Madrid - Barajas, historia de un futuro

El inicio. El Aeropuerto Nacional de Madrid se abrió al tráfico aéreo el 22 de abril de 1931,
pero las operaciones comerciales no se inician hasta finales de 1933. Un solitario terminal de pasajeros es ya testigo a principios de los años treinta de los primeros vuelos internacionales. El terminal tenía capacidad para 30.000 pasajeros anuales.

Un aeropuerto de hierba.

Al solitario terminal de pasajeros se suman el edificio del Avión Club, en 1933, y varios hangares destinados a resguardar a los escasos aviones que allí pernoctan. El área de aterrizaje de las aeronaves estaba formado por suelo compactado cubierto de hierba.

En el entonces municipio de Barajas. Para construir el gran aeropuerto que
sustituiría a los de Getafe y Carabanchel se seleccionó un páramo yermo de unas 500 fanegas junto al entonces municipio de Barajas, hoy distrito de la ciudad de Madrid, por su buena comunicación con la capital a través de la carretera de Francia y la total ausencia de obstáculos y zonas habitadas a su alrededor.

Madrid, en un círculo. En el campo de vuelos, de terreno natural, un gran círculo
blanco con el nombre de Madrid en su interior sirve como guía a los pilotos. El círculo con la palabra “Madrid” simboliza toda una época, en torno a 1940, en la que la escasez de combustible mantiene casi paralizadas las operaciones civiles.

Lejos de la ciudad.

Los terrenos que originariamente ocupaba el Aeropuerto de Barajas consistían en una modesta pradera artificial implantada en un espacio eminentemente rural, cuyo perímetro irregular asemejaba una forma rectangular que ya suponía 1.400 metros de largo por 1.200 metros de ancho.

La primera pista de hormigón. El proyecto del arquitecto Luis Gutiérrez Soto y
del ingeniero marqués de los Álamos fue el gran primer paso del Aeropuerto de Barajas. Pronto, las necesidades de las nuevas aeronaves obligan al Aeropuerto a realizar reformas sucesivas, la primera de las cuales es la construcción de la primera pista pavimentada en 1944, con una longitud de 1.400 metros.

Aumento de pistas.

El desarrollo del tráfico aéreo que ya se inicia obliga a realizar un plan de desarrollo con el objetivo de aumentar la capacidad del Aeropuerto. Entre los proyectos figuran cinco pistas de vuelo con sus calles de rodaje y los edificios anejos. Con ellas, Barajas se convirtió en uno de los aeropuertos más completos de Europa.

Un nuevo terminal en construcción. A mediados de los años cincuenta, por
Barajas pasaban medio millón de pasajeros anuales. El Aeropuerto sigue creciendo y se adapta a las nuevas necesidades. En 1954 se acomete la construcción de un nuevo terminal, lo que se conocerá en el futuro como el Terminal Nacional, hoy Terminal T2.

Continúan las innovaciones. A finales de los años cincuenta, los aviones se
cuentan por docenas cada día. El Aeropuerto cuenta con el terminal casi terminado y se dota de las primeras instalaciones radioeléctricas para la navegación y el aterrizaje, necesarias para que sirvieran de ayuda a su ya importante actividad.

Inauguración del nuevo edificio terminal. La complejidad de la
construcción aeroportuaria en esa época provoca que el nuevo edificio terminal acabe el decenio sin entrar en servicio. Cuando se inaugura, a principios de los sesenta, atiende a más de un millón de pasajeros y todo apunta a que pronto será necesario acometer otro terminal.

Menos pistas, más largas. El crecimiento del tráfico desbordará las previsiones.
Además, la llegada de los grandes reactores obliga a una nueva adaptación de las pistas, de forma que el objetivo es disponer de dos grandes pistas cruzadas, lo que se inicia en 1965, con la ampliación de la primera pista a 4.100 metros.

Creciendo con el sector.

Ante el auge de la actividad aeronáutica, el Aeropuerto adecua todo el área de maniobra a las necesidades de los nuevos reactores. El terminal de pasajeros se verá completado con un terminal de carga y con estacionamientos de aviones cargueros. En 1965, Barajas pasa a llamarse “Aeropuerto de Madrid – Barajas”

Pioneros en el medio ambiente.

En 1969, el Aeropuerto de Madrid-Barajas promovió un sistema de control de fauna mediante halcones adiestrados para evitar que otras aves sobrevolaran las instalaciones. El primer equipo de halconeros fue creado por Félix Rodríguez de la Fuente y, desde entonces, los resultados han sido excelentes. Incluso se ha conseguido que los halcones nazcan en el Aeropuerto.

Necesidad del Terminal Internacional.

En el decenio de los setenta, que comenzó con la llegada de los Jumbos, el tráfico se duplica ampliamente hasta rebasar los cuatro millones de pasajeros al año. En 1971 se inicia la construcción de un nuevo terminal de pasajeros dedicado exclusivamente al tráfico internacional, hoy conocido como Terminal T-1.

