1

EL CRISTIANISMO EN LA HISPANIA ANTIGUA
Serafín Bodelón
Universidad de Oviedo
Resumen
Se pasa revista aquí a los principales documentos literarios sobre el cristianismo
en relación con Hispania o personajes hispanos. El marco cronológico se abre
con el año 57, fecha de la carta de Pablo, donde habla de su posible viaje a
Hispania. Y se cierra en la segunda parte del siglo VI con la conversión de los
suevos al catolicismo por Martín Dumiense, la reunificación territorial de la
Península con Leovigildo y con la unificación religiosa, tras la conversión de
Recaredo al catolicismo. Venancio Fortunato envió por entonces una carta en
dísticos elegíacos a Martín Dumiense; en ella, tras citar el topos literario de la
dispersión de los apóstoles, se cataloga a Martín, como el apóstol que vino de
oriente para convertir a los suevos de la Gallaecia. En los siglos siguientes,
interpretando el término “apóstol” como latino, ignorando su significado griego de
“enviado”, comenzaron a pensar que si era “apóstol” y vino de oriente, no podía
ser otro más que Santiago.
Exposición:
Año 57. Pablo escribe la Epístola a los Romanos; en ella por dos veces
manifiesta su deseo de venir a España: jos an poreusomai eis ten Spanían,
elpiso gar, diaporeuómenos zeázaszai jimás, dice en 15.24 y añade en 15.29:
apeleusomai, d´jimon eis Spanían
1
.
¿Se realizó tal viaje? Uno lee los Hechos de los Apóstoles, donde se describen
las peripecias de los apóstoles; y allí no aparece España por ningún lugar. Tras
escribir la citada carta, Pablo retorna a Jerusalén; allí tuvo problemas ante el
sanedrín, y fue acusado y juzgado. Pero Pablo era ciudadano romano, pues
había nacido en Tarso. Pablo recurrió al César y fue enviado a Roma, pero

1
Para el texto griego sigo a ALAND K. et alii, The Greek New Testament, Institute for New
Testament Textual Research, Münster, 1975. PIÑEIRO, A.-PELÁEZ J., El Nuevo
Testamento. Introducción al estudio de los primeros textos cristianos, Córdoba, 1995;
O´CALLAGHAN, J. Los primeros testimonios del Nuevo Testamento, Madrid, 1995.
REINHARDT, K.-OTERO, H.S., Biblioteca Bíblica Ibérica Medieval, CSIC, Madrid, 1986.
GARCÍA DE LA FUENTE O., Introducción al Latín Bíblico y Cristiano, Madrid, 1990.
VARIOS AUTORES, La Biblia “Vulgata” dalle origini ai nostri giorni. Atti del Simposio
internazionale, Grotamare 23-31 Agosto 1985, Vaticano, 1987. MIGLIORE, F.,
Introduzione al Nuovo Testamento, Rubbettino, 1992.

2
encadenado; los Hechos de los Apóstoles narran tal viaje, las turbulencias
marinas y cómo la nave se perdió; por fin llegan a Malta; desde allí, ya
orientados, se dirigen a Roma (Hechos de los Apóstoles, 28.11-15)
2
. Si el año
57 Pablo estaba en Corinto; si el 58 estaba en Jerusalén, el 60 es juzgado en
Cesarea ante el tribunal del procurador Festo; tal vez el 61 llegaría a Roma. Era
primer ministro de Nerón un español, el cordobés Séneca.
En julio del 63 ocurrió el famoso incendio de Roma, que duró varios días, según
Tácito (Annales, XV, 44.5). Fue provocado, según los cristianos, por el propio
Nerón, para echarles a ellos la culpa; Tácito alude a los crímenes de los
cristianos; Tácito mantiene la postura oficial y recuerda la ley vigente, el
Institutum Neronianum: (“christiani non sint = que no existan los cristianos”).
Tácito alude irónicamente a los cristianos, de los que dice que practican una
superstición abominable. Hay encarcelamientos; Pedro y Pablo estuvieron
presos; siguen las ejecuciones en el Campo Vaticano a mediados de los
sesenta. Pedro y Pablo fueron ejecutados; el primero en el Campo Vaticano;
Pablo, por ser ciudadano romano, fue decapitado en la Vía Ostiense. Corría el
año 64. Al año siguiente el propio Séneca recibía la orden de suicidarse. Este
hecho y el contenido estoico de su obra filosófica, hizo que algunos se
inventaran una correspondencia apócrifa entre Pablo y Séneca, que nunca
existió
3
.
Creo que Pablo tenía la intención de venir a España; pero llegó a Roma
encadenado, estuvo en espera de juicio, la justicia era muy lenta, corrían malos
tiempos; luego vino el incendio de Roma y las ejecuciones de cristianos. No creo
que Pablo pudiera venir a España. Pero a fines del siglo I Clemente Romano
afirma, que Pablo estuvo en España; lo dijo, supongo, por haber leído la aludida
carta de Pablo. Y basándose en Clemente Romano, en el siglo IV sostienen lo
mismo muchos autores: Atanasio, Epifanio, Crisóstomo, Jerónimo y Teodoreto
de Ciro. No sé qué pruebas tenían estos autores; pero hoy yo no tengo ninguna;
esas pruebas o bien se perdieron, o bien nunca existieron. Quiero recordar a
Henri BARDON, quien en su Histoire de la Littérature Latine unconnue, París,
l956 afirma lo siguiente: el 75% de los textos de la antigüedad se perdieron. Sólo
nos ha llegado el 25%. Las invasiones del siglo V ocasionaron un gran desastre
cultural. Recordemos el testimonio de Sulpicio Severo; en su Chronica exclama:

2
Traduzco al castellano libremente para resultar menos ingrato por la esclavitud de las
normas sintácticas; he aquí el texto de la citada obra de ALAND en pág. 526: “Después de
tres meses de navegación arribamos a una isla. Llegamos luego a Siracusa y allí
permanecimos tres días; desde allí navegamos hacia Regio; y desde aquí en un día
llegamos a Puzzeoli, donde permanecimos siete días, tras encontrar allí algunos
hermanos (cristianos). Desde aquí arribamos a Roma”.
3
BOCCIOLINI, L., Il carteio apocrifo di Seneca e San Paolo, Florencia, 1978. CID, P., “El
texto de la correspondencia atribuida a Séneca y S. Pablo en el Manuscrito Oxoniensis
153”, Homenatge à Josep Alsina, (ed. E. ARTIGAS), Tarragona, 1992, 167-173.
MAURACH, G., Seneca, Leben und Werk, Darmstadt, 1991. ELORDUY, E.,
“Correspondencia apócrifa entre Pablo y Séneca”, en su libro Séneca. Vida y Escritos,
CSIC, Madrid, 1965, págs. 310-322.

3
“¡toda la Galia ardió como una sola antorcha!”. Nunca podremos saber si Pablo
estuvo o no en Hispania; me parece improbable tal viaje. Pero Hubert JEDIN en
su Manual de Historia de la Iglesia, (vol. I, pág. 174) puntualiza: “Todo hace
pensar, que Pablo llevó a cabo su proyectado viaje a España”.
Año 112. Gobierna el Emperador Trajano, un español nacido en Itálica, ciudad
de la Bética. En el 111 Plinio el Joven, gobernador de la Bitinia, escribe a
Trajano una carta, (Epistolae, X, 96)
4
. En ella pide instrucciones sobre los
cristianos. Muchos eran denunciados, incluso por anónimos. Plinio escribe: “La
gente afirma que la mayor de sus culpas consiste en que se reúnen
determinados días, antes del alba, a cantar juntos un himno a Cristo, como a un
dios”. Pregunta, si debe perseguir los crímenes o si basta con ser cristianos.
Plinio comunica lo que está haciendo:
Que se escuche a todos los acusados para ver si son cristianos o no.
Que se les inste a que abandonen su fe, si son cristianos.
Si persisten y no son ciudadanos romanos, se les aplique pena de muerte.
Si persisten y son ciudadanos, que sean enviados a Roma para continuar el
proceso.
Trajano responde con su famosa Rescriptio diciendo: “Conquirendi non sunt; si
deferantur et arguantur, punendi sunt = No han de ser buscados los cristianos;
pero si son traídos y fueren culpables, que sean castigados”. Trajano puntualiza
que:
No se ha de buscar a los cristianos por el hecho de serlo.
Las denuncias anónimas no deben ser tenidas en cuenta.
El que sea acusado, debe ser oído judicialmente.
Si invoca a los dioses romanos, debe ser perdonado, aunque haya sido
cristiano.
Años 117-136. Gobierna el Imperio el hispano Adriano, nacido en Itálica, como
su antecesor. El procónsul de Asia Getulio Serenio, escribe a Adriano; le
pregunta sobre normas a seguir con los cristianos. Se perdió la carta del
procónsul, pero conservamos la respuesta del Emperador, incluida por Justino
en un apéndice de su Apología. Adriano responde en los términos siguientes:

4
FISHWICK, D., “Pliny and the Christians”, AJHA, 9, (1984), 123-130. JOLOUBSTOVA,
E., “Les movements sociaux en Asie Mineure et leur reflet dans l´oeuvre de Pline le
Jeune”, Index, 17, (1989), 241-242. MANNS, F., “Ante lucem dans la lettre de Pline à
Trajan”, Antonianum, 62, (1987), 338-343. MYNORS, R.A.B., C. Plini Caecili Secundi
Epistularum libri decem, Oxford, 1988. JHOSON, G.J., “De conspiratione delatorum. Pliny
and the Christians revisited”, Latomus, 47, (1988), 417-422. SANTOS, N., “Plinio, Trajano
y los cristianos”, Helmantica, 32 (1981), 391 y ss. WILLIAMS, W., Pliny. Correspondence
with Trajan from Bithynia. (Epistles book X), Warmister, 1990.

