guitarra, aquella quejumbrosa música india que tocastes en aquel atardecer en el Puesto Juárez, el día aquel que por primera vez, me di a ti. Luego el Uritorco, en ese mismo lugar donde me has negado, donde te has burlado de mi cariño… No te guardo rencor, al menos me has recordado y tu mensaje fue cariñoso. Yo debo irme de ésta ¿Cuándo? Conforme se termine mi dinero y esto ha de ser pronto. ¿A dónde? No lo sé… Puede que Azar nos ponga otra vez frente a frente. No me hables entonces, te he querido tanto, que a pesar del daño que me has hecho, te echaría los brazos al cuello y me volvería loca, besándote esa boca y los ojos que tanto amé. Entonces sí que perdería la razón. Déjame olvidar. No te guardo rencor: eres hijo del Destino. Otros te hicieron malo, por eso mi corazón no tendrá nunca un reproche para el otro que amo. Raúl… desgraciadamente, sigo queriéndote. Pero no hagas caso, son locuras, es Carnaval que se acerca. Mi carta te llegará en un día de goce, de bullicio y cascabeles; y quizá ella te haga reír tanto, que no necesitarás careta para que te crean un Arlequín. En cambio aquí, muchas lágrimas, pero no importa; yo te deseo un manantial de carcajadas. Ríe, ríe, hombre feliz… Amalia. ________________________
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Amalia: El estilo de tu carta es sencillamente maravilloso. Vayan hacia ti, mis felicitaciones. No te conocía bajo esa forma. Eres sutil, cariñosa, provocativa, irónica; sí, más que todo, irónica; pero en una forma desconcertante, de una manera que produce lástima y rabia a la vez. Insultas cuando llamas bueno, y te quejas cuando te dices feliz. Si yo te hablase de mis sufrimientos, si yo te dijese que he sufrido siempre, tú reirías. ¡Bah!... y harías bien. ¡Total!... Por ello, al escribirte esta carta, no llamaré a mi corazón, sino a mi cerebro. Es él quien te aconsejará. Ignoro si hago mal contestándote, tú nada me dices al respecto, pero yo figúrome, y casi en la seguridad de no equivocarme, que mis cartas siempre han de tener para ti un interés. Ahora bien, que ésta por ser la última, más que las anteriores. No son pretensiones. Creo que nos hemos querido mucho, y digo querido mucho, porque ya hoy no te quiero –perdona mi brutalidad- para que deje de tener interés para ambos lo que aún nos atañe a cada uno. Tu carta está llena de acusaciones que te juro, no intentaré destruir. Son demasiado estúpidas, demasiado imbéciles, para que descienda yo a analizarlas: “Me dijeron tal cosa”… Está tu criterio de mujer para no creerlas. Me conoces lo suficiente para saberme malo, nunca cretino. Te han penetrado demasiado los aires de Cruz del Eje, te has contaminado con las miasmas de sus habitantes. Es necesario que te alejes, si no quieres ver romperse, pudrirse en ese ambiente, tu fibra de artista, tu exquisita sensibilidad de mujer. Acuérdate de mi consejo: Deja el pueblo. Los pueblos enferman las almas como la tuya, atrofian el cerebro, matan la sensualidad. ¿Tienes acaso miedo a la ciudad? Ella siempre, en la bestial indiferencia de sus habitantes, te será más benévola que el pueblo. Ahora bien, en tu carta, invocas tu vida destruida y me la reprochas. Haces mal. No es a mí a quien debes reprocharlo. No soy yo quien la destruí. Es la sociedad, los convencionalismos, los intereses creados. ¡Acusa a ellos! Si tomé tu cuerpo, a la vez te entregué el mío. Si tus labios al besarme, tu voz, tus caricias, produjéronme placer, las mías, esos locos besos con que cubrí tu cuerpo ¿no te produjeron también placeres?... ¿Por qué, entonces, como una queja, me echas en cara el haberte entregado a mí? ¿Es realmente sacrificio lo que nos produce sólo placer? En el amor, el macho no toma, ni la hembra da. Sólo hay un préstamo mutuo y constante de ambos cuerpos. ¿Por qué, entonces, debe existir una víctima y ser ésta, precisamente, la mujer? Aclarada la parte material, queda la moral. ¡Ingenua!... Otro que no fuese yo, sería capaz de creerte. Amor es sinónimo de deseo. Mientras existe
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el uno existe el otro, y yo, perdona mi franqueza, ya no te deseo. Ya mi carne, no pide tu carne, mis labios no ansían tus labios… En mí sólo queda ya el recuerdo de una mujercita, cariñosa y buena, inteligente y bella, pero ya no me atraes, no me interesas. Dirás de mí que soy cínico, cruel, salvaje… Nada hay de ello; sólo soy un hombre que te ha abierto su corazón, que no quiere engañarte. Si en vez de ser yo, fueses tú la que te hubieses cansado antes, contéstame sinceramente Amalia ¿hubieras sacrificado tu vida a mi lado? No, aunque digas lo contrario. ¡No! Por ello, trata de olvidar. Soy un eterno viajero, ansioso de nuevos pasajes y besos. Olvida, Amalia, olvida. Y si no puedes, no sufras, no esperes vanamente lo que nunca ha de volver. ¿Quieres un consejo? Sinceramente. Cuando en la vida no tenemos ya esperanza, cuando ésta nos golpea brutalmente, hay una solución: el suicidio. ¡Mátate!... Raúl.

