Luchana

Benito Pérez Galdós
[5]

-I«En mi carta de ayer -decía la señora incógnita con fecha 14 de Agosto- te referí que
nuestro buen Hillo me mandó recado al mediodía, recomendándome que no saliese a
paseo por el pueblo, ni aun por los jardines, porque corrían voces de que los soldados y
clases del Cuarto de la Guardia, los de la Real Provincial y los granaderos de a caballo,
andaban soliviantados, y se temía que nos dieran un día de jarana, cuando no de luto y
desórdenes sangrientos. Naturalmente, hice todo lo contrario de lo que nuestro sabio
Mentor con notoria prudencia me aconsejaba: salí de paseo con dos amigos, señora y
caballero, prolongándose la caminata más que de costumbre, y no exagero si te digo que
anduvimos cerca de un cuarto de legua por el camino de Balsaín; luego atravesamos
todo el pueblo, llegando hasta más allá del Pajarón, y nos volvimos a casita con un si es
no es de desconsuelo, pues no vimos [6] turbas sediciosas, ni soldadesca desenfrenada,
ni cosa alguna fuera de lo vulgar y corriente. El drama callejero, género histórico en
España, que deseábamos ver no sin sobresalto en nuestra viva curiosidad, permanecía
entre bastidores, en ensayo tal vez. Sus autores, temerosos de una silba, no se atrevían a
mandar alzar el telón.
»Por mi parte, te aseguro que no sentía miedo; mis acompañantes sí: sólo con la idea
de que la revolución anunciada no pasase de comedia, se atrevían a presenciarla. Y
comedia tenía que ser en la presunción de todos, pues de los jefes, del Comandante
general del Real Sitio, Conde de San Román, nada debía temerse, conocida de todo el
mundo su adhesión a la Reina y a Istúriz; de los jefes tampoco, que eran lo mejor de
cada casa. Las clases y tropa no son capaces de escribir por sí solas una página de la
Historia de España, y el día en que la escribieran, ¡ay!, veríamos, a más de la mala
gramática de hoy, una ortografía detestable.
»Al pasar por el teatro nos hizo reír el título de la comedia anunciada: A las diez de
la noche, o los síntomas de una conjuración. En las puertas del Café del teatro vimos
paisanos y sargentos en grupos muy animados, y por las palabras sueltas que al paso
hirieron nuestros oídos, comprendimos que hablaban de política. Luego nos dijo Pepito
Urbistondo, a quien encontramos junto a la Comandancia, que las clases de toda la
guarnición estaban incomodadas porque el General [7] había prohibido, bajo graves
penas, cantar canciones patrióticas, y mandado que las bandas y músicas no tocasen
otras marchas que las de ordenanza. A este Pepe Urbistondo no le conoces: ha venido no
hace un mes del ejército de Aragón; es valiente y audaz en la guerra; en los saraos de
Madrid el primero y más arrojado bailarín de gavotas y mazurcas; buen chico, sólo que
tartamudea un poco, y empalaga un mucho con sus alardes de finura, a veces sin venir a
cuento. Hoy le tienes aquí de ayudante de San Román, y es el que anima con sus
donaires los corros que diariamente, mañana y tarde, se forman en las Tres Gracias o en
Andrómeda... Pues sigo diciéndote que la noticia comunicada por Pepito del mal humor

de los señores cabos y sargentos, no nos causó grande inquietud. Pero luego nos
encontramos al canónigo de la Colegiata, D. Blas de Torres, que nos puso en cuidado
refiriéndonos lo que había ocurrido momentos antes, en el acto de la lista. Después de la
música, y cuando ya la tropa formaba para volver al cuartel, el tambor mayor mandó a
la banda tocar la marcha granadera. Obedecieron los tambores; pero no los pífanos, que
salieron por el himno de Riego, resultando un guirigay de mil demonios, efecto de la
discordancia entre músicas tan diferentes. El Comandante, volado, mandó callar la
banda, y la tropa se dirigió al cuartel al son de sus propias pisadas. La vimos pasar. Era
una escena triste, lúgubre. [8] No sé por qué me impresionó aquel marchar de los
soldados sin ningún son de música o ruido militar. Me fijé en las caras de muchos, y no
eran, no, las habituales caras de soldados españoles, siempre alegres. Cuando
entrábamos en casa de mis amigos, volvimos a encontrar a Urbistondo, y nos dijo que,
al llegar al cuartel, el Comandante había mandado arrestar a toda la banda; que al
tambor mayor, a quien se atribuía connivencia con los desentonados pífanos, le habían
metido en un calabozo. La oficialidad recibió orden de permanecer en el cuartel toda la
noche, y se prohibió que salieran los sargentos. Cuando nos daba Pepito estos informes,
ya casi anochecía; los paseantes de los jardines volvían presurosos a sus casas; notábase
en algunos aprensión, recelo; de la sierra bajaba un airecillo sutil, que nos hacía echar
de menos los abrigos. Yo mandé a casa por el mío: la persona que me lo trajo, traía
también un billete en que se me instaba, mejor dicho, en que se me hacía el honor de
llamarme a Palacio... Yo tiritaba; me había enfriado un poco al volver de paseo: creo
que contribuyó a ello el ver aquellos soldados tan tristes, marchando sin tambores ni
cornetas... Aplacé la visita a Palacio para después de comer; pero luego vino un recadito
más apremiante, verbal, y tomando el brazo del digno caballero que lo había llevado,
me fui allá. Quién me llamó de Palacio, no puedo decírtelo, niño, ni hay para qué. [9]
»Creí encontrar alarma en la morada Real, pero me equivoqué... ¡en tantas cosas nos
equivocamos! Sabían todo lo ocurrido en el cuartel del Pajarón y en la lista; tenían
noticia de la descompuesta actitud de los sargentos en el Café del Teatro, donde suelen
reunirse; de la llegada de paisanos de Madrid, siniestros pajarracos que anuncian las
tempestades políticas; mas no por eso habían perdido la tranquilidad y confianza. No
debo ocultarte que yo había recibido de la Villa y Corte informes preciosos de lo que
piensan y dicen ciertas personas de las que influyen en la cosa pública, lo mismo cuando
están en candelero que cuando están caídas. Alguien se enteró de que yo tenía tales
referencias y quiso oírlas de mis propios labios. De lo que yo sabía, comuniqué lo que
estimaba prudente y oportuno en las circunstancias actuales, lo que a mi parecer podría
ser de utilidad y enseñanza para la persona que me interrogaba; lo demás me lo callé.
¿No te parece que hice bien? Ya veo que afirmas. Me gusta que opines en todo como yo.
»Pues verás: pasé un rato muy agradable con las niñas cuando las acostaban. La
Reinita Isabel discurre como una mujercita; Luisa Fernanda le gana en formalidad. Es
grave la pequeñuela, y en su corta edad parece sentir y comprender ya que tanto ella
como su hermanita son personajes históricos, y que están llamadas a desempeñar
primeros papeles en la escena del mundo. [10] Isabel despunta por su inteligencia:
cuentan de ella salidas y réplicas verdaderamente prodigiosas. Ya conoce por sus
nombres a todos los palaciegos y a muchos generales; distingue los cuerpos y armas del
ejército por los uniformes, y los grados y empleos de los oficiales por los galones y
charreteras. La cronología de los Reyes, desde los Católicos para acá la sabe de corrido,
y en etiqueta suele dar opiniones saladísimas, que revelan su agudeza y disposición. Es
muy juguetona, demasiado, según dicen algunos, para Reina. Pero esto es una tontería,

porque los niños ¿qué han de hacer más que enredar? Nuestra angélica Isabel, a quien
aclaman pueblo y ejército como la esperanza de la patria, se iría gustosa, si la dejaran, a
jugar a la calle con las chiquillas pobres. Dios la bendiga. Si esa guerra tiene el término
que deseamos y el D. Carlos se queda como el gallo de Morón, veremos a Isabel en el
Trono, digo, la verás tú, que yo no pienso vivir tanto.
»No sé por qué me figuro que la juguetona y despabilada Isabel ha de ser una gran
Reina, como la primera de su nombre. El toque está en que sepan rodearla, en sus
primeros años de reinado, de personas buenas, de severo trato y rectitud, de
conocimiento en los negocios de Estado, pues no siendo así, ¿qué ha de hacer la pobre
niña? Ni con las dotes más excelsas que Dios pone en la voluntad y en la inteligencia de
sus criaturas, podría desenvolverse Isabelita en medio [11] del desconcierto de un país
que todavía anda buscando la mejor de las Constituciones posibles, y que no parece
dispuesto a dejarse gobernar con sosiego hasta que no la encuentre; de un país que
todavía emplea como principal resorte político el entusiasmo, cosa muy buena para
hacer revoluciones cuando estas vienen a cuento, mas no para gobernar a los pueblos...
En fin, no quiero que me llames fastidiosa, y suspendo aquí mis acerbos juicios acerca
de un país que todavía ha de tardar siglos en curarse de sus hábitos sentimentales... Con
que ya ves lo que le espera a la pobre niña, mayormente si la dejan sola y no cuidan de
poner a su lado quien la guíe y aconseje. Quiera Dios que mis recelos sean infundados,
y que Isabel reine sin tropiezos, y haga feliz, poderosa y rica a esta pobrecita nación. Yo
no he de ver su reinado, y si es próspero y grande, eso me pierdo. Lo que en la Historia
resulte de la preciosa niña, a quien he dado tantos besos esta noche, tú me lo contarás
cuando nos veamos en el otro mundo.
»Bueno: pues sabrás que al salir del cuarto de las niñas, me dieron la noticia de que
cuatro compañías de la Guardia Real Provincial, alojadas en el Pajarón, se habían
sublevado. Me lo dijo una dama en quien el ingenio corre parejas con la edad (uno y
otra son grandes), y sin duda porque su conocimiento práctico de la historia del siglo la
familiariza con los motines, no acompañó la noticia de demostraciones de sobresalto.
[12] Ya no era joven cuando el tumulto de Aranjuez, en Marzo del año 8, que presenció
y refiere con todos sus pelos y señales. ¡Con que figúrate si habiendo visto desde la
barrera aquella función y todas las que han venido después, estará curada de espanto la
pobre señora! 'No se asuste usted -me dijo-. No será de cuidado: todo quedará reducido
a que nos machaquen los oídos con el himno, y a que pidan quitar el Estatuto u otra
majadería semejante. Yo, a ser la Reina, no vacilaría en variar el nombre de la primera
ley del Estado, pues esto ni da ni quita poder... Estos pobres liberales son unas criaturas
que se pasan la vida mudando motes y letreros, sin reparar en que varían los nombres, y
las cosas son siempre las mismas. Ahora les da por jugar a las Constitucioncitas... ¡qué
inocentes!... Yo me río... En fin, veremos en qué para esto. No le arriendo la ganancia al
amigo Istúriz'.
»Respondile que no podía yo participar de su tranquilidad, y hallándome bastante
desfallecida y con un poquito de susto en mi pobre espíritu, le rogué que mandase me
dieran una taza de caldo. 'Pediré otra para mí, y además dos copitas de Jerez con sus
bizcochos correspondientes, porque, amiga mía, no puedo avenirme a esta novísima
costumbre de comer a las tres y cenar a las once de la noche... costumbres napolitanas
deben de ser éstas... Y además, como podría suceder que en noche de revolución no
haya la debida puntualidad en la hora de la cena, [13] bueno es que nos preparemos para

presumiendo. no. por un cuarto se . que se había cerrado la puerta de hierro que comunica con la población. Y si a usted le parece. que si ello quedaba en un cambio de Gobierno.II «Por aquí. y a la buena de Dios. pero se temía que los sublevados de fuera violentarían la puerta de la verja con ayuda de los sublevados de dentro. que estas no habían de ser tumultuosas.. para poder cenar. no. 'Puede que ahora -observó mi amiga. perplejidad. y el murmullo de voces que subía de la plazoleta no parecía en verdad resuello de revolución. Sonaron algunos tiros ¡ay qué miedo!. deseosas de ver y gozar las escenas que se preparaban. uno y otro grito proferidos con igual ardor..los ayunos que nos depare Dios de aquí a mañana. dijimos las dos señoras que no. sin duda. Reconozcamos que el soldado español es la virtud misma. y allá nos fuimos mi amiga y yo. viniera pronto. ni menos sangrientas. no corrían peligro alguno. entusiasmo y un gracioso cubileteo de Constituciones. que a poco de llegar los sublevados a la plazuela empezaron a oírse. y dormir tranquilamente. cañones de fusil. y no era fácil lograr tal intento. lo que hubiera de venir. alternaba la Reina con la Libertad. Ya lo tendrían bien amasado entre todos'. . Aún quedaba la esperanza de que los Guardias de Corps se mantuviesen fieles a la disciplina. pero se dudaba que lo consiguiesen. no sé por qué. ¿Según eso. nos dábamos [14] por satisfechas. brillo fugaz de objetos metálicos. ya sentimos extraordinario ruido al exterior. no. así como las de las Reinas. mandaremos que nos sirvan algún fiambre o una perita en dulce.. '¡Los de dentro! -exclamó mi amiga-. andarían a tiros unos contra otros. A esto. Añadió el informante que el jefe de Provinciales y parte de la oficialidad trataban de contener el movimiento con exhortaciones y buenos consejos. En los vivas. Se intentaba. bayonetas.. atisbando tras de los cristales.. nos dijo el mayordomo de semana. más en son de fiesta que de hostilidad. mas ningún rumor desusado se oía por la parte del pueblo. lo que me parece muy justo.. no viene con mal vino... porque ya sabrá usted que ya no les dan más que nueve cuartos.. Sobre todo. nada de tiros ni matarse. ah! con que en los teatros imitan torpemente el bramido de las multitudes furiosas. de los cuales ocho son para el rancho. Revolución que aclama a las personas que encarnan la autoridad. notamos entrada y salida de militares. y en este caso. la formación ordenada.. advirtieron por allí que eran disparados al aire. por aquí -nos dijeron señalando las salas cuyos balcones dan a la plazuela llamada la Cacharrería. los del Cuarto Regimiento también.. chapas de morriones. »Al volver a la antecámara. [15] charreteras. proclamas.. todo trémulo y asustadico. azoramiento. Cuando mi amiga y yo estábamos en el comedor chico haciendo por la vida. Que se avinieran todos. de lo que deducíamos que nuestras vidas. Desde los balcones. vimos caras de sobresalto. de ninguna manera. »A todas estas. miedo».? Era natural. aunque fuese un poquito tarde. distinguíamos el hormigueo de bultos obscuros moviéndose sin cesar. pues por un cuarto diario consagra a la patria su existencia. La noche no era muy clara.salgan esos infelices con que han armado toda esta tremolina para pedir aumento de paga. trayendo las llaves a Palacio. y en Palacio turbación.'. con himno a pasto. sino más bien algo del ¡ah.

Alguno habrá quizás entre ellos que crea que la Constitución del 12 les va a dar cuarto y medio'. '¡Pero ustedes. ni tampoco menos pobres. pálido. estampa [18] viva del azoramiento y la perplejidad.... No olvidaré nunca el breve. y él la convidó a merendar en la Boca del Asno.'. esposa de un General que ha hecho su brillante carrera [16] hollando alfombras palatinas (no te digo su nombre: es feíta la pobre. nos aseguró que el escándalo que presenciábamos era obra del masonismo. repartida en muchos poquitos entre la masa enorme de gentes ordinarias.. que tenía un novio cabo de Provinciales.. Las tres hubimos de maravillarnos de que.. Sin nosotros. Y Alagón repetía: '¡Pero ustedes!. »San Román. El domingo anterior habían salido de paseo. prestaremos un servicio a la Reina.. y que se sublevaban porque las logias les habían repartido dinero. sean todas las revoluciones contrarias a la Monarquía y a la Aristocracia.. sabe Dios a dónde llegaría el movimiento. desplegó toda su cólera en estas palabras: 'Pues ahora van ustedes a manifestar a la Reina. y yo me vi precisada a expresar la misma opinión. cantado por mil voces. '¡Mi General. Pronto vimos que subían los jefes de las compañías sublevadas.. nosotros. obscuras y aun descamisadas que hormiguean en ciudades y aldeas. No creo que en ningún país exista abnegación más barata.. libertad que no ha de hacerles a ellos más libres.!'. Escribían un poquito de historia con estas palabras premiosas. revistiendo su socarronería de exquisitas formas. Pero ya verá usted cómo estos desdichados vienen pidiendo algo que no les importa. ni sabían si la libertad se comía con cuchara o con tenedor. eso. Mi amiga la interrumpió para decirle que no creía en esos viajes de las talegas...!'. y le mostró piezas columnarias. ¿Qué habíamos de hacer? Hemos tenido que seguirles para evitar el derramamiento de sangre'.. que los soldados de la Guardia no entendían de Constituciones.. creyendo que era su deber incomodarse para decir las cosas más sencillas.. eso. Yo fui de la misma opinión. el aumento de ruido en la plaza y en la entrada de Palacio. de esas que tienen dos globos y el letrero que dice más allá. y el movimiento que advertimos hacia la escalera principal... Verá usted cómo se descuelgan reclamando más libertad..somete a los rigores de la disciplina. dando pataditas. tan poco agraciada. los sargentos de todos los cuerpos son los que se sublevan. acompañadas de un expresivo encoger de hombros..'. que todo el mundo cree que tiene talento. la estrepitosa sonoridad del himno de Riego.. »Otra dama que se nos agregó...... asegurando lo de los miles como si los hubiera contado... »Bruscamente apartaron nuestra atención de estas filosofías a lo mujeril. Uno de ellos pudo al fin explicarse con más claras razones: 'Nosotros no nos sublevamos. creemos que dejándonos llevar de esta corriente irresistible. a explicarle las causas del escándalo. algo que no ha de remediar su pobreza.. que con tales señas no podía ponerse en duda la venalidad de los sargentos sediciosos. poseyendo el Rey y la Grandeza los mayores caudales de la Nación. y el mundo se equivoca). eso.. y no decían más. y eso. San Román y el Duque de Alagón salieron a recibirles.. picante diálogo entre los generales palatinos y los jefes que tan desairado papel representaban en aquella comedia. Pero ella insistió. Cuatro días antes habían llegado de Madrid doce mil duros. Dijo a esto mi amiga.. por un cuarto nos custodia y nos defiende hasta dejarse matar. Por fuerza tiene que haber gran cantidad de moneda [17] oculta. que ustedes se . añadiendo que en ningún caso es conveniente que las logias tengan dinero. 'Mi General -se aventuró a decir el comandante de Provinciales-.. Lo sabía por la doncella de una camarista.

han dejado llevar, se han dejado traer, para evitar mayores males... y eso... el
derramamiento de sangre'.
»Más sereno Alagón, como hombre de trastienda y con más conchas que un
galápago, les invitó a pasar a la presencia de Su Majestad, con el fin de darle
conocimiento de lo ocurrido y de reiterarle su firme lealtad y adhesión. Adentro fueron
todos, y los de fuera seguían desgañitándose con el himno, cual si lo hubieran aprendido
en viernes. Poco duró la conferencia de los jefes con la Gobernadora. Al verles salir,
acompañados de un Conde y un Duque, no pudimos menos de observar que si ridícula
era la situación de la oficialidad dejándose mover de la indisciplina de los inferiores,
más ridículamente desprestigiados resultaban los generales, cuyo papel quedaba
reducido al de introductores de las embajadas que los sediciosos enviaban a la Reina.
»'Que suba una comisión, una comisión de las clases... -decía San Román-: veremos
qué piden... Que suban seis'. Opinó Alagón que era excesivo este número. Bastaba,
según él, que subieran uno de Provinciales y otro de la Guardia... todo lo más tres: un
[19] tercero por los granaderos de Caballería... En esto reclamaron a mi amiga de parte
de la Reina. A mí se me llamó poco después, y entré con otras dos señoras en el
comedor pequeño, donde estaba Su Majestad disponiéndose a cenar antes de recibir a la
comisión de los amotinados. No podía disimular la ilustre señora su turbación, su miedo
ante aquel problema que el pueblo le planteaba, y que tenía que resolver pronto y con
entereza, sin que la ayudaran ministros ni próceres. Creo que desde las tremendas
noches de Septiembre del 32, en aquel mismo palacio, cuando se vio sola junto al Rey
moribundo, y enfrente la intriga de los apostólicos, no se ha visto Doña María Cristina
en trance tan apretado como el de Agosto del año que corre. Quería comer, y lo dejaba
por hablar y hacer preguntas atropelladas; queriendo decir algo importante, interrumpía
los conceptos para comer precipitadamente sin saber lo que comía. Probó de una sopa,
picó de un asado, tomaba la cuchara cuando debía coger el tenedor... Y en su exquisita
amabilidad y hábito de corte, para todos tuvo una palabra grata, equivocando personas y
nombres: eso ni qué decir tiene. Advertí su rostro un poco arrebatado; a cada instante se
pasaba la mano por la frente... ¡y qué frente aquella más bonita!... o miraba en derredor,
fijándose, más que en las personas, en los huecos que estas dejaban al moverse. ¿Qué
buscaba? Sin duda lo que no tenía ni podía tener: un hombre, un Rey. [20]
»Vestía la Reina de blanco con sencillez soberana. Ordinariamente Su Majestad
come muy bien. Aquella noche, un tanto tempestuosa para la Corona, la inapetencia, la
nerviosa ansiedad del primer tripulante del bajel del Estado, revelaban que no era
insensible al malestar del mareo. Verdad que los tumbos del barquito eran horrorosos: la
caña del timón había venido a ser irrisoria, como la que le pusieron a Cristo en su santa
mano. Tan turbada estaba la Señora, que nos preguntó muy sorprendida que por qué no
cenábamos, sin reparar que no cenábamos porque no nos servían. La servían a ella sola.
Pronto echó de ver su inadvertencia, lo que fue causa de endulzar con un poco de risa
forzada los amargores de la situación. Algo dijo la Reina, no lo entendí bien, de que
luego cenaríamos chicos y grandes con formalidad, si la revolución nos dejaba llegar a
media noche con vida; y de aquí tomaron pie los presentes para bromear un poco,
mientras seguía por dentro de cada uno la tumultuosa procesión. Ni aun en aquel caso se
eclipsaba la sonrisa ideal de María Cristina; sonrisa que era como un astro siempre
luminoso en medio de tales tristezas. Los hoyuelos lindísimos de su cara, el repliegue de
aquella boca, no tienen semejante, ni creo exista en humanos rostros un anzuelo tan bien
cebado para pescar corazones. Cuantos españoles han visto a esta Reina se sienten

dominados por su atractiva belleza. Es, creo yo, entre todas las testas coronadas, la
única que posee el secreto [21] del estilo gracioso, con preferencia al grave, para la
expresión de la majestad.
»Como anunciara el Duque que los sublevados habían elegido ya su comisión, y que
esta esperaba la venia de la Soberana para presentarse a ella, se discutió en qué
departamento de Palacio se recibiría tan singular embajada. No por humillar a los
sargentos, sino por alejarse lo más posible de las estancias donde se sentía el temeroso
bullicio militar y el insufrible sonsonete del himno, dispuso la Reina recibir a la
comisión en una de las salas del archivo, que están en la parte del Norte, lo más
desamparado, triste y recogido de la casa. Te daré una idea de la estancia en que se
efectuó el imponente careo entre pueblo y Rey, que, según dicen, ha de cambiar la faz
del país... (Puede que varíe la cara nacional; el alma poco variará...) Es el archivo una
pieza larguísima, como de doce varas, con la mitad de anchura, rodeada toda de
armarios de madera rotulados, que supongo estarán llenos de papeles del Patrimonio, los
cuales tengo para mí que no servirán para nada. El cielo raso del techo se ha caído en
algunas partes, mostrando la armadura y tillado; el suelo está cubierto por esteras de las
más ordinarias. Los muebles son una mesa de nogal y otra de mármol, arrimada a un
lado como un trasto que estorbaba en otra parte y lo han metido allí, donde también
estorba. Elegida esta pieza para parlamentar la Corona y la Revolución, llevaron un
sitial para la [22] Reina, dos grandes candelabros con bujías, y creo que nada más.
Pusieron guardias de Alabarderos en todo el trayecto desde la escalera hasta el archivo;
en la puerta de este dos guardias de Corps, y un número grande de ellos en la pieza
inmediata. Preparado todo, se dijo a la plebe armada que podía pasar.
»Formaban la diputación de los sublevados dos sargentos. El soldado que entró con
ellos creímos que venía representando la clase de tropa; después supimos que, movido
de la curiosidad, la cual debía de ser en él tan grande como su frescura, se había colado,
agregándose a los sargentos sin que nadie le dijera nada. Así andaban las cosas aquella
noche. En la escalera les recibieron el Duque de Alagón y el general San Román, que
después de mandarles dejar las armas, les echaron la correspondiente exhortación a la
prudencia, no como autoridades inflexibles, sino como compañeros, pues se había
borrado toda jerarquía, aunque los signos de estas permanecieran adornando las
personas, sin más valor que el que podrían tener los botones y ojales de la ropa.
Dijéronles que miraran bien lo que decían ante la augusta persona de la Reina; que
doblaran ante ella la rodilla y le besaran la mano respetuosamente, y que si Su Majestad,
siempre bondadosa, les recomendaba que se retiraran a sus cuarteles, lo hicieran
calladitos y sin ningún alboroto. A esto dijo uno de los sargentos con bastante firmeza:
'Mi [23] General, si no hemos de poder manifestar a la Señora las causas de esta
revolución y lo que pide España, excusado es que entremos'. A este golpetazo de lógica,
nada pudo contestar el jefe de la guarnición. El Duque añadió: 'Sí, sí, entrad... Su
Majestad quiere veros y que le digáis las razones de haber dado vosotros este paso, sin
que nadie os lo mandara... Entraréis; ¡pero cuidado, cuidado...! No nos deis una noche
de vergüenza, ni nos pongáis en el caso de...'. Lo demás no se oía... Precedidos de los
generales, acompañados, escoltados más bien por los jefes de Provinciales y de la
Guardia, avanzaron de sala en sala los dos sargentos y el soldado intruso. El nombre de
este no lo supimos; los de los sargentos nos los dijeron ellos mismos a la salida: el uno
se llama Alejandro Gómez y tiene veintidós años; el otro Juan Lucas y dos años más de
edad. Ya ves qué pronto y con qué poco trabajo han entrado en la Historia estos dos
caballeros: ¡Alejandro Gómez, Juan Lucas! ¿Qué significa esto?, te pregunto yo. ¿Cómo

se entra en la Historia? Y tú me responderás que en la Historia, como en todas partes
donde hay puertas, gateras o ventanillos, se entra... entrando». [24]

- III «Cuando llegaron a lo que en aquel caso era sala de embajadores, los tres emisarios
de la Revolución iban tan azorados y temerosos, que se habrían alegrado, creo yo, de
que les mandaran volver a la plazuela. El lujo de Palacio, para ellos sorprendente,
desconocido; las personas graves, de alta representación social, que a su paso veían; la
idea de encontrarse pronto frente a la Majestad representada en la hermosa Reina, toda
gentileza, elegancia, superioridad por dondequiera que se la mirase, les abrumaba, les
hacía temblar como reos míseros. Te aseguro que el soldado tenía cara de tonto; pero
que no lo era, bien lo probaba su audacia. Y no hubo entre los palaciegos que les
recibían o entre los jefes que les acompañaban uno a quien se le ocurriera decir: 'Pero
tú, soldadillo, ¿qué tienes que hacer aquí? ¿Quién te ha llamado, quién te ha dado
poderes para llegar en comisión nada menos que al pie del Trono?'. Esto te probará cuán
azorados andaban aquella noche los grandes y los medianos. La ola que subió tan
súbitamente les privaba de todo sentido.
»De los sargentos, el Gómez era sin duda el más despabilado: arrogante muchacho,
de [25] color moreno encendido, vivos los ojos. Lucas parecía menos listo. Miraba al
suelo: su papel político le agobiaba como un remordimiento. Por fin, entraron en el
archivo silenciosos. Y al ver a la Reina, rodeada de tantas personas de categoría y de la
alta servidumbre, quedáronse como encandilados, tan cohibidos los pobres, que sus
jefes tuvieron que cogerles del brazo para hacerles avanzar a lo largo de la sala. Detrás y
a los lados del sillón regio estaban el Sr. Barrio Ayuso, Ministro de Gracia y Justicia; el
Marqués de Cerralbo, el Alcalde de La Granja, Sr. Ayzaga, y varias damas. San Román
y Alagón se situaron a derecha e izquierda de Su Majestad. Hincaron la rodilla los tres
representantes de la Revolución y besaron la mano de la Gobernadora, que desde aquel
instante pareció recobrar su serenidad. Abriendo camino a las explicaciones, la Reina les
electrizó con la sonrisa primero, y después con estas cariñosas palabras: 'Hijos míos,
¿qué tenéis?, ¿qué queréis?, ¿qué os sucede?...'. La contestación de ellos tardó un
mediano rato, que a todos pareció larguísimo. Los sargentos se miraban uno a otro,
como diciéndose: 'Habla tú'; pero ninguno de los dos rompía. Tuvo la Reina que repetir
su pregunta, y al fin, el comandante de Provinciales mandó al Gómez con gesto
imperioso que contestase. En voz muy baja, balbuciente, rectificándose a cada sílaba,
dijo el sargento algo muy extraño, que no parecía tener congruencia con la pregunta.
Interpretando [26] las cortadas expresiones del joven militar, como se interpreta una
borrosa inscripción, o como se lee una carta rota, cuyos pedazos no están completos,
resultaba poco más o menos el siguiente concepto: 'Señora, lo que nosotros pedimos a
Vuestra Majestad es que conceda a la Nación aquello... aquello por que nos hemos
batido en el Norte durante tres años, aquello por que han perecido la mayor parte de
nuestros compañeros'.
»La Reina interpretó al instante en el sentido más conforme con sus ideas las
inciertas demostraciones del militar, que, en su rudeza, quería ser delicado evitando la

Al oír esto. quiso probar la Gobernadora los efectos de su graciosa sonrisa para reducir y aniquilar a su contrario. el ilustre concurso estimaba irreverente y absurda la conferencia. 'Sí. [29] de hilaridad. Creciéndose más a cada instante. si nada representaba por sí. como está sucediendo hoy mismo en Madrid. y en tono decidido. Animándose Gómez con su primer éxito. Viendo la Gobernadora que no le valía la evasiva. Los sublevados tenían la fuerza: cuanto miraban delante de ellos no era más que una debilidad ostentosa. por la Libertad'. no será Libertad el desarme de la Milicia Nacional en todos los puntos donde está pronunciada. se hacía indispensable que Su Majestad mandase publicar el Código constitucional del 12. ni será tampoco Libertad el que vayan al Norte comisionados a proponer arreglos y tratos con los facciosos para concluir la guerra'. y la Reina. La Reina dejó de sonreír. El Sr. se dejó decir que si Su Majestad no sabía lo que pasaba en el Reino. el cual. '¿Pero tú conoces la Constitución del 12? ¿La has leído?' le dijo. Señora. por la masa humana que tenía detrás adquiría proporciones gigantescas. era porque le ocultaban la verdad. que casi picaba en disputa. y juzgándose intérprete de miles y aun de millones de españoles. salió con esta retahíla que habría sido fácil ajustar a la música del himno famoso: 'Entonces. no será Libertad el oponerse a la voluntad de todas las provincias para que se ponga la Constitución. dueño ya de su palabra y de su asunto. esta fue la gorda! Sonó un murmullo en toda la sala. »Tragando un poquito de saliva. Barrio Ayuso. ni la persecución de liberales. ¡Amigo. era de los que creían que aquella grave situación se dominaba con . No fue preciso salir de la estancia. [28] particularizando a Zaragoza. y que por su parte desconocía las persecuciones de liberales y los pronunciamientos de la Milicia Nacional. Señora -dijo-: nos hemos batido por los legítimos derechos de nuestra Reina. se atrevió [27] a responder: 'De la Libertad se habla mucho. pues no era otro el motivo de la insurrección. hijos míos: por la Libertad. Gómez no perdía ripio: allí fue contando por los dedos las capitales pronunciadas. que se respete y obedezca a las autoridades constituidas.palabra poco grata a los Reyes. que únicamente el miedo podía consentir. Ministro de Gracia y Justicia. y él contestó impávido que en ella había aprendido a leer. pero no veo yo que la tengamos'. y el pobrecillo no tenía bastante dominio del lenguaje para poder emplear eufemismos hipócritas. Expresó entonces la Reina una idea de las que más han usado y manoseado los estatuistas: Libertad es que tengan fuerza las leyes. y la Reina mandó traer el libro de la Constitución. extremó su bondad para decir: 'Sí. pero también creíamos que peleábamos por la Libertad'. un tanto nerviosa. Pues bien: la señora Reina se aprovechó de la turbación del soldado para sostener que aquello era ni más ni menos que los legítimos derechos de su hija la Reina de las Españas Doña Isabel II. »Vimos entonces en el rostro del sargento la rápida iluminación que da el hallazgo del concepto apropiado a las ideas que se quieren expresar. ¿Y quién era el guapo que la suspendía? ¿Quién mandaba a los sargentos retirarse con las compañías al cuartel? No había más remedio que hacer de tripas corazón. despabilose súbitamente el sargento. que para devolver la tranquilidad a España y evitar el derramamiento de sangre. »Iba tomando un carácter poco grato la conferencia. por último. y Alagón de uno solo: su palidez era intensa. en nombre de sus compañeros. el sargento de veintidós años declaró respetuosamente. su silencio absoluto. pues ya lo tenían allí preparado. y. Ya notaban todos que el sargentito no se mordía la lengua. la exacerbó asegurando que lo dicho por Gómez no tenía nada que ver con la dichosa Libertad. San Román estaba de veinticinco colores. Prodújose en todos los presentes un movimiento de sorpresa.

casi siempre irresistible? ¿Quién enseña a las multitudes a querer ardientemente una cosa. vosotros. y de ello se aprovechó el Alcalde para estrecharle y confundir más a sus compañeros de armas.. 'Y tú.. de jurisprudencia constituyente.. Miráronse por segunda vez uno y otro sargento. que previene han de ser tres o cinco los Regentes. para seguir escribiendo. que en el curso de la conferencia había demostrado su parcialidad. y poniendo morros de burla y menosprecio siempre que hablaba Gómez.. pues por esta Constitución no puedo ser yo la Regente del Reino ni tutora de mis hijas. Mañana seguiré. porque no tendría yo cabeza para enterarme de tu sabiduría. no contestara. [30] apoyando con mímica expresiva cuanto decía una de las partes.) Sí. ¿Cómo se forma el sentimiento popular. No puedo más. se apiñaba inquieta y displicente una muchedumbre armada que pedía la Constitución del 12. en mi pueblo. Barrio Ayuso. explícate mejor: di a Su Majestad en qué te fundas para creer que esa Constitución que ahora defiendes es mejor que otra cualquiera'. Ayzaga. repitió el otro la carga. El soldado miró al techo. con las cuales creía llevar a su último extremo la confusión y apabullo de los sublevados. estupefacto y hecho un poste. que por qué te gusta a ti la Constitución'. mejor dicho. la queremos. como no la tengo. ¿qué razones tienes para querer la Constitución del 12?'. que tantas pruebas me habéis dado de adhesión'. empezaré otra. tontín. »El efecto de este argumento fue desastroso en los inocentes revolucionarios. reforzó las palabras de la Soberana con otras hinchadas y obscuras. 'Pero.triquiñuelas. que es la Coruña. donde tales simplezas oían.. se creció con el triunfo de la Reina. estaba libre la sal (Risas) y libre el tabaco'. que sabes de estas cosas. y eso por vosotros. pues aún no se le había oído el metal de voz. y leyó el art. »Y con estas candideces se regocijaban más los primates allí congregados sin acordarse [31] de que a pocos pasos de la estancia real. »Explícame esto. El Alcalde. sin saber decir por qué la quieren? ¿Cómo es que la sinrazón popular. y el Sr. El sueño me rinde. ni ojos. entre las risas de los circunstantes-. Mas no la terminaré sin decirte que en la presente confirmo y ratifico cuanto . »Ya iba picando en sainete la histórica escena: la inocencia del soldadillo había puesto fin a toda seriedad. para servirles. '¡Según eso -exclamó Su Majestad-. como los chicos que no se saben la lección. Tanto le apremiaron.. sois vosotros lo que queréis traer a Don Carlos al Trono! (Asombro e indignación de los sublevados. ni tampoco mano. tiene siempre razón? Explícamelo tú. cuando es persistente y honda. como diciéndose: 'ahora sí que estamos lucidos'. y entre él y la Reina habían armado una: la oportunidad de ponerla en práctica no tardó en llegar. y las caras de triunfo que ponían los palaciegos al oír a su Señora acabaron de desconcertarles. 192. 'Pues yo no sé. reventando de vanagloria por el éxito de su pasmosa zancadilla. tú que sabes tanto. sin que ninguno de los sediciosos supiera justificar su deseo con razones de más substancia que aquella expresada por el soldado: que era mejor. y no me reñirás por suspenderla en lo más interesante. y quiso acabar de hundir a la desdichada comisión. lo que sé es que el año 20. pues esta quiero que salga en el correo que parte del Real Sitio al amanecer. que el pobre chico se arrancó con sus razones. Como el soldado. Sr.. y respondió al fin con no poco trabajo: «La quiero. Pero no: ahora no me expliques nada. Me permitirás que termine aquí esta carta. interrogando al pobrecito soldado que en ella desempeñaba un papel mudo. hombre. 'Te pregunto. porque es mejor'. fíjate bien. vamos a ver -le preguntó.. Abrió María Cristina el venerable librote.

oprimida y explotada por gentes mercenarias. les sacó de quicio. »Conformes en ello los tres militares. Entablose una discusión larguísima y fastidiosa entre el Ministro. con el mayor orden. Como reventarías si no la encontraras y la hicieras [32] tuya. Alagón y San Román de una parte. discurrieron amansar la fiera con una Real orden en que la Gobernadora manifestaba al general San Román su voluntad de adoptar nueva Constitución con el concurso de las Cortes. Así lo manifestó Gómez. Quiero que despejes esa incógnita de tu destino. Allí mismo la redactaron. según oí contar.en otras te manifesté respecto a mi tolerancia y deseos de transacción. A esto replicaron que no era posible extender el decreto sin que se reuniera el Ministerio para refrendarlo. tómala. Vamos. tan traída y llevada por parientes y tutores. y de otra. y a los sargentos. por ser huérfana tu novia. El Gómez. que había de ser muy buena. ¡Ah!. te lo permito. pues Lucas no hacía más que asentir con cabezadas a cuanto el otro decía. tengo mucho sueño. ya recuerdo.. empleando antes como vendaje el recurso de los vivas. Hasta mañana». fueron rodeados de sargentos y oficiales que ansiosos les preguntaban si traían ya el decretito firmado por el Ama. Al punto.. la única solución era que los sublevados se fueran calladitos al cuartel. Sí. que era su única ciencia. dudaban que sus compañeros se aplacaran con tal expediente. el sargento Gómez. en [34] la que se habían empleado tres horas: ya era más de la una cuando salieron a la Cacharrería. añadiendo la duda de que con tal emoliente se diesen por satisfechos los sublevados. Quedaron cual atontados palominos los tres individuos que representaban a la Revolución. ya me va interesando también a mí esa pobre joven. la que te conoce y no te conoce. No sólo no pongo ya el veto a tu frenesí amoroso. niño. Si he de decirte la verdad. maestros en pastelería sublime. Por último. Ante obstáculo tan insuperable.. niño. Debo esta mudanza a la señora de que te hablé. he principiado yo a encariñarme con ella. menos el artículo [33] referente a la Regencia. Asimilándose con rápido instinto las marrullerías del Ministro allí presente.. pues sea. roncos ya de cantar el himno. por esto sólo. ¿verdad? Mira tú.. el Alcalde..IV «¿En qué habíamos quedado? -decía la dama invisible en su carta del 15 de Agosto-. Y es de poco tiempo acá la transformación de mis sentimientos con respecto a tu Aura. donde impacientes aguardaban pueblo y tropa. . y obtenido el silencio preparose a leer el papel mojado. la que te ha visto y no te ha visto. San Román mandó dar un toque de atención. sí: ¿tú lo quieres?. mejor todavía que la de Cádiz. Es muy triste no tener padres. Pronto lo sabrían. se rehízo y sacó de su cacumen un argumento que revelaba mayor agudeza de la que esperaban Reina y cortesanos. La noticia de que no traían más que una Real orden dilatoria. ¡Viva la Reina! . la que. los señores primates. pues con la venia de Su Majestad bajaban a manifestar a sus compañeros el resultado de la junta. crédulos y respetuosos. y el soldadillo había renunciado cuerdamente al uso de la palabra. ¿ya no te acuerdas?. satisfechos con la promesa que les hacía la Señora de presentar en la próxima reunión de Cortes un proyecto de Constitución. y no querían volver a la plazuela temerosos de ser mal recibidos. propuso que se mandase publicar la Constitución con la cláusula de que quedase en vigor toda ella. no les pareció mal. no obstante. sino que para evitar mayores males te incito a que vayas en seguimiento de tu Aura.

¡fuera! En fin. que el hombre no tuvo más remedio que guardar su papelito. Ayzaga. [36] por no haber previsto suceso tan escandaloso. eso sí. Lo que había de acontecer. y como sonaran disparos al aire. Nada de esto presencié yo: me lo contó mi amiga en la antecámara. Si hubieran mandado más tropa al Real Sitio. No se dio a partido tu tocayo con estas razones. el día en que ese respeto falte!'. rendidas de fatiga y de hambre. Sin duda pensaba que los primates que en tal trance la habían puesto con su abandono y desgobierno. el defensor de los derechos dinásticos. donde parece que se desenlaza el drama. ni más ni menos. ordenó que volviese a subir la comisión de [35] sublevados. Con una escenita de ópera cómica. dio media vuelta y se metió en Palacio. demostrando su profundo conocimiento de España y de los españoles-. y no bien hubo llegado a la mitad del documento. Barricadas. enteramente entregado a la anarquía. Considerábamos que la página era interesante. y manifestado por ellos que la guarnición no se satisfacía con la Real orden. se pensó en extender el decreto. »Allí nos dio un poco de parola D. acontece con el menor daño posible. y contestando con desdeñoso gesto a los palaciegos que aún veían términos de acomodo. mi señor D. el único político que dirigía. y luego el grito de ¡Fuera!. el único guerrero que guerreaba. Sr. como hecha por sorpresa. »Todo lo que fuera ocurría repercutió bien pronto en las apartadas estancias donde aguardaba María Cristina. sea la que fuere!. nos hemos divertido un poco con las gansadas del soldado intruso. hemos transformado la política. y hecho ver al Ministro que estaba maleada por las logias: a esto nos permitimos oponer una observación que me parece irrebatible. debió de decir para sus adentros la graciosa dama. merecían la bofetada que el pueblo les daba con la blanca y blanda mano de su hermosa Reina. primero contra la Guardia. Sin ejército ni Gobierno que apoyaran su dignidad y sus prerrogativas. Y si no. atropellos. todo queda reducido a una revolución di camera. pues. y hemos visto que la Monarquía no ha perdido el respeto del Ejército. Adelante. Fernando! -le dijo mi amiga. después contra el Gobierno. Después de todo. fue encargado por la Reina de redactarlo. la Revolución se habría hecho quizás con mayor escándalo y transgresión más violenta de la disciplina. pero ya nos aburría y deseábamos volver la hoja. »Aquí lo tienes ya bien explicado todo. que nada adelantarían los sublevados del Real Sitio si en Madrid se mantenía el Gobierno en sus trece. Arrancose a leer. que era en suma el burro de las cargas. con rudeza y desatino. Fernando Muñoz. Órdenes se habían dado ya para que resistiera Quesada a todo trance el . Ya él se había quejado de que la guarnición del Real Sitio era escasa. vea usted cómo está Madrid. muertes. El Alcalde. no habían pasado las cosas tan mal: '¡Ay. dé usted gracias a Dios por haber tenido aquí tan sólo a la Guardia Real. no tuvo más remedio que darse por vencida. cerca ya de las dos de la madrugada. pero con fuerza. que plebe y Trono no habían de reñir por una Constitución de más o de menos. y agregó que la revolución di camera no podía formar estado. ¡Ay de nosotros. todas las personas que ya no tenían alientos para presenciar la fastidiosa escena histórica. oyó un murmullo. el sostén de cuanto allí existía. que se mostró indignado. tumultos. y el General creyó dominar la situación. que con otros cuerpos. que no cabía en sí de mal humor y despecho. violentando el ánimo de la [37] Señora. no sabemos lo que habría ocurrido. desesperanzada ya de que el conflicto se arreglase fácilmente con arbitrios engañosos y evasivas oficinescas. más tocados del maleficio revolucionario. ¡Viva la fuerza. donde nos habíamos refugiado. Pues aquí. con el pueblo. Subieron los sargentos.¡Viva la guarnición de La Granja! ¡Vivan los vencedores de Mendigorría! Las contestaciones fueron calurosas.

y [39] como no tenemos estas. y mucho paisanaje. mejor dicho. otra en una rama de laurel. pero les tranquilizó sobre este punto un tal Higinio García. ya de plebe turbulenta. cada cual en su esfera. poco adelantamos. que ya hoy empieza a tener buches. donde no se ven más que percales indecentes para festejar los grandes sucesos. la proclamación. las congratulaciones de los ilusos que creen entramos en una era de felicidad: todo esto aburre. En esto llevamos ventaja a Madrid. Tanto mi amiga como yo creímos oportuno expresar nuestra conformidad con estas rutinas. manifestáralo por las vías derechas. Si el pueblo quería nueva Constitución. y las nodrizas. como si lo estuviera leyendo y enterándose bien de lo que dice para contárselo a la leona. Mi amiga me ofreció aposentarme. y se ven hincharse y deprimirse con el viento los mármoles que en ella figuró el artista. con asistencia de toda la guarnición de gran gala. las demostraciones de júbilo. comiendo alguna cosa. fue un dolor de cabeza que ayer y hoy me ha retenido en casa sin poder dar mi paseo de costumbre. por variar. y la tropa se había retirado a sus cuarteles. Algunos dudaban que fuese [38] auténtica la firma de la Gobernadora. y la feroz vista clavada en el libro de la Constitución. ¡qué bien estaríamos! »Consecuencia de aquella mala noche en Palacio. los abrazos en medio de la calle. y se retiró a sus habitaciones. la continua y mareante cancamurria del himno. y las criadas de servir. los actos de entusiasmo con lápida de mal pintado lienzo. encargado en el teatro de aviar las luces y de embadurnar los telones. poniéndole unos veteados que imitan mármoles con gran propiedad. Contáronnos al siguiente día que al bajar de nuevo San Román con el decreto. pues no era prudente que saliéramos tan a deshora los que vivíamos fuera de Palacio. con profusión de damasco rojo y amarillo en el adorno del tablado que se armó frente al Ayuntamiento. escribiente de San Román. estos últimos dirigidos principalmente contra la camarilla. quizás con alguna estrofa y estribillo nuevos. ¿verdad? Las juntas. ya fueran de milicianos. A las cuatro todo estaba en silencio. en la línea inferior hay un león amarillo muy incomodado. y Quesada era hombre con quien no se jugaba. Me dicen que fue con veinte soldados y un oficial a Segovia para hacer allí el pronunciamiento. Resultó que también era sargento. prodigando unos y otros. con una garra en la bandera española. y si pudiéramos escondernos en el último rincón de España para no verlo ni oírlo. puesto que de rutinas vivimos todos. el cual dio fe de que no había engañifa en la firma y rúbrica de Su Majestad. Llegó la hora de que celebráramos la feliz terminación del conflicto. Ya le conocían los patriotas: de él se esperaba el triunfo de la legalidad. »Las tres eran ya cuando firmó Doña María Cristina el decreto mandando promulgar el divino Código. de los buenos principios de gobierno. y así lo hicimos. Esmerose el hombre en la artística obra. Pronto las lluvias . en cuya pintura puso sus cinco sentidos un tal Monje. cómo se hace la historia. y los vivas atronaron el espacio cuando se descubrió la lápida. Desde mi balcón vi anteayer la jura en la plaza. los sublevados prorrumpieron en vivas y mueras. El acto de la jura fue muy vistoso. pueblo y tropa. por sus representantes naturales. y desde aquella ocasión ha continuado funcionando como uno de tantos cabezas de motín. y los Reyes más que nadie. Todos estos trámites son fastidiosos. En medio campean las letras '¡Viva Isabel II y la Constitución!'. sin mencionar a nadie.empuje de las turbas. sino con virtudes. dándonos las buenas noches con amable sonrisa. ¿Qué pensarán de todo esto? Allí queda la lápida. Tocó la música el himno. Creo yo que la política no se hace con sentimientos. ¡Con qué gana daban los vivas y con qué ardor eran contestados por la multitud! Gritaban hasta los chiquillos. Agregose Higinio a los sublevados. debidos al numen de cualquier patriota versificador. viendo cómo se escribe.

¿no vale nada? Es verdad. Cualquiera que sea su sucesor. . y si no estuvieran allí Demetria y Gracia. -VConforme leía. inclinándose los más a los temperamentos medios o incoloros. hombre. Falta sólo que te la den. con objeto de agenciar algo que a ti se refiere. ni hay para qué decirlo por ahora. Durante el invierno colgarán jirones [40] descoloridos. Alguno de los tertulianos respiraba por el régimen absoluto. y charlaban de política. no con las ferocidades que se traían los adeptos de Don Carlos. le sería intolerable la sociedad de aquellos señores tan bien entonados. Doña María Tirgo. Rodil o Espartero. Tu carta última me informa de que estás bien de la herida. Explícate. D. ¿También te enfadas porque cambio ahora los papeles. Mendizábal. Necesito más pormenores. El general lamento era que España tenía todo lo bueno que Dios crió. Pedro lo que él y yo ignoramos. »Tu amigo Hillo fue ayer a Madrid. pero en la forma antigua. tendrás una eficaz recomendación para que te den todo el auxilio que necesites en tus románticas [41] empresas. así en lo grande como en lo pequeño. por acuerdo mío. Por su gusto iría contigo. No te maravilles de esto: vivimos en el país de las recomendaciones y del favor personal. patriarcal. y el libro de la Constitución quedará totalmente inservible. Más grato que la tertulia había venido a ser para él rezar el rosario con las niñas. La amistad es aquí la suprema razón de la existencia. y quizás encuentren abrigo los pobres pájaros bajo el lienzo roto.. eran resueltamente liberales. dices que te asisten los mismos ángeles. menos aún. y aun adquirirían muchos más cuando pasara el escrúpulo de comprar las fincas de los conventos. Reuníanse allí por la noche media docena de personas de lo más granadito del pueblo. renegando del faroleo [42] continuo de la Milicia nacional y de los desafueros de las logias. o sea de aquella parte que era o había de ser histórica. y el león se convertirá en perro de aguas. así en lo individual como en lo colectivo. llámese Oraa. uno y medio casi.. habla: pide por esa boca. a no ser que con tantos mimos y con ese sibaritismo en que vives se te haya embotado la voluntad. No te digo lo que es. Cuéntale a D. y allí fabricarán sus industriosos nidos. y dos tan sólo. Aburríase Fernando en la tal tertulia de medias tintas. ¿sí o no? ¿Qué tienes que decir?»..otoñales la pondrán hecha una sopa. trocándome de tirana en sierva? ¡Si ahora eres tú el tiranuelo! »Ya principian a decir que Córdoba no vuelve al Norte. no sé si te agradaría que alguien hablase de este asunto al Sr. Desde allá te escribirá tu Mentor. Excusado es decir que todos los concurrentes a la plácida reunión poseían bienes raíces. y de que esta no inspiró nunca ningún cuidado. »Quedamos en que te traes a tu Aura. de una opacidad tristísima en las ideas. resultando que con unos y otros siempre estábamos lo mismo. que no desea otra cosa que servirte y hacerte grata la vida.. Calpena daba cuenta a los visitantes de la casa de Castro de lo substancial de estas cartas. también con mesura y templanza. para que no pueda decirse que todo aquel aparato es enteramente inútil. Y este descubrimiento. menos gobernantes que supieran su obligación. pero yo no le dejo por ahora. Como eres tan poco comunicativo. pues no ha de faltarte tiempo para escribir.

aunque nuevo en esta juvenil generación de la familia de Castro. casi estoy por decir la obligación. todo más bello que las opiniones grises y deslucidas de los notables de La Guardia. José en la sacristía. La chica anda ya en los veintiún años.. ora en la botica de Montenegro. Ni en la Catedral de Toledo ni en San Pedro de Roma tardara más un cicerone de conciencia en mostrar antiguas riquezas. a veces filosóficos. y obsequiándole con vino blanco y bizcochos. donde veía resplandores místicos o profanos. por motivo de la guerra. sino mi propósito. no es bien que la poseedora de estos estados permanezca soltera. comenzando a asustarse por el tonillo misterioso que tomaba el clérigo-. cojeando un poco. y hermosas imágenes. cuadros. La última tarde.. y conocía los santos de todos los altares como a personas de su intimidad. colgado en la pared [44] frontera. . le metió D. Pasada la Virgen de Agosto (fecha de la fiesta y feria del pueblo... entre las negruras del óleo secular. para concluir en la iglesia. pues aunque ella no necesita de ayuda de varón para el gobierno de su hacienda. yo soy así. ¿Qué ocurre? -No ocurre nada de particular. que son diez sentidos. Rezando. Mi hermana y yo venimos poniendo en ello de un mes acá nuestros cinco sentidos. Conviene. -¿De qué se trata. -Ya ve usted. no creía. en la cual le fue enseñando todo lo que en ella había: altares. D.. casar a Demetria. Es.. Tratamos de casar a Demetria. vamos al decir. ello es que le pareció mujer.. fue de muy escaso lucimiento). que volvió a mirar al santo. D. Sr. señor mío -replicó Navarridas aproximando más su sillón-: el caso es sencillísimo. quiero poner en su conocimiento un delicado asunto referente a la casa de Castro. se distinguía la cara de un santo de sexo indefinido-. Y eso que las obras de arte de la parroquia de La Guardia no eran cosa del otro jueves. y ya en aquel punto. para su equilibrio. conviene que la niña tenga esposo. una rica mayorazga. ora en la tienda de Sacristán.. es decir. no sabía. D. sepulcros. que fueron precisas cinco largas tardes para que D. y en el cual. mi propósito de consultarle acerca del mismo». pudo Calpena salir a la calle. la más rica de este término. se dispuso a comunicarle cosas de la mayor importancia. cuando Calpena no ignoraba ningún detalle cronológico ni artístico. -¡Ah!. santa y bonita. y le mostraba lo notable de la villa. como usted sabe.. Fernando se enterase [43] de todo. ¿No piensa usted lo mismo? -Exactamente lo mismo -respondió el joven. que aquel año.José y la servidumbre.. Fernando -le dijo. no sospechaba -dijo balbuciente el joven. así como para lustre de su nombre y de su casa. buscarle marido. mirando a un lienzo antiquísimo.. José María le acompañaba casi siempre. o porque sus ojos se habituasen a la penumbra. pues. dándole frecuentes descansos. José María? -dijo Calpena.. o porque entrase más luz. «Aquí solitos. señor. Sr. de enterarle de tal asunto. sentados ambos en viejísimos sillones de cuero-. y no sólo me mueve a ello el deseo. ropas y vasos sagrados. Es muy natural. Tan minuciosa prolijidad empleaba en la descripción y en la historia de cada objeto. su mente vagaba por ideales esferas. sí.. Para la felicidad de ella..

.. Como me consta el interés vivísimo con que usted mira cuanto a mis sobrinas se refiere..-Celebro que sea usted de mi parecer. señor: hemos encontrado ese rara avis. y me consta la gratitud que las niñas le tienen y lo mucho que estiman su caballerosidad.. no hemos reparado principalmente en su alcurnia. ya difunto. ya.. queda entre los dos.. o D. es y no puede ser otro que D. -Acabe usted por Dios. que viene a enlazarse por sucesivos entroncamientos con los [46] Palafox y con los Gurreas de Aragón. y de Doña Juana Teresa de Idiáquez y demás hierbas. para que usted lo sepa. decía que después de mucho discurrir mi hermana y yo. -Como sé todo esto. Pues sí. -Pero en puridad. que fuera de lo más selecto entre los jóvenes del día.. como no puedo olvidar que ha sido usted el espíritu valiente que las redimió de aquel endiablado cautiverio de Oñate. decía que al fin nos fijamos en la noble casa de Idiáquez. su hidalguía. José María.... como sé todo esto.. y bastante feo. Pues decía.. que antes le había parecido un queso con ojos. su.. no acabaría en media semana. Conde de Saviñán y de Villarroya de la Sierra. Federico.. José María-.. me parece muy bien-. con los. pues el punto delicado de la elección de esposo está casi resuelto. sino en sus virtudes. -¿Puedo saber quién es? ¿Acaso le conozco? -Espérese usted un poco. sino santo. y mucho tiene que valer el que [45] se la lleve. vio que a los pies tenía una corona. Fijándose más. lo mismo da. ¿quién es el novio? -El novio. a ello voy. Pues un mes llevamos María y yo en este negocio. Pero el asunto es reservado. de la estirpe del Rey Católico... -Como usted comprende -añadió con gravedad D. no conozco. ni en su lúcida riqueza. y en la mano una calavera. pues si fuera a designar todos los apellidos. Ahí estaba la dificultad: elegir un hombre que si no igualase en prendas a Demetria. en fin.. -Los Idiáquez son una rama de la antiquísima casa de Lazcano. que ya no le pareció santa. las cuales son tantas. al decir de la . señor mío.. Sr.. -Bien... ese apellido me suena.. D.. volviendo a mirar la pintura. es muy fuerte en linajes y en historias de familias.. el cual tiene su casa señorial en la renombrada villa de Cintruénigo. hijo de Don Fadrique. pero no. y de pasar revista a los linajes y circunstancias de todas las casas ilustres de veinte leguas a la redonda. mi hermana. como si la despreciara.. vamos. Rodrigo de Urdaneta Idiáquez. ¿La conoce usted? -No.. quién es el venturoso mortal a quien se cree digno de poseer tal joya? -Tiene usted razón: joya es de gran precio la niña. que es altísima. de Urdaneta. dijo Calpena... se le aproximara. con los Borjas y Pignatellis.. -¿Y quién es. teniendo en cuenta todas las partes del individuo. y creo que nos aproximamos a un resultado felicísimo. señor.. ¿se puede saber?.. que usted debe saberlo antes que nadie.

¿tampoco ha vuelto a ver al D. con el tiempo. mi cuñado Anselmo de Tirgo tuvo en arrendamiento. si mal no recuerdo. su rostro hermoso. José. cuyos méritos conoce usted. Beltrán de Urdaneta? -¡Yo qué he de oír nombrar a ese señor! -Pues es en estas tierras más conocido que la ruda. salían con Alonso a cacerías interminables. Demetria tenía seis. en fin. abuelo de Rodrigo. ¿No ha oído usted nombrar a D. -¿Y se ha enterado de que quieren ustedes casarla? -Se lo hemos dicho. después de tratarle en esta edad del discernimiento. pero mi hermana. que no hay lenguas que puedan elogiarle como se merece. su corazón.fama. Verdad que desde entonces no hemos vuelto [48] a verles. Su edad es de veintiséis años. que vino muy a menos por las imprevisiones y larguezas desmedidas de D. tomados en fuentes diversas. Hace días que María y yo. ¿no conocen ustedes al candidato? -Le conocemos y no le conocemos. El año 21 ó 22. concediéndole numerosa prole. ha seguido sosteniendo con ella correspondencia tirada. y como es tan discreta y sesuda. nos ha contestado que agradecía mucho el interés que tomábamos por ella. D. le encuentra digno de concederle. convienen en que es un dechado de grandes y nobles cualidades. Recuerdo que en aquella Navidad les hice un nacimiento en la misma habitación donde usted mora. con su mano. Beltrán de Urdaneta.. su lenguaje comedido y muy galán. me dio el corazón que aquellos dos seres tan graciosos y angelicales habían de juntarse. de tan intachable . En todo revela su entendimiento superior. Las dos familias intimaron: el niño y la niña no se separaban en todo el día. que entabló cordial amistad con Doña Juana Teresa de Idiáquez. Don Rodrigo.. en efecto. tiene noticia de las virtudes y méritos del Sr. sus acciones señoriles. fidedignos.. Decía que con motivo de su destierro por trapisondas políticas. -Según eso -dijo Fernando sin ocultar su asombro-. perfecto caballero. venimos tratando de este matrimonio. Beltrán. Desde entonces. -Muy bien contestado. fraternizando en sus juegos infantiles. Beltrán. la propiedad de los Urdanetas que llaman Mojón de los tres Reyes. en santa coyunda. residió aquí la familia como unos ocho meses. Lo que yo gozaba con ellos no es fácil imaginarlo. Fadrique. y D. con ocasión del destierro de D. no señor. su presencia gallardísima. Sr. D. Rodriguito era entonces un chiquillo precioso: diez u once años todo lo más.. que esperamos bendecirá Dios. por no sé cuántos años. que. y fue de los que ayudaron a desempeñar la casa. que cuida de conservar intacta la dignidad de sus mayores. Rodrigo desde que jugaban juntos y usted les hacía los Belenes? -No han vuelto a verse. y que accederá a ser su esposa. -Y Demetria. por medio de una discretísima correspondencia. si. naturalmente. que parece [47] haber venido al mundo adrede para emparejar con esta sin par niña. su padre. -Los informes que tenemos del ilustre joven. espejo de un alma noble.

que Demetria no ha de gustar de su novio cuando le trate. grave en su trato. nuestro Rodrigo se consagró en cuerpo y alma a la práctica del orden. sí.. que.. Fernando. si hay completa fidelidad en ese retrato. Con que vea usted por qué caminos de Dios vienen a unirse los que atesoran las mismas cualidades. de modo que no se le escapa un maravedí.... su vida de una pureza ejemplar. formal en sus tratos. Y también digo que si.. pues hasta para reñir a un criado que falta a su obligación. y por ende la felicidad suprema? -Pues si me permite usted una observación. señalándose principalmente por el rigor piadoso con que ayuna toda la Cuaresma.? . que nadie podría echarle en cara [49] ni aun aquellas transgresiones leves que tan disculpables son en la juventud.! -Esta es mi opinión.conducta en lo moral.. allá va. pues no le trata hoy ni le ha visto desde que él era niño.. Rodrigo no sea enteramente igual al retrato que usted [51] por referencias hace. lleva las cuentas de frutos y gastos con una prolijidad minuciosa. señor mío. quedó maltrecha con los despilfarros del D. Sr. todo marcha a maravilla. yo me atrevo a declarar. con tal sistema. de la regularidad administrativa. sin hacer gala de ello. como antes he dicho. Rodrigo es tal y como usted me lo pinta. Esta sí que es una santa. ¿Qué ha de resultar de esto. -Pues nos han contado de él rasgos que casi elevan su virtud a la categoría de santidad. más que la misma perfección. Rodrigo una palabra mal sonante. José María. -¿Qué dice usted. Sr. Otro rasgo de virtud es que jamás se le ha oído a D. Fernando. le quita usted algunas de esas virtudes eminentes. retocando la pintura. digo. -Virtud. señor en sus actos todos. Sr. -¡Por Dios.. ¡Mire usted que es virtud! -O necesidad. desconocedor de todos los vicios. Para poder restaurar la hacienda de Idiáquez. Puede que me equivoque. llano con los humildes. Si el D. esclavo de su palabra. y me promete tenerla por sincera y leal. de Navarridas.. porque así lo pienso. en su lenguaje comedido. que no sólo significaba la privación de todos los goces de la juventud. conservando casi [50] todos los bienes raíces. digno entre los poderosos sus iguales.. tal vez sea más grato a la niña. Actos de religiosidad y cristianismo se cuentan de él a millares. Fadrique. imponiéndose a la edad de veintiún años una economía implacable.. y en la casa. Sus pensamientos son siempre limpios. señor D. amante de todas las virtudes.. y por su devoción a la Virgen. emplea formas corteses. gracias a la cual han sacado adelante los intereses. Beltrán y del D. enemigo de juegos y pasatiempos que no conducen más que al pecado. D. puede resultar que el D. señor. Verdad que en esto le ayudaba su madre Doña Juana Teresa. porque no era para tanto. según como estuvieran las cosas. D.. En el gobierno de su hacienda. Ella fue quien le enseñó la economía prodigiosa.? ¿Más grato a la niña cuanto menos virtuoso. Apréciela usted como quiera. -Diga usted de una vez que es santo y acabará más pronto. sino que le imponía una estrechez de vida más propia de padres del yermo que de caballeros de este siglo.

Rodrigo con los Iraetas no es [53] por los Idiáquez. poniendo en mí su confianza. precursoras de esto que parece matrimonio de reyes. Y perdóneme esta franqueza. Dentro de poco tiempo serán las vistas. propicio al amor. Calixto de Borja. Doña Juana Teresa es Palafox por su madre. y como añadiese nuevas observaciones laudatorias de la parentela ilustre de los Idiáquez y Urdanetas. por el casamiento de Doña Justa de Garro Idiáquez con D. Mis asuntos apremian.. -¡Sí que lo parece!. casó después con Jacinto Palafox. mostrando tanta suficiencia como fácil memoria: «Por Dios. Claro que las virtudes algo significan. casó con una señora de los Gonzagas de Italia. -dijo gozoso Navarridas. tuvo que corregirle Doña María. y entonces se sabrá si.. y mi sobrina. conocedor de la sociedad y del corazón humano.. Alonso de Gurrea.. que son de otra cepa. no Gurrea. prima hermana de los Marqueses de Lazán. esperemos.. y no estaré en La Guardia cuando se celebren las vistas. Rodrigo con su madre y su [52] abuelo D. mejor que usted.VI En esto entró Doña María Tirgo. sino por los Asos de Sobremonte. pues aquí ha de venir el D. Veremos unidas dos casas poderosas. -Sí que le perdono. No sé si me explico bien.. creo poder juzgar de cosas de amor. tendré que inhibirme. que también tienen parentesco con los Tirgos. Puede que esté en lo cierto. prima segunda del glorioso San Luis. Pero como nada ha de hacerse sin que preceda el trato de los novios. Por lo que usted me ha contado. es la que ha de decidirlo en definitiva.. según su gusto y parecer. ¿te acuerdas de Rosita.. y vistiéndola con el manto y túnica que usaría la Señora hasta el Adviento. mi buen amigo. Calpena en gran estimación y le coloco entre los primeros caballeros del mundo. Sujeto a las debilidades humanas. de donde vinieron Mariquita y Luisita. biznieto de un hermano del siervo de Dios. No bien entró la dama. que tuvo aquel pleito famoso con los Tirgos? Pues la Rosita era viuda de un Pignatelli.. Usted es un santo. porque yo he de marcharme pronto.-No depende el atractivo personal de las virtudes exclusivamente.. todo lo trabucas. El entronque de D. porque yo no lo soy. Tanto monta. señor mío. usted me confunde.. Los Garros. ja.. sé que tiene motivos para dar lecciones al más pintado en lo tocante a los afectos entre hombre y mujer..Aquí tenemos nuevo ejemplo del casorio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón. pero no son ellas solas las que hacen al hombre agradable. la informó su hermano de lo que acababa de revelar al amigo de la casa. que proceden de una sobrina carnal del propio San Ignacio de Loyola. que había pasado toda la tarde con otras amigas suyas en el camarín de la Virgen.. . Castro-Idiáquez o Idiáquez-Castro. el de Robustiana Palafox. José María.. desnudando a ésta de las ropas de gran gala que le pusieron para la fiesta. Si este grave asunto se ha de decidir entre santos. Tengo al Sr. una de las cuales casó con D.. sobrino del padrastro de su . San Francisco. -Todo eso me lo contará usted. Ya sabes que Pepito. ja. Siempre confundes esta familia con los Palafox. de simpatía. y la Rosita. la de Alcanadre. Beltrán. son los que enlazan la rama de los Idiáquez con los Javierres y los Aragón.