4
Un no tajante a cualquier denuncia anónima.
No a peticiones de castigos con tumultos o grupos.
Toda denuncia debe ser individual y debidamente firmada.
Sólo así, los cristianos podrán ser llevados a los tribunales.
Y si se prueba que “han faltado a la ley”, el gobernador emitirá sentencia.
La Rescriptio de Adriano confirma y aclara la de Trajano
5
. A partir de ahora, el
procónsul aplicará la pena “según la gravedad del delito”. La situación de los
cristianos mejoró bajo el gobierno de los emperadores hispanos, lejos de las
crueldades vividas en el siglo anterior con Nerón y Domiciano.
Años 150-250: Hispania es ajena a un siglo de pugna intelectual: el debate entre
paganismo y cristianismo, desarrollado sobre todo en el triángulo Roma,
Alejandría, Cartago. Un botón de muestra en cada uno de esas urbes. Frontón,
pronunció un célebre Discurso contra los cristianos en el Senado el año 168. En
él Frontón
6
acusa a los cristianos de ser elementos subversivos y de poner en
peligro la estabilidad del Estado. Este discurso se perdió; pero sus críticas
fueron recogidas en Alejandría, donde Celso hacia el 180 publicó el Alezés
Logos, es decir, El Discurso Verdadero
7
, que no el “Discurso de la Verdad”,
como traduce Hubert JEDIN. El tercer botón de muestra de esta pugna es al

5
SANTOS, N., “Los rescriptos de Trajano y Adriano y la persecución de los cristianos”,
StudOv, 10, (1982), 173 y ss. SANTOS, N.-GARCÍA, M, “Mártires cristianos del siglo II”,
MHA, 13-14, (1992-93), 111-127; muchos sufrieron el martirio, “destacando como más
significativos, el papa Telesforo, así como Sinforosa y sus siete hijos, (Crescente, Juliano,
Nemesio, Primitivo, Justino, Estracteo y Eugenio)”, pág. 113.
6
FRASSINETTI, P., “L´orazione di Frontone contro i cristiani”, GIF, 3, (1949), 238-254;
“debbiamo pensare che Frontone parlo dopo la composizione della breve Apologia di
Giustino” pág. 244; y Justino escribió tal Apología entre 163 y 165 d. C. Justino es
apresado y muerto en esa fecha de 165 d. C. El discurso de Frontón parece una respuesta
contra Justino. RUIZ BUENO, D., Padres Apologistas Griegos, BAC, Madrid, 1954 dice
“Justino nos cuenta su odisea filosófica hasta llegar a la única filosofía segura, la de la fe
cristiana. Cuando el año 135 Justino se pasea bajo los pórticos del gimnasio de Éfeso, ya
no es filósofo, sino cristiano”, pág. 91. HOUT, M.P.H., Cornelii Frontonis Epistulae, Leipzig,
1988.
7
BODELÓN, S. Celso. El Discurso verdadero contra los cristianos, Madrid, 1988.
GARCÍA, M., “En torno a la polémica entre cristianos y paganos a través de la obra de
Celso”, MHA, 11-12 (1990-91), 199-214. HAUCK, R.J., The more divine proof: prophecy
and inspiration in Celsus and Origin, Atlanta, 1989. LUQUE, J.M., “Las entidades
sobrenaturales menores en Celso: su demonología” en Héroes y dáimones: primer
encuentro coloquio de Arys, Jarandilla de la Vera, diciembre de 1989, (ed. ALVAR,J. et
alii), Madrid, 1992, pp. 283-290.

5
africano Minucio Félix. En su obra El Octauius discuten el pagano Cecilio y el
cristiano Octavio
8
.
Estos tres autores, recogen el sentir popular en Roma, Alejandría y Cartago; es
un rumor incesante, cada vez más creciente, contra los cristianos. Los
comerciantes y soldados traían estos rumores, lo mismo que otros portaban la
nueva del Evangelio. Celso en su Discurso verdadero entre otras cosas dice:
Los ángeles cristianos son los daimones de los filósofos griegos.
El juicio final cristiano es la ecpirosis de los estoicos.
El Estado Romano debe actuar contra esta secta secreta.
Son gente abominable que se niegan a participar en las fiestas públicas.
Peligra por su culpa el Imperio por la subversión cristiana.
Adoran la cabeza de un asno
9
: y a eso se le llama onolatría.
Lo que deberían hacer es cumplir sus deberes de ciudadanos.
Esto dice Celso contra los cristianos por el año 180. Minucio Félix en el Octavius
alude a críticas como las siguientes:
Los cristianos son ateos y gente despreciable sin religión.
Se juntan en escondrijos en reuniones secretas antes del alba
10
.
Practican el incesto, pues se llaman hermanos y se casan entre sí.

8
BODELÓN, S., “El discurso anticristiano de Cecilio en el Octavio de Minucio Félix”, MHA,
13-14, (1992-93), 247-294. BODELÓN, S., “El discurso antipagano de Octavio en la obra
de Minucio Félix”, MHA, 15-16, (1994-95), 51-142. Famosos trabajos sobre este autor,
FRASSINETTI, P., “Finzione e realtá nell´ Octavius”, Athenaeum, 46, (1968), 327-344 o
CAPPELLETTI, A.J., “Minucio Félix y su filosofía de la religión”, Revista Venezolana de
Filosofía, 19, (1985), 7-62.
9
Curiosa acusación: “audio eos uenerari turpissimae pecudis caput, asini = oigo que
veneran la cabeza de un asno, torpísimo animal”. Tertuliano desmiente tal acusación en
Ad Nationes I. 11-14 y en su Apología 16. 1-5. La calumnia onolátrica fue lanzada también
contra los judíos por Flavio Josefo en Contra Apión II.7. Celso en su Discurso verdadero
contra los cristianos les acusa también de adorar la cabeza de un asno y por eso
puntualiza que “quienes discuten sobre Jesús, se querellan a causa de la sombra de un
burro” (Celso, op. cit. 33.1). La arqueología confirma la acusación del culto onolátrico
contra los cristianos: en el Museo de las Termas de Roma hay un graffitti, que muestra a
un hombre enviando un beso a un crucificado con cabeza de asno y debajo una
inscripción en griego reza así: “Alexámenos adora a su Dios”.
10
Qui de ultima faece collectis imperitioribus et mulieribus credulis sexus sui facilitate
labentibus plebem profanae coniurationis instituunt, quae nocturnis congregationibus et
ieiuniis solemnibus et inhumanis cibis non sacro quodam, sed piaculo foederantur,
latebrosa et lucifugax natio, in publicum muta, in angulis garrula. (Minucius Félix,
Octauuius, 8.4).

6
Practican la antropofagia, pues dicen comer la carne de Cristo.
Creen en la inmortalidad futura y desprecian la vida presente
11
.
No rinden culto a los dioses del Estado ni al Emperador.
Se niegan a hacer el servicio militar y a defender el Estado.
Se les acusa de onolatría, pues adoran la cabeza de un asno.
Este caldo de cultivo de confrontación produjo a veces la explosión del
populacho, que quería eliminar a los cristianos; hubo revueltas a veces, con gran
número de muertos. Tal ocurrió el año 177 en Lyón
12
. Pero los cristianos de
Lyón procedían del Ponto y la Bitinia, y se negaron a participar en las fiestas del
culto imperial. Debió tratarse de eso que hoy se llama “problema de integración
de inmigrantes”. También hubo muertos cristianos el 180 en Scillium
13
cerca de
Cartago. Muchos lograron escapar a Hispania para salvar su fe y su vida a fines
del II; huyeron por mar a la Bética y al Levante. Por el Breviario de Barcelona
sabemos que Cucufate, descendiente de africanos fugitivos, predicó el
cristianismo en Cataluña y Levante; y Félix, que predicó en Barcelona y Gerona,
era un africano disfrazado de mercader. Y hubo persecuciones en Alejandría:
ése era el foco de mayor confrontación en el debate entre religiones. Pero las
revueltas fueron locales sin propagarse a otras ciudades. Es decir, eso que
llaman “las persecuciones”, en esta época de debate intelectual (150-250),
fueron sucesos aislados. Hay noticias de cristianos en España a fines del II; eso
dice Ireneo en su Aduersus haereticos, (I.1), obra escrita el 180; y lo afirma
Tertuliano en su Aduersus Iudaeos, obra del año 199. Debe tratarse de minorías
poco significativas, que lograron escapar desde África a la Bética y a las costas
del Levante español.
Años 249-250. Ocurre la primera persecución universal y sistemática: la de
Decio. Se ordena a todos los habitantes del Imperio hacer sacrificios a los

11
Spernunt tormenta praesentia, dum incerta metuunt et futura, et dum mori post mortem
timent, interim mori non timent. (Minucius Felix, Octauius, 8.5).
12
LEGLAY, M., “Le culte impériale à Lyon au IIe. siècle ap. J.C.”, Les martyrs de Lyon,
París, 1978, pág. 19 y ss., apunta que “el culto imperial de la Galia estaba constituido por
el altar de las tres provincias, asentado en Lyón, en el que confluían en asamblea los
delegados de las provincias Lugdunense, Aquitania y Bélgica.” (op. cit. pág. 116). Fue un
tumulto de carácter popular de gentes de procedencia oriental, que se negaron a participar
en las fiestas del culto imperial. CHURRUCA, J. de, “Observaciones sobre el proceso
contra los cristianos de Lyón”, en Studi Biscardi, vol. 3, Milán, 1982, pág. 245 y ss.
13
BAXTER, J., “The Martyrs of Madaura a. D. 180”, JThS, 24, (1924), pp. 21 y ss.
CORSARO, F., “Note sugli Acta martyrum scillitanorum”, ND, 1956, pp. 5 y ss.
FREUDENBERGER, R., “Die Akten der scillitanischen Märtyrer als historische Dokument”,
WS, 7 (1973), 196 y ss. SANTOS, N.-GARCÍA, M, “Los primeros mártires cristianos de la
Iglesia africana”, MHA, 15-16, (1994-95), 291-301. Las muertes de cristianos en África
surgieron por la crueldad del legado imperial Vigelio Saturnino en tiempos del emperador
Cómmodo.

7
dioses. Por vez primera se dictan normas rígidas, que afectarán a todos los
habitantes. Un edicto imperial obliga a un acto de lealtad política y religiosa; se
exigirá un Certificado (el Libellum) de haber sacrificado. Se han rescatado en los
papiros de Egipto unos veinte Certificados
14
(o libelos) del año 250. Todos
tienen una estructura similar con una división interna idéntica; la parte más
importante es la Solicitud del interesado, que va dirigida a una Comisión local,
cuya misión era para supervisar los sacrificios.
Lo más importante era la declaración de lealtad del solicitante, su respeto a los
dioses y el cumplimiento de los sacrificios. Después seguía la Confirmación, por
parte de la Comisión local, de que todo se había realizado legalmente.
Fragmentos de papiros de Egipto transmiten estos veinte Certificados (o libelos).
Debió haber otros en otras partes del Imperio, pero las guerras, los incendios y
otros factores debieron impedir su llegada hasta hoy.
Las fuentes literarias hablan de tales libelos (o Certificados). Cipriano
15
, obispo
de Cartago (248-258), habla de libelos, comisiones y demás detalles. Lo mismo
hizo Dionisio en Alejandría en relato transmitido por Eusebio en su Historia
Eclesiástica (VI.41)
16
. Habla Cipriano de encarcelados mártires, confesores y de
apóstatas, a los que llamó Lapsi; muchos cristianos decidieron solicitar el
Certificado. También Hispania, tuvo que cumplir el edicto de Decio. La famosa
Carta 67 de Cipriano cuenta que en Hispania dos obispos apostataron y
solicitaron el Certificado de haber sacrificado. Uno Basílides, obispo de Asturica;
el otro Marcial, obispo de Emerita. Algunos clérigos, tanto en África como en
Hispania, participaron en las Comisiones, conspirando así contra la Iglesia, lo
cual produjo quejas en Cipriano. ¡Cuán débil debía andar la grey del Señor por
las tierras de Hispania por el siglo III, si hasta los obispos apostataban!. Esta