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-Yo no creo en Dios. en estos momentos de angustia infinita. siento respeto hacia Dios. Como Musset. Incorporóse en el lecho. Trato de confesarme y he elegido sacerdote. a toda idea santa de esperanza y de amor. Lágrimas y Sedas Barón Biza LA CONFESIÓ N Aquel viejo amigo estaba moribundo. Raúl Barón Biza (1899-1964) 67 Restauración digital revisada y concordada . un delito cometido. fríos y sin vida como la religión sin culto de un Dios de injusticias y venganzas. las morbideces tentadoras de sus senos. al menos se nos ha insensibilizado. sintió la necesidad de hacerme una tremenda. tienen ustedes el corazón generoso. Las ropas que la cubrían dejaban adivinar el sublime modelado de su cuerpo de estatua griega. -Los jóvenes. Yo no creo en dada –continuó diciéndome.Risas. los viejos. velaban. la hija de mi guardabosque. el candor. abierto a toda idea de perdón y misericordia. El silencio.no es el deseo vergonzante de cumplir a medias un precepto litúrgico. a modo de púdico cendal. Por eso lo he llamado a usted. pero aún estoy dispuesto a tratarle frente a frente. la virtud que flotaba en el ambiente de la habitación donde dormía Carmen. me hizo detener atemorizado. si en las amargas luchas de la vida no lo hemos perdido. Con gran trabajo tomó una mano mía entre las suyas y ardorosas y prosiguió su relato: -Las sombras de la noche invadían la tierra. Los sentimientos sublimes no tienen cabida en nuestros corazones. Impúlsame tan solo ese magno placer que siente el hombre de confesar a un amigo una falta. En sus últimos momentos. de igual a igual. Lo que me impulsa a confesar a usted mi crimen –todos en el breve espacio de la vida cometemos el nuestro. se nos ha endurecido como el bronce. Su boca sonreía ingenuamente. Yo le miré asustado. conteníala la dejadez confiada de la doncella que dormía sosegada y tranquila. todo fue cómplice de mi crimen. De no estar en las puertas de la muerte le hubiera tomado por un loco. A la excitación de mi carne sublevada.No me causa siquiera temor lo desconocido. La modestia. ¡Qué hermosa estaba ella! Sus cabellos de ébano. una monstruosa revelación. el lugar. A toda idea bendita de compasión y ternura. candorosamente. la soledad. destrenzados y esparcidos.