. tan alta. porque lo que saben las sobrinas lo sé yo. Salieron de la iglesia. bien se acordará. ni por los dos condados. en el gesto más insignificante. sobre todo a las personas de fino olfato. A usted le parece bien. en la galera. seguramente. y detrás Calpena con Doña María.. ¡Si de nada le vale a usted ocultarnos su condición elevadísima! Yo estoy en el secreto. primas o sobrinas en tercer grado del célebre general de Marina de aquel nombre). diciendo que. según la pública voz. la cuna.. pues en su conducta. -Cuando salía usted herido de Salvatierra.. y en usted está el mejor ejemplo de lo que digo. usted las sabrá. en su menor palabra. que no deseaba la permanencia del huésped en la casa mucho tiempo más.. «Vamos -dijo Doña María presumiendo de agudeza.. señor mío.. Lo que yo digo: por más que no lo manifieste. sí. usted nos deja pronto. Serrano y Alaminos (mi memoria prodigiosa me permite recordar los nombres). Creyó entender Calpena. no sería prudente ni delicado retenerle a usted. y tomaron por [54] calles y plazuelas la dirección del palacio de Castro-Amézaga.. No. Pues Alaminos y Serrano. Las razones que tendrá para no revelar ese origen.tiene cabeza para desenmarañar esa madeja de entronques y parentescos. en su mirar.. charlando con las niñas. Según me ha dicho Demetria. D. se conoce que viene usted de muy alto.. José María. Pero no le elegimos por eso. y venían detrás mis dos sobrinas en otro carro. marchando delante Navarridas con las de Álava (que así se llamaban las señoras. «No debe usted darse por entendido con las niñas de este negocio del casamiento. y en terceras nupcias con Gurrea y Azlor. suponiendo que soy lo que no soy. A Demetria le hemos dicho que nadie sabe una palabra de nuestro plan. acostumbrada a las pompas de la Corte y al trato de otra clase de gente». si no le pido revelaciones. como una servidora de usted. y vámonos a casa. ¡ah!..primer marido.. [55] y aseguró que no había conocido nunca sociedad mejor. la educación saltan siempre a la vista. por lo apremiante de sus quehaceres. y se apresuró a darle gusto. Fernando con su modestia». No nos engaña el Sr.. que las niñas nos estarán esperando. -Yo no sé cómo mi hermana -dijo festivamente D. sino por sus virtudes... por el tonillo de Doña María. emparentado con la casa de Aragón. Quiera Dios que cuando vuelva por aquí les encuentre casados». Sólo digo que esas cosas no pueden ocultarse. es usted de un origen muy encumbrado. pensaba partir dentro de dos o tres días. Replicó Fernando que el trato de las familias de Castro y de Navarridas era para él gratísimo.no se nos haga usted el chiquito. Pero dejemos esto para otra ocasión. Rodrigo es caballero del hábito de Santiago. -Me confunde usted. «Sí. señora. se comprende que está aburrido en este poblacho.. dos oficialillos muy simpáticos. donde no hay sociedad para una persona como usted. habrá olvidado decir a usted que D.». La sangre. no. agregándose en la puerta las dos señoras que con Doña María habían vestido a la Virgen.. les dijeron que. se agregaron dándoles escolta. Cada cual sabe lo que debe callar. Como mi hermano está un poco ido de memoria.

-No. búrlese usted todo lo que quiera. entre gentes rústicas. ¡Y que no se reirán poco de usted cuando le vean tan elegantón! Van a creer que este corte es de la moda de Londres. Fernando está acostumbrado a una sociedad más refinada que la nuestra». adiós mi dinero. que acababan de tomar chocolate. Fernando a su cuarto. que tal vez no lo sería. y que la cosecha era mediana en cantidad. -Sí. propietarias muy fuertes. y carta. D. En estas y otras conversaciones se hizo de noche. sentada en el carro de las personas graves. Demetria dijo que ya había concluido de trillar las cebadas. Va usted a salir [57] de aquí hecho un señorito de pueblo. Segundo. sí. pero el grano superior. sí. bien: no se prive usted de ningún gusto de los que dan tono a la [58] verdadera grandeza. ¡Ay!. Fernando. ya va usted bien apañadito. y el señor D. Las pataconas no ha querido dejarlas. ya es la tercera vez que le mandan veinte onzas! -exclamó Doña María Tirgo-. hija. Lástima que no le hayan hecho también fraque las sastras de acá. Comprendo que debe marcharse. inagotable -afirmó Calpena.. La mayorazga. lo mismito que la que dejó usted en Madrid.. por iniciativa de las señoras de Álava. y creyó más discreto [56] dejarla en aquel error. parece muy bien cortada. qué cabeza!. y quizás varíe de parecer. «¡Pero si ya está bien! -dijo la de Tirgo-. y no hacía caso de las advertencias de D.. en cuanto coja aire por esos mundos. esperando ver entrar a cada instante a sus tíos con D. si no digo nada. derroche y triunfe. señora. siguiendo el bromazo. para que lo luzca en las recepciones palaciegas cuando vuelva a la corte. Bien. Le trae a usted otras veinte onzas. hija. Fernando. entraron Demetria y Doña María Tirgo. Le van a tomar por un alumno del Semanario de Tarazona que vuelve de vacaciones».. soy el niño mimado del destino.. no le des vueltas: somos rústicas. soy muy grande. retiráronse las amigas. hijo. tomando la fresca: Gracia y otras de menor edad jugaban a las cuatro esquinas. Mañana me la pondré para que usted la vea.No quiso Fernando entrar en largas discusiones con la dama. y ella continuaba sus donosas chanzas: «Ya. que por lo visto hay por allá una mina inagotable. se me olvidaba lo principal. y preguntarán: ¿pero qué tijeras son esas. que harta paciencia ha tenido el pobre. la carta aquí está. -Pues la ropa.. ¡Ah. -¿Cómo se llama? ¿Trae cartas? -No me dijo su nombre. que te han cortado esas prendas admirables? Fernando se reía mirando la ropa. Si él no sabía nada. Mira que aguantarse tres meses y días en este lugarón. . pongámonos en lo justo.. lo más prudente era callarse siempre que tal tema le tocaran. No le riñas.. Y a propósito: aquí tiene ya su ropita. -¡Pero si en el tiempo que lleva en casa. a poco de subir D. hombre. -Sí. que ha llegado de Madrid. Algo se habló de labores ce campo. que para las damas no lo era-: soy muy rico. Díjome que volvería. Ha venido esta tarde en busca de usted un capitán de Infantería. En el gran patio de la casa encontraron a Demetria y Gracia con varias señoras amigas. y la primera empezó a reñirle porque se había vuelto muy correntón. no quitaba los ojos de la puerta.

enterándose de lo más substancial. -Pues me callo.. pero es al propio tiempo tan delicado. qué espantosa confusión. pero nada pudo conseguir.. [60] con ánimo de sofocar el movimiento. la summa ratio de estas subidas y bajadas de constituciones. Que dijo que iba al rosario. con el primer Padrenuestro en la boca. ahora. -¿Qué pasó la otra noche? -Pues nada en gracia de Dios. crea usted no se lo perdonaría.. hasta para llamarme fatuo. según dicen. por la educación.. tuvo conocimiento de todo lo que el buen presbítero le decía. -Pues vamos ahora mismo. En fin. ¡Qué barullo. Y si no ha de venir a rezar el rosario. sí. -¡Pues no he de ir! ¡Y poco que me gusta a mí rezar el rosario con la familia! -Pero que no pase lo de la otra noche -indicó Demetria entre severa y jovial. no diré de lenguas. Después leeré la carta. -La leeré después. Al acostarse. y nosotras allá esperándole [59] un cuarto de hora. Pero usted está autorizada para todo. -Voy en seguida. déjale. Ministro de la Guerra. no saben qué hacer. señor. -No. acudió Méndez Vigo. que es. por la ilustración. A La Granja. no lo tome a broma -dijo Demetria-. dígalo para no esperarle. sino a la reina sin corona que a ti y a mí nos gobierna. con ánimo de leerla entera después del rosario y la cena. los cuales aún no han tenido cumplimiento por lo trastornado que está todo en esta villa. No le marees. por la tarde salen cantando el himno. y que debiera llamarse hoy Babilonia la chica. no le quitemos tiempo. Istúriz al frente. pues todos hablan lo mismo. pero sí de ideas y de voluntades! Por la mañana andan a tiros milicianos y soldados. -No. que fatuidad grande sería en mí creer en esa desigualdad. Ahora me dicen que hoy ha vuelto . donde yo dejé la revolución bien guisada. Los ministros. con su Sr.-No. y nosotras unas pobres palurdas. Déjale. y que en extracto a continuación se refiere: «Aquí me tienes desde el 14 que vine a ciertas comisiones y encarguillos de la Gobernadora (no me refiero a nuestra Soberana. -Si eso me lo dijera otra persona. Dios mío.. Muy grande. No llevaba tropas: llevaba dinero.. Fernando por la carta de Hillo. hija de Partenope. que querrá leer la carta de su amigo. Así lo hizo. delicada fusión de tan distintos matices en las luces de sus ojos. que no nos deja conocer la diferencia entre usted y nosotras: diferencia por la clase. y bien puedes dar gracias a Dios de que así sea). Pasó rápidamente la vista D. no -dijo Doña María cogiendo por un brazo a su sobrina y llevándosela-. a quien los retóricos llamamos Ursaria. que nosotras nos vamos.

Me ha dicho hoy Iglesias que aquí se consigue todo con buenas amistades. desde tu posición inferior. Si. substanciosa. hasta Ministerios. pues. Muy bien: ya estás en el buen camino. Me asegura Nicomedes. Ya verás que son bastante expresivas. Y vamos a otra cosa. ¿dónde se ha metido el principio de autoridad? ¿Lo tienen Gómez. amigo mío. y las dos que presentarás a D. por encargo de quien tiene esto y mucho más para subvenir a tus necesidades. Si esto no es una casa de locos. El pueblo va ganando la partida: hoy avanza un paso. aunque breve. pero no tan calvos. y los viejos alcázares se desploman. mejor. El Gobierno. pretendiendo restablecer con un buen hachazo el principio de autoridad. querido Fernandito. porque haciéndolo. han traído del Real Sitio varios decretos firmados por la Reina destituyendo a no sé qué ministros y nombrando otros. sargento de Provinciales.. conserva la posición que ganó en los Basilios. pues ha realizado una eficaz y provechosa mudanza por los medios más breves y pacíficos. acepta de ellos la traída de la Constitución. y vete a tu negocio. La Nación transige con los sargentos. como dices. tan pronto se cree vencido y se dispone a sucumbir ante el magistral engaño de los sargentos. a tu Aura. Gómez. abandona las delicias de esa Capua. »La Milicia Nacional. a pesar del origen no muy ejemplar de tu dama.. ambos te facilitarán tus diligencias en el país carlista. ansías la paz de la conciencia. En proceso revolucionario está la sociedad. y de arriba viene la soberana voz que te dice: 'Paciencia. o no lo tiene nadie? Me inclino a creer esto último. Pero yo veo que el pobre poco adelanta con llamar amigos a las tres cuartas partes de los españoles. ha sido un espectáculo edificante el paso del General por San Vicente y Caballerizas. [62] aceptemos los hechos consumados'. llevando en su propio coche al sargento Gómez. y lo mismo puede decirse de las familias y de las personas. Pero no hemos de ahondar demasiado en los fundamentos de cosas y personas. Ello es que vivimos en plena revolución. arrojando de allí a los peseteros que defendían el convento. humilla. Pidamos a Dios que no salgan luego los cabos trayéndonos otra. entró en Madrid el representante del ejército. lo tienen las logias. derrotada y desarmada en todas partes. Lucas y García. con una conducta ajustada a la razón y a los buenos principios. Recoge. Revolucionarios somos. »Se transige con Aura. te interesará saber que por el capitán D. Con las onzas recibirás el salvo conducto. invariable en su inquietud y en el anhelo de nuevas posturas. el Mendizábal del absolutismo. no sé yo lo que es. escarba.. mañana otro. y al general Maroto. me da esperanzas de que te veremos formal y comedido. Cree él que las naciones extranjeras nos han de copiar esta . Sientes el hastío de los actos irregulares.. Confiamos en que a la tolerancia de arriba corresponderás tú. »Y cuanto más pronto decidas ese punto capital. mi querido Fernando. pues entiendo que más que las noticias de [61] este inmenso Carnaval en que vivimos. sin derramar sangre inocente. Teobaldo García (no tiene nada que ver con el esclarecido sargento del mismo nombre) te mando otras veinte onzas. el reposo del ánimo. donde se han apeado. En tu esfera has hecho la revolución.su excelencia acompañado de los sargentos triunfadores. de donde colijo que el abuso de los bienes es siempre un mal muy grande. pero no pienses en que se te ha de consentir otra cosa que el matrimonio religioso y legal. Juan Bautista Erro. uno de los héroes del día. Pero este ¿dónde está? ¿Quién es el guapo que lo tiene? Si se confirma que Méndez Vigo y el Sr. como se encampana. El sentido de tu última carta. ya estás curado de tu herida. y en un paquete separado esta carta. que esta revolución sargentil es un modelo del género. la vida sería imposible. No sabes tú bien lo que te perderías si así no lo hicieras.

porque el respeto de los [65] Reyes siempre cohíbe un poco en la manifestación del júbilo.Vale». chiquillo. Teobaldo a decirme que no sale hasta mañana. Teobaldo. o colchas donde no hay otra cosa. sino dos. y que él se ha erigido en plaza ecuestre. banderas. y lo habría pasado muy mal sin la protección que le dispensa el Infante D. amado Telémaco. y aprovecho la dilación para endilgarte un par de pliegos más esta noche. que hace inútiles las altas jerarquías de la milicia y la política. como figura importante de la Milicia. Uno de los corifeos. el Higinio García. »Viene el Sr. Pues aún falta lo mejor. que . Todas aquellas mujeres. y te aseguro que me conmovió la sincera alegría popular. que así expresamos el ornato de balcones con abigarrados lienzos. pues no vive un país con el solo alimento de entusiasmos y cantatas. Ildefonso Negretti ha caído en desgracia en la Corte absolutista. Hoy está todo Madrid colgado. monísimas. lo que me permite notificarte que hoy tempranito hizo la Reina su entrada en Madrid. que es un gran derroche de cabos de vela y lamparillas en los edificios públicos y particulares. que como locas gritaban. fue reducido a prisión el culpable. qué derroche de flores. venía a caballo detrás del general Rodil. [64] ¡Vaya una ovación! ¡Qué calurosos vítores. qué delirio. Su Majestad parecía muy satisfecha: las niñas. Tú lo sabrás pronto.VII «¡Lo que te has perdido! -continuaba el buen clérigo-. todo al compás del himno! Lo presencié en Caballerizas. en hechos pacíficos. algo es algo. hicieron la suya los sublevados de La Granja.receta sencilla y familiar de los pronunciamientos. y con algo de lo que a ti pueda interesarte-. Maturana cuando yo volvía de recoger las onzas. Sabrás. saludaban con sus enguantadas manecitas. con su uniforme tan majo que daba gusto verle. pero ¡ay!. D. que D. Lo cierto es que su buena presencia. Oí decir que el caballo es prestado. Luego me dijeron que esperaban que bajara el pan. Sebastián. y el pueblo tan satisfecho. andaremos mal si no se traduce pronto en ideas. se ha retrasado en su marcha el Sr. le señalaron más a la admiración del pueblo. su vistoso uniforme. y la circunstancia de venir a la verita del General. por habérsele descubierto chicoleos epistolares con Mendizábal. Dos horas después de la entrada de la Reina. pues tal ha sido mi encuentro con el Sr. sin que nadie se lo mande. y que todos los empleos se darían a los que profesan el patriotismo. tocándole menor parte al Alejandro Gómez. He visto a muchos abrazarse en medio de la calle. . No un día. D. Allá veremos. Ese sentimiento indefinido viene siendo la energía que mueve toda la máquina social y política. o en caballero del orden civil. y para él fueron los grandes aplausos y los vivas más calurosos. Interceptada la correspondencia por la Comisaría carlista de correos. No pudo decirme Maturana dónde se encuentra hoy. un sentimiento ya tendrán. encarnación del principio de Libertad. »Concluyo con una noticia que he adquirido [63] esta tarde por feliz casualidad. y esta noche tendremos lo que llaman iluminación. y aquí fue el repetir las ovaciones con más ardor y franqueza. ¿qué idea tendrán de la Constitución del año 12? Y si no tienen ninguna idea. a quien escribía cosas que no debieron ser del agrado de aquellos fantasmones. con referencias del giro que van tomando estas humoradas del Carnaval político. ahora triunfante.

marchaba en su puesto en la compañía de Provinciales. amigo mío. y lo de que la Constitución será en España el Cuerno de la Abundancia. y luego que quedaron francos de servicio Gómez. como consta en las rapsodias ibraizantes de Serrano. Se aseguraba. Te diré. [67] »¿No sabes? Ya tenemos Ministerio nuevo. Como que él descubrió el embuchado en la Puerta de Hierro. larga unos brindis hinchados y chabacanos. Olózaga lo cuenta muy bien. De mí sé decirte que sólo siento ser sacerdote. que a los dos les van a nombrar comandantes del resguardo. y tan bien remeda la voz y el tonillo andaluz. Entre tanto. Rapella. »En el trayecto por el interior de Madrid. porque esto no ha parecido a todos muy regular. Paréceme recordar que en Gobernación entra Gil de la Cuadra. paréceme que se aficiona a la comodidad de los zapatos de orillo. Nicomedes cuenta con que le harán jefe político. ¡Y que no echaban pocas roncas esos caballeros. pues él llevaba y traía los recaditos al Pardo. y si una intriga de opereta derribó a Mendizábal para entronizar a su amigo Istúriz. después de hartarse bien. sí creo la imagen de [68] que la Constitución ha venido en un carro triunfal. y apropiarse los plácemes y obsequios de que el otro era merecedor. que ha entrado como una exhalación. los vítores y palmas llegaban al delirio. que el bruto de Ibraim ha dado pruebas estos días de la elasticidad de su estómago de buitre. y en Guerra el general Rodil. por el de los hechos consumados les corresponde la gracia del generalato. pues ha estado de servilleta prendida en todas las comilonas con que obsequia a los sargentos libertadores la dislocada juventud de Tepa o de las Tres Cruces. Oí decir en los corrillos que el autor de todo el fregado era Gómez.. Juan Álvarez. en sustitución de Quesada. y volvió a salir como una centella. Saavedra y los agarrados a ese Ministerio. y tu antiguo jefe Oliván se ganará el ascenso que le corresponde en estos cambios revolucionarios. no quiero decirte la quina que habrán tragado a estas horas Istúriz. sin darles ascenso en el cuerpo a que pertenecen. Díjome los nombres de los demás Ministros. según acaba de decirme Nicomedes. Pero pronto se descubrió el pastel. y que a él debía la patria regenerada mayor servicio que al Higinio. taparon.. como cosa hecha. que son la risa de sus oyentes. cayeron sobre ellos bandadas de los patriotas más pudientes. Luego empezarán los cambios de personal. D. pues si en proporción de lo que han hecho se les premiara. porque mi estado religioso . Y para señalarse más. y le llaman liberticida y qué sé yo qué. No creo. que hasta hace poco gastaba el coturno trágico. pero se me han ido de la memoria. a quien los patriotas han tomado aborrecimiento. Espronceda ocupará un alto puesto. y por no escandalizar ni dar un mal rato a la Reina. Antonio Seoane. muñidor que fue del Gobierno de Istúriz. que el capellán comparase a Gómez con Julio César. No me negarás que llevando las cosas con rigor. García y Lucas. Serrano el tísico los repite. ni se daban poco tono con su suprema inteligencia! Quisiera saber lo que piensa de todo esto tu amigo el Sr. y les convidaron a comer de fonda y a fumar buenos puros del estanco. José María Calatrava lo preside. pues fueron a parar al cuartel del Pósito. además. o al desgaire de la alpargata. Ya ves que no carecen de modestia los pobres. y se contentan con bien poca cosa. los dos a estas horas debieran ser ya generales. cuando vienen con mansedumbre. que es morirse de risa. O hay lógica o no hay lógica. que vino al mundo con la intriga que puso en el arroyo a nuestro bonísimo D. Esto es claro como el agua. de que tiraban Gómez y García. De lo que estoy bien seguro es de que tenemos de Capitán General de Madrid a D. La historia de España. pero que este sabía ponerse en lugar más visible. Galiano. este cae a su vez ignominiosamente por un enredijo de entremés con tonadilla. si por el criterio de la aplicación de la Ordenanza les [66] corresponde la pena de muerte.

¿qué me das si te digo una cosa? Pues aunque no me des nada te la diré. Si he de decirte la verdad. El sistema de la vigilancia. Marchemos. ya sabes que el sujeto a que me refiero es D. y con mucha delicadeza me ha contestado negativamente. José Landero y Corchado le ofrece una canonjía. Se lo he propuesto. si mi autoridad. que están [69] bien fijas en mi memoria: 'Quiero probar si ejerzo o no verdadera atracción sobre él.. Reanudada la tarea epistolar por la noche.me impide atizar un par de morradas a ese ganso. Negretti y le pides la niña como caballero leal. Triunfaré si consigo de su albedrío lo que no logré desplegando. Ya sabes. y no te pese encontrarlo desabrido y sin peripecias. y aun creo que canté un poco el himno. ¡Ah!. pillo. Aborda tu asunto por las vías derechas... derecho al bulto. es un lenguaje inteligible para su corazón. la niña es tuya. tómala. Si fuera yo el tirano. No hagas [70] pases de telón ni cambiados.. Si te presentas al Sr. preséntate al Sr. Pedro: «Hoy he tenido el honor de hablar con una persona dignísima. no atraído por maestros o empujado por rodrigones... y se me ha metido en la cabeza que se la van a dar. con espontaneidad y efusión. España está loca. que los dramas son muy bonitos en el teatro o en la Plaza de Toros. por haberme dicho en Abril último la mayor mentira que de humanos labios ha salido desde que hay mundo. Cuando Hillo te lo dice. líbrete Dios». en un tiempo respetada y admirada por ti. pero en la vida.. se permite decirte. Le he visto hoy por tercera vez desde que estoy en Madrid. me dio un resultado desastroso: ha sido la derrota del régimen absoluto. »Pues bien. He de probar ahora el régimen contrario: la libertad.. y no nos des más sofoquinas. y creo en conciencia que las transacciones y tolerancias deben limitarse a la autorización de tus amores.. y cruzadita de brazos espero'.. Ea. donde hallarías casa y medios de vivir pacífica y holgadamente. y obligándote a volver acá. ¿Qué te parece? Cuando esto me dijo. por la senda constitucional. después. a mi cariño. te fijaría un plazo para recobrar tu novia y unirte con ella en santa coyunda. de la previsión. se la concedo y aguardo. dando con esto por cerrado el ciclo de tus aventuras caballerescas. Te reproduciré sus propias palabras. no pude menos de lanzar un '¡Viva la libertad!'. y pídele a la niña.. . ¿Creerás que me ha llevado a su casa un asunto político? Nada de eso. como dijo el otro. Yo legislo y no gobierno. con toda mi alma. pues también yo estoy algo loco. y fijándote en la rectitud. Como esta prueba no sería eficaz sin libertad. »Y la mía. Con que vete pronto en busca de tu desenlace.. »No puedo ocultarte que mi mayor deseo es que la señora incógnita me mande a tu lado. al uso despótico. por algo será. No... y vente corriendito para acá por el camino más corto y por los medios de locomoción más veloces. Pues ayer tarde me aseguró que D. Tu viejo amigo no te engaña. para alumbrar con viva luz el camino que piensas seguir. Su manía consiste en hacer verosímil lo absurdo. tontín. Créeme a mí. soy menos indulgente que la señora incógnita.. »Vaya. es que regularices tu vida. ya lo sabes. amadísimo Fernando: Pedro Hillo. expresada con dulzura. querido Fernando. por vía de consejo. decía D. Le marco a Fernando los caminos que creo conducentes a su felicidad. siempre que les des el giro matrimoñesco que exige el decoro. sino exclusivamente naturales. todo el lujo de medidas autoritarias y policiacas. que no abuses de la libertad. Negretti. ya me has comprendido. Juan Álvarez Mendizábal. del espionaje. a la paz.. Quiero que venga al bien. tu mejor amigo. no.

No poco le inquietaba la noticia del disfavor de Negretti en la corte de Carlos. Tú les conocerás. Por otra parte. de los urbanos. dábanle ánimo ciertas expresiones vagas de la incógnita. Con el alma en un hilo. te acaricia con las patas. obscuro y dificultoso. perpetrado a sangre fría después de la fácil victoria del pueblo. Juan Álvarez no podían tener otro objeto. te espera tu viejo mentor. asaltado de pensamientos contradictorios. .-Pedro Hillo. o sea en la ceguera de la opinión. Esto es indispensable. caminos por donde vas. que no dormía con sosiego. Adiós». la libertad requiere luz. indisculpable. y se le abrían las puertas de su ventura con áureas llaves. y como no había contestado el tal a tres cartas que Fernando le llevaba escritas durante su largo encantamiento en La Guardia. ¿A dónde se dirigiría para dar cumplimiento a la empresa en que no sólo su amor. porque entorpecida de las manos. Hombre más amable y servicial que este Don Juan de Dios. Estoy contento de él. de Calpena. es obra de una pandilla de jamancios. sino su honor y su dignidad estaban empeñados? Este problema se le presentaba. de los sargentos de la Guardia Real. de esos en que sale un hada benéfica que en un dos por tres lo arregla todo graciosamente. desenlace trivial de la comedia de costumbres moralizadoras. y te tiene por muy despierto y simpático. pues. Las visitas de Hillo a D. querían trocarle su drama emocional y caballeresco en cuento infantil. inútil. Ea. hasta cierto punto simpática. mucha luz.VIII Esta y las anteriores cartas de tal modo perturbaron el espíritu del Sr. dando cuenta de tus pasos y especificando los lugares a donde debo dirigirte mis cartas. Frecuentaban en noches de tumulto las reuniones de Tepa. era lógico suponer que ya no estaba al servicio del Pretendiente.! »Ultimátum: cuidarás de tenerme al corriente de los puntos donde resides. donde buscó más bien descanso que escondite el animoso general vencido: averiguado su paradero por las turbas rencorosas. le acosaron hasta dar con él. ¿Qué tal? ¡Y luego dirás. Pero yo veo que si no [72] hay función sin tarasca. algunos de los cuales estaban en el Saladero cuando nos encerró allí la señora incógnita por nuestros pecados. no creo que lo haya. que empezó con la tenacidad. no puede haber motín sin coces. Desconfía de la revolución que se pone guantes. Todos [73] los caminos se le franqueaban al enamorado joven. y las reticencias. Lamentan hoy los revolucionarios que cuatro sinvergüenzas canallas hayan desvirtuado la bonita leyenda de este movimiento popular. Fuera misterios.. hasta cierto punto caballeresco. Ello ha sido en Hortaleza. Niño de mi corazón. [71] Si el despotismo vive en las tinieblas. que vuelvas pronto. algo menos nebulosas. ¡Y creíamos que la revolución de opereta venía embolada! Me cuenta Nicomedes que este crimen estúpido. »Epílogo: -Corre la voz de que han asesinado al general Quesada. matándole villanamente. sin perjuicio de tirar un par de chinas al Gobierno. y concluyó con el audaz golpe. No creas. Dos veces por semana me escribirás.chiquillo: hemos hablado de cosas privadas. se acuerda de ti. del buen Hillo: indudablemente se había influido con Mendizábal para que este recabara de Negretti el consentimiento. et reliqua. no más. ¡Fácil y cómodo final! Pero tanta dicha era por . el régimen pide que estén las ollas destapadas para saber lo que se guisa..

llevándole aparte con misterio. ¿Qué podía ser más que el afecto puro y hondo de la señora incógnita que le llamaba. Analizando estas dificultades. Aún insistía Demetria en que no estaba bien curado de su patita coja. y al despertar de ella duelen los huesos. de un hilo misterioso. Fernando la quería ya. y vuéltose a Madrid. ¿cómo Hillo no tuvo la previsión de averiguar dato tan importante para comunicarlo a su Telémaco? Y si D. ¿Por qué no se le revelaba de una vez para siempre? ¿Por qué ignoraba él lo que Hillo sin duda sabía ya? ¿Había alguna poderosa razón para perpetuar el juego de máscaras? ¿Se enojaría la divinidad si él resueltamente se aproximaba y con cariñosa mano arrancaba el velo? No: era lo más prudente dejar que la dama tapase y descubriese. bien mirado el problema por todas sus facetas y aspectos diferentes. que despacito y por lentos avances se le iba metiendo en el corazón. José María de Navarridas dio también una buena pella para que la repartiese entre los pobres del pueblo. sino ocio. es pesadilla. Pues la Corona aceptaba lealmente el principio democrático. cual si le estuvieran tirando. Juan Álvarez no lo sabía. no se dio a partido. Probablemente había desempeñado su comisión política. entrado Septiembre. porque según le dijo una tarde el cura. Fernando. pero él. que venían a vistas con aparatoso séquito de . el nuevo régimen establecía la feliz concordia entre el pueblo y la autoridad. ¡Feliz concordia. y le incitaba a esperar a la época de la vendimia. y dispuso todo para su marcha. maldiciendo airado la prolongación del misterio. pues la oportunidad de un acto de tal naturaleza sólo ella podía apreciarla. a quien dos veces había escrito sin obtener respuesta. o al quinto infierno. en cierto modo de derecho divino. habría sido el más útil guía en tal laberinto. ¿Dónde estaba Negretti? Si Mendizábal sabía su residencia. Y se alegraba este de haber dispuesto tan en sazón su partida. era la resolución de obedecer a su gobernadora en cuanto le ordenase. el pueblo sumiso celebraba firme y honrada alianza con el Trono. pronto debían llegar a La Guardia los Idiáquez y Urdanetas. [75] Señaló por fin D. y tuvo además la feliz idea de hacer sus visitas a cada una de las casas que conocía. obediencia que debía de ser el signo más claro de gratitud por haber ella transigido en el magno negocio de los amores. que a fuer de intrigante y entrometido farsantón. hijo y madre. Como nada debe ocultarse. y a ratos anhelaba ardientemente aproximarse a ella. ninguna eficacia podía tener su noble mediación. que es el sueño de las naciones! En España no es sueño. a quien tenían por uno de los mayores potentados del mundo. Pero ignoraba el paradero del siciliano. a Nápoles. pensaba en ella en sus insomnios. estimando delicadamente estas insinuaciones como dictadas de la cortesía. lo que acabó de fijar en el ánimo del vecindario la opinión de la hidalguía y verdadera grandeza del huésped de Castro. En medio de estas confusiones. trataba de darle fisonomía y visible ser en su imaginación. sentíase agitado el buen Calpena por un sentimiento de calidad desconocida. sin olvidar las más humildes. Lo que indudablemente persistía en el ánimo de Calpena. sépase que recompensó a los servidores de la casa con tan desusada largueza. que le atraía. un día que debía ser término fatal de su encantamento. el cual era más fuerte mientras en mayor tensión lo ponían? ¡Y qué instinto tan seguro el de la invisible al aplicar a su [74] protegido el tratamiento de la libertad! Si por el sistema de la tiranía policiaca no logró hacerse querer. según su deseo y conveniencia. pensaba en Rapella. en aquellas regiones de él que hasta entonces permanecieron vacías.punzantes dudas acibarada. pues ya su vida en La Guardia no era descanso. tirando. A D. que por mucho tiempo perduró en La Guardia la fama de la generosidad del caballero Don Fernando.

sí. sintió un súbito anhelo de volver atrás. montó a caballo y se alejó al paso. Y Navarridas: «No. un tanto descolorida.. donde vivía su hija Valvanera. bajaron de la villa al camino. Y Gracia: «También a mí me ha dado palabra de volver. y añadiendo pocas y oportunas palabras. que iba cabizbajo y melancólico. accedió Demetria gozosa. Fernando para seguir todos a pie un buen trecho. aunque todavía templado y entero. no digas tal. y no sabía ya qué decir ni con qué tonos y actitudes expresar la emoción vivísima que le embargaba. ya maduro. como los Reyes Magos. Doña María agitaba su pañuelo. de probada lealtad y diligencia. fíese usted de escrituras ni de promesas». como es de suponer. prometiéndose corresponder a ella con otra superior en cuanto llegase a Madrid. y si no vuelve. y el hombre. sino la novia. José Navarridas y el Sr. Hablaron. tontuelas. que le atará a la pata de una silla». Picaron espuelas amo y escudero. No sentía malditas ganas Calpena de encontrarse con aquella familia. y al llegar a la vuelta del camino donde perderían de vista a la noble familia. con los mejores arreos que daba de sí la industria del país. y él se iba hacia Miranda de Ebro (Occidente). Las cuatro [77] serían cuando abandonó D. Fernando. Fernando la ilustre morada de Castro. José María diciendo: «Vaya. Y como manifestara deseos de tomar a su servicio. Las dos niñas y la señora azotaban el aire con sus pañuelos. También vendría el abuelo paterno del D. y al propio tiempo tan vivo. como es de rúbrica en estos casos. Tan repentino fue. D. Fernando un caballo hermoso. se acordará de estas pobres aldeanas. Rodrigo. de la próxima vuelta. no haría más que [76] tornar descanso de un par de días en La Guardia. Demetria. conservaba su hermosa serenidad.. D. no tiene él la culpa.. Y doña María Tirgo: «Dejadle. D. de aquí no pasamos». Y ya no se vieron más. uno de los que acompañaron a las niñas en el viaje a Oñate. cuando ande por esas cortes y en esas grandezas. Habían regalado las niñas a D. pero este señor. fue para todos muy triste. Le vio alejarse con tristeza grave. apretó con efusión las manos de las niñas y de Doña María. deseaba poner fin a la despedida. al mozo de la casa de Castro llamado Sabas. y se alegraba de llevar dirección contraria. que se han esmerado en hacerle la vida agradable». «Sí. ¿Pues no ha de volver? Me lo ha prometido. Navarridas repetía estas demostraciones con su paraguas en una mano y el sombrero en la otra. y madre de numerosa prole. para seguir después hacia el valle de Mena. Dejose abrazar por el cura. ya: ¡si seremos tan tontas que creamos que vuelve por aquí! Deseando está él perdernos de vista» decía Demetria.».. pues no había para él mayor gusto que emplearse en el cuidado y servicio de tan noble caballero. casada con uno de los ricos Maltranas. Las niñas. revelaron todos su pena a la hora de comer con una inapetencia desusada en aquella casa. Venían de Oriente los Idiáquez. se pararon para darle el último adiós. para no topar con ellos en el camino. fineza que agradeció. de Crispijana. Dio el alto D. para llevársele. muy anciano ya. «Ya. y al llegar a este se apeó D. Habiendo determinado el viajero salir a la caída de la tarde.criados. Multitud de personas fueron a despedirle. A la hora y media de camino. volviendo atrás la vista. Calpena sentía un nudo en su garganta. avanzado ya Septiembre. pues la tarde estaba fresca y convidaba a dar un paseíto. Venga o no venga. Gracia y Don José María lloraban. y el viajero apresuró la escena [78] final. que ya sabrá él lo que tiene que hacer. y las promesas de caballeros de esta calidad son como una escritura ante notario. a pesar de la aureola de virtudes de que la rodeaba el bonísimo Navarridas. mordiéndose los labios. no vaciló en admitir la propuesta. en tales circunstancias. Beltrán de Urdaneta. que . mujer. con Doña María Tirgo. El día de la partida. que se iba haciendo en extremo patética.

y vuelven a posesionarse de esta cabeza mía los pensamientos que motivan mi viaje. y sin ganas de volver.. -¿Qué.. En efecto.. de donde es natural. se me olvidó algo. ya joviales.maquinalmente paró el caballo y preguntó a Sabas: «¿Dónde estamos? ¿Cuánto hemos andado?». que el uno es compadre tuyo. se escabulló y con mil trabajos pudo llegar a Salvatierra. y más cuando uno se separa de personas tan buenas. de donde tomó el camino de su pueblo. y nada más que para eso. cree que se deja algo en ella. muerto de hambre. son siempre muy penosas. entre otras cosas. se ha olvidado algo? ¿Tenemos que volvernos? -No. si es posible. Diez meses se ha llevado trabajando para la facción. las despedidas ¡ay!. llegaremos a Miranda entre ocho y nueve. y a la hora de comer caemos en Leciñana. .. -Pues allá nos vamos. escapado. Recordarás que anoche. hablando tú y yo de la Corte carlista. y visto que no había de aquí. es Bonifacio Gay. -Verdad. los cuales habían servido hasta el mes pasado en la Maestranza carlista. hasta que. señor. molinos y chocolateras. [80] corrido. la querencia de casa tan buena. primo y compadre mío. algo que ha sido para mí la única luz que distingo en la obscuridad que me rodea».. -Que el jueves llegaron de Vizcaya dos hombres. tan. te diré que me han movido a tomarte a mi servicio. Si salimos al alba. ¿Y qué es lo que se deja? La querencia. aproximándose a La Bastida. [79] Permaneció D. ya que avanzamos en nuestro camino. Tomamos un bocado. verbigracia: norias. señor: el que vino de allá. dijiste. y ahora está con su familia en Leciñana del Camino. Es herrero y fundidor. señor. No me entiendes. entablaron amo y escudero el siguiente diálogo: «Bueno. es que. a legua y media de Miranda. donde padeciste cautiverio y mil penalidades. como dije a Su Merced. señor. pasando por La Guardia el jueves. -¿Qué dije. Llévame allá. tan puras. -Se está tan bien en la casa de Castro. pero no me hace falta. que pueda ser luz de su merced? Ya no me acuerdo. ya de noche. que siempre que uno sale. Aquí tienes la razón de que yo corra hacia Miranda. que para eso. señor.. ¿Estás bien seguro de que tu primo trabajaba en la Maestranza? -Donde hacen las balas. -Si el señor tiene prisa. con seis horas de descanso en La Bastida será bastante para el ganado. Sigamos.. otras razones. señor.. ya terribles. y que marchó a un pueblecillo cerca de Miranda. Necesito hablar con ese hombre esta noche misma.. y que sobre no pagarle le acusaban de masón. Sabas: ya que se nos va pasando el amargor de la despedida. y entiende de toda suerte de artificios. sí. vienes conmigo. además de tus buenas prendas. relojes. Fernando silencioso.. en fin. -Perfectamente. y con igual economía de palabras continuó larguísimo trecho.

a donde llegaron al siguiente día.. sin más ceremonia-. así como no le [83] hay de tanta conciencia para el trabajo. Fernando y Sabas? ¿Habrán llegado a La Bastida?. entró con su compadre y el caballero en la única pieza vividera de la herrería. «Bonifacio -le dijo su compadre. año menos! Y no se hallará otro. después franco y comunicativo. Nada les ocurrió en La Bastida. y mandando traer un jarro de vino. no había operaciones. en ocasión en que con otros hombrachos se ocupaba en calzar unos mulos. y el segundo regresaba a las Provincias después de haber asolado la Rioja. Tanto a él. porque este caballero noble quiere plática contigo». Todo el interés de la guerra lo absorbían entonces las atrevidas expediciones de Gómez y de D. ¡Si era yo el obrero que más quería D. Con tan buena suerte y tan a punto llegaron. Negretti!. y a D.». digno de referencia. Gay. y fueron a parar al punto de partida [81] de su jornada. unos que vienen y otros que están. pues en las primeras casas del pueblo dieron con él. lugar mísero rodeado de arideces. no lejos del Ebro y al pie de la sierra de Turiso. y corrídose por el riñón de Castilla hasta muy cerca de La Granja.. pues a cuanto sale de sus manos o de las manos que obedecen su idea. Ildefonso le quería yo como a mi padre. pues cuando se me mete en el alma la curiosidad. lo digo yo. que no hubo necesidad de indagaciones para [82] encontrar al Sr. continuaron Calpena y Sabas su marcha. «¿Qué estarán haciendo ahora en la casa de Castro? Se habrán puesto a cenar. a la puerta de un herradero. no hay que ponerle pero.. Basilio..-Quisiera tener alas para llegar de un vuelo a ese lugar -dijo Fernando. no sé lo que es paciencia. picando espuelas-. Todos. hasta parar en Leciñana del Camino. Ildefonso. por más que seamos los dos de la misma edad. el ejército del Norte aguardaba que sus generales tuvieran un plan. «La vida no es más que esto. la cabeza blanqueada por canicie precoz. idos. los cuales un día les tocará también ser. fuimos venidos y seremos idos». venimos en tu busca. que era un hombre membrudo.. nada tampoco en Miranda. respondió a las preguntas de Calpena con estas o parecidas expresiones. La conversación de los jinetes saltaba de tema en tema: la guerra. De seguro se preguntan unos a otros: -¿En dónde estarán ya D. Un tanto receloso y huraño en los primeros momentos. El primero se paseaba por las Castillas y Extremadura como por su casa.IX «¡Que si conozco al Sr. señor -dijo el escudero-. Gay. Vieron mucha tropa ociosa.. porque vinieron antes. como a todos los demás que no . Atizándose tragos de mosto. año más.... .. la paz. dio los últimos martillazos en la pezuña del animal. y quisiera convertir las horas en minutos. que mejor entienda de todas las mecánicas del mundo. Es lo que el señor dice: tal hombre no cuadra en el servicio de aquella gente y de aquel Gobierno tan eclesiástico. y ella y la muerte son lo mismo: unos se van y otros que se quedan. señor. como de cincuenta años. Sin detenerse en Miranda más que lo preciso para dar pienso y descanso a las caballerías. las cosechas. Soria. las manos ennegrecidas por la forja.

Luego empezaron a buscarnos camorra a mí y a otros dos castellanos. que allí siempre está de centinela.. los mequetrefes de la Comisión que son los registradores de cartas. dijo que yo merecía que me atravesaran la lengua con un clavo ardiendo. Que si éramos de la cáscara amarga. ¿Pero Señor. echando espumarajos por la boca. que no entendía jota de nuestro oficio. que en tierra de Burgos. Pues nada. al igual de ellos. cargado. llevo. »Pues hay más. nos traían entre ojos. Resultado: que a D. y porque a uno no le pagaban. Salió a su defensa el Infante D. y tiene las manos de hierro. y D. cuando no le sale bien un trabajo. cuando el tal comandante le dijo al maestro que aquello estaba mal: trabáronse de palabras. Sebastián. Aquí. Por aquellos días nos pusieron un comandante nuevo de director de talleres. o cuando a uno le salta una brasa a la cara y le quema. malos tratos y desconfianza de todo el que ha mamado leche castellana. por ser aquello Reino pretendiente. pronto empezaron a decir si D. de esas expresiones que uno suelta sin pensar... Ildefonso era masón volterano. Había sido seminarista.. Ildefonso. es un suponer. y hágote comandante de ingenieros. y que la culpa tenía él por haberse metido al servicio de cosa tan desatinada como es la facción.. diciendo al Rey que cerraba la Maestranza si le quitaban al hombre que más valía en ella y que mejor hacía las cosas. Resultado: que me castigaron. que me puso mi madre. Resultado: . que no ve más que por los ojos de cuatro cebones que están siempre gruñendo a su lado. le arreó una bofetada tan tremenda que le puso patas arriba. buen cristiano siempre. de tanto andar con él. que es hombre de malas pulgas. y como por la influencia del sacerdocio. mírela usía. Por esto. y una noche me escapé con otros dos mozos. señor. Yo no hacía caso. de esos que se comen los santos. ordenado de menores. en lengua de ellos acebo. colgada de mi pecho. y como el Rey es así.éramos de Guipúzcoa. Resultado: que al maestro le llevaron preso a Tolosa. El hombre.... después sirvió en las guerrillas de Guergué.. Pues una mañana estábamos trabajando como locos para terminar unas granadas. Hasta que un día. de mucho pundonor. hallándonos en Durango. y en la Corte tuvo padrinos de la camarilla frailuna que le hicieron capitán de golpe y porrazo. masones o perdularios ateos.. Mendizábal. que también son de acá. el Sr. Resultado: que le soltaron. todos ellos muy aclerigados. no por eso deja uno de ser apostólico romano. por haber hablado de peinetas. y vengan papeles... y amenazándome con un martillo. Buen chasco nos habíamos llevado.. y el hombre andaba tan aburrido. como yo. legos de convento. Siempre he sido devoto de Nuestra Señora. no más facción.. No más. y yo le respondí que las peinetas eran para él. aún pensaba que andaba corto en su carrera el tal Gorostia. Ildefonso le metieron preso otra vez. Era una [84] acémila muy aclerigada. allá por Julio. que hasta perdió las ganas de comer. salieron con la gaita de que D. Justo. dijo que se marchaba. vine al mundo. y venga consejo de guerra. que le llaman Choriya. por delito que llaman de ilesa majestad. mandaderos de monjas y viceversa. pero nos salió la cuenta fallida. Pero un día me acusó un chico de Eibar de que yo [85] había dicho no sé qué cosa de la Virgen. y seguía en mi trabajo. nombrando a la Virgen. yo. cómo había de hablar mal de la Virgen? Y aunque algo dijera. había entre nosotros tantos soplones y cuenteros. pues de esas cosas que se dicen: total. No le quiero decir a vuecencia la que se armó. que si no confesaba. y tres más. que allí salió el capataz. la medalla de la Pilarica. uno de Lezo. pues creíamos que allá ganaríamos un jornal lucido. Ildefonso se carteaba con ese Ministro de Madrid que les ha limpiado a los frailes el santo pesebre. porque allí no hay más que miseria. donde mismamente estampó [86] sus patas el caballo de Santiago. y lo mandé también a donde me pareció. y a donde quiera que iba le seguían dos o tres iscariotes. nada. resolví marcharme. y vino un capellán a echarme predicaciones. pero no le dejaban vivir. que si tal.

con carta de interés. ansiando saber más-. su novio. Gay -dijo Fernando gozoso por lo que sabía. Negretti. pienso yo.. Pues voy a lo de la familia. Negretti.que hemos vuelto acá sin un maravedí. -Haga usted memoria. ¡Carachis. que aún le queda mucho en la memoria... donde vive la familia de Prudencia. pues su padre le dejó mucha pedrería fina de diamantes y topacios amarillos. le encerraron en una torre. -Indudablemente. qué guapa es. y ahora nos vemos en nuestra tierra mal mirados por haber servido a ese pavo acuático.. hablar por hablar. era el no ver tasado el vino. Ildefonso llegara a mandar el propio. carta. sí. la trajeron acá.. después no le vimos más. Sr. Vi a la tía y sobrina en Elorrio. Una de las razones por que deseaba volverme a mi terreno.. señor: cosas que dicen los criados.. y que los padres de él. ¡Carape. Antes diré a usía una cosa que se me había olvidado. Voy a eso: bebamos otro poco. -Tampoco pareció por allá ese mensajero. y nos dijo que iba a dar la vuelta de Álava con su santirulico. por el aquel de su hermosura. el cual sólo en tierras había de heredar media España y una porción de islas de mar adentro. no puedo decirle sino que cuando se retiró del servicio de la facción se fue a Bilbao. es rica. ni aun lo que charlaban sus compañeros sin conocimiento de causa.. que allí se lo daban a uno por medida.. que antes cegará que verse Rey de las Españas. Por dos veces me preguntó el Sr... y . No he vuelto a ver al Sr. pero si al fin lo despachó Negretti. qué gancho! Un capitán de barco la vio. ya me acuerdo: que la niña. Siga. el mensaje. luego se fueron a Bermeo. a La Guardia. siga. calculo yo si aquello que me preguntó el maestro tendría que ver con la persona de vuecencia. y cuénteme todo lo que oyó.. Pues en Durango dijeron que Doña Prudencia se veía y se deseaba para resguardar a la niña de tantísimo pretendiente como la acosaba. Ildefonso iba allá los sábados para volverse los lunes. no llegó a La Guardia. y harto de agua. y ya no sé más sino que D. por quitarle de que se casara. Negretti si yo conocía algún chico de confianza para mandarlo de propio. por presunciones o conjeturas. que esto da la vida. ¡Ah!. »A eso voy.. -Ahora voy. Una sola vez vi a Doña Prudencia y a la sobrina. ladrando de hambre. o recado era para mí. y qué sé yo qué más historias. porque como el señor viene de La Guardia. pero que tenía más opulencia el príncipe. y que serán [87] mentira. No sé. qué boca de cielo. -No puedo asegurar a usía que D. porque había en Durango un [88] tuerto recadista que iba por los pueblos con un niño Jesús pidiendo para el santuario de Iciar. ya entiendo que lo que le interesa conocer es todo lo que yo sepa al tenor de la familia del Sr. a quien llaman Doña Laura o cosa así. Digo esto. Ya. como era la verdad. y en aquellos días le vimos vestido con la ropa vieja de Negretti. que a ella. para que se le pasara la ilusión de su príncipe. sin omitir nada. y yo le contesté que a ninguno conocía. -Sigo. vaya un golpe de ojos! Oí decir que en Madrid un señor príncipe estuvo loco de amores por ella. señor. donde se arrancó la vida. De su paradero hoy. y según parece ha estado allí tres meses largos. ni he tenido de él más noticias que lo que decía este o el otro de mis compañeros. pero se me antoja que sí. mientras que aquí lo bebemos de lo mejor sin pensar en que tiene fin..

y que a ella le han dicho la mentira de la defunción para desenamorarla. Si algo más me viene a la memoria.? -Hermanos de Doña Prudencia. ¿Sabes la sierra del Gato? Pues la vas faldeando. y ya se le hacían lentas las horas. Su espíritu de nuevo se inflamaba en la querencia de los actos maravillosos. buscándola. otro decía higos. ansiaba lanzarse hacia el cumplimiento y remate de la empresa. chico de mucha idea. Tienen barcos que andan en la mar. yo soy así. pausados los minutos que tardara en realizar algún descomunal esfuerzo por la idea y fines que tal emblema expresaba.. por tan desgraciados accidentes entorpecida. Y si él no está.quedó enamorado. y pasábamos el rato.. y uno de nuestra pandilla. -Vamos. con descanso. al modo de lo que pasa en las historias inventadas. que sin oír otra voz que la de su esforzado corazón. No tiene usía más que preguntar en Bilbao por la casa de los Arratias. -Y comerciantes. -Quisiera partir ahora mismo. y arman también barcos chicos para la pesquería del escabeche. y un coronel carlista. señor: con estas habladurías nos entreteníamos a la salida del trabajo. -¿Y esos Arratias son. estará la familia. bacalao y toneles de una bebida que llaman cerveza. De esto hablábamos los amigos de D. que a mí me parecen verdad. motivado a que no podía echar de su pensamiento al príncipe difunto. Villacomparada y Villamezán. Negretti? -Seguro. de contado. . Ildefonso y su esposa y sobrina. a esta mano. Dos más de Bermeo. En fin. y ya estás en tierra de Mena. ¿Cree usted que encontraré en Bilbao al Sr. por estar toda aquella parte plagada de facciosos... los Arratias le darán razón cierta de dónde moran. Es allí por la Ribera.. la pidieron para esposa. y creo que nada de lo que rezan los libros es mentira.... en todo aquello que rompiese los moldes de lo común. y uno decía peras. se lo diré esta tarde. en el presupuesto de que no se vaya hasta la noche o hasta mañana. «Tú ya sabes -dijo a su compadre-. Pasas por Cebolleros. que traen del Norte duelas. Consultado Gay acerca del camino más corto y más seguro para ir de Leciñana a la capital de Vizcaya. Nada.. creo haber declarado a vuecencia todo lo que sé. manifestó que aunque lo más derecho era tomar la vuelta de Orduña. porque así conviene a la familia.. [90] Te vas derechito por esta orilla del Ebro. nos decía: «Yo me pienso que el príncipe no se ha muerto. llamado Bachi guzur (Bautista el embustero). no le aconsejaba tal camino. Cualquier chico de las calles le dará razón. a quien da el naipe por inventar cosas.. Si no estuvieran allí D. De allí a Valmaseda es como andar por una calle. Ildefonso. pero ella diz que a ninguno hacía caso. hasta Trespaderne. más amarga que los demonios. que puedes llevar a vuecencia en cuatro días.. y allí tiras para arriba. No tiene pérdida. ¡A Bilbao por Aura! Tal era su divisa. señor. o que las mentiras son verdades que se miran por el [89] revés». y apostaría yo a que el serenísimo galán anda de la ceca(1) a la meca disfrazado. son armadores. No paraba mientes en ningún peligro don Fernando. Total.

al Sur los de Madrid. Es el viejo Urdaneta. casada con el mayorazgo de Maltrana». a punto que salía un destacamento de fuerzas cristinas. siempre que va y viene. fórmula que varió hasta lo infinito. encontrole Sabas. que aseguró no pasaría de veinticuatro horas. a una corta espera. En posesión ya de los avíos de escribir. Oiga las voces que da... Me iré a un pajar.. señor?. para recorrer aquellos pueblos y llevarse cuanto encontraran. no pudo pasar de la primera línea: «Mi señora desconocida.. similar de las famosas ventas manchegas: la única estancia que ofrecía relativa comodidad ocupábala Calpena. mi muy amada protectora. La realidad. y otra que anduvo por Peña Complacera. Creí que se trataba de otra persona. hombre tosco y de buen sentido. D. y no tardaron en informarse de que una partida que había bajado del puerto de los Tornos. pero tales razones le dio Sabas. a quien molestaba en aquella ocasión hacer conocimientos-. no obstante.». Beltrán de Urdaneta. pidió tintero y pluma. . porque es parroquiano antiquísimo de este mesón. los amigos de La Guardia al Este. él tiene costumbre de ocuparlo: el mesonero le ha dicho que se acomode aquí con el señor.. ni le he visto en mi vida! -Pues ahora tendrá por fuerza que verle y que tratarle.». por el camino redactó mentalmente multitud de cartas dirigidas a la misteriosa deidad que le protegía haciéndole suyo en el presente y en el porvenir. punto muy principal del valle de Mena. pues desde que salió de La Guardia le había entrado una viva comezón de escribir. Cuerno a ocupar su aposento. El mesón o parador en que se habían instalado era de lo peor del género. ¡Si yo no conozco a ese viejo. el abuelo del Don Rodrigo que esperaban en La Guardia con toda su familia. mordiendo las barbas de la pluma. Como el único cuarto decente es este.. Y luego de encontrada la fórmula. mirando al papel. se dijo. donde está su hija.. que también es persona de la Grandeza de España.. y en él para desde el siglo pasado. «Señora incógnita. preparándose de papel: «Lo primero a ella. -No quiero -dijo Calpena. apoyado muy cuerdamente por el alcalde. que subió a decirle presuroso: «Ahí está ese señor. y el ruido que arman sus criados y caballerías.. A todos los trajinantes que iban en tal derrotero encarecía el alcalde de Trespaderne la conveniencia de que se detuvieran dos o tres días hasta que la situación se despejase.Ocurría esto un miércoles. Va también hacia Mena.». ¿qué le [92] diría? En estas perplejidades. [91] Insistía Calpena en continuar al siguiente día su camino. y que venga [93] ese D. ¿A quién? A los tres puntos cardinales de su afecto: al Norte. impuso mayor detención y hacer acopio de paciencia. pataleando. La náutica rosa de aquel corazón no tenía Occidente. que hubo de resignarse. Pero con toda su aplicación. se juntaban en San Pelayo.. Negretti y Aura. Verá qué viejo más salado. ¿sabe. Beltrán! Me has asustado. -X-¡Al demonio tú y D. El jueves por la noche entraban en Trespaderne.. sin encontrar la más apropiada. y no sabiendo éste qué hacer en el largo aburrimiento y plantón fastidioso. Como la querencia del Sur había tomado en él extraordinaria viveza.. Beltrán o D.

Sin dar tiempo a que Fernando le expresara su agrado por tantas amabilidades. La fecha de aquel casamiento es de las .. le propongo que nos vayamos a la cocina. propuso retirarse dejándole toda la pieza.. me paso las horas junto al hogar. -Pues si usted no escribe. ni me acuerdo ya.. Vamos. por qué serie de accidentes fue usted a parar allí. de Calpena. «Respondo de que a poco que nos tratemos. sintiendo el hervir de los pucheros. tomar medida a estas desvencijadas escaleras. Y como al propio tiempo sé que D. de buena estatura. a quien usted conocerá. el servicio que prestó a las niñas. -No. yo me pasearé en el domicilio común mientras usted escribe». el padre de Bernardino Frías. Por aquí pasé para llevar a mi hija Valvanera a sus bodas con Maltrana. esta invasión de su aposento. me encanta ya la suya». Sr. la segunda. Me atrevo a proponerle que. -También a mí me gusta engañar las horas en las cocinas de los pueblos. D.Y cuando se levantaba. y sabiendo ya con quién he de vivir veinticuatro horas. revelando en todo el alto nacimiento y el refinado trato social. y en las veinticuatro horas que allí me detuve. reparando en el papel y tintero: «Si estaba usted escribiendo. le dijo. quédese para mañana la escritura. la tercera. porque ha de saber usted que vengo de La Guardia. porque es usted casi un niño». tomando asiento.. ya sabemos todo. gallarda. donde he dejado a mi nuera y a mi [94] nieto. Beltrán que por ningún caso lo aceptaría.. Ni usted me estorba. larga no. de afable rostro y modales finísimos.. decidido a escabullirse antes que el nuevo huésped llegara.. señor: sólo por matar mi aburrimiento pensé escribir. y tengámonos por amigos de larga fecha. Beltrán. Ya sé. El cura Navarridas y las niñas de Castro estiman a su huésped en todo lo que vale. el año 780. a mis años.. pues en nuestro hotel no hay más que una estancia. no hace nada de tiempo. no. mi compañía no ha de serle a usted desagradable. señor mío. y a casa de mi hija voy también ahora. démonos por recíprocamente presentados. y estaremos muy bien. pero ahora que tengo compañía tan grata.. sólo añado que es para mí gran satisfacción la compañía de persona tan principal». a lo que contestó D. ¡Qué recuerdos tiene para mí esta casa! No le exagero a usted si le digo que he parado en ella unas sesenta veces. en compañía de estas gentes sencillas y honradas. Siempre que paro aquí. dio respuesta con estas palabras: «No nos conocemos y nos conocemos. su conducta valerosa. y de los gatos y perros.. yendo con mi padre a una cacería. joven.. cuando llevamos a mi hermana a profesar en las Franciscanas de Medina de Pomar. que no me hace gracia. Decía esto. «Perdone usted. A un movimiento de sorpresa interrogativa del joven. puede seguir. La edad nos da privilegios bien tristes. no faltaba más. Sr. donde tenemos un buen fuego. que hoy le veo por primera vez. no han cesado aquellas buenas personas de hablarme de usted. vamos.. -Deme usted el brazo. desalojarle. digo. algo rendido al peso de la edad.. Correspondiendo Fernando a la cortesanía del insinuante viejo. ni yo he de estorbarle. José María le habló a usted de mí. mirando las [95] llamas del fogón. invitados por mi pariente el Condestable.. la compartamos los dos como buenos amigos. pues a mí. y pues no hay otra. Tome la silla. ábrese la desvencijada puerta y penetra un simpático y noble anciano. y echando un párrafo con los aldeanos. después de despojarse de su abrigo de viaje. No quiero. Ya me conocen hasta los animales. La primera... para mayor comodidad y desahogo.

«Esta llaneza -dijo gozoso.) Pues si a mí no me atiendes. En fin. Verdad que no me falta la cabeza. y llegue hasta los setenta y ocho. buscando mis halagos». junto a la mesa de castaño. «A mí. y tuvimos que dar un largo rodeo para tomar un barco que salía de Santoña. qué lisonjero y qué bon enfant! No. Y en cuanto a la sociedad. o esta humilde cocina. que mande por él inmediatamente a casa de Sopelana». y había pasado el 23. o la de estos infelices. no. su buen humor. que aunque no me atiendas a mí por viejo. pero la vista se me va. huyendo de las bandas apostólicas. y dile a Ginés que si no tiene vino blanco. o la más alta. -¡Oh!. [97] -A fe mía. -¡Ay.. o los refinamientos de la cocina parisiense. -Pues date prisa. que ya tiene usted aquí.. y nos llevó a La Rochelle. (¿Tú sabes lo que dijo Carlos V. estas comidas elementales y primitivas son mi delicia. o las damas encopetadas. mi vida es muy larga. Íbamos hacia la frontera Osuna y yo... o estas gallardas bestias campesinas. Beltrán -dijo Calpena-.. que aquí lo hay superior. señor Marqués -dijo la moza-. Fernando -continuó-. no me dé usted términos medios.. reforzada por los gatos y perros. Que nos traigan vino blanco. aumente usted un poquito. Hay días en que no veo tres sobre un burro. O esto. Respecto de mi edad. Dos magníficos lebreles le hacían la guardia a un lado y otro de la silla. nos dieron la noticia de la batalla de Bailén. Sr.que no se olvidan. habrá usted oído mil leyendas. Sí señor: yo vine al mundo en la noble ciudad de Olite.. setenta y dos todo lo más.. y si sigo así. En fin. Y en cuestión de bello sexo. Chica. D.. el Duque viejo (padre de estos chicos). En este parador. D.. pronto quedaré ciego. se le había subido en el brazo. porque soy un pobre vejestorio inservible. y el otro se rascaba contra sus piernas. amigo mío: ya estoy muy acabado.. Esto me aflige. y ahora mesmito se lo traigo. y discurro como en mis mejores tiempos. Patraña: hace lo menos diez años que renuncié a ese inocente coquetismo. en 1758.arriba de setenta. llévate esto. y D. pasé también el 28. Sr.. que siempre fue una de mis más caras aficiones. -Lo hay. Eche usted una mirada a todo lo que comprende el espacio entre esa fecha y este . no harás lo mismo con este caballero tan guapo. Pedro Alcántara y Mariano.. -No representa usted -dijo Calpena queriendo halagarle. Luego te lo diré. que lleva usted bien sus años....me encanta.. porque me he propuesto llegar a los noventa. hijo. ya no soy ni sombra de lo que fui. con las prendas todas del caballero de raza. Beltrán [96] anunció alegremente que había mandado asar un cordero y preparar ajilimójilis. sino el otro?.. cuando íbamos a Villarcayo. no este Carlos V. y en ella no faltan peripecias. Hay quien cree que he cumplido el siglo. En efecto: uno de los dos michos de la casa. por evitar un encuentro con las tropas de Angulema. y que me rebajo. O los palacios resplandecientes de lujo. Tomaron posesión del mejor banco de la cocina... Conserva usted su agilidad.

. casando a su nieto de usted. -Oh. -Sí.. «Sí. con cierto desdén de buen tono hacia las humanas grandezas-. sí. sí. Cuando uno va de capa caída. para encontrar quien en virtudes y mérito pueda igualar a tal niña. ¿verdad? Y en cuanto a Doña María Tirgo. yo mis cansados años.. .. Beltrán entornando los ojos y paladeando el vino. sí: la niña es una monada. asentía D. Talma. Demetria. tan cariñoso. habrá usted pasado en la casa de Castro una temporada agradabilísima.. usted los suyos verdes. Demetria un prodigio...el proyecto de enlazar familia tan ilustre con la también noble y poderosa de Castro-Amézaga. -También supe por Doña María y su hermano -prosiguió Calpena. hablándole de linajes. Y esta vena de la santidad no creo yo que se haya extinguido en mi familia. Goya. y al panegírico que hizo de sus habitantes. Rodrigo. sí.. y yo le llevo nueve a D. Navarridas un santo.. otro prodigio. aunque a veces el exceso de su amabilidad resulta un poquitín enfadoso. Como Napoleón. Sí señor. otras celebridades que ya se han muerto. en 1758: le llevo once años a Napoleón y a Wellington. que nacieron el 69. ¡Ah. Beltrán indiferente. y da gusto verla jugando a la administración. que es otra santa. otro ángel. [98] -¡Qué prodigiosa memoria! -No diga usted memoria... el Sr. el pintor celebérrimo. y Schiller un año más joven.. -murmuró D. dejando correr su mente por espacios distantes. Consolemos... -Y sólo en ella se ha encontrado un varón digno de tal hembra. Beethoven. D. pensativo. se entretiene en ajustar estas tristes cuentas. De los entronques con las primeras casas de Aragón y Navarra resulta que llevan ustedes sangre de mil y mil varones insignes y de santos gloriosos. diga usted años. -Algo me hizo ver la señora de sus conocimientos genealógicos: por ella estoy bien enterado de la nobleza de los Urdanetas e Idiáquez. su ciencia y su manía». han tenido que pedir un esposo a la casa de Idiáquez. de quien sólo con nombrarla creo hacer el más cumplido elogio. -Sí.. Manuel Godoy. eran mucho más jóvenes que yo. con ese espejo de las doncellas. Mozart era más viejo que yo en dos años. me llevaba doce años. con este vinito blanco. Ponderó Fernando con frase entusiasta las excelencias de la vida en aquella señoril y opulenta mansión. -Pues. sí: no falta parentela ilustre por los cuatro costados -dijo gravemente D. Moratín. Beltrán.. señor de Calpena!. También nos vanagloriamos [99] de que muchos de nuestra sangre estén en los altares.. las niñas son dos ángeles. por lo que me han dicho. en comparar vejeces. mi amigo. -Sí.pícaro 36. no dudo que le habrá mareado a usted más de la cuenta. tan servicial..

y él.. quizás discordias de familia. gozando D. querido!. No había visto nunca Fernando rostro tan expresivo.. ¿Qué duda tiene?. Cuando subían a su aposento para recogerse. mostrándose bondadoso y familiar con los humildes. De todo había en la cara de D. pues cuando alguno de los visitantes se condolía de su precaria situación. por causa de la vejez. pero el sagaz viejo esquivaba el bulto.. así como las benevolencias seniles. Grande fue la sorpresa de Calpena ante [100] la frialdad de D. El contemporáneo de Napoleón. que profusamente repartía... y anhelando satisfacerla. de Talleyrand. del abate L´Epée. Pensando así. a todos les trataba con afabilidad exquisita de gran señor que sabe [101] mantenerse en su puesto. indudablemente. no había gastado nunca rapé. No se me había ocurrido antes. A este rumbo y gallardía. cumplidor de todos los preceptos. sí.. Beltrán.. sin soltar prenda. que en aquel instante hablaba paternalmente con un pobre aldeano. . finamente aristocrática. Posee cualidades... pues esperaba todo lo contrario: que al noble anciano se le caería la baba en demostración de su orgullo por ser dos veces padre del prodigioso Marqués de Sariñán.. chicos y grandes. y con mis ronquidos no podrá usted pegar los ojos en toda la noche». Notó además en el buen señor contrariedad o disgusto.. debía su popularidad en todo el país. deseo de hablar de otra cosa.. toco la trompa y el violín. Beltrán. No cesaban de entrar aldeanos a saludarle. y de su repuesto de buenos cigarros puros y de papel. Despachado entre nobles y villanos un sabroso cordero con ajilimójilis. máscara de consumado histrión que interpreta las agudezas y marrullerías. imito el trueno y el gallo. dando a besar su mano. y desde el Pirineo al Moncayo. Calpena recordaba las imágenes que había visto de Voltaire.. fumaba. Beltrán las delicias de su popularidad en aquellas tierras. grave. que poseen tan pocos. La fama no hay quien se la quite.-No puede usted figurarse los encarecimientos que de su señor nieto de usted. Don Rodrigo. y allí era el salir de monedas. Admiró Fernando la gracia y flexibilidad con que adaptaba su lenguaje al de aquellos infelices. según me han dicho. no cesaba de observar a Urdaneta. Las horas se deslizaron plácidas en la cocina. Beltrán en aquel asunto.. dijo a este: «¡Ay. anticipándose al siglo siguiente. A pesar de pertenecer el noble anciano a lo que podríamos llamar el siglo de las tabaqueras.. de Haydn y de Luis XVIII. Su cara inteligente habíase alargado. por la desaparición de la sonrisa que le rejuvenecía. parecía más viejo.. me acuerdo en este momento [102] de que existe una razón poderosísima para que no durmamos los dos en el mismo cuarto. participaba todo el mundo. reposado. grandes cualidades. me han hecho los hermanos Navarridas.. Beltrán a su culebrina de seda verde. arte supremo de ser aristócrata en medio de la plebe. ¿Qué será? He de tirarle de la lengua a este vejete para poner a prueba su discreción». apoyándose en el brazo de Calpena. Juicioso. de líneas un tanto angulosas ya. desde Zaragoza a las Fuentes del Ebro. Para los chicos llevaba siempre provisión de cuartos.. -Sí. trató Calpena de sonsacar a D. y pudo observar que no era todo buenas palabras... Pues que ronco estrepitosamente. que yo no me oigo. echaba mano D. de tanta movilidad y viveza. ¿No adivina usted lo que es?. se dijo: «Aquí hay algún secreto. D. Beltrán alguna revelación que aclarase el punto obscuro que aquél había creído ver en la familia de Idiáquez-Urdaneta. liados en una vejiga olorosa.. Sentíase Calpena devorado de abrasadora curiosidad. Dos suspiros hondos salieron de su pecho..

la verdad. el cual habla por siete. aunque ello sea tan largo que no acabes hasta mañana. divertirse.. que siendo a mi parecer sonámbula una de las mozas. cosas de sus amos». y que se ha pasado la vida en comilonas. fue su hijo D.XI Lo que menos pensaba D.. es fácil que se le meta a usted en el cuarto a media noche. -Cuéntamelo. ¡Buena noche le voy a dar!. que con programa y todo le anunciaba su amigo. [103] .Fernando le replicó que no le importaba. Beltrán. Accedieron aquellas pobres gentes a lo que el prócer disponía. Fernando. ¡Sabina. no le hacía maldita la gracia la música. bromeó con D. Podéis. chicas!. recreos y larguezas de príncipe. por una noche. a quien llamaban D. Ventajas para mí: que no estaré cohibido y podré desplegar toda mi orquesta.». tan poderosa antes. no consiento que duerma usted aquí. les dijo: «Chicas.. su nieto ha salido tan allegador y de puño tan cerrado. cacerías. Gervasia. Ginés. sin reparar que sean mentira o verdad. lo primero. Vea su merced trocados los papeles: el viejo pródigo y manirroto. y D. Beltrán ha sido y es el primer calavera del Reino. Beltrán. hasta mañana». la más bonita por cierto. como un muchacho que está en la edad del gastar... como que no ha hecho más que divertirse y darse buena vida en los Parises y otras tierras de vicio. seguro de no tener público. con mucho aquel de buenas mozas. Fatrique o D. que me ha estado refiriendo su espolique Tomé. «No. lo segundo. si no tiene mucho sueño le contaré los chismorreos de la casa de D. el [104] chico agarrado a la cuenta y razón. «Señor -le dijo Sabas cuando entró a prestarle servicio de ayuda de cámara-. Beltrán ha sido toda su vida un disipador de lo suyo y de lo ajeno. Me nacieron los dientes oyendo decir que D. dormir las muchachas con Sabina.. D.. Acudieron a sus voces el mesonero y las mujeres de la casa. que no hay más que pedir.. pero lo pagaba bien.. -Pues sabrá su merced que este vejete salado y su nieto D. como un viejo que mira por el orden y la hacienda. dejad vuestra habitación a este caballero. y tú. sino mandaba. Federico. que allí no pedía. no -añadió este-.. Querido. mientras su paje le desnudaba. Futraque. ya preparado el lecho con buen abrigo. y Urdaneta. Semejante a D. Vaya. Rodrigo están a matar.. aunque. El lujo de su casa y los trenes que tenía daban que hablar. era que aquella misma noche y por inesperado conducto había de conocer algunos hechos que le descifraban el enigma de la familia de Idiáquez. bien lo puedes pasar en la cuadra». y viajes para acá y para allá. aunque menos caballero. y con los .. señor. y se pirra para sacar a relucir las. al entrar en el cuarto que le dispusieron. la cual quedó hecha polvo. por Dios. Ventajas para usted: que no oirá mis acordes. En cambio. Y a su puerta no llegó ningún pobre que se fuera desconsolado. y entre uno y otro dejaron en los huesos la casa de Urdaneta. y procura que nada se te olvide de esas hablillas de tu amigo. Beltrán en lo dadivoso. Verdad que otro más generoso y más galán no le hubo: él se divertía. Fernando: «La solución no ha podido ser más oportuna.

la señora viuda y el Marquesito ataron corto al abuelo. pretextando negocios apremiantes y el deseo ardiente de abrazar a su hija y nietos de la otra banda. dejó los ocios de La Guardia al día y medio de reposo. y el pobre señor. Beltrán menos de aquí. Mostrose después algo inclinado a la oposición. más pedía. Beltrán pedía ocho para sus necesidades y no le daban más que tres. quitáronle coches y caballerías. sólo que por estar el agua muy fría. Rodrigo. Futraque y madre del D. Cada día le daban a D. D. sin que Navarridas se enterara. Cabalgando a los alcances de Calpena por los mismos caminos. Desde la muerte del D. no faltaron querellas entre el abuelo y el nieto por la eterna cuestión de [107] ochavos. con el objeto que ya se sabe. Federico. dejando al anciano que saliese por donde le dictasen sus marrullerías. gran pelotera en la familia. aplacada la sed de su curiosidad. el señorito juguetón y travieso a quien se dan los domingos unas pesetillas mal contadas para que se divierta. cuando los de Cintruénigo le sitiaban por hambre. y llevaba su tren de costumbre: mula bien aparejada. no se determinó. Con su servidumbre salieron los tres de la casa señorial y tomaron el camino de La Guardia. ¿pero qué remedio tenía más que bajar la cabeza? Cada poco tiempo. trinaba y se le comían los demonios. A la postre. los criados con las maletas. nuera y nieto. mas todo quedó en la familia. ni por gusto de visitar a las niñas y a sus tíos. y con buenos modales le reexpedían para Cintruénigo. Había venido a ser un niño. que con aquellas noticias se durmió. Del primer tirón se iba a Villarcayo a que le sacase de apuros su hija Valvanera. Lo demás que refirió Sabas. Alojados en la Rectoral. el niño de la casa. amasar una fortunita. ha podido Doña Juana Teresa. Era que el noble Urdaneta. resultando de aquí mayores disturbios entre los tres. porque sus proveedores le fiaban y no hallaba medio de pagar. Beltrán se había procurado algún dinero. Y también se fue una noche hacia el Ebro para darse un remojón. Tan desesperado se vio el niño anciano. Tomé Torres. Este rezongaba. de Urdaneta. Cuando se veía D. donde ocurrió lo que referido queda hasta la noche en que mudaron de cuarto a Fernando para evitarle la desazón de los . Si corto le ató la señora. que es la que ogaño quieren hijo y madre librar de las manos pecadoras de este vejete. que fue y quiso despeñarse por una gran sima que hay más allá de Cintruénigo. D. esposa de un ricachón: allí pasar solía grandes temporadas explotando a su yerno. esposa del D. tomaba dinero a préstamo. pero el prócer. El venir a La Guardia con la familia.. con el aguijón de sus vicios rancios.. Beltrán no intervino para nada. lo dejó para otro día. repitiendo los anales transmitidos por el cronista de la casa de Idiáquez. arrancábase como los lobos en tiempo de nieve. para evitar desdoro y escándalos. de los Idiáquez. no se sabe cómo.. reuniéronse en la venta de Trespaderne.. Beltrán a que se quedase por lo menos una semana. Instaba este a D. pero limpio. iniciado por Doña María Tirgo. y la casa no tenía más remedio que pagar las deudas contraídas por el gran niño.restos de ella. y el caudal no grande. pero. y al hacerse [105] cargo de manejar el caudal. pero su nieto lo estimó como un artificio para obtener dinero. abuelo. Beltrán en extremas apreturas. y cuanto pudiera necesitar un gran señor que viaja por recreo. no fue por acompañarla en las vistas precursoras de matrimonio. quedó bien presente en la memoria de Calpena. Últimamente. Marquesa de Sariñán. le privaron de emprender viajes. y que cuanto más le daban. viendo que no podían hacer carrera de él. pues por artes del demonio su crédito era grande en aquellos pueblos. más corto hubo de atarle el nieto al llegar a la edad de gobierno. y hasta le tasaron el tabaco. con quienes tuvo siempre amistad. y se mantuvo en sus trece. hasta que este y la hija se cansaban.. porque D.. [106] al tratarse en familia el magno asunto de la boda con la mayorazga de Castro. En La Guardia hicieron alto los Marqueses de Sariñán y el Sr.