14
SANTOS, N., El Cristianismo en el marco de la crisis del siglo III en el Imperio Romano,
Oviedo, 1996, trata de las relaciones del Imperio con los cristianos a lo largo del siglo III y
la crisis del 250 entre las páginas 225 y 266. SANTOS, N., “Decio y la persecución de los
cristianos”, MHA, 15-16, (1994-95), 143-181, con bibliografía sobre la cuestión de los lapsi
(= apóstatas) y de los libelli (= certificados) en la pág. 172; véase además el artículo del
mismo autor e igual título en Anales de Historia Antigua y Medieval, 34, (2001), págs. 68 y
ss.
15
CLARKE, G.W., “Prosopographical notes on the Epistles of Cyprian, I: The Spanish
Bishops of Epistle 67”, Latomus, 30, (1971), 1141-1145. HUMMEL, E.L., The concept of
Martyrdom according to St. Cyprian of Cartage, Washington, 1946. BURNS, J.P., “On
rebaptism: social organization in the third century Church”, JECS, 1, (1993), 367-403.
BAYARD, L. Ch., Saint Cyprian. Correspondance. Tome I-II, París, 1962. VILELLA, J.,
“Roma, Cartago i la cristiandat hispana segons l´epistola 67 de Cebrià”, Homenatge a
Tarradell, (ed. PADRÓ, J. et alii), Barcelona, 1993, 883-887.
16
Hay un manuscrito de Eusebio de Cesarea en el Archivo Histórico de la Catedral de
Oviedo; es un códice de 190 folios; falta el libro I y parte del II; los folios 1-79 contienen la
Historia Eclesiástica; luego siguen dos Crónicas. ATTRIDGE, H.W.-HATA, G., Eusebius
Christianity and Judaism, Detroit, 1992. SCHROEDER,G.-DES PLACES, E., Eusèbe de
Césarée. La préparation évangélique, París, 1991.

8
carta de Cipriano es la primera referencia a obispados en España. Decio decidió
las siguientes normas para quien infringiera su edicto:
Confiscación de bienes; cárcel mientras dure el proceso judicial; hambre para
los encarcelados; torturas para los más recalcitrantes; condena a muerte
controlada por el procónsul provincial.
Muchas obras De Lapsis
17
tendría que volver a escribir hoy Cipriano, si
levantara la cabeza. Cipriano soportó mal lo de los obispos apóstatas de
España; de Basílides dice que “blasfemó contra Dios hallándose enfermo”. De
Marcial apunta que “confesó en público ante el procurador haber aceptado la
idolatría y renegado de Cristo”. Así en España las fieles ovejas del rebaño
siguieron el mal ejemplo de sus pastores. Por fortuna Decio murió pronto en
combate contra los godos y las aguas retornaron a su cauce. Los fieles de
Astorga nombraron obispo a Sabino; los de Mérida eligieron a Félix. Se vio
entonces la cara dura de algunos que debieron haber gobernado mejor su grey:
Basílides, sabiendo que en Roma todo se compraba y se vendía, acudió al Papa
Esteban, para pedir perdón y solicitar que le devolvieran su obispado; Esteban
(254-257 le devolvió su sede. Pero los cristianos de Asturica nombraron una
comisión para ir a ver a Cipriano; Cipriano reunió un sínodo de 36 obispos para
tratar el asunto; y allí se dijo que el obispo de Roma, era uno más entre tantos;
Cipriano puntualizó que los libeláticos van a Roma, porque Roma es más débil;
pero el obispo Esteban no tenía autoridad fuera de Roma y que Basílides se
quedaba sin su obispado por apóstata. Muchos deducen de este episodio, que
el cristianismo de España dependía de África más que de Roma en el siglo III; y
que en África está el origen del cristianismo hispano.
Año 257. Llega la persecución de Valeriano. Se intenta resucitar el edicto de
Decio. Mueren en España los primeros mártires: Fructuoso
18
, obispo de Tarraco,
Eulogio y Augurio. Las Actas de los Mártires confirman que hay comunidades
cristianas por esta fecha en Tarraco, Córdoba, Sagunto, Astigi (Écija),
Complutum (Alcalá), y Calahorra. Tales Actas poseen expresiones típicas del
latín del norte de África. Todo parece indicar que a lo largo del siglo III la
influencia de Cartago y África en general fue decisiva para la expansión del
cristianismo en España.

17
MARTIN, J., Ciprianiii De Lapsis, Bonn, 1930. LABRIOLLE, P., La Littérature Latine
Chretienne, París, 1947, pp. 217-227. Las Cartas de Cipriano, así como su De Lapsis,
fueron obras muy difundidas en la Antigüedad y Edad Media, pues quedan 157
manuscritos y más de 247 fragmentos. SODEN, von H. “Die Cyprianische Briefsammlug”,
Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen Literatur, XXV, (1904), pp. 3
y ss.
18
BURÓN, T., “Fragmento visigótico de la Passio Fructuosi, Augurii et Eulogii”, Archivos
Leoneses, 78, (1985), 373-374. BURÓN, T., Fragmentos de códices litúrgicos
conservados en el Archivo Histórico Provincial de León, León, 2000, donde el autor
escribe: “Siglo X. Pasionario. Fragmento de la Passio Fructuosi, Augurii et Eulogii.
Fragmento de pergamino de 64 x 74 mm.”, pág. 263.

9
Años 303-305. Llega la persecución de Diocleciano. Hay mártires en España:
Eulalia de Mérida, Eulalia
19
de Barcelona, Engracia y Vicente en Zaragoza.
Curiosamente Prisca, la esposa de Diocleciano, era cristiana; su hija Valeria, era
cristiana. Había muchos cristianos en la corte imperial de Nicomedia, residencia
del Emperador. Allí estaba Lactancio
20
, el Cicerón cristiano, preceptor de la
corte. Debía de estar Diocleciano en un gran dilema. Había cristianos por todas
partes; pero creía que el cristianismo era un grave obstáculo para el sistema.
Hechos inquietantes y perturbadores estaban ocurriendo, tales como los
siguientes:
En el año 295 un tal Maximiliano, en África, se negó a alistarse; era cristiano.
En el 298, en Mauritania, Marcelo se negó continuar en el ejército; era cristiano.
En el 298 un veterano llamado Tipasio rechazó unas monedas, porque tenían la
efigie del Emperador, como descendiente de los dioses; y Tipasio era cristiano.
Para remediarlo Diocleciano dicta una serie de Edictos:
1º. Diocleciano proclama un edicto, según el cual todos los soldados deben
sacrificar a los dioses o abandonar el ejército (año 300); 2º edicto general de
grave contenido (año 303): se ordena la demolición de los templos cristianos; se
ordena la quema de libros cristianos; los cristianos no pueden ejercer en la
Administración del Estado. 3º. Un nuevo edicto establece normas especiales
contra el clero. 4º. Se restaura el edicto establecido por Decio: obligación de
hacer sacrificios a los dioses y solicitar el Certificado .
Año 313. De pronto todo retorna a la calma, con el triunfo de Constantino y el
edicto de Milán. Bastó una batalla, la del Puente Milvio, y el apoyo de los
cristianos a uno de los contendientes, para solucionar el viejo conflicto entre
cristianismo y paganismo. En realidad, los cristianos acababan de tomar el
poder. ¿Qué había ocurrido? Puente Milvio y el edicto de Milán fueron el
episodio final de un largo proceso de maduración de la clase culta y media en

19
BODELÓN, S., “Quirico y Prudencio: Himnos a las dos Eulalias”, Revista de Estudios
Extremeños, 51, (1995), 25-47, análisis del himno cristiano y su evolución; texto latino y
versión castellana en verso del Himno de Prudencio a Santa Eulalia de Mérida, y del
Himno de Quirico a Eulalia de Barcelona; bibliografía sobre Quirico, Prudencio, el Himno
cristiano desde la Talía de Arrio a los Latin Hymns editados por Svövérfy.
20
PERRIN, M., “Lactance (250-325) et les movements philosophiques et religieux de son
temps”, Kentron, 9, (1993), 149-168, síntesis sobre la religiosidad y el ambiente filosófico
de la época. MILHAU, M., “Lactance. Institutions divines, IV: note de lecture”, REAug, 39,
(1993), 215-220. RICHTER, W., “Zwei Spätantike Gedichte über den Vogel Phoenix”,
RhM, 136 (1), (1993), 62-90, sobre el poema del Ave Fénix, atribuido a Lactancio, tema
relacionado con el resurgir del Imperio bajo la figura de Constantino. TEJA, R., Lactancio.
Sobre la muerte de los perseguidores, Madrid, 1982. ANGLADA, A., El mito del Ave Fénix,
texto en latín y en español, Barcelona, 1983. También para los cristianos el mito del Ave
Fénix simboliza la inmortalidad más allá de la muerte, como evoca Dante: “così per li gran
savi se confessa/ che la Fenice mora e poi rinasce”, (Divina Comedia, Infierno, 24).

