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Nacidos Para Perder

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¿Nacidos para perder?

Análisis sobre lo mexicano y crítica a El Laberinto de la Soledad. José G. Sánchez García.
“La civilización nos ha apartado del origen de nuestras pulsaciones. Ha fragmentado nuestra experiencia, ha pulido nuestros modales y ha segregado de nuestra vista las cuestiones centrales: el amor, la violencia, la muerte.” Héctor Aguilar Camín, La guerra de Galio. El “pachuco” no quiere volver a su origen mexicano, tampoco –al menos en apariencia– desea fundirse a la vida norteamericana. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciones, enigma.” Octavio Paz, El laberinto de la soledad.

En esta ocasión me saldré un poco del tema para abordar la identidad nacional desde otra perspectiva, con más fuentes, antes que hacer un análisis crítico sólo a la obra de Paz, debido a que su texto parte de un corpus de libros más amplio acerca de lo mexicano que van desde forjando Patria de Manuel Gamio, hasta La Jaula de la Melancolía de Roger Bartra. Para este análisis utilizaré un par de ensayos propios escritos sobre la identidad nacional y les haré una revisión desde el cine, utilizando filmes como Campeón sin Corona, El bracero del año y El Rey del Barrio, alimentándolo con nuevos conocimientos y enfoques para mostrar la serie de prejuicios que se le construyeron a lo mexicano. Ya en otro ensayo1 he hablado sobre la importancia del Hércules moderno, del fracaso casi endémico de los mexicanos y de esos nuevos héroes que superan el complejo del jamaicón y la distancia de la Madre y la Patria. En esta ocasión hablaré del pelado y el pachuco, su construcción cinematográfica y repercusión en el ideario colectivo. Para empezar, hay que hablar de la importancia de los medios de difusión de ideas. Por un lado, si bien El Laberinto de la soledad2 se ha convertido en un libro recurrente dentro de las preparatorias y universidades y es el Best-Seller de la obra de Paz, no ha tenido el impacto de una película como Campeón sin Corona, debido a la diferencia clara que el libro está destinado a las élites, mientras que el filme a un grupo social más amplio. Si bien es cierto que el cine busca retratar el ambiente de una época, para identificar al auditorio con el producto ofrecido, también ha servido como un instrumento de propaganda y creación de una serie de ideas preconcebidas con el único fin de transformarlas en algo real.3 Por ello es importante entender que no porque el cine vaya dirigido a las masas las represente en realidad. Tal vez el filme estaría repitiendo los análisis que las élites hacen de aquellas. Por eso es necesario hablar de la importancia que tiene el retrato que del mexicano hacen los teóricos. „En esta esquina‟ tenemos a Samuel Ramos, hablándonos del complejo de inferioridad del mexicano y de la búsqueda de la superación de ese complejo en pro de una curación de nuestras frustraciones, no sin antes advertir que no debemos esperar más de lo que somos capaces de lograr y que imitar otros prejuicios no nos servirá de nada. “México es un país joven, y la juventud es una fuerza ascendente.”4, nos dice al momento de advertirnos que el no está denostando “el carácter mexicano.” „En esta otra‟, tenemos a Octavio Paz hablándonos de la misma serie de complejos que Ramos, pero esperando que podamos crear algo nuevo. “En lugar de interrogarnos a nosotros mismos, ¿No sería mejor crear, obrar sobre una realidad que no se entrega al que la contempla, sino al que es capaz de sumergirse en ella” para luego afirmar que “no podemos sustraernos a la necesidad de interrogarnos y contemplarnos.”
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Josè G. Sánchez García. ¿Identidad o individualidad? Análisis de la Heroicidad” por publicar en Vaguedades. Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad, México, FCE, 1950. 3 Theodor Adorno, Televisión y cultura de masas, Córdoba, Eudecor, 1966. 4 Samuel Ramos, El perfil del Hombre y la cultura en México, México, Espasa Calpe, 1934. p. 16.