para que ella no se despertara. Raúl Barón Biza (1899-1964) 68 Restauración digital revisada y concordada . con rabia. Su alma. su espíritu. sálvame que me matan!. En mi espantable observación no veía otra solución y la adopté. Cogí el puñal con miedo. Parecíame que iba a volverse contra mí y herirme. volví a enterrarlo brutalmente. brillaba con titilaciones siniestras la hoja de acero de un puñal. hundí el puñal en su pecho. padre. decía extendiendo sus manos hacia arriba: -¡Padre.. una. con voz ahogada. y sus brazos al tratar de rechazarme indignados. buscaba la mía para poner en ella besos de fuego. No sé lo que pasó en mi mente. Creía que el guardabosque iba a leer en mi cara la triste leyenda del deshonor de su hija. sentía deseos de defenderla de aquel monstruo horrible que me gritaba en el cerebro: -“Es la única solución. Lágrimas y Sedas Barón Biza Mil veces traté de retroceder. se hacía traición a sí misma. los besos inconscientes de Carmen y sus carnes frescas y morenas!. con que adornaba los domingos su larga cabellera negra.. diez veces! Después. quizá por lo que tenían de brutalmente impuestas. Por fin me decidí. al sentirse despertada por mis apasionadas caricias. y toda su naturaleza temblaba voluptuosa. el pudor derrotado. volvía por sus sagrados fueros y los labios rosados que se entreabrían para rozar mis mejillas. muy despacio. cedían el puesto a sus dientecillos diminutos que se clavaban en mis carnes como puntas de alfileres… Después fui cobarde. de que aquel venerable anciano llegara a descubrir mi canallada. A veces. Sus brazos se enroscaban a mi cuerpo. Carmen dormía ya. Su carne acariciada devolvía con creces la caricia. El perfume tibio de su cuerpo divino me detenía. su divina carne sedosa y morena. con cascabeleos temerosos. fresca como las florcillas del campo. En los estertores. Entonces fue peor. dos.. El genio del crimen agitaba en mis sienes. El temor de que el padre de Carmen se enterara. Un miedo espantoso. Su boca. como una fiera. horrible. no! ¡El recuerdo de mi crimen no me asusta! ¡Más puede sobre el recuerdo. Carmen resistió con todas las energías poderosas de su naturaleza. Sobre una mesa. los gérmenes odiados del mal. El monstruo que me aturdía venció mi voluntad. montaraz y vigorosa. buscando el corazón. rechazaban mis caricias. turbaba mi razón. Fue una agonía horrible. herido por la luz de una débil bujía. ¡No. ¡Saqué el puñal y. al siguiente día. vacilé un instante. que inyectaban mi sangre. ¡Adelante!” Pero no pude. con sueño agitado. llegó hasta mi despacho el eco del lloro amargo y reprimido de mi guardabosque.Risas. Y. me oprimían ansiosamente. tuve miedo. entonces. enloquecía mi cerebro. Pero su carne. Lo hundía despacio. me aturdía. Sentía impulsos de abrazarla.. Pero por fin cometí la infamia. para que no sufriese.

está Raquel. ¿ves? -¿Qué cosa? – pregunta ella. Si tú quisieras… Mira. Raúl Barón Biza (1899-1964) 69 Restauración digital revisada y concordada . no seas tonta. usted no sabe que yo soy ciega. proyecta las siluetas de los coches al resplandor de las luces que irradian en saetas. empapados sus andrajos por la tenaz llovizna y tiritando de frío. Cuando alguien se le acerca. para ti es esto. Ella tiene su público que le aplaude. la ciega: una muchacha que recorre las calles implorando la caridad. Están en tren de risa. oyéndola. oye –e hizo sonar una moneda de níquel. Allí. Es como un personaje de tragedia que está siempre en carácter. -La culpa la tenemos nosotros de darle limosna –agrega otro. ¡Divina apoteosis de miseria y de olvido! Un grupo de hombres entretiénense. La ciega vaciló sobre sus plantas y comenzó a llorar. Has cantado admirablemente.andas por ahí porque te da la gana. -Che. -¿No lo ves? -Y. Y ella creyendo en la sinceridad de aquellas palabras. ella. LA CIEGA Una llovizna muy lenta y fina cae de un cielo negro.A una mujer hermosa no se le debe socorrer nunca. de cualquier manera. entona con voz triste y ronca una sentida canción. -Entonces.Risas. para ti es todo esto si me quieres. en cuya luna oscura. Los transeúntes caminan apurados. arrimada en el quicio de una fastuosa mansión señorial. desde el centro de la gran arteria. Protagonista de un triste drama en el teatro de la realidad. sin estrellas. esperando el socorro. y cuyo desenlace tendrá lugar en la sala fría de un hospital y sobre la mesa de disección de la Morgue.. muy bien. Raquel. Había que divertirse. Lágrimas y Sedas Barón Biza RAQUEL. continúa sonriente. -Usted me engaña… -Hijita. Los del grupo lanzan una carcajada. -Muy bien. Raquel –la alude un bestia de los del grupo. Ella puede venderse y nosotros comprarla. El asfalto de la calle semeja un gran espejo empañado.