10
las urbes del Imperio. El neoplatonismo
21
propició ese cambio. Gran parte del
cristianismo se construyó sobre los escombros del neoplatonismo. Platón
analizaba el Ser. Ahora los neoplatónicos, no sólo analizan la fuente suprema
del conocimiento, el Logos, sino que aspiran a una unión con él, vivida en un
acto místico: ahora el Logos es Dios. No en vano Plotino
22
fue discípulo de
Ammonio, quien realizó una síntesis entre platonismo y pitagorismo. En el 244
llegó Plotino a Roma y allí enseñó hasta el 270, fecha de su muerte. Para él el
Uno es mucho más que un guarismo pitagórico: es el Bien de Platón, el arjé o
principio de todas las cosas, que ansiaban encontrar los presocráticos.
La Filosofía se estaba transformando en religión. Su discípulo Porfirio acentuó
los tintes. Si Plotino nutrió de esquemas filosóficos al cristianismo, Porfirio le
sirvió en bandeja eso que luego se llamó la exégesis. En su libro Sobre la gruta
de las ninfas, Porfirio convierte el pasaje de la Odisea, XIII, 102-112, en una
alegoría del cosmos y del destino del alma. Lo mismo harían después los
cristianos, buscando alegorías en el Viejo y Nuevo Testasmento. Hay que
lamentar la pérdida de una obra de Porfirio, titulada Contra los cristianos en
quince libros muy críticos; allí Porfirio
23
, sospecho que se quejaba de que los
cristianos le estaban copiando. Este cambio de mentalidad en la clase culta,

21
HARLEMAN, E., “Le néoplatonisme et son influence sur la doctrine chrétienne”, Eranos,
83, (1985), 92-96, donde el autor manifiesta que el Logos fue “le principe de la révélation
divine au monde, identifié avec les divinités comme Hermes et Pan”, para después concluir
que el “Logos fut incarné en Jésus-Christ”, pág. 95. TESTARD, M., Chrétiens latines des
premiers siècles. La littérature et la vie, París, 1981. RIST, J.M., Platonism and its
Christian heritage, Londres, 1985, dieciséis artículos, el más sugestivo de ellos es el de
NYGREN, A., “Agape and Eros”, donde el tema del “Banquete” de Platón se reconvierte en
la Misa cristiana (o banquete eucarístico para los antiguos cristianos), y por otra parte la
Caridad cristiana surge del mito de Eros. WENLAND, P., La cultura hellenístico-romana
nei suoi rapporti con Giudaismo e Cristianesimo, Brescia, 1986, que ofrece amplia
bibliografía sobre el tema entre las páginas 353-400.
22
Plotino nació hacia el año 203 en Licópolis en Egipto (EUNAPIO, Vitae Sophistarum
3.1); estudió en Alejandría con Ammonio once años (PORFIRIO, Vita Plotini 3.20); a los 39
años participó con Gordiano III en la expedición contra los Persas el año 244; muerto
Gordiano, Plotino se estableció en Antioquía y luego en Roma (Vita Plotini 3.23-24). En
Roma escribió 54 libros y murió a los 69 años; su discípulo Porfirio publicó sus escritos
tras su muerte (Vita Plotini, 24 y ss.), según JONES-MARTINDALE, The Prosopography of
the Later Roman Empire, Vol. I, pág.707.
23
Según JONES-MARTINDALE, op. cit., vol. I, pp. 116-117, Porfirio nació en Tiro el año
233 (EUNAPIO, Vitae Sophistarum 4,1.1); su nombre fenicio era Malchus; fue Casio
Longino quien le puso el nombre de Porfirio (EUNAPIO, Vitae Sophistarum, 4,1.1). Porfirio
estudió en Atenas con el matemático Apolonio, con Demetrio y con Casio Longino. A los
30 años de edad se marchó a Roma, donde estudió diez años con Plotino (Vita Plotini 5.
1-5). Tras la muerte del maestro publicó su obra, dividiéndola en seis grupos de nueve
libros (Enéadas). Murió en Roma hacia el año 305 (EUNAPIO, Vitae Sophistarum 4, 2.6).
Más datos en BIDEZ, J., Vie de Porphyre, París, 1913 y más recientemente SODANO,
A.R., Porfirio. Vangelo di un pagano. Vita di Porfirio, testo greco a fronte, traduzione e
note, Florencia, 1993.

11
propiciado por el neoplatonismo de tintes místicos, hizo posible el triunfo del
cristianismo. Constantino y la batalla del Puente Milvio fueron sólo los
instrumentos. Así se llegó al Edicto de Milán, que ponía al cristianismo y al
paganismo en el mismo plano de igualdad. Pero ahora la seguridad del nuevo
sistema podía llevar a la incomprensión y tal vez a la intolerancia; por eso
surgen pronto las herejías. Es “como una venganza del Mito sobre los duendes
del Logos”, exclama Albin Lesky en su famosa Historia de la Literatura Griega.
Este ambiente de absorción del neoplatonismo por parte de los cristianos ha
sido muy bien pintado por un historiador, iniciado en los misterios de Eleusis,
admirador por lo tanto de los dioses de la mitología pagana y de la filosofía
antigua, sin connotaciones religiosas; es un historiador que escribe en tiempos
de Teodosio en lengua griega. Me refiero a Eunapio
24
, nacido en Sardes hacia el
año 345. Eunapio es el autor de las Vitae Sophistarum y de la Vita Porfirii; allí
recrea el ambiente de absorción del neoplatonismo por los cristianos.
Año 320. Tiene lugar hacia tal fecha el primer Concilio en Hispania. Se celebra
tal sínodo en Ilíberis (hoy Elvira
25
, junto a Granada). Sus Actas son el primer
documento literario cristiano en España. Allí se habla de comunidades cristianas
regidas por presbíteros como en África. La disciplina establecida en Ilíberis es
de un rigor estricto y severo, como en las iglesias africanas, frente a la mayor
permisividad de las iglesias europeas. Hubo allí veintitrés obispos de la Bética.
Hubo catorce representantes de iglesias de la Tarraconense, ocho de territorios
limítrofes de la Bética y dos de la Lusitania. La cristianización a inicios del siglo
IV, era intensa en la Bética y Levante, pero escasa en las regiones atlánticas y
cantábricas. Antes de Constantino, no hubo en Hispania ningún escritor cristiano
conocido. Pero a partir de este instante abundarán y brillarán. El Concilio de
Ilíberis, al prohibir las pinturas en las paredes de las iglesias, impulsó otras
artes: el relieve, los iconos, el mosaico y la escultura. El arte paleocristiano de
Hispania tiene también huellas africanas: y así las plantas de las basílicas son
siríacas, cuya influencia llegó a través de África; baste recordar Marialba,
Veranes, Estoí, Cetóbriga. Los mosaicos de baptisterios e iglesias son también
de origen africano. La severidad y el rigor de la iglesia africana, ayuda a explicar
el canon 36, que prohibe pinturas en los muros de las iglesias. Y, una vez más,

24
BUCK, D.F., “Eunapius of Sardis and Theodosius the Great”, Byzantion, 58 (1988), 36 y
ss., donde denigra al emperador hispano Teodosio, causante de las desgracias del
Imperio por el abandono de los dioses de la tradición pagana. HAHN, J., “Quellen und
Konzeption Eunaps im Prooemium der Vitae Sophistarum”, Hermes, 118, (1990), 476-497.
PENELLA, R.J., Greek philosophers and sophists in the fourth century a. d. Studies in
Eunapius of Sardis, Leeds, 1990. En español puede verse OCHOA, J.A., La transmisión
de la Historia de Eunapio, Madrid, 1990.
25
ARCE, J., “Mercados rurales (nundinae) en la Hispania tardorromana”, en Homenatge a
Tarradell, (ed. PADRÓ, J. et alii), Barcelona, 1993, 867-871, donde el autor analiza el
canon 19 del citado Concilio de Elvira. UBIÑA, J.F., “Le Concile d´Elvira et l´esprit du
Paganisme”, DHA, 19.1, (1993), 309-318, donde asegura el autor que las Actas del
Concilio de Elvira testimonian la continuidad de los valores sociales y religiosos del
paganismo dentro del Cristianismo durante el Imperio.

12
los sarcófagos cristianos primitivos de Hispania evocan similares productos
africanos: recordemos el sarcófago paleocristiano de Braga, el de San Justo de
la Vega, o el sarcófago de Covarrubias del siglo IV, reaprovechado para tumba
del Conde de Castilla Fernán González.
Pero no todo está tan claro sobre este Concilio de Elvira. Hay dos redacciones
del texto de los cánones: El Epítome Hispano y la Colección Canónica Hispana;
esta última realizada en Sevilla en el siglo VII, es decir, tres siglos más tarde. Y
el Epítome tampoco es contemporáneo del Concilio de Elvira
26
, sino del siglo VI;
el autor del siglo VI indica, que lo que afecta a Ilíberis, lo tomó del Liber
Egabrensis (es decir, el libro de Cabra).
Además el capítulo 79 de la Colección Canónica Hispana incluye una síntesis
llamada Capituli Viginti, donde se insertan los cánones del Concilio de Elvira. Y
en la Praefatio se indica que el sínodo tuvo lugar en tiempos de Constantino,
cuando el Concilio universal de Nicea, que fue en el 325, como es sabido. La
lista de obispos se inicia con Félix de Acci (hoy Guadix) y se cierra con Patricio
de Málaga. Los problemas empiezan al ver que hay 81 cánones en la redacción
de la Colecc. Hispana y sólo 69 en el Epítome; entre los suprimidos hay un
canon curioso que dice así: Feminae ad uenationes non uadant = “que las
mujeres no vayan de caza”, que se ha prestado a muchas interpretaciones. Hay
alemanes que aseguran que había mucho relajo sexual en la Bética. Pero eso
me parece otro detalle más de africanismo; ¿quién no recuerda los mosaicos
con cacerías africanas, para aportar fieras vivas a los anfiteatros romanos?
Además el rigorismo de algunos cánones hacen evocar a Novaciano
27
, como ya
apuntó Blázquez (op. cit. en nota 26, pág. 190). Siempre cabrá preguntarse, por
qué una redacción y otra difieren en doce cánones. Tal diferencia debió
producirse al incorporar notas marginales en el texto original; el copista debió
insertarlas en el texto, al hacer su copia. Es una posibilidad. Pero cabrían otras
interpretaciones. Principales temas tratados en Elvira:
Hay cánones sobre los judíos, que nunca se convertirán.
Hay cánones sobre el adulterio y las relaciones matrimoniales.

26
BLÁZQUEZ, J.M., Historia de la Hispania Romana, Madrid, 1975, donde textualmente
se afirma que “la abundancia de material arqueológico con prototipos en el norte de África
es tan grande que parece confirmar que las fuentes del cristianismo hispano son
africanas” (pág. 189). Luego añade “el origen africano del cristianismo hispano queda
confirmado por la liturgia. Ya hace muchos años que quedó demostrado el origen africano
de las capas más profundas de la liturgia hispana” (pág. 189).
27
KOCH, H., “Zur novatianischen Schriften” Zeitschrifft für Kirchengesch, vol. 38, 1920, pp.
86-95, donde se apunta el gusto de Novaciano por términos y expresiones tales como
conscius sibi, conscientia, disciplina, christianus fidelis, y normas propias de la experiencia
monástica. Pues tales términos abundan en los cánones de Elvira. MATTEI, P.,
“L´anthropologie de Novatien: affinités, perspectives et limites”, REAug, 38, (1992), 235-
259, donde el autor demuestra que la antropología novaciana se organiza a partir de la
imago Dei.