. El fracaso puede venir. sin que turbase su sueño el sonambulismo de la moza bonita. Me equivocaré mucho si no resultara el completo fracaso de los planes de Doña María Tirgo. el acento de una frase. le diría que nuestra amistad es muy reciente para que pueda yo ponerle en autos de mis desavenencias con Rodrigo.. para comprender lo que pasa en el ánimo de quien la pronuncia.. Allí me contaron sucesos. un antagonismo de caracteres.! -Pues si es usted simple. un gesto. y el corazón de las niñas casaderas no tiene para mí ningún secreto. Rodrigo no sea feliz? -Quizás. sentado frente a frente en la cocina. me basta el tono.. Perdóneme querido Calpena. y ahora sí que lo afirmo resueltamente. para cuándo calcula usted que se verificará la boda?». conozco el mundo. o se pasa de listo y pretende de mí que le diga lo que sabe mejor que yo. Supongo que de las vistas saldrá la conformidad de ambos. -O es usted un inocente. y puesto a temer. Beltrán. yo no.. de observación y conocimiento de las humanas pasiones. Beltrán. Fernando! Advierta usted que habla con setenta y ocho años de experiencia.. cuando Sabas le ayudaba a vestirse. Mi nieto y yo no congeniamos. Soy perro viejo. Su corazón pertenece a otro. Me basta una palabra.! [109] -¡D.. entró Tomé Torres a decirle de parte de su señor que le esperaba para tomar juntos el desayuno. -D. -¿Quiere las cosas claras? Pues allá van las cosas claras. Su carácter es radicalmente opuesto al mío..... o porque esté enamorada de otra persona. a Dios gracias. «¿Y para cuándo -dijo Calpena a su noble amigo... y por la mañana. -¡Oh.. El respeto que debo a la familia me veda extenderme más en asunto tan delicado. tomando chocolate-.. Durmió tranquilamente el joven. ignoro por qué me habla usted de ese modo. He pasado un día en la casa de Castro. no pienso en intervenir para nada en ella. no creo. pero no puedo ser más explícito. querido Fernando. . En cuanto a la boda. [108] Y si usted no se ofendiera. -¿Acaso teme usted que D. Demetria no puede elegir ya. -O no.. -¡D. -¿Qué boda? -La de su nieto con Demetria. no estoy muy seguro de que Demetria alcance la felicidad al lado de mi virtuoso nieto. Beltrán. Allá se entiendan. -¡Oh!. o porque Demetria no guste de mi nieto..ronquidos. eso es imposible. como anunciado le había D. ¿Usted qué sabe? Podría suceder que el trato determinara una repulsión..

que es un compromiso antiguo. si persiste en que yo le regale el oído con mis cuentos de viejo corrido.. Beltrán. -Hablemos de lo que usted quiera.escenas. recibiendo en ello la mejor prueba de su amistad.. un lazo indisoluble. -Mire usted que yo he visto mucho.. que ahora se empeñan en borrarme los objetos. me impidan acompañarle. declararía que antes no había visto nada. que me figuro será muy bella. [111] -Si no se detiene usted mucho en el camino. y se le aguaban los labios. por delante de estos ojos. También usted corre que se las pela. bellezas celestiales. es que no nos separemos hasta Villarcayo». No he necesitado más. Créame que lo siento. no puedo detenerme.. -Con todo. seré más explícito en mis apreciaciones acerca del probable fracaso de las vistas de La Guardia. Trataron en seguida de la continuación del viaje. Beltrán se rejuvenecía: se le encandilaban los ojos. sí. -No puedo. Y yo le compensaré a usted su esclavitud refiriéndole los motivos de mis discordias con Rodrigo de Urdaneta. que las reviste de su candor. el rostro de D.. que en ellas ponían su alma. -Hombre. Cuéntemelo usted todo. o no sé dónde. Las he oído de boca de las niñas. Tengo dos nietas lindísimas». asistirle como amigo. «Lo que sí estimaré en grado sumo. Siento que mis años... Como D. D. D. Calpena mostró gran impaciencia. ¡Y yo que iba a proponerle que se pasara unos días en Villarcayo! [110] Verá usted qué agradable familia la de Maltrana.. porque me inspira usted una gran simpatía. si usted viera esta.. Sr. Y punto final. La pobre niña.. Me pica usted la curiosidad de un modo terrible.. Sr. Beltrán no tenía prisa. Fernando manifestase el propósito de seguir solo. sublimes.. -Todo cuanto usted imagine.. no digo más: es usted un gran tuno. medio ciegos ya. le dijo quejumbroso: «Lo siento en el alma. A su edad. lances. Y al expresar esto. sabía yo lo mismo que sé ahora o poco menos. sin darse cuenta de ello quizás. será pálido ante la realidad de esa hermosura pasmosa. D. ya recuerdo: me contó Navarridas que tiene usted su novia en Bermeo. esta ceguera maldita. para mí será gran satisfacción. y más que mis años. es mucho decir. para ir más seguros. Beltrán. -Gracias. las he oído de boca de Navarridas. aventuraré algún consejo para que se . Hablemos de otra cosa. ¿Qué es ello? Alguna pasión de estas que nos ha traído el romanticismo. han pasado bellezas verdaderamente soberanas.. -Sí.. Ea. ha entregado sus pensamientos y su alma toda a un hombre que no es mi nieto. Salí de La Guardia con la impresión de que Demetria espiritualmente no se pertenece... aventuras.. un afecto hondo. ver y admirar a su amada. Su opinión era que esperaran tres días más.

refrescando memorias de su mocedad borrascosa-. sus planes. . Retirose la Embajada. los Condes de Bureta. Propuso Calpena dar un paseo.XII -Adelante. ¿se aviene usted a que vayamos juntos? -Sí señor. desde los Estados Generales hasta Junio del 91. por el pan o por el poder.. mi experiencia cree prestar a su juventud un [112] gran servicio enseñándole con mi ejemplo a poner frenos a la imaginación. y pongamos todos los misterios del alma encima de una mesa y entre dos copas de buen vino. En fin..aproveche de ese fracaso quien debe aprovecharse.. Beltrán. y que presenció parte de la Revolución francesa. quedáronse. después de una corta salida. Lo tomaré desde más arriba. enviudé el 88.». en la cocina hospitalaria. Volvamos a los tiempos clásicos.. la Revolución. los presencié.. Hoy pasaremos aquí el día tranquilamente. -Es verdad. «Amigo mío -dijo D. y en España y en mis Estados permanecí yo hasta el 95. La juventud se ha vuelto ahora más taciturna y sombría que la vejez. . El año 795 me fui a París en persecución de una hermosura sorprendente... y lo sigo repitiendo [113] que el 95 me fui a París en persecución de una hermosura sobrehumana. al amor del fogón. de esas que parecen hechas por Dios para trastornar a la humanidad.. -Bueno. Yo me casé el 87 con una ilustre dama. Ha dicho usted el 95. sus pasiones con tan extremada discreción. deseando aventar mis penas. que se relaciona con la historia del mundo. amigo Calpena. Pero. y casi todo el personal volvió a España. voy a mi cuento. Me había contado Navarridas que estuvo usted en París de secretario de la Embajada el 89. -Dispénseme.. D. Beltrán. para quitarnos el poquito seso que nos queda después de las revoluciones y degollinas que armamos por las ideas. voto a Sanes. ya se verá eso. sobrina del Duque de Granada de Ega. al mes de haber nacido mi único hijo Federico. Todos los sucesos de la Revolución. fui nombrado segundo Secretario de la de París. ¿No me entiende? Pues oiga un poquito de historia personal mía. pero no accedo a permanecer en Villarcayo más que horas. Loco de amor fue usted a París.. viendo a Sabina y Gervasia mover cacharros y atizar la leña crujiente. a quien conocí en Zaragoza en casa de mis primos. ni me reserve sus afectos. no sea usted tan callado. acompañados de gatos y perros. Como no es mi objeto contarle a usted aquel incendio terrible. charlando de nuestras cosas. ya usted me entiende. en que el Rey fugitivo con su familia fue detenido en Varennes y llevado prisionero a París. pero como el cariz del tiempo anunciaba lluvia..... y en efecto. pedí a Aranda que me destinase a una Embajada. a no abandonar lo cierto por correr tras lo dudoso.

Pero yo no estaba por la prosa. hijo mío. querido. sí. Yo me escapé a París. Mi padre quiso sujetarme. A los tres meses de revolver todo París buscándola.. .. En fin. pero ya el espectáculo del libertinaje parisién me había arrancado toda ilusión. tan aristocrático. -Volvamos. melenudo y pálido. la generala Bonaparte dio en protegerme. se me ha olvidado un detalle. la que en España me juró amor eterno. atroz... [114] -¿Tan pronto? Según eso. y acabó por enloquecerme. Por cierto que. una alhaja. D. A poco de salir este para mandar el ejército de Italia.. Beltrán? -Agradable. la dueña de la casa... no sé cómo expresarlo. la encontré.. de opulencia prosaica. de familia noble.. No.. Al poco tiempo. hacendosa.. en medio de los sustos que ya ocasionaba la Revolución incipiente!. -¿Y era hermosa.. La prodigiosa hermosura se me deshizo en humo.. y aquí viene la moraleja. -Era un fantasma. -Sí. esbelta. para que usted lo sepa. Cultivando mis antiguas relaciones. interesándose [115] vivamente en mi causa amorosa.-En pleno Directorio.. no olvidaré la noche en que vi entrar por primera vez a un joven militar.. y Josefina se la contó a Napoleón.. tan tónico y elegante.. y temible. Barras no influyó poco para que se casaran. con probabilidades de larga sucesión. como digo. la hermosura ideal que usted perseguía. ¿Quiere usted que lo cuente todo? Pues Josefina me agradaba extraordinariamente. una coqueta saladísima. -Era un chico que prometía. La sociedad del Directorio transformó completamente mis gustos. que era una gran coqueta. En una palabra: la que para mí más que mujer era una diosa.. querido. y tengo que volver un poquito atrás. si es que persistió en perseguir a la beldad fantástica.. Conté mi triste historia a Josefina. D. incomparable para una vida de descanso. Pero ¡ay!. y mariposeando de salón en salón. Beltrán.. recreos de campo y caza.. y mucha labranza. y los fantasmas hacen la gracia de no dejarse coger. -Despreciando un partido de segundas nupcias que me arregló mi buen padre. protegido de Barras. Salió usted de Zaragoza. llegué a ser uno de los predilectos en el de Madame de Beauharnais. ya. -Ya le veo. bien educadita.. La hermosura fantástica no tardó en aparecer en los salones de Josefina. pues la vida y las circunstancias especialísimas de aquella mujer la rodeaban de misterios... -¡Demonio! Pues con la policía parisiense no jugaría usted. -Persistí: soy navarro. -Y allí. de menos que mediana estatura. se había casado con un jefe de policía.. mayorazga riquísima. Pues sigo mi cuento. ¡Qué distinto de aquel París del 88. enloqueció al chico de Córcega..

pero grandes amarguras he tenido que tragarme. -Eso. quedándose a media miel en algunos pasajes interesantísimos de la vida del prócer libertino. y que en otras pusiese todo [117] su estudio en no tomarle por maestro.. hijo.. y algunos. Terminaban casi siempre las historias con sabios consejos. volví allá con mi primo Pepe Villahermosa. porque es usted un niño. Años después. y nos dice: «siéntate y come». -¿Y a Josefina? -Emperatriz. ¡triste papel! Gran empeño tuvo mi primo en presentarme al chico de Córcega en el apogeo de su grandeza. y esquivando los ejemplos de depravación o cinismo. Un momento. ¿Y no volvió usted a ver a Napoleón? -Le vi entrar en París victorioso después de Austerlitz. exaltadas.. hijo. al segundo día. y no quiero que tú las hagas. no -le decía D. Yo he hecho locuras. Era muy lagarta. no diré muchos. Así demostraba el Sr. Pero debo decirle que la lección que ha querido darme no encaja en el caso mío: no hay paridad. basta. entre paréntesis. Fui a su entierro.. Era entonces Embajador mi primo Diego Frías. y los malos ejemplos no convienen a las imaginaciones juveniles. en hacer todo lo contrario de lo que el biógrafo de sí mismo había hecho. Basta.. mandándole que aplicara a su gobierno ciertas enseñanzas.. malquistado con mi descendencia. Beltrán. con Lorenzo Pignatelli y otros.. Créalo usted: Napoleón era celosísimo. Mire. y por aquella desobediencia no he tenido paz en mi larga vida. doblemos la hoja.. por más que sea obscura. es decir.. novio de la viudita Beauharnais!. estériles. que. le estuvo muy bien empleado. cuidando siempre en sus relatos de poner de relieve lo que sugiriese alguna enseñanza útil al joven Calpena. Después del divorcio. de Urdaneta el afecto que con el trato continuo iba tomando a su compañero de viaje.-¿Y se atrevió usted. no. cuando el destino nos pone al pie de un árbol de buena sombra. Beltrán? -¿Que si me atreví? A fe que era la niña asustadiza. y no lo deseo para ti». y este. Placeres sin fin he gustado. Y ya no le cuento nada más. Beltrán. algunos motivos tenía para ser tan escamón. Me resistí heroicamente a saludar al verdugo de mi patria. cuando la guerra de España. Beltrán a su amigo. Otras anécdotas de su borrascosa vida galante contó D. cargado de fruto. fui un día a la Malmaison a ofrecerle mis respetos. Murió a los tres meses de mi visita. Esto es muy triste. ¡Y yo le había conocido ciruelo.. Respeto sus escrúpulos.. pues. Yo desobedecí a mi destino.. y heme aquí al fin de la vida. «No. -Corriente. permitiéndose ya tutearle-. -Doblémosla. Don José I le mandó allí representando a la España napoleónica. y no una vida de ansiedades y tropezones como la mía.. D.. . Pero no se dignó recibirme. Fernandito.. usted lo verá. y corren. no la vi nunca. Mereces una vida pacífica y ordenada.. es locura desobedecerle y lanzarse en busca de esos otros árboles fantásticos... que en vez de raíces tienen patas. que hizo entonces la tontería de afrancesarse. Eres un chico excelente y muy agudo y entendido. D. Ea. agradecía el móvil honrado de las frecuentes omisiones históricas. Créalo: donde no [116] hay raíces. no hay paz.

pues un magnífico plantío de cardos borriqueros». y entre un retrato y su original hay siempre un abismo. El que en su camino encuentra un árbol de grata sombra. pero que dejan de serlo practicadas con abuso y aisladamente. sí. se arrancó a decir: «Este nieto mío no sale a los Urdanetas. te expones a no encontrar más que paisajes fantásticos. Con esta pintura. hijo.. con una expresión glacial. -Es verdad... y enfilando largas baterías de reales y maravedises. devoto de la Virgen. y lo diré. es pintura. no teme. corres. arreglaría el cielo y la tierra. de los Rodríguez Almonte de Tarazona. ya grave. ¿y qué ves?. reteniéndole junto a sí. querido. es tonto de capirote si no se planta allí.. cumple con la Iglesia. cargado de fruto. se proponía dejarle y partir solo. Mas Urdaneta. Figúrate que tiene veintiséis años. Corres.. Rodrigo es religioso. Rodrigo no escandaliza. y ya es calvo. Rodrigo no fuma. pero siempre sugestivo y cautivador. donde no hubo nunca roñicas. repitió este la parábola del árbol: «No me cansaré de decírtelo.... ¡Oh. hallándose en la cocina de Villacomparada. Es una máquina de hacer cuentas: no se tuerce. Renegaba Calpena de estos plantones. procede. no!. ya jocoso. Dime: ¿en conciencia crees tú que el no tener ningún vicio equivale a tener todas las virtudes?». arrostrando con su criado los peligros de la facción. ni pierde el tiempo en vanas tertulias de holgazanes. Sabrás que mi nieto mostró desde chiquitín una extraordinaria capacidad para el arreglo: a los veinte años era un prodigio.Y cuando iban de camino (pues al fin se arrancaron del mesón de Trespaderne. su rostro correctísimo. Su madre. que rápidamente crecía.. Rodrigo administra su hacienda como un matemático. Su cabeza es hermosa.. Rodrigo no ha tomado nunca nada que no sea suyo: sobre su conciencia no pesa un solo maravedí de propiedad ajena. Enredos de mujeres nunca los ha tenido. Quisiera decir mucho bueno. a los veinticuatro una calamidad. La confianza. Rodrigo no bebe. con ser muy buena. -¡Oh!. Veo cualidades negativas. le aplacaba los fuegos.. que es noble por los Idiáquez.. no seguramente. no sueña. una noche. que hubo de ser más larga. jamás ha salido de sus labios una blasfemia. y por fin. de la sequedad del entendimiento. y dejaron fama por la miseria con que vivían. [118] En Villacomparada hicieron otra paradita. por la línea materna. después de dos y medio días de parada) platicando al paso de la pacífica mula de D. Beltrán.. sí. aunque me violente un poco. no desea. Su calvicie procede también de la sordidez. no trasnocha. Si lo desprecias y sigues andando... ni una palabra mal sonante. Si le dejaran. pues la pintura que usted me hace. No quisiera yo decir nada malo de mi nieto.. La fantasía no existe en él. hijo mío: se le cae el pelo de tanto cavilar haciendo [119] números. A estos sale mi nieto. cualidades buenas en principio. te lo diré. porque el paso por Medina de Pomar era peligrosísimo. es la misma castidad. creerás que mi nieto es un santo. Rodrigo no dice una mentira ni que le maten. le fue quitando los escrúpulos de descubrir sus interioridades domésticas.. que hicieron un gran capital con la usura. Pero no me pida usted opinión sobre un personaje que no conozco. donde no han entrado más que los números. [120] -¡Oh!. y pondría cuenta y razón hasta en los dones de la Naturaleza. en quien verás algo de lo que en la opinión corriente se llama virtud. nunca. Todo ser humano tiene su reverso. con el poder de su razonamiento.. no imagina. .. efecto de eso que llaman miraje. y a pesar del afecto que iba tomando al viejo..

. Si te empeñas en que yo desdore mi casa dándotelo a conocer. o por otras mil y mil cosas inocentes. contar dinero y [121] aborrecer a su abuelo... ¿Escatimar yo las recompensas a quien me sirve? Imposible. noble moriré. De aquí las cuestiones. poniéndome en lo razonable. querido. el choque inevitable entre mis apremios y sus negativas. Yo no puedo menos de ser gran señor. y erigiéndose él en viejo autoritario. plebe enriquecida. que no ha enseñado a mi nieto más que tres cosas: rezar de carretilla. he sido un tal y un cual. Rodrigo desconoce la compasión. y ella no. entre mi carácter de noble en decadencia y el de ellos.. ahora que soy viejo. ¡los pobres!. o porque me miro un ratito al espejo.... Y luego me atacan los dos juntos. permíteme que no diga más.. comprendo que se me tase. Otro día se me remonta Doña Urraca porque he ido tarde a misa.. En fin. Es tan corta de alcances. ¿Ver yo una necesidad y no socorrerla? Imposible.. Yo... porque hablo de París.. si no que se me ame. no pudiendo desmentir mi natural obsequioso. de mi hábito .. Beltrán el Grande. -¿Y su nieto de usted no ha perdonado nunca? -¡Perdonar!. él un viejo regañón!.. Noble nací. pero soy el jefe de una casa ilustre. y me riñen con cierta suavidad más cargante aún [122] que el desabrimiento. al menos que se me respete. pero no tanto... me glorío de serlo. no.. los humildes me llaman a mí D... Me presentaré ante Dios. esto clama al Cielo. No es decoroso para mí sacar a pública vergüenza los defectos de personas de la familia. Si tuviera yo en este instante las rentas que he perdonado a mis caseros cuando se veían apurados por las malas cosechas o por otra desgracia. y sostengo que Dios no nos ha puesto en el mundo para que nos destrocemos las carnes. me han reducido a una estrechez humillante.? Tanto él como Doña Urraca se me suben a las barbas. ¿Has visto. Dos años llevamos de guerra sorda: el pasado rumboso y el presente cominero son incompatibles. rivalizando los dos en crueldad y sordidez... un glorioso árbol caído. porque doy mi ropa en mediano uso al veterinario. Juana Teresa me odia porque siempre he sabido ser noble.. o porque no se me dispone toda la ropa blanca que exige mi costumbre de mudarme diariamente. ¿Quieres que me alabe un poco? No me gusta alabarme. ¡Yo un niño calavera. porque me quejo de la poca variedad de las comidas. Fernandito. sería hoy el primer ricachón de España. y creo que mi piedad es el contrapeso de mis faltas. ni por que trastorne de un modo monstruoso la ley de naturaleza. para él la caridad es muy semejante a las funciones administrativas.. Entre la madre y el hijo. Esto es absurdo. sino para que nos demos la mejor vida posible y seamos dichosos. porque me río de los que se mortifican y se dan disciplinazos. y se reduce a ir juntando ochavos toda la semana. esto es repugnante. para repartirlos metódicamente el sábado a los pobres que llaman a la puerta de la casa. y lo peor es que ponen a prueba mi dignidad. porque los inferiores. con cierta monita y caída de ojos propias de mojigatos. y le diré: «Señor. que se me sujete a cierta medida... tratándome como a un niño mal criado. propias de mi edad. obligándome a pedirles lo que necesito. Un día se escandaliza mi nieto porque. pero vea Su Divina Majestad estas cositas buenas que aquí traigo en mi haber. lo haré. lo reconozco. Yo he sido un disipador. o porque digo que nuestro capellán es un bendito alcornoque. ¡él! Primero se hunde el firmamento.-Y el reverso es muy feo. soy un pobre viejo.. al maestro de escuela.. Ni paso porque mi nieto me trate con esa sequedad administrativa que me envenena la sangre. porque me escabullo a la salida de la procesión.... digo cuatro chicoleos de buen tono a las muchachas bonitas que van a casa. pero lo haré para que me salga el argumento. y merezco. y a ella Doña Urraca.. Soy así.». o porque sostengo que lo más bello que Dios ha creado es la mujer. porque no quiero arrinconar los retratos de algunas hermosas damas que fueron mis amigas. un pródigo.

Tú lo has de ver. y no cesaba de mirarle con fijeza impertinente. no. que también ellos purgarán sus crueldades conmigo... que soy muy desgraciado en mi vejez. aquel villano egoísmo. no prestó Calpena toda su atención.. y viendo esto. Me recreo en mi venganza. que se manifestaba en cortados suspiros. ese roñica ha entrado en La Guardia pensando que pronto meterá en sus baterías de números las rentas del mayorazgo de Castro-Amézaga. que hubo de acudir a ella con el pañuelo. luego [125] se puso a retaguardia. figúrate mi alegrón si triunfamos... creo que el perder la vista es una forma física de la pérdida de la dignidad.. Dios da a cada uno su merecido... en las redes candorosas de Doña María Tirgo.. es imposible que le ame.. Que me muera pronto es [123] lo que me conviene. Dios es vengador.. sí.. aquella sordidez repugnante. -Sí.. Pero déjales. Dios es justiciero. de mi condición generosa. después de tratarle un poco. ¡Ay!. para no ser humillado.. me las pagan.. Beltrán. no quisiera morirme sin verlo. D. mayormente cuando su voluntad se encariña con otro hombre.. no se aflija -le decía el joven con sincera y honda lástima-.. ni sus trazas las que suelen caracterizar a la gente sospechosa.. porque le distraía un sujeto harto enigmático que momentos antes se había sentado junto al hogar. donde estoy pagando todas mis tropelías contra la moral. De modo que. y pronto.. Pero por dicha suya.. querido Fernando. La chica tiene entendimiento. ..».? Terminó el pobre anciano sus quejas poseído de viva emoción. ¿Verdad. en el castigo divino.. A esta última parte de las quejas y resquemores de D. querido Fernandito. Beltrán sonándose fuerte-. pues al entrar en Villacomparada se les apareció por delante caballero en un gallardo burro.. Sería usted muy desgraciado si fuera esa su única familia... para no padecer. [124] -¿Y qué hemos de ver? -¿No caes en ello? Pues las calabazas garrafales que le está preparando la mayorazga de Castro. tiene a su hija Valvanera... y triunfaremos. y que merezco otra familia? ¡Ay. No es tanto como en Cintruénigo. ¿Verdad que debo morirme. en la humedad de la nariz y de los ojos tiernos.. Créelo: pensándolo. Sí... No era el tal de aspecto desapacible.. Demetria no es de estas que se alucinan: no se dejará coger..XIII «Vamos. no me quedaré sin ir a presenciar espectáculo tan delicioso. si Dios me concede que vuelvan a Cintruénigo corridos. faltan espinas. Me siento decaer horriblemente.. la cual llegó a ser tanta. ¡Ah!. ni en las astutas trampas de mi Doña Urraca.. sabe juzgar fríamente las cosas. -murmuró D... Imposible que. me rejuvenezco. es cierto.. la entereza me falta!. Cree que Cintruénigo es para mí un Purgatorio anticipado.noble. me las pagan.... Pero tampoco allá ¡ay!. . y fue siguiendo la caravana. deje de ver la sequedad de aquella alma. Beltrán.. No era la primera vez que le veía. en verdad digno de ella.. No es flojo chasco el que se llevará. acomodando al paso de esta el andar de su pollino.

Si llevaba armas. creerían que era cazador. «Pues entonces. qué demonios busca por aquí. o sin más ocupación que hurgar el fuego con su vara. advirtiole este que lo más propio de personas principales era no parar mientes en tal hombre. todo de un gris terroso. Fernando. Despejado un poco el cielo. y así le tendrás a la espalda. mientras cenaba. Pues a mí también me mira.. se les apareció de nuevo el caballero del borrico. al cual debía de querer como a hermano. y al llegar al llano que hay cerca de Valmayor empezó a dar carreras muy lucidas de una parte a otra. Al siguiente día. por vanguardia. señor». No le habían oído hablar con nadie más que con el burro. caminando los viajeros hacia la sierra.. empleaba casi todo el tiempo en mirar a D. Preguntado había. saliendo de un bosque. y si consigues entrar en confianza con él. y no habían andado media legua cuando divisaron burro y caballero. aprovechó las cortas ausencias del sujeto para indagar quién era. Calpena le observaba también. huésped de las alturas pedregosas más que de los valles amenos: zamarra y botas altas.Representaba veinticinco años lo más. no le daría el pregonero de mi lugar. como si le estuviera retratando. Por la noche. Por el habla parecíales vizcaíno: si llevara armas. pues por alejarse de Medina de Pomar. y no se enteraba ni chispa». haciéndole objeto de un enfadoso y cansado estudio. y cómo se llama. persistía en mirarle. Como a distancia de un tiro de fusil anduvo toda la tarde el desconocido. Riéronse. Los mesoneros no supieron darle razón. ello es que los dos se provocan. no se le veían. contra su voluntad y diligencia. le preguntas que por qué me mira».. viento y nieve. observó Calpena que el del asno. que casi juntamente con ellos entraba en la venta de Villalomil. entró Sabas a manifestar [127] a su amo el resultado de sus investigaciones. ni cuidarse de él para nada. sentado a la mesa [126] pequeña con otros dos. «Oye -dijo Don Fernando a su criado-. «Es mudo. hallándose en los altos de Medina. el cual. aprovecharon una clara para seguir su camino en busca de mejor pueblo donde alojarse. «Porque ahora resultará que él puede quejarse de la misma impertinencia por parte tuya. señor. Beltrán.. consumía fuertes raciones de carne y vino. cual si quisiera ofrecer a los caminantes una verdadera función de jineta . su rostro más bien hermoso que feo. y era su estatura garbosa y aventajada. era enteramente nulo. y con cualquier pretexto averigua quién es. No hablaba con nadie. viéndose tan mirado. su vestimenta y calzado de hombre rudo. Cuando cenaban los señores. hazme el favor de llegarte a ese hombre. Voy a echarle un saludo con la mano. boina. Observó a esto Calpena que él le había oído hablar con su burro y con el mesonero de Villacomparada. y comiendo y bebiendo. todo cuanto preguntar puede un hombre que sabe su oficio de preguntón. pues mirando a ver si miran. y confunden en una sola necedad sus necedades respectivas. y no se habló más del asunto hasta dos días después. con un tiempo horroroso de agua. se sale con la gaita de que le compremos su burro». sordo es -afirmó Sabas-: más gritos que yo le he dado. Cambiemos de asiento. sí. y como nada advirtiese por donde pudiera descubrir el motivo de aquel examen descortés. pues a menudo daba una vueltecita por la cuadra para verle comer y acariciarle el lomo. que estuvo a punto de acercarse a él y pedirle explicaciones. Naturalmente. Pero consultado el caso con D. que les obligó a guarecerse en unas cabañas de Recuenco. Ya le cargaba tanto aquel tipo. pero el otro no respondía más que un marmolillo.. donde andaban a tiros cristinos y facciosos. tuvieron que dar un largo rodeo. aunque ceñudo y lleno de obscuridades.. ¿Sabes que más que de cazador tiene trazas de chalán o de tratante en caballerías? Verás cómo después de tanto mirar.

que bien merece se le dé diploma de nobleza. sus desplantes y corvetas. y cuando ya las cosas no tienen remedio». Estaba de Dios que en vez de disminuir acreciesen los estorbos que así la Naturaleza como los hombres oponían al generoso anhelo de D. ennegreciendo horrorosamente la impresión de su soledad en el mundo. tarde. llegó hasta sentir miedo de seguir avanzando hacia Vizcaya. como con intento de cruzar la provincia de Burgos. creyendo que el señor aquel no estaba bueno de la cabeza. Quién afirmaba que componían la expedición seis batallones mandados por Zaratiegui. y despejado su cerebro. Fernando. La mañana calmó su confusión. El pánico de que venían poseídos no les permitía precisar las noticias que daban. ¿A dónde?. No sólo sentía Calpena contrariedad y disgusto por los entorpecimientos de su viaje. aburrido y desalentado. que abandonaban sus hogares amenazados por la facción. porque no bien abonanzó el tiempo y se secaron los caminos. con la orgullosa divisa: A Bilbao por Aura. quién que eran la mitad de la mitad. Casi delirante. Eran meneses fugitivos. familias enteras. motivadas por causas que no sabía desentrañar. que ya llegaremos. Beltrán de ver a su amiguito tan descontento. carros. Tantos días sin saber de allá le inquietaban. pero los bastantes para asolar y revolver toda la comarca. Más adelante viéronle parado junto a unos pastores. Entre tanta gente. sí. ya fuese [128] con palabras. veía muy agrandado el espacio entre su persona y la desconocida y amante deidad protectora. pues. Beltrán-. ¿a La Guardia.borriquil. Una noche de espantosa ventisca. No sabían más sino que el tal era bilbaíno y que solía venir por aquellas tierras a tratar de cortas de maderas para las ferrerías. sin sacar en limpio más que el hecho indudable de que los carlistas ocupaban parte del valle de Mena. Le llamaban Churi. Volvió Sabas al poco rato con las referencias que le dieron los pastores. Beltrán. hubo algunos que . como dice un refrán. Admiraban aquellos las airosas carreras del asno. le entristecían. como lo decía todo en vascuence o en un castellano de perros. se había quedado sordo. hubo de contentarse D. Adelante. Encontrábase ya demasiado lejos de la señora invisible. Fernando a su escudero que se adelantase para pedir informes de sujeto tan extraño. sin que lograsen sacarle de su melancolía los cuentos galantes y las festivas anécdotas de D. viéronse detenidos los viajeros por un tropel [130] de gente que en dirección opuesta corría: aldeanos. a Madrid? Ni él mismo podía determinar a dónde le llamaban sus recónditos anhelos. Beltrán. y aunque no era mudo. Tres o cuatro días tuvieron que permanecer allí. ya por señas. con muchos caballos y artillería. sino tristezas hondísimas. mandó D. hijo. y la glacial temperatura convidaba a no abandonar la proximidad del fogón. y seguían avanzando. mujeres. elevándole a la categoría de caballo de orejas grandes». provisiones y aperos de labranza. costaba Dios y ayuda entenderse con él. que yo sé por experiencia cuán venturoso es llegar tarde en multitud de casos. volvieron a dominar los antiguos planes y propósitos. Con esto. con sus animales. porque arreció el temporal de duro toda la noche. ya llegarás a donde te llama tu locura. A muchos interrogó D. «Y que le proponga que nos venda el burro -dijo D. que no era poco. y celebraron la destreza con que lo manejaba su extravagante caballero. Reíase D. pues los caminos quedaron intransitables. y no les vino mal. En Valmayor encontraron los viajeros mejor acomodo. y fue una suerte que no les cogiera en despoblado. Como era indudable que hablaban. y gozoso le decía: «No te apures. Te advierto que no siempre estriba nuestra felicidad en llegar [129] pronto a donde queremos ir. A consecuencia de una enfermedad de la cabeza. Fernando. pensó que debía volverse.

. y le destinaron a Pamplona. que se iban escalonando en los pueblos del valle hasta Villasante. cuando vieron llegar buen golpe de tropas cristinas.. y le dijeron: «Señor. soy su víctima. hombres solos. Su familia se ha refugiado en Espinosa de los Monteros». ya me vio al pasar. por fin. guarneciendo el puerto de los Tornos y Sierra Salvada. ante la voluntad de Dios? Bien podría suceder que esto que juzgas adverso fuera todo lo contrario: el principio de tu felicidad». quiero satisfacer tu curiosidad. histórica villa. Pronto nos hicimos amigos. Sucedíanse los batallones.conocían a D... que se alojó en el Palacio del Condestable. -Y allí se entretenían en verlas venir. y al propio tiempo ofrecerte una saludable enseñanza que espero te sea provechosa. «En todo ha de tener suerte este Baldomero -dijo D. también se le pondrían buenas compuertas en Ramales y Guardamino. Beltrán era un descanso y para Calpena una esclavitud. Con tantas contrariedades y las repetidas tomas de resignación.». ¿Quieres que te lo cuente? Antes de ir a visitarle. y. o hablando cristianamente. que no pone mano en cosa alguna que no le colme de ventajas. y los rayos del sol salen a juguetear en los entorchados del afortunado caudillo. que para D. y no llevaban cinco días de aquella cómoda residencia. sonriendo.. con numerosa caballería y trenes de batir. Por traer consigo todo lo bueno. pues antes de subir a su alojamiento. vuélvase. la división de Alaix llegó la primera. que vino al mundo en el signo de Piscis. Ya le tienes hecho un Tenientazo General. la suerte de este hombre. los Peces. siguió la de Oraa. había llegado ya Calpena a un estoicismo torvo y displicente. y no es esto sólo. [131] Si intentara correrse por las Encartaciones hacia la de Santander. El año 26 vino Baldomero de América con reputación de valiente soldado. pues allí tenía Urdaneta amigos y parientes. Beltrán-. hijo. ¿Cuántos días llevábamos sin ver la cara del sol? Lo menos diez. a fin de cortar el paso del enemigo a la provincia de Burgos. Beltrán. «¿Qué remedio tienes. por donde ha resultado que es un pescador formidable. con su lucido Estado Mayor al General en Jefe del ejército del Norte. Don Baldomero Espartero. víctima de la loca estrella de este hombre. matábamos el ocio de la tediosa vida de aquella ciudad en la agradable mansión de un amigo nuestro. Y he aquí que Medina de Pomar. hasta el buen tiempo trae. como a unas dos leguas encontraron tropas cristinas. las cuales les anunciaron que en Medina de Pomar no había ya facciosos. notarías que me saludó muy afable. Él y otros jefes militares... Desandado el camino.. Beltrán a su amigo. Pues lo mismo es llegar mi hombre que [132] se abre un gran boquete en la panzaburra de las nubes. y que allí podían refugiarse con toda seguridad. No necesitó Urdaneta saber más para volver grupas. segundón de Ezpeleta. a poco de verle pasar-. pues en aguas muy distintas de la milicia ha demostrado que es gran pescador. les recogió y agasajó rumbosa.. siguiéndole Calpena de malísimo talante. y no piense en ir a Villarcayo. donde me ves.. más que bajar la cabeza ante el destino. añadiendo que no tardaría mucho la tropa liberal en despejar todo el valle de Mena hasta Valmaseda. ¿No advertiste que cuando entraba en la plaza se despejó el cielo y nos vimos inundados de claridad y de un dulce calor? Pues es la suerte. . querido Fernando. una tarde vieron llegar. y de nobles más o menos arruinados. donde [133] teníamos una trinca. batiéndose con arrojo y con éxito. pasatiempo muy de militares más o menos gloriosos.. hijo -le decía D. donde yo residía entonces. y no por chiripa. con diversos señores y señoritos de la aristocracia navarra... sino ganando sus grados en acciones de guerra. Aquí..

Baldomero es el hombre de la suerte. -Nació en Piscis: por eso ha pescado. Mírate en ese espejo. El árbol riquísimo es Jacinta Sicilia.. etcétera. -Ríete de cuentos. perdido el seso por una hermosura tras de la cual corría sin poder atraparla. que gusto de encaminar a la juventud por las buenas vías que no supe seguir. con la pérdida de las colonias. Con que ya ves: pensé darte ahora una sola lección. no te dejes dominar de ese vicio insano. grande amigo mío.. Tuve la satisfacción de apadrinarla en su boda con Baldomero. etcétera. lo que era un doble padrinazgo. -Contesto lo mismo que antes... Dominado por el maldito vicio. que todavía me están doliendo.. Ten mucho cuidado con los héroes. ¿Recuerdas el consejo que te he dado a ti? Pues hallándose Espartero en una situación de perplejidad semejante a la tuya. Beltrán.. Pues el hombre. y te he dado dos: la del juego y la del árbol. rica heredera de Logroño que se hallaba de temporada en Pamplona con su padre. Nada. Ya me había prevenido Ezpeleta: «No juegues con ese ayacucho.. al contrario de lo que haces tú.». le dije: «Hijo mío.. No hay paridad. que el chico de Granátula me debe su felicidad. se penetró de la sabiduría de mi consejo y se sentó a la sombra. signo de la desgracia: todo se me dispone al revés de como lo deseo. lejos de enfriar la amistad con Baldomero... Es que haces siempre lo contrario de lo que ordena la lógica..-Tú lo has dicho. -Pues yo debí nacer en Escorpión.». En menos de dos horas y media me ganó cuatrocientas onzas. el buen ayacucho había encontrado el árbol. cuando encuentres un árbol de grata sombra y cargado de fruto.. Este D.. aproveché la ocasión que me presentó el acaso para prestar a mi desvalijador un gran servicio. Sr. para que lo sepas. que hoy tiene cuanto puede apetecer un hombre: la gloria militar y la felicidad doméstica.. una racha espantosa para perdernos a los de acá». Ya ves qué a pelo viene la moraleja. Hijo mío. le enjaretaba a cada instante mi sermón fastidioso: «cuando encuentres un árbol. ¡Qué mujer se ha llevado! No le echa Demetria el pie adelante en lo honrada y hacendosa. cuatrocientas onzas. porque la saqué de pila: es mi ahijada. una noche nos pusimos a matar el tiempo. Pero yo no hice caso. una visión ideal. D. no juegues. y en nuestros paseos por la Taconera. que ha traído de América...XIV -Mi desgracia.. Pero yo. una preciosidad.. mírate en ese general de fortuna. no le dejaba de la mano. la mayor y más bella victoria que [134] ha ganado en el mundo. y como tú vacilaba. y en hermosura [135] se queda a la zaga de Jacintita.. querido Fernando. . que los afortunados en la guerra no lo son menos en el naipe. Y en vez de mostrarme vengativo. que es. la hizo más firme y cordial. -Dígame: ¿le ordenaba a usted la lógica ponerse a jugar con Espartero? . etcétera. Como tú.. o charlando en la casa donde teníamos la timba.

en situación absolutamente precaria. Antes que los carlistas establezcan su línea. encontrose mi hombre sin ropa. con optimismo juvenil muy propio de la raza.. Espartero le ganó al alemán ¡diez y seis mil duros! Ya ves: ¿es eso suerte o lógica? -Es lógica. ¿le deparó Dios un árbol? -Precisamente. sino de inspiración. En fin. y por matar el tiempo y engañar el hambre se pusieron a jugar. encontraron una baraja... -¿Y qué?. Según ha contado más de una vez.. Pero el hueso era demasiado duro. un alemanote rico. hombre de arranques. y Calpena le aguardó en la plaza charlando con algunos oficiales que conocía. Beltrán al regreso de su visita.. Los facciosos se disponían a sitiar a Bilbao en toda regla. Buscando por aquí [136] y por allí. -Puede que estés en lo cierto. Enterose de que los carlistas se cernían sobre Bilbao. de cosas. Por de pronto tenía que atender a cortar los vuelos a los facciosos mandados por Sanz. Oye este golpe que me ha contado él mismo.. Dios le deparó un alemán.. «Después de lo que me ha dicho Baldomero -añadió D.. me voy a darle un apretón de manos. Hallábase prisionero en no sé qué plaza de América y a punto de ser fusilado. porque al alemán le quedaría otro tanto. En un par de horas. Emprenderé mi caminata hoy mismo. decididos a perecer o tomarla. Por segunda vez ponían sus ojos y su alma toda en la valerosa villa. aseguraban que sería cuestión de días el hacerles levantar el cerco. y si no puedo entrar por el valle de Mena. aunque sus amigos. Y que Espartero la tenía favorable. lo que le puso en grande inquietud. Desbaratada la expedición. en espera de un buque que le trajese a España. y Espartero había jurado que allí se dejarían los dientes. chapado a la española.. Fuese D. encontró en su camino árboles grandísimos que le convidaban a ahorcarse. Hospedáronse en un caserío. y bueno era partir para que el otro pobre se remediara. Los elementos con que contaba eran el valor de sus tropas. he de intentar penetrar en ese pueblo glorioso que ya rechazó un sitio formidable. y rechazará también el segundo. no puede ponerse en duda. intentaré correrme a la parte de Santander para escurrirme por la costa. a quien obsequiaba el gran Bolívar. conceptúo. Espérame aquí. [137] esperando domarla al fin y hacerla suya. donde no había nada que comer. Beltrán a visitar al General en jefe. con el corazón en la cabeza. -Pues téngame usted por rematado -replicó el joven-. su buena estrella y la ayuda de Dios. que iba también buscando barco. Beltrán-. ¡Cuando te digo que nació en Piscis!. que no pienso entretenerme mucho. cuando por intercesión de una hermosa dama. sin alhajas.. Ya habrá pasado todo el barullo de la recepción de autoridades. Escapó como pudo. que merodeaban ya en el valle de Mena y querían pasarse a Castilla la Vieja. . y estando en Quilea. no hay más que suerte. Pero no lo hizo.. Espartero no se andaba en chiquitas: hombre de formidable empuje. llevaría todo su ejército contra los sitiadores de Bilbao. No era un general de estudio.. Las propias ideas le expresó D. querido Fernando. sí. consiguió que le perdonasen la vida. poseía el don divino de infundir a las tropas su bravura y llevarlas como a rastras a la victoria. que no hay locura comparable a la tuya si te empeñas en ir a Bilbao».-En el juego no hay lógica. sin dinero.

Objetó Fernando que aguardar a que Espartero entrase a socorrer la plaza..? No. Retratos no valen.. volveré pronto. cenando. -Y se queda usted con el caballo. Pues si antes de tres días estás de vuelta en el Cuartel General. D. -A la vuelta. Yo quedé en presentarte a él». -Pues sostengo la apuesta.. que es la gran filosofía. -Has dicho que me dejas tu caballo. Al juicioso consejo de que esperara siquiera los días necesarios para recoger en Villarcayo las cartas que de Madrid le escribirían. pierdes. Beltrán. No. era diferir por tiempo indeterminado su empresa.. replicó que si Dios le favorecía en su empresa. -Te apuesto lo que quieras a que no. . Al [139] amanecer me pongo en camino. Tuyos son mis dos mejores caballos. -Cierro. porque no las tengo. ¿Gano también la apuesta en el caso de no traer conmigo lo que voy a buscar? -¿La hembra. me agarraría a los faldones del afortunado General. Yo que tú. entraría con él. no. Beltrán. Pongo cien onzas encima. Y si dentro de ocho días estoy en el Cuartel General trayendo conmigo lo que voy a buscar. y correría la suerte del ejército de la Reina. ¿Quién les ha escrito esas cartas? No ha querido decírmelo. y que entonces recogería las cartas. A no ser que traigas su cabeza o siquiera su cabellera. tardaría poco en volver satisfecho y triunfante. Venga la niña. disfrazados magistralmente. Tres días para volverme si no puedo entrar. Ya me aflige la pena. -Cerrado.-Por una y otra parte encontrarás peligros invencibles. Decíale el corazón que no debía perder ni un día ni una hora. Estrechándole más. Por más que usted crea lo contrario. y emprenderían su caminata a pie. Esto sí que es raro. -Cerrado. Pasado mañana estaremos Sabas y yo en Bilbao. Aún no había agotado el tenaz viejo sus argumentos. -Lo que usted quiera. en el pergenio de señorito rico que viaja por recreo. volvió a la carga con estas marrullerías: «¿No sabes. y si no. y por la noche. ¿qué me da usted? -No puedo darte onzas. Si este rompe el cerco. no: si no la traes. el presentimiento de que no volveré a verte. no te conoce personalmente. rogándoles que se interesen por ti y que no te permitan hacer locuras. pues no hay otra manera de acreditar que has entrado en Bilbao. Fernandito? Hablé de ti a Espartero. me quedaría tan fresco [138] de esta otra parte. viendo venir los acontecimientos. si persistes en tu disparatado empeño. anunciole Urdaneta irremisible perdición si emprendía el viaje a caballo con su escudero. Tanto él como Jacinta han recibido cartas de Madrid. y me dijo que te conocía. pierdes. y a esto contestó Fernando que él y su criado dejarían los caballos en Medina al cuidado de los servidores de D.

salvar la pelleja en aquel conflicto. -Mi caballo y cien onzas encima. Fernando que no sabía que en ningún tiempo empleasen los bandoleros tales añagazas. hallándose Calpena con Sabas en un caserío próximo a Medina tratando de la adquisición de unos vestidos para disfrazarse. -Árbol que va y viene.. Al poco rato viéronle montar en su pollino y partir a la carrera sin mirar atrás. pero a la mitad le ha faltado la suficiencia». pues cosa de prontitud creo que significan las palabras sarri. Ya verá qué árbol. sarri. D. que bien podía ser reclamo de ladrones o de facciosos para armarles una celada en las revueltas del camino. vieron al sordo que aparejaba su borrico majo para montar en él. y de añadidura seré tu padrino de boda. cuando se vieron detenidos por una imponente banda de carlistas. No hay más que hablar. apareció de nuevo el sordo. inclinándose D. pierdes. con mayor riesgo de perecer. -Que cerrada entre los dos es como escritura pública. Una mujer se llegó a Calpena. ni a darse prisa le estimulaba. Con dificultad pudo interpretar este concepto: «Señor Don Fernando: bayga sarri sarri Bilbo». intentó D. está haciendo palotes. Si la traes. Fernando a lo primero.-Pongamos ocho días para el pro y para el contra. Opinó Sabas que debían andarse con tiento en hacer caso de tal advertencia. «Señor -dijo el escudero a su amo-. y dándole un papel le dijo que Churi había dejado para él aquella escritura. atentos a poner en seguro la propia. Ha querido decírmelo en castellano. era el tal papelejo. -¡Cerrado! A la mañana siguiente. Tenaz hasta la temeridad loca. A esto hubo de objetar D. que a duras penas pudo descifrar Fernando sus groseros trazos. hubo de darse por vencido. dejó el animal atado a un árbol y entró presuroso en la casa. En su veloz huida pudo Sabas advertir que al sordo le quitaban el jumento. -Lo veremos. Beltrán. y pronto. y mal lo hubieran pasado si no buscaran pronto refugio en una estrecha garganta por donde salieron a las Encartaciones. Cerca de la Nestosa volvieron a encontrarle. Mis dos mejores caballos y padrino de boda. mis caballos son tuyos. Discutieron amo y criado si aquella misteriosa indicación [141] era de amigo o de enemigo. la cual era tan tosca. Si vuelves sin ella. le cuesta. próximos a Ontón. y le vio de rodillas junto a un arcón. y allí. «Ese tonto -dijo Calpena.. sin duda porque son palotes vascuences». sin que mediara entre unos y otros manifestación alguna. Sabas fue tras él. siempre y cuando tus ideas sean matrimoniales. y le cuesta. retrocediendo al valle de Mena con el pesar de ver frustrado su audacísimo . Obra de un pobre demente. Tenga presente que el padrinazgo [140] es parte integrante de la apuesta. Fernando tres días después atravesar la línea por Valmaseda. ¿Perdió también la vida? Esto no trataron de averiguarlo. pronto. -Lo son. muy atento a lo que con dificultad escribía con lápiz en un arrugado papel. y más adelante. Al verles llegar. en la costa cantábrica. que ni le quitaba las ganas de ir a Bilbo. A la ligereza de sus pies debieron Calpena y Sabas. con otros trajinantes que les acompañaban. no tendrá muchas raíces. más que de un malvado.me recomienda que vaya a Bilbao. mucho más.

que murió el 30. Pero en cuanto los carlistas se desocuparon de él. . o si acabaron allí sus correrías?». navegando a toda vela. y allí estuvo escondido hasta que.intento. hierros. que alarmados estaban ya por su demora. embistió a los fieros enemigos que le arrebataron lo que más amaba en el mundo. desembarcando al fin sus pobres huesos a la siguiente noche obscura en el propio Desierto. en su casa le agasajaron sus primos. O es loco rematado. Alguno de los facciosos le conocía. Sabino y Prudencia Arratia. sin añadidura de nombre alguno ni especificación de lo que allí se vendía. por ser los tres caracteres muy significados y castizos en aquella raza tan inteligente como trabajadora. Los dueños vivían en el entresuelo: el piso bajo estaba ocupado totalmente por [144] el género comercial. y el primer cuidado fue darle friegas con aguardiente en todo el cuerpo y meterle en la cama. todo magullado y con los huesos doloridos.XV Cierta era la anterior referencia. desembarcó en Algorta. Le anocheció cerca de la rada de Berrón. . pícaro viejo!. lonas. como observó Sabas. padre y tíos. Andando con los cuatro remos de costado por los cantos resbaladizos. Recogido al amanecer por una lancha de Plencia. hijos del difunto José María de Arratia. Juraría que en pelea tan desigual le vi caer patas arriba». patas arriba. estimando más la posesión del asno que su propia existencia. más parecido a un enorme cangrejo que a un hombre. Eran a la sazón dueños del establecimiento los hermanos Vicente. sin duda. cuando le quitaron el pollino acometió a los facciosos. dejando un nombre intachable. dejándole. fantásticos. y restos de una fortuna quebrantada por malos negocios. adquirió la certidumbre de que los bárbaros iban lejos. Le apalearon de lo lindo. comerciante bilbaíno. «Señor -dijo el escudero-. porque su viveza era incompatible con el reposo. avanzó todo lo que pudo por la costa hacia el Este. que la gente de tierra adentro habría creído caprichosos. e intercedió para que no le mataran. Era la casa una de las de la Ribera frente a la Merced. El desgraciado Churi. o más valiente que el Cid. asomando una y otra vez la cabeza entre peñas. pues solo la emprendió a patadas y mordiscos con un tropel de ellos. que les olía mal el aire libre cuando pasaban de la tienda a la calle. o se deslizó gateando por un cantil hacia las rocas donde batía la mar brava. y se dejó [143] caer. temerosos aún de ver salir tras de cada mata el odiado fusil del guerrillero carlista-. cabos. ¡Y cómo se alegrará de haberme ganado la apuesta. con tienda famosa de artículos de mar. y tan connaturalizados con él se hallaban los habitantes de la casa. La muestra ostentaba una fragata bastante bien pintada al óleo. pues los carlistas habían seguido hacia Occidente. y de allí salvó en otra lancha la barra.. [142] «¡Cómo se va a reír mi amigo Urdaneta cuando nos vea llegar! -decía recorriendo con Sabas veredas y atajos. y mil objetos tan extraños de forma como de nombre. Entró en Bilbao por su pie.. ¿Querrás creer que no puedo apartar de mi pensamiento al maldito sordo? ¿Le mataron? ¿Pudiste observar si escapó como nosotros. bien provista de toda clase de aprestos para la navegación de vela. El olor de alquitrán era como el alma del recinto. donde sólo permaneció horas. púsose patas abajo. y no quería más que correr a enterarse de cuanto en la gloriosa villa ocurría. Cada uno de los tres hermanos necesita filiación propia.

según el proverbio. desde la muerte del padre. era un habilísimo carpintero de ribera. y con gran caudal de ellas en todo lo referente a la náutica y gobierno de naves. estuvo largo tiempo en desacuerdo con sus padres. contrajo segundas nupcias con Ildefonso Negretti. y muy fuerte en arquitectura naval. casó en Eibar con un rico armero. Se agruparon. vivió algunos años en Bilbao dedicado a la construcción de buques. que iban a parar a manos de los tratantes y cargadores de esclavos en el Golfo de Guinea. haciéndole andar escorado. los negocios de este iban de capa caída. fue vendida a desprecio para cumplir compromisos comerciales. Hechas las paces con la familia. nunca fue madre. y además una ferrería situada en Lupardo. Lo más admirable en los Arratias era la unión y concordia que entre ellos. barrio de Miravalles. Sabino. después barco propio. haciendo de los tres hermanos y de su prole una verdadera piña. reinaba. que falleció del cólera. Era hombre al propio tiempo duro y dulce. era piloto de altura. con cincuenta y tres años el 36. Prudencia. exigía para funcionar con fruto un gasto considerable. resultado de una operación demasiado ambiciosa en cacaos de Carúpano y La Guayra. y muy entendido en la fundición y forja del hierro. hija de pescadores. no sólo por virtud. el más joven de los tres hermanos. Esposa dos veces. De su astillero salieron buques muy afamados. aferrado a un corto número de ideas en el orden social y moral. ofrecían gallardo ejemplo de la fuerza que. que a su cargo tomó. Esta le dejó un reuma que le cogía todo el costado derecho. La fragata Victoriana. Por su parte. por haberse casado a disgusto de ellos con una moza de Bermeo. sino por reglas y módulos de maestros empíricos. que no aprendió por principios. refugiándose en el establecimiento paterno. a quien se da el segundo lugar por respeto a la cronología. Su mujer. y la ferrería de su hermano. perdiendo en las del Norte lo que había ganado en las de América. como el turrón de Alicante. el cual habría sido de seguros rendimientos si no viniera la guerra a entorpecer y paralizar las transacciones. por hallarse en mal . Viuda a los tres años de matrimonio. y sólo pudo salvar parte de la madera de que estaba cargado. construida por su hermano. Martín y Zoilo. que el 36 eran unos tagarotes de veintitantos años. El 28 se divorció de la mar salada para dedicarse al comercio de tablazón. y su esposa le dejó un hijo. le dejó tres hijos: José. Apretados uno contra otro. sino por necesidad o espíritu de defensa. Era además buen mecánico en todo lo que se relacionaba con el arte naval. y no se hallaban en situación más próspera los de cada uno de los hijos. el primogénito. el velamen y los instrumentos. que hubo de abandonar al principio de la guerra. Enviudó de [145] su mujer el mismo año en que le hizo la cruz a la mar. es producto de la unión. con cincuenta y un años el 36. del cual fue capitán y armador. sin que ninguno mirase al interés individual. El bergantín Aurra (el niño) se le quedó en los hielos de Stettin. Valentín había tenido desgracia en sus últimas expediciones comerciales. Sabino había tenido también [147] reveses: el tráfico de pescado estaba muerto por la falta de comunicación con el interior. Mandó primero barco ajeno. y había pasado lo mejor de su vida rompiendo mares en América y en el Norte. residiendo muchos años en Burdeos y Bayona. que es el Churi del burro. algunos tan veleros. y no [146] desmentían la cepa vigorosa de la familia ni su consistente devoción del trabajo. pues cuando perdieron a su padre. aplicándose todos con alma y vida al bien común.Valentín Arratia. Quedábale después de estos desastres un capitalito que empleó en el comercio de maderas de Riga.

llamada Aurora. primero con éxito y valiosas recompensas. efectuaron en ella como una segunda educación. y de aquel viaje se trajo una sobrinita. El fracaso de aquel trabajador tan inteligente como honrado. ¿A qué conducía. que fueron en verdad penosos por el desorden mental y el desenfreno imaginativo en que Aurorita se [149] encontraba. perteneciente a otro mundo. .estado la turbina y toda la maquinaria. por vía de canon. una aberración dentro de la humanidad. que el esposo de Prudencia era para Valentín y Sabino tan hermano como la hermana misma. la niña residía en Bermeo con su tía Prudencia. bueno es repetir que antes de establecerse Negretti en el Real de D. en los comienzos de la temporada de Bermeo. hasta que le salieron envidiosos y enemigos en número alarmante. así para ir a la conquista de la fortuna como para defenderse de la adversidad. según ella. de educación harto distinta de la de los Arratias. Así lo creyó Prudencia en los primeros días de su tutela. tíos y sobrinos. Trabajó Negretti solo. más que a producir mil quebrantos y desdichas? Cuantos hombres veían a la moza se volvían locos por ella. nerviosa por todo extremo y poco dispuesta a la subordinación. y a las cuatro fue a pedirla en matrimonio. y acusado de masón. sino porque todo lo que pensaba y hacía era extrañísimo. Algunas molestias ocasionó a Prudencia. el cuidado y disciplina de la joven. algo anárquica en sus pensamientos. y la realidad. hermanos y cuñado. mas cuando pudo vencer las dificultades y empezó a trabajar.. de la hija de Jenaro Negretti. alternando en acompañarla Valentín. A ello se aplicó con ahínco. Churi y los hijos de Sabino. que era el aglutinante de aquella humana concentración de fuerzas. y les movió más a todos a estrechar la piña o fraternal agrupación. fue a Madrid llamado por un amigo a quien respetaba. fue perseguido y encarcelado inicuamente. Carlos como maestro armero y constructor de proyectiles para la artillería. y se ajustó con los agentes de Carlos V. contando con la colaboración de su cuñado Sabino. se confundían en un sentimiento amoroso. influido por los patriotas de Bilbao. Ildefonso y Prudencia amaban a los de sus hermanos como si fueran de ellos. que iba medianamente en la fabricación de armas. en las imágenes de santos. que las mujeres fuesen tan rematadamente guapas. pero de tal modo le deslumbraron con fantásticas promesas. fue solicitado para poner sus grandes conocimientos mecánicos al servicio de la causa absolutista. produjo verdadera consternación en la familia. cuyo semejante se encontraba sólo en las pinturas. y no porque esta hiciese o pensase cosas malas. antojadiza. mas este. un disgregador poderoso. para mayor esclarecimiento de la eficacia de la trinca. sino divina. la mayor parte de los frutos de aquella industria. Un general carlista que la vio a las dos de la tarde. otros disparaban contra la casa un fuego nutrido de cartitas y amorosos mensajes. le escribió a las tres una carta amorosa.. después con dificultades y contratiempos mil. mujer de excepcional hermosura. También consideraba Prudencia como una calamidad no floja la belleza. no ya humana. En tanto Negretti. [148] Y conviene advertir. Poco a poco se fue adaptando esta al modo de ser de los Arratias. que a falta de hijos a quienes querer como tales. Hermosuras tan extremadas. y que todos. padres e hijos. Alguien creerá que al agregar a la familia la persona de Aura. Señor. que al fin cayó en la red. se introducía en ella un principio disolvente. el roce continuo con los parientes de su tío. eran. fue menester dar a los carlistas a bajo precio. Le repugnaba comprometer su apacible neutralidad política. a otro planeta. Verdad que la hechicera niña. Los muchachos no cesaban de rondarle la calle. Aunque ya se sabe también. Sábese que mientras Ildefonso trabajaba en Oñate o Durango. que confiaban a su tutela y protección. Los más atrevidos acosábanla en el paseo con requiebros fastidiosos. o en las estatuas mitológicas. se asustó y no quiso ir a Oñate.

mas todo el mundo le conocía por aquel apodo. porque allí recobró la salud y adquirió un gran amigo que le rehízo el alma. que era un príncipe o cosa así. perdido en lontananzas tenebrosas. no combatiendo de frente su dolor. ¡Qué diferencia de Jacoba! No podía desconocer que el cambio de tutela había sido felicísimo. pues. que respetaron con singular delicadeza los Negrettis y Arratias. respetaron en Aura el conflicto misterioso que la joven se traía consigo. y Martín apenas se apartaba de la tienda. no había igualdad en el turno. y con ella un inmenso duelo. a quien pusieron Zoilo por su madre. Resistía largas horas en el mar. Jamás se logró meter en la cabeza dura de Churi ni una fórmula . Había pasado del infierno al cielo: verdad que era un cielo sin Dios. y del cual el mismo Negretti no tenía más que vagas impresiones o referencias. en la cual ninguno podía sustituirle sin quebranto. o lanzándose a prodigiosos ejercicios de natación.». que no pudieron aplicarle a ninguna profesión ni oficio. una idea. Fue bautizada la embarcación con el nombre de Choria (el pájaro) convertido por el uso popular y las bocas marineras en Churi. a todos ponía cara de pocos amigos.lejos de favorecer estas demostraciones. qué hermosa poesía! Había. porque este se le había quedado por allá. . La familia de este nobilísimo joven había gestionado la separación o el destierro de la enamorada. un joven a quien muchos tenían por hijo de potentado. Los que más gozaron de los pasatiempos de la villa marítima fueron Churi y el hijo menor de Sabino. por desmedida afición a la mar. Falta decir que Aura correspondió al cariño de sus tíos con una adhesión intensa. fue a vivir con ellas Valentín. Ninguno de ellos trató de desvirtuar la leyenda ni aplicar al dolor los emolientes vulgares. remando en chalanas de cuatro tablas podridas. La temporada de Bermeo fue relativamente grata para la joven. traído la niña de Madrid su leyenda. Era el chico de una rudeza tal. Le vino del nombre de un balandro que tuvo su abuelo. El hijo único de Valentín se llamaba lo mismo que su padre. que es un delirio.XVI Seguramente no se equivocaba la niña al pensar que gente mejor que aquella no existía en el mundo. aquella pasión. servíale de gran consuelo para soportar la dolorosa ausencia. lo mismo Ildefonso que su mujer y los hermanos y sobrinos de esta. y cuando se ofrecía bucear. sino suavizándolo con tristezas calmantes. arrullándola con acentos de vaga poesía. quizás de un Rey. y fiel a la devoción sagrada de su amor primero y único. después con melancólicas dulzuras. entreteniéndola con juegos y ejercicios muy saludables. un sueño. braceando o tendido de espaldas. ninguno de aquellos vagabundos anfibios aguantaba más tiempo en las profundidades. asustándola a veces un poquito. en el cual pasó el chico toda su adolescencia.. pues [152] José abandonaba muy de tarde en tarde la ferrería. Zoila Maruri. Los primos alternaban. en regiones desconocidas. aquel drama no bien conocido. Instaladas en la casa de Sabino. quizás del propio Napoleón. y se pasaba la vida entre los chochos de la ría. aunque se hubiera efectuado en las circunstancias más tristes de su vida. de inconstancia ni aun de coquetismo. La niña se había dejado en Madrid a su enamorado. y aunque este sentimiento no llenaba ni con mucho el vacío de su alma. ¡Qué drama. templando sus nervios y regalando su imaginación con espectáculos plácidos o sublimes. Desde los primeros días de convivencia.. con lentitudes de tiempo que daban la impresión de la eternidad. como para fortificar su innata valentía: este amigo era el mar. [150] no hacía cosa alguna por donde se la pudiese acusar de liviandad. como esta silenciosa. forma sensible de la muerte. Nadie le dijo: «Olvida eso.

dotado de un temple acerado y de una naturaleza a prueba de inclemencias. y en ellos hacía excursiones a los montes próximos y lejanos para tratar cortas de leña y partidas de carbón vegetal. porque a los tres meses de quedarse como una tapia. con sus amigos. Su sordera era como la de una campana que pierde el badajo y cae en los hondos abismos del mar. y movimientos de maniobra velera. Diríase que pescaba con ganchos las voces una por una. que él solo y sus compañeros de mar entendían. También Zoilo había sido de niño aficionado [155] a la mar. tratando de utilizarle en menesteres bajos de los buques de la casa cuando estos se hallaban en puerto. y el transporte de mena y carbón en Lupardo. el cambio de lo que hoy llamamos sport y entonces no tenía nombre: se aficionó locamente al balandro vivo de cuatro patas. Viendo que no podían hacer carrera de él. su voluntad no tomaba otras formas que la de la contumacia en su vivir independiente. Lo más extraño en Churi fue que la transformación traída por la sordera le hizo menos insociable. y la de una completa inacción en tierra firme. mitad [154] euskara mitad castellana. que no sabía salir de ella. empezó a sacar de su cabeza términos y frases vascuences. Con el don de oír se le fue también la palabra. vagas ambiciones de riqueza y poder. extrayéndolas como restos de un naufragio. quedádosele la cabeza como un cudón totalmente limpio. su vocabulario era muy escaso. como no las guardara para mejor ocasión. . A los diez y ocho años contrajo unas calenturas tíficas que le tuvieron entre la vida y la muerte. servía también para el comercio. le había soltado con media vida en alta mar. Churi no volvió a oír ningún ruido. De la índole de los trabajos que allí se hacían provino la mudanza de sus aficiones. y se iba lejos. practicó la carpintería de ribera con su padre. no conocía el cansancio. Taciturno y medio salvaje. y creyéndole pez. en una zapatilla. y aun emplearle en comisiones que nunca había querido desempeñar. sus ideas no debían [153] de ser luminosas ni abundantes. era aplicadillo y muy formal. alimento de la industria ferrera. gallardísimo. la familia se resignó a dejarle en aquel salvajismo y rudeza. De este modo el vagabundo había llegado a ser un brazo más. Varios jumentos tuvo. Sano y vigoroso. en días de Nordeste frescachón. que vendía para comprar otro mejor. sin ninguna aspereza por fuera ni ideas por dentro. A duras penas reconstruyó una lenta y torpe expresión. la familia pudo retenerle en la casa más tiempo. pero esto temporalmente. como la estiba de maderas en el almacén. Pero su inteligencia. Al año de la sordera. pronto su terquedad vizcaína venció los rudimentos de la equitación. y tenía mucho tesón. y si el primer día que montó en él estuvo a punto de desnucarse. Recobrado el cabello al contacto del agua salada.aritmética ni un concepto gramatical. que usaba para comunicarse con el mundo. y al término de ella encontrose con que le había vuelto la memoria y se le había quedado por allá un sentido. que manejaba con arte singular. contrajo nueva enfermedad del cerebro. amor propio. Estudió algo de pilotaje. mar afuera. Al sanar había perdido el pelo y la memoria. le moderaban en aquellas infantiles vagancias. y a los dos años había tomado tanto gusto a la ferrería. Toda su geografía estaba comprendida entre Machichaco y Quejo. y buceaba en la ría. ya se pasaba Churi meses enteros sin salir a la mar y aun sin verla. Decían que esta le tenía ya cogido. y al poco tiempo era un centauro asnal. reforzándola con señales muy parecidas a las marítimas. sin miedo a los peligros que en costa tan brava ofrece la Naturaleza. en aquella familia de obreros incansables. aunque el menos útil ciertamente. su amor a la familia y el deseo de ser hombre y de ganarse la vida. toda su ciencia en el gobierno de una pequeña embarcación de vela. como Churi.

donde podría arrojar todas sus penas para que el agua y el viento se las comiesen. viejo amigote [158] del Océano y de las tempestades. casi la admiraban tanto como la compadecían. se lanzaron a divertimientos de mar. y como no advirtiera en él alteración. ni las perífrasis. armonizaban con la música del fuego atacado por los chorros de aire. En los primeros días. siendo a veces tan cruda su sinceridad. y esta era su mayor gala. sin hartarse nunca. ella pedía que fuesen más allá. Expresaba con bárbaro candor todo lo que le apuntaba la mente. siempre alegre y decidor. En el trinquete era un prodigio. quería que el paseo se prolongase. todavía gustaba de hacer gala de su pericia. creían que era aquella dolencia signo de principalidad. que también le enorgullecía. y los resoplidos de su nariz. hacíalo con alma y vida. no usaba el disimulo. toda lealtad y nobleza sin pulir. que se hinchaba respondiendo al énfasis interno. A su pujante vigor muscular correspondía su intachable conformación corpórea. primos. llanto interminable.A los veintidós años gustaba de mostrar su fuerza hercúlea en cuantas ocasiones se le presentaban. gemidos y otras manifestaciones de desorden cerebral o de histerismo. ni la ironía. Tenía conciencia de su fuerza física. no es para dicho. al poco tiempo de residir en Bermeo. Zoilo la incitaba a salir con ellos a la mar. Por nada del mundo dejaría Prudencia que Aura saliese a la mar con aquellos tarambanas. pero muy serio. Lo que gozó Aurorita en sus excursiones cantábricas. [156] que la familia tenía que reprenderle y hasta castigarle. que no quería más que complacerla. Ambos consideraban a la niña de Negretti como un ser superior. cuando las mares gruesas con su hinchazón y el viento con su mugido les ordenaban volver. de líneas estatuarias. El otro no se reía nunca. no: la niña se embarcaría (pasatiempo muy indicado para su salud) con el tío Valentín. Era por naturaleza refractario a la demostración facial del gozo del alma. expresábalo cantando. y sentían junto a ella cortedad y hasta miedo. Su tío Valentín le llevó a Bermeo para que estuviese al cuidado de la casa y de sus moradoras mientras él pasaba un par de días en Lupardo. Cuanto Aura decía producíale a Zoilo unos accesos de risa no menos bulliciosos que los traqueteos espasmódicos de la hermosa doncella. Debe indicarse que Aura. en cuanto vino de Lupardo preparó una lancha de las mejores. y [157] cuando Aurora se iba calmando. Su terquedad vizcaína tomaba en él a veces formas de una paciencia dulce. que iba cuando le parecía y se marchaba sin despedirse. No. de serena expresión. llamaba tíos a los hermanos de Prudencia. y desentonando horrorosamente por la falta de oído. arreglándola de velamen y de todo lo preciso. siempre más allá. tuvo Aura más de un acceso nervioso con gran disloque muscular. achaque propio de los seres de exquisita y refinada complexión. no conocía ningún arte social de aquellos que tienen por instrumento la palabra. y un rostro atezado. Churi no le decía nada: no hacía más que mirarla. pero no sospechaba que era hermoso siempre. Entre los dos primos arriaban e izaban la vela en las . Miraba el rostro impasible de Valentín. Más intrépida que los marinos que dirigían la gallarda nave. con la cual soportaba las más rudas tareas sin quejarse. y viéndola sufrir. que no habían visto nada semejante en las muchachas que trataban. Pues sí: el tío Valentín. teníala también de su valor indomable. Rara vez dejaba Valentín a su hijo la caña del timón no por falta de confianza. y a los cuatro muchachones. sino porque retirado de aquellas luchas y otras mayores. En el ardor del trabajo del hierro sus negros ojos echaban chispas. Zoilo llevaba la escota. y tanto Zoilo como Churi. Cuando se reía. y cuando lo sentía. la sordera le aumentaba el uso y los goces de la vista. en el trabajo del hierro no tenía igual. y más cuando tiznado y cubierto de sudor domaba la dureza de un metal menos consistente que su voluntad. Los dos chicos. A las dos semanas de esto. sacando enterito el corazón al semblante.