El equipo de Guadalajara representa el resto de la república. el chilango abusa de su aparente condición y de su nuevo estrato social. el chilango es pretencioso. pues es una exageración de los modelos contra los que pretende rebelarse y no una vuelta a los atavíos de sus antepasados –o una invención de nuevos ropajes–. Al finalizar los conflictos armados que desembocaron en la llegada de un nuevo partido hegemónico a este país. Es la aciaga plaga corrosiva que contagia de esa peste tan temida que es la modernidad y la vida citadina. Cabe aclarar que esta nueva identidad forjada sobre la idea de pueblo como las clases bajas no surge de la nada. Según este propio mito. lo que identifica a la Águilas. vano. así como la migración del campo a la ciudad ayudan a que surja un nuevo mito: el chilango. sin que nada esconda en sus más íntimos resortes. En el abigarrado mamotreto en el que se convirtió la identidad mexicana cabían de igual manera los charros y los chinacos. éstos últimos eran el resquicio del bucólico ideal zapatista: seres incorruptibles que sólo aspiraban a seguir trabajando la tierra y que recordaban el eterno retorno al paraíso terrenal que era el pueblo de origen. Ostenta cínicamente ciertos impulsos elementales que otros hombres procuran disimular” o bien: “Esta rebeldía no pasa de ser un gesto. que detesta el entorno de la ciudad de México y sus pretensiones. o sea. sino debido al interés que genera en estos nuevos gobernantes el hecho de que estas clases hayan combatido en una guerra sin cuartel por ideales que podían no entender del todo.” Sólo necesitamos preguntarnos: ¿Qué tanto de esto es real y qué tanto una invención? Para responder esta pregunta es necesario contextualizar el momento en el que Octavio Paz escribe El Laberinto. se inventó una nueva concepción del mexicano que no era del todo opuesta a aquellas creadas en la centuria pasada y mucho menos ha sido del todo desmentida en nuestros días. sufre transformaciones mentales que lo hacen menos noble y más individualista. lo que provoca que a su regreso sea visto con suspicacia por sus antiguos paisanos. Como hombre venido de otra nación. destruyendo a su paso todo atisbo de la pacífica existencia rural. . la élite intelectual se vio en la necesidad de elaborar un nuevo discurso nacionalista.Con respecto a la película “Campeón sin corona”. Con la repetitiva idea de unidad nacional que caracterizó a los gobiernos posrevolucionarios. ha olvidado sus orígenes humildes y cree que todo el entorno campesino es testimonio del atraso en el que vive el país. Ya fuera como un agradecimiento o como pura pantalla demagógica. Esto tiene su representación ritual en el clásico del futbol Chivas vs. No entiende algunos conceptos que usa pero quiere corregir la pésima pronunciación de los que en otro tiempo fueron sus vecinos. Ser del campo que migra a la ciudad en busca de nuevas oportunidades. Su origen está en el segundo tipo de migración que vive México en el Siglo XX. Por otro lado el hombre a caballo con espuelas de plata y artificialmente relacionado con el mariachi representaba al pequeño propietario conservador del bajío que se creía parte de una élite pseudoaristócrata y endogámica. América. El 5 De 1945. y en particular sus contradicciones para llegar a una afirmación más cercana acerca de la Nueva identidad Mexicana.5 podemos apreciar varios de los aspectos que nos describe Ramos sobre el Pelado y posteriormente Paz con el Pachuco: “Es un individuo que lleva el alma al descubierto. 5 años antes del trabajo de Paz y 11 después del de Ramos. Si extrapolamos esta dicotomía cultural (campo-ciudad) al entorno nacional. el estado posrevolucionario se gestó sobre un concepto de pobrismo y provincialismo bastante marcado. El crecimiento urbano. descubrimos a un personaje aún más complejo: el pachuco.

lo que a su vez ocasionó el abigarramiento que describe Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad. Conforme fueron pasando los años. al. México 1964. Otro tanto lo hicieron los grupos intelectuales que se oponían al discurso ultranacionalista.. Mientras. El fin de ambas películas es crear la idea de que la american way of life no es del todo cierta y que lo mejor es el arraigo a la tierra. Silvia Pinal. quienes tuvieron que reconstruirla. el boom del desarrollo industrial. pues los amos de la piratería nos comieron el mandado en este mundo global. la identidad se fue desmoronando en el ambiente nacional y fueron justamente estos jóvenes formados en la posrevolución. Es el oír a José Alfredo en Mp3 y comprar la imagen posmoderna de la virgen de Guadalupe. La contradicción que no contempla (u omite) Paz es que al describir al pachuco lo hace con la misma serie de prejuicios que después criticará de los reacios intelectuales mexicanos hacia los Contemporáneos. Poco a poco. sea cual fuere lo que ellos entendían como eso. Rockdrigo González. la falta de credibilidad por parte del estado hacia la población fue desgastando el discurso nacionalista revolucionario. la identidad nacional (mexicana) sufría un proceso opuesto: el mercado de la nostalgia fue gestando una serie de productos culturales que se convirtieron a su vez en una muestra de este nacionalismo abigarrado.). pues se puede ver en la vida cotidiana cómo el ideal artificial de lo mexicano se ha permeado como algo real. Ese nacionalismo líquido que hace que los mexicanos paguen bastantes dólares por ver a la selección nacional en EU y que a la vez genera nuevos mitos como el encarnado en Lila Downs. et al. México 1949. et. la hija de un indígena y un estadounidense que canta música mexicana con tintes de New Folk. creando una mayor permisividad con respecto a la imagen acartonada de lo mexicano. porque paradójicamente los derechos de autor no nos permiten reproducir la original. 6 Rafael Baledón (dir. Bajo esta lógica. El Bracero del Año. con Germán Valdés. en EU. aunque ellos lo hacían defendiendo un nacionalismo más cosmopolita. Piporro representa al campesino mexicano con aspiraciones de ir a EU para mejorar sus condiciones de vida. Tin Tan representa algo parecido al chilango pero en un contexto nacional. Es el “tiempo de híbridos” que menciona el apocalíptico profeta del nopal. El rey del Barrio. 7 Gilberto Martínez Solares (dir. Líder de una banda de delincuentes que termina por redimirse y entrar a trabajar a los ferrocarriles. pero no consistente.). David Reynoso y Ofelia Montesco. con Eulalio González..Sueño Americano (que a su vez son una reinterpretación del ideal de la burguesía del siglo XVI: el trabajo arduo dará prosperidad económica) y la Segunda Guerra Mundial generaron la migración de mexicanos a los EU. la identidad nacional no se rige por parámetros fijos ni mucho menos horizontales. los avatares que sufre no le permiten salir adelante y concluye el film con la invitación a cultivar las tierras mexicanas en lugar de andar jugándose la vida del otro lado. lo cual ocasionó su declive en esos años. Sin embargo. pero más claramente la llegada del rock y la televisión norteamericana a México influyeron en los gustos de la juventud de entonces. En El Bracero del Año6.. Hoy en día. En cambio El Rey del Barrio7 es la historia de un hombre que vuelve a la ciudad después de hacer suerte en los EU como un pequeño Gangster mexicano. . En el cine encontramos esta representación en la figura de dos personajes bastante dispares: Tin Tan (Germán Valdés) y Piporro (Eulalio González). sólo los miembros de la élite intelectual tienen derecho a oponerse al paradigma nacionalista recalcitrante. Marcelo Chávez y Famie Kauffman.. Años más tarde. Kitty de Hoyos.

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