13
Hay cánones sobre las mujeres quae lenocinium fecerint; es decir, sobre las
mujeres que se dedican al más viejo oficio del mundo, (lo que avala la tesis de
los alemanes que piensan, que había mucho relajo sexual en la Bética).
Hay cánones sobre los que aún practican la idolatría.
Año 325. En esta fecha se celebra el primer Concilio universal, que tiene lugar
en Nicea, en el palacio imperial en Bitinia. Preside el español Osio, obispo de
Córdoba. Poseía Córdoba la aureola de haber sido la patria del filósofo estoico
Séneca y del poeta épico Lucano. Osio era amigo y consejero del Emperador
Constantino y le encomendó, por ello, misiones importantes. El año 324 Osio va
a Alejandría para ver a Arrio (270-336). Sostenía Arrio que el Logos encarnado
en Cristo fue creado de la nada; y que es hijo de Dios, pero no comparte su
naturaleza. Arrio se fue de la ciudad, para no recibir a Osio. Ante tal fracaso,
Osio va a entrevistarse con el Emperador y deciden convocar un Concilio, para
resolver la cuestión del arrianismo. Allí se fijó el “credo” oficial con participación
directa de Osio; se condenó el arrianismo y se mandó a Arrio al destierro. Se
reunieron allí, según Eusebio, más de 250 obispos. Atanasio, testigo ocular y
amigo de Osio, dice que eran 300. La representación de Occidente fue escasa.
Pero allí estaba Osio
28
, quien además de a la Bética, representaba a Roma y
presidía las sesiones. Los obispos viajaron gratis en las postas imperiales. El 20
de mayo al comenzar las sesiones, un sillón dorado se reservó para el
Emperador, que presidió la sesión inaugural vestido de púrpura. No nos han
llegado las Actas y por lo tanto no sabemos detalladamente lo que allí ocurrió.
Debió haber enfrentamientos, pues algunos comenzaron a leer pasajes de la
Talía de Arrio
29
. La propuesta de profesión de fe de los arrianos fue rechazada y
ello quizás porque las decisiones ya estaban tomadas de antemano por Osio y
el Emperador. Osio insistió en que debía quedar todo claro contra el arrianismo;
Osio pugnó para que constasen en el credo esas palabras que todavía hoy
siguen constando: “engendrado y no creado, de la misma naturaleza que el
Padre, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero”.
Pero, como es sabido, Nicea no supuso el fin del arrianismo. La herejía siguió
operando en Oriente y Occidente, causando problemas acá y acullá. Los godos
que se instalaron en España, un siglo más tarde, a inicios del siglo V eran

28
De Osio (257-357) quedan dos Epistulae, una dirigida al emperador Constantino y otra
al Papa Julio, publicadas por MIGNE, Patres Latini, vol. VIII, pp. 1327-1331 y en Patres
Graeci, vol. XXV, pp. 744-748. Se le atribuyen también unas Sententiae, publicadas por
MIGNE, Patres Latini, vol. VIII, pp. 1317-1328. Fue amigo de Atanasio, obispo de
Alejandría, y enemigo de Arrio; a Osio se debe, en gran parte, el actual “Credo” de la
Iglesia Católica, surgido de Nicea.
29
BARDY, G., “La Thalia d´Arius”, Revue de Philologie, 1, (1927), 211-233, donde se erige
a Arrio como ilustre heredero de la tradición pretérita del himno; Arrio pone como título de
su poema el nombre de la Musa de la comedia, representada por una mujer hermosa
coronada de hiedra y con una máscara en la mano. ALLBERRY, C.R.C., A Manichaean
Psalmbook, Stuttgart, 1938, así como KROLL, J., Die christliche Hymnodik, Darmstadt,
1962. BRIOSO, M., Aspectos y problemas del himno cristiano primitivo, Salamanca, 1972.

14
arrianos; y lo siguieron siendo durante casi dos siglos; Hermenegildo, hijo de
Leovigildo se convirtió al catolicismo el año 579 en Sevilla. Y ello le costó la vida.
El reino visigodo se convierte al catolicismo con Recaredo en el III Concilio de
Toledo. Ello significa el fin del problema arriano en España a fines del VI. Pero a
la Historia a veces le gusta jugar con el destino de los hombres, como diría
Tácito. El año 357, 32 años después de Nicea, Osio, ya centenario, fue
conducido preso a Sirmium en la Iliria; allí se le obligó a firmar la fórmula de fe
arriana, donde se negaban los términos substantia consubstantialis y el término
homusios, que él arduamente defendió en Nicea. Pero Osio tuvo aún la lucidez
suficiente para negarse a condenar a su viejo amigo Atanasio
30
. La vieja fides
hispanica seguía funcionando.
Año 330. Se inaugura la ciudad de Constantinopla, nueva capital del Imperio de
Oriente. Recibe el nombre del primer Emperador cristiano. Hubo grandes fiestas
conmemorativas de tal evento con espectáculos y fiestas literarias. Destacó en
ellas un español: el poeta Juvenco, primer poeta épico cristiano: en su obra
Euangeliorum libri IV puso en verso, a lo largo de más de tres mil hexámetros, el
Evangelio según San Mateo. Tras la victoria de las armas cristianas en la batalla
del Puente Milvio, llegaba el triunfo cristiano en las letras. La intención de
Juvenco era emular a Virgilio y escribir como él un gran poema épico, pero de
contenido cristiano. He dedicado un artículo a este poeta español en la revista
Entemu, X, (1998), 103-114. Allí he recogido más de medio centenar de
entradas en los últimos tiempos sobre Juvenco: es decir, más de medio centenar
de autores se han ocupado de Juvenco en Europa a lo largo del último medio
siglo.
Años 330?-392. Vive en esos años Gregorio obispo de Ilíberis; Gregorio es una
destacada figura antiarriana en la España de la segunda parte del siglo IV; fue
un fiel seguidor y admirador de Osio, el gran protagonista de Nicea. Jerónimo le
atribuye un Tractatus “de calidad mediocre”; es una obra saturada de lecturas y
citas de africanos como Tertuliano, Cipriano, Orígenes y Minucio Félix; ello nos
conduce de nuevo a la intensa relación de África con la Bética. Lo mejor de
Gregorio de Elvira
31
son sus 25 Homilías: lo más preclaro del siglo IV en

30
La Vida de San Antonio escrita en griego por Atanasio fue conocida en Hispania desde
inicios del siglo IV en la versión latina de Evagrio; eso, al menos, le comunicó Osio a su
amigo Atanasio en Alejandría, cuando visitó tal ciudad como enviado de Constantino para
entrevistarse con Arrio. Para el texto de EVAGRIO véase MIGNE, Versio uitae Antonii
monachi, Patres Graeci, vol. XXVI, 857-976. Véase GÉHIN, P., “À propos d´ Évagre le
Pontique”, REG, 103, (1990), 263-267, y DEVILLIERS, N., St. Antoine le grand, père des
moines, Abbaye de Belllefontaine, 1971. QUEFFLEC, H., San Antonio del desierto,
Barcelona, 1956. WHITBY, M., Ecclesiastical History of Evagrius Scholasticus, Liverpool,
2000.
31
DOMÍNGUEZ DEL VAL, U., Gregorio de Elvira. Obras Completas, Madrid, 1984 con
traducción, texto latino y notas. Se le cree autor del Tractatus Origenis, conjunto de veinte
homilías de gran ingenio y mediocre talento (al decir de San Jerónimo, De Viris Illustribus,
105); esa obra de Gregorio de Elvira fue publicada por vez primera en 1900 por M. Batiffol
y después por Wilmart.

15
Hispania en este género; de ellas cinco se dedican a explicar el Cantar de los
Cantares; las demás, menos una, se dedican al Antiguo Testamento. En el plano
social, Gregorio de Elvira se interesó por el problema de la relación con los
judíos; este tema ya había aparecido en algunos cánones del concilio de Elvira.
Cree Gregorio que a los judíos lo mejor es dejarlos de lado. Es inútil intentar
convertirlos. Es designio de Dios que los judíos no se quieran convertir. Esta
idea reaparece luego en Agustín, en León Magno, en Cesáreo de Arlés fuera de
Hispania; y también esta idea se repite en Severo de Menorca
32
en la España
del siglo VI, dos siglos después de Gregorio de Elvira.
Años 366-384. Durante estos años es Papa el español Dámaso. En la fecha de
su nombramiento como obispo de Roma, hubo graves disturbios con centenares
de muertos, según cuenta Amiano Marcelino, el mayor historiador de ese siglo
IV. ¿Cuál fue la causa? Unos preferían a Dámaso como papa y otros al diácono
Ursino. Esa fue la causa según los cristianos. Según el pagano Amiano
Marcelino
33
, la causa fue la desenfrenada ambición de ambos aspirantes. El
asunto fue a los tribunales y Dámaso resultó absuelto; pero las heridas siguieron
abiertas mucho tiempo. Dámaso es autor de breves Epigramas en verso, que
mandaba inscribir, con gran solemnidad en monumentos públicos y tumbas de
mártires. Quería con ello Dámaso, resaltar los sucesos cristianos, frente a los
arcaicos ritos de los fastos paganos. En el 382, en el Sínodo de Roma, se firma
un decreto, recogido en el Decretum Gelasianum
34
; en él se citan las sedes de

32
CLOSA, J., “Sermo Punicus, sermo Graecus, sermo Latinus y sermo gentilis en la Carta
encíclica del obispo Severo de Menorca”, Helmantica, 29, (1978), 187-194, donde se
sugiere que quedaban en Menorca en el siglo VI d. C., restos léxicos púnicos y también
griegos. SEGUÍ VIDAL, E., La Carta encíclica del obispo Severo. Estudio crítico de su
autenticidad e intensidad con un bosquejo del cristianismo balear anterior al siglo VIII,
Roma-Palma de Mallorca, 1937.
33
Sobre Amiano Marcelino y por orden alfabético: BARNES, T.D., “Ammianus Marcelinus
and his world”, CPh, 88,. (1983), 55-70. BLOCKLEY, R.C., Ammianus Marcelinus. A study
of his Historiography and political thought, Bruselas, 1975. BOEFT J. den et alii,
Philological and Historical Commentary on Ammianus Marcellinus, Groninga, 1991.
CROCIS, J., “Ammien Marcellin, témoin latin de l´ helenism”, Kentron, 4, 1988, 39-46.
LANA, I., “Un vero storico: Ammiano Marcellino. Il contrasto tra la forza delle idee e la
spina dell´irrazionalismo”, en La Storiografia Latina del IV secolo d. C., Turín, 1990, pp. 58-
70. MARIÉ, M.A., Ammien Marcellin. Histoire, París, 1984. MATTHEW, J., The Roman
empire of Ammianus, Londres, 1989. SANTOS, N., “Algunos aspectos de los árabes en el
Bajo Imperio. (Digresión sobre los sarracenos en Ammiano Marcelino)”, en Estudios
ofrecidos a Emilio Alarcos Llorach, IV, Oviedo, 1983, pp. 483-499. RIKE, R.L., Apex
omnium: religion in the Res Gestae of Ammianus, Berkeley, 1987. SYME, R., Ammianus
Marcellinus and the Historia Augusta, Oxford, 1968.
34
Del Papa Gelasio (492-496) quedan varias Cartas y seis Tratados: cuatro contra los
Monofisitas y dos contra los Pelagianos. Y también la Deprecatio y el primer Misal romano
que recibe el nombre de Sacramentarium Gelasianum. Hay que citar además el Aduersus
Andromachum senatorem, un ataque dirigido contra este senador pagano y otros que
defendían la celebración de las fiestas Lupercales, que se celebraban en Roma el 15 de
Febrero en honor al dios Pan; se celebraba un desfile por Roma de jóvenes desnudos y se