desfilan los trenes de lujo. ¡Bastante desgracia es la mía! Y la llovizna. Lágrimas y Sedas Barón Biza -Déjenme. Caballeros de frac. hermosa. el caballero aquel. seguía cayendo. Mujeres enjoyadas. deslizándose por las aceras. de confort. tornóse grave. la que al sentirlos entona su canción. de la gente que abandona los teatros y saraos. Hagan el favor de dejarme.Pues asómbrese: un canalla. Descansa sentada en el frío mármol del suelo. provocativa. entra del brazo de un caballero. entre los rumores de la sociedad bien. Grupos de amantes. Como en cinta cinematográfica. engalanadas con abrigos de pieles suntuosas.Risas. repartiendo saludos y sonrisas. seguramente su amante. Y se aleja Raquel. Esos estómagos que muchas veces no les piden nada.. que en muchas ocasiones nada tienen que envidiar a las primeras. pasan veloces los autos. proxenetas… Murmullos suaves de conversaciones y risas. cargados de risas. bajan los clientes. menuda y lenta. es lo elegante. se expulse a Raquel de aquel lugar. Y entre hombres que visten frac y lucen brillantes. Raúl Barón Biza (1899-1964) 70 Restauración digital revisada y concordada . Lo revelan sus modales y gestos. Un mozo se le acerca y el señor le ordena con esa voz autoritaria que da la posesión de millones.. Pero no importa.. lo “chic” de las horas de la media noche. Raquel se ha refugiado en el quicio de un café. Se respira un ambiente de belleza. La historia no es muy larga. sola. de dueños de ésas. -¿Quién cree usted que es ese hombre? – me preguntaron. Un gesto de impaciencia y contrariedad. perfumes y sedas. ¡Es demasiado lo que está molestando!. entre prostitutas y desvergonzadas. un verdadero canalla… Fue el tutor de Raquel. De los coches que paran en la vereda. tanteando las paredes. de prostitutas. Una señora joven. de esa cieguita que vio usted echar. para no tropezar. repartiendo sonrisas y saludos. Frente a ella. entre niñas cloróticas e histéricas. De repente. Verá usted… Y me contaron algo repugnante y triste. de plenitud. tiritando. de felicidad. ríe feliz. como riego de hiel sobre el erial de un alma que no florece. Van a ocupar una mesa que está frente a Raquel. Tomen sus centavos. cerca de una puerta y frente a una mesa que nadie ha ocupado. satisfecho. aquel señor. Entran en los establecimientos noctámbulos a confortar sus estómagos. esposas honorabilísimas. altera su semblante.