. la confraternidad [160] de toda la juventud bilbaína era un hecho lisonjero. Bilbao. y él. «Lo mismo lo hago yo -dijo Zoilo riendo-. y si a la entrada del puerto era forzoso empuñar los remos. hablaba unas miajas de inglés. Al tercer día de este entretenimiento llegó Martín. el que menos tiempo conservó las manos callosas del ajetreo de los remos. te llevo. contando con su primo. y en embarcación pequeña. Pero aconteció que el primer día bueno hubo de salir Zoilo para Lupardo con un recado urgente. se pudieran encontrar.». el trabajo en la paz la vigorizaba. hoy no salimos.. mejor: una mano en la caña y otra en la escota. Creyó que tenían miedo. pero no nos ahogaremos». Partícipe de los sentimientos que daban un vigor homogéneo a la juventud bilbaína. Dos días muy agradables pasó allí Martín. Claro que Valentín no había de permitir tan loca aventura.. esperando que la patria. haciéndola invencible. del cual tomó la villa su tesón incontrastable para resistir los asedios carlistas. reprendió a su primo por fachendoso. Asombrose Aura. al uso corriente. Hablaba Martín castellano correctísimo. pues siendo general esta cualidad en tales tiempos y en tal raza. el más civil. el que más se adaptaba a la vida urbana de la capital vizcaína por los vínculos de sociabilidad propios del comercio. el que parecía más espiritual. lenguaje de prudencia.. añadiendo que en tierra . ni desarrollaba la muscular energía con la espléndida brutalidad de sus hermanos. No se atrevía. que falto de oído se enteraba de cuanto se hablaba. fue el que menos zapatos pudrió en playazos y arenales.bordadas. el buen humor. No convenía salir. mandando a Zoilo que preparase los mejores aparejos que en el pueblo. Churi. es decir. sin duda porque no ostentaba formas atléticas. viéndoles tan animosos. «Como es por recreo -indicó Zoilo-. Si padre te deja ir sola conmigo. que le agradaban con buen tiempo. a lo que asintió Valentín. Tal era Martín. ni era hombre para tanto. Aura les aplacó cuando la cuestión iba rayando en disputa. y no por necesidad. de los cuatro. sin temor de parecer [161] cobarde.. y aún continuaba satisfecho y confiado en aquel cuerpo. Poseía bastante instrucción. la refrescaba dándole más vida. pidiera a sus hijos nuevos sacrificios para su defensa. El entusiasmo político la estrechó más. como José María y Zoilo. tampoco temía nada. Martín Arratia se afilió en la Milicia Nacional desde el primer sitio. no. y más aún al oír que los dos chicos apoyaban el dicho del veterano. y sabía las reglas usuales de la decencia y aun de la elegancia. Allí no se conocía el miedo: Aura. que ordinariamente regentaba la tienda. usando frases atildadas y finas. pieza bien concertada en aquel formidable organismo comercial y guerrero que supo hacer de Bilbao un baluarte inexpugnable contra el absolutismo y un emporio de riqueza. sin género de duda. atentos a las órdenes del patrón. Era el más afinadito de los tres. En aquellos tiempos. desplegaban en ruda competencia cada cual su vigor de puños. Él sí se atrevía. y si quieren [159] verlo. famoso por sus pesquerías.. Era. proponiéndoles que el primer día que estuviera buena la barra saldrían los cuatro a pescar. es ocioso señalarla y hacer de ella un rasgo característico. entretenido también en la pesca y en paseos por el mar. y callados bogaban. Un día de temporal duro habló Valentín. De los tres. y no pudo el pobre chico disfrutar de los goces de la pesca. distinguiéndose en todo lo comercial. que fue un recreo divertidísimo para la niña. propio de la raza. antes de decidirse al paseo. aseguraba que cada día era más terrestre. y no hay para qué añadir que en el comercio se distinguía por su severa honradez. y el común esfuerzo en guerra la elevaba a superior virtud. en la villa le alababan tanto como merecía por sus excelentes prendas. el hijo segundo. Pasaba en la familia por el de más talento. Yo te respondo de que nos mojaremos. en quien veían un dominador infalible de todas las fierezas de la mar. Aura se reía en sus barbas viéndole palidecer cuando eran fuertes las cabezadas de la lancha.

El ejercicio había extremado la flexibilidad de su cuerpo. y luego se tiraba de alturas increíbles. ensanchando sus pulmones y avivando su sangre. Un domingo en que Martín no estaba. Ya iba comprendiendo que no era buen bilbaíno el que no supiera banquetear en días festivos. después de haber sido la misma templanza en los de entre semana. Total: que con los comistrajes. enteramente gitanesco. disparataba. pues no sería buen bilbaíno si no hiciera en cualquier ocasión los honores debidos a un buen plato de bacalao con aquella salsa de bermellón y a una azumbre de chacolí de Somorrostro. dando mayor delgadez a lo delgado. con lo que tomaba su faz un color luminoso que ya lo quisieran para los días de fiesta las ninfas de los sagrados bosques helénicos. pues el comer les inspiraba. dejábase arrastrar también del vértigo juvenil: él había hecho lo mismo en su mocedad. cuando llegaba el domingo se le reconcentraban los comprimidos apetitos de toda la semana. y de ver cuánto chacolí se atizaban sin emborracharse. y estaba dispuesto a repetirlo hasta llegar a la suma vejez. así en la guerra como en el comercio. se le iban amansando a la enamorada joven las penas intensísimas de su alma. no es menos pavoroso en ciertos casos el cumplimiento del deber. acentuando sus líneas incomparables. También ella iba aprendiendo a comer fuerte y a empinar el codo. de terracotta. en quien se excitaba el apetito cuando sus primos tocaban a refectorio dominguero. o la comilona en casa. que Valentín.XVII Aunque era Martín la misma sobriedad en los días laborables. Zoilo le desafiaba a correr. a ratos poetas. pero en tocando a holgar. hubo de llamarles al orden. El negro rabioso del pelo armonizaba con la tez. con espanto y risa de Aura. más blanda y cariñosa en las tristezas. y partían como exhalaciones. Se divertía viendo el gozo y voracidad de sus primos. y hacer un gasto [163] horroroso de vocablos vascuences. El alborozo de la familia se introducía en el alma de Aura. y encima y en medio de todo tomas muy fuertes del chacolí de la tierra. Todo es navegar. que se asombraba de ver comer a sus primos. . hasta con hambre si era menester.no faltan ocasiones de mostrar un valor heroico. que en tales jaranas se ponían como locos. angulas. con su medio siglo y su reuma que le hacía ir siempre de bolina. escabeches y fritangas. [162] Cada cosa en su tiempo: trabajaban con ahínco. no había quien les aventajara: así reponían cuerpo y espíritu para volver con más ardor a la faena. por la exposición continua al sol y al aire. Si terribles son las olas embravecidas. hasta se permitía bailar en mangas de camisa. de añadidura mariscos. arte y valor para no ahogarse. les hacía ingeniosos. un gran derroche de esfuerzos. Y el cascado Valentín. La jira campestre era su delicia. luego se enredaban en un partido de . un tono tostado caliente. de un bronceado finísimo con veladuras de rosa.. a pesar de no encontrarse en disposición de severidad. El domingo que le cogió en Bermeo rindió el debido culto a Baco y a Ceres. Y estos ejemplos no fueron perdidos para la niña de Negretti. Hasta la voz parecía más vibrante en las alegrías. todo es una continuada lucha. y su estómago no tenía fondo. Churi se subía a los árboles como un gato. Valentín reía con los demás. hicieron tantas locuras Churi y Zoilo a competencia. de exclamaciones y juramentos de mar. hablando sin término y con donaire. con enorme consumo de merluza en salsa. mayor turgencia a lo carnoso. Iba tomando su rostro. los paseos marítimos y la vida plácida entre personas que se desvivían por distraerla. Sus ojos eran una inmensa dulzura con llamaradas..

En sus cabezas no ha entrado nunca un mal pensamiento. describiendo una airosa curva en el aire hasta romper el agua con las manos enfiladas sobre la cabeza. levantando un gran espumarajo. no les oirás una palabra fea». Mira ese par de angelones con qué juego tan primitivo se entretienen: así caen luego en la cama. como si rompiera un cristal. aunque les tengas trabajando seis semanas seguidas. Salió a flor de agua muy lejos. tan caballero. espumas y latigazos de agua que todo lo enturbiaron. Pasó tiempo. al vestirse. las pronunciaban a cada instante sin reparar que les oían mujeres. son dos criaturas.. se veían luego sus cabezas. Aura y sus tíos no le vieron llegar. se arrojaban [165] al agua como Dios les echó al mundo. ¿o es que va a salir allá lejos. De pronto le dio a Churi la ventolera de tirarse al mar.pelota... Valentín dijo a Aura: «¡Qué par de brutos! El mío es un modelo de barbarie. no tiene pelo de tonto y sabe ganar el pan que come. tan finito. en pleamar viva. porque estaba sudando y sofocadísimo. Aura dio un grito al ver de súbito el rápido salto y la violenta caída del cuerpo. Con todo. Mi hermano ha tenido suerte con sus tres hijos: cada uno en su género es una alhaja. son buenos. «¡Qué susto me ha dado! -dijo Aura-. el mejor posible. como ves. ¡Qué conciencias! Bendígales Dios. y se le vio enfilar afuera y perderse en la inmensidad. y se arrojó de cabeza. ya medio vestidos. o en gimnasias rudas. La cortada superficie hervía y se llenaba de desgarrones blanquecinos. y Prudencia lo mismo. desnudándose en las piedras más avanzadas de la escollera. y en tres minutos se fueron todos a la punta del muelle a ver nadar al sordo. La de Churi parecía de piedra. que ya saldrá -dijo Valentín. La mar estaba serena.. como piedras. Vicios no los conocen. chico de gran porvenir. Multitud de pilletes. braceando. «¡Pero no sale. o saltando el uno a los hombros del otro y de los hombros a la cabeza. pero Zoilo no le va en zaga. y este Zoilo. que daba [166] una profundidad de treinta pies. porque uno se había puesto los mojados calzones del otro. Incitándole a divertirse con menos tosquedad. Imposible precisar los segundos. porque en el ardor del pelotarismo y la gimnasia. No remusgan(2) en toda la noche. aunque abrutado como ves. . y ansiando mostrar que este no le aventajaba en resistencia de pulmones ni en fuerza de brazos. sin ningún recreo. otros.. -Pero tarda mucho.. Arrancándose silencioso junto a ellos en el borde del abismo. con su formidable tórax y sus piernas estatuarias al aire. dando vueltas de carnero. La pleamar era tan viva. inocentes. no sale! -exclamó Aura. fue por un traje y vino ya en pergeño de bañista. José María vale lo que pesa. levantando astillas mil... ganoso de no ser menos que su primo. ¿Cómo se puede estar tanto tiempo sin respirar? De pensarlo sólo siento yo una opresión. sonriendo. como Churi?». Y miraban al fondo sin ver nada. sus mofletes hinchados de soplar.. y se reñían por la palma de la habilidad natatoria. Este Zoilo es de la piel del diablo». Hallábanse en un patio emparrado. siempre listos para [164] el trabajo. explorando la inmensidad líquida-. cerca de la dársena. Algunos salían tiritando y pasaban mil fatigas para enfundarse la camisa. se volvían a desnudar.. Esto no era rigorosamente exacto. -No temas. Aunque Prudencia había dicho a Zoilo que no nadara. y daba gozo mirar en la escarpa del malecón el agua verde y profunda. Ya conoces a Martín. Pronto se procuró éste traje de baño. y los cuatro remos en constante brega con el agua. se lanzó de golpe. el chico se permitió en aquella ocasión desobedecerla. se pegaban. Ninguno de ellos se queja. por estímulos y competencias entre ellos.

no podrán volver tan pronto. Se le vio descender con las zancas de rana funcionando hacia arriba pausadamente. «Zoilo vuelve. que adquieren una fuerza y una robustez que en ningún otro ejercicio se logra. Ea.Por fin distinguió Aura. A poco de regresar a casa la familia. Como se vayan muy lejos. me maravilla. al verle salir. Mi Churi es un verdadero pez. hasta que asomó la cabeza de Zoilo. ¡Si desde que gatean se echan al agua estos diablillos! Ya el mar les conoce y hasta parece que se divierte con ellos sin hacerles daño. de la serenidad que nos vemos obligados a sacar de dentro. entró [168] Zoilo con la cara y manos extraordinariamente lavadas. Avanzaba subiendo. amén del valor. que debe de estar de vuelta». cuando suba el agua». porque la marea antes de media hora tirará para afuera. No podía ocultar su mal humor por no haber alcanzado a Churi. y el encuentro con el Sr. una forma movible. Este ejercicio me pasma. -Y es la verdad -agregó Valentín-. y en cuanto a Zoilo. noticia esta última que fue para la señorita como el estallar de un furibundo trueno. No tardó el mismo . de Calpena. que a medida que subía se determinaba mejor. Zoilo se zambulló de nuevo. húmeda la ropa de haberse vestido sin secarse el cuerpo. no hay quien le saque ventaja en ningún elemento. Podrías pasarlo mal». Por mucho que presuma. El día que este chico se case. Churi es muy capaz de ir a tomar tierra en cualquier playazo y volverse a la noche. «Ya parecerán los dos.. y luego prorrumpió en llanto y alabanzas al Señor por haber escuchado su ruego. Así tiene esa naturaleza que le asegura una vida de salud y de poder para las luchas por el pan. La fuerza del gozo le ponía triste. porque en tierra es una fiera para el trabajo. y si no siguió tras él. Mirando con ojo experto a la inmensidad. que después serán Hércules grandullones. ¡D. la salida de Oñate para Durango. [167] -Esto no es mérito -indicó Prudencia-. que le mandaron volver pronto. «No seas bestia. El segundo cole fue más breve que el primero. Era un cuerpo de verdosa blancura. Gran mérito es nadar así. creyó distinguir un punto: era un nadador. lo he hecho yo cuando tenía su edad. ¡vaya unos hijos que traerá al mundo! Será una generación de Hércules chiquitos. a cuatro pasos de allí! ¿Vendría pronto? Seguramente era cuestión de un par de días. pedazo de atún. no fue por falta de poder para ello. Todo lo que ves hacer a esos.. lárgate afuera con descanso a encontrar a Churi. Volteando sobre la cintura. Fernando en Oñate. -Ya no se ve a Zoilo -dijo Prudencia-: al menos. que soplaba y escupía. Quedose al oírla como atontada. repitió sus gruñidos: «Que no juegues. y el tío. sino por obedecer a la tía Prudencia y a la prima Aura... no te aguantes tanto -le dijo Valentín-. En aquellos días anunció Negretti en una misma carta la toma de Arlabán por los cristinos. Ea. Brazos y piernas seguían moviéndose para mantener el cuerpo en postura casi vertical. temerosa de que tanta ventura se desvaneciera súbitamente con nuevas desdichas. en medio de la opacidad cristalina del agua. vámonos al pueblo». yo no le distingo. -No se le ve -dijo Aura-. con movimientos de rana. no resiste como su primo.

.. puro mimo. y no era prudente arrancárselo tirando de él muy fuerte: lo mejor sería que el tal D. pues la verdad de aquellas idas y venidas se sabría cuando llegase D. El más indicado para tal objeto era Martín. entre severa y burlona. y uno de los jóvenes más guapos y decentitos que a la sazón había en Bilbao. ¿Por qué retrocedía Fernando cuando estaba tan cerca? ¿Qué mujeres eran las que acompañaba? ¿Y el enfermo quién sería? Se atormentaba imaginando sucesos absurdos. recia. sus fines no eran buenos. No era la primera vez que Prudencia dejaba traslucir a Negretti la prodigiosa concepción de su genio doméstico. fuese pescada por un aristócrata madrileño. por la respetabilidad que iba adquiriendo en el comercio. Era la gala y la honra de los Arratias. Lo natural [169] y lógico era que volviese cuanto antes. y si no venía pronto. nacida al calorcillo de la familia con quien moraba.. en lo espiritual atesoraba una voluntad firme. dueña de un capital no menos bonito. rodeándola de cariños y atenciones. por su finura. y ella respondía de que la niña habría de comprender bien pronto el mérito del primo. quitárase de en medio el fantasmón de Madrid. y un sentido calculista y aritmético. cuando se creía que le habían llevado muy lejos los vientos del olvido. debía ser para la familia.Ildefonso en referir de palabra todo lo que había escrito. desbarataba sus planes de mujer práctica y allegadora. un mala cabeza? Cierto que Aurora tenía clavado muy en lo hondo el dardo de aquella pasión. bigotuda. esta le recomendaba. y todo iría como una seda. Fernando le produjo. Dejáranla a ella sola en el manejo de Aura. Modo de conseguir esto: casarla con uno de los sobrinos. La repentina aparición del señorito de Madrid. y que la había hecho suya. gran milagrero. pensó que aquella joya. Aquella noche la reveló completa con cierto orgullo y vanagloria. de palabra viva y cortante. por su educación. [171] sino amañándolas con destreza hasta que ellas mismas quisieran acoplarse. La señora de Negretti. ¿No era tristísimo que una [170] niña tan bella. Consternada se quedó Aura al saber esto. . A solas Prudencia y su marido. en uno y otro sentido inapreciable. constancia en los afectos. como si se tratara de un invento mecánico. añadiendo que el Don Fernando le había parecido un caballero de excelente educación y sentimientos honrados. Bien por ella y bien para la familia. desahogó aquella el mal humor que la noticia del encuentro con D. que tuviese calma. personas monstruosas. acompañando a unas muchachas y a un señor enfermo escapado del hospital. para mover mejor el ánimo de su marido. además un ardiente amor a la familia. y mil cavilaciones lúgubres y conjeturas pesimistas la desvelaron aquella noche. sus intenciones no eran limpias. Fernando. Fernando.. La maquinaria de Prudencia era que Aurora y su capitalito quedaran definitivamente en casa. El tiempo. cosas de chicos. iría curando a la niña de afición tan desatinada. Fernando se quedase para siempre en los limbos de la ausencia. según informe del señor italiano que con él vino de Madrid. entusiasta de las invenciones. Claro que esto no se haría forzando las voluntades. que ya lo quisieran para los días de fiesta los Arratias masculinos. y despertaría en ella inclinación más conforme con su clase. un hambrón. que físicamente era corpulentísima. que quizás era un silbante. Desde que fue a sus manos la sobrinita de Ildefonso. había ido hacia Vitoria la misma noche de la evacuación de Oñate. y comunicadas sus inquietudes a Prudencia. más aún en los caprichos y manías. Algo dijo después que enfrió el júbilo y los entusiasmos de la pobre joven: D.

dejarles su paz. haría él cosa contraria a lo que su conciencia. y más de una vez hubieron de esquivar con grandes rodeos o veloces marchas el encuentro con la gente armada de Carlos V. en el mismo vaso bebían. Su conciencia antes que todo. ni por los intereses todos que hay de tejas abajo. sólo sirvió para arrojarse el uno al otro . y Aura le esperaba y le quería. Zoilo suplía en Churi la falta del oído. y aquel amor recíproco trocose en recelo. con indiscutible derecho.XVIII Zoilo y Churi se fueron a Lupardo. sólo de ambos comprendidos. y motivo para desplegar en competencia su pasmosa agilidad y bravura. Fernando venía como primer ocupante. no consentía tampoco que lo hiciera su mujer.que mi tema es: a cada uno lo suyo. Sin este desenlace previo él no haría nada por desviar las cosas de su dirección natural. que hacía de Negretti un carácter excepcional. Zoilo y Churi vivían unidos por una hermosísima fraternidad. no tuvo más remedio que acatar lo que él [172] decía y ordenaba. le dictaban. Pero llegó el día fatal. las cosas del espíritu que aun con la palabra son de dificilísima expresión. a la rectitud. con grotescas contracciones faciales. y alegres la concluían. sus bienes terrenos. Sus viajes eran un continuo juego con emulaciones que terminaban en bromas afectuosas. mas no veía manera de llevarlo de la teoría a la práctica. mirando siempre a la verdad. moneda de plata o cobre. y viniendo el galán con buen fin y propósitos de matrimonio. porque el amor de la niña era muy fuerte. Aunque Zoilo llevaba siempre el salvoconducto que le permitía franquear sin tropiezo las regiones ocupadas por carlistas. sería locura pensar en desunirles. cualquier incidente o sesgo inopinado del drama de amor. como las armas y herramientas. y el libre lenguaje que los dos idearon para comunicarse su cariño. ver venir serenamente los hechos humanos. eran comunes. Llegó un tiempo ¡ay!. Dejar a Dios lo que es del alma. su idea firmísima del bien y del mal. los hechos materiales más difíciles de exponer sin palabra. «Ya sabes -le dijo Ildefonso al partir. Alegres empezaban la caminata.. y a Dios siempre lo divino».. comunicándole con signos de su invención. dejarles su bien. con rápida telegrafía de manos y dedos. Aunque Prudencia no practicaba el culto de la verdad con esta devoción suprema. Y lo que él no haría. en que de sus caminatas debía decirse lo contrario: enojados y displicentes la comenzaban. [173] Antes de la dichosa o infeliz (pues no era fácil discernirlo) aparición de Aura en la familia. Y pues D. y lo tuvo por cosa excelente. . comían en el mismo plato. y se tumbaban en el mismo rincón de la choza donde les cogía la noche. Ni por todo el oro del mundo. por cosas de ellos. recorriendo el largo camino con la escasa comodidad que les ofrecía un solo burro para los dos.Reconoció Negretti la bondad del invento de su mujer. con muecas y patadas. Se entendían con mugidos. Todo esto solía ser diversión para los dos muchachos. Sólo resultaría práctico el invento en el caso de que el compromiso entre los amantes quedase desbaratado y nulo por sí mismo. comida. furiosos la concluían. la seguridad de aquel documento (amplio favor que Sabino Arratia debía a su grande amigo el cabecilla Sarasa) no era absoluta.

a ella. si se aferrara a querer al otro. que él (Churi) no tenía nada que ver con que él (Zoilo) adorase a la niña por el aquel de adorarla. la rivalidad que les desunía no se reveló hasta que se hallaron solos. -¿Quién? -gritó Zoilo con furia. porque ya tiene su corazón entregado a otro amor. De pronto le cogió Churi por un brazo.. sin fin de cosas. entonces. que continuaba poseído de su furor de elocuencia. mezcla de torpes cláusulas castellanas y euskaras. mato a todos. y que mientras podía conseguir que la prima le quisiese. Y aunque te volvieras otro de lo que eres. pensando en ella siempre. la verdad de los fenómenos del alma. taciturno. mía tiene que ser. para mí. Zoilo. en aquella bóveda sin ecos. a ti. quedándose un buen rato sin saber qué decir. fue la presencia inopinada de una mujer en la familia. enarbolando una estaca que arrancado había de un árbol próximo. agregó que Dios había pegado fuego a su alma. se recogió en la tristeza de su mente. divirtiéndose en pegar brincos para arrancar a tirones las ramas de los árboles. exclamó: «¡Madrilgo gizona! Ese no viene. pillo».. sombrío.. Como los dos disimulaban instintivamente ante la familia. Iban [174] por la cuesta de Unzaga: Churi. Su penetración era el contrapeso de su sordera. a mí. A las dos semanas de tal suceso. y le dijo con desabrimiento... ¡ah!.. y si vive y viene. aunque Dios te diera un mundo de méritos.. se consolaba con amarla a su modo.». se ha muerto... Zoilo y Churi dejaron de quererse.. De pronto saltó con una retahíla. le mato. Este argumento no tenía réplica. -Madrilgo gizona (el hombre de Madrid).». La causa de este que bien puede conceptuarse como uno de los mayores desórdenes de la Naturaleza. Eres sordo. Aura no te querría.. «Mía. Allá se las compuso Zoilo como pudo para expresarle que no admitía su injerencia en aquel asunto. y todo espontaneidad y efusión. a un novio más guapo y más fino que tú. en los actos y en la abstención de los mismos. con alegría febril.. para mí. expresando las ideas con lenguaje verdaderamente epiléptico. en vascuence: «No me lo negarás: tú quieres a Aura. que reducidas a un solo idioma eran así: «Pues eso es un pecado muy grande.centellas de rivalidad. acompañada también de gesticulación epiléptica. diciéndole cosas de las que se piensan más que se dicen. y fabricara su felicidad con suposiciones o cálculos de cabeza.. respondió Zoilo que sí. .. me mato... y ¿cómo va a querer Aura a un hombre que no oye?».. «Lo que tú tienes que hacer -le dijo. Aura te gusta. Zoilo. y que en las soledades de su conciencia se casase con ella. Lanzó Zoilo carcajada burlona. mientras el primo. y largo rato estuvo sin articular palabra. con un tremendo fuego de amor en toda su alma. sin cuidarse de que Churi entendiera o no lo que decía... cantando. y no a él. pues el verbo humano sólo producía en ella sonidos ideales. y ya verás cómo se ponen los tíos y los primos cuando lo sepan. hablando solo más bien. en el gesto. camino de Lupardo.es no meterte en lo que no te importa. Viendo tal decisión. y doblando por la mitad la fuerte rama. y Churi se lo tragó entre amarguras. Más sorprendido que asustado. ya verá Aura que debe quererme a mí. hablaba con los árboles: lo mismo podían ser para estos que para Churi sus ardientes expresiones. veía en la mirada.. ¿Cómo se había enterado el sordo de este secreto que la misma Aura no conocía? Era Churi un observador prodigioso. como si fuese junco. y si así no lo hiciera. dicterios y amenazas. o se sabrá quién es Zoilo. ¿Qué [175] entiendes tú de esto? ¡Amarla tú! No puedes. aunque los términos en que Zoilo la expresara no le resultaban [176] inteligibles.

. ¡arre allá!. oyendo la respiración de su primo que profundamente dormía. esto se conoce. ¿Qué tiene Zoilo de más guapo que yo? Nada. pues aunque se puede ser buen marido sin oír nada. Los ojos que le brillan. no quieren ellas. Que venga. ilustrado. que se meterá por los ojos de las mujeres. y allí se pasó la noche en triste monólogo. Y cuando llego.. Pero será elegante. en gran abatimiento. Yo no oigo. al que más mira es a mí.. y si no viniere. No.. verás cómo no te perdonan la desvergüenza. Pero si para mí no es. Pues si yo oyera. como quien dice. Dios. no hay mujer bonita ni fea que quiera al hombre falto de oído!.. Pues sí. ¡Mundo maldito! Debiera uno morirse para no verte».... Churi.. -Ven acá -le dijo Churi tras largo rato de silencio-. para que se la llevara. con el silencio.... y yo me pongo en lo justo. y soy más valiente. tú y yo.. tú me engañas. fantasioso. porque yo puedo más que él.. tú eres un envidioso.... y a los demás no les mira. La tía [177] Prudencia. enseñando los dientes. no quieren. si es tan preciosa como los ángeles.. «Yo también la quiero -decía entre otros mil peregrinos conceptos-. que sabe que la quiero. porque nosotros... Pues eso no debe de gustarle a ninguna mujer. Puestos de nuevo en marcha.. ¿Qué dices... te quiero.Aunque no le he dicho nada. esta es la idea de la tía Prudencia.. y yo sé que si ahora no me quiere ella. y nos quitáramos todos de este suplicio!. pero ahora. 'bruto.. y por el modo de mirar a Aura cuando habla de tu hermano. y hasta más guapo.. hace ascos al novio de Madrid y quiere que no venga.. «Eso no es verdad -dijo-... siento en mí los pasos que dan los sentires.. ¿Cómo ha de querer a un sordo. que a lo demás no me gana. ¿Y quién me asegura que a él no le falta también algo? ¡A saber!.. que venga pronto ese caballero de Madrid. y alzó las manos como para detenerlo antes que le aplastara. yo se la he sacado por la manera como mira a Martín cuando viene. dentro de mí retumba. Alojados en un caserío humilde..'». bien puedes estar seguro de que no será para ti.... cuando vaya viendo.. le sobra fatuidad.... Cuando los tíos y tus hermanos sepan eso.. no será suya.... fullero!..... me querrá después... [179] . qué piensas? Zoilo no pensaba sino que el firmamento se le venía encima. ¿Y ahora qué dices... Y si no le falta nada. ¡Estaría bueno! ¿Qué ventaja me lleva mi primo? Que oye.. sino del caballero de Madrid.. Momentos después. los pensares de ellos cuando andan pasando por sus almas. o más?. y veo más que tú. y nada de lo que piensan nuestros tíos se me escapa.. porque está en la idea de casar a la niña con tu hermano Martín. ¡Que no me digan a mí de ángeles ni ángelas!.. Pues te diré una cosa para que se te quite la esperanza.. Echa roncas porque oye. con la cabeza apoyada en un yugo..... Porque Aura espera que venga el de allá. ¿Cómo no. lo dice como diciendo.. lo siento todo. Metiose Churi en el lugar más escondido.. pero veo. Donde está ella... [178] que se quiten todos... ganso? Porque a tu hermano no le has de matar.. todo se le apaga a uno. Zoilo.. conozco yo que se alegra un tantico.. a quien no le oye su voz?. que es el señorito de la familia y el que vale más. para este bestia de Zoilo tampoco. Y Zoilo es un descarado que se está siempre riendo. me mira a ver si me ha hecho gracia... pues. ¿Y el tal cómo será? Seguramente que silencioso no es. ¡Vaya una gracia! También me brillaban a mí antes de venirme el silencio. ¡Cómo me reiría yo de este tontaina.... conozco yo. ¿quién me la quitaba? ¡Ay. y él es fino. y tan fino. ¡Ojalá viniera mañana.. somos unos grandes gaznápiros... que es la que manda en el tío Ildefonso. Pues cuando hay muchos en casa. lloraba como un niño. y cuando dice algo que es de reír. no se acostaron en el mismo montón de paja de maíz. y aunque a cada instante me llama bruto. ¿Pero qué caso ha de hacer de mí?. Pero conmigo no juegas». no hablaron más en todo el camino. ¡Estaría bueno eso: matar a un hermano!....

. ya pareció. Y esta es la ocasión de referir que el buen Sabino era el único de los Arratias que sentía inclinaciones hacia el absolutismo. pruébalo y verás... que tras mucho llorar. En aquel viaje llegó el pobre burro lleno de mataduras. Al día siguiente fue Churi a las Encartaciones a contratar leña. Hombre piadoso. profesadas una y otra opinión con tibieza y en el terreno ideológico. Aquí está el hombre que ha de consolarte. y los dos primos estuvieron dos semanas sin verse.. reproducción de los arrechuchos nerviosos. Valentín rugía de cólera. Llora. ¿No caes en ello? Zopenco. viviesen los dos en armonía perfecta. y viéndola llorar se decía: «Llora. hallándose Zoilo en Lupardo y Churi en Bermeo. y el jefe de la división cántabra. era su íntimo y cariñoso amigo desde la infancia. disentía de su hermano Valentín. le soltó la tremenda noticia. tanto le arreó el jinete para llegar pronto. y el favor inapreciable de que le permitieran trabajar en la ferrería de Lupardo. Juro que no se la lleva. a quien has de querer. según voy viendo.... verás». de la división navarra. y vendrás a tu Zoilo. ni en Tolosa. sin significarse públicamente por uno ni otro partido. particularmente a Prudencia. A estos conocimientos debía el paso franco por la zona comprendida entre Bilbao y Bermeo. Don Cástor Andéchaga. el brigadier Tarragual. Nunca llevó a mal Sabino que sus hijos perteneciesen a la Milicia Urbana. Con tanta lágrima se te lava el alma del amor viejo. determinadas por móviles religiosos más que políticos. corrió Sabino al interior del reino carlista. llora... Sarasa.. te tiene guardado un amor como el de todos los corazones que hay en el universo. El comandante general de la división de Vizcaya. que adoraba a su esposo. mañana. «Ya está. sin ella se volverá. tampoco él podía negar sus grandes amistades en el campo enemigo.. Y llevando aparte a su primo. con la obligación de ceder a la Maestranza de Vizcaya cierta cantidad de hierro a precio bajo. Observó en Aura tristeza... vendrá el olvidar. Sabino ponía el grito en el Cielo. por cortedad. En esto llegaron las tristes noticias del disfavor de Negretti. Pero si nadie podía [181] tacharle de carlista. duelo.. donde sufría Negretti la prisión.. No viene. pues sus ideas retrógradas en ciertos y determinados puntos cedían ante la suprema devoción de la ciudadanía bilbaína. llora.. de las cuales supo obtener alguna ventaja para los negocios de la casa de Arratia. forma indirecta de canon o impuesto de guerra. de su prisión y de la causa que por infidencia o masonismo le formaban. y amigos eran también Guergué. y le faltó tiempo para ir a contárselo a su rival... donde estaba el Rey.. siquiera fuesen platónicas. porque él se lo merece..A los pocos días de esto. Fiado en sus excelentes relaciones. Este que te mira sin atreverse a decirte nada.. y ni en Durango. Tales eran sus mudas declaraciones siempre que junto a ella se veía. o un poco más [180] allá. pudo .. de todos juntos en uno.. ya viene. -Es mentira -replicó Zoilo blandiendo las tenazas-. los coroneles Urréjola y Altolaguirre... de las acusaciones con que la ignorancia o la perfidia le denigraron. algo dañado de volterianismo.. tu Zoilo. Habló con Ildefonso en Oñate. El corazón mío es de un tamaño como de aquí al sol. formulista y un tanto santurrón. que lo que es a ese no le verás más.. Pasó en este tiempo Zoilo algunos días en Bermeo. donde tuvo la satisfacción de ver que fallaban los anuncios de la próxima llegada del señor de Madrid. se enteró este del encuentro del tío Ildefonso con Calpena.. príncipe o archipámpano. y si no. Ya viene. que así lo manda la Divinidad».. ¡Madrilgo gizona!.. a quien has de querer y adorar como él te adora y te quiere. Fácilmente se comprenderá la desazón que estos hechos causaron a toda la familia. Y si viene. lo que no impedía que.

[183] siempre esperaba que Madrilgo gizona se aparecería. ni de los motivos de su tardanza se tenía noticias. donde todo se volvía perseguir a la niña mozos y señoretes. de su existencia silenciosa. Bien le había dicho y redicho que no accediera a las instancias con que los artilleros de Oñate asediaban su voluntad. con ridículas manifestaciones de amor. A pesar de que esto pensaba y decía. que siempre vio un . y además perdido en el concepto de los liberales. No se cansaba la buena señora de lamentar la desgracia de su marido en el servicio del Pretendiente. pero tan harto de la suspicacia. Prudencia. ordenaba que se fuesen todos a la ferrería y en ella permanecieran hasta que otra cosa se determinara. Sabino y Churi. y esperaba la eficaz ayuda del tiempo para proponer a su sobrina.XIX Que Zoilo estaba en sus glorias con el largo eclipse del caballero de Madrid. como había entrado. En el acto se dispuso Prudencia a levantar el campo. resuelta y gozosa. Fernando. el cual no habría concluido en bien sin la decidida protección del ilustrado Príncipe don Sebastián. Bien podía la niña excusarse de llorarle más. desnudo de todo capital. no se lanzaba a determinaciones radicales. por el contrario. pues todo lo que suspirado había por la ausencia se le tomaría en cuenta por el fallecimiento. comunicó Ildefonso que estaba libre. ¿Qué resultó? Que el hombre se había matado a trabajar sin que parecieran por ninguna parte las villas y castillos que se le ofrecieron. el segundo. Y en tanto que esto ocurría. El primero. y hasta vejestorios. ni esta villa era muy segura ya para la familia. y una mañanita salió para Lupardo con Aura. Ildefonso había tomado en sentido recto las ofertas pomposas de aquellos señores. alentado por la fe que le infundía su ardorosa pasión. Honrado y crédulo en demasía.conseguir nada en pro de su hermano político. lavándose las manos al tratar de un asunto en que Negretti obró en absoluto desacuerdo con ella. mostrándose al fin como fatigada de tan larga [182] espera. se daba a los demonios y habría corrido gozoso en su busca. ni parecía el D. los desposorios con Martín Arratia. Por fin. pues para que nada faltase. cuando menos se pensase. pues ya le incomodaba la residencia de Bermeo. fiado en su buena estrella. amargo. Bien caro pagaba su obstinación. a mediados de Agosto. Que este debió de ser glorioso no podía dudarse. consecuente con su nombre. no hay para qué decirlo. que no deseaba más que perderla de vista. sin meterse en cálculos y averiguaciones del por qué de tal ausencia. y el desoír las advertencias de la mujer práctica. Salía de la Corte de Carlos V. por alcanzar también al buen Sabino las malquerencias y desconfianzas de los facciosos. nutriendo su credulidad en su malicia y en el odio al primo. y que Churi. Mientras Aura languidecía. y era locura aguardarle más tiempo y subordinar una lozana juventud a las idas y venidas de un fantasma. Como no creía prudente que su escapatoria terminase en Bermeo. las cuales no eran más que cantos [184] de sirena. dando lugar este singularísimo caso a que se le creyera muerto en alguna escaramuza o lance de guerra. creía firmemente que el caballero no vendría ya. . estrechez de miras e ingratitud de la sociedad del nuevo reino. a reclamar lo suyo. la familia continuaba agobiada de pesadumbres. siendo Calpena un noble caballero esclavo del honor. y esta esperanza era el consuelo picante. con habilidad trataba su tía de infundirle el convencimiento de que el galán de Madrid había pasado a mejor vida.

confiado. a excepción de Martín. a la orilla del río entintado por la arcilla ferruginosa. ¡Perdido el trabajo de sus manos. por más que he revuelto todo el Año Cristiano. se alzaba el edificio de la ferrería. Llegaron a Lupardo con felicidad. mena y humo. según estaba el país de soliviantado por la facción. y el menos guapo de rostro. la cabeza descubierta. paciente. buscando la santidad en la industria. Se parecía bastante a Zoilo. habían heredado de su madre Zoila Maruri la constitución hercúlea. en Mundaca. En las bajas. terminando con un gran suspiro-. de medio arriba negra. Una alcoba pequeña que ocuparon las dos señoras. Allí encontró Aura al mayor de los primos enteramente transformado. depósitos de leña y carbón vegetal. harto parecida a un monstruo iracundo. enormes piezas dobladas por la mitad. La estrechez del valle le oprimía [185] el corazón. De los conventos y de las soledades han salido todos aquellos benditos. Entre las dos vertientes. era menos forzudo que sus hijos. sin más que lo preciso para que tuvieran breve descanso los duros huesos de aquellos atletas. perdido el fruto de su mente! Pero el sino de Ildefonso era sucumbir ante la maldad y el egoísmo. ¡Qué diferencia de aquella inmensa lejanía de los horizontes oceánicos. «Es un santo -decía Prudencia. por ser excesivamente recto. quizás desconfianza del éxito. los pies en almadreñas. en las galanas cuentas que se le ponían ante los ojos para deslumbrarle.señuelo falaz. no he podido encontrarla. Así lo vio Aura en su viva imaginación. eran las piezas altas. también roja y negra. las laderas cultivadas eran composturas mal hechas en la Naturaleza por el hombre. Su madre y su abuela vivían aún. de pocas carnes. Respiraba la ferrería. lo que no era poca suerte. esclavo de la conciencia hasta en las cosas nimias. y en Lupardo cubría todo su cuerpo con un largo camisón de lienzo veteado de negro y rojo. latía su sangre. siendo este hermoso. los cuales. que hacía casi realizable el ensueño de medir lo infinito! ¿Pues y la pureza de los aires. roja de medio abajo. el martilleo con estridores metálicos arriba. . y José María no. despidiendo humo denso a todas horas. y allí vio Aura escenario bien distinto del de Bermeo. ninguno de los talleres». del lingote producido. y algunas formando lazos. y el soplido ansioso del fuelle. los brazos arremangados. donde dormían todos los hombres. y sentir sobre sí pesos enormes de tierra y cielo desplomados. como la de Churi y Zoilo. Su rostro revelaba cansancio. llegando hasta una tensión increíble. y daba sus órdenes de un modo paternal. daba puñetazos continuamente sobre la materia indomable. y arreglitos que la echaban a perder. la primera impresión de Aura fue de tristeza. habría vivido un siglo. Hecha a los grandiosos espectáculos marítimos. pagaban los jornales y hacían sus cuentas. aquella frescura que con la intensidad de la luz inundaba cuerpo y alma? En el valle del Nervión pesaba la atmósfera. como de caer en honda sima. Era el más alto de la familia. pues las dos veces que le vio en Bermeo iba vestido de señor con bastante desavío. Su actividad no era vertiginosa. seco. una engañifa. y la segunda ciento dos. tenían [186] la cocina. De esta señora se decía que si no la hubiera matado el cólera. por su respiración cadenciosa y los ruidos espantables que acompañaban sus funciones: el bullicio medroso de la turbina en lo más hondo. y las alturas verdes. contaba la primera ochenta años. Prefería Sabino el trabajo directivo al material. y yo. La casa en que moraban los trabajadores era humilde. sino reflexiva. resignación honda de todas las facultades ante la pesadumbre del deber. otra pieza donde comían. que favorecen las expansiones del alma. y estimulan el atrevido volar del pensamiento. una grande. acerado. Pues sí: Sabino tenía especial acierto para organizar el trabajo de los demás.

su ligereza gimnástica. Zoilo tardaba en dormirse. y redoblaba hasta lo increíble la cháchara y gorjeos de su alborozo juvenil. para pedirle que esta recogiese el fruto de tanto trabajo. en manos del viento. pues ya había cumplido veintidós años. mezclados y revueltos por el sudor copioso. lo sentía. aunque transportara grandes pesos. por lo cual extremaba él su apetito sin incurrir en la fea glotonería. a su parecer. consistente en aplicar a su persona todas las reglas opuestas a las de la vulgar presunción. mejor dicho. a las olas. En esto no se equivocaba. con jaculatorias de su invención. se multiplicaba en el trabajo. sin gritos ni alboroto alguno. Sabino les convocaba en torno suyo para rezar el rosario y dar gracias a Dios. desde el punto y hora en que Aura llegó a la ferrería. Renunciando a todo calzado. Más elegante sería cuanto más se pareciese al aire. sin repugnar ninguna faena por difícil y enojosa que fuese. a los pájaros. Acudía más pronto que la vista a donde se le llamaba. lo mismo chapoteaba en el fango que las lluvias acumulaban junto a los montones de mena. Coplas castellanas y vascuences salían sin cesar de sus labios. Zoilo era todo [187] viveza. Empleaba. según decía. dentro de la decencia. el cantar riendo. proyectos. la blancura de sus dientes y el carmín de sus labios brillaban con colorido picante en medio de tanta suciedad. y que se acabara pronto la guerra. acurrucándose junto a un tabique desnudo y frío. sus manos tiznadas eran manos de un diablo que se ocupara en los menesteres más bajos del infierno. acariciando un vago propósito de dejar de ser pájaro y ola cuando . sin melindres. se echaba del camastro donde reposaba medio vestido. para sacarse lustre a las botas. Con penetración de enamorado descubría en los ojos y en la sonrisa de Aura una complacencia y gusto muy singulares al verle hacer cosas tan contrarias a la compostura. que gozaba y reía viéndole comer. pues no había que chillar tanto para hacer bien las cosas. todo ruido y alegría. y antes de dormirse daba repetidos besos al tabique. su gala era ser negro. con gran contentamiento de Aura. veía. Ningún mal pensamiento obscurecía el cielo purísimo de aquella pasión. dormía la niña bonita. Después de la cena. el comer mucho. Allí se pasaba otro rato devanando sus hilos con la más pura espiritualidad. en la próxima estancia. Al llegar la hora de la comida [188] y tomar su asiento en la humilde mesa sin manteles. toda nobleza y frescura infantil. Esto no lo razonaba. y otras extravagancias. el hablar cantando. Terminadas las devociones. Adivinaba. Cuando sentía que su padre y su hermano dormían. pero su pasión le reverdecía la niñez con todas las candideces deliciosas [189] de esta. esta le diría. hacía. Para secarse restregaba los pies en el polvo de carbón: hacía esto. desmedidos honores a la pitanza. el chico un original resorte de agrado que podría muy bien llamarse la contra-coquetería. Iba de una parte a otra saltando. y en los febriles accesos de júbilo cogía tizne con los dedos y se pintaba rayas en la frente y brazos. su ardor era el asombro de todos. los rizos que ornaban su frente parecían. Al otro lado. En cambio. agradaban a la señora de sus pensamientos. y se iba al otro lado de la habitación. por la salud que disfrutaba toda la familia. pues. palabras que pensaba decir a Aura. en que sin cesar envolvía hilos interminables: amor. Era Zoilo un hombre hecho y derecho. y no se le reñía más que por lo mucho que alborotaba y por sus expresiones incongruentes. No carecía de estudio su candorosa travesura. y que no le querían conforme al patrón de los señoritos atildados. se acostaban todos. que en las verdosas aguas de la presa.persuasivo. con sus ensueños y la facilidad increíble para ver trocadas en realidad las cosas más absurdas. Su rostro era una paleta en que dominaban el rojo y el negro. porque su cerebro era una devanadera. esperanzas. palabras que. aureola de salvajes crines. que era más hermoso cuanto más libre en el vestir. pues bien seguro estaba de que su ardor infatigable en el trabajo.

Esto fue lo único que pudo traer de Bermeo. horizontal cuando no funcionaba. comenzaba el trabajo de forja. largos camisones de lienzo. huevos y pasta de tomate en botellas. José María y uno de los guipuzcoanos eran muy expertos en apreciar el grado de ignición y el temple necesario. puesta sobre un firme o yunque. formando la pasta o zamarra. El trabajo de la ferrería era muy duro: lo hacían exclusivamente José María. fruta seca. lo demás era una gallina asada. Las tremendas cabezadas del martillo batiendo la masa roja y blanda. operación que se hacía en un hoyo revestido de ladrillo. En los días en que Prudencia y Aura aportaron por allí. manipulado por los tiradores. por preocupación incomprensible. El capataz o jefe de la tarea era designado [190] con el nombre vasco de arotza. que llevaba en orzas grandes bien acondicionadas. . Llamábanse fundidores los que aplicaban el fuego a la primera materia para obtener el hierro. De prestador hacía comúnmente Churi. donde metían el mineral y gran cantidad de carbón. dándole las necesarias vueltas para recibir por una cara y otra el golpe. mientras los otros manejaban con grandes tenazas la zamarra. patatas. mientras José María y el otro volteaban la pieza con las tenazas. . porque la señora de Negretti había llevado un par de cestos de provisiones. Un mecanismo rudimentario lo movía.. sólo abundaba la merluza.. y allí era de ver el arte combinado de los fundidores y los llamados tiradores. borona y buenos tragos de chacolí. y al propio tiempo ayudaba a los demás a cargar el horno. amasar la borona y ponerla entre las planchas calientes. cuya carne salaban y ponían después al humo. que tenía por base estacas hincadas a gran profundidad. que en aquella época del año. entre las cuales sobresalía por su magnificencia un pan de trigo de cuatro libras. Churi y dos guipuzcoanos contratados: vestían todos. Sabino. y hasta hombre fino.. pues los arrieros que llevaban pan de Vitoria una vez [192] por semana.. era desestimada. de industria doméstica. mejoró un poco la mesa de los cíclopes de Lupardo. El [191] prestador era el obrero de menor categoría en la forja. y por mango un árbol enorme. iban ya rara vez. El martillo tenía por cabeza una masa formidable de hierro. llevando espuertas de mena.las circunstancias le indujeran a ser hombre verdadero. que descargaban los martillazos sobre la pieza candente. donde ya escaseaban las provisiones de un modo alarmante. movidos por la turbina. sus funciones se concretaban a preparar la comida. sin perjuicio de ayudar como el primero en el transporte del material y en dar fuego a la hornilla. y se vendía a ochavo la fibra. que guisaba muy bien. Quemar mucha leña. iban limpiándola de escoria. Un agujero daba entrada al aire que arrojaban pulmones mecánicos. atizar candela era su mayor goce. Prudencia había hecho un riquísimo escabeche. Al comienzo de la campaña mataban una res. y ajustando las moléculas de aquel hierro incomparable para todos los usos de la agricultura y de la industria.XX Comían ordinariamente caldos de habas secas con cecina. si fuese menester. Cuando estaba el mineral al rojo. Zoilo y un guipuzcoano solían hacer de tiradores. menos Zoilo. articulado por su extremo. Zoilo.

Y por contra. Yo he corrido a avisarle para que se entere de lo que por allá dicen y piensan. pues. ¿Y por qué? Porque trabaja para ellos. Ya era seguro que reunían sus batallones y se repostaban de artillería y balas para poner cerco a la capital. o defenderse hasta la desesperación. pero como Prudencia la vigilaba. estimando estos como bocado exquisito el pan de trigo que no habían catado en meses. no sólo por amor al pueblo natal. pero ya no podía ser. ya que no podía trabajar. «Padre -decía el joven. la nuestra sola trabaja. a la familia. suspenda el trabajo por su determinación. Su belleza era entonces más para que la gozaran los dioses que los pobres humanos. de que participaban los guipuzcoanos. manteniéndola dentro de su jurisdicción de señorita fina. y le seducía el carácter de religioso desagravio que a su causa imprimía el Pretendiente. No debía esperar mucho la señora para ver cumplidos sus deseos de adecentar a la niña. esto no puede ser. no hay que decir que Zoilo. por el encendido color de cerámica que lucía como proyección de un incendio. por agradarla. Algo tuvo que remusgar(3) Sabino. hubo proporción de celebrar en Lupardo verdaderos festines. y no puedo en ningún caso discrepar del parecer de mis compañeros». sin reparar que se le sentaba en la piel del rostro el rojo polvillo del mineral. diciéndole: «¡Ay. Por . Aura gustaba con preferencia de los caldos de habas con cecina y de la borona. por la índole y el estado de sus negocios.Con estas viandas. En Bilbao nos critican porque mientras todas las ferrerías de Vizcaya suspenden. a gala [194] tengo el pertenecer al cuerpo que defiende la sagrada villa. divorciarse de la opinión del pueblo. Hubiérale gustado a la niña bonita poner también sus manos en aquel rudo trabajo del hierro. y tuvo con su padre un vivo diálogo. Antes que le hagan parar a la fuerza. pero cedió al cabo ante los expresivos argumentos de Martín. estás hecha una visión! Gracias que no hay aquí gente que te vea. Considere que somos bilbaínos y que tenemos que vivir con la opinión y con los sentimientos de nuestro querido pueblo». y ambos figuraban como fervientes apóstoles del Bilbao no se rinde. sin miedo al calor intenso. No dejaron de hacer su efecto en el ánimo de Sabino estas razones. para los carlistas. ¡Lo que pareces con esa cara tan abochornada! ¡Cuándo querrá Dios que nos vayamos a Bilbao para que te adecentes!». porque una tarde. Esto no puede ser. y que Prudencia repartía en discretas raciones. decididos a conseguir lo que no pudo Zumalacárregui. habríase visto trocada en figura egipcia. consumía porciones monstruosas de aquel grosero alimento. pues del campo carlista le tiraban amistades de gran fuerza. del cual había de resultar la suspensión del trabajo de la ferrería. cuando no llevaban cinco días de estancia en Lupardo. sino por la influencia que sobre él ejercían su hermano y su segundo hijo. Martín era miliciano. donde dominaba el espíritu de resistencia implacable. se arrimaba lo más posible a la forja. que a las primeras palabras planteó la cuestión-. En otra ocasión habría tenido sus dudas. y no hallaba ocasión de echarse a la cabeza una pesada cesta de mena para descargarla en el horno. Lo mismo opinaba Valentín. «Soy miliciano nacional. prestándose a que le metieran en juntas de armamento y defensa. estragados [193] por el convencionalismo estético y las falsas artes de la presunción. Su hermano mayor había soltado prenda por Isabel. Con el criterio vulgar de estas juzgaba Prudencia el nuevo cariz de su sobrina. O morir todos. hija. Bilbao sería un montón de ruinas antes que consentir que pisara su suelo Carlos V. No convenía. y de aquí sacan el material de guerra con que quieren asesinarnos. pues si bien no sentía maldito entusiasmo por la causa liberal. Si tuviera espejo. érale imposible sustraerse a la solidaridad bilbaína. llegó Martín en un caballejo.

nada del mundo daría Sabino el triste espectáculo de aparecer en desacuerdo con los
suyos. ¡Qué horrible discordia la que [195] hace enemigos a hijos y padres, a hermanos
queridos! No, no. Antes la muerte que ver el odio en su familia, aunque este odio fuese
político. Adelante, y allá se iban todos bien apretaditos uno contra otro. Bilbao y la
familia eran un solo sentimiento, y al decir Bilboko echea se decía lo más grato al
corazón.
Determinose, pues, que en rematando unas piezas que estaban en la forja apagarían
los fuegos, y se retirarían llevándose todo el material de hierro que pudiesen, pues el
que allí se dejara no tardaría en ser cogido por la facción. Logrado su objeto, y después
de un rato de plática con Prudencia y Aura, Martín se dispuso a montar de nuevo en su
caballejo, pues no podía faltar de la tienda. Prudencia le dijo: «Es un dolor ver a esta
chica cómo se ha puesto. Mira qué cara, mira qué manos». Aura reía, declarando con
ingenuidad que aquella vida le gustaba, y que no creía desmerecer de figura por haberse
puesto del color de la mena. Opinó Martín que aunque se pintara de negro-humo o de
almazarrón, siempre sería una divinidad; pero que no le correspondía perder su aire de
señorita principal; y añadió que habiendo llegado a Bilbao la fama de su hermosura, ya
había por allí muchas personas que deseaban conocerla. La sociedad bilbaína era muy
entonada. Aura había de causar arrebato... Él se alegraría mucho de que el domingo
próximo, vestidita con su mejor ropa, fuese a ver desfilar la Milicia Nacional, [196]
cuando iba a misa a Santiago. Después tocaba la música en el Arenal, y allí se paseaban
las señoritas con los milicianos y la oficialidad del ejército. Dicho esto y otras cosas
pertinentes a la guerra y a la amenaza del sitio, se retiró el simpático joven en su jaco,
despidiéndose de las señoras con un afectuoso hasta mañana.
Caía la tarde, y no gustando Sabino de que su hijo fuera solo, mandó a Churi que
montase en su burro y le acompañara, volviendo al día siguiente para ayudar al
transporte del material. La familia iría en un carro del país, bien aparejado, saliendo a
hora conveniente para llegar antes de anochecer. Mal le supo a Zoilo la disposición
paterna de trasladarse a la capital, porque en aquel salvajismo de Lupardo se encontraba
el mozo en sus glorias; y teniendo allí a su ídolo, y pudiendo tributarle ardiente y
secreto culto a todas horas, no cambiara la ferrería por el Paraíso Terrenal. Y casi casi
asegurar podía que a la niña tampoco le supo bien la traslación, porque allí gozaba
viendo los trabajos, y ¡qué demonio!, viéndole a él; allí tenían los dos por
intermediarios de sus amores, al menos por parte de él, las llamas y el calor de la forja,
el aire del soplete, y aquel campo ameno y triste, el río que mugía, los pájaros, la mena
roja y el carbón negro. Todo aquello hablaba, todo sonreía, y era bueno y... amigo.
Se desesperaba el pobre Zoilo pensando cuán árida y fastidiosa sería la vida en
Bilbao. [197] Allá vestirían a la niña de damisela, llevándola de visita en visita, o me la
tendrían todo el santo día en la sala, donde él apenas entraba; y si por fin de fiesta le
confinaban, como era muy de temer, en el almacén de maderas de Ripa, se divertiría
como hay Dios. En tanto, gozarían de la dulce presencia de Aura las visitas cargantes,
los señores y señoras de Ibarra, de Gaminde y Vildósola; y para colmo de fastidio,
Martín podría verla a todas horas, y él no. Esto era en verdad peor que un castigo. Aura
bajaría por las mañanas a la tienda, y como tenía tan bonita letra, puede que Martín la
pusiera en el escritorio, a su lado, a copiar cartas y facturas, tocándose el codo de él con
el de ella... No, no mil veces: esto no lo sufría. Como viera los codos juntos, de fijo
haría cualquier barbaridad. Pensando estas tonterías se llevó casi toda la noche, y en lo
más avanzado de ella, mientras su padre y su hermano dormían, calentó con sus besos el

frío revoco del tabique. Efectuose al siguiente día tranquilamente el apagar de hornos, la
recogida de herramientas, la disposición y arreglo de todo lo que había de quedar allí, el
transporte del hierro elaborado, y en un carro que mandaron traer de Miravalles se
trasladó a Bilbao toda la familia.
Resultó ¡ay dolor!, lo que Zoilo temía: que desde la noche de llegada se vio la casa
infestada de visitas, que acudían como las moscas; señoras y señoritas pegajosas que
iban [198] a picotear, a gulusmear(4), y a estarse las horas muertas en la sala. Las
alabanzas a la bella sobrina eran entusiastas; los plácemes por tenerla allí, muy
empalagosos. Zoilo hubiera cogido un zurriago y arrojado a la calle a todo aquel señorío
importuno, que le quitaba a él su bien propio; pues con tanto mirar a la niña, y tanto
sobarla y besuquearla, colmándola de lisonjas, se llevaban pegadas a las manos y a las
bocas partículas de aquel ser divino. ¿Qué le importaba a nadie que Aura fuese un
prodigio de hermosura? ¿Ni qué tenía que ver aquella gente curiosona, entrometida, con
que fuese huérfana, prometida de un principillo, y qué sé yo qué? Ya se le iban atufando
al hombre las narices, y le entraban ganas de demostrar a chicos y grandes que sólo a él
le importaba la guapeza y demás méritos superiores de su prima... No poco se alegró de
que no le confinaran en el almacén de Ripa, atestado de maderas, barriles de alquitrán y
brea, pues si su padre le señaló un trabajo que allí le retenía algunas horas, las más del
día estaba en la Ribera, ayudando a Martín en el trajín del despacho. Gracias a esto
podía extasiarse en su divinidad, sin hartarse nunca. Si viéndola en el llano vestir de
Bermeo y en el desgaire de Lupardo se había enamorado de ella como un tonto, en
Bilbao, cuando se la vistieron de señorita para llevarla a misa o al visiteo, y con los
trapitos de cristianar para presentarla en el Arenal, su tontería se trocó en locura, con
hondos [199] desvanecimientos y accesos de rabia.
Efecto maravilloso y estupefaciente causó Aura en la juventud bilbaína, cuando hizo
su primera salida con Prudencia y la señora y señoritas de Gaminde en el paseo del
Arenal, pues si bien la fama había anticipado ya ponderaciones de tan singular belleza,
la realidad empequeñeció la obra de la fama, al contrario de lo que en la mayoría de los
casos sucede. Y aunque entonces, como ahora, la gallardía y hermosura mujeril eran
cosa corriente en Bilbao, el tipo de Aura, su sencillez y majestad, las incomparables
líneas de su cuerpo, su helénico perfil, y la expresión divinamente humana de sus ojos,
fueron motivo de general admiración y embeleso. Mirábanla los hombres encandilados,
turulatos los viejos, con asombro receloso las mujeres, y no se oían a su paso más que
alabanzas. Si por una parte satisfacían a Zoilo tales demostraciones, por otra le
mortificaban horriblemente, porque de tanto mirarla y alabarla resultaba que no era
suya, sino del público. Rondando solo, separado de sus amigos, por los bordes del
paseo, tomaba las vueltas a su prima y observaba de lejos la cara que ponían los
jóvenes, así militares como paisanos, al pasar junto a ella; o bien iba detrás de los
grupos de paseantes, tratando de escuchar lo que decían. Las exclamaciones «¡vaya una
mujer!...» «es más de lo que dijeron...» «esto ya no es mujer, es diosa», eran como otros
tantos estiletes que clavaban en su pecho. [200] Si más que mujer era diosa, los malditos
dioses no consentirían que hembra tan superior fuese para él... Y cuando pudo ver y oír
que en un grupo de milicianos, donde iba su hermano Martín, felicitaban a este por tener
a tal beldad en su casa, y le daban bromitas, faltó poco para que la emprendiese a
bofetada limpia con aquellos majaderos, desvergonzados... Nervioso y descompuesto,
marchaba en una y otra dirección por el círculo más excéntrico del paseo, que era como
el voltear de una noria, pensando que si hubiera pistolas de muchos tiros, y él poseyera
arma tan prodigiosa, la emprendería bonitamente en aquella ocasión... ¿Cómo?

Arreando un tiro ¡pim!, a todos los que al paso de Aura decían ¡ah!, ¡oh!... y otro tiro
¡pam!, a los que se permitieran comentarios de la hermosura, y qué sé yo qué... y otro y
otro tiro ¡pim, pam!, a los graciosos y bromistas... ¡Hala!... ¡y que volvieran por otra!