Un terminal para el Puente Aéreo. Seguidamente a la inauguración del
Terminal Internacional se construye el entonces denominado Terminal Norte para uso exclusivo del Puente Aéreo Madrid – Barcelona, con el innovador concepto de “llegar y volar”. La compañía aérea Iberia fue pionera en este servicio, que inaugura en 1974.

La reforma del Mundial.

En 1980 se inician las obras de una profunda remodelación del Terminal Nacional con vistas a los Campeonatos Mundiales de Fútbol de 1982. Al acabar las obras, el Aeropuerto dispone de 78.000 metros cuadrados en el Terminal Internacional, 80.000 en el Nacional y 2.000 en el Puente Aéreo.

La transformación de los ochenta. Tras la gran reforma acometida, el
Aeropuerto cuenta ya con unos terminales modernos, amplios y luminosos, por encima del nivel internacional de la época. Una de las novedades es la incorporación de murales, pinturas y esculturas de grandes artistas como Tapies, Saura, Antonio López, Oswaldo Guayasamín o Vaquero Turcios.

Despega la carga. Las previsiones

de crecimiento en el tráfico de mercancías obligan al desarrollo de un moderno centro de carga que preste un servicio de calidad. Aena constituye, en 1994, la sociedad Centros Logísticos Aeroportuarios, S.A. (CLASA) para la construcción y desarrollo del Centro de Carga del Aeropuerto de Madrid - Barajas

El impulso de 1994. Fueron muchas las obras y actuaciones completadas a lo largo
de 1994. Entre ellas, las más emblemáticas son las puestas en servicio de la remodelada Torre de Control, que ofrece mayor operatividad y mejor visibilidad, y del Edificio del Parking P-2, con 4.000 nuevas plazas de aparcamiento. También se pone en servicio el Edificio de Unión entre el Terminal Internacional con el Nacional y se remodela la Sala 2 de Llegadas.

Nace el Terminal T-3.

Dentro del proceso de ampliación de la capacidad del Aeropuerto y de la calidad de sus servicios, en 1997, se inaugura el Dique Terminal Norte. Esta reforma va unida a una importante ampliación de la Plataforma exterior y de los pasillos de conexión con el P-2 y al cambio de denominación de los Terminales a T-1, T-2 y T-3.

La Ampliación, a toda marcha.

Con la consolidación del “Plan Barajas”, se inicia la construcción de la Tercera Pista y de la nueva Torre de Control, una edificación singular de 71 metros de altura y equipada con los medios técnicos de última generación. La puesta en operación de ambas infraestructuras permitirán al año más de 360.000 operaciones.

La pista más larga de Europa.

La nueva Torre de Control comienza a funcionar el 31 de octubre de 1998. Al mes siguiente, entra en funcionamiento la pista 18R-36L, conocida como la Tercera pista. Con con 4.440 metros de longitud –la de mayor longitud en Europa– y 60 metros de anchura está preparada ya para la operación de los futuros super jumbos.

El Aeropuerto crece por el sur. La construcción de la Tercera Pista hizo necesaria
la ampliación de la zona de embarque internacional mediante la construcción del Dique Sur, edificio inaugurado en 1999. Con una extensión lineal que supera el medio kilómetro de edificación, el Dique Sur incrementa en 25.000 metros2 la superficie de terminales.

Un Plan de futuro.

En el año 2000, el Aeropuerto de Madrid – Barajas se encuentra al borde de su saturación. Treinta y cuatro millones de pasajeros utilizan cada año sus instalaciones. Este hecho coincide con el impulso del denominado Plan Barajas, destinado a dotar al Aeropuerto de una capacidad de 70 millones de pasajeros al año.

Se inicia el Nuevo Terminal. Lo que sólo era un proyecto comienza a cobrar
forma. El Nuevo Edificio Terminal, el futuro T-4, tendrá 470.000 metros2, 38 posiciones de contacto y capacidad para 35 millones de pasajeros al año. Cuenta con un Edificio Satélite de 287.000 metros2, 26 posiciones de contacto y capacidad para 15 millones de pasajeros.

Madrid, más cerca. En el marco de la ampliación y mejora del Aeropuerto, en mayo
de 2002 se inaugura el centro de facturación de Nuevos Ministerios. Desde esta estación de Metro, sita en el centro neurálgico de la ciudad, se puede sacar la tarjeta de embarque y acceder en poco más de diez minutos al recinto aeroportuario.

Dos pistas más.

La ampliación del Aeropuerto pasa además por la construcción de dos nuevas pistas, que son paralelas a las actuales, de forma que todas ellas pueden estar plena y continuamente operativas. Con ello, se busca una capacidad de 120 vuelos por hora, lo que refuerza la importancia de Madrid – Barajas como hub mundial.

Obras a buen ritmo.

El Aeropuerto de Madrid – Barajas del siglo XXI contará con 940.000 metros cuadrados de terminal, 104 posiciones asistidas, 21.800 plazas de aparcamiento y unas infraestructuras modernas y eficaces preparadas para atender las nuevas demandas de tráfico con un servicio de calidad.

juntos hacia el futuro

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