insinuantes. provocativas. ________________________ “¡Oh. a aquel hijo del amor fortuito. riendo en locas carcajadas de juventud y vida. que asido nerviosamente a las rejas aceradas en su sala. Cruzaban ajenas a todo lo extraño a la propia dicha. Todo lo que le hablara al alma. de labios rojos y de talle esbelto!” Raúl Barón Biza (1899-1964) 71 Restauración digital revisada y concordada . rozándole inconscientemente. quién tuviera una amante. de ojos negros o azules. mimosamente enamoradas. prometedores. Ligeras.Risas. del brazo de sus amantes afortunados. la casa solariega del desamparado. hermosas y ardientes. Él era poeta. Pero había visto formar al humo de su cigarrillo. desde el sol dorado y benéfico que besaba dando vida a los árboles del jardín. de ojos negros y rasgados. Lágrimas y Sedas Barón Biza ¡VENCIDO! Había tenido por madre la fría sala del Asilo. murmuraba entre lágrimas su eterna cantinela: .“¡Oh. siluetas vagas de mujeres divinas. hablándose las miradas y las almas. de labios rojos y de talle esbelto!” Pasaban por delante de la reja de su sala las alegres parejas: enlazados los brazos. No teniendo quién le amara. hasta el último rincón oscuro y helado del caserón del Hospicio. había convertido en objeto de su amor. sin dignarse hacer la limosna de una mirada al pobre hospiciano. entre sedas. como la voz querida de un recuerdo dulce o una esperanza consoladora. Pero poeta a su manera. besándose en lo infinito… Pasaban por su lado. No había hecho versos porque no sabía qué cosa fuera ello. todo lo brillante y bello del mundo sensible. de ojos negros y rasgados. vaporosas. y habíalas amado con delirio y entusiasmo. La autoridad correcta del padre habíase visto representada por la palmeta incansable y brutal del celador. quién tuviera una amante.

destrozado en sus días de cautiverio. llevas el estigma vergonzoso de tu origen incierto!. todo el amor de su corazón lacerado. -Ve –le dijeron. He nacido para amar y no he tenido hasta ahora quién me ame. Pero más desgraciado que el Raúl Barón Biza (1899-1964) 72 Restauración digital revisada y concordada . Lo pidió primero con orgullo de hombre fuerte y libre.Risas. vuelve a la prisión regalada. completamente libre! A él le extrañó que al darle la libertad tan anhelada le hablasen del reglamento. tanto le daba una senda como la otra. Lágrimas y Sedas Barón Biza ________________________ El reglamento lo ordenaba y se cumplió su mandato. una mujer a quien levantaré en mi pecho un altar más bello que a Dios… Y la buscó. voluntariamente. poniendo en él toda la fe de sus ideales fantásticos. sintiendo en sus labios afiebrados arder un beso inmenso. Su pensamiento. lo imploró después quedamente. en qué rama ignorada colgarán la siguiente primavera su palacio de aristas y de plumas? ________________________ ¡Amor. su único anhelo. flaco. hambriento… -¡Aparta –le dijeron.el mundo es tuyo. que nada conocía de la vida ni de los hombres. la que únicamente él creyera incapaz de amarle. Érale igual.tu contacto envilece. ¿No le habían dicho que el mundo era de los jóvenes y de los fuertes? ¡Pues de él era el mundo! Su porvenir incierto no le preocupaba. no se detuvo ni un instante ante los zarpazos que la vida nos tira en el combate diario que con ella sostenemos. ¡Qué sabía el hospiciano de eso! ¿Acaso piensan los pájaros al abandonar el nido de su madre. El Asilo ha cumplido su misión. Ya en ella no sabía si emprender el camino a la derecha o a la izquierda. ¡A la calle! ¡Ya eres libre. Para él. amor! ¡Ésa es mi vida! – decía el libertado. Buscaré una mujer que me comprenda. como un perro bohemio.Mi único norte. ________________________ El pájaro siente la nostalgia de la jaula y.. Encontrar una a quien amar y que le amase. sangrante.. aquel mismo reglamento que se invocara siempre para su castigo y que él creyera inquisitorial instrumento de suplicio… ¡Cosas de la vida! Le pusieron en la calle. Sólo recordó las mujeres hermosas y apasionadas que desfilaran por delante de la ya olvidada reja de su dormitorio. temblorosamente. era su única obsesión. El hospiciano ha regresado también a contemplar su jaula. en aquella hora suprema de su lanzamiento a la lucha.