- XXI No le fue muy fácil a la hermosa doncella adaptarse al nuevo molde de vida, y
hacerse a tal ambiente; pero al fin hubo de rendirse al fuero de la necesidad y de la
costumbre. La estrechez de la casa, un entresuelo sin luces en la parte interior, causábale
opresión, [201] angustia. Mejor respiraba en la tienda, aunque en ella dejaban poco
desahogo los rollos de cabos, las piezas de lona, y los innumerables hierros de barco que
por todas partes había. Pronto se familiarizó con el olor de alquitrán, y gustaba de bajar
a la tienda, y de presenciar las animadas escenas de la venta y compra. El lenguaje
marinero la encantaba, y la rudeza de aquellos rostros curtidos por el viento despertaba
en ella simpatía y admiración. Llamada más de una vez por Martín para que le ayudase
en el escritorio, descendía gozosa, y copiaba facturas y cartas; después divagaba por el
local, enterándose de la extraña nomenclatura marítima. Las tardes de poco despacho,
los dos dependientes, viejos navegantes desembarcados ya por inútiles, se esmeraban en
darle lecciones. Aura les preguntaba: «¿para qué sirve esto?, ¿aquello para qué es?». Y
ellos, bondadosos, respondían a todo, dándole una idea de las maniobras en que habían
gastado sus mejores años.
El escritorio era un rincón de la tienda, separado de esta por tabique de cristales, que
en tal sitio debía llamarse propiamente mamparo. No había más espacio que el preciso
para revolverse con estrechez entre la mesa, con carpeta para dos personas, y el
estantillo de los libros. Dos taburetes, la menor cantidad de asiento posible,
completaban el mueblaje. Lo demás del reducido garitón lo ocupaban estantes atestados
de género, casi todo lo de pesca, paquetes de anzuelos, redes, [202] plomos; en otra
parte, piezas de lanilla para banderas, brochas, cepillos, defensas, y más arriba,
pendientes del techo, bombillas de diferente forma, faroles de costado, etcétera...
Martín iba y venía del escritorio a la tienda por una puerta estrecha, no más holgada
que las que suelen dar paso al camarote de un buque de mediana comodidad. Salvo a la
hora en que le era forzoso escribir, recorría todo el local, desde la pieza grande, que
daba a la calle, a la más interior, fin de una serie tortuosa de aposentos en que el olor del
alquitrán y la obscuridad y falta de aire remedaban el ahogado recinto de la bodega de
un barco. En lo más hondo estaban los barriles de brea en piedra, de alquitrán, los
bloques de sebo; y a lo largo de las estancias, los rollos de jarcia formaban una estiba
bien ordenada, como sillares de una serie de columnas, dejando para el paso un angosto
callejón. Viendo cómo cortaban de los rollos pedazos de cuerda y cómo los pesaban y
vendían, aprendió Aura los nombres de las diferentes piezas de cáñamo usadas en la
navegación, y supo distinguir el calabrote y la guindaleza de la flechadura y cabo de
acolladores. Todo lo preguntaba, y todo lo retenía en su prodigiosa memoria. «¿Te gusta
este comercio?» le preguntaba Martín, que buscaba la manera de echarle una flor, sin
poder conseguirlo: tales eran su timidez y respeto. Y ella respondía: «Las cosas feas se
vuelven bonitas cuando vamos [203] aprendiendo a ver en ellas la utilidad. Esto que

Mira tú: yo me he criado entre piedras preciosas. Martín. y dos docenas de rayos por cada banda. que comúnmente Aura no entendía.este zoquete redondo de madera con tres agujeros. le explicaba la aplicación de las distintas clases de grilletes. Para adornarte a ti no hay más que el sol y las estrellas. Le mostraba un rempujo y la manera de usarlo para coser velas. la filástica. Y primero faltaba una estrella del cielo que dejar el joven de [204] acudir al llamamiento de la patria y de la libertad. que parece una cara con sus ojitos y abajo la boca?. pedía la niña noticia de todo. Y luego la traíamos llena de perlas y brillantes. Don Martín.parece tan feo. «Te enseñaré cómo se hace la filástica. y él. -Como que es un comercio que sólo vive de la vanidad -dijo Martín.. Es muy fácil».. para que se hiciera cargo de aquel dedal de la palma de la mano. «D. Ello es que. y si había venta de cosas menudas. . y sirve para las flechaduras de la jarcia». y viviríamos como los salvajes. [205] cargada de piedras preciosas hasta las escotillas. esto es la vida. fíjate bien. revista a las tres. la enseñaba a despachar. ¡Como que he jugado con ellas! ¿Pues creerás tú que ese comercio nunca me hizo gracia?». ¡Vaya que también esa!. «¿Para qué sirve -le preguntaba ella. el pobre chico no sabía lo que le pasaba. con todas las cosas que hay dentro de un barco! Me gustaría tener una fragata muy grande.. La casualidad de que hubiese guerra tenía sobre las armas a la Milicia Urbana.. venía el ordenanza con avisos que hacían salir a Martín de estampía.. guardacabos y demás hierros. No hay más que ir abriendo la estopa. Las piedras son objetos de puro lujo. va dejando de serlo a medida que entendemos para qué sirve. Seguía una larga lección de aparejo. y se lo ponía y sujetaba con la hebilla. No. que. que era la estopa de los cabos inútiles.. Por suerte de Zoilo. -Y a mí.. y esto. y a cada momento.. ¡Y dar la casualidad de que aquel hombre fuera su hermano! Si no lo fuese. «Esto llamamos bigota.. Cuando entraba Zoilo y la veía sentadita en el escritorio. o le daba previamente instrucciones para cuando viniese alguien en busca de agujas de coser lonas. Pero tus dedos son muy finos para esta operación. Para ir a ver tierras tú y yo.. para lo cual se acercaba demasiado. -¡Qué tonto! -Es verdad. serían pocas para adornar tu hermosura.. la instruía en el modo de calafatear. de hierros para calafatear. juntando casi cabeza con cabeza.. esto es el pan. a las dos ejercicio». junto a Martín. ¿Qué son las piedras? Morralla. con seriedad científica... existía la guerra. mañana o tarde. Gracias a esto. ya le habría enseñado a ponerse a la distancia que debe guardarse entre caballero y señora cuando no son novios. aun con ser tantas. y sin comercio no tendríamos ni camisa que ponernos. sin entenderlo bien.». con la luna en medio... -¡Vaya. no habría comercio. metiendo en la unión de las tablas y apretándola bien con hierros. Di que sí. henchido de satisfacción-. Porque si no hubiera barcos. Aura. y él corrigiéndole las copias. no: déjame a mí. Zoilo quedábase solito con Aura. muy grande. -¡Jesús qué disparate! -Sí: de piedras preciosas. que evidentemente le favorecía. prima.

. sino poner las dos velas a Dios y ninguna al diablo.. Me parece que la siento. afirmando que quería derramar su sangre por Bilbao. muy santo y muy bueno. Valentín.. y Prudencia declaró.-¡María Santísima. Valentín. [207] que la familia no debía significarse toda del lado isabelino.. De esta definición hubo de protestar Sabino.. ¿estás loco?». asentando que no había que mezclar a Dios en cosas de política.. llevando al seno de la laboriosa familia ecos de la opinión del pueblo respecto a la inminencia de un segundo sitio. se arrimó Zoilo. siempre dentro del sagaz criterio que le imponía su nombre. burlándose un poco o asombrándose de su audacia. me da la gana de estar loco.. movidos de la ardorosa fe bilbaína.. gritaba Aura. y confiaban en el éxito. tía». Ya le enseñaré yo a mi señora tía quién es Zoilo Arratia». que los dos dependientes iban pesando. Temían que la villa tuviera que rendirse. Martín y Aura eran partidarios de la resistencia a todo trance.. se decía: «Esta lagartona de mi tía Prudencia la manda abajo [206] cuando está Martín. Es mi gusto. no bromees con eso. y la llama cuando yo estoy. que la tía baja. sino Dios a secas. Apoyábanle unos. Al primer partido. ni más divinidad que tú. Por la noche reuníanse todos en el entresuelo de la Ribera y cenaban juntos. no daban excesivo valor a las bravatas de los milicianos. divino Dios! -No hay más Dios divino. y aquí estoy para sostenerlo. -Cállate. sino dividirse en las dos opiniones para estar a las resultas de los acontecimientos.. porque Él no era constitucional ni realista.. . para que el otro le diga cosas. mientras Zoilo.. Cállate. y su divina voluntad era que no se derramase tan locamente sangre de cristianos. más bien escala de barco.. ni estimaban posible que la guarnición escasa hiciese maravillas.. otros se reían. Lo que hacía Prudencia era llamarla desde lo alto de la estrechísima escalera.. patriótico y entusiasta. Que se juzgase conveniente defender la Libertad y el Trono de Isabel. Zoilo. Sabino y su hijo mayor se pasaban casi todo el día en el almacén de Ripa. -Sí. sí.. más apretado que el primero. Pero estas razones las rebatió con firme lógica y hasta con elocuencia. Aura le contestaba riendo y volviendo la cabeza. Y se puso a medir brazas de cabos. y contribuir a la defensa con todos sus bríos. Al fin se arrancó el hombre. y se vaya la Libertad a paseo y triunfe el obscurantismo!». «Si todos -decíanos vamos con la Libertad. de haber puesto fin a un mutismo que le requemaba el alma. contento de haber roto el fuego. «Voy.. magníficas tosas de caoba y cedro. Dios era la Libertad. pero nada de meter a Dios en estos líos. que comunicaba la tienda con el entresuelo. ¡ay de nosotros en el caso de que venga la mala. y una regular partida de teca y riga que no lograban vender en aquellos calamitosos tiempos por estar encalmada la construcción de buques. para que yo no pueda decírselas. Entre seria y festiva. Zoilo. Como lo será el morirme o matarme si tú no me quieres.. comentando la guerra. «Pero... Sabino y José María se hacían intérpretes de la minoría desconfiada y algo pesimista del vecindario. sosteniendo que no era decoroso el doble juego. donde tenían gran cantidad de duela. Yo lo digo.

Coseremos pronto la ropita. «Ya tenemos a Periquito hecho fraile -dijo Prudencia-.. Sentía no tener listo su uniforme antes de que viniera Churi. ella lo cosería con sus propias manos. ¡Ay!. con tan graves quebrantos y sinsabores. Espero que pasen días.. se le procurase el ingreso en la Milicia Nacional. Con gran alegría acogió esta idea el interesado... Hombre de sinceridad. y Aura.. y más. y el endiablado sordo no parecía. zopenco.. dejando intraducidas y al natural las locuciones del maligno sordo. -Aura sielo es. ya no pienso en matarme..Patuo. en portarme como un caballero.. pues.. a ver qué giro toma esta maldita guerra. ZOILO. ZOILO. sí.. herido de cruel desengaño. propuso que se comprara sin pérdida de tiempo la tela para el uniforme.Prínsipe arrecho vendrá él. ¿para qué es desir? Murirte harás.. que como no vengan estímulos de fuera de mí.. Eso dite.. Ingresó Zoilo en la Milicia. ZOILO. renegando de la hora en que puso su inteligencia al servicio de la Pretensión. CHURI. reconocía su error y se lamentaba honradamente de no haber seguido la opinión y consejos de su esposa. tú sarama. De lo último que hablaron se copia lo menos violento. andaba [208] por el comedor y los pasillos con aire marcial. las mujeres suelen tener. se había resentido notablemente.En ello convinieron todos. Aquí no me encuentro. Sarama al sielo subirse no hará.. . como también en que si a Zoilo le pedía el cuerpo andar a tiros. en castigo de las burradas que al partir le había dicho. más bien de vagancia. en asuntos de negocios relacionados con la vida social. y que una vez cortado por el sastre. dudo que pueda yo sacarlos de aquí dentro.. patuo y parol. y por el gusto de pasar unos días con vosotros antes de irme a Francia. y más. por puro vicio de independencia. ¡Qué sorpresa le iba a dar.. [209] CHURI. el cual se había ido en su asno a sus acostumbradas exploraciones del país encartado o del valle de Mena.. CHURI (sin entenderle).. ¿Qué harás si la tía Pudrencia saberlo ella?. querido Valentín. le decía: «Me siento tan abatido.. tan descorazonado.. en ser valiente. no cuerras tanto. Reírme yo.. Con escoba que te arrecojan.. olfato más seguro y vista más penetrante que los hombres. Eso dite. para que pueda lucirla en la formación del domingo». si cuando volviese le encontraba en todo el esplendor y magnificencia de su facha militar! ¡Y que no rabiaría poco al verle! Que rabiara. pues. rodeándole de atenciones y cuidados.Cállate. hizo solemne estreno de su uniforme. por detrás el pingajo te cae. muchos días.. pues ya no había para qué traer leña y carbón.. en un estado moral lastimoso. dite qué patuo eres.. Al dimonio tú aquí mismo. del negro presente. Hablando a solas con Valentín del tristísimo pasado. y que se le llevasen los demonios. o verás. pues su salud.Hazte a un lado.. sino en vivir. no me atrevo a salir a la calle. Aquella misma noche. en aprender todo lo que no sé. y de las cerrazones del porvenir.Estoy seguro de que me quiere. ¡Qué pamparria tener tú!... y más.. Toda la familia se aplicó a consolarle desde el primer día. y casarse hará con ella.. aunque tuviese que velar. Y también te aseguro que sólo he venido a Bilbao por tomar algún descanso. en hacer cosas de mucha dignidad. también gozosa...... Quien llegó fue Negretti.

. tenían los cañones que habían de [211] emplazar en diferentes puntos. las jóvenes trabajaban más que las maduras en la composición de la atmósfera marcial. que sirve donde le pagan. Os apretarán de firme. a esos les deseo que se les indigeste Bilbao. y si en mi mano tuviera yo el fuego del cielo.. y los imaginativos que proceden con intensidad en su labor psicológica. Y mientras a la defensa se aprestaba. y por la derecha desde las de Ollargan. por la orilla derecha del Nervión. a ver si revientan de una vez». ¡Desdichado de aquel que.. y por ello no se acaba esta guerra. porque os van a sitiar. Nadie los conoce como yo. pero a esos. No me conocen lo bastante para ver en mí al obrero neutral.. Si Bilbao no hace una hombrada.. de aquella confianza que o sentían o simulaban. me han hecho comprender que la neutralidad es imposible. más parecía la capital de Vizcaya un pueblo en plena fiesta que un pueblo condenado a los horrores de la guerra de sitio: diríase que se habían propuesto los bilbaínos animarse unos a otros con enfáticos alardes de júbilo y desprecio del peligro.. Las . y defenderla. las flaquezas humanas. la constancia y tesón de aquel divino mentir convertirían luego en real y positiva. El 21 y 22 de Octubre los carlistas abrían trincheras en Artagán.. ni quiero el daño de nadie. pues. atmósfera falsa. Tesón allá. Al otro lado del monte Archanda. tenían la mayor parte las mujeres. Los pueblos viven del sentimiento colectivo. Por que. Gran virtud es en estos casos la ficción de entereza. Es triste. pero muy mal. tesón aquí. me he inutilizado para este partido y para el otro. vosotros. gravísima. Era un pueblo de imaginativos. y los bilbaínos supieron en tan suprema ocasión cultivarlo. Desde las alturas de Santo Domingo y Archanda.. Su actividad en los preparativos cobraba nuevos alientos de aquel gozo común.. Los anuncios de Negretti respecto a la inminencia del sitio.. sobre el camino de Bermeo. Me tendrán por enemigo. pero que los hechos. y por Sodupe disponían los ataques a Burceña y el Desierto. os lo daría para resistir. y con poderosos elementos. más felices que yo. acaban por crear. los carlistas miraban a Bilbao en el fondo de la cazuela. . se ve cogido y aplastado entre los dos tesones!.. Hacia Ollargan preparaban fuertes baterías contra San Mamés y la Concepción.temeroso de que me echen en cara el haber traído acá [210] pegadas a las manos las limaduras de la Maestranza de D.. La situación era. como papeles de una comedia heroica. no soy vengativo. ¡ah!. y entre estas. y como no venga un buen ejército a romper la línea de ellos... como yo. Lo que sí te digo es que ya podéis prepararos bien... quizás por espía. eso no. ¡Ah!. podéis levantar una bandera. sostenidos sin desmayo. créelo. si se quiere. habréis de veros muy mal. Y organizaban el éxito con prematuros alardes. se confirmaron en los días siguientes. Los histriones dejarían de serlo a fuerza de fingir [212] bien y de mostrarse alegres cuando la realidad les imponía la tristeza. me parece que pronto seréis vasallos de Carlos V. para dominar Begoña y Achuri. y no tenían más que alargar la mano para coger el pobrecito chimbo y devorarlo. Carlos. La realidad.XXII Bien se comprende que en esta organización previa del éxito por la fanática confianza del pueblo en sí mismo. Yo no puedo.... creándose previamente la atmósfera en que debían consumar sus inauditas hazañas. y hasta morir por ella..

aunque esto no les parecía lo más urgente. de donde luego tomarían el rayo los hombres. eran la nube en que se formaban aquellos elementos de extraordinaria eficacia. y dos de 24. hijo del polero que tenía taller de motones. en la Milicia Urbana. Ejemplo de esta elaboración de coraje ofrecía la hermosa Aura. donde hemos puesto dos cañones más. que ligada ya por lazos de amistad con las niñas de Gaminde. que ansiosa le preguntaba: «¿Dónde has estado hoy. Sabían. yo creo que les barreréis. con las de Orbegoso y otras de la villa. En Artagán tenemos cuatro piezas. Todas ellas tenían el hermano. se pasaba todo el día picoteando en círculos femeniles acerca de lo que se hacía en las fortificaciones. los de otras a la Diputación. . que no quedará uno para contarlo. primo? ¿Qué hay?. hermano de las señoritas con quienes había hecho Aura tanta intimidad.señoras y señoritas de la clase mayorazguil. sin darse cuenta de su fecundísimo numen militar. y otras dos. sus manecitas diligentes trabajaban sin descanso. las de menestrales y tenderos. pues. y en hacer hilas. y comentando los planes del brigadier de ingenieros D. patescas y cuadernales junto al almacén de los Arratias en Ripa. todo lo que ocurría. -Pues por la mañana se ha trabajado en el fuerte del Morro. di que cuatro infiernos. que arrasarán cuanto ellos se traigan por Santo Domingo y por Matalobos. calle del Víctor. el primo. hizo nuevos conocimientos con señoritos de las primeras familias. el novio. [215] Y acompañándola después a casa. No deseo más que empezar para que vean cómo barremos para afuera. lo que preparaban la Junta de armamento y defensa. donde hay una pieza de 36. Miguel de Arechavala. y apretó más el lazo de sus antiguas amistades. que iba a pasar un rato con Prudencia. Santos San Miguel. más grande que este cuarto. las del patriciado comercial. ya verán ellos lo que es canela. y las banderas debían ser muy vistosas. de lo que disponía el Ayuntamiento con los corregidores [213] de Albia y Begoña. porque antes que hubiera heridos tenía que haber baluartes y defensas. donde pondremos sin fin de cañones que echarán el fuego más allá de Begoña. y un obús que. con su hermano José María y una señora tía de las de Gaminde. con más gozo que en los aprestos de un baile. Tan pronto se pasaba Aura la tarde en casa de las de Gaminde. y aquí y acullá. Comúnmente iba con su amigo a casa de este.. de quien era amiga de la infancia. como en casa de las de Busturia (Artecalle). que da gusto verlas. una vez metido de hoz y de coz en la vida militar. cinco. y tres que había. la Diputación y el verbo coronado. las hilas y vendajes. de la distribución y destino de las piezas. [214] Destinado a la cuarta compañía del primer batallón. y todo lo que significase triunfos de la Libertad y palos al carlismo había de obtener la preferencia. Cuéntanos». y Víctor Gaminde. ¿Crees tú que no? -Yo sí. El fuego lo hacían ellas. o bien asaltaban todas el domicilio de Arratia.. Por la tarde hemos trabajado en San Agustín. ¿qué has visto?. de lo que hacía y pensaba el gobernador D. que harán polvo todo el tinglado que están armando ellos más arriba. los padres de unas pertenecían a la Junta de armamento. Dicen que mañana vamos a Sabalbide y a la batería de la Reinaga. en disponer las camas para los hospitales de sangre. y allí se encontraba a su ídolo. como más necesitado de tales remedios. y lo que no sabían lo inventaban. en la tarea lindísima de coser sacos de lienzo para los parapetos. en Achuri. en vaciar colchones para llenar sacas de lana. Zoilo. cuando escupa. cuando quedaban francos de servicio. eran sus compañeros inseparables Pepe Iturbide. que los hiciera el enemigo.

y tú me querrás. Un pueblo chiquito. Esto es hermoso... Yo me consumo esperando. todo te contaré. -Tú lo verás. Falta que seas tan animoso de obra como de palabra. Si me lo dicen... Yo te quiero.. Ya sabes que no puede ser. no habrá bala que se atreva conmigo. Quiéreme... Con decir «Aura.... créelo. Zoilo. solo yo. ¡Cosa magnífica. Que haya tiros. no te rías.. mándeme pronto. fuego de pólvora».. y ellos con juvenil ligereza se adelantaron.. que puedes llegar a ser un gran hombre. Lo mucho que te quiero me ha de salvar de la muerte.... y ya subiremos nosotros a taparles las bocas y a meterles el hierro en las barrigas. atrás. iban detrás. [216] Pero si no me quieres. y lo creerás.. Yo quiero que seas valiente. metido en un hondo. con cien mil gaitas? -Pues ya tengo curiosidad de saber en qué paran todas esas valentías tuyas. ¿Qué tienen que ver las balas con el cariño? -Sí tienen que ver. uno que a ti te quiere. y dime dónde hay siete mil serviles para ir solo contra ellos.. ¿Qué tienes que decirme a esto?». que era muy pesada... no quiero más sino que den el primer toque. para que veas tú de lo que soy capaz. mi Aura me favorezca». Y dirán: ¡dichosa ella.. [217] ¿y quién dice que no lo serás en la milicia? . Zoilo. Hacer fuego y atacar a la bayoneta. ¿En qué serás gran hombre? Yo no lo sé: tal vez en el comercio. pero otra cosa no. me alegraré.. tal vez en la industria. ¿Me contarás todo lo que veas? -Todo. que te quiere más que a su propia vida. que la quiere el más valiente de Bilbao! -Bien. Ya me cansa tanto preparativo. Di que empecemos pronto. Tú pídele a Dios y a la Virgen que empecemos de una vez. -¿Y si me celebran y me ponen más arribita de las nubes? -Me alegraré mucho.. cosa sublime! Yo quiero verlo. porque eres mi primo. no he de tener ni un rasguño. las balas no me respetarán... Y si no lo crees. -¡Jesús. Eres un buen chico. -No seas fastidioso. -No seas tonto. También quiero que rompan. qué locura! -No. defenderse contra tantos miles de hombres furiosos que le tiran desde las alturas... que lluevan granadas y bombas deseo yo. -No digo nada. esperando. y que tengamos que ir contra ellos a pecho descubierto. ¿Por qué no rompemos.. Me gustaría mucho que te celebraran y te pusieran en las nubes... que escupan. -Yo quiero que se diga que el más valiente defensor de Bilbao es uno. «Aura -dijo Zoilo con grave acento-. di que no.. lo verás.. Que rompan ellos contra nosotros. Zoiluchu. di que sí. Yo estoy seguro de que diciendo: «Aura me ama. porque José y la señora mayor.hablaron los dos cuanto quisieron. di que sí.

. se lanzó a la calle. Una batalla dame. quieres tú? -¡Jesús y María. Pero del quererte sale que yo desee subirme hasta las estrellas. pero no había podido ser. el valor es más que nada. pero al anochecer. si no te quisiera. el uno en el Morrillo.. verás qué valiente. en el momento de decírmelo estallarán en esos montes.. -Pues yo soy tuyo. Aura. y lo que yo hiciere gloria tuya es. Ya ves que me paso la vida esperando.. ¿Pues qué soy yo más que lo natural? No pudieron decir más. y me metería debajo de una mesa.. fíjate. Lo que es natural. si yo espero... -No. y en los de más allá. si me crees digno de tu amor. Si me quieres. ¡brmm!. y verás. -Pues quiéreme.. -Esperando por otro lado lo que no ha de venir. porque yo. sería muy cobarde.. ¿por qué me lo niegas? ¡Buena tonta serías si me despreciaras a mí por uno que no ha de venir! -Yo no te desprecio. En la puerta de la tienda encontraron a Martín. y en aquellos..... Se anticipó la cena de Martín y Zoilo para que volvieran a sus puestos. ¿Que me aplique a la milicia y que llegue a general. -¿Pero yo cómo te he de dar una batalla? -Diciendo que me quieres.. que les dio la noticia de la llegada de Churi. En la casa todo era . Lo natural es que tú me quieras y que los carlistas ataquen. Zoiluchu. corriendo a curiosear en los puntos fortificados. hazte cuenta. -Porque no haces caso de mí. tiene que venir.. Espera un poquito. el otro en Solocoeche. pero no me digas que no puedes quererme. Se me ha metido en la cabeza que si me dices eso. concédame Dios.. y todo mi valor es tuyo. cansado de estar en la cama.. y aquí estoy yo para que no esperes más tiempo.-Yo seré lo que tú me mandes. magullado. que soy lo natural. Le habían hecho acostar. los cañones carlistas.. tan pronto! -Si la guerra sigue. -¡Ave María Purísima! -Sin pecado concebida. Aura. Ya verás luego. [218] todos de una vez. a fin de que se prestaran auxilio en algún aprieto y cuidasen el uno del otro. y además sin burro.. -Claro: tú llamas natural a lo que deseas. Pues a mí todo lo que deseo se me vuelve sobrenatural. hecho una lástima. Habría querido su padre que estuviesen en la misma compañía. ¿Qué cosa levanta más al hombre que el valor? -Realmente. Yo seré lo que tú mandes. Igualarme a ti..

paseándose inquieto y nervioso. y desde Ripa a San Francisco. Ignorantes de lo que ocurría estuvieron hasta que. «¿Quién va ganando?» preguntó Negretti. Dos días pasaron en esta situación. porque a las primeras horas de la mañana se procedió a levantar un parapeto y barricada en la esquina del teatro. En medio de alegre bullanga y animación.. porque se dijo que habían caído bombas en la calle Somera y en Artecalle. en un libro piadoso. ya. estaba Martín. que forzosamente retenido en Bilbao por el sitio.. y cuando apretó el miedo. se lanzara al combate. En casa de Arratia hallábanse solas las mujeres y Negretti. dejándose llevar de su temple fogoso. y trajeron un cañón grandísimo para hacer fuego desde allí contra las posiciones carlistas de Uribarri. Desde el amanecer de Dios empezaron los carlistas a largar bombas y granadas sobre la pobre villa. Cuando empezaron a disparar. y los serviles no habían avanzado un palmo de terreno. Algunas señoras de los pisos superiores bajaban al entresuelo. de rodillas. llegó Valentín a referirles que la defensa había sido brillante. La plaza les contestaba en toda la línea de fortificaciones. Esta noticia las tranquilizó. donde también estaban emplazando piezas. Su mujer quería llevarle [221] a la tienda. aunque no tanto como el siguiente. a ellos!. y por la noche llegó . que sólo por satisfacer esta curiosidad asomó a la puerta de su cuarto. a contrapelo.. A fe que soplaban vientos de paz. En todos demostraron los bilbaínos tanta serenidad como valor. no salía de casa. donde. permaneciendo en un cuarto interior entregado a estudios y cálculos de mecánica. asegurando que la casa era sólida: lo más que podía ocurrir era que se hundiese el tejado. y José María funcionaba en el Hospital de Sangre de la Concepción como individuo de la Junta de Socorro y Sanidad. pasándose a cada instante la mano por la cabeza. Sabino había ido hacia Sabalbide. Las bajas no eran muchas. según le dijeron. recitadas unas. Sabino. mientras los soldados y milicianos desempedraban la calle. bonita terminación se preparaba. Una vecina dijo que le había visto pasar al frente de una partida de paisanos que iban con picos y palas corriendo hacia el Arenal. viejos y algunas mujeres ayudaban a llenar sacos de tierra.. agregó al rosario de costumbre infinidad de preces. Nosotros -dijo Valentín. que dirigía el rezo doméstico. de allí no se movieron hasta que cesaron de oír disparos cercanos. cual si quisiera hacer de esta un perfecto escobillón. bajáronse todas a la tienda. donde se creían más seguras.» y vuelta a revolverse y a suspirar fuerte. Negretti continuaba en su aposento del entresuelo. retumbaban los tiros en la casa de Arratia como si se viniera el mundo abajo. Temían que Valentín. [219] ¡Terminar la guerra por intercesión divina! Ya. -¡Hombre. Todo era por impetrar del Señor que pusiese fin a la guerra entre hermanos. pero se resistía. y volvió a [220] engolfarse en su tarea. muy avanzada la noche. mientras su cuñado explicaba a las mujeres de la casa y a las vecinas allí congregadas los combates de aquel día en los diferentes puntos de defensa... Ildefonso pareció complacido. Todo se hizo rápidamente. El siguiente día fue de grande ansiedad para los vecinos de aquella parte de la Ribera. desde Achuri a San Agustín. que cuando se pusieron a cenar ya estaban desfallecidos. sin que ninguno de los Arratias pareciese por allí. Al oír un zambombazo decía: «¡Esa es buena. El día fue de alarma. Y tan largo fue el rezo. lleváronse adelante los trabajos toda la mañana: chiquillos. leídas otras devotamente. Guarecidas las mujeres en lo más hondo de la tienda.tristeza. qué pregunta!.

Más no sé. y Prudencia se extremaba en las órdenes que daba a su sobrina para cuidar y atender a Martín. Martín no dijo nada: comía en silencio. estaba en el Consulado. entreabriendo la puerta de su escondrijo. donde se reunía la Junta de armamento. más que el marcial denuedo. con nuevas felices de todos menos de Zoiluchu.. con la avidez de reparación de la materia egoísta.». pues su hermano no le había [222] visto. desencajado. ¿Que dispone morir? Pues muerte».. aunque se hallaba dispuesto a volver a empezar en cuanto se lo ordenasen. -Estos -replicó Sabino. el pundonor. pedían tregua para reponer la enorme dosis de coraje y entusiasmo gastada en las últimas lides.. Valentín. pero a las interrogaciones que le hicieron. Lo he puesto a calentar.. Probablemente continuaba en el fuerte de Mallona. Martín quedaba en Solocoeche sano y salvo. Ahora lo traeré». temían que fuese portador de alguna mala noticia.. cariñosa: «Come. el deber ante todo -le dijo su padre. que Aura ponía en la mesa. alguna barbaridad. el sobresalto de su mirar. A Churi le había encontrado trabajando en la barricada de la Cendeja.. y como en aquel punto entrara Valentín y oyese. nosotros!». «El deber. y Dios dispondrá lo que nos convenga a todos. mucho fuego? ¡Qué sería de Bilbao sin los hombres valientes!.. que me temo que sus bravuras le cuesten caras. subiendo la escalera. después de haber trabajado como un negro. y de Zoilo no se sabía nada.. «Sí. ¿Has hecho mucho. hijo. harto expresivas sin necesidad de usar la palabra.. La entrada de Churi renovó en todos la inquietud por Zoilo. «¿Quién va ganando?» preguntó Negretti. contestó con desabrimiento: «¿Yo qué saber? Diez y siete muertos de Mallona sacar. nosotros. sin poner atención a nada de lo que se decía. le sostenía. Yo verlos... tía -dijo Aura-. no.». ningún muerto de los diez y siete es él mismo.. -Pero no hay que temer -añadió Prudencia-. Cumplamos con lo que nos pide el honor de nuestro pueblo. A ese no le parte un rayo. no acabaron de tranquilizarse. ya medio fría. le decía.. Observando la cara sombría del sordo. [223] -Es tan arrojado -dijo Valentín-.Sabino ¡gracias a Dios!. Valentín se había lanzado ya a un formidable ataque contra la cena.. Y sirviéndoselo. no me olvidé de guardarle el medio pollo. Tranquilízate. pobrecito. Su lividez. gritó con fuerza y entusiasmo: «¡Estos. acariciando el libro de rezos-. José María había pasado del Hospital de Bilbao la Vieja al de Achuri.. Aunque a media noche llegó Martín con la referencia de que Zoilo estaba vivo y sano en el fuerte de Mallona. De fijo que Zoiluchu habrá hecho alguna calaverada. y ambos anunciaron su intención de posponer el rezar al comer. Venía el pobre muchacho fatigadísimo. No estar Zoilo. el estos pronunciado por su hermano. . ¿Que dispone triunfar? Pues triunfaremos. el desmayo de su cuerpo aterido.... Martín le secundó con brío. Tomó Negretti en silencio algunas cucharadas de sopa.

¡qué cosa tan rara!. ahuecada la voz. tres se quedaron a media distancia. Gaminde acuerdos importantes de la Junta. expresaban con conceptos tan diferentes.. no. del obscuro [225] fango de las baterías: era Zoilo. y otro que está presente.. y alegrándose mucho de verles. esparadrapo.. el pobre Mendiburu. pero en tal facha... el otro está vivo. no dejándose vencer de la cortedad. más alto.. que lo fue de grande inquietud. de humo. Aún tengo dudas de que vivamos los que vivimos y de que quedaran en tierra destripados no sé cuántos argelinos. Cuando los primeros veinte argelinos entraron por la brecha. no sé. y es este Luchu que ven ustedes aquí. y no estaba conforme con que le metieran en la cama. reunidos al acaso. Por la noche. rozando las costillas. la cara negra. y en la mañana del 26. encargado de comunicar al Sr. Todo aquel día. dos solos avanzaron resueltos. Mendiburu cayó muerto. no sé. enflaquecido el rostro.. En esto entraron dos de sus compañeros. un milagro.. para volver allá... porque en él dieron las compañías carlistas llamadas de argelinos un terrible asalto por Mallona. el mismo en espíritu. el mismísimo Zoilo.. se lamentó de no poder estar enteramente curado al siguiente día. si habían visto los muertos de Mallona. parecía más delgado. se volvió para que Ildefonso no estuviera solo. De esos cinco.. no sé. la madre no sabía qué hacer. le darían buenos caldos para reponer la sangre perdida.. No había concluido de saludar a todos los presentes y de estrechar la mano de su amigo. fueron corriendo allá. [226] un sueño. diciendo: «Los héroes de Mallona han sido dos. y dejando allí a su sobrina. le curarían. cuando llegó presuroso Valentín. antes que consentir que el absoluto entrase en Bilbao. descolló un instante la voz del miliciano herido. en el aplomo con que presentaba su rudeza ante personas finas de uno y otro sexo. no. bien se le reconocía en el mirar grave. a cuantos entraron en la casa preguntaba si sabían algo. y a la familia consternada: las hermanitas lloraban. y de rogarle en nombre de sus compañeros que fuese al instante a donde estaban reunidos. No sé cómo fue aquello.. Hilas... y a los tres días ya podía coger otra vez el chopo.. De los dos.. sino buenos gallos con espolones». hasta las niñas. asegurando que el puntazo del niño no era de muerte. persona en quien la bondad no excluía la entereza de carácter.».. las bravas bilbaínas. Conservaba el herido su buen humor.. y «¡hala. A pesar de estas novedades de aspecto. tendrían que ir al fuego. no llegó a la casa de Arratia noticia alguna de los hombres de la familia. . pero más estirado de cuerpo. más parecidos a fieras que a hombres. Ni sé cómo pudo pasar lo que pasó.. que Aura tardó en reconocerle... Entre el cúmulo de asuntos diversos que este y el otro. cinco de nosotros se abalanzaron a ellos. otra vez al puesto! Bilbao no quiere gallinas. D. de tizne.XXIII No se conformaba Aura con ignorar la suerte del menor de sus primos.. cuando entró un tercer miliciano... sabedoras Aura y [224] Prudencia de que a Víctor Gaminde le habían llevado herido a su casa. Vio Aura al joven herido. en la arrogancia de su actitud sin asomos de fanfarronería. y el padre. También él lo cogería si fuera menester. Nadie le dio razón. Todo se reducía a un desgarrón de bayoneta en el costado derecho.. manchado de sangre. era otro. Tras el muerto y el vivo corrimos los demás.. No había acabado de decirlo. Prudencia no quería más que informarse y comadrear un poco.. Francisco Gaminde. Y en último caso. sonreía con heroico dominio de sí mismo.

-Has sido muy valiente -repitió Aura. Francisco! Al decir esto se aproximaban a la otra pareja. Pero no le dejan a uno. sin extremar la admiración. Francisco -decía el primero-. que es tarde.. [227] -Más habría hecho si me dejaran. pero no que se retiren. gritando: «¡Si es Arratia. salimos y no queda un argelino para muestra. Levantan el sitio.. sin hipócritas denegaciones ni alardes vanidosos. y se vio rodeado de su padre. Valentín». -Eso lo creo. Los de ella resplandecían de júbilo. detrás. y no hay más que decir». -replicó el mozo muy serio-. No tienen municiones. . -Vámonos -dijo Arratia a su sobrina-.. que por su vuelta le felicitaban cariñosos. como cumplimiento estricto del deber. que saben cumplir.. -No nos caerá esa breva. se adelantaron prima y primo. ¡Qué rabia! Si los demás hubieran querido. Es noticia auténtica. según él. Valentín y Gaminde se habían quedado muy atrás.. La han traído dos artilleros facciosos que se pasaron esta noche». negándose a obedecerle. parándose y mirándole a los ojos. Vente a descansar -dijo la niña al heroico joven. hermano y tía. D. no lo puedes negar. Su tío Valentín le dio una bofetada de cariño y tres besos que parecían mordidas. Gaminde. hay piques entre ellos. pues tales hechos debían considerarse. -Pero no es creíble. no dijo más que: «Bilbao está lleno de estos cachorros. Y eslabonándose unos a otros con aquel vámonos. Al pasar te dejaré en casa. Valentín.. Villarreal y Simón de la Torre están a matar. Las que han repartido hoy son las últimas. y Zoilo pescó el concepto «levantar el sitio». «No lo dude usted.. salieron en cadena los cuatro. -¡Que levantan el sitio. No me alabo yo de cosas que valen poco.Manifestó Zoilo. «¿Es verdad que has hecho lo que cuenta Víctor?» preguntó la doncella.. -Has sido muy valiente. -Vámonos. Luchu. y este se retiró hacia Munguía.. porque llegaron a la tienda. D. ¡Cualquier día entran aquí los absolutos! Vámonos. bilbaíno de las Siete Calles!. -Pues créalo usted. -Además. una calmosa modestia.. las dos personas mayores hablaban de cosas graves. No pudo expresar la rabia que esto le produjo. -Di que nada. ante el relato de su hazaña. En la calle.

Si no te quisiera. no quiero cenar. Esos niños bonitos se admiran de cualquier cosa. ¡Qué rabia! ¡Retirarse cuando apenas habíamos empezado a cascarles!... fiero.! ¿No queríais sitio de Bilbao? Pues sitio de Bilbao. viose obligado a contestar a mil preguntas impertinentes. La indignación. el despecho le trastornaban.. no. Él no había hecho nada de particular: no le hablaran. su risueña ilusión por los suelos. quiero decir. fuego. se me volvería veneno. Aura? ¿Te burlas de mí?». ¡Pobre Zoiluchu!». [230] -Sííí. así como por lástima. con más fusiles. Me voy a ver qué se dice. y trincarles de una oreja. Yo no soy ¡pobre!. y vendrá muy contento si sabe lo que yo sé. volverán con más cañones.... tan vivos que todos se echan el fusil a la cara cuando me ven. tonto? -Yo no hice nada -afirmó el miliciano levantándose de golpe. ¡Como no les deje yo!.. Ea. de hazañas ni heroísmos... y reunir más gente y más cañones y más balas. yo muy bajo. no tenía ganas de comer.. -No me digas ¡pobre!.. ¿Y por qué tiemblas? Tienes frío. -Yo no me burlo... «¡Levantar el sitio! -exclamó golpeando en la mesa con el mango del cuchillo.. pero te quiero.. y lo cogerán si tú los dejas...... ¿a qué quieres más gloria... de cuerpos vivos. Gaminde siguieron hacia San Antón. -¡Yo!..... tras ellos hay que ir.. Para llegar a ti.. y de la rabia que tengo. no juegues. no puedo pasar la comida. Pero si ya has hecho bastante. Se han propuesto coger a Bilbao.. me importaría poco. No. ¿Qué dices.. [228] pues. ¡Allí. -¡Aura! -Aguárdate. hasta que no quede uno. tristemente impresionado por la frase de su tío levantan el sitio.. .Valentín y el Sr.. Si se retiran. ceñudo-. y hacerles escalones míos. Aura sintió una corriente de frío intensísimo a lo largo de su espinazo. no quiero.... mientras Zoilo... lo mejor que en la casa había. volverán. Sentía escarnecido su amor patrio.. Me gusta verte tan fogoso -replicó la doncella-. no: eso no puede ser. Pero el chico. con más balas... Para mi hermano Martín [229] guárdala.. Dando diente con diente. y volver a traerles a las trincheras. y para pisar sobre ellos. Firmes. Cuando tengan todo eso. ¿Tú qué piensas? -Pienso -dijo Aura.. cuando Aura y él se quedaron solos-. Me haría daño.. Estoy franco hasta las doce. Pues por encima de todos esos cuerpos tengo que pasar para llegar arriba.. Tú estás muy alta. Aura le sacó golosinas que guardara para él.. y luego Dios dispone». no más que un caminito hay: estrecho es y muy pendiente.. si te has portado como un valiente. pero no tengo sosiego hasta que sepa si seguimos o no seguimos. Aura.. se retiran para organizarse mejor... «Muy bien -díjole Sabino-: el buen soldado cumple con hacer lo que le manden.. le dijo: «Se retiran.. Más comida no me saques. subiendo de mala gana al entresuelo.. sin meterse a farolear. ¡cobardes!. Me pone furioso eso de que levantan el sitio.. Cada cual en su deber..que sí. que vendrá luego. que levantan el sitio. formado todo de cuerpos carlistas. Con que hazte cuenta. tengo que matarles antes.

formidable máquina muscular movida por la fe. presagiaba conforme a sus deseos: «La lección ha sido dura. Ya estás contento. trabajaba en la reparación de los fuertes de Mallona. Al anochecer. asegurando secamente que volverían.. yo me sé por qué. Otra vez ya sobre [232] Bilbao. los rizos de la frente más juguetones. y debo hacer lo que puedo. dos docenas de argelinos. echando chispas de sus ojos negros-. de la energía moral. no sééé. todo no. y se lanzó a la escalera como una exhalación. mirándole a los ojos-. inextinguible.. Zoilo no parecía por su casa. y Martín. ávido [231] de descanso y con vivas ganas de cambiar el bélico ardor por la pacífica lucha comercial. había hecho una profecía. Si puedo mucho. y no es fácil que vuelvan por otra». Han vuelto porque yo lo he querido. que el vigoroso escarmiento que recibieron al intentar la embestida de Mallona. y también por la parte de Ollargan. gozoso. cundía de hora en hora la noticia de que levantaban el sitio. Se había metido un tiempo del Noroeste capaz de apagar los entusiasmos más ardientes y de entumecer los músculos más vigorosos.. Señor. empezaron a retirar alguna artillería de la que habían armado contra Banderas. Entregose Bilbao a demostraciones de júbilo. desplegando una actividad loca.. Retumbó en aquel instante un cañonazo que hizo estremecer la casa. Aura le encontró más enjuto. El 28. Hago lo que debo. que me traigan». Una noche (debió de ser la del 5) fue a su casa a mudarse. sin otra razón. el mirar más penetrante y luminoso. declaraba Sabino que sería lo que Dios quisiese. sonriendo. sin que su padre ni su tía ni la misma Aura pudieran contenerle. alimentada por el horno interno. Pero al novel soldado no le importaba el temporal: sus compañeros y los trabajadores mercenarios turnaban. Dudábalo Valentín. el rostro ennegrecido. De un brinco se abalanzó Zoilo a coger su fusil. y solía decir: «Esto es lo natural.... y los servicios de plaza no sufrieron interrupción. -Yo digo que sí. flojos ya en sus ataques.Segunda!». él no turnaba más que consigo mismo.. según informes de José María. Vuelven.. Lo raro fue que Negretti opinaba lo propio. como yo sé querer las cosas.. -Te has empeñado en ello -dijo Aura. Cañonearon toda la noche. gritando: «¡Viva Isabel.. a juicio de los bilbaínos. Circo y barranco de Iturribide. De seis en seis escalones bajó. . insensible a la lluvia y al frío. -Di que sí.. Las mujeres chillaron. -Hombre. Como todos los puestos seguían guarnecidos. pues sus brazos infatigables no descansaban de día ni de noche.. las manos como enormes tenazas de acero. Era la encarnación de la fuerza física. Ahora.-¿Es de miedo? -O de lo contrario.. ¡Hala!». «¡Cómo acertaste! -dijo a su prima. pero los muchachos no las tenían todas consigo..» y ya estaba en la calle cuando acabó de decirlo: «. Aura. las campanas de San Agustín anunciaron la retirada de considerable fuerza enemiga. queriendo decir a su primo una frase consoladora.. y oyose la voz de Sabino diciendo que era el fuego de la batería que ellos habían armado en Uribarri. y aunque siguieron el día 27 hostilizando la plaza. La pobrecita Aura. Todo lo que se quiere con fuerza se tiene.

que.. ¡Si serán bobos!». ostentando su derrotado uniforme. apoyando la frente en el piadoso libro de oraciones.. No seas hereje. Mientras la tía y la sobrina le pasaban los botoncitos. dijo. Prudencia fue llamada por Ildefonso. sino el manco Eguía. pues dijo. Vendrá de Rey [233] Mago. -Y la luz fue hecha. que se le cayó al mar en aguas de Ontón.. no es eso -continuó Zoilo-. como burlescamente decía Zoilo. Lo que Dios disponga será.... qué quieres. se abrochaba con dificultad los botones del cuello de la camisa.. -Dios no hizo a la humanidad toda entera de golpe y porrazo. me parece que dijo: «Hágase la luz». yo le pido la guerra. cuando hizo a la humanidad. Al concluir de cenar... José María estaba en la tienda con los dos dependientes preparando un pedido de grilletes y jarcia que habían hecho aquella tarde los barcos de la Marina inglesa. y Sabino se quedó dormidito. A todas horas le pido a Dios. Después: más acá. Pues yo la guerra. [234] Churi se había largado a pescar su burro. no califiquemos. tío.. no salía de su cuarto. melancólico y enfermo... -Hijo. -Yo sí sé una cosa. Amén. -Padre -añadió el miliciano ya vestido. -Hijo -indicó Sabino-.. Cenaron sin Negretti. Dios hizo al primer hombre. dijo: «¡Fuego!.. y cuando salió con la cabellera húmeda. en mechones duros y enroscados. -Y a la primera mujer. Solos .. y ya ven cómo me hace más caso que a usted. -¿La paz?. él en jarras. no bromees con las cosas santas ni con los sucesos de la guerra... que están sujetos al azar y a mil eventualidades...» que quiere decir: «Hágase la guerra». -No. -Hijo.. como yo paso por encima de esa estera. por causa de la aspereza de sus dedos. montado en el burro de Churi. A Villarreal me le han soplado en las Encartaciones para que no deje pasar a Espartero. Ringdorve y Sarracen. ¿qué fue lo que dijo? -Pues. Pues cuando Dios tuvo formada la humanidad.. échame aquí una mano. luciendo su sombrerito de copa forrado de hule. decía: «Ahora se verá lo que es mi pueblo.. ¿no sabe? Ya no manda Villarreal el ganado servil.... no desvaríes... ¿a que no sabe usted lo que dijo Dios cuando hizo el mundo? -Hombre..... siempre deseo la paz. gallardísimo siempre-. mirando al techo. semejantes a las serpientes de Medusa.. que Espartero pasará por encima de Villarreal. Martín y Valentín cenaban con sus amigos los de Vildósola..Metiose en el cuarto donde su tía le tenía preparado un buen lavatorio y ropa limpia. y a poco ya estaba hecha la humanidad. y que el Marqués de Casa-Eguía entrará en Bilbao dentro de dos meses. Padre. «Aura. No sabemos nada.. Yo. No intentemos penetrar los altos designios. el día de Reyes. Aura.

-Pues nada. y la voluntad como hierro bien batido. Prudencia me quiere. y mi angélica Isabel.. que es muy malo.. Despidiose de la tía. pero a mí.. Asintió la joven con movimientos de cabeza... preguntole ella: «¿Por qué eres tan belicoso? ¿Por qué te ha dado por querer la guerra?». Yo te quiero a ti.. y mi Bilbao. ¿Harás lo que yo te mande? -Sííí. tenía su cabeza al nivel de la cintura de ella-. «Harás lo que te mande -repitió Zoilo.. el frío intensísimo que le corría por el espinazo. que habiendo bajado ya tres escalones. Quiere más a otro. Sentía mucho frío y desmayo completo de la voluntad. ¿No crees tú lo mismo? -Sííí. Se agarró al barandal de la escalera para no caer. . Sintió Aura. ¡Conquistar. -A quien quiero es a ti. cuyas puntas anudó sobre la boca... sino con acento afirmativo: «Harás lo que te mande». Adiós.. o muero. O te conquisto. con mucho fuego dentro. que eres mi guerra. Yo me voy -dijo el galán mirando al pasillo... esperó a que esta volviese a entrar en el cuarto de Ildefonso.. ¿no es lo mismo que decir guerra?. En esta llevaba un pañuelo de seda.. -¡Oh!. -Pues prepárate... todo lo vence. no ya interrogando.Aura y Zoilo. eso no. desconfía de Churi. Zoilo repitió.. Un querer fuerte. -Hasta que Dios quiera..XXIV - .. porque ella nos enseña a ganar lo imposible. Desconfía también de la tía Prudencia. Pues lo primero.. Paréceme que la siento.... correspondiente a un súbito agotamiento de su fuerza nerviosa.. Solos otra vez junto a la escalera.. me gusta la guerra... -¿Ya estás tiritando? Las mujeres quieren la paz: son medrosas. sí. no... morir! Decir esto.. -A ti. mordiendo el nudo. en cuyo término se oía [235] la voz de Prudencia hablando con la criada. como en noche anterior. acércate más para decírtelo bajito.».

¡Pobre Ildefonso! Ayer no me gustó. no como otras veces... Ildefonso no puede seguir así.. De Portugalete respondían con monótono lenguaje: «Ya vamos. la cual. la entrada por la salida. tan pronto relampaguean. pero algo pasaba en ella que.. y vuelta a pintar.. En la casa de Arratia. entra en su cuarto. El 9 recorrió las líneas el general Eguía con su sombrero de copa forrado de hule y su largo levitón. con gracia. Bilbao esperaba con estoica entereza... le hizo subir. es tristeza. Todo indicaba que atacarían los fuertes exteriores. procura desviar su entendimiento de la idea que le está devorando. no puedo más».. ¿Continúa sin apetito? -Hoy no ha comido más que un poco de [238] borona. quiero que acabéis pronto el sitio para llevármele a Francia. y ven en mi ayuda. que doblaban su fuerza con la sal y el picor de la jovialidad. que ya principio a temer no sólo por la salud. enarbolando sin cesar bolas y banderas. que tan pronto parecen muertos. es pasión de ánimo?.. y toda. no había más novedad que la rotura de cristales y el apabullo de los bohardillones.. en que tiene zambullida a todas horas su imaginación? ¿Esos planos que hace y deshace.. sino por la vida de Ildefonso. esperarse un poco». los dos tercios de sus carnes.. con amago de incendio. borona. y tacha y borra. mejor. y si está quemada.. No..Cumpliéronse hacia el 8 de Noviembre los deseos de Zoilo. francamente. Oye lo que se me ha ocurrido: ¿si le habrán traído a ese estado los malditos inventos.. El narrador no dice nada. siquiera por un rato de estas novelerías de la guerra y del sitio. hierro y pólvora. qué son? Pues ¿y cuando se está toda la noche llenando de numeritos un pliego de papel.. y numeritos. absolutamente toda la alegría de su espíritu.... y por la [237] escalera le manifestó lo que se copia: «Apártate. él antes tan erguido. Deja que hable Prudencia. sin perjuicio de hostilizar el interior de la plaza. en la familia no eran grandes tampoco las novedades. metida en el bolsillo la única mano de que podía disponer. y se apoya en las paredes para no desplomarse. aun perteneciendo al orden obscuro y sin ningún brillo heroico.. Yo he agotado mi labia. que parecen patas de pulga. ni habían ocurrido sucesos que modificaran de un modo notorio la vida impuesta a todos por las circunstancias. y acaba un pliego y vuelta a empezar?. y vengan numeritos. no he conseguido nada. de coraje y de amor propio. Aún era grande el repuesto de fanatismo por la defensa. Traían [236] gruesos cañones que emplazaron en Santo Domingo amenazando a Banderas. donde acaloradamente disputaba con Vildósola sobre si era fácil o difícil tomar el fuerte de Banderas.. con tantas rayas y letritas chicas. no: Ildefonso no está bueno... lejos de estas luchas. observa cómo al ponerse en pie se le tuerce todo el cuerpo. .. en aquellos ojos. ¡Y Espartero sin parecer! En vano le llamaba el telégrafo de Miravilla. -Sí que lo haré. sin llegar aún a la suprema ocasión de apurar todas sus energías. Fíjate en aquella cara que languidece.. Quiero que le vean los mejores médicos de Bilbao. propiamente dicha. cogiendo a su hermano Valentín en el escritorio... no merece el olvido. que tuvo la satisfacción de ver en los altos de Archanda numeroso ganado carlista que subía de Munguía. oliendo a chamusquina. acompáñale. ¿Has reparado cómo está? En quince días ha perdido la mitad de su peso. Dice que no puede pasar otro alimento. que se cortó felizmente.. tan fuerte. de estos horrores. ¿Qué es esto? ¿Es enfermedad. tan vivo.. Valentín. por Dios.. dale conversación. háblale. hermano. a la bendita Francia. por Dios. como tú sabes hacerlo cuando quieres.

Viene mar gruesa. -Sí. le dijo: «Parece que quieren quitaros Banderas. Yo siempre dije que esas paletas al costado son buenas para navegar en ríos. Bilbao no te quiere mal. -A eso voy. Respondió Negretti entre suspiros.. Ni una palabra más de guerra y sitio. por hijas las conocía. lo echan todo a perder. te dije. a quienes como hermanos miraba. ¡Y él había hecho los proyectiles con que les abrasaban! No. Gracias que las carcasas incendiarias no eran obra suya. no sigas -le dijo Valentín. A olvidar tocan».. -Los inconvenientes de las ruedas al costado. viendo pasar hacia Levante un barco de vapor.. de disputarles un palmo de terreno. Si el viento la hace escorar hasta mojar los penoles.... proyectos de alguna mecánica. en el buque de vapor -dijo Negretti con la frialdad y convicción del hombre de ciencia-.. Las mujeres.. y cada vez que sonaba un disparo. Siempre había tenido gran afecto a Bilbao. Déjame solo con él.. y este..... Entró Valentín en el cuarto de Ildefonso. hablando más de la cuenta. dibujos. éralo de su esposa y de los hermanos de esta. Ildefonso.. Pero a las granadas y bombas. no hay gobierno posible.. sin levantar los ojos del papel en que trazaba líneas y guarismos microscópicos. No te metas tú a farolear. suspendiendo por un instante su trabajo. se encontraba en tristísima situación moral. no tenía consuelo. Eran la flor y nata de los hombres. nos cuidamos nosotros. Ya lo dijo él cuando las estaban construyendo. ya tienes al animal con una pata debajo del agua y la otra en el aire. sino del francés a quien llamaban Tutorras. sobre todo en la guerra.. no sigas.. y si tiran.. Hallábase condenado a martirio indecible. Entraré ahora mismo. De eso. Esto es un engaña bobos. Él las engendró ¡ay!. me acuerdo: que la navegación al vapor. para que destruyeran a la rica y noble Bilbao. que tiren. quedarán vencidos cuando se aplique . son cálculos. sin entender que en ello comprometía su neutralidad política. pero en la mar. y la menor avería en las paletas deja la embarcación hecha una boya. pero principalmente en la cabeza y en el corazón.. ¿Y eso qué es?. calculando.. Ildefonso. y no servían para nada. «¡Eh!. huésped de un pueblo que los carlistas asesinaban con las armas fabricadas por Ildefonso Negretti. eso quiero: ahogar mis penas discurriendo. tal como hoy está el invento. -Pero no te metas muy a fondo en los cálculos -le dijo cariñoso su hermano-. ¿Qué crees tú? ¿Se saldrán con la suya?».-Mujer. no tiene porvenir.. sentía que los demonios corrían de un lado para otro en diferentes partes de su cuerpo. que habiendo [239] cometido la insigne torpeza de servir a D.. qué sé yo.. echándole los brazos al cuello-. y admiraba a los bilbaínos por su honradez y laboriosidad. en Bermeo. [240] que pudiera ser el remedio peor que la enfermedad. porque si Bilbao no era su patria. ¿tú qué culpa tienes? Nosotros no te odiamos... con tiempo duro. Carlos como industrial y maquinista mercenario. que no podía sustraerse a los sobresaltos y al terror del asedio.. ¿puedo saberlo? -Recordarás que una tarde. -No debes tú pensar tanto en si toman o dejan. Hazte cargo de que no estás en una plaza sitiada.

abierto al agua. del cual se hicieron ensayos en Francia.. -Sobre el eje reposan dos segmentos helizoidales(5). eso es. -¡Un remo!. funcionando dentro de un escotillón rectangular. -Eso sí. «Yo lo estudio. o de la rosca.un nuevo invento. -Mira. con un solo remo por la popa? El movimiento lateral de ese remo basta a imprimir a la embarcación una marcha uniforme. ¿No ves cómo anda un bote. con la incredulidad pintada en su atezado rostro-.. me lanzo a un sistema nuevo. y si Dios me da vida y se acaba la guerra. ¿Y cómo [241] la mueves?. ¿Me comprendes? Esto es una hélice.. colocada a popa. sino de un francés que no había logrado aún llevarlo a la práctica. ¿Con palancas. en una perpendicular paralela al codaste. . haciendo más agudo el ángulo de las paletas con la normal del barco. en sesgo más bien.. He modificado la teoría del francés.. la máquina tiene que colocarse a popa. girando en sentido de la quilla? -dijo Valentín. -Para que la transmisión sea práctica... -Ya... Explícamelo con ejemplos. una sola rueda en el centro. en forma matemática.. pues se reduce a un movimiento circular. mostrando un dibujo que a Valentín le pareció una rueda de fuegos artificiales-... mira. Soy yo muy bruto para entenderlo así. a mí no me presentes el problema de la hélice. Valentín.. Pues construye tú un remo que produzca esos impulsos en sucesión rotatoria... que ahora estoy calculando... ¿Conoces tú la Rosca de Arquímedes? -Mejor conozco las de harina. -¿Rueda vertical. Eso es complicadísimo.». -En sesgo. [242] añadiendo que no era invento suyo.. y en cuanto a la transmisión. por las dificultades que ofrecen la rutina y la envidia a toda innovación grandiosa. algo por el estilo del famoso huevo de Colón. Aquí tienes la teoría muy bien expuesta. -Una sola rueda. El problema es sencillísimo.. avante siempre en línea recta.. -Llámalo rueda. Consiste en sustituir las dos ruedas por una sola. una chalana. trataré de hacer aquí un ensayo.. la suma de impulsos laterales..? -Resultará esto -dijo Negretti con aire de triunfo. Yo los he presenciado. con bielas? ¿Cómo te gobiernas para que la transmisión funcione dentro del agua? -No lo has comprendido. -¿Con paletas que. Diole Negretti explicaciones vulgares de la hélice como organismo de propulsión. dan. alternos.

. pon cien millas -dijo el marino sin disimular ya su burlón escepticismo-. más atento al desvarío pintado en los ojos de Ildefonso que al problema mecánico-. lo menos diez millas. -Justo: una montaña. hijo. todo forjado.. avísame cuando todo eso esté. -Conectado con la hélice. Y para transmitir el movimiento.. de tamaño doble del mayor que hoy se conoce. veinte millas por hora! -Hombre. -El barco ha de ser pequeño... Yo me lanzo a colocar la máquina en el centro de la embarcación. -¿A ver cuánto? Mi Victoriana tenía doscientos cuarenta pies. engolfándose en su trabajo.. para ir a verlo.. Valentín.. [243] -Que tendrá forzosamente ciento ochenta pies lo menos: ese árbol girará sobre su eje.... Dime otra cosa: con semejante chocolatera andará tu nave. o qué?.. ¿qué pones?. y el barco mide.. -¡Veinte millas.. -Pues. de poner. naturalmente.. -Y el árbol tiene ciento ochenta pies. Y otra cosa: ¿la hélice queda debajo del agua? -Exactamente.... entre perpendiculares. -No.. ya ves qué cosa tan sencilla. -Yo estudio mi proyecto en un barco ideal. y es de acero. ruedas dentadas. pongo un árbol de acero.. -Pues mi barco mide cuatrocientos pies -dijo Negretti con expresión de iluminado. -murmuró Negretti.. .. El mayor barco mercante que he visto no pasaba de trescientos.-¡Ah!... no.... Por el otro extremo le imprimirá movimiento una excéntrica. sobre la cuaderna maestra. -Cuatrocientos pies... ¿un rosario de noria. un juego de codillos. -¿Qué diámetro tendrá ese arbolito? -Pie y medio..... -Y de acero.. -¿Y colocas el eje de tu máquina de vapor sobre la cuaderna maestra? -preguntó Valentín. Y yo te pregunto: ¿de qué cargamos ese barco? Podríamos meter dentro de él una montaña. lo menos.

Yo traeré a D. y un andar de ochenta millas por minuto. ¡Figúrate tú un árbol de acero de ciento ochenta pies de largo y pie y medio de diámetro. hija. [245] .. que en aquellos días de Noviembre se agravó con nuevos desastres y quebrantos. Ni ellos deben envanecerse. llevar su pensamiento a regiones apacibles. en vez de ser un remedio... que Prudencia no tuvo que preguntarle su opinión acerca del desgraciado calculista. obra del mismo demonio!... Pero no queriendo alarmar a su hermana. digo. Faltó poco para que Aura se echase a llorar de pena y rabia. inventa tú también la manera de meter carga en esa bodega y víveres en esa gambuza.. Con la conciencia tranquila acataremos lo que resulte».. dejarle.. ¡No es mala rosca la que el pobre tiene dentro de su cabeza!.. que no hacían más que confirmarla en su pesimismo.. y comunicando este a su sobrina. puesto así en semejante forma.. Si dispone que muramos. departieron ambas acerca del mejor modo de distraer al enfermo y apartar su espíritu así de la tenebrosa cavilación del sitio como de los malditos cálculos de mecánica. hija. tras una defensa briosa. y que también Capuchinos estaba al caer. «No atribuyamos esto a negros ni a blancos [246] -dijo Sabino con unción. Aura entraba en el cuarto algunos ratitos. cuida de hacerle comer... pues al día siguiente se rindió San Mamés. dejarle que invente barcos monstruos. le acaban de rematar.. voy a ver qué ocurre.. .. a cada instante llegaba noticia de hundimientos de techos o de estropicios semejantes en diferentes puntos. Pero si le contrarías. que es peor.. El tiroteo era continuo... con la triste certidumbre de que los facciosos habían tomado el fuerte de Banderas.. la situación de la plaza sitiada..... por otro paréceme que los cálculos. será porque nos conviene».. ¡Pobre Ildefonso! [244] Su talento macho acaba con él». capaces de secar el cerebro más jugoso y firme. Hace un rato que no se oyen tiros.. José Caño que es el mejor médico del pueblo. y si por un lado veo la causa del trastorno en esta tragedia del sitio. Yo volveré.. si no.. Para sí decía Valentín: «Es hombre al agua. es peor. o se quedará lelo. Dejarle. y procuraba. ni nosotros afligirnos demasiado. qué invenciones. Dejarle. perdido. Desgraciadamente. atenuó su dictamen en esta forma: «Le encuentro un poco ido de la jícara. con hélices a popa. con lo que se debilitaba sensiblemente la defensa-.XXV Consternada oyó Prudencia estas apreciaciones.. No pararon en esto las desdichas....». «Ni nosotros ni ellos hemos de decidirlo -decía Sabino a su hijo Martín. por hora.. Y entre tanto. que en aquel caso no era muy pertinente-: Dios es el que todo lo dispone. y la misma suerte cupo a los fuertes de Luchana y Burceña. y no había medio de ocultar a Negretti la verdad de tantas desdichas. y la máquina en la cuaderna maestra!.. Entró José María cuando menos se pensaba. no favorecían los deseos de la joven. que entró abatidísimo por la pérdida de casi toda la línea exterior.. Los designios del Señor sobre todo.Salió el viejo marino de la estancia tan descorazonado y mustio. Perdido. ¡Qué cosas me ha dicho. con grata conversación risueña.. tu marido casca.

que se había pasado su vida trabajando. que allí bien puede ser que el hombre despliegue con más tino sus invenciones.. Bilbao no se rinde. sosteniendo que los barcos no se harán ya de madera. Prudencia se aprestó a recabar dentro del matrimonio la autoridad que hasta entonces había ejercido su esposo. aseguraba. fuese o no de peligro. Martín. Ciertamente.. Y cuando se acabe el sitio.. Cierto que un casco metálico flota mientras esté vacío. Bilbao perecerá. el cual. si vivimos.. porque no aportaba por allí. explotado por este y por el otro. que hoy. Los botes de metralla de 36 y de 24 no me pertenecen: lo declaro en descargo de mi conciencia. De las de 7 mías han hecho gran consumo. aunque fuese de los más graves. Ya esto no podía ser: hallábase Ildefonso incapacitado para el gobierno. Balas rasas de las que yo hice... aquel le dijo: «Llevo cuenta aproximada de lo que va consumiendo el enemigo. de ciento ochenta pies. Con fuertes o sin fuertes. [248] es darle de comer todo lo que se pueda. siempre vi que venían del extranjero. José Caño recomienda que se le deje en el pleno goce de su chocolatera.».«Pues yo no acato -gritó Valentín furioso. asumía todos los poderes. Mis bombas de 14 pulgadas se van agotando. y evitar que se le remonte el genio. víctima. pues. y obedecería ciegamente las órdenes de sus jefes. Ni dentro ni fuera de España veía la buena mujer enmienda para el trastorno cerebral de su pobre marido. Pensaba esto Prudencia. en otra parte no lo será». han tirado como unas trescientas de a 24 y ochenta de a 36. sus resoluciones serían menos rigoristas que las de Negretti. conforme a su rígida conciencia. consultando a veces a su costilla.. tú figúrate. tendría quizás accesos de furor. No.... de su puntillosa rectitud y delicadeza. siempre batallador. después de darme cuenta de las balas que arrojan los serviles. pero échale a una embarcación de hierro de cuatrocientos pies máquina en proporción. de donde deduzco que lo que aquí es locura. como su tío que Bilbao se mantendría firme. ¡Qué cosas discurre un cerebro desquiciado! Yo no he querido contrariarle. pero sabría ocupar el puesto que se le designara. Pensando en esto. ella.. no debían ser los hombres tan rematados en la honradez. La opinión de Zoilo no se sabía. Nadie le superaba en el cumplimiento estricto del deber. me ha largado más explicaciones de sus proyectos. pero más prácticas.. determinaba por sí y ante sí. pues si le escondiéramos los papeles o se los quemáramos. y al punto comunicaba sus impresiones a Prudencia para ver si entre los dos discurrían algún remedio.. Más desesperanzado y pesimista salía cada vez Valentín de aquellas pláticas con su hermano. con escasísimo provecho suyo y desgaste de sus notorias energías. «Figúrate tú -le decía. todos de hierro. aunque sea de borona. Cosas de maquinaria. Prueba de las desventajas del excesivo puritanismo era Negretti. porque D.. continuaba peleando como un león en la batería nueva de la Cendeja. eso no: el tratamiento. y que vengan por los escombros de las casas y por los huesos de los vecinos». sino de hierro. te le llevas a Francia. según ella... que ojalá estén peor fabricadas que las mías. España no es país para eso: aquí inventamos guerras y trapisondas. siempre glorioso y grande. y luego ese molinillo que él dice. dando puñetazos-. No. estibarle bien.. por encontrarse frente a un problema doméstico muy delicado. y en las eternas leyes [249] del sentido común. Usarán pronto otras. disponiéndose a resolver cualquier asunto pendiente. El comedido Arratia no se tenía por héroe.si estará trastornado el hombre. engranado espiritual y físicamente en la máquina de la opinión general. y después de mucho vacilar entre someterlo al dictamen y sentencia de . inspiradas siempre en el bien de todos... [247] En una nueva entrevista que tuvieron Negretti y Valentín. ya sabes..

