Habrás de transitar mi anatomía para descubrir mi alma arrebolada, porque soy deseo desde la vida que me cautiva y extasía

, y soy humedad desde mi flor atribulada, altiva... justo allí entre los pliegues de mis muslos, donde la carne se enciende y vibra, hecha locura y en el fondo, agua... y fuego, e inapagada llamarada. Habrás de poseerme así en tu hombría para saber que al penetrar en mi morada, soy esa hembra que te aguarda desde el principio de los días... soy esa mujer, que te espera con el sexo hecho plegarias... y es un cúmulo de pájaros en vuelo, de aleteos y trinares desde el alma, mientras te llegas así, y te quedas en lo profundo de mi ser, donde la piel se me hace torbellinos... y desde allí... atrincherado en tu pasión, estallas... Habrás de hacerme tuya... y entonces la vida nos dirá a gritos, que antes de los dos, los dos fuimos la misma nada...