la lúgubre ventana. siente renacer en sus ojos la luz que producen las risas del alma… Añora en sus labios el ardor de aquel beso muerto y murmura inconsciente. Mira con ojos ansiosos las rejas de la sala y siente en su alma renovarse su sangre empobrecida.Risas. desde cuyas rejas soñara muchas veces con transportes de amor altanero… No le espera allí nada ni nadie. como cuando adoraba las siluetas indefinidas y bellas que el humo de su cigarrillo formaba. quién tuviera una amante. aquella vieja cantinela de sus días de prisión: -“¡Oh. de labios rojos y de talle esbelto!”… Raúl Barón Biza (1899-1964) 73 Restauración digital revisada y concordada . Lágrimas y Sedas Barón Biza pájaro. Él sabe que le está vedado. siente en su alma el fuego de sus primeras doradas ilusiones. sin embargo. de ojos negros y rasgados. Sólo le es dado contemplar de lejos el jardín miserable. no puede volver a ocupar su prisión tranquila. mira arrobado el caserón vetusto. al deshacer su espiral azulina en el espacio.

Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 74 Restauración digital revisada y concordada .Risas.

Risas. Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl Barón Biza (1899-1964) 75 Restauración digital revisada y concordada .

..... 9 Eterna espera… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..… .....................40 El abrazo… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ............. 52 Parábola… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .35 El debut… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .... Lágrimas y Sedas Barón Biza INDICE Prólogo… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ...… … … … … … ............... 22 Sacrificio de enamorado… … … … … … … … … … … … … … .62 La confesión… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … 67 Raquel....45 Amor de apache… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .. 69 Vencido!... 30 La vuelta del soldado… … … … … … … … … … … … … ..........43 Besos de muerte… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ................… … … … … … … … … … … … ....................… ... 14 El sol ladrón… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .. 60 Papeles viejos… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … ..........Risas.......… … … ....26 La modistilla… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .... la ciega… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … .71 Raúl Barón Biza (1899-1964) 76 Restauración digital revisada y concordada ......... 19 Carta a un amigo… … … … … … … … ..........

Lágrimas y Sedas Barón Biza Raúl junto a su gran amor. ________________________ Obras de Barón Biza restauradas digitalmente: 1924 – Risas. Lágrimas y Sedas (cuentos) 1933 – Por qué me hice Revolucionario (política) 1933 – El Derecho de Matar 1º Edición (novela) 1935 – El Derecho de Matar 2º Edición (novela) 1941 – Punto Final (novela) 1941 – Lepra! (fragmentos) 1952 – Un Proceso Original (ensayo – autoría atribuida) 1959 – La Gran Mentira (fragmentos) 1963 – Todo Estaba Sucio (novela) Raúl Barón Biza (1899-1964) 77 Restauración digital revisada y concordada .Risas. Myriam Stefford.

Está destinado exclusivamente a la recuperación histórica de la obra literaria de Raúl Barón Biza. Gastón Ferreyra Bettucci. Si esta colección te parece digna de ser difundida. por favor escribí a: aleminolfi@yahoo. y que de una forma u otra han colaborado con nosotros. compartila con tus amigos vía e-mail.com Los restauradores. Carmen Rojo. Luis María Palacios y a todo el equipo de Infrarrojo. Dra. José Luis Bigi. Hernán Isnardi. Emilio Fernández Cicco. Ofelia Gutiérrez Barón.com. Carlos Dell´Aguila y Paula Medernach. ante la inacción de las editoriales argentinas.Risas. Lágrimas y Sedas Barón Biza El presente volumen no tiene fin de lucro alguno. o de la forma que creas más conveniente. Ana María Bazán.ar waisberggabriel@hotmail. a la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC) y a todos los que pudiéramos haber pasado por alto en esta ocasión. Candelaria De la Sota. Luis Rosanova. Raúl Barón Biza (1899-1964) 78 Restauración digital revisada y concordada . Marcela Aspell. Si tenés otro libro de Raúl que no hayamos restaurado todavía y quisieras compartirlo con el mundo. Agradecemos muy especialmente a: Daniela Minolfi. Su restauración digital no implica compartir la totalidad de las opiniones del autor sino simplemente un interés en que sus trabajos estén al alcance de cualquiera. Max Delupi.