¡Tan elevada que desaparece en los aires! Si este señor quiere tanto a la niña.. Fernando. pero no se cumple. ni siquiera escribir? Bajo mi responsabilidad. «¡Persona elevada! -decía para sí Prudencia. un gorrón. Que poseía regular fortuna.. una para Ildefonso Negretti. y de tal modo expresaba su rostro la dureza de su carácter y el propósito de ir a su objeto sin vacilaciones ni melindres. me permito mandar a paseo al Sr. pues el hombre no estaba para calentarse la cabeza.».. Juan de las Campanas. llegaron a esta tres correos de Castilla.. no: bajo mi responsabilidad.. [251] no: aquí no creemos en brujas. Convenía evitarle quebraderos de cabeza. Que este era un sujeto de elevadas prendas.. Y que el problema era delicadísimo se mostrará con sólo enunciarlo. y se dispusiese el inmediato casamiento de Aura con el tal D.. uno de los días que mediaron entre el segundo y el tercer sitio de la valiente Bilbao. y la poseería aún más cuantiosa dentro de algún tiempo. en disposición de ocuparse de nada. Juan Álvarez a Ildefonso escribiera. Sobre sí tomaba la responsabilidad y la gloria del caso. y disponer lo necesario para la felicidad de mi sobrina. determinó encaminar pronta y hábilmente los acontecimientos hasta ver realizado su sueño de oro. al mando del brigadier D.. ¿Por qué la tiene en este abandono?. Sin consultar con Ildefonso ni darle cuenta de nada. con ánimo de no entregarla a su marido mientras se hallase tan lastimosamente afectado del ánimo. No. Dicho esto. ¡Oh. Fernando. pues. de puño y letra del señor de Mendizábal. ¿Qué inconveniente había ya en abrirla? La enfermedad [250] de Ildefonso era la abdicación de la soberanía matrimonial.. Recibiose en casa de Arratia. más había hecho ella por el bien de la familia que todos los Arratias desde la quinta generación. Fortalecida su conciencia con estos razonamientos.! No.. un cata-salsas. Cogiola Prudencia. escoltados por el batallón de Toro y otros refuerzos que fueron de Portugalete. ¿Qué amor es ese que no se digna presentarse. ¿por qué no ha venido antes?. no se le pusiera ningún obstáculo. Ildefonso no mejoraba. según las impresiones de Valentín y el dictamen de D. como mujer honrada y que mira por los suyos.Ildefonso o resolverlo por sí. su trastorno era indudable. ¡Pues si con tanta facha resulta que el Calpena es un perdido. Si Ildefonso lo decidiera. qué ideal! Casar a Aurorita con Martín.. y conociendo la letra del sobrescrito. la mandíbula inferior más larga. pero pasó tiempo. la orden se acata.. la guardó. Si esto conseguía. D. Grande fue su asombro y disgusto al enterarse de lo que D. ¡Vaya por dónde salía el buen señor! Que si se presentaba D.. José Caño.. con varias cartas comerciales. se decidió por este último temperamento. Por ser tan rigorista está como está: pobre y arrumbado. y alguno se traía la tal carta.. guardando la carta en los profundos abismos de un cofre donde permanecería sin ver la luz por los siglos de los siglos-. No era su ánimo abrirla. nacido de padres de la más alta alcurnia. Miguel Araoz. ¡Sabe Dios en qué malos pasos andará el tal D. .. seguramente añadiría una simpleza más a las muchas que ha hecho en su vida.. ni en elevados personajes que no se sabe de quién han nacido. que de hecho a la mujer correspondía. uno de esos que escriben en los papeles. y que patatín y que patatán. se afirmó en su resolución. hizo lo que no había hecho nunca: abrir una carta dirigida a su esposo. que esto habría sido contravenir la subordinación a su dueño y señor. y hasta podría creerse que le crecía el bigote.. El 2 de Noviembre. las arrugas de su frente más hondas. Sentíase Prudencia abrasada en curiosidad por ver el contenido de la carta... No se hallaba. como más cómodo y expedito. que el entrecejo parecía más nebuloso. Fernando Calpena a pedir a la niña en matrimonio. y cuáles serán los motivos de su ausencia!.

Cada cual sostenía su entereza. Adelante. tomadas las posiciones principales de la línea exterior de defensa. Un empuje mayor de bayonetas y pechos valerosos.. Aurora Negretti es la señora de D. aleccionándole previamente.. Así. Las compañías de Toro. dieron comienzo a sus trabajos de asedio para expugnar el corazón de Aura y establecer en él su dominio. sacaron de sus desventuras nuevas energías para defenderse. [254] Era principal objetivo de los facciosos poner su mano en lo que creían llave de Bilbao. al pie de cerros elevados y casi al borde de la ría. Pero si Aurora pecaba en ocasiones de independiente y arisca. volátil y perdidizo. San Mamés. pero una conciencia práctica. pensó que debía comunicar sus planes a Sabino.. Martín de Arratia». fácil era hacer de ella todo lo que se quería. y abiertos varios boquetes entre la mampostería derrumbada o hecha polvo. Prudencia y Sabino. Ya ves el pelo que has echado con tal sistema. paralelamente a la labor facciosa. ni la Milicia y los vecinos tampoco. señor? Usted se ha equivocado. a la calladita. que no parecía por ninguna parte. Allí se . que con los calzones de Ildefonso. haciéndose de nuevas: «¿Qué niña. y llegar al fin antes que se acabe el sitio». reforzándola con la alegría. de los rígidos. de lo que resultaba una colectiva fuerza irresistible. sabiendo manejarla y aprovechar los giros de su imaginación y los desmayos de sus nervios. Se procuraría llevar las cosas por lo derecho. se resquebrajaban con el cañoneo enemigo. Y como manifestara Sabino que en tal negocio no convenían prisas que pudieran transcender a secuestro. Capuchinos. pues. y a trabajar con fe. de conciencia irreductible. les paraba la acometida. con tu veremos y tu mañana será. secundadas por los milicianos. mientras los carlistas.Comprendiendo la necesidad de colaboradores. ¡Otro que tal! ¡Así estaban todos tan perdidos! También ella tenía conciencia. situado entre el Arenal y el Campo Volantín. sabré realizar esta gran idea». creciéndose al castigo. intentó el enemigo con empuje el asalto. sin duda. Ni la guarnición se acobardaba. no había de quedarse atrás la valiente obrera de las artes pertenecientes al alma. El 17 de Noviembre fue un día penoso: duró el fuego siete horas. [253] llevándolos mejor que él y que todos vosotros. Los muros del convento se deshacían. Lo más difícil era convencer a la chiquilla y curarla de aquella ridícula deformación de su voluntad: el amor a un galán fantástico. En aquella familia de trabajadores. armaban de noche. Trujillo y Compostela se portaron heroicamente. nuevas barricadas y parapetos para emplazar su artillería contra la pobre Bilbao. Burceña y Luchana. se le hincharon las narices a Prudencia y contestó airada: «Tú siempre con tus calmas. temerosa de que saliese Sabino con la gaita del rigorismo y del caso de conciencia. antes bien. Habíase guardado muy bien de comunicar a su hermano lo de la carta.. Déjame a mí. y con su conciencia práctica arreglaría las cosas de modo que cuando viniese el madrileñito con sus manos lavadas a pedir a la niña.XXVI No desalentó a los bilbaínos la pérdida de los fuertes de Banderas. pues era también de la cepa de los delicados. . «Es indispensable obrar con prontitud -decía la señora a su hermano-. fomentando [252] la afición y simpatía entre los dos seres que habían de casarse. Con Martín había que contar. pudiera ella (Prudencia) salir y decirle con mucha finura. sin ninguna interrupción. el convento de San Agustín.

comerciante [256] fuerte. con viento y lluvia. habían de abandonar urgentes trabajos en la batería de las Cujas y en la Cendeja. encontró a Martín en Bidebarrieta. en el Portal de Zamudio. y en las profundidades de las casas. y si no se volvían locos en noches como aquella era porque sus cerebros se hallaban construidos a prueba de locura. Procura ser galán. Ya escaseaban los víveres. Recordarás lo que te encargué -díjole Prudencia aparte-. y por cierto que no se había mostrado la niña muy complacida de sus indirectas. Corrían entre tanta desolación frases de esperanza. descendían negros. y no tardaría en reventar las líneas carlistas. Pero en el centro de la villa. ahumados. Rojiza claridad siniestra iluminaba la villa. En Goienkale. y con su hermano Zoilo. respiraban atmósfera de cuerpos febriles. casi todos los vecinos se habían bajado a las bodegas y sótanos. Algo le había dicho ya por la mañana en su casa y en la de Vildósola. en las calles pisaban lodo. Prudencia se fue al Portal de Zamudio. lloraban las nubes. andaban por arriba como gatos. que operaba en bacalao. y deja a un lado la sosería». Amenazada de incendio la casa vecina de la de los Arratias. mezclándose lloros de mujeres con cánticos de muchachos animosos y alegres. y Manuela Echavarri». pues atendiendo a la mudanza y trasiego de mujeres. las calles eran lodo. Los hombres no podrían estar en todo. lanas y otros artículos. Siguieron las de Ibarra hacia la calle del Perro. el organista. asegurando que la había visto minutos antes con las referidas personas. cuando fueron a llevar al tío Ildefonso. Gaminde. con las dos señoras de Busturia. cesó el fuego en San Agustín.quedaban hechos trizas parte de los combatientes.. acompañando a la esposa y niños de Ibarra. Iba con Nicolás Ledesma. pero las piedras de San Agustín continuaban bajo el poder y la insignia de Isabel II. La tranquilizó Martín. apestando a pólvora. que indirectas eran. y allí tendrás a Aura en buena disposición para decirle lo que sabes. El viento avivaba el fuego. y fortificados por un convencimiento más duro que todos los metales que hay en la Naturaleza.. en apabullar el sombrero de hule del general Eguía y hacerles a todos polvo. yendo a parar a la de Arratia dos señoras y un niño. Caían bombas aquí y allá. La animación era extraordinaria. dispuso Prudencia trasladarse con Negretti a la morada de su amigo Antonio Cirilo de Vildósola. refugio de los seres débiles. sangre en las baterías. hay que dárselo todo hecho». componiendo en su mente una patética explanación de sus puros afectos para espetársela a su prima sin . centelleos de la fe que nunca se apaga. En estas idas y venidas. lo esparcía. corredor de cambios. «Eres un santo -le dijo Prudencia-. y particularmente en las Siete Calles. [255] y la relativa abundancia de esta familia iba en socorro de las escaseces de la otra con admirable fraternidad. pues a otra cosa no se atrevía. y a los santos. Amenazaba hundirse la casa de Busturia en Artecalle. y sus habitantes se repartieron en casas de amigos.. De los sótanos subían los valientes bilbaínos a las techumbres para cortar incendios. cayeron bombas que hicieron estragos en edificios y personas. en cosas de amor. fantasías del patriotismo. Espartero recalaba ya en Portugalete con tantísimos miles de hombres. lo llevaba de una parte a otra. hoy Calle Somera. se detuvo para decirle: «No sé si Aura habrá llegado a casa de Don Francisco. hubo dispersiones. ocupándose los sitiados en reparar los destrozos con sacos de tierra. Sobrevino el 18 un temporal violentísimo del Noroeste. Vas a cenar donde Gaminde. poco después entraba Martín en casa de [257] Gaminde. Prudencia. ya del lector conocido. Aura y sus amigas las de Busturia se fueron a la casa del Sr. «Entonces no hay cuidado.. Observó el muchacho que la ocasión no era muy apropiada para las expansiones amorosas.

tomando al fin asiento junto a ella. Aura no dijo nada. sugiriéndoles cada día nuevas esperanzas. paréceme que tendremos que dejarnos aquí los huesos». había salido Aura con D. Primera. «He pedido al Señor dos cosas -dijo a su sobrina. a valiente le ganan pocos. Dios no les dejaba morir de tristeza y desconsuelo. descansaron los carlistas en la firme creencia de hallarse en la víspera del fin. de la 2. Hubo de renunciar Martín por aquella noche a proseguir su amorosa batalla. Por el camino se encontró a José Blas de Arana. volviendo del Circo. Sentose Aura. como si lo que anunciaba el cañón del Desierto impusiera pavura en el sitiador embravecido. cual si se hallaran en vísperas del triunfo. ellos y nosotros lleguemos vivos y con salud a la terminación del sitio. que nos conserve la vida del pequeño como nos ha conservado la de su hermano. Aunque parece un tarambana. parecías muerta de susto y pena». si Bilbao lo quiere -dijo Martín-. Con esa impresionabilidad que te ha dado Dios. El chico vive y tú resucitas. y sintiendo Sabino la necesidad imperiosa de practicar dentro de un recinto sagrado las devociones con que diariamente alimentaba su fe. interrogando a todo el que encontraba. y que igualmente. permaneció Sabino de rodillas larguísimo rato. «Vaya. que le ajustó la cuenta de las bajas de aquel día. Francisco y las chicas de Orbegozo en demanda de la morada de estas. tío: no sabemos nada de Zoiluchu. y sabe llevar el nombre de la familia. [259] Pero no se igualará a su hermano Martín. bien comprendo que ese no te llama tanto como Martín. sea cual fuere la . pero también es hijo de Dios. mi Zoilo vale mucho. sin temor al peligro. propuso a la joven entrar en la primera iglesia que hallasen abierta. cantando victoria. Al anochecer del 26. No podrás tú ni nadie señalar una buena cualidad que él no tenga.pérdida de tiempo. respiró la gloriosa villa [258] por los pulmones y las bocas risueñas de todos sus hijos. en la capilla de la Misericordia estaba el Señor de Manifiesto.ª de Milicianos. y Sabino no hacía más que ir de fuerte en fuerte. y debemos mirar por él. que para poco sirven». donde entraba de servicio. y haciendo befa y escarnio del terrible enemigo. Una noche no más les separaba del premio de su constancia: la rendición de Bilbao. ya estás tranquila -le dijo su tío-. La artillería de este enmudeció. -Es verdad. tiene su pundonor. cuando el fuerte del Desierto anunció con salva de 21 cañonazos que Espartero había entrado en Portugalete. Por uno y por otro pasó intranquilidad la familia. todavía con la boca llena de sílabas de rezos-. y al cabo. Toda la tarde estuvo tocando la música en la batería del Circo. empleando ambos como una media hora en rezos y meditaciones. Acompañole Aura en una de estas excursiones. supieron que Martín no tenía novedad y había pasado a Solocoeche. Pero su silencio era el sordo trabajo preparatorio de la furibunda embestida que pensaban dar al día siguiente 27. y allí se metieron. -Pero aún no debemos alegrarnos. y vayan por delante los míos. donde acababan de llevar herido a Juanito Orbegozo. Por fortuna. añadiendo con acento lastimoso: «Como Espartero no se dé prisa. El 26. Pues en medio de tantos desastres tuvieron calma y humor aquellos hombres para celebrar los días de la Reina (19). porque otras obligaciones le llamaban a la batería de Mallona. recorriendo las calles en grupos clamorosos y vitoreándose recíprocamente tropa y milicianos. Cinco días estuvo Aura sin ver a Zoilo. y las canciones enronquecieron las gargantas de muchos. pues este es de los que entran pocos en libra. los dejaremos. «Si es preciso. y a uno de los chicos de Gandásegui. y tres sin saber nada de Martín. Por desgracia.

Entráronle súbitas ganas de rezar. que acababan sus prolijos rezos. No le salía la figura. y este el padre del amor. viudita joven muy guapa. -No. volvió al ataque.... ¿No piensa usted lo mismo. Ya no había carne. cruzadas las manos. conviene que no mires tanto a lo pasado.. madre e hija. yo pienso. únicas. pero te quiere a ti.. . ¡pobre Bilbao!.. ni aun salada. como la otra. atrás se queda. -Eso ya lo sé. ¿verdad?.. Aura no chistaba. hija: que ni se rinda ni perezca. y se puso de rodillas.. no te digo más. Ten compasión. se les agregaron.. y que quieres hacer con las tuyas y las de él un hermoso ramillete de.. y a todas dio agua bendita con sus dedos glaciales el bueno de Sabino.. dejando un tanto cortado al buen Sabino.. A Martín no le faltan partidos. que es la madre del cariño. Pero quieren que perezcamos todos gritando ¡viva Isabel II!. -¿Qué quiere que le diga? -murmuró Aura con expresión dolorosa-. que aquí vienen Doña María Epalza y Juanita». tú reconoces en Martín el único marido práctico que te corresponde.... sino para que a ti te vistan de felicidades.. pero tú quieres a mi hijo. Hay que sacar adelante a la niña. señoras mías -manifestó Sabino con fervor terciándose la capa-.. lo que disponga el de arriba.. Picotearon un rato en la puerta sobre los desastres del sitio y la escasez de víveres.solución que Su Divina Majestad le dé. pues el que mira mucho atrás.. Sabino le quitó la palabra de la boca para poner la suya: «Quien vive de ensueños. o en estatua de sal..... dime lo otro. dímelo aquí delante de Jesús Sacramentado».. tocante a Martín y a ti. declarando que no quería oír hablar de casorios con Martín ni con nadie. pues pereciendo no tiene gracia.. [261] Dos señoras.. Que las cualidades de Martín son muy buenas. y el que vive entre fantasmas en fantasma se convierte... Segunda.. No has nacido para vestir imágenes. «Si ese generalote no viene pronto -dijo la señora mayor-. el pudor. porque estaba resuelta a no casarse más que con.. a estilo de todos nosotros. En fin. soñando muere. «Comprendo que la cortedad... -Será.. No acabó.. Tú lo pensarás. y poco después cuando estuvieron al habla para salir. que es quien dicta los programas. que me conceda el cumplimiento de un deseo santísimo que me alienta. Pero este no se abatía por tan poco. ¿verdad?. Sacole de sus apuros retóricos la hermosa doncella. ¿Qué hemos de hacer más que acatar la Divina voluntad? -Y la voluntad divina -afirmó la señora menor.». hija mía. [260] la timidez propia de una doncella pura. no me acuerdo cómo se llamaba..ordena que Bilbao perezca antes que rendirse. Confiésamelo. no te permitan manifestar tus sentimientos. a nuestra angélica Reina.. Conviene que seas práctica. en pie. Sabino? -Señora. echó también a media voz. dime que aprecias esas cualidades. y aquí estamos también las mujeres dispuestas a cumplir el programa». una larga oración...

. o lo que es lo mismo: que todo el que venga a tomar esta barricada. sintiendo no ver el lúgubre letrero-. señora. pero nos figuramos lo bonito que será. Aura fue la primera que le vio. Zoilo -dijo la señora mayor-: ¿está aquí Luisito Bringas. vieron que asomaba una cabeza desmelenada. -¡Bravo. -Bien. uno solo. sabes? [263] -¿Luis el del indiano? Sí. No salgo. Propuso la viudita que pues aquel día no tiraban.. Dios cuida de ellos. y que no hace más que llorar. el hijo de mi sobrina. Eso se dice. hijo? Estábamos con cuidado. -¡Tránsito a la muerte! -repitió Aura con admiración. las defensas magníficas. Dudaba la señora mayor. no nos ataquen mañana. Dios te la depare buena. hasta que ya en el término de esta les estorbaron el paso lo desigual del piso desempedrado. como mi hijo -observó Sabino-. el miliciano les dijo: «Aura. como dicen. Corrió el padre. ya sabemos -dijo Aura mirándole gozosa-. manifestó Sabino [262] recelo de andar por tales sitios. que allá se fueron por toda la calle de Ascao y la de la Esperanza. imponentes. muere.. -Ese es de los temerarios. y que los que la defendemos. ¿han visto el letrero que hemos puesto por la parte de afuera de la batería para que lo vean ellos?». en las Cujas está. después de tanto boquear. corrieron las damas. bien: no hemos visto el letrero.. la cabeza de un diablo guapísimo. que llamaba con fuertes voces.En la punta de la lengua tuvo ya el conocido dicho de quien con niños se acuesta. ¿no tienes miedo? -Sí. pintada sobre negro. donde hay tanto peligro. por escrúpulos de lenguaje y respeto a las damas. padre. Luchu! -exclamó Aura-. Pero no morirán. -¿Por qué no avisaste a casa. los charcos y lodazales. Alargando su cabeza por encima del tablón todo lo que podía. -Y un letrero que dice: Tránsito a la muerte. Temo que esos cobardes. no sea que el puesto me quiten. podían correrse pasito a paso hacia la Cendeja. aquí estaremos hasta que nos maten. . Aquí cerca. ¿Desde cuándo estás aquí? -Dos días llevo ya. -Ya. Dime. «Tío Sabino. señor: un miedo tengo. Hace un rato comimos juntos él y yo. locos. pero se abstuvo de soltarlo. mire dónde está ese pillo»... hijo. No sabíamos de ti. pero tan decidida y entusiasta curiosidad mostraron las muchachas. para ver todo lo que allí habían hecho los nuestros. los montones de escombros. -Oye. Tu prima y yo venimos del Circo y de Mallona. Una calavera con dos canillas. alegre. Por encima de un espaldón de tablas. reforzado con fajinas. donde hemos preguntado por ti. donde se estrellaría el coraje faccioso. -Dirasle que a su mamá le supo muy mal que pidiera venir aquí. Era Zoilo.

Y por encima de todo. rendirse. oíanse lejanos disparos de fusilería.. hoy tenemos las alubias a veintiséis cuartos. ¡Viva Bilbao. por si no lo sabes. -¡Si ahora no tiran! Están rezando el rosario. tal vez. no sea que.XXVII - . Este no es sitio para señoras. me entró como un furor de alegría. con súbito arranque impropio de sus años y de su obesidad. escombros.. me descompuse. Vámonos.. José María y yo dormimos en casa de Melquiades Echevarri.. alargando medio cuerpo fuera del espaldón de tablas. de los de Compostela -indicó la viudita. .. -Es cosa de los de Trujillo. le decía: «¡Ay.. agarrándose a la capa de Sabino. y el bacalao a siete reales..-Y se hace. lloraba también. se cuadró. -Vámonos. ¡Lo que inventan! ¡Tránsito a la muerte!». pero no se rinde». -Y de estos. No somos nada. y el pueblo dice: «Morir antes que rendirse». que apenas tenía movimiento después del esfuerzo que hizo para engallarse y soltar los furibundos vivas... y elevando sus brazos con frenesí convulsivo hacia el tablero por donde asomaban varias cabezas. Hasta el convento de la Esperanza fue Aura mirando para atrás para ver los aspavientos que hacía Zoilo. de entusiasmo al ver el tesón de esos chicarrones!. Por de pronto.». se le saltaron las lágrimas. gritó: «Sí. por la parte del barranco de San Agustín venía una humareda negra. Y la señora menor completó el pensamiento con esta frase: «Bilbao muere. de verle llorar.. está en la sangre bilbaína. nunca. viva Isabel II!». la voluntad de Dios. cachorros de mi tierra.. La señora mayor. Doña María.. de los nacionales. y Aura. -¡Sangre de chicos.. el pueblo es todo. [264] «¡Ay. Todos son unos. Zoilo. Se alejaron pisando fango.. corazones de hombres! Y Doña María Epalza. vámonos.... qué hijos estos! -decía suspirando la señora mayor-. olor de pólvora. -Así sea -dijo Sabino-.. [265] Pero dicen que no importa. -dijo Sabino-.. señora Doña María. astillas. Al despedirse Sabino tiernamente de su hijo. No se puede remediar.. modificó el concepto: Morir.

Lo que fuere. Acercose Tomás Epalza. ¡contro!. Cundió por la villa la creencia de que Espartero iba sobre Castrejana. era comerciante en sebo.. por no convidar.. -Lo que resultará no lo sabemos. [266] -¡Si ya está sonando! Hemos oído un tiroteo horroroso -aseguró D. Con todo. y se cobraba esta conformidad aplicando apodos a sus conciudadanos. los sitiadores se verían comprometidos. convido. subió a la torre de Miravilla. Era hombre jovial. distinguió los batallones isabelinos desfilando por el valle de Baracaldo. raba y otros artículos similares. y puesto su ojo en buenos catalejos. D.. Francisco.. Poseo una bacalada y hasta medio ciento de galletas mohosas».. ¡contro!. -Diga usted que convida... -José Blas. En Bidebarrieta y el Arenal los patriotas difundían la buena noticia de corrillo en corrillo. Viene de la Diputación. que conservaba su excelente vista marinera. Bueno anda ello. permitía que los amigos le llamasen Borra. dispuesto a dar cuanto tenía si de ello dependiera el completo apabullo de la Pretensión. «Para mí -decía Valentín Arratia. y todos seremos de su opinión. En su campechana modestia.. como les veo a ustedes. Apuesto lo que quieran a que levantan el sitio esta tarde. Valentín Arratia. rico por su casa. exaltado liberal y el primer optimista de la villa. Aquí llega el amigo Arana... sardinas de barril. pero que se están zurrando de lo lindo es evidente -dijo Antonio Cirilo de Vildósola-. como los anteriores perteneciente a la Junta de Armamento. . «¿Convidar yo?.no pasa de mañana el tener aquí a D. si quieren. pero mañana temprano. como dijo el otro. Baldomero. [267] banquero. A lo que parece.. satisfecho en toda ocasión y circunstancias. Espartero viene y nos trae pan de trigo».Lisonjera fue la mañana del 27. Aún me quedan dos docenas de botellas de chacolí de Baquio. rico indiano. donde habrán llegado gordas y buenas. ¿a qué? A metralla. El tal José Blas de Arana. y si conseguía forzar el puente y pasar a la orilla derecha del Cadagua. «Estos no piensan más que en comer -dijo riendo-. no diré yo que nos perdonen la vida -indicó Arratia-. marchando en columnas hacia el puente». -Tanto como esta tarde. como dice Guzmán en La Pata. sonará. He visto las tropas de la Reina. uno de los más exaltados corifeos de la defensa. si se confirma que renuncian generosamente a la mano de Leonorita. de una fe ciega en la resistencia de Bilbao. -Pues me corro.. -Te lo callas. ¿qué sabes? -Sólo sé que no sé nada. Francisco Bringas.

para que no hagamos una salida. si tiene [268] usted ganas de bailar el aurrescu.. y les dijo: «Nada. -Pronto saldremos de dudas. ¡contro! -Ea. junta. señores -dijo Bringas-. y creen que tirando nos engañan. tan aficionado a la danza euskara que no perdía coyuntura de armarla por cualquier motivo que hiciera vibrar la fibra patriótica. que no ofendía.. -Como les embista esta tarde el amigo Espartero. ahí los tienes -le dijeron-.. restregándose las manos-. Quieren gastar las municiones para hacernos todo el daño posible antes de retirarse».. Era el llamado Ostolaza uno de los más valientes patricios. los más ricos. a comer. Nazario quiere bailarlo contigo».. con cerquillo o carrillera de pelos grises. Acercose al grupo D. Con que. en la calle del Perro tienes la mesa puesta. Yo sé por qué tiran. no se escapa ni una rata. El indiano expresaba su regocijo rascándose la sotabarba. que no se rinden al yugo servil. A las tres. Ya sabes. . el cual se ponía muy serio para bromear-.. a comer la puchera el que la tenga.-Y si no nos lo trajere o se perdiera en el camino -apuntó Arana-.tienen su dinero para gastarlo en la defensa ¡contro!. que no desea otra cosa. -¿Está en Castrejana D. cacao en grano y nueces. y en su mesa siempre hay un plato para todos los Borras. ¿No querías aurrescu? D. aquí viene Ostolaza.. donde está el tesoro escondido. Es miedo. según parece.. -Los ricos de Bilbao -afirmó el indiano Bringas con jactancia de buena sombra. nada: esto es claro. y dispongamos aquí una salidita con gracia.. aquí están los ricos de Bilbao. ¿qué se cuenta? -Que cansados de obtener victorias -dijo Vildósola. señores. se les van las aguas de puro canguelo. Antes de que el tal hablase. Cada cual a su borona. comerciante en las Siete Calles. retumbaron terribles cañonazos. y dando pataditas para entrar en calor. Pues en casa hay de todo.. el valiente coronel de Trujillo. que venía de casa del gobernador San Miguel. Juan Durán. «Compañero -le dijo Epalza-. sepamos. -Bonita música. verbigracia. con cecina superior. para celebrar la venida de Espartero». se van a ponerle sitio a la peña de Orduña. Baldomero? -Y arreando de firme.. [269] -La tengo yo para todos -dijo Bringas-. compañeros -replicó el bailarín gozoso.. «Ostolaza. dispuestos a comer borona y gato estofado hasta que San Juan baje el dedo. ¿Te has comido ya todas las velas de sebo?. Señores.

alargar el pie para franquear aquel breve terreno. de ella subieron al piso principal. el sordo.-Y a las cuatro. Y este se apresuró a obstruir el paso con tanta celeridad como bravura.. vacilante.. y cogiéndole por un brazo le llevó consigo. Habían hecho los carlistas sigilosamente una excavación. hablando más con el gesto que con la palabra. Quedaron al fin los carlistas dueños del edificio y casa próxima. fuego». Otros que venían de allí decían lo mismo con distintas expresiones. Considerado el espacio entre San Agustín y el Arenal como llave de la plaza. tomó Valentín la dirección de San Nicolás.. por donde penetraron en la [270] alcantarilla del convento.. ¡Espartero!. La noticia cundía con rapidez eléctrica.. Casi sin darse cuenta de ello fue arrastrado por un tropel de paisanos y nacionales que hacia la Cendeja corrían. Aún intentaron defender a la desesperada el paso al coro. y el de este a la próxima casa llamada de Menchaca. se defendió con bizarría entre paredes.. dominando la portería y claustros bajos. Llegándose a su padre. «No te separes de mí. y no había andado veinte pasos cuando vio venir a Churi con otros corriendo a todo escape. Por bajo entraron. desde las altas ventanas dominaban las baterías que antes fueron segunda línea de defensa.. desarrollaban instintivamente los mismos principios estratégicos que en un gran campo de guerra. en las crujías bajas. todos los nacionales que no hacían falta en otros puntos. Los valientes de Trujillo hubieron de retirarse. el miedo le mandaba retroceder.. pero quedaron inutilizados. D. ¡Espantosa miniatura! Todo lo que disminuía el tamaño del escenario. dejando media compañía prisionera... Urgía elegir otro .. -Y a las cinco abrazos. el fuego era horroroso. y los combatientes eran más grandes cuanto más chico el campo de su encarnizada porfía. Vamos al fuego. Valentín se plantó detrás de San Nicolás.. Allí se jugaban los bilbaínos la suerte de su querida villa: un paso más de los facciosos. Diose una batalla disputando el paso a la sacristía. donde tenía que dejar una orden de la Comisión de Guerra. pero sucumbieron ante el número. los paisanos que se hallaban en disposición de tomar un fusil.. de un escalón. Si hace falta gente. Santos San Miguel. y a poco cayó también el brigadier Araoz: ni uno ni otro tenían heridas graves. Acudieron todos los jefes militares. le dijo: «En San Agustín. En aquella serie de acciones breves. Fuego mucho. terribles. La curiosidad y el patriotismo empujábanle hacia San Agustín. Cuando llegaban Valentín y Churi a la calle de la Esperanza. de un boquete. aurrescu. y Bilbao les pertenecía. Sorprendida la tropa que guarnecía el edificio. Mucha carne hacía falta para cerrar aquel boquete. visto yo. aprovechando unos y otros las ventajas de un ángulo... donde hay río. En el mismo instante sonó vivo tiroteo hacia San Agustín.. Corra. Toda la tarde duró el formidable duelo: uno de los primeros heridos fue el Gobernador de la plaza. veralos piso alto. Entre ellos vio a Churi. Las baterías carlistas cañoneaban sin cesar.. Ganada esta por los facciosos. aquí llevo un sordo y un cojo: no tengo más». dentro de un laberinto formado por murallones ruinosos y tapiales medio destruidos. con aterrada expresión.. viéndose obligada a retirarse ante la superioridad dominante de las posiciones del enemigo. En el frente de esta [271] podían leer la lúgubre inscripción: Tránsito a la muerte. ellos.. empeñose otra acción por el paso de la sacristía a la iglesia. el sitiador no tenía más que alargar la mano. y ya eran primera línea. colinas. cosa en verdad muy fácil si allí no estuviera el corazón bilbaíno.. aumentaba el horror de la tragedia. ¡Arriba Bilbao! Al dispersarse. desfiladeros y otros accidentes.

Participaba. Habría querido poseer un arma que de un solo tiro lanzase infinidad de balas para matar a muchos de una vez. Maquinalmente. ya que no se creía apto para la lucha. y sin cesar hizo fuego.. harán falta buenos tiradores. Él también tiraba. «Corre.... Hoy perece Bilbao. y en la calle de la Ronda se encontró a José María. Estimaba en poco las vidas humanas. como individuo de la Junta. ansioso de ser útil..... y sepan que [274] donde está Bilbao está la bravura española.. ¡Qué horror de día! ¿Se acabará pronto?. No bien se vio el sordo armado y con pertrechos de guerra. «¿Es cierto que también atacan por el Circo? ¿Y de la Cendeja qué sabe. Del cañoneo y estruendo del combate no percibía más que un mugido y trepidaciones hondas. sin darse cuenta de ello. Al regreso de Larrinaga.. Irguiéndose en medio de la calle. así del pueblo como del señorío. y pidió más. y no había sabido discernir el motivo de que la causa de una Isabel fuera mejor que la de un Carlos. querían detenerle con sus clamores. De un grupo de señoritas y muchachas del pueblo. en deliciosa confusión. Si no te dan un fusil... que venía del hospital con un convoy de camillas. y se fue corriendo hacia Larrinaga. extendiérase por el mundo la infelicidad. ayuda al acarreo del agua.. pasando por la calle de Ascao. ¿pero qué le importaba? En un momento gastó los cartuchos que le había dejado su padre. hijo. -Hija. ellos? ¡Nunca!. Valentín al cumplimiento de su misión. si no echamos el resto. con vivo deleite de su alma ruda. ¡Como no entren!». desordenado el pelo. nombró al brigadier Arechavala. con ansiosas preguntas.. Oye.. Ignoraba absolutamente el por qué fundamental de la guerra. que mandaba en Larrinaga. pensemos en matar. ¡Defenderse a todo trance! Esto era una causa... de la fiera terquedad bilbaína.». No sabemos cómo acabará esto. ni puedo detenerme. llevadas por viejos del Hospicio [273] y algunas mujeres. y reinara la muerte donde debía florecer la vida. ¿Pero entrarán? -¿Quién. sin darse cuenta de lo que hacía.. Apretada anda la cosa.. eso sí. ¿Entrarán?..jefe de la defensa.. ni podía serlo por carecer de un precioso sentido. Cubos hay en San Nicolás. pálida. multitud de mujeres. una bandera. . solitaria. y se los dieron.. entregó a Churi el fusil y los cartuchos [272] que le habían dado momentos antes. su puntería no era mala. no importándole gran cosa que al caer los facciosos cayera también alguno de los de acá.. los ojos echando chispas.. corre. Valentín? ¿Hay muchos heridos?. y pues él no era feliz. Fue a buscarle Valentín Arratia. Corrió. no es ocasión de dar noticias. y señoras llévate.». refugiadas en tiendas y portales. Reunida en San Nicolás la Comisión permanente de guerra. viva la Libertad!. ¡No es mal chubasco el que hay por allá! Pero antes que las camillas. Antes que pensar en heridos.. que trabajen a la hormiga. vio salir a Aura.. ¿están allí Zoilo y su hermano? ¿Sabe algo de ellos?». corrió a donde con más ardor hacían fuego nacionales y tropa.. -¿Entrarán?. pues. que buena falta hará todo esto... Partieron en dirección contraria. soltó el registro más ronco de su voz para gritar: «¡viva Isabel II. Llévate todas las mujeres del barrio.. oye... «Tío Valentín. pues ningún arma sabía manejar. una razón.

XXVIII Muy pronto lo dijeron. Tan firme voluntad. ¡hala con ellos. Soldados de Trujillo y Toro. Si vosotras sois bravas. entereza tan grande. Decididos a que los dueños de la posición de San Agustín no dieran un paso fuera de ella. a la hormiga!». «Niñas. aunque le molestaba horrorosamente su antigua avería en la aleta de estribor. y una tea encendida en la otra. Antes que resignarse los vivos a una muerte segura. D. gritó: «El enemigo quiere fumar: ¿hay quien se atreva a llevarle candela?».. Los carlistas abrieron la puerta. yo!». Pensaron algunos combatientes de la Cendeja que si lograban pegar fuego a San Agustín y a la casa de Menchaca.. y que desde allá os oigan reír. llave del Arenal y de Bilbao.. Y el jefe de Nacionales. . pero una vez dicho. . Cada instante el número de heroicos bilbaínos mermaba dolorosamente. y algunas compañías de Nacionales. Luciano Celaya dio el ejemplo de temeridad loca. Propúsolo en la cruda forma propia del apretado caso: «Muchachos. José María Arratia. brea y alquitrán. señoras. otros acarreaban jergones.. No se oía más que «¡yo. y se fue renqueando.. agregado a los Cazadores Salvaguardias.. y al fin tomó cuerpo de eficaz resolución en la cabeza principal. discurrieron un arbitrio que les permitiría fortificar sus posiciones y redoblar su esfuerzo. mas no por eso menos presuroso. el chimbo no cae.Las exclamaciones que respondieron a estos gritos atronaban la calle. mujeres. Oíase en toda la calle el coro. Ya tenían la candela. produjeron en el curso de la tarde estupendas hazañas particulares y colectivas y lastimosas muertes. Y si os mandan llevar cubos de agua para refrescar los cañones.. Respondieron que sí. era menester proporcionales ocupación distinta del tiroteo de cañón y fusil. ser valientes. el brigadier D. ¿Quién era el guapo que al enemigo se acercaba para brindársela? El teniente de Nacionales D. Esta idea se fue condensando en las cabezas calientes que allí había. ¿os atrevéis a incendiar el convento?». ¡qué ha de caer!. no había más remedio que ejecutarlo. con diversidad de voces... yo. cantando las animadas estrofas del himno compuesto en aquellos días por los milicianos Zearrote y Casales: Entre ruinas. dirigiéndose a la puerta de la casa de Menchaca con un jergón debajo del brazo. con un tesón de que sólo se encontraría ejemplo en las épicas jornadas de Zaragoza y Gerona. Hoy no se llora aquí. que había hecho fuego sin cesar.. y en estruendo marcial sólo se oye libertad y que viva Isabel. vuestras sienes ceñís de laurel. Antonio de Arana. no llorar. en el jefe de la defensa. y la volvieron a cerrar azorados. Los desplantes que tuvo que hacer al largar los vivas recrudecieron su dolor crónico. defendían la Cendeja. el enemigo tendría bastante que hacer con apagarlo. juraron hacer con su carne y sus huesos una [275] compuerta que no abriría el sitiador sin desembarazarse antes de las vidas que la componían. fue de los primeros en traer de San Nicolás cantidad de paja en haces.. llorar no.. Que los hombres no os vean cobardes. como quien lleva un libro. Para que los carlistas no pudieran hostilizarles con tan terrible insistencia en las formidables posiciones que habían conquistado. valientes bilbaínos. Ánimo. Miguel de Arechavala.

no molestados ya por la fusilería facciosa. En tanto. y metió por donde pudo. todo el daño que se hizo fue en la ropa.. por último. Llevaban botes de alquitrán. Todo el vecindario que no estaba sobre las armas. a la ida o a la vuelta. ¡Fuego y piedra en ellos! Vagaba Churi inconsolable por las inmediaciones de San Nicolás. mandábanle a veces cosas que al revés entendía. y desde las diez de la noche hasta el amanecer estuvo . todo con tal rapidez y habilidad. ayudó al transporte de heridos. y la sangre que echaba de un pie era de un rasguño sin importancia. Zoilo consiguió ganar el tejado. que luego lo sería de escombros. ni había quien lo hiciese. logró coger de manos de sus camaradas las materias combustibles y arrojarlas por una bohardilla medio deshecha. pues allí no era más que un estorbo. pudieron recoger sus heridos y retirar los muertos. se prepararon las casas de la calle de la Esperanza para incendiarlas en caso de grande aprieto. que cuando acudieron los carlistas ya estaba él descolgándose por un canalón. reforzando la cortadura de la primera línea desde Quintana a la Cendeja. se guindó aún a mayor altura. viendo el tráfago [279] incesante de los que entraban y salían con herramientas. y arrojaron dentro del edificio paja encendida. Campo Volantín y Uribarri. El nacional. agarrándose con una mano y llevando el fuego en la otra. Por suerte. que había venido a ser partidario de Isabel II. el otro. por defender a todo trance el recinto de su villa sagrada. A la caída de la tarde. los héroes de la Cendeja. oyéndose a sí mismo. dos salvaguardias y un chico nacional trepaban por montones de escombros hasta ganar una ventana. y estableciendo otras dos de caballos de frisa. que no era otro que Zoilo Arratia. y el convento [278] con la casa inmediata ardía como un infierno. porque toda fue empleada en reparar los destrozos del baluarte. y por fin. y poniéndose panza abajo en el alero. los vivos seguían batiéndose en ese paroxismo del coraje que no da espacio a la flaqueza ni tiempo a la reflexión. agarrado a una reja. y.entre tanto. ordenáronle salir. que le alargaban otros no menos atrevidos. ayudaba en esta operación. subieron dos más por la cortadura de la casa de Menchaca. apoyado por el cañón de los fuertes de Albia. listones dados de azufre y ardiendo. Repitiose la tentativa de incendio con increíble arrojo. Llegada la noche. Le habían quitado su fusil para darlo a un combatiente más útil. se engrosó la batería por el costado que miraba al cañón de Albia. perdiendo mucha gente. El tenaz bilbaíno. Si el enemigo lograba conquistar en combates sucesivos el palmo de terreno radicante entre San Agustín y la Cendeja. y si no bastaba una. allá iban dos. Incitado por José María. Felizmente. y con ella vino guarda abajo el animoso chico. el baluarte de la Cendeja hallábase atestado de muertos y heridos. La mitad de los incendiarios se quedaba en el camino. que se le encontró sentado en el quicio de una puerta con la cabeza apoyada en las manos. Además. descalzo. cayó muerto de un disparo que le hicieron a quemarropa. estropeándose una pierna. cogía una casa y se la estampaba en los morros al fiero sitiador. Pero nadie descansó aquella noche. despreciando la lluvia de balas. sacas de lana y demás material de ingeniería militar. El objeto estaba conseguido: los facciosos tenían dentro de casa un enemigo más. favorecido por furioso viento del Noroeste.. que no era ocasión de retirar todavía. el fuego de la fusilería enemiga era horroroso. tres y más. en el cual no pudo realizar todo el descenso porque se desprendió la mohosa hojalata. aunque no tan ágiles para trepar gatescamente. haces de paja y mechas de pólvora. Contuvo la quemazón a los carlistas y salvó a Bilbao. se encontraría ante una inmensa barricada de fuego. Tras [277] de Zoilo subieron dos más: uno se cayó a la mitad de la ascensión. se dio mayor consistencia a los merlones en la parte del muelle.

pero no estoy segura. ¿sabes?. acompañada de la criada.. señora Doña María. que era muy despabilada y un tanto maliciosa-. y está si vive o muere. arqueando las [281] cejas y frunciendo la boca-. señora..cargando camillas. de Arana y de MacMahon. Necesitaba procurarse carne. Fueron las dos a la cocina en busca de tazas de sopa para los heridos. a funcionar de enfermera. asegurándoles que de par en par se les abrían las puertas del Cielo. y de ellas se valió Prudencia para transmitir a la niña la fausta nueva de que Martín estaba bueno y sano. las cuales recogieron de manos de las ilustres cocineras señoras de Orbegozo. el comandante de la Milicia. [282] creo que Martín. y del cerebro. También había hospital de sangre en Santa Mónica. y consolaba a los moribundos. Salió de la casa de Vildósola. Como dejara traslucir Prudencia el objeto de su salida. donde esperaba encontrar cabra y siquiera un par de huevos. Esto de las causas y de los derechos es cosa de los hombres. maravillándose de que no las recibiese con tanto júbilo como ella esperaba. Llegó esta mañana Antonio Arana. Dicho esto. Llegaron en esto Doña María Epalza y la viudita. rivalizando en actividad con ilustres mayorazgos y comerciantes ricos.. y sentir las desgracias y alegrarse de las venturas. sin distinción de clases. y Dios les mira a todos como hijos. con asistencia caritativa de señoras [280] y mujeres. se fueron a un ángulo de la cocina a tomar un sopicaldo. La Providencia. su herido grave. que para los más era ya la única medicina. Ella tenía su enfermo en casa. porque difícilmente los encontraría. Dios protege a los buenos». sin fijarse en que peleen por estas o las otras causas. sin más descanso que el que se tomó en San Antón para comer un poco de pan y bacalao crudo.. prestaba a los heridos asistencia. y le soltó las albricias. «¿Sabes? -dijo a su amiga la viudita. y nos contó las heroicidades de tu primo. que estará la pobre muerta de ansiedad. y que en este encontrarían el eterno galardón por haber cumplido con su deber. A poco de amanecer arrimose a la puerta Prudencia Arratia. que llevaba una cesta al brazo como si fuera a la compra. entre el mujerío principal y plebeyo. con un poquito de mangoneo de Satanás». y una vez cumplida su obligación. Sabino Arratia asistía con entrañable amor y piedad a los heridos. No ha sido flojo milagro que escapase el chico en medio de aquel horroroso fuego. con mantón. Su padre se agregó también al servicio sanitario. Ella había comprado el día anterior los últimos que había en casa de Gorriti (calle de la Ronda). llegose a Santa Mónica por ver a su sobrina. al precio exorbitante de veinte reales la media docena. para dar a Ildefonso algo de substancia. temerosa de que la obligaran. y Doña María Epalza y su hija entraron en Santa Mónica. «Me hará el favor de decírselo en cuanto la vea. le dijo la señora mayor que no se cansara en buscar huevos. En el hospital. y cuidándole bien cumplía con Dios y con Bilbao.. pues estaba el buen hombre perdido de la cabeza. aunque fuese de la peor. dando gracias a Dios por estas sin meterse en más dibujos. También las pobres enfermeras tenían que mirar por su vida. no se distingue entre absolutistas y liberales. y antes de dirigirse a Belosticalle.. Con un gesto de resignación se despidieron. iba por el Viático. Anoche nos quedamos en casa de mis tíos los de Arana. que es lesión peor que cualquier pérdida de pata o brazo. No tardó la viudita en tropezarse con Aura en medio de aquel barullo. Convinieron las tres al fin en que debían abstenerse de cargar tales cuentas a la Divinidad. que allí. -Pues bien bueno era Fernando Cotoner -dijo la viudita prontamente. y esperó a que recalara persona conocida que la comunicase con Aura. mal de su grado. «Allá. Él llevó el primer fuego a la casa de . No se determinaba a entrar la buena señora. digan lo que quieran.

sentíase muy satisfecha por la honra que en ello recibía la familia. porque como es así. vámonos. como él. No hallarás ninguno tan valiente..». le besó en la cabeza y le dijo: «en nombre de mi pueblo. que por nada se tuerce ni se dobla. sino su hermano. por lo comercial.. entre dormida y despierta. -Nada de eso sabía -dijo Aura sintiéndose orgullosa. ¡qué delirio! Y Bilbao era el pueblo sagrado. y victoreando a Bilbao y a la Libertad. caudillos. Esto lo sentiría. D. -Ea. cuando vino Sabino a recogerla para llevarla con las señoritas de Gaminde a casa de este. te beso y te bendigo».. reuniéronse Arana y otros jefes de la Milicia en el café del Correo. No le mataban porque se moría de ganas de vivir. en fin. Los carlistas no entrarían en Bilbao. de militar grandeza. quedaban en la villa muchas piedras. Todo lo que el hombre quiere lo consigue cuando hay voluntad firme. las pelotas de los trinquetes.. y toda la tarde fue el número uno en el peligro. hablaron de lo mismo. y los militares no son de mi devoción. y eran ya grandes capitanes. Por la noche. el otro nuevas estrofas del himno. que por allí pasaba.. En un rapto de alegría. por lo pacífico. ni que sepa. y ha subido hasta las estrellas el nombre de Arratia. -¿El pequeño? -¿Pequeño? Es un hombre como hay pocos. -Y es guapo. y los corazones de las mujeres. poner toda su alma en lo que mandan el honor y el deber. con héroes legendarios y con maravillosas hazañas. Estas y otras escenas y sucesos de aquel día despertaron en la mente de Aura ideas bélicas. Dicen que [283] van a proponerle para la cruz de San Fernando. más guapo que Martín. Zoilo se soltó su brindis.. mucho fuego..... en el cual las ingenuidades y las bravatas chistosas sonaban a militar elocuencia: «Él no era valiente sino terco.. los puños de los hombres. pero si alguno de mis primos ha hecho valentías. y estrechándole en sus brazos.. con un corazón tan grande. «Se ha portado como un valiente. Los que había conocido humildes se crecían a su lado.».. y también puede ser que de golpe y porrazo me le hagan teniente o capitán.. de un genio tan fogoso. Largo rato estuvieron brindando y cantando coplas. Todo el día estuvo Aura pensando en lo que le contó la viudita. que estamos haciendo falta. y deseaba ver al héroe para darle la enhorabuena.. que lo defendían y lo ilustraban con sus hazañas para luego hacerle rico y próspero entre todos . se llegó a Zoilo.. que casi da miedo. después de abrazarle. y convidaron a Zoilo. En casa de Gaminde contaron que aquella mañana... y orgullo debía de ser el ardor que le salió a la cara-: ahora lo oigo por primera vez. Calixto [284] Ansótegui.. que ha sido el asombro de todos. y como por diferente conducto llegaran a ella noticias de las hazañas de su primo. de donde salía toda la fuerza..Menchaca y al convento.. Un señor muy anciano. que. El uno improvisaba discursos. reyes. y toda la noche se la pasó soñando. Al padre se le caía la baba repitiendo las alabanzas que en todo el pueblo se hacían del inaudito arrojo del chico. le regaló una magnífica pistola que llevaba al cinto. Tanto se entusiasmó Arana al oír estas frases ardorosas. después de la brava respuesta que dio la plaza a la intimación del general carlista Eguía. bilbaíno..». gracias al valor de sus hijos. veterano de la guerra del Rosellón. podría tomar afición a la milicia. créete que no es Martín. intangible. Estoy por lo civil.

los pueblos de la tierra. Se reía con lágrimas pensando esto y deseaba vivir para
presenciar tantas grandezas. Y cuando Zoilo le contara sus actos de heroísmo, ella
disimularía su admiración, y se haría la indiferente, pues no era discreto ni decoroso que
la viese tan entusiasmada... ¡Qué diría, qué pensaría!...

- XXIX Envalentonados por la fácil conquista de San Agustín, que aunque les resultó un
guiso quemado, conquista era, emprendieron los facciosos el asalto de la Concepción,
convento [285] destinado a cuartel a la otra parte del río. Después que se hartaron de
cañonearlo con las baterías de Mena y Santa Clara, y cuando ya tenían hechos polvo los
débiles muros de aquel edificio, lo asaltaron con denuedo. Los bilbaínos, sin más apoyo
que el que les daba el cañón situado en la torre de San Francisco y la fusilería de la
Merced, les resistieron bravamente a la bayoneta. Setenta muertos se dejaron allí los
carlistas y más de cien heridos, algunos de los cuales pudieron retirar. Con este feliz
suceso, que levantó los ánimos, coincidió el feliz parte transmitido desde Portugalete a
Miravilla por el telégrafo óptico, que decía: Continúe Bilbao defendiéndose. Pronto
será socorrida.
En la defensa de la Concepción fue Martín levemente herido en el brazo izquierdo.
No se contaba de él nada extraordinario: era un exacto cumplidor del deber, sin
excederse nunca. La herida no tenía importancia; casi se avergonzaba de hablar de ella,
refractario en toda ocasión a los alardes de valentía. Resistiose a que le hicieran la cura
en el hospital, donde había que atender a casos más graves, y se fue a casa de Vildósola,
buscando el arrimo de Negretti y Prudencia. Esta mandó al instante a buscar a Aura, y al
verla entrar le dijo: «Nos ha caído que hacer. Tenemos a Martín herido; y aunque no
parece cosa muy grave, me temo que se complique por ser del lado del corazón... Ahí le
tienes tan pálido y triste que da lástima verle». Al instante procedieron las dos a [286]
curarle con gran solicitud, y él, recobrada su serenidad y buen humor, bromeaba con
Aura, permitiéndose ponderar su belleza, y concluyendo con la exquisita galantería de
que se conceptuaba dichoso de aquel estropicio para que tales manos se emplearan en
curarle. Respondió la niña con buena sombra que la honra era para quien podía con su
inutilidad prestar ayuda a la causa bilbaína, auxiliando a los héroes; rechazó con
modestia el galán dictado tan sonoro, que a su hermano correspondía, y aseguró no
apetecer más glorias que las de una ciudadanía decorosa consagrada al trabajo. Así
estuvieron tiroteándose un ratito, hasta que llegó la criada de Gaminde con el recado de
que fuera pronto allá la señorita Aura, pues Jesusita se había puesto mala y deseaba
tenerla a su lado. Respondió Prudencia que más tarde iría con su tío Valentín. En vez de
este llegó Sabino, con un poco de bálsamo samaritano que había ido a buscar para la
cura de su hijo, y con él salió al poco rato la niña. El hombre tenía prisa, pues había
quedado en acompañar el Viático que a la misma hora daban a Leonardo Allende y a
Paco Amézaga, heridos mortalmente en los últimos combates. Quiso la buena suerte de
Arratia que antes de llegar a la esquina de la calle del Matadero, se les apareciese Zoilo,
que iba, después de tantos días, a echar un vistazo a la familia. Coyuntura tan feliz
alegró al padre, que no quería más que largarse al Viático, como si pensara que éste no
[287] era eficaz sin su concurso. «¡Qué oportunamente llegas, Luchu! -le dijo-. Cuando

te encontré en Santa Mónica y te mandé venir, no creí que anduvieras tan listo. Luego
subirás a ver a tus tíos y a tu hermano: la herida de este es insignificante. Ahora
acompañas a tu prima a casa de Gaminde, y yo me voy por aquí a Santiago».
-Corra, padre, corra; que si se descuida no alcanza...
Habíase quedado la niña de Negretti completamente paralizada de voz y pensamiento
al ver a su primo. Tenía muy pensadas las expresiones que debía dirigirle la primera vez
que le viese después de sus heroicidades, y todo se le borró de la memoria.
«Vamos» dijo Zoilo, viendo desaparecer a su padre por la calle de la Tendería. Y ella
repitió vamos, creyendo que con esto decía bastante. -¿Por qué estará tan callado? -se
preguntó cuando, recorrida toda la calle de la Cruz, llegaban al ángulo de la
Sombrerería- ¿Estará enfadado conmigo?... No sé por qué podrá ser.
Al llegar a la entrada de la Plaza Nueva, dijo el miliciano secamente: «Por aquí, por
aquí es por donde vamos».
-¿Qué pasa? -indicó ella-. ¿Está interceptada la calle de la Sombrerería?
-No: es que hace días, muchos días, que no nos vemos, Aura, y he dispuesto que
demos un paseo... nosotros mismos.
-¡Pero, chico, si me están esperando!...
-Que esperen... Más he esperado yo... [288] ¡Tantísimos días sin verte, y a cada
instante creyéndome que llegaba mi última hora y que ya no te vería más!
-Ya sé que has sido muy valiente. Todo se sabe. Todito me lo han contado, y yo he
dicho: «Se porta como quien es, y hace lo que se propone».
-Para eso está uno en este mundo, dilo. Se hace siempre lo que se debe, y con
voluntad se tiene cuanto se desea.
-¿Y qué tienes? ¿Qué has ganado con tus heroísmos?
-¿Qué he ganado?... ¿Pues te parece poco? Algo que vale lo que el mundo entero, y
más. Te gano a ti.
-¡A mí!... ¡Qué cosas tienes!... Pero di, tonto, ¿a dónde me llevas? ¿Salimos por aquí
al Arenal? No vayamos muy lejos. Que el paseo sea cortito.
-El paseo será del tamaño que disponga yo mismo.
-Arrogante estás.
-¿Cómo no, llevándote conmigo?
-Un ratito corto.

-O largo...
-Si tardo, me reñirá tu tía.
-A ti no tiene que reñirte mi tía ni ninguna tía del mundo, porque en ti nadie manda
más que una persona.
-Pero esa persona no está aquí.
-Esa persona está aquí, y soy yo -afirmó el miliciano, parándose en firme...
-Zoiluchu, no digas tonterías; yo no te pertenezco. [289]
-Tú me perteneces. Te he conquistado... Que he sabido ganarte, sábeslo tú, sábelo
Dios... Sigamos hasta la Ribera, que aún tenemos mucho que hablar.
-Cuidado... ¡Si nos ven solos por aquí...!
-Si nos ven solos, dirán: «Ahí va Zoilo Arratia, pues, con su mujer».
-¡Jesús, qué barbaridad!
-Porque si no lo eres todavía, lo serás, sin que nadie pueda evitarlo, porque yo lo
quiero, y también tú... tú y yo, que es como decir nosotros en uno mismo... Puede que
mi padre y mi tía lo lleven a mal, porque otros planes tienen; pero ni mi tía, ni mi padre,
ni la familia entera, ni todo el género humano, impedirán lo que yo quiero, llamándome
nosotros, lo que debe ser y será.
La firme voluntad de Zoilo, tan categóricamente formulada, sin atenuación alguna;
poder incontrastable, irreductible, del orden de los hechos fatales o de las leyes de la
Naturaleza, actuaba sobre el espíritu de Aura como una fascinación, como un
exorcismo, más bien como la atracción sideral. Era ella el cuerpo pequeño que se veía
arrancado de su órbita, asumido a la órbita del cuerpo mayor. El inmenso querer, el
inmenso desear de Zoilo la envolvía y se la llevaba consigo en un giro infinitamente
grande.
«¿Pero qué estás diciendo?... Que tú... que nosotros... que yo...».
-Digo que eres mi mujer, y dilo tú; que pues yo lo he querido, es así... y ante esto,
Aura, la familia y el mundo entero tienen [290] que bajar la cabeza... Lo que vas a
decirme, ya lo sé.
Sonó un cañonazo. Albia despidió un proyectil curvo; a los pocos segundos disparó
otro Landaverde. El uno se pasó; el otro vino a caer en la ría, más abajo del Arenal.
«Vámonos por Barrencalle a coger los Cantones... Por aquí... No tengas miedo. Esos
mentecatos tiran a esta hora por las Ánimas benditas... No temas nada. Dios ha dicho
que ni tú ni yo moriremos en el sitio. Porque lo sé soy animoso, no por valor
propiamente... ¿me has entendido? Mi valor es Aura, mi fe es Aura, dilo... y creyendo en
Aura y teniéndola, no hay balas, no puede haber balas que a uno le toquen».

no pudiera serlo? -¡No poder.. tú. Sé que he de triunfar de todo. [292] -Pero no has tenido valor para decirle a la tía Prudencia y a mi padre que eso no puede ser. no dudas? -¡Dudar yo! ¿De qué? Eres mi mujer. que si D. eso no... Muy poco adelantaban en su paseo.. lo que es miedo no sé. Reino abandonado. queriendo!. Estorbos para mí no hay.. Dios me dice que tendré todo lo que quiero.. Arrogante estás. Ahora mismo voy y se lo digo... Don Fernando no viene ya. así crezco yo más. y nada me importa D. si del cielo bajara... con sus manos lavadas.. no sabiendo encontrar en su mente fecunda más que aquella denegación anodina.. «¿De modo -dijo Aura.. Yo me río. por mucho que yo suba. ¿Y si yo.. suponiendo que quisiera ser tuya. -Nada. -Eso no. ¡Y lo que falta! Aura. no me atrevo! -Pues yo sí. reino perdido.. aún estás tú más alta. ¿Crees que hago caso de esa bobada de mi tía Prudencia.. que quiere casarte con Martín?. Fernando. me importaría. te tengo. y aumentar con la vista y el mutuo llamear de sus ojos la expresión de lo que decían. -¡Cómo te creces... . Fernando. Zoilo. Luchu. con sus manos bonitas... o se ha muerto... -¿Según eso..-Sí.. Y aunque venga.... -¡Oh... porque lo sé querer.. Ni a ti misma te temo.. Y verte tan arriba no me pesa. quemadas y oliendo a pólvora... porque se paraban a cada frase para poder verse las caras frente a frente.. -Muy pronto lo has dicho. -¡Que si me crezco! Di que tengo vida de sobra. subyugada por aquel torrente irresistible de voluntad-..que tú nada temes?». ya sé lo que a decirme vas: que si el compromiso. Las mías.. Ni el mismo San Fernando.. ¡Ah!. ¿y tú? -También.. En su trono me he sentado yo. Voy contra un ejército si es [291] necesario.. infantil. o no es caballero.. primo! -exclamó Aura pensativa.. Nadie te apartará de mí.. fíate. Nada temo. más que las suyas podrán.. Zoilo Arratia. ¿qué?.. -Pues sí. ya sé por qué lo dices. -Yo digo que sí. Mejor.. No sé lo que es desconfianza. venga o no venga.. y a ver si me echa él. -murmuró la doncella queriendo reír.. -dijo la niña muy apurada..

quita. No había visto ella nunca una fuerza que a la de su primo se asemejara. qué. -Di que por ti más.... -Si pasa gente... él conocía un capellán de tropa que lo haría en menos que canta un gallo. cuánto hablaron de ti ayer. Aura. estaba muy orgullosa. Ya no más. -Pensarán que debemos casarnos pronto. sino que cogía por el pescuezo al propio Destino y lo hacía su esclavo. -¡Zoilo! -exclamó Aura. no... Lo que has de hacer ahora mismo es llevarme a casa de Gaminde. ¡Qué atrevido.. no!». Apolinar no quería casarles. -También contaron lo del café. no seas bruto... Me haces daño. El fogoso chico era la acción misma.. que dio el paso adelante. actuó de nuevo sobre el espíritu de Aura.. lo que te dijo Arana al regalarte la pistola. pero entre la mente y los labios perdiéronse las razones. Basta ya de paseíto. y apretándola fuertemente.».. gravitación o lo que fuera. ¡ay. Estaría bueno que no pudiera uno acariciar a su mujer donde se proporciona. desde la coronilla a la garganta... como migas de pan arrojadas contra un baluarte de granito. por ti. sin atreverse a decir más que esto: «Bueno.. La atracción. Quedamos en que iré a verte a casa de Gaminde. dijo Zoilo que si D. y sin darle tiempo a retirarse. ¡Ay. y cómo te ponían en las nubes! Yo.. D. como una brava res cogida y amarrada por potente cazador. naturalmente. Que pasa gente. Francisco un hermano cura? -Sí... qué pensarán!.. quita.. del respeto que ella merecía. en nombre de Bilbao. le cogió la cabeza.. -Como quieras. La joven siguió su camino temblando. creo que debemos irnos ya. Apolinar: allí está siempre. Sólo pronunció entrecortadas voces que eran. ¡Qué dirán.... -Pues voy a verte. el viejecito Ansótegui. y cuando quiso buscarlas no parecían. por la familia. le estampó como unos veintitantos besos en diferentes partes.. ay!. [293] -¡Oh. «Por Dios.! Déjame.. y después hablo con él para que nos case.. el brindis que echaste. no imploraba los favores del Destino. No. -El beso no era para mí.. y el beso que te dio.. primo. Diciendo esto..-¡Oh. Mientras dio la niña aquel paso en retirada. Ocurriéronsele a la niña razones de gran fuerza para protestar de aquella bárbara violación de la compostura. [294] . empleando un símil guerrero. que pase -dijo Zoilo al concluir-. -¡Dale! -Nada: ¿no tiene D. dando un paso atrás aterrada de tan extraordinaria decisión. no por Dios!..

. Nadie me domina. porque no puedo faltar a lo jurado. y ya estoy temblando... Bastante te has lucido ya. Me ejercito... Te repito que no está bien... Luchu... rehaciéndose cuando pasaban de la soledad de la calle de la Torre a la plazuela de Santiago-. ni nada. -Adiós.. no sé lo que pasará.. -Soy hombre. que estoy casado le responderé. Nada me acobarda. Yo no sé lo que me pasa. ¡Qué mal he hecho en dejarme besar! Se creerá que le pertenezco. No hagas barbaridades... Me subo volando. volvió la niña a girar en su órbita y sintió recobrada en parte su personal fuerza. «Es un bruto -se decía-. y gobiernan a todo el mundo.. si no le mata una bala? Pues de las cosas más grandes. Cuando me convenzo de que tengo que ir a un punto. Como mérito. -Eres atroz... ¡Vaya un hombre!. soy muy valiente.. pues... debo [296] mantenerme firme.. lo tiene. Si algo me dice.. Aura. ni se anuncia. y eso no está bien. si sabe. que no pude.. -Yo no quiero lucirme..... Cualquiera le dice que no a nada. [295] . La verdad es que ya pesa. qué energía!.. Este es de los que no se dejan gobernar. Así se hace uno fuerte para lo que venga. y él fue tan juicioso que no la detuvo en el portal. -Adiós.. Adiós. ¿De qué será capaz Zoilo.. pero no hallo la manera de sustraerme a su poder. pero se me acerca. Me asusta. -Soy terrible. Señor.. ¡Qué hombre. Yo soy tu dueño. voy. tendré que hacer un esfuerzo para no dejarme dominar.. pues de lo contrario. y más.. -Y a ti te regañará tu padre. y no te riño. Llegaré muy tarde... y el alma.«Eres muy atrevido... En esto llegaron a la casa de Gaminde. ¡qué pillo!... ya . Cuando estoy lejos de él. -Es mucho decir.. Pero me cogió tan desprevenida.. Pero no: es preciso que yo me mantenga en mi deber y en mi consecuencia.... y aunque estoy muy enojada con Fernando porque no viene. -No hagas caso. verdaderamente me causa tanto miedo como admiración. El mío es otro.... y yo domino todo lo que quiero.. Yo hablo con las acciones. y eso sí que no. Zoilo -dijo. me lo pide el cuerpo...XXX Al sentirse físicamente lejos de la esfera de atracción de aquella voluntad potente. -Más hago que digo... Mi padre me respetará como yo le respeto a él. y me reñirán».. «Súbete pronto. Ya sabes que vendré a verte cuando el servicio me lo permita»... ¡Ay!.

tengo yo mucho mérito. El maldito no está nunca quieto. para que lo guarde. la situación probable o supuesta de las tropas que venían en socorro de la plaza. espero. Pero yo soy quien soy.. discurrieron ir a visitar al oficial herido Fernando Cotoner. ¡Vivan las niñas de Bilbao! ¡Viva la Libertad y muera Carlos V!». algunas de las más bonitas del pueblo. que por su gentileza y donosura tenía gran partido entre el bello sexo... Fernando Cotoner no entra en acción sin que le toque alguna china. y no los demás. siempre bondadoso. Un momento. y espero. hizo propósito de esperar a Fernando hasta unos días después de la terminación del sitio. Custodiadas por una comisión de mamás invadieron su casa. y tales apetitos de hablar mucho y vivo le entraron. que era su continuo pensar... y halláronle en vías de convalecencia. La que se case conmigo.. las victorias que con su heroico tesón iba ganando el pueblo. para hacer otras... desmerecía. y si yo me declarara independiente. ¿Saben la carrera que sigo? La carrera de inválido. Digan lo que quieran. «De esta no muero.. amigas de mi alma -les decía clavado en un sillón.. y tanto se excitó con la irrupción de niñas guapas. Sabe Dios que le he querido y le quiero como cuando nos conocimos.. Acontecía que en sus cavilaciones nocturnas sobre este tema. Como todo se gasta y perece. lo devuelve transformado. gesticulando con exceso. No.. a patrióticas reuniones femeniles para coser sacos. usaba de estos desmedidamente-. Sólo ha sido un agujero más. como las finas armas que se enmohecen. no desmemoriado a pesar de la . Una tarde. a donde las empujaba el médico D. No dirá que he faltado. alegre y decidor como de ordinario. le refiriese las sucesivas ocurrencias del sitio. Él es quien falta. Respondió el alegre coro desde la puerta y en el pasillo... y no hay cosa peor que dejar en su poder. y la palma de la constancia nadie me la puede quitar.. pieza por pieza.. ¿Hasta cuándo. Sobre cuanto existe actúa el tiempo. Si no se queda con él. espero. algún objeto moral o físico de gran mérito y estimación. ¿Y quién me asegura que no se ha entretenido lejos de mí con otra mujer? Esto sería ya inicuo. aguarden un ratito. Es el niño mimado de las balas. ya sabe que se casa con una criba.. como las flores que se marchitan. sin más juego que el de los brazos. ¿Y si llegaba después del plazo que ella fijara y daba explicaciones satisfactorias de su tardanza?. según los turnos que designaban las señoras mayores.... no tendría razón ninguna en quejarse. saliendo por breves momentos de su taciturnidad sombría.. Y él. y ya he perdido la [298] cuenta de los que debo a la guerra. sacudiéndolas con su pañuelo como si ahuyentara moscas. que el médico tuvo que ordenar la inmediata salida del enjambre.. no: había que aguardarle hasta que se tuviese la certidumbre de que no había de venir. Miguel Medina. flores bellas.pesa este abandono en que estoy... Gustaba de que ella. a veces la persona de Fernando presentábase en la mente de Aura un tanto desvirtuada en sus atributos. Señor. se deslustraba. Pensando en esto. reunida una cuadrilla en que no había menos de dos docenas de muchachas. aquel ser tan traído y llevado en los sueños de la sensible joven.. como las bellezas materiales que el tiempo y el uso van carcomiendo.. A menudo iba Aurora a pasar un ratito con su tío Ildefonso. cuando no iban a Santa Mónica.. hasta cuándo?. preparar hilas y vendajes. pues sus amiguitas no la dejaban de la mano. llevándola de casa en casa. alegría de mi corazón. pues condenado a quietud absoluta. Adiós...». como las nobles vestiduras que se ajan.. No estaba ociosa la niña de Negretti en aquellos días. esto sería ultrajante para mí. que con ella se animaba. [297] artista minucioso que deshace unas obras. o las reduce a polvo para vaciarlas en mejor molde.