16
Pedro por este orden de importancia: Roma, Alejandría, Antioquía. Así quedaba
clara, por vez primera, la supremacía de Roma. Además Dámaso se ocupó de la
redacción de los textos sacros de la tradición cristiana.
Año 380. En esta fecha tiene lugar el Concilio de Zaragoza, donde se condena
el priscilianismo. España produjo también el primer mártir, que el catolicismo
eliminó con la muerte. Me refiero a Prisciliano. La obra de Prisciliano había sido
condenada al olvido por la damnatio capitis, que por lo visto seguía funcionando
también en tiempos cristianos. Gran revuelo se produjo cuando Schepps,
siguiendo manuscritos del siglo V y VI de la Biblioteca de Universidad de
Wüzburgo, publicó en 1899, en el volumen XVIII del CSEL (Corpus Scriptorum
Ecclesiasticorum Latinorum) de Viena, once Tratados atribuidos a Prisciliano
35
.
Su doctrina se había extendido por España en los diez años anteriores al
Concilio de Zaragoza.
Por instigación del prefecto Evodio fue juzgado, condenado y ejecutado con
otros partidarios suyos. Su cuerpo fue traído y enterrado a escondidas, en
territorio de arraigado priscilianismo, es decir en el Noroeste de España. Sulpicio
Severo en su Chronica (II, 48) nos informa de la acusación, condena y muerte
violenta: “fue convicto de magia y admitió que se había dedicado a doctrinas
obscenas, que incluso había asistido a encuentros nocturnos de mujeres
indecentes (nocturnos feminarum turpium conuentus) y admitió que solía orar
desnudo”, escribe Sulpicio Severo. Por su muerte sólo protestaron, y muy
airadamente por cierto, Martín de Tours y Ambrosio de Milán. Entre los paganos
el escándalo fue enorme, al ver a un cristiano condenado y muerto por otros
cristianos. La veda ya estaba abierta y la cacería para el futuro había
comenzado, se decían. Sería largo hablar de las obras de Prisciliano; baste por
ello una mera cita al Liber Apologeticus, donde Prisciliano se defiende frente a la
condena del concilio de Burdeos del 384. En el Liber ad Damasum Papam,

sacrificaba un perro y dos cabras en honor a Rómulo y Remo. Pero lo más famoso de este
Papa es el llamado Decretum Gelasianum de libris recipiendis et non recipiendis, que, en
estilo vibrante, realiza un elenco de libros convenientes y no convenientes para la Iglesia
(es decir, un mal antecedente del Índice de libros prohibidos por la Inquisición, vigente en
España muchos años).
35
Sobre Prisciliano: BODELÓN, S., “Nombres para la historia hispana del siglo IV”,
Entemu, 9, (1997), 63-74, (concretamente las págs. 67-69 se dedican a Prisciliano).
BURRUS, V., The making of a heresy: authority, gender and the Priscillianist controversy,
Berkeley, 1991. CARDOSO, J., “Excertos de textos de Prisciliano”, en Opúsculos obra del
mismo autor, vol. III, Braga, 1996, pp. 316-381. CHADWIK, H., Priscilian of Avila: the
occult and the charismatic in the early church, Oxford, 1976 (hay versión española de esta
obra en traducción hecha por J.L. MUÑOZ, Prisciliano de Ávila: Ocultismo y poderes
carismáticos en la Iglesia primitiva, Madrid, 1987). EMBORUJO, M.I., “Bagaudia y
priscilianismo: dos fenómenos contemporáneos”, en Actas del I Congreso de Historia de
Navarra, Pamplona, 1987, vol. II, pp. 395-406. FERREIRO, A., “Jerome´s polemic against
Priscillian in his letter to Ctesiphon (133.4)”, REAug, 39, (1993), 309-332. VARIOS
AUTORES, Prisciliano y el Priscilianismo, Monografías Cuadernos del Norte, Oviedo, 1981
(dieciséis artículos sobre el tema; entre las firmas están Díaz y Díaz, Blázquez, López
Pereira, Camilo José Cela).

17
ofrece sus alegaciones al Papa Dámaso, también como él español. En el De fide
et Apocriphys defiende el uso de los Evangelios Apócrifos, frente a quienes
defienden el uso exclusivo de la Vulgata, salida de la pluma de Jerónimo.
Año 379. Faltaba un emperador cristiano y español y eso llegó el año 379. En
agosto del año anterior había tenido lugar la batalla de Adrianópolis; allí el
emperador Valente perdió el trono y la vida; por ello en enero del 479 Graciano,
emperador de Occidente (desde el 475), nombró para Oriente al general español
Teodosio; y en efecto, como se esperaba de su demostrada eficacia, Teodosio
tomó medidas radicales: el 27 de febrero del 380 proclama un edicto que dice
así:
“Se declara religión del Estado la fe cristiana, en la forma en la que los Romanos
la recibieron del apóstol Pedro y es ahora profesada por el obispo de Roma,
Dámaso”.
Ahora se enviaba a los no cristianos al reino de la inexistencia. Los templos
paganos debían ser destruidos o reconvertidos en templos cristianos. Las Musas
de Pieria fueron reducidas al silencio. Las Gracias no volvieron al Parnaso.
Cayeron los templos de Isis
36
, Cibeles
37
y Mitra
38
. Y Europa, que según Renán
estuvo a punto de ser mitraísta, de repente, el 28 de febrero del 380 amaneció
cristiana. Era el Edicto de Tesalónica de Teodosio; era el canto de cisne de un
esplendor que escondía los falsos brillos de todos los desastres, que iban a
sucederse a lo largo del siglo siguiente.
Los dioses estaban muy irritados. Eso creía Eunapio de Sardes, historiador y
rétor, quien denigra al emperador hispano por el abandono de los dioses
paganos. Todo parece un castigo de los dioses, irritados por el abandono

36
“Las cortesanas eran casi todas devotas de Isis; los templos de Isis pasaban por
lugares de citas amorosas. Las mujeres participaban en los actos mistéricos. Todo
inspiraba devoción y excitaba los sentidos: había llantos, cantos apasionados, danzas al
son de la flauta, representaciones de la muerte y resurrección de un dios”; esto escribió a
fines del siglo XIX E. RENÁN, en su famoso libro Marco Aurelio y el fin del mundo Antiguo,
Buenos Aires, 1965, pág. 247.
37
Cibeles, la Magna Mater, hija del Cielo y de la Tierra, era esposa de Saturno. Cibeles
tuvo relaciones con Atis, a quien el padre de Cibeles mandó mutilar bajo un pino (su árbol
simbólico). Las fiestas de Cibeles se celebraban en Frigia con gran solemnidad entre un
coro de Coribantes y Galos, sacerdotes que se mutilaban sus partes en recuerdo de Atis.
Cibeles porta unas llaves en su mano y su cabeza se corona con una torre almenada y
avanza la diosa en un carro tirado por leones. Su culto se introdujo en Roma a finales de
la II Guerra Púnica y la llegada de su estatua a Ostia, procedente de Frigia, fue celebrada
con gran pompa.
38
A los iniciados en la religión de Mitra se les prometía la inmortalidad. Este dios oriental
“estuvo a punto de ser objeto de uno de los cultos con propaganda universal. Mitra es en
la mitología aria uno de los nombres del sol. Sus semejanzas con el cristianismo eran tan
sorprendentes que San Justino y Tertuliano vieron en ello un plagio satánico: bautismo,
eucaristía, ágapes, penitencia, expiaciones, ayunos de cincuenta días, unciones. Sus
capillas parecían pequeñas iglesias”, escribe E. RENÁN, op. cit., pág. 248.

18
impuesto por los cristianos, exclama Libanio
39
: para él la salvación frente a los
bárbaros sólo está en el retorno del helenismo pagano. Entre otras protestas
está la del noble Símaco, quien exigió airadamente en Roma que fuera repuesto
de nuevo en el Senado el altar de la diosa Victoria, allí colocado en tiempos de
Augusto.
Años 381-384. Nos toca ahora hablar, por fin, de una mujer. La primera mujer
española que escribió un libro. Se llamaba Egeria
40
. Visitó Palestina, el Sinaí,
Alejandría y la Tebaida egipcia. Su libro titulado Itinerarium Egeriae describe ese
viaje. Nada sabíamos sobre ella hasta que Gamurrini encontró en Arezzo, a
fines del XIX, el llamado Codex Aretino; es un manuscrito copiado en
Montecasino en el siglo IX, que contiene la obra de Egeria.
La cronología del viaje se debate entre el 363 y el 540. Egeria llegó a Nísibis,
ciudad de Siria, cuando los persas controlaban esta ciudad, abandonada por
Joviniano el año 363; luego Egeria estuvo allí con posteridad a dicha fecha.
Nísibis siguió siendo persa hasta que la tomaron los árabes en el siglo VII.
Egeria estuvo una semana en Antioquía para conocer la ciudad y descansar; y
Antioquía fue destruida por Cosroes, al entrar en ella vencedor, el año 540;
luego Egeria estuvo allí antes de dicha fecha. Por otros detalles históricos, y
sobre todo por razones lingüísticas, hemos concretado más la cronología: tal
viaje debió realizarse entre el 381 y el 384.
Cuestiones paleográficas y razones de crítica textual, han llevado a pensar que
su nombre era Egeria, no Aetheria, u otras variantes. Valerio del Bierzo la cita en
una carta dirigida a sus monjes de San Pedro de Montes, en el Bierzo; la pone
como ejemplo a seguir, “a nuestra hermana Egeria, cuyo libro hemos leído”,
puntualiza Valerio. Y Egeria manifiesta su deseo de remitir a su tierra un
ejemplar de su libro, con su viaje a la Tebaida egipcia, para edificación de sus
monjes. Y hay que añadir que Valerio
41
pasó toda su vida en su monasterio de
San Pedro de Montes, en el Bierzo; luego de allí era Egeria.

