¿Los acuerdos privados pueden demoler internet?

Mucho se habló de SOPA, de la Ley Beingolea, de la Ley Lleras, de la Ley Sinde, etc. Todas iniciativas que buscaron controlar la red a nivel de gobierno (aunque con el lobby del sector privado). Sin embargo, ¿Qué hay de esos otros acuerdos que ya no pasan por ahí? Osea, los acuerdos que se dan entre entidades privadas (ej. Una gestora de derechos de autor con una compañía de telecomunicaciones). ¿Pueden ser un peligro para la red? Dejo tres casos. 1. El faenón que Universal nunca quiso mostrar. Un documento disputado en el parlamento británico (que data del 2009) salió a flote en el 2011. Se trataba de un acuerdo entre el proveedor Virgin Media, Universal Music y un secretario de estado. ¿La finalidad? Dejar que Virgin condicione la tarifa plana en sus servicios de internet con una cuota de 10 libras adicionales a sus usuarios, a cambio de hacer un sucio favor a Universal, espiarlos. Doble golpe al internauta británico. Posteriormente en el 2012, cuatro operadores móviles británicos bloquearon arbitrariamente el servicio de anonimato Tor, con el agravante de ser una medida dirigida especialmente contra los usuarios prepago. 2. ¿Sin SOPA? No importa. En EUA desde el año 2012, los grupos de lobby de las discográficas (como la RIAA) estuvieron acordando con los ISP algo tan tenebroso como lo acordado entre Universal y Virgin en el Reino Unido. Se trata de un sistema de seis alertas (“six strikes”) que notifica al usuario cada vez que este es “pillado” obteniendo contenidos protegidos por derechos de autor, además de penalizarlo de una u otra forma (reducción del tráfico, desconexiones y hasta multas). A diferencia del otro caso, acá no hubo ningún representante gubernamental, fue un acuerdo estrictamente privado y que desde el 2013 algunos ISP como Verizon y Comcast comenzaron a aplicar. ¿El problema? Como en el caso británico, esto implica espiarlos (cosa que puede ser grave para los negocios) para “identificar los contenidos” y que en EUA las notificaciones “anti-piratería” padecen de serias irregularidades. Esto hizo que se incremente el uso de anonimizadores y servicios de red privada virtual (VPN). A esto se le suma la irregularidad en las exposiciones de motivos para llegar a ese acuerdo. 3. Cuando tú enlazas eres pirata; cuando yo pirateo, nadie me toca. Y otra vez Universal. Son conocidos los casos de bloqueos e infracciones a los derechos de autor por parte de ese sello musical, atacando artistas independientes y hasta otras disqueras. Sin embargo, una disputa por el bloqueo de un vídeo en Youtube mostró una aberración. John McKelvey, un aficionado a la música rap que hacía revisiones de discos se amparó en el “uso justo” (en EUA es posible acogerse a este beneficio para fines informativos) frente al bloqueo de una

"review" de un disco publicado por Universal Music. La disputa procede de acuerdo a la Digital Millenium Copyright Act (DMCA). Sin embargo, una nota de respuesta por parte de Youtube (poco después de iniciar la apelación por parte de McKelvey) revela una obligación contractual de ese servicio con Universal Music que lo libera de los litigios relacionados a la DMCA. Osea, la ley no trabaja para Universal por ese acuerdo privado con Youtube. Lo peor de todo es que Universal tiene antecedentes por bloquear contenidos que no le pertenecen, justamente en Youtube. ¿Y el riesgo? Con el tercer caso es obvio, estos acuerdos son para sacar la vuelta a la ley, cuando esta no admite las paranoicas sugerencias de las “entidades de derechos de autor” u otros sectores. Aunque en Perú aún no nos topamos con ese escenario, es muy probable que dentro de poco no descarten hacer lo mismo, tomando en cuenta que se vienen gestando reglamentos que finalmente pueden mantener a raya a los ISP. Y desafortunadamente, de eso sabemos que tienen ganas hace tiempo.

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