-Pero.. siempre que a solas la cogía. yo digo. tan contrarios al sentido práctico. de Calpena está con Espartero.. porque Prudencia nunca la dejaba sola con su marido. Cirilo. completamente inofensivas. la sagaz gobernante. en cuanto se abran las comunicaciones tendremos aquí. Por su parte.. temerosa de que Ildefonso. -Absurdo no. -Esto no es absurdo. la torciese más de lo que estaba. y yo. y que entrará con él». creo yo. La pobre joven rompía en llanto. siempre que iba la niña a casa de Vildósola. hombre. con no poco estudio. el pobre Negretti iba de [300] mal en peor. puede ser. Vean por dónde nos vamos a quedar sin montañas... era infalible su encuentro con Martín. En el largo espacio que daba el tratamiento dilatorio. no. no veo el disparate.. Una tarde.. aguijoneado por su tía. suspirando. Lo gordo es que... dijo: «Me da el corazón que el Sr. Valentín. asegurando que partido mejor no encontraría aunque lo buscara con pregón. y declarándose imposibilitada de corresponderle por el compromiso antiguo que a otra persona la ligaba. que le inflamaba. [299] Pasaron días sin que Aura y Zoilo se viesen. Contestábale Aura agradeciendo sus nobles sentimientos.. Y otro día. que tardaba en restablecerse de su herida más de lo que parecía natural. hablando de ello Vildósola. hombre indulgentísimo... aplicando vendajes con unturillas de su invención. y yo. de honradísimos y santos fines. gastando en ello fórmulas algo semejantes a las farmacopeas de Prudencia. sino de hierro. Valentín y Prudencia. expresó aquella con lágrimas su dolor por el desvarío manifiesto de las ideas de su esposo. En cambio... declarar a la hermosa doncella el amor puro. «Ayer -manifestó Valentín. todo ese hierro que se necesita para construir los barcos de mañana se llevará de Bilbao a Inglaterra. -Se trata de comercio.turbación de su mente. -Poco a poco.. logró el benemérito joven. amigo mío -dijo Vildósola.. por causa de la permanencia casi continua del valiente chico en las líneas de defensa. con gran reconcomio de Prudencia. ya se te hace la boca agua pensando en el papel Londres que vas a colocar el día que. no veo el delirio.». deseaba que el tío Ildefonso se pusiera bueno para contarle sus cuitas y pedirle consejo. Se trata de barcos. . -Cállate. como buen corredor de cambios. delante de Aura. Hablando con franqueza. tunante!.. ¿estás tú loco?. que se mordía los labios para comprimir sus ganas de controversia. al buen D.. muy crédulo y que no era pesimista en el caso de Negretti. -No es eso. según Ildefonso. con su puritanismo y el rigor de sus principios. Científicamente.. pero esto era muy difícil. Fernando». incitábala a no ser tan huraña con Martín. Y por desgracia.. todo el casco de hierro. Prudencia daba largas al proceso traumático. ¡Embarcar toda Vizcaya en naves de hierro para llevarla a Inglaterra! ¡Ah.seguía con el tema de que ya no se harán los barcos de madera. gustaba de decirle lo que consideraba más grato para ella: «Si Espartero viene pronto y salva a Bilbao.

-Esperen... -dijo Prudencia, cortando la cuestión-. A mí me aseguró que toda nuestra
[301] ría no será bastante para contener las embarcaciones grandes, grandes...
-A mí me dijo que dentro de cuarenta años se verían en estas aguas cuatrocientos
barcos de dos mil a tres mil toneladas, descargando carbón y llevándose la mena... Para
ese tiempo se empedrarían las calles de Bilbao con libras esterlinas, y tendríamos aquí
fábricas y talleres tan grandes como de aquí al paseo de los Caños...
-Pues ese delirio -afirmó el corredor- merece mi aplauso, y no he necesitado más que
oírlo mencionar para sentirme contagiado. Yo deliro también, Valentín. Yo creo en el
hierro... yo lo veo...
-Lo que tú ves es el cambio, los chelines y peniques. Tú no estás bueno, Cirilo... El
sitio a todos nos volverá locos.
-Yo veo el hierro...
-Sí: tendremos que echarnos cabezas de hierro para poder pensar. Adelante.
-Con ser un delirio eso de exportar las montañas -añadió Prudencia-, no me resulta
tan desatinado como la que me soltó esta mañana. Hablábamos del sitio, de si viene o no
viene Espartero, y él muy serio, convencidísimo y enteramente aferrado a su opinión, se
dejó decir que para que Bilbao llevase su defensa hasta la última extremidad, volviendo
locos a los carlistas y obligándoles a largarse corridos, era menester que pusieran de
gobernador de la plaza, ¿a quién creéis?, a nuestro sobrino Zoilo. Dice que Luchu es la
más fuerte energía militar [302] que tenemos aquí. Y que si él estuviera al frente del
ejército del Norte, ya no quedaría un carlista para un remedio.
-Es que anoche -indicó Vildósola- estuvo Zoilo contándole cosas de cañoneo y
batallas, con las exageraciones y el ardor que el chico pone en todo lo que dice.
-Ya me cuidaré yo -afirmó Prudencia- de que no vuelva a pasar... Cuente Zoilo sus
hazañas a los que están buenos, no a los enfermos del magín, que fácilmente se ponen
perdidos oyendo hablar de encuentros, degollinas, zambombazos y demás gracias de la
guerra, que a mí no me hacen ninguna gracia.
Oía estas cosas Aura sin aventurar de su parte observación alguna, y lo único que se
le ocurrió fue el propósito de advertir a su primo, en cuanto le viese, que se abstuviera
de contar al tío lances guerreros, ni nada en que figurasen bombas, granadas y metralla.
El día 5 de Diciembre, poco antes de la salida que hicieron los sitiadores por la parte de
Artagán, creyendo obrar en combinación con Espartero, vio la niña al miliciano; pero no
pudo hablarle. Iba ella con las de Gaminde y las de Ibarra por la calle del Correo, a oír
misa en Santiago, cuando pasaron las compañías de Milicianos y de Trujillo en
dirección de Achuri: Zoilo la vio, y ella a él. Aura no hizo más que sonreír y ponerse
muy encarnada; él la saludó graciosamente con una sonrisa y fugaz movimiento de los
labios. Por la noche, oyendo contar [303] que la salida, aunque brillante, no resultó
eficaz por el mal acuerdo de haberla hecho sólo con cuatrocientos hombres, pensaba la
hermosa joven que si Zoilo hubiera dispuesto la operación habrían salido lo menos
mil... Vamos, ¿a quién se le ocurría mandar cuatrocientos hombres, ni aun contando con
el apoyo de Espartero por el lado de allá? También ella se iba volviendo estratégica. La

verdad, no comprendía cómo sus tíos encontraban tan disparatadas las ideas de Negretti
con respecto a Luchu... ¿Pues qué? ¿Dónde había voluntad como la suya? ¿Quién le
igualaba en grandeza de corazón, en bravura y serenidad? Pues así como tenía estas
dotes, bien podía tener las otras, las del cálculo para saber por dónde se atacaba y con
qué fuerzas, y en qué ocasión y momento.
Acostose con la cabeza dolorida, congestionada de tanto pensar, y pasó malísima
noche, sin poder conciliar el sueño, atormentada por una idea tenaz, monomaníaca,
consistente en establecer paralelo entre Don Fernando y su primo, midiendo y
aquilatando las excelsas cualidades de uno y otro. Sin duda había pocos como Fernando,
cuya inteligencia, caballerosidad, exquisita educación y finura cautivaban... Esto no
quitaba que el otro fuera más hombre, más... no sabía cómo expresarlo. Era todo lo
hombre que se puede ser. Con la voluntad que a él le sobraba, se podían hacer cien
personas enérgicas, o mil... No había más que mirar aquellos ojos para comprender que
era su [304] alma toda acción, de las que gobiernan y no se dejan gobernar, de las que
subyugan y avasallan... Pero por ser menos hombre, no perdía sus hermosos méritos
Fernando. ¡Qué talento, qué gracia, qué elegancia de formas! ¡Luego sabía tantas cosas,
había leído tanto!... En cambio, Zoilo era un bruto, un bruto, eso sí, capaz de aprender
en poco tiempo todo lo que no sabía, y llenar de conocimientos el profundo pozo de su
ignorancia... Insistía la gentil niña, dando extensión absurda a estos paralelos febriles,
en pertenecer a Calpena, en mantenerse fiel a su compromiso; pero mucho tenía que
fortificar su voluntad para oponerse al torrente del querer de Zoilo, de aquel querer que
no admitía réplica ni oposición, que todo lo arrollaba hasta imponer y afianzar su
imperio. Para defenderse del audaz tirano, lo más conveniente sería no verle más, no
hablar con él... ¿Y cómo podía ser esto? Si Fernando viniese pronto, todo se arreglaría;
pero ¡ay!, le daba el corazón que Fernando, o tardaría mucho o no vendría más. La
insistencia de Ildefonso, al afirmar que vendría con Espartero, era un desatino de la
perturbada mente del buen mecánico... Imposible, pues, sustraerse a la sugestión
avasalladora, soberana, fatal, de su primo. Dios le había dado el don de querer con tan
grande intensidad, que cuanto quería se le realizaba. No soñaba, hacía; pensamiento y
ejecución significaban en él lo mismo.
Como era la niña tan inteligente, y además [305] poseía su poquito de instrucción,
extraordinaria para las muchachas de aquel tiempo, podía discurrir sobre estas cosas de
humanos caracteres, y hasta encontrar forma relativamente apropiada para expresar sus
juicios. Prosiguiendo el ingenioso paralelo, se dijo: «¿Y este Luchu es romántico?...
Puede que sí; pero no, como Fernando, un romántico de soñación, sino de acción... Así
lo veo yo. Todo el romanticismo y toda la poesía de Fernando es la de los dramas, la de
los libros que andan ahora: en los libros y en los dramas, que son pura mentira, ha
bebido él su romanticismo, como las abejas en las flores... Este Luchu no es así: todo lo
tiene en su alma desde que Dios la hizo. D. Fernando sueña, se emborracha con lo que
ha leído... quiere llevar todo aquello a la acción y no puede... no le sale... Claro, como
que no es suyo... (Pausa larga de aturdimiento y confusión.) Pero ahora caigo en ello.
Zoilo no es romántico, sino clásico, tan clásico, que no puede serlo más... Se me ocurre
el disparate de compararle con los dioses antiguos, que tomaban figura de hombres, y a
veces de animales, para andar por el mundo y hacer lo que les daba la gana... Y se
metían entre los ejércitos, y daban la victoria a quien querían, y destruían pueblos, y
soltaban rayos, y seducían mujeres... sin que nadie pudiera oponerse a su voluntad...
Naturalmente, como que eran dioses». [306]

- XXXI Tenía Valentín por ineficaz aquella dispersión de la familia en diferentes moradas,
pues ningún lugar era seguro en el casco de la villa. El inmenso peligro que los vecinos
de la Ribera vieron en esta parte del pueblo cuando los carlistas preparaban su ataque a
la Concepción, fue conjurado por la bravura bilbaína en la sangrienta jornada del 29 de
Noviembre. Si el enemigo hubiera conquistado aquella línea, poniéndose a tiro de fusil
de todo el frente de la Ribera, esta habría resultado inhabitable desde el Teatro hasta
Barrencalle. Pero como continuaban en sus antiguas posiciones de Santa Clara y barrio
de Mena, y lógicamente no habían de meterse en arriesgadas aventuras por aquella
parte, pues toda su fuerza y vigilancia la necesitaban de la Salve para abajo, atentos a las
pisadas de Espartero, los vecinos de la Ribera recobraban su tranquilidad, y los menos
tímidos se iban metiendo en sus hogares. Determináronse, pues, Sabino y Valentín a
congregar la dispersa familia: ya José María y Churi, que se instalaron en la casa para
estar al cuidado de todo, habían comenzado las reparaciones convenientes en el tejado.
[307]
Prudencia opinaba como sus hermanos respecto a la concentración, pues no se
hallaban muy a gusto en casa de Vildósola. Este y Rufina, su mujer, era excelentes
personas; no así la suegra, que de continuo cerdeaba y se ponía fastidiosa, dando a
entender que la molestaban los huéspedes. Además, todo aquel barrio de Zamudio había
venido a ser el más inseguro; las baterías facciosas del barranco de Santo Domingo y de
Iturribide atizaban candela y bombas; en la calle de la Cruz y en la vuelta de la de la
Ronda habían caído proyectiles, destrozando dos edificios. Para colmo de desdichas en
la noche del 13 una carcasa pegó fuego a la finca medianera con la de Vildósola; los
vecinos de esta hubieron de desalojar de prisa y corriendo, y Negretti fue llevado a casa
de D. José Antonio de Ibarra, amigo de la familia, procurador y comerciante con tienda
y almacén en la calle de la Sombrerería. Aunque los Ibarras eran gente bonísima,
hospitalaria y servicial, Prudencia no estaba conforme con vivir en prestados hogares, y
decía, refunfuñando: «Cada lobo a su cueva, y sea lo que Dios disponga».
Todo el tiempo que le dejaban libre sus ocupaciones en la Sanidad empleábalo José
María en el arreglo de la casa, ayudado por Churi, el cual cada día hacía menos uso del
don de la palabra. Con un gesto expresaba todo lo que tenía que decir; con un mohín
daba respuesta categórica y breve a [308] cuanto se le preguntaba. Obedecía ciegamente
a su primo, y juntos iban a comer a casa de Miguel Ostolaza, el individuo de la Junta y
comerciante de las Siete Calles que se distinguía por su bullicioso patriotismo y su
desmedida afición al aurrescu. Otro de los Ostalazas tenía botica en Artecalle: con este
o con Miguel vivían indistintamente, según las peripecias del sitio, la madre y una
hermana, Juanita Ostolaza, de quien era novio José María, con relaciones de exquisita
honradez y compostura, y planes de matrimonio. Desde que ambos eran niños andaban
en aquellos honestos tratos, y de acuerdo ambas familias habían concertado la boda para
cuando Bilbao estuviese triunfante y libre. Comían los dos primos de Arratia en la
botica de Francisco o en la tienda de Miguel Ostolaza, y tornaban sin pérdida de tiempo
a sus ocupaciones.

con sus ruidosos triunfos militares. no se dirigían la palabra: Churi ni siquiera miraba a Zoilo. Una docena de huevos. Al propio tiempo que estas dispersiones enfadosas ocurrían. que lo apetecía más tónico y amargo. gallardo. Atribuía el buenazo [309] de José estas reservas a genialidades de uno y otro: Churi. A Ildefonso le gustan locamente los barbarines fritos en papel.. Pero aconteció que la pequeñuela contrajo una calentura eruptiva. y deseando conservar tan buenas amistades. era el primero en extender a toda la familia las glorias del gallito de Arratia. La señorita de Orbegozo poseía algunos tomos de novelas. los botones del uniforme relumbrantes.Frecuentaba también Zoilo la casa paterna por mudarse de ropa. Más a gusto se encontraba Aura con las de Busturia. y traía media taza de angulas. las patatas no existían. -Ya podías haber guardado algo para nosotros -indicó Prudencia-. Continuaba Aura en casa de Gaminde. Las alubias llegaban a cotizaciones fabulosas. tan querida de las niñas Florencia y Jesusita que no sabían separarse. y temerosa Prudencia del contagio. y recordando sus merendonas y gaudeamus en días mejores. heroínas domésticas sin afectación. «Anoche. la cabellera corta bien peinada. ni los servicios que con su bravura y serenidad heroica había prestado a la causa bilbaína. trabajadoras. Se consolaban de las abstinencias del asedio hablando de suculentas comidas. aumentaba el malestar de todos la escasez de víveres. que leyó Aura. Dulzona era también Socorrito. se acicalaba. ambos famosos entre la gente bilbaína por sus anchas comederas. Luchu. labrándose un capullo para sepultarse dentro. iba a los combates como a la parada. No congeniaban. Los gorriones que los chicos cazaban y vendían por chimbos. Valeria y Beaumanoir. de Madame Genlis. Por una gallina tísica había quien daba media onza. Algunos días se iba Churi sin decir nada por el Nervión arriba hasta cerca de la Isla. No desconocía José los méritos de su hermano. y en gozar de su prestigio y fama. que eran siempre de comer mucho y [311] bien. ya en proporciones aterradoras. festejando el bocado como un hallazgo preciosísimo en tales tiempos. Si por acaso se encontraban en la tienda los dos primos rivales. de platos castizos. así como por su inteligencia en artes gastronómicas. despaché cuatro ruedas de merluza. con su sordera aisladora. propendía fatalmente a la expansión locuaz. guapísimo. por el contrario. para hacer boca. de remota antigüedad. al dominio. pero aunque [310] festejada por unas y por otras. llevó a su sobrina a casa de Orbegozo. anhelaba volver a su casa. valían como si fueran pollos. Arana ofreció a Churi un morrión de miliciano y un sable si le traía una taza de angulas. . entre ellas. Habíase vuelto muy presumido. tenía su uniforme en perfecto estado de limpieza. se envolvía cada vez más en sus tristezas. los Arratias chicos y grandes. donde también la querían y agasajaban. vivir entre los suyos. sencillas. con vínculos del alma. y este tampoco era muy expresivo con su hermano mayor. Manjar tan empalagoso no era del gusto de la joven. casi encontraba justificado su creciente orgullo. con las cuales obsequiaba Prudencia a los de Ibarra. bien afeitada la barbilla.. y muy aficionada a novedades de moda y perifollos. no podía adquirirse por menos de sesenta reales. que fueron seguidos por una tanda de barbarines. Sencillote y benévolo. el bigotito juvenil atusado con marcial donaire. Iban por allí el corredor Vildósola y José Blas de Arana. y el bacalao comenzaba a escasear. lo que hacía con desusada frecuencia. que suyos eran ya. chicas criadas en una trastienda. y encima una docena de chimbos de higuera. de lo que resultaba un reconocimiento tácito de su superioridad.». y Vildósola refería con buena sombra sus sueños.

Hilaria sabe hacer unas combinaciones muy buenas. Sabino. con ocho de familia. fruta de sartén. ¿Oye. y aligeraban allí con sabrosa tertulia las largas noches de invierno. Lo probable es que perezcamos todos. Espartero está comiendo merluza. El lujo era desconocido en tales instalaciones.. [313] sufriendo mil molestias. y moriremos acordándonos de la Libertad y del bacalao en salsa roja. y una cecina de macho cabrío que está diciendo «comedme». ojalá que esto sea en la época de los guibilurdines para celebrarlo con un buen atracón de tan rico vegetal. Pero si tengo la suerte de salir con vida y de ver reventar a D. con un poco de salvado que nos resta. el mueblaje lo indispensable para evitar la incomodidad de sentarse en el suelo. Es de la que tenía Cosme el de Belosticalle. Te apuesto todo lo que quieras a que la entrada de Espartero la celebramos en el propio San Agustín con chacolí de Quintana. marcábase el embrión de los casinos que hoy son centros de . -Gracias: yo tengo hoy huevos de paloma. donde dominaba el elemento mercantil.. viviendo a las veces en medio de la calle. y conllevaban alegremente las tristezas de situación tan angustiosa.. nos defendemos con el maíz que quedaba en el almacén de Busturia. Esto va largo. Desprovista del precioso humorismo. ¡Ay. yo espero que terminemos antes de que vengan los guibilurdines. y dos docenas de bizcochos que sobraron del primer sitio. nuez moscada. solía llegar a la noche sin haber tomado más que un ligero desayuno. Lo machacamos. ya ves. los espectáculos de muertes y horrores. Eran los cuarteles sitios de reunión. Unos cuantos amigos alquilaban un local en buen sitio. y todo esto antes que cante el gallo de Navidad.. En mi casa. y para obsequiarte añado una rata magnífica que cogimos esta mañana en mi almacén. Más de una noche durmió en un banco del cuartel de la Plaza Nueva o en el duro suelo del café llamado Gari guchi (Poco trigo). -Yo te apuesto lo que quieras a que el gallo y pavo de esta Navidad serán de aquellos que andan por los tejados. el hambre.-Pues yo -dijo Arana-. si soñase esas cosas me pondría malo.. cebada con raba y sardina. y angulas y lo demás de la estación. bollitos. Me reservo para cuando salgamos de este bromazo. y sintiendo en sí muy debilitada ya la vibración patriótica.. que podían soportar hasta cierto punto los sanos. y se iba alimentando en el transcurso de las caminatas y ocupaciones que a todas horas le imponía su cargo en la Junta. Te convido si quieres. pero no los enfermos. que la untaba de pimiento choricero para que tomase color y pareciera jamón. -Mira -dijo Vildósola-. y es casi seguro que saldremos vestidos de máscara a tiroteamos con los serviles. perteneciente a un grupo de mayorazgos y segundones. no sabes? Bringas me mandó chocolate muy bueno.. aceite de linaza. semejantes a los modernos casinos. y no se acuerda de nosotros. otro en la calle de la Pelota. y tanto en estos como en otros de inferior pelaje. ¿Pero qué remedio? [312] Comeremos clavos en vinagre. y al despertar tendría que purgarme. hombre de gran resistencia. -No: lo que dice es «tiradme». sería como un despertar risueño! Ya no se podía sufrir el constante llover de bombas y granadas... o de comer con el plato en las rodillas. El deber patriótico a todos les traía revueltos. Prudencia no veía las santas horas de que la pesadilla del sitio terminase.. Había un cuartel en la Plaza Nueva. Con estas bromas se entretenían. Carlos. o se divertían con pasatiempos inocentes. Valentín llevaba en sus bolsillos mendrugos de borona.

y servían de cómodo apeadero para militares y paisanos. anunciando esta moderna organización del egoísmo. desangrada ya y sin víveres.XXXII Rendido de fatiga y con más hambre que cómico en Cuaresma. pues Bilbao. mientras se quedan solas las mujeres en el doméstico. que después de inútiles tentativas por la parte de Aspe y Azúa. cuidando de que no se apaguen las últimas brasas. La fraternidad era cordialísima. Entregole un . descuido de la familia o falta de aviso. se había vuelto a la orilla izquierda. Pero el socorro ¡vive Dios!. Antonio Irigoyen. ni en el café del Correo. Habló Zoilo con el encargado del cuartel. con un capitán de Trujillo y otro de Toro. que teniendo que acudir de un lado a otro. de holganza y de peores cosas. hacían por la vida los individuos de la Diputación D. Valentín dejó a los señores para correr junto a los muchachos. exaltado patriota.recreo. que le brindó a participar de las sopas que comía. El telégrafo había dicho por tercera vez: «siga Bilbao defendiéndose. y fueron creando el vivir que ahora conocemos. y a la sazón celebraba consejo de generales para resolver qué se haría en situación tan apretada. Versó la conversación sobre los movimientos de Espartero. Los patriotas se daban cita en ellos. parecía llegar al límite de la constancia. un vejete con antiparras y cachucha. pues si no se guisaba. Durante el sitio. numantino. . alquilado por varios mercaderes de las Siete Calles. necesitaban tomar un refresco sin necesidad [314] de acudir a sus casas. A los más ocupados. De tal modo las costumbres patriarcales apuntaban su evolución primera. no les quedaba más recurso que un morir glorioso. los alimentos comunes. Pero ya se iniciaba de un modo rudimentario este progreso. ni en ninguno de los cuarteles se hacía de comer. y el conserje o encargado también hacía café para los señores. en quienes encontraba siempre viva la llama patriótica y el nativo coraje de la tierra. El Gari guchi era una combinación de cafetín y cuartel. Como en la mente y en la voluntad de todos [316] la rendición era el mayor absurdo. les mandaban la cena al cuartel. Las guerras deshicieron el antiguo régimen patriarcal de las sociedades. arribó Valentín al cuartel de la Plaza. los cuarteles hallábanse abiertos para todo el que en ellos quisiese entrar. que no podían descansar en toda la noche. habían estos establecido su recreo de billar y mesas de tresillo. Vicente Ansótegui y D. pues en el entresuelo. calentaban la comida que de tal o cual casa traían. En la misma mesa de despintado pino. que jamás se quitaba la pipa de la boca. Ni allí. sino que ponían los ingredientes. donde todo se tiene y se paga. donde tuvo la suerte de hallar al mayorazgo D. En esto entraron Zoilo Arratia y su amigo Víctor Gaminde. en grandes y chicas poblaciones. que pronto será socorrida». Nemesio MacMahon. metía confiadamente la mano en el plato del amigo. resultando gratis la obra culinaria: no se le pasaba por las mientes al guardián del local el tomar dinero por aquel servicio. El que por cualquier causa. los individuos de la Junta y los jefes de la guarnición tomaban en este o el otro cuartel las medidas más apremiantes. no tenía qué cenar. tardaba en llegar. donde se desarrollan la comodidad y libertad [315] individuales en el calor del hogar público. los cuales no pagaban la taza.

Y la ofreció a los señores. pues uno y otro se hallaban desfallecidos.! En preparativos se ha llevado el buen señor un mes. No tiene más sino que está hecha caramelo. «Si quieren ustedes caramelo.». recomendándole la mayor actividad en la confección del menjurje.envoltorio de papel que traía.. -Gracias: vengo del café de Posi.. la colgó de una percha. Baldomero. Me parece a mí que ese... por el fuego.. Siéntate aquí: te daremos unas cucharadas de sopa. es que no hay general cristino que no sea un pelmazo. Ni rebañaduras hay ya.. con merluza y besugo a todo pasto. ¡Y Bilbao aguantando sitio y más sitio!. por variar. -¡Y que tenga uno que celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios en esta situación!. -Por casualidad es cáscara de cacao. ¿También tiene Espartero la culpa de que llueva? -La tiene de no haber emprendido las operaciones antes de que el temporal se nos echara encima. -Vamos. «¿Qué es eso.. Tengo más. ¡A este paso... Lo hemos encontrado entre las ruinas de una casa que se quemó en la Esperanza. ¿Qué le importa que aquí nos comamos unos a otros? . -¿Pero tú no sabes que no hay clara. y aprovechar las claras. Dios manda el tiempo bueno y malo.. Para eso es Generalísimo. y si usted quiere. diciendo con avinagrado mohín: «A fe que se pone buen tiempo [317] para que D.... -Y azúcar -dijo Víctor Gaminde dando al guardián otro cucurucho-.. cálmate. Ya viene murmurando del General en jefe -dijo Mac-Mahon-. sí: Navidad sin pesebre.... porque llovía copiosamente. vuelve al otro lado del Nervión.. Desde ayer no ha entrado en nuestros cuerpos nada caliente». Ya lo creo: el D... En esto llegó Sabino con la capa chorreando agua. Zoiluchu? ¿Café por casualidad?. Baldomero nos socorra.. que vas a enflaquecer. D.. hombre. Como no te entretengas en lamer todos los platos. y todavía no ha concluido de resolver por qué orilla se arrancará.. El hombre debe mirar al Cielo. con obsequiosa finura... Tenemos mucho más. aquí hay. y que están desarbolando quechemarines para armar un puente de barcas. Allí me han dicho que D. -¡Pero este Sabino!. y ahora vamos a tomarnos un cocimiento de cáscara de cacao bien dulce. Sr.. que sea de fiar? -Lo que sé. Sabino -le dijo Ansótegui-. donde Blas Arana y yo hemos partido media docena de sardinas y un plato de alubias. Nemesio. no tiene prisa. ¡Deliciosa Navidad nos espera! -Hombre.. Baldomero.. No me digan [318] a mí de Numancia y Sagunto. -Un poco tarde llegas.

paréceme que no le cuadra el oficio modesto de ferrón. lo tiene. para que mi padre descanse. valiente como ninguno. hijo mío -díjole Valentín.. hijo.. a un hombre como tú. para que a todos nos ayudes. -Oye. he de conseguirlo. ¿Pues para qué multiplicó los panes y los peces? -Ahí tienes tú un milagro que ahora nos vendría muy bien.. su padre y tío aceptaban gradualmente la superioridad del inferior. -¡Qué alientos gastas. nos pondremos a trabajar como fieras.. -Con que multiplicara los gatos. -Pues si no soy ferrón. Vosotros. para la cual muestras disposiciones de padre y muy señor mío. Proponiéndomelo. -No. Largo rato disertaron sobre ello. apresurándose a reblandecer el suyo en su taza. y sacaremos a flote la casa. ¿qué quieres que hagamos? -No me quejo por mí. debéis estableceros en nuevas familias debajo de nuestro amparo. mientras los tres saboreaban en sendos tazones la infusión caliente y dulce-: cuando Bilbao sea libre. lo sentiré por la casa. me alegraré por ti. Había el miliciano adquirido tanta autoridad en la familia por razón de su denuedo y militar aptitud. y no se sentían humillados por ello.. y no quiero verles morir de hambre. Casaremos . que ya su tío gustaba de escucharle. Arrimado a la mesa donde los jóvenes esperaban el remedio de su necesidad. Dios dice: cumplid vuestro deber. Sin darse cuenta. y haré pronto un capital. La arrogancia del chico no excluía su deferencia [319] con las personas mayores. la grandeza del pequeño. seré otra cosa: trabajaré por mi cuenta. Si así lo haces.. me pondré al frente de la ferrería... -Seguiré como estaba.. te veríamos de General: tal creo -aseguró Valentín. Celebraré verte al lado de la familia. si la guerra siguiera. tío -replicó lacónicamente Zoilo-. Luego que se acabe esta guerra maldita. chico! Dios te los conserve. nos dábamos por bien servidos. y una descomunal fuerza de convicción en cuanto sostenía y pensaba.. Pero he dado a Bilbao mis tres hijos.. Y si usted quiere.-Pero. lo único que poseo. -¿Estás bien seguro de que Dios dice eso? -Ahí están las Sagradas Escrituras. pidió Valentín a Zoilo su opinión sobre lo que podría suceder si la tardanza de Espartero se prolongaba. te decidirás por la carrera militar. no seré militar. los sobrinos. sacando de su bolsillo mendrugos de borona que partió con los muchachos. -Francamente. serena energía.... Ni a Dios puede gustarle eso. y más. pero comed... adquiriendo aplomo. [320] Todo lo que el hombre quiere con firme voluntad. y estimaba en mucho su discernimiento y parecer en cosas de guerra. Zoilo se había crecido moralmente en el espacio de un mes. si la voluntad de Dios así lo dispone. -Antes de diez años. alimentaos. tan cortado para la milicia.

. ¿sabes?.. -¿Qué nos importa el agua? -Como no nos importa el fuego. porque hay lastre de onzas en el arca. para calentarme en el fuego de vuestros corazones. eres guapísimo: nada te falta.. voy con vosotros... y engendrar hijos robustotes y valientes. la horita y media que les quedaba antes de volver de facción a la Cendeja. -Iremos arrimaditos a las casas. ¿No puedo saberlo yo? Bueno: estas cosas son un poco vergonzosas. -¿Ya?.. bien te lo has ganado».. Si Sabino me presta su capa.. hijos míos». que también están concertados.. mejor. Víctor Gaminde sonreía. se fue con ellos.. ¡contro! Cuando los otros van. Y si la encuentras de esas. hijo.. Tú no has de hacer una mala elección.. jugando al billar. -Tú pitarás. -Eres un hombre. levantáronse los muchachos. pierda usted cuidado. Una vez tomada su frugal cena. Ya la tengo.. -Lo mejor del pueblo llevaré. Obtenida la capa.. Ya puedes traernos a casa lo mejorcito de Bilbao.. Me gustará mucho verte abarloado con una de las chicas más bonitas y honestas de la población. buscando el amparo de los aleros y cornisones. hijo de sus obras... tienes un gran porvenir. que desean con fuerza.. el mundo es tuyo. «Víctor sabe quién es.... que tanto él como su novia están corrientes de papeles. que cuando quiere. Has demostrado que vales mucho. que bien te lo mereces. hijo. Iban al Gari guchi a entretener. querenciosos.. ¿Que se proponen un objeto. un fin? Pues a él. Zoilo Arratia... se pude saber? Callaron los dos mozos.inmediatamente a José María. Cuando llegaban a la calle Nueva. ¿Y quién es la parienta.. -Aguardad.. y andaban por las calles enfilados unos tras otros.. «Llueve a cántaros. que pesan. No me gusta la compañía de los viejos: prefiero arrimarme a la gente joven.. dijo Valentín a sus [322] amiguitos: «No sólo vengo a . que no temen... ya tú vienes de vuelta encontrada. que pesan. Para decirlo todo. así me gustan a mí los hombres: decididos. bien. con el cura a bordo.. Bien. pues un pájaro de tu condición debe tener nido. quiere.. y tú bien puedes ir buscando novia. -Soy. [321] Zoiluchu.... No sería quien soy si así no lo hiciera.. donde estaba el Gari guchi. -¿Novia dice usted?. mejor. luego empalmaremos a Martín con Aura. aguardad un momento.

aprovechando un rato que tenía libre. no formando cilindros. -¿Y a dónde va?. si después de tal hazaña emprende la contraria. que nos trae la Libertad!». En la tienda. a quien he perdido de vista hace tres días». el que nos trae las merluzas!». de limpieza y arreglo. que yo lo arreglaré. [323] . -Anoche andaba por la ría en una chalana -refirió Víctor Gaminde-. y se descuelga por aquí con un par de merluzas.acompañaros.. Otra cosa os encargo: no me toquéis nada en el escritorio: aunque lo veáis [324] todo revuelto.que pusiéramos las pilas de cabos de mayor a menor. que está más loco que una cabra. poniendo cada cosa en su sitio.... separándome con cuidado los tres tamaños. me da noticias de Churi. y come hasta hartarse. . -Para mí -agregó Zoilo-. Nos lo dijo Iturbide. y ponérmelo como estaba.. alambre. ¿Qué se le ha perdido? -Querrá comer... de modo que estorbaran menos». gritaremos: «¡viva Churi. -Es la única explicación que me satisface. puede que intente escabullirse de noche por la ría. sacáronlo precipitadamente. Mi hermano entiende más que yo de cosas militares. barriles vacíos y otros objetos. Me dijeron que hace días quiso pasar las líneas de ellos por encima de la Salve. dejádmelo como está. -Cosas de ese chico -afirmó el padre-.XXXIII Toda la mañana del 19 la pasó Prudencia en su casa. -Y no pudiendo escapar por tierra.. Y ya que se han bajado las pilas de cabos. y les dijo: «Recójanme toda la clavazón que está esparcida por el suelo. aprovechando estas noches de lluvia y cerrazón. y logra escapar. Pues si Dios me le libra de un balazo. yo las armaría en otra forma. pero en este tinglado sé yo más que él. pues la suya había caído enferma de anginas. en este café. el retorno.. ni qué interés puede tener en ello. -Ha dicho Zoilo -indicó José María. -No hagáis caso. sino conos. no sé por qué. José María y un almacenero de Ripa trabajaban mañana y tarde. que en los días del pánico. Llegó Martín. tío. que le vio. lo que quiere Churi es escapar de Bilbao. vaya y venga bendito de Dios. ¿Qué os parece? Mientras llega el momento de gritar: «¡viva Espartero. habiendo entregado los Arratias para las obras de la defensa gran cantidad de clavazón. Veremos si se pueden rehacer los paquetes deshechos. y todo quedó revuelto y confundido. sino por ver si alguien. ayudada por la criada de Vildósola..

terminado el tiroteo de la tarde. Déjame. Se fue el simpático joven. sacando a la tienda las chumaceras. Tiene razón mi hermano.. Aplacemos.. Ante este hecho no hay más remedio que bajar la cabeza.. que furioso tronaba contra las Cujas. que desde lejos dijo a su padre que le esperase para ir juntos a casa. llevándonos a la niña... También deben quitarse de ahí los cáncamos y zunchos. Ya se marchaba cuando bajó Prudencia. mohíno y cabizbajo. hijo. anda.. ilustrada por memorables hazañas... Ahora su manía es que en cuanto entre Espartero nos vayamos a Francia en el primer barco que salga.. Ya lo arreglaremos así en otra ocasión. y antes de llegar a él oyó el cañón de la Perla de Albia. No hay para mí mayor pena que contrariarle. Me temo que cuando se entere de nuestro plan pondrá el grito en el cielo. por lo menos. El nombre de esta batería. nutrido y penoso. las mallas y rasquetas... yo no le gusto. provenía de unos bancos situados al extremo del Arenal y calle de la Estufa.. debiera ser egoísta y no importárseme nada. -Pues desistamos. naturalmente. hay que matar el pavo y adquirir salero y gracia.. y que se deshagan los paquetes de cartas. Ordéneme usted lo que quiera. En el escritorio no se cabe. Pero no toquéis nada por ahora.. siempre que no me mande cosa contraria a la honradez. caballerito.. figúrate. y yo. Vete a matar carlistas. fue Sabino en busca de Martín.. No quiero que por mí haya desacuerdos y disgustos en la familia. Anda. suspirando-. Aura no me quiere ni tanto así..». Por vuestro bien trabajo: buena tonta soy.. Temo que me desarregléis los libros. porque trocadas las compañías. para tratar con él de [326] asuntos de familia. y verías tú si sabía yo domar a una bestezuela bonita y respingona. vamos... Tenían los respaldos en forma semejante a las cabeceras de las camas que entonces se usaban..-Zoilo es de parecer que se despeje un poco el escritorio. Ildefonso cada día peor. le dijo: «Estoy afligidísima.. que harás falta en otra parte. que es lo único para que servís.. y se llamaban cujas. -¿Pero qué puedo hacer yo. pero no le encontró. tía? -dijo el pobre miliciano apuradísimo. tía -dijo Martín con un sentimiento en que se confundían la timidez y la delicadeza-.. Había pasado el buen Sabino la mañana en Santiago. no te mando nada. porque . -No... donde encontró a sus amigos de iglesia... cruzándose de brazos-. al punto de servicio... y llamándole aparte..... le destinaron a la batería del Circo: en cambio. estaba Zoilo. Allí. con algunas bajas.. -Todo iría como la misma seda si esa loquilla entrara en razón y se hiciera cargo de lo que conviene a su felicidad... [325] -¡Ay tía de mi corazón! -replicó Martín con tristeza. los pasadores. -Pues hay que saber gustar. Fuera yo hombre.. con la esperanza de que el tiempo nos lo resuelva. -Realmente es más metódico.. y dejando sólo el género de pesca. estoy loca. y a la salida se consolaron de sus amarguras hablando mal de Espartero. el asunto..

. se manifestó Sabino conforme con criterio tan extravagante. «Aquí no hay más que un hombre que sepa mandar tropas -dijo descargando en la mesa un fuerte puñetazo-. y entre uno y otro trataron de desviar a Ildefonso de su vértigo maníaco. después de permanecer un ratito muda de terror... lavándose las manos. o bajad aquí la luz -dijo Prudencia-. ¿Tienes miedo de quedarte sola?». Quedó en venir con su tío. No hablaba más que para echar pestes contra Espartero.. Nazario. ¿Y Martín no está aquí? -Estábamos esperándole.. «¿Por qué tienes las manos tan frías?». Bajaban la escalera cuando entraron dos hombres. y ese militar único es tu hijo Zoilo».. -Sea lo que Dios quiera.. Enterados de la ocurrencia. que se retiró a las obligaciones de su casa. Salieron presurosos los dos Arratias. En tanto Prudencia trabajaba incansable en arreglar la casa. Ellos. Ya no me acordaba. al tomar la mano de Aura. encontrando a su cuñado bastante caído.. Ha dicho mi hermano Valentín que vendría a recogernos. irán a buscarnos allá.. que sale de servicio a las siete. y Zoilo. No faltará. [328] acompañando a la niña. Ildefonso se había puesto muy malo: le había dado un accidente.. Eran Zoilo y su padre. Pero tened cuidado con el fuego. tía: tengo miedo. donde Ibarra le dio malas noticias de Negretti. Vildósola llegó a la sazón. continuaron las dos lavando la vajilla. -Subíos arriba. «Vamos. Tanto preparativo era miedo. que Valentín y tu hermano no tardarán. hasta que de súbito llegó un recado urgente de casa de Ibarra. sabía dónde tienen los hombres la mano derecha. Ya estaba visto que D. De la iglesia se fue al cuartel de la Plaza. no me gustó nada». No. para quien la noticia fue como un rayo. que esto está muy obscuro. aunque fuese por los aires. A media tarde mandó [327] llamar a su sobrina para que la ayudase. y las dos trajinaron hasta el anochecer con la muchacha de Vildósola. traído por el portero.. Con él vendrá Martín. llamándole lacónicamente inepto y cobarde. -Pues vámonos.. Y Prudencia. se le trababa la lengua. creyó coger un pedazo de hielo tembloroso. aunque manco.. Sabino dijo: «Me lo temía: esta tarde. y para entonces no se verían los bilbaínos condenados a comer ratones. Encendida la luz. y no podía mover el brazo izquierdo. tía.. sí. taciturno y con cierta propensión a la ira. Tú te quedas. vamos a escape» dijo Aura. yo iré sola.. diciendo: «Vamos. El señor D. no.. y acudió allá inmediatamente.. se secó también las manos precipitadamente. Luchu -ordenó Sabino-..no iba pronto. -¡Cúmplase su santa voluntad!. Por no irritarle con la contradicción.. al ver cerrada la puerta.. sin respirar. cuando le vi. añadiendo que Zoiluchu sería pronto General.. .. -Quédate... -Descuide usted.... -Sí. No nos quemaremos. ¿Pues qué creían?..

por estar tú quizás... Pero. Pero si necesitara más valor del que tengo.. Zoilo. Luego.... como extenuada de cansancio. No es que me disguste el olor. pero me dijo mi padre que hoy quedaría concertado tu casamiento con Martín. lo piensas así. al saber que el tío Ildefonso.. que de cuatro brincos subió por la luz. -¿Miedo estando yo aquí? -Ya ves.. Y ahora bajaré la luz y la pondré en el escritorio...... junto a la escalera». el alquitrán me marea. ¿Qué será?.. Me he quedado yerta.... dejose caer.-Me las lavé hace un rato. -¡Mujer yo de Martín! Eso no será. pero.. te lo juro... «Hemos trabajado bárbaramente... muerta de miedo. nunca me ha penetrado tanto».... no se queme algo.. un hombre.. tú me lo darías... lo que haré es cerrar la puerta -dijo el miliciano haciéndolo al instante... Se me va la cabeza. te dejas casar.. y aquí estoy para impedirlo. -Porque ahora siento el olor de alquitrán como no lo he sentido nunca.. que penetra dentro de mí. ¿y si por medrosa te dejas llevar. -A eso vengo. y en tratándose de esto... para mí no hay hermanos. que por nada del mundo consentirá que le quiten a su mujer.. pero sí una claridad tenue. Aquí estoy yo... ¿Subimos? -No. te digo.. «La he dejado en el pasillo. -Por Dios...? -Soy más valiente de lo que crees. -No pensé venir.. -¿Tienes frío? -Estoy helada... -Por Dios. ¿Por qué te llevas el pañuelo a la nariz? -le preguntó. . [329] Cerrando los ojos..... -¿Por qué cierras? -Para que no pueda entrar nadie. -Allí no hay cuidado. Parece que me envuelve toda.. Me canso.. no pegues fuego.. -Lo dices.. sobre un montón de rollos de jarcia.... bajó sin ella. Luchu. No traía la luz. observándola fijamente.. primo.

No. pero. ... Casi sin respiración Aura le dijo: «Tienes grandes cualidades.que yo te tenga por caballero. «Zoilo.. y si yo me encontrara con que no soy caballero. -¿Y qué debo hacer? -Lo contrario de lo que haces.. por verme. cómo? -Te lo diré.. -Pues.. Luchu.. la estrujó en sus brazos y le dio cuantos besos quiso sin hartarse nunca.. Mucho te estimo.. [331] -Abierta está -dijo él.. Zoilo. así me gusta... Te admiro por la voluntad. ¡vive Cristo!. Luchu.. que no seas malo. por Dios..... .. abre la puerta. Siempre no has de mandar tú.. aprenda a obedecer.. Así no te quiero»..... sí que te lo digo. déjame.. Antes de acabar de decirlo. «¡Que no soy caballero! Mira.. por el valor. El que quiere que le obedezcan.XXXIV -Si quieres -prosiguió Aura... y tú mía en esta vida y en la otra... El tremendo hachazo recibido en su amor propio conmovió todo su ser.. pero qué. -Así.para mí no hay tío... primo.. Soy mi dueño.. Ahora siéntate ahí frente a mí.. que me dejes.? -Te falta una cualidad.. Pero como me lo dices tú.. -¿Pues cómo. dímelo pronto para tenerlo al instante.. -¿Pero qué. aquí mismo me quitaba la vida».. miro para dentro de mí. Quedose el muchacho suspenso y absorto.. pórtate como tal.. no la tienes. te falta. por ver si es verdad lo que dices.. -¿Qué me falta? Dímelo. [330] -Dímelo pronto. déjame hablarte. ¡que no soy caballero! Si otra persona me lo dijera. corriendo de un salto a la puerta y dando vuelta a la llave..... Que no eres caballero... para mí no hay padre. mira lo que dices..

. gravitando hacia él con infalible ley física-. todavía no. me perteneces. Para eso están los libros.. quizás un poquito más de la mitad... es una figuración tuya. ya no más poquitos. No hago más que cavilar y volverme loca. Yo no espero cuando veo el fin de las cosas.... Cuando quiero no pensar en ti. luego se me va de otra. toda entera para mí. sin que nadie pueda quitármela. y me lo ponga delante. Esta noche sin falta me abocaré con D. cuando las toco.. eso ya es más difícil!... Todo lo que otro sepa.. no sé lo que me pasa. El que deja para mañana lo que puede hacer hoy.. Di que todo está dicho. yo te quiero y no te quiero. No hay hombre como tú... me voy contigo al cabo del mundo: yo sé hacer las cosas.. que no me tenga como el péndulo de un reloj. -Hombre. Luchu... soy delicado. yo pienso en ti. Luchu. Ahora se me va de una parte.. te tomo a cuestas. cosa de tu cabeza más que de tu corazón. sino toditos para ti mismo».. Toda.. ¿a que sí? ¿Para qué es hablar más. Soy generoso.. ¿Está determinado que tal día salga un pollito del huevo? Pues sale. mañana sí».. necesito también que tu corazón sea mío. no merece tener la vida que Dios le ha dado.. primo mío. me llevarás a la fuerza. y que digas: «satisfecha estoy de que este hombre me haya cogido. pero un bien. si me convenciera de esto.. te llevarás la mitad de mí.. -¡Ay! Luchu... Te cojo. y cuando te elogian me lleno de orgullo. Me cogerás. Te he cogido.. ¿Qué hablas ahí de mitades?. no sé cómo decírtelo.. Luchu. -Pues ahora sí te digo que me harán pedacitos así antes que soltar yo mi conquista. no hay otro como él». me importa poco la familia. uno solo: que no me traiga dos. no hagas caso... primero se hunde el firmamento.. di que no.. también deseo que estés contenta de ser mía. mas guardándose a distancia de ella-... -¿Que no me sueltas? -No. pienso. tuya para siempre. cada día será la mitad más un poquito... y tanto como el que más. Que Dios me acabe de traer mi bien.. Espera... Apolinar... pues aunque creas eso de los poquitos sobre la mitad. Aprenderé pronto todo lo que no sé.. [333] Aura?. Cuando quiero sujetar el pensamiento a ti.. Si estoy decidido a no soltarte nunca.. Los árboles nos enseñan la . ¿Me falta instrucción? No soy torpe. Yo estoy loca.. En la Naturaleza todas las cosas son y vienen a punto.. Esto no es vivir. tú me lo enseñarás con sólo quererme. cuando las cosas me dicen: «ven». para eso los maestros.. -¿Qué me falta para que puedas decirlo? -le preguntó el miliciano echando fuego por los ojos.-Dime todo lo que me falta para ser digno de la mujer que he cogido para mí.. Soy muy desgraciada... no dice: «voy a quedarme dentro de mi cascarón una semana más»... Con un día que vivamos juntos estoy seguro que me dirás: «Luchu. -No hay otro como él -repitió Aura en el torbellino de la atracción. no. Lo que me falta.. Pero no me contento con hacer. ¿Has visto tú que Dios espere a mañana? ¿Has visto tú que diga el Sol: «hoy no salgo. ¡Ser tuya. sería yo muy feliz. lo sé yo. ¿Qué más me falta? ¿La caballería? También la tengo. yo tengo el alma dividida.... se me va. cosas de [332] ciencia y arte. Si la familia no quiere. -¡Esperar! Esa palabra la he borrado yo de mis papeles...... A honradez nadie me gana. Me lo dirás. y no se queda nada para después.

que no quise bajar la luz. no era eso. Ya pasó el peligro. continuó Zoilo exponiendo sus planes para lo futuro.... aquella colosal aptitud para la ejecución. sin mitades con poquitos. como los ciegos.».. lo que está maduro.... no ha de dejarse que se pudra. avanzando en la penumbra. pero caía nuevamente... Fue acometida la gentil Aura de una risa nerviosa.. número uno de los chimbos. no sé qué de Don Apolinar. ¿cuándo os echo el ballestrinque?». es mi mujer.. Apolinar.. Pues esta noche le pesco yo a él y le digo: «D. para que lo sepas. en cuanto venga alguien de la familia. tío: me contaba. -¿Estáis solos? -dijo Valentín.. tío. Valentín creyó haber oído mal. En un hombre como tú. con las manos por delante. enormemente sugestivo. la subyugaban: eran como un poder milagroso. no caen bien las burlas sobre cosas tan delicadas»... -No me conformo con esta obscuridad -dijo Sabino subiendo en busca de la luz.. Ya le he dicho algo.. aficionado a dos cosas: a la pesca... Hace un rato me dijiste que no soy caballero. Apolinar.. y desean verse unidos por la santa Iglesia para que no diga la gente. «Hijo mío -dijo parándose a mitad de la escalera-. Son [334] honrados. sujeta con invisibles lazos. Un hervor de sangre.. aquí presente.. Pues para que no dudes de mi caballerosidad. se aman.. y el hombre me pregunta siempre que me ve: «Luchu. Ni usted ni mi padre se han enterado de que Aura. No. -Sí. en un caballero militar. ¿Te contaba este alguna gracia? -Sí. o que el chico bromeaba.. Miroles a entrambos. y en esto empujaron la puerta. mientras Valentín reconocía el suelo con el bastón-. Aura. Aura bajaba la cabeza. Cosas de Luchu... Las cosas de Luchu van ahora por caminos que usted no conoce. aunque sea Martín. -Cosas de Luchu -repitió este. -¿Y qué hacíais aquí tan solitos? -preguntó Valentín acercándose a la niña-. el chimbo y la chimba se quieren casar. Gozoso de verla reír. a punto que Sabino descendía con la luz.. pero debe conocerlos.puntualidad: el que da fruta en Agosto. te dejo para irme en busca de D. Apolinar... no la guarda para Diciembre. Las expresiones y argumentos de Zoilo hacíanle muchísima gracia. Revolvíase la pobre niña con instinto de defensa. las manos en la cintura-. «¡Qué alegres están por aquí! -dijo Sabino. y me quiere.. -Aura teme tanto al fuego. y a casar a todo el mundo.. Eran Sabino y Valentín.. Es muy marinero D. . [335] ¿qué dices?. que ignoraba si eran humanos o divinos.. y aquel determinar perentorio.. Al entrar te sentimos reír.. Lo que ha de ser.. ¿Qué saben del tío Ildefonso? -Que no es tanto como se temió. señor -replicó el miliciano-: solitos y tan contentos. que es mi gran amigo... ¿Por qué estáis a obscuras?». pero muchísimo. Zoilo repitió el concepto. de irresistible influencia sobre la mujer.

en busca de D. -¿Pero tú. Si me muero. dejando a un lado la luz. Dejen que me tranquilice.. No pido nada: me basto y me sobro». y Valentín a Sabino.-Yo no me burlo. Canuto es mi amigo. que de la fuerza de la emoción y del asombro hallábase a punto de caer al suelo-. está por encima de todas las razones. -Allá me voy. Aura se llevó el pañuelo a los ojos. -Ven acá. Por acá . al frente de la casa que me pongan. -Hace poco entraba en casa de Achútegui -indicó el padre.. por encima de mi voluntad no hay voluntad ninguna: mi razón. -Los proyectos de la familia -replicó Zoilo. Mando en mí mismo y en ella. ni mi tío. mucho te quiero -declaró Sabino. a una cháchara sin substancia. y si veo en él la voluntad de Dios.. Sabino miró a Valentín. que no sé lo que me pasa!. párate y oye: no puedes entretenerte en correr tras de un clérigo.. y yo más. No me pregunte usted nada.o este chico tiene los diablos en el cuerpo. -Y como no me gusta dejar las cosas para mañana. No sé afirmar ni negar nada. ni nada para mí. ambos con la boca entreabierta.quedan reducidos. y sépalo todo el género humano.? [337] -Yo no sé. ¿No sabes lo que pasa? Se ha descubierto que el enemigo está minando en San Agustín. cuando termine el sitio. -¡Por Dios vivo y sacramentado -exclamó Sabino. -Aura. cogiéndolo por un brazo-.. Soy muy formal. «Siento -agregó Zoilo. o lo será mañana si D. y desembarazándose de la capa.. Así no padeceré más.. Apolinar me cumple lo prometido.. mejor. tío: loco está. Siempre fui un buen hijo. sácanos de esta duda. que medite el caso... pues. Y si quieren probarlo. Aura Negretti es mi esposa. Nadie se opondrá. por el querer mío. D. yo.. temporal del Sudoeste -dijo Valentín. y el que se opusiere no será mi padre. y yo también -repuso la hermosa joven abrazando al viejo navegante. y ahora más que nunca. como hombre libre. hija mía -le dijo Valentín cariñoso-.. -Hijo mío. Tómenlo como quieran... para que supiera lo que ustedes saben ya. sí. La familia no sabe hacer las cosas. Pero ya sabes que la familia tenía otros proyectos.. padre. y ahora lo seré también. curas no me faltan. Apolinar me voy. Aura es mi esposa. Ella lo quiere. que aquella noche venía también mojada-. ¿Crees que tu primo se ha vuelto loco? -Sí. fuego del Cielo. embobecida.. y si no. por el de ella. ni aun para después -dijo Zoilo-. declarando [336] que en este negocio. -O estamos soñando -dijo Valentín. y quien dice los diablos dice los ángeles o el rayo de la Divinidad.que no haya venido también Martín.

en ustedes todos.. ya lo han visto... Apremiada por sus tíos.. esperanza y gloria de la familia. Que Dios me ilumine de una vez.. no les temo...». reflexiona. Mientras les recogía y agrupaba sobre un banco. que la cogían cada uno de un brazo.. tú quieres a Zoilo. ¿Voy o vengo? ¿A dónde vuelvo la cara?. que uno de sus hijos moriría... calculo yo. Por lo que acabo de oírte... y sepa yo dónde estoy.. Consulta tu corazón. . Mi conciencia me dice que todavía no. ¡Vaya que si a Dios le daba por decretar que pereciese uno de los dos en la espantosa refriega subterránea!. serénate. reconocía y comprobaba que era enorme la cantidad de clavos de distintos tamaños esparcidos por el suelo. cuidando de que ni aun los más chicos se le escaparan. ¿Que si le quiero me preguntan? No sé qué contestar. «No.. esperemos más.. y de otra manera no. creyó Sabino llegada la ocasión de emitir su voto. Esperemos a que pase el sitio. no sé lo que digo. y de los que efectivamente eran padre y tío.. No. Despidiose cariñosamente.. ¿Dónde debo poner los dos pies? Yo no sé. el buen Sabino arrastró también sus miradas por lo bajo. -Pero casarme no. Apolinar que me le hablen. yo un poquito. La sangre se le congelaba en las venas.». tristísimo sobre toda ponderación... [339] Dicho esto. Respeto a los mayores. hallábanse a la sazón en el puesto de mayor peligro.. yo lo dispongo.hemos empezado una contramina para salirle al encuentro debajo de tierra. de la que llamaba su mujer. -No falto. Digo que estoy loca.. pues tanto Aura como Valentín callaban mirando al suelo. no hagan caso. un muchito. -Hija mía -le dijo Valentín con afecto. y como exhalación corrió a la disputada y cada día más gloriosa Cendeja. Un pie lo tengo en aquel mundo. que allá mismo me voy ahora. y lo hizo con gravedad y el tonillo sermonario que emplear solía: «Niña de mi alma.... Pues aún les queda mucho que ver... otro pie en éste. y yo a él. eso no: aparta de mí ese cáliz. excavando la contramina para buscar al absoluto en las entrañas de la tierra.. de parte de la Divinidad.. más.. Digan que yo sé hacer las cosas. y como viera multitud de clavos y tirafondos esparcidos. si se lo propone. habida y por haber.. manifiestos los designios celestiales. Sus dos hijos Martín y Zoilo. sentaditos a izquierda y derecha en el montón de jarcia.. yo quiero esperar. y no hay otro como él. Vale él solo más que toda la familia de Arratia.. realmente no lo sé. y que no quiero estarlo. Aura [338] con acongojada voz dio estas explicaciones: «Sí.. vamos. el dilatar su cumplimiento será como si los pusiéramos en tela de juicio»... se puso a recogerlos uno a uno.... hace tiempo que Zoiluchu me quiere. Aparte de esto.. En esta operación asaltaron al pobre señor pensamientos lúgubres.. En bonita ocasión vas a faltar de tu puesto. Mandará en mí.. ¿Ya se van enterando de quién es Zoilo Arratia? Lo mío. Es un hombre.. sí... Señor. En este punto.. mientras Sabino no hacía más que suspirar-. digo mal....... A D... pudiera creer que invisible ángel le susurraba al oído. sin obtener respuesta. Con su genio bravo domina cuanto quiere. con medias palabras. Estoy ahora como los que salen de un mundo para entrar en otro... en Bilbao entero.... Ello ha de ser como yo quiero...

[340] pues los dos chicos tienen sus vidas jugadas a cara o cruz. uno. La familia es lo primero.. Basta de hazañas y de heroísmos. y no se conformaba con que su idea se desviase tan visiblemente de la línea por donde ella con toda previsión y talento quiso encaminarla.Advirtió que Valentín y la sobrinita hablaban susurrando.. esperar. Atendiéndola cariñosa. Seguramente. Que salga de la batería... y para nada nos acordamos de la muerte. seguido de aplanamiento.. -murmuró Sabino. Esperar. y si lloramos. -¡En peligro.XXXV Prudencia les mandó llamar... Señor: eso sería demasiado.». [341] . Pues no quiero... -¡Luchu en peligro! -repitió Aura en el tono de los niños mimosos-. el deber. y no se le ocurrió más que acudir al instante a la iglesia que estuviese abierta para prosternarse y regar con sus lágrimas el suelo... después con un acceso nervioso y convulsivo. ¡El pobre Martín chasqueado... no. Al expresar esta idea. añadiendo al mensaje que Ildefonso se había tranquilizado. y el ángel volvió a secretear en su oído. y aguardemos al día de mañana. No decía más que: «No quiero. Luchu muerto no.. que a veces es la que nos saca de nuestras dudas. estimó Sabino de gran oportunidad someter al eximio criterio de su hermana el nuevo problema que los chicos planteado habían sin encomendarse a Dios ni al diablo. -Ea... que tenía .. no llores -dijo Sabino-. El Supremo Juez y Sumo Ejecutor hería de un golpe las dos cabezas. le asaltó el pensamiento lúgubre en forma más terrorífica. porque el rincón donde recolectaba clavos era el más distante del rimero de jarcia.. Estamos aquí haciendo cálculos sobre las vidas.».. porque fue preciso acudir a la niña bonita. y ella desconceptuada como directora y gobernante! Era una jugarreta de la realidad.. Pero no era esto lo que le decía. que aproximándose pudo enterarse de este concepto. en peligro Luchu! -exclamó Aura consternada-. mas al siguiente día. y nada dijeron aquella noche del caso de la niña... apenas efectuada la mudanza. Valentín le aconsejaría que fuese razonable y se dejara de esperar la venida del Anticristo. y aún es mucho».. Prudencia sentía la chafadura de su amor propio. Temblaba el buen padre. Acudieron los tres allá. delirio y congojas. que sea por los dos. No quiero más glorias. -Hija. sino estotro: «Tranquilízate. recobrando el uso de la palabra. La terrible sentencia no era ya que moriría uno de los dos hermanos. no quiero. y reunido todo el cotarro en casa propia.. que cayó primero con un síncope. uno no más. diciendo a la Divinidad: «Los dos no. que venga a casa.. pero no se enteró de lo que decían.. el honor. En todo caso. No tuvo tiempo la señora de Negretti de expresar su estupor y disgusto. no. y a punto que dejaba sobre el banco el puñado de hierro que acababa de recoger...

sumido en . y oír los tiros. Apolinar y celebró con él una conferencia en el comedor. ¡Vaya que era terca! A solas otra vez la señora y el clérigo. Pero. Era forzoso casar a los chicos inmediatamente. tan pronto se sumergía en un duelo lúgubre.. pues había un compromiso antiguo. Mostrose conforme D. sí. abiertas por sitiadores y sitiados entre Uribarri y la casa de Quintana.. delirante. Aura desbordando su imaginación... ansiosa de llegar hasta el lugar trágico. a ratos con su mujer. Poseía el tal clérigo una singular delicadeza para meter sus dedos en la boca de las señoritas más vergonzosas y pudibundas.. como se apura un tósigo que pone fin al humano sufrimiento.... haciendo mangas y capirotes de la lógica y el sentido común. de arte sutil. le quería. se había puesto de un golpe a la cabeza de todos los Arratias. del mal el menos. Apolinar pudieron reducir a la hermosa niña. porque habían demostrado tal impaciencia que se hacía indispensable arrojar sobre aquel amor la capa del matrimonio.. pero ni ella ni D. reconocía esta las cualidades de Zoilo.. o los pies. Si ha de hundirse todo Bilbao en un segundo. si acaso venía. sea. Si así no se hiciera. podrían sobrevenir escándalo y deshonra. mucho.la maldita maña de [342] resolver las cosas por sí y ante sí.. Prudencia. como quería lanzarse a la calle.. No podía ella discernir si eran los pies o la cabeza del otro amor lo que todavía no se le arrancaba.. Negretti a ratos solo.. Desalojaba poquito a poco. a puerta cerrada. «No quiero dudas -decía-.. su miedo de precipitarse. que lo conceptuaron fenómeno patológico. Siempre resultaba lo substancial de su proyecto: que todo quedara en casa y que el gandul de Madrid se fuese. dando por abominable lo que más ardientemente desean.. protestaba contra estas vacilaciones.... sus ganas de reposo y de un largo veremos. y no quedó en sus almas más que el terror.. Prudencia y el cura encomendándose a la Virgen. Con su arrojo en la guerra y aquella franqueza gallarda para apoderarse de la niña y hacerla suya.. Aura sólo dijo que a Luchu. Con estos temores y sobresaltos. por bajo de San Agustín. su desazón del alma y del cuerpo. A medida que la nueva inesperada solución iba haciéndose hueco en el pensamiento de la mujer práctica.. Era un hombre. con las orejas gachas. que en conciencia debía respetar. en fin. y que con su voluntad era capaz de mover las montañas. No podía menos de alabar el garbo y audacia con que había tomado la delantera al sosaina de su hermano.. Así acabaremos de dudar». Afligidísima y con más ganas de llorar que de confesarse. era un bilbaíno neto. demostrando una resolución enteramente varonil. y con mayor benevolencia le juzgaba. Su amor primero no se le había salido aún del pensamiento. Vivir o morir. pero en aquel caso no sacó las revelaciones que obtener creía. Aura. que Luchu era un hombre. De aquí provenían sus dudas. y [343] propuso explorar el ánimo de la niña y echar un parrafito con ella. desvió de aquel asunto las ideas de tía y sobrina. resolvieron prepararlo todo para las bendiciones... Ni a media vida ni a media muerte quiero verme. Pero que ella no quería casarse hasta que no pasara mucho tiempo.. Aprovechando los ratos de sosiego de Aura y la relativa tranquilidad de Ildefonso. que los nervios engañan y se engañan. y parecía dispuesto a no abandonar la bien ganada supremacía. pues bien podía ser que los aplazamientos de Aura fuesen un coquetismo intenso. sin pedir permiso a nadie ni andar en melindres... Su romanticismo causaba extrañeza a la tía y al cura. y ver sacar los muertos. La noticia de la espantosa [344] lucha entablada en las tenebrosas galerías... pero aún tenía dentro la cabeza.. Apolinar. y apurar la impresión directa de la catástrofe. su falta de resolución. enemiga declarada de los veremos. llamó Prudencia a D. para quien no había plato de más gusto que casar a alguien.

Abriendo hueco a todo escape. si la tierra se hundía. Luego se han escalonado los nuestros a lo largo del tubo. piensan todos que si hemos sabido cortar los vuelos del águila y cogerle las vueltas al gato. que con gran trabajo tiraba de la pierna derecha para servirse de ella. aunque queden las galerías cegadas con carne y huesos de valientes. Me espanta verme en el sepulcro antes de morirme. pero con la tierra jonda no juego. tiznado y lívido el rostro. Cuando el boquete de acá y el de allá se juntaron.. y al día siguiente muy temprano. y otro a la niña.. El agujero. que salí despavorido. Había que ver a los chicos de tropa y milicia trabajando como los topos. Pero no contaban con que también aquí tenemos topos. dijo Valentín. A la madrugada. no de los serviles que no ven. respirando a medias.. y dio un achuchón tan fuerte.. por temporadas. con las precauciones tomadas. y que últimamente servía de . Son raíces de árboles. dispuso una variación que le parecía pertinente. A las ocho y media de la noche la empezaron con dos ramales. refirió después cómo ahumaron las galerías con pimiento quemado para ahuyentar a los sitiadores.. Tomado aliento. allí quedaban todos sepultados. y que halláronla cerrada con sacos de tierra. me pareció que resucitaba. también sabremos taparle los agujeros al ratoncito faccioso. Y a la luz de las linternas ve uno brazos que le cogen y le enganchan la ropa... muy despabilados. donde antaño dormían sus padres. dando a entender que se había conjurado el peligro. Sólo dos hombres podían trabajar en el frente de la galería. los brazos colgando. que del palazo destrozó la barriga del minero de allá.. El obscurantismo venía hocicando en la tierra y escarbando con las uñas desde la fuente de Uribarri. sacábamos la tierra. «No he visto caso igual -les dijo entre toses-. acortose más con los dos cadáveres.. implorando la Divina Misericordia. como si quisieran defenderla.. A Martín no le había visto.». En la alcoba grande. que ya era corto. sino de la Libertad. Dejose caer en una silla. y cuando se iba disipando aquella pestilencia asfixiante.. los de acá se precipitaron al otro lado: Zoiluchu reventó a uno con la pala y mató a otro de un pistoletazo.. pues bien podía ser. ¡Dios sabe lo que pasaría!. Elizagárate. Cuando salí al aire. Yo llegué hasta cerca del boquete de comunicación y me entró tal miedo. entre los cuales estuve más de dos horas maniobrando de espuerta. los de acá lanzáronse por la mina.... el sombrero echado atrás. No hay quien respire allá dentro... Después de pasarse todo el día de iglesia en iglesia. Por fin. con las felices nuevas.. Denme [346] a mí agua y ventarrón: ni a la una ni al otro temo.. entró Sabino sofocado y gozoso.. Si se atrevieran. y salí horrorizado. hasta que llegó Valentín con mejores noticias. parecía recobrar la animación y el contento.. y Aura. no podrán ellos cargar la mina.. Pero avisados como estamos. con sopita de vino. donde acababa de tener la satisfacción de ver vivo y sano a su hijo Zoilo.. Venía el pobre navegante fatigadísimo. «Gracias sean dadas al Señor». dando un huevo a Negretti. tan fieramente dominado por su crónico reuma. agarró la pala facciosa. esperando a ver si se atreven a hocicar otra vez. que después ocupó ella con Negretti. [347] se había personado en la Cendeja. el sargento de zapadores. Pasaron la noche tal cual.una meditación cavernosa. yo me asomé a la contramina. ancho de tres pies por una parte y otra. ¿Pasarían ellos acá o nosotros allá? Y entre tanto. aguardó un ratito hasta que sus pulmones y su laringe pudieron [345] funcionar regularmente. Contaban que llegaron hasta la boca. para buscar el tamborete de la casa de Quintana. que querían volar. Los topos de allá se escabulleron. A punto que tomaban una frugal cena.. pero por Pepe Iturbide sabía que continuaba en las Cujas sin novedad. Los viejos. nos hemos salvado. pasaron toda la tarde. continuando Prudencia en los arreglos de casa. uno de los dos ramales de acá se encontró con el de ellos.