39
BRUGGISSER, Ph., “Libanios, Symmaque et son père Avianius: culture littéraire dans
les cercles païens tradifs”, Ancient Society, 21, (1990), 17-31, presenta los ideales de la
aristocracia pagana de fines del siglo cuarto d. C. Véase también CRISCUOLO, U., “La
difesa del´ellenismo dopo Giuliano: Libanio e Teodosio”, Koinonia, 15, (1990), 5-28, donde
el autor insiste en la idea de Libanio de instaurar de nuevo los valores del helenismo, tras
la muerte de Joviano, Valentiniano y Valente en Adrianópolis. Más datos en MARTIN, J.,
Libanios. Discours, París, 1988 y en NORMAN, A., Libanius. Autobiography and selected
letters, Londres, 1992.
40
CARDOSO, J., Egéria. Peregrinaçâo aos Lugares Santos do Médio Oriente (do ano 381
ao ano 384), Braga, 1999, ofrece amplia bibliografía en las págs. 249-261 con 240
entradas bibliográficas. ARCE, A., Itinerario de la virgen Egeria, BAC, Madrid, 1980 ofrece
bibliografía en págs. XVII-XXX con 133 entradas.
41
Sobre Valerio del Bierzo véase el volumen que le dedicó la Revista Helmántica Valerio
del Bierzo. Su figura. Su obra. Su época, (ed. UDAONDO, J.), Salamanca, 1997, colección
de artículos de los mejores expertos en este autor visigótico; también COLLINS, R., “The
autobiographical works of Valerius of Bierzo: their structure and purpose”, en Antigüedad y

19
A los historiadores les interesa, porque pinta muy bien la vida cotidiana en las
ciudades de Oriente, en especial los ritos religiosos.
Abundó el monaquismo en Hispania para así guardar y ejercitar mejor el
ascetismo. Y existió el monaquismo itinerante. Tal es el monaquismo que
practicó Baquiario
42
. En su obra De reparatione lapsi se muestra Baquiario buen
conocedor de Tertuliano y Cipriano, (dos africanos), así como de San Jerónimo.
Pero por su carácter itinerante fue Baquiario acusado de priscilianismo.
Año 395-405. Escribe su obra durante estos años el poeta Prudencio. Es un
poeta excelso, cuyo exultante brío propició el entusiasmo de Erasmo. Bentley le
denominó el “Horacio cristiano”. Pulmann le llamó el “Píndaro cristiano”. Jacques
Fontaine cree que con él llegó la culminación de la lírica cristiana. Tres ciudades
se disputan el honor de haber sido la patria de Prudencio
43
: Zaragoza,
Tarragona y Calahorra.
Su obra lírica titulada Cathemerinon, contiene himnos para las horas del día. Su
obra lírica Peristephanon, contiene cantos dedicados a los mártires: por allí
desfilan, con toda suerte de detalles, los mártires hispanos con biografías
poéticas de cada uno. Prudencio debió manejar las Actas de dichos mártires,
que siendo gobernador pudo consultar. Jacques Fontaine destaca la riqueza del

Cristianismo. Los Visigodos, Historia y Civilización, Murcia, 1986, pp. 425-442. DÍAZ Y
DÍAZ, M. C., “El Corpus poético de la herencia literaria de Valerio del Bierzo”, en su libro
Anécdota Visigótica, Salamanca, 1958, pp. 89-116. Importante parece la Tesis Doctoral
sobre este tema, que J. UDAONDO acaba de defender en la Universidad de Salamanca
en Enero de 2003. Sobre la pugna sobre la autoría de la Vita Fructuosi, Díaz y Díaz no
cree que su autor sea Valerio; José Cardoso cree que sí; pienso que quien mejor podría
haber escrito una “Vida de Fructuoso” era Valerio del Bierzo, discípulo suyo en San Pedro
de Montes; véase CARDOSO, J., S. Valerio (623-695). Vida de S. Frutuoso, Braga, 1978.
42
El monje peregrino, del que habló Jerónimo, es Baquiario, autor de un Liber de fide, así
como de un Liber ad Ianuarium de reparatione lapsi, publicados por MIGNE en Patres
Latini, XX, 1019-1062. Son ya lejanos y obsoletos los trabajos de DUHR, J., “Le `Fide´de
Bachiarius”, Revue d´ Histoire Écclesiastique, 28, (1928), 301-331 e ibídem, 34, (1934),
85-95. Véase PENA, A.N., “Tradiçâo Hispánica-Tradiçâo Oriental. O De Lapso de
Baquiário e o Liber De Paenitentia do Efrém latino”, en Actas del III Congreso Hispanico
de Latín Medieval, vol. I, León, (2002), 411-421, y especialmente la página 416. Creo que
a este personaje habría que relacionarlo con el movimiento campesino de los Bagaudas,
tema sobre el que convendría ver SÁNCHEZ LEÓN, J.C., Les sources des Bagaudes.
Traduction et Commentaire, París, 1996, así como VIGIL, M. et alii, Los Bagaudas,
rebeldes, demonios, mártires. Revueltas campesinas en Galia e Hispania durante el Bajo
Imperio, Jaén, 1996.
43
Una sola cita de Prudencio y en castellano, el libro de ORTEGA, A.-RODRÍGUEZ, I.,
Aurelio Prudencio. Obras Completas, BAC, Madrid, 1981; aquí el lector podrá encontrar la
obra del más excelso de los poetas latinos cristianos, tanto en lengua latina como en
versión castellana; y además una introducción en 68 páginas sobre el autor y su obra. La
rica bibliografía (págs. 69-87) ofrece más de 350 entradas. Sólo podría añadir algún dato
posterior al libro citado, como ROBERTS, M., Poetry and the cult of the Martyrs: the liber
Peristephanon of Prudentius, Michigan 1993, o como RIVERO, L., La poesía de
Prudencio, Huelva, 1997.

20
alegorismo en la Psichomaquia, y su apoyo a Tertuliano en la Apotheosis, para
hundir los dioses de la marchita Roma.
Año 408/09. En esta fecha Hilario y el presbítero Elpidio se dirigen a Roma para
entrevistarse con el Papa Inocencio I. El viaje
44
se produce respondiendo a una
invitación del Papa, hecha en una carta anterior. En ella se ponía en evidencia,
el problema surgido por la admisión de los galaicos en el episcopado, pues la
Gallaecia seguía siendo priscilianista al parecer. Se trata de la Epistola tercera
de Inocencio I, que es algo anterior a la entrada de vándalos, suevos y alanos
en la Península Ibérica. En tal carta el Papa formula las quejas siguientes:La paz
había sido violada en Hispania.
Se había transgredido la disciplina seriamente.
Se habían producido casos de usurpación en las iglesias.
Este asunto nos introduce en el tema de la correspondencia entre el Papado y
los obispos de España. Se trataba primero de la cuestión priscilianista y,
después, del tema del arrianismo; además de cuestiones sobre el monacato, la
disciplina de los clérigos. Esta correspondencia es intensa a lo largo de todo el
siglo V y VI hasta el año 589, fecha del III Concilio de Toledo.
Año 415. En esta fecha Orosio
45
se va de Hispania. Huye de las crueldades de
la situación bélica, provocada por la llegada de los vándalos, suevos y alanos.
Es el autor de la obra Historiae aduersus paganos libri septem. Es Orosio el
primer cristiano que escribe una Historia Universal. Se basa en la teoría de la
sucesión de los imperios: ha habido cuatro imperios universales, según Orosio:
Babilonia, Cartago, Macedonia y Roma. Orosio se define a sí mismo en estos
términos: “Soy romano entre los romanos, cristiano entre los cristianos, hombre
entre los hombres”. A través del cristianismo, su concepción de la Historia se
impuso en la Edad Media, “como algo eterno, como la realización temporal de
un plan de origen divino”, en palabras de Landsberg.

44
VILELLA, J., “Les voyages et les correspondances à caractère religieux entre l´ Hispanie
et l´exterieur selon la prosopographie chrétienne (300-589)”, Jahrbuch für Antike und
Christentum, 20.2, (1995), 1255-1261. VILELLA, J., “La correspondencia entre los obispos
hispanos y el papado durante el siglo V”, Studia Ephemeridis Augustinianum, 46, (1994),
457-481. MAYMÓ, P., “El obispo como autoridad ciudadana y las irrupciones germánicas
durante el siglo V”, Studia Ephemeridis Augustinianum, 58, (1997), 551-558. VILELLA, J.,
“Priscilianismo galaico y política antipriscilianista durante el siglo V”, Antiquité Tardive, 5,
(1997), 177-185.
45
BODELÓN, S., “Orosio: una Filosofía de la Historia”, MHA, 18, (1997), 59-80, donde el
autor ofrece un trabajo dividido en los apartados siguientes: Introducción, la pugna
cristiano-pagana, la huella agustiniana, síntesis romano-barbárica, la pugna ideológica en
Hispania y Conclusiones; sigue a continuación una bibliografía de un centenar de trabajos.
BODELÓN, S., “Nombres para la historia hispana del siglo V”, Studia Philologica
Valentina, 3, (1998), 57-71, donde se ofrecen 119 entradas en la puesta al día
bibliográfica. Una referencia obligada, la versión castellana en Gredos de SÁNCHEZ
SALOR, E., P. Orosio. Historias, introd. traduc. y notas, Madrid, 1982.

21
En Jerusalén Orosio asistió al Concilio que condenó a Pelagio y el pelagianismo.
Pelagio, monje originario de las islas británicas, vivió en Roma, África y
Palestina. Negaba el pecado original y la necesidad de la gracia divina y era
partidario del libre albedrío. Si Atanasio había sido el gran enemigo de Arrio,
Agustín fue el gran enemigo de Pelagio. El hispano Orosio se expresó en latín
ante el Concilio de Jerusalén; y allí rebatió la herejía pelagiana, defendiendo las
tesis de Agustín y de Jerónimo; tradujo sus palabras al griego Avito
46
, nacido,
como Orosio, en Braccara.
Años 427-470. Idacio es en estos años obispo en Aquae Flaviae (hoy Chaves).
Idacio nació en Lemica; viajó por Oriente, como otros ilustres personajes; allí
conoció en Jerusalén al ya anciano Jerónimo. Idacio es el primer español que
escribió una Crónica. No es el inventor de este género literario, pues, antes que
él, Jerónimo y Sulpicio Severo escribieron también sendas Crónicas. Pero su
mérito principal es el siguiente: sin su Chronica no sabríamos nada de la Historia
de la España del siglo V.
Además Idacio
47
nos cuenta hechos que él mismo ha visto y presenciado.
Desfilan por la Chronica de Idacio los sucesos del siglo V, como la derrota de los
suevos en el río Órbigo en octubre del 456; narra cómo Toribio de Astorga
48

logra huir a los montes y esconderse en la Liébana; cómo tras la batalla es
asolada y destruida Astorga y luego Braga. El 469 los suevos asolan el
Conventus Asturum y la Lusitania: destruyen Conímbriga y Lisboa y masacran a
sus habitantes. Después llegan los godos, que a su vez matan a los suevos,
pues los hispano-romanos ya estaban muertos casi todos. En ese año 469
finaliza la Crónica de Idacio; ello hace suponer que falleció el 470. Pero el
género de la Crónica, que Idacio introdujo en España, sería muy fértil en la
posteridad.

