La maleta de Hana Este libro narra dos historias paralelas que se entrecruzan en el tiempo gracias al azar.

Por un lado la historia de Hana Brady y su familia en la Checoslovaquia de los anos 30 y 40 y el destino que todos ellos corrieron, pasando por la persecución de los judíos, la solidaridad de algunos no judíos, la 2da guerra mundial y los campos de exterminio . Por otro lado, se funda en Japón el Centro de Estudios e Investigación de Tokio sobre el Holocausto, donde al darse un Foro de Niños en 1999 sobre éste tema, motivó a 12 niños a formar el grupo “Pequeñas Alas” con la intensión de interesar a chicos japoneses en esta historia. La directora del centro, Fumiko Ishioka es su guía en este esfuerzo. Gracias a ella y esos niños, este libro está hoy traducido a 20 idiomas.

Fumiko viaja a Polonia y solicita en el Museo de Auschwitz que le envíen un objeto del holocausto para poder hacer más real ante los ojos de los niños de Tokio éste tema ocurrido 50 años atrás. Le enviaron a Japón una maleta -la maleta de Hana-. Ella y los niños dedujeron que Hana estuvo en Auschwitz a los 13 años y la perseverante y comprometida Fumiko no paró hasta conseguir información sobre Hana y su destino. Escribió y viajó a distintos lugares por información. Le enviaron unos dibujos que Hana hizo en su estancia en el gueto de Theresienstadt, averiguó que George, el hermano de Hana era un sobreviviente, tenía 72 años y vivía en Canadá. Se comunicó con él, recibió fotos de Hana y consiguió que George viajara a Tokio para honrar y difundir su vida. Hana tuvo una infancia feliz en Nove Mesto junto a George y a sus padres. Eran gente querida y respetada. Cuando los nazis invadieron Checoslovaquia, privaron a los judíos de sus derechos, y los obligaron a usar la estrella amarilla para identificarlos. Hana se sintió muy humillada y fue despojada de sus amigos, su escuela y sus juegos en el parque. En 1941 la Gestapo deportó a su madre a un campo de concentración en Alemania. Luego el padre sufre el mismo destino. Un tío cristiano hospedó en su casa a los niños, pero pronto la orden de deportación llegó también para ellos. Aterrorizados y hambrientos subieron al vagón del tren que los llevaría a la fortaleza de Theresienstadt donde los hermanos fueron separados. Ahí pasó Hana 2 anos durmiendo sobre paja, entre insectos y ratas y comiendo muy poco. Después de meses vio a su hermano que se había propuesto protegerla lo mejor que pudiese pero pronto fue trasladado al Este dejando a Hana triste y desalentada. Al mes se ordenó el traslado de Hana al Este y pensando que se va a reunir con su hermano se puso feliz….no sabía que el Este era Auschwitz, el campo de exterminio donde murió.

Todo esto se supo a través de George que sobrevivió a estos horrores por su oficio de plomero. Tras su liberación se enteró de la muerte de su familia quedando devastado. Rehízo su vida en Canadá pero el dolor lo acompañó siempre. Con la carta de Fumiko se dio cuenta que la muerte de su hermana no fue en vano….serviría para que miles de niños aprendieran los valores más importantes del mundo: la tolerancia el respeto y la compasión.

Este libro es la prueba concreta de que aun siendo jóvenes, los niños si somos sensibles e interesados, podemos con ayuda, contribuir a construir la paz en el mundo y honrar a los héroes anónimos, que como Hana, pagaron con sus vidas la locura de algunos y el silencio de los otros, el de las personas indiferentes y poco comprometidas con la humanidad.