. hablando como padre y como amigo. por la cual quiero reñirte. Se te perdonará si confiesas. tu labor de gancho.. un grave punto de moral. y aunque despertó Aura con ganitas de levantarse. O te traeré tu costura. Preparó. le dijo: «Motill. No te riño. de.. y con gravedad y dulzura. . Comprendió el chico lo que su padre.. hasta la ocasión presente. y que todos nos desvivimos porque esté contenta y a gusto la perlita de la familia. creyó que debía instalar a su sobrino. hija. ¡ay!. con blandura. supongo que en un momento de extravío. no: estás desmadejada... -Digo que tu conducta con la niña desmerece de lo que ordena el decoro de nuestra familia. Desplegando exquisita amabilidad y dulzura.. honrando a Bilbao. Eran Zoilo y José María que acababan de entrar... con sus dudas.... has. empiezo dándote un abrazo por tu comportamiento militar.. Llevose a Zoilo al rincón último de la trastienda. Bilbao te glorifica.. Propuso Sabino que sus hermanos con el señor sacerdote pasasen a platicar con la niña en la alcoba grande. desde el primer Arratia venido al mundo. no lo pienses. habían sido siempre norma de la honesta familia. ¿por qué no te clareaste. padre! -exclamó Zoilo... por dicha reunidos en el comedor... allí se estaba con sus cavilaciones... Aura se dejaba querer. inclinar ánimos. Donde quiera que la pusieran. no consintió su tía que se diese de alta tan pronto. No habían aún manifestado su opinión por la autorizada voz de la hermana. cuando sintieron ruido en la tienda. Si la querías.. y sé que necesitas largo reposo para recobrar tu equilibrio... diciéndole: «No.. honras a los tuyos. y tú. mientras él hablaba dos palabritas con su hijo menor. para que nosotros inclinásemos su ánimo.. la trasladó de habitación y de lecho.. [348] Asombrada de tanta finura y obsequios tantos. la sana conducta. -Pero luego has cometido una falta mayor.? -Porque yo me basto y me sobro para. Pero hay otro terreno. para que vayas entendiendo que lo mejor de la casa debe ser para ti. [349] que en su fogosidad no podía contener sus sentimientos dentro de formas comedidas. -¡Qué dice usted. con su cruel ansiedad.dormitorio a Valentín.. -dijo Sabino.. pues. No pudo expresar su pensamiento ni aun con los eufemismos que el delicado caso requería. la observancia rigurosa de las leyes divinas y humanas.».. bien conozco tu naturaleza. La mirada fulgurante de Zoilo le confundió. donde no te has conducido con la pureza y dignidad de un Arratia».... por si te aburres y quieres leer un ratito. muy distinto del de la guerra. preguntó a los tres hermanos. Te paso a la alcoba grande. La moral. y tendrías que volver a acostarte. en el sagrado recinto del hogar de Arratia. que estás muy débil. que ante la arrogancia del miliciano se achicó más de la cuenta-: quiero hacerte ver que has ofendido a Dios. -¿Qué? -Que por precipitar tu casamiento con la niña y hacer inútiles nuestros planes con respecto a tu hermano. Aquí tienes buena luz. Pero levantarte. la pomposa cama matrimonial. no creas. que se resolvía sobre el grave caso de conciencia. Llegó sobre las nueve el bendito Don Apolinar. pues su conciencia no estaría tranquila mientras no dilucidase con él. y sin sentarse.

Cuando entró. y aunque le andaban por el magín fórmulas de protesta. ¿Qué es eso de mañana?. quería expresar. se entregaba. D. ocupase la alcoba de respeto y el grandioso tálamo de cuja monumental. ya tengo hablado al capellán de Toro. no se abalanzó a remediar la destemplanza [351] de su esposa con besos ardientes. ni en la mía tampoco. Sr. Era un sospechar. esperaremos -opinó Zoilo con resolución. ¿Para qué es decirlo?». como decía. nos casará usted si quiere. -¿Cómo mañana? -dijo Luchu volviendo atrás y deslumbrando de nuevo a su padre con las centellas de sus ojos-. representación del nido histórico de Arratia. no me opongo a que te cases mañana mismo si quieres. ni tiempo le daría tan siquiera para arrepentirse [350] de su mal pensamiento... calladita. Esta noche a primera hora me caso. las miradas de los que estaban en la habitación rodeando el lecho. la tremenda atracción la sacaba de su órbita para llevarla a otra más amplia. -Pues. se fijaron en él.. pues el modo de decirlo excluía toda réplica. Esperaremos unas horas. estas se tropezaron con sentimientos muy vivos y estímulos que quitaban toda eficacia a las ideas. que nos casará por lo militar. Nadie se atrevió a replicar a esto. -¡Pero si no te reñía.. como la que será mi mujer. El primero que rompió el silencio fue D. y si no quiere lo hará el capellán de Toro. no dejando ver más que los soles de sus ojos y su negra cabellera desordenada. de más rápido movimiento. Y por si Don Apolinar no quisiera hacerme ese favor. me lo dijera otro que mi padre. psicológico o lo que fuese.turbado y balbuciente. poniendo a su indignación el freno de las razones corteses y del tono respetuoso. le soltó esta andanada: «Si lo que usted me dice. Atónita miraba la niña al que con tan tiránicos modos imponía su autoridad en cosa tan grave. niña? ¿Te parece bien?».. «¿Qué dices a eso. por la presencia de la familia y del cura. velaba entre el embozo su lindísima cara. No le sorprendió que Aura. y él. no seas tan bravo. Ni una palabra más. Apolinar.. Aura. formando una sola llama.. digo que hoy al anochecer nos casamos. que agazapadita. y las suyas se clavaron en la hermosa joven.... era interrogarte. o quiere decirme.. -Sí. si no fuera mi padre quien tal infamia supone en mí. con cuatro palotadas.. Soy tan honrado como mi mujer.. Mi prima no tiene más enfermedad que un poco de susto. como el mayor de la familia. y con entera y clara voz. dando algunos pasos hasta llegar al lecho y poner su mano en el bulto que hacían los pies de Aura-. Así lo he dispuesto. se sometía. Luchu la arrebató como se coge un fuego chico para unirlo a un fuego grande.. hijo. Valentín se creyó en el caso. Esta tarde. y no me opongo. Le miró Aura. Apolinar con esta juiciosa observación: «Opina la señorita que debemos esperar». te levantarás al mediodía. y no permito que en la honra de ella se ponga la menor tacha. a quien en su mente y en su voluntad tenía ya por esposa.. señor padre. No tenía voluntad. Hallábase bajo el poder magnético.. Vamos arriba. temblando de frío (que en aquel instante la acometió). de obtener de Aura una [352] contestación terminante..! Ven acá. -Por mí no queda -balbució el clérigo.. .

Por la tarde hubo de renunciar a su fatigosa cacería. sin bulla. y por lo bajo-: En estos casos... después su frente: no quedó fuera más que un crepúsculo. se ocultaron sus ojos. A las siete en punto.. o rondando tétrico por los extremos de la población.. pobrecitos mortales. Yo me encargo del papelorio. Sin aparato. con tan mala suerte.. Yo voy a Santiago a entenderme con el párroco.. Ea. Tres días con sus noches hacía que no se dejaba ver de la familia. Diré que eran novios. como entre nubes.. Sin dejar de prestar a tan importante asunto la atención conveniente.. a las siete en punto.La niña se fue eclipsando entre las sábanas. Como si esto no fuera bastante. administrada [354] por Sabino. Zoiluchu le había tomado la delantera. Yo me voy. tenía una herida en la mano derecha. No: se le dirá que la voluntad de Dios ha llevado las cosas. donde encontró a su sobrino Martín ya con la píldora en el cuerpo.... Menos mal.. «Esto es hecho -dijo en alta voz... ¿pero qué importa?. Valentín. «¿Sabe usted el consuelo que me ha dado mi padre? -dijo Martín queriendo sonreír. de la cual ya no tenía que hacer uso ni aun para casarse. Somos amigos desde la niñez: él.. que. que en ningún punto le encontró: en muchos de ellos dijéronle que le habían visto. Como el sol que se pone. en el cual no habían tenido poca parte su cortedad y amorosa desmaña. ¿Qué remedio había más que tener paciencia? Con travesura y arranque de hombre. no por el camino.. así como su creciente taciturnidad y tristeza. no descuidarse.? Yo le hablaré. que nada me negará...... cuyas ausencias y largos eclipses le ponían en cuidado. que todo quedaba en la familia. . contra los designios.. puede quedar [353] el matrimonio en secreto hasta que convenga darle publicidad... a bajamar.. corrió Valentín por calles y plazas. que de primera intención le curaba el físico cuando llegó su tío de arribada forzosa. Olvidara Martín el desaire.. Higinio. y fue a tomar descanso en las Cujas. Por ambos estropicios hubo de propinarle Valentín los consuelos propios del caso. ¿Y al pobre Martín qué le decimos? Ea. allá entre los pliegues tibios de la ropa de cama. y habrían dudado de su existencia si no dieran noticia de él los amigos que le vieron a diferentes horas chapoteando en la ría. Hay que estar allí a las siete menos cuarto. que novias guapas y de peso. Yo hablaré con el párroco D. se preparará todo para las siete.. hociqueando con su hermano-. Guergué y yo nos pasábamos las tardes jugando al cotán en los Cantones. burlando su persecución. Creyérase que el endiablado chico le tomaba las vueltas... navegando con una sola paleta. los cabellos negros esparcidos en las almohadas. Prudencia se acercó y la oyó suspirar fuerte. bastaríale guardar en completa quietud la mano. gracias a Dios... dedicose el veterano de la mar a buscar a su hijo. Es buena hora.. ya sabes. Arrastrando su pata coja.. quien suspira otorga».. y lleváralo con resignación. sin olvidar las inmediaciones de las baterías. En cuanto a la herida.. ¿Y a Ildefonso no se le dice nada?.. A las siete en punto: no te descuides.. cuando aún rodaban por sus . ¿sabes?. sino por el atajo.... ligero como un pájaro y escurridizo como un pez. Algo chismorreará mañana la gente.XXXVI -Bueno -dijo Sabino en el pasillo. ¿Qué podemos nosotros. se le dirá que este pillo. no habían de faltarle.. Yo daré noticia a las familias conocidas. Mejor será que lo sepa después..

Puede que lo haya. hora ya de cerrada obscuridad en tal estación. ya podía Dios habérmelo dicho de otro modo!». a otras tierras de adentro. que buenas piernas tengo. y en cambio tengamos otros instrumentos más grandes que aquí... Ya estaba vista la intención. o del demonio».. y si de aquí no me voy. que puede que lo haya.... y adiós tú. Churi se va. ¡Caramba. Y el amor no necesita hablarse. Arenal.. sobre las cinco de la tarde. adiós. De su herida tomó Martín pretexto para no ir a su casa aquella noche. el sordo vio entrar a su padre en la casa.. en actitud semejante a la de los pobres que piden limosna. donde no tengamos orejas... casa mía.... con intenciones de no volver.. con garatusas.. un país donde toda la gente sea sorda. que este soportaba con su habitual mansedumbre. sino hacerse.. o para volverme malo y matón. o de afuera... El instrumento del oído no hace falta... caminaré.. o que me ha cogido por la mitad una bala de cañón.. ya nada más tengo que hacer. también me voy. -Pienso lo mismo.. Mientras vea tierra por delante. adiós Cujas y Campo Volantín de mi alma: ya no me veréis más.mejillas las lágrimas que le hizo derramar el acerbo dolor de la cura-. a ver si encuentro un país. puede que haya ese país. ni ninguna muerte. Churi no quiere hacer una muerte... el gustar.. -remusgaba(6) en obscuro lenguaje. Luego que se curase. todos unidos.. a ese fantasioso. «Señor padre. Puente colgante.. ni Churi ha de veros. Apenado por la doble desgracia del sobrino. casa y pueblo se me habéis vuelto como los venenos mismos. que es forzoso aclarar y traducir-.. Ahora dirán: «¿pero dónde está Churi. el ver... al paso tardo de pierna y media. casa. San Nicolás mío. y lo pasado.... «Ya no veo mi casa. que todos. Creerán que me he tirado al mar. adiós. en fin. mi pueblo. a su casa volvería. lejos.. no sé. y acariciando el propósito firme de poner correctivo a su vagancia con una buena mano de pescozones. según él. Bien lo he visto. y a trabajar por el bien común... me condeno.. y [355] su padre le ofreció pasar la noche con él. y adiós Siete Calles y Cantones. dando un gran suspiro se fue escurriendo a gatas. que no parece?».. ya por señales o guiños de los ojos.. No quiero más familia... que ya no veréis más a Churi. ni . no. que dicen que es redonda como una naranja. se va al cabo del mundo.. adiós mis tíos. porque para morirme de rabia. Bilbao. sin abandonar la sombra del pretil... este balazo es la forma expresiva con que la Divina Voluntad me manifiesta que no debo casarme. ¿no saben por qué? Pues que se lo pregunten a ese ladrón de Zoilo.. familia. y si veo mar y me dejan embarcar.. y en todo este recorrido gatuno iba dando verbal forma a las ideas que agitaban su alma. ni dos muertes. Ahora que le he visto. No. ¡Vaya un modo de señalar que usa el Señor! Con quitarle a uno la novia bastaba. quiero más irme lejos. no sé.... y adiós mis primos. a la otra parte de la tierra. en dirección del Arenal. porque tengan otra manera de entenderse [357] unos con otros. donde vivan las humanidades sin oírse ni una palabra. El médico le había recomendado que fuese al hospital. para siempre. no se hallaba lejos de allí el extraviado Churi! Agazapadito junto al pretil de la ría. pasado: todos hermanos... y la ha conquistado por el miedo. ¡Cuán ajeno estaba de que al entrar en ella. Atravesando a buen paso el Arenal. ni [356] más casa.. lejos. y adiós tú también. afligido también por no encontrar a Churi. que se coge para sí la mujer de otro... que bien podía ser. seguía su cantinela. porque él mismo se echa fuera de Bilbao. a la casa de la Ribera.. porque Churi es bueno. señores. se dirigió Valentín. y para no hacerlas. Adiós tú.. Le venía muy bien lo de la mano para librarse del mal rato del bodorrio.. Adiós tú. Pues. Adiós mi padre.

bastaba para que la humilde chalana pasara por un madero flotante. español. que lejos me voy. puntitas de nieve que pinchaban como agujas.. pasó sin tropiezo. a poco de soltar sus amarras empezó a llover con gana. eran causa bastante para que los facciosos no vigilaran. La tenebrosa obscuridad. al verle recalar en Portugalete. Ya no temía el fuego carlista: hallábase en aguas de Isabel. Previamente había metido a bordo sus víveres. los rumores hondos de la naturaleza. sin hacer uso de los remos. Con dejarse ir al son de marea. arrimándose todo lo posible a barlovento. La temperatura era glacial. a la una divisaba las luces de los carlistas vivaqueando en las baterías de Luchana.. de la parte de Baracaldo. capeando la marejada que venía del Oeste. Este era una de las banderitas españolas que solían poner los combatientes en las baterías: habíala afanado días antes. el horrendo frío. Afortunadamente para el atrevido mareante. le mandaran izar pabellón de nacionalidad. un Noroeste duro con rachas de galerna que [358] levantaban olas en la ría. Desde la borda . y para colmo de felicidad.. señaló con orgulloso gesto su pabellón. se dejó ir. a la que había echado algunos remiendos la noche anterior.. que debía de apuntar sobre las siete. ni para dormir. sus mendrugos de borona y un balde para achicar tenía bastante. y con achicar sin tregua. unos pedazos de borona envueltos en un trapo. A las ocho pasaba junto a una cañonera española que le dio el alto. dejándose ir a sotavento para alejarse del fortín del Desierto.. no. divisó entre la neblina los bergantines ingleses Ringdorve y Sarracen (que ya conocía). ni tiros de fusil disparados contra su nave. a la orilla izquierda. conocedor de la ría más que de su propia casa. Sus observaciones. otro barco de guerra. y de un terrible golpe de viento. al amparo de la cerrazón. No tenía que hacer más que mantenerse allí. sorteando viento y marea.. A las ocho. y la llevaba para el caso de que los barcos de guerra. y nadie le vio. y venía por babor. arrastrado por la marea. para evitar ruido y el rebrillar del agua. que por lo fría parecía nieve. disponiéndose a ganar puerto. encubrían su escapatoria. Comprendiendo que debía expresar sus sentimientos isabelinos. Experto navegante.. Con que el tripulante se agachara al deslizarse entre las barcazas que sostenían los tableros de los puentes. a estribor. que sobre los colores tenía el lema Isabel II. los puentes de barcas que los carlistas habían tendido en San Mamés y en Olaveaga. Con su bandera. arboló a proa su banderita. y enmendando a cada paso su situación que la corriente le alteraba. indicáronle demora de un cuarto de milla al Este de Portugalete. A las once salvó las barcas de San Mamés sin novedad. pues de lo contrario la chalana se le iba a pique. [359] Vio más tarde.. tenía bastante faena hasta el alba.para comer. se aguantó con los remos. pues. ni oyó voces humanas.. el agua bajaba desde las nueve. pues el agua empezaba ya a tirar para arriba. la menor cantidad de embarcación posible. La agitación de esta.. sin más instrumento que los ojos de la cara. y al ver por Oriente las primeras claridades de la aurora. Adiós. Las ocho serían cuando navegaba río abajo en una chalana diminuta de tablas podridas. juzgándose ya salvado. y ya no le quedaba más que encomendarse a Dios para poder rebasar.. Aguantose. la lluvia. que era la de más abrigo. el viento había rolado al primer cuadrante y traía lluvia fina.. Con esto.». y varias lanchas cañoneras. padre y pueblo. y en aquellas latitudes. se escabulliría como un pez. ni para ser uno padre de familia. y antes de las doce burló las de Olaveaga. En todo lo que anhelaba fue el pobre Churi favorecido. Libertad. sabiendo como nadie buscar los puntos donde más ayudaba la corriente. así por la naturaleza como por el acaso. cruzaba también inadvertido por este sitio. a las dos. no hace falta. amparado de una espantosa descarga de agua. las canteras de Aspe.

Garantizado por su bandera.. oficiales que sin cesar subían y bajaban por la escalera principal. Metiéndose por una puerta a la derecha. y de rondón se coló en el edificio que se le designaba. al verle. morena. [361] Sin sentarse. con una rueda de merluza en la boca y otra en la mano. Entre estos había no pocos que al subir le conocieron.. Por fin. sin hacer caso de la guardia que quiso detenerle. contigua a la del Ayuntamiento. y ella. Por Bilbao. camino del Desierto. y nadie le molestó más con interrogaciones fastidiosas. Churi devoró lo que se le ponía delante... esperando a su amiga. y siguió bogando. Churi. Él no venía con papeles. equivalente al propósito de no volver a entrar en ella.. por matar el tiempo. diciendo: «Hola. ¿Por dónde has venido. Contento se fue el sordo hacia la guapa moza. «Hola. que recibía de otra un plato con un huevo frito y un chorizo. con terribles gritos acompañados de gesticulaciones enérgicas. decían. que hablaba castellano correcto-. y miraba a un lado y otro. [360] Pero no se enteró.. la valiente zapatilla atracó a la escala de Portugalete. Aquí no está.de la cañonera le preguntaron: «¿Traes parte?». Aguárdate aquí. Los dientes muy largos traerás. «¿Sabes? Por ahí. que voy a llevarle su desayuno al General en Jefe. diciendo: «No vuelvo más arriba. Dos mujeres freían pescado en grandes sartenes. Ay.. lanzó una festiva risotada. y al encuentro del audaz marino bajaron muchos preguntándole: «¿Traes parte? ¿Qué ocurre en Bilbao?».. «Es Churi.. Un asistente me ha dicho que el .. guapetona. y en ella vio a una mujer gallarda.. por la mar o por los aires? Eres el demonio. ni tenía que dar cuenta a nadie de lo que a buscar iba en Portugalete. Puso el pie en tierra con la gravedad de un almirante. la buena mujer le explicó como pudo. tambores. sin contestar a los preguntones. a la cual se asomó. campanas en tierra y en los buques: para Churi como si no. Churi.. dio a esta una patada..».. ¿qué hay? Mucha hambre. [362] . ¿Tu padre bueno? Dicen que muerta gente mucha. ¿verdad? Siéntate y descansa. Vean qué cardenales tengo en este brazo. Tenemos la contrata de la Plana Mayor». afligiéndose mucho al creerlo así. que la señá Saloma se encontraba en la Casa de Jado. en la cual entró como persona conocida. Y como el sordo entendiese que la persona ausente no estaba en aquel pueblo.. hijo: no puedo entretenerme. sin saludar a nadie. Los ayudantes no la dejan a una vivir. fue a dar a la cocina. caro te vendes. sonaban cornetas.. hijo. el sordo bilbaíno». Poco después vio surgir del seno de la calima el puente armado sobre quechemarines y jabeques para pasar la ría entre Bilbao y las Arenas. «Ya sé a quién buscas. pues».. en buena hora llegas -le dijeron-. Churi -le dijo otra de las mujeres.... Allá corrió Churi. Dos ruedas de merluza aquí tienes. y subió la escala con bandera al hombro. encaminose a una hermosa casa. quitando la bandera de la proa de la chalana. Esta reapareció. como buscando a persona conocida. de ojos negros. que agrupó a su lado mujeres y chiquillos.».XXXVII Vio el sordo soldados y ordenanzas en la cocina.

». porque pagan bien. que comerá conmigo el pobre Churi. aquí estamos desde primeros del mes queriendo socorrer a Bilbao. los ingleses nos ayudan como unos caballeros. era un sargento de Guías. Tan viva de genio era la tal Saloma. y son muy puntuales en todo.. yo no te olvido. Es malo echar carne a la pelea sin haber antes medido bien. hijo.. Siéntate aquí. mientras comían. pero yo le digo: 'Baldomero. Echa. he pensado en ti. «Pues para que te enteres mejor -dijo-.. Dígase pronto. obteniendo cruces. Por amabilidad.. D.. como me dijiste la última vez que nos vimos. hijo. que tan pronto va como viene. que tengamos caldo para las doce. que tienes gana? ¡Pobre sordito!. no hemos hecho más que apuntar. y un ojo para la puntería que da gloria verlo. y vengo a decirte que si estás en volver pronto a tu tierra de Navarra... Marcelino Oraa... comen mejor. que a veces parecía no estar en sus cabales. dame a mí un poco de guisado. Casiana. a bocados les embestiría. Allí [363] enfrente. Pero él no me hace caso. que aquel Baldomero. ¿Verdad. sin entenderlo. mide terrenos y distancias. cuéntame. pero acá uno es riojano. a cada instante nombrado por la arrogante Saloma. y todo será que tomemos el puente y casas fuertes que esos perros han hecho en Luchana.. ándate con tiento y no te comprometas.General está malo y no come nada.. mujer... Tan pronto vamos por la orillita de acá como por la de allá. Satisfecha su hambre. yo me voy contigo. le refirió. tienes razón: son de mucho estudio. muertas de frío.. Tienen talento para el ramo de cañones. Aquí tenemos a D.. sin parar mientes en la sordera de Churi.. sin entender una jota.. Baldomero sostiene que la sangre española no necesita más que de su mismo fuego para pelear y vencer».. Marcelino [364] Oraa. y antes de ponerse a estudiar.. Dejándose llevar de su vena comunicativa. sucesos militares de notoria actualidad. se le enciende la sangre y allá va el coraje sin sentirlo'». que si no tuviera armas. y el mismo Espartero le conocía por su nombre (Baldomero Galán) y le distinguía... Es tan caliente de su natural. Gracias que los ingleses. [365] . y en cuanto determiné dejar a mi pueblo y a mi familia para siempre. y continuando la conversación sin lógico enlace de ideas... le dijo en un vascuence mal castellanizado que es forzoso traducir: «Efectivamente. Al otro lado están las tropas acampadas de mala manera. Tú. Y él me replica: 'Sí.. y examinan bien el pedazo de suelo donde van a ponerla'. Yo digo que no. Yo le digo: 'Aprende de esos a echar líneas y tomar medidas antes de batirte.. echa más.. En Castrejana no hicimos más que perder mucha gente. Baldomero tiene ganas tremendas de darles una buena entrada de palos.». Dime tú si así se pueden ganar batallas. Baldomero dice que con ellos serviría más gustoso que con los de acá..'. que estoy desfallecida.. Churi sentía también vivas ganas de comunicar a una persona grata sus acerbas penas. a todo asentía Churi con cabezadas. que tenía el honor de llamarse como el ilustre caudillo del Ejército del Norte. y nos volvimos para acá con las orejas gachas. para evitar malas interpretaciones. y quedándonos con las ganas de hacerlo. Ahora parece que operamos por allí.. mal comidas. en Azúa y Lejona.. han armado en el Desierto un altarito que le dará que hacer al servil. Saloma Ulibarri. de quien había sido asistente. teníale en gran estimación.. y en ninguna tenemos suerte. hombres de mucho tino. Diose por enterado.. y añádase que descollaba por su arrojo. y hallándose muy cerca de ganar el grado de alférez. «Mira. Fíjate en que no mueven una pata sin pensarlo mucho. de lo que Saloma le había dicho. Tira primero tus líneas.

! Rebuscaba en sus recuerdos. Sí... en tanto. le impedía gustar las dulzuras del querer. que ya va para alférez. porque excesivamente severo consigo mismo... sino desgraciado.. por aquel tabique de silencio que.. Pero tengo que escribirle una carta que tú le entregarás. levantado entre él y la humanidad. .. Estoy harta de estas tierras frías y babosas. cayó en la enfermedad honda que le cogía el cuerpo y el espíritu. quedó terminado aquel monumento. Al pronto no dio lumbres la moza.. Quedaba. que se extinguió entre cenizas. Papel y pluma que me traigan... y él. Súbitamente saltó el sordo con una pregunta que no parecía congruente. que leía y releía. Mal curado de afición tan secundaria y superficial. ¡Ah!.». ello es que. hoy capitán... Arriba está. Fernando no sé qué.. Fue un desvarío juvenil. con tanto llover y tanto comer pescado y alubias. un paisano de ayer. y al fin dio con la persona que entre la turbamulta buscaba.. se le iban las horas.. como allí le decían. padeció el pobre Churi el mal de amores. otras porque su torpeza caligráfica le hacía incurrir en garrafales errores. guapo. Desapareció de su mente Saloma con su gallardía incitante y su graciosa labia.. ¡Era desgraciado el hombre! Todo por la maldita sordera. deleitábase contemplando la hermosura lozana y picante de Saloma la navarra. siempre la cariñosa y leal amiga. Me voy. sí: un joven de buena presencia. mi cielo de allá que es la alegría del mundo. y unas veces por no acertar con el pensamiento que expresar quería. «¿Don [366] Fernando dices? Sí. noble.. pedirá que le manden al Centro. Si en estas acciones lo gana... ojos bonitos. «No soy culpable -le dijo-... nada de lo que escribía le contentaba..-Aquí me tienes pendiente de las operaciones -replicó Saloma-. Uhagón.. tú has hecho en tu casa alguna travesura muy gorda. Churi.. Casi toda la tarde hubo de emplear el sordo en su trabajo de escritura. lo divino y humano. Saloma. paisano. Por mi gusto ahora mismo me ponía en camino para mi Aragón de mi alma.. que de lástima que me tengo no me determino a quitarme la vida. ¡Había tanta gente en el Cuartel general.. «Dime. prendándose de Saloma con ansias y desvelos de calidad poco espiritual. tan desgraciado.. D. Pero todo depende del punto a donde destinen a Baldomero.. y antes de que se iniciara en Bermeo la pasión ardiente que a tan lastimoso estado le había traído. cuando ya obscurecía. paisanos armados. rompiendo papel y trazando caracteres muy gordos. sí». le daba de comer y le agasajaba y atendía. condolida de la inferioridad a que su sordera le condenaba. mi tierra que abrasa. ¿De veras te vendrás con nosotros?. Por último. pues casi soy más aragonesa que navarra. asesores. Bueno es advertir que en anteriores meses. físicos.. Por esta vez coincidió casualmente el primer concepto de Churi con el último de Saloma. -Como amigo no es... sin llegar nunca a la deseada perfección. buscándole faltas.. fino?. después de mucho requebrar y pretender con resultado nulo... ¿Es amigo tuyo ese señor?». Algo tardaron en darle lo que pedía. En uno de los desvanes de esta casa se aloja con el Sr. que departía [367] con él afablemente. muy amigo del General en jefe.. añadiendo o raspando comas. Quiero ver mi Ebro. ¿sabes si está por aquí un caballero joven que le llaman D. a no ser que se haya hecho militar de poco acá. Yo también hipo por el Centro. la pasión integral y soberana eclipsó la parcial y plebeya. Fernando Calpena. militares de distintas armas y procedencias..

. que no está bien que entre yo en su cuarto mientras el hombre se aligera de vestido».. «Arriba. ni opinaba siquiera. él. que el día no está para rondar por el pueblo». sólo que un poco impedido de la audiencia. . y ya vestido de ropa seca. vinateros)..».. A todo callaba Calpena. El oleaje y remolinos de la barra daban espanto a la vista. hijo. Y él. o conceptuarla maligna impostura. Con el alférez Ordax ha pasado de las Arenas acá en un chinchorro. ¡Esa es otra!. gandul. no apartaba D. tan unido al ejército. «Anoche casó Aura con Zoilo Arratia». que no se hartaba de dormir. «¿Qué piensas?» le preguntó su amigo. de Calpena y subir presuroso. Me preguntó que quién eras tú. hijo. se levantó y dijo: «Pienso. trazados en letras gordas. muy marinero. donde se alojan los de artillería. que el señor para quien es la carta se fue esta mañana al otro lado y no sabemos cuándo volverá». ¡Y que esto pasara un cristiano por los derechos de Isabelita.. tan decidor. tan entusiasta de aquella campaña. Cansado de la penosa escritura. y en él cayó como una piedra el sordo. Está caladito. Solo en su desván. que la acción de este y la suya propia habían venido a ser una sola acción. que el D. Fernando su pensamiento ni sus ojos de la carta que había recibido. vente conmigo allá. despacito. el bramido de la mar unido al del viento ahogaban todos [368] los ruidos de tierra. asociada con Casiana y los hermanos Anabitarte. el pobre Churi no se podía tener de sueño y quebranto de huesos. Ahora toma tu desayuno y arrímate al fogón. encerrando dentro de su alma una tempestad más horrorosa que la que andaba por los [270] aires.. y pluméalo bien.. como para suplir con el tamaño la torpeza de la escritura. Era él. En vano su amigo Uhagón (amistad reciente y cordialísima formada en aquellos meses) entró a decirle que si el temporal arreciaba. y entre dar crédito a la tremenda afirmación que contenía. y la Naturaleza una mujer frágil. porque el puente de barcas se ha roto con la furia de la mar. Las nueve serían ya cuando Saloma despertó a Churi.. naturalmente.. allá en las posiciones del ejército en la orilla derecha. y pronto ha de ir a mudarse de ropa.. buen chico. no comentaba.. Dame el documento y se lo llevaré cuando se mude. sin excluir los cañonazos de las baterías del Desierto contra Luchana. pienso que la Humanidad es una vieja celestina. de Carlitos. y te arrimas a la escalera. que hacen bien los carlistas en no dejar en Bilbao piedra sobre piedra. Amaneció nevando.. En toda la noche pudo la navarra pegar los ojos pensando en su pobre Baldomero acampado al raso o al abrigo de cualquier paredón. no habría dejado de sentir aquella noche el horroroso temporal. veía Churi entrar al Sr.«Tómate todo el tiempo que quieras. no decía nada. Levántate pronto. tanto como del viaje. Saloma le dio un camastro en la casa de Portugalete (donde tenía su establecimiento de comidas. no habría más remedio que suspender las operaciones.. hijo -le decía Saloma-. Y a la media hora volvía Saloma a la cocina y daba al sordo cuenta de su comisión en estos o [369] parecidos términos: «¡Ay. y yo. insensible al fragor de la Naturaleza. Al poco rato de esta conversación. que es tarde. ¡Pues no lo has tomado con poca gana! Ya tienes ahí a tu caballero de Madrid. y de dónde venías. que si no lo fuera.. decían en substancia los garabatos del papel. transcurría veloz el tiempo sobre la cabeza del joven sin que este lo sintiera. qué jicarazo se ha llevado el pobrecito señor con tu carta! Se quedó al leerla más blanco que el papel en que la escribiste. y si quieres verle. Fernando ha entrado en la casa de Azcoiti. o del demonio coronado!. le dije que eres de los ricos de Bilbao. el mismo: ya se le podía soltar el cohete sin ningún cuidado.

y ocupó las alturas de Rentegui y la Torre de la Cuarentena frente a la desembocadura del Azúa. La brigada Mayol. La división del Barón de Meer. [372] Rodaban los muertos sobre la nieve. envueltos en la glacial vestimenta del granizo y la lluvia. sin que su violencia estorbara a las valientes tropas isabelinas para lanzarse a la pelea. Desembarcados en la orilla derecha. los pobres soldados coreaban la furibunda cantata del temporal con sus exclamaciones de ciego entusiasmo. los más para no volver a levantarse. porque los carlistas habían cortado un tramo. tal empeño no habría sido quizás más que una honrosa tentativa. una de Zaragoza y otra del 4. ¡Bonita ocasión para proclamar la Libertad y declararse dispuestos a horrendo sacrificio por tan voluble Diosa. reanudó sus ataques con más brío al verse reforzada. y la nieve les negaba un suelo seguro para combatir. acrece la inverosimilitud de aquel esfuerzo. ocho compañías de cazadores. Los zurriagazos [371] de granizo con que les castigaba la Naturaleza. Y en tanto. lo hicieron suyo. Pocos ejemplos de arrojo personal que al de aquella noche puedan compararse ofrecerá seguramente la Historia militar del mundo. previa la distribución de fuerzas en una y otra orilla. dos del primer regimiento de la Guardia. A todos les trataba por igual la Naturaleza. y estimándolo demencia y bravata. Desde el camastro donde yacía en la casa de Jado. y por mucho que el narrador apure los resortes del lenguaje para describirlo.. dos de Soria. les embravecía más. inutilizado por el temporal el puente de barcas sobre el Nervión. que empezó con una fanfarronería quijotesca y acabó con una realidad sublime.. daba Espartero las órdenes de ataque. En una y otra parte caían en tropel. respondía el viento con bramidos más espantosos. se apresuraron a entrar en calor marchando contra el maldecido puente. A las imprecaciones y gritos de salvaje marcialidad. y fuerza de Ingenieros y Artillería. para operar concertadamente contra Luchana. pasaron este.. en lanchones custodiados por las trincaduras de guerra. se descuidaran en acudir con todo su poder a la defensa. los liberales se calzaron el puente. pasó el Galindo por el puente que habían construido los ingleses. Emprendieron al punto los .. con cuyos fuegos y la fusilería incansable podrían abrasar a los mismos ángeles que se acercaran. la más gloriosa quizás de aquella enconada guerra. los vivos asaltaban el puente casi a ciegas y a gatas. lo acometieron y lo dominaron.º de Ligeros. dos de Borbón. siempre ha de resultar como un combate fabuloso entre fingidos héroes de la Mitología o la Leyenda. los cazadores se abalanzaron sobre el puente sin encomendarse a Dios ni al diablo. En la travesía penosa.XXXVIII Arreció en el curso del día el temporal. Por fin. azotados por el granizo. y con buen tiempo. y pisaron el fango nevado de la orilla izquierda del Azúa. Luchaban unos y otros en la obscuridad de una noche glacial. También ellos luchaban en las tinieblas. y armado poderosas baterías por la otra parte.. ni sabían cómo era!. se arrastraban los heridos entre peñas y charcos sin que nadie les socorriese. fiados en la inverosimilitud del movimiento isabelino. y no era floja temeridad la de aquellos locos. que se hallaba en Sestao. que los infelices no habían visto nunca. Si a esto se añade que habían comido poco y mal. Pudo suceder que los carlistas. pisando nieve. también a ellos les entumecía y paralizaba el frío. En pleno día. calados hasta los huesos. que había pasado el día batiéndose en las riberas del Azúa. El éxito se convirtió en brillante hazaña. La virginal blancura de la nieve se teñía de sangre. y sin duda por no ver el peligro.

y rechazando las ropas del camastro empezó a vestirse a toda prisa. el Brigadier Méndez Vigo. para que pudieran pasar cañones.. Tan pronto avanzaban subiendo los liberales. «Voy ahora mismo. continuaban inexpugnables. Soltó al instante Espartero media docena de ternos gordos.. caballos. Fueron heridos el Barón de Meer. y cayendo de espaldas para volver a la embestida. Y la noche no se aclaraba. Rodaban por acá cuerpos destrozados. y todo el ejército cristino. con la ambición loca de pisar también en ellas y de hacer trizas a los que las defendían. para seguir en demanda de las trincheras. no había más recurso que el arma blanca. salían furiosos. todo lo que habían hecho era una sangría inútil.. las trincheras de los carlistas. ni disminuía la crudeza iracunda del temporal.. Serían las diez cuando el animoso y experto General Oraa. al mando de este. y en tal grado de coraje y excitación se hallaban. Repetidos los ataques en una gran extensión. Ulibarrena. pronto traspasarían la línea que separa los últimos alardes de la desesperación eficaz de los primeros espasmos de la impotencia. y con militar rudeza le pintó en pocas palabras expresivas la situación apretada del ejército a la otra parte del río. Oía Don Baldomero desde su cama el estruendo de aquella tenaz contienda. había conferido el mando. les sacudía sin cesar. y encaminose. se revolvía inquieto. Pero no hacían caso. y multitud de oficiales.ingenieros la compostura del tramo destruido. por entrar en calor. Diríase que el suelo quería tragarse a los hombres y convertirse en inmenso pudridero y osario de todo lo viviente. pasó con [375] dos ayudantes y el Coronel Toledo a la orilla izquierda. pues los facciosos habían surcado de formidables trincheras los montes de Cabras y San Pablo. Tan grande fue en los cristinos el impulso adquirido. los otros a pie firme en los inexpugnables zanjones. a la residencia del General en jefe. que no dieron paz al cuerpo ni al ánimo respiro. habrían de encontrar todavía. y pidió refuerzos. sin descanso. Siguieron la espantosa lucha. Una batería enemiga. con la nieve hasta las rodillas. ¡pues no faltaba más! Tomado el puente. Espartero le envió al instante la primera brigada de la división de Ceballos Escalera. bajó a la ría. El jefe de cazadores. aunque me cueste la vida. y las bayonetas llegaron a parecer instrumentos de la Naturaleza: el hielo y el granizo convertidos en afiladas puntas y movidos por el huracán. ganando minutos. ya que no la de sostenerse. por su enfermedad. sin desmayo. Como no las tomaran pronto los de acá. De las nueve a las diez de la noche se empeñaron furiosos duelos a la bayoneta en la aspereza de aquellos montes: los isabelinos trepando. ¿qué hemos de hacer más que uparnos . intentando escalar las trincheras. [373] ni acertaban a medir los obstáculos que. colocada sobre el flanco derecho de las tropas de Isabel. enorme su extensión para que pudieran ganarlas por sorpresa. y entre sus dolores que le retenían y sus cuidados de caudillo que de fuera le solicitaban. No se daban cuenta los hasta entonces vencedores de la importancia de su victoria. tomado el puente. En el momento de su mayor quebranto llegó el valiente Oraa. Eran hueso muy duro para que pudieran roerlo los de acá. Los soldados caían a centenares. más castigado de la ansiedad que de la penosa cistitis. y para concluir pronto y decidirlo de una vez. labradas en terreno pedregoso y fuerte. a quien Espartero. pues las tropas del Barón de Meer pasaron a la orilla izquierda por un improvisado [374] puente. como retrocedían precipitados. Allá espiraban otros. y ordenando conservar las posiciones y seguir combatiendo. vio la imposibilidad de avanzar. lo había sido ya mortalmente en el ataque al puente de Luchana. A las diez y media vio el General Oraa que habían llegado al límite del humano esfuerzo. se hundían en ella. después la segunda. hondas.

con algo de simbolismo masónico en la disposición triangular de los adornos capilares. gallardo. Resultaban caras enjutas. Pues ya lo ven: voy a echar el resto. y bajo el labio inferior la mosca se había extendido más de lo que consintiera la presunción... O ellos o yo. adelante... con muy poca ropa. Me ha dicho Oraa que ha muerto Ulibarrena. ofrecía cerdosas puntas negras. y a Bilbao de cabeza. Mal recortado el bigote. bien plantado. ¡Pobres soldados. previendo que en noche de largo batallar habían de faltarle hasta los minutos para las funciones más precisas. pasaría el Cuartel general..... Empezaron a embarcar las compañías de Extremadura y casi toda la división de Minuisir. por el descuido propio de la enfermedad. secas. se animó con el fuego que la pasión guerrera en su alma encendía. y algunos chismes y drogas. se le vio pronto en militar apostura. Brillaban sus ojos negros. hemos jurado perecer o salvar a Bilbao. bajo la piel de la mandíbula inferior. Fernando. un poco de vino. Ya me van cargando a mí esos ojalateros. el que quiera divertirse y oír cantar el gallo de Navidad. Dijéronle que en cuanto volviesen las lanchas que habían llevado la segunda brigada de la división de Ceballos Escalera. No quiero tomar nada. y no pudiendo aguantarse más en aquella inacción..».arriba como fieras? ¿Qué hora es? Las once. Aún no gastaba perilla. Le dolían partes de su cuerpo de las más sensibles. Ahora nos veremos las caras. mi caballo. le dolía la situación comprometidísima de su ejército. Les tengo que cobrar con réditos [376] la vida de ese valiente.. dejose ver la luna menguante con medio rostro apagado. proclamaban la destrucción del mundo. Más bien las cornetas y cajas y el pavoroso silbar del viento. el bastón. en un desgarrón de las nubes... que venga conmigo. embarcado fue en la misma lancha donde iba el caballo. Esta noche se cumplirá nuestro juramento». escasos alimentos. advirtiéronle que su caballo ya iba navegando hacia Luchana. Ya estamos. impedimenta impuesta por la enfermedad. En la gabarra que más a mano encontró. le dolía el amor propio. Por un momento. Pase usted también.... muertos de frío!.. risueño. Señores. .. Acudió un asistente a vestirle.. embarcose el General con su plana mayor y agregados militares y paisanos... pronto. Cuando llegó al sitio de embarque. mandó que entraran los que permanecían en la estancia próxima aguardando su determinación.. El corto bagaje que llevaba. y él.... que allí no anunciaron cantos de gallo ni festejó el rabel de inocentes pastores. «Gurrea. allá voy. Nadie hablaba. ¡Bonita Noche Buena! Señores. Sobreponiéndose a su dolencia y ahogando la horrorosa molestia y dolores que sufría. Y al propio tiempo no cesaba de dar prisa..... Mi caballo. y expresión de tenacidad y constancia... salió masticando la saliva.. Toledo. Eran las doce. decorada con patillas cortas. en que se manifestaba un reciente derrame bilioso. la [378] hora del Nacimiento de Jesús. Su mal de la vejiga le obligó a tomar precauciones... y escupiendo alguno que otro venablo y mitades de interjecciones crudas. calzándose las botas.. Su rostro amarillo. Pisaba fuertemente el suelo para entrar en calor. El temporal remusgaba(7) lejano. que habría pasado solo en una tabla. Tal era el desasosiego de Espartero. Allá voy. y basta. El bigote de moco daba a su fisonomía carácter militar. Venga el capote. fruncía los labios con muequecillas reveladoras de impaciencia. se observaba la vibración del músculo.. Religioso y triste silencio imperó en la travesía.. y mientras afuera disponían el paso [377] a la otra orilla. dentro del tono especial de la época: casi todos los sargentos de su ejército le imitaban en aquel estilo de decoración personal. pase usted.

con mejor instinto y rápido golpe de vista. Quiso Oraa contenerles y que se cumpliera su mandato. esta. o abandonen el campo. que quiere ser el primer soldado. encontrando a su paso cadáveres dispersos.XXXIX Pisó tierra Espartero en la orilla derecha. Delante de todos marchó el General a caballo. pero la embestida era tan fuerte.. Esta tomaba la iniciativa. y con él las tropas que de refuerzo llevaba. favorecer este arranque. ¡coraje!. vio que era llegado el momento de seguir el impulso de los inferiores. y lo mismo fue oír el estridor guerrero. Conferenció con su jefe de Estado Mayor. Blandiendo su espada. coraje!.. les gritaba: «No hacer fuego.. Sucedió que Oraa dispuso que se diera el toque de alto.. arriba. no enronquecida. extremarlo.. Empezó por disponer que las tropas de refuerzo relevasen a los infelices que se habían batido toda la noche a la desesperada. en un fugaz espasmo colectivo. se aprovechó de aquel felicísimo arranque de la tropa. Obligado por los accidentes del terreno a echar pie a tierra. distraído o alucinado. tocó ataque. Delante del que de vosotros avance más.. sobre los cuales blanqueaba ya el sudario de la nieve últimamente caída. subió el primero hacia el monte de San Pablo. adoptando formas de lenguaje muy enérgicas y al propio tiempo fraternales.. otros se defendieron con rabia heroica. ebrio quizás del frenesí batallador. Ya huyen. Oraa se puso al frente de otra columna por la izquierda. y de ellos la ignominia.. avanzaron monte arriba con estruendo que hizo enmudecer los bramidos de la tempestad. va vuestro General. Nuestra toda la gloria. Y comunicado este furor a toda la división. con los pies insensibles... mal interpretado por el corneta. Al llegar a la trinchera enemiga. y acordaron suspender el ataque para organizarlo con toda la fuerza útil disponible y relevar al instante los puestos avanzados. Adelante: arriba todo el mundo. Espartero. coraje!. oyeron rumor de pánico.. de la gran masa bélica. siempre clara y vibrante. el General Oraa.. viva la Libertad!». ¡Firme en ellos!». rivalizando en ardor los que el General traía con los que allí encontró. les dijo: «Adelante todo el mundo.. Bayoneta limpia... hijos. La voz del General. carguen! ¡Coraje. . pues. con aquel tono arrogante y fiero que electrizaba a las multitudes.. se puso frente a una columna. Que mueran ahora mismo esos canallas. O la casualidad o un imprevisto accidente produjeron hechos contrarios [379] a lo que la rutinaria lógica de los caudillos disponía. ¡Hijos. ¡Coraje. sin saber lo que hacía. y con aquella voz sonora.. dirigía y mandaba. contestando con expresiones fraternales a los vítores y gritos de entusiasmo con que fue saludado.. hijos!. Ensartados caían de una parte y otra. Por delante va esta espada que quiere ser la primer [380] bayoneta.. y con llama de inspiración. departió D. Que vean lo que somos. ¡Viva la Reina. Procedía. Ahora verán lo que somos. clavados en el suelo. Muchos carlistas huían. dirigirlo. que no pudo ser larga ni eficaz la resistencia. Bilbao es nuestra. ¡A la bayoneta. y el corneta de órdenes. que es nuestro. Arriba. y arrollemos a esos descamisados.... viva el Ejército.. y pasado con precaución el puente famoso que había de inmortalizar su nombre. ¿No quieren libertad? Pues metérsela en el cuerpo. Baldomero con la tropa. lanzáronse unos y otros monte arriba con ordenado y rápido movimiento. y no permitir que desmayara.

Habiendo cesado el chaparrón. -Aquí.... allá nos vamos ahora mismo. y se le unió Carondelet.... ¡Vaya una noche! Y dicen que en esta noche nace Dios. descargó una tan fuerte lluvia con granizo.. -Ya sé que está allí. a patadas... ¡Eh! ¡Gurrea. trajéronle al General su caballo.. mi General -replicó la voz potente del jefe de la segunda división. Que den un toque de atención.. mientras Ceballos Escalera se alejaba a escape para cumplimentar las últimas órdenes.No esperó el enemigo un segundo ataque.. ¿Dónde está Banderas? -Allí... De improviso. viendo a Espartero azotado [381] vivamente por el temporal. Que venga Oraa.. No perdamos tiempo. y hayan hecho más baluartes y baterías que tiene Gibraltar. nombres que sonaban desgarrados en medio de la furiosa tempestad. En esto llegó Oraa. para que vayan a hacer un reconocimiento en la altura de Banderas. y un oficial.. pero a culatazos. el viento furibundo obligábales a guarecerse tras un matojo. ¿Pero a qué distancia poco más o menos? ¿Sabe usted que me encuentro mejor de mis dolores? Me ha sentado bien el sofoco. surcado el aire y azotada la tierra por los furiosos latigazos del granizo. El oficial... que los combatientes tuvieron que detenerse. y encareció a los soldados lo fácil que era subir hasta Banderas.. mi General. Guareciéronse en el socaire de una peña.. cuando ordenaban proseguir. ¿Dónde está Ceballos Escalera?». No podemos presumir la fuerza que tienen allí. «Mi General. ¡Oraa!. y huyó a la desbandada monte arriba. Tiempo han tenido de fortificarse bien. Probablemente.. No veían.. ¿Qué hora es? -Las tres y media. Ya. el pedrisco les cegaba. a darles la última pateadura». con la fresca. de los que no creen en la muerte. aquí! ¡Demonio de tiempo! Ya les llevábamos en vilo.». llamadas. y saldría escapado en cuanto se enterara de la visita. -Mi General. En la confusión de aquel momento. hacia la segunda línea de trincheras. y encima del sofoco la mojadura. y Espartero le dijo: «Escoja usted quince hombres decididos.. Toledo.. oíanse gritos. la mano en el sombrero. Otra racha de granizo.. Que venga al momento. al amparo de cualquier peña. el enemigo no tendría ya malditas ganas de ver caras isabelinas por allí. mi General. No lo creo.. Los quince soldados y el oficial que se . Bueno: venga todo de una vez. y se agruparon para darle con sus cuerpos más abrigo. -¿A qué distancia estamos de Banderas? Yo no veo nada. ¿no es usted Ordax? Avise usted al General Oraa dónde estoy... tronco o paredón en ruinas. Restablecidas las líneas que desbarató el temporal. ni si están resueltos a defender el puente a todo trance. aquí» gritó un alférez.. El caudillo le reconoció al instante: «Ordax. Espartero dejó oír su voz imperiosa: «Aquí estoy. Pero aún queda que tomar otra línea de trincheras más arriba. que era uno de los que más se distinguieron en el ataque del puente. voces. Pero estén como estuvieren. salió Don Baldomero de su escondrijo. estamos a un tiro de fusil [382] de Banderas. ya para.. Esta racha pasará pronto. No tardaron en encontrar a este sus ayudantes. -¡Qué trincheras ni qué cuerno! De esas les echaremos también. el capote desabrochado por las garras del viento. corrió a cumplimentar las órdenes de su jefe.

entre el punto de partida y Banderas. ¡Hijos. veían más claro. rompieron el fuego.. que se [385] deslizaba sobre nieve. No hay que darles tiempo a nada. y allá se fueron las columnas como un ventarrón furibundo. los carlistas que no quedaron tendidos salieron por pies. El retroceso fue corto. No tardaron los absolutistas en desbandarse por la vertiente Norte. calladas también las bocas.. Espartero no la veía. barriendo cuanto encontraban por delante. En la primera embestida a las trincheras altas no pudieron los de acá desalojar al enemigo. coraje! Más valemos muertos arriba que vivos abajo». duro. En la eminencia. señal era de que la elevada posición quería y podía defenderse. luego sus rodillas. caídos de un espantoso combate en las nubes pardas. Espartero y sus ayudantes picaron espuela en busca del sitio de mayor peligro.. hijos. Espartero les decía: «¡Duro. pudo Espartero distinguir las masas carlistas en el alto de Banderas. Esto fue de grande eficacia para alentar a los soldados. marcharon silenciosos [383] monte arriba. cuya limpia y cándida superficie cortaban los montones de cuerpos humanos. el choque rudo produjo instantáneo retroceso. mas no veían gran cosa. A medida que avanzando iban. y esparcían por el cielo turbio sus desgarrados vellones. aumentada por el reflector blanquísimo y lúgubre que cubría todo el monte. A la izquierda. más de la mitad de los quince rodaban por los declives cubiertos de nieve. Roto el silencio por la estruendosa voz de Espartero mandando ataque. callados los tambores y cornetas. y entre ellos el centelleo de las bayonetas. retumbó el trueno en la masa de tropas. volvieron a desafiarla cara a cara. gritos.». Como a la mitad del camino. la columna mandada por Oraa pudo avanzar con menos obstáculos. cuán grande era su abnegación! Iban tan sólo para probar el grado de fuerza que en Banderas tenía el enemigo. los quince tropezaron con una cabaña en ruinas. los cuales. moviéndose de flanco. Sólo por el ruido de tambores y las imprecaciones humanas que aventaba el temporal. hiriendo como el rayo. . Serían las cinco cuando el caballo de Espartero tocaba el himno con su vigorosa pezuña sobre el suelo de la plaza de armas del fuerte.. «Para saberlo con certeza -dijo este-. La obscuridad les agrandaba: creyéraseles cuerpos de gigantes alados. despreciando la muerte. No necesitaron ser jaleados para volver con ímpetu nuevo. En tanto. El General y sus adláteres observaban esto desde una distancia inapreciable por la obscuridad. confusión de cabezas y brazos. El noble animal no podía sofocar con sus relinchos la gritería de los soldados. En las ruinas.. y al tercer achuchón. En la porfía de tierra un horroroso estruendo de tambores. que ya estamos en casa!. yo el primero. [384] en la falda de San Pablo. Iniciado el abandono del fuerte. No hay quien pueda con nosotros. vámonos arriba. ebrios de gozo. estas corrían también. siniestras. No se veía más que un trágico tumulto..brindaron a ir de descubierta. Situándose más arriba de las ruinas de la cabaña. vivas y mueras marcaba el paso de la nube humana. por los huecos de los tapiales destruidos. las columnas avanzaban con orden de no hacer ruido. ¿Iban en retirada? ¿Iniciaban un movimiento envolvente? Sobre esto hicieron cálculos más o menos aventurados Carondelet y el General en jefe. que. Si este les recibía con intenso fuego. Del cielo descendía escasa luz. El ejército de Isabel dio por fin en ella la furibunda patada que estremeció y quebrantó para siempre el inseguro reino de Carlos V. los de acá pusieron en la cúspide sus manos. bramando como el trueno. Allá vamos todos.. La cabeza del carlista muerto asomaba por entre los brazos del liberal inerte.. la nieve.. podían apreciar los de la primera columna que sus compañeros les llevaban alguna ventaja. No lejos de la columna de vanguardia. yo el primero. cornetas. embistiéndose. ¡Infelices.. infestada de facciosos.

Decía entre otras cosas: «Empeña tu palabra. sobre mármoles. que unido a otros ejemplos y memorias de aquel caudillo. No debe mostrarse aislado el ejemplo de Espartero en la gloriosa Navidad del 36. en vez de amenguar la talla de aquellas figuras. en aquella noche terrible.. las agiganta cada día. El Gobierno pedía victorias para darse tono. atento a su decoro y a la moral de sus tropas. siguió Espartero hacia el caserío de Archanda. dándonos tras el muchachón de extremado vigor cerebral. la carta que con tal motivo escribió a su mujer. el honor histórico de las banderas. y viendo a sus queridas tropas en el grande aprieto del Monte Cabras y Monte San Pablo. empeña tus alhajas y hasta el piano. con una temperatura glacial. no puede haber rebaños tales. casi inocente. Tomado también. la mía. de las que luego salen fallidas. ya con todo el siglo dentro del cuerpo. que simbolizan las altas cimas de la gloria. Sin tales pastores.no tener caballería disponible para que se fueran con todos los sacramentos!». y dejando este bien guarnecido. viendo la desbandada del enemigo. El General dio de comer a sus soldados. Tan diligente anduvo la dama. que con el mismo mensajero portador de la carta remitió a su esposo mil onzas. No fue más dichoso Espartero. Sin duda por ser del orden familiar. no tanto quizás por lo que ellas crecen como por lo que nos achicamos nosotros. [386] un soldado de corazón grande. y mándamelo en oro». hermosa y sin par Jacinta Sicilia. ¡victorias a soldados descalzos y hambrientos! Todo el mando de Córdoba fue una continua lamentación por esta incuria. mas para que luciera en toda su grandeza el santo ardor patriótico y el militar orgullo que le inflamaban. y en su afán de emprender vivamente las operaciones. resplandece con mayor claridad y nos permite conocer toda la grandeza de los hombres que fueron. reúne todo el dinero que puedas. que como de los más chicos del año no empezó a despabilarse hasta las siete. era necesario que tuviese caudillos que supieran cogerle de un brazo y llevarle a las cumbres estratégicas. la convicción de que sacrificando sus vidas mortales salvarían lo inmortal de la patria. que supo infundirles el sentimiento del deber. postrado en cama con mal de la vejiga. Creíamos que aquello era el aprendizaje para empresas de superior magnitud. y a los pocos días.. El tiempo. Otros tomaban presurosos los caminos de Deusto. Pastoreaba las tropas cristinas. y aún lloramos un poquito... y hoy las vemos subir. los suministros del ejército andaban como Dios quería. «¡Lástima grande -dijo Espartero.El ejército que tal hazaña consumó era un gran ejército. resolvió [387] el conflicto de un modo elemental. ayudando a su pereza lo turbio del celaje. la de los amigos. vieron los vencedores a los vencidos desfilando a toda prisa por los senderos que conducen a Erandio y Derio. Pero no era sino precocidad infantil. Antes de la liberación de Bilbao. ardiendo en coraje. para pasar a la orilla izquierda por los puentes [388] de barcas que tenían en San Mamés y en Olaveaga. y hace lo que se ha visto. sin disparar un tiro. no se ha perpetuado en letras de oro. salta del lecho. el Molino de Viento. donde ocupó la misma casa en que habían celebrado la . Desgraciada era entonces España. la bonísima.XL Al apuntar el día. pero tenía hombres. así como el fuerte. viendo que gérmenes tan hermosos no hayan fructificado más que en el campo de la guerra civil. . hombres raquíticos y sin seso.

Yo sabes que ahora no lo tomo.. La gloria.. me daba el corazón que íbamos a cargarnos a toda la ojalatería habida y por haber.. y en ella restos de manjares. bien podemos comérnosla tranquilamente. ha sido de las que llaman a Dios de tú! -Mi General -dijo D. como si los comensales hubieran tenido que salir escapados... Al oír esto. Pero mande usted que la calienten. con espléndida cena... -Hombre. apoyado en el brazo de Carondelet. o a vencer.. Y de rancho. he mandado que nos hagan café.. todo en desorden. ¿Apostamos a que el julepe de esta noche le sienta bien?. que aquí la tendrían abundante los ojalateros. para soltar el frío y el miedo por las suelas de las botas.. mascando aún. señores. los jefes carlistas Eguía y Villarreal. que eché un nudo a todos los recelos... A la obligación.. hombre.. es buena medicina. Invadida la casa por la Plana mayor y ayudantes. y me parece que después de lo que hemos hecho. ¡Pero qué demonio! Di algunas patadas. entiendo yo.. No me dio tiempo a llenar la fiambrera. lo confieso. -¿Y hay fuego? [390] -Magnífico. Salí para Bilbao. Oye. -¿Qué tal se encuentra usted. entrando presuroso y risueño-. Dios nos ha favorecido: mandó a los truenos que tocaran el himno. al raso!. Marcelino Oraa. y por el espinazo me sube a la nuca. -Sí. venga: nos la comeremos entre los dos. Vino caliente quiero. sentí ese frío mortal que me sale de los riñones. tengo una gallina asada. decía: «¡Esos pobres soldados muertos de frío. Estoy helado. [389] La misma excitación nerviosa me ha sostenido. Algo caliente tomaría yo. hoy no se tasa nada. Y de un montón de cadáveres blanqueados por la nieve salió una voz moribunda que me dijo: «Aquí está lo que queda de la Guardia Real». No he traído nada.. Que todos los cuerpos se provean de leña. -Mi General -dijo Gurrea. ¡Y eso que la noche. y en Bilbao estamos. y con las servilletas prendidas. Fue cuando pregunté: «¿Dónde está la Guardia?». al menos tenemos la llave de la puerta». a discreción.. Y camino del fogón. pues su dolor de riñones le molestaba más de la cuenta..Navidad.. pues ellos han dado a tutiplén su . que me hagan unas sopas de ajo.. Otro día se tasará.... que no cesaba de dar órdenes referentes a provisiones de boca-.. en que los ánimos querían marchárseme. Yo creí que estaría peor.. compañeros... vamos.. No crean: cuando me eché de la cama. Los señores desocupantes nos han dejado la cocina encendida. sí.. sí.. Y ahora lo estamos atizando más.. Hubo un momento.. Que hagan hogueras..». Baldomero. y me dije: «No fastidiar ahora. -Pues vámonos allá. A la cocina.. -Ya están en ello. y también a los dolores que me atenazaban las entrañas. D... a reventar aquí. que se les dé lo que haya.. Espartero tomó asiento en el comedor y les dijo: «Ya ve España que he cumplido mi palabra. -Para ustedes. mi General? -le preguntó Carondelet-. Aún encontraron la mesa puesta..

y una bandeja de arroz con leche.. que quiero obsequiarle con un alón de gallina. cómo aquí sabemos cumplir.. si me las dan. de los que se agregaron al Cuartel general.. ofreciéndose recíprocamente y aceptando lo [391] que cada cual tenía. y si no lo viera.. digo yo. señor madrileño. bajando de las nubes. Ya estará usted tranquilo. El cuento es que de nutrición están peor que nosotros. y como es fiesta de Navidad. Con estas bromas comían unos y otros. Nunca. mi General -dijo Calpena... a Bilbao abierta. Y allí las muchachas bonitas esperando a la juventud. -Sobre las once me parece la mejor hora -dijo D. debiera Dios hacer también algo extraordinario por los pobres soldados. ¿Ve usted cómo no hay plazo que no se cumpla?». Ordax y yo. todo no ha de ser granizo y balas.. Yo. Fernando: pase. «¡Hola. Ya hemos salvado a su pueblo.. Lo que yo digo: 'En días como este. qué ganas tendrán de vernos! Y yo a ellos también. merodeando en el Molino de Viento con otros amigos. vea usted. después que me haya comido mi parte de gallina y las sopas de ajo. descansaré un rato. Oraa. [392] -¡Hombre. Y si a ustedes les parece. -Ya tiene usted que contar. ha sido la verdad tan inverosímil. nunca lo hubiera creído. y tendremos que darles de lo nuestro. No tardarán en subir bandadas de patriotas.. hemos tenido la suerte de descubrir nada menos que un cordero asado. -Milagro ha sido.sangre y el fuego de sus corazones. Uhagón. señores. Ya tiene usted a Bilbao libre.que dejara de ver los milagros del soldado español. Uhagón! -dijo Espartero-. -Muchas gracias. qué suerte! ¿Y no ha quedado nada? -Mi General: todo nos lo hemos comido. ¿a qué hora entramos en Bilbao?». estoy que no puedo ya con mi alma. Siéntese donde pueda. Allí no se han enterado todavía. Hombre. Vea usted. Entrarán ustedes conmigo. ¿por qué no manda caer una buena lluvia de pavos. . ¿Qué tal? ¿Presenció usted la locura de anoche? ¿Vino usted a retaguardia? -No tan a retaguardia. -Bien: hay que tomar fuerzas para entrar en la plaza. -Ya lo he visto.. y de añadidura capones?'. Marcelino con la boca llena-. y busque un plato. mi General. pero asaditos. -Locos de contentos están mis pobres chimbos. Hola. Sin cesar entraban oficiales y paisanos más o menos armados. pase. -¡Pobrecitos. No creí que se hubiera usted atrevido a subir a este piso principal. Ya se oye el repicar de todas las campanas de Bilbao. bien dicho está.

Llegados a la Cendeja. avanzando con marcial gallardía por delante de San Agustín.. a cada instante habían de detenerse. Agradecido.. Quisieron retroceder. Sabino y Valentín. y adelante.. pero ni ellos ni Uhagón aparecían entre las mil caras de la muchedumbre. el gentío les estorbó el paso. Y todos se brindaban a llevársele en cuanto vieran entrar al General victorioso.. Calpena tiraba de su amigo como de una impedimenta fastidiosa y necesaria. y el contestar a los vivas. enseñándole las gloriosas ruinas. las cuales por la unidad del sentimiento que expresaban parecían pertenecientes a un solo ser. y entre ella muchos conocidos de Uhagón. A poco de decir esto el bilbaíno.. Uhagón hubo de contener el paso vivo de Fernando. los que rodeaban a Calpena dijéronle con cariñosa urbanidad: «Ya encontraremos a Celestino. trocados ya en históricos monumentos.. ni a la simpatía y afecto con que los desconocidos le llevaban de un lado a otro. no habríamos de llegar tan pronto como deseas. conozco la casa de la Ribera. al entrar en mi pueblo. y vio al General a pie. familia. y que quieras que no hubieron de detenerse a cantar odas y elegías ante los ahumados muros de San Agustín. una muestra con un barco pintado. allí es». y se encontraron frente a otro tumulto y vocerío más grandes.-Si vuecencia nos lo permite. los escenarios de muerte. Ves el paseo del Arenal. en el cual más de veinte individuos abrazaron a Uhagón porque le conocían. yo buscaré persona que te llevará a la Ribera. que en el [394] barullo fue arrastrado lejos de su amigo. No puedes perderte. Calpena no pudo ser insensible ni a las demostraciones de aquel patriotismo delirante. mi General. y donde veas una fragata a toda vela. Los dos tenemos aquí familia. y el dar noticia sintética de los combates de la noche anterior. frenético. diciéndole: [393] «No corras. y sin darse cuenta del tiempo que engañoso transcurría. pero como por los mismos vericuetos subía bastante gente. a la descubierta. Cuando llegaban a la Salve. junto a la ría. al pueblo todo. Viéndose separado de Uhagón. No esperaron más Uhagón y Calpena. a la valiente guarnición. Uhagón y yo nos iremos por delante. Afortunadamente. Anunció a la sazón un ayudante que por el camino de Deusto subía mucha gente. cayeron en un grupo entusiasta. ves el teatro. En los remolinos del gentío para abrir calle. Usted se vendrá a mi casa».. y atravesando después por el paso que al efecto abrieron en la Batería de la Muerte. viose Calpena separado de los desconocidos que le acompañaban. buscoles con la vista. Imposibilitado de avanzar. emplearon cerca de dos horas en llegar a Deusto. se excusó el madrileño cortésmente... Ardiendo en impaciencia. que aunque volaras. Entre saludos aquí. se dejó querer. comisiones de la Diputación y Ayuntamiento.. el . Miras las puertas de las tiendas. y medio pueblo detrás.. se dejó llevar. Si no quieres venirte conmigo a casa. Espartero se aproximaba con todo su Estado Mayor para entrar solemnemente en la plaza como libertador glorioso. arrimose a un paredón. abrazos allá. Lo que siento es no poder acompañarte: ya comprendes que he de ir inmediatamente a mi casa. a Calpena sin conocerle. que me cogerán y me secuestrarán. y se fueron monte abajo salvando trincheras. a la intrépida Milicia.. Sigues por esta orilla del Nervión.. Conozco a los Arratias. -Enhorabuena: váyanse ahora mismo si gustan. Y ya estás allí.. y antes de llegar a ella encontraré parientes. La exclamación popular en aquel hermoso momento. y adelante siempre. no necesitarás hacer averiguaciones para encontrar lo que buscas. y digan que a las once entraré con mi Estado Mayor a saludar a las autoridades de ese heroico pueblo.

le había dicho Uhagón.estallido de la muchedumbre. y su fe con la fe bilbaína. ardiente. le arrastraba. Mientras Espartero abrazaba en el Arenal [395] a los jefes de la Milicia. entonando patrióticos cantos y enarbolando trofeos militares. Reconociendo el punto por donde había entrado. observando al propio tiempo que en los balcones inmediatos al barco no había gente y que la puerta de la tienda estaba cerrada. de gratitud.. FIN DE LUCHANA Santander (San Quintín). La ola humana. ¡Allí era!. de amor. siempre adelante». Miraba [396] una por una las casas fronteras. Realmente. se dijo Calpena. hambriento. de frío. vio encima de una puerta una hermosa fragata navegando a toda vela.. moribundo. los remolinos de gente llevaron a D. Fernando de una parte a otra. Calpena lloraba también con gritos de alegría. embistiendo con su gallarda proa la corriente humana. confusa mezcla de entusiasmo.. corrió hacia la Ribera. y antes de que terminara la curva que en aquella parte describe la línea de edificios. «Por esta orilla. Así lo vio Calpena. que a la Diputación. No podía sustraerse al delirio del pueblo. dejándose arrastrar nuevamente por la ola y arrimándose todo lo que pudo al pretil de la ría para no perder su derrotero. Pensó en orientarse. bulliciosa. Enero-Febrero de 1899.. fue como un llanto inmenso. temblaba de ansiedad. Sobre el mar de cabezas en movimiento navegaba la fragata en dirección contraria. de duelo. redimido al fin por el propio esfuerzo y el del héroe que en aquel instante confundía su legítimo orgullo con el del vecindario. sentía con él el júbilo de la victoria y el dejo amargo de los pasados sufrimientos. que reventaba en cánticos. obediente al curso del Nervión.. acullá. Aquí decían que el General iba al Ayuntamiento. «Hacia allá vamos todos».. Agarrose al pretil para zafarse de la ola. La multitud llenaba por completo la vía desde las casas hasta el río. Pero debieron de estar en lo cierto los que indicaban el primer punto. y hacia él se encaminaba. cuando se inició un movimiento de la multitud en la propia dirección. en vivas y clamores diversos. El fango le llegaba a las rodillas. como el náufrago que se agarra a la peña. Hasta que fue pasando lo más fuerte de la emoción popular. porque la masa de bilbaínos. no se vio Calpena fuera de la ola. restableció su rumbo. se sintió sitiado. trazas de náufrago tenía. Se sintió ciudadano de la valerosa villa. Vacilaron un instante los grupos delanteros. No tardó en reconocer el Teatro. y observando el curso de la ría. . y partícipe de la total emoción... Engranado en el conjunto.

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