46
PEIPER ha editado el texto de Avito en MGH, A.A., 6,2, pp. 194-196. Ver también
ALTANER, B., “Avitus von Braga”, Zeitschrif für Kirchengeschte, (1941), pp. 456 y ss.
47
BODELÓN, S., “Idacio: prodigios y providencialismo en su Crónica”, MHA, XVII, (1996),
117-132, donde se ofrecen 37 entradas bibliográficas. Para el texto latino y francés véase
TRANOY, A., Hydace. Chronique, París, 1974. Ofrece texto portugués y ricas notas
históricas CARDOSO, J., Crónica de Idácio. Descriçâo da invasâo e conquista da
Península Ibérica pelos Suevos (Séc. V), Braga, 1995. Un estudio comparativo con otras
crónicas de la época es el de MUHLBERGER, S.A., Prosper, Hydatius and the Chroniclers
and their significance for fifth-century historiography, Univ. of Toronto, Toronto, 1981.
BURGESS, R.W., The Chronicle of Hydatius and the Consularia constantinopolitana, con
texto latino e inglés, Oxford, 1993. En español ha editado a Idacio CAMPOS, J, Idacio
obispo de Chaves. Su Cronicón, Salamanca, 1984.
48
Sobre la Asturica Augusta del siglo V y su obispo Toribio véase QUINTANA PRIETO,
A., “Astorga en tiempos de los suevos”, Archivos Leoneses, XL, (1966), 77-138, donde
habla sobre Toribio de Liébana y su papel como obispo de Astorga. Y del mismo autor
interesa ver también “Primeros siglos de cristianismo en el convento jurídico asturicense”,
Legio VII Gemina. Coloquio internacional sobre el XIX centenario de los orígenes de la
ciudad de León, León, 1966, 77-138.

22
Años 567-589. La Chronica de Juan de Biclaro describe los hechos acontecidos
en esos años. Esta Crónica empieza en el mismo punto en donde finalizó la
Crónica de Víctor Tunense; se muestra así el Biclarense, continuador de
antiguos Chronicones: Eusebio, Jerónimo, Próspero, Sulpicio Severo, Idacio.
Nacido en la Lusitania, en Scallabis (hoy Santarém), se formó Juan de Biclaro
49

durante largos años en Constantinopla. Juan de Biclaro fue el primero entre los
godos de España, que destacó por su saber, según Amador de los Ríos en su
Historia Crítica de la Literatura Española (pág. 315). Lo más llamativo de su
Crónica es su doble sistema de contabilidad: sus cronologías se establecen por
la sucesión de emperadores en Oriente, además de tenerse en cuenta la
sucesión de reyes godos en España. En su libro Des Goths à la nation gothique
et la Chronique de Jean de Biclar Teillet sostiene, que la idea de “nación”
aparece en Occidente por vez primera en la Crónica de Juan de Biclaro. El
concepto de “nación” es una síntesis del espíritu de la tradición greco-romana.
Pereció la estructura geográfica, pero se salvó su cultura, al ser asimilada por
los godos invasores. Juan de Biclaro es el primer ejemplo de ello en España.
Años 561.En estas fecha Martín de Braga preside el primer Concilio de Braga y
redacta el Acta de condena del priscilianismo en el I Concilio de Braga. Habían
pasado dos siglos de disputas priscilianistas. Es Martín una figura singular de
segunda parte del siglo VI en Hispania. Nacido en la Panonia, se formó y viajó
durante varios años por Oriente; conocía a los autores clásicos y siente especial
predilección por Séneca. Llegó por mar desde Jerusalén a mediados de siglo,
para convertir al catolicismo al reino suevo de la Gallaecia. Los suevos eran
arrianos, como los visigodos. Teodomiro, rey de los suevos, bajo el influjo de
Martín, se convirtió al catolicismo hacia el año 560. Así, gracias a Martín de
Braga
50
, los suevos se hicieron católicos, treinta años antes que los godos.

49
BODELÓN, S., “Problemática sobre Martín Dumiense y Juan de Biclaro”, MHA, XIII-XIV,
(1992-1993). CAMPOS, J., Juan de Biclaro. Su vida y su obra, Madrid, CSIC, 1960.
Importante es también el capítulo que le dedicó DÍAZ Y DÍAZ, M.C., titulado “La
transmisión textual del Biclarense”, cap. V del libro del mismo autor De Isidoro al siglo XI,
Barcelona, 1976, pp. 119-140. Podría verse algún artículo notable como, a título de
ejemplo, el de FERREIRO, A., “The omision of Martin of Braga in John of Biclaro´s and the
third Council of Toledo”, en Antigüedad y Cristianismo, III. Los visigodos y su Civilización.
Actas de la semana internacional de estudios visigóticos, Madrid-Toledo-Alcalá, 21-25
octubre de 1985, Murcia, 1987, pp. 145-150.
50
ALBERTO, F., O De Ira de Martinho de Braga, estudo, ediçâo critica, traduçâo e
comentário, Oporto, 1992. BARLOW, C.W., Martini Bracarensis opera omnia, Yale
University, 1950. BODELÓN, S., “Martin of Braga and John of Biclaro in recent
schorlarship”, Mitellateinisches Jahrbuch, (1996), Band 31, 1, 1-6. FONTÁN, A., “Martín
Dumiense. Proyección histórica de su persona y de su obra”, capítulo del libro del mismo
autor titulado Humanismo Romano, Barcelona, 1974, pp. 191-217. JOVÉ, R., Martín de
Braga. Sermón contra las supersticiones rurales, Barcelona, 1981. NASCIMENTO, A.,
Martinho de Braga. Instruçâo pastoral sobre superstiçôes populares. De correctione
rusticorum, ediçâo,, traduçâo, introduçâo e comentários, Lisboa, 1997. VELOSO, J., Sâo
Martinho de Dume o Apostolo dos Suevos. Versos de Sâo Martinho de Dume, s. VI,
Lisboa, 1977.

23
Martín de Braga es el último escritor de la Antigüedad en España, según Antonio
Fontán, quien puntualiza: “Martín proyecta luz sobre una extensa región, de la
cual en todo el siglo que precede a su llegada, apenas se sabe más que la
existencia y el nombre”. Martín fue un escritor infatigable. Destaca su Formula
vitae honestae, sus Poemas, sus Epistolas, y su De correctione rusticorum.
Desde la Francia merovingia Venancio Fortunato
51
le escribió una carta, llena de
entusiasmo poético en dísticos elegíacos en setenta y cuatro versos. Dicha carta
comienza con un famoso topos literario cristiano: la dispersión de los apóstoles;
y tras citarlos a los once y sus lugares de destino, añade un apóstol (= “enviado”
en griego): “Y tú, Martín, has sido enviado desde Jerusalén, como apóstol, para
convertir a la Gallaecia”. Se convirtió así Martín en el apóstol, que vino de
Jerusalén a Galicia. En el año 612, alguien escribió en el De ortu et obitu
Patrum, sobre el apóstol, que vino de Jerusalén a Galicia: si era apóstol y vino
de Jerusalén, no podía ser más que Santiago, pensó el autor del De ortu et obitu
Patrum. Pero tal autor manejaba latín, pero desconocía el griego; apóstol, en
griego, significa “enviado”, a partir del verbo stelo, steló, esteila, estalka = enviar;
pero seis siglos más tarde, apostolus, en latín, ya no significaba “enviado”, sino
tan sólo “discípulo de Cristo”. En esa fecha, el año 612, aparece de esta guisa la
primera cita sobre Santiago en las letras hispanas. Creo que el autor del De ortu
et obitu Patrum interpretó mal a Venancio Fortunato, que sí sabía griego y usó
tal término con su valor etimológico originario, pues había aprendido el griego en
Rávena. Y basándose en tal obra, ciento ochenta años más tarde, en tiempos
del rey Mauregato (783-788) alguien, que tampoco sabía griego, escribió el
famoso poema en acrósticos titulado: O dei uerbum ore patris proditum; la
autoría de este poema se atribuye al Beato de Liébana por parte de Pérez de
Úrbel y Evaristo Casariego; pero M. C. Díaz y Díaz lo niega. Posteriormente se
escribieron muchos otros poemas a Santiago, como el famoso de Vigilán de
Albelda hacia el año 960. Había nacido la literatura jacobea. Muchos otros
poemas se escribieron a su imitación con gran número de variantes
52
.

51
AGULLÓ, J., Venanci Fortunat. Poesíes, text i traduçió, Barcelona, 1992. BODELÓN,
S., “Venancio Fortunato. Vida de San Albino”, Magister, 19, (2003), 1-32, con amplia
bibliografía. GEORGE, J., Venantius Fortunatus. A poet in Merovingian Gaul, Oxford,
1992. LOPETEGUI, G., “La afectación como ideal del estilo: una carta de Venancio
Fortunato a Martín de Braga”, en Actas del II Congreso de Latín Medieval, vol. II, León
1998, 599-606. QUACQUARELLI, A., “Poesia e retorica in Venantio Fortunato”, en La
Poesia Tardoantica tra Retorica, Teologia e Politica, Atti del V Corso di Mesina, Mesina,
1984, 431-465. REYDELLET, M., Venance Fortunat. Poèmes, París, vol. I, 1994, vol II,
París, 1998.
52
BULST, W., Hymni Latini antiquissimi, Heidelberg, 1956. CASARIEGO, E., Historias
Asturianas de hace más de mil años, Oviedo, 1990; en la pág. 293 se inicia un capítulo
titulado “El Himno jacobeo Asturiano: O Dei Verbum” y publica el texto latino con versión
castellana en págs. 296-298 con notas aclaratorias de matiz histórico. Este himno consta
de doce estrofas de cinco versos en trímetros yámbicos; hay fallos métricos y sintácticos,
que revelan el estado de evolución de la lengua en el siglo VIII en Asturias. DÍAZ Y DÍAZ,
M.C., “Los Himnos en honor de Santiago de la Liturgia Hispánica”, capítulo 8 de su libro
De Isidoro al siglo XI, Barcelona, 1976, pp. 235-288, que incluye u apartado titulado “El

24


Himno O dei uerbum, patris ore proditum”. SZÖVÉRFFY, J., Repertorium Himnologicum
Novum, Berlín, 1983 y del mismo autor Latin Hymns, Turnhout, 1989. El tema de los
himnos y canciones de peregrinos ha adquirido gran interés desde la publicación de libro
de DAUX, C., Les chansons des pèlerins de Saint Jacques, Montalbán, 1899. KROLL, J.,
Die christliche Hymnodik bis zu Klemens von Alexandreia, Darmstadt, 1962. SCHILLE, G.,
Frühchristliche Hymnen, Berlín, 1962. SIMONETTI, M., “Studi sull´ innologia popolare
cristiana dei primi secoli”, Memorie della Classe de Scienze Morali e Storiche
dell´Academia dei Lincei, IV.6, (1952), 341-348). SZÖVÉRFFY, J., Repertorium
Himnologicum Novum, Berlín, 1983 y del mismo autor Latin Hymns, Turnhout